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HARVARD 
COLLEGE 
LIBRARY 



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bibliografía 

MEXICANA 

DEL SIGLO XVIII 

POR EL DR. NICOLÁS LEÓN 

moFisoK DI n'NOix>GlA 
EM EL MUSEO ITAOIONAL. 

SBOOION PRIMBRA. 

CUARTA PARTE, 

A.— Z. 

0apetavcrant fragmenta. 



MÉXICO 



IMPRENTA DE LA VIUDA DE FRANCISCO DÍAZ DK LEÓN 
Cines d> Miyo j CaU^g d* Sanu Ova. 

19U7 



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BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIll, 

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I 



A 



ANÓNIMO. 

1. Afecto | Mariano | Reimpreso | En la Oficina de D. Pedro de la 
Rosa, en la | Ciudad de la Puebla. Año de 1796. | 

8vo.; port. con vta. bine; 7 hjs. s. nr. con la obra. 

AQUIAR. CANÓNIGO RAMÓN DE ORDOREZ y (Clérigo.) 

2. Jrl ISTORIA de la Creación | del Cielo, y de la Tierra, | Conforme 
al Sistema de la Gentilidad Americana. | Theologia de los Cvlebras, | Fi- 
gurada en ingeniosos Gerogliphicos, Symbolos, Emblemas y Me | tapho- 
ras, Diluvio Universal, Dispersión | de las gentes, | Verdadero origen de 
los Indios: su salida de Chaldea: su transmigra- | cion á estas partes Sep- 
tentrionales: su transito por el Océano, y | derrota que siguieron, hasta 
llegar al Seno Mexicano. | Principio de su imperio, | Fundación y des- 
trucción de su antigua y primera Corte, poco há descubi- | erta, y conocida 
con el nombre de Ciudad de Palenque. | Supersticioso Culto, con que los 
antiguos Palencanos adoraron al | verdadero Dios, figurado, en aquellos 
Symbolos ó Emblemas, que | colocados en las Aras de sus Templos, últi- 
mamente, degeneraron en | abominables ídolos. | Libros, todos, de la mas 
benerable antigüedad; sacados del olvido unos: | nuevamente descubier- 
tos otros: é interpretados sus Symbolos, Emblemas, | y Metaphoras, con- 
forme al genuino sentido del phrasismo americano. | Por Don Ramón de 
Ordoñez, y Aguiar, Presbítero Domiciliario de | Cíudnd Real de Cliiapa, 
y residente en Goathemala. | 



Folio. Manuscrito. (Siglo XVIII). 

La importancia de esta obra para la etnografía de las naciones indias del extenso Estado de 
Chiapas y Gaatemala, no menos que para la inteligencia de la arqueología maya, y su total des- 
conocimiento por los estudiantes americanistas, me impelen á darlo á luz, íntegro, por vez pri- 
mera. 

Su texto es como sigue: 



bibliografía mexicana del siglo xviii. 



PREFACIÓN. 

Bien conocidos son del orbe literario, aquellos sabios Historia- 
dores, tanto Americanos, como Españoles y Estrangeros, que 
en distintos tiempos, con aplausos de todo el Mundo, emplearon 
gloriosamente sus ingenios, en averiguar para sacar á luz, el ori- 
gen, y transmigración de las Gentes, que llamaron Indios, á estas 
Partes Septentrionales, y meridionales, que conocemos con el nom- 
bre de Americanos. Un Catalogo, si se desea, podra verse en 
la Historia antigua de México, escrita en idioma Italiano, por el 
Abate Dn. Francisco Xav. Clavigero, é impressa en Cesena, en 
1 780; en la qual, también se hallara el examen y juicio critico, que 
dho. Abate hace, de los Argumentos, respectivos á las obras 
que los tales Autores publicaron, (i) 

§. 2. — El Verbigracia de los Historiadores, nuestro celebre Es- 
pañol Dn. Antonio de Solis (que como Secretario de Su Mages- 
tad, y Su Chronista Mayor, tuvo á la vista todos los originales de 
quanto hasta su tiempo, sobre esta oscura materia se havia es- 
crito) descubrió discordancia en las noticias; y con su gran juicio, 
la atribuie a que en las primeras que de la America pasaron a la 
Europa, andubo la verdad algo achacosa. (2) 

§. 3. — De otro modo discurriendo el Cavallero Dn. Lorenzo 
Boturini (en su erudita obra intitulada Idea de una Nueva His- 
toria General de la America Septentrional, impresa en Madrid 
en 1746) quiere que el poco acierto de ntros. Escritores, resulta- 
sse de haverles faltado materiales; y por lo mismo, se lisonjea, con 
nimÍ4 complacencia, (3) de haversele; dado á conocer la verdad 
como á ninguno, en una copia de Thesoros científicos, preseas in- 
estimables, de la antigüedad Indiana, que compró, á costa de mu- 
chos travajos y immensos gastos; (4) cuio Catalogo, podra verse 
al fin de su citada Idea. 

(1) Lib. I. Ch. I. $ I. 

(2) Solis, Historia de la Conquista de México, en el Prologo. 

(3) Boturini, p. 2, ^ i. 

(4) Boturini, en el Prologo de su Catalogo del Museo Histórico Indio. 



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•^v A 



BlBUOGkAPtA MEXICANA DEL SIGLO XVttl 



§. 4. — El mismo Cavallero Boturini: el Abate Clavigero: y en 
una palabra, todos los Historiadores, tanto antiguos, como moder- 
nos, que se ocuparon en averiguar el origen, religión, y constum- 
bres de la Gentilidad Americana, contestan, en que los Indios 
tuvieron conocimiento del verdaro Dios: alcanzaron noticia de la 
creación del Mundo: del Diluvio universal, etc.: pero por desgra- 
cia, ninguno comprehendio quando, como, ó de donde, adquirieron 
los Americanos semejante noticia; ni menos el modo con que las 
explicaban. Oigamos á Boturini, que impuesto como ninguno, 
podra desde luego, hablar por todos: ''No hay nación Gentílica,'' 
dice (i) '*que refiera las cosas primitivas, á punto fixo, como la In- 
**diana. Nos da razón de la creación del Mundo del Diluvio, de 
"la confusión de las lenguas en la torre de Babel, de los demás 
''Periodos, y Edades del Mundo, de las largas peregrinaciones, 
"que tuvieron sus Gentes, en el Asia, con años especificos en sus 
"caracteres; y en el de Siete Conejos nos acuerda el grande Eclyp- 
"se, que aconteció en la muerte de Christo nuestro señor; y los 
"Indios primeros Christianos, que entoncen entendían perfecta- 
"mente su Chronologia, y estudiaron con toda curiosidad la nues- 
"tra, nos dexaron noticia, como desde la creación del Mundo, has- 
"ta el dichoso Nacimiento de Christo, havian passado 5199. años, 
"que es la misma opinión de los Setenta." 

§.' 5. — Y en obsequio de la verdad, confiesso que todo es cierto; 
pero pregunto: ¿Baxo de que figura entendieron, ó representaron 
los Indios tales noticias? como, ó en que modo las explicaban? De 
donde, ó quando las adquirieron? Preguntas son estas, á que no 
satisfacen los veinte tomos, que de esta sola materia agregó Bo- 
turini á su Museo; (2) y que de consiguiente, menos satisfacen á 
ellas los Escritores que carecieron de tan preciosos materiales. 

§. 6. — Contestan assimismo nuestros historiadores, en que los 
Antiguos Americanos tuvieron Libros Historiales, Chronologias, 
etc. Pero sino aquellos diminutos fragmentos, de que el Cavallero 
Boturini compuso su Museo Histórico Indiano; ninguno de quan- 
tos dieron á la prensa sus escritos (á exepcion del limo. Señor 
Obispo de Chiapa, Nuñez de la Vega), podra lisonjearse; no ya 
de haver leido, y entendido tales Libros; pero ni siquiera de ha- 
verles tenido en la mano; quando es cierto, que muchos de nues- 
tros Escritores contestan, en que los Indios, horrorizados con la 

(1) Boturini, $ i, n. 5, p. 6. 

(2) Boturini, ubi supra, n. 6. 



bibliografía mexicana del siglo xvin. 



novedad del marcial estrepito de la Conquista, ocultaron, enterra- 
ron, ó destruieron sus Historias; y que las pocas que salvaron, de 
este naufragio, y caieron en manos de los Ministros Evangélicos, 
las entregaron estos á las llamas; teniéndolas por sospechosas, 
como lo hicieron con las mapas del Diluvio universal, y otras 
memorables antigüedades, los Padres Dominicos, de la Provin- 
cia de Chiapa, y Goathemala; si hemos de dar todo el crédito que 
merece al Padre F. Gerónimo Román, en su República de los In- 
dios, (i) 

§ 7. — Sea de todo esto lo que fuere; lo que hai de cierto es, que 
á penas habrá en el universo nación barbara alguna, que pueda 
compararse con la antigua Americana, en la punctualidad con que 
escrivió, y conservó sus historias. No solo cuidaron los Culebras 
de escrivir su origen, y encomendar á su posteridad, dibuxando- 
las en ingeniosos Geroglyphycos, Symbolos, y Emblemas (que fue 
el arte de escribir, que aprendieron de los Egypcios) aquellas tra- 
diciones theologicas, que habian recibido de los hijos, y decen- 
dientes de Noe; sino que, con su noble afición, que los Indios he- 
redaron de sus Mayores, cuidaron de conservar sus historias, y 
tradiciones, copiándolas en papel europeo, y letra corriente, ya 
trocando sus cifras en dicciones, luego que estuvieron en posse- 
ssion de nuestro modo de escribir, como veremos de su propria 
pluma. 

§ 8. — Tengo la gloria de haber descubierto algunas preseas de 
esta clase; y no dudaré lisonjearme de haver estudiado, y compre- 
hendido en el genio, y phrasismo de los Indios lo que ellos pro- 
prios ignoran, esto es, la verdadera significación del lenguage de 
sus figuras. Bien es verdad, que, principalmente, la Theologia 
Americana, que es uno de los Libros que me he propuesto expla- 
nar; tanto por la mascara de la fábula que la encubre, quanto por 
lo figurado del lenguage que la obscurece; y mas que todo por lo 
delicado de su memoria, pedia un Interprete, á todas luzes erudito. 
Yo conosco, y con ingenuidad confiesso, la cortedad de mi talento, 
y rudeza de mi ingenio; y aunque este conocimiento contra po- 
niendo al grossero estilo de mi pluma, la arduidad del argumento 
me havia desalentado; propicio á mis desvelos, saliendome al en- 
cuentro, me ha dicho, uno de los mas sabios Escritores, (2) que los 

(I) RomaDi ciudo del P. Ximenez al f. 64 del primer tomo de su obra, de que ya hablaré. 
(2} Solís, en su Introducción á su citada Historia. 



BÍSLIOGRAPIA MEXICANA DEL SIGW XVltl 

5 

''adornos de la elocuencia, son accidentes en la Historia, cuia subs- 
'*tancia, es la verdad; y que la punctualidad de la noticia, es la me- 
jor elocuencia de la narración." 

§ 9. — Y como por otra parte, no siempre anduvieron juntas 
(aunque bien se hermanan) la erudición y la elocuencia, con la in- 
telligencia de los diversos idiomas, phrases y loqucion figurada de 

la gentilidad Amerirana, fiando el cierto en la certidumbre, de lo 

* 

que iba escriviendo, volví, menos desconfiado, á poner la mano 
en mis antiguas tareas, que con el expressado, y otros motivos, 
havia por algún tiempo abandonado. 

§ 10. — En dos Libros escriviré las Historias Sagradas, y pro- 
fanas Americanas: dividiré el primero en dos partes; y de estas, 
comprehenderá la primera, desde la creación del Mundo, hasta la 
Ascención de Jesu Christo á los cielos. En la segunda, daré razón 
de la transmigración de los Indios, desde la Asia á la América: de 
los principales periodos de su peregrinación: del origen de la ido- 
latria, y sacrificios humanos; del establecimiento de su primitivo 
Imperio, y de otras muchas cosas, dignas de saberse. En una y 
otra, extractaré la letra original: y al pie de cada uno de sus pa- 
ragraphos, explenaré su sentido, é ilustraré con el número de no- 
tas conveniente, los conceptos de los Indios. 

§. II. — En el segundo libro, que assimismo dividiré en partes, 
haré (sin perder de vista los Anuales de los Indios) una caval des- 
cripción de la Ciudad Palencana: examinaré, y daré á conocer los 
Númenes, que aun existen colocados en las Aras de su magnifico 
Templo: sabrá todo el Mundo^ lo que hasta aqui, havia ignora- 
do: esto es: quienes, y quando fundaron aquella populosa Ciudad: 
quando, y por que causa, la abandonaron: con que nombre es co- 
nocida, de la Sagrada escritura, la Religión Palencana, y sobre 
todo, las utilidades que el descubrimiento de la indicada Ciudad, 
ofrece á la Religión, á la Corona y á toda la Monarchia. 

§. 12. — Pero antes de entrar en la Historia, principalmente Sa- 
grada, me es absolutamente indispensable, dar una tal qual idea, 
del modo en que los Americanos la adquirieron, y texieron; pues 
de otra suerte, se hazia increible la erudición que encierran- sus 
emblemas, Metaphoras, Symbolos y Geroglyphicos. Vamos al 
caso. 

§ 13. — Sucedió a estos Gentiles, lo que seria fácil de sucederá 
un hombre de las más brillantes luzes. No puede dudarse (si mere- 



BlBUOGkAPlA MEXICANA DEL SIGLO XVUL 



ce crédito el Caballero Boturini) que los antiguos Americanos las 
tuvieron; cuando unos pequeños fragmentos de su Historia, hi- 
cieron comprehender á un Caballero, ser la mui fecunda, de cuan- 
tos hasta su tiempo se havian descubierto; y tanto, que á juicio 
del mismo sabio Italiano, no solo puede competir, sino exceder en 
primores la Historia Americana, á las más celebres del Orbe, (i) 

§ 14. — Un solo exemplo, asentados algunos supuestos, hará bas- 
tante peceptible lo que quiero decir. Supongamos pues, lo prime- 
ro, que un hombre tan erudito, como versado en las Divinas y hu- 
manas Letras diariamente ocupaba algunas horas, alternando la 
lección ya de la Historia Sagrada, ya de la Theologia de Zoroas- 
tres; (2) ya de las Fábulas de Ovidio; ya finalmente, de la Histo- 
ria de la Gentilidad Americana, tal qual está escrita, por el Cava- 
Uero Boturini, ó por el Abate Clavigero. 

§ 15. — Supongámoslo segundo, que este hombre, gustosamen- 
te divertido, occupaba seriamente algunos ratos en comparar los 
Metamorphosis de Ovidio, con los de los mexicanos. (3) 

§ 16. — Accuestan un hombre á dormir, y sin poder conciliar el 
sueño, le brotan, y revuelve confusamente en su idea, aquellas es- 
pecies, que en el discurso de muchos dias, havia depositado en 
su memoria. 

§ 17. — Duérmese en fin, después de algunas horas, y he aqui 
que lleva su phantasia de aquellas verdades, y mentiras, que en su 
desvelo confería; sueña una Historia tan desordenada, tan mons- 
truosa, tan llena de desatinos, que si de proposito se huviesse pues- 
to á componerla, no acertaría á discurrirla, con aquel desorden que 
lo hizo su phantasia, que es la Maestra de tales disparates. 

§ 18. — A este modo, soñaron los Americanos su Theologia. No 
solo havian successivamente pasado de los primeros hombres post 
diluvianos á los Culebras, ó antiguos Palencanos, y de estas á las 
innumerables familias, que de ellos pocedieron, aquellas tradicio- 
nes Theologicas que el Patriarcha Noe enseñó á sus hijos, y Sem, 
su primogénito (si se les dan crédito á los Judios, y Rabbinos), 
dictó á los suios en aquella celebre Escuela de Religión ó primera 
Academia del Mundo, establecida por el proprio Sem, en el monte 

(1) Boturini, en su Idea, $ i, n. i, p. 2. 

(2] Veían si se quiere, la Historia de Zoroastres, en el Diccionario de Calmet, Verb. Zoroaa- 

tres. 

(3) Véanse los Metamorphosis de los Mexicanos, en la /dea, de Boturini, ( 12, p. 60, y si- 
guientes. 



bibliografía mexicana del siglo xvin. 



Thabor; (i) sino los innumerables errores que Cham, segundo hijo 
de Noej havia aprendido, antes del Diluvio, del primero y mas 
aventajado de los dicipulos del Demonio, Cain. (2) 

§ 19. — No era, por lo proprio, desconocida, ni poco usada de los 
Indios, assi como no lo fue, de sus predecessores los Culebras, la 
magia. Veneraban, como á verdaderos sabios, á los encantadores 
y hechizeros, que pronosticaban los sucesos futuros, por el curso, y 
movimiento de las estrellas, (3) en que transformaron y tributaron 
superticioso culto á los Angeles, como veremos en su Historia. 

§ 20. — Era, finalmente, en los Americanos como carne y san- 
gre, la Idolatría; é igualmente lo eran, todos aquellos vicios, y pe- 
cados, que principalmente se oponen á la virtud de la Religión: 
de manera, que (según testifica el limo. Señor Obispo de Chia- 
pa) (4) después de casi dos siglos de haver amanecido á los Indios 
de su obispado la luz del Evangelio, havian en él familias de los 
tales sabios, en las cuales, á manera de patrimonio, se heredaban, 
succediendo los hijos á los Padres, las execrables maldades, que 
quedan referidas, y principalmente su abominable secta del Na- 
gualismo. (5) 

§ 21. — Havian á mas, en el discurso de fnuchos siglos, aporta- 
do á estas Regiones infinitos hombres, de distinctas Naciones len- 
guas. Religión, y costumbres, los quales, casados con las hijas de 
los Culebras, enseñaron á sus hijos errores perniciosos. 

§. 22. — Al cabo en fin de una noche obscura, amaneció en la 
América la luz del Evangelio, mediante la predicación de los Apos- 
tóles: y aunque, por entonces los Culebras resivieron la Fé catho 
lica, permitió Dios, que, por sus maldades, apostassen de ella, de 
que resultó, que entregados al profundo sueño de la idolatría, de- 
lirassen en la noche larga de su gentilidad, de todas las verdades, 
y mentiras, que de tan diversas bocas, y en tan distinctos tiempos 
havian oido, una fábula tan monstruosa; una Theología tan dis 
paratada; unas transformaciones tan ridiculas: y en suma, un to- 
do, tan parecido al de Ovidio en sus metamorphosis, que á no ser 

(i) Calmet, Diccionar. Sacrse scripturoe, Verb. Sem. 

(2) S. Aagustin, lib. 15, de civil Dei^ cap. ro, y 15. 

(3) Constituciones Diocesanas del Obispado de Chiapa, en el Preámbulo ^ n. 31, % 27, f, 8. 

(4) Const. Dioc. de Chiapa, ubi supra, n. 77, $ 73, n. ig, 

(5) Nagualismo es una secta de los Carthagineses, á quienes los Culebras llamaron Náhuatl 
^Preámbulo de las Constituciones Diocesanas de Chiapa, n. 36, % 32.; De culo nombre, trope- 
zando en la pronunciación, dicen los españoles Nagualistas á los sectarios, y Nagualismo á la 
secta. El que quiere ver el pormenor de ridiculos Ritos de esta abominable secta, lea la Carta 
Pastoral IX, del Obispo de Chiapa. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

8 

los delirios de este poeta, con respecto á los de los Americanos, 
modernos (i) pudiera discurrirse que los Culebras oieron las que 
trasladaron á su Historia, en la Escuela de Ovidio. (2) 

§. 23. — De otro modo, en todo contrario, al en que soñaron su 
Theologia, escrivieron los Indios sus Aúnales Chronologicos; 
pues como advierte Solis, (3) era de ellos Ley inviolable que pa- 
gasse la mentira con la vida, el Historiador que faltaba á la verdad. 

§. 24. — De dos preciosos Libros, que de ambas classes he des- 
cubierto, tendrá el segundo lugar la interpretación del que los 
proprios Indios, ignorando la presea que me daban, pusieron ori- 
ginal en mi mano; y ocupará por su materia, el primero, el que 
debemos al Apostólico zelo del M. R. P. Predicador General, Fr. 
Francisco Ximenez, (4) quien, como fructo de su predicación, le 
descubrió entre los Indios de la Nación Kiché (de quienes fue 
Doctrinero, por espacio de mas de veinte, y quatro años), y para 
no privarnos de unas noticias tan apreciables, por su antigüedad, 
como peregrinas, por su materia, se tomó el fastidioso travajo de 
traducirle á la letra, sin desdeñarse de emplear su pluma, en tras- 
ladar las desaliñadas expressiones de los Indios; cujos conceptos 
dexó encerrados en fe letra, como se observa, en el primero de los 
quatro tomos, que con el titulo de Historia de la Provincia de San 
Vicente de Chiapay Goathentala, compuso, y manuscriptos se con- 
servan en la librería de su convento de Padres Predicadores, de 
esta capital de Goathemala; sin haverse dado hasta oy á la Pren- 
sa; ó bien porque murió el auctor, dexando incompleto el quarto, 
y ultimo tomo; ó quizá porque encerrado en el vientre de la letra, 
el sentido de las figuras Americanas, hubo de avaharse la Theo- 
logia de los Culebras, por la mas ridicula patraña. (5) 

§ 25. — Aun mas desgraciada suerte fué la que tocó á la Pro- 
banza de Votan (titulo del segundo de los Libros, que, como ya 
dige, me he propuesto interpretar; pues haviendola yo confiado 
con todos mis Apuntes á un cierto Amigo mió, á todas luzes eru- 
dito, para que corrigiendo con la suya, los desaliños de mi pluma, 

(i) Mario Ovidio Naso^ en el año 19 de la Era Christiana. Bibliographia Sagrada y profana, 
Verb. Ovidius Naso. 

(2) Véase la Historia de Solis, cap. 17. ^ ultimo. 

(3) ídem, ubi supra. 

(4) Fue hijo de la Provincia de San Vicente de Chiapa; y aunque no dice el oña que escriyio, 
puede conjeturarse, que lo hizo á principios del siglo pasado. 

(5) Esta propia Historia me ofreció dar original, el proprio Indio, que me franqueó la de que 
antes hablé; y con su muerta no pude ya conseguirla; pero aun no desconfio de haverla en las 
manos. 



BIBLIOGRAPIA MEXICANA DEL SIGLO XvtIL 



¡llustrasse mis Borrones; sucedió tan alrrevez, que apropiándose la 
obrilla, de suerte atormentasse los conceptos de Votan, que obli- 
gó á su Probanza á dar, sin tiempo, á luz, un Abortón en ciertos 
manuscritos, que con demasiada ligereza publicó. No se note mor- 
dacidad de mí pluma, la que es expression del propio autor, en la 
bien parlada Dedicatoria; que de tres de sus últimos discursos 
hace á la Real Audiencia de este Rey no; en la que (aunque por 
capricho no conoce, la que le es genial) confiessa de plano la con 
que erró en los de otro cierto Papel (que es acaso el que remitió 
á la Corte), el qual dice que havia manifestado á algunos de los 
Señores Ministros del proprio Supremo Tribunal. 

§. 26. — Legos de desconfiar, por el contrario me prometo de 
la veleidad del Autor de los Tres Discursos, que ante de mucho 
tiempo, reformando. comoiige»'a, segunda vez la pluma, confes- 
sara ingenuo la afectación con que en la Dedicación de su ya di- 
cho Abortón, no acaba de lamentar que el Señor Obispo de Chia- 
pa huviese destruido aquellas Figuras, que por muchos siglos se 
havian conservado en la Casa lóbrega, equivocándolas en su erra- 
do modo de pensar, con aquellos monumentos, que ciertamente 
enriquezen á la Historia. 

§. 27. — Ni sé, á la verdad, de qué otro principio, sino de ca- 
pricho, pudiera nacer aquella como ojeriza, que dos Paisanos, de 
los quales, diré el nombre del uno, y omitiré nombrar al otro, por 
haverse dado á conocer con la buena pieza origen de sus Discur- 
sos, han concebido contra un Prelado tan zeloso de la honra y 
gloria de Dios, como exemplar sabio, y memorable, qual fue el 
Illmo. Señor Mro. Dn. Fr. Francisco Nuñez de la Vega. Quiero 
por lo proprio hazer al primero de los calumniadores, inescusa- 
bles de la ligereza de su queja, para confundir de passo, el mal 
meditado lamento del mas fiel de sus imitadores. 

§. 28. — ''Solo si siento (dice el Cavallero Boturini, informan- 
"do á la gloriosa memoria de Ntro. Catholico Monarcha el Señor 
"Dn. Fernando VI) que se quemassen las pequeñas estatuas de los 
''veinte Seño7'es, en la plaza de Huehuetan; (i) las que podian ha- 
''verse reservado en el Archivo Obispal, por si acaso Dios desper- 
"tasse el ente?idimiento á algtin sujeto, capaz de decifrarlas. Estos 
'^ incendios han sidofrequentes, y muy fatales en la Nueva España, 
"Llorafilos los Indios, y sabios Españoles; y yo 7ne lamento de ello, 

(i) Idea de Boturini, J 16, n. 19, p. 120. 



bibliografía mexicana del siglo XVllL 

lO 

''Pues me consta que en los antiguos Mapas, havia individuales no- 
*'¿iciaSy no solo de glandes tesoros Literarios, sino tambieii de unas 
''inmensas riquezas, reservadas en la Gentilidad y escondidas en 
''ocasión de la conquista: y no desconfio de hacer un dia ó otro, un 
"notable gran servicio d Vtra, M agestada 

§. 29. — Nadie ignora (permitase esta digression) en la ambi- 
ción de los pretendientes, (i) assi como lo es, en los mismos, la 
ligereza de pluma; mayormente en los que, como el Autor de los 
Tres Discursos, acaso podrian introducirse á interpretar la His- 
toria de la Gentilidad Americana, no entrando por la puerta que 
es la inteligencia de los idiomas articulados, y lengua muda de los 
Culebras, sino por la gatera de una confianza mal comprehendi- 
da del entendimiento, y peor usada ó abusado del capricho. 

§. 30.— En efecto, de la falta de inteligencia de las lenguas de 
los Culebras (condición sin la qual no puede comprenhenderse la 
Historia de los Mexicanos) resultó que el Cavallero Boturini, á 
pesar de sus bellas luzes, y erudición, nada vulgar (ojala fuese es- 
la la primera y ultima vez!) se engañasse, teniendo por terrenos 
aquellas riquezas de que prometió hacer dueño á Ntro. Señor 
Catholico Monarcha; pues no hai duda en que si, supuesta la in- 
teligencia del idioma, y su phrasismo, penetrasse los arcanos cien- 
tificos de la lengua muda de los antiguos Palencanos, habria couit 
prehendido, que aquellas riquezas, enterradas en ocasión de la 
Conquista, fueron las que, en la política del Cielo, son verdade- 
ras riquezas, y que no son otras las que los Indios entendieron 
en las figuras de oro, plata, y piedras preciosas (como veremos en 
su Historia) que los Santos Evangelios, y otros Libros sagrados, 
que conservaban desde la predicación de los Apostóles como assi- 
mismo veremos al concluir la primera parte del Lib. i. de su His- 
toria). De otra suerte ni los soldados habrían saciado la hydrope- 
sía de oro, y plata; ni Cortez huviera cargado con solo los derechos 
del Real Quinto aquella nave governada por el piloto Alaminos, 
que cayó en manos de Franceses. 

§. 31. — Ni pudiera, á no ser estrangero, hacerse lugar en el jui- 
cioso modo de discutir del Cavallero Boturini, (digo lo mismo de 
su erudito Paisano) la inconsidura calumnia, que atribule al me- 
morable Prelado de la Iglesia de Chiapa. Los Españoles, princi- 

(i) No solo lo fue Boturini, sino que como de justicia pedia el premio: véase el $ ultimo de 
su Idea, n. 20, p. 167. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

II 

pálmente Americanos, como lo fue el Illmo. Señor Obispo Nu- 
ñez de la V^ega, con el conocimiento practico que tenemos de los 
Indios; sabemos las funestas resultas que pudiera causar el indis- 
creto hecho de desposseer á los de Soconusco de aquellas veinte 
Figuras de sus primeros Caudillos, con el fin de conservarlas, á 
beneficio de la Historia, en el Archivo Episcopal, como quiere el 
primero; ó en esta Real Universidad, como adelanta el segundo 
de los Italianos. Estaban los Soconuscenses imbuidos por una he- 
redada tradición, en que en aquellas Figuras les havian dexado 
sus Mayores un Thesoro de inestimable valor. No havian vasta- 
do á desimpressionarles del error, con que davan sacrilego culto 
á los Demonios en aquellos ídolos la predicación continua de mas 
de un siglo y medio; haviendo precedido la (i) del Santo Após- 
tol, á quien tocó en suerte su conversión; qué juicio haria la ru- 
deza de los Indios, de la Doctrina del Pastor, si persuadiéndoles 
con la boca que aquellas Figuras lo eran de condenados, ó pro- 
priamente ídolos, en que tributan tan supersticioso culto á los De- 
monios; les acreditase con las obras, prezeas de todo aquel méri- 
to, que les atribulen ambos Italianos? 

§. 32.-™¡Ojala no tubieremos á la vista el doloroso exemplo de 
haber tambaneado por mucho menos la Corona de esta Monar- 
chia, tal es el de aquella sublevación de la Provincia de Tzenda- 
les y otras del Obispado de Ciudad Real, que durará eternamen- 
te en la memoria de los Reales Chapanecos, asi como la victoria 
justamente atribuida á Ntra. Sra. la V^irgen Maria, duró y durará 
en el reconocimiento de Ntros. Catholicos Monarchas, á cuias Rea- 
les expensas en el dia 21 de Noviembre de cada un año, se tri- 
butan (desde el año 13 del presente siglo) en las cathedrales de 
Chiapa y Goathemala, solemnicimos cultos en acción de gracias 
á la Madre Santissima de la Charidad, que lo es del Dios de los 
Exercitos, 

§. 33. — Presentaron la batalla sobre treinta Pueblos, que reu- 
nidos en el de Cancuc, cabezera de un Motin, havian formado si- 
gilosamente un Exercito de mas de setenta mil Indios de guerra, 
que, al cabo, fueron vencidos de menos de trescientos Españoles 
vecinos de aquella Ciudad, que havian vivido tan confiados, como 
los cogieron los Indios desprevenidos de todo genero de muni- 
ción, y nada espertos en la disciplina militar. 

(i) Desde aquí comienzan á faltar hojas en el MS. original de esta obra. N. L. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

12 

§. 34. Vanamente inchados los Indios con su muchadumbre (y 
con la de estar convocada casi toda la América, para tocar en cier- 
to dia determinado, en manera de la Sicilia en sus vísperas) á de- 
güello de los Españoles, apostatando de la Fe Catholica, havian 
colocado en la principal Ara de los de su Iglesia, á Maria Can- 
delaria, doncella de su Nación, en quien adoraban la Madre de 
Dios, y quien ordenaba, ó en ella el Demonio, los ardides del 
Motin, Habian assimismo elegido Summo Pontifice, en quien es- 
taba el Govierno espiritual de su República: habrán consagrado 
Obispos, ordenado Sacerdotes, nombrado Curas: habian (dirigí- . 
dos del Demonio, por boca de Maria Candelaria) inventado y pu- 
blicado una secta, que generalmente se observaba hasta entonces, 
no conocida del Mundo. Finalmente, estaba de ellos, y de su nueva 
secta, tan aborrecido el nombre Español, que délo que principal- 
mente trataban las Leyes fundamentales de su nueva secta, era 
de que no quedase rastro alguno de que los Europeos havian pi- 
sado este suelo. 

§. 35. — En este estado la Corte de Cancuc, y en expectación 
gran parte de la America, estaban como ambiguas las Provincias 
combocadas, pendientes del suceso de la de los Tzendales, para 
conforme á el, ó salir de un golpe á la palestra, ó no tomar las ar- 
mas en la manos; pero la Divina Providencia, por medios raros 
después, que muchos meses antes, de que llegase el dia asignado 
(que lo era el Viernes Santo, á la precisa ora de los divinos ofi- 
cios) se descubriese la trama, y que desvelados los Pueblos, reu- 
nidos en Cancuc, sirviese su castigo de general escarmiento á los 
inquietos. 

§. 36. — ¡Qué pluma bastaría á ponderar los sacrilegios que se 
cometieron! ¡ya profanando los sagros vasos y vestiduras sa- 
cerdotales! !ya en los ultrajes á las sagradas Imágenes! ¡ya de- 
rramando la sangre de niños inocentes, y principalmente de Sa- 
cerdotes: de que los Templos redundaron! ¡Quántas las familias 
de los que muertos en la guerra, ó á su resulta, sus Padres que- 
daron á perezer! ¡quántas las haciendas que se destruieron, y con 
ellas el esplendor de algunas casas! ¡quán terrible el trastorno de 
la Provincia de Tzendales! ¡los indios muertos! ¡sus bienes perdi- 
dos! ¡sus Pueblos asolados! ¡sus hijos trasladados! ¡qué quebran- 
tados! ¡qué costos para la Real hacienda! 

§. 37. — Y seria bien que todo porque dos curiosos Italianos 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

13 

luciesen sus ingenios, interpretando conforme al gusto de su ca- 
pricho, las Figuras conservadas en la Casa lóbrega^ espusiese el 
Prelado á otra tan dolorosa y lamentable ruina, á la Provincia de 
Soconusco, al Reyno de Goathemala? y quiza á toda la Améri- 
ca? quando se tiene por cierto, que la de la Provincia de Tzenda- 
les fué ocasionada de haber estraido, de poder de los Indios, un 
anillo, ó esposa, que al Prelado sin sentirlo se le cayó del dedo, 
y los Indios ocultaron tal vez para usar de él en sus supersticio- 
nes! ¡qué locura! 

§. 38. — Y aunque es verdad que el Cavallero Botorini al pare- 
cer solo lamenta la combustión de las figuras, lo cierto es, que 
bien examinada la calumnia, comprehende su queja, la de los An- 
uales de los Culebras, que supone quemados por el Prelado, 
como espresó en estas palabras, que son suyas: **Yo me lamento 
'*de ellos, (esto es de los incendios) pues me consta que en los 
'^antiguos Mapas habia individuales noticias, no solo de grandes 
**tesoros literarios, sino de inmensas riquezas, etc." 

§• 39- — Y podria probar si resuscitase Boturini, la calumnia? que 
el Señor Obispo de Chiapa hubiese quemado unos ídolos en 
que los Soconuscences daban supersticioso culto á los Demonios, 
es ciertísimo: que entregase á las llamas los Anuales de los In- 
dios, y en ellos grandes tesoros literarios, es delirio. Lo primero 
consta de propria pluma del Prelado. Lo segundo jamas se pro- 
vará, y hay tajita distinción entre lo que el Señor Obispo hizo, y 
el delirio de que Botorini le acusa, cuanto ay de destruir su anti- 
guo Imperio á los Demonios, que es lo que el Prelado ejecutó, 
á privarnos de los Mapas, ó Historia de los Indios, que es lo que 
Boturini le calumnia. 

§. 40. — Seame licito (y no se estime digression impertinentes 
copiar aqui algunas particulares noticias de las que el Señor Obis- 
po de Chiapa dejó escritas en el Preámbulo de sus Constitucio- 
nes Diocesanas, y tengan el primero lugar las del n9 32, §. 28. 
*'En muchos pueblos de las provincias de este obispado (dice el 
*'Señor Obispo), tienen pintados en sus reportorios ó calendarios 
**siete negritos, para hacer divinaciones, y pronósticos correspon- 
•'dientes á los siete días de la semana, comensandola por el Vier- 
"nes á contar como por los siete Planetas los Gentiles, y al que 
"llaman Coslahuntox (que es el Demonio, según los Indios dicen, 
"con trece Potestades) le tienen pintado en silla, y con bastas en 



bibliografía mexicana del siglo XVIIL 

*'la cabeza como de carnero. Tienen los Indios gran miedo al ne- 
*'gro, porque les dura la memoria de uno de sus primitivos ascen- 
* 'dientes, de color de Etiópico, que fue gran guerreador, y crue- 
*4isimo, según consta pot un cuadernillo historial antiquissimo, que 
''en su idioma escrito para en nuestro poder, etc.'' Nótense estas 
palabras: que en su idioma escrito para en nuestro poder, y escu- 
chemos con igual reflexión las siguientes, que son del n? 36, §. 32. 

§. 41. — '*Aunque han constado (concluye el Señor Obispo) 
''Qtras muchisimas cosas de la primitiva Gentilidad, por papeles, 
''cuadernillos; no se espresan en este Epitome, porque no seaoca- 
"sion de que con su noticia, se agarre mas la supersticiosa Ido- 
"latriaiy solo se ha hecho á esta digression para que se entre en 
"noticia del origen de los ídolos, y sustancia de los errores pri- 
"mitivos, en que lo fueron instruyendo sus antepasados antiguos, 
"y los Padres Curas con la noticia de ellos, no se duerman ase- 
"gurados de que no los hay, sino que ponga toda vigilancia en 
"desarraygarlos con advertencia de que no solo se practican en las 
"provincias de este Obispado; sino en todas las demás de la Nue- 
"va España, en diferente idioma de Reportorios, y Calendarios, 
"de que se da bastante Luz en uno de los que tenemos." 

§. 42. — Hay cosa mas repetida del Prelado que tefier y parar 
e?t su poder, las Historias y Reportorios de los Indios? ¿Pues có- 
mo se compone la calumniosa acusación de Boturini, con la exis- 
tencia de los Anuales y calendarios? Ello es que yo no desconfio 
de descubrirlos; pues tengo mis ciertas luzes (que también con- 
fié á el autor del Abortón de que el Señor Obispo de Chiapa les 
depositó en una de las librerias de los conventos Religiosos de 
Ciudad Real, donde me encargo de solicitarles cuando Dios sea 
serbido de restituirme á aquella mi amada Patria. 

§. 43. — ^Y para que entretanto no carescan los curiosos de la 
noticia, que lastimosamente preocupado el Autor dé los Tres dis- 
cursos le obligó á prorrumpir en afectados lamentos, en que quizo 
imitar á un engañado Paysano; copiaré por último la del n? 34, 
§. 30 del repetidas vezes citado Preámbulo del Señor Obispo de 
Chiapa. 

§. 44. — "Votan (dice el Prelado) es el tercero Gentil, que está 
"puesto en el calendario; y en el cuadernillo histórico, escrito en 
"idioma Indio; va nombrando todos los parages y pueblos donde 
"estubo, y hasta estos tiempos, en el de Theopisca ha habido ge-^. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

15 

*'neración que llaman de Botanes. Dice mas: que es el Señor de 
''Palo Hueco (que llaman Tepanaguaste) que vio la pared gran- 
*'de (que es la Torre de Babel) que por mandada de Noe, su abue- 
*'lo, se hizo desde la tierra hasta el cielo, y que es el primero hom- 
**bre que envió Dios á dividir, y repartir esta tierra de las Indias, 
*'y que alli donde vio la pared grande, se dio á cada Pueblo su di- 
*'ferente idioma: dice que en Huchuetan (que es el pueblo de So- 
**conusco) estubo, y alh' puso Dantas, y un tesoro grande en una 
''cas2 lobi^ega que fabricó á soplos, y nombró Señora con Tapia- 
"nes que la guardasen. Este thesoro era de unas tinajas tapadas 
*'con el mismo barro, y de una pieza, donde estaban gravadas en 
''piedra, las figuras de los Indios Gentiles antiguos que están 
"en el calendario con Chalchihuites (que son unas piedresitas ver- 
"des macisas), y otras figuras supersticiosas, que todo se sacó de 
"una cueva, y lo entregó la misma India Señora, y los Tlapianes, 
"ó guardas de ella; y en la Plaza de Huehetan se quemaron pu- 
"blicamente cuando hicimos la visita de dicha Provincia, por el 
"año de 1691. A este Votan le veneran mucho todos los Indios, 
"y en algunas provincias le tienen por el corazón de los Pueblos." 
Nótese aqui de paso, que el cuadernillo historial de que en es 
te §. habla el Prelado, es el que tengo en mi poder original, el 
mismo que he ofrecido traducir y espían ar; y lo haré (á pesar del 
Autor de Abortón) en el segundo libro de esta Historia. 

§. 45. — Hé aqui descubierto el hecho que valuado de los dos 
Paysanos por sacrilegio, les obligó á prorrumpir en afectados la- 
mentos: y á la verdad no dicta la piedad christiana que se vier- 
tan lagrimas, aun fingidas, por la destrucción de unos ¡dolos abo- 
minables; mayormente en las circunstancias que el zeloso Prelado 
la ejecutó: porque de dos estremas, cuales son privar á la Histo* 
ria de unos Monumentos, que se imagina, que podían enrique- 
cerla; ó esponer ciertamente á la Provincia de Soconusco, y con 
ella á todo el Rcyno á una ruina lamentable; no se por cierto cual 
eligirían Boturini y su paisano. 

§. 46. — Lo que si justamente y sin ficción podiamos lamentar, 
seria que aquel sapientisimo Prelado (á quien los sacerdotes de 
los ídolos, que cogió reos, le dieron, después de convertidos, la 
inteligencia de sus Historias, poniendo en sus sagradas manos, 
los libros originales) no nos dejase un comento de la Biblioteca 
Americana, y en el un tesoro, mas rico que las Minas de ambos 



bibliografía mexicana del siglo XVIÍl 

16 

Potosíes; pero el que con una ¡mparcial reflexión, hubiese consi- 
derado la justísima razón, con que el Prelado le omitió: (bien es- 
presa en el N? 36., §.'32. de su Preámbulo que queda arriba co- 
piado) y lo que nuestro traductor el Padre Ximenez añade, esto 
es, que la Doch'ina que los Indios (hasta el tiempo en que los doc- 
trinó) mamaban con la leche era su Historia, confesará oprimido 
del peso de la verdad, que no de otra suerte pudieron borrarse 
como efectivamente se han borrado, de la memoria de los Indios 
los errores de su Theologia, que desterrando de la America su 
Historia y tradiciones. 

§. 47 — No hay duda, en que sí aun existiesen, aquellos funda- 
mentos del justo temor que por entonces, contuvo el vuelo á eru- 
dita pluma, de aquel insigne Prelado, con mayor razón debería 
contener los toscos borrones de la mia: pero estoy asegurado de 
que, aunque de cuando en cuando, se descubren en la América 
sus ciertos rastros de Idolatría: no están ya los Indios en estado 
de entender los errores de su Gentilismo, como me lo han hecho 
ver, repetidas esperíencias; y no seria justo privar por más tiem- 
po, á los estudiosos de las antigüedades de los raros primores de 
que abundan ambas Historias Sagrada y Profana Americana, no 
habiendo motivo alguno que lo impida. 

§. 48. — Contra esto podía objetarse, qiie si los Indios no están 
en estado de entender los errores de su Gentilismo; ¿como he po- 
dido yo estudiar y comprehender; y como me lizonjeo de haber 
estudiado, y comprehendido en el genio y phrasismo de los pro- 
príos Indios, la verdadera significación del lenguage, símbolos y 
emblemas de sus Historias? Confieso que el argumento hace fuer- 
za pero es de fácil solución. Ya me explico: Todos los castella- 
nos, por exemplo, saben la lengua Española; pero á esepcion de 
los eruditos, generalmente ignoran los Españoles la etimología 
de aquellos nombres con que conocen y distinguen unas, de otras, 
las cosas en su proprio idioma. 

<5>. 49. — Mas claro: Los rústicos (profieren) en sus conversacio- 
nes, un refrán agudo' y sentencioso, sin saber lo que se dicen, y 
solo lo dicen, porque en igual ocasión lo oyeron acomodar á sus 
Mayores. 

§. 50. — Así pues, ni mas ni menos, sucede á los Americanos. 
Los diversos Idiomas de los Indios, como que alguna vez fueron 
escasos de voces, encierran no poca erudición. Sus phrases son 



BIBUOGRAPIA MRXtCAHA DEL SIGLO XVÍtl. 

tan comunes, como no entendidas de ellos mismos; dicen, v. g., 
al que esta ebrio: Bacho-veel, y corrompidan y sincopadan ambas 
voces Dacuvel; en que quieren decir: hombre que va por el cami- 
no de Bacho, Dios del vino; phrase bastante usada en la Sagra- 
da Escritura: Vce illis quia in via Cain abierunt, (i) que dice el 
Apóstol San Thadeo, y que pudiera probar con muchos otros Lu- 
gares de la Sagrada Biblia. 

§.51. — ¿De donde pues, aun siendo Culebra Bacho, son hoy 
capaces los Culebras de comprehender la erudición que encierra 
el Bacho-veel? ¿Y pues por ventura podría yo penetrarlo, si no 
estubiera en posesión del primitivo idioma de los Culebras de que 
son hijos otros muchos? ¿si no hubiese estudiado en el phrasismo 
Americano, la etimologia de las voces Indias? ¿Si no hubiese leí- 
do en el genio de mis paisanos los Culebras, y descubierto en el 
origen de las supersticiones de sus progenitores los arcanos cien- 
tíficos de sus símbolos? 

§. 52. — Bien puede ser, no obstante que algún Indio, (pero se- 
rá raro) tenga idea confusa de Bacho, y de su Historia, asi como 
del otro del Pueblo de Yaxallum ( ) la tenia del Patriarcha JSÍoe. 

§. 53. — Reprehendía el Padre Cura de dicho Pueblo, que lo era 
el M. R. P. Ex-Provincial (hoy del orden de Predicadores, Fr. 
Tilomas Luiz de la Roca, que esta vivo) á un Indio la embria- 
guez; y este como burlándose de su Cura, con una fingida son- 
rrisida le respondió: ¿Por que, Padre, me reprehendes la embria- 
guez, cuando sabes que Nuestro Padre Noe se emborrachó? ¿Y 
de donde sabes, le preguntó el Padre Cura, que nuestro Padre 
Noe se emborrachó? Lo sé, (respondió el Indio) por antigua tra- 
dición de mis Mayores. 

§, 54. — Concluiré pues diciendo, con la ingenuidad de hom- 
bre de bien, que no obstante aquella tan vulgar; como verdadera 
sentencia del Divino Marón. ( ) 

Labor omnia vincít. 
Improbus 



Después de muchos años de una constante aplicación con las 
pequeñas luces, que he podido adquirir de la Sabiduría Ameri- 
cana, el argumento de la Obrilla de que me he encargado es el 
mas fecundo, arduo, y espinosos de quantos hasta hoy, sin el ma-> 



(i) Epist. B. Jud«. V. II. 



BiBllOGRAFIA MEXICANA DBL SIGLO XVItl 

I» 

yor^ucesd/\a;torméi>tgirañ lo.^ iagéhios. de los mas eruditjos.escrir 
tores:; el arrojo de pretender decifar aquellos problemas historii 
eos, conviene á sabeí, ¿quienes son ¿ps indias? ¿Cuando y per 
dondf:.pq\aroji á la¡ América? ¿Si fué de ellos desconocida ó solo 
olvidada la luz del Evangelio?, que aun en la esperanza se repu- 
taban insolubles, esr intrépido: conosco por lo mismo los. peligros 
de mi pluma; y dejando libertad á la censura, me contento con- ha* 
brijif |a puerta á los sabios y franquear á los eruditos la entrada la 
Ignorado puerto,- del insondable prqsiieloso Mar de erudición de la 
iriieologia Americana, poniendo en sus manos las desenterradas 
Histo?rias de estas gentes, á cuya letra van á dar principio los Cu- 
lebras; y y9, siguiendo Jos paáos, le dará á la explanación de sus 
conceptos, en que supongo hecha la siguiente. 

9 
• .. . ' ' f • 

: ;< , , .FR<)TESTA. - 

« 

Siéndome preciso meditar en los arcanos scientificos de los hie- 
rogliphicfos, símbolos y etliblemas de la Historia, principalmente 
Sagrada Americana, me ha sido absolutamente indispensable usar 
muchas voces, de aquellos proprios conceptos de que los Indios 
ufaban, p:irá explicar los Misterios de su Theologia; pero, antes 
de todo, c9n ingenuidad christiana protesto que no ha sido mi ani- 
mo apartarme un solo ápice, de. los Dogmas catholicos, y qiie 
qiiantó éñ este libro escribiere, humildemente sujeto á la censura 
de los Doctos, y principálnieiUe sujeto á la correjccion de Nues- 
tra Santa Madre la Iglesia (^atholica, Apostólica Romana. 



> ■ r 
¿. . . ..V» t J. »< ■ , . . V i . . , t . 

ADVERTENCIA. , 

• ■ • • * 

•í- Tanto, en la presente ?^refácíoñ, cnanto en el discurso de ésta 
His^oi*ia indiferentemente doy á los fundadores de la Ciudad Pa- 
lencana, estos nombres: Antiguos Aiúeficános, y Culel>ras; de- 
biendose entender que los tales fundadores de aquella destruida 
Ciudad fueron de la prosapia de //¡s;z/^<?, bíj«í>de Chanaan, nieto de 
Cham, y visnieto de Noé: los quales fueron tenidos de los prime- 
ros Orientales, que habitaron la tierra de promission, por Cule- 
bras, £e. que ellos proprios dan prueba, y la examinamos es^'w* 
Hrstoría,.en'cuya explanación se notará quiza la distinción que 
hagd^e Idipmas, llamando mudos á unos, y^rticulados á otros; y 
siendo absolutamente indispensable entrar á su lectura, con previa 



bibliografía MEXICANA ímL'SrGLO'Xt^nL 

19: 

noticia de ambos lenguages; lo es por lo mismo la advertencia, de 
que, entiendo articulados aquellos Idiomas Indios (son diversos) 
en que los Culebras comunicaron á sus posteros la gramatical sig- 
nificación de sus emblemas, símbolos y Geroglyphicos; y, de con- 
siguiente, llamo mudo, aquel lenguage en que los mismos gero- 
glificos, símbolos y emblema nos dan idear como por señas, de su 
espiritual inteligencia, conduciéndonos como por la mano, á la in- 
teleccion de los conceptos que en semejantes figuras, quizieron los 
Culebras espresar. Vea, brevitatis gratia, el cqrioso, la explica- 
lengua muda, sus distintos sentidos, y la afinidad que tiene con 
cion de la la lengua articulada, en la nota 17. desde el n? 3. hasta 
el 6. En la nota 26. desde el n9 2. hasta el 15. En la nota 2)1 - des- 
de el n? 9. hasta el ^4. En la nota 57. .desde el n? 2. hasta el 45: 
y en la nota 59. desde el n? u hasta 



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. BIBUOGRAPIA MEXICANA DEL SIGLO XVlll. 

20 



HISTORIA 



DE LA 



CREACIÓN DEL MUNDO, 

CONFORME AL SISTEMA AMERICANO. 



PARTE IM^IMERA. 



LIBRO PRIMERO. 



CAPITULO I. 



TExro. 



*'Este es el principio de las antiguas Historias del Kiché: aqui 
•*escribi remos, y emplearemos las Historias antiguas, y aqueste es 
*'el principio de todo lo que sucedió en aqueste Pueblo de Kiché, 
**donde se referirá, se declarará, se itianifestará: 

**§. I. — Lo claro y escondido del Criador, y forniador, que es 
**Padre, y Madre, de todo, y se llama, y denomina Unah, Püvuh, 
••HüNAPüH. WiTiu, Zaquini, Maziz, Tepeü-Cucümatz, Ucucx- 
**CHA, UcuxpuLO. Aquel abuelo llamado Xpi-yacoc, y aquella 
•*Abue1a llamada Xmucané, á quienes, en las Historias Kichées^ 
^•llaman dos veces Abuelo, y Abuela, y los que nos hicieron som- 
**bra y ampararon, cuando con ellos se comunicó la creación, ya 
**en el tiempo de la luz, y de la claridad. 

*•§. 2. — Y transladamos esto en el tiempo de la Christiandad, 
**que de la otra parte del Mundo, nos ha venido este modo de escri- 
**v¡r; pues, aunque teniamos Libros antiguos y original, de estas 
''cosas, ya no se entiende; y asi lo trasladamos aqui: y assi ha si- 
*'do como muí bueno, esto que se nos ha enseñado, de donde nos 
*'vino la claridad, cuando habiéndose hechado las lineas, y para- 
"lelos del cielo y de la tierra, se dio fin perfecto, á todo, dividien- 



L 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

21 

"dolo en paralelos, y climas: todo puesto en orden quedó quadra 
**do y bien medido. 

**§. 3. — Todo esto se perfeccionó y acabó por el Criador, y for- 
"mador de todo, que es Padre, y Madre de la vida, y de la crea-' 
**cíon, y que comunica la respiración y movimiento, y el que nos 
"concede la paz; es claridad de sus hijos, y que tiene cuidado, y 
''mantiene la hermosura que hay en el cielo, y en la tierra, en las 
"lagunas y en el mar/' 

Nota. i. Num. 1. — He copiado la letra del precedente capitu- 
lo, para. que se tenga ¡dea del modo en que los Culebras se expli- 
caban; y ya en los que siguen, que son largos y enredosos, es- 
tractaré, como he ofrecido la substancia, para que fácilmente se 
comprehenda. 

Num. 2. — Por antiguas Historias del Kiché, entendian los In- 
dios las que heredaron de los Palencanos; pues aunque hoy cono- 
cemos con este nombre Kichéy á un solo Pueblo, ó si quiere, á una 
Provincia; es constante en esta Historia, que en la lengua del 
proprio nombre, fué conocido con el de Kiché, el Primitivo Impe- 
rio de los Culebras; hasta que sojuzgados estos de los Carthaji- 
neses, con las viscisitudines de los tiempos, tomó los distintos 
nombres en que fué conocido en el Imperio Me^ticano. 

Num. 3. — El padre Flores Franciscano (á quien con la practi- 
ca, he seguido), en su Arte de Lengua Cakchiquel, y paralelo de 
las cuatro lenguas Metropolitanas, que hoy integran el Reyno 
de Goathemala, escribe Kiché; pero nuestro traductor el Padre 
Ximenez, no pronuncia Kiché, sino Quiche, que me parece mas 
conforme á la raiz India Quiíz-íé, que quiere decir Muchos Ar- 
boles ( ) ó sea Vitz-téy que en la lengua primera quiere decir, 
Monte de Arboles, nombre que los Culebras dieron al primitivo 
Imperio Palencano, por las ¡numerables de diferentes naciones, 
que le compusieron: las quales simbolizaban en figuras de diver- 
sos Arboles, como veremos en la explicación que tengo en mi po- 
der, de que daré copia en el Segando Libro de esta Historia: tan 
antiguo como esto es en el Mundo, el uso de la Metaphora del 
Árbol, para significar la succession genealógica. 

Num. 4, — En el §. i. dan á entender los Culebras, que tenían 
conocimiento de Dios: que sabían que este Señor Altísimo es cau- 
sa de todas las causas, que es Creador de todo cuanto tiene ser: 
y que con el poder de su brazo omnipotente, díó principio á todo 



bibliografía mexicana del siglo xvm. 

22 

lo criado, cuando y como fué su voluntad: todo lo dicen en estas,* 
no menos compendiosas, que misteriosas palabras: Todo se acaba 
y perfeccionó por el criador y formador; que es Padre, y Madre de 
la vida, y de la creación: cuyo sentido al concluir este capitulo, 
espücan como hemos visto, con otras mui parecidas á aquellas 
con que San Pablo, para arrebatar, y traer á los Athenienses al 
conocimiento del Criador, dándoles en cara con la ignorancia con 
que adoraban al verdadero Dios, de ellos no conocido; Igfiolo Dea: 
les decia: '' Quod ergó igfiórantes colitis, hoc ego annuncio vobis 

DeuSy quifecit Mundum, el omnia quce in eosunt In ipscf 

enim vivimus et movemur et sumus' (i) Siendo pues este el sen-, 
tjdo en que los Culebras hablan quando dicen: que el Criador, y 
formador de todo, es Padre y Madre de la vida, y de la creación, 
y que comunica la respiración y movimiento, etc. ¿Podrá dudar- 
se, que hubierofi noticia del Sagrado Libro de los hechos Apoá:. 
tolicos? • 

, Num. 5. — Hunahpu, quiere decir un tirador de cerbatana: los 
otros nombres, Unah-Puvuhy etc., lo son de animales, y cuando 
los Cglebras dicen, que .el Criador se llama, y denomina ZcLqui-, 
niMazis, etc., hablan en sentido metaphorico, y assi se debe en- 
tender que no quisieron decir, que Dios es Lobo, es Tactiazin, es 
Colubra fuerte, es tirador de cerbatana, etc., por propiedad, sino 
por semejanza, á la manera que Jesu Christo es oveja, cordero, 
etc., pues en efecto, en las figuras desemejantes animales simbo- 
lizaban los Americanos los Divinos atributos. 

Num. 6. — En el proprio concepto decíanlos Culebras que Dios 
es hermoso plato, Xicara hermosa, etc., y por eso simbolizabais 
en las figuras de tales piezas, la Magestad y grandeza del Cria.: 
dor. De aqui es que solo á los Reyes y grandes señores corres- 
pondia asentarse á la mesa, cubierta con manteles, comer en 
platos, y. escudillas, y beber en xicaras, conio que este aparato 
era entre los Auiericanos una de las pompas que reprclsentaban 
la Magestad de los Soberanos, como veremos en la Probanza de 
Votan, 

Num. 7. — De aquel primer Supremo Ente Eterno y infinito de 
quien depende todo, decían los Culebras, que es claro^ y escondi- 
do. En que quieren decir, que la luz natural de la razón dicta que 
hay un Dios, de todos conocido y en todas sus obras manifiesto, 

(i) Actas Apost. C..17. v. 23, 24, 28. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

23 

Omnia plena DeOy est mani/estus ubique, que pronunció el anti- 
guo oráculo, ().... Es á todos escondido: como si dijesen: que 
el verdadero Dios es espiritu: que no tiene cuerpo, y como sien- 
do espiritu sin cuerpo, no puede ser percibido por los sentidos 
corporales; por eso, aunque es de todos conocido, es invisible 4 
los humanos ojos. 

Num, 8. — Pero sin embargo de este conocimiento que los Cu- 
lebras tenian del verdadero Dios: y del de que (en la phrase de 
que ellos usan) el Criador es Padre y Madre de la vida y de la 
creación, todavía coincidiendo con los Stoicos, mejor diré, adelan- 
tando el error de Platón, llegaron á creer que no solo las cosas 
criadas, sino también, las tres Divinas Personas procedieron de 
la Divina Sabiduría, ó Lagos, que ellos explicaban en la figura 
Xpi-yacoc^ y Xmuncané, y de aqui es que (como advierten en el 
§. I.) estos dos Viejos Xpi-yacoc y Xmucané son en dos distintas 
ocasiones llamados de sus historiadores, Abuelo y Abuela, como 
que en efecto creyeron ser el Logos Americano, un principia 
de que Dios (Padre y Madre de los mismos hombres) procede: 
cuyo sueño iheologal explicaré, cuando hablen los Americanos del 
inefable Misterio de la Trinidad Beatísima. 

Num. 9. — Diciendo los Culebras, que Xpi-yacoc y Xmucané 
hicieron sombra y ampararon á los hombres, cuando con ellos so 
comunicó; esto es, el Criador consultó con el Logos ó Divina Sfa- 
biduria la creación del Segundo enlos Adanes; usan de una phra- 
se que de su propia pluma, veremos explicar en el siguiente ca- 
pitulo. : ' '^ 

Num. 10. — Dice, últimamente, el Escritor Americano, que ha- 
biendo amanecido á los Indios la luz del Evangelio; puesto en ol- 
vido, con la introducción del nuestro, su antiguo modo de escri- 
vir, ha sido conveniente, ala perpetuidad de su historia,, trasladaria^ 
de la lengua muda á la lengua articulada; en qqe nos da una prue-í 
ba nada equivoca de la afección con que los Culebras profesaron 
á la Historia, y del cuidado que tuvieron de encomendar á s\x 
posteridad, sus antiguas tradiciones,, contra que algunos Espa- 
ñoles escrivieron. 



BÍBUOGRAPIA MEXICANA DEL SIGLO XVtlL 

24 



CAPITULO II. 
Del libro del Génesis conforme al sistema Americano, 

Creación del cielo, de la tierra, y de todas las cosas visibles y invisibles. Forma- 
ción y destrucción del Adán de Birro. Creación del Adán de Palo, y de la 

' Eva de Carbón. Destrucción del Mundo con los Diluvios de fuego y agua; y 
transformación en Monos de los pocos hombres que escaparon. 

**§ I. — Antes de ser criado el Mundo (dicen los Culebras) no 
'havian hombres, ni animales; no habian yerbas, arboles, piedras, 
''cavernas, ni barrancas. No havia cosa en el cielo que hiciese 
"mido. La tierra estaba bacia, y aun no manifestaba su faz. To- 
*'do estaba en un silencio profundo, en una obscuridad tenebrosa. 
"No havia cosa alguna que tuviera ser, sino el Mar, que estaba 
"en calma, sobre cuyas aguas disfrazado con un rico vestido de 
"plumas verdes, en figura de pájaro Quetzal, se paseaba aquel 
"Señor, que es el criador de todo lo que tiene ser y por su sabi- 
"duria se llama Cacumatz asi conjo porque reside en el cielo, y 
"en el tiene su asiento, se llama Huracán, corazón del cielo." 

Nota 2. Nums. i y 2. — En este §. de su Historia, cuentan los 
Culebras, el estado del Chaos; pero no hablan de la creación del 
cielo, &. . . . dando á entender, que el todo Poderoso crió el cielo 
y la tierra en el principio de los tiempos .... y fuera de si mis- 
mo, dio ser á todas las criaturas. 

Nums. 3 y 4. — Hablando de la creación de la tierra, dicen los 
Culebras que , , , , se dio fin perfecto á todo, dividiéndolo en para- 
lelos y climas: todo puesto en orden, quedó qtiadrado y bien medi- 
do. Ya parece que no se dudará que los Americanos entendían 
lineas los Hemisferios boreal y austral, partes iguales en que di- 
vide el globo terráqueo, la equinoxial, asi como paralelos, aque- 
llos circuios que en sus mapas describian en igual distancia de la 
misma linea equinoxial, y climas aquellos espacios de tierra que 
se cuentan, desde la equinoxial, hasta los circuios polares, y des- 
de estos hasta los Polos .... Tal es la inteligencia que de la Geo- 
graphia tubieron aquellas gentes, cuya posteridad ha sido tenida 
de muchos por la mas barbara del mundo. 

Números 5. 6. 7. 8. 9. 10. n. 12. y 13. hablando igualmente 
los Culebras de un modo conforme á el texto de Moisés, Uega- 
^mos á el Num. 14. 



BIBLIOGRAPIA MEXICANA DEL SIGLO Xl^ítl. 

25 

Niim. 14.— Otros finalmente explican el Espíritu de Dios, un 
cierto viento recio, que en el primero dia de la creación agitaba 
aquella vasta, y por todas partes, estancada materia, designada 
de Moisés, con el nombre de aguas. 

Nums. 15 y 16. — Nuestros Culebras en aquellas enfáticas pa- 
labras: En fiojiva de pajaro Quetzal, se paseaba sobre las aguas el 
Criador, que se llama Huraean (esto es corazón del cielo) porque 
reside m cielo .... Simbolizaban los Culebras tal viento, como ve- 
remos en otro Ingar, en un pajaro, y el Quetzal, es una Ave de 
la Provincia de Chiapa, cubierta de plumas verdes. De aqui es 
que disfrazando los Americanos el Criador en pajaro Quetzal, usa- 
ron de una figura, en que tomando el efecto por la causa, quisie- 
ron explicar el rápido curso de una nave en que, á impulso de un 
cierto viento recio, que agitaba aquella estancada materií., desig- 
nada con el nombre de agua, discurría Huracán por sobre ella, 
como por sobre la tierra pudiera hacerlo en un carro, que es lo 
mismo que Tertuliano leyó en el Sagrado Texto. 

Num. 17. — El pajaro Quetzal, en la lengua de los Culebras 
Cuc-Vitz. que quiere decir Ciic 6 Quetzal de cerro, &. . . . Quet- 
zal de valle, llamado Can'C?ic, que se interpreta. .. amarillo. 
Tiene en la cola el Cuc-Vitz, ó Quetzal, tres plumas verdes muí 
hermosas, y usan de ellas los Indios, én sus bailes, y también pa- 
ra adornar á sus Imágenes: y hacen de ellas tanta estimación, 
que, no obstante ser abundantes en las Provincias de Chiapa los 
Quetzales, vale cada una de sus plumas desde seis hasta doce 
reales. 

Nums. 18. — 19. — 

'*§. 2. — Entre la densa obscuridad de aquellas tinieblas (pro- 
*'sigue la Historia) bajo \didivina palabra, acompañada de Tepeu- 
''Cucum^atz; y haviendo tenido consejo conferido, y consultando 
**entre si fueron hechas á un proprio tiempo las criaturas todas, 
**por Hítracan^ 

Nota 3. Nuríi. i. — Acuerdándose en estas palabras los Cule- 
bras, con el Águila, citado y explicado de Calmet: Deus creavit in 
Capitulo, dice Águila: (^Statim nempe omnia simul; explica Cál- 
mete scilicet coelum et ierran, nempé totam ujiiversi materiam, 

» 

También con el Ecclesiastico: Qui vivit in csternum creavit simuL 
Nums. 2. 3. 4. 5. — 
'*§- 3. — Las personas de Huracán que consultaron con Tepeu- 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

26 

''Cucúmat, la vida, y la creación (prosigue la Historia) son tres, 
'*y de estas la primera se llama Caculchd, la segunda Chipi-Ca- 
''culchá; la tercera Raxd'Caculcha\ 

Nota 4. Num. i. — Caculchá quiere decir Rayo de una pierna; 
y en la figura de Caculchá (según nuestro traductor el Padre Xi- 
menez) adoraban los Indios de las provincias de Goathemala, al 
Eterno Padre. Chipi-Caculchá, significa el Mar pequeño de los 
Rayos: y Raxa-Caculchá, se interpreta Rayo miii hermoso. Mu- 
chos primores podrian acaso descubrirse, en la alusión de las me- 
taphoras en que los Culebras hablaban de las tres Personas en 
que subsiste la Unidad de la Divina Esencia: pero contentándo- 
se mi pluma, con habrir la puerta, reservo este examen álos Eru- 
ditos, que de proposito quisieren apurar las suyas en desafiarlos 
enigmáticos símbolos, de la Theologia Americana. 

Num. 2. — Leyendo el Caballero Boturini este capitulo, llegó á 
entender que los Americanos, ni mas ni menos que nosotros, lla- 
maron Huracán á el que Tosca llama Prestet: ( ) esto es aquel 
viento repentino que moviéndose en remolinos, con un Ímpetu 
increible, causa unos efectos tan orrendos, que parecen mas que 
natvirales. Tales son llevarse enormes piedras, arrancar de raiz 
los Arboles, derribar Edificios, sumergir navios, etc. 

Num. 3. — Sobre tan equivocado principio y el de olvidar, co- 
mo olvidó, que los Americanos figurábanlas familias en la Meta- 
phora de Arboles, ( ) les fué dificil hacer creer á todo el Mundo 
que el Huracán, de que los Americanos hablan fué un viento re- 
cio, memorable para los Indios, el cual fijó la Época del cuarto 
de aquellos Periodos, en que conforme al sistema de su Idea di- 
vidieron lus Mejicanos al Mundo. Oigámosle discurrir: 

Num. 4. — '^Dividieron los Indios de la Nueva España el Mun- 
*'do (dice Boturini), en cuatro Periodos. El primero fué, desde 
**la creación hasta el Diluvio Universal. ... El segundo desde el 
*'Diluvio hasta la destrucción de los Gigantes, antiguos Morado- 
*'res del riñon de la Nueva España .... El tercero desde la des- 
*'truccion de los Gigantes hasta el gran Huracán que derribó 
•'en America, todos los Arboles, casas, y mas fuertes edificios, 
''etc. ..,."() 

Num. 5. —Asi desgraciadamente confundió este sabio Italiano 
aquellas altas ideas que de los Culebras heredaron los Indios, y 
que conservaban en sus historias. Quiero decir; aquellas ideas que 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

27 

los Americanos tenían del Criador; de la creación del Mun- 
do; del Diluvio Universal, y de la Destrucción del Linge huma- 
no metaphoricamente figurado en una multitud de Arboles, con 
un viento imaginado, y con una destrucción de Arboles materia- 
leí? de que no «e haya vestigio alguno en las Historias; y no de 
distinto modo ha interpretado su Erudito Paysano, la antigua 
Medalla Americana^ no obstantes las luces que le confié de la 
verdadera significación de sus Empresas, como verán los que tu- 
hieren la fortuna de haber á las manos el Abortón de sus .... A 
la verdad, no basta á los hombres ser sabios y eruditos, para com- 
prehender las Historias de los Culebras, si por otra parte, no es- 
tán en posession de los Idiomas, y principalmente de la verdadera 
significación de la lengua muda Americana. 

'*§. 4. — Consultada que fué la creación (continua la Historia), 
"mandaron Caculchá, ChipúCaculchá y Raxa Caculchá, que se 
"retirasen las aguas, y apareciese la tierra: ( ) y en el proprio ins- 
•'tante, que lo profirieron solo con ser dicho (), se dividieron las 
"aguas, y apareció la tierra; la cual en un punto se vistió de Ar- 
'*boles, plantas y hierbas. Aparecieron asimismo los cerros de que 
"manaron varios arroyos cuyas vertientes, detenidas de los pro- 
"pios cerros se dilataron en lagunas, en ciertos determinados pa- 
"rages. ( ) 

"§. 5. — Allegróse la Sabiduriadel Criador, viendo el feliz prin- 
"cipio de la creacioil, y hablando con ellos Huracán, les dijo, mui 
"bueno está ó Cachulchá, Chipi- Caculchá, Raxa-Caculcháloh^LS- 
"ta aqui hecho, y assi será bien que demos al Mundo una última 
"perfección. 

"§. 6. — Habiendo concluido la Sabiduriadel Criador su razo- 
"namiento, mandaron los criadores que se formasen los animales, 
"y solo con su dicho, se pobló la tierra de inumerables especies 
"de animales, tanto volátiles, como terrestres, de los cuales, los 
"quadrupedos fueron destinados á guardar ios Montes y las Aves 
"se les mandó que poblasen el aire. 

**§. 7. — Tu venado, (prosigue la Historia) dixeron los criado- 
"res, vivirás en las barrancas, andarás en cuatro pies, y multipli- 
"carás tu especie entre los arboles y hierbas de los montes; y 
"y vosotros. Pájaros, (dixeron hablando con las Aves), viviréis 
"sobre los arboles; fabricareis en sus ramas vuestros nidos; alli os 
"despulgareis, sacudiréis y multiplicareis vuestra especie. ( ) 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

28 

"§. 8. — Antes de dar los criadores el expresado destino á los 
"qiiadrupedos, consultaron, ó acordaron que seria conveniente, 
"que los animales hablasen, y haciéndolo ellos con los terrestres 
"les dijeron: Desatad ó criaturas nuestras, vuestras lenguas, en 
"alabanzas nuestras; pues os hemos sacado de la nada. Publicad 
"en continua acción de gracias, que somos vuestros Padres y Ma- 
"dres; pues de verdad lo somos; invocad nuestro nombre, y ala- 
"badle, pues digno es de toda honra y alabanza. 

"§. 9. — Al punto los animales, animándose mutuamente, levan- 
"taron el grito, pero en vez de desatar sus lenguas en alabanzas 
"de los criadores, repitieron: Voh, Vohí' 

Nota (5) 6. Num. único — Voh en la lengua India es interro- 
gación, que demuestra afecto de dolor, y corresponde al Heu! de 
los latinos: y asi en el concepto de los Culebras, repitiendo los 
Animales: Voh voh! fué como si dixesen .... que no somos ca- 
paces de alabar á Dios? 

"§. 10. — Viendo los criadores trocaban las alabanzas en lamen- 
"tos, (prosigue la Historia), lei^ dixeron: Bien habéis manifesta- 
*'do en vuestro Voh, voh! que sois brutos, quédense como de tales 
"vuestras carnes para pasto deotrascriaturas perfectas, capaces de 
"agradecer el beneficio de la creación, con alabanzas dignas de 
**nuestra grandeza, y sea desde hoy el vuestro, la hierba que pro- 
"ducen los montes, cuyas cavernas os damos y señalamos para 
"vuestra habitación. 

"§. 1 1. — Grande fué la congoja que cau.só á los brutos la sen- 
"tencia contra ellos pronunciada; y para suplicar de ella, levan-^ 
"taron segunda vez el grito, á ver si podian juntar aquellas voces 
''voh! voh! que naturalmente proferían, pero lejos de formar pa- 
"labras articuladas, fué tal la confusión de sus gritos, que ni ellos 
"á sí proprios se entendían; con lo que irremisiblemente se ejecu- 
"tó la sentencia de los criadores, retirándose los animales á los 
"montes y cavernas. 

"§. 1 2. — Poblado que fué el aire de aves, y la tierra de toda es- 
"pecie de animales, procedieron los criadores á la creación del 
"hombre, y entrando en consulta, dixeron: Empeñemos nuestro 
"poder, en hacer una criatura perfecta, capaz de invocar nues- 
"tro nombre; y de alabarnos sobre la tierra; pues hemos visto que 
"los brutos son incapaces de hacerlo. 

"§. 13. — Consultada que fué la creación del hombre, formaron 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

29 

•*los criadores un cuerpo de tierra ( ), pero como el barro es una 
''substancia grosera, blanca, y deleznable, resultaron los miembros 
*'del hombre toscos, pesados, de torpe iijovimiento, y sin alguna 
**agilidad en ... . de modo que habiendo vuelto el rostro á mirar 
*'para atrás; de aquel lado se le quedó la cabeza, sin poder mas 
'.'enderezarla; y fué lo peor que derritiéndole las lluvias, resultó 
"el Adán, de barro, desgraciadamente destruido por el agua, cuan- 
*'do apenas habia sido formado por los criadores," 

Nota 7. Num. i. — Después de que el Supremo hacedor crió la 

luz y la dividió de las tinieblas después de que el aire .... 

la tierra y el agua dijo Dios: Hagamos al hombre á 

nuestra imagen y semejanza. 

Num. (2. 3. 4. 5. 6. 7. 8.) 9. — :Pero nuestros culebras, que, en 
otros lugares de su thelogia manifiestan haver bebido de las tur- 
bidissimas fuentes, observando en el presente caso el mismo or- 
den sucessivo, con que Moisés escribe, la creación del Mundo; no 
solo se apartan en la del hombre, de los erroh'es de los Hebreos, 
Chaldeos, Platón y Philon; sino que como si desde aquella anti- 
)4Üedad, escuchasen. á los. Santos Padres, y espositores catholicos, 
sentian como hemos visto, que en las palabras: Faciamus hominen 
ad irnágmem et sirnilitudinem nostraniy habló Huracán; esto es 
Píos, con las Personas de la Trinidad Bma. que es el natural sen- 
tido de las suyas. Procfdiei'otí los Criadores á la creación del hom- 
bre, y entrando en consulta, dixeron: Hagamos una criatura per- 
fecía^ ^tc, .... 

t Num. 10..... pero se habrá notado que habiendo dicho los 
Culebras en el Cap. i. §. 3. que el Criador es uno, desde que alu- 
den á la palabra Faciamus, ó como ellos se explican, á la consüU 
ta de las tres Personas de Huracán, ya no dicen el Criador, sino 
Ips Criadores. 

Num. II.— La soñada destrucción del Adán de barro, supone 
haber sido adoptado de los Culebras, el error de los Preadamitas. 
Véase abajo el §. 18. y la nota que le sigue. 

*'§. 14. — Destruido que fué el Adán de barro (prosigue la his- 
"toria) entrando los criadores en nueva consulta, dixeron: En va- 
"no hemos hecho al hombre, porque habiéndolo formado de ,una 
''substanciatan deleznable, y de poca duración, comoes el barro, no 
"era posiblie que creciese, multiplicase, y poblase el mundo. Con- 
"vendria por lo tanto, que para hacer un nuevo, tal cual convie- 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

30 

"ne á los fines, á que se dirige su creación, consultásemos con los 
**Magos Xopi- Yacoc, y Xniucané, abuelos del sol y de la luna, 
*1a materia de que debemos formarle/' 

Num. (i). 2. — A modo de los Caldeos y Persas, era entre los 
antiguos Americanos lo proprio decir Mago, que decir astrólogo, 
bien que entendían por Astrologia una cierta soñada sabiduría, 
que como queda esplicado, creieron origen de que proceden las 
Tres Divinas personas. 

Num. (3). 4. — Se habrá quiza notado que la de Xopi-Yacoc y 
Xmucanéy en la theología de los Culebras, no es otra cosa, que 

una cierta alegoría de manera que según he podido com- 

prehender toda la idea que en este §. de su historia concevían de 
su Xopi-Yacoc, y Xmucané, puede explicarle con la que los Theo- 
logos nos dan haciendo distinción de la Potencia ordinaria y abso- 
luta; y esto sé vé bien, en que para corregir Huracán los defectos 
del Adán de barro, criado en aquella Sabiduría en que hizo todas 
las cosas, ocurrió al^ absoluto poder de la Magia Simbolizada en 
Xopi-YacoCy y Xmucané, 

Num. 5 

**§. 15. — De acuerdo los criadores (prosigue la Historia) ha- 
**blando con los Magos, les dijeron: Ea! Xopi-Yacoc! Ea! Xinu- 
''cañé/ vosotros que sois nuestros abuelos, y que adivinando por el 
**sol, y por la luna, no hai cosa que se oculte á vuestra sabiduría, 
''formad vuestros circuios: entrad en ellos, haced vuestras ¡nvo- 
**caciones y conjuros: hechad vuestras suertes y decidnos ¿cual es 
**la materia de que debemos formar un hombre que sea perfecto 
**en todas sus partes, y capaz de invocar nuestro nombre, de muí- 
*'tiplicar y de poblar la tierra? 

**§. t6. — Oida la consulta de Huracán, y Tepeu-Cticumatz, por 
'Xopi-Yacoc que adivinaba por el sol, y por Xmucamé que adi- 
•*vinaba por la luna, hecharon sus suertes con granos de Mais, y 
''semilla de tzi-té, y al propio tiempo que sorteaban los granos, 
'coijjuraban al sol, y á la luna, en este modo. Ea Sol, ea Luna, 
"(decian) juntaos en uno, y señalad la materia, de que conviene 
"que los criadüVes formen una criatura, capaz de alabar su nom- 
**bre. Habla Mais. Responde alo que se te pregunta Tzi-té, Y 
"enderezando sus palabras, á Huraca?i le dixeron así: Y tu, 6 
"Corazón del cielo, abergüenzate de Tepeu-Cucumatzy 

Nota 9. Num. i. — Estas palabras: y tu, ó Corazón del cielo, 



bibliografía mexicana del siglo xviii. 

31 

abergüenzate de Tepeu-Cucumatz, evidentemente confirman lo 
que queda esplicado en el num. 4. de la Nota anterior; pues en ellas 
dicen claramente los Magos. Abergüenzate ó Dios que estas en 
los cielos de que no bastando Tepeu—Cucumatz; esto es, de que 
no bastando la sabiduría en que criastes todas las cosas, simboli- 
zada en Tepeu-Cucumatz á formar una criatura racional, has con- 
sultado la creación del hombre; esto es, has decretado criar al 
hombre, en la Sabiduría Xopi- Yacoc, Xmucané: que es como si 
dijesen: has decretado usar en la creación del hombre de tu po- 
der absoluto. 

Num. 2. — Maíz es el trigo americano; tzi—té, en la lengua tzen- 
dal, quiere A^qáx palo de perro, y los Indios Kichees dan este nom- 
bre á un árbol semejante al corcho, 

**§. 17. — Conjurados que fueron de los Magos el Maiz y Tzi-té 
'^(prosigue la Historia), respondieron diciendo: Haced vuestro 
''hombre de Palo, y será perfecto. Al punto que oyeron esta respues- 
**ta, los criadores procedieron á formar al hombre, y para que no 
''resultase pesado, como lo habia sido el de barro, eligieron en- 
'*tre todas las maderas, á la del corcho, por ligera. Formado que 
*/fué el hombre, hicieron á la Muger de Si-bac'' 

Nota 10. Num. único. Donde la Historia dice Si-bac, leyó el 
Padre Ximenes Sibac, y así traduce que la Muger fué hecha de 
Espadaña. En efecto Sibac, nombre simple, en la lengua Kiché, 
quiere decir Espadaña, pero Si-bac, nombre compuesto en la len- 
gua tzendal, no significa sino el carbón. Componese el nombre 
Si—bac de si que es la leña, y Bac, que es el huesso, y priopria- 
mente Sibac quiere decir hueso de leña. De que se sigue, que 
quando los Culebras dicen que el criador formó al hombre de Pa- 
lo, y á la muger de carbón, suena lo mismo, que si dijesen que la 
mujer fué hecha de un huesso de Adán; phrase, con que esplica- 
ron aquellas palabras del Génesis c. 2. v. 22. cedificavit Dominus 
Deus costam quan tulerat de Adamo, in mulierem, 

**§. 18. — De este modo (continua la Historia) fueron criados 
'el segundo de los hombres y primera de las mugeres, origen de 
^'aquellas inumerables familias, que destruyeron los dos diluvios, 
'*y que, antes de la creación del tercero, quarto, quinto, y sesto de 
**los Adanes; y de la milagrosa aparición de la segunda, tercera, 
•'quarta, y quinta de las Evas, vivieron sobre la tierra." 

(Nota II. Num. único.) 



ÉIBLIOGRAPIA MEXICANA DEL SIGLO XVIÍL 

32 

''§. 19. — Prometíanse los criadores (prosigue la Historia) en el 
**Adan de corcho y en la Eva de carbón, enmendar los defectos del 
'liombre de barro; pero mui al revés de lo que esperaban, resul- 
"taron ambas creaturas. notablemente pesadas, sin gordura, san- 
'*gre, ni humedad; sus cuerpos toscos, y mal dispuestos, su com- 
"plecion melancólica, y enfermiza: sus manos áridas; sus pies secos: 
'^pálidos sus rostros, lánguidos y sin agilidad sus miembros. Hom- 
•*bres en fin de Palo, que aunque hablaban, porque tenian len- 
''gua, les faltó el entendimiento, y eran demasiadamente tontos. 

**§. 20. — Tal fué el hombre de corcho: tal la mujer de carbón, y 
^'tales los hijos de ambos; cuyos descendientes se multiplicaron 
"en tan crecido número de familias, que fueron bastantes á poblar 
'*el Mundo; pero como los Padres, y los hijos faltos de entendi- 
''miento, no usaron de la lengua para agradecer el beneficio de 
'*la creación: como no levantaron los ojos, para alabar al corazón 
"del cielo, cuando mas de asiento estaban en los vicios, dieron de 
"troncos en la tierra. 

"§ 21. — Fué el caso: que provocada la Divina justicia con los 
"pecados de aquellos hombres ingratos; cayó del cielo un diluvio 
"de fuego de resina, y brea que los redujo á cenizas. Siguió al dé 
"fuego, un Diluvio de Agua, que obscurecía, y anegó el Mundo; 
"llovía sin cesar de día y de noche, y era tal el conflicto, que fuera 
"de si andaban los hombres, como locos, sin hallar refugio. Algu- 
"nos pensaron escapar subiéndose á los techos; pero hundiéndose 
"las casas se ahogaron sumergidos en las aguas. Otros subieron 
"en los Arboles, sacudiéronse estos, los arrojaban de si, como a car^ 
**ga inútil. Otros finalmente creyeron hallar abrigo en las grutas, 
"y cavernas, pero desmoronándose los cerros, quedaros sepultados 
"en las ruinas; no se oía otra cosa que lamentos! ¡todo era confu- 
"sion, todo alaridos! hasta que en fin perecieron todos." 

Nota 12 Num. i. — Variando el orden de los sucesos, y depra- 
vado el texto de la Sagrada Historia, quieren los Americanos en 
la suya, que precediese al de Agua, el Diluvio de fuego, en que 
fueron consumidas aquellas desgraciadas ciudades, Sodoma, Go- 
morrha, Seboím y Adama .... 

Nums. (2. 3.) 4. 5. 6. 7. 8. — Hablando pues Calmet de esta de- 
flagración, nos da luz no poca, para entender á los Culebras. En- 
cendido, dice, de aquel rayo o fuego sulphureo que cayó del cielo, 
el betún, ó asphalto que manaba en la región de Sodoma, inundó 



bibliografía mexicana del siglo XVIIL 

33 

su desgraciado suelo, un mar de fuego; á cuyas llamas, succedie- 
ron las aguas del Jordán, que bullendo, y saliendo de madre, oca- 
sionaron segunda inundación. Retiradas que fueron Ihs dos aveni- 
das, ocupó aquel lugar, el lago de Sodonia, ó Mar muerto, conocido 
de muchos de Asphaltico. 

*•§. 22. — Habiendo cessado la lluvia, y retiradose las aguas (con- 
*'cluyen los Culebras) cargaron sobre los cadáveres de los de* gra- 
*'ciados hombres de Palo, infinitas Aves de rapiña, de las cuales 
"el Xecotcovathoh, les sacó los ojos; el Camalotz les cortólas ca- 
**bezas, al Cozvalan, se sebo en sus carnes; y el Tucumbalan 
**les quebrantó y molió los huesos, hasta reducirlo á cenizas. 

*'§^ 23. — Al proprio tiempo los animales domésticos; las piedras, 
**con que se muelen el Mais; los cómales; los Platos; los Cajetes; 
**las ollas, Cantaros y tinajas, lebantado el grito, en tono de mo- 
*'fa, les decian: Justamente pagáis, ó desgraciados hombres, el 
*'mal trato que nos hicisteis: vosotros sin piedad alguna. Nos mo- 
**listeis; y ahora, con mayor vigor, son de nosotros molidos vues- 
**tros huesos. Vosotros devoraistes nuestra carnes; y ahora son 
**las vuestras nuestro pasto. En fin quando viváis en todo, y por 
**todo, nos tratasteis mal; pero ahora, nosotros, os tratamos peor. 

**§. 24. — Este fué el fin de aquellos hombres ingratos de cuya 
**casta, para que no se perdiese la memoria en el mundo, reser- 
**varon los criaderos algunos pocos, de uno y otro sexo, y cuales 
"son aquellos animales semejantes al hombre, conocidos con el 
"nombre de micos." 

Nota 13. Nuni. i. — Dos layas hay de Monos, y ambas, con 
efecto, tienen figura de hombre. La de que aquí habla la Histo- 
ria, es la de aquellos Monos tontos, en la lengua de los Culebras; 
Batz; y de estos creen aun hoy los indios rudo?, que antiguamen- 
te, fueron hombres, que por no trabajar, para pagar tributo, se 
transformaron en ximias. De los otros monitos pequeños, y mu¡ 
graciosos, (en la lengua tzendal Matz,) dicen los Americnos: 
que antes de la ley de gracia fueron Dioses, y de aqui es, q le en 
su historia, son tenidos por Dioses, como adelante veremos, (i) 

(i) At the turne of our visit (ut the ruins of Coban), we hed no doubt that these were death 
sheads: bat it has been suggested to me that the drawing it more like the skull of amonkey than 
that of a man. And in connexion with this remark, I add what atracted our attention, through 
not so forcibly at the time. Among the fragments on this side were the remains of a colossal ape or 
Coboon, strogly resembling in outline and appearence the four monstruos animáis vvhich once 
stood in front attached to the base of the obelisk of Luxor now in Paris, and which, under tlie ñame 
of Cynocephali, were worshipped Thebes. This fragment was aboüt sex feet high. The head was 

5 



bibliografía mexicana del siglo XVIIl. 

34 

Num. (2. 3. 4.) 5. — Y como los Culebras conversando con mu- 
chas Naciones del antiguo Mundo, tuvieron noticia del error Pi- 
tagorio, y del diverso modo con que se opinaba, sobre la Metemp- 
sicosis; persuadidos del Philon (á quien no entendieron) no se 
detuvieron en mudarla naturaleza, de unos hombres tan infames, 
como lo fueron los de Palo, en la de unos animales, cuales son los 
Monos, en quienes naturaleza habia de conservar para siempre 
la figura humana, que es como hemos visto la causal que dan, pa- 
ra haberse hecho por los criadores, la revolución délas almas de 
los hombres de palo, y mugeres de carbón, en esta y no en otra 
especie de animales. 

CAPITULO III. 

De la noticia que los Culebras tuvieron de los Angeles: 
y del modo que entendieron la ruina 

de Lucifer, 

Nota 14. Num. 1. — Opináronlos Culebras, quelacaidade lu- 
cifer sucedió en uno de aquellos dias que mediaron entre el pri- 
mero, en que habiendo criado Dios la luz, la dividió de las tinie- 
blas, y en el cuarto, en que de aquella propria luz, que habia criado 
el dia primero, hizo el sol, la luna, y las estrellas, a cuyo tiempo 
creian que ya los hombres de palo habían sido destruidos por los 
dos diluvios, de que hablaron en el §. 22. del anterior Capitulo. 

Num. (2. 3. 4. 5. 6. 7.) 8. — De todas las referidas opiniones, 
suponen los Culebras haber tenido noticia, y a la verdad no po- 
drian hablar con tanta erudición, si, con efecto, no hubiesen co- 
municado con hombres doctos de las Naciones cultas. 

Num. 9. (10. 1 1. 12.) — Suponen así mismo que Dios crió á los 
Angeles en estado de Viadores, con las tres Potencias de Memo- 
ria, entendimiento y voluntad, y les enriqueció, adornándoles con 
excelentísimos dones naturales, y gratuitos, los cuales metapho- 
ricamente explicaban, en las riquezas terrenas de oro, plata y pie- 
dras preciosas. 

wanting: the trunkiay on the side of thep yramid, and we roUed it down several steps, when it fell 
among a mass of stones, from which we could not disengage it. We had no such idea at the ti- 
me, but it is not absurd to suppose the sculptured skulls to be intended for the heads of monkeys, 
and these animáis were worshipped as deities by the people who built Copan. . . . 

Incidents of travel in Central America^ Chiapas and Yucatán^ by John. Z. Stephtns, vol. i. 
P^^g" ^3^' (iVota de Brasseur,) 



bibliografía mexicana del siglo xrni. 

35 

*'§. j. — Destruidos que fueron los hombres de Palo (prosigue 
"la historia) antes de proceder Huracán á la creación del terce- 
**ro, quarto, quinto, y sesto de los Adanes, á tiempo á que no ha- 
**bia sino hecho el sol, pero que ya, en la tierra habia alguna pe- 
"queña luz, cierto Dios llamado Ucub-Caquix desvanecido con 
"sus riquezas, y poseído de la ambición, soberbio contra el Cielo, 
"y la tierra, prorrumpió en estas execrables blasfemias." 

Nota 15. Num. i. — Ucub-Caquix, según las tradiciones del 
Padre Ximenes, quiere decir, siete Guacamayos; y no hay duda, 
en que estando al gramatical sentido de ambas vozes está la tra- 
ducción bien hecha; pues en efecto, Ucuub en lengua Kiché, quie- 
re decir Siete, y Caquix en el proprio idiomi, es la Guacamaya; 
que es una Ave algo mayor que el Papagallo, y de su figura, tor- 
pe para hablar, y que jamas llega á formar vozes articuladas. . . . 
Num. 2. — Caquix, en la lengua tzendal, madre de la Kiche\ es 
syncopa del verbo Caquimix, que significa, Convertirse en fuego, 
y no hay duda, en que los Americanos dieron el nombre Caquix 
á la Guacamaya, por el entendido color de fuego de sus plumas. 
De aquí es que llamando a Lucifer Caquix, aluden los Culebres 
ala transformación de este Ángel en Demonio, como en otro Cap. 
de este Libro veremos de su propia pluma. 

Num. 3. — ^Ni carece de misterio, el llamar á Lucifer í/cub, que 
quiere decir siete, pues en esto, sin genero de duda, aluden los 
Culebras a las siete Cabezas que levantó el Dragón, o siete legoi- 
nes, en que se dividieron sus sequases, por Angeles Apostatas. . . 

**§. 2. — Ahora que se han ahogado aquellos hombres de Palo, 
"que no fueron racionales, sino brutos, decia el blasfemo Ucub^ 
''Caquix, es ocasión (prosigue la Historia) de que yo exalte mi 
"solio, sobre las criaturas todas. Así se me debe de justicia; pues 
"yo soy el Supremo Artífice, porque se han de criar los nuevos 
"hombres que han de poblar el mundo. Yo soy el sol, soy la luna, 
"y magestad, porque el sol, la luna y todas las criaturas, me han 
"de obedecer, y rendir adoraciones como a su Dios. Mi trono 
"es de plata, también lo son mis ojos, a quienes hermosean brillan- 
"tes piedras preciosas, que son esmeraldas como el cielo. Mis na- 
"rices se dejan ver mui de lejos, porque resplandecen a manera 
"de la luna. Alcanza tanto mi vista, que sin mover un pie, regis- 
"tro todo lo que hay en el cielo, y en la tierra, y es tanta mi her- 
"mosura que cuando me dejo ver, se alegra todo lo criado* 



BtBLÍOGkAPlA MEXICANA DHL StGLO XVÍÍI. 

36 

''§. 3. — Asi se lisonjeaba el engañado Ucub-Caquix; pero á la 
"verJad, ni era sol, ni era luna, ni era Magestad; sino un altivo 
*'que desvanecido con lo sublime, y excelente de su naturaleza, 
*'y ensoberbecido con sus riquezas pretendia exaltar su solio, so- 
*'bre los Astros. Tan lejos estaba de alcanzar lo futuro, que como 
* 'cié JO que era, jamas habia visto al sol, á la luna, ni alas estre- 
**llas pero ni habia adorado al sol." 

Nota 16. Num. i. — Con lo que ya queda esplicado, fácilmente 
se comprehende que el sol, la luna y la Magestad son unas me- 
taphoras en que los Culebras hablaban de las tres personas de la 
Stma. Trinidad 

N.im. 2. (3. 4. 5. 6.) — Bien claro dicen los Culebras que en el 
primer instante de su creación, manifestó Dios a Lucifer el fin pa- 
ra que le habia criado de naturalesa tan sublime, y excelente: y 
que lo instruyó con inteligencia mui espresa, aunque no intuiti- 
va (que es lo que esplica la phrase, como siego que era) de su ser 
divino; que es el que Ucub-Caquix apetecia: uno en substancia: 
yo soy; y trino en personas: el sol, la luna, y la Magestad; y que 
le puso precepto, para que le adorase, reverenciase, y amase co- 
mo á su Criador, y señor supremo, y íot¿as las criaturas me han 
de obedecer, y rendir adoraciofies como á su Dios, 

**§. 4. — Pareció tan mal esta altanería del desvanecido Ucub- 
''Caquix, á los dioses niños (prosigúela Historia,) que disponien- 
*'do:iu castigo, consultaron entre si, el modo de escarmentarle. 
'*No conviene, decian, disimular la soberbia de este Dios, dejando 
^'impunes las blasfemias, que ante el Divino acatamiento del Co- 
''razon del Cielo, ha proferido. Reo es del mas exemplar castigo; 
"porque sí mal contenida su elación prevalese en el cielo su sober- 
**bia, no vivirán los hombres sobre la tierra, y pues sus muchas 
*'r¡qiezas son la causa de que altivo pretenda hacerse grande so- 
*'bre todas las criaturas: bien será, que para escarmiento suyo, y 
**ext mplo de los hombres, que han de ser, le privemos de ellas. 

"v^. 5. — Estaba Ucub-Caquix casado con una diosa llamada 
''Chiinalmat; tenia de esta dos hijos, de estos se llamaba el pri- 
**mogentio Zipacná, y el segundo Cabracam herederos ambos de 
"la altives y soberbia de su Padre. El Zipacná, era el Dios de los 
*'Montes, y los fabricaba en una noche. El Cabracam ^x^ el terror 
**de los cerros, porque los hacia temblar. 

•'^^. 6. — Entre tanto pues que Hunahpu yXbalanque (asi sé lia- 



BIBLIOGRAPIA MEXICANA DEL SIGLO XVtll. 

3/ 

^*maban los Dioses niños) disponían el modo de privar á Ucub^ 
'^Caqtiix de sus riquezas, conversando este con sus hijos, mui 
**ageno de lo que contra el se trataba, les decia: **Habeis de sa- 
**ber, ¡ó hijos mios muy amados!, que yo soy el sol! .... Iva a pro- 
**segu¡r su discurso Ucub-CaquiXy pero interrumpiendo los dos 
**hijos á porfía, la conversación del viejo, dijo Zipacná: eso de ser 
**sol es poco: yo soy el que crió la tierra. . . . Iva á proseguir Zi- 
^'pacná, y cortando Cabracam, el hilo, dijo: Menores criarla tie- 
**rra que destruirla: yo hago temblar al orbe, y si se me antoja le 
**hundiré y daré al trabez con todo el Mundo." 

Nota 17. Num. i. — He dicho en la Nota 14. proemio al pre- 
sente Capitulo n. II. que aunque los Culebras se mostraban noti- 
ciosos, de aquella gran batalla que vio San Juan en el cielo, y 
refiere en su Apocaypsis; tuvieron la desgracia de equivocar á 
San Miguel con Jesu-Christo, pues, cuentan, que Jesu-Cristo, fué 
quien entró con Lucifer en lucha. 

Num. 2. — En efecto, hemos visto que en los §§. precedentes 
anuncian, y ya veremos que en los siguientes expressamente dicen 
que entrando los herm3.nos Huna/ipUf y Xbalanque, por disposi- 
ción divina en la batalla, despue de despojarle de sus riquezas, qui- 
taron la vida á Uciib-Caquix: que en el lenguaje de sus figuras, 
suena lo mismo, que si dijessen, que entrando Jesu-Christo en la 
lid con Lucifer, le venció, y arrojó al Chaos obscuro de los abys- 
mos; pues (como veremos en el cap. 6. §. 2.) en los symhoXos Hu- 
nahpu y XbalanquCy figuraban los Americanos la unión hyposta- 
tica de la naturaleza humana, con la Divina en Jesu-Christo.í^) (^^ 

Num. 3. — Dice el Padre Vasquez (3) que Hunahpu, es nombre 
• del Volcan de agua de Goatemala, y se interpreta, Ramillete de 
Flores, Nuestro traductor, el Padre Ximenez (autor del Diccio- 
nario intitulado: Thesoro de Lefiguas) aunque contesta que Hu- 
nahpu, es nombre de Volcan de aguas de Goathemala, dice que 
no se interpreta, Ramilleie de Floi^es, sino. Tirador de Cerbatana, 
No puedo negar, que ambos traductores, dicen bien; pero para 
conciliar las traducciones, diré, con licencia de unos Idiomistas tan 
egregios, lo que siento. 

Num. 4. — No solo tiene la escritura symbolica (como antes 

(l) Desde este párrafo se vuelve á tener presente el Ms. original.— iV. León 

(2} Véanse tas notas respectivas al citado Capítulo, y el cap. 7, %. i, con sus notas. 

(3)Vasque£, citado de Xímenss, en este lugar de la theolagía Americana. 



BIBUOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL ' 

•38 

apunté, y iremos viendo) el sentido gramatical, sino también el li- 
teral, ó histórico; el alegórico, ó figurado, y el ideal. La letra: esto 
es, el geróglyphico de un Volcan de agua, no esprime en el sentido 
gramatical otra cosa, que la que presenta á la vista, la misma letra: 
quiero decir, un Cerro que vomita agua. La misma letra en el sen- 
tido histórico, representa al HunahpUy que se interpreta. Tira- 
dor de Cerbatana, y el Tirador de Cerbatana es una metaphora, 
en que los Culebras, en el sentido figurado, hablaban del Divino 
Verbo, esto es, de aquella Sabiduría, en que hizo Dios todas las 
cosas. De aqui es haber dicho de su pluma, en el Capitulo proemial. 
§. I. estas palabras. El Criador, y formado7% se llama y denomina 
Hunahpu, Véase la explanación de esta figura, en la Nota i. n. 5. 

Num. 5. — Y como en el sentido histórico, fuesse el Volcan de 
Agua, el Geróglyphico con que los Culebras, escribian ó ponian 
á la vista, todo el concepto del Hunahpu; resultó de aqui, que los 
primeros Ministros Evangélicos, y con ellos el Padre Vasquez 
(como que no comprehendieron la trópica loqucion americana) tu- 
viessen al Hunahpu por nombre del Volcan de agua de Goathe- 
mala. 

Num. 6. — No assi el Padre Ximenez, porque; como (á mas de 
poseerla gramatical inteligencia de diferentes idiomas indios) ha- 
bia formado una cierta confusa idea del sentido ideal déla escri- 
tura symbolica americana, bien conoció que, aunque el Gerógly- 
phico del Volcan de agua, en el sentido gramatical, significa lo 
mismo que representa; en el histórico pone á la vista al Hunah- 
pu, cuia figura, en el sentido ideal, lo es de un Tirador de Cer- 
batana: y por esso, aunque no penetró el primor de la metapho- 
ra, corrigió con acierto, en la traducción de la Biblia americana, 
lo que, á otro intento, habia hecho el Padre Vasquez. 

Num. 7. — Todo lo que supuesto, y supuesto también que los 
indios llaman hoy Hunahpu, á un cierto Ramillete de flores, que 
llevan en la mano, en sus bailes; y á quien en su Gentilidad, los 
Culebras se le ofrecian al Criador; parece que he demostrado de 
bulto, que aun quando permitiessemos que en alguna de sus len- 
guas indias, este nombre Hunahpu, se interpreta, Ramillete de 
Flores; no se seguiria de aqui ser Hunahpu, el nombre con que 
la Gentilidad Americanabaptizó al volcan de agua de Goathemala. 

Num. 8.— Lo que ha de cierto es (dexando aparte el primor de 
la lengua siymbolica) que los Culebras dieron, en su idioma al voU 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

39 

can de agua de Goathemala, el nombre que los Españoles esten- 
dieron después á todo un Rey no: esto es, Goathemala; nombre 
compuesto de varias dicciones, los quales los Indios, conforme al 
dialecto de su idioma primero, pronunciaban assi: V-hate-^z-malhá; 
y que la pluma de los Españoles tropezando con aquella propria 
dificultad, en que habia tropezado su lengua, escribieron Guatema- 
la, cuia corrupción desgraciada, assi como infinitas otras de la la- 
ya, han hecho en gran parte imperceptibles, los primores de los 
idiomas indios y conceptos de la Biblia americana: mayormente 
que los Americanos, ya fuesse por necessidad: esto es, por darse á 
entender; ó ya por adular á los Españoles, se uniformaron con 
ellos, en la corrupción de sus idiomas. Véase claro, sin salir de lo 
que, acaso parecería question de nombre. 

Núm. 9. — En la gramática americana, y composición de este 
nombre: V-hate-z-malhá, la Fes syncopa de Vitz, (algunos pro- 
nuncian Guitz) que quiere decir Cerro: hate, es relativo y signi- 
fica quei; la letra z es una partícula que quando, en la ocasión pre- 
cede al verbo,' indica la tercera personal; mal ^s verbo, y significa 
derramar: ha es nombre propio, y se interpreta agua. Sigúese de 
todo, que V-hate-z-malhá (que debe pronunciarse assi: V—hate- 
z-mal-ha) es una oración de relativo, resulta que traducida al cas- 
tellano, quiere decir: Cerro que derrama agua; ó volcan de agua, 
que es lo miamo. 

Núm. 10. — Este solo exemplo (sin otros muchos que ofresco 
oportunamente proponer) hace de todo punto inescusables al autor 
del Abortón, de los delirios que ha sembrado, en sus reformados 
Papelotes; porque, si unos Idiomistas, que lo fueron tam comple 
tos, que compitiendo con Nebrixa, nos dieron en sus artes las re- 
glas y preceptos de la Gramática Indiana, se quedaron en ayu- 
nas, de los diversos sentidos, del lenguage figurado; que habrá 
sucedido á un Estrangero, que ignorante de sus lenguas indias, con 
mas hydropesia de premio, y ambición de gloria, que noticia de 
sus repectivas artes, se introduxo á interpretar la Historia Ame- 
ricana; quando es cierto (cantólo assi Horacio) que quando falta 
el Arte, aunque no sobre presunción, todos son yerros, (i) /;/ vi- 
tiíim ducit fuga; si caret arte, 

Núm. II. — Vaso, en fin, que le vasta; de ancho orificio, y an- 

(i) Horat. in arte pcet. ad Pisón. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

40 

gosta capacidad quiero decir: vaso estrecho, de la condición de 
afquellos, que con dos gotas de licor rebosan: de que es la mejor 
prueba, que apenas le confie (assegurado de su palabra de honor 
que me empeñó) la explanación y apuntes respectivos, á una de las 
partes integrantes del segundo Libro de esta Historia; quando 
adulterando las noticias, y con bastardia apropriandose, mis des- 
cubrimientos, y tareas, se hizo, no menos insufrible, hablando por 
los codos, que lo es, abortando á cada passo un Papelote: y es lo 
peor, que son los Abortones, tan idénticos al original, y tan pare- 
cidos entre sí, como entre si se parecen el huevo á la castaña. Per- 
dóneseme la digressíon, y escuchemos á los Culebras, que assi 
prosiguen su Historia. 

**§. 7. — Tan átenlos, como estaban indignados, escuchaban los 
**hermanos Hunahpti y XbalanqueX^L^ sandezes de Uctib-CaquiXy 
**y sus niños: admirados no menos, de la locura del Padre, que de 
**los delirios de los hijos: y valuando muí pequeño castigo de tan 
**execrables blasphemias, la sola privación de las riquezas, acorda- 
**ron, disponiéndolo Huracán, corazón del cieloy quitarlas también 
**la vida*" 

Nota 18. Num. vnico. — Tengase aqui presente, que enlame- 
taphora de oro, plata, y piedras preciosas, hablan los Culebras, ya 
de los Santos Evangelios, y otros Libros Sagrados; (como apunte 
en la Prefación §. 30, y veremos en otra parte) ya de los dones na- 
turales y gratuitos, con quien Dios adorno, y enriqueció á los An- 
geles de Luz, como bien se deduce de lo que van contando, y ve- 
remos, en el siguiente. 



CAPITULO IV. 

E71 que continuando la materia del pasado^ concluien los Culebras 

la Historia de Ucub-Caquix, 

'*§. I. — Eran de profesión los Dioses niños (comienzan los Cu- 
**lebras este Capitulo de su Historia) Tiradores de Cerbatana; y 
*'como sabios y adivinos que eran, introducían con los bodoques, 
*'en los cuerpos, todas las enfermedades a su arvitrio." 

Nota 19. Num. i. — Tengase presente lo que queda explicado 
en la nota 17, nums. 2 y 4: lo que los Culebras van adecir en el 



bibliografía mexicana del siglo XVIII 

cap. 7 y lo que yo explicare en las Notas respectivas á dicho Ca- 
pitulo, y principalmete en el num. 2. 

Num. 2. — Nótese también, previamente, que los Americanos 
estuvieron en la firmissima creencia, de que á la manera que los 
Demonios suelen vencer á los hombres, assi ni mas ni menos, ven- 
ció Jesu- Cristo á Lucifer, y sus hijos: esto es, con la tentación (que 
llaman burla) y el engaño; en que suponen, que en todas ocasiones, 
entienden vencido, al engañado; y es una de las phrases, que de- 
berán tenerse mui presentes, parala cabal inteligencia desu Biblia. 

**§. 2. — Sabiendo pues los Dioses niños (prosiguen los Culebras) 
**que Ucub'Caquix se alimentaba con Nantzes, dispusieron ase- 
**charle el pié del árbol donde solia cogerlos, para, teniéndolo á ti- 
"ro, darle un cerbatanazo, con cierto bodoque, fabricado de una tal 
''confección, que tenia virtud, para preparar la muerte, consumien- 
"do las riquezas." 

Nota 20 Num. i. — Han dicho los Culebras, en el Cap. Proe- 
mial, §. I (cuya figura apunté de passo explicando el citado §. en la 
nota I. (num. 8.) que el Criador de todo quanto tiene ser se llama y 
denomina Hunahpu (esto es Tirador de Cerbatana) y ya veremos 
que para dar idea de las Divinas Processiones activas, y passivas, 
conformeal sueño de su Theologia, dicen expresamente, en el Cap. 
6. §. 2. (cuio sentido explicaré en las Notas respectivas á dicho §.) 
que en las figuras Hunahpu, y Xbalanque, entendian al Divino 
Verbo humanado: conque es claro, que la del precedente §. es vna 
alegoria del Apocalypsis 12. 7. en el errado modo, en que com 
prehendieron á San Juan y yo expliqué en la Nota 17 num. i. 

Nun. 2. — El Nantze, es una frutilla americana, suave al gusto, 
aromática al olfato, dulce al paladar, apetitosa, nutritiva y saluda- 
ble, tanto que, en los años estériles de grano, suplen con ella, los 
Indios, la falta del Mais, ó trigo americano, 

Num. 3.— Es producido el Nanlze, de cierto árbol sylvestre, 
quelos Culebras llamaron, y aun hoy sus descendientes llaman Chi, 
(que se interpreta dulce) el qual nace, y por si proprio se propaga 
en tierras desiertas, montuosas, áridas é incultas; y es la tal fruti- 
lla, pasto de serpientes. 

Num. 4. — Siente San Agustin (i) que no es de creerse, que aque- 
llos Angeles, á quienes los hombres, en figura corpórea, han hos- 
pedado, solo comiessen en la apariencia: doi las palabras del Santo 

(1) D. Aug. Lib. 13. de Civit. Dei Cap. 22. Apud. Calm. In Job. 12. 19. 



BlBÜOGkAPlA MEXICANA DEL SIGLO XVtíl. 

42 

Doctor: Ñeque enim in phantasmata Angelas edisse credendum 
ests. Quando eos homines hospitio susceperunt. Y como los Cule- 
bras, (i) adoptando la antigua sentencia, de que los Angeles son 
corpóreos, creesse desde la mas remota antigüedad (contra lo que 
enseña San Agustin) (2) que los angeles, no comen por voluntad, 
sino por necessidad ó comieron, en el sentir de Tertuliano (3) aque- 
llos tres Angeles, á quienes pusso la mesa Abraham, les fué preci- 
so, para alimentar á Lucifer, discurrir vna vianda, que al mismo 
tiempo que fuesse metaphorica, tuviesse relación con los sentidos 
gramatical, histórico é ideal, de su escritura symbolica. 

Num. 5. — Y como por otra parte, (como si ya entonces (4) hu- 
viessen conversado con Grocio) vivian persuadidos (como oy (5) 
lo esta el vulgo) á que los demonios, amantes de la soledad, habitan 
en los lugares áridos, y incultos; no pudieron inventar los ingenio- 
sos Culebras geroglyphico mas expresivo que el Árbol metapho- 
rico Chi, ni hallaron vianda mas propria, que la frutilla Nanzte, en 
que, como pasto de serpientes, figuraban acaso el odio, saña y fu- 
ror, para exprimir, que, á la manera que, asistiendo en el cielo los 
Angeles de luz, es un alimento la visión Beatifica, en que consiste 
la Bienaventuranza: assi en contraposición, privado el infernal Dra- 
gón de la eterna visión, en que consisse la pena de Daño, habita en 
lugares desiertos, áridos é incultos, y es su alimento aquel odio im- 
placable que tiene á Dios, y á los hombres. 

'*§. 3. — Sucedió (pues prosigue la historia) que al llegar Ucub- 
'^ Caqutx ácort3ir Nantze; Hunahpu que de entre las malezas le 
"assechaba, le tiró un cerbatanazo tan certero, que, rompiéndole 
*'con el bodoque ambas quijadas, dio en tierra con el desquixarado 
''Ucub'Caqtiixy 

'*§. 4. — Caido que fué Ucub-Caquix salió Hunahpu de entre las 
**zarzas, fingiendo que iba á echarle garra; y de industria, se dejó 
*'asir del brazo, que como si estuviesse despegado de su cuerpo, 
**se le quedó á Ucub-Caquix en la mano. Traza ingeniosa, de que 
** Unahpu se valió, para que creyéndose Ucub-Caquix victorioso, 
*'no se conociese burlado." 



(1) Véase el Cap. j» S^ota 14. «. 4. Vide etian apud Calm, In Ge n es i ni ^ Cap. r8. g. $. Admití t 
Tertullianus, 

(2) A. Augítst. vbí supra ¿"^ /« setm, J62. 

(3) Tei tu litan, apud Calm, $. supra cita I, 

(4) Gros, Beta. ^ alü apud Calm, in Maili. /;?. ^j, 

(5) Calm. ubi prox» 



bibliografía mexicana del siglo xvm. 

43 

"§. 5. — Ignorante el desquixarado Ucub-Caquix, delacalentu- 
"ra hética, comsuptiva de las riquezas, y correo de la muerte, que 
**con la introducción del bodoque, havia contrahido; aunque por 
*'una parte, se le hacia intolerable el dolor, y fractura de las me- 
*'xillas; se lisonjeaba, por otra, mas que medianamente vengado, 
*'con haber quitado á Unahpu el brazo: y dando, entre pesaroso: y 
'^satisfecho unos ayes, que los ponia en el cielo; llevando consigo 
** aquel despojo, tomó la vuelta de su casa." 

**§. 6. — Viéndole Chimalmat bañado en sangre, no pudo conte- 
*'ner sus lagrimas; y atónito el semblante, con lengua turdada, y 
^'balbuciente le preguntó: ¿que te ha sucedido, esposo amado? qué 
**havia de suceder, respondió el desquixarado Ucub-Caquix, sino 
"que dos demonios, en figura de tiradores de Cerbatana, tirándo- 
osme á traición un bodocazo, me han deshecho ambas quixadas. 
**Toma, Mujer mia, este brazo, y cuélgalo, á que lentamente le de- 
**seque el humo de la chimenea, que es el medio, por donde he de 
''descubrir los autores de mi daño: y una ves que les conozca, yo 
"te juro, por quien soi, que ha de ser tal la venganza, que tome 
"de estos traidores, que jamas se borre de los Anales del cielo. 
"Tomó Chimalmat el brazo, y colgándole del humo, volvió tan di- 
"Ugente. como estaba pesarosa, á curará Ucub-Caquix'' 

"§. 7. — Celebrando entre tanto los Dioses niños la burla, cami- 
"naban presurosos, á casa de los Dioses que por ancianos, y por 
"tener el uno cana, mas que el otro la cabeza, se llamaba aquel 
^'Zaqutmmacu: y este se nombraba Zaquimaz á cuia sombra, lo- 
" graban los hermanos el complemento de sus burlas." 

Nota 21. Num. único. — En la metaphora de estos dos Dioses 
ancianos, hablan aqui los Culebras, del Eterno Padre, y del Espí- 
ritu Santo. Véase, para no dudarlo, loque después dirán en el Capi- 
tulo 6. §. 5. y yo explicaré en la Nota 36. n. 6. 

"§. 8. — En alas de la diligencia, llegaron los Dioses niños, á 
"casa de los Ancianos; y después de saludarles, y contarles la tra- 
"gedia del burlado Ucub-Caquix, pasaron á suplicarles, que en la 
'*burla comenzada, metiesen aquellas prendas, que eran propias de 
"sus canas. Conviene para esto, les dixeron, que vaiamos todos 
"juntos, á casa de Ucub-Caquix, Vosotros que sois Ancianos, de- 
"bereis ir por delante, como en todo preferidos: nosotros os segui- 
"remos, finguiendo que traveseamos como muchachos que somos. 
**Luego que os vea Ucub-Caquix, llamándoos á su presencia, pre- 



bibliografía mexicana del siglo XVIII . 

44 

'*guntará: ¿quienes sois, y quienes nosotros somos? A esto le res- 
'^ponderéis, que vosotros sois médicos de profession, y como tales 
"curáis todas la enfermedades; pero con mayor acierto los males 
**de ojos, y muelas: y que nosotros somos unos huerfanitos, nietos 
'Vuestros que, por muerte de nuestros padres, compassivos reco- 
legisteis; y de charidad alimentáis. Al oir esto, Ucub Caquix, de- 
'*seosodesu salud, se entregará en vuestras manos, y aprovechando 
'Vosotros una ocasión tan de perlas, daréis fin, como conviene á 
**la burla comenzada, hasta privar de la vista, despojar de sus ri- 
''quezas, y dar la mas dura muerte, al loco de Ucub-Caquix, en 
*'pena de su soberbia!^* 

**§. 9. — Muí bien pareció á los viejos, la traza de los muchachos: 
**y saliendo de su casa, para la de Ucub-Caquix, iban tras ellos los 
'•niños, fingiendo que traveseaban, conforme estaba parlado. Pa- 
usaron en efecto, porlacasa del doliente, y fué cabalmente á tiempo, 
''que recostado en su trono, rabiaba desesperado, del dolor terri- 
' 'bilissimo, que ocacionó en las muelas, la fracción de ambas mexillas. 

"§ 19. — No obstante estar tan rabioso, observó Ucub Caquixy 
"que pasaban á lo largo, los Ancianos venerables; y haciéndoles 
"llamar y venir á su presencia, uno en pos de otro, les hizo esta 
"de preguntas: Buenos viejos (les dixo) cuias canas me prometen; 
"ya que no en la medicina, en una larga experiencia, la curación 
"de mis males; decidme, ante todas cosas, por lo'que pueda valer- 
"me y á vosotros importaros, ¿quienes vosotros sois? ¿Qual es vues- 
"tra profession? ¿Para dondo camináis? ¿Y quienes son estos dos 
"muchuachelós que os siguen? Nosotros, señor, respondieron los 
"Ancianos, somos hermanos, médicos de profession, que curamos 
"con acierto todas las emfermedades; y con particuralidad, los ma- 
"lesde ojos, y muelas. Estos Niños, quenossiguen, son huérfanos, 
"niños nuestros, que, por muerte de sus padres, traximos á nuestra 
"casa. El destino que llevamos, es el vagar sin destino; fiando en 
"la salud agena, nuestra propria subsistencia .... Sean, mil vezes, 
"en horabuena venidos, dixo (cortando el hilo á los médicos an- 
"cianos) el doliente Ucub-Caqutx que haveis llegado á mi casa, en 
"ocasión tan precisa, que á mas de un mal de ojos, que de dias 
"átras me aflige, actualmente me atormenta un tan terrible dolor 
"de dientes, encias, y muelas, que me trahe desesperado. Apurad 
"pues (¡o médicos venerables!) las reglas todas del arte, parasiquie- 
"ra aliviarme: y si por fortuna vuestra, acertareis á curarme, á fé 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

45 

"de quien sois, os juro, que os tengo de dar un premio, después de 
*'haveros pagado, un real sobre otro, la cura. 

''§ II. — Sabed, señor respondieron los Ancianos, que este mal 
''que os atormenta, le causa un cierto gusano, que ha corrumpido, 
'*ha horadado, y se ceba en vuestras muelas. Debéis también en- 
**tender, que sin quitarse la causa, son en vano los remedios; y assi 
**si queréis sanar, de este dolor tan tremendo, es menester que os 
''avengáis, á que os quitemos las muelas. 

"§ 12. — ¡Pobre de mi! ¡Hay infelize! dixo dando un gran suspi- 
"ro, el enfermo Ucub-Caquix, Podria, acaso, sin mis dientes, y mis 
"muelas, conservar esta hermosura, que es la alegria de los cielos? 
"No por cierto. Discurrid pues (¡ó Ancianos!) otro medio que ni 
"sea tan costoso, ni sea menos eficaz; porque pensar que yo, he de 
"comprar la salud, á costa de mi beldad, es pensar en lo escusado. 

"§ 13. — Lo haveis entendido mal, replicaron los ancianos. Ver- 
"dad es, que para curaros, y de una vez libertaros, de este rabio- 
"so dolor, no alcanza el arte otro arvitrio, que el de quitaros las 
"muelas; pero, si en vez de essa vieja, os ponemos de marfil, como 
"sabemos hacerlo, una dentadura nueva; lejos de afear vuestro ros- 
"tro, exaltará hasta lo sumo, vuestra gallarda hermosura. Siendo 
"assi, dixo ya seducido Uaib-Caquix, bieii podéis (¡ó ancianos sa- 
"bios!) poner manos á la obra, de la nueva dentadura; que yo ce- 
"rrando los ojos, y poniéndome en las vuestras, entro gustoso en 
"la cura. 

'*§ 14. — No bien, sabrosamente engañado, profirió estas pala- 
"bras elblasphemo Ucub-Caquix, quando los Dioses ancianos, ayu- 
"dados de los Niños, le quitaron uno auno, todos los dientes: y mue- 
"las, y le pusieron, mui mal puesta, una como dentadura, echa de 
"granos de maiz; y desollándole al punto, las niñas de los dos ojos; 
"á resulta de ambas burlas, quedó el triste Ucub-Caquix mas feo 
/'que la noche abscura, y insensato, y ciego, que sin sentirlo ni 
"verlo, ni ver mas á los Ancianos, le despojaron los Niños del cau- 
"dal de sus riquezas; y, he aqui, que sobre perder la hermosura, y 
"gallardia, de que tanto blazonaba, perdió también el Dosel y apa- 
"riencia de Señor, que le tenia tan soberbio. Castigadas de este 
"modo su soberbia y altivez, fue borrada la memoria del blasphe- 
"mo Ucub'Caqtiix; y muriendo de alli á poco, desesperado, y ra- 
"bioso, quedaron en possession del caudal de sus riquezas, los sa- 
"bios Dioses ancianos, por disposición divina." 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

46 

Nota 22. Num. i. — No me parece que entre la obscuridad de 
sus metaphoras. pudieran explicar con mas claridad, que le han he- 
cho, los Culebras: lo primero: que en las mexillas, dientes y mue- 
las ó lo que es lo mismo en las facciones del rostro, figuraban aque- 
llos excelentes y mayores dones naturales, con que, sobre los de 
las otras angélicas inteligencias, hermoseó Dios á Lucifer assi co- 
mo entendían en la figura oro, plata y piedras preciosas; no las 
que en el lenguage del Evangelio son falazes, sino las que, como 
expone San Gregorio, son verdaderas riquezas: (i) Solé autem 
divitis veré sunt, quce nos divitis virtuttibusfaciunt. En lo segun- 
do: que en aquellos terribles dolores, ácuyo rigor, perdió Ucub- 
Caquix la vida; no entendían alguna acción viciada, ó triste sen- 
sación causada en las partes sensitivas por algún ó algunos obje- 
tos, que hubiessen dañado á Lucifer, el assiento lí órganos de los 
sentidos internos, quales son los dolores, que los hombres pade- 
cemos, ó á que estamos sujetos: sino la pena de sentido que en el in- 
fierno, es uno de los tormentos que los Demonios padecen y de que 
hablaron los Culebras en el Cap. 6. ^. 27. del presente Libro. Lo 
tercero que en aquella ceguera, que expresamente dicen que no 
privó á Ucub'Caquix déla potencia visiva, sino sola, y presisamen- 
te de la intuición de las Divinas personas, figuradas (como expli- 
qué en la nota 20. y 21. números uno y cinco) en la metahporade 
los Ancianos y Tiradores de Cerbatana, no entendieron la perdi- 
da de la vista corporal; sino la pena de daño, que padece Lucifer, 
y consiste, en la privación de Sumo Bien. 

Num. 2. — De otra suerte, ni seria consiguiente, la ammission de 
la Bienaventuranza, á la ceguera; ni si hablassen los Culebras, de 
la separación de la alma, y cuerpo, del que suponian en Lucifer 
compuesto angélico, lo seria la muerte, del despojo de los dones 
naturales y gratuitos. 



(i) Ene, 8. Vide D. Greg. HomiL iS» »'» Evang. 



BlBUOGkAPlA MEXICANA DEL SIGLO XV til. 

47 



CAPITULO V. 

De la alevoza muerte que ZwkQ^k, primogénito de Ucüb-Caquix, 

dio á quatro cientos Angeles: y del prodigioso modoy con que 

el mismo ZiVKC^k.y su hermano C abr acam y /ue ron 

vencidos y y muertos y por los Dioses Niños, 

**§. I. — Bañábase en un Rio, el blasphemo Zipacnáy quando 
**acertó á passar por aquel baño, un Vac de niños arrastrando entre 
**todos un madero tan pesado, que siendo ellos quatro cientos, á 
* apenas podían moverle." 

Nota 23. Num. único. — UaCy VoCy y Cenzontliy son nombres sy- 
nonimos, y en diferentes idiomas indios, lo son de aquel paxaro, 
que en castellano llamamos Sensonte Mexicano, En que se advier- 
te que la figura del paxaro Sensonte es la metaphora, en que los 
Culebras hablan de quatro cientos Angeles, que suponen muertos, 
á manos de Zipacná. Véase el Cap. 6. §. 6. y la explicación de es- 
ta figura, en la nota 35. nums. 9. 10. 11. &. 

**§. 2. — Viendo Zipacnáy tan fatigado al Uac á^ niños, les pre- 
**guntó curioso, para que necesitaban, de aquel madero tan tosco? 
'•Has de saber. Señor respondieron los Muchachos, que estamos 
**tratando de fabricar una casa, y hemos destinado este madero, pa- 
**ra uno de sus pilares* Oyendo esto Zipacnáy al punto salió del 
**agua, y con la boca callada se hecho á cuestas el madero, el qual, 
**guiado de los niños, conduxo sobre sus hombros, hasta ponerle 
**en el sitio, donde se habia de labrar." 

*'§ 3. — No menos pagados los quatro cientos Muchachos, de es- 
*'ta acción de Zipacnáy que deseosos de hacerse de su ayuda, para 
**el acarreo de las vigas, y el de otros materiales, que les eran ne- 
**cessarios, para fabricar su casa, le preguntaron, si tenia Padre y 
**madre? Ha dias, respondió Zipacnáy que por muerte de mis Pa- 
**dres, he quedado huérfano, y desamparado. Quédate pues con 
**nosotros á darnos la mano en la obra de nuestra casa, le digeron 
**los Muchachos; y entre tanto, ten por tuya, esta Choza que habi- 
litamos, que en ella te assistiremos, de todo lo necessario. Muchas 
**gracias os doi, respondió Zipacnáy por esta charidad, que hacéis 
*'con migo, y será el tiempo testigo, deque no os engañáis, quan- 
*'do me favorecéis. 



BIBUOGRAPIA MEXICANA DEL SIGLO XV II I. 

48 

"§. 4, — No bien, el valiente Zipacná, habia aceptado el convite. 
**quando á un proprio tiempo, los quatro cientos Muchachos, cono- 
"ciendo la torpeza, con que habían introducido, en lo interior de 
"su casa á un Mozo tan arrogante, se llenaron de temor. No ad- 
**mite escusa, decían, ni puede ser mas crasso, el absurdo cometi- 
**do; mayormente quando hemos sido testigos de la intrepidez de 
*'su animo, y de ser á las nuestras tan superiores sus fuerzas, que 
"sin la menor fatiga, traxo á cuestas un madero, que siendo nos- 
potros muchos, si le pudimos mover, no pudimos conducir. Ello 
"no tiene remedio: el yerro está cometido; y aqui no hay, sino ma- 
" tar, á tricion á este atrevido, ó aventurar nuestras vidas a un san- 
"griento sacrificio. Muera pues quien se ha confiado de cuatro 
"cientos Muchachos; y no aventuren sus vidas, por haberlas mal 
"confiado de un intrépido muchacho, quatro cientos inocentes. 

"§. 5. — Sin hacer otro discurso, se resolvieron los niños á ma- 
"tar á Zipacná, y de suerte trazaron y dispusieron la burla (i) que 
"no pudiera escapar. El modo fué, labrar, en el patio de su casa, 
"una honda, pero estrecha escavacion: y assi que estuvo profunda, 
"fingiendo, que por pequeños, no podian extraher la tierra, roga- 
"ron á Zipacnáy les ayudase á sacarla. Entró Zipacná para esto,en 
"aquella cavidad: y quando consideraron que estaba mas descui- 
"dado, le dejaron ir encima un gran trozo de madera, que al efecto 
"de aplastarle, habian antes prevenido. 

"§. 6. — Sobre atrevido, y valiente, era astuto, y cauteloso, el 
"robusto Zipacná\ y previendo la traición, habia dispuesto en el ho- 
"hoyo, para declinar la insidia, una á manera de cueva, 6 excava- 
"cion lateral. Esperaba cuidadoso, qualquier acontecimiento. Ma- 
"chinaba al mismo tiempo, la mas fina contraburla. He aqui pues, 
"que assi previsto y bien prevenido el lance, á tiempo de caer el 
"trozo, hurtando el cuerpo al peligro, dixo, dando un gran suspi- 
"ro: ¡Hay infelice de mi! 

§. 7. — Los inocentes muchachos, como nada acostumbrados á 
"cautelas de esta classe, creyendo que á Zipacná, en aquel triste 
^' ¡hay de mi! se le habia arrancado la alma; no pudieron contener 
"en el pecho el regocijo; y assi rompiendo los aires, su equivoca 
"voceria, en lugar de muera, muera, repetian, viva, viva!'' 

§. 8. — Al instante dispusieron una grade olla de C/iicha, para 
"celebrar el triunhpo con bailes y borrachera; é Ínterin que fer- 

(l) Ene, 8, Vide D. Greg, Ilomil. ij. in Evang, 



bibliografía mexicana del siglo xvin. 

49 

'* mentaba, entrando en conversación, no dexaron de dudar, am- 
**b¡guamente perplexos si en efecto habia espirado, ó estaría vivo 
**sli huésped. Sobre si era, ó no, era muerto, tuvieron su contro- 
**versia, y últimamente acordaron suspender toda algazara, aquel 
**y dos dias siguientes; termino que era preciso, al fermento de la 
**ch¡cha; y que al mismo tiempo lo era, para salir del temor, que 
**les hacia vacilar. Porque entretanto, (decian) qne la olla de chi- 
""'cha cae, {}) el cuerpo de Zipacná, si ya es muerto, se corrompe; y 
''en viendo que las hormigas salen cargadas del hoyo, de las pe- 
'^quenas reliquias de su corrompido cuerpo, entonces será ocasión 
'' de festejar esta hazaña, y de dar fin á la chicha, sifi el temor que 
''nos catisa esta zozobra, y recelo'' 

Nota 24. Num. único. — Esta voz Chicha es una corrupción de 
este nombre Chi-há, que en la lengua tzendal, ó de los Culebras, 
quiere decir agua dulce; nombre que dieron al vino americano, qué 
es una bebida, compuesta At, pulque (assi llaman los Mexicanos al 
vino que extrahen del Maguey) y azúcar bruto, 6 no purgado, que 
los Españoles conocemos con estos nombres, que son synonimos*. 
Panela, Raspadura, Chancana, Suelen alas vezes los Indios subs- 
tituir en lugar del pulque; 6 bien el vino extraido de la caña dul- 
ze, o bien el que exprime de las pinas: y á falta de uno, y otro, usan 
de la infusión del maiz, que ponen a acedar en agua natural, y en 
todas ocaciones, añaden á la composición, cierta hierba, grossera- 
mente quebrantada, que la dá una terrible fortaleza. Yo soi tes- 
tigo, de que á mas, acostumbran los Indios de ciertos pueblos, 
poner un Sapo, que, dicen, servir de madre a la Chicha, y le intro- 
ducen en el fondo de la olla, para abreviar el fermento, y hacer 
mas grata al paladar la bebida, impressionados también (quizá 
se lo ha dictado el Demonio) en que la infusión del escuerzo aug- 
menta terriblemente, su fortaleza, y vigor, para embriagar, á la 
Chicha; sobre que tuve no poco de trabajar, para persuadirles lo 
nociva que resultaría a la salud, aquella venenosa confección, pe- 
ro fué lo mismo que predicar en el desierto. Por lo demás, es nada 
■distinto el modo, con que hoy celebran los Indios sus gustos, y to- 
do genero de fiestas, pues no hai para ellos regocijo, cuando faltan 
los bailes, la algazara, la Chicha, y la borrachera, de que suelen 
resultar, aquellos pleitos, y desgracias, que acaecen en sus fun- 
ciones. 

(i) Tengase aqui jiresente, lo que se ha advertido en la Nota 19. n. 2 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO KVllL 

'*§. 9. — Bien pudiera Zipacná (prosigue la Historia) dando á la 
**ira la venganza, hacer en aquel instante, la mas cruel carniceria, 
*'pero sagaz esperó ocacion mas oportuna, temeroso de exponer el 
*iance á una contingencia, que, en fin, aunque suponia, ser supe- 
*'riores sus fuerzas, le infundia temor ser muchos, aunque tiernos 
"los contrarios; y no quizo aventurar su mohosa cimitarra, midien- 
'*dola con los de filos de quatro cientas espadas. Y como por otra 

* aparte, havia escuchado á los niños, y estaba bien enterado de to- 
**das sus prevenciones, astuto, quizo esperar, el efecto de la Chi- 
*'cha para cogiéndoles ebrios, caidos, juntos y indefensos, sin pre- 

• *sen tarles el cuerpo, y al solo impulso de un golpe, lograr en la 
*'contraburla, un destrozo el mas completo. 

'*§. 10. — Viendo que al tercero dia, en vusca de provisión, pa- 
**ra llenar sus graneros, discurría por aquel hoyo, un hormiguero 
**disperso; cercenando con los dientes sus unas, y sus cabellos, de- 
**xaba caer las raeduras al fondo del agujero. Las diligentes hor- 
'*migas, que bieron el aguacero, en esquadrones formadas, acá- 
**rrearon los fragmentos. Los innocentes muchachos, que espera- 
'*ban esto atentos, al ver salir las hormigas dieron victores al 
**viento, y destapando la Chicha, que estaba ya fermentada, fué 
'*tanto lo que gritaron, y tanto lo que bebieron, que ebrios, y fue- 
**ra de si, unos sobre otros cayeron. A este tiempo Zipacná, sa- 
**liendo del agujero tomo tal satisfacción, y tan cumplida vengan- 
**za, que entre la burla intentada, y la que el tramó, no huvo la 
*'mas leve discrepancia, pues derrocando la choza, en que los Ni- 
**ños dormian, el golpe los mató a todos, y los sepultó en las ruinas. 

*'§. 1 1. — Es tradición nada vulgar que los Dioses Niños Hunah^ 
''pu y Xbalanque resucitaron á estos muchachos y que transfor- 
'*mados sus cuerpecitos en celestes, y luminosos, los colocaron en 
**el Zodiaco. Tienese por mui cierto, y averiguado, ser de este 
''numero las Pleyadas, que el vulgo llama Siete Cabrillas, y en 
"nuestro idioma, se dicen Motz, esto es, Montan: phrase que ex*- 
'•plica, que, oprimidos, de los destrozos de aquella ruina, quedaron 
"aquellos Niños sobre otros amontonados. Después diremos en 
"que ocacion Hunahpu Xbalanque, en tales astros, los transmu- 
"daron, y por ahora, solo advertimos, que en lo demás, acaso hai 
"mucho de fabuloso." 

Nota 25. Num. i. — A mas de que al precedente paragrapho, 
es una comprobación de la Nota 23. ya veremos que en el inme- 



btBUOGkAFlA MEXICANA DkL SICLO itVlH 

51 

diato siguiente capitulo, al §. 6. vuelven los Culebras á hablar de 
estos 400 Angeles; y que haciéndolo en la metaphora del Senson- 
tCy dicen expressamente, que el Voc. correo, y mensajero de Dios ^ 
estuvo, hasta su resurrección, y transformación detenido, entre la 
tierra, y el cielo, que es como si digessen, que estos angeles muer- 
tos á manos de Lucifer, desde su muerte hasta la resurrección del 
Salvador, estuvieron detenidos en uno de los senos que mas des- 
pués del Infierno, qual es el Limbo de los niños. Véase la Nota 7 
nums. 2 y 6. 

Num. 2. — Haciendo desde ahora» este supuesto, se han encar- 
gado* en otro lugar de su Biblia, decir la ocacion en que el Re- 
dentor resucitó, y transformó en estrellas a aquellos Angeles; y yo 
lo quedo de explanar este lenguaje, y siguiendo sus pasos á los Cu- 
lebras, ofresco hacerlo, en las Notas respectivas, al Capitulo octa- 
vo de su Biblia. Reléase, no obstante la Nota 37, desde el n. 8. hasta 
el 15. inclusive, y sus respectivas remisiones. 

Num. 3. — Y es, entre tanto, no poca digna de admirarse, la 
distinción que los Culebras hacen de dogmas theologicos, quan- 
do, como hemos visto, en el § 10, tienen por falso, y que no baxa 
de fábula. Milesia, el de la Chicha, y otros de los comprehendidos 
en los §§. anteriores, al mismo tiempo que veneran, como verdad 
de certeza infalible un error, que como fundado en tradición, di- 
fundida de Padres á hijos, y á ellos succesivamente comunicada, 
por relación de sus Mayores; es un principio que su Theologia su- 
pone elemental y innegable, para probar la infalibilidad del articu- 
lo de la Resurrección de Jesu-Christo. Tal es el de la resurrección 
y transformación en otras de aquellos quatro cientos angeles que 
soñaron muertos á mano del hijo de Lucifer. 

**§. 13. — Fué tan sensible (prosigue la historia) esta traición 
**de Zipacná á los Dioses Niños Hunahpu y Xbalanque, que indig- 
**nados contra el traidor, trataron de destruirle con otra burla, en 
**todo idéntica á la con que él havia vencido á los Muchachos. 

**§. 14. — Sabiendo pues que Zipacná se alimentaba con aque- 
**llos cangrexos, que de diaclaro, podia pescar, porque de noche, 
*'se exercitaba en hacer cerros, (ocultando antes todos los can- 
**grexos, de que abundaban los ríos y cerros, de aquel desierto, y 
*'en que consistia la diaria vianda de este blasphemo) contrahicíe- 
**ron uno ficticio, tan horrible, por su espantosa deformidad, como 
"misterioso, por las materias de que formaron su estraña mole, en 



r^ 



Á I 



ÉIÉLIOGRAPIA MEXICANA DEL SIGLO XVIÜ. 



52 

**que fingiendo las tixeras de Ec; hicieron las ocho piernezuelas 
de Paac; y la concha de una grande Laxa. 

*'§. 15. Assi dispuesto el feo Cangrexo, le colocaron en el ta- 
'11er de Zipacná, que cabalmente lo contenia el viente obscuro del 
'Cerro Meobam; y haciéndose luego encontradizos con Zipacná 
'(que traspillado vagava errante) le preguntaron, para donde iba, 
'tan extenuado y macilento? Para donde (¡Hay de mí!) havia de ir, 
'respondió Zipacná, sino para donde, menos ingrata mi suerte ad- 
'versa me depare uno, ó mas Cangrexos; pues con ser estos mi 
'único alimento, y con haver tres dias, que por mi boca no entra 
'un bocado, estoi, Niños, que espiro de hambre. 

"§. 16. ¡Hai tal desgracia, dixeron los Dioses Niños, quando 
'nosotros venimos huyendo, de un tal cangrexo que nos ha mordi- 
*do, y llevaba traza de devorarnos! \ ^ Zipacná, por este rio arri- 
'ba, y no lexos de aquí, oirás los bramidos de un alto cerro, cu- 
'yos ecos repiten, Obal, obal: acércate á el y en el veras una gran- 
*de cueva;. éntrate desde dentro, y allí hallaras al cruel Cangrexo. 

"§. 1 7. ¡Hai, Niños miosl exclamó Zipacná, compadeceos de mi 
'necesidad, y conducidme, pues no puedo valerme, al cerro, don- 
*de havita este cangrexo: y en recompensa de esta merced, os 
'prometo llevaros á una campiña donde es tanta la volateria, que 
-'un solo instante, no estén ociosas vuestras cerbatanas. 

"§. 18. — No poco se hicieron de rogar los Niños, para mas y 
*mas dicimular la burla; pero al fin, y á la postre afectando una 
'compasión bien simulada, conduxeron á Zipacná, hasta ponerlo 
*á vista del feo cangrexo; que en efecto, era tan gigante, que 
*de mui lejos se dexaban ver: pero al tamaño que era el cangrexo 
'grande, era estrecha la puerta de la cueva tanto, que para en- 
'trar por ella, le fué indispensable á Zipacnáhes^v el suelo; y assi 
-abatido, a su pesar hasta la tierra, le fué mui ancha a la hincha- 
'zon de este soberbio, la estrecha boca de aquella gruta; mas he 
'aqui que estando dentro, al imperio de los hermanos, se vino a 
'tierra el cerro Meabaní; y pereciendo al fuerte golpe de sus des- 
'.trozos, quedó la altivez de aquel blasphemo sepultada entre las 
^minas; en que es visto que la victoria de los hermanos, fué obra- 
'divina, y milagrosa: y aun se dice, que el triste cadáver de Zi-- 
'pacná íwé transformado por los Dioses Niños, en una tosca bo- 
«rrible estatua^ de piedra bruta." . . 

. Nota 26. Num. i. — 'Han dicho los Culebras, en el §* 14, que 



• 



Bibliografía mexicana del siglo kuííL 

53 

el obscuro viente áe\ cerro Meabam^ era el obrador, oíHcina o ta- 
ller, donde de noche, fabricaba Zipacná los Cerros; en que suppo- 
nen, que el mismo Meabam, era de dia, la habitación del primo- 
génito de Lucifer y para exagerar, en el 1 7, aquel profundo aba- 
timiento, a que el poder del Omnipotente, redujo á la soberbia 
de los Apostatas, figurados en la prole de Ucub-Caquix; (que 
tanto expressen estas palabras: La victoria de los hermanos fué 
obra; Divina y Milagrosa.) lo hacen diciendo: que aquel taller, que 
de dia claro (esto es en los tres instantes, en que suponen que Lu- 
cifer y sus sequazes, gozaron de la intuición,) era palacio, el mas 
sumptuoso, de la altivez de Zipacná; le fué en la noche de su tra- 
gedia, sepulchro estrecho á su altivez. 

Num. 2. — Dejo apuntado en el Capitulo i. Nota i. n. 3. y ade- 
lante veremos de propria pluma de los Culebras, que en la lengua 
symbolica americana, el geroglyphico de uno ó mas Arboles, es 
una metaphora figurativa de la serie de progenitores, respectiva 
a aquella familia de que se trata, (i) 

Num. 3. — Hemos visto en la Nota 14. n. 4. y siguientes, que los 
Culebras tuvieron entre otros, el error Judaico, de que mediante 
el natural comercio, se propaga en el cielo la especie angélica: y 
como, relativorum eádem est ratio, es sin disputa, que sintieron lo 
mismo de los Demonios. 

Num. 4. — Sigúese de aqui, que diciendo la Historia, que Zi- 
pucnd se exercitaba en hacer cerros, claramente, y sin algún equi- 
voco, dice tres cosas. La primera es, que en la Escritura, o Alpha- 
beto Simbólico Americano, el dibuxo de un cerro, es el gerogli- 
phico que en la especie de los Angeles de tinieblas, exprime el 
sexo femíneo. La segunda es; que advirtiendo la Historia, que 
Zipacná, solo de noche hacia los cerros, y que precisamente los 
fabricaba en las entrañas, y obscuro viente del Cerro Meabam, cla- 
ramente nos dice, el nocturno concubito de los Demonios, figura- 
dos en la metaphora de Zipacná, y del Cerro Meabam. La ter- 
cera es: que la destrucción de Zipacná, y el Cerro Meabam, es un 
emblema en que cometida la figura metonymiay habla la Historia 
de la ruina de los Apostatas de uno y otro sexo, que son los figu- 
rados en tales symbolos. 

Num. 5. — Deducense las explanaciones primera, y segunda, 
de lo que los Culebras, de su pluma han dicho, en el Cap. 3 §. 5. 

(i) Véase adelante n. lo. 



BtBLlOGkANA AíBkíCAÑA DEL SÍGLO kt^Hl. 

54 

esto es: que Lucifer, era casado con una Diosa, (angela); que se 
llamaba Chimalmat, y que en ella tuvo dos hijos, que lo fueron 
Zipacná y Cabracam. La tercera es tan clara, que como veremos 
en los siguientes números, en las solas tres expresiones metapho- 
ras: quiero decir; en Ucub-Caquix, Zipacná y Cabracam, figura- 
ban los Americanos; no solo, la tercera parte de las estrellas, que 
con su cauda arrancó el Dragón; sino aquellos Demonios, de uno 
y otro sexo, que soñaron, haver procedido de los Apostatas. Véa- 
se la Nota 31. n. 2, y escuchemos á Boturini, que entre otras prue- 
bas, de lo expresado, da la siguiente. "Esto mismo se advierte 
'*(dice), en muchos Mapas de la Nación Mexicana, donde los pue- 
**ve Barrios, ó nueve Naciones, que con ella entraron al continente 
**de la Nueva España, se demuestran tan solamente con los nueve 
^'Capitanes, y cada y qual de ellos, trahe en el escudo las Insig- 
**nias de su Nación. Aun en la conquista, quando se ofrece his- 
"toriar la llegada de los Españoles á Vera- Cruz, se pinta un Na- 
"vio, y nada mas: y en las expediciones de tierra; ó se dibuxaba 
**á Cortes solo, ó á otro Europeo, soldado, etc. (i)." Últimamente 
se verá comprobada la explanación tercera de pluma de Votan, 
primer Caudillo de los Culebras; su Provanza (2) será materia, 
de una de las partes del Segundo Libro. 

Num. 6. — Ya parece que oigo; que se me arguye contrariedad, 
en las explanaciones de los anteriores números i. y 4. y para sa- 
tisfacer á la objeción, remito al curioso á la Nota 1 7. que podrá 
leer; desde el n. 4; y si á fondo quisiere instruirse, en los sentidos 
de los Geroglyphicos de los Egypcios, de cuya especie son los 
Palencanos, podrá hacerlo, en el libro intitulado: Sphinx Misto- 
goga, su autor el Padre Athanasio Kircherio. 

Num. 7. — Ec en la lengua Tuzulutleca, se dice el Negro ó Ethio- 
pe. Queda visto en el Cap. 3. Nota 15. num. 3. que los Culebras, 
dieron este nombre, Ucub-Caquix á Lucifer, con alussion á las 
siete cabezas que levantó; y ya veremos de testimonio del Señor 
Obispo de Chiapa, en la Nota nums. 2. 3. 4. y 5 que los Cule- 
bras hablaban de tales Demonios en la metaphora de siete ne- 
gritos. 

Num. 8. — Paacy llaman los Indios en dicho idioma dXAnonát: 
y se comprehende, como veremos en el n. 13., que en su tronco, 

(i) Boturini $. l6. n. 12. 

(2) Titulo de la Historia que escribió este Gentil. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

55 

ramas y fruta, figuraban los Antiguos Americanos, la serie genea- 
lógica, y parentescos de los Demonios. 

Num. 9. — Aquella Laxa, de que los Dioses Niños fingieron la 
Concha del Cangrexo figurativo, es assimismo una metaphora, 
en que hablaban los Americanos de los Demonios, procedentes 
del tronco del Árbol Paac, formando corte. Véanse los números 
II. y 12. 

Num. 10. — Es de notarse, que a la manera que, (como queda 
explicado en el Cap. i. Nota i. n. 3.) en el tronco del árbol figu- 
rativo, entendian los Culebras al Padre común de las familias; (i) 
ass! y no de otra suerte en las ramas y frutos de los mismos ár- 
boles, figuraban la parentela de las personas, que por ambas li- 
neas, procedian de un proprio tronco: y de aqui era, que quando 
hablaban de una familia, ó bien fuesse de todo un pueblo, com- 
puesto de personas conjuntas, mediante vinculo de parentesco; le 
figuraban en la metaphora de un Árbol Simple. No assi quando 
hablaban de todo un Reyno; pues entonces, para darse á enten- 
der, les era forzoso multiplicar figuras, y lo hacian añadiendo á 
la del Árbol, las de otras tantas piedras, ó sean LaxaSy quantas 
eran las ciudades, lugares, ó Pueblos que querían symbolizar. 

Num 1 1. — Hablaban, por exemplo, de los Mexicanos, y sus fa- 
milias, y como á procedentes de la Nación Cartaginés, les figu- 
raban, en la simple metaphora de un tunal ó higuera de Indias. 
(2) Querían symbolizar a todo el Imperio Mexicano; y como com- 
puesto, no solo de aquellas familias procedentes de la antigua Car- 
tago, sino de otras Tribus, de las que transmigraron á esta Re- 
gión; anadian a la metaphora de la Higuera ó tunal, otras tantas 
piedras; quantas con respecto á la época, á que se refieran, eran 
en numero las Provincias, Pueblos y Reynos, que estaban suje- 
tos á aquel Imperio. Véase si quiere, el antiguo Mapa America- 
no, que Gemelli Careri, insertó en el tomo 6. Cap. 4. de su Giro 
del Mundo, de quien le copió el cavallero Boturini; quien, al §. 
XII. n. 6. de su repetidas vezes citada Idea, tuvo la desgracia de 
interpretarle, con aquella equivocación, que suele hacerlo; lo que, 
á pesar de su Paysano, el autor del Abortón, haré ver, en la ex- 
planación de las empressas de aquella Medalla Americana, de que 
hablé en la Nota i. *n. 3. Veáse la Nota 56. n. 26. 

(i) Véase lo dicho en el Cap. 2. Nota 4. números 3. 4. y 5. 

(2) £1 tunal, es un frutal americano, que en castellano se dice Higuera de Indias. 



i 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVllL 

56 

Num. 12. — Ya parece, que he explicado bastantemente que el 
tronco del tunal, ó Higtiera de Indias, era la letra ó Geroglyphi- 
co, con que escribían los Palencanos, el nombre del Padre común 
(sea Belo, ó sea quien fuese) de la nacioii Cartilágines, de quien 
proceden los Mexicanos. Que en las ramas, y frutas de la pro- 
pria Higuera, symbolizaban á las familias que traben su origen 
de aquellas siete tribus carthagineses, que transmigraron á esta 
Región: y que en las piedras, sobre que, en el antiguo Mapa Ame- 
ricano, esta la Higuera, debe entenderse, un conjunto de Mexi- 
canos, y gente de otras naciones, respectiva, ó indiferentemente, 
establecidas en el suelo de cada uno de aquellos Pueblos, Provin- 
cias, y Reynos de que se formó el antiguo Imperio de Tenuchti- 
Han, llamada assi, aquella corte, de que fueron Señores los Moc- 
tezumas, (i) 

Num. 13. Y siendo esta, sin disputa, la clave, que, para la in- 
teligencia de las metaphoras, que están reunidas en el cangrexo 
figurativo, nos han franqueado los proprios Indios; no cabe duda, 
en que en las dos tixeras, ó brazos de Ec, se symbolizan los siete 
Esquadrones, en que se dividieron los Angeles, sequazes de Luci- 
fer; en las pernezuelas de Paac, los innumerables Demonios, que 
en el sueño de su Theologia, procedieron del mismo Lucifer, y de 
sus partidarios; y en la grande Laxa, el vasto Imperio, de este 
principe de las tinieblas. En que es, de notarse, que el AnonaL 
es un Árbol, corpulento, y frondoso, que se carga de mucha fru- 
ta: y que la Anona, ó fruta diú Anonal, contiene innumerables 
pepitas de color negro, en poca carne; figura propria, y bien ex- 
pressiva, de un numero sin numero de figurados. 

Num. 14. — Obal, es barbarismo, que acaso cometió el amanuen- 
se de nuestro traductor contra el dialecto del idioma AVV^/; y de- 
be corregirse, ó pronunciarse Occobal, 6 sea Ocguibal^ que se xw- 
terpretsi Xicara. En que se advierte, que la Xicara es una de las 
metaphoras, en que, como apunté en la Nota i. n: 6. hablan los 
Culebras, de la Divina essencia, Magestad y Grandeza del todo 
Poderoso; y que lo hacen en la del Xicaral, ó Árbol Xicaro, del 
Arcano Mysterio de la Encarnación del Divino Verbo, como ve- 
remos en el Cap. 7 §. 3. 

Num. 15. — Lo que supuesto, y supuesto también lo que en los 
§§ I. 2. y 3. del Cap. 3 de su propria pluma, han dicho los Cule- 

(i) Tenuchtitlan se iterpreta. Tierra del Nopal ó Tuna. Boturini, % 14. n. 2. p. 78. 



Bibliografía mexicana del sicLo xvtit. 

57 

bras y yo expliqué en la Nota i6. nums. i. 2. 3. 4. 5. y 6. (cuyas 
noticias, no solo facilitan, sino que son absolutamente necesarias 
para la inteligencia de este Capitulo) tan fácil es á los lectores de 
coniprehender, como á mi me ha sido difícil de explicar, que aque- 
lla ¡ntricada cadena de conceptos puramente mentales, que tras 
de si arrastran los brazos, pernezuelas, y concha del mysterioso 
cangrexo figurativo; assi como los bramidos, ecos y ruina del Ce- 
rro Meobam; y la postración, abatimiento, y destrucción de Zi- 
pacná es una alegoria, ó continuada metaphora del Cap. 12. del 
Apocalypsis, en aquel modo en que le desvarió laTheologia Ame- 
ricana, con exclusión de toda duda, confirmarán los proprios Cu- 
lebras, en los siguientes paragraphos de este capitulo. 

Num. 16. — No son pocas, ni menos fundadas las reflexiones que 
ofrecian á la mia, estas palabras, como estampadas de propria plu- 
ma de los Culebras: En que es visto, que la vista de los herma- 
nos, fué obra Divina, y milagrosa. Quédense en hora buena, á la 
especulación, y penetración de los lectores; pues, para no dudar, 
que la destrucción del Cerro Meobam es un emblema de la caida 
de Lucifer, me basta á mi, verle explanado, en pluma del vene- 
rable Beda: Montis nomÍ7ie nonnunquam Diabolus significatur, 
videlicet propter superbiam, qui se contra Deum erigit, et esse vult 
sÍ7nilis Altissimo. (i) 

*'§. 19. (sic) — No es menos prodigiosa (prosigue la Biblia 
"Americana) la destrucción del otro altivo, hijo segundo á^Ucub- 
''Caquix: esto es, de Cabracam, cuya tragedia, cuenta la tradi- 
*'cion, en este modo: Indignados Huracán, Raxacaculha, y Chi- 
''picaculha de las blasphemias de Cabracam; y en castigo de la 
^'arrogancia, con que se lisonjeaba poderoso, á destruir los cerros, 
**y dar al través con todo el mundo; mandaron que los Dioses Ni- 
**ños le destruyessen en el Oriente, que habriendo un hoyo pro- 
fundo, en las entrañas de la tierra le sepultassen." 

Nota 27. — Estos nombres Huracán, Raxacaculha y Chipica- 
culha lo son de las tres personas de la Trinidad Beatissima, como 
queda visto en el cap. 2, §, 3. y se ha explicado en la Nota 4. n. 1. 

*'§. 20. — Apenas assi, las personas de Huracán lo mandaron, 
''quandc los Dioses Niños, poniendo en el corazón del Cielo los 
*'pjos, de este modo exclamaron: Justo es (¡ó Huracán! ) que el 
**blasphemo Cabracam sea destruido: y como lo fué la de su Pa^ 

(i) V. Beda, Lib. 3. Comment. ih Marc. Cap. 11. 

8 



bibliografía mexicana del siglo XVllL 

58 

*'dre, y hermano, sea para siempre, su soberbia enterrada: porque 
**por ventura, ¿puede ser semejante este altivo, al corazón del Cíe- 
**lo? ¿Hai accaso, otro poder, otra grandeza, ni otra Magestad, que 
**la de Huracán, (i) Muera pues Cabracam, y sea su destrucción 
**quien publique, que solo en ti, (¡ó Huracán/ ) hai poder para 
'^destruir el Mundo, como que solo tu omnipotencia puede hacer- 
"le de nada." 

Nota 28. Num. i. — Corazón del Cielo y Huracán, son nombres 
synonimos: véase el citado Cap. 2. §. 16. Nótese de passo, que 
no obstante que los Culebras, hacen supuesto, de que los Demo- 
nios, tuvieron estado de viadores en el Cielo; como su creación, 
y ultimo termino, se concluyó en estos tres instantes; (2) por esso 
dicen, que en su oriente fueron destruidos y sepultados en el in- 
fierno. 

Num. 2. — Haciendo supuesto, en el precedente paragrapho, de 
lo que en el Cap. 3. §. 2. han dicho; y yo expliqué en la Nota 14. 
n. 10. (esto es: que el desvanecimiento de Lucifer, subió tanto de 
punto, que con desordenado furor, llegó á prorrumpir, en aque- 
llas execrables blasphemias, que refiere Isais: Subiré al Ciclo, 
exaltaré mi Solio, sobre los Astros de Dios. . . . sei^é semejante al 
Altissimo) nos hacen ver los Culebras la noticia é inteligencia 
que tuvieron del Psalmo 112. 

Num. 3. — Convida el Real Propheta David, en el citado Psal- 
mo, al pueblo Gentil, convertido á la F'é, á alabar á Dios; Laii- 
date pueri DomÍ7ium; y acordándole la omnipotencia de tan Gran 
Señor, por la qual es digno de toda alabanza. Quien hai, pregun- 
ta, como nuestro Dios, y Señor, que habita en las ahnas, y tjzira 
d los humildes, en el Cielo y en la tierra? En cuyas palabras se- 
gún explica el limo, y venerable Obispo Christopolitano, (3) hace 
alusión el Propheta Rey, á la caida de Lucifer, y sus sequazes, 
por su soberbia, y exaltación de San Miguel, y de los Angeles que 
le siguieron, por su humildad: Nam in principio (dice el citado) 
dejeci Luciferum, cum sequacibus suis superbii de ccelo, et exalta- 
vit Michaelem, et alios humiles; et fecit Michaelefn PrÍ7icipe7íi 

■ 

militice coelestis, cum esser minor Lucífero in natura. Quien, pues, 
no admira ver de pluma de las Culebras, estas palabras: Puede 

(i) Que es como si digessen con el propheta rei David. Quid sicut Dominus Deits nosíer qui in 
altis habitat^ et humilia respicit in cailo et in térra, 

(2) D. Thom. I. P. q. 62. art % ad. 2. 

(3) Ilustr. ac venerab. Pérez de Valentía;, (hic.) 



bibliografía mexicana del siglo XVIII 

59 

ser^ por ventura semeja7ite a este esse altivo^ al Corazón del Cielo? 
Hai; acasso, otro poder, otra grafideza, ni otra Magestad, que la 
de Huracán? Muera pues, &. Que es, como s¡ digessen: Quid 
sicut Domifius Deus noster, qui Í7i altis habitat, & humilia res- 
picit in cosió et in térra? Nótese, que también hacen supuesto de 
la exaltación de los Angeles, de que han hablado en el §. 1 1, del 
presente Capitulo. 
*'§. 21. — Puntualmente tenia asidos con ambas manos todos los 
^cerros, el lujo segundo de Ucub—Caquix (prosigue la Historia) 
*quando acercándose á el, los Dioses Niños, como admirados de 
'lo que veian le hicieron en una estas dos preguntas: ¿Dinos por 
'tu vida, le dixeron, quien eres, y que intentas con estos cerros? 
'Yo soi, respondió Cabracam, quien los hizo, y estoy pornii anto- 
'Jo, oneciéndolos para dar al través con el Mundo. Y vosotros, pre- 
'guntó Cabracam á los Niños ¿quienes sois? ¿como os llamáis? 
'¿qual es vuestro oficio? Nosotros, respondieron los Niños, no te- 
'nemos nombré; somos de profesión Tiradores de Cerbatafia; y 
*tal vez, solemos ocuparnos en cazar pájaros con liga, para pasar 
•la vida. Sabrás, pues, que vagando, con tal designio, ya por los 
'prados; ya por las campiñas, ya por los montes; hemos llegado 
*á donde nace el sol; y alli hemos visto un promontorio tan emi- 
'nenle, que descollandose sobre otros Cerros; ó bien oculta su 
'alto penacho entre las nubes; ó bien compite con las estrellas: 
'Pudimos, no obstante, registrar desde su falda, que la planicie 
'de su copete está poblada de una infinidad de paxarillos; pero 
'como somos tan pequeñuelos, no pudimos, aunque con ansia lo 
'procuramos, llegar á lo alto de su cerviz: y sabiendo que tu, tie- 
'nes poder, para batir los altos cerros; hemos venido á suplicar- 
'te quieras facilitarnos la caza de los paxarillos, trahiendo á tie- 
'rra el Oriental." 

Nota 29. Num. i. — Empeñada la curiosidad philosophica, en 
averiguar la causa physica de los terremotos, quieren algunos que 
aquel movimiento impetuoso, y violento, se engendre de las ex- 
halaciones, y vientos gruessos, contenidos én las concavidades de 
la parte enxuta, del globo Terráqueo. Comprimidos, dicen en 

aquellas cavernas, los vapores y agitados; como al mismo 

tiempo que buscan salida, se les impide la Tierra, apretándose 
con la humedad; la imperiosa furia con que lo procuran, es la que 
causa la concussion. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

6o 

Num. 2. — Estableciendo el Sapientissimo Padre Feíjoo, un nue- 
vo systhema, constituye la causa de los Terremotos, en la fuerza 
electiva, y Subns. Isnard, adoptando en parte, aquella Hypotesis, 
añade á la suya, una tal concausa a quien da el nombre de Espi- 
ritti Mineral. 

Num. 3. — A nuestro intento, importa nada, que en lo physico, 
sean, estas, ó aquellas, la causa segunda; pues basta saber que la 
causa primera, superior, eficiente de los Terremotos, es la indig- 
nación del Todo Poderoso: dicelo David (1) Qtii respicit terram, 
et facit eafn treme^'e, y la canta la Iglesia en aquella coleta: Om- 
nipote7is Deus^ qui respicit terraní, et facis eam tremeré. 

Num. 4. — Amonesta el Propheta Jeremias de parte de Dios á 
la Casa de Isrrael, que se guarde muy bien de temerá los Astros 
y de dar á los ídolos culto sacrilego, y les dice assi: Solo el Se- 
ñor es Dios verdadero; solo el Señor es Dios vivo, y Rey sempi- 
terno: y lo conoceréis, en que á su indignación temblará la tie- 
rra. (2) 

Num. 5. — A esta luz y la que suministra el Cap. 3. §. 6., se 
comprehende mui bien, que cuando Cabracam responde á los Ni- 
ños. Yo soi el que hizo los cerros, y por mi antojo los estoi meciendo 
para p07 mi gusto arruÍ7iar al Aíundo: en la phrase de la Sagrada 
Escritura suena lo mismo que si respondiese: Mis obras. Niños, 
os dirán quien soi, porque si solo á una mirada del Todo Pode- 
roso, tiembla la tierra; si á la sola indignación del Omnipotente, 
se estremesen los montes; siendo yo quien por solo su gusto, puede 
destruir el Mundo; ya podéis entender que es Cabracam el Todo 
Poderoso. 

Num. 6. — Tal es el lenguage, con que en este §. nos descubren 
los antiguos Culebras, el desgraciado origen de aquel error, con 
que la Gentilidad americana, tuvo por causa primera de los te- 
rremotos; al soñado Demonio, hijo segundo de Lucifer, áque alu- 
den los Indios de estas provincias de Goathemala, llamando, co- 
mo llaman, Cabracam al temblor. 

"§. 22. — Si haré, y con mucho gusto, respondió Cabracam, 
^'(prosigue la Historia) pues aunque ahora mismo, tenia entendi- 
"do, destruir al Mundo; quiero suspender, por esta vez, la exe- 
''cucion; solo porque veáis, y me seáis testigos de que á mi pre- 

(1) Psalm. 103. 33. 

(2) Jcrcm. 10. 10, 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIIl. 

6i 

*'sencia, se humilla el orgullo de los altivos; llevadme pues, sin 
* 'detención á donde está ese soberbio; que yo os prometo, que en 
*'traher á tierra su cerviz, solo tardaré, lo que yo en llegar á don- 
**de nace el Sol. 

**§. 23. — Al punto los hermanos guiaron á Cabracam para el 
*'Oriente. Iban por el camino, cazando variedad de paxaritos, y 
''admiraba no poco Cabracam, que sin necesidad de los bodoques, 
"con el aliento solo, los mataban. 

"§. 24. — H izóse en esto hora de comer, y armándolos herma- 
'*nos un fuego, se pusieron á assar los ya desentrañados paxari- 
**llos. Havian al descuido, emponzoñado, una de aquellas avecillas 
'*con Tizate; traza ingeniosa, de que usaron, para en aquel boca- 
**do, hacer tragar á Cabracavt la muerte. Porque es sin dtida, (de- 
''cian hablando al paño los hermanos) que como la abatida sober- 
"'bia de este altivo, debe ser de las entrañas de la tierra sepultada; 
''para derribarle, y dar con el en tierra, no solo es conveniente, sino 
''absolutamente indispensable, ifttroducirle la tierra en las entra- 
"ñas. Es el Criador mui sabio, é hizo en sti gran sabiduría el Cié- 
''lo, la Tierra, y todas las criaturas'' 

Nota. 30. Num. único. — El Tizate (en lengua mexicana Tizatl) 
es una tierra blanca, nada gredosa, que con poca fuerza, se redu- 
ce, entre los dedos, á un polvo sutilissimo, del qual usan los cria- 
dos para limpiar los platos, y otras piezas de vaxilla. Los plate- 
ros y otros artifices la substituyen en lugar de la Porea, ó cal de 
Estaño, para pulir y brillantar los metales, el vidrio, los charoles, 
y otras materias. Y siendo el Tizate, tan conocido y ussado, hasta 
hoy, se havia ignorado ser ponsoñosa su qualidad. 

*•§. 25. Era tanta y tan apetitosa la fragrancia, que despedian 
"de si los no bien assados paxarillos, (prosiguen los Culebras,) 
"que, con estar acostumbrado Cabracam, á viandas de la laya, 
"quizo gustar de aquel pueril vanquete, y sin ser convidado, sen- 
"tandose á la mesa, comió de la avecilla emponzoñada, que, de 
"industria sirvieron los hermanos de principio, y he aquí, que en 
"un bocado, trago goloso, su triste destrucción y ruina. 

"§. 26. — Assi fue, que alzados los manteles, y continuado el via- 

"je, al llegar al Oriente; iba tan desmayado Cabracam, que en vez 

"de hacer rendir al cerro la cerviz, dio consigo en tierra á supre- 

'sencia. Entonces los hermanos, abriendo un hoyo mui profundo, 

'y atando á Cabracam de pies, y manos, le sepultaron en las en- 



bibliografía mexicana del siglo XVIII, 

62 

'*trañas de la tierra. Increíble son las cosas que pregona la fama 
*'de estos Niños!'' 

Nota 31. Num. i. — Nuestro traductor el Padre Ximenez, sin 
decir la razón en que la funda quiere, en una de sus Notas mar- 
ginales, que en la destrucción de Meobam, referida en el §. 18. 
aludiessen los Culebras á la Historia de Sansón, y que en la bur- 
la del paxarillo empozoñado, aludan al Árbol del Paraiso, y bo- 
cado de Adam. A la verdad que todo podria ser; pero, sea de 
todo lo que fuere, contentaréme con remitir al Lector alas Preli- 
minares que asenté en los §§. 13 y siguientes, del Cap. proemial. 

Num. 2. — En lo demás, lo que hai de cierto son dos cosas: la 
primera que, en aquel hoyo profundo, que para sepultar á Cabra- 
cam en las entrañas de la tierra abrieron los hermanos, enten- 
dían los Culebras, la puerta del Infierno, como veremos de su plu 
ma en el Cap. 6, y yo explicaré en las Notas respectivas á dicho 
Capitulo. La segunda es, que en la condenación de Cabracam, 
figuraban la de los Angeles apostatas, secuazes de Lucifer: en que 
es de suponerse, que, como bien advierte Boturini, y yo apunté 
en la Nota 26. n. 5. fué antiguo estilo americano, exprimir innu- 
merables entes, en muy pocas figuras, de aqui es que con haver 
arrastrado tras de si, la cauda del Dragón, la tercera parte de las 
estrellas (i) quieren decir: con haver caido á los Infiernos, una 
tercera parte, con su respectivo Superior, de cada una de las Le- 
giones que comprehende, cada uno de los tres Choros, de que se 
compone cada una de las tres Gerarchias Angélicas: no solo sym- 
bolizaban los Culebras, en solas tres figuras, quales son la de 
Ucíib-Caquix, Zipacná y Cabraca^n, á un numero sin numero 
de Demonios, qual es el de los Angeles apostatas: sino á los innu- 
merables Espíritus inmundos que conforme al sueño de su Theo- 
logia, procedieron de los mismos siendo assi, que cada Gerarchia 
consta de tres Choros; cada Choro, 6666 Legiones, y cada Le- 
gión de 6666 Angeles. (2) 

(i) Apoc. //. 2. 

(2) Apoc, loco citat. &'. 2. 77. V'idc D. Thom. I. p. g. ój, art. D. »jr'. D. A Ib. Ltb. 2. c. 2j. 
Tom. ij. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

63 



CAPITULO VI. 

En que se explica la generación eterna de los Dioses Niños 

HuNAiiPU y Xbalaque, y la muerte del Padre, y tio 

de esos Niños, á mano de los Demonios. 

'*§. I. Es tan obscura, imperceptible y prodigiosa la Historia 
*'de los Dioses Niños, Hnnahpic y Xbalanqney (comienzan los 
''Culebras este Cap. de la suya) que aunque muchas vezes, he- 
**mos oydo referirla; jamas pudimos comprehenderla; y assi solo 
''escribiremos la mitad de lo que la fama pregona de estos por- 
"tentosos hermanos." 

Nota 32. Num. i. — Hasta el anterior Capitulo havian explica- 
do los Culebras, en un genero de metaphoras, ó alegorías, difíciles 
de interpretarse, por la estrañeza de su lenguaje; pero el presen- 
te y los que siguen, aun lo son mas, por lo espinoso, y, delicado 
de su materia, que por lo trópico de su locución. 

Num. 2. — Nuestro traductor, el Padre Ximenez, que como por 
entre una celosia, descubrió una tal cual vislumbre de aquel 77iar 
de erudición, que ajuicio de Boturini (i) encierran los caracteres, 
Symbolos, Figuras y geroglificos de la Historia de la Gentilidad 
americana; llego á formar cierta idea (y lo dice en una de sus notas 
marginales,) de que en dichos Capítulos, aluden los Culebras á 
los Sagrados Misterios del Nacimiento, vida, Passion Muerte, y 
triunfante Ascención de Jesu-Christo á los Cielos. 

Num. 3. — Ello es cierto, que si después de purgada la theologia 
de los Culebras de los infinitos errores ethnicos de que esta llena, 
si después de despojada de la ridicula mascara de la fábula, que 
la desfiguran: y después de corrido el velo de la metaphora que la 
obscurece, la examinassen los Eruditos en esqueleto, descubrirían 
sin genero de duda, un thesoro, el mas rico de aquellas tradicio- 
nes sagradas que recibió la antigua Palenque de los primeros post- 
diluvianos, de la doctrina del Santo Evangelio, promulgada en esta 
Región, por el Apóstol Santo Thomas: mal comprehendido uno y 
otro de Boturini, como prueban estas palabras, que estampó en 
su Idea: 'En el Kalendario Ritual (dice Boturini) seré mui par- 

(i) Boturini y J n. i. 



BlÉUOGRAPlA MEXICANA DEL SIGLO XVlll, 

64 

' V¿?, porque su principal objeto, es el individuo culto de sus Dioses, 
**que quiso la Magestad Divina, desterrar en perpetuo olvido'' (i) 
Num. 4. — Yo me guardaré, pero mui bien, de lisongearme com- 
pleto Anticuario Americano. Quédese esta Aura para el Autor 
del Abortón, que á mi basta, que sepa el Mundo, ser yo el descu- 
bridor, de la ingnorada, antigua corte de los Culebras: serlo assi 
mismo de las Historias, Sagrada y Profana Americanas: y ser fi- 
nalmente quien, después de correrla, el velo obscuro, ó de quitar- 
tas aquella mascara que las disfraza, entrega su clave á los Eru- 
ditos y Estudiososdelasantiguedades, facilitándoles la inteligencia 
de ambas Historias, con la interpretación de tales quales de sus 
metaphoras. 

Num. 5. — Han confesado ingenuamente los Culebras, que por 
incapaces de percibir la Historia de los Dioses Niños, solo escri- 
bieron la mitad, de lo que la fama publica de ellos: en que se ad- 
vierte que en el phrasismo americano, saber la mitad de alguna 
cosa, importa casi lo mismo, que ignorarla. 

Num. 6. — Quando por exemplo, preguntado un Indio, de si sa- 
be la Ave María? responde, que solo sabe la mitad, no quiere de- 
cir, que sabe la primera parte, de esta Oración, sino que sabe al- 
gunas palabras salteadas: que es lo mismo, que si respondiese, 
que la ignora, porque, trabucando las palabras que sabe, altera y 
corrompe su sentido. 

Num. 7. — De aqui es que los Culebras, antes de explicar la 
procedencia del Hijo, que eternamente engéndrala Mente Eter- 
nadel Padre, assientan un dogma dePéCatholica. Tal es el de que, 
aunque saben por tradición, que el Hijo de Dios es Imagen con- 
substancial, y concepto de la Divinidad del Eterno Padre. Que 
aunque muchas vezes de boca de sus Mayores oyeron decir que haí 
un Ente primero, supremo, necessario, eterno e infinito, principio 
y fin de todas las cosas, que crio el Universo por su Poder, que 
lo conserva por su Bondad, que lo rije por la Providencia, que to- 
do pende de su voluntad, y procede de su Magnificencia; jamas 
pudieron, llegar a entender, quien es Dios, ni quien es Hijo de 
Dios; de aqui concluyen, que mal podian definir, lo que el enten- 
dimiento humano, es incapaz de comprehender: que es lo mismo 
que en agudo concepto, y dulze metro, canto nuestro celebre Es- 
pañol: 

(i) Boturini ^, ultimo, n. 12. 



ÉiÉLiOGkAPlA MEXICANA DEL SIGLO ^VUL 

65 

Inmenso, indefectible Soberano, 
Numen inescrutable, en cuyo abismo, 
Se pierde el pobre discurrir humano, 
Porque tu eres la ciencia de ti mismo, (i) 

*'§ 2. — Son los hermanos y Hunahpu y Xbalanque (prosiguen 
**los Culebras) hijos áe Hunhunahpu, sobrino de Ucub-híinahpu, 
'*y nietos de los Abuelos del Sol y de la Luna^ 

Nota 12^- Num. único. — Paralacaval inteligencia délos tropos, 
de que en el precedente y siguientes §§. de esta Historia, usan 
los Culebras, es absolutamente indispensable leneraqui presente 
lo que han dicho en el Cap. i. §. i; lo que han repetido en el Cap. 
2, §. 14. y yo expliqué en las Notas i. n. 7 y 8 desde el n. i. has- 
ta el §. 5. inclusive. 

**§. 3. — Nacieron (prosigue la Historia) el Padre y Tio de es 
**tos Niños, en lo mas tenebroso de-la noche, en aquella obscuri- 
**dad, en que aun no havian sido criados el Sol, la Luna, ni los 
**hombres." 

Nota. 34. Num. i. — Han dicho los Culebras en el §. 2 del 
presente Cap., que Hunhunahpn es el principio de origen de 
que proceden los Dioses Niños; y que el mismo Hunhunahpu, 
es hermano de Ucub-'hunahpii, Despuesdican; que muertos ^«;í- 
hunahpu y Uctib-hunahpu, a manos de los Demonios, fueron re- 
ducidos y transformados en Sol y Ltinay por Jesu-Christo. 

Num. 2. — Diciendo pues ahora, que los herm3,iios //una Apu y 
Xbalanque, son hijos de //mthunahpu; esto es del Sol; y Sobrino 
de Ucub-hunahpu; esto es de la Luna: dicen lo primero; que en 
los sy mho\os //unhíinahpUy y Ucub-hunahpu, entendian al Eter- 
no Padre y al Espíritu Santo. Dicen lo segundo: que en el sue- 
ño de su Theologia, son hermanos el Eterno Padre y el Espiritu 
Santo. En que es de notarse, que la iSignificacion de esta pala- 
bra hermano en el lenguaje Indio, es extensiva alas personas con- 
juntas, mediante algún vinculo, sea de sangre, afinidad ó confian- 
za. Dicen lo tercero, que en las figuras //unahpu y Xbalanque, 
entendian al Divino Verbo hecho hombre. 

Num. 3. — Nótese previamente que (como en otra parte apunté, 
y veremos en el Texto y respectivas notas del Cap. 7.) la Theo- 
logia americana supone en Jesu-Christo dos personalidades, con 

I Gerardo Lobo. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

66 

respecto alas dos naturalezas. Tales son la del Hunahpu, en que 
los Culebras entendían la Persona Divina del Verbo; laeternamen- 
te producida en la mente eterna del Padre, y la persona humana 
del Xbalanque, concebida por obra del Espiritu Santo en el pu- 
rissimo vientre de la Virgen Madre. 

Num. 4. — A esta luz, y a la que dan de si los Nums. 2 y 5. No- 
ta 3. Cap. 2. ya se dexa comprehender, que la del §. precedente 
es unaalegoria de la generación eterna del Divino Verbo; y que 
aquella obscuridad tenebrosa, en que antes de ser criados el Sol 
y la Luna symbolicos, nacieron el Eterno Padre, y el Espiritu 
Santo, que son los figurados en tales Planetas, es una metapho- 
ra, en que hablan los Culebras, de aquella eternidad que los theo- 
logos dicen: á parte ante. Esto es de aquel principio, en que so- 
lamente existiendo la Essenciade las cosas criadas, en la Divina 
mente; re ipsa, et actu, existia el Verbo, el Hijo, la Palabra, la Sa- 
biduría, en la mente eterna del Padre: Persona distíncta, en una 
essencia misma, (i) de aquel oy (2) que como carece de pretéri- 
to y futuro, habla siempre de presente: Jesús Christus heri et ho- 
die, ipse et in seecula, que dice el Apóstol. (3) Escuchemos, para 
no dudarlo, á los Culebras. 

§. 4. — **La Madre de Hunahpu, y Xbalanque (prosigúela His- 
**toria, nótese que va Hablando de la Eterna Generación) se llama 
''Hunbatz, y es a un proprio tiempo, esposa de Hunhunahpu, Ma- 
**dre de si misma, é hija y madre de Hucub-HunahpUy que nun- 
**ca fué casado, y se mantuvo siempre soltero." 

Nota 35. Num. i. — Describiendo, conforme al delirio de su 
Theologia, en este §. de su Biblia, los Culebras, las Divinas pro- 
cessiones activas, y passivas, lastimosamente confunden la Eter- 
na Generación del Verbo Divino, con el Arcano Misterio de la 
Encarnación, hermanando (esto es uniendo) desde aquel princi- 
pio, sin principio, al Xbalanque, con el Hunahpu, en cuyos entes, 
como ya apunte, symbolizaban la unión hypostatica de la Natu- 
raleza humana, con la Divina, en Jesu-Christo. 

Num. 2. — Para explicar pues, que el Eterno Padre, engendra 
eternamente al Hijo, y que el Hijo, no procede del Espiritu San- 
to, dicen: que el Hunahpu, es hijo de HunhunahpUy y sobrino de 

(t) Jaan ll. Vid. Calmet. hic. 

(2) Pasalm. 2. 7. 

(3) Ad. Hcbroess, 13. 8. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVlll, 

67 

Ucub-huahapu; y para dar á entender, que el Espíritu Santo, 
formó el Cuerpo, que animado unió el Hijo de Dios, á su persona- 
misma; dicen, que Ucub-hunahpu, es Abuelo de los Dioses Ni- 
ños. De manera que lejos de implicarse quando dicen, que el 
Espíritu Santo es Abuelo del Divino Verbo humanado (haviendo 
antes dicho que Ucub-hunahpu, es tío de los hermanos Hunahpu 
y Xbalanqjie) nos descubren el sentido de uno de los Americanis- 
mos, peculiares de su Nación, semejante al que usaron en el Cap. 
I. § I. y yo explique al fin del Num. 8. Nota i. 

Num. 3. — Ahora se entenderá que en aquel intrincado laberin- 
tho, ó enigmático embolismo de figuras, baxo cuyas sombras des- 
cribían los Culebras, las Divinas processiones activas y passivas, 
no quisieron exprimir otra cosa, sino que: Nec genitor genito- 
priornec genittis est genitore posterior, (i) Véase claro. 

Num. 4. — Han dicho los Culebras., que el Padre, de quien, en 
la generación eterna, procede el Divino Verbo, es el Eterno Pa- 
dre, y que su Madre es Hunbatz, De Hunbatz, dicen, que es a un 
proprio tiempo. Esposa, é hija del Eterno Padre, Madre de sí 
misma, hija y madre del Espíritu Santo, que nunca fue casado, y 
se mantuvo siempre soltero. 

Num. 5. — Siendo pues este el modo, en que los Culebras expli- 
can las Divinas processiones, activas, y pasivas, ¿que otra cosa 
pudieron exprimir en el symbolo Hunbatz, que aquel clarissimo 
Espejo déla Divina Essencía, en que, mirándose Dios, desde aquel 
principio sin principio: con el ojo de su Divino entendimiento, (2) 
produxo una Imagen suya, su hijo verdadero, consubstancial á si 
mismo un mismo Dios, con Dios mismo; no engendrado con ayu- 
da de muger, intervalo de tiempo ó imperfección de concupicen- 
cia; sino con un sencillo mirarle, en substancial espejo de su mis- 
mo Ser? 

§. 5. — **Tanto el HunhunahpUy Padre como el Ucub-hunah 
'pUy tío de los Dioses Niños (prosigue la Historia) fueron muí 
**Sabios y grandes adivinos: y como el Hunhunahpu era justo y 
"de muí loables costumbres, enseño á sus hijos Hunchoven ylíun- 
''batz, á tocar flauta, á cantar, á pintar, á labrar piedras preciosas,. 
**y á trabajar en oro, y plata.". Véase la nota 8 Num. i y 2. 

(i) Vid. D. León. Pap. Hom. de Transñg. Domini. 

(2) Sap. 7,-26. Ad Corinth. 2.-4. Ad Colocens. 1.-15. Vid. D. Albert. Mag. in Comp. Lib. 
I. C. 6. 

(3} Catech. S. Pü V. Cap. 3 de 2. Art. } Ex ómnibus autem. 



bibliografía mexicana del siglo XVIIL 

68 

§ 

Nota 36. Niim. i. — Aunque parece que en este §. de su His- 
toria, se implican los Culebras, tanto vendiéndonos á Hunbatz, 
por Hijo del Padre Eterno; haviendo dicho expresamente en el 
^. 4. que Hunbatz es hijo del Espíritu Santo; quando trocando á 
los Hijos del Padre Eterno, estoes á Hunahpu y Xbalanque, en 
Hunchoven y Hunbatz; lo que hai de cierto es, que (á mas de con- 
firmar la explanación de la nota 35. Num. 5) quandoHos Ameri- 
canos hacian, este trocatinte de entes figurativos, entendian en 
Hunchoven y Hunbatz^ la unión hypostatica déla Alma, y Cuer- 
po del ^'¿¿í/íí»^^^, ó Naturaleza humana, con la Persona divina del 
Hunahpu, (Véase lo qué queda apuntado en la Nota 34. n. 3.) Y 
como el Divino Verbo, hijo unigénito del Eterno Padre, se hizo 
hombre por obra del Espíritu Santo; por esto quando consideran 
a la Naturaleza humana, hypostaticamente unida con la Divina 
en Jesu-Christo, explican el inefable arcano, diciendoque Hunbatz 
es hijo del Espiritu Santo; y quando simbolizan en la figura de 
HuftbatZy aquel clarissimo espejo de la Divina Essencia, (de que 
se habló en la Nota 35. n. 3.) dicen que Hunbatz es hijo del Pa- 
dre Eterno. 

Num. 2. — Este genero de trocatinte de metaphoras, respectivo 
al concepto, que intentaban exprimir, fué de los Culebras tan usa- 
do, como es frecuente en su Biblia. Quieren, por ejemplo, en el 
cap. 2. darnos idea de la Divina essencia, y éntrelas altas figuras 
de sus metaphoras, dicen; como hemos visto que hai un Ser Su- 
premo, Eterno, é infinito, principio y fin de todas las cosas, que 
crio, conserva y rige el Universo. Que este Dios subsiste en tres 
personas, y de estas, la primera se llama, Caculcha, la segunda, 
Chipi'Caculcha, y la tercera, RaxaCaculcha. Hablan en el pre- 
sente de lasDivinasprocessiones, y truecan el nombre de Cacul- 
cha, en el de Hu7ihunahpu; el de Chipi-Caculcha, en el de Hu- 
nahpu, y el de Raxa-Caculcha, en el de Ucub-Hunahpu, 

Num. 3. — En que es de no olvidar que estos, y otros nombres, 
de que, para exprimir los conceptos de su theologia, usan los Cu- 
lebras, son metaphoricos, y que (como apunté en la Nota 4. Nu- 
mero I.) aunque en tales symbolos, y principalmente, en el true- 
que, y destrueque de las metaphoras, pudieran descubrirse muchos 
primores, ni están ya los Americanos, en estado de explicar su 
Biblia; ni yo, en esta parte, después de una larga aplicación, y 
estudio, hé logrado comprehenderla. 



bibliografía mexicana del siglo xviíl 

69 

Num. 4. — Ello es cierto, que tanto en los nombres con que los 
Culebras, en el presente Capitulo, distinguen las tres Divinas 
Personas; quanto en la de los con que designan la Essencia Divi- 
na, y la unión hypostolica de la Naturaleza humana con la Divina, 
se descubre unidad; pues, en la composición de todas ellas, en- 
tra estk dicción Hun; bien que en ella cometió barbarismo el ama- 
nuense, pues conforme al primero dialecto indio, debe escribirse 
y pronunciarse Ghun, que se interpreta Uno, en numero. 

Num. 5. — A mas de la dicción Hun entra, en la composición 
del nombre del Espiritu Santo, esta otra: Ucub, que (como vimos 
en el Cap. 3. Nota 15. n. i.) quiere decir ^/V/^.- de que resulta, que 
este nombre Ucub-Htin-aJipu, que lo es del Espiritu Santo, natu- 
ralmente tiene esta misteriosa significación: Un septiforme tira- 
dor de Serbatana: en que parece que aluden los Culebras, á lo 
que canta la Iglesia en el Hymno: Veni Creator Spiritus: 

Tu Septiformis muñere, (i) 

Num. 6. — Han dicho los Culebras, que el Eterno Padre y el 
Espiritu Santo, fueron mui sabios, y grandes Adivinos, cuyos re- 
nombres que son synonimos, en la phrase india, suenan lo propio, 
que si digessen Magos ó Astrólogos. Y es de notarse, que los 
Americanos, symbolizaban á la Magia ó Astrologia (que para ellos 
todo es lo mismo) en dos Ancianos, quales son Xpyacoc y Xmu- 
cañé: y que en la metaphora de estos dos viejos, habla la Histo- 
ria, de aquella Sabiduria, ó Z^^^^i" de los Platónicos, adoptados de 
los Culebras, y de que en el sueño de su Theologia, procedieron 
como de Principio de origen, las tres Divinas Personas. Véase la 
explicación de estas figuras, en el Cap. i. Nota i n. 8.y en el Ca- 
pitulo 2 § 14 Nota 8. números i y 2. Y sobretodo, conviene ree- 
1er, corregido este error de propria pluma de los Culebras, en el 
citado Cap. 2 §. 2. y explica la letra, en la Nota 3. Num. 2. 

Num. 7. — Han dicho últimamente los Culebras, que como el 
Padre Eterno era mui justo y de mui loables costumbres, enseñó 
á sus hijos Hunchoven y Htiabatz, á tocar la flauta, á cantar, á 
pintar, á labrar piedras preciosas, y á trabajar en oro y plata. 

Num. 8. — Y supuesto que (como queda explicado en el Cap. 3. 
Nota 18.) el oro, plata y piedras preciosas son symbolos de aque- 
llos Dones que distribuye Dios entre sus escogidos: y que (como 
veremos en el Cap. 9. Nota 57 n. 4 y 5,) la [Música de flauta, la 

(i) Vide D. Ambr. Lib. 7. Comment. in Luc. Cap. 11, post initium. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

70 

pintura la talla, etc. son unas metaphoras figurativas de aquellas 
¡deas que los Culebras habian formado, relativas áladivina Essen- 
cia, y Atributos divinos; es claro, que el de el presedente §. es un 
Emblema, que en la lengua muda, exprime lo mismo, que la 
Iglesia canta, en aquella Coleta: Cceletium donorum distribuios 
Deus. (i) 

§, 6. — **Divertianse los viejos hermanos Hunhunahpu y Ucub- 
''hunahpu (sigue la Historia) jugando a la pelota, y lo hacian en 
* 'cierta plazuela, cuyo suelo es superior, á las obscuras cavernas 
/*del Infierno: y a esta diversión, se hacia presente el paxaro Uoc. 
**quien como mensagero, y correo de Huracán^ tenia su habita- 
*'c¡on entre la tierra y el cielo; y en un momento, se ponia en la 
**Divina presencia." 

Nota 37. Num. i. — Aquellos quatro Infiernos, a que (por el 
quinto Articulo del Symbolo de los Apostóles) creemos, y con- 
fessamos los Catholicos, que después de muerto, y sepultado, des- 
cendió el Redentor; son, en sentir de los Santos Padres, (2) cier- 
tos senos, o profundissimas Cavernas, que por Divina Disposición, 
se formaron en el centro de la tierra, á tiempo de su creación; de- 
signados de Moysses, según San Agustin (3) con el nombre de 
abysmo. De estos senos esta en Ínfimo lugar el Infierno ¡de los 
condenados porque la justicia de Dios, que por el pecado de So- 
berbia arrojo del cielo a los Demonios, quiso, que la de estos Es- 
píritus altivos, y la de los hombres sus sequazes, fuesse para siem- 
pre sepultada, en el lugar que mas dista del Empyreo, patria feliz 
de los humildes. 

Num. 2. — Sobre la profundissima Caverna del Infierno esta le- 
vantado el Purgatorio; a este es superior el Limbo de los Niños; 
y lo es a todas tres cavernas, aquel seno felicissimo, donde en dul- 
cissimo reposo, esperaron los Patriarchas, los Prophetas, y las 
almas de otros Santos, la venida del Me'ssias, quien, con su Pas- 
sion, muerte, abrió la puerta del Cielo. (4) 

Num. 3. — Tan conocido fue, aun de las Naciones barbaras, 
principalmente el Infierno de los condenados, que los Paganos, 
no solo sabian, ser una obscurissima, donde en perpetuo inextin- 

(i) In officio S. Aloys. Gonzag. in Prop. 55. Hispan. 2í. Jun. 

(2) D. Albert. Magn. Tom. 13. in Comp. Thcol. verit. Lib 7. Cap. 2. et 3; D. Paul, i ad 
Corinth. 3. 13. Conc. Florent. sub. Eugen. 4. Sess? ult. & D. Greg. in Cap. Questis. Dist. 25. 

(3) D. August. De Genes, ad litteram. Vide etiam D. Thom. Opus. Cap. 60. Art. 20. Toni. 3 

(4) Catech. $. Pi¡ V. D. 5. Art. Cap. VI. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SiCLO XVIIL 

guible fuego, padecen las Almas de los precitos; sino que estu- 
vieron en la firme creencia, de estar tan profunda la Región tar 
tarea, quanta es doble la distancia de la Tierra al Cielo. Cantólo 
Virgilio, (r) 

. . . .Tum Tartarus ipse 
Bis patet in praecepi tantum, tenditque sub vmbras, 
Quantus ad aethereum Coeli suspectus Olympum. 

Mientras Culebras que havian conversado con gentes Ibarba- 
ras, y cultas de todas Naciones, soñaron, en la noche larga de su 
Gentilismo su sagrada Biblia, distinguían, como hemos visto, tres 
infiernos: y de estos, era el primero la habitación del Paxaro C/oCy 
colocada entre el cielo y la tierra; en que entendian el Limbo de 
los Niños, y de que, (como veremos) no es otra cosa que aquel es- 
pacio, 6 intersticio de tiempo, que media entre la muerte, y la re- 
surrección. El segundo era, aquella plazueleta, (cuyo suelo cu- 
bría la profunda caverna del infierno de los condenados, donde el 
Eterno Padre, y el Espíritu Santo, se divertían con el juego de la 
pelota; cuya yhrok suena lo mismo, que Huerto de Edén, o Huer- 
to de delicias. El tercero era el infierno de los Condenados, don- 
de van a decir, que residía la antigua corte del Imperio de los De- 
monios, el qual con los Paganos, Indios y Catholicos, colocaban 
en lo mas profundo del centro de la tierra. 

Num. 4. — Divididos en opiniones los Musulmanes, (2) cuya 
absurda Religión, es un Monstruoso compuesto, del Judaismo, 
Christianismo, y Deismo; al mismo tiempo, que de los Judios, y 
Christianos tomaron idea, de los Senos de las Almas; no están de 
acuerdo en el numero de los Infiernos. Vnos distinguen dos; otros, 
tres Purgatorios. Vnos colocan el segundo de sus Purgatorios^ 
a quien llaman Ara/, entre el Paraíso, y el Infierno: otros equi- 
vocando el segundo de sus Purgatorios, con el Seno de Abrahan, 
creen que en su Ara/, están y estaran detenidos, hasta el dia del 
Juicio, los Patriarchas, los Prophetas y en (opinión de algunos) 
las almas de los Martyres, y otros hombres Justos. (3) 

Num. 5. — Los Judios, (a distinción del Infierno de los Conde- 

U) Virg. Mntiá. 6. v. 570. 

(2) Esto es, los Mahometanos. S. Diccionar. de Moren'. Verb. Mahometismo. 

(3) Herbelot Biblioth. Orient. Apup. Calm. Dictionar. S. Scrip. Verb. Purgat. J. Musulma- 
ní. et $. sequent. 



J 



ÉlÉLiOGRAFIA MEXICANA DEL SÍGLO XVÍÜ. 

nados, que llaman Gehenna inferior) conocen al Purgatorio, con 
el nombre de Gehenna superior, y colocando, como los Catholi- 
cos, y Paganos, colocan á su Gehenna inferior, en lo mas profundo 
de las entrañas de la Tierra; (i) es visto, que consideran, superior 
el pavimento de su. Purgatorio, (a quien también llaman Seno de 
Abrahan y Huerto de Edén) á su Gehenna inferior: esto es el 
Infierno de los condenados. 

Num. 6. — Nuestros Culebras, que haviendo conversado con 
gentes barbaras, o cultas, de todas Naciones, soñaron, en la lar- 
ga noche de su gentilismo su Sagrada Biblia, distinguian, como 
hemos visto, tres Infiernos: y de estos, era el primero, la habita- 
ción del Paxaro Voc, colocada entre el Cielo y la Tierra; en que 
entendian el Limbo de los Niños, y de que (como ya veremos, 
formaban semejante idea, a la que los Musulmanes tienen del ter- 
cero de sus Purgatorios, a quien llaman Barzak, que en la Theo- 
logia de los Mahometanos), no es otra cosa, que aquel espacio o 
intersticio de tiempo; que media entre la muerte, y la resurrec- 
ción. (2) El segundo era aquella Plazueleta, (cuyo suelo, cabria 
la profunda caverna del Infierno de los Condenados,) donde el 
Eterno Padre, y el Espiritu Santo, se divertian con el juego de la 
pelota, cuya phrase suena lo mismo, que Huerto de Edén o Huer- 
to de delicias. El tercero era, el Infierno, de los Condenados, don- 
de van a decir, que residía la antigua Corte del Imperio de los 
Demonios, el qual con los Paganos, Judios, y Catholicos, coloca- 
ban en lo mas profundo del centro de la Tierra. 

Num. 7. — Y es de notarse, que tanto en el precedente, como 
en otros paragraphos, y Capítulos de ambas Historias, no procu- 
raron guardar los Culebras, el orden natural de tiempo; con res- 
pecto a la sucession de los acontecimientos, que refieren, como se 
observa en el presente, en que, suponen ya al Eterno Padre, y al 
Espiritu Santo, detenidos en el Seno de Abraham, quando confor- 
me al delirio de su Theologia, aun no havian muerto: y es, que 
como si imitassen a Virgilio, atendieron mas, a la deleitable her- 
mosura de su narración, que al orden natural del tiempo, en que 
pudieran acaecer los pasages, que van relacionando. 

Num. 8. — De aqui es, que la manera que, para seguir el hilo 
de la fábula de Virgilio en su Eneida, es indispensable leer los 

(I) Cal Ubi supr. $. Purgatori locum. 

(3) Vide Herbelot. apud. Calm. loco supra citat. &c. praer dúo haec Purgatorio. 



J 



/ I 



BtÉLiOGkAFIA MEXICANA DEL SIGLO XUüL 

73 

Libros por este orden: 2. 3. i. 4. 5. &. (i) assi, seria iiecéssario, 
para facilitar la inteligencia de la Biblia Americana, variar en su 
Comento, el orden de sus Capitulos; pero he que ser fiel en esto, 
como en todo lo demás. 

Num. 9. — Donde la Historia dice UoCy leyó nuestro Traduc- 
tor el Padre Ximenez, Sensonte; barbarismo cometido en esta pa- 
labra mexicana Centzuntli, (2) que es renombre, que los Indios 
dieron a cierto Paxaro de Jaula, el qual, tanto en la lengua pri- 
mera palencana, en que con efecto, se deciá Voc ó Vac, que es lo 
mismo, quanto en la Mexicana, que se dice Centzuntli, se levan- 
tó con el epitheto quatro cientos (que tanto como esto vale el Uoc 
de los Culebras, y el Centzu7itli de los Mexicanos) por la armo- 
niosa variedad de sus cantos, como notó el Illmo. y Excmo. Se- 
ñor Lorenzana; (3) muro igual al de los Angeles, muertos á ma- 
nos de Zipacná, de que habló la Historia en el Capit 5. §. 11. 
detenidos en el Limbo de los Niños, como expressa el precedente 
§. resucitados y transformados en estrellas por Jesu-Christo, co- 
mo apuntan los Culebras, en el §. 12 del citado Cap. 5 y se en- 
cargan de decir en otro lugar. 

Num. 10. — Y para que no dudemos, que en la Escritura sym- 
bolica, la letra que exprime el numero de Angeles, muertos á ma- 
nos del primogénito de Lucifer, detenidos en el Limbo de los 
Niños, resucitados, traosformados en estrellas y trasladados al cie- 
lo por Jesu-Christo, es el dibuxo del paxaro Uoc; nos advierte la 
Historia, que el paxaro Uoc, es el Mensagero, ó Correo de Hura- 
can; que es como si digesse: Coelestis Missus: propria significa- 
ción de este nombre Ángel, que lo es, no de naturaleza, sino de 
oficio: Afigelorum vocabulum nonten est officii, non naturce, que 
dice San Gregorio. (4) 

Num. 1 1. — Gran prueba de no haberme engañado en la inter- 
pretación del geroglyphico Uoc, es la que nos da, en su Historia 
de la Conquista de Itza, Reducción, y progresos de la de el La can- 
don, el Licenciado D. Juan de Villagutierre, en el prodigio que 
refiere. Cap. 11. f. 256. atestiguándole con los Conquistadores 



(t) Véase el Libro intitulado: Notas en la lengaa castellana sobre Virgilio, pag. 2. Sa Aa< 
ihor, el Padre Petrisco. 

(2) Véase el Vocabulario de la lengua mexicana. Su Author, el P. Fr. ^Monso Molina. Fran- 
ciscano. Verb. CenCzuntli, 

(3) Historia de la Nueva España, impressa en México. 1770. 
'(4) S. Greg. Pap: Homil 24. in Evang. ante med. 

10 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

74 

Españoles, y muchos Indios, que se hallaron presentes. Quiero 
copiar sus palabras: 

Num. 1 2. — '*No por andar (dice Villagutierre) entre Monta- 
ñas, desiertos, y despoblados, se olvidaba la esclarecida virtud de 
los Religiosos, del mayor culto de Dios, que en la possibilidad 
cabla, pues en el parage donde les cogía cada dia de festividad, 
la celebraban con toda solemnidad de Missas, Sermones, y rezo 
de los Divinos Officios que a cada dia y fiesta correspondía, con- 
fessando, y comulgando la Gente y asistiéndoles a los demás ac- 
tos de virtud que unos y otros, podian executar si estuvieran en 
sus Conventos o Iglesias en la Ciudad, de que parece les daba 
Dios a entender visiblemente lo que le agradaba por lo que su- 
cedió y todos vieron y oyeron, que fue lo siguiente: — "Havien- 
dose compuesto la Ermita (prosigue Villagutierre) para la cele- 
bración de los officios de la Semana Santa, en aquel sitio donde 
se havia hecho alto en la ribera del Rio, armándola de sus palos 
y enramadas lo mas decente que se podia como en otras ocasio- 
nes se hacia, donde se paraba, al empezar los Padres, las Tinie- 
blas del Miércoles Santo, por la tarde, (que las decian rezadas 
por no haver numero para cantarlas), se puso en uno de los Ar- 
boles, que caian sobre la Ermita, un Paxaro Sensonte, que estuvo 
cantando sin cesar, assi aquella tarde entera, como todo el dia si- 
guiente de Jueves Santo, sin haverse apartado mas, que de una 
rama a otra, con tan dulze armonioso tesón, y tan admirables tri- 
nados, y diferencias de vozes, que despertó en todos la atención, 
admirando la porfiada consonancia, con que asistió esta Avecilla, 
celebrando a su modo, los Altíssimos Mysterios de aquellos dias, 
y como que se regozijaba de suplir, con su sonoro y armonioso 
canto, la música que faltaba en el choro de los Padres, y de que 
su Criador, por todos, y de todos modos, sea alabado por todas 
sus Criaturas." Hasta aquí el Autor de la noticia. 

Num. 13. — Se ha dicho, en el n. 9. que Senzoníe, es barbaris- 
mo, cometido en este nombre compuesto Cent-zuntli, que se in- 
terpreta, una vez quatro cientos: y no hace fuerza, que el Licen- 
ciado Villagutierre, que ignoró el idioma mexicano, llevado del 
sonido de esta vox Sensonte, traduxesse cien sones, quando es co- 
sa de los Españoles Americanos bien sabida, que Cent, quiere de- 
cir una ueZy y Zuntli quatro cientos. 

Num. 14. — Y es advertencia digna de curiosidad de los lecto- 



bibliografía mexicana del siglo XVllL 

7S 

res, que en el guarismo indio, ni mas ni menos que en el nues- 
tro castellano, hay números mayores, y menores: los números 
menores son desde uno hasta diez: los números mayores son los 
siguientes. 20, 400, 8000. De manera, que en pasando la cuenta 
de diez, se dice assi: diez y uno, diez y dos, etc. En llegando á 
20, en lengua mexicana se dice Cempoualli (corrompido Cempoa- 
lli) y en la de los Culebras Tah, ó Tom, Sigúese la cuenta, aña- 
diendo al numero 20, números menores, por su orden, desde uno 
hasta diez, y de alli hasta veinte. En llegando á 40, se dice, dos 
veintes; en llegando a 60, tres veintes; y se sigue la cuenta por 
veintes, hasta llegará 400, esto es al Cent-zontli de los Mexica- 
nos, Uoc ó Uac de los Culebras. De allí adelante, sigue la cuen- 
ta por Sontes, hasta llegar á 8000, que en la lengua mexicana se 
dice: Cen-XiquipilHy y en la castellanizada: Un-Xiquipil. Mul- 
tiplícanse en adelante Xiquipiles, hasta decir: un sonte, dos son- 
tes, tres sontes de Xiquipiles; y guardando este orden, se Hega 
al cuento de cuento del Guarismo americano. 

Num. 15. — Observa San Gerónimo leyendo el Cap. 18 de San 
Matheo que jamas habló Jesu-Christo a las Turbas del Mysterio 
del Reyno de Dios, sino baxo del velo de obscuras parábolas. Si- 
ne paraboli (i) que dice San Matheo, y descubre la razón, en que 
siendo familiar estilo de los Syrios, y principalmente de los Pa- 
lestinos, darse a entender, por comparaciones, y símiles, quiso el 
Redemtor acomodarse al lenguaje particular de ambas Nacio- 
nes. (2) 

Num. 16. — A este modo, parece que se huvo Dios con los In- 
dios, como usando del metaphorico estilo americano, les dio a en- 
tender (hablandoles en la figura del paxaro symbolico) la asisten- 
cia de los Angeles, á los Divinos Oficios: y si tiernamente devo- 
tos, admiraron los Españoles, que aquel dichoso Sensonte^ supliesse 
con sus trinados, la falta de música en el choro; ¿con quanta ma- 
yor ternura admirarian el prodigio, si penetrassen en el sentido 
de aquella figura americana, en que hablando Dios á los Culebras 
en un genero de lenguaje, que solo era de ellos entendido, les de- 
cia claramente, ser los mysterios, que los Religiosos celebraban, 
y á que los Christianos asistian, secretos incomprehensibles, de 
las divinas verdades reveladas en la Ley de Gracia a los Catho- 

(I) Math. 13. 34. 

{Z) D, Hieronyra. Lib. 3. Commenta in Cap. 18. Math. 



bibliografía mexicana del siglo xvin. 

76 

líeos, de cuya Religión, aunque havian apostatado sus Mayores, 
esperaban ellos proffesar, fundados en Prophecias, constantes en 
sus Anuales? (i) 

Num. 17. — Ni fué distinto el idioma, en que la providencia del 
Altissimo, anuncio al Moctezuma, y a toda la Corte Mexicana, ser 
los Conquistadores Españoles (cuyas velas, tenian ya á la vista 
de sus Puertos), aquellos hombres orientales, que, por predicción 
de Quetzalcohudil {tsto es del Apóstol Santo Thomas, atribuida de 
la preocupación de nuestros Escritores á Patzin- Yaxuniy y á 
Nau-Pec; Sacerdotes idolatras, Itzalanos), habian de introducir 
el Santo Estandarte de la Cruz, y predicar la ley del Evangelio 
en estos Reynos. (2) 

Num. 18. — Y es cosa admirable, haviendo predicho el Santo 
Apóstol, que en Cen Acatl, (que se interpreta Año una Caña) 
vendrían del Oriente sus discípulos, á moderar sus leyes á los In- 
dios, á poner en razón su gobierno, y a predicarles segunda vez 
el Evangelio; recorriendo el rumbo de los Calendarios indianos, 
hallasse Boturini, (3) que con efecto, el Año Cen Acatl, corres- 
pondía puntualmente, al de mil quinientos, y diez y siete, en que, 
como escribe Bernal Díaz, arribo la Armada Española á la Cos- 
ta de Campeche. (4) 

Num. 19. — Escuchemos la prophecia, de boca de Moctezuma, 
para no dudar que el Santo Apóstol, predíxo á los Americanos, 
la conquista de los Españoles. "Por una prophecia de nuestro an- 
*'tiguo Quetzalcohuatl, (5) y por la tradición de los siglos, que se 
**conserva en Nuestros Anuales (dixo el Monarcha bárbaro, al in- 
*'victo Hernán Cortes), sabemos, que salió de estas, á conquistar 
**nuevas tierras, hasta la parte del Oriente, y dexo prometido, que 
**andando el tiempo, vendrían sus descendientes, á moderar nues- 
'*tras leyes, ó poner en razón nuestro govierno, y porque las se- 
**ñas que traéis, confirman con este vaticinio, etc " 

Num. 20. — No pocas reflexiones ofrecen a la pluma, las expres- 
siones de un Monarcha, que se lisonjea instruido en las Aúnales 
de su Imperio. Quédense para otra vez, (6) pues por esta basta 

(i ) En el ultimo Cap. de esta primera Parte, se pondrán á la letra las Prophecias, que en sus 
Annales conservaban los Culebras. 

(2) Véase la Nota 6o, n. 83, y siguientes. 

(3) Boturini, en el Catalogo de su Museo Indiano. ^. 24., n. 6., p. 52. 

(4) Bernal Diaz del Castillo, Historia de la Conquista de la Nueva España. Cap. 2 $. i. 

(5) Bernal Diaz del Castillo. Historia de la Conquista. Cap. 2(1. 

(6) Véase la nota núm. 57. 



BtBUOGRAFlA MEXICANA DEL SIGLO XVlít. 

77 

á nuestro intento, suponer, como supone Moctezuma (aunque no 
lo digera Boturini), que el Geroglyphico con que escribían, y la 
metaphora en que hablaban de Santo Thomas los Mexicanos, era 
el de una Culebra alada, ó el de un Paxaro Culebra, que es puntal- 
mente lo que traducido al castellano, quiere decir Quetzalcohuatl. 
(i) Véase la etymologia de este nombre, y la de Cuchulchan, que 
es el que dieron al Santo Apóstol los Culebras en el Cap. 

Num. 21. — Havian precedido al razonamiento de Moctezuma 
(si hemos de dar á nuestros historiadores, toda aquella fe, de que 
son dignos) mysteriosas señales de Cometas, Aves, Monstruos, y 
otros raros geroglyphicos, que se dexaron ver en el cielo, en la 
tierra, en el Ayre, y en el Agua; (2) lengua muda, en que hablan- 
do á los Indios en su estilo, acordaba la Divina Providencia, a los 
Mexicanos, llegado al Cent-Acatl, en que havia de acumplirse la 
prophecia del Quetzalcohuatl, 

Num. 22. — Notable fué, entre otros, el de aquella Águila, que 
cogieron ciertos Pescadores, junto a la laguna de México: Mons- 
truo de extraordinaria hechura, y horrible deformidad; sobre cuia 
cabeza, se dexaba ver una lamina resplandeciente, a manera de 
espejo, en la qual, reverberaba el Sol, con un genero de luz ma- 
ligna y melancólica. 

Num. 23. — Dando los Pescadores, estimación á la novedad (di- 
ce el Autor de la noticia) presentaron aquel paxaro a su Rey, (3) 
Reparó Moctezuma en lo terso de la lamina, vio dentro, una re- 
presentación de la noche, entre cuya obscuridad, se descubrían 
algunos espacios del Cielo estrellado, tan distintamente figurados, 
que volvió el Monarcha, al Sol, los ojos, como quien no acababa 
de creer el dia; y al ponerlos segunda vez en la lamina, halló en 
lugar de la noche, otro mayor asombro, porque se le ofreció á la 
vista un Exercito de gente armada, que venia de la parte del 
Oriente, haciendo un grande estrago en los de su Nación. Atóni- 
to Moctezuma con esta novedad, ó (lo que es mas cierto) afec- 
tando ignorar, lo mismo que sabia, llamó qual otro Herodes, a sus 
sacerdotes, y Agoreros, para consultarles el prodigio; y el Ave 
se estubo inmobil, hasta que muchos de ellos vieron el exercito 
de gentes Orientales, tal cual le havia visto, y tenia confuso á su 



(i) Boturini, ubi supra. 

(2) Villagutierre. l.ib. i. Cap. 6. $, 4. f. 32. 

(3) Solís. Lib. 2. Cap. 4. $. 2. 74. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

Monarcha: entonces, aquel symbolico monstruo, se les deshizo en- 
tre las manos; (i) dexandoles confirmados, bien que tercamente 
enmudecidos, de que era el tiempo llegado, en que havia de cum- 
plirse la prophecia del QuetzalcohuatL 

Num. 24. — Este solo prodigio (dexando aparte otros muchos) 
es prueba nada equivoca, de que al mismo tiempo, que la Divina 
Providencia acordaba a los Mexicanos, la antigua prophecia de 
Quetzalcohuatl; anunciaba a los Indios, los estragos de las armas 
Españolas, en un genero de lenguage, que solo era de ellos en- 
tendido; para quebrantar sus ánimos feroces, y facilitar por este 
medio, a un cortissimo numero de Predicadores Evangélicos la 
conversión de un otro Mundo. Assi fue, que sujetando las armas 
Españolas, con fuerzas desiguales, al suave yugo de nuestro Ca- 
tholico Monarcha, á un numero sin numero de gentes barbaras; 
abrió la puerta la paz Christiana, á la promulgación del Evange- 
lio en dos Imperios. 

Num. 25. — Y aun parece, que, en parte, nos descubre el ori- 
gen de algunas razas indias, ver en ellas cumplida (no obstante 
haverlo sido, antes en los de su edad, y después en la predica- 
ción de Jesu Christo), aquella predicación del Propheta Isais á 
los Judios: Audítu audietisy et non intelligeris: et videntes vide- 
bitisy et noft videbitis: (2) Ideo hi parabolis loquor eis: que dixo 
el Redemtor. (3) 

Num. 26. — Tal fue, y tan judaica, la perpicacia de Moctezuma, 
y de algunos de los suyos, principalmente de sus sacerdotes, y ma- 
gos. Oyeron la lengua muda, en que el cielo en su estilo les ha- 
blaba; pero no entendieron el lenguaje, porque no quisieron en- 
tenderle. Vieron; pero cerraron los ojos para no leer aquellos mys- 
teriosos geroglyphicos, en que el cielo, como acomodándose á su 
modo de escribir les annunciaba, el cumplimiento de la prophecia 
del Quetzalcohuatl, en la venida de los Españoles, que havian sus 
Mayores esperado, por espacio de catorce siglos, y ellos tenian ya 
á la vista de sus Puertos. Oyeron, pero cerraron losoydos, a los 
gritos de su propria conciencia, para no entender las verdades 
evangélicas, predicadas por el varón Apostólico Fr. Bartholome 
de Olmedo, y persuadidas por Cortés, y los suyos, que por su 

(i) Véase al Padre Joseph de Acosta, á Juan Botero y á otros escritores de igual authoridad, 
que cita Solís, loco supra citat. 

(2) Isai. 6. 9. 

(3) Math. 13. 14. vide Calm. hic, $. Isai^^verbu. 



bibliografía mexicana del siglo XVIIt 

79 

parte hicieron, todo quanto pedia la obligación christiana, pero 
principalmente el infelize Moctezuma, dado, como dice Solis, (i) á 
la ferocidad, y a la venganza, las ultimas clausulas de su aliento, 
entregó al Demonio, como otros de los Mexicanos, la posesión 
eterna de su espiritu. ¡O altitudo divitiarum sapientitiae, et Sci- 
entine Dei! quam incomprensibilia sunt Judicia ejus, et investi- 
gabiles via ejus. ¿Abrazan la Sta. Fe catholica, muchissimos In- 
dios; resistirla pocos? ¿Ganarse el infinito numero de indoctos, y 
pobres; perderse muchos, principalmente de los Poderosos, y Sa- 
bios; siendo los Mexicanos todos: todos inhumanos, todos ferozes, 
todos bárbaros? Y haviendo, a nro. ver, mayor razón para con- 
vertirse los sabios, que sabian la prophecia del Apóstol, que los 
necios, que la ignoraban, convertirse estos, y condenarse aque- 
llos? Quis horum causas envolvet? Qtiis esta agentes sapientiarn, 
et scientiam isthaec mysteria pervadefttem explicabit? Hanc pro- 
vhiciam (Concluiré con Calmet) suscipere fion audeo humili si- 
lentio ea venerari contentus. (2) 

Num. 27. — He dicho que la protervidad del Moctezuma y de 
otros de su Corte, é Imperio, nos descubre en parte, que algunos 
de los Indios, principal, y no se si diga, señaladamente, de la Na- 
ción Mexicana, tienen su cierta raza de Judios: y es assi, pues, 
aunque como en otra parte apunte, y en el segundo libro de su 
Historia, veremos de propria pluma de los Culebras; no cabe du- 
da, en que los Mexicanos traben su origen de siete Tribus que de 
Carthago, con dos Colonias Españolas, reynando Salomón, se 
trasladaron á la America, y se enlazaron con los Culebras, casan- 
do, con sus hijas: tampoco la hay, aunque hicieron iguales enla- 
ces con los Judios, que assimismo trasmigraron á la antigua Pa- 
lenque; de que, á mas de decirlo expressamente los Culebras, en 
la segunda parte de su Historia, dan testimonio, la semejanza de 
su trage, condición, costumbres. Ritos, Númenes, y ceremonias, 
como bien observaron Genebando, Maluenda, y otros muchos au- 
tores, citados del doctor Solorzano (3) y yo probaré hasta el gra- 
do de evidencia, quando en el seguodo Libro de la Historia Ame- 
ricana, revoque a examen el origen de los Indios. 

§. 7. — **Sucedio (prosigue la Historia) que divirtiéndose cierto 



(i) Solís. Lib. 4. Cap. 15. 

(2) Calniet. in epist. ad Romanos. 11. 33. 

(3) Solors. Política. Lib. i. Cap. 5. núm. 28. 



bibliografía mexicana del siglo XVtiL 

8o 

*'d¡a, Xo^Yi^rmdinos Hunhunahpu y Uctibhunahpu (era ya muer- 
**la la madre de Hunibatz) dieron tan fuertes golpes con la pelota, 
"en aquella plazueleta, que estremeciéndose las obscuras cavernas 
**del Infierno, amenazaron, sepultar á los Demonios, en sus rui- 
'*nas. Grande fué el susto que causó principalmente á los Seño- 
*'res principales, tan terrible terremoto: y como llegasen áenten- 
'*der, que havia sido causada aquella extraña conmoción, de los 
'agolpes que sobre sus cabezas, hablan dado con la pelota los her- 
*'manos, acordaron punir tan enorme desacato, con un castigo tal, 
"que dexasse para siempre escarmentados, á los jugadores de pe- 
-lota." 

§. 8. — "Era, por entonces, el poder del Infierno grande: llama- 
"banse los principales Señores de aquel Reyno Huficamey y Ucub- 
''huncamey y aunque havian en el, otros Señores, eran menos prin- 
"cipales: como si dijessemos Grandes de aquel Reyno." 

Nota 38. Num. i. — Aquel antiguo poder del Imperio del In- 
fierno, que en el precedente y siguientes paragraphos de su Biblia, 
ponderan los Culebras, ha sido de todos, y en todos tiempos tan 
conocido, como es expreso en las Sagradas Letras. A cada pas- 
so, nos le insinúan los Apostóles; al proprio tiempo que nos dan 
a conocer, (bien que apellidándole con distintos renombres) al 
Principe, ó como los Culebras dicen, al Señor, de aquel vastissi- 
mo Imperio. San Lucas le llama, Poíes¿a¿¿ de 13ls tinieblas, (i) 
San Juan le apellida. Principe de este Mundo. (2) San Pablo, ya 
le nombra Principe de este siglo; (3) ya le llama Principe de las 
aereas potestades. (4) 

Num. 2. — No solo conocieron los Indios coetáneos de los Apos- 
tóles, un Principe superior, en la República del Infierno: sino que 
atribuyendo á Beelzebub, el Imperio del Salvador sobre los De- 
monios, le creyeron poderoso. (5) 

Num. 3. — Aun en la edad de Tobias, no era menos conocido, 
que temido Beelzebuh, con el nombre áe Asmodeo; (6) y el mis- 
mo Satanás, lisonjeándose asi proprio, con la vana ostentación de 
su poder, llegó a tanto su hinchazón, que prometió aí mismo Dios, 



(1) Loe. 22. 53. 

(2) loann. 12. 31. 

(3) Ad. Corinth. 14. 16. 

(4) Ad. Ephes. i. 2. 

(5) Math. 12. 24. 

(6) Tob. 3. 8. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIll. 

8i 

hacerle Señor de todo el Mundo, si hincado de rodillas, le adora- 
ba como a verdadero Dios, con el culto de Latría, (i) 
. Num. 4. — Tan conocido de todos, y tan temido de muchos, fué 
el poHer, del antiguo Imperio del Infierno: ¿pero, quien ignora 
que antes, oy, y en todos tiempos, fantMmpossMui Demones, quan- 
tum secreto Dei arbitrio permittufitur. (2) Assi, sin duda, des- 
pués de promulgado en la America, por el Apóstol Santo Tho- 
mas, el Evangelio, lo entendieron los Culebras, según la trisca, 
que como veremos hacen el penúltimo Capitulo de su Biblia, de 
la imbecilidad de Htmcame^ y Ucubhunca^ne, después de que el 
Divino Redemtor, triumhpando del Infierno, les quito á los De- 
monios, su antigua posesión. 

§. 9. — ''Un solo instante, no están ociosos, (prosigue la Histo- 
*'*ria) los Principes, y Grandes, de aquel Rey no: cada y qual, de 
'*d¡a, y de noche, se ocupa, en aquel exercicio, á que por su em- 
**pleo esta destinado. El oficio de Xixipatcuchumaquic, es ten- 
''tar á los hombres, con aquellas enfermedades, que proceden de 
**Ia abundancia, y corrupción de la sangre. El de A halpiihabul- 
''cana, es tentarles, con aquellas llagas, hediondas, y asquerosas 
**de que mana el pus ó la materia; y también con la hidropecia, y 
**la ectiquez. El de Chaniahacichamiaholon, es tentarles con la 
''languidez, y paralysis. El de A halmesyahasattrocob, es afligir- 
"les, con todo genero de adversidades, y desgracias. El de Xil- 
'patulmecapal, es causar muertes repentinas á los caminantes, 
"principalmente aquellos, en que los insultados, arrojan sangre 
*'por la boca; y tentar también á los hombres, con cámaras de 
"sangre." * 

Nota 39. Num. i — Se habrá notado, que los Grandes del Rey- 
no, ó Señores menos principales, de la República del Infierno, 
indicados en el precedente §. por sus proprios nombres, son cin- 
co: y si agregamos a este numero los dos señores principales, 
Huncame y Ucubcame, de que hablaron los Culebras en el §. 8. 
hallaremos ser siete, en el systema Americano, los Principes de 
aquel Imperio. 

Num. 2.-— Ya es sin disputa, que conociendo, como conocen á 
los Demonios los Culebras, autores de aquel Esquadron de enfer- 
medades, que afligen a los hombres, contesta su Theologia, en 

(1) Math. 12. 24. 

(2) Vide D. Aug. Lib. 2. de Civ. Dei. apud Calmet in Lib. Job. Cap. 6. 17. 

II 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

82 

esta parte, con la Sagrada Escritura. Oigamos, para quitar toda 
duda al erudito Calmet: (i) Corporum ¿egritudines, morteni et ¿o- 
tam illaní malorum cohortem, qu(B miseros /tomines comitantur . . , 
Demoni tribuit Scriptura, (2) 

Num. 3. — Siendo, empero, siete, las ca\rezas que levanto Luci- 
fer, de quienes en el lenguage de sus figuras hablaron los Cule- 
bras en el Cap. 3. §. i. que explane en la Nota 15. n. 3. tampo- 
co cabe duda, en que en las enfermedades, que atribuien a los 
Demonios, entendían y mui bien, todos los pecados, de que son 
caveza los siete capitales, conque tientan á los hombres, aquellos 
siete esquadrones, en que se dividieron los Angeles Apostatas, se- 
quazes de Lucifer: conviene á saber: Mammón, de quo Math. 6. 
24. AsmodeOy de quo Tob. 3. 28. Satanás^ de quo Job. i. Beelze- 
bub, de quo Luc. 11. 15. Abaddon, de quo Apocalip. 9. 1 1. Behe- 
moth, de quo Job. 40. y Lucifer.á^ quo idem 17. (3) porque como 
pregunta San Gregorio, ¿Quid per septem dcemonia, nisi univer- 
sa vitia designanturf (4) 

§. 10.— *'De acuerdo, pues, los Demonios (prosigue la Histo- 
'Yia) resolvieron quitar la vida á los hermanos, haciéndoles pas- 
*'sar por las penas del Infierno. A este efecto, usaron de la cautela 
**de convidarles á su Corte, previniéndoles que llevasen consigo 
**la argolla, el cerco del rostro, y demás instrumentos, de que usa- 
"ban en el juego de la pelota, de cuya diversión, deseaban ser 
^'participantes." 

Nota 40. Num. Único. — Ni mas, ni menos que otros paganos, 
estaban creydos los Culebras, de que los miseros precitos, quan- 
do partian de este Mundo, llevaban consigo, y retenian en el In- 
fierno aquellos instrumentos de que conforme a su profession, ha- 
vian usado cuando vivos. De esta verdad, tenemos tantos testi- 
gos en la America, quantos son los sepulcros de Gentiles, que la 
contingencia, ó la industria ha descubierto. En ellos se han ha- 
llado, ya flechas, ya lanzas de pedernal: ya piedras de moler maiz: 
ya diversidad de piezas de barro cocido: ya finalmente otras, con 
que los Indios enterraron los cadáveres de sus difuntos, conforme 



(1) Véase el Cap. 13. de S. Lucas 11. y 16., y á Calm. Dictionar. S. Scrípt. ver. Infírmita- 
tei. $. Demon. malus. 

(2) Calm. Dissert. de Bonis, malísque Angelis, post med. ante comment. in Evang. S. Lac. 
$. Corporum asgritudines. 

(3) Vide D. Albert. Lib. 3. Cap. 16. 

(4) D. (iregr. Pap. Homil. 33. in evangelia. 



élÉLíOGRAFlA MEXICANA DEL SIGLO XVÍlí 

83 

al arte, ofíicio, ó empleo que havian exercido en este Mundo: y á 
esto alude la Historia, quando dice, que en el convite, que, ma- 
chinandoles la muerte, hicieron los Demonios al Eterno Padre, y 
al Espíritu Santo, les previnieron, que llevassen consigo, á la cor- 
te del Infierno, los instrumentos de que usaban, en el juego de la 
pelota: que es lo mismo que cantó Virgilio, (i) 

.... Quce gratia currum 
Armorumque fuit vivis, quce cura intentes 
Pascere equos, eadem sequitur tellure repostas 

§. II. — **Quatro fueron (prosigue la Historia) los Mensajeros 
**que llevaron esta Embaxada; y todos eran Señores del Rey no 
**del Infierno. Llamábanse el primero, Chbi-Tucur, que quiere 
"decir Tecolote Veloz, como una Saeta (2). El segundo se llama- 
**ba, Huracán 'Tucur, que quiere decir Tecolote de una pierna. 
**E1 tercero tenia por nombre Caquix - Tucur, que se interpreta, 
*' Tecolote -Guacamayo (3): y el quarto, era un Tecolote, que, por- 
*'que carecía de cuerpo, y pies; y solo tenia cabeza, y alas, se lia- 
**maba Olon- Tucur. 

§. 12. — ^'Salieron pues, del Infierno, los quatro Mensajeros Te- 
**colotes, y poniéndose en un vuelo, en aquella plazueleta, donde 
**cavalmente los hermanos, gustosamente divertidos, estaban ju- 
agando á la pelota; después de saludarles cortesamente, les die» 
"ron su embaxada. 

§. 13. — "Sin immutarse los hermanos, escucharon á los Tecolo- 
'Hes; no obstante estar discubierta la malicia del convite, en la 
"insinuación que les hicieron, de que llevassen consigo, los instru- 
"mentos de su profession; que en la política del Infierna, fue lo 
"mismo, que notificarles, la sentencia de muerte, que contra ellos 
"estaba pronunciada. 

§. 14, — "Resueltos á padecer la muerte, vinieron los hermanos 
"á su casa y previendo lo futuro, colgaron de una tixera de su 
"techo, sin ser vistos, la pelota, la pala, el cerco del rostro, etc. 
"Hecho esto, se dispidieron de la vieja Xmucane, su Madre, (era 
"ya muerto el viejo Xpi-yacoc, su Padre) y despidiéndose también 
"de Hunchoven, y Humbatz, sus hijos, les hablaron de este mo* 

(1) Virg. Ancid. 6. v. 657. 

(2) Tecolote^ en la lengua india, es cierta ave noctarna. Véase la fábula Americana, en el Cap. 
7. y su explicación, en las notas respectivas al $. 12. de dicho Cap. 

(3) Este Demonio es Lucifer. Véase el Cap. 3. $, i. Nota 1$. Ns. i. y 2, 



bibliografía mexicana del siglo xyiii. 

84 

"do: Sabed, hijos nuestros muí amados (les dixeron), que por par- 
**te de los Señores del Infierno, se nos ha convidado, para que 
*'passemos á su Corte, á divertirles con el juego de la pelota. En- 
*'tre tanto que volvemos, divertios vosotros con vuestra flauta; 
^'cantad, como soléis, pintad, y haced vuestras obras de escultu- 
'*ra. Principalmente os encargamos, que durante nuestra ausencia 
^^cuideis de nuestra viuda, madre y abuela vuestra, Xmucante. En- 
''jugadla sus lagrimas, y haced de suerte en todo, que la quitéis la 
''pena que 7iuestra ausencia la ocasionad 

Nota 41. Num. i. — En el Cap. 6. §. 4. han dicho los Culebras, 
que Hu7tbatz, es á un proprio tiempo, Madre del Divino Verbo; 
esposa del Eterno Padre; Madre de si misma; é hija, y Madre del 
Espiritu Santo, cuya figura expliqué en la Nota 36. N. i. y siguien- 
tes. Tengase, no obstante presente la cadena de conceptos men- 
tales, que arrastra tras de si, el symbolo Humbatz, los quales que- 
dan explicados en las Notas 33. y 35. Nums. Único y 5. 

Nnm. 2. — Han dicho assimismo, los Culebras en el Cap. i. §. 
I. han repetido en el Cap. 2. §. 14. y yo expliqué en las Notas i.) 
Num. 8 y 8 n. 4. que Xpi- Yacoc y Xmucane son unos symbolos 
figurativos de la Magia; esto es, de la Divina Sabiduría, 6 Logas 
A mericano, 

Num. 3. — Nótese ahora, que suponiendo (al parecer) los Cu- 
lebra^, entes reales a Ypi- Yacoc y Xmucane, también parece, que 
nos les venden mortales. De Humbatz, lo suponen en el §. 7. del 
presente Cap. quando dicen: Era ya muerta la madre de Humbatz; 
y relativorurn eadem est ratio. De Xpi- Yacoc, lo dicen expresa- 
mente en el §. 14. . > 

Num. 4. — En efecto, a primera vista, parece que se contradi- 
cen los Culebras, pero con las tales quales luzes, que de su lengua- 
ge he dado, se vera claramente, que las que parecen contradicio- 
nes, no son sino alegorias: y que la inteligencia de estos tropos, 
es absolutamente indispensable, para comprehender los conceptos 
de la Biblia Sagrada Americana. 

Num. 5. — En los paragraphos siguientes, van a contar los Cu- 
lebras, que el Eterno Padre, y el Espiritu Santo, haviendo desen- 
dido a los Infiernos, murieron a manos de los Demonios; no obs- 
tante, que era de ellos tan sabido, como es expresso en su Biblia 
el Dogma catholico, de ser Dios, Eterno é inmortal. 

Num. 6. — Para acordar, pues, unos extremos tan contrarios, 



bibliografía mexicana del siglo xvül 

como son padecer el impasible, morir el inmortal, y resucitar el 
que no ha muerto; se hallaron en la precisión de dividir al Padre, 
y al Espíritu Santo de su Xpi- Yacoc; de despedirles, ó separar- 
les de su Xmucane, y de suponer por un momento muerta a la ma- 
dre, y de consiguiente, Ente real, y humano, á Hunbatz! madre 
de si misma; que fue en cierto modo, como desnudarles de la Di- 
vinidad, para considerándoles humanos, poderles creer pasibles, 
y mortales; teniendo por cierto, que como, del Salvador dice San 
Agustín: Non ienereíur nisi homo, aut videretur nisi homo, aut 
cce deretur nisi homo, atit crucifigeretur aut moreretur^ nisi ho- 
mo, (i). 

Num. 7. — Por otra parte: La mas viva expression, conque, aun 
oy, los descendientes de los Culebras, exageran lo acerbo de una 
congoja moral, es esta: ¡Chamisgh coian/(\\it, se interpreta, /Mu- 
rió mi corazón/ Sigúese de aquí, que en aquella muerte de Xpi-- 
YacoCy assi como en la de la madre de Hunbatz, que precedieron 
á la descensión del Padre, y del Espíritu Santo á los Infiernos; no 
entendían los Americanos la muerte natural; pues ya se vio, que 
sabían muy bien, que no pudo haver separación de Alma, y Cuer- 
po, en quienes ni hai alma, ni hai cuerpo; sino de aquel genero 
de muerte, que en el encarecimiento americano (en que acaso usa- 
ron de la prhase de la Sagrada escritura) (2) Tactus dolore cor- 
dis intrinsecus), fue la ponderación mas expressiva, con que pu- 
dieron exagerar los Culebras, lo terrible de la congoja, que en él 
sueño de su theologia, causó á Xpi- Yacoc y á Hunbatz; esto es 
al mismo Dios, el convite de los Demonios, y descensión del Eter- 
no Padre, y del Espíritu Santo á los Infiernos; error que quiza 
fundaron, en aquellas palabras de Jesu-Christo: Tristis est aninia 
mea usque ad mortem. (3) 

§. 15. — **Hav¡endose despedido los Hermanos^ de su Madre, é 
**hijos; guiados de los Mensageros Tecolotes (prosigue la Hísto- 
•'ria) tomaron el camino del Infierno; y á penas havían dado él 
**primer passo, quando se hallaron en lo alto de una escala, cuyos 
'^estrechos, pendientes, y mal formados escalones, multiplicaban 
**infinitos precipicios, en que la malicia del Infierno, preparaban 
**estos viajantes, la mas desgraciada muerte. 



(1) D. August. in Psalm. 63. 7. 

(2) Genes. 6. 

{3) Matth. 26. 38. 



ÉiÉLlOGRAFlA MEXICANA DEL SIGLO ÍtVÍtl. 

86 

§. i6. — ''Venciendo á miles los riesgos, salieron victoriosos 
*los hermanos, de la burla de la Escala, y quando se lisonjeaban 
*triumphantes de las insidias infernales, se hallaron, sin saber co- 
*mo, en la rivera de un Rio, que despeñándose de la Eminencia 
*de un cerro, rápidamente corria, por lo mas hondo de aquella 
'profundidad, conocida con el nombre de Varratua fuerte: y ha- 
*biéndo atravezado sus corrientes, aun con mayores peligros, de 
*los con que les havia amenazado la Escalera hallaron que su 
'opuesta orilla, le dividía de la Agua que se trueca; nombre de 
'otro Rio, mucho más caudaloso, y precipitado, que el primero. 

§. 17. — "Pródigos de sus vidas, y haciendo varea de su valor, 
'atravezaron los hermanos, las undosas corrientes de la agua que 
'se trueca; pero aun dieron mayor prueba de su heroyca íntre- 
'pidez, saliendo victoriosos de otra burla, que inventó la astucia 
'de los Demonios, para cortarles de improviso, la carrera de su 
'viaje: tal fue la de unos maderos, hincados en tierra, con buen 
'orden, en la estrecha senda, que seguian. Prometíanse los De- 
'monios que pisadas de la intrepidez de los hermanos, las agu- 
'das puntas de aquella recia estacada, con el desprecio que lo ha- 
'vian sido las corrientes de ambos Ríos, quedarían ensartados y 
'cosidos con la tierra; pero alrevez de lo que se prometían, en 
'alas de su arrojo, pasaron sin lesión alguna los hermanos, por 
'sobre las agudas lesnas de madera; con tanta gloria suya, como 
'confusión de los Demonios, que ya les creyan invencibles. 

§. 18. — "Vencida que fue la burla de la escalera, se hallaron los 
'hermanos en la orilla de un Rio de Sangre. Iban tostados del 
'Sol, y sin otra diligencia, que la de abstenerse de apagar la sed 
'en sus corrientes, se hallaron del otro lado. 

§. 19. — "Passado el Rio de Sangre, llegaron auna mysteriosa 
'encrucijada, enigmáticamente dividida, en cuatro sendas, ó ve- 
'redas. Era, de estas, la una colorada; blanca la otra; amarilla la 
'tercera, y la quarta negra: y cómo cada una de ellas, tenia su 
'su dirección, azia rumbo contrarío; se detuvieron los hermanos, 
'ambiguamente indecisos, en la elección del camino; y hé aquí 
'que quando no lo esperaban, vencidos de la burla, lo fueron de 
'los Demonios." 

Nota 42. — Véase, y tengase presente, la explicación de esta 
phrase. Nota 19. n. 2. 

§. 20. — "Assí fué, que la vereda negra, levantando el grito, ha*' 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

87 

**bló en tono de mofa de este modo á los hermanos: Inde termina- 
''dos Jugadores de pelota, cuyas repetidas victorias, os lisonjeaban 
''invencibles; sabed que yo soy el camino del hifierfio: y que en aque^ 
"lia corte, se os ha prevenido, el galardón que corresponde a vues- 
"tro invicto valor'' 

Nota 43. — De esta fábula trabe su origen, el miedo que infun- 
den las incrucijadas de los caminos á los Indios: pues tienen por 
cierto, que asisten en ellas los Demonios, para engañar á los hom- 
bres, (i) 

§. 21. — **No menos corridos del escarnio, que pesarosos de ha- 
'Ver caido, en una burla tan necia; siguiendo la senda negra, Ue- 
*'garon los viajantes, á la corte del Infierno: y observaron a su 
'^entrada, que afectando Magestad, les esperaban los Demonios, 
* 'recostados en sus tronos. 

§. 22. — **Ocupaba en eminente lugar, el mas distinguido So- 
**lio, una estatua de madera, y creyendo los hermanos, que fuesse 
**aquel Muñeco, uno de los Señores Principales, profundamente 
^'inclinados, le saludaron diciendo: Esti en buena hora, el Señor 
Huncame: este mui bien el Señor Ucubcame. 

§. 23. — **E1 confuso alboroto; las risadas, y algazara, del vulga- 
''cho de Demonios, fue prueba nada equivoca, del singular rego- 
**cijo, de que se llenó el Infierno, al ver vencidos vergonzosamen- 
•*te a los hermanos, con la burla del muñeco: y yunque quisieran 
**por entonces los Señores principales disimular el contendo; no 
*'pudiendo contener por un momento la risa, con más carcajadas 
'*que palabras, ressaludaron a los burlados diciendo: Seáis en ho- 
*'ra buena venidos; ¿ó invictos hermanos y nunca bien celebra- 
*'dos Jugadores de pelota! Y pues haveis llegado á ver esta cor- 
**te y estáis en ella, descansad este dia, de la fatiga del camino, 
"y para el de mañana, prevenid la pelota, para hacernos partici- 
* 'pautes, de esta vuestra diversión, que tanto ruido ha hecho en 
"este Rey no. Ocupad pues, por ahora, este assiento, que se os 
"ha prevenido; y esta noche, reposareis en una cama, tal qual es 
"debida á vuestras personas, y profession. 

§. 24. — "Era la Vanea, en que los Demonios hicieron assentar 
"á los hermanos, una piedra caldeada, tan candente, que havien- 
"dose assentado en ella, no pudieron, aunque lo intentaron, levan- 
"tarse; cuya burla celebró todo el Infierno con nueva regocijada 

(i) Ximenéz hic. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

88 

**gritería. Sosegado el bullage, llamando los Señores Principá- 
bales, á los Demonios, verdugos de aquella corte, les ordenaron, 
**que llevando consigo á los burlados, les pusiessen en la pieza, y 
**cama, que les estaba prevenida; y les surtiessen de sigarros, y del 
''ocote necesario para que aquella noche se alumbrassen." 

Nota 44. — Ocote, es voz Mexicana castellanizada, que quiere 
decir Tea: y con la luz de esta madera, alumbraban de noche sus 
casas los Americanos, por no haver conocido ti uso de las lampa- 
ras, y velas, hasta la venida de los Españoles. 

§. 25. — '*Era la pieza donde los verdugos conduxeron á los her- 
**manos, un calabozo mui obscuro: la cama, un potro de tormen- 
tólos, compuesto de agudas y mui cortantes navajas de pedernal; 
**y el ocotfiy una pequeña astilla de esta madera. 

§. 26. — **Llegados que fueron á la Mazmorra, entregaron los 
'Verdugos á los burlados, dos sigarrillos encendidos: intimándo- 
meles de parte de los Señores Principales del Infierno, que si des- 
"pues de alumbrarse toda la noche con los sigarros, y ocotCy no 
^'entregaban el ocote, y sigarros, sin menoscabo alguno á la maña- 
**na, serían irremisiblemente condenados á las penas contenidas 
**en las Leyes de aquel Rey no." (i) 

Nota 45. Num. i. — Aquella elevadissima escalera, con tantos 
escalones, como precipicios: la profundidad de la Vartanca fuer- 
te, y los dos Rios, á qual mas profundo, y undoso, que en lo más 
hondo de ella, atravezaron á pie enjuto los hermanos; son unas 
metaphoras, de que usaron los Culebras (y después veremos ex- 
planadas de su pluma), para exprimir, que aunque el Eterno Pa- 
dre, y el Espíritu Santo, descendieron á los Infiernos, solo estu- 
vieron de passo, y sin sentirlas, en aquellas penas, que con los 
antiguos Poetas, creyeron padecer los condenados, baxo de las 
aguas de los Rios, que cantó Virgilio. 

Hic genus antiquum terree, Tiranía pubis. 
Fulmine dejecti, fundo volvuntur tu into, (2) 

Num. 2. — No puede dudarse, por lo tanto, que en el Rio de San- 
gre, entendian los Culebras, el fabuloso Lethe, donde, según los 
Poetas, beben los Condenados el olvido del Mundo. Escuchemos 
á Virgilio, que sigue su canto: 

(1) Los antiguos Americanos, no tuvieron conocimiento del ñerro ni del acero. Sus instru- 
mentos cortantes, y aun sus navajas de barba, eran de cierta especie de perdenal, ó vidrio fósil. 

(2) /Kneid. 6. Vide Homer. Iliud. 8. & Hesiodum egrerosque post illos. 



bibliografía mexicana del siglo XVIll 

89 

Lethgi ad fltimimi nudas ^ 
Securas ¡atices, et longa oblivia potimt. (i) 

Num. 3. — Sigúese de aquí, que diciendo la Historia, que sin 
otra diligencia, que la de abstenerse de apagar la sed en sus co- 
rrientes, se hallaron los hermanos, en la opuesta orilla del Rio de 
Sangre; nada añade, á lo que havia dicho, y solo usa de una cir- 
cunlocución, ó periphrasis, propria del estilo Americano. 

Num. 4. — Los Tronos, en que los Demonios estaban recosta- 
dos, son, según Calmet, aquellas Sillas, que para los Angeles ma- 
los, se constituyeron en la Región de las tinieblas, en oposición 
de las que en la Región de la luz, ocupan los Angeles que asis- 
ten al Trono del Altissimo. (2) 

§. 27. — **No es otra cosa la Corte del Infierno, (prosiguen los 
**Culebras) que una cárcel* obscura, donde los precitas padecen 
*'s¡n consuelo, tormentos indecibles. Tiene entre estos, el lugar 
**primero un fuego inextinguible, no bien ponderado en la can- 
*'descencia de aquella piedra, que sirvió de vanea á los hermanos. 
**E1 segundo en orden, es el de la Casa tenebrosa, cuya obscuri- 
**dad no híii exageración, que baste á ponderarla. El tercero es, 
**la Casa nevada, donde es el hielo tanto, que carambanados los 
'^miseros precitas, dando diente con diente, mueren, sin morir de 
**frio. El quarto es, una Casa, ocupada de carniceros tigres; tan- 
**tos en número, que aun estando en pie, se oprimen, y estrujan 
*'los unos con los otros. El quinto, es otra casa, solo habitada de- 
^'asquerosos Morcielagos, cuyo numero, que en nada cede, al de los 
**tigres, casi toca en infinito. El sexto, en conclusión, es el de otra 
**Casa, cuyo pavimento esta compuesto de infinitas navajas, las 
*'quales, por si mismas, se afilan y aguzan, amolándose dia y no- 
**che, las unas con las otras. Región, en fin de tormentos, donde 
*itodo es horror, todo llanto, sin esperanza alguna de consuelo. 

§. 28. — *'Tal es la Corte del Infierno, y tal la pieza, y cama, 
**que estaba prevenida, á los hermanos; pero sino en el fuego de 
*'la piedra incendida, que nada les ofendió; ni de passo, estubie- 
**ron en algún otro tormento, de los que se han expresado." 

Nota 46. — Num. i. Se habrá notado, que como si los Culebras 
huviessen conversado muí despacio, con aquel infelice Rico, mi- 
sero Avariento del Evangelio, antiguo poblador de la Región de 

(i) Virg. Homer. & Hesiod, ubi supr. 

{2) Calm. Dictionar. S. Script. Verb. Angelí Lucís. 

12 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

90 

las tinieblas; sabian muí bien, que el Infierno, es un lugar de tor- 
mentos. Ne el ipsi veniunt in hunc locuvi tormentorufn, (i) 

Núm 2. — Bien es verdad, que si es expresso en el Nuevo Tes- 
tamento, ser el Infierno, una Región tenebrosa, donde el dolor, la 
tristeza, el furor, la enfermedad, la desesperación, y el stridor de 
dientes, sempiternamente moran; (2) no lo es menos en el viejo, 
ni pudo ser más conocida, aun de los mismos Paganos, la activi- 
dad de aquel fuego, que sin consumir abrasa, ni la frialdad de aquel 
hielo, en que carambanados, ó dando diente con diente, como di- 
cen los Culebras, mueren sin morir de frió los infelices precitos. 

Escuchemos á Virgilio, que aun no ha concluido su canto. 

# 

Alus sub gungite vasto 
Infestum eluitur scelus, aut exuritur ignú (3) 

Num. 3. — Ya parece, que se dexa conocer, no solo la proprie- 
dad conque los Culebras hablaron de las penas del Infierno; sino 
la ¡dea que tuvieron, de las horribles figuras, de aquellos tristes 
espiritus, que moran en sus Cavernas; que dibuxaron mui bien, ^ 

en un numero sin numero, de Morcielagos y Tigres: metaphora 
de que usó el Apóstol San Pedro, en una de sus Cartas a los Ju- 
dios convertidos: Adversarius vester diabolus, lamquam leo ru- 
gí ens circuí I, qucerens quem devore I, (4) 

Num. 4. — Y es digno de notarse, que después de haver dicho, 
y hasta sexta vez repetido: y después de haver explicado los Cu- 
lebras en otras tantas figuras, que solo de passo, y sin ser ofendi- 
dos de ellas, estuvieron los hermanos, en las penas del Infierno; di- 
cen últimamente, que, á excepción de la de fuego, en que antes de 
morir, por un pequeño rato, les tuvieron los Demonios; ni de passo 
sufrieron algunas de las otras: en que suponen, lo que en otro Ca- 
pitulo de su Biblia, expressamente dicen, y veremos de su plu- 
ma: esto es: que muertos el Padre Eterno, y el Espiritu Santo, á 
mano de los Demonios; fueron resucitados, y trasladados por Je- 
su Christo á los Cielos, el dia de su gloriosa Ascensión. Siguién- 
dose de aqui, que con decir los Culebras, que ni de passo estu- 
vieron los hermanos en las penas del Infierno, creen explicar 
bastantemente, que después de muertos estuvieron en dulza re- 

(i) Luc. 16. 28. 

12) Videsis Calnient. ubi supi. Verb. Trosernus, $. quemadmodum. 

(3) Virg. ubi. supr. 

^4) Tetr. 5. 8.) 



L..LM 



bíÉLlOGRAFlA MEXICANA DEL SIGLO ATW//. 

poso detenidos el Eterno Padre, y el Espíritu Santo ó bien en el 
Barzaky ó bien en el Huerto de delicias, hasta que habriendo Jesu 
Christo las puertas de la gloria; los mandó al Cielo el día de su 
gloriosa Ascensión, V^ease arriba la Nota ^il^ ^' 6, y lo que los 
Culebras dirán en el Cap. 

^. 29. — *'A la mañana siguiente, (concluyen los Culebras) ba- 
"xaron los Señores Principales á aquella obscura masniorra, don- 
**de los hermanos havian passado la noche, á tomarles cuenta, de 
'*los cigarros, y ocote: y como respondiessen, que se havian consú- 
**mido; con voz terrible y semblante ceñudo, les dixeron: Sabed 
'^tristes hermanos, que cumplidos vuestros días, es la hora llegada^ 
*V/(f que rindiendo la vida, al rigor de nuestras iras, quede vues- 
'Hra memoria, sepultada en el Infierno, Y á penas haviendo pro- 
**ferido estas palabras, quando arremetiendo á los hermanos, los 
''hicieron mil pedazos. Despedazados que fueron, cortando antes 
**á Hunhunahpu la cabeza, mandaron enterrar ambos cadáveres, 
"en aquel muladar, donde arrojaban los Diablos, las cenizas del 
''Infierno. 

§. 30. — '^Sepultados que fueron los Cadáveres, mandaron los Se- 
"ñores, que los Verdugos colgassen la Cabeza de Hunhtmahpu, 
"de la mas alta rama de un Árbol ceco, é infructífero, que esta- 
"ba en el camino, que va del Mundo al Infierno: pero (¡O prodi- 
"gio de la Divina Omnipotencia!) á penas los Verdugos, colgaron 
"la Cabeza, quando reverdeciendo aquel Árbol, se pobló instan- 
"taneamente, de tantas Xicaras, como ojas; equivocándose de 
"suerte, la Cabeza con las frutas, que los proprios Verdugos no 
"supieron distinguirla. Divulgóse este prodigio, en el Reyno del 
"Infierno; y atónitos los Señores Principales, seguidos de una tur- 
"bamulta de Demonios, fueron á ver al Árbol. Pasmáronse á vista 
"del portento; y tediendo en mucha estimación al Xicaro, man- 
"daron que ninguno fuesse osado, de acercarse á él, y que, so pe- 
"na de la indignación de los Señores Huncame y Ucubcdme, sé 
"guardasen todos de cortar su fruta." 



BlBUOGkAPlA MEXICANA DEL SIGLO XVÍll, 

92 



CAPITULO VIL 

Del milagroso modo, con que una Doncella llamada Xquic 

concibió sin obra de Varón , a un proprio tiempo y 

dos Niños, que lo son Hunahiju^' Xbalanque. 

§. I. — '*Mal contenido dentro de los estrechos limites del Rey- 
'no del Infierno, el prodigio de la Cabeza de HunkunahpUy (co- 

m 

^mienzan los Culebras este Capitulo de su Biblia), passando de 
*boca en boca, llegó a los oidos de un gran señor, que vivía en 
*el Mundo, y se llamaba Cuchumaquic. Admirado Cuchumaquic 
'de tan estupenda novedad, la contó á uña hermosa Doncella, hi- 
ja única suya, llamada Xquic: y deseosa la Doncella, de ver con 
*sus proprios ojos este admirable portento, se propuso caminar 
'para el Infierno, con el designio, de examinar mui de cerca aque- 
'Ua maravilla. 

§. 2: — * 'Salió eñ efecto de su casa, sin ser sentida de su padre, 
*la bellisima Xquic, y llegando en alas de su deseo, á donde el 
'Árbol estaba, de suerte se enamoró de la hermosura de las Xi- 
raras, que hablando consigo misma, profirió, interiormente, es- 
'tas palabras: No pienso volver al Mundo, con las manos vacias. 
'Sea, como fuere, yo á todo riesgo, me resuelvo, á llevar conmigo, 
'una Xicara de estas; que quiza, sise me culpase no moriré- por ello. 

§. 3. — -''En este pensamiento estando Xquic, oyó una voz, que 
*le deia: '¿Que es lo que piensas, Xquic? Mira, hermosa Virgen, 
'que la vista te engaña, pues no son frutas, las que de este Ar- 
'bol penden, sino mysteriosas Calaveras de Culebra. ¿Deseas, no 
'obstante, llevar una de estas, que te parecen Xicaras. Si, de- 
*seo, respondió XqUic. Levanta pues en lo alto el brazo diestro, 
*dixo la Calavera de Hunhunakpu, que era la que hablaba des- 
'de el Árbol, y extiende la palma de la mano." Levantó, en oyen- 
*do esto, el brazo diestro Xquic, y al estender los dedos, sintió 
'en la palma de la mano, un rayo de saliva, que arrojó la Cala- 
'vera de Hunhunakpu; y aunque prontamente, se registró la 
'mano; no halló ya la saliva; pero si oyó que la Calavera, hablan- 
'do con ella, le decía: "Quiero que sepas (¡ó Xquic) que esta sa- 
'liva, que sobre la palma de tu mano he arrojado, la qual sentis- 
'te, y no viste, es mi propria descendencia, que ya tienes en tu 
'vientre; y en señal, de que de mi, has concebido; emmudeciendo 



BtBLÍOGkAh'lA MEXICANA DEL SIGLO Xt^íü. 

93 

"desde hoy mi Calavera, horrorizará en adelante, á todos mis ene- 
/'migos, á la manera que horrorizan á los hombres, los esquele- 
'*tos de los muertos. Y assi como representada en los hijos de los 
**hombres, la saliva de sus Padres, vive en ellos su memoria, assi 
*'en dos hijos mios, que procedidos de la mia, has concebido en 
**tu vientre; será por siglos eternos duradera mi memoria. Y si 
'*los hijos de los Principes heredan con la sangre la virtud y no- 
/*bleza de sus Padres, del mismo modo, han heredado estos mios, 
.**que también son hijos tuyos, mi sabiduria, y nobleza. Sabrás, en 
''fin (6 Xquic) que yo soy el único Señor de los Cielos, y de la 
**tierra. Soi Sabio, soi poderoso; y haviendo tu, de tan buena vo- 
*'luntad, recivido mi saliva; mediante esta, has concebido y lie- 
**vas entre tus entrañas, a mis dos hijos, que como yo, son sabios, 
*'son nobles, y poderosos. Buelvete pues, (¡ó hermosa Virgen!) 
•*al Mundo, y con claridad á la palabra, quando sea hecha, no te- 
**mas á mis enemigos, que también lo han de ser tuyos; pues aun- 
**que ignorantes del Mysterio, te han de juzgar y condenar á 
'*muerte: yo seré contigo, y con mi ayuda invisible, triumpharas 
**de los Demonios, y de las astucias del Infierno." Assi habló la 
**Cabeza de Hunhunahpu, Sabiduría de Huracán, Chipicaculha^ 
**y Raxacaculha a la Doncella Xquic; y haviendola ilustrado, y 
''revelado mysterios inefables, la ordenó que fuesse á casa de su 
Suedra." 

Nota 47. Num. i. — Hemos visto en el Cap. 2, §. 3. que en las 
figuras Chipicaculha, y Raxacaculha, hablaban los Culebras del 
Hijo, y del Espíritu Santo; con que es visto, que no pueden ex- 
plicar con mayor claridad que explican, la noticia que tuvieron 
de haver concurrido las Divinas personas de la Trinidad Beatis- 
sima, á la obra inefable de la Encarnación del Verbo. (1) 

Num. 2. — En aquel felice Ciego, á quien, passando, (acaso di- 
ce Calmet) del Monte de las Olivas, á la Ciudad de Jerusalem, 
sanó el Salvador del Mundo, (2) está significada, dice San Agus- 
tin, la humana naturaleza: Genus humanunt est iste ccecus. Hósc 
enim ccecitas contigit in primo homine per peccatum^ y en la sali- 
va y tierra, de que hizo el lodo, con que le ungió, los ojos, lo es- 
tá, prosigue el Santo Doctor, la unión hypostatica, de la natura- 
leza humana con la Persona Divina, en Jesu Cristo; Expuit in 

(I) Catecismo de Sn. Pió V. Cap. 4. n. 3. 
(2} loann. 9. i. Vide Calm. hic. 



BiBUoGkAPtA Mexicana del siglo kyiti 

94 

terrant de saliva sua, lutumfecit guia Verbum carofactum est. (i) 
He aqu¡ descubierto, el primor, y propriedad, conque (prescin- 
diendo de la fábula) explican los Culebras, el arcano inefable, de 
la hypostatica unión, del Xbalanque, en que figuraban la natura- 
leza humana, con el Hunhunahpu, en que entendian k la Perso- 
na del Verbo. 

Num. 3. — Nuestro Traductor el Padre Ximenez, bien instrui- 
do en la lengua articulada de la Nación Kiché, pero mal impues- 
to, en el lenguage mudo, de los symbolos figurativos americanos; 
entendiendo en las metaphoras Doncella, pura^ Culebra, y Árbol, 
el pecado de Adán; llegó á creer, (y lo dice assi en una de sus 
notas marginales, olvidado de lo que havia dicho en otra, que ci- 
té en la 31. Num. I.) que el del precedente §. es un Emblema del 
Árbol del Paraíso; pero corrido el velo á la fábula, y haciendo á 
un lado los errores Zoroastricos, conque, mal comprehendido, ex- 
plicaban el Mysterio, es claro, como ya vimos, que en este Capi- 
tulo de su Biblia, hablan los Culebras de la Encarnación; assi co- 
ino lo van á hacer en los siguientes, del Nacimiento, Vida Pasión, 
y Muerte de Jesu Christo. Vea el Curioso, la semejanza, ya que 
no sea identidad de los errores de las Biblias de los Gauros, y 
Culebras, en el Diccionario histórico de Calmet, Verb. Zoroas- 
tres. 

Num. 4. — He apuntado en la Nota 34. n. 3. lo que en el pre- 
cedente §. tercero, parece que dice expressamente la Biblia ame- 
ricana: esto es, que en Jesu Christo, soñaron los Culebras dos per- 
sonalidades, con respecto á las dos naturalezas; y de aqui es, haver 
concebido la Doncella Xquic dos Niños. Véase no obstante, la 
Nota §. 7. num. 23, y 24. 

Num. 5.^ — Lo que hai de cierto es el error conque los Culebras 
entendieron que el Hijo de Dios, fue en quanto hombre, concebi- 
do, por obra del Eterno Padre, cuya fue la Calavera, que trans- 
formaron en Xtcara; no obstante haber alcanzado, y comprehen- 
dido mui bien, la concurrencia de las Tres Divinas Personas de 
la Trinidad Béatissima, á la obra de la Encarnación del Verbo, (2) 
cómo expressamente, y sin equivoco dicen, en estas palabras que 
son suyas: Assi hablo la Cabeza de Hunhunahpu, Sabiduría dfe 
líuracan, ChipicacMlha, Riixacactilka á la Doncella Xquic, 

(i) D. Aug. Tractat 44.? in loann. cinca inít. 
(2) Catecismo de San Pío V. Cap. 4 n. 3. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

95 

Num. 6. — No se dudará ser gen uiiia la explanación de este Em- 
blema, si se tiene aqui presente, lo que los Culebras de testimo- 
nio de nuestro traductor han dicho en el Cap. i. y yo expliqué en 
la Nota I. n. 6 esto es: que la Xicara, es una de las metaphoras 
en que los Americanos hablaban de la Grandeza y Magestad del 
Criador. Releamos en confirmación, las palabras de Hunhunah- 
pu, hablando con Xquic: Mira, Virgen hermosa (le dice) que 
la vista te engaña; pues no son frutas, las que de este Árbol pen- 
den, sino espantosas Calaveras de Culebra, Tengase assimismo 
presente, para la cabal inteligencia de estos tropos, que los Ame- 
ricanos también hablaban del Criador, en la metaphora del Cu- 
cumatz, que se interpreta; Culebra fuerte. Véase el citado Cap. i. 
§. I. y la Nota i. n. 5. 

§. 4. — "Apenas la Calavera de Hunhunakpu (prosiguen los 
**Culebras) dio fin á su coloquio, quando la Doncella Xquic sin- 
*'t¡endose preñada, sin contestar una palabra, se volvió á su Cas- 
**sa; y aunque ocultó al preñado, principalmente á su Padre; cada 
**d¡a mas y mas la publicaba la elevación de su vientre, como que 
**eran dos los Niños que encerraba. 

§. 5. — '^Cumplidos que fueron los seis meses, reparó Cuchuma- 
''quic en la preñez de la hija; y le fue tan sensible, la prostitución 
*'que creyó haver hecho de su honor; que sin reconvenirla, y ni ha- 
*-blarla una palabra, llamando á consejo álos Principales Seño- 
**res del Infierno, acusó á Xquic de liviana, y pidió satisfacción del 
**agravio, en el publico castigo de aquel enorme delito, que era tan- 
**to mas escadaloso, quanto el era Gran Señor, y la hija era Prin- 
**cesa. 

Nota. 48. Num. Único. — Aqui se muestran noticiosos lo Cule- 
bras, de que Nuestra Señora la Virgen Maria, es de la Casa, y 
familia de David, (i) 

§. 6. *'Oida de los Señores Huncame, y Ucubcame, la criminal 
**acusacion, acordaron, y mandaron, que compareciendo, X(^«/V, en 
'*aquel su Tribunal; á presencia del Infierno,la compeliesse su Pa- 
**dre, á descubrir, sin escusa, al Autor de su preñez. 

§. 7. — ** Compareció en efecto, la acusada Doncella, y siendo 
^judicialmente interrogada, respondió á su Padre estas palabras: 
''Es cierto, Señor, y Padre mió, que estoi preñada; pero también es 
''cierto que no estandolo, como no lo estoi, por obra de Varón, ni 

(I) Luc. 3. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

*^tu, ni los Señores del Infierno, pueden obligarme á descubrir el 
* 'A utor de mi preñez, " 

Nota 49. Num. i. — A cada passo, nos ofrecen los Culebras, 
una nueva, incontrastable prueba, de mis preliminares presupues- 
tos que pueden verse, en los §§. 13, y siguientes del Capitulo proe- 
mial. 

Num. 2. — De Testimonio de las antiguas Historias, cuenta la 
levissima fe del Autor de la Obra imperfecta in Mathceum, que 
haviendo anunciado el Ángel, á Maria Señora Nuestra, el inefa- 
ble Mysterio, de la Encarnación del Verbo, en su vientre virginal, 
se retiró la Señora á los Montes de Judá, en donde estuvo, por 
muchos meses ausente de la Casa de su Esposo. Que á su regre- 
so; reparó San Joseph en el preñado: y creyendo, que la Virgen 
de las Virgenes, havia concebido de adulterio, la amenazó con la 
Justicia de Dios. Que entonces la Señora: ahogada en suspiros, 
y bañada en tiernas lagrimas, juró á su Esposo, trahiendo á Dios 
por Testigo, qu^ aunque era cierto el preñado, no podia sacar á 
luz al Autor de su preñez: Vivit Dominus nescio unde sil koc. (i) 

Num. 3. — Nó me parece, que podemos desear prueba mas cla- 
ra, de que haviendo gustado los Culebras, las turvidissimas aguas, 
de que, después, bebió el Autor de la Obra Imperfecta, las deli- 
raron á su modo; sino es, que les vusquemos la disculpa, en haver 
ignorado la revelación Divina, que tuvo el Sagrado Esposo; pues 
como cantó un Discreto: 

Si Dios, noble Señor, no os revelara 
El Mysterio Divino^ que hombre kuviera, 
De tal valor y y de virtud tan rara. 
Que ser en daño suyo, no creyera? (2) 

'Num. 4. — Cuenta el Evangelista San Matheo, (3) que estando 
desposada María Madre de Jesús, con Joseph, antes de interve- 
nir el connubial congreso, concibió la Señora, por obra del Espí- 
ritu Santo. Divididos en opiniones los Santos Padres, y Sagra- 
dos Interpretes; tienen Origenes, San Hilario, San Geronymo, 
San Basilio, San Epiphanio, San Chrysostomo, y muchos otros 
Padres, contra otros que sienten lo contrario, que esta palabra 
Desponsata de que usa el Evangelista, como congruente al Grie- 

(i) Apud Calm. in Math. i. i8 $, Author Operis Imperfecti. 
(2) Valdiv. San Joseph. Cant. ii. Occ. i8. 
17,) Matth. I. 18. 



ÉlbUOGRAFIÁ MEXICANA DEL SIGLO XVttí. 

97 

go, en que significa esto mismo, solo, y precisamente exprime, los 
Esponsales contrahidos: (i) y de aquí es, que, como. enseña San 
Hilario, Mariam non nisi edito, Jesu conjugem Josephi fuisse. 
Oygamos la conclusión del ^2Si\,o\ Ergo et conjugis nomen Spon- 
sa suscepit, et post partum in conjugem recognita tantum Jesu Ma- 
ter ostenditur. (2) De manera, que, como (citando á Beza, Gro- 
cio, y otros Doctores) dice Calmet, aquellas palabras del Evange- 
lista: Antequam convenirent, inventa est in útero habenSy s\xq\\?íx\ 
lo mismo, que si digesse: Ante quam in viri domtim induceretur, 
et implere7ttur nuptiee, (3) 

Num. 5. — En efecto, fue de los Indios antiquissimos costumbre 
permanecer en Casa de sus Padres, por algunos meses, las Don- 
cellas desposadas, antes de convenir: esto es^ antes de unirse en 
Matrimonio, con sus Esposos. Dicelo expresamente de la Espo- 
sa de Samson, (4) y de las hijas de Loth, (5) la Sagrada Histo- 
ria: y San Agustín atestigua, que havia la misma costumbre en 
la África, en su tiempo: Instituttim est (dice el Santo) ut jam 
pactee sponsos non tradantur statim, ne vilem habeat maritus^ quam 
non suspifarit sponsus dilatam. (6) 

Num. 6. — De aqui infiere Calmet, (7) que la Madre de Jesús, 
no obstante haver concebido Esponsales con el Señor San Jo- 
seph, permaneció en Casa de sus Padres, hasta que el Ángel, re- 
velando á sn Esposo, el Mysterio de su preñez, le dixo estas pa- 
labras: Josepk fili Davidy noli timere accipere Mariam conjugem 
tuam: y lo prueba de bulto, con las palabras del mismo Sagrado 
Evangelista. JSxurgens autem Josepk a sómno^ fecit sicut prosee- 
pit ei Ángelus Dominiy et accepit conjugem suam. Oigamos la ex- 
posición de Calmet: Ne timeas illam ducere, maritales in cedes in- 
dúcete, Certum enim ponimus, (concluye) Mariam hactenus pa- 
íernis in adibuSy pro more regionis illiüs mansisse, Secundum hcec, 
josephus 

• (*) 

Num. 7. — Bien dan á entenderlos Culebras, haver ellos estado 

(i) Vide apud Calm. hic. 2. i8. $. Camesser. 

(2) D. Hilar, in Matth. 

(3) Bez-Vat. Spanh. Syr. Liofoor. Grot. el alíi. apud Calm. híc. 

(4) Judit. 14. 15. 

(5) Genes. 19. " - • 

(6) D. Aagust. Lib. 8. Confess. 

(7) Calm. ubi supr. V. 20 ^. Noli timére. 

(•) Vuelven á faltar hojas en el MS. original. — L. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

98 

por esta Sentencia, quando (haviendo dicho en el presente Ca- 
pitulo que no obstante estar la Doncella Xqtiic, desposada con 
Hunhunahpu, permaneció en casa de su Padre) passan á contar 
en el siguiente que no se trasladó Xquic á casa de su esposo, ó a 
la de su Suedra^ que es lo mismo, hasta que cumplidos los seis 
meses de su desposorio; acusada de incontinente por su Padre, fue 
condenada, por un Congreso de Demonios á un suplicio el mas 
infame. Sino es que, á la manera que; el que dispierto; vio un mon- 
te, y un pedazo de oro, sueña dormido, un monte de oro, assi de- 
lirassen y confundiessen los Americanos, en la noche larga de su 
gentilidad las palabras del Capitulo i de San Matheo, Cum esset 
desponsata, con las del Cap. i. de San Lucas: Ecce coitcipies iti 
útero, . . . Et hic mensis sextus est, . . . Exurgens María, . . . abiit 
in montana cu/n festinatione, 

(Nums. 8, 9 y 10.) 

§. 8. — **No bien el cruel Cuchumaquic (prosiguen los Culebras) 
*'oyó de boca de su hija, que era cierta su preñez, quando sin mas 
'^preguntarla, ni hacer alto en su excepción, rabioso, y fuera de 
**si, de acuerdo con Huncame y Ucubcame, la entregó á cuatro- 
''cientos, cincuenta, y cinco Ministros, ó Verdugos infernales, con 
"orden, de que en publico cadalso, la arrancasen viva el corazón, 
"y puesto en una Xicara, lo entregassen á los Señores del in- 
"fierno. 

§. 9. — "Al punto los Verdugos, tomando una Xicara, y una cu- 
"chilla de pedernal, prendieron á Xquic quien (fiada en la pala- 
"bra de su esposo) lejos de resistir, se dexó aprisionar, y condu- 
"cir al suplicio, tan placentera y tan alegre, como pudiera ir al 
" thalamo, 

§. 10. — "Sin despegar sus labios, llegó la Doncella Xquic al lu- 
"gar del Sacrificio; y veniendo ya al pecho, la acicalada cuchilla, 
"contuvo la execucion, descubriendo á los Verdugos, el Mysterio 
"que ocultaba su preñez: cuyo arcano revelado, concluyó dicien- 
"do: "Guardaos, por tanto, (¡ó fieros executores de la crueldad del 
"Infierno!) de ensangrentar la Segur, en mi y\xg\\\t.o pecho^ si no 
"queréis, reducidos á cenizas, ser despojos tristes, de la justa in- 
"dignación, de mi esposo Hunhunahpu. 

§, II. — "Calló, en diciendo esto, la hermosissima Doncella; y 
"los fieros Verdugos que con tanta atención, como pasmo, la es 
"cuchaban, la contestaron, diciendo: "Deponed, si alguno es (¡ó 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

99 

*'Vírgen felicissiina!) el cuidado que os causan, las locas sinrazo- 
**nes de vuestro insano Padre. No temáis (ó bellissima Xfuicl) 
**que el orden del Infierno, pueda hacernos llegar, no yaal virgi- 
*'neo pecho; pero ni aun al Zapato de una tan gran Señora: que 
**en efecto lo eres de cielo, y tierra, assi por esposa del sabio /íuu ■ 
''hunahpu, como por madre de los Dioses Niños, que tu vientre 
"encierra. Lo que supuesto, (ó Reyna Soberana!) dictadnos por 
*'tu vida lo que hemos de decir 2l Huncame y Ucubcame. ¿Podre- 
*'mos, por ventura, sin ser despedazados, de sus terribles garras, 
**darles vacia la Xicara? 

§. 12. — "Ea, no temáis, dixo la hermosa Xquic^ que assi como 
**el Infierno no tiene algún dominio sobre mi corazón, assi no lo 
**tendrá mas en vosotros. Y si, hasta oy, erais executores de cruel- 
**dades; os mando, que, en figura de pintos Tecolotes, os trasla- 
"deis al Mundo, y que exersais en el, el funesto oficio, de nun- 
"cios de muerte; engañando á los hombres como lo vais á hacer 
"á los mismos Demonios." 

Nota 50 Num. i. — . . .No obsta, . . que cada una de aquellas 
Legiones, que arrastradas de la Cauda del Dragón, cayeron á los 
abysmos (de que hablaron los Culebras en el Cap. 5. y yo lo hi- 
ce enla Nota 31. n. 2) constasse de 6666 Angeles; para que los Ame- 
ricanos entendiessen que la Legión de Verdugos infernales, no 
excede de 455 Demonios: Pues, en efecto, figurando, como figu- 
raban á los buenos, en un numero /^r, cual es el del Sensonie; 
quisieron añadir, al gerogüfico del Uoc un numero impar, para 
notar desigualdad, entre los de las tinieblas, y los Angeles de 
Luz. 

Num. 2. — Y como adelantando (como vimos en el Capitulo 2. 
3. 24, y yo expliqué en la Nota 13. n. 2 y siguientes) el error pyta- 
grico de la Metempsichosis, estuviessen los antiguos Culebras, en 
la firme creencia de que las Almas, principalmente de los perver- 
sos, eran prontas á transmigrar á los cuerpos de los animales: no 
es mucho que, imbuidos los Indios en este delirio de sus Mayores, 
soñassen, y aun crean oy, que transmigrados con efecto los cua- 
trocientos, cincuenta y cinco Verdugos, bien fuessen Demonios, ó 
que fuessen Almas de hombres precitos, á los Cuerpos de los Te- 
colotes, les anuncian en sus chillidos, su propria muerte, y princi- 
palmente la de sus hijos, y otros enfermos. O acaso sea, que no 
entendiessen transmigración, sino transformación, los délos Nun- 



bibliografía mexicana del siglo XVIIi. 

lOO 

cios, en tales paxaros; que es nada ageno, de la phantasia de los 
que duermen, soñar semejantes metamorphoseos. . . . 

Num. 3. — Lo cierto es, sea como fuere, que después de mas 
de dos siglos, y medio, que cuenta de conquistada la America, to- 
davía algunos Indios, preocupados como el primer día, de los de- 
lirios de su Nación, escuchan los cantos de las otras aves, é inter- 
pretan el chillido del Tecolote, con tanta, ó mayor seriedad que lo 
hicieron las Musas, y la diosa Pallas, á las nueve Piérides, hijas 
del Rey Pierio de Macedonia, convertidas, según la fábula, en Pi- 
cazas 

Num. 4. — ^He aqui descubierto, el ignorado origen, de aquel 
pavor pánico, de que se dexan poseer los Indios, principalmente, 
quando, de noche, oyen chirriar al Tecolote sobre las chosas de 
sus enfermos; no obstante ser, de ellos cosa sabida, y averiguada, 
que tales paxaros, á tales horas, y á tales partes, vienen atrahidos 
del mal olor, ó corrupción del moribundo: que es un phenomeno, 
que en otro tiempo, ó no observó, ó no creyó el vulgo rudo, se- 
gún que expresa esta Coplilla: 

El Paxaro Canta, 
El ludio muere: 
Yo no lo creo; 
Ello sucede, 

Num. 5. — O sea en hora buena, que en lisonjero obsequio de 
la superstición, del agüero, de la vana observancia, y en una pa- 
labra, de aquella propensión, heredada de sus Mayores, de atri- 
buir á predicción de los Demonios, los sucesos aziagos y desgra- 
ciados, se aproveechassen los últimos historiographos mexicanos, 
del phenomeno del Tecolote, para fabulizar, corrumper y enlazar, 
según el gusto de su Nación, el Cap. i, de San Matheo, con el 
Pentateuco Americano, dándonos un verdadero testimonio de ha- 
ver conversado los antiguos Culebras con aquellos poetas, á cuyo 
canto hace alusión la siguiente Copla: 

Cantaron los Silgueros, 

Y callaron los Grillos, 

Con los paxaros tristes, y agoreros, 

Verbi gracia lechuzas, y cuclillos, (i) 

Num. 6. — Pero como no siempre se vee cumplido el triste aus- 

(I) Salaz. Obra Posth. fol. 68. 



RIBLIOGÜAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

lOI 

1 

picio del Tecolote; para ocurrir, con oportunidad, y salir con aire, 
de esta falencia, les fue mui fácil á los Agoreros Americanos esla- 
bonar nuevos Delirios, á los ensueños de sus passados: tal es en- 
tre otros, el de que al proprio tiempo, que la Doncella Xquic, cons- 
tituyó nuncios de la muerte á los Verdugos, transmigrados, ó sean 
transformados en Tecolotes; también les hizo engañadores. 

Num. 7. — De aqui fue, que assentando, como dogma de este de- 
lirio, se sirvieron de la propria falencia, como de un principio ele- 
mental, é innegable, para probar infalible, el embuste con la mis- 
ma falibilidad del anuncio: y para mas engañarse, y mejor engañar, 
á unas gentes, por herencia propensas á todo genero de supersti- 
ciones; soñaron también, liberarse á si proprios y liberar del en- 
gañoso auspicio del Tecolote á sus enfermos, acordando, en tono 
de mofa, á los Diablos, el passage de la Calavera de Hunkunahptiy 
y el de la Xicara, de que aun no han hablado, y lo van á hacer en 
el §. 13. que es el siguiente: 

Num. 8. — Pero, antes de escuchar á los Americanos, será bien 
lo hagamos a Boturini; que aunque con la desgracia de escaparse- 
les como otras vezes, todo el concepto, descubrió la Satyra, de que 
voi hablando, en. los antiguos Mapas de los Mexicanos, y nos la 
cuenta en este modo: **Quando la lechuza (dice) venia á chirriar 
**sobre sus Casas, pronosticaban (los Agoreros) la muerte, espe- 
**cialmente de los enfermos, que en ellas havia; porque la tenian 
**por Mensagera del Dios del Infierno, que tanto explica su nom- 
**bre Yautequihua, Por esto la injuriaban diciendola: -^í^tó/^^w^- 
''da bellaca: vete luego. No puedo yo^ ni el enfermo y ir dios infier- 
''nos, antes que tengas alld^ agujeradas las calaveras^ donde hemos 
"de beber r (i) 

Num. 9. — En que es de notarse, que la figura Yautequihuay es 
una equivocación, ó interpretación voluntaria de Boturini; .pues, á 
mas de no encontrarse semejante vocablo en el Diccionario de la 
lengua mexicana: los Indios de aquella Nación distinguiendo á 
la Lechuza, del Buho, dan á la primera dos nombres, que son chi- 
quatli, y chichtli; y llaman al Buho, Tecolotl, y castellanizado, ó 
lengualizado, en otros idiomas indios, Tecolote; que es el paxaro, 
á cuyo cuerpo, transmigraron los Verdugos de Xquic, en el sue- 
ño de los Culebras. 
Num. 10. — No me detendré en desembrollar la intrincada cade- 

(i) Boturini $. 12. d. 6. p. 68. 



bibliografía mexicana del siglo XVIIL 

1 02 

na de conceptos de que está grávida la supersticiosa Satyra de 
los Culebras; porque, á la pequeña luz que dan de si los anteriores 
números, y á la que añadirán los respectivos á la siguiente nota, 
no se escapará ala comprehensión de los lectores, la inteligencia 
de su lenguage; pero para de una vez facilitar la de sus tropos, I 
devo hacer previamente, una advertencia indispensable, y es: que 
á la manera que en la Xicara: esto es, en la fruta del Árbol Xu 
caro figuraban los antiguos Culebras á la Divina Essencia, y en 
el mismo Árbol Xicaro, ó Xicaraly á la Eterna generación del V^erbo 
Divino; assi susdescendienteslos Indios, figurandoá imitación de su 
Mayores ^nlsi Sang^re {/e Drag-o, la Humanidad Sacrosanta, habla- 
ban en la metaphora del ArholDragVy de la Generación temporal de 
Jesu Christo. Véanse los §§. 14 y 15. y la nota 51. Números i y 3. 

Num. 1 1. — Y á la verdad que nada quita de su primor á la imi* 
tacion de la figura, el que á la postre, una barbarie, de tal rudeza, 
qual fue, aquella á que llego la Gentilidad Americana, añadiesse 
á los delirios de sus Mayores, el de la transmigración de los ver- 
dugos, y auspicio triste del Tecolote. Si ya no es, que esta fábula 
se derivasse de otro principio, y tuviesse su oriente en otra cuna. 
Vamos á verlo. 

Num. 12. — No es menos conocida de todo el Mundo, que fabu- 
lizada, principalmente de Judios, y Árabes, aquella Lilith de los 
Rabinos, cuyo sueño, y disparates, que de él dimanan, podria el 
curioso, ver en el Calmet; (i) pues á mi intento, basta apuntar, lo 
mui preciso, para hacer ver, que el delirio del Tecolote, tuvo su 
cuna entre Judios: y que los Indios, no hicieron mas que confor- 
marle al gusto y genio de su Nación. 

Num. 13. — Bastó en efecto, alethargarse: mejor dice: bastó 
dormirse á pierna suelta, á aquellos maestros de los Hebreos, que 
el serlo, sino en todas, en muchas ciencias, les mereció, el epithe- 
to, ó glorioso renombre de Rabinos: Rabbi vox apud Hebreos, á 
multittidme scientiarum dicta. (2) Para soñar una Lilith, muger 
antropophaga, que se engulle álos Niños, el dia octavo de su na- 
cimiento: é imbuidos, los Judios en este delirio de los Rabinos, ca- 
yeron en otro, hijo legitimo del de sus maestros. Tal es el de li 
bertar á sus tiernos hijos, con plantarle éi Lilith una tierna saty- 
ra, bien parecida á la Americana. 

(i) Calmet. Diction. S. Scripturi« Verb. Lamia et Litith. 
(2) Lexicón Ecclesiast. Verb. Rabb(, 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

103 

Num. 14. — No es distinta la soñada Lilith, de aquella Lamia^ 
que recuerda Isaias en su Vaticinio; (i) pero son por desgracia 
tantos los sueños, que de ella se cuentan, como son distintas las 
phantasias de los somniantes. Entendieron algunos, por esta voz 
Lamia, un cierto Demonio, que transformado en muger hermosa, 

« 

atrahia á los hombres, y los devoraba. Otros deliraron á la mis- 
ma Lamia monstruo africano: muger hermosa de medio cuerpo 
arriba; y dragón feroz, de la cintura abaxo, la qual con alagos; 
atrahia á los hombres, y los consumia. Soñaron otros que era la 
Lamia una hechicera, que se chupaba y engullia á los Niños; so- 
bre que contaban infinitas fábulas. 

Num. 15. — Lo que hay de cierto, es, que el sueño de Lilith, 
tuvo su oriente, en la phantasia de los Rabinos; y que los Judios, 
temen á esta antropophaga (sea transmigrada, 6 transformada) 
en cierto paxaro, ó ave nocturna, á la especie de aquellos, que, en 
sus chillidos, pronostican á los Agoreros supersticiosos sucesos 
aciagos, y desgraciados. 

Num. 16. — Quien pues dudará, que la hambrienta Lilithy de 
los Judios, es el Tecolote Americano, quando hemos visto, que el 
Tecolote es una especie de ave nocturna, que viene atrahida de la 
fetidez ó corrupción de un Moribundo? Oigamos en prueba al Va- 
ticinio que ya cité, y luego oiremos el discurso que (*) de Lilith 
hace Calmet: '^De cadaveribus eorum (dice Isaias) ascendet fas- 
íor. . . (2) ^'ibi cíibavit Lamia et invenit sibi réquiem!' Hable aho- 
ra Calmet, cuyas palabras quiero copiar, para hacer ver, que en la 
Lamia entiende con S" Hieronymo á la Lilith de los Rabinos, y en 
X'^ Lilith al 7>f¿7/t?/^ Americano. ''Lilith^ dice Calmet, (3) memi- 
nity quam Hieronymus Lamiam, Septuaginta vero ono centaurum 
vertunt. Per eam vocem nos avem nocturna?n, et portendefitem si- 
nistra, biibonem, nocíuam, vexpertillonem designari putamus (4) 
Y para que no dudemos, que á tener noticia del Tecolote Ameri- 
cano, le daria Calmet el lugar que le dio al Buho, oigamos el fun- 
damento de su Sentencia: Lilith (prosigue) Hebraice noctem sig- 
nificat, Isaias Sylvestritcmy et sinistra auspicantium animalium, 
Dcemontimy Satyrorum, noctuarum^ &c desertum Iditmceam eva- 
suram /ore portendit. ¿Puede estar mas claro? 

(i) Tsai. 34. — 14. Vid. Calmet, hic. 

(*) Vuelve á tenerse presente el MS. orig. — N. L. 

(2) Isai. 34. — 14. 

(3) Id. ibid. 

(4) Calm. Dict. S. Script. Verb. Lilith. 



bíéuograPia mexicana del síglo xviít. 

104 

Num. 17. — Supuesta pues la identidad, ó sea enhora buena se- 
mejanza, de la Lilith de los Rabinos, y el Tecolote americano; 
¿quien dudará, que la fábula del Tecolote, tuvo su oriente en la 
phantasia de los Judíos; y que los Indios, no hicieron mas, que 
conformarla al gusto, y genio de su Nación? Oigamos, no obs- 
tante, en prueba de la derivación de la Satyra Americana, la con- 
que los Indios supersticiosos, tienen por cierto, que livertan á sus 
Chiquillos, del cruel esophago del Buho, Morcielago, ó Tecolote 
Americano. 

Num. 18. — Luego que el Niño nace, le cuelgan al tierno cue- 
llo, en membrana escritos, los siguientes nombres, Sexoi Sanse- 
rioiy Sammangeloph, que los suponen, de aquellos tres Angeles, 
que en el delirio de sus Rabinos, de orden de Dios, persiguieron 
á Lilith^ quando profuga de Adán, de quien la soñaron muger 
primera, vagaba errante por los desiertos; y al proprio tiempo, 
con un retintin del mismo gusto del de la Satyra Americana, le 
dan en cara con su tragedia, escribiendo en el suelo, estas pala- 
bras: Adam et Eva adsint procul Lilith. (i) 

§. 13. — **Haced pues, prosiguió Xquic, una incisión en esse Ar- 
"bol y del humor que destilare, acopiad, solo el que vaste, para 
* 'llenar la Xicara; y este será, el que en lugar de mi corazón, de- 
**vereis entregar á los Señores Huncame, y Ucubcame, para trium- 
"phar de su malicia, y sacudir, el tyrano yugo de su dominio. 

§. 14. — "Cabalmente era el Árbol, en que la hermosa Xquic, 
''mandó hacer la incission, aquel de que se extrahe la sangre de 
''Drago; y haviendo los Verdugos hechole una pequeña herida, 
*'y aplicado X^Xicara, (¡O estupendo prodigio del Todo Podero- 
"so!) apenas la Xicara estuvo llena del roxo humor, quando coa- 
"gulandose aquella sangre, tomó la figura de un Corazón, tal qual 
"pudiera ser el de la bella Xquic, 

§. 15. — "Nuevamente pasmados los cuatrocientos cincuenta y 
"cinco Verdugos con un prodigio tan estupendo; postrados en 
* tierra, se despidieron (en figura ya de Tecolotes) de la hermo- 
"sa Xquic; y tomando la vuelta del Infierno, pusieron en manos 
"de los Señores de el, fingiendo estar executada la cruel Senten- 
"cia, aquel milagroso Corazón. Al puntólos Señores Huncame, 
"y Uctíbcame, colocaron la Xicara, sobre una grande hogué^i; y 
"quando esperaban que la innocente Victima, exalasse de si aque- 

(i) Vide apud Calm. ubi sopr. 



bíÉÜOGRAFIA MÉXÍCÁÑA DEL SICLO ítVíit, 

IOS 

**lla fetidez, que se dexa sentir en tales ocasiones; fue por el con- 
*'trario, tan delicada, y suave, la agradable fragrancia, que ocupó 
*'el Infierno, que no hai hipérbole, que vaste á ponderarla." 

Nota 51. Num. i. — En los precedentes paragraphos, nos da 
la Historia, la mejor prueba, de lo que apunté en la Nota ante- 
rior, n. 10: esto es, que á imitación de sus Mayores, que figura- 
ban la Divina Essencia en la fruta del Árbol Xicaro; y en el Xi- 
caralXdi generación Eterna del Divino Verbo; assi los Indios en 
las metaphoras del Árbol Draco, y Sangre de Drago figuraron 
después la Sacro Santa Humanidad y Generación temporal de 
Jesu Christo. Véase no obstante arriba. Cap. 6 y §. 30. Cap. 7. 
§§ I. 2. 3. y la Nota 47. desde el n. 3 hasta el 6 inclusive. 

Num. 2. — Divididos en opiniones los Padres Griegos, (i) y La- 
tinos, sobre el sentido de aquellas palabras del Apóstol San Pa- 
blo en su Carta á los Corinthios: Quam nemo Prmcipum hujus 
seculi cognovit: sil enint cogniossent, nunquam Dominum gloria 
crucifixissent; (2) entienden los primeros, por Principes de este si- 
glo, á Pilato, Herodes, Annas, Caiphas, y demás Principes, que 
conspiraron en la muerte del Salvador. (3) Pero como los Evan- 
gelistas Sn. Lucas, (4) y Sn. Juan, (5) digan expresamente ha- 
ver sido los Demonios, autores principales, de la muerte de Jesu 
•Christo; tienen los Padres Latinos por sin duda, que en dichas pa- 
labras, habla San Pablo, señalada, y precisamente, de los Demo- 
nios. (6) 

Num. 3. — De ambas Sentencias, se muestran noticiosos los 
descendientes de los Culebras; y como con la sangre heredaron 
también el modo de soñar de sus Mayores; de aqui fue delirar, 
en la noche de su apostacia, que al cabo de seis meses de venido 
el Messias, fue tan sabida del Infierno todo; como hasta enton- 
ces havia sido ignorada de los Demonios la Encarnación del Di- 
vino Verbo, en el purissimo Vientre de la Madre Virgen: que fi- 
guran en aquella fragancia, que exhalada de la Xicara, y Sangre 
de Drago ocupó el Infierno; en cuyas metaphoras, entendian, co- 
mo se ha explicado, la Naturaleza humana, hypostaticamente uni- 



íi) Vide infra apud Calm. 
(2; I. ad Corinth. 2. 8. 

(3) Vide PP. Grec, apud Calm. hic. 

(4) l.uc. 22. 53. 

(5) loann. 8. 44. 13. 2. 14. 30. 

(6) Vide etiam apud Calm. hic. 

14 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

1 06 

da á la Persona Divina. Y para no dudar, que en el suavíssimo 
olor del supuesto Hombre, y Dios (cuya fragrancia, no hallan hy- 
perbole que baste á ponderar), entendian, la noticia de la Encar- 
nación del Verbo Divino, divulgada por todo el Infierno; oiga- 
mos á San Agustin, sobre aquellas palabras de San Juan: Domus 
imple ta est ex adore unguenti. (i) Domus autem (dice el Santo 
Doctor) impleta est odore: mundus impletus est fama bgna: nam 
odor bonus, fama bona est, (2) 

§. 16. — '*De este modo burlados los Demonios (concluyen los 
**Culebras este Capitulo), comenzó la ruina del antiguo Imperio 
'*del Infierno; y fijando los nuevos Tecolotes su domicilio en el 
**Mundo» entraron en possession, del ofiicio que oy exercen, de 
"nuncios de la muerte, y engañadores de los hombres." 



CAPITULO VIII. 

De como la Doncella ^qmcfue a Casa de su Suedra y del 
maravilloso modo, conque se la dio a co7iocer. 

§. I. — '*Vencidosque fueron los Demonios (comienzan los Cu- 
**lebras este Capitulo de su Biblia), no volvió mas á Casa de sij 
**Padre la Doncella Xguic, sino que conforme á la voluntad de 
''Hunhunahpu, su Esposo, subió desde el Cadahalso, á Casa de su 
**Suedra la vieja Xmucane; y á cuya presencia, entrando de ím- 
'*proviso habló, arrodillada, assi á la Vieja: Postrada d tus pies 
''tienes Señora, en esta Nuera tuya, a la menor de tus siervas. 

§. 2. — "Cantando al dulce son de sus sonoras flautas, divertian 
"cabalmente los hermanos Hunchoven, y Htinbatz, á su Abuela 
"la Vieja Xmucane, la muerte que lloraba á mares, de sus hijos 
''Hunhunahpu, y Ucubhmiahpu, quando la hermosa Xquic, in- 
"terrumpió la música, con la novedad de su llegada. 

§. 3. — "A las razones de Xquic, volvió la vista la Vieja Xmu- 
''cañe, y hallando que le hablaba, una Doncella hermosa, cuyo ele- 
"vado vientre mostraba estar preñada; como fuera de si, exclamó 
"diciendo: /Que es lo que veo! ¡Que es lo que oigo! Dinie herma- 
"sa Doncella, quien eres? ¿De donde soi tu Suedra? ¿Viven por 

(1) loann. I2. 3. 

(2) D. Angust. Tract. 10, in loan, post init. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

107 

^'Ventura, mis amados hijos Hunchoven y Humbatz, que há me- 
''dio año que los lloro muertos? 

§. 4. — ''Tan cierto es Señora que eres mi Suedra, respondió- 
"XquiCy como es cierto que los dos Niños que mi vientre encierra, 
"son hijos de Hunhunahpu tni Esposo; pues su muerte^ que ha seis 
"meses que sin consuelo lloras, es un arcano, que entenderás por la 
"obra quando el deceado dia de mi parto llegue.'' 

Nota 52. Num. i. — Hemos llegado á uno de los lugares mas 
enrredosos de la Historia Sagrada de los Culebras; pues en efec- 
to, son tantos, tan emmarañados y tan profundos, los conceptos 
que envuelve, que á no haverse dado previa noticia de muchos de 
ellos, seria de todo punto imperceptible el intrincado embolismo 
de delirios, de que están grávidas las pequeñas clausulas, á que se 
ciñen, principalmente los quatro paragraphos precedentes. 

Num. 2. — Tuvieron entre otros, los Apostatas Americanos, el 
falso Dogma, de que aunque la naturaleza de la Madre Virgen 
por hija del Señor San Juachin, era humana; por Esposa del Eter- 
no Padre, y Madre del Verbo humanado, se elevó á Divina; y de 
aqui es haver dicho en el §. 3. del anterior Capitulo, que havien- 
do concebido la Doncella Xquic, á los dos Niños Hunahpu, y 
Xbalanque, y haviendola ilustrado, y revelado, su Esposo Hun- 
hunahpu, mysterios inefables, la ordenó, que fuesse á Casa de su 
Suedra; que fue lo mismo, que Deificarla; pues como vimos en el 
Capitulo 1. §. í. y yo expliqué en la Nota i. n. 8. lo de Xmucane, 
es la figura en que los Culebras, symbolizaban al Logos de los Pla- 
tónicos, de quien creyeron, con los Stoicos, que proceden las tres 
Divinas Personas. 

Num. 3. — Bien es verdad, que en el §. 4. del citado Capitulo 
7. vimos que Xquic, no obstante haverse Deificado, volvió á Ca- 
sa de su Padre enque parece que se acreditó, persona humana; 
pero también vimos en el §. i. del presente Capitulo, que en tan- 
to permaneció la Madre Virgen, en Casa de San Juachin su Pa- 
dre, en quanto convino tener oculto, el Mysterio de su preñez; y 
que entonces se trasladó á la de su Suedra, quando haviendo re- 
velado á los quatrocientos Verdugos infernales y (mediante la fra- 
gancia de la Xicara y Sangre de Drago) al Infierno todo, el ar- 
cano de su preñez, les mandó, que transformados en Tecolotes^ se 
trasladassen al Mundo; phrase que explica, que aunque la natu- 
raleza de la Madre Virgen (en aquel proprio instante, en que la 



bibliografía mexicana del siglo XVIII 

1 08 

Señora concibió al Vnigeto del Eterno Padre, en su purissimo 
Vientre) se elevó á Divina; no la conocieron los hombres Deifi- 
cada, hasta que haviendo revelado al Infierno, el arcano Myste- 
rio de la concepción del Verbo, quiso también revelarlo á los hom 
bres, figurados en el Mundo, á que fueron los Tecolotes mandados, 
juxta illud Mathcei: Vos estis lux mundi. (i) Oigamos á San 
Agustín: Mumdum (dice el Santo) non ca^lunty etterram^ sed ho- 
mines, qui sunt in mundo, vel diligunt mundum qporter inielli- 

¿^' (2) 

Num. 4. — Tal, aunque tan obscuro, es el primor, conque, en- 
tre la algaravia de sus figuras, exprimen los Americanos, los fal- 
sos Dogmas de su Theologia. Escuchemos, en confirmación, la 
reata de conceptos que arrastran tras de si, la pregunta de la Vie- 
ja Xmucane, y la respuesta de la Doncella Xquic. 

Num. 5. — Hemos oido, en los §§. 3. y 4. que Xmucane, al oír- 
se nombrada Suedra, admirada pregunta: ¿De donde soitu Sue- 
dra? ¿Viven, por ventura mis dos hijos Hunchoven, y Hunbatz? 
y que Xquic responde: Tan cierto es Señora, que eres mi Sue- 
dra, como es cierto, que los dos Niños que mi vientre encierra, son 
hijos de Hunhunahpu mi esposo: y á la verdad, que tan desatina- 
da parece la pregunta de Xmucane, como fuera, de proposito la 
respuesta de Xquic. 

Num. 6. — Si Xmucane preguntasse a Xquic, quien era el Pa- 
dre de los dos Niños que encerraba su vientre? seria tan del ca- 
so la respuesta de Xquic, como bien hecha la pregunta de Xmu- 
cane: pero que Xmucane, admirada pregunte aquien viene de fuera 
por la vida de Hunchoven, y Hunbatz, quando, sobre tenerles á 
la vista, puntualmente la divertían con sus flautas, la muerte que 
lloraba á mares de sus hijos Hunhunahpu, y Ucubhunakpu; y 
que Xquic responda, que los Niños que su vientre encierra, son 
hijos de Hunhunahpu su Esposo; ó es el mas torpe de los deli- 
rios Americanos, ó el mismo delirio, encierra un gran mysterio. 
Vamos á verlo, y permítanseme las repeticiones, que aunque mo- 
lestas, son absolutamente indispensables. 

Num. 7. — Apunté en la Nota 34. n. 3. y después (en el Cap. 7, 
§. 3.) vimos de propria pluma de los Culebras, que los America- 
nos, supusieron en Jesu Christo dos personalidades, con respecto 

(1) Matth. 5. 14. 

(2) D. Aug. de Serm. Domini in Monte Cap. 6. tom. 4. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

109 

alas dos naturalezas: pues en efecto, entendían en tXHunhunahpu 
la Persona Divina, y en el Xbalangue, la personalidad criada, pe- 
ro compatible con la Divina. Véase la Nota 47. n. 4. 

Num. 8. — Hemos visto assimismo, en el Cap. 6, y yo explané 
en la Nota 35, desde el n. i. hasta el 5, inchisive, el embolismo 
de conceptos que encierra el Symbolo Hunbatz; y queda adver- 
tido, en la Nota 36. n. i. que quando los Americanos trocaban las 
figuras del Hunahpu, y Xbalanque, en Hunchoven^ y HunbaíZy 
entendían en tales symbolos, la unión hypostatica de la naturaleza 
humana, con la Persona Divina. 

Num. 9. — Hemos visto también, en el citado Cap. 6. §. i 4. que 
para poder suponer los Culebras pasibles, y mortales al Eterno 
Padre, y al Espíritu Santo, les fue absolutamente indispensable 
suponer muertoá Xpic- Yacoc su Padre; despedirles de Xmucane 
su Madre, y de Hunchoveny y Hunbatz^ sus hijos: que (como que- 
da explicado en la Nota 41. n. 6.) fue como desnudarles, en cierto 
modo, de la Divinidad, para, considerándoles humanos, poderles 
suponer pasibles, y mortales. 

Num. 10. — Veremos a mas, en la Nota 57. n. 4 y 5. que los sym- 
bolos Hunchoveuy y Hunbatz, en el concepto de Músicos de flau- 
ta, son un Emblema de aquellas ideas de laTheologia America- 
na, relativas á unos conceptos, que como puramente mentales, si 
son á los Lectores, fáciles de penetrar, á mi me son difíciles de 
exponer. 

Num. 1 1. — Nótese previamente que aunque en el citado cap. 
6. §. 22. han dicho los Culebras, que, desnudos, que fueron déla 
Divinidad el Eterno Padre y el Espíritu Santo, les quitaron los 
Demonios la vida, haciéndoles entre sus garras mil pedazos; esta 
muerte, como advierte Xquic, en el presente Cap. §. 4. fue apa- 
rente y mysteriosa, y aun los mismo Culebras, lo havian dado á 
entender, quando dixeron en el Cap. 6. §. 14. que resueltos el Eter- 
no Padre y el Espíritu Santo, á padecer la muerte á manos de 
los Demonios; previendo lo futuro, ocultamente colgaron en lo al- 
to de la casa de la vieja XinucanCy la pala, la pelota, &c. 

Num. 12. — Y como el juego de la pelota, symbolizaban la in- 
mortalidad, como veremos en el lugar que voi á citar; diciendo en 
el citado Cap. 6. §. 14. que para baxar el Eterno Padre y el Es- 
píritu Santo á los Infiernos, á morir en manos de los Demonios, 
ocultaron la pala, la pelota, &c, en el techo de lít casa, de la vieja 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVilL 

no 

Xmucane; claramente dicen, que el Eterno Padre y el Espíritu 
Santo, solo ocultaron la ^mmortalidad en la apariencia, para pa- 
decer y morir en lo aparente. 

Num. 13. — En que es de notarse; que en el idioma de los Cu- 
lebras no hai otras vozes para decir: techo de la casa^ sino estas: 
Ghol-na, que traducidas al castellano, quieren decir Cabeza de la 
Casa. Sigúese de aqui, que diciendo los Culebras; que el Eterno 
Padre y el Espiritu Santo; ocultaron la pala, la pelota, &c., en el 
techo de la casa de la vieja Xmucaney esto es en la cabeza de aquel 
LogoSy que, con los Stoicos, soñaron principio de origen, de que 
proceden las Tres Divinas Personas, claramente nos dicen, que pa- 
ra morir en lo aparente, el Eterno Padre y el Espiritu Santo ocul- 
taron la inmortalidad de la Mente eterna- Véase para la cabal in- 
teligencia del Tropo, que ha motivado esta digression el Cap 

§. . . . y la Nota. . . . 

Xum. 14. — Supuesta la inteligencia de este embrollo de concep- 
tos, es tan fácil de entender el lenguage de Xmucane, como lo es 
de explanar la respuesta de Xquic. Escuchemos pues, segunda 
vez á la vieja y entenderemos á la doncella: Dime, (pregunta ad- 
mirada Xmucane y Xquic) de donde soi tu sucdra? ¿ Vh*epi por ven- 
tura^ mis dos hijos, Hunchoven y Hunbatz? Que es como si dixe- 
ra: ¿Dime hermosa Doncella, has concebido, por ventura, al Divino 
I 'crbo hecho hombre, para ser mi Nuera? \"ease arriba el n. 7 de 
la presente Nota, y escuchemos la prueba de la explanación del 
concepto, en boca de la Doncella Xquic. Tan cierto es Señora quC: 
eres mi Suedra, como es cierto, que los dos Kifios, que tni vientre 
encierra, son hijos de Hufihunahpu mi esposo. Que es como si di- 
xera: Tan cierto es (¡O Zít^c?^ americano !) que fue aparente la 
muerte de tu producido, y mi esposo el Padre Eterno: como es 
cierto, que el Hunchoven, y Hunbatz, tus hijos, que tienes á la vis- 
ta; esto es: como es cierto, que el Divino Verbo, que desde una 
eternidad sin principio, re ipsa et actu subsiste en la mente eter- 
na del Padre: hoy hermanado: esto es: hoy humanado, y por esto 
nombrado Hunahpu, se ha constituido, haciéndose hombre en mi 
vientre. Persona de Xbalanque: esto es: Persona de la humanidad 
sacrosancta, como entenderás, &c. 

^. 5. — "Mal persuadida la Suedra, de las razones de Xquic, al 
•'instante se propuso vencerla con una burla; y fingiendo darle 
'Xredito, la contestó en este modo: Xo es ponderable, hija mia la 



bibliografía mexicana del siglo xvíil 

III 

'^falta que mi amado hijo, hace á mi vejez cansada: y pues tu, co- 
''ino S7i esposa, vienes d suplir su ausencia, toma esta red vacia, y 
''marcha para la Milpa, á llenarla de mazorcas, pues has llegado 
''á un tiempo, que no hai en toda la casa, un solo grano de maiz, 
'para comer este dia. 

§. 6. — **B¡en conocía la Doncella, la traición que la trazaba, ten- 
**diendola aquella red, la astucia de Xmucane; pero fiada en la 
''virtud, y palabra de su Esposo, tomando la red vacia, partió tan 
^'diligente como oficiosa á la milpa; y hallando que sus cañas es- 
**taban ya despojadas: llamando en su ayuda Xtoh, Xcanih y 
"Xcacanih, dioses de los bastimentos, enchió de aquellos cabellos 
*'de las espigas del maiz, de que halló regado el suelo, la metha- 
'^phorica red: y hé aqui que por milagro de los dioses de las mies- 
**ses; transformados los cabellos en mui hermosas mazorcas, le- 
**jos de caer en el lazo la prudentissima Xquic, dexó á Xmucane 
* 'vencida: y como por si sola, no pudiesse conducir una carga tan 
* 'pesada; acudieron á su ayuda infinitos animales, guardianes de 
''aquel maizal, que eran en efecto tantos, quantos fueron los ca- 
"bellos, que cupieron en la red." 

Nota 53. Num. i. — No creo que pudiéramos desear noticia, ni 
menos equivoca, ni mas cierta; que la que los primeros Indios nos 
dan, en este sueño de su heredada idolatría, de haber sido tan du- 
ros, como inveterados, los cultos que sus antepasados tuvieron en 
las rodillas (¡y ojalá no les tuviessen aun, ellos!), ocasionados de 
aquella superstición idolátrica, con que hincados adoraron á una 
infinidad de dioses; pues, en efecto, es constante; que no daban 
passo alguno, sin doblar ambas rodillas; y assi vemos, que solo 
para guardianes, de cada una de las milpas, á mas de quatro ma- 
yores, eran tantos en numero sus Genios, ó Dioses Lares, quan- 
tos eran los cabellos de las mazorcas de maiz, transformados en 
Penates, en que, sino aludieron, tomaron quizá el modelo de aque- 
lla soñada fábula de la oprimida Medusa; cuya dorada melena, fue 
por la Diosa Minerva, según que soñó Ovidio, transformada en 
tantas sierpes que antes eran sus cabellos; que otros truecan en es- 
pigas 

Gogonei capitis giittce cecidere cruentos: 

Qiias humus exceptas varios animavit in angues: (i) 

(i) o vid Metamorph. Lib. 4. fab. 16. 



bíBÜOGkAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVÍtt. 

112 

t 

de oro;^y Boturini, con elegante metaphora, en las doradas me- 
lenas de las mazorcas de maiz. (i) 

Num. 2. — Dexo assentado, con el Señor Obispo de Chiapa, en 
el Cap. Proemial §. 20. que ha sido en los Indios carne, y san- 
gre, su heredada idolatría; y en efecto, se manifiesta tan de bul- 
to, que con las manos se toca, que con el mismo ser, que de sus 
Padres reciben ó en la sangre, que de los mismos heredan, se les 
estampa en el alma, con infinitos errores, el cuitó supersticioso. (2) 

Num. 3. — De aqui es, que al cabo casi de tres siglos, que los 
Prelados, Curas, y otros Operarios Evangélicos, continuamente 
trabajan, en desarraigar, y desterrar de la America los errores 
idolátricos; hasta hoy, no se ha extirpado del corazón de los Indios, 
tan diabólica semilla, dándose vez, que las viciadas costumbres, 
que con la sangre se heredan, traben consigo un tal imperio, (no 
obstante el libre alvedrio) que en cierto modo avassallan, la repú- 
blica del hombre: Id ne mirarii (preguntaba Planto), sipatrizat 
filius?) 

Num. 4. — Por esso, sin duda, el citado zelosissimo Prelado, 
después de haver trabajado, con apostólico infatigable tesón, en 
desarraigar del corazón de los Indios, y desterrar de sus Provin- 
cias de Chiapa aquel monstruoso conjunto de agüeros idolátricos, 
y ethnicas supersticiones que pueden verse en el repetidas veces 
citado Preámbulo de sus Constituciones Diocesanas, y en la IX de 
sus Cartas Pastorales: después de haver conseguido, que detes- 
tando los Indios, sus heredados errores, ellos, con sus proprias 
manos, destruyessen, y quemassen aquellas veinte figuras de sus 
primitivos Héroes, que creian divinizados, cuya combustión lamen • 
tan, y con lagrimas fingidas, lloran los dos Italianos, de cuya ca- 
lumnia hablé en los§§. 28, y siguientes del Capitulo Proemial: des- 
pués de haber sembrado, y con el sudor regado el trigo del Evan- 
gelio, en la tierra racional, de aquella rebelde Grey: después de 
haver producido, dulces vberrimos fructos el riego de sus fatigas; 
todavia encarga á los Curas de aquellas cinco Provincias, que ve- 
len, y no se duerman, assegurados de estar de todo punto extirpa- 
da la ethnica superstición, é idolátricos errores: Con advertencia 
(palabras son de aquel Insigne Prelado) de que no solo se prac- 



(1) Botor. en su Idea. %. 3. n. 14. 

(2) Véase el Itinerario para Parochos de Indios del limo. Montenegro. Lib. 3. Trat. 4. SeC' 
cion I. n. 2. p. 221. 



BÍÉLIOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIÍt. 

113 

tican €71 las Provincias de este Obispado^ sino en todas las demás 
de la Nueva España^ en diferente idioma de Reportorios, y Calen- 
darios, 

Nuni. 5. — En efecto, sucedió, lo mismo que havia temido, y que 
tiró á precaver el santo zelo, y experiencia del Prelado: quiero de- 
cir, que: Cum dormirent homines, venit inimicus ejiís, et superse- 
viinavit zizania in medio tritici. (i) Assi fue, que \\Cum crevissct 
herba, et fructum fecissety tune appartierunt et zizania, como las- 
timosamente ha mostrado la experiencia, y comprueban los Autos, 
en esta razón obrados de Comission del limo. Señor Dn. Fran- 
cisco de Polanco Obispo de aquella Iglessia: á instancia, y solici- 
tud de Dn. Joseph de Ordoñez, y Aguiar, cura entonces de Cha- 
mula, y hoy Canónigo de la Cathedral de Chiapa. 

Num. 6. — Esto mismo, se havia experimentado antes, en casi 
todas las Provincias del Perú, siendo Arzobispo de Lima el limo. 
Señor Dn. Bartholome Lobo Guerrero. Escuchemos al Autor de 
la noticia: Havian, dice el Señor Obispo de Quito (2) plantado la 
Fe Catholica: havian assentado la forma del Gobierno espiritual: 
havian establecido, promulgado, y puesto en practica, aquellas 
Santas Leyes, que se practican hasta hoy, en aquella nueva Igle- 
sia los limos. Prelados de ella Dn. Fr. Geronymo Loaysa, y San- 
to Toribio Mogrovejo Sembrada esta Doctrina por aquellos Va- 
rones, tan Apostólicos, como zelosos, y haviendo producido los 
mas copiosos fructos; resembró el Demonio, la zizaña de la Ido- 
latría, en la tierra de los corazones de aquella gente barbara: y 
tomando á pechos, poner remedio á este daño el limo. Señor Lo- 
bo Guerrero; en solo un año y medio por medio de sus Visitadores 
Generales y Religiosos Misioneros (según escribe el Padre Joseph 
de Arriaga en el Tratado de la extirpación de las idolatrias, en el 
Perú, Capitulo i.) descubrió en su Arzobispado seiscientos seten- 
ta, y nueve Ministros de idolatria: seiscientas y tres Guazas: tres 
mil quatrocientos y diez y ocho Conopas (llamados assi de los In- 
dios Peruanos, los dioses Lares, y Penates, á quienes los descen- 
dientes de los Culebras llaman Chavina, y se interpreta, Dioses 
que guardan la Casa) quarenta y cinco Mamasseeras, que son 
los Dioses de las Miesses (llamados, como hemos visto en el pre- 
cedente §. 6. Xtoxc, Xcanih, y Xcacavix) igual numero de Com- 



eo Malt. 13. 25. 



(2) Véase el Itinerario del limo. Montenegro en el lugar arriba citado, n. 3. y 4. 



'S 



bibliografía mexicana del siglo xviii. 

114 

pas: á quienes pedían lluvias, y abundancia de fructos) ciento 
ochenta, y nueve Huancas (distintos de los Guazas) que, como 
Dioses guardianes de las Chácaras, era á su cargo el aumento de 
la Hacienda, y como á Señores de ellas, les ofrecian Sacrificios: 
seiscientos diez, y siete Malquis, que son los Esqueletos de los 
primeros Gentiles, que poblaron el Perú; Héroes divinizados, á 
quienes ofrecían Sacrificios en los Campos: sesenta, y tres Bru- 
jos: quatrocientos sesenta, y siete Cadáveres exhumados, y roba- 
dos de las Iglesias: trescientas cincuenta y siete Cunas y otras in- 
numerables immundicias, (i) 

Num. 7. — Por el numero de Sacerdotes idolatras, Ritos, Dio- 
ses, y Supersticiones idolátricas, que descubrió en solo año y me- 
dio aquel zeloso Prelado, podrá discurrirse, ¿qual seria, el que 
habria descubierto, si huviesse sobrevivido? Y si en un solo Obis- 
pado, donde havian precedido tan cuidadosas vigilias, tan zelo- 
sas diligencias: donde se havia preparado, tan sabiamente el te- 
rreno, para resembrar el grano, del trigo del Evangelio; assi, ciim 
dormirent homineSy se fecundó la zizaña; ¿quales serán las raizes, 
que ha echado en ambas Américas? ¿Y quantos serán los Dioses, á 
quienes los Culebras, antes de ser Christianados, doblaron am- 
bas rodillas? Véase en orden á esto segundo, lo que dexo adver- 
tido en el Capitulo Proemial desde el §. 18, hasta el 22 inclusive; 
y escuchemos, en orden á lo primero, en pluma del citado Señor 
Obispo de Quito, unas palabras del limo. Señor Dn. Juan Alon- 
so de Ocon, en la Carta, que, á resulta de su Visita Pastoral, es- 
cribió el año de 1648. (2) Dice asi: Visitando todo mi Obispado en 
persona, con dos Padres de la Compañía, por lengíias muy exper- 
tos en el ministerio de Indios, te?igo traspassado el corazón de do- 
lor, haviendo tocado con las manos, efi unas P?'Ovincias, algunas 
idolatrías, infinitas supersticiones; y en otras, ( ¡cosa lastimosa! ) 
parece que no ha entrado la Fe, y que viven todavía en su Genti- 
lismo, 

Num. 8. — Siente Platón, que á la manera que la hija amante, 
corre amorosa á los brazos de su Padre: á la manera que, por im- 
pulso natural, levanta el fuego su llama: á la manera que el rio, 
corre rápido á la mar: y á la manera que, tirada á lo alto la pie- 
dra, ansiosa vusca su centro; asi la alma racional, en el instante 

(1) Varron, entre las antigüedades del Lacio, recopilo de tres mil Dioses. Boturini. $. 3. n. 20. 

(2) Itinerar. para Parodio de Indios. Lib. 2. Trat. 4. Secc. i. n. 5. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

115 

que es criada, por impulso natural, con deseo de adorarle, como 
á su Dios y Hacedor, se vuelve al Señor que la hizo. 

Num. 9. — En esta philosophia, se funda aquella Sentencia, co- 
munmente recibida, de que ninguna Nación, hai tan barbara en 
el Mundo, que antes de abrir los ojos, no sienta en el corazón, 
una secreta, anticipada noticia, de que hai un Dios; y que este 
Dios, es Criador. V^ease esta Sentencia de pluma de los Culebras, 
en la Nota i. n. 7. v 

Num. 10. — Verdad es, que este Systhema, de todo el Mun- 
do adoptado, de distinto modo, de los hombres entendido. Los 
Christianos, y aun los Gentiles doctos por la razón natural, lue- 
go que leen en las hojas, ya de los quatro Elementos; ya de los 
Cuerpos Celestes: Cceli enarrant gloriam Dei; (i) ósea ponien- 
do los ojos en el govierno del Mundo; han llegado á tener, aun 
sin la luz de la Fe, conocimiento de Dios: y á la verdad, no hai 
Nación, no hai Pueblo, no hai hombre alguno, á quien los Cie- 
los, los Astros, los Elementos, y en una palabra, las partes todas 
que integran esta machina del Mundo, no estén hablando en su 
idioma, y predicando en su lengua, que hai una Causa primera, 
que lo es de todas las Causas: Nonsunt logúelos, ñeque sermones, 
quorum non audiantur voces eoriim, 

Num. II. — Por esso dixo el Chrysostomo que en las mismas 
criaturas, puso Dios Tomos abiertos, in quibus, (son las palabras 
del Santo) sicut Í7i quodam libro, Dei cognitio legeretur: y en 
efecto, estudiando en este Libro, le conocieron los Philosophos 
Gentiles, y con ellos Anaxagoras, Cicerón y Arquitas Tarentino, 
que decia: Rertim vera contemplatio facit ut cog7ioscatur Deus, 

Num. 12. — Pero las Naciones rusticas que, ignoran este Al- 
phabeto; no obstante estar Dios, en sus obras manifiesto: Omnia 
plena Deo, Deus est inanifestus ubique (2) no obstante predicar- 
les continuamente en su idioma, los cielos, los elementos, los As- 
tros, y otras criaturas: y no obstante que (como atestiaguan con 
San Gregorio, San Antón ino, y Santo Thomas, (3) los Theolo- 
gos Torquemada, Fr. Juan Márquez, Fr. Luis de Granada, y Ra- 
fael de la Torre) (4) Propugnant hanc veritatem U7iiversife7x mor- 
tales, docti, el indocti, litterati et idiotoe, rudes et eruditi, Groecus 

(i) Psalm. 18. I. 

(2j Crac, apud Porphir. 

(3) D. Thom. Lib. 3. contra gentes. 

(4) De Relig. tom. 2. quoest. 94. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

ii6 

el barbarus; y no obstante que conocen, lo que la racionalidad, 
es incapaz de ignorar; con impio error inventaron infinidad de 
Deidades, y sacrilegos les dieron el culto debido á Dios. Cantó- 
lo assi el Santo Obispo Aquitano. (i) 

Innatum est cunciis genitorem agnoscere veriivi: 
Esse omnes senserc Deuin: nec déficit illi, 
Authorem natura docens^ et impías error 
Amisit, inultis tribueus, qnod dehnt uni, 

Niim. 13. — Y es el caso, que como á las gentes rusticas, nada 
roba su atención, como aquellos entes reales, cuyo actual ser, ó 
existencia, ó bien tocar el hombre con las manos, ó bien percibe 
con los sentidos; no pudiendo: ó lo que es mas cierto: no querien- 
do su idiotismo, por discursos comprehender, un Ser Divino in- 
visible; y deseosos de ver, con los ojos corporales, á este Dios, de 
quien tienen innato conocimiento; como le buscaron ciegos, in- 
ventaron tantos Dioses, quantps les fueron bastantes, á no dar un 
solo passo, sin tener un Dios consigo; como que tienen por cier- 
to, que todos son trabajos, temores y sobresaltos, y no hai ventu- 
ra en el hombre, que no tiene un Dios al lado. 

Num. 14. — Este fue, cabalmente el pensamiento, conque los 
Tyrios erraron; pues no con otro motivo, tenian pressos á sus 
Dioses, que para que no se huyessen: y si alguno preguntasse á 
los Souros la razón, de tener en sus Altares á sus Dioses aherro- 
jados á este con una cadena, remachada contra la Ara; á aquel 
bien assegurado, tras de una reja de plata; á otro con grillos, y 
esposas? Sin duda responderían: para que no se nos vayajt, y nos 
quedemos sin Dioses; pues si por desgracia fallan los Dioses de 
nuestro lado, no habrá desventura alguna, á que 710 estemos sujetos, 

Num. 15. — Ni fue distinto el error en que en el desierto, cie- 
gos cayeron los Israelitas; pues en efecto es constante que Ínte- 
rin que Dios estuvo visiblemente con ellos: mientras vieron la co 
lumna, que de dia, en forma de nube, les guiaba, y defendía de los 
ardores del Sol, y de noche como fuego, les alumbraba el cami- 
no, para librarles de riesgos; no quisieron otro Dios que les guias- 
se, y defendiesse. Mas á penas el Señor subió al Monte á dar la 
Ley, quando no obstante que estaba con repetidos prodigios, de- 
mostrada su presencia, bárbaramente insistieron en que les hi- 

(1) S. Trospero Aquitanico, en su Libro Di Providentia Dei. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIIl. 

117 

ciesse Aaron, no uno sino muchos Dioses, para su defensa, y guía: 
Fac nobis Déos, qui 7tos precedani: (i) y aunque el Sumo Sacer- 
dote, se valió para evitarlo, de un medio tan poderoso, qual fue, 
el de pedir al Pueblo, para fabricar un ídolo, las Joyas de las mu- 
geres, en que tuvo por sin duda, según San Agustin, que antes 
querrían estar los Israelitas sin Dios, que sin galas las mugeres; 
sucedió tan al revés, que las cedieron con gusto; y á penas fue 
hecho el becerro, quando con voces blasphemas, saludándole con 
bailes, le aclamaron Dios, diciendo: Hí stmt Dii tui, Israel, qui 
te eduxeruni de térra Egypti. Como si digessen claro: Ahora si 
que estamos libres de temores, y de riesgos; pues tenemos con 
nosotros, un Dios visible y de bulto, para volver á él los ojos, en 
nuestros ahogos y aprietos. 

Num. 16. — Y es tan antigua en el Mundo, esta barbara afec- 
ción de tener á Dios al lado, de mirarle con los ojos, de tocarle 
con las manos; que los quatro Capitanes de aquellos postdiluvia- 
nos, que del Campo de Sennaar, transmigraron á la America; no 
obstante que conocian, y adoraban un Criador, no obstante que con- 
fessaban un Ente Supremo, eterno, necessario, é infinito, que crió 
el Universo, por su Poder, que le conserva por su Bondad, que le 
sigue por su Providencia, que todo pende de su Voluntad, y pro- 
cede de su magnificencia; todavía no estando bien, con no mifar 
á este Dios, con los ojos corporales, ni tocarle con las manos, bus- 
caron Dioses de bulto, que sirviéndoles de guia, les livertassen de 
riesgos, en su peregrinación: y aun sabiendo que en los ídolos, 
adoraban al Demonio, llegados á su destino, les saludaron con 
bailes, y proclamaron blasphemos: Histint (decian, hablando con- 
sigo mismos, los nuevos Americanos) Diinostri, qui nos edtixermit 
de térra Sejinaar, 

Num. 17. — Tal fue, en pluma de los Culebras, la primera Ido- 
latría de aquellas gentes dispersas, que transmigrando a la Ame- 
rica, poblaron la Isla Española. No havian (dicen) hasta enton- 
ces, dado culto á los Demonios: no havian tenido ídolos de pie- 
dra, ni de madera; havian adorado a Dios, con sencillo corazón: y 
observado inviolables, los preceptos del Criador. Esperaban, con 
lagrimas en los ojos el nacimiento del Sol: y con todo que sa- 
bian que no hai sucesso bueno, acontecimiento adverso, que no 
dependa de la voluntad de Dios; no quisieron exponerse, á los 

(i) Exüd. 32. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

ii8 

riesgos del camino, ni á los peligros del mar, sin traher en su com- 
pañía, quatro ídolos Babilonios; masa penas en ellos adoraron al 
Demonio, á penas proclamaron, hincándoles las rodillas, y ofre- 
ciendo Sacrificios, á Toi/, k.Avilix, á Acavitz, y á Nicahtucac, 
quando á la medida que, se hallaron acometidos de innumerables 
trabajos, amenazados de riesgos, llenos de necessidades, fueron 
aumentando tanto, el numero de los Dioses, que si en el proprio 
instante del Nacimiento del Sol, no huviesse convertido la Divi- 
na Providencia, los Simulacros en piedra, no cabrían oy de pies, 
los ídolos en la America, (i) 

Num. 1 8. — Creen los Rabinos (cuya Sentencia muestran havtr 
adoptado los Culebras) que Dios impuso á Noe, y á sus tres hi- 
jos, y en ellos á toda su posteridad, siete preceptos generales, los 
quales (según ellos) pertenecen al derecho natural, que es común 
á Gentiles, y Indios, y enseñan, que por lo mismo es bastante la 
observancia, de dichos siete preceptos, para conseguir la gloria. 
Tales son: i. De Jiidiciis. 2. De cnltii extraneo^ 3. De vialedic- 
tione NomÍ7iis Safictissimi, á^, Derevelatione turpiltidinum. 5. De 
sangu¡7iis effíisiojie, 6. De rapiña, et furto. 7. De niembro afíiina- 
lisviventis, (2) De aqui es, haver dicho los Culebras, que aquellos 
postdiluvianos, que transmigrando á la America, poblaron la Isla 
Española; antes de conocerlos ídolos Babilonios, havian guarda- 
do inviolables, los preceptos del Criador. 

Num. 19. — No me detengo en explicar los otros particulares, 
que de paso he tocado, en los dos números anteriores, porque será 
su Letra, y explanación, materia de los Capítulos, 1. 2. y 3, de la 
segunda Parte de este Libro; y.solo los.he apuntado, para hacer 
ver, que no es mucho, que solo para guardianes de cada una de sus 
milpas, huviessen tenido los Americanos tantos Dioses, quantos 
eran, en cada una, los cabellos de las mazorcas de maiz; quando á 
no haver la Divina Providencia, en el instante en que nació el Di- 
vino Redentor, emmudecido los Oráculos, se habría aumentado 
tanto el numero de sus Genios, que, como dicen los Culebras, no 
cabrian ya de pies; quando escribieron su Historia, los ídolos en 
la America. 

§. 7. — **Con semejante portento, quedó (prosigue la Historia) 
"tan obsorta X^nucaiie, que estuvo por estrechar entre sus brazos 

(i) En la segunda parte de este Libro, i. se explicará esta phrase. Véase abaxo el n. 19. 
(2) Ca\m. Dictionar. Bíblico, Vide apud i|>siim in Genesim. 9. 9. 



bibliografía mexicana del siglo xvm. 

119 

'kXqnic; pero (aunque tragando lagrimas) para mas asegurarse, 
'passó á reprehender delito, el que admiraba prodigio: y trocando 
'con destreza, la admiración en enojo, -increpó con aspereza, á la 
'Doncella, diciendo: Bien has dado a conocer (O! deshonesta, y 
'antojadiza Muger! ) la falacia de tu trato; pues si fuesses, como. 
'Jinges, Esposa de Hunhunahpu, desde luego cuidarlas, 7nenos 
'inconciderada, de ecojiomizar el maiz, y no gastar en un dia, el 
'que debe abastecer la despensa todo el año. Eres, en fin, que te 
'basta, una publica ramera, que haciendo vil grangeria, de tu 
'cuerpo a todas horas, es consiguiente que cuides menos de mi po- 
'bre hacienda, que prostituta has cuidado, del honor de que ca- 
'rezes, 

§. 8. — *'No te enojes, por tu vida, respondió, sin inmutarse la 
'prudentissima Xquic, que al revés de lo que piensas, aun quando 
'por contingencia se doblasse la familia, tendriamosmaiz sobrado, 
'para mantenerla un año. Vente conmigo a la Milpa, si quieres 
'satisfacerte, y la hallarás tan entera, como sino fuessen de ella 
estas mazorcas que he trahido. 

§. 9. — "Sí quiero, vamos alia, dixo atónita la Vieja, y partiendo 
'con Xquic, apresurada á la Milpa; haviendola registrado, halló 
'que estaban las cañas, pobladas de sus espigas, mas que pudie- 
'ran estarlo, antes de hacer la cosecha; siendo assi, que no solo se 
'havia ya pizcado el maiz, sino también respigado, en su tiempo, 
*las Mazorcas. 

§. 10. — "A vista de un tal prodigio, no pudo menos que darse 
'por vencida Xmucane; y estrechando entre sus brazos, con mil 
'caricias á Xquic; anegada en dos rios, que tales eran sus ojos, la 
'dixo, tragando lagrimas: Ahora si, (Ofelicissifua Xquic! ) depo- 
'niendo toda duda, te reconos co mi Nuera, y confieso Madre Vir- 
'gen, Virgen, porque has concebido sin cornercio de Varón: Ma- 
'dre, por sei^lo fecunda del Hu7iahpu, y Xbalanque: y mi Nuera, 
por esposa de ttii hijo Hunhunahpu, No veo, por lo tanto, la ho- 
'ra (¡O fecunda Madre Virgen!) de que con asombro de la Natu- 
'raleza humana, que há muchos siglos lo espera; con alegria de 
'la Angélica, que con la humana lo aguarda, y con terror del In- 
'fierno, que horrorizado le teme, dando á luz, des á mis brazos, 
'esse germinado fruto, de tu purissimo Vientre. 

Nota 54. Numero único. — No me parece que seria de desear 
mayor Comprobante de la Explanación de los §§. 3. y 4. com- 



bibliografía mexicana del siglo xvul 

1 20 

prehendida en la Nota 52. n. 14 que la que en el precedente nos 
han dado de su propria pluma los descendientes de los Culebras, 
ó Apostatas Americanos: escuchemos, no obstante en una sola Le- 
tra, que servirá de mote al siguiente Capitulo, explanados los Con- 
ceptos, todos del raro nacimiento de Xmucane, por la Decima Mu- 
sa, prenda la mas noble de las nobles prendas de nuestra España 
Americana. 

La naturaleza al verte 
Virgen y Madre, se admira. 
Pues eres Madre fecunda, 
Y eres Virgen sin mancilla, (i) 



CAPITULO IX. 

Del prodigioso Placimiento de los Dioses Niños.y ie la transformación 

de Htinchoven, y Hunbatz en Monos, 

§. I. — "Cumplidos los nueve meses de su preñez; (haviendose 
**quedado en casa de la Vieja Xrnucane, de quien desputaba á mi- 
*'llares los cariños) libre de aquellos dolores, y otras incomodida- 
"des, á que, por Ley inviolable, están sujetas las Madres; estando 
**de passeo en el Campo, parió la Doncella Xqiiic, dos hermosisi- 
**mos Niños, que lo fueron Hunahpii, y Xbalanqne; y haciendo 
'*cuna de su seno, los traxo en su regazo, y trasladó de los suyos, 
**á los brazos de su Suedra. 

Nota 55. Num. i. — De aquel error, conque los Americanos 
suponian en el Divino Verbo hecho hombre, dos personalidades 
respectivas á las dos naturalezas, que queda demostrado en la Nota 
46, n. 4. tiraron la forzosa conseqüencia, de que la Madre Virgen 
concibió, y parió dos Niños. Véase no obstante la Nota 47. n. 24. 

Num. 2. — Haciendo tal supuesto, y suponiendo también, ó dan- 
do por assentado el Capitulo 3. del Sagrado Libro del Génesis: 
/n dolore parles filios, han dicho los Culebras, que libre de aque- 
llos dolores, y otras incomodidades, á que por Ley inviolable, es- 
tán sujetas las Madres, parió la Doncella Xquic, dos hermosissi- 
inos Niños: y á la verdad, que si conferimos el precedente para- 
grapho I. con el 3 del Capitulo 7. confessaremos con admiración, 
que no hicieron los Culebras otra cosa, que copiar, conforme al 

(i) Sóror Juana Inés de la Cruz, Monja Mexicana. 



bibliografía mexicana del siglo xviiL 

I2t 

estilo de su Nación, aquellas palabras de la Iglesia: Nesciens ma- 
ter virgo virum, péperit sine dolore (Sfc. (i) 

Num. 3. — Aquel sagrado Portal, donde, según San Lucas (2) 
reclinó la Madre Virgen, al Divino Verbo hecho hombre; no es- 
taba, (dicen San Justino, y Ensebio) en lo interior, (3) sino en un 
Campo de la Ciudad de Belén: y en esta opinión, parece haver es- 
tado los Culebras, quando dicen, que estando de paseo en el Cam- 
po, parió la Doncella Xquic, dos hermosissimos Niños, que lo fue- 
ron Hunahpíi, y Xbalanque; en que suponen, que en tales symbo- 
los, entendian al Divino Verbo hecho hombre, como de su pluma 
hemos visto, según que demostraré en la nota 34. números 2 y 3. 
Num. 4. — Y es digno de notarse, que adorando los Culebras 
(como veremos adelante) en el symbolo Xbalanque, la humanidad 
Sacrosanta; ó no alcanzaron, ó no quisieron comprehender ó lo 
que es mas cierto, hasta aqui: no ha llegado la ocasión de demos- 
trar, que comprehendieron, y explicaron a su modo la unión hy- 
postatica de la naturaleza humana con la Persona Divina: y siendo 
al parecer este error, hijo legitimo de la ignorancia americana; (*) 

no dudó Cambi, (aun quando estaba encerrado en este ignorado 

* 

Mundo) atribuirle á los Catholicos. acusándonos de que creemos 
en la Trinidad Beatissima, quatro distintas Personas, conviene á 
saber. Padre, Hijo, EspirituSanto, yhumanidaddelesuChristo: (4) 
sin poder percibir ciego, que, como dice San Geronymo, in Ser- 
mone de A ssumptione Virgiftis Marice, adorando como adoramos 
en lesu Christo los Catholicos, á la segunda Persona de la Trini- 
dad Beatissima, no damos culto de Latria al Xbalanque america- 
no, ó humanidad Sacrosanta; sino á la Persona del Verbo huma- 
nado, y encarnado; pues, como dice San Agustín, Serm. de Diver- 
sis. Cap. 12. Christum laudas, Deum laudas, et hominem, Dupli- 
citer lauda, simpliciter lauda, Dupliciter, quia homo est, et Deus, 
simpliciter, ut non sixfictus, Confitere Deum, conñtere hominem: 
latida Deum in homine, lauda hominem in Deo. 

§. 2. — '.'Loca de contento Xmucane, (prosiguen los Culebras) 
*'no sabía que hacerse con los nietos: ella les estrechaba entre sus 
**brazos: ella les regalaba con mil besos, ella les expressaba mil 

(i) Eccles. in Offic. Circumcis. Dñi R. 8. 
Í2j Luc. 2. 7. 

(3) lastin. Dialog. p. 304. Euseb. Lib. 7. Cap. 4. Demostr. Apud. Calm. hic. 
(*) Véase la Nota 57 n. 24 y siguiente. 

(4) Camb. apud. V. Pérez de Valentía super Psalm. 71. 10. 

16 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVltL 

122 

**ternuras: ella les decía mil primores: pero al cabo, y á la postre, 
**trocó ingrata, en rigores sus cariños, porque envidiosos Huncho- 
''ven, y Hunbatz, délos extremos de la Abuela, trataron de derri- 
*'bar á los Niños de su gracia; y fiando la ocacion, en la veleidad 
**de Xmticaney no fue la diligencia perezosa en presentarla. 

§. 3. — **Valieronse, para dar en tierra con los Niños, de la in- 
**comodidad, que la falta de reposo ocacionaba á su Abuela; pues 
*'en efecto, al tamaño que de dia robaban el afecto de la Vieja con 
*'sus gracias; se le hacian de noche, aborrecibles con su llanto. 

§. 4. — *• Virtiendo rios de lagrimas, sollozaban los Niños cierta 
"noche, y rabiosa la Vieja X^nucane, les arrojó, influida de Hun 
''choven, y Huinbaiz, en un grande hormiguero; teniendo por sin 
**duda, que haciendo pasto las hormigas, de sus delicados cuerpe- 
**cillos, seria principio de su cruel reposo, el triste fin de aquellos 
* 'innocentes; mas he aqui, que al revés, de lo que Xmucane se pro- 
**metia, lo mismo fue cargar, sobre los Niños las hormigas que tro- 
''car en llanto en regocijo; mostrando en lo placentero del seni- 
**blante el gozo que les causaba aquel tormento." 

Nota 56. Num. único. — Aqui nos descubren los culebras, el 
origen de aquella inhumanidad conque las Indias castigan el llanto 
de los Niños, atándoles sobre los hormigueros. 

§. 5.— ^'Observólo a la mañana Xmticane; y llena de un furor 
**que la sacaba de sentido atando de pies y manos, á los Niños, 
•*los arrastró desnudos, por la intrincada espessura de un zarzal; 
*'cuyo tormento, en vez de dilacerar, y hacer pedazos aquellos 
**delicados cuerpecillos aumentó en los hermanos el contento. 

§. 6. — **Bramaba la Vieja Xmucane, al ver que se frustraban 
**sus crueldades sin serles de provecho á sus vigilias; y aunque 
**á Xqutc que todo lo observaba, se le despedazaba el corazón, su- 
**fria con gusto el referido martyrio de sus hijos, por ser assi la 
"voluntad de Hunhunahpu, su esposo. 

§. 7. — "Al tamaño conque las porfiadas diligencias de la en- 
"vidia de Hunchovefi, y Hunbatz, procuraba la ruina de los Ni- 
"ños, se aumentaba en ambos la hermossura agradable de su as- 
"pecto: y al atrativo que les era innato, acompañaban tales gracias 
"que sin ser enseñados, eran grandes Cantores, y Músicos de 
"flauta. 

§. 8. — "Era en el fin tanta la ofenza, con que la Abuela les mi- 
"raba, que siendo de profession estos hermanos, tiradores de Cer- 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

123 

**batana, disponía, de los pajarillos que cazaban, diversidades de 
**gu¡sos para el regalo de Hunchovepi y Hunbatz; sin permítir- 
**les á ellos que se asentassen á la mesa; y como de noticia de la 
* 'Madre Virgen, sabían muy bien su origen: ponderando como 
''sabios que eran, la grosseria de la Vieja, dexaban al tiempo la 
'Venganza, sufriendo entre tanto, con la mayor prudencia sus agra- 
"vios. 

Nota 57. Núm. i. — Si tenemos aquí presente lo que los Cule- 
bras han dicho en el Cap. i. cuya letra explané en la Nota i. 
n. 8, no dudaremos aquella fiereza con que la Abuela Xmucane 
entregó á los Dioses Niños á la crueldad de las hormigas: que 
aquella inhumanidad de arrastrarles desnudos por las espinas del 
zarzal: y que aquella ingratitud conque les privó de los regalos 
que amorosa hacia á los Nietos Htinchoven y Humbatz^ (en que 
los proprios Niños estaban figurados, según que vimos en la Nota 
36. n. I.) son unas methaporas figurativas, de los infinitos traba- 
jos, dolores, desprecios, y pobrezas, de que, conforme al sisthema 
de su Theologia, acompañó el Logos AmericanOy ó Divina sabidu- 
ría al Htuiahpu y Xbalanque, ó Divino Verbo hecho hombre des- 
de su nacimiento hasta su muerte, sino es que, entendiessen en 
las hormigas á los pecadores, iuxta illud Matlhoei, 26 45, Filus 
hominis tradetur in matius peccatorum; pues en efecto, en seme- 
jantes sabandijas, tienen los pecadores, en el lenguaje del Cielo, su 
mas propria figura, según que advierte el Autor de esta noticia: 
Admirada de la visiofi aquesta Santa, {})y dudando, que signifi- 
caba aquella revelación tan estrana, le fue ansimesmo declarado, que 
todas aquellas sabandijas, denotaban la diversidad de pecadores, 

Num. 2. — Queda demostrado en la Nota 36. números i. y 6. 
que tanto los Abuelos Xpi Yacoc, y \X7nucane, como los Nietos 
Hunchoven, y Hunbatz, no representan otro papel en la Theolo- 
gia Americana, que el de unos Personages puramente figurati- 
vos; ni son otra cosa que unos geroglyphicos divinos, que, como 
géneros mentales, arrastran tras de si, en marabilloso compendio 
infinitos conceptos; ingenioso modo con que los antiguos Palen- 
canos, y los que de ellos procedieron, encomendaron á sus poste 
ros, en imágenes de bulto, aquellas ideas, ó entes de razón, que 
respectivamente formaron, con relación al viejo, y nuevo Testa- 
mento, aun desde aquella remota antigüedad, en que, como quie- 

(i) Torr. Pililos, moral.de Principes, Lib. 3. Cap. i. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

124 

re Lucrecio; aun para significar las necesidades de la vida, era 
escasa de vozes, la lengua articulada: (i) 

At varios linguoe sonitiis natura subegit 
Miitere, et utilitas expressit nomino retum, 

Num. 3. — De aqui fue, que para poner á su posteridad á la vis- 
ta, verbigracia, las ideas que, con respecto ala Creación del Mun- 
do, formaron de la Divina palabra, (de que hablaron en el Cap. 2. 
§. 2. cuya letra explané en la Nota 3. n. 5) inventaron el gero- 
glyphico del Volcan] y emblema del Hunahpu, que se interpreta: 
un Tirador de Cerbatajia; adistincion del HunhtinahpUy (sym- 
bolo del Eterno Padre) que quiere decir: U7t Tirador de Cerba* 
tana: esto es: el primero en el orden genealógico dedos Tiradores 
de Cerbatana; en que explicaban la consubstancialidad, como si 
digessen: el principio de origen del Hijo, y Verbo Divino que es 
lo mismo que dice San Dionisio Areopagita: Pater est principium, 
JiHi,\ . . . etc. . . . manifestando entender las palabras del C? i9 de 
de S. Juan: In principio erat verbum, et verbum erat apud Deuní, 
et Dens erat verbum, en el proprio sentido en que las expone San 
Agustin y Origenes (c) contra el error de Arrio, que dice que el 
Hijo es criatura. Véase la explicación del geroglyphico Volca?i, y 
el concepto del emblema del Hunahpu, en la Nota 17. n. 3 y sig. 

Num. 4. — Assi ni mas, ni menos, en el Xbalanque, en el cajito, 
en los fnusicos de flauta, en los Tiradores de Cerbatana, y en otros 
semejantes geroglyphicos y emblemas, que quedan interpretados 
en sus respectivos lugares, encomendaron á su posteridad, no so- 
las las tradiciones theologicas, que havian recibido de sus Mayo- 
res, sino aquellas desvariadas ideas, que ellos proprios formaron, 
relativas á la unidad de la Divina Essencia, á la Trinidad de Per- 
sonas, á los Divinos Atributos, á la eterna y humana generación 
del Divino Verbo, etc. Y para facilitar la inteligencia de los dis- 
tintos papeles, que en theatro de su theología, representan, por 
exemplo, Hunchoven, y Hunbatz; ya les disfrazaban en traje de 
Cantores; ya en el de Músicos de flauta; ya en el de Tiradores 
de Cerbatana; ya en el de Monos (como veremos) ya finalmente, 
en los de otros diversos Personages, variando cada vez la meta- 

(i) Lac. L. S. V. 1040. 

(c) Vi de Dionis-Areop, et Orig. apud Prier hic Vide D, Augusta TracL gt in Joan, ftst ini- 
tiun. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

125 

phora, conforme al concepto que querían exprimir. En que es 
de notarse, que para autorizar tales emblemas, suponen Dogma 
(como vimos en el Cap. §. 5.) que el Eterno Padre enseño á sus 
/lijos Hnnchoven y Humbatz, á tocar la flauta y á pintar^ á tallar, 
d labrar piedras preciosas, y trabajar en oro y plata. Véase la No- 
ta 36. per tot, 

Num. (5.) 6. De todo podra concluirse que si, en cumplimien- 
to de la Real Cédula, de 23 de Septiembre 1580, mejor impuestos 
nuestros Historiadores, en los Idiomas articulados de los Indios, 
huviessen empleado sus ingenios, en penetrar su sentido, á los 
arcanos científicos, principalmente de los geroglyphicos divinos, 
para por este medio; correr el velo á los Emblemas; habían, des- 
de entonces, adquirido, una inteligencia nada obscura, déla Theo- 
logía de los Culebras; bien que alterados sus dogmas, al tamaño, 
que respectivamente en sus Provincias, se introduxeron los deli- 
rios, de las innumerables colonias que successivamente aportaron 
á la America. Véase el Cap. Proem §. 21. (i). 

Num. 7. — Hallarían, por exemplo, que el \áo\o Huitzilopochtli, 
numen principal de la Nación Mexicana, de quien con tanta va- 
riedad escribieron, y cuya historia, por mal comprehendida, fue 
valuada de todo el Mundo, por la mas ridicula patraña; era, di- 
gámoslo assi, un Epitome, ó Compendio, symbolicamente escri- 
to, de la mysteríosa historia de la Doncella Xquic, Encarnación, 
y nacimiento del Hunaphu, y Xbalanque: cuyos nombres, tradu- 
cidos del primitivo de los Culebras, á su proprío Idioma, trocaron 
los Mexicanos, en lo que, en el núm. 11. de pluma de Dn. Anto- 
nio de Solis, veremos. Siguiéndose de aquí, que el culto que los 
inventores del Emblema, dieron al Huitzilopochtli, se endereza- 
ba en supersticioso y simulado modo, á la segunda Persona de 
la Trinidad Bma: esto es; al Hunaphu, de los Culebras. 

Num. 8. — Bien es verdad, que al cabo, el vulgo rudo, propen- 
so por una parte, á divinizar á sus Héroes, Varones ilustres, cu- 
yas hazañas. les hicieron dignos de inmortal fama; é ignorantes, 
por otra parte, de la significación de aquel emblema; no pudien- 
do ilustrar la Historia antigua, por medio de las empresas, que 
orlaban al simulacro; fingió casos, soñó acciones, y deliro suces- 



(i) Que haga diligencia en averiguar los Ritos antiguos de essa Provincia, y su modo de Go- 
bierno, en tiempo de la Gentilidad, Etc. y lo embie al consejo. .-. . Real Cédula de 23 de Sep- 
tiembre de 15S0. Remesal, Lib. 6. Chap. 7. n. i. fol. 300, 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

126 

sos, para, explicando lo mismo que ignoraba, hincar ambas rodi- 
llas, á su antiguo Huitziton; héroe, que en sus primeras y peli- 
grosas jornadas, conduxo á la Nación Mexicana, por incógnitas 
veredas, y sin perdonar fatiga, cuidaba del bien del Pueblo, (i) 

Num. 9. — Pero también es cierto, (yo á lo menos no lo dudo) 
que muchos Mexicanos, principalmente del numero de los sabios, 
á la manera que los otros Ethenicos, que, quando, por motivos 
políticos, doblaron la rodilla á la Estatua de Júpiter, endereza- 
ban la mente al verdadero Dios, á quien conocian, yconfessaban, 
criador del cielo, y tierra (e) assi ni mas, ni menos, postrados an- 
te el ídolo, (tenido ya por tal) elevaban la mente, y dirígian el 
culto al archetypo, en el representado: que es lo mismo a que Ovi- 
dio, lleno de admiración advirtió cuando dixo: (f) 

Felices illi, qui non simulacra, sed ipsos, Quique Deunt coram 
corpora vera videnL Quod quonian 7iobis invidit inutile /atum, 
Quos dedil ari, votis effigienque coló, Sic /tomines y moveré Déos, 
quos ardus Ether, 

Occulit, et colitver pro Jove, forma Jovis, 

Num. 10. — No se me note temerario, sin hacerme la justicia, 
de mirar de hito, en hito la pintura, y de escuchar una, á una las 
noticias que nuestros historiadores adquirieron, y nos dan del nu- 
men Mexicano. 

Num. II. — Tenga el primer lugar, la que (acaso, copiada del 
Dominico Garcia, en su Origen de los Indios) escribe el Abate 
Clavigero (2). '*En Coatepec, dice, lugar poco distante de Tula, v¡- 
*'via una muger, mui devota del culto de los Dioses llamados Coa- 
''Ilicue, Madre de Centzofihuizuahui, la cual estando un dia, ocu- 
**pada en varrer el Templo, vio baxar por el aire, una pelota de 
*'varias plumas, lo que se puso en el seno; y buscándola después, 
•*no la halló, de que se admiró, y mucho más, sintiéndose preña- 
'*da. Aunque sus hijos sabian su virtud, temiendo su afrenta, de- 
• 'terminaron matarla. Afligida la Madre, oyó, de su vientre, una 
"voz que le decia: No temas. Madre mia, porque yo os salvaré, 
"con mucho honor mió, y gloria tuya. Nació HuitzilopochtH, 
"quando ya sus hijos, animados por su hermana Coiolxauhqui, es- 
"taban para matarla: y nació con un escudo en la izquierda, una 

(1) Botariní, %. 12. n. i. 

í f) Ovid, Hb. 2. De Ponts. opist. 8. 

(2) Clavig. Lib. I. c. I. $. I. 



bibliografía mexicana del siglo xvin. 

127 

^•flecha en la derecha, un plumage de plumas verdes, en la cave- 
**za, la cara teñida á listas, de azul, la pierna izquierda, ornada 
*'de plumas, y listados también los muslos, y brazos. A penas 
''nacido, hizo parecer una serpiente de pino, y mandó á un sol- 
*'dado suyo, llamado Tochancalqui, que con aquella serpiente, 
*'matasse á Coiolxauhqui, y el se lanzó contra los otros, con tal 
**fuerza, que los mató á todos, y saqueó sus casas; cuyos despo- 
*jos presentó á su Madre. Espantados con este sucesso, los hom- 
**bres, le llamaron Tezahuitl, (espanto y Tezauhteoll, Dios es- 
**pantoso). Este Dios, protector de los Mexicanos, era, según 
**ellos decian, el que les guió por muchos años, en su peregrina- 
**c¡on, y los estableció en el lugar, á donde después fundaron á 
''México. Su estatua era gigantesca: representaba un hombre, 
"sentado sobre un escaño azul, de cuyos quatro ángulos, salian 
"quatro grandes Culebras. Tenia entre otras insignias, que le or- 
**leaban, diez corazones humanos." 

Num. 12. — Hemos escuchado el Abate Clavigero; cuya aten- 
ción arrebatada de la deformidad del Simulacro, corteza de la Le- 
tra, y delirios de sus cultores: Oculis laudator, mente non cogitot-y 
quedixo S. Agustin aotro intento (i); solo advierte, que, divididos 
en opiniones los Mexicanos, unos decian que Huitzilopochtii, era 
espíritu puro; y otros, que, sin obra de varón, havia nacido de Mu- 
ger: que, en el lenguage figurado americano, suena lo mismo que 
si dixesse, que divididos en opiniones los Doctos, unos querian, 
que el Huitzilopochtli, solo representasse al Hunahpu\ y otros, que 
era Imagen del Hunahpu y del Xbalanque de los antiguos Cu- 
lebras. 

Num. 13. — El Cavallero Boturini, (de cuya /r/^^z, en esta parte, 
se apartó enteramente el Abate Clavigero) lisonjeramente satis- 
fecho, de que havia penetrado su sentido, al arcano científico, de 
la lengua muda americana; llevado de la voz del vulgo, llego las- 
timosamente á persuadirse, á que el Simulacro Htiitzilopochtli, 
lo era con efecto, de aquel divinizado Huitziton (de que hablé en 
el num. 8.) distinto en numero, (contra lo que assienta el Abate 
Clavigero) del TetzauhteotL Oigamos la fábula Mexicana, en 
pluma de Boturini (2). 

Num. 14. — Dice en substancia Boturini (sin duda de noticia de 
vulgo rudo Mexicano) que el ídolo Huitzilopochtli, era simula- 

(2) Boturini, f. 12. n. i. 



blbÜOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIÜ. 

128 

ero, de un cierto divinizado capitán, llamado Huitziton, de quien 
contaba la Historia, que cargado de años, y presentado á la del 
Dios Teizauhteotly (que quiere decir Dios espantoso) el qual, es- 
taba en figura de un dragón horrible. Que el Dios espantoso, le 
mandó assentar á su mano siniestra: y que haviendo tenido con 
el, cierto coloquio, desapareció Huilziton, llevado de los Dioses. 
Que los Mexicanos, que lloraban sin consuelo este sucesso, hallan 
dpse, impensadamente, con la Calavera, y huessos de su amado 
capitán, los llevaron consigo en sus peregrinaciones, hasta que, 
llegaron al lugar, donde fundaron á México; y, que, hablandoles 
freqiientemente los Demonios, en la calavera de Huitziton, les 
pidieron que les sacrificassen hombres, y mugeres, de que tuvie- 
ron su origen, aquellos sangrientos sacrificios, que bárbaramente 
crueles, executaban en los de su propia casta, que cautivaban en 
las guerras (i). 

Num. 15. — Tal, qual á primera vista se descubre, es la discor- 
dancia de nuestros historiadores; relativa á las noticias que escri- 
bieron del ídolo Mexicano y entre tanta confusión, lo único que 
hai de cierto es, que aunque el Cavallero Boturini, felizmente com- 
prehendio, que las diversas empressas, que á manera de insignias, 
orlaban al Simulacro, eran otros tantos símbolos, figurativos de 
su Historia; como al mismo tiempo, vio, en la Biblia Mexicana, 
las figuras que exprimían Calavera^ Dios, coloquio, Demonio, y 
Sacrificio\ preocupado de los delirios de los Indios, que le inter- 
pretaron los tales geroglyphicos; empeño su pluma desgraciada- 
mente equivocada, en persuadir á todo el Mundo, que en la fábu- 
la de Huitziton, quisieron los Americanos aludirá la de la deifi- 
cación de Eneas (En O video, Lib. 14. de sus Metamorp), siéndole 
fácil trocar la calavera de Hunhiinahpu: esto es, al Eterno Padre 
en un Héroe Mexicano: al coloquio que tuvo Hunhunahpu con 
la doncella Xqaic, en el que el Dios espantoso, tuvo con Huitzi- 
ton: á los Principes délos Infiernos Huncame y Ucubcatne, en el 
Dios Tetzauhteotl, ó espantoso: y al sacrificio mandado executar 
en la Doncella Xqnic, por los Principes del Infierno, en el que la 
inhumanidad Mexicana, sugerida de los demonios, executaba en 
los Indios, que cautivaban en la guerra: confundiendo en este mo- 
do, los mysterios de una Historia, generalmente tenida de los 

• 

(2) El engaño que padeció Boturini, en el origen de los Sacrificios de victimas humanas se 
vera en la segunda parte de este Libro. 



bibliografía mexicana del siglo xyiiL 

129 

Americanos por Dogmática, con las fábulas, y deliramentos del 
ignorante vulgo Mexicano. Tengase aqui presente lo que los cu- 
lebras han contado en el Cap. 7., y yo explique en la Nota 47, 
per ioL 

Núm. 16. — Todo lo confirma la pintura que nos hace del nu- 
men Huitzilopochtli, quien siguiendo '*el Padre Joseph de Acos- 
**ta (palabras son de Dn. Ant. de Solis) y á otros autores, de los 
*'mejor informados, se apartó de lo que en el dibuxo del idolo Me- 
**xicano traerán las lineas á la voluntad de su consideración, (i). 

Num. 17. — 'Era, (dice el citado,) el idolo H^iiizilopochtli, de 
*'figura humana; y estaba sentado en una silla (con apariencia 
**de trono) fundada sobre un globo azul (*) que llamaban cie- 
**lo, de cuyos lados, salian quatro varas, como cabezas de sierpes, 
*'á que íiplicaban los hombres, para cuidarle quando le manifes- 
*'taban al Pueblo. Tenia sobre la cabeza, un penacho de plumas 
*Varias, en forma de paxaro, con el pico, y la cresta de oro bru- 
**ñ¡do; el rostro de horrible severidad; y mas afeado, con dos fa- 
**xa6 azules, una sobre la frente, y otra sobre la nariz. En la ma- 
*'no derecha, una culebra ondeada que le servia de bastón; y en 
**la izquierda, quatro saetas, que veneraban como traiJas de cielo, 
**y una Rodela, con cinco plumages blancos, puestos en Cruz; 
**sobre cuyos adornos, y la significación de aquellas insignias, de- 
**cian notables desvarios, con lastimosa ponderación/' 

Num. 18. — Hemos visto el mas completodibuxodel \áo\o H ni é- 
zilopochtli', en pluma del mejor informado de nuestros Historiado- 
res: escúchese ahora (en prueba de lo que dexe apuntado en el 
num. 6) la interpretación del emblema, conforme á la clave, que 
para la inteligencia de su escritura symbolica, nos han dado los 
Culebras. 

Num. 19. — Que en aquel Simulacro huviessen adorado, los an- 
tiguos Mexicanos á un Ente Supremo, eterno necessario é infini- 
to, es tan cierto, como que ya de bulto, lo tocaremos con las ma- 
nos. Que aquel geroglyphico, 6 globo azul, sobre que estaba el Si- 
mulacro colocado, significasse el Cielo, lo hemos oidodeboca de los 
mismo mexicanos, en pluma de Solis. Que el Ente ó Numen Su- 
premo que adoraban representado, en el Simulacro, en un trono, 
sobre el Cielo, fuesse Huracán^ esto es; el verdadero Dios, lo han 



{\) Solis t Lib. j. c. ij. mthi /. 22j. 
(*) Loe CU, 



17 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

130 

dicho, de su propia pluma los Culebras, en el Cap. 2. §. i. por 
estas precisas palabras. *'Aquel Señor, que es Criador de todo 
"lo que tiene ser .... y porque reside en el cielo, y en el tiene su 
*'assiento, se llama Huracán, que se interpreta: Corazón del Cie- 
**lo." Que \diS cualro Cabezas de SierpeSy representassen al Padre, 
al hijo, al Espiritu Santo, y á la Humanidad del Divino Verbo 
hecho hombre, no lo dudaremos, si, sobre tener presentes las ¡deas, 
que los Americanos formaron del Symbolo Cucumatz (Culebra 
fuerte) de que habiendo hablado en el Cap. i. §. i. volvieron a 
hacerlo en el Cap. 2. §. i. (Cuyos conceptos explané, en las notas 
respectiva^ no olvidamos que los Americanos, después de huma- 
nado el Divino Verbo, adoraron en la Trinidad Bma, quatro dis- 
tinctas Personas. Que en diC{\\^\ Pefiacko de plíimas varias, en for- 
ma de paxarOy estuviesse Symbolizado el Criador, en el concepto 
de Trino, y uno, como le habían adorado antes de la encarnación 
del Verbo; lo han dicho los Culebras, en el Cap. 2. §. i. por estas 
palabras: "No havia cosa alguna que tuviera ser, sino el Mar, que 
"estaba en calma, sobre cuyas aguas disfrazado con un rico vestido 
"de plumas verdes se passeaba aquel Señor que es Criador de todo 
"quanto tiene ser." Cuyo sentido apunté en la Nota 2. n. 15: y 
después vimos explanado de propia pluma de los Culebras, en los 
§§. 2. 3. y 4. del citado Cap. 2. (según que demostré en la Nota 
7. n. 9.) quienes á mas de explicar el concepto nos han dado bas- 
tante idea, en los citados §§. de aquella ''Cn/ebra, que ondeaba 
"en la mano derecha, le servian al Simulacro de bastón." Que los 
ciuco phnnages, puestos en Cruz, representassen la Passion. y 
muerte del Redentor, no se dudara, quando se lea el texto, y No- 
tas del Cap. 10 del presente libro. 

Num. 20.— ^Si, á esta luz, revocamos á examinar los distinctos 
dibuxos dtl simulacro Huiizilopochtli, referidos en los n. 11, 13. 
y 4. (que quedan examinados en los n. 12. y 15,) y les conferimos 
con el del n. 17, descubriremos sin equivoco, haver resultado la 
discordancia de nuestros historiadores, de que unos tuvieron la for- 
tuna, de conversar con los sabios; y otros, la desgracia de escu- 
char á los ignorantes. ¿Porqué quien no vé, que cuando los Maes- 
tros de la Ley interpretaban el emblema, se passeaban (bien que 
dexando encerrado el arcano científico de los geroglyphicos, den- 
tro del vientre de la Letra) por toda la theología de los Culebras? 
¿y quien no mira, que á los que escucharon al vulgo rudo Mexi- 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

131 

cano, solo les sirvió la corteza de la letra, para imbuirles en aque- 
llos desvaj'ios, que de su divinizado Huilziton^ contaban los mexi- 
canos con lastimosa pofidei'acion? Veamoslo, aun mas claro, vol- 
viendo nuestra atención, al mejor informado de nuestros historia- 
dores, que aun no ha concluido el dibuxo. 

Num. 21. — 'VAl lado siniestro de la capilla (del ídolo Hnitzi- 
''lopochtli) estaba otra (prosigue Dn. Antonio de Solis), de la 
**misma hechura, y tamaño, con un ídolo, que llamaban Tlaloch, 
**en todo semejante á su compañero. Teníalos por hermanos, y 
*'tan amigos, que dividían entre si los patrocinios de la guerra, 
''iguales en el poder, y uniformes en la voluntad; por cuya razón, 
**acudian á entrambos, con una victima, y un ruego, y les daban 
**las gracias de los sucesos, teniendo en equilibrio la devoción." 
Puede estar mas de bulto, que los antiguos Mexicanos, en su 
Huitzilopochtliy y Tlaloch, no adoraron á su divinizado Hnitzi- 
ton, sino al Hunahpu, Xbalanque de los Culebras; esto es al Di- 
vino Verbo humanizado? 

Num. 22. — Responda, por él Italiano Boturini su imitador, y 
paysano, el Autor del Abortón. **¿No es cierto que los Culebras, 
''^\\ SM Hunahpu, y Xbalanfue Sidorsiron, dos Dioses Niños, por 
**obra del Eterno Padre concebidos? ¿No es cierto, que en los dos 
**Dioses Niños, distinguían en una essencia dos personalidades, 
**respectivas alas dos naturalezas? •^¿No es cierto, que jamas los 
**Dioses Niños, obraron con independencia, manifestando en to- 
'*das ocasiones, ser de las dos personas, uno el poder, uno el 
^•patrocinio, y uno la vjoludad? ¿Y no es igualmente cierto, que 
**en el proprio concepto, y con el mismo error de los Culebras 
•'distinguían los Mexicanos, en su Huitzilopochtli, y Tlaloch, 
••dos Dioses hermanos, en una essencia, una volundad y dos 
••Personalidades, respectivas á dos Naturalezas? ¿No es cierto, 
"que de su Huitzilopochtli^ y Tlaloch, decian los Mexicanos, que 
••eran hermanos y amigos? ¿que ambos á un tiempo, milagrosa- 
'•mente concebidos, nacieron de Mugen sin obra de varón? ¿que 
••como iguales en el poder, uniformes en la volundad, decidían en- 
••tre si los patrocinios de la guerra? ¿que, á la manera que, con 
••respecto á las dos naturalezas, y personas, eran dos las Aras; 
•'con referencia á la unidad de la Divina essencia, era una la ora- 
••cion, uno el sacrificio, una la volundad, y la acción de gracias 
•'una. Y no €s esto lo mismo, que de su Hunahpíi, y Xbalanque, 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

132 

''enseñábala theologia de los Culebras? Como, pues se compone, 
**que el ídolo Huitzilopochtli, fiiesse simulacro del divinizado 
''Huitzito7t, quando toda la Historia, cabalmente, contesta con la 
"de los Dioses Htinahpii y Xbalanqiief Y como compondrá el 
Autor del Abortón, los delirios que ha sembrado, en sus reforma- 
dos /¿í/^/¿?/^j, y principalmente en la interpretación de la Medalla 
Americana, aunque de dia en dia corrija desde hoy, hasta el dia 
del Juicio? 

Num. 23. — Aun hai mas que ponderar. Verdad es que al pa- 
recer, los Mexicanos, ni mas ni menos que los Culebras, adoraban 
en el Divino Verbo humanado, dos personalidades. . . . 

Num. 24. — Ello es cierto que haviendo el QiutzalcohMatl^ predi- 
cado el Evangelio en estas partes de America, y sabiendo los In- 
dios por tradición de sus Mayores, que Jesu Christo es Dios y 
hombre, era consiguiente que en confusso, y entre la mezcla de 
los errores; conservassen los Mexicanos idea de que su Huilzilo- 
pochtli, y Tlaloch, decian relación á un Ente incomprehensible é 
infinito, o á un Dios Eterno humanado, en que hai dos na- 
turalezas, dos entendimientos, dos volundades: y solo se sirvieron 
de la distinccion numérica de las Aras, para hacer perceptible, en 
su figurado modo de explicarse, el Arcano mysterio de la Encar- 
nación del Verbo. Pues en efecto si tuviessen distinguido y crei- 
do en Jesu Christo dos Personas, no seria uno el culto: no uno el 
culto, no uno el sacrificio; no uno el ruego; no la acción de gracias 
una; siendo distinctos en numerólos templos, los simulacros y las 
Aras; haciéndonos ver, en la unidad d-el culto, del ruego, de la 
victima, y del objeto á quien dirigían la acción de gracias; que 
adorando simpliciter á Hnitzilopochtliy entendian dupliciter ado- 
rando al Htiitzilopochtli, y Tlaloch; esto es, á la Persona Divina, 
humanada, y encarnada. Véase la Nota 55, n. 4. 

Num. 25. — Ello es cierto, que supuesta la verdad de dos prin- 
cipios, que quedan bastantemente demostrados, quales son: i9 que 
los antiguos Culebras, recibieron de sus Mayores, y encomenda- 
ron ásus posteros, la sagrada tradición, de que hai un Dios, en es- 
sencia uno, subsiste en tres Personas; que este Dios Trino, y uno, 
es principio, y fin de todas las cosas. ... 2? que los conquistadores 
españoles hallaron en la America, infinitos rastros, nada equívo- 
cos, de haver sido promulgada en ella la ley del Evangelio; no, 
me parece, que podemos negar. . . . que el culto de Hunahpu y 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

«33 

Xbixlanqiie, y de consiguiente al de Huitzilopochtli y de Tlaloch, 
se refirió en su principio al Divino Verbo hecho hombre. 

Num. (26.) 27 ... . Contentándome por ahora, con copiar á la 
Letra, las palabras de la gloriosa memoria del Señor Emperador 
Carlos V en una de sus Reales Cartas, escritas á los Indios: **Por 
*ia negligencia, y flaqueza de vuestros antecessores, dice, se ha 
**perdido en estas vuestras Provincias, y tierras la memoria de la 
^'predicación del nombre, y Fe de nuestro Dios verdadero, que 
"en ellas se hizo, en tiempos passados. (i) 

Num. 28. — Yo no obstante. . . . repito que muchos siglos an- 
tes de la conquista, estaba mui corrompida la idea, que principal- 
mente el Vulgo rudo tenia del Emblema Mexicano. Es verdad 
que los Sacerdotes y Maestros de la Ley sabian que el Huitzilo- 
pochtli y Tlaloch, eran simulacros del hijo de Dios, humanado. 
Pero. ... no podia ser. . . . que depravada la Historia, ó con las 
vicissitudes de los tiempos se fuesse alterada la verdadera signi- 
ficación del arcano scientifico de aquellos geroglyphicos? . . . .) 

Num. (29.) 30. — De este modo, propagados los delirios, se per- 
* virtieron los Pueblos; y variados los simulacros, symbolos y ge- 
roglyphicos, en otros ídolos, empressas, insignias, ó decoracio- 
nes, que cada pais trocó, fingió é interpretó, á su arbitrio, se abrió 
en America la puerta á la invención de las fábulas, que sus Pro- 
vincias contaban de sus respectivos Héroes, en quienes, á mas de 
los menores, (cuyo monstruoso numero hemos visto en la Nota 53. 
Num. 5. y 6.) fue tanto el de los mayores, diferentes en el nom- 
bre, figura, y advocación que los Indios adoraron, como dice So- 
lis: (2) **A penas havia calle, sin su Dios tutelar; ni se conocia 
''calamidad, entre las pensiones de la naturaleza que no tuviesse 
**altar, donde acudir por el remedio." Resultando de aqui que ca- 
da Pueblo soñasse de los suyos, infinitos delirios, y extravagan- 
cias con toda seriedad, como los Mexicanos, hacian de su divini- 
zado Huitziton, 

Num. 31. — Tal y tan estupida fue, la ignorancia á que llegó la 
Gentilidad Americana; no obstante haver florecido en la Corte 
de Tezcuco, aquella universidad de que solo quedó el nombre en 
la Historia Chichinieca (3) á que acudian de todas partes, princi- 

íi) Este cap. de la Real Carta del Emperador, aunque á distinto efecio ponderado, puede 
verse, en la Política Indiana del Señor Solorzano, Lib. i. Cap. 8. n. 30. 
(2) Solis, ubi supra. 
f3) Boturini, %, 22. 



bibliografía mexicana del siglo XVIll 

134 

pálmente los Nobles, áaprender la \Q:ngu2iNaguatl (latina de aquel 
Imperio) la theologia escolatica, la moral, la Poesía, la Astrono- 
mia, la Historia, la Medicina; y aun aquellos razonamientos, y 
coloquios, que debian saber los Nobles, para tratar con los Re- 
yes, en ocasión de Embaxadas. Todo se pervertió, introducida la 
fábula; pero entre tal barbarismo, siempre se tubo idea de la The- 
logia de los Culebras, y jamas se olvido la predicción del Quet- 
zalcohuatl, 

Num 32. — No me parece, que estara demás, hacer inexcusa- 
bles á los interpretes, que imbuyeron á nuestros Historiadores (y 
principalmente al abate Clavigero, en la noticia que copié al nu- 
mero II.) déla equivocación que padecieron en la interpretación 
de la fábula de Huitziton, falsamente atribuida á Huitzilopochíli, 

Num. 2>Z' — Para hacerme entender, y excusar repeticiones 
molestas, me es absolutamente indispensable remitir al Lector, á 
la Nota 17, n. 3. y siguientes, y suponer, como supongo, lo pri- 
mero: que Coatepec, es un barbarismo, cometido en esta voz, Coatl- 
tepetl, nombre compuesto á^Coally que en la lengua Mexicana, sig- 
nifica Ctilebra, y Tepetl, que en el mismo idioma, quiere decir, 
Cerro, Lo segundo: que Tula es otro igual barbarismo, cometido 
en este vocable Tulha, nombre assimismo compuesto de Tul, 
que en la lengua de los Culebras, es el Conejo, y ha, que en el mis- 
mo idioma, quiere decir agua. Lo tercero; que Ttilhd (oy caste- 
llanizado Tulija) es nombre de un Rio, que corriendo, aunque 
á distancia, por entre dos Ciudades, que son la de Palenque, y la 
de Ococingo, va á desaguar al Océano, por Tabasco, á Viilaher- 
mosa. En que es de advertirse, que la de Ococingo ) . 1 .), fue una 
gran Ciudad, coetánea, como la de Palenque, como manifiesta la 
magnificencia de sus edificios, que, á pesar de los tiempos, se 
mantienen en pie. Lo quarto, que, como queda demostrado en la 
Nota 26. n. 10., y siguientes. Un Cerro compuesto de mas ó me- 
nos piedras es la metaphora en que los Americanos figuraban un 
Imperio, mas ó menos dilatado. 

Num. 34. — Ya parece que se comprehende (aunque no lo diga 
el Abate Clavigero) que los geroglyphicos con que en la fabu- 
losa Historia del divinizado Huitziton estaba escrito este nombre 
compuesto Coatl-tcpetl, era una Seiba colocada sobre un Cerro, 
compuesto de muchas piedras. 

Num. 35 — Siendo pues la Seiba, el árbol, en cuya metaphora 



bibliografía mexicana del siglo XVIIl 

135 

(según que los maestros Nagualistas (i) explicaron al Señor 
Obispo de Chiapa) hablaban los Americanos del origen, genea- 
logía, y parentescos de los Culebras (2), y el Cerro, ó montón de 
piedras, el symbolo de un Imperio; es claro, que el Coatl-tepetl, 
es un emblema del Imperio de los Culebras, de cuyo primer cau 
dillo trabe Hiiitziton, su origen, según indican aquellos diez co- 
razones humanos, que entre las otras insignias; que orlaban á su 
Estatua, registró el Abate Clavigero, como veremos. 

Num. 36. — Este nombre Voícifi (que lo es proprio del princi- 
pal de los Caudillos de aquellas veinte Tribus (3) que de la Is- 
la de la Havaunay emigraron á Palanque, con cuya posteridad 
(como en, el n. 96 de la presente Nota, oiremos de boca de Moc- 
tezuma, hicieron los Carthagineses sus enlazes) quiere decir co- 
razón. Fue Vota7i, como de su pluma veremos en su Provania 
(4), originario de la Isla de la Havaufia (que en el lenguage fi- 
gurado de los Culebras se dice Valunvotafi) tercero de los de su 
linage, nacidos en aquella Isla, y noveno nieto de un Tripolita- 
no, llamado también Votan, de quien, con la sangre, heredo el 
bastón y el nombre. 

Num. 37. — Havanna, es nombre compuesto de estas dos dic- 
ciones Hava-Na, Hava, es una phrase de la lengua de los Cule- 
bras, solo usada de ellos, para significar la prioridad de las co- 
sas. Na, en la propria lengua, y en su rigoroso significado, es la 
Casa; pero, en el estilo familiar de los Indios, muchas vezes se 
toma por el Pueblo, y assi dicen la Iglesia, el Cura, el Goberna- 
dor, los Principales de mi Casa, en vez de decir, de mi Pueblo. 

Num. 38. — Ya se dexa comprehender que los Culebras llama- 
ron Havafia, esto es, primera Casa, á la Isla del proprio nombre, 
ó bien, porque fue la primera que se pobló de gentes de su Cas- 
ta; ó bien, porque siendo en ellos (esto es en los Heveos) heredada 
propriedad, habitaren las cavernas (5); fué la Isla de la Havana, 
la primera tierra de la America, donde para vivir en sociedad, 
construyeron los primeros ranchos. 

Num. 39. — Después de emigrados á Palanque, (sin olvidar su 

(I) Maestros de la Ley y Sacerdotes de los Ídolos. 

(%) Cunstit. Dioeces. del Obispado de Chiapa, en el Preamb. n. 33 (. 29. 

(3) Id. ibid. num. 34 y 35 $$. 30. y 31. 

(4) Id. ibid. %%. 10. 23 y 24. 

(5) Hevto, en la lengua Phenicía, quiere decir Culebra, y los Hebreos sienten, que el llamar 
fíeveos^ á los Trtpoli taños, tuvo su origen, de que á manera de Culebras^ habitaban en las Caver- 
faas. Vid* Calmet ih Gmes. 10. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

136 

primitivo nombre) llamaron los Culebras, en su lenguage figura- 
do, á la Isla de la fíavana, Valíinvotan; nombre compuesto, de 
Vahuiy syncopa de Valíuicb, que en su idioma, quiere decir Nue- 
vCy y Votan, que es el corazón, 

Num. 40. — El modo, conque en la Escritura symbolica, figura- 
ban este nombre, Valunvotan, era pintando nueve corazones, cu- 
ya letra, gramaticalmente, ó bien en el sentido ideal interpreta- 
da, quiere decir: El noveno de los Votanes (i). 

Nunl. 41. — Pero, como, á mas del gramatical, é ideal, tengan los 
geroglyphicos Americanos, ni mas ni menos que los Egypcios 
los otros sentidos que quedan explicados en la Nota 17 Num. 3. y 
siguientes, aun hai mas primor que describir, en la letra symbo- 
lica de los nueve Corazones. 

Num. 42. — Esta parte de la oración: Va, quando, ^n la lengua 
de los Culebras, se usa como adverbio de lugar, señala parage 
determinado, y corresponde al illac de los Latinos. Lutn^ es la 
tierra, elemento de este nombre; pero los Americanos, ni mas ni 
menos, que nosotros, suelen tomarle por la propria patria de ca- 
da uno. Votan, (que significa corazón) fue, como ya vimos, nom- 
bre proprio, del primero y principal de los Caudillos, de aquellas 
veinte Tribus, que, emigrando de la Havana, se establecieron en 
Palenque. 

Num. 43. — A esta luz se entenderá que el mismo geroglyphi- 
co compuesto de nueve corazones: esto es: que el Valunvotan, que 
leido como esta escrito, se interpreta, en los sentidos gramatical, 
é ideal. Votan, noveíio de este nombre; pronunciado assi: Va Lum- 
Votan, (trocada según figura rhetorica la N, en M) quiere decir: 
''Allá en la (Havana) tierra; que poblaron los Heveos, Patria 
de Votan, noveno de este nombre, y el principal de los Caudillos, de 
aquellas veinte colonias, que en distintos tiempos emigraron de la 
Havana, al continente de Palenquea 

Num. 44. — No me parece que necessito por ahora de mayor 
explanación, para hacer ver (contra los delirios que en la inter- 
pretación de la medalla Americana, há sembrado el Autor del 
Abortón) que aquel geroglyphico, compuesto de diez corazones 
humanos, y demás insignias que orlaban á Huitziton, (referidos 
por el Abate Clavigero, y expressadas en el N. 1 1.), era un Epi- 

(i) Éste geroglyphico se vera eh la Estampa del Caudillo Votan, cuyo exatneü será materift 
de uno de los capítulos del segundo Libro de esta Historia* 



ÉtBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVItí, 

tome, symbolicamente escrito del línage, Patria, descendencia, é 
historia del mismo Huitziton, Bien que para entender á los Me- 
xicanos, son absolutamente indispensables, las dos siguientes ad- 
vertencias: la primera es, que Huitzitofi, primer Caudillo de aque- 
llos Culhuas Palencanos, Mestizos, rebelados, que, apellidando 
libertad, sacudido el yugo de la dominación Cartilágines, y hu- 
yendo del assalto, penetraron hasta lo mas recóndito del conti- 
nente de la California, (cuya tragedia, tocará de pásso Moctezuma, 
abaxo en el n. 96, y será materia de varios capitulos, de los de el 
segundo Libro de esta Historia.) Y fue décimo en numero, de 
aquellos descendientes de Votan, que por la linea recta de Mujel* 
empuñaron el bastón. La segunda es: que Huitziton, por la li- 
nea paterna, era procedente de la prosapia de ciertos carthagi- 
nes, Padres de los Mexicanos, que, atrahidos déla fama, que los 
Phenicios publicaron de la America (feliz haillazgo (i), de que 
se dará razón en otra parte) emigraron á Palenque; y casaron en 
aquella Corte^ con las hijas de los Heveos, ó Culebras, como oi- 
remos de boca de Moctezuma, en el lugar que ya cité. 

Num. 45. — Con estas advertencias, y á luz que dan los ante- 
riores, y principalmente el n. 36., es bien fácil de comprehender- 
se que interpretado en los sentidos gramatical, ideal, é histórico, 
aquel geroglyphico, compuesto de diez corazones humanos, que 
entre otras insignias orlaba á Huitziíon, quiere decir: ''Simtila- 
tro del divinizado Huitziton, Padre de la Patria^ y de la libertad: 
primer Capita^i, y conductor, de nuestros Padres, mestizos proce- 
dentes de CarthagineseSy y Tripolitanos, que fugitivos de la Ré- 
'gio7t Palencana, de donde fueron oriundos, sacudido el yugo de la 
dominación CarthagineSy penetraron hasta lo mas recóndito del con- 
tinente de California. Décimo en numero de los Capitanes, que 
por la linea de Muger, descendieron del antiguo heveo Votan, pri- 
mero y principal de los Caudillos, de aquellas veinte colonias, que 
emigrando de la Havana, zanjaron sus cimientos a la famosa Pa- 
lenque. Véanse abaxo los num. 54. y siguientes. 

Num. 46. — El cavallero Boturini, buscando porfiadamente un 
origen, un transito, y mía entrada, á las distintas familias, que po- 
blaron nuestra America, y leyendo con una equivocación bien li- 
sonjera los Anuales Mexicanos, llego á creer, con una equivocación 
bien desgraciada, que Huitziton fue aquel capitán que acaudillo, 

(i) Véase abaxo, el n. 53. 

18 



BíBLlOGRAFtA MEXICANA DEL SIGLO XVIII, 

138 

á aquella nación chaldea, que en la dispersión de las gentes, guia- 
da de la Divina Providencia (i), transmigró á la Nueva España: y 
no obstante que, desde el campo de Sennaar, siguiéndole los pas- 
sos, y diversos periodos de su peregrinación, la ve llegar á la Ame- 
rica; todavia justamente desconfiado de lo mismo que le informa 
ban sus ojos, passo á probar con ilaciones, que su entrada á nuestro 
continente, fue por el Norte del mar del Sur, Garganta y Penin- 
sula de la California. Oigámosle discurrir, en los nums. i. 2. y 3. 
del §. 17. de Su Idea. 

Num. 47. — '*Otro mui obscura question, dice Boturiiii, en el 
"n. I., fué la tan deseada pesquisa, por quales tierras, ó mares, 
*'passarian nuestros Indios á la America. Los autores que erra- 
**ron en el origen de ellos, padecieron la misma equivocación en 
**su transito. Apuntaré por ahora, en compendio, unos argumen- 
"tos que prueban, haber venido los Indios, al continente de la 
"America, por las Gargantas de la California, reservándome en 
'la Historia general, el apurar la materia, con todo cuidado.'* 
"Num. 2. El primer argumento es el itinerario, que hizo la Na- 
■'cion Tultecay para llegar á Tula (2), que fue después Corte, y 
"residencia de sus Monarcas, por el qual se demostrará que su 
"transito fue de la California al continente." Nura. 3. £1 segun- 
"do, porque en todos los Mapas de la Nación Mexicana, y de- 
"mas acompañadas, que tengo en Archivo, se pinta su primera 
"llegada, al pueblo de Culhuacan, que quiere decir. Pueblo de la 
''Culebra (3), que es el primero del continente, y esta situado en 
"frente de dicha California, de prespectiva casi, á los extremos 
"de la misma Peninsula, y tan solamente, dividido de ella, por 
"un brazo de la mar del Sur. Passaron los Mexicanos, con otras 
"ocho naciones, este estrecho, en unos barcos de plataforma, 11a- 
"mados Acalhes, esto es: casas de agua, y assi lo primer en sus 
"Mapas, ni pude haver, á mi juicio, prueba mas cabal." 

Num. 48. Queda Demostrado en el n. 33, que Tula, (que con- 
forme al dialecto tzendal, debe pronunciarse Tul-^hd) es nombre 
de un Rio, que antiguamente dividió sus términos, á dos celebres 
ciudades, situadas en la provincia de Tzendales, (que es una de 
las que oy integran el obispado de Chiapa) quales son, la de Pa 



(1) Botttrini, (. 17. n. 22. y siguiente Veáse arriba el n. 13. y 14. 

(2) Tulhá. Véase arriba, n. 334 

(3) Véase abaxo, n. 52. y 58* 



1 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

139 

lenque, y la de Ococingo (i) : en que es de advertirse, que esta se- 
gunda, tomando su nombre de aquel Río, se llamó antiguamente 
Tul'-há: y que si oy es vulgarmente conocida con el nombre de 
ciudad de Ococingo, es por haverse fundado en sus immediaciones, 
el Pueblo de Ococingo. 

Num. 49. Ha dicho Boturini, en el segundo de sus argumen- 
tos, que esta palabra mexicana Culkuacan, traducida al Castellano, 
quiere decir Pueblo de la Culebra: ya demostrado como, lo esta, 
que aquellos Tripolitanos, que emigrando de la Havana, zanjaron 
sus edificios, á la ciudad Palencana, fueron de los otros emigran- 
tes, y aun de los Orientales conocidos, con el nombre de Culebras; 
es claro que Culkuacan, que traducido al Castellano, quiere decir 
Ciudad de los Culebras es el nombre con que fué de los Mexica- 
nos conocida, la Ciudad, ó antigua Corte de Palenque. 

Nura. 50. Había dicho Boturini, en el n. i. y 2. desús argumen- 
tos, que Itinerario de los Mexicanos, y demás naciones, que les 
acompañaron hasta fundar á Tul-há, Corte y residencia de sus 
Monarcas, fue por Culhuacan) esto es por la ciudad de Palenque; 
y siendo la ciudad de Palenque, ó de los Culebras, la primera de 
nuestro continente, es claro que los Mexicanos describían en sus 
Mapas, mas acá de la de Palanque á la Ciudad de Ococingo; si- 
guiéndole de aquí, que la situación de estas ciudades, que aun 
existen, puntualmente descritas en los antiguos Mapas, es uno de 
los argumentos, que eficazmente convencen la lisonjera equivoca- 
ción, con que interpreto Boturini los Mapas Americanos. 

Num. 51. Queda en los anteriores números demostrado, que la 
derrota que siguió Votafi en su peregrinación, fue de la Havana^ 
su Patria^ á la Costa Oriental de la Bahía de Campeche; de Cam- 
peche ala laguna de Términos: y de esta, por el Rio Usumacinía^ 
al continente de Palenque. 

Num. 52. Constando pues en los antiguos Mapas, que la pri- 
mera tierra que en nuestro continente pisaron los Mexicano, fue 
la Ciudad de Colhuacan, y que de Culhuacan passaron á fundar 
á Tulhá, es indisputable que los Mexicanos entendían Culhua- 
can^ y Tulháy no aquel las ciudades que después conocieron con 
los mismos nombres, y de que hablaré en el n. 58, sino las de Pa- 
lenque y Ococingo, de que voi á hablar. 

(1) De ambas Ciudades existen aun los ediñcios ; y de todo lo á ellas concerniente, se daiá ra- 
zón, en el segundo libro de esta Historia. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII . 

140 

Num. 53. Lo cierto es, que si Boturini (impuesto en los idio- 
mas indios, y principalmente en el Tzendal, como se lisonjea de 
haverlo estado en el Mexicano) huviesse tenido la fortuna, de ha- 
ver á los manos, con la Historia profana de los Culebras, la Pro- 
vanza de Votan, que sin sucesso solícito, como lamenta en el §. 16.. 
n. 1 5. de su Idea, sabría mui bien que la prosapia de los Mexicanos, 
no tiene relación, sino por Adán, y Eva con aquellas familias, que 
en la dispersión de las gentes, peregrinando por la Asia, transmi- 
graron á la America. Sabria también, que después de muchos años 
de pobladas las Islas fortunadas, y Antillas, apartaron los Cule- 
bras á estas ultimas, acaudilladas del sexto de los Votanes; y que 
emigrando á la de Cuba, fundaron la Ciudad de la Havana, de 
donde guiados del noveno de las Votanes, se internaron, por Cam , 
peche, á la Laguna de Términos, y de allí passaron al Continente 
dt^ Palenque, donde fundaron la celebre, y primera Ciudad de Cul- 
huacají (en la lengua de sus fundadores Ná-ckafi) cerca de los 
años tres mil de la creación, y casi mil antes de'la Encarnación 
del Verbo, (i). Sabria, que, siguiéndolos passosdelos Heveas^ ha- 
vian llegado á Ná-chán (antes que los Carthagineses, padre de 
los Mexicanos) otras diez y nueve Colonias, guiadas de sus res- 
pectivos Capitanes (2) conviene á saber, Mox (alias Ninó) Sg/i, 
Chaiiaan, Abagh, Tox, Moxic, Lambat, Molo, Elab, Batz, Hvoby 
Been, Hix, Tziquin, Chabin, Chic, Chinax, Cahogh, y AghiiaL 
Sabria, (si entendiesse el lenguage de Moctezuma, de cuya narra- 
tiva de todo punto se desentendió) que fundadas ya la antigfua 
Culhuacan, la primera Tul-hd, y muchos de los Pueblos de sus 
confines, arribando á Palenque, por la misma ruta, siete tribus 
Cartagineses, acompañadas de dos Españoles (guiadas estas ul- 
timas de sus capitanes Mantorado, y Caxquito, a las quales ente- 
ra mente desconoció, y tubo, en el §. 16, de su Idea, por de la 
propia Casta de las otras siete) se enlazaron todas con fingida po- 
lítica, con las hijas de los Culebras. Veria, (si tubiesse la fortuna 
de leer la Probanza de Votan, que abrigando á los Carthagineses, 
sucedió entonces á la imprudente America, lo mismo que después 
lloro nuestra incauta España: (3). 

{\) Xá-chán, en la lengua de los Culebras, quiere decir lo mismo que Cuihuacan, en la Me- 
xicana: esto es: Ciudad de ¡os Ifc'vcos^ ó Cu/c' finís. 

(2) Dfí estos 19 caudillos, agregada la de Vofart, son aquellas 20 figuras, que el Señor Obispo 
de Chiapa descubrió, y mandó quemar, en la plaza de Huehuetan, de que se ha dado noticia en 
el 3. 4 3. del Cap. Proemial. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

141 

Libre España, feliz é independiente, 
Se abrió al Carthagines incautamente. 
Vieronse estos traydores, 
Fingirse amigos, para ser Señores; 
Y el Comercio afectando, 
Entrar vendiendo, para salir mandando. 

Verla proceder, de los carthagineses casados con las hijas de 
los culebras, aquellas innumerables familias, que, dilatadas por 
nuestro continente, fundaron el Reyno Tulteco, de que hicieron 
Corte á la Palencana Tullía, Verla que los Tultecas (oy confun- 
didos con los Mexicanos) se hicieron Señores de toda la Ameri- 
ca, tyranizando los quatro Reynos, que, en aquella época, integra- 
ron su Imperio: conviene á saber, YucataUy Culhuacan, Tullid y 
Chiquimulhá. Sabria que los CulliuaSy los TulhdSy los Chiqui- 
mullías y los Yucatecos, (temerosos de ser sorprehendidos, extra- 
hidos de la America, y arruinados, porque negándose al llama- 
miento de los Magistrados, se rebelaron contra Carthago, de cuya 
República eran vassallos, y sin cuya noticia, havian sus Mayores 
transmigrado á Palenque) emprendieron la fuga, y tomando á to- 
da ventura, su derrota por tierras incógnitas, se internaron á la 
California, y en su continente, fundaron la nueva Culhuacan; de- 
xando en Chovel, (i) y por toda la provincia de Soconusco, algu- 
nos pueblos, de su nación, que menos timidos, no les siguieron. 
Sabría finalmente, que para deslindir la serie genealógica de los 
Mexicanos, y averiguar el origen, y parentescos de los Culhuas, 
y Tulhásy por ambas lineas, le era absolutamente indispensable 
estar impuesto, en los enlazes de los Americanos; pues es bien 
claro que cuando los Mexicanos hablan en sus historias, de la li- 
nea paterna, refieren su origen al de aquellas siete Tribus Car- 
thagineses, que tyranizaron á la antigua Palenque; y lo es no 
menos, que quando lo hacen de la Materna, le refieren á los Tri- 
politanos heveos, ó Culebras. 

Num. 54. Tal fue la falta que hicieron á Boturini los Anuales 
de los Culebras, y principalmente la Provanza del noveno de los 
votaneSy y tal aquella lisonjera equivocación con que creyó, y qui- 
so persuadir á todo el Mundo, que havia descubierto, como nin- 

(i) Chin<eJ^ en la lengua de las Culebras, y Zacatlan^ que en la lengua mexicana suena lo mis- 
mo, es nombre del primer México, conocido oy con el de Barrio del Cerrillo, en los confínes de 
Ciudad Real. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

142 

guno, el origen de los Americanos, los periodos de sus peregri- 
naciones, y su transito por la Mar del Sur, al continente de la 
Nueva España. Careció, por desgracia, este sabio Italiano, de 
todas las noticias, que de passo y por necessidad hé tocado, en el 
anterior número; y era consiguiente, que se hallasse, qiiando no 
lo esperaba, en aquella noche obsctira, en aquel Mar de literarias 
tormentas, y en aquellos escollos, que su pluma exagera, en el 
§. 16. n. II. de su repetidas vezes citada Idea. 

Num. 55. Verdad es, (hagámosle justicia á Boturini) que en 
los antiguos Mapas, se vé dibuxada la entrada de los Culliuas y 
Tulhdsy á tierra de México, por la peninsula de California, y que 
en esta, antes de fundar en aquella la ciudad de Tulhá, havian 
fundado la de Culhuacan: pero esto no prueba que aquellos In- 
dios huviessen hecho su primera entrada al continente de la Nue- 
va España, por el estrecho de la mar del Sur; lo que arguye es, 
haver pisado, en contrario sentido á su regreso, las mismas hue- 
llas de su anterior itinerario, y se prueba de bulto, con el quinto 
y sexto de los argumentos de Boturini: **EI sexto es, (dice el sa- 
**bio Italiano), el no haverse comunicado las siete principales na- 
"ciones de la California, con las de adelante, (esto es, con los Ja- 
*'pones, y Moscovitas) ni aquellas con estas, aunque se sepa estar 
"aquella tierra, poblada de gentes; y yo halle, que en las histo- 
*'rias de la Moscovia, y del Japón, se dibuxan aquellas partes del 
"Continente." 

Num. 56. ¿Puede ser mas convincente la prueba, que en este 
argumento nos dá, de no haver hecho los Indios, por efecto del 
Mar del Sur su primera entrada á nuestro Continente? Seria pos- 
sible, que fuessen los Indios tan dememoriados, que siendo Pe- 
ninsula la California, como prueba este Cavallero Boturini, con el 
viage del Padre Kino en el quinto, y estando situadas en su con- 
tinente la Moscovia, y Japón, como demuestran, con planos geo- 
graphicos, de ambas naciones, en el sexto de sus argumentos, 
huviessen olvidado las gentes, que dexaban atrás, y que aquellas 
olvidassen igualmente á los Indios, que separándose de ellas, se 
internaron á la California? 

Num. 57. Ello es, á mi á lo menos, me lo parece, en ve.z de des- 
preciarla, huv^ierasse examinado aquella narrativa de Moctezuma, 
que queda copiada en la Nota 2)1^ "• ^9) si cuidadosamente, la 
huviesse conferido, con otra del mismo Emperador, que copiaré 



BIBLiOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XV Itl. 

143 

abaxo én el n. 96. habría hallado, sirt equivocó alguno que la en- 
trada primera de los Mexicanos, y demás naciones, de que pro- 
ceden todos los Indios, á nuestro continente, fué por la costa de 
Yucatán; pues en ambas, supone aquel Monarcha, ser constante 
en los Anuales de su vasto Imperio, que la venida de sus Mayo- 
res, fue por donde sale el Sol; quie es como si dixera, por Yucatán, 

Num. 58. Ni puede interpretarse, que Moctezuma quiso decir: 
por la California, cuando' es ciertissimo, que respecto de México, 
queda hacia el Norte la California, y Yucatán hacia el Oriente 
de la misma Corte; reflexión que obligó á vacilar, y dexó irreso- 
luta á la erudita pluma del limo, y Excmo. Señor Lorenzana, en 
una de su3 anotaciones á la Historia de la Nueva España (i) es- 
crita por su esclarecido conquistador Hernán Cortes. 

Num. 59. De todo, con exclusión de toda duda, podra concluir- 
se, que si el sabio Italiano, á pesar de sus bellas luzes, y erudición 
nada vulgar, erró en el origen de los Americanos, fue porque ca- 
reció de los monumentos que se han tocado arriba, en el n. 53.: y 
como sin aquellas noticias, era impossible que descubriesse ni de 
mui lexos, la única puerta por donde entraron los Carthagineses 
á nuestro continente, ni menos el motivo que, con abandono de 
los antiguos Culhuacan y Tulhá obligó á sus descendientes á 
penetrar hasta el de la Península de California; era consiguiente 
que se le ocultasse, que la otra Cul/iuacaUy que los Mapas des- 
criben, de perspectiva casi, enfrente de dicha Peninsüla, fue fun- 
dada con este nombre, por los Culhuas, ó Mestizos Culebras, en 
memoria de la Palencana, de que eran oriundos: y que, ni más, 
ni menos, llamaron Tulhá, á la otra ciudad, que á su regresso 
de la California, fundaron los Tulhás, ó Indios Tultecos, en me- 
moria de la de Ococingo, que dio ó tomó su nombre del Rio Tul- 
há (oy Tulijá) y assi se ve, que perdido, aquel miedo, que ha 
via infundido á sus Mayores, la aprehendida Armada carthagines, 
retrocediendo los descendientes de las Colonias profugas, por 
donde mismo havian passado, los Culhuas y Tulhás se despa- 
rramaron por las tierras de la Nueva España, en donde, y en me 
moria de las de Palenque, fundaron varias ciudades, y les dieron 
el propio nombre de aquellas de que havian sido sus progenito- 
res originarios; entre las quales, es memorable la Tecpaneca, que 

tío obstante haver sido Corte del Reyno de Atzcaputzalco, üovít 

« 

(i) Anotación 2. f. 8i. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO kVllí, 

144 

servó el nombre de Tecpatan, que lo es aun, de uno de los pue- 
blos de la Provincia nombrada de Zoques, en el obispado de Ciu- 
dad Real de Chiapa. 

Num. 60. Todo lo que supuesto, y supuesto también, que en 
la Provincia de San Salvador de este Reyno de Goathemala, hai 
otro pueblo, nombrado Goattpeque, distante casi doscientas leguas 
de el del Rio Tulha ó Tulijá, y que la Historia, para no contui- 
dir al imperio de Coatl-tepetl, con el pueblo del mismo nombre, 
advierte que el de que habla, es aquel cuya Corte, está situada, 
á no mucha distancia de la de Tulhá. Es tiempo ya de entender á 
los Mexicanos, releyendo la fabulosa Historia de Huitziton, que 
de noticia de Clavigero, queda referida en el n. 1 1. de la presente 
Nota. **En Coatl-Tepetl (decianlos Tuntas) lugar poco distante 
**de Culhá, vivia una Muger, mui devota del culto délos Dioses, 
**llamada Coatl-Icue, la qual estando un dia ocupada en barrer 
**el templo, etc." Tengase aqui presente lo primero, que (como 
queda demostrado en los números 44. y d^^Huitziton, por la línea 
paterna era procedente de prosapia carthagines, y que por la ma- 
terna lo era assi mismo, por la linea recta de los Tripolitanos He- 
veas ó CuiebraSy lo que comprueba el nombre de su madre, Coatí- 
Icue, que lo es compuesto, según que está escrito, de Coatí que 
es linage, é Ictie que es el nombre propio de aquella Muger. Lo 
segundo: la equivocación con que la rudeza del ignorante vulgo 
identifica al Huitziton, con el Huitzilopochtli, Lo tercero: las 
significaciones de estos nombres Coatl-Tepetl, y Tulhá, expli- 
cados arriba en el n. 33. Lo quarto, finalmente, el sentido gra- 
matical, ideal, é histórico, del emblema de los diez corazones hu- 
manos, explanado en el n. 45: y á esta luz, releída la fábula, se 
comprehenderá, que en el sentido histórico, quiere decir: **Enel 
**Imperio de los Culebras, cuya Corte Culhuacán estuvo situada 
**á corta distancia de la antigua Tulhd, vivia una Mestiza, que 
**tuvo su origen, por la linea paterna de los Carthagineses, y por 
"la materna de los Tripolitanos, la qual estando un dia ocupada 
•*en barrer el templo, etc." 

' Num. 61. Pero, como entretegiendo á la Historia Sagrada del 
'Huitzilopochtli y Tlaloch, la fabulosa de su Héroe divinizado, 
refiriesse la ignorancia del vulgo, á su capitán Huitziton, las opi* 
niones que se han expressado, en el n. 12; fue consiguiente, que 
nuestros historiadores, imbuidos respectivamente, en las patrañas 



ñtbUOGRAPlA MEXICANA DEL SIGLO XVití. 

145 

de los n. II. 13. y 14: y mas que todos, el Autor del reformado 
Abortón; resultasse, bien que de buena fé, en las noticias de los 
primeros, aquella discordancia, que descubierta por Dn. Antonio 
Solis, hé demostrado, en el n. 15. assi como, por capricho, en-las 
del segundo, aquellos delirios, de que abundan sus Papelotes. 

Num. 62. Desgracia fue esta, que retardó por algún tiempo la 
conquista de este otro Mundo. ¿Quan distintos, sino, y quanto 
mas gloriosos, serian los progressos, que se habrian logrado en 
la conversión de sus Naturales! quiero decir, que, si por fortuna, 
aquellos religiosos varones apostólicos, que se ocuparon en des- 
arraigar los errores de la idolatria, y plantar la Santa Fé Catho- 
lica^ menos preocupados de los delirios de la gente ruda, y mejor 
impuestos en el phrasismo de los idiomas articulados, huviessen 
examinado con diligencia, aquellas noticias, y tradiciones, que 
oieron de boca de los mejor impuestos. Si, en vez de quemar las 
Historias, y Mapas de los Culebras (i), se huviessen dedicado, 
con aquel empeño que pedia de justicia, la suma importancia de 
su materia, á desentrañar, y comprehender el arcano científico 
de sus geroglyphicos, los conceptos de su lengua muda, y los dog- 
mas de su Theologia; es sin duda, que sin el estrago que hicie- 
ron las balas, escusado el terror que infundió la pólvora, habrian 
reducido á la Fé Catholica, y sujetado á la obediencia de nuestros 
reyes, sin exclusión de alguno, á los Reynos todos de ambas Ame- 
ricas. (2). 

Num. 63. Referiré en prueba, y por lo que importa á la reduc- 
ción de las vastas Provincias, que hasta este dia están por conquis- 
tar en este otro orbe, el raro y ciertamente prodigioso modo, con 
que la Providencia, en cumplimiento del vaticinio del Queizalco 
huaíly dispuso la de aquella nación, cuya fiereza, la havia acredi- 
tado entre los Españoles, déla mas barbara. . . .y mas indómita. . . . 
que hasta entonces, se havian descubierto en las dos Ameri- 

deis. ... 

Num. 64. Havia, por entonces (año 1537) resistido con feroci- 
dad, el espantoso estruendo de la artilleria Española, la Provin- 
cia de Tuzulutlan (3) cuyos naturales, eran ya el coco de los Es- 
pañoles. Servia de presidio, á la natural fiereza de aquellos bar- 

(i) Véase el Cap. Proemial % 5. 

(2) Véase al Sr. Solorzano; De Indioruip Jure, Lib. 2, Cap. 2. per. tot. y principalmente des- 
de el n. 58. 

(3) Remesal, De anico Vocationis modo, Lap. 3. Cap. 9. — 10 y 11. 

19 



bibliografía mexicana del siglo xvm. 

146 \ 

baros, la aspereza ¡naccessible de las Sierras, sobre que habitaban 
al mismo tiempo, que, á mas de una continua lluvia que la hacia 
enfermiza, defendian la entrada de su Provincia, muchos pantanos. 
Ríos y Lagunas, haciéndola casi impenetrable. 

Num. 65. Hasta tres vezes, havian emprendido los Españoles 
la conquista de los Tnzuhitlecas, pero en vano. . . .de manera, que 
perdida la esperanza de su conquista, eran aquellos barbaros el 
espantajo de los Españoles. 

Num. 66. A esta gente indomitable(cuya provinciaera conocida 
con el nombre de Tier^-a de guerra^ y óy con el de la Vera Paz) 
fue á la que eligió el Padre Fr. Bartholome de las Casas. . . .para 
deducir á la fe Católica, y sujetar a la obediencia de nuestro Rey; 
sin otra bandera, que el estandarte de la Cruz. . . . 

Num. 67. Para esta empressa, que era tan ardua á los ojos de 
los Españoles, como chimerica y desatinada. . . .eligió el Padre Fr. 
Bartholome á los Padre Rodrigo de Ladrada, Pedro de Ángulo, y 
Luis de Cáncer: y entre los quatro (que estaban impuestos en lo> 
idiomas Tuzulutleco, y tenian entero conocimiento del genio na- 
tural é inclinaciones de las gentes Americanas) dispusieron una 
canción, en cuyo metro, procuraron guardar aquella cadencia, que 
soñaría mejor, en los oidos de los Tuzulutlecas: y fue su assunto 
la creación del Mundo; caída de Adán, con todo lo demás, que, 
con respecto á la reparación, y salvación del linage humano, ha 
sucedido, y sucederá, hasta el día del Juicio. 

■ Num. 68. Dexasc ver, que solo inspirados del Todo Poderoso, 
pudieron emprender losquatro Missioneros (sin alguna de la pre- 
dicación y vaticinio) el cumplimiento de la Profecía del Quetzal- 
cohuatl, en un modo tan acomodado al estilo de los Americanos: 
Que mucho pues, qne hicíesse la Xacara, tan feliz impression efi 
los corazones de los Tuzutlecas, como havia sido desgraciado el 
terror, que á la America toda, havia infundido el militar estruendo 
de la Artillería; cuyo estrago, solo aprehendido, havia obligado 
muchos siglos antes, á los Ciilhuas, y Tulhas, á poner de por me- 
dio, quanta tierra haí, desde Palenque, hasta la California! 

Num. 69. Compuesta la Xacara, la enseño el Padre Bartholome, 
al son de una música de cascabeles, sonajas, y otros instrumentos, 
no conocidos de aquellos Barbaros, á quatro amigos, Indios chris- 
tianos, de oficio Mercaderes, y que, con el motivo, de sus co- 
mercios, eran bien conocidos de los 7"«-3r///«//^m^, comofrequentes 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

147 

en Tuzulutlan: á los quales, bien enjallados, y agregando á sus 
mercaderías, porción de abalorios, y otros dijes, y buxerias, de 
aquellas que roban la afición de los Indios, les industrió en lo que 
havian de hacer, y les dirigió, por tierra de Kiche, á Zacapulay 
corte de un Regulo, que por poderoso, y bien emparentado, tenia 
á su devoción á los otros Caziques sus comarcanos. 

Num. 70. Llegados que fueron los Mercaderes á Zacapula, vi- 
sitaron al Regulo, como otras vezes solian hacerlo, y haviendole 
regalado, con sus dixes, y buxerias, pusieron su tienda á la entrada 
de la casa Real. Apoco rato comenzaron á acudir los comprado- 
res, y propagándose en un momento por toda la corte, la novedad 
de las mercaderías acudió á la tienda un numero infinito de nove- 
leros; sucediendo todo tan á la medida del deseo de los Missione- 
ros, que hechizados del embeleco de las buxerias, les cogió á los 
cohipradores la noche, quando no la esperaban, y obligados de su 
costumbre, entraron á la casa Real muchos Indios de los princi- 
pales, á cortejar á su Cazique. 

Num. 71. Levantada la tienda buscaron los Mercaderes un Te- 
planastle (i), y echando mano á sus sonajas, y cascabeles, dieron 
principio á su canción, con tal fortuna, que la estrañeza de los ins- 
trumentos, el buen sonido de aquella música, la melodía de sus 
vozesbien enjalladas, y mas que todo, el assunto de aquella troba, 
que haría en lo mas vivo del corazón á los oyentes; de suerte, y 
con tal dulzura, robó la atención de todos ellos, que á ruego de su 
Cazique, continuaron los mercadereslas siguientes noches, aumen- 
tándose en cada una, el numero de los curiosos, á medida que, de 
boca en boca, se esparcía la novedad por aquella Corte y sus con- 
fines. 

Num. 72. Fue tal el embeleso de aquella música, que pegados 
de la boca de los cantores, se passaban las noches, sin parpadear, 
los Tuzulutlecas, como que en efecto les hablaban al alma el assun- 
to de la canción, laqual concluida, quiso el Regulo que fes mismos 
cantores, se la explícassen, y ellos que estaban bien industriados, 
respondieron que no sabían hacerlo, pero <|ue lo harían siendo 
llamados ciertos Sacerdotes de los Christianos, que havian venido 
de hacia el Oriente; hombres barbados que vestían habito talar de 
color blanco; tenian los cabellos cortados en contorno, en forma 

(i) Teplanastle (corrumpido Tepanaguaste) es nombre de un cierto instrumento músico Ame- 
ricano. Los Chapanecos lo llaman Tinco, y los Goathemaltecos Tun. 



i 



bibliografía mexicana del siglo XVIIt. 

148 

de guirnalda: no comían carne, ni bebian chichci: despreciaban, y 
tenian en nada, el oro, la plata, y el cacao, las mantas, y todas las 
riquezas; no eran casados, ni querían mugeres: no se les conocia 
inclinación á vicio alguna: y que sobre todo, su profession y único 
empleo, era enseñar la Ley de un Dios, que está en el Cíelo, y 
predicar contra los ídolos. 

Num. J2>- Aquí fué donde vacilante el prudente Regulo, cuyo 
discurso, (de boca de Xicontecal, y Magiscatzin; Senadores am- 
bos de Tlascala) oiremos, abaxo en los num. 89. y 90., temía dar 
en Scilia, huyendo de Carybdis. Havía esperado, por una parte 
como todos los Americanos, la profecía del Queizalcohuatl, que 
según el computo de los Mexicanos, devía haverse cumplido el 
año Cenacatl; esto es, el de 15 17; y contaba ya el de 1537. Veía, 
por otra parte, (en el estrago que nuestro exercito havía hecho en 
TabascO; Tlascala, México, y aun en las provincias de Goathemala) 
un argumento, que probaba hasta la evidencia, ser los Españoles, 
aquellos Tyranos Carthagineses, que los Culkuas, y Tulhas, es 
peraban que con destrozo de sus familias, y perdida de sus hacien- 
das, les expatriasen y reduxessen á la obediencia de su Repúbli- 
ca (i). Sí resistía la predicación de aquellos sacerdotes, cuyas 
señas contestaban con las del Vaticinio; arriesgaba no menos, que 
con la de su alma, la salud eterna de sus vassallos. Sí les llama, 
y recibía, como á discípulos del Quetzalcohuatl, ó Cuckulcan, se 
exponia á que fuessen, rapaces lobos Carthagineses, (por tales te- 
nian los Indios á los Españoles) que disfrazados con la piel de 
oveja, le armaban la red, y tendían el lazo para cogerle entre sus 
garras. 

Num. 74. Assí fluctuante, vacillaba el animo del buen Cazique, 
sin resolverse á tomar partido; pero como todo lo guiaba y diri- 
gía la invisible mano del Señor. . . .le ocurrió pensamiento de des- 
cubrir la sinceridad, ó malicia de aquellos Sacerdotes, examinan- 
do su buena ó mala fé en la piedra de toque, de la avaricia, y sen- 
sualidad. 

Num. 75. Con este designio, despachó á Goathemala (que era 
donde á la sazón residían los Padres) á un hermano suyo, acom- 
pañado de los Mercaderes, para que en calidad de sus embaxado- 
res rogassen encarecidamente á aquellos Sacerdotes se dignas- 
sen de venir á su corte (baxo el seguro de su Real palabra, que 

( I Véase abaxo, el n. 53. de la presente nota. 



bibliografía mexicana del siglo xvín 

149 

se la empeñaba, de salvo conducto, y de que serian de todos sus 
pueblos, tratados y recibidos, como corespondia á su alto carácter 
y profession) á explicarle el sentido de aquella Xacara. 

Num. 76. Era Sagaz el hermano del Regulo, y antes de par- 
tir á Goathemala, le encargó su hermano, que observasse, con el 
mayor recato, y diligencia, si en efecto era la vida de aquellos 
orientales, tan exemplar, como la ponderaban sus amigos los Mer- 
caderes; ó, si eran, por el contrario, algunos hypocritas, que con 
capa de Santidad, abrigaban los mismos vicios de que estaban 
posseidos los Españoles, y principalmente los de la avaricia y sen- 
sualidad. 

Num. 77. Bien industriado, partió de Zacapula, el hermano 
del Regulo, acompañado de los Mercaderes, y llegados que fue- 
ron á Goathemala, dieron su embaxada á los Religiosos; quienes 
(haviendola escuchado, con aquel regocijo que puede creerse) dis- 
pusieron (informados del buen efecto de la canción) que fuese so- 
lo el Padre Cáncer, como embaxador de los demás, para que apro- 
vechándose de laocasion, explorassecercalaintencion del Cazique, 
y capacidad de los Tuzulutlecas; con encargo también de que 
observasse las dificultades, que podrían impedir el logro de la 
conversión de aquellas gentes, para precaverlas con oportunidad. 

Num. 78. Entre tanto que los Padres conferian, y acordaban 
la expressada resolución, con aquel consejo, y madurez, que exi- 
gía la importancia de su materia; el hermano del Regulo (á quien 
tenian bien assistido, y regalado) observaba y comparaba con el 
mayor recato y dissimulo la vida, costumbres y exercicios de los 
Religiosos, con el libertinaje de los Españoles, que tenia á la vis- 
ta; cuidado que hecho Argos, continuó por el camino, sin perdo- 
nar pisada al Padre Cáncer, en cuya compañia, havia salido de 
Goathemala, y á quien miraba (como generalmente todos los Pue- 
blos de su derrota) con tan profunda veneración, como era mortal 
el odio, saña y aborrecimiento, que havian concebido, contra to- 
dos los Españoles. 

Num. 79. Venerado, aplaudido, y festejado de los Indios de la 
carrera, se acercó el Padre Cáncer á Zacapula; y el Cazique (á 
quien de antemano, tenia á su hermano bien informado) acompa- 
ñado de sus Privados, y de un séquito innumerable, salió al ca- 
mino, á recibirle; y al llegar á el, se arrojó á sus pies, con tanta 
humildad, y tan profunda veneración, que cosida su cara con la 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

150 

tierra, no osara levantar los ojos, sí el Padre Cáncer, tomándole 
de los suyos, no le luivíera estrechado entre sus brazos. 

Num. 80. Conducido del dichoso Regulo, y victoreado déla 
muchedumbre, llegó el Padre Cáncer á la casa Real, donde le re- 
galaron, trataron y escucharon, comoá Discípulo del Cuchulchan; 
de manera que oída la Míssíon, de lo principio que trató, el Regu- 
lo con aplauso de toda su corte, fue de edificar un oratorio, capaz 
de celebrarse en el los Divinos oficios, en que el mismo Regulo, 
como sus vassallos, pusieron todo el esmero y dilgencia de que 
eran capaces. 

Num. 81. Concluido, y adornado que fue el oratorio, con aque- 
lla decencia que permitió el Pais, habiendo (conforme á Rubrica) 
colocado en su Altar, la Santa Cruz, celebró el Padre Cáncer la 
primera Missa, á que quizo asistir el dichoso Regulo; y aunque 
hincado con reverencia, á no corta distancia del celebrante; obser- 
va con devota curiosidad, el talle, limpieza, y forma de las vesti- 
duras Sacerdotales (i) lo incruento de la oblación, y demás partes, 
y ceremonias del Sacrificio; como que todo, y principalmente la 
Sagrada Imagen del Crucifixo, le confirmaba en el dictamen, de 
ser cumplida la Prophecia del Cuchulchan, (2) 

Num. 82. Casi, assi (bien que sin percibir la causa, de una con- 
versión tan portentosa) lo palpó de bulto el Padre Cáncer, quan- 
do explorada la intención, y capacidad de aquellas gentes, llegó 
á entender, que para ser Catholícos, solo restaba á los Tuzulutle- 
cas, que abjurando la idolatría, y errores ethuicos (á que estaban 
dispuestos) llegasse á la execusion el deseo de ser bautizados. 

Num. 83. Estas noticias, verbalmente comunicadas por el Pa- 
dre Cáncer (que á este efecto regresso á Goathemala) hicieron 
volar en su compañía á los Padres Casas, y Ángulo, quienes des- 
pués de christíanar á la felicissíma Corte Tuzulutleca, discurrien- 
do por los pueblos de su distrito, y Provincias de su comarca, en 
muí pocos meses lograron (con admiración délos incrédulos) rer 
ducír á la Ley de Dios, y, Provincia de la Vera Paz, á la Tierra 
de guerra, cuyas gentes resistiendo, con ferocidad, la pólvora, y 
bala, havian sido el azote de los Españoles. 

Num. 84. No poco (dice el Padre Remesal) contribuyó á una 

fi^ Remesal, Lib. 3. Cap. 25. n- 3. 

(2) Los Indios desde la predicación del Apóstol Santo Tliomas, conservaban la Imagen del 
Redentor Crucificado. 



bibliografía mexicana del siglo xvtn. 

conquista tan prodigiosa, el haver traducido (i), leido y dado á 
entender el Padre Cáncer en su lengua á los Tuzulutlecas, aquella 
Escritura, que queda apuntada en el N. 67, por laqual, á nombre 
de su Magestad, y en uso de su Real poder, havia otorgado, el 
Lie. Alonso de Maldonado, Gobernador de Goathemala, al Padre 
Casas, todas las condiciones que havia propuesto para emprender 
aquella^entrada á Tierra de guerra, entre los quale^, son expre- 
ssas, por el mismo orden que van escritas, las dos siguientes: Pri- 
mera: **Que verificada la pacificación, y reducción de las Provin- 
**cias de Tuzulutlan, en ningún tiempo serian dados sus Naturales, 
''en encomienda á los Españoles." Segunda: ''Que los primeros 
**cinco años contados desde su conquista, se prohibiria con graves 
**penas á los Españoles, el que entrassen, con pretexto alguno, á 
**dichas Provincias; cuyos Naturales, por el proprio tiempo, noco- 
*'nocerian otro gobierno, que el de sus caziques/' 

Num. 85. Notable advertencia! pero aun lo es no menos, por 
lo qué ambas conducen á adivinar el mental dicurso del prudente 
Rúgalo de Zacapula (apuntado en el N. 74.) la que nos hace el prin- 
cipal de los Apostóles de aquellas gentes (2), quando (derramán- 
dose en alabanzas, de los Tuzulutlecas, en los Capitulos 236 y 
quatro siguientes de su Historia Apologética y nattural) assegura, 
cómo testigo que lo fue ocular, que no solo guardaban (entre los 
errores de su gentilismo) con lumbre (assi lo entendió) de la na- 
turaleza, los diez mandamientos de la Ley de Dios^ sino que te- 
nian establecidas penas, para su observancia, y castigaban con el 
mayor rigor, á los transgressores. 

Nun. 86. No pueden, á mi juicio, desearse pruebas mas claVas, 
ni menos equivocas, lo prin>ero de la predicación del Apóstol 
Santo Thomas, en toda la America. Lo segundo, de la prophecia 
del Santo Apóstol. Lo tercero de que generalmente esperaban 
los Indios á los discipulos del que Quetzalcohuatl, y en ellos á 
unos reformadores de su Religión. Lo quarto, que fundados en 
la vulgaridad que ya expresse esperaban que los Carthaginesses 
les sojusgassen y destruyessen á su Región. Lo quinto, de que 
en cierto modo, gobernados de la prudenza, llegaron á dudar, si 
con efecto los Españoles eran sus deceados reformadores, ó eran 
los tyranos Carthagineses, que, con la novedad de la artillería, 

(1) Remesal, ubi Sapré. 

(2) £1 limo. Señor Dn. Fr. Marthin de las Casas, Obispo de Chiapas cliado del Padre Re* 
mesal, Lib. 3. Cap. 18. n. 3. í. 146. 



BÍÉUÓGkAFtA MEXICANA DEL SÍGLO XUíÍL 

152 

trataban de destrozarlos, y restituirlos á la obediencia de su Re- 
pública: y de aquí fue, (como atestigua Bernal Diaz del Castillo, 
que como conquistador se halló presente) que unos Pueblos to- 
mando las armas, y poniéndose en su defensa, hiciessen una re- 
sistencia tan temeraria, que tocó en los limites de desperada, y 
otros con mucho obsequio, resibieron, se sujetaron y oyeron la 
mission de los Españoles. Evidente Señal del contrario concepto, 
que unos y otros formaron de las señas equivocas de aquellos 
hombres, á quienes para ser bien recibidos, pudiera bastarles ser 
Orientales, como sintieron los que menos posseidos de la ambi- 
ción, y mas solicitos de su salud, tuvieron libertad para entender 
aquellos geroglyphicos, en que, (según que vimos en la nota 37 
desde el N. it.) hablando el Cielo á los Americanos, en el len- 
guage de sus figuras, les advertia ser los Españoles, aquellos 
Orientales Reformadores, que devian venir en el año Cenacatl, 
conforme al vaticinio de Quetzalcohuatl. 

Num. 87. Toda lo confirma, el grave cuidado, y descubre el 
prudente medio, que eligió el Regulo de Tuzulutlan, para vencer, 
con el acierto que vimos vencida la contienda de aquellos pensa- 
mientos, que oprimiendo su animo, le havian tenido tan vacilante, 
como irresoluto, cuya batalla ponderada de la eloquencia de Xi 
cotencatl, y Magiscatzin, Senadores ambos de la República de los 
Tlascaltecas, oiremos, en pluma de nuestros escritores; bien que 
referidos en aquel modo en que pudieron comprehenderles en 
ocacion, en que lo mas se hablaba con señas, que con palabras, 
era tenida por elocuencia, la rodeda traducción de dos Interpretes, 
de los quales el principal, aun siendo Español apenas podría darse 
á entender en castellano. Tales fueron Gerónimo de Aguilar, y 
D? Marina: el primero, clérigo Diácono, á quien los Españoles, 
hallaron cautivo en Yucatán tan bozal ya, en las cortesías, que 
(como dice Dn. Antonio Solís) no acertaba á desasirse de la cos- 
tumbre, ni á formar clausulas, sin que la lengua tropezasse con 
las palabras (i). La segunda, hija de un cazique de Guazacoako, 
cautiva ea guerra, que el de Tabasco regaló á Cortes, y á quien 
su residencia en dicha Provincia, (á mas de la lengua general de 
México, que le era nativa) la havia puesto en possession de la 
de Tabasco, que siendo común á todas las Provincias de Yucatán, 
era laque sabia Gerónimo de Aguilar. De manera, que hallando- 

(I) Solis, Lib. I. Cap. 16. }. 3. 



étbUOGkAhA iiíkXlCAÑA DEL SIGLO kUHL 

153 

se D? Marina capaz de ambas lenguas, decía á Aguilar en la 
Yucateca, lo que á ella los Indios en la Mexicana; y Aguilar á los 
Españoles en la castellana, lo que á el D? Marina en la Yucate- 
ca; cuyo rodeo era que forzoso que embrollasse la traducción, y 
siendo este el órgano, por donde se comunicaron á nuestros es- 
critores los razonamientos de Xicotencatl, y Magiscatzin; para qui- 
tar toda equivocación será preciso conferirles con otro de Mocte- 
zuma, digamos pues á Xicotencal, y Magiscatzin, y luego escu- 
charemos á Moctezuma. 

Num. 88. **Verdad es, dicia Xicotencatl, á su república (ambi- 
**gua en la resolución de si recibiría á los Españoles, como á dis- 
**cípulos del Quetzalcohuatly ó les resistiría como á Tyranos Car- 
"thagineses) verdad es dicia, que se esperaban entre nosotros (i), 
**á estos reformadores orientales, cuya venida, dura en el vatici- 
**nio y tarda en el desengaño. No es mi animo desvanecer esta 
"voz, que se há hecho venerable con el sustimiento de los siglos; 
**pero dexadme que os pregunte, ¿que seguridad tenemos, de que 
"sean nuestros prometidos estos estrangeros? ¿Es lo mismo cami- 
"nar por el rumbo del Oriente, que venir de las regiones celestia- 
"les, que consideramos donde nace el sol? ¿Las armas de fuego, 
"y las grandes embarcaciones, que llamáis palacios marítimos, 
"no pueden ser obra de la industria humana, que se admirian, 
"por que no se han visto? Y quiza, serán ilusiones de algún en- 
'cantamiento, semejantes á los engaños de la vista, que llama- 
"mos ciencia en nuestros Agoreros. ¿Lo que obraron en Tabas- 
"co, fue mas que romper un exercito superior? ¿Esto se pondera 
"en Tlascala, como sobrenatural, donde se obran cada dia, con 
"la fuerza ordinaria, mayores hazañas? ¿Y essa benignidad que 
"han usado con los Zempoales, no puede ser artificio, para ganar 
"á menos costa los Pueblos? Yo, por lo menos, la tendría por dul- 
"zura sospechosa, de las que regalan el paladar, para introducir 
"el veneno porque no conforman con lo demás, que sabemos de 
"su codicia, soberbia y ambición. Estos hombres (si ya no son 
"algunos monstruos, que arrojó la mar en nuestras costas) roban 
"nuestros Pueblos; viven al arbitrio de su antojo, sedientos del 
"oro, y de la plata, y dados á las delicias de la tierra, desprecian 
"nuestras leyes: intentan novedades, peligrosas en la justicia, y 
"en la religión: destruyen los templos, despedazan las Aras, blas- 

(I) Solis, Ltb. 2. Cap. 16. $. 6. 

20 



BlBUOGkAPlA MEXICANA DEL SÍGLO XVttI. 

154 

'•phemiaii de los Dioses, ¿y se les da estimación de celestiales? 
**¿Y se duda la razón de nuestra resistencia? ¿Y se escucha sin 
**escandaloel nombre de la paz? Si los Zempoales y Totonaques, 
*'les admitieron en su amistad, fue sin consulta de nuestra Repu- 
"blica, y vienen amparados en una falta de atención, que merece 
"castigo en sus valedores. Y estas impressiones del ayre, y se- 
'*ñales espantosas, tan encarecidas por Magiscatzin; antes nos 
"persuaden, á que los tratemos como enemigos, porque siempre 
"denotan calamidades y miserias. No nos avisa el cielo con sus 
"prodigios, de lo que esperamos, sino de lo que debemos temer: 
"que nunca se acompañan de errores sus felicidades; ni enciende 
"sus cometas, para que se adormezca nuestro cuidado, y se de^e 
"estar nuestra negligencia. Mi sentir es, que se junten nuestras 
"fuerzas, y se acabe de una vez, con ellos, pues vienen á nuestro 
"poder señalados, como á ty ranos de la Patria, y de los Dioses, 
"y librando en su castigo la reputación de nuestras armas, cono- 
"cer al mundo, que no es lo mismo ser inmortales en Tabasco, 
"que invencibles en Tlascala." 

Num. 89. Assi oró el arrogante Xicotencal, y con la eloquen- 
cia de su oración, consiguió de su República, que resistiesse, co- 
mo efectivamente, juntando sus fuerzas, resistió á los Españoles, 
como á tyranos Carthagineses, contra el voto de Magiscatzin, Se- 
nador el mas anciano, y de mayor autoridad de la misma repú- 
blica, que antes que el, havia orado en esta substancia: "Bien 
"sabéis, nobles y valerosos Tlascaltecas, (havia dicho Magiscat- 
"zin) que fue revelado á nuestros Sacerdotes en los primeros si- 
"glos de nuestra antigüedad, y se tiene oy entre nosotros, como 
"punto de Religión, que ha de venir á este Mundo, que habita- 
"nios, una gente invencible, de las Regiones Orientales, con tan- 
"to dominio sobre los elementos, que fundara ciudades movibles 
"sobre las aguas, sirviéndose del fuego y del ayre, para sujetarla 
"tierra; y aunque entre la gente de juicio, no se crea que han de 
"ser dioses vivos, (como lo entiende la rudeza del vulgo) nos di- 
"ce la misma tradición, que serán unos hombres celestiales, tan 
"valerosos, que valdria uno por mil; y tau benignos, que trataran 
"solo de que vivamos según razón, y justicia. No puedo negaros, 
"que me há puesto en gran cuidado, lo que conforman estas se- 
"ñas, con las de estos estrangeros, que tenéis en vuestra vecindad* 
"Ellos vienen por el rumbo de Oriente; sus armas son de fuego, 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

155 

**casas marítimas sus embarcaciones: de su valencia, ya oi ha di- 
**cho la fama, lo que obraron en Tabasco: su benignidad, ya lo 
'*veis en el agradecimiento de vuestros mismos confederados; y si 
^'volvemos los ojos á estos cometas, y señales del cielo, que repe- 
**tidamente nos asombran, parece que nos hablan al cuidado, y 
* 'vienen como avisos, ó mensageros de esta gran novedad. ¿Pues 
**quien habrá tan atrevido, y temerario, que si es esta la gente de 
^'nuestras Prophecias, quiera probar sus fuerzas con el cielo, y 
•*tratar como á enemigos á los que traben por armas, sus mismos 
^'Decretos? Yo por lo menos temería la indignación de los Dio- 
"ses, que castigan rigurosamente á sus rebeldes, y con sus.mis- 
*'mos rayos, parece que nos están enseñando á obedecer, pues 
**habla con todos la amenaza del trueno, y solo se vé el estrago, 
**donde se conoció la resistencia. Pero yo quiero, que se desesti- 
*'men como casuales estas evidencias, y que los Estrangeros sean 
**hombres como nosotros; ¿que daño nos han hecho para que t ra- 
ptemos de la venganza? ¿Sobre que injuria se há de fundar esta 
'Violencia? ¿Tlascala, que mantiene su libertad, con sus victorias, 
*'y sus victorias con la razón de sus armas, moverá una guerra vo- 
"luntaría, que desacredite su govierno, y su valor? Esta gente, 
**que viene de paz, su pretensión es pasar por nuestra República; 
**no lo intenta sin nuestra permisión? ¿Pues, donde esta su delito? 
**¿Donde nirestra provocación? Llegan á nuestros umbrales fia- 
**dos en la sombra de nuestros amigos; ¿y perderemos los amigos, 
*'por atropellar á los que desean nuestra amistad? ¿Que dirán de 
*'esta acción los demás confederados? ¿Y que dirá la fama de no- 
*'sotros, si quinientos hombres nos obligan á tomar las armas? 
**¿Ganarase tanto en vencerlos, como se perderá en haverlos te- 
"mido? Mi sentir es que los admitamos con benignidad, y se les 
''conceda el passo que pretenden: si son hombres, porque esta de 
"su parte la razón; y si son algo mas, porque les basta para razón, 
"la voluntad de los Dioses." 

Num. 90. Tal havia sido la oración de Magiscatzin, y tales las ra- 
zones, y fundamentos, con que, sin suceso se havia empeñado en 
persuadirá su República, que siendo los Españoles, según sus se- 
ñas, los prometidos en sus profecías, seria temeridad, y atrevimien- 
to medir sus armas con las del Cielo: y siendo las mismas las en que 
fundó Magiscatzin su resistencia, no me parece, que puede estar ni 
mas descubierta, ni mejor ponderada de la eloquencía de ambos 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

156 

senadores, la batalla que y en que pugnando la prophecia, con la 
vulgaridad, tuvo oprimido y aunque por poco tiempo vacilante é 
¡resoluto el animo del prudente Regulo de las provincias de Tuzu- 
lutlan, y en que es sin duda, que habria prevalecido la vulgaridad, 
si externando aquel cazique sus pensamientos, se huviesse como 
en Tlascala, discutido en Tuzulutlan el utrum de la question. 

Num. (91. 92) 93. Assi parece; pero á la verdad, que exami- 
nadas y bien entendidas las palabras de ambos oradores, es sin 
duda que hacen supuesto, y dan por sentada la vulgaridad, no co- 
mo quiera, sino como honores de prophecia. Escuchemos segunda 
vez yentenderemosla Arengasde Xicotencal y Magiscatzin: **Bien 
'^sabéis, Nobles y valerosos Tlascatecas (havia dicho, Magiscat- 
**zin á su República) que fue revelado á nuestros Sacerdotes en 
**los primeros siglos de nuestra antigüedad, y se tiene oy entre no- 
*'sotros como punto de Religión, que há de venir á este mundo 
**quehabitamosunagente¡nvencibledelas Regiones Orientales. . ." 
*'Mi sentir es (replicó Xicontencal), que se junten nuestras fuer- 
*'zas, y se acabe de una vez con ellos; pues vienen á nuestro po- 
**der señalados con el índice de las estrellas, para que les mi re- 
imos, como á tyranos de la Patria, y de los Dioses." Puede estar 
mas claro? Escuchemos, noobstante, especificados de boca de Moc- 
tezuma, la prophecia de la vulgaridad, bien que para yo dar á en- 
tender á este Monarcha, mezes absolutamente indispensables, sa- 
car á luz el equivocado confuso modo, en que embrollada de los 
Interpretes, comprehendieron la narrativa de este Monarcha, D. 
Antonio Solis, y Hernán Cortes; confundiendo aquel la prophecia 
y la vulgaridad, y equivocando este la vulgaridad con el vaticinio, 
desgracia, á la verdad, ocacionada de aquel tan necessario, como 
inevitable rodeo de dos interpretes, y mas que todo, de la bozali- 
dad á que conduxo su cautiverio en Yucatán al Diácono Geronymo 
Aguilar; siendo ciertissimo, que el interpretar con ponctualidad, 
y traducir con propiedad, son negocios de los mas arduos; y que 
de consiguiente, el embrollarla traducción, y ocacionar tales equí- 
vocos, y confusiones, era muí propio de aquel rodeo, aun quando 
respectivamente los dos interpretes merecíessen el nombre de Len- 
guarazes. 

Num. 94. **Antes que me deis la ambaxada, ilustre Capitán, y 
**valerosos Estranjeros, del Principe grande, que os envía (decía 
"Moctezuma á los Españoles, según que entendió D. Antonio So- 



bibliografía mexicana del siglo XVIII, 

157 

**lis) debéis vosotros, y debo yo, desestimar, y poner en olvido, lo 
•*que ha divulgado la fama de nuestras Personas, y costumbres, in- 
*'troduciendoen nuestros oidos aquellos vanos runioresquevan de- 
bíante de la verdad, y suelen obscurecerla, declinando en lisonja, ó 
'^vituperio. . .Algunos han dicho, que sois Deidades, que os obede- 
•*cen las fieras, que manejáis los rayos, y mandáis en los elementos y 
*'otros que sois facinerosos, iracundos, y soberbios; que os dexais 
"dominar de los vicios, y que venis con una sed insaciable del oro 
*'que produce nuestra tierra. ... Y en lo demás que han dicho de 
''vuestro proceder, hallo también según la observancia que han 
**hecho de vuestras costumbres mis embaxadores, y confidentes, 
**que sois benignos, y religiosos que os enojáis con razón, que su- 
**fris con alegría los trabajos, y que no falta entre vuestras virtu- 
**des la liberalidad, que se acompaña pocas vezes con la codicia. . . . 
**Coh cuyo presupuesto, quiero que sepáis antes de hablarme, que 
**no se ignora entre nosotros, ni necessitamos de vuestra persua- 
**sion, para creer, que el Principe Grande á quien obedecéis, es des- 
'*cendiente de nuestro antiguo Quetzalcohuatl señor de las siete 
* 'Cuevas de los Navatlacas, y Rey legitimo de aquellas siete Nacio- 
*'nes, que dieron principio al Imperio Mexicano, por unaprophecia 
**suya, que veneramos como verdad infalible, y por la tradición de 
"los siglos, que se conserva en nuestros Anuales, sabemos que sa- 
*'l¡ó de estas Regiones, á conquistar nuevas tierras, hacia la parte 
"del Oriente, y dexo prometido, que andando el tiempo vendrían 
**sus descendientes, á moderar nuestras leyes, ó poner en razón 
**nuestro gobierno y porque las señas que trabéis conforman con 
**este vaticinio, y el Principe del Oriente que os envia, manifiesta 
**en vuestras mismas hazañas, la grandeza de tan ilustre Proge- 
' 'nitor, tenemos ya determinado, que se haga en obsequio suyo, 
"todo lo que alcanzaren nuestras fuerzas. De que me ha pareci- 
"do advertiros, para que habléis sin embarazo en sus propoci- 
"siones y atribuyáis á tan alto principio, estos excesos de* mi hu- 
"mildad." 

Nun. 95. Assi confundió embroyada de los dos interpretes, la 
vulgaridad y la prophecia, el mas eloquente de los historiadores 
(1) que escucharon de lejos el razonamiento de aquel Monarcha. 
Oigamos ahora confundida la prophecia con la vulgaridad, en plu- 
ma de quien escuchándola de boca de los interpretes, informa en 

(1) Solis, Lib. 3. Cap. II. J. 2. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII , 

158 

una de las Cartas (1) á la immortal memoria de la Cesárea Ca- 
tólica Magestad del Sr. Emperador Carlos V, aquella narración 
de Moctezuma. 

Num. 96. Muchos dias há (dixo aquel Monarcha, **hablando 
*'con Cortes, según el desembrollo, quede la traducción hizo este 
'*gran héroe) que por nuestras escrituras, tenemos de nuestros 
**antepassados, noticia, que yo ni todos los que en esta tierra ha- 
**bitamos, no somos naturales de ella, sino estrangeros, y venidos 
**á ella, de partes mui estrañas: é tenemos assimismo, queá estas 
** partes traxo nuestra generación un Señor, cuyos vasallos todos 
**eran, el qual se volvió á su naturaleza y después tornóá venir, 
"donde en mucho tiempo, y tanto, que ya estaban casados los que 
**hav¡an quedado, con las mugeres naturales de la tierra, y tenían 
** mucha generación, y fechos Pueblos, donde vivian: é queriendo- 
**les llevar consigo, no quisieron ir, ni menos recibirle por Señor: 
"y assi se volvió. E siempre hemos tenido, que de los que de el 
**descendiessen, havian de venir á sojuzgar esta tierra, y á nos- 
potros como á sus vasallos. E según de la parte que vos decís que 
*'venis, que es á do sale el sol. y las cosas que decís de este Gran 
** Señor que acá os envió, creemos, y tenemos por cierto el ser 
** nuestro Señor natural." 

Num. 97. Confiéranse ahora las arengas de Xicotancal, y Ma- 
giscatzin, con la narrativa de Moctezuma, en ambos sentidos des- 
embrollada: revoquese á examen, comparándola con la de Tlas- 
cala, la resistencia de las Provincias de Tuzulutlan á los Españoles: 
examínense el medio de que valiéndose los Religiosos, trocaron 
en corderos á aquellos Leones: los fundamentos, con que consul- 
tó Xicotencal la resistencia: los con que apoyó Magiscatzin su sen- 
timiento: la impression que hizo la xacara, y el motivo con que 
lahizo, en losferoces ánimos de Tuzulutlecas: y finalmente la vaci- 
lación, resolución y conversión de su prudente Regulo, y á esta luz 
releydós los nums. 83, 84 y 85, de la presente nota, se hallaron no 
solo probados, sino colocados en la categoría de las verdades, los 
cinco puntos recopilados en el n. 87. 

Num. 98. De donde sino, el que Tlascala, y las Provincias sus 
confederadas, mejor persuadidas de la irreligiosa arrogancia de 
Xicotencal, que lo havian sido de la eloquente religiosidad de Ma- 

• 

(1) Esta carta es una de las que integran la Historia de la Nueva España escrita por su es- 
clarecido conquistador Hernán Cortes, impres^a eo México, en 1770. 



BlBUOGRAPlA MEXICANA DEL SIGLO XVttí. 

159 

giscatzini uniessen sus fuerzas, para destruirá los Españoles? ¿De 
donde que los de Zempoala (i) quiabistan (2) la Serranía y otras 
Provincias, **mirassen (palabras son de Dn. Antonio Solis) como 
**á enviados del cielo, á los que por decreto, y ordinacion suya, 
"venian á ser instrumentos de su salud?" (3) ¿De donde que á 
Moctezuma, á pesar de su política, y bellas luzes, le cogiesse la 
muerte tan impenitente, como havia estado irresoluto? ¿De don- 
de el acierto del Prudente Regulo, de Zacapula, y felicidad de las 
provincias de Tuzulutlán? y de donde en fin, aquella tan feliz co- 
mo admirable disposición, que halló en los Pueblos que mejor pen- 
saron la poca semilla de Religión, que no precisamente con el fin 
de informarles de la verdad, sino con el de dexarles sospecho- 
sos de sus errores, iban derramando los Españoles? . . . No son por 
ventura estas unas pruebas reales de lo que vasallaron los ánimos 
de los Americanos con el vaticinio, y la vulgaridad? ¿De que el 
Quatzalcohuatl havia predicado en toda la America el nombre de 
Jesús; de que havia prometido á los Reformadores? ¿y no lo son 
también del desgraciado modo en que leyeron unos, y del acier- 
to con que interpretaron otros, aquellos geroglyficos (4) en que 
hablandoles en su lengua muda, les havia repetidas vezes anun- 
ciado el cielo el cumplimiento de la Próphecia? ¿Pueden estar en 
fin demostradocon mayor evidencíalos corolarios del n. 87. Deesta 
misma nota. 

Num. 99. No dexó aun sin estas luzes, de, en cierto modo, com- 
prehenderlo assi, según da á entender el Padre Noreña, respon- 
diendo acierta consulta, que sobre las confessiones de los natura- 
les de la Nueva España, le hicieron los Padres Dominicos de la 
Provincia de México. Dice que: **con la novedad, confusión, y 
*' estruendo, de la artillería, robos, etc., no tuvieron tiempo los 
** Americanos de ver sus prophecias, para recibir la salud de su 
**alma, áque se llega, (nótense estas palabras, proferidas por quien 
*'no hizo alto en la vulgaridad) que como en aquellos tiempos, no 
**huvo ministros que supiessen las lenguas para predicarles loá 
'*Mysterio3, que les estaban anunciados, no conocieron serlos Es- 
**pañoles, sus prometidos Reformadores/' (5) y si assi se explica 

\i) Solis, Lib. 2. Cap. í. $. y. 

(2) Id. id. Cap. 9. $.2. 

(3) Id. id. Cap. 10. $. t. 

4) Véase la nota 37. n. 17. y siguientes. 
(5) Fr; Alonso Noreña, citado de nuestro Tl-aductor el Padre Ximener, Lib* í. Cap. 37. f*66i 



ÉlÉÜOGkAPiA MEXICANA DEL SIGLO XVttí. 

el Padre Noreña, no havíendo comprehendido los sentidos de la 
Escritura Americana, ¿como se explicaria, si descubierto el autor 
del vaticinio, y la Doctrina que predicó, huviesse visto y com- 
prehendido el Pentateuco, y Theologia de los Culebras? Como 
si huviesse leydo, y conferido los Anuales, y tradiciones de am- 
bas Americas? 

Num. ICO. En efecto de esta desgracia de la Septentrional, no 
estuvo exenta la America Meridional, pues ya se ve, que sien- 
do de ambas uno el origen, una la Biblia, uno el Apóstol, una la 
prophecia, una la tradición, y también una la vulgaridad; era con- 
siguiente, que fuesse uno, y en todo idéntico, el modo de discu- 
rrir, y de encontrarse respectivamente en sus dictámenes, los 
naturales de ambas regiones, con respecto á los presagios del 
cumplimiento de la prophecia, y vacilación ocaciona del militar 
estruendo de la conquista. Vamos por partes. 

Num. loi. Si examinassemos el origen de los Peruanos, quiza, 
hallariamos ser procedentes por ambas líneas, de aquellos prófu- 
gos Culhuas, y Tulhas de que hablé en el n. 53., que dispensados 
en su carrera, passando el Isthmo de Panamá, se desparramaron, 
por la tierra firme, de que entre otras pruebas, no es la menor, 
el haber fundado en su continente los primeros que le pisaron 
(quiza en memoria de su antigua patria) la provincia de Túmbala; 
(i) nombre que aun oy conserva uno de los pueblos de la Provin- 
cia de Tzendales, obispado de Chiapa, situado á veinte y cuatro 
leguas de la antigua Palenque ó primera corte de Culhuacan, y 
algunas menos de la de Tulhá. 

Num. 102. Que fuesse una la historia Sagrada de las dos Ame- 
ricas, no lo dudaremos, si habiendo leydo la de los Culebras, es- 
cuchamos en pluma del Señor obispo de Panamá un Epitome de 
la Peruana: (2) "Creían todos los Indios (dice el limo. Señor Pie- 
''draahita) que havia autor de la naturaleza . . . Afirmaban la in- 
•'mortalidad del alma. . . . Esperaban el Juicio Universal: creían 
**la resurrección de los muertos: tenian alguna noticia del Dilu- 
'Vio, y de la creación del Mundo." No esta lo mismo lo que he- 
mos visto en pluma de los Culebras? 

Num. 103. Ni es menos cierto ser uno mismo el Santo Apos- 

(i) Las casas, Destrucción de las Indias. De los grandes Reynos y grandes Provincias del 
t^erú, $. 3. Mihi. pag. 41. 

(2) Véase la Historia general de las conquistas del Nuevo Reyno de Granada» escrita, por el 
limo. Señor Dn« Lucas Fernandez de Piedraahita, Cap. 3. 



ÉIBLIOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIÍ, 

i6i 

tol, que haviendo predicado el Evangelio en las dos Americas de- 
xó prometido á todas las Naciones de sus Islas, y tierras firmes, 
ja venida de los Estrangeros Reformadores, según que se dedu- 
ce de la noticia del Señor Piedraahita (que aun no he. concluido) 
y se comprueba, con las que copiadas de graves autores, nos dan 
los Señores Solorzano, y Montenegro. 'Sabian los Peruanos, por 
'^tradición de unos á otros, (prosigue el Sr. Obispo de Panamá) 
**qne en los passados siglos aportó á aquellas regiones, un estran- 
**gero, á quienes unos llamaron Nemqueteba, otros Bochica, y 
"otros Sube, Este tal tenia la barba larga, crecida hasta lacintu- 
*'ra, los cabellos recogidos con una cinta; andaba con los pies des- 
*'nudos; trahia una almalafa puesta, cuyas puntas juntaba con un 
**nudo sobre los hombros (i): predicábales muchas cosas buenas: 
'*les hizo juuchos beneficios, y obró entre ellos muchos milagros." 
Num. 104. — *'Es de común tradición, acá en las Indias (son á 
*1a letra las palabras del limo. Sr Montenegro, Obispo de Qui- 
**to) que el Apóstol Santo Thomas, (2) predicó en ellas el Evan- 
*'gelio. . . . Entre predicando por el Perú, y en el assiento de la 
* 'chaca, cinco á seis jornadas del Cuzco, camino del Callao, le qui- 
**sieron apedrear los Indios, donde hasta hoy se ven ciertas pie- 
/*dras abrasadas con fuego del cielo. De alli passó el Apóstol á 
**bus,car mejor tierra, donde la semilla del Santo Evangelio arra- 
''yásse. y diesse el fruto deseado. Elegó á Carabuco, pueblo de 
**laXaguna Titicaca, que cae en medio de la Provincia del Ca- 
*'l]ao, y Chicuito, de ochenta leguas de boxeo, de largo treinta y 
**c¡nco; de ancho quince; aqui levantó una Cruz, con cuya vista 
*^emmudec¡eron los Demonios, y no pudiendo llevar esto aque- 
.**llos infieles, le azotaron cruelissimamente atado á un árbol. Qui- 
**tarQn la Cruz, y no pudiéndola quemar (aunque lo intentaron) 
**lá interráron cerca de la laguna, donde con bañar aquel sitio el 
"agua, la hallaron los nuestros, al cabo de mil quiuientos años, 
**con la intereza que óy se vé. . . . Hai también noticias de qué 
'**estuvo eñ Arequipa, porque quando rebentó aquel su-famoso 
* Volcan, entre una grande avenida de ceniza, que corria de un 
**cerro mui alto, vino una túnica, que no se podría averiguar, si 
-*^era de lana ó de algodón, larga y al parecer inconsútil, cuyo co* 
**lor se asemejaba al tornasol: venian también con la túnica, dos 

(1) \j8>.almaiafii assi anudada sobre los hombros, es la^ír7/<n, de que usan en sus ñestás los In- 
dios de la Provincia de Zoques^ y algunos otros Pueblos del Obispado de Chiapa, y llaman tilma: 

(2) Itinerario para Parachos de Indios. Lib» 2. Trat. 8. $. 7 n. 3 f. 279. 



Bibliografía mexicana del siglo xviit. 

162 

^'zapatos de pie grande, como sandalias de tres suelas, estampa- 
**do al pie, con el sudor, en la suela interior, con tan levantado 
**olor, y fragrancia, que excedia á otro qualquiera buen olor. . . . 
**Y también hai noticias, de que en el Perú predicó, y enseñó el 
**mysterio de la Trinidad, que después celebraban los Ingas su- 
^'persticiosamente el dia de fiesta con tres Estatuas del Sol, que 
''llamaban en su lengua Apuinti, Chuzi-Inti, Imic—Vauqui, que 
''quiere decir, el Padre y Señor Sol, el Hijo del Sol, el Hermano 
^^del Sol: y en un famoso ídolo, que llamaron Tazigatanga, ado- 
"raban en esto, uno tres, y en tres uno. (i). 

Num. 105. — No solo contesta el Señor Solorzano con los Sé- 
ñores Piedraahita, y Montenegro, sino que adelanta, si hemos de 
entender la noticia que dexó escrita, que los Peruanos esperaban 
en cierto tiempo determinado el cumplimiento del Vaticinio, y que 
este fue puntualmente el, en que aportaron á sus costas los Es- 
pañoles. Dice pues el Señor Solorzano, citando á Torquemada 
(2), que el Ortguara que fue un varón adornado de muchas vir- 
tudes, vaticinó á los naturales del Rio de la Plata; Conviene á sa- 
ber, á los de las Charcas, Santa Fe, Buenos-Ayres, Monte-Vi- 
deo, Corrientes, y Santa Lucia, que en aquel mismo instante en 
que la prophecia (cito, dice Solorzano) era el en que aportaban á 
las costas de sus confines, ciertos hombres estraños, que venian 
de partes mui remotas, á anunciarles y predicarles la verdadera 
Fe, y que no solo lo dixo de palabras, sino que lo expresso en 
ciertos versos. 

Num. 106. — Es verdad que al parecer no se compone bien el 
cito del Origuara, con la antigüedad del Vaticinio; pero enten- 
demos la equivocación, con que interpretaron los lenguarazes, 
los razonamientos de Moctezuma, Xicotencal y Magiscatzin: con- 
ferimos la del Origuara, con la predicción del Quetralcohuatl, y 
si comparamos el cito de los del Paraguay, con el Cen—Acatlát 
los Mexicanos, hallaremos sin equivoco alguno, que en las señas 
que substituyeron en lugar de palabras, no quisieron los del Rio 
de la Plata decir otra cosa, sino que aquel en que aportaron á sus 
costas los Españoles era el tiempo prefinido por sus escrituras, y 
en que conforme al vaticinio de su antiguo Origuara, havian es- 
perado á sus Reformadores. 

(I) Véase la consonancia de este ídolo, y su caito, con el cap. 6 de esta Historia^ cuya lelrt 
expliqué, en las Notas 33 y 34. 

[21 Solorzano, De Indiarum jure. Lih. 2. cap. 2. n« 6a. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

163 

Num. 107.- — De que finalmente fuesse común la vulgaridad á 
las dos Americas, no podemos desear prueba mas cierta, que aquel 
respectivo contrario modo de discurrir de los Pueblos de ambas 
Regiones, fundados unos en los presagios y apoyados otros del 
militar estruendo de la artilleria, y licencias que se tomaron los 
Españoles. ¿De donde sino el que el de Pugna, y por la mayor 
parte, los Reguíos de la Meridional, recibiessen d los Españoles 
(palabras son del Sr. Obispo de Chiapa) como les recibieron^ si 
Juessen angeles baxados del cielo (i) sino de haver sentido de los 
anuncios que precedieron á su llegada, como sintió Magiscatzin? 
y de donde el juntar sus fuerzas el emperador Alta-Hualpa, pa- 
ra recibirles, como á ty ranos, sino de haver interpretado el es- 
truendo de la artilleria, y estragos de la conquista, en el proprio 
sentido en que les interpretó Xicotencal? * 'Donde están essos Es- 
**pañoles, decia (en pluma del citado Señor Obispo) el arrogan - 
-te Atahualpa, salgan acá, que no me mudare de aqui, hasta que 
**mi satisfaga de misvassallosque me han muerto, y pueblos que me 
**han destruido, y riquezas que me han robado? (2)" No son por 
ventura estas pruebas reales de ser uno el origen, una la Biblia, una 
la Historia, uno el Apóstol, una la profecia, una la vulgaridad, y 
finalmente unos mismos los fundamentos con que respectivamen- 
te, de los Pueblos de una y otra Americas, recibieron unos á los 
Españoles, como á sus vaticinados reformadores, y otros les re- 
sistieron como á tyranos? y no lo son también de que sin mayor 
diperdio de la Real Hacienda habrían cogido el fruto de sus su- 
dores, los que se han empleado en nuevas conquistas, si impues 
tos en el lenguage de las Historias sagrada y profana. Americanas, 
huviessen, según aquella ruta, que inspirados del Todo Poderoso, 
dexaron trillada, los Padres Casas, Labrada, Cáncer y Ángulo? 

Num. 108. Bien es verdad (y aun es advertencia que importa 
no poco, tanto á la seguridad de la vida de los Missioneros, quan- 
to á la propagación de la Fé Catholica, entre estos Barbaros) que 
aunque fue común la propheciadel Quetzalcohuatl, álasdos Ame- 
ricas, no es uno el tiempo, aunque á sus provincias les esta prome- 
tido su cumplimiento, y de aqui ha sido la resistencia de algunos 
Reynos, no obstante estar ciertos, y por las señas assegurados, 

(i) Véase la Prefación de la Destrucción de los Indios, escrita por el Sr. Obispo de Chiapa. 
Til. de los Grandes Reynos, etc., del Perú. $. 2. 

(2) Véase la Relación del Obispo de Chiapa, ubi supra, ^. 4. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

164 

de ser principalmente los Religiosos, sus prometidos Reforma- 
dores. 

Num. 109. Mas havia de un siglo, que estando de passo para 
la de Honduras (i) por las provincias de la Gran Laguna délos 
Itzaex, tuvieron por tales el Rey Canek, y sus vassallos, á Cortes, 
y á los Españoles, que en aquella jornada le acompañaron, y con 
todo que les tuvieron por discípulos del Cuchulchan (2) todavía 
martirizaron á los Padres Fr. Domingo de Vico, y Fr. Andrés Ló- 
pez del Orden de Predicadores, que entraron posterioramente á 
predicarles, sin otro delito que haber intentado su conversión, an- 
tes del tiempo que prefinía el vaticinio. (3) ^ 

Num. lio. Entran á las mismas provincias, con el proprio de 
signio(álos63 años desucedidalamuertedelP. Vico y su compañe- 
ro) los Padres Fuensalida, y Órbita del Orden de San Francis- 
co, (4) y les reciben aquellos barbaros con demostraciones de re- 
gocijo: *'Predicanles los Religiosos la Ley de Dios, etc. (5) .... 
**y habiendo escuchado los Indios con una atención bastante agra- 
^'dable á los Missioneros, les responden con desabrimiento: que 
**ellos tienen sus prophecias, por donde saben que han deserchris- 
**tianos, en cierto tiempo, y que hasta que este llegue, vuelvan 
**los Padres, porque por entonces no quieren serlo." (6) 

Num. III. No obstante esta repulsa tan desabrida, los recon- 
viene el Padre Fuensalida, con aquella palabra que sus Mayores 
havian dado á Cortes de ser Christianos, y con la obediencia que 
su antiguo Canek (7) havia ofrecido al Gran Rey de los Españo- 
les: y por todos responde el Gran Canek (según la equivocada 
traducción de los interpretes) **que tanto el como sus vassallos 
•^estaban firmes en uno y otro; pero que aun no era llegado el 
** tiempo, en que, conforme á la computación de sus Analiees 
** deberían dexar la adoración de sus falsos Dioses, y abrazar la 
**Fé Catholica, pues cabalmente contaban entonces aquella edad, 
*'que en su idioma se dice el Oxahau: en cuyo supuesto, y en el 
**de que cumplido el tiempo del vaticinio, el mismo le llamarían 
*'para que predicasse en aquel su Rey no el Evangelio, se supli- 

(i) Villagutierre. Lib. i. Cap. 8. 

(2) Assi llamaron los Itzaex, y Locandones al Quetzalcohuatl de los Mexicanos. 

(3) Cerca de los fines delañode 1855. Villagutierre. Lib. i. Cap. 10. 

(4) Año de 1618. Id. Lib. 2. Cap. i. $. 10. 

(5) Id. id. Cap. 3 $$. 19 y 20. 

(6) Id. id %, 21. 

( 7) Canek era nombre coman de sus Emperadores. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

165 

*'caba se retirasse, con su compañero, sin hablar mas en el asunto." 
• Num. 112. Mucho repara el Lie. Villagutierre, en la significa- 
ción del Oxahau, suponiendo, mal informado, se interpreta ter- 
cera Edad, y tanto que llegó á creer, ó bien contaban aquellos 
barbaros, sus Edades retrocediendo; ó bien las contaban hasta 
cierto numero determinado; y este cumplido, las olvidaban, y da- 
ban principio á nueva cuenta: * 'Porque quando alli se retiraix^n 
**de Yucatán, iba á trescientos años, (son palabras del mal informa- 
ndo Villagutierre) decian que era la octava edad, y que no selle^ 
**gaba tan presto, la que les estaba señalada: y ahora decian, que 
**era la tercera Edad, y que aun no se habia llegado el tiempo/' (i) 

Num. 113. Tales han sido, como vimos, en otra parte, y tai» 
perjudiciales, como ya veremos, los graves daños quehá.ocácio- 
nado, la falta de inteligencia délas phrases americanas. Sucedió,, 
en efecto, interpretando á los Itzaex, los Lenguarazes.de Yuca- 
tan, lo mismo casi, que casi un siglo antes habia sucedido á los 
de México, en la interpretación de las Arengas de Xicotencal y 
Magiscatzin, y razonamiento de Moctezuma. Descubramos sino 
el sophisma del argumento de Villagutierre, y entenderemos el 
fundamento con que el Canek, no obstante tenerles pordiscipu- 
los del Cuchulchan^ repele á los Padres de San Franciscot, y Jes 
anuncia (como con efecto se verificó) que de allí á Oxahau, el 
Ahau mismo les llamara, y abrazando entonces la Fe Cathólica, 
pondrá á los pies del Rey de España, la Imperial Corona de sus 
Dominios. . ■ ' ; 

Num. 1 14. Contando los Indios de la nación Itzaex, aquella fun 
ga de los Culhuas y Julhas, de que (como apunté en el n. 53) 
fue consequencia la destrucción de las antiguas cortes de Culhua 
can, Julhd, Chiquimulhd y Yucatán (llamada esta uhimsLAÍaay' 
há, en el idioma délos Culebras.) (2) Dicen que sucedió en Va- 
xacahau, que según la equivocada traducción de los Interpretes, 
quiere decir, en la Edad Octava, y conforme al errado computo 
de nuestros Historiadores, correspondió á los principios del Si- 
glo XV^ pues en efecto, quieren que sucediesse cien años antes de 
que los Españoles descubriessen las tierras de Yucatán. (1) 
- Num. 1 15. Oie el Canek la mission délos Padres de San Fran- 

(l) Villagutierre, ubi áuprá. 

(2} Los Españoles pronuncian Maya; pero conforme al dialecto Indio, debe pronunciarse: 
Ma-ay-háf que se interpreta: No tiene a^ua, en que quieren decir: 'fierra que carece de Kios, y 
en efecto, no los tiai en Yucatán, 



i 



bibliografía mexicana del siglo xyiii. 

i66 

cisco, y no obstante que la espera, la repele, por no estar cuinpli- 
do el tiempo de sus prophecias; y con igual error (sin detenerles 
el nial sentido que hace la oración) entienden los interpretes, que 
la razón de repelerla, era por estar en la Edad, que en su idioma 
se decia Oxahau, y en castellano Edad tercera, 

Num. 1 1 6. Ahora pues (dice Villagutierre sobre la fé de los in- 
terpetres) quando estos barbaros fijan aquella época, enque los re- 
belados Mestizos Carthagineses, salieron huyendo de la destruida 
Maya, corte que fue de sus primeros Reyes, dicen que sucedió la 
rebelión en la edad octava, ó Vaxahau, que según el computo de 
nuestros Historiadores, corresponde al año 1420. Es assi que en 
el de 161 8, en que havian corrido casi dos siglos, repelen la 
predicación del Evangelio, sin otra razón, que la de contarse en 
aquel tiempo, el Oxahua^ ó edad tercera, luego es sin duda, que 
los Itzaex. ó bien numeraban sus edades retrocediendo; ó bien las 
contaban hasta cierto numero determinado, y este cumplido las ol- 
vidaban, para dar principio á otra edad primera. 

Num. 1 1 7. Bueno el sophismo para los que ignoran el primitivo 
idioma de los Culebras, fundadores de la antigua Ma-ay-há, cu- 
yos descendientes son los Itzaex, y demás naciones, conocidas, con 
el nombre genérico de Lacandones, Ya me explico. 

Num. 1 1 8. De este nombre Ahau (titulo que los Indios, á quie- 
nes fue común la lengua de los Culebras, daban á sus Caziques) 
se servían los Itzaex, como, nosotros de los Reynados, para con - 
putar la preterición, y futuricion de los sucesos, y lo hacian jun- 
tando al Ahau, las unidades, ó fuessen decenas, que convenian, 
las quales, conforme al dialecto de su gramática, syncopaban en 
ambos casos, regidas en uno, y otro de esta parte de la oración 
Tá, la qual usada como preposición, significa En; y quando se 
usa como adverbio, (que también lo es de tiempo) corresponde 
al. De aqui á, de nuestro castellano. 

Num. 1 19. Hablaban, por exemplo, de aquellos sucessos, ó acae- 
cimientos, que sucedieron dentro de aquel poco, ó mucho espacio 
de tiempo, que duró el gobierno, ó Cazicado, del primero de aque- 
llos Mestizos, descendientes de los Tyranos, que debelando á los 
Heveos, ocuparon el primitivo imperio de los Culebras, y decian 
que sucedieron Tá Ghun Ahati, que suena lo mismo que si dige- 
ssen: en el Reynado primero de los Tyranos. Hablaban de aque- 
llas cosas que esperaban que de futuro sucederían, y decian: Tá 



bibliografía mexicana del siglo xvítt. 

167 

Ghufty tá cheby tá ox, tá tab ahau: esto es: de aquí á uno, á dos, 
á tres, á veinte Reynados ó Cazicados. 

Num. 120. Ahora pues, para comprehender la preterición, y 
futuricion de los sucesos que los Itzaex computaron con el Oxa- 
hau, y Uaxacahaiiy son absolutamente indispensables tres ad- 
vertencias, y son las siguientes: Primera: que en el idioma Tzen- 
dal, que (aunque con una pequeña alteración, ó corrupción) es co- 
mún á los Itzaex, y otras naciones, tiene la letra X, fuerza de C, 
y S, y la H, fuerza de J, y debe por lo mismo pronunciarse Ocsa- 
jau: en lugar de Oxahau, Segunda: que esta voz Oxahau, es una 
contracción de Ox, syncopa de Oxeb, Substantivo numeral, que 
significa tres en numero, y Ahau, de que, como ya dige, usaban 
para notar el computo de los sucessos: y assi Oxahau suena lo 
mismo que Reynado tercero, 3? que Uaxac Ahau, es assimismo 
contracción de Uaxac, syncopa de Uaxaqueb, que quiere decir 
Ocho, y Ahau, que en el sentido dicho, indica el tiempo de la du- 
ración de un Cazicado. 

Num. 121. Ya parece que se comprende que quando los Itza- 
ex, para computar la desolación déla antigua Ma—ay-há, rebelión 
y fuga de los Tyranos, decían que sucedió: Tá Uaxac-ahau, usa- 
ban del Tá, como de proposición de acusativo, y que suena lo 
mismo que si digessen, qtie todo sucedió en el Reynado del Octavo 
de sus Tyranos: y quando decían que por entonces, esto es, quan- 
do les predicaron el Padre Fuensalida, y compañero; no querían 
ser christíanos, y lo serian Tá Ox-nihau, usaron del Tá, como de 
adverbio de tiempo, y quisieron decir, que según el computo de sus 
Sacerdotes, de alh'á tres Reynados se cumplirían sus prophecias, y 
que entonces, y no antes, el Canek, que por tiempo reynasse, man- 
daría llamar á los Missioneros, en cumplimiento de aquella pala- 
bra que de ser Christiano, y de ser los suyos Vasallos del Gran 
Rey de España, había dado á Cortes su antiguo predecessor ^n 
el Cazicado. 

Num. J 22. El mismo sucesso que ya veremos es la mejor prue- 
ba de la explicación del Oxahau, y lo es también (supuesto ^sta 
la inteligencia del Oxahau) de que siendo común alas dos Ame* 
ricas la prophecia del Quetzalcohuatl, les fue predicho á sus na* 
türales, no en uno mismo, sino en distintos tiempos, se verificaría 
respectivamente en sus Provincias su cumplimiento; 

Num. 123. Havian sucedido las expressadas repulsa, y ofrecí- 



ÉtBUóGkAFíA Mexicana del sigLo xvtrt. 

1 68 

miento, á los fines del año de 1618. Durante setenta y siete años 
los tres Reynados, que según el computo de I tzaex; restaban en 

•el citado de 1618, para el cumplimiento del vaticinio: y cumplidos 

* 

en el Diciembre de 1695, se avisa á Merida, capital del govierno 
de Yucatán, que se acercaba á aquella ciudad un Embaxadordel 
gran Canek, que era So verano de quatro Reyes. 

Num. 1 24. Con esta noticia, sale en persona á recibir al em- 
baxador, el governador de aquellas Provincias, que lo era Don 
Martin de;Ursua, acompañado de la ciudad y Regimiento, del Sar- 
gento Mayor, capitanes de infantería, ayudantes, sarge;ntos y otros 
.oficiales. 

Num. 125. Encontróse con el embaxador, en el patio de la Igle- 
,sia de-la Mejorada, extramuros de la ciudad, detenido de un con- 
xurso innumerable, que havia salido con el fin de ver el recibimien- 
to.. Apeóse el gobernador, y acercándose el Embaxador, después 
Ae saludarse reciprocamente, le hizo subir y traxo consigo en su 
carroza. 

Num'. 1 26. Con tan lucida pompa, y comitiva llegó el embaxa- 
dor al Real Palacio, donde le esperaban, el venerable Dean, y 
cabildo de aquella iglesiaisedevacaniey acompañado del clero, y Re- 
ligiones. Apeóse del coche, y sacando una Corona, á manera de 
Tyara, tegidade plumas (mas vistosa por la variedad de sus co- 
lores, que rica por la materia de que estaba hecha) á presencia 
«de aquel congreso, la puso en manos del gobernador, á quien hi- 
zo la siguiente arenga: **Señor, representando la persona de mi 
**tio el Gran Canek, Rey y Señor absoluto de los Itzaex, en su 
-í*nambre, y de su parte, vengo á postrarme á tus pies, y á ofrecer 
.**á ellos su Corona Real, para que, en nombre de tu gran Rey, 
**Cüyaperso«a representas en estas partes, nos recibas y admitas 
,**ásu;Real servicio, y debaxo de su amparo, y patrocinio, y nos 
•'concedas Padres Sacerdotes, que nos bautizen, administren y en- 
"señen la Ley del verdadero Dios. Esto es á lo que he venido, 
*y lo que mi Rey solicita, y desea, con el común sentir de sus 

'•'vasallos/' : ^ . 

. Num. 127. Concluida la arenga del Indio Itzaex, príncíplarpa 
la suya (postrándose álos pies del governador) dos Indios de otra 
nación, que se dice Muzúl, los quales havian venido en compa» 
nía de decho Principe, y en calidad de embax adores de suCazi- 
.que,á cuyo nombre, y en los proprios términos que lo havia he* 



bibliografía mexicana del siglo XVIII, 

169 

cho el del Canek, rindieren vasallage al Rey de España, y pidie- 
ron Ministros que doctrinassen, y bautizassen á los Muzules. 

Num. 128. Concluido este acto, su acceptacion y cumplimien- 
tos, se atendió al hospedage, y regalo de aquellos Indios, que se 
trataron con aquel aparato, magnificencia, y esplendidez, corres- 
pondiente al deseo de quien queria, por aquellos vislumbres, dar 
idea á los embaxadores de la grandeza del sol de España, que era 
el centro de aquellos Rayos. 

Num. 129. Todo era clamar á una voz, desde aquel dia, los Em- 
baxadores y los Indios de su comitiva, pidiendo con instancia que 
les bautizassen é instruyessen en la Ley de Dios. Tal fue el de- 
seo que tuvieron de ser christianos, en aquel instante, en que 
conforme al computo de sus Papases, creyeron llegado el preciso 
tiempo, que para serlo, les prefinia el vaticinio. 

Num. 130. Absorto con una novedad tan impensada, tanto mas 
portentosa, quanto por el contrario, se temian y esperaban hos- 
tilidades de aquellos barbaros, acostumbrados, á invadir impunes 
á los Christianos (i) se propuso Don Martin de Ursua, averiguar 
y sacar de raiz el origen de los embaxadores, y principalmente 
el de sujetar voluntariamente á los Españoles unas gentes, que 
les eran tan enemigas, y que en todos tiempos, se havian acredi- 
tado, de no menos guerreras, barbaras é indómitas, que lo ha- 
vian sido los de las Provincias de Tuzulutlan. 

Num. 131. Con tal designio, examinó al principal de los em- 
baxadores, que manifests^ba ser Indio de mucha razón, y de un 
entendimiento bastante claro, y despejado: y haviendole hecho las 
preguntas que se deducen de sus respuestas; satisfizo á ellas, se- 
gún el Lie. Villagutierre, en este modo: (2) 

Num. 132. **Refirio el Indio ser su proprio nombre Can; y que 
"era su tioel Gran Canek, Rey y Señor de las dilatadas Provincias 
**de los Itzaex, de cuyo orden havia venido á pactar, y establecer 
**las pazes, entre ellos, y los Españoles, para que se comunicassen 
**unos con otros, cessandode toda oposición, guerra y hostilida- 
**des, que se hacian y pretendian hacer de unas partes á otras, y 

(i) De una Real Cédula despachada en Valladolid, á los 22 de Enero de 1556, se hace rela- 
ción, de que no havia año, en que estos barbaros, no assolassen algún Pueblo de Christianos; de 
manera que hasta el anterior 52, havian destruido en el Obispado de Chiapa, 14 Pueblos, el uno 
de ellos á 15 leguas de Ciudad Real, en cuya Iglesia, sobre las aras de sus Altares, sacriñcaron 
á los Niños, y con su sangre ungieron las Imágenes, diciendo á vozes: Christianos, decid á vues- 
tro Dios, que os defiendan, y que ha viendo quemado la Iglesia, y todo el Pueblo, se llevaron 
cautivos á sus Moradores. Remésala Lib. 10. Cap. 11. n. i. Villagutierre, Lib. i. Cap. 9. n. 6 y 7. 

(2) Villagutierre, Lib. 6. c. 4. $. i. 

22 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

170 

"á solicitar el trato, y comercio de las cosas que necéssftábáfcñ. Y 

•'á que digesse al Señor Gobernador, que le enviaba su corona, 

*'y la postraba á sus pies, solicitando el que bebiessen una tnisma 

''agnUy y que habitassen una misma casa, por haversé cumplido el 

^'termino destinado de las prophecias de sus antiguos Sacerdotes: 

**para lo qual, desde luego su Tio él Gran Canek, y quátro Re- 

*'yes que le obedecían, rendian el debido vassallagé al Gran Rey 

*'de las Españas, para que con esse, tuviessen seguró su amparo, 

**y patrocinio, y consiguiessen, el que se les remitiessen Padres, 

"que les bautizassen, y enseñassen la Ley del verdadero Dios, y 

"vivir en paz, y christiandad. Y que antes que le enviasse á dar 

**esta embaxada, lo comunicó su tió, con los cuatro Reyes, Uama- 

'*dos Citcdn, Akainatány Akssitty y Ahitcañ, y con Ahaísi^ c\\\e 

*'es uno de los Indios Principales de su Reyno, y estoá con lóá de- 

**mas Indios, y común, y todos juntos convinieron en ello de su 

'Voluntad: y que uno de los quatro Reyes sujetos al Canek, tuvo 

''ya dispuesta su venida, con toda su ropa, solamente á solicitar 

*'el Agua del bautismo; Que su Rey Canek, no reconocía Supe- 

**r¡or; y que solo el es Superior en todas aquellas Provincias, que 

*'son diez, y cada una de muchos Pueblos, y que la mayor de ellas 

**es la del Gran Cayo dé Itzá, que ésta en una isla de una Laguna 

''grande, y en sus orillas muchos Pueblos opulentos, de gente, cu- 

"yo numero, no sabia explicar: y que no tenia noticia de mas Na- 

"ciones, que de las de los Mvpanes, el Typú, los Mazules; y otros 

"Indios Montarazes, que no sabia su asistencia.-^ Y que el, y los 

"demás Itzaex tenian noticia de el Verdadero Dios,' y dé la Santa 

"Fé católica, de mucho tiempo á aquella partfe: y qué por los ca 

"racteres de sus Prophetas conocieron haberse llegado el tiem- 

*'po de solicitar esta Santa Fé, y Religión cathoílca y qué soló su 

"Rey, el Sumo Sacerdote, y los demás Sacerdotes dé Idsldólos, 

"entendían sus prophecias, y á todos las daban á entender él Rey, 

"y el Gran Sacerdote.— -Y que por los Indios de Typú, y porque 

"lo leía su Rey, en sus Analtees (i) tenian noticias- de aquéllas 

"provincias de Yucatán (que Analtees ó historias^ es uña misma 

"cosa,) y de que sus pasados havian salido de ellas (2). — Y ñola 

(i) Annal-Te sin h^ traducida al castellano, quiere decirt Libro de madera^ qae contiene loa 
Annales, ó historias chronologicas. '«Eran dice Villagutierre. Lib. 7. Capv i. ^. 20, los Annal- 
•'teas, unos libros hechos de cortezas de arboles, en cuyas ojas (que amanera de Biombo se cerra^ 
*'ban, ó abrían, y desplegaban) estaban escritas sus historias, en figuras y geroglypliicos.'* 

(2) Aqui dan razón de la fuga de los Culhuas, y Tulhuas, y desolación de las antiguas Cor* 
tes Falencanas. 



bibliografía mexicana. del siglo xviil 

171 

''íeniadi de otros algunos,, ni tenían, ni havian tenido trato, con- 
*'trato, ni comunicación, con Españoles algunos, ni con otra algu- 
**«a nación. — Y que en sus Provincias havia mucha grana, cera, 
**algodon. Achiote, Bainillas, y otras Legumbres: muchas aves de 
vía tierra,, y de Castilla: y que para la comunicación de los Pueblos 
*\del Cayo Grande, á los de las orillas de tierra firme de la Lagu- 
**aaó Cayo, tenían gran pantidad de canoas, en que iban y ve- 
*'nían (i). Y últimamente Je dixo este embaxador Can al Gober 
Vnador Ursualabaxada de los Itzaex á la Provincia de Tabasco, en 
"que dixe que Iqs Tabasqueños habían muerto á su capitán de la 
**armada dq canoas, y que el tal capitán havia sido un cuñado del 
*.*Canek. y le nombró en el distrito en que le mataron, que fue en el 
**del Pueblo de Canitzan; y nombró también al Cazique de aquel 
**Pueblo, diciendo se llamaba Andrés Cib: señas todas ciertas. — 
**Y, mas dixo: que havia algunos años, que estuvieron convocados 
**los Itzaex, para formar exercito en la Sabana de Oxhim-Kibic 
**(que ^ su idioma significa Plaza de tres días, por ser muí díla- 
*'tada) para que arrassando, y haviendo consumido á todos los 
* Españoles, quedassen libres en sus tierras, y se hiciesse lo pro- 
**pr.ío por la parte de la Vera Paz, según dio á entender, por el 
**Rqjajbo que señalaba." 

Num. 133. — No me parece que puede estar ni mas círcunstan- 
cida la declaración del embaxador del Gran Canek, ni mas pro- 
baba con el suceso la interpretación del Oxahau y Uaxahau, Y, 
á la verdad, que bien examinada, no es otra cosa la disposición 
de un declarante tan fidedigno, que un eco de la narrativa de Moc- 
tezuma: un comento de las arengas de Xicontencal y Magiscatzin: 
un Zohori de los pensamientos del Cazique de Tezulutlan: un Epi- 
tome de las historias de ambas Americas: y en suma, un testimo- 
nio, autorizado de sus Anal-tees, de quanto da de si la presente 
nota. Quédese su examen á la curiosidad, y penetración de los 
Lectores. 

Num. (134) 135. En tal disposición. . . . oy están todos los Re- 
guíos de las Gentes idolatras de nuestra America Septentrional. 
Y si hasta aquí (no obstante estar passado el tiempo, que el Quet- 
zalcohuatl les prefinió) no han abrazado la Fé Catholíca, y ren- 

(i ) Desgraciada pregunta, pues por si sola fue bastante á dissuadir, á los Itzaex, y sus comarca- 
nos, de aquel ooncepto, que fundados en sus Analtees, havian formado, de ser los Españoles sus 
valicinados reformadores. Vea el curioso la lamentable resulta, sin duda ocacionada por esta pre- 
gunta, en la historia de Villagutierre. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

172 

dido el vassellage á nuestros Reyes, es sin duda, por que preocu- 
pados de la común vulgaridad, ó lo que es mas cierto, influidos 
de los demonios, han creido ser Carthagineses los Españoles; y de 
aqui ha sido el resistirles en todos tiempos como á tyranos 

Num. 136. — Assercion es estaque, á la verdad, no solo se prue- 
ba con razones especulativas, sino que se evidencia con notorios 
acaecimientos, sucedidos en estos tiempos, y ofresco hacerlo, co- 
mo adición á la presente nota, quando este mejor impuesto que 
lo estoi ahora en sus circunstancias, contentándome con referir 
sumamente uno acaecido en el Obispado de Ciudad Real de Chia- 
pa, á poco mas de mediado el presente siglo. • 

Num. 137. — Tal es el de aquella nación que por ocultos, y has- 
ta oy ignorados medios, ocurrió en derechura á la Real Persona 
del Rey nuestro Señor Dn. Carlos III, de immortal memoria, pi- 
diendo Sacerdotes que le doctrinassen, y suplicando encarecida- 
mente á Su Magestad le concediesse por especial gracia ser go- 
vernado de su Cazique, y en ningún tiempo de los Españoles, cuyo 
temor (á pesar del deseo que sus Mayores havian tenido de pro- 
fessar la Ley de Dios, y tenian ellos de ser vassallos de su Ma- 
gestad á quien tenian por su legitimo y natural Señor) les havian 
obligado á retirarse, y mantenerse ocultos, en una cierta extensión 
de tierra, que se dilata entre tres cerros, tan eminentes, como im- 
penetrables, y por lo mismo, jamas hollada de otros pies que de 
los suyos; cuyo parage, es nombrado de sus comarcanos los Chia- 
panecos, y Soconuscenses, con este nombre: £¿ Cerro de los tres 
Picos. 

Num. 138. — Con estas señas tan individuales, y circunstancia- 
das, al efecto de que le tuviesse la peligrosa solicitud de aquellas 
Gentes, despachó su Magestad, cierta Real Cédula que se guar- 
da original, en el Archivo Episcopal de Ciudad Real de Chiapa. de 
la que (si mi desgracia no se opone á su consegucion, como se ha 
opuesto á la de otros ciertos antiguos Monumentos de que ya ha- 
blaré) pondré copia, al pie del ultimo capitulo de esta Parte pri- 
mera, la que igualmente, que las noticias de que me he encarcra- 
do, servirá de addicion á la presente nota. 

Num. 139. Recibióse la indicada Real Carta, con tal desgra- 
cia, que (en vez de inspirar, ya que no, sentimientos de Religión, 
estimulos seguiera á la curiosidad) se trató problemáticamente 
su narrativa; y contra un Enthymema tan concluyente como el po- 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

173 

sitivo: ''Han ocurrido al Rey; luego haz tales gentes; prevaleció 
el negativo: Nadie hasta aqiii, ha visto semejantes Indios, luego 
no los hai, Y assi quedaron aquellos Pequeñuelos, pidiendo el 
pan de la Doctrina, sin haver hasta oy, quien se le parta. 

Num. 140. — Yo no asseguro. absolutamente, ni lo haria sin ha- 
verlos visto, que en los tres Picos, hai tales gentes; pero si asse- 
guro, lo primero: Que la voz vulgar, dice que los hai, y aun añade 
ser de nación Chiapaneca, fundada en que: lo que la tua mani/es- 
tum te facit (i). Lo segundo: Que me consta de positivo la exis- 
tencia del parage, donde según la narrativa de la Real Cédula, 
habitan, los Tres Picos, como he visto, aunque á distancia de mu- 
chas leguas, dos de las tres Montañas, que le circundan. Lo ter- 
cero: Que el tal Parage, es con efecto conocido generalmente, en 
el Obispado de Ciudad Real, con el nombre de: Cerro de los tres Pi- 
cos, Lo quarto; finalmente, que los Indios naturales del Pueblo de 
Chiapa de la Real Corona, me han assegurado, en distintos tiem- 
pos, la realidad de la existencia de tales Gentes, en tal parage, 
fundados en dos razones: la primera es, que en las Fiestas de sus 
calpules (2), suelen concurrir algunos Indios, que siendo de raza 
no conocida, hablan su proprio idioma, siendo assi que no es co- 
mún, ni aun á los Indios sus convencinos, sino proprio, y pecu- 
liar de su nación. La segunda es: que cierto Indio de su indicado 
Pueblo de Chiapa de la Real Corona, que salió de el, á colmenear, 
(3) penetró errante» y emborrascado, hasta la cercania de aquel 
Parage; y que haviendole visto los de Tres Picos, lo apresaron y 
conduxeron á la presencia de su Cazique, quien enteresado de su 
tragedia, le socorrió con liberalidad, y mandó, que bendanle antes 
los ojos, sacassen guiado de un Lazarillo, hasta ponerle en Ca- 
mino Real, y que assi se executó. 

Num. 141. — Verdad es, que en otras circunstancias, no mere- 
ceria este testimonio, sino la leve fe desús Autores; pero contes- 
tando, como contesta, con la narrativa de la Real Cédula, no me 
parece que es despreciable. Sea como fuere, yo lo refiero, de- 
xando libertad á la juiciosa critica de los Lectores, á cuyo dicta- 
men también sujeto, reservándola á su penetración, la hypothesis, 

(i) No todas las Provincias que integran el Obispado de Chiapa son Chapanecos, como se 
vera en otra parte. 

(2) Barrios ó parcialidades. 

(3) Colmenear^ entre los Indios, es buscar por los Montes los Colmenas sylvestres. Forman 
las Abejas sus panales en lo alto de los Arboles, y el Colmenero, atishando á la Aveja, la sigue, 
para ver su entrada, y como siempre va mirando arriba, va mui expuesto á emborrascarse. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 



174 

que se deduce de mi systema, sentado en los Números 62. y 63. 
y demostrado en los siguientes; cuya importancia no poco me ha- 
via desviado de la Historia de los Culebras: quienes esperando 
con impaciencia nuevamente convidan nuestra atención, para con- 
tinuar la de los Dioses Niños Hunahpu y XbaLanquCy á quienes 
(después de entregados á las hormigas: después de arrastrados 
por el Zanzal, y hecho el blanco délos desprecios, y rabiosas iras 
de Xmucané influida de Hunchoven y Hunbatz) dexanios dis- 
puestos á tomar la debida satisfacción de sus agravios; cuya ven- 
ganza, como Sabios, y Tiradores que eran de Cerbatana, havisui 
reservado para su tiempo. 

§. 9. **Llegó en fin (prosiguen los Culebras) el en que les con- 
vino á los Dioses Niños tomar satisfacción de sus agravios, con 
'escarmiento de la influida vieja, en el castigo de Hunchoven y 
*Hunbatz. Salieron para esto de su casa, mas temprano que so- 
'lian hacerlo, y sin traher de proposito un solo paxarillo, volvie- 
*ron mas tarde de lo acostumbrado. Impaciente y rabiosa, cul- 
*pando su tardanza, les esperaba la intrépida Abuela; no ya pana 
^desentrañar las avecillas, y sazonar aquellos bocaditos, con que 
'regalaba cariñosa á sus dos mal intencionados hijos; sino, para en 
'obsequio de los mismos, hacer sobre las Aras de sus iras, 4^ 
'aquellas tiernas inocentes victimas, el mas sanguinolento sacri- 
'ficio. Assi fue que al entrar los hermanos por la puerta, sin ba- 
•blarles palabras, arremetió furiosa, y después de maltratarles 
'con fiereza, añadiendo crueldad á sus crueldades, probó despe- 
•dazarles inhumana. Assi los niños lo havian premeditado; y lo- 
'grando en el suceso el mejor lanze, armaron el lazo con. destre- 
za, á la intrépida vieja en el descargo. Tendrias razón, Señora, 
ia dijeron, para hacer con nosotros, mas que has hecho, si antes 
*de assi dilacerarnos, no fuesse en vuestro pecho, oida nuestra 
'disculpa, digno de compassion nuestro descargo. Que importe 
'que nosotros matemos en servicio tuyo, para el regalo de nues- 
*tros hermanos, muchas y muy diversas avecillas, si quedándose 
'trabadas en los arboles, no es dado á nuestra edad, ni á nuestras 
'fuerzas, subir á desprenderlas de las ramas? Sea pues de nues- 
*tro cargo, pues somos tan pequeños buscar, y cazar los paxari- 
'tos; y sea del de Hunchoven y Hunbatz, pues ya son grandes, 
'subir á baxarlas de las ramas." Templóse el enojo de la vieja, 
•al oir la desculpa de los niños; y para que otra vez no la tuvies- 



ÉÍBLIOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVttí, 

175 

'*sen, mandó qtié en adelante no salíéssen á caza, ni de casa, sin 
•*^ir acompañados de sus hijos. 

§. lo. ^'Observando el orden de la Abuela, salieron jurítos al 
**siguiente día, y llegando aun Cante, mui corpulento, (i) vieron 
'•que mas que de ojas se vestía lo alto de su cima, de hermosa va- 
**ríedadde paxaríllos. Assertaron al punto el tiro los hermanos dis- 
**parando de suerte los bodoques, que aturdidas no mas las aveci- 
"Ilas, quedaban entredadas en las ramas. Prontamente subieron 
**á baxarlas, temerosos de que alzassen vuelo, los incautos Hun- 
*'choven y Hbnbatz, y estando en lo mas altó del Canté, sintien- 
*'do uña espantosa conmoción, observaron que el tronco de aquel 
"árbol, se iba engrossando con tal deformidad, que en conocido 
"peligro de sus vidas, les imposibilitaba la baxada: y llenos de un 
*'témdr y sobresalto, que casi les privaba de sentido, con tremu- 
"lentá vdz assi exclamaron: ¡ Ay! sin ventura de nosotros, que sin 
•'remedio perecemos! 

§. II. **Ea: no os asustéis, dixeron los hefmanos, quehoosse- 
^Ya difícil descolgaros, si depuesto 'el temor que os acobarda, os 
*'valeis con destreza de la industria. Tomad prontamente vues- 
•'tros cintos, y ataos con sus extremos las cinturas: sacadlos luego, 
•^por entre vuestras piernas: passadlos, por ultimO; por sobre una 
**ráma; y asidos de los mismos ceñidores, ved dando cuerda al 
•'cuerpo, poco á poco; y de este modo, sin el menof riesgo, ven- 
•*cereís el peligro en la baxada. 

§. 12. **Tomandó el consejo de los niños, se ataron con sus ce- 
•'ñidoí'ieá las barrigas; mas hé aquí, que al passarlos por entre las 
'^piernas, se les trocaron en peludas colas; y transformados ellos 
•'én pequeñas Simias, haciendo gestos, y otras figuradas fueron 
••saltando dé un árbol en otro, hasta esconderse como avergon- 
•^zados entre las breñas de aquella Selva. 

§. 1 3. Restábales á los Dioses Niños, vengados ya dé Huftcho- 
*'vén, y Hunbatz, suavizar la indigesta condición de la intrépida 
•Vieja Xmucane. Para esto regressaron á su casa, y entrando á 
**su presencia de improviso, pálido et semblante, tremulenta la 
••voz, sorbiendo las palabras, afectando ancias, y fingiendo sus- 
••piros, hablaron á la Abuela, en este modo: ¡Ay de nosotros, mil 
•Vezes infélízes, que mejor querríamos que la terrible pena, que 

(1) Canté (nombre compuesto de Can, que en la lengua de los Culebras, es el color amarillo, 
y Té y que en el mismo idioma quiere decir paloj llaman los Indios al que los tintoreros TusteU 



^ I 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVttt. 

176 

"nos trahe, Señora á tu presencia, nos quitasse una, y muchas vi- 
**das, antes que permitirnos este corto aliento que nos permite 
**nuestra dura suerte, solo para traheros (¡ó amada Abuela iiues- 
**tra!) la amarguissima nueva, de la triste tragedia de nuestros her- 
**manos! . . . Acabad, dixo atónita la asustada Vieja: omitid circun- 
•'loquios: decid redundamente, ¿han muerto, por desgracia mis 
''amados hijos?^ — Menos cruel seria, dixeron los hermanos, la te- 
*'rrible inexorable muerte, que en fin amada abuela, es natural la 
''muerte; pero no lo es (Ay! tristes de nosotros!) la inaudita trage- 
"dia, de Hunchoveny Hunbatz. ¡Pues que ha sido! Dexaos de ró- 
ldeos, dixo ya agonizante la burlada Vieja: explicaos de una vez: 
"quitadme por la vuestra, de un golpe la vida, y no querrais darme, 
"conessos preludios, tan pausada muerte. Es el caso Señora, (con- 
"cluyeron los Niños) que habiendo subido aun alto Canté Huncho- 
"ven y Hunbatz, alienar sus sacas, de los paxarillos que habíamos 
"cazado; sin saber como, se trocaron sus cintos en peludas colas, y 
"en el proprio instante transformados ellos en graciosos monos, se 
"han ocultado entre los breñales; dexandonos con aquel dolor, que 
"es consiguiente á un trabajo tal. Tal es Señora el fatal sucesso 
"que nos trahe muertos á vuestra presencia; subiendo de punto la 
"acerbidad de nuestro dolor, el que os tan amarga nueva. Es ver- 
"dad, Señora, que no hai consuelo, que lo pueda ser de tan gran 
"congoja; pero siquiera sera lenitivo á vuestro dolor, la palabra 
"que os damos de restablecer á su antigua forma, y de restituirles 
"á su amable vista, tales quales eran, á nuestros hermanos. ¿Que es 
"lo que decis? (pregunto assombrada, la pasmada vieja.) ¿Pues que 
"esperabais, si sabéis y queréis hacerlo ¿para restituir ásu antigua 
"forma, á mis charos hijos? Corred, nietos mios, ved presto al reme- 
"dio .... pero no, esperaos, que á mi me conviene, assegurarme, 
"iendo con vosotros, de vuestra verdad, para, siendo cierta, la tra- 
"gedia triste, ver por mis ojos la reformación de mis charos hijos. 
"Bien esta, Señora, dixeron los Niños, que nos acompañéis, y te- 
"satisfagas, de nuestra verdad; pero te advertimos, que las mone- 
"rias de Hunchoven y Hunbatz, te han de provocar, y mover á ri- 
"sa, y que si te ries, no conseguiremos su reformación, porque 
"avergonzados, se ocultaran, y frustradas nuestras diligencias, ja- 
"mas volvieran á dexarse ver, ¡Linda prevención! dixo Xmuca- 
"né, parece muchachos, que os burláis de mi? Vamos al reme- 
"dio de vuestros hermanos, que seguros vais de que yo me ria. 



bibliografía ME^l.CANA DEL SIGLO XVIIL 

177 

§. 14. **Con tal presupuesto, tañf.ndo sus flautas, y sus atam- 
*'bores, marchan ai los Niños hasta poner á la triste Vieja al pie 
*'del Cante: y apenas llegaron, quando al dulce son de la alegre 
**n)usica, se dexaron ver los pequeños Monos, haciendo al compás 
"de aquella sonata tan estraños gestos, tales figuradas y otras mo- 
"nerias, tan provocntivas, que la ahogada Vieja, que de improvi- 
'*so vio tales figurillas, trocando su llanto con imprudente risa, 
**soltó sin sentirlo, tales carcajadas; que á passos largos, mostran- 
**do en*el gesto, los corridos que iban, huyeron al monte las pe- 
**queñas Simias. 

§. 15. **A1 huir los Monitos, alzaron el grito, y con fingida pe- 
**na exclamaron los Niños: ¡ Ay de nosotros! dixeron á la Vieja 
**¿que has hecho! Señora? No os prevenimos, antes devenir que 
**los figurados de Hunchoven y de Hunbatz, os provocarian y ha- 
**rian trocar vuestro llanto en risa, y que si os reiais, á pesar nues- 
**tro, se frustarian nuestras diligencias? Contened, pues, (ó amada 
**abuela!) essas carcajadas: mirad, Señora, que de lo contrario se- 
**rá inconseguible la reformación de nuestros hermanos. 

§. 16. **Tan ahogada en risa, que á penas podia proferir pala- 
**bra, respondió la Vieja: Tenéis mil razones; pero ciertamente yo 
**no tengo culpa, porque arrebatada toda mi atención, de la no- 
**vedad de las figurillas, y sus figuradas, ni me acordé de la pre- 
**vencion, ni era en mi mano quando me acordara, contener nna 
**passion tan precipitada, pero ya mejor prevenida del escarmien- 
'*to. os ofrezco hacerlo. Repetid pues vuestra alegre música, que 
*'ya cuidaré de contener la risa, assi reventara para contenerla. 

§. 17. ^'Reprimiendo los prudentes Niños, la que les causaba, 
**el que la Vieja entre carcajadas les prometesse contener, la risa, 
"hecharon mano de sus instrumentos; y aunque los Monitos, dul- 
**cemente atrahidos de aquella armonía, otra y otra vez, se dexa- 
**ron ver, siempre fue añadiendo nuevas monerias, y tales visa- 
**ges á sus figuradas, que haciendo cosquillas á la insana Vieja, 
**lejos dq vestirse de circunspección, otras tantas vezes añadió á 
**su risa, nuevas carcajadas; de que resultó, quedar los monitos 
**tan avergonzados, que aunque los hermanos, con fingido empe- 
**ño, sin cessar tañeron, por todo aquel dia, la armoniosa música 
'*de sus instrumentos, no quisieron mas salir de la selva. 

§. 18. — **Lloraba á mares la burlada Vieja, viendo que frustra- 
**das las diligencias de los Dioses Niños, era inconseguible la re- 
as 



bibliografía mexicana del siglo xviit. 

178 

''formación de sus charos hijos: maldecía la hora, en que havía 
''venido; reprehendía no menos su curiosidad, que la impruden- 
'*c¡a de sus carcajadas; y anadia á su llanto tales extremos de sen- 
"timiento, que aunque los hermanos, fingiendo compassion, tra- 
"bajaron no poco, por consolarla, fue incapaz su pena de admitir 
"consuelo. 

§. 19. — "Suavizada assi, la cruel condición, restaba a los Niños, 
''llenando el hueco de Hunchoven y Hunbatz, recuperar el anti- 
"guo amor, y hacerse dueños, como lo havian sido, de las cari- 
"cias de Xmucane, y simulando con este objeto, que la acompa- 
"ñaban en su dolor, derramando fingidas lagrimas, la digeroii 
"entre suspiros estas palabras: Ya, Señora, fuiste testigo (¡Ojala 
"quedándote en casa, no lo huvieses sido!) de que tus risadas, mal 
'^contenidas, á pesar de nuestras diligencias, y en obsequio de 
"nuestra dura suerte, tienen su culpa, de que ni tu llanto tenga 
"remedio, ni le tenga nuestro dolor. Bien conocemos (¡o amada 
"abuela!) lo que sube de punto el que atraviesa tu corazón, la fal- 
"ta que hacen á tu viudez Hunchoven y Hunbatz: y acompañan- 
"dote en pena tal, solo podemos aplicar á tu congosa el lenitivo, 
"de empeñaros, como lo hacemos, nuestras palabras, de que aun- 
"que tiernos, nos esforzaremos á trabajar, para suplir, quanto 
"quepa en lo posible, y sea dado á nuestra edad, la falta que ha- 
"cen en nuestra casa tus charos hijos, y hermanos nuestros. En- 
"xugen pues (¡o amada abuela!) tu tierno llanto, nuestras ofertas; 
"y consolada, vuélvete á casa, que nosotros, con tu licencia, en- 
"derezamos para la milpa, á rozar y disponer la tierra, para á 
"su tiempo sembrar el maiz, para el abasto de la despensa. Ya 
"veis. Señora, que la ocupación de que por consolaros nos encar- 
"gamos, es desigual á nuestras fuerzas, y mayor que nuestra edad, 
"no acostumbrada á estas fatigas puede sufrir: y assi os rogamos 
"que.no nos falte á sus precisas horas el alimento; pues de otra 
"suerte, mal conservado nuestro vigor, desfallecería mas en el tra- 
'*bajo. Callaron, dicho esto, los prudentes Niños; y la triste víe- 
*ja ahogada en lagrimas, les respondió: Ved hijos míos, sin el 
"menor cuidado, que queda al mío, el que tengáis todo regulo: y 
"sin hablar otra palabra, tomó la vuelta, dexando solos á los her- 
"manos; quienes vengados de sus agravios; celebrando con rego- 
"cijo, la burla y chasco, con que libres de los influxos de sus ri- 
"vales, havian endulzada la condición, y recuperado la voluntad 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

179 

"de Xmucane, enderezaron para la milpa, á exercer en su labor 
**aquella magia, ó sabiduría, que heredaron de Hunhunahpu. 

§. 20. Tal es, (¡o Americanos, hermanos nuestros!) el origen de 
**que procede la adoración de los Monitos en nuestras aras: este 
**el principio, con que, á exemplo de nuestros Padres, pedimos 
* 'favor en los trabajos, é invocamos en nuestra ayuda, á los Flau- 
*'tistas, á los Atambores, á los Pintores, y Talladores. Bien sa- 
**bida es la tradición, de que en fales symbolos adoraron nues- 
'*tros passados á los antiguos Dioses Hunchoven y Hunbatz, y es 
**por lo mismo, entre nosotros, punto indisputable de Religión, 
*'que aunque la magia de los Dioses Niños, les transformó en pe- 
**queñas simias, fue sin destruir su naturaleza, y ser Divino: Dio- 
**ses eran y Dioses son: assi lo dice la tradición: assi se lee en 
**nuestras historias, y assi lo acuerda, y representa el antiguo bay- 
**le del Hunahpu Coi!' 

Nota 58. Num. 1. — Antes de que nuestro Traductor, el Pa- 
dre Ximenez (i) descubriesse é interpretasse las Historias de los 
Culebras, nos havia advertido el mejor informado de que antes 
escrivieron de la materia (2) que los Mitotes de la Gentilidad Ame- 
ricana (3), hacian el officio de las Historias entre los rudos, que 
no entendian los geroglyphicos de sus Anuales. 

Num. 2. — Con effecto no es otra cosa el Tripudio del Hunahpu 
Coi (usado hasta oy en muchos pueblos de este Rey no de Goathe- 
mala) que una comedia, en que la Vieja, los Monitos, los Atambo- 
res, y los Flautistas, acordando con vozes mudas á los circunstan- 
tes la Theogonia de los Dioses Monos, les explican y representan, 
con el lenguaje de sus figuradas, la fabulosa historia, que en el 
sueño de su gentilismo, deliraron sus antepassados, historiando 
con estupidez los symbolos Divinos Hunchoven y Hunbatz, in- 
ventados, como ya vimos, de los Culebras, para exprimir y dar á 
entender aquellos conceptos, ó ideas theologicas, que respectiva- 
mente havian formado de la Divina essencia, procession y Encar- 
nación del Divino verbo: y á la verdad, no se comprehende como 
haviendo sobre ochenta años, que descubrió el Padre Ximenez, 
no solo la alusión del Hunahpu Coi, sino la de otros semejantes 
Tripudios, de que hablare oportunamente, todavia, á ciencia, y 
tolerancia de los Padres Curas, se permite el uso de tales bailes 

(i) Ximenez en la nota marginal del presente Cap. 

(2) Solis, L¡b. 3. cap. 15. números, 9 y 10. 

(3^ Mitotes llaman los Mexicanes a los bailes, que se derivan de su Gentilidad. 



BU JOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

i8o 

en las ¡r^lesias y processiones; y lo que es mas, en la de un dia tan 
sagrado; como el de el Corpus. 

Ni.m. 3. — Quiere Boturini» (i) c:>n su ligera, bien que discul- 
pable equivocación, que las metamorphosis americanas, fuessen 
inventados de los Mexicanos, que supone autores de tales delirios, 
pi'.ra divinizar a sus primeros héroes. Escuchemos las palabras 
on que se explica, para hacerle inescusables de sus equívocos: 
*'Todo el netodo, dice, de estaS Naciones, consiste en dos modos: 
*'el uno, en elíívar de un todo la naturaleza de sus héroes, á la 
"Divina; pero, no pediendo sus Poetas, abstraher las formas de 
**1')S sujetos, les fue preciso <i:\ sus ideas, destruir las formas, y su- 
**jetos primeros, para introducir otros nuevos, y nuevas formas, 
**usando de unas metamorphosis, y transformaciones, no menos 
**vivas, y agudas, que las de Ovidio. El otro: en distinguir la ca- 
'lidad de dichos héroes, entre los demás hombres, considerando- 
**les, con una superioridad de virtud, que les hacia celebres á la 
**posteridad. Y observo (concluye) que en este tiempo interme- 
**dio á las Edades primera y ultima, los primitivos héroes, se unen, 
**y acompañan con los Dioses; y los últimos, se proporcionan ála 
"índole de los Goviernos humanos." 

Num. 4. — Hai cosa mas clara, que el empeño quq Boturiní hi- 
zo, de identificar (en obsequio de su Nueva Idea, en perjuicio de 
la Historia y en agravio de la theologia de los Culebras) los de- 
lirios de los Fabulistas con la historia Sagrada Americana? Res- 
ponda por su Paisano á esta pregunta, el autor del Nuevo Teatro 
Crítico Americano, ínterin yo, con pruebas de bulto, passo á con- 
vencer á dicho Cavallero, de la falsedad del testimonio, que mal 
comprehendida su lengua muda, levantó á los Mexicanos. 

Num. 5. — Tan lejos estala Historia toda, de la doncella Xquic, 
de confrontar con la profana, y fabulosa, como lo estuvieron los 
Mexicanos, de soñar siquiera, destruir las formas, y sujetos pri- 
meros Hunahpu, y Xhalanque, ó lo que es lo mismo, Huitzilo' 
pochtli y Tlaloch; ya fuesse (como puede colegirse de lo que es- 
cribe el abate Clavigero) para introducir á Huitzilopochtli; ó ya 
como quiere Boturini, para divinizar á su Huitziton. 

Num. 6. — Los mismos descendientes de los Culebras; esto es, 
los Apostatas Americanos, nos han dado repetidas pruebas de es- 
ta verdad. Reléase el anterior parágrafo 20, y se hallará que ex- 

(i) Boturini, Edad 2, %. 4. n. 3. p. 36. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

i8i 

pressamente dicen, que no obstante que la Magia de los Dioses 
Niños transformó á Hunchoven y Hunbatz en pequeños Monos, 
conservaron, y conservan oy en la figura de tales vestezuelas, su 
naturaleza, y ser divino: en que suponen lo que los Culebras ha- 
bian dicho en el §. 34. del Cap. 2. quando soñando la Metempsico- 
sés, ó revolución de las almas del Adam de corcho, á los cuerpos 
de los Monos grandes, se explicaron en este modo: ^st^fue el fin 
de aquellos hombres ingratos, de cuya casta, para que no se perdiese 
en el Mundo la memoria, reservaron los criadores, algunos pocos, de 
uno y otro sexo, cuales son aquellos animales semeja^ites di hombre, 
conocidos con el nombre de Micos, 

Num. 7. ¿Hai cosa mas clara, que la causal, que los Culebras 
dan, para haver soñado la revolución de los hombres tontos, en 
los Monos grandes? Ahora pues: se quando dormidos sueñan los 
Culebras la metempsichosis de los desendientes del Adam corcho 
de proposito hacen la revolución, no en otros cuerpos, que en los 
de aquellas bestias, en que forzosamente havian de conservar su 
primera forma: y quando los Apostatas, sus decendientes sueñan 
la metamorposis de Hunchoven, y Hunbatz, no solo eligen, con 
igual objeto, á los Tities (i) sino que lejos de destruir los sujetos 
primeros en sus Ideas, dicen expressamente que Hunchoven y 
Hunbatz que eran dioses antes su metamorphosis, son dioses des- 
pués de su transformación: ¿Diga Boturini, quando, ó á que hora 
se les passo siquiera por la imaginación á los apostatas America- 
nos destruir las formas, y sujetos primeros, para introducir nue- 
vos sujetos, y nuevas formas? 

Num. 8. Responda lo que quiera, y sea lo que fuere: yo con- 
fiesso, con ingenuidad, que no obstante sus equivocaciones, le so¡ 
deudor á este sabio Italiano, de algunos de sus descubrimientos: 
jamas negaré que la aplicación de sus tareas, en esta materia ha 
hecho digno su nombre de inmortal fama: protesto assi mismo, 
que no ha sido mi animo, deslucir en manera alguna, su erudita 
Idea: pero sin agravio de sus bellas luzes, repito en obsequio de 
la verdad, que no era dado á la penetración de un Estranjero 
(pesé en hora buena á su paisano, el supuesto autor del Teatro 
Critico Americano ) el separar el grano de la paja, ó hacer dis- 
tinción, con él acierto que creyó haverla hecho, de las Historias 

(i) Titi se llama en castellano ej Mico pequeño, que tiene en la cabeza un lunar negro, á ma- 
nera de gorro. Dicción de la lengua Castellana, Verb. titi. 



bibliografía mexicana del ^uglo xviil 

182 

Sagrada y fabulosa de los Mexicanos; mayormente, no haviendo 
tenido, como no tuvo, la menor ¡dea, de las que ingeniosos expri- 
mieron los antiguos Culebras, y los apostatas sus descendientes, 
en el trocatinte de sus Emblemas, en las que, como hemos visto, 
repetidas vezes, trocando y destrocando en la farsa de su Theo- 
logia á unos propios personages figurativos ya nos presentan á 
Hunchoven y Xhalanque en figura de Tiradores de cerbatana, ya 
truecan al supuesto hombre Dios (que es el figurado en tales sym- 
bolos) en Hunchoven y Hunbatz, en trage de Pintores: ya en el 
de Talladores: ya en el de Flautistas: ya en el de Atambores: ya 
en el de Plateros: ya en el de Lapidarios; ya finalmente en el de 
Tities, ó pequeñas Simias: de manera que siendo unos mismos los 
entes figurados en tales Symbolos, solo se servían los Apostatas 
Americanos de la variación, y trocatinte de la metáfora para en 
cierto modo hacer perceptible aquella algarabia de ideas Theolo- 
gicas que havian (con relación á los que recibieron de los Cule- 
bras) dessariado ellos en la noche larga de su Apostasia. 

Num. 9. De aqui fue que los Divinos Symbolos Hunchoven y 
Hunbatz (y de consiguiente Huitzilopochtli y Tlaloch) de que en 
los primeros siglos de su antigüedad, solo havian usado los anti- 
guos Culebras para exprimir aquellos conceptos, ó ideas theolo- 
gicas relativas á las tradiciones que successivamente passaron á 
ellos, de los primeros postdiluvianos se sirvieron los Apostatas sus 
descendientes (imbuidos antes en los errores ethnicos de aquellas 
gentes que en distintos tiempos havian apostado á nuestra Ame- 
rica y escuchado después la predicación del Quetzalcohuatl, para, 
en la noche larga de su apostasia, dedicar y entretexer á las ver- 
dades del Evangelio, aquellas mentiras, y extravagancias, de que 
estaba llena su fantasia. Véanse los §§. i y 5. Cap. 6. y la nota 
57. num. 2. 3.4. (i) 

Num. 10. Ello es cierto, que si (como lo hicimos con el del 
Buho, ó Tecolote Americano) examinassemos en la piedra de to- 
que de una juiciosa critica, el sueño histórico de los TitieSy quiza 
hallaríamos, que, como el de aquel, no tuvo su Oriente este deli- 
rio en la phantasia de los Apostatas Americanos; pues en efecto, 
es demostrable que fue común á otras naciones que se enlazaron 
ó conversaron con los Egipcios, en cuias Aras, no hai quien igno- 

(1) En el examen de los númenes que existen colocados en las Aras del Templo Palencano, 
se pondrá lamina de la figura en que los P^gipcios des qujenes recibieron el culto, y fábula los 
Palencanos adoraron á Hunchoven y Hunbatz. 



kiÉÜOGRAFlA MEXICANA DEL SIGLO kl^tít. 

183 

re (cantó Juvenal) que con el de otros irracionales, tuvo princi- 
pio el culto idolátrico de los Cercopithecos. (i) 

Num. 1 1. De los de Goa, ciudad de la Asia, y de las mas famo- 
sas de todo el mundo, escribe Linschot, que tuvieron entre otros 
el falso dogma, de que los Monos, no son animales irracionales, 
sino substancias vivientes incorpóreas é inmortales, esto es, cier- 
tos Espíritus, criados por Dios, para afligir á los pecadores, y to- 
mar de ellos justa venganza de sus ofensas: y que por lo mismo 
era entre aquellos genios uno de los sacrilegios mas execrables 
ensangrentar las manos en los Tities. 

Num. 12. Notable es la descripción que hace Maffeio, de aquel 
soberbio Templo, que en lo mas alto del Pico de Adán, erigieron 
los de Ceilan á la Sagrada Mona, etc 

Num. 13. 14. Sobre la que ofrecen estas noticias n no me 

parece pequeña prueba, de que el sueño histórico de los Tities tu- 
vo su oriente, y primera cuna en la phantasia de los Egipcios, la 
que nos ofrece el Cotejo, y ponderación del pormenor de sus cir- 
cunstancias, una excavación de las executadas en la antigua Pa- 
lenque, por el Capitán Dn. Antonio del Rio, como comissionario 
del Superior Gobierno de este Reyno de Goathemala para la ins- 
pección de los Edificios de aquella Ciudad, en cumplimiento de la 
Real Cédula de 1 5 de Marzo de 1 786; y en que suponiendo el examen 
de los Simulacros Hunchoven y Hunbatz, de que me he encarga- 
do en la nota marginal del n. 9, también supongo con Herodoto, 
y Diodoro, haver sido supersticioso rito de los Egipcios erigir sun- 
tuosos túmulos en sus templos á los Tities, 

Num. 15. Uno en efecto de los monumentos que descubrió, en 
sus repetidas excavaciones es, la aplicación, y diligencia de aquel 
exacto comissionario (cuyas operaciones serán materia de otro 
capitulo) fue una pequeña, y bien labrada urna de barro, que, á 
manera de la Arquilla onde estaba ocultada la diente de la Mona 
de Ceilan, era deposito, no de un solo diente, sino de los huessos, 
dientes y muelas de un Cercopitheco, ó pequeña Simia, de la espe- 
cie de aquellas, en que muchos siglos antes del nacimiento del figú- 
ralo en los Dioses Niños, havian transformado los antiguos Cule- 
bras á//V///¿:>i¿?^'^;/J//^ww¿¿^fe, cuia historia, con nuevos delirios que 
ellos soñaron, y entretexieron á la de los hermanos Hunahpu y 

(i j Cercopitheco es voz griega compuesta ríe Cercos, que signiñca cola^ y Pitheon que es la 
Simia, y suena lo mismo, que Mona con cola, qual es el Titi, Véase á Geronymo Huerta, en 
la traduction de Plinio, Lib. 8. Cap. 54. 



Bibliografía mexicana del siglo xviií. 

184 

Xhálanque prosiguen los Apostatas Americanos sus descendien- 
tes en este modo: 

§. 21. **Llegados que fueron los Dioses Niños á aquel parage, 
'*donde acostumbraban Hunchoven y Hunbatz sembrar el maiz; 
''haciendo á un lado sus cerbatanas, empuñaron las hachas, para 
*^rózar, y disponer la tierra á la labor: y al primer hachazo, (¡O 
'^prodigio de la Sabiduria de Hunahpu! ) dieron en tierra con la 
"arboleda, todos de aquel terreno, y sin quedar en pie, sino un 
**sólo tronco. Tomaron tras esto los azadones, y del mismo modo, 
**con solo el primer azadonazo, quedó la tierra en disposición de 
''recibir el maiz: cuia labor Ínterin ellos se retiraban alexercício 
**y diversión de sus cerbatanas, dexaron al cuidado del X?nucur, 
''con el encargo de que encaramado sobre aquel tronco (que á es- 
"te efecto hiavian reservado) atalayasse á A'w«¿:¿í«^, á quien espe- 
"raban con la comida, y que en el instante en que la dívisasse, 
"les diesse aviso de su venida, para estar prontos á recibirla. 

§. 22. "Apenas los Niños se havian retirado á dar caza á los 
**paxarillos, quando el Xmucur, que desde el tronco la atalayaba, 
"divisó diXmucaney y con su canto avisó á los hermanos que ve 
"nia ya con la comida, con cuyo aviso, regresando ellos ala labor. 
"y ocultando entre las maizas sus cerbatanas, empuñaron losaza- 
"dones en fingido ademan de labrar la tierra. 

§. 23. "Llegó la Abuela, y aunque pasmada de que unos niños 
"tan delicados, huviesen cultivado en pocas horas, todo el terreno 
"que en muchos meses solian labrar Hunchoven y Hunbatz, siendo 
"estos últimos labradores de profession, y aquellos Tiradores de 
"cerbatanas, dissimulando la admiración, puso la mesa, con tanto 
"obsequio, y la sirvió con un semblante tan amoroso, como era ya 
"desde el castigo executado en sus dos hijos Hunchoven y Hun- 
"batz, grande el cariño que havia concebido y professaba á los 
"Dioses Niños. 

§. 24 "Entre tanto que la obsequiosa Abuela, tan admirada, 
"como taciturna puso la mesa, y sirvió los platos; exagerando am- 
"bos hermanos el cansancio ocacionado de lo fatigoso de aquel 
"trabajo, á que no estaban acostumbrados, la suplicaron les per- 
"mitiesen volverse á casa á descansar; y con gusto de la engaña- 
"da vieja, que con el gesto, dio á entender que lo deseaba, lo hi- 
"cieron prontos, y en su compañia y la de Xquic^ reposaron los 
"niños aquella noche. 



BlBLlOGkAPlA MEXICANA DEL SÍGLO XVttL 

185 

§. 25. — **Aldias¡guiente, despidieron bien de mañana de suabue- 
**la, y madre volvieron los Dioses niños (sin olvidar sus cerbata- 
**nas) á la labor; y hallando que nuevamente se havia la tierra po- 
'*blado de arboles; y que se mostraba vestida de hierbas tan agreste 
**como era de antes; admirados de lo que veian, hablando consigo 
"mismos, mutuamente se preguntaron: ¿como estos arboles que 
**aier talamos, pueden oy estar en pie? ¿Y como esta tierra que 
**despues de rozada, aier labramos, no obstante que la dexamos 
"encomendada al cuidado del Xmucury puede oy estar inculta? Es 
"que sin duda, todos los Brutos de estas montañas, se han conju- 
"rado en nuestro daño, y siendo assi, se hace preciso atalayarles, 
"sorprenderles, y escarmentarles. 

§. 26. — *'Con tal designio, hecho de nuevo (del mismo modo que 
"el dia anterior) cultivo de aquel terreno, acordaron velar aque- 
"lia noche: y avisándolo, oportunamente á Xmucane» para que 
"sin esperarles á dormir en casa, los proveyesse de lo necessario; 
"se ocultaron entre la espessura de los Zarzales de que abunda- 
"ba un vecino bosque; y he aqui que estando en vela, en el punto 
"de la media noche, sintieron que se acercaba á la labor un for- 
"midable tropel de brutos; y parando el oydo, oyeron clara y dis- 
"tintamente, que al entrar á la milpa la brutal tropa, en vos alta 
"y bien entonada, profirieron los animales estas palabras: "Le- 
"vantaos arboles: levantaos hierbas, y nuevamente poblad la 
"tierra." 

§. 27. — "Oidas las vozes, quisieron cerciorarse los Dioses Ni- 
"ños el efecto, y lo arribaron, sacando no mas que sus cabezas, 
"por entre las ramas de aquel breñal: y viendo que los arboles se 
"ponían en pie, y que las hierbas vestian la tierra, saliendo al en- 
"cuentro improvisamente al tropel de brutos, echaron garra á los 
"Capitanes de aquella tropa, que lo eran un feroz Tigre» y un 
"bravo León; pero uno y otro, se les excurrieron, y desaparecie- 
"ren de entre sus manos. Venia tras estos un ligero Conejo, co- 
"rriendo á la paz con un venado, y aunque procuraron los Dioses 
"Niños mas advertidos, assegurarles, uno y otro, como si fuesen 
"entes phántasticos, se les desaparecieron de entre los dedos; bien 
"que dexandoles entre sus manos sus largas colas; y de aqui es, que 
"desde entonces los de su especie, tienen los rabos como trozados. 

§. 28. — "Successivamente, y del mismo modo desaparecieron 
"los otros brutos, sino un Ratón que á la carrera, y dando saltos, 



«4 



ÉIBLIOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVtlí. 

186 

*'¡ba á la postre; al qual prendido entre sus manos, dieron los Ní- 
'*ños tal apreson, que idisquisiadas de su lugar, se le saltaron las 
**pepitas de los dos ojos. 

§. 29. — "Preso que fue, encendiendo al punto una fogata, aplí- 
**caron á ellos los Dioses Niños ía peluda cola del animalejo con 
*'el objeto, de que obligado de la tortura, desembuchasse quanto 
'*supiesse; y de aqui es que, desde entonces, tienen los Ratones 
* 'repeladas las colas, y los ojos como saltados. 

§. 30. — **Assi fue que á pena sintió el Ratón aquel tormento, 
•*quando á su pesar, antes de ser interrogado, profirió en la an- 
'*sia, estas palabras: Apiadaos, (¡ó Niños!) ya que no de este in- 
"feliz, de vosotros mismos. No queráis, pues soi Sabios, que en 
''perjuicio vuestro, y sin culpa mia me consuman las vorazes 11a- 
"mas de esta fogata: mirad que nada menos os importa mi vida, 
"que la que vá de ser, como sois Labradores de aplicación, á ser, 
"como os prometo, jugadores de pelota de professíon." 

§. 31. — **Que es lo que dices (preguntaron los Niños) estas lo- 
"co? Dixe, y vuelvo á decir, respondió el Ratón, que nada menos 
"os importa mi vida, que saber quienes sois, qual vuestra heren- 
"cia, y donde la existencia de la pelota y hote, de Hunhunahpu, 
"y l/cubhunahpUy vuestro Padre y Tio, de quienes vosotros sois 
"herederos." 

§. 32. — "Mira bien lo que dices, habla verdad (replicaron los Ni- 
"ños) no sea que te suceda, huyendo de las llamas, caer en las bra- 
"sas. Yo mismo os prometo arrojarme á ellas, respondió el Ra- 
"ton, si en este* mismo dia, no os entregare la pelota, y hote de 
''Hunhunahpu, y Ucubhunahpu, vuestro Padre y Tio, de cuio 
"officio y profession sois herederos. Manos ala obra, dixeron los 
"hermanos, que como cumpla lo que prometes, no quedara sin 
"premio este servicio. Estoi pronto, respondió el Ratón, pero oS 
"suplico que me deis luego algo de comer, porque con el susto y 

• • • 

"el apretón de antes, he quedado tan estropeado, debilitado y sin 
"aliento, que estoi incapaz de dar un passo, y aun lo estoi de ha- 
"blar palabra. Esso no haremos, dijeron los Niños: desembucha 
"primerOj y pon en nuestras manos, como prometes, la pelota y 
"hote, y sera después tanta, y tan abundante, y permanente la 
"comida que te assignemos, que jamas vuelvas á tener hambre. 
"ni la conozcan los de tu especie. Pues si assi dixo, el Ratón, es- 
"tadme atentos. Sabéis pues que no la labranza, sino el juego de 



bibliografía mexicana del siglo XV III . 

187 

**la pelota, fue la profession de vuestro Padre y Tío. Sabréis tam- 
"bien, que Xumcane, influida de la envidia de sus Niños Hun- 
**choven y Hunbatz, que os miraron con ojeriza, ha tenido oculta 
**de la vuestra esta noticia. Sabréis por ultimo, que para yo po- 
"ner la pelota, y hote en vuestras manos, es absolutamente indis- 
"pensable, que vosotros hagáis de suerte, (jue pueda yo, sin ser 
**sentido de vuestra Abuela, subir al techo de Xmucane\ y sin 
**ser visto de vuestra madre, descolgar la pelota, y hote que pen- 
*'den atados de una de las tixeras del mismo techo. 

§. 33. — '*Ven con nosotros, respondieron los Niños, dexandó 
"al nuestro este cuidado; y en premio de este servicio, desde oi 
**assignamos para siempre jamas, no solo á ti, sino á toda tu es- 
'*pec¡e, el chile, el frijol, el maiz, y en suma los frutos todos que 
**se cultivan en las Labores; ya estén cosechados, y guardados 
''en los graneros; 6 bien estén todavía en los campos, y sin sa- 
**zon, y á mas queremos que tengas por tuyos, y te aplicamos 
**desde este día, quantos comestibles para siempre jamas, seguar- 
**daren en las despensas; dexando á tu arvitrio, y al de tu espe- 
*'cie, el roer los vestidos de que usan los hombres, y del mismo 
**modo aquellos utensilios que solo sirven y están destinados á la 
•'comodidad de la vida humana, quales son los petates, los costa- 
**les, y otros tales muebles. Con \o que, y seguidos del chamus- 
"cado animalejo; trahiendo consigo sus Cerbatanas; y abando- 
"nando desde aquel instante, el exercizio de la Labranza, se ve- 
"nieron á casa de Xmucane. 

§. 34. — "Exagerando mas que el desvelo, la hambre ocasiona- 
"da de la mala noche (era ya la madrugada) entraron los Niños 
"á la casa, y presencia de Xmucane: é ignorante de su intención, 
"partió diligente la obsequiosa Abuela á la cocina á disponer el 
"desayuno: con lo que y aprovechándose de la ocasión, pudo el Ra- 
"ton, sin ser sentido de la incauta Vieja, subir al techo de su mis- 
"ma casa, haciendo escala de uno de los pilares de sus quatro 
"ángulos. A poco rato volvió Xmucane con el almuerzo; y ob- 
"servando que faltaba agua en la tinaja, (haviendola agotado con 
"tal intención los Dioses Niños) tomando un cántaro, partió ala 
"fuente en busca de ella. 

§. 35. — "En el proprio instante en que Xmucane salió de la ca- 
"sa, despacharon tras ella los Dioses Niños, un insecto de aque- 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

1 88 

*'llos que, en nuestro idioma, se dicen Xam (i) con expresso orden 
**de que abriesse al cántaro un agujerillo en tal disposición, que 
**sin sentirlo la burlada Vieja, seleescurriesse y agotasse la agua 
*'en el camino, lo que en efecto executó el Xam, con tal primor, 
*'que como Xmucane no conoció, hasta que estuvo cerca de la ca- 
*'sa, que se le havia agotado la agua, tuvo que hacer segundo 
**viaje. 

§. 36. — '^La tardanza de la agua, obligo á Xquic á ir á la fuen- 
**te, y quedando solos, pudo sin ser visto de la Madre virgen, en- 
'^tregar el Ratón á los Dioses Niños los instrumentos que lo ha- 
•*vian sido de la profession de su Padre y Tio, los quales (roida 
**la cuerda de que pendian) dieron en tierra por su proprio peso. 
§. 37. — **Sobre manera alegres, haviendo dadoal Ratón las gra- 
**cias, ocultaron los Niños la pelota, y bote, en el camino de aque- 
*ila Plazueleta, donde antiguamente la havian jugado su Padre 
*'y Tío: y ocurriendo luego al de la fuente, donde perseguidas 
"del porfiado Xam, no acertaban, sus ya impacientes Abuela, y 
**Madre, á tapar el cántaro, haciéndolo ellos, y trahiendo la agua, 
"regressaron juntos á casa." 

Nota 59. Num. i. — Tengase aqui presente que la plazueleta, 
en cuyo camino ocultaron los Dioses Niños la Pelota, y hote, es 
la misma en numero de que hablaron los antiguos Culebras en el 
Cap. 6. §. Ídem; de la qual (según que vimos en la nota 37 N. 6.) 
havian formado semejante idea, á la que de su seno de Abraham, 
6 huerto de delicias, conservan aun, los que professan la Ley es- 
crita, ó de Moyses. ... 

Num. 2. — El Xmucur, que en el gramatical es la Paloma (2), 
representa en el sentido mystico al Espiritu Santo; y el árbol Xi- 
caro, que vimos, es un Emblema, que en compendio exprime otros 
tantos conceptos, etc. soñados por los antiguos Culebras. . . . 

Num. 3. — Aquel Tronco, que reservaron los Dioses Niños, so- 
bre que el Xmucur atalayó á Xmucane, representa la raíz del 
Xiccaro: esto es el Logos, como á principio de quien proceden en 
el antiguo error de los Culebras; los figurados en las ramas del 
mismo Tronco; cuyo desmocho, ó separación es otro Emblema 
figurativo de la muerte del Eterno Padre y de la del Espiritu Sanc- 
to. soñados por los Apostatas Americanos. 

(i) Xam y (según el Padre Ximenez hic) en la lengua Kiche es aquel mosquito, que en caste- 
llano llamamos Zancudo. 

(2) Assi traduce esta voz india el Padre Ximenez. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

189 

Num. 4. — Loque supuesto, etc., que figuraban los antiguos Ame- 
ricanos en los Arboles á los hombres, y en las hierbas á un Pueblo 
nnmerossimo (i) es bien claro que el de la Milpa es un Emble- 
ma figurativo de la antigua Iglesia, humana viña, que planto el 
gran Padre de familia, etc .... 

Num. 5. 6. 7. 

CAPITULO X. 

Exercitause los Dioses Niños en el juego de la Pelota^ emplazados de Hun^ 
carne y Uctibcame, descienden á los infiernos, — Destruyen el Imperio de 
los Demonios. Resucitan á Hnnkunakpu y á Ucubhunaftpu, y al Vac^ 
de Niños, muertos á manos de Zipacná. — Transforman en Sol y Luna 
á los primeros, y en Estrellas á los segundos, subenles consigo al cielo^ y 
les colocan en los Orbes de las Planetas. 

§. I. — ^^Restituidos ala gracia de Xmucane; en possession, co- 
**mo se ha dicho, del officio y profession de Hunhunahpu y Ucu- 
''bhunahpu; y dando de mano (sin olvidar sus cerbatanas) al exer- 
**cicio de Labranza, sucedió (comienzan este Capitulólos Aposta- 
**tas Americanos) que jugando los Dioses Niños á la pelota, dieron 
'con ella tan fuertes golpes, que estremecidas, y amenazando des- 
**moronarse las cavernas de los Infiernos, creyeron los Señores 
''Huncame y Ucubcame (y á la verdad no se engañaron) que era 
* 'llegada la destrucción, que ya temian de aquel su Imperio. 

§. 2. — ''Recobrados, no obstante del primer susto; **¿No fue (di- 
"xeron) otro igual el motivo, con que antes de ahora, hicimos 
* 'comparecer en nuestra Corte, y condenamos á eterna muerte á los 
"hermanos Hunhunahpu y Ucubhtifiahpu? Pues, quienes hai ó 
"pueden ser tan atrevidos, sino los Nietos de Xmucane c^t, sin res- 
"peto á nuestra Magestad, y faltando al decoro, que es debido á 
"nuestra Grandeza, assi alboroten á nuestro Rey no?" Hola, exe- 
"cutores de nuestras iras, partid al punto, y en calidad de tabe- 
'*liones, intimad á la Vieja Xmucane, en su persona, que sin ex- 
"cusa emplaze y compela á nuestro nombre á sus dos Nietos á 
"que dentro del termino de siete dias, trahiendo consigo la pelo- 

(i) Esto se verá en la explanación de la Probanza de Votan quando hable este Gentil del pri- 
mer México, que fue el que poblaron los emigrantes Carthagineses, en el mismo sitio, donde des- 
pués fundaron los españoles la Villa Real, (oy Ciudad Real) el qual Parage, hasta este dia, es 
conocido de los Mexicanos con este nombre: Guey Zazacatla (corrompido: Gney Zacatlan) y de 
los descendientes de los Culebras con el siguiente: Govel: que en uno y otro idioma se J interpre- 
ta: el Gran Pueblo de las hierbas. Véase la Historia del Padre^Kemesal. Lie. 5.JCap. 14. N. 3. 



A I 



BUHJOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

190 

*ta, y el bote, comparezcan y se presenten ante Nos en nuestra 
'Corte." 

§.3. — "En el proprió instante, sin perder momento puestos los 
'tabeliones en la casa, y presencia de Xmucane, intimaron en su 
'persona el despacho de los Demonios, que oyó la Vieja y obe- 
'deció, con entereza, cecos los ojos; pero á penas los tabeliones 
'dieron la vuelta para el Infierno, quando mesiendo la triste Vieja, 
y repelando bañada en las lágrimas, la canicie de sus cabellos, 
'prorrumpió á gritos que podian oírse en los Infiernos, en lasti- 
■'meros ayes. "Ay de mi sin ventura y la mas infeliz de las mu- 
*geres: (decia ahogada en llanto Xmucane) ¿Mi esposo muerte! 
'muertos mis hijos! huyendo por las selvas, transformados en Mo- 
'nos Hunchoven y Hunbatz! Ay de mi una y mil vezes triste, que 
'no haviendo quedado otro consuelo á mi vejez desamparada, 
'que la fiel compañia de mis tiernos nietos Hunahpu y Xha- 
*lanque también intenta privarme de ella la tyraniade Huncame, 
'y Ucubcame! ¿Ay de mi (ó amados Nietos!) que antes querría 
•veros ahogados en el mar de este llanto en que me anego, que 
•lloraros, que ya os lloro muertos á manos de los Demonios! ¡ Ay 
'de mi, y la mas sola, y la mas desamparada de las mugeres, y 
'de quien me valdria para que os llevase tan triste nueva!" 

§. 4. — "De este modo, bañada en lagrimas, desgreñada y sin 
'consuelo, se lamentaba la triste Vieja Xmucane, quando sintió 
'que haciendo escala de su cabello, le iba baxando de la cabeza 
'un Pwjo Negro; tomólo al punto, con la mano diestra, y ponien- 
'dolo en la palma de la siniestra, con voz tierna, y menesterosa, 
'le dixo assi: "Ay Piojo mió! que has baxado de mi cabeza, en 
'circuntancias tan angustiosas, que desamparada, y perseguida, 
'no tenia de quien valerme! Ve tu Piojo mío, á toda diligencia á 
*la Plazueleta, y de mi parte, di á mis dos Nietos Hunahpu y 
'Xhalanque, que de la de los Señores Huncame y Ucubcame, se 
'les ha emplazado en mi persona, para que en uno de los siete 
*dias de la semana, ultimo término, y perentorio, comparezcan, 
'y se presenten, con la pelota y bote en el Infierno." 

§. 5. — "Voi pronto. Señora, respondió el Piojo, y partiendo de 
'alli á la carrera, encontró no lejos, con un muchacho llamado 
' Tamazul; quien cortando el curso á su carrera, le pregunto ¿pa- 
'ra donde iba tan diligente? Voi respondió el Piojo^ á la Plazue- 
'leta, á llevar un mensage de parte de su abuela, á los Dioses 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

191. 

**NiñOs Hunahpu y Xhalaryqne. Ven te llevaré, que te veo fati-* 
**gada, dixo Tamazul, y tragándose al Piojo^ á saltos largos iba* 
''avanzando, quando encontró con Záq%iis—Us\ quien deteniendo^* 
•*le, le pregunto ¿para. donde iba tan presuroso? Voi respondió* 
"'acezando, el Tamazul, á llevar á los Niños Hunahpu y Xhalan- 
**que un mensage, y un Mensagero, que me he tragado. Muí can- 
"sado te veo con essos brincos, dixo Zaquis-Us, acércate á mi,* 
"qUe yo te prometo, llevarte en volandas. Acercado que fue, se 
"tragó Zaquis-Us á Tamazul, y desde entonces se alimentan* 
'*con Tamazules los Zaquts—Uses. 

§. 6» — "Arrastrada por tierra iba Zaquis-^Us, quandó el Vac que 
"desde lo alto le divisó, deteniendo el vuelo le hizo esta pregun- 
"ta: ¿Para donde caminas apressurada. con este vientre tan ele- 
"vado? Voi, .respondió Zaquis-Us, á llevar un mensage, y dos 
"mensageros que me he tragado, álos Dioses Niños Hunahpu y 
"Xhalánque. Oyendo eso el Vac, sin hablar palabra, se engulló 
"á Zaquis—Us, y desde aquella vez, se alimentan los Vaques con 
''Zaquts-Uses, 

§. 7. — "Con los tres mensagerós, y el mensage en el biíche, es^ 
"tendió el Vac las alas, y llegando en un' vuelo á la Plazueleta,* 
"donde puntualmente estaban los Niños con el hóte en la manó,- 
"puesto en una almena, comenzó á cantar: Vac, VaCy en que qüi- 
"zo decir: Aqui ésta el Vac, aquí esta el Vac, que siendo otras 
"vezes correo de Huracán (1), oy trahe en el buche á dos con- 
"ductores, un mensagero y un mensage de Xmucane. 

§. 8. — "Oida la canción los Niños tomaron sus cerbatanas; y 
"apuntando Hitnahpu antes que Xhalanque le dio el bodocazo 
"con tal suavidad al Vac en el ojo, que sin maltratarle, no mas 
"que aturdido, le traxo á sus píes: tomóle en las manos, y reco* 
"brado, le dixo assi: "Explícate Vac dinos ¿quienes son essos con- 
"ductores, quien el mensagero, y qual el mensage deXmucané?" 
"Entonces el Vac, sin hablar palabra, vomito á Zaquis-^Us. "Y 
"tu, que trabes"? preguntaron los Niños á Zaquis-Us, y Zaquis- 
^ Us, con la boca callada, vomitoá Tamazul, ¿Y tu, á que vienes? 
"preguntaron los Niños á Tamazul; y queriendo Tamazul vomi* 
"tar al Piojo, al asco que hizo, se le lleno la boca de baba, y en 
"vez de arrojarle, arrojaba las tripas con las arcadas. 

§. 9.— "Conociendo Huoahpu por los visages que se le havia 

« 

(I) Véase el Cap. 6. $. id. y la nota 37, desde el n. 9. 



BtBLÍOGkAPtA MEXICANA DBL SIGLO XVIIt. 

192 

'atorado á Tamazul el mensagero, para ayudarle á vomitar, le dio 
•en el trasero un putapie: y queriendo el Xhalanque con el mis- 
•mo objeto abrirle la boca, á la fuerza que hizo se la rasgó; y de 
'aqui es, tener los Tamazules las nalgas caidas, las quixadas ras- 
*gadas, y las bocas llenas de baba. 

§. 10. — "Assi desquixando el Tamazul, pudo observar el Xha- 
lanque, que, con efecto, aquellas ansias, asco, arcadas, y espumara- 
jos, le provenían de un Piojo negro, que trabajaba por desprender 
*de entre sus dientes. Sacólo al punto, y enxugandole suavemen- 
*te el humor pituitoso, y excrementicio del Tamazul, que ya le 
'ahogaba, le pregunto al Piojo, á que venia? **Vengo á decirosde 
'parte de vuestra Abuela, respondió el Piojo, que de los Señores 
'Huncame y Ucubcamé se os ha emplazado en su persona para 
'que en el perentorio termino de esta semana, conxparezcais en 
'el Infierno, llevando el bote y la pelota. 

§. 1 1. — "Si no es mas de esso, vamos alia, respondieron los Ni- 
'ños, y tomando la pelota, el bote, y cada uno una caña en la 
'mano, acordaron consolar, enxugarla sus lagrymaá, y despedir- 
'se de Xmucane, antes de descender á los Infiernos: y viniendo á 
'su casa, con este objeto hallaron que les esperaba la triste vie- 
'ja, tan angustiada y ahogada en llanto, que anudada la voz, no 
'fue capaz articular una palabra: y ellos lo hicieron (plantando an- 
'tes en el patio las cañas, que á este objeto trahian consigo) en 
'esta substancia: 

§. 12. — "Bien sabéis (¡ó triste y afligida Señora!) que no es en 
'nuestra voluntad, ni pende de nuestro arbitrio, el desecar essos 
'dos rios de tiernas lagrimas en que te anegas. El ejemplo de 
'vuestros hijos, mas que dechado, es una Ley inquebrantable, que 
'nos obliga á sujetarnos á la tirania de los Demonios. Bien sabéis 
'(ó amada abuela!) que vuestros hijos, nuestro Padre y Tic, accep- 
'tandosin repugnancia el convite que se les hizo álos infiernos; con 
'mucho gusto se ofrecieron victimas de la sanguinolencia de Hun- 
'cante y [/cuácame. Y siendo este elexemplo que nos dexaron, ha- 
'viamos nosotros de resistir el exemplazamiento de los Demonios 
'temerosos de su prueldad? De ningún modo; observad pues, essas 
'dos cañas, que presages de nuestra suerte, quedan plantadas en 
*tu presencia. Si viereis, triste Señora, que de dia en dia rever- 
'deciendo, se visten de ojas, sera presagio, de que triunfantes, y 
'victoriosos, volveremos á vuestra vista: pero, si no obstante el 



i 



BlBUOGRAFtA MEXICANA DEL SÍGLO XVlít. 

fecundo riego de vuestras lagrimas, observareis que se marchiran, 
'*sera señal, de que vencidos de los Demonios, hemos quedado en 
*'la palestra." Assi hablaron los Dioses Niños á Xmucane; y sin 
**dar tiempo á que la vieja les respondiesse, tomaron el portante 
"para el Infierno, llevando consigo el bote y la pelota, sin olvidar 
•*sus cerbatanas." 

Nota 6o. Num. i. Demostrado como lo esta, en la nota 57. 
n. 8. y siguientes, que de la estupidez con que la ignorancia de 
los Mexicanos historio el ingenioso ^mh\em2L Huitzilopockílty fue 
consequencia la ridicula fábula de Huitziton, no se dudará que no 
de otro principio se originaron los del presente y anterior capítu- 
los, que de haver leydo los Apostatas Americanos la antigua Bi- 
blia de los Culebras, y delirios de sus Posadas, en el sentido gra- 
matical. 

Num. 2. De aqui es que el Padre Remesal, hablando de la My- 
tologia de los Culebras, dice ser (son sus palabras) **Su materia 
**tan llena de cosas sin concierto, y estar tan lejos de dar gusto al 
'^entendimiento con su substancia, ni con su modo, que antes le 
**fatigan, y cansan, leer cosas tan sin orden, y que lo mismo se es 
* 'trasladarlas de la memoria, ó Libros de los Naturales, ó de lo 
**que los Autores que las escribieron, que imaginarlas el pensa- 
* 'miento más desordenado." (i) 

Nunir 3. En efecto, no puede ser á primera vista, ni mayor ni 
mas monstruosa, ni mas desagradable al entendimiento, la mal 
eslabonada cadena de conceptos que resulta, como hemos visto, 
de la traducción gramatical de los emblemas del Ratón y Piojo 
negrOy que, por disgracia, fue el en que de boca del vulgo rudo, 
y ignorante de la significación de los símbolos geroglyphicos y de 
lengua muda Americana le escucharon el Padre Capellán, y otros 
Autores que imbuyeron al Padre Remesal. Pero á la verdad, que 
si á la luz que nos ha dado la explanación de la Antigua Biblia de 
los Culebras, y á la que nos ministran otras Historias del mundo 
antiguo acertassemos á descubrir el sentido arcano del del Piojo 
negro, aqui ha dado luz el del Raton^ y descubriessemos de con- 
siguiente las alusiones primores de ambos emblemas y la traba- 
zón de sus conceptos: yaque no concediessemos á Boturiní, **que 
'*la Americana como la mas fecunda vence en primores, no solo 
''á la Egipcia, á la Griega, y á la Romana, sino áquantas histo^ 

(t) Remesal. Lib. 6. Cap. 7. n. i. fol. 300. 



ÉIBUOCRAPÍA MEXICANA DEL SlGLO XVÍit. 

"rias le havian descubierto (hasta el año de 1745, en que dio ala 
"luz su Nueva Idea) (i), nos hallaríamos (como oprimido del gra- 
ve de la verdad se halló antes de ahora un erudito) en la preci- 
sión confessar, que en nada cede la Americana, antes se mana con 
la Historia Egipcia (2), y de consiguiente, con la Griega, con la 
Romana, y con la de otras gentes, á quienes fue común la Escri 
tura symbolica, y lengua muda de los Phenicios: assercion que 
demostrará, y colocará en la categoría de las verdades, la identi- 
dad de los Emblemas, symbolos geroglificos, y celaturas de que 
usaron los Egipcios, y Americanos, que pondrá á la vista de todo 
el Mundo el cotejo, y examen histórico, que passo á hacer de los 
emblemas de la Santa Cruz, y fabulosa historia de Proserpina, 
que gravados en las Lapidas de Culhuacan, y dibuxados en este 
Libro, serán objeto de la curiosidad de los Lectores, y materia la 
explanación de sus conceptos, que pondrá en admiración, princi- 
palmente á los Antiquarios. (3) 

Num. (4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 1 1.) 12. Y con efecto fueron los Phe- 
nicios (como con la fama atestigua Lucano) los que inventaron 
los geroglificos, y de consiguiente, como sienta Calmet (4), los 
que comunicaron la lengua muda á la Egipcia, á la Griega, á la 
Romana, y á otras Naciones; ¿Quien dudará que los Culebras, ya 
que con la sangre, no la heredassen de los de Chivin: esto es de 
los Phenicios-Tripolitanos, sus compatriotas, y consanguineos 
quiza después de establecidos en nuestra America, la recibirían 
de los Egipcios, cuando hospedándoles en Culhuacan, adoptaron 
sus ceremonias, Mythologia y antigua Historia? 

Num. 13. Esta voz Chivm, suena lo mismo (según Calmet) en 
el Hebreo^ que en el Phenicio, este vocable HeveOy y traducidas 
(según el mismo) ambas palabras al castellano, suenan lo mismo 
que esta voz Culebra, Interpretando el Paraphrastes Jerosolimi- 
tano esta voz Heveo^ vierte Tripolitanos; y Votan (como veremos 
en su Provanza) haciendo timbre de la nobleza de su linage, que 
deriva del primer A^/«í? llama Chivin^ expressamente, á Trípoli de 
Syria; á distinción de la otra Trípoli de Berbería, ó antigua Car 
thago, que fundó Dido, hija de Belo Rey de Phenicia, de donde, 
(como apunte en la Nota 57. n. 53) fueron originarias aquellas 

(1) Botarini, % i. 

(2) Fr. Juan de la Concepción Carmelita descalzo, eh sil aprobación á la Idea de Boturini. 

(3) Al ñn del presente Capítulo» se pondrán las Laminas que representan estos Emblemas se- 
gún y como existen grabados en el Templo de Culhuacank 

(4) Calmet, Dict. S. Scrip. f. Ad Phcenicesi etci 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIll. 

195 

colonias de transmigrantes Carthagineses que aportaron á Cul- 
huacan, de que proceden los Mexicanos. 

Num. 14. Esta voz Tripolis\ en el Griego, según Calmet, sue- 
na lo mismo que tres ciudades en el Castellano, y en efecto añade 
el citato fueron otras tantas las que integraron antiguamente á 
Trípoli de Syria^ y de estas era una de los Aradios, era otra de 
los SidonioSy y la tercera era de los Tyrios. (i) 

Num. 15. Todos sabemos que tanto Sidon, padre común de los 
SidonioSy como Aradio, padre común de los AradioSy fueron hi- 
jos, primogénito aquel, y este noveno de Chanaan, nieto de Noe: 
y en que los Tyrios fuessen procedentes del mismo Chanaan, no 
pone duda el Padre Calmet: Tyrus (son sus palabras) urbsjlo* 
rentissima Phcenicia . . . nunquam ab illa ejectos Cháñanosos cre- 
dimus. (2) 

Num. 16. Siendo pues Chanaan, quarto hijo de Cham^ Cham 
quarto abuelo de Niño, y Niño el Tronco (según Votan) de 
que traben su origen los nobles Culebras- Americanos; es claro que 
los VbídneSy ó ilustres fundadores de Culkuacan, como proceden- 
tes del primer Niño, fueron consanguineos de los Chananeos; esto 
es de los Sidonios, A radios y Tyrios; 6 lo que es lo mismo, de 
los PkenicioSy Heveos ó Culebras Tripolitanos. 

Num. 1 7. Ya parece que oigo que se me objeta, que olvidado 
de lo que dige en la Advertencia sentada al pie del Capitulo Proe- 
mial; esto es que los Culebras ó fundadores de la antigua Palen- 
que, procedieron de Heveo, hijo de Chanaan; ahora digo con el 
Sr. Nuñez, Obispo de Chiapa (3), que el caudillo Votan, y de con- 
siguiente, todos los Culebras Americanos, son procedentes del 
primer Niño, siendo assi que Niño, primer de este nombre, fue 
hijo del primer Belo, Rey primero de los Assyrios, nieto de Nem- 
rod, bisnieto de Chus, y que siendo hermanos Chus y Chanaan, 
hijos ambos de Cham mal podrian ser troncos de una misma fa- 
milia, y assi sigue necessariamente que si los Culebras America- 
nos, como assenté en la Advertencia preliminar, traben su origen 
de Heveo, hijo de Chanaan, es incierto que le traben por la linea 
recta del primer Niño: y si es cierto que no ceden de Niño, hijo 
de Belo, Rey primero de los Assyrios, se sigue no serlo que pro- 
ceden de Heveo, hijo de Chanaan. 

(i) Calmet. ubi supra. 

(2) Id. Dict. S. Seript. Vox Tyrus. 

(3) CoQstitacioncs Diocesanas del Obispo de Chiapa, en el Preámbulo, n. 33, $. 29. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

196 

Num. 18. Confies sola fuerza de largamiento: y para no alar- 
gar, mas que lo está esta digression, quedo encargado, de, en otra 
parte, (i) satisfacer, no solo, á la expressada, sino una á una, á 
quantas objeciones quieran hacérseme: y lo quedo también, de ha- 
cer ver antes á Boturini, la tan infundada como lisonjera equivo- 
cación, con que en el §. 16. n. 18. de su repetidas vezes citada Idea^ 
atribuye (usando de una urbana moderación) á ignorancia de los 
interpretes, la falsedad (tal la supone) de otras noticias de las que 
escribió aquel Prelado en el n. 32. §. 28 del Exordio ó Prefación 
de sus Diocesanas Constituciones: y por ahora, bastara acordar 
á los Lectores, lo que assenté en mi Preludio, y he repetido en 
distintas notas: esto es, que los primeros hombres que transmi- 
graron á nuestro continente, y fundaron en Chiapa la antigua Pa- 
lenque, eran procedentes, no solo de la familia de los Vota7tes, sino 
también de los otros diez y nueve caudillos, cuyos nombres que- 
dan expresados en la Nota 59. al n. 53. 

Num. 19. Y para de una vez, evitar todo genero de confussion, 
remito al curioso á la citada nota, y le encargo lea con cuidado 
el inmediato siguiente numero de la presente, de cuia luz fácil- 
mente descubrirá la distinción que hai de Culebras Americanos: 
pues aunque en efecto todos los fundadores de Culhuacau fueron 
Culebras; unos trahian su origen de ilustre alcuña, y otros le de- 
ribaron de humilde casa, lo que justamente obligó á Votan nove- 
no de este nombre, á dar Probanza, como la dio efectivamente, 
de la nobleza de su linage. 

Num. 20. Quieren los Poetas, que Phenicios derivasse su 
nombre de Phenix, hijo de Agenory y hermano de Cadtno, Padre 
el segundo de los Cedmotieos; ó sean Cadmoneos: esto es, de los 
Orientales, ó Chananeos. (2). Otros quieren que le derivasse de 
esta voz Hevea (llamados assi los Cedmoneos) y que de la raiz 
de dicha voz, que en la \^y\gwdL phenicia, suena Serpiente^ se ori- 
ginasse la fábula Griega, de que haviendo Cadmó vencido y muer- 
to á la escamosa Sierpe de Marte y sembrado sus dientes con el 
Arado, de esta sencilla produxesse la tierra aquel exercito de hom- 
bres armados (que llamaron Culebras), de que propagados Hé- 
roes insignes, poblaron Cadmo y su esposa Herntione la famosa 
Thebas, ciudad de Beotia 

(i) En el Segundo Libro, ó Historia prophana de los Culebras. 
Í2) Vid. Calmet, Dict. S. Scrip. ad verb. Cfdmond. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

197 

Num. 21. Lo que hai de cierto es (dexando por ahora en su 
disputa á los Fabulistas) que los Griegos llamaron Phenicia á la 
tierra habitada de los Chananeos, y de consiguiente entendieron 
Phenicios á los procedentes de las once familias posteras de Cha- 
naan: conviene á saber, á los Sidonios, Hetheos, Jebuseos, Amo- 
vi heos, Gergeseos, HeveoSy A ráceos, Sitíeos, A radios, Samareos, y 
Amatheos; (i) los quales obligados de su muchedumbre, que lle- 
gó á aumentarse hasta lo iminenso; no cabiendo en la suya, ni 
sus Pueblos, ni la afluencia de sus riquezas, se dilataron por casi 
todas las Islas y Regiones del Mediterráneo. (2) 

Num. 22. Y si con desparramadas las once familias de Chana- 
neos, poblaron (inclusas las Islas del Mediterráneo) las dos tie- 
rras firmes, que divide el estrecho de Gibraltar; ¿que duda cahe 
en que los geroglificos, escritura symbolica, y lengua muda de 
los Phenicios, fuesen comunes á las tres partes del Mundo anti- 
guo, cuando la Europa esta al Norte del Mediterráneo, la África 
al Sud, y la Asia al Este? ¿Y quien negará que lo fueron tam- 
bién á este otro mundo quando aun están gravadas sus celaturas, 
en las Lapidas de Culhuacan. 

Num. 23. Quiero, no obstante, no solo permitir, sino dar de 
barato, que los Culebras Americanos no heredassen de los Phe- 
nicios sus ascendientes, ó consanguineos, la escritura symbolica, 
y lengua muda: y pregunto, ¿quien ó quando traslado á Palenque 
estas pinturas? No serian por ventura, aquellos Egypcios, que 
abrigados de los Palencanos, en la anciana corte de Culhuacan, 
les comunicaron como en recompensa de la hospitalidad su My- 
thologia? ¿y su antigua Hystoria? ¿y su symbolica Phylosophia, 
y demás ciencias, que después dictaron los chichimecas en aque- 
lla tan celebre, como famosa Universidad, de que hablé en otra 
parte? (3) 

Num. 24. Cada uno es dueño de responder á esta pregunta, 
como siquiere; pero assentados los siguientes principios, que son 
tan ciertos, como innegables no. . . . supcitarme con fundamento, 
haver recibido los Palencanos de los Egipcios su Theologia, My- 
thologia, artes ciencias, y antigua Historia, y de consiguiente la 
Escritura symbolica, y lengua muda de los chivines. El primero 
es: la persistencia de aquellas celaturas inventadas por los Phe- 

(1) Genes. lo. 15. 

(2) Calmet. Dici. S. S. ad v. Chananai. 

(3) Véanse arriba las Notas 57. n. 31. y 58. n. 11. y sig. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

198 

nicios y gravadas á dirección de los Egipcios, en las quatro cor- 
tes. Culhuacan, Tulha, Yucatán y Chiquin^-miic—há (hoy Chi- 
quimula), de cuya existencia, y de su identidad, y consonancia 
con los de los obeliscos de los Egipcios, podrá el incrédulo satis- 
facerse por sus proprios ojos acercándose á estas Ciudades; pues 
en efecto, no están situadas en el Paraiso. El segundo es que en 
una Ara, ó Pedestal de los de el Templo de Ctilkuacan (de que 
del mismo modo podrá el incrédulo certificarse) están gravadas 
en una sola, las tres distintas Cruzes, A. B, C, que presentadla 
vista la Lamina n. i., de las quales la C. se vee dibuxada dentro 
de la Cruz B., y lo están las cruces B. C. dentro de la Cruz A., 
á la manera que respectivamente pudieran estarlo dentro de las 
cruzes A. y B. dos crucifixos. Emblema Egipcio de cuyo origen 
debe la noticia el Mundo todo á un Erudito (i); assi como yo la 
interpretación de sus Empressas, á quien guiandome como de la 
mano, me há dado luz, y conducido á su canociniiento. Kn que 
suponiendo lo que el Lector habrá deducido de la Nota 57. n. 53., 
y demostraré en otra parte: esto es, que la desolación de las qua- 
tro Cortes arriba expressadas, sucedió muchos siglos antes de la 
venida de Jesu Christo; también supongo, que en aquella época, 
estaba ya gravado á dirección de los Egipcios, y colocado eii Cul- 
huacatiy el Sagrado Emblema de las tres Cruces. (2) 

Num. 25. Escuche el incrédulo el antiguo origen y explanación 
del Emblema Egipcio en pluma del Señor Obispo Nuñez de la 
Vega (3), y admiremos todos verle gravado por los Palencanos 

colocado los Egipcios, en una Ara del Templo de Culhua- 

can: **Permitio la Magestad divina (dice el Prelado de la Iglesia 
**de Chiapa) que muchos años antes de la venida de Christo, Se- 
**ñor Nuestro, gravassen los Egipcios, con characteres mysterio- 
"sos, ciertos geroglyficos, en que se representaba la Cruz, y la 
"salud, y vida, que en ella, havia de dar Diosa los hombres, para 
"que las gentes creyessen mas fácilmente en Christo Crucificado, 
"Hijo de Dios, y hombre Verdadeiro." 

Num. 26. Ahora pues, ¿habrá quien niegue, que la sola exis- 
tencia de este monumento, quando no fuessen casi innumerables, 
los que á pesar del tiempo, y de sus injurias, se mantienen ilesos 

(i) Marchan, in host. Pastor, t. 2. n. 4. 

(2) Quedo encargado de computar con fundamentos solidos, y fixar la epocha, de la trágica 
desolación de las cuatro Cortes Americanas, y lo haré en el Segando Libro. 

(3) Courtis. Dioces. de Chiapa, Tit. 2. n. 102. $ 5. 



bibliografía mexicana del siglo xvin. 

199 

en los Templos, y otros edificios de las antiguas Cortes Culhua- 
can y Tulháy es un argumento el más convincente de que los Cu- 
lebras Americanos, fueron discípulos de los Egipcios? ¿Quien no 
vee epilogada en el Emblema de estos segundos, la theologia de 
los primeros? ¿Habrá quien dude, principalmente de los que han 
leydo la theologia Americana, que la segunda de las tres Cruces, 
symbolizaba al Hunahpu, y la tercera á Xhalanque de los Cule- 
bras, ó lo que es lo mismo, la segunda al Huitzilopochtli^ y la ter- 
cera, al Tlaloch de los Mexicanos? ¿Podrá negarse, que fue luz 
celeste, impulso Divino, y verdadera inspiración, lacón que unos 
Ethnicos, tan entregados como los Egipcios á todo género de ido- 
latrías, y supersticiones, predixeron tantos siglos antes de la Ley 
de gracia aquel Dogma Catholicoque nos enseña, que: ''Verbum 
Divinum quod semel assumpsity 7iufiquam dimissitf No fue esta 
(como da á entender el Señor Obispo) una providencia del Todo 
Poderoso, para amansar los ánimos ferozes de los Culebras Ame- 
ricanos, y disponerles á recibir con mansedumbre, y á que es- 
cuchassen de buena gana la predicación del Quetzalcohuatl? . . . 
Num. (27. 28. 29. 30.) 31. No es la ocacion, (ya llegará de de- 
linear la architectura, y otras ideas, con que los Palencanos, á 
imitación de los Egipcios mysteriosamente characterizaron los 
Adoratorios que comprehende en los ángulos de sus seis atrios 

el soberbio Fano de Culhuacan; 

Num. 32. En un salón cubierto de bóveda, de veinte y siete 
varas de longitud, y poco mas de tres de latitud (i), á poca dis- 
tancia de una bocapuerta, que á manera de escotillón, franquea 
la entrada á un Templo subterráneo, de igual architectura, dimen- 
siones., y symetria del superior, está una Diosa cavallera ó muge- 
riegas en un Monstruo de tres Cabezas, como viajando al subte- 
rráneo. Tiene esta Diosa pendiente al cuello, el character T. ó 
Tau de los Griegos, y entre otros geroglyficos que la decoran, 
lleva una como mina con dos flores en la cabeza. Del centro de 
esta sale una mano entre cerrada, de cuyo dedo medio pende otra 
flor, y esta remata en una borla. A los pies de esta Diosa, esta 
gravada, en su propria figura, una muger, en ademan como de 
adorarla, y de ofrecerle una fuente de agua, symbolicamente re- 
presentada en aquel geroglyfico figurativo de este elemento: y el 
. todo está, como objeto de la adoración de aquellos barbaros, co- 

(t j Assi el Capitán Rio, en su Informe citado arifiba en la nota 58. n, 14. 



ÉlÉUOGkAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVllL 

2CK) 

locado sobre un Altar también de piedra, en cuya superficie, fron- 
tis, y pies, se registran muchos geroglyficos de no niui fácil inter- 
pretación, y que por impertinentes, al presente asunto, reservaré 
para otra vez; y solo reparo en las dos figuras representadas en 
los pies, fronteros, que parecen serlo de Asealopho, y Cyane. 

Num. 33. En la fachada ó frontispicio del primer Arco del sub- 
terráneo, al qual se baxa por varias gradas, esta otro Emblema, 
mysteriosamente representado; y es uno entre otros de los gero- 
glyficos que le decoran, la quarta parte de una granada, á la qual 
faltan quatro de sus granos, cuyo registro permite á los ojos, el 
total despojo de aquella túnica, que dividiéndolas en quarterones, 
cubre sus granos á las granadas Baxo de esta empresa, se vean 
gravadas seis celosias; y lo están respectivamente á sus extremos 
dos figurillas, ambas qn ademan como de acometerse; de las qua- 
les la que esta al lado diestro, lo es de un animal de mero capri- 
cho; y lo que esta al lado opuesto (intermediadas ambas de una 
celosia) lo es de un inxerto de muger, y bruto. 

Num. 34. Casi al extremo del lado principal de esta targeta 
(cuya figura es triangular, como lo es la de la bóveda) están gra- 
vados un ojo abierto, y un brazo diestro, de cuya mano (compri- 
midos los otros dedos) señala el Índice lo interior del subterrá- 
neo; y del mismo modo en el opuesto están expressados otro ojo 
abierto, y un brazo siniestro, cuya mano tiene los dedos entrece- 
rrados, como en ademan de que va á agarrar alguna cosa. 

Num. 35. Últimamente en la sumidad y frontispicio del postrer 
arco del Subterráneo esta grabada otro Deidad; este raro; pero 
de tan agradable, como vistosa deformidad; cuya estatura, que de 
medio cuerpo abaxo, es un conjunto de geroglyficos, representa 
de talle arriba, la figura de un hombre, como acostado, y boca 
abaxo, con una mitra en la cabeza (bien parecida á aquel turban- 
te llamado Cidaris (i) de que usaron antiguamente en lugar de 
corona los Reyes Persas, y junto al Cidaris, corona ó tyara, se 
vee esculpida media granada. 

Num. 36. Hemos oido referida de los fabulistas la tragedia de 
Proserpina, y la hemos visto dibuxada á dirección de los Egipcios 
en los Adoratorios de Culhuacan\ escuchemos ahora en prueba 
de la identidad de su substancia, y significación de sus celaturas, 
explicarse á las Lapidas de aquella Corte, en el mismo idioma^ 

(i) Vid. Calmet, Dict. S. serip. Vetb. Cidaris, 



bibliografía mexicana del siglo xviii. 

20I 

en que compelidos de la penetración del mas sabio de los Anti- 
quarios, hablaron los Rayos, ó obeliscos de Egypto. 

Num. 37. Consultado el Padre Kirkerio sobre la significación 
de estos Emblemas, y sentidos de sus geroglificos, nos responde 
en su Sphinx mistagoga (i) primeramente: que el character T, 
ó Tau de los griegos (qual le hemos visto pendiente al cuello de 
la Viajante Diosa) era una nota, ó geroglifico, que quando los 
Hebreos que perragaban en Egypto exales le veian gravado en 
los Dioses de los Egypcios, ''passim salcitem (son sus palabras) 
"ser vitam venturam, ex Patrum suo7'tim iraciitione hiterpretaban- 
''tur. Pero que respecto de los Egipcios, y su lengua muda," 7iihil 
''aliud significassCy quam Divinos Mentís in reruvt ormiium pro- 
'*ductio?te motum et diffusionemy 

Num. 38. Linda ocacion de interpretar el Character T ó Tau 
de los griegos, que lleva al cuello su viajante Diosa, en el senti- 
do del Capitulo 2. de la Theologia de los culebras; pero reservando 
su confrontación y explanación, como nada importante al presen- 
té assúnto, á la curiosidad de los Lectores, passo brevemente in- 
terpretar los otros symbolos, cuya explanación es la que importa 
á la de los Emblemas de los Culhuas, y principalmente á la de- 
monstracion de su identidad con los Egipcios» 

Num. 39. La mano abierta (prosigue Kirkerio) denota la li- 
beralidad, y ía cerrada el vigor; y severidad de los Dioses de los 
Egipcios: ''BrackiufHy vel nianus explicata^ denotat liberalitatem: 
contracta notat rigorem et severitatem 7iuminum'' El ojo abierto 
significa la vigilancia: Oculus vigilantiam nótate y últimamente, 
.es regla general, (concluye el citado) que "'Hiergglyphica (son 
/'sus palabras) ipsis rebUs appropriata sunty solem e^iim expressuri, 
''Circuli aut circuli segmentum pingebant: si postam, portee figu- 
"ram; si catenam^ catenafn etc.'' 

Num. (40. 41. 42. 43. 44.) 45. Preguntado de cierto estrangero, 
•un soldado Espartano ¿quales eran los confines de su República? 
;Sin hablar palabra, disparó el sayta una hasta^ ó lanza, que tenia 
en la mano: en que quizo decir que la República de los Esparcia- 
tas tenia por términos los de todo el mundo, que era hasta donde 
podria llegar el valor Espartano con aquella hasta. 

Num. 46. Hemos visto explicarse á los Lacedemonios en la 
jengua muda de los Culebras: veamos ahora darse á entender á 

(i) Sphín mist. Cap, 3. A fol. 51. usq. ad 59. 

26 



bibliografía mexicana del SiCLO Xvtti. 

202 

los Americanos con las mismas señas de los Esparciatas, y vere- 
mos luego explicarse con los mismos symbolos de los Lacedemo- 
nios: Cuenta (entre la algarabía de sus pinturas, ó escritura sym- 
bolica de los Phenicios) la antigua Historia de los Chichimecas 
(i), que enviado Nopaltzin de su padre Xolotl (primer caudillo y 
conductor de aquella Nación) á ocupar en su nombre, y tomar po- 
sesión de las tierras de México, habitadas entonces de aquellos 
prófugos Culhnas y Tulhas que (como vimos en la Nota 57. N. 
53.) fueron los primeros que las hollaron, se subió Nopaltzin, á 
la cumbre de un cerro, y á presencia del pueblo todo, disparó qua- 
tro flechas á los quatro vientos: en que quizo decir: que en fuerza 
de una legitima y natural ocupación, protestaba á nombre de Xo- 
lotl, su padre á prehenderlas de quantas tierras, á los quatro vien- 
tos, podian penetrar aquellas flechas; y que estaba pronto á de- 
fenderlas, con el Arco en la mano, y el Carcax al hombro; no so- 
lo de los debelados Culhuas, y Tulhas\ sino de todo el Mundo, 
si hostilmente el mundo todo intentasse invadirlas. 

Num. 47. Yo prescindo de la disgracia con que Boturini (ol- 
vidado de lo que después dixo en el § 16. n. 12. cuyas palabras 
quedan copiadas en la Nota 26. n. 5.) interpreta, como otras ve- 
ces en el sentido gramatical, este passage americano: pues en efec- 
to representando, como representa el symbolo, un soldado á todo 
un exercito, y el symbolo un cerro á todo un Imperio, es mas cla- 
ro que la luz meridiana, que la figura Nopaltzin disparando so- 
bre iMi cerro las quatro flechas, es un emblema que representa la 
fundación del Imperio de los Chichimecas, sobre las ruinas de los 
debelados Culhuas y Tulhas. Véase la citada Nota 26. n. 5 10. 
1 1, y 12.) Y á la verdad, que aunquando los symbolos Nopaltzin, 
Cerro, flechas, Culhuas y Tulhas, no tuviessen otro sentido que 
el gramatical; seria innegable la identidad de la lengua mudada 
los Lacedemonios y Americanos: porque quien no vee que en el 
caso de Nopaltzin, habria el Esparciata disparado quatro flechas; 
y en el del Esparciatano, habria un Chichimeca, disparando una 
flecha, dado á entender que: 

'Dove giogne la freccia é nos tro Impero. ^^ 

Num. (48. 49. 50.) 5í.-^Bien es verdad que aunque es bastan- 
te el conocimiento de la naturaleza de la casa pintada, para in- 
terpretar la Escritura symbolica, que es la que representa (según 

(I) Boturini, }. 13. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

203 

Figueroa, en su Plaza universal de todas las ciencias) el concep- 
to del Escritor no es menos cierto, que la inteligencia de los idio- 
mas Americanos, es condición indispensable, para penetrar todo 
el concepto como al de los otros, al ingenioso Emblema del Piojo 
negro, que es principalmente el que me ha obligado á esta digres- 
sion: porque ¿por ventura, podrá comprender el ingenio de ma- 
yores luzes (sino el sobrenaturalmente iluminado del supuesto 
autor de los Tres Discursos, ó Teatro critico Americano) verbi 
gracia la naturaleza, y propiedades del Tamazul, ignorando que 
Tamazul en las lenguas Indias, es el Escuerzo? ¿Ni de que ser- 
viría, aun al mismo Italiano, posseer los Idiomas articulados, si 
ignorasse el phrasismo de los Culebras, y lenguage trópico de los 
geroglyficos de los Phenicios? 

Num. 52. Lo que supuesto (ato el hilo que dexé pendiente) 
para desnudar de la fábula, correr el velo alas figuras, y facilitarla 
inteligencia de la algarabía de conceptos theologicos que la Gen- 
tilidad Americana quizo representar los cinco symbolos, Xmuca- 
né, Piojo, Tamazul, Zaquis-Us, y Vac, me es absolutamente in- 
dispensable, lo primero traducir estas vozes al castellano: Lo 
segundo: acordar al Lector (Remitiéndole á la Nota i. num. 5. 
y 8.) que el symbolo Xmucane, lo es del Logos de los Estoicos, y 
que la Culebra es una de las metaphoras en que hablaban los An 
tiguos Americanos, de la Eterna increada sabiduría. Lo tercero: 
acordarle también, que el Techo, en la phrase india, es la Cabeza, 
y que el de la casa de Xmucane, representa la mente del mismo 
Logos, Lo quarto: acordarle asimismo (remitiendoíe á la citada 
Nota 52. n. 12.) que en la pelota, y bote» se symboliza la inmor- 
talidad: y lo quinto, acordarle últimamente (remitiéndole á la No- 
ta 1 7. n. 4) que en el exercicio de la Cerbatana, se symboliza la 
omnipotencia del Divino Verbo, por antonomasia sabiduría in- 
creada. 

Num. 53. Ahora pues: nadie ignora que el Piojo negro (á dis- 
tinción del blanco) es un cierto asqueroso, y pequeño insecto que 
se cría en la cabeza, principalmente de gente desaseada, del su 
dor, grassa y falta de limpieza; pero es advertencia nada imper- 
tinente, que lejos de serles asquerosos, como á nosotros, estos 
insectos, á las Mujeres Americanas, le es innata la propiedad de 
quando se despiojan, ó despiojan á otras, poner el Piojo en la pal- 
ma de la mano, mirarle atentas, y luego que le han visto, lamer- 



bibliografía mexicana del siglo XVllL 

204 

le, matarle entre sus dientes, tragarse la saliva, y saborearse; 
quiza aludiendo al Emblema del Piojo de XinucanCy. interpreta- 
do por la ignorancia del vulgo rudo, en el sentido gramatical. 

Num. 54. Tamazul (i) en la lengua Kiché (2) es el Sapo, ó 
Escuerzo, Zaquis-Us, en la misma lengua, es cierta Culebra (3) 
y el Vac, que en la tzendal (4), significa el SensontCy es la meta- 
phora, en que, como vimos en la Nota 37. n. 10* symbolizaban 
los antiguos Culebras á los Angeles buenos. Y si como es cierto, 
para interpretar el lenguage trópico, proprietas est quíerenda dic- 
toruni'\ ¿podra dudarse, que el ingenioso Emblema del Piojo ne- 
gro es impletivo de el del Ratón? ... Ni que en los brincos del Ni- 
ño Tafnazul (phrase la niñez del reciente principio de la Ley de 
Gracia y predicación del Quelzalcohuatl) con la Culebra (sym- 
bolo de la Divinidad). . . . 

Num. (55. 56.) 57. De este modo propensa, fácil, y dispuesta, 
siempre á soñar dejarnos ignorantes de la verdadera significación 
de sus emblemas, historio la delirante phantasia Americana, aquel 
volumen no solo comprehensivo del nuevo, sino también del Viejo 
**Testamento, que en las Pinturas de sus geroglyficos les dexó 
**escrita el Quelzalcohuatl, según los mismos Indios asevera - 
**raron á nn Religioso Grave, Definidor de la Provincia del 
**Santo Evangelio, Operario zeloso, y de los más exemplares, 
y penitente de aquellos tiempos: de cuyo testimonióla publica el 
Padre Román en su República de los Indios, cuyas palabras co- 
pió á la letra nuestro Traductor el Padre Ximenez, y son las si- 
guientes: ''Un Religioso grave definidor de la Provincia del San- 

'to Evangelio, llamado Diego Mercado, contó, y dio firmado de 
'*su nombre, que en años atrás, platicando con un Indio viejo Oto- 
'*mí, sobre las cosas de nuestra Santa Fé, le dixo el Indio: que 
"en su antigüedad tuvieron un Libro, que entre las personas gran- 
"des, venia de [)adres á hijos en el qual, estaba contenida la Doc- 
"trina christiana, en dos colunas; y entre coluna y coluna, estaba 

^•pintado un Crucifixo, con rostro enojado; y assi decían ellos, que 
*'reñia Dios. Que volvian las ojas del Libro, con reverencia, vol- 

*'teandolas con una varita, que á este efecto tenian. Y pregun- 

(i) Ximencz hic. 

(2) En la lengua Mexicana Tamazulini . Assi el Vocabulario del Padre Molina en la palabra 
Escuerzo. 

(3) Assi traduce el Padre Ximenez. 

(4) En la ler.gna t-:otil IW y en la Mexicana CnitzuHtif. Véase la Nota, 37. n. 9. 



BIWJOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

205 

*'tando el Religioso al Indio: ¿Que contenia el Libro? no supo 
**decir en particular, sino assi: Si acaso aquel Libro no sehubie- 
'*ra perdido, verias como la Doctrina que nos predicas, es la mis- 
'*ma que contenia. Que el Libro se perdió debaxo de la tierra, 
*'donde los Indios lo ocultaron á la venida de los Españoles. Que 
"también le dixo: (prueba nada equivoca de que el volumen era 
'^comprehensivo de ambos Testamentos) que era constante que en 
"el Diluvio solo escaparon siete personas, en la Arca de Noe, y 
"todas las demás, con los animales y aves perecieron. Que tam- 
"bien daba noticia de la ambaxada que hizo el Ángel á nuestra 
"Señora, por una metaphora, diciendo: que una cosa mui blanca 
"como pluma de ave, cayó del cielo; y una virgen se abaxó, la 
**cogió, se la metió en el vientre, y quedó preñada; pero que no 
**sabia decir, que se hizo lo que parió." (1) 

Num. (58) 59. Que dirán á esto . . . aquellos sabiondos, que por 
levantarse en el popolacho con el nombre de críticos, ignorantes 
de lo que pesa, conforme á las reglas de la buena critica, la au- 
toridad de los antiguos, testigos oculares de los sucesos, incapa- 
ces de hacer distinguir entre el tiempo, circunstancias y fines, con 
que escribieron los Palencanos, su antigua Historia, el en que la 
copiaron y traduxeron de la lengua muda á la articulada los Apos- 
tatas sus descendientes, y el en que la descubrieron, y publicaron 
los Europeos, en vez de ponderar, y hacer justicia á los monumen- 
tos que la comprueban, han hecho enmpeño de negar su existen- 
cia, y de oponer contra la invención de la Biblia, Anuales Sym- 
bolos, Emblemas y Celaturas de los Colhuas, un argumento tan 
falso, débil, y de ningún momento, como es el negativo, que fun- 
dan en el silencio de nuestros Autores, que ha permitido por cor- 
tesía, y ellos suponen con desvergüenza? 

Num. (60. 61. 62. 63.) 64. No podría sin nota de audacia, con- 
tra la notoria autoridad de tan antiguos y graves Autores (de los 
Señores Obispos de Chiapa, Quito, y Panamá, de Boturini, Clavi- 
gero, y otros citados por elDr. Solorzano) y principalmente contra 
el testimonio del Sr. Obispo Nuñez de la Vega, que fue el primero 
que descubrió en Chiapa el Origen, Biblia, Anales, Cyclographia, 
Chronologia Kalendarios, Historia prophana y enlaces de los Vo- 
lanes, y otras noticias de la mayor ancianidad de que dimanaron 
las de otras gentes Americanas; oponerse arguyendo á paritate 

(i) Román, República de los Indios, Lib. i. Cap. 37. apud Ximencz Tom. i. f. 64. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA ÜEL SIGLO XVIIL 

206 

la incredulidad de un critico aunque docto tan severo como Du- 
pin (i), en lo respectivo á la invención del Evangelio de San Ma- 
theo, que Pauteno descubrió en la India 

Num. (65) 66. Lo que supuesto y demostrado, como esta lo 
primero; ser derivados sus sueños theologicos Americanos de los 
delirios de los Egipcios. Lo segundo: ser procedentes los natura- 
les de ambas Americas de los Heveos, y demás familias conquienes 
se enlazaron los Carthagineses, Lo tercero: haver penetrado di- 
chas familias á nuestro continente, trahiendo su derrota por la 
Isla Española. Habana, Campeche, y Presidio del Carmen, has- 
ta situarse en la antigua Palenque: y lo quarto: aquella cierta tal 
qual consonancia (prescindiendo de la monstruosa mezcla de erro- 
res ethnicos) de la Sagrada Biblia, ó Testamento Viejo, que los 
Culebras encomendaron á su posteridad, con la Escritura anti- 
gua que el mismo Dios dictó á Moyses (2) 

Num. 67. Un cierto Religioso Dominicano (de cuyo nombre 
no hago memoria, y podrá el curioso verle en el Autor que ya ci- 
taré (3) descubrió entre los Indios de la Nueva España,, un Libro 
escrito en geroglyficos, y otras pinturas, el qual traducido por 
aquellos Indios de la lengua symbolica á la articulada, y por el Re- 
ligioso, de la lengua Mixteca á la castellana, halló contener, se- 
gún testifica, y por menor refiere el Padre Garcia, en su Libro 
que intituló Origen de los Indios (4) casi otros tantos, quantos son 
los capitulos comprehendidos en la antigua Biblia de los Cule- 
bras .... que es la de probar la identidad de una y otra Biblia, 
bastará copiar como passo á hacerlo, las primeras lineas de la 
Mixteca, cuyo exordio es el siguiente: '*En el año, y en el dia de 
**la obscuridad, y tinieblas, antes de que hubiere dias, ni años, es- 
**tando el mundo en grande obscuridad, que todo era un chaos, 
**y confusión, estaba la tierra cubierta de agua." A este modo y 
usando casi del mismo methodo, phrases, y estilo de los Culebras, 
seguian contando aquellos Gentiles la creación del Mundo: daban 
razón del Paraíso terrenal; decían que fue habitado de un Dios y 



(i) Dupint. it 

(2) No fué (de testimonio de Boturini) enteramente desconocida, sino poco usada de los Me> 
xicanos, la Escritura Quipu^ Quipos óyi/M/rr/Zírir que ellos, en su lengua llamaron A^<^AMa//sfVsiit/ 
y del mismo modo fue poco usada; pero no enteramente desconocida de los Peruanos la Escri- 
tura Symbolica de los Culebras. Boturini. %. 15. n. l. 

(3) C'est Touvrage suivant ainsi cité par Garcia: Exquodam M. S. Vicarii Cuí lapensis OixU 
Prsedic. 

(4} Garcia, Lib. 5. Cap. 4. 



BlÉUOGRAFíA MEXICANA DEL SIGLO itVítl. 

207 

una Diosa, que fueron Padre y Madre de muchos Dioses que pe- 
recieron en el Diluvio universal. Que passando el Diluvio se hi- 
zo la creación del cielo y de la tierra, por el Dios criador de todas 
las cosas: y que de este modo, restaurando el Genero humano, 
se pobló el mundo y tuvo principio el Reyno Mixteco. Passemos 
ahora de México al Perú. 

Num. 68. No solo tenian los Indios Peruanos, aunque confun- 
dida entre los errores de su Gentilismo una cierta equivocada idea 
del Nuevo Testamento, que les predicó su Nemqueteba, Bochica^ 
Sude su Origuara, testificada de los Señores Solorzano y Obispos 
de Quito y Panamá, cuyas palabras quedan copiadas en la Nota 
57, números 103, y siguientes; sino que también la conservaban 
del Testamento Viejo, como assevera el citado Garcia, en el Li- 
bro 5. Cap. 7 y comprueba el Señor Piedrahita: doi los palabras 
de aquel Prelado: '^Creían todos los Indios, dice el Señor Obis- 
**po de Panamá, quehabia un autor de la Naturaleza, que hizo el 
**cielo y la tierra: mas, no por esso, dexaban de adorar al Sol por 
**su hermosura, y á la Luna, por que la tenian por su muger. Te- 
•*nian los Indios la costumbre de poner sobre las sepulturas de los 
"que morian de picada de Culebra, la Señal de la Cruz: tan an- 
"tiguo dictamo es en todas partes esta Señal, contra el veneno de 
**la Serpiente. Afirmaban la inmortalidad del Alma; y assi, quan- 
**do moria algimo, le metian en el sepulcro de comer y beber; y 
**si era Cacique ó Rey, le metian criados, y Mugeres (i), y eran 
"cantidad de oro. y esmeraldas que enterraban con ellos (2), por- 
**que con la certeza de la inmortalidad del Alma, mezclaban el 
"error, de que los que morian, passaban á otras tierras, donde ne- 
"cessitaban de aquella prevención, assi para el camino, como pa- 
"ra su servicio, porque alia, necessitaban de hacer la labranza. 
"Esperaban el juicio universal, y creian la resurrección de los 
"muertos (3) pero anadian que en resucitando, havian de volver 
"á vivir y gozar de aquellas tierras en que estaban antes de mo- 
"rir. Tenian alguna noticia, del Diluvio, y de la Creación del 

(t) Id. id. apudt Solis Lib. 3. Cap. 17. n. 7 

(2) Antig. Indai. Joseph Lib. 7. 

(3) Por predicación del Apóstol Santo Thomas, attribüida, (tíonlo ya Vefentios) de la preod- 
capacion de los Lenguaraces, á Ahnapuc-Tusus Sacerdote Idolatra Yucateco, esperaban los Ame< 
ficanos el Juicio universal: y los Culebras de la Nación 'fzendal y Tzoíil, no solo tenian noticia 
del Antechristo, sino. . . .iandole por. « ..la casa, le invocaban en sus trabajos, con estas pala- 
bras: tíermatio Antechristo, Hermano Antechristo, ayúdanos, según testifica el Señor Obispo 
de Chiapa^ en el Preámbulo de sus Constituciones Diocesanas, (« 71. n. 75. 



ÍJtÉÜOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVlIt. 

208 

"Mundo; pero con tanta addicion de disparates, que fuera ¡nde- 
**cenc¡a reducirlos á la pluma (i)" Hasta aqui el ilustrissimo Se- 
ñor Obispo de Panamá. 

Num. 69. Ahora pues sentidas la? reglas del buen uso de la crí- 
tica, hago jueces de su propia causa á los mismos incrédulos. Re- 
lean la Bula Iftter Ceetera, de la Santidad de Alexandro VI, la 
Imperial Cartadel Señor Carlos quinto, las palabras del Padre No- 
reña, las primeras del Sr. Piedrahita, las del limo. Sr. Montene- 
gro, y las del Sr. D. Juan de Solorzano, que quedan arriba res- 
pectivamente copiadas, en los nos. 26. 27. 102. 103. 104 y 105 de 
la citada nota 57. Confiéranlas con las de los Padres Román, y 
García, y con las segundas del Sr. Piedrahita, que he copiado úl- 
timamente en los nums. 57. 67 y 68 de la presente. Pésenlas, uim 
á una, en la balanza de equidad y prudencia, principal regla, se- 
gún Dupin, de la buena critica. Nivélenlas con las otras que que- 
dan sentadas en el Superior no. 64. Examinenlas en la piedra de 
toque de la Sagrada Biblia que dexó á los Culebras su Cuchul- 
chan. Revéanlas á la luz que ministra, aunque pequeña, la talqual 
pincelada, que hasta aqui he dado, de la Historia profana de los 
Culebras, y Mexicanos: y antes de decifrarlos (como ya lo harán) 
desupropria pluma los Historiographos Americanos; declaren por 
su sentencia definitiva si tienen ó no autoridad nuestros escrito- 
res: si merece entera fé, ó es digno de trisca su testimonio: si son 
ó no solubles los siguientes problemas: ¿Por quienes, quando, y 
por donde, se pobló la America? ¿Si quando entraron en sus vas- 
tos Dominios los Españoles, estaba enteramente desconocido el 
Evangelio, ó solo olvidado de sus Naturales? 

Num. 70. Y siendo uno y el principal Articulo de los que de- 
ben determinarse en este juicio, el escarnio y mofa, que los mis- 
mos mordaces han hecho de aquellas noticias relativas á la solu- 
ción de ambos Problemas que (mal digerida^ y adulteradas) abor- 
tó, sin tiempo, el Plagiario Autor de los Tres Discursos: deberán 
también declarar, si con efecto, las tales Noticias, son de los No- 
veleros, para engañar á los ignorantes 

Num. 71 reconocida la contestación, la autoridad y la fé 

debida al testimonio de los Escritores, confesassen (los críticos) á 
su pesar la realidad de la invención, y la interpretación, de las 
historias de los Culebras, y de consiguiente, la possibilidad déla 

(I) Historia General del Nuevo Reyno de Granada, Cap. 3. 



BIBUOGRAVÍA MEXiCAÑA DEL SIGLO XVllL 

209 

solución de ambos Problemas; 

Confessando, como confiesso de buena fé, la que parece descon- 
formidad de las especies, passo yo mismo, á demostrarla, asegu- 
rado de que la misma que parece contrariedad de los systemas, 
es el argumento que me convence, la possibilidad de la solución 
de ambos Problemas. 

Num. (72. 73.) 74' Tengas á los ojos de los mordaces, 

podría acaso parecer contrariedad y discordancia de nuestros es- 
critores, en los que estos suponen respectivamente deliramentos 
de las Historias y tradiciones Americanas, en punto del origen, 
y procedencia de los Naturales de sus Provincias: pues en efecto, 
como sí se diviessen en opiniones, unos testifican que pregunta- 
dos los Americanos de su ascendencia, y primer origen, le refe- 
rían á un Adán de piedra; otros que al Sol; otros que á los Ar- 
boles; otros que á los Montes; y otros finalmente, que á Siete 
Cuevas (1) sin haver alguno, sino el Padre Ximenez que hallasse 
vestigio, ni en las tradiciones, ni en las Historias, de alguna de las 
dos Americas del Adán de barro, del Adande Corcho, de la Eva 
de Carbón; ni finalmente de los Cuatro Adanes postdiluvianos^ y 
de las cuatro Evas milagrosamente aparecidas, de que se supone 
que en el systema de la inventada Biblia de los Culebras traben 
su origen todas las Naciones del universo 

Num. (75. 76. 77) 78. . . . ya que no de la falta de materiales (2), 
atestiguada de Boturini (3)? **Vease esto claramente (dice como 
*'sí hablasse en profecía, con nuestros caprichosos, un cierto criti- 
**co) en los mas clasicos autores, como son el Sabio Acosta, el In- 
*'ca Garcílasso, Herrera, Solis, y otros, quienes aunque tocan 
**algo sobre el origen de los Americanos, su transito á aquellas 
''Regiones, sus transmigraciones, govierno, política, costumbres, 
"Religión, Idiomas, Signos, geroglyphícos, y pinturas, con que 
''explicaban entre los ausentes sus conceptos, y dexaban á la pos- 
"teridad, memoria, y noticia de sus hechos, y acciones; es tan de 
**passo, y con tanta ligereza, que mas exítan el deseo del Lector 
''curioso, que le satisfacen. Y sin duda, ó desesperaron estos de 
'su consecución, ó no se atrevieronr á internarse en estas mate- 
"rías, por librarse del penoso y costoso trabajo de inquirir, ó re- 

(i) Véanse á los Autores que aquí se citan en el Solorzano: De Indiorum jure, Cap. 3. n. 21 
del Lib. I. 

(2) Véase la Nota 56. desde el n. 88. 

(3) Bolurini % I. 

27 



BIDLIOGRAPIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

2IO 

'*coger las memorias que dexaron los antiguos Americanos, y de 
"aplicarse seriamente al conocimiento, é inteligencia de los Idío- 
**mas, y principalmente de los caracteres, signos, geroglyphicos, 
*'y pinturas (i)" — "O acaso seria (añade otro Critico) porque 
"el concepto tan errado, como común de que los Indios eran 
"tan Barbaros, hizo nacer la desconfianza, de hallar instrumen- 
"tos (de lo expressado) entre unos hombres, de quienes se ha es- 
"critomas de unavez, que aun ellos mismos dudaban si loseran. Ha 
"tenido pues el autor (Dn. Lorenzo Boturini Benaducci) no solo 
"que lidiar con la negligencia, y el olvido; sino que demostrar, que 
"solofueron negligencia, y olvido losquehastaahora usurparon los 
"nombres de diligencia, y de cuidado. El Héroe Cortes (conclu- 
"ye) tuvo que pelear con el valor, y la multitud de los America- 
"nos; pero con las ventajas de las armas, y máximas militares 
"Europeas, ignoradas hasta tiempo en aquellas Regiones. Proce- 
"dia en fin, como la luz, para vencer la obscuridad; y nuestro Es- 
"critor se ha visto precisado á introducirse, y (digámoslo asi) 
"á amistarse con la obscuridad, para hallar la luz . . . .Nadie puede 
"dudar, que fue la conquista de la America Septentrional, obra 
"mayor que lo que cabe en la fuerza umana, y propria del dedo 
"de Dios, manifestado en mil repetidos prodigios: y yo no dudaré 
"que la Divina Providencia há atendido con especial cuidado a 
"este Cavallero, facilitándole los medios para tan vasta, diflficii 
"empreza. (2). — Con trabajo y constancia (añade al discurso de 
"los anteriores, otro Sabio critico) se consiguen las mas arduas 
"empresas: este es el Lemma que se inscribe á lo mas diflficii; y 
"el Autor (Boturini) á fuerza de trabajos, á expensas de caudales, 
"y alientos de su animosidad, consiguió lo que otros no hallaron; 
^'quizas porque fastidiados empezó su ingenio. Enseña la obra, lo 
"qxie no acertaron á descubrir los mas curiosos; y assi tomará en 
"los ecos de la eterna fama, vivirá el nombre del Autor en la co- 
"mun utilidad, y dirán las prensas como el ingenio, el trabajo, la 
"constancia, y el desvelo, consiguen lo mas difícil" (3). 

Num. 79. Tal es el concepto que del Silencio de los Escritores: 
tal es el quede la invención de las Historias Americanas; tal el que 

fl) Assi el Doctor Dn. Jpseph BorruU, cathetlratico que fue de Prima de Jurisprudencia civil 
en la Universidad de Salamanca, Fiscal, y Oidor de Granada, y del Supremo Consejo de Indias en 
su Censura á la Idea de Boturini, 

(2) Assi el Rmo. Padre Fr. Juan de la Concepción, en svl Ctr\sxiTViti\2iC\\sudL2i Idea d<r Boturini, 

(3) Assi el Padre Maestro Pedro de Presneda, en su Censura á la Obra de Sufre. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIIl. 

211 

de la interpretación de la lengua muda, y explanación de los Em- 
blemas, Symbolos y Geroglyphicos Americanos: (no obstante fun- 
darse estas ultimas sobre la palabra de Boturini) y tal el que de 
los elogios de que eran dignas las tales invención, traducción, y 
explanación, formaron (derramándose como de acuerdo en ala- 
banzas del inventor y explanador) tres sabios criticos de los mas 

Eruditos, y de mayor autoridad de nuestro siglo 

Num. (8o. 8 1.) 82. Del mismo modo que de todas tres, podría 
de un golpe desembarazarme de la segunda de las objeciones, re- 
mitiendo á los objetantes á la Nota 57 probando la promul- 
gación del Evangelio, por la predicación del Quetzalcohíiail ÚlXos 
Mexicanos, y la del Origtiara á los Peruanos, atestiguando la del 
primero con los Padres Román, y Torquemada (i) y la del se- 
gundo con el segundo; son sus palabras: **Alia quoque Portentos 
**congessit Fr. Hyeron. Román, interquoe tradit Novae Hispaniae 
**¡ncohis summa veneratione priscis temporibus hominem coluis- 
'*se, cui nomen Quecalcoati, esquod prudentia, et reliquis virtuti- 
**bus plurimum emineret, ejusque auxilio, et gubernatione per vi- 
*'ginti continuos annos felicisscime usi fuissent. Quibus transac- 
"tis, cum ab cis distederet, et co unde venerat reditum faceret, seris 
"illis proedixisse, futuris temporibus albas et vestilos homines, 
••prolixisque berbis utentes, asse venturos, qui corum dominaren- 
**tur. Quamobrem, cum primum nostros Hispanos compexerunt 
*Vatic¡nium sui sermonis impletum fuisse reputarunt. Ethoc far- 
**san est quad scribit Torquemada, Mexicanis, nempe, quatuor 
''ante Hispanorum adventum soeculis, illum innotuipe, adeo ut, 
**parentes filushac veluti prophetiaper manus traderent et sigma 
"atque effectus ejusdem adventus, aperte commoverent." 

Num. 83 Oiga todo curioso las palabras con que refiere 

este sabio critico (Solorzano) la noticia que queda sentada en la 
nota 57. n. 105. *'Quoetiam referente (Torquemada) comperimus, 
**¡n regione, quae confinis est cumflumine Argénteo, wA^o Rio de 
''la Plata, virum quendam, nomine Origuara, multis ornatum vir- 
**tutibus, vaticinium fuisse, cito illis gentibus novam Religionem 
**annuntiam dam esse per extráñeos homines, illuc proxime ven- 
**turos, atque ibi quibusdam etiam carminibus expressisse (2). . . 
**Sed \ov\gQ pro^clarius illud vaticinium esse videtur" (assi prosi- 

(i) Solorzan. de Jure Indiorum, Lib. 2. Cap. 2. n. 58. 
(2) Id. ib. n. 62 et 63. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

212 

gue el Sr. Solorzano, contando la profecía, que queda expresada 
en la nota 57. n. 134), en cuya ^x^r^^s\ov\ pfceclariíis y la anterior 
alta quoqiie portentay nos hace ver, que no solo tuvo por indubi- 
table, sino por famosa, y á todos notoria, la predicación y vatici- 
nio del Santo Apóstol, de que hablaron los Mexicanos baxo la 
metaphora del Quetzalcohuatl, y los Peruanos, baxo la translación 
del Or ¿guara. Es verdad que la cronología, principalmente de la 
predicación del Origtiara, no corresponde á la de la mission de 

los Apostatas 

Num. (84. 85. 86.) 87. Para explicarme pues con claridad, y 
hacer ver á los mordaces, que la que suponen contrariedad y dis- 
cordancia de los Escritores, es el argumento que mas favorece á 
la realidad de la invención de las Historias, explanación de sus 
figuras, y solución de ambos problemas. Supongo, lo primero: que 
preguntados respectivamente por el origen de sus familias, los 
Naturales de las provincias de ambas Americas, unos le refirieron 
al primer hombre; y otros, al Tronco, ó Padre común de su lina- 
ge. Supongo, lo segundo: que en ambos casos, respondieron los 
Indios en el lenguage de sus figuras: en que prescindo de la idea 
ruda que havían formado de las metaphoras y lengua muda de sus 
Mayores. Supongo, lo tercero: que como apunté en la nota 16. 
n. 4. y 5. los primeros Americanos representaron en el Sol meta- 
phorico al Divino Verbo, Sabiduría increada, exordio, principio 
y Causa de todas las criaturas en quien, y por quien (como vimos 
de su propria pluma en el cap. 2. y yo expliqué en la nota 3. n. 
5.) crió Dios el cielo, la tierra, y todas las criaturas (i). Supongo 
lo quarto: que como apunté en la nota i. n. 3. demostré en la nota 
4. n. 5. y veremos á propria pluma de los Culebras, quando espe- 
cifiquen el origen de cada una délas Colonias que transmigraron 
á nuestra America: en la metaphora de un Árbol simple, figura- 
ban á una familia, y de consiguiente, en la de muchos arboles, 
(como hemos visto en la nota 59. n. 4.) representaban á muchos 
hombres. Supongo lo quinto: que como expliqué en la nota 26. 
n. 10., para figurar á todo un Reyno, anadian al árbol figurativo, 
otras tantas piedras quantas eran las Ciudades, Lugares, y Pue- 
blos de su comprehension; y que, de consiguiente, en la metapho- 
ra de uno ó muchos montes, entendían figurado uno ó muchos Rey- 
nos. Supongo finalmente, lo sexto: que (como vimos en la nota 

(i; Véase la idea que tenían los Peruanos del Simulacro de los tres Soles, en la nota 57. n. 104 



BIJUJOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII . 

213 

que acabo de citar, n. 11.) qiiando hablaban los Mexicairos de su 
origen Carthagines, le figuraban en el árbol Tuna ó higuera de 
Indias; y que quando le referían á las siete Colonias que trans- 
migraron á la antigua Palenque, le figuraban en siete Cuevas, se- 
gún que hemos oido de propria boca de Moctezuma, en la nota 
56. n. 94., cuyas palabras conviene releer, y son las siguientes: 
*'Quiero que sepáis antes de hablarme (decia aquel monarcha á 
"Hernán Cortes) que no se ignora entre nosotros, ni necessita- 
**mos de vuestra persuasión, para creer que el Principe Grande, 
**á quien obedecéis, es nuestro antiguo Quetzalcohuatl, Señor de 
*las Siete cuevas, de los Navatlacas (Babylonios) y Rey legítimo 
*'de aquellas siete naciones (familias ó tribus Carthagineses) que 
**dieron principio al Imperio Mexicano!' (i) 

Num. 88. Ahora pues: habrá, á vista de esto, hombre alguno 
sensato, que todavía oponga, contra la realidad de la invención 
de las Historias de los Culebras, genuína explanación de sus fi- 
guras, y solución de los Problemas, la supuesta contrariedad, y 
discordancia de nuestros Escritores, en punto del respectivo ori- 
gen de los Naturales de cada una de sus Provincias? ¿Que cosa 
mas clara, sino que quando preguntados respectivamente de los 
Españoles, los Naturales de las Provincias de ambas Amerícas de 
su primer origen, refiriéndole los Peruanos al Adán de piedra 
claramente decian, ser procedentes del Padre común del genero 
humano? ¿Que cosa mas cierta, sino que quando los otros referían 
la creación del Adán de piedra, al Sol metaphoríco, entendían 
referirle al Supremo Hacedor, figurado en este Planeta? Que cosa 
mas demostrada, sino que quando los otros, decian proceder su 
genealogía, ya de este, ya de aquel Arbol\ ya de este, ya de aquel 
Monte, la entendían derivada, ya de esta, ya de aquella familia, 
ya de este, ya de aquel Reyno? ¿y que cosa en fin mas averiguada, 
sino que quando preguntados, y aun, sin serlo los Mexicanos, de- 
cian traher su origen de Siete Cuevas le referían á los Babylonios, 
que figuraban en Siete Cuevas (2), de quienes suponían derivar 
el suyo aquellas familias Carthagineses que dieron principio al 
Imperio de los Moctezumas? 

Num. 89. Verdad es, que estas verdades, ni mas ni menos que 

(i) Véase esto mismo en el Origen de los Mexicanos, testiñcado del Padre Garcia. Lib. 5. 
Cap. 3, 

(2) En Siete Cuevas Symbolizaban los Americanos á Babylonia, como se Verá en la Se- 
gunda parte de esie Libro. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

214 

los Emblemas del Ratón y del Piojo negro, y demás dogmas de 
la Theologia de los Culebras, no solo están desfiguradas, sino 
mezcladas con infinitas fábulas y extravagancias; pero que ya 
olvidassen á un proprio tiempo los objetantes la trabucada inter- 
pretación de las Lenguarazes, y los delirios á que entre el Popola- 
cho dio lugar la gramatical interpretación de los Symbolos y Ge- 
rogly fieos, demostrada esta, en la Nota 57 desde el N. 7. y aque- 
lla en la misma Nota desde el 93; querria que me digessen, si ha 
havido en el mundo todo Historia alguna, aun de Gentes cultas, 
que estuviesse, por privilegio, exempta, de tales vicios? ¿Que en- 
tendimiento seria capaz de descubrir las contrariedades; de exa- 
minar las discordancias; de sacar á luz, las fábulas, las mentiras, 
las extravagancias, que el abuso, que la corruptela, que la credu- 
lidad, que la envidia, que la parcialidad, que la variedad de las 
ediciones, y que finalmente la limitada capacidad de muchos hom- 
bres (como verbigracia la del supuesto Autor del Theatro Critico 
A^nericano) ha mezclado en un campo, tan dilatado como el de 
la Historia, mayormente en aquellos tiempos, en que fue tan co- 
mún la ignorancia, como rara la luz de la Chronologia, Etc? ¿Es- 
tuvieron por ventura, exentos de corrupción, los Libros Sagrados? 
¿Quien ignora las variedades de que se lastimaba un San Geró- 
nimo? ¿Quien no conoce, lo que puede alterar la malicia de los 
enemigos, la variedad de las lecciones, los descuidos de los Inter- 
pretes, la mentirosa pluma, y negligencia de los copiantes? ¿Que 
diremos de las Obras de los Santos Padres? Y que finalmen- 
te de los Escritores, tanto Eclesiásticos, como profanos? Y todavía 
habrá valor, para oponer contra el testimonio de los Escritores, 
contra el sentido de los geroglyficos, y lenguage symbolico Ame- 
ricano; y de consiguiente, contra la invención de las Historias de 
los Culebras, y explanación de los Problemas, no sola la trabuca- 
da interpretación de los Lenguarazes, sino también aquellas fá- 
bulas, y extravagancias, á que (ni mas ni menos, que entre los 
Egypcios) dio lugar (i) la interpretación gramatical de los Em- 
blemas? ¿Y lo habrá todavia, para, en vez de hacer, de los His- 
toriographos Americanos, todos los Elogios de que son dignos, 
sacar la espada, contra el Interprete? 

Num. 90. 91 

(i) De la ruda interpretación de los Symbolos y geroglyficos. se originó la fábula y mytholo- 
gia de los Egypcios, que se propagó al Paganismo Espectáculo de la Naturaleza tom. 8. part. 4. 
Convers, i. Pag. 32., etc. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

215 

§. 13. "Despedidos los Dioses Niños (prosiguen los Apostatas 
^'Americanos este Capitulo de su Biblia) sin dar lugar, como se há 
**dicho, á que Xniucane les respondiesse, se encaminaron, siguien- 
**do las huellas de Hunhtmahpu, y Ucubhunahpti, para el Infierno: 
**y baxando, sin el menor riesgo, aquella escala, cuyos escalones, 
^'estrechos, pendientes, y mal formados, havian multiplicado á su 
**Padre, y Tio, los precipicios (i), se hallaron instantáneamente 
*'en la ribera de aquel profundo Rio, que se despeña, y rápido 
**corre por lo mas estrecho de la Varrancafuerte, el qual, á pie 
**enxuto atravesaron, haciendo puente de sus Cerbafa?ias. No le- 
*'jos de alli, pudieron detenerles otros dos Rios, que corren á la 
*'Paz, de sangre el uno, de materia el otro: pero el portátil puente 
"de sus cerbatanas, les facilito la travesia; con que llegaron, sin 
**algun otro estorbo, á aquella encrucijada, dividida enigmatica- 
'*niente en cuatro sendas, donde su Padre, y Tio incautamente 
**fueron vencidos (2). Aqui los hermanos detuvieron el paso, y 
**quitandose el niño Hunahpu, un pelo de la barba le mando, 
'^transformándole antes en pequeño Xam (3), que marchasse sin 
**detención para el Infierno, y picando uno á uno á los Principes 
* 'todas de aquella Corte, observasse con el mayor cuidado, y le 
''avisasse con ponctualidad, el efecto de la picada. 

§. 14. — ''En el instante, marchó el Zancudo, y picando al pri- 
*'mero en orden de los tres Demonios que componen aquel Con- 
"gresso, le halló insensible. Picó al segundo, y observando lo 
'*mismo, averiguó, que uno, y otro eran muñecos, hechos de tra- 
"pos, para engañar á los hermanos (4). Picó al tercero, y este 
"dixó; Ayf con lo que el quarto le preguntó ¿de que te quejas, 
''Huncamé? Picó al quarto, y díxó; Ay/ y el quinto le preguntó 
"¿que te ha sucedido, Uctibcamél Picó al quinto, y dixó; Ay/, y 
*'el sexto le pregunto ¿Que es lo que sientes, Xiriquipaiü Picó 
'*al sexto, y dixó; Ay! y el séptimo le preguntó ¿que te duele, 
''Cíuhumaquic} Picó al séptimo, y dixó; Ay! y el octavo pregun- 
**tó ¿de que te lamentas, Ahalpuh? Picó al octavo, y dixó; Ay! 
**y el noveno le preguntó ¿que te atormenta, Ahulcanai Picó al 
"noveno, y dixó; Ay! y el décimo le preguntó ¿que te há angus- 
"tiado, Chamiahac? Picó al décimo, y dixó; Ay! y el undécimo le 

(i; Véase arriba el Cap. 6 $. 16. y sig. y la Nota 45. 

(2) Véase el $. 19 del citado Cap. 

(3) Xam, en la lengua Kiche, es el Zancudo, Véase la Nota marginal del %. 35. del anterior Cap. 

(4) Véase el J. 22. del citado Cap. 6. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

2l6 

"preguntó ¿que es lo que tienes, Chamiaholofü Picó al iindecí- 
**mo, y dixó; Ay! y el duodécimo le preguntó ¿Dolor te ha co- 
**metido, Patán? Picó al duodécimo, y dixó; Ay! y el terciodeci- 
*'mo que era un Demonio, que ocupaba un Trono, separado de 
'•los demás, le pregunto ¿que Ayes son estos tan repetidos Qurix- 
''cac? En esto picó el Zancudo al terciodecimo, y dixó; Ay! y á 
*'unavoz los doze Demonios le respondieron: Escusada pregunta, 
**Señor Olomán." 

Nota 6 i. Num. i. Se habrá notado, que haviendo dicho (en 
el cap. 6. §. 9), expressamente los antiguos Culebras (aunque en la 
metaphora de sus figuras) ser siete los Principes de los Infiernos; 
en cuyos symbolos (como expliqué en la Nota 39. n. 3.) enten- 
dieron representados á ií/<ízww(7;¿, Asmodeo, Satanás, Beelzebub, 
Abaddon, Behe7noth, y Ltuifer, Ahora, como si olvidassen de to- 
do punto, los Apostatas sus descendientes, no solo el numero, si- 
no (á excepción de los Htincamé, y Ucubcamé) aun los nombres 
de aquellos siete (i), dicen ser trece (precedidos de OlomáUy su 
Superior) los Demonios que componian aquel Congresso, de que 
han hablado en el §. 2. de este Capitulo: esto es^ los que en la per- 
sona de Xmucanéy emplazaron á los hermanos; y es el caso, que el 
delirio de la muerte del Eterno Padre, y de su hermano el Espí- 
ritu Santo, refirido de sus mayores los antiguos Culebras, en el 
antes citado cap. 6. §. 25, fue anterior á la promulgación del Evan • 
gelio, y el del presente, es derivado de la Sagrada Biblia que re- 
cibieron del Cuchulchán; en que es claro, y no admite duda, que 
el emplazamiento del §. 2. es alusivo a estas palabras del Evan- 
gelio: Hoee est hora veslra, et potestas tenebrarum (2) 

Num. 2 Pero lo cierto es, que como apunté en la Nota 59. 

n. 7. y oiremos después, de boca de los Indios, en pluma de su 
Gran Defensor (3), entendian representado en Olomán: esto es, 
en Beelphegor, áPoncio Pilato, y en las trece Legiones de Potes- 
tades, á los soldados que crucificaron, y demás Judíos 

Num. 3. Sea como fuere: lo que hay de cierto, es, que los Cu- 
lebras de las Naciones Tzendal y Tzotzil, llamaron en sus idio- 

(i) En el Symbolo línncamé {(\\iq representa siete Demonios) están figuradas siete cabezas, 
ó Superiores: esto es: los siete Esquadrones, en que se dividieron los sequaces de Lucifer: y en 
el mismo I/uncame\ lo esta Lucifer. Véase la Nota 15. nunis. i. 2. y 3. y la Nota 31, num. 2. 

[2] Lúes 22. $.53. 

(3) El Señor Casas, Obispo de Chiapa. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

217 

mas Oxlahuntox (que en uno y otro se interpreta trece Poiesía- 
des), á las trece Legiones, representadas en los trece Demonios, 
cuyos nombres quedan expresados en el anterior §. 14. Que á 
Olomán: esto es á Beelphegor, le tenían pintado en sus calenda- 
rios (según testifica el Señor Obispo Nuñezde la V^ega) en figu- 
ra humana, con dos bastas, como de carnero, en la cabeza: y que 
los siete negritos, representaban á Aíammon, Asmodeo, Beelzebub, 
Abaddon, Behenioth y Lucifer, Escuchemos al citado Señor Obis- 
po, y entenderemos á los descendientes de los Culebras. 

Num. 4. *'En muchos pueblos, dice el Prelado, de las Provin- 
**cias de este Obispado, tienen pintados en sus Reportorios, ó Ca- 
*'lendarios, siete negritos, para hacer divinacioiies, y pronósticos, 
^'correspondientes á los siete dias de la Semana, comenzándola 
**por el Viernes á contar, como por los siete Planetas los Genti- 
*'les: y al que llaman Coslahujitox, (que es el Demonio, según los 
**Indios dicen, con trece Potestades) le tienen pintado en silla, y 
*'con bastas en la cabeza, como de Carnero (1)" Hasta aqui el 
Señor Obispo: y advierto que en esta palabra Coslahuntox, hai 
errata de Imprenta, y debe corrigirse, y pronunciarse assi: Ox- 
lohun—Tox, 

Num. 5. El cavallero Dn. Lorenzo Boturini (no obstante que 
como hemos visto de su propria pluma en la Nota 32. n. 3.) ignoró 
absolutamente, la significación de las pinturas, de este, y otros 
Reportorios Americanos; no tuvo embarazo, para atribuir (bien 
que hablando con una simulada moderación,) á ignorancia del Se- 
ñor Obispo, la expressada interpretación de los emblemas del 
Oxlaktín-Tox, y siete negritos: oigámosle discurrir con su mis- 
ma desgracia que lo hizo en la Nota 4. n. 4. y demostré en los 
num. 2. 3. y 5. de la citada Nota. 

. Num. 6. **Ni un siglo antes (dice Boturini) havia (entre los In- 
**dios) quien supiesse medianamente, explicar un mapa Histo- 
**r¡al, de simples figuras (2), como lo confiessa Dn. Fernando de 
''Alba Yxtlilxochitl, en el Proemio de su Historia General de la 
**Nueva España, que tengo en mi archivo. Por esto (prosigue) 
"no me admiro que dicho Obispo (de Chiapa), en el num. 32. 
'*§. 28, del mismo Preámbulo (de sus Constituciones Diocesanas), 
* 'escriba: que tienen pintados en sus Rep07^torios ó Kalendarios 

^'siete Negritos, para hacer divinaciofies, y pronósticos, correspon- 
dí) Constil, DiíEces. del obispo de Chiapa, en el Preámbulo, n. 32. $. 28' 
(2) Boturini, $. 16. n. 16. y 17. 

28 



bibliografía mexicana del siglo xviii. 

2l8 

^^ dientes d los siete dias de la Semana^ comenzándola por el vier- 
''nes d cofitar, covio para los siete Planetas los Gentiles; pues los 
"tales negritos, fueron los principales Señores de su Nación, que 
•^teniendo en tiempo del Heroismo, junto al Dominio aristocrá- 
**tico el Ministerio del Sacerdocio, se distinguían de los demás 
•'Héroes, pintándose las caras, con color negro, y tengo en mi 
"Archivo un Mapa, aun de la tercera Edad, en que se vé al Sa- 
"cerdote con la cara pintada de negro; siendo cierto, que en toda 
"la Gentilidad, no vinieron á estas partes, Ethiopes algunos (i); 
"y solo se acostumbraba entre los Sacerdotes el tiznarse sus ca- 
bras, porque imitaban con esto á su Dios del Infierno Mictlan- 
"teuctli, ó Teotlamacazqui, negro y feo (2), y de el fueron gene- 
"ral mente llamados Tlamacazequi; y prosigue el Prelado diciendo: 
''que al que llaman Coslahuutox (que es el Demonio, según los 
' 'hidios dicen, con trece Potestades) le tieften pintado en silla, y con 
'^hastas en la cabeza, como de carnero; qu3,ndo dicho CoslaAuntox, 
"se há de corregir en Ymos, ó Mox, y no esta puesto en el Ca- 
"lendario por Demonio, sino por cabeza de los veinte Señores, 
"symbolos de los dias del año; y assi viene á ser el primer sym- 
"bolo de ellos, y trabe consigo, una Triadecateriíla de dias, que, 
''ignorantemente, interpretaron por las trece Potestades; y por lo 
'*que tengo visto en este numero, y en los 33. 34. y 35., concuer- 
"da el systema de los calendarios de Chiapa, y Soconusco, con el 
Tulteco (3), que tengo explicado arriba, pues en lugar de loscua- 
"cuatro caracteres Técpatl, Cálli, Tochtli, y Acatl; se sirven los 
"de Chiapa de cuatro figuras de Señores: Votan, Lambat, Been, 
''yChifiax: y las otras veinte figuras, cuyos nombres son, Max (4) 
''Ygh. V oTk^,Chanaau, A bagh, Tox,Moxit, Lambat, Molo,Elab, 
''Batz, Enob, Been, Hix, Tziquin, C/iahin, Chic, Chinax, Ca- 
''liogh, y Ag/tual, sirven en lugar de los veinte symbolos: Cipac- 

(I) 1.0 contrario consta de las Historias, y se verá quando hablen los Culebras del origen 
de los Americanos. 

Diins un des inven taires du Musée de Bolurini, aux archives nationales de México, il est parlé 
de plusiers figures des premiers arclievé(jues et vicerois de México qui paraissent peintes en voir 
dans un MS. azléquc des premiers tcinps de la conquéte, ct Tauteur de I'inventaire dit que ees 
pcrsonnagcs ayant existe a une époque désastreuse l'auleur aztoque les dépeignit avec des figu- 
res noires exprimant ain-íi le mallieur des tcmps oCi ils vivaient. Nota de iJiasscur. 

(2' ICn los números 32 y sij^uientes de la anterior Nota 60, se han dibuxado los dioses de los 
Ínflenlos, y á ninguno de ellos hemos visto con la cara tiznada. 

13 Queda demostrado en la Nota 57, desde el n. 44, que los Tulíecos ó Tuihas, son proceden- 
tes, jíor la linea Materna, de los Culebras: y no hai que buscar otro origen á la identidad de los 
(."aleti«larios de una v otra Nación. 

m 

.4; Aiias Xino. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

219 

*7//, Chécatly Calli, CuelzpalUuy Cohuatl, Miquiztli, MazatL 
**Tí)CHTLi, AtlyYtzcíiintli, Ozomátli, Malinalli, Acatl, Occlotl, 
''Quaúhtliy Temétlatly Ollin, Tkcpatl, Qtiiahuitl, Xóchitl, para 
^'formar la cuenta de los días del año. Tampoco sé, por donde 
"formaron los cuernos al dicho Coslahuntox, quando en aquel mar 
'*de figuras, que yo tengo en mis mapas, no he visto siquiera una 
"con cuernos; pero el equivoco consiste, en el modo conque los Se- 
' ñores se enlazaban los cabellos, etc." 

Num. 7. Tal es, qual hemos visto, la gerigonza, y tal, qual ya 
veremos, el embolismo que resultó de la lisonjera equivocación, 
conque, en obsequio, como otras vezes, de su Nueva Idea, equi- 
vocó este Cavallero, las noticias del bien informado Señor Obis- 
po, confundiendo los Emblemas del Oxlahuniox y Siete Negri- 
toSy con el Almanak de los Culebras, de que respectivamente, con 
distinción y claridad habla el Prelado, en los §§. 32. 2iZ' 34- y 35- 
de la Prefación de sus Diocesanas Constituciones. 

Num. 8. Ahora pues, para desenmarañar este embolismo, 
poner en claro la equivocación, y hacer de todo punto ines- 
cusable, al que se lisonjea único interprete de la lengua muda 
Americana, de la lijereza (quiero darle este nombre) con que 
atribuye (lo tuvo de costumbre) á ignorancia del Señor Obis- 
po (i) la interpretación que el Prelado hace de los dos Emble- 
mas y del Almanak, ó Calendario Americano, debo suponer, lo 
primero: que Oxlahuntox, es nombre compuesto, y debe escri- 
birse, y pronunciarse assi: Ox-lakun-Tox, Lo segundo: que Ox- 
lahun, es contracción de Ox, syncopa de Oxeb (2), substantivo 
numeral, que en la lengua de los Culebras, significa Tres, y La- 
hun, syncopa de Lahuneb, que en la misma lengua, quiere decir, 
Diez. Lo tercero: que Tox, en el mismo idioma es la Potestad, y 
que de consiguiente Ox-lahun-tox, assi como esta escrito, se in- 
terpreta T7'ece Potestades: numero igual al de que en el Systema 
de los Apostatas Americanos, emplazaron en la persona de Xinu- 
cañe 3.1 figurado en los Dioses Niños: en que es visto que el Ox- 
lahuntox, no debe. tenerse, como equivocadamente quiere Botu- 
rini, por un Sacerdote, ni por un soló Demonio, distinto en nu- 
mero de los otros trece; sino por un Emblema representativo de 
trece Legiones de Potestades, presididas de Beelphegor, pues 

(1) Véase abaxo, el n. 19 de la presente Nota. 

(2) Véase arriba la Nota 60. n. 119. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII . 

220 

de otra suerte, no dirían los Indios Oxlahnn (diez y trece), sino 
Chanlahiin (diez y cuatro) ó lo que es lo mismo, catorce Potesta- 
des, y ultimo, que si en el mar de Mapas de que compuso un Mu- 
seo Histórico (cuyo catalogo se imprimió en Madrid, en 1746, y 
corre unido á su Nueva Idea) no vio dicho Cavallero, figura algu- 
na, q^^Xm^x^^s^ cuernos, como carnero; {w^., porque, empeñado, co- 
mo otras veces, en corregir la pluma del Señor Obispo, le fue mu¡ 
fácil equivocar, y confundir sin otra regla, que la de su antojo, á 
la figura á^Beelpkegor, con \diá^Nino, Ymos, 6 Mox (i). primer 
Symbolo este, como reconoce, de los dias del año, y cabeza aquel 
de trece Legiones de Potestades, y de aqui fué, que trocase des- 
graciadamente á los dos cuernos de -^^^^^^^Y?r en el enlazado de 
los cabellos, de los antiguos Reyes Americanos; sin hacer alto, 
en que quiza en las dos bastas del Olomdn, ni mas, ni menos que en 
el Emblema de los sietes cabezas; esto es de Mammón, Asmodeo, 
Satanás, Beelzebub, Abaddon, Behemoth, y Lucifer, representa- 
dos en los Siete Negritos de quienes, como vimos en el n. 3. ha- 
vian hablado los antiguos Culebras, en otra parte 

Num. 9. Lo que supuesto, no me parece que puede estar, ni 
mas desenmarañado el embolismo, ni mas aclarada la gerigno- 
za, ni mas demostrada la ligereza, conque lisonjeándose único 
Interprete de la Escritura symbolica Americana, atribuyó el buen 
Italiano á ignorancia del Señor Obispo, el no haver el Prelado, 
en profecia interpretado á su paladar los Emblemas del Oxlahun- 
tox, y siete negritos. Y aunque es distinto de este lugar el que por 
su materia debiera ocupar el Almanak de los Culebras; no lo es 
de dar alguna idea de su artificio á los Lectores, para aclarar, mas 
que lo están, el embolismo, y la lisonjera satisfacción conque Bo- 
turini, sin noticia alguna de las Historias, de la Theología, ni de 
las lenguas, tanto muda, como articulada de los Culebras, tuvo 
valor para corregir al bien impuesto Señor Obispo. 

Num. 10. Assentando el Prelado en la Nota marginal del nu- 

i'iero 35. §.31. que los Indios de su Obispado computaban su año 

solar, de diez y nueve messes: que á cada uno de los diez y ocho 
primeros, daban 20 dias de duración, y al ultimo cinco (2): y que. 

(i) Véase el n. 33. %. 29. de la Constituí. Diosces. del Obispo de Chiapa. 

(2) Esta addicion de cinco dias al año solar, fue invención de los Egypcios; y aunque se ig- 
nora su autor, los sacerdotes Thesanos la atril)uyen á Thoth. Vid Calmet^ Disquisit in Chrono- 
log. (Egypliar, Anti Lib, Genes. Y dichos cinco dias ni tenían nombre, ni se contaban, porque 
eran tenidos, ni mas ni menos que lo fueron de los Egipcios por azíagos é infelices. Vea el cu- 
rioso la ñgura del cielo Americano, y la interpretación de sus signos en la Historia de la Nueva 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

221 

á este, en el año bissiesto se contaban de seis; añade en el cita- 
do n. que de los veinte Gentiles cuyos nombres expressé arriba, 
en el n. 6. de la presente Nota (symbolos como queda dicho por 
el orden que están escritos) de los veinte dias de cada uno de los 
diez y ocho primeros meses del año solar, hacian su cuenta del 
tercero, octavo, decimotercio, y décimo octavo: estoes: á^Votatiy 
Lambat, Been y Chinox, por meses y días. 

Num. 1 1. Esta expression del Señor Obispo, y el haver dicho 
antes, que los Chiapenses tenian pintados en sus Calendarios siete 
negritos, correspondientes á los siete dias de la Semana, que co- 
menzaban á contar por el Viernes, como los Gentiles por los sie- 
te Planetas, dio motivo á que Boturini, por convenir asi á su Nne-^ 
va Idea confundiese á los siete negrUos con los Caudillos; sin 
detenerle el ser siete estos, y cuarto aquellos. Equivocación que á 
la verdad no se como pudó hacer lugar en la comprehension de 
un sujeto de tan bellas luzes; porque ciertamente no es necessa- 
rio trabajar mucho, ni posseer idiomas, para comprehender lo pri- 
mero: que de los diez y ocho signos colocados en las diez y ocho 
partes, en que los Culebras dividían el circulo de su Zodiaco, re- 
presentaba á Votan el tercero; á Lambat el octavo; á Been el dé- 
cimo tercio; y á Chinax, el ultimo. Lo segundo: que de los veinte 
dias de que constaba cada uno de los diez, y ocho primeros me- 
ses de su Año Sola»-, era Sede propria de Votan el tercero, de 
Lainbat el octavo, de Been el decimotercio, y de Chinax el déci- 
mo octavo. Y lo tercero, lo que, haciendo supuesto de uno. y otro, 
dice expressamente el Señor Obispo, en el n. 32. §. 28., por 
estas palabras: "Tienen los Indios gran miedo al Negro, porque 
**les dura la memoria de uno de sus primitivos ascendientes, de 
**color (de Nación) Ethiopico, que fue gran guerrador y crudelis- 
*'simo, según consta por un Cuadernillo historial antiquissimo» que 

PLspaña, escrita por el Señor Lorenzana, Pag. 2. En que es de notarse que los tales signos fue- 
ron inventados de los Culebras (ó sea de los Egypcios de quienes recibieron su Calendario para 
dividir el Circulo de su Zodiaco en i8. partes iguales; y á cada parte de las 18. en cierto numero 
de grados. De manera que los diez, y ocho signos hacian en su Zodiaco á los Americanos el mis- 
mo servicio que á nosotros hacen los 12. en que nuestros Astrónomos dividen el nuestro: con- 
viene á saber Ams^ TaurOy Geminis Cáncer^ Leo^ etc. Ves también de advertirse, que no con otro 
objeto colocaron en cada uno de los 20 dias de que consta cada uno de los 18 meses primeros de 
su año Solar á los 20 symbolos de sus 20 primeros Caudillos, que con el de dar su nombre á los 
Niños, que nacían en cada uno de los 20 dias, á la manera que á los hijos de los Christianos, se 
acostumbra poner en el Bautismo, el nombre del Santo que occurre en el dia de su Nacimiento: 
de (lue dimanaron aquellos errores que pueden verse en el citado n. 32 $. 28 de las Constitucio- 
nes del Obispo de Chiapa, y que yo contra la torcida inteligencia de Boturini, explicaré en otra 
parte. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

222 

"en su idioma escrito, para en nuestro poder. Los de Oxchuc, y 
"de otros i)ueblos de los Llanos, veneran mucho al que llaman 
^^Yalajau (Nota que debe corregirse assi: Jcal-Ajau) que quie- 
"re decir, Negro Principal, ó Señor de los Negros: lo qual pare- 
"ce que alude al culto de Chus, primogénito de Cham, de quien 
"afirman gravissimos Doctores, que por castigo de Dios, se vol- 
"vio negro, y fue con sus descendientes poblador y fundador de 
"la Ethiopia Oriental, y occidental. También veneran como Se 
"ñor, y guarda del Pueblo al Indio que esta oy llaman Ckanam- 
''Lum (Nota Chanaan, en la lengua de los Culebras, es el C«í- 
''todio y Lum el Pueblo) aludiendo al parecer, al quarto hijo de 
^ "Cham, y en algunos Pueblos de Soconusco, se há usado y usa 
"este apellido de Cham, y Cañan (Chanaan) y por el, conocen 
"á algunas familias de Indios, y al que llaman Leo7i del Pueblo, 
"y guarda de el, significan con el nombre de Chatn (Nota: Cham 
"en la lengua india no significa el guarda, sino el punto de la 
"muerte; y assi debe corregirse el Cham, en Chanaafi) de cuyos 
"descendientes primitivos, tiejien puestos en sus calendarios los nom- 
''bres, y pintados en papel sus figuras, con diferencia de los que 
"fueron totalmente Gentiles con caracteres raros, y de los que se 
"volvieron Christianos. Tienen también escrito en su idioma el 
"Animal, Ave, Astro, ó Elemento, en quien cada uno adoraba al 
**Demonio, y distribuiba por dias aquellos primitivos Gentiles, 
"para señalarlos con su Animal, por Angeles (que dicen son de 
"guarda) á los chiquillos que nacen/* 

Num. 12. Hemos oido al bien informado Señor Obispo: relea 
ahora el curioso la marginal del Superior n. lo, de la presente 
nota; lea la Carta Pastoral IX. del mismo Prelado, que corre uni- 
da á sus Diocesanas Constituciones, en cuyas notas marginales, 
verá una Prueba, del mismo gusto de la Pythagorica, que trahe 
al Venerable Beda; y degenerada la del antiguo Cyelo America- 
no, en los embustes del Nagualismo (i). Confiera con la del Doc- 
tor Siguenza la Cyclographia de los Culebras. Vea su artificio, 
brevitatis gratia, en el tomo 6. cap. 5 del Giro del Mundo, su au- 

(i) Nagualismo es una Secta de los Carthagineses, que introduxeron en estas tierras losMeii- 
canos, como veremos en otra parte, y no son otra cosa los Pronósticos de sus Planetarios, 6 As- 
trólogos Indicéarios, que los que reprehenden San* Basilio, Santo Thomas, San Agustín, y San 
Ambrosio Las supersticiones de que usan los Nagualistas son las mismas, que están expressa- 
das en el ("ap. Ncc Miruni. Cans. 26. 9. 5. y 7. Cap. Non obsfrveíis. El primero que puso arti- 
ficiosamente en Libros las supersticiones Mexicas, dictadas del Demonio, fue Cham, hijo de Noe. 
Viiie Maliii'nJ. De Autichrist. Lió. ó. Cap. ó. D. Augíist. Lib. i¿. de Cii'i/. Dev, Cap. /, //j". 



1 



bibliografía mexicana del siglo XVIIl. 

223 

tor GemellíCarreri. Vea, finalmente, el Juicio que (en su carta es- 
crita á Clavigero, fecha en Cesena á 31 de Julio de 1780) hace el 
Abate Don Lorenzo Hervas (1) del systema, antigüedad, y deri- 
vación del Cyelo, y Almanak de los Indios de Chiapa, de que tie- 
ne por cierto que dimanaron las Ruedas Chronologicas y Cálen- 
nos de los Mexicanos; y hallara convencida de lisonjera, hasta 
la evidencia, la equivocación con que Boturini, empeñado como 
otras vezcs, en corregir, y deslucir la pluma del Señor Nuñez, 
Obispo de Chiapa, confundiendo la Historia Sagrada con la pro- 
phana, identificó arbitrariamente los emblemas de Oxlahuntox, y 
Siete Negritos, con los divinos symbolos de los dias, y meses del 
ephemerides, Calendario, y Tablas Chronologicas de los Cule- 
bras, con quienes ciertamente no havian tenido relación alguna, 
hasta que introducido el fabulismo, degeneración en la phantasia 
del vulgo rudo, en los deliramentos del Nagualismo. Véase la No- 
ta 57. n. 8. y siguientes. 

Num. 13. Ni es necessario que se tome el Lector este trabajo, 
quando, de su pluma nos da Boturini la mejor prueba. Havia asse- 
gurado este cavallero en el §. 16. n. idem de su Nueva Idea (cu- 
yas palabras quedan copiadas en el Superior n. 6.) que ni un si- 
glo antes, havia entre los Indios, quien supiesse explicar un Mapa 
Historial de simples figuras: haviA hecho supuesto, para assi afir- 
marlo, de lo que expresan estas palabras, que estando de su plu- 
ma en el mismo numero: "Deseoso el Prelado (de la Iglesia de 
**Chiapa) de saber assi, lo que significaban las pinturas, como lo 
**contenido en el quadernillo de la lengua nacional, debió consul- 
"tar á los Interpretes Indios, quienes dieron á dicho obispo, con 
"algunas noticias buenas, muchas siniestras y apocryphas, y lo 
**mismo hicieron conmigo, á los principios de mis tareas histori- 
**cas, llenándome de tantos disparates, que me tenian confundido; 
'*hasta que pude entrar, poco á poco, en las casas, y fundarme en 
"los Mapas, y Manuscritos de los Indios mas antiguos: Porque 
''los que hai oy dia, no entienden palabra de sus Historias, ni pe- 
''netran el sentido de las figuras, y mucho menos los'arcanos de 
''los geroglyphicos, y symbolos divinos heroicos, ni la hermosa es- 
^'tructura de los characteres de sus años y Calendarios, etc'] Y ol- 
vidado de todo, leyendo admirado, á renglón seguido, aquella 

(I) Esta carta del Abate Hervas esta Copiada en el tom. 2, p. 258 de la Historia antigua de 
México, escrita en Idioma Italiano, por el Ex Jesuita Dn. Francisco Xavier Clavigero. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

noticia del Señor Obispo, copiada al fin del n? 11., que dice assi: 
^'Tienen también escrito en su idioma el Animal, Ave, Astro ó 
**Elemento, en quien cada uno adoraba al Demonio, y distribui- 
"dos por diaS; aquellos primitivos Gentiles, para señalarlos con su 
*'Animal, por Angeles (que dicen sonde guarda) á los Chiquillos 
**que nacen;" prcrompio impaciente, en el n. 17 del citado §. en 
esta afectada exclamación: *'¡Valgame Dios! (dice), ¡que interpre- 
*'tes tan poco reflectivos! El Animal, Ave, Astro, ó Elemento, no 
**significa otra cosa, que el nombre de la figura donde está pen- 
"diente, y por dichas cifras, he podido yo descubrir é interpretar 
*'los Mapas de los Indios, y ellos darnos d entender su Historia!' 

Num. 14. Ahora bien: es verdad que los -^«/;;^rt^/^^, Aves, As- 
tros y Elementos, que penden principalmente de los Simulacros, 
ó Symbolos Divinos, no son otra cosa que unos geroglyficos que 
en el sentido trópico, representan, y ponen á la vista no solo el 
nombre, sino la Historia de los Personages representados en la 
figura de que están pendientes. Por exemplo, en el n. 1 1 . de la No- 
ta 57. vimos pendientes de cierto simulacro Diez corazones: y sin 
mas diligencia que la de decifrar los distintos sentidos de dicho 
geroglyfico no solo conocimos por su propio nombre al Personage 
representado en el Simulacro, de que pendian los diez corazones; 
sino que punctualmente averiguamos el linage, la patria, la pro- 
cedencia por ambas lineas, y la Historia toda de Huitziton, á quien 
Boturini, imbuido en los deliramentos de vulgo rudo havia equi 
vocado y confundido con Huitzilopochtli, como demostró en los 
números desde el 14. hasta el 29 de la misma Nota. 

Num. 15. Ni mas ni menos, y del mismo modo que por aquel 
monstruo figurativo: esto es, por aquella Hydra de Tres Cabezas 
(Letra Symbolica, cuyo Sentido interprete en el Examen déla 
Lamina N. i.) conocimos á Proserpina; conoceremos por otros 
Symbolos (cuya explanación sera materia de uno de los capítulos 
del Segundo Libro) á otras Deidades, cuyos Simulacros, aun están 
colocados en el Sumptuoso Templo de Culkuacan. Verbigracia 
por lo quatro Pescados que orlan la Aureola de cierto Numen, 
conoceremos al de Dagon, en la misma figura que le adoraron 
los Syracusas, (i): y assi, á cada passo, tropezaremos con nuevas 
pruebas de esta verdad. Pero Válgame Dios! (exclamaré también) 

(i) Occurrit paritet in nummis (numen) apposiios habeus pisces, quod congruit cun nomioe 
Dagonis, é radice /?«?, piscis. In Nummo quodam Syracusano piscer quatuor exhibeotar in 
hummi Areola. Calmet, Diction %. \. Verb. Dagon. ^S. Occurrit. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

225 

no es Boturini quién (como demostré en la Nota 57.) escuchó con 
seriedad la interpretación de Semejantes Symbolos, de boca del 
vulgo rudo, que le imbuyo en mil delirios? ¿Si? Pues ya verismos 
que no distintos los en que cayo» corrigiendo la pluma del bien 
informado Señor Obispo. 

Num. i5. En efecto, en los Nums. 13. y siguientes de la citada 
Nota 57. le vimos trocar al Eterno Padre, en Huitziton, primer 
Caudillo de los Mexicanos: al coloquio, que en el sueño theologico 
Americano, tuvo el Eterno Padre con la Madre Virgen, en el que 
(interpretado fabulosamente por el vulgo rudo) tuvo el Tetzatihteotl, 
ó Dios espíxntoso con dicho caudillo: al Sacrificio mandado execu- 
tar por Huncafite, y Ucubcamc (esto es por los Demonios) en la 
Madre Virgen, en el qile la inhumanidad de los Mexicanos exe 
cutaba en lo de su Casta)» y en una palabra le vimos trocar en 
dicha Nota á Htiitzilopochtli (Symbolos del Divino verbo) en un 
Héroe divinizado. Veamosle pues trocar con igual desgracia en 
otros Indios á los Divinos Symbolos Sol, Luna, y Estrellas: esto 
es, al Eterno Padre, al Espiritu Santo, y á ciertos Angeles, á 
quienes, ala manera que los Sacerdotes de los Egipcios, á Sahir- 
nOy So/j Marte^ Júpiter, Ve^ius, Mercurio, y Lujia consagraron 
los antiguos Culebras los Siete dias de la Semana. 

Num. 17. A este efecto, y para evitar oportunamente todo ge- 
nero de confusión, me es absolutamente indispensable, lo primero: 
acordar al Lector, que en el delirio del Capitulo 5. al §. 11. hemos 
visto de propia pluma de los Culebras, que los Hermanos Hunah- 
pú y Xhala7ique resucitaron al Vac de Niños: esto es, á quatro- 
cientos Angeles, muertos á manos de Lucifer; y que transforma- 
dos sus Cuerpecitos en Celestes, y Luminosos, les colocaron en 
el Zodíaco, de cuyo numero, dicen expressamente ser las Pléya- 
des, ó Siete Cabrillas. Lo Segundo: Que hemos visto assi mismo, 
en el Sueño del Capituló 6. al §. 29. que despedazados Z^/^«//««¿^/^- 
pu y UcubhunahpUy entre las garras de Huncame y Ucubcamey 
fueron enterrados por los Demonios en el Cenizero, ó muladar, 
donde arrojaban las Cenizas de los Infiernos. Lo tercero: que como 
apunte en la Nota 34. N. i. y oiremos de boca de los Apostatas 
Americanos, en el §. 31. de este Capitulo, al cabo de años de se- 
pultados Hunhunahpu y Ucubhunahpu en el cenizero, fueron re- 
sucitados y transformados en Sol, y Luna, por Hunahpu Xha- 
lanque. Lo quarto: que como en el §. 27. de este mismo Capitulo, 

29 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

226 

veremos también de propria pluma de los descendientes de los 
Culebras; puestos en Cruz los Dioses Niños, se arrojaron á una 
hoguera, y que sus cenizas que los Demonios havian borado al 
üio de Sangre, esto es al Lethe, al quinto día, se transformaron 
en dos Mancebos, que victoriosos, y Subiendo al cielo, llevaron 
consigo á los Planetas figurativos, Sol, Luna, y Estrellas, y como 
á errantes les colocaron en el Zodíaco. 

Num. 18. Sentados pues estos principios, y sentada también la 
significación de dichos symbolos, de que he tratado respectiva- 
mente, en las citadas Notas, es tiempo ya, de que escuchemos á 
Boturiní. '*Es notoria (dice en el §. 5. n. i. de su citada Idea)\¿ 
^'propensión que tuvieron los Orientales á observar con grandi- 
*'ligencia las Estrellas, y aun mas los Astros, y después de ellos 
**los Griegos. Para dar á entender las prerogativas de su origen 
''Divino, colocaron su Dioses en las errantes, y ¿os Héroes en las 
^'Jixas; pero los Indios fijeron en esto de opinión contraria, subli- 
''mando sus Dioses á las fixas, y los Héroes á los errantes (i), 
"acaso porque las primeras se hallan colocadas en mayor altura, 
''y por si solas resplandecen; quedando las segundas mas vecinas 
*'á la vista común, y reconocidas á las luces que el Sol les comu- 
•*nica, y porque les pareció que los Héroes, que antes fueron de 
"inferior naturaleza á los Dioses, y aun por alto beneficio de ellos, 
"recibidas en su consorcio, debian proporcionarse en lugar mas ba- 
"xo de las primitivas Deidades. — El primero y mas celebre sym- 
"bolo de los Planetas es el Sol, chelos Indios llaman Tonatiuh, y 
"fabulosamente el Buboso, en su lengua, Nanahuatzin, La fa- 
"bula Indiana de su transformación refiere, que satisfechos los 
'Dioses de las virtudes heroicas que havian exercitado en esta 
"mortal vida algunos particulares hombres, y resuellos á pre- 
"miarlas, convocaron en un gran llano á todas las Gentes de está 
"edad segunda, y mandaron que en una hoguera, que en el ha- 
"via, y á la sazón vomitaba llamas, se arrojassen los esforzados, 
"para transformarse y passar á Divinos onores. Congregados pues 
"al rededor de la hoguera los principales Señores, empezaron á 
"disputar entre sí, á quien le pertenecía arrojarse el primero, en 
"cuyo tiempo se apareció á uno ellos enfermo, buboso, y podri- 
"do, el Dios Cénteotl inopitizin: estoes, el Dios huérfano, solo y 

(t) Va a(|u( tiotürini domienza el Estudio de identíñcar las Extravagancias en qae íe emboT^ 
el vulgo rudo, con su fábula de Ganimedes que canto Virgilio, y cou los sueños de Ovidio. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

227 

'sin Padres, diciendole: ''¿Que haces aqui? ¿Noves que sus coiii- 
•pañeros se ditienen en vanas altercaciones? Arrímate á la bo- 
nguera: échate á las llamas, para dar fin á tus males, que coa he- 
*roica constancia, supiste tantos años plácidamente soportar, y 
'halleras el principio de immortales grandezas." Hizólo asi el 
*Buboso, y con dissimulo arrastrándose, se precipitó generoso, 
*en el fuego, con grande admiración de los demás; los que aten- 
*tos vieron, que lentamente se iba derritiendo y transformando 
'en las mismas llamas; y 110 pareciendo ya vestigio alguno de 
'cuerpo humano, baxó del cielo una Águila hermosissima, que 
'entrando en la hoguera, le arrebató á las celestes mansiones. — 
*E1 segundo symbolo heroico Divino, es la Luna, que los Indios 
'llaman Meztli, y la fábula de su transformación consiste en que 
'después de la metamorphosi del Buboso, uno de los Sabios, 
'que se hallaba presente, deseoso de lograr perpetuo alvergue en 
'el cielo, se arrojó también á la hoguera; pero por hallarse ya me- 
'noscabada del primer caudal de las llamas, y aun haviendo fla- 
'queado en la actividad, solo pudó convertirle en cenizas, las que 
'quedaron visibles en el suelo de la misma hoguera, y transfor- 
'mado el Sabio en el Segundo Planeta. De aqui vino que los In- 
'dios apropriaron el color ceniciento á la Luna, y por los grados 
'del fuego que havian subido, y declinado, symbolizaron su cre- 
'ciente, y menguante, quedando siempre, con la propriedad de fri- 
'gida. Fueron ambas Deidades de las del mayor renombre de 
'esta edad, y aun en la tercera las veneraban los Indios con mu- 
'chos sacrificios de Codornices, que desgulladas, ofrecian parti- 
'cularmente al Sol, á quien dedicaban la Sangre fresca, que de- 
'rramaban en el suelo." 

Num. 19. Tales, qnales el Lector habrá notado, son los delirios, 
en que (liberal y estúpidamente interpretando los symbolos Ho- 
guera Sabios^ tsio ^s Hunhunahpu y Ucubhufiahpu, Cenicero, Sol 
y Luna figurativos) imbuyeron los fabulistas á Boturini. Tal la 
disgracia con que preocupado con el Systema de su Nueva Idea, 
les escuchó; y tal la falta, que (cometido el yerro) reconoció que 
le havian hechos las historias, Cyelografia, y Calendarios de los 
Culebras, á las que contrahiendose en el §. 16. n. 15. no dudó es- 
tampar estas palabras: "Pareciéronme (dice) mui particulares é 
"individuadas las- noticias de dicho Quadernillo (habla de las del 
"Señor Obispo, que quedan copiadas en los superiores nums. 4., 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

228 

**io., y 1 1.) y ^^" animo de digerirlas en buena critica (i) á la 
**p¡edra de toque de su original, supliqué al actual Obispo Dn. 
**Fr. Manuel Cuberos Mercenario, si sirviesse de procurármelo 
''con ¡os demás calendarios^ qnten, por la noble afición que tiene á 
''las letras (2), hecha la diligencia, me respondió, que no parecían, 
"y seria dificultoso hallarlos oy dia, en poder de los Indios, que 
"con la ultima Epidemia, havian quedado notablemente menosca- 
'*bados en sus Pueblos." 

Num, 2Ó. Ello es cierto, que á la penetración de Boturini, no 
se ocultó que los Culebras, consagraron con los Egipcios (aunque 
usando de distintos symbolos) á los representados en los Plane- 
tas Saturno, Sol, Marte, Júpiter, Venus, Mercurio, y J^una, los 
siete dias de su Semana. Ni podria negarlo si resucitasse, quan- 
do de su pluma, son expressos en el Num. 6 del antes citado §. 5. 
estas palabras: **A el lado siniestro de dicha casa del Sol, se ha- 
**lla la de la Luna, aunque de menor tamaño, y se llama Meztli 
"Itzáqual: esto es; Casa de la Luna, y al rededor se descubren los 
**vestigios de varios Montecillos, todos fabricados á mano, y dc- 
"dicados á las Estrellas Errantes, que explicare en la Histori.i, 
**con el cuidado de averiguar el numero de ellas, aunque los In- 
"dios de Chiapa (esto es, los Culebras) cuentan siete d*'. ellas co 
''rrespondientes a los siete dias de su. Semana.'' ¿Puede estar, por 
ventura, con mayor evidencia convencida, de lisonjera, estudiosa 
y mal reflexionada, la equivocación de Boturini? Responda por 
el, á esta pregunta, su Paysano, y fiel imitador, el supuesto des- 
cubridor del Origen de los Americanos, abortado en tres Discur- 
sos, y escritos, con pluma pelada á Ganso ageno. 

Num. 21. De todo resulta, que como el empeño de Boturini. 
fué establecer un Nuevo Systema, no conocido, ni de los Historió- 
grafos, ni de los astrónomos Americanos; tan fácil le fue, trocar 
en el Buboso 2\ Eterno Padre, figurado de los Culebras en el Sym- 
bolo Sol, y en otro Indio (cuyo nombre como el del anterior se 
dexo en el tintero) al Espiritu Santo, representado en el Symbo- 
lo Luna, como le fue fácil equivocar y confundir (atestiguado con 
los ambustes del Nagualismo, de que no tuvo la menor idea) las 

(i) Si por el contrario liuhiesse Boturini examinado las extravagancias en que le cnihuvcron 
los Fabulistas, en la piedra de toque délos fragmentos de los Calendarios, y Historias de losCa- 
Icbras, escritas por el Señor Obispo, habria hablado con otro acierto. . 

(2) Llamóse Josef, no Manuel. Tiene el honor el que escribe, de haver sido familiar de et>le 
Insigne Prelado, nubilissimo por su cuna, y bien conocido por sus Letras. 



BIhLIOGRAFlA MEXICANA DEL SIGLO XVIIl. 

229 

Ruedas Astronómicas, Alinanak y Calendarios de los Chiapen- 
ses, con la Pytkagorica, y emblemas ingeniosos del Oxlahun- Tox, 
y Siete Negritos, Desgracia en fin de las Historias Americanas, 
haver caido en manos de dos sujetos, que precipitados de la am- 
bición en ayunas de las Historias, Calendarios y Repertorios de 
los Culebras: sin noticia de su Theologia, ignorantes de sus idio- 
mas, de su phrasismo y principalmente del lenguage de sus em- 
blemas, y significación de sus pinturas Oigamos la 

prueba de propria pluma de Boturini, que como si hablase en pro 
phecia, nos descubre el doblez, con que precipitado de la ambi- 
ción, me despojó de mis tareas, el Supuesto Autor del Abortón: 
"Haviendo yo trabajado en este assunto como nueve años, me li- 
*'sonjeo, dice Boturini (i), que V. Magestad se digne clementis- 
*'simamente de tener á bien tantos desvelos, tantas peregrinacio- 
"nes, tantos gastos empleados en juntar un Archivo prodigioso 
"de Monumentos celebérrimos, y recrear con sus Soberanas Mer- 
''cedes (2). mis largas literarias tareas, dirigidas á las glorias de 
*'su Imperinl Corona, y al publico beneficio de los vassallos de V. 
"Magestad, de aquel Nuevo Mundo: quedando probado, ser esta 
"Idea Histórica, nueva en el material poco há descubierto, nueva 
"en el método, y su hiterpretacion, nueva en la perpetuidad, y 
''nueva en la utilidad." 

Num. 22. Por lo demás, y atando el hilo del assunto del dia 
(que es la explanación de los §§. 13. y 14. de que insensiblemente 
me fue deviando, la arrogante ó sea lisonjera satisfacción, conque, 
engañada sabrosamente el primero de los Italianos, quisó persua- 
dir á todo el Mundo que havia corregido la bien cortada pluma 
del Señor Nuñez, faltando de passo al respecto debido á la alta 
dignidad del Señor Cuberos, cuya venerable persona zahirió mor- 
daz, y en perjuicio de la verdad, conque deben hablar los Histo- 
riadores, remito al Lector (para no repetir) á las notas 42., 43., y 
45., donde hallara (al mismo tiempo que interpretados los qiiatro 
symbülos Varrajicafiierte, Escala y dos Rios,) descifrada el Enig- 
ma de \di%Cuatro veredas de la Encrucijada, que es el lugar, don- 
de hemos dexado á los Dioses Niños, esperando el efecto del pe- 

(t) %. ultimo, n. 20. 

(2) Solo se distingue de la de Boturini, La representación del Autor del Abortón^ en que este 
\en Carta escrita al Señor Ministro de Gracia y Justicia, su fecha Diciembre de 92, ó Enero <lel 
siguiente) determinadamente solicita, que Su Magestad le colo(iue en la Assessoria de la Inten- 
dencia de las Provincias de Chiapa, por lo que conviene á su Real Servicio, que de mas cerca, 
examine los Monumentos encerrados en los Edificios de la antigua Palenque. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

230 

lo de la barba del Hunahpu, que transformado en pequeño Xam 
{^Zancudo) havian despachado á los Infiernos, con orden de que, 
picando uno á uno, de los Señores que havian librado el Empla- 
zamiento; observasse con el mayor cuidado, y les diesse punctual 
aviso, del efecto de la picada, que fue como hemos visto, descu- 
brir la burla de los Muñecos^ y conocer por sus proprios nombres 
á los Demonios, ó Potestades, cuyo Cabeza Beelphegor. 
. Num. 23. Lo que supuesto, solo me resta hacer al Lector una 
advertencia que importa no poco á la comprobación de la verdad 
con que escribieron los Historiadores Americanos; y es que los 
Indios, no solo no tienen pelo de barba; pero ni boso ni bello al- 
guno en pecho, brazos, musclos, ni piernas: y que los Coetáneos 
de la Conquista (aunque sabian por tradición (i) que los havia) 
no conocieron piloso alguno hasta que entraron en estas tierras 
los Españoles. De que se sigue, que el pelo de la barba del Hu- 
iiahpu, transformado en Xam, es una prueba incontrastable de 
que, los antiguos Americanos havian conversado hasta el Siglo 
primero con hombres barbados de otras Naciones. — Num. 24. 

§. 15. ^'Sabidos que fueron de los hermanos (prosigue la His 
*'toria) el numero, y nombres, de Olomán, y los Demonios sus 
''subalternos, que punctualmente les refirió el pequeño Xam, sin 
*'inas cortar el curso á su carrera, siguieron su derrota, por X^Ve- 
'reda Negra, para el Infierno. Brevemente llegaron á aquella 
*'Corte, y entrando intrépidos á la presencia de los Señores (que 
*'por proprio orden que el Zancudo les havia nombrado, les espe- 
*'raban sentados en sus tronos) sin hacer reverencia, ni hablar pa- 
' 'labra, se estuvieron en pie. 

§. 16. *'Viendo los Señores Huncamé y Ucubcame\ la intrepidez 
"y falta de respeto de ambos hermanos; con voz imperiosa y re- 
"prehensiva: *'¿Porque, rapaces (les preguntaron) no hacéis revé- 
"rencia, y saludáis á estos dos Señores, que presiden esta núes- 
"tra Corte? — Porque no lo son, respondieron los Niños, sino dos 
^'Muñecos, hechos de trapos, que ardidosos habéis dispuesto, para 
"vencernos. — ¿Y de donde (repreguntaron los Señores //tiucanié 
*'y Ucubcamé) sabéis, rapaces, que son Estatuas? — De donde 
"mismo, respondieron los Niños, que sabemos que sois trece, en- 
"trando á la cuenta los dos Muñecos, y que por el orden que en 
"essos tronos estáis sentados, os llamáis Huncamé, Ucubcamé, Xi- 

(i) Véase la Nota 57., n. 103 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

23 í 

^'riquipán, Cuchumaquic, Ahalpúh, Ahulcaná, Chamiahác, Cha- 
''miaholón, PatáUy Quirixcác, y Olomdn, que es vuestro Cabeza 
**y Superior." 

§. 17. **Grande fué la confusión en que puso á Olomán, Hun- 
''carné, y Ucubcamé, y á los otros Señores de aquel Congresso, no 
'*solo oír en boca de los dos hermanos, expressados sus nombres, 
"sino también descubierta la trama de los muñecos, que havia sido 
**antes de entonces, el ardid con que vencieron ásus Padre y Tio. 
^'Apelando no obstante áotra burla, y dissimulando este cuidado: 
"Muí sabios sois (dixeron á los niños) y como tales (i), merecéis 
"assiento en nuestra Corte. Subid pues, y ocupad este trono, So- 
"lio y Dosel, que se os han prevenido á nuestro lado (2)." 

§. 18. "Escusad candongas, respondieron los niños, que bien 
"sabemos que este trono que nos brindáis, solo lo es en la apa- 
"rcncia, y que en la realidad, es una piedra, que há caldeado vues- 
**tra malicia con objeto igual al con que fingió los de los múñe- 
meos. — Pues sino aqui, replicaron XosSftñor^s Huncamé y Ucubca- 
''me, bien será queosretireis ádescansar de la fatigade la caminata, 
"k la pieza, y cama, que se os ha dispuesto, con todo el fausto que 
"es debido á vuestras Personas y Profession." 

§. 19. "Sin hablar palabra, ni hacer reverencia, iban los her- 
"manos á volver la espalda, quando los verdugos, echándoles ga- 
"rra, les conduxeron al Calabozo, donde havian tenido á su Pa- 
"dre, y Tio: la cama era la misma, y nada distinta la burla dis- 
"puesta para vencerles. Puestos que fueron los Dioses Niños en 
"aquel Potro, les entregaron los conductores (como lo havian he- 
"cho con sus Padre y Tio) dos sigarillos, y dos bien pequeñas 
"rajas de pino, intimándoles de parte de los Señores H tincante y 
"Ucubcamé, que después de alumbrar toda la noche, aquella obs- 
"cura pieza, con la luz de ambas materias, deberían entregarlas á 
'la mañana sin menoscabo, so pena de sufrir las contenidas en las 
^'leyesde aquel Imperio: con lo que, y dexando ocultos dos cen- 
^tinelas en su custodia, se retiraron los dos verdugos, cerrando las 
"puertas del Calabozo* 

$. 20. "Luego que los Niños estuvieron solos apagando (shi 
**ser visto, de los centinelas) la tea, y sigarillos, aplicaron á estos, 

(t) Subios^ esto es Adivinos, Ó Magos. Véase la nota 8. n. t. 

{!) Los Adivinos, entre los Gentiles, assistian cerca de las Personas reales. Dict. Castell. 
Verb. Adivino. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

234 

**tocaron de bulto su desengaño, hallando impalpables, y de con- 
''siguiente, inoccidibles á ambos hermanos. 

§. 24. **Aqui fue donde los Demonios todos confessando inven- 

*'cibles á los Dioses Niños, dieron por cierta y inevitable la des- 

*'truccion de su antiguo Imperio. Aqui donde los Demonichu- 

'*chos desataron sus lenguas en alaridos; y aqui ñnalmente donde, 

*y desde cuando, todo es confussion, todo llanto, todo desespera- 

*'c¡on en el Infierno. Repetianse las juntas; teníanse por instan- 

*'tes nuevos acuerdos: excogitábanse nuevos ardides: pero cada 

**vez eran los sucessos mas, y mas adversos. Últimamente en el 

**mayor conflicto (apelando á la Magia) consultaron la ruina de 

'*los hermanos, con dos Adivinos, que de un proprio nombre, se 

"llamaban ambos Xlucupán. Pero no bien havian sido consulta- 

**dos de los Demonios, quando los Niños (sin darles tiempo á 

**formar sus circuios) llamando á parte al uno, y al otro Xlucu- 

''pátiy les díxeron assi: **Escusad, ó Sabios, consultar con los as- 

**tro3, lo que O loman y sus subalternos desean saber; y entended 

•Vosotros, que no hai en lo criado, poder alguno, que sea bastan - 

**te á quitarnos la vida. El vivir, y el morir, solo pende de nues- 

**tra voluntad, y siendo esta eligir lo segundo, podéis responder 

''á los Demonios, que sin duda alguna conseguirán darnos la muer- 

'*te, si tienen poder, para ponernos en el tormento de la piedra 

**caldeada, de cuya burla, que debió ser (como lo inventaron) la 

''segunda en orden, de todo punto se han olvidado." 

§. 27. **Oida por Olomán, Huncamé, Ucubcamé, y demás Seño- 
**res del conventículo, la respuesta de ambos Xlocopdnes, aun pro- 
•*prio tiempo, discurrieron todos, arrojar á los Niños en una ho- 
**guera; pero no bien lo havian pensado, quando entrando impro- 
**visamente los dos hermanos, les dixeron assi: ** Desengañaos, 
**¡ó locos! que no de la imaginada estabilidad, sino de la ruina, y 
**destrucc¡on de vuestro Imperio, sera principio el deseado fin de 
"nuestra vida: y pues no hai en vosotros poder alguno, ni en el 
''Infierno hai burla alguna, que sea bastante á hacernos caer en 
"esta hoguera, nosotros mismos, en castigo vuestro, nos arroja- 
"mos á sus incendios. Y diciendo esto, se arrojaron intrépidos 
"sobre las llamas, cuya voracidad les consumió en un momento." 
Nota 66. — Aqui tenemos, de propria pluma de los descendien- 
tes de los Culebras, una nueva prueba de lo que assenté en la No- 
ta 47. n. 3. y hemos demostrado á cada passo. Esto es: de havcr 



bibliografía mexicana del siglo xviii. 

235 

escuchado de buena gana los naturales de nuestra America á los 
discípulos de Zoroastres. Vea el curioso, la theologia y errores de 
los Cauros ó Quebres, en el Diccionario Histórico de Calmet, 
Verb. Zoroastres, y principalmente el passage de la hoguera en 
que se arrojaron los Dioses Niños, en el Autor y lugar citado, pa- 
ragrapho: Hoec simuL 

§. 28. **No es pondf.rable (prosigue la Historia) la vocería y re- 
"gocijo, con que celebró el Infierno todo esta Victoria. Y para 
"de una vez borrar la memoria de ambos hermanos, mandó el 
**Congresso, que sus cenizas fuessen arrojadas por los verdugos 
"á las corrientes de un Rio profundo, y caudaloso. Assi punctual- 
"mente se executó; pero; ó prodigio no esperado de los Demo- 
"nios! lejos las cenizas de sobre nadar y ser arrebatadas de las 
''corrientes, se precipitaron; y convirtiéndose en el fondo del Rio, 
''en dos mancebos, de una hermosura inimaginable; al quinto dia 
"se dexaron ver sobre las aguas, en cierta figura de hombre, y 
"pescado (i)." 

§. 29. "En el proprio instante de sucedido se propagó por las 
"cavernas todas de aquel Imperio, la novedad de este prodigio: y 
"atónitos al oirle, Olomátiy HuncaméyUcubcamé y los otros Seño- 
"res, del conventículo, dexando sus tronos abandonados, partieron 
"al Rio, seguidos de una turba innumerable; y queriendo pescar á 
*'los Mancebos, les dexaron ellos burlados, haciéndose invisibles; 
"hasta que al cabo de cierto tiempo saltando en tierra, entraron en 
"la ya arruinada Corte, en trage de mendigos, bailando el Pal- 
'^huiy la Comadreja, el Armado, el Xul, y el Chai'' 

Nota 68. — Aqui los Americanos nos descubren el hasta aqui 
ignorado origen del Tripudio ó baile del Pauje (Faisán) Coma^ 
dreja, Xul (2), y Chai (Pescado) en cuyo Mitote, llevan en las 
manos dos Bailarines bailando figuradas dichos animales, que sien- 
do en realidad, como ya expliqué en la Nota 58. num. i. y 2, in- 
geniosos symbolos representativos de la reparación del genero 

humano Véase la Nota que acabo de citar, y la 57. desde 

el n. 6. 

§. 30. "Concluido el baile (continua la Historia) obraron los 
"Mancebos muchos prodigios; de los quales fué el que mas admi- 

(l) Véase el examen de los simulacros del famoso templo de Culhuacan\ y también la n. 67. 
n. 15. 

(i) X«/, nom d'un des mois Vucatéques, signifie /?« on Conchts'wtty d'aprés Touvrage de Ste- 
vens, Incidents of travels in Yucatán. C. B. de Bbg. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

236 

''ró al Infierno todo, que matándose ellos, no una sola, sino mu- 
**chas vezes, resucitaban, sin lesión alguna. Con esto, á un pro- 
**prio tiempo se les antojó á los Demonios todos que los Mancebos 
"les matassen á ellos; hicieronlo asi, y muertos se quedaron. A 
**este tiempo fue entrando un Demonio, que por contingencia, se 
'*havia quedado fuera, y viendo horrorizado, el desastrado fin de 
**aquel Imperio, hincado de rodillas pidió perdón á los Mancebos. 

§.31. *'De este modo destruido el antiguo Imperio de los De- 
"monios, resucitaron los Dioses Niños á Hu7ihunahpUy y kUcub- 
''hunahpti, sus Padre y Tío, á quienes levantaron del cenizero, 
'^convertidos ya en Soly y Luna. Al proprio tiempo, resucitando 
"al Vacá^ Niños, muertos á manos de Z/^¿i¿r«¿z, les transformaron 
"en errantes astros, y subiendo ellos triunphantes y gloriosos al 
"Cielo Empyreo, colocaron de passo á los Nuevos Soly Luna, y 
''Estrellas, en los Orbes, ó Espheras de los Planetas." 

§. 32. "En tal paró (concluyen los Americanos este Capitulo) 
"aquella hinchazón con que Olomán, Huncamé, Ucubcamé, y de- 
"mas Señores se havian prometido no solo destruir, sino borrar 
"el nombre y memoria de los Dioses Niños; tal fue la ruina del 
"antiguo Imperio de los Infiernos; y tal, qual se há contado el de- 
"sastrado fin de los Demonios, quienes antiguamente (según se 
"lee en nuestras historias) ni eran Dioses, ni era su poder tanto 
"como es oy; ni eran otra cosa que unos embusteros traidores de 
"dos caras, contrarios denodados del genero humano, y sus hala- 
"gueños incitadores á todos los vicioc," 

Nota 70 



CAPITULO XI. 

Df Id simultanea creación de los Qiiatro Adanes postdilnviaiws, de quienes, 
en el systema A7nericano proceden los hombres todos ^ blancos, y negros, 
que habitan oy las quatro partes del Universo. 

§. I. "Destruidos que fueron con los diluvios de fuego y agua (1 ) 
"aquellos ingratos hombres de palo antediluvianos, acordaron pro- 
"ceder los sabios Criadores á nueva Creación; y quando entre si, 
"consultaban la materia de que convendría formar á unos honv 
"bres, que ni fuesen pesados deleznables, é inútiles, como lo fue 

ii^ Véase el Cap. 2. %. 21. . . 



bibliografía mexicana del siglo "XVIIL 

237 

"el Adán de barro (i), ni mal complexionados, viciosos, é ingra- 
*'tos, como lo fueron los descendientes del Adán de corcho (2); vie- 
*Yan que salian de Pampaxilhá, y Pampacayalhá, quatro Anima- 
dles, de aquellos que devoran la substancia que nutre la carne 
^'humana. Estos eran un Gato, un Chocoy, un Cuervo, y un Lobo, 
"los quales trahiendo quatro mazorcas de trigo americano, las dos 
"amarillas y las dos blancas, las presentaron á los Criadores, co- 
"mo advirtiendoles, que de aquella materia con venia formar á los 
"quatro Adanes. 

§. 2. "Era el sitio en que los Criadores consultaron hacer á los 
"nuevos hombres, un jardin de delicias, donde los arboles, los ar- 
"bustos, las plantas, hierbas y flores, á un tiempo mismo regalan- 
"do al olfato, con la suave fragancia de sus aromas; deleitaba la 
"vista con la variedad, y agradable hermosura de sus matices; 
"y á conferencia convidaban los arboles al paladar con infinitas 
"delicadas frutas el Pais ameno, delicioso, y fecundo, donde todo 
"era gozo, todo recreo, todo suavidad, todo dulzura. 

§. 3. "Desgranando pues, en el proprio sitio, la abuela Xmu- 
''cane{^) las quatro mazorcas, hizo de sus granos, posol, y torti- 
''llas (4) y de la mezcla de ambas materias, formaron los Criado- 
"res la sangre, carne, y cuerpos de aquellos quatro Adanes, que 
"á distinción de los que procedemos de generación, se llamaron 
"hombres: los quales resultaron las mas bien hechas; y perfectas 
"criaturas, de quantas hicieron, los sabios Criadores. Eran sus 
"miembros bien proporcionados; sus cuerpos hermosos; sus fac- 
"ciones lindas; su naturaleza bien complexionada: su alma racio- 
"nal: sus potencias completas: imponderable su sabiduría; y sobre 
"todo, era su vista tan perspicaz, que sin necessidad de mover un 
"pie, en el instante de su Creación, vieron, conocieron, y exami- 
"naron, no solo lo que hai en el Mundo todo, sino lo que ocultan 
"los nueve cielos (5) el centro de la tierra, y la profundidad de 
"los abismos. 

(i) Véase el citado Cap. $. 13. 

(2) V^ease %. 17. Nota 10. 

(3) Véase el Cap. i. $ i- la nota i. n. 8. — El Cap. 2. $, 14., y la nota 8. n. i. 2. 3 y 4. 

(4) Posol llaman los Americanos á la orchata que hacen de maiz; y tortillas á su pan usual, 
que es del mismo trigo. 

(5} No obstante haver los antiguos Culebras conversado con los Hebreos, en cuyo systema 
solo hai tres cielos, conviene á saber el aereo de las Estrellas, y el Cielo Empyreo, ó Cielo de 
Icí Cielos; todavia svis doscendienies, distinguen nueve de los once Cielos; y Xei&ahualróyo/Iy 
bU antiguo Monarcha tabricó en Tezcouo una torre altissima de nueve cuerpos, en que symboli- 
zó á los nueve Cielos, la qual remataba en un Chapitel, sobre cornisas de oro acendrado, que pintó^ 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVUI. 

238 

§. 4. **Criados que fueron los quatro Adanes, los sabios Cria- 
**dores les dieron sus nombres, y por el proprio orden de su crea- 
**cion, se llamó el primero, Tigre de la risa dulce: el segundo, Tt- 
*'gre no acepillado: el tercero, Tigre de la noche: y el quarto, Tigre 
''de la Luna: y hablando con ellos, por sus proprios nombres, les 
**dixeron assi: **Dad una ojeada, ¡ó Tigres racionales! á essa her- 
**mosa fabrica del universo: levantad los ojos á esse azul Zaphir; 
*'baxadlos luego á lo mas profundo de los abysmos, y examinad 
**si vuestros sentidos están completos, si vuestras potencias están 
* perfectas; ó si hai imperfección en vuestra essencia. Y como los 
**Adanes, en el proprio instante de su formación havian ya conocido 
'y examinado, una á una las criaturas todas postradas en tierra, 
'^adoraron en acción de gracias, con profunda humildad, á los cria- 
*'dores, por haverles hecho hombres perfectos, y haverles revela 
**do hasta lo que ocultan los quatro rincones del Cielo Empyreo." 

§. 5. *'Nada bien pareció á los Criadores que los quatro Ada- 
**nes fuessen tan sabios. Mucho importa, dixeron, á la conserva- 
*'c¡on de estos nuevos hombres, acortarles la vista; porque no está 
'*bien que siendo. Criaturas nuestras, sean como nosotros, Dioses 
**inmortales: y en el proprio instante, insuflando al rostro el Co- 
''razón del Cielo (i) á los quatro Adanes, les dexó la vista tan dis- 
*'minuida, y los ojos tan empañados, como por herencia, los teñe- 
**mos oy sus descendientes; pues en efecto, perdiendo en ellos la 
**sab¡duria en que fueron criados, es en nosotros, y en todos los 
**hombres hereditaria aquella ceguera. 

§. 6. '*No sabemos por cierto, ni hai tradición, de porquien, 
'*quando, ó donde fueron criadas aquellas quatro Evas, que fue- 
"ron Esposas de los quatro Adanes: lo que consta es, que ácada 
**uno de ellos, le fue dada milagrosamente, su propria muger, es- 
**tando dormidos: y que dispertando, cada qual se halló con la 
**suya al lado. 

§. 7. **Tampoco sabemos, si los Criadores, ó los quatro Ada- 
**nes dieron sus nombres á las quatro Evas; pero según consta 
**de las Escrituras, la Muger del Tigre de la risa dulce, se llamó 
"Cahupalamhd: la del Tigre no acepillado, Chomihá: la del Ti- 
ngre de la Noche, Tzulumihá, y la del Tigre de la Luna, Caquixká. 

§. 8. *'Tal fué la Creación de los quatro Adanes postdiluvia- 

por dentro de azul finissimo, y dedicó al Dios Criador del Cielo y de la tierra, en cuyo honor so- 
lia ayunar quarenta días. Véase el Dict.de Cálmete Verb, Ctelum Cvlarum, y áBoiurini. ^. /^. n,^. 

(») Corazón del Cielo, esto es el Criador. Véase el Cap. 2. %. i. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII . 

239 

''nos, y tal la milagrosa aparición de las quatro Evas, de quienes 
^'procedemos los Americanos, y otras infinitas castas, y gentes, 
**blancas,'y negras, que dispersándose en Tulanzu (i) se derra- 
"marón por todo el mundo, en pueblos formados, conforme á sus 
''lenguas, y su historia sera materia de la segunda parte del pre- 
'*sente Libro, cuya primera aqui se concluye." 

Nota 71. n. (i.) 2. — La pintura del Superior §. 2. que lo es del 
Paraiso: el emblema del Pampaxil-há que representa la fuente 
de Edén : el del Gato, Chocoy, Cuervo y Lobo, symbolos de la 
Asia, África, Europa, y America, de cuya regiones (como sienten 
algunos y con ellos los Americanos) tomó Dios el limo de que for- 
mó al primer hombre: el Emblema del Espiraculo de la vida, en 
que, comoGrocio, entendían la muerte; el át[ Pampacayal-hd, que 
lo es del Diluvio, y el literal relato del §.-8. son unas señas in- 
dividuales de la similitud de la historia de los Culebras con la de 
Moyses 

Num. 3 y puesto en olvido el arcano científico de los ge- 

roglyficos. Escritura Symbolica, y lengua muda, fue consiguiente 
á la gramatical interpretación de los Emblemas, que depravando 
(los descendientes de los Culebras) el Sagrado texto, .... equi- 
vocassen á las ocho personas, Noe, Senty Cham^ Japhet, y sus mu- 
geres, que del común naufragio salvaron en la Arca, y dispersión 
postdiluviana 

Num. (4). 5. Pampaxil-hd que debe pronunciarse como esta 
escrito) quiere decir en la lengua India, Fuente que se divide en 
quatro Rios; y es claro que entendiendo los Americanos en el 
Symbolo Pampaxil-^háy \di fuente de Edén, que se divide, según 
Moyses, en quatro Cabezas, quales son el Pkison, el Gehon, el 
Tigris, y el Euphrates; aludieron en el Emblema de los Quatro 
rumbos, de que traxeron el Gato, el Chocoy, el Cuervo y el Loáo, 
las quatro mazorcas, de que fueron hechos los quatro Adanes, á 
la sentencia de haver sido la tierrra de que hizo Dios al primer 
hombre, de las quatro Regiones, ó quatro partes del Universo. 
Prueba clara de haver posseído perfectamente los Cosmagraphos 
Americano»; la Geographia; como lo es tamíbien del acierto con^* 
que delinearon en sus Mapas universales, el Planísphro. Véase el 
Cap. 1. §. 2. y la Nota. 2. Num. 3. y 4. 

(1) Tulantu (Tulantiu) se interpreta (segnn el Padre Ximenez) Valle de Calabozos, y es el 
getogíyfico, que en la Escritura Americana, representa el Campo de Scnnaar, como se verá en 
la segunda parte del presente Libro. $.1. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

240 

Num. 6* Cahupalam-há, geroglyphico (i) que representa á la 
Muger del Tigre de la risa dulce (2), y se interpreta Agua que 
cae de lo alto: Chomi-há, que lo es de la Muger del Tigre no 
acepillado: y se interpreta, Agua hermosa: Tzulunii—há, que 
lo es de la Muger del Tigre de la noche, y se interpreta Agua de 
Gorriones (3): Caquix-háy que lo es de la Muger del Tigre de la 
Luna, y se interpreta. Agua de Guacamayos; y Pampacayal—há, 
que lo es de uno de los dos Rios, de que habla la Historia, en el 
Superior §. i. y se interpreta: Agua qtie eleva, y adfnira al hom- 
bre; son á mi ver emblemas, que representan I3, Arca, el Diluvio, 
y el común naufragio del genero humano; bien que mezclados con 
tantas mentiras y extravagancias, que seria sin duda tiempo per- 
dido, el que ocupasse en purgarles de ellas. 

Num. (7. 8. 9. 10. II. 12.) 13. Donde la Historia dice Fagh, 
que se interpreta, pan de maiz, leyó Tortillas nuestro traductor 
el Padre Ximenez, acomodándose en su traducción á la voz Cas- 
tellana. Posol es una Orchata, hecha de maíz cocido, que usan á 
todo passo los descendientes de los Culebras 

Num. (14.) 15. Con este nombre genérico J//^/ (aunque com- 
prehensivo de distintos liquores, quales son el que forman las 
Abejas, las Abispas, y otros insectos en sus panales: el que se 
hace de la expression de la Caña dulce apurada al fuego: los dis- 
tintos Sueros que purga la azúcar, y todo genero de electuarios) 
conocen principalmente los Mexicanas 2\ pulque, ó vino que ex- 
trahen de Maguey, quando aun está en estado de mosto, el qual 
en su idioma se dice Menecutli: conque siendo (como hemos vis- 
to en pluma del mejor informado) de harina, y miel: esto es, de 
pan y vino, las pequeñas formas conque confessadas antes sus 
culpas, comulgaban los Americanos de mano de sus idolatras Sa- 
serdotes; es claro, que en la comida, y bebida que molto la Ma- 
trona Xmucané 

Num. 16. Fuera de que, como tienen nombre en las lenguas 
indias los Sacramentos de la Ley de gracia, para no dudar que, 
aunque entre la mezcla de los errores del Paganismo la adminis< 
tracion sin intermission á sus feligreses, los Sacerdotes America- 

{\) Estos nombres deben pronunciarse como aqui se escriben. 

(2) Estos Symbolos de las quatro Mugeres, les interpreta assi el Padre Ximenez, en la tra- 
ducción de este Capitulo. 

(3) En la Am.erica Septentrional» no hay Gorriones, y en el Reyno de Goathemala, impro- 
priamente llaman Gorriones^ á lo que en México Chupamyrto. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

241 

nos, desde la predicación de su Quetzalcokuatly hasta la conquis- 
ta de los Españoles; siendo ciertissimo, que desde la Creación del 
Universo, primero há sido existir las cosas, que darles nombre. 

Num. 17. De aqui es, notenerle, sino en castellano, aquellas 
cosas que los Naturales de estas Regiones no conocieron hasta 
la venida de los Europeos. Por exeniplo, al Caballo, corrumpida la 
voz castellana, llaman Caballú, á las vacas, toros, y Novillos, in- 
differentemente llaman Vacáx^ á los Carneros, Venados de Cas- 
tilla, etc. Conque teniendo, como efectivamente tenian ya nom- 
bre en el tiempo de su gentilidad los Sacramentos de la Ley de 
gracia, es innegable, que sin intermission los administraron los 
Sacerdotes Americanos, hasta la mission de los Europeos. Oiga 
todo curioso los nombres conque conocieron los Mexicanos los 
Sacramentos, los Ministros y Sujetos, quiza assi llamados del 
QuetzalcohuatL 1£\ Bautismo \\dimdLroii.Nequatequiliztli: al Mi- 
nistro Tequatequiani: al Sugeto Moquatequi: el acto de adminis- 
trar este Sacramento Tequatequiliztli: el bautisterio, ó Pila bau- 
tismal, Tequatequiloyan: el Manual ó Libro que contenia la forma 
de administrar este Sacramento, Tequatequiliz amoxtli. El Sacra- 
mento de la Confirmación Teoyoticatemackeo tiliztli. Al obispo. 
Ministro de este Sacramento, Teoyoticatlatoani\ al Sugeto Teo- 
yoticatlamachiotilli: al acto de confirmar, ó de administrar este 
Sacramento, Teoyoticanitema, El Sacramento de la Penitencia, ó 
Confession Sacramental, Neyolcuitiliztli: al Ministro de este Sa- 
cramento Teyolmelauaní: al Sugeto en acto de confessarse, 6 de 
recibir este Sacramento, Niño yolmelana: el examen de concien- 
cia, Niquicxitocayn. La Comunión Sacramental, Ycedilocayni- 
nacayotzintotecuyo [i). El Orden Sacerdotal, TeopixcayotL El Sa- 
cramento del Matrimonio, Teoyoticanenamictiliztli: (2) la missa, 
Teonemmanaliztli, y el Missal Amuxtli. 

Num. (18. 19. 20.) 21. No hai muchos años que cierto Indio 
del Pueblo nombrado Sn. BartkolonU de los Llanos, en la provin- 
cia del mismo nombre Obispado de Chiapa (á catorze leguas de 
Ciudad Real) entró como assombrado á casa de su cura, que lo 
era, (y aun oy lo es) el Maestro Dn. José Patricio de chinchilla, 
á quien dixo que, errabundo por una Montaña de aquellas cer- 

(1 ) £1 Sacramento de la Extrema unción no tenia nombre; quiza le olvidarían los Americanos, 
y por eso no se le dan oy en su idioma. 

(2) Assi Fr. Alonzo de Molina en su vocabulario en lengua Castellana y Mexicana. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

242 

canias, havia entrado contingentemente en cierta Cueva, y en 
ella vio, incensarios, navetas, Candeleros, Ciriales, Cruces, Cáli- 
ces, Custodias, y otras muchas preseas todas de plata, de las que 
sirven al Divino Culto (i). 

Num. 22. Dando el Cura poco, ó ningún crédito á la novedad, 
despidió al Indio, diciendole. que para assegurarle de su verdad, 
le tragesse un Cáliz. Efectivamente traxo el Indio el Cáliz; aun- 
que admirado, no pudó el Cura, tomar por ^entonces providencia 
alguna, por impedirselo las atenciones de su Ministerio; y assi 
mandó al Indio, que se ritirasse, y estuviesse pronto á su llamado. 

Num. 23. Fuese el Indio, y aun no se havia el Cura desocupa- 
do, quando le llamaron, paraqueadminis trasse á un enfermo que 
estaba de peligro, los Sacramentos: ocurrió prontamente, y halló 
que el moribundo era el Indio del Cáliz, quien destituido ya de 
sus sentidos, á pocas boqueadas, dio su alma al Criador dexando 
al Cura tan pensaroso, que no pudó referirme el passage sin mez- 
clar con suspiros las expressiones del mayor dolor. 

Num. 24. Yo, como ya dixe, no solo vi, y registré con la ma- 
yor curiosidad; sino que celebré (2) el Santo Sacrificio en dicho 
Cáliz. He tenido en mis manos no pocos de aquellos con que la 
augusta religiosa munificencia del Señor Emperador Carlos V. de 
inmortal memoria enriqueció las Iglesias de la Europa, en distin- 
tos tiempos: Ya hechos en México, en Oaxaca, en Goathemala, 
en Ciudad Real, y en otras partes: pero hasta aquí, no he visto 
Cáliz alguno, que ni de mui lejos se le parezca al descubierto, en 
San Bartholome. Su hechura, es lisa: su materia plata: su copa 
bien semejante en su figura á las de crystal: los tamaños de esta, 
y de sus nudos, con respecto al de su base, son mui pequeños. 
De manera, que consideradas con separación, y una á una todas 
sus partes, es sin duda que están perfectas: pero de la unión de 
la copa, nudos y base, resulta un todo desproporcionado, extraor- 
dinario, y de un gusto, que testifica su antigüedad. Ahora pues: 
sino el Apóstol Santo Thomas, ¿quien traxó aquel Cáliz? ¿quien 

(i) De encargo mío, passó mí hermano el Canónigo de Chiapa, Dn. José Ordoñez, personal- 
mente á facilitar; ya que no el cambio del Cáliz, con un mío de buena hechura, á lo menos, qoe 
se me franqueasse, para dibuxarle: pero el cura (en cuyo poder existe de publico, y notorio) 
oprimido, por parte del Itatiano Don Pablo de Cabrera, que abusando; en repetidas cartas, del 
Augusto Nombre del Rey, á titulo de historiador quiso quitárselo, se halló obligado, á llevar 
adelante, la negativa de su invención, contra la realidad, que en caso necessario, me obligo i 
probarle. 

(2) Celebré en este Cáliz, en la Hacienda nombrada del Rosario, Patrimonial del Cura Chin* 
chilla, el año de 1779. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

I 

celebró en el Santo Sacrificio? ¿y quien lo depositó en aquella cue- 
va? Y no podria ser, que los discipulos del Santo Apóstol, cele- 
brassen en ella los divinos officios, como lo hicieron en la otra cue- 
va del Monte Gargano los Sipontinos? 

Num. 25. Ello es, que no dieron un solo passo los Españoles 
en la una ni en la otra America donde no sonasse el nombre del 
Quetzalcohuatl^ del Cuchulchan^ del Origuara, del Bochica, del 
Zubéy atestiguada la predicación del Santo Apóstol, de infinitos 
rastros del Catholicismo, cuyo pormenor refiere Acosta, en su His- 
toria Moral Ind. Lib. 5., y siguientes, Gomara, Tom. i. de la Su- 
ya, Cap. 53. y 121. Fr. Sebastian de Salazar, discurso 16. Cap. 3. 
Maluenda, Lib. 3. de Antichz. Cap. 25. y Boturini, en el Catalo- 
go de su Museo histórico, Indiano, pertotum 

Num. (26.) 27 ¿Querria me digessen quando, y de que 

boca escucharon los descendientes de los Culebras el Mysterio 
arcano de la Encarnación, del Divino Verbo, para delizarlo en el 
Cap. 7. de su Theologia? ¿Quien y quando les explicó la unión 
hypostatica? ¿Quien les dio aquel Libro, que comprehendia la 
Doctrina Christiana, tal qual sus posteros les aprendieron des- 
pués de los Europeos? Quien quando colocó en las 

Provincias de Yucatán, entras cosas; aquella Piedra, con la Sa- 
grada Imagen del Redentor Crucificado, que existe, según Tor- 
quemada (i), en el convento de Predicadores de la Ciudad de 
Merida? ¿Quien fué aquel hombre Missionero hermoso que en 
Cozumely villa del mismo Reyno de Yucatán, predicó y colocó una 
Cruz también de piedra, que visitaban, en romería, de muchas 
partes? (2) Quien enseñó á los Cozumeles y á sus convecinos, que 
en aquella Cruz havia muerto un hombre mas hermoso que el Sol 
Quien les enseñó á buscar el remedio de sus necesidades en el 
Crucificado (3). Quien á los antiguos Americanos, que el Bautis- 
mo es Sacramento causativo de gracia regenerativa? Quien que 
el déla Penitencia, lo es de gracia remissiva? Y quien finalmen- 
te trasladó á las Americas, los Sagrados Ritos, y Ceremonias de 
la Iglesia? Seria, por ventura el Demonio, improbo histrión y 
Mona de Dios? Escuche el Lector las noticias ultimas, en pluma 
del Historiador de Chiapa, y Goathemala (4), y luego el curioso 

(i) Torqnem. Lib. 2. Cap. ii, Citado de Ximenez, Tom. i. Lib. i. Cap. 37. f. 65. 

(2) Román, República de los Indios, Cap. 20. 

(3) Román, ibid, citando á Pedro Martyr en bUs Decadas. 

(4) Remesa!, Lib. 5. Cap. 7. n. 4. post initium f. 246. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 



244 



oirá satisfechas las preguntas todas de este Catalogo, de propria 
boca de los Americanos. 

Num. 28. "Supieron los Padres, dice Remesal, que en aquella 
**t¡erra (Yucatán) hallaron los primeros Españoles Bautismo, con 
**un vocablo en su lengua, que en la nuestra quiere decir: Nacer 
^'otra vez. Tenian á ello tanta devoción, y reverencia, que nadie 
**lo dexaba de recibir. Pensaban que recibian en el, una puradis- 
* 'posición, para ser buenos, y no ser dañados de los Demonios, y 
^'conseguir la gloria que esperaban. Dabaseles de edad de tres 
*'años, hasta los doze, y sin el ninguno se casaba. Eligian dia 
**para ello, que no fuesse aziago (i). Ayunaban los Padres tres 
**dias antes, y abstenianse de las mugeres. Tratábanlos Sacerdo- 
*'tes de la purificación de la posada, echando fuera al Demonio 
''con ciertas ceremonias; y estas acabadas, iban los niños, uno á 
"uno, y les echaba el Sacerdote un poco de maiz, y incienso mo- 
"molido en la mano, y ellos en un brasero, y en un vaso, envia- 
"ban vino fuera del Pueblo, con orden al Indio de que no lo be- 
"biesse, ni mirasse atrás: y con esto pensaban, que havian echado 
"al Demonio. Salia el Sacerdote revestido con vestiduras largas 
"y graves, y un hysopo en la mano: ponían á los Niños paños 
"blancos en las cabezas: preguntaban á los grandecillos, si havian 
"hecho algún pecado, y en confessando, los apartaban á una par- 
"te, y bendecían con oraciones, amagándoles con el hysopo, y con 
"cierta agua, que tenian en un huesso, les mojaban la frente, y 
"las facciones del rostro, y entre los dedos de los pies, y de las 
"manos: luego se levantaba el Sacerdote, y quitaba los paños á 
"los niños, y hechos ciertos presentes, quedaban bautizados, y aca- 
"baba la fiesta con banquetes, y en los nueve dias siguientes, no 
"havia de llegar el Padre del niño á su muger. Hallaron también 
"los Padres (Dominicos) relación, que entre estas gentes, havia 
"confession bocal de pecados, semejante en algo al Sacramento 
"de la Penitencia, y algunas t)tras ceremonias de la Iglesia. — En 
"la Provincia de Nicaragua, hallaron los Españoles (2) que se de- 
"cian los pecados mui en secreto al Sacerdote, y no los pudia re- 
"velar, ni se halló jamás tal caso, por la gran pena que estaba pues- 
"ta. Daban penitencia por los pecados, y solos los Sacerdotes 
"que los oian se podian casar. En esta provincia de Chiapa, se 

(i) Los Americanos tenian por aziagos á los dias egipcíacos. Véase la marginal del num. lo. 
Nota 61. 

(2) ídem ut Luprié, Lib. 6. Cap. ii. n. 2. f. 314. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

245 

* 'acostumbraban á confessar, y decir secretamente sus pecados. 
**Las mugeres, quando estaban cercanas al parto, ó puestas en el, 
''y hombres, y mugeres, para casarse, era necessario que se con- 
**fessassen primero. No alcanzaba la jurisdicción de esta confes- 
*'sion á los pecados de pensamiento: solo se estendia á las obras, 
**hurtos, homicidios, falsos testimonios, mentiras, y todo genero 
'*de pecados de sensualidad. Los Ministros de esta confession, 
**eran de derecho los Sacerdotes, ó los que se les parecian en la 
^'superstición, como brujas, y hechiceros. A las mugeres, en los 
''partos, y casamientos, algunas vezes las confessaban otras mu 
"geres; pero, assi hombres, como mugeres, no guardaban el se- 
"creto de la confession que en Nicaragua. Acababan de confes- 
"sar á la parida, y decían los adulterios. Confessaban á la novia, 
"y decian delante de todos: '^Nuestra hija á pecado: ó muchas ve- 
"ces era inducida á decir que si, por el Sacerdote; ó bruja que la 
"confessaba: de donde procedieron grandes trabajos, porque los 
"que no morian, eran castigados por los pecados que digeron al 
"Sacerdote." 

Num. 29 ;Resta á saber el común sentimiento aun de 

los Patrones de las opiniones del Superior n? 26. en punto de si 
fue alguno, y qual de los Apostólos, quien en cumplimiento del 
divino precepto: Ecentes ergo do cete omnes gentes, etc., plantó en 
las dos Americas la Ley Evangélica; ó fue el Demonio Simia de 
Dios, quien contra haciendo las Ceremonias, introduxo en ellas, 
la imitación de los Sacramentos? 

Num. 30. Consultados los Señores Solorzano, Montenegro, y 
Piedraahita, nos responde el primero, atestiguado con graves 
Autores, que no es el Demonio, sino el Quetzalcohuatl, y el Orí- 
guara, fueron respectivamente los que doctrinaron; y profetizaron 
la Mission de los Españoles, á los Mexicanos, á los de las Cha- 
reas, Santa Fe, Buenos Ayres, Montevideo, Corrientes, y Santa 

Lucia (i). El Segundo atestigua con la tradición, y actual exis- 
tencia de muchos monumentos, que no solo predicó el Origuara 

en los confines del Rio de la Plata, el Evangelio, sino en ambas 

Americas de cabo á cabo (2): Y el tercero afirma, no solo que el 

Origuara, ó Quetzalcohuatl (á quien unos llaman Neínqueteba, 

otros Bochica, y otros Zubé) instruyó en los Mysterios de la fe 

# (i) Véanse las palabras del Dr. Solorzano en la Nota 57. n. 105. y en la Nota 60. n. 82. 

(2) Véanse las palabras del Sr. Montenegro, que quedan copiadas en la citada Nota 57. n. I04. 



bibliografía mexicana del siglo xviii. 

246 

Catholica, generalmente á todos los Indios, y les predicó con el 
exemplo, sino que les hizo muchos beneficios, y obro entre ellos 
muchos milagros (i). 

Num. 31. Y no sabemos si fueron distintos estos Missíoneros, 
ó fué uno mismo, y quien, el Quetzalcohuatl, de los Mexicanos, y 
el Origuara de los Peruanos? no solo responden categóricamente 
á esta pregunta los descendientes de los Culebras, sino que en 
boca de uno de sus Reguíos, lo hacen una á una, á las comprehen- 
didas en el Catalogo del Superior n. 27. Escuchémosle en pluma 
del Padre Remesal, cuyas palabras quiero copiar, por parecerme 
dignas de atención de los Lectores. 

Num. 32. **Encomendó dice Remesal. el Señor Obispo (Dn. 
"Fr. Bartholomé de las Casas) al clérigo que alli halló (esto es 
**en la Provincia de Yucatán), que se llamaba Francisco Hernan- 
'*dez, que sabia la lengua de los Indios, con en su nombre andu- 
**viessela tierra adentro, visitando los Indios, con cierta forma, é 
'•instrucción que le dio, para que les predicasse: y al cabo de un 
*'año, poco menos, le escribió este Clérigo, como havia hallado 
*'un Señor principal, que preguntándole de su creencia y Religión 
^'antigua, que por aquel Reyno solian tener; le dixó: Que ellos 
**conocian, y creian en Dios que está en el Cielo; y que aqueste 
**Dios era Padre, é Hijo y Espíritu Santo: y que el Padre, se 
'llamaba /zona, que havia criado los hombres y todas las cosas; 
**y el Hijo tenia por nombre Bacab, el qual nació de una Doñee- 
''lia Virgen, llamada ChyribÍ7Ías, que está en el Cielo con Dios, 
**y que la Madre de Chyribirias, se llamaba /yr^^/ y al Espiritu 
**Santo llamaban Echuach, De Bacabl, dicen que lo mató é ocupó, 
*'é hizo azotar, y puso una corona de espinas Popuco (2), y que 
'•le puso tendidos los brazos en un palo, y no ent^ndian que es- 
piaba clavado, sino atado, y alli murió, y estuvo tres dias muerto. 
*'y al tercero tornó á vivir, y se subió al Cielo, y que alli esta con 
•'su Padre: y después de esto, luego vino Echuach (que es el Es- 
"piritu Santo), y hartó la tierra de todo lo que havia menester. 
"Preguntado, que quirian significar aquellos tres nombres de las 
"tres personas, dixo: Que /s¿?;/tí queria decir el Gran Padre, Ba- 
''cab, hijo del Grafi Padre; Echuach, Mercader, y Chiribirias, 
"suena Madre del hijo del Gran Padre, Anadia mas, que por tiem- 

(i) Véanse los Num. 102, y 103. ele la misma Nota. 

(2) La palabra Popuco omite el Padre Remesal, y la expressa el Padre Román, en el lugar ^ 
que ya citaré. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 



247 

*'pose havia de morir todos los hombres, pero de la resurrección 
**de la carne, no sabían nada. Preguntado también, ¿como tenian 
**notic¡a de estas cosas? Respondió, que los Señores lo enseñaban 
**á sus hijos, y assi descendía de mano en mano esta Doctrina (i)-" 
Num. 33. Copiando el Padre Román, en su República de los 
Indios (2), las palabras del Señor Casas, añade las siguientes: 
'Todo esto, dice el Obispo de Chiapa, en su Historia Apoloojetica, 
*que supo de informaciones, que tuvo en su Obispado, (que le 
*rimitieron de Campeche) y Siendo preguntados que de donde 
*tenian aquellas noticias,? respondieron qué los Zochicas, y Se- 
'ñores (3), lo havian enseñado assi, y que de mano, en mano, 
'havia venido de padres á hijos. Assi mismo se halló memoria 
'(4), de que vinieron veinte hombres, y que el principal se llama- 
*ba Cuckulchan^ y que este era tenido por Dios de las fiebres, y 
'calenturas (5): dos de los otros, eran dioses contra el pecado: 
'otros dos, de los campos, y heredades; y otro que tenia cargo, 
'de enviar los truenos. Estos dicen que trahian las ropas largas, 
'y por calzados sandalias: las barbas largas, y grandes, y descu- 
'biertas las cabezas. Estos dicen, que enseñaban á los hombres 
'que confessassen, y que ayunassen: y que ayunaban algunos 
'Pueblos, los Viernes señalamente porque en aquel dia murió ^¿i- 
'cab, y aquel dia tiene por nombre Rymo, al qual honrraban, y 
'reverenciaban, por haver muerto en el Bacab. De estas noticias 
'particulares no tenian noticia en común los Pueblos, mas los Se- 
'ñores, y la gente principal, tenian inteligencia, y la comunicaban 
'con los demás." 

Num. 34. Ahora pues: si en pluma de los mismos Patrones de 
la opinión del Superior n. 26. fué el Quetzalcohiiatl quien predi- 
có el Evangelio á los Mexicanos, y el Origuara quien doctrinó 
á los Peruanos. Si fue el Apostólo Santo Thomas (como atesti- 
gua con la tradición el Señor Montenegro) quien plantó la Reli- 
gión Catholica en las dos Americas. Si fué el Nemqueteba, Bo- 
chica ó Sube, como atestigua la fama común, (en pluma del Señor- 

(I) Remesal Lib. 5. cap. 7. n. 5. 

iü) Román, República de los Indios, f. niihi 129. • 

(3) Lx)s Sacerdotes y los Reyes, 

(4) Afirmaban aquellos Indios dice el Padre Remesal, loco citado. 

(5) Esto se entiende después de que divinizado, transformaron al CuchuUhan en el séptimo 
de los signos de su Zodíaco. Véase la 14 de las Notas marginales de la Carta Pastorel IX. del 
Obispo de Chiapa. 

(6) Estas mismas señas daban de Santo Thomas Apóstol los Peruanos. Véase la Notas/, 
n. 103. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

248 

Piedraahita) quien instruyó generalmente, .... en la fé Catholica, 

á los Naturales, de ambas regiones, Y si, finalmente fué el 

Cuchul-chan, quien (como hemos oydo de boca del Regulo). . . . 
dexó (como supone el mismo Regulo) á los descendientes de los 
Culebras aquel volumen, comprehensivo de ambos testamentos 
(de que hablé en la Nota 60, n. 57). . . . ¿como defienden los ta- 
les autores, contra la tradición atestiguada de unos Escritores de 
tanta nota, y lo que es mas, contra unos principios, que ellos mis- 
mos han assentado, **que el Demonio improbo histrión, y simia 
"de Dios, fué quien introduxó entre los Indios, con la misma so- 
**berbia con que intentó contrahacer los Sagrados ritos, y cere- 
**monias, la imitación de los Sacramentos?*' 

Num. (35. 36.) 37. Transladando arbitrariamente este nombre 
compuesto Quetzal-Cohuatl, de la lengua simbólica á la articula- 
da, quiere Boturini(i), que en el QueÍ2a¿y esto es, que en éiPa- 
X aro figurativo^ entendiessen los Mexicanos la velocidad con que 

el Apóstol Santo Thomas, passó á la America : ** Llamaron 

**los Indios al glorioso Apóstol Santo Thomas, en las altas meta- 
**foras de su lengua (assi Boturini) QueizaUohuatl, que quiere 
**decir: Faxaro culebra; dando á entender por el paxaro, la velo- 
**cidad con que havia venido de tierras estrañas á las suyas: y por 
**la Culebra, el tiento prudente de la Ley, que iba predicando...." 

Num. 38. Symbolizaban al Cuchul-Chán los de Chiapa (se- 
gún testifica haver visto en sus Reportorios, el Señor Núñez.) en 
un enxerto de hombre, y Culebra: y assegura el mismo Prela- 
do (2), haverle explicado los Nagualistas: esto es los Interpretes 
de sus Escrituras, que la letra Symbolica Cuchúl-Chán^ represen- 
taba á un hombre Culebra, vestido de plumas, que caminaba á pie 
enxuto por sobre las aguas 

Num. (39.) 40. El del Cuchúl-Chdn, que es un emblema que 
representa á un hombre alado, de la prosapia de los Culebras, 
que á pie enxuto, pasó el Océano, es nombre compuesto, como 
está escrito, de Cú, que en la lengua tzendal, es el vestido: Chul, 
pronombre adjetivo, que indiferentemente, en dos lenguas indias, 
quales son la 'tzotzil, y la tzendal, significa, cosa divina, cosa sa- 
grada, sania, prodigiosa, y sobrenatural: y Chdn, que en las mis- 
mas lenguas, es la Culebra: con que es claro, que en el sentido 

(1) Botur. in sd Museo, $. 24. n. 6. in ñne. 

(2) Vea5e la Nota marginal del %, 6. en la citada Carta Pastoral IX. del Obispo de ChiapA. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

249 

« 

gramatical, suena en las dichas lenguas, el nombre compuesto 
Cu'chul'Chán, lo mismo que en la mexicana Quetzal- Cohnalt, es- 
to es: Culebra disfrazada en trage divino^ etc 

Num. 41, Unido al nombre substantivo Cú (que como se há di- 
cho, es el vestido) el adjetivo Cluíl, (que como expressivo de los 
conceptos todos que exprime el ^/^^/-s'^z/ simboliza la agilidad) y 
demostrado, como lo está, que en el symbolo Chdn: esto es, que 
en la Culebra figurativa, se representa la prosapia, y solar de 
los Culebras, es mas claro que la luz meridiana, que el de el Cu- 
chul'Chan, n¡ mas, ni menos que el del Quetzal- Cohuatl, es un 
emblema, que traducido de distintas lenguas, y de la muda á la 
articulada; pone á la vista á un hombre Santo, del Linage de los 
Votanes; á un Apóstol de la prosapia de los Culebras nobles, Ame- 
ricanos: á un ángel veloz, de la estirpe de Niño, primero de este 
nombre, del solar de BelOy de Mepirod, de Chus, que atravesando 
mares, en las alas de Quetzal; esto es: en barco alado, traxó la salud 
que havian esperado, á los naturales de estas Regiones. ¿Y quien 
dudará haver figurado los antiguos Culebras, y á su imitación los 
Mexicanos, en las tres metaphoras Cu-chul y Chán, el cumpli- 
miento del Vaticinio del Propheta Isaias? **Id, dice, Angeles velo- 
*'ces, en barcos alados, y vasos de arboles sobre las aguas, á una 
**tierra, que está más allá de los Rios de Ethiopia, á una gente 
''arrancada, y dilacerada, á un Pueblo terrible, después del qual 
'*no se halla otro: gente que há mucho que está esperando, y ho- 
•'llada, y cuya tierra han robado las aguas (i). "Pueden ser las se- 
ñas mas individuadas? ¿y aunque diremos, quando leamos, de pro- 
pria pluma de los Americanos, en la Segunda Parte del presente 
Libro, que quando sucedió la dispersión Babélica, ya esperaban 
los Indios, y en continua oración pedian á Dios, que les enviasse 
al Redentor? ¿Hai por ventura en el Mundo todo. Pueblo mas 
distante, mas terrible, mas hollado, mas dilacerado, y que mas de- 
seasse, y por mas tiempo esperasse, la salud de sus almas, que el 
Americano? 

Num. (42. 43. 44. 45. 46. 47. 48. 49. 50. 51- 52. 53-) 54- Aludien- 
do, al linage, y hechos del ángel veloz, representado en el Emble- 
ma del Quetzalcohualty ha dicho el ultimo de los Moctezumas (se- 
gún heñios oido, de su propria boca, en pluma de Solis) que el 

(i; Isai. 18. 2. 

32 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

250 

Paxaro Culebra, que muchos siglos antes havia predícho á sus 
mayores, la Conquista y Mission de los Orientales, ''era Señor 
'"de las siete cuevas de los Navatlacas, y rey legitimo de las siete 
''Naciones que dieron principio á su vasto Imperio (1)1* y queda 
visto en la nota 60. n. 87. que los Navatlacas figuraban en siete 
cuevas los siete troncos genealógicos, ó respectivo primer origen 
de aquellos siete transmigrantes Tribus Carthagineses, de cuyos 
enlaces con las hijas de los Palencanos, procedieron los Mexica- 
nos: en cuyo lenguage, como demostré en la citada nota, y aun 
veremos mas claro en el Segundo Libro de la presente Historia, 
querian decir: ''Que los progenitores de los Navatlacas, esto es: 
*'que los pobladores de aquella Ciudad que fundó en la África la 
*'Reyna Dido, y nombró Carthago, de quienes ellos, y de los hi- 
**jos de los Palencanos, derivaban su antiguo origen, fueron va- 
**sallos del primer Belo, padre de Niño, Reyes ambos de los Assy- 
**rios, cuya metrópoli fué Babylonia." 

Num. (55. 56.) 57. Y es muy verosimil, que no los Europeos, 
sino los Indios, ya Christianados, comprehendiessen que Santo 
Thomas fue el Apóstol respectivamente repressentado por los 
Chiapenses, y Mexicanos, en los Emblemas del Cuchulchan, y 
Ouetzalcohualt, diciendo, como es claro, del prodigio de aquella 
Cruz, que desde el tiempo de su apostasia arrojaron los Oaxaque- 
ños, en cierta cueva de la Mixteca baxa, tan profunda, é inacce- 
ssible, que para sacarla, fue necessario hacer una machina, havien- 
dola, algunos años antes, descubierto los Españoles, por las mu- 
sicas celestiales, que en las vigilias del Santo Apóstol, hacían los 
Angeles en dicha cueva: y es la misma, según Boturini, autor de 
la noticia, que oy se venera en la Iglesia del convento de Predi- 
cadores de Tonalá (2). 

Num. 58. Ello es cierto, que fue tan sabido hasta el siglo de la 
Conquista (y aun lo seria oy de todos los Indios, si el zelo indis- 
creto de los Españoles, entregando al fuego los antiguos Ma- 
pas (3), no hubiesse desterrado de ambas Americas el lenguage 
symbolico de sus pinturas) que el ingenioso emblema del Cuchul- 
chan, representaba el linage, los hechos, la predicación del Após- 
tol Santo Thomas, que el Padre F^Wr^, operario de aquellos tiem- 
pos, haciendo supuesto de que lo sabian, no dudó hablar, en un 

(1) Véase la nota 57. n. 94. 

(2) Boturiní, en su Museo histórico, }. 24. n. 6, 

(3) Véase el Cap. proemial, %, 5 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

251 

Sermón del Espíritu Santo, á los Kichees sus doctrinados, en esta 
substancia: *'Bieh sabido es de vosotros (dixó en su idioma á 
^'aquellos naturales) el mal logrado fruto de los sudores de Santo 
**Thomas, que fue el Apóstol, que predicó el Evangelio en estas 
''Regiones: y, yo no dudo, que el haver tocado en suerte á Santo 
"Thomas, y no á otro alguno de los Apostóles, la conversión de 
**unos idolatras, tan incrédulos como lo fueron vuestros Mayores, 
*'y como por herencia lo sois vosotros, fue alto consejo de la Pro- 
*Videncia del Todo Poderoso, en castigo del pecado de incredu- 
**lidad de la Resurrección de Jesu Christo (i)." 

Num. 59. Y es de notarse, que el Padre Vicira, dio por senta- 
do en aquel sermón, ser notorio á los Americanos, lo que es ex- 
presso en estas palabras, que de propria pluma, y testimonio del 
Señor Nuñez, hemos leido en la Nota 61. al n. 11. **Tienen los In- 
*'dios puestos en sus Calendarios (há dicho el Prelado) los nom- 
*'bres de sus antepassados, y pintados en papel sus figuras, con 
''diferencia de los que fueron totalmente gentiles, con caracteres ra- 
''ros, y de los que se volvieron ckris llanosa 

Num. 60. Ahora pues: ¿Huvo por ventura, hasta los fines del 
siglo quince, cosa mas sabida, generalmente de todos los Indios, 
ni mas averiguada de los Europeos que la predicación de Santo 
Thomas en las dos Americas? ¿Que cosa mas notoria entre los 
primeros, como constante de sus Calendarios; ni que cosa mas 
averiguada de los segundos, como oida de la boca de los Inter- 
pretes de sus Escrituras, que aquella incredulidad de los antiguos 
Americanos á la Doctrina del Santo Apóstol, conque reconvenía 
á los Kichees, el Padre Vicira? ¿Puede desearse prueba más clara 
de la predicación de Santo Thomas, que la incredulidad de algu- 
nos de los progenitores de los Culebras, quando constaba de sus 
Historias, que de los procedentes de aquellas veinte primeras tri- 
bus que passaron á nuestro continente (de que también son pos- 
teros, los Culebras, y Tulhas, que se desparramaron por las vas- 
tas Regiones de ambas Americas) unos recibieron la Fe Catholica, 
y otros resistieron con tenacidad, la predicación del Cuchulchan, 
hasta apedrear al Santo Apóstol, como sucedió en Pachacama, 
pueblo del Perú, donde (según testimonio de los mismos Indios, 
escriben Herrera, y Diego Davalos) perseguido de aquellos bar- 

(i) Fr. Antonio Vieira, Dominicano, citado dcjiíiestro traductor el Padre Ximenez. Tom. i. 
Cap. 20. n. 5. fol. 31. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

252 

baros, haciendo barca de su capote, se arrojó al mar, y en un mo- 
mento desapareció en olas de Quetzal, dexando en castigo de su 
incredulidad, sepultados á los Pachacainenses en sus errores, á 
quienes, como á sus convecinos, no havia sido de escarmiento al- 
guno, el fuego que antes cayó del Cielo, y consumió á los de Cha- 
cha, Pueblo del Cuzco, que (por resistir el Evangelio) havian ma- 
chinado quitar la vida al Santo Apóstol, de cuyo castigo, dá testi- 
monio, aquel que hasta oy, es conocido de los Peruanos, con este 
nombre: Cerro quemado (i). 

Num. (61. 62. 63.) 64 En una palabra, bastaría, no mas, 

haverse cumplido en el año Cen Acatl; esto es, en el de 1517. 
(como estaba predicho catorce siglos antes por el Quetzalcohualt ) 
el segundo de los vaticinios del Propheta Isaias, para no dudar, 
que el Cuchulchan: esto es, que el Apóstol Santo Thomas, fue el 
Sacerdote de la Nueva Ley, que celebró los divinos officios en 
aquella cueva, y el Santo Sacrificio en aquel Cáliz, de que hablé 
en los nums. 20. y siguientes de la presente Nota. 

Num. 65. Y si haviendo escuchado en la 57. n. 94. de propria 
boca de Moctezuma las predicciones del Quetzalcohuatl ; si ha- 
viendo (en el n. 53. de la presente) descubierto (aunque depra- 
vada) en la del Regulo de lucatdn, la Fé, y creencia, que sus 
Mayores recibieron del Cuchulchan, leemos ahora (á la luz que 
ministran dichas noticias) recordadas de tiempo en tiempo, por 
sus Papaces, ó Sacerdotes á los Americanos los vaticinios del San- 
to Apóstol, acabaremos de confirmarnos. . . .: lo primero, en que 
los emblemas del Quetzalcohuatl, y Cuchulchan, representaron 
respectivamente los lucatecos (ó sean Chiapenses) y Aíexicanos, 
el linage, los hechos, la predicación del Apóstol Santo Thomas. 
Lo segundo, en que en el primero de los dos vaticinios, predixo 
Isaias, como se há demostrado la predicación del Santo Apóstol; y 
no como quieren los Doctores que alega el Señor Solorzano, la 
conquista y mission de los Europeos. Lo tercero: en que, como 
hé dicho repetidas vezes, el atribuir generalmente nuestros Es- 
critores las predicaciones de Santo Thomas, á los Papaces Ame- 
ricanos, fue consequencia, ya de la falta de inteligencia de la sig- 
nificación de los Emblemas; ya de la caprichosa preocupación con 
que negaron, principalmente los que imbuyeron al Señor Solor- 
zano, que Santo Thomas, ó alguno otro de los Apostóles, huviesse 

I i) Herrera, et Dav. ap. Solorz. De India*. Jur. Libro, i. Cap. 14. an. 58. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

253 

pisado ni de muy lejos, los umbrales de estas Regiones. Oiga to- 
do curioso la ultima prueba, en las predicciones del Cuchulchan, 
recordadas de tiempo en tiempo, por sus Papaces, á los Ameri- 
canos (r). 

Num. 66. "Hecha fue la palabra de Dios sobre la tierra (pre- 
'dicaba en su Edad el Sacerdote idolatra Patzin- Yaxún) la qual 
•esperad, que ella vendrá, que sus sacerdote os la traherán. 
^Aprended sus palabras, y predicación Divina. Bien aventurados 
'los que la recibieren; o Itzalanos! aborreced á vuestros Dioses: 
'olvidad los que ya son finibles. Adorad todos al Dios de la ver- 
'dad, que esta poderoso en todas partes: que es criador de todas 
•las cosas." 

Num. 67. '•En el fin de la decima tercia Edad, (predicaba en 
'la suya Chila^n Balam) estando en su pujanza Itza (2), y la ciu- 
'dad nombrada Tancabj que está entre Yacmáu, y Tichaquillo (3). 
Vendrá la señal de un Dios, que está en las alturas, y la Cruz se 
•manifestará ya al Mundo, con la qual fue alumbrado el Orbe. 
•Habrá división entre las voluntades, quando esta señal sera trahi- 
'da en tiempo venidero (4). Los hombres Sacerdotes, antes de 
'llegar una legua, y aun quarto de legua no mas, veréis la Cruz (5), 
•que se os aparecerá, y os amanecerá de polo á polo. Cessará el 
'culto de vanos Dioses. Ya vuestro Padre viene; ó Itzalanos! Ya 
'viene vuestro hermano; ó Tantunites! Recibid á vuestros hues- 
'pedes barbados del Oriente, que vienen á traher la señal de 
'Dios. Dios es el que nos viene, manso y piadoso. Ya viene el 
'tiempo de nuestra vida, no tenéis que temer al mundo. Tu eres 
•Dios vivo, que nos criaste piadoso. Buenas son las palabras de 
'Dios. Ea, ensalcemos su señal en alto: ensalcémosla, para ado- 
'rarla, y verla. La Cruz hemos de ensalzar: en oposición de la 
'mentira, se aparece oy. En contra del Árbol primero del mun- 
do, oy es hecha al mundo demostración. Señal es esta de un 
'Dios de las almas: esta adorad, ¡ó gente Itzalana! adoramosla 
'en voluntad recta. Adoremos al que es Dios nuestro, y verda- 
*dero Dios. Recibid la palabra de Dios verdadero, que del cielo 

(i) Villagutierre, Lib. i. Cap. 6. $. ii. Fr. Diego Collado, Hist. de lucatan. Lib. 2. Cap. 
n. Solorz. De Indiar. lure. Lib. 2. Cap. 2. n. 60. Herrera. Decad. 4, Lib. lo. Cap. 4. pag. 264. 

(2) Esta palabra Itza, debe pronunciarse assi, Itz-hd, que se interpreta agua de chiU^ assi 
nombrada la Provincia que dio su nombre á los lizaex. 

(3) Véase abaxó el n. 68. 

(4) Véase el citado n? 

(5) Véase la Historia de Solis, I^ib. 3. Cap. 5. $. 4. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

254 

*Viene el que os habla. Cobrad juicio, y sed, los del Itza. Los 
**que creyeren, serán alumbrados en la Edad que esta por venir. 
**Mirad si os importa lo que yo os digo, advierto, y encargo: yo 
''vuestro Interprete, y maestro de crédito, Balám por nombre. Y 
**con esto hé acabado de decir lo que Dios verdadero me mandó, 
'*para que lo oyga el mundo." 

Num 68. Tengase aqui presente, que el antiguo Rey no de lu- 
catán (de que es Provincia la del Itza) fue uno (como queda apun- 
tado en la Nota 57. n. 53) de los que integraron el primitivo Im- 
perio de los Culebras, tyranizado por los advenedizos Carthagi- 
neses: y nótese previamente, lo primero: que la Nación de los 
Itzaex, ó sean Itzalanos, es una reliquia de aquellos Mellizos (oy 
Mexicanos) de cuya fuga se dio razón en el numero idem de la 
citada nota. Lo segundo; que los Taniunites, son procedentes de 
los Culebras, pobladores del Reyno de lucaídn. Lo tercero: que 
Cliilam Balám hace supuesto, de que los descendientes de los 
Culebras, ó Tantujiites, esperaban con sed ardentissima de su sa- 
lud, el cumplimiento del vaticinio del Cuchtilchan; y que por el 
contrario, los del Itza, 6 posteros de los Mestizos carthagineses, 
equivocada la predicción de Santo Thomas, con el sueño de sus 
Mayores, los Navatlacas, cada vez que se veian menos seguros de 
ser destruidos por los Orientales: y de aqui fue aquel empeño con- 
que él Papaz Chi huí— Balám, procuraba desencaprichar (como ya 
explkaré) á los segundos, y consolar á los primeros. Lo quarto: 
que Tichaqiiillo, es voz corrompida, y que conforme al dialecto de 
las lenguas Indias, debe escribirse, y pronunciarse assi: Ti-Tze- 
quil-hó: en que se advierte, que Ti, en la lengua Tzotzil signifi- 
ca indiferentemente, la boca, la orilla, la entrénela, el Puerto (i); 
hó, la agua. Y de consiguiente Titzequilhó, en dicha lengua, quie- 
re decir: Puerto del Mar Mexicano: y efectivamente el Tichaqui- 
lio, oy conocido (según Villagutierre) con el nombre de Ichpad (2), 
es un puerto flanqueado con un Castillo, y P'ortaleza. Lo quinto 
finalmente: que esta predicción, que hemos oido de Boca de Chi- 
lan-Balám: *'La Cruz se manifestará al Mundo, con la qual fue 
^'alumbrado el Orbe, y habrá división entre las voluntades, quan- 
*'do esta señal sea trahida (por los barbados reformadores) en 
'^tiempo venidero," se cumplió á la letra, en los contrarios vandos, 

(i) Tzequil^ que l'auteiir n'explique pas ici, est le nom donné aux Mexicains, selon ce qu'il 
dit ailleurs. 

(2) Villagutierre, lM)i suprá. %. 19. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII, 

255 

en que entre sus respectivos partidarios, dio motivo aquel opuesto 
modo en que opinaron de los Españoles, y su Mission, los dos 
senadores Xicotencal, y Magiscatzhu Relea el curioso la nota 57, 
números 89, y siguientes, y escuchemos todos á los Papaces. 

Num. 69. *'En el dia que mas alumbrare el Sol, á^ú^ Nahtín- 
'*Pec (señalado, como con el dedo, el año Cen Acatl: esto es, el 
**de 1 51 7.) por la misericordia del Omnipotente; vendrán de aqui 
''áquatro Edades, los que han de traher lá nueva de Dios. Con 
**grande afecto, os encomiendo, \ó Itzala7ios! ^s^^x^xs vuestros 
'^huespedes» que son los Padres de la tierra quando vengan". 

Num. 70. Nótese, que como de acuerdo Nahún-Pec, con Chi- 
lan-Balám, solo dirigia su exortacion á los del Itzá, como que su- 
ponia que los Tantunites, ó posteros de los Culebras, esperaban 
con ansia, el cumplimiento del vaticinio del Cuchulchdn, en la ve- 
nida de los Españoles. Y si á mas se tiene presente, que (como 
apunté en la Nota 16. al fin del n. 4.) en el Sol metaphoriro re- 
presentaban los antiguos Culebras al Verbo Divino, fácilmente se 
comprehenderá que el Gran Sacerdote NoJiún-Pec, cuya edad, 
fue posterior nueve Reinados (i) á la de Chilan-Balám, compu- 
taba para de alli á otros quatro: esto es, para el Reinado del se- 
gundo de los Moctezumas, el cumplimiento del vaticinio de Santo 
Thomas, en que efectivamente, mediante la Mission de los Euro- 
ropeos, alumbró las Almas de los Americanos, por la misericor- 
dia del Om7tipolente, el Sol de justicia, Christo Señor Nuestro. 

Num. 71. *' En el fin de la Edad presente, (decia en la suya: 
"esto es: en los años vecinos á la conquista de los españoles, el 
**Sumo Sacerdote Ahkukil-chél) los que miráis las cosas futuras, 
•*¿que pensáis que sucederá? Sabed, que vendrán de toda parte 
**del Norte, y del Oriente, tales cosas por nuestros males, que 
**las podéis ya tener por presentes. Yo os digo, que en la Edad 
^'novena, ningún Sacerdote, ni Prophetaos declarará la Escritura, 
•'que generalmente ignoráis." 

Num. 72. **En la ultima Edad; esto es el dia del juicio (predi- 
"caba en la suya Ahnápuc Tun) según está determinado, habrá, 
"fin el culto de Dioses vanos, y el Mundo será purificado con 
"fuego. El que esto viese será Bienaventurado, si con dolor llo- 
"rare sus pecados.*' 

Num. 73. Tales son, que les hemos visto, en pluma de los Au- 

fi) Véase abaxo el n. 76, y siguientes 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII . 

256 

tores de la mejor nota, las predicciones de Santo Thomas, atri- 
buidas disgraciadamente, de la preocupación de nuestros escrito- 
res, á los Papaces Americanos: siendo mas fácil, principalmente 
al Licenciado Villagutiere (i), atribuir, como atribuyó (x) á aque- 
llos Idolatras, el don sobrenatural de prophecia, que conceder la 
predicación del Santo Apóstol en alguna de las dos Americas. 
Ignoró, por disgracia, la significación de los Emblemas, los tropos 
de la lengua muda, el phrasismo de la articulada, y era consiguien- 
te que sin estas luzes, al primer passo, cayesse en el yerro, sin 
tropezar en barras. Predicó, no haí duda A hnapúc" Tun, lo que 
está escrito, y repetido en las Sagradas Letras? 

Num. 74. Ahora pues: explicado, como lo está, el sentido de 
la lengua symbolica, el phrasismo de la articulada; y haviendo 
escuchado á Moctezuma^ á Magiscdízin, á Xicotencaly al Embaxa- 
dor del Rey Canek, y al Reyesuelo de Yucatán ¿habrá, por ven- 
tura quien no descubra en las palabras de Patzin- Yaxútiy un eco, 
un sonido, de las predicaciones del Quetzalcohuatl á los Mexica- 
nos del Cnchulchán álos descendientes de los Culebrasi Que otra 
cosa predicaba aquel Idolatra á los Tantunites, sus doctrinados, 
sino que esperassen, como sus Mayores habian esperado, la Mi- 
ssion de los Orientales? ¿Ni á que otra cosa exortaba á los Itzala- 
nos, sino á que no resistiessen (llegando el caso) la reforma de 
sus Leyes? La de sus costumbres, la de su Religión? **Esperad, 
**decia, la palabra de Dios: esperadla, que ella vendrá, que sus Sa- 
**cerdotes os traheran. Aprended sus palabras, y predicación. Abo- 
**rreced, ¡ó Itzalanos! á vuestros Dioses: adorad todos:" esto es, 
adorad vosotros ¡ó descendientes de las Navatlacas, **al Dios de 
"verdad," como lo adoran los **Tantunites, que esta poderoso en 
**todas partes, y es criador de todas las cosas." ¿No es por ven- 
tura este, un puntual recuerdo que hacia aquel Papaz á los Itza- 
lanos^ y TantuniteSy esto es, á los Culebras^ y NavatlacaSy de las 
predicaciones de Santo Thomas? 

Num. 75. Hemos oido (en la Nota 57. n. 132.) de boca del 

(i) Villagutierre, Lib. i. cap. 6. á n. 7. 

(x) Ce n'est pas ViUaguderre quí attribue ees prédictions aax prélres idolatres cites ici; car 
dans la vieille histoire de Nuestra Señora de lizamal^ ecrite par le pére Litana, et devenue an» 
jourd'hui extremementrare, nous y avoos eu ees mémes propheties, attribueés aux mémes prétres, 
sous avee qaelqaes differences d'ortographe, et qui est plus, avec le texte original dans Tantiqne 
langue Maya^ Le désir de faire triompher son opinión au sujet de la Mission de TApótre Saint 
Thomas fait sortir plus d'une fois notre auteur le pret Ordoñez, des bornes de la saine critique, 
défaut qu'il reproche si soovent lui méme á Boturini es á d'antres. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

m 

257 

Indio Can, Embaxador del Rey Canek, y de la del Regulo de 
Yucatáfiy en el n. 33. de la presente, que por punto de Religión, 
solos los Reyes, y Sacerdotes, podían leer las Escrituras, y ex- 
plicar el sentido de sus Emblemas. Y siendo cierto que Moctezu- 
ma, atestiguó con sus anuales, y comprobó con la tradición, haver 
passado en alas de Quetzal, un Apóstol Culebra, á estas Regiones: 
haver doctrinado á sus Mayores; y haverles predicho, ásu regre- 
sso para el Oriente, la Conquista y Mission de los Europeos; ¿po- 
drá dudarse, que respectivamente el de cada uno de los Papaces, 
fue un recuerdo, una repetición, de la Doctrina, de la predicación, 
y de los Vaticinios del Apoltol Santo Thomas? 

Num. 76. Hé demostrado en la citada Nota 57. números 118. 
y siguientes, que esta voz Aháu, que los lenguaraces traduxe- 
ron Edad, se interpreta Reynado, Hemos visto alli mismO; que 
los Historiadores Americanos, se sirvieron, como nosotros, del 
numero, y duración de los Reynados, para computar con justa 
precisión, la preterición, y futurición de los sucesos; cuya phrase 
supuesta, si relee el incrédulo, y releemos todos el segundo, y ter- 
cero de los Vaticinios, copiados arriba, en los números 67. y 69. 
entenderemos á Chilan Balan, y Nakún Pee, 

Num. 77. En el fin de la decima tercia Edad: son las palabras 
conque el primero de los Papaces, computó en la suya, el preciso 
tiempo, en que, conforme al calculo de sus Analtees (i), se cum- 
plirían las predicciones del Apóstol Santo Thomas: y para preca- 
ver con oportunidad, la equivocación que ya preverá (y estaba 
también vaticinada por el Santo Apóstol) del cumplimiento de la 
prophecia, con el del delirio de la vulgaridad; individual las prin- 
cipales señas, que distinguirían de los soñados Carthagineses, á 
sus Orientales Reformadores: siendo á entrp otras, su llegada 
á estas tierras, quando contassen el Año Cen Acatl (2), en que 
calculó, como ya vimos, el Año de 151 7. y como ya veremos, el 
Reinado trece de los Canekes, que correspondió al noveno de los 
Moctezumas. Nótese que aqui habló de los Reyes de Yucatán, y 
no de los del Itzá, y Lacandon. 

Num. 78. Por esso decia, si hemos de entenderle: En el fin de 
la decima tercia Edad: esto es, en año Cen Acatl, ó de 15 17. en 
que contarán los de nuestra nación, esto es, los Yucatecos, trece 

(1) Véase la Nota 57. n. iii. y 132. 

(2) Véase la Marginal de la Nota 77. señalada assi *. 

33 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

« 

258 

Reynádos (i); con la novedad de la venida de nuestros Orienta- 
les Reformadores, que traheran por señal la de un Dios que está 
en las Alturas: esto es, que tralieran por divisa el Estandarte de 
la Santa Cruz, habrá división entre las voluntades; esto es, unos 
(conforme á la predicción de nuestro Cuckulchdn) seguirán al 
errado Xicotencal, y otros al religioso Magiscatzin (2). Ya vues- 
tro padre viene, ¡ó Itzalanosf: esto es, ya viene en espíritu, ya viene 
en sus hijos, ya viene en sus discípulos, como os prometió muchos 
siglos há vuestro Rey legitimo. ¡O Itzalanos!: esto es, ó posteros, 
aunque nacido eíi/tó¿/, di^^^^o^ Navatlacas, rebelados Cartha- 
gineses, descendientes de los Babylonios, que huyeron á la Cali- 
fornia. Ya viene vuestro hermano, ¡O tantunitesf Esto es, vues- 
tro consanguíneo el Cuchulchán, ¡O Tantunítes! Esto es: ¡ó nobles 
Culebras Americanos! Recibid la palabra de Dios verdadero, que 
del cielo viene el que habla. Esto es; recibid unos, y otros, la pala- 
bra del Evangelio, que de las celestiales RegioneS; que conside- 
ramos, donde nace el Sol (3), vendrá en el fin del Reynado trece, 
el que en espíritu os la trahera. Cobrad juicio, y sed, los del Itza: 
esto es. Trocad ( ¡6 Itzalanos, descendientes de los Navatlacas!) 
esta loca preocupación conque esperáis ser sorprendidos de vues- 
tros Tyranos, y restituidos á la obediencia de la antigua Cartíla- 
go, en sed, en anhelo, en deseo ardentissimo, de recibir la salud, 
y vida, de vuestras almas, que en el Reinado trece, y Año Ctn 
Acatl, os traheran del Oriente los Carbados Reformadores. Te- 
ned por cierto, que los que creyeren serán alumbradas en la Edad 
que está por venir. Esto es, tened por cierto que los que creyeren 
la predicación de los discípulos del Cuchalchán: lo que no equi- 
vocaren el Vaticinio, conla soñada vulgaridad, serán alumbradosdel 
Sol de Justicia, en el Reinado trece de nuestros Canekes, y nove 
no de los Moctezumas. Mirad si os importa lo que os digo, advier^ 
to, y encargo: esto es, mirad que os importa, nada menos que la 
eterna salud, no equivocar el cumplimiento de la prophecia, con 

el de la soñada vulgaridad: Y vuestro interprete, y mcustro 

de crédito Balam por nombre. Esto es: yo Balam gran Sacerdote, 
y por esto Maestro de la Doctrina del Cuchulchán, é interprete 
de sus predicciones. ¿Hai cosa mas clara? 

Num. 79 escuche todo curioso, en la intepretacion de 

(ij Véase la Nota 37. n. 18. 

(2) Véase la Nota 57. num. 89. y Sig. 

(3) Véase la Hist. de Solis, l.ib. 2. cap. 16. suibhi pag. I^á. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

259 

el de Ahhukil'Chél (quarto en numero de los vaticinios atri- 
buydos de la preocupación de los que imbuyeron al Señor Solor- 
zano, á los Papaces Americanos) una prueba mas clara que la luz 
meridiana, de que lejos de haver tenido (como quiere Villagutie- 
rre) don de prophecia, aquellos Idolatras: de que ser lejos de ser 
aquellos Barbaros, los que predixeron á los Americanos la futu- 
ra Mission de los Europeos: los que individuaron el character, y 
señas, que harian conocidos, y distinguirían á los Vaticinados Re- 
formadores, de los soñados Carthagineses: los que amonestaron 
á los del Itzáy que huyessen, llegado el caso, de la coligación del 
ambicioso Xicotencal: que siguiessen el bando de Magiscaízin; 
fueron al cabo, los que olvidando' de todo punto el sentido de sus 
escrituras; los que abusando de su autoridad, confundieron, y equi- 
vocaron, en el Reynado décimo tercio de los Canekes, y noveno 
de los MoctezumaSy el cumplimiento de las prophecias, con el del 
sueño de los Navatlacas, como estaba predicho. 

Num. 80. Hemos visto el empeño con que el Gran Sacerdote 

Chilan-Balám, predicaba álos Itzalanos, que desprecia- 

ssen como soñada, la mal fundada vulgaridad: queespresassen,.... 
como esperaban los TantuniteSy el cumplimiento de las prediccio- 
nes del Cuchulchán que (los Itzolanos) oyessen finalmen- 
te, deponiendo todo temor (de los Carthagineses) la predicación 
que vendría del cielo; esto es, del Oriente á los fines del Reinado 
décimo tercio de los. Canekes, y noveno de los Moctezumas. Relea 
mos ahora todo el contrario, en el Vaticinio atribuydo al Sumo 
Sacerdote Ahkukil-Chél, que predicaba en el Reinado trece de 
los Canekes, 

Num. 8i. En el fin de la Edad presente; esto es: en el año Cen 
Acatl, que contaremos á los fines del presente Reinado de los 
Moctezumas, y décimo tercio de los Canekes (decia abusando de 
su autoridad, y hablando con los Reyes, y Sacerdotes, aquel Ido- 
latra) vosotros los que miráis las c-osas futuras: vosotros los que 
por autoridad de vuestro oflficio, por razón de vuestra dignidad, 
tenéis la clave de nuestras escrituras: posseis la inteligencia de 
nuestros Analtees, y sois los Interpretes de nuestra Biblia, ¿que 
pensáis que sucederá? Sabed; esto es; acordaos (pues según des- 
cuidáis de anunciarlo al Pueblo, ya parece que vivis olvidados) de 
que há catorze siglos, que predixó nuestro Quetzalcohifatl que 
por haver negado nuestros mayores la obediencia á su Republi- 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

260 

Cd, vendrán del Noríe y del Oriente: esto es: vendrán de Cartha- 
go (en el año Cen Acatl, que está vecino) tales cosas por nuestros 
males: esto es: tal tyrania de nuestro Imperio: tal usurpación de 
nuestras haciendas; tal opression de nuestras personas; tal des- 
trucción de nuestros dioses, de nuestros hijos, de nuestras casas, 
de nuestras familias, que como vaticinado su cumplimento para el 
fin del Reynado nueve^ que es ya, en el que estamos, deberíais vo- 
sotros tenerlas por preseniles, 

Num. 82. ¿Puede estar (principalmente por un Interprete de 
tanto autoridad, que acordándoles su obligación, reprendía su des- 
cuido á los Reyes y Sacerdotes) equivocada con mayor torpeza 
la predicción de Santo Thomas, con el sueño de los Navatlacas? 
Yo os digo (anadia Ahkukil'Chél) que en la Edad novena; Esto 
es: Yo os digo (y es una de las señas según está escrito de la ve- 
nida de nuestros tyranos) que en el Reinado de su llegada (que 
según el computo de nuestros mayores, es el presente) ningún sa- 
cerdote, ni propheta: esto es: que ningún de los que hasta aqui ha- 
viamos tenido la inteligencia de nuestros AmalteoSy os declarará 
la Escritura que generalmente ignoráis; porque todos olvidare- 
mos, como ya vosotros haveis olvidado la significación de nues- 
tros geroglyficos, de nuestros symbolos, de nuestros Emblemas. 
¿Y quien no repara en Ahkukil Chél, que se lisonjeaba único Ar- 
gos entre los ciegos, fiíe el primero de los Interpretes que en la 
Edad novena: esto es: que en el Reynado del Segundo, y ultimo 
de los Moctezumas, (que correspondió al dc^cimotercio de los Ca- 
nekes) fue el primero que equivocó las predicciones de Santo Tho- 
mas, con el delirio de los Naval lacas. 

Num. 83. Hemos visto erigido por Xolott, (en la Nota 60. 
Num. 46. y 47.) el antiguo Imperio de los Ckichimecas sobre las 
ruinas de la Monarchia de los Culhúas y Tulhás, usurpada antes 
por los Navatlacas, ó rebelados Carthagineses, á los Nobles Cu- 
lebras, fundadores de la 2í\\\\^\i?í Palenque y como apunté en la No- 
ta 57. n. 53: enque es de advertirse, que dicha corona de los Cki- 
chimecas, vino por herencia á Acamapich (i) primer Rey de Mé- 
xico por elección (2). Lo que supuesto, vea el curioso, en la 
Historia de la Nueva España (3) la serie de Reyes successores de 

(I) El Señor Lorenzana pronuncia Acamapixíli. 
^2) Veas« la Idea de Boturíní, ^. 24. Num. i, 2. p. 146. 

(3) Escrita por su esclarecido conquistador Hernán Cortes, Impressa en México, en 1770. 
pag. 9. 



bibliografía MEXICANA DEL SIGLO XV III . 

261 

Xolotl, y hallará que, en efecto, el primer Rey de México por elec- 
ción, fue Acamapich, el Segundo Htiilzlihuilt, el tercero Chi- 
malpopoca, el quarto Ixcohiialt, el quinto Moctezuma Ilhuicamma, 
llamado el Mayor, el sexto Tizotzin, el séptimo Axaiacac, el oc- 
tavo Ahuitzotl, y el noveno Mocte ¡urna Xocoiol, llamado ^\Mozo, 
que era cabalmente el que ocupaba el Solio Imperial de aquella 
Corte, quando entraron en ella la primera vez los Españoles, en 
el año de 1526 (i). ¿Puede estar mas claro el cumplimiento de la 
prophecia en la Edad novena? Y puede haver prueba mas incon- 
trastable que el mismo sucesso, vaticinado (ségun Moctezuma) 
catorze siglos antes por el Quetzacohuatly de no haver sido de los 
Papaces las predicciones, sino de Santo Thomas; quando hemos 
visto que tanto AhkukilChél, quanto Moctezuma, y generalmen- 
te todos los Interpretes de aquella Corte, equivocaron desgracia- 
damente en el delirio de los Navatlacas con el cumplimiento de 
los Vaticinios? 

Num. 84. Relea el incrédulo t< /das la Nota 37. desde el numero 
19. y veremos al cielo (como empeñado en predicar á los interpre- 
tes) repitiendo anuncios del cumplimiento de las predicciones del 
Quetzalcohuatl, w^^r^mos k A hkukil-Chél, k Moctezuma el Mozo, 
y generalmente á todos los Papaces y para á su salvo equi- 
vocar el Vaticinio de Santo Thomas, con el Sueño de los Nava- 
ílacaSy afectar olvido del sentido de sus Escrituras y significación 
de sus Emblemas: veremos turvarse como otros Herodes, á aquel 
Monarcha, y con los Interpretes, á la America toda, con la- nove- 
dad de la llegada de los Españoles á Yucatán, siendo assi, que 
conforme á la predicción de su Quetzalcohuatl, les esperaban en 

aquel Reinado, y Año Cen-Acatl Escucharemos al mismo 

Monarcha, y en boca suya á los Interpretes de sus Analtees, .... 
atestiguando ser los Españoles, según sus señas, sus prometidos 
Reformadores: *'Por una prophecia de nuestro antiguo Quetzal- 
''cohuatl, y por la tradición de los siglos, que se conserva en nues- 
"tros Anuales, sabemos que salió de estas, á conquistar nuevas 
''tierras, hacia la parte del Oriente, y dexo prometido, que andan- 
"do el tiempo, vendrían sus descendientes, á moderar nuestras 
"Leyes, ó poner en razón nuestro Govierno, y porque las señas 
''que traheis cofiforman con este vaticinio, y el Principe del Oricn- 

\\\ Véase la Historia de la Nueva España, loco citato. (L'auteur se troini)e sur rannéc i\t la 
premiére entrée des Espagnols á México: elle eut lieu, selon C'lavigero, le 8 novcmber 1519. ' 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

262 

**te que os envia, manifiesta en vuestras mismas hazañas, la gran- 
**deza de tan ilustre Progenitor, tenemos ya determinado, que se 
.**hagaen obsequio suyo, todo lo que alcanzaren nuestras fuerzas." 
Veremos que mal aconsejados de sus Interpretes, toman las ar- 
mas los Tlaxcaltecas, y á su imitación las otras provincias, para 
resistir, como á ty ranos á sus Reformadores vaticinados. . . .en el 
lenguage mudo de sus pinturas: '^Verdades (ha dicho el Senador 
''Xicotencal) que se esperaban entre nosotros essos reformadores 
'^Orientales, cuya venida dura en el Vaticinio, y tarda en el de- 
*'sengaño. . . .Mi sentir es, que se juntan nuestras fuerzas, y se 
**acabe de una vez, con ellos, pues vienen á nuestro poder, seña- 
alados con el Índice de las Estrellas, para que les miremos como 
**á tyranos de la patria, y de los Dioses (i)." 

Num. 85. Ello es, que el cumplimiento del Vaticinio. . . .pre- 
cedieron no solos aquellos presagios. . . .y muchos otros, . . . .que 

pueden verse. . . .en los Autores Sino que Dios para mas y 

mas justificar su causa, y hacer de todo punto inexcusables de su 
protencia y pervicacia, á Moctezuma, y sus Papaces, passó á ex- 
pressarles en la articulada, lo que afectaban no haver entendido 
en el lenguage mudo de la Symbolica. Tremendo es el caso que 
lo confirma, y puede verse en muchos Autores de la mejor nota, 
citados dei Señor Solorzano (2). 

Num. 86. Murió en México en la Edad novena, y Año ^en 
Acatl (esto es por el de 15 1 7) cierta princesa hermana entera del 
Segundo y ultimo de los Moctezumas, llamada Papan: y al ter- 
cero dia de sepultura, que lo havia sido, (con asistencia de toda 
la Corte) en un Baño de su Jardin; sus Doncellas, y criadas, que 
la lloraban, la vieron sentada en una grada del mismo Baño. 
Aterrizadas con esta visión, emprendieron la fuga: mas alia lla- 
mándoles, les habló assi: *'No temáis (les dixo) que estoi viva; 
"aunque vosotros me lloráis muerta. Partid al punto, y decid á mi 
**hermano el Emperador, que venga luego, que le importa mucho 
**hablar conmigo." Atónito con la novedad de este mensage, vino 
el Monarcha, y la hermana le habló en esta substancia. "Te he 
* 'mandado llamaf, hermano mió; no precisamente para que como 
''fuiste, tres dias há, testigo de mi muerte, lo seas oy de mi resu- 
'Yrection: pero para decirte, que en el proprio instante, en que, fue 

(I) Véase la Nota 57. n. 89. 

^2j Vid ap. Solorzano. De Indiar. Jure. Lib. 2. Cap. 2. n. 57. 



bibliografía mexicana del siglo XVIIl. 

263 

**nii alma llevada por un cierto Mancebo de gran hermosura, á 
**un Rio muí grande (i); y vi q el, viene navegando, en Ca- 
nsas de Agua (2), para estas tierras, muchos hombres barbados, 
**cuyas armas y trajes, jamas de nosotros han sido vistos; y quiero 
**que sepas, que el mismo Mancebo mi Conductor, me reveló, ser 
**los que vienen por el Gran Rio, aquellos Orientales Reformado- 
**res, de quienes predixó nuestros Quetzalcohuatl, que Lo juzga- 
*'ran nuestra Monarchia, reformarán nuestra Religión, destruirán 
"el culto vano de nuestros Dioses, bautizarán á nuestros vassa- 
**llos, y predicarán una Ley Santa, sin la qual no hai salvación. 
**Por lo tanto te ruego, hermano charissimo, que acordándote de 
**las prophecias, y volviendo los ojos á estas señales tan repetidas, 
* 'conque los Elementos, de dias, atrás, nos han presagiado, ser 
**los que hé visto, nuestros vaticinados Reformadores, quieras es- 
'*cucharles, (obedeciendo al Cielo) como á discipulosdel Quetzal- 
''cohuatL 

Num. 87. ¡Caso tremendo! ¡pero mas tremenda la obstinación 
de Moctezuma y de sus Papaces! 

Num. 88. Ello es, que al fin, el infeliz Monarcha que posseia 
la clave de sus Analtées, que sabia la significación de los Gero- 
glyficos, de los Symbolos, de los Emblemas; y que, de consiguien- 
te, comprendió el lenguage, con que el Cielo, con que la tierra, 
con que el Ayre, con que el Agua, presagiaron (como estaba pre- 
dicho por el Quetzalcohuatl) en el Año Cen AcatL y Edad nove- 
na, el cumplimiento de las prophecias, dio el último aliento á su 

desesperación Y ello es también, que su hermana Papán^ á 

pesar de las persuasiones de los Papaces; llegados que fueron los 
Españoles, pidió el Bautismo; llamóse en el D? Maria Papan, y 
vio iendo en retiro murió en buena opinión 

Num. (89.) 90. Sucedió pues que, cierto Indio gentil, cautivo 
en guerra, á quien en México, en la Edad novena, iban los Papa- 
ces, conforme á sus sitas, á sacrificar á los Demonios; estando ya 
en el lugar del Sacrificio, invocasse, en su ayuda, al Dios del Cie- 
lo. Nótese, de passo, que quien imploraba la misericordia del ver- 
dadero Dios, le conocía. ¡Caso portentoso! En el mismo instante, 
á presencia del Pueblo, se le apareció al afligido Indio, un Man- 
cebo hermoso, y le dixo assi: **No temas la muerte, que el Ver- 

(1) En las lenguas Indias no tiene el Mar nombre proprio, deben nombrarle un Rio Grande, 
ttn Agna grande. 

^a) Casas de Agua llaman los Indios á los Navios. Boturini, $. 17. n. 3. pag. 128. 



bibliografía mexicana del siglo xviu. 

264 

'^dadero Dios, á quien invocaste, te há perdonado. Di á tus Sa 
*'cerdotes que están presentes, que con la llegada délos Orientales, 
*'que no están lejos, tendrán fin estos Sacrificios/* Palabras que 
notaron diligentemente los imniundos Papaces, en sus Annales, 
quienes despreciando como al anterior de la Papan, este último 
aviso, executaron en la misma plaza donde oy, suspenden á los 
malhechores, el Sacrificio: y haviendo principiado en aquel mis 
moaño, el excudio de México, promulgado al tercero, en aquella 
corte, el Evangelio, vieron los Indios cierta pintura, trahida de 
España, que representaba, more christiano, á los Santos Apostó- 
les, y asseguraron á los Europeos, ser de su clase, el que, á su 
vista habló al cautivo, cuyas palabras, según dixeron, y después 
vieron, los Españoles, tenían escritos los Sacerdotes en sus 
Analtées (1). 

Num. (91.) 92. 93. 94. 96. 97. 98.) 99 La existencia an 

tiquissima de las Antipodas Americanas, la supone notoria San 
Clemente Romano (que ocupó el Sacro Solio el año de 91. del 
primero siglo) á todo el Orbe. En efecto, en su ultima á los Co- 
rinthios, de que hacen mención los antiguos Padres, dice San Cle- 
mente, que de esta otra parte del anchuroso piélago, hai otros 
Mundos: Oceanus, ei Mundiqui trans ipsum sunt: denotando (se- 
gún graves autores que cita el Señor Solorzano) en este plural 
MunduSf la admirable extensión de las dos Américas: **Quibus 
**verbis (palabras son del citado doctor) nostram hanc Americam 
*'velut¡ digito ostendere voluisse fatentur Acosta, Maluenda, Gre- 
**gor Garcia, Justus Lipsius, et Basilius Pontius, qu¡ notan Mun- 
''dos plurali numero dixisse Clementem, magnitudidem nimirum 
•*hujus novi orbis indicantem (2)." ¿Hai masque pedir? 

Num. ICO. Pues todavia á pesar de la caprichosa incredulidad 
de los partidarios de la nota (3), veremos expresso, de propria 
pluma de los Historiographos de la Gentilidad Americana, no solo 
el origen de los naturales, y transmigración de sus Mayores, sino 
ha ver sido en los antiguos tiempos, tan conocido del antiguo Mun- 
do, este últimamente descubierto Orbe, como frequentada princi- 
palmente nuestra America Septentrional, de los Tyrios* de los 
Sidonios, de los Phenicios, de los Carthagineses, de los Griegos, 
de los Romanos, de los ... , de los Españoles, y de otras 

(i) Vid. Autor, relat. á Solorz. De Indiar. Jare. Lib. 2. Cap. 2. n. 52. 
(2) Id. ibid. Lib. I. Cap. 12. num. 65. 






--¿^-7^ 




bibliografía mexicana del siglo xviil 

265 

Gentes: lo que harán ver en la segunda parte del Segundo Li- 
bro; haviendo puesto fin, y con ellos, á la primera de este primero. 

Interroga Generationem Pristinam, et diligenter investiga Pa- 
trum memoriam, Job, 8. 8. 

Regi Sceculorum immortali et invisibili, Soli Dea honor et Glo- 
ria in Soecula SoBCulorum, Amen, i. Thim. i. 

Copia á la Letra del Dictamen que del Abortón intitulado Nue- 
vo Theatro Critico Americano, remitido á su censura por M. L S. 
Dn. Joseph Domas, y Valle, Presidente de la Real Audiencia de 
este Reyno de Goathemala, formó el Señor Fiscal de la misma 
Real Audiencia, Doctor Dn. Miguel de Bataller; pieza digna de 
la atención de los Lectores. Dice assi: 

Muí Ilustre Señor. — El Fiscal há visto la Obra que por mano 
de V. S. ofrece á Su Magestad el Doctor D.on N. y dice: que V. S. 
situviere á bien, podrá mandar se devuelva á su Autor, quien 
puede reservarla, para Introducción, ó Discurso preliminar, de la 
Historia que se está trabajando, del Cielo, y la Tierra; ó dedicar- 
la á la Casa de los Votanes, de cuyas colonias, se halla todavia, 
tan poblado este Reyno, sin embargo de su emigración al de Mé- 
xico, que á penas se dá passo, en que no sea menester andar gri- 
tando: Frigidus, ó Pueri.fugitiy hinc, latet. anguis in herba. Esto 
le parece al Fiscal; pero V. S. determinará, como siempre, lo mas 
acertado. Nueva Goathemala Junio 30, de 1794. Bataller. 



34 



PARTE SEGUNDA. 



bibliografía mexicana del siglo XVllL 

269 



LIBRO PRIMERO. 

De la antigua historia de la Gentilidad Americana^ en que suponiendo 
otra anterior, se cuenta la dispersión Postdiluviana: se dá razón de las 
primeras Gentes, que emigraron á las Antillas: de su transito por el 
Océano: del origen de los sacrificios de victimas humanas: del que tuvo 
su primer Imperio: de la Fundación de las quatro primeras Cortes Ame- 
ricanas^ conviene á saber, la Imperial **Culhuacán,^* y las Coronadas 
''Tul-há,'' '^Maayhá'' y *'Chiquimulha,'' con otras cosas dignas de sa- 
berse, 

PRELUSIÓN. 

Haviendo referido en el primero, y segundo de los Capítulos 
de su Biblia, (entre los errores que se han notado) la Creación 
del Cielo, y de la Tierra; la de todas las cosas visibles é invisi- 
bles; el delirio de la formación, y destrucción del Adán de barro: 
el de la creación del Adán de corcho; el de la Eva de Carbón, y 
la iterada destrucción del Mundo con los diluvios de agua, y fue- 
go; haviendo en el tercero, cortado el hilo á su Berepith, y atado- 
le en el ultimo de sus Capitulos, en que echando el resto á sus 
delirios, confundieron disgraciadamente á las ocho personas que 
del común naufragio salvaron en la arca, con el sueño de los qua- 
tro Adanes, hechos de Maíz, y aparentemente de sus Mugeres, de 
tres, en el systema de su Theología, proceden los Indios, y pro- 
cedentes todos los hombres blancos y negros; passan ahora los 
historiographos americanos (bien que embrollándolas según su 
estilo) baxo del velo de sus metaphoras, dos dispersiones: tales 
son, la del Paraiso, en cuya región soñaron criados á Noe, y sus 
hijos, y aparecidos á sus mugeres; y la de Tulanzú, esto es la de 
Sennaar, donde dicen, que haviendo nacido y multiplicado sus an- 
tiguos Padres, se dispersaron con otras familias de distintas len- 
guas, azia estas partes occidentales, y lo hacen en esta substancia. 
**§. I. Multiplicados en prodigiosa posteridad los quatro Ada- 
**nes, hechos de Maiz, en el Oriente, se trasladaron á Tulanzú, y 
''emigrando de alli, las familias de que procedemos á estas partes 
* 'occidentales, donde oy estamos; al apartarse de los otros hom- 



bibliografía mexicana del siglo xviii. 

270 

''bres, trocaron sus nombres, en otros distintos de los que hasta 
''entonces havian tenido en su antigua Patria: y aunque las gen- 
''tes de distintas lenguas, naciones y Tribus que también siguie- 
"ron, no tienen numero; solo hablaremos de las trece familias 'de 
"que venimos los del Kiche, derivadas como las otras, de los qua- 
"tro Adanes, hechos de maiz, y multiplicadas en el Oriente, des- 
ude el tiempo de las tinieblas, mucho antes de que el Sol aclara- 
rse y huviesse luz (i)." 

Nota i. — Num. i. Queda demostrado en la parte primera del 
presente Libro. Nota id. num. 2, y 3., que en la lengua primera, 
esta voz Kicluy (corrupción de Vitz-té) quiere decir: Monte de Ar- 
boles: y que el Monte de Arboles y es la metaphora, y letra symbo- 
lica, baxo cuyo velo habla la historia de las Naciones innumera- 
bles que subiugó el antiquissimo Imperio de los Culebras, cuya 
Corte fue Culhuacan ó la ^\\\\^wz. Palenque, Y no olvidar, loque 
apunté en la nota 16. n. 5, y veremos abaxo de propria pluma de 
los descendientes de los Culebras; esto es: que en el metaphorico 
y figurado se symboliza el Sol de Justicia Christo Sñor. Ntro., y 
en la luz la del Evangelio, promulgado en la Región por el San- 
to Apóstol Thomas, lo que supuesto es bien fácil de comprehen- 
derse, que diciendo la historia, que las Trece Tribus, de que vienen 
los de Kiche, y los otros innumerables de que proceden los otros 
Indios, se multiplicaron en el Oriente, desde el tiempo de las tinie- 
nieblas, mucho antes de que el Sol aclarasse, y huviesse luz; sue- 
na lo mismo que, si digesse, que la dispersión postdiluviana, y 
emigración á \diS Antillas de las familias innumerables de que pro- 
ceden los otros Americanos, que tuvieron relación alguna de pa- 
rentesco con los Culebras, se multiplicaron en el Asia; que cosa 
otra quiere decir, sino que esta población de las Antillas; la emi- 
gración de los Heveos á Ntro. Continente, la fundación de Cul- 
huacan, y los enlaces de los Carthagineses, ó Mexicanos, con las 
hijas de los Culebras, peina mas canas, que el nacimiento del Re- 
dentor, y la promulgación del Evangelio por el Cuchulchán en 
estas tierras: en que nos dan los mismos Indios una nueva prueba, 
de que á la venida de los Españoles, estaba de ellos el Evangelio 
no enteramente desconocido, sino depravado desfigurado con la 
monstruosa mezcla de errores ethnicos. 

Num. 2. Y ciertamente que, si encaprichados como los incré- 
dulos, cerramos los oidos al natural sentido de los hieroglyphicos, 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

271 

al del phrasismo de la articulada y al figurado de la lengua sym- 
boJíca, no hai ya que sudar, porque será envano desvanarnos los 
áes en enquirir el primer origen de los naturales de estas Re- 
giones, ni menos al transito de sus Pobladores á estas partes oc- 
cidentales; pues basta decirnos de los descendientes de los Cule- 
bras de su propria pluma, que desde que emigraron las trece Tri- 
bus, de que ellos proceden, á las Antillas, se mudaron los nom- 
bres, conque hasta entonces eran conocidas de los Chaldeos, para 
nosotros desconocer á las mismas Tribus, y sus Caudillos, á cada 
passo tropecemos con ellas en las divinas y humanas letras. 

Num. 3. 4. Ya parece que oigo, que con la autoridad de los 
mismos Kichees, se me arguye implicancia, pues en efecto, la his- 
toria dice: que los Palencanos, ó antiguos Culebras, y demás Na- 
ciones conque se enlazaron, figuradas todas en el Monte de Ar- 
boles, ó symbolo F/fe-//, fueron procedentes de 13 Tribus X de 
las innumerables que en la dispersión postdiluviana se desparra- 
maron por las Antillas, y de noticia del noveno Votan, primero y 
principal de sus caudillos, he apuntado en la nota. ..... que las 

familias de qué procedieron los pueblos figurados en el Vitz-té, 
fueron veinte en numero: de que se sigue necessariaqien te, ó que 
la invención de la antigua historia de los Culebras, y de consi- 
guiencia su explanación, es un delirio; ó que lo es la Probanza que 
se nos vende por de Votan, su primer Caudillo. Assi parece, pero 
distingue témpora, et concordabis pita. 

Num. 5. Para darme á entender, debo acordar á los observa- 
dores lo que queda dicho en su parte, esto es, que mucho después 
de la dispersión postdiluviana, emigración de las Fortunadas, ó 
Islas Canarias ó las Antillas; y que de allí, hechos sus enlazes 
con los hijos de los naturales de aquellas tierras; esto es; con las 
13 Tribus de que habla la Historia, se trasladaron. á la entonces 
desierta Isla de Cuba, de donde (fundada la Ciudad de la Hava 
na) pasaron por la baia de Campeche, al que oy llaman presidio 
del Carmen, y vulgarmente Laguna de Términos: de donde por 
los Ríos Usumacinta, se interno Votan, y lo hicieron successiva- 
mente, las otras 19 Tribus á nuestro continente. Ahora pues: á 
dos principios refieren su origen los figurados en el Kichc: esto 

X Desde que emigraron las trece Tribus de que ellos proceden, á las Antillas, se mudaron 
los nombres, con que hasta entonces eran conocidos de los Chaldeos, para nosotros desconocer 
á las mismas Tribus, y su Caudillo, aunque, á cada passo tropecemos con ellas en las Divinas, y 
humanas Letras. 



bibliografía mexicana del siglo XV tn. 

272 

es: á los dispersos postdiluvianos, y á los Heveas: á los seg'undos, 
por la linea paterna, y á los primeros, por la materna; y de aquí 
es, que quando la historia, relativamente á la dispersión que fue 
immediata postdiluviana, habla del origen de los Culebras, tanto 
nobles como plebeyos, le refiere á solas 13 Tribus de las innume- 
rables que se desparramaron por las Antillas La Historia 

habla del origen de los Culebras, con relación á la dispersión 
postdiluviana; que fue immediata á la torre babélica, y confusión 
de lenguas que sucedió, según el computo de los Americanos el 
año 2497, de la creación. Votan refiere la emigración de los He- 
veos, de Valumvotan 69 de los Votanes, de la Havana: esto es; su 
emigración de las Fortunadas á las Antillas, que sucedió, como 
apunté en la citada Nota 57 n. 53., y después veremos, de propria 
pluma de dicho Caudillo, cerca los años 3000, y es claro, que esta 
segunda fue posterior casi 500 años á la primera. . . . Ahora pues: 
emigradas las 20 Tribus de los Heveos á las Antillas, se enlaza- 
ron con solas 13 de las innumerables, que según la Historia, esta- 
ban ya en aquellas Islas, desde la dispersión postdiluviana, y assi 
quando habla con referacion á la probanza, dice ser 13 las familias 
ó Tribus de que proceden los Pobladores de la antigua Palenque, 
figurados en el Kiche, y quando lo hace, le refiere á la segunda, 
dice ser 20 los troncos genealógicos de que proceden, (y havien- 
do fundado la Ciudad de la Havana, emigraron los posteros de 
dichas Tribus á la antigua Palenque, endonde fundaron la anti- 
gua Corte de Culhuacan, cerca de los años tres mil de la creación). 



^*%^ 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

273 



AQUIRRE. Fr. Francisco de ^Franciscano). 

3. Publicación déla | Bulla | déla Santa Crozada, | Eneldiadelglo- 
riosissimo ( Apóstol S. Andrés | Que saca aluz, y consagra al es- | clare- 
cido Patríarcha de los Predicadores | Sancto Doimngo de Guzman, | El 
Br. D. Rodrigo Alfonso Rodri- | guez Lupercio, Presby tero. | Predicóla | 
En la Iglesia Metropolitana de esta Corte, | El M. R. P. F. Francisco de 
Aguirre, Maestro en sagrada Theologia, Prior actual | de el Imperial Con- 
vento Grande de México, y Re- | gente Primario de sus Estudios. | Kn 
30 de Noviembre de 17 11 años. | Aulencia, | En México, por los Here- 
deros de la Viuda de Fran- | cisco Rodríguez Lupercio en la Puente | de 
Palacio, año de 17 12. j 

4to; port. orí. con vta. bine. 9 hojs. prls. s. n. con D. PP. A A. y LL.; al frente de la primera 
un grabado de Sto. Domingo. | Págs. i á 15 el Sermón. 



ALFARO. P. Felipe Nerl de (Felipense). 

4. l^ENDERO del cielo por donde lleva al corazón humano el divino 
Sagrado Corazón de Jesús Nazareno, hasta colocarlo en la Patria celestial 
de su gloria. Practicado por su vil esclavo é indigno capellán el P. Luis 
Felipe de Neri de Alfaro. Quien lo dedica á su Magestad venerada en su 
Santuario en la Labor de Atotonilco, dos leguas y media de San Miguel 
el Grande. Reimpreso en México en la Imprenta de los Herederos del Lie. 
D. Joseph de Jáuregui. Calle de San Bernardo. Año de 1778. (Cop^. ) 



ANUNCIACIÓN. Fr Antonio de la (Franciscano). 

6. Luz I Para saber andar | La via sacra, | por el P. Fr. Antonio de 
la I Anunciación, Religiosa obser- | vante de N. P. S. Francisco, | Lect. 
en Teología, y Pred. Apos- \ tólico de los Reynos de España. El escudo 
franciscano, \ Corregida por el Sto. Oficio. | Reimpresa en México en la 
Impi^enta de la Calle de San Bernardo. | 

l6vo.; port. orld. y con grabado á la vuelta; 15 hojs. s. nr. con la obra. 
S. 1 n. a. sed México, Siglo XVI II. 



AROCHE. Fr. MlflTUel de (Mercedario). 

6. Véase: El Segundo Quinze de Enero &. (1730). 

35 



bibliografía mexicana d^l siglo xvm 

274 

ARTEAGA. Mateo José de (Ciéngo). 

7. Véase: Universidad de México. T? 2? n? 816. (1757). 



AYA LA. Fr. Antonio (Agustiniano). 

8. Véase: El Segundo Quinze de Enero &. (1730). 



^ 



BIhUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

275 



C 



CAMPO. P. José (Jesuíta). * 

9. Véase: Salazar P. Francisco de R. (1759) T9 2? n9 681. 

CARBADILLO y CABUEÑAS. Or. Juan miffuel de (Clérigo) 

10. Véase: Universidad de México. (1757). 

CARTAGENA P. Juan Mlfi'uel de (Jesníta). 

11. V EASE; Paz y Salgado (1747). 

ANÓNIMO. 

12. (^ARTILLA Breve | De los Rudimentos mas necesarios | que debe 
observar el Discípulo de Christo | Nuestro Señor y Maestro, | Que en la 
Escuela de su Santísima | Doctrina, fundada con Autoridad | Apostólica 
en el Convento de nuestra | Señora de la Merced de esta Ciudad, | desea 
lograr los frutos admirables | de la Oración. | Dedicada rendida y obse- 
quiosamente I á su Divinisimo Maestro. | Se reimprime á expensas délos 
Her- I manos de dicha Santa Escuela, sien- | do Obediencia el R. P. Dr. 
y Mtro. I Fr. Manuel Mercadillo, Religioso \ de dicho Convento. | 

En México: | Por Don Mariano de Zúñiga y Onti- | veros, calle del Es- 
píritu Santo, año de 1797. I 

i6vo.; port. con un Soneto en su reverso; sigue una hoja grabada representando un Sto. Cris- 
to; 42 hojs. s. nr. con la obra. 

CASTOREÑA Y URZUA. Illmo. Sr. Or. Juan Ig'naclo de (Clérigo). 

13. Véase: n? 56. T? j? (1712). 

CASTRO. Fr. Cristóbal de (Franciscano). 
14 Véase: Osorio Fr. Diego. (1757) T^ 2? n? 481. 



I 



I : 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

276 

CAXIGA Y RADA. Dr. Afifustin de la (Clérigo.) 
15. Véase: Paz y Salgado. (1747). 



ANÓNIMOS. 

16. (condiciones i de la contrata celebrada | con los cosecheros | de 
tabaco \ de la villa de Cordova, por el tiempo que dentro se expresa. | (Es- 
cudo de armas de España) | Impresas en México: | En la imprenta del 
Br. D. Joseph Antonio de \ Hogal, impresor del Superior govierno. ( 
¡ Año de 1781. I 



F? pp. (2} 22 — Comunicado por el Sr. J. P. VVinslhip. 

17. Condiciones | ddacontrata | celebrada I con los cosecheros | .ie 
Tabaco | de la villa de Orizaba, | por el término que dentro se expresa. 

I Impreso en México, en la imprenta nueva Madrileña de Don Felipe | 
de Zdñiga y Onti veros, calle de la Palma, año de 1781. | 

F? pp. (2) 13, — Comunicado por el Sr. J. P. Winslhip. 

CORDERO. Fr. Juan José (Mercedario . 

18. V EASE: Paz y Salgado. (1747) 



CORTÉS DE ARREDONDO Y ORIOSOLO. Dr. José Miguel 

(Clérigo). 



19. Véase: Roxo y Calderón. (1765). 



CROIX. Marqués de 

20 Jdando: de extinción de los Jesuítas. 

FV — (Véase el adjunto facsímile), s. 1. d. i. sed México y en la casa de Hogal. 1767. 

Bien sabida es la manera como se procedió á la ejecución de este decreto, solamente recordaré 
lo que pasó con respecto á su impresión. 

**Se extendió la minuta del Bando y llamándose al Pbro. Hogal, lo llevó el Virrey delante de 
un balcón, diciéndole estas palabra^: "este Bando se imprime ahora mismo en la casa de V. ba- 
jo el concepto de que si se divulga su contenido antes de su publicación el día de mañana, lo 
mando ahorcar en este mismo balcón:" palabras que dichas por aquel terrible Virrey, muy ca- 
paz de hacer lo que decía, de tal suerte amedrentaron al dicho Presbítero, que se asegura, que 
él mismo imprimió, tiró los ejemplares pedidos, deshizo la planta, y llevó al Virrey los imprc>u> 
antes de la hora :isignada. " 

(I)ívila y Arrillaga. Hist? de la Compañía de Jesús en Naeva España T? l?). 



•(: * •> 

DON CARLOS FRANCISCO 

DE CROIX, Marqués deCroix,Cavallerodel Orden deCala- 
trava, Comendador de Molinos, y Laguna Rota en la mifma Or- 
den, Theniente General de los R eales Exercitos de S.M. Vir- 
rey, Governador, y Capitán General delReyno de Nueva-Eí^ 
pafia, PreCdente de fu. Real Audiencia, Superintendente gene* 
ral de Real Hazienda, y Ramo del Tabaco de él, Prefidente de^ 
la Junta, y ¡uezConfervadordeefte Ramo, Subdelegado ge- 
neral del Eílablecimíento de Correos Maritimos en el miímo 
Reyno. 




Ago faber á todos los habitantes de efte Imperio» que el Rey nuef- 
tro Seoor por refultas de las ocurrencias panadas, y para cumplir la 
primitiva obligación con que Dios le concedió la Corona de confer- 
var ilefos losSoveranos refpetos de ella* y de mantener fus leales» y 
rmados Pueblos en fubordinacion, tranquilidad, y Juílicia, ^ deoias 
de otras gfaviíGmas caufas que referva en fa Real animo; fe ha digna- 
'do mandar á Conrulta de lu Real Confeso» y por Decreto expedido el veinte y 6et». 
de Febrero ultimo, fe extrañen de todos fus Dominio de Efpam^ i Indias^ Islas Philiph 
ñas, y dímas adyacentes a los RtUgiofos de U Comparsa, affi Sacerdotes» como Coadjtit4fif9s% 
h legos ijue hayan hecho la pnmera Profeffon^ y Á los Üon/tcUs efue cfuifUren jegutrles; 
y cjHe fe ocupen todas las temporalidades de la Compama en fus Domtntos, Y haviendo 
S. M. p$ra la execucion unifonne en todos ellos, autorizado privativamente alExmó. 
Señor Conde de Arand», Freíidente de Canilla, y cometidome fu cumplimiento en 
cile Reyno con la mifma plenitud de facultades, afigné el dia de hoy para la ínti- 
mKion de la Suprema Sentencia á los Eocpulfos en fus Colegios, y Cafas de Refi- 
dencia de cita Nueva-Efpaña, y también para anunciarla i los Pueblos de ella, con 
la prevención de que, eftando eílrecbamente obligados todos los Varallos de quaV- 
quiera dignidad, clafe, y condición que fean, Íl reipetar, y .obedecer las fíempre juf' 
tas refoluciones de fu Soverano, deben venerar, auxiliar» y cumplir efta con la mih 
yor exa¿licud, y fidelidad; porque S. M:. declara incurlos en fu Real indignación k 
los inobedientes, ó remiíTos en coadyuvar á fu cumplimiento, y me veré preciíTado 
k ufar del ultimo rigor, y de eyecucion Militar contra los que en publico, ó fecreto 
b.izieren, con eíle motivo, converfaciones, juntas, afamblcas, corrillos, ó difcurfos 
de pabbra, 6 por elcrito; pues de una vez para lo venidero deben faber los Subdi- 
tos de el gran Monarca que ocupa el Trono de Efpaña, que nacieron para callar, y 
obedecer, y no para difcurrir» ni opinar en los altos añumpcos delGovierno. México 
veiuie y cinco de Junio de mil fetecientos fefenta y íiete. 



E¡ Marqués ^ Croix. 



Por mandado de fu Exá. 



^ 



N 



bibliografía mexicana del siglo XVIIt. 

279 



E 



ESPINDOLA. Lie. NlCOlá.8 de (Clérigo). 

24. Uesagravios i De Jesús | Nuestro bien, | y tiernas memorias, 
para | meditar, y contemplar loque padeció en la | noche del Jueves en el 
asqueroso, éinde- | centeApossentillo. | Dispuestos | Por el Licenciado D. 
Nicolás de Espindola, Presbytero. | y | Los saca á luz, y dedica | A su 
Dulcissimo Padre | San Bernardo, | Vna Religiosa Hija suya, de su Con- 
vento, I de esta Ciudad de México. [ 

En México por Francisco de Rivera Calde- | ron, en la calle de San 
Augustin. I Año de 1722. | 

8vo.; port. y 23 hojs. s. n. con la obra. 

25. liXERCICIOS I De desagravios | De Christo | Señor Nuestro en la 
Cruz, I En los tres dias de Carnestolendas, | por las grandissimas injurias, 
y * agravios conque ofenden á su Bondad estos tres dias. | Obra posthuma 
que I dexó dispuesta, | El Bachiller Don Nicolás | de Espindola, Presbyte- 
ro de este | Ar9obispado. | Sale á Ivz | A solicitud de quatro Religiosas | 
del Convento de San Joseph | de Gracia. { • 

Con licencia: En México, por los He* | rederos de la Viuda de Miguel 
de Ribe* | ra en el Empedradillo, año de 1725. | 

8vo.; port. y 14 hojs. s. n. con la obra. 

26. 1 RIDUO I Espiritual | del niño | perdido, | y hallado en el | tem- 
plo. I Dispuesto por el Br. D. | Nicolás de Espidola. | A devoción de la 
M. Catha- | riña Lvtsa de la En- | carnación, Religiosa del | Convento de 
la Purissima | Concepción. | 

Con licencia: En México, en | la Imprenta de Francisco de { Rivera Cal- 
derón en la Calle de | San Augustin. Año de 1726. | 

Svo»; port. y II hojs. s. n. con la obra. 

27. UlARIO I Quadragesimal, I y desagravios de Christo, | Para el san- 
to tiempo de la Quaresma. | Que dispuso | el Licenciado Don Nicolás de 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

280 

Espindola, | Presbytero. | Sale á luz á expensas de vn devoto. | Quien re- 
verente lo consagra alas acer- I vissimaspenas, quesuMagestadpa- | deció 
por el Hnage humano en el ex- | prcssado Santo tiempo. \ 

Con licencia de los Superiores. | En México: por Joseph Bernardo de 
Hogaly.en la Calle nueva. Año de 1728. | 

8vo.; port. con grab. en la vta. págs. i á63 la obra. 

28. Uesagravios | De Jesús | Nuestro bien, | y tiernas memorias, 
para me- | ditar, y contemplar lo que | padeció en la noche del Jue- | 
ves en el asqueroso, é inde- | cente Aposentillo. | Dispuestos | Por el Lie. 
Don Nicolás de | Espindola, Presbytero. | 

Reimpresos en México: Por Joseph | Bernardo de Hogal, Ministro, é 
im I presor del Real, y Apostólico Tri- | bunalde la Santa Cruzada. En 
laca- I lie de la Monterilla. Año de 1730. | 

i6vo.; porl. i hoj. con grab. y 49 hojs. s. n. con la obra. 

29. Jtlaceme, i Que la Alma devota puc- [ de dar el Domingo de | 
Pasqua | A María | Santissima | Nuestra Señora, | De la Resurrección de 
su I preciossisimo Hijo | Jesús. | Dispuesta | Por el Br. Don Nicolás de | 
Espindola. | 

i6vo.; por y 12 hjs. s. n.; al ñn de la pág. última, esta: 

Reimpresso, con las licencias ne- { cesarías, en México: Por Joseph | 
Bernardo de Hogal, Ministro, é Im- | presor del Real, y Apostólico Tri- 
bunal de la Santa Cruzada. | Año de 1 731. | 

30. Via i Dolorosa, | Compuesta | Por el Br. D. Nicolás de Espindo- 
la, Clérigo Presbyte | ro de este Arzovispado de | México | A devoción | 
De la Madre Thomasa de San Ildephonso, Religiosa Pro- | fesa, y Tor- 
nera Mayor del Reli- | giossisimo Convento Real de | Jesús María. | 

Con licencia: En México en la Im- | prenta Rl. del Superior Gobier- 
no, I de D? María de Rivera en el Em- | pedradillo. Año de 1733. 1 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 13 hojs. s. n. con la obra. 

31. llrXERClClOS I De Desagravios, y ] tiernas memorias de lo que | 
padeció la noche de su Sa- | grado Nacimiento nuestro | Amantissimo | Je- 
sús. I en el Pesebre, y Portal de | Bethlen. | Dispvesto | Por el Licencia- 
do D. Nicolás I de Espindola. | Y los saca á Ivz | Juan Antonio de Santa 
Rosa, I quien lo dedica á la muy | Venerable, y Santa Comu- { nidad de 
el Religiosissimo, | Convento de Jesvs María. | 

i6vo.; port. con grab. en U vta. y 15 hojs. s. n. con la obra, al final esta: 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL , 

281 

Reimpresos, por su original en la | Puebla, por la Viuda de Miguel \ de 
Ortega en el Portal de las Fio- | res donde se venden. | Año de 1733 | 

32. KxERClCloS I De desagravios I DeChristo I Señor Nuestro en la 
Cruz, ( En los tres dias de Carnestolendas, | por las grandissimas injurias, 
y I agravios conque ofenden á | su Bondad estos tres dias. | Obra Posthu- 
maQue | dexó dispuesta, | El Bachiller Don Nicolás | de Espindola, Pres- 
bytero de este | Arzobispado. | 

Con Licencia: En México, por los Herede- | ros de la Viuda de Fran- 
cisco Rodríguez Luper- | ció. En la Puente de Palacio, Año de 1734. | 

8vo.; port. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con la obra. 

33. Via | Dolorosa | Compuesta | porelBr. D. Nicolás de | Espindo- 
la, Clérigo Pres- | bytero de este Arzobispa- | do de México. | Reimpresa 
en México, en | la Imprenta Real del Supe- | rior Gobierno, y del Nuevo 
I Rezado, de Doña Maria de | Rivera, en el Empedrad!- | lio. Año de 
1746. I 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 13 hojs. s. n. con la obra. 

34. V lA I Dolorosa | compuesta | por el Br. D. Nico- [ las de Espin- 
do- I la, Clérigo Presbi- | tero de este Arzobis- | pado de México. | Reim- 
presa en México por D. | Francisco Xavier Sánchez, | Año de 1746. | 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

35. J ORNADAS I que hizo | la Santissima | Virgen Maria | desde Na- 
zareth á Belén 1 Por el Bachiller Don Nicolás | de Espindola | A devoción 
de una Religiosa | Esclava de Jesús, Maria, | y Joseph, del Religiosissimo | 
Convento de la Purissima Con- ¡ cepciondelaCiudadde | México. | Reim- 
pressas en México por la | Viuda de D. Joseph Bernardo | de Hogal. Año 
de 1747. I 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 



36. JJesagravios | de Jesús, | Nuestro Bien, | y tiernas memorias, 
para meditar, | y contemplar lo que padeció en la | noche del Jueves en 
el asqueroso, é | indecente Aposentillo. | Dispuestos | Por el Licenciado 
D. Nicolás de | Espindola, Presbytero. | Reimpresso en México, en la Im- 
1 prenta de los Herederos de Doña | Maria de Rivera. En la calle de 
San Bernardo. Año de 1765. | 

l6vo.; port. con grab, en la vta. y 25 hojs. s. n. con la obra. 

36 



bibliografía mexicana del siglo xvui. 

282 

37. JMoDO I de acompañar | á Jesús | en la noche del Jue- | ves de 
suPassion,en susdolorosas | Estaciones. | Se reza en cada una la Estación 
del I Santissimo Sacramen- | to, y su ofrecimiento, que servirá | parala 
meditación, que se pueden | repartir entre la mañana, tarde, | y noche. | 
Dispuestas | Por el Ldo. D. Nicolás de Espindola, | Presbytero. | Reim- 
presso en México, por los Here- | deros de Doña Maria de Rivera, calle 

de S. Bernardo. Año de 1768. ] 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

38. Pláceme, | Que la Alma devota pue- | de dar el Domingo de \ 
Pasqua | á Maria | Saiitissima | Nuestra Señora, | De la Resurrección de 
su pre- I ciosissinio Hijo | Jesús. | Dispuesto | Por el Br. Don Nicolás 
de I Espindola. | Reimpresso en México, en la Im- | prenta del Lie. D. 
Joseph de Jaure- | gui, calle de S. Bernardo. | Año de 1769. | 

i6vo.; port, y 12 hojs. s. n. 

39. UlARlO 1 Quadragesimal, | y desagravios | de Christo, | para el 
Santo tiempo | de la Quaresma, | que dispuso | el Lie. D. Nicolás de Es- 
pin- I dola, Presbytero. | 

Reimpressa en México, en la Im- | prenta del Lie. D. Joseph de Jau- | 
regui, en la calle de San Bernardo. | Año de 1769. | 

•i6vo.; port. con grab. en la vta. y 55 hojs, s. n. con la obra. 

40. JixERClClOS I de desagravios | de Christo ( Sr. Nro. en la cruz, | 
En los tres dias de Carnestolendas, | por las grandissimas injurias y agra- 

I vios con que ofenden á su Bon- | dad estos tres días. | Obra Postuma | 
que dexó dispuesta | El Br. D. Nicolás de Espin- | dola, Presbytero de 
este I Arzobispado. |' 

Reimpressos en México: Por D. Fe- | lipe de Zuñiga y Onriveros, Calle 

I de la Palma, año de 1772. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con la obra. 

41. Uesagravios i Dolorosos, | y tiernas memorias, | para meditar, 
y COI templar lo | que padeció la Dolorosissima | Virgen Maria j Nuestra 
Sfñora, I en los agravios ignominiosos | de su Unigénito Hijo, y nuestro 
I Señor Jesucristo. | Novena devota, | que dexó dispuesta | El Lie. D. 
Nicolás de Espindola, | Presbytero de este Arzobispado. | 

Reimpressa en México en la Imprenta del | Lie. D. Joseph de Jauregui, 
Calle de San | Bernardo. Año de 1774. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. ni con la obra. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

283 

42. JLJesagravios 1 de Jesús, | nuestro bien, | y tiernas memorias, | 
para meditar, y contemplar lo que | padeció en la noche del Jueves en | 
el asqueroso, é indecente | Aposentillo. | Dispuestos | Por el Ldo. D. Ni- 
colás de Es- I pindola, Presbytero. | 

Reimpressos en México, en la Im- | prenta de el Lie. D. Joseph de Jau- | 
regui, Calle San Bernardo. | Año de 1774. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 31 hojs. s. n. con la obra. 

43. iVloDO I de acompañar | á Jesús | en la noche del Jue- | ves de 
su Passion,ensusdoloro- | sas Estaciones. | Se reza en cada una la Estación 
del I Santíssimo Sacramento, | y su Ofrecimiento; que servirá para | la 
Meditación, que se pueden ¡ repartir entre la mañana, | tarde y noche. | 
Dispuestas | Por el Lie. D. Nicolás de Espindola | Presbytero. I 

En México: En la Imprenta de D. | Felipe de Zuñiga y Ontiveros, Ca- | 
lie de la Palma. Año de 1774. | 

i6vo.; port, con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

44. 1 RIDUO I espiritual | deel | Niño Perdido | y hallado en el [ Tem- 
plo I dispuesto I por el Br. Don. Nicolás de | Espindola. | 

Reimpresso en México: por Don | Felipe de Zuñiga y Ontiveros, | Calle 
de la Palma. Año de 1775. | 

i6vo.; port, con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

45. .Novena | que celebró | la Puríssima Virgen | María | presentan- 
do al Niño Dios | en el Templo á su Éter- | no Padre. | dispuesta | por el 
Br. Don Nicolás de | Espindola. | 

Reimpressa en México: por D. Feli- | pe de Zuñiga y Ontiveros, Calle 
de I la Palma. Año de 1776. | 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

46. JlLxercicios | de desagravios, | y tiernas memorias | de lo que 
padeció la noche | de su Sagrado | Nacimiento ¡ Nuestro Amantisimo | 
Jesús, I en el Pesebre, y Portal de Bethlen. | Dispuestos | por el Lie. D. 
Nicolás de Espindola. | Dedicados al Religiosissimo Convento de Je- | sus 
María Juan Antonio de Santa Rosa. | 

Reimpressos en México, en la Imprenta de | los Herederos del Lie. D. 
Joseph de Jauregui. | Calle de San Bernardo. Año de 1780. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con la obra. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

284 

^7. Novena | quecelebró | la Purissima Virgen | Maria, | presentan- 
do al Niño Dios en | el Templo de su Eterno [ Padre. | Dispuesta | por el 
Br. Don Nicolás de | Espindoia. | 

Reimpressa en México, en la Imprenta de | los Herederos del Lie. D. 
Joseph de Jauregui. | Calle de San Bernardo. Año de 1780. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s, n. con la obra. 

48. 1 RIDUO I espiritual | de el | Niño Perdido, | y hallado | en el 
Templo. I Dispuesto | por el Br. D. Nicolás | de Espindoia. | 

Reimpresso en México, en la Imprenta de | los Herederos del Lie. D. 
Joseph de Jaure- | gui, Calle de San Bernardo. Año de 1782. \ 

l6vo.; port. y 15 hojs. s. n. 

49. UlARlO I quadragesimal, | y desagravios | de Christo, | para el 
Santo tiempo de la | quaresma, | quedispuso | elLic. D.Nicolás de Espin- { 
dola, Presbytero. | 

Reimpreso en México, en la Im- | prenta del Lie. D. Joseph de Jau- | 
regui, en la Calle de San Ber- | nardo. Año de 1790. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 55 hojs. s. n. con la obra. 

50. 1 RIDUO espiritual | de el | Niño Perdido, | y hallado | en el Tem- 
plo. I Dispuesto I por el Br. D. Nicolás de Espindoia. | 

Reimpreso en México, en la de los Herede- | ros del Lie. D. Joseph de 
Jauregui, Calle | de San Bernardo. Año de 1791. | 

i6vo.; port. y 15 hojs. s. n. 

51. Via dolorosa | cuchillos | penetrantes | de dolor, | que traspasa- 
ron el Corazón de la \ mas afligida Madre de Jesús. | Desandando | la calle 
de la amargura, regada | con su Preciosisima Sangre. | Compuesta | por 
el Br. D. Nicolás de Espin- | dola Clérigo Presbítero del Ar- ] zobispado 
de México. | 

Reimpresa en México, en la Oficina de los | Herederos del Lie. D. Jo- 
íieph de Jauregui, | Calle de San Bernardo. Año de 1792. | 

i6vo.; port. y 15 hojs. s. n. 

52. Via | dolorpsa. | Compuesta | por el Br. D. Nico- | las £spíndo> 
la. I Presbítero y Domiciliario | de este Arzobispado de | México. ¡ en la 
Puebla. I 

Kn la Oficina de D. Pedro de \ la Rosa. Año de 1793. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

285 

53. Ofrecimiento | de las gloriosas | Hagas de Christo | SeñorNues- 
tro, 1 En su Glorioso Cuerpo | Sacramentado. | Dispuesto | por el Br. D. 
Nicolás Espindola. j Lleva al fin la devoción de las | tres necesidades. | 

Reimpresoen México, enlalmprenta del | Br. D.Joseph Fernandez Jau- 
regüi, Calle | de Santo Domingo, y esquina de | Tacuba. Año de 1795. | 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra. 



ANÓNIMOS. 

64. ilrXERClClO I practico | de la muerte, | que hacia | Santa Ger- 
trudis. I Sacado del capitulo primero | del Libro tercero de su | portentosa 
vida. I 

Reimpresso en México, en la | Imprenta nueva de la Biblio- | teca 
Mexicana, enfrente de I San Augustin. Año de 1754. | 

i6vo.; port. y 7 hojs. s. n. 

55. llrXORClSMO I á favor de los | moribundos. | De que pueden usar | 
todos los fieles | En todo tiempo, | y ocasión. | 

Impressocon licencia: | En el Colegio Real de S. Ignacio | de la Puebla. 
•Año de 1765. I 

l6vo.; port. y 3 hojs. s. n. 

56. llrXORClSMO, I y I Evangelios | de | Señor San | Joseph, | á de- 
voción I del Br. D. Antonio Dionysio \ de Arellano, Presbytero de | este 
Arzobispado. \ 

Reimpresso en México, en la | Imprenta del Lie. D. Joseph de | Jaure- 
gui, Calle de S. Bernardo. ] Año de 1775. | 

l6vo.; port. y 7 hojs. s. n. 

57. JLLrXORCiSMO I y evangelios | de | Sr. San Joseph. | A devoción | 
del Br. D. Antonio Dionysio de | Arellano, Presbytero de este | Arzobis- 
pado. I 

Reimpreso en México, en la Oficina del Br. | Don Joseph Fernandez 
Jauregui, Calle de | Santo Domingo. Año de 1797. | 

i6vo.; port. y 7 hojs. s. n. 

58. xixoRDlo I á la devoción | de los quinze martes, | que en memo- 
ria de losquinzeMys- | terios de el Santissimo Rosario, se le j consagran 
al Glori^ssisimo Padre, y | Patriarcha | Santo Domingo | de Guzman, | 
entre los buenos el mejor, Fundador del | Esclarecido Orden de Predica- 



bibliografía mexicana del siglo xviu. 

286 

dores, é | Inventor del Santissimo Rosario, que me- | recio recibir de Ma- 
no de la Reyna de | los Angeles María Santissima, y pro- | mulgar por sí 
mismo, y por sus Hijos | en toda la redondez de la Tierra esta j dulce, y 
saludable devoción. | 

Reimpressos en México, en la Imprenta | del Lie. D, Josephde Jauregui, 
Calle de | San Bernardo. Año de 1776. | 

l6vo.; port. y 30 hojs. s. n. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

287 



F 



FABIÁN Y FUERO, limo. Sr. Francisco (Clérigo). 

59. JN os Dr. Francisco | Fabián y Fuero, &, &. | 

Pastoral referente á nombramientos de catedráticos en los Colegios de 
S. Juan y S. Pedro y sus reglamentos. | 

Folio; págs. I á 12. S. a. n 1. d. i. sed Puebla, 1770. (Octubre 8). 

60. W os D. Francisco | Fabián y Fuero, &, &. | 

Encabezado en 4 líneas y luego sigue el texto en págs. i á 19. Folio. 

Trata de la distribución de gracias y recompensas á los alumnos apro- 
vechados de los Colegios de S. Juan y S. Pedro, hecha el día 27 de Agosto 
de 1770. 

S. c. n. 1. de i. sed Puebla, 1770. 



FERNANDEZ DE COSGAYA. Juan de D. (Clérigo). 

61. Oaced bien | para vosotros mismos | Concordia | espiritual, | ó 
Compañía de Sufragios, | que hacen los vivos, | por mano de | María Sma. 
I á favor | de las Animas | del Purgatorio, | Fundada en el Sagrario de | 
esta Santa Iglesia. | Por el Br. D. Juan de Dios Fer- | nandez de Cosga- 
ya, Presbytero. | 

i6vo.; port. y 2 hjs. s.^n.; I hoj. grab. y al ñnal esta: 

Impressa en México | en la Imprenta de la | Bibliotheca Mexica- | na, 
del Lie. D. Jo- | seph de Jauregui, Ca- | lie de San Bernardo. | Año de 

1774. I 

FERNANDEZ LECHUGA. Antonio. 

62. La primer | monja | de Christo, | y Hermoso Lunar de el Cie- 
lo I Sta. Ephigenia | Emperatriz de Etiopia. | Epitome de su vida, que 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

288 

la escrivia | el Capitán Antonio Fernandez Lechuga, | y | se reimprime á 
devoción de vn Devoto. | 

Con Licencia en México: | Por los Herederos de la Viuda de Francisco | 
Rodríguez Lupercio, en la puente de Pala- | ció. Año de 1701. | 

i6vo.; port. i hoj. con grab. y 10 hjs. s. n. con la obra. 

FERNANDEZ DE VELASCO. Carlos (Clérigo). 

63. JllrLEGlA cum Carmen, | quo dolens | SSmae. Afflictaeque | Dei 
Parae, | V.'^Mariae | Dolores | Publicae donat luci. | D. Carolvs Fernan- 
dez I de Velasco, | Olim R. P. Sem. SS. A A. Pet. & Joan. Colleg. caeru- 
lea I trabea inñgnitus Latinitatis ibidem, deinde Fam. Ilmi. | D. D. D. 
Dominici Pantaleonis Alvarez de Abreú, | Praeceptor Philosophia, Theo- 
logiae, Jurisque Can. Bac. | ac demum Clericus Presbyter Mexicanus A. 
G. F. I Regali Angelopolitano | Comercio, | ejusque nobili Capiti J D. D. 
Eugenio | González A. Maldonado. | Dicat, consegrat, et offert. | Ange- 
lopoli: I 

Ex-Typographia Christophori Thadaei de Ortega | Bonilla. Anno Do- 
mini M. D. CC. LXIIL , 

8vo.; port. con grab. en la vta. y 7 hjs. s. n. con la obra, toda en verso latino. 



ANÓNIMOS. 

04. Jr LORILEGIO I Mariano. | Novena | á la Concepción | Inmacula- 
da I de la Purissima | Virgen María, | cerrado Huerto de las | delicias de 
Dios por la innúmera- | ble multitud, vistosa variedad, y | peregrina her- 
mosura I de sus flores. | 

Reimpressa: con licencia del Sr. Juez, Pro- | visor, y Vicario General 
de este Arzobispado, | en la Imprenta de la Calle de San Ber- | nardo. 
Año de 1781. I 

i6vo.; port i hoj. grab. págs. i á 26 la obra. 

66. Fundación | de | Capellanias | de Missas, | y | Dotes. | Para 
religiosas | perpetuamente annuales. | 

Entre adornos tipográñcos. | Inseternumfundasti. | Psalmo ii8)f 152. | 

Folio; port. con vta. ble. págs. i á 25 (s. a. n. 1. d. i. sed Méx. Sig. XVIII.) 



>- ♦ > 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIll 

289 



G 



garcía. P. Francisco (Je!;ufta\ 

66. JN OVENA I del gloriosísimo | Patriarca | Sr. San Joseph, | Padre 
putativo I de Jesús, | y Esposo dignisimo | de María. | Dispuesta por un 
esclavo del Santísimo j Patriarca, sacándola de lo escrito por el | P. Fran- 
cisco García de la Compañía de | Jesús, en el Libro de sus Excelencias. | 

Reimpresa en México, por D. Fcli- \ pe de Zúñiga y Ontiveros, calle 
de I la Palma, año de 1781. | 

l6vo.; port. y 15 hoj. s. n. 

67. W OVENA I de I S. Francisco, | Xavier, | Apóstol d^as Indias. | 
Dispuesta | Por el P. Francisco García de | la Compañía de Jesús. | 

Reimpresa en México, por D. Fe- | lipe de Zuñiga y Ontiveros, calle | 
del Espíritu Santo. | Año de 1785. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 1$ hjs. s. n. con la obra. 

68. W OVENA I del gloriosísimo | Patriarca | Señor San Joseph, | Pa- 
dre putativo I de Jesús, | y Esposo dignísimo | de María. | Dispuesta por 
un Esclavo del San- | tisimo Patriarca, sacándola de lo | escrito por el P. 
Francisco Gar- | cia, de la Compañía de Jesús, en | el Librito de sus Ex- 
celencias. I 

Reimpresa en México, en Imprenta de j los Herederos del Lie. D. Jo- 
seph de Jau- \ regui, Calle de San Bernardo. | Año de 1792. ) 

l6vo.; port. y 15 hjs. s. n. 

69. Novena | al gloriosísimo | Patriarca | Sr. S. Joseph, | Esposo | 
de Nuestra Señora. | Por el Padre Francisco García, | de la Compañía de 

Jesús. I 

Reimpresa en México en la Oficina | del Br. D. Joseph Fernandez Jau- 
regui, I Calle de Santo Domingo, y esquina | de Tacuba. Año de 1795. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta y 1$ hjs. s. n. con la obra. 

37 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

70. W OVENA I del gloriosísimo | Patriarca | Señor San Joseph | Pa- 
dre putativo I de Jesús, | y Esposo dignísimo | de María. | Dispuesta | 
por un Esclavo del Santísimo Patriar- | ca, sacándola de lo escrito por el 
Padre | Francisco Garcia de la Compañia de | Jesús, en el Libro de sus 
Excelencias. | 

En México, por Don Mariano de Zdñiga y | Ontiveros, calle del Espí- 
ritu Santo, I año de 1797. | 

i6vo.; port. I hoj. con grab. y hojs. s. n. con la obra. 

garcía. Juan Antonio (Clérigo). 

71. W OVENA I al Asombro | de los Desiertos, | horror de las peni- 
teencias, | Muger Fuerte, | Santa María | Egypciaca. | Compvesta | por 
el Lie. D. Juan Antonio | Garcia, Cura Beneficiado, que | fué por su Ma- 
gestad, del Par- | tido Tempoál. | 

Reimpressa en México, en la Imprenta | del Lie. D. Joseph Jauregui. 
en la calle | de San Bernardo. Año de 1777. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 31 hojs. s, n. con la obra. 

GARCÍA. P. NICOI&8 (Camilo). 

72. JN OVENA I que á honra, y gloria | del Extático Padre, y abrasa^ 
do I Seraphin de Charidad, | San Camilo | de Lelis, ( Fundador | de la | 
Religión (le Padres \ Clérigos Regulares, Ministros de los | Enfermos Ago- 
nizantes, y para exten- j sion de su culto, ofrece á la devoción | uno de 
sus mas rendidos, y obse- | quiosos Hijos, | el P. Nicolás Garcia. | 

Reimpressa en México, en la Imprenta de | D. Joseph Antonio de Ho 
gal, calle de Ti- | burcio. Año de 1768. | . 

i6vo,; port. págs. 3 á 32 la obra. 

73. W OVENA ! que á honra, y gloria | del Extático Padre, y abrasa- 
do I Seraphin de Charidad, | San Camilo | de Lelis, | Fundador | de la | 
Religión de Padres | Clérigos Regulares, Ministros de los En- j fermos 
Agonizantes, y para extensión de su ¡ culto, ofrece á la devoción uno de 
sus mas | rendidos, y obsequiosos Hijos, | el P. Nicolás Garcia. | 

Reimpressa en México, en la Imprenta de | los Herederos del Lie. D. 
Joseph de Jauregui, | Calle de San Bernardo. Año de 1778. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

74. W OVENA I que á honra, y gloria | del Extático Padre, \ y abrasa- 
do Serafín | de Caridad, | San Camilo | de Lelis, | Fundador de la Reli- 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVUL 

291 

gion I de Padres Clérigos Regulares, | Ministros de los Enfermos Agoni- 
zantes, I y pata' extenbion de su culto, ofrece á la | devoción uno iie sus 
mas rendidos, | y obsequiosos Hijos ( el Padre Nicolás Garcia. | 

Reimpresa en México en la Imprenta de | los Herederos del Lie. D. 
Joseph de Jaure- | gui calle de San Bernardo Año de 1788. | 

l6vo.; port. II hojs. con grab. y 15 hojs. s. n. con la obra. 



garcía del valle. José AfiTUStln 

75. 1 RIDUO I á el I Esclarecido | Apóstol | Santiago | el Mayor, | 
Compuesto | por | Don Joseph Agustín | Garcia del Valle. | 

Con Licencia: En México por el | Br. D. Joseph Antonio de Hogal | 
Calle de Tiburcio. Año de 1775. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra. 



garcía de LA VEGA. José Antonio ' 

76. C-^aLCVLO Astronómico | y | Prognostico de tenjporales, para el 
año del Señor | de 1754. | Al Meridiano de México [ Por el Br. D. Joseph 
Antonio Garcia | de la Vega, Medico de esta Corte, Oposi- | tor, que ha 
sido, á las Cathedras de Medicina | y Mathematicas, en esta Real, y Pon- 
tificia I Vniversidad. | Autor delineavit. Franco. Sylverio, Sculpit. | Hic 
Pastor cupiens vestrum constanter amorem. | Accipiat gratum faederis 
Ínter oves. | 

8vo.; s. a. n. 1. d. i. sed México, 1754. Solamente esta portada, grabada en cobre, es lo que 
conozco de esta obra. 

GARRIDO DE RIVERA Y VARGAS. Manuel 

77. IJAPTISMO Mys- I tico que hizo de sus | Lagrimas N. G. P. | San 
Pedro, I Principe de los 1 Apostóles. | Novena devota | en su admirable 
Llanto I por sus repetidas Nega- j ciones: | Dispuesta por el Dr. D. Ma- 
I nuel Garrido de Rivera y | Bargas. | 

Reimpressaen México | por Joseph Bernando de | Hogal, año de 1736. ( 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

GAVARRI. Fr. Francisco (Franciscano). 

78. UeVOCION i á el Santo Nombre | de Señora Sancta | Anna | qve 
se compone de tres le- | tras, sacado del libro Exortacion | a la vida es- 
piritual, compuesto, é | impresso en sus Missiones j por el R. P. F. loseph 



bibliografía mexicana del siglo xviii. 

292 

Ga- I varri, Predicador Apostólico | del Orden de N. S. P. S. Francis- | 
co, de la Provincia de Aragón. | Sácalo a luz vna Religio- | sa esclava del 
Sr. S. loachin, | á quien afecta lo dedica. | 

Con licencia en México por los He- | rederos de la viuda de Bern. Cald. | 

l6vo.: port. y 5 hojs. s. n. Todo en latín. 

GENOVESI. P. José María (Jesuíta). 

79. Devoción | al Sagrado Apóstol | San Juan | Evangelista, | sa- 
cada del Libro in- | titulado: Breve Me- | thodo de la Vida | espiritual, | 
que compuso ] el P. Joseph Maria Genovese | de la Sagrada Compañía 
I de Jesvs. | 

Reimpressa en México en la Im- | prenta del Lie. D. Joseph de Jau | 
regui, en la Calle de S. Bernardo. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra. 

80. Uevocion 1 al Sagrado Apóstol | San Juan | Evangelista | Saca- 
da|del libro intitu | lado | Breve Methododela | vidaespiritual | Quecom- 
puso I El P. Joseph Maria Genove- | se de la Sagrada Compa- | ñia de 
Jesús. I Reimpressa en México en el Rl. y | mas Ant. Col. de S. Ildefon- 
so. I Año de 1762. I 

l6vo. port. y 7 hjs. s. n. 



GIL RAMÍREZ. Fr. José (Agastiniano.) 

81. Novena | de Santa | Quiteria | Virgen y Martyr, | Patrona de 
Toledo, I abogada de la salud. | Especial Protectora para el mal ¡ de la 
Rabia. | Ofrécela á sus Aras | un Religioso afecto, que humilde im- | plora 
su Celestial Patrocinio. | Reimpressa en México, en la Imprenta del | Lie. 
Don Joseph de Jauregui, Calle de | San Bernardo. Año de 1774. | 

i6vo. port. certificación del Sto. Oficio de México, i hoja y, 14 s. n. con la obra. 

GÓMEZ. P. Juan de (Jesuíta^ 

82. JtrevENCION i Christiana | Para recogerse al Sueño, | y comen- 
zar el dia. I Compvesta | Por el P. Mro. Juan de Gómez, | Propesito que 
fué de la Sagrada | Compañía de Jesús. | y una devoción muy provecho- 
sa I para cada dia. | Con el ofrecimiento | de las cinco llagas | de nuestro 
Redemptor Jesu-Christo. | Reimpresa en México, en la Imprenta de [ los 
Herederos del Lie. D. Joseph de Jaure- | gui. Calle de S. Bernardo, año 
de 1780. 1 

i6vo. port. con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la Obra. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

293 

GONGORA. Francisco de 

83. JNoVENARlO I de la Ssma. Virgen | délos | Remedios, | para im- 
petrar I su Patrocinio á el remedio de | las enfermedades, y buscar su | 
amparo. | Dispuesto | Por D. Francisco de Gongo ra. | Reimpreso en Mé- 
xico: por D. Felipe de | Zuñiga y Ontiveros, calle del Espíritu | Santo. 
Año de 1786. 1 

l6vo.; port. con grab. en lavta. y i4hojs. s. n. con la obra. 



GONZÁLEZ DE RETANA. Juan Francisco 

84. WoVENA I en obsequio | de la prodigiosa. | y amabilissima | Vir- 
gen Abadesa | Sta. Gertrudis | la Magna. | Del esclarecido orden | de San 
Benito I Dispuesta por el Br. D. Juan Fran- | cisco González de Retana, 
I Y la dedica á sus devotos. | Reimpressa en México, en la Imprenta | de 
la Bibliotheca Mexicana, junto á las | Reverendas Madres Capuchinas. | 
Año de 1762. I 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y ii hojs. s. n. con la obra. 



ANÓNIMOS. 

85. vjOZOS, I y Dolores | del | Santissimo Patriarcha ( Señor San ( Jo- 
seph. I A devoción de un Devoto. I Reimpressos en México: | En la Impren- 
ta nueva de la Bi- | blioteca Mexicana, enfrente de ] S. Augustin. Año 
de 1755. I 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra. 

86. VjOZOS i del invicto é Ínclito | Proto-martir | del sacramental sigilo 
I de la penitencia | el singularísimo patrono | del Universo, | Señor San | 
Juan Nepomuceno, f reimpresos á expensas | del Br. D. Joseph María Ze- 
laa é Hi- | dalgo, Presbítero Secular de este Ar- ' zobispado, y cordialí- 
simo devoto de | este Glorioso Santo. | Con las licencias necesarias: \ En 
México, por Don Mariano de Zuñiga y | Ontiveros, calle del Espíritu San- 
to, I año de 1797. | 

i6vo.; port. I boj. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con la obra. 

87. vjrRAClAS I é Indulgencias | que gozan los hermanos | delaArchi- 
cofradia | del Cordón | deN. S.P. S. Francisco, | Fundada con Autoridad 

Ordinaria | en la Iglesia de su Convento | Grande de México. | Sacadas 
I Del Sumario de dicha Archicofradia | para los Hermanos, que fueren re- 
ci- I bidos, por sí, y por la omnimoda | comunicación con la Religión 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVill. 

296 

GUTIÉRREZ DA VI LA. Jullá^n (Felipense). 

97. Ejercicios | Espirituales | Para que el Alma devota se prepare en 
I el tiempo del Adviento para celebrar | con espiritual aprovechamiento 
la a- I legre Festividad de el | Nacimiento | del Hijo de Dios, hecho Hom- 
bre I para remedio de el mundo. | Dispuesto por el P. lulian Gu- | tie- 
rrez Davila Presbytero | de la Congregación de el Orato- ¡ rio de San 
Phelipe Neri de la | Ciudad de México. | Reympressos en la Puebla, en 
la Im- I prenta Nueva de Francisco Xavier | de Morales y Salazar, en el 
Por- I tal de Borja, Año de 1733. | 

l6vo.* port. con ^rab. en la vta. y 31 hojs. s. n. con la obra. 

98. JNoVENA I En piadosa, y devota pre- | vención á el festivo | Na- 
cimiento I De la Sagrada Aurora | María Santissima | Precursora del Di- 
vino Sol. I Dispvesta. | Por el P. Julián Gutiérrez Da- | vila Presbytero, 
Prepósito, que | fue de la Congregación del | Oratorio de México. | Con 
licencia: en México, en la | Imprenta Rl. del Superior Govi- | erno, y del 
nuevo Rezado, de Doña | María de Rivera, Año de 1735. | 

i6vo.; port. y 23 hojs. s. n. 

99. I^XERCICIOS I Espirituales, | Para que la Alma devota se prepare 
I en el tiempo del Adviento para cele- | brar con espiritual aprovecha- 
mien- | to la alegre festividad del | Nacimiento | del Hijo de Dios, hecho 
hombre | para remedio del mundo: | Dispuestos | Por el P. Julián Gutié- 
rrez Davila, I Presbytero, de la Congregación | del Oratorio de S. Phelip- 
pe Neri | de México. | Reimpressos en México | Por la Viuda de D. Jo- 
seph Bernardo | de Hogal. Año de 1742. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 32 hojs. s. n. con la obra. 

100. .N OVENA I Al maravilloso medico | Martyr esclarecido { San 
Pantaleon, | para pedir á Dios | mediante su patrocinio, la sa- | lud, es- 
pecialmente de la alma, y | de el cuerpo, si nos conviene. | Dispuesta | 
por el Padre Jv- | lian Gutiérrez Davila, Presby- | tero de la Congregación 
I de el Oratorio de | México. | Reimpressa en México, en la | Imprenta 
de la Biblioteca Me- | xicana. Año de 1754. | 

l6vo.; port. y 13 hojs. s. n. 

101. bLrXERClCIOS I Espirituales, | Para que la alma devota se pre- | 
pare en el tiempo del Adviento | para celebrar con espiritual | apro- 
vechamiento la alegre fes- | tividad del | Nacimiento. | Del Hijo de Dios, 



BtBLlOGRAPlA MEXICANA DEL SIGLO XVÜL 

297 

hecho Hom- ( bre para remedio del mundo. | Dispuestos. | Por el Padre 
Julián Davila, Presby- | tero, de la Congregación del Oratorio de | San 
Felipe Neri de México. | Reimpresos en la Puebla. En la | Oficina de D. 
Pedro de la Rosa. | Año de 1793. | 

l6vo. ; port. y 31 liojs. s. n. 

GUTIÉRREZ DE HUESCA. José Casimiro 

102. JVI ES Devoto I en honra de los doce | amados Discípulos | de 
Christo Señor Nuestro | los Santos | Apostóles, | principes y fundamentos 
de I la Católica Iglesia. | Devoción muy útil | y provechosa para alcanzar 
salud de | alma y cuerpo, y socorro eií nuestras | necesidades. | Dispves- 
ta I Por D. Joseph Casimiro de Huesca. | Puebla de los Angeles. | Reim- 
preso I En la Oficina de los Herederos de la | Viuda de Miguel Ortega, en 
Portal I délas Flores. Año de 1776. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta, y 7 hojs. s. n. con la obra. 



^^< 



38 



bibliografía mexicana del siglo XVlll. 

299 



I 



LAZCANO. P. Francisco Xavier (JosuíLi). 

I()t3. JUíA feliz en obsequio del amoroso Corazón de Christo Jesús Sa- 
cramentado. Añadidas al fin unas Alabanzas á su Dulcissimo Nombre. 
Dispuesto por el V. Francisco Xavier Lazcano, de la Compañía de Jesús. 
— Reimpresso en México, en la Oficina de los Herederos del Lie. D. Jo- 
seph de Jáuregui. Calle de San Bernardo. Año de 1782. 

En el reverso de la anterior un grabado del Sagrado Corazón.— Cop. 

LÓPEZ AGUADO. Fr. Juan (Franciscano). 

104. PLORIDO Huerto | de las Delicias de Dios, | Y entera possession 
de su soberano dominio, cuyas | espinas, flores, y frutos despiertan á un 
corazón | dormido, alegran á un desvelado desengaño, y | ofrecen á la per- 
fección seguros rumbos en la | humildad, obediencia, mortificación, | po- 
breza, y puro amor de I La V. Madre Luisa | de Santa Catharina, | Religio- 
sa de Velo negro en el Observantissimo Convento de | Señoras Religiosas 
de Santa Catharina de Sena | de la Ciudad de Valladolid. | Sermón | Que 
en las Honras, que hizo su amante Religiosa Comunidad | á la Venerable 
Madre. | Dixo | El Padre Fray Juan López Aguado, | Del Seraphico Or- 
den de N. S. P. S. Francisco de la Provincia \ de San Pedro, y San Pa- 
blo, Lector Jubilado, Calificador, y | Comissario del Santo Oficio, y Cus- 
todio de dicha Provincia. | El dia 17 de Marzo de 1738. | Con Licencia 
de los Superiores. | En México por Joseph Bernardo de Hpgal, Ministro 
é Impresor del Real, y Apostólico Tribunal de la | Santa Cruzada en to- 
do eslc Reyno. Año de 1738 | 

En 4to.; portada dentro de un marco y vuelta en blanco. 

Nueve hojas preliminares con Dedicatoria^ Pareceres, y Licencias y Protesta del autor y al fren- 
te de la Dedicatoria un grabado representando un Calvario. 
Páginas I á 60 el Sermón. 



Anteportada. 

Un grabado rcprcácntando una cruz con in.^cripci .ncs y plantaos alcjjúiica.s. 

105. JrlojAS I del Árbol de la Vida, | que llevan la salud | alas almas. 
I Ilustres flores | en que se convierten las | bastardas espinas de la culpa. | 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

300 

Felices frutos | Que alientan la esperanza á la | eterna corona de la gloria. 
I Hojas, Flores, y Frutos 1 de la Santissima Cruz, á quien | con el arofíh 
ro del Soberano Nombre de María, | y las alegres flores de su Santíssímo 
Rosario, | Reverentemente dedica | En su Colegio Apostólico de la ( San- 
tissima Cruz de Querétaro en la | Septentrional America. | Fray Juan 
Chrysostomo López de Aguado, | Lector Jubilado, Ex— Custodio de la 
Santa Provincia | de San Pedro, y San Pablo de Michoacan, \ en la Nue- 
va-España. I Impressos en México con licencia | Por la Viuda de Don Jo- 
seph Bernardo de Hogal, | Impressora del Real, y Apostólico Tribunal de 
la I Santa Cruzada. Año de 1743. I 

4to.; port. orí. y vta. blanca. 

II hojs. págs. niims. de i á 15 quedando, las 3 últimas s. n.; Sigue la obra referente al Rosa- 
río, de la pág. 17 á la 165 y 2 págs. con la Tabla. 

A continuación los Sermones Morales, numerados de i á 155; síguenle los Panegy ricos con 
nueva paginación de i á I2r, y en la correspondiente á la pág. 122 el índice á cuyo pie se lee: 

*'De estos Sermones se han impresso en esta Ciudad de México, con las 
I licencias necessarias, ocho, quatro en la Imprenta de la Viuda de D. | Jo- 
seph Bernardo de Hogal, y los quatro últimos en la de Doña Mana | de 
Rivera, Impressora del Superior Gobierno, y del Nuevo Rezado^ ) Año de 

1743." I 

Esta obra se comenzó á imprimir en Cádiz y se terminó en México; la parte impresa allá co- 
rresponde á las págs. I á 12, 15, las 2 siguientes á ésta, s. n., 17 á 50 de lo referente al Rosario y 
la parte de los Sermones Morales. 

Lo impreso en México es, Portada, págs. 13, 14, las s. n. correspondientes á 21 y 22, de la 51 
á la terminación de los Sermones Morales, y todos los Panegy ricos. 

El grabado de la anteportada es gaditano, y he visto algunos ejemplares con la portada de Cá- 
diz, que es como sigue: 

Hojas I del Árbol de la Vida, | que llevan la salud | á las almas. ) Ilus- 
tres ñores I en que se convierten las | bastardas espinas | de la culpa. | 
Felices frutos | que alientan la esperanza á la | eterna corona de la gloría. 
I Hojas, Flores, y Frutos | de la Santissima Cruz, áquien | con el ampa- 
ro de el Soberano Nombre de [ María, y las alegres flores de su Smo. | 
Rosario, reverente | Dedica | En su Colegio Apostólico de la | Santissi- 
ma Cruz de Querétaro en la | Septentrional America. | Fray Juan López 
Aguado, Lector | Jubilado, Ex-Custodio de la Santa Provincia de | San 
Pedro, y San Pablo de Mechonean, | En la Nueva España. | Con licencia: 
Impresso en Cádiz, por D. Mi- | guél Gómez, en la Calle de S. Francisco. 



Esta portada es orlada y con vuelta en blanco. Las licencias son de los Superiores de Espa- 
ña y México, á causa de haberse impreso el libro en los dos Continentes. 

En el prólogo A/ Lector^ impreso en México, nos dice el autor la causa por qué tal impresión 
se fraccionó: ''Salieron (los Sermones}, dice, de la imprenta de Cádiz con muchos yerros (sobre 
**los mios) por ignorancia del impressor; porque viviendo yo en San laucar, la persona, qae se 
**encargó de la corrección en la imprenta, se acordó que los Cuadernos eran ágenos; y asilos des- 
**atendió. En e5>ta Ciudad de México se han augmentado veinte y tantos pliegos, que en Cádiz 
*'(con otros que quedan) no se pudieron injprimir." 

Se equivoca Beristain en su Bihliotcia^ asegurando que las "Hojas, Flor y fruto, &/' y los 
"Sermones" forman dos obras diversas, ó por mejor decir, dos volúmenes distintos y separados, 
para el comercio, el uno del otro. 



BlblJOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

301 

LÓPEZ DE AGUADO. Ildefonso (Clérigo). 

106. Véase: Universidad de México (1763). 



LÓPEZ DE ARAGÓN. Fr. Manuel (Dominico). 

107. JlLrL Apóstol I de la Paz. | Oración panegyrica, | que en la solem- 
ne ñesta, ( que hace, | su Ilustre Cofradía [ Al glorioso ) San Vicente Fe- 
rrer, | Dixo ¡ En la Iglesia del Imperial Convento | de N. P. Santo Do- 
mingo, de México, | día i. de Mayo de 1772. | El R. P, Fr, Manvel 
López I de Aragoft, Ex- Lector de Sagrada Teología, \ Doctor en ella por 
la Real, y Pou tifie ia \ Vuiversidad^ su actual Couciltarío, \ y Secretario de 
Provincia, \ Dedicada | Al mismo Santo, | Impresa con las Licencias ne- 
cesarias I En México, en la Imprenta de la Bibliolheca Mexicana del Lie. 
D. Joseph de Jauregui, en la Calle de San Bernardo. 

P!n 4to.; portada dentro de un marco y vuelta en blanco. 
Siete hojas preliminares con Dedicatoria , Pareceres y Licentias. 
Páginas i á 20 el Sermón. 



LÓPEZ GONZALO. Illmo. Don Victoriano 

108. Un. Victoriano López, Gonzalo | por la Divina Gracia, y de la 
Santa Sede | Apostólica, Obispo de la Puebla de los An- | geles, del Con- 
sejo de Su Mag. &. | 

£n 4to. mayor y páginas i á 69. 

Trata esta Pastoral del Jubileo del Año SaniOy entonces concedido y está dada en Quapaxtla 
á 2 de Enero de 1777. 

Sin fecha ni lugar de impresión. — Parece poblana. 

109. Don Victoriano | López Gonzalo, | Por la Divina Gracia y de | 
la Santa Sede Apostólica Obispo de la | Puebla de los Angeles, del Con- 
sejo de S. I M. &. I 

Sigue la Pastoral que trata do la enseñanza de la Doctrina Cristiana á los niños, principalmen- 
te á los domésticos del campo, y e>tá dada en Puebla en Diciembre 18 de 1777. 
4to. mayor y página I á VIII. 
Sin fecha ni lugar de impresión. — Parece poblana. 

110. Don Victoriano | López Gonzalo, | Por la Divina Gracia y de | 
la Santa Sede Apostólica Obispo de la | Puebla de los Angeles, del Con- 
sejo de S. I M. &. I 

Sigue inmediatamente la /'ííj/í;/*// cuyo asunto es referente al Sacramento del Matrimonio, en 
su administración, y tiene fecha 15 de Diciembre de 1778. 

En 4to. mayor, sin lugar de impresión y con página I á LXXXIV. 



^ 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

302 

LÓPEZ GONZALO. Illmo. Victoriano (Clérigo}. 

III. 1 ASTORAL á SUS diocesanos de Puebla anunciándoles su elección 
para el Obispado de Tortosa, fechado en Cbiapa, Octubre 15 de 1786. 

410.; y 61 pp. nrs. iPuebla). 



LÓPEZ DE LANDAETA. Or. DomlnfiTO (Clérigo). 

I 12. ¡Sermón | panegiiico | en acción de gracias, qve | se danalSan- 
tissimo Sacramento, por los | felizes Años de Nuestro Rey, y Señor ] D. 
CarlosSegundo, Monarca ] poderoso de lasEspañas, ( Dixolo | El Doctor 
Don Domingo López de | Landaeta, Canónigo Magistral de la Santa | Igle- 
sia Cathedral de esta Ciudad de Caracas, | cathedratico de Prima de Theolo 
gia en el Co- | legio Seminario de Santa Rosa, y Examina- | dorSynodal 
del obispado | Dedicale | al Señor Maestro de Campo D. Nicolás | Evge- 
nio de Ponte, Cavallero del Habito | de Calatrava, Gobernador (sicj^y 
Capitán General | de Venezuela, de cuya orden se predicó en la | Soiem 
nissima fiesta que dicho Señor celebra en | la S. Iglesia Cathedral desta 
ciudad, el dia seis | de Noviembre, á los felizes años del Rey N. S. I cele 
bró de Pontifical su Señoria Illust. | año de 1700 | con licencia en Méxi- 
co, por He- I rederos de la Viuda de Bernardo Calderón. | 

£n 4to.; Prel. 8 fj.; Portada, v. en b. Dedicatoria con blasón; fechada en Caracas Noviembreó 
de 1700; Parecer del Dr. D. Diego Franco Velasquez Prebendado de la Metropolitana de Mé- 
xico, Agosto 9 de 1701; Parecer del Lie. D. Francisco de Ayerra Santa María, el mismo dia; Sa- 
ma de las Licencias civil y eclesiástica, dias 9 y 2. Texto 23 pag, al fin: **0. S. C. S R. G."S. A. 
sed 1 70 1. 



LÓPEZ MURTO. Fr. Antonio (Franciscano). 

113. lÍL famoso por su Santidad | susabiduria, y Patrocinio. | Serum 
Píifiegyrico I del gloriosísimo Martyr | S. Juan Nepomuceno, ] Que pre- 
dicó el dia 16 de Mayo.de 1786. en la | Iglesia Parroquial de la ciudad 
de San Luis Potosi \ el R. P. Fr. Antonio Lopes Murió, Colegial de \ opo- 
sición en el de Propaganda Fide del Seráfico Dr. \ San Buenaventura de 
Sevilla, ex- Lector de \ Artes, y de Sagrada Teología, y actualmente Uctcr 
I de filosofía y de Teología Aíoralcnm jure ad jubilan- | dutu en el Convento 
Casa grande de N. S. P. S. \ Francisco de dicha Ciudad. \ Sale á luz áex- 
pensas | de D. Bernabé Gómez de Cossio, | Sindico General de laSta. Pro- 
vincia de N. S. P. S. Francis- | co de los Zacatecas, y Particular del cx- 
presailo Capitular | Convento. \ Quien lo dedica afectuoso \ A ellllino.y 
Rmo. Señor | D. Fr. Antonio de San Miguel | del iísclarecido Orden lic! 
Dr, Máximo San Gerónymo, | Dignísimo Obispo de Mechoacan del Consejo 
de Su I Magestad, &c. | 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

303 

Impreso en México, en la Imprenta Madrileña de los Here- | deros del 
Lie. D. Joseph de Jauregiii, en la calle de San | Bernardo. Año de 1786. | 

I^n 4to.; vuelta de la portada en blanco. 

Ocho hojas preliminares con Dedicatoria^ Pareceres y Licencia. 
Página I á 35 el Sermón.^ 

Ante portada, un grabado de S. Juan Nepomuceno ejecutado por los. Nava en Puebla el año 
1 781. A devoción de D, Juan Joseph I lie seas. 

114. JlLl sacrificio \ mas agradable á Dios, \ que | la Santa Provin- 
cia I de Nuestro S. P. S. Francis- | co de los Zacatecas \ Presentó á el 
Altísimo el día quatro de Diciembre del | año de mil setecientos ochenta 
y cinco en Acción de | gracias por las acertadas elecciones de su Capítu- 
lo Pro- I vincial, celebrado el día tres de dicho mes y año | en el Convento 
Capitular de la Ciudad de | San Luis Potosí. ) Sermón Eucaristico-Poli- 
tico-Moral, | que predicó | El R. P, Fr, Antonio López Mnrto Colegial 
de Oposición en el de Propaganda Fide del Seráfico \ Doctor San Bnena- 
ventura de Sevilla, ex-Lector de Artes y \ de Sagrada Theologia, actual- 
mente (por segunda vez) Lector \ de Filosofia y de Teología Moral cum 
jure ad jubilan- 1 dum en el sobre dicho Convento. \ Sale á lus á expensas 
I de Don Miguel Bustillo de la Rocha ] Tesorero Oficial Real de las Rea- 
les Caxas de | San Luis Potosi. | Quien lo dedica afectuoso | á la Docta 
Santa, Religiosa Provincia | de N. S. P. S. Francisco de los Zacatecas. | 
Impreso en México, por Don Felipe de Zúñiga y Ontiveros, | calle del 
Espíritu Santo, año de 1786. | 

4to.; port. más 6 fjs. prel. 9. n. más 38 fjs, n. 



115. IÍL Ángel Religioso, | Sermón Panegyrico | del Gloriosisimo Ar- 
cángel I Señor San Rafael, | que predicó el dia 24 de Octubre de 1790 en 
la I Iglesia del Convento, y Hospital de San Juan de Dios | de la Ciudad 
de San Luis Potosí, | El R. P. Fr. Antonio López Murto, | Colegial de 
Oposición en el de Propaganda fide del Será- | fico Dr. S. Buenaventura 
de Sevilla, Lector de Sagiada Teologia, Notario Apostólico, Examinador 
Synodal de \ los Obispados de Valladolid, Durango, y Nuevo Reyno | de 
León, Difinidor actual de la Sta. Provincia de los Zacatecas, y Regente 
de estudios en el Convento | Capitular de dicha Ciudad. | Dalo á luz | 
D. Christobal Corbalan, | Tesorero Ministro de Real Hacienda de las Ca- 
xas Reales | de S. Luis Potosí, y Secretario de Cámara y Gobierno, que 
I fué, de la Comandancia General de Provincias internas | de Nueva Es- 
paña, en el tiempo que las mandaba | El Excmo. Sr. D. Teodoro de Croix, 
I Cavallero de Croix, &c, | A quien lo dedica afectuoso. | 

Con las licencias necesarias | Impreso en México en la Imprenta Ma- 



BtBLlOGRAPlA MEXICANA DEL SIGLO XVtlL 

304 

drileña de los Herederos del Lie. | D. Joseph de Jauregui, en la calle de 
S. Bernardo. Año de 1791. | 

4to.; port. más 7 fjs. prel. n. s. más 18 Ijs. 



IIG. iVlARiASantisima | exaltada enlaAmeric'a | por elCielo, la Tie- 
rra y el Infierno. | Sermón Panegirico, | Que en la Función de Acción de 
Gracias, después del | solemne Novenario con que el M. Ilustre Ayunta- 
miento I de San Luis Potosí celebra anualmente á su jurada | Patrona Ma- 
na Santísima | de Guadalupe, \ Predicó el dia 7 de Mayo de 1791 en la 
Iglesia Par- | roquial de dicha Ciudad | El R. P. Fray Antonio López 
Murto I Colegial de oposición en el de Propaganda Fide del Seráfico Dr. 
San Buenaventura de Sevilla, Lector de Sagrada Teología, Nota- | ño 
Apostólico, Examinador Sinodal de los Obispados de Mechoa- | can, Du- 
rango y Nuevo Reyno de León, Definidor actual de su | Santa Provincia 
de los Zacatecas, Regente de Estudios y Presi- | dente del Convento de 
Tlaxcalilla, extramuros de la expre- | sada Ciudad. | Sale a luz | a ex- 
pensas de D.Vicente Bernabeau ( Doctor en Derecho Civil del Claustro y 
Gremio de la Universal de Valencia, Teniente Letrado y Asesor | Ordi- 
nario de la Intendencia de San Luis Potosí: | Quien lo dedica | A los de- 
votos de Maria Santísima | de Guadalupe. | México: Por D. de Zuñigay 
On ti veros, año de 1791. | 

4.to.; portada conteniendo en su vuelta un texto en latín. 
7. hojs. pp. s n. r/íg. I á 21 el sermón. 

117. JLa luz saludable *de la America: ( Sermón Panegirico j de María 
Santísima | de Guadalupe, | Que predicó en la Iglesia Parroquial de la 
Ciudad de | San Luis Potosí el dia 14 de Septiembre de 1792, pri- | me- 
ro del Solemnísimo Triduo con que el M. I. Ayun- | tamiento celebró á 
su jurada Patrona, después | de la Novena acostumbrada, | Su autor | El 
R. P. Fr. Antonio López Murto | Colegial de Oposición en el de Propa- 
ganda Fide del Será- | fico Doctor San Buenaventura de Sevilla, Lector 
de sa- ¡ grada Teologia, Notario Apostólico, Examinador Sinodal | de los 
Obispados de Valladolid, Durango y Nuevo Reyno | de León, ex-Defíni- 
dor y Guardian del Convento Capi- | tular de N. S. P. S. Francisco de 
dicha Ciudad. | Se dedica | A N. Rmo. P. Fray Manuel Maria Truxillo | 
Predicador General del número, ex-Custodio, ex-Provin- \ cial, P. Perpe- 
tuo y mas Digno de la Santa Provincia de | Granada, Caliñcador del Con- 
sejo de la Suprema y Gene- | ral Inquisición de España, Teólogo Consul- 
tor de la Ma- ( gestad Católica en su Real Junta por la Inmaculada Con- | 
cepcion, Comisario General, Visitador y Reformador ¡ de todas las Pro- 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

305 

viñetas y Colegios de Indias &c. | Se da a luz | Por un devoto de la San- 
tísima Señora, especial Amigo | y apasionado del Autor. [ 
México: Por D. Felipe de Zuñiga y Ontiveros, en dicho año. | 

4to.; port. con vta, en blanco. 
8 hojs. págs. s. n. 
Pág. I á 19 el Sermón. 

118. XIl incomparable patronato I Mariano. | Sermón Panegyrico | de 
María Santísima | de Guadalupe, | que en su Santuario de la Ciudad 
de San Luís Potosí pre- | dicó el día 12 de Diciembre de 1792 años. \ El 
R. P. Fr. Antonio López Murto Colegial de | oposición en el de Propa- 
ganda Fide del Seráfico Dr. San Buenaventu | ra de Sevilla, Lector de 
Sagrada Teología, Notario Apostólico Exami- | nador Sinodal de los Obis- 
pados de Valladolid, Durango y Nuevo Reyno | de León, Ex-Definidor 
y Guardian del Convento Casa Grande Capi ) tular de dicha Ciudad. | 
Sacanlp á luz | D. Silvestre López Portillo del Real é Ilustre | de Aboga- 
dos de México, y de Reos del Santo Oficio, Colegial del Ma- | yor de San- 
tos, Consultor de los quatro de México del Real Tribunal | General del 
importante Cuerpo de Minería del Reyno, Teniente Co- | ronel de Infan- 
tería, Comandante en Gefe de la Lexion de San | Carlos, y otros Devotos 
de la Santísima Virgen, Amigos | del Autor. | Se dedica | al M. I. Señor 
Intendente, Justicia y Ayuntamiento de S. \ Luis Potosí, y á los muy Ilus 
tres Señores que componen | los importantes Ramos de Minería, Comer- 
cio y Agri I cultura de todo este Reyno. | 

En México: | Por D. Felipe de Zuñiga y Ontiveros calle del Espíritu- 
Santo, año de 1793 | 

4to.; port. págs. I á XXIII Dedicatoria; 4 hojs. s. n. con Pareceres y Licencia.^; págs. i á24 
el Sermón, 

1 19. JL#A amiga del Altísimo. Sermón Panegírico de la Purísima Con- 
cepción de Maria Santísima, Predicado el día 15 de Diciembre de 1794, 
octavo de dicha solemnidad, en la Santa Iglesia Catedral de Durango, por 
el M. R. P. Fr. Antonio López Murto Lector Jubilado, Examinador Si- 
nodal de Valladolid, Durango y Nuevo Reyno de León, Notario Apostó 
lico Calífícador del Santo Oñcio de la Inquisición de México, ex-Deñnidor 
y Ministro Provincial de la Santa Provincia de N. S. P. S« Francisco de los 
Zacatecas. Lo da á la luz publica Don Felipe López de Negrete Diputa* 
do de dicha función, y lo dedica afectuoso al Rmo. P. Fray Pablo de Mo- 
ya Lector de Sagrada Teología, Padre ex- Ministro Provincial de la Santa 
Provincia de San Miguel infra Tagum, Teólogo de S. M. C. en su Real 
Junta por la Inmaculada Concepción, y Comisario General de todas las 
Provincias y Colfegios de Indias &c. 

39 



bibliografía mexicana del siglo xvm. 

306 

México: Por D. Mariano de Zuñiga y Ontiveros calle del Espíritu San 
to, año de 1795. 

LÓPEZ PORTILLO. Antonio (Clérigo). 
120. Véase: Reales exequias &. (1767). 



LÓPEZ PRIETO. P. NICOI&8 (Jesuíta). 
121. Véase: García de Alba. P.Juan. (1743). 



LÓPEZ DE PRO. Fr. Maximiliano (Franciscano). 

122. V^AMINOS de verdad mansedumbre, y justicia. Señales que dexo 
estampadas en ellos la S. A. C. y R. Magestad del Señor D. Carlos Segun- 
do, Rey de las Españas. Sermón que predicó el P. Fr. Maximiliano López 
de Pro, Predicador y Vicario de el Pueblo de Santa Anna Chahutempam, 
En las Honras que le hizo el Imperial Convento de N. P. S. Francisco de 
la Ciudad de Tlaxcalam el dia ii. del mes de Agosto, del año de 1701. 
Quien lo consagra y dedica á N. M. R. P. Fr. Luis Moróte, Lector lubi- 
lado, Qualificador del S. Officio, Notario Apostólico Padre de la Santa 
Provincia de San Joseph de lucatan, y Ministro Provincial de esta de el 
S. Evangelio A expensas de D. Diego de los Reyes Villa Verde. 

Con licencia En la Puebla en la Imprenta del Capitán Sebastian de 
Guevara y Rios, en el Portal de las flores. Año 1701. 

4to.; port. más 8 (js. prel. s. n. más ii fjs. n. 



LORENZAMA. Illmo. Sr. Dr. Don Francisco Antonio de 

123. W OS D. Francisco | Antonio Lorenzana, | por la gracia de Dios, | 

y de Santa Sede Apostólica, \ Arzobispo de México, y su Ar- | zobispa- 
do, del Consejo de S. M. &c. | 

Aviso Pastoral á todos nuestros Her- | manos los Parrochos, Juezes 
Ecle- I siasticos, Vicarios Confessores Se- | culares y Regulares, y demás 
Cíe- I rigos de esste Arzobispado. | 

Pastoral sobre el «Probabüismo. Zacnalpam» Üct« la de 1767. 

4to*; IS Qs* por todo. 

Hay 3 ediciones de esta Pastoral. 

124. IVEGLAS I Para que los Naturales de estos Rey- |: nos sean felices 
en lo espiritual, y [ temporal. 



Inmediatamente sigue la obra qae ocupa 2 hojas de á folio y está fechada en México, Janib 
80 de 1768; sin lugar de impresión. 



i 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

307 

125. X ASTORAL insertando una real cédula referente á las pretendidas 
visiones y revelaciones de las monjas conque alteraban la paz publica. 

4to.; pp. I á VIIL Mexici Septiembre 22 de 1768. 

126. JN OS D. Francisco | Antonio Lorenzana, ¡ por la gracia de Dios, 

y de la Santa Sede | Apostólica, Arzobispo de México, de el Consejo de 
su Magestad, &c. | 

Pasloral sobre Ordenaciones. México, 6 de Octubre de 1769. 
4to.; XIV pp. nrs. 

Í27. C^ONCILIOS I Provinciales | Primero, y Segundo, | celebrados en 
la muy noble, y muy leal Ciudad | de México, | Presidiendo el Illmo. y 
Rmo. I Señor D. Fr. Alonso de Montufar, | En los años de 1555, y 1565. 
I Dalos á luz I El Illmo. Sr. D. Francisco Antonio | Lorenzana, | Arzo- 
bispo de esta Santa Metropolitana Iglesia. | 

Un grabado alegórico. 

Con las licencias necesarias | En México, en la Imprenta de el Superior 
Gobierno, de el Br. D. Joseph | Antonio de Hogal, en la Calle de Tibur- 
cio. Año de 1769. 



Folio menor; portada impresa con tintas roja y negra y vuelta en blanco. 
4 hojs. prelim. s. n. con la Pastoral introducción del Illmo. Sr. Lorenzana. 
Pág. I á 184 el Primer Concilio, que está en lengua española. 
Sigue inmediatamente: 

CIDIDLXV. Años. | Concilio | Provincial, | quese celebró \ en la | 
Ciudad I de | México | El dicho año de 1565. Años. | Concilio Segundo, \ 

Vuelta de esta hoja en blanco. 

Continúa la paginación de 185 á 208 en que se comprende el 2? Concilio. 
De la pág. 209 á 396 la Serie biográñca de todos los Obispos habidos hasta la fecha de la im- 
presión de la obra. 
« 6 hojs* s. n. con el índice. 

1*28. V^ONCILIUM 1 Mexicanum | Provinciale III. | Celebratum Mexici 
anno MDLXXXV. | Praeside | D. D. Petro. Moya, et Contreras | Archie- 
piscopo ejusdem Urbis. | Confirmatum Romae die XXVII. Octobris | Anno 
MDLXXXIX. I Postea Jussu Regio editum Mexici Anno MDCXXII. | 
Sumptibus 1 D. D. Joannis Pérez de la Serna | Archiepiscopi. | Demum 
typis mandatum cura, & expensis | D. D. Francisci Antonij | a Lorenza- 
na I Archipraesulis. | 

Uo grabado alegórico idéoitico al que trae el Concilio i? y 2? 



bibliografía mexicana del siglo xvui. 

308 

Mexici Aiino MDCCLXX. Superiorum permissu. | Ex Typographia 
Bic. Josephi Antonij de Hogal. | 

Folio menor; portada impresa con tintas roja y negra y vuelta en blanco. 
5 hojs. prelim. s. n. con Prólogo y Pastoral del Illmo. Sr. de la Cerna, 
Pág. I á 328 el concilio. 2 hojs. s. n. con el índice 
Siguen: 

Staluta I Ordinata | a Sancto ( Concilio | Provinciali | Mexicano III. | 
AnnoDomini MDLXXV | Expraescripto | Sacrosancti Concilij | Triden- 
tini 1 Decreto Sess. 24. Cap. 12. de Reform. | verbo Ceiera. \ Revisa | a 
Catholica Majestate, | et a Sacrosancta | Sede Apostólica conñrniata | 
Anuo Domini millessimo quingentissimo octuagessimo nono. 



Vuelta en blanco. 

Pág. I á 130 los estatutos. 

Pág. 131 á 141 Catálogo de los Arzobispos de México. 2 hojs sin numr. con el índice. 

Todo este volumen está escrito en latín. 



129. jf\PENDlCE I á los Concilios primero, y segundo Mexicanos. | 

Sigue inmediatamente el texto. 

Folio; 2 hojs. prls. s. nr.; págs. l á 53 la obra. 

Contiene: Algunas advertencias del editor. — La carta de los obispos de México Guatemala 
y Oaxaca, al rey de España, fechada en México el año 1537. — Estatutos Aviso y ordenanzas de 
la Junta de los prelados mexicanos verificada en la ciudad de México el año 1539. 

La carta esta reimpresa en "D. Juan de /umárraga &" por García Icazbalceta, pág. 87 del 
Apéndice» 

Como este Apéndice es tan raro y en grado sumo difícil de encontrarlo, creo hacer un verda- 
dero servicio á los estudiosos reimprimiéndolo á continuación: 



Apéndice de los Concilios Frijnero y Segundo Mexicanos, 

Para que no se carezca de Documento alguno, que instruya de toda la 
Disciplina Eclesiástica de Este Reyno de Nueva España, ha parecido opor- 
tuno dar á luz la primera Junta que tuvieron en México los primeros Obis- 
pos de este Reyno, no con las formalidades de Concilio sino en virtud de 
Carta orden de el Señor Emperador Carlos V y primero de España par^ 
que conferenciaren y trataren lo conveniente para descargo de su Oficio 
Pastoral. 

Registrando mas y mas los Archivos de la Dignidad Arzobispal, y de 
mi Santa Iglesia Metropolitana, se han hallado en el primero la Junta que 
hicieron en esta Ciudad de México los limos. Señores D. Juan de Zuma- 
rraga, D. Juan de Zarate y D. Vasco de Quiroga, primeros Obispos de 
México, Oaxaca y Michoacan, y en el Archivo de mi Santa Iglesia una 
Carta, que escribieron á el Señor Carlos I los mismos Obispos de México 
y Oaxaca, y el de Guatemala D. Francihco Marroquin. 

El V. Señor D. Juan de Zumárraga vino á México año de 1528. En el 
de 31 recibió Carta orden de su Magestad, para pasar á España, donde 
dio razón de lo acaecido en Indias, y volviendo consagrado de España con- 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

309 

sagró en México á los. limos. Señores Marroquin y Zarate en el año de 
^537» y después en el de 38 á el Sr. Quiroga; por este motivo en la Carta 
á su Magestad de fecha del año de treinta y siete, firmó el Señor Zarate 
y el Obispo de Guatemala» que luego se fué á cuidar de su Diócesi, y en 
la Junta del año de 1539. firmaron con el Señor Zumárraga los Señores 
Zarate y Quiroga ya consagrados por él, y no firmó el de Guatemala. 

Que el feliz hallazgo de estos Originales no le queda que desear á el mas 
curioso, pues con orden cronológico tiene noticia de la primera Junta 
Apostólica y Regia de los primeros Religiosos Misioneros de el Orden de 
San Francisco; después se sigue la Carta de los Obispos á su Magestad en 
el año de 1537, la Junta de los Obispos, y Religiosos en el de 39, y des- 
pués el primer Concilio Mexicano, y siguientes hasta el último quarto Pro • 
vinciaL 

En la respuesta que dio el Señor Carlos I á la Carta de los Obispos, está 
la primera basa de el Gobierno Eclesiástico de este Reyno. Sobre la ida 
al Concilio general Tridentino examinadas las causas, para que no hicie- 
sen tan larga ausencia los primeros prelados de América, se les ordenó que 
no fuesen porque quedaba á cargo de su Magestad escribir sobre ello á el 
Papa, para que lo tuviese á bien. 

Después aplaude su Magestad el zelo de los Obispos para la propaga- 
ción de la Santa Fé y dice escribe á su Virrey D. Antonio de Mendoza 
se procure de todos modos atraher los Naturales al conocimiento de Dios. 

Da su Magestad facultad á los Obispos para nombrar interinos para los 
beneficios vacantes, entretanto que se provean por su Magestad, y se da 
orden para la Provisión. 

En quanto á los Cues, ó Adoratorios encarga su Magestad, que se de- 
rriben sin escándalo, y con la prudencia que convenia, y que la piedra de 
ellos se tome para edificar Iglesias, y Monasterios, que los ídolos se que- 
masen, y otros puntos concernientes á esto. 

Sobre la multiplicidad de Mujeres, y castigo de los Adulterios, encar- 
ga su Magestad lo consulten con la Real Audiencia para el remedio. 

Se da Providencia para que los Clérigo^ no se eximan de los Prelados por 
razón de Cruzada y que los díscolos sean remitidos á España. 

Se aplaude el Zelo en la Erección de el Colegio de Santiago Tlatelolco para 
instrucción de los Indios que hubo á el principio en gran número, y aho- 
ra ya se ha acabado el Colegio por falta de Rentas; pero nuestro Sobe- 
rano Reinante ha mandado erigir, y dotar uno suntuoso en uno de los Co- 
legios de los Jesuítas expatriados. 

Sobre la Fundación de el Monasterio de Monjas no se proveyó según 
pedían los Obispos, por que estando en el principio de la Conquista, no 
era tiempo oportuno de concederse el Real Permiso, pero después se lo- 
gró, quando eran muchas las Hijas de Españoles, y también hay en Méxi 
co el Convento de Corpus Christi únicamente para las Hijas <le Indios. 



bibliografía mexicana del siglo XV til. 

312 

Junta de los primeros Prei^ados 

Eli la Gran Ciudad de Tenuxtitlan México de esta Nueva España, y 
dentro en las Casas Ep'scopales de ella, Domingo tercero post Pascha 
veinte y siete dias del mes de Abril, Año del Nacimiento de Nuestro Sal- 
vador Jesu-Christo de mil é quinientos é treinta é nueve años, por ante 
mi Furtuño de Ybarra, Notario Apostólico por la autoridad Apostólica, y 
de los Señores infrascritos, se juntaron los Reverendísimos Señores Don 
Fr. Juan de Zumárraga primero Obispo de esta dicha Ciudad, é Don Juan 
de Zarate primero Obispo de Antequera é Don Vasco de Quiroga primero 
Obispo de Michoacan, é los Reverendos Padres Fr. Juan de Granada Co- 
misario General de la Orden de San Francisco de esta dicha Nueva Espa- 
ña, y Fr. Pedro Delgado Provincial de la Orden de Santo Domingo, éPr. 
Antonio de la Ciudad Rodrigo Provincial de la Orden de San Francisco, 
é Fr. Gerónimo Ximenez Vicario y Provincial de la Orden de San Agus- 
tín é Fr. Jorge Prior de la dicha Orden, é Fr. Fermín de Soto de esta 
Nueva España. Guardian, é Fr. Christoval de Zamora de la Orden de San 
Francisco, é Fr. Domingo de la Cruz Prior de Santo Domingo, é Fr. Ni- 
colás de Agreda de la Orden de San Agustín, é otros Religiosos Letrados 
de las dichas Ordenes; é así juntos los dichos Señores Obispos dieron á los 
dichos Reverendos Padres Comisario, é Provinciales ciertos Capítulos de 
Institutos, Avisos, y Ordenanzas que habian hecho, y ordenado por virtud 
de un Capítulo de una Cédula de Su Magestad, dirijida al lUmo. Sr. Don 
Antonio Mendoza Visorrey, é Gobernador de esta Nueva España, que 
sobre ello habla: los quales dichos Capítulos los dichos Reverendos Padres 
Religiosos habiéndolos leído, é platicado mucho sobre ello, y consultado 
con otros Religiosos Letrados, que se hallaron presentes, respondieron á 
cada uno de ellos lo que les pareció en la margen de cada Capítulo, que 
va rubricado, y señalado con la rúbrica, y señal de mí el dicho Notario, 
dentro de el qual dicho Capítulo de la dicha Cédula de Su Magestad, y 
de los dichos Capítulos, que por orden los Señores Obispos hicieron y or- 
denaron, y lo que á ellos por los dichos Comisario, y Provinciales, y Reli- 
giosos fué respondido en las márgenes como dicho es, uno en pos de otro, 
son como se siguen. 

El Capítulo de la Carta de Su Magestad, 

Pues ya en esa Nueva España hay algún ntimero de Prelados, procura- 
reis que como Personas que han de dar cuenta á Dios de las Animas de sus 
Diocesanos, se junten algunas vezes, y confieran entre sí lo que conviene 
para que puedan mejor gobernaf sus Obispados, y vista la calidad de sus 
Stlbditos^ y las necesidades espirituales que ocurren, provean, é instituyan 
que más lo conviniere, recibiendo pareceres, .y avisos de Personas Ecle- 
siásticas, y Religiosas, y de Letras, y experiencia en las cosas de Indios, 



bibliografía mexicana del siglo xrtii. 

313 

y animarlos heis para que se esfuerzen, é dispongan á hacer su Oñcio de 
buenos Pastores, y discurran por sus Obispados, y conozcan las necesida- 
des de ellos, os avisen de las cosas en que Vos les podréis ayudar, y favo- 
recer en su Oficio Pastoral, y de otras que convenían que Vos seáis avi- 
sado, para la buena Gobernación temporal, y administración de la Justicia; 
y ofrecerles heis que en todo aquello que de Nos pudieren ser favorecidos 
para hacer bien su Oñcio de Prelados, lo serán, avisándonos particular- 
mente asi de lo uno y de lo otro, así de lo que Nosotros debiéremos pro- 
veer, como de lo que fuere necesario suplicar á Su Santidad. 

Los Capitulos de Estatutos, Avisos y Ordenanzas, que por virtud del 
dicho Capítulo de Su Magestad, y conforme á él se hicieron por los dichos 
Señores Obispos, y se dieron á los Reverendos Padres Religiosos, para que 
ellos los tuvieren, y guardasen, y á los otros Religiosos sus Subditos los 
hicieren guardar hasta tanto que otra cosa por Su Santidad, y por Su Ma- 
gestad fuere mandado, son los siguientes. 

1. Primeramente. Que en las Parroquias se pongan las pilas decentes, y 
necesarias que sean menester, así para los Baptismos generales de los Adul - 
tos sanos, y que viven en seguridad de paz, que se han de hacer en las ta- 
les Parroquias por los tiempos de Pasqua, y Pentecostés, conforme á de- 
recho, y á la Bula de nuestro muy Santo Padre Paulo III como para los 

Particulares de Infantes y Adultos enfermos, é junto á ellas susBaptiste- a esto se res- 
pondió por los 

rios, y que para el servicio de las tales Parroquias, e ayuda de los tales Cu- Religiosos. Que 

' ^ '^ -1 » y eslá bien, y así se 

ras Pastores, se ordenen de las quatro órdenes menores de la Iglesia algu- Jjg; ^i¿S?o?>í! 
nos Mestizos, é Indios de los mas hábiles que para ello se hallaren en sus drOTdenar*2«S 
Escuelas Colegios é Monasterios, que sepan leer y escribir, y latin (si po- eiamínidoí** ^ 
sible fuere) y que sean Lenguas Inahuatatos (i) que residan en las dichas 
Parroquias para el servicio de ellas, y para entender en lo que sea menes- 
ter de el Baptismo, y de lo demás: las quales quatro órdenes fueron para 
la Iglesia establecidas para el servicio de ella, en tiempo que habia ino- 
pia de Sacerdotes, que agora hay; y Para ayudar á los Sacerdotes, é Mi- 
nistros de los Sacramentos y tratar con reverencia las cosas Sagradas, y 
benditas del Altar, pues sin ser ordenados, sirven de Acólitos en los Al- 
tares, y los tratan, y también para ellos es mejor, y conviene que lo sean, 
y aunque lo sean pueden retroceder, y casarse quando no salieren tales. 
Sobre lo qual. S. S. y S. M. sean consultados para que lo prueben, y ha- 
yan por loable, y bueno, pues estos son Christianos, y se les deben los 
Santos Sacramentos ñar, pues se les fía el Baptismo, que no es menos que 
el Sacerdocio. (2) 

(t) Quiere decir Nahuatlatos los Intérpretes de los Indios, y as( se llaman hoy los nombrado* 
por los Tribunales. 

(2) Exto lo dixeron tto en todo rigor, sino por la razón común de Sacramento^ y ser de ma- 
yor necesidad el Bautismo, y Puerta de los demás. 

40 



bibliografía mexicana del siglo xvih. 

314 

II. ítem. Que en el baptizar de los Adultos se guarden, y renueven ios 
Decretos antiguos, como se guardaron y renovaron, y mandaron guardar, 
y renovar en la Conversión de la Alemania é Inglaterra, qiiando se con- 
virtieron en tiempo de el Papa Gregorio, y de el Emperador Cario Magno, 
é Pipino, pues tenemos el mismo caso entre las manos ya, y la misma ra- 
zón que quando se establecieron los dichos Decretos habla, y los que los 
ordenaron tuvieron, quando la Iglesia Católica se asentó en sus Ritos, y 
Cirimoniasquefueroneiitre otros los Papas Ciricio, León, Dámaso, Gelasio, 
Ambrosio, Agustino, Gerónimo en sus tiempos, y después el Papa Gre 
gorio los renovó, y practicó en el suyo, quando el mismo caso se le ofreció 
como agora se nos ofrece de muchos Adultos de Gentiles sanos, y que vi- 
vían en seguridad de paz, que creían, y se convertían, y concurrían al Bap 
tismo, como agora concurren: y se haga Manual coforme ellos, para que 
todos los Ministros lo sepan, y no se pretenda olvido ni ignorancia por la diu- 
turnidad de el tiempo, que ha que el caso no acónteselo en cosa de tanto 
momento, é importancia: y que se hagan en los dos tiempos de el año los 
Baptismos regulares generales de Pasqua, y Pentecostés, en los quales sean 
baptizados los Adultos de Gentiles sanos, y que viven en seguridad de paz, 
y no en otro tiempo, salvo si al Obispo, ó Ministro constare venir perfec- 
tamente instruidos; sobre lo qual se les encargan las conciencias, ó esto- 

A esto &e re^- viereu enfcrmos ó fueren Niños Infantes, que no sepan hablar, ó no tcn- 

pondió: Que está , , , .. i t t j 

bien, y así >e ha- gaii USO de razou, O estoviereu en otro peligro probable de muerte. 

rá 

III. ítem. Que pues hay mas copia de Sacerdotes, y Ministros, y mas 
oportunidad, y aparejos para ello que hasta aquí, que de aquí adelante 
haya en las Iglesias, y Monasterios donde se administraren los Sacramen- 
tos, Padrones de todos los que se baptizaren así Adultos, como Infantes, 
y de todos los que se casaren conforme á lo que el D.erecho manda, y dis- 
pone, porque por no se haber hecho así hasta aquí, han resultado, y resultan 
de cada dia muchos inconvenientes, y confusión en que agora todos nos 
vemos en estos dos Sacramentos, y quanto mas se tardare en hacer estos 
Padrones, y guardar la debida orden en todo, mas crescerán los grandes 
inconvenientes, y confusiones quede ello se recreszen á no se poder des- 
pués remediar, ni sufrir si mucho se dilatase, faltando la cuenta, y razón, 
que el Derecho manda, que en ello, y en todo se tenga: pues que como 

Respondieron dice el Papa Leou el Primero eu una Epístola suya (62) Spiritiis sapien- 

\w Padre»; Que . -,, -a -r-f» 7••■^• 

e&tábien. ucB, et tuteliecíiís ttít Apostolos, ettotiHS Eclestce erudtvtt Aíagistros, ut in 

Christiana observantia uihil inordiuatum, nihil pateretiir esse confusum. 

IV. ítem. Que los Indios no hagan Fiestas de sus Advocaciones, en 
Respondieron que haya Areytos, (i) ni Comidas, ni den Libreas de mantas, ni masteles. 

los Padres: Que 

ud'T'sVcum*^"!* "' beban en ellos vino de Castilla, ni déla tierra, ni haya junta de Pueblos 
^'* comarcanos para este efecto; porque todo esto es a costa de los Mazehua- 

(1) Areytos son bayles; MasUlcs son bragas, y en Mexicano Maxtlatt como Tonelete, ó De- 
lantal. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIl 

t 

315 

les (i) y en algunas partes al cabo de las Fiestashay muertes, é sacrificios 
de Indios, y cosas de no buen exemplo. 

Y que tampoco los Indios no tengan braseros de copal, (2) ni fuegos de 
noche, ni de dia delante de las Cruces, ni Patios, así porque ellos lo usaban 
en en su Idolatría, como por ser cosa costos^, é de imposición á los Indios 
sin ningún provecho, ni fruto; y que se deriben las que están hechas. 

V. Y pues todo es razón, que se ponga en orden, é concierto de aqui 
adelante conforme á Derecho Nos parece, que no se hagan recibimientos, 
ni arcos por los caminos, ni los barran, salvo en los casos que el Derecho 
manda que se hagan á los recibimientos de los Prelados, é procesión con- 
forme al Pontifical; y que los Religiosos, y Curas avisen á los Indios del 
acatamiento, que deben hacer á cada uno según su estado y condición, sin 
hincarse de rodillas, ni santiguarse, ni herirse en los pechos, ni otra cosa 
que parezca adoración, y que las rodillas solamente hinquen á sola la Ben- 
dición del Obispo; y á los Religiosos Sacerdotes, y á qualquiera Sacerdo- 
te otro, que no sea el Prelado, basta besar las manos, ó el hábito á los Re- 
ligiosos por los perdones; porque en esto hay exceso por la ignorancia de 
los Naturales, y débese huir, como lo huyó San Pablo, y Bárnaba, y los 

otros Apostóles que se lo reprehendía, y no lo consentían; porque no pen- Respondieron: 

, - ., .. - , Que así lo hacen, 

sasen, que eran mmortales; y les mostraban sus miserias, y enfermedades y «í se lo predi- 
carán: y asi lo 

porque no los adorasen como muchos los querían adorar por Dioses, como ^^"j°iJJ°J d"* 
se lee en los Actos de los Apóstoles. "***° 

VI. ítem. Que por quanto en Derecho Canónico está establecida la 
manera que se ha de guardar en el visitar los Obispos sus Obispados, y 
lo que por los Subditos visitados se les ha de dar para ellos, y para los 
que van en su compañía/ y sus cavalgaduras hasta en cierta cantidad en 
Derecho establecida, y en esta tierra mas que en otras es necesario esto, 
por no haber Mesones, ni de donde haber bastimentos, aunque se quisie- 
sen comprar, si no se llevasen de lexos acuestas de indios por Lugares 
ásperos por dó no pueden andar Bestias, que les seria mas grave y pesa- 
do; é porque los indios no se escandalizen^ pensando que se lo toman los 
Prelados sin que se lo deban; que se les avise, y mande que den la comi- 
da, y hagan lo que son obligados, hasta en numero de las Personas, y ca- 
valgaduras que el Derecho dispone, y lo mismo se haga con el Visitador 
de el Obispo en la cantidad que el Derecho dispone; porque de otra ma- 
nera no se podría hacer la visita aun por los Prelados, ni los Naturales po- Respondieron: 

Qué este capftu- 

drían ser visitados de ellos, é les sería muy dañoso: ni efectuar lo que S. M. lo^e limitará «e- 

^ *• gun la manera de 

en esto manda que se haga; y porque por el buen ejemplo conviene estén [«1 ¿"ma&^mSde- 
avisados los Naturales, que esto se les debe á los Obispos, y que no se lo J* ° ^"'^ *« p"*' 
toman como los otros Seglares, á quien nó se les debe. 

(i) MazehnaUs llaman á los Indios, que no «son Caciques, ó Principales, sino de el común de 
los Naturales y gustan mas que los llamen mazehuales, que no Indios. 

(2) Copal Qs aromático, y usan de él como de incienso, y no es menos agradable. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

316 

VII. ítem. Pareció y se acordó é mandó, que se quitasen de las Iglesias 
los areytos: Que no se usasen, ni rescibiesen en ellas, asi por ser cosa de- 
curiosidad seglar, ruido, y desasociego de bayles, y danzas que son, y en 
ellos hay, como por usarse tanto los areytos entre los ritos Gentílicos, que 
hacian, é solian hacer estos Naturales en tiempo de su Infidelidad; pues no 
es cosa necesaria, y que se puede y debe escusar, mayormente antes de 
Misa, y quando se diga salvo después de las horas de comer, hasta hora 
de Vísperas, siendo vistos, y examinados primero los Cantares, que ovie- 
ren de cantar por quien entienda, y sepa la Lengua, y lo que es lo que can- 
Respondieron: taren, como se les permitirían otros juegos exactos, y honestos; pues pare- 

y**qu? kTvcíáíry ^^» ^"^ "^ tengan otros en costumbre hasta que se les ordene, de manera 

quecoíveígS. ° quc todo Ics ayudc á ser buenos Christianos: Y tocada la campana de las 

Vísperas, vayan á ellas, dexando los bayles, é areytos y no las pierdan; y 

se haga en esto conforme á aquello de el Apóstol, y Doctor de las Gentes. 

VIII. ítem. Que pues por Legos no se pueden decir Horas Canónicas, 
sino en defecto de no haber Clérigos, y Personas Ordenadas; que las di- 
gan en las Iglesias Catedrales, y Parroquiales, y Monasterios, y no en los 
otros Oratorios, é Iglesias pequeñas muchas que tienen, salvo solamente 
por via de Oraciones rezadas, y no por via de Horas Canónicas ni canta- 
das; porque no vengan en menos precio, é vilipendio: Y por esta misma 
razón también pareció, que se les debia quitar, e quitasen dichas Iglesias, 
é Oratorios pequeños, que tienen en mucha cantidad, cada Indio casi la su- 
ya, como solian tener sus Dioses particulares cada uno; y de mas de esto 
también se mandaron quitar, porque con ir á ellas^ y rezar en ellas, pien- 
san los que las tienen, é hicieron que con aquello cumplen, y no son obli- 
gados á mas, y dexan de ir á las otras Iglesias, y Monasterios: Y porque 
vendrían á ser causa de algunos errores, y escándalos como ha aconteci- 
do, si no se ha atajado, y remediado, quitándoseles, y dexandoles sola- 

Respondieron: ^1 !• 1 ^ . • t^ 1 

Que está bien, y mcutc las quc sc pudieseu dotar, y ataviar; pues que en üerecho no se 

asi se hará. , 1 t 1 • • 1 j 

permite, que se hagan Iglesias que no sean pnniero dotadas; porque las 
que no lo son, vienen por tiempo á sedeshacer, y caer, y ser corrales de 
Ganados, é Casas, y lugares profanos. 

IX. ítem. Se acordó, que pues hay copia de Campanas por las Iglesias 
deputadas para llamar la Gente á los Divinos Ofícios, no las atraygan por 
otras vías profanas de areytos, bayles ni voladores, que parezca cosa de 
teatro ó espectáculo, porque se distrahen con tales espectáculos los cora- 

. zones del recogimiento, quietud, y devoción, que en los Oficios Divinos se 
debe tener, y procurar que se tenga: Y porque de los espectáculos soh'an 
ellos en su Gentilidad usar, é usaban donde solian intervenir algunas su- 
persticiones; y que estos voladores (l) tampoco los haya en los patios de 

^1) Voladores eran unos Palos muy altos con una Haspa encima, de la qual salian quatro Cor- 
deles ó Mecates, y atados á estos quatro Hombres empezaban á volar, y desenredar las Cuerdi^ 
(le>de arriba, y en lo alto de el Palo se niantenia uno de pié. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

las Iglesias, y Monasterios, ni junto con ellos, ni á par de las Cruces; por- 
que de mas de ser esto cosa de espectáculo también parece cosa cruel, y 
peligrosa de muerte para los que vuelvan, y para los que se lo mandan ó 
consienten Personas Eclesiásticas, é Religiosas de incurrir en alguna irre- QÍ^^^g^haírqu^ 
gularidad por el peligro de muerte, si de allí cayesen en que les mandan menteHos.^ asi 
é consienten poner, pudiéndoselo estorvar; y asimismo que no haya Cru- 
ces en los patios de las Casas de los Indios de qualquier calidad que sean. 

X ítem. Que por razón de enseñar la Doctrina Christiana, no se ence- 
pen, ni emprisionen, ni azoten los indios Naturales mayormente los que 
son ya hombres, en los Monasterios ni en otras Iglesias, ni haya cepos ni 
cárceles, ni otras prisiones para ello, salvo sino fuese una leve coerzicion 
en derecho permitida, de la manera que es, y suele ser la del Maestro so- 
bre su discípulo, ó la del Pedagogo sobre la persona que tiene á cargo ó 
si nó fuere Provisor é Vicario é Oficial de el Ordinario, que es el Obispo 
Diocesano en los casos que de Derecho pueda y deba proceder castigar, 
y encarcelar los delinquentes, porque haciendo lo contrario, no se usurpe 
la Jurisdicion Real, ni la Ordinaria Episcopal, ni se les haga amargo, grave 
y pesado el yugo dulce, y carga leve de la Ley de Dios; y Doctiina Chris- 
tiana: de manera que en lugar de amarlo lo aborezcan estos Naturales, y 
tomen resabios con ellos como cosa que le daña, y sientan por dañosa 
contra aquello del Evangelio de San Matheo: lugufn meum suave esty et 
ontis meum leve\ que no es pequeño mal, ni inconveniente, é impedimento 
para la buena, y legitima Doctrina, é convercion de estos Naturales, que 
vean ó sientan otra cosa; antes procuren los Religiosos que desean ser Va- 
rones Apostólicos, y traben el Oficio de ellos, ser amados más que aborres- 
cados conforme á aquello de San Pablo: (ad Corinthios) Eisi plures Pa^ 
dagogos habueritis in Christo sed non multos Paires^ et inf, donde dice la 
exposición alli, que San Pablo se alababa y gloriaba de ser padre, y no 
Pedagogo entre los Corintios que convertia, cuya Doctrina, y exemplo 
(pues fue dado por Dios Doctor de las Gentes) es de seguir, é imitar por 

los que traben el mismo Oficio estre estos Naturales en este Nuevo Mun- ^Respondieron: 

' Que asi esta 

do, y no venir contra ella, si desean aprovechar, como él aprovechó que pre"ado°driM 
esquanto la Sagrada Escritura nos dice, por dó cobro el título, é renom M*ílfmpiiríL^ "' 
bre de Doctor de las Gentes en el suelo, y la Corona de Gloria que tiene 
en el Cielo y porque paresce, que repugna á la Religión, y Profesión de 
las Personas Religiosas, y Varones Apostólicos hacer otra cosa* 

XI ítem. Que no se dispense con persona alguna ni se dé licencia, que 
comulgue en Monasterio alguno el día de Pasqua de Resurrección, en que á 
lo menos una vez en el año el Derecho manda, y obliga á todo Fiel Chris- 

tiano que comulgue en sus Parroquias propias, ni en otros dias de Qua- Acsiorespon- 

, 1 1-k I I 1* • II dieron los Seño- 

resma en que se cumpla por las iiulas con esta obligación; porque de ha- res ouispos, que 

en esto y en tu'io 

beise dispensado hasta aquí, hay mucha confusión, y no se puede saber «« '" ?".?'"'^f*'^*" 

' -1 » y » y r sus Privilegies á 

quien esta confesado ni comulgado: lo qual fácilmente se sabe, quando los JTo f^é^nfsííá'ia 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

3«8 



SdBoriMiícon- Ciiras escribcii los que se comulgan en sus Iglesias, y Parroquias; y por- 
que esto conviene más en esta tierra, que en Castilla, por la mucha diso- 
lución, y aparejos que hay de haber tantos amancebados solteros y casados, 
y por otras muchas legítimas causas, que tenemos para lo así hacer, y 
manda cumplir. 

XII ítem. En lo del Baptismo Nos parecía, y se recordó, y tanto quan- 
to se podia, y debia se mandó: Que por quanto en esta nueva Iglesia de 
esta Nueva España, al presente se ofrecia el mismo caso, que se ofreció 
al tiempo que se establecieron é ordenaran los Decretos antiguos, que 
hablan sobre el rito del venerable Baptismo de Adultos, de Gentiles sanos, 
y que vivian en seguridad; rudos, dispersos y muchas que aquellas se 
guarden, y observen conforme á la Bula del Papa Paulo III y se haga 
Manual conforme á ellos, que para ello tengan los Ministros, que será sa- 
cado, y compuesto del Derecho é Orden antigua Católica, que con los 
tales se tenia, y guardaba; y que hoy tienen, é guardan en los Oficios de 
ella, que nunca se han dexado, ni dexaran las Iglesias, después que no 
hubo en ellas Adultos semejantes que baptizar sino Niños Infantes, Hijos 
de Padres Fieles Católicos; porque la administración del venerable Sacra- 
mento sea uniforme en todas partes de esta nueva Iglesia, como lo debe 
ser conforme á Derecho, y ninguno baptize á cada paso, ni á alvedrio co- 
mo está prohibido y mandado, y vedado só las penas en Derecho estable- 
cidas; sino por la Orden Católica que se les diere, que sea conforme á la 

quí^í?Mtá*reT- ^"® ^' Dcrccho les da, y la Bula de Paulo III manda, y concede, salvo en 
h«"rá'n' y"Sue caso dc uecesidad urgente, que expresan los Decretos, que es Cerco, Nau- 

Kuardarin laBu- r ' r^ e jj j i* 

la y todos los iragio, h^níemiedad grave, aguda, y peligrosa, y vivir en tierra no segura, 

Mandamientos, * c» • <» 

?ór**a*'*^^^***' ^^'^^^ ^^ viven los tales que se convierten en seguridad de paz, sino en 
peligro probable de muerte; y otros casos semejantes de estos en que se 
corre peligro, é haya temores probables de muerte, y de morir sin baptis- 
mo; de los quales no es solo la multitud de estos Naturales según se coli- 
ge de la dicha Bula, y de la disposición del Derecho; pues que hablando 
en multitud, solamente dispensa en las cosas en ella contenidas, y expresas, 
dexando todo lo demás en la disposición del Derecho común, que es como 
está dicho, 

XIII ítem. En cuanto á lo que toca á la necesidad urgente, decimos; 
Que el venerable, y muy santo Sacramento del Baptismo Católico ha de 
ser, y conviene que sea, como de Derecho lo es solemne en su santo rito 
del tiempo, y Cerimonias, y por el tiempo de Pascua, y Pentecostés, cele- 
brado según, y como, y de la manera, que la Iglesia lo tiene santa y uti- 

Respondieron: lísimamentc ordcuado ab anticuo, para cada, y quando semejantes casos 

Que ya cRlú res- ¿> » r > / ^ J 

p^^f'<^^' q"e en ella se han ofrecido, y se ofrecieren, y que no se debe dar, ni adminis- 

guardaráii loque » y -• » y T » 

mindaín H i?re- ^'^''» haccr uí Celebrar en otro tiempo, ni en otra manera alguna, salvo so- 
erro. lamente en los casos en Derecho establecidos, que se sacan por regla que 

sun los siguientes: 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIÍl 

Lo primero en los Adultos y necesidad de enfermedad grave, ó temor 
ó peligro probable de morir sin Baptismo, si hasta el tiempo legítimo se 
les dilatase: que expresando los Decretos que son aprieto ó estrecho de 
mueite, enfermedad, ccico, pcrsecusion, ó naufragio, que se ha de enten- 
der, y entiende en esta manera: distinguiendo entre necesidad urgente, y 
extrema que en artículo de necesidad urgente se entienda, que se dispen- 
sa en Derecho con la dilación de el tiempo legítimo de Pascua, y Pente- 
costés; pero en los otros Ritos, y Cirimonias, que buenamente se puedan 
y deban hacer, ya que la calidad de el peligro, temor, enfermedad ó ne- 
cesidad dieren lugar que cómodamente se hagan como es en los Niños In- 
fantes nacidos de buen Parto, y sanos, que como dice el Derecho: Appe- 
tunt tac maternum: que pueden ser llevados sin peligro á la Iglesia, y pi- 
la á ser bautizados, con las otras Cirimonias, y Olio, é Chrisma, Exorcis- 
mos, y catequismos y en artículo de necesidad extrema se dispense y pue- 
da administrar libremente sin las unas, ésin las otras, guardando solamen- 
te lo que se reñere de la forma esencial y substancial de el Sacramento que 
es esta necesidad extrema, según de el Derecho se colige quando á qual- 
quiera ñel le es permitido bautizar sin pecar. 

Lo segundo: Quando estos tales Adultos pareciesen perfectamente ins- 
truidos en la Fé é idóneos para el Baptismo de que regular, ordinaria é 
humanamente para poder descargar su conciencia el Ministro baptizante, 
parezca no poder legítima, ni bastantemente constar, sino ordine jtiris in 
hoc servato; que es el que luego adelante se dirá por via extrema, extraor- 
dinaria, y especial, y mas que humana de alguna cierta revelación, ó mi- 
lagro, como fué lo del Baptismo de Cornelio, y de el Eunuco; que por ser 
casos miraculosos, son más de admirar, que de imitar, ni seguir, como lo 
dice San Gregorio en los Diálogos. 

Lo tercero: En los Adultos que se convierten de Indios, en que des- 
pués de quarenta días de penitencia, y por el temor, ó sospecha que de 
ellos se tiene, más que de otros, de retroceder, y tomar el vómito, como 
personas mas aficionadas á las cosas legales de su Ley que no al Baptis- 
mo, se les manda dar y administrar en qualquiera día de Domingo é Fies 
ta principal, con licencia de el Diocesano conforme al Capítulo: Ne quod 
absit: que parece ser especial en ellos, y corrige al Cap. Judaei^ de la mis- 
ma distinción en que se les dilataba por ocho meses: lo que no es en los 
Adultos de Gentiles sanos, y que viven en seguridad de paz, que se han, 
y deben reservar para aquel santo tiempo regular, y legítimo de Pascua y 
Pentecostés; aunque baste también en estos de Gentiles Catecización de 
que en tres días inmediatos, antes de el dicho místico tiempo, y legíti- 
mo de Pascua, y Pentecostés, en que místicamente se dignifica el Santo 
Baptismo, y espiritual regeneración, que vienen á ser estos días en el tiem- 
po establecido por la Iglesia Católica, que es en la Quaresma, en que es- 
tan ordenados los ayunos. Exorcismos, Catequismos, y Escrutinios, que 



1 



bibliografía mexicana del siglo xviii. 

320 

se han de hacer en ciertas Ferias y Dias señalados de ella, que correspon- 
den á los Divinos Oficios, Misas y Oraciones de aquellos santos dias de- 
putados para ello de estatuto asi ordenado, Divina y prudentísimamente 
por la Iglesia Católica, regida en la Fe, y sus Sacramentos por el Espíri- 
tu Santo, que en nada puede herrar ni ser superflua, ni diminuta que se 
viene á celebrar, y concluir el Baptismo Católico en su tiempo, y lugar le- 
gítimo, y para ello electo y determinado, no ociosamente, sino por gran- 
des mysterios, y respectos, que es por el tiempo místico de Pascua y Pen- 
tecostés. 

Lo quarto: En los Niños Infantes, que siempre corren peligro por ra- 
zón de la fragilidad, y enfermedad natural de aquella edad tierna, porque 
aun no tienen edad de discreción para salvarse en la fe, y deseo del Bap- 
tismo, en solos los quales Niños Infantes pareció que es, como siempre fué 
de Derecho arbitrario el Baptismo al alvedrio de los Padres carnales ó del 
Cura Parroquial, poniéndose con todo recaudo é diligencia en quanto i 
otra enfermedad á esta de la edad frágil, y tierna que siempre les es natu- 
ral á los tales Niños tiernos, no se les añadiere, é juntare, é les sobrevi- 
niere, que siempre se lleven á la Iglesia á ser baptizados con las otras Ci- 
rimonias que se puedan, y deban hacer, si la disposición del Niño sufrie- 
re aguardar que se hagan como está dicho. 

XIV ítem. Quanto á lo demás que se preguntó ¿Quales debian ser te- 
nidos por Adultos para ser baptizados conforme á lo que el Derecho man- 
da? Pareció, que aquellos se digan ser para este fin, y efecto Adultos, que 
ovieren salido ya de la edad infantil, que es de siete años arriba, y supie- 
ren hablar, y tuvieren ya edad, y uso de razón para que puedan tener fé, 
y deseo del Baptismo, en que se puedan salvar, si por caso fallescieren 
sin él esperando el tiempo legítimo, y deputado de Pasqua, y Pentecos- 
tés para el Baptismo Católico, como la Iglesia lo manda, y que de siete 
años abajo, sean ávidos por Niños Infantes, para que se pueda con ellos 
dispensar en esto del tiempo legítimo, y sean baptizados en qualquiera 
tiempo, aunque no sin las otras Cerimonias debidas, que cómodamente se 
pueden sin peligro probable hacer; porque como en aquella edad (guai 
ignorat quid videat) carezcan de razón é no sepan hablar, tampoco pue- 

Respondieron: den tener fé, ni deseo del Baptismo en que se salven, y perderse i an mu- 
gue está bien, y . ^ . ^ ^ r 

rudií*?ad /* ^^^^ ^^ ^^" ^^ Baptismo á alvedrio de los Padres y de los Curas, como el 
inittro. derecho manda, no les socorriesen, y entregasen en el tiempo legítimo del 

Baptismo Católico; pues no les queda ni tienen otro remedio alguno pa- 
ra ser poder salvar, si muriesen sin Baptismo. 

XV ítem. Que en lo que toca á los Matrimonios de los Naturales, que 
cuentan los fueros de la Anima, ó Judicial, se guarde en los juntar, ó apar- 
tar, lo que el Derecho dispone, no queriendo hacer, ni saber mas en ello 
de lo que conviene y el Derecho manda; que es, que en el fuero judicial 
los remitan á los Obispos, y á sus Provisores, los quales en la forma de- 



■e 



bibliografía mexicana del siglo XVllL 

321 

bida de Derecho los ayan llamadas, é oídas las Partes, averiguada la ver- 

Respondieron 

dad, y según lo que hallaren alegado, y probado, que en Derecho es ha- io« señores obis- 
bido por verdad: que en este fuero judicial den, y pronuncien sus Senten- Vtorid^d*'^*°o? 
cias, de las quales, si quisieren, pueden apelar las Partes, y no apelando daS^enoTiSS- 

j . j j . ^ 1 /. trimonio», á los 

pasadas en cosa juzgada, se pueden esentar, y esenten; pero en el fuero que sus prelados 

, . . . - . nombraren y con- 

del Anima, y conciencia en que cada uno sin otra probanza ha de ser crei- forme á esto. 
do, lo que es al contrario en el fuero judicial que ninguno de las Partes ha 
de sercreidosin bastante probanza, sean los Penitentes por el discreto Con- 
fesor aconsejados y medicinados en el Anima, según el Derecho en tal caso 
lo dispone, sin embargo de la tal sentencia, que no es para en el ánima, mu- 
dándoles, que pues por la sentencia pasada en cosa juzgada en el fuero 
judicial de Derecho de necesidad se ha de estar, se abstengan, ó no se abs- 
tengan de el débito, según el Derecho en tal caso lo dispone, y según la 
buena, ó mala féque en los Penitentes hallaren, y verosimilidad, que en 
sus palabras traxieren, como el discreto Confesor fácilmente podrá colegir 
entre otras autoridades de la que suma y dice el Angelo de Clavasio en 
la palabra ! ! ! Debitum, párrafo 10 en estas palabras á la letra: Vtruní te- 
neatur ínnocens ad praeceptum Recle siae reddere adultero debitumf Rp. 
Quod si adulterium pote si probare infra paucos dies, non tenetur, si vero 
non poiest probare, tenetur, . . . ^/ idem in casibns in quibus reparari po- 
test matrimoniuniy y luego adelante en el párrafo XVIII y XIX en otras 
.... Vtriim con i rae to matrimonio cum una clandestine et publice postea 
cum alta, te neatur primae reddere debitumf Rp, quod si non potest reddi 
sine scandalOf puta quia Ecclesia excomunicat eum et hujusmodi, quod te- 
neatur non reddere^ qui ab omni specie mali est abstinendum. Sed mmquid 
cohabitabit cum secunda ad praeceptum Ecclesiaef Rp, quod sic; et neces- 
saria ministrabit, si modo potest faceré sine periculo coi tus, sen adulterio 
cum dicta secunda, quia quando cum periculo probabili, tune patiatur exco- 
municationem, et non cohabitet, sed necessaria ministrabit separatus quan- 
tum potest, cum prima etiam non cohabitabit, quando sine scandalo cohabi- 
tare non potest, et sibi imputet qui sic contraxit, et ideo consulendum est 
taliy quod Patriam mutet, ubi cum prima sin escándalo cohabitare possit, 
Y sobre la palabra Matrimonium. 4. párrafo i. cerca de el fin. Si vero 
delictum non est notorium, sic solum, debet fieri authoritate Eclesice quo ad 
separationem cohabitationis, aliter instante altero compelletur cohabitare^ 
sed quo ad redditionem debiti potest propria authoritate denegare ex quo 
sibi constat de delicio alterius: Con mas lo que pone sobre la palabra Ma- 
trimonium. 3. impedimento XVIII párrafo IV. Quid de illo, qui audivit 
perpetuüm impcdimentum fore inter se et Vxorem suam? Respr, secundum 
Rod, Quod si audivit á fidedignis tenetur inquirere; alias esser affectate ig' 
norantia et si concipiai probabilem opiniontm ex dicto tali, non debet exige- 
re debitum, sed solum reddere^ doñee intelligat veritatem^ diligenter inqui" 
rsndo; si vero inquirench nihil inv^nit vel audivit koc non a fidedignis^ sic 

41 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

322 

debet deponere conscientiam^ nec peccaret mortaliter, si non crederet quam 

vis audierit a fidedignis, ut puta a Sacerdote, vel Compatre, et hujustnodi, 

qtiia non obligatur cnicnvique credere, misi probet, sed suffisit inqutrat, et 

si aliud non invenit, non credat, y luego en el párrafo V Nnnquid Sa- 

cerdos tcneatur revelare impedimentum. Vide siipr. Confession 4 párrafo 

10 donde dice: Quid si Sacerdos scit impedimentum in matrimonio alien- 

j'us sui ParochialiSy et hujusmodi? Respr, Secundum Mo-, quod si potest 

probari, terietur sibi revelare quda ciim sit ejus Prcelatus, teneiur ad illud 

prceceptum MatthXVIII. Sipeccaverilintefratertuus.exetera: Si antevi- 

probari non potest, licet sciat, non tenetur ei dicere, nisi credat quod laboret 

ignorantia crassa, et supina, quce cum non excuset, vel quando probabiliter 

credit, quod parati erunt acquieseere consilio bonorum super hoc in his dúo- 

bus casibus teneretur ei revelare, alias non; imo ego credo quod graviter 

peccaret aliter revelando, quia esset occasio peccati, Hcec Ule. 

Diciéndoles el discreto Confesor antes, y después de la sentencia del 
Prelado á estos tales, ó á otros semejantes, que no hayan divorcio quanto 
á la mutua cohabitación por su propria autoridad, sin el juicio de la Igle- 
sia, sino que entretanto que el juicio de la Iglesia no los apartare, ó se es- 
tén como Marido, y Muger cada uno en su posesión, usando de su débito 
en caso que lo deban y puedan estar y usar conforme á lo dicho, y á De 
recho, ó como Hermanos no usando del Débito y absteniéndose de él, en 
caso que no puedan, ni deban usar de él, y deban abstener entrambos ó 
alguno de ellos, según la buena, ó mala fé, que el Confesor sintiere é ca- 
da uno tiene, conforme á lo que está dicho. 

Los Obispos, y sus Provisores, en lo que hubiere actor, y querellante, 
que se quexe por via de demanda, y respuesta, ó de acusación, y excep- 
ciones, ó á pedimento de Fiscal, ó de su Oficio ayan é averigüen en la 
forma debida de Derecho los que se quedaren, ó supieren, ó viniere á su 
noticia por fama, ó información bastante, que no pueden estar juntos en 
Matrimonio, y en ninguna manera se disimule, pudiéndose remediar por 
alguna de las maneras, por el Angelo de Clavasio arriba dichas, por evi- 
tar el pecado; y así ventilada la causa, se averigüe la verdad en contradic 
torio juicio, llamadas las Partes, é oídas se substancie, y concluya el pro- 
ceso, hasta que se pronuncie sentencia definitiva de la cual puede apelar 
qualquiera de las Partes si se sintiere agraviada, ó quisiere ó bien visto le 
fuese apelar, y proseguir la apelación allí, y donde con Derecho deba, y si 
no la prosiguiere, ó no apelare, quedando la sentencia pasada en cosa juz- 
gada, la executen, y aquello se tenga por verdad, que quedare averigua- 
do, juzgado, y sentenciado, según lo alegado, y probado, y pasado en co- 
sa juzgada; y así los Jueces del fuero judicial habrán cumplido con lo que 
deben; y los del fuero del Anima (que son los Confesores) con lo que son 
obligados y podrán quietar sus conciencias, y deponer escrúpulos sin se 
ofuscar, entrenietiendose en lo que no les conviene, y querieadosabQt por 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

323 

ventura mas de lo que es menester, y así los pleytantes con esto reposa- 
rán las conciencias, pues esto de estos Matrimonios de estos naturales es 
tan dudoso, intrincado, y confuso, podrán también reposar los escrúpulos 
teniendo, y procurando tener buena fe en ello, y donde no pudiere repo- 
sar, ni tenerla, ni aquietarse en ella, los discretos Confesores, en tal caso, 
quedando la sentencia en su fuerza y vigor ya en el fuero judicial, los po- 
drían aconsejar, como está dicho, lo que deben hacer, y como se deben 
haber en lo del debito, según que cumpliere á sus Animas en quanto al 
fuero del Anima y conciencia; porque la Iglesia no juzga de lo oculto, si» 
no según lo alegado, y probado; y según esto siempre hace lo que tiene 
por verdad, y no yerra en ello, según lo tiene Abulense en su Defensorio 
en el Capítulo. ... no embargante, que se engañe, y pueda ser engañada 
por falsos testigos, y por defecto de probanza; porque no juzga de lo ocul- 
to, como dicho es, sino según lo alegado, y probado según esto dicho; por- 
que juzgar de lo oculto es de solo Dios, que ni engaña, ni puede ser en- 
gañado: Que en la cognación legal, y espiritual, quando la duda aconte- 
ciere, se haga lo mismo que está dicho; que es que en quanto al fuero ju- 
dicial se remita al Ordinario Diocesano, y á su Provisor para que llamadas 
é oídas las Partes, haga }usticia como hallare por Derecho Canónico; y en 
quanto al fuero del Anima, el discreto Confesor esté resoluto en la materia, 
habiéndola estudiado, y conforme á lo que hallare, así aconseje al Peni- 
tente, y lo que no alcanzare, consultado el caso en particular con el Prelado, 
dirá lo que en ello se deba hacer, porque responder así en general sería cosa 
larga, y prolixa, é incierta, y trasladar el derecho en lo que cada uno po- 
drá mejor ver por sí: con lo qual bien mirado, parece quedar respondido, 
y declarado, y se colige claro lo que se puede, y debe hacer, según lo que 
se colige de la disposición del Derecho en las dudas, que nos fueren dadas, 
preguntadas, y presentadas por parte de los Muy Reverendos Padres Re- 
ligiosos Franciscanos acerca de los Matrimonios de los Naturales. 

XVI ítem. Que pues los Prelados somos los que estamos obligados á 
dar cuenta, y razón de las Animas el dia del Juizio ante Dios de nuestras 
Ovejas, y somos los Curas de ellas: que los Religiosos ó Personas esentas 
que administraren los Sacramentos en defecto de Ministros, en quanto á 
esto, y el dar de la Doctrina no quieran ser esentos de manera, que quie- 
ra el Prelado uno, y ellos otro, y así haya discordia, y scisma, si no que 
se sugeten, y conformen con los Prelados en todo, y los obedezcan en lo 
que tocare á la Administración de los Sacramentos, y les sean Coadjuto- 
res, como de Derecho lo son, y deben ser, y no contrarios, ni estorvadores ^ a- 

' ' •' ' ■' * Respondieron: 

de sus pareceres, y de lo que Dios les informaré, é inspiraré, como es de 2í"«?j'hayk*uí 
creer, que les informa, é inspira, pues que los puso en tales Oñcios Pasto- y que asi se hará! 
rales; y como prometimos de dar la Doctrina conforme á lo que Dios Nos 
inspiraré, quando fuimos Consagrados, y conforme á lo que se manda por 
los Sacros Cánones, cuyos protectores somos. 



bibliografía mexicana del siglo xvin. 

324 

XVII ítem. Que así en los Casamientos, como en la Administración de 
Respondieron: tocios los otros Sacramcntos se guarde en las Amonestaciones, y Bañas, (i) 

Que se hará con- 
forme á Derecho y Pregones y todo lo demás el orden del Derecho Canónico, y de las Cons- 
tituciones Synodales del Arzobispado de Sevilla, según que se guarda en 
el dicho Arzobispado, y las hechas é se hicieren en cada uno de los Obis- 
pados de estas partes, sin dispensar en ninguna cosa. 

XVIII. Y por quanto el yugo de la Ley de Dios, y su Doctrina es muy 
suave, y su carga leve que no se haga desabrida ni pesada con tantas car- 
gas, como con los Hijos de los Naturales so color de estar á deprenderla 
Doctrina, á los Padres, y á los otros Macihuales que sirven á la Repúbli- 
ca, les imponen, y les es impuesta por los Ministros que les administran 
en las Iglesias y Monasterios los Sacramentos, y la Doctrina, en mante- 
nerlos allí tanto tiempo, y á tanta costa de los Mazehuales, y Gente co- 
mún que los sirven, y mantienen; en que también mucho se defraudan los 
otros, que allí no están, y sustentan la República con sus trabajos, porque 
S5 eximen estos que se llegan á las Iglesias, y Monasterios, que son mu- 
chos por andarse holgazanes los mas de ellos, é algunas vezes haciendo 
malos recaudos con la ociosidad, y esentos de los Pechos, é Tributos, que 
cargan todos sobre los otros y redunda también en perjuicio de la Hacien- 
da Real: sino que no estén mas de los que convengan á vista de los Pre- 
lados Diocesanos, y sin tanta mancion, y perjuicio de los Padres, y de los 
Respondieron: ^tros que los mantienen, y sin perjuicio de los Tributos debidos; y que 

Que a&í se hace, ., ., jit^i_* ' ''-j 

y hará, y si aigu- scau cuscuados aqucstos demás de la Doctrnia, a proposito de que si ne- 

nos quisieien es- 1 'lm j 11' 

tar con voluntad cesario fucre, hau de ser sacados algunos de los mas hábiles de allí, para 

de sus Padres en 01 

^"uewwir'iS'al Acólitos, y Exoi'cistas, Ostiarios, y Cantores para las Parroquias fechas, 
xime los necesa- ^ ^^^ ^^ j^^^^ j^ hacer por todas partes (por los Obispados, y Lenguages) y 

así han de ser, y sean enseñados de todas las Lenguas, que se pudieren 
haber para este fin, y efecto; y para que aprovechen, y no de otra mane- 
ra, por criarse Gente holgazana, y ociosa con tanta casta, y perjuicio, daño, 
é agravio de tantos, y daño, y perdición de los mismos en criarse así hol- 
gazanes. 

XIX ítem. Que en las Iglesias y Monasterios que se ovieren de fundar 
é poblar se lenga mas respecto al bien, y aprovechamiento de los Subdi- 
tos Naturales que no al contentamiento, y consolación de los Clérigos y 
Religiosos, moradores de ellos, y pues estas son Corrales espirituales de 
Dios, que se hacen para el bien de las Ovejas, y para apacentadlas mejor 
que no se hagan, como se hacen, sin noticia, y paresser de el Pastor Dio- 
cesano, para que vea lo que en ello mas convenga, y se haga todo al pro- 
pósito que menester sea, teniendo su mas fin ¿intento de hacer, y ediñcar 
Templos vivos, que no materiales muy curiosos, ni deleytosos entre Gentes 
que la mejor que tienen para nuestra Religión es vivir sin curiosidad, que 

( I ) Bañas no \'anas, porque con B significa proclamar de la palabra \2X\\\9. Bannumj ó Banna, 

que son los pregones. 



bibliografía mexicana del siglo XVllL 

325 

no se les deberia quitar, sino conservar; y solamente enseñar en lo útil, y 
provechoso en esto que les falta que es en las cosas de la virtud de la Fe, 
Justicia, Temperancia, Fortaleza é Prudencia, como lo dice Séneca en una 
Epístola, que escribió á Lucilio por la Gente de la primera edad, á quien oSítJrífSS^á' 
esta Gente natural en muchas cosas, en la ignorancia de ellas, y buenos 
ingenios, paresce que retira y remeda. 

XX ítem. Que los Privilegios, y Preeminencias que las Iglesias Matrices, 
y Catedrales de Castilla suelen tener, y tienen se guarden á estas Iglesias 
Matrices y Catedrales de esta tierra; porque como conviene, sean honra- 
das, y tenidas en lo que es razón por Cabezas, é Matrices generales, y es- 
pecialmente en todo lo que el Derecho dispone, como es en los Sermones, 
Fiestas y Procesiones, Campanas, é Cofradías; y en los Sermones, en el 
día, é hora que el Prelado predicare en aquel tiempo é hora no haya en 
Monasterios, ni en otra parte Sermones: y en las Procesiones que las Pa- 
rroquias vengan á la Matriz con sus Cruces, y Gentes el dia de Corpus 
Christi, y Letanías, y dia de Ramos, y Procesiones, que se hicieren por la 
paz ó salud de Su Magestad, y salud, y buenos temporales; y que hasta 
acabada la Procesión no se vayan, y que el dia de Pasqua de Resurrección 
por la mañana, que haya Procesión en las Iglesias Catedrales, y que en 
ellas ni en los Monasterios no haya Misa después de aquella Procesión, 
que se hace después de los Maytines, ni antes, porque por la haber, desean 
algunos Christianos de venir á la Misa mayor á la Iglesia mayor, ó á sus 
Parroquias, y comen carne antes del dia, y no comulgan como son obliga- 
dos el dia de Pasqua, y otros daños espirituales que se siguen, que con* 
viene remediar; y que las Cofradías en todas las Procesiones generales, y 
este dia de Pasqua sean obligadas, y el dia de Corpus Christi á venir con 
su Cruz á la Iglesia mayor; y que en las Dedicaciones de las Iglesias ma« 

yores y Advocaciones de ellas no prediquen en los Monasterios, ni hagan oi^*Mno1Íarón 
Fiestas antes persuadan, y aconsejen á los Naturales vengan á ellas á la 
Iglesia Matriz, como Nos hacemos, y entendemos hacer en las Advocacio- 
nes, y Predicaciones de sus Iglesias. 

XXI ítem. Que pues ha de haber de aqui adelante Iglesias á trechos 
decentes edificadas Parroquiales donde se ha de celebrar el Culto Divino, 
y ha de haber quien enseñe la Doctrina Christiana á los Niños de la Pa- 
rroquia, y que si algunos Hijos de Naturales por mejor quisieren ir á ser 
enseñados á los Monasterios, á otras Iglesias, ó conviniere que allá se lle- 
ven, que no los puedan recibir ni resciban, antes que hayan siete años, 
porque ellos antes de aquella edad aprovechan poco^ y á sus padres dan 
mucho trabajo, y costas de Gentes que las limpie, adereze, y mantenga y 
que en los dichos Monasterios no estén mas de hasta otros siete años, de 
manera que de trece años, y de allí adelante los dejen ir adonde ellos qui- 
sieren ó á se casar á sus Tierras, ó á ayudar á sus Padres, ó á trabajar ellos, 
ó ir á enseñar, y ayudar á sus Parroquias, é Iglesias, si algunos uviere que 



bibliografía mexicana del siglo xvm. 

326 

Que ya «tá scaii hábücs, y necesarios para ello, porque de esta manera no podrán 
cap 18. estar ociosos, sino ser provechosas en ayudar á la Doctrina é Instrucción, 

y Conversión en tanta inopia de Ministros. 

XXII. Y porque somos informados que en lo de el Santísimo Sacra- 
mento de la Comunión entre los Ministros de la Iglesia há habido, y hay 
duda, si se deba dar, ó no á los Naturales Christianos, y verdaderos Peni- 
tentes, y tales que al Cura ó Confesor, que en esto hay que ser Juez, no 
le constase de cosa porque se lo pudiese, ó debiese negar, salvo ser Indios, 
y nuevamente convertidos, y hallase que estos tales tienen capacidad pa- 
ra saber discernir, y hacer diferencia entre el Pan Sacramental, y el mate- 
terial, señales de Contrición, y devoción, constandole haber sido baptiza- 
dos por la misma confesión de los Penitentes que pues que se les fió el 
Santo Sacramento del Baptismo, Puerta del Cielo, y de todos los otros 
Santos Sacramentos, también se les puede fíar el Santísimo Sacramento 
de la Eucharistía; pues es obligado como los viejos Christianos por el capit. 
Omriis utriusque ecetera y no se da por mérito, sino por remedio, y medi- 

Respondieron: ciiia de los que lo recibcu como deben; de la qual medicina, é ayuda, y 

Que está bien. »■%%.* 1/1 c 1 

socorro no menos necesidad tienen los flacos y enfermos, que los sanos 
y perfectos, salvo si al Confesor le pareciese, que por alguna justa causa 
se debia abstener á tiempo, conforme al dicho Capítulo Omnis ecetera. 

XXIII. ítem. Por quanto ha habido muchas, y todavía paresce hay va- 
rias opiniones, en que algunos Religiosos dicen, y quieren defender, que los 
Frayles y Religiosos tienen mayor autoridad por sus privilegios, que no 
los Obispos, y han dispensado en Matrimonios, pareciéndoles que los Obis- 
pos no podamos, en lo que ellos pueden dispensar; y porque los privile- 
gios, que ellos alegan de León y Adriano son ya en absencia de los Obis- 
pos, y sus Oficiales fuera de las dos Dietas, y por la Concesión que el P. 
Fr. Domingo de Betanzos truxo de el Papa Clemente VII se nos conceden 
á los Obispos todos los casos del Papa, y los Privilegios de las Ordenes 
Mendicantes, aunque tuvieran mayores tierras, que los Obispos; y el Papa 
espresamente dice, que donde no hay Obispos consagrados, y en absencia 
de los Obispos, y sus Oficiales, hasta que la Sede Apostólica otra cosamandc 
como tiene ya mandado'por el Breve de Paulo III ténganla tal autoridad, 
si de los tales Privilegios estuvieren en uso hasta treinta años quando mas, 
y que por el Breve del Papa Paulo III no paresce que tengan mas de quan- 
to los Obispos les concediéremos, é cometiéremos, que es el Breve último, 
que traxo Fr. Bernardino de Minaya, y el que Su Magestad mandase 
guarde, y paresce revocar todos los otros de antes, por ser el postrero, y 
hacer Legados á los Obispos, á cada uno en su Obispado en estas partes 
en los casos en él contenidos, y se nos da por el mismo Paulo III autori- 
dad á los Obispos para dispensar, y no á los Religiosos, si no se lo come- 
tiéremos; y porque todos sus Privilegios de mas de esto se limitan, con 
tanto que sea con el beneplácito de los Obispos, Periculorunt autem fuerit, 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

327 

si koc judicio cujus libet commütereUir^nisi forte propter evidens, etsubitum 
periculum XI dist concequeus est. Decimos, y deliberamos en ello nuestra 
voluntad, por los inconvenientes quede ello habernos experimentado, que 
se han seguido, y siguen; que este beneplácito, y consentimiento de los 
Obispos ni voluntad noladamos, ni prestamos, ni es nuestra voluntad déla 
dar, ni prestar á los dichos Religiosos generalmente en quanto al dispen- 
sar, si no que nos lo remitan, quando el caso se ofreciere, para que con 
mucha deliberación, y acuerdo, y con las Informaciones necesarias, como 
cosas arduas, por nuestras Personas propriás, ó por nuestros Provisores se 
hagan, y no de otra manera sin nuestra especial, y expresa Licencia, y Co- 
misión, y conforme á la Bula postrera del Papa Paulo III si otra cosa en 
contrario no se mostrase; pues de mas de ser postrera, y la ultima de to- 
das, Su Magestad manda, que aquella se guarde por todos como dicho es; 
y porque de Derecho toda dispensación, que se ha de hacer por el Subdi- 
to, á quien por la Cabeza, que es el Papa, se comete, conviene que se haya 
ante todas cosas precediendo Información, y Proceso bastante, el qual por 
los dichos Religiosos no se podria cómoda, ni honestamente hacer, estan- 
do como están en Convento, y observancia; repugnando, como parece re- 
pugna á su Regl9, Hábito, y Estatutos de sus Religiones; y porque toda 
dispensación se ha de hacer en caso de urgente necesidad, y utilidad co- 
mún, y donde estas dos cosas concurran juntas, y la una sin la otra, de lo 
<\U9\ asi mismo ha de constar por bastante Proceso, ó Información, de otra 
manera la tal dispensación no sería dispensación, sino disipación de la que 
mandan los Decretos, y tampoco sería segura al Dispensante, ni al Dispen* 
sado; por lo que conviene, que aquestas se hagan con madura deliberación, 
y acuerdo, y conoscimiento de causa, como el Derecho dispone, y por quien 
debe, y no por quienquiera, ni como quiera; y por lo quanto de Derecho 
es, que dispensar en los Impedimentos del Matrimonio, es de los casos que 
asi son reservados al Sumo Pontífice, que no vienen, ni se comprehenden 
debaxo de cláusula general ganada en Comisiones algunas, aunque sean 
Legados Apostólicos, aunque suene (Ofnnimodo antkoritatem.) ó otras 
cláusulas generales semejantes, salvo si expresamente el Sumo Pontífice 
no lo expresase, y dixere declarándolo especial, y particularmente, y en 
que grados: é porque la Bula, y postrera Concesión de nuestro Muy San- 
to Padre Paulo III solo expresa, y en los grados que es su voluntad se dis- 
pense, y Su Santidad por la dicha Bula dispensa, es muy cierto, y averi- 
guado, que nadie en estas partes se puede, ni debe entender á mas de 
splamente lo que Su Santidad por ella concede: Por tanto parece, que nin* 
guno de aquí adelante por Comisión nuestra, ni sin ella se estienda á mas 
de lo que la dicha Bula concede, ni á dispensar en el primero, ni segundo 
grado de consanguinidad ni afinidad; pues por ella no está dispensado, ni 
por otra alguna que sepamos se comprehende tal dispensación, é Impedid 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

328 

mentos de Matrimonio, que se quiera contraher debaxo de cláusula gene- 
ral como está dicho, y es en Derecho notorio. 

Y quanto á lo que toca á absolver á las primeras Mugeres, en los que 
se hallare que tomaron muchas en tiempo de su Inñdelidad, se guarde, y 
ha de guardar asimismo lo que la dicha Bula concede, y dispone; porque 
si se les acuerda del primero, ó primera con quien estuvieron juntos en 
Matrimonio conforme al uso, y costumbre que tenian en su Infidelidad, 
como aquel sea Matrimonio, parece de necesidad, que estando con la se- 
gunda, aunque sean Casados in facie Ecclesiae^ están en pecado de Adul- 
Respondieron teHo; constaudolc al Prelado, y pudiéndose remediar por lo que dispone 

los Señores Obis- ^ ^ 

pos:Quenoesia la Bula, O por Otra probanza alguna no se puede ni debe dar lugar a que 

intención de bus ' ir jr o r o -1 

cM ális p!?w?Í- '^s tales, y semejantes perseveren, y permanezcan en pecado conocido, ni 
S°*D¿sr^? líi se debe disimular conforme á aquella autoridad: Si peccaverit in tefratres 
SeíasReiigtoues tuus, ct ififr, Y por quanto la dicha Bula dispensa entre los Conjuntos en 

nombraren. 

parentesco en tercero grado, y de hay abaxo así de consaguinidad, como 
de afinidad, no hay para que pedir acerca de esto otra Comisión, ni auto- 
ridad, sino casarlos, y usar de la Concesión, y Gracia de la dicha Bula con- 
forme á ella, y la tengan por Ley Canónica, y á los que no estuvieren ca- 
sados, y se quisieren casar dentro de dicho grado tercero, no les excluyan, 
sino casarlos conforme á la Gracia, que el Papa les hace, y a fortiori á los 
que dentro de el mismo grado estuvieren ya casados. 

ítem. Que por quanto en estos Naturales y nuevamente convertidos, á 
nuestra Santa Fe Católica se halla mucha obediencia, y humildad, y que 
reciben mucha enmienda, y castigo en vedarles el Ingreso de la Iglesia, y 
por ello se halla, que se enmiendan mas que por otro castigo de azotes, ni 
prisiones, ni penas que se les dé, ni imponga; pareció ser cosa necesaria, 
útil y provechosa, y de mucho castigo y exemplo así para los Penitentes 
delinqüentes, como para los otros, que lo vieren, y supieren, que se tenga 
con ellos la orden que el Pontifical manda que se guarde en los Pecadores, 
é Penitentes públicos, y aquella orden se guarda; porque confiamos en 
Dios Nuestro Señor, que de esta manera se extirparán de esta Gente ig- 
norante, y tan obediente, y sensible de estas cosas, las borracheras y los 
otros vicios, y pecados públicos, que estos Naturales tienen en costumbre 
en cometer en mal exemplo de muchos; y también porque para que se to- 
me entero exemplo los pecados públicos requieren penitencia pública, etiam 
in foro conscientiae ; pero es de advertir que esta penitencia publica se ha 
de mandar é hacer para los Prelados Diocesanos, ó por sus Provisores con- 
forme á Derecho, y en la forma, é manera que en el Pontifical se manda, 
y esta figurado por palabra, y pintura, é así mandamos, y vedamos, que 
por otras personas no se haga sin nuestra especial Comisión: Y trabájese 
de les dar á entender, que la Excomunión es estarle al Christiano vedado 
por los Prelados, y sus Jueces Eclesiásticos el Ingreso de la Iglesia, y la par- 
ticipación, y comunión de los Fieles, y el peligro que tienen en sus Ani- 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

329 

mas y conciencias los Excomulgados, porque quando fuere necesario usar Respondieron 

Que está bien y 

con ellos de las tales armas Eclesiásticas, y saludables Excomuniones, que que u execudon 

' * sea con animo de 

no se ponen en destrucion, sino para su remedio, y edificación, las teman, llí^¿,«"° "''''■ 
y sepan temer en el grado que convenga para su enmienda, y medicina, y 
salud espiritual; y por ello se escusen de caer, é incurrir en delitos y exce- 
sos, porque se les hayan de imponer las penas temporales que les sean mas 
graves. 

XXV. ítem. Que pues el árbol de la Santa Cruz de Christo Nuestro 
Redentor no fué alta, sino tan baxa, que según algunos Teólogos tienen, 
se podia desde el suelo tocar con la mano en los Pies Sagrados de Nues- 
tro Redentor, quando en ella pendia, y las que se hacen, y han hecho has- 
ta aquí en esta tierra, exceden en mucha manera, y demás de ser muy traba- 
josas y costosas, quando se ponen, son peligrosas, así al tiempo de alzarlas 
por ser gruesas, tan altas, y tan pesadas como mástiles de Navios, como 
después de altas, y arboladas, por estar descubiertas alguna, que acabo de 
poco tiempo las podrece, y se caen con peligro de los que al tiempo de la 
hacer toman ó podrían tomar debaxo y matar ó mal herirlos; y también 
porque están muy altas, y los rayos hieren lo alto, ha acontecido derrotar- 
las, y hacerlas pedazos muchas de ellas, y matar Indios, como ha pocos 
dias que aconteció en Taximaroa, estando haciendo Areyto los Indios de- 
baxo de la Cruz, que era alta; y pues no es razón, que la Imagen de la vi- 
da sea ocasión de la muerte corporal, y también porque por estar tan altas 
no se pueden cubrir, para que las aguas no las podrezcan; de aqui adelante 
se hagan mas baxas, bien hechas de piedra^i posible fuere, ó si no de ma- 
dera, cubiertas, porque duren mas, y no se caygan como por lo no estar _ Respondieron 
se caen, y han caido muchas de ellas por los caminos, y las huellan los que adelante se hícleí 
pasan; y no es bien que los Indios vean tal descuydo, mal recaudo, y me- 
nosprecio en cosa, á que tanto acatamiento de debe, y ven hacer, y ellos 
mesmos hacen como Christianos: y en la verdad el Árbol de la Santa Cruz 
merece, que pues la Cruz significa, y da á entender humildad, y pacien- 
cia, y mansedumbre, no parece haber razón, porque la hagamos en apa- 
riencia sobervia, y tan alta que parezca, y signifique mas Mástil de Nao 
gruesa, y sobervia, que Árbol de Cruz humilde. 

Lo qual todo así estatuido, y proveído como está dicho, y escrito de su- 
so en estas onze ojas y mostrado y leído á los dichos Padres Reverendos 
Comisario y Provinciales; y habiendo oído sus Paternidades con otros Le- 
trados, y Expertos de las tres Ordenes, y rescibidos sus paresceres, confor- 
me al Capítulo de S. M. que de suso va encorporado en buena paz, amor, 
y conformidad con los dichos Señores Obispos, y entre si mismos los di- 
chos Religiosos, y Religiones dixeron, que así los querían guardar, cum- 
plir y observar, como de suso va escrito, con lo respondido en las márgenes 
de cada Capítulo, que va señalado, y rubricado con la rubrica de mí el 
dicho Notario, sin perjuycio de los Privilegios de los dichos Religiosos, y 

42 



ren 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO Xl-'IU. 

330 

Religiones; y los dichos Señores Obispos dixeron, que así mismo ellos, 
y cada uno de ellos daban y prestaban su consentimiento, licencia, y vo- 
luntad, y Comisión, y autoridad á los dichos Prelados presentes de las tres 
Ordenes, y á los Religiosos sus Subditos, que ellos nombraren, para que 
puedan gozar de lo que el Sumo Pontífice Paulo III les tiene concedido 
por el Breve, que de él tienen, conforme á él, y de lo que los dichos Se- 
ñores Obispos les pueden cometer conforme al otro Breve de Nuestro M. 
Santo Padre Clemente VII que sus Señorías tienen, hasta tanto que por 
sus Señorías, ó por cada uno de ellos se vea, y otra cosa que mas conven- 
ga les parezca, y no mas, ni allende, é sin perjuycio de su Derecho, élu- 
risdicioiies ordinarias: y prometieron así los dichos Señores Obispos como 
los dichos Reverendos Padres Comisario, y Provinciales, por lo que á cada 
uno, é qualquier de ellos toca é atañe, de haber por bueno firme, estable, 
y valedero lo que dicho es, y en firmeza de ello, firmaron aquí sus nom- 
bres; siendo á ello presentes por testigos Hernando del Goybar, y Fran- 
cisco Lucas, y Hernando de Gormaz Clérigo, estantes en la dicha Ciudad. 
— Frater lulianus Episcopus Tlaxcalensis. — Fr. luán Obispo de México. 
— loannes Episcopus Antequeriensis. — Bascus Episcopus Mechoacanensis. 
— Frater loannes Granatensis Com'sarius. — Frater Petrus Delgado Provin 
cialis. — Frater Antonius Civitatis Rodericensis Provincialis Minister. — Fr. 
Gerónimo de San Estevan Vicario general. — Fr. Nicolás de Agreda. 

E luego el dicho R. P. Fr. Domingo de la Cruz Prior dixo que él con- 
sentía en todo lo susodicho, excepto en quanto toca á la Misa, que se ha 
de decir el dia de Pasqua de Resurrección, porque su Orden lo tiene por 
costumbre de la decir. — Frater Dominicusde Cruce Prior. — Frater Geor 
gius Abulensis Prior. — Pasó ante mí Furtuno de Ibarra, Notario Apos- 
tólico. 

130. illSTOKIA I de Nueva-España, | Escrita por su esclarecido Con- 
quistador I Hernán Cortes, | Aumentada | Con otros documentos ^ y notas, 
I Por el Illustrissimo Señor [ Don Francisco Antonio | Lorenzaza, | Ar- 
zobispo de México, j Un grabado alegórico \ Con las Licencias necesarias 
I En México en la Imprenta del Superior Gobierno, del Br. D. Joseph 
Antonio de Hogal, | en la calle de Tiburcio. Año 1770. | 

En folio; portada á dos tintas, roja y negra y vuelta en blanco. Sigue una gran lámina que 
representa al Emperador Carlos V y á Hernán Cortés, ofreciéndole un mundo, con varios indios 
que le acompañan. Nueve hojas preliminares, con la Dedicatoria^ Prólogo^ y En-atas Una gran- 
de lámina representando El ^^ Plañe de la Nua'a España en que se señalan los Viajes que hizo el 
^^Cúpttan Hernán Cortes assi antes como después de conquistado el Imperio Aíexicano; DispuesU 
^'por Du, J'jstph A ni*} de Álzate y Raviirez. año de lybg.^^ 

I á XVI, Viaje de Hernán Cortés, desde la Antigua Vera-Cruz a México. Una lámina con el 
Glande Templo de México, Página i á 10, *' Advertencias para I9, Inteligencia de las Cartas de Hn- 
titin Corft's,^^ con una lámina que representa la Cronología Mexicana. 

Página II á 36, Cíobierno Político de lYucra España. Página 37 á 1 71, Caria de Cortés^ pagi- 
na 171 á 176 noticia de unos Eragmenlos de un mapa de tributos; sigue luego: 






bibliografía mexicana del siglo xvin. 

331 

V^ORDILLERA | de los j Pueblos, | que | antes de la Conquista | 
pagaban tributo | á el Emperador | Muctezunia, | y | en que especie, | y 
cantidad. | 

Vuelta de esta hoja, en blanco; á continuación 31 láminas con geroglíficos mexicanos impre- 
sas por sola una plana quedando la otra en blanco. 

Página 177 á 321, la 3* Carta de Hernán Cortés, 

Página 322 á 328, Viaje de Hernán Coréis á la Península de Californias. Sigue un Mapa de 
la California y Quivira. 

Página 329 á 400, Carta | de | Relación; | que | D. Fernando Cortés, | Gobernador, y Capi- 
tán General | Por su Magestad ¡ en la Nueva España | del Mar Océano | Embió. \ Al muy alto, 
y muy Potentissimo, | Invictissimo Señor | Don Carlos, | Emperador Siempre Augusto, | y Rey 
de España | Nuestro Señor. | y fin de la obra. 

Nueve hojas con el Index, 

Todas las láminas son grabadas en México por **Emmanuel Villavicencio,^^ 

Esta obra á más de la importancia de su contenido es una buena muestra de la tipografía de 
el siglo XVIII en México. 

131. COARTAS I Pastorales, | Y | Edictos | del Illmo. Señor | D.Fran- 
cisco I Antonio | Lorenzana, y Buitrón, | Arzobispo | de | México. | Im- 
presas con Licencia 1 En México, en la Imprenta del Superior Gobierno, 
del Br. D. | Joseph Antonio de Hogal, Calle de Tiburcio, | Año de 
MDCCLXX. I 

En folio; portada impresa con tinta roja y negra y vuelta en blanco. 

Doce hojas preliminares sobre la ^* Utilidad de las Pastorales'\ Página i á 229 la obra. 

Libro de grande importancia que debe consultar el Historiador y el Etnógrafo. 

132. JVlisSA Gothica | ^eú | Mozarabica, | et | Officiuní | ibidém ¡ 
Gothicum I diligenterac dilucidé explanata | ad usumpercelebris | Mozá- 
rabum Sacelli | Toleli á niunificentissimo | Cardinali Ximenio | erec'ti; | 
et in obsequium | Illmi. Perindé ac Venerab. | D. Decani et Capituli | 
Sanctae Ecclesiae Toletanae, | Hispaniarum et Indiarum primátis. j Ange- 
lopoli: I Typis Seminarii Palafoxiani Anno Domini | M.DCC.LXX. | 

En folio; portada impresa con tinta roja y negra y vuelta en blanco. 

Dos hojas con la explicación de los cuatro Exámetros que trae en su portada la Biblia Com- 
plutense y del escudo de armas del Cardenal Ximenez de Cisneros que aquí está grabado inme- 
diatamente después de los Exámetros. 

Explanationes | Universae, | Apologiae, | ac | Dilacidationes | quae in 
hoc tomo contineutur. | Elaboratae &perpolítae fuerunt | ab Illmo. | D. D. 
Francisco Antonio | Lorenzana, | olím Sanctae Ecclesiae Toletanae, | His- 
paniarum & Indiarum Primátis, Canónico, atque Dignitate Abbatis | 
Sancti Vincentii ibi functo, | In praesensveró | Archiespiscopo Mexicano, 
I cui etiam suam operam adjunxit | ejus fídus amicus | Illmus. | D. D. 
Franciscus Fabián | et Fuero, | prae laudatae Toletanae Eclesiae | Quondám 
Canonicus, eademque Sancti Vincentii Diguitate decoratus, | Niínc antém 

Episcopus Angelopolitanus. | 



bibliografía mexicana del siglo xviii. 

332 

A la vuelta un grabado que representa varios sujetos, que al parecer, han arrojado al fuego, 
en la encrucijada de unas calles, dos libros que se conservan ilesas uno en el fontlo de la hoguera 
y otro como expelido por las llamas; en la parte superior de la fogata se lee esta inscripción: Liófr 
Hterque en ignem proiecii^ y cercano al libro que está dentro del fuego esta obra: Gothicus suh 
flammis illiesus^ y en el que arrojan llamas esta: Romantts ex ignc prosiltit. Página I á 9 las 
Explanatioites et Ehiciíiationes\ 10 á 19, Ordo servandus ad AIissam\ 20 á 62, Praparatio Missa 
et MissarHf con rúbricas rojas. La página 52 está ocupada por un grabado que representa á Cristo 
Crucificado, como es constumbre en todos los Misales al frente del Cánon\ 69 á 72, la representa- 
ción y explicación de los caratéres góticos y notas de música, de un Misal Mozárabe de la Bíblio- 
teca Toledana, con grabado intercalado en el texto que representan ambas cosas. Página 73 á 
137, una Brevis Missiv Aluzarabum Expositioy y á la vuelta de ésta un grabado que representa 
un combate entre dos caballeros uno de los cuales yace próximo á sucumbir; en la parte superior 
se lee esta inscripción: Joannes Rutiius ex familia Matancia, pro Oficio Gothico zñncit. Horíe 
Minores | Diurnce, con nueva paginación de i á 198, y fin de la obra, impreso con tinta roja y 
negra y á dos columnas. 

Este impreso es de bastante mérito por su limpia y correcta ejecución. Los grabados son 
todos ejecutados por José Nava ^ en Puebla. 

133. r ASTORAL despidiéndose de su grey para marchar á ocupar la 
sede de Toledo, fechada en México Marzo 7 de 1772. 

4to.; pp. I á XIV. 

134. JN os D. Francisco Antonio Lorenzana, | por la gracia de Dios, 
y de la Santa Sede | Apostólica Arzobispo de la Santa Iglesia | de Toledo, 
Primada de las Españas, Chan- | ciller Mayor de Castilla, del Consejo de ' 

S. M. &c. I 

Folio. Sigue inmediatamente el texto contenido en 6 hojs. s. nr. y fechado en Toledo á 15 de 
Octubre 1772. 

Al pie de la última hoja esta inscripción: 

Impreso en Madrid, y por su Original en México en | la Imprenta del 
Lie. D. Joseph de Jauregui, en la Calle | de San Bernardo. | 

LOYUIN. Hermán (Clérigo). 

135. Jesuchristi | Mónita I Máxime Salutaria | de | Cultu Dilec- 
tissimae | Matri Mariae | debité exhibendo. | Qui digné colverit eam, ¡usti- 
ficabitus; qui aulem, \ neglexeriteam,morietur inpeccatis suis. | S. Bonav. 
Pfal. 116. I Excerpebat | Ex Sacris Concilijs, | & Patribus | Hermanus 
Loyuini, S. Theol & S. Scrip. Doct: Censor, | & Professor primarius. | 
Iiixta exemplar Duacense. | 

Mexici: ex Typographia D. Philippi de Zu- | ñiga, in via Palmse. | 

i6vo.; port. pp. I á 62 la obra, toda en latín. 

LOZANO. Francisco X. (Clérigo). 

1 30. V ERüADES I Eternas, | Confirmadas | con la Sagrada Escritu- 
ra, I y expuestas | en decimas castellanas | para conservarlas fácilmente 
en la memoria, | por el Presbitero | Don Francisco Xavier Lozano, I Na- 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

333 

tiiral de Valdepeñas, ) Quien las dedica | Al Patriarca | S. Ignacio de Lo- 
yola I Primera parte | Memorare Novissima tua, | Eccl. 7. 40. | Con las 
licencias necesarias. | Impresas en México, en la oñcina de los Herederos 
del Lie. I D. Joseph de Jauregui; Calle de Santo Domingo, Esquina | de 
la de Tacuba. Año de 1794. | 

4to.; Port. Pág. III á XIV preliminares, i á 107 la obra. Pág. 168 índice de los Cantos de 
la 2? Parte. Sigue inmediatameete la 2* Pte. con págs i á Í75 fin de la obra. 

LUENGO. Fr. Antonio (Agustiniano). 

137. JL ROSPECTO de la obra intitulada | Isagoges Augustiniance, sive 
Introductioues \ Sane ti Patris Angustiniin universam Theologiam \ tam 
scholasticam, quaní dogmatieam^ \ Que ha escrito el P, Mro, F. Antonio 
Luengo, del Orden del mismo Gran Padre, | ex-Provincial de su Provin- 
cia del Santísimo Nombre de Jesús de esta Nueva España, | y su Defini- 
dor actual. I 

Sigue la exposición y condiciones de la obra. 
En folio; página i á 23 impresa á dos columnas. 
Al final se lee.* 

En México, Añode M.DCC.LXXXIX. | Impreso con licencia de los Su- 
periores, por Felipe | de Zúñiga y Ontiveros, calle del Espíritu Santo. | 

Parece que esta obra no llegó á imprimirse por falta de subscriptores, debía ser en dos tomos 
en folio y costar doce pesos. 

LUNA. Fr. Antonio de (Franciscano). 

138. I^ERMON I del Glorioso Padre \ S, Diego, \ Que en su Festa titu- 
lar, I celebrada á devoción del Capitán Don Patricio | de Soto y Carrillo, 
Alcalde mayor de la Ciudad | de Huexotzinco, el dia doce de Noviembre 
1 del Año de 1700. | Predicó | El R. P. Fr. Antonio de Luna | Lector Ju- 
bilado, y Guardian actual del Convento de la | Visitación de N. Señora 
de la Villa de Atlixco. | Sale A Luz | A Petición de la misma Provincia 
I de Huetxozinco, que lo dá á la estampa a sus expensas | y lo dedica su 
Autor en nombre de toda ella | al mismo Santo. | Con licencia: | En la 
Puebla, en la Imprenta de los Herederos del Capitán | Juan de Villa Real, 
en el Portal de las flores. | 

(S. A. sed 1 701). 

4to.; port. más 8 hojs. prs. s. n. Fol i á 9 vuelta el sermón. 

139. Dermon que predico el M. R. P. Fr. Antonio de Luna en la de- 
dicación del nuevo templo de N. P. S. Francisco de México el dia 8 de 
Diciembre de 1716. 

4to.; port. 18 fjs. prel. s. n. más 13 fjs. n. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

334 

140. JVlRJORAS I De la Limpissima piedra de | Tiro. | Celebradai ( 
En el Plausible Renuevo del j Templo [ De N. P. S. Francisco de México, 
I en que | La Seraphica Estella, | Presente el Santissimo Sacramento, dio 
solemnes cultos | A la limpieza de la Consepcion | De María Santissima, | 
El dia 8 de Diziembre, del año de 1716. | Oración Panegiríca, ( Que con 
assistencia del Exc. Sen. Márquez de Balero | y Ayamonte, Gentil-Hom- 
bre de la Cámara de su Magestad, | Vi-Rey Gobernador, y Capitán Ge- 
neral de esta Nueva España, y | Presidente de su Real Audiencia. 1 Dixo 
I E¿ R. P. FR. A fi tonto de Luna, Lector Jubilado: \ Y la Dedica \ A N. 
M, R. P, F. Joseph Cillero^ \ Lector Jubilado, Padre, y Vicario Provincial 
de esta \ Santa Provincia del Santo Evangelio. \ Salea luz, á expensas de 
un Bienhechor que la costea. | 

Con licencia en México; por los herederos de Juan Joseph Guillena Ca- 
rrascoso. Año de 17 17. i 

4to ; port. más 18 hojs. prs. s. n. Fol. i á 13 vta. el sermón. 

LUYANDO y VERMEO. Don Manuel Antonio (Ciérígo}. 

1 4 1 JzLl hijo proprio de Christo | Por Pontifice Supremo de su Universal 
Iglesia I N. P. Señor S. Pedro. | Sermón | panegyrico, | Que el día 29 de 
Junio de 1749 en la Santa | Iglesia Metropolitana de México, con assis- 
I tencia del Excmo. Sr. Virrey, Rl. Audiencia, | demás Tribunales, y Re- 
ligiones I Predicó | El Dr, y Mro. D, Manuel Antonio de Luyando, y Ver- 
meo, I Colegial del Rl. y más A ntiguo de S, Ildefonso, Br. en Sagrados \ 
Cañones, Capellán del Rl, Convento de Jesús Maria, Exa- \ minador Sy- 
nodal de este Arzobispado, Cathedratico ds Prima \ en el Colegio Tridentino, 
Proprietario de la de Eloquencia de esta \ RL Universidad, su Diputado de 
hazienda, y actual Conciliario, \ Calificador del Santo Oficio, Cathedratico 
proprietario de Vísperas \ de Sagrada Theologia en la misma Rl. Univer- 
sidad, & c. I Sale a luz de los Moldes a expensas del Ldo. D. Nicolás | 
Maria de Arellano, intimo amigo del Aulhor. | Con licencia de los supe- 
riores. I En México: En. la Imprenta del Nuevo Rezado de Doña | María 
de Rivera, en el Empedradillo. 



En 4to.; portada dentro de un marco y vuelta en blanco. 

10 hojs. perlimis. s. nr. con Dedicatoria, Pareceres y Licencias^ al frente de la primera un gra- 
bado de Sn. Ignacio de Leyóla. 

Página I á 23, el sermón. S. A. sed 175 



bibliografía mexicana del siglo xvm 

335 



M 



MATEOS Y HERRERA. P. IfiTnacio Fernando (Feíípense). 

142. INULTOS sagrados | en debido reconocimiento | del santissimo 
rostro I de Christo, | impreso en el velo | de la Verónica | Desahogos de 
la Devoción, en que | por nueve dias se desagravia á Jesu- | Christo Señor 
nuestro de los tor- | mentos que padeció en su ado- | rabie Rostro | Com- 
puestos por el P. D. Ignacio Fer- [ nardo Matheos, y Herrera, Presby te- 
ro 1 de la Congregación del Oratorio de | N. P. S. Phelipe Neri. ( 

Reimpressos en México, por D. Fe- ] lipede Zuñiga y Ontiveros, calle | 
de la Palma, año de 1772. | 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

143. 1 lERNO recuerdo | dulcissima memoria | de el glorioso | cam- 
peón de Christo | el Proto-Martyr | Americano | S. Felipe de Jesús. \ 
Novena devota, | que las Señoras Religiosas Capu- | chinas ofrecen á su 
Patria, para que | amante le obsequie. | Dispúsola | El P. D. Ignacio Fer- 
nando Matheos de | Herrera, Presbytero de la Congregación | del Orato- 
rio de S. Felipe Neri de esta Corte. | 

Impressa en México, en la Imprenta del | Lie. D. Joseph de Jauregui,. 
en la Calle [ de San Bernardo. Año de 1774, | 

i6vo.; port, II hoj. con grab. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

144. XiERMÓSO circulo | formado | de las doce mas señaladas virtu 
des I del extático Padre, | y Patriarcha | S. Felipe Neri, | Por donde pue 
de girar la Alma devota en | el discurso del año, ponderando cada una | 
de sus Virtudes en el dia veinte | y seis del mes. | Compvesto | Por el P. 
Don Ignacio Fernando ¡ Matheos, y Herrera, Presbytero de la Congre- | 
gacion del mismo Glorioso Padre, | Quien lo ofrece á las Plantas Sobera- 
nas de I la Santissima Virgen Maria de las | Nieves, Patrona de esta Con- 
grega- I cion Mexicana, j 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

336 

Reimpreso en México en la Imprenta del | Lie. D. Joseph de Jaure- 
gui; Calle de San | Bernardo. Año de 1775. | 

i6vo.; port. I hoj. con grab. y 14 hjs. s. n. con la obra. 

145. C-^ULTOS Sagrados \ en debido reconocimiento del | Santísimo 
Rostro I de Christo, | impreso en el velo | de la Verónica | Desahogos de 
la Devoción, en que | por nueve dias se desagravia á Jesu- | Christo Se- 
ñor nuestro de los tor- | mentos que padeció en su adorable | Rostro. | 
Compvestos por el Padre D. Ignacio | Fernandez Mateos, y Herrera, Pres- 
I bytero de la Congregación del Oratorio | de N. P. S. Felipe Neri. \ 

Reimpressos en México por D. Felipe de | Züñiga y Ontiveros, calle del 
Espíritu San- | to, Año de 1784. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

14(>. jNovena i al glorioso | Confesor | é incomparable j Obispo de 
Ñola I S.Paulino, | Abogado especial contra el dolor de | costado. | Com- 
puesta I Por el P. D. Ignacio Fernando Ma- | teos, Presbytero de la 
Congregación | del Oratorio de San Felipe Neri. | 

Reimpresa en México, por D. Felipe | de Zuñiga y Ontiveros, calle del 
I Espíritu Santo, año de 1784. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con la obra. 

147. Novena | al glorioso | Confesor, | é incomparable ( Obispo de 
Ñola I San Paulino, | Abogado especial contra el | dolor de costado. | 
Compuesta | Por el Padre D. Ignacio Fernando | Mateos, Presbytero de 
la Congrega- | cion del Oratorio de S. Felipe Neri. | 

Reimpresa en México, en la Imprenta de | los Herederos del Lie. D. 
Joseph Jauregui, | Calle de San Bernardo. Año de 1784. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

148. Cultos Sagrados | en debido reconocimiento del | Santísimo 
Rostro 1 de Christo, | impreso en el velo | de la Verónica: | Desahogos de 
la Devoción, en que por | nueve dias se desagravia á Jesuchristo | Señor 
nuestro de los tormentos que pa- ] deció en su adorable Rostro. | Com- 
puestos por el Padre D. Ignacio | Fernandez Mateos, y Herrera, Pres | 
bitero de la Congregación del Oratorio | de N. P. S. Felipe Neri. | 

Reimpresos en México, en la Impren- | ta de los Herederos de D. Fe- 
lipe de I Zuñiga y Ontiveros, calle del Espí- | ritu Santo, año de 1794. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

337 
MATEOS RAMÍREZ DE CARTAJENA. lifnaclo Fernando 

(Clérigo) 

149. Altísimas Felicidades | de la dichosa Consorte de San | Zacha- 
rias, y digna Madre ] del Sagrado Bautista S. Juan, | Santa Isabel, | Pon- 
deradas en los nueve días prece* | dentes al venturoso, en que María | 
Santísima, ocupada del Vervo hecho | Hombre en sus Purísimas Entraña 
I la visitó en las Montañas de Judea. | Dalas á luz | El Bn D. Ignacio Fer- 
nandez Matheos Ramírez | de Cartagena, Presbytero de este Arzobispa- 
do. I Y las dedica | Al Santísimo Esposo de la Gloriosísima | Santa Isa- 
bel, San Zacharias. | 

Con las licencias necesarias, j Impresas en México, en la Imprenta de | 
los Herederos del Líe. D. Joseph de Jau- | regui. Calle de S. Bernardo. 
Año de 1781. 



l6vo.; port. y 15 hojs. s. n. con la obra. 



ÉDINA. Juan de 

150. Ircana en Yulfa. | Bayle heroico pantomimo | En quatro actos 
I de la composición ¡ del Señor Juan de Medina, | Que se ha de executar 
en el Teatro Có- | mico de esta M. N. y L. C. de Me- | xico el dia 4 de 
Noviembre | de 1796. | Con las licencias necesarias. | Impreso en Méxi- 
co por Don Mariano de | Züñiga y Ontiveros, calle del | Espíritu Santo. | 

4to.; port. pp. i á 14 la obra. 

Se estrenó esta pieza teatral el 4 de Noviembre de 1796 día del cumpleaños del Rey Carlos IV. 

IVIEDINA. J. de D. F. de (Clérigo). 

151. OoNZENARIo I de la esclarecida | Virgen y Mártir | Santa Úr- 
sula, I y sus Compañeras. \ Por el Lie. D. Jvan | de Dios Francisco de 
Me- I dina, | Presbytero, Capellán de los Re- | ligiosos Bethlemitas, y No- 
tario I del Santo Tribunal de la Inqui- | sicion de esta Imperial Ciudad | 
á devoción de dos | afectos á las Santas Virgines. | 

Reimpressaen México, en la Impren- | ta del Lie. D. Joseph de Jauregui 
Calle de San Bernardo. Año de 1770. | 

x6vo.| port. con grab. en la vta. y 31 hojs. s. n. con la obra. 

152. Meditaciones, | y ExerciciosJ Prácticos de varias Virtudes, 
y 1 extirpación de vicios. | Para prevenir el Santissimo | Nacimiento de | 
Christo Jesvs | Nuestro amoroso Redemp.tor, | en los nueve dias antes de 
su I sagrada temporal | Natividad. | Sácala á luz vn Sacerdote Secular 
de esta | Ciudad de México. | 

43 



' BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIIt. 

338 

Con licencia: [ México Por Joseph Bernardo | de Hogal, calle déla Mon- 
terilla. | Año de 1725. | 

HiKK'f p/jTU y pp. I á 35 la obra. 

153. JVLemoRIA i útilísima | para los Chnstianos que quieren vivir | 
aprisionados en la Cadena Angelical, | con que los Santos I Angeles de 
Guarda | unen con su grande Patrocinio á sus | Devotos, mediante los re- 
verentes ob- I sequios con que unos con otros | los veneran. | Sacado 
del Libro que por principio de esta \ Devoción se reñere. I 

Reimpresa en México en la Oficina de los | Herederos del Lie D. Jo 
seph de Jauregui, | calle de Santo Domingo, año de 1793. | 

l6vo.; p<>rl. y 3 hojs. s. n. 



ERCADO. P. Pedro (Jesaíu). 

164. iVLoDO I de ofrecer el Rosario | ala Purissima ¡ Concepción | de 
N. Señora la Virgen Maria. | sacado del librito intitulado | Rosal ameno, 
y devoto. \ Escrito por el P. Pedro Mercado, | de la Compañia de Jesús, y 
aora | añadido, que exita á la misma devo- [ cion del SS. Rosario de N. 
Señora. | Reimpresso | á devoción de una Religiosa del | Convento Real 
de Jesvs Maria. | 

Kn México, en la Imprenta del Nue- | vo Rezado de Doña María ds Ri- 
ve- I ra en el Empedradiilo. | 

l6vo.; port. I hoj. con grab. y 6 s. n. 

156. Ofrecimiento | á la Preciosissima Sangre | de | Christo \ Se- 
ñor Nuestro. | Sacado de el Memorial de | los siete Dolores, que | sacó á 
lur I El Padre Pedro de Mer- | cado, de la Compañia | de Jesvs. ] 

Reimpresso en México, en | la Imprenta de la Biblio- | teca Mexicana. 
Año 1754. I 

l6vo.; port. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

ANÓNIMOS. 

Anteportadas £1 escudo de Armas franciscano. 
Portada: 

160. Methodo Breve, | y muy provechoso | para ganar los Santos 
Jubileos I de Bermeo, | Porciuncula, | y Llagas | de N. S. P, S, Francisco, 
I Y otras Indulgencias Plenarias, | concedidas para las Festividades | de 
la Primera, Segunda, y Ter* | cera Orden en toda la ¡ Chrístiandad. | Por 
un Devoto del Ser, Padre. 



bibliografía mexicana del siglo XVllL 

339 

Reimpresso en México, en la Im- | prenta del Lie. D. Joseph de Jau- | 
regui, en la Calle de S. Bernardo. | 

l6vo.; port con vta. blan. y 14 hojs. s. n. 

157. JVIethodo, i con que se ofrecen | los siete Sábados | déla | San- 
tissiina Madre | de la Luz, | Sacado del Librito intitu | lado: Antidoto 
contra | todo mal. | Dispuesto | Por un Sacerdote de la Compañía de | 
Jesús. I 

Reimpresso en México, en la Imprenta de | los Herederos del Lie. D. 
Joseph de Jau- | regui» Calle de S. Bernardo. Año de 1780. | 

16 vo.; port. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con la obra. 

158. JVIetodo i Breve y provechoso | de cumplir los chrístianos | con 
la obligación que tienen | de hacer los actos de | Fe, Esperanza y Cari- 
dad, I asi en la hora de la muerte, | como repetidas veces en la vida. | A 
solicitud de uii Aragonés. | 

Reimpreso en México, por Don Felipe | de Zúñiga y Ontiveros, calle 
del Espíritu | Santo, año de 1789. | 

i6vo.; port. y 5 hjs. s. n. más i hoj. con grabado. 

169. JVIetodo | Breve y fácil | de cumplir con la obligación | que tie- 
nen los Christianos de | hacer los Actos de | Fe, Esperanza, y Caridad, | 
asi en la hora de la muerte, como | repetidas veces en la vida. | A solici* 
tud I del Br. D. Juan de Dios Fernandez | de Cozgaya, Presbytero de es- 
te I Arzobispado. | 

Reimpreso en México en la de los Herede- ^ ros del Lie. D. Joseph de 
Jauregui, Calle | de S. Bernardo. Año de 1791. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 3 hojs. s. n. con la obra. 

lüO. JVIetro i Doloroso | á la | afligida Rey na ¡ de los Angeles, | y 
amorosa madre | de los hombres | Maria Santisima | Nuestra Señora | al 
pie de la cruz, | Que á sus expensas le consagra | un minimo Esclavo su- 
yo. I 

Reimpreso en México, en la Im- | prenta del Lie. D. Joseph Jauregui. 

I Calle de S. Bernardo. Año de 1777. | 

« 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 7 hjs. s. n. con la obra. 



lER. GUILLERMO IflTnaclo de (Felípense). 

IGI. lisCüELA I de perfección, | y | cartilla | religiosa. | Lecciones, ¡ 
Que dá á sus Hijas en Dios, un | Padre Espiritual, para que vivan | apro* 



bibliografía mexicana del siglo XVIlí. 

340 

vechadas en su Convento. | Escrit8S | por el Br. D. Guillermo Igiiacio.de | 
Mier, Presbytero de la Congregación | de San Phelipe Neri, Prepósito de 
ella, I y Confessor de las M. RR. MM. Ca- | puchinas de la Ciudad de An- 
tequera, I Valle de Oaxaca. | 

Con licencia | En la Imprenta del Colegio Real de S. | Ignacio de Puebla. 
Ano de 1763. | 

8vo.; port. y 21 lijs. s. n. 

162. JVllLlcl A angélica | delcingulo | del angélico | doctor] Sto. Tho- 
mas, I canónicamente | erecta en su Capilla, y sita en | la Iglesia del Con- 
vento de I Nuestro Padre | Santo Domingo | de México. | 

Reimpressa en México, por los | Herederos de la Viuda de D. | Joseph 
Bernardo de Hogal | Año de 1756. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y i6 hojs. s. n. con la obra. 

MINALLA. Fr. Pedro Ventura de (Franciscano;. 

163. 1 RACTICA I para andar | la Via-Sacra, | ó Via-Crucis, | Por el 
R. P. Fr. Pedro Ventura | de Minalla, Predicador Apostoli- | co, Religio- 
so del Seraphico Orden | de N. P. Sr. S. Francisco. ¡ Nuevamente refor- 
mada, y aña- | dida, por un Religioso del | mismo Orden. | 

Reimpresso en la Imprenta de | la Biblioteca Mexicana del Uc. | D. 
Joseph Jauregui, Calle de | San Bernardo, año de 1770. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con la obra. 

1G4. Jt RACTICA I para andar | la Via-Sacra, | ó Via-Crucis, \ Por el 
R. P. Fr, Pedro Ventu- | ra de Minalla, Predicador | Apostólico, Religioso 
del Seráfico Or- | den de N. P. Sr. S. Francisco. | Nuevamente reforma- 
da, y aña- | dida, por un Religioso del ] mismo Orden. | 

Reimpresa en México, en la nueva | Oficina Matritense de Don Felipe 
de I Zúñiga y Onti veros, calle de la | Palma, año de 1780. \ 

l6vü. port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

MINER. Fr. AfiTustin José (Díeguino). 

1G5. 1 ABULA annualis | Recitationis Div. Offic. Missaeq. celebrationis, 
I juxta Rubricas Brev. Missal. q. Rom. & Franc. | & S. R. C. Decreta. | 
Ad usum F. F. Minor. Discalc. | S. P. N. Francisci. | In Alma S. Didaci 
Mexicana Provincia | degentium. | Superiorum jussu Ordinata | A Fr. 
Augustino Josepho Miner, | indigno tnntrc Matris Filio. | Pro Anno Dñi. 
1785. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

341 

Cum gratia, et privilegio. | Mexici ex Typogr. Matritens. in viá S. Ber- 
nard. I 

8vo.; port. y 36 hojs. s. n. 

ANÓNIMOS. 

106. JVloDO 1 de ofrecer | los Santos | Jubileos, \ y de rezarlos | cin- 
co Altares. | El lilmo. Señor Arzobispo ¡ concede quarenta días | de in- 
dulgencia. I 

Reimpresso en México: en | la Imprenta de D. Phelipe ( de Zuñiga, y 
Ontiveros, | calle de la Palma. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra. 

167. JVloDO de ofrecer ( los santos } Jubileos | y de rezar \ los cinco 
altares | El lUnmo Señor Arzobispo concede | quarenta dias de Indulgen- 
cia. I En México, en la Im- | prenta de D. Francisco | Xavier Sánchez, 
en la \ Calle de Saií Francisco | Año de Í746. | 

i6vo.; port. con grab. en la vía. y 7 hojs. s. n. con la obra. 

168. iVloDO de exercer | los oficios | de Obediencia | con aprovecha- 
miento I espiritual. | Dispuesto | para el convento de | Religiosas Domi- 
nicas I Recoletas | Ide Sta. Rosa ¡ de Santa Maria | de la Ciudad de Pue- 
bla I de los An geles. | 

Con licencia en México. | En la Imprenta Rl. del Superior Gobierno, ( 
y del Nuevo Rezado de Doña Maria de | Rivera. Año de 1746. | 

8vo.; port. con grab. en la vta. y págs. i á 54 con la obra. 

169. IVloDO de rezar ] los | Dolores, y Gozos | Del Gloriosissimo | 
Patriarcha | Sr. S. Joseph. | Y se pone al fin la Oración para [ pedir al 
Santo nos alcanze lo | que mas convenga para | nuestra salvación. | 

Re Impréssa en. México en la Im- | prenta de la Viuda de D. Joseph 
de I Ogal, año de 47, y por su original | en la de D. Francisco Xavier |' 
Sanches Año de 1748, | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 12. hojs. s. n. 

• » 

170. JVloDO de rezar | los Dolores, | y Gozos j Del Gloriosissimo Pa- 
triarcha I Sr. S. Joseph. ] Y se pone al fin la Oración, | para implorar de 
el Santo su | patrocinio en la hora de la | muerte. | A devoción | de su 
Congregación, funda- | da con Authoridad Apos- | tolica en el Colegio 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVUL 

342 

de San | Gregorio de México. | Quinta impression. | En México, en la 
Imprenta de la | Bibliothecca. Año de 1757. | 

l6vo.; port. i hoj. grab. j 14 hojs. s. n. 

171. NLodo i Breve, y fácil | de | Practicarcon utilidad, y fre- | quen- 
cia los Actos de las tres ¡ Virtudes Theologales | Fe, Esperanza, | y Cari- 
dad. I A que estamos obligados todos | los fieles, | Nuevamente traducido 
de I Latin, á Castellano. | 

Con licencia en México, | Por los Herederos de la Viuda de D. | Jo« 
seph de Hogal. Año de 1 764. | 

l6vo.; po . con grab. en la vt. 7 3 hojs. s. n. 

172. JVLoDO de hacer | los actos | de Pee, | Esperanza, | y ; Charídad, 
I A que estamos obligados todos { los Christianos. | Por un Sacerdote de 
la Com- I pañia de Jesús. | 

Reimpresso en la Imprenta de | la Bibliotheca Mexicana, junto | á la 
Iglesia de las RR. MM. | Capuchinas. Año de 1761. | 

16 vo.; port. con grab. en la vta. y 3 hojs. s. n. con la obra 

173. JVLoDO de venerar | al amado de Christo, [ y singular adoptivo 
Hijo I de María | el glorioso Evangelista | San Juan: | Culto debido á sus 
siete Sacratissimos | Dolores, y Gozos. | Preparación ) para disponerse á 
celebrar su | dichoso dia. | Dispvesta, | por un Sacerdote de este | Arzo- 
bispado. I 

En México, por los Herederos de | Doña María de Rivera. En la ca- | 
lie de San Bernardo, año de 1764. | 

i6vo.; port. y 12 hojs s. n. con la obr . 

174. JVloDO Breve, ] y fácil | de practicar | con utilidad y frequencia 
I los Actos 1 de las tres Virtudes Teologales | Fe, Esperanza, | y Candad. 
I á que estamos obligados todos | los Fieles. | Nuevamente traducido del 
Latin, I al Castellano. | 

Reimpreso en la Imprenta de los Herederos | del Lie. D. Joseph de 
Jauregui, en la Calle j de San Bernardo. Año de 1767. \ 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra. 

175. Modo | de andar | la Via- Sacra, | Sacado | de la Mystica Ciu- 
dad de Dios 2. I part. lib. 6. cap. 21. por uno de | los Fundadores del Co- 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

343 

legio de | la Santa Cruz de Queretaro. | Y reimpresso | á devoción de los 
Missioneros del | Colegio Apostólico de San Fernán- | do de esta Ciudad 
de México. | 

En la Imprenta del Lie. D. Joseph | de Jauregui. Calle de San Bernar- 
I do. Año de 1770. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 19 hojs. s. n. con la obra. 

176. IVloDO de venerar | al amado de Christo, | y singvlar adoptivo 
Hijo I de Maria | el glorioso Evangelista | San Juan: | Culto debido á sus 
siete Sacratissimos \ Dolores, y Gozos. | Preparación | para disponerse á 
celebrar su | dichoso dia. | Dispvesta, | Por un Sacerdote de este | Arzo- 
bispado. I 

Reimpressa en México, en la Imprenta del | Lie. D. Joseph de Jauregui. 
Calle de San | Bernardo. Año de 1772. | 

l6vo.; port. con grab. en la vta. 715 hojs. s. n. con la obra. 

J77. JMoDO I de andar | la Via Sacra, | Sacado | de la Mystica Ciu- 
dad de Dios I 2. part. lib. 6 cap. 21. por uno | de los Fundadores del Co- 
lé- I gio de la Santa Cruz de ¡ Queretaro. | Ilustrado con sus Estampas 
correspondientes á fín de ex- | citar mas la devoción. | 

Reimpresso en México, por | D. Felipe de Zuñiga, y Onti- | veros, ca 
He de la Palma, | año de 1773. ( 

i6vo.; port. y 31 hjs. s. n. alternando ana hoja de texto con una página grabada. 



178. JVloDO I de Examinar | la Conciencia, | Que se puede practicar 
I dos vezes al dia, | según acostumbran, los que se | retiran por ochodias, 
á la Santa | Ocupación de los Exercicios. | Y assimismo modo de prepa- 
rarse, { comenzar, y finalizar la | Oración mental. | 

Reimpresso en México, en la Im- | prenta del Lie. D. Joseph Jau- | regui. 
Calle de San Bernardo. | Año de 1774. | 

i6vo.$ port. I hoj. con grab. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

179. JMoDÓ I de ofrecer | los santos J Jubileos, | y de rezar los | cin- 
cojaltafes, | El Illmó. Señor Arzobispo | concede cuarenta dias | de In- 
dulgencia. I 

Reimpreso en México: Por | D. Felipe de Zuñiga, y On- | tiveros, Ca- 
lle de la Pal- | ma, Año de 1774. 1 

i6vo,; port. con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra. 



bibliografía mexicana del siglo xvni. 

344 

180. iVloDO I fácil y provechoso | de saludar y adorar | los Sacrati- 
sitnos I Miembros | de | Jesuchristo | Señor nuestro | en su Santísima Pa- 
sión. I Dispuesto por un Sacerdote de este | Obispado. | Puebla deles An- 
geles. I 

Reimpreso | Por los Herederos de la Viuda de Miguel '| de Ortega, en 
el Portal de las Flores. | Año de 1775. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 13 hojs. s. n. con la obra. 

181. JVloDO 1 de Andar | La Vía-Sacra, | Sacado | De la Mystica 
Ciudad de Dios 2 part. | lib. 6 cap. 21 por uno de los Fundado- \ res del 
Colegio de la Santa Cruz de | Queretaro. | Y reimpreso | A solicitud, y 
devoción de un Religioso | del Colegio de Nuestra Señora de | Guadalu- 
pe de Zacatecas. | 

En México, en la Imprenta nueva Ma« | drileña de D. Felipe de Zúñi- 
ga, calle | de la Palma. Año de 1777. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

MORA. AfiTustln de 

182. ÍLl Sol Eclypsado | antes de llegar al Zenid | Real Fyra | Que 
encendió | á la apagada luz del Rey N. S. D. | Carlos II. | El ex. Sr. D. 
Joseph Sarmiento Valla- | dares, Conde de Moctezuma, Ui-Rey de esta 
Nueva España | &c. En la Sancta Yglesia Cathedral Metropolitana de la 
Ciu- I dad de México, á cuya disposición assistieron de orden de su Ex- | 
celiencia los Señores Dr. D. loan de Escalante Colombres, y | Mendoza, 
Caballero del Orden de S. Tiago, Juez Privativo | de los Obrajes: Y el 
Señor Lie. D. Joseph de Luna, del Con- | sejo de su Magestad. SusOy 
dores en esta Real Audiencia, | Que lo consagran | á ía Catholica Mtad. 
del Rey N. S. D. | Philipo Y. | Por el Alférez Avgvstin de Mora, | Te- 
niente de Escrivano de Cámara, y Real Acuerdo, a cu- | yo cuydado en- 
cargaron los Señores Comissarios la exe- | cucion inmediata de sus dis- 
posiciones. 1 

De este libro no he visto más que la portada. 



bibliografía mexicana del siglo xviu. 

345 



N 



ANÓNIMOS. 

183. JN OVENA I en obsequio, y reverencia, de la | Soberana Empera- 
triz de los Cielos | María | Sanctissima Señora Nuestra, | con el Titulo \ 
del Carmen. | Dispuesta: | por un Religioso Sacerdote de esta Pro- | vin 
cia de Santiago de Predicadores de Nueva España. | A petición de la 
Revda. Madre Anna de San Francisco, | Lupercio, Religiosa Professa en el 
Convento de la Señora | Santa Catharinade Sena, de esta Ciudad de Mé- 
xico; quien | ásus expensas la dá á la estampa, y á tan | Soberana Reyna 
la Consagra I 

Con licencia, en México: Por los Herederos de la Viuda de Fran- | cisco 
Rodríguez Lupercio; en la Puente de Palacio, 1716. | 

8vo.; port. y 11 hojs s. nr. 

184. JN OVENA I á la esclarecida | Virgen | Sta. Gertrudis | la Magna. 
I A quien dixo el Señor, | que lo que prometiera en la tierra, lo | tendria 
por firme en el Cielo. | Cuyo motivo es bastante para alentar | fe en la 
devoción. | Por vn devoto j de la Santa. | Se comienza á nueve de No- 
viembre, para | acabarla el dia diez y siete. Se puede an- | dar en qual- 
quier tiempo, según | la necesidad. | 

Con licencia. En México: | Por los Herederos de la Viuda de Fran- | 
cisco Rodriguez Lupercio. En la Puente | de Palacio, Año de 1717. | 

8vo.; port. con grab. en la Vta. y 8 hojs. s. nr. 

185. JN OVENA. I Devoción vtil, [ y eficaz para implorar el amparo | 
de María Señora, y la Divina | Clemencia, en las necessidades | espiritua- 
les, y temporales, por la | intercession de la admirable Madre | de la Rey* 
na del Cielo, y Sobera- | na Abuela del Vervo Divino | Señora Santa | 
Anna. | 

Con licencia. En México: Por los Here- | deros de la Viuda de Fran- 
cisco Rodri- I guez Lupercio. En la Puente de | Palacio. Año de 1722. | 

l6vo.} port. con un horroroso grabado en su Vuelta. Fol. i á 19 la novena. 

44 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVUL 

346 

186. Novena j del glorioso | San Ramón ( No-Nacido, | Cardenal de 
la Santa | Iglesia Romana, del Real Orden de N. | Señora de la Merced, 
Redempcion de | Cautivos Christianos, Abogado de las | Mugeres preña- 
das, Protector de los | Labradores, y de dolores de cabera. | Reimpresa | 
A devoción del P. P. Fr. Nicolás | Jacintho de la Victoria, Procurador 
Gene- | ral de la Redempcion de Cautivos, | en el Rey no de la Vizcaya. | 

Con licencia en Sevilla, | por Francisco Sánchez Reciente. | Y por su 
original en México: | Por Juan Francisco de Ortega Bonilla; en | la Calle 
de Tacuba. Año de 1722. | 

8vo.; port. y 11 hojs. s. nr. 

187. Novena | á | Santa Rosa [ de Vitervo. | Por un religioso | de 
nuestro S. P. S. Fran- | cisco, devoto suyo. | A instancia | de los Herma- 
nos del Vene- | rabie Tercer Orden. | 

Reimpressa: en México: | Por Joseph Bernardo de Hogal, | en el Puen- 
te del Espiritu | Santo. Año de 1725. | 

i6vo.; port. y 11 hojs. s. n. 

188. Novena | de la Bienaventurada | Virgen, esclarecida Reforma- 
dora I de las Clarisas [ Sta. Coleta. | Por vn Sacerdote de la Congrega- 
ción I de N. Señora de Guadalupe de la Ciu- | dad de Queretaro. | A de- 
voción, y expensas | de vna Religigiosa de velo negro de | Real Conven- 
to de I Santa Clara de Jesvs, | de dicha Ciudad. | 

Reimpressa en México por Joseph Ber- | nardo de Hogal, en el Puen. 
te del Espi- | ritu Santo. Año 1725. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta, y 15 hojs. s. n. 

189. W o VEN A I del Sagrado Benjamin | de la Ley de Gracia, y Ama- 
do I Discípulo de Jesús, | S. Juan Evangelista. | Dispuesta por vn Re- 
ligioso de N. S. I I*. S. Francisco | A devoción ( de vna Religiosa de el 
Convento de | Nuestra Señora de Valvanera de la | Cuidad de México. | 
Comiénzase | el día diez y ocho de Diziembre, y se | puede hazer en cual- 
quier tiempo I de el Año. | 

En México: Por Joseph Bernardo de | Hogal, calle de la Acequia; Puen- 
te de I el Espiritu Santo. Año de 1725. | 

i6vo. port. I hoj. grab. y 13 hjs. s. n. 

190. Novena | á | San Ignacio | de Loyola, | Fundador de la Com- 

I pañia de Jesús. | Para conseguir por | su intercession los beneficios y | 
nvercedes, que sus devotos | dessean, | 



i 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

347 

Con licencia en México: | Por Francisco de Rivera Calderón; | en la 
Calle de S. Agustín, 1726. | 

8vo.; port. y 15 hojs. s nr. con la suscrición final siguiente: 

Se imprimió en España esta Novena, | y se reimprimió en México, en la 
Calle de Tacuba, | por Juan Francisco de Ortega Bonilla, año de 1722. | 

191. JNovENA I á I la esclarecida | Virgen, y Doctora | Mystica | 
Santa | Teresa j de Jesús. | Para alcanzar por su | medio, singulares favo- 
res de I Dios Nuestro Señor. I » 

Con licencia, en México: | Por Francisco de Rivera Calderón; | en la 
Calle de San Augustin. | Año de 1727. | 

8vo.; port. con grab. en la vta. yus. nr. 

192. WovENA I del glorioso | Patriarca | San Felipe | Neri. | Funda- 
dor de la Sagrada Con- | gregacion del Oratorio. | Dispuesta 1 Por vn Sa- 
cerdote de la I misma Congregación, de esta Ciu- | dad, para que el Santo 
nos alcanze | de Dios gracia para hacer vna | buena Confession. | 

Con licencia. | En México, por Francisco de Ri- | bera Calderón, año 
de 1728. I 

8vo.; port. con grab. en la vta. y 23 hojs. s. n. con la obra. 

193. W O VEN A 1 áSan j Estanislao | de Kostka, | Novicio de la Com- 
pañía I de Jesvs, su Benjamín, y | de toda la Yglesia, por ser | el Santo 
Confessor de me- | nos edad, que venera. | Escrita por vn Religioso de la 
I misma Compañía. | 

Reimpressa en México: Por Jo- | seph Bernardo de Hogal. En la | Ca- 
lle nueva de la Monterilla. | Año de 1728. | 

i6vo.; port. y 12 hjs. s. n. 

194. Novena | al glorioso \ martyr | S. Christoval, | Abogado con- 
tra los I temblores de tierral, y | muertes repentinas, j Escrita por un Re- 
ligioso de el I Orden de N. Seraphico P. S. | Francisco, devoto suyo, | 

Reimpressa en México: Por [ Joseph Bernardo de Hogal. En | la Calle 
de la Monterilla. | Año de 1729. | 

i6vo.; port. y 12 hojs. s. n. 



195. Novena | al glorioso \ S. Ildephonso | A^zobispode | Toledo. 
Escrita por vn devoto de | el Santo. | 



bibliografía mexicana del siglo XVllI. 

348 

Con licencia de los | superiores. | En México: Por Joseph Bernardo | de 
Hogal, Ministro, é Impressor | de el Real Tribunal de la Santa | Cruzada. 
En la calle de la Mon- | terilla. Año de 1730. | 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 bojs. s. n. 

196. Novena | del esclarecido | San Carlos | Borromeo. | Cardenal 
de el Título de Santa | Práxedis, Arzobispo de Milán, | y Patrón especia- 
Hssimo de la | peste. | Disponela vn Religioso de Nuestra | Señora de la 
Merced del Conven- | to grande de México. | 

Impressa, con las licencias necessarias, | en México: Por Joseph Ber- 
nardo de Ho- I gal, Ministro e Impressor del Real, y ) Apostólico Tribu« 
nal de la Santa | Cruzada. Año de 1730. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. 

197. Novena | al Señor | San Miguel, \ y | Santos Angeles. | Para 
pedir las mer- | cedes, que desseamos | alcanzar de el ( Señor. | 

Quinta Impressión, en la Pue- j bla por la Viuda de Miguel j de Ortega. 
Año de 1730. I 

i6vo.; port. y 15 hojs. s. n. 

Í98, JN OVENA I del glorioso ) Confessor ( San Félix de | Cantalício, | 
Celestial Protector de los en- | fermos, de las mugeres de par- | to, y de 
todo angustiado. | Cuya Novena comienza á 9 de Ma- | yo para que finali- 
ze el 18. dia del Glo- j rioso Sto. y se puede haizer en qual- | quier tiem- 
po del año, según la | vigente necessidad. | Reducida á Compendio bre- 
ve á instan- | cias de la devoción: Por un Sacerdote j devoto del Santo. | 

Con licencia de ios Superiores en | México: Por Joseph Bernardo de 
Ho- I gal, Ministro, é Impresor del Real, | Tribunal de la Sta. Cruzada. 
En toda | esta Nueva España. Año de 1732. | 

l6vo. port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

• ■ 

19Í). NovKNA I á I Nuestro Seraphico | Padre | S. Francisco, | dis- 
puesta I por vn hijo svyo, | quien amante fe la dedica. | Empiézase á vein- 
te y cinco de Sep- | tiembre para que se acabe en su ( Víspera y se pue- 
de hazer en qual- | quier tiempo del año. | 

Reimpressa en México: Por Joseph | Bernardo de Hogal, Ministro é 
Impres- | sor del Real, y Apostólico Tribunal de | la Santa Cruzada. En 
toda esta Nueva | España. Año de 1733. 



i6vn. port, con giab. en la vta. y 14 hojs. s. n. cgn la obra. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIll. 

349 

200. IN OVENA devota | para prevenirse | las piadosas Almas la plau- 
sible | Celebridad I delAvgvstissimo | Sacramento | delaltar, | Nueve dias 
antes de Corpus | Christi. | Dala á luz vn Sacerdote, y la | escribe otro, 
ambos rendidos | Esclavos del mismo | Señor Sacramentado, | deseosos 
de que se afervorize | la Devoción. | 

Con licencia, en México: en la Im- | prenta Rl. del Superior Govierno 
de I Doña María de Rivera. Año 1734. \ 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 53 hojs. s. n. 

201. Novena | del Glorioso | San Casimiro | Rey de Polonia, | y 
Mártir de | la castidad. | Compuesta por vn Religio- | so, á petición de 
vna Señora | especialissima devota del | Santo. | Empieza la víspera de su 
dia, 1 que es á tres de Marzo, para | acabarla el dia de su Octava. | Y pue- 
de hacerse, en qualquier | tiempo del año según vrgiere la | necessidad. | 

i6vo. port. con grab. en la vta, y 15 hojs. s. n. con la obra. Al final: 

Con licencia, en México: por Joseph Bernardo j de Hogal. Año de 1734. | 

202. JN OVENA devota | para prevenirse á | celebrar, en compañía de 
todos I los Choros Angélicos, el San- | tissimo Nacimiento del | Niño Je- 
sús: I y se empieza á 16. | deDiciembre: | Dispuesta por vn de* | voto Es- 
clavo de Jesús, que la | saca á luz, traducida de su ori- | ginal Toscano, 
imresso en Ve- | necia. Año de 1685. | 

Reimpressa en México, por | Joseph Bernardo de Hogal: | calle de las 
Capuchinas, | Año de 1734. | 

l6vo. port. I hoj. grab y 13 hojs. s. n. 

203. Novena | á | Nuestro | Seraphico | Padre | S.Francisco. \ Dis- 
puesta I por un hijo suyo | quien amante se la | dedica. | 

Reimpressa, en México | por la Viuda de Francisco | de Rivera Calde- 
rón. I Año de 1734. I 

l6vo.; port. y 15 hojs. s. n. 

204. JN OVENA I de los dolores ] del Inclyto Apóstol, j y Glorioso Evan- 
gelista I S. Jvan. I A petición de vna Re- | ligiosa de nuestra Madre San- 
ta I Clara. | D¡spv«sta por vn Mino- | rista Observante, del Convento de 
las I Llagas de N. P. S. Francisco de la | Ciudad de los Angeles. | 

Con licencia, en la Puebla, por la Viudade Miguel | de Ortega, Año de 

I73S- I 

i6vo.; port. y 15 hojs. s. n. 



bibliografía mexicana del siglo xvm. 

350 

205. Novena | del Glorioso | San Ramón [ No Nacido, | Cardenal de 
la Santa | Iglesia Romana, del Real Orden | de Nuestra Señora de la Mer- 
ced, I Redención de Cautivos, Aboga- | dodelas Mugeres preñadas. Pro- ( 
tector de Labradores, y de los | que padecen dolores | de cabeza. | 

Reimpressa de México porjoseph | Bernardo de Hogal, Ministro, é Im- | 
pressor del Rl. Apostólico Tri- | bunal de la Sta. Cruzada. 1 Año de 1735- I 

i6vo. port. con grab. nn la vta, y 15 hojs. s. n. con la obra. 

200. Novena | del Sagrado Pre- | cursor de Christo ¡ S. Juan Bap- 
tista. I Dispuesta por un Sacer- | dote de esta Ciudad | de México. | Co- 
mienza el dia diez y seis de Junio, y se podrá hacer en | qualquier tiempo 
del año. | 

Reimpressa en México | por Joseph Bernardo de | Hogal. Calle de las 
RR. I MM. Capuchinas. Año de 1735. | 

i6vo.; port con grab. en la vta. y 13 hojs. s. n. con la obra. 

207. Novena | á | Sta. Rosa | de Vitervo \ por un Religioso | de N. 
S. P. S. Francis- | co, devoto de la | Santa. | 

Reimpressa en México: Por | Joseph Bernardo de Ho- \ gal. Año de 
1736. 1 

l6vo.; I boj. grab. y 14 hojs. s. n. 

208. JN OVENA I de el Sagrado | Pontífice, honra y lustre | de la Fran- 
cia: I el Bienaventurado | S. Liborio | Obispo | Cenomanence. | Especia- 
lissimo Abogado déla | piedra, mal de orina, y dolor | de hijada | Com- 
puesta I Por un devoto de el Santo. | 

Con licencia: | En la Puebla por la Viuda de Miguel j de Ortega, en el 
Portal de las Flores. ] Año 1737. | 

i6vo.; port. y 15 hojs. s. n. 

2(»9. Novena | del Glorioso | Martyr | San Jorge, | Patrón, y Abo- 
gado con- I tra las mordeduras, ó picadas | de Animales ponzoñosos. | 
Dispuesta | Por un Sacerdote, afecto al Sto. | Comiénzase el dia 14 de 
Abril, I y se acaba el día 22. Víspera del | Sto, y se puede hacer en qual- 
I quier tiempo del año. | 

Impressa en México por Jo- | seph Bernardo de Hogal. | Año de 1738. | 

i6vo. port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVllL 

351 

210. N OVENA I del Glorioso | Principe, y Sagrado | Arcángel | San 
Rafael, | Medico y Medicina | de los Dolientes, Guia, y De- | fensa de los 
Caminantes, Abo- | gado, y Protector de los Pre- | tendientes, y consue* 
lo, y ali- I vio de los afligidos. | 

Reimpressa en México, por Jo- | seph de Hogal, Mi- | nistro, ó Impre- 
sor del Real, y | Apostólico Tribunal de la Sta. | Cruzada en todo este 
Rey- I no, año de 1738. | 

l6vo.; port. con grabado en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra.. 

211. W OVENA I del Bienaventurado | Espejo de Mortificaciones, y 
cía- I ra luz que floreció en el Estrella- | do cielo del Sagrado Orden ] de 
Predicadores | S. Enrique Susón, | Abogado de las penitencias, | para al- 
canzar satisfacción de | las culpas. | Dala á luz | Una Religiosa del Con- 
vento de la I Seraphica Virgen Santa Cathari- | na de Sena, deseossa de 
que se en- | cienda los corazones de los Fieles ) en el amor de este dicho- 
sissimo I Siervo de Dios. | Compuesta por un Re- | ligiosodel mesmo Or- 
den. 1 

r 

. i6vo.; port. y á su vuelta | Imprcssa. Año de 1742; | sigue i boj. grab.; 26 con el t^xto y pn 
la ultima este colofón: 

Impressa | con licencia, en Mexi- j copor la Víudade D. | Joseph Ber- 
nardo de I Hogal, Impressora | del Real, y Apostoli- | co Tribunal de la 
San- I ta Cruzada en toda es- | ta Nueva España. | 

212. Novena | A Nto. Seraphico P. Sr. S. | Francisco. | Reimpres- 
sa en la Puebla, por | la Viuda de Miguel de Ortega, | y Bonilla. En el 
Portal de las | Flores. Año de 1742. | 

i6vo.; y 15 boj- s. n. 

213. Novena ¡ de el Sagrado | Precursor de Christo | S. Juan Bap- 
tista, I Dispuesta por vn Sacerdote | de esta Ciudad de México. | Sácala 
á Ivz I La devoción de vna Religiosa | Professa en el Convento de | San 
Bernardo. | Comienza el dia die:^ y seis | de Junio, y se podrá hazer | en 
qualquier tiempo | del año. | 

Reimpressa en la Puebla, por | la Viuda de Miguel de Orte- | ga, y Bo- 
nilla.* En el Portal de I las Flores. Año de 1744. I 

tóvo.; y 15 boj. s. n. 

214. Novena | á la | Gloriosa | Señora Santa | Anna. | Sácala á \\xt 
I para la publica [ devoción. | Vn devoto suyo. | Reimpressa en la Pue* 
bla por I la Viuda de Miguel de Orte- | ga. En el Portal de las Flores, j 
Año de 1745. I 

8?) port, con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra* 



bibliografía mexicana del siglo xyiii. 

352 

215. Novena | de | Nuestra Señora | del | Carmen. | Reimprímesse 
á expensas del | Ledo. D. Nicolás de Tapia, | Clérigo Presbítero de este 
I Arzobispado. | En México | por Joseph Ambrosio de Lima, | en la Ca- 
lle de Tacuba. | Año de 1745. | 

i6vo.; port. y 14 hoj. s. n. i grab. 

216. Novena | para venerar | á la Santissima, Inefable, | y Augus- 
tissima I Trinidad, | Y alcanzar de su piedad in- | mensa copiosos bene- 
ficios: 1 Dispuesta | Por un Sacerdote de la | Compañía de Jesús. \ Ponc- 
se al fin para todos los | días el Trisagio de la San- | tissima Trinidad. \ 

Reimpressa en México por la | Viuda de D. Joseph Bernardo | de Ho- 
gal. Año de 1746. | 

l6vo.; port. con grab, en lavta. y 15 hojs. s. n. 

217. jN óVENA i En culto de la Presentación | de la Rey na de los An- 
geles I María | Santissima | á el Templo de Jerusalén. | Por vna Religio- 
sa de Velo, y | Choro del Convento de Señora | Santa Inés de Monte Po- 
liciano I de la Ciudad de la Puebla | de los Angeles, | quien la dedica 
afectvosa | á su esclarecida Patriarcha, | y Madre. [ 

Con licencia en la Puebla: por | la Viuda de Miguel de Ortega, | Ene! 
Portal de las flores. | Año de 1746. | 

8vo.; port, y 7 hojs. s. nr. 

218. JN OVEN A al sacratísimo corazón | de Jesús; sacada de las sólidas 
prácticas | de un librito que con el título de Tesoro | escondido en el Co- 
razón de Jesús ha sa- | lido nuevamente á luz para dar noticia | de su Sa- 
grado culto á nuestra España, | Por un devoto del mismo Corazón. Reim- 
I presa en México por la Viuda de Joseph | Bernardo de Hog^al, año de 
1746. I 

En i6vo. Lámina después de la portada | 20 págs. s. n. Indulgencias. Reimpresa en i8ao, 
1888, 1889 y 1892, por M argüía, en México. 

219. Novena | de la esclarecida | Abbadesa, | y Gloriosa Virgen J 
Sta. Gertrudis | la magna. | Por un amartelado Capellán, | y afecto Sier» 
vo de la misma | Santa. | A devoción |del Maestro D. Francisco Xavier 
Bárrientos | Theniente de Alguazil Mayor del Real, y ] Apostólico Tri- 
bunal de la Santa Cruzada. (. 

. Reimpressa en México: Por Doña María f de Ribera. Año Santo de 
de 1750. I 

i6vo.} port. con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. 



^ bibliografía mexicana del siglo xviil 

353 

220. JN o VEN A I al Sacratissimo Corazón | de Jesús, | Sacada de las 
solidas practicas | de un Librito, que con titulo | de Tesoro escondido | 
en el Corazón de | Jesús, ha salido nuevamente | á luz para dar noticia 
de su I Sagrado culto á núes- | tra España. | Por un devoto del | mismo 
Corazón. | 

Reimpressa en México: en la | Imprenta del Real, y mas An- | tiguo 
Colegio de S. Ildefonso. | Año de 1751. ( 

i6vo.; port. y 14 hjs. s. d. 

221. W OVEN A I de el Sagrado | Precvrsor de Christo | S. Juan Bap 
rista, I Dispuesta por un Sacerdote | de la Ciudad de México. | Reimpres- 
sa á expensas de | vn Sacerdote de este Obispa- | do de la Puebla, hu- 
milde I devoto suyo. | Comienza el dia diez y seis | de Junio y se podrá 
hazer en | qualquier tiempo del año. | 

Reimpressa de su Original, en la | Puebla, por la Viuda de Miguel | de 
Ortega. Año de 175 1. | 

l6vo ; port. y 14 hjs. s. nr. 

222. Novena | delaSanta | Verónica, | ó Rostro Sangriento de nues- 
1 tro Padre, y amorosissimo Se- | ñor Jesu-Christo. Eñcasissima | para 
lograr una buena vida, y | dichosa muerte, y también pa- | ra qualquier 
trabajo ó neces- | sidad, y en especial para con- | seguir la sanidad del 
cuerpo en | las enfermedades. | 

Comienza nueve días antes de la | Dominica segunda después de la | 
Epiphania del Señor, y puede ha- | cerse en qualquier tiempo del año. | 

16 vo ; port. con grab. en la vta. y 23 hjs. s. n. con la obra. Al final esta inscripción: 

Impressa por Francisco de Rivera | Calderón, y por su original reim- 
I pressa por D. Nicolás Pablo de | Torres, en la Plazuela de Jesús | Na- 
zareno. Año de 1752. 

223. JN OVENA I para implorar | devotamente el poderoso | Patrocinio 
I de María Sma. | Y por eso eñcacissima, | para conseguir, quanto con | 
las debidas condiciones auna | justa petición se dessea. | Compuesta | Por 
un Sacerdote de la Sagrada Compañia | de Jesús. | A devoción | De la 
Señora Doña Josepha Paula de Ar^ | guellez, y Miranda, Sánchez de Ta- 

gle. I 

Reimpressa: en México, en la Imprenta | nueva de la Biblioteca Mexi- 
cana, en- 1 frente de S. Agustín. Año de 1754, ] 

160.; port. 1 hoj. grab. y 13 hjs. s. n. 

45 



bibliografía mexicana del siglo XV ni. ^ 

354 

224. Novena | á la ínclita Penitente, | Dechado de almas arrepenti- 
I das, rico thezoro, y Seraphica | j-^ya del Orden tercero de N. | P. S. 
Francisco. | Sta. Margarita | de Corteña. | Dispuesta. | Por una amarte- 
lada devota | de la Santa, hija del mismo | Orden Tercero. | 

Con licencia: | En la Puebla, en la Imprenta | de la Viuda de Miguel de 
I Ortega, y Bonilla. Año de | 1754. 



8vo.j port. y 12 hojs. s, n. con la obra y i grabado. 

225. Novena | para | todos | los | Santos. | Por un Religioso \ Fran- 
ciscano descalzo, Hi- | jo de la Santa Provincia | de San Diegc. | 

Reimpressa en México, en la Im- | prenta de la Biblioteca Mexicana: | 
Enfrente de S. Agustin. | Año de 1754. | 

i6vo.; port. y 15 hjs. s. n. 

226. IN OVENA I en obsequio | de el Sagrado | Corazón \ de Jesús, | 
Hijo Unigénito de | el Eterno Padre, | y de Maria Virgen | Señora nues- 
tra I Dispuesta por un devoto Sa- | cerdote, á gloria del Hijo, y | de la 
Madre. | 

Reimpressa en la Puebla, por la Viuda de | Miguel de Ortega. Año de 

1755. I 

i6vo. port, con grab en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

227. JN OVENA I á nuestro | Seraphico Padre | San Francisco. } Dis- 
puesta I por un hijo suyo, | quien amante se la | dedica. | Empiézase á 
Veinticinco de | Septiembre, para que se acabe en j la vispera, y se puede 
hacer en | qualquier tiempo de | el año. | 

Reimpressa en México: por los Herede- | ros de Doña Maria de Rive- 
ra, en el ( Empedradillo. Año de 1756. | 

l6vo.; port. con grab. en la vta, y 15 hojs. s. n. con la obra. 

228. Novena | en obsequio | del | grande Apóstol, | y Evangelista | 
S. Juan, I Reducida á nueve singulares | privilegios de este Gran | Santo: 
I Dispuesta por un Sacerdote de la | Compañia de Jesús, que dessea ser 
I su devoto, y esclavo. | -- 

Reimpressa en México, en la ¡ Imprenta de la Biblioteca | Mexicana, 
enfrente de San | Agustin. Año de 1758. | 



i6vo.; port. I hoj. grab. y 14 hjs. s. n. 



BlhlJOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIl. 

355 

229. Novena, | que ] al Generoso Padre | San Andrés | Aveüno, | 
Ilustre Professor de los Clérigos | Reglares, y especialissimo Abo- | gado 
contra el mal de Aplopexia, | Ofrece rendido y dedica | postrado | Vn 
Sacerdote Esclavo suyo, natural | de esta Ciudad de México, | Para que 
todas las Personas, [ que la hicieren, logren su Pa- | trocinio, y sean li- 
bres de Insul- | tos, y muertes repentinas. | 

Reimpressa en México, en la Imprenta de | la Biblioteca Mexicana, jun- 
to á las RR. I MM. Capuchinas. Año de 1761. | 

i6vo.; port; y 15 hojs. s« n. 



230. j\ OVENA devota | para prevenirse | á celebrar en compañía de 
todos I los Coros Angélicos | El Santísimo Nacimiento 1 del Niño Jesús. 
I Y se empieza á diez y seis | de Diciembre. | Por un devoto Esclavo de 
Jesús I 

Reimpressa: En México, en la | Imprenta de la Biblioteca Me- | xica- 
na, en la Calle de las Capu- | chinas. Año de 1761. | 

i6vo ; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 



231. JN OVENA proprissima | del Sagrado | Corazón | de Jesús, | En 
ella se promueve el fin prin- | cipalissimo con que Dios N. Sr. | reveló á 
la V. M. Margarita de | Alacoqueesta tiernissima | devoción, | Lleva aña- 
dido un devoto Exer- | cicio para el primer Viernes del | mes, y otro p.i- 
ra los tres dias de | Carnestolendas. | Por un Padre de la Compañia de 
Jtsus. I 

Reimpressa en la Imprenta de la Bibliothe- | ca Mexicana. Año de 
1762. I 

i6vo.; port I hoj. grab. y 39 hjs. s. n. 

232 JN OVENA I al amabilissimo Patiiarcha | San Juan de Dios. | Dis- 
puesta I por un Sacerdote de la Sagrada | Compañia de Jesús. | A fin de 
que rezándola todos, | se libre esta Ciudad de la Peste, | que ha entrado 
en ella. | Puede hacerse en qualquier | tiempo del año. | 

Con licencia, | En la Imprenta del Colegio Real de S. \ Ignacio de Pue- 
bla, donde se hallará, | Año de 1762. | 

i6vo.; port. y 7 hjs s. n. 

233. Novena | á | Nuestro Seraphico | Padre | S. Francisco, | Dis- 
puesta I por un hijo suyo, | quien amante se la dedica. | Empiézase ávein 



bibliografía mexicana del siglo XVill. 

356 

te y cinco de Scp j tiembre, para que se acabe en su vis- | pera, y se pue- 
<)e hazer en qual- | quier tiempo del año. | 

Keimpressa en la Imprenta del | Rl. y mas Antiguo Colegio de | S. II- 
dtfunfOf Año de 1764. | 

l6vo.; port. con grab. en U vu. y 14 hojs. s. n. con la obra. 

234. Novena | para | todos | los | Santos. | Por un Religioso j Fran- 
ciscano Descalzo, Hi- | jo de la Santa Provincia | de San Diego. ( 

Keimpressa en México por los He- | rederos de Doña María de Rivera, 
I Calle de S. Bernardo. Año de 1764. 

l6vo.; port. y 19 hjs. 8. n. 



236. W O VEN A I á la Gloriosa Madre | de la siempre j Virgen Maria, 
y abuela de Jesús | Señora Santa | Auna. | Impressa á devoción de su | 
humilde Esclavo, el Dr. | D. Manuel Joseph de | Mendizaval. ] 

Reimpressa en México, en la Impren- | ta Real de la Calle de San Ber- 
nardo. I Año de 1764. I 

l6vo.; port. y 9 hjs. s. n. 



23G. Novena | en obsequio | de Nuestra Sra. | del Refugio | de Pe 
cadore?, | Que le ofrece el mas indigno Sier- | vo de la Santissima Seño- 
ra, y I el mas pequeño Religioso de este | Colegio de Propaganda Fide 
de I nuestra Señora de Guadalupe de | la Ciudad de Zacatecas. | 

Con las licencias necesarias. | Reimpressa en México, en la Im- | pren- 
tM de la Bibliotheca Mexica- | na, en el Puente de Espíritu j Santo. Año 
de 1764. I 

l6vo ; port. i hoj. grab. y 14 s. n. 

237. Novena | en obsequio | de la Prodigiosa | y Amabilissima Vir- 
l^en I Sta. Gertrudis | la magna, | Abbadesa del esclarecido Orden j de 
S. Benito. | Dispuesta | Por un afecto de la Santa, | Y la dedica á sus de- 
votos. I 

Reimpressa en México: en la Im- | prenta de los Herederos de Doña | 
María de Rivera, en la Calle de San | Bernardo. Año de 1765. | 

IOn-o.; port. con grab. en U tu . y 10 hojs. s. n 

238. NoVEN.\ I ala Gloriosa | Virgen | Sta.Rosalia Abogada | con- 
tra \a peste. I Compuesta | Por un Padre de la Com- ¡ pañia de Jesús. | 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVllL 

357 

Reimpressa en la Imprenta del | Real, y mas antiguo Colegio | de S. 
Ildefonso de México, | año de 1765. [ 

16 vo.; port. p 7 hjs. s. n. 

239. WovENA I de ( S.Emygdio | obispo martyr, \ Apóstol Ascolano 
I Especial Abogado contra los | temblores de tierra. | El limo. Señor Dr. 
D. Miguel Ansel- | mo Alvarez de Abreu, y Valdez, Dig | nissimo Obis- 
po de la Ciudad de Ante- | quera Valle de Oaxaca, concede qua- | ren- 
ta dias de Indulgencia por cada Ora- | cion de esta Novena, que devota- 
mente I se rezare. | 

Impressa con licencia en el Colegio Real | de San Ignacio de la Pue- 
bla de los An- | geles. Año de 1765. | 

8vo.; port. y 7 hojs. s. nr. 

240. JN OVENA I del I Esclarecido | San Carlos | Borromeo, ) Carde- 
nal del Titulo de Santa | Práxedis, Arzobispo de Mi- | lán, y Patrón es- 
pecialissimo | contra la Peste, partos peli- | grosos, y todas enfermeda- 
des. I Dispuesta | Por un Religioso de Nuestra | Señora de la Merced del 
Con- I vento grande de México. | 

Reimpressa en México en la Imprenta de | los Herederos de Doña Ma* 
ria de Ribera, | Calle de San Bernardo, Año de 1765. | 

8vo.; port. y 12 hjs. s. n. i grab. 

241. JN OVENA I del Ilustre, y Esclarecido | Apóstol Valenciano | San 
Vicente j Ferrer, | Ángel del Apocalypsi, Apóstol de | Christo, Honra 
de la Iglesia Catho- | lica, Luz del Mundo, Astro resplan- | deciente del 
Cielo Dominicado, se- | gundo San Pablo en su Predicación, | y sin se- 
gundo en su admirable Vida, | y prodigiosos Milagros. | Dispuesta por un 
Sacerdote del | mismo Orden. | 

Reimpressa en México, en la Imprenta de los | Herederos de Doña Ma- 
ría de Ribera. | Año de 1765. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con la obra. 

242. W OVENA \ á I San Ignacio | de Loyola, | Fundador delaCom- 
pa- I ñia de Jesús. | Para alcanzar de su Patrocinio los fa- | vores, que 
cada dia experimentan | sus Devotos. | Compuesta por un Padre | de la 
misma Compañia. | 

Con licencia de los Superiores. Impres- | saen Madrid, Salamanca, Pue- 



bibliografía mexicana del siglo xvin. 

3S8 

bla,y I iiltitnamente en México en la Imprenta I del Real, y mas Antiguo 
Colegio de | San Ildefonso, año de 1766. | 

16 vo.; port. y 15 hojs. s. n. 



. 243. Novena | á los mil Angeles | Custodios | de Maiia SSma. | La 
que se podrá hacer en las fes | tividades de la misma SSma. | Virgen. ¡ 
Dispuesta por un Sacerdote de la Sa- | grada Compañía de Jesiis. \ A <tc- 
vociÓM, y expensas | de una persona desee sa de la extensión | de el cul- 
to de estos díchosissimos | Espiritus. | 

Reimpressa en la Imprenta del Real, y | mas antiguo Colegio de S. Il- 
defonso I de México, año de 1766. 



i6vo.; port.y 14 hojs. s. n. 

244. WoVENA I del Beatissimo | Principe de los Apostóles | Nuestro 
Padre I San Pedro, | Dispuesta ] por un Sacerdote de la Con- | gregación 
del Oratorio de N. | P. San Phelipe Neri de esta | Ciudad. \ 

Reimpressa en México, por los | Herederos de Doña María de 1 Rive- 
ra. Año de 1766. 



i6vo.; port. y 15 hojs. s. n. 

245. W OVENA I en obsequio | de Nuestra Señora | la Santisíma Vir- 
gen I Maria | de los | Dolores. | 

Reimpressa en el Real Co- | legio de San Ignacio de la | Puebla de lus 
Angeles. | Año de 1766. ( 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y i: hojs. s. n. con la obra. 

246. JN OVENA á el Sacratissimo Cora- | zon de Jesús, sacada de las 
sólidas prácti- | cas de un Librito que con el título de The- | soro escon- 
dido en el Corazón de Jesús, | ha salido nuevamente á luz para dar 110 j 
ticia de su Sagrado culto á nuestra Espa- | ña. Por un devoto de el mis- 
mo Corazón. | 

Reimpressa en México, por D. Pheli- | pe de Ziiñiga, y Ontiveros, en 
la calle de | la Palma, año de 1778. 



Frente á la portada, un grabado del | Sagrado Corazón. 
Cop? 



247. N UEVE centellas, del encendido | amante Corazón de Jesús NtP>. 
Re demp- | tor. Que prestan luz á nuestras tinieblas, | para exitar ia de 



bibliografía mexicana del siglo XV II i, 

359 

vocion; y las ofrece re | partidas en nueve dias la Illtre. Congre- | ga- 
cion, nuevamente fundada en el Con- | vento grande de México del Real 
y Mi- 1 litar Orden de Nra. Sra. de la Merced. | Redenipcion de Capti 
vos, para su Nove- ) na. | 

Con licencia en México: en la Im- | prenta del Nuevo Rezado, de Do- 
ña Maria | de Rivera, en el Empedradillo. Año de | 1749. | 

A la vuelta un grabado del Corazón de | Jesús y la siguiente: I. H. S. Advertencia. 

Al fin de la Novena hay: Cinco im- | pulsos amorosos del Corazón de Núes- | tro Redemptor 
Jesús, á los cinco Corpo- | rales sentidos de su Sacratissima Humaní- | dad, manifiestos en la 
Sagrada Historia: | los que pone en las manos de la siempre | Virgen Maria para ofrecer la par- 
te de su I Rosario la devota Congregación nueva- | mente fundada en el Convento Grande | de 
Nuestra Señora de la Merced Redemp- | cion de Captivos. 

Reimpressas en 1748. (sic). | 

Cop9 

NUÑEZ y OLAECHEA. Antonio Rafael vClérigo). 

248. llrL Iris de la Paz, | y medianero piadoso | entre Dios, y los hom- 
bres I Señor S. Joaquin | Padre de la Virgen, ] y Abuelo de Dios, | y uni 
versal asylo en todo para todos. | Exercicios | que en methodo | de des- 
agravios I ofrece é el Santo, para que las Almas | alcanzen de Dios por 
su medio, perdón | de sus culpas y cada uno el remedio de | sus necesi 
dades I El Lie. Antonio Raphael Nuñez, | y Olaechea Presbytero de es 
te Arzobizpado de | México, y Abogado de su Real Audiencia. | Quien 
los dedica | á el Padre Eterno. | y los da á luz el Lie. D. Gabriel de Ri- 
vera I Capellán del Convento de Religiosas de Santa Inés | Virgen, y 
Marlyr, con el fin de extender la devoción | y cultos del Santo. | Y para 
esto es encargo, se lean con especialidad los tres | primeros parágrafos. Y 
se advierte que en este cuadernito se | contiene toda la Vida, Virtudes, y 
Milagros del Santo. | 

Impreso en México, en la Imprenta del Nuevo ¡ Rezado, de Doña Ma- 
ría de Rivera. Año de 1749. | 

■ 

8vo.; port. con grab. en la vta. y 29 págs. s. nr. 



BIBUOGRAPIA MEXICANA DEL SIGLO XVIU. 

361 



O 



ORTEGA. Fr. Juan José de (Dominico). 

249. 1 RlNA Confession | de la Fce | Sagrado Triduo | á la SSma. c 
individua | Trinidad, | En reverencia y amoroso recuerdo | de las lagri- 
mas, y penitencia de las | tres negaciones de el Principe de los | Aposto 
les, Vicario de Christo. | Sr. S. Pedro. | Dispuesto | por el P. M. Fr. Juan 
Joscph de I Ortegíi, hijo del Convento de N. | V. Sto. Domingo de la 
Puebla. I 

Reimpresso: en la Puebla, en la | Imprenta de Christoval Tadeo j de 
Oitega Bonilla. Año de 1759. | 

16 vo ; port. ron grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 



250. I RIÑA Confesión | de la Pee. | Sagrado Triduo | á la Santísima 
é individua | Trinidad, | En reverencia y amoroso recuerdo | de las lagri- 
mas y penitencia de las | tres negaciones de el Principe de los | Aposto* 
les Vicario de Christo. | Sr. San Pedro. ¡ Dispuesto | Por el P. Mro. Fr. 
Joseph de Or- | tega hijo del Convento de N. P. Santo | Domingo de 
Puebla. I 

Reimpressa en México en la Imprenta de D. | Felipe de Zuñiga, y On- 
ti veros, en la calle | de la Palma. Año de 1774. | 

l6vo.; port. con grab. en ¡a vta. y 14 bojs. s. n. con la obra. 

251. Trina Confesión | de la Fé^ | Sagrado Triduo | á la Santísima, 
é individua | Trinidad, | En reverencia y amoroso recuerdo de | las lágri- 
mas y penitencia de las tres | negaciones del Príncipe de los Apóstoles | 
y Vicario de Christo | Señor San Pedro, | Dispuesto por el P. Mró. Fr. Juan 
Joseph I de Ortega, del Sagrado orden de Predio | cadores en esta Pro* 
vincia de la Puebla. | 

I^uebla de los Angeles 1777* | Reimpreso | En la Oficina de D. Pedro 
de. la Rosa | En- el Portal de las Flores. | 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con la obra. 

46 



BÍBUOGRAFI A MEXICANA DEL SIGLO XVIH. 

362 

OVANDO. Fr. Antonio iDominicano). 

262. Novena | del Glorioso Apóstol | Sr. S. Judas Thadeo, | que por 
las misteiios.is signiñcaciones | ác su Nombre, dispuso su mas apa- | sío- 
nado y reconocido devoto | Fr. Antonio Ovando, | del Sagrado Orden de 

Predicadores, | Exlector de Sagrada -Teología, y cali- I ficador del Santo 

> 

Oficio de la Inqui- | sicion de este 'Rey no de Nueva España. | Quien la 
ofrece al publico para la mayor | honra y gloria del Santo Apóstol, y | 
bien espiritual de las almas, como es- | pecialisimo Abogado para con Dios 
en I todo género de peligros y necesidades. | 

Con licencia | IiDpnqsa en la^Oñcina del R^al Sejiv-j ^^ii;ario Palafoxia- 
no de la Puebla. | Año de 1789. | , 

•- 'a. . . . ■ ■ * • ' . ^ 1 • • ...>•. i 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 14 ho^s s. n. con la obra. 

233. N'OVENA'I del Glbrióso Apóstol | Señor San judas TKadco, ] 
Que por'lás misteriosas significaciones | de su Nombre dispuso su mas apa- 
sio- I nalo y reconocido devoto. | Fr. Antonio Ovando. | De la Sagiada 
Oidtín dé l^redicádórés, Pre- | sentado en Sagrada 'Teología, Calificador 
del I Santo Oficio de la inquisición de este Reyno ¡ dé Nueva España, y 
actual Prior del | Convento Capitular de Puebla. "I Quien la ofrece al pú- 
blico para la mayor j honra y gloria del Santo Apóstol, y bien | espiri- 
tual de las almas, como especialísimo | Abogado para con Dios en todo 
genero j.de peligros. y necesidades. | - 

Reimpresa en la Oficina del Real Seminario^ Palafoxiano de la Puebla 
de los Angeles. | Año de 1792. | 

i6vo.; port. con grab. en la vt:i. y 14 hoj.s. s. n. con la obra. 

OVIEDO. P. Juan Antonio de (Jesuíta). 

254. ir* LORES, que ofrecen^ como Jornal, áJa S. | Virgen María N. Se- 
ñora, los que se precien de ser | sus Esclavos, en los dias, que preceden á 
todas I sus Festividades, y en lodos los Sábados del año. | Sacadas de la 
corona, que para el mismo efecto \ dispuso el Padre Juan Antonio de O- 
viedo, de la | Compañía de Jesús. Sácalas nuevamente á luz, y [ las re- 
parte á todos sus Congregantes como á es- | clavos de la misma señora, 
la mina. Congregación | del Salvador, fundada con autoridad Apostólica 
I en la Casa Professa de la Compañia de Jesvs de.J México. Reimpréssa 
en México, por Francisco de | Rivera Calderón, Año de 1^22, | 

255: DECL.\U'ACtÓN'dcíl'jubileó del aÍRo sant6,'| Que'cl S'ummo Poií- 
lifice ha concedido á todos | los rcynos de España. Diligencias (jiíé de- 
ben ha- I cerse paia ganarlo, y .«^e satisface á varias dudas, | que pueden 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 



363 



ofrecerse. Por el P. Jvan Antonio de | Oviedo, de la Compañia de Jesús, 
Rector del Co- | legio de San Andrés de México, y Calificador del | San- 
to Oficio. Impresso con licencia. En México, | por la Viuda de don Jo- 
seph Bernardo de Hogal, | y por su Original en la Puebla en la Impren- 
ta de I la Viuda de Miguel de Oitega, Año de 1752. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIll. 

365 



P 



PAZ Y SALGADO. Lie. Antonio de 

256. Las luces | del Cielo | de la Iglesia | Difundidas en el Emis- 
pherio de Guatemala, en | la Erección de su Iglesia en Metropolitana, é | 
Institución de su primer Arzobispo | El Illmo. y Rmo. Señor Maestro | 
D. F. Pedro Pardo de Figueroa | del Sagrado orden de los Mínimos del 
Señor San | Francisco de Paula, del Consejo de S. M. &c. | En que se com- 
prehende | una breve Relación Histórica de el estado de esta 1 Iglesia bas- 
ta su feliz exaltación; diligencias para esto | hechas, y resumen de las fes- 
tivas demostraciones | con que se ha celebrado la Consessión | de esta 
Gracia. | 

Dispuesto todo | por el Lie. D. Antonio de Paz, | y Salgado Abogado 
de esta Real Audiencia. | Y á su continuación las Oraciones Panegyricas, 
que en sus respectivos días | se dixeron en esta Santa Iglesia Metropoli- 
tana. I Cuyo V. Sr. Dean, y Cabildo | dándolo todo á la luz publica lo de- 
dica y consagra | al mismo | Illmo. | y Rmo. Señor Arzobispo. | 

Con licencia de los Superiores: | "En México en la Imprenta Real del 
Superior Gobierno, y del Nuevo Rezado, | de Doña Maria de Rivera. Año 
de 1747. I 

4to.; port orí. y vta. bine. 
8 hojs. prls, con Ded,, Carta laudatoria del autor al Arzobispo, Advertencia y Licencias. Pá- 
ginas 1-88 Introducción historial. 
Sigue este: 

257. lí5EUMON I en la fiesla del Patrocinio | de Maria Santissima | Se- 
ñora Nuestra. | Dia de la imposición de el Palio de el pri- | mer Arzobis- 
po de esta Santa Iglesia Metro- \ politana de la ciudad de Guathemala el 
Illmo. I y Rmo. Sr. D. Fr. I'edro Pardo, y Figueroa. | Fué el dia 14. de 
el mes de Noviembre | de el Año de el Señor 1745. I Dixolo \ El Doctor 
D. Agustin de la Caxiga, y Rada | Thesorero de la dicha Santa Iglesia, 
Examinador | Synodal, Provisor, y Vicario General, Juez de Testa- ¡ men- 
tos, Capellanías, y Obras pias de este Arzobis- | pado, Comissario Apos- 



bibliografía mexicana del siglo xviii. 

366 

tolico Subdelegado Gene- | ral de la SaiiU Cruzada en este Rey 110, y Juez 
De- I legado en la causa para la Beatificación y Canoni- ¡ zacion de el Ve- 
nerable Siervo de Dios el R. P, | Fr. Antonio Margil de Jesús. | 

Port. orí. y vta. bine; págs. 1-17 el sermón. 

Sigue en la pág, 18 hasta la 56 el subsecuente sermón que tiene al final sus pareceres y licen- 
cias. 

• 

258. {^) I Oración gratulatoria ] venerando | el Soberano Patrocinio 
I de I Maria Santísima, | endevotafestiva acción de gracias | por | la erec- 
ción de la Santa Iglesia de Guathemala, | en | Metrópoli: | Y | solemne 
imposición del Sacro | Palio | Con que ascendió de Obispo de dicha San 
ta I Iglesia á ser su primer Arzobispo, el liústrissi- | mo, y Reverendissi 
nio Señor Maestro D. Fray | Pedro Pardo de Figueroa, | del Sagrado or 
den de Minimos 1 Dixola, j Por la Santa Provincia de Predicadores | en 
el segundo dia de esta solemnidad á 15. | de Noviembre de 1/45- ^^ *"^" 
ñor hijo ¡ de dicha Santa Provincia Fray [ Nicolás de Paniagua. \ 

De la pág. 57 á la 70 y con tas particularidades del anterior, sigue este: 

259. JVIaternidad fecunda | en la lucida jurisdicción de los hijos, | 
que la Santa Iglesia Cathedral | de Santiago de Guatemala | goza por su 
exaltación a Metropolitana, y en vestidura (sic) \ del Palio | del Illmo. y 
Revmo. Señor Maestro | D. Fray Pedro Pardo de Figueroa, | Del Orden 
de los Minimos del Señor | San Francisco de Paula, su primer | Arzobis- 
po. ! 

Oración Panegyrica, | Que en el Sexennio de Sermones de su plausi- 
ble I Celebración, el dia tercero, que se asigno á la | Religión de N. P. S. 
Francisco. | Predicó | El R. P. F. Juan Joseph de Salazar j Doctor Tho- 
logo en la Real, y Pontiñcia Universidad | de San Carlos de Guathemala, 
Examinador Synodal | de este Arzobispado, y Ex-Custodio de esta San- 
ta Pro- I vincia del Duloissimo Nombre de Jesús | dé Guathemala. | 

Sigue: 

260. I^ERMON, I que en el quarto dia, | que se celebró la erección | de 
la Santa Iglesia Cathedral | de Guathemala | en Metropolitana, e investi- 
dura I del Palio | de Su primer Arzobispo. | Predicó | El M. R. P. Predi- 
cador Fray | Joseph Umpierrez, | ex-Lector de Philbsophia en el Con- | 
vento de la Ciudad de la Puebla de j los Angeles, Prior, y Vicario Pro- 
vin- I cial del Convento de N. P. S. Agustín | de Guathemala, y Exami- 
nador Syno- I dal de dicho Nuevo Arzobispado. | 

Pág. 71 á 82, Sermón y Licencia. 
A continuación: 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

367 

261. Oermon, |. que en el quinto dia | que se celebró la erección | de 
la Santa Iglesia Cathedral | de:Guathemala'| en Metropolitana, e investi- 
dura I del Palio ¡ de su primer Arzobispo. | Predicó \ El Rdo. P. M. Fr. 
Jvan Joseph Cordero | del Sacro, Real, y Militar Orden de nuestra Seño- 
ra I de la Merced, Provincial de esta Su Provincia de | Guathemala | Exa- 
minador Sy nodal de este Arzobispado, y Calificador | del Santo Oñcio. \ 

Pág. 83 á 96 el Sermón : 
Sigue este: 

■ ■ ' 

262. JL/A Madre muy fecunda | de hijos Ilustrissimos. | Sermón, | en 
la erección de la Santa Iglesia | de Guathemala { á Metropolitana, e im- 
posición I del Palio, | a su primer dignissimo Arzobispo | El Ilustrissimo 
y, Revcrendissimo Señor j D. Fray Pedro Pardo de Figueroa. | Predica- 
do I Por el P. Jvan Miguel de Cartagena | de la Compañía de Jesvs, | Ca 
thedratico entonces de | Prima de Theologia en el Colegio de Guathema- 
la, I y al presente Rector del Colegio de Ciudad Real, | el dia 19 de No- 
viembre del Año de 1745. | 

Pág. 97-116. Sermón y Licencia. 

PANIAOUA. Fr. Nicolás de (Dominico). 
2G3. Véase: Paz y Salgado. (1747). 

PÉREZ. Fr. Manuel (Agustíniano). 

2G4. JDeVOTO Exercicio, | que | Nuestro Redemtor | Jesii-Christo | 
encargó á su esposa | Santa Gertrudis | para los tres días de Carnestolen- 
das, I como consta del libro 4. de la Insi- | nuacion de la Divina piedad, 
I cap. 15. y 16. I Traducido del latin en romance, | y dispuesta. ¡ Por el 
P. Lector Fray Manuel Pérez, | del Orden de N. P. S. Agustin. | 

Reimpressa en México por D. Fe- | Upe de Zuñiga y Ontiveros, calle 
I de la Palma, Año de 1774. | 

l6vo.; pon. con grab. en la vta, y 13 hojs. s. n. con la ubra. 



\: 



205. JL/ÉVOTO exercicio [ que Nuestro Redentor | Jesu-Christo.| en- 
cargó á su Esposa ¡ Santa Gertrudis, | Para los tres días de Carnestolen- 
das: como. I Consta del Lib. 4. de la insinuación de la | Divina Piedad, 
Cap. 15. y 16. traducido | del latin en romance, | Dispuesto |.por el P. 
Lector Fr. Manuel | Pérez, del Orden de N. P, S. Agus- | tin, Hijo de la 
provincia del Santisinio | Nombre de Jcsiis, Catedrático (^e Len- | gua 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

368 

Mexicana en la Real Universidad, y | Cura Ministro por su Magestad en 
la I Parroquia de San Pablo de | México. | 

Reimpreso en México, por Don Felipe de | Zúñiga, y Ontiveros, calle 
del I Espirita San- | to, Año de 1784. 



l6vo. port, con grab en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

PÉREZ DE ESPINOSA. P. Juan Antonio (FeHpeiise\ 

266. V iRTUD I sin nombre | Desconocida en el mundo, maní- \ ñesta 
soloálos amadores | deChrísto. | Practica | de la verdadera hvmildad ] re- 
copilada I En varias Meditaciones, y | documentos | Por el Padre Juan An- 
tonio Pérez de Es- | pinosa, Presbytero de la Congregación del | Orato- 
rio de S. Phelipe Neri en la | Nueva España. | Reimprímela | El Padre 
Juan Antonio Yañez Presbytero | de dicho Oratorio en la Villa de S. M¡- 
I guel el Grande, quien la dedica á su | Santo Patriarcha. | 

En la Imprenta del Colegio d^ S. Ildefonso. | 

16 vo.; port. 7 hjs. pls. s. n. pp. i -150 la obra. (175 3). 

267. JLíATortolilla Triste, | La Paloma mas candida | Gimiendo, y can- 
tando en las concabidades de la gruta de Bethlen. | Cant. 3. Veni colum- 
ba mea inforantinibus \ Petra, sonet vox tua in auribus nteis. | Dolores 
tiernos de María SSma. | mirando ásu dulce Jesús en un | pesebre humil- 
de, y desechado. | Por el P. Dr. D. Juan Antonio | Pérez de Bspinosa, 
y Preposi- | to de la Congregación de S. Phelipe Neri | de la Ciudad de 
Málaga y de la Villa | de S. Miguel el Grande, cuyo P. Prepósito | lo con 
sagra al P. Luis Felipe Neri de | Alfaro, hijo de dha. Congregación. | 

Reimpressa con las licencias necessarias en el Rl. y | mas antiguo Co- 
legio de S. Ildefonso, año 1763. | 

i6vo.; port. y 19 hojs. s. n. 

268. l^A Tortolilla Triste, | La paloma más candida | Gimiendo y can- 
tando en las conca- | vidades de la gruta de Bethlen. | Cant, 3. Veni colum^ 
bameainfo \ raminibus Paira, fonet vpx tua \ in auribus meis, \ Dolores 
tiernos de Maria SSma. | mirando á su dulce Jesús en un | pesebre humil 
de, y desechado. | Por el P. Dr. D. Jvan | Antonio Pérez de Espinosa, 
I í*undador, y Prepósito de la Con- | gregacion de San Felipe Neri \ de 
la ciudad de Malaga y de la | Villa de S. Miguel el Grande. | 

Reimpressa en México, en la Imprenta del Lie | D. Joseph de Jaure- 
gui, Calle de S. Bernardo. | Año de 1774. I 

l6vo.$ port. con grab. en la vía. y 15 hojs. s. n. con la obra. 



bibliografía mexicana del siglo XVIIl. 

369 

ANÓNIMOS. 

2ü9. 1 ESAME, I Que se le da | a la afligida Reyna | María | Santísi- 
ma I en su triste | Soledad, | por la muerte | de su Santísimo Hijo | Jesús. 
I Comienza desde las tres de la | tarde del Viernes Santo, hasta | las nue- 
ve de la mañana del dia | Sábado Santo. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta, y 5 hojs. s. n. con la obra, y al final esta: 

Reimpreso en Pue- | bla, en la nueva Im- | prenta Matritense de | D. 
P^ro de la Rosa, | en el Portal de las | Flores. Año de | 1778. | 

270. 1 ETICION, I que hacen | las Animas | del Purgatorio, | á los fie- 
les { pidiéndoles el socorro de los | Sufragios. | Dase por una Estación del 
San- I tisimo, Sacramento, que es, seis | Padre nuestros, y seis Ave Ma- | 
rías, con Gloria Patri, por las | Benditas Animas. | Mandado imprimir á 
devoción | de un Devoto. | 

Reimpressa en México, en la Imprenta del I Lie. D. Joseph de Jaure- 
gui, en la Calle de ( San Bernardo. Año de 1776. | 

6vo.; port. con grab. en la vía. y 7 hojs. s. n. con la obra. 

PEZA. P. Nicolás de la (Jesuíta). 

271. Jtormula i Bonae | Intentionis, | et | Homagia | in vita et mor- 
te, I ante, & post Commu- | nionem Deo | praestanda. | Et in lucem edi- 
ta | á P. Nicolás de la Peza, | Societatis Jesu. | 

Angelopoli: | Reimpres. expficina | D. Petri de la Rosa. | Annoi78i. | 

i6vo.; port. y pp. 3-48 la obra. 

ANÓNIMO. 

272. riM Exertitationis | obsequium, | atque devotiones munus ] Er- 
ga Sacro Sanctum Nomen | lesv | Dulcissimum, | Maride | Nomen,etNo- 
men felicissimvm | loseph | Editum | in venerationes opus, | juxta ordi- 
nem üteratum, | quibus eadem suavissima Nomina | preferuntur expres- 
sam. 



Sto.; port. y 7 hojs. s. n. s. á. n. 1. d. i. sed Puebla. 

PINAMONTE. P. Juan Pedro (Jesuita). 

273. JVIeditaciones \ de los novissimos | Repartidas por los días del 
mes I por el P. Jvan Pedro Pinamonte | de la Compañia de Jesús, | aña- 
didas por otro sacerdote | de la misma Compañia. | Conságralas | á Jesús 
Sacramentado | la Congregación | de los Sacratissimos Corazones | de Je- 

47 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

370 

sus, y Maria j y délos Dolores ¡ de esta Señora. | Fundada con Autoridad 
Apostólica I en el Colegio Real de San Ildefonso | de México. | 

Impressas con Ucencia en la imprenta del | mismo Colegio. Año de 
'752. 1 

l6vo. port, y pp. 1-57 la obra. 

274. JDREVES I Meditaciones | sobre | los novissimos, ] repartidas por 
los I Dias de el Mes. | Con la regla para vivir \ bien en todo tiempo. | 
Por el P. Juan Pedro | Pinamonti, de la Compañía | de Jesús. | Traduci- 
das del idioma Toscano, al | Castellano, por un Devoto y reimpresas por 
I otro, desseoso del bien de las Almas. | 

Con licencia en la Puebla por la Viuda | de Miguel de Ortega. Y por 
su Original | en México, en la Imprenta Real del | Superior Govierno. 
Año de 1730. I 

i6vQ.; port. 3 hoj. prls. s. n. pp. 1-55 la obra. Al final este: 

Por los Herederos de la | Viuda de Miguel de Rivera Calde- j ron, en 
el Empedradillo. | Año de 1730. | 

275. HrL árbol de la vida | excelencias y frutos | de la Sta. Missa, | 
Con el modo de participar | de ellos copiosamente. ¡ Escrito en Lengua 
Tozcana | Por el P, Juan Pedro | Pinamonti de la Compañia | de Jesús. ¡ 
Y traducido por otro | Sacerdote de la misma | Compañia. | Quien lo con- 
sagra I Al autor de la Vida | Jesu-Christo \ Nuestro Salvador. | 

Reimpresso en México por su origi- | nal, en la Imprenta de D. Chris- 
tov. y I D. Peliphe de Zuñiga. Año de 1763. | 

8vo.; port. 3 hoj. prls. s. n.; pp. 1-90 la obra. 

270. Üreves i Meditaciones | sobre ) los novissimos, | repartidas por 
I los dias del Mes. | Con la regla para vivir | bien en todo tiempo. | Por 
el P. Juan Pedro \ Pinamonti de la Compañia de | Jesús \ Traducidas del 
idioma Toscano al | Castellano, por un devoto, deseoso del | bien de las 
Almas. I 

Reimpressas en México: en la Im- | prenta de la Bibliotheca Mexica- 
na del Lie. D. Joseph de Jauregui Ca- | He de S. Bernardo. Año de 
1774. I 

tóvc; port. 4hji. prjs.s. n.$ pp. i*6o U obra. 

277. JdreVes i Meditaciones [ sobre | los novísimos, | Repartidas por 
\o% dias del Mes, | con la regla para | vivir bien en todo tiempo. | Por el 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

371 

P. Juan Pedro | Pinamonti, | traducidas del idioma | toscano ai castella- 
no I por un deseoso del mayor bien | de las almas. | ^ 
Puebla de los Angeles 1777. | 

Reimpressas | En la Oficina de D. Pedro de la Rosa en el | Portal 
de las Flores. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 31 hojs. s. n. 

287. Jdreves i Meditaciones | sobre | los novisimos, | repartidas por 
los dias del mes. | Con la regla | para vivir en todo tienij)0. | Por el P. 
Jvan Pedro | Pinamonti, de la Compañia | dejesvs. | Traducidas del idio- 
ma Toscano al Cas- | tellano, por un devoto, deseoso | del bien de las 
Almas. I 

Reimpressa en México, en la Imprenta | del Lie. D. Joseph de Jaure- 
gui. Calle de S. Ber- | nar<Jo. Año de 1777. | 

i6yo.; port. con grab. en la vta. y 31 hojs. s. n. con la obra. 

279. Jdreves | Meditaciones | sobre los novisimos, | repartidas | por 
los dias del mes, | con la regla \ Para vivir bien en todo tiempo. | Por el 
P. Juan Pedro | Pinamonti, de la Compañía de | Jesús. | Traducidas del 
Idioma Toscano | al Castellano, por un devoto de • | seoso del bien de las 
Almas. I 

Reimpressas en México, por Don Felipe | de Zuñiga y Ontiveros, calle 
del Espí- I ritu Santo, año de 1783. | 

i6vo.; port. 4 hjs. prls. s. n.; pp. 1-64 la obra. 

280. JDREVES I Meditaciones | sobre | los novisimos, | repartidas | 
por los dias del mes: | con la regla | para vivir en todo tiempo. | Por el 
P. Juan Pedro Pinamonti, | de la Compañía de Jesús. | Traducido def idio- 
ma Tozcano al | Castellano, por un devoto deseoso | del bien de las Al- 
mas. I 

Reimpresas en México en la Imprenta de | los Herederos del Lie. D. 
Joseph de Jaure- | gui; Calle de san Bernardo. Año de 1785. | 

i6vo. ; port. con grab. en la vta. y 31 hojs. s. n. con la obra. 

281. JlJreves i Meditaciones | sobre | los novisimos. | repartidas | por 
los dias del mes: | Con la regla | para vivir en todo tiempo. | Por el P 
Juan Pedro Pinamonti, \ de la Compañía de Jesús. | Traducidas del idio- 
ma Tozcano al | Castellano, por un devoto deseoso | del bien de las Al- 
mas. I 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

372 

Reimpresas en México en la Oficina de los | Herederos del Lie. D. Jo- 
seph de Jauregui, | calle de Santo Domingo y esquina de | Tacuba. Año 
de J795. I 

i6vo.; port. con grab. en la vta. 731 hojs. s. n. con la obra. 

PIN ILLA. Fr. MlfiTUel (Misionero franciscano). 

282. Repetidas visitas | que ofrece la devoción | al Divinísimo Se- 
ñor I Sacramentado, | en desagravio de las repetidas inju- | rías, olvido y 
desprecios que su Ma- | gestad padece de la mayor parte del | mundo en 
el Sacramento de la Sagra- | da Eucaristía. | Compuestas por el R P. Fr. 
Mi- I guel Pinilla Predicador Apostó \ lico del Colegio de Propagan- | 
da fide de la Santa Cruz de | Querétaro. | 

Con las licencias necesarias. | Impresas en México por Don Felipe de | 
Züñiga y Onti veros, calle del Espíritu I Santo, año de 1788. | 

i6vo.; port. 1 hja. grab. y 32 s. n. 

283. IVEPETIDAS visitas | Que ofrece la devoción | al Divinísimo Se- 
ñor I Sacramentado, | En desagravio de las repetidas in | j lirias, olvido, 
y desprecios que su | Magestad padece de la mayor par- | te del mundo 
en el Sacramento | de la Sagrada Eucaristía. | Compuestas por el R. P. 
Fr. Mi- I guel Pinilla, Predicador Apos- | tólico del Colegio de Propagan- 
da I Fide de la Santa Cruz | de Querétaro. | 

Reimpressa en México, en la Imprenta de | los Herederos del Lie. D. 
Joseph de Jau- [ regui, Calle de Santo Domingo, y esquina | de Tacuba | 
Año de 1794. I 

l6vo.; port. I hja. grab.; pp. 3-III la obra. 

284. JKepetidas visitas | Que ofrece la devoción | al Divinísimo Se- 
ñor I Sacramentado, | En desagravio de las repetidas injurias, | olvido, y 
desprecios que su Magestad | padece de la mayor parte del mundo | en 
el Sacramento de la Sagrada | Eucaristía. | Compuestas por el Rdo. P. Fr. 
Mi- 1 guel Pinilla, Predicador Apostó- | lico del Colegio de Propaganda 
fide I de la Santa Cruz de | Querétaro. | 

Reimpressas en México, en la Oficina del | Br. D. Joseph Fernandez 
Jauregui, Calle | de Santo Domingo y esquina de Tacuba. | Año de 1796. j 

i6vo.; port.; y 31 hojs. -s, n. 
i 

PLANCARTE. Fr. JOSé (Franciscano). 

285. Afectos | piadosos | de un pecador | convertido. | Romance 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

373 

castellano. | Dispuesto | para bien de las almas | Por el R. P. Fr. José 
Planearte, | de la Regular observancia de N. S. | P. S. Francisco, Hijo de 
la Santa Pro- | vincia de los GG. A A. S. Pedro y I S. Pablo de Michoacan. \ 

En México. | 

Reimpreso por D. Felipe Ontiveros, calle | del Espíritu Santo, Año]de 
1790. I 

8vo.; port. y li hojs. s. n. 



PONTI DE FRICÓLA. José (Clérigo). 

286. 1 RACTICA I de la novena | al milagrosísimo Padre | de pobres j 
San Juan | de Dios, | sácala á luz | D. Joseph Ponti | de Frigola, Clérigo 
Presbytero de | este Arzobispado. | 

Reimpressa en México en la Imprenta de la | Biblioteca de los Herede- 
ros del Lie. D. Jo- | seph de Jauregui. Calle de San Bernar- | do. Año dé 
1781. I 

i6vo.; port. y 15 lijs. s. n. con la obra. 

287. 1 RACTICA I de la novena | al milagrosísimo Padre | de pobres | 
San Juan | de Dios. | Sácala á luz | D. José Ponti | de Frigola, Clérigo 
Presbytero | de este Arzobispado. [ 

Reimpressa en México, en la Imprenta de los | Herederos del Lie. D. 
Joseph de Jauregui; Calle de San Bernardo. Año de 1785. | 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 



ANÓNIMOS. 

288. X RACTICA I de novena ) Al milagrosissimo Padre | de Pobres | 
S. Juan de Dios | Sácala á luz | Vn devoto del mismo Santo. | 

Reimpressa. | En México. Por Joseph | Bernardo de Hogal. | Año de 

1729. I 

l6vo.; port. y 12 hjs. s. n. 

289. 1 RACTICA I de los Treze | Viernes | de N. Padre | S. Francisco 
I de Paula, | Patriarcha de la Re- | ligion de los Padres | Mínimos. | Com- 
puesta por vn Re- | ligioso de la orden de dicho Pa- | triarca. | 

Reimpressa: en México, en la Imprenta de | la Biblioteca Mexicana, año 
de 1756. I 

17V0.; port. y 14 hjs. s. n. i grab. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO X^Ul. 

374 

290. Practica | de los Treze | Viernes | de Nuestro Padre | San | 
Francisco | de Paula. | Patriarcha de la Religión j de los Padres Mínimos 

I Compuesta | por un Religioso de la Orden de dicho | Patriarcha. | 

Reimpressa en México: En la Imprenta de los ¡ Herederos de Doña Ma- 
ría de Rivera, en la Calle | de S. Bernardo. Año de 1764. | 

i6vo.; port. y 15 lijs. s. n. 

« 

291. Jr RACTICA I de los Trece | Viernes | de Nuestro Padre | San | 
Francisco | de Paula. | Patriarcha de la Religión de los | Padres 'Mínimos. 
Compuesta | Por un Religioso de la Orden de dicho | Patriarcha. | 

Reimpressa en México, por los He- | rederos de Doña María de Ribera. 
I En la Calle de San Bernardo. | Año de 1767. | 

i6vo.; port. y 14 hjs. s. n. 

292. J: RACTICA I para alcanzar | lo que se pide á Dios I por San Fran- 
cisco I de Sales, ] Obispo y Principe | de Genova, | en cuyo honor | la 
dispuso en forma de novena | un Sacerdote del Oratorio de N. | P. S. Phe- 
lipe Neri, de la Ciudad | de los Angeles. | Ponese al ñn una Oración del 
mismo I Santo para las Mugeres preñadas. | 

Reimpressa en México, en la Imprenta de | la Biblioteca Mexicana del 
Lie. D. Jo- I seph de Jauregui, en la Calle de San | Bernardo. Año de 

1774. I 

i6vo.; port y 31 hoj. s. n. 

293. Jr RACTICA I para visitar | al Santísimo Sacramento | en tiempo 
de Jubileo, ' ó en solicitud de alguna indul- | gencia plenaría. | Devocio- 
nario para la visita de | Altares, y modo de hacer los | Actos de Fe, Es- 
peranza y Ca- I ridad. | 

Reimpresos en México por D. María- | no de Züñiga y Ontíveros, ca- 
lle del Es- I píritu Santo, año de 1796. | 

l6vo.; port. y ii hjs. s. n. 

294. Jlrodigiosa curación | últimamente sucedida en Roma, | porin- 
tercession | de S. Luis Gonzaga \ de la Compañía de Jesús. | 

8vo.; sigue inmediatamente el texto paginado de i á 24 con esta inscripción ñnal: 

Con las licencias necesarias: \ Reimpressa en México, en la Imprenta de 
la Biblioteca Mexicana, en el Puente del | Espíritu Santo. Año de 1765. | 



bibliografía mexicana del siglo XVII l 

37S 

PUENTE. P, Luis de la (Jesuíta). 

295. JcLxERCIClOS I devotos en forma de | novena | en reverencia del 
Augustissimo, y Diviniisimo | Sacramento, | para las almas, que | des- 
sean celebrarlo con perfección \ en sus fiestas, sacados de los ] Sentimien- 
tos espirituales del V. | Padre Luys de la Puente \ Tom. 9. §. 9 | 

Reimpresso: en México. Por | Joseph Bernardo de Hogal. En el | Puen- 
te del Espíritu Santo. | Año de 1725. | 

i6vo.; port. y 14 hjs. s. n. l hoj grab. 

296. JtlXERCICIOS I devotos, en forma de | novena | en reverencia del 
I Augustissimo y Divinissimo | Sacramento, | para las almas, que | des- 
sean celebrarlo con perfección \ en sus fiestas, sacados de los | Sentimien- 
tos espirituales del V. | Padre Luis de la Puente, j Tom. 9 §. 9. | 

Rcimpressos en México. Por | Joseph Bernardo de Hogal. En la | Ca- 
lle de la Monterilla. Año | de 1730. | 

i6vo,; port. y 11 hjs. s. c. 

297. JN OVENA I en reverencia | de el Augustissimo, | y Divinissimo | 
Sacramento, | Para las almas, que desean cele- | brarlo con perfección en 
sus fiestas. | Dispuesta | de los Sentimientos Espirituales \ del Venerable 
Padre Luis de | la Puente. | 

Reimpressa en México, por D. Fe- | lipe de Zuñiga, y Ontiveros, en 
la I Calle de la Palma, año de 1772. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hjs. s. n. con la obra. 

298. W OVENA I en reverencia | del Augustissimo | y Divinissimo | 
Sacramento, | Para las almas, que desean cele- | brarlo con perfección en 
sus I Fiestas. | Dispuesta | de los sentimientos Espirituales | del Venera- 
ble Padre Luis de | la Puente. | 

Reimpressa en México, por D. Feli- | pe de Zuñiga, y Ontiveros, | ca- 
lle de \ la Palma, año 1777. | 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con Ui obra. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 



R 



RIPALDA. P. Gerónimo de (Jesa(ta). 

299. v^ATEClSMO I y I Exposición breve | de la Doctrina | Christiana 
I Por el P. M. Geronymo | de Ripalda, de la Compañia | de Jesús. | El se- 
llo de la Compañía y á sus lados: Año de | 1770. | Con Licencia y Privile- 
gio I en México: en la Imprenta del L lo. D. Joseph | de Xauregui; Calle 
de San Bernardo, y esquina | de la Plazuela del Volador. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta.'l6 págs. prls. s. nr. con el Privilegio, Advertencias. Calen- 
dario y principio del Catecismo; pág 3 á 126 la obra, más I hoja s. nr. con un epígrafe y nn gra- 
bado macabro. 

Consta del privilegio que este se le dio al Lie. Xauregui en 17 de Díziembre de 1768 para que 
imprimiese ''el Catecismo y todo lo perteneciente á Doctrina Christiana, y demás Libritos, ó 
Quadernos de los estudios menores." 

ANÓNIMO. 

300. IvOMANCE, I que expresa lo que son | amor, yzelos, | 

4to.; en 2 hojs. s. nr. todo en verso y á dos columnas por página. En la última y al pie, esta 
suscripción: 

Reimpresa en México en la Imprenta de los Herederos del | Lie. D. 
Joseph de Jauregui. Calle de San Bernardo. | Año de 1780. | 



48 



bibliografía mexicana del siglo xvhl 

379 



s 



SALAZAR. Fr. José de (Franciscano). 
301. VÉASE: Paz y Salgado. (1747). 



SALGADO DE SO MOZA. Lie. Pedro (Clérigo). 

302. Jdreve Noticia | de la devotissima | Imagen de | Nuestra Seño- 
ra I de la I Defensa, | colocada en el Tabernáculo de el | sumptuoso Re* 
tablo de la Capilla | Real, de la Santa Iglesia Cathedral | de la Ciudad de 
la Puebla de los An- ] geles: Con un Epitome de la Vida | del Venera- 
ble Anacoreta | Juan Bautista de Jesús. | Que escribió | El Ldo. D. Pe- 
dro I Salgado de Somoza. | 

Reimpresso en la Puebla: en la Im- | prenta de Christoval de Ortega 
Bo- I nilla. Año de 1760. [ 

8vo.; port. orí. y vta. blanc. 5 hojs prls. en DD. PP. LL, y P. Pág. I-115 la obra. 

SÁNCHEZ. Juan Antonio (Clérigo). 

303. JL)evoto i Septenario, | dirigido | á los Piadosos Blasones J del 
Soberano Medico | San Rafael | Archangel, | Para conseguir por medio 
de I su Patrocinio la salud tem- | poral, y espiritual. | Dispuesto por el 
Br. D. Juan Anto- | nio Sánchez, Presbytero de este | Arzobispado de 
México. I 

Reimpresso en México en la Oñcina de | los Herederos del Lie. D. Jo- 
seph Jaure- | gui. Calle de San Bernardo, | Año de 1784. | 

i6vo.; port. y 14 hjs. s. n. i hoj. grab. 

SÁNCHEZ. Tornas (Clérigo). 

304. Oración | á el Smo. Patriarcha | Sr. San Joseph, | para implo- 
rar su Patrocinio en | los Temblores, Rayos, Incen- | dios. Pestes, y de- 
más castigos, I con que la Divina Indignación | nos amenaza; y pedirle 
nos al- 1 canze una feliz y dichosa | muerte. | Dispuesta | Por el Br. D. 
Thomás Sánchez, | Presbytero de este Arzobispado. | 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

350. 

Reimpressa en México, en la Im- | prenta del Lie. D. José de Jaure- | 
gui. Calle de San Bernardo. ( Año de 1776. | 

i6vo. port. con grab. en la vta. y 5 hojs. s. n. con la obra. 

SÁNCHEZ PEREYBA. Lie. DleffO 

« 

305. Por | la Sagrada Provincia de la Clari- | dad de San Hypolito 
Martyr de esta Nueva-España 1 Se informan | Al Sr. Doct. D. Joseph de 
Torres, y Vergara, j Abogado de la Real Audiencia de esta Corte, Cate- 
drático jubilado de Prima | de leyes en la Real Vniversidad, y Chancela- 
rio de ella, Consultor del Santo | Oñcio de la Inquisición de este Reyno, 
Maestre-Escuelas de esta Santa Iglesia | Cathedral Metropolitana, Co- 
missario subdelegado General del Apostoli- [ co, y Real Tribunal de la 
Santa Cruzada, y Juez Ordinario, Visitador | de Testamentos, CapellaniaF, 
y Obras pias.de e$te j Arzoi^isp^do.&c. | Los méritos de justicia que le asis- 
ten ) en el pleytp, | Que el ^l. R. P.. F. Jvan Diaz Lozano, | Ex-General 
de dicha Provincia, su Difinidor mayor, actual Prior del Convento- | ITos- 
pital del Espiritu Santo, y Notario Appóstolico. ] Ert virtud de su poder 
sigve I contra el Real Convento de Santa Clara de Jesús, | de la Ciudad 
de Queretaro: | Sobre | Que restituya ciertas haziendas, y Cassas, con | 
sus fructos, que por clasula de testamento dejó destinadas Doña Beatriz 
de Tapia, | yezina que fue de dicha Ciudad para la fundación de vn Hos- 
pital en Aguas- | calientes, y entraron en dicho Real Convento por muer- 
te de Don Diego de \ Tapia, Albacea, y Heredero que fue de dicha Doña 
Beatriz. | Para [Que en Vista de los fundamentos jurídicos que, se | ex- 
ponen se condene á dicho Real Convento á la restitución de todo lo ex- 
pressado, | y en la conformidad que pQr, la Provincia se suplica. | ^ Con 
licencia de los Superiores. | En México: En la Imprenta nueva de Joseph 
Bernardo de Hogal, en la Calle | de la Azequia: Puente del Espiritu San- 
to. Año de 1724. I 

Folio; port. orld. con dos textos latinos en su vuelta; folio j á 33 la obra que ñrma el Licdo. 
Z). Diego Sánchez Pereyra, 

SÁNCHEZ de TACLE. Illmo. Sr. Dr. Pedro Anselmo aérígo). 

306. Erección | del Pontificio y Real | Colegio Seminario | del Prín- 
cipe de los Apóstoles el Señor San Pedro, | y Constituciones ( para su 
Gobierno, que con su Autoridad Ordinaria | y con la facultad bastante 
del Rey Nuestro Señor (que Dios guarde), | ha hecho | en la Ciudad de 
Valladolid, | Capital del Estado de Michoacan, | el Illmo. Sr. Dr, D. Pe- 
dro Anselmo Sánchez de Tagle, del Consejo de su Magestad Obispo de 
aquella Diócesis y Fundador del mismo Pontificio y Real Colegio. I Con 
las licencias necesarias en México. | En la Imprenta del Lie. D. Josef Jau- 
regui. Año de 1771. | 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

381 

Folio: port. y 96 páginas numeradas. 

Contiene los siguientes capítulos: 
" **I. — De el Oficio del Rector, sus calidades y obligaciones. 

IL — De el Vice-Rector, sus calidades y Oficio. 

III. — De las cátedras, su provisión' y posesión, y calidades de los Catedráticos. 

IV. — De el Oficio y obligación de los Catedráticos. 

V. — De el Secretario de Colegio, sus calidades y Oficio. 

Interrogatorio para las informaciones de los Colegiales. 

VI. — De el Tesorero, Administrador de las Rentas del Colegio. 

VII. — De los Colegiales, traje y obligaciones. 

VIII. — De las funciones y exercicios literarios del Colegio. 

IX.— De el Maestro de primeras letras, sus calidades y obligaciones. 

Fórmula á que se ha de arreglar la Secretaría del Colegio en las informaciones de los Cole- 
giales." 

Descripción comunicada por el Sr. Presbítero Lie. D. Joaquín Pérez Gaona bibliotecario del 
Colegio Seminario da Morelía (Michoacán) en cuya biblioteca se encuentra el ejemplar de donde 
se tomó. 



SANTIBaAeZ. Juan Antonio (Clérigo). 

307. V lAGE espiritual, | en que medita la Alma | los treze dias que ca- 
mi I narou los tres | Santos Reyes ] Melchor, Gaspar, | y Balthasar, | 
desde Oriente hasta Jerusalem, | donde en el venturoso pesebre | de Be- 
thlen, adoraron, reveren ] tes, y humildes al recien nacido | Jesús, | Que 
dispuso el Br. Juan Antonio | Santivañez, Presbytero de este | ArzobÍF- 
pado de México. | 

Reimpresso, con licencia, en México: | Por Joseph Bernardo de Hogal, 
Ministro, | é Impressor del Real Tribunal de la | Santa Cruzada. Año de 
1730. 1 

i6vo.; port. y 14 hjs. s. n. 



308. Devoto | septenario, | Dirigido á los piadosos blazones del So- 
berano Medico I San Raphael | Archangel. | Para conseguir por medio 
de Su Patroci- | nio salud temporal, y espiritual. ] Dispuesto, | Por el Br. 
D. Jvan Antonio de | Santibañez, Presbytero déla Ciudad de | México y 
nuevamento añadido por el LÍ9. D. | Manvel Rizo Brizeño, Presbytero de 
I la Ciudad de los Angeles. | A petición, | De una Religiosa de dicha Ciu* 
dad, amar- | telada devota del Santo Archangel. | 

Con licencia de los Superio- | res, en la Puebla, en la Imprenta de la 1 
. Viuda de Miguel de Ortega, y Bonilla. | En el Portal de las flores. Año 
I de 1753. I 

8vo.; port. y 7 hjs s. n, 

309. VlAGE Espiritual, | en que medita la alma | los trece días | que 
caminaron los tres | Santos Reyes | Melchor, Gaspar, ( yBalthasar^ | des- 
de Oriente hasta Jerusalen, | donde en el venturoso Pesebre de | Bethlen^ 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

382 

adoraron reverentes, y | humildes al recien nacido ¡ Jesús, | Que dispuso 
el Br. D. Juan Aantonio | Santibañez, Presbytero de este Ar- | zobíspa- 
do de México. | 

Reimpreso en México, en la Imprenta | del Lie. D. Joseph de Jauregui, 
calle de | San Bernardo. Año de 1770. | 

l6vo. port. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con la obra. 

310. Uevoto i Septenario | dirigido ¡ á los piadosos blasones | de el 
soberano medico | San Rafael, | Archangel, ¡ Para conseguir por medio 
de su I patrocinio la salud temporal, ( y espiritual, | Dispuesto por elBr. 
D.Juan Anto- ¡ nio Santibañez, Presbytero de este | Arzobispado de Mé- 
xico. I 

Reimpresso en México, por D. Fe- | lipe de Zuñiga y Ontiyeros, calle | 
de la Palma, año de 1776. j 

16 vo. port. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con lá Obra. 

311. JUevoto i Septenario | dirigido | á los piadosos blasones ) de el 
soberano medico, | San Rafael, | Archangel, | para conseguir por medio 
(ie su I patrocinio la salud temporal, y | espiritual. | Dispuesto por el Br. 
D. Juan Anto- | nio Santibañez, Presbytero de este | Arzobispado de 
México. I 

Reimpreso en México, en la Imprenta de los | Herederos del Lie. D. 
Joseph de Jauregui, | Calle de S. Bernardo. Año de 1782. | 

i6vo. port, con grab. en la vta. y 6 hojs. s. n. con la Obra. 

312. VlAGE Espiritual, | en que medita la alma | los trece dias | que 
caminaron los tres | Santos Reyes | Melchor, Gaspar, j y Baltasar, | des- 
de Oriente hasta Jerusalen, | donde en el venturoso Pesebre de | Bethlen, 
adoraron reverentes, y hu- | mildes al recien nacido Jesús, \ Que dispu- 
so el Br. D, Juan Antonio | Santibañez, Presbytero de este Arzo- | bispa- 
do de México. | 

Reimpreso en México por D. Felipe | de Zuñiga y Ontiveros, calle del 
I Espiritu Santo, año de 1784. | 

i6vo. port. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con la Obra. 

SANTIBAÑEZ. Gabriel de 

313. JN OVEN A I al Glorioso Martyr | S. Acasio. \ Dispuesta por el Br. 
D. Gabriel | de Santibañez. | A devoción de la R. M. Josepha \ Maria de 
Señora Santa Anna, | Religiosa del Observantissimo | Convento déla En- 
carnación de I esta Ciudad, | 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

383 

Impressa en México, con las | licencias necessarias, en la Im- | prenta 
nueva de la Biblíotheca | Mexicana, enfrente de San | Agustín. Año de 

1755. 1 

i6vo.; port. y 7 hjs. s. n. 

SARMIENTO. P. Pedro (Jesuíta). 

314. ijREVENoticia | del | Origen y Maravillas | de la Milagrosa lina- 
jen de I Nuestra Señora | de la Salud, ¡ Que se venera en su | Santuario 

I fundado en el Hospi- | tal de Santa Martha de la Ciudad | de Paztqua- 
ro: con una Novena | consagrada á la misma San- | tissima Señora. | Dis- 
puesta I Por un Sacerdote de la Compa- | ñia de Jesús. | Impressa en 
México, I con las licencias necessarias, en la Imprenta de Doña Maria de 
Rivera. | Año de 1742. \ 

160.; port. con grab. en la vta. y 69 hjs. s. n. con la obra. 

Numerosísimas han sido las ediciones de este librito debido tanto á la devoción de la Sta. Ima- 
gen como á la piedad y sencillez con que está escrito. 

Por equivocación se colocó bajo el núm. 926 de la lí Pte. esta obra, y bajo el nombre de Ra- 
mírez P. Francisco, una reimpresión de esta obra. 

SARTORIO. José Manuel (Clérigo. 

315. JN OVENA mensal | de el Transito | de el j Santissimo Patriarcha 
I Sr. San Joseph, | para implorar una buena | muerte: con las Considera- 
I clones sacadas de la Mystica | Ciudad de Dios, p. 2. lib, 5. | Compues- 
ta I Por el Br. D. Joseph Manuel | Sartorio, Clérigo de este | Arzobis- 
pado. I 

Con licencia en México: | En la Imprenta de la Bibliotheca \ Mexica- 
na, en el Puente del Es- | piritu santo. Año de 1766. | 

i6vo.; port. y 13 hojs s. nr. i hoj. grab. 

316. Novena Mensal | del Transito | del | Santísimo Patriarca | Sr. 
San Joseph, 1 Para implorar una buena | muerte | Con las consideracio- 
nes I sacadas de la Mistica Ciudad de Dios. | Part. 2. lib. 5. | Compuesta 
por el Br. D. Joseph | Manuel Sartorio, Clérigo del Arzo- | bispado de 
México. I Al fin van puestos los siete Dolo- | res y Gozos del | Santísimo 
Patriarca. | 

Reimpresa en la Puebla en la Oficina | de D. Pedro de la Rosa. Año 
de 1781. I 

i6vo.; port. y 30 hjs s. n. i hoj. grab. 

317. JN OVENA I del Angélico Joven | San Luis Gonzaga. | Dispuesta 
I Por el Br. D. Joseph Sartorio, | Presbítero de este Arzobispado. | A ex- 
pensas de varios devotos. | 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

384 

Con licencias. | 

México: Por D. Felipe de Zuñiga y Onti- | veros, año de 1790. | 

8vo.; port.; 23 hojs. s. n.; más i grab. 

318. Devoción | al Sacratísimo Nombre. | de la Madre de Dios. ] 
Dala á luz | El Br. Don Joseph Ma- | nuel Sartorio, Presbítero del [ Ar- 
zobispado de México. [ A expensas de un devoto. | 

Con las licencias necesarias. | En México: | Por Don Felipe de Zuñiga 
y Onti- I veros, calle del Espíritu Santo, | Año de 1793. ] 

i6vo.; port. y 15 hjs. s. n. 

SEGURA. Fr. Francisco Ildefonso (Franciscano). 

319. v^ONSULTAS 1 varias, j Morales y Mysticas, ) resveltas | Por el 
R. P. Fray Francisco | Ildephonso Segura, Lector Jubilado, | Visitador 
que fué en esta Sta. Provincia \ de el Santo Evangelio, Hijo, y Ex- | Guar- 
dian de su Instituto de la Sta, Reco- | lección de N. S. P. S. Francisco. | 
Dedicadas ] Al Gloriosísimo Apóstol, Vni versal y [ Supremo Pastor, y 
Cabeza de la Iglesia \ Señor San Pedro. | A expensas de los Señores sus 
Hijos, y Eclesiasti- | eos, Domiciliarios de este Arzobispado | de la Pue- 
bla. I 

Con licencia: En la Puebla, por la | Viuda de Miguel de Ortega Boni- 
lla I Año de 1718. I 

8vo.;.7 hojs. prls. s. nr. Págs. i á 258, más 3 de Index s. nr. 

. ANÓNIMOS. 

320. OEISENA, j Ó seis Domingos | y | Novena | de S. Lvis | Gonza- 
ga, I de la Compañía ( de Jesús. | 

Impressa en Cádiz: Y por su ori- | ginal, reimpressa en México, | en la 
Imprenta de Doña Maria | de Rivera. En el Empedradillo. | Año de 

1743- I 

i6vo.; port. y 15 hjs. s. n. 

321. Seisena, | ó seis | Domingos, [ y | Novena | de S. Luis | Gon- 
zaga, 1 de la Compañía | de Jesús. | A devoción de una Señora agrade- 
cida, I beneficiada y devota de el Santo. \ 

Reimpressa en México en la Impren- ( ta del Real, y mas Antiguo Co- 
legio I de San Ildefonso. Año de 1759. | 

l6vo.; port. y 14 hjs. s. n. más i hoj grab. 



bibliografía mexicana del siglo XVIIt. 

385 

322. Semana | de m¡ Señora Santa Anna |(esto es) | Breves, 7 pe- 
queños obsequios | que en cada vno de los dias de | la semana, se pue« 
den hazcT. | 

Impressa en la Puebla por la Viu- | da de Miguel de Ortega y Bo | 
nilla, y por su original, en Mexi- | co, por Juan Francisco de Orte- | ga, 
y Bonilla, en la calle de Ta- | cuba, donde se vende. | Año de 1720. [ 

i6vo.; port. y 7 hjs. s. n. 

323. Semana | en honor | del Angélico Joven | San Luis Gonzaga, 
I Compuesta | Por un indigno Esclavo del 1 mismo Santo. | 

En México, por Don Mariano deZuñiga y | Ontiveros, calle del Espí- 
ritu Santo. 1 año de 1800. | 

i6vo ; port. con grab. en la vta. y 13 hjs. s. n. con la obra. 

324. J^EMANA I en honor | del j Angélico Joven | S. Luis Gonzaga, | 
Compuesta | por un indigno Esclavo | del mismo Santo. \ 

Reimpressa en México en la Imprenta del | Br. D. Joseph Fernandez 
de Jauregui, | Calle de Santo Domingo y esquina | de Tacuba. Año de 
1800. I 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con la obra. 

325. SEPTENARIO I del Glorioso Patriarcha | San Joseph | en Reve- 
rencia de I los siete Dolores, y siete Gozos. | Van añadidos los Exercicios 
en revé- | rencia del Augustissimo, y divinissimo | Sacramento^ para ce- 
lebrarlo cotí I perfección. | A devoción de dos Religiosas, que lo | impri- 
men para augmento de la | devoción. | 

Con licencia en México, | por la Viuda de Miguel de Ribera Cal- | de- 
ron, año de 1707. | 

8vo.; port ; y 13 hojs. s. n. 

326. Septenario | Dulce, | Y devoto Exerciclo, que se ha de | em- 
pezar desde el dia en que se | empiezan á celebrar las siete | Missas de 
los I Gozos de la Virgen | Nuestra Señora. | Y se proponen los motivos, 
que I mueven á tan santa devoción, y | el modo con que se ha de hazer. 
I Y es quarta Impression, | Hecha á costa del Sr. D. Ignacio | de Asen- 
xo, y Crespo, Canónigo \ de la Sta. Iglesia Cathedral de la | Puebla, de- 
voto de la SS. Virgen. | 

En la Puebla de los Angeles, en la Imprenta \ de la Viuda de Miguel 
de Ortega Bonilla, | en el Portal de las Flores. Año de 1710. | 

8to.; por(. y 11 hjs. s. n. 

49 



BIBUOCRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

386 

327. Septenario ] del Glorioso | Patriarcha Señor San | Joscpb, | 
en reverencia | de los siete Dolores, y \ siete Gozos | Con la corona | de 
amor, para encender las | almas en amor de su Es- | poso Jesu-Christo. | 

Reimpresso en México: | por la Viuda de Francisco | de Rivera Cal- 
derón. Año I de 1744. I 

16 vo.; port. y 19 hjs.' s. n. 

328. »!>EPTENARIO I de Nuestra Señora | délas | Maravillas, [ quecon- 
sagra | á la misma Señora | un Sacerdote | de este Arzobispado. | Indig- 
no Esclavo suyo. | 

Con licencia | Impresso en México, por | D. Nicolás Pablo de | Torres 
en la Plazuela | de Jesús Nazareno. | Año de 1753. ) 

l6vo.; port y 14 hoj. s. n. 

329. «Septenario | devoto | en honra de la Gloriosa^ | y esclarecida 
Virgen | Sta. Gertrudis | la Magna. | Distribuido en los siete días de la | 
Semana, implorando su intercession | para alcanzar una buena muerte. | 
Dispuesto, I Por un Religioso Descalzo, quien | lo dá á luz á instancias, y 
expensas | de un especialissimo Devoto { de la Santa. | 

Reimpresso en México en la Imprenta de | los Herederos de D. María 
de Rivera, en | la esquina de la Plazuela del Volador: Año de 1761. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

330. OEPTENARIO | al | Gloriosissimo Patriarcha | Sr. S. Joseph | de 
los I siete Privilegios | de su Patrocinioque refiere la V.M. | María de Jesús 
de Agreda en su | Mystica Ciudad de Dios. | Para que le rezen, y medi- 
ten al tiempo | de las siete Missas, que le cantan en | los siete dias ante- 
cedentes al de Santa | Teresa de Jesús, | Que saca á luz | un Eclesiásti- 
co de la Venerable Congregación | de N. P. San Phelipe Neri de esta | 
Ciudad de México. | 

Reimpressa á expensas de varios De- | votos, en México, en la Impren- 
ta de I la Biblioteca Mexicana, en el Puente | del Espiritu Santo. Año de 
1768. I 

i6vo.; port. y 28 hjs. s. n. 

331. SEPTENARIO I al Gloríosisimo Patriarca | Sr. San Josef | De los 
siete Privilegios de su Patroci- | nio que refiere la V. M. María de Je- | sus 
de Agreda en su Mystica Ciudad | de Dios. | Para que se rezen y medi- 
ten I al tiempo de las siete Misas que se can- | tan en los siete dias ante- 
cedentes al de I Santa Teresa de Jesús. | Que saca á luz | Vn Kclesiastí- 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIll. 

co de la Venerable Con« | gregación de N. P. S. Felipe Neri de | la Ciu- 
dad de México. | 

Reimpreso con licencia | En el Real Seminario Palafoxiano de la | Pue- 
bla. Año de 1 77 1. I 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

332. ¡Septenario | Devoto | en honra de la Gloriosa | y Esclarecida 
Virgen | Sta. Gertrudis | la Magna. | Distribuido en los siete dias de | ia 
semana, implorando su in- | tercesion para alcanzar una | buena muerte. 
I Dispuesto I Por un Religioso Descalzo. | 

Puebla de los Angeles. | 

Reimpreso ¡ En la Oñcina de los Herederos de la Viuda | de Miguel 
de Ortega, en el Portal de las Flores. | Año de 1775. | 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

333. ¡Septenario | Devoto | en honra de la Gloriosa, | y Esclarecida 
Virgen | Santa Gertrudis | la Magna. ¡ Distribuido en los siete dias de la 
I Semana, implorando su ¡ntercessión | para alcanzar una buena muerte. 
I Dispuesto I Por un Religioso descalzo, | quien lo dá á luz á instancias, | 
y expensas de un especialissimo | Devoto de la Santa. | 

Reimpresso en México, en la Im- | prenta del Lie. D. Joseph Jauregui 
I en la calle de San Bernardo. | Año de 1775. | 

i6vo. ; port. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con la obra. 

334. Viva Jesús. [Septenario | Devoto | á la Preciosísima | Sangre 
I de Christo | Nuestro Redentor. ] Dispuesto por un Sacerdote deseoso | 
del provecho de las Almas. | 

Puebla de los Angeles. | 

Reimpreso ] En la Oficina de los Herederos de la | Viuda de Miguel 
Ortega. | En el Portal de las Flores año de 1776. | 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

335. Septenario | de el Gloriosissimo | Patriarcha | S. S. Joseph, | 
en reverencia | de sus siete Dolores, | y siete Gozos: | Con la corona de 
amor | para encender las almas en amor de su | Esposo Jesu-Christo. | 

Reimpresso en México, por D. Feli- | pe de Zuñiga y Ontiveros, calle 
de I la Palma, año de 1776. | 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hujs. s. n. con la obra. 

336. Septenario | Previo á la Celebridad | del Transito | de Señor | 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVItl. 

388 

San Joseph, | Para impetrar una buena | Muerte. | Por un Esclavo del 
Santo. I 

Reimpreso en la Ofícina del | Seminario Palafoxiana de la Puebla | de 
los Angeles. Año de 1776. | 

l6vo.; port. y 9 hjs. s. n. 

337. I^EPTENARIO I Doloroso | de la Soberana Emperatriz | délos cie- 
los I María Santísima | Señora Nuestra. | Dispvesto por vn hvmilde | Es- 
clavo de la Beatissima Virgen. | 

Puebla de los Angeles. | 

Reimpreso en la Oficina de los Here- | deros de la Viuda de Miguel 
Ortega, | en el Portal de las Flores. Año de 1776. | 

i6vo.: port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

338. I^EPTENARIO I Dulce, y Devoto | Exercicio tierno, | que se pue- 
de tener en la Octava | de la Assumpcion | de Nuestra Señora. | Comen- 
zándose I desde el dia diez y seis de Agosto, | hasta el dia veinte y dos, 
ó en otro | tiempo del Año, en memoria de | los siete especiales Gozos, 
que I goza la Santissima Señora | en el Cielo. | Proponense los motivos 
que I mueve á tan Santa Devoción, y | el modo con que se ha de hacer. | 

Reimpresso en México, en la Imprenta de | los Herederos del Lie. D. 
Joseph de Jaure- | gui. Calle de S. Bernardo, año de 1779. | 

i6vo.; port y 22 hjs. s. n. 

339. Septenario | Devoto, | en honra de la Gloriosa, ] y Esclareci- 
da Virgen | Santa Gertrudis | la Magna, | Repartido en los siete días de 
la I Semana, implorando su interces | sion para alcanzar una buena | 
muerte. ] Dispuesto | Por un Religioso Descalzo, quien lo dá | á luz á 
instancias, y expensas de un | especialissimo devoto de la Santa. | 

Reimpresso en México en la Ofi- | ciña de los Herederos del Líe. D. | 
Joseph de Jauregui, Calle de San | Bernardo. Año de 1782, \ 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVITI. 

389 



APÉNDICE A LA LETRA S. 

Entre los libros raros de México y no obstante su reciente fecha de impresión, se cuenta la 
'*ReIación.del Nuevo Santander" escrita por el franciscano Fr. Vicente de Sta. Marfa, 

Tengo una remota idea de haber poseído, ha muchos años» la edición original de este escrito 
entre una colección de "Papeles Varios" que formó y perteneció al célebre jurisconsulto Dn. 
Francisco Xavier Gamboa, y que en mi traslación de Morelia á Oaxaca se perdió con otros muy 
interesantes libros de lo que entonces formó mi rica y selecta biblioteca. 

Supe más tarde que esta **Relaciótt" la había reimpreso en Ciudad Victoria (Tamaulipas) el 
Sr. D. Darío Balandrano, en el folletín del * 'Periódico Oñcial" de ese Estado. Al cabo de los 
años vi ejemplar de ella en la biblioteca de la ''Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística," 
pero solo del tomo i?, pues parece que por el formato en 4? que se le dio, debiera haberse pu- 
blicado en dos tomos. 

Últimamente encontré otro ejemplar de este mismo tomo en la Biblioteca del Museo Nacional. 

La eáición princeps i si mal no recuerdo, era un cuaderno infolio. 

La obra á que me refiero solamente la he visto citada por el Sr. Dn. Francisco Pimentel en su 
"Filología Mexicana," y á propósito de la lengua de los indios Maratines. Las pocas noticias 
que sobre esto trae la hacían muy interesante, siendo de igual carácter las etnográficas. 

He creído conveniente, por lo mismo, para bien de todos los estudiosos, hoy que se me facili- 
ta su reimpresión, darla á conocer aunque sea incompleta. 

Su texto es como sigue: 

IvELACION Histórica. | de la Colonia del Nuevo | Santander y 
Costa, I del Seno Mexicano. | Escrita | Por el P. Fr. Vicente Santa María 
Pres- I bítero de la orden de San Francisco, y | Lector de Theología en el 
Convento de | Valladolid de Michoacán. | A expensas | de los Sres. Con- 
de de Sierra Gorda, y sus | hermanos Lie. D. Mariano, D. Francisco | y 
Da. Maria Josefa de Escandon, y Llera. | Quienes la dedican. | Al Exmo. 
Sor. Conde de Revillagigedo, | Caballero Gran Cruz, Gentil Hombre de 
I Cámara de Su Magestad &c. &c. ¡ 

Dedicatoria. 

EXMO. SOR. 

La Colonia Española que se fundó el año de 49 de este siglo en 
la costa del Seno Mexicano, es uno de los blasones con que acre- 
ditó su lealtad, sus brillantes servicios á la Monarquía, y los anima- 
dos esfuerzos de su heroica nobleza el Exmo. Señor Padre de V. 
Excía. En ella, y en sus poblaciones se ven gravados inmortal- 
mente los nombres de Güemez, Padilla, Revilla, y Horcacitas, que 
dirán siempre á la posteridad con que protección,, y cual fué la 
mano por quien salió de la mas grosera barbarie aquel bello peda- 
zo de tierra en esta América Septentrional después de haber apu- 
rado sus esfuerzos sin lograr el efecto deseado en el espacio de ca- 
si dos siglos muchos de los Señores Vireyes predecesores al Se- 
ñor Padre de V. Excia. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

390 

En aquella época V. Excia. mismo fué testigo del calor con que 
se trataban en la Capital de Nueva España los asuntos relativos 
á las expediciones de la Sierra Gorda, de las dificultades que se 
pulsaban en la pasificacion de la costa y de los sucesos desgracia- 
dos en los años anteriores, de que se hacia memoria. También vio 
W Excia que en nuestro difunto Padre puso los ojos y depositó 
sus confianzas para hacer lo que multiplicadas veces se habia man- 
dado por el Soberano, y lo que ingentísimamente deseaba el Ex- 
mo. Señor Padre de V. Excia. 

Se llenaron efectivamente los deseos de nuestro Católico Mo- 
narca, se pacificó la Sierra Gorda, y se Conquistó la costa, esta- 
bleciendo en ella poblaciones y fortificaciones bastantes: se cortó 
el hilo de las incursiones de los Bárbaros que habia durado tan- 
tos años, y se aquietaron en fin los ánimos de los establecimientos 
vecinos al país de la nueva Colonia, que no podian llamarse se- 
guros, ni aun estando inmediatos á la Capital misma, y Corte de 
México. 

La mano benéfica del Exmo. Sor. Virey Horcacitas estuvo siem- 
pre abierta para proteger y dirigir al Coronel Escandon, que ha- 
bia tomado por instrumento para sus aciertos, y disponiéndose 
éste en todo lance para hacer un servicio á la Nación, y acreditar 
su lealtad al Monarca salió con la empresa y tuvo la satisfacción 
de desempeñar los créditos de su Protector. 

Después de mas de cuarenta años ha llegado el tiempo en que 
se puedan sin temor sacará luz pública, y con el honor de la Ti- 
pographia estas expediciones que no solo fueron útilísimas al Rey- 
no de México sino al todo de la Nación: y ya está mirando V. 
Excia. cuan justo es, y hasta natural el que los hijos del Coronel 
Escandon y Conde de Sierra Gorda no olviden las referencias que 
deben al Exmo. Sor. Conde de Revilla Gigedo. 

Esta obra, pues se dirige á V. Excia. no buscando un Protector 
que le dé acogida, y la ponga en carrera para la aceptación del 
público; ni mucho menos porque nuestro ánimo sea movido por 
algún vil resorte de interés, ó de adulación, sino únicamente por el 
peso mismo de la naturaleza, y al modo de una cosa que desde 
cualquiera distancia, y en cualquiera tiempo clama por su dueño. 

Las cenizas de nuestro difunto Padre no pueden olvidar aun 
desde el sepulcro en que descansan la ciega deferencia con que 
en vida se subordinaron en todo al de V. Excia., y nosotros á su 



bibliografía mexicana del siglo xvni. 

391 

nombre, y en su memoria no podemos menos que lisongearnos de 
que V. Excia. recibirá con agrado este obsequio que le tributa 
nuestra gratitud, y el amor con que somos 
Sus mas rendidos, y atentos servidores. 

ADVERTENCIA PREVIA AL QUE LEYERE. 

Los principios sobre que se funda la fé humana, son el primer 
objeto que debe proponerse, tanto el que estiende una historia, 
como el que la lee: el primero para dar una vez sus descargos á 
los que con nombre de críticos suelen ser en nuestro siglo im- 
pugnadores de todo, y observadores de nada, y eí segundo para 
no entrar á bulto ni á tientas en los sucesos de los años anterio- 
res, de que no ha sido testigo, ó de los países que no han visto. 
Las noticias que se desenvuelven en esta obrilla son tan intere- 
santes á nuestra Nación, que aun es de notar el que hallan corri- 
do cerca de cincuenta años, sin que el público de todas las Nacio- 
nes haya tenido un documento detallado, á lo menos en el modo 
posible, de los progresos de la España y de sus vasallos en las 
regiones septentrionales de la América, y con especialidad en 
las de su costa oriental, que son sin controversia las que mas deben 
llenar la espectación del mundo político. 

Si el descubrimiento, pacificación, y población de mas de cien 
leguas de Sur, á Norte, y mas de sesenta de Oriente á Poniente 
hubiera cabido en suerte á algún estrangero, á buen seguro, no 
hubieran estado ociosas las prensas de Amsterdan, ó de Londres 
para haber tal vez abultado los hechos que en España han estado 
dormidos en manuscritos, y reservados para estos dias, en que 
acrisolada la verdad en el criterio del tiempo, ya no tienen lugar 
ni la adulación á los muertos ni la injuria á los vivos. 

La nueva Colonia de Escandon, ó del Nuevo Santander fué 
emprendida repetidas veces aunque sin suceso, muchos años an- 
teriores á su conquista. La extensión de su terreno, su situación 
en la costa oriental del continente de esta rica America, la fertili- 
dad de sus campiñas, lo abundante, y hermoso de sus aguas, lo 
caudaloso de sus rios, que desguazan en el Golfo de México, lo 
precioso de sus minerales, la prodigalidad con que en ella se espli- 
ca la naturaleza, y en una palabra, el conjunto todo de sus propor- 
ciones ventajosísimas para la vida humana debieron ser en aquel 
tiempo el mas vivo aliciente del deseo para los conquistadores, y 



bibliografía mexicana del siglo xytii. 

392 

la conquista mas segura para hacerse de üa nombre inmortal. La 
barbarie grosera de los Indios abusaba de este paraíso, llamé- 
mosle así, disfrutando solo lo abundante de sus producciones, y 
viviendo á lo bruto, como veremos en el discurso de la Historia. 
Los Españoles desde su entrada no perdieron tiempo en sem- 
brar las semillas de la vida civil, y de fecundarlas hasta el estado 
que en el día se ve, é iremos reflejando según se ofresca. 

El Héroe descubridor; y pacificador de este bello pais no dejó 
de padecer, como todos los que se dístinguenea lo bueno, persecu- 
ciones, y rivalidades, que si entonces le fueron amargas, ahora de- 
ben verse por el aspecto de apreciables, y como la prensa de don 
de sale el juego de la pura verdad por entre contradiciones, y du- 
das, que solo se depuran en el Tribunal inflexible de la sabia 
posteridad. 

En las diligencias previas al descubrimiento, y pacificación de 
la costa; y de sus bárbaros pobladores, en el copioso número de 
consultas que el descubridor, y pacificador dirigió al Gobierno de 
esta Nueva España, en el informe de aus viages por aquellos pai- 
ses incógnitos, progresos de sus descubrimientos y establecimien- 
tos de sus poblaciones, en los cargos que le hisieron los mal inten- 
cionados, cuyo litis llegó hasta el Trono con los descargos, y jus- 
tificantes que produjo el acusado á satisfacción del Gobierno y del 
mismo Trono, y en suma en el cuerpo todo de estos papeles se ha 
lian envueltas las noticias históricas, que no sin algún trabajo he 
procurado reducir á este cuerpo de obra, por solo el amor que todo 
hombre debe tener á su Nación, y á los sucesos que encuentra en 
ella memorables y dignos de que pasen á la posteridad de los 
siglos. 

A estos materiales que á toda luz, y hasta en juicio contradic- 
torio tiene todos los aspectos de verdad añadí el de viajar perso- 
nalmente por todo lo que pude de la costa, y aprovechándome al 
mismo tiempo de las relaciones, y noticias que procuraba adqui- 
rir de los prácticos, y moradores del pais, especialmente en orden 
á la historia natural, distancias y actual estado de sus poblaciones. 
Del cúmulo de estos conocimientos, tanto adquiridos por los pa- 
peles, como habidos por la observación personal, resultó el meto- 
do que me ha parecido mas adaptable, y oportuno en los cuatro 
libros que se ven. 

El primero sobre el estado natural, y antiguo de la costa desde 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

393 

el tiempo de su gentilidad, á lo que se puede congeturar hasta la 
primera entrada de los Españoles en ella. 

El segundo sobre los sucesos acaecidos desde la primera em- 
presa de su descubridor, y progresos de su conquista hasta su 
muerte. 

El tercero en que se vé el estado de la Colonia, y lo acontecido 
en ella desde la muerte de su fundador hasta el dia. 

Estas tres épocas parece que son las que debe ceñir y comple- 
tar el cuerpo de esta historia; tanto en lo que se refiere al tiempo 
de la gentilidad y barbarie de los indios como en orden á los prin- 
cipios, y progresos de aquellos establecimientos hasta el estado 
presenté. Y siendo como es tan adaptable al gusto del dia hacer 
alta y detallar con toda la prolijidad posible lo que se halle de sin- 
gular en la naturaleza del pais de que se habla, de aqui me ha sido 
necesario estender un cuarto libro sobre la prodigalidad, y rique- 
zas con que la naturaleza se esplica, tanto en el reyno mineral, co 
mo en el Animal, y vegetable del sueldo fértilísimo, y por to- 
das partes hermoso y rico de la Colonia del Nuevo Santander, y 
costa del seno Mexicano. 

Para consumación de la obra, y para ver como en resumen, 
que de este trabajo puede resultar algún bien á la Patria y al 
Estado, me pareció congruente estender un quinto libro sobre 
las ventajas que se han seguido, y en lo futuro deberán seguir- 
se á la Nación, de la pacificación, y dominio de la costa del seno 
Mexicano, de sus proporciones para el comercio del número de 
poblaciones de que todavía és susceptible, y de las riquezas abun- 
dantísimas que encierra, y uso que de ellas podrán hacer sus po- 
bladores. Se discurrirá así mismo un algo sobre las máximas que 
según esperiencia, parece oportunas para la total reducción de 
los Indios y la conducta que á consecuencia deberán tener los Mi- 
sioneros, y Ministros para cooperar al fin de esta obra y poner á 
la vista de los indios Neófitos, y gentiles un catecismo práctico 
de la religión, del orden civil, y de la sociedad que hasta ahora 
han aborrecido, y que es natural no aborrezcan siempre que se 
les conduzca por medios eficaces, é insinuantes. 

Este es todo el plan de mi obra de principio áfin, no sin la na- 
tural incertidumbre de que quede incompleta. La imparcialidad, 
que debe ser el carácter de todo historiador, creo que no solo me 
es propia por este respecto, sino aun natural, y necesaria; por que es 

50 



bibliografía mexicana del siglo XV ni. 

394 

demasiado trivial el motivo de haber nacido en este continente de 
la América para no ver á toda luz, y con toda su deformidad, ó 
hermosura los objetos de la Patria, sea cual fuere: á mas de que es 
un egoísmo demasiado necio, de que debe huir toda alma racio- 
nal, calificar como buena alguna cosa que solo las relaciones que 
pueda tener con el que la describe. Este egoísmo imprudente, y 
loco, tan no puede ser favorable á la materia de que se trata, que 
antes por el contrario descubriendo el flanco de un capricho te- 
naz, se abre una brecha segurísima á la irrisión é insultos de los 
rivales, y aun de cualesquiera otros, que tengan sano juicio. 

Si sean, ó no, originales las noticias que vierto, ya lo dirán los 
documentos dichos, que cito cuya autenticidad puesta en todas 
sus partes por el gobierno mismo de estos Reynos, por la capi- 
tanía general, por sus consejos de guerra, y hacienda, y aun por 
el de indias, no puede dejar por cierto, razón alguna de dudar si 
no fuere á aquellas almas infelices, y verdaderamente bulliciosas, 
de que suelen abundar nuestras sociedades, siempre de riña con- 
tra los sucesos laudables en otros, y dispuestas solo para el aplau- 
so de si mismas, ó de sus conexiones. 

Sobre estos principios es necesario no temer á los críticos in- 
discretos, y temerarios, por que aunque éstos sujeridos de su au- 
dacia, creen sacar la cabeza en el mando literario, los verdaderos 
sabios los ven como á unos entes ridiculos, que no merecen ser 
oidos, y el resto de los hombres advirtiendoles el vacío de sus ig- 
norancias, les debe negar toda atención. A los verdaderos profe- 
sores de una sana crítica, es necesario rendirles todo el homenage 
que merecen los sabios, y á consecuencia debemos depositar en 
su discreción la mas sólida confianza de un juicioso disimulo; y 
en fin, si por desgracia no fuere adaptable al gusto público del 
presente siglo este mi trabajo, quizá lo será al de las generacio- 
nes futuras. 

índice. 

I. Estado antiguo de la Colonia, ij. Su demarcación, y lími- 
tes, iij. Montes que la circundan, iv. Valles y Campiñas, v. Rios. 
vj. El mar y sus Playas, vij. Puertos y Barras, viij. Salinas, ix. 
Minerales, x. Otras producciones propias del pais. xj. Poblado- 
res en el tiempo de la gentilidad, xij. Número de Naciones, xüj. 
Idiomas varios, xiv. Idioma de gestos adaptable á todos, xv. Mo- 
do y circunstancias de sus Matrimonios, xvj. Educación á sus 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

395 

hijos, xvij. Sus lutos y otros usos. xvüj. Mitotes, ó bailes, xix. 
Mitote horrible de los Comanches. xx. Ninguna religión en los 
Indios, xxj. Modo con que se hacen la guerra, y sus motivos. 

xxij. Ciertas Naciones mas guerreras, y temidas que las demás, 
xxüj. Congeturas sobre el origen de estos Bárbaros, xxiv. An- 
tes de la Conquista, y descubrimiento del nuevo Mundo, xxv. 
Después de la Conquista, xxvj. Negros africanos en las riberas 
del rio del Norte, xxvij. Mutuo trato entre los indios y los Es- 
pañoles, xxviij. Mutuas vejaciones y crueldades, xxix. Esfuer- 
zos hechos por los vecinos del Nuevo Reyno para reducir á los 
indios. XXX. Los de villa de Valles, y otras provincias hacen otro 
tanto, xxxj. Ni unos, ni otros salen con la empresa, xxxij. Cla- 
mores á los Vireyes para el remedio, xxxiij. Providencias toma- 
das y varias veces inútiles, xxxiv. Llegan á Madrid los clamores. 
XXXV. Se reproducen por la corte nuevas órdenes para que la cos- 
ta se reconozca y se pueble, xxxvj. Los Franceses arriban á ella, 
y se hacen fuertes en la Bahía del Espíritu Santo, xxxvij. Son 
desalojados por los bárbaros, xxxviij. El Márquez de San Miguel 
de Aguayo pasa á Tejas á rebatir la invasión de los Franceses, y 
á recobrar la provincia, xxxix. Se concluyen por este tiempo las 
espediciones de la Sierra Gorda, xl. Se celebran en México estas 
espediciones. xlj. Se libran por el Exmo. Sr. Conde de Revilla 
Gigedo los despachos correspondientes para la pacificación de la 
costa. 

Relación histórica de la Colonia del Nuevo Santander, 

Costa del seno mexicano. 

LIBRO PRIMERO. 

Los Últimos descubrimientos en el nuevo Mundo ha sido de tres 
siglos al presente y serán en los futuros la materia mas interesan- 
te á los hombres, que debe añadir nuevos artículos á la historia 
general de nuestro planeta, y á la constitución civil y política de 
sus pobladores. Al inmortal heroismo de Cristóbal Colon se aña- 
den cada dia nuevos laureles por los que siguiendo sus huellas se 
aventuran por tierras y por mares incógnitos á descubrir nuevos 
paises, de que resultan á la especie humana nuevos conocimientos 
para su ilustración, y nuevos alicientes para su interés, y utilidad. 

No se puede dudar, que á proporción de que progresan los co- 
nocimientos de las dimensiones de nuestro globo, de sus regiones. 



bibliografía mexicana del siglo XVlIi. 

396 

de sus países y de sus habitantes, se desenvuelven los espíritus de 
la porción culta de los hombres para ensanchar sus ideas, y esten- 
der sus conquistas por sus semejantes, que había muchos siglos 
estaban sumergidos, y sepultados en el seno de la ignorancia, de 
la grosería, y de la barbarie, sin referirse casi en nada al ser su- 
premo, y aun sin saber disfrutar la hermosura, y placeres, con que 
en sus propios climas les brinda liberalísima y hasta pródiga la 
I naturaleza. 

Entado antiguo 

de la Colonia £^ estado Verdaderamente infeliz se hallaba hasta el año de 49 
del presente siglo este pedazo de tierra que corre desde la barra 
de Tampico en la costa oriental del Imperio de México hasta la 
Bahía del Espiritu Santo, ó de San Bernardo, y desde sus playas 
en el seno, hasta las fronteras del Nuevo Reyno de León, y pro- 
vincia de la Coahuila por tierra adentro. Al paso que la natura- 
leza abre allí las manos cuanto puede para hacer feliz á todo vi- 
viente, y enriquecerlo, si se dispone á medida de sus deseos, con 
cuanto hay de hermoso, con cuanto hay de rico, con cuanto hay 
de placentero, y con cuanto hay de útil á los hombres; los indios 
en contraposición vivian, y aun viven todavia ceñidos á las estre- 
chísimas ideas de vegetar puramente, de destruirse unos á otros, 
por que ño alcanzan desde luego á discenir la unidad de su especie 
y á empezar á vivir apenas, acabando sus días, sin siquiera haber 
contado su duración, que corre por entre los rigores de una total 
desnudez, de un sumo desabrigo, y vagueando toda ella por las 
sierras, y por los valles de aquel hermoso clima. 

La Nación Mexicana que era la menos inculta en el tiempo de 
la gentilidad de los indios, y antes de la entrada de Cortes en este 
continente, no alcanzó desde luego á saber que en la Sierra Gor- 
da y en la costa toda del mar por las regiones septentrionales de 
su Reyno tenia innumerables Naciones que rendir á su sangrien- 
to yugo, y otras tantas víctimas en cada una de ellas, que poder 
haber sacrificado en la piedra convexa de su México, (i) Las 

i\) Sobre este altar sanguinario sacrificaban los Indios gentiles Mexicanos, á 
cuantos hacían prisioneros en sus continuas guerras con sus Naciones vecinas. 
Puesta la víctima de espaldas sobre la convexidad de una piedra alta y propor- 
cionad;! para el efecto, atadas las manos, y los pies, destrozaba el inhumano Sa- 
cerdote el pecho del desdichado indio sacrificado, y arrancándole el corazón lo 
ofrecían al ídolo en cuyo obsequio se hacia el sacrificio. Hubo celebridades en 
que se contaron á millares estos horribles y bárbaros hechos de aquella Religión 
Pagana. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIl 

397 

historias antiguas, c mas bien las tradicciones, ó geroglíficos con 
que conservaban los indios la memoria de los sucesos atrasados, 
y de sus mayores, parece que no hacen ni aun remota mención 
de las provincias marítimas, sino es de la de Zempoala, que se de- 
marcaba como se percibe en los Mapas antiguos que después de 
la conquista han delineado los Españoles, desde Tampico y Tux- 
pan por toda la costa de Veracruz hasta la línea de división en- 
tre el Imperio de México, y Guatemala por la parte meridional 
del continente, quedando sin demarcación, y aun sin ser conoci- 
do este gran pedazo que corre hasta lo mas interno del Norte. 

Las naciones Tulteca, Acolua, Chichimeca, y Mexicana, que 
desde las regiones más septentrionales de la América vinieron á 
establecerce en el país de Anahuac, y en su lago de Chalco, de- 
jando en su derrotero colonias y poblaciones, caminaron, sin du- 
da, por el centro del continente (2) sin noticia alguna de las cos- 
tas, como es de creerse ó como es más natural, sin la cualidad de 
haber girado, hacia ellas para haber dejado á su posteridad la 
máxima entonces sapientísima de vivir congregados bajo ciertas 
leyes con alguna religión, y á lo racional á lo menos. 

Cortés que abarcaba, sin duda, de^itro de su espíritu» y conatos 
la extensión vastísima de todo el continente de la América, guia- 
do desde luego, por la luz que le pudieron ministrar las naciones 
conocidas de los indios, se puso en manos de su heroísmo para 
llevar el nombre Español, y de sus armas por las provincias inter- 
nas de Tonalan, Sinaloa, Sonora, y Californias, hasta el rio Colo- 
rado, dejando siempre por descubrirse, y aun sin ser conocida por 
la parte oriental del rumbo que llevaba, y á espaldas de la Sierra 
Gorda la costa del seno mexicano, que hasta nuestros días ha s¡- 

{2) En las provincias de la nueva Vizcaya y Guadalajara se encuentran edificios 
antiguos que fueron vistos por los españoles aun desde su primer arribo á aquellos 
paises. Sin embargo de que en varios tiempos, y por varios viajeros se han hecho 
pesquizas para indagar su origen, no se ha encontrado ni el cuando, ni el como, ni 
por quienes fueron construidos dichos edificios, que indican sin falta haber sido 
albergue, no solo de una sino de muchas familias. En las pinturas antiguas de 
los indios mexicanos se hallaron algunas, cuya alusión según los mismos indios 
versados en ellas, era que sus progenitores, muchos años anteriores al arribo de 
los españoles, habian venido de las regiones mas internas del Norte, donde habia 
un país que se llamaba Amaquemecan sobradísimamente poblado, y de donde 
traian su origen los pobladores del resto del continente. De aqui concluyen los 
historiadores de la América antigua, que los primeros fundadores del Imperio de 
México, vinieron sembrando en su transito pequeñas colonias que en el principio 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

398 

do el albergue de tantas Naciones monstruosas, que hacen dege- 
nerar á la especie humana hasta la más vil de sus desgracias. 

El heroísmo sólo de este español hubiera sido bastante para ha- 
ber llevado la antorcha de la civilidad, y de la razón por los rin- 
cones últimos de la América, ó para quemar, y destruir á los re- 
beldes, ó para ilustrar á los dóciles; si la vida de los hombres no 
se ciñera por nuestra desgracia á unos límites tan estrechos, ó si 
la fortuna, que siempre ha sido adversa á los héroes, no hubiera 
concitádole persecuciones, rivalidades, y desgracias que marchi- 
taron su carrera aun casi en le principio de sus verdores, y abre- 
viaron sus días que debían haber sido inmortales (3). En el discurso 
de los años que sucedieron á la vida del descubridor del continente 
de la América fueron progresivamente descubriéndose, y medio 
civilizándose las provincias de Charcas, Zacatecas, Durango, Ta- 
raumara, Nayarit, Mapimí, Coahuila, Nuevo Reyno de León, Te- 
jas, Nuevo México, y otra que sin llegar á la costa se estiende por 
todas las regiones del continente en su estensión al Norte, hasta 
ser casi colindantes de la Europa, por las costas septentrionales 
de la Rusia, Estrecho y Península de Kamschatka en aquel gran- 
de imperio, habiendo quedado incógnito, del todo gentil, y bárba- 
ro este bolsón de tierra, que después se ha llamado Colonia del 
Nuevo Santandes, y costa del seno mexicano. 
^11 Esta colonia, pues, que de todas las septentrionales de la Amé- 

Su demarcación ■*•■*■ *■ 

yiimites j.¡^^ ^j^ ^Qs douilnlos de España es laque se ha fundado entre los 
indios bárbaros coa más método, y por principios de conquista, es- 

se consagraron en dichos edificios y olvidando después las costumbres de sus com 
patriotas, se fueron dispersando y degradando hasta la barbarie que se vio y en el 
dia se vé en estas provincias internas. 

(3) El heroisnio que justamente, y á una voz se atribuye á Cortes por nuestros 
escritores parece que solo debe entenderse sin que se hable de ciertas costumbres 
poco sabias, y equitativas, que hicieron caer algunos feos borrones sobre su con- 
ducta. Con ellos le dá en cara la emulación de muchas plumas estranjeras, y 
nosotros no podemos ocultarlos, aunque haga los mayores esfuerzos el patriotismo 
Sobre la fidelidad de haber puesto á los pies de su soberano la corona de un vas- 
tísimo Imperio, y sobre el arrojo estraordinario de haberse aventurado á una cm 
presa tan superior á sus fuerzas en el principio sin conocimiento alguno por enton- 
ces de las dimensiones del continente á donde arribó, sin noticia de la multitud de 
Naciones bárbaras, que lo poblaban ni de las armas y recursos con que podrían de- 
fenderse, y en suma sin prócsimas esperanzas de socorro en caso de derrota y ais- 
lado por todas partes de enemigos que aunque le aparentaban amistad, como los 
Tlascaltecas, podria ser esta alevosía, ó ardid para sorprenderlo; en esta parte, di- 
go nadie le controvierte ni puede controvertirle la grandeza de su corazón y los 
esfuerzos heroicos de su espíritu. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

399 

tá situada de Sur á Norte, después del grado 22, 40 min. de la- 
titud septentrional en la barra de Tampico, hasta el 29 y 50 min. 
en la Bahía del Espíritu Santo, y desde el 273 poco más de lon- 
gitud en la Sierra Gorda hasta el 278 en la costa del seno mexi- 
cano. La h'nea de división que la separa de las demás colonias y 
provincias del continente corre hacia el sur de su capital por la 
jurisdicción de Tampico en el centro de su barra, por la de Pa- 
nuco, haciendo de lindero el río Chila, y por las de Huasteca, vi- 
lla de Valles, y Río Verde entre los montes llamados el Corcobado, 
el Puerto de Tamalabe, y serranías del monte Alberne que son 
unas como cordilleras, que se estrechan con la Sierra Gorda: ha- 
cia el poniente con la misma Sierra Gorda entre las provincias de 
Charcas, Nuevo Rey no de León, y parte de Coahuila que le son 
colindantes; por el Norte con la otra parte de Coahuila, y la pro- 
vincia de Tejas, ó nuevas Filipinas en la Bahía del Espíritu Santo, 
y hacia el oriente por la playa, y costa del seno mexicano. 

Se cuentan por consiguiente en su extensión, más de cien le- 
guas de Sur á Norte, y casi otras tantas de Oriente á Poniente, 
siendo la mayor parte de este espacio en su área proveído abun- 
dantemente de aguajes, que con la mayor oportunidad pueden 
dirigirse á donde quiera (4): de valles que prometen y aun dan 

(4) No es pequeño el número de los que con poco discernimiento se opondrá á 
esta proposición sin otro apoyo que el de su capricho. Algunos que han atrevidose á 
hacer de sabios en estos paises y que aun en el día están imbuidos en este dispa- 
rate, deciden abiertamente, que hay muchos pedazos de tierra en la colonia con- 
denados á una perpetua sequedad, salvo el tiempo de lluvias. Uno de estos ha- 
ciendo de erudito, quiso convencerme, de que entre los desiertos de la Arabia y 
los de la colonia del Nuevo Santander habia una perfecta analogia, pero este 
mismo y los de mas no obstante su poca luz, convienen en que no hay casi espa- 
cio alguno en todo aquel Distiito por cuyas inmediaciones no pase un arroyo á 
lo menos ó un confluente de las aguas en tiempo de lluvias, que pueden estancarse 
á poca costa. Lo elevado que sin serlo, se les figura el piso en las inmediaciones á 
los rios y lo deleznable del terreno les parece también una dificultad insuperable 
sobre que se apoyan y seducen á aquellos pobres pueblos. Lo cierto es que la 
flojedad es la pasión dominante en toda la colonia y aun en todas las provincias 
internas de América y este mismo vicip de la decidia quisiera en todo lance, que 
la naturaleza sola fuera el todo de nuestras comodidades. Un gobierno diligente, 
y puntual ejecutor de lo que previenen las leyes ya haria ver á estos colonos, 
que el trabajo, y sudores del hombre deben procurarle lo que la naturaleza no le 
dificulta. También es verdad; y no hay quien no lo vea de cuantos viajan por 
aquellos paises, que en cualquiera estación y con pocas lluvias se visten aquellos 
campos de pastos y de plantas; que aun sobran después de haber rendido el fru- 
to de que son capaces. 



circundan 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

400 

actualmente indicios de su extraordinaria fecundidad: de montes, 
que abundan de toda suerte de maderas, y piedras útiles: de sa- 
linas, que con solas ellas podría abastecerse todo un Rey no: de 
minerales, á quien la industria debería hacer abundantísimos; y 
sobre todo de un bello clima en la zona templada (5) que aunque 
en algunas partes declina á caliente, pero con la ventaja en todas 
de no tener la pensión de insectos venenosos é incomodísimos, que 
en otras costas de la América se sufren aun con mucha menos 
utilidad. 
MontM queía Entre los moutcs que circundan á la colonia, y están en su cen- 
tro, se vén muchos de estraordinaria elevación, riqueza y hermo- 
sura, que pueden sin duda ceder en muy poco á los Andes del 
Perú, y á los Alpes, y Pirineos de la Europa. La Sierra Gorda, 
que se distingue de la madre, prolongándose esta desde el cabo 
de Hornos en el Sur del continente hasta el último de nuesto Nor- 
te, y ciñendo á nuestro mundo de polo á polo, asi como de orien- 
te á poniente, se vé ceñido el antiguo por las serranías que corren 
desde España hasta los últimos confines del oriente en la China: 
la Sierra Gorda, digo, ofrece casi á un golpe de vista la perspec- 
tiva mas agradable en sus distancias al oriente, y en sus cercá- 
is) No han faltado sujetos de algún carácter, y representación que viajando por 
la colonia ó por comisiones del Superior Gobierno, ó por otro incidente han atri- 
buido al clima la poca sanidad de sus propias complexiones- han estendido sus in- 
formes sobre este falso principio, y han sembrado en la credulidad de muchos, se- 
millas que sin conformarse con la verdad acaso habrán logrado su fruto. No re- 
flejarán, sin duda, estos señores; que mientras ellos se enfermaron en la colonia 
(si acaso fué así por que nadie lo vio) otros muchos de no menos delicadas com- 
plexiones, y yo uno de ellos, no han esperimentado el mas ligero quebranto de 
salud en todas las estaciones, viajando por la mayor parte de aquellos lugares, 
y acaso no con las comodidades que ellas lo habrán hecho. También se ocultó 
á sus ojos, el que no son pocos entre aquellos paisanos los que habiendo entrado 
en avanzada edad á ser los primeros fundadores de aquellos establecimientos han 
prolongado sus días hasta 80, 90, y 100 años, y que ejercitándose en el duro traba- 
jo de criar y amansar muías, suelen no padecer otra enfermedad que la muerte al 
cabo de una vida dilatada y siempre sana. El modo con que albergan en chozas 
de paja mal preparadas, y casi del todo descubiertas, los malos víveres que usan 
por lo común, y el vestido mal aderezado. con que se medio cubren, pudiera haber 
puesto á la vista de estos caballeros; que no es, ni puede ser malo el clima, donde 
se propagan, y crian los hombres de esta manera. Yo tube la desgracia de haber 
concurrido con uno de estos declamadores autorizados, y después de varias sesiones 
y materias de controversia sobre el caso, halle al cabo que sus nociones eran muy 
reducidas; que no tenia noticia alguna ó si acaso la tenia la disimulaba dema- 
ciado, de otros climas verdaderamente malos y que por lo común no estaban muy 
de acuerdo sus obras con sus palabras. 



bibliografía mexicana del siglo XVIIL 

401 

nías al objeto mas vasto para las observaciones de los físicos en 
sus fenómenos, y de los botánicos y mineralógicos en el todo de 
sus producciones. Se estiende, como ya se dijo, con relación á 
la Colonia desde la barra de Tampico, y formando una línea obli- 
cua semicircular, se prolonga hasta las fronteras del Nuevo Reino 
de León, abriéndose en todas partes por cañadas, puertos, y bo- 
cas que franquean el paso á los espaciosos, y fértilísimos campos 
de la Colonia. 

Entre dichos cerros hay muchos como el Bercebú; el Sigue, y 
otros, en las dos Tamaulipas como el Vejarano, y Torecilla en 
la oriental, el Diente, y el de Santiago en la occidental; con otros 
colocados en el medio de una espaciosa llanada como el Bernal, 
el Malinche, el del Aire, desde cuyas eminencias se presentan á 
la vista muchos lugares, y poblaciones de la Colonia, la playa en 
su estencion, los rios que la riegan con la multitud de sus vueltas, 
y el mar que los recibe al cabo luchando contra sus corrientes, 
hasta rendirlos, é incorporarlos en su seno, de manera que un fi- 
losofo observador, ayudado con el auxilio de un telescopio, po- 
dría desde esta seminencias desempeñar de alto, abajo de su do- 
minio en la naturaleza, y sobre todas producciones sin que se o- 
cultara á su vista la sublime perspectiva del uno al otro polo. 

Desde la cima de la boca del Jaumave, ó de Caballero, llamada 
también por aquellos paisanos la muía, por su fragosidad y ele- 
vación, que es la entrada á la Colonia, por la jurisdicion de Rio- 
verde, y desde donde aun sin ser de los sitios mas elevados, se 
posee de un golpe de vista el espacio de sesenta y mas leguas 
hasta el mar, y otras tantas hacia los polos, me vi tentado vivísi- 
mamente de interrumpir el hilo de esta historia para hacer de con- 
troversista, aunque sea por un breve espacio y entrar en mate- 
ria con uno de los mayores sabios del presente siglo. Al Sr. Conde 
de Bufón y á su plagiario Pau (6) ó alguno á lo menos, de aque- 

(6) Este célebre historiador de la naturaleza resuelve decisivamente; y sostiene 
con el mas ingenioso esfuerzo, que el continente todo del nuevo mundo se vio su- 
mergido bajo de las aguas del océano siglos enteros, entre tanto que en el antiguo 
ya se había propagado la especie humana, que las Américas no solo merecen el 
nombre de nuevo mundo por el reciente descubrimiento de Américo Vespucio y 
de Cristóbal Colon sino también, y aun principalmente, pprque en efecto hace po- 
cos siglos, que son domicilio de las fieras, y cuadrúpedos americanos, los valles y 
los bosques, que habían sido albergue de las producciones marinas, y de los pe- 
ces : .. ainsí la mer á du et doit toujours gagner du terrein sur les cotes occiden- 
tales, cela seul suffiroit pour prouver la posibilite de ce changement de terre en 

51 



BlbUOGkAPíA MÉXÍCAÑA DEL SlGLO XVÍtí. 

402 

líos que juran in verba Magistr i sohrt sus sentencias, deseaba 
haberles preguntado desde la elevación de aquel parage, si toda- 
vía creian posible, el que la situación, y terreno de la América estu- 
vo por espacio de siglos enteros dominado del mar, mientras el 
mundo antiguo estaba dominando á las aguas del océano, que 
necesariamente deben estar á nivel desde las playas del seno 
mexicano hasta las de Portugal, ó de España? ¿Si en una rigoro- 
sa estática puede salvarse que el peso de las aguas inunde, y do- 
mine los lugares altos de la tierra; dejando enjutos, y descubiertos 
los lugares bajos? 

El principio de que las aguas del mar están puestas sobre un 
mismo nivel desde las playas del nuevo mundo hasta las del 
antiguo es tan asentado, que solo podrán dudarlo los que quie- 
ran llevar adelante el error conocido de un escritor. Lo elevado, 
y superior del terreno en el nuevo mundo puede verlo cualquie- 
ra, no solo desde la eminencia deque hablamos en la Colonia; si- 
no también desde cualesquiera otras proporcionadas en el conti- 

mer; et de mer en ttrrre, et si en effet il s' est opere par ce mouveitient des eaux 
d'orient en occidente comm* ily a grande apparence, ¿ne peuton pas conjecturer 
tres vraits — embablement que les pays les plus anciens dumonde sontiis V Asie et 
tout le continent oriental?: : car on sait qu avec le temps les grands fleuves reni- 
plissent les mers, et fórmente des conlinens nouveaux, comme la province de V em- 
bouchure du fluve Jaune ala Chine, la Luisiane á 1* embouchure du Míssissipí::: 
Esta es la letra con que el sabio filósofo se esplica en el tomo primero de su his- 
toria natural, discurso segundo sobre la historia, y teórica de la tierra, y este mismo 
sistema se ha visto adoptado laudablemente por muchísimos sabios Europeos, y 
lo que más, no faltan en este continente de América algunos sistemáticos, que 
á pesar de la evidencia, y alucinados por las persuaciones especiosas é ingeniosísi- 
mas del Conde de Bufón, juran in verba Magistri y sostienen este mismo delirio. 
Al Sr. intendente del Jardin Botánico del rey cristianísimo es necesario disculpar, 
que desde su gabinete en Paris se figuró un sistema fundado en relaciones ciertamen- 
te falsas y tal vez por cálculos arbitrarios, de que sin duda se hubiera desimpresiona- 
do, si el bufete en que escribió hubiera estado situado en alguno de estos parages 
de la América pero á sus defensores en esta parte, que sin discernimiento de cau- 
sa quieren hacer de Bufones historiadores de la naturaleza en el nuevo mundo, 
es indispensable, siempre que se ofrezca darles en cara con su capricho, y hacer- 
les ver su mala crítica, en sostener una cuestión contra los principios de la evi- 
dencia. Ni es mi ánimo al mismo tiempo impugnar por esta reflexión el sistema 
de este elocuentísimo filósofo en todas sus partes, que con los mas sólidos funda- 
mentos ha merecido en el mundo literario los nombres de sabio de ingenioso, y 
de sostenido. En el caso presente se venia á las manos el sacar al público una ver- 
dad que aunque espendida ya por otros no parecerá mal á los qne discurren el 
añadir á sus reflexiones la autoridad de un testigo ocular, que sin entrar á otros 
cálculos ha convinado el sobredicho, que como se está mirando, debe servir de 
basa á los demás. 



bibliografía mexicana del siglo xyiíL 

403 

nente para llevar la vista hasta el mar: de manera que si tiramos 
la línea oblicua, que por la visual corresponde desde el lugar emi- 
nente del observador hasta el bajo de la playa, y á consecuencia 
descubrimos la recta, ó perpendicular, que debe caer sobre el pla- 
no horizontal, que se figura desde la playa misma hasta el plan 
de la sierra, no puede menos esta, que elevarse hasta dos leguas 
sobre el nivel de las aguas, ¿y será posible, como dan por asen- 
tado los referidos sabios, el que estuvieran sumergidos los lu- 
gares, que se sitúan dos leguas arriba, mientras estaban enjutos 
los que están situados dos leguas abajo? Es necesario creer por 
una parte, que la pluma del Conde de Bufón es una de las que mas 
honor han hecho al espíritu humano en nuestro siglo; pero tam- 
bién debemos confesar que los sabios Plinios de nuestros días, 
así como los Homeros han hechado sus sueños de cuando en cuan- 
do, que han llegado sin duda á delirios. 

Las dos Tamaulipas, que en el idioma de aquellos naturales 
quiere decir Montes Altos, son de no menos elevación y hermo- 
sura que la Sierra Gorda, ni de menos riqueza tanto de minera- 
les, como de animales útiles, y de vegetables; situada la una ha- 
cia el poniente de la colonia, y prolongada así mismo hasta estre- 
charse casi con la Sierra Gorda, la llamaron con razón occiden- 
tal ó vieja; y la otra, colocada en el centro, é inclinada un algo al 
oriente, merece el nombre de oriental. Ambas sufren pocas ve- 
ces, y por poca duración los rigores del invierno, y aun del otoño: 
regularmente amenas y fructiferas son á mas de esto el manan- 
tial de muchos arroyos, que vierten de sus cañadas, y corren sin 
estrepito por los valles, que la circundan, y por los de su centro. 

No son mas frondosos, agradables, y útiles los montes de la Co- vaUesV^campi. 
lonia que sus campiñas, valles, y bagios. Regados, como ya vere- 
mos adelante, por una multitud de arroyos, y de rios que bajan de 
las sierras, hay muchos de estensiones tan vastas, que abrazan 
decenas de leguas proporcionadas para el riego casi en todas sus 
partes, y de manera que aun á su primera vista dan indicios de 
su estraordinaria fecundidad. El de las Rusias corre desde las fal- 
das orientales de la Sierra Gorda hasta las inmediaciones de Tam- 
pico mas de cincuenta leguas. (7) Los del Venadilloi y Tamauli- 

(7) Así se llamó todo este girón de tierra antes del establecimiento de la Colo- 
nia y cuando se juzgaba inaccesible por la multitud de bárbaros que lo domina- 
ban, y de cuya superioridad de fuerzas se tenía sobrada esperiencia. 



ñas 



bibliografía mexicana del siglo XVIIL 

404 

pa occidental se puede decir, que se prolongan hasta el rio del 
Norte pasando casi por su centro el de Conchas, que con grueso 
caudal de agua llega hasta el mar; y aunque no se encuentran 
rios, ni arroyos perennes en este espacio que corre entre los so- 
bre dichos de Conchas, y del Norte, se ven sin embargo, sembra- 
das varias lagunillas, ó estanques de las aguas lluvias, bastantes 
para cuanto pudiera proyectarse, y sobre todo, los rosios que caen 
continuamente, hacen que sea poco ó nada necesaria la agua de 
riego para su fecundidad. No hay tiempo en que no esté vestida 
de verde, y entre otros pastos, frutos y vegetables la hermosísi 
ma y abundantísima grama que nutre aquellas bestias hasta ha- 
cerlas de corpulencia estraordinaria, y del todo superiores á las de 
otros paises, como veremos en otra parte. (8) 

Son también muchos, tanto en la parte, ó cordillera del Sur, co 
mo en la del Norte los parages, en que se presentan á la utilidad 
campiñas de estensiones hasta de siete y ocho leguas, que circun- 
dadas por todas partes de ásperos y espesísimos bosques forman 
como dehesas ó potreros del todo cerrados, y cómodos para la 
cria de ganados, y cuando pudiera meditarse de otros usos. En 
estos bosques se hallan no pocos frutales silvestres que se apro- 
vechan y en cantidad multitud de maderas útiles, siendo una de 
ellas, y de las mas abundantes el preciso ébano; pero al mismo 
tiempo se les entretege tal cantidad de abrojos, y de espinas, que 
no serán necesarios pocos esfuerzos para hacerlos* penetrables. 

Los valles de San Antonio, de los Llanos, y de Santander no 
dejarán que desear á los hombres siempre que aplicando su in- 
dustria los habiliten de lo que les falta para ser útiles sin ventaja 
de otros. 

Cuando se descubrieron estos paises, no habia en estas campi- 
ñas un arbusto siquiera, ni un espino inútil que les frustrara su fe- 
cundidad natural, pero en el dia parece que el arribo del hombre 

(8) Este nombre de valles del Venadillo se di ó en el principio á este dilatado 
espacio de tierra que corre desde las faldas de la Sierra Gorda; y por la parte del 
Norte de la Tamaulípa occidental, hasta la playa: y este desierto de mas de se- 
senta leguas es el que se caliñca por inabítable, é incapaz de cultivarse. Véasela 
nota cuarta. 

No obstante la permanente fecundidad, y verdor que se asegura, huvo el año de 
94 una seca tan extraordinaria en la Colonia, así como en lo mas del continente, 
que se cortaron del todo la mayor parte de sus rios, y aun el valle, ó campos 
de que se habla, tuvieron que padecer la aridez que no se habia visto en los años 
anteriores, pero estos sucesos extraordinarios no vulneran la verdad en lo general 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

405 

ha sido una plaga» que ha irritado á la naturaleza, y hechola con- 
vertir en horrible, lo que antes era hermoso. Son ya innumera- 
bles estos arbustos espinosos, y perniciosísimos, que cubren, é im- 
posibilitan los campos, y hasta los caminos multiplicándose con 
ellos el trabajo á la posteridad, que en el principio hubiera sido 
nada. Lo mismo puede decirse de las aguas, que los riegan y que 
por aquellos paisanos se tienen por escasas. Los veneros, los arro- 
yos, y los rios, son en el dia lo mismo que al principio en los años 
regulares de lluvias; pero siempre que el abuso, la inacción, y la 
ninguna industria de parte del hombre se dejen ir por todo el pe- 
so de su inercia, la naturaleza convertirá sus frutos en aridez, y 
su fertilidad en espinos y abrojos. Así ha sucedido á estos colo- 
nos en esta ^arte de su país, y no obstante, prodigo el terreno en 
sus frutos, les proporciona cuanto puede bastar para facilitarlos á 
su modo, y proveerles en abundancia de sus necesarios. 

El lugar, y campiña de Santander es sin duda de las mas apro- 
posito para emprender cuanto se quiera. Su vista es hermosa, y 
limpia, su terreno pingue para todo, su inmediación á materiales 
para construir edificios aun magnificos, si se quisiera, y el raudal 
de agua cristalina, sana y proporcionada para conducirse, deque 
abunda, tienen, á mi ver, pocos ejemplares. Sin embargo no han 
faltado papeles de alguna autoridad, que se han dirigido al Go- 
bierno dando al lugar de Santander el nombre de un pantano por 
piso, y de aguas pútridas por usuales, sin recurso de otras. (9) 

(9) Uno de los autores de estos papeles auténticos fué testigo ocular conmigo, 
de que en la escabacion de una noria en el centro mismo, y aun en lo mas bajo de 
Santander se llegó á las diez varas de profundidad en tierra seca en la superficie, 
y arzillosa desde las dos varas, con algunos ojos de verdadero, y muy buen yeso, 
sin encontrar agua. ¿Y donde habria visto este caballero pisos pantanosos de esta 
naturaleza? También íbamos diariamente al manantial de la agua, que dista un 
cuarto (ie legua del lugar, y es un lago ancho hasta treinta varas, y largo cinco 
ó seis leguas con la profundidad en partes de seis, y siete varas. Allí se nos venían 
á los ojos los varios manantiales, por no decir muchos, de que se forma dicho la- 
go, y como rebalzando la agua de una muy mala presa, que se ha construido co- 
rre un arroyo no pequeño, y en elevación proporcionada para conducirse donde 
convenga. Si la agua manantial que se estanca en un presa, y sigue formando un 
arroyo limpio, y cristalino no sale ya pútrida de su manantial, y allí mismo se ha- 
ce inepta para el uso no puede concevirse como lo sea, sino es en el papel, y en 
en la tinta del que la definió sin esperar á la indagación de la verdad. Yo no ne- 
garé que por falta de aseo civil político y aun domestico en aquellos paisanos, 
t^uele haber días, en que solo sus narices, y paladares no perciven lo fastidioso de 
la agua; pero de esta groceria de órganos, ó insensibilidad de almas, ¿por que he- 
mos de culpar á la naturaleza del paid? 



bibliografía mexicana del siglo XVIIL 

406 

La verdad es lo que dicta la razón la evidencia, y la imparciali- 
dad; y no el capricho, ó malas disposiciones del espiritu, que siem- 
pre en las almas pequeñas hacen que desaparezcan en los objetos 
las cualidades verdaderas. 

Los naturales de estos paises incultos, y bárbaros en el tiem- 
po antiguo, y aun en el dia también los colonos mismos, me pa- 
rece que no solo no disfrutan pero ni aun diciernen la felicidad 
de los campos en que viven. Sin embargo, puede venir tiempo 
en que la España llegue á conocer, que las riquezas de la Améri- 
ca en todas clases son mucho mas abundantes en los climas de la 
zona templada, que en los de la tórrida. 
R^s Los rios que riegan á la Colonia son en tanto número, que aca- 

so se dudará como en el espacio de solas cien leguas poco mas, 
corran sembrados, y con la mayor oportunidad tantos caudales de 
agua, que es la mano derecha de la naturaleza para vestirse desús 
vegetables, y nutrir con ellos á sus vivientes. Son pues cincuenta 
y ocho entre arroyos, y rios perennes, mas ó menos caudalosos los 
que se cuentan en el espacio de tierra, que corre de§de la barra 
de Tampico hasta la Bahía del Espíritu Santo, y desde la playa 
hasta la Sierra Gorda. Cinco de ellos son de primera magnitud, 
que podrian ser navegables, si el arte les ayudara; aunque no en 
embarcaciones mayores, no obstante que desguazan en el golfo 
de México después de haber atravesado toda la Colonia de po- 
niente á oriente. 

El primero por la parte del Sur es el rio Guayalejo, ó del jau- 
mave, cuyo origen está en la Sierra de varias vertientes, y salien- 
do por la boca llamada de San Marcos, corre por las llanuras, ó 
valles de las Rusias hasta la barra de Tampico, donde junto con 
el del desagüe de México, y con otros muchos, que por la provin- 
cia de Huasteca bajan de aquellas sierras, descarga en dicha ba- 
rra de Tampico después de haberse desbordado en varias lagu- 
nas. Estas en el tiempo que no es de crecientes, se recojen perla 
mayor parte en la caja del rio, y dejan descubiertas campiñas her- 
mosísimas, y de la mayor fecundidad, que aprovecharian, si fue- 
ran otros aquellos paisanos sin que tubieran que envidiar á los 
Egipcios en las riveras del Nilo; pero no es así, ni aun brindán- 
doles, como efectivamente les brinda, la inmediación á un puerto 
franco para la c(5moda estraccion de efectos, y primeras materias. 

El segundo rio de primera magnitud es el de Purificación, que 



BíBLÍOGkAPlA MEXICANA DEL SIGLO XVllL 

407 

tiene su origen en la provincia de Charcas: sale á la Colonia por 
entre las cañadas de la Sierra, engrozandose en ella de varias ver- 
tientes; pasa por la boca de la Iglesia, y va. á morir en la barra 
de Santander. 

El tercero es de Conchas, llamado así por las muchas conchas 
que se crian en sus riveras: tiene su origen el Reyno de León, y 
atravezando la Sierra sale á la C(»lonia, regándola en varias vuel- 
tas de su curso, y al cabo vá morir en las lagunas de las salinas, 
y de estas al mar á poca distancia. 

El cuarto es el Rio Bravo, ó grande del Norte de mas caudal 
de agua, y de cauce mas prolongado que todos los demás. Se 
cuenta por los Geógrafos, y viajeros entre los rios de primera mag- 
nitud en toda esta América, y puede ponerse al lado del Misisipí 
por sus circunstancias y utilidades. Su origen hasta ahora está 
incógnito del todo, y solo se sabe, que trae sus vertientes de lo 
mas remoto, y desconocido de las provincias del Norte: atraviesa 
enriqueciéndose todo el grande espacio del Nuevo México, toda 
la provincia de Coaluiila, y por el paso llamado del Jacinto entra 
en la Colonia, donde se hace de nuevos caudales de agua, y co- 
mo á seis leguas antes de su envocadura se abre en tres brazos, 
de los cuales el principal continua su corriente hasta mas de dos 
leguas dentro del mar donde muere á los veinte y seis grados 
cuatro minutos de latitud. Tiene en este parage poco mas de tres- 
cientas varas deíincho, y de ocho á diez de fondo en los tiempos 
de sus crecientes. Desde cuarenta leguas de distancia al mar se 
desborda, comunmente, y aun muda de cause por lo arenizco y 
deleznable del terreno, lo que hace también que sus riveras estén 
del todo despobladas de arboles y plantas. Sus mayores crecien- 
tes se empiezan á ver siempre en la primavera, ocacionadas des- 
de luego por la disolución de las nieves, que allá en las regiones 
frijidísimas de su manantial se coagularon en el invierno. Esto ha- 
ce que en todo el espacio dé la Colonia pudiera ser navegable 
por embarcaciones medianas, y aun acaso podrian estas internar- 
se por las provincias dichas de Coahuila, y Nuevo México. Des- 
de su entrada en la Colonia hasta el mar, salvo las muchas vueltas 
que forma, es toda su caja limpia de escollos, y bajos que puedan 
temerse y cuanto mas tierra adentro se camina, tanto mas estre- 
cha su anchura, aunque siempre porporcionada, y tan amplea, que 
no baja de doscientas varas. En sus inmediaciones, y á las del 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIIl. 

408 

mar son abundantísimas las salinas de la mejor calidad, y no abun- 
dan menos los individuos de muchas especies de animales tanto 
de cria como de caza, y aves, que á millares se presentan á la vista. 

Este rio sin duda es uno de los objetos mas interesantes, que 
debia atenderse no solo en la Colonia, sino en todas las provin- 
cias internas que están inmediatas, asi como se aprovechan de los 
raudales del Misisipí las que en este mismo continente, y no le- 
jos de Colonia logran su inmediación. A haberme sido dable es- 
plorar sus proporciones con mas individualidad, lo hubiera hecho 
con solo el fin de que el público principalmente de estos colonos 
españoles, no se desentienda tan del todo de lo que le es mas útil; 
pero lo dicho me parece que basta, para que se vea sin equivoca- 
ción que en estos paises podria hacerse del Rio Bravo ó grande 
del Norte lo que hacen del Misisipí los de la Luiciana, y del Boston. 

El quinto rio de primera magnitud en la Colonia es el de las 
Nueces, llamado asi por unas sierresillas de esta figura, y nombre 
en la provincia de Coahuila, de donde trae su origen, y pasando 
á la Colonia por entre el rio del Norte, y la raya de la proznncia 
de Tejas, casi á igual distancia de uno y otro, después de varías 
vueltas en su curso, llega al mar: donde forma una como Bahía de 
muy poco fondo, á quien se le ha dado el nombre de San Miguel 
Arcángel. Sus riveras de principio á fin son un bosque espesísi- 
mo de nogales principalmente, de quienes también ha tomado su 
nombre, y de otras muchas especies de maderas útiles. Sus inme- 
diaciones son un criadero inmenso de cuadrúpedos, que sin lími- 
tes se propagan, y son solos ellos con los indios bárbaros los due- 
ños absolutos de todo un campo dilatado, y fértilísimo, que debia 
ser el teatro de la abundancia, y de la industria de los hombres. 

A mas de estos cinco rios caudalosos, que franquean sus aguas 
ala Colonia para que se feliciten cuanto quieran sus pobladores, 
hay así mismo otros diez y siete de segunda magnitud, y de cau- 
dal perenne lo mas del año, que la riegan por todas partes, con 
otros medianos, y pequeños, que llegan como ya se dijo á cin- 
cuenta y ocho conocidos. De todos estos no haremos mension, sí- 
no solo de aquellos que la merezcan con especialidad, por no cau- 
sar enfado á los lectores tan á los principios. Los primeros, pues, 
de estos rios son los llamados de Caballero, y de San Marcos: 
ambos sacas sus vertientes de la Sierra, y por distintos rumbos 
llevan su corriente hasta unirse el uno con el otro, y los dos con 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

409 

el de Santa Engracia. A poca distancia de su nacimiento se in- 
ternan bajo de tierra por un largo espacio, resultando de aquí mu- 
chos ojos de agua en las vegas, y lugares bajos inmediatos, y vol- 
viendo á salir á poca distancia, se sepulta nuevamente hasta dos 
ocasiones con el mismo efecto y utilidad, llevando su caudal co- 
rriente, dulce, y abundante á proporción de las lluvias. 

El sobredicho de Santa Engracia es otro útil, y con triplicado 
caudal, que trayendo su origen de la Sierra y engrosándose con 
los anteriores, lleva su corriente, hasta juntarse con el de Purifi- 
cación en la entrada de la cañada de la Iglesia. Las aguas de es- 
te rio son las mas cristalinas, sanas, y hermosas que hay en todos 
estos paises, y á poca distancia de su confluente con el sobredi- 
cho de Purificación se mezcla con el llamado Pilón, que viene de 
la Sierra de Tamaulipa occidental aumentado con los del barati- 
llo, y de San Carlos, que son también vertientes de la misma Sie- 
rra, de manera que el rio Purificación con multiplicado caudal 
pierde su nombre en el paso de la Iglesia, de quien lo recibe hasta 
de Santander como se dijo. 

Esta cañada, ó paso de la Iglesia es uno de los objetos expec- 
tables, que se presentan en la Colonia, y á cualquiera viagero de- 
bería obligar á hacer alto, para desubrirla, y detallarla con indi- 
vidualidad. Dos sierras elevadas á los costados del Norte, y Sur, 
que se abren dejando el paso franco tendido, y bastante á un rio 
caudaloso: infinitos vegetables de todas especies, que floridos y 
amenos en toda estación, y pertrechados digásmolo asi, de espinos, 
y de abrojos, visten con la mas hermosa variedad á aquellas sie- 
rras laterales: innumerables animales, aves, cuadrúpedos, y repti- 
les, que libres en la mayor parte de la esclavitud del hombre, suel- 
tan la rienda á todas sus aptitudes: y en una palabra la mezcla, y 
conjunto todo de producciones placenteras, y horribles, agrada- 
bles, y espantosas, que de un golpe, y por un dilatado espacio se 
presentan á la admiración de los sentidos; no hay duda que á cual- 
quiera observador obligarían al respeto que se merecen la natu- 
raleza, y su artífice, y á reconocer, si puede uno por uno sus ar- 
canos. En este tránsito pierde su nombre, como dije, el rio Puri- 
ficación, y con el de la Iglesia (10) recibe á no muy larga distancia 
al de Palmas, y al de Cabras no lejos de su embocadura. 

(10) Este lugar de que varias veces se ha hablado se hizo acreedor á este nom- 
bre no sin la razón sólida, aunque con espíritu de ironía, de que presentando á los 

52 



blBUOGRAPIA MEXICANA DEL SÍGLO kVItt. 

410 

Al de Conchas se agregan el de la Chorrera, y el de Burgos 
cuyas vertientes vienen de la Sierra de Tamaulipa occidental, y 
ambos riegan antes de su confluente las llanadas inmediatas á di- 
cha Sierra por la parte del Norte. 

Al de Jaumave ó Guayalejo se unen el Mantle, el Frió, y el de 
Sabinos, que traen su origen de la Sierra Gorda, y en distancias 
proporcionadas para que se fecunde con ellos todo aquel terreno. 
El primero, partido en dos brazos cerca de su confluente, forma 
una isla no pequeña, que fué en un tiempo alvergue de los indios 
bárbaros mas reveldes, y que dieron la mas cruda guerra á los 
descubridores de aquellos paises. El segundo tiene la circunstan- 
cia particular de su nombre, que desempeñ^i puntualmente con una 
frialdad estraordinaria en sus aguas desde que sale de la Sierra, 
que es un golpe caudaloso de corriente por éntrela escavacionde 
un peñasco enorme. Si la agua se estrae de la corriente, y se mi- 
nistra á alguno en vasijas para el uso, duda y con razón, si se ha 
enfriado por artificio. Esta frialdad estraordinaria no puede atri- 
buirse solamente al prolongado curso que trae por entre las en- 
trañas de la sierra; pues á mas de ser el de estas un pais demasiado 
caliente» en esta parte, hay también ejemplares de otros rios céle- 
bres por esta misma razón, como el de Guadiana en España, que 
traen su curso subterráneo espacios de leguas, y no resultan es- 
traordinariamente frios como el de que hablamos. Es pues nece- 
sario persuadirse, que á lo profundo, y subterráneo de su cause. 
se agregan algunas sales ó partículas fijas, que coagularían la 
agua si no corriera impetuosa. El tercero tiene el nombre de Sa- 
binos por la multitud, y corpulencia irregular de estos árboles, de 
que abundan sus riberas. 

Al rio grande del Norte se unen dentro de la Colonia el de San 
Juan, el de Alamos, el de Sabinos, y el Salado. El primero trae 
su origen desde la provincia de Charcas cerca de la villa del Sal- 
tillo: el segundo desde la Ciudad de Monterey capital del Nuevo 
Reyno de León: y el tercero y cuarto desde la provincia de Coa- 
huila: ambos con sobrado caudal de agua en todo tiempo. 

bárbaros en los primeros años de la conquista un seguro asilo entre sus malezas, 
y entre la espesura de sus bosques, alli se ponían á cubierto después de sus bár- 
baras incursiones. Por falta de instrucción en el caso no faltaron algunos, queha- 
cian cargos de ireligioso al descubridor de este pais, por que hubo veces que ata- 
cara y derrotara á los indios en este asilo de sus hurtos, y de sus frecuentes ho- 
micidios, y alevosías. 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

411 

A mas de estos ríos hay también en el espacio de la Colonia 
muchos lagos, ó esteros perennes, los unos todo el año, y otros 
formados de las lluvias, en quienes sin detrimento de la dulzura 
de sus aguas se crian muchas especies de pescado como robalo, 
truchas, sardinas, anguilas, y otros de gusto delicado, y sano. Es 
cosa admirable ver un espacio no pequeño de tierra enteramente 
enjuto antes de las lluvias, y de resultas de estas, convertido en 
un hermoso Lago que dentro de poco tiempo hormiguea en pe- 
ces, que casi se vienen á la mano antes que á la pesca. La tierra 
desde luego abriga en su seno, aun estando enjuta los huevesillos 
de estos acuátiles, que solo esperaban el influjo, y concurso de la 
estación, y de las aguas para ponerse en movimiento, y crecer 
hasta la corpulencia de un robalo. Conforme á esta verdad, de 
que tengo evidencia, puede asegurarse sin escrúpulo, (|ue aunque 
estas especies de peces solo nacen, se nutren, y viven en la agua; 
puede no obstante sin ella mantenerse en la tierra sola enjuta, y 
hasta seca su semilla, sus huevesillos, su materia prolífica, ó lla- 
marse como se quiera. 

Todos estos rios medianos, de que se ha hablado, y que peren- 
nes lo mas del año riegan y fertilizan las campiña de la Colonia, 
distribuidos, como se vé en el Mapa, con la mayor oportunidad, 
desaguan en el golfo de México por las cinco bocas de los cinco 
rios mayores, de que se habló, y proporcionan á este pais no solo 
en su costa, sino también en tierra adentro el transporte de todos 
sus efectos, que en todas clases son abundantísimos, según iremos 
mirando. vi 

Situada la Colonia, como habemos dicho en lo largo de la costa ^'•y»*- 
Sur á Norte y con vista al golfo de México, puede sin duda lograr 
todas las riquezas del continente, y todas las ventajas del mar. 

Este en su estension desde Tampico, hasta la Bahía del Espíri- 
tu Santo es enteramente limpio de arrecifes, y escollos peligrosos, 
surtido de muchas especies de pescado de la mejor calidad, y en 
crecidísima abundancia, y aun proveído de agua dulc^, siempre 
que montando hasta la altura de 26 gr, se dé en el confluente del 
rio Bravo, que hasta mar adentro lleva la corriente de sus aguas. 
Los vientos que regularmente dominan son el S. E. el N. y N. E. de 
los cuales el primero proporciona á la navegación el mas fácil y 
cómodo arribo á la Costa, y los otros abren el camino para hacer- 
se á la vela mar adentro á cualquiera de las islas, del golfo, ó al 



bibliografía mexicana del siglo XVIIL 

412 

resto del continente por esta parte. Es verdad, que en la estación 
del invierno los nortes son frecuentes y furiosos que causan borras- 
cas desechas ¿pero qué mar habido, ni hay, ni puede haber, que 
sea tranquilo, y navegable en todo tiempo, y á todo rumbo. 

La playa es también del todo limpia, y arenizca en su estension 
de Sur á Norte, y por consiguiente poco fértil en algún trecho tie- 
rra adentro; pero pasado este, que apenas llega á una, ó dos le- 
guas, ya se encuentran valles fecundísimos en pastos, y aguages 
dulces, bosques surtidísimos de maderas, y arboles de frutas sil- 
vestres, y de ganados, y aves de todas las especies útiles, y acce- 
sibles á la caza á muy poca diligencia. Desde Sah Fernando que 
viene á estar á gr. 25 poco mas hasta el rio del Norte á or. 26 se 
prolonga una gran laguna, que llaman madre, á muy poca distan- 
cia del mar, que proporciona la pesca mas abundante, y fácil, y el 
acopio de salinas, de cuyas circunstancias, y cualidades hablare- 
mos adelante, 
vn Los rios caudalosos, que de muchas leguas tierra adentro co- 

Puertos y Barras " 

rren al golfo se abren en sus embocaduras y forman rias, y barras, 
que aun en el estado puro de la naturaleza, y sin el mas leve so- 
corro de algún artificio pueden abrigar embarcaciones de media- 
no porte, y ayudadas con la industria, no dejarían de hacer fondo 
en ellas, buques de algún mas porte. La barra de Tampico á gra- 
dos 22, 40 min. de lat. al Norte, y la del Espíritu Santo, ó de San 
Bernardo á gr. 30 hacen los dos estreñios que ciñen á la colonia 
por los rumbos hacia los polos, y de ambas es sobradamente cono- 
cido el fondo, y proporciones, para que en una, y otra se pudiera 
abrir, y entablar el comercio marítimo, sin mayor riesgo, y con uti- 
lidad tanto del continente, como de las islas en el golfo, y aun de 
la Europa principalmente. La barra de la Trinidad, y la de Pal- 
mas distante la primera ocho leguas, y la segunda veinte de la 
de Tampico son pequeñas y proporcionadas solo, aunque las ayu- 
dara el artificio, para una muy mediana comunicación, y comercio 
marítimo. La de la Marina ó Santander es sin duda la que colo- 
cada en el centro de la Colonia, merece la primera atención, y en 
ella deberian reunir sus fuerzas, y su industria toda aquellos pai- 
sanos, para aprovecharse de las proporciones, y ventajas, con que 
la naturaleza misma les franquea. En el dia se halla casi del to- 
do desatendida, y no se ha dado un paso siquiera para suplir con 
el arte, lo que podria ser no con mayores costos, y mucho mas 



bibliografía mexicana del siglo XVllI. 

413 

cuando la naturaleza misma está indicando el como, de que ma- 
nera, y en que lugares deberia reformarse, para que pudiera dar 
fondo á buques, proporcionados. El rio de la Iglesia que es como 
habemos dicho, el que la forma, suministra tanto caudal de agua, 
que desde doce leguas rio arriba con la profundidad de diez, y 
hasta catorce varas, y la anchura de doscientas donde menos co- 
rre hasta cerca de su embocadura sereno, igual y limpísimo de 
toda clase de bajos, y escollos: de manera que en tiempo bonanci- 
ble, que, ecepto el rigor del invierno, es lo mas del año no habria 
acaso, otra necesidad de velamen para navegarlo, que el de espe- 
rar la marea, cuando sube para internarse á tierra, ó las horas en 
que baja para votarse al mar: y cuales podrian ser por consiguien- 
te los buques que lograrían esta comodidad, ya lo demuestran el 
fondo, y lo ancho del rio, que habemos dicho, y que con la mayor 
proligidad está demarcado en el mapa que se vé. 

Es verdad, que acercándose á la embocadura, y ensanchándose 
en la Bahía hasta el espacio de media legua, disminuye el fondo, 
y suele venir á quedar en solos cuatro palmos, mudable la barra 
por consiguiente, y poco accesible el rumbo para arribar á ella; 
pero este defecto no es tan irreparable, que la situación misma del 
rio, su curso, y caudal de aguas no estén indicando el cómodo, y 
fácil reparo, para que en este paraje próximo al mar se logre la 
misma ventaja y seguridad, que rio arriba por tierra adentro. 

Las dos lagunas laterales que se ven, y con quienes se comuni- 
ca el rio absuerven indefectiblemente su curso, disminuyen el cau- 
dal de sus aguas, y hacen que en su confluente al mar llegue ape- 
nas una tercera parte de su todo en poca cantidad, y demasiada 
lentitud, poco bastante para limpiar la barra, y hacerla permanen- 
te, y mucho menos para hallar en ella el fondo que se podria. 
Puestos unos diques competentes en los canales por donde el rio 
se comunica con dichas lagunas, de las cuales la del Sur se pro- 
longa hasta siete leguas, era indefectible el recojimiento de la co- 
rriente á un solo canal; y de aquí resultaba el mayor ímpetu de 
las aguas en la barra, y que esta no fuera tan mudable á lo me- 
nos, ni le faltara el fondo necesario para arribar á ella, é internar- 
se rio arriba. Cuando fácil sea este reparo, lo está mirando cual- 
quiera que se encargue de la extensión, que tienen dichos canales, 
y de la multitud, de materiales de piedra, y maderas, que á poca 
distancia se presentan en pais de la Colonia, cuanto mas adentro 



bibliografía mexicana del siglo XVIII 

414 

del continente, y por el rumbo mismo que lleva el rio. De estos 
diques se seguia sin falta no solo el que la barra se avivara mas, 
y se proporcionara para buques mayores, si no también el que á 
mayor distancia de doce leguas tierra adentro se hiciera navega- 
ble el canal del rio, rebalsando, como era natural mucho mas, y 
con mas inpetu tanto la corriente misma como las marejadas. 

El año de 50 se hizo inspección seria, y bastante prolija de este 
rio desde el surgidero de la Marina hasta su embocadura: se na- 
vegó por él varias veces en Lanchas, Botes, y hasta en Goletas, 
y se le puso por el descubridor, y conquistador de la Colonia Don 
José Escandon el nombre de puerto ó ria de Santander por la se- 
mejanza que se advierte en este con el de la Cantabria. En aque- 
lla época era lo mismo el caudal de agua, que lleva el rio y te- 
nían el mismo fondo la barra y la Bahía, no obstante que han su- 
cedido años, cuya escasez de lluvias no habia tenido ejemplar, (i i) 
El de 57 viajaron de orden del Sr. Virey Márquez de las Amari- 
llas, y con el designio de hacer nuevo reconocimiento de la Co- 

(11) No se puede negar que para el intento de lo que se va relacionando, es im- 
pertinencia no poco reprehensible el insistir, y porfiar en dar máximas de diques, 
que todo el mundo sabe para ceñir el cauce de un rio; en deducir sus resultas, 
de que la agua rebalsa en el caso, que suelen conocer aun los mismos brutos; y en que 
esta obra es del todo fácil en un pais donde rebosan los materiales para el efecto: 
es, como se vé, hasta insultar á los que con dicernimiento se tomen el trabajo de 
leer ésta obrita; pero las circunstancias han inducido en la pluma del que escribe 
una necesidad tan irresistible que sobre ella no puede menos que asegurarse de la 
disculpa, que desea y suplica. No es pequeño el número de los que emigrados fur- 
tivamente, por las causales que ellos saben y los demás no ignoran de la España 
antigua y de las provincias del centro de la nueva, se han remontada á hacerse 
paisanos en las provincias internas, y en la Colonia. Estos, rodeadas de tinieblas, 
y vacíos enteramente aun de las ideas que en su pais nativo pudieran haberle si 
do familiares su execración no hubiera sido en ellos laque se percibe de la peque- 
nez de su tamaño; estos desdichados digo, hacen allí de Maestios, y por que son 
preferidos á los salvajes, ya se creen en aptitud, y derecho para impugnar los pri- 
meros principios que ignoran. Estos son los que, no sin autoridad, hacen que por 
su estupidez se frustre su propia fortuna, y la de sus descendientes, calificando de 
imposible lo que solo puede serlo en el discurso de unas almas tan obstruidas y 
bajas. Con estos habla lo que parece impertinente en esta obra, y de estos se que- 
rría sacar algún fruto de racionalidad, aunque sea á pesar de la moderación, con 
el cauterio de estas epresioncillas, que deben dispertar á la sensibilidad tal cual 
sea de aquellos emigrados. Y siendo de esta clase las almas á quienes se dirije la 
palabra, ya se está viniendo á los ojos la necesidad de tratarlas como á unas tablas 
en bruto, que exigen ante todo que se les quite la corteza con un algo de punta, 
y de filo, que corte para que reciban, si es posible, las líneas de los primeros co- 
nocimientos. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

415 

lonia en esta parte, el Ingeniero Cámaras Altas, y el Comisiona- 
do Tienda de Cuervo, y ambos de acuerdo en sus dictámenes 
calificaron al puerto de Santander por incapaz de habilitarse para 
el trafico ultramarino, y que solo podría serlo á unas sumas ex- 
pensas; pero en cuerpo mismo de sus pareceres se leen espresio- 
nes tan complicadas, y aun contradictorias, que hasta ellos mismos 
deberian haberlas reflejado cuando releyeron sus papeles para re- 
mitirlos al Gobierno. 

Declaran por incapaz el puerto de Santander para que por el 
se introduzcan al continente por esta parte las provisiones, y efec- 
tos mercantiles tanto para los paisanos como para la tropa, y á 
pocas fojas dan por bastante el frecuente arribo de la goleta de 
Don José Escandon, para la colonia, sin encargarse de que con- 
cedido el ingreso de una embarcación hasta doce leguas rio arri- 
ba, ya es evidente el posible ingreso de muchas de igual ó me- 
nor porte. Se encarga de que los canales, por donde se estravia 
la corriente del rio á las lagunas laterales, no son de dificil acce- 
so para condenarse, y casi á renglón seguido, se lee, que solo po- 
dria serlo á unas sumas espensas, y aun, acaso, asi, de muy poca 
duración por lo arenizco, y falso del piso, y por el impetuoso gol- 
pe de las aguas, como si hubiera alguna playa en el mundo, cuyo 
piso no sea arenizco y débil, y como si el caudal de las aguas, que 
en sus dictámenes se califica por obstáculo, no fuera en todos los 
Puertos, y Bahías lo que se desea, y procura para el cómodo arri- 
bo de todo género de buques. 

Califican también por incapaz de habilitarse al puerto de San- 
tander por que siendo como es, una playa enteramente limpia de 
montes, ó eminencias, y aun de peñascos, ó puntas de cerros se- 
rá en todo tiempo desde mar alta muy dificil ó acaso imposible 
tomar el rumbo para asegurarse de la entrada: que deberia exi- 
jir el costo de frecuentes prácticos, para toda clase de arribos aun 
en plena luz al medio dia: y en fin, que aun verificada la habili- 
tación del puerto debia calificarse por superfino en el continente 
de la América, y hasta nocivo al comercio de Veracruz; pues al 
paso que se multiplicarian los ingresos de efectos ultramarinos 
en el primero se disminuirían en el segundo, y por consiguiente 
su tráfico. 

Ya se está mirando en la corteza solo de este dictamen, que los 
dichos comisionado é ingeniero no sabian, ó á lo menos, afecta- 



BlBUOGkAFlA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

416 

ban no saber, que hay muchos puertos, cuyas entradas, teniendo 
este mismo defecto de limpias de montes, y peñascos, los súplela 
industria con Faros, ó luces puestas en lugares eminentes, que 
sirvan de vigia á los navegantes aun desde mar alta: que el uso 
de frecuentes prácticos en el puerto de Santander no seria tan 
raro, que no sea aun necesario en todos los puertos de la monar- 
quía, y aun de todo el mundo para todos los casos urgentes: y en 
fin la causal, de que habilitados los puertos, que se proporcionan 
en la costa septentrional de la Nueva España, se debilitaría el co- 
mercio de Veracruz es tan frivola, y poco ó nada adaptable, que 
solo perdido el rubor, puede producirse. Esta misma causal po- 
dría haber dado Cádiz, para calificar de incapaces á los demás 
puertos de la península de España, y según este principio de los 
Señores Cámaras Altas, y Tienda de Cuervo los Puertos de Bar- 
celona, Málaga, Coruña, Santander &c. &c. deberian condenarse 
á una perpetua exclusiva de todo tráfico, y salida de sus efectos: 
por que al paso que progresan estos en sus entradas, y salidas, 
se debilitan las de Cádiz. (12) 

Últimamente si fuera el intento estender una formal impugna- 
ción de estos pareceres de los sobredichos Señores Cámaras Al- 
tas, y Tienda de Cuervo, podria cogérseles página por página, y 
hasta línea por línea; pero habiéndose estendido demasiado esta 
digresión, y siendo necesario pasar adelante, es indispensable dar 
por asentado, que de la barra, ó ria de Santander en la Costa del 
Seno Mexicano podria formarse un puerto capaz, y bastante pro- 
veído para todo tráfico, y mucho mas cuando en las islas de la 
Monarquía por esta parte, y situadas en el golfo se carece ente- 
ramente de muchas producciones naturales, que abundan en la 
colonia, y en otras provincias de la Costa y cuya abundancia las 
abate hasta no ser vendibles en el continente, cuando la suma 

(12) Los sobredichos Ingeniero, y Comisionado, no obstante que eran Euro- 
peos, y que por el tanto debían haber acreditado en el caso de su espedicion en 
América la mas escrupulosa imparcialidad; tenían sin embargo, su giro de intere- 
ses el uno en Veracruz, y el otro en México, y por este motivo, según parece, maa 
bien que por ignorancia, se aventuraron por entre persuaciones complicadas, y 
contradictorias, á sostener ante el gobierno el comercio esclusivo de Veracruz, sin 
haber reflejado ante todo, y como debían que de esto se siguió y aun esperimenta 
en el dia una ecsesiva carestía originada de los fletes por cuatrocientas, y hasta 
quinientas leguas de tierra, y por consiguiente el poco consumo de los efectos ul- 
tramarinos en las provincias internas de América, que están inmediatas á la mis- 
ma costa de Veracruz, y á otros puertos. 



bibliografía mexicana del siglo xym. 

417 

inopia de ellas en las islas obliga á aquellos vasallos á comprár- 
selos á precios subidos á los extrangeros, como mas difusa, é in- 
dividualmente diremos en otro lugar. 

La barra, que forma el rio del Norte en su embocadura pre- 
senta iguales ó mayores proporciones, que la de la Marina, ó San- 
tander, y el rio corre con mucho mas caudal de agua, que el de 
la Iglesia desde sesenta, y mas leguas de tierra dentro. Aun des- 
de su entrada á la Colonia, que dista del mar sesenta leguas mas 
que menos se logra un caudal de agua que se estiende hasta dos- 
cientas varas, y cuya profundidad llega á cuatro, y cinco brazas: 
corriendo al Oriente por entre varias vueltas, se aumenta mas, y 
mas hasta su embocadura, donde partiéndose en tres brazos, y es- 
parciéndose en varias leguas, ó esteros lleva no obstante caudal 
suficiente en el brazo principal y su corriente dulce hasta dos le- 
guas mar adentro, como habemos dicho, y con la anchura de mas 
de trescientas varas. En la barra, que es el confluente del mayor 
caudal de sus aguas, jamas se ha visto mudanza, ni poco fondo, 
ni disminución en su anchura, que es como hemos dicho, de tres- 
cientas varas mas que menos. A poca distancia al Norte se en- 
cuentran unas islas medianas, y desciertas, que hasta ahora no se 
han reconocido por los españoles, ni es factible haya necesidad de 
hacerlo. Por noticia de los Indios, que en otros tiempos, y aun 
en el dia las han habitado á su modo, y de paso, se sabe que cuan- 
do se suben demasiado las marejadas, se inundan en la mayor 
parte; que en ellas no hay cosa útil, que pueda llevar la atención, 
y caso de emprender allí alguna obra, solo podria conducir, para 
poner en respecto á cualesquiera embarcaciones, que intentaran 
navegar rio arriba. 

Las otras barras y puertos pequeños, que se ven en el mapa 
entre el de la Marina, ó Santander, y entre este, y la Bahía del 
. Espíritu Santo son como los de Trinidad, y del Tordo poco ca- 
paces de abarcar buques aun medianos, y solo podrian hacerse 
mercantes, y frecuentadas cuando lo fuera alguna de las inmedia- 
tas, y en el caso solo se avanzaba que del puerto á ellas se pu- 
dieran transportar en buques pequeños los efectos, sin el trasie- 
go, y con el ahorro de fletes, y costos de tierra. 
sXVas. Uno de los efectos necesarios para el goce de la vida civil, y 

que podria ministrar materia para el transporte de las riquezas de 
este país, en que puede llamarse pródiga la naturaleza, es la sal, 

53 



1 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

418 

en tanta copia, de tan buenas calidades, y tan cómoda su cosecha, 
que estos parajes solamente podrian surtirse sin hipérbole, todas 
las islas, y todo el resto del continente. Desde las cercanías de 
Tampico hasta el rio del Norte se encuentran salinas en trechos 
proporcionados, y con inmediación á los rios navegables, para que 
conducida á ellos,, se le diera el giro que exijiera la necesidad. Sin 
mas diligencia de parte del hombre, que verla y cogerla si quiere, 
se vén estanques amplísimos, que la naturaleza sola ha formado 
donde se recoge, y conserva hasta petrificarse. En las salinas de 
San Fernando suele ser necesaria barra y golpes para desquiciar- 
la de su centro, y si se quisieran coger trozos, que con el peso de 
arrobas formarán tercio de una carga, seria obra hecha, y dema- 
siado fácil. 

Es cosa que encanta ser necesario caminar por un largo espa- 
cio sobre piso transparente, bruñido y maciso, en quien reverbera 
la luz, y forma una graciosa perspectiva, originada de la sal que 
se coagula en la playa hasta parages bien avanzados hacia dentro. 

Entre la dilatación del piso blanco, y transparente se esmaltan 
de trecho en trecho varios placeres de sal nácar, y en partes me- 
dia color que realzan mejor la variedad: también se encuentran 
algunos arbustos, y aun aves, á quienes cogiéndoles la coagula- 
ción, ó salificación de las aguas, se salifican, digámoslo así, con re- 
tención de su propia figura, y posición en que se hallaban. A esta 
misma desgracia de perder la vida se sugetan todos los pezeci- 
llos medianos, y pequeños, que vagueando en el elemento de su 
conservación se vén de improviso petrificado con el líquido en que 
nadaban, y presentando al mismo tiempo á la vista del hombre 
por entre la transparencia de un cuerpo ya sólido todas sus posi- 
ciones, y estructura. En los años que las lluvias abundan no es 
tanta esta copia de sal, no porque deje de recogerse, y coagular- 
se por la naturaleza, sino por que faltando casi enteramente la in- 
dustria para la conservación, se disuelve por fuerza con la misma 
corriente, y golpe de las aguas. Su color en las mas partes, que 
se coge, es blanco hasta lo sumo y la cualidad de salada es algo 
exesiva, de manera, que es necesario usarla en poca cantidad, pa- 
ra que baste. Para la conservación del pescado, y de la carne es 
exelente de modo, qué no hay ejemplar en que se haya destina- 
do para este uso, que no lo haya acreditado laesperiencia. En los 
reales de minas debia preferirse á cualquiera otra de las del con- 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVllL 

419 

tinente por el tanto mismo de este exeso de partículas acres de 
que abunda; pues es cosa sabida, que este simple, con los otros 
de su misma cualidad en el beneficio de los metales miden su efica- 
cia para ser mas, ó menos aptos en su destino, por el mayor, ó 
menor exeso de su acrimonia. 

Pero con todo esto aun es nada lo rico de la naturaleza en este 
pais, siempre que internándoseá tierra, y dejando á espaldas las sa- 
linas como á una producción ínfima, se vean sus cerranías tantoen 
lasde Tamaulipas, como en la Gorda. Aquíse puede decirque hay 
un criadero minero de toda clase de metales desde el oro hasta plo- 
mo, sin que dejen deserabundantísimosal mismo tiempo el magis- 
tral, el antimonio y aun el hierro, y el mercurio si con seria y 
metódica reflexión se inspeccionara aquella infinidad de vetas mi- 
nerales, que se presentan á la vista de cualquiera viajero. En la 
Tamaulipa occidental, acercándose á su centro, se presenta un 
objeto tan vasto en esta materia que no ha habido hasta ahora 
quien lo vea, que no se sorprenda, y llene de bendiciones á aque- 
llos parages, que aun á los poco prácticos, y facultativos en el ra- 
mo de minerales ocurre de luego aquel no sé qué, conque la na- 
turaleza se esplica siempre que encierra en sus arcanos fenómeno 
estraordinario. 

Entre la multitud de cerros prominentes en grado sumo, que 
forman aquella serranía, se vén los más coronados peñascos vi- 
vos, desnudos, y escarpados que esparcen como en ramas cier- 
tas cintas de vetasen multitud, que descienden hasta las faldas, y 
aun hasta los valles. Entre dichos peñascos hay uno con especia- 
lidad, que sobresaliendo en la convexidad de la cima del cerro, y 
estendiéndose hasta sesenta varas en cuadrilongo de no pequeña 
elevación es todo él un puro, y verdadero imán con todas sus cua- 
lidades, y con la circunstancia, de que entre las particulares de su 
magnetismo que lo constituyen, se mezclan sensibles á la vista 
las del mejor cobre sin equivocación. Hay así mismo muchos pa- 
rages entre aquella multitud de eminencias, donde se presentan 
accesibles á la mano, y en estenciones no pequeñas varios ojos, ó 
como placeres (13) de polvo amarillo, pesado y arenizco, que ha 

(13) Placeres se llaman en las provincias internas de América ciertos terrenos 
sueltos, en que se encuentran bolillas de oro de varios tamaños, y quilates. En 
la provincia de Sonora, y también en la nueva Vizcaya son muy frecuentes, aun- 
que no tan duraderos como este de que se habla. £n la Iguana, la caja y fondo 



BIBUOGRAFIA MEXICANA DEL SIGLO XVIIL 

420 

dado algunas pruebas, de que es vehículo en que nada el oro. Por 
aquellos paisanos, que son en muy corto número, escasos de fa- 
cultades, y mucho más de luces para operaciones químico-meta- 
lúrgicas; por estos, digo se han hecho algunas tentativas, para es- 
traer el oro del polvo, que han surtido su efecto en algunas can- 
tidades medianas, pero con la circunstancia agravantísima, de 
que siempre ha resultado un notable alcance en el costo respecto 
de la utilidad, mas con todo eso ¿qué materia tan atractiva para 
reiterar, y multiplicar operaciones de varios modos, y por varios 
caminos, sobre el pié de que ya se sabe á punto fijo, que allí está 
el oro en cantidad sobre abundante, y que solo falta una opera- 
ción metódica, prolija y económica para disfrutarlo? 

Confieso ingenuamente que á haber sido compatible con mi ins- 
tituto, y á haberme visto cualificado tanto de reales, como de 
conocimientos, que se requerian para unaespedicion de esta cla- 
se, cuando anduve por aquellos parages de la sierra de que estoy 
hablando los hubiera sacrificado todos, aunque no hubiera sido por 
otro motivo, que el dejar á mis semejantes en la posteridad el 
de aprovecharse de este metal precioso, que les cuesta tantas fa- 
tigas, y que en esjte lugar se fraqueaá mi ver en raudales. De la 
plata, del cobre, y del plomo se puede decir otro tanto sin exage- 
ración, y si los hombres, y la industria se propagaran en este 
pais á proporción de las utilidades, con que el mismo les brinda, 
podria sin duda contarse en la monarquía por uno de los mas, ri- 
cos y abundantes de esta América. 

En muchas partes de las sierras Tamaulipas, y Gorda, se han 
trabajado en varios tiempos minerales bastante ricos, y se han 
abandonado, ó por las irrupciones de los bárbaros, 6 por falta de 
inteligencia en los facultativos, que los trabajaban, ó finalmente, 
por que los avios eran cortos, como también el número de los ope- 
rarios, y los frutos no sufragaban á los gastos en la superficie de 
las escavaciones, siendo, como es de creerse, que dichas vetas en 
lo profundo sean mas pingües. 

En el cerro llamado de Santiago cerca de la villa de Hoyos; 

de un arroyo fué en abundancia, y aun es en partes todavía un continuado placer, 
en que se encontraron antes bolas de plata hecha, y casi del todo depurada con 
peso de arrobas. El modo de hallarlas era ir enterrando una barra con algún im- 
pulso en la arena suelta, y cuantiosa por varios parajes hasta que dando en maciso 
era lo que buscaban. 



bibliografía mexicana del siglo xvm. 

421 

en el de Jesús inmediato ala misma; en la boca de Caballero parte 
de la sierra, que mira á Aguayo; y en el cerro llamado Malinche 
centro de la Tamaulipa oriental, ha habido y hay vetas riquísimas 
de plata de muy buena ley, que se trabajaron en los tiempos pri- 
meros del descubrimiento de este pais, y han ido abandonándolas 
estos nuevos pobladores, ó por que las vetas han disminuido su 
bonanza ó, lo que es mas cierto, por que ellos no propenden al 
trabajo como debian, y se conforman mas con la inacción, aun en 
esta materia de intereses sensibles, y reales, que respecto de los 
demás hombres puede llamarse, como se esperimenta el primer 
móvil en el sistema todo de l^s acciones humanas. 

De este último mineral de cerro Malinche hay tradición univer- 
sal entre los indios Olives, que es entre todas aquellas naciones la 
menos inculta, de que en tiempos muy anteriores ala conquista y 
establecimiento de la colonia, se cogia por sus progenitores abun- 
dancia de plata, y de oro en dicho mineral, no obstante que las 
fuerzas superiores, y el número ventajoso de los demás bárbaros 
con quienes vivian en continua guerra, se les frustraban algunas 
veces, persiguiéndolos de muerte, hasta desalojarlos de sus pue- 
blos, como adelante veremos. En solicitud de esta riqueza se han 
hecho varias pesquizas, y espediciones, llevando por guias á los 
mas avisados de dichos indios, y estos ó por olvido de su memo- 
ria ó en malicia como es mas verosimil han hecho que titubean 
en la asignación del lugar, y después de reiteradas diligencias se 
han quedado pendientes el interés y el conato. 

Esto mismo ha sucedido en las inmediaciones á la Villa de Re- 
villa por la parte meridional del Rio del Norte, y en el lugar que 
llaman la sierrecilla. De este mineral hay tradición fundada de que 
en el tiempo dominante de los bárbaros venían de las provincias 
de León, y Coahuila comboyes gruesos de españoles armados, y 
en estado de defenderse por algunos dias. Hacian en ellos su sur- 
timiento de metales en cuantidad, y cualidad bastante ricas, y 
cuando se consideraban espuestos á alguna sorpresa por la supe- 
rioridad de fuerzas, y de número en los enemigos, se retiraban 
con oportunidad. En la Sierra Gorda por el cañón que llaman de 
Palmillas, entre la villa de este nombre y la del Jaumave se vén 
indicios nada equívocos de que en las entrañas de aquellas emi- 
nencias, ó sierras laterales se deposita un tesoro semejante al de 
las cañadas de Guanajuato, y Zacatecas. Las mismas prominen- 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

422 

cias de cerros casi desnudos y veteados de ciertas cintas de guija 
azuleja, y en partes entre amarilla: las mismas bufas, ó crestones 
de peñascos duros, y solidísimos, que se advierten en aquellas, se 
presentan en esta, con la diferencia solamente de que allá hay 
hombres, luces, y facultades, que se dedican á este ramo de indus- 
tria nacional Americana, y acá casi se tiene una total falta de uno, 
y otro, 
otras^roduc ^ ^^^^ riqueza de materiales, que la naturaleza produce en el 
ddplis.'*'^*''** pais de la Colonia, se agrega otra no menos abundante, y precio- 
sa, que deberían aprovecharse, no con el estrago, y á costa de la 
vida del hombre, de su número, y tranquilidad, que son el precio 
de la plata, y del oro; sino con el fácil dispendio de ver, coger, y 
dedicar una mediana industria á otras producciones naturales, úti- 
lísimas para el uso, y proporcionadas para el mayor provecho, el 
mármol de diversas especies; el jaspe de colores peregrinos, y va- 
rios; el tecal bruñido transparente, y en masas, y laminas enor- 
mes; el pedernal en peñascos de diferentes colores, y tamaños: el 
yeso en criaderos que casi no tienen termino: el añil, aunque sil- 
vestre, abundantísimo en los campos: la grana ó cochinilla criada, 
y sazonada por solo la naturaleza las frutas todas propias del con- 
tinente de la América producidas en este pais con estraordina- 
rias ventajas á las de otros muchos: la multitud de maderas, éba- 
no, cedro, box, y otras regionales, y no menos preciosas son en la 
colonia, y Costa del seno mejicano por esta parte, y en sus sierras 
que la circundan tan comunes, y como ordinarias, que del peder- 
nal aun siendo como es de tan bella calidad, y de colores tan pre- 
ciosos, solo se aprovechan los bárbaros para dardos en sus fle- 
chas, y del cedro, y ébano para pábulo en sus hogueras. 

Las circunstancias todas, cualidades, y multitud de estas pro- 
ducciones naturales merecen sin duda alguna mas prolijidad para 
detallarlas, y abrir el camino á estos colonos españoles principal- 
mente, por donde llegarán quizá á conocer las riquezas del suelo 
en que habitan; pero no conviniendo por ahora esta difusión, es 
necesario quedar solo en este diseño, y reservar la discusión esac- 
ta de cada uno de estos artículos de la historia natural para otro 
lugar, y tiempo mas oportuno. Quedemos solo por ahora, en que 
el pais de la colonia en lo natural puramente proporciona á sus 
pobladores, no solo el tráfico pasivo de metales preciosos por efec- 
tos, y obras de industria, sino también el de efectos preciosos, y 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

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primeras materias que podrian transportarse á otros países don- 
de escasean, ó no los hay. 
btñLres en Desde muclios siglos anteriores al descubrimiento de las Amé- 
lídS. ricas es necesario creer que estas regiones de la Costa Oriental 
estaban habitadas de hombres que brutalmente se propagaban, y 
mataban casi á un tiempo mismo: que entre sí se comunicaban de 
un modo cerril y salvage: que descubiertos, y conocidos por el 
mundo culto, han añadido á los conocimientos generales el teo- 
rema, que hasta estos tiempos solía controvertirse, de que el hom- 
bre no es otra cosa en su constitución civil, y natural, sino lo que 
hereda de sus padres: y en una palabra es necesario confesar, 
por que ya es cosa sabida, que en este nuevo mundo, y en sus pro- 
vincias internas se propagaron, y aun se propagan hombres, cu- 
ya historia no puede estenderse, sin que la especie humana no se 
sonroje, y humille, mirando el caos de desgracias hasta donde pue- 
de ser precipitada, y la abominable multitud de flaquezas, de que 
es susceptible. 

La absoluta, y total desnudez, el uso común, y público de las 
mugeres, los alimentos de carne casi cruda, y de frutas silvestres, 
algunas de gusto asqueroso, y asperísimo, los alojamientos, ba- 
rracas muy mal construidas, ó las grutas, y cañadas de los cerros, 
la residencia ninguna, ó vaga, en el espacio de centenas de le- 
guas, los mas lúgubres, y horribles teatros de sangre, y de muer- 
te en lugar de diversiones, y alegria, la embriaguez; y el hurto por 
ocupación casi diaria, el fraude, y la alevosía por máxima, y prin- 
cipio general eran en los habitantes de este pais las costumbres en 
que nacieron, y vivieron hasta los años de su conquista, sin que 
aun en el dia estén del todo desarraigados de ellas. En la prime- 
ra entrada del Conquistador hubo muchísimos, que atraidosdela 
novedad, se le acercaron hombres, y mugeres de todas edades, 
sin dar el mas leve indicio de rubor, aun presentando á la. vista de 
todos lo que en dictamen común la naturaleza misma obliga á 
ocultar. 

Si sobre este principio se puede discurrir, es necesario creer, 
lo primero, que el rubor, que llamamos natural, no es tan hijo de la 
naturaleza humana, que no haya en ella muchos individuos, que 
no lo conocen, (14) y lo segundo, que esta total desnudez hace evi- 

(14) Entre las naciones bárbaras que, habitan las riberas del rio Orinoco, en la 
América meridional asegura como testigo ocular el historiador de aquel pais, que 



bibliografía mexicana del siglo XVIIL 

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dentemente que el cuerpo humano se forme en toda su perfec- 
ción, y desenvuelva todos sus órganos hasta los límites que la na- 
tura