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Full text of "Biblioteca de autores españoles, desde la formacion del lenguaje hasta nuestros dias"

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BIBLIOTECA 



AUTORES ESPAÑOLES 

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BIBLIOTECA 






AUTORES ESPAÑOLES, 



DESDE LA FORMACIÓN DEL LENGUAJE HASTA NUESTROS DÍAS. 



i>>- r/f 



COMEDIAS ESCOGIDAS 



DON FRANCISCO DE ROJAS ZORUILLA, 

ORDENADAS EN CULECCIÜN 



POR dü:> bamOx\ de mesonero romanos. 




MADRID. 

M. RIVADENEYRA - IMPRESOR ~ EDITOR, 

CALLE OE LA VADER*, 8. 

1861 






<5 , 



APUNTES BIOGRÁFICOS, BIBLIOGRÁFICOS Y CBÍTICOS 



DON FRANCISCO DE ROJAS ZORRILLA. 



Llega, por fin, don Fn ancuco de Uojas á ocupar el lugar que le corresponde en esta Colección 
de nuestros insignes dramáticos del siglo xvn, la más copiosa, metódica y selecta que hasta ahora 
se formó dentro y fuera de España de aquel inapreciable tesoro (1). Llega, por fin, aunque más 
tarde que debiera , y lo que es peor, conducido por el último de los críticos á quienes fuera enco- 
mendada la delicada tarea de formar y comentar esta Colección. La fortuna que merecieron Lope y 
Calderón, Alarcon y Tirso, do caer para ello en las doctas manos del insigne poeta y crítico señor 
Ilartzenbusch; y IVIoreto en las de su diligente y discreto biógrafo é ilustrador don Luis Fernandez- 
Guerra, no alcanzóá Rojas, que por excusa de aquellos excelentes críticos y por excitación amistosa 
(aunque equivocada) del editor señor Rivadeneyra, ha venido á parar á las mías, débiles para ta- 
maña empresa. 

Y mucho más en esta ocasión. Porque (lo confieso francamente) en el solícito y amenísimo estudio 
de nuestro antiguo Teatro, que por afición especial y sólo para recreo propio me ocupó algunos 
años, no era Rojas mi autor predilecto; Lope, Tirso y Moreto, Guillen de Castro, Velez de Guevara, 
Montalban y algún otro aun inferior, me habían inspirado mayor simpatía, y por ello respondí gus- 
toso á la invitación que se me hizo de escoger para la Biblioteca la Colección de los autores con- 
temporáneos y posteriores á Lope, que corrió á mi cargo y que forma cuatro tomos de ella. Conocía, 
sí, en general el repertorio de Rojas; estimaba como el que más, especialmente su incomparable 
drama del García del Castañar, y alguna otra de sus buenas producciones , pero no me había dete- 
nido á estudiarle y apreciarle en conjunto, á analizarle y compararle entre sí, ni con relación á otros 
autores, con aquel interés, con aquella deleitosa afición que me inclinaba al estudio de los ya dichos. 

Y hé aquí que la suerte y el compromiso amistoso me ponen en el caso de encargarme de colec- 
cionar y comentar precisamente á uno de los pocos dramáticos de gran renombre por quien no había 
sentido la mayor simpatía. Hube, pues, de recordar el dicho de cierto autor: «Que el mejor modo de 
aprender una materia que se ignora es ponerse á escribir un libro sobre ella» ; y apelando á mi pro- 
el) Consta de diez y seit volúmenes de la Ciclioteca de mos xliii y xlv), escogidos y ordenados por don 

Autores EspaSoles, y comprende unas quinieolas come- Ramón de Mesonero Romanos 2 

días; pueden clasiGcarse y ordenarse por separado en Comedias de don Pedro Calderón de la Barca, 

esta forma : (tomos vii, ix, xii y xiv), coleccionadas por don 

Juan Eugenio Hartzenbuscli i 

Comedias escogidas de Lope de Vega Carpió {lo- Comedias de don Agustín Moreto y Cabana (to- 
mos XXIV, XXXIV, xu y tn), coleccionadas por don mo xxxix), escogidas y ordenadas por don Luis 
Juan Eugenio Harlzenbusch i Fernandez Guerra 1 

Comedias escogidas del Maestro Tino de Molina Comedias escogidas de don Francisco de Rojas 
(lomo v), coleccionadas por ol mismo señor Hart- Zorrilla (tomo i.iv), coleccionadas por don Ra- 
zenbuscb i mon de Mesonero Romanos 1 

Comedias de don Juan Riiii de Alarcon ítomo xx). Dramáticos posteriores á Lope de Vega ( lomos xlvii 

coleccionadas por el mismo señor Harlzenbusch. i y xlix), escogidos y ordenados por don Ramón 

bramáticot contemporáneo» de Lepe de Vega (to- de Mesonero Romanos 8 

R. u 



VI APUNTES DIOGRAFICOS, BIBLIOGliÁFICOS Y CRÍTICOS 

bada lalwriosidad y buena fo, ino atreví resucllamente á echar sobre mis liombros aquella responsa- 
bilidad; abráceme con nuestro Hojas, y acepté el compromiso de conducirle y colocarle sobre el ele- 
vado pedestal que le aguardaba vacio en esta galería. 

Sinanie, pues, de excusa para tamaño atrevimiento la franca declaración arriba hecha de no 
liaber podido rehusarme al compromiso de esta tarea , para la que no me hallaba preparado, asi 
como tanúíien el sincero estudio que, desde el momento que me la impuse, dediqué al objeto de salii- 
de ella lo más airosamente que fuera dado á mis escasas facultades 



Dox Fran-cisco de Rojas y Zorrilla , uno de nuestros seis gi-andes dramáticos que la crítica mo- 
derna ha clasificado en el primer orden , nació en Toledo, á 4 de Octubre de 1607, según reciente- 
mente se ha demostrado por la exquisita diligencia del señor Hartzenbusch, quien acaba de hallar 
la fe de bautismo que abajo trascribimos, y en la que se señala el nombre de sus padres, el alférez 
Francisco Pérez de Rojas y doña Mariana de Besga Ceballos , naturales de la misma ciudad (1). 

Por consecuencia , caen por su base las aserciones de las diversas naturalezas atribuidas á Rojas 
por escritores anteriores , como Montalban , que le coloca entre los hijos de Jladrid ; y Huerta que, 
confundiéndole con otro de su mismo nombre y apellido (de que después hablaré), le hace nacer 
en San Esteban de Gormáz. 

De los estudios de Rojas ni de su vida política nada he logrado averiguar; presumiéndoselo que 
pudo cursar carrera literaria en las Universidades de Toledo y de Salamanca , según se infiere de 
sus comedias, especialmente de las tituladas : Obligados y ofendidos y Lo que quisiera ver el Marqués 
de Viltena, en que pinta la vida de los estudiantes de Salamanca con tan vivos colores y detalles lo- 
c des , que parecen revelar que la experimentó prácticamente. Otros de sus dramas también in- 
clinan á creer que pudo militar algún tiempo, según la costumbre generalmente seguida entonces 
por las personas bien nacidas , y siguiendo el ejemplo de sus contemporáneos Lope , Calderón , y 
oíros; sólo en la última parte de su carrera, que es en la de consagrarse al estado eclesiás- 
tico, es en la que puede colegirse que no les siguió Rojas, si bien no consta todavía el año de su 
muerte ni en qué situación aconteció. 

Ya en 1632, época en que Montalban imprimió su Para todos , aparece don Francisco de Rojas 
(aunque falsamente colocado entre los hijos de Madrid)como poeta florido, acertado y galante, como 
lo dicen los aplati'ios de las ingeniosas comedias que tiene escritas; y esto cuantío contaba sólo la 
edad de veinte y cinco años , lo cual prueba lo precoz y desenvuelto de su juvenil ingenio y la popu- 
laridad que desde luego se había granjeado en una córíe y en una época en que precisamente bri- 
llaban en todo su esplendor los astros rutilantes de Lope, Tirso y Calderón. A la muerte del primero 
de aquellos grandes ingenios, ocurrida en 1655, hállase un soneto de Rojas inserto en la Fama 
postuma que publicó Montalban ; y eso que no mereció de aquél la más mínima mención en el Lau- 
rel de Apolo, donde apenas hay un nombre literario contemporáneo, siquiera fuese el más insigni- 
ficante, que no hallase cabida on aquel poético incensario. El Laurel de Apolo fué publicado en 1630, 
y ya por entonces la nombradía de Rojas debía ser demasiado im¡)ortante para olvidada involunta- 
riamente. -^ 

Desconocidos como nos son los acontecimientos ó las fases de la vida de Rojas , hay que^tenerse 
á algunos escasos datos para conjeturarla , hasta que la casualidad ó el estudio perseverante danues- 
tros críticos les haga tropezar con el hilo conductor que les dirija á esta averiguación. Entre tanto no 
puede menos de lomarse en cuenta la curiosa noticia que el barón Schact, ilustrado extranjero que 

(1) Partida de baiilismo de don Francisco de Rojas t ministré las sacras ceremonias del Santo Bautismo y le 

Zorrilla, natural de la ciudad de Toledo: puse por nombre Fran.": fueron sus compadres Diego 

« En cuatro dias del mes de Octubre de mili y seis- Lucio y la dicha doña Juana. Testipos : Juan Martínez y 

cientos y siete años, nació un bijo de fran.° Pérez de Ro- Juan Rodrigüci.— F.l doctor Andrade.^ 
jas y de doña Mariana de besga su mujer, al qual por el Sacada para las pruebas de caballero del hábito de 

peligro de muerte bautizó doña Juana de Besga, parro- Santiago de don Francisco de Rojas Zorrilla en lodeOc- 

quiana desta parrofiuia , i después en veinte y siete dias tubre de 1614, con la de su p.adre, de un libro que comien- 

del mes de Octubre del dicho año fué traidoel dicho niño za á i." de Enero de 15G6, expresando que la del hijo 

i esta ijílesia parroquial de San Salvador, i ¡o el doctor estaba « á fojas ochenta y cinco ». 
Eugenio de Andrada , cura propio de dicha iglesia le ad- 



DE DON IHANCISCO DE ROJAS ZORRILLA. vii 

liasta la presente es sin iluda alguna , y con mengua nuestra, el que mejor ha comprendido y deli- 
neado la historia de nuestro Teatro , halló en ciertos Avisos ó li'elaciones de aquella época que , 
según el señor La Barrera en su reciente é importantísima obra (i), no son los de Pelliccr, sino los 
de Barrionuevo, que existen inéditos en nuestra Biblioteca Nacional. Dicen, pues, los expresados 
Avíaos, con fecha de 24 de Abril de -ICoS : 

« Viernes sucedió la desgraciada muerte del poeta celebrado don Francisco de Rojas, alevosamen- 
»te, sin que se haya potlido penetrar la causa del homicidio, si bien el sentimiento ha sido general 
»por su mocedad.» 

Y luego, con la de 22 do Mayo, añade: «Ha corrido voz por la corte que la muerte sucedida 
ícn dias pasados del poeta Francisco de Rojas, tuvo su origen del vejamen que se hizo en el palacio 
«del Retiro las Camestolendas pasadas, de donde quedaron algunos caballeros enfadados con el 
«dicho». 

Electivamente, en 20 de Febrero de 1657 (no 1638), en las grandes fiestas que celebró Felipe IV 
en el Buen Retiro para solemnizar la elevación al imperio de su cuñado Fernando III , rey de Hun- 
gría y de Bohemia , aparece ( según la relación de dichas fiestas hecha por León Pinelo y otros au- 
tores contemporáneos) que en la Academia burlesca, celebrada con aquel motivo en Palacio, fueron 
los jueces el Principe de Escjuilache, don Luis de Haro, el conde de la Monclova, Francisco de Rioja, 
don Francisco de Calatayud , don Gaspar Bonifaz, Luis Vclez de Guevara, don Antonio de Mendoza, 
presidente; Alfonso de Batres, secretario, y don Fkancisco de Rojas, /iscflí.— Consta además que 
uno de los premios lo llevó don Antonio de Solis , y el otro el mismo Rojas , por mi romance que 
tiene por argumento declarar: Cuál estómago es más para envidiado, clqiie digiere grandes pesadum- 
bres ó grandes cenes. 

El señor La Barrera, en su ya citado Catálogo (á quien seguimos forzosamente en esta breve inves- 
tigación biográfica de Rojas), dice, que cvideJitemente la noticia de la muerte, en 1638, del poeta 
Rojas, se refiere á otro del mismo nombre y apellido; y, en efecto, existieron hasta cuatro, según de- 
muestra después, pero ninguno reúne las circunstancias enunciadas en el Aviso de su edad moza, 
su reputación de gran poeta dramático y su introducción en Palacio : cualidades todas que convie- 
nen perfectamente á don Francisco de Rojas y Zorrilla; él, pues, fué el autor del vejamen, el 
secretario de la Academia , y por consecuencia , á nuestro modo de ver , él debió ser el herido ale- 
vosamente también. En lo que es imposible convenir es en su muerte á consecuencia de dicha aco- 
metida en 1638 ; pues, no solamente se hallan poesías suyas en las Lágrimas panegíricas en la muerte 
de ñlontalban y en el Catálogo Real de Esjmña de Rodrigo Méndez de Silva, impresos en 1039, sino 
(^ue las dos Parles primera y segunda de sus Co?neí/¿as, publicadas por él mismo en Madrid, llevan 
la fecha de 1640-1645, prometiendo una Tercera parte que no llegó á publicar. Además existen en 
la biblioteca del señor duque de Osuna otras comedias autógrafas con fecha posterior, y el señor Du- 
ran posee también el manuscrito del Auto de la ascensión da Cristo, en que expresa al lado de la firma 
hallarse próximo á cumplir los cincuenta y tres aíios, lo cual (si no es que dicho Auto sea de otro 
Francisco de Rojas) debia suceder en 1660. 

Por todas estas fechas no está sujeto siquiera á duda, que si nuestro don Francisco fué , en efecto, 
el poeta acometido tan villanamente en 1658, sobrevivió á aquel accidente, que pudo no tener la 
importancia que le atribuye el Aviso; y asi vemos que en las pruebas que hizo para cruzarse de ca- 
ballero j^l hábito de Santiago en 13 de Octubre de 1644, existia en aquella época en el apogeo de su 
vida política y literaria (2). 

(1) Catálogo bibliográfico y biográfico del Teatro onti- jedor, y vivió en la plazuela del Marques de Villena, y fué 
guo cspaitul, desde sus orígenes haxla mediados del si- hijo de Fulano de Rojas, carpintero, qiie tuvo su tienda 
glo xviii , por don Cayetano Alberto do La Rarrora y Ley- más de cuarenta años frontero de las caballerizas del 
rado ; obra premiada por la Biblioteca Nacional en el con- conde de Fuensalida , el eual era mulato, y comunmente 
curso público de Enero de 1800 é impresa á expensas del le llamaban el moro, yansimismoselollamabaniun biz- 
Gobierno. Madrid 18G0. nieto suyo, llamado Rartolomé de Rojas, primo hermano 

(2) «Las pruebas se retrasaron por haberse mudado los del pretendiente, hijo de hermano de padre, que habrá 
nombrados para hacerlas y porque tuvieron contradicción, seis meses que murió, siendo alquilador de muías en To- 
dicicndose que el pretendiente descendía de morisco, y ledo, y vivia en la plazuela del Conde de Fuensalida. Y la 
haberse también presentado un memorial por un lal Ga- dicha Leonor Ortiz , abuela paterna del pretendiente, fué 
briel López , en que manifestaba que « los abuelos pater- hermana de Juan de Soria Ortiz , suegro de don Pedro 
nos de aquél habiao sido Juan Pérez de Rojas y Leonor Baca ; y la dicha Leonor Ortiz es nieta de Rodrigo Ortiz 
Ortiz, naturales de Toledo, y que el dicho abuelo fué te- Miscal, quemadopor judaizante añoH90, y el sambenito 



Mn APUNTES BIOGHÁFICOS, DIBLIOGRÁFICOS Y CRÍTICOS 

Todavía puede sospecharse que vivia Rojas en edad muy avanzada, cuando la reimpresión de las 
dos Partes de sus comedias, que tengo á la vista, hecha en Madrid en 1680, en que se inserta la ad- 
vertencia del mismo autor (que pudo, sin embargo, copiarse de la anterior edición), pero habremos 
de confesar que nos falta absolutamente la senda que ha de conducirnos á la averiguación de la época 
de su fallecimiento. 

La personalidad que muchos han confundido con la de nuestro autor, se refiere á un don Fran- 
cisco de Rojas y los Riox, ayuda de cámara de Felipe IV, y también caballero del hábito de San- 
tiago, que, según la fe de bautismo inserta en el expediente hecho para cruzarse de tal (y que también 
inserta el señor La Barrera), nació en Madrid, en 2o de Noviembre de 1390, y fué hijo de Hernando 
(le ,»ojas, guardajoyas de la reina Margarita, natural de San Esteban de Gormáz, y de doña Juana 
do los Ríos, de Castrojeriz, según todo consta de la fe de bautismo en la parroquia de San Martin. 
Este Rojas y esta oriundez de Madrid y San Esteban de Gormáz , y la coincidencia de ser también 
caballero del hábito de Santiago, es lo que engañó á Montalban y á Huerta para señalar á Rojas 
Zorrilla aquellas distintas naturalezas. Pero de este palaciego contemporáneo y homónimo no 
consta que fuese poeta , y sólo alude á él don Antonio de Mendoza en la colección de sus poesías, 
como compañero suyo en palacio ; y en la relación que escribió don Leonardo del Castillo del viaje 
hecho por Felipe IV á la frontera de Portugal en 1660, se expresa que formó parte de la comitiva don 
Francisco de Rojas, ayuda de cámara de S. M. y después aposentador de palacio; pero no se dice 
ser caballero del hábito de Santiago, acaso por referirse á un hijo del anterior, que por entonces debía 
tener ya setenta años. 

No paró aquí la coincidencia del mismo nombre y apellido en otros contemporáneos , pues que, 
según las interesantes noticias que el mismo señor La Barrera consigna en su Catálogo, pueden citarse, 
y cita efectivamente, otros sugetos, también poetas y autores dramáticos , que escribieron por aquel 
tiempo y llevaban el mismo nombre, á saber : el licenciado Francisco Hojas, de quien se conoce 
una comedia titulada : Nuestra Señora de la Novena , que está en San Sebastian de Madrid , com- 
puesta en 1641 por dicho licenciado, natural de esta villa y capellán menor del Hospital Ge- 
neral;— í/o/í Francisco de fíojas Sandoval, de quien hay otra : EL Manchego más honrado y Bandido 
por su honra y valiente Pedro Ponce ;—y don Francisco de Rojas, procurador del número de Toledo, 
de quien existe en la biblioteca de Osuna el manuscrito de la comedia titulada : Las bodas en el supli- 
cio y Pinares de Cuenca. — Tenemos, pues, cuatro contemporáneos del mismo nombre y apellido, sin 
contar á otros cuatro autores del apellido solo, como el célebre comediante Agustín de Bojas, autor 
del Viaje entretenido ¡—Andrés de Bojas y Alarcon, natural de Madrid y autor de la rarísima come- 
dia titulada : La Hechicera ;—N. Bojas'y Prieto, autor de otra titulada: Palas y Mercurio; — y don 
Diego de Rojas y Argomeda, de quien es la comedia de El patio de palacio; aunque estos no tan 
inmediatos ó contemporáneos de don Francisco. 

Pero esta identidad de nombres en tantos sugetos (siquiera ninguno de ellos llegase á brillar á la 
altura del autor del Garda) pudo dar acaso motivo á los descuidados ó maliciosos editores para 
atribuir á aquel nombre célebre alguna de las vulgares producciones de éstos , y afear ó embrollar 
más y más con ellas el repertorio propio de Rojas , que sin esta adición seguramente ofrece ya por 
si bastantes producciones extravagantes, y áu;i detestables, que hacen dudar sean hijas de su pluma. 

Sin embargo, en las queél mismo publicó en colección, y en las que se insertaron en la general de 
Comedias escogidas de diversos ingenios , asi como también en casi todas las suyas sueltas , siem- 
pre, ó casi siempre, se designa él propio como tal autor, con los dos apellidos de Rojas y Zorrilla, 
aunque este último no sabemos ¡lor qué razón ; pues , como se ve en la fe de bautismo , no era el 



fislá en Sanio Tomás de Toledo.» En seniejonlestcTminos soividoá su Majestad en guerra viva muchos años, así 

habla de los abuelos , y algunos otros también dcpusie- en las armadas de esta corona como en las jornadas de In- 

roii en contra. glaterra, Irlanda, Islas Terceras y otras partes, como 

íResulló de las pruebas, que concurrian en Rojas to- constaba de los papeles de sus servicios que se hablan 

das las calidades que disponían los establecimientos de la presentado y obran originales en los autos de las pruebas. 

Orden , menos el que su padre , el alférez Francisco de los cuales hablan parecido bastantes al Consejo para que 

Rojas , natural de Toledo, ejerció en la ciudad de Murcia su Majestad le hiciese merced de escribir al embajadordc 

algún tiempo el oficio de escribano del número, defecto Roma pidiendo á su Santidad la dispensación que el pre- 



que necesitaba dispensación de su Majestad para obte- tendiente necesitaba. A lo cual asintió el Rey en 19 de Oe- 
ner la dicha merced. Pero el Consejo de las Ordenes dijo tubre de I&13. » ( Catálogo del señor La liarrera.) 
que el dicho alférez , Francisco Pérez de Rojas , habla 



DE DON FRANCISCO DE ROJAS ZORRILLA. it 

de su madre doña Inés de Besga y Caballos, ni tampoco el segundo de su padre don Francisco Peres 
de Rojas. 

Hé aquí todas las noticias biográficas que hasta ahora han podido sacarse en limpio de nuestro 
insigne dramático. Su contemi)oráneo, don Jerónimo de Cáncer, en el celebro Vejamen dado en 4649, 
en que pasa revista personal y burlesca á todos los ingenios de la época , dice , tratando do Rojas : 
«Volví la cara y vi venir á un hombro que se las pelaba por caminar á priesa; traia, ámi parecer, 
la cabeza colgada de la pretina, y sobre los hombros una calabaza. Parecióme extraño el modo de 
caminar, y acercándome más, conoci que era don Francisco de Rojas, que la priesa no le había 
dado lugar de ponerse la cabellera ; y al pasar junto á mí le dije : 

íLa priesa al revés te pinta, 
Hombre, para caminar : 
\o siempre be visto llevar 
La calabaza cu la cinta.9 



El repertorio dramático de Rojas empezó á publicarse por él mismo en tomos ó Partes , de las 
cuales la primera vio la luz en Madrid, en 1640, y la segunda en 1643, ofreciendo una tercera (que 
no llegó á publicarse), aunque sí otras muchas comedias suyas , ya en las colecciones de Varios, que 
hacían los editores de Madrid y las provincias, ya sueltas, además de otras que quedaron inéditas, 
alguna de las cuales se conserva tal. Las dos Partes ó tomos publicados comprenden las siguientes, 
y no sabemos sí en la colocación de ellas guardó el autor-editor el orden cronológico en que fueron 
escritas. 



PARTE PRIHEnA. 

A'o hay amigo para amigo. 
' No hay tfr padre siendo rey. ''-'" "'•' ' 
Donde hay agraviot no hay celos. (Amo criado.} 
Casarse por vengarse. 

Obligados y ofendidos. {Gorrón de Salamanca.) 
Persites y Segismundo. 
Peligrar en los remedios. 
Los celos de Hodamonle. 
Santa Isabel , Reina de Portugal. 
La traición busca el castigo. 
El Profeta falso Mahoma. 
Progne y Filomena. 



PARTE SEGUNDA. 

Lo que son mujeres. 

Los bandos de Verona. 

Entre bobos anda el juego. {Don Lúeas del Cigarral.) 

.Sin honra no hay amistad. 

Nuestra Sefiora de .itocha. 

Abre el ojo. 

Los trabajos de Tobías. 

Los encantos de Medea. 

Los tres blasones de España. 

Lo que quería ver el Marqués de Viltenü. 

El más impropio Verdugo. 



Además de estas veinte y cuatro comedias, publicadas en colección por el mismo Rojas en las 
colecciones de Varios y sueltas, so publicaron del mismo, aunque alguna no le pertenece, las si- 
guientes : 



Del Rey abajo ninguno , Garda del Castailar. 

Morir pensando matar. 

El Caín de Cataluña. 

Donde hatj valor hay honor. 

El Caballero del Febo (Auto.) 

Calan valiente y discreto. (Aulo.) 

Los Obreros del Señor. { Aunque este parece es do Cal • 

de ron.) 
Los árboles. (Aulo.) 
El gran palacio. (Auto.) 
La más hidalga hermosura. (Fué impresa como de tres 

ingenios.) 
La Difunto pleiteada. {Se puede atribuir á Lope. ) 



Don Pedro Miago. 
Selva de amor y celos. 
La vida en el ataúd. 
La hermosura y la desdicha. 
Varios prodigios de amor. 
La prudencia en el castigo. 
En Madrid y en una casa. (Se cree sea de Tirso.) 
El desden vengado. (Es de Lope de Vega.) 
El .Sordo y el Montañés. (Se publicó 4 uombre de Fer- 
nandez deLcon.) 
Buena sangre es lo mejor. 
Cada cual lo que le toca. 
La confusión de fortuna. 



APUNTES BIOGRÁFICOS, BIBLIOGRÁFICOS Y CRÍTICOS 



El ietttfío de Carlos Quinto. 

Dou Gil de la Mancha. ( Se cree de Lope.) 

Los encantos de la China. 

La esmeralda del amor. ( Se imprimió como de Montal- 

ban con el Ululo de Uudama en el amor.) 
Lo que mienten los indicios, (llav una con csle titulo de 

Diamante.) 
Lo que Dios al hombre precia. 
La Loca delcielo. 
Lucrecia y Tarquiíio. 
Los Mártires de Valencia. 
Más vale maña que fuerza. 
El Médico de su amor. 
Murmuraciones de. Aldea. 
Kadie haga bien á traidores. 
No hay duelo entre dos amigos. 
So intente el que no es dichoso. 



Humánela destruida. 

Saber de una vez. 

San Atanasio. 

Los .Acreedores del hombre. (Auto.) 

Et cerco de Sevilla. 

Sueslra Señora del Rosario y corona más hermosa. (Auto.) 

El patio de palacio. (Es do Rojas Argomeda.) 

El Rico avariento. (Auto.) 

El robo de Elena y destrucción de Troya. (Aulo.> 

Sansón. (Auto.) 

Elsotillode Madrid. (Auto). 

Laviña de yabot. {\ulo.) 

La trompeta del juicio. 

Hierusalen castigada. 

Santa Taez. (Se atribuye á ZSrate.) 

Judas Macabeo. (Auto.) 

El más bueno y el más malo. (Auto.) 



Trabajo además , en colaboración con otros autores , las siguientes 



La Baltasara. (Con Velez y Coello.) 

El catalán Serrallonga. (Con los mismos.) 

El monstruo de la fortuna y Lavandera de Núpolcs. (Coa 

Calderón y Monlalban.) 
OIra del mismo titulo. (Con Coello y Velez.) 
También la afrenta es veneno. (Con los mismos.) 
El mejor amigo el muerto. (Con Calderón y Belmonte.) 



El pleito que tuvo el diablo con el cura de Sladriiejos. 

(Con Velez y Miradcmesclia.) 
También tiene el sol menguante. (Con Velez y otro.) 
El bandolero Solposto. (Con Cáncer y Rósete.) 
El Vaquero gran Señor y gran Tamborlan de Persia. 

(Con Villauueva y maestro Roa.) 



Resulta , pues , á nombre de Rojas (aunque algunas con evidente fakedad y otras con presuncio- 
nes de la misma) un repertorio hasta de ochenta piezas, entre ellas quince ó veinte autos sacramen- 
tales , sin contar con las que escribió en colaboración con Coello , Velez , Calderón , ¡Hontalban, 
Mirademescua y otros. De aquellas sesenta comedias (deducidos los autos) hay que rebajar en 
primer lugar, algunas que se sabe ó se infiere con fundamento no ser suyas, tales como El desden 
vengado , que hasta ahora ha venido imprimiéndose á nombre de Rojas , pero cuyo original autó- 
grafo, con la firma de Lope, existe en la biblioteca del señor duque de Osuna; La Difunta pleitea- 
da, con cuyo título señala una de las suyas el mismo Lope en la lista que insertó en c! Peregrino, y 
además por su estilo revela no pertenecer á Rojas; En Madrid ij en una casa, también impresa con 
el titulo de Lo que hace un manía en Madrid, que el señor Hartzenbusch y otros críticos atribuyen 
con fundamento á Tirso , y se halla publicada como tal en el tomo de comedias escogidas en esta 
Colección; El Sordo y el Montañés, que aunque la tenemos impresa con el nombre de Rojas, y con 
distinto desenlace, fué incluida con el de Fernandez de León en la colección de Varios, publicada 
en vida de éste , y también en la que nosotros mismos hemos publicado en esta Dibmoteca ; Lo que 
mienten los iiidicios, con cuyo titulo es conocida una de Diamante ; y alguna otra que por su escaso 
mérito puede ser acaso de alguno de los homónimos de nuestro Rojas. 

Más sensible deducción hay que hacer de otras, como Numancia destruida, Lucrecia y Turquino, 
Murtnuraciones de aldea, Buena sangre es lo mejor. Más vale maña que fuerza. El Médico de su 
amor, rio intente el que no es dichoso. Nadie haga bien ú traidores y alguna otra, que no han 
llegado hasta nosotros , ó por lo menos no las he visto ni hallado en ninguna de las bibliotecas pú- 
blicas ni privadas , no siendo conocidas más que por los títulos ; y otras , en tin , como Los celos de 
Ilodamontc, Los encantos de Medea, Persiles yScgismunda, El Profeta falso Mahoma y alguna 
más, que aunque notoriamente de Rojas, porque están incluidas en la colección publicada por él 
mismo, ó llevan su nombre en los últimos versos , como ordinariamente solía hacerlo en las suyas, 
no merecen acogida de la sana critica por su desaliño , extravagancia , y hasta monstruosidad de 
sus argumentos, y no producen otro efecto en el ánimo del lector sino un sentimiento de lástima al 
ver hasta donde solían olvidarse de sus excelentes dotes di-amáticas y poéticas nuestros más gran- 
des ingenios. 

Depurado, pues, y reducido á su verdadero caudal el repertorio de Rojas, produce el número de 
piezas que tbrman esta Colección, y no dudo en asegurar que dificihnente podría hallarse alguna que 
añadir á ella que merezca su inserción en este volumen. Diré más, y es, que para completarle. 



DE DON FRANCISCO DE ROJAS ZORRILLA. xi 

he tenido que descender á dar cabida en él á alguna otra, tal como Nuestra Sei'wra de Atocha , Don 
Pedro Miago, El desafío de Carlos Quinto, Los áspides de Cleopatra y La hermosura y la desdicha, 
que en buena critica no merecen el titulo de escocidas, ni sostienen la comparación con las demás qur. 
forman esta Colección; que también he dado Inflar en ella á las tres (ó acaso cuatro) últimas, en 
(]ue Rojas fué solo uno de los co]al)oradores con Coello y Velez , á saber : Los tres blasones de Es- 
paña , El catalán Serrallonga , La traición busca el castigo y La más hidalga hermosura (esta, 
aunque existente como de Rojas sólo en el manuscrito de la biblioteca de Osuna, fué impresa como 
de tres ingenios), porque, á mi juicio, son dignas de aprecio, y porque en ellas brilla la musa dr. 
Rojas en competencia con la de aquellos. Igualmente lo hubiera hecho de la que trabajo con Cal- 
derón y Montalban, con el título de El monstruo de la fortuna xj Lavandera de Ñapóles si no la 
hubiera ya incluido el señor Hartzenbusch en la colección del mismo Calderón ; y la original y 
peregi-ina de El pleito que tuvo el diablo con el cura de Madridejos , que escribió con Velcz y Mira- 
demescua , á no ser porque el tercer acto de ella , escrito por este último , sobrepuja y excede á las 
jomadas de Rojas y de Velez , en tiM-minos que las deja bastante mal paradas. 

De todos modos , aun reducido el repertorio de este autor á esa treintena que hoy se reproducen 
(de las cuales sólo unas diez ó doce son conocidas del público y han sido analizadas por la crítica), 
vamos á ver lo que esta ha sentido respecto de tan señalado autor, y á consignar luego, aunque 
modesta y dcsconíiadamente, el juicio propio sobi-e su interesante repertorio. 

Ignorando el grado de estimación y de aplauso que concedieron á Rojas sus contemporáneos, 
sólo sabemos que por su fecundidad y donaire era uno de los peregrinos ingenios más introduci- 
dos en aquella poética corte de Felipe IV , en cuyas espléndidas tiestas palacianas le hallamos fre- 
cuentemente citado , alternando con Calderón y Mendoza , Coello , Velez , Villayzan y demás que 
compartían el favor y hasta las gratas tareas literarias del Monarca. En el público debían tener tam- 
bién buena acogida las comedias de Rojas Zorrilla, según cuida él de recordaren distintas ocasio- 
nes, haciendo al fin de cada una afectado alarde de su laureado nombre. Sin embargo , sábese que 
alguna de ellas, como la titulada : Cada cual lo que le toca, fué silbada, y el auto del Sotillo de 
Madrid , á lo divino, no pareció bien (1); y si atendemos al violento ó exagerado artificio de algunas 
otras, á su hiperbólico y alambicado estilo, en que se ve palpablemente al autor en lucha for- 
zada entre su claro ingenio y el estragado gusto del público, suponemos que sus fábulas mito- 
lógicas de Los encantos de Medca y Los celos de Rodamonte y otras, sus heroicos despropósitos 
de El Profeta Mahoma , Persilcs y Segismunda , Los trabajos de Tobías , Nuestra Señora de Atocha, 
Los áspides de Cleopatra y Los bandos de Verona, serian por entonces las que enaltecían la fama del 
insigne autor del Garda del Castañar, mas bien que esta admirable producción, que ni siquiera 
lialiamos mencionada porsus contenq)Oráncos. Los autores extranjeros aprovecharon mejor el reper- 
torio de Rojas. Tli. Corneille tradujo, con el titulo de Don Beltran del Cigarral, la preciosa comedia 
de Enlrebobos anda el juego; Scarron, con el de Jodelct madre ct valet, la de Dondeno hay agravios 
no hay celos; Rotrou imitó en su IVenceslas la de No hay ser padre siendo rey; y Lesage colocó, 
reducida á novela , en la historia de Gil Blas de Santillana el drama de Rojas Cacarse por vengarse. 

Pasadas las tinieblas de nuestra escena, hacia fines del siglo xviii, y cuando la crítica galicista, 
acaudillada por Luzan, Montiano y Nasarre, se ocupó en estudiar y aquilatar en el crisol de Ra- 
cine y de Moliere el teatro de Lope y Calderón , apenas tomó en cuenta más que á estos dos insig- 
nes autores , olvidando completamente á Tirso y Alarcon , y apenas saludando á Rojas y Morete. 
Algunas de las inmortales piezas de estos colosos de la escena , por su extraordinario mérito se abrie- 
ron paso al través de las tinieblas de la ignorancia y de los análisis químicos de la crítica , y á par 
de El desden con el desden y el Rico hombre de Alcalá, do Moreto; del Sancho Ortiz de las Roelas 
y Lo cierto por lo dudoso, de Lope; de La vida es sueño y El Tetrarca, de Calderón; del Vergon- 
zoso en Palacio, de Tirso; brilló de nuevo en la escena el Garda del Castañar. 

Andando los tiempos, y ya bien entrado este siglo, los eminentes críticos y literatos señores don 
Francisco Martínez de la Rosa, don Agustín Duran, don Dionisio Solis y don Alberto Lista, em- 
prendiendo con más íilosofia, imparcialidad y buen gusto el estudio de nuestro precioso tesoiM dra- 
mático, conocieron y aquilataron más cumplidamente su valor, clasilicaron su iinnenso re|>ei|iirl() y 
colocaron á la cabeza de él los seis grandes nombres de Lope, Tirso, Calderón , Alarcon , Moreto y 

fl) «A don Francisco de Rojas le silbaron la comedia (If ella un calinlioro que casándose, halló violada de otro 
Cada cual lo que le loca, por haberse atrevido á poner en amor á su esposa...» {Dances Candamo. 



XII APLiMES BIÜGRÁFICÜS, BIBLIOGHAFICOS Y CHlllCOS 

Rojas. El primero de aquellos ilustres críticos, el señor Martínez de la Rosa, en sus excelentes dis- 
cursos, apéndices y notas á la Poética, tomó la iniciativa en tan patriótica cruzada , en tanto que los 
señores Duran y García Suelto publicaban en Madrid una colección bien escogida de comedías de 
nuestro antiguo Teatro; que Solis exhumaba del olvido á Tirso de Molina , refundiendo y presen- 
tando en la escena sus mejores producciones ; que Lista en sus cátedras y artículos literarios re- 
habilitaba aquellos nombres inmortales , dando á conocer sus bellezas respectivas á la generación 
que aparecía en la arena literaria, combatiendo y disculpando sus errores, y tornando á su primitiva 
fama el brillo y esplendor que la ignorancia habia tenido eclipsados; y esto con un juicio, con un 
criterio más lógico, sensato é iraparcial que aquel que les pudieron aplicar sus mismos contemporá- 
neos. Pero estos excelentes críticos, llevados como aquellos principalmente del entusiasmo pre- 
dilecto hacia Lope y Calderón y considerándoles como los tipos ó emblema de nuestro antiguo Tea- 
tro, no se detuvieron, ámi entender, lo suficiente en examinar y analizar los otros colosos dramáticos 
para justilicar el titulo de primer urden que parecieron concederles ; y hasta que los señores Hartzen- 
busch, Ochoa, Fernandez-Guerra (D. Luís), Gil Zarate y otros no menos entendidos han conti- 
nuado aprovechadamente aquel estudio, é hicieron al público participe de sus excelentes trabajos, 
no pudo éste conocer y apreciar debidamente á Tirso, Moreto y Alarcon. Rojas todavía (como 
dije al principio de este discurso) es el que hasta ahora no fué estudiado con la minuciosidad y es- 
mero que merece ; sin embargo , tUchos y otros críticos contemporáneos lian emitido sus juicios 
más ó menos extensos sobre este autor en oportunas frases y sensatas apreciaciones , si bien revelan 
en ellos, á mi modo de ver, que no pudieron ó no tuvieron lugar de conocer todo su repertorio para 
apreciarle en conjunto. 
Hé aquí como el señor Martínez de la Rosa hablaba de Rojas en 1825: 



« Cerca de Moreto , ya que no al par suyo, debe colocarse á su contemporáneo FnANcisco de Rojas , que se le 
asemejó mucho en las buenas prendas , aunque le excedió lastimosamente en defectos. Cualquiera que no teniendo 
por sí noticia de este poeta , y oyendo celebraiie como uno de los mejores de España , registrase ansioso sus obras, 
¡cuan burlado se quedaría si la casualidad hiciese que topase con algunas de ellas! Hasta sospecharía que habían 
querido hacerle una pesada burla. Ni fuera fácil formar otro concepto al leer el inmoral y desatinado plan de 
No hay ser padre siendo rey, ó la hinchazón ridicula de Los áspides de Clcopatra , ú las necedades de El falso 
Profeta Mahoma y de Los celos de Bodamon'e, ó los absurdos de Santa Isabel, reina de rortujal, y otras com- 
posiciones de esa laya , las cuales , lejos de desctibrir ni aun visos de un poeta ingenioso y ameno , parecen úni- 
camente sueños de un delirante. Hállanse en ellas, en vez de pensamientos oportunos, conceptos falsos y alam- 
bicados; en lugar de dignidad , hinchazón ; juguetes pueriles en cambio de agudeza , y metáforas ridiculas y frases 
huecas, y estilo escabroso, y todos los defectos juntos que pueden afear las composiciones dramáticas. 

»Pero en Rojas parece que se ven dos poetas distintos : uno extravagante y afectado, que se afanaba por parecer 
elevado y sublime lisonjeando el mal gusto de su época , y otro lleno de amenidad y gracia cuando dejaba correr 
libremente su talento sin oprimirle ni hostigarle. El mismo poeta que deliraba en Persilcs y Segismundo, es el 
que mostraba tanta invención y viveza en la comedia de Donde hay agravios no hay celes , argumento suma- 
mente ingenioso , más conocido fuera de España con el segundo titulo de El amo criado, que es con el que fu¿ 
trasladado al teatro francés. 

'¡Mucho menos sagaz y artificioso mostróse Rojas en la trama de Lo que son mujeres ; pero ¡ á qué punto no 
manifestó en esa comedia la agudeza natural de su ingenio , su gracia para pintar defectos ridiculos , su soltura 
en el diálogo, su facilidad para el estilo cómico , su donaire y chiste ! 

i).\unmás propio todavía para sobresalir en la verdadera comedia pareció Rojas en otra composición intitulada: 
Entre bobos anda el juego, presentando en ella un don Lúeas del Cigarral, personaje ridiculo , pintado con mu- 
cha gracia y viveza. No es exacto , como pretende Nasarre , que esta composición pueda presentarse como sujeta 
á las reglas del arte , pues aunque la unidad de acción no esté en ella mal observada , dura la acción dramática 
poco menos de tres días, y la escena varia mis de una vez, no sólo de lugar, sino hasta de pueblo. Pero en esa 
comedia se admiran, juntamente con la invención ingeniosa, situaciones inesperadas, escenas interesantes, diálo- 
gos muy lindos , y aquella gracia fácil, aquella burla sazonada , que es el alma de esta clase de composiciones. 

uTambien debe citarse como muestra del talento singular de Rujas la celebrada comedia intitulada : Abre el ojo 
ó Aviso á los solteros; pero por no haberse propuesto en ella su autor un fin propio, fijo y determinado , me pa- 
rece que divaga su ingenio sin norte ni rumbo, y que las escenas están en ella como las hojas de un libro primo- 
roso , pero flojo y muí encuadernado. Mas esto no obsta á que se aplaudan cual merecen algunas escenas suma- 
mente cómicas , cuadros bellísimos de costumbres y de caracteres , facllitlad en la frase y en el diálogo, agudeza 
y donaire ; todos los materiales , en fin , propios para una excelente obra dramática , sí hubiera habido más inteli- 
gencia y tino para reunidos y aprovecharlos. » 



DE DON FRANCISCO DE HOJAS ZORRILLA. xm 

Esta discreta apreciación del talento poético de Rojas, hecha por el ilustre autor del Edipo, seria 
completa si por una distracción inconceliihle no hubiera hecho en ella caso omiso del famoso dra- 
ma del Garda , que es el más sólido tündainento de la gloria de nuestro autor. 

Ya queda dicho que por este mismo tiempo se publicaba por los señores Duran y García Suelto la 
Colección general de comedias escogidas, en la cual dieron lugar á las de Garda del Castariar, Lo 
que son mujeres , Entre bobos anda el juego , El amo criado , Progne y Filomena , Abre el ojo, Don 
Diego de Noche y el Desden vengado, que equivocadamente atribuyen a Rojas , y es de Lope , según 
queda manilestado ; y en los discretos análisis que pusieron al íin de cada di-ama hicieron resaltar 
las bellezas de primer orden que las recomiendan , aunque no pudieron entrar en comparaciones y 
apreciaciones generales del repertorio de su autor, y sólo tuvieron presentes , ó por lo menos no 
aludieron á otras que á dichas piezas , las únicas que dieron al público. 

Todas ellas se hablan conservado con aprecio en el teatro, y singularmente la magnifica Del Tic;/ 
abajo ninguno. Garda del Castañar, que brillaba en primera línea al lado de El Rico hombre de 
Alcalá, de Moreto, desde que el gran actor Isidoro Maiquez las hubo escogido como instrumento de 
dos de sus más legítimos triunfos escénicos , siendo el drama de Rojas considerado desde enton- 
ces como e! más popular y simpático del Teatro español, el más completo y acabado cuadro de su 
hidalgo y poético carácter. Al modesto y profundo literato don Dionisio Solís, que fué quien creemos 
le colocó en manos del Róselo español , y á la sublime inspiración de este gran genio en interpretarle 
dignamente, debe Rojas sin duda su postumo renombre y el singular honor de ser colocado unáni- 
memente por los modernos críticos en primera linea al lado de nuestros autores de primer orden. 

Con pocos años de diferencia el excelente poeta y maestro don Alberto Lista , en sus diversos es- 
critos y lecciones sobre el Teatro español , acabó de fijar el gusto de la brillante juventud que le es- 
cuchaba como su oráculo ; enseñóla á conocer el carácter y primores de las musas de Lope , Tirso y 
Calderón , Alarcon y Moreto ; pero al llegar á Rojas , la casualidad de terminar sus lecciones en el 
Ateneo hizo que no se detuviese á analizarle con aquella escrupulosidad que había dedicado á los 
otros, sus contemporáneos ; y en una sola lección que le consagró , la ocupó toda ella en el análisis 
del Garría, tocando muy someramente algún otro de los dramas, especialmente trágicos, del re- 
pertorio de Rojas , á quien , sin embargo, no dudó en calificar como el más propio de nuestros au- 
tores para manejar el puñal de Melpomene. 

El señor Gil Zarate , en su apreciable Manual de literatura, también puede decirse que absorbió 
el juicio de este autor en el de su drama más celebrado ; sin embargo, da algunas pinceladas muy 
oportunas sobre el carácter general de su ingenio y estilo , y se conoce que lo había estudiado con 
más afición. Dice, pues, asi: 

«El primer poeta dramático que empezó ya á apartarse de la sencillez y naturalidad de los anteriores , creando 
una nueva escuela que luego perfeccionó Calderón, fué don FnANCisco de Rojas Zorrilla. Esta escuela se dis- 
tinguió por el brillante colorido, por el follaje , la palabrería y un culteranismo particular, que no era precisa- 
mente el introducido por Góngora en la poesía lírica. El Teatro necesita siempre más claridad que las obras desti- 
nadas á la mera lectura, porque en él no se da lugar á la reflction ni , como en estas, puede el espectador volver 
atrás para estudiar lo que no ha comprendido. El carácter especial de las dos clases de culteranismo era la falsedad 
de los conceptos y lo exagerado de las imágenes y figuras; pero en el género lírico entraba además la afectación 
de las palabras y la oscuridad de las ideas. El estilo introducido por Rojas era más retumbante aun si cabe , pero 
más claro, los versos armoniosos y ricos y las palabras en general más corrientes y usuales. Formaba una música 
que encantaba los oídos, y lo brillante de las figuras alucinaba además á imaginaciones ardientes que reparaban 
menos en lo exagerado de la pintura que en lo espléndido del cuadro. 

)>No obstante este defecto de hinchazón y falla de naturalidad , ocupará siempre Rojas un lugar distinguido en- 
tre nuestros poetas dramáticos. Su estilo es siempre culto y fluido ; su versificicion dulce , fácil y sonora ; sus pen- 
samientos tienen robustez y elevación , abundando en rasgos magníficos y sublimes. Acaso ningún dramático do 
los nuestros ha dado pinceladas más firmes y vigorosas, ni ha sabido prestar tanta energía á los caracteres. Sus 
cuadros además están bien acabados y suelen ofrecer escenas del mayor interés dramático. El García del Castañar 
no cede á drama alguno en esta parle, y es una de nuestras comedías antiguas que con más gusto se ven en la es- 
cena. Sin embargo de sobresalir en la parte sería , no es menos feliz en la jocosa , y no es inferior á ninguno de los 
contemporáneos en sales cómicas y en gracias jocosas y picarescas. No os tan ligero como Moreto, pero es más 
punzante en sus dichos y más socarrón sobre todo. Pueden servir de muestra los dos siguientes ejemplos. 



xiT APUNTES BIOGRÁFICOS, BIBLIOGRÁFICOS Y CRÍTICOS 

iiEn la comedia de £'i más impropio Verdugo, yendo el gracioso á pedir perdón ú sus compañeros por liaber 
ofrecido ejercer con ellos aquel cargo, les dice: 

»Yo os prometo degollaros 
Tan sutil)' tan ligero. 
Que parezca que el cuchillo 
Ha nacido en el pescuezo. 

«Y cu la de No hay amijo para amigo dice el gracioso liablanüo de uno que le lia dado un bufeton: 

»EI morirá malogrado, 
Y perdonarle quisiera , 
Por ser esta la primera 
Bofetada que habia dado. 
Pero según la asentaba 
En la parte que caia, 
Me parece á mi que habia 
Mil años que abofeteaba. 

«Es de advertir que en sus piezas cómicas, como Lo que sori mujeres. Entre bobos anda el juego, y aun en los 
pasajes del mismo género que introduce en las serias, es Rojas un modelo de facilidad, de verdad y do gracia. 
Esto í-e explica con que entonces escribía sin pretensiones, obedeciendo únicamente al impulso de su ingenio, 
mientras en sus demás obras buscaba el aplauso popular , afectando el estilo hinchado que entonces era de moda, 
y procurando sobrepujar en él á sus competidores. 

»En Los áspides de Cleopalra dice Octaviano á los otros triunviros, sus colegas: 



• Cuando el alba y aurora , entonces bellas , 
A reconocer salen las estrellas; 
Cuando el tardo lucero sin decoro 
Murmurando está el sol bostezos de oro, 
Y el pájaro de verdes plumas rico 
Afila al tronco el argentado pico , 
Retoza el can , y la que ruge fiera 
Muestra la presa con que al tigre espera. 
Chupa el clavel el liquido roció. 
Agota el pez las márgenes del rio, 



Y en repetido tálamo dichoso 
La tórtola se pica con su esposo , 
y la culebra sola , 
Ondeando la arena con su cola , 
Al asomar del sol temprano el coche 
Muda la piel con que esperó la noche ; 
Partí cortando al mar la verde bruma 
En trescieutos centauros de la espuma ; 
Pues volar y correr cada cual sabe. 
Medio cuerpo cristal y medio nave. 



«¿Quién dijera que esos versos son del mismo autoi que ha puesto los siguientes en boca de un gracioso que, 
ungiéndose ser su propio amo , se halla expuesto á un desafío en Donde hay agravios no hay celos? 
«¡Después de Dios, bodegón!» 

Aquí trascribe el señor Gil Zarate este delicioso monólogo, como para contraponer su naturalidad, 
donaire y agudeza á la hipérbole y exageración del alambicado trozo que antecede ; pero no necesi- 
taba para ello apartarse del mismo drama tan anatematizado de Los áspides de Cleopalra , donde 
á vueltas de cien absurdos y delirios tropezaría con escenas tan interesantes , diálogos tan bellos, 
y tan noble y poética entonación como en la escena en que llegando Marco Antonio por primera vez 
á avistarse con la reina de Egipto, adonde acude determinado á vengar el vencimiento de sus cole- 
gas Lépido y Augusto, se pone en boca de ambos el siguiente parlamento : 



Di , ¿ quién eres , soldado ? 

AMONIO. 

Marco Antonio. 

CI.E0PATRA. 

Temor de oir su nombre he recibido, 
Y esta es la vez primera que he temido , 
Pero es valor este temor primero; 
Echar el velo á mi hermosura quiero. 
Que pues m! espada el triunfo me asegura. 
No quiero que le venza mi hermosura. 

Sale ANTONIO. 

ANTO.MO. 

Cleopalra valerosa, 

Segim dice la fama, muy hermosa. 



Que es lo que agora menos te asegura , 
Pues yo no he de rendirme á tu hermosura; 
Reina de Egipto no como solia. 
Porque hoy ha de ser mía Alejandría. 
Yo vengo (asi una ofensa restituyo) 
A llevarte á mi reino por el tuyo. 

CLEOPATRA. 

Marco Antonio imprudente. 

Para con los cobardes muy valiente, 

Y según el clarin armonioso. 

Para con infelices venturoso. 

No rey del Asia ya , como solia , 

Porque el Asia también ha de ser mia. 

Vuélvete al mar salado. 

Si no quieres, quedando aprisionado 

En mi reino, que llama Europa suyo. 



DE DON FRANMSCO 
Que vaya luego i conquistar el tuyo; 
¿Que i Lépido he vencido no lo sabes? 

A>TOMO. 

Dióle sepulcro el mar á óchenla naves. 

CLEOPATnA. 

A Octaviano venció mi brazo airado. 

A>T0MO. 

Él se dejó vencer de enamorado ; 
Tus ojos me contó que le rindieron. 

CLEOPATHA. 

¡Pese á mis ojos, si ellos le vencieron .' 

{Levantándose.) 
¡ Viven ellos , que al sol causan enojos, 
Que no te he de enseñar á ti mis ojos, 
Porque al verte vencido 
No digas que mis qjos te han rendido! 



DE ROJAS ZORRILLA. 

CLEOPATRA. 

Aunque verme deseas , 
Soy mucho yo para que líi me veas; 
Ni he de verte , por no darte indignado 
Los méritos de haberte yo mirado. 



Pues yo bien sé cuando á tu luz me llego. 
Que no puede rendirme el amor ciego. 



Aunque eso dices, responderte [Hiodo 
Que no me ves por no tenerme miedo 

CLEOPATOA. 

V tu valor mirarme no procura 
Porque teme rendirse á mi hermosura. 

ANTONIO. 

Y aunque mir.ñra de tu luz el fuego... 

CLEOPATRA. 

¿Qué hicieras si me vieras? {üescúbresc yirJra'.c,) 

ANTONIO. 

Morir luego. 



En esta misma elevada entonación continúa esta bellísima escena , Iiasta que termina con ella la 
jomada primera. 

El sefior Gil Zarate continúa después su juicio de Rojas con el obligado elogio del García del Cas- 
tañar, cuyos trozos y escenas más intersantes compulsa y analiza con deleite. 

Todavía va más adelante en elogio de Rojas el señor Ochoa en su Tesoro del Tealro español, pu- 
blicado en París, y sí bien no convenga acaso en absoluto con la entusiasta apreciación con que 
le califica , no puedo prescindir de trasladar las enérgicas , bellas y apasionadas frases que dedica al 
autor. 



(¡Rojas figura (dice) en primera linea entre tmestros escritores droraáticos , al lailo de Lope, Calderón, Moreto, 
Atareen y Tirso, y tiene entre todos ellos el mérito de liaber sobresalido en el género couilco como en el trágico; 
en este último , sobre todo , dotó á nuestro repertorio del mejor drama trágico que en nuestro concepto posee la 
lengua castellana : hablamos del García del Castañar. 

«Rojas, aunque no exento del culteranismo de su siglo y de los demás resabios que afean la dicción de todos ios 
poetas de aquel tiempo, sobre todo de los dramáticos, es uno de los grandes maestros de la lengua. Esta proposi- 
ción escandalizaría tal vez á algunos clásicos severos : á nosotros nos parece muy verdadera , aunque no se nos 
oculta que con un poco de mala voluntad es fácil parodiarla y hacerla pasar por absurda. El que lo hiciera no 
desearía ciertamente poner en limpio la verdad , sino embrollar la cuestión para lucir su ingenio. Seria menester 
ser un verdadero insensato, á menos de ser rematadamente tonto , para ver un modelo de locución ni de nada 
en la monstruosa comedia titulada: No hay ser padre siendo rey , por ejemplo , que sólo puede compararse en lo 
absurda y necia á la de Los áspides de Cleopatra (I) ; pero es menester considerar que en Rojas parece que se 
ven dos poetas distintos , enteramente distintos , no sólo en el carácter de sus diferentes composiciones , sino hasta 
en el estilo y en el lenguaje. Dejando aparte á Calderón , á quien ningún otro de nuestros poetas dramáticos 
aventajó en nada , Rojas iguala , sí no supera , á todos sus rivales en jiureza de locución , y supera á todos sin duda 
en neri;io : su frase es siempre más cómica y vigorosa, sus expresiones más castizas y propias, es decir, más 
adecuadas á la situación ; y es esto tan cierto , que el hombre más versado en nuestra riquísima lengua difícil- 
mente hallaría una palabra que alterar con otra equivalente en un verso suyo sin quitarle fuerza ó dulzura. En- 
tiéndase que esto es sólo en los dramas buenos de Rojas , en aquellos en que le consideramos como un modelo , y 
que es tan fácil distinguir de los malos , que ni aun el más rudo principiante puede desconocer su diferencia. En 
ellos podía acaso fallar alguna vez nuestra regla, pero será seguramente en excepciones. 



»¿Qué decis? 
Mis precio entre aquellos cerros 
Salir á la primer luz, 
Prevenido el arcabuz , 
Y que levanten mis perros 
Una banda de perdices 



(Ij El señor Ochoa se dejó llevar aqui de la aci iinoiiia, porque los dos dramas que cita no son cstúfiidus ni njucho 
menos. 



ív. APUNTES BIOGRÁFICOS. BIBLIOGRÁFICOS t CRÍTICOS 

«En tenia esta relación de García del Castañar, por ejemplo, y en la del mismo que empieza con estos mngnífi- 
C03 versos ; 

»No soy quien piensas, Alfonso: 
No soy villano, ni injurio 
Sin razón la inmunidad 
De tus palacios augustos. 
Debajo de aqueste traje 
Generosa sangre encubro 

nEs tan popular esta comedia en España, que apenas hay joven medianamente educado que no recite de memo- 
ria algunos trozos de ella ; en los teatros de las ciudades se representa continuamente, y aun en los lugares y aldeas 
es muy conocida por ser la primera que sacan á relucir cuando pasan por ellas las trashumantes compañias de 
cómicos de la legua. Puede decirse , pues, que esta comedia es la más generalmente conocida en España de todas 
las de nuestro inmenso repertorio. 

»L'na celebridad tan universal y tan duradera no puede menos de fundarse en mérito extraordinario, sobre todo 
cuando se considera que esa celebridad no es debida ni á ser la primera, ni mucho menos la única obra en su gé- 
nero conocida en España, ni tampoco á que su carácter trivial la ponga naturalmente al alcance del gusto poco 
delicado del vulgo. Los doce Pares de Francia y el Bertoldo y Cacasaio , por ejemplo, deben su inmensa fama 
entre el populacho español á esta última circunstancia ; otras por este estilo la deben á la primera. Pero el Garda 
del Castañar no se halla bajo ningún aspecto en estos casos ; nuestro repertorio ofrece un sin número de compo- 
.sicioncs dramáticas de este género misto de cómico y trágico , y justamente esta pieza es una composición seria 
y profunda. ¿Mas qué mucho que esta comedia haya alcanzado tanta celebridad, si es tan admirable que no ha- 
llamos expresiones con que encarecer su mérito? Si por una inconcebible fataliJ.id estuviese destinado á desapa- 
recer de repente de la faz de la tierra nuestro antiguo Teatro , y nos fuese dado salvar sólo una pequeñísima parte 
de él, cuatro dramas, como reliquia de tanta riqueza , nosotros , que tenemos en mucho las glorias literarias de 
nuestra nación, no vacilaríamos en elegir para salvarlos de ese espantoso naufragio universal. El Tetrarca, de Cal- 
derón ; El desden con el desden , de Moreto ; La verdad sospechosa , de Alarcon ; y el Garda del Castañar, de 
Rojas. 

«García y Blanca son dos caracteres pintados de mano maestra: el primero es el modelo de los hombres nobles y 
honrados, la tJgunda el modelo de las esposas virtuosas. Hay dramas muy buenos en los que se conoce, sin embargo, 
que seria posible hacer alguna corrección , suprimir ó variar alguna escena para el mejor efecto general del todo, 
añadir algún toque á este ó el otro personaje para darle más relieve : esto sucede aún en las obras de más mérito; 
pero en García del Castañar introducir la más leve alteración , seria privarle de una belleza y destruir bárbara- 
mente la mágica armonía del conjunto. 

i)De?pues de la deliciosa pintura de la vida del campo con toda su serena dalzura que presenta el poeta en los 
dos primeros actos de este drama , después de ofrecernos un cuadro bellísimo de la serenidad perfecta de dos jó- 
venes esposos, eleva en el ánimo del espectador el terror trágico á su más alto punto, cuando al reconocer Gar- 
cía que no es don Mcndo el Rey , como hasta entonces equivocadamente había creído , exclama fuera de si : 

Honra desdichada mia , 
¿Qué engaño es este que ves? 

Al oír estas terribles palabras conoce el espectador que no hay poder humano capaz de salvar á don Mendo. La 
sentencia de muerte está ya pronunciada y es irrevocable. 

»¡ Con qué artificio prepara el autor la acción ! Nada hay forzado en ella, nada que no venga traído por el orden 
natural de las cosas , sin que jamás se vea el esfuerzo del poeta por complicar los sucesos para aumentar el interés. 
Se conoce que Rojas meditó mucho este, argumento , y así consiguió hacer una obra maestra, j Lástima es que no 
hicieran siempre lo mismo nuestros poetas del siglo xvii! No seria acaso tan abundante nuestro repertorio, pero 
contendría más obras de que pudiera decirse lo que del Garda del Castañar: Es una obra que se acerca á la 
perfección cuanto es posible.» 

Hasta aquí los críticos españoles ; los extranjeros conteiniroráneos que con más acierto se han 
ocupado en el estudio de la literatura española, los señores Ticknor y Schact, consagraron , como no 
podían menos, á nuestro Rojas un lugar muy señalado en su estudio ; el primero, sin embargo, el 
señor Ticknor, se ocupa casi exclusivamente del García , y repite, respecto de él y de algunas otras 
obras dramáticas de este autor, lo que generalmente se venia diciendo; todo ello muy de pasada, 
romo el que no se liabia detenido suficientemente á examinarle y comparar su mérito. Pero el que 
á nuestro modo de ver ha comprendido mejor la índole de nuestro autor, el que le ha estudiado más 
detenidamente y expresado con más exactitud y vigor sus cualidades distintivas, es el ilustrado barón 



DE DON FRANCISCO DE ROJAS ZORRILLA. xni 

Schaí^, en su excelente obra sobre el Teatro espaüol, publicada en aloman hace algunos años (i); 
cu illa discurre con un acierto, con una sagacidad y diligencia verdaderamente alemanas, sobro 
to, ins 6 casi todos los dramas de Rojas : los desentraña y analiza (algunos, como el Garda , con nota- 
ble extensión), los compara y aquilata con gran conciencia literaria , y de este estudio saca conse- 
( luncias lógicas para calificar la índole especial del ingenio de Rojas en trozos tan elegantemente 
expresados como este (2). 

(iLa naturaleza dotó á Rojas de las más raras cualidades : imaginación poderosa , fantasía creadora , locución 
fogosa y elevada , pintura viva de afectos en lo trágico y gran ingenio y agudeza en lo cómico. Con tales dotes 
compuso obras maestras , que pueden figurar al lado de las más notables de Calderón ; pero le faltaba , para sos- 
tenerse á esta altura , el buen juicio y el gusto artístico razonado que lian de auxiliar al genio para que no decai- 
ga. Con esas grandes cualidades tenia nuestro poeta cierta afición á lo raro y á lo exagerado, que se observa , ya 
en el caprichoso arreglo de sus piezas, ya en las extravagancias de sus detalles. Cuando se abandona á esta pro- 
pensión engendra verdaderos monstruos, dignos de una imaginación calenturienta , inventando los más locos ca- 
prichos y ofreciendo caracteres tan repugnantes como poco naturales. Por lo que hace al estilo, muchas de sus 
obras son en alto grado Gongoristas, de falso brillo, afectada oscuridad, contrastes de mal gusto y deslumbradora 
hojarasca de palabras. Y esta afición do Rojas al culteranismo es tanto más difícil de explicar, cuanto que en va- 
rios dramas suyos , y hasta en escenas de los que más se distinguen por esos defectos , aparece natural en la ex- 
presión, sencillo y poco pretencioso en la frase, y dado á la sátira contra los cultos. En la comedia Sin honra no 
hay amistad pinta asi la oscuridad de la noche : 

Está hecho un Góngora el cielo, 
Más oscuro que su verso; 

y en El desden vengado (acto primero) se encuentran dos sonetos destinados, según parece , á parodiar el estilo 
culterano. 

»Por dicha no son muchas las piezas de Rojas que ofenden por lo desbarajustado del plan y la afectación del len- 
guaje, y poseemos en cambio un número considerable de ellas que podemos admirar con placer, las cuales, si 
bien no e.Tentas de critica del lodo , se distinguen por su ingeniosa composición y la maestría de sus detalles , hasta 
el punto de merecer que se las cuente entre las más preciosas joyas del Teatro español. Verdad es que aun en es- 
tas mismas piezas se nota la inclinación del poeta á lo raro y lo maravilloso, á veces hasta el exceso , y que su len- 
guaje no carece de ciertas manchas ; pero no debemos pararnos en pequeneces y negarle el genio, no compren- 
diéndolo , deteniéndonos mas bien en sus defectos aislados que en la excelencia del conjunto. Merece particular 
atención, como antes hemos dicho, que Rojas, al paso que incurre alguna que otra vez en exageradas metáforas, 
brilla en alto grado , y como pocos poetas españoles , por la naturalidad de su estilo, y que juntamente con su 
exuberante imaginación, que se derrama aquí y allá en sus piezas, haciéndolas defectuosas, poseía una inteli- 
gencia varonil que la regularizaba cuando queria. Cuando dominaba su entendimiento, cuando su razón tenia en 
equilibrio á su fantasía , componía obras excelentes, tan llenas de lozano estro poético como de vigorosa exposi- 
ción , completas y ricas en su conjunto , de partes estrechamente enlazadas entre si , sembradas de poéticos pen- 
samientos expresados con clásica precisión. 

))De lo expuesto se deduce , que hemos desvanecido el error de los que miran á Rojas como imitador de Calde- 
rón ; por ningún concepto se le debe calificar así , puesto que el análisis de sus obras demuestra que poseía un 
talento bastante original para seguir un camino propio, así en lo trágico como en lo cómico. « 

Entra después en el análisis del García y de los demás dramas de Rojas, probando con ellos las 
observaciones que antes ha emitido. 



Después de los razonados y brillantes juicios de críticos tan eminentes, osado atrevimiento pare- 
cerá en mí el consignar el propio , tanto por la inferioridad reconocida de mi criterio , en compa- 

(1) Gesckiehle der dramatischen Literalur und llunst objeto de publicarla y hacer esle servicio á nuestra 
ín Spanien. Francfort, 1854. literatura; pero el desden de los editores , ó mas bien del 

(2) Debo la versión al castellano de este briUante público español, le hicieron suspender su tarea, en tanto 
trozo al señor don Eduardo de Micr, que la ha hecho á queen Alemaniaseagotaha,convergüenzanuestra,lapri- 
mi ruego, y que emprendió hace tiempo la traducción mera edición de la obra de Schact, y procedía éste á una 
completa de la excelente obra del señor de Schacb, con segunda en 1834, que es la que tengo á la vista y poseo. 



XTfi. APUNTES BIOCnÁFICOS, BIBLIOGRÁFICOS Y CBÍTICOS 

ración con el de uiiiioUos , cuanto porque habiendo de convenir en la mayor parte de sus delicadas 
apreciaciones, y repetirlas, por consiguiente, aunque no con tanta lucidez, poco ó nada puedo 
añadir que de leer sea. 

Pero el compromiso, aunque involuntario , que me impuse al encargarme de ordenar esta Colec- 
ción , me obliga virtualmente á emitir la propia, aun después de consignadas tantas y tan respeta- 
bles opiniones , contra cuya autoridad seria hasta insensato protestar. Afortunadamente ni es tal 
mi presunción indiscreta , ni existe tanta divergencia entre los autorizados juicios que quedan ex- 
puestos y el que modesta y desconfiadamente voy a estampar. 

Por la exposición que dejo hecha de aquellas discretas opiniones de la crítica moderna respecto á 
la Índole especial del talento dramático de Rojas, á su extensión y á su estilo, se ve claramente que 
todos convienen en ciertas bases generales, reconociéndole como distintivo peculiar la energía y vi- 
gor del pensamiento , el nervio , la propiedad y el donaire en la expresión ; que todos concuerdan 
en su acierto y sagacidad pura conducir el argumento de sus buenos di'amas con punzante ínteres 
y desenvoltura , lo que prueba bien el profundo conocimiento que tenia de la sociedad y del corazón 
humano, y cuan bien sabia tocar los resortes propios para interesarle y conmoverle; que todos 
hacen justicia á su práctica y dominio de la escena ; y que todos , en íin , deploran que un ingenio 
tan peregrino y que sabia en ocasiones sostenerse á inmensa altura , ya fuese por complacer y hala- 
gar el gusto del vulgo , ya por capricho propio , extravagante y veleidoso , se rebajara en otras (por 
desgracia harto frecuentes) á hacinar como de intento despropósitos y vaciedades que rayan en el 
absurdo , y que contra sus propias convicciones (consignadas con el ejemplo y con la palabra} vi- 
niese á hacerse el eco delirante de aquellas demasías que un público estragado apetecía ó ensalzaba, 
adormeciéndole , mareándole más y más con ridículos abortos y desatinos en que no se sabe qué 
admirar más, si la lastimosa prostitución del ingenio ó la paciencia ignorante del vulgo. 

En todas estas apreciaciones de la buena critica no podrá menos de convenir todo aquel que haga 
un estudio imparcial del repertorio de Rojas , como yo he debido hacerle en la presente ocasión , y 
bien que acostumbrado á esta incomprensible asociación de lo más sublime con lo más ridículo 
que plugo hacer á todos ó la mayor parte de nuestros célebres dramaturgos del siglo xvii , desde el 
mismo Lope hasta Cañizares, no podrá menos do convenir con los buenos críticos, en que pocos, aun 
de los de segundo orden de nuestro Teatro, llevan tan allá como Rojas la indisciplina , el desento- 
no , la degradación , en fin , de su magnífico ingenio. Sí hubiera necesidad de probarlo bastai'ia con 
sólo llamar la atención hacia sus comedías ya citadas : El falso Profeta MaJioma, Los encantos de Me- 
dea, Pcrsiles y Segisjinmda, Los celos de rwdamonte. Los trabajos de Tobías y otras, y en general 
sobre los autos sacramentales , en los cuales agotó , puede decirse, cuantas incongruencias, cuantos 
delirios habían luego de prohijar las calenturientas musas de los Diamantes y Candamos : todas 
las extravagancias hiperbólicas y ridículos logogrífos que , especialmente en su último período, 
oscurecieron el cielo de nuestra antigua escena. 

La crítica moderna cierra los ojos y tápalos oídos delante do tamaños extravíos del ingenio, y poj 
mi parte, para reunir y ordenar esta Colección escogida del repertorio de Rojas, he debido pres- 
cindir absolutamente de esos dramas en que parece haberse olvidado de sí mismo; aun hubiera, repito, 
extendido á mayor número la exclusión , si la necesidad de completar el tomo con el número com- 
petente no me hubiera obligado ádar en él cabida á algunas piezas, harto débiles por cierto, aunque 
no carecen de interés en el iondo y de algunos accidentes de mérito, tales son las tituladas: Don 
Pedro Miago, La hermosura y la desdicha, Santa Isabel de Portugal, Nuestra Señora de Atocha, 
Peligrar en tos remedios y alguna otra, y las últimas de Los tres blasones de España , El catalán 
Serrallonga y La traición busca el castigo, que aunque de mérito relativo, no son obra exclusiva 
de Rojas, sino escritas por él en colaboración con Coello y Yelez de Guevara. 

A este suplemento me ha obligado también la sensible carencia de otros dramas de nuestro don 
Fbancisco que, aunque figuran en los catálogos, no he conocido ni podido haber á las manos, ya 
por no haber llegado hasta nosotros , ya por no tropezar con ellos en ninguna de las bibliotecas 
que he consultado; tales son Líicrecia y Tarquino, Numancia destruida (que suponen dos dramas 
de e\ce\enlesiTgvimenlo trágico). Nadie haga bien á traidores. Buena sangre es lo mejor. Mur- 
muraciones de aldea y alguna otra cuyo expresivo titulo me hace sospechar que no serian de las 
inferiores de Rojas, y que hubieran ocupado dignamente un lugar en esta Colección. 

Escogidas , en fin , con la posible escrupulosidad dentro del repertorio conocido , creo que la 
treintena de piezas que la componen forma un cuadro bastante general y completo , y á que pu- 



DE DON FRANCISCO DE ROJAS ZORRILLA. xix 

diera añadirse poco para dar á ronocer el talento de don Francisco de Rojas en ambos géneros, 
trágico y cómico , y hasta para familiarizarse con los mismos extravíos de su ingenio, que en mu- 
chos de estos mismos dramas alternan ( n singular contraste con los más preciados toques de su 
poético pincel. Y descoso de someter al juicio público la decisión sobre el juicio unánime de la cri- 
tica moderna , que conviene en asignar á Rojas cierta especialidad para la tragedia , he procurado 
escoger y presentar por iguales partes las más señaladas muestras de su ])luma en ambos géneros, 
trágico y cómico , con lo cual el lector inteligente tiene á la maiio las inuebas ó títulos que han de 
servirle para establecer la comparación y adherir ó no á aquella (ipininu de la critica. 

Los dramas heroicos y trágicos á que he dado cabida en e.sta Colecciou son los siguientes: Gar- 
cía del Castañar.— Progne i/ Filomena.— Casarse por vengarse— El más impropio Verdugo.— La 
traición busca el castigo.—Santa ¡salhi de Portugal.— El Caín de Cataluña.— Los bandos de Ve- 
rana. — ¡S'ohay ser padre siendo rey. — El desafio de Carlos Quinto. — Los áspides de Cleopalra. — 
Nuestra Señora de Atocha.— Los tres blasones de España. — El catalán Serrallonga.— También la 
afrenta es veneno. 

Y en el género cómico y caballeresco, ó festiva pintura de costumbres y caracteres, á otras 
quince , a saber : Entre bobos anda el juego. — Obligados y ofendidos — No hay amigo para amigo. — 
Abre el ojo. — Donde hay agravio no hay celos— Lo que son mujeres. — Don Diego de Noche. — Sin 
honra 710 hay amistad. — Lo que quería ver el Marqués de Villena. — Peligrar en los remedios. — 
Primero es la honra que el gusto. — La hermosura y la desdicha. — La Esmeralda de amor. — La 
más hidalga hermosura.— Don Pedro Miago. 

Ahora bien, examinando y comparando entre si ambos repertorios, trágico y cómico, de Ro;as, 
vamos á ver si es tan funilada la opinión que reconoce en este insigne autor cierta predisposición 
para el primero , y le asigna por ende una marcada superioridad en él sobre nuestros dramáticos 
de orden superior. 

Con lasóla y única excepción del García del Castañar (admirable creación fuera de linea y 
con la que ninguna otra del mismo Rojas puede ser comparada), ¿qué es lo que hallamos en sus 
dramas trágicos que suponga su especialidad en este punto, ni autorice por consiguiente la su- 
perioridad (jue ha querido asignársele sobre los otros autores que cultivaron ambos como él? Se 
han citado y encomiado (acaso más que lo merezcan) sus conocidos dramas: El más impropio 
Verdugo, El Caín de Cataluña, y Progne y Filomena, que son sin duda alguna aquellos en que 
desplega Rojas la viril energía de su pensamiento , la gala y arrojo de su brillante poesia ; pero 
ninguno de ellos, á mi juicio, puede sostenerse al lado de su obra única inmortal; tampoco en su 
conjunto revelan en su autor mayores dotes trágicas que las que ostenta Lope, por ejemplo, en 
La Estrella de Sevilla y El mejor alcalde el rey; Calderón en La vida es sueño. El Telrarca y 
El médico de su honra; Moreto en El rico hombre; Tirso en El Burlador de Sevilla y El Conde- 
nado por desconfiado , y Alarcon en El Tejedor de Segovia y otras. Y aun descendiendo á otros 
autores que la crítica moderna ha colocado en el segundo orden , ¿ cuál de los dramas trágicos de 
Rojas (no siendo, repito, el García) puede ponerse fi'ente á frente con Las mocedades del Cid, de 
Guillen de Castro ; Ueinar después de morir, de Velez de Guevara; La Desdichada Raquel ó sea La 
Judía de Toledo, atribuida á Diamante v que, según Ticknor, es de Mirademescua ; v El Conde de 
Sex, de Coello? 

A mi entender, ninguno; ni en invención , ni en dignidad y conveniencia , ni en vigor trágico de 
los caracteres, ni en poética entonación del estilo. Diré más, y es, que en la mayor parte de los 
argumentos de este género usados por Rojas , rehusó voluntariamente á la originalidad , porque 
todos, () casi todos, liabian ya sido presentados en la escena por Lope y Guillen de Castro, Montalban, 
Mirademescua y Velez. Hasta en su misma inmortal creación del García, en que por un esfuerzo de 
su gran talento se elevó hasta el punto de hacer olvidar cualquier modelo ó reminiscencia , se ha 
observado ya que pudo tener á la vista El Comendador de Ocaña,áe Lope; La Mujer de Peribañez, 
de Montalban ; y El Celoso prudente, de Tirso ; y yo mismo, al exhumar del olvido y colocar entre 
las de Velez de Guevara la titulada : La Luna de la Sierra, de este autor, me atreví á hacer la ob- 
servación de la analogía de su argumento, caracteres y situaciones con las del García del Castañar. 
Publicada está dicha comedia en el tomo u de Dramáticos contemporáneos á Lope de Vega, de esta 
Biblioteca; allí, pues, puede comprobársela cita y apreciar en lo que valga mi observación; y cuenta 
que esta no tiende á rebajar el gran mérito de Rojas en su drama privilegiado, como tampoco dispu- 
taron á Moreto la gloria de El desden con el desden los que lucieron la observación de que pudo tener 



jy. APLNTES BIOCnÁFICOS, BIRLIOGRÁFICOS Y CRÍTICOS 

l)resciilcs para componerla Los milagros del desprecio y La hermosa fea, de Lope; y Celos con celos 

se cnrau, de Tirso de Molina. 

No tiié, empero, Rojas tan feliz como en el García en otras ocasiones , tales como en A'o hay ser 
padre siendo rey y El más impropio Verdugo, en que no consiguió hacer olvidar La piedad en la 
justicia , de Guillen de Castro; en Los bandos de Verona y Los celos de Rodamonte, argumentos tra- 
tados antes y mejor por Lope; en Los áspides de Cleopatra y en Los encantos de Medea, que rebajó 
considerablemente á un terreno vulgar; en el Persiles y Segismiinda, en que siguió al pié de la letra 
la novela de Cervantes ; y en los demás de sus dramas trágicos , en todos los cuales, á vueltas de al- 
guna escena interesante , de algún carácter bien delineado, de alguna situación preparada con des- 
treza , de tal cual trozo de elevada y brillante poesía , se tropieza á cada paso con la versabilidad de 
su ingenio, con la extravagancia de su capricho, con lunares, en fin , ó contrasentidos que afean y 
desfiguran sus más bellas creaciones. ¿ Quién , por ejemplo , puede sufrir con paciencia las vacie- 
dades de los dos payasos en Progne y Filomena , al lado de los torrentes de galana poesia y de los 
trozos de verdadera pasión que se escapan en ese drama (á mi entender el mejor después del 
Garda) de la pluma de Rojas? ¿quién las inconveniencias históricas y teatrales, los raptos de de- 
lirio gongorizante que constituyen el tejido de Los áspides de Cleopatra, Los bandos de Verona, 
y Sa7üa Isabel de Portugal, y la hinchada afectación niistica de Los tres blasones de España y Nuestra 
Señora de Atocha y Los trabajos de Tobiast En todos ellos se encuentran, sin embargo, escenas bien 
preparadas, caracteres muy nobles y elevados, diálogos castizos, armoniosos y llenos de pasión y 
ternura; pero sólo en el García es donde, olvidándose de sus malos resabios , sujetando su indómito 
capricho, supo colocarse constantemente á una altura tal á que sus más poderosos rivales en vano 
pretenderian seguirle. 

Por fortuna , no es solo el García ni el género á que pertenece el fundamento sobre que asienta 
la merecida fama de Rojas ; y aun disputándole ó contradiciéndole aquella especialidad trágica , que 
sólo por aquella obra admirable le han venido concediendo los críticos , todavía ostenta en su re- 
pertorio dramático , y en el género propiamente cómico , títulos suficientes para colocarle en la alta 
categoría entre nuestros más esclarecidos autores. La discreta é ingeniosa comedia de enredo ó 
de capa y espada , de caracteres y de costumbres (que tanto brilló en el espléndido cielo de nuestra 
escena), no tiene seguramente, después de Calderón y Moreto, representante más digno, intér- 
prete más propio y adecuado que don Francisco de Rojas. 

Su fácil ingenio, su filosofía sagaz, su dicción correcta y feliz, marchan en ella desembarazadas 
del penoso bagaje de la hinchazón y aparato que le agobia en el drama trágico, pudiendo desplegar 
con gallardía su profundo conocimiento de la sociedad, retratar los vicios ó ridículos dominantes; 
trazar con una gracia, animación y donaire que arrebatan, caracteres verdaderamente cómicos, na- 
turales, simpáticos, escenas llenas de animación y de vida, diálogos inimitables por su profunda 
intención, por su castiza frase y brillante colorido.— Sin la malignidad picaresca de Tirso, es punzante, 
incisivo y cáustico; sin la afectada hipérbole de Calderón, es tierno y apasionado ; discreto y agudo 
como Moreto ; más estudioso y detenido en sus planes que Lope , y á veces tan filosófico en la for- 
ma y correcto en la frase como Ruiz de Alarcon.— No tuvo, en verdad, ó no obedeció como aquellos 
á una idea dominante ; ni quiso, como Calderón , espiritualizar la pasión amorosa , ni como Tirso 
materializarla , ni embellecerla como Lope , ni discutirla como Moreto, ni enaltecerla como Alarcon. 
Hizo á veces de todo esto, y en otras echó por sendas extraviadas y peculiares ; pero siempre con una 
seguridad, con un aplomo, hasta en los malos pasos, que pasma y seduce al lector. Ciertamente 
que ninguna de sus comedias, propiamente tales, pueden citarse como un modelo acabarlo de arti- 
ficio dramático, ni acaso tienen la importancia filosófica y literaria de La verdad sospechosa. Lo cierto 
por lo dudoso, El desden con el desden, Casa con dos puertas, ó El Vergonzoso en palacio, ú otras 
de nuestros primeros ingenios; pero como cuadros de costumbres, sin gran pretensión en el fondo 
ni en la forma , pero naturales, vitales, fáciles y sin esfuerzo alguno, pocas , muy pocas , de nuestro 
repertorio de primer orden excitan la simpatía que las de Rojas tituladas : Lo que son mujeres. Entre 
bobos anda el juego. Donde hay agravios no hay celos, Obligados y ofendidos , Sin honra no hay amis- 
tad. No hay amigo para amigo. Abre el ojo, Don Diego de Noche y Lo que quería ver el Marqués de 
Villetia. 

Si hubiera de detenerme á analizar estas preciosas joyas de nuestra escena, convertiría en pe- 
sado comentario estos breves apuntes ; si hubiera de señalar las infinitas bellezas que las recomien- 
dan, preciso seria reproducirlas íntegras, trasladando al prólogo el texto del libro; sin embargo. 



DE DON FRANCISCO DE lUUAS ZORRILLA. xxi 

no puedo resistir á la tentación de llamar hacia alguna de ellas la atención del lector, siquiera no 
sea más que para abrir su apetito y excitar su deseo de conocerlas del todo , y por dar, en lin , á 
estas descoloridas lineas un sabroso final. 

Sea la primera la donosa pintura de don Lúeas del (yicjarral, personaje eminentemente cómico, 
que hace el criado Cabellera en la preciosa comedia titulada : Entre bobos anda el juego. 



Don Lúeas del Cigarral 
íCuTO apellido moderno 
No es por su casa , que es 
Por un cigairal que ha hecho) 
Es un caballero flaco, 
Desvaido, macilento, 
Muy cortisimo de talle 

Y larguísimo de cuerpo; 

Las manos de hombre ordinario. 
Los pies un poquillo luengos. 
Muy bajos de empeine y anchos , 
Con sus juanetes y Pedros ; 
Zanil)o un poco, calvo un poco, 
Dos pocos verdimoreno. 
Tres pocos desaliñado 

Y cuarenta muchos puerco. 
Si cania por la maüana. 
Como dice aquel proverbio, 
No sólo espanta sus males , 
Pero espanta los ajenos ; 

Si acaso duerme la siesta. 
Da un ronquido tan horrendo, 
Que duerme en el cigarral 

Y le escuchan en Toledo. 
Come como un estudiante 

Y bebe camo un tudesco, 



Pregunta como un señor 

Y habla como un heredero ; 
A cada palabra que habla 
Aplica dos ó tres cuentos : 
Verdad es que son muy largos , 
Mas para eso no son buenos. 
No hay lugar donde no diga 
Que ha estado; ninguno ha hecho 
Cosa que le cuente á él 

Que el no la hiciese primero; 
Si uno va corriendo postas 
A Sevilla, dice luígo: 
« Yo las corri hasta el Perú 
Con estar el mar en medio». 
Si hablan de espadas, él solo 
Es quien más entiende desto, 

Y á toda espada sin marca 
La aplica luego el maestro ; 
Tiene escritas cien comedias 

Y cerradas con su sello. 
Para si tuviese hija 
Dárselas en dote luego. 
Pero ya que no es galán , 
Mal poeta , peor ingenio, 
Mal músico, mentiroso, 
Preguntador, sobre necio. 
Tiene una gracia no más , 



Que con esta le podremos 
Perdonar esotras faltas : 
Que es tan misero y estreche, 
Que no dará , lo que ya 
Me entenderán los atentos; 
Que come tan poco el tal 
Don Lúeas , que yo sospecho 
Que ni aun esto podrá dar. 
Porque no tiene excrementos. 
Estas, damas, son sus partes. 
Contadas de verbo ad terbum; 
Esta es la carta que os traigo, 

Y este el informe que he hecho; 
Quererle , es cargo del alma , 
Como lo será del cuerpo; 
Partiros , no liareis muy bien ; 
Casaros , no os lo aconsejo ; 
Meteros monja es cordura ; 
Apartaros del , acierto ; 
Hermosa sois , yo lo admiro; 
Discreta sois , no lo niego; 

Y asi, estimaos de herniosa, 

Y pues sois discreta, os ruego 
Que antes que os vais á casar 
Miréis lo que hacéis primero. 



No es menos palpitante de verdad y de chiste la otra pintura que hace el Gorrón , de su amo, 
tudiante en Salamanca, en la comedia titulada: Obligados y ofendidos. 



CBISPIMLLO. 

Nuestro estudiante , amo min, 

Y seis que con él están , 
Vive pegado al Dean , 
Junto á la puerta del rio. 
Que para sus malas mañas 
Es barrio de mejor modo ; 
Tiene el aposento todo 
Colgado de telarañas. 
Adonde pudieras ver 

De cordeles y de pino 
Una cama de camino 
Como muía de alquiler; 

Y advierto que no te espanto 
Verla tan mal comparada. 
Pues sobre ser alquilada 

Se derrienga cada instante. 
No hay más pintura y retrato 
En su aposento infiel 
Que una espada y un broquel 

Y un candil de garabato ; 
Hay, por si comer previene 
fPorque hay dias que se trae) , 
Una mesa que se cae, 

Y una silla que se tiene. 
Compró, por si acaso hiela , 
De paño una mala capa ; 
Tiene un espejo sin tapa 

Y un cepillo que se pela. 

R. 



Tan vieja guitarra en ser 
Toca, en muchas ocasiones. 
Que á no ser por los bordones 
No se pudiera tener ; 
Tiene un arca infame luego 
Pegada junto á la cama , 
Muy maldita para dama 
Porque se abre á todo ruego. 

DON l.UIS. 

¿En qué entienden, os pregunto. 
Él y otros seis de Madrid 
Que viven juntos? 

CniSPINILLO. 

Cid 
Lo que hacen punto por punto. 



Para limpiar la persona 
Servirse con opinión , 
Cada uno tiene un gorrón 

Y todos una gorrona ; 

Y no pien.ses que es delito 
Cometido al pundonor. 
Porque su amor no es amor. 
Que es meramente apetito. 
Que se levanta sabrás 

A escuelas con atención , 

Y no á estudiar la lición 
Sino á estorbar los demás; 



Tanto, qi\e en mil ocasiones 
De todos sus compañeros 
Va derramando tinteros 
Para borrar las lecciones. 
Va luego (no miento, cierto). 
Que esta es su costumbre y su 
Maña, al mono de Tolú 
A comer huesos de muerto; 

Y ciertamente que es gloria 
Verle cuan hábil y atento 
Los come de entendimiento 

Y los paga de memoria. 
A su hora señalada 

A comer la olla contina 
Va con hambre estudiantina. 
Que la canina no es nada; 
Comen todos en un plato, 

Y aguardando á que él empiece 
Cuando ellos comen parece 
Que lo comen de barato. 
Cencerrea la guitarra. 

Va á jugar, zaino y cruel , 
Espada, daga y broquel. 
Después á tirar la barra; 

Y mientras la noche espera 
Juega con mucha quietud 
Los tres juegos de virtud : 
Dados , pintas y primera. 

Si juega y pierde, al instante 



XXM APUNTES 

Vuelve con resolución 

Todo el juego en colación , 

Pues se acaba en Alicante. 

De noche se va al mercado. 

Si no hay otro mal que hacer, 

En otro Iraje á correr 

Asadores de adobado. 

Luego á ver amigos pasa , 

A escudriñar y á inquirir 

Donde habrá algo que reñir : 



niOGRÁFICOS. BIBLI0GU.\F1C0S Y CRÍTICOS 



SI no lo hay, se viene ,'i cas,i. 
Quiérese luego acostar, 
Hágolc blanda la cama, 
Da treinta voces al ama 
Que le suba de cenar. 
Llegan los tres mentecatos 
Con un respeto que admira ; 
Si alguien come más le tira 
Los libros , porque no hay platos ; 
Rezar, aun no sabe tanto; 



Reñir, es cosa precisa; 
Estudiar, cosa de risa : 
Hacer mal , cosa de llanto. 
En la copia puedes ver 
Que mi lengua te pintó, 
El hijo que te costó 
Tanto trabajo de hacer. 



¿Se quieren muestras de rapidez , de fuerza cómica y de sal ática en el diálogo? Véase el final dp 
dos , en la comedia de Lo que son mujeres, entre el casamentero Gibaja y la criada Rafaela. 



CIBAJA. 




RAFAELA. 


RAFAELA. 


¿No puedo ahora entrar? 




¿Cuatro? Pues voy ádecillo. 


Ko. 


RAFAELA. 




GIBAJA. 


GIBAJA. 




Espora, 


Dila tú que estoy aqui. 


¿Tienes dinero? 


V á mi ama avisaré ; 




RAFAELA. 


RAFAELA. 

Tampoco 


Gibaja, ¿qué la diré? 




¿Ansí no habrá para mi 


GIBAJA. 




Un novio del baratillo? 


Dila que salga acá fuera. 






GIBAJA. 

¿Limpia? 


RAFAELA. 




¿Eres algo honesta? 


Famosa tarde ha de ser. 






RAFAELA. 


¿Los novios? 




Poco. 


Con solo un vesl 


GIBAJA. 




GIDAJA. 


GIBAJA. 


Tú los verá 


5. 


¿ Eres hacendosa ? 


¿Doncella podré decir? 


RAFAELA. 






RAFAELA. 


¿Cuentos son? 




RAFAELA. 

¿Yo? 

GIBAJA. 

¿Eres bien nacida? 


Y'a eso es mucho pedir. 


GIBAJA. 

No traigo 
De cuatro para escoger. 


más 


GIBAJA. 

No te faltará marido. 



Que en otra jomada glosa y vuelve por pasiva en estos túrmincs : 



RAFAELA. 

En tanto, saber quisiera 
Y'o cuando me he de casar ; 
¿No me lo ofreciste? 

GIDAJA. 

Digo 
Que á darte un novio me alian 
Mas ¿quiéresle de mi mano? 

RAFAELA. 

Sí. 

GIBAJA. 

Pues cásate conmigo. 

RAFAELA. 

¿Juegas? 

GIBAJA. 

Si , gracias á Dios. 

RAFAELA. 

¿Gastas? 

GIBAJA. 

A todo rozar. 

RAFAELA. 

( Viéneste tarde á acostar ? 



GIBAJA. 

A la una ó á las dos. 

RAF.\ELA. 

¿Callarás? 

GIBAJA. 

¿Pues qué he de hacer? 

RAFAELA. 

¿ Verás ? 

GIBAJA. 

No?eré, á fe mia. 

RAFAELA. 

¿Y' en casa estarás de dia? 

GIBAJA. 

A las horas de comer. 

RAF.^ELA. 

¿Vivirás muy confiado? 

GIBAJA. 

Y desconfiado también. 

RAFAELA. 

¿Y á mi me tratarás bien? 



CtBAJXj 
Como ande yo bien tratad?: 

RAFAELA. 

i No me dejarás mandar? 

GIBAJA. 

Mucho puede la razón. 

RAFAELA. 

¿Irás á una comisión? 

GIBAJA. 

Si tu me la hicieses dar... 

RAFAELA. 

¿Sabrásme amar y querer? 

GIBAJA. 

Cuando me toques á mí. 

RAFAELA. 

¿Estás firme en eso? 

GIBAJA. 

Si. 

RAFAELA. 

No te faltará mujer. 



En la comedia titulada : Donde hay agravios no hay celos , pone en boca del criado Sancho aquel 
celebrado monólogo que los primeros autores cómicos aceptarían con entusiasmo. 



.sAí^cno. 
¡Después de Dios, bodegón! 
Luego dirán que es deshonra 
Comerlo allí sin «abor; 
■¡ Bendito «eais to( , Señor, 



Que no me habéis dado honra! 
En .ser hombre desigual 
Por más me vengo á tener; 
Porque yo más quiero ser 
Picaro que cardenal. 



Esto tengo por más bueno 
Que ser señor, y aun reinar, 
Que allá suele en el manjar 
Disimularse el veneno. 
Pues ser picaro dispongo , 



DE DON FRANCISCO DE ROJAS ZORBILLA. 



Que, como Lope advirlió, 
A ningún hombre se vio 
Darle veneno en mondongo. 
Yo me entro á ser más profundo 
Y JO me entro á discurrir ; 
Porque esto me ha de pudrir. 
Que se use honra en el mundo. 
Porque uno llegue á plantar 
(Dejemos á un lado miedos) 
Knmi cara cinco dedos 
í Le tengo yo de matar ? 
Pues respóndanme, ¿por qué? 
Si hay barbero que me pone, 
Cuando afeitarme dispone , 



Como 4 un san Bartolomé , 
Y llega con su navaja , 
Que sabe Dios donde ha andado, 
Y, en fin , después de afeitado. 
Me toma el rostro y me encaja 
Cuatro ó cinco bofetones , 
¿Por qué en otras ocasiones 
Hay duelo é indignación? 
¿ No es mejor un bofetón 
Que quinientos bofetones? 
¡ Que aquestos duelos prosigan ! 
I Que sea el mentir afrenta ! 
¡ Que no importa que yo mienta 
E importa que me lo digan ! 



¡ Que haya en el mundo este afán ! 
i Que este uso en los hombres haya ! 
Señor, üun los palos , vaya , 
Que duelen cuando se dan. 
Duelista, que andas cargado 
Con el puntillo de honor, 
Dime , tonto , ¿ no es peor 
Ser muerto que abofeteado? 
¿Y que á la muerte tan ciertos 
Vayan , porque el duelo acaben? 
;Bien parece que no saben 
Los vivos lo que es ser muertos ! 



Y en la de No hay amigo para amigo desplega aún más csfe carácter eminentemente rrtmico del 
cx)barde filósofo en una admirable escena entre el amo , pendenciero de oficio , y el criado , á quien 
lian dado una bofetada. 



DON kOPE. 

Ya estamos solos , Moscón ; 
, A qué á solas me has llamado. 
Todo el semblante turbado 
Y confusa la razón ? 
¿ Qué traes ? ¿ qué te ha sucedido '; 
¿Qué quieres con tus pasiones? 

MOSCÓN. 

Que me escuches dos razones 
Cuatro dedos del oido. 

DON LOPE. 

Di. 

MOSCÓN. 

(4p. Preguntarle es forzoso 
Si es duelo mi bofetada.) 
Señor, el caso no es nada , 
Mas yo soy escrupuloso. 
No es nada. 

DON LOPE. 

¿Pues qué te pasa? 
Dilo y olvida esos miedos. 

Con no más de cinco dedos 
Me han dado enloda la cara. 

do;» LOPE. 

¡ Eso sufriste ! oye , espera ; 
Más es que lo escuche yo. 
¿Quién te dio y cómo te dio? 

MOSCÓN. 

Señor, de aquesta manera. 
( Vfl á darle.) 

DON LOPE. 

Quita, picaro, bufón; 
¡ Y tan deshonrado , estar , 
Cuando me ves enojar , 
De chanza en esta ocasión ! 
¿No te corres de decirlo? 

MOSCÓN. 

Tiempo hay ; yo me correré. 

DON LOPE. 

Pues dime , i sobre qué fui; ? 

MOSCÓN. 

¿Sobre qué? sobre un carrillo. 

DON LOPE. 

Oye, ¿qué es lo que te dio? 
¿Fué puñada ó bofetada? 

MOSCÓN. 

; Oh ; si me diera puñada 
No se lo sufriera yo. 



BON LOPE. 

Eso era menos. 

MOSCÓN. 

No sé 
Cuál de los dos es mejor. 

DON LOPE. 

A mano abierta es peor. 
Pues de esa manera fué. 

DON LOPE. 

¿Que aqueso un hombre consiente? 
Pues aquí , ¿qué hay que dudar? 
¿Sonó al llegártela á dar? 

MOSCÓN. 

Lo que es sonar, bravamente. 

DON LOPE. 

Pues si tú tu agravio infieres 

Y ya tu deshonra ves , 
Estando á solas ¿qué es 

Lo que preguntarme quieres? 

MOSCÓN. 

Señor, el golpe supuesto 

Y supuesto el bofetón , 
Saber quiero en conclusión 

DON LOPE. 

Dilo. 

MOSCÓN. 

Si quedé bien puesto. 

DON LOPE. 

I Que esta razón llegue i oirle ! 
¿Quién tal ignorancia vio? 
Cuando el bofetón te dio, 
¿Qué hiciste tú? 

MOSCÓN. 

liecibirlo. 

DON LOPE. 

En fin , no te satisfizo; 
¿Cuando el bofetón te dio 
Te hizo cara? 

MOSCÓN. 

Cara no , 
Porque antes me la deshizo. 

DON LOPE. 

; Que esa ofensa en ti no labre 
Indignar la espada airada ! 

MOSCÓN. 

Dice el miedo : á etotra espada , 
Que esta vaina no se abre. 



DON LOPE. 

Buscar quiero otro cri.ido 
Supuesto lo que te pasa , 
Que no ha de estar en mi casa 
Hombre que está deshonrado. 

MOSCÓN. 

¿Qué medio hay entre los dos? 

DON LOPE. 

Morir noble y temerario. 

MOSCÓN. 

Pues pagúeme mi salario 

Y quédese usted con Dios. 

DON LOPE. 

¿De suerte , Moscón , de suerto 
Que cuando agraviado estás , 
Aun valor no mostrarás 
De vengarte con su muerte? 

MOSCÓN. 

¿Luego con su muerte gana 
Lo que perdió mi opinión? 

DON LOPE. 

Asi habrá satisfacción. 

Hablarais para mañana ; 
Lo que me habéis advertido 
Llega á mi honor á importarlo: 
¿Hay más que decir, matarle, 

Y hubiéralo yo entendido? 
Ahora, don Lope, pues 
Coraje y valor me sobra , 
A él, mañosa la obra, 
Buen corazón. 

DON LOPE. 

Eso es. 
Ya el agravio te despierta, 

MOSCÓN. 

A matarle voy derecho. 

DON LOPE. 

Hasta volver satisfecho 

No me entres por esa puerta. 

MOSCÓN. 

Vos veréis lo que yo hiciere. 

DON LOPE. 

Que has de darle muerte espera. 

MOSCÓN. 

No está más que en que él se muera 
Del golpe que yo le diere. 



I\1V 

Pregunto , pues sabéis de estu, 
Si por valor 6 por suerte 
ni me diera á mí la muerte, 
¿Cuól quedará mejor puesto? 

D0> LOPK. 

Tu , Moscón , vete con Dios 
Y de tu venfíanza trata. 

MOSCÓN. 

Pues, por Dios, que si me mata 
Que me he de quejar de vos. 



APrNTES BIOGRÁFICOS, BIBLIOGRÁFICOS Y CRlriCOS 



I Ahora decidme , Señor, 
¿Será bueno en este aprieto 
Llevar un famoso peto 
Ileeiio á prueba de doctor? 

DON LOPE. 

Corazón y manos , loco. 
Son las que dan opinión. 

MOSCO!*. 

No la dará el corazón , 
Pero las manos tampoco. 



Yete. 

MOSCÓN. 

Yoinie ; mi dolor 
A darle muerte me inclina. 
¡ Quién supiera Medicina 
Para matarle mejor ! 



Y más ajelante completa el cuadro de esta manera , en que deja atrás á todo lo qiie en situación 
ícmejantc hubieran imaginado un Tirso ó un Moliere. 



MOSCÓN. {Solo con un rosario.) 
\o es nada : el señor Moscón , 
Porque sepan lo que pasa , 
Está ya en campaña rasa 
A cumplir su obligación. 
Envíele un bravo papel 
A Fernandillo esta larde 
Para que en San Blas me aguarde, 
Y' un reto tendido en él. 
Rezar por él es forzoso 
Pues su muerte es evidente : 
Un hombre ha de ser valiente , 
Pero ha de ser muy piadoso. 
El morirá malogrado 
Y' perdonarle quisiera. 
Porque esta fué la primera 
Bofetada que habia dado. 
Pero según la asentaba 
En la parte que caia , 
Me pareció á mí que habia 
Mil años que abofeteaba. 
Mas déjenme que me espante 
De un disparale profundo : 
; Que haya quien riña en el mundo 
Sin una tabla delante ! 
Demos que á las hojas llego. 
Demos también que me dan , 
¿Por qué parte me darán 
Que no haya responso luego? 
Ello hay heridas mortales 
En todas las ocasiones: 
El hígado, los ríñones, 
Los muslos , los atabales, 
Un corazón, dos telillas. 
Sienes, ojos, paladar, 

Y en el arca del cenar 
Treinta varas de morcillas: 
Una garganta vacia ; 
Todo un estómago abierto ; 

Y con ser esto tan cierto 
¿Hay quien riña cada día? 
¿Mas qué hago de discurrir 
€uando es mejor animarme? 
Ahora bien , quiero ensayarme 
Como tengo de reñir. 

La espada quiero sacar: 

lié aquí que estoy esperando, 

ilé aquí que llega Fernando 

Y yo le veo llegar. — 

De esta manera , traidor , 



Pagaré la bofetada. — 
i\o se la di yo prestada.— 
¿Pues cómo?— Dada , Señor. — 
A satisfacer me arrojo 
El duelo , que en mi se halla. — 
i Bravo , valor ¡ — Riñe y calla : 
Toma , villano.— | Ay mi ojo ! 
Pidote que rae perdones. — 
El otro ojo has de perder. — 
Sin dos ojos ¿qué he de hacer? — 
Irte á rezar oraciones. 
Digo que no hay que pedir, 
Ni que estarte arrodillando; 

Muere , cobarde Fernando 

FERNANDO. {Que llega.) 
¿Quién es el que ha de morir? 

MOSCÓN {Ap.). 
I A qué mal tiempo ha llegado ! 

FERNANDO. 

¿Qué era aquesto? 

MOSCÓN. 

Señor, nada. 

FEUNANDO. 

¿Pues por qué envaina la espada? 
Porque esto ya está acabado. 

FERNANDO. 

¿ Con quién la pendencia fué ? 
¿Con quién riñó el mentecato? 

MOSCÓN. 

Si no llegas tú , le mato. 

FERNANDO. 

¿Quién era el hombre? 

MOSCÓN. 

Nosé. 

FERNANTIO. 

Ea , pues ya yo he llegado 
A reñir por su papel. 

U0SC05. 

¿A quién dice usted? 

FERNANDO. 

A él. 

MOSCÓN. 

Mire usted que viene errado. 

FERNANDO. 

Saque , pues , la espada ahora 
Y en sangre su acero tina. 

MOSCÓN. 

¿Dos veces quiere que riña 
Ea un solo cuarto de hora? 



FERNANDO. 

Él un papel me escribió. 
Bien claro está : vele aquí. 

MOSCÓN. 

¿ r'.ies qué me faltara á mí 
Si hiciera esa letra yo? 

FERNANDO. 

¿ Que no es suyo ? 

MOSCÓN. 

Señor , no. 

FERNANDO. 

Pues cuyo sea no sé. 

MOSCÓN. 

Verdad es que le noté , 
Pero no le escribí yo. 

FERNANDO. 

Sin duda que está borracho : 
¿ No le toca á él reñir ? 

MOSCÓN. 

No: 
Un muchacho le escribió , 
Riña usted con el muchacho. 

FERNANDO. 

¡ Qué tenga tanto sosiego ! 

Estos le da mi impaciencia. (Pégale.) 

MOSCÓN. 

No me tiente de paciencia , 
Mire usted que se lo ruego. 

FERNANDO 

Yo me voy. 

MOSCÓN. 

No sino no. 

FERNANDO. 

¿Qué dice? 

MOSCÓN. 

No sino si. 

FERNANDO. 

En r.n, es gallina aguí. 

MOSCÓN. 

Y en principio lo fui yo. 
Hoy eternizo mi nombre 
Con esta primera hazaña ; 
Si no saliera á campaña 
¿Qué dijera de mi este hombre? 
Ya estáis con honra , Moscón ; 
Ya podéis decir y hacer; 
; Ahora he echado de ver 
, Lo que importa el corazón ' 



DEL REY ABAJO NINGUNO. 



Y LABRADOR MAS IIOIADO, GARCÍA DEL CASTAlAR. 



DON garcía, labrador. 
DOÑA BLANCA, labrado- 



TERESA , labradora. 



BELARDO, viejo. 
EL REY. 
LA REINA. 
DON MENDO. 



PERSONAS. 



BISAS. 

EL CONDE DE OUGAZ, 

viejo. 
TELLO, criado. 



Dns CAP*I,LKI10S. 

Mü.'iicos. 
Ladradobes. 



JORN.^DA PRIMERA. 



Sale EL REY con banda roja alrave- 
tada , leyendo un memorial , t DO.N 
MENDO. 

RKT. 

Don Mendo, vuestra demanda 
He visto. 

DON MENDO. 

Decid querella; 
Qne me hae.iis, suplico en ella, 
Caballero de la h.inda. 
Dos meses liá que otra vez 
Esta merced he pedido; 
Die?. años os he servido 
En palacio y otros diez 
En la guerra ; que mandáis 
Que esto preceda primero 
A quien fuere caballero 
Oe la insignia que ilustráis. 
Hallo. Señor, por mi cuenta. 
Que la puedo conseguir. 
Que sino fuera pedir 
Una merced para afrenta : 
Respondióme lo verij, 
Mereí o vuestro favor, 
Y está en opinión , Señor, 
Sin ella la sangre mia. 

BET. 

Don Mendo, al Conde llamad. 

DOM MEPIDO. 

¿Y á mi ruego, qué responde ? 

BEY. 

Está bien ; llamad al Conde. 

DON HENDO. 

El Conde viene. 

IIET. 

Apartad. 
Sale EL CONDE con un papel. 

DON IIENDO. 

Pedí con satisfacción 
La banda y ñola pidiera, 
SI primero no me hiciera 
Yo propio mi información. 

RET. 

¿Qué hay de nuevo? 

CONDE. 

En Algeciras 
Temiendo están vuestra espada; 
Contra vos el de Granada 
Toda el África conspir^. 

• «IT. 

¿Hay dineros? 
R. 



CONDE. 

Reducido 
En este veréis. Señor, 
El donativo mayor 
Con que el reino os ha servido. 

REY. 

íta información cómo está 
Que os mandé hacer en secreto. 
Conde, para cierto efeto 
De don Mendo? ¿bizose ya? 

CONDE. 

Sí, Señor. 

¿Cómo ha salido? 
La verdad : ¿qué resultó? 

CONDE. 

Que es tan bueno como yo. 

BEY. 

La gente con que ha servido 
Mi reino, ¿sera bastante 
Para aquesta empresa ? 

CONDE. 

Freno 
Seréis, Alfonso el Onceno, 
Con él del moro arrogante. 

REY. 

Quiero ver, conde de Orgaz , 
A quién deba hacer merced 
Por sus servicios. Leed. 

CONDE. 

El reino os corone en paz 
Adonde el Geni! felice 
Arenas de oro reparte. 

REY. 

Guárdeos Dios, cristiano Marte. 
Leed, don Mendo. 

DON «ENDO. 

Así dice : 
» Lo que ofrecen los vasallos 
«Para la empresa á que aspira 

• Vuestra Alteza , de Algecira , 
»En gente, plata y caballos : 

• Don Gil de Albornoz dará 

• Diez mil hombres sustentados ; 

• El de Orgaz, dos mil soldados; 

• El de Astorga, llevará 

• Cuatro mil ; y las ciudades 

• Pagarán diez y seis mil ; 
•Con su gente hasta el Genil 

• Irán las tres Hermandades 
ȟe Castilla; el de Aguilar, 
«Con mil caballos ligeros, 

■ Mil ducados en dineros; 
•Garda del Castañar 

• Dará para la jornada 

• Cien quintales de cecina , 
•Dos mil fanegas de harina , 



» Y cuatro mil de cebada, 
«Catorce cubas de vino, 
«Tres hatos de sus ganados , 

• Cien infantes alistados, 
iiCien quintales de tocino; 
»Y doy esta poquedad , 

• Porque el año ha sTdo corto; 
«Masofrézcole, si importo,' 

• También á su Majestad , 

• Un rústico corazón 

• De un hombre de buena ley, 

• Que aunque no conoce al rey 

• Conoce su obligación.» 

HEY. 

¡Grande lealtad y riqueza ! 

DON MENDO. 

Castañar, humilde nombre. 

RET. 

¿Dónde resirte este hombre? 

CONDE. 

Oiga quién es vuestra Alteza. 

Cinco leguas de Toledo, 

Corle vuestra y patria mia. 

Hay una dehesa adonde 

Ksíelabrador-Iíabita, 

Que llaman el Castañar, 

Que con los montes confina. 

Que de esta imperial de fspafia 

Son posesiones anticuas. 

En ella un convento yace 

Al pié de una sierra fria. 

Del caballero de Asis, 

De Cristo eTígie divina , 

Porque es tanta de Francisco 

La humildad que le entroniza. 

Que aun á los pies de una sierra 

Sus edificios rabrica. 

Un valle el término incluye 

De castados, y apellidan ' 

Del Castañar por el valle 

Al convento y á García, 

Adonde como Ahrahan 

La caridad ejercita, 

Porque en las cosechas andan 

El cielo y él á porfía. 

Junto del convento tiene 

Una casa compartida 

En tres partes; una es 

De su rústica familia. 

Copioso albergue de fruto 

De la vidj de la oliva. 

Tesoro donde se encierra 

El grano de las espigas. 

Que es la abundancia tan grande 

Del trigo que Dios le envía 

Que los pósitos de España 

Son de sus trojes hormigas. 

Es la segunda un jardín. 

Cuyas llores repartidas 

Fragantes estrellas son 



He la lierra y del sol liij.is; 
'laii varias y tan lucirulrs 
yuo part-ce cuaiiilo brillan 
gue bajú la cuarta esfera 
Sus estrellas á esta Quiíilu; 
Ks un cuarto la tercera 
Kn forma de galería , 
Cue de jaspes de san Pablo 
Sobre tres arcos estriba. 
Iluslranle unos balcones 
lie verde y oro, y encima 
lli'l tejado de pizarras 
<;iobosde esmeraldas linas 
Kn él vive con su esposa , 
■llanca, la más dulce vida 
Due vio el amor, compitieni!( 
Sus bienes con sus ilelicias. 
De quien no copig. Señor, 
I, a beldad que elsol envidia, 
I'ür<|ue ahora no conviene 
A la ocasión ni á mis días: 
Baste deciros . que siendo 
Sus riquezas inlinilas. 
Con su esposa comparadas 
Es la menor de sus dichas. 
Es un hombre bien dispuesto 
Que continuo se ejercita 
En la caza , y tan valiente. 
Que vence á un loro en la lidia 
Jamás os ha visto el roslro 

Y huye de vos, porque alirma. 
Que es sol el rey, y no tiene 
Para tantos rayos vista. 
García del Castañar 
Kséfte.y oscerlilica 

Mi le, que si le lleváis 
A la guerra de Algecira , 
Que llevéis á vuestro lado 
Una prudencia que os rija , 
Una verdad sin embozo. 
Una agudeza advertida, 
Un rico sin ambición , 
Un parecer sin poifia , 
Un valiente con iliscurso 

Y uu labrador sin malicia. 



; Notable hombre! 

Os proniPlo 
Que en él las parles se incluyen 
Que en palacio consliluyen 
Un caballero perfecto. 

REY. 

¿No me ba visto? • 

CONUE. 

Elernamer.le. 

REV. 

Pues yole tengo de ver; 
Del experiencia he de hacir : 
Yo y don Meiido solamoiite 

Y oíros dos hemos de ir, 
Pues es el camino breve- ; 
Lacelrefia se lleve 
Porque podamos linjíir 
Que varios á caza , que hoy 
Desta suerte le he de halilar, 

Y eu llegando al Caslafiar 
Nin;;unü diiá quien soy. 
tQué os parece ? 

CO^DE. 

La agudeza 
A la ocasión corresponde. 



COMLÜIAS tSCOClÜAS DE DO.N lT,.\.NCláCO DK HOJAS. 

Mi nial consiiliO ul Conde, 

Y asegurando (pie en mi esposa liclb 



Sale LA REINA. 



A buscar 
tesoro sepultado 
I el Conde ba manifestado. 



¿Lejos? 



..Vülv 



En el Castañar. 

REI.NA. 



Vrew 



lid caballos, Conde. 

CONUE. 



{Yase.) 



Luego que ensay 
I En el crisol su metal. 

I RFINA. 

I F.s la ausencia grave mal. 

REY. 

Antes que los montes raye 
Kl sol, volveré. Señora, 
A vivir la esfera mía. 

REINA. 

Noche es la auseiwia. 



Y vos mi aurora. 
^ ( Va.ie la Reina.) 

DOV MENDO. 

Quédecis á mi demanda? 

De vuestra noble/a estoy 

Saiisfeeho, y pondré hoy 

En vuestro pecho p.sia banda ; 

Que si la doy por honor 

A un hombre indigno, don Mendo, 

Será en su pecho remiendo 

Y mudará de color : 

Y al noble seré importuno 
Si á su desigual permito. 
Porque si á todos admito 
No la estimará ninguno. 

( Vaiiíe.) 

Sa/í DON GARCÍA, lahrador. 

DOX GAIlciA. 

Fábrica hermosa mia , 

Habitación de un infeliz dichoso, 

Oculto desde el día 

Que el castellano pueblo victorioso 

Con lealtad oportuna 

Al niño Alfonso coronó en la cun¿. 

En ti,vivo contento 

Sin desear la Corte ó su grandeza , 

Al ministerio átenlo 

Del campo, donde encubro mi nobleza, 

Kn quien fui peregrino 

Y extraño huésped , y quedé vecino. 
Kn tí , de bienes rico. 

Vivo comento con mi amada esposa. 

Cubriendo su pellico 

Nobleza . aunque ignorada generosa. 

Que aniiqne su ser ignoro. 

Si' su virtud y su belleza adoro. 

Kii la casa vivía 

De un labrador de Orgaz prudente y 

Vila, y dejóme un dia [cano; 

Como suele quedar en el verano, 

Del rayo á la violencia 

Ceniza el cuerpo, sana la apariencia. 



Sangre ilustre se esconde , 

Cáseme amante y me ilustre con ella; 

Que aendi . como es justo, 

l'i iiiiero á la ijpiíiíon y luego al gusto. 

Vivu en fijiz estado, 

Annipii' 11(1 se quien es, y ella lo ignora; 

Sccnld resel»:ido 

Al Conde, ([ue la esi inia y que la adora. 

Ni jamás ha sabido 

Que nació noble el que eligió marido. 

Mi Blanca . esposa amada , 

Que iliverliila entre sencilla gente. 

De su jardiii traslada 

Puros jaziniíiesásu blanca frente ; — 

Que sale blanca, pues que brota risa. 

Salen DONA DLANCA, labrmhnn. con 
flores. niiAS. TERESA. BELARDÜ, 
viejo, y Miisicos , pastores. 
MiJsir.A. 

rsla es Blanca como el so! , 

Que la nieve no; 

Esta es hermosa y lozana. 

Como el sol . 

Que parece á la mañana. 

Como el snl; 

One aquestos campos alegra. 

Como el sol , 

Con guien es la nieve negra 

y delnlinenilro la flor: 

Ksta e.i ¡llanca como elsol. 

Que la nieve no. 

DO.N CARCÍA. 

E.sposa, Blanca querida. 
Injustos son tus riüores . 
Si por dar vida á las llores 
Me quilas á mi la vida. 



Mal daré vida á las flores 
Cuando pisarlas suceda. 
Pues mi vida ausente (|ueda 
Adonde animas, amores; 
Porque asi quiero. Garda , 
Sabiendo cnanto me quieres , 
One si tu vida perdieres 
Puedas vivir ron la mia. 

D0>' GARCÍA. 

No habrá merced qne sea mucha, 
Blanca, ni grande favor. 
Si le mides con mi amor. 

tlOXA 1(1. ANCA. 

¿Tanto ine quieres? 

DO.N GAnOÍA. 

Escucha : '; 

No quiere el segador al aura fría. 
Ni por abril el agua mis sembrados. 
Ni yerba en mi dehesa mis ganados. 
Ni ios pastores la estación undiría. 

Ni el enfermo la alegre luz del dia, 
La noche,l(is gañanes fatigados. 
Blandas coirienteslos amenos prados. 
Mas que te quiero, dulce esposa mía; 
Que si hasta hoy su aínor desde el 
[primero 
Hombre juntaran , cuando asi te "fre- 
[ces. 
En un sugeto á todos los prefiero; 
Y aun(iue sé, Blanca, que mi fe agra- 
[deces 
Y no puedo querer más(|uete quiero, 
Auu no te quiero como tú mereces. 

rO.ÑA ULANCA. 

No quieren más las flores al rocío ^ 
Que en los fragantes vasos el sol bebo, 
Las arboledas la deshecha uievc, 



Que es cima de cristal y después rio: 

El índice de piedra al Norle frió, 
El cainiíKinle al iris cunndo llueve, 
La osrura iioclie la traición aleve, 
Mas que le quiero, dulce esposo mió; 
Porque es mi amor tan grande, que 
[a lu noiiihrc 
Como á cosa divina conslruvera 
Aras donde adorarlo; y noté asombre. 
Poique si el sor de Dios no conooio- 
Dcjára de adorarte como liomhre. [ra, 

Y por Dios le adorara y te tuviera. 

Pues esl.in lílanra v Gari-i;i 
Como palomos de bien , 
Reqniehréinonos tamhien 
Porque desde elloiro dia 
Tu carilla me enparrucha. 

TEBF.S*. 

Yá mi tu talle, mi Bras. 

ORAS. 

;.Más que te quiero jo ma.-» 

TERESA. 

¿Mas que no? 

BRAS. 

Teresa . escuclia : 
Desde que te vi , Teresa , 
El! el arrovo á pracer, 
Ayud:indoieá lorcer 
Los manteles de la mesa , 

Y torci los y lavados 

Nos dijo cie'rto estudiante : 
« Asi á un pobre pleiteante 
Suelen dejar los letrados.» 
Eres de mi tan querida 
Como lo es de un logrero 
La vida de un caballero 
Que dio un juro de por vida. 

Sale TPJ.LO. 

TKI 1.0. 

Envidie, señor Garcia , 
Vuestra vida el más dichoso ; 
Sólo en vos reina el reposo. 

DOÑA BLANCA. 

iQucliay, Tello? 

TELI.O. 

¡Oh señora mia ! 
¡Oh nianca hermosa , de donde 
{•roceden cuantos jazmines 
Dan fragancia á los jardines! 
Vuestras manos besa el Conde. 

DOÑA BLANCA. 

¿Cómo está el Conde '! 

TELLO. 

Señora , 
A vuestro servicio está. 
DON gabcía. 
Pues Tello, ¿qué hay por aci? 

TELLO. 

Kscucliad aparte a.'-ora ; 
Hoy con toda diligencia 
Me' mandó que este os dejase 

Y respuesta no esperase. 
Con esto, dadme licencia. 

DON García. 
¿No descansaréis? 

TE Lio. 
Por vos 
Me quedara hasta otro dia; 
Mas no han de verme, Garda , 
Los que vienen cerca. Adiós. ( Vase. 

DON García. 
El sobrescrito esa mí; 
¿Mas que me riñe porque 
Corto el donativo fué 



DEL REY AHAJO NINGUNO. 
Qué hice al Rey? Mas dice asi ; 
«El Rey, señor don Garcia, 
«CHíe sii ofreci'iiento vio, 
«Admirado preguntó 
«Ouién era vueseñorfa. 
«Itíjeleqne un labrador 
» Desengañado y discreto, 
»Y ü examinar va en secreto 
»Su prudencia y su valor. 
»No se dé por entendido, 
>\o di(!3 quien es al Rey, 
• Poique aiinqne estime su ley, 
»Fue de su padre ofendido, 
»Y sabe cuiínto le enoja 
kOuien su memoria despierta. 
> Quede adiós, y el Rey, advierta, 
»Oiie es el de lá banda roja. 
í El conde de Orgaz, su amigo -j 
Rev Alonso, si supieras 
Quién sov. ;cómo previnieras 
Contra mi sanpre el castigo 
De un difunto padre! 

DOÑA BLANCA. 

Esposo, 
Silencio y poco reposo 
Indicios de triste son. 
¿Qué tienes? 

DON GARCfA. 

Mándame, lílanca. 
En este el Conde, que hospede 
A unos señores. 

DOÑA BLANCA. 

Bien puede, 
I Pues tiene esta casa franca. 



DRAS. 

De cuatro rayos con crines , 
Generación española. 
Pe unos cómelas con cola, 
O aves, ó al lin rocines. 
Que andan bien y vuelan mal , 
C.ualro bÍ7arros señores 
Que parecen cazadores 
Se apean en el portal. 

DON GABCÍA. 

No te des por entendida 
De que sabemos que vienen. 

TERESA. 

¡Qué lindos talles que tienen ! 

BRAS. 

Pardiez que es gente llocida. 

Salen EL REY sin banda v DON 
MENDO con banda y dos cvzado- 



r.uárdeos Dios , los labradores. 

DON garcía. 
(Aparte. Ya veo al de la divisa ) 
Caballeros de alta RUisa, 
Dios os dé bienes y honores. 
¿Qué mandáis? 

DONMENDO. 

¿Quién es aqiii 
Garcia del Castañar? 

DON gabcía. 
Yo soy á vuestro mandar. 



BON I 



Galjn sois. 



Mayoral de sus porqueros 
/ 1 Só . y poique mucho valido. 
Miren si los ma"do en algo 
En mi oficio, caballeros, 
Que lo haré de mala gana 
Como verán por la obra. 



DON GARCÍA. 

Quita, bestia. 

BRAS. 

El bestia sobra. 

REY. 

¡Qué simplicidad lan sana! 
Guárdeos Dios. 

DON GABCÍA. 

Vuestra persona. 
Aunque vuestro nombre ignoro. 
Me aficiona. 

BRAS. 

Es como un oro ; 
A mi también me inficiona. 

DON MENDO. 

Llegamos al Castañar 
Volando un cuervo, supimos 
De vuestra casa, y venimos 
A verla y á descansar 
Un rato, mientras que pasa 
El sol de aqueste horizonte. 

DON GARCÍA. 

Para labrador de un monte , 

Grande juzgaréis mi casa ; 

Y aunqne un albersue pequeño 

Para tal gente será. 

Sus defectos suplirá 

La voluntad de su dueño. 

DON MENDO. 

¿Nos conocéis? 

DON GARCÍA. 

No, en verdad , 
Que nunca de aquí salimos. 

DON MENDO. 

En la cámara servimos 
Los cuatro á su Majestad 
Para serviros. García, 
¿Quién es esta labradora? 

DON GARCÍA. 

Mi mujer. 

DONMENDO. 

Gocéis, Señora, 
Tan honrada compañía 
Mil años, y el cielo os dé 
Mas hijos que vuestras manos 
Arrojan al campo granos. 

DOÑA BLANCA. 

No serán pocos á fe. 

DON MENDO. 

¿Cómo es vuestro nombre? 

DO.ÑA BLANCA. 

Blanca. 

DON UENDO. 

Con vuestra beldad conviene. 

DOÑA BLANCA. 

No puede serlo quien tiene 
La cara á los aires franca. 

REY. 

Yo también , Blanca , deseo. 
Que viváis siglos prolijos 
Los dos, y de vuestros hijos 
Veáis más nietos que veo 
Arboles en vuestra sierra. 
Siendo á vuestra sucesión 
Breve para habitación 
Cuanto descubre esa sierra. 

BRAS. 

No digan más desatinos; 
Qué poco en hablar reparan; 
Si iodo el campo pobraran , 
¿Dónde han de estar mis cochinos? 

DON GARCÍA. 

Rústico entretenimiento 
Será para vos mi gente ; 
Pues la ocasión lo consiente. 



ItpL'ibid sin cnm|ilim¡enln 
Algtin rególo pn mi casa. 
Tú dijpoiilo, Blanca mía. 

DON Slf :SDO. 

(Ap. Llámala fuego, Curri:), 
Puos el corazón me abrasa.) 



DO.V CARCIA. 

r.on psla misma llaneía 
Sirviera i su Mnjrslad: 
Cue ann(|ue no le he visto, inlO[ilo 
Servirle con afición. 

RET. 

¿Para no verle, hay razón? 

DOM garcía. 
Oh. Señor, ese es gran cueiilo; 
Dejadle para otro dia. — 
Til, Blanca. Bras y Teresa, 
Id á prevenid la mesa 
Con alguna niñería. 

{Vanse los tres.) 

RET. 

Pnes yo sé que el rey Alfonso 
Tiene Uüliclas de vos. 

DON HEKDO. 

Tesl'go somos los dos. 

DON garcía. 

¿El Rey de un villano inloiisü? 

BET. 

Y lanío el servicio admira 
Que hicisteis á su corona 
Ofreciendo ir en persona 
A la guerra de Algecira, 
(>ue si la Cone seguís. 
Os ha de dar á su lado 
El lugar mas envidiado 
De palacio. 

DON GARCÍA. 

¿Qué decís? 
Mas precio enire aquellos cerros 
Salir á la primer luz 
Prevenido el arcabuz, 

Y que levanleii inis pi-rros 
Una banda de perdices , 

Y codicioso en la empresa 
Seguirlas por la dehesa 
Con esperanzas felices 

De verlas caer al suelo, 

Y cuando son á los ojos 
Pardas iiulies con píes rojos. 
Batir sus alas al vuelo, 

Y derribar esparcidas 
Tres ó cuatro, y anhelando 
Mirar mis perros, buscando 
Las que cayeron heridas. 
Con mi voz que los provoca; 

Y traer las que palpitan 

A mis manos, que las quiliin 
Con su gusto de su boca. 
Levantarlas, ^fer por donde 
Entró entre la pluma el plomo. 
Volverme á mi casa como 
Suele de la guerra el Conde 
A Toledo, vencedor; 
Pelacbs dentro en mi casa , 
Perdigarlas en la brasa, 

Y puestas al asador 

Con seis dedos de un pemil , 
Que i ouairo vueltas ó ires 
Pastilla de lumbre es 

Y canela del Brasil : 

Y entregársele á Teresa 
Oue con vinagre y aceite 

Y pimienta , sin afeite 

l.as pone en mi limpia me<:3 , 
Donde en servicio de Dio>¡, 



COMKDIA.S ESCOGIDAS DE DON FIIANXISCÜ 
Una yo y otra mi esposa 
Nos comemos, que no hay cosa 
("omo á dos perdices, dos'; 

Y levantando una presa 
Dársela á Teresa, más 
Porque tenga envidia Bras 
Oue por dársela á Teresa ; 

Y arrojar á mis sabuesos 
El esqueleto roido. 

Y oír por tono el crngido 
Do los dientes y los huesos ; 

Y en el cristal irasparenle 
Brindar, y con mano franca 
Hacer la razón mi Blanca 
Con el cr¡st;il de una fuente; 
Levarvtar la mesa dando 
Gracias i quien nos envia 
El sustento cada dia 
Varias cosas platicando : 
Oue aquesto es el Castañar, 
Que en más estimo. Señor. 
Que cuanta hacienda y honor 
Los reyes me puedan dar. 

REY. 

¿Pues cómo al Bey ofrecéis 

Ir en persona á la guerra 

Si amáis tanto vuestra tierra? 

DON GARCÍA. 

Perdonad . no lo entendéis. 

El Rey es, de un hombre honrado. 

En necpsiilail sabida. 

De la hacienda y de la vida 

Acreedor privilegiado. 

Agora con pecho ardiente 

Se parte al Andalucía 

Para estirpar la herejía 

Sin dineros y sin gente ; 

Asile envié "á ofrecer 

Mi vida , sin ambición. 

Por cumplir mi obligación 

Y porque me ha menester: 
Que, como hacienda deluda , 
Al Rey le ofrecí de nuevo 
Esta vida que le debo 
Sin esperar que la pida. 



Pues concluida la guerra , 
¿No os quedaréis en palacio? 

DON GARCÍA. 

Vívese aquí más de espacio, 
Es más segura esta tierra. 

RET. 

Posible es que os ofrezca 
El Rey lugar soberano. 

DON GARCÍA. 

¿ Y es bien que le dé á un villano 
El lugar que otro merezca? 

BET. 

Elegir el Rey amigo 
Es distributiva ley. 
Bien puede. 

DON GARCÍA. 

Aunque pueda el Rey 
No lo acabará conmigo; 
Que es peligrosa amistad 

Y sé que no me conviene. 

Que á quien ama , es el que tiene 

Mas poca seguridad; 

Que por acá siempre he oído 

Que vive más arriesgado 

Él hombre del rey amado 

Que quien es aborrecido; 

Porque el uno se confía 

Y el otro se guarda del: 
Tuve yo un padre muy üel 
Que muchas veces decía , 
Dándome buenos consejos. 
Que tenia "erlidumhre 



líE ROJAS. 
Que ora el rey como la lumbre 
Que calentaba de lejos 

Y desde cerca quemaba. 

RET. 

También dicen más de dos 
Que suele hacer como Dios, 
Del lodo que se pisaba. 
Un hombre ilustrado, á quien 
Le venere el más bizarro. 

DON GARCÍA. 

Muchos le han hecho de barro, 

Y le han deshecho también. 

RET. 

Seria el hombre imperfecto. 

Sea imperfecto ó no sea 
El Rey á quien no desea , 
¿Qué puede darle, en efecto? 

Daráos premios. 

DON GARCÍA. 

Y castigos. 

RET. 

Daráos gobierno. 

DON GARCÍA. 

Y cuidados. 



Df.N GARCÍA. 

Envidiados. 

BET. 

Daráos favor. 

DON GARCÍA. 

Y enemigos. 
Y no os tenéis que cansar 
Que yo sé no me conviene , 
Ni daré por cuanto tiene 
Un dedo ilel t^astañar. 
Esto sin (|ue un punto ofenda 
A sus reales resplandores; 
Mas lo que importa , señores , 
Es prevenir la merienda. 

BEV. {Ap.) 

Poco el Conde le encarece; 
Más es de lo que pensaba. 



Extremada. 
¿Cuál lo mejor os parece? 

DON «ENDO. 

Si ha de decir la fe mía 
La verdad á vuesla Alteza, 
Me parece la belleza 
De la mujer de García. 

RET. 

Es hermosa. 

Es celestial ; 
Es ángel de nieve pura. 

RET. 

¿Ese es amor? 

DON MENOO. 

La hermosura 
¿A quién le parece mal? 

REY. 

Cubrios, Mendo, ¿qué hacéis? 
Que quiero en la soledad 
Deponer la majestad. 

DON MENDO. 

Mucho, Alfonso, recogéis 
Vuestros rayos, satisfecho 
Que sois por fe venerado. 
Tanto, que os habéis quitado 
La roja banda del pecho 



No nos conozcan . cubrios , 
yue importa disimular. 

DON «ENDO. 

Ricohombre soy, y de hoy mas 
Orantle es bien que por vosiiuode. 

Pues ya lo dije, no puede 
Volver mi palabra atrás. 

Sale bOÍ\\ BLANCA. 

DOÑA BLASCA. 

Entrad , si queréis , señores , 
Merendar, que ya os espera 
Como en una primavera 
La mesa llena de llores. 

DON MEXDO. 

¿Y qué tenéis que nos dar? 

DOÑA BLANCA. 

¿Para qué saberlo quieren? 
Comerán lo que les dieren, 
f ues que no lo han de pui<ar, 
ü quedaránse en ayuuas ; 
Mas nunca fallan , señores, 
tu casa de labradores 
gueso, arrobe y aceitunas; 
\ l)lanco pau les prometo 
Ijne amasamos yo y Teresa , 
gue pan blanco y limpia meta 
Abren las ganas á un muerlo ; 
También hay de las tempranas 
Lvas de un majuelo mió, 

V eo blanca miel de rocío 
Uerengenas toledanas; 
l'eidices en escabeche, 

V de un jabalí, aunque fea. 
Lúa cabeza en jalea 
Porque toda se aproveche ; 
Cocido en vino un jamón, 

V un chorizo (¡ueprovoíiue 
A <|ue con el vino aloque 
Hagan todos la razón; 
Dos añades, y cecinas 
Cuantas los montes ofrecen , 
Cuyas hebras me parecen 
Üeshojadas clavellinas , 
Une cuando vienen á estar 
Cada una de por si , 

Como seda carijiesl 

Se puedea al torno hilar. 

REY. 

Vamos , Dlanoa. 

DO.ÑA BLANCA. 

Hidalgos, ea. 
Merienden , y buena pro. 
(Vanse el Rey y los dos cazailures ¡ 

DON MENUu. 

Labradora, ¿quién te vio 
Uue amante no te desea? 

DOÑA BLANCA. 

Venid; callad, Señor. 

OONMENDO. 

Cuanto previenes, trocara 
A un plato que sazonara 
En tu voluntad amor. 

DOÑA BLANCA. 

Pues decidme , coriesano, 
El i|ue trae la banda roja, 
¿Qué en mi casa se os auUja 
Para guisarle? 

Don JIENOO. 
DON» BLANCA. 

Una mano de alnmOiuic 





JKL ntV ABAJO NINGUNO. 


Dev 


ca (is sabrá n 


.isblen : 


(¡uai 


,!,■ n¡ .. lii: lu 


\ui , amen, 


Nos 






yue 




1 -.inn, 


Vnu 


l,.,^ ,|n,r„ l,. 


i.Vluiue. 


Que 


»epiciiie, y se 


iepu|ue 


I.a n 


ano de una» 


lana. 


Para 


que uu señor 


la coma. 



DON MENDO. 

La voluntad la sazone 
para mis labios. 

DOÑA BLANCA. 

Perdone, 
Cien está san Pedro en liorna ; 

Y si no lo habéis sabido , 
Sabed , señor , en mi trato , 
yue solo sirve ese plato 

Al i;uslo de mi marido; 

Y me lo paga muy bien, 
Siu lisonjas ni rodeos. 

DON MEND ). 

Vo con mi estado, y deseos 
Te lo pagaré también. 

DOÑA BLANCA. 

Kn mejor mercadería 
Gastad ios inteiilos vanos, 
yue uo comprarán Gitanos 
A la mujer de Garcia , 
yue es uiuy ruda y montuiaz. 

DON UENUO. 

Y bella como una llor. 

DOÑA BLANCA. 

¿Que de donde soy, señor? 
Para serviros, de Orgaz. 

DON UEtlDO. 

Que eres del cielo sospecho, 

Y en el rigor, de la sierra. 

DOÑA BLANCA. 

¿Son bobas las de mi tierra? 
Merendad , y buen proveelio. 

DON UENDO. 

¿No me entiendes, Blanca mia? 

DO.ÑA BLANCA. 

Bien entiendo vuestra trova , 
yue no es del todo boba 
La de Urgaz, por vida mía. 

DON MENDO. 

Pues por tus ojos amados , 
yue has de oírme , la de Oi :,;ax. 

DO.ÑA BLANCA. 

Tengamos la liesta en paz : 
Lnliad ya , que están sentados, 
Y tened más cortesía. 

DO.N BtNDO. 

Tu menos riguridad. 

DOÑA BLANCA. 

Si no queréis, aguardad : 
;Ab, marido : ola , García ! 

Sale DON GARCÍA. 

DON garcía. 

tQué queréis, ojos divinos? 

DOÑA blanca. 
Haced al señor entrar, 
yue no quiere hasta acabar 
Un cuento de Calamos. 

DON GAItCÍA. 

í.-lp. Si el cuento fuera de amor 
Del Rey, que Blanca me dice , 
Para ser siempre infelicc? 
Mas si viene a darme honor 
Alfonso, no puede ser: 
Cuando no de mi linaje, 
Se rae ha pegado del traje 



La inaliciuy pruecd>T: 
Sin duda no quiere enliar 
Por no estar con sus criados 
i:n una mesa sentados; 
i.hiiéroselo replicar 
De manera que no entienda, 
One le conozco.) Señor , 
Entrad, y h;ireisnie favor, 

Y alcanznd de la merienda 
l'n bocado, que os le dan 
Con voluntad, y sin paga , 

Y mejor provecho os haga 
Que noel bocado de Adán 

Sale BKAS, jjaca a'yn de coiiu-r, y un 
jarro cubierto. 

BRAS. 

Un caballero me envia 
A decir como os espera. 

DON MKNlio. 

¿Cómo, Blanca, eres tan liera'' (Ime.) 

DOÑA blanca. 
Asi me quiere García. 

don gahcía. 
¿lis el cuento? 

doña blanca. 
Proceder 
Kn él quiere pertinaz ; 
Mas dejala a la de Orgaz, 
yue ella sabrá responder, (.Vase j 

BRAS. 

Todos eslin en la mesa , 

Quiero a solas, y sentado 

Mamarme lo que he arrugado 

Sin que me viese Teresa , 

i yue bien que se satisface 

Un hombre sin compañía ! 

Bebed, Bras , por vida mia. 
DNO. (Dentro.) 

Bebed vos. 

OTRO. {Dentro ) 
¿Yo? queme plaoe. 

REY. 

Caballeros, ya declina 
Ll sol al mar Occeano. 

(Saleu todos.) 

DON GARCÍA. 

Comed más, que aun es temiirano; 
Lnsanchad bien la jietrina. 

REY. 

Quieren estos caballeros 
Lili ave en tierra rasa 
Volarla. 

DON GARCÍA. 

Puesá mi casa 
Os volved. 

REY. 

Obedeceros 
No es posible. 

DON garcía. 
Cama blanda 
Ofrezcb á lodos, señores , 

Y con almohadas de flores. 
Sábanas nuevas de Holanda. 

REY. 

Vuestro gusto fuera ley. 
García, nr.i- v i""!.>n:'is , 

yuedes'lr I" ■ . !. " ■ M-s 
Los cu;iii ' i; '■ . 

Y es fufi/,1 • i." 1-1, I M hi , 

I Blanca, adiua, .iilm., , l.,iii.ia. 

' DON CAIICIA. 

' Kl cielo os guarde. 

I 



COMtDIAS ESCOGIDAS DE UÜN KKASCISCO UE HOJAS 



liLI. 



Otrodia 
Hoblari^mos más despacio. (Vsíe.) 

DON HKNDO. 

Labradora , hernuisa niia , 
'i c'ii de mi dolor memoria. 

DOÑA BLANCA. 

CaliüUero, aquesa historia 
Se lia de IraUr con Gaicia. 

uo.\ uarcIa. 
¿Qué decis? 

DON IIENDO. 

Que dé á los dos 
El cielo vida, y cuiiteiito. 

UUÑA ula.xca. 
Adiós, scfior, el del cuento. 

DO.N UENDÜ. 

Muerto voy, adiós. 

D0.\ GARCÍA. 

Adiós. 
Y tú, bella como el cielo , 
Ven al jardiii , que convida 
Con dulce paz a mi vida. 
Sin coiisumii'la el anhelo 
Del pretendiente , que aguarda 
El mal soguiü favor, 
La seqncdad del señor, 
Ni la provisión que tarda , 
Ni la esperanza que yerra, 
Ni la ambición arroi;ante 
Del que armado de diamante 
üusca al contrario en la ¡juerra 
Ni por los mares el Norte ; 
Que envidia pudiera dar 
\ cuántos del Castañar 
Van esta larde á la Corte ; 
.Mas por tus divinos ojos , 
Adorada blanca inia , 
Que es boy el primero dia 
Que he tropezado en enojos. 

DOÑA BLANCA. 

¿Deque son tus descontentos? 

DON garcía. 
Del cuento del cortesano. 

DOÑA BLANCA. 

Vamos al jardín, hermano. 
Que esos son cuentos de cuentos. 



JORNADA SEGUNDA. 



Salen LA REI.NA, y EL CG.NDE. 



Vuestra extraña relación 
Me ba enternecido, y prometo 
Que lie de alcanzar, cun elelo, 
l'ara los dos el perdón; 
Poique de Dlaiiea y García 
Me lia eiic.irecido su Alteza , 
En el uno la belle/a, 
^ en otro la gallardía. 
\ pues que los dos se unieron 
Cun sucesos tan prolijos , 
Como los padres, ios hijos 
Cun una estrella nacieron. 

CONDE. 

Del Conde nadie concuerda 
Bien en la conspiración: 
Salló al lili de la prisión. 
V dciii Sancho de la Ceida 
Ilu\u cun lllanca, queera 
De dos añus a ocasión 
Que era yo cuiilra Aragón 
General de la Croiilera, 



Donde el Cerda con su bija 
Se pretendió asegurar, 

V en un pequeño lupr. 
Con la jornada prolija , 
AiloIi'Ciú de tal sueile, 

Que aunque le acudí en secreto. 
En deis dias.en efelo. 
Cobro el tríbulo la muerte, 
lliccle dar sepultura 
(ion silencio, y apiadado 
Mandé, que á Orgaz un soldado 
' a inocente criatura 
Llevase, y un labrador 
La crió, hasta que un dia 
La casaron con García 
Mis consejos y su ,inior: 
Que quiso, sin dada al;;iina . 
l¿i cielo, que ambos se viesen . 

V de los padres tuviesen 
Juntas la sangre y furtuna. 

REINA. 

Yo os prometo de alcanzar 
Elperdun. 

Sale Ur.AS. 

DRAS. 

Buscándole, 
P.nrdiobre que me colé. 
Como fraile, sin llamar; 
Tópele : su sonseria 
Me dé las manos y pies. 

CONDE. 

Bien venido , Bras. 

REINA. 

¿Quién es? 

CONDE. 

Un criado de García. 

REINA. 

Llegad 

BRAS. 

¡Qué brava hermosura! 
Esta sí (pie el ojo ahonda ; 
l'ero si vus sois la Coiida 
lendreis muy uiula ventura. 

CONDE. 

,^Y qué hay para alia , mancebo? 

BRAS. 

Como al Caslañar no van 
Estafetas (le Milán , 
No he s.ibido qué hay de nuevo; 
¿Y por acá, qué hay ile guerra? 

CONDE. 

Juntando dineros voy. 

URAS. 

De buena gana los doy 
Por i;o/.ar en paz mi tierra; 
Poniue el corazón me ensanclia 
Cuando duerniu mas seuuro 



Escribe bien, breve y grave. 

CONDE. , 

Ks sabio. 

REINA. 

A mi parecer , 
Más es que serlo, tener 
Quien en palacio le alabe. 

Sute DON MENDO. 

DON MENDO. 

Su Alteza espera. 

REINA. 

Muy bien 
La banda eslá en vuestro perbo ( Vase.) 



DON UENDO. 

Por vos su Alteza me ba hecho 
Aquesta honra. 

CONDE. 

También 
Tuve parle en esta acción. 

DON MENDO. 

Vos me disteis esta banda , 
Que mía fué la demanda 
Y vuestra la información. 
Ayer con su Alteza i'uí , 
Vdióme esta insignia , Conde, 
Vendo al Castañar. (.Ip. Adonde 
Libre fui, y otro volví.) 

Sale TELLO. 

TELLO. 

El Rey llama. 

CONDE. 

Espera, Dras. 

BRAS. 

El billorcte leed. 

CONDE. 

Este hombre entretened 
Miémras vuelvo. 

BRAS. 

Estoy de más, 
Desempacbadme temprano , 
Que el palacio y los olores 
Se hicieron para señores, 
.No para un tus^o villano. 

coNot:. 
Ya vuelvo. 

(YánseelCondftjTelh.) 

DON MENDO. 

Conocer quiero 
Este hombre. 

BRAS. 

¿No hay hablar? 
,.Cónio fué en el Castañar 
Ayer tarde, caballero? 

DON SIENDO. {.\p.) 
Daré á tus aras mil veces 
llulocaustos. Dios de amor. 
Pues en este labrador 
líemedloá mi mal ofreces. 
;Ay Blanca! ¡conque de enojos 
.Me tienes! ¡Con qué pesar! 
¡Nunca fuera al Caslañar ! 
.Nunca le vieran mis ojos! 
¡ Plujíiera á Dios, que primero. 
Que fuera Alfunso a tu tierra , 
.Muerte me diera en la guerra 
lil corbo africano acero ! 
¡Pluguieraá Dios, labrador. 
Que al áspid liero y beiniObO, 
Que sirves , y cauteloso 
fué causa de mi dolor . 
Sirviera jo, y mis Estados 
Te diera, la renta mia. 
Que por ver á Blanca un dia 
fuera á guardar sus ganados! 

BRAS. 

¿Qué diablos tiene, Señor, 
gue salta , brinca y recula? 
Sin duda la tarántula 
Le ha picado ó tiene amor. 

DON MENDO. 

(.4p. Amor, pues norte me das, 
De este tengo des;:ber 
Sí á Blanca la podré ver.) 
¿Cómo le llamas? 



Yo, Bras. 

MENDO. 



De dónde eres? 



BRAE. 

üe h villa 
De Ajofrin , si sirvo en algo. 

DON MKNiíO. 

¿Y eres muy gentil hidalgo 1 

BRAS. 

De los Brases de Caslilla. 

Uü.N MEADO. 

Ya lo sé. 

BRAS. 

Decís verdad , 
(Juesó antiguo , auiicjuc no rico, 
l'ues vengo de un viiíaiicicu 
Del dia de iNavidad. 

DU.1 UE.NDO. 

Dneo talle tienes. 

BRAS. 

Bizarro; 
Uire qué pié tan perlelu: 
¿Monda nísperos el pelo? 
¿Y estos ojuelos son barro? 
00:1 MEMIU. 

¿Y eres muy diicrciu, liras? 

BHAS. 

lineso soy extremado, 
Porque cuaUjuiera cuitado 
l'resumo que sabe uias. 

UUM MENIIÜ. 

¿Quieres servirme en la Corle , 
\ Veras cuauío le precio? 

BHAS. 

Caballero, aunque só necio, 
Uazuiiamienl05 acorte , 
Y SI algo quiere mandarme 
Acabe ya de i^ariilo. 

UOÍl IIENDO. 

Toma, Bras, este bolsillo. 



Mas, por Dios, quiere burlúrnn; 
A ver, acerque la mano. 



tscudos son. 

BRAS. 

Yo lo creo ; 
Mas por no engañarme , veo 
Si esta por de dentro vano ; 
limero es , j de ello muero 
yue algo pretende que haga , 
Porque el hablar, bien se paga 

DUH tlE^DO. 

Sólo que me dig.is quiero , 
hi ver podré a lu scugra. 



¿Para malo ó para bu 



Para decirla que peno , 
Y que el corazón la adora. 



I.irStima os tengo , asi viva, 

Por loque li-ugu en el pecho; 

Kueauíiciuerndo, amor me lia lioclii 

bl uiiü cuino una criba. 

Yo Os quieio dar una traza 

yue de provecho sera: 

Aquestas noches se va 

Aii amo García a caza 

be javalies; vestida 

Le aguarda sin provencion , 

Y si eiitr.iis por un balcón, 
1.a hallareis nieuio dormida , 
l'ori|ue hasta el alba le espera; 

Y esto muchas Veces p^sa 

A quien deja hermosa en casa, 

Y busca en otra una íiiTa. 



di:l uüy .\1!.\jo mnülno. 

DUS >EMi0. 

¿Me engañas? 

BRAS. 

Cosa es lan cierta, 
Que de noche en ocasiones 
Suülo entrar por los balcones 
Por no llamar ala puerta, 
Ni que Teresa ine abra ; 

Y por la honda, que deja 
Puesta Belardo en la reja, 
Trepando voy como cabra, 

Y la hallo sin embarazo 
Sola, esperando á (jarcia , 
Porque le aguarda hasta el dia 
Uecostada sobre el brazo. 

BOX UKNUO. 

En ti el amor me promete 
Uemediu. 

Pues esto haga. 

DO.'» MbNUO. 

Yo le ofrezco mayor paga. 

imAS. 
Esto no es ser alcagiiete. 

DON UE.VDO. 

Pilanca , esta noche he de entrar 

A veite, á le de español, 

(,lue para llegar al sol 

Las nubes se hau de escalar. 

Yase, y salen EL HE\ 1 EL CÜ.NÜE. 

RET. 

El hombre es tal, que prometo , 
(Juecon vuestra aprobación 
lie de llevarle a esta acción, 
\ ennoblecerle. 

CONDE. 

Es discreto 

Y valiente; en él están 
Sin duda lesplaiidecuiites 
Las virtudes convenientes 
Para hacerle capitán; 
yue yo se que supina 

La fallado la e.xiiuriencia 
Su valor y su prudencia. 



Mi gente lo acetara , 

Pues vuestro valor le abona , 

Y sabe de vuestra ley , 
Uue sin iiiei'itos, al Itey 
No le proponéis persona ; 
Tiaedle mañana, Conde. (I 

CONUK. {Ap.) 

Yo sé que aunque os acuitéis , 
Que eu la ocasión publiquéis 
La sangre que en vos se esconde 

URAS. 

Despachadme, pues, que no, 
benur, otra cosa espero. 

CO.NUK. 

Que se recibió el dinero, 
Que al donaiivo olrecio. 
Le decid, liras, á García; 

Y pódeos ir con esto, 

gue yo le veré muy presto , 

\ responderé otro día. (I' 

BRAS. 

No llevo cosa que importe; 
Sobre tardanza prilija , 
¿Largo parto y parir hija? 
Propio despacho de Corle. (1 

Sale DON CAliCf.V de cazador, 
un ¡)ii;ial y un arcabuz. 

DOM GARCÍA. 

Hosipics niios frondosos, 



1) • ! 1 Ir/irÑ, i iiuiito tenebrosos 

la : > ■ N ■ a^uas del Letéü, 

li.iM,, <| i. -..ir ,u' laetoii la esposa 

Cuiuiíjiia.li- plinuas V de rosa; 

l'.n vusotiusdoclr.na " 

llalla sobre quien Marte predomina, 

Disponiendo sangriento 

A mayores contiendas el aliento , 

Porque furor inlluye 

La caza que á la guerra sobstituye. 

Yo soy el vivo rayo [sayo 

Feroz de vuestras fieras, que me eii- 

Para ser, con la sangre que me inspira. 

Rayo del Castañar en Algecira; [ñas. 

Criado en vuestras grutas y campa- 

Alcides español de estas uiuutañas , 

Que contra sus tiranos [nos. 

Clava es cualquiera dedo de mis ma- 

."ML-ndo por iiii esta vera 

Prodiga en carnes, abundante eucera, 

\eiigador de sus robos. 

Parca común de osos y de lobos, 

Que por nii el cabrilillo y simple oveja 

Del montañés pirata no se queja, 

Y cuando embiste airado 

A devorar el tímido ganado, 

Si me arrojo al cumbate 

Ocioso el can en la palestra late. 

Que durmiendo eiilre llores, 

fc.n mi valor hados los pastores , 

Cuando abre el sol sus ojos , 

Desperezados va los miembros llojos, 

Cuando al ganado asisto , 

Cuando al corsario embisto. 

Pisan dilunla la voraz caterva 

Mas lobos sus abarcas quenoyerva. 

¿yué colmenar lopioso 

No demuele deleiisas contra el oso , 

Faliricaiido sin muros 

Dulce y blanco licor en nichos puros? 

Que por esto han tenido , 

Gracias al plomo á tiempo cumpciido, 

Eli sus cutos amenos , 

Un enemigo las abejas menos. 

Que cuaiiOo el sol acaba , 

Y en el puslreio parasismo estaba, 
A dusculmeiias ,que robado bahía, 
Las calo dentro de una fuente fiia. 
Ahogando en sus ciistales 

Las abejas que obraron sus ¡lanales, 

Para engullir segura 

La miel , <|ue misturó en el agua pura, 

Y dejó, bien que tuibia, su corriente 
El agua dulce de esta ciara fuente. 

^ esta noche bajando 

Liijavali a aqueste arroyo blando, 

Y cristalino cebo. 

Con la luz,que mendiga Ciiitia a Eelio, 
Le miré cara a cara. 
Haciéndose lugar entre la jara , 
Despejando la senda sus cuchillos, 
De uiarlil ó de acero sus colmillos; 
Pero á una bala presla , 
La luz condujo á penetrar la testa, 
(h elido el valle a un tiempo repetidos 
DÍé la pólvora el eco y los bramidos. 
Los dos serán troleos [leos, 

Peiidíenles en mis puertas, aunque 
Después que Diauca con su breve 
[planta 
Su cerviz pise, y por ventura tanta 
Dirán, tul áuii en la muerte 
Tiene el cadáver de un dichoso suerte. 
Que eu la ocasión más dura , 
A las lleras no falta la ventura.» 
Mas el rumor me avisa 
Qiieunjavaiidesciende:congr?,|,.,r¡s, 
S iielve liujendo : habrá oidu 
Al:jnii rumor distante su sei'.iiijy ■ 
Piiri|iie en distancia larga 



calar al arcal'uz la ca,. 



ia, 



Y esparcidas las punías, 

Ijiie sobre el cerro acumulaba juntas, 
Si oye la bala ó menear la cuerda. 
Es ala, cuaudo liuve , cada cerda. 

Sale DON MKNDO, ;/ un criado con 
tina escala. 

nOX MENDO. 

¿Para eslo , amor liíano, 
Ücl cerco loli'daiio 
Al mónteme trajiste. 
Para perderme en su maleza trifle? 
iMas (|ué esperar podia [¡^iiia? 

Ciego, que á un ciego le elit;io por 
lina escala previne, con intento, 
Blanca, de penetrar tu lirmamenlo, 

Y lo mismo emprendiera 

Si fueras Diosa en la lonante esfera, 

No montañesa ruda. 

Sin honor, sin esposo que te acuda, 

Que en este loco abismo 

Intentara lo mismo, 

Si Tueras, Blanca bella , 

Como naciste humana , pura esl relia; 

liien que á la lieira , bien que al cielo 

[sum 
Bajara en polvo, y ascendiera en üumu 

DON GARCÍA. 

Llegó primero al animal valiente, 
Que i mi sentido , el ruido de esta 
PON MENuo. [seuic 

En esta luna de Octubre 
Suelen salir cazadores 
A esperar losjavalles 
Quiero llamar : ¡Ha del monte ! 

CRIADO. 

¡Hola, bao! 

DON GARCi.t. 

Pesia sus vidas, 
¿Qué buscan? ¿de qué dan voces? 

DON Mf.NDO. 

¿■^1 sitio del Castañar 
Lstá lejos? 

DOX GARCÍA. 

En dos trotes 
Se pueden poner en él. 

DUN KRNDO. 

Pasábamos á los montes, 
Y el camino ben)os perdido. 

D0>- GARCÍA. 

Aquese arroyuelo corre 
Al camino. 

D0:< HENDO. 

¿Qué ñora es? 

DON GABCiA. 

Poco menos de las doce. 



¿De dónde sois? 

DOM GARCÍA. 

Del inlierno; 
Id en buen bora . señores. 
No me espantéis más la caza , 
Que me enojaré , pardiobre. 

do:» MrMoo. 
¿La luna basta cuando dnra ? 

DON GARCÍA. 

Hasta que se acaba. 

DON MENDO. 

\ Oye 

n'.i.ue es villano en el campo. 

DON GARCÍA. 

Lo que ulO s^"*"" ^" '•' t^ofte. 

. DON MKNDO. 

Y, en efecto, ¿hay donde errar? 



ESCOGIDAS DE DON EllANUSCO DE HOJAS, 

DON GARCÍA. 

Y, en efecto, ¿no se acogen? 

DON HENDO. 

Terrible sois. 

DON GARCÍA. 

Mal sabéis 
Lo que es estorbar á un hombre 
Eu ocasión semejante. 

DON MENDO. 

¿Quién sois? 

DON GARCÍA. 

Rayo de estos montes 



García del Castañar, 

Que nunca mego mi nombre. 

DON UCNDO. 

t.\p. Amor, pues estás piadoso 
Dótenle, porque no eiturbe 
Mis deseos, y en su casa 
!<lis esperanzas malogre, 
^ para que á Blanca vea 
Dame túsalas veloces 
l':u'a que más presto llegue.) 
Quedaos con b.os. ( 

DON GARCÍA. 

Buenas noclie: 
Bizarra ocasión perdí , 
Imposible es que la cobre ; 
Quiero volverme á mi casa 
Por el atajo del monle. 
\ pues ya me voy, oíd 
De grutas partos feroces , 
fealid y bajad al valle. 
Vivid en paz esta noche, 
Que vuestro mayor opuesto 
A su caba se va , auonde 
iJorinirá , no en durus peñas, 
Sino en blandos algodones. 
^ depuesta lu liereza, 
1 an li'ucadüs mis acciones , 
tn los brazos de mi espusa 
Verá el Argos de la nocbe 
V el Polileuio del día, 
bi las observan feroces 
\ tiernas , que en este pecho 
tje ocultan dos corazones, 
bl uno de blanda cera. 
El otro de duro bronce, 
El blando para mi casa. 
El duro para estos montes. I 



TERESA. 

Y le echara á mogicones 
Si no se entrara callando ; 
Mas si has de esperar que vcng 
Mi Señor, no estés en pié. 
Yo a Belardo llamaré 
Que tu desvelo entretenga; 
Mas él viene. 

Sale BELARDO. 



Lo ^-.i 



Sale DOÑA BLA^CA, T TERESA can 
una bujia, y púnela encima de un 
bufete que habrá. 

DOÑA UI.ANCA. 

Corre veloz , noche fría , 
Poique venga con la Aurora 
Del campo, donde eslá ahora, 
A descansar un (jarcia ; 
Su luz anticipe el día , 
H cielo se desabroche, 
>alga Kaetun eu su coche, 
Vera su luz deseada 
La primer enamorada 
Que ba aborrecido a la noche. 

TERESA. 

Mejor , Señora, acostada 
Esperarás á tu ausente, 
Porque asientan lindamente 
Sobre la holanda delgada 
Los brazos : que por el credo , 
Que aunque fuera mi mando 
Uras, que tampoco ha venido 
De la ciudad de Toledo , 
Que le esperara roncando. 

DOÑA DLANCA. 

Tengo más obligaciones. 



BEI.ARD0. 

Pues al sol 
Veo de noche brillar. 
El sitio del Castañar 
Es antípoda español. 

DOÑA BLANCA. 

Gelardo, sentaos. 

BELARDU. 

Señora, 
Acostaos. 

DOÑA BLANCA. 

En esta calma. 
Dormir un cuerpo sin alma, 
'uera no esperar la Aurora. 

BELARDO. 

Esperáis? 

DOÑA ULANCA. 

Al alma mia. 



Por muy necia la condeno, 
l'ues se va al monte sereno 
V os deja hasta qne es de dia. 

BRAS. (Dentro.) 
SI vengo de Toledo, 
Teresa mia : 
Si vengo de Toledo, 
y no de Francia. 

TERESA. 

.Mas ya viene mi garzón. 

BELAnDO. , 

A abrirle la puerta iré. 

TERESA. 

Con tu licencia sabré 

Qué me trae, poc el balcón. 

BRAS. 

Que si buena es la albohaca, 
'lejor es la cruz de Calibaca. 
{lia de haber unas puertas como de b': 

con, que estén hacia dentro, y ubi 

Teresa.) 

TERESA. 

¿Cómo vienes, Bras? 

BRAS. 

Andando. 

HERESA. 

¿Qué me traes de la ciudad 
En muestras de voluntad? 

BRAS. 

Yo te lo diré cantando: 
Tráigate de Toledo, 
l'orque te alegres. 
Un galán, mi Teresa, 
Como unas nueces. 

TERESA. 

Llévele el diablo mil veces; 
Ved qué sartal ó corpiñi). 

{Cierra juntando el balcón.) 

¿Qué le trae? 

Muy lindo aliño : 
Un galán como unas nueces. 

DOÑA BLANCA. 

Será sabroso. 



íOnéhay, 
Blanca? Teresa , ; esloy muerto ! 
iÜné, DO me abrazas? 

TERESA. 

Por cieno, 
Por las cosas que me irj;. 

Dimoños sois las mujeres: 
¿A quién quieres más? 

TERESA. 

A Bras. 

BRAS. 

Pues si lo que quieres más 
Telraigo, ¿qué es lo que quieres? 

DO^A BLANCA. 

Teresa llene razón ; 
Uas sentaos (Olios, y di, 
¿yué viste eo 1 oleiio? 

BRAS. 

VI 
De casas un burujón, 

Y mucha gente holgazana, 

Y en calles buenas y ruines 
La basura á celemines, 

Y el cielo por cerbatana ; 

Y dicen que bay infinitos 
Desdenes en caras buenas ; 
En verano berenjenas , 

Y en el otoño mosquitos. 

DOÑA bi.a:(CA. 
¿No hajf mas nuevas en la Corte? 

BRAS. 

Sntiras pide el deseo 
Malicioso , ya lo veo , 
Mas mi'pluma no es de corle : 
Con otras rosas , Señora, 
Os divertid hasta el alba , 
Que al ausente Dios le salva. 

,' doSa blanca. 

Pues el que acertare ahora 
Ksla enigma de los tres , 
baré un vestido de paño, 

Y el de (;r;ina. que hice ogaño; 
A Teresa digo, pues: 

¿ Cual es el ave sin madre , 
Oue al padre no puede ver 
Ni al hijo . y le vino á hacer 
Después de muerto su padre? 

BRAS. 

(Polainas y galleruza 
lia detener? 

DoSa BIA!<CA. 

Claro es: 
Digan en rueda los tres. 

TERESA, 

El cuclillo. 

BRAS. 

La lechuza. 

BELARDO. 

No hay ave á quien mejor cuadre, 
Que el Fénix , ni otra ser puede , 
I'ues esa misma procede 
De las cenizas del padre. 

DOÑA BLANCA. 

El Fénix es. 

BELAROO. 

Yo gané. 

BRAS. 

Yo perdi como otras veces. 

DOÑA bla:sca. 
No te doy lo que mereces. 

BRAS. 

Un gorrino le daré 



DEL REY ABAJO NINGUNO. 
A quien dijere el más caro 
Vicio que hay en el mundo. 

DOÑA BLANCA. 

En que es el juego me fundo. 

BRAS. 

Mentís , Branca , y esto es craro. 

TERESA. 

Kl de las mujeres digo, 
Que es más costoso. 

BRAS. 

Mentís; 
Vos Belardo , ¿qué decís? 

BELAKDO. 

Que el hombre de caza amigo 
Tiene el de más perdición , 
Mas costoso, é infellce : 
La moralidad lo dice 
Del suceso de Acteon. 



.Mentís también, que á mi juicio , 
Sin quedar de ello dudoso , 
Es el vicio mas costoso 
El del borracho, que es vicio 
Con quien ninguno compite; 
Oue si pobre viene á ser 
De lo que gastó en beber 
iNo puede tener desquite. 

{Silba don Garcla.\ 

DO.ÑA BLANCA. 

Oye, Bras; amigos ea, 

Abrid , que es el alma mia ; 

Temprano viene Garcia , 

Quiera Dios que por bien sea. (\ase.) 

DON garcía. (Üeiilro.) 
Buenas noches , gente íiel. 

URAS. 

Seáis, Señor, bien venido. 

Sale DON GARClA, BRAS, TERESA 
T DOSA BLA^CA, y arrima don 
Garda el arcabuz al bufete. 

DON GARCÍA. 

¿Cómo enToIedo te ha ido? 

URAS. 

Al Conde di tu pnpel, 

Y dijo respondería. 

DON GARCÍA. 

Está bien: esposa amada, 
¿No estáis mejor acostada? 
¿Qué esperáis? 

DOÑA BLANCA. 

Que Tenga el dia; 
Esperar como solia 
A su cazador la Diosa , 
Madre de amor cuidadosa , 
Cuando dejaba los lazos , 

Y bailaba en sus tiernos brazos 
Otra cárcel más hermosa ; 
Vinculo de amor estrecho , 
Donde yacía su bien , 

A quien díó parte también 
Del alma, como del lecho; 
Mas yo con mejor derecho , 
Cazador, que al otro excedes, 
Haré de mis brazos redes, 

Y porque caigas, pondré 
De una tórtola la Fe, 

Cuyo llanto excusar puedes. 

Llega, que en llanto amoroso, 

No rebelde javali 

Te consagro, un ave sí , 

Que lloraba por su esposo: 

Concédete generoso 

A vínculos permitidos, 

Y escucharan tus oídos , 
En la palestra de pluma , 



Arrullos blandos en suma 

Y no en el monte bramidos. 
Que si bien estar pudiera 
QuejoM de que te alejes 

De noche , y mis brazos dejes 
Por esperar una liera, 
Adorote de manera. 
Que aunque propongo á mis ojos 
Quejas . y tiernos despojos , 
Cuando vuelves de esta suerte , 
Por el contento de verte 
Te agradezco los enojos. 

DON GARCÍA. 

Blanca hermosa, Blanca rama 
Llena por Mayo de llor, 
Que es con tu bello color 
Etiope Guadarrama ; 
Blanca , con quienes la llama 
Del rojo Planeta oscura , 

Y herido de su luz pura 
El terso cristal pizarra , 

Que eres la acción más bizarra 

Del poder de la hermosura; 

Cuando alguna conveniencia 

Me aparte, y auejosa quedes. 

No más dolor darme puedes 

Que el que padezco en tu ausencia ; 

Cuando vuelvo á tu presencia , 

De dejarte arrepentido , 

En vano el pecho ofendido 

Me recibiera terrible. 

Que en la gloria no es posible 

Atormentar al sentido. 

Las almas en nuestros br.izos 

Vivan heridas , y estrechas, 

Ya con repelidas flechas, 

Ya con recíprocos lazos; 

No se tejan con abrazos 

La vid , y el olmo frondoso 

Más estrechos que tu esposo 

Y tu, Blanca ; liega , amor. 
Que no hav contento mayor 
Que rogar á un deseoso. 

Y aunque no te traigo aquí . 
Del sol á la hurtada luz, 
Herido con mi arcabuz 

El cerdoso javali. 
Ni el oso ladrón, que vi 
Hurtar del corto vergel 
Dos repúblicas de miel , 

Y después , á pocos pasos , 
En el humor de sus vasos 
Bañar el hocico y piel , 

Te traigo para trofeos 

Dejavalíesy osos. 

Por lo bien trabado, hermosos, 

Y distintamente feos 

Un alma, v muchos deseos 
Para alfombra de tus pies; 

Y me parece que es. 
Cuando tus méritos loco , 
Cuanto os he contado, poco, 
Como es poco cuanto ves. 

BRAS. 

¿Teresa alli? vive Dios. 

TERESA. 

Pues aquí „quién vive, Bras? 

BRAS. 

Aqui vive Barrabás, 
Hasta que chante á los dos 
Las bendiciones el cura; 
Porque un casado, aunque pena, 
Con lo que olro se oondena, 
Su salvación asegura. 

TERESA. 

¿Con qué? 

BRAS. 

Con tener amor 
A su mujer, y aumentar. 



TERESA. 

Eso, Bras, es trabajar 
En la viña d^l Señor. 

DOXA BLANCA. 

Desnudaos, que en lunto quiero 

l'revemrus, prenda amada, 

¡tupa por mi mano hiiada, 

yue liuele njas que el romero, 

\ os juro que es más sutil, 

C'Uf siT la de Hulunda suele; 

l'(ir(iiie cuantío a limpiíi huele, 

.No lia menester al Abril; 

Venid los dos. [Vase.] 

BRAS. 

Siempre he oído, 
Que suele ecliarse de ver 
t.1 amor de la mujer 
En la ropa del mi>rido. 

TERESA. 

También en la sierra es fama 
yue amor, ni honra no licué 
yuien \a á la corle, y se viene 
Sin joyas para su dama. 
( Vanse.) 

DOM GARCÍA. 

Envidíenme en mi estado 

Las ricas y ambiciosas majcílades, 

Mi bienavenlurado 

Albergue, de delicias coronado. 

\ rico de verdades: 

Envidien las deidades, 

Profanas y ambiciosas, 

Mi venturoso empleo, 

Kinidíen codiciosas, 

yue cuandii á lilaiica veo, 

hii beliiad pone limite al deseo. 

Válgame él cielo, qué niiio! 

Sale UO.N MENDO abriendo el balcón 
de golpe , y embózase. 

DOM MENDO. (.4/).) 

¡Vive Dios, que es el que veo 
liarcla del Castañar! 
Valor, corazón, ya es hecho: 
yuien de un villano conlia 
No espere mejor suceso. 

nON GARCÍA. 

Hidalgo, si serlo puede 

yuien de acción tan baja es dueño. 

Si aiijuna neee.sidad 

A roba: me os ha dispuesto, 

Üeciilme lo qué queréis, 

yue por (jiiien soy os prometo, 

yne (le mi casa volváis 

Por mi mano satisfecho. 

DON HE.^D0. 

Dejadme volver. García. 

DON GARCÍA. 

Eso no, porque primero 
lie de ciJiioiei' quien sois, 
V desculnÍDS muy presto, 
U de este arcabuz la bala 
Penetrará vuestro pecho. 

DOM «ENDO. 

Pues advenid no me erréis, 

yue si con vos igual quedo, 

1,0 que en razón me lleváis, 

Kn sangre, y valor os llevo. 

(Ap. Vo sé que el conde de Orpaz 

Lo ha dicho á alguno en secreto, 

Informándole de mí.) 

La llanda que cruza el pecho. 

De quien soy testigo sea. 

DON carcIa. {Ap. ; ráesele el arcabuz.) 

El Heyes: ¡válgame el cielo! 



ESCOGIDAS DE DO.N 1 líANCiSCÜ 

Y que le conozco sabe; 

llniior y lealtad, ¿qué haremos? 
¿Qué conlradicipn implica 
La lealtad con él remedio? 

DON IIF.^DO. 

(.4p. ¡Qué propia acción de villano! 
Temor me liene ó rcspito. 
Aunque para un hombre humilde 
liastaba solo mi esfuerzo; 
El que encareció el de Orgaz 
l'or valiente, al fin es viejo.) 
En vuestra casa me halláis, 
Ni huir, ni negarlo puedo. 
Mas en ella entré esta noche... 

DON GARCÍA. 

A hurlarme el honor tiue tengo: 
Muy bien pagáis á mi fe 
i;i hospedaje por cierto 
yne os hicimos lilanca y yo; 
\ed i]ue contrarios electos 
Vera entre los dos el mundo. 
Pues yo, ofendido os venero, 

Y vos, de mi fe servido. 

Me dais agravios por premios 

BON ME.VUO. 

Xo hay que fiar do un villano 
(lleiidi.lo.pues que iiuedo, 
.Me defenderé con este. 

DON GARCÍA. 

¿Qué haeeis? dejad en el suelo 

i',l arcabuz, y advenid 

Mué os le estorbo, porque quiero 

.No atribuyáis á ventaja 

El lili de aqueste suceso. 

yue para mi basta solo 

Lj banda de vuestro cuello, 

t^inla del sol de Castilla 

A cuya luz estoy ciego. 

DO.N Ub.NUO. 

¿AI fin, me habéis conocido? 

BO.N GARCÍA. 

Miradlo por los efectos. 

DON SIENDO. 

Pues quien nace como yo 
iNo satisface, ¿qué haremos? 

DO.N GAliClA. 

Que os vais, y rogad a Dios, 
yue enfrene, vuestros deseos; 
^ al Castañar no voivais, 
yue de vuestros desaciertos 
iNü puedo tomar venganza, 
sino remitirle al ciclo. 

DON MENDO. 

Yo lo pagaré, García. 

DO.^ GARCÍA. 

No quiero favores vuestros. 

DON UE.NDU. 

No sepa el conde de Orgaz 
Esta acción. 

DON GARCÍA. 

^o os lo prometo. 
Quedad con Dios. 

DON GARCÍA. 

El os guarde, 

Y á mí de vuestros intentos 
^ a blanca. 

DON MENDO. 

Vuestra mujer... 

DON GARCÍA. 

No, señor, no habléis en eso, 
Que vuestra sera la culpa: 
\o sé la mujer que tengo. 

DON HENOO. (.Ip.) 

¡A} Blapca! sin vida estoy: 



l)E KOJAS. 
¡Qué dos contrarios opuestos! 
¡Kste me estima ofendido. 
Tu adorándote me has muerto! 

DON CABCÍA. 

¿Adói*de vais? 

DON UENDO. 

A la puerta. 

DON GARCÍA. 

¡Qué ciego venís, qué ciego. 
Por aquí habéis de salir. 

OOItlIENDO. 

¿Coiioceísme» 

DON GARCÍA. 

Yo os prometo, 
Que .í no conocer quien sois, 
yue bnjáredes más presto; 
Mas timiad este arcabuz 
Ahora, porque os advierto, 
yue hay en el monte ladrones, 

V que podían ofenderos 
Si. como yo, no os conocen; 
Dajad aprisa. {Ap. No quiero, 
Que sepa Blanca este caso.) 

DON MENDO. 

Razón es obedeceros, 

DON GARCÍA. 

Aprisa, aprisa, seiior, 
Iteniílid los cumplimientos; 

V mirad que al descender 
Ni) caigáis, porque no quiero 
yne tropecéis en mí casa. 
Porque de ella os vais mis presto. 

DON MENDO. 

¡Muerto voy! (lase.) 

DON GARCÍA. 

B.ijad seguro, 
Pues que yu la escal.i os tengo. 
¡Cansada eslal-as, forlnna, 
Lieest;irte lija un momento! 
¡yue \ueit.. .liste tan ñera! 
¡En aqueste mar. (|Ue presto 
yue se hüii trocado los aires! 
¡Ln que diu laii sereno, 
(Cintra mi segiindail 
Euliiiina rayos el cielo! 
Ciertas mis desdichas son, 
Pues no dudo lo que veo; 
yue á Ulaiica, mi esposa, busca 
El rey Alfonso encubierto; 
¡Qué desdichado que soy. 
Pues altamente naciendo 
fcn Castilla Conde, fui 
De aquestos montes plebeyo 
Labrador, y desde hoy 
A estado más vil desciendo! 
¿Asi paga el rey Altonso 
Los Servicios (|ue le he hecho? 
Mas desdicha será mía. 
No culpa suya, callemos; 

V alligido ciirazun. 
Prevengamos el remedio; 
Que para animosas almas 
Son las penas y los riesgos. 
Mudemos tierra con blanca, 
Sagrado sea otro reino 

De su inocencia y mí honor; 
Pero diiáii que es de miedo. 
Pues no he de decir la causa, 
\ que me faltó el esfuerzo 
Para ir contra Algecira ; 
Es verdad; mejor acuerdo 
Es decir al Uey quien suj; 
Mas no. García , no es bueno, 
yue te quitará la vida, 
Poriiue no estorbe su intento; 
Pero si lilanca es la causa, 

V resistirle no puedo, 
Qi:e las pasiones de un Rey 



No se sujetan -J freno 

Ni á la raiou: muera lilanca. 

(Suca el puñal.) 
Pues es causa de mis riesgos 

Y (leshiaior, v elijamos. 
Coraion, del nía' lo menos. 
A muerte te lui condenado 

>li lionor, cuando no mis celos, 

Porque a ci^sla de lu vida 

De una inramia me preservo. 

Perdóname, Blanca mia, 

Que aunque de culpa te absuelvo, 

Sulo por razón de estado 

A la muerte te condeno : 

Mas ¿es bien .que conveniencias 

De estado en un caballero, 

Contra una inocente vida 

Puedan mas que no el derecho? 

Si, cuando la Providencia. 

Y cuando el discurso atento, 
Mirjn el dañoruluro 

Por los presente? sucesos. 
Mas ¿yo lie de ser, lilanca mia, 
Tan bárbaro y tan severo. 
Que be de sacar los claveles 
Con aqueste de lo peí ho 
Deja/mines? No es posible, 
Blanca liermosa , no lo creo, 
Ki podrá romper mi mano 
De mis ojos el espejo. 
¿Mas de su beldad ahora, 
yue me va el honor me acuerdo? 
Muera Blanca, y muera yo; 
Valor, corazón, y enlrmios 
En una á quitar dos vid:is; 
En uno á pasar dos pechos; 
En una á sacar dos almas; 
En uiio á corlar dos cuellos; 
Si no me falla el valor. 
Si no desmaya el alíenlo, 

Y si no al alzar los bra/os, 
Entre la voz v el silencio, 
La sangre falla á las venas 

Y el corle le falla al hierro. 



JOMADA TERCERA. 



Sale el CONDE de camino. 

CONDE. 

Tr.ne los caballos de la rienda , Tcllo, 

Que á pié quiero gozar del dia bello: 

Pues lomó en este monte 

El día posesión de este horizonte. 

Iljué campo deleitoso! 

Til que le vives morirás dichoso, 

Pues en él, don García, 

Doctrina das ;i la lilosofia, 

Y la mujer más cuerda, 

Blanca en virtud, en apellido Cerda; 

Pero si no me míenle 

La vista, sale apresuradamenle 

Con señas celestiales 

De enlre aquellos jarales, 

L'na mujer desnuda; 

Bella seiá, si es infeliz, sin duda. 

Sale DOÑA BLANCA con algo de sus 
vestidos en los brazos mal pueslo. 

DOÑA BLANCA. 

¿Dónde voy sin alíenlo. 
Cansada, sin amparo, sin intento, 
Knlre aquesta espesura? 
Llorad, ojos, llorad mi desvenlnni: 

Y en lauto que me visto. 
Decid, pues no resisto. 

Lenguas del corazón sin alegría: [rial 
¡Ay dulces prendas, cuando Dios qiic- 



\^W 



DEL liEV AD.\JO NINGUNO. 

COMlR. 

Aunque mal determino, 
Parece que se viste, y imagino, 
One está turbada y sola; 
De la sangre española 
Digna empresa es aquesta. 

DOÑA BLANCA. 

L'n hombre paia mi la planta apresta. 

CONDE. 

Parece hermosa dama. 

DOÑA BLANCA. 

Quiero esconderme entre la virde ra- 
CONDE. [""• 

.Mujer, escucha, tente, 
¿>ales como Diana de la fuente 
Para matar severa 
Ue amor al cazador como á la liera? 

DOÑA BLANCA. 

.Mas ;ay, suerte dicljosa! 
Este es el Conde. 

CONDE. 

Hija, Blanca hermosa, 
¿Dónde vas de esta suerte? 

DOÑA BLANCA. 

Huyendo de m ¡ esposo, y de mí muerte. 

Y á las dulces canciones, [cones 
Que en tanto que dormía en mis bal- 
Alternaban las aves. 

No son ¡oh Conde! epitalamios graves; 
Serán ¡oh dueño mió! 
De pajaro funesto agüero impío, [das 
Que el dia entero, y que las noches lo- 
teante mi muei te, por cantar mis bodas. 
Trociiie mi ventura: 
Oye la causa, y preslo le asegura, 

Y vé á mí casa, adonde [i.'oiide. 
Muerto hallarás mi esposo, niuerio, 
AqutíSta noche, cuando 

Le aguardaba mi amor en lecho blando 
Úlliniü del deseo 

'rerinino santo, y templo de Himeneo, 
Cuando yo le invocaba 

Y la familia recogida estaba, 
Entrar le vi severo 

blandiendo uontra mí su blanco acero; 

Dejé entonces la cama. 

Como quien sale de improvisa llama, 

Y mis vestidos busco, 

Y al ponerme me ofusco 
Esta cota brillante; 

Mira qué fuerte peto de diani.mle: 
Vistome el faldellín, y apcius puedo 
Hallar las cintas ni .salir del ruedo; 
Pero sin compostura 
Le aplico á mi cintura, 

Y mientras le acomodo. 

Lugar me dio la suspensión á todo. 
La causa le pregunto, 
Mas él casi dilunto, 
A cuanto vio, y á cuanto le decía, 
'Con un suspiro ardiente respondía. 
Lanzando de su pedio y de sus ojos, 
Piedades contundidas con enojos. 
Tan juntos, que dudaba 

i eran iras ó amor lo que miraba; 

ues de mí retirado 
Le vi volver más tierno, más airado, 
Diciéndome entre Geroyentre amante: 
Tú, Blanca, has de morir, y yo al iiis- 
Mas el brazo levanta, [taiite; 

Y abortando su voz en su garganta, 
Cuando mi lin recelo. 

Caerle vi en el suelo. 

Cual suele el risco cano 

Del aire impulso descender al llano, 

Y yerto en él. y mudo 

De ai|uel monte membrudo. 
Suceder en sus labios, y en sus ojos 
Pálidas flores á claveles rojos; 



Y con mi boca, y mí tuibada mano 
Busco el calor entre su hielo en vano; 

Y estuve de esla suerte 

Neulral un rato enlre la vida y muerte. 

Hasta que ya latiendo, 

01 mi corazón estar diciendo: 

Vete, Blanca, infelice. 

Que no son siempre iguales 

Los bienes y los niales, 

Y no hay acción alguna 

Mas vil que sujetarse á la fortuna. 

Yo le obedezco, y dejo 

Mí aposento y mi esposo, y de (M ine 

Y en mis brazos, sin brios' ["''■jt'- 
Mal acomodo los vestidos mios: 

Por donde voy no veía, 
Cada paso caía, 

Y era. Conde, forzoso. 

Por volverá mirar mi amado esposo. 

Las cosas que me dijo. 

Cuando la muerte me intimó y predijo. 

Los llantos, los clamores. 

La blüiuluia. nic/clada con rigores. 

Los aconielimienlüs. los retinas. 

Las disimlas, las dudas, los suspiros. 

El verle amante y (iero. 

Ya derribarse el brazo, ya severo 

Levantarle arrogante. 

Como la llama en su poslreru instante; 

El templar sus enojos 

Con llanto de mis ojos: 

El luchar, y no en vano. 

Con su puñal mí mano. 

Que con arte consiente 

Vencerse fácilmente, 

Como amante que niega 

Lo que desea dar á quien le ruega ; 

El esperar mi pecho 

El crudo golpe en lágrimas desliccbo: 

Ver aquel mundo breve, 

Que en fuego comenzó y acabó nieve; 

Y verme á mi asombrada. 

Sin determinación, sola y tuibada. 

Sin enconlrar recurso 

En mis pies, enmímano.eiiniidisciir- 

El dejarle en la tierra, [so; 

Como suele en la sierra 

La destroncada encina 

KI que o; ó de sii guarda la vocina, 

f'ue deja al enemigo 

Desierto el tronco, en quien buscaba 

El buscar de mis puertas, [abrigo; 

(íOn las plantas inciertas. 

Las llaves, cuando siento 

(Aquí, Señor, me ha de faltar aliento) 

El abrirlas á escuras. 

El no poder hallar las cerraduras, 

Tan turbada y sin juicio. 

Que la buscaba de uno en otro quicio; 

Y las penas que pasa 

El corazón, cuando dejé mí casa 

Por estis espesuras. 

En cnyas ramas duras 

Hallarás mis cabellos, [ellos) 

(Pluguiera á Dios me suspendiera en 

Te Contaré otro dia; 

Agora vé. socorre a! alma mia, 

Que queda de este modo : 

Yo lo perdono todo. 

Que no es, señor, posible. 

Fuese su brazo conira mí terriUte 

Sin algún fundamento. 

Bástele por castigo el mismo inteiilo, 

Yá mi por pena básteme el cuidado. 

Pues yace, si no mlierto, desmayado. 

Acüdele á mi esposo, 

Oh C.onde valeroso. 

Sucesor, y pariente 

De tanta, con diadema, honrada frente; 

Asi la blanca plata. 

Que per tu grave pecho se dilata, 

Hnrra de España las moriscas huellas. 



ti COMEDIAS 

siD dejar en su saelo señal üe ellas, 

Víue lus pasos dirijas 

Adondi<, si eslá vivo, le corrijas 

De tiereza laii dura, 

Y seas, porque cubre mi ventura 

Cuando de mi le inrurnie, 

ArbilroenirelosdoMiueiioscoorornie; 

l'ues los liados fat.iles 

Me dieron el remedio enlre los males; 

l'ues mi fortuna quiso 

Hallase en tí l'avor, amparo, aviso, 

l'ues que miran mis ojos 

No salteadores de qu.eu ser despojos, 

Pues eres. Conde ilustre. 

Gloria de Ulan y de Toledo lustre; 

l'ues que plugo á mi suerte 

La vida hallase quien toco la muerte. 

COMJE. 

Digno es el caso de prudencia mucha; 
Este es mi parecer: ;ah Tello! escuclia. 



Sale TELLO. 

Ya sabes. Blanca. coniusiempre esjusto 
Acudas á mi Kusto, 
Asi, sin replicarme. 
Con Tello al pnnio, sin excusas darme. 
En aqueste caballo, que lealmente 
A mi persona sirve juntamente. 
Caminad á Toledo: [dii: 

Esto conviene. Blanca, esto hacer pue- 

Y tú a palacio llega, 
A la Keiiia la entrega; 
Que yo voy a tu casa, 

Uue por llegar el corazón se abrasa, 

Y be de estar de tu parte 

Para servirle, Blanca, y ampararle. 

TELLO. 

Vamos, señora mia. 

DOÑA bla:<ca. 
Más quisiera, señor, ver á García. 

CO>UE. 

Que aquesto importa advierte. 

I>0.\A BLANCA. 

Principio es de acertar obedecerte. 
( Vanse.) 

Sale DON GARCIa con el puñal 
desnudo. 

DON GARCÍA. 

¿Dónde voy. ciego homicida? 

¿Dónde me llevas, honor. 

Sin el alma de mi amor. 

Sin el cuerpo de mi vida? 

A Dios mitad dividida 

Del alma, sol que eclipsó 

Una sombra ; pero no. 

Que muerta la esposa mia, 

No tUNiera luz el dia 

Ni tuviera vida yo. 

¡Blanca muerta! no lo creo. 

El cielo vida l,i dé. 

Aunque espesóla (piilé 

Lo que amante la deseo: 

Quieru verla; pero veo 

Solo el retrete, y abierta 

De mi aposento la puerta. 

Limpio en mi mano el puñal, 

Y, en lin, yo vivo, señal 

Ue que mi esposa no es muerta, 

Blanca con vida (¡a; de mi!) 

¡Cuando yo sin boiira estoy ! 

Como ciego amante soy. 

Esposo cobarde fui. 

Al Bey en mi casa vi 

Buscando mi prenda hermosa, 

Y aunque noble, fue forzosa 
Obligación de la ley. 

Ser piadoso con elltey. 



ESCOGIDAS DE ÜO.N KBA.NCISCO 

Y tirano con mi esposa. 

^Cuántas veces fié al tirano 

Acero la ejecución? 

i,\ cuantas el corazón 

Dispensó el golpe á la mano? 

Si es muerta. mi>rires llano; 

Si vive, muerto he de ser: 

Blanca, Blanca, ¿aué he de hacer? 

¿Mas que me puedes decir, 

l'ues sólo para morir 

.Me has dejado en qué escoger? 



Sale el CONDE. 

CONDE. 

Dígame vueseñoria, 
,,Contra qué morisco alfange 
Sacó el puñal esta noche. 
Que esta en su mano cobarde? 
¿Contra una Uaca mujer, 
for presumir ignorante. 
Que es villana? bien se acuerda. 
Cuando propuso casarse, 
Que le dije era su igual, 

V mentí, porque un Infante 
De los Cerdas fué su abuelo. 
Si Conde su noble padre. 

Y con una labradora 

Se afrentara , como sabe. 
Que el Rey ha venido á verle, 

V por mi voto le hace 
Capitán de aquesta guerra, 

Y me envía de su parte 
A que le Hevea Toledo. 

¿Es bien que aquesto me pague 
Con su muerte, siendo Blanca 
Luz de mis ojos brillante'? 
Pues vive Dios, que le había 
De costar al loco, al fácil. 
Cuanta sangre hay en sus venas. 
Una gota de su sangre. 

DON GARCÍA. 

Decidme, Blanca, ¿quién es? 

CONDE. 

Su mujer, y aquesto baste. 

DON GARCÍA. 

Reportaos, ¿quién os ha dicho, 
Que quise matarla? 

CONDE. 

Un ángel. 
Que hallé desnudo en el monte: 
Blanca, que enlre sus jarales. 
Perlas daba á los arroyos, 
Tristes suspiros al aire. 

DON GARCÍA. 

¿Dónde está Blanca? 

CONDE. 

A palacio. 
Esfera de su real sangre, 
La envié con un criado. 

DON GARCÍA. 

¡Maladme, señor, matad me ! 
¡Blanca en palacio, y yo vivo! 
Agravios, honor, pesares, 
¿Cómo si sois tantos junios 
No me acaban tantos niales? 
¿Mi esposa en palacio. Conde? 
,.V el Bey. que los cielos guarden, 
Me envía contra Algecira 
Por capitán de sus haces 
Siendo en su opinión villano? 
Quiera Dios (|ue en otra parle 
^o desdore con afrentas 
Estas honras que me hace. 
Yo me holgara, á Dios pluguiera, 
Que esa mujer que criasteis 
En Orgaz para mi muerte, 
,No fuera de estirpes reales. 
Sino villana , y no hermosa : 



DE HOJAS. 

Y á Dios pluguiera, que inles 
Que mi pecho enterneciera. 
Aqueste puñal infame 

Su corazón con mi riesgo 
Le dividiera en dos partes. 
Que yo os escusara. Conde, 
kl vengarla y el matarme 
Muriéndome yo primero; 
Qué muerte tan agradable 
Hubiera sido, y no agora 
Oír. para aloriiienlarme, 
;Que está sin defensa , adonde 
1 odo el poder la combate! 
Ilaoed cuenta que mi esposa 
lis una bizarra nave. 
Que por robarla la busca 
El Pirata de los mares, 

Y en los enemigos puertos 
Se entró, cuando vigilante 
En los propios la buscaba. 

Sin pertrechos que la guarden. 
Sin piloto que la rija, 

Y sin limón y sin mástil. 

No es mucho que tema. Conde, 
Que se sujete la nave 
Por fuerza ó por voluntad 
Al cipílan que la bale. 
No quise por ser liumilJe 
Darla muerte ni fué en valde ; 
Creed , que aunque no la digu. 
Fue causa mas importante. 
No puedo decir por qué; 
Mas advenid, que mas sabe. 
Que el enlendido en la ajena. 
En su casa el ignorante. 

CONUC. 

¿Sabe quién soy? 

DON GARCÍA. 

Sois Toledo, 

Y sois Ulan por linage. 

COXDE. 

¿Débeme respelo? 

DON GARCÍA. 

Si, 
Que os be tenido por padre. 

CONDE. 

¿Soy su amigo? 

DON GARCÍA. 

Claro eslá. 

CONDE. 

¿Qué me debe? 

DON GARCÍA. 

Cosas grandes. 

CONDE. 

¿Sabe mi verdad? 

DON GARCÍA. 

Es mucha. 

COXUE. 

¿Y mi valor? 

DON GARCÍA. 

Es notable. 

CON; E. 

¿Sabe que presido á un reino? 

DON GARCÍA. 

Con aprobación bástanle. 

CONDE. 

Pues conliese lo que siente, 

Y puede de mi li;ii.<e 

El valor de un caballero 
Tan afligido y tan grave: 
Óigame vueseñoria. 
Hijo, amigo, como padre. 
Como amigo sus enojos. 
Cuénteme lodos sus males; 
Refiérame sus desdichas: 
¿Teme que Blanca le agravie? 
Que es , aunque noble, mujer. 



DON CAHCU. 

Vive Dios, Conde, que os mate 
Si pensáis que el sol. ni el oro 
En sus iillimos quilates. 
Pul a exuijetar su honor 
Es comparación baslaute. 



Aun(|ue habla como delie 
Mi (luda no satisface 
Por su dolor regulada; 
Solos estamos, acabe; 
Por la cru7. de aquesta espada 
He de acodille, amparallo. 
Si Tuera Blanca mi bija, 
Que en materia semejante, 
Por su honra dt-pondré 
El amor y las piedades: 
Dígame si tiene celos. 

DON caucía. 
No tengo celos de nadie. 

COMDE. 

¿Pues qué tiene? 

DOM GARCÍA. 

Tanto mal. 
Que no podéis remedialle, 

CONDE. 

¿Pues qué hemos de hacer los dos 
E» tan apretado lance? 

DON GARCÍA. 

;.No manda el Rey que á Toledo 
Melleveií, Conde? llevadme; 
Mas decid, ,,sabe quién soy 
Su majestad? 

■^ CONDE. 

No lo sabe. 

DON GARCÍA. 

Pues vamos. Conde, á Toledo. 

CONDE. 

Vamos, García. 

DO.N GARCÍA. 

Id delante. 
conDE. (Áp.) 
Fu honor y vida amenaza , 
Bl:inca , silencio tan grande. 
Que es peligroso accidente 
Mal que á los labios no sale. 

DON GARCÍA. (Ap.) 

¿No estás en palacio , Blanca? 
;.No te fuiste, y me dejaste? 
Pues venganza ser.ñ ahora 
La que fué prevención antes. 

{Vatise.) 

Salen la Rr l\.\ y D05}.\ BLANCA. 



A vue'itro amparo me obligo, 

Y creedme, que me pesa 
De vuestros males. Condesa. 

DOÑA BLANCA. 

¿Condesa? no habla conmigo: 

Mire vuestra majestad. 

Que de quien soy no se acuerda. 

REINA. 

Doña lilanca de la Cerda, 
Prima, mis brazos tomad. 

DOÑA BLANCA. 

Aunque escuchándola estoy, 

Y sé no puede mentir. 
Vuelvo, señora, á decir, 
Que una labradora soy. 
Tan humilde, que en la \illa 
De Orgaz pobre me crié 
Sin padre. 

REINA. 

Y padre, que fué 



DEL REY ABAJO NINGUNO. 
Propuesto Rey en Castilla. 
De Don Sancho de la Cerda 
Sois hija; vuestro marido 
Es. Blanca, tan bien nacido 
Como vos; y pues sois cuerda, 

Y en palacio habéis de estar. 
En tanto que vuelve el Conde, 
No digáis (|uién sois, y adunde 

Ha de ser voy á ordenar. ( Yase.) 

DOÑA BLANCA. 

¿Habrá alguna , rielo injusto, 
A quien liéel hado cruel 
Los males tan de tropel, 

Y los bienes tan sin gusto 
Como á mi? ¿Ni podrá estar 
Viva con mal tan exento, 
Que no da vida un contento, 

Y da la muerte un pesar? 
;Ay esposo, qué de enojos 
Mé debes! ¿Mas pesar tanto, 
Como lo dicen sin llanto 

El corazón y los ojos? 

Pone un lienzo en el mstro , y sale 
DON MENDO. 

DON MENDO. 

Labradora, que al Abril 
Florido en la gala imita. 
De los bellos ojos quita 
Ese nublado sutil. 
Sino es que con perlas mil 
Gordas, llor.indo. la holanda; 
¿Quién eres? La Reina manila. 
Que te guarde . y ya te espero. 

DOÑA BLANCA. 

Vamos, señor caballero. 
El que trae la roja banda. 

DON MENUO. 

Bella labradora mia, 
¿Conócesme acaso? 

DOÑA BLANCA. 

Si; 
Pero tal estoy, que á mi 
Apenas me conocía. 

DON MENDO. 

Desde que te vi aquel dia, 
Cruel para mí, señora. 
El corazón que te adora. 
Ponerse á tus pies procura. 

DOÑA BLANCA. (Ap.) 

Sólo aquesia desventura, 
Blanca, te faltaba ahora. 



Con alas de amor por verte. 
Mudaste mi feliz suerte. 
Mas no se mudó mi fe. 
Tu esposo en ella encontré. 
Que cortés me resistió. 

DOÑA BLANCA. 

¿Cómo? qué dices? 

DON UENDO. 

Que no, 
Blanca, la ventura halla 
Amante que va á buscalla. 
Sino acaso, como yo. 

DOÑA BLANCA. 

Ahora sé, caballero 
Que vuestros locos antojos 
Son rausa ile mis enojos, 
Que suirir y callar quiero. 

Sale DON GARCÍA. 

DON GARCÍA. 

Al conde de Orgaz espero; 
¡.Masqué miro! 



DON MENDO. 

Tu dolor 
Satisfaré con amor.' 

DUNA DLAKCA. 

Antes quitaréis primero 
La autoridad á un lucero, 
Que no la luz i mi honor. 

DON GARCÍA. 

;Ah valerosa mujer! 
;0h tirana majestad! 

DON MENDO. 

Ten, Blanca, menos crueldad. 

DOÑA BLANCA. 

Tengo esposo. 

DON MENDO. 

Y yo poder, 

Y mejores han de ser 

Mis brazos, que honra te dan. 
Que no sus brazos. 

DOÑA BLANCA. 

Si harán. 
Porque bien ó mal nacido. 
El más indigno marido 
Excede al mejor galán. 

DON GARCÍA. 

¿Mas cómo puede sufrir 
Un caballero esta ofensa? 
Que no le conozco piensa 
El Rey, saldréle á impedir 

DON UENDO. 

¡Cómo le has de resistir? 

DOÑA BLANCA. 

Con firme valor. 

DON MENDO. 

¿Quién vió 
Tanta dureza? 

DOÑA BLANCA. 

Quien dio 
Fama á Roma en las edades 

DON MENDO. 

¡o qué villanas crueldades! 
¿Quién puede impedirme? 

DON GARCÍA. 

Yo, 

Que esto sólo se permite 
A mi estado y desconsuelo. 
Que contra rayos del cielo 
Ningún humano compile; 

Y sé, que aunque solicite 
El remedio que procuro, 
Ni puedo ni me aseguro, 
Que aquí, contra mi rigor. 
Ha puesto el muro el amor, 

Y aquí el respeto otro muro. 

DOÑA BLANCA. 

Esposo mío. García. 

DON MENDO. {Ap.) 

Disimulares cordura. 

DON GARCÍA. 

;0h m.ilograda hermosura! 
¡Oh poderosa porfía! 

DOÑA BLANCA. 

¡Grande fué la dicha mia! 

DON GARCÍA. 

Mi desdicha fué mayor. 

DOÑA BLANCA. 

Albricias pido á mi amor. 

DON GARCÍA. 
Venganza pido á los cielos. 
Pues en mis penas y celos 
No halla remedio el honor. 
Mas éste remedio tiene ; 
Vamos, Blanca, al Castañar. 



COMEüUS EíCüGIDAS DE DON FRANCISCO HE HOJ.VS. 



DON HENDO. 

En n-.i poder ha de estar 
Mientras olra cosa ordene. 
Que me han dirho qne conviene 
A la quietud de los dos 
El guardarla. 

DON garcía. 

Cuárdeos Dios, 
Por la merced i|ue la hacéis; 
Mas lio es justo vos guardéis 
1,0 que he de guardar de vos: 
Que no es razón natural. 
Ni se ha visto ni se lia usado. 
Que guarde el lobo al ganado, 
Ni guarde el oso el paiiül. 
Antes , señor , por mi mal 
Será , si á Rlanca no os quito , 
Siendo de vuestro apetito , 
Oso ciego, voraz lolio, 
O convidar con el robo , 
O rogar con el delito. 

DOÑA BLANCA. 

Dadme licencia, señor. 

nON MENDO. 

Estiis, lilanca . por mi cuenta , 

Y no has de irte. 

DON GARCÍA. 

Esta afrenta 
No OS la merece mi amor. 

DON MENDO. 

Esto ha de ser. 

DON GAKCÍA. 

Es rigor 
Que de injusticia procede. 

DON MENDO. 

{Ap. Para que en palacio quede 
A la Reina he de acudir.) 
De aquí no habéis de salir , 
Ved que lo manda quien puede. 

DON GARCÍA. 

Denme los cielos paciencia 
Pues ya me falla el valor. 
Porque acudiendo á mi honor 
Me resisto a la obediencia. 
¿Quién vio tan dura inclemencia? 
Volved á ser liomicida; 
Mas del cuerpo dividida 
El alma, siempre inmortales 
Serán mis penas , que hay males 
Que no acaban con la vida. 

DOÑA BLANCA. 

García, guárdele el cielo; 
Fénix , vive eternamente, 

Y muera yo, que inocente 
Doy la causa á tu desvelo; 
Que llevaré por corisnelo, 
Pues de tu gusto procede 

Mi muerte , tú vive , y quede 
Viva en tu pecho al partirme. 

DON GARCÍA. 

íOueen efecto no he de irme? 
«No, que lo manda (piien puede.» 

DOÑA lil.ANCA. 

Vuelve, si tu enojo es 
Porque rompiendo tus lazos , 
La vida ni> di á tus brazos 
Ya te la ofrezco á tus pies ; 
Ya sé quien eres, y pues 
Tu honra está asegurada 
Con mi muerte, en tu alentada 
Mano blasone tu acero. 
Que aseguró á un caballero, 

Y mató á una desdichada. 

Que quiero que me des muerte 
Como lo ruego á tu mano. 
Que si le ti'ini tirano 
Va le solicito fuerte. 



Anoche temí perderte, 

Y agora llego .'i seiilir 
Tu pena: no has de vivir 
Sin honor , y pues yo muero 
Poi'(|ue vivas , solo quiero 
Que me agradezcas morir. 

DON GARCÍA. 

liien sé que inocente estás, 

Y en vano mi honor previenes, 
Sin la culpa que no tienes, 

La disculpa que me das ; 
Tu muerte sentiré más ; 
Yo sin honra y tú sin cuipa , 
Que mueras el amor culpa , 
Que vivas siente el honor, 

Y en vano me culpa amor, 
Cu:indo el honor me disculpa. 
Aquí admiro la razón , 
Ti-ino allí la majestad , 
Mat:irte será crueldad. 
Vengarme será traición ; 
Que tales mis males son, 

Y mis desdichas son tales , 
Que unas á otras iguides 
De tal suerte se suceden 
Que solo impedir se suelen 
Las desdichas con los males. 

Y sin que me falte alguno , ■*- 
Los hallo por varios modos 
Con el sentimiento a todos. 
Con el remedio á ninguno; 
En lance t:in importuno 
Consejo te he de pedir, 
Dlaiica, mas si has de morir, 
¿Qué remedio me has de dar , 
Si lo que he de remediar 

Es lo que llego á sentir? 

DONA BLANCA. 

Si he de morir, mi García, 
No me lr;ites de esa suerte , 
Que lü dílatuda muerte 
Especie es de tiranía. 

DON GARCÍA. 

¡ Ay querida esposa mía , 
Que dos contrarios exiremos ! 

DOÑA BLANCA. 

Vamos, esposo. 

DON GARCÍA. 

Esperemos 
A quien nos pudo mandar 
No volver al Castañar. 
Aparta, y disimulemos. 

Salen EL REY, LA REINA, EL CON- 
DE Y DOK MENDO, y los que pu- 
dieren. 

RET. 

¿Blanca en palacio y García? 
Tan ciintento deelio estoy, 
Que estimaré tengan hoy 
De vuestra mano y la luia 
Lo que merecen. 

DON ME>UO. 

No es bueno 
Quien por respetos, Señor, 
No satisface su honor 
Para encargarle el ajeno : 
Cré;ime. pues se confia 
De mi vuestra Majestad... 

BET. 

(Áp. Esta es poca voluntad.) 
Mas, allí Blanca y Garda 
Están. Llegnd, porque quiero 
Mi amor conozcáis los dos. 

DON GARCÍA. 

Caballero, guárdeos Dios; 
Dejadnos besar primero 
De su Majestad los píes. 



DON MENDO. 

Aquel es el Rey, García. 

DON GARCÍA. 

(Ap. Honra desdichada mía, 
¿Qué engaño es este que ves?) 
A los dos, su Majestad, 
Nos dad la mano. Señor, 
Pues merece este favor, 
Que bien podéis 

BEY. 

Apartad , 
Onil.nd la mano; el color 
Habéis del rostro perdido. 

DON GARCÍA. 

{Ap. No le trne el bien nacido 
Cuando ha perdido el lionur ) 
Escuchad aquí un secreto : 
Sois sol, y como me posto 
A vuestros ravns. mi rostro 
Descubrió claro el efeío. 

REY. 

¿Estáis agraviado? 

DON GARCÍA. 

Y ve 
Mi ofensor, porque me asombre. 

REY. 

¿Quién es? 

DON GARCÍA. 

Ignoro su nombre. 

BEY. 

Se.'ialádmele. 

DON GARCÍA. 

Si haré. 
(Ap. á don Mendo. Aqni fuera hablaros 
Para un negocio importante, [quiero 
Que el Reyno ha de estar delante.) 

DON MENDO. 

En la antecámara espero. {Vase.) 

DON GARCÍA. 

¡Valor, corazón, valor! 

BEY. 

¿A dónde, Garci.i , vais? 

DON GARCÍA. 

A cumplir lo que mandáis. 

Pues no sois vos mi ofensor. (Vase.) 

REY. 

Triste de su agravio estoy; 
Ver á quién señala quiero. 

DON GARCÍA. 

Este es honor, caballero. 

REY. 

Ten , villano. 

DON MENDO. 

¡Muerto soy ! 
DON GARCÍA. {Sale envainando el puñal 

ensangrentado.) 
No soy quien piensas, Alfonso; 
No soy villano, ni injurio 
Sin razón la inmunidad 
De tus palacios augustos. 
Debajo de aqueste traje 
Generosa sangre encubro. 
Que no sé más de los montes 
Que el desengaño y el uso. 
Don Fernando el Emiilazado 
Fue tu pailre, que difunto. 
No menos que ardiente joven 
Asombrado dejó el mundo; 
\ á ti de un año , en sazón 
Que campaba el moro adusto, 
Y comenzaba á tundar 
En Asía sn imjierio el Turco; 
Eran en Cistilla entonces 
Poderosos como muchos, 
Los Laras, y de los Cerdas 



l'.ierio el dcreclio, entre algunos 
A lu corona: si bien 
Rey le juraron los lujos. 
Lealtad que en los castellanos 
Solamenle caber pudo. 
Murmuraban en la cune 
Que el conde Garci üermudii, 
Oue de la paz y la guerra 
Kra señor absoluto. 
Por tu ( oca edad y hacer 
Reparo á lautos tumullos. 
Conspiraba a que elidiesen 
Ue lu sangre rey adulto, 
Y á don Sancho de la Cerda 
Quieren decir que proi>nsi>. 
Si con mentira ó verdad 
Ni lo delieiido ni arguyo. 
Mas los del gobierno, ames 
Que fuese en el lin Danubio, 
Kl que era apenas arroyo, 
O fílese rayo fuiuro 
La que era apenas centella , 
l.a vara tronco robusto, 
-V Preso ri'Stinon al Conde 
Knel alcázar de luirlos. 
Don Sandio, con una hija 
De dos años , huyó oculto , 
Que no lió su inocencia 
Del juicio de tus tribunos. 
Con la presteza quedó 
Desvanecido el oscuro 
Nublado, que á tu corona 
Amenazaba confuso. 
'Su esposa , que estaba cerca , 
Vino á la ciudad , y trujo 
Consigo un hijo que eniraba 
En los términos de un lusln». 
Pidió de noche á las guardas 
Licencia de verle, y pudo 
Alcanzarla, si no el llanto. 
El poder de mil escudos. 
«No vengo, le dijo, esposo , 
Cuando le espera un verdugo, 
A alligirle, sino á dar 
A tus desdichas refugio 

V libertad.» y sacó 

Unas limas de enire el rubio 

Cabello cnn que limar 

De sus pies lus hierros duros ; 

Y ya libre, le entregó 
Las riquezas que redujo 
Su poder, y con su manto 
De suerte 3*1 Conde compusj, 
Que entre las guardas salió 
Desconocido y seguro 

Con su hijo , y entre lanto 
Que fatigaban las brutos 
Andaluces, en su cama 
Susiiluia otro bulto. 
Manifestóse el engaño 
(Urodia, y presa estuvo. 
Hasta que en hombros salió 
De la prisión al sepulcro. 
•;n los montes de Toledo 
Para el Conde entre desnudos 
Peñascos, y de una cueva 
Vivía el centro profundo , 
Hurlado a la diligencia 
De los que en distintos rumbos 
Le buscaron, que trocados 
En abarcas los conlurnos , 



DEL P.EY AUAJÜ M.NT.INO. 
La seda en pieles, un dia 
Que se vio en el cristal puro 
De un arroyo, que de un risco 



ido, 



elrs, 



Sucedido de liondire en brulo , 
Se buscaba en el cristal, 

V lio hallaba su Irasunto; 
De cuyas campañas ánlcs 
Que á las flores los coluros 
Del sol en el lienzo vario 
Diesen el postrer dibujo , 
Llevaba por alimcnlo 
Fruta tosca en ramo inculto , 
Agua clara en fresca piel , 
Dulce leche en vasos rudos, 

Y á la escasa luz que eiilraba 
Por la boca de aquel innslio 
üoslezo que dio la tierra 
Después del común diluvio, 
Al hijo las buenas letras 

Le enseñó , y era sin uso , 
lijos despiertos sin luz 

Y una fiera con esludio. 
Pasó joven de los libros 

Al valor, y al colmilludo, ' 
Javali opuesto á su cueva 
Volvia en humor purpúreo. 
Tenia el anciano padre 
El rostro lleno desoleos, 
l'.nando le llamó la muerte 
Débil . pero no caduro, 

V al joven le dijo : «Orgaz 
Yace cerca, importa mucho 
Vayas, y digas al Conde 

Queá aqueste albergue noclurno 
Con un religioso venga, 
Que un deudo y amigo suyo 
Le llama para morir.» 
Ibib^o al Conde . y él dispuso 
Su viaje sin pedir 
Carlas de creencia al nuncio. 
Llegan á la cueva . y hallan 
liéhiles los flacos pulsos 
Del Conde, que al huésped dijo, 
Viendo le observaba mudo: 
tVes aquí , conde de Orgaz, 
l'n rayo disuelto en humo, 
lina estatua vuelta en polvos , 
Un abatido Nabuco : 
«Este es mi hijo;» y entonces 
Sobre mi cabeza puso 
Su débil mano: «Yo soy 
El conde Garci Bermudo, 
En I i y estas joyas tenga 
Coima los hadiis re:urso 
Esie hijo, de quien padre 
Piadoso te sostiiuyo » 
\ en brazos de un religioso. 
Pálido y los ojos turbios , 
"bel cuerpo y alma la muerte 
Desató el estrecho nudo. 
Llevárnosle al Castañar 
De noche, porque sus lutos 
Nos presiase , y de los cielos 
l'"uesen hachas los carbunclos; 
Adonde Con mis riquezas 



Tierras compro y casas fundo . 

Y con Blanca me casé. 
Como á amor y al Conde plugo. 
Vi\ia sin envidiar. 

Entre el arado y el yugo , 
Las cortes, y de lus iras 
Encubierto me aseguro; 
Hasta que anoche en mi casa 
Vi aqnese liuésped perjuro. 
Que en Blanca alrevidamente 
Los ojos lascivos puso. 

Y pensando que eras tú 

Por cierto engaño que dudo , 
Le respeté, corrigiendo 
Con la lealtad lo iracundo, 
llago alarde de mi sangre; 
Venzo al temor con quien lucho : 
Pídeme el honor venganza; 
El puñal liicienle empuño ; 
Sil corazón atravieso; 
Mírale inuerlo, (|ue juzgo 
Me tuvieras por infame 
Si á quien de este agravio acuso 
Le señalara á tus ojns 
Menos , Señor , que difunto . 
Aunque sea hijo del sol , 
Aunque de tus grandes uno. 
Allí que el primero en lu gracia, 
Auii<|ue en tu imiierio el secundo ; 
Que eslo soy, y esie es mi agravio , 
Este el ofensor injusto. 
Este el brazo que le ha muerto. 
Este divida el verdugo; 
Pero en lauto que mi cuello 
Esté en mis hombros robuslo. 
No he de permitir me agravie 
Del Rey abajo ninguno. 

HE1>A. 

¿Qué decis? 

REY. 

¡Confuso estoy! 
doSa nLA^CA. 
;.Oué importa la vida pierda? 
De don Sancho de la Cerda 
La hija infelice sov; 
Si mi e'poso ha de morir. 
Mueran juntas dos mitades. 

HEV. 

¿Qué es esto, Conde? 

CONUE. 

Verdades, 
Que es forzoso descubrir. 

REINA. 

Obligada á su perdón 
Estoy. 

REY. 

Mis brazos lomad : 
Los vuestros, Blanca , me dad. 
Ydev.is,Conde, la acción 
Presente he de confiar. 

DON GARCÍA. 

Pues truene el parche sonoro, 
Que rayo soy contra el Moro 
Que fulminó el Castañar. 

V verás en sus campañas 
Correr mares de carmín. 
Dando con aquesto fin . 

V principio á mis hazañas. 



ENTRE BOBOS ANDA EL JUEGO, 

DON LUCAS DEL CIGARRAL 



DON PEDRO. 
DO.N LUCAS. 
DON LUIS. 



PERSONAS. 

DON ANTONIO, viejo. 
CW.KLIKRX, gracioso 
CAliRANZA, criado. 



m'SX ISABEL DE PE- 
RALTA. 
DOSÍA ALFONSA. 
ANDREA, criada. 



JORNADA PRIMERA. 



Salen DONA ISABEL , con boliemio, 
ANDREA, criada. 

DOÑA ISAUEL. 

Llegó elcoclieV 

ANDREA. 

Es evidente. 

DOÑA ISABEL. 

Y 1» litera? 

ANDREA. 

También. 

DOÑA ISADEL. 

¡Qné perezoso es el bien 

Y el mal: oh qué diligente! 



ANDRF.A. 

Marido tan de lept-nle 
No puede ser buen marido. 
Jueves tu padre escribió 
A Toledo, ¿no es asi? 
Pues viernes dijo que sí. 

Y el domingo por ti envió ; 
Cierta esta boda será. 
Según anda el novio lisio, 
Oue parece que te ha vislo 
En la priesa que se da. 

DOÑA ISAREL. 

A obedecer me condeno 
A mi padre, amiga Andrea. 

ANDRFA. 

Puede ser que »'sl<' lo spa, 
Pero no hay marido bueno; 
Ver cómo se hacen temer 
A los enojos menores. 

Y aquel hacerse señores 
De su perpetua mujer; 
Aquella templanza rara 
Yquella vida tan fria, 
Donile no hay un, Mima mia,i 
Por un ojo de la cara; 
Aquella vida también 

Sin cuidados ni desvelos, 
Aquel amortan sin celos, 
Los celos lan sin desden ; 
La seguridad prolija, 

Y las tibiezas tan grandes. 

Que pone un requiebro en Flándes 
Quien llama á su mujer «hiji.» 
¡Ah bien haya un aniailor 
Dcslos que .se usan ahora. 
Que está diciendo que adora 
Aunque nunca lenga amor! 
Bien haya un galán, en fin. 
Que culio á lodo vocablo. 
Aunque nna mujer sea diíiblo, 
Dice que es uuseralin ; 
It. 



Luego que es mejor se infiera 
(Haya embuste ó ademan). 
Aunque más linja un galán 
Que un marido, aunque más quiera. 

DOÑA ISABEL. 

Lo contrario he de creer 
De lo <)ue arguyendo estás, 

Y de mi atención verás 
Que el marido y la mujer. 

Que se han de tener, no ignoro, 
Kn tálamo repetido. 
Respeto ella á su marido, 

Y él á su mujer decoro; 

Y éste callando querer. 
Mayor voluntad se nombre. 
Que no ha de tratar un hombre 
('.pmo á dama á su mujer; 

Y asi mi opinión verás 

De mi argumento evidente. 
Menos habla quien más siente, 
Más quiere quien calla más; 
No esa llama solioi ., 
Todo lenguas al arder. 
Porque un amor bachiller 
Tiene indicios de apetito ; 

Y así tu opinión sentencio 
A mí enojo ó mi rigor. 
Que antes es seña de amor 
La cautela del silencio; 
Dígalo el discurso sabio. 

Si más tu opinión me apura, 
Que no es grande calentura 
La que se permite al labio : 
La oculta es la que es mayor, 
Su dolor el más molesto, 

Y aquel amor que es honesto 
Es el que es perfecto amor : 

No aquel amor siempre ingrato, 
Todo sombras, todo antojos, 
Que este nació de los ojos, 

Y aquel se engendra del trato ; 
Luego más se ba de estimar. 
Porque mi fe se asegure. 
Amor que es fuerza que dure 
Que amor que se ha de acabar. 

AltUREA. 

Y di , ¿un marido es mejor 
Que en casa la vida pasa? 

DOÑA ISAREL. 

¿Pues qué importa que esté en casa, 
Como yo le tenga a mor? 

AKOREA. 

¿Y el que es por fuerza, no es llera 
Pensión 1 

DOÑA ISABEL. 

Tampoco me enfada. 

ANDREA. 

Naciste para casada 
Como yo para soltera. 



DOÑA ISABEL. 

Pues déjame. 

ANDREA. 

Ya te dejo ■ 
Pero este chisgarabís, 
Este tu fino don Luis, 
Calan de lapa de espejo. 
Ese que habla á borboiones, 
De su prosa satisfecho. 
Que en una horma le han hecho 
Vocablos, talle y acciones, 
¿Qué es lo que de tí ha intentado? 

DOÑA ISABEL. 

Ese hombre me ba de matar, 

Ha dado en no me dejar 

En casa, calle ni prado. 

Con una asistencia rara; 

Si á la iglesia voy, alli 

Ove misa junto á mí; 

Si para el coche, él se para. 

Si voy á andar, yo no sé 

Cómo alli se me aparece ; 

Si voy ensilla, parece 

Mi gentil hombre de á pié ; 

Y en efecto, el tal Señor, 
Que mi libertad apura. 
Visto, es muy mala figura, 
Pero escuchado, es peor. 

ANDREA. 

¿Habla culto? 

DOÑA ISABEL. 

Nunca entabla 
Lenguaje disparalado. 
Antes por hablar cortado 
Corta lodo lo que habla ; 
Vocablos de estrado son 
Con los que á obligarme empieza, 
Dice ciédilo, fineza. 
Recalo, alhago, atención; 

Y dfslo hace mezcla tal , 
Que áíin con amor no pudiera 
Digerirlo, aunípie tuviera 
Mejor calor natural. 

ANDREA. 

¡Ay, Señora mía ! Malo, 
No le vuelvas á escuchar. 
Que ese hombre te ha de malar 
Con los re<|uiel>ros de palo. 

DOÑA ISAUEL. 

Yo admitiré tu consejo, 
Andrea, de aquí adelante. 

ANDREA. 

Señora, el que es lino amante 
Habla castellano viejo , 
El atento y el pulido 
Que este pretende, creerás, 
Ser escuchado no más, 
M;is no quiere ser querido. 

DOÑA ISABEL. 

Andrea amiga, sabrás 



la 



COMEDIAS ESCOCIDAS DE DON FUANCISCO 



^üc li'ngo amor ; av de mí ! 
A un hombre que una vez vi. 

A.VDnRA. 

¿Dime, y no le lias visto más? 

DOÑA ISABEL. 

No, y .i llorar me jirovoco 
De U!i dolor enleriiecida. 

AxnnEA. 
¿Y qué ledehPs? 

DOÑA ISABEL. 

La vida. 

ANDREA. 

;.No sabes quién es? 

DOÑA ISMirL. 

Tampoco 

A>DREA. 

Para que esa enlama crea, 
¿Cómo (lo prejítMilo yo) 
i)ela muerte te libró? 

DOÑA ISABEL. 

Oye, y lo sabrás, Andrea. 

ANDREA. 

P.nra remediarlo falta 
Saber tu nial. 

DOÑA ISABEL. 

Oye. 

AKDREA. 
D!. 

CABELLERA. (Dentro. 
Ha de ras.n: ;.pnsa aquí 
Doña Isabel de Peralta? 

ANDREA. 

Por ti preguntan; ¿quién es? 

DOÑA ISABEL. 

¿Si vienen por mi? 

ANDREA. 

Eso infiero; 



SaJe CABELLEP.A. 



DONA ISABEL. 

Si esto que miro no es sueño. 
No sé lo que puede ser. 
¿Cómo no me viene á ver 
Ese primo de mi dueño? 

ANDREA. 

;0h marido apretador ! 

DOÑA ISABEL. 

¿Yo he de irme con tanta priesa? 

CABELLERA. 

Señora, es orden exprosa 

De don l.íicas, mi Señor; 

Y p:ir3 él (lelilo fuera 

Nü lli'^íiiile á obedecer; 

M;in(b que íiun no os venga á ver 

Cuando enlreisen la litera. 

DOÑA ISABEL. 

¿Quién ese don Lúcases? 



Lnlromc piimcro, 
Que yo lo diré después. 

DOÑA ISABEL. 

¿Qué queréis? 

CABFI.LERA. 

Si li;ilil iros puedo. 
Si nooOinbei^iiidi-n.uJn, 

be don Pedro de Toledo? 

DOÑA ISABEL. 

Hablad, no estéis lenieroso. 

CABELLERA. 

¡liuen talle: 

DOÑA ISABEL. 

n^iblad. 

CABELLERA. 

Yo me animo. 

DOÑA ISABEL. 

¿Quiénes don Ptdro? 

CABELLERA. 

Es un primo 
Di'l qne ha de ser vuestro esposo, 
Que \ieiie por vos. 

DOÑA ISABEL. 

Sepamos 
¿Qué es lo que envia á decir? 

[Dale una carta.) 

CABELLERA. 

Que es bora ya de partir; 
Si estáis prevenida, vamos. 



Quien ser tu esposo previene. 

DOÑA ISABEL. 

¡Excelente nombre tiene 
Para íjalan de entremés! 
¿Vos le servis? 

CABELLERA. 

^o quisiera. 
Mas sírvele. 

ANDREA. 

¿Buen humor ! 

CABELLERA. 

Nunca le tengo peor. 

DOÑA ISABEL. 

¿Cómo OS llamáis? 

CABELLERA. 

Cabellera. 

DOÑA ISABEL. 

iQuémal nombre! 

CABELLERA. 

Pues yo sé 
Que 6 todo calvo aficiona. 

DOÑA ISABEL. 

¿ No me dirás qué persona 
És don Lúeas? 

CABELLERA. 



DON 



ABEL. 



¿Hay mucho que decir? 

CABELLEIIA. 

Mucho, 

Y más espacio quisiera. 

ANDllEA. 

Tiempo hay harto, Cabellera. 

CABELLERA. 

Pues atended. 

DOÑA ISABEL. 

Vaos escucho. 

CABELLERA. 

Don Lúeas del Cigarral, 
(Cuyo apellido moderno 
No és por su casa, que es 
Por un Cigarral que ha hecho) 
Es un caballero flaco. 
Desvaido, macilento, 
Muy corlisimo de talle, 

Y larguísimo de cuerpo; 

Las manos de hombre orilinario, 
l.os pies ifti po(|uíllo luengos, 

con Mis'.hi':'ii:.ú's 'y Pedros; 
Z.inilio un |ui('o, r;il\o un poco, 
líos pocos veriliiiioieuo. 
Tres pocos desaliñado, 

Y cuarenta muchos puerco. 
Si canta por la i ' 



DE noJ.vs. 

Como dice aquel proverbio. 
No sólo espanta sus males , 
Pero espanta lus ajenos ; 
' ■ acaso duerme la siesla 
Da un ronquido tan liorreiulo. 
Que duerme en-su Cigarral 

Y le escuchan en Toledo; 
como un estudiante, 

Y bebe como un tudesco. 
Pregunta como un Señnr, 

alila como un heredero; 
A cada palabra que habla 
Aplica dos 6 tres cuentos. 
Verdad es que son muy largos. 
Mas para eso no son buenos; 
No hay lugar donde no diga 
Que ha estado, ninguno ha hecho 
Cosa que le cuente á él 
Que él lio la hiciese primero ; 
Si uno va corriendo pastas 
A Sevilla, dice luego, 
(I Yo las coiTi hasta el Perú, 
Con eslar el mar en medio;» 
Si hablan de espadas, él solo 
Es quien más entiende desto, 

Y á toda espada sin marca 
La aplica luego el Maestro ; 
Tiene escritas cien comedias, 

Y cerradas con su sello, 
Para si tuviere hija 
Dárselas en dote luego; 
Pero ya que no es galán, 
Mal poeta, peor ingenio. 
Mal músico, mentiroso, 
Preguntador, sobre necio, 
Tiene una gracia no más. 
Que con esta le podremos 
Perdonar esotras faltas : 
Que es tan misero y estrecho. 
Que no dará, loque ya 

Me entenderán los atentos; 
Que come tan poco el tal 
Don Lúeas, que yo sospecho 
Que ni aun esto podrá dar. 
Porque no tiene excrementos. 
Estas, damas, son sus parles. 
Contadas de verbo ad verbiim; 
Esta es la carta que os traigo, 

Y este el informe que he hecho ; 
Quererle es cargo del alma. 
Como lo será del cuerpo; 
Partiros, no liareis muy bien ; 
Casaros, no os lo aconsVjo; 
Meleros monja es cordura; 
Aparlariis del, acierto; 
Ihrmosa sois, yo lo admiro; 
Iiiscrela sois, no lo niego; 

Y asi e.íti lilaos como hermosa 

Y pues sois discreta, os ruigo 
Que antes (pie os vais á casar 
Miréis lo que hacéis primero. 

DOÑA ISABEL. 

jDucn inrorme! 

ANDREA. 

Razonable. 

DOÑA ISABEL. 

Pero dime, ¿cómo siendo 
Sn criado hablas tan mal 
De las partes de tu dueño? 

ANDREA. 

Cómo quien come su pan. 

CABELLERA. 

¿Yo le Como? ni aun le almuerzo; 



' luce I 



voló 1 



estrecho 



V estuile ahora cumpliendo. 

DOÑA ISABEL. 

¿Pues OS pasáis sin cooier? 



CABELLERA. 

Si no fuera por don Pedro, 
Sil primo, fuera criado 
De vigilia. 

DOÑA ISABEL. 

Y diiins esto. 
Don Pedro, ¿quién es? 

CAUELLERt. 

¿Quiéü es? 
Es el mejor caballero, 
Má^ bi'/airu y más palan 
Que abb;ir puede el exceso ; 

Y á no serpohre, pudiera 
(Uini|ii'lir con los primeros. 
Juega la espada y la daga 
Poco menos que el l'aclicco 
Karvaez, que tiene ajustada 
La puma con el nlijelo; 

Si torea es Cantillana, 
Es un I.one si hace versos. 
Es agradable, cortés. 
Es entendido, es alentó. 
Es üalan sin presunción, 
Valieiile sin querer seilo. 
Queriendo serlo, hien quisto, 
Lilieral, tan sin estruendo 
Que da y no dice que ha dado. 
Que hay muy pocos que hagan esto. 

ANDREA. 

; Es posible qne tu padre 
Elif-'iese aquel sujeto. 
Pudiéndote dar estotro? 

CABELLEnA. 

Ko me espanto, que en efeto 
Este no tiineun ocliavo, 

Y esotro tiene dinero. 

ANDREA. 

;,rues qué importa que lo tonga, 
bi lo guarda? 

DOÑA ISABEL. 

Yo no quiero 
Sin el gusto la riqueza ; 
Decidme, ¿y ese don Pedro, 
Tiene amor? 

CABELLERA. 

Yo no lo se; 
Mas trátanle casamiento 
(.on la hermana de don Lúeas. 
Doña Alfonsa de Toledo, 
Que puede ser melindrosa 
Entre monjas, y os prometo 
Que se espanta de un ar.iña, 
Anii(|ue eslé ccica del ictlio; 
Vid lili ratón el olrodia 
Eiilnirse <■» un agujero, 

Y la diú de cura/.on 

Un mal con tan grave aprieto 
Que entre siele no podimos 
Abrirla siquiera un dedo ; 
Pero son ellas Ungidas, 
Como yo criailo vuestro; 
Él viene ya á recibiros. 

DOÑA ISADEL. 

No vendrá, que vive el cielo, 
(Jue lioy ha de saber mi pad>e... 

Sale DON ANTÜMO, vitjo. 

DON ANTONIO. 

Doña Isabel, ,,quées aq'jesto? 

DOÑA ISABEL. 

Es, que yo no lie de casarme, 
ílándenlo ó no tus preceptos, 
Coa dou Lúeas. 

DON ANTONIO. 

¿Por (|ué, hija? 

DOÑA ISABEL. 

Porque es miserable. 



i;ntre doros anda el julco. 

DON ANTONIO. 

Eso 
No te puede á ti estar mal 
Siendo su mujer, supuesto 
Qne venilrás á ser más rica. 
Cuando él fuere más atento. 

DOÑA ISABEL. 

Es porfiado. 

DON ANTONIO. 

No porliar 
Con él y te importa menos. 

DOÑA ISAIIEL. 

Es necio. 

ION ANTOMO. 

El leiüíeirá bien, 
Y el amor hacediscreíos. 

DOÑA ISABEL. 

Es feo. 

DON ANTONIO. 

Isabel, los honiliros 
No importa que sean muy feos. 

ANDREA. 

Señor, es puerco. 



Limpiarle; 
Pea lo que fuere, en elcto, 
Vo os he de casar con él; 
¿Será mejor un mozuelo 
Que gaste el dolé en tres di.is, 
V que os dé á comer requiebros? 
Noramala nara vos. 
¿r.ásoos con un caballero 
One tiene seis mil durados 
De renta, y liareis pucheros? 
¿Qué carta es esa? 



i, Y yo no tengo 
Carla alguna? 

CABELLERA. 

No señor; 
Voy á llamar á don Pedro, 
Porque hasta daros las cartas 
No tuve orden para hacerlo; 
Guárdeos el cielo. {Vcse.) 

DON ANTONIO. 

Él OS guarde. 

DOÑA ISABEL. 

Quitadme la vida, ciclos. 

DON ANTllMO. 

Veamos; ¿qué dice la carta. 

DO.ÑA ISABEL. 

Dice asi. 

D0:< ANTONIO. 

Ya estoy alentó. 

DOÑA ISABEL. 

{Lee.) «nermana: Yo tengo sois mil 

»y euaienla y dosduc;idn'; de renlade 

i/iii:ivni i7i:'i.' v irc I,.mv ':i mi primo 



»del 111,0. .|i.-^ 
ulosolrus. jli 
>néof una m 



..;... Dios 
..JO.-, que a 



jilay tal bestia! 



10 

DOÑA ISABEL. 

Diine ahora 
lüen de aqueste majadero. 

DON ANTONIO. 

Si liaré, que no es disparate 
El que viene dicho á tiempo; 
Don Lúeas es hoy marido, 

V liara empezar á serlo, 
lia dicho su necedad 
Como tal, porque, en efelo. 
No es marido quien no dice 
Un disparate primero. 

{Dale una mascarilla.) 

DOÑA ISABEL. 

La mascarilla está aquí. 

ANDREA. 

V está en el zaguaB don Pedro. 

DON ANTONIO. 

Pues póntela antes que suba. 

IKIÑA ISABEL. 

Si esto ha de ser, olicdezco. 

{Púnese la mascarilla.) 

ANDREA. 

Llamaron. 

DOÑA ISABEL. 

Llegó mi muerte. 

DON ANTONIO. 

Abre la puerta. 

AMiREA. 

Lsloes hecho. 
Sale DON PEünO y CABELLEIÍA. 
Sea usted muy bien venido. 

DON ANTONIO. 

Don Pedro, guárdeos el cielo. 

DON PEDRO. 

Seáis, señor don Antonio, 
Uieu hallado. 

DON ANTONIO. 

¿Venís bueno? 

DON PEDBO. 

Salud traigo. ¿Y vos? 

DON ANTONIO. 

Sentaos. 

DON PEDRO. 

Perdonadme, que no puedo, 
Que me ha ordenado don Lúeas 
Qne llegue y no tome asieiilo. 
Que os pilla su esposa á vos, 

V (lue se la lleve luego. 

DOÑA ISAIIEL. 

{.\p. ¡Cielos, qué es esto que miro! 
,1-sle 110 es el caballero 
Á quien le debí la vida?) 
Andrea. 

ANDREA. 

¿Qué hay? ¿qué tenemos? 

DOÑA ISABEL. 

Este es el que te contaba 
(jiie tengo amor. 

ANDREA. 

No te entiendo. 
;.Rsle es quien le dio la vida, 
(ionio me dijiste? 

DOÑA ISABEL. 

El mesmo. 

ANDREA. 

¿Y éste á quien quieres? 

DO.ÑA ISABEL. 

También. 

ANDREA. 

Si éste es primo de tu dueño, 
¿Qué has de hacer? 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 



DOXA ISADEL. 

Morir, Andrea. 

DON PEDRO. 

Aunque no merezca veros, 
Si las conjeturas ven. 
Divina Isabel, yo os veo. 
Mas sois vos, que vuestra fama ; 
Mal haya el que lisonjero. 
Yendo á pintaros perfecta. 
Aun no os retrató en bosquejo ; 
Hírmoso enigma de nieve. 
Que el rostro habéis encubierto 
Para que no os adivinen 
Ni los ojos ni el ingenio; 
r.erogl-.lieo difícil, 
Pues cuando voy á entenderos, 
Cuanto solicito en voces, 
Tanto acobardo en silencios ; 
Permitid vuestra hermosura... 
.Mas no hagáis tal, que más quier 
Ver esa pintura en sombras. 
Que haber de envidiarla en lejos: 
Claro cielo, sol y rayo 
Que está esa nube tejiendo, 
Venid á Toledo á ser 
El más adorado objeto 
Que supo lograr Cupido 
En los brazos de Himeneo; 
La voz de don Lúeas lial'la 
En mi voz, yo soy quien ciego 
A ser intérprete vine 
De aquel amor extranjero : 

Y pues sois rayo, alunibuid 
Enlresombrasy reflejos; 
Pues sois cielo y sol, usad 
De vuestros claros electos ; 
GerogliQco, explicaos: 
Enigma, dad á entenderos, 
Pues descubriéndoos seréis 
Con una causa y á un tiempo. 
El geroglilico, el rayo, 

El sol, la enigma y el cielo. 

Discreto parece el primo. 

DOÑA ISADEL. 

Advenid, señor don Pedro, 
Que se ha ido vuestra voz 
Hacia vuestro sentimiento ; 
Doña Isabel es mi nombre, 
No doña Alfonsa, y no quiero 
Que allá le representéis 

Y ensayéis en mi el requiebro ; 

Y aunque el favor me digáis 
Por el que ha de ser mi dueño. 
No os estimo la alabanza 

Que me hacéis, vedme primero, 

Y creeré vuestras lisonjas 
Creyendo que las merezco; 
Pero sin verme, alabarme. 

Es darme á entender con eso, 
O que yo soy presumida 
Tanto, que pueda creerlo, 
O que don Lúeas y vos 
Tenéis un entendimiento. 

DOMPEDRO. 

Pues el sol, aunque se encubra 
Km re nubes, no por eso 
Deja de mostrar sus rayos 
Tan claros, si no serenos; 
El iris, ceja del sol, 
Más hermoso está y más bello 
Cuando entre negros celajes 
Es circulo de los cielos; 
Más sobresale una estrella 
Con la sombra : los luceros. 
Porque esté oscura la noclie, 
No por eso alumbran menos ; 
Perfume el clavel del prado 
En verde cárcel cubierto, 
Por las quiebras del capillo 



Da á leer sus hojas luego : 
¿Pues qué importa que esa nube 
Ahora no deje veros. 
Si haheis de ser como el iris, 
Clavel, estrella y lucero? 

DOS AMONIO. 

Doña Isabel, ¿qué esperamos? 
A la litera. 

DOS PEDRO. 
Teneos, 
Que vos no habéis de salir 
De Madrid. 

DON ASTOMO. 

¿Por qué, don Pedro? 

DON PEDRO. 

Porque no quiere mi primo. 

DON A.NTONIO. 

Pues decidme , ¿cómo puedo 
Dejar de ir á acompañar 
A mi hija? Demás deso. 
Que si yo no se la doy, 
Y lo que ordena obedezco; 
¿Cómo me podrá dar cuenta 
De lo que yo no le entrego? 

DON PEDRO. 

Todo eso está prevenido; 
Ved ese papel que os dejo, 
Con que no necesitáis 
De partiros. 

DON ANTONIO. 

Va le leo. 
¿Qué es esto? papel sellado. 

{Abre un pliego de papel sellado.) 

ANDREA. 

¿Qué será? 

CADELI.EIIA. 

Y'o no lo entiendo. 

DON ANTONIO. 

(Lee.) «r.ecibi de don Antonio de 
«Salazaruna mujer, para que lo sea 
»ni¡a, con sus tachas buenas ó malas, 
valla de cuerpo, pelimorena,ydonce- 
»lla de facciones, y la entregaré tal, y 
«tan entera, siempre que me fuere pe- 
ndida por nulidad ó divorcio. En To- 
»ledo, á 4 de Setiembre de 638 años. 
»—Don Lúeas del Cigarral. Toledo.y> 

DOÑA ISABEL. 

¿Para mi carta de p;igo? 

UON ANTONIO. 

Don Pedro, ¿este caballero 
Piensa que le doy mujer, 
O piensa que se ia vendo? 

CABELLERA. 

Pues yo sé que va vendida 
Doña Isabel. 

ANDREA. 

Yo lo creo. 



Yo quiero ver á don Lúeas 
En las Ventas; vamos luego. 
Ven, Isabel. 

DOÑA ISABEL. 

A morir. 
¡Valedme, piadosos cielos! 

DON PEDRO. 

Aunque esté vuestra pintura 
En borrón, tiene unos lejos 
Dentro, que el alma retrata. 
Que casi son unos mesmos. 

DOÑA ISAOEL. 

¡Quién pudiera descubrirse ! 

DON PEDRO. 

¡Quién viera su rostro! 

DOÑA ISABEL. 

¡Cielos, 



DON ANTORIO. 

Ea, Isabel, á la litera. 

ANDREA. 

Vé delante. 

CABELLERA. 

Allá te espero. 

DON ANTONIO. 

Yo lo erré; vamos. 

DOÑA ISABEL. 

Ya voy. 

DON ANTONIO. 

¿Qué esperáis? 

DO» PEDRO. 

Va os obedezco. 

DOÑA ISABEL. 

¿Si fuese yo la que quiere? 

DON PEDRO. 

¡Si éste es mi perdido duefio! 

DON ANTONIO. 

¿Mas si don Lúeas es rico. 
Qué importará que sea necio? 

{Vanse.) 

Salen DON LUIS v CARPiANZA, 

criado. 

CARRANZA. 

¿No me dirás, don Luis, adonde vamos? 

Ya en las Ventas estamos 

Del muy noble señor Torrejoncillo, 

ü del otro segundo Peralvillo, 

Pues aquí la hermandad mesonilante 

Asaetea á todo caminante; 

Don Luis, habla, conmigo te aconseja, 

¿No me dirás qué tienes? 

DOS LUIS. 

Una queja. 
(Vaséasc.) 

CARRANZA. 

¿A qué efecto has salido de la Corte? 
¿En estas Ventas , di , qué habrá que 
l'ara tu sentimiento? [importe 

¿Di, qué tienes, Señor? 



Desvalimiento. 

CARRANZA. 

Deja hablar afeitado; 
Y (lime, ¿á qué propósito has llegado 
A estas Ventas? reliéreme, en elelo : 
¿Qué vienes á buscar? 

DON LBIS. 

Uusco mi objeto. 

CARRANZA. 

¿Qué objeto? habladme claro, Señor 
DON LUIS. [mió. 

Solicito á mi llama mi albedrio. 

CARRANZA. 

¿No acabaremos, y dirás qué tienes? 

DON LUIS. 

¿Quieres que te procure á mis desde- 
CARRANZA. [nes? 

A oírlos en tu proa me sentencio. 

DON LUIS. 

¿Y, en fin, han de salir de mi silencio? 

CARRANZA. 

Dilos, Señor. 

DON LlIS. 

Pues á mi voz te pido 
Que hagas un agasajo con tu oido; 
Carranza, amigo, yo mehalléindiTiado, 
Costóme una deidad casi un cuidado; 
Mentalmente la dije mi deseo, 



Aspiraba a los lazos de Hiincnco, 

Y e!la viendo mi amor enternecido, 
Se dejó tratar mal del dios Cupido ; 
Su padre, que colige mi deseo. 

En Toledo la llama á nuevo empleo, 

Y hov sale de la Corle 
l'ara'lograr, indigno, otro consorte; 
Por aquí ha de venir.yaqui la espero. 
Convalecer á mi esperan/.a quiero, 
Dando al labio mis ímpetus veloces, 
A verquéliacensus ojos conmis voces; 
Isabel es el dueño. 

Verdad del almay alma desteempeño, 
La que con tanto' olvido 
A un amante ferio por un marido; 
Suspiraré, C;irranza, vive el ciclo. 
Aunque me cueste todo un desconsue- 
Inlimaréla lodo mi cuidado, [lo; 

Aunque muera de liaherle declarado; 
Culiiaré aquel desden , que el pecho 
[indicia, 
Aunquedestemple airada la caricin; 
Mas si los brazos del consorte enlaza, 
Indignaréme con el amenaza: 
Mis ansias, irritado, airado y fiero , 
Trasladaré á las iras del acero, 
Que es descrédito hallarme yo corrido, 
quedándose mi amor tan desvalido. 
Esta es la causa , por qué de esta 
[suelte 
Yo mismo vengo á agasajar mi muer- 
[le; 
De suerte, que corrido, amante y oe- 
[cio 
Vengo á entrar por las puerlas del 
[desprecio: 
Con vuelo que la luz penetrar osa 
Galanteó mi muerte mariposa; 
I'orque en este desden, que amante 
[exlraño, 
Me suelte mi albedrio el desengaño, 
\ en este sentimiento 
Mi elección deje libre mi tormento, 

Y para qiieJsabel desconocida 
Lugre mi muerte, pues logró su vida. 

CARRANZA. 

01 tu relación, y maravilla 

üue con cuatro vocablos de cartilla. 

Todos impertinentes, 

Me digas tantas cosas diferentes. 



Gente cursa el camine, ¿si ha llegado? 

CARRAXZA. 

¿Qué es cursa? ¿este camino está pur- 
u.No. (Dentro.) [gado? 
¡Hadelaveota! 

TODOS. (Dentro.) 

¡Hala! 

mo. (Dentro.) 

¡lia, seor ventero! 
¿Hay qué comer? 

DOS. (Dentro.) 

.No faltará camero. 
DNO. (Dentro.) 
¿Es casado vusted? 

DOS. (Dentro.) 

Mas bá de treinta, 
o.xo. (Dentro.) 
Scgan eso, carnero hay en la venta. 

TRES. (Dentro.) 
Huésped, asi su nómbrese celebre. 
Véndame un galo que parezca liebre. 

TODOS. (Dentro.) 
¡Hala! 

UNO. (Dentro.) 
¿Qué hay? 



ENTRE I5ÜD0S ANDA EL JULCO. 
DOS. (Dentro.) 

¡Mentecato! 
Compra al huésped , que es liebre y 
CARRANZA, [tira á gato. 
Una dama, y un hombre miro. 

DON LUIS. 

Quedo, 
Espérate, qae vienen de Toledo. 

CARRANZA. 

Nada, pues, te alborote. 

UNO. (Dentro.) 
¿Donde van Dulcinea y don Quijote? 

DOS. (Dentro.) 
Dónde ha de ir, al Toboso por la cuen- 
DON LUCAS. (Dentro.) [la. 
Voy al infierno. 

BNo. (Dentro.) 

Eso es, voy á la Venta. 
DON lEis. (Dentro.) 
¡Raro sugelo es este que ha llegado! 

CARRANZA. 

Aqueste es un don Lúeas, un men- 
De Toledo. [guado 

UNO. (Dentro.) 
¡Ah! seor huésped, si le agrada, 
Écheme ese fiambre en ensalada. 

DOS (Oeníro.) [asiento, 
Si va á Madrid la ninfa á estar de 
En la calle del Lobo hay aposento. 

TRES. (Dentro.) 
Pues á fe que es mujer de gran tra- 
DON LUCAS. (Dentro.) [bajo. 
Pues ¡voto á Jesucristo! si me bajo. 
Que han de entrar en la venta por la 
TODOS. (Dentro.) [posta, 
(iua, gua. 

UNO. (Dentro.) 
Que la ha tendido don Langosta. 
DON LtcAS. (Dentro.) 
Mentís, canalla. 

CARRANZA. 

Ahora ha echado el resto. 
DON LticAS. (Dentro.) 
Apeaos, doña Alfonsa, acabad presto, 
Porque quiero reñir. 

do.Sa alfonsa. (Dentro.) 

Deleiuc, espera. 
Que me dará un desmajo, que me 
DNO. (Dentro.) [muera. 
Doña Melindre, déjele. 

DON LticAS. (Dentro.) 

¿Qué espero? 
Matarélos á fe de caballero. 

DOÑA ALFONSA. (Dentro.) 
Detente, hermano. 

DON LtiCAs. (Dentro.) 

Vínome la gana. 

Salen DON LUCAS y DOS A ALFONSA. 
Téngame cuenta usted con esta ber- 
DON LUIS. [mana. 

¿No vé vusted, que es vaya? 

CARRANZA. 

Uced se tenga. 

DON LIJCAS. 

Conmigo no ha de haber vava ni ven- 
Gentecilla... ■ [ga. 
TODOS. (Dentro.) 
Gua, gua. 



il 

D0.\ LUIS. 

Tened templanza- 
UNO. (Dentro.) 
Envaine vucsarced, señor Carranza. 

DON LliCAS. 

¿A mí Carranza, villanchón malvado? 

CARRAHZA. [honrado. 
Vo soy Carranza, y soy muy hombre 

(Em¡itiña la espada Carranza). 
Que yo también me atufo y me abo- 

DON LliCAS. [chorno. 
Mientes líi, y cinco leguas en coiilor- 

CARRAXZA. [lio- 

Sáquela. (Saca la espada.) 

DON LUIS. 

Téngase, que ya me enfada. 

DON LUCAS. 

Déjeme darle solo esta estocada. 

DON LUIS. 

Tened. 

DON LlJCAS. 

Yo he de tirarle este aUiliajo. 

DON LOIS. 

No me desperdiciéis este agasajo. 

DON LUCAS. 

No os entiendo. 

BOÑA ALFONSA. 

Señor, mira. 

DON LUIS. 

Repara. 
Que es mi sirviente. 

D0> LUCAS. 

Fuera. 
DON PEDRO. (Dentro.) 

Para. 
TODOS. (Dentro.) 

Pira. 

DON LUIS. 

Una litera eotró , y podéis templaros. 

DON LUCAS. [tnros. 

Aunque entre un coche tengo de nia- 

Sale DON PEDRO, DON ANTONIO, 
CABELLERA , ANDREA r DOÑA 
iSAREL, con mascarilla. 



Detente. 

DON l.l'CAS. 

No me vayan á la mano, 

DON ANTONIO. 

¿Con quién riñe? 

DON LUIS. 

Con este mi criado 

DON ANTONIO. 

Con un pobre criado asi indignado? 
Don Lúeas, débaos yo aquesta teni- 
DON LUCAS. [planza. 

Yo pensé que reñía con Carranza. 

DON LUIS. 

Envainad , pues os logro tan tcmpla- 

DON LliCAS. [lio. 

Primero ha de envainar vuestro cria- 
CARBANZA. [do. 

La espada dcsem|iuño, 
(¡envainen.) 

Y obedezco. 

DON LUCAS. 

Vo envaino la ilc Orluño. 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 



Andrea, ¡qué mal hombre! | 

A.>DREA. i 

¡(iiié oseo y negro! 

DON LICAS. 

For mi cuenta. Señor, ¿vos sois mi 
Do>- AMO.MO. [suegro? 
Vueslro padre seré. 

DO.N PEDRO. 

Muero abrasado. 
DOÑA ALFOSSA. [liabiado'' 
Don Pedro, ¿qué será que no me lia 
Mjs lauíbien puede ser que no me 
DUNA i>ABKL. [vea. 

Doña Alfonsa es aquella , amiga An- 
dón LUIS. [Urea. 
Esta es doña Isabel. 

CARRANZA. 

Callar intenta. 

ANDREA. 

Don Luisillo también está en lávenla. 

DON ¡.ns. 
No puedo resistirme. 

DOÑA fSABEL. 

¡Que basta aquí haya venido á perrc- 
DiiN LLCAS. [guiíniel 
¿Y hala visto mi lierniaiio? 

DON ANTONIO. 

■Ni la ha hablado. 

DON Ll'C \S. 

¿Vino siempre euhieila? 

DON A.MOMO. 

Asi ha ¡icgado. 

DON I-tCíS. 

¿Y en Gn, me quiere bien? 

DON ANTONIO. 

Por vos se muere. 

DON LUCAS. 

Y la puedo decir lo que quisiere? 

DON ANTONIO. 

Si, podéis. 

DON LtJCAS. 

¿Puedo'; 

DON PEDRO. 

Si. obligarla intenta. 

DOS LUCAS. 

Pues asi os guarde Dios, que ten¡;ais 

lili amor, que apenas osa [cuenta. 

A hablaros, dice liel. 

Que una de dos, Isabel, 

O sois fea, ó sois hermosa. 

Si sois hermosa, se acierta 

Kn cubrir cara lan rara, . 

Que no ha de andar vueslra cara 

Con la cara de.scubiirta. 

Si fea. e! taparos sea 

Diligencia bien lograda. 

Puesto que estando lapada, 

Nadie sabrá si sois lea. 

Oue todos se ban de holgar, digo, 

Con vos, si hoy hermosa os ven; 

Mas si os ven lea, también 

Todos se holgarán conmigo. 

Pues estaos asi por Dios, 

Aunque os parezca importuno. 

Que no se ha de holgar ninguno, 

^i conmigo, ni con \os. 

DOÑA ISAOEL. 

¿Qué hombre es este, Andrea? 

ANDREA. 

El peor 
Que he visto, señora mia. 



DOS ANTONIO. 

¡Que necedad! 

DON LOIS. 

Grosería. 

DON LUCAS. 

¿No me habláis? 

DOÑA ISAOEL. 

Digo, Señor, 
Que debo agradecimiento 
A ansias, y pasiones tales. 
Pues en vos admiro iguales 
El talle, )■ tiileiidimieiiio. 
La lama que vos leiieis, 
l'iM- Ser quien sois, os adamac 
l'ero no ilijo la lama 
Taiild como merecéis. 

V asi la miierle n sislo 
Tarde, pues qnieio decir. 
Que en vieiuluos pensé morir, 

Y ja muero balnéiidoos visto. 

DON LUCAS. 

¡Lindo ingenio! 

DO.t ANTONIO. 

Asi lo crea 
Vuestra pasión prevenida. 

DON LUCAS. 

¿Qué decís? 

DON PEDRO. 

Que es entendida, 

Y debe de ser muj lea. 

DOÑA ALFONSA. 

Ha?, que el rostro se descubra, 
Hermano, si verla intentas. 

DON LUCAS. 

Dejádmela brujulear, 
Que piula bien. 

DO.Sa ALFONSA. 

A qué espaas? 

DON LUCAS. 

Isabel, hacedme gusto 
Ue descubriros, j sea 
La mascara el primer velo 
Que corráis á la modeslia, 
gue están a(|ui debatiendo 
M sois lea ó no sois lea. 

V si acaso sois herniosa. 
No es juslicia que yo lenga 
Mancilla en el corazón. 
Porque no tengáis vergüenza. 

DOÑA ISAUEL. 

Los que son en vos preceptos, 
Han de ser en mi obediencias. 
Yo me descubro. 

(Quitase la mascariUa.) 



Don Antonio, á fe de veras. 
Que hacéis excelentes caras. 

Era su madre muy bella. 

DON PEDRO. (Ap ) 
Vive Dios, que. es Isabel, 
A quien en la rubia arena 
De .Manzanares, un día 
Libré de la muerte hera. 

DON LUCAS. 

¿Qué OS parece la fachada, 
Primo miüV hablad. 

DON PEDRO. 

Que es bue 

DOÑA ISARtL {.\p.) 

Ya me conoció don Pedro, 
Poniue son los ojos lenguas. 



DON PFDDO. 

;.Y á ti qué te ha parecido. 
Doña AlfoDsa? 

DOÑA ALFONSA. 

Que es muy fea. 

do:» PEDRO. 

Eres mujer, y no quieres 
Que alaben otra belleza. 

DON LUCAS. 

Pensando estoy (pié deciros. 
Después que os vi descubierta, 
(iine no sé lo que me di^a. 
l'edro. 

DON PEDRO. 

Scüor. 



Oyes, Mega, 

Y di por la boca verbos, 
O lo que á ti le parezca: 
Habíala del mismo mudo 
Como si yo mismo fuera ; 
Dila aquéllo qneui sabes, 
lie luceros y de estrellas. 
Tierno como el mismo yo, 
Hasia dejarla muy tierna; 
Que cubierta, yo me aircvo 

A hablar como una manteca; 
Pero en mi vida lie sabido 
Hablar tierno á descubiertas. 

DON PEDRO. 

¿Yo be de llegar? 

DON LUCAS. 

Si , primillo. 
Con mi propio poder llegas. 

DON PEDRO. 

¿Con qué alma la he de decir 
Los requiebros y ternezas. 
Si es fuerza qué haya de hablar 
Con la luya? 

DOS LIJCAS. 

Con la vuestra: 
Señora, allá va Perico, 
No hay sino teneos en buenas, 

Y ndverlid . que los requiebros 
Que os dijere, los requiebra 
Con mi poder, respnndedle 
Como si á mi propio luera: 
Empezad. 

DON PEDRO. 

Y'a le obedezco. 

DOÑA ISABEL. 

Déme mi dolor paciencia. 

ANDREA. 

Lindo empleo hizo Isabel. 

DON PEDRO. 

Amor alas tiene, vuel.i, 
Sni gió la nave en el puerto. 
Hallo el piloto la eslrella. 
Dio el airoyo con la rosa. 
Salió el arco en la loruieuta. 
Gozó el arado la lluvia , 
Hallaron el sol las nieblas, 
Rompió el capillo la flor, 
Encontró el olmo la yedra. 
Tórtola halló su consorte. 
El nido el ave ligera. 
Que eslo y baberos hallado, 
Todo es una cosa mesma. 
liien haya ese velo ó nube, 
Que piadosanienle densa. 
Porque no ofendiese al sol, 
Detuvo á la luz perpleja. 
\o lie visto nacer el dia 
Cotí clara luz y serena 
Para castigar el prado, 
O ya en sombras ó ya en nieblas. 
Yo he visto influir al sol 
Serenidades diversas. 



ENl 



noüos AM)A 1::l juego. 



Para engañar al mar cnno 
(0:1 una y otra lormenla; 
I'ero engañarme con sombras, 

Y herir con Iii7., es destreza 
l}ue ha invenlado la hermosura, 
(,lue es de las almas maeslra. 
Vos sois más, que aquello más 
Que cupo en luda mi idea, 

Y aun más que aquello que miro, 
Si hay más en vos, ((ue mas sea. 
Que lan iguales se anudan 

Kn VüS ini;enio y bLÜcza, 
Vuestro donaire tan uno 
Se ha unido con la modestia. 
Que si rendirme no mas 
Que 3 la hermosura quisiera, 
lil ingenio me ha de liacor 
Que del ingenio me venza. 
Si del donaire y recalo 
Ks quien igual me snjela, 
Pori|ue como estas virtudes 
Eslan unidas, es fuerza 
Que ó no os quiera por ninguna, 
U que por todas os quiera. 
DOX l.liCAS. {Ap.) 
.^p^i^ta la mano, Pedro, 
Que esto es poco. 

DON rFDRO. 

Hermosa hiena, 
Que halagaste con voz blanda 
Para herir con muerte fiera, 
¿Cómo, decidme, de ingrata 
Soberbiamente se precia 
Quien me ha pagado una vida 
Con una muerte sangrieiilü? 
Desde el instante que ns vi. 
Se rindieron mis potencias 
De suerte... 

DOÑA I.SAÜFL. 

Mirad. Señor, 
Que es grosería muy necia. 
Que me vendáis un desprecio 
A la luz de una fineza. 
Nú entra amor tan de repente; 
Por la vista amor se engendra 
Del trato, y no he de creer 
Que amor que entra con violencia 
Deje de ser, como el rayo, 
Luz luego y después pavesa. 

DON FEDliO. 

No engendra el amor al trato, 
Isibel, (|iie si eso lucra, 
Fuera (|uei'ida también. 
Siendo discreta una lea. 

DOÑA ISABEL. 

El trato engendra al amor, 

Y para que la experiencia 
Lo enseñe, si nu hay agiado 
Es cieno que no lia\ belleza. 
El agrado es hermosura. 
Para el agrailo es de esencia 
Que haya trato: luego el trato 
Es el que el amor engendra. 

DO.» PF.DKO. 

Con trato amor, yo confieso. 
Que es perl'ectu; mas se emienda, 
Que amor puede haber sin trato. 

DO.ÑA ISAIIF.L. 

Pero en fin, amor se acendra 
En el trato. 

D0:< PRDDO. 

Decis bien. 

DO.ÑA ISADEL. 

Pues si es asi, luego es fuerza 
Que os quede más que quererme. 
Si mas que tratarme os queda. 

Do:( LUCAS. (.4;;.) 
No me agradan estos tratos. 



DO:t PEDRO. 

Concedo esa consecuencia, 
Mas ya os trata amor, si os oye. 
Va 03 quiere amor. 

DOMLCCíS. (.4p) 

Mucho aprieta. 

DOÑA ISABLL. 

¿Y me quercisí 

DOTt PRnnn. 
Os adoro; 
Sólo falta que yo vea 
Vuestro amor. 

DOÑA ISADEL. 

Dirá le el tiempo, 

DON PEDRO. 

No le deis al tiempo treguas, 
Teniendo vos vuestro amor. 

DOÑA ISABEL. 

Pues como á nii esposo es facTía 
Quereros. 

D0>' PEDIiO. 

Seré dichoso. 

DOÑA ISABEL. 

Esta maao, que lo es vuestra 
Lo dirá. 

DON LrCAS. 

No es sino ni;a; 

{Tómnla la mano don Lía 
Y es muy grande desvergüenza 
Que os toméis la mano V(]S 
Sin diirmela á mi en la iglesia; 
l'rimillo, fondo en cuñado, 
Idos un poco á la lengua. 

DON PEDH0. 

Si yo hablaba aqui por vos. 

DON LliCAS. 

Sdisnn hablador, y ella 
Es también otra habladora. 



Si, pero sois licenciosa. 

DON PEDBO. 

Como tú dijiste que era 
Poco lo que la decia... 

DON LLCAS. 

Poco era, ((Uien os lo niega; 
Mas ni tanto, ni tan poco. 

DOÑA ALFON.SA. {Ap.) 

¡Que ella le hablase lan tierna, 
V que él le adore tan fino! 

DON LUCAS. 

Doña Alfonsa. 

DOÑA AI.FONSA. 

¿Queme ordenas? 

DON LUCAS, 

Llevaos con vos esta mano. 

(üala la mano de doña Isabel.) 

DOÑA ALFONSA. 

Si haré, y pido que me teugas 
Por lu amiga y servidora. 
{Ap. Y tu enemiga). 

DON LUCAS. 

En Illescas 
Me he de casar esta noche. 

DOÑA ALFONSA. 

Hasta ir á Toledo espera. 
Para que don Pedro y yo 
Nos Casemos, yaili sean 
Tu boda y la inia juntas. 

DOÑA ISABEL. 

[Ap. Antes quiera Amor que muera.) 



Señora niia, no estoy 
Para esperaros seis leguas. 

DON LUIS. 

Muerto estoy; á acompañaros 
Iré con vuestra licencia, 

Y celebrar vueslra boda: 

Vo soy don Luis de Contreras, 
Vuestro servidor antiguo. 

DON LIJCAS. 

No OS conozco en mi conciencia. 

DON LUIS. 

Y amigo de vuestro padre. 

DON LUCAS. 

.''ed su amigo, norabuena: 
Pero no habéis de ir conmigo. 



Llega el coche. 



Vo be'de i 



ANDBEA. 

La litera. 

DON LUIS. 

n vos. 

DON LUCAS. 



Voto á Dios, 
Que me quede en esta Venta. 

DON LUIS. 

Ya me quedo. 

DON LlJCAS. 

¡Gran favor! 

DOÑA ISABEL. 

Mticría voy. 

CABELLERA. 

¡Hermosa bestia! 

DOÑA ALFONSA. 

Muriendo de celos parto. 

DON PEURO. 

; Que esto mi dolor consienta ! 

DON ANTONIO. 

;Que esto mi prudencia sufra ! 

DOÑA ISABEL. 

¡Que esto influyese mi estrella! 

DON LUCAS. 

Alfonsa, ¿guarthis la mano? 

DOÑA ALFONSA. 

Sí, Señor. 

DON LCCAS. 

Pues tened cuenta. 
Entre bobos anda el juego; 
Pedro, entrad. 

DON PEDRO. 

¡Cielos, paciencia! 

DON LUCAS. 

Guárdeos Dios, señor don Luis. 

DON LUIS. 

Allá he de ir, aunque no quiera. 



JORNADA SEGUNDA. 

Sale DON PEDRO en jubón, con som- 
brero, capa ti espada, y CAÜELLK- 
UA, medio desnudo, por el patio del 



CABELLERA. 

;,A dónde vas, Señor, de esta manera. 
Medio desnudo? 

DON PEDRO. 

Calla, Cabellera. 

CABELLERA. [do, 

A las dos de la noche, qne ja han da- 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 



De mi medio coluirpio me has saca- 
Y discurrir no puedo [do, 

Doade abura me llevas 

DON PEDRO. 

Habla quedo. 

c*nF.Li.EnA. 
Si hemos de ir fuera , aquí miro cer- 
La puerta principal de la posada, [rada 

no.x lEDno. 
No ha sido ese mi iiilerito. 

CABELLERA. 

¿Pues á dónde hemos de ir? 
DOX PEuno. 

A este aposento. 

CADELLERA. 

Don Lúeas aqui duerme recogido, 
Que se nye en lodo lllescas el ronqui- 
Doña Alfonsa su hermana [do; 

Duerme en otra alcobilla á él cercana. 

DON PEDRO. 

¿Y el padre de Isabel? 

CADELLFRA. 

Duerme á aquel lado. 
En aquel aposejitu. 

DOK PEDRO. 

¿Esiá cerrado? 

CAHELLERA. 

Cerrado está; di lo que quieres, ea. 

DOS PEDRO. 

¿Y dónde están doña Isabel y Andrea? 

CADELLERA. 

En esta sala están. 

DUM PEDRO. 

Ven poco á poco. 
Que la tengo de hablar. 



Si no estás loco; [nado, 
Que has de perder el seso he iniagi- 
¿yué es esto» lü. Señor, enamorado 
De una mujer, que serlo presto espera 
De don Lúcasf 

DOM PEDRO. 

Si, amigo Cabellera. 

CAUELLERA. 

Ten, Señor, más templanza; 

¿Tu fallar de tu primo á la confianza? 

Cómo, ¿lü enamorado de repente? 

DON PEUllO. ng. 

Más anciano es el mal de mi acciden- 
Siglos ha que padezco un mal eleruo. 

CABELLERA. 

Yo tuve tu accidente por moderno; 
Pero si liene tanta edad, más sabio 
Ouiero saber tu pena de tu labio; 
Dnue tu amor , que ya quiero escu- 
DON PEDRO. [charle. 

¿Qué intentas con oirle? 

CABELLERA. 

Disculparle. 

DON PEDRO. 

¿Me ayudarás después? 

CABELLERA. 

Soy tu criado. 

DON PEDRO. 

¿Óyenos alguien? 

CABELLERA. 

Todo está cerrado. 

DON PEDRO. 

¿Tendrás secreto? 

CABr.LLERA. 

Ser leal intento. 



DOn PEDRO. 

Pues escucha mi amor. 

CABELLERA. 

Ya estoy atento. 

DON PEDRO. 

Kra del claro JuUu ardiente dia : 
Manzanares al solo presidia. 

Y en clase, que la arena ha fabricado. 
Lecciones de cristal dictaba al prado, 
(Cuando al morir la luz del sol ardien- 
Solicito bañarme en su corriente; [te, 
Kn un caballo sendas examino , 

Y á la Casa del Campo ine destino. 
Llego á su verde falda. 

Elijo fértil sitio de esmeralda, 

Del caballo me apeo. 

Creo la amenidad, el cristal creo, 

Y apenas con pereza diligente 

La templanza averiguo á la corriente. 
Cuando alegres también como velo- 
[ees, 
A un lado escucho femeniles voces. 
Guio á la voz los ojos prevenido, 

Y sólo la logré con el oido; 
Piso por las orillas, y tan quedo, 
Que penseque pisaba con el miedo: 
.Masía voz me encamina, y m.'is me 

[llama, 
Voy apartando la una y otra rama, 

Y en el libio cristal de la ribera 

A una deidad hallé de esta manera, 
lodo el cuerpo en el agua hermoso y 
[bello, 
Fuera el rostro, y en roscas el cabe- 
[llo, 
Deshonesto el cristal que la gozaba. 
De vanidad al soto la enseñaba; 
Mas si de amante el soto la quería, 
Por gozársela él todo, la cubria. 
Quisieron mis deseos diligentes 
Verla por los cristales trasparentes, 

Y al dedicar mis ojos á mi pena. 
Estaba al movimiento de la arena. 
Ciego ó turbio el cristal ; y dije luego: 
,.Q«ién con esta deidad no ha de eslar 
Turbio el cristal estaba, [ciego? 

Y cuanto más la arena le enturbiaba. 
Mejor la vi, que al no ver la corriente, 
sólo era su deidad lo trasparente; 

.No el rio, que al gozar lanía hermosn- 
[ra. 
Él es quien se bañaba en su blancura. 
Cubria, para ser segundo velo. 
Túnica de Cambray todo su cielo, 

Y sólo un pié movia el cristal blando, 
Sin duda imaginó que iba pisando; 
Pero cuando sin verse se mostraba. 
Un plumaje del agua levantaba. 

Del curso propio con que se movia, 
Viale entre el cri.stal. y no le via. 
Que distinguir no supo mi albedrlo 
Ni cuándo era su pié, ni cuánilo el rio. 
Procuraban ladrones mis enojos 
Kobar sus perfecciones con los ojos, 
Cnando en pié se levanta toda hielo, 
Cubre el cristal lo que descubre el 
[velo: 
Recatóme en las ramas dilatadas. 
Prevenidas la esperan sus criadas; 
Dícenla todas que á la orilla pase, 

Y nada se dejó que yo robase ; 

Y en lin, al recogerla. 
Tiritando salió perla con perla; 

Y yo dije abrasado: 

;0h qué bien me parece el fuego hela- 
Sale á la orilla, donde verla creo, [do! 
Pónensenie delante y no la veo : 
Enjúgala el alhago prevenido 
La nieve que ella habia derretido; 
Cuando un toro con ira y osadia 
(Que era dia de iiestas este di.-i) 



Desciende de Madrid al rio; y luego 

Más irritado, sí, que no más ciego, 

Quiere cruel é implo 

De coraje beberse todo el rio : 

Bebe la blanca nieve. 

Bebe más, y su misma sangre bebe. 

El pecho, pues, herido, el cuello roto, 

Partea vengar su injuria por el solo, 

Las cortinas de ramas desabrocha. 

Sacude con la coz á la garrocha, [ra, 

Y á mi hermosa deidad vencer procu- 
Que se quiso estrenar en la hermosu- 

[ra. 
Huyen, pues, sus criadas con recelo, 

Y ella se honesta con segundo velo; 
Que aunque el temor la halló despre- 

[venida. 
Quiso más el recato que la vida. 
Vo, que miro irritarse el loro airado. 
De amor y de piedad á un tiempo ar- 
[mado, 
Indigno la pasión, librarla espero, 

Y dándole advertenci:is al acero, 
lOsadia y pasión á un tiempo junta) 
El corazón le paso con la punta, 
Con tan felice suerte, 

(Jue ni un bramido le costó la muerte. 
Conoce que á mi amor debe la vida, 
Honeslamenle la hallo agradecida; 
Menos, viéndola mas, mi amor mitigo, 
Filtra dentro del coche, y yo la sigo; 
Cierra luego la noche: [coche; 

Entre otros, con lo obscuro pierdo el 
Búscala y no la encuentra mi cuida- 
[do: 
Vóyme á Toledo , donde enamorado 
Le "dije mis hnezascon enojos 
A aquel retrato que copié en los ojos. 
Quejóme sólo al viento ; 
Procúrame mi primo un casamiento; 
La ejecución de sus preceptos huyo: 
Voy á Madrid á efectuar el suyo; 
Vuelvo con Isabel (nunca volviera) [ra) 
Cubre el rostro Isabel (nunca le vie- 
Pues dice mi esperanza, hoy más per- 
Que es Isabel á la que di la vida; [dida, 
Por valor ó por suerte. 
Que es Isabel la que me da la muerte. 

Y en fin, amante si, y no satisfecho. 
De la sombra esta noche me aprove- 

[cho; 
A vengar con mis voces este agravio. 
Salga esta calentura por el labio: 
Sepa Isabel de mi cruel tormento. 
Asusten mis suspiros lodo el viento; 
Sean ahora que Isabel me deja , 
Intérpretes mis voces de mi queja; 
Suceda todo un mal á todo un daño. 
Válgame un riesgo lodo un desenga- 
Abora la he de hablar, verla porfío, [ño; 
Déjame que use bien de mi albedrlo: 
Deja que á hablarla llegue. 
Para que esta tormenta se sosiegue; 
Déjame que la obligue. 
Para que este cuidado se mitigue, 

Y porque al referir pena tan liora. 
Mi gloria dure y mi tormento muera. 

CABELLERA. 

Tu relación he escuchado, 

Y por Dios que me lastimo 
Que se enamore quien tiene 
Tan lindos cinco sentidos. 
¿Tú, Señor, enamorado? 

DON PEDRO. 

Eselsugeto divino. 

CABELLERA. 

Y lü muy lindo sugelo; 
Pero puesto que has venido 
A hablar con doña Isabel, 
Llega falso t habla fino ; 
Pero no andarás muy falso 



Con don Lúeas, que es tii primo, 
Pues til la amabas primero, 

Y él hasta ayer no la ha visto. 

Y en llegando á enamorarse 
L'n hombre ii lodo albedrio, 

No hay hermano para hermano, 
Ni hay amigo para amigo. 
Pues si un hermano no vale, 
¿Cómo ha de valer un primo. 
Que es parentesco de neyrob? 
Todos están recogidos 
Los huéspedes del mesón; 
¿Llamaré? 

ndK PEDHO. 
Llama qucdito. 

CABELLERA. 

No sea que el huésped nos sienta. 
Que es el huésped mas coci>lu 
Oue hay en lllescas, y siente 
iJeulro en su casa un mos(iuilo. 

D0:t PEDRO. 

Oyes , ¿viste anoche entrar, 
Aun don Luis, que se hiio amigo 
De don Lúeas? 

CABELLF.B». 

Embozado 
Tras la litera se vino, 

Y anoche tomó posada 
Ed el mesón. 

:>oy PEDRO. 
¿Y has sabido 
A qué viene? 

CABELLERA. 

Galantea 
A Isabel, que asi lo dijo 
Su criado á otro criado, 

Y aqueste criado mismo 
A otro criado después 
Como cri:ido fidedigno 
Se lo contó, y ¿1 á mi: 
Yo ahora á ti te lo aviso, 
(,iue no sirve quien no cuenta 

Lo que ha visto, y (¡ue no ha visto. 

DOS PEDBO. 

Pues con amor y con celos 
A un tiempo me determino 
A hablar a Isabel. 

CABELLERA. 

Pues manos 
Al amor: Amo v amigo, 
iLlegoT 

DON PEDRO. 

No llegues, espera , 
Que est.in abriendo el pusligo 
l'or de dentro. 

CABELLERA. 

Dices bien. 

DOJI PEDRO. 

¿Quesera? 

CARELLERA. 

No lo he entendido. 

Sale DO.ÑA ISABEL medio desnuda, 
Y ANÜIIEA por otro apvtento. 

DOÑA ISABEL. 

No me detengas, Andrea. 

ANDREA. 

¿Dónde vas? 

DOÑA ISABEL. 

A dar suspiros 
A los cielos de mis quejas. 

ANDREA. 

Témplate. 

DOÑA ISABEL. 

No espero alivio. 



ENTiit: ñocos anda LL JCEOO. 

ANDREA. 

¿Qué intentas? 

DOÑA ISABEL. 

Dusi;ir mi padre. 

ANDREA. 

Está ahora recogido. 

DOÑA ISABEL. 

Ven á despertarle, Andrea, 
Que no lia de ser dueño mió 
Don Lúeas. 

AMDREA. 

Resuella estás. 

DOMPEDRO. 

Arrimale. 

CABELLERA. 

Va me arrimo. 

ANDREA. 

¿Y si no quiere lu padre? 

DOÑA ISABEL. 

No es dueño de mi albedrio. 

ANDREA. 

Pues ¿quién ha de ser lu esposo? 

DOÑA ISABEL. 

Don Pedro lia de serlo mió , 
(I ninguno lo ha de ser; 
si no es que desconocido 
A Alloiisa quiere. 

DON PEDRO. (Ap.) 

¡Pedidme 

Albricias, alma y sentidos ! 

Vuélvete á dormir. 

DO.ÑA ISABEL. 

No puedo. 

CABELLERA. {Ap.) 

Cenó poco, no me admiro. 

IIOÑA ISAIIEL. 

¿En qué aposento hallaré 
A mi padre? 

ANDREA. 

No le lie visto 
Recoger, yo no lo sé: 
En habiendo .Tmanecido 
Podrás hablarle. 

DOÑA ISABEL. 

No alargues 
Plazos á un dolor prolijo : 
Uoii Pedro ha de ser... 

(Encuentra con don Pfdro ) 

DON' PEDRO. 

Don Pi dro , 
Infelice dueño mió, 
lia de ser el que te adore 
Tan amante y tan rendido. 
Que han de ser alma y poiencias 
Lo menos que os sacrilico. 

DOÑA ISABEL. 

¿Quiénes? 

DON PEDRO. 

Quien no os ha ganado. 
Cuando ya os hubo perdido : 
Kl que os ha granjeado á penas, 
El que os mereció á suspiros , 
El que os solicila a riesgos. 
El que os procura á cariños. 

DOÑA ISABEL. 

Hablad quedo, y ved que estamos... 

DON PEDRO. 

Templar la voz no resislo. 
Que esla es la voz de mi amor, 
Y esta mi amor encendido. 

DOÑA ISABEL. 

Señor don Pedro , si oisleis 

La venlad del dolor mió, 

Si aun no os ba costado un ruego 



2j 

La compasión de un cariño, 
.No os llaméis tan infeliz 
Como decis , pues no he dicho 
Acaso que tengo amor , 

Y ya vos lo habéis sabido. 
Dejad para el desdeñado 
La queja , llámese el digno 
Feliz, é infeliz se llame 

El que nunca ha merecido. 
Yo si que soy desdichada. 
Pues os quiero , y lo repito, 

Y estando vivo el amor 
Tengo á los celos más vivos. 
Ya habréis templado con verme 
El mal de no haberme visto ; 
Este si es mal , pues que tiene. 
Viéndoos mas, menos alivio. 
Doña Alfonsa ha de ser vuestra , 
Con que viene á ser preciso 
Que no lo pueda yo ser 

Ni pueda llamaros mió. 
Ella es quien dice que os quiere , 
Con que yo naturalizo 
A mis bastardos temores , 
Que son de mis celos hijos. 
Mirad , pues , cuál de los dos 
El más infeliz ha sido. 
Pues vos lográis un amor 

Y JO unos celos concibo. 

DON PEDRO. 

¿Yo, Isabel, no tengo celos, 
Vo, decis vos, que me libro 
De una verdad , que la cubro 
Con la sombra de un indicio? 
¿No es la flor Clicie, don Luis, 
Que constante á los peligros 
Está acechando los rayos 
De vuestro Oriente vecino? 
¿No viene á amaros, Señora? 
¿No viene tras vos? ¿No be visto 
Que os quiere? 

DOÑA ISABEL. 

¿Y quién es el sol? 
No con falsos silogismos 
Me arguyáis . cuando estáis vos 
liespondiéndoos á vos mismo. 
Si es la Clicie nordi.n Luis, 
¿Cuándo el sol la Clicie quiso? 
(Cuándo para desdeñarla 
No es cada rayo un aviso? 
Si soy sol , como decis, 
¿Cuándo mis rayos no han sido 
í'ara desdeñarle ardientes, 

Y para abrasarle tibios? 

¿Qué os daña á vos que él me quiera, 
Pues veis que yo no le estimo ? 
Mucho más florece el premio 
De la competencia al viso. 
Al clavel (piiere la rosa , 

Y él está desvanecido 

De ver (|ue le hayan premiado 

Encompeienciiis del lirio. 

Olmo (|ue abrnzó a la jedra. 

Está másarirailccido 

De ver que siendo él distante 

Se olvidase del vecino. 

Así , ¿ qué importa que amante , 

Constante, atento y aclivo. 

Me quiera don Luis á mi , 

Si con ver un amor mismo 

En los dos, con ser á un tiempo 

Tan constantes como linos, 

Sois el preferido vos , 

Y es él el aborrecido? 

DON PEDRO. 

Luego aunque me quiera á mi 
Doña Alfonsa, no hay indicio 
Para celos. 

DOÑA ISAKEL. 

Si le hay ; 



-" COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FÜANCISCÜ ÜE liOJAS 

Poniue vos no me Iiabcis (lidio 

O'ieiio la queréis; y to, 

(Jue aborrezco á iloñ Luis , digo, 



DON PEDRO. 

Pues yo solóos «luiero á vos. 

DO.Sa ISABEL. 

Que no meallia^ueisospido 
Cuii el amor , si después 
Ale Ilutáis con el oh ido; 
Une niuclio peor sera, 
t<i lio le leñéis, (infirió, 
Une si le tenéis, callarle; 
l'nes por mas deceine elijo 
Que me ocnlleis vuestra llama 
^ os liallede.<pues mas lino, 
Que no hallarme ahoriecida 
Pensando que me lian querido 

DON PEimO. 

Pulid el bruto diamante 
I>i.' lili amor, en cuvds visos 
Il:.ivis Claras experiencias 
Uel fondo del dolor niio. 

DO.\A ISABEL. 

Pues elíjase un remedio 
Para evitar los designios 
De Dii padre. 

ANDREA. 

Cé, Señores. 

DON PEDRO. 

¿Qué es loque dices? 

ANDREA. 

Que miro 
Abrir aquel aposento. 

DON PEDRO. 

¿Cuyo es? 

ANPREA. 

El de don Luisillo. 

DO.N PEDRO. 

¿Oonde ira? 

ANDREA. 

Habrá madrugado 
l'aia tomar ei camino 
Antes que amanezca. 

CABELLERA. 

Es cierto. 

DO.ÑA ISADEL. 

Pues, Señor, yo me retiro, 
No me Vea. 



DONA ISAUEL. 

Quédate a Uius, dueño mió. 

DON peí RO. 

jEn Gn, me querrás? 

DO.ÑA ISABEL. 

Soy luya. 

DO.N PEDRO. 

¿Y don Luis? 



¿Y Alfonsa? 

DON PEURO. 

mátela amor. 

CABELLERA. 

Acabad , cuerpo de Cristo , 
Qne esiu üon Luis en el palio. 

DO.ÑA ISABEL. 

Pues yo me voy , ven conmigo. 

CABELLERA. 

Siñor, entra tu también, 
Pori|uedoii Luis ha salido, 
Y puede verte al pasar 
A tu aposento , y colijo 



Que no puede juzgar bien 
De verte a esia hora vestido. 



DONA ISABEL. 

Mirad, don Pedro... 

DON PEDRO. 

¿Qué importa 
Que esté un instante contigo 
En lanto que este don Luis 
Sale fuera? 

ANDREA. 

Bien ba dicho: 
Lu7, tienes, y eres honrada, 
One el le quiere bien he oído , 
^ los qne son niá< amantes 
Son los menos atrevidos. 

DO.ÑA ISABEL. 

Pues cierra. 

ANDREA. 

La puerta cierro. 

DON PEDRO. 

Tú quédate aqni escondido. 
Pues no importa que le vea. 

CABELLERA. 

Obedecerte es preciso. 

ANDREA. 

Lo dicho dicho, lacayo. 

CABELLERA. 

Fregona, lo dicho dicho. 
iF.ntranse en elaiwseiilo deáoñahnhel 
los tres, y queda Cabellera fuera.) 

Salen DO.N LUIS t CARRANZA. 

CARRANZA. 

A media noche, Señor, 
¿Donde vas? 

DON LllS. 

Nada te espante , 
Vny 3 intimará mi amante 
La justicia de mi amor. 

CARRANZA. 

No alcanzo tu pensamiento. 

DON LUIS. 

Huella quedo. 

CARRANZA. 

¿No dirás 
Dónde á estas horas vas? 

DON LUIS. 

Solicito SU aposento. 

CARRANZA. 

Ten coriinra, ten templanza; 

¡Qne esto un hombre cuerdo intente' 

¿Y si don Lúeas lesieiile? 

DON LUIS. 

No me aconsejes. Carranza. 

CAIIRANZA. 

Dnrmieiidoá todos ahora 
Cunuii mismo sueño ignalo, 
Nnseas Ari.is r.(m/al" 
í^i esta hecho el mesón Zamora. 
IJe verla no es ocasión, 
Yesláenquelas vas á hablar, 



CARRANZA. 

Este es; 
Anoche se recogió 
En este aposento. 

DON iris. 



CARRANZA. 

SL 
DOl LUIS. 



Pues lian 

(Hume Carranza á otro aposento que 

esté enfrente riel de Isabel.) 

¿Responden? 

CARRANZA. 

No. 
DON mis. 
Cira vez puedes volver 
A llamar por si despierta. 

CARRANZA. 

Llamo. 

DOÑA Ai.FONSA. (Dentro.) 
¿Quién anda en la puerta? 

DON LUIS. 

¿Esta no es voz de mujer? 
¿Quien será? 

carra:»za. 
Isabel seria. 

DOM LUIS. 

¡Si es Andrea ! 

Carranza, 

No , Señor , 
Que yo conozco mejor 
ííu voz que la propia mia. 

DON LUIS. 

Dudoso en la voz estoy. 

CARRANZA. 

No es Andrea, Señor. 

DON LUIS. 

Pues 
Si no es Andrea, ella es. 

Sale DOÑA XLVOÍiSX medio desmida. 



. lima < 



A la moza del mesón. 

DON LUIS. 

A dedicar almas mil 
Veiigo 3 la luz por quien veo. 
Porque llueca vollaipieo 
De ese accidente civil. 

CARRANZA. 

Si ello ha de ser. vamos, puc; 
Mitiga tu senljmientu. 

DON LUIS. 

¿Sabes cuál es su aposento 
Carranza amigo? 



DONA ALFONSA. 

¿Quien llamaba aquí? 

Doy LUIS. 

Yo soy. 

DO.ÑA ALFONSA. 

¿Quien sois? 

CARRANZA. 

Abrieron la puerta. 
DON i.nis. 
Dueño hermoso de mi vida, 
Uiiien os priicnró ibirmida 
^ os ha logrado despiei ta; 
Soy quien cou luego veloz.'.. 

DO.ÑA ALFONSA. (Ap ) 

Que es don Pedro he imaginado: 
Como habla disimulado 
No le conozco en la voz. 

DON LUIS. 

Trocar procura en caricias 
Alhagos de un solo Dios, 
Su\ el que viene tras vos. 

DOÑA ALFONSA. (.Ap.) 

Don Pedro es: amor, albricias. 

DON LUIS. 

Soy quien os quiere tan fiel... 

DOÑA ALFONSA. 

¿Pues cómo (si eso es asi) 

No me hablasteis cuando os Ti? 



DON LUIS. 

f.lp. Tiene razón Isnhcl ) 
No hasais (lcs;iienla cnoios 
J.as(|ue ol)ié liiu'/.as f:il.in, 
l'iies lo (|U(; iliclalia el hLiiO 
itopresfiuabun los ojos. 

DOÑA ALFONSA. 

Perdonad . i|ue recelé 

(I, ue es dcscoi.liiiila quien ama) 

Oue mirabuis a otra dama. 



SON 



Ks verdad ni 

P.TO |.l¡. -I. 
r).'es:i i; 



Por lisonja la;i dxlios.T 
Premios mi verdad oliezca , 
M.is como yo os lo pare/.ca 
.Ni> quiero ser más l:eriiiosa; 
Oeer quiero lo que decis, 
Y valerme del consuelo. 

CAOELLEBA. (.\p.) 

Doña Alfonsa . vive el cielo , 
Ks la que lialila con don l.uis ; 
¡Üucna es la oonveí saciiiu I 
yue es csle don Luis it;iiora; 
¡Cosa que le diese ahora 
Algún mal de corazón ! 

DON I.DIS. 

Sola una ocasión deseo 
En que yo pueda moslrar... 

DOÑA AI-KONSA. 

non I.úcas lia de estorbar 
•Nuestro amor. 

DON LUIS. 

Así lo creo; 
Pero podéis estjr cierta 
yiie no ha de lograr su inlento , 
l'ues cuando este casatnienio... 

»o:( LUCAS. {Üfniro.) 
¿Ilola, quieu anda en la puerta? 

DON LUIS. 

¿Quiíaes? 

DO.VA ALFONSA. 

Don Lúeas, ¿quéh^ré'; 

CABELLERA. 

Sentido los lia pur D.os. 

DON LIIS. 

¿Don Lúeas esiá con vos? 

DOÑA ALFONSA. 

¿Pues dónde queréis que esté? 

DON Ll'IS. 

Daré quejas á los cielos; 
¿Asi premiasteis mi amor? 
¿Como... 

DOÑA ALFONSA. 

¿O'iéeseslo, Señor? 
¿l/o don Lucas tenéis celos? 

DON LUIS. 

Yo he de ver... 

DOÑA ALFONSA. 

Tened templanza 

CAR':AN7.A. 

río es (lempo de hacer extremos. 
Vente. 

DOÑA ALFO^SA. 

Adiós, luü^o hablaremos. {Yase.) 
liUN Li;is. 
¿Qué es esto, ami;;n Carranza? 

CARHANZA. 

Fn la ceniza hemos dado 
Con el amor. 



liNTRE BOBOS ANDA EL JUICGÜ. 

DON LOIS. 

Ven tras mi. 

CARRANZA. 

¿Sale ya don Lucas? 

DON LUIS. 

Si. 

CARRANZA. 

Por Dios que se ha levantado. 

DON I.LIS. 
PerJi lamosa ocasión. 

IVaiisf los dos.) 

CAUFI.LKRA. 

Pulpas lleva el don Lnisillo, 

(lúe hay muchas en el mesón. 

A dormir de buena liana 

Me l'nera; Señor, no hay gente, 

(Llama á ¡a puerta por donde entró 

don Pedro ) 
Sal presto ; pero delente. 

Sale DON LUCAS, medio vestido ridi- 
culamente. Clin espada ij una luz, 
por el aposento de Alfonsa. 

DON LUCAS. 

í"l diablo está en Cantillana; 

¿Ouicn eslá aquí? 

[Yeá Cabellera , y él vuelve la oara.) 

CABELLERA. 

Ya me vio; 
A mi fortuna maMigo. 

DON LUCAS. 

Hombre ordinario, ¿qué digo? 
¿nuiéii suis , lioinbrfcillo'í 

CAUELLtrvA. 

Yo. 
( Vuelve la cara Cní-cUcra y quiere 
irse.) 

DON LUCAS. 

«■Qné es vo? con eso no salva 
(na cuchillada; fuera, 
Uiga, ¿quien es? 

CADEI.LERA. 

Cabellera, 
Al servicio de tu calva. 

DON LUCAS. 

¿Qué haces aquí? 

CABELLERA. 

(Ap. Qué diré?) 
Digo, estaba, porque jo... 

DON LUCAS. 

¿Llamaste á nii pucita? 

CABELLERA. 

No. 

DON LUCAS. 

¿Pues quien llamo? 

CABELLERA. 

No losé. 

DON LUCAS. 

¿Viste abrir la [luerta? 

CABELLERA. 

Si. 

DON LUCAS. 

¿V á quién era conociste? 

OABtLLEnA. 

No, Señor. 

DON LUCAS. 

¿Yá (;ué saliste? 

CABtLLERA. 

Señor, á tu voz salí. 

DON Ll'CAS. 

¿Era hombre el que llamaba? 



CABELLERA. 

Si , Señor. 

DON LUCAS. 

¿Vístele? 

CABELLERA. 

No. 

DON LUCAS. 

¿A donde entró? 

CABELLERA. 

(luéséyo. 

DON LUCAS. 

Esto eslá peor qie . slaba 
Discnno; ¿no pu'-il.' str 
Oneiinien iue. roa nial intento. 
Por llamar á mi iiposento 



Y da 



1 zas 



De buen modo si le encuentro. 
(Va i la puerta don I.úcas por doíide 
entró don Pedro.) 

CABELLERA. 

Por Cristo que va allá dentro; 
Ah, Señor, ¿á dónde vas? 

DON LUCAS. 

A visitar mi mujer. 

CABELLERA. 

¿Cómo lo podré impedir? 
Slira que nos hemos de ir, 
Y que quiere amanecer. 

DON LUCAS. 

¿Qué importa eso? (Va á la puerta.) 

CABELLERA. 

Allá se arroja , 
Asi le he de divertir; 



( Saca In espada. ) 



DON I 



¿Ahora? 

CABELLERA. 

Ahora la has de ver. 

DON LUCAS. 

De Francisco líuiz Portilla. 

CABELLERA. 

I.tp. ¡Que ahora no salga el .nsnazo 
De don Pedro ! ) Es nn espejo 
La espada; diz que es del viejo. 

DON LUCAS. 

Del mozo es este recazo ; 
Quédale aqui. 

{bale la espada y vadla puerta.) 

CABELLERA. 

No remedia 
Nada, y su intento no he visto; 
;Ah , de las que has escriio, 
¿ijuieres leerme una comedia ? 

DON LUCAS. 

¿A media noche? 

CABELLERA. 

Es verano. 

DON LUCAS. 

¿Pues á dónde la oirás? 

CABELLERA. 

En aquel pozo , y serás 



28 COMEDIAS 

l'oela samaritano; 
La que se ha de hacer cien dias, 
Según dices. 

DOM LVCAS. 

Hela aquí; 

{Saca lina comedio) 
Oye un paso que esciibí 
Enlre llerodes y llerodias. 

CABELLERA. 

¡Será famoso! 

do:» LliCAS. 

Siáfe; 
Pero Ter primero intento 
Quién llamaba á mi aposento. 

{Hace que va al aposento.) 

CAlltL.LERA. 

Señor, yo fui el que llamé. 

DON LUCAS. 

Si eras tú, yo me concluyo; 
¿Y á qué llamaste si eras'í 

CABELLERA. 

Llamaba á que me leyeras 

Algún irahajíllo tuyo 

Si no doiniias acaso; 

{Ap. Don Pedro asi me ha de oír, 

Ahora es tiempo üe salir.) 

{Dice recio este verso.) 

DOM LLCAS. 

¿Quien hade salir? 

CABELLERA. 

Kl paso; 
Di los versos. 

DONLIJCAS. 

Son valientes. 

CABELLERA. 

Lope es contigo nové!. 

DON LliCAS. 

Sale Herodes, y con él 

Cuatrocientos inocentes. 

(Asúmanse Andrea y don Pedro á la 

puerta.) 

DOMPEDBO. 

Ahora á salir me obligo , 
Aunque allí está. 

ANDREA. 

¿S;,les? 

DON PEUIIO. 

Si. 
CABELLERA. 

Vaya , Señor. 

DOr» LtJCAS. 

bice asi; 
¿Quién anda en aquel postigo? 
( Velos don Lúeas , y cierran la puerta.) 

DON l'EDBO. 

Él me vio, cierra la puerta ; 
Cierra. 

{Cierran y tórnanse á entrar.) 
amjbfa. 

Naci desdichada. 

DON LUCAS. 

¿Conmigo la hacen cerrada? 
I'ues )ü la he de hacir ahicila. 

CABELLERA. 

Vive Dios que no salió. 

DON LUCAS. 

Cabellera. 

CABELLERA, 

El ha de hallarle; 
¿Quieres entrar á matarle? 
Itespondc. 



ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE liOJAS. 



DON LICAS. 

No , sino no ; 
Llama á la (luerla. 

{Llame Cabellera.) 
ANDREA. {Dentro.) 

¿(,)iiitMi llama? 

DON LLCAS. 

¿Esta es la criada? 

CABELLERA. 
DON LUCAS. 

Hola, criada , abre aquí 
Al marido de tu ama. 

ANDREA. 

Entrad. {.\brc. 

DON LliCAS. 

Entra tu primero, 
Morirá á fe de cristiano. 

CABELLERA. 

Pon la daga en la otra mano 

V dame ese candelcro, 

Que JO he de morir contigo. 

[Dale don Lúeas la luz ú Cabellera. 

DON LUCAS. 

Esa luz puedes llevar. 

CABELLERA. 

(.4p. Así lo he de remediar:) 
¿No me sigues V 

ON LUCAS. 

Ya te sigo. 

CABELLERA. 

Voy enojado. 

OON LtJCAS. 

Voy ciego. 

CABELLERA 

Adelante, industria mia. 

DON LUCAS 

, Adulterio el primer día ! 
Entre bobos anda el juego. 

intranse, y salen DON PEDRO 
Y DOÑA ISABEL turbados. 

DOÑA ISABEL. 

¿Entró don Lúeas? 

DON PEDRO. 

Entró, 
Desnudo el airado acero. 

DOÑA ISABEL. 

Detrás de aquella cortina 
Te esconde. 

DON PEDRO. 

Yo me resuelvo. 
Diré que tu esposo soy. 



DON PEDRO. 

Advierte... 

DOÑA ISABEL. 

Escóndele presto. 
Que llegan. 

DON PEDRO. 

No me porlies. 

DOÑA ISABEL. 

Mira Señor... 

OOM PEDRO. 

Estoy ciego. 

DOÑA ISABEL. 

Haz esto. Señor, por mi. 

DON PEDRO 

Isabel, ya te obedezco. 



Escúndese detras de una cortina, y 
salen DON LUGAS y CAÜELLEUA 
con el candelera. 

DON LUCAS. 

Alumbra, mozo. 

CABELLERA. 

Ya alumbro. 

DON LUCAS. 

¿Quién está en este aposento? 

DOÑA ISABEL. 

¿Qué es esto, señor don Lúeas? 
,. Como vos tan descompuesto 
Alteráis de mi quietud 
El recatado silencio? 

DON LUCAS. 

¿ Qué hacéis , Isabel , vestida 
A estas horas? 

DOÑA ISABEL. 

En el lecho 
Desvelada , y no desnuda, 
IJsluba esperando el tiempo 
Üe partir, y vos airado 

Y titgu, ¿cómo resuelto 
Os entráis desta manera? 

DON LUCAS. 

¿Y qué hombre estaba aquí dentro? 

DOÑA ISABEL. 

¿Estáis en vos? 

DON LUCAS. 

Si, Señora, 

Y estoy en vuestro aposento, 

Y le he de ver de pe a pa ; 
Alumbra , hermano , miremos 
Detrás de aquella cortina. 

CABELLERA. 

Has dicho muy bien , yo llego; 

{Cae en el suelo Cabellera fingiendo 

que tropezó y mata la luz.) 
;Jesüs! 

DON LUCAS. 

¿Qué ha sido? 

CABELLERA. 

Caer 

Y matar la luz á un tiempo. 

DON LUCAS. 

Trae otra. 

CABELLERA. 

Tengo ([uebrado 
Un pié; sal , Señor. 

Sale DON PEDRO detras de la cortina 
con la mano delante. 

DON PEDRO. 

Yo pruebo 
A salir puesto que ahora 
No hay luces. 

DON LIJCAS. 

Ha señor Nieto, 
Pues es huésped, traiga luces; 
Ponerme á la puerta quiero. 
No sea que estando á oscuras 
Se salga el que está acá dentro. 
( Vase n la puerta , pónese en ella , ;/ al 

salir don Vedro tropieza con H y 

ásele don Lúeas.) 

DOÑA ISABEL. 

¡Válgame Dios! ¿que he de hacer? 

DON LUCAS. 

¿Quién anda aquí? 

DON PEDRO. (Ap.) 

¡Vive el cielo, 
Que he topado cnn don Lucas! 



DON LUCAS. 

Topé un bo.nbre. 

CABELLERA. (Ap.) 

Peor es eslo, 
Porque al salir es sin diiila 
(Ine hn topado con don Pedro; 
Quiero decir que soy yo, 
Y lleparme. 
(Llégase cara con ca<-a con tu amo ) 

DON LUCAS. 

Diga luego 
Quien es. 

CABFLLEBA. 

Yo, que voy por luces 

PO^ Ll'CAS. 

Menlis, que esde mejor pelo 
A quien yo lengo. 

CABELLERA. 

Señor , 
Yo soy. 

OOX ll-CAS. 

Ahora lo veremos ; 
¡Luces! 

MESONERO. (Bín/rí)) 
;Andnn los demonios 
En el mesón? 

{Hace fuerza don Pedro para 
soltarse.) 

CON LL'CAS. 

Eslaosquedo. 

Salea DON LIIlí? t D05sA ALFONSA 
con luces. 



Luz hay aquí. 



DOÑA ALFONSA. 



Y aqui hay luz. 

DOÑA ISABEL. 

¿Qué miro? ¡válgame el cielo! 

DON LUCAS. 

Verbum caro factum est: 

¿Pues qué hacéis aqui. don Pedro? 

Dan PEDRO. 
Señor , mirnr por tu honor, 

Y mirar por lo qne deho: 
Mirar quelú eres mi sangre. 

DON LICAS. 

Dejad esos miramienios, 

Y decid, ¿qué hacéis aqui? 

DO.N LLIS. 

Ea, responded, don Pedro. 

DON LliCAS. 

¿Quién os mete en eso i vos? 
¿Sois mi sombra , caballero ? 

DON LUIS. 

Soyvncslra luz, pues la Iraigo. 

DON LLCAS. 

Pues llevaos la luz. os ruego. 
Que yo no la be menester. 
¿A donde vais? 

DON LOIS. 

A Toledo. 

DON LIGAS. 

Pues yo me vuelvo á Madrid 
Solamente por no veros. 

DON LUIS. 

.Sois ingrato, vive Dios; 

Yo me voy. (Vase.) 

DON Ll-CAS. 

No soy mas dcsto. 
Válgate el diablo el don Luis. 

DO.VA ALFONSA. 

Don Lúeas , decid , ¿ qué es eslo ? 



E.NTRE BOBOS ANDA EL JIEGO. 

DON LLCAS. 

Don Pedro está aqui encerrado. 

DOÑA ALFONSA. 

¿Vos le encontrasteis? 

DON LUCAS. 

Yo mcsroo. 

DOÑA ALFONSA. 

¿Pues áqué entró? 

DON LUCAS. 

Que sé yo. 

DOÑA ALFONSA. 

¿Quiere i Isabel? 

DON LlCAS. 

1.0 sospecho , 
Pues yo le he hallado escondido 
Ahora. 

DOÑA ALFONSA. 

iVálgamecI cielo! 
[Finge que le da el mal de crazon, y 
ene sobre un taburete.) 

CADELLEUA. 

Diúle el mal. 

DON Ll'CAS. 

Tenia esa mano, 
Y tírala bien del dedo 
Del corazón. ¿No hay quien traiga 
Manteca? 

DOÑA ISABEL. 

Si , yo la tengo. 

DON Ll'CAS. 

Pues id por ella. 

DO.ÑA ISABEL. 

Yo voy. 
;.4p. Llamaré de alli á don Pedro.) 

(Vase.) 

CABELLERA. 

¡Qué gran mal 1 pobre Señora. 

DON LiCAS. 

s, primo, lo que habéis hecho? 
Teneclla esta mano vos , 
Porque voy á mi aposento 
Por la uña de la gran bestia. 
( Vase, y don Pedro tómala la mano.) 

CABELLERA. 

Ponga su uña , que es lo nicsnio. 

DON PEDRO. 

¿Fuese? 

CABELLERA. 
SI. 

DON PEDRO. 

¿Qué hemos de hacer? 

CABELLERA. 

Luego trataremos deso; 
Requiebra á la desmayada 
(Si entra don Lúeas) más tierno 
Porque crea que la quieres , 
Que esto importa. 

DON PEDRO. 

Y eso inlenío. 

CABELLERA. 

Él viene ya. 

DON PEDRO. 

Doña AITonsa, 
Mi luz, mi divino cielo. 
No le disfracéis turbado 
Si he de gozarle sereno. 
A vos os quiero , Señora. 

Sale DOS A ISABEL. 

DOÑA ISABEL. 

¿Qué es loque escuclio? 

DON PLDRO. 



Que sólo á vuestra hermosura 
Se consagran mis deseos. 
El alma sois por quien vivo , 
Vos sois la luz por quien veo. 

DOÑA ISABEL. 

Pues traidor , falso , atrevido , 
Viven mis ardientes celos . 
Dioses que hoy en mi coraje 
Tienen la corona y cetro , 
Que he de pagarte en venganzas 
Cuanto cobro en escarmientos. 
Don Luis ha de ser mi esposo, 
Porque aunque yo le aborrezco. 
Por vengarme de ti solo 
Vengarme en mi misma apruebo. 
Quédale. 

DON PEDRO. 

Espera , Señora, 

(Deja i la desmayada.) 

Y advierte, que estos requiebros 
Los pronuncio con el labio 

Y los linjo con el pecho. 
Dijelos porque don Lucas 
KiiteiHJiese que la quiero. 
No porque á ti no le adoro; 
Escúchame. 

DOÑA ISABEL. 

No te creo , 
Qne no estando aqui no vienen 
Esas disculpas i\ tiempo. 

CABELLERA. (.4p.) 

Si aqueste desmayo fuera 
Fingido , estábamos buenos. 

DON PEDRO. 

Señora, sólo eres tú 

El alma por quien aliento. 

La muerte por (|uien yo vivo, 

Y la vida por quien muero. 
Escucha. 

DOÑA ISABEL. 

No tengo oídos. 

DON PEDRO. 

Repara bien... 

DO.ÑA ISABEL. 

Ya te dejo. 

DON PEDRO. 

Que sólo te adoro á ti , 
Que á doña Alfonsa aborrezco. 
(Levántase doña .Mfonsa del desmayo 
fingido.) 

DOÑA ALFONSA. 

Pues vive el cielo , cruel , 
Falso, ingrato. lisonjero. 
Que has de decir de las dos 
A cuál adoras, supuesto 
Que a ella le mientes finezas, 

Y á mi me finges requiebros. 

CABELLERA. í.4p.) 

El desmoío era fingido. 
Todo el inlierno anda suelto. 

DOÑA ALFONSA. 

¿Di á quien quieres? 

DOÑA ISABEL. 

Eso aguardo. 

DON PEDRO. 

Mirad... 

DOÑA ALFONSA. 

jEn qué estás suspenso? 

DOÑA ISABEL. 

¿Me quieres? 

DON PEDRO. (Ap) 

¿Qué la diré? 

DOÑA ALFONSA. 

¿Me aborreces ! 



30 CÜMEÜI, 

dü:< PEDno. (.1p.) 

¿Qué liaré, cielos? 

DOÑA ISAÜEL. 

¿Qué, te elevas? 

DOÑA AI.FO^SA. 

¿Qué, te turbas* 

DOÑA ISAIlEL. 

¿Quien merece tu desprecio? 

DOÑA Al.rONSA. 

¿Quién es dueño di' lu amor? 

DON PEDRO. (.4p.) 

Si digo... 

CABELLERA. (Ap.) 

fiuena la lia hecho. 

DON fEDr.o. {Ap.) 
Quien quiero, á la una agravio 
Si la olra favorezco. 

DOÑA ALFONSA. 

¿Esta»; eran Ins finesas 

('•■111 i|uc aun. he en mi aposento 

Dijiste que me adorabas? 

DON PEDRO. 

¿Yo en tu aposenln? ¿qué es eslo? 

DOÑA ISABEL. 

A Alfonsa quieres, traidor. 

DOÑA Al EONSA. 

Doña Isabel es lu dueño. 

DOÑA ISHIEL. 

Hoy has de probar mis iras. 

DOÑA ALF0N5A. 

IIOT has de ver lu escarmicnlo. 

D0.\ PEDno. 
Doña Alfonsa... 



\S ESCOGIDAS DE D0.\ FRANCISCO 

DOÑA ISADEl. 

Es sin remedio. 

D0:< LECAS. 

Don Pedro, dime, ¿qué sientes? 

DONPEURO. 

No tiene voz mi iDnnenio. 



Nii te escucho. 



DO.\A ISABEL. 

Soy de fuego. 

DON PEDRO. 

Mirad... 

Sale DON LUCAS. 

DON LIJCAS. 

Ya está aqui la uña. 

CABELLERA. 

La bestia ha llegado á tiempo. 

DO.V LUCAS. 

¿Estas sosegada? 

DOÑA ALFO.NSA. 

No. 

DOX LUCAS. 

¿Pues qué sieiitcsr 

DO.ÑA ALFONSA. 

Un desprecio 

DON LUCAS. 

,,Qué es esto, Isabel? 

DO.ÑA ISABEL. 

No sé. 

DON LlJCAS. 

TÚ di tu mal. 

DOÑA ALFONSA. 

Soy de hiilo. 

DON LUCAS. 

TÚ dime tu pena. 

DOÑA ISABEL. 

Es grande. 

DON LECAS. 

¿No hay remedio? 



DON 



CAS. 



¿No lo he de sabt-r? 

DOÑA ALFONSA. 

Sahrásio. 

DON LüCAS. 

¿No me lo dirás? 

DUNA ISABEL. 

No puedo. 

DON LUCAS. 

Isabel, á la litera. 
AHonsa , el coche está puesto; 
l'eilro , el rucio e.^tá ensillado , 
Eu Cabanas nos veremos. 

DOÑA ALFONSA. 

Quejas , que muero de amor. 

DOÑA ISABEL. 

Iras, que rabio de celos. 

DON LUCAS. 

Honra , que andáis titubeando. 

DON PEDRO. 

Dudas, que andáis discurriendo. 

DON LECAS. 

Pero yo lo sabré lodo. 

Que entre bobos anda el juego. 



JORNADA TERCERA. 



Salen DON ANTONIO Y DON LUCAS. 

DON LCCAS. (Dentro.) 
Ten ese macho , mulero , 
Que es un poquillo mollino. 
(Salen tos dos.) 

DON ANTONIO. 

¿ Dónde fuera del camino 
Me sacáis? 

DON LUCAS. 

Hablaros quiero. 

DON ANTONIO. 

¿Pues a qué nos apartamos 
Úel camino? ¿Qué queréis? 



DON I 



CAS. 



Suegro, ahora lo veréis. 

DON ANTONIO. 

Ya estamos solos. 

DON LUCAS. 

Si estamos. 
¿Viene el coche? 

DON ANTONIO. 

Se quedó 
Más de una legua de aqui. 

DON LUCAS. 

¿Queréis escucharme? 

DON ANTONIO. 

Si. 

DON LUCAS. 

¿Habéis de enojaros? 

DON ANTOMO. 

No. 



DON ANTONIO. 

¿No lo sabéis? 



DON LUCAS. 

Quiero hablar quedo. 

DO.N ANTONIO. 

Hablad quedo. 
DON IIJCAS. 

ritimadamenle, ¿giuedo 
Hablar á bullo? 

DON ANTONIO. 

Podéis; 
¿Tenéis que hablar mucho ? 

DON LUCAS. 



Va os escucho. 

DON LIJCAS. 

Yo soy (señor don Anloitio 
De Coiilreras) un hidalgo 
Bien entendido, asi, asi, 

Y bien quisto, tanto cuanto: 
Soy ligero, luchador. 
Tiro una barra de >á cuatro, 

Y aunque pese cuairo y libra , 
A más de cuarenta pasos. 

Sov dii-siro como el mas dieslro , 
Expléiuliilanii'nte largo. 
Por el principio atrevido, 

Y valiente por el Cilio. 

l)e la esci'pela en las siierles 
Salen mis tiros enldanco, 

Y puedo tirar con todos 
Cuantos hay del rey abajo. 
(kiMlo, bailo y represento, 

Y si me pongo á caballo , 
Caigo bien sobre la silla, 

Y della mejor si caigo. 
Si en Zucudovér toreo , 
Me llaman el secretario 

De los toros, porque apenas 
Llegan cuando los despacho. 
Conozco bien de pinturas, 
llago comedias á pasto, 

Y como todos también 
Llamo á los versos trabajos. 
No soy nada caballero 

De ciudad , soy cortesano , 

Y naci bien entendido 
Aunque nací niayniazgo. 
Pues mi talle no es muy lerdo. 
Soy delgado sin ser llaco , 

Soy muy ancho de cimura , 

Y de hombros también soy ancho. 
Los pies asi me los ipiiero. 
Piernas asi me las lr;iÍLo, 

Con su punta de lo airoso, 

Y su encaje de eslebado. 
Yo me alabo, perdonad. 

Que esto importa para el caso. 

Y no he de hallar ipiien me alabe 
En un campo despoblado. 

En lin , disrrelo, valiente. 
Galán, airoso, bizarro, 
Dieslro, miisico, poeta, 
Ginete, toreador, franco; 

Y sobre lodo, tenieinlo 
De renta seis ii.il lineados, 

Qi'enoes MH,,'.,-.. lenta 

Paraesi- . ; 

Salgo a i;;i i- . e:i 

Estas gr,ir,,i- <■<■. .;i, I. i i/os, 

Que nunca pense i.nr Dins 
Venderme yo tan barato; 

Y hallo que con vuestra hija 
We distes por liebre gato. 



do:» a?¡tomo. 
Advertid , que sois un necio. 

DOM LCCAS. 

¿No me oiréis? 

nos ANTOXIO. 

No he de escucharos, 
Mataros era más justo. 

no^( LiJCAS. 
Señor mió, no lo haí;inios 
Peiiilpnci;i; escuchad ahora, 

Y vamos al cuento. 

D0:«AM0M0. 

Vanius. 

BOR tUCAS. 

Lo primero envié i decir, 
Que saliese con cuidudo 
De Mailrid , y se pu>ifso 
Una mascará al recito. 

Y ella Sf puso por una 
Media mascarilla, tanto. 
Que se le vio media cara 
Desde la nariz abajo. 

Lo secundo os supliqué. 
Que lio vinierais , enviando 
De que á l^aliel adniilia 
Un recilii) ante esciibano. 

Y os venisteis no saliieiiilo 
Que yo he de vestiinic llar.o. 
Pues' la tela de niuier 

No lia menester suegro al canto. 
I.o tercero, luego al punto 
Que me vio. se fué de labios, 

Y me dijo mil reqiiiebnis 
Por mil rodeos exlraiios. 

Y una mnjer , cuando es propia 
Ha de and.ir camino llano , 
Que no ha de serliablailor 

ti amor que ha de ser casto. 
Mas. ar;<uyó con mi primo. 
Daca el trato , toma el trato , 
Con que se le echa de ver 
Que es tratante á treinta pasos. 
Luego le dijo y le daba , 
Sin haberla nunca hablado, 
Los requiebros en mi nombre, 

Y en causa propia la mano. 
Mas un don Luis se ha venido 
Amante zorrero al lado 

Por vuestra señora hija , 

Muy modesto, aunque muy falso. 

Y en lllescas esta noche 
Hallé i mi primo encerrado 
En la sala de Isabel , 

Y hoy, que á examinarle apuardo , 
Pren'unto , ¿qué fué la causa 

De haber aiioclie violado 
El que ella llamaba templo, 

Y vos nombrareis sagrado? 

Y dijume , que alli oculto 
Estuvo , por ver si acaso 
Dun Luis hablarla intentara. 
Para que su acero airailo 
Feriara á venganzas nobles 
Aquellos celos villanos. 

DO^r AJiTOMO. 
¿Y hablo con don Luis? 

DON LCCAS. 

No habló ; 
Pero es caso temerario , 
Que haya de andar un marido 
Si la ha hablado ó no la ha hablado. 
¿Por una mujer, y prnpia , 
He de andar no vaci lamió, 
Pudicndu por mi pi'isoiia 
Tener mujeres á pasto? 
Ella, en lili, no es para mi; 
MujiT (lue Si- haya criado 
En loledo es !oque<iuiero, 

Y aunque naciese eu mi barrio. 



EMliE BOBOS ANUA EL JUEGO. 
Mnjer criada en Madrid , 
Para mi. propia, descarto. 
Oue son de revés las unas, 

Y las (liras son de Tajo. 
V. en electo, don Antonio, 
Sjlo vengo á suplicaros 
Que os volváis a vuestra hija 
\ vuestra Calle de Francos. 
No he de rasarme con ella 
Aunque me hicieran pedazos: 
Sn!os eslamns los dos , 
N:idie nos ove en el campo. 
Volveos á misa Isrdiel 

A Madrid, sin enojaros, 

(,lue esto es entre padres y hijos. 

Que es algo mas que enire hermanos. 

Y en lleí;ando las sospechas 
A andar tan cerca del cáseo. 
En siendo los suegros turbios 
Han de ser los yernos claros. 

DOX AMONIO. 

Por cierto, señor don Lúeas, 
O'ie un poco antes de escuciiaros 
Os tuve por m.ijadero; 
Pero no os tuve por lanto. 
¿Sabéis con quién habláis? 

DON LCCAS. 

SI; 
Oadine mi caria de pago, 

Y llevaos a vuestra hija. 

DON ANTONIO. 

Ton ella habéis de casaros 
O OS tengo de dar la miierlc. 
, t}iié dirán de mi honra cuántos 
Uigan que á casar se vino? 

DON LCCAS. 

¿Y qué dirin los criados 
Que han sabido que ilon Luis 
La anda siguiendo los pasos? 

DON ANTONIO. 

Don Luis camina á Toledo. 

DON LUCAS. 

¿Pues cómo va (an de espacio, 
Yendo Isabel en litera 

Y él en muía? 

DON ANTONIO. 

¿No está claro 
Que es por llevar compañia, 

Y no ir solo? 

DON l.liCAS. 

Ese es el ra^o, 
Que por no irsnlo á Toledo 
Quiere ir acompañado. 

DON ANTONIO. 

¿No decis que vuestro primo 
Se encerró anoche en el cuarto 
Oe mi bija? 

DON LLCAS. 

Asi lo digo, 

Y él asi meló ha contado, 
Para ver mejor si hablaba 
Con él. 

DON AMONIO. 

Pues desengañaos, 

Y logre esta diligencia 
Quietudes á vueslro engaño. 
¿Si no es cómplice en su amor. 
Por qué queréis indignado 
Pagarla en viles castigos 
Cuanto debéis en albagos? 
Don Luis está ya en Toledo, 
Porque ya se ha adelantado, 

Y vü quedo con la queja 

Y vos con el desengaño. 
Templaos, don Lúeas, prudente, 
Que, Vive Dins, (|ue me espanto, 
Que no tengáis entre esotras 

La falta de ser conliado. 



DON IXCAS. 

¿Cómo no? si tengo tal, 
C'iie no soy tan mentecato, 
One 11(1 sepa (|ue merezco 
M;is i|ue el esio y otro tanto; 
Pero dieenie mi primo. 
Que es un poco mas cursado 
Que las mujeres escogen 
Lo peor. 

DON ANTONIO. 

Pues ciinsol:ios. 
Que no no leñéis mal partido 
Si es verdadero el adagio. 

DON LUCAS. 

Ahora , señor don Antonio, 
Vuelvo á decir (pie estoy llano 
A casar con vuestra hija, 
Va yo estoy desen,"añado ; 
Pero si acaso don Luis, 
Amaine dos veces zaino. 
Vuelve á hacerse encontradizo 
Con nosotros , no me caso. 

DON ANTONIO. 

Pues yo admito este partido. 

DON LICAS. 

Yo vuestro precepto abrazo. 



DON LCCAS. 

Vamos. 
Así , don Antonio , aviso , 
Que si hubiere algún engaño 
En el amor de d(jii Luis, 
Que si él entra por un lado 
A medias, como sucede 
Con oíros más estirados , 
Me habéis de volver al punto 
Cuanlo \o hubiera gastado 
En muías, coche, litera. 
Castos de camino y carros , 
Que no es justicia ni es bien, 
Cuando yo me quedo en blanco , 
Oue seamos él y yo , 
Él del gusto y yo del gasto. 

DON ANTONIO. 

Dios os haga más discreto. 

DON LUCAS. 

No haga más, que ya ha liecho harto. 

(Vúnse.) 
{Dentro ruido de cascabeles t/ campa- 
nillas, u representan todo lo que se 
sigue dentro.) 

CAMINANTE 1." {Dentro.) 
Arre rucia de un puto, arre beata. 

CAMINANTE 2." {Dentro.) 
Dale, dale, Perico, á la reata. 

CAMINANTE 1.°. {Dcntro.) 
Oiga la parda , como se alropella. 

CAMINANTE 2.° {DCUtrO.) 

Arre muía de aiiuel , hijo de aquella. 

cabklleua. {Dentro.) 
Va una carrera , cocherillo ingrato. 

caminante i." {Dentro.) 
¿Qué hace que no se apea y corre un 
CARELLEPA. {Dentro.) [rato? 
¿A dónde va el patán en el matado? 

caminante L" (Dentro.) 
A buscar voy á tu mujer, menguado. 

cahellera. (Dentro.) 
Dígame, ¿si va á vella. 
Cómo va tan espacio? 

CAMINANTE 1.° {Dentro.) 
Tal es ella. 



32 COMEDIAS 

DON AtrroNio. {Dentro.) 
¿Y él no deja á sus hijos con el cura? 

OTRO CAMItANTE. (DtntrO.) 

Para, que aquí hay moiilon. 

CAnELLERA. (Detitro.) 
¿Pues qué hay? 

TODOS. 

Basura. 
MÚSICA. {Dentro.) 
ffr.zuelai de la Corte, todo es caminar, 
Vnas van á Huete y otrat á Alcalá. 

CADELLERA. (DíFl/rO.) 

Para, cochero, el coche se ha volcado. 

CAMÍNAME 1.° (Dentro.) 
El ciblcon del coche se ha quebrado. 

CAMINANTE 2." {Dentro) 
Pues. ¿qué ¡mporla? 

A.NDREA. {Dentro.) 

¡Qué lindo desahago! 
noÑA ALFONSA. (Oentro.) 
|S,iqucnint' .i mi primero, que me aho- 
CA[iEi.LERA. {Dentro.) ii"'- 
Paren esa litera. 

COCHERO. {Dentro.) 
Para , para. 
ANDREA. (Dentro.) 
Quebróse la redoma de la cara. 

Sale DOSa ISABEL t ANDREA. 



ANDREA. 

En hora mala sea. 

DOÑA ISABEL. [drea: 

Don Pedro saca á doña Alfonsa , Aii- 

¿Qué espero? ya su amor se ba decla- 

ANDREA. [rado. 

¿Si la dará olro mal como el pasado? 

DO.ÑA ISABEL. 

¿Cómo mis iras se hallan más templa- 

ANDREA. [das? 

Previniéndola están dos almohadas. 
En tanto que aderezan una rueda. 

DOÑA ISABEL. 

¿Queda mis que saber? 

ANDREA. 

Aun más te queda- 

DOÑA ISABEL. 

Ya doú» Alfonsa en ella se ha sentado. 

ANDREA. 

Pon Pedro en la litera te ha buscado, 
V como no te halla yo recelo 
Que te viene á buscar. 

DOÑA ISABEL. 



Salen DON PEOno t CABELLERA. 

DON l'EDRO. 

Oye, detente. 
No quieras... 

DOÑA ISABEL. 

Déj.mie. 

DON PEDRO. 

Tan impaciente 
Malograr mi verdad. 

Duna ISABEL. 

No hay quien la crea. 

DON PEliRO. 

Ruégala que me escuche, amiga An- 
Aboua la mi fe. [drea. 



ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS, 



DONA ISABEL. 

Nada te abona. 



DON PEDRO. 

iras y pasos deten. 

DOÑA ISABEL. 

Cruel, diestro engañador. 
Que amagas con el amor 
Para herir con el desden : 
¿Quién es tan ingrato, quiénf 
¿Quién fué tan desconocido, 
Que para haber conseguido 
IJna tan fácil victoria 
Resucite una memoria 
Con la muerte de un olvido? 

Y pues tus engaños veo. 
Delincuente el más atroz , 
¿Para qué hiciste álu voz 
Cómplice de tu deseo 

Si sabes que no le creo. 
Si conoces mi razón? 
¿Porqué quiso tu pasión 
(Viendo que es mayor agravio) 
Hacer delincuente al labio 
De loque erró el corazón? 

Y ya que tan falso eras, 
Yya(|ueno me querías, 
Di , ¿para qué me lingias? 
¿Pidüleyo que me quieras? 
Tu amor hicieras, y fueras 
Poco fino; sólo un daño 
Sintiera mi desengaño; 
Mas tal mis ansias me ven 
Que mucho más que el desden 
Vengo á sentir el engaño. 

No me hables, y mis enojos 
Menos airados verás. 
Que se irritan mucho más 
Mis oidos que mis ojos ; 
Quiero vencer los despojos 
De mi amor, si te oigo á veces , 

Y tanto al verte mereces. 

Que aunque has Ungido primero, 
Sólo miru que le quiero, 

Y no oigo que me aborreces. 
Más vele, que he de argüir, 
Cuando me quiera lemplar. 
Que á mi no me puede amar 
Quien á otra sabe fingir; 

Ya yo te he llegado á oir. 
Que á lu prima has de querer, 

Y aquel que llegare á ser 
En mi amor el preferido 
Aun no ha de decir Ungido 
Que procura otra mujer. 

A Alfonsa dices que nuieres, 
A mi dices que me acoras. 
Por una, fingiendo, lloras, 

Y por otra , amando, mueres; 
¿ Pues cómo, si no prefieres 
Tu voluntad declarada. 
Creerá mi pasión errada , 
Cuando es la tuya fingida. 
Que soy yo la preferida 

Y es Alfonsa la olvidada? 
Pues témplese este accidente, 
Que no es justicia que acuda 
A una tan difícil duda 

Un amor tan evidente; 
Porque es muy fácil que Intente, 
Menos airado y más sabio , 
Siendo tan grande el agravio 
A vista de mis enojos. 
Dar lágriiiias á mis ojos 
Que evidencias a tu labio. 
Quiere, adora á Alfonsa bella , 

Y sea yo la olvidada. 
Porque ya estoy bien hallada 
Con lu olvido y con mi estrella , 



Yo soy la infelice, y ella 
Quien le merece mejor, 

Y pues luve yo el error 

De haberle querido, es bien 
Que pague con el desden 
Lo que erré con el amor. 

Y vele ahora de aqui , 
Porque no es justicia , no, 
Que tenga la culpa yo 

Y te dé la queja á ll. 

DON PEDRO. 

Hermosa luz por quien v(. 
Alma por quien animé. 
Deidad á quien adoré. 
No hagas con ciega venganza 
Que pague lu desconfianza 
Lo que no ha errado mi fe. 
Deja esa pasión que dura 
En tus sentidos inquieta, 

Y no seas tan discreta 

Que no creas tu hermosura ; 
Tú misma á ti te asegura. 
Imagínate deidad, 

Y creerás mi verdad, 
lisa bien de tus recelos, 

Y cria para estos celos 
Por liijo a la vanidad. 

A doña Alfonsa prefieres. 
Bien como al lirio la rosa , 
¿Más qué importa ser hermosa 
Si no presumes lo que eres? 
Sé como esotras mujeres , 
Ten contigo más pasión, 
Haz de ti satisfacción. 
Sé divina más humana , 
Que á ll para ser más vana 
Te sobra más perfección. 

DO.ÑA ISABEL. 

Esa prudente advertencia 
Con que tu pasión me ayuda , 
Es buena para la duda , 
Mas no para la evidencia : 
Ella dijo en mi presencia 
Que tú en su cuarto has estado 
Anoche, que la has hablado; 
¿Pues cómo , si eslo es verdad, 
Con toda mi vanidad 
Sosegaré á mi cuidado? 
¿Y cuándo eso fuera , di , 
Di , cuándo con ella estabas. 
No teoi decir que amabas 
A doña Alfonsa? 

DON PEDRO. 

Es asi. 

DOÑA ISABEL. 

¿TÚ no lo confiesas? 

DON PEDRO. 

Si; 
Mas fingido mi amor fué. 

DOÑA ISABEL. 

¿Y cuándo te pregunté 
A cuál de las dos (|ueri3s. 
Por qué no me respondías? 

DON PEDRO. 

Oye por qué. 

DOÑA ISABEL. 

Di por qué. 

DON PEDRO. 

Porque es grosería errada. 
Nunca al labio perniiliila , 
Despreciar la aborrecida 
En presencia de la amada; 
Bástela verse olvidada 
Sin que oyese aquel desden , 
Bástela quererle bien 
Sin que al ver desprecio tal 
La venga á pagar tan mal 
Porque me quiso tan bien 



DOÑA ISADEL. 

Puesgalan no quiero ahora 
yue por no dejar corrida 
A aquella de (juien se olvida . 
No hace un guslo á la que a Jura ; 
Vele. 

DON PEDRO. 

Escúchame, Señora, 
Oue aurndezca, no le espante. 
Ver que me ame tan consume; 
Pero á li te he preferido. 

DOÑA ISABF.L. 

Pues si estás aprailecido. 
Cerca estás de ser amaulc. 

DON PEDRO. 

Oye, Señora, y verás. 

DOÑA ISA DEL. 

No he de oírle. 

DON PFDRO. 

Aguarda, cs¡icra. 

CABELLERA. 

Don Luis abrió la litera , 
\ mira si en ella estás. 

DO.X PEDRO. 

¿Y ahora laniliien dirás 
Que no le tiene aPicionT 

UOÑA ISABEL. 

Daré la satisfacción. 

D0:« PEDRO. 

Tampoco te he de creer. 

DOÑA ISAIIEL. 

I Quieres echarme á perdci' 
Con los celos mi razón? 
Pues no hadevalerte, nn. 
Despreciarle pienso aqui. 

DON PEDRO. 

¿Yo he de escucharle? 

DOÑA ISABEL. 
Si. 

Don Luis. 

DON LDIS. {Dentro ) 
¿Quién me llama? 

DOÑA ISABEL. 

Yo. 

ANDREA. 

Él íiene acá , ya te oyó. 

DOÑA ISABEL. 

Escúndete entre esos ramos. 

CABELLERA. 

La satisfacción oigamos. 

DOÑA ISABEL. 

Yo he de quedar con recelos , 
Y tu has de quedar sin celos. 

CABELLERA. 

Ven, Señor, que llega. 

DOH PEDRO. 



Escóndense. ij tale ÜU.N LUIS. 

DON LUIS. 

Al cariño de tu voz. 
No vengo, divina ingrata , 
Como otras veces solia, 
A consagrar vida y alma : 
A ser escarmiento vengo 
De mi amor, á ser venganza 
De tu desden , á ser duda 
De mis propias esperanzas. 
Fiera, al pa<^o que divina. 
Cruel , al paso que blanda . 
Que me n.alas con los celo-í, 
Y con el desden me alhagas ; 
Yo soy el que mereció 
Sacrilicarse á tus llamas, 
R. 



EMüE BODOS ANDA EL JLEC.O 

Si no ciega mariposa, 

Atrevida salamandra. 

Yo soy aquel que te quiso, 

Y aquel soy á tiuien agravias. 
El que como el girasol 
Aspiró tus luces tardas. 

El que anoche en tu aposento 
Logró, nunca los lograra, 
De tu labio más favores 
Que tu quejas de mis ansias. 

Y cuando a tan lino amor, 
A tan lliigulas palabras. 
Encubridora la noche 
Secretamente mediaba , 
Cuando un si llegó a mi oido. 
Llegó un premio á inl esperanza , 
Recójoine á mi aposento . 

Y cuando pensé que estaba 
Don Lucas denlro del suyo , 
Que á veces la voz engaña, 
Oigo en oiro cuarto voces. 
Tomo luz, busco la causa, 

Y hallo (ay Dios!) que con don Pedro 
Tu fe y mi lealtad agravias; 

¿Para ésto me diste un si ? 
iPara esto, dime , premiabas 
Un amor que le he sufrido 
Al riesgo de una esperanza? 
No quiero ya tus favores , 
Logre don Pedro en tus aras 
Las ofrendas por deseos , 
Que amante y fino consagra; 
Bastan tres años de enigmas, 
Tres años de dudas bastan, 
Desengáñenme los ojos 
Con ser ellos quien me engañai>; 
Ya el si que me diste anoche 
No le estimaré. 



DON LlIS. 

Ya no falta 
Sino que también me niegues 
Que me diste la palabra 
Ue ser mi esposa ; si piensas 
Que la he de admitir le eogañ 

DOÑA ISABEL. 

¿Yü te hablé anoche ? 



,.Eso niegas? 



DONA ISABEL. 



Mira., 



¿Mis celos, qué aguardan? 
Sólo vengo á despedirme 
De mi amor: quédate, falsa ; 
Tus voces ya no las creo. 
Tu amor ya me desengaña : 
A Madrid vuelvo corrido. 
Vuélvase el alma á la patria : 
Del desengaño hallé el pucí ¡'>-. 
¿Quién navegó en la borrasca? 
Bazon tengo , ya lo sabes , 
Celos tengo, tú los causas, 
Y si dudosos obligan 
Averiguados agravian. 

DOÑA ISABEL. 

Espera... 

DON LUIS. 

Voyme. 

DON PEDRO. 

¡Ab cruel! 

DOÑA ISABEL. 



Déjame, traidora. 



Salen DON PEDRO v CADELLEilA. 

DON PEDBO. 

Pídeme celos ahora 

De duna Alfonsa, Isabel; 

Habla ¿qué le has suspendido? 

No finjas leves enojos , 

Di que no han visto mis ojos ; 

Di que está incapaz mi oido, 

llesnelto a escucharle estoy ; 

¿Qué puedes ya responder? 

¿Con qué has de satisfacer 

Mis celos? 

DOÑA ISABEL. 

Con ser quien soy. 

DON PEDRO. 

¿Pues cómo puedes negar 
QneesluíisLe (gran lormenlo!) 
Con don Luis en tu aposento? 
Kespóndeme. 



Con callar. 

DON PEDRO. 

Isabel ingrata, di, 

(Fuego en lodas las mujeres) 

¿Cómo niegas que le quieres? 

DOÑA ISABEL. 

Con decir que te amo a li. 
DON PEuno. 

¿No entró? 

DOÑA ISABEL. 

Acallarniesentenc'io, 
Un bronce obstinado labras. 

DON PEDRO. 

¿No crees tú mis palabras, 

Y he de creer tu silencio? 
Fiera homicida del alma, 
Malar con la voz inlenta 
Marque embozó la tormenta 
Con la quietud de la calma : 
Ingrata la mas divina, 
Divina más rigorosa. 
Purpúrea á la vista rosa , 

Y al tacto cruel espina , 
Ya no podrá tu rigor 
Peregrinar esla senda , 

Va me he qnilado la venda, 

Y con vista no hay amor. 
A dejarte me sentencia 
Una verdad tan desnuda , 
Que al caminar por la duda 
Encontró con la evidencia. 
Ya no he de ser el que soy , 
Ya no quiere arrepentido 
Sufrir a tu voz mi oido; 

Ya le dejo, ya me voy. 

DOÑA ISABEL. 

Pues falso, aleve, infiel. 
Ingrato, como enemigo, 
¿Si estuve anoche contigo, 
Cómo pude estar con él? 
¿Cuándo habla de hablarle (ospc 
Saber) cuándo yo quisiera? 
Respóndeme. 

DON PEDRO. 

¿No pudiera 
Haberte hablado primero? 

DOÑA ISABEL. 

No pudiera, y ese es 
El indicio más impropio : 
¿No sabes tú, que tu propio 
Le visle salir después 
De su aposento? 

DON PEDRO. 

Es asi. 

DOñÍA ISADEL. 

¿Luego el castigo mereces? 



COMF.DIAS ESCOr.IDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS, 



tlON PEDRO. 

,,No pudo salir dos veces ? 

DOÑA ISABEL. 

Sí pudo salir; más di , 

, Cuando eslahas escondido, 

Que JO le amaba no oíste 'í 

DON PEDRO. 

Si : pero también pudiste 
Haberme va conocido. 

DOÑA ISABEL. 

Va que en esos celos das, 
llinie, don Pedro, por Dios, 
¿Puedo JO querer á dos? 

DON PEDRO. 

A don Luis quieres no más. 

DOÑA ISABEL. 

Y si eso pudiere ser. 
Que no lo he de consentir, 
, l'or qué babia de (inyir 
i'.onl¡t;o? 

nO> PEDRO. 

Por ser mujer. 

DOÑA ISABEL. 

Til eres la luz de mi vida, 
Sólo á ti le adoro yo. 

DON PEDRO. 

¿No lo haces de amante? 

DOÑA ISABEL. 



DOX PEDRO. 

¿Pues de qué? 

DOÑA ISABEL. 

De agradecida: 
Deja esa duda. Señor, 
No te cueste un sentimiento, 
Que no bay agradecimiento 
A donde no hay flno amor. 

DON PEDRO. 

Las finezas son agravios. 

DOÑA ISABEL. 

Mi bien, templa esos enojos, 

Y satista};an mis ojos 

Lo que no aciertan mis labios. 

UON PEDRO. 

No be de creerle, cruel. 

DOÑA ISABEL. 

Advierte... 

DON PEDRO. 

No estoy en mí. 

Salen DON LUCAS y DONA ALFON- 
SA, cada uno por su puerta. 

DOÑA ALFONSA. 

Don Pedro, ¿qué hacéis aquí? 

DON LUCAS. 

¿Qué es esto, doña Isabel ? 

CABELLERA. {Ap ) 

Cayeron en ratonera. 



¿Qu 



DON LLCAS. 

el caso? 

DOÑA ISABEL. 

Señor, fue... 

DON PEDRO. 

Fué, Señor... {Ap. ¿(|ué le diré?) 

DOÑA ISABEL. 

lira estar quejosa... 

DON PEDRO. 

Era, 
Ueñirme ahora también 
Porque entré con el intento 
Que te dije en su aposento 
Esta nocüe. 



DON I.LCtS. 

Hizo muy bien. 

DOÑA ISABEL. 

( 1/). Esforcemos la salida .) 
¿Y á vuestro amor corresponde. 
Que entre otro que vos adonde 
Yo estuviere recogida? 

CABELLERA. 

Ya desle rayo escapamos. 

DOÑA ISABEL. 

¿Vos dudáis, siendo quien soy? 
.Nadie entra adonde yo estoy. 

DON Ll'CAS. 

Porqne no entre nadie andamos. 

DOÑA ALFONSA. 

Qué asi este engaño creyó? 
Don Lúeas, advierte ahora , 
Que no entró. 

DON LÚCVS. 

Callad, Señora, 
Yo sé si entró ó si no entió. 

DOÑA ALFONSA. 

Que creáis , me maravillo 
l'ste cnnjo que liiigió; 
Él la quiere. 

DON LÍ'CAS. 

Ya sé vo 

Que la quiete don Luisillo; 
Mas yu lü sabré atajar. 

DOÑA ALFONSA. 

No es sino... 

DON LUCAS. 

Callad , Señora. 
Que os habéis hecho habladora. 

DOÑA ALFONSA. 

Mirad... 

DON LtiCAS. 

No quiero mirar. 



Advierte , Señor , que es él. 

DON LtiCAS. 

Calla , hermana , no me enfades , 
Háijanse estas amistades : 
Daiile un abrazo, Isabel. 

DOÑA ISABEL. 

No me lo habéis de mandar , 
Que ha dudado en mi opii:iun. 

DON LtiCAS. 

Digo que tenéis razón , 
Pero le habéis de abrazar. 

DO.ÑA ISABEL. 

Por VOS hago este reparo. 

DON LtiCAS. 

Sois muy honesta , Isabel. 

DOÑA ISABEL. 

¿Querrá él? 

DON LliCAS. 

Si (|uerrá él , 
¿No está claro? 

DON PEDRO. 

Ko está claro. 

DON LtiCAS. 

¿Cómo no? viven los cielos... 

DON PEDRO. 

Si aun no tengo satisfecha 
Una evidente sospecha... 

DON LliCAS. 

¿Qué sospecha? 

DON PEDRO. (Ap.) 

De unos celos. 

DOÑA ALFONSA. 

¿No lo has entendido? 



DON LECAS. 

No; 
¿Pues hay otra causa? 

DOÑA ISABEL. 
Si. 
Que está doña Alfonsa aqui. 

DON LliCAS. 

¿V estoy en las Indias yo? 
Habéis de darla un abrazo 
Por mi ; acabemos por Dios. 

DOÑA ISABEL. 

Voy á dársele por vos. 

CABELLERA. (Ap.) 

Que te clavas beslionazo. 

DOÑA ALFONSA. 

Siendo ciertos mis recelos, 
¿Cómo mis iras reprimo? 

DON PEDRO. 

Agradacedlo á mi primo. 
{.ibrázanse.) 

DOÑA ISABEL. 

Agradécelo á mis celos. 

DON LUCAS. 

Esto me parece bien. 

DOÑA ALFONSA. 

Mira , hermano... 

DON Ll'CAS. 

Va es enfado; 
¿Está el coche aderezado? 

ANDREA. 

Si, Señor. 

DON LUCAS. 

Isabel, ven. 

DOÑA ALFONSA (.4;).) 

niréle que me engañó 
Luego que salga de aqui. 

DON LtiCAS. 

tEres su amiga? 

DOÑA ISABEL. 

Yo si. 

DON LliCAS. 

¿Y tú eres su amigo? 

DON PEDRO. 

Aun no. 

ANDREA. 

Hazlos amigos, ¿qué esperas? 

DON LUCAS. 

Vuelvan acá , ¿ dónde van? 

CABELLERA. 

néjalos, que ellos se harán 
Más amigos que tú quieras. 
{Vanse.) 

Salen DON LUIS y CAimANZA. 



¡Desaliñado lugar! 

CARRANZA. 

La primer pulga, se dice, 
Que fue de aqui natural ; 
Aqui han de parar el coche 
Ylalilera. 

DON LUIS. 

Es verdad , 
Y aqui he de hablar á don Lúeas. 

CARRANZA. 

Yo pienso (jue llegan ya , 
¿Pero qué intentas decirle, 
Si le hablas? 

DON LUIS. 

Tú lo sabris. 



CAIIRAN7Jk. 

¿Tienes celos de Isaliel? 

DOM I.U1S. 

lie llegado á imaginar 
One si anoclie, como viste, 
Haliló conmigo, será 
Poiifr manchas en el sol, 
Buscarla en su honestidad ; 
Demás, que aquel aposento 
En que la hallamos, está 
Poco distante del otro, 
Y se pudo acaso entrar 
En él. oyendo la voz 
De don Lúeas. 

CARRANZA. 

Es verdad. 
Que él la sintió cuando tú 
Laliablabus. 

DON LUIS. 

Tente, que ya 
Llegan todos á la puente. 

CARRANZA. 

¿Qué intentas? 

DON Ll'IS. 

Tn has de llamar 
A don Lúeas, y decirle. 
Que un caballero, que está 
Por huésped desle aposento 
Dice que le quiere hablar. 

carra:<za. 
Voy á hacer lo que me ordenas. 

DON LDIS. 

Con silencio. 

carranza. 
Así será. ( Vcse 

DON LDIS. 

Sepa don Lúeas de mi 
Mi amor, sepa la verd.id 
De mi dolor, que no es bien , 
Donde tantas dudas hay, 
Ocultar el accidente 
Pudiendo sanar el mal. 

Sale DON LUCAS. 

DON LliCAS. 

¿Está un caballero aqui 
Que me quiere hablar? 

DON LL'IS. 

Si está. 

DON LUCAS. 

¿Vos sois ? 

DON LUIS. 

Si, señor don Lúcus. 

DON LUCAS. 

¿Todavía camináis? 
¿Vais en muía ó en camello? 
Porque desde ayer acá. 
Cuando os presumo delante, 
Os vengo á encontrar atrás. 
¿Qué me queréis, cabillero. 
Que un punto no me dejáis? 

DON LUIS. 

Quiero hablaros. 

DON I.CCAS. 

Yo no quiero 
Que me habléis. 

DON LUIS. 

Esperad, 
Que os importa á vos. 

DON LUCAS. 

¿A mí 
Me importa? pues perdmiad. 
Que con importarme a mi 
Tanto, no os quiero escuchar. 



E-NTRE BOBOS ANDA EL JlEf.O. 

DON LUIS. 

¿Y si loca á vuestro honor? 

DON LUCAS. 

A mi honor no toca tal. 
Que yo sé más de mi honra, 
Que VOS ni que cuantos hay. 

DON LUIS. 

,,Dos palabras no me oireist 

DON HiCAS. 

¿Dos palabras? 

DON LUIS. 

Dos no más. 

DON LUCAS. 

Como ñame digáis tres. 
Lo admito. 

DON LUIS. 

Pues dos serán. 

DON LUCAS. 

Decidlas. 

DON LUIS 

Doña Isabel 
Me quiere á mi solo. 

DON LUCAS. 

Zas; 
Más habéis dicho de mil 
En dos palabras no mas ; 
Pero ya que se ha .soltado 
Tan grande punto al hablar. 
Deshaced toda la media , 
Y hablad más; ¿pero qué más? 

DON LUIS. 

Señor, yo miré á Isabel... 

DON LUCAS. 

Bien pudierais excusar 
Haberla mirado. 

DON LUIS. 

El sol. 
Cuando con luz celestial 
Sale al Oriente divino 
Dorando la tierra y mar. 
Alumbra la más distante 
Flor, qne en capillo fugaz 
De la violencia del cierzo 
Guarda las hojas de azar. 

DON LtJCAS. 

No os andéis conmigo en Dores; 
Señor don Luis, acabad... 

DON LUIS. 

Digo que adoré sus rayos 
Con amor tan pertinaz... 

DON LtiCAS. 

¿Pertinaz don Luis?¿(|nercis 
Que me vaya ahora á echar 
l'.n el pozo de Cabanas , 
Que en esta plazuela está? 

DON LUIS. 

Quísome Isabel, qne yo 

Lo conoci en un mirar 

Tan al descuido, qne era 
: Cuidado de mi verdad, 
I Que quien los ojos no entiende... 

DON LUCAS. 

Oculista ó Barrabás, 
Q\¡v (le- Is;íIji'1 i'ii los ojos 
ll;,ll:,~i(-l:in,r,Mn„-la;i, 
IJccmI ,1 ' ii< [M-i-mió? 

Y no me habléis tan pulido. 

DON LUIS. 

Premióme con no me hablar; 

Pero en lllcseas anoche 

Con ardicnle actividad 

La solicité en su leclio, 

.Salió á hablarme hasta el zaguán , 

Y en él me explicó la enigma 



De toda su voluntad. 

Dice que lia de ser mi esposa , 

Y que violentada va 

A daros la mano á vos; 
Pnes si esto l'uese verdad , 
¿Por qué dos almas queréis 
He nn mismo cuerpo apartar? 
Yo os tengo por entendido, 

Y os quiero pedir... 

DON LUCAS. 

Callad, 
Que para esta , y para estotra 
Que me la habéis <le pagar. 

DOÑA ALFONSA. (Dentro.) 
¿Está mi hermano aqui dentro? 

DON LUCAS. 

A esta alcoba os retirad , 

Que quiero liablar á mi hermana. 

DON LUIS. 

Decidme, ¿en qué estado está 
Mi libertad y mi vida? 

DON LUCAS. 

Idos , qne harto tiempo hay 
Para hablar de vuestra vida 

Y de vuestra libertad. 

Sale DO.^A ALFONSA. 

DOÑA ALFONSA. 

lllermano ! 

DON LliCAS. 

¿Qué hay, doña Alfonsa? 

DOÑA AI.FONSA. 

Yo vengo á hablaros. 

DON LOCAS. 

¡Haylal, 
Oue dellos hablarme quieren ! 
Mas si yo me dejo hablar. 
Hacen muy bien en hablarme, 

Y hago en oirlos muy mal. 

DOÑA ALFONSA. 

¿Estamos solos? 

DON LUCAS. 

Si, hermana. 

DOÑA ALFONSA. 

DI, Señor, ¿le enojarás 
De mis voces? 

DON LliCAS. 

iQué sé yo ! 

DOÑA ALFONSA. 

¿Sabes, Señor... 

DON LUCAS. 

No sé tal. 

DOÑA ALFONSA. 

Que soy mujer... 

DON LUCAS. 

No lo sé. 

DOÑA ALFONSA. 

Yo, Señor... 

DON LUCAS. 

Araba ya: 
Este don Luis, y esta hermana 
Pienso que me han de acabar. 

DOÑA ALFONSA. 

Tengo amor... 

DON LliCAS. 

Ten norabuena. 

DOÑA ALFONSA. 
A don Pfdiü. 

DON LLCAS. 

Dieneslá. 

DOÑA ALFONSA. 

Pero él no me quiere á mi. 
Porque , amante desleal , 



30 COMEDÍ, 

A doña Isabel procura 
Contra mi fe y tu amistad. 

DON LUCAS. 

Digo qne no he de creerlo. 

DOÑA ALFOSA 

Ya sabes que me da un mal 
De corazón... 

DON Ll'CAS. 

SI,Sef)ora. 

DOÑA ALFONSA. 

j Y también te acordarás 
Uue en lllescas me dióanoclic 
Un mal destos? 

DON LUCAS. 
¿Pues que liav? 

DOÑA A1.F0NSA. 

Sabrás que el mal Iné fiiiyido 

DON LICAS. 



DOÑA ALFUNsA. 

Importó disimular, 
Porque don Fedro , traiíJor, 
Juzgando que era verdad. 
Dijo á Isabel mil ternezas; 
Yo entonces quise estorbar 
Su amor con mi indignación, 

Y tan adelante está 

Su amor, que aun en tu presencia 
La requebró. 

DON lOcaS. 

Bueno eslá. 

DO.ÑAALHiNSA. 

Anoche estuvo con ella 
En su aposento; y pues va 
Lleiían mis celosa ser 
Declarados, tii podrás 
Tomar venganza en los dos ; 
Solicita, pues , vengar 
Esta traición que le ha hecho 
Contra la fidelidad 
Don Pedro. 

DON LÚCAS. 

¡Buena la hice! 
;Más quién puede examinar 
Si quiere á don Luis ó á Pedm? 
Pero á entrambos los querrá. 
Porque la tal Isabel 
Tiene gran facilidad. 
Más de lo que estoy corrrido 
Más que de todo mi mal 
Es , que riñendo por celos 
Los hiciese yo abrazar; 
Pero á cual de los dos quiere 
Ahora he de averiguar; 

Y si es don Pedro su amante, 
Por vida desta, y no mas , 
Que he de tomar tal venganza , 
Que he de hacer castigo tal , 
Que dure toda la vida 
Aunque vivan más que Adnii , 
Que darles muerte á los dus 
Es venganza venial. 

DOÑA ALFO^SA. 

iPues qué intentas? 

DON Ll'CAS. 

¿Uon .\ntüniu? 

DOÑA ALFONSA. 

Sentado está en el zaguán. 

D0.1 Ll'CAS. 

¿Don Pedro' 

DOÑA ALFONSA. 

Ya entra don Pedro. 

DON Ll'CAS. 

¿Doña Isabel? 



AS E.SCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 



Saleu DON ANTONIO, DOSA ISABEL, 
DO.N PEDRO , ANDREA T CABE- 
LLERA. 

DON ANTOfnO. 

¿Queme mandas? 

DOÑA ISABFL. 

¿Qué me quieres? 

DON PEDRO. 

¿Qué me ordenas? 

DON LIJCAS. 

Esperad: 
Cabellera , entra acá dentro. 

CABELLERA. 

Como ordenas entro ya. 

DON Ll'CAS. 

Cerrad la puerta. 

CADELLtRA. 

Ya cierro. 

DO.N LlCAS. 

Dadme la Ikive. 



Tomad. 

DON LlCAS. 

DoD Luis, salid. 

DON LUIS. 

Ya yo salgo 

DO.ÑA ISABEL. 

Di, ¿qué intentas? 



¿Qué será? 

DON PEDRO. 

¿A qué me llamas? 

DON LUIS. 

¿Qué es esto? 

DOÑA ALFONSA. 

¿Qué pretendes? 

DON LICAS. 

Escuchad : 
El señor don Luis, que veis. 
Me ha contado que es galán 
De doña Isabel; y dice 
Oue con ella ha de casar , 
Porque ella le dio palabra 
En lllescas, y... 

CABELLERA. 

No hay tal , 
Que yo en lllescas anoche 
Le vi á una puerta llamar, 
Y con doña Alfonsa habló 
Por Isabel : ¿No es verdad 
Que tú la sentiste anoche? 
¿Tú no saliste á buscar 
l'n hombre con luz y espada? 
Pues d fue. 

DON LUIS. 

¿Quién negará 
Que tú saliste , y que yo 
Me escondí? pero juzgad 
Que yo hablé con Isabel, 
No con Alfonsa. 

DOÑA ALFONSA. 

Aguardad , 
Vofui taque alli os hablé; 
Pero yo os llegaba á hablar 
Pensando que era don Pedro- 
DON PEDRO. (Áp.) 

Amor , albricias me dad. 

DOÑA ISABEL. 

I ^Lo entendiste? 

I DON PEDRO. 

I Si, Isabel. 



DON LUCAS. 

Esto está como ha de estar. 
Ya está este galán á un lado. 
Con esto me dejará: 
Pues vamos al caso ahora. 
Porque hay más que averiguar : 
Doña Alfonsa me ba contado. 
Que, traidor v desleal, 
Queréis á Isabel. 

DON PEDRO. 

Señor... 

DON LtjCAS. 

Decidme en esto lo que hay : 
Vos me dijisteis anoche 
Que entrasteis sólo á cuidar 
Por nii honor en su aposento; 
Conque colegido está 
Que de la parte de afuera 
Le pudiérades mirar ; 
Mas os ha escuchado Alfonsa 
Ternisimo requebrar 
Y satisfacerla amante. 

DON ANTONIO. 

Dou Lúeas , no lo creáis. 

DON LiCAS. 

Yo creeré lo (|ue quisiere. 
Dejadme ahora y callad; 
Mas, os hablasteis muy tiernos 
En Torrejoncillo; más. 
Cuando el coche se quebró 
(Esto no podéis negar) 
Tuvisteis un quebradero 
De cabeza. 

CABELLERA. 

¡Hay tal pesar! 

DOn LUCAS. 

Mas, al llegar á Cabanas 
(Esto fue sin más ni más) 
La sacasteis en los brazos 
De la litera al zaguán. 
Más, desde tyer á estas ho'.as 
Os miráis de "par apar. 
Cantando en coro los dos 
El tono del ay, ay ,ay; 
Más, aqui os hicisteis señas, 
Más, no lo pueden negar; 
Pues muchos mases son estos. 
Digan luego el otro más. 

DOÑA ISABEL. 

Padre, y Señor... 

DON ANTONIO. 

¿Qué respondes? 

DOÑA ISABEL. 

Don Pedro... 

DON ANTONIO. 

Remisa estás. 

DOÑA ISACEL. 

Es el que me dio la vida 
En el rio. 

DON PEDRO. 

V el que ya 
No puede ahora negarte 
Una antigua voluntad: 
Antes que tú la quisieras 
La adoré, no es desleal 
Quien no puede reprimir 
Cu amor tan eficaz. 

DON LUCAS. 

Calla . primillo, que vive... 
Pero no quiero jurar. 
Que he de vengarme de ti. 

DON PEDRO. 

Estrena el cuchillo ya 
En mi garganta. 

DON LliCAS, 

Eso lio , 



Yo no os tengo do matar : 
Kso es lo que vos queréis. 

DON PEDRO. 

¿Pues qué intenl;is? 

ASOBEA. 

¿Quo querrá? 
Entre bobos anda el jueyo. 

DON ANTONIO. 

¿(Jué haces? 

DON LLCAS. 

Ahora lo verás: 
Vos sois, don Pedro , muy pobre, 
Y á no ser porque en mí halláis 
El arrimo de pariente, 
Perecierais. 

DON rF.DRO. 

Es verdad. 

DON LliCAS. 

Doña Isabel es muy pobre , 
Por ser hermosa no más 
Yo me casaba con ella; 
Pero no tiene un real 
De dote. 

DON ANTONIO. 



Pues dadla la mauo al punto, 



EMHE ÜOBOS ANDA EL JUEGO. 
Que en esto me he de vengar; 
Ella muy pobre, vos pobre. 
No tendréis hora de paz. 
El amor se acaba luego , 
Nunca la necesidad; 
Hoy con el pan de la boda 
No buscaréis otro pan. 
De mí os vengáis esta noche ; 

Y mañana á más lardar. 
Cuando almuercen un requiebro , 

Y en la mesa , en ve?, de pan , 
Pongan una fe al comer , 

Y una constancia al cenar, 

Y en vez de galas se pongan 
Un buen amor de Milán, 
Una tela de «mi vida,» 
Aforrada en «me querrás:» 
Echarán de ver los dos. 
Cual se ha vengado de cuál. 

D0NPEDHO. 

Señor... 

DON LtJCAS. 

Ello has de casarte. 

CABELLERA. 

Cruel castigo le das. 

DON LLCAS. 

Entre bobos anda el juego- 
Prestóme lo pagarán, 



DON PEDRO. 

(Ap. Hacerme de rogar quiero.) 
Señor... 

CABELLERA. 

La mano la da, 
No se arrepienta. 

DON PEDRO. 

Esta es 
Mi mano. 

(Dante las manos.) 

DO.ÑA ISABEL. 

El alma será 
Quien solo ajuste este lazo. 

DON LUCAS. 

Don Luis , si os queréis casar. 
Mi hermana está aquí de nones, 

Y haréis los dos lindo par. 

DON LUIS. 

En Toledo nos veremos. 

DON LtJCAS. 

Irémedél si allá vais. 

CABELLERA. 

Y don Francisco de Rojas 
A tan gran comunidad 

Pide el perdón, con que siempre 
Le favorecéis y honráis. 



PROGNE Y FILOMENA. 



PROGNE. 
FILOMENA. 
PASURON, tu padre. 



I REY TEREO. 
I HIPÓLITO. 
I LIBIA, criada. 



PERSONAS. 



JUANETE, /aíffyo primero. I Al'RELIO , fiejo. golie 
CHILINDRON, lacai/o se-\ nadar de Tracia. 
giinda. \ 



JORNADA PRIMERA. 



So/eFIL011ENA/;ora;ií/o v IIU'ULITO. 

HIPÓLITO. 

Deja el llanto . Filomena , 
Oue si es alivio , es ri^or 
t>ue por templar un dolor 
Me causes á mi una pena. 
Los ojos tuyos serena, 
No los quiera tu piedad 
Aplaudir con vanidad 
De cielos en tus desvelos, 
Que liara ver que son cielos 
Lessohra la tempestad. 
No bien destilado exbales 
Aljófar de más valor: 
Si el llanto es señal de amor. 
No dernmes las señales ; 
Comunícame tus males. 
Sea el dolor repartido, 
Al paso (pje fué sentido; 

Y si con l'uegn veloz 
Hiere tu penaá mi voz, 
Hier.'< tu voz i mi oído. 
Cuando a los ojos prefieres 
Tanto dolor reprimido, 
¿Lloras porque me lias querido , 
O lloras porque me quieres? 
Que es condición de mujeres 
No ser constantes infiero , 

Yo, pues que á tus rayos muero. 
Una pregunto y mil veces, 
;. Lloras porque me aborreces, 
O por qué? 

FILOMENA. 

Porque te quiero; 
¿Cómo, di, puedes dudar 
¿Lo que en mi lle^'as .i ver? 
¿Quién llora de aborrecer, 

Y quién no llora de amar ? 
Tu sospecha he de culpar , 

Y que propongas me espanto 
Tanta duda , dolor tanln 

En quien llora y quien suspira ; 
Porque el oidoar{;nye ira, 

Y el amor supone llanto. 

HIPÓLITO. 

Aunquecrecrte <'S preciso , 
Por lo que arguyendo estás. 
Suele aborrecerse más 
Aquello que antes se quiso; 
Sirva de ejemplo ó de avisa 
Lo contrario, pues he hallado 
Iiel amar disciplinado. 
Que sueleser más querido 
Aquel que antes fue admitido 
Que aquel que sólo fue amado. 

No creas tan grave error. 
Que no se aposenta , siento , 
liien el aborrecimiento 
A donde vivió el amor. 
Si iun es la ceniza actor, 



Si aquel fuego es inmortal , 
No admitas ejemplo tal 
A una llama repetida. 
Porque es amor una herida 
Que siempre deja señal. 

HIPÓLITO. 

Filomena, envia ahora 
Con equivoco arrebol , 
Supuesto que tú eres sol , 
El llanto para la aurora ; 
Diine,¿qué tienes. Señora? 



No entenderás mis enojos. 
Que son en estos despojos 
Tan honestos mis agravios. 
Que al decirlos por los labios 
Se han de salir por los ojos. 

HIPÓLITO. 

Ciego es mi amor , mas no tanto 
Que se pasase á ser rudo ; 
Yo las enliendo, :iuiiqiie es mudo, 
Las señas que hace tu llanto; 
Habla, explícame esle encanto. 

FILOMENA. 

Allá voy con mi tormento. 

HIPÓLITO. 

No en llamas salga violento , 
Que se huirá por ser veloz. 

FILOMENA. 

No me atiendas á la voz , 
Atiéndeme al sentimiento. 
Ue aquel infelice dia, 
(Ya presumo que te acuerdas. 
Si no es que con tus cuidados 
Tu memoria se divierta) 
En que por embajador 
Llegaste á esle reino, Atenas, 
A donde Pandron , mi padre , 
Bien obedecí lo reina. 
Por tu hermano el rey de Tracia 
Con mi padre hiciste treguas, 
Y cuando con él la paz. 
Conmigo alteraste guerra. 
Fui-ioii también los coiicierlns 
(¡Qué presto el mal se concierta!) 
Que tu hermano se casase 
O con Pro^'ne ó Filoini-na ; 
Mi herm.iiia Progne lo admile. 
Yo me rindo á la obediencia. 
Mí padre lo determina , 
Tú, Hipólito, lo deseas. 
Enviaste, pues, dos retratos 
Ue las dos, porque eligiera 
El rey Teréo , tu hermano. 
Una de las dos bellezas. 
(Belleza dije ala mía. 
Suple esta alabanza necia. 
Que pues soy tan desdichada. 
No debo de ser muy fea ) 
Eligió tu hermano, el Rey 
A mi hermana, y porijue'lenga 
Su amor un premio debido. 
El reino una conveniencia , 



Porque le cases te envia 
Poder con su lirma regia, 

Y tú por él te casaste 

Con Progne, mi hermana bella. 
Yo, viendo salir mi afecto 
De la cárcel de la idea , 
Dando soltura á mis ojos. 
Los grillos quité a la lengua; 

Y viendo, que ya mi hermana 
De tu hermano es dulce preuda. 
Lo que calló tu lealtad , 

Dijo decir tu terneza. 
Ilablábasme con suspiros. 
Que son retórica nueva 
Que en la clase del amor 
lia inventado la modestia. 
Nos mirábamos los dos, 
(¡Oh quién pintarlo supiera '.) 
Yo el de.'-cuido en el cuidado , 
Tú cobarde en la fineza; 
Yo culpándote remiso. 
Tú lemiéi:dome soberbia; 
Yo inienlando que me hablaras, 
I Tú intentando que le oyera: 
Por más señas que unavez , 
Si no bastan estas señas, 
Al ir á decir tu amor 
I Con temerosas finezas, 

O al manifestar tu incendio, 
I Viéndome hablanesevera, 
I Lo que iba á salir en voz 
' Se te congeló en vergüenza. 
Siempre temen los amantes, 
Pues de colores diversas 
En las vistas del amor 
Toma el semblante librea. 
Fingimos conversación 
De diferentes materias 
(Disfraz (jue toma el deseo 
Para ganarla modestia). 
Decíamos nuestro amor 
(;oii equívocas sentencias. 
Yo con fuego, y con tn liit-lo 
Templábamos nuestras quejas; 
Aunque tal vez temeros;! , 



1 hielo 



Pienso que no la nndíeías. 
Y en un jardin una larde , 
Donde tus lágrimas eran , 
Si de tu amor bien lloradas, 
De mi dolor satisfechas; 
Apacible con tu ruego, 
Cariñosa con lu queja. 
Creyéndole como hermosa , 
Oyéndote como tierna . 
Viéndote activo en la llama , 
Solicito en la empresa , 



W COMtUl, 

Llegando, al verme remisa, 
La ijoclie por meilianera , 
Al arrullo de tu voz, 
<:omo si muy niño fuera , 
Uormido quedo mi lionor 

Y mi esperanza despierta. 

Ni aun llores fueron lestigos, 

Poniue la rosa doncella 

Se escondió en verde capullo , 

Y de prudente ú de honesta ; 
Arrugóse en su botón 

La vergonzosa azucena , 

Y á competir nuestros lazos 
Se asomó la verde liiedra. 

A este tiempo { ;0h qué nial tiempo !. 
Mi padre anciano concierta , 
Puesto que Progne, mi hermana. 
Es del Rey, tu hermano, prenda , 
Que Jacoho, hijo del rey 
De Alhania , mi esposo sea ; 

Y hoy también llegó un aviso 

(,)ue hoy llega tu hermano á Atenas, 

Y que se ha de partir hoy 
También con mi hermana bella, 
Porque de su brevedad 
Pretende hacer su lineza. 

Mira ahora , dueño mió , 
Si será razón que sienta 
(Aunque sentir las desdichas 
Suele ser consuelo dellas), 
Que el Rey mi mano le pida, 
(jue declararle no pueda 
A mi padrenuestro amor; 
Y, en lin , que tu hermano venga, 

Y que hoy se vaya tu hermano 
A su reino , donde es fuerza , 
Pues sólo á que venga aguardas. 
Que á su patria con él vuelvas. 
Casarme yo no es posible , 

Pues aunque yo lo quisiera , 
Tu amor, mi honor , tu palabra. 
Es fuerza que lo dehendan ; 
Irte, también es matarme, 
Hipólito , pues me dejas 
El alma en el sentiniiento, 

Y elsentimienlo en la pena. 
Pues quedarle en este reino , 
Aunque es paga , es imprudencia , 
Pues viene á ser añadir 

Un indicio á una sospecha ; 
De suerte , que ya me quedo , 
Si con lu hermano te ausentas , 
Sin ti para mi dolor. 
Sin mi para mi nobleza. 
Con mi padre para el llanto. 
Para mi error con mi ofensa, 
Sin mi honor para mi fama, 

Y sin ti para mi queja. 

Mas yo no extraño estos riesgos. 
Aunque tan airados vengan. 
Que asi como vi la calma 
Adiviné la tormenta ; 

Y viendo tardar los males 
Me dije un dia á mi mesnia : 
¿ De cuándo acá las desdichas 
Vienen con tanta pereza? 

No los socorros de amante 
Te pido, porque se yerran. 
Como anciano en las desdichas 
Algún medio me aconseja ; 
Cuerdo eres y yo infeliz , 
Estos dos exiremos mezcla ; 
Valiente eres y yo amante. 
Estas calidades templa ; 
Un riesgo sane otro riesgo , 
Un mal uiro mal divierta ; 
La sangrienta herida pide 
Medicina más sangrienta ; 
Búsquese grande remedio 
Donde hay tan grande dolencia , 

Y lo que escribió el error 
Sepa corregir la enmie-ida , 



\S ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO 
Que yo obediente y amante , 
A tus preceptos dispuesta, 
O me templaré prudente , 
Ote seguiré resuella , 
Porque debas á mi amor 
La ultima conveniencia. 
Pues para enseñarle el riesgo 
Hoy se ha quitado la venda. 

HIPÓLITO. 

Suspende el rigor mortal 

Y las lagrimas también , 

Y escucha dispuesto en bien 
Al que tú llorasen mal. 

ritoME:»*. 
Pues, ¿qué remedio se espera 
Cuando el riesgo viendo esLs? 
;,i;ómo lo remediarás? 
Prosigue. 

HlfÓLITO. 

Desta manera: 
Este es el medio mejor, 

Y el que estos daños allana : 
Supuesto que tú y tu hermana 
Os tenéis tan grande amor , 

O por sangre ó por estrella , 

Y este riesgo viendo estás, 
A tu padre le dirás 

Que no te has de hallar sin ella. 

Y porque este intento así 
Fácilmente se consiga. 
Progne á tu padre le diga. 
Que DO se ha de hallar sin ti; 
Tú se lo avisas primero, 

Y con amorosos lazos 

Tal llanto finge en sus brazos 
Que parezca verdadero ; 
Pues las mujeres tenéis 
Dos llantos con que vivis , 
Kl usado si Ungís, 
Pero el tardo, si queréis; 
Que te has de ir por su aticion 
Con ella , di desde luego , 

Y finge de modo el ruego 
Que pase a resolución. 
Que ella ha de admitirlo sé. 
Con que estos riesgos allano , 
Progne seguirá á mi hermano , 

Y yo siguiéndole iré; 
Divertirás tu cuidado 
Siendo en tan feliz jornada. 
Progne de tí acompañada , 
Tú amor de mi bien pagado; 

Y puesto que en ardid tal 
Esta ventura logremos , 
Ya que no le remediemos 
.\largarémos el mal. 

Salen JUANETE t CHILINDrON. 

JUANETE. 

Albricias pedirte quiero. 

CniLIMORON. 

Albricias vengo á alcanzar. 

JUA.VETE. 

Vuesarced lo ha de contar. 

CMILINDRON. 

(Ap. ¡Qué haya venido primero!) 
De(iuevi... 

JUANETE. 

Desembarcar... 
cniLi>Dno.'v. 
Déjeme hablar el bufón. 

JUANETE. 

Tiene muy grande razón, 
Vuesarced lo ha de contar. 

CHILI.MlRON. 

iQue desle modo me inquiete! 



JUANETE. 

iOué tenga yo esta pensión! 

FILOMFNA. 

Dilo, acaba, Chilindron. 

HIPÓLITO. 

Acaba, dilo. Juanete. 

CHM.INDRO:». 

Con cien naves corrió el mar... 

JUANETE. 

No son sino ciento y dos. 

ClllLINOnON. 

Si no callas, vive Dios... 

JUANETE. 

Vuesarced lo ha de contar. 

¿Aun duran vuestros enojos? 
Acabad, y sepa yo... 

CHILINDRON. 

El Rey, tu hermano, llegó. 

JUANETE. 

Vo lo vi por estos ojos. 

CHILINDRON. 

No ha vislo tal. 

JUANETE. 

Pues no sea. 

CHILINDRON. 

Pues á Otra vez que me impida... 

JUANETE. 

No veré en toda mi vida , 
Si no quiere usted que vea. 

CHILINDRON. 

Ya ha desembarcado. 

JUANETE. 

¿Y cómo? 

CHILINDRON. 

Ya está en Atenas , en fin , 
Ya le hace salva el clarín, 

Y ya le celebra el plomo. 

HIPÓLITO. 

Pues á recibirle voy; 
Adiós, bella Filomena. 

FILOMENA. 

Él te guarde. ¡Oh grave pena ! 
Mi muerte sintiendo estoy. 

Chilindron, Juanete, hola. 
Seguidme los dos aqui. 

CHILINDRON. 

Él ha de venir tras mi. 

JUANETE. 

Y aun le llevaré la cola. 

CHILINDRON. 

Que á este quiero mal , inBero 
Por mi natural tamhien. 

JUANETE. 

;Qué quiera yo á este hombre bien. 
Sin saber por qué lo quiero! 
{Vaiise.) 

Sale PROGNE, con una daga, 
asombrada. 

PROGNE. 

Malaréte, vive el cielo; 
Muere, cobarde, traidor, 
Desta manera tu error... 

FILOMENA. 

¡Hermana! 

PROGNE. 

¡Toda soy hielo! 
Este acero rigoroso 
Esta afrenta ha de vengar. 
(Anda por el labiado sin responder.) 



FILOMENA. 

Dime, já quién quieres malarí 

PBOOE. 

Al rey Teréo, mi esposo. 

FILOHEMA. 

Tente , Progne, ¿estás en lí? 
¿Quién tal fantasía vio? 

PROGME. 

¿No estabas herida? 

FILOMERA. 

No. 

PROGNE. 

¿Luego ha sido enguño? 

FILOÍE.NA. 

Si. 

PROGNE. 

Ilusión pesada Tué ; 
Vengar quiero á Filomena. 

FILOMENA. 

Templa, Señora, esa pena; 
¿(jué es esto, hermana? 

PROGNE. 

No sé. 

FILOMENA. 

A determinar no acierto. 

Qué es lo que te lia suspendiilo. 

PROf.NE. 

Tengo un desvelo dormido, 

Y tengo un sueño despierto. 
Tna injuria y una afrenta 
Tuja lloro temerosa. 

La una muy amorosa , 

Y la otra muy sangrienta. 
En ti soñaba mi honor, 
Pur(]ue es mi amor muy celoso, 

Y vi en sueños que mi esposo 
Violó el templo de tu lionor ; 

Y para mayor tormento 
En mi idea transformada, 
Miré tu imagen borrada 
Con sangre del sentimiento. 
Pues para causarme enojos 
Este mal qu« temo y creo , 
Entre los ojos lo veo 

Sin mir;irlo con los ojos; 
Pero cuando yo quería 
Vengar tan grave impiedad , 
Pensé que iba á la verdad, 

Y baíleme eo la fantasía. 

FILOMENA. 

No en lastimosas querellas 
Te entregues toda al sentir , 

Y deja lo porvenir. 
Progne, para las estrellas; 
No tus dudas y recelos 
Ocasionen tus enojos, 
¿Cómo han de saber los ojos 
Lo que aun no saben los cielos 'i 

No culpes mi indignación 
Cuando yu te lloro , pues 
Para las desdichas es 
Astrólogo el corazón; 

Y que hay riesgo le aseguro. 
En lo que ves aparente. 
Los ojos ven lo preseule , 

Y el corazón lo futuro. 

FILOUENA. 

Pues sólo saber quisiera, 
Porque tu discurso alabe , 
i Cómo el corazón lo sabe , 

Y ellos no? 

PROGNE. 

Oesta manera: 
El ciclo , que se desvela 
En esta Union dividida, 
A este fuerte de la vida 



PROGNE Y FILOMENA. 
I.e puso por centinela ; 
Los latidos con que hablando 
.Nuestros sucesos predice , 
Son señales con que dice 
Al cuerpo que está velando. 
Pues cuando eii sueños mortales 
Nuestro descuido se inclina. 
El corazón examina 
La campaña de los males ; 
Luego que algún riesgo hnya, 
¡Cómo ha de venir derecho 
\ la muralla del pecho 
Si es el pecho su atalaya? 
Aunque en tardo paso intente 
El riesgo disimular. 
Apenas comienza á obrar 
Cuando el corazón lo sieute ; 
No lo ve , mas para hacer 
Kineza en el asistir , 
Él se lo avisa al sentir 
Si él lo subsistuye al ver. 
Pues si para declararlo 
Por más evidente inliero 
Que entra el sentirlo primero 
V después entra el mirarlo ; 
Luego en los males y enojos 
Tiene más jurisdicción 
La saña del corazón 
Que el indicio de los ojos. 



Olvidad acero airado. 
Porque el verle me ha ofeudido, 
( Vale á quitar el acero , y córtase 
la mano.) 
O JO le arrojo. 

PROGNE. 

¿Qué ha sido, 
Filomena? 

FILOMENA. 

Me he cortado; 
Pero no importa, no es nada. 

PROGNE. 

¿Pues cómo el herirte fué? 

FILOMENA. 

Por 11 , hermana , me corté. 

PROGNE. 

Primero á mi me matara; 

Porque aunque no hay riesgo, aquí 

Mi amor , hermana , sintió , 

i.iue siendo la causa yo 

Te salga la sangre a ti. 

FILOMENA. 

Tu amor es la recompensa , 
Y mi lealtad la disculpa, 
No será por ti la culpa 
Si por ti fuere la ofensa ; 
i;n lienzo disfrazara (Dale un lienzo.) 
Este ardor de mi pasión. 
{Clarines.) 

PROGNE. 

Estas las señales son 

Que mi esposo ha entrado ya. 

FILOMENA. 

Que te llegue á merecer 
Piadosa al cielo he rogado. 

PROGNE. 

Jamás he visto acertado 
Casamiento por poder. 

I'or una puerta el REY PANDRON, y 
ACOMPAÑAMIENTO , ij por Otra el REY 
TERÉO, HIPÓLITO y acoupaña- 

«lENTO. 

PANDRON. 

Dame los brazos, Terco , 
Por premio á mi obligación. 



4t 

RCT. 

Hoy en los vuestros, Pandron, 
Haíló el centro mi deseo. 

PANDRON. 

¿Cómo venís? 

FILOMENA. (.4p.) 

¡Que me espante 
Un prevenido accidente '. 

REY. 

Como hijo muy obediente, 

Y muy tino, como amante , 
Hoy mi esperanza dichosa 
Premio llegue á merecer; 
Mi esposa quisiera ver. 

PANORON. 

Esta es Progne , vuestra esposa. 
[F.slín juntas Progne y Filomena , y 
juzga que Filomena es Progne.) 

REY. 

Bellísima perfección, 
ídolo de mi üneza, 
Kn quien es mas la belleza 
Que fué la imaginación ; 
Alábeos mi admiración. 
Que si al más bello traslado 
El pintor ha lisonjeado , 
Hoy lo contrario apercibo , 
Porque es más grande lo viro 
Ue lo que fué lo pintado. 
Diestro el pintor que os copió , 
Porque eso fuera ofenderos , 
Nunca procuró excederos. 
Igualaros procuró ; 
Mas si al copiaros no us vio , 
Porque vuestra luz cruel 
Le dejó sin vista á él , 
Conociendo sus errores 
Pasó al rostro las colores 

Y á los ojos el pincel. 
Yo os adoré bella y pura 
Por la copia licenciosa, 

Y aun no os juzgué tan hermosa 
Como está vuestra pintura; 
Pero hoy , que con la hermosura 
Os excedéis desigual. 

Viendo en la copia error tal 

Y en vuestro rostro el primor. 
Aquello crece mi amor 

Que crece el original. 

De mi fortuna dichosa 
Hoymedoy el parabién; 
Como yo os parezca bien , 
No quiero ser más hermosa. 

REY. 

Dejad que diga mi esposa 
Conveniencias á mi pena. 

PROGNE. 

Ya el primer afecto estrena , 
Va os declara su desvelo. 

BEY. 

(Ap. Esta es Progne , vive el cielo , 

Y su hermana es Filomena ; 
Mi dolor intenta ahora 
Saberlo, disimulando. ) 

Yo á Progne estoy adorando. 

PROGNE. 

Y Progne á vos os adora. 

REY. 

Pues vos.. .aquí mis enojos, {Túrbase.) 
Mi fuego allí más veloz. 

PROGNE. 

No os entiendo por la voz. 

FILOMENA. {Ap.) 

Yo le entiendo por los ojos. 

REY. 

(Ap. Ya es obligación forzosa 



*i COMIiDIA 

S:il)orlo más claro-asl. ) 
,.Nü hablará mi esposa aquí ? 

¿Ya no os hal)la xuestra esposa? 

PASDuo;». 
Uos retratos he euviado. 

PROGNE. 

Y en ellos... (.4p estoy perdida), 
Yo fui de vos elegida, 

Y vos de nij el adorado. 

RET. 

Pues el poder que envié 
Fué para que se ordenase... 

HIPÓLITO. 

Que con Progne te casase , 

Y cou Progne le casé. 

BEV. 

(Ap. ¡Qué el cielo hava permitido 
Ksie error! mas no nie he errado, 
O su padre me ha eoyañado, 
O mi hermano me ha ofendido; 
Yo quiero disimular 
-Mis senlimientos mortales. ) 
Yenid, bella Propne. {Áp. Males, 
Acabaos de declarar.) 

FILOMENA. (Ap.) 
Con irme de aquí milipo 
La violencia de este ardor... 

REY. 

Bella Propne , i vos mi amor... 
Mas no sé lo que me digo. 

PAlíDROrf. 

Esle es el vuestro , Teréo ; 
Yo á mi cuarto me retiro. 
PROGNE. {Ap ) 

¡Qué aun no se alivie el suspiro! 

FILOMENA. {Ap.) 

;Qué malogre mi deseo! 

PROGNE. (.4p.) 
;Mi esposo el Key tan turbado ! 

PANDRON. (Ap.) 

¡Teréo tan suspendido! 

FILOMENA. (Ap.) 

¡Mi dolor tan prevenido ! 
HIPÓLITO (.4p.) 

¡Tan confuso mi cuidado! 

PANDRON. (.4p.) 

¡Toda esta tormenta es calma ! 

PROGNE. (Ap.) 
¿S\ me mira aborrecida 1 

FILOMENA. (.4p.) 

¡Que yo tenga alma sin vida! 

RET. {.Ap.) 
¡Que yo tenga vida y no alma ! 

HIPÓLITO. {Ap.) 
Dioses , decid . ¿qué será 
Lo que obliga á su impaciencia? 

RET. 

{Ap. Yo curaré esta dolencia, 
O el tiempo lo sanará.) 
Ven, Hipólito. 

HIPÓLITO. 

Ya voy. 

PANDRÜ.t. 

Ven, hija. 

FILOMELA, {.ip.) 

¡Yo estoy mortal! 
HIPÓLITO. {Ap.) 

¡Que obre con su industria el mal I 

PROGNE. {Ap.) 
¡De mi propia enigma soy ! 

PANDRON. {Ap.) 
¿Quién temidára este dolor? 



FSl.OtilDAS DE DON |-R.\iNCISCO 

Rtv. (.4/).; 

¿Quién trocara estos desvelos? 

BIPÓLITO. {Ap.) 
¡Oh, quién no tuviera celos! 

FILOMENA. (.4/).) 

¡Oh, quién no tuviera amor! 
{Vanse.) 

So/en JUANETE, CIIILINDRON t LI- 
DIA , los dos deluiile acompañándola. 



A que se vayan espero, 
liémosla de acompañar. 

LlllIA. 

Digo , que no han de pasar. 
Pues envido. 

LIBIA. 

No le quiero. 

JUANETE. 

¿Y quiéreme usted á mi? 

LIRIA. 

Menos: ¡qué hombre tan cansado! 

JIANETE. 

Eso es, poco y mal hablado; 
(.Luego rae aborrece? 



El galanteo es donoso ; 

No he de querer á ninguno. 

Porque es muy goloso el uno , 

Y el otro muy codicioso; 
De los dos las mañas sé , 

Y dejarlos es preciso : 

Él me come cuanto guiso , 

Y él me pide cuanto ve. 

Y asi porque los iguale. 
Que no quiero les prevengo , 
Quien me coma lo que tenco , 
Que busco quien me regale; 

Y á él pido , pues su error ve , 
Que su codicia comida , 

Que no busco quien me pida. 
Sino sólo quien me dé. 

CHILINDRO.N. 

Yo, Libia , ¿qué te be quitado? 

JBANETE. 

Yo, Libia, ¿qué te he pedido? 

¿Qué dulces no me ha comido? 
¿Qué joyas no me ha usurpado? 

CHILINDRON. 

Pues á esto responde, y vete : 
¿Dado quealuiioestimar.TS, 
A cuál de los dos premiaras? 

JUANETE. 

Responde á cuál. 

LIRIA. 

A Juanete. 

CHILINDRON. 

¡Que esta injuria sufra yo! 
¿Pues por qué á mi me desearla? 

LIBIA. 

Porque el goloso se harta , 

Pero el codicioso no. {Vas 

JUANETE. 

¡Qué de este modo te trata ! 

CHILINDRO:*. 

¡Qué de esle modo te abona! 
Miente como una fregona. 



JL'AÜETE. 

Miente como una fregata. 

CHUINDRON. 

¿Por qué , si le bace merced , 
Le está desmltiendo asi? 

JUANETE. 

¿Por qué ha de quererme á mí 
Si no le quiere á vuested? 

CBILl.NDRON. 

Pnes que no me quiera digo. 

JUANETE. 

Pues ni á mi me ha de querer. 
Cuanto él hiciere he de hjccr. 

CHILINDRON. 

No le quiero tan amigo. 

JUANETE. 

Yo be de ser sn amigo: ¡hay tal* 

CHILINDRON. 

Pues yo he de ser su enemigo. 

JUANETE. 

Yo no puedo más conmigo. 

CHILl:<DR0N. 

¿Por qué causa? 

JUANETE. 

Es natural. 

CHILINDBO:*. 

¿Pues tiéneroe obligaciimes? 
¿Por que es mi amigo llel 
Si yo le aborrezco á él? 

JUANETE. 

Esto va en inclinaciones. 

CHILINDRON. 

Hombre, de tu error me espanto , 
Declárate, acaba aquí : 
Dime, ¿qué has hallado en mi 
Paraque me quieras tanto? 

JUANETE. 

Vile yo nacer, y yo 
Le acallé el primer puchero , 
Yo le di el beso primero 
Al instante que nació. 

CHILINDRON. 

Pues hombre de Bercebú, 
Dime , ¿ cómo puede ser 
Que tú me vieses nacer. 
Si soy más viejo que tú? 

JUANETE. 

¡Qué hermanos tuvo ! {.\p. Es cruel 
Conmigo.) 

CHILINDRON. 

Calle el salvaje. 
No me alabe mi linaje. 

JUANETE. 

¡Pues su padre! asi fuera él. 

CHILINDRON. 

Ya escampa, ya se reporta, 
Voyme. 

JUANETE. 

¿Dónde vas, amigo? 

CHILINDRON. 

Alinlierno. 

JUANETE. 

Voy contigo. (Va Iras él.) 

CHILINDRON. 

Digo al infierno. 

JUANETE. 

¿Qué importa ? 

CHILINDRON. 

Por Júpiter , gran cuitado , 
Que le mate a bofetadas. 

JUANETE. 

Y estarán muy bien pegadas , 
Porque ando muy demasiado. 



CIlILtNnRON. 

Picaro, inrame, goloso, 
¿Mi resolución ignora? 

Jl'A>ETE. 

Yo quiero enojarme ahora. 
Si, mas DO soy codicioso. 



Quédese para hombre bajo. 

JUANETE. 

Por fuerza me he de quedar , 
Peores el que por guardar, 
Guarda un dia de trabajo ; 

Y esle es oficio ingenioso, 

Y por eso le he admitido , 
Que en mi vida vi entendido 
Que no fuese muy goloso. 

CHILINDRON. 

Por gallina le desprecio. 

JUANETE. 

Eso no me da á mi pena; 
Porque tiene una alacena 
De dulces ¿ habla tan recio? 

CHILINDRON. 

¿Eso qué tiene que ver 
Con no vengar sus agravios? 

JOASETE. (Ái>.) 
Malos han de estar mis labios , 
O se los he de comer. 

CHILINDRON. 

Quédese. 

JUANETE. 

Nos quedaremos. 

CHILINDRON. 

Voyme.ynomesigaasi. 
Sa/e HIPÓLITO. 

HIPÓLITO. 

Juanete, ¿quéhacesaqui? 

JUANETE. 

Hacemos lo que solemos. 

HIPÓLITO. 

¡Heñís ? salios allá fuera ; 
Por aquí podéis salir. 
Porque el Rey... 

JUANETE. 

Con él he de ir 
Esta vez , aunque no quiera. 

CHILINDRON. 

Si , mas guardaré , Señor , 
Ocasión para intentar... 

JUANETE. 

En materia de guardar, 
Ninguno lo hará mejor. 
{Vanse.} 
Sale el REY eon una caria en la mano. 

RET. (.4p.) 

i Ay hermosa Filomena ! 
Mas disimulemos , pena : 
Prolijo dolor, sintamos. 

HIPÓLITO. 

¿Qué me queréis preguntar? 
(/4p. Su intento mi pecho it'iwra.) 

REY. 

Idme respondiendo ahora 
Lo que os quiero preguntar. 
HIPÓLITO. (Ap.) 

¡Tan severo el Rey conmigo! 

Confuso y turbado quedo; 

No hay hielo como el del miedo. 

IltY. 

(Ap. Que mi hermano es mi enemigo!) 
Hermano, dame los brazos. [Abráiale.] 



PROGNE Y FILOMENA. 

HIPÓLITO. 

Hoy con tan grande favor... 

(.Ip. ¡Qué esté abrazando un traidor 

Y no le haga mil pcda/.os!) 
Vele, cobarde, de aquí. 

Si no quieres que mi mapo... 

(Kmpiiña la espada ) 

HIPÓLITO. 

Rey , Señor , amigo , hermano , 
¿Tan cruel? 

REY. 

No estoy en mí. 
HIPÓLITO. 
Cuarda la espada severo , 
Señor, para otra ocasión; 
;.Si tienes indignación, 
l'ara qué quieres acero? 
REY. (.Ap.) 
Al irá abrazarle yo. 
Porque sus yerros arguya, 
Al tocar la sangre suya 
Mi sangre se alboroto; 

Y como enemigos son, 

Y en un sugeto enlazados. 
Nunca están bien concertados 
La lealtad y la traición. 

Saca mi discurso ahora , 
Pues no sufrí unión igual , 
Que si esta es sangre leal , 
Aquella es sangre traidora. 

HIPÓLITO. 

(Ap. ¡SI el Rey mi hermano ha sabido 

Que yo 4 Filomena adoro! ) 

Cuál sea la causa ignoro 

En que yo le haya ofendido ; 

¿De mi amor no te aseguras? 

¿No das crédito á mí fe? 

¿Puesdime, Señor, por que? 

REY. 

Mirad esas dos pinturas. 

(Dale dos retratos.) 
(.4p. Recelos, dejadme, pues. 
Va no hay consuelo á mí pena.) 



REY. 

Por la vuelta los mirad. 
Veréis donde están pintados 
Que están los nombres trocados. 

HIPÓLITO. 

Bien dice tu Majestad. (MiraloH.) 

O esta es traición ó es error. 

HIPÓLITO. 

Yo, Señor, los envié, 
Pero yo no los troqué. 

BEY. 

¿Pues quién los trocó? 

HIPÓLITO. 

El pintor. 

REY. 

Tanto para queme asombre 
Os divirtió la hermosura , 
Que mirabais la pintura 

Y no mirabais el nombre. 

HIPÓLITO. 

( Ap. Mi lealtad asi acredito. ) 
No os he de engañar aquí; 
Cuando las pinturas vi , 
Ningún nombre estaba escrito ; 
Yo mandé escribirlos luego , 
Mas después no los miré; 
Que hiciesen pliego mandé, 

Y el secretario hizo el pliego; 



Y sepa tu Majestad 

Que es cierto esle desengaño. 

REY. 

(Ap. ¡Si esle disfraza sn engaño 
(^on máscara de verdad ! 
Bien que más posible fuera 
Suceder lo que ha contado; 
Mas otro modo he buscado 
(;on que saberlo quisiera.) 
Aunque es enojo, no es pena 
Mi iiidigiiacíon valerosa, 
Pues yo quiero á Progne hermosa, 

Y no quiero á Filomena. 
Es que cuando mí pasión 
Dudó vuestro desengaño. 
No le admitió como engaño. 
Sintiólo como traición; 
Pero, hermano, si es verdad 
Que fué error, mi error mitigo. 

HIPÓLITO. 

Sólo para mi testigo 
Os prometo mi lealtad. 

REY. 

A Filomena mi amor 

l'or la pintura ha excedido, 

Y Progne me ha parecido 
En original mejor. 

(.\p. Así veré sí se muestra 
Algún ardor.) Yo quería. 
Puesto que ya es Progne mia, 
Que sea Filomena vuestra, 
Tratarlo quiere mi amor. 

HIPÓLItO. (Ap.) 

Dichas, dadme elparabien. 

REY. 

Que i su padre le está bien, 

Y á vos OS está mejor. 

HIPÓLITO. (Ap.) 

¡Cielos, qué es lo que he escuchado ! 

REY. 

F.lla en su estado es primera, 

Y vos primero en mi eslado ; 

Y así, con mucha prudencia 
Ordenarlo pienso asi. 

Que me es conveniencia á mí. 

HIPÓLITO. 

Señor, pues sí es conveniencia... 

REY. 

¿Qué decís? 

HIPÓLITO. 

Digo, Señor, 
Que por ti... 

REY. 

¡Válgame el cielo: 
Declaraos. 

HIPÓLITO. 

(Ap. Todo soy hielo!) 
Con Filomena... 

REY. 

(Ap. ¡Ab traidor!) 
A lo que os propongo yo. 
Dadme el no, ó decid el sí. 
(Ap. ¡Qué bien mi engaño (Inpí ! ) 
¿Qué decís? ( Vuelve la cara.) 

HIPÓLITO. 

Que sí... que no. 

¿Pues por qué decís aquí. 
Cuando os lo pregunto yo. 
Con el un afecto no. 
Ycon el otro que sí? 
f.4p. Ahora, celos, ahora 
Podéis con más fuerza obrar.) 

HIPÓLITO, (.^p.) 
El Bey me quiere engañar, 
Que él á Filomena adora; 
Cobrarme en los riesgos quiero; 



RET. 

A que os declaréis espero. 

HIPÓLITO. 

Un si dije, y con él doro 
Dos errores á mi pena; 
Yo no quiero á Filomena, 
Porque á otradamu enamoro; 
Si él no dijera adveilido, 
Declarando mis temores, 
Fuera ser á lus favores 
Mí amor desagradecido; 
Pues por no desolilii-arie 
Dos opuestos mezclé alli; 
Pues decirle solo el si 
Era lambien engañarte; 

Y asi con mayor decencia. 
Por dar á mi "fe un troleo, 
Kl no dijo mi deseo, 

Y elsi dijo mi oliediencia. 



(Ip. Para añadirme un tormento 

Mi hermano a tantos enojos, 

l'orel rastro de los ojos 

Me iia sacado el sentimiento. 

¡ Quién tuviera al intentarlo, 

Como tuve al conocerlo. 

Industria para saberlo. 

Valoren disimularlo! 

Pero pues mi pena sale 

Asar violenta pasión. 

Valga una resolución 

Donde una industria no vate.) 

Pues ya que os babeis negado 

A mis'descos constante, 

Ya que no os negocio amante , 

Os be menester soldado; 

Luego de Atenas salid 

Con los que traigo alistados. 

Que son treinta mil soldados, 

Y á la Valaquia os partid ; 
De vuestro valor confio 
Que rindáis esa corona, 

Y es ir allá mi persona. 
Puesto que la vuestra envió; 
Surtas os guardo cien naves, 
Que son, navegando á veces. 
Del cristal adentro, peces , 
Del cristal afuera, aves ; 
Antes que raye Faetonte 

El Antartico, partid 
Obediente, discurrid 
Cano el mar de Negroponte; 

Y porque por mar y tierra 
Neutral fortuna llevemos , 

A un tiempo de aquí saldremos, 
Yo á la paz, vos á la guerra. 
Ea, ¿de qué os suspendéis? 
HIPÓLITO, (.-ip.) 
¡Que esto me haya sucedido! 



Toda esta armada betraido 
Para que vos la mandéis. 
HIPÓLITO. {Ap.) 
Decir quiero mi dolor, 
Y sanará esta dolencia. 

REY. 

O eso es falta de obediencia, 
O es defecto del valor, 
O bay algún amor en vos. 

SeBor, vuestra Majestad... 

REV. 

¿Queréis casaros? Hablad, 
Solos estamos los dos. 



COMEDIAS ESCO(;iDAS üE DON FRANCISCO 



HIPÓLITO. (Ap.) 

Ni sé si acierta ó si yerra 
Lo que mi riesgo eligió. 

REY. 

Generales tengo yo 
Que pueden ir á esta guerra. 
(Ap. Si él se llega á declarar. 
Disimularé el sentirlo.) 

HIPÓLITO. 

Digo... (Ap. Has no be de decirlo.) 



¿Qué? 



RET. 



HIPÓLITO. 

Que me voy á embarcar. 

Puesea,aüadid blasones 
A los que á la fama dais; 
Buenos soldados lleváis , 
Pertrechos y municiones; 
Dad una hazaña á otra hazaña; 
Por la Valaquia os entrad: 
A fuego y sangre llevad 
La más desierta campaña ; 
Si la queréis sujetar. 
Oigo que habéis menester 
Consejos para emprender. 
Tiempo para castigar. 

HIPÓLITO. 

De tu valor ayudado, 
Logros el mió interesa. 

REY. 

Dificultosa es la empresa, 
Pero vos sois buen soldado. 
En tin, ¿que resuello estáis 
(Ap. Yo daré alivio á mi amor.) 
A partiros? 

HIPÓLITO. 

Si, Señor. 

BEY. 

Pues venced, Ó no volváis. (Vnse. 

Sale FILOMENA, y halla suspenso 
á Hipólito. 

FILOMENA. 

Aquí está, y el Bey se fué, 
Decirle la nueva espero. 
Dulce dueño de mi vida. 
Si te merezco por dueño. 
Sabe, que mis tristes ojos. 
Que tú llamaste tus cielos. 
De la borrasca del daño 
Salen á verle serenos; 
Licencia me diómi padre. 
Siendo el llanto medianero. 
Para que yo con mi hermana 
Vaya esta tarde á tu reino; 
Juntos iremos los dos, 
Y estandojuntos podremos... 

HIPÓLITO. 

Calla, calla, Filomena. 

FILOlfENA- 

¿Qué es esto. Señor? ¿qué es esto? 
¿ La voz culpas á mi labio, 
Yámi lengua pones freno? 
¿Con acciones tu dolor. 
Sin voces tu sentimiento? 
¿No me hablas? Pero bien haces. 
Supuesto que yo te entiendo ; 
Que está, aunque muda tu voz, 
Ketórico tu silencio. 
¿Qué, novas conmigo? 

HIPÓLITO. 

No. 



¿Ni te quedas? 



Ni me quedo. 



DE ROJAS. 

FlLOUENA. 

¿Pues dónde vas? 

HIPÓLITO. 

A la guerra. 

FILOMEMA. 

¿Quién lo manda? 

HIPÓLITO. 

Mi Rey mesmo. 

riLOUEXA. 

jSabe tu amor? 

HIPÓLITO. 

No lo sé. 

FILOHENA. 

¿Cuándo has de partirte? 

HIPÓLITO. 

Luego. 

FnoMENA. 

¿Y te vas sin mi? 

HIPÓLITO. 

Es violencia. 

FlLOMEiSA. 

¿Has de dejarme? 

HIPÓLITO. 

Es precepto. 

FILOMENA. 

Asi como vi la dicha. 
Me previene daño luego: 
Indicio es el bien del mal, 
Y el mal de otro mal agüero ; 
^'u^ca bay dichas bien halladas 
Adonde hay amantes tiernos. 
Que en este país del alma 
Son los bienes extranjeros. 

HIPÓLITO. 

¿Y tú has de partirte? 

FiLOllENA. 

SI. 

HIPÓUTO. 

Di que te quedas. 

flLOÜENA. 

No puedo. 

HIPÓLITO. 

¿Por qué? 

FILOMENA. 

Quiérelo mi hermana. 

HIPÓLITO. 

¿Y tu padre? 

FILOMENA. 

El lo ha dispuesto. 

HIPÓLITO. 

¿Pues qué te obliga? 

FILOMENA. 

Un temor. 

HIPÓLITO. 

¿Pues qué temes? 

FILOMENA. 

No lo entiendo. 

HIPÓLITO. 

¿Rogástelo tú? 

FILOMENA. 

Si, esposo. 

HIPÓLITO. 

¿Y te vas? 

FILOMENA. 

No puedo menos. 

HIPÓLITO. 



¡Y que el cielo de los ojos 
Los riegue para cogerlos ! 
i Y estando en sazón el fruto, 
Opimo, Dorido y bello. 



Eche á perder una lluvia 

Lo que tamas han compuesto! 

fii.o!ie:<a. 
Ya descaece mi pena, 
Porque derriban á un tiempo 
Al espíritu el dolor, 

Y las desdichas al pecho. 
¿Hipólito? 

HIPÓLITO. 

iQué me dicesf 

KILOMEn*. 

Desle modo me resuelvo. 

Ahora te quiere activo 

La que te ha buscado tierno; 

Yo he de ir con Progne, mi hermana, 

y con tu hermano Teréo: 

Tü por otra parte has de ir 

A volver ñor tu honor mesiv.o ; 

Allitu honor te provoca, 

Y aquí le ataja tu afecto. 
Pues mándale á tu valor 
Que casiigue tu deseo; 

Si aquí, me quedo en Atenas, 
Luego que vuelvas venciendo, 
Ihis de ir á llevar la nueva 
A tu hermano el rey Teréo; 
Dos ausencias han de ser 
De una ausencia lo (lue menos : 
De vencer á tu reino, una : 

Y otra, desile alli á este reino; 
Pues yendo á tu reino yo 

Con mi hermana, por lo menos 
De dos daños que sentimos 
El un daño atajaremos. 

aiPÓLITO. 

SI ; mas dime, ¿si mi hermano 
Te quisiese? Porque entiendo 
Que enviarme á mi á la guerra, 
Lo ha fundado en sus recelos. 

FILOMENA. 

Progne, mi hermana, es su esposa, 

Y tú su hermano y mi dueño. 
¿Serán los celos posibles 
Para que puedan ser celos? 

Hipói rro. 

Y dime, ¿si el rey de Albania 
Enviase allá su heredero 

A que conligo se case, 
Qué podrás hacer? 

FILOMENA. 

En eso. 
Más peligro hay en Atenas 
Que no en Tracia; pues es cierto 
Que sola podré atajarlo, 

Y con mi padre no puedo. 

HIPÓLITO. 

Para nuestro amor, esposa, 
¡Qué de inconvenientes veo! 

FILOMEMA. 

Por la senda de los males 
Esta vez caminaremos, 
El acierto puede ser 
Que nazca del mismo yerro; 
Cuando buscamos los bienes 
Por los propios bienes, luego 
Encontramos con los males; 
Pues [lor los males entremos. 
Quizá hallaremos las dichas 
Caminando por los riesgos. 

HIPÓLITO. 

Por ti me gobierno siempre, 
Porque eres mi norte cierto ; 
Puesto que es potencia tuva , 
lüjame tu entendimientor." 

FILOMENA. 

Vete, pues, esposo amado, 

Y esto sea sin requiebros, 
Que no es razón que al valor 



PnOGNE Y FILOMENA. 
Eche á perder el afecto. 
¿Cuándo nos veremos? 

HIPÓLITO. 

Tarde. 

FILOMENA. 

Esta palabra te ofrezco. 

HIPÓLITO. 

Di, consuélame, Señora. 

FILOMENA. 

No quiero darte consuelo; 
Calilica muchos males 
En tu idea, porque luego 
No te extrañen sucedidos ; 
Que si por suerte ó suceso 
Se te revoeáre en dichas 
Lo que consultaste en riesgos. 
Te hará más grande la gloria 
La novedad del contento. 

HIPÓLITO. 

Pues quédate, esposa amada. 

FILOMENA. 

Pues vete, infelice dueño. 

HIPÓLITO. 

Guárdete el cielo. 

FILOMENA. 

Él te libre. 

HIPÓLITO. 

Muerto voy. 

FILOMENA. 

Muriendo quedo. 

HIPÓLITO. 

Adiós, bella Filomena. 

FILOMENA. 

Adiós, adorado dueño. 



JORNADA SEGUNDA. 



Sale FILOMENA, /nedio desnuda, co 
una tu!, y una espada en la mano, 
PHOGNE con otra luz. 

PROGNE. 

¿Dónde, hermosa Filomena... 

FILOMENA. 

¿Adonde, Progne divina... 

PHOGNE. 

¿Tu pasión te determina? 

FILOMENA. 

¿Te ha conducido tu pena? 

PHOGNE. 

¡Tú confusa y tü turbada! 

FILOMENA. 

¡Tú en tu afecto tan veloz! 

PROGNE. 

¡Tü para espada la voz! 

FILOMENA. 

¡Y tü para voz la espada! 

PKOGNE. 

¿ Dónde vamos á porfía, 
lil paso y color turbado ? 

FILOMENA. 

Yo á decirte mi cniílado. 

PHOGNE. 

Y yo ¿buscarte salía 
Determinada y mortal ; 
Que digas tu pena espero. 

FILOMENA. 

La novedad del acero 
Dirá lo extraño del mal. 



PROGNE. 

Templa el dolor inhumano, 
Deja el acero cruel. 

FILOMENA. 

No me hallo. Progne, sin él, 

Y él no se halla sin mi mano; 
Como una traición espero, 
Si hay en el mal esperanza , 
Es un imán la venganza 
Que está trayendo el acero. 

PROGNE. 

Que me refieras te pido 

Kl mal que te ha ocasionado : 

Cuéntame lo que ha pasado. 

FILOMENA. 

Oye lo que ha sucedido; 

Y para contarlo, dejo. 
Por ser el mal tan extraño, 
Luz que fué mi desengaño, 

Y acero que fué mi espejo. 

(Pone la vela y la espada á un lado.) 
Que salimos de Atenas ya lo sabes ; 
Que en diez ligeras naves [do. 

Dos años bá que á Tracia hemos llega- 

PROGNE. 

Con llanto lo confiesa mi cuidado. 

FILOMENA. 

Ya sabes que por tí sola he venido. 

PROGNE. 

Con afectos lo tengo agradecido. 

FILOMENA. 

A Hipólito ya sabes que le adoro. 

PROGNE. 

Y ya sabes también que no lo igncro. 

FILOMENA. 

Que hádosaños también quele deseo. 

PROGNE. 

Que hoy le espera á que llegue el rey 

FILOMENA. [TeiéO. 

Que hoy llega áTiacia. 

PKCIGNE. 

Y que hoy Hega triunfante. 

FILOMENA. 

Esto importa saber. 

PROGNE. 

I'ása adelante. 

FILOMENA. 

Anegóse en el m;ir el rubio coche. 
Las estampas de biz borró la noche, 
Relr.'ijose á las gnilas vienlo manso. 
La fatiga se entraba en el descanso, 
Cuando yo en mi retrete retraída 
A mi esperanza le fié la vida ; 
Quebró el valor, porque el temor lo 
[alean/a, 

Y no pagóá nii viila mi esperanza; 
DorniMine |ii(iciir:il,:i en ilolor tanto, 

Y el ruido me .■^im buha ile mi llanto; 
Al descanso llaninlia mi Kirmento, 
Pero no le dejo mi sentimiento. 
Aunque el sueño, callando mis enojos, 
Arrullaba bis niñas de mis ojos, 

Y como se pagaba del cariño. 

Iba adormir miamor,queamoresniño: 
Apenas di'sta suerte 
Hice el primer ensayo de mi muerte, 
Bien estudiíido, pero no suave, 
Cii:iiul(i sienlo (|ne prueban una llave 
A mi pneii:i. v .sinliendoestos enojos, 
T(jil(> mi oiil>>':il|ini'(j|óá mis ojos; 
ICI .vnsiii eMiiifio. la ocasión ignoro. 
Sobre mi pinpin lecho me incorporo, 
Guardo todo mi aliento retraído, 
Eneargo mis sentidos al oído, 

Y la llave reparo, que procura 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 



No sentirse en la propia cerradura, 
Pues quien era tan quedo la lorcia 
yue el miedo pareció que se la abria; 
A mi discurso acudo. 
La ver(;úen/.a vistió lomas que pudo: 
Profeta de mi mal, mi as^ravio lloro, 
Este acero le entrego i mi decoro. 
Que siempre lia reservado mi osadía; 
Vuelvo á ungir al riesgo que dormía, 
Mi descuiílo dispongo cauteloso, 

Y veo entrar... 

PROGNE. 

¿A quién? 

FILOMENA. 

Al Rey, tu esposo. 

PROGNE. 

¿Mi esposo? ¡oh celos; ¡válganme los 
FILOMENA. [cielos! 

Ten lástima de mi, no tengas celos; 
Tu esposo, digo que á mi cuarto en- 
[traba, 
No pisando lo mismo que pisaba; 
Requirió todo el lecho, 

Y de verme dormida satisfecho. 

No ju7.g;inilo que el sueño le fingía. 
La Iu7. (|uicre matar de una bujía ; 
Mirábanle suspensos mis cuidados. 
Los ojos entreabiertos y cerrados, 

Y para ver cautelas tan extrañas 
La luz inlroduci por las pestañas ; 
Mata la luz, y mi valor se asombra. 
Que le temí, como buscó la sombra 
Buscando el lecho, pues, su vista lleg: 
Sin luz y con amor, dos veces cíeg: 



Si en li no hay correspondencia, 

¿Cómo en mí puede haber celos? 

Ni aun reliquias de recelos 

En mi créilito verás, 

Que en lo que sintiendo estás 

Kurra tu mal el mayor. 

Pues á ti te va el honor, 

Y á mí unos celos no más; 
Pero ahora he reparado. 
Que porque mi pena impida, 
Soy yo quien tiene la herida, 

Y eres tú quien se ha quejado; 
Si el Rey te ha solicitado. 

Yo la distinción comprendo, 

Y de su traición me ofendo, 
No tu mal estoy llorando. 
Pues á ti te está adorando, 

Y á mi me está aborreciendo; 
Mi amor, viendo mis desvelos, 
Mejor el riesgo ha inferido, 
Puesyo feriara su olvido 

A la pensión de mis celos; 
Con celos fueran recelos 
Los que mí pena sintió, 
Porque conjeturo yo. 
Que el que llegó á aborrecer 
Puede volver á querer, 
Pero aquel que olvida, no ; 
Pero un medio hallo forzoso. 
Con que honor y quietud gano. 
Digámosle que su hermano 
Es tu amante y es tu esposo: 
Que aqueste incendio amoroso 
Ha de templar acredito. 
Bien que con esto le incito 



... , . Contra tu esposo a un rigor 

Y o que sus intenciones comprehendo, | jjas con decirle tu amor 
Para mi luz a m. razón enciendo; Le estorbamos un delito. 
Al lecho se acercaba 

Al tiempo que del lecho me apartaba; I , f'LoüENA. 

Y porque no me errase, I No 'o apruebo, Progne, no 
Al tacto le encargó que me buscase ; I Delito igual viene a ser. 

Ya estaba entonces vojuntoálapuerla, ' P"es ve que eres su mujer, 
A quien su ceguedad se dejó abierta; V que soy tu hermana yo; 
lluvo hacia esotro cuarto diligente, t^- "■- — """ -n-in 
Que honorcuano más huye es más va- 
[licnle ; 
Dhjo á amor burlado y ofendido, 
Llumoátucuarlo.yhásmerespondido. 

Y en tu luz, como en mi espejo, 
¡Oh Progne ! me vengo á ver. 
Que en ti sola he de tener 
Mí consuelo ó mi consejo ; 
Bien queá tu elección me dejo. 
Pues porque mí mal arguya 
De la intención vana suya, 
Hoy le avisa mi osadía. 
Que siendo esta ofensa mia. 
Es toda esia ofensa luya. 
De este Rey, que arde" inhumano 
Con llama tan licenciosa. 
Eres desdichada esposa, 

Y mi esposo el que es su hermano; 
En cuatro ofensas tirano 
Con un intento ha incurrido. 
En mi á su hermano ha ofendido, 
A su ley con su trofeo, 
A mi con todo un deseo, 

Y á ti con todo un olvido. 
Puesio que las dos bebemos. 
Bien que en vaso disfrazado. 
Un veneno inficionado. 
Un aniidotu apliquemos ; 
Tus nubles celos curemos, 
A tu consuelo apercibo 
Las dolencias en que vivo, 

Y obrando mi agravio tal , 
Para atajar este mal 
Pongamos el def.'iisivo. 

pnocNE. 
De mi esposo en los desvelos, 
De su amor en la violencia, 



SI aun asi no se templó 

Y aspiró á mi amor profano. 
Amante á un tiempo y tirano. 
Siendo igual delito, aquí 
Lo que no hiciera por tí. 
Menos lo hará por su hermano. 

PROGNE. 

Lo contrario es bien que argnya. 
Que cuando á ti te pretende. 
Sola nuestra sangre ofende, 

Y allí ofenderá á la suya. 

FILOHEKA. 

Pues para que te concluya. 
Más de tu razón me irrito, 
Y' tu ignorancia acredito; 
Pues por evidente piensa 
Que no mirará la ofensa 
Quien no miró en el delito. 

PROGNE. 

Pues un remedio procuro 
Que es lo mejor. 

FILOMENA. 

Ya le espero ; 
Yo estoy ciega de mis iras, 

Y no sé si acierto ó yerro : 
Quien mira el mal desde afuera 
Puede aplicar el consejo. 

PROGNE. 

Yo no estoy fuera del mal ; 
Mas como el mal que yo siento 
No tiene amor que le ciegue. 
Pienso <pie está más despierto; 
Hoy has de partirte á Atenas. 

FILOMENA. 

;. De qué suerte, cuando espero 
Que hoy llegue Hipólito á Tracía 



Y que hoy halle dulce el puerto, 
Dando velas al dolor. 

En el mar de mis deseos? 

PROGNE. 

Con él hoy has de partir. 

FILOMENA. 

¿Pues cómo? 

PROGNE. 

Escucha mi intento : 
Tú has de escribirle un papel 
Con un criado secreto. 
Que antes que llegue á la corte 
Pueda at.ijarle primero. 

FILOMENA. 

¿A qué intento es el papel? 

PROGNE. 

Óyeme ahora el intento: 
Pídele, que junto al bosque 
Del Rey, prevenga ligeros 
üus caballos, porque asi 
levitas preciso un riesgo. 
Luego que baja visto al Rey ; 
Porque has de ir con él huyendo 
Hasla la orilla del mar, 

Y desde allí á nuestro reino. 

FILOMENA. 

Y di, ¿si escrito el papel 
No acertase el mensajero 

A encontrarle en el camino, 
O por desdicha ó por yerro? 

PROGNE. 

Buen remedio : á otro criado 

Deja otro traslado mesn.o 

Del papel que tú le envías. 

Por si le errare, y con esto 

No puede haber yerro alguno , 

Pues no importará que á un tiempo 

Reciba los tk)s papeles ; 

Enviando dos, por lo menos 

Ha de recibir el uno, 

Vá un tiempo conseguiremos 

Con dos papeles un bien , 

Y un acierto con dos yerros. 

FILOMENA. 

¿,V be de quedarme sin ti? 

PROGNE. 

Si, hermana; porque no quiero 

Anteponer nuestro amor 

A lo posible de un riesgo ; 

Para atajar la dolencia 

Que el alma introduce al cuerpo 

be nuestro honor, es preciso 

Cortar el brazo derecho ; 

No adolezcamos de agravios, 

Muramos de sentimientos, 

.Sintamos el mal de ausencia. 

No quede el honor enfermo ; 

Ni el mal siento de la envidia 

Ni la congoja de celos; 

Mi honor solo me apasiona. 

Que tu honor es mi honor mesmo; 

Abon ézcame mi esposo, 

Y no te goce sangriento, [mentó. 
Porque aquesta es pasión y aquel tor- 
il' es honrael alma cuando al cuerpo es 

FILOMENA. [celos. 

Por obedecerte admito. 
Aunque les cueste á mis miedos 
.Muchos sollozos de aljófar 
Que á mis ojos compré tiernos. 

PROGNE. 

Barato sale un honor 

A costa de un sentimiento. 

FILOMENA. 

F.l Rey sale con su lio 
Aniilio, y es á quien debo 
Mí vida, porque es amigo 
De mi esposo. 



PROGNE. 

Vete luego 
A escriliir los dos papeles; 
Vele, hermana. 

FILOMENA. 

Va obedezco. . 

PROOT.. 

Yo quedo disimulando. 

FILOMENA. 

Y yo le dejo muriendo. 

PROGNE. 

Sin lágrimas, Filomena; 
Pues di'iáiulomc á esle liempo, 
Tücaminasáun amor, 

Y yo me quedo á un desprecio. 

FILOMENA. 

Por li solamente lloro. 

PROGNE. 

lícliasme a perder con eso. 
Pues me importa más tu llanto 
Que lodo mi sentimiento. 

FlLOMtNA. 

Por aquí voy á mi cuarto. {Vase.) 

PROGNE. 

Salir por aqui pretendo. 

Va á salir Progne, y encuentra con el 

UIÍYtAUUELIO, s«/ií). 
Señor, vuestra .Majestad... 

HKV. 

Bella Progne, liermoso dueño, 

Causa de ardores que sufro. 

Móvil de ansias que conservo, 

¿ Dónde el paso sin aviso. 

El color sin lugar cierto, 

Sin orden suelto el adorno, 

Sin proporción el aliento, 

A sustituir la aurora 

Sales con aljófar tierno. 

Que en tus parpados por conchas 

Cuaja el mar de tus dos cielos? 

PROGNE. 

Ni enojos que me habéis dado. 
Ni los desdenes groseros 
Con que tal veza mi amor 
Le sacaste de ser ciego : 
K\ las crueldades que lloro. 
Ni las injurias que os temo, 
Ni los agravios que os sufro. 
Ni los yerros que os consiento, 
Para las ofensas mías 
Han sido de tanto peso. 
Como son para mi oido 
Extraños vuestros requiebros; 
Que me aborrezcáis os pido, 
Que no me linjais os ruego, 
Que lo segundo es agravio, 
y lo pi ¡mero es consuelo. 
¿De cuándo acá vos conmigo 
Tan cariñoso y tan tierno? 
Con máscara de lineza 
No me enil oceis el desprecio; 
De una fuerza que sitiáis 
De meter socorro vengo. 
Pues la dejo, porque dure, 
Consejos por basiimenlo; 
Con ser vos tan poderoso 
A defenderla me he opuesto: 
Vos de noche la asaltáis. 
Yo al .alba la fortalezco; 
Bien sé que no lia de entregarse, 
M por trato ni coiicierlo. 
Si lio es que á fuerza de enojos 
Le entréis á sangre y á fuego ; 
Pero si vos la rompiereis. 
Yo, que esta causa defiendo. 
Con mi queja irritaré 



PROGNE Y FILOMENA. 
Cuatro elementos aun liempo ; 
Sangre haré que Tracia corra. 
Ponpiede su humor sangriento 
Rojos vapores granicen , 
.Nubes que pueblen el viento; 
Daré voces contra vos 
De lajusliciaal desierto. 
Aunque de los montes solo 
Halle compasivo al eco; 

Y cuando no, mi rigor 
Producirá de mi acero 
Amenazas para llores, 

Y muertes por fruto incierto ; 
No lie de olvidar á mi saña 
Rebellin desnudo al viento, 
Flor retraída al capullo. 
Garza que sécale al cielo, 
Monte del ave registro, 
Clicie del sol galanteo. 
¿Pero qué es esto que digo? 

;.Mi amor con vos descompuesto? 
Mas como se vio desnuda. 
Salió mi verdad del pecho; 
Vos me oísteis, perdonadme, 
Soy mujer, y razón tengo. 
Tenéis ojos, y os disculpo : 
Ya me entendéis, sois muy cuerdo ; 
Sed prudente, pues sois rey. 
Sed templado, pues sois recto. 
Que no sufriré un agravio 
Aunque os consienta un desprecio. 
(Vasí.) 

BEY. 

Todo Progne lo ha sabido. 
¿Habéis escuchado, Aurelio, 
AlaKeina? 

AUnELIO. 

Sí , Señor. 

REY. 

Pues que registeis mi reino 
F.n mi ausencia, y pues que sois, 
O mi rienda ó mi" gobierno, 
Con vos pretendo hablar claro: 
Otro sois como yo mesmo. 
No me habléis como quien soy 
Sino como amigo vuestro, 
Para ver si con mi amor 
Se ajusta vuestro consejo. 

AURELIO. 

Ya de la noche pasada 
Me habéis contado el suceso ; 
Yo soy el que más os quiere, 
Vuestra sangre y lio vuestro 
Soy también, y a Dios pluguiera 
Que como mandé este imperio 
Kn vuestra ausencia, que asi 
Mandara en vuestro deseo. 

RET. 

Oídme : yo me casé 
Por poder. 



También sé el yerro 
Que hubo de los dos retratos : 
Uend. 

BF,Y. 

Yo tengo un recelo... 

AURELIO. 

Declaradle. 

j REY. 

De mi hermano. 
Que me ha engañado; sospecho 
Que á Filomena adoraba, 
Y' sólo con este intento. 
Trocando los dos relratos. 
Me dio á su elección el duiño. 

AURELIO. 

¡ No sé: mas ese es engaño, 
! Que si él quisiera á ese tiempo 
! Casarse con Filomena, 



Que lio os casara, sospecho. 
Con Progne, pues fuera ofensa 
Eji-cutar lo primero, 
Y estotro fuera traición ; 
Que hizo traición no lo creo. 
Ni en su sangre caber puede ; 
Pues colegid, según eslo. 
Si no os ofendió en lo más 
Que no os ofendió en lo menos. 

REY. 

Decis bien; pero decidme... 
Salen JUANETE y CHILINDROW. 

CHILINDRON. 

Va le pido y ya le ruego ' 
Que me deje. 

JUANETE. 

No es posible ; 
Yo tengo buenos respetos. 
Aunque te quisiera mal 
No te dejara por cierto. 

CHILINDRON. 

No tengo dulce ninguno 
Que me coma. 

JUANETE. 

Ya lu huelo... 
(Dónde llevaste el papel? 
Dirae, ¿hay algún chisme nuevo 
De cuantos llevas al liey? 

REY. 

Hola, Juanete, ¿qué es eso? 

Señor, con este soplón 
Miserable y avariento... 

REY. 

¿Chilindron? 

CHILINDRON. 

A vuestra Alteza 
Quisiera hablarle en secreto. 



Decid. 



REY. 



Declarando vuestro intento, 
Que sepa de Filomena 
Los mejores pensamientos, 
El mayor vengo á deciros : 
Ahora me dio en secreto 
Filomena este papel. 
Porque le llevase luego, 
Y ,'i Hipólilo se le diese 
Antes que llegase á veros. 

REY. 

Dame el papel 

ClULIMinON. 

Tómale. 
(Lee el fíetj para si.) 

BEY. 

Apartaos, ¡válgame el cielo! 

AURELIO {Ap.) 
Hipólito me ha encargado 
l'íjr carias, que mire atento 
En los ojos de su e.'sposa 
Imaginarios deseos; 
Alma es el Key del honor, 
A lli|ió!¡lo querer debo; 
Si al Itey digo aquel amor. 



ligo I 



ido; 



> SI a llipiiliio auiduse 
Por mi amigo, á mi Itey vendo : 
Aquel quiero más que al Hey, 
Pero el liey es lo primero. 
¿ Pues qné remedio hallaré 
Knire un amigo y un dueño? 
Callarle á acpiel esta ofensa, 
A este encubrirle aquel fuego; 
Viva en mi prudencia lija 



48 

El olma de esle secreto, 

Y lo que extrañó el oído 
Sepa ocultar el silencio, 

Pues vengo i ser de esla suerte, 
Estorbando aqueste fucjío, 
Callando allí aqueste afjiavio. 
Amigo y leal á un tiempo. 

REY. 

InHinle, Aurelio, Señor. 

¿Qué dccis, Señor? ¿qué es esto? 

nEv. 
Oid aqueste papel : 
Escuchad. 

ALUELIO. 

¡Válgame el cielo! 

RET. 

Esperaos en esa cuadra, 

Y no os vais. 

CBILINDRON. 

E.sperarémos. 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRA.NCISCO DE HOJAS. 



¿Cuyo es? 

RET. 

Ahora lo veréis. 
(Ap. Dejadme, viles recelos.) 

JUANETE. (Ap.) 
Yo tengo atiui otro papel 
Para Hipólito; mas esto 
No lo ha de saber la tierra, 
Que aunque bufón, soy secreto. 
(Yanse Juanete y Chilindron.) 
{Lee elRey á Aurelio.) «Esposo mió, 
«Hipólito : luego que havasdado al Bey 
>la nueva de tu vencimiento, me es- 
»pera esla noche junto al bosque con 
«los caballos, porque nos vamos á Alé- 
»nas, reino de mi padre ; y pondrásso- 
«bre el monte una antorcha encendida, 
upara que yo no te yerre: no piocu 
«res saber más, de que á ti te va la 
«honra, y á mi la vida. — Tu esposa. 
iFilomena.i 

REY. 

En fin. he hallado traidor 
Aquel de quien me he fiado. 

AURELIO. 

Señor, si él está casado, 
Ya es el delito menor. 

REY. 

SI, pero es osadía, 

Y 4un más traición viene á ser. 
Que él admita por mujer 

La que elegí para mía ; 
No están casados los dos , 

Y yo á Filomena quiero. 

AURELIO. 

Quizá se casó primero 
Que la quisiésedes vos. 

REY. 

No para mi desengaño 
Me deis tal satisfacción. 
Que ya que no hubo traición. 
Por lómenos hubo engaño; 
Ya no puedo resistir 
Esta llama que arde fría : 
Filomena ha de ser mia 
O Hipólito hade morir. 

AURELIO. 

Señor... 

Es resolución. 

AURELIO. 



AURELIO. (.1p.) 

Contradecirle es hacer 
Más ardiente su pasión. 

RET. 

iAp. A Aurelio pienso ocultar 
Loque lenf!o imaginado. 
Porque á Hipólito ha orlado 
Y se lo pueile contar.) 
Hola, Chilindron. 

Sale CHILINDRON. 



CHILINDRON. 

¿Qué mandáis? 

REY. 

Queá Filomena digáis 
(Cruel soy, mas tengo amor) 
Que ya disteis el papel 
A Hipólito. 

AURELIO. 

ilnfeli?. suene ! 



CHILIKDBON. 

Soy fiel. 

BEV. 

Pues mirad, que no digáis... 

CHILINDRON. 

¿Qué me advertís? 

REY. 

Esto advierto, 
A nadie , que yo le he abierto. 



Haré lo que me mandáis. 

RET. 

A mi bosque id al instante, 

Y allí luego me aguardad, 

Y ese criado llevad 

Con vos , y aqueste diamante. 

(Dale una sortija.) 

AURELIO. 

Aun no he podido inferir 

Lo que su Alteza ha ordenado. 

CHILINDRON. 

Callare con ser criado. (Xase) 

REY 

Callad, si queréis vivir. 
Puesto que ha de ir Filomena 
Al bosque á aguardar su espuso. 
Adelantarme es forzoso 

Y mitigar esta pena 

Que arde en mi pecho inmortal ; 
Hoy gozaré á Filomena , 
Pues poniendo como ordena 
Aquella roja señal , 
Ha de conocer su daño , 

Y yo he de encontrarla luego ; 
Caiga su amor , pues es fuego , 
En las redes de mi engaño; 

Y castigaré también. 
Amoroso á un tiempo y sabio, 
En Hipólito un agravio 

Y en Filomena un desden. 

Sale JUANETE. 

JUANETE. 

Hipólito , vuestro hermano , 
De Valaquia vencedor, 
Pide licencia. Señor, 
Para besar vuestra mano. 



Decid que entre. 

AURELIO. (.4p.) 
¡Qué cruel 
REY. (Ap.) 
Yo quiero disimular. 

JUANETE. (Ap.) 
Al tiempo que vaya á entrar 
Le pienso dar el papel. 

AURELIO. (Ap.) 

¿Si i Hipólito avisaré 
Lo que del Hey pude oír? 

REY. (Ap.) 
Con él me importa fingir. 
Mas no sé si acertaré ; 
Ruego á mi dolor que acierte. 

AURELIO. (Ap.) 
No hay deslealtad que lo impida. 

REY. (Ap.) 
Razón es lograr mi vida. 

AURELIO. (.\p.) 
No es traición librar su muerte. 

REY. (Ap.) 
Yo la tengo de lograr. 

AURELIO. (Ap.) 
Cruel está , y téngole amor. 

REY. (.\p.) 
Asi apagaré mi ardor. 

AURELm. (Ap.) 
Su intento le he de avisar. 

REY. (Ap.) 
Asi mi deseo allano. 

AURELIO. (.íp.) 

Asi obra mi lealtad. 

Sale HIPÓLITO al son de cajas, con un 
liaslon , y dale Juanete un papel sin 
que lo vea el Rey. 

HIPÓLITO. 

Permita tu Majestad 

A mis labios la real mano. 

REY. 

¿Hermano, Hipólito, amigo? 

(Abrázale.) 

HIPÓLITO. 

Mi Rey sois y mi Señor. 

BEY. 

jCómo venís? 

HIPÓLITO. 

Vencedor. 

REY. 

¿De qué suerte? 

HIPÓLITO. 

Ya lo digo. 

REY. 

Luego lo podréis contar; 
Saberlo después espero , 
Que es más justo que primero 
Os entréis á descansar. 

HIPÓLITO. 

Referírtelo no escuso. 
Que descanséis es forzoso. 

HIPÓLITO. (Ap.) 

Aquí el Rey tan cariñoso , 
Aurelio allí tan confuso. 
Afable el que antes cruel , 
Mi sospecha tan incierta. 
Darme al entrar de la puerta 
De mi esposa este papel '. 

Si el Rey me finge inconstante 



Su afecto, y llama veloí! 
Mas lo que engaña esla voz 
He declara aquel semblante: 
Que hay alguna traición digo. 

AURELIO. (.Ap.) 
Con él va , quietóle hablar. 
Su intento le be de contar. 
Quiere irse con Hipiyito. y el Ilcy 
vuelve locara.) 

RET. 

Aurelio, venid conmigo. 

AURELIO. (.4p.) 

Entendióme: ¿qué he de hacer? 
¡Que no me quiera dejar ! 

HIPÓLITO. 

A Aurelio quisiera hablar. 

REY. 

Yo también le he menester. 

AURELIO. (.4p.) 
¡Oh , qnién le dijera aqui 
t'ue el liey leyó aquel papel, 
Y que está su vida en él! 

{Llévase el Rey á Aurelio ) 
RET. {Ap.) 
Ko le he de apartar de mí. 
nipÚLiTo. {Ap.) 
Males, tan juntos venis 
Q\ie aun no os puedo comprend.'v. 
(Llégase Aurelio á Hipólif» ñ hiib!..r, \ 
vuelve el fíey la cora.) 

AURELIO. (.4/).) 

De esta manera ha de ser. 
Vamos. 

ACRELIO. 

El Rey... 

r.ET. 

¿Qué decís? 

AtnELIO. 

Que el Rey me lleva consigo. 

RET. 

Aurelio, pasatTdelanle , 
Id á vuestro cuarto. Infante. 
(.4p. ¿Ay Filomena !) 

AURELIO. {Ap.) 

¡Ay amigo! 

HIPÓLITO. {.Ip.) 

¡Que confusión ! 

AURELIO. {Ap.) 

¡Qué crue! ! 

REY. {Ap.) 

Unriendo de amor estoy. 

HIPÓLITO. (4p.) 
A esotro cuarto me voy 
A leer este papel. 

AURELIO. {Ap.) 

¡Qué desdicha! Qué rigor! 

RET. (.4p.) 
Venganza piílc mi agravio: 
La voz prende coa el labio. 
HIPÓLITO. {Ap.) 

El premio pide mi amor. 
BEY. {Ap.) 
Mas yo le he de castigar. 
HIPÓLITO. {Ap.) 

Mas no tengo que inferir. 

BEY. {Ap.) 
Al ver que me he de partir, 
Su intento pienso evitar. 
AUBEI.IO. (.4p.) 

Primero es mi Rey ; mal dipo , 
Que estotra pasión prcliero , 
R. 



PROGNE V FILOMIC.NA. 19 

Pues le he criado y le quiero , Lo que comió por arriba 

Es su hermano y es mi amigo. (Vasc.) Lo ha de pagar por abajo. (VffSf.) 



Sale CHILINDRON con un vidrio de 
conserva , un panecillo , un jarro da 
agua y una servilleta. 

CHILINDRON. 

El rey Terco ordenó 

Que en este monte estuviese , 

Y que conmigo trújese 
A Juanete me mandó; 

Y aunque siempre es tan mi amigo, 
Y' aunque siempre me acompaña , 
En oliendo la campaña 

No hay quien le haga andar conmigo; 
Mas viendo que su recelo 
En el campo me temió, 

Y como conozco yo 
Juanetes de mi majuelo, 
Pues su golosina sé. 
Obediente á mi buen celo. 
Porque piqueen el anzuelo 
Este cebo le apliqué; 
Uespedime, y porque vea 
Que no le quise engañar, 
Junio á él me puse á comprar 
Este vidrio de jalea; 

Viole, y dijo al punto: tale. 
Este vidrio sigo yo, 

Y al instante qué le vio 
Se le abrió tanto gaznate, 
lln panecillo he traído 

Y este jarro para el caso , 

Y al campo paso ante paso 
Tras el dulce se ha venido, 
y aunque le está deseando. 
Le ha de dañarla conserva: 
Rendido sobre la yerba {Mira airas.) 
Uel bosque me está acechando. 

Hoy le he de hacer un engaño 
Que en Tracia se ha de sonar , 
l'or Dios que me ha de |iag;ir 
Las de o^año y las de antaño ; 
Hoy cobrar he pretendido, 
Si otra venganza no tengo. 
Con la burla que prevengo , 
Los dulces que me ha comido. 
Goloso es tan inhumano. 
Que viendo que dulce esl:il)a 
Un hombre que enamoraba , 
Le dio un bocado á una mano ; 
líl se come á competencia 
Cuatro cántaros de miel , 

Y el arrope es para él 
Espejuelo de Valencia; 
No hay en el lugar cerera 
Que pueda mosquearse de él , 
Pues porque ha estado en la miel 
Suele comerse la cera ; 

Pues para vengarme bien 
En el vidrio, a su pesar. 
Estos polvos quiero echar. 
Que son de ruibarbo y sen ; 

Y porque puedan obrar , 
Otros polvo.s he juntado 

Que un boticario me ha dado. 
Muy buenos para purgar. 
{Echa en el vidrio los polvos , y revuél- 
velos. ) 
Revueltos los dejo, y puesto 
El papel con gran primor. 
Pan, porque coma mejor, 

Y agua, porque obre más presto ; 
Por Dios que me ha de pagar 
Cuanto me ha comido asi ; 

Si él me sigue por aquí, 
Aquí lo quiero dejar; 
tíl viene con gran trabajo 
Acechándome , asi viva , 



Sale JUANETE. 

JUAriETE. 

Siguiendo el vidrio no más 
He venido en este instante , 
Con tanta gana delante. 
Con lauto espigón atrás; 
No hay oro que cria el Tiber, 
No hay diamante que me cuadre 
Como el dulce , que á mi |)adi e 
Me lo comiera en almíbar. 
¿Quieren ver mí golosina 
Si me crió bien capaz? 
Cuando empecé a serrapaz 
Fui niño de la doctrina; 
Para ser goloso igual 
En acto más importante. 
Fui paje , luego estudiante, 

Y después fui colegial. 
Sólo al dulce se reserva 
La golosina en que trato , 
O me anda mal el olfato, 
O estaba aquí la conserva ; 

Vidrio es este, ; pesia tal! (Hállale.) 

Ea, enlendile la treta. 

Ítem más , su servilleta, 

ítem agua, ítem candial; 

llem, queeslá bueno así 

Para conierln á sazón; 

llem, que está Chilindron 

Más de una legua de aqui; 

ítem, que para poder 

Comer, seniarme prevengo; 

llem , la gana que tengo , (Siéntase.) 

llem, que empiezo á comer; 

¡Qué pequeño es el vidrillo ! 

¡No hubiera sido mayor ! {Come.) 

¡Qué tal e^! oh qué sabor! 

Oiga el diablo , que es membrillo : 

Pues como estoy vagabundo , {Come.) 

El ser membrillo he sentido , 

Si esto no fuera estreñido . 

No hay tal comida en el mundo : 

Rien que cuando no se fragüe (Come.) 

Suele ser algo molesto ; 

Mas para que corra presto , 

liiien remedio, echarle agua ; {Dele.) 

Y tiene, entre otras señales 
De ser conserva muy rica , 
Un sabor hacia botica. 

Que le da cuatro mil sales. (Cowíí;.) 

El tonto le trajo aqui. 

Pensando que no le viera ; 

A ser guindas no bebiera, 

Pero con membrillo si. {DtVe.) 

El suelo viéndole voy , 

Ya está el vidrillo inhumano (Come.) 

Con la candela en la mano 

Ahora, gran goloso soy , 

Tanto, que si amante fiel 

Quiero alguna dama bella, 

Me llego mejor á aquella 

Que se ha afeitado con miel. 

Una vez, sin resistirme 

A mi golosina aguda, 

Porque me comí una muda. 

Me VI á pique de morirme; 

En efecto , se ha acabado 

El vidrio, y era forzoso. 

Que en mí vida vi gustoso 

Que pareciese pesado. 

Hinchado estoy, prevenir 

Quiero agua á mi dulce pecho. 

Que el agua es mejor, SOSpeclin. 

Para poder digerir : ( l!cl>e.) 

¿Mi'mbrilliis? no hay que es|iaiitar 

Que tan rebeldes estén, 

Que hasta en el árbol también 

Son tardos de madurar. 

4 



Sa/ín </ REY, CRIADOS, CIIILINÜHON 
AUIiELIO, y un CRuno cnri una an 
lorcha dentro de un fanal. 

Triste vengo. 



Yo mortal. 

BEY. 

En la cumbre de ese monte , 
Que averigua ese horizonte, 
Pongamos esta señal. 

AURELIO. 

No le be enlenditlo á Terco. 

REY. 

Esta que lijo en la tierra 
Es roja señal de guerra 
Que publica mi deseo. 

CHILISDRON. 

¿Amigo Juanete? 

JUANETE. 

¿Amigo? 

CniUNDRON. 

(.4p. Ya el membrillo se comió.) 
¿Acá estás también? 

JUANETE. 

¿Pues no? 

AURELIO. 

Que no os he entendido digo. 

BET. 

Subid vosotros , soldados , 

Y aquesta insignia fijad. 

AURELIO. 

Mire vuestra Majestad... 

REY. 

Hoy cesarán mis cuidados. • 

CHILIXDRON (Ap.) 

¿Cómo no obra el niezcladillo 
De los polvos que le di? 

JUANETE. [Ap.) 
Aquello que yo comi 
Sin duda no era membrillo. 

CIIILINDRON. {Ap.) 

Y ámi la burla se hiciera 
En haberlo yo gustado. 

JUANETE. {Ap.) 

Pues parece que ha obrado 
Más de lo que yo quisiera. 
CUILINDRON. {Ap.) 

Y le estoy temiendo yo. 

JUANETE. {Ap.) 
Porque un poco se deshace. 

{¡lace gestos.) 

CHILINDRON. {.^p.) 

Parece que gestos hace. 

JUANETE. 

;Ay, ay, ay! 

CHILINDRON. 

(.Ap. Ello es, pegó : 
Ahora verá loque trato 
Para que salga mejor.) 
Vuestra Majestad, Señor, 
Detenga á Juanete un rato, 
Porque puede ir á contar 
A Hipólito tu intención. 

RET. 

Dicn decís. 

JUANETE. 

En conclusión 
Vov á... {Quiere Irse.) 

REY. 

Juanete, no os vais. 



ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 
Mirad... 



JUANETE. 

Señor, advertid que estoy... 
(.1/). ¿Esto tenemos ahora?) 

CHILINDRON. (Ap.) 

Lo délos polvos ignora. 

REY. 

¿Por qué os vais? 

Jl'ANETE. 

Porque me voy. 

REY. 

Decidme, ¿por qué? 

JUANETE. 

Después 
Os lo diré: yole dejo. 

BEY. 

¿\ dónde vais? 

JUANETE. 

Al consejo. 

REY. 

¿Cuál? 

JUANETE. 

Al de cámara es. 

REY. 

Decid , ¿ á qué vais ahora ? 

JUANETE. 

A proveer en razón 

De un dulce una petición. 



Tiempo hay. 



REY. 



Pues vos más corrientemente 
Me divertís. 

JUANETE. 

¿Quién? 

REY. 

Vos. 

JUANETE. 

¿Vo? 
{Ap. Ese perro me engañó;) 
SI , pero estoy muy corriente. 

CaiLINDRON. {Ap.) 
Lindamente lo he trazado. 

JUANETE. 

(Ap. ¡Qué traición tan grande haya!) 

Señor, dejad queme vaya 

Si no estáis acatarrado; 

¿Mas qué me ha de hacer que huya ? 

REY. 

Chilindron.esto ha de ser. 
Por Juanete iréis á hacer 
Esta diligencia suya. 

JUANETE. 

Señor, mirad (¡ay de mi!) 
¡Oh , pesia á quien me parió ! 
Que si no lo hago yo, 
No puede hacerlo por mí. 

REY. 

Pues idos, si en eso estriba 
Vuestro crédito no más. 

JUANETE. 

Perro, tillo pag;irás; 

Si no lo mandáis, ya me iba. (Vasc. 

BEY. 

De esta manera ha de ser: 
Solos hemiis de quedar, 
Del monte en este pinar 
Nos podemos esconder. 

AURELIO. 

Advertid... 

Estáis muy viejo. 



BEY. 



Es grave dolor. 

AURELIO. 

¡Oh qué grande es vuestro error, 
Pues desecháis un consejo ! 

BEY. 

Sí , mas también llego á ver. 
Que da un consejo el que es viejo, 
Sólo por dar un consejo , 
Y no porque es menester. 

CHILINDROtl. 

Él vuelve con gran dolor 
A servir al Rey aquí; 
CoD la del martes le di. 

Sff/í JUANETE. 

JUANETE. 

Dióme con la del doctor 
Aunque va lie convalecido 

{.Alacár.Ccsc ) 
De este prolijo accidente. 
¡Ay, ay, ay! 

CHILINDRON. 

Diga, qué siento, 
Acabe. 

JUANETE. 

Qué he recaído. 

CniLIN-DIlON. 

¿Dónde va? 

JUANETE. 

Vuelvo después; 
Déjame ir , camarada. 

CHILINDRON. 

Purga tiene ya cortada 
Para trabajar un mes. 

(Descúbrele arriba la antorcha.) 

REY. 

{Ap. Ya está la señal segura 

A donde solóse ve 

Desde el camino , y podré 

Ocultarme en la espesura 

Del monte.) En fin , ¿habéis dado 

En contradecir mi amor? 

AURELIO. 

Después de obrar un rigor, 
Os pesará haberlo obrado; 

Y si vuestras iras dejo. 
Siendo cómplices los dos, 
No os culparán solo á vos. 
Sino á quien os dio el consejo. 

BEY. 

Decís bien, pero venid. 

AURELIO. 

Ello es fuerza obedecer. 

BEY. 

Aurelio, aquesto ha de ser. 

AURELIO. 

Rienda os doy , males , sentid , 

Y desboqúese el dolor 
Precipiíado y valiente. 

BEY. 

Suba activo, y suba ardiente , 

Sí es luego , ál fuego mi amor. ( Vase.) 

Sale HIPÓLITO con una hacha 
encendida. 
nirÓLiio. 
A donde pongo las plantas 
Apenas la visla pongo, 
Mirando sí á Filomena 
Descubro en el bosque umbroso; 
Leí el papel (ay de mi!) 
Extrañóle, jale lloro. 



Y luáiilo disculpo attianlc , 
Vov sospechando celoso. 
Al abono de su fe 

Le di mi amor por lesoro ; 
¿Massiipiiebra la hermosura, 
Qué importarán los abonos? 
Uos años há. dueño mió , 
Que no me he vislo en lusoji's; 
¡Qué haya ausencia habiendo amor '. 
¡Qué li;iya amor habiendo estorbos '. 
La antorcha quiero poner 
En la punta de ese escollo. 
Aunque si la seña es fuepo. 
¿Para qué la antorcha pongoT 
Si llamas de amor intimo , 
Sirva de seña 50 propio. 
Cueestt-es fuego artificial, 

Y elenient:d el que arrojo. 

¡ Oh qué ligero que subo , 

Y que confuso me ignoro! 
¿Quién vio linces á los pies, 

Y quién vio torpes los ojos ? 
¡Qué callada esta la nuche! 
jLos vientos qué perezosos! 
¡Los árboles qué dormidos ! 
¡Qué mudo el cristal sonoro! 
Para acecharme, sin duda, 
Se piden silencio todos; 

El cristal como parlero, 

Y como amante el Fabonio. 
Su amor el mió escribió ; 



{Sube por una cuesta, y pone la en- 
torcha.) 
Mis celos era más propio. 
Ue estos árboles presumo 
Ocultarme en lo frondoso. 
Por ver si de esotra parte 
Descubro el dueño que adoro. ( Vaíf.) 

Sale FILOMENA. 

FILOMENA. 

Desconocida del prarlo. 

Asustada déla sombra. 

Por la cristalina alfombra 

Del bosque á un cerro he llorado. 

Voces doy al monte hueco. 

Que en viento me las resuelve. 

Pues despegado me vuelve 

Mis propias voces el eco. 

lina Iu7. ve mi temor, 

¡Oh si de mi esposo fuera ! 

Será la dicha primera 

QuK ha visto á tiempo mi amor. 

Mudo un recelo embaraza 

Los pasos que me han guindo , 

Que cualquiera mal pasado 

A otro mal futuro emplaj.a ; 

Ya no espero dicha alguna , 

Siendo la fortuna quien 

Me ha abortado, que también 

Pare monstruos la fortuna. 

{Sube por el monte donde está sa 
espoto.) 
Subir quiero , puesto que es 
Esta la señal que veo. 
¡Oh cielos, si mi deseo 
Suplir pudiera á mis pies ! 
Peto, ó la vista me engaña, 
O me lo finge el temor , 
O otra antorcha miro arder 
Del bosque en esta montaña ; 
Que es de mi esposo recelo ; 
En dos montes miro iguales 
Dos prevenidas señales; 
¿Cuál será (¡válgame el cielo 1 ) 
La (|ue yo vengo á buscar t 
Mayor mi mal viene á ser. 
Que ames recelé el temer, 
Y ahora temo el dudar; 



PROr.NE Y FILOMliNA. 
¿Qué prolija confusión 
Mis temores atropella? 
Violenta está ardiendo aquella, 
{La de su esposo.) 

Y esta arde con prevención ; 

(LadelUeii.) 
Arde esta más vigorosa . 

(La de íueítiifsn.) 
Arde estotra más prudente ; 

(La del Rey.) 
Esia dura más ardiente . 

{La de su esposo.) 

Y estotra más cautelosa ; 

(La del Reí/.) 
Pues este indicio preliero 
A mi discurso mejor, 

(Quiere seguir la dclücy.) 
Cautela ha sido mi amor. 
La cautela seguir quiero ; 
Pero sin justa razón 
Este indicio me desvela , 
Que quien supone cautela 
También supone traición. 
Seguir quiere mi dolor 
Este más ardiente y ciego ; 

{Yase á la de su esposo.) 
Aquí es más activo el fuego, 

Y donde hay fuego hay amor. 
Aqui con mievos desvelos 

(La de su esposo.) 
Silencio el fuego ha enseñado , 
Si es fuego disimulado . 
Este es el fuego de celos. 
¡, Cuál, pues, cielos, vendrá á ser 
i.o que sentirá su ardor , 
Celos, ira. fuego, amor? 
Los celos quiero creer; 
Crean los celos mis recelos 
Con advertida prudencia , 
Que nadie lloró una ausencia. 
Que no aludiese á los celos. 
Esta senda he de buscar. 
Yo la busco , y no la be h.illado , 

(Va á la del Rey, y no halla senda.) 
Volver quiero á estotro lado , 
A Hipólito he de llamar: 
;.llipól¡to? Aunque veloz, (t/ama rícia.) 
Mi voí le provoque ciego. 
Si no le ha hallado mi fuego, 
¿Cómo le hallará mi voz? 
Ahora el discurso empieza , 
Con que arguirme quería , 
Dejola sofistería, 

Y entro en la naturaleza. 
Aqui busca mi destino 
Estampas á este horizonte , 
Aqui no hallo senda al nionic, 

(La del Rey.) 

Y aquí he encontrado el camino ; 

(La de su esposo.) 
Pues cuando en el mal que ignoro 
Dudosa el alma se ve , 
¿Cuál de los dos seguiré. 
El que veo ó el que ignoro ? 
Fácil 4 este monte umbroso 
La senda vengo á lograr, 

Y si aquel voy á buscar. 
Le extraño dificultoso: 
Pues si pretendió acert:tr 
Con sus intentos mi anior , 
Quiero elegir el peor, 

Y el seguro he de olvidar. 
Hoy mis aciertos se ven 

En la elección que he juzgado , 
Pues nunca vi desdichado 
Que hallase fácil un bien. 

{Yase por la del /!<•'/.) 
(Ilipíililo taja de la cuesta con la an- 
torcha.) 



31 

De mi esposa en esta calma , 

es que como sirve al alma 
Lisonjea este sentido. 
Bajar á buscarle intento ; 
lAy esposa! aire veloz, 
Deja llegar esta voz. 

No la embargue tu elemento. 
¿Filomena? ¿Filomena? 
Voces al viento voy dando . 
No lo escucha: pero ¿cuándo 
Se oye mejor una pena? 
Va sobre aquel horizonte 
La luz mataron mayor. 

1 Ay de la luz de mi honor 
Que anda también por el monto! 
Que erró mi seña recelo , 

Irla pretendo á buscar: 
Del monte por el pinar 
Entraré. 

FILOMENA. (Dentro.) 
¡Válgame el cíelo! 

HIPÓLITO. 

El viento que se aconseja 

Para mi piedad veloz. 

Ya que me envía la voz 

No quiso dejar la queja ; 

Voz , que en tan violenta calma 

A suspendenne has venido , 

No sobornes al oido 

Si me has de irritar el alma ; 

¿Mas cómo mi aliento deja 

üe buscar este rigor? 

í Mas qué se (lueda el dolor 

Y no vuelvo á hallar la (pieja ' 
(Entra por una puerta ti sale por eUa) 
Del monte el rústico pié 
lircvemente he examinado, 

Y en rojo matiz bañado 
Este cabello encontré; 
¡Hay indicios infelices 
Para mi llanto preciso! 
Derribar el árbol quiso 
Quien le cortó las raices. 

Sí el Rey (¡qué grave pasión!) 
Pero no puede ser digo ; 
Hoy viene á ser mi enemigo 
Mi propia imaginación. 
Más indieios liusco sabio , 
Hizo la crueldad su oficio ; 

Sale FILOMENA bañada en sauprc, 
suelto el cabello y tin chapines. 

Iba 4 buscar un indicio. 

Y encontré con un agravio. 
Ángel bello , dulce esposa , 
Ignorado seralin, 
¿Quién tu rostro de jazmín 
tradujo purpúrea rosa? 

; Ay OJOS de mis enojos, 
A quien mi dolor provoca. 

(.Arroja sangre por la locc.) 
¡Sangre arrojas por la boca, 

Y palabras por los ojos! 
¿Quién le ha podido injuriar? 
¿Qué activo dolor atroz, 

{Hace señas y no puede hablar.) 
Te heló en el cuerpo la voz , 
Que no me puedes hablar? 
(¡lace señas que tiene el daño en la 

lengua.) 
¡Di, Filomena (¡aydemi!) 
El que (¡ay cielos!) te ultrajó, 

(.Señala con la cabeza , y las manos.) 
¿Te cortóla lengua? no, 
¿Ú te hirió la lengua? si. 

(Hace señas que no , y que sí.) 
Filomena , di , ¿qué ha sido? 
Pur(|ue JO te vengaré; 

{Toma sangre en la mano.) 



Sangre me dices que fué ; 

,'.Oue mi sangre le ha ofendido ? 

Ahora, males, ahora , 

Acabadme de malar; 

l.a ofensa be de examinar. 

üime, ícónio fué. Señora? 

{Quila la daga á Hipólito, y hace señas 

que quiere escribir en la arena.) 
¿Tumi acero para mí? 
¿.No ves que ya csloy mortal ? 
¿Escribir quieres lu mal 
Kn la rubia arena? 

FILOMENA. 

Si. 



CO.MEDIAS ESCOGIDAS DE DO.N FRANCISCO 

HIPÓLITO. 

Matarme intenta (;quées esto!) 



Alivi; 



HIPÓLITO. 

Escribe: de celos rabio. 

{Escribe sobre la arena, y lee él.) 
«Tuhernianoel Rey...» (qué inliell) 
Nuuca faltará papel 
l'ara escribir uu agravio. 
(Lee.) «Vengativo , fué Urano 
Ooiitra la divina ley;» 
Dejar quiero sólo al Rey, 
Quiero borrar el hermano. {Horre.) 
{Lee.) «Hizo en mí, luvo podur.-.a 
jAy pena ! ay amor ! ay honra : 
¡Que alumbre yo mi deshonra ! 
[Lee.) tTodo loque pudo hacer...» 
¡ O si activo, ó si feroz. 
Para aliviar mis pasiones, 
Te quitara las acciones 
Quien te ha quitado la voz ! 

(Borra la arena.) \ Siendo 
.\rena vil, ¿cómo ahora 
Guardas letras de mi acero? 
; No le mataras primero , 
Y no lloraras ahora ! 
¿Huyes de mi, porque intente 
Esla desdicha templar? 
Contigo quiero llorar 
.Mi pena: espera. 

{\ase Filomena.) 



Después de mi deshonor? 

ACRELIO. 

Desbocóse su rigor, 
Y no parará tan presto. 

HIPÓLITO. 

Pues déjame de esla suerte 
Vencer su ira repelida, 
Daré á mi deshonra vida 
Si doy á mi vida muerte. 

AURELIO. 

I Pues quién te ha dicho , Señor, 
Si ya lu mal no lo adviene. 
Que con lograr una muerte 
un deshonor? 



Sa/e AURELIO. 

AURELIO. 

Detente; 
¿Dónde vas? 

HIPÓLITO. 

Sigo cruel 
Mi agravio. 

AURELIO. 

Témplate sabio , 
Que con pensar el agravio , 
Podrás morirte sin él. 

HIPÓLITO. 

Espérame, Filomena. 

AURELIO. 

Quiérete avisar primero... 

HIPÓLITO. 

¿Por qué me llevas mi acero. 
Si me has dejado tu pena? 

Al'RELIÜ. 

Que el Rey... 

HIPÓLITO. 

¡Ay honra perdida ! 

AURELIO. 

Intenta... 

HIPÓLITO. 

Pasos turbados , 
¿Qué esperáis? 



Con cien soUiaJos.. 

HIPÓLITO. 



AURELIO. 

Quitarte la vida 



Deja .déjame pasar. 

AURELIO. 

Va que no he podido sabio 
Estorbar tu grande agnvio , 
Tu muerte quiero estorbar. 

HIPÓLITO. 

¿ Cómo atajar puedo yo 

El fuego en que llego á ardor? 

AURELIO. 

ida puede ser, 
lerte no. 

HIPÓLITO. 

Dame un alivio á mi pena , 

sangre y mi amigo. 

AURELIO. 

El cielo tiene castigo. 
Padre tiene Filomena. 

HIl'ÓLITO. 

Pnes para vengarme yo 

Del deshonor ([ue hay en mi, 

¿Me darás remedio? 

AURELIO. 

SI. 

HIPÓLITO. 

¿Me darás ayuda? 

AURELIO. 

No. 

HIPÓLITO. 

Ayudarme es justa ley, 
Criándome. 

AURELIO. 

¡Estoy mortal; 

.HIPÓLITO. 

¿Qué respondes? 

AURELIO. 

Soy leal. 

HIPÓLITO. 

¡Y el Rey, mi hermano! 

AURELIO. 

Es mi R( 

HIPÓLITO. 

¿Qué he de hacer para mi pena 

AURELIO. 

Segunda vez te Índigo: 
El cielo tiene castigo, 
Padre tiene Filomena. 

HIPÓLITO. 

Pues suba mi queja al cielo. 

AURELIO. 

Baje al dolor mi tardanza. 

HIPÓLITO. 

Mi agravio pide venganza. 

AURELIO. 

Llanto pide mi desvelo. 



DE ROJAS 

HIPÓLITO. 

A Atenas quiero partir. 

AURELIO. 

A mi Rey he de ayudar. 

HIPÓLITO. 

Ya yo me voy á vengar. 

AURELIO. 

Y yo me quedo A morir. 

HIPÓLITO. 

La venganza es justa ley , 
Hoy mi enojo ha de irritarle. 

AURELIO. 

¡Quién pudiera ir á ayudarle , 

Y quedarse con su Rey ! 

HIPÓLITO. 

Filomena, ya me voy. 

AURELIO. 

Infante, el cielo le guarde. 

HIPÓLITO. 

¿Cuándo nos veremos? 

AURELIO. 

Tarde 

HIPÓLITO. 

¡Mármol quedo , fuego soy '. 

AURELIO. 

Mira no te hallen aqui. 

HIPÓLITO. 

No es mi injuria lan dichosa. 

AURELIO. 

Pues yo guardaré á tu esposa. 

HIPÓLITO. 

Ya está más segura así. 

AURELIO. 

Pues temor mío , esperanza. 

HIPÓLITO. 

Pues deshonra inia , enojos. 

AURFLIO. 

Lagrimas, cansados ojos. 

HIPÓLITO. 

Venganza , cielos , venganza^ 



JORNADA TERCERA. 

Salen PROGNE t LIDIA. 



Deja, Señora, el rigor 

De tu pena y tu desvelo , 

Que el llamo es todo consuelo, 

Y lodo le haces dolor; 
¿Lloras de celos ó amor? 
Este efecto que en ti veo, 
Que estoy sintiendo, no creo 
Que nace' á un tiempo y espira ; 
Dime,¿es fuego de lu ira, 

O es ardor de tu deseo ? 

PROGiy'E. 

Este mal que en mis desvelos 
Violento el alma ha sentido. 
Es achaque de un olvido 
Con accidentes de celos; 
Quejas les doy á los cielos , 

Y á mi dolor doy la palma ; 
Estos que en suspensa calma 
Exhalo libios despojos. 

No lágrimas de los ojos , 
Trasudores son del alma. 
Libia , yo te quiero bien , 
Contigo he de consolarme , 
Por ver si con referirlas 
Pueden mis penas templarse; 
El rey Teréo, mi esposo, 



^'u rey de bs voluntades. 

Muy dueño de su albedrío, 

Muy marido, y poco amaule , 

llubiá tres años y más 

(Pero déjame que extrañe , 

Cuando los lloro por siglos , 

Ouiitar por años mis niales), 

Que se desposó conmigo 

k.n el reino de mi padre , 

Siendo un poder instrumento 

Para unir lazos iguales. 

Viúme, extrañó mi hermosura; 

Mírele, empezó á agradarme; 

Habléle , admírele esi|Uivo; 

Fingióme, baílele mudable; 

Vio á mi hermana , es muy bermosa, 

Adoróla por instantes. 

Porque una ajena hermosura 

La hace el deseo más grande ; 

Esquiva la bailó á sus ruegos, 

A mi sus iras atable , 

Ve que soy su esposa yo , 

Que es Filomena mi sangre, 

Y ciego al mayor delito, 
Sordo á las diticultades , 
(Como es pasión de ios hombres 
Picarse de los desaires 

Y recompensar á un tiempo 
Las finezas con ultrajes) 
Con ser yo quien le adoraba 

Y ella quien quiso olvidarle, 
La buscó como imposible, 

Y me olvidó como fácil. 
Venimos áTracia(¡ah cielos, 
Nunca el viento favorable 
Del trinquete y la mesana 
Higiera el blanco velamen!), 

Y en ella una noche el Key , 
Ya sin poder refrenarse 

De su delito, eligiendo 

A la sombra por imagen, 

Solicitó (estaba ciego) 

Con mi hermana (no fué amante). 

Que no sabe violentar 

Él que amar dispuesto sabe : 

Kntre Dores del silencio 

Oculta disimularse. 

Para inlicionar su fama. 

Mal intencionado áspid. 

Libróse mi hermana, y yo, 

Kompiendo dificultades. 

La aconsejo que á su reino 

Se retire con mi padre. 

Mi amor templa el imposible, 

A mis celos su fe aplaude. 

Siendo esta la vez (|ue celos 

Permitieron lisonjearse. 

Y, en fin, una oscura noche. 

Que á la estrella que la aplaude 

La bailó para el daño lija, 

^ anduvo á buscarla errante, 

f-alió á recibir su esposo 

I or la cristalina margen. 

Que con pólvora de plata 

Ksas dos montañas bate. 

Cuatro meses há, que ausente 

Lloro, sin saber quejarme, 

Lágrimas que de mis ojos 

Por mi rostro al labio parten; 

Y como entran por la boca 
De mis penas al mar grande, 

Y de este mar de mi pecho 
Son los ojos manantiales , 
Saliendo otra vezpo-- ellos, 

A un tiempo muiTcn y nacen, 
Kn perlas al proceder, 

Y al fallecer en corales; 
Filomena no parece. 
De Hipólito no se sabe; 

No sé si á su reino huyeron. 
Ni sé tampoco en qué parle 
Pueden haberse ocultado; 



PKOGNE Y FILOMENA, 
Sólo sé, que al preguntarles 
A los criados del Rey 
•Si de Filomena saben. 
Aun callando con la voz 
Lii dicen con el semblante. 
Alguna desdicha temo. 
Que á quien infelice nace, 
Las que entraron eu sospechas 
No saldrán sin ser verdades. 
El Rey, mi esposo , estos dias 
Quejas repite á los aires , 

Y en la mano de su ira 
El cetro por asta blande; 
Quéjase para consigo. 
Sin dejar comunicarse. 
Cuantos consagra á sus iras 
Son sacrificios mentales. 
Divertido muchas veces, 

Y pocas veces constante, 
Mace como que me quiere. 
Sin querer hacerlo que liaco: 
Si quiere fingir conmigo 

Me finge de tan mal arte. 
Que aiiuello que es aplaudirme 
Sirve más para enojarme. 

Y en fin 

LIBIA. 

Detente, Señora. 

PROííNE. 

¿Por qué , Libia? 

LIBIA. 

Que el Rey sale. 

PROGNE. 

Vete, pues. 

LIBIA. 

Ya me retiro. 

PBOCNE. 

A este lado he de apartarme. 

Salen EL REY, CIIILINDRON 
Y AURELIO. 



Y vos, Aurelio, dejadme. 

AlRtLlO. 

Ya le dejo á vuestra Alteza. 

REÍ. 

¿No os vais? 

CHILINDBON. 

No me voy. 

AURELIO. 

Pesaros, 
No os quisiera tan piadosos. 
Ya que me rendis, nialailme. (Vase.) 

REY. 

¿No os digo que me dejéis? 

CniLINDBON. 

No, Señor, antes mandaste 
Que no me fuese. 

REY. 

Mentís. 

CHILINDRÜN. 

Hablé por boca de sastre. {Vase.) 

REY. 

¿Soy el primero en el mundo, 
Que sacrilego profane 
Del templo del Dios vendado 
Imaginarios altares? 
ÁTan gran delito es en mi 
Ser activo siendo amante? 
¿Qué circunstancia un error 
A la Majestad añade, 



(,tne el que en el vasallo es leve, 
En el rey viene á ser grave? 
Pero esto ya lo conozco : 
La nube, que al viento nace, 
Mancha que cuajó la tierra , 
Porque al sol rubio le empañe, 
Cuando en la falda de un monte 
A empapar las llores yace. 
No extraña que al monte ofenda , 

Y admira que al sol apravie; 

Y es, que al sol cualquici a sombra. 
Cualquiera niebla es baslaiitc 

Para hacerle que no luzca. 
Por ser rey de astros brillantes; 
Pero á la tierra no importa 
Que oscuras nieblas la manclicn , 
Poniue ella es poco elemento, 

Y el sol es planeta grande. 
El rey es sol de la tierra, 
Los vasallos son capaces 
De padecer yerros viles 

Que en el rey fueran más graves; 
En él se ven como á sol, 
Aqui entre sombras se esparcen. 
Allá entre luces se admiran; 
Luego son más disculpables 
Errores que hace un vasallo 
Que delitos que un rey hace. 
¡Que conociendo mi mal 
No sepa yo remediarle! 
;Que hallase camino al yerro, 

Y á la enmienda no le halle! 

Y este amor, que ya venciendo 
Por segundas causas arde. 

Ya no es llama de mi fuego, 
Rebeldía es de mi sangre. 
iQue Progne me esté adorando, 

Y yo obstinado á mismales, 
Cnanto me ofrece en finezas, 
Kn viles despegos pague! 
jQiie lio olvide á Filomena . 

Y que en Tracia no la halle 
Buscándola! ¿Quién vio á alguno. 
Que al mismo que guiere agravie ? 
El oro, pues, de mi fe , 

O se acendre ó se quilate 
En su pecho, que es adonde 
Se acrisolan voluntades; 
Progne en mi memoria viva. 
{Vuelve ¡a cara , y halla Progne). 

PROGNE. 

El cielo. Señor, te guarde , 
fura que. como en el alma. 
En los albedrios mandes. 

REY. 

Escúcheme vuestro Alteza. 

PROGNE. 

Va vi salir de la cárcel 
De tu pecho á tu dolor , 

Y con silencio cobarde, 
Temiendo como infeliz, 
Dudándote como fácil. 
Mientras duraba ese afecto. 
Que en ti suele ser mudable, 
Como e.s manjar de mi amor 
Ese incendio que repartes, 

A mi deseo mandé 

Que con tu voz se regale. 

REY. 

Sabe el cielo. Progne hermosa, 
Que sois la divina imagen 
Donde mi veneración 
Postrada obediente yace. 

PROGNE. 

Aunque ese amor que tenéis 
No se eternice durable. 
Agradeceros deseo 
Que deseéis siquiera amarme; 
Para las tristezas mías 



COMEDIAS KSCOUIDAS DE DON FKANCISCO DE KüJAS. 



Fué antldolu suludable 
Vut'Stro deseo, que, en lin. 
Aunque el mérito os engañe. 
El (|ue entra A ser deseoso 
l'uedeser mañana amante. 

FET. 

Pues ¿de qué es vuestra tristeza? 

PHOCSE. 

Filomena ha sido parte 
De mi cuidado en su ausencia, 
Ue su pérdida en mis males, 
Supuesto que no la hallan. 
Ya en rios, ó ya en volcanes. 
Lágrimas que' ciistal cobra, 
Suspiros que guarda el aire. 

BET. 

( \p. ¡Ay, de mi! que con el nombre 

Vuelvo otra vez á abrasarme, 

Pues de la herida del alma 

Se ha refrescado la sangre.) 

Unos pastores dijeron. 

Que con mi hermano y su amante 

Fugitivos por el monte 

Se huyeron, y el cielo sabe 

Que á encontrar quien me ofendió 

(>on celos para mi ultraje. 

Átomos le hiciera leves; 

l'ero mis temeridades , 

Encontrando á Filomena... 

PROGNE. 

En fin, Señor, ;,la encontraste? 
V ¿donde esta Filomena? 

REY. 

Yo no la he visto. {Ap. Pesares, 
¿No se librará mi voz 
De mis penas inmortales? 
Mi amor, mi voz, mis oidos. 
Todos están incapaces.) 

PR0G>E. {Ap.) 
Subió mi agravio á su lengua, 
Su rigor hizo el examen. 
Porque la lengua de un rey 
Es centro de las verdades. 

BEV. {Ap.) 
Pues no fingir, sentimientos. 

PROGNE. {Ap.) 

Pues lágrimas, anegadnie. 

REY. (.ip.) 
Vístase mi voz de injurias, 
^o mi dolor de disfraces. 

PROG\E. {Ap.) 
Los suspiros que reprimo, 
¿A qué esperan, que no salen, 
Fuego elemental que sube 
A inventar región mas grave? 

RET. {Ap.) 
A Filomena no olvido; 
Arda. pues, inexpugnable 
Este incendio, porque al viento 
Con nueva forma se cuaje. 

PROGNE. (.1;;.) 
Que si encontró á Filomena, 
SiiMido cruel, aunque amante , 
Claro está; mas no es posible , 
Aum|ue mi estrella lo allane , 
(,lue con todo su deseo 
'l'üda su deidad profane. 
RET. {.Ap). 
Vojme, pues... 

PRO.XE. {Ap.) 

Yo me retiro... 
REY. (4p.) 
A buscar las soledades 
A mi pena. 



PROCME. (Ap.) 
A que mi indicio 
Kste agravio desentrañe. 
RF.Y. {Ap.) 

Y al ciclo constante juio , 
Que si Gira vez la encontrase... 

PROGNE. {Ap.) 

Y á los dioses doy palabra, 
nuesi hay ofensa en mi sangre... 

RET. {Ap.) 
Segunda vez, callar quiero. 

PROCNK. {Ap.) 
Con su acero...; pero callen 
.Mis venganzas. 

1.EY. {.Ap.) 
Yo me voy. 

PROGNE. {Ap.) 

¡ Ah! ¡quién pudiera apartarse 

IJesI misma! 

REY. 

{\p. ¡Quién pudiera 
Templar mis ansias mortales!) 
(iuarde el cielo á vuestra Alteza, 
l'rogne hermosa. 

PROGNE. 

El cielo os guarde. 
ÍYanse). 

Sale FILOMENA vestida de pieles, y 
una daga desnuda. 

FILOMENA. 

Muere, indómito bruto coronado 
l'.n la verde república del prado; 
.Muere de aquesta suerte ; [muerte. 
Porque eres rey, no más, te doy la 
Si desde Albania, fugitiva fiera, 
!)e Tracia te viniste a la ribera, 
l'orque el sueño te engaña 
Que tu enemigo corre á la campaña, 
Aquel pino que mira ese horizonte. 
Que es rey vegetativo de este monte, 
Postrarlo presto espero 
Al arrojado Hlode mi acero, 

Y deshojar esperen mis rigores [res. 
Al clavel, porque es rey entre las llo- 
Sanó mi lengua, tiene voz mi labio, 

Y está obrando la herida del agravio; 
Pues fáltele á mi luz la luz del dia, 

Y el luminar mayor la niebla fría 
Ferie á la luz del sol comunicada, 
Kmbolado halle el filo de mi espada. 
Hollando al ofensor, pues, de mi agra- 

[vio. 
Mi voz se anegue entre mi lengua y 
Csla fuente serena [labio; 

ürote cristal, y se transforme arena. 
Siegue la yerba el sol que mece el 

[viento. 
Mis iras sirvan para mi alimento, 
.\unca llegue á colmarse mi esperan- 
si del Rey no tomare la venganza, [za. 
Tan satisfechas mis temeridades , 
Que á mi ejemplo se imiteu las cruel- 

[dades. 
Dos años há, que sola en esle monle 
Me averiguan las luces de Faclontc; 
Apenas escondida en la aspereza , 

Y de un roble en la rústica corteza 
liesista el valor mió 

l.as inclemencias del invierno frió; 
Va mi amor de ser ciego es lince sa- 
[biü. 
Ya todo mi cuidado es de mi agravio: 
Cielos, pues os movéis con tal mn- 
[danza, 
Infundidme la estrella de venganza; 
Fiera soy vuestra , montes vigilantes, 
^ á mis penas igualo los instantes. 



Alma me falta, pues me falta honra: 
(¡Cómo gasta la vidala deshonra!) 
O si al guardado agravio que consiento 
Sirviera de polilla al pensamiento. 
Para que en la custodia de mis venas 
Me royera la tela de mis penas! 
El aire, el ave, y el cristal sonoro. 
Todos hallan venganza, y yo la ignoro. 
Aquel monle, que primero 
Sufrió al año ofensas mil. 
Ya le desagravia Abril 
De las injurias de Enero; 
Del ave el curso ligero 
Halló su consorte igual, 

Y el fugitivo cristal 

Halló el centro á su corriente; 
Pero mi mal solamente 
Se descuenta con mi mal. 
Clicie, que al sol enamora , 
Si con ingrato arrebol 
Suele marchitarla el sol, 
La reverdece la aurora; 
Nube que el reüejo dora. 
Aunque vierta su cristal , 
La entrega nuevo caudal 
Aquel vapor diligente; 
Pero mi mal solamente 
Se descuenta con mi mal. 
Heina la rosa divina 
liel clavel y de la flor. 
Para manos de rigor 
Conserva arqueros de espina; 
Yedra allí, al riesgo vecina, 
No encuentra consorte igual, 

Y con amor natural 

La abraza el olmo prudente; 
Pero mi mal solanienle 
Se descuenta con mi mal. 

{Tocan cajas i marchar dentro). 
Arminio... pero eloidu me ha enga- 
[ñado, 
O el pino hiere al parche remeudaUo, 
Que es mi deshonra infiero. 
Que anda juntando fuerzas á mi acero. 
l.éjos el son se proporciona sabio: 
¡Qué bien suena esta música á n.i 
Parece que ha cesado; [agravio! 

{Cesa.) 
¡Si mi deseo acaso me ha engañado, 

Y viendo la venganza 

Se revistió mi oido en la esperanza! 
¿Ilusión es, que quién en esta tierra 
Los indicios marciales de la guerra 
Puede haber irritado. 
Si no los acaudilla mi cuidado? 
Dejar quiero el recelo, 

Y quiérome volver al desconsuelo. 
A la noche sigue el dia. 

La calma á la tempestad, 
Al viento serenidad, 
\ ence el sol la niebla fría; 
A la pena el alegría, 
lil desengaño al encanto; 
Al llanto el suave canto. 
Sigue el olvido al amor; 

Y sólo de mi dolor 

ICs consecuencia mi llanto. 
Sanidad goza también 
Kl accidente mortal; 
i'.ualquiera pensión de un mal 
Tiene el desquite de un bien; 
De la adversidad no hay quien 
Vencer no acierte el encanto, 
Deshonra hay, que cesa en tanto 
Que se procura un rigor, 

Y sólo de mi dolor 

Es consecuencia mi llanto. 

{Tocan en otra parle), [üúo 
So hay bien alguno ; pero á aquesic 
Segunda vez el parche se ha queja.! o. 



Y lan cerca los golpes he semillo 
Que mi voz no es capaz para mi oiilo. 

{Tocan en dos parles.) 
A estotro lado penelrarine aguardo 
Ln la aspereza de este monte pardo; 
Pero á estotra también nuevos acen- 
[los 
La raridad asustan de los vientos. 
Por dos distintas partes 
Bélicos instrumentos , y estandartes 
Kntoldan la región del aire vano; 
Per» en el hueco deste rohlecano 
P.etirarnie procuro. 
De su corteza hacer pretendo muro, 
Iras de mis enojos, 

Y sólo del corriente de mis ojos. 

Escóndese detrás del roble , y salen 
HirÚLITü TPA^UUO^. cada uno 
por su puerta, vestidos de lulo. 
niPÓLiTu. 

Aqni en este monte fué, 

Aquí fué. Señor, aquí, 

El espec'.áculo triste 

De mi tragedia infeliz. 

Esta es la Inicia, Pandron, 

Y oculto le traigo á ti. 
Para que de tu venganza 
Tomes el felice Un, 

Pur holladas sendas, no, 
Por ásperos montes, si ; 
Sentidos no hemos de ser 
Del viento apenas sutil; 
Tanto como el valor propio 
Ls necesario el ardid; 
Disimulado se queje 
El alambor y el clarin. 
Ya en Tracia desembarcaste 
Para tan honrosa lid 
Con cuarenta naves tuyas, 
Atenienses veinte mil. 
De repente los cojamos 
Disimulados asi. 
Porque a un mismo tiempo sea 
El vencer y el embestir. 
Por la muerte de mi honor 
Funesto luto vesti, 

Y hicieron nocturnas aves 
Honras a mi fama alli. 
Aqui deshojó Teréo 

La llor del mejor jardin, 

Y de su purpúrea sangre 
Cobró ese arroyo matiz. 
En el padrón de esa arena 
Yo propio la vi escribir 
Letras, que desde los ojos 
Al corazón traduci. 

De ai|uel ignorado monte 
En la rústica cerviz. 
Con mi fuego elemental 
El material encendí. 
Alli... pero ya lo sabes. 

PATlDROn. 

Calla, Hipólito (ay de mil) 

Y bástele a mi desdicha, 
Que tan gran deshonra oi , 
Sin que para el llanto mío 
Lo vuelvas á repetir. 

El cristal de esos arroyos 
Reducir cuido encarniin, 

Y en el rio de su sangre 
(iordan de humor más sutil) , 
De mis decrépitas canas 
llemozar pienso el jazinin. 
Muera Teréo , mas sólo 

Una desdicha temi; 
(Jue Progne, mi amada hijs, 
(Lagrimas, ¿á que veiiisí) 
Ha de ser despojo infame 
Del cruel Teréo, s: 



PP.OGNE Y KILOMLNA. 
\o la hurtamos i la saña 
De su impiedad. 

HIPÓLITO. 

Más feliz 
Nos ha de ayudar la estrella, 
Que agravios sabeinüuir; 
Ya he enviado á llamar á Aurelio, 
Mi tio, para ese lin. 
Con una secreta espía 
Que será nuestro adalid 
Que nos guie, y que le avise, 
i'ara que te pueda oir 
Del palacio, y desde entonces 
De uno y otro rebellín. 
Que á los embates del cierzo 
lia sabido resistir. 
Tal incendio he de forjar, 
Queá un tiempo cuido afligir 
Al cielo con fuego noble, 
V al sol con ceniza vil. 
¡Ásperos montes de Tracia , 
Que á Filomena encubrís, 
Si está Filomena viva! 
;Si vive mi prenda'. 

FILOMENA. (Dentro.) 
Si. 

HIPÓLITO. 

El eco me ha respondido. 
Volver quiero á permitir 
La voz a mi lengua muda. 
Yo vuelvo á hablar. 

PANDUO:». 

¡Ay de mi! 
Que por consolar á Progne, 
.\ Filomena perdí. 

niPÓLITO. 

¿Veré yo 6 mi esposa? 

FILOMENA. [Dentro.) 
No. 

HIPÓLITO. 

Eco del monte gentil, 
¿I'ara qué me das consuelos 
¿i has de volverme á alligu? 
¿Uime si podré encontrarla, 
^ a que respondes asi , 
Con venganza? 

riLOMEMA. (Dentro.) 
Con venganza. 

HIPÓLITO. 



Ko quede rubio pensil, 
A quien Mayo, rey del año, 
Bordó de rosa y jazmín, 
Que cárdeno de mis iras 
^o se reduzca á alhelí. 
Venganza, al arma, venganza. 

FiLOME.NA. (Dentro.) 
Venganza, al arma, venganza. 

HIPÓLITO. 

Montes, eso si, eso sí, 

En mi venganza y mi agravio 

La indignación revestid. 

PANDROn. 

Si no me engaña la vista , 

Miro unancjjiio venir 

Desde aquel monte á este llano. 

HIPÓLITO. 

Aurelio es, llégate aqui. 
Sale AURELIO. 

AURELIO. 

Yo soy, Aurelio, yo soy. 
Discreta, y piadosa vid. 
Abraza el olmo caduco. 



Que cortejó tanto Abril; 
Dame los ¡liés, ¡oh Pandron! 

PANDRON. 

Porque descansara asi. 
Los brazas del alma mia 
fe quisiera prevenir. 

HIPÓLITO. 

¿Hallóte el criado? 

AURELIO. 

Hallóme. 

HIPÓLITO. 

¿líccibiste el papel? 

AURELIO. 

Si. 

HIPÓLITO. 

¿Súpolo el Rey? 

AURELIO. 

No lo supo. 

HIPÓLITO. 

¿Te ha visto alguno partir? 

AURELIO. 

No me ba visto. 

PANDROS. 

¿Progne es viva? 

AURELIO. 

Desquitarla á un tiempo vi 
A la pensión del llorar 
El desvelo del vivir. 

HIPÓLITO. 

¿Y Filomena? 

AURELIO. 

No sé. 

HIPÓLITO. 

¿Pues cómo? 

PANnBOJi. 

Muerte, venid. 

AURELIO. 

No ha parecido en el monte. 

HIPÓLITO. 

¿Y Teréo? 

AURELIO. 

Estádeailui... 



¿Dónde? 

AURELIO. 

Una legua. 

HIPÓLITO. 

¿En la quima 
Del bosque? 

AURELIO. 

Dejóle alli; 
¿V i qué me llamas? 

HIPÓLITO. 

Escucha. 
No eres... 

AURFLIO. 

Puedes proseguir. 

HIPÓLITO. 

El que fué... 

AURELIO. 

¿En qué te detienes? 
HIPÓLITO. 
¿Mi amigo? 

Siempre lii luí. 

HIPÓLITO. 

¿No eres leal? 

AURELIO. 

Soy tu sangre. 

HIPÓLITO. 

Pues ove mi intento. 



ítJ 



Mi agravi 



AtRLLIU. 

Di. 

HIPÓLITO. 

I inleiilo vengar. 

AUnELIU. 

;.üe qué manera ha de ser? 

HIPÓLITO. 

Üe ti me vengo i valer. 

AURELIO. 

¿Cómo? 

HIPÓLITO. 

Til me ll:l^ lie ajudir. 

ALUELIO. 

¿Conlra quién? 

HIPÓLITO. 

Conlra mi lierm 

ALRELIO. 

Esa fuera desleallad. 

HIPÓLITO. 

¿No es primero mi amistad? 

AURELIO. 

No es primero. 

HIPÓLITO. 

Pues en vano 
A este monte le llamé. 



HIPÓLITO. 

¿Til no me has aconsejado 
Aquesta guerra? 

AURELIO. 

Asi fué. 

HIPÓLITO. 

¿Pues cómo intentas negar 
Lo que tu labio irritó? 

AURELIO. 

Si, mas no te dije yo 
Uue te habia de ayudar. 

PANDRON. 

Si en tu amor, como en mi espejo, 
Se vio tu verdad desnuda, 
A(|uel suele dar la ayuda , 
Que suele dar el consejo. 

AURELIO. 

Cuando á ser leal me obligo 
Kii ülra opuesta balanza, 
Aconsejo la venganza, 
Pero no ayudo al casligo. 

HIPÓLITO. 

¿Sigues á mi hermano? Di. 

AURELIO. 

Es justa y debida ley. 

PANDRO». 

¿Porqué? 

AURELIO. 

Ha nacido mi Rey. 

HIPÓLITO. 



PAKDRO.N. 

La ira indigno irrilada. 

AURELIO. 

Si, lo seré con la espada, 
Pero no con el deseo; 
Y asi, por darle más gloria, 
Le pienso servir de suerte 
Que me entraré por la niii^ri 
Porque alcances la victoria. 

HIPÓLITO. 



ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS, 

PANDRON. I 

■^igue mi parcialidad, 
l'ues tengo razón. 

AURELIO. 

No puedo. 
Que no me loca, mirad. 
Saber, viendo su pasión, 
Si tenéis 6 no razón. 
Sino que tengo lealtad. 

HIPÓLITO. 

A Prosrne pienso librar 
Con tu valor, nuevo Marte. 

AURELIO. 

Yo bien quisiera ayudarte, 
Mas no te puedo ayudar , 

Y antes de tu indignación 
Se obligará mi amistad, 
Que esla fuera desleallad, 

Y esotra fuera traición. 

HIPÓLITO. 

Pues vuélvele. 

AURELIO. 

Va me vuelvo. 

PANDRON. 



flLOMENA. 

Porque el mundo... 

PANDRON. 

¡Feliz suerte! 

FILOMENA. 

Vea... 

HIPÓLITO. 

¡Qué vida y qué muerte! 

FILOMENA. 

Que mi ira... 



Mas ¿c 



Pues deja 

AURELIO. 

Ya me voy. 

HIPÓLITO. 

; Nací infeliz! 

PANBRON. 

¡Muerlo soy! 

HIPÓLITO. 

^No te vas? 

AURELIO. 

Eso resuelvo; 
Pero ya no he de poder. 



Pues vuelve á estimar mi amoi 

AURELIO. 

Digo... ¡qué grave dolor! 

HIPÓLITO. 

¿Me ayudas? 

AURELIO . 

No puede ser. 

HIPÓLITO. 

Pues vele. 

AURELIO. 

Mas ¿en que dudo? 
Oigo... mas voy á morir. 

Sale FILOMENA. 

FILOMENA. 

Va no lo puedo sufrir; 

No importa, que yo os ayudo. 

Muera el traidor. 

PANDRON. 

¡Hija niia! 

riLOME.NA. 



(Vflse.) 



Y á mis manos.. 



HIPÓLITO. 

¡Filomena! 

FILOMENA. 

•o... 

PANDRON. 

¡Qué gran pena! 

FILOMENA. 
HIPÓLITO. 

¡Quéosadia! 

FILOMENA. 



PANDRON. 

¡Soy desdichado! 

FILOMENA. 

á los dos he hablado? 
¿Cómo (contra mi dolor) 
llejo ver mi deshonor 
•Sin haberle yo vengado? 
Adiós, padre, adiós, esposo. 
(Vflse é dentro habiéndolos). 

PAi>0R0N. 

Espera. 

FILOMENA. 

No me sigáis. 

HIPÓLITO. 

Advierte... 

FILOMENA. 

Al viento llamáis. 

HIPÓLITO. 

¿Por qué te vas? 

FILOMENA. 

Es forzoso. 

HIPÓLITO. 

Seguirte importa á mi amor. 

FILOMENA. 

Esto á mi honor. 

HIPÓLITO. 

Tras ti iré. 

PAt«DRON. 

Pues DO la sigas. 

HIPÓLITO. 

¿Porqué? 

PANDRON. 

Dice que importa á su honor. 

HIPÓLITO. 

Ya la dejo, no la sigo. 

PANDRON. 

Venga á mi vida la muerte; 
Hija, ¿cuándo podré verte? 

FILOMENA. 

En matando á mi enemigo. 

HIPÓLITO. 

Pues á mayores enojos 
Irritemos la osadía. 

PANDRON. 

¡Ay,hija del alma mia! 

HIPÓLITO. 

¡Ay, esposa de mis ojos! 
{Vanse.) 

Sale JUANETE con una escala, mnrlt- 
llo , linterna y clavos , lodo cubierto 
con la capa. 

JUANETE. 

Desde que con los polvillos 
lie la purga de ruibarbo 
Me enjuagué todo mi cuerpo 
;'.omo si yo fuera jarro , 
\ndo con mis negras tripas. 
Con haber más de dos años , 

I menudo de esquina 
Todo el cuerpo zabucado, 
luda alguna, señores, 
Los dulces eran pecados, 



Pues ánn no los coineli, 
Cuando los hube purgado. 
Bien me pueden graduar. 
Pues le probé al secretario 
En esla Universidad 
Cursos por cien licenciados. 
Limpio estoy de todo dulce, 

Y con haberme ensuciado 
El bazo mi golosina, 
Está como un oro el bazo. 
Pensaba que era membrillo, 

Y echábale tantos tragos. 
Que de echárselos tan nuros, 
Me vine á quedar aguado; 
Pero aquí me he de vengar, 

O nial han de andar las manos; 
Elliadorpide la papa. 
Pues con la paga cumplamos. 
El Rey ha venido al bosque 
A divertir sus cuidados 
Con Progne, y Chilindroncillo 
Me dirá disimulado: 
Daca la purga ; mas yo. 
Callando, piedras apaño. 
El me engnñó con un vidrio, 
Unaservillela, un jarro, 
Un panecillo, conserva , 

Y el purgativo ruibarbo; 
Pues ahora he de engañarle. 
Pues traigo oíros tamos trastos. 
Que se verán á su tiempo. 
Aquesta cisterna abro 

(.4^^í la dilema). 
Que está dentro del jardin 
Üe aquesta quinta ó palacio. 
Va de burla : él me engaño 
Por goloso; pues yo trato 
Pegarle con la codicia: 
Desde alli me está acechando 
Con su tenia; pero yo... 

(-.uiLiMDROM. {Dentro.) 
Daca la purga. 

Jl'AHETE. 

Esto es malo; 
Mala purga te dé un 
Doctor de partido ; callo. 
Soy yunque, quiero sufrir. 
Yo le daré en siendo mazo. 
El sale, quiero empezar; 
Saco la linterna, y hago 
Como que miro á la cueva. 

Sale CHILINDRON habtándole. 
cmusüms. 
.Iiianete, si no me engaño, 
Jurando está la cisterna 
Con una luz; yo le hablo. 
JUANETE. (.Ip.) 
El ja viene; que te clavas. 

CHILINDRON. 

¿Qué haces aquí? 

(Hace que te turba Juanete). 

Jl'AMETE. 

Nada, hermano. 

CinUMURO.ll. 

¿Qué es esto? ¿De qué se turba, 

Y qué trae aqui debajo? 
Dígamelo presto, acabe. 
¿.No lo enseña? 

JUAMETE. 

Nada, hermano. 

CIIILINDRON. 

Descúbrase. 

JUANETE. 

¿Qué me quiere! 

CHILI.VDRON. 

Diga, ¿qué trae? 



PUOGNE Y FILOMENA. 

JUANETE. 

Esto traigo. 

(Vescúhrelo.) 

CHILINDRON. 

íA qué prendimiento va 
Con una linterna y clavos. 
Un marlillo y una escala? 
¿nué es aquesto? 

JUANETE. 

Nada, hermano. 
(Hace que se va.) 
Si tú callaras, anii^jo... 

CHII.INIIRON. 

(.Pues hay hombre más callailo? 

JUANETE. 

.No es nada, quédese usted. 

CHILINDRON. 

Mas que le doy seis mil palos 
Si Mome dice su intento; 
Dígalo presto. 

JUANETE. 

Hable paso. 
Porque .si nos oyen dentro 
Somos perdidos. 

CHILINDRON. 

Sepamos, 
,.Qué es esto? 

JUANETE. 

Yo lo diré. 
Va se acordara usted cuando 
Hizo el Rey á Filomena 
Aquello, que no está un paso 
Antes de el arrepentirse. 

CnlLINDRON. 

Va lo entiendo. 

JUANETE. 

Es, pues, el caso... 

CHII.INDRON. 

Acaba. 

JUANETE. 

Que Filomena 
Traia... pero yo encargo 
La conciencia, á Dios se quedo. 

[Qmere irse y detiénele). 

CnlMNDRON. 

Vuelva, digo. 

JUANETE. 

[Ap. No va malo.) 
Traía una jo\a puesta. 
Que vale diez mil ducados. 
Con unos diamantes fondos. 
Cada uno como un muchacho. 
I'ues ella, con la gran ira 
De la injuria y del agravio... 
Mas quédese usted con Dios. 
{¡lace que se va y detióncle ) 

CHILINDRON. 

Hable, no sea cansado. 

JUANETE. 

Arrojó todas sus joyas... 

CHILINDRON. 

No se vaya tan despacio; 
í.Dónde? 

JUANETE. 

¿Eres buen nadador? 

CHILINDRON. 

I.n que es ser nadador bravo. 

JUANETE. 

En esta cisterna oscura, 
ijue tiene de agua un estado; 
\yer hallé á Filomena, 

Y ella á mi me lo ha contado ; 

Y así, con los instrumentos 
Que ves, he determinado 
¡'.ajar á sacar la joya; 



Si tú quieres que parlamos. 
Con esta escala podremos. 

CHILINDRON. 

Traidor, infame, villano. 

Ladrón, suelta. 

{Dale, y quítale todos los instrumentos) 

JUANETE. 

Señor mió... 

CHILINDRON. 

Suelte, digo. 

JUANETE. (.4p.) 

El se ha clavado. 

CHILINDRON. 

Las joyas de Filomena 
Quiere hurlar el ladronazo; 
Vaya de aquí. 

JUANETE. 

Sí haré. 

CHILINDRON. 

Tome, lome. (DaleS. 

JUANETE. 

Tomo y callo. 

CBILINDROn. 

Vayase. 

JUANETE. 

Siempre vusted 
Me hace ir por todos cabos, 
üye usted, no diga á nadie 
Ksto que nos ha pasado. 
Porque de mi mal intento 
Yo, pecador, me retracto. 

CHILINDRON. 

Si no se va lo diré 
A todos. 

JUANETE. 

Pues ya me parto. 
Júpiter, Apolo y Venus 
Le guarden cuatro mil años. (Vais.) 

CHILINDRON. 

Por Dios que le he de engañar, 

Lindamente ha sucedido; 

Ahora que ya se ha ido. 

Yo me quiero desnudar. (Desnúdase ) 

Yo prevengo la linterna; 

No fué la tracilla mala; 

Clavo en el suelo la escala, 

V entregóme á la cisterna. 

¿A qué esperan mis cuidados? 

Si es esta que arrojo aquí 

(Clávela escala, y lleve la Unieran.) 

Una joya que yo vi. 

Vale los diez mil ducados. 

Entro, y no tengo temor; (Entra.) 

A bajar mi intento empiece ; 

Un poquito honda parece, 

Para eso soy nadador. 

No trocaré mi caudal 

Por el del Rey; bajo presto. 

¡Qué bravo joyones! 

Sale JUANETE. 

JUANETE. 

Esto, 
No se va poniendo mal: 
lil va bajando, y yo quiero 
Darle ahora con mi traza; 
Parece peón de plaza. 
Que va á sacar un caldero. 
Llego al agua, alegre estoy. 
Tiro la escala en que estriba. 

CHILINDRON. 

¿Quién lira la escala arriba? 

JUANETE. 

No es nadie, amigo, yo soy. 

CaiLINPDON. 

¿Qué quicrest 



i8 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 



JUANETE. 

Mis compasiones 
Te vuelven asi á ajudar. 

CHILINDHOn. 

La escala me vuelve á echar. 

JUANETE. 

Yo quiero echarle escalones. 

(.Saca una espuerta grande de piedras.) 

C11IL1.\1)R0S. 

Pses ten de mi compasión, 
Poique me puedo anegar. 

JUANETE. 

Eslo está como ha de estar; 
Servitor, seor Chilindron; 
¿Halló los diamantes linos? 

CHILI.NDRON. 

jCómo, sien el suelo están? 

JUANETE. 

Diamantes no faltarán, 
Pero Son algo cetrinos. 

{Tírale una y.eJratla.) 
Que le di en la chola, oiga, 
Ahora su engaño purga; 
Amigo, loma la |)urga; [Tírale.) 

Amigo, daca la juya. 

CHILINDRON. 

;Qué me ahogo! ¡Ay. de mi triste 1 

JUANETE. 

Mi amor puedes alabar. 
Pues que yo le hago tragar, 

Y tú destragar me hiciste; {Tírale.) 
Pero hoy has de ver, en lin, 

Oue te líago mayor alcance ; 
Mucho le he hablado en romance, 
Qulérole hablar en latin. 
Accipe. {Tírale.) 

CHILINDRON. 

Dime, ¿qué medras? 
Repara en que he de ahogarme , 

Y lio tengo en qué alirniaruio. 

JUANETE. 

Afirmarte en esas piedras. 

CHILINDRON. 

Acabóse, di en el lazo; 
Mi culpa paga la pena. 

JUANETE. 

La joya de Filomena, 
Perro, traidor, ladronazo. 

CHILINDRON. 

Tu caridad y amistad 

La escala llegue á ofrecer. 

JUANETE. 

La escala no puede ser, 

Mas tome la caridad. (Tírale.) 

CHILINDRON. 

¿De tu amistad quién dirá 
Lna crueldad semejante? 

JUANETE. 

Ali , si , tome csle diamante, (Tírale.) 

yne se me olvidaba acá. 

Porque mi piedad inlieras 

Ya te quiero perdonar, 

Yo le quiero repasar 

Ahora las faltriqueras. 

Lienzo es esle que he sacado 

Be dineros retraídos. 

¡Oh qué propio es de eslrenidus 

Llevar el dinero atado! 

Qué es eslo saber quisiera ; 

Dos sortijas de diamantes. 

Un jaboncillo, unos guantes, 

liem una bigotera. 

Voyme. 

CHILINDRON. 

A que arrojes espero 
La escala. 



No puede ser; 
Harto me holgara querer, 
Pero por Dins que no quiero. 
Va yo quedo satisfecho 
De cuanto llegue á verter, 
.Ninguno podrá creer 
La lastima que me ha hecho. 

{Llévale ¡os vestidos 

CniLINDRüN. 

i.\o te mueven mis razones? 
Échame la escala , acaba. 

JUANETE. 

Ah, si. que se me olvidaba. 
La ropilla y los calzones. 

CHILINDRON. 

; Posible es que no te obligas 
Viéndome desnudo asi! 
Déjame salir de aquí. 

JUANETE. 

Ah , si , el calzado v las ligas. 
Ah, Chilindron ¿hace frió? 
No importa, que invierno es. 

CHILINDRON. 

;Qué tan riguroso eslés! 

JUANETE. 

Dios te guarde, amigo mió. (^'ase. 
Sale EL REY. 

REÍ. 

Toda mi vida es temor , 
Pues todo hoy, sin descansar. 
Me levanto dé un azar, 
Y tropiezo en un error. 
En vez de aves lisonjeras , 
Que son imán del sentido , 
Sólo en los montes he oido 
Las nocturnas y agoreras. 
Con el pico riguroso. 
Por gran exirañeza alli , 
Simple á una tórtola vi 
Que dio la muerte á su esposo : 
O el sol no quiere lucir, 
O si luce, no le veo; 
Tengo hoy más tibio el deseo. 
CHILINDRON. (Dentro.) 
|Y'a cómo puedo vivir! 



Aqui amenaza mi vida 

Triste una voz irritada, 

Del aire bien ayudada , 

Del labio mal permitida. 

¿En mi jardin, quién ha hablado. 

Para mi infelice suerte , 

Amenazando mi muerte? 

CHILINDRON. (Ucntro.) 
En efecto , le has vengado. 

REY. 

Y esta es propia semejanza 
Que á mi grande injuria irrilo. 
Que el que comete un drliio , 
Siempre Icme una venganza. 
ICsta voz sigo (¡ay de mi!) 
Porque intente mi crueldad. 

Sale AURELIO. 



AURELIO. 

Señor, vuestra Majestad 



RET, 



Aureli 



qué hacéis aqui? 

AURELIO. 

¡Señor, vengóle á contar, 
] Que hoy se irocó tu fortuna. 

RET. 

I No me cuentes cosa alguna 
I Que pueda darme pesar. 



Que no le nombréis os digo. 

AURELIO. 

Pandron, el rey tu enemigo.. 

REY. 

Dejadme : ¿en el viento vano 

Oísteis aqui una voz 

De un sentimiento irritada , 



¿No me dejaréis? Callad. 

AURELIO. 

Yo cumplo con mi lealtad. 

CHILINDRON. {Deiilro.) 
Subiré por la pared. 

AURELIO. 

'.4p. Cuando sus daños le digo , 
La voz á mi aviso culpa. 
Debe de ser que esta culpa 
Le trae buscando el castigo : 
Mañana le avisaré. 
Quiérale ahora dejar.) 
Oid , que os quiero contar. 

Sa/e CHILINDRO.N de la cisterna licito 
de agua , y bañado en sangre. 

CHILINDRON. 

Gracias á Dios que llegué. 
Tan mala la burla ha sido , 
Que me he pensado morir. 
Mas yo me quiero vestir; 
Kl se ha llevado el vestido. 
{.Uústase el Reí/, y saca ¡a daga , y dé- 
jala caer en el suelo.) 

Hola, ¿qué es eslo? esperad. 
¿Qué sombra es esta ó visión? 
¿Quién es? quién es? 

CHILINDRON. 

Chilindron; 
¿No lo ve tu Majestad? 

REY. 

¡Qué asi mi dolor me inquiete ! 
¿Quién aquí os entró? 

CHILINDRON. 

(Áp. Vo le hablo.) 
Mi gran codicia , el diablo , 
.Ui mal discurso y Juanete. 

RET. 

6 Qué codicia os ha obligado 
A caer en yeiro lal? 

CHILINDRON. 

Para eso es menester sal , 

Y yo estoy muy remojado. 
Con vuestra licencia os dejo. 
Señor, para otra ocasión , 

Y oslo diré de salmón. 

Que ahora estoy de abadejo. ( Yase.) 

AURELIO. 

La Reina sale también 
Al jardin. 

REY. 

¡Yo estoy mortal ! 
Ella es el fin de mi mal 

Y el principio de mi bien. 

Salen PROGNE y LIBIA. 

PROGNE. 

Vuestra tristeza , Teréo . 
Me ha (raido i. divertiros. 



( I; Mal reprimidos suspiros, 
No le digáis mi deseo.) 
Traigo i Libia , porque en tanto 
(Jue se acuesta vuestra Alteza , 
Suspenda tanta tristeza 
Con la suavidad del cauto. 

Dios os guarde , Progne bella. 

PROGNE. 

Cantad. 

RET. 

¡Oh grave dolor! 
Este amor no es amor, 
luDujo es de alguna estrella. 
{Canta Libia.) 

De las venas de aquel monte , 
lUy que gobierna los riscos, 
Se desangra un arroyuelo 
Al mar , imán de los rios. 

REY. 

Esas metáforas sou 

Üe un monle , y rey desangrado. 

Conmigo pienso que ba hablado : 

I Mudad de tono y canción. 

: MüS callad , que se ha ofendido 

I Con vuestro canto mi vida. 
[Duérmese Progne.) 

, De las voces suspendida , 

' Progne hermosa se ha dormido : 
Idos , al mortal beleño 

I De la vida se ba entregado. 
; Qué feliz es su cuidado. 
Pues se baila bien con el sueño ! 
{Progne soñando.) 

PROGNE. 

Filomena... 

RET. 

Ese es mi mal; 
Pero mi mal es mayor. 
Que es natural esc amor, 

Y es mi amor accidental. 
Irme quiero á recoger. 
No la quiero recordar. 
Cuanto me presta en amar 
La pago en aborrecer. 
Culpa tu suerte trocada 
En tu desdicha forzosa. 
Pues no siendo muy hermosa 

Te hago yo muy desdichada. ( Xase.) 

"ialta FILOMENA Zaí tapias con la daga 
que le quitó ú su esijoso. 

ULOMENA. 

Salté las tapias valiente, 

Y 6 la quinta me he venido, 

Y con mi industria y mi agravio 
A mi ofensor solicito. 

Hacia aquí ha de estar la sala 
O el templo, en que mi enemigo 
Por la muerte de mi fama 
Pienso que se ha retraído. 
Kei|uerir quiero estas puertas; 
Este es el palacio indigno 
Donde mi inocente honor 
Padeció el mayor martirio. 

PROGNE. {Soñando.) 
Espera, Filomena... 

[Despierta , y vense las dos ) 

FILOMENA. 

¿Quién? 

PROGNE. 

¿Mas , qué veo? 

FILOMENA. 

¿Qué miio? 

PROGNE. 

¿Filomena? 



PnOGNE Y FILOMENA. 

FILOMENA. 

Hermana niia , 
¿Tú aquí? 

PROGNE. 

¿Cómo aqui has venido? 

FILOME.NA. 

T rajóme... 

PROGNE. 

Acaba. 
rn.oMFNA. 
Mi agravio. 

PROGNE. 

¿Qué agravio? 

FILOMENA. 

¿Le ignoras? 

PROGNE. 

Düo. 

FILOMENA. 

Va te acuerdas... 

Habla quedo. 

FILCMENA. 

Ue la noche... 

PROGNE. 

¡Grave indicio! 

FILOMENA. 

Que eall... 

PROGNE. 

¡Fuerte dolor! 

FILOMENA. 

De palacio... 

¡Ay hado implo! 

FILOMENA. 

A buscar... 

PROGNE. 

¡Grave recelo! 

FILOMENA. 

Por un papel... 

PROGNE. 

Fué el aviso. 

FILOMENA. 

A mi esposo... 

PROGNE. 

Fué violencia. 

FILOMENA. 



FILOMENA. 

Erréle... 

PROGNE. 

Eres desdichada. 

FILOMENA. 

Y encontré... 

PROGNE. 

Tu mal colijo. 

FILOMENA. 

A tu esposo... 

¡Suerte airada! 

FILOMENA. 

Intentó... 

PROGNE. 

Dinieel delito. 

FILOMENA. 

Violar... 

PROGNE. 

Aquí de mis ojos. 

FILOMENA. 

A mi honor... 

PROGNE. 

Habla. 



53 

FILOMENA. 

Prosigo : 
Escucha la circunstancia , 
Que luego oirás el delito. 
Llegué al monte aplazado. 
Mas un monleseniudaá un desdichado; 
De un monte huello la cerviz altiva, 
Muerto el honor y la esperanza viva, 
Suello la voz del labio, 

Y ella fué la trompeta de mi agravio, 
Finge la voz Teréo, 

Y no reparó en voces mi deseo ; 

A sus lazos prevengo mis abrazos , 

Y nunca más que entonces fueron lazos. 
Era la noche oscura. 

Porque no se quejase mi ventura ; 
Con silencio el traidor disimulaba , 

Y penseque de amante no me hablaba, 
Pues preciso se infiere, [re. 
Quesebablaménoscuandomássequic- 
Volvi, pues, de mi engaño, volví larde. 
Corrido el corazón ardió cobarde ; 

A lo verde de un monte me retiro. 
Siguióme por el rastro de un suspiro; 
Huyo, pues, más adentro, 
Era fuego su amor, era yo el centro; 
Animóme, doy voces, 
l.levúselas el viento por veloces, 
liuégulequeme deje; mas él, ciego. 
Hizo salsa á su amor del mismo ruego: 
Irritase á mi voz, llamas respira 
(Que era amor que se pudo volver ira). 
Pierde alguna, y no toda la esperanza 
Inclinase al afecto de venganza, 

Y con infame mengua 

Fija el acero en mi irritada lengua , 

Y mi sangre derrama. 

Que era apetito, ynoeraamorsiillama. 
l'ropecé en una hiedra fugitiva. 
Que le ayudo laniliien por ser lasciva; 
Irritarle nuenlaba mi paciencia , 
Impidióme la misma resistencia. 

PROGNE. 

Calla, no prosigas mas. 
Por ese móvil primero 
A cuyo curso se arrastran 
Esos inferiores velos. 
Que hoy ha de verse mi agravio 
be mi impiedad satisfecho , 
Si no es que el cielo lo impida; 
Mas no ha de impedirlo el cielo ; 
Tuyo es no más el agravio, 
Mío el agravio y desprecio; 
A ti un honor le ba importado, 
A mí un honor y unos celos ; 
A tí el amor de tu esposo , 
A mi el amor que te tengo. 
Pues amor, honor, venganza, 
Celos , agravio y desprecio , 
Con ese acero que aqui 
Se ha dejado , lavar pienso 
Con su sangre su delito, 
.Mi injuria, mí honor y celos. 
Para que el nombre de Progne 
Se escriba en bronces eternos. 
(Va á vengarse , y halla el acero qna 
dejó Teréo.) 

FILOMENA. 

Tente, que aquesta venganza 
Me toca á mí ; pues no quedo 
Satisfecha de mi agravio. 
Si yo propia no le vengo. 

PROGNE. 

También este agravio es mío. 
Di, ¿cuando hace un adulterio 
Una mujer, no merece 
La muerte? 

FILOMENA. 

Ya loconlieso. 

PROGNE. 

¿Porque? 



CO COJ 

FILOMENA. 

Porque va el honor 
De 9U espuso. 

PROr.NE. 

Luego es cierto, 
Que si á mi me va el honor 
Tuyo, siendo mi honor mesmo , 
Con adulterio y aiiravio 
Incurro en el mismo duelo. 
Luego con jusia razón 
Cobrar ahora pretendo 
De una muerte dos venganzas, 

Y de un castigo dos premios. 

filoiie:<a. 
Si ; pero vuelvo á decir 
Que no queda salisl'echo 
Wi deshonor. 

PBOGXE. 

ISi tampoco, 
Aunque le des muerte, creo; 
l'ues tu honor no es tuyo ahora , 
Sino de tu propio dueño; 
Su acero le ha de vengar. 

FILOMENA. 

Pues si ha ser con su acero , 
Este acei'o es de mi esposo , 

Y es el acero que un tiempo 
Fué la pluma de mi agravio; 

Y supuesto que le tengo, 
Yo quiero poner el brazo. 
Pues él pone el instrumento. 

PROGNE. 

Pues venguémonos las dos 
Kn un sacrilego pecho; 
Las dos somos agraviadas, 

Y obrando las dos, con esto 
Dos escrúpulos tan graves 
Satisfacemos aun tiempo. 

FILOMENA. 

Pues yo tu consejo admito. 



lAS ESCOGIDAS DE DON 1•RA^'CISC0 DE HOJAS. 

FILOMENA. 

Renglones de coral demos... 

PBOCNE. 

Demos lineas de carmín... 



Pues yo tu valor apruebo. 

FILOMENA. 

¡Muera el traidor! 

PHOGME. 

De su sangre 
Se salpique rojo el suelo. 

FILOMENA. 

Hoy una venganza aguardo... 

PROGNE. 

Hoy una victoria espero... 

FILOMENA. 

Para mi honor. 

PROGNE. 

Para mi honra, 

FllOME.NA. 

Démosle pasos al riusgo. 

PROGNE. 

Démosle iras al agravio. 

FILOMENA. 

y de su atrevido pecho... 

PROGNE. 

Y de su sangre alevosa... 



LAS DOS. 

A los mármoles eternos. 

PROGNE. 

¡Muera mi tirauo esposo! 

FILOMENA. 

Muera el ingrato Teréo! 
{Vanse.) 

Salen HIPÓLITO, PANDIIOS y AURE- 
LIO, deteniendo á los dos. 

AURELIO. 

La puerta he de defender. 

PANDROX. 

Déjanos pasar, Aurelio. 

Al'RELIO. 

De aquí no intento apartarme. 

HIPÓLITO. 

Cobrar á Progne queremos. 
Ya que la noche nos dio 
La oscuridad y el silencio; 
Hemos de llevarla digo. 

ArBKLIO. 

Como leal la deiiendo. 

LOS DOS. {Dentro.) 
Morirás. 

FILOMENA. (Dentro.) 
¡Muere, traidor! 
;Muere, tirano soberbio! 

REY. (Dentro.) 
Espera, detente. Progne. 

PANDRON. 

Tened, esperad; ¿qué es esto? 

PROGNE. (Dentro.) 
Morirás. 

PANDRON. 

El Rey se queja. 
REY. (Dentro.) 
Filomena, tú me has muerto. 

AURELIO. 

Socorrer quiero á mi Rey. 

HIPÓLITO. 

Los dos á su cuarto entremos 
A tomar en él venganza. 

Salen PROGNE y FILOMENA. 



No es menester; deteneos. 

PANDRON. 

¿Quién eres? 

PROGNE. 

Progne , tu hija. 

HIPÓLITO. 

¿Quién eres? 

FILOMENA. 

Tu infeliz dueño. 



PROGNE. 

Vengar mi : 



¿Qué has hechoí 

FILOMENA. 

Vengar tus celos. 

PANDRON. 

¿Cómo fué? 

PROGNE. 

Desia manera. 

HIPÓLITO. 

¿Di, cómo? 

FILOMENA. 

Mírale muerto. 
( Deicúbrese en una cama muerto 
Teréo.) 

PANDRON. 

¡Gran valor! 

PROGNE. 

Nací tu hija. 

HIPÓLITO. 

¡Noble ira! 

FILOMENA. 

Llevo tu acero. 

HIPÓLITO. 

¿Pues qué es lo que ahora intentas? 

Va sólo ahora pretendo, 
l'ues muerto es tu hermano r] R«>y 
Que quedes por heredero : 
Rendirme puedo á esas plauU's. 

HIPÓLITO. 

Tus lealtades premiar debo. 

CHILINDRON. 

iNosoIros cómo quedamos? 

JUANETE. 

Pagados y satisfechos. 

PANDRON. 

Yo dichoso. 



FILOMENA. 

Vo con honra. 

HIPÓLITO. 

Yo con cetro. 

FILOMENA. 

Y vuestro perdón merezca , 
Si no mereciere el premio , 
De Progne y de Filomena 
Esta fábula. 

JUANETE. 

Y su dueño 
Se confiesa vuestro esclavo, 
Supuesto que para serlo 
No ha menester más señal 
Que la de sus propios yerros. 



OBLIGADOS y OFENDIDOS, V GORRÓN DE SALAMANCA. 



PERSONAS. 



FÉNIX. 

BKATRIZ. 

EI.Cíi.MIEDEBELFLOU. 

CASANDltA. 



JACINTA. 

AIINF.STO. 

EL CANCIIÜELO. 

ZAJl.NTü. 



EL CERNÍCALO. 
EL MELLAUÜ. 
CHISPILLA. 
CRISPLMLLI). 



JORNADA PRIMERA. 

Sale FÉMX, medio destílala, dete- 
niendo al CONDE, T BEATRIZ con 
lut. 

FÉKIX. 

Cierra esa puerta, Beatriz; 
No lias üe salir, vive el cielo. 

BEATRIZ. 

Ciérrela y quilo la llave. 

coriDE. 
Ko con nngidosextremos 
Ue detengas. 

FÉMI. 

¡Vive amor, 
Qat es dioá que manda en mi peiljn, 
^ue 00 basda salir! 

CO."(DE. 

¿Qué importa? 
Romperé por tus preceptos : 

( lo d abrir y halla cerrado.) 
jCcrrasle? Dame la llave. 
Acaba, Beatriz. 

BEATRIZ. 

Ni puedo, 
Ki quiero. 

conDE. 
Dime por qué. 

BEATRIZ. 

No preguntes á un no quiero. 

CONDE. 

Saldré por esas ventanas. 

nEATRIZ. 

Tienen rejas, Labia quedo. 

CORDE. 

Pues déjame ir, (|ue ya es hura. 

BEATRIZ. 

Mirad que iio duerme el viejo : 
Oüt' ha más de una hora que escupe 
V dos que tose. 

CONDE. 

En efecto, 
¿Qué es lo que inlenlas de mi? 

FÉNIX. 

Si tú escucharas mi intento... 

CONDE. 

D:le, Fénix. 

FÉ.SIX. 

Ya le digo, 
Mas quisiera... 

COSDE. 

Dilo presto. 



jue me Olgas. 



COXDE. 

Agradecido 



FÉXIX. 

Eso repruebo : 
No ama Dno el que a¡,'radece, 
Que son, si de amor lo íuGero, 
Disculpas de aborrecer 
Los mas agradecimientos. 

CONDE. 

¿Cómo he de.escucharle? 

FÉMX. 

Amante. 

CO.NDE. 

¿Y en qué podrás conocerlo? 

FÉMX. 

En tu atención. 

CONDE. 

El amor, 
¿Quién le colige en lo atento? 

FÉNIX. 

La atención supone amor. 
Disgusto el divertimiento ; 
Bien quiereaque! que escuchando 
Se transforma en los conceíos ; 
O es veneración ó amor 
Aplaudir los sentimientos : 
Afecto dice escucliailos, 
Odio arguye no atenderlos; 
Luego para conocer 
El amor en dos sujetos. 
Aquel se hallará más fino 
Que estuviere más atento. 

Pues at^ nto he de escucharle. 

FÉNIX. 

Ove. 

CONDE. 

Prosigue. 

FÉMX. 

Ya empiezo : 
Desterrado de la corte 
Habrá dos años y medio 
Que llegasles, señor Conde, 
A esta ciudad de Toledo; 
La causa pocos la saben, 
l¡ decis que fué , mas dejo 
Por lo que loca á mi honor 
Lo que no importa al suceso. 
Era yo en esta ciudad 
A los galanes objeto, 
A las hermosas envidia , 
A las discretas silencio, 
A los cariños desden, 
A las porfías desprecio, 
A los méritos descuido, 
A los cuidados trofeo ; 
Y si tuve algún amor, 
Le consentí tan honesto. 
Que le evitó mi atención 
Las circunstancias de ciego. 
Salió una mañana el sol. 
Que anda también con el tiempo, 
A rizarse la guedeja 
Del Tajo en el claro espejo; 



EL BORREGO. 
DON LUIS, viejo. 
DON PEDRO, estudiante 
UN ALCALDE MAYOR. 



Y de admiración y envidia 
A verle salir tan bello 

En el rigor del Diciembre, 
Calmó borrascoso el cierzo, 
Cuando á divertir el año 
Desordenadas salieron , 
Bien que con nieblas del manto, 
Las más Dores de Toledo; 
Yo, muy rosa en lo temprana , 
Muy azucena en lo honesto. 
Dueño de las voluntades 

Y de mi alhedrio dueño; 
En un coche repeti 
Por el margen lisonjero 
Del rio que infunde avisos 
Las estampas y paseos; 
Escuchaba yo de todos 

De paso aquellos requiebros 
Que oyéndolos tantas veces 
Siempre parecen tan nuevos; 
Llegaste tú en un caballo 
Dos veces á verme atento, 
La primera vez por uso, 
La segunda por deseo. 
Rogábate que le fueses; 
Tú, porfiado, sin ser necio, 
Conociendo en mi semblante 
La fuersa que hice á mi ruego, 
Obligando con suspiros 
Para indicios de tu incendio, 
Pues los recibiste en aire 

Y los resolviste en fuego. 
Lisonjeando tu voz 

De tu grande entendimiento 
Por la senda deloido 
A mi corazón tu afecto 
Tomo por firme padrón , - 
Aunque esculpió duraderos 
Con el buril de la lengua 
Renglones de fe en mi pecho; 
Pues mis ojos envidiosos 
De mis oídos, sintiendo 
Que entre amor por los oídos 

Y que no entrase por ellos. 
Se anticiparon también, 

Y. en efecto, compilieron , 
Ellos de oírte obligados. 
Estos de verle suspensos. 
Tanto, que para (|uererte. 
Como amarte fué precepto, 
Del sentir \ del mirar 
Te sobró el merecimiento : 
Ilasme querido dos años , 
O liaslo dicho por lo menos. 
Dos años te be desdeñado. 
Hoy confieso que te quiero; 
Por m.iyor mi incendio allano. 
Por iiii'iior mí mal te cuenlo. 
M:is lieinpo es para una dama, 
AuiH|ue sea su galán niesmo, 
A'|uel en i|iK' ama obligando. 
Que no el (|ue oculta fingiendo. 
Salí esta noche á escucharte 
A esa reja y, cnefcclo, 
A tu ruego convencida , 



G2 

Y ohli^Mda á tus afectos , 
Como la puerladel alma 
Te abrí la de mi aposenlo. 
Porque no haRa un edificio 
Más fuerza (jue lii/o mi pecho. 
Entraste, falló la luz. 
Que la recató el secreto, 
Pero la luz noeslorbaha 
A un amor que estaba ciego; 
Hablamos, estuve lina, 
Pedi celos sin tenerlos, 
Que no hay {jusio en el amor 
Si no hay picante de celos; 
Silenciosamente , oh Conde ! 
A que hablamos en requiebros , 
Que amores á media voz 
Siempre tienen mejor puesto : 

Y como no me mirabas , 
Aunque me estabas oyendo, 
Todo transformado en ti 
Se divirtió tu respeto. 
Hurtar mi fama procuras. 
Sólo á mi hermosura atento, 
Que como es ladrón amor 
Se pagaba del silencio: 
Resislome, solicitas, 
Lloro y mis lágrimas templo, 
Que aunque las vertió el dolor, 
Las enjugó mi deseo. 
Dasme palabra de esposo. 
Que es la añ;ig3Z3 ó el cebo 
Con que á la red del engaño 
Se abalen los pensamieulos. 
Creile, nací mujer; 
Tuve amor, hállete tierno; 
Vuelvo á resistirme más , 
Porfió, fué cumplimieiilo ; 
liuégasme, cierro el discurso ; 
Lisonjeas, yo te creo; 
Vuelvo á dudar, tú te enojas; 
Y, en fin , aquí de mi aliento 
Perdi... ¿cómo he de decirlo? 
;.Mas pnra qué me detengo 
Ln ir buscando disfraces 
Para decliirar mis yerros? 
Que viéndome á mi amorosa. 
Hallándote á ti severo. 
Viéndote á ti que me olvidas. 
Viéndome á mi que te ruego, 
.^un más que no con mi voz 
Te dice con lu despego, 

Y apenas (iqué fuerte lance!) 
Profanaste (¡grave empeño!) 
Mi fama (¡cruel desastre!) 
Cuando (¡este si que es tormento!) 
Despegado (¡qué tibieza !) 
Te sales (yo lo merezco) 
De mi retrete (eres hombre) 
A esta sala (¡qué grosero !) 
Oniéresle ir, no lo permito; 
Porfías, la puerta cierro; 

Y agora que ya me escuchas, 
O bien airado ó violento, 
Quiero aprovechar mi queja 

Y dar voces al desierto 
De tu corazón, que antes 
l>a población de aféelos, 
l'or ver si alguna reli(|ni3 
Desos ya carlinnes niuerlos 
Al soplo de mi razón 
Se aviva en lu ardiente pecho. 

{Mude representación.) 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DO.N FRANCISCO 
Sino manchas que le borran, 
Nieblas que le agravien ciego; 
¿Qué accidente, respondedine. 
Se ha crecido á vuestro celo. 
Que lo que en vos fué voz ncb'e 
Se ha vuelto infame silencio? 
SI es por andar con el uso 
Renovar los sentimientos. 
Pues sois al desden afable 

Y desconocido al premio, 
N'o seáis como los más. 
Pues nacisteis de los menos, 
Dejail para la vulgar 
La eniivoiiiencia de entero. 
A esla regla de olvidado 
Dadle la excepción de cuerdo, 

Y sed . siendo más que todos. 
Imitación de vos mesn.o. 
Recompensad , pese á ml , 
Todo mi honor con el vuestro. 
Pues en la sangre os compilo 

Y en el amor os excedo. 
Del uso os dejais llevar, 
¿Y queréis gozar tan presto 
Del haber nacido hombre 
El infame privilegio? 
No, señor, eso no os halle 
Dentro de vuestro conecto. 
Que tanto como mi fama 
A vuestra opinión atiendo. 
Templaos mas en las violencias. 
No deroguéis , poco alentó. 
La ley que habéis promulgado 
En favor de mis deseos. 
Renovad vueslra palabra , 
Para que en decente lecho 
Unan nuestras voluntades 
Firmes lazos de himeneo; 

Y cuando la dilatéis. 
Que la confirméis os ruego. 
Que á vos no os cuesta un cuidado 

Y á mi me vale unconsuelo 
Ya porque habéis profanado 
De mi honestidad el templo, 
¿Agrava para mi culpa 
La obstinación de quereros? 
Pues quereros pienso, Conde ; 

Y asi con aljófar nuevo 
Que en mis párpados por concli:is 
Cuajó el mar del senlimienlo, 
Substituyendo á mis ojos 
De mi labio los secrelos. 
Que en el deshonor es bien 
Hable más quien habla méms , 
Os ruego (aun este es mi daño) 
Que am-inle, si podéis serlo, 
A la coyunda durable 
Rindáis el erguido cuello ; 

Y si no, viven mis ojos. 
Que llamasteis vuestros cielos, 
()ue he de reducir en iras 
Cuanto en caricias dispenso. 
De mi razón y mi agravio 
He de forjar tal acero. 
Templado al fuego del alma 
En la fragua de mi esfuerzo. 
Que con él , si, vive Dios, 
Os he de hacer... mas no quitro 
Obligaros con rigores. 
Cuando con finezas puedo. 
Hermosa soy, y es vergüenza 
Desconfiar de mi lan presto. 
Pues rogar con amenazas 
Es decir que no os merezco; 

Y asi airada y amorosa. 
Con ruegos os amonesto, 

1 dude Con enojos os aviso. 
Con iras os aconsejo. 
Que os reduzcáis cariñoso, 
Que os reconozcáis disrreio. 
Que os delerniineis activo, 

Y que os resolváis atento 



A avivar segunda vez 
Ese ya templado incendio. 
Puesto que para prenderle 
Os estoy prestando el fuego. 
Por(|ue si vuelvo á enojaimc , 

Y estas venganzas remuevo. 
Que en el fundo de mi llanlo 
Han hecho amoroso asiento. 
Indignada, como hermosa , 
Rabiosa , como con celos , 
Resuelta, como sin honra , 
Airada, como sin riesgos. 
Os sabré dar el castigo 

Que merecen vuestros yerros , 
Pues mucho más que mi agravi 
Senliré vuestro desprecio. 

CONDE. 

Fénix peregrina y bella. 
Raro prodigio de amor, 
Para tanto prado, flor. 
Para tanto cielo, estrella ; 
De enamorado os confieso 
Que al mirar vuestra beldad , 
También con la libertad 
Llegaba á perder el seso. 
Pero ya con los despojos 
De vuestro llanto y mi ruego , 
Si ánies mi amor era ciego, 
Agora es amor con «jos; 
Que vueslro prometí ser 
Me habéis llegado á culpar; 
¿Quién no promete al desear 
Por llegar al merecer? 
Yo os prometo ser constante 
En lazo más cariñoso. 
Como olvidando lo esposo 
Me consintáis en lo amante. 
Esta entereza segura 
Que de mi fe compro al precio. 
Aunque le llamáis desprecio, 
Yo le nombraré cordura. 
Hoy me suspendo neutral 
Por no ver sin vista á un dios : 
Sois hermosa , pero vos 
No habéis nacido mí igual. 
Decir que da calidad 
A la sangre la hermosura , 
Sobre opinión mal segura 
Es necia vulgaridad; 
Mas tened por infalible 
Que os he de amar y querer; 
Pero este amor ha d"e ser 
Solamente en lo posible. 

Y siempre en el casamíeulo, 
Si lo discurrís mejor. 
Mucho más que por amor 
Se quiere por cumplimiento. 
Antes con violento ardor 
Sólo os quise porque os vi , 

Y después que os merecí 
Os quiero con más amor. 
Serviros quiero y pagar 

Lo más que os puedo deber ; 
Pero aunque os debo querer. 
Yo no me puedo casar. 
Y, en fin, no fuera decencia 
Que engañada os deje aquí: 
Vos sois discreta, y así 
Me voy con vueslra licencia. 

De suerte , oh vil homicida 
De mi honra perturbada. 
Que por no verme engañada 
Quieres dejarme ofendida : 
Sin que cumplas no saldrás 
Lo que tu amor prometió. 

COMiE. 

¿Deque te quejas, si yo 
Quiero como los demás? 

FÉNIX. 

Con mis iras le amenczo. 



Or.LIGADOS Y OFENDIDOS, Y GOIíHON DE SALAMANCA. 



CONDE. 

Fénix, de ti ¿qoién temió? 

BEATRIZ. (.4p.) 

Loque más le alabo yo 
Es el buen desembarazo. 
¡Bergantes hombres, esto efi 
Ser rocas y ser diamantes! 
¡Cuáles son antes del antes! 
¡Cuáles después del después! 

FÉ^^lX. 

Dar 6 mi pena un consuelo 
Atajándote podré. 

CONDE. 

No me tongas que echare. 
Fénix, la puerta en el suelo. 

FÉ.NK. 

Ta tu crueldad me da indicio 
De tu inilignado rigor, 
Que á quien derribó un honor, 
¡Qué le estorba un edificio? 
lias si vastan hilo ahilo. 
Cuando á tu desden igualo. 
No las lágrimas que exhalo 
Sudores si que destilo. 
Si pueden... 

CONDE. 

¡Grande porna! 

FÉNIX. 

Cosstantes... 

CONDE. 

¡Grave pensión! 

FÉNIX. 

Concertar tu corazón 
Las ansias de la fe mia, 
I'orque mi esperanza incierta 
El puerto pueda lograr... 

CONDE. 

¿Qué quieres? 

FÉNIX. 

Quiero rogar... 
(Llaman.) 
¿Qué, llamaron á la puerta? 

BEATRIZ. 

Tu padre nos ha sentido. 

FÉMX. 

¡Válgame Dios! Qué he de hacer? 
Vos os habéis de esconder. 

CONDE. 

En mi vida me he escondido. 

FÉNIX. 

¿No veisque si le abro aquí 
Nos ha de hallar á los dos? 
V esto no lo haréis por vos. 

CONDE. 

¿Pues, por quién , Fénix? 

FÉNIX. 

Por nsi. 

CONDE. 

Pues que me arroje me deja 
Por huir esta ocasión 
Agora desie balcón 
A la calle. 

FÉNIX. 

Tiene reja. 

CONDE. 

Pues yo no me he de ocultar. 

FÉNIX. 

Esto habéis de hacer por mi. 
DON LUIS. (Dentro.) 
Ah , Beatricilla , abre aqui. 

BEATRIZ. 

Ya voy. Señor. 

CONDE. 

¡Qué pesar! 



FÉNIX. 

¿Esto en tal nobleza cabe? 
¿Esto es fineza? ¿Es amor? 

DON LUIS. 

¿No aciertas i abrir? 

(Anda Beatriz con la llave en la 
puerta.) 

BEATRIZ. 

Señor, 
Está dañada la llave. 

FÉMX. 

¿Asi de mi opinión cierta 
Profanáis la fama aquí? 

DON LUIS. 

fíchame la llave á mi 
Por debajo de la puerta. 

BEATRIZ. 

Cogióme, todo lo sabe. 

CONDE. 

Fénix, pues si esto ha de ser... 

FÉNIX. 

Acabaos de resolver. 

BEATRIZ. 

No puedo sacar la llave. 

DO!» LUIS. 

Acaba. 

CONDE. 

A esta sala entro. 
(Métele en la reja y cierra la ventana.) 

FÉNIX. 

Aquí te puedes quedar. 
Porque le podrán hallar 
Si te escondes allá dentro. 

coriDE. 
Cn bronce obstiD)do labras. 

FÉNIX. 

Entra en la reja. 

CONDE. 

Si haré. 

FÉNIX. 

¿Has cerrado? 

CONDE. 

Ya cerré. 

FÉNIX. 

Bien puedes abrir. 

BEATRIZ. 

Pues abro. 
Sale DON LUIS. 

DON LUIS. 

Fénix, ¿lú vestida aqui? 

BEATRIZ. (.\p.) 

Todo lo llegó á escuchar. 

FÉNIX. 

Señor, oite llamar, 
Y salgo á buscarte asi ; 
De tus dolores prolijos 
Di el sentimitnlo mortal; 
Declara , señor, ln mal : 
Di, ¿qué tienes? 

DON mis. 
Tengo hijos. 

BEATRIZ. (Ap.) 

É\ siente de tu deshonra 
;Ay Dios! la mortal herida. 

DON LUIS. 

Que me han de coslar la vida. 
Pues me han de quitar la honra. 

(Ap. Por mí lo dice sin duda. 
Sin duda al Conde sintió.) 
Señor, Si fué culpa yo... 



FÉNIX. 

Estoy muda 

DON LUIS. 

En cosas del pundonor 
No puedo tener paciencia 

FÉMX. 

(.4p. Yo le digo mi dolencia 
Al remedio de mi honor.) 
Yo confieso que infiel 
Tu decoro profanó, 
Pero palabra medió... 

DON LUIS. 

No estés volviendo por él 

Ni con promesas te encante, 

Que tantas veces las dijo. 

Que aunque es tu hermano y mi hijo. 

Le basta ser estudiante. 

A Flándes le quiero enviar : 

Sirva al rey, cuerpo de Dios. 

FÉNIX. 

(Ap. Corazón volved en vos.) 
Señor, diine tu pesar. 
Declárame tus cuidados. 



¿Qué ha sido, Señor? 

DON LUIS. 

Perico 
Me ha jugado cien ducados. 

FÉNIX. 

¿Por eso te desesperas? 

DON LUIS. 

No espere de mi una blanca , 
No h;i de ir más á Salamanca : 
Los ladrones, á galeras. 

FÉNIX. 

r.n efecto, ¿no dirás 
('.(iiun tan larde has sabido 
Lo que aqui me has referido? 

DON LUIS. 

Escúchame y lo sabrás : 
Ya sabes tú que le di 
iJn real sobre otro contados 
Para el curso cien ducados 
No há diez dias. 

Señor, si. 

DON LUIS. 

Puesporque á piedad me obliguo 
A(iuesta noche ha llegado 
El iiicaro del criado 
Cuu esta carta. 

FÉNIX. 

Prosigue. 

DON LUIS. (Lee.) 

« Jesús, María y José. — Padre y Se- 

sñor : Por esta sabrá vuesa merced 

ícomo he jugado el dinero del curso; 

• pero consuélese vuesa merced que 

• lo perdi con cincuenta y cinco; no me 
«sucederá otra vez, por(|ue tengo he- 
»chn juramento de no envidar sin te- 
snerlas de mano. Ya sabe vuesa mer- 
«eed que el que no come tiene pena 
»de muerte : vuestra merced tiene 
«obligación de sustentarme, que yo 
»no le pedi que me engendrase. Yo 
«estoy tan quieto, que ya no dejo que 

• nadie riña conmigo. Ayer me rogó 
iitnnlo un aragonés, que le costó un 
»ojii de la cara; porque vuestra mer- 
Bced iiu diga i|Me soy perdido, ahi le 
«envió á C.risiiiiiillo; vuestra merced 
>mc le \uclva á enviar luego al punto 



"-t COMEDIAS 

• con el plus, por olro nombre pecu- 
«nia. Gii;irile Dios a mi pailrecito, viejo 
Ȓle mi alma, ImijUre de mis ojos. Sa- 
«lamanca y postrero de Ociubre. Su 
«humilde hijo, Perico. Vuestra mer- 
!ced diya á mi hermana me enco- 
i-niiende á Dios, que yo, aunque in- 

• digno, me acuerdo della en mis ora- 
íciones.» 

iHay tauRranbellaqueria! 
Yo apostaré. Fénix, yo 
yueen toda su vida no 
lia rezado Ave María ; 
Pero que vieses quisiera 
A eslütro medio estudiante : 
¡Ah Crispinillo, ah , bergante I 

CRISPIMLLO. 

¿Señor? 

DON LUIS. 

Salid acá fuera. 

Sale CRISPIMLLO vestido de gorrón, 
con unas alforjas, bolas y esp:it'li:s. 

CRISPINILLO. 

Adsum. 

DON LDIS. 

¿Vos venis, en üji, 
Desde la Universidad? 

CRIEPI.MLLU. 

Eliam Domine. 

DON Ll'IS. 

Callad, 
Picaron , no habléis latin. 

CRISPIMLLO. 

Son possum. 

DON mis. 
No me engañéis, 
Muy preciado de estudiante, 
(.011 decirme á cada instante 
Tres latines que sabéis ; 
¿Con bolas y con espuelas 
Y alforjas? no lo he entendido, 
¿Pues sobre qué habéis venido? 

CltlSPIXlLLO. 

Señor, sobre cuatro suelas. 



La industria , por Dios , me agrada. 

CRISPIMLLO. 

Kslo es, si queréis oillo. 
Como f! (lue trae un palillo 
Sin haber comido nada. 

DON LDIS. 

Cid. 

CnlSPINILLO. 

¿Qué mandáis? 

DON LDIS. 

Yo OS llamo... 

CRISPINILLO. 

¿Qué es lo que vuarced pretende' 

DON LUIS. 

¿No me diréis en qué entiende 
Kl ladrón de vuestro amo? 
¿Qué vida trae ó que hace ? 

CnlSPlMLLO. 

En fin , Señor, me mandáis... 

DON i.uis. 
Que su vida me digáis : 
Decídmela. 

CRISPINILLO. 

Queme place; 
Pero habéis de estarme alentó 
A mi labia prevenida , 
Pues de paso con su vida 
Os pintaré su aposento. 
Nuestro estudiante, amo mió, 
V seis que con él están, 



ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO 

Vive pegado al Dean , 

Junto a la Puerta del rio, 

Que para sus malas mañas, 

Es barrio de mejor modo; 

Tiene el aposento todo 

Colgado de telarañas , 

Adonde pudieras ver 

De cordeles y de pino 

Una cama de camino 

Como muía de alquiler ; 

Y advierto que no te espanto 
Verla tan mal comparada. 
Pues sobre ser alquilada 

Se derrienga cada iiislanic. 
No hay más pintura y reliuto 
En su aposento infiel 
Que una espada y un broquel 

Y un candil de garabato ; 
Hay, por si comer previene, 
(Porque hay diasque se trae) 
Una mesa que se cae 

Y una silla que se tiene. 
Compró, por si acaso hiela. 
De paño una mala capa; 
Tiene un espejo sin lapa, 

Y un cepillo que se pela. 
Tan vieja guitarra en ser 
Toca, en muchas ocasiones . 
Que á no ser por los boiduiu's 
No se pudiera tener; 

Tiene un arca infame luego 
Peg:ida junto á la cama, 
Muy maldita para dama 
Porque se abre á cada ruegn. 

DON LUIS. 

¿En qué entienden, os prcgunio, 
Él y Otros seis de Madrid 
Qué viven juntos? 

CRISPINILLO. 

Oid 
Loque hacen punto por punto. 

FÉNIX. {Ap.) 
Que el Conde escucha imagina 
Lo que habla. 

BEATRIZ. (.4p.) 
Oir.i mil consejos: 
Mas no puede , que eslá lejos , 

Y está echada la cortina. 

FÉNIX. [Ap. á Beatriz.) 
Este secreto que allano, 
A mi fama corresponde , 
Que no ha de saber el Conde, 
Si puedo, que tengo hermano. 

CRISPINILLO. 

Para limpiar la persona. 
Servirse con opinión , 
Cada uno tiene un gorrón , 

Y lodos una gorrona ; 

Y no pienses que es delito 
Cometido al pundonor. 
Porque su amor no es amor, 
Que es meramente apetito. 
Que se levanta sabrás 

A escuelas con atención , 

Y no á estudiar la lición 
Sino á estorbar los demás. 
Tanto, que en mil ocasiones 
De todos sus compañeros 
Va derramando tinteros 
Para borrar las lecciones. 
Va luego (no miento cierto) 
Que esta es su costunibie y gu 
Maña, al mono de Tolii 

A comer huesos de muerto ; 

Y ciertamente que es gloria 
Verle cuan hábil y átenlo 
Los cume de enteiidimieiUo 

Y los pag:i de memoria. 
A su hora señalada 

A comer la olla contina, 



DE ROJAS. 

Va con hambre estudiantina, 
Que la canina no es uada ; 
Comen lodos en un plato, 

Y aguardando á que él empieco. 
Cuando ellos comen parece 
Que lo comen de barato. 
Cencerrea la guitarra. 

Va á jugar zaino y cruel 
Espada , daga y broquel, 
Después á tirar la barra. 

Y mientras la noche espera , 
Juega con mucha quietud 
Los tres juegos de virtud : 
Dados , pintas y primera. 

Si juega y pierde , al instante 
Vuelve con resolución 
Todo el juego en colación. 
Pues se acaba en Alicante. 
De noche se va al mercado , 
Si no hay otro mal que hacer. 
En otro traje, á correr 
Asadiircs de adobado. 
Luego á ver amigos pasa 
A escudriñar y á inquirir 
Dónde habrá algo que reñir: 
Si no lo bay,se vieneácasa. 
Quiérese luego acostar, 
Hágole blanda la cama , 
Da treinta voces al ama 
Que le suba de cenar. 
Llegan los tres mentecatos 
Con un respeto qne admira. 
Si alguien come más, le tira 
Los libros , porque no hay plot:; 
Rezar, aun no sabe tanto. 
Reñir, es cosa precisa. 
Estudiar, cosa de risa. 
Hacer mal, cosa de llanto. 
En la copia puedes ver 
Que mi lengua le pintó. 
El hijo que le costó 
Tanto trabajo de hacer. 
Ya, Señor, le le be pintado ; 
Mira . aunque más te le pida , 
Si habrás gastado en tu vida 
Dinero tan mal gastado. 

DON LUIS. 

Vos sois lindo relator, 

Y de Perico imagino 
Que lleva lindo camino 
De parar en oidor; 

Su mala vida he sentido 
Con más disgusto que pena: 
¿Tiene alguna cosa bui'iia .' 

CRISPIMLLO. 

Si, Señor; es muy perdido, 
Muy activo, muy cabal, 
(lis que uno y otro te cuento) 
En prometer muy atento. 
En cumplir muy puntual; 
Muy corles, muy advertido, 
Valor y prudencia mide. 
Lo que presta, no lo pide. 
Lo qne da, lo da sin ruido. 

Y respete su valor. 

Si es que de vivir gustare. 
Cualquiera que le'locárc 
En la punta del honor. 
Porque no hallaras, recelo. 
Del mundo en la variedad. 
Caballero de ciudad 
Que esternas bien en el duelo. 

DON LUIS. 

Por Dios, que me da alboro70 
Lo que Crispin me ha conlado, 
El niuchaehoesini traslado. 
Yo era ansi cuando era mozo. 
Yo me determino, puos 
De aqueste modo lo quiero, 
Hemitirle algún dinero: 
Juegue, que muchacho es. 



CnISPIMLLO. (,4p.) 

Uucbo el diuero dilala. 

FÉNIX. (Ap.) 
Acabad de llegar, males. 

DON I.DIS. 

Crispin, aquí están cabales 

Doclenlos reales de piala : 

Dádselos. {Saca dinero en un bulto.) 

CRISPi:ilLLO. 

Harélo así; 
Piadoso padre te llamo. 
(ip. Si él supiera qne mi amo 
Ha tres dias que está aquí.) 
Yo parto á buscarle adondi; 
Mi amo me está esperando ; 
Volé dejé galanteando 
La hermana de cierto Con'le, 
Que le be de encontrar es llano. 

DON LDIS. 

Idos, pnes. 

CKISPIWLLO. 

Servirte quiero; 
íPero no me da dinero 
Para que envide una mano ? ( Vast\ 

DON mis. 
Vete á acostarte al instante, 
Porque aun no serán las dns. 
Ah! si, llamadle por Dios, 
Que se olvidó lo importante, 

Y eslo más le avisaré 
Que prevenirle quisiera ; 
Llámale por la escalera. 

BEATRIZ. 

jCrispinillo? Va se fué. 
Que lia volado es cosa llana, 
Como el dinero ba cogido. 

DON LOIS. 

Aun no se puede baher ido ; 
Llámale por la ventana. 

BEATRIZ. 

Para qne mejor le halle, 
(Supuesto íiue ya se fué), 
Si lo permites saldré 
Ala puerta de la calle : 
Asi remediado está. 

DON mis. 
No, no, poraqui es mejor. 

FÉNIX. 

Espera, lente, Señor. 

DON LOIS. 

Quita. Fénix, que se irá. 

FÉNIX. 

¿Qué le quieres? 

DON LUIS. 

En verdad. 
Que es justo que le prevenga. 
Que o?año no se nos venga 
La Pascua de Navidad. 

FÉNIX. 

Él lo evitará , supuesto 
Que tan airado le ve. 

DON LOIS. 

Desde aquí se lo diré 
(Abra la ventana para llamor al estu- 
diante y topa al Conde embozado.) 
A Crispinillo... ¿Qué es esto? 

CONDE. 

Co hombre que en vuestra casa 
Oculto deíta manera 

Y desla determinado 
Pone su vida en defensa. 

DON LUIS. 

Hombre que dices lu culpa 
En lu propia resistencia , 
¿Quién eres? 
R. 



OBLIG.\UOS V OFENDIDOS, Y GORRÓN DE S.\LAMANXA. 

Ni el acero de las canas 
Ni los tilos de la lengua. 



CONDE. 

A esas preguntas 
Diera sangrientas respuestas 
A bailaros con una espada. 

DON LUIS. 

Dejadme salir por ella. 

CONDE. 

Ya espero. 

FÉNIX. 

Padre y Señor, 
Advierte... 

DON LOIS. 

No me detengas. 

FÉNIX. 

Que con templar una ira 
Todo un honor aprovechas. 

DON LLIS. 

¿Pues quién es el que á mi vida 
La espada indigna sangrienta? 

FÉMI. 

En errando los principios 
También los fines se yerran. 

DON LDIS. 

En mi dolor no repares 

En mi enojo ó mis querellas , 

En lu honor es bien que mires : 

¿Quién es el que en mi prese:ic¡ 

Obligándome con ¡ras. 

Me hace mayor las sospechas? 

FÉNIX. 

Señor, mi honor es primero 
Que mi vida , y pues intentas 
Médico de mi honor mismo 
Curar tan grave dolencia. 
El Conde me dio palabra 
De esposo. 

DON LLlS. 

Bilo. 

FÉNIX. 

Y con eíla... 



Acaba. 



DON LUIS. 



fe.m: 



Basta, Señor, 
Que ya le doy hartas muestras 
En decirte su palabra 

Y en mostrarte mi vergüenza. 

DON LUIS. 

Conde, ó quien sois, sólo alcanzo 
L'n consuelo á lanías penas , 
Que se ha de acabar mi vida 
SI no se acaba mi afrenta. 
A Fénix satisfaced 
Con la mano en mi presencia , 
O en la presencia de Fénix 
iMe matad , que es bien que wa 
Que no acaricio la vida 
Cuando desdeño la ofensa. 

CONDE. 

Antes con la indignación 
Os irrité á la defensa, 

Y agora con la templanza 
Está mí pasión modesta ; 
No aprovecho yo el valor 

En las canas, porque es fuerza 
Que obre un valor solamente 
Donde hallare resistencia. 
Ni á vos de esposo presumo 
Premiaros con la fineza. 
Que si no la voluntad, 
La sangre nos diferencia : 

Y asi á vos por ser tan viejo. 

Y á vos por la sangre vuestra , 
Al uno mi indignación , 

Y á otro niego mi promesa ; 
Viejo sois, y vos mujer, 

Y sabed que no aprovechan 



La razón me dé la espada. 



(Vate yendo.) 



CONDE. 

No me obligaré á las quejas. 

DON LL'IS. 

¿Os vais? 



¡Oh cielos! y quién pudiera... 
Estáis muy viejo. 

DON LOIS. 

Es verdad ; 
Pero unas cenizas quedan. 

CONDE. 

Son cenizas. 

FÉNIX. 

Otra vez 
Será fuego. 

CONDE. 

■* Es sin materia; 

Y pues no podéis los dos. 
Buscad otro que os defienda. (Vflje.) 

FÉNIX. 

Yo sabré... 

DON LUIS. 

Fénix ingrata , 
Quilate de mi presencia. 

FÉNIX. 

Ya yo me voy. 

DON LDIS. 

¿A qué agaardas? 

FÉNIX. 

A sentir... 

DON LUIS. 

No le delengas. 

FÉNIX. 

Mi dolor... 

DON LUIS. 

¡Si él te matara! 

FÉNIX. 

Mi agravio... 

DON LUIS. 

No le refieras, 
ffn hijo me ha dado el cielo; 
Enviar á llamarle es fuerza : 
Valor tiene, yo estoy viejo. 
;0b si los cielos quisieran. 
Que, pues las otras ignora , 
La ley de venganza sepa! {Yase.) 

Salen Ali.N'ESTO y cuatro valientes, 
MELLADO ¥ ZAJINTO, valientes. 

arnesto. 
Aquj le hemos de esperar. 
valiente 1." 
Pues muera si ha de morir. 

mellado. 
¿A qué hora suele venir? 

arnesto. 
Va poco puede tardar; 
Aguardarle es importante 
lin esta esquina. 

UELLADO. 

Es verdad. 



Cü 

ÍAJINTO. 

Pues muera si ha de morir. 

ARNESTO. 

Y homhre que sabe reñir 
Con diei ó doce. 

MELLADO. 

Meor. 



Y solo porque me enfada 
Le pretendo castigar. 

MELLADO. 

¿Cómo le liemos de matar, 
Üe estocada ó cuchillada? 

VALIENTE 1." 

Como viuiere á calor. 

ar:sesto. 
101 esliomlire de tal modo 
l¡ue será menester lodo, 
Porque es bizarro. 

UELLADO. 

Meor; 

Y olvide oeé esos cuidados. 
Que yo liaré loque digo. 
Que en mi vida he sido amigo 
De pelear coa cuitados. 



Conozco vuestro valor 
Supuesto que os he elegido. 
Anintiun hombre he temido, 
Y éste le temo. 



ARNESTO. 

(Ap. Pues solicita y profana 
Este atrevido estudiante 
Con apariencias de amante 
La hermosura de mi hermana , 
A la venganza me aliento, 
Que á mi sangre corresponde. 
Antes que mi hermano el Conde 
Quiera castigar su intento. 
Pues porque mejor acierte 



¿Vela vuested que es tizona? 
Luego la verá colada. 

{Melé la espala:) 
tiente á esta parte he sentido, 
Lástima me hace el cuitado, 
Déle uced por enterrado. 
Pues que la gente ha venido 
Del pendón verde y la heria , 
Todos esperad atentos. 

Sale DON PEDRO DE CÉSPEOES, 
estudianle gorrón, con un maníante, 
Y CRISPINÍLLO con él. 

DON PEDRO. 

;,No le dio más de docienlos? 

CRISPIMLLO. 

Nompha dado más. 

DOMPEDRO. 

¡Miseria! 

CRISPIKILLO. 

Queel viejo, si se repara. 
Es de la miseria espejo. 

DON PEDRO. 

No hables mal de mi viejo. 
Que le corlaré la cara. 



ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO I 

CRISPIMLLO. 

Yo la daré por cortada 
Si mi lengua te ofendió. 

DON PEDRO. 

La hermana que Dios me dio 
¿Tampoco no te dio nada? 

CRISPIMLLO. 

No valió para los dos 

Toda mi solicitud. 

No me dio ni una salud. 

DON PEDRO. 

Pues que no se la dé Dios. 

CRISPINÍLLO. 

Tu intento me di y á dónde 
Tu amor encendido pasa. 

DON PEDRO. 

Galanteo en esta casa 
La hermana de cierto Conde, 
Que es un titulo ejtranjeio 
Ue la corte desterrado ; 

Y puesto (|ue hemos llegado 
Hacer una seña quiero. 

ARNESTO. 

1^1 es, no hay sino llegar. 

VALIENTES." 

No liene mala persona. 

VALIENTE 1.° 

Tienda oacé la peleona 

Y déjenos acá obrar. 

DON PEDRO. 

Llamar quiero por aqui. {Llama. 

CRISPIMLLO. 

iQué se atreviese tu amor 
A la hermana de un señor, 
Titulo de Italia! 

DON PEDRO. 

Si. 

CRISPIMLLO. 

¡Qué determinado ardor ! 
La desigualdad inUero 
Que te tiene. 

DON PEDRO. 

¡Majadero! 
No hay más sangre que el valor. 

ARNESTO. 

Desla manera ha de ser. 
Empiece á obrar esla llama: 
¿Ab, caballero? 

DON PEDRO. 

¿Quién llama? 

ARNESTO. 

Esta calle he menester. 

CRISPINÍLLO. 

Pues en la ceniza dimos 

(Si el miedo no me ha engañado) 

Con lodo nuestro cuidado. 

DON PEDRO. 

¿Cuántos vienen? 

ARRESTO. 

Seis venimos, 
Qué preguntáis ¿no lo veis? 

DON PEDRO. 

¿Seis DO más hablan asi ? 

ARNESTO. 

¿Os parecen pocos? 

DON PEDRO. 

Si. 
Busquen siquiera otros seis. 

CRISPINÍLLO. 

Señor, si en la cuenta enlré 
Oe aqueste lance importuno, 
Por si les faltare alguno, 
liusquen cinco y yo me iré. 



DON PEDRO. 

r.ien dices , vele al instante . 
Porque un gallina es sin duda 
Antes estorbo que ayuda. 



Acabemos, seo eslodiante. 

DON PEDRO. 

El ferreruelo pongamos 
Guardado, y va de valor. 
Que esto hace el buen nadador. 

{Compone la copa) 

ARNESTO. 

¿No acaba ya? 

DON PEDRO. 

Ya acabamos : 
{Ap. Mucho me hablan estos dos.) 

¿A este tan valiente pir.Ia? 

DON PEDRO. 

Pongo la vaina en la cinta , (Póneh.) 

Y empiezo en nombre de Dios. 

(Saca el montante y empiezan rf pflenr 
todos, lino á un lado y otro n nlrn. 
repartidos, y él tirando cada /«.<- 
tante y apartándose los valientes, y 
siempre peleando con Arnesio.) 

VALIENTE 1.° 

Tire vuasté á esotro lado. 

ARNESTO. 

Que esloy herido recelo. 

DON PEDRO. 

Vive Dios , que este mozuelo 
Me ha parecido alentado 

Y á su valor os responde. 

MELLADO. 

Ea, (Jue no hay que temer. 

DON PEDRO. 

Sin duda debe de ser 
El hermanillo del Conde. 

ARNESTO. 

Mortal me discurre el hielo, 

Ya lio puedo pelear. 

Él me hirió y le he de matar. 

DON PEDRO. 

Válgate el diablo, el mozuelo ; 
A quien eres correspondes. 

VALIENTE 1.° 

Zajialo, mosiradle dientes. 

DON PEDRO. 

No pensé que eran valientes 
Los hermanos de los condes ; 
A estos de las estocadas 
Quisiera alcanzarles yo. 
(Cae don Pedro y dan en ¿I los va- 
lientes.) 

MELLADO. 

Vive el cielo que cayó: 
Ea , sobre él, camaradas. 

DON PEDRO. 

Ahora porque he caido 
Tan airados embestís: 
Sois cobardes. 

valiente!." 
Vos mentís. 

Sale EL CONDE. 

CONDE. 

Qué es esto, ¿á un hombre rendido? 
Como quien está á su lado 
Quiero indignar el acero; 
Ea, levantaos, caballero. 

DON PEDRO. 

Vida y honor me habéis dado ; 
¿Qué hacéis, gallinas? Apelo 



ODLIGADOS Y OFENDIDOS, Y GORRÓN DE SALAMANXA. 



De mis manos á mis pk-s : 
A lIIüs, Crispin; ea, pues. 

ARMESTO. 

Sliierlo soy, ¡válgame el cielo! 
{ditirenlot acuchillando el Conde p< 
Pedro.) 

Sale CASANDRA y JACINTA. 

CASANDRA. 

¿Qué es eslo que hay en la calle? 

JACINTA. 

Ruido de armas escuché , 

Y si no miente el oiiio 

A vuestro hermano Inmhien. 

CASANDRA. 

Sin duda ([ue con dun Pedro 

Ha encontrado; ¿qué be de Lacei? 

JACINTA. 

¿Qué es posible que hayas dado 
Kn hacer caso decjuien 
Ni de tu amor sera digno. 
Ni aun dij^no de tu desden? 
¿De un estudiante? 

CASANDRA. 

Jacinta, 
No me le nombres , pues ves 
Que es muy galán y valiente 

Y yo he nacido mujer. 
Por burlas empezó amor, 

Y aunque por hurla le hablé. 
Si yo le escuché de veras. 
Que es señal puedes creer 
De no quererle muy mal 
Haberle escuchado bien. 

JACINTA. 

Salgamos á esotro cuarto. 

CASANDRA. 

Desde él podremos saber... 

Sale huyendo CRISPINILLO. 

CRISPINILLO. 

Aqui de vuestro favor 

Y aquí de vuestra merced , 
Que sin ser valona en cesto 
Pienso que me han de prender; 
Señora , si sois piadosa, 
Escondedme si podéis 
Debajo del guardainfante 

Si no hay otra parte en qué ; 
Diez alguaciles me siguen 

Y escribanos más de seis , 



A un hombre ha muerto en la cülle 
Mi señor, y otro con él 
A seis valientes de á cuatro 
Dieron heridas de á diez ; 
No puedo contaros nada , 
Porque estoy tal , por mi fe , 
Que me iré por esta parle 
Tf aun por las demás me iré; 
¥ asi con vuestra licencia 
Quiero escudriñar y ver 
Si encontraré algún tejado 
Que esté á mano ó esté i pié. 
ton eslo no soy más largo; 
Perdonad , damas, sabed 
Que si importa no ser vislo, , 
, No ser oido lanibien. {Entrase.) 

I Sa/en EL CONDE T DON I'EDliO. 

' CONDE. 

Ya estáis dentro de mi casa 
Y en esta pieza podéis 
Iros ¿esconder en tanto 
, Que yo os salgo i defender. 



DON PEDRO. 

Ea fin , vos me dais palabra... 

CONDK. 

De que la vida pondré 

l'or vos, y aun mi propia honra 

Si la importare poner. 

DON PEDRO. 

Esa palabra os admito. 

CONDE. 

Id á retiraros, pues. 

ALGUACIL, (üentre.) 
Entrad todos á la sala , 
Abrid el cuarto. 

CONDE. 

¿Quiénes? 
Safe EL ALGUACIL MAYOR. 

ALGUACIL. 

Señor conde de lielllor. 
En vuestra casa entró quien 
A vuestro hermano dio muerte ; 
Esta desdicha sabed , 

Y pues dentro desla casa 
El mismo ofensor tenéis. 
Vos os buscad el castigo 
Que tan necesario es, 

Y no piense generosa 
Templarme vuestra altivez, 
Que he de ver toda la casa. 

CONDE. 

{^p. ¡Válgame el cielo! ¿Qué liaré? 
Mi hermano fué el que murió 

Y yo fui aquel que ayudé 

A su muerte, ¿quién se vio 
En tanta desdicha, quién?) 
Supuesto que está en mi casa , 
Dejarme mirar podéis 
Todo el cuarto, porque yo 
Lo más oculto veré. 
Esperadme en esta cuadra. 

ALGUACIL. 

Si es tan vuestro este interés , 
A vos os toca mandar 

Y á mi toca obedecer. 

{Vame.) 

CONDE. 

Cerrar esta puerta quiero : 
Vete á ese cuarto y después 
Puedessalir acá fuera. 

CASANDRA. 

Mortal te obedeceré. {Yasc. 

CONDE. 

Buscar quiero mi venganza , 
Desta manera ha de ser , 
Yo quiero llamarle agora. 
¿Ah, caballero? 

DON PEDRO. 

¿Quién es? 
Sale DON PEDRO. 

CONDE. 

¿Conoceisme? 

DON PEDRO. 

Ya os conozco, 
Sois el que esta noche fué 
Quien me ayudó. 

CONDE. 

I'ues decidr.íc, 
¿No me habéis visto otra vez ? 



No os he visto. 

CONDE. 

¿Ni tampoco 
Con quien reñísteis sabéis? 



DON PEDRO. 

Era algo oscura la noche ; 
Verdad es que so.specbé 
Que era un iiermano del conde 
De Belllor; mas no losé. 

CONDE. 

Ya que á decírosme allano 
Lo que sabéis y dudáis. 
El muerto es el que pensáis, 

Y yo soy el que es su hermano; 
La mano y palabra os di, 

Y yo os prometí ayudar, 
Pero nadie puede dar 
Palabra que es contra sí. 

DON PEDRO. 

¿Pues con qué se satisface 
Lo que queréis intentar? 

COiNDE. 

Con que os tengo de matar. 

DON PEDRO. 

D;iiculto?o se me hace, 

Y si lo (juereis saber, 
Pucsio (pie solos estamos 

Y sois valiente, riñamos. 

CONDE. 

No es aqui donde ha de ser; 
Mejor ocasión espero. 

DON PEDRO. 

Pues esa ocasión buscad. 

CONDE. 

Lo primero imaginad 

Que os he de ayudar primero. 

DON PEDRO. 

Pues llegad á declararme 
En mi animoso temer. 
Cómo á un tiempo puede ser 
Darme muerte y ayudarme. 

CONDE. 

Ha de ser desla manera 
Lo qne atento discurrí. 
Daros el ayuda aqui , 
Pero la muerte allá fuera. 
Airado á un tiempo y fiel 
He de resolverme, en fin : 
Esta es llave del jardin 
Bien podéis iros por él 
Si mi propio dolor labra 
La venganza que protesto. 
Quedando en ella bien puesto. 
Quedo mal con mi palabra. 

Y así por poder pagaros 
Lo que tan preciso es , 
Para mataros después 
Es lo primero ayudaros. 

DON PEDRO. 

Pues preguntaros es bien 
Lo qne se me ofrece aqui : 
¿Me disteis libertad? 



DON PEDRO. 

¿Disteme ayuda? 

CONDE. 

También. 



CONDE. 

Vuestra espada le rindió. 

DON PEDRO. 

¿Por vos vivo yo? 

CONDE. 

Es verdad. 

DON PEDRO. 

¿De suerte, Conde, de suerte, 



08 COMKD! 

Que s¡ no ingrato , homicida , 
Os rf coiiii.eiiso una vida 
Con la cul|ia de una niuerle'í 

CO.\DE. 

Cuanto liablals es evidente. 

UOX PEDRO. 

Pasemos más adelante, 

üue esto es lo más importanlí. 

¿No sabéis que soy valiente í 

CONDE. 

Reñir á mi lado os vi 
Resueltamente, por Dios. 

DO^ PEDRO. 

l'nc; algo lie de hacer por vos 
Üe cuanto hicisteis por uii. 

COXDE. 

¿Qué es lo que intentar queréis 
Con unta resolución? 
l)eci<lme vuestra intención. 

voy PEDRO. 

Irme donde no me halléis, 
Y pagar discretamente 
Lo que os tengo prometido, 
Que era ser desconocido 
Querer ser con vos valiente : 
En nueva ofensa ha incurrido 
Que obliga á duelo mayor 
Aquel que siendo ofensor 
Va á buscar el ofendido. 
Yo, pues, que templaros trato. 
Esta ofensa que en vos arde. 
Quiero parecer cobarde 
l'or no parecer ingrato. 

COSDE. 

Aunque me obliguéis , por Dins , 
Que no me habéis de templar, 
Porque os tengo de buscar. 

DON PEDRO. 

Yo he de apartarme de vos. 

COMDE. 

No moderáis mi pasión. 

DOiS PEDRO. 

Yo no la intento evitar. 

COXDE. 

Digo que os he de buscar. 

DON PEDRO. 

Esa es vuestra obligación. 

CONDE. 

Que no OS provoco ni os muevi. 
A que osado os arrojéis. 

DOX PEDRO. 

Es que hacéis lo que debéis, 
Y yo hago lo que debo. 

CONDE. 

Pues verénionos los dos. 

DON PEDRO. 

Yo pienso que no os veré. 

CONDE. 

^No os digo que os buscaré? 

DON PEDRO. 

Yo me apartaré de vos. 

CONDE. 

¡Esa es gallarda osadía! 
Ved iiue parece temor. 

DON PEDRO. 

Muchas veces es valor 
Una honrada cobardía. 

CONDE. 

Los dos somos dos extremos. 
Que ofendemos y obligamos; 
Pero si nos encoiilraraos , 
iQiié hemos de hacer? 

DON PEDRO. 

Reñiremos. 



AS ESCOGIDAS DE DON EHANC.ISCO 

I CO.NDE. 

Idos, no os hayan sentido. 

I DON PEDRO. 

Ya el valor se ha declarado. 
Yo estoy de vos obligado. 

CONDE. 

I Yo estoy de vos ofendido, 
Y hoy he de ver en mi suerle 
Mi venganza prevenida. 

DON PEDRO. 

Procuraré vuestra vida. 



Vo he de intentar vuestra muerte. 

j DON PEDRO. 

I Serán los cielos testigos 

De la fe que pongo en vis ; 
1 ¿Cómo quedamos los dos , 
I Pues me ayudáis? 

CONDE. 

¡ Enemigos. 

' DON PEDRO. 

Pues no os he injuriado yo. 

I CONDE. 

; Si, pero habeisme ofendido. 

DON PEDRO. 

Y aunque no os he convencido, 
¿Podré reduciros? 

CONDE. 

No. 

DON PEDRO. 

En cfeto, ¿no os obligo? 

CONDE. 

Ni será posible. 

DON PEDRO. 

Adiós. 

CONDE. 

jVéngueme el cielo de vos '. 

DON PEDRO. 

illágaos el cielo mi amigo ! 



JORNAD.V SEGUND.\. 



Salai CASANDRA , EL CO.NDE 

V JACINTA. 

CONDE. 

No parece este estudiante 
Ni sé dónde se ocultó. 

CASANDRA. 

¿Supiste SU nombre? 

CONDE. 

No, 
Y era lo más importante; 
Dile libertad fiel 
Con debida voluntad, 
Pero en toda la ciudad 
No hallo quién me diga del. 
Mas buscarle determino 
De mi pasión irritado. 
Del más oculto poblado 
Al más desierto camino. 



De DO hallarle no te espantes , 
Que como es esta ciudad 
'lanibien Universidad. 
Hay variedad de estudiantes , 
Y pues que no ha parecidu 
Tu ofensor, á loque intiero 
Debe de ser forastero. 

CONDE. 

Eso es lo que he presumido; 



DE ROJAS. 
I Y dejando á mi esperanza 

Con irritada advertencia, 

Y liando á la prudencia 
I El riesgo de mi venganza , 

Les quiero comunicar 

A las luces de tu espejo. 

Por mirarme en tu consejo 

Un contento y un pesar. 

Por restaurar mi opinión , 

Ya sabes tuque sin mi 

A un caballero le di 

En la corte un bofetón. 

Sabes que estará irritado, 

Pues yo quien le ofendo soy. 

Que por esta causa estoy 

En Toledo retirado. 

CASANDRA. 

No me vuelvas á contar 
Lo que sé , prosigue. 

CONDE. 

Digo, 
Que me ha escrito un grande ami^o 
Que me ha venido á malar. 

Y agora aplicar intento 
Con afecto desigual 

Al acíbar deste mal 

Lo dulce deste contento. 

También me ha escrito una dama 

A quien traté con rigor, 

Oue en el incendio de amor 

Vuelve á habilitar su llama. 

Y no admires inhumano 
Violento el fuego en que arde, 
Porque siempre olvida tarde 
La que quiso bien temprano. 
Que el que amor solia ser 

A ser di-lirio se pasa; 
Que se ha mudado á otra caí^a, 
Y, en lio , que la vaya á ver ; 
A dos cuidados me obligo. 
Cuando uno y otro me llama : 
Uno á buscar á mi dama , 

Y otro á buscar mi enemigo ; 
Si a este se arroja mi amor. 
Queda esotro afecto en caluia , 
Uno es incendio del alma , 

Y otro incendio de rigor; 

Si aquella ofensa he cumplido 
Con satisfacción bastante. 
Aquí vengo á ser amante 

Y allá no soy ofendido. 
Pues en lo que honor recela. 
¿Cuál me ordenas que prosiga? 
¿Un rigor que no me obliga , 

O un amor que me desvela? 

CASANDRA. 

Esto quisiera saber. 

COKDE. 

Di, que el consejo te pido. 

CASANDRA. 

Una dama le ha ofendido. 

CONDE. 

¿Qué importa siendo mujer? 

CASANDRA. 

Veme respondiendo, y di. 
De tu pasión mal guiado, 
¿Esta ofensa que has callado 
Es de honor? 



CASANDRA. 

¿Y desbocado tu ardor 
Quiere entrarse por tu labio 
A renovar el agravio 
De una mujer? 

CONDÍ. 

Tiene amor. 



CASANDRA. 

^\ lamo, eu fín, acreditas 
i:s:is pasiones ingratas, 
(,ii]e la otra ofensa recatas 
^ :i estotra te precipitas? 
I'iii's menos puedes temer, 
Anmjue el consejo te asomlire , 
I odo el agravio de un homlin? , 
(,iue el duelo de una mujer ; 
Aunque ames fuese querida , 
si después se ve ultrajada, 
Ks ira cuando olvidada, 
¿Oué será cuando ofendida? 

V asi por seguro digo. 
Entre uno y otro temor, 
One solamente tu amor 
Es tu mayor enemigo. 

V estará muy ciego ó necio 
SI por lograr tu esperanza , 
Teniendo la otra venganza 
No temes este desprecio. 

CO.IDB. 

Ella me ha enviado á llamar, 

V esta noche la he de ver. 

.^o la vuelvas á ofender 
Si iio b intentas premiar; 
I rme esia nueva mudanza , 
i; .iiiL> advertido y discreto, 
,,Nh t-alien en un sugelo 
\'.l jniuT y la venganza? 

CO.-ÍDE. 

Oue me tiene amor advierto, 

V le he de corresponder. 

CASANDRA. 

El amor de la mujer 

No se sabe cuando es cierto. 

CO>DE. 

No ha* de llegar á obligarme , 
Ni este inceudio templarás. 

CASAJiDRA. 

¿No ves el riesgo en que esiás? 
Mira... 

CONDE. 

Yo sabré gua^larme ; 
A Otra casa se ha mudado. 
Según escribe, y conmigo 
He de llevar un amigo. 

CASA.>DRA. 

Kn notable tema has dado ; 
Has si no bastan aqui 
Para mitigar tu ardor 
Slis ruegos ni mi temor... 
{Llamen recio.) 

CONDE. 

¿Llamaron, Casandra? 

CASA.>DRA. 

Si. 

CONDE. 

Abre esa antesala , pues. 

CASA.XDRA. 

¡Notable susto be cobrado! 

JACINTA. 

Voy á ver quién ha llamado. 

CONDE. 

Acabad, mirad quién es; 
Si es el que ofendí, pensad 
Uue he de esperarle constante. 

Sale UN CRIADO. 

CRIADO. 

Señor, aquel estudiante 
A quien diste libertad , 

V á quien con tanto cuidado 
Para tomar recompensa 

De tu duelo y de tu ofensa , 



lADOS Y OFE.NDIDOS, V GORIiO.N DU SA 
Por la ciudad lias buscado, 
Uice que te quiere hablar. 

CONDE. 

¿r.ómn buscándole, di , 
Me viene á buscar á mi? 

CRIADO. 

No lo sé. 

CONDE. 

Dejadle entrar. 
(Baja el Criado trayendo el Eíludfrriite) 
Por Dios , (|ue no le he entendido ; 
Nuevo modo de templarme. 
Ofensor viene á buscarme , 
¿Que hiciera más ofendido? 
I'erocon mi bizarría 
Que no corresponde digo; 
Mas él llevará el castigo. 



CONDE. 

¿<",ómo os habéis atrevido 
A costa de vuestra muerte 
A poneros desta suerte 
Helante del ofendido? 
¿Ue mi valor obligado 
No disteis palabra aqui 
De recataros de mi? 

DON PEDRO. 

Es verdad que yo la he dado, 
Y que la cumpliese es bien. 

CONDE. 

A nueva pasión me incito, 
,.No sabéis que os solicito 
Par4 mataros? 

DON PEDRO. 

También. 

CONDE. 

¿Luego vuestro error se ve 
N iuieudo a buscarmu vos ? 



Quedemos solos los dos, 
yue luego os responderé. 

CONDE. 

Vete, hermana. 

CASANDRA. 

¡Quién pudiera 
Templar tan grande cuidado! (Vasf ) 

DON PEDRO. 

Echad fuera ese criado. 

CONDE. 

Tú también vete allá fuera. 
Para esle castigo es bien 
Aíurdaresta dolencia ; 
¿Qué intentáis? 

DON PEDRO. 

Si dais licencia 
Cierra esta puerta también. 

CONDE. 

En iln ¿qué (¡uereis de mi? 

DON PEDRO. 

I Que leáis este papel , 
Pasad los ojos por él. 

' COKDE. 

[ Dádmele, pues. 

DON PEDRO. 

Veisle aquí. 

CONDE. (Leijendo.) 

« Pedro : Yo estoy sin honra ; el ofen- 

»sor es poderoso ; yo estoy muy viejo; 

• vos me dicen que sois valiente : estu- 

»diad vuestra venganza. 

»No os digo quien es la causa de mi 
«deshonra basta que me veáis, ni lir- 
»mo hasta que me venguéis, que no 



LAMANCA. G9 

I tes razón que estén Juntos el nombre 
I «del ofensor y del agraviado, ni es bien 
I »que se nombre vuestro padre quien 
>ino tiene honra que dejaros, üius os 
I «guarde.» 

I DON PEDRO. 

¿Entendisteis el papel? 

CONDE. 

Digo que y» le he entendido. 

DON PEDRO. 

Un padre tengo ofendiilo 

Y mi agravio miro en él. 

CONDE. 

Pues por el papel pensad , 
yue aunque vuestro agravio veis.. 
Hasta ahora no sabéis 
Quién os ofendió. 

DON PEDRO. 

Es verdad. 

CONDE. 

Ni quién lia sido. 

DO.N PEDRO. 

Es asi; 
Esto es lo que lloraré. 
Ni aun el mismo agravio sé. 

CONDE. 

¿Y queréis saberle? 

DON PEDRO. 

SI: 
Pues agora, ilustre Conde, 
Qu8 suspenso os calilico. 
Que genero.so os venero, 

Y vállenteos determino. 
Vengo á ampararme de vos; 
Puriiue aun(|ne sois mi enemigo, 
Quien fue padrino á mi vida 
Será de mi honor padrino ; 

Yo os di palabra. Señor, 
De huir de vos ; mas colijo 
Que no es romperla buscaros 
Por tercero de vos mismo. 
Yo os tengo ofendido á vos , 

Y ofendido un padre miro ; 

El que me ha agraviado ignoro. 

La injuria no la he sabido. 

Pues con lágrimas de honor 

Que por el alma destilo. 

Que estotras que al rostro salen 

Es que han errado el camino, 

O es también que el corazón , 

Con apariencias de niño 

Sino las viene de pena 

Las suele brotar de vicio ; 

Os pido que me soltéis 

La palabra, y también pido 

Que cnrrijals ese ardor, 

En tanto que solicito 

A mi agravio mi venganza, 

A mi ofensor el cuchillo, 

A mi pasión mi valor. 

Mi templanza á mi delirio ; 

Seamos amigos en tanto 

Que es|iada y pasión indigr.o 

Para cobrar este honor 

Que ya consulto perdido 

Tiempo hay para nuestro duelo, 

Y antes está más activo 
Para obrar con más violencia 
Un rigor envejecido; 

Si yo riñese con vos 
Agraviado, y por arbitrio 
De la fortuna os matase. 
Quedaban á un tiempo mismo 
Sin lustre vuestro valor, 

Y vuestro honor destruido; 

Y si vos me dierais muerte. 
No quedabais tan bien visto ; 
Pues elegid generoso 

Este consejo ó aviso, 



C051EDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 



Ayudadme á lener lionn , 
Pues con ella conseyuimos 
L'os honores, vos y yo : 
Vos en tener enemigo 
Con honra , y yo lener honra 
Para ser con vos más digno. 
Mi agravio es vuestro también; 
Porque si vos vengatÍTO 
Me (iretenileis dar la muerte, 

Y esta deshonra no evito 
Es haceros otro agravio 
Vengaros de uu ofendido. 

COJiDK. 

Ni se diga quees valiente 
Quien no fuere compasivo. 
Ni que es enemigo grande 
Quien no supo ser amigo : 
Amigo soy vuestro en unto 
Que examináis los caminos 
l)e cobrar el honor vuestro ; 

Y advertid , que no me obligo 
Con la razón que me dais. 
Que ese ha sido un silogismo 
Que le oigo como aparente, 

Y le habláis como i preciso; 
Tiempo hay para mi venganza 

Y para vuestro castigo. 
Al que ha sido tan bizarro 
Que romperme no ha querido 
Una palabra que en él 
Fuera cumplirla delito; 

Al aue siendo tan valiente 
Me habla tan agradecido 
Que mi propia obligaciou 
Me cuenta por beneticio, 
Téngale yo obligación; 

Y asi desde luego digo 

Que en tanto que no os vengáis 

Y que sepáis quién ha sido 
Quién ofendió á vuestro padre, 
Tengo de ser vuestro amigo; 
Pero luego que vengado 
Soseguéis el brazo altivo, 
Segunda vez irritado 

Mi nueva pasión indigno. 
Esa es deshonra , esta ofensa , 
En mi no hay honor perdido. 
Vos echáis el honor menos , 
Pues ayudaros elijo; 
Que vuestro amigo he de ser 
Una y mil veces repito; 
Vuestro enemigo después. 
Porque en los dos se haya visto 
Por duelos y obligación 
Ser amigos y enemigos. 

DOn PEDRO. 

Pues este rato que soy 
Vuestro amigo, sólo os pido 
(Porque quiero aprovecharme 
Del tiempo en que os hallo lino) 
Que me deis los pies. 

CONDE. 

Mis br.TZijs 
Con los vuestros califico. 



Pues, Señor, quedaos agora... 

CONDE. 

tDónde vais? 

DO^ PEDnO. 

Ya determino 
Irá buscar á mi padre. 

COMDE. 

Esperaos , porque be temido 
No haya alguno que os cono/r:i , 
Y que den a un tiempo aviso 
Al corregidor que fui.stes 
Quien mató á mi hermano. 

DO.'S PEDRO. 

Digo 
Que decís bien, ¿pues qué haré? 



COXDE. 

Dentro en mi casa escondido 
(Poniue hay más seguridad 
Donde se hizo el delito) 
Podéis quedaros. 

D0.1 PEDRO. 

i Y cómo 
lie de vengarme? 

CONDE. 

Si os sirvo, 
Iré á buscar vuestro padre : 
Decidme quién es. 

DON PEDRO. 

No elijo 
Que sepáis quién es mi padre. 
Porque si mi padre mismo 
No me escribe á mi su nombre 
Con ser yo su propio hijo 
Por ver que está deshonrado, 
iNo fuera bien parecido 
Que diga yo pronunciado 
Lo que él me ba negado escriio 

CONDE. 

Bien decís; en este cuarto 
Entrad , que yo necesito 
Para ir a ver una dama, 
A quien idolatro tino, 
Por asegurar mi vida 
Ir á buscar á un amigo 
Que me guarde las espaldas : 
Descansad, que he presumido 
Que habréis llegado á ToUdo 
Muy causado del camino. 

DON PEDRO. 

Esperad por vida vuestra. 

CONDE. 

,;Qué queréis? 

DON PEDRO. 

No me couüo 
De vos. 

CONDE. 

¿Porqué? 

DON PEDRO. 

Porque en vos 
Aun dura el ser enemigos. 

CONDE. 

Decid por qué. 

DON PEDRO. 

¡Vengo yo 
Fiado en vos á deciros 
Todo un deshonor que llevo 

Y un agravio que suspiro, 
Fio de vos mi dolencia 

Y todo mi mal os lio, 

Y no me liáis á mi 
Idas, yac 
que no sé huir 

Vais á buscar otro amigo ! 
Quedaos cou Dios , señor Conde. 

CONDE. 

;.No veis que constante miro 
Que estorbo vuestra venganza 
Si os ocasiono a un peligro? 

DON PEDRO. 

¿Ello no ha de ser noche? 

CONDE. 

Claro es. 

DON PEDRO. 

Pues yo me convido 
A guardaros las espaldas. 

CONDE. 

No lo consiento. 

DON PEDRO. 

Ya digo 
Que he de ir con vos, vive Dios 



CONDE. 

Vuestra quietud solicito, 

Y asi estorbar la venganza. 

DON PEDRO. 

Si es desconlianza. os aviso 
Que en llegando á dar palabra , 
Si fuera mi padre mismo 
Contra vos. contra mi padre 
Vibrará el acero limpio; 

Y aunque importara mi honor 
(Prenda que tan noble estimo. 
Que está por alma del alma 
Dentro del alma incluido). 
Mi propio honor no mirara; 
Que si valiente y benigno 
l'oneis por mi honor el vuestro, 
Al vuestro pospongo el mió. 

CONDE. 

Pues no os quiero replicar, 
üien podéis venir conmigo. 

DON PEDRO. 

Ya para acostarse el sol 
En el lecho cristalino, 
Le están mnlleudo sirenas 
Lus transparentes de vidrio. 

CONDE. 

Pues si 63 de noche, salgamos. 

DON PEDRO. 

Otra vez agradecido 
: Al templo de vuestra fe 
Me entrego ó me sacrifico. 

I CONDE. 

¡Oh cómo os soy obligado 
Aunque me siento ofendido! 

¡ DON PEDRO. 

I ¡Oh cómo una sangre luce 
I De la bizarría al viso, 
í Y cómo landiien me pesa , 
I Que estando agora tan finos , 
I En acabando este duelo 
' No hayamos de ser amigos! 
(Vanse.) 

Salen FÉNIX y BEATRIZ con /..■ 

BEATRIZ. 

En fin, ¿le enviaste á llamar 
Habiéndole ya dejado? 

FÉNIX. 

¿Qué he de hacer si no he cnconlraJo 
El camino de olvidar? 
Dura inapagable ardor 
En mi ofendida esperanza , 
Pues le quiero por venganza 

Y tú piensas que es amor. 
Hele llamado (¡oh cruel !) 
Por ver si le templo así , 

I Que ha de estar el riesgo en mi 
Cuando está la ofensa en él. 

I BEATRIZ. 

Paga su temeridad 

Con ingrata recompensa, 

Y no achaques á su ofensa 
Loque hace tu voluntad. 

FÉNIX. 

¡Oh quién de mi llanto al precio 
Feriara el mal que ha senlido. 
Porque siento más su olvido 
Que mi injuria y su desprecio ! 

1 BEATRIZ. 

' Tus discursos no verás 

Qne están de razón ajenos ; 

;,EI desprecio sientes menos 
I Y el olvido sientes más? 

I FÉNIX. 

I Sé que no es pasión muy necia 
La que yo lloro advertida , 



ODLIGADOS Y OFENDIDOS, Y GORRÓN Dli SALAMANCA. 



ijiie ul que desprecia, no olv!il;i, 
Tt-ro el que olvida, desprecia. 
El que amaEite despreció. 
Si áiues quiso á una mujer, 
Piieile volverla á querer, 
l'iTi) el que la olvida no; 

Y I Jii mi conclusión 
Ksin^ iifectos admira, 
lii'sprecio es pasión de ira, 

Y el ulvido no es pasión. 
l.ue;;i) hien he colegido 
Por discurso natural, 

Outí el desprecio es menor mal 
^ niajor el del olvido. 

BEATRIZ. 

DigM, Kénix, que no dudo 

l.'j que arguyes , mas me espau: 

Que discurrir puedas tanto. 

FÉNIX. 

Es el dolor muy agudo; 
Mas deja , que en mis enojos , 
O puntual ó prudente 
Pague en aljófar corriente 
Censo de plata á mis ojos. 

BEATRtZ. 

DIme, Señora, en rigor. 
Porque tu llanto me admira , 
Tus lagrimas ¿son de ira 
O son lágrimas de amor? 

FÉMIX. 

En mi pena y mi mudanza 
Facd puedes conocer, 
Que estas que miras verter 
Son lagrimas de venganza. 

BEATRIZ. 

En una materia locas 
yue no acierto á discurrir, 
En qué lo be de colegir. 

FÉNIX. 

En que salen tarde y pocas. 

BEATRIZ. 

¿Pues qué precisa evidencia 
Me has asegurado aquí 
Para conocerlo asi? 

FÉNIX. 

Óyelo con experiencia 

Para entenderlo mejor; 

Si lo reparas verás 

Que siempre concurren más 

Las lágrimas del amor. 

Pues ya á la experiencia llego; 

Como este cuerpo mortal 

Es un leño racional, 

Y el amor le prende el fuego, 
A esotro leño imitando. 
Cuando el fuego está prendiencl 
Por una parte está ardiendo 

Y por otra está sudando. 
La experiencia por despojos 
Distingue con atención, 
Arde por el corazón , 

Pero suda por los ojos; 
Pues hoy al contrario mira , 
Si a los ojos se previenen , 
La diferencia que tienen 
Las lagrimas de la ira. 
No hallando la ira esperanzas 
De ejecutar sus pasiones , 
Ni por la boca en razones. 
Ni por el brazo en vcnganzar, , 
Ardiendo con la pasión. 
No viéndose satisfecho. 
Se aprieta dentro del pecho 
O se exprime el corazón. 
Pues para templar su ardor, 
A los ojos los da en tanto 
Aquel (|ue parece llanto 

Y es un leve trasudor. 
Pues si cuando me provoco 



A violentar mi ardimiento. 
Para templar mi tormento. 
Lloro tarde y lloro poco, 
Por evidencia mejor 
O por consecuencia admira 
Que es todo mi llanto ira 

Y no llanto mi dolor. 

BEATRIZ. 

Mi Señora , á lo que iunero. 
Como la noche cerró, 
Gallo que ya se pasó 
Está ya en su gallinero; 

Y la noche se ha trocado 
Más cerrada al parecer 

t)ue un portugués mercader 
Cuando le piden prestado. 

FÉNIX. 

A estas horas le escribí 
Me viese. 

BEATRIZ. 

íY hasle avisado 
Como nos hemos muda lo 
A esta casa? 

FÉNIX. 

Beatriz , si. 

BEATRIZ. 

Pues aquí esperando estoy, 
A esnlra cuadra se ve, 

Y la seña escucharé 
Del Conde. 

FÉNIX. 

Pues yo me voy. 

BEATRIZ. 

Saliera tu intento vano 
Si tu hermano le encontrase. 
Que es posible que llegase 
De Salamanca tu hermano. 

Y porque mi duda cuadre 
Esta advertencia prevengo. 

FÉNIX. 

Yo le he dicho que no tengo 

Mas pariente que á mi padre. 

Que como sin ver mi honra 

Mi ardiente amor me ha vencido. 

No quise hacer conocido 

Mi hermano por mi deshonra. 

BEATRIZ. 

Digo que hiciste bien. 

FÉNIX. 

Pues 
Esas sospechas reporta, 
Que aunijue le encuentre, no ¡mpo 
Porque no sabrá quién es ; 
Yo me retiro. {Va 

BEATRIZ. 

Y yo creo 
Que en la escalera he sentido, 
Si no me engaño, ruido : 
¿Quiénes? ¿Quién sube? 

Sale CRISPIMLLO. 

ORISPINILLO. 

Laiis Veo. 

BEATRIZ. 

¿Crispin? 

CR1SP1NII.L0. 

¿Beatriz? 

BEATRIZ. (/Ip.) 

¡Que llegó 
A esta ocasión ! ¿Qué temor? 

CRISUNILI.O. 

¿Entró en casa mi Señor? 
lorcjue ya ha llegado. 

BÍATRIZ. 

No. 



ORISPINILLO. 

Juntos habernos venido. 

BEATRIZ. 

Di,iá qué?(i4p. ¡Terrible pesar I) 

CRISPIMLLO. 

Su padre le envió á llamar ; 
La causa uo la he sabido. 

BEATRIZ. 

Oye, vete á recoger. 

Porque vendrás muy cansado. 

CRISPINILLO. 

No vengo. 

BEATRIZ. 

(Ap. Si da en porfiado 
Lo ha de echar lodo á perder.) 
Tu Señor ¿dónde quedó? 
Vé á buscarle donde le halles. 

ORISPINILLO. 

Al cruzar las cuatro calles 
Se me desapareció. 
Que fué alguna causa infiero. 
Que esto en tal ocasión pasa. 

BEATRIZ. 

Si se ha ido á la otra casa. 
Donde vivimos primero. 
Como estotra casa ignora. 
Que esto es lo que he imaginado... 

CRISPINILLO. 

Puede ser, que yo me he estado 
En encontrar esta una hora. 

BEATRIZ. 

Búscale. 

CRISPINILLO. 

Porfiada estás. 
Cuando ves que estoy cansado. 

BEATRIZ. 

Pues vete á acostar, menguado, 
Porque asi descansarás. 

CRISPINILLO. 

Aunque más esté rendido 
La cama me desespera , 
¿No me dejarás siquiera 
Hablar de recien venido? 
BEATRIZ. (Ap.) 
¡Hay tan gran flema ! ¿Qué haré? 
Si á que llegue el Conde espero... 

CRISPINILLO. 

Pregúntame algo. 

BEATRIZ. 

No quiero. 

CRISPINILLO. 

Pues yo te preguntaré. 

BEATRIZ. 

Vete á acostar. (Ap. ¿Qué he de hacer?) 

CRISPINILLO. 

¡Ay tal tema ! ¿Qué me quieres? 
Cierto, Beatricilla, que eres 
Desconversable mujer. 

BEATRIZ. (.\p.) 
No me basta hacerle fieros 
Para echarle de mi lado : 
No he visto hombre tan pesado. 

CRISPINILLO. 

¿Sabes algo de ligeros? 

BEATRIZ. (Ap.) 
Si conmigo se repunta 
Le sabré dar á entender... 

CRISPINILLO. 

La respuesta debe ser 
Como tía sido la pregunta. 
— Un dia al amanecer 
Dijo un tuerto á un corcovado : 
Muy de mañana ha cargado 
Vuesarced al parecer.— 
—Ya se ve que es de mañana , 



72 COMED!. 

Dijo el corcovado al luerlo, 
Pues que vuesarced no ha abierto 
Mas de esa medía veniaiia.— 

BEATRIZ. 

¿Quieres irle á recoger, 
Oue asi no me satislaces? 
¿Cuánto yo te pido haces, 

Y esto no quieres hacer? 

CRISriSILLO. 

— Escribió un hombre á Zamora : 
Tres os he escrito con esta, 

Y no he tenido respuesta 

SI no es de dos hasta agora. — 
El ejemplo se verá. 
Que asi deste modo ha sido. 
Pues de lo que aun no has pedido 
Quieres la respuesta ja. 

{Ruido en la calle.) 

BEATRIZ. 

(.4p. La seña es esta , ¡qué enojo! 
El Conde.) ¿Qué le diré 
Que le irrite? Calvo. 

CRISPIJiCLLO. 

A fe 
Que diera por serlo un ojo. 

BEATRIZ. 

Calvo. 

CRISPI.MLLO. 

Si ser calvo igualo 
Con el bien menos ajeno. 

BEATRIZ. 

¿Pues qué hay en los calvos bueno? 

CRISPIMLLO. 

¿Pues qué hay en los calvos malo? 
Tu sinrazón se comida , 

Y no los quieras culpar: 
Dime , ¿habrás visto ahorcar 

A un hombre calvo en tu vida? 
Si sacan á un azotado 
A visitarle el embés, 
Lo ordinario verás que es 
Un picarote cerrado. 
Que se arrepintió repara 
L"n calvo que á Dios nesó ; 
Mas Judas que le vendió 
Tuvo un copete de á vara ; 
Que puede ponerse arguyo 
El calvo en su calavera 
El cabello de cualquiera , 

Y estotros no más del sujo; 
Cuando á un santo que se salva 
Pinta cualquiera pintor, 

Para darle más primor 
Le pinta con tanta calva; 

Y con cuidado y desvelo 
Al contrario has de mirar. 

Que si á un diablo han de pintar. 
Le pintan con tanto pelo. 

BEATRIZ. 

Calla que cansada estoy, 

Y aun irritada también; 
Vete, Crispin. 

CRISPnlLLO. 

Ahora bien, 
Si los alabas, me voy. 



\S ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 

Que le parezca que pisas, 
Según caminas atento, 
los huevos de las despensas , 
Que desoíros no hay un huevo. ( Vt 



No era con poca pensión , 

Y asi te puedes quedar ; 
Yo no los he de alabar. 

CRISPI^^ILLO. 

Por Dios , que tienes razón , 

Y de enojarte me pesa; 
Voyme, pues esto ha de ser; 
Ansí , ¿qué tienes que hacer 
Que me has dado tanta priesa? 

BEATRIZ. 

Ya tu porfia m« enfada. 



CRISPIMLLO. 

Voyme , ; qué lemeridad ! 
Asl,Bealrr/., la verdad , 
¿Hay alguna obra corlada? 

BEATRIZ. 

Mal presumes si esto adviertes. 

CRISPIMLLO. 

Pues ir á acostarme quiero. (Vi 

BEATRIZ. 

Tanto duermas, que el dinero 
No pase cuando despiertes, 
liuido siento en la antesala, 
Crispin se entró en su aposento; 
Alma tengo y soy mujer. 
Sola estoy, pues va de tercio. 
¡Ce! ¿Sois vos? 

Sa/e EL CO.\DEa/pa«o 



Sl.miBealriz. 

BEATRIZ. 

No pude salir más oresto, 

Porque hay un criado en casa , 

Que es, después de ser muy necio, 

Tan flemático que puede 

Ser guarda de un monumento ; 

Al cuarto quiero llevarle 

De Fénix. 

CONDE. 

Mata primero 
Esa luz , portiue conmigo 
Viene un amigo y no quiero 
Que te conozca. 

BEATRIZ. 

Bien dices. 
Ya la mato. {Mátala. 

CONDE. 

No tan presto. 

BEATRIZ. 

Yo la volveré á encender. 
Que aun tengo mi amor entero, 
V podré con otro soplo 
Ponerla como de nuevo. 

Sale DON PEDRO fl//,a;¡í). 

CONDE. 

Déjale estar ya : llegad 
A aquesta sala , don Pedro. 

DON PEDRO. 

¿Es dama de la Noruega 
Esladama? 

CONDE. 

En este puesto 
Podréis más seguramente 
Preveniros á mi riesgo {Tiente la silla 
Si ella está aqui , os asentad. 

DON PEDRO. 



DON PEUUO. 

Corrido me hallo, por Dios, 
Do haber venido á este empeño 
Un hombre que es mi enemigo; 
Pero lio pudo ser menos ; 
.\o habrá la aurora salido 
A prevenirle aposento 
Por la ecüptica de luz 
Al rey de tantos luceros, 
Cuando vaya á ver mi paitlrc, 

Y mi deshonor sabiendo. 
Vengue con mi indignación 
Mi deshonra ; mas no quiero 
Hacer entes de razón 

En agravios verdaderos. 

Sale DON LUIS, con espada ij broquel, 
medio desnudo. 

DON LÜIS. 

O me ha engañado el oido, 
Que anda á los males alentó, 
O es que mi sospecha ha sido 
Imaginación del miedo; 
O he escuchado hacia esta sala 
Pasos, y sin luz pretendo 
Examinar este indicio: 
Porque si no es verdadero. 
Es haberle consentido 
Dar á entender que lo creo. 

DON PEDRO. 

¡Que esté mi padre ofendido 

Y que acuda yo primero 
Al honor de mi enemii;o 

Que no al de mi padre mesmo ! 

{Dé un golpe en la silla.) 

DON LOIS. 

Golpe escuché en una silla 

Hacia aqui , y á lo que entiendo, 

Al compás que están obrando 

Continuos los movimientos. 

La baqueta y el nogal 

Se están quejando del peso; 

Si me arrojo puede ser 

Que huya quien es, pues yo apruebo 

Ver con luces mi deshonra, 

Que quiero ser el primero 

Que en vez de ocultar el mal 

Dé luz á su auravio mesmo. 

DON PEDRO. 

¿ Quién puede ser esta dama 
Adonde hay tanto riesgo, (Levániese.) 
En este barrio que nunca 
Con conocer yo en Toledo 
Las damas de mejor porte 
He visto aqui? Mas ¿qué es esto? 
Mire don Pedro hacia el vestuario.) 



{Vase.) 



Loque ordenas obedezco. {Siéntase.) Luz es esta, vive Dios, 



BEATRIZ. 

Ven conmigo, no te sienta 

El caduquísimo viejo. 

Que tiene un sueño más frágil 

Que un ayuno. 

{Tome de la mano Beatriz al Conde.) 

CONDE. 

Ya le entiendo. 



BEATRIZ. 



i.Ovcs? 



CONDE. 

¿Qué dices? 

BEATRIZ. 

Y pisa... 

CONDE. 

¿Qué es loqué quieres? 

BEATRIZ. 

Tan quedo, 



Y por las espaldas veo 
A un hombre, que desnudando 
De la vaina va el acero. 
Encargando al die.stro brazo 
La espada , y dando al siniestro 
Una luz, indigna airado 
Valor y razón á un tiempo. 
.Vvisar quisiera al Conde, 
Pero no me toca hacerlo, 
A la defensa he venido 

V no al aviso, yo intento. 
Pues prometí la defensa, 
C.umplir con lo que prometo. 
Mataréle. {Saque la espada.) 
Al entrar don Pedro con In espada, sale 

DON LUIS con espada y luz. 

DON LUIS. 

Morirá. 
Pero, ¿qué miro? 



ODLIGADOS Y OFENDIDOS, Y COllRON DE SALAMANCA. 



DON PEDRO. 
¿Qué veo? 
DO LUIS. 

¿Hijo? 

DOX PEDRO. 

¿Señor? 

DOM LOIS. 

¿Ya has venido? 
¡Cuánto Oe verte me alegro! 
¿Quién le abrió tan tarde, hijo? 
¿Por dónde entraste aquí dentro? 
¿Has venido a tu venganza? 
iSabes ya tu agravio mesnio? 
Mas ¿cómo el rostro indeci.so. 
El brazo airado y suspenso, 
Templada la indignación 
Con prolijos sentimientos. 



DON PEDRO. 

Padre, ¿cómo vos aquí? 
¿Cómo yo...? 

DOM LOIS. 

Hijo, ¿qué es esto? 
¿Qué turbación ha dejado 
Embarazado tu aliento. 
Si no es que ya te has vengailo 
Habiendo sabido el dueño 
De mi ofensa , que un agravio 
No sabe durar secreto? 

DON PEDRO. 

De tus pasiones llamado 
A satisfacerte vengo; 
Pero responde. Señor, 
¿Esta es tu casa? 

DON LOIS. 

Si, Pedro; 
Aunque esta no es >a tu casa. 

DON PEDRO. 

¿Porqué? 

DON LUIS. 

Porque no teuemos 
Aquel honor... 

DON PEDRO. 

Calla, padre. 
No sueltes la voz del pecho; 
Mas (lime todo mi mal, 
Dile, Señor, porque temo 
Que en dudar mi deshonor 
Hay más evidente el riesgo, 
Pues moriré de dudarlo 

Y viviré de saberlo. 

(Ap. Mas ¿quién se ha visto cerrado 
De tan contrarios efectos? 
Mi enemigo esta en mi casa 

Y yo, acompañarle vengo ; 

Tenjío hermana, y aunque es noble. 

Es mujer, que á un tiempo mesnio. 

Por el honor de mi padre 

Me esta obligando «tro duelo; 

Si este pntendo saber 

Otra deshonra recelo. 

Pues acudamos, honor, 

A esta dolencia primero. 

Alli la ofensa es dudosa , 

Y aqui es el agravio cierto, 
Alli aun no estoy ofendido, 
Aqui aun no estoy .satisfecho. 

Pcies si aquella aun no es deshonra, 
Esta deshonra apuremos.) 
Dime, padre, ¿quién ha sido 
Quien ha profanado el templo 
De mi honor? Y di también , 
i ¿Qué ofensa es la (|ue te han hecho ' 

I DON LUIS. 

I Hay en aquesta ciudad... 

DON PEDRO. 



DON LUIS. 

Un caballero 
Que atrevido... 

DON PEDRO. 

No le paros. 

DON LUIS. 

Procuró... 

DON PEDRO. 

Dilo de presto. 

DON LUIS. 

Quisiera decirte el mal 
Del modo que yo le siento. 

DON PEDI\0. 

Ayúdale de la ira, 

Y le dirás. 

DON LUIS. 

Estoy viejo. 
Ya se apaga aquel ardor 
Que viste encender violento, 

Y si algún fuego quedó 
Al turbio corriente tierno 
De mis ojos, se quedó 

En humo y sombra resuello. 
Que era sü corriente mucha 
Para ser tan poco el fuego. 
Este caballero pues... 

DON PEDRO. 

Con sólo ser caballero 
Doy un consuelo á mi mal 
Si cabe en mi mal consuelo. 

DON LUIS. 

Digo que una noche... 

DON PEDRO. 

Acaba , 
Dime tu dolor. 

DON LUIS. 

No (luedo ; 
Intérprete ha menester 
La lengua del sentimiento : 
Kénix le sabrá explicar. 
Ven á examinarle cuerdo. 
Pregúntale tu desdicha , 
Averigúala su pecho, 

Y no la obligues con iras. 
Antes elige por medio. 

Si quieres que diga el mal, 
Darla primero el consuelo. 
Ea, entremos en su cuarto. 

DON PEDRO. 

Tente , Señor. {Ap. Vive el cielo! 
Que Fénix de mi deshonra 
lis la causa , y que yo vengo 
De mi propio deshonor 
A ser infame tercero. 
Pues no ha de saber mi padre. 
Aunque haya sido por yerro, 
Quevengo con mi enemiyo.) 

DON LUIS. 

¿En qué te suspendes, Pedro? 
Entremos. 

DON PEDRO. 

Tente, Señor, 
Que no hemos de entrar. 

¿Qué es e 
¿Tú me defiendes la puerta? 

DON PEDRO. 

Si, Señor, yo la dcliendo. 

DON LUIS. 

Quilate. 

DON PEDRO. 

No he de apartarme. 
(Ap. Yo sabré matarle luego. 
Aliora importa defenderle^ ; 
¡Quién se vio en tan grande empeil 
Que por librar su enemigo 
Ofenda á su padre mesmo! ) 



DON PEDRO. 

No es posible. 

DON LUIS. 

Déjame pasar. 

DON PEDRO. 

No puedo. 
{Dentro ande ruido.) 
FÉNIX. {Dentro.) 
¡Nohas de salir, vive Dios! 

DON LUIS. 

Voces y pisadas siento. 

DON PEDRO. 

Detente, padre. 

Sale EL CONDE. 

CONDE. 

Ya estoy 
A vuestro lado, don Pedro. 

Sale FÉNIX. 

FÉNIX. 

Y yo á tu lado también 
Defender mi vida quiero. 

Mas, ¡cielos! Este es mi hermano, 
Viva estatua soy de hielo. 

DON PEDRO. 

Mi hermana y el Conde, ¡oh penas! 

DON LUIS. 

Mi hijo y mi enemigo, ¡oh cielos! 

CONDE. 

Su hijo dice, ¡qué desdichas! 

FÉNIX. 

Mi muerte aguardo, ¡qué miedo I 

DON LUIS. 

Hijo, aqueste es tu enemigo 

Y aqueste es el caballero 

Que me ofendió, ¿cónuí vuelves 
Tú por tu enemigo mesmo ? 

DON PEDRO. 

Dices bien , y sólo arguyo. 
Que siendo tanto el empeño. 
Aunque veo mi palabra 
Cuando mi deshonra veo, 
Entre el honor y palabra 
i:s mi venganza primero : 
¡Muere, traidor! 

com)E. 

Esperad ; 
Valor guardo y guardo acero 
Para quitárosla vida, 
Pero esto avisaros debo : 
En ley de noble linaje 
(.uniplo aquello que prometo. 
A mi hermano distes muerte, 

Y no sólo, oidme atento, 
No os maté, pero os üé 
Lo más oculto del pecho , 
En mi casa os amparé 
Contra mi ofensa dispuesto, 

¿ Y vos dentro en vuestra casa 
Queréis matarme? Pues demos 
La indignación á la ira 

Y la pasión al efecto. 
Pero quiero que acredite 
Quien supiere nuestro empeño 
Que no hacéis lo que debéis 

Y yo hice lo que debo. 

DON PEDRO. 

Tiene razón, vive Dios, 
Primero era suyo el duelo, 
Primero medió la vida, 

Y me dio libertad luego. 
Después me amparaba noble, 

Y agora matarle intento. 



71 

SI le ilejo, osloy sin huiira , 

Y fallo si no ledejo 
A obligación y palabra; 
¡Cómo liaré , piadosos cielos 
i'ara darle libertad 

Y darle la muerte á un tiempo ! 

Don luis. 
Con la muerte de su hermano 
La obligación tecoulieso, 

Y la palabra también; 

Pero cuando le bayas muerdo. 
No se desdora tu sangre , 
Úue si él como caballero 
Te socorrió, en el socorro 
(Jueda su lionor más bien pucslo 
A(|ui hay agravio, y 3gra\ io 
Vide la venganza lue^jo, 
Luego no debes pagar 
Dsta obligación, supuesto 
Que en Ii viene á ser infaiui;i 
Lo que en él era troleo. 

DON PEURO. 

iQuién para tantas pasiones 
Pudiera buscar un medio! 
I'eru metiie á mi cuidado 
La ejecución de mi acero. 

CONDE. 

lia , don Pedro, riñamos; 
.Mas una cosa os acuerdo, 
Uue me distes la palabra 
De ayudarme en cualquier lienip 
Contra vuestro propio padre. 

DON PEDRO. 

Es verdad. 

DON LUIS. 

Los cumplimientos 
No obligan á las deshouras. 

CONDE. 

Y añadistes demás desto, 

Que aunque importara la honra 

yue tenéis. 

DON PEDRO. 

Yo lo cunlieso. 

DON LUIS. 

Mira que son aparentes 
Todos esos argumentos, 
Itespóndate con tu honor. 

CONDE. 

¿Qué intentas? 

DON PEDRO. 

Vengarme apruebo 

DON LUIS. 

¿Pues, qué esperas'.' 

CONDE. 

¿Pues, qué agu; 

DON LDIS. 

Vo le irrito. 

CONDE. 

Yo te aliento. 

DON LUIS. 

Yo te enojo. 

CONDE. 

Yo te obligo. 

FÉNIX. 

Prevenir quiero mi riesgo, 
Huir quiero esta desdicha. ( 

DON PEDRO. 

Esto ha de ser. 

DON LUIS. 

No te muevo. 

CUNDE. 

¿Qué respondes? 

tON PEDRO. 

Ya me arrojo : 
Pagarte y matarte debo. 

CONDE. 

;Cómo ha de ser? 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE D0> I-'RANCISCO DE ROJ.VS. 

DON PEDRO. I 

Desa suerte. I ,, Te vengarás? 



^Qué intentas? 

DON PEDRO. 

Ote mi intento: 
Dos somos mi padre y yo, 
Con (|ue matarte podremos, 

Y no es bien que mi valor 
Se valga de mis excesos. 
Tu en tu casa me libraste 
Por un jardin , pues yo quiero 
Hacer lo propio en la mia : 
Tú me has traido á este puesto, 
Aqui te defiendo yo, 
Aqui defenderte apruebo; 
Tu eres bizarro y valiente 

Y noble, y esto supuesto 
Cuando te buscare airado 
Presumo hallarte resuello. 
Tú me dijiste, después 
Que me libraste del riesgo, 
Que quedabas mi enemigo. 
Pues con igual sentimieuio 
No sólo te correspondo. 
Mas presumo que le excedo ; 
Con ser agravio el que lloro 

Y tú una ofensa, que es menos ; 
Aqui no le he de matar, 
Pero buscarte resuelvo 
En saliendo desta casa 
(;on voces que exbale al viento. 
Iras que indigne mi brazo. 
Quejas que encargue á mi pecho 
Con dilatar mi venganza 
Te pago lo que te debo, 
Pues con matarte en la calle 
Te satisfago y me vengo. 
Tú procuras la defensa 
De tu hermano, y yo pretendo 
La venganza de mi honor ; 
Va yo tengo satisfecho 
El duelo de tu amistad , 

Y tú como noble lias hecho. 
Obligados y ofendidos 
EstaniüS á un mismo tiempo. 
El un duelo esiá acabado 
Esotro duelo empecemos. 

CONDE. 

Pues á la calle salgamos, 
Que aunque agora me suspendo, 
Es por no echarle á perder 
Lo mismo que le agradezco. 

DON LUIS. 

¿A tu ofensor dejas ir? 

DON PEDRO. 

Sabrile buscar mi acero. 

DON LUIS. 

Advierte que puede ser... 

CONDE. 

Duscarle también prometo. 

DON LUIS. 

¿No ves que eres agraviado ? 

DOMPEDRO. 

Tú me verás satisfecho. 

DON LUIS. 

La tuya no es más de ofensa. 

CONDE. 

¿No ves que es mi hermano el iimcrlo? 

DON LUIS. 

La ira templa tu brazo. 



DON PEDRO. 

Tengo esfuerzo. 

DON LDlS. 

Pues vele. 

CONDE. 

Rallarásme airado. 

DON LUIS. 

Lo que harás... 

DON PKDRO. 

Verásio presto. 

CONDE. 

Libiar á Fénix procuro. 

DON PEDRO. 

Matar á Fénix prometo. 

DON LUIS. 

Irritar su espada juro. 

CONDE. 

¡Ayude el cielo mi intento ! 

DON PEDRO. 

¡Líbreme el cielo de mi! 

DON LUIS. 

¡Déjeme vengar el cielo ! 



Antes 
¿Te ir: 



DON PFDRO. 

lienso que la esfuerzo. 

DON LUIS. 



JORNADA TERCERA. 

Salen FÉNIX, medio desmida, i 
CONDE de priesa : entran ¡/ tic 
una puerta. 

CONDE. 

Heducealroslroelcolor 
Que ya estas libre. 

FÉNIX. 

be suerte. 
Que por huir de una muerte 
Me ha cogido un deshonor; 
¡Que esto a mi nobleza pasa! 
Turbada llego y mortal. 

CONDE. 

¿Cuándo no lué torpe el mal? 

FÉNIX. 

¿Dónde estamos? 

CONDE. 

En mi casa ; 

Y estando mi hermana aquí. 
Para tu pena recelo 

Que hallarás dulce consuelo. 

FÉNIX. 

¿Y estamos seguros? 

CONDE. 

Sí. 

FÉNIX. 

¿Y si mi hermano me alcanza, 
(Jue pienso que me siguió, 

Y áuii me vio entrar? 

CONDE. 

No le vio , 
Que es muy ciega la venganza ; 
Mi prudencia le convida 
A divertir el lemor. 

FÉNIX. 

¡Si volvieras por mí honor 
tiomo vuelves por mi vida ! 

CONDE. 

Tiempo hay. — ¿Casandra? 
Sale CASANDRA. 

C.VSANDRA. 



OüLIGADOS Y OFENDIDOS, Y GOUliON DE SALAMANCA. 



CO>OE. 

Ten cuidado, 
( a<iniira, con esta dama, 
I < jue iiii|iorla á su opinión 
> .1 Irfendfila me atrevo, 
Mi| ui>to que pagar debo 
A ^11 amor mi obligación. 
I r K mi procuró vengar 
.•-11 liirniano el fuego en que anlc 

Y lia parecer cobarde 
Ko sülirle yo á buscar ; 
Klija. pues, mi rigor 
La ven^'anza permitida , 
Ya he defendido tu vida, 
Agora falla mi honor. 

FÉ.MX. 

Tente, porque más tirano 
Presumo perderle asi. 
Pues he de perderte á tí 
O he de [lerder á mi hermano; 

Y perderle á ti es peor 
Según á mi agravio acuerdo, 
Que en él un hermano pií'rdo, 
Pero en ll pierdo un honor; 
Pues si puedo desta suerte 

A mi deshonor cobrarte. 
Mucho mas de provocarte 
Debo elegir de temerte. 

CASA.NURA. 

No he de aconsejarle tal : 
Buscar quien fuere preven , 
Que si á tu honor le está bien , 
A tu valor le está mal. 

CO^DE. 

Pues deja que airado ¡mente 
Cobrar la ocasión que pieido. 

FÉ.MX. 

No es ser cobarde ser cuerdo. 



Ni ser cuerdo es ser valiente. 

FÉMX. 

Hacer forzoso el rigor 
No es valor, sino locura. 

CASANDRA. 

Y lo que nombran cordura 
Siempre suele ser temor. 

Dejad de porGar las dos , 
Que yo se lo que be de hacer. 

FÉ.MX. 

Oje. 

CASANDRA. 

Advierte. 

COKDE. 

Esto ha de ser : 
Guarda esta dama , y adiós. ( V 

FÉ.1I1X. 

Sisón tantos mis enojos 

Y mi desconsuelo es tanto, 
iQué hace en mi pecho mi llanto, 

Y qué hacen sin el mis ojos ? 
Pero un consuelo me espera , 
Que si no sube á su centro. 
Será ponzoña allá dentro 

Y será alivio acá fuera. 

CASA\DRA. 

Quién eres quiero saber. 
Tú que para dolor tanto 
He oablas con lengua de llanto. 

FÉ.MX. 

Una infelice mujer. 

CASANDRA. 

Di, ¿cual ha sido el rigor 
Que reducidas en hielo 
Pagó lluvias á tu ciólo? 



FKMX. 

(Jn agravio y un amor. 

CASASUllA. 

Bella dama, ¿dime pues 
yuién fue el ingrato y tirano 
gue le ba oleodido? 

FÉ.MX. 

Tu hermano. 

CASANURA. 

¿V lanombre? 

Fénix es. 

CASAKORA. 

Pues no átu desvelo asombre 

Keceloso tu temer 

Que ya llego á conocer 

Tu desdicha por tu nondirc ; 

Ya mi hermano me ha conUulo 

Tu lineza y su rigor. 

Su ingratitud y tu amor. 

Su descuido y lu cuidado; 

Y pues no quiero tu error 

Que me declares, te pido 

jQué es lo que te ha sucedí lo? 

FÉ.MX. 

No tiene lengua el dolor. 



No procures vergonzosa 
Callar lu error por lu fama , 
Que del amor eu la llama 
Ardo también mariposa ; 
Dime tu mal declarado 
Para consolar tu olvido. 
Que, pues, digo que he querido 
También conlieso que be errado. 

FÉNIX. 

No permitas que le diga 

Mal que aun no seconiprehende, 

Y pues sabes quién me ofende, 
Sepa de ti quién te obliga : 
Ya que sé que eres amante 
Sepa lacausa,enefelo. 

CASANDRA. 

Tengo amor, pero es secreto; 
t'ii caballero estudiunle 
Arde en mi pecho inhumano. 

FÉMX. 

El dueño me nombra , pues. 

CASANDRA. 

Don Pedro Céspedes es. 

FÉMX. 

Ese, Casandra, es mi hermano. 

CASANDRA. 

Luego aqui con dos extremos, 
Cuando al amor nos rendimos, 
üe un accidente morimos. 

FÉNIX. 

De un achaque adolescemos. 

CASANDRA. 

Que una es nuestra causa arguyo 
A lio intervenir desden, 
A tu hermano quiero bien. 

Y yo tengo amoral luyo; 
Ya en vano la voz impido. 

Si á mi lengua he despenado : 
Yo le amo solicitado. 

CASANDRA. 

Y yo le ignoro admilido : 
Mas ¿cómo has venido a(|ui 
Triste, turbada y mortar; 

FÉMX. 

¿Dirásrae luego lu mal? 

CASANDRA. 



Pues oye. 



FÉNIX. 



CASANDRA. 

Di. 

FÉNIX. 

Tan compadecida 

Te oiré como atenta , 

Por anticiparte 

La atención siquiera. 

Y ansí... ¿mas, qué es estoí 

Ruido hay alia fuera, 

¿Quién será? 

Sale BEATRIZ. 



Yo soy. 

FÉNIX. 

¿Beatriz tan suspensa? 

CASANDRA. 

¿Qué traes? 

Dilo presto. 

BEATRIZ. 

Traigo malas nuevas. 

CASANDRA. 

¿Esmuerlo don Pedro? 

BEATRIZ. 

No es muerto. 

FÉMX. 

Habla apriesa , 
¿Y el Conde? 

BEATRIZ. 

Tampoco. 

FÉNIX. 

El suceso empieza. 

BEATRIZ. 

Oid que me importa 
Que me estéis atenta. 
Aquel estudiante 
Que tiene las letras , 
Pocas, pero grandes; 
Grandes, pero buenas; 
Aquel que lu padre 
Le hizo en la turquesa 
Donde tú naciste 
Sin gana y por fuerza , 
Salió con el Conde 
Por las nuestras puertas 
A dar estocadas 
Tales como buenas, 
Al tiempo (lue tú 
Pusiste discreta. 
Si no en polvorosa. 
Pies en polvareda. 
Tú que al Conde viste, 
Por un lado llegas , 
Haces que en su casa 
Te libre por fuer/a , 
Con la obscura noche 
Librarte aprovecha. 
Pues el lu bermanico 
Que á la calle llega, 
Y no encnenlra al Conde , 
Por vengar su ofensa. 
Verbos por la boca 
Con sus nombres echa, 
Tddo^ .MI rumuiue, 



ira. 



1, 1 



Y en lugar de anzuelos 
Corchetes con lengua, 
Topa con lu hermano. 
Con «¿quién va?» le llega 
« Nadie va», responde; 
No lo dijo en estas 
Cuando á estotras dicen 
Todos «resistencia»; 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 



« VoDO me resisto», 
Les responde apenas, 
Cuaudo como diüblos 
Le incíiaii y tieiilan. 
• Este est. "dijoel uno. 
Dándole linterna, 
« El que al noble Arneslo 
Dio la muerte tiera». — 
«¿Qué Arneslo, les dijo. 
Es este que cuentan?» — 
« Hermano del Conde », 
Dijo otro en la rueda. 
'yegao, dijo entonces 
Tu hermano en respuesta. 
tProbo», le responden, 

Y haciéndole señas 
Uno, que lo deje 
Correr por su cuenta 
Que él le sacará 

Por la puerta afuera , 
Por la puerta adentro 
Déla cárcel le i-nlran. 
Aqueste es el caso 
Al pié de la letra. 
El Conde, tu hermano. 
Me hizo que viniera 
A avisarte porque 
Su prisión supieras. 
Tu padre. Señora, 
Quedó de poeta 
Cuandii le han silbado 
Su amada comedia. 

Y llorando amores 
Su triste tragedia , 
Hecho Jeremías 
De ti se lamenta. 
A Crispln también 
A la cárcel llevan. 
El caso has oído 

Y volverme es fuerza. 
Soy leal criada , 

Tu padre me espera. 
No le queda en casa 
Nadie que le venda; 
Vojle á consolar, 
¥ asi sin licencia 
(Que esto del pedirla 
Es cosa muy vieja). 
Fénix, de retorno 
Vendré á que me veas. 

FÉMX. 

De suerte ;oh desdichas! 
Que ya no les queda. 
Ni a mi mal alivio. 
Ni á mi amor defensa. 

CASATiDRA. 

De suerte ¡oh desvelos! 
Que ya con tal nueva. 
Del mar del amor 
Entré en la tormenta. 

FÉNIX. 

Del Conde mi amante 
Es justo que lema. 
Que, pues es ingrato. 
Vengativo sea. 

CASANDHA. 

De mi hermano ju/go 
Que su muerte quiera. 
Que viven unidas 
Venganzas y ofensas. 

FÉNIX. 

Pucssea.el alivio 
Para tantas penas. 
Que hay dolor que mate 
Si hay "honor que ofenda. 

CASANDnA. 

Pues salga esta llama 
Que estando encubierta 
El mismo disfraz 
La dio más violencia. 



Salga por mis ojos 
Sangre de mis venas. 
Sea coral lino 
V aljófar parezca. 



Ver ((Uiero á don Pedro 
En la cárcel mesma. 
Mas soy de mi amor 
Que no de mi ofensa. 

FÉMX. 

Si ya no hay socorro, 
¿Qué espera esta fuerza 
Sitiada de males 
Que al mal uo se entrega? 

CASANDRA. 

Por mi dio á mi hermano 
la muerte sangrienta, 

Y no me ha ofendido 
Quien por mi se arriesga. 

FÉMX. 

Parte es mi ofensor, 

Y siéndolo quedan 
Viva tu venganza 

Y mi fama muerta. 

CASANDRA. 

Pues amor, á obrar. 

FÉ.^lX. 

A morir, violencias. 

CASAtlDRA. 

Désele á este fuego 
Más noble materia. 

fé:hix. 
Rebelde mi vida, 
^A que es lo que espera? 

CASANDRA. 

Amor obstinado, 
¿Cómo no se aumenta? 

FÉMX. 

¿Para qué la muerte 
Con tanta pereza? 

CASANDRA. 

¿Para qué la vida 
Si no vivo en ella ? 

FÉMX. 

Pues voy á sentir... 

CASANDRA. 

Pues voy á que sepan... 

FÉNIX. 

Males de mi agravio. 

CASANDRA. 

De mi amor finezas. 

FÉMX. 

Mas ¿cómo es posible 
Que guarde secretas... 

CASANDRA. 



fe:^ix. 
Quejas de mi agravio. 

CASANDRA. 

De mi amor violencias. 

LAS DOS. 

Que amor oculto es lalenlur.n 
Que es más dañosa cuanto nía 



Salen por dos puertas EL BORIlFi; 
EL CER.MCALO, EL MELLAD 
CHISPA, EL GANCHLELO, Cl;l 
PIMLLO, uno con un peda:o 
queso, otro con una taza de ciift 
otro con pan y cuchillo, y otro •■ 
rábanos, t CHISPILLA con un jar 
grande. 

MELLADO. 

Aqui ha de ser, voto á cuiil , 
V pues (|ue solos nos venius, 
La palabra remojemos. 

CERNÍCALO. 

.Meor será la canal. 

CRISPINILLO. 

No hay tan honrada cuadrilla 
¿u la Alemania ni España. 

{Siéntense en el suelo ) 

BORREGO. 

Tragúese en amor compaña. 

CRISPINILLO. 

Echa de colar, Chispilla. 

CBISPILLA. 

Vive el dador que da gloria 
Vernos tanto, ya lo jago. 

MELLADO. 

Gidalgos, con cada trago 
Cascuno cuente su bestoria, 
Avizore la atalaya, 
No mos vean. 

CHISPILLA. 

Eso quiero. 

CERNÍCALO. 

Oyen, jágase primero 
Nuestra ccrimoña. 

IODOS. 

Vaya 

UELLADO. 

Le»ánton»e, pues , á obrar. 

{^Levántase.) 

CRISPINILLO. 

Digo que empiece el Mellado, 
vjue es buen probele y honrado. 

BtLLADO. 

Pues yo quiero escomenzar; 

fonm el jarro, y brujas fuera, 

¿n nombre de la allaüada. (Menéale.) 

GANCBCELO. 

Ea, empezá, camarada. (Da/í la laza.) 



Venga la coluiupiadera. 

(Echa vino en la taza. 
Así como ellombre indino, 
Creaiura de Dios y el cielo. 
Derrama por este suelo 
Estas dos tazas de viuo, (Derr. 
Así vertidas estén 
Todas las sangres que fueren 
De aquellos que mal nos quícr 
Y digan lodos : 

TODOS. 

Amén. 



las.) 



HtLLADO. 

Ya que hacemos la razón... 

CBISPlMLLO. 

¿Por qué en esto mos paramos? 

MELLADO. 

¡Brindis á que mos veamos 
En la puerta del Cambrón! 

CRISPINILLO. 

Dice bien, muy jusio es. 



«ELLADO. 

Pues yo que la mano llevo, 
Cou vuesa licencia hebo. 

CBISPfMLLO. 

Beba, y la bestoria dempues. 

MELLADO. 

¿Cuál es el f.liilio? Esté en gloria 
Él alma que le plauló. (ü< 

BORIIEGO. 

Acabe, y beberé yo. 

MELLADO. 

Va la bestoria. 

TODOS. 

Va la liesloria. 

'■ MELLADO. 

■ Diome cincuenta doblones 
Un Arneslo de contado. 
Porque diese á un licenciado 
Una noche dos burgones; 

) Propuso primero el daño, 

i Mas como el dinero dio, 

I Mos fuimos.Zajinto y yo 

1 A trabaaresle araño. 
Maltratónos á los dos, 

Y fue misterio secreto. 
Pues no toTimos respeto 
A los hábitos de Dios. 

A Aniesto que con afán 

Llevó la rabia amolada , 

Le cascó una tarascada 

En la talega del pan 

El clérigo ó estodiante. 

Mas quedó del golpe tal , 

Oue no comerá más sal : 

Garduñáronme en flaganlc, 

Metiéronme en la doctrina, 

Rogáronme luego que 
. Cantáramos, no cante. 

Hubo un viernes desceplina , 
• Presonáronme la ley, 

Y pienso que voy de veras 
Por seis anos á galeras 

A servirá Dios y al Rey. 
Pero no importa el rigor 
Que vaya á gurapas, pues 
No dirán que ellombre es 
Soloniista ni traidor. 

CBISPIMLLO. 

Pase i-'l harto y venga el barco. 

CANCnUELO. 

Oye nci', tenga consuelo, 
Une no seré yo el Ganchueln, 
I) nu ha de palmear el charco. 

MELLADO. 

¿Eso cómo puede ser? 

f.AMCUÜELO. 

I Déjese océ gobernar. 
Ya estoy mandado soltar, 

I If á la sorna lo ha de ver, 
Sean voacedes testigos 
De lo que ofrezco al Mellado. 

MELLADO. 

, Ya sé que oced es honrado 
I Y que es amigo de amigos. 

GANCHL'ELO. 

Yo tendré de oced memoria, 
Que soy camarada yo; 

{Bebe el Borrego.) 
(Debió Borrego? 

TODOS. 

Bebió. 

BORREGO. 

Va la historia. 

TODOS. 

Va la historia. 

BORHEOO. 

Yo estoy preso, seo Mellado... 



OIlI.ICAnOS V OFENDIDOS, Y GüDRON DE SALAMANCA. 77 

CERJiiCALO. 

Yo me sigo, que he bebido : (Bebe.) 



IMILLÍ 



¿Diga océ, por qué está presu ? 

uELLAne. 
Digalo. 

BORREGO. 

Yo lo confieso. 

TODOS. 

Por qué? 

BORREGO. 

Por enamorado. 
Un dia del monumento, 
Mas blando que un lamedor 
A la holsíi de un doctor 
Le dije mi pensamiento. 

Y ella , aunque pesada y fiera , 

Y aunque dama de opinión , 
A escucharme mi r:\/nn 

Se asomó A una faklru|ueraj 

Y aunque era tanto el empeño, 
Gomo tanto la roiíué. 

En efecto, la saqué 
De la casa de su dueño; 
Librarme de todo intento. 
Fisco y parto mealropella. 
Quiero casarme con ella 

Y pidenme el rompimiento. 

CERNÍCALO. 

;.Y el canónigo no entona 
La solfa del harto? 

CRISPI-VILLO. 

Si: 
Con mi amo viene aquí ; 
¡Mas vaya una peleona! 
Cogióme la gurullada 
Anoche en resolución, 
Al ir con cierta pasión 
En casa de una cuitada; 
Ya advierto que á nadie asombre. 
Que por extraños fracasos 
Anda el hombre en estos pasos, 
Que, en efecto, el hombre es hombre ; 
A mi un fuelle se llegó, 
Saber quién era procura'. 
Quísome quitarla gura , 
La sartén no quise yo; 
Embistenme, pero ¿u.Tndo, 
Como ya me conocieron. 
Todos juntos me corrieron ; 
Plánteme como un Berlando, 
V, en efecto, aunque eran tantos , 

Y aunque acosado me vi , 
Al escribano le di 

En lo huero un sepancuantos. 
Al alguacil que repara 
Cuánto le tiro valiente. 
Le hice una cruz en la frente 
Por si le falta en lavara; 
Trasquilé á un corchete el pelo. 
Mas nocidos que Flatonte, 
Mas como el hombre no es monte 
Estropecé y di en el suelo, 

Y aunque con ansia y con pena , 
Como en el suelo me hallaron , 
Los corchetes me apiolaron 

Y embauláronme en la trena. 

MELLADO. 

/,Y murió alguno en rigor 
De toda esta tarascada? 

CIlISPlNtLLO. 

No sé , ahí han dado posada 
Al uno en San Salvador. 

GANCHDELO. 

Por Cristo, que ha sido fiera. 

CBISPIMLLO. 

Y aun no sé si el otro es muerto. 

MELLADO. 

Si lo que oacé dice es cierto, 
Negoeillocs de escalera. 



Yo porque puse, estoy preso, 
Unos claveles de hueso 
A la puerta de un marido, 

Y aunque por mala fortuna 
El torcedor me dio fuerte 
Siete ansias , todas de muerte. 
No he sido cisne á ninguna. 

MELLADO. 

Eres bizarro y gentil , 
Fuerte en el potro anduviste, 
Pero, dime, ¿á quién pusiste 
Las espinas de marfil? 

CERNÍCALO. 

Preguntas son no muy buenas 
Con las que vocé me obliga. 
No quiera Dios que yo diga 
Mal de lias honras ajenas. 

{Bebe Ganchuelo.) 

GANCHUELO. 

Yo á una frutera faUl, 
Por ser deslenguada y vieja , 
Le di desde oreja á oreja 
Cuchillada tan igual . 
Que con ser de á media vara 
La dijo el quelacosia. 
Que le pareció que habla 
Nacido en la misma cara; 
De mi vinoá querellar, 
Mas con un unto que sé. 
Que otro la corló probé, 

Y estoy mandado soltar. 

CEUNÍCALO. 

Y liltertad merecieras 
Por cuchillada tan cara. 

MELLADO. 

Las cochinadas de á vara 
Se hicieron para fruteras. 

CERNÍCALO. 

Pues que ya salen recelo, 

Y ir á que' te suelten puedes. 

MELLADO. 

Con facultad de vocedes 
Quisiera hablará Ganchuelo. 

CERNÍCALO. 

Pues vamos. 

(Vanse.) 
(Quedante Mellado y el Ganchudo.) 

MELLADO. 

En poridad 
Saber quiero este consuelo, 
Voarced , mi señor Gaiwhuelo, 
Es honrado de verdad , 
Voarced tiene prometida 
Mi libertad. 

GANCHUELO. 

Habléloyá, 

Y la palabra que da 
Ellombre, será complida. 

MELLADO. 

Yo lo confirmo y lo espero, 
Pero quisiera saber 
De qué modo puede ser 
Mi liberta. 

GANCHOELO. 

Con dinero. 



Esta noche, si Dios quiere. 
Hemos de matar á un Conde, 
La persona y tres honrados 
One á cuidado le tenemos , 
V porque le despachemos 
Nos dan quinientos ducados; 



7-i COMEDIAS 

Y ha (le liaber mosca sobrada, I 
Porqiip íiiin no ha (le estar, advierte, ' 
Mal irah.njada la muerte 

Cuando estará bien cobrada. 

MFLLADO. 

Y decid, ¿por qué ocasión 
Ksa muerte se ha trazado? 

GANCHl'EI.O. 

Porque le dio a un viejo honrado 
En Madrid un bofetón. 

MELLADO. 

;,Y saber el nombre puedo 
Del Conde ? 

CANCHOELO. 

jNotable error 1 
Es el conde de Ueinor. 
No hay otro conde en Toledo. 

MELLADO. 

¿Y cómo lij de ser medí? 

G\NCHUELO. 

Para este efecto le envió 
l'n papel de desafio 
Que guardado tengo aquí. 
Éii el sobreescrito envió 
Primero puesto su nombre , 

Y en él que le espera un hombre 
De la otra parte del rio 

De Alcántara sobre el puente , 

Y entonces, bien prevenidos, 
Estaremos escondidos 
Esperando yo y mi gente. 

Si él sale, como yo espero, 

Y si del papel se "enoja. 
Muy preciado de la hoja , 
Llevará y habrá dinero. 

MELLADO. 

¿Cómo vais? 

GANCHUELO. 

Enmascarados 
I.os rostros y bien cubiertos ; 
Pero iremos descubiertos 
Por los quinientos ducados. 



ESCOCIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 



Para esto nunca te tapas. 

GAKCHUELO. 

Si la pecunia cogemos 
Muy fácilmente podremos 
Concertaros las gurapas. 

MELLADO. 

Cuando tanta opinión sobra 
A tanto pobrete honrado. 
Muy poco dinero han dado 
Por acabar esta obra. 
Y esto á deciros me atrevo 
Porque sois de chulos palma. 

GANCHUELO 

Yo no he de cargar mi alma : 
Esto vale, y esto llevo. 

Salen CN ESCRIBANO Y DON PEDRO, 
con un grillo. 

DOS PEDRO. 

Si me lia de reconocer 

Llegue en buen hora el Mellado. 

ESCRIBANO. 

Mellado, llegaos aquí. 



StTvitor, seo secretario. 

ESCRIBANO. 

¿E.í íKpicsie caballero 

l'.l ipic dio muerte indignado 

A Anii'sio, hermano del conde 

De Üeillnr? Podréis libraros 

Pari'iieiido el agresor: 

Ea ,si es él, declaradlo. 

Vos , Ganchuelo, ya podéis 



Iros , que ya está aguardando 
El mandamiento á la puerta. 

GA>CIHJELO. 

Cnárdeos el cielo mil años. 
(Áp. Mellado amigo, silencio.) 

MELLADO. {Ap.) 

Tendrá silencio el Mellado : 
Digo, ¿cuándo nos veremos? 
GAXCHUELO. (.4p,) 
Luego que esté trabajado 
Este Conde. (Vase.) 

MELLADO. 

Pues adiós. 
(Ap. ¿oís? Llevad bien fardado 
i;i baúl . no sea el demonio 
Oue os den con la de Juan Gr.njo.) 

DOM PEono. 
¿Ah, señor Mellado? 

MELLADO. 

Oigo. 

DCN PEDRO. 

Lo que dice el pendolario 

Es quevoacé repase 

La persona, (Ap. A aquestos bravos 

Es menester preguntarles 

En su Ilengua.) 

MELLADO. 

Estoy mirando (M¡rele.) 
Si es él. (Ap. Por el santo Cciime , 
Que está mandando en lo alio, 
Que es él , mas yo soy quien soy : 
Yo nunca he sido silbato, 
Ni fui corredor de oreja.) 
Del fundamento hasta el casco, 
A este señor bueno doy 
Mas de cuarenta repasos 

Y no es él , porque era el otro 
Un poco más descargado 

De lomos , y otros dos pocos 
Amolado de recazos : 
No es él. 

ESCRIBANO. 

¿Lojurais? 

MELLADO. 

Lo juro. 

ESCRIBANO. 

Pues poned aqui la mano. 

[Pone I/i mano.) 

MELLADO. (Ap.) 

Si haré por sacar esta ascua 
Con la mano deste gato. 

ESCRIBANO. 

r.uena se pone la causa 
Señor don Pedro. 

DON PEDRO. 

El descargo 
Me ba de sacar de la cárcel. 

ESCRIBANO. 

Pues yo prometo ayudaros 
Como no apriete la purte, 
Que es el todo en este cuso. ( Vcíc. ) 

DON PEDRO. 

Quedo de vuestra amistad 
Agradecido y fiado, 

MELLADO, 

¿Fuese el escribano? 

DON PEIIRO. 

Fuese : 

Y agora que hemos quedado 
Solos, quiero agradeceros 
La vida que me habéis dado: 

Mi honor, mi hacienda y mi espada 
Es vuestra , y si libre salgo 
De la cárcel , yo os prometo 
Satisfacer y pagaros 



Deudas de reconocido 

Y obligaciones de honrado, 

MELLADO. 

Yo soy siempre vuestro anv.^o. 
Que hemos reñido en un plato, 

Y no es menester conmigo 
Hacer tantos arrumacos. 
Yo soy amigo de buenos , 

Y os estoy enlicionado 
Desde que os vi menear 

La zanahoria, y ¡voto al dial lo! 
(,)up podéis dar al más tieso 
Cuarenta echadas de bravo, 

DON PEDRO. 

¿Quién os tiene aqui? 

MELLADO. 

Ese Comle 
Dice que por mi mataron 
A su hermano, y (|ueyo os vi, 

Y miente como Pilatos; 
Pero oís, aquesta noche 

Me han de vengar seis chiilanos, 

Y le han de hacer en la panza 
Seis guzpataras de á palmo. 

DON PEDRO. 

,Pues per qué le han de malar? 
[Ap. Saber me importa este caso ) 

MELLADO. 

Porque á un carrillo en Madrid 
Le hizo que fuese cristiano. 

DON PEDRO. 

¿Cristiano á un carrillo? ¿Cómo? 

MELLADO. 

Como le plantó en lo llano 
Los Mandamientos de Dios. 

DON PEDRO. 

j,Y adonde intentan matarlo? 

MELLADO. 

Al puente. 

DON PEDRO. 

¡Cómo me alegro! 
Que este es mi mayor conirario, 

Y así no tendremos quien 
Nos persiga. 

MELLADO, 

Enmascarados 
Han de ir los seis camaradas : 
Üaulespor laobra,.. 

DON PEDRO. 

¿Cuánto? 

MELLADO, 

Quinientos; pero yo digo 
Que concertaron barato. 

DON PEDRO. 

¿Y él cómo saben que irá ? 

MELLADO. 

Porque le tienen trazado 
Un papel de desalio. 

Sale CRISPINILLO. 

CmSPlNILLO. 

El sol debajo de un manto. 
La luz disfrazada en sombras , 
Envuelto en nieblas un rayo 
Viene á verte... 

DON PEDRO. 

Estenoestipiiipo 
De amor cuando navegando 
Del mar del honor lluctúo 
En tantos Scilasde engaños. 

CRISPINILLO. 

Dice que la importa hablarte , 

Y puede ganar de mano 

Al sol , aunque juegue el sol 
Con ella Abriles y .Mayos. 



onur.ADos y ofendidos, y couiíon de sm.amanc.a. 



DON PEDnO. 

Enlre, pues; veamos luego 
Mellado. 

■ ELLADO. 

Sólo os encargo 
Silencio. 

OnS PEDRO. 

Yo os le prometo. 

HELLADO. 

;Ois? LueRO nos veamos 

Ea yéndose la chulama. (Va 

DON PEDRO. 

Hoy con el caso más raro 

Que lian observado los broncís 

Mi honor y venganza trato. 

Salen JACINTA y CASANDÍÍA, 
cubiertas. 

CASANDRA. 

Quédale, Jacinta, fuera : 
El está aquí, yo le hablo. 
Infelice raballero, 
Tan valiente y tan bizarro 
Que el mismo merecimiento 
Os hizo más desdichado ; 
l'na apasionada vuestra , 
O amante, que no es recato 
Dar á la acción la fineza 

Y no descubrirla el labio; 
A esta prisión rigurosa 

En los disfraces de un manto 
Viene á decir sentimientos 
Nunca hasta aqui declarados. 
Pobre sois , y sois valiente, 

Y á mi me toca el amparo 
De quien sólo por mi causa 
Mira su honor perturbado. 
No os quiero decir quién soy, 
Ma? quiero decir que os traigo 
El oro de vuestro amor 

En oro recompensado : 
Joyas trae esa criada 
Para que compréis ufano 
Vuestra libertad al oro, 

Y no os parezca agasajo 

Lo que á mi también me toca . 
Que como os estimo tanto, 
Libertando vuestra vida 
Mi propia vida rescato. 
y después que os mire libre, 
Sabed que quiero feriaros 
Sospechas de vuestra pena 
A cuidados de mi llanto. 
Esta es laprimeravez 
Que ardientemente obstinado 
El fuego de amor oculto 
Brotó en indicios al labio. 
Mujer soy, y tengo amor, 

Y ya bien podéis liaros 

Aun mucho más que en tenerle 

En haberse declarado. 

No he pretendido escribiros. 

Antes vine á consolaros , 

Que es intérprete mejor 

l.a lengua que no la mano ; 

Y porque agora es forzoso 
Volverme i casa , quedaos , 
Yo os veré y escribiré. 
Obre el trato más humano. 
Que las fuer/as del amor. 
Las más se rinden por trato ; 

Y asi... 

D0:« PEDRO. 

Deteneos , Señora , 
Que primero he de rogaros 
Qne la luz desa hermosura 
Venza la niebla del manto. 

CASANORA. 

No puedo. 



liON PEDRO. 

Pues escuchad 
Este imaginado rasgo. 
Que al templo de mis pasiones 
Quiere mi lengua pintaros. 
La ocasión me da oportuna 
Fortuna, 

Mas es , si la oculta el labio, 
Agravio, 

Que aunque enseña vuestro ardor 
Amor, 

Para sentir más rigor 
Vuestro favor he culpado, 
Pues me habéis equivocado 
Fortuna , agravio y amor. 
Permitid á mí desvelo. 
Celo, 

Que es dar compasión mayor 
Favor, 

y es mentir á luz tan pura 
Hermosura. 

V mi sufrimiento apura 
Quecuando mi amor sabéis, 
A este tiempo me neguéis 
Cielo, favor y hermosura. 
No deis en tibios desmayos 
Rayos, 

Ni en dudosos arreboles 
Soles , 

Ni á vuestro cielo ocultado 
Nublado; 

Mas, ¿para qué mi cuidado 
Siente tan mortal desvelo 
Si es fuerza que haya en el cielo 
Hayos, soles y nublado? 
Descubrid... 

Sale CRISPIMLLO. 



;,De qué vienes tan turbado? 
¿üi, qué ha sido? 

CRISPIMLLO. 

¡Uercebü! 

DON PEDRO. 

Acaba, dimelo. 

CRISPIMLLO. 

El diablo. 
Tu enemigo. 

DON PEDRO. 

¿Quién, el Conde? 

CRISPINILLO. 

Y pienso que entra á buscaros 
Con un color de sudores ; 
Mas yo de unciones le traigo. 

DON PEDRO. 

¿A qué viene? 

CIIISPINILLO. 

No lo sé, 
Sólo digo (|ue ha llegado. 

DON PEDRO. 

¿Dónde? 

CRISPINILLO. 

A buscarte. 

DON PEDRO. 

¿Qué dices? 

CRISPINILLO. 

Hétele por do va entrando. 
CONDE. (Dentro.) 
¿Don Pedro? 

DON PEDRO. 

¿De qué os turbáis? 

CASANDRA. 

Sabed que el Conde es mi hermano. 



DON PEDRO. 

¿Luego VOS sois... 

CASANORA. 

Infeliz. 

DON PEDUO. 

El dueño... 

CRISPIMLLO. 

Mirad que ha entrado. 

CASANDRA. 

Casandrasoy. 

DON PEDRO. 

Pues :miuí 
Podéis , Señora , oc \Uaro«. 

CASANDRA. 

¡Si me vio entrar ! 

CRISPIMLLO. 

No lo sé; 
La criada está mirando. 
Acabad. 

CASANDRA. 

¡Qué presto, amor. 
Me has engolfado en mis daños ! 

{líscóndeic.) 

Sale EL CONDE turbado. 



Seáis, Conde, bien llegado. 
¿En la cárcel me buscáis? 
¿A qué venis? 

CONDE. 

A mataros. 

CRISPINILLO. (Ap.) 

Acabóse; vió á su hermana; 
Por ella ha de haber porrazo. 
Para las mujeres son 
Enemigos necesarios. 

DON PEDRO. 

¿Pues cómo (Áp. ¡Si vió á Casamlra !) 
Intentáis {/Ip. ¡Lance apretado! ) 
Viéndome preso (Ap. ¡Astro advirsol) 
Buscarme determinado? 

CONDE. 

Ya sabéis que en vuestra casa , 
ü heroicamente bizarros , 
O advertidamente cuerdos , 
Para la calle libramos 
Indignaciones y aceros; 
Vos la obligación pagando 
Que me debistes, y yo 
De vuestro valor fiado. 

DON PEDRO. 

Y también sé que salí 
Desde mi casa á buscaros ; 
(Jue no os hallé y, en efecto. 
Por ir tras vos me encontraron ; 
Que estoy preso, ya lo veis , 
Que me irritáis, está claro, 
Que me buscáis, no lo ignoro; 

Y asi podéis declararos. 
Que aunque dijisteis agora 
Que á matarme entráis airado, 
Fué error de vuestra pasión ; 
Pues siendo quien sois, extraño 
Que hable asi un hombre valiente 
A otro hombre que está sin manos. 

CONDE. 

El mataros no es aquí. 

I DON PEDRO. 

¿Pues dónde? 

CONDE. 

Escuchadme un rato : 
Yo soy parte en el delito 
He la muerte de mi hermano, 

Y como soy el que soy 



W COMEDÍ, 

Lo más en laii grave cargo, 

Queesiábades declaré 

La noche que le mataron 

En Salamanca, y que sois 

Mi amií^o, dando descargos 

Que en mi no eran tan precisos 

Y en vos eran necesarios; 
Solicito con los ruegos. 
Soy cuerdo en los aí^asajos , 
Advertido en las promesas, 

Y en satisfacerlas franco. 
Os tengo libre don Pedro, 

Y aunque a mi no me ba locai!o. 
Siendo vos el ofendido 
Ser yo quien venga i libraros , 
Con'mi duelo y con el vuestro 
A un mismo tiempo cumplamos ; 
Mañana libre os veréis , 
Mañana vendré á buscaros , 
Vos habéis sido conmigo 
Puntual , noble y gallardo. 
Pues ya con haber cumplid", 
Puesto que os he libertado, 
Porque diga que podréis 
Quien sepa nuestro embarazo 
Ser siempre tan valeroso, 
Pero nunca más bizarro. 

DON FEDRO. 

Ya que libertad me dais, 
.Sólo quiero preguntaros. 
¿Por qué ai^ora no estoy libre, 

Y mañana si? 

CO:!DE. 

Es el caso 
Que aunque pudiera esta noche 
Libraros, otro cuidado 
Tengo que interviene en él 
Parte de mi honor, y en tanto, 
Que por un papel que ahora 
En esta puerta me han dado, 
De nuestras obligaciones 
La satisfacción dilato, 
No quiero yo que se diga , 
Habiéndoos ya libertado. 
Que fallo al satisfaceros 

Y cumplo con obligaros. 

DOS PEDRO. 

Yo os suplo la dilación, 

Y asi bien puedo rogaros 
Que salga yo de la cárcel 
lista noche. 

COSDE. 

¿Importaos algo? 

DOX PEDRO. 

No me importa sólo á mi , 
Porque nos importa á eutrambo: 

CONDE. 

Pues va libre podéis iros 

Si es que me alargáis el plazo. 

DON PEDBO. 

Aun tanlo como ofendido 
Qiieilo de vos obligado. 

CONDE. 

Y yo confieso que os debo 
Shis de lo mismo que os pago. 

DON PEDRO. 

Mi vida . Conde . os confieso ; 

Y ansí obraremos en tanto. 
Cuando amigos como amii,'os. 
Contrarios como contrarios. 

CONDE. 

Sois noble y agradecido. 

DON PEDRO. 

Pues agora os satisfago, 
Piit-sto que para después 
Nuestra venganza dejamos, 
ton lo que otras veces suelo. 



,\S KSCÜGIDAS DE DON FItANCISCO DE ROJAS. 

Voy á morir á su acero. 

Que aunque son tantos mis auos , 



{Vasi) 



¿Con qué? 

SON PEDHO. 

Con daros los bra7os. 

CONDE. 

Yo os los doy con mucho gusto. 

DON PEDRO. 

Vuestra fe y lealtad alabo, 
Pero eu saíiendo de aquí... 

Sale DON LLIS cuando le da los brazos. 

CONDE. 

¿Qué intentáis hacer? 

DON PEDRO. 

Mataros. 

CONDE. 

Pues yo OS buscaré, don Pedro. 

DON PEDRO. 

Yo también sabré buscaros : 
Adius, Conde. 

CONDE. 

Adiós, don Pedro. 

DON PEDRO. 

¿No diréis cómo quedamos? 

CONDE. 

Yo obligado y ofendido 

DON PEDRO. 

Yo ofendido y obligado. 

DON LVIS. 

;Vive Dios, hijo cobarde, 
Desconocido y ingrato 
Al honor que te dio el cielo. 
Que á poderte hacer pedazos 

Y á ser posible quitarle 
Esa sangre que te be dado, 
Que hiciera... 

DON PEDRO. 

¿Qué es esto, padrí*? 

DON LUIS. 

¿Tú abrazas á tu contrario? 
¿El que mereció tu acero 
Llega á merecer tus brazos? 
Yo soy viejo y tengo ya 
La ira y valor templados , 

Y si con él me abrazara. 
Por los cielos soberanos 
Que le arrancir:i del pecho 
Él corazón á pedazos. 

DON PEDRO. 

¡Padre! 

DON LUIS. 

No me llames padre : 
Quilate de aqui. 

DON PEDRO. 

Templaos. 

DOM LUIS. 

¿No ves que pide otra afrenta 
101 que agradece un agravio? 
Vuestra hermana se huyó anoche, 

Y vos hicisteis más caso 

De una palabra que es vuestra 
Que de un honor que es de lautus. 
Ya perdisteis la ocasión 
De poder verme vengado : 
Mas, ¿para qué tiene lengua 
Aquel que no tiene manos? 
Ya si tengo algún honor 
Reducido en noble llanto, 
Como es la sangre del alma 
En lágrimas le derramo. 
Pero pues sois tan cobarde. 
Inadvertido y villano 
Que trocáis á un mismo tiempo 
Venganzas en agasajos , 
Yo voy á tomar venganza 
Del Cunde que me ha agraviado; 



El valor no tiene canas; 

Y si no, muera á sus manos : 
Vivir no quiero ofendido, 

Y quiero morir honrado. 

DO!» PEDRO. 

Cid. 

DON LUIS. 

No rae repliquéis. 

DON PEDRO. 

Este es valor. 

DON LUIS. 

Es engaño. 

DON PEDRO. 

Esta fué una recompeiiss. 

DON LDIS. 

¡Pues vos de mi honor tan franco ' 
¡Cobardía es , vive el cielo ! 

DON PEDnO. 

Advertid... 

DON LUIS. 

Va lo he mirado. 

DON PEDRO. 

Que sabré ser... 

DON LBIS. 

Muy cobarde. 

DON PEDRO. 

Quien cobre... 

DON LUIS. 

Obligasme eu wiiu). 

DON PEDRO. 

Un honor... 

DON Ltns. 
Es imposible. 

DON PEDRO. 

Que perdi. 

DOS LUIS. 

Yo le restauro. 

DON PEDRO. 

¿De qué modo? 

DON LUIS. 

Con mi muerte. 

DON PEDRO. 

¿A dónde vais? 

DONLÜIS. 

A vengaros. 
Que sois muy agradecido, 
Y cuando más indignado, 
Al que habéis de dar la muerte 
Temo que le deis los brazos. ( VusiJ.) 

DON PEDRO. 

Pues yo prometo á los cielos... 
Sale CASANDRA. 

CASANDRA. 

Fuese su padre y mi hermano. 

DON PEDRO. 

Cobrar mi honor... 

CASANDRA. 

¡Ah don Pi'Jo)! 

DON PEDBO. 

Con el hecho más tirano... 

CASANDRA. 

¿No me respondéis? Qué es esto? 

DON PEDRO. 

Que oculta en el bronce y mármol. 
Señora... 

CASANDRA. 

¿Podré salir? 

DON PEDRO. 

No hay quien os impida el paso. 



OUI-ICADOS V OFENDIDOS, V GOliRO.N DE SALAMANCA. 



DO!t PIÍDRO. 

¿Qué es lo que decís? 

CASAMinA. 

.T„;i ilfscoiiocido os Lallol 
noN PEnno. 

I ,1 m.lia , lio tengo lior.or. 

CiSANUIlA. 

- lo que ¡iileiilns? 
DON i'Eono. 

Cobrarlo. 

CASANOnA. 



Téiigole susppnso. 

CASANDHA. 

No a;,Tü Jeccis mis cuidados. 

DOM pEDno. 
No hay amor donde no hay lionta. 

OVSANDBA. 

,,T:in preslo conmigo ingrato? 

ItUS PEDRO. 

N I I ^ Inieno para galán 
íliiiiil-re que está deshonrado. 



i Jaré honor siendo vueslra- 

DO:i PEDRO. 

lonor sabré nliligaros. 

CASASDRA. 

i's desprecio. 

DON l'EOBO. 

Es fineza. 

CASA.XDRA. 

inlciilais? 



CANCMBELO. 

Aquesta fué la hora señalada , 

V ya lardar no puede , prevenios , 

Y "á un mismo tiempo todos repartidos 
Saldremos cuando llegue sobre el 

VALIENTE 2." [puente: 

Pues con el plomo no hay hombre va- 

Cargar agora la pistola quiero: [lionte, 

(Ciirtine la escopeta.) 

Aseguremos dudas al acero. 

CAKCHUELO. 

Dien dices, retirarnos intentemos. 

VALIENTE l.° 

Rcliiémonos todos. 

VALIEMF. -2." 

lieliremos. 
Sa/í EL CONDE. 



DON PEDRO. 

Vengarme Irslo. 

CASANDRA. 

¿V después? 

DON PEDRO. 

Duscaros fino. 

CAS.VNDRA. 

¿Yajíora? 

DON PEDRO. 

Indignarme airado. 

CASANDRA. 

iContra quién ? 

UO.N PEDRO. 

Sabrásio presto. 

CASANDRA. 

¿Cómo he de veros ? 

DON PEDRO. 

Vengado. 

CASANDRA. 

Poes, adiós. (Vase.) 

DON PEDRO. 

Guárdeos el cielo. 
¡Iras, ya se llegó el plazo 
Venganzas pide mi acero 
Y ejecuciones mi mano ! 

Cani|>iña. 

Sale GANCIH'ELO con tinco hombres 
con máscaras , espadas y broqueles 
y una escopeta. 

GANCIIKELO. 

En este verde prado. 

De arrayanes y murtas coronado, 

Ocultarnos podemos. 

VALIENTg 1." 

A que llegue esperemos 
Todos en emboscada. 
It. 



: Deslepipel llamado 

, Y de mi noble sangre provocado, 

[ A este sitio he venido 

¡ De sólo mi valor mal prevenido, [liado'' 

I (.Quien será , pues, quien me ha desa- 

I ¿Si el padre de don Pedro provocado 

1 De su agrario primero. 

I De sus canas preí ende hacer acero, 

I Sabiendo que su hijo estaba preso? 

, Temeroso noestov. pero confieso 
Que me hallo cuidadoso. 
Si al que ofendi en la corle rigiirn?o. 
Por cobrar su venganza con mi muerte 
A campaña me llama desla suerte. 
Pero mal lo he pensado, 
One nunca desafia un agraviado : 
Ya yo estoy en campaña , 
E.ít'a es la "orilla á quien el Tajo baña; 
Este su altivo puente: 
Diiscar agora quien me llnma intente 
Mi valor irritado j prevenido: 
Con mis obligaciones he cumplido 
Sin que haya en mi valor mudanza al- 
[guna, 
Obre agora á su arbitrio la fortuna. 

{Vase.) 

Salen DON PEDRO T CRISPINILLO 
vestidos de color, y don Pedro con 
una mascarilla en la cinta colgada 

CniSPINILLO. 

Señor, no sé nadar y es desvario 

Que me traigas al rio : 

Di, ¿vienes con tal prisa 
i A que te laven tu única camisa? 
I Despensero pareces 
1 Que á las orillas viene i eomprarpeces, 
' O como sales de la cárcel, creo 
I Que vienes de espulgarte con deseo. 

DON PEDRO. 

I El puesto es este; aquí me han avisa- 
I One es el sitio aplazado. [do 

Hoy, Crispin , la mayor venganza espe- 
Asora es tiempo: retirarme quiero [ro; 
Entre estos verdes ramos. 

CRISPINILLO. 

¿No medirás, Señor, á dónde vamos? 

DON PEDRO. 

Ponerme este disfraz es importante. 

CRISPINILLO. 

Sin tu ir.nje primero de estuiliante. 
Con máscara y sin blanca , yo imagino 
Que vienes á robar á algún camino. 

DON PEDRO. 

Tú reñirás, Crispin , puesto á mi lado. 

CRISPINILLO. 

Don Pedro, como nunca lo he cursado, 
No sé reñir. 



DON PEDRO. 

¿Pues qué te falta , loco? 

CRISPINILLO. 

El ánimo, no es más ; y aunque esto es 
Irme (|uiero y dejarte , [poco, 

Porque yo siempre sirvo de estorbarle. 

DON PEDRO. 

Pues que con tu temor me desobligas. 
Vete, Crispin ; pero á ninguno digas 
Adonde me ha dejado tu recelo. 
Que te daré la muerte, vive el cielo. 
(Vase.) 

CRISPINILLO. 

Con la lengua hj de h:icer, pues que 

[te agrada. 

Lo que hiciera á tu lado cou la espada. 

(Vaje.) 

Salen OANCIU'ELO v EL CONDE. 

CONDE. 

Aunque esperando os estoy 
Con indignación y acero. 
Quién sois vos s:dx"i' espero. 

GANCnUELO. 

¿Sois el Conde? 

CONDE. 

El Conde soy, 

Y soy el que aquí os espero. 

GANCHUELO. 

Este acero os desengaña; 

{Sacan las espadas.) 
Porque no hay en la campaña 
Mas respuesta que el acero. 

CONDE. 

Valiente habláis como sabio, 
Cierta es la resolución. 
( Salen todos sobre él y uno con la 
pistola.) 
¡Vive el cielo, que es traición! 

CANCHtlEl o. 

No hay traición donde hay agravio. 

CONDE. 

Más lucirá mi rigor 
Habiendo más que vencer. 
VALIENTE S.» 

¿Tiróle? 

CANCIIUELO. 

No es menester. 

CONDE. 

No sabe huir el valor. 

GANCHUELO. 

Daros la muerte pretendo. 

CONDE. 

A dárosla yo me obligo. 

GANCHtJELO. 

Tu muerte será el castigo. 

Sale DON PEDRO con máscara, y quí- 
tale la ¡listóla al que la tiene. 

DON PEDRO. 

A ellos , que yo os defiendo, 

Y pues con sus armas veis 
Que os he venido á ayudar, 
A este quiero derribar. 

[Tira á uno y cae en el suelo, y Uévan- 
los dentro á cuchilladas.) 
CONDE. [Dentro.) 
¿Quién sois? 

DON PEDRO. [Dentro.) 
Presto lo veréis. 
CONDE. [Dentro.) 
Pues que sois traidores pues. 
Es cierto que sois villauus. 



»>- COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO 

DOfi PEDRO. (Dentro.) 
("obardes, temed mis manos 
Si no leñéis niuclios pies. 
(ban una vuelta acuchillándolos por el 
tablado.) 

CONDE. 

Vuestras de quien eres das 
En el valor que has moslrjdo. 



COJiDE. 

Que OS debo la vida ved. 

CANCHDEIO. 

Pn grande peligro estamos; 
Mujamos todos. 



Huvamos. 

CONDE. 

Yo os seguiré. 

DON PEDRO. 

Detened, 

(Huyen , y pénese delante don Pedro) 
Que agora os quiero malar. 

CONDE. 

¿Quien me ha dado aquí la vida 
Ser pretende mi homicida 
Volviéndomela á quitar? 
Que he de pagarla, advertid, 
Como quien soy, vive Dios. 

DOX PEDRO. 

Solos esianios los dos, 

V pues lo estamos , reñid. 

CONDE. 

Satisfaceros no quiero. 
Si no lo habéis de admitir; 
Pero si hemos de reñir. 
Sepa yo quién sois primero. 
Porqiie yo resuelta esloy. 
Aunque más me defendáis , 
Puesto que más me irritáis 
A reñir con vos. 

DON PEDRO. 

Yo soy. {Descúbrese ) 

CONDE. 

¿Cómo habéis venido aquí, 
Don Pedro? 

DON PEDRO. 

Si vo os rogué 
Queme librurades, fué 
Por daros la vida asi. 
Ya pienso que os be pagado 
De mi valor defendida. 
Con daros aquí la vida 
l.a vida que me habéis dado, 

V habérosla dado es. 
Aunque airado os defendí , 
Por(|ue me ha importado á mi 
Daros la muerte después. " 

CONDE. 

A reñir con vos me obligo 
Pues es vuestra iiilencion esa; 
Mas, vive Dios, que me pesa 
De perder tan buen amigo. 

DON PEDRO. 

V á mi me pesa perder 

Por vuest ra causa , por Dios , 
Un amigo como vos; 
Pero ya no puede ser. 
Pues ofendidos estamos. 

CONDE. 

¿Qué falta en resolución? 

DON PEDRO. 

Fáltala satisfacción. 

CONDE. 

Pues riñamos. 



DOMPEDRO. 

Pues riñamos. 

CONDE. 

Con mi acero airado intento 

(Riñen.) 
Tomar la venganza en vos : 
¡Valiente sois , vive Dios! 

DON PEDRO. 

¡Vive Dios, que sois valiente! 

CONDE. 

;Bravo pulso! 

DON PEDRO. 

¡Brazo fuerte! 

CONDE. 

¡Bravo valor! 

DON PEDRO. 

¡Crios raros! 

CONDE. 

¡Lástima me da mataros! 

DON PEDRO. 

,!lIuebo siento el daros muerte! 

CONDE. 

¡Bizarro valor tenéis! 

DON PEDRO. 

A ese valor corresponde : 
¡Válgate el diablo por Conde ! 

CONDE. 

Esperad. 

DON PEDRO. 

¿Qué me queréis? 
¿Por qué os detenéis? ¿Qué es esto? 

1 CONDE. 

' Busco un medio, vive Dios, 
I Para no reñir con vos 
I Y para quedar bien puesto; 
i Que mataros es rigor. 

DON PEDRO. 

Si , mas buscadle también 
Para que vos quedéis bien 

Y yo quede algo mejor. 

CONDE. 

¿Luego no nos concertamos 
En el medio que protesto? 

DON PEDRO. 

Yo he de quedar mejor puesto. 

CONDE. 

Pues riñamos. 

DON PEDItO. 

Pues riñamos; 
Irritemos el rigor. 

CONDE. 

Parad, que medio hay también 
En que )o quede más bien 

Y en que vos quedéis mejor. 

DON PEDRO. 

¿Medio puede haber aqui 
Cuando ofendidos nos vemos. 
En que á un mismo tiempo estemos 
Los dos mejor puestos? 

CONDE. 

Si; 
Porque cuando no supiera 
Vuestra satigre y vuestro honor. 
En vuestro propio valor 
Vuestra sangre conociera. 
Siempre me habéis excedido. 
Ya puntual, ya arrojado. 
En la parte de obligado 

Y en la parle de ofendido. 
Con evidencia se muestra 
Lo que aparente se ve. 

Si en mi casaos liberté. 
Me excedisteis en la vuestra. 



DE ROJAS. 

Os di libertad y vida. 
Mi vida habéis restaurado. 
Pues para satisfaceros. 
Hoy queobliijado me habéis, 
Pues en lo más me excedéis , 
En lo más he de excederos. 
Pagar vuestra fama quiero. 
Mi amor con el vuestro obre. 
Vos sois hidalgo y sois pobre, 
Vo soy rico y caballero ; 

Y asi puesto que se allana 
Vuestro duelo y pundonor, 
Satisfaciendo el honor 

De vuestra ofendida hermana : 

Y si á un mismo tiempo allano. 
Teniéndola por esposa, 

La recompensa forzosa 
A la muerte de mi hermano; 
Para daros vuestro honor. 
Aunque vos ganáis en esto, 
Quedando menos bien puesto 
Soy el que queda mejor. 

DON PEDRO. 

Otra conveniencia gano 
Cuando vuestro amor se .illana ; 
Por Casaiidra vuestra hennaiia 
Di la muerte á vuestro hermano ; 
Vo sé que me tiene amor, 

Y yo la be querido bien. 

CONDE. 

Vuestra es mi hermana tamiiion. 

DON PEDRO. 

¿Pues cómo sabré mejor 
Las dos dichas con que gano 
Honor y amistad aquí? 

CONDE. 

Con que la palabra os di, 

Y con que ya os doy la mano. 

DON PEDRO. 

Tan noble satisfacion 
Finezas á mi honor labra, 
Pues cumplirá su palabra 
Quien cumple su obligación. 

CONDE. 

Ya solamente obligados 
Estamos. 

DON PEDRO. 

Conde, no sé : 
Ello dirá. 

CONDE. 

¿Pues porqué? 

DON PEDRO. 

Porque quedamos cuñados. 

CONDE. 

Hoy, pues , que preciso es 
Juntas las bodas serán. 
Fénix y Casandra están 
En mi casa. 

DON PEDRO. 

Vamos, pues. 

CONDE. 

Mi honor con esto aprovecho. 

DON PEDRO. 

Mi amor con esto se allana. 
Su honor cobrará mi hermana , 
Vo quedaré satisfecho, 

Y su honor, ya restaurado. 
Mi padre ha de conocer. 

CONDE. 

¿Qué falla agora que hacer? 

DON PEDRO. 

Pedir perdón al Senado 
Por satisfacion mejor. 

CONDE. 

Y con él pedir es bien 

Que un victor también nos den 
Si lo mereced autor. 



NO HAY AMIGO PARA AMIGO. 



DON LUIS. 
MOSCÓN. 



PERSONAS 

,nON LOPE. I DON AI.< 

I FERNANDO, eriudo. | OTAÑEZ 



DON ALONSO. 



ESTRELLA. 
AURORA. 



JORNADA PRIMERA. 

Salen DON LUIS, galán , y 1- ERNAN- 
DO, su criado. 

DON LDIS. 

¡Dueña mañana! 

KERNANDO. 

¡ExlremaJa! 
Niiiir.i h.i salido el aurora 
Tan hermosa cuinu ahora. 

DON LUIS. 

¿Por qué? 

FERNANDO. 

No viene aVeilada : 
Ya se quilo el nejjro mamo, 

Y ya no >ale llorosa. 

DOSLCIS. 

Si quiere eslar mas htrmosa 
iJila que no üeje el llanto. 

FERNANDO. 

No lo entiendo. 

DOS LOIS. 

Fácil es 
Lo que en lu du'la |iieliercs; 
Si cxperinienlailo (|uierc.s 
CuaiiOu enamorado estes, 
F.nojalecon lu dama, 

Y si llora tu rigor, 

Mas que le llame su amor 
Su propio llanto le llama; 
Que en lu retiro violento 

Y en tu repetido afán. 
Cada lágrima es imán 
Del yerro del sentimiento. 

fEHNA.NDO. 

Saber quiero en conclusión , 
¿Por qué en celos y amor lanío. 
Se cree mejor al lla'nto 
Que se cree a la razón? 

DO.N LUIS. 

Con una evidencia admira 
La respuesta en puridad ; 
Elalina es una verilaü, 

Y el cuerpo es una mentira. 
Él se vé, y ella, invisible, 
Se deja amar, mas no ver; 
£l Tahble puede ser, 

Y ella ha de ser infalible. 

De manera . que en tal calma , 
Aunque obligue otra pasión , 
Como las lagrimas son 
La retórica del alma, 

Y en dos lineas ó mitades 
Habla en corrientes conceptos 
El alma i aquellos efectos 

(jue es fuerza que sean verdades. 

La lengua puede moverse 

De amor, ungiendo el encanio. 

Mas no cuando quiere el llanto 

Puede á los ojos verterse. 

Lue;;o si dislingo vo 

Que entre el dudar v el sentir 

Suele la lengua (ingir. 



Y nunca el llanto (ingió. 

¿Quién podrá, aunque tenga enojos, 
Dejar con indigna mengua 
Por las duilas de la lengua 
Las verdades de los ojos? 

FERNANDO. 

Ya que al Prado hemos salido. 
Con no ser hora de prado, 

Y ya que el templo lias dejado 
Donde estabas retraído. 

De San Jerónimo, quiero 
Saber cuál la causa es 
De que tan confuso estés , 
Tan suspenso y tan severo. 
;,Por qué andas asombrado? 
Don Luis, ¿qué te ha sucedido? 
¿Qué censo se le ha cumplido? 
íOué comedia te han silbado? 
¿"ils . dime , Estrella tu dama ? 
¿Estrella, digo. Señor, 
La que de tu vivo amor 
Vuelve á habilitar la llama? 
¿Acaso la has encontrado 
O es que en este campo está? 
¿ Oime, sabe Estrella ya 
Que de Flándes has llegado 

Y que retraído esperas. 
Porque con valor y suerte 
A don Félix disle muerte 
Antes que i Flándes te fueras? 
Dime, ¿ha de venir aquí? 

Un n.es no há que has venido, 

Y á tu tristeza rendido 
Vives solamente en ti. 
Mas si acaso te molesta 
Lo que preguntado veo. 
Recompense mi deseo 
Siquiera con tu respuesta. 

DON LDIS. 

Fernando, si yo te digo 
Ese que reprimo ardor. 
El que callo como amor 
Me herirá como enemigo. 
Que la lengua en la ocasión 
Que refiere algún agravio. 
Se está afilando en el labio 

Y corla en el corazón. 



Esto quiero preguntarte. 
¿Üüscate airado, inhumano. 
Don Alonso, que es hermano 
De don Félix , por matarte? 

DON LUIS. 

No, que no llega i alcanzar 
Don Alonso que he venido, 

Y como estoy retraído 

Y estoy fuera del lugar. 
No lo ha podido saber. 
Ni aquestos recelos toco , 
Ni ya esa Estrella tampoco 
Tiene en mi oculto poder. 
Ya en otro accidente muero 
De otra luz más pura y bella , 
Pues de una luciente estrella 
Pasé á adorar un lucero. 

Y este que por nuevo elijo. 



Es tan fino y tandistante. 
Que estotra es estrella errante 

Y estotro es lucero lijo. 

FERNANDO. 

Pues cuéntame por tu vida , 
¿Quién con más dieslro primor 
(;on el acero de amor 
Te dio en el alma la herida? 

DON LUIS. 

Pues muy atento has de estar, 

Y no me "eches á perder 
Por no saber entender 
Lo que te quiero contar. 
Era la hora en que el sol. 
Fénix del cielo divino. 

Si por si misino muriendo 
Volvió á nacer de si mismo, 
Desvanecía las sombras 
Que de temor ó de oficio 
Se amontonaron confusas 
En la cárcel del abismo. 
Sacudió la pluma el ave. 
El pájaro aliló el pico, 
Desperezóse la fiera , 
t;iiupó la flor el roció; 
Gorgeó el agua risueña , 
Abrió la rosa el capillo. 
Requirió el águila el prado. 
Dejo la tórtola el nido, 

Y fué enjugando la aurora 
Cuanto sudaron los riscos ; 

Al tiempo que desde el templo. 
Adonde estoy retraído. 
De este santo, que llamó 
(Por verlos endurecidos) 
Con el pedernal al pecho 

Y con la trompa al oido, 
Sali á divertir los ojos; 
Al prado los encamino, 
Doile ¿I la vista el deseo 

Y el paso arrojo al deslino. 
Entro en aquel grande liibleo 
O abreviado paraíso. 

Jardín de aquel regidor 
Que hizo al invierno florido. 

Y apenas por sus estancias 
Cuadros de flores registro. 
Cuando hallo seca la rosa. 
Reparo al jazmín marchito, 
Cenicienta la azucena , 

Mas cárdeno y mustio. el lirio. 
El clavel , rey de las flores , 
En su botón escondido ; 
La rosa , reina del campo. 
Recelando algún peligro. 
Sacó espinas por arclieros. 
Soldados suyos antiguos. 
¿Cn.il fué, me dije a mí propio. 
La iCMiiieslad nne lia corrido 
KMrs(..„,:,r .lelas llores? 
¿Ciiiil liir rl ,iri/.iiieladoy frió 
(hii' I.M-s .Ir pninavera 
■| luco en |. receptos de eslío? 
Mas luego me respondí: 
Pero sí son parecidos 
El lucero allá en sacíelo. 
La Uor acá en nuesiro abismo, 



Si comí 

No fuera currcspondcm!;! 
Que eu tierra y cielo divisus 
Fuesen fijas esas Ocres 
No siendo esos astros fijr.s. 
Busco la causa, y no la hallo, 
Siéiitola , aunque no la miro. 
Que el sentir mira sin ojos , 

Y aciiTia más ([ue ellos mismos 
Vuelvo la vista, y hallé 

(;No sé como lo repito!) 
I'iia mujer, ¡qué grosero! 
liia dama, ¡estoy perdido! 
lan hella : pero la voz 
Se liicla entre el labio mió. 
; Uli . (|u¡én pudiera contarlo 
i:onio he s;ibido sentirlo! 
Kn lin , la vi : escucha átenlo, 

Y ja que no haya podido 
Intérprete de mi fuego 
Declarar su incendio activo. 
Juez hoy de mi labio, put-ik-s 
Del modo conque la pinto, 
l'ara el tormento de amor 
(".elegir por los indicios. 

A un estanque divertida 
Aurora se contempló, 

Y aunque hermosa se miró. 
También se admiró corridu. 
Imitada y dividida 

\ !Ó su iniugen celestial , 
l'ues como nunca otra i;;ual 
Compitió con su luz pura, 
?e enojó con su hermosura , 
Porque la halló en el cristal. 
El sol también que nacia 
Al estanque se miraba, 

Y el cristal se alborotaba , 
Como en dos soles ardía. 
Hi/a el agua se niovia , 
Ella se busca y se ignora , 
Cues como del sol ahora 
Se equivoco el arrebol, 
Aurora se vio por sol , 

Y el sol se vio por Aurora. 
Deber luego procuró, 

Y haciendo al cristal agravio, 
Puso por búcaro el labio, 
I'orque búcaio faltó; 

l'ero cuando reparó 

rué estaba el agt:a neutral, 

Y vio de fino coral 

Su labio entre el arrebol. 
Porque no fuese del sol 
Se recató del cristal. 
Dejó el cstan(|ue corrida. 
Midió el jardin , y escondido 
Me recaté de unas ramas 
Entre el verde laberinto; 
Fué á otro cuadro y no la hallé, 

Y buscarla solicito 

Por los avisos que un pié 
Dejaba en la arena escritos. 
Sigolapor las pisadas: 
A este lado Dores miro, 
A estotro estampas y arenas, 

Y entonces dije á mi mismo : 
No es posible , no, que sean 
De Aurora aquestos indicios; 
Cumpo que pisare Aurora 

Vs fuerza que este florido; 

Y este en que están las pisadas 
i;sla íigostado y marchito. 

Y asi p;ira hallar la Aurora 
Kscugi el mejor camino, 
Dej.aidü lo señalado 

Y lomando lo florido. 
Hállela oorlando rosas, 

Y entre jazmines y lirios 
A cárcel de un raiñillete 
Aplicaba verdes grillos. 

Y advertí , pero no quiero 
Andar contigo rcniiso, 



ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO 

Y pues es pincel mi lengua 

Y mi ingenio color fino, 
Al olio escucha pintado 

Lo que estaba al temple vivo. 

üs de calidad la rosa , 

Entre Dores coronada , 

Que está , cuando esta cerrada , 

Más fragante y olorosa. 

Providencia fué dichosa 

Y no oculto disfavor. 

Ver que al arrmcar la flor 
Kntre espinas imprudentes. 
No mudó los accidentes 
Ni de olor ni de color. 
Causa mortal viene á ser 
Que aquella fragancia guarde 
i.omo la luz, que más urde 
Ciuindo ya no quiere arder. 
Ose viene á iiarecer, 
Porcpie este ejemplo concierte. 
Cuando ya arrancada vierte 
fragancia , si no color. 
Cisne . (lUP con voz de olor 
Se eslá cantando su muerte. 
Pues ¿por qué causa diré , 
Oue va cortada la rosa. 
No eslé en su mano olorosa 

Y en otra mano lo eslé? 

Y es , que alli su muerte ve , 

Y en espíritus partida 
Llora su muerte ofendida ; 

Y como aqui es mejor suerle, 
Lo que fué señal de muerte 
Es indicio de su vida. 

En fin, yo me llego á verla 
Amante, pero remiso; 
(;un amor , pero con miedo; 
Sin vista, pero con tino; 
Porque á lo que al ver falló 
Le encargué al otro sentido. 
Escuchóme , tuve dicha ; 
Respondióme, merecilo; 

Y para el fruto de amor 
Mis esperanzas cultivo. 
Adinilióme con los ojos 
Después de algunos desvíos; 
Coiuiinilecióse á mis quejas: 
lis deidad , hizo su olicio. 

Y, en lin , en aquella fuente 
Que nace con tal peligro, 
One en su propio nacimiento 
Conoce su precipicio, 
Diez mañanas há que amantes , 
Con retóricos cariños, 
Damos al templo de amor 
Las almas por sacrilicio. 

Y porque no me conozca 
Por la voz de mi delito. 

Que soy don Luis le he encubierto, 
Que soy don Carlos la Unjo. 
A(|ui la estoy esperando ; 

Y [-nri el eMÍ|;'í),i niio. 

; (»■ ■" 11' ■' lili i'-ajeros 
),:■.■. unos suspiros. 

\.. I 1 Lola Aurora 

ÍMüllc eti.p.-t s debidos, 

Por(|ue cuando sale el dia 

No hay luz en los astros mismos. 

Con achaque de gozar 

De este |)rado, que es Narciso 

One se ha enamorado al verse 

En el cielo cristalino. 

Aurórame viene á ver 

Con recato y con retiro 

Esias mañanas de Mayo; 

Y como estoy retraído, 
Pasa plaza de piedad 

Lo que es cuidado Ungido. 
A Estrella quise , es verdad , 
Mas como siempre la he visto 
En la noche del engaño. 
Eran sus rayos mentidos. 



DE ROJAS. 
Este es el amor que guardo. 
El incendio que reprimo: 
Aconsejarme, es error; 
Darme culpa , es desvario ; 
No ayudarme, deslealtad; 
Divertir mi amor, delito. 
Viva Aurora , Estrella muera. 
Porque en empleo tan digno. 
Cuando avivo aquesta llama. 
Estotro incendio mitigo. 

FERNANDO. 

En fin , don Luis , mi señor. 
¿Qué otro dolor le atrepella, 

Y el pasado amor de Estrella 
Era afecto y no era amor? 

A don Félix diste muerte 
Por Estrella ; pero ahora 
Te das muerte por Aurora ; 
Pues considera y adviei te... 

DON LCIS. 

Fernando, aquesto ha de se;'; 
No tienes que aconsejar. 

FKRNANDO. 

A tile loca el mandar, 

Y á mi toca obedecer. 

DON LUIS. 

.S.iber. Fernando, quería 
Adonde vive un amigo, 
Don Lope de Castro digo, 
Capitán de infantería, 
Rnro humor y peregrino, 

Y sé que me ayudará. 

Dos meses pienso que habrá 
Que á Madrid de Flándes vino, 

Y su casa no has hallado 

Y habrá un mes que yo llegué. 

FERNANDO. 

En las Gradas pregunté 
Por él : pero no le he hallado 
Ni sé donde pueda estar. 
Mas con don Lope recelo 
Que á componer algún duelo 
Está fuera del lugar. 

DON LCIS. 

Sin que ninguna le importe , 
De Flándes llegó á entender 
Que se vino á componer 
Las pendencias de la corle. 

FERNANDO. 

Es raro hombre; pero es tal, 
(Permitoine que le alabe) 
Que sobre valiente, sabe 
Ser amigo y puntual. 

DON LUIS. 

Mucho estimo que le abonos. 

FtllNANDO. 

Sé SUS muchas partes yo. 

DON LUIS. 

En la guerra me debió 
La vida en dos ocasiones; 
Asi, no olvides ahora 
Llamarme don Carlos. 

FERNANDO. 

D!. 

DON LUIS. 

Y cuando ella venga aquí... 
Pero ya ha llegado Aurora. 

Sale AURORA , con sombrero ij niuie- 

tilla, y UNA CRIADA. 
ADROriA. 

¿Don Cirios? 

DON lOlS. 

¿Señora mía? 

ADRODA. 

Enviad de aqui cslc criado. 



DUN LUIS. 

Vele, Keriiaudo, á otra parle. 

FEBNANUO. 

í Ya le obedece Fernando. (las¿) 

I DOK LUIS. 

M No en balde, divina Aurora, 
) Estaba gozoso el prailu ; 
) No en balde las azucenüs. 

Generales de esle campo. 

Por reina de la hermosura, 

Bella emperatriz del Majo, 

tíi ahjlen las banderas 

De sus cogollos nevados. 

Nu en balde... 

AURORA. 

Parad ahora 
1 . inunda i los agasajos, 
' ' lili viene mi pasión 
1' i;;i iluedarse en mi labio. 

no.x LUIS. 
¿Pues qué iraeis? 

AURORA. 

Muchas penas. 

DOM LUIS. 

,,|Jiié senlis? 

AURORA. 

Muchos cuidados. 

DOK LUIS. 

¿De dónde nacen? 

ALRORA. 

Ue vos. 

DON LUIS. 

¿Pues si puedo remediarlos? 

AURORA. 

Es sin remedio mi mal. 

DON LUIS. 

Pues, Aurora, habladme claro. 

AURORA. 

Tan claro os pretendo hablar 

bn el mar de mis cuidados. 

Que os han de enmendar mis ojos 

Lo que mi lengua haya errado. {Mira.) 

DU.'S LUIS. 

¿.\dóude miráis? ¿Qué es esto? 

AURORA. 

Viene conmigo mi hermano. 
Que como es el postrer dia 
Que hemos de salir al prado, 
Ne ba acompañado por fuerza. 

DO.N LUIS. 

Aqui podéis apartaros. 

No leñéis que recelar. 

Porque él se (jueda alli hablando 

Con un caballero amigo; 

Y asi , don Carlos, en tanto, 
Atendedme, no ala voz, 

Al afecto con que os hablo; 
Porque en lo escrito del alma 

Y en lo que el pecho ha ürniado, 
La acción es original 

Y las palabras traslados. 
Señor don Carlos . yo os vi , 

Y yo os escuché , don Carlos , 

Y no sé si este accidente 
Fué de veros ó escucharos. 
¿Qué hechizo vuestra razón . 
Que veneno vuestro agrado 
Me han dado en vaso de amor 
Levemente disfrazados? 

i Ando desde que os miré 

En un despierto letargo , 

En un dormido desvelo, 
' Discurriendo y vacilando. 
I Quiero olvidaros 4 veces, 



NO HAY AMIC» PARA AMICO. 
Pero como son hermanos 
La memoria y voluntad , 
Hijos que el alma ha adoptado. 
Aunque falte la memoria , 
Como el amor esta obrando. 
Aun no os empiezo á olvidar 
Cuando lué^jo vuelvo á amaros. 
Como en oira parte estaban 
Mi honestidad y recato, 
Al buscarme en toda yo. 
En toda yo no me hallo 

Y pi esle amor y esle afecto, 

O bien le encubro ole guardo. 
La polilla del deseo 
Me gasta el pecho á pedazos. 
Guerra en Kláiides del amor 
Arde por distintos lados : 
Sin munición vive el fuego, 
Hi bouor esta amotinado ; 
Sitiada está la cordura, 
El error atrincherado, 

Y la pasión culebrina 

Ue fuego, aunque fuego manso, 
üompió el portillo del pecho, 
ü expelido ó arrojado. 
Porque en la plaza del alma 
Entren afectos soldados. 
Señor don Carlos , yo os quiero: 
Digolo mejor, yo os amo, 

Y aunque hago mucho en quereros, 
Hago más en confesarlo. 

Esta noche quiero veros , 

Y pues no entráis en poblado 
Por sucesos que encubrís 

Y accidentes que no alcanzo. 
Bien podréis, siendo de noche. 
Irá verme, y os aguardo 

En la casa de una amiga 
A ([iiien mi amor he liado, 
Que hoy la voy á visitar, 

Y como estéis esperando 
Junto á aquesta torrecilla. 
Pretendo enviar á llamaros. 
Esta criada vendrá 

Por vos, estad avisado. 

Que á tiempo que el sol se acueste 

En el lecho de alabastro, 

Y las sirenas le igualen 
La espuma , vellón nevado 
Que en transponlines de plata 
Él céüro mude manso, 
Vendrá por vos ; pero aviso, 
Que el veros, que el estimaros. 
No os dé ocasión á romper 

Los limites del recato ; 
En mi casa no es posible 
Que os pueda ver; y asi, allano 
Con la lealtad de una amiga. 
De un hermano el embarazo. 

Y porque ahora parece 
Que viene ya por el prado. 
Quedaos, y no respondáis 

A lo que os ordeno y mando. 
La obediencia es la respuesta 
(Uiaiito es debido el mandato. 
Que yo me voy á sentir ; 
Pero tengo embarazado 
El recelo de perderos 
(^on el gozo de i 



DO.X LUIS. 

Pues , Aurora , mas no aurora , 
Sol. que nace por milagro 
Eii el oriente de amor 
A estos montes y estos prados , 
Aun(|ue me dais esperanza , 
Como es verde, be imaginado 
Que si no la orea. el viento 
Del favor de vuestra mano. 
Antes que llegue á ser flor 
Marchita , verá desmayos. 



Agua habla que la cultive, 
üjüs tengo y vierten llamo. 

DOM LUIS. 

.\o i cosía de vuestros ojos 
Me deis vida, dueño amado ; 
Demás, que este llanto es fuego 
Cruelisiinamente manso. 
Que se emboza con cristal 
Para enceader disfrazado. 

AURORA. 

Don Carlos, ¿iréis á verme? 

DON LUIS. 

Iré, Señora, á adoraros 
Vo enviaré por vos- 

DON H'IS. 

Yo espero. 

AURORA. 

,0h, quién no os hubiera hablado! 

DON LUIS. 

¡Oh. quién no os hubiera visto! 

AURORA. {Ap.) 

;.Noche, tiende el negro iiianlo! 

DON LUIS. (.4;).) 
.Muere, sol, en Occidente! 

AURORA. 

Digo que... pero quedaos. 

DON LUIS. 

Idos, Aurora, con vos. 

Porque si me estáis cegando 

Con flechas de amor, (|Ue arrojan 

De vuestras cejas los arcos , 

Jiás vale estar en tinieblas 

Que no cegar con los rayos. {Vase.) 

Sale MOSCÓN tras OTAÑEZ, aiii'i, 
ella Jifendiéiidose con un uso y una 
rueca , y él con un caldero de agua, 
mojándola. 

0TAÑF.Z. 

I'or santa Águeda bendita , 
Que me lo habéis de pagar. 

MOSCÓN. 

üe casa os tengo de echar, 
Exilorasmaledita {Hu'galri ) 

OTAÑEZ. 

Mirad , Moscón, que me indigno, 
,,Agua á mi? Mal me haga Dios. 

MOSCÓN. 

Eso quisiérades vos , (Riérjala.) 

Que yo os regara con vino. 

OTAÑEZ. 

Cuando tan humilde os hablo, 
Eso de limite pasa. 

MOSCÓN. 

Yo saco una ama de caí;a [Riégala.) 
Como otros sacan un diablo. 

OTAÑEZ. 

Con agua ¡hay tan mala estrella! 
Con un cuchillo me herid. 

MOSCÓN. 

¿Qué os hizo el agua , decid , 

Que tan mal estaiscon ella?(/í/('sn/« > 

OTAÑEZ. 

Alcahuelon, ¿qué os inquieta 
Aquesta pobre mujer? 

MOSCÓN. 

Hay mucho en eso (|ue hacer, 
Borracha sobre alcahueta. 

otaSez. 
Ya que lan revuelto estáis 



Conlra raí enemiga suerte 
A liarme übora la niuerle , 
Decidme, ¿ por qué me aguáis? 

MOSCOM. 

Tellejo vacio, si liaré. 

0TAÑE7.. 

Pues decidlo en puridad. 

MOSCÓN. 

Pues muy atenía escuchad , 

(Suelte el caldero y hable.) 
Que luego os escuchare. 
Servimos en couclusiou 
A don Lope, ese soldado, 
Vos de ama , jo de criado. 

OTAÑEZ. 

Al caso, señor Moscou. 

MOSCÓN. 

Si voy á comprar recado 
A la plaza con lealtad. 
Vos os coméis la mitad 

Y decís que lo he sisado. 
Aunque esté ardieudo la fr.igiia 
De vuestro pecho sin lino, 
Todo cuanto compro en vino 
Me lo trastocáis en agua. 

Si con paciencia devota , 
Aunque á veces con dolor, 
Conociéndoos mi Señor 
Echa un candado á la bota, 
Decís como el pecho rasca 
Lo que come el paladar : 
«Bota mia , esto es echar 
Candados á la tarasca.» 

Y aunque más cerrada esté , 
Como sois bruja , y os toca, 
Si la guardan por la boca. 
Vos la chupáis por el pié. 

otaSez. 
¿E so es mal hecho ? te engañas , 
Mi obediencia es y mi amor; 
Lo que guarda mi Señor 
Lo pongo yo en mis entrañas. 

MOSCOU. 

Si alguno me baja á hablar, 

Y lo estáis mirando vos, 
Llegáis luego, y Dios es Dios, 
Due me lo habéis de escuchar. 
Si con mi amo me rio, 

Me decis que soy bufón ; 
Si callo, soy socarrón. 
Soy bestia si me desvio. 

Y si vuestra mona empieza 
A derribaros después , 

Le echáis la culpa á los pies 
De lo que hace la cabeza. 
Alcahuete bajamente 
Soléis llamarme , y yo sé 
Que dais un recado que 
Le claváis en una frente. 
En vos no hay verdad entera, 
Ni aun parliíía en vos se mira, 

Y aliñáis una mentira 
Como si una novia fuera. 
Vos queréis ser la señora , 
Sois escuchadora impía , 

Y no comeréis un dia 
Por acechar una hora. 

No hay en vos palabra cierta , 
Mentís más que un jugador, 
Preguntáis mis que un señor... 

(Llaman.) 
Mas llamaron á la puerta. 

OTAÑEZ. 

¿Quién es? 

MOSCÓN. 

¿Quién llama? 

OTAÑEZ. 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE líOJAS. 

I Con armonía suave, 
Keloj que las horas sabe 
De los males y los I ' 



MOSCO.N. 

Eso lo sabri después. 

OTAÑEZ. 

A mi loca ver quién es. 

U"5CU.N. 

Eso no le toca al ama. 

OTAÑEZ. 

Déjame , Moscón , que llegue. 

MOSCÓN. 

No tenéis, no, que esperar. 

OTAÑEZ. 

Déjame, por Dios, pasar. 

MOSCÓN. 

Por san Agustín , que os riegue; 

Y puesto (jue no ha de ser, 
Porcjue no deseéis llegar, 
La puerta (piiero regar. 

¿guien llamaba? (.Atr¿. 

Sa/í ESTRELLA, cubierta con un 
maule, y unackiada. 

ESTRELLA. 

Una mujer. 
(Ap. Ruego al cielo que te tope.) 
;, Posa aqui , si no me he errado, 
Un caballero soldado 
Que se ha de llamar don Lope? 

MOSCÓN. 

Si, Señora. 

OTAÑRZ. 

¡Hay tal pesrr! 
iQue esto me haya sucidiJo! 

ESTRELLA. 

¿Está encasa? 

Hoscon. 

No ha venido; 
Pero no puede tardar. 

CT\IADA. 

¿Qué intentas, Estrella, ya? 

ESTRELLA. 

Un pariente me ha contado 
Que liá que vino este soldado 
De Flándes dos meses há. 

Y como constante lloro 
Un amor que lia de durar, 
Le he venido á preguntar 
Por don Luís , á quien adoro. 
Disfrazada he de saber 

(Que es permisión de mi acierto) 
Si acaso don Luis es muerto 
O si á España ha de volver. 
Que en la guerra es infalible 
(Si no es que la fama miente) 
Que el que es más noble y valiente 
Tenga el riesgo más posible. 
Seis años há que se fué. 
Porque á don Félix malo; 
Si tuve la culpa yo. 
Ya en mi la pena se ve. 
Celia, recelo su muerte, 

Y este dolor me atropella. 
Que soy su infeliz estrella 

Y le iallui mala suerte. 
Tal vez me doy parabién. 
Que amor á don Luis alcanza , 

Y mi prolija esperanza 
Es profeta de mi bien. 
Con los ojos del deseo. 
Linces que crió el decoro, 

A un mismo tiempo le lloro, 
A un mismo tiempo le veo. 
Con esto, más consolada , 
Divierto noches y dias, 

Y con nuevas fantasías 
Traigo el alma alborotada. 
El alma es , si lo previenes 



Y aunque don Luis ha faltado. 
Dentro, en concertada unión , 
lia .soñado el corazón 
La hora de haber llegado. 
— En lin, ¿no puede lardar? 

MOSCÓN. 

()ue no venga es maravilla ; 
Cada cual tome su silla 
Si es que le quiere esperar. 

ESTRELLA. 

¿Tan puntual viene á casa? 

OTAÑEZ. 

Siéntense y se lo diré. 

MOSCÓN. 

No, yo se lo contaré. 

OTAÑFZ. 

Yo sé mejor lo que pasa. 

ESTRELLA. 

Puesto que estoy reducida 
A esperar, como lo veis , 
Os pido que me contéis 
Su extraño modo de vida. 
Dícenme ([ue es singular 
En el modo de vivir, 

Y asi podré divertir 
Este rato el esperar. 
Cuutadlo vos. 

OTAÑEZ. 

Eso si. 

MOSCÓN. (Ap.) 

Acabóse, su hora vino : 
A la mitad del camino 
La he de atajar. 

OTAÑEZ. 

Digo asi: 
.Mi Señor, para que empiece 
Con verdad , Señora mia , 
Se levanta cada dia 
Si amanece ó no amanece. 
Hace versos arrogantes , 
De vapor, de rayo y nube, 

Y á una azotea se sube 
Para alcanzar consonantes. 
Porque de laurel le enramen 
Tiene escrita una gaveta ; 
Ser puede, por mal poeta 
Secretario de un certamen. 
Sale fuera mi Señor 
Luego que ha poetizado, 

Y oye misa de soldado. 
Como otros de cazador; 
Como en tantas ocasiones 
Sirvió en la mar y en la tierra, 
Se va al Consejo de Guerra 

A seguir sus preten.siones; 
Pero viendo el desengaño 
Del prolijo pretender, 
Va á san Felipe á coger 
Mentiras para su año; 
Conloes capitán de honor. 
Le escuchan más aphuulíilo. 
Luego que bien ha iiienticlo 
Se viene a comer mejor; 
A las doce en punto trata 
De comer con gran sosiego; 
Entra en casa, y dice luego : 
—Ama, sacad la piñata.— 
Luego... 

MOSCÓN. 

Tente, que teat.njo, 

Y no has de hablar más aquí ; 
Ahora me toca á mi 

Desde la comida abajo. 
Come con dos mil placeres 
Muy llano y desenfadado. 



1 ; : .1 con caila bocado 

ik' Misil ik, Naiiuir y Ambercs; 

Aiimiue me liene avisaüo. 

Si l;i (juerra le provoca, 

yue al tiempo que se desboca 

l.e tire yo por un lado; 

Uuele desbalije llama: 

ll.iíolo yo sin respuesta, 

\ |iara dormir la sirsla 

l'iJe el catre, que es su cama ; 

Vamonos los dos de allí 

A campar con nuestra estrella ; 

Yo suelo comer por ella, 

Perú esta boba poroii: 

Vuelve lue^o á despertar, 

Y sale a verá porfía. 
Que pendencias aquel día 
Hahabiiloenlodoel lugar; 
Va del duelo prevenido 
l'.oinponedor muy severo, 

Y comprará con dinero 
El saber quiéu ha reñido; 

Si el duelo en dos llega á oír 

yue satisfecho no está. 

Aunque esté acabado ja. 

Los hace otra vez reñir; 

De amante nunca blasona, 

Pues sale con gran placer 

A büca de noche a ver 

Si cae alguna Korroua; 

Y, en lin, por sus arcaduces 

La habilita á la ocasión. 

Que como es su anior cbanilon, 

Solo pasa entre dos luces. 

Viene a cenar, y empezamos 

A hablar Oel señor Infante, 

Que le vio en Klandes triunfante , 

Kumpeinos, desbaratamos; 

• Kelirose el enemigo 

(Mirando este daño) á Holanda, 

A bolduque y á Celanda ;» 

Y asi el cielo me es testigo. 
Que todo el juicio me abolla 
Cuando esta tormenta pasa... 
Pero él ha llegado á casa. 

Sale DON LOPE, con coleto, tahalí 
guantes, de camino, botas y sombre- 
ro grande. 

DOM LOPE. 

Ouüez, sacad la olla. 

OTAÑEZ. 

Obedecerte quisiera, 
Pero no es menester, si 
La olla tienes aquí. 

MOSCÓN. 

Y aquí está la cobertera. 

DOM LOPE. 

Delladama, sol hermoso, 
Geroglilico discreto 
Que para ser vuestra enigma 
Con nube os habéis cubierto, 
EsplicaoscoD la hermosura 
A mi terneza ó á mi ruego, 

1 ¥ no se oculte un prodigio 

! A lo rudo de un ingenio. 
tQué mandáis eo esta casa? 

ESTBELLA. 

Ahora á buscaros vengo, 
Porque intento preguntaros 
Quétanto habrá... 

DON LOPE. 

Deteneos, 
I Herecedme el agasajo. 

Ya que serviros merezco, 
, Habladme con el semblante, 
i Y no obre la voz primero ; 
I Los intérpretes mejores 
i Son siempre los movimientos; 



NO II. V Y AMIOO PAHA AMIGO. 
Debaos la voz de los ojos. 
Que no el labio es tan discreto, 
Que copiara por menor 
Lo que pinta el sentimiento. 

ESTRELLA. 

Tancorlesinente obligáis, 

Que aunque en descubrirme pierdo 

Por la parte de mi fama. 

Mas pierdo en no obedeceros ; 

Y si gano en ser cortés, 

Y no en la obediencia, quiero. 
Por ganar la cortesía. 

Perder algo del respeto. (Oesf.v/Tííf.) 

DON LOPE. 

Cuando os oi tan discreta, 
Os temí mu; fea, y luego 
Que os he visto tan hermosa, 
Que seáis muy necia temo ; 
Pero vos sois excepción 
De este creído proverbio. 
Que no siempre la fealdad 
Se ha de alzar con el ingenio. 

ESTRF.LLA. 

Puesto que quiero saber 
Ks, Señor, ¿qué tanto tiempo 
Habrá que á Klándes dejasteis? 

D0> LOPE. 

Habrá dos meses y medio. 

ESTRELLA. 

;, Y en la batalla os hallasteis 
Del señor Infante? 

DON 1 OPE. 

Bueno, 

Y voto á Dios que á su lado 
Le di á mi espada más cuellos 
Del holandés enemigo, 

[Tírale el gracioso de la capa , cuando 

va á .'tablar de la guerra.) 
Que hay en Holanda; mas dejo 
.V un tiempo arrogancias mias 
\ á otro lado mis sucesos, 
One en tocando en lo soldado, 
.Suelo errar en lo grosero. 

ESTRELLA. 

Por quien quiero preguntar. 
Es... 

DON LOPE. 

Decídmelo de presto. 

ESTRELLA. 

A no estar ya descubierta. 
Lo preguntara sin miedo. 

DON LOPE. 

Baste el recato en los ojos. 
Dejad cansados respetos. 
Que no es buen amor aquel 
Que sobre lino no es ciego, 

Y vos le tenéis con vista; 
¿Quiénes? 

ESTRELLA. 

Es don Luis Pacheco, 
Que habrá seis años que está 
Kn Klándes, por un suceso 
Que fué... 

DON ALONSO. {Dentro.) 
Don Lope, ¿coméis? 

DON LOPE. 

No, camarada; mas quiero... 

ESTRELLA. 

Don Monso es el que habla. 

{Echase el manto.) 
Perdonadme, caballero, 
Que importa que no me vea 
Ese que os llama, y pretendo 
Irme, con vuestra licencia; * 
Pero aquesta noche os ruego, 
Si vo os enviare á llamar. 



Que me veáis con secreto. 
Adiós, que me importa mucho. 

DON LOPE. 

Esperad. 

ESTRELLA. 

No puedo menos. 
¡Que no me deje esta sombra! 
iY que porque le aborrezco 
Quiere el cíelo que me siga! 
Déme mi dolor esfuerzo. 

Vase Estrella echando el maulo, y s 
go DON ALONSO, y hágala una t 
verenda sin conocerla. 

DON ALONSO. 

he estorbado, don Lope? 

DON LOPE. 

No, amigo, que mis requiebros 

se están en las mantillas , 
Como el día en que nacieron ; 
Más vulgares son mis damas. 
Son sin cojta y de provecho, 
liemudo, como vestidos, 
Kapazas, y ahorro con esto 
Decir fineza, lisonja. 
El desden, el valimiento. 
El desprecio, grosería. 
La ignominia, el galanteo: 
Y, en ün, las hablo y me hablan 
A mi modo y á su genio. 
Yo en lenguaje de Bruselas, 

Y ellas á mi en el objeto. 

DON ALONSO. 

Yo vengo, amigo, á buscaros, 

Y tan sin mi vengo á veros. 
Que no soy quien está en mi. 
Que en mi está mi sentimiento. 

DON LOPE. 

Pues dadle á la voz la rienda, 
Soltadle á la lengua el freno. 
Callar el mal es más daño 
Que decir el daño mesmo. 
Entre aquel que está escuchando 

Y aquel que está repitiendo, 
Como uno presta piedades, 

Y otro dice sus afectos. 

Si el que lo escucha lo siente. 
Aquel que le dice á un tiempo, 
(>uaiido refiere el agravio. 
Va introduciendo el consuelo. 

DON ALONSO. 

Señor don Lope de Castro, 
¿Sois mi amigo verdadero? 

DON LOPE. 

Vo lo fui de vuestro padre, 

Y ahora lo soy tan vuestro. 

Que por vuestra hermana Aurora 
\ por vos, á cualquier riesgo 
Pondré mi hacienda y mi vida, 

Y aun mi honra. 

DON ALONSO. 

Pues con eso 
Allá voy á declararme 
ü en palabras ó en conceptos, 
Que habéis alzado la presrt 
Al corriente de mi fuego. 
¿Conoclsieis á mi hermano 
Don Félix? 

DON LOPE. 

Es á quien debo 
Desde mi primera edad 
El ser y el honor que tengo. 
Pues bien, ¿qué se hizo don Félix? 
¿No decís que está en Toledo, 

Y que muy presto vendrá? 
Decid, don Alonso. 

DON ALONSO. 

Es muerto, 



Íj8 CüMEUl 

Porque basta hablaros á !>olas, 
Os encubrí lo que os cuento. 

DÜfi LOPE. 

¿De qué enfermedad aiurio? 

DO:^ ALOXSO. 

Matáronle á un mismo tiempo 
DI achaque de una envidia, 
Y la herida de un acero. 

D0> LOPE. 

¿Yes vivo el que le mató? 

DOM ALONSO. 

De ese accidente adolezco. 

UOM LOHE. 

Pues cómo, ¡ rabio de enojo! 
Mas decid, ¿qué tanto tiempo 
Habrá que murió don Félix? 

DOM ALONSO. 

Seis años hará muy presto. 

DO:^ LOPE. 

Ya está envejecido el mal , 
Que esté, don Alonso, leojo 
Huy sesuda la venganza. 
Siendo tan anciano el duelo, 
¿yuién es el que le mató? 

DO:^ ALONSO. 

Deciros su nombre temo ; 
Porque si os digo quién es, 
A ley de amigo, confieso 
Que vos le queréis dar muerte; 

Y si se la dais, es cierto. 
Que yo no quedo vengado. 
Aunque quede satisfecho. 

DON LOFE. 

Pues el suceso decid. 

DON ALONSO. 

Oid, don Lope, el suceso. 
MOSCÓN. (Ap.) 
Ahora que hay duelo y pendencia 
Está mi amo en su centro. 

DON LOPE. 

Vete, Moscón; vete, Otañez. 

MOSCÓN. 

Yo me voy. 

OTAÑEZ. 

y yo obedezco. 

DON ALONSO. 

Estrella, una dama noble, 
Cuya crueldad y despejo 
Me hizo porfía el amor 

Y hizo tema mi deseo. 
Fue á quien adoré rendido, 
A quien veneré sujeto. 
Porque trajo á su hermosura 
Postrado mi entendimiento; 
Li»s años, y aun más serian 
Los que idolatrando ciego 
Los balcones de su alcázar. 
Les di á sus hierros miS yerros; 
tnsordeció á mis palabras, 
üesatendióse a mis ruegos, 
Pero el escucharlos solo 

Lo juzgaba yo por premio; 
Del uso mal encañado, 
Riquezas y oro la ofrezco, 
(Jue como la vi diamante. 
Pretendí eagasiarla luego; 

Y aunque la envié una cadi'i.a 
üi' bien excesivo precio, 
C.uíos ricos eslabones 
i:i,l../iir(iii mis internos; 

(.1111 ser Kslrella la piedra, 
Ks (ledra de la! extremo, 
Ijue liLT.ila del eshibon 
Aun no dió su piedra fue^u; 
Pretendióla con lisonjas 
Lii d.chüso caballero, 

Y en el gülfo del aiuur 



\S ESCOGIÜAS bE UON FKANCISl.O 
Miró á Fsirella su imán cierto ; 
Dichoso le ilije arriba, 
No merecedor, pues creo 
yue en lo que le quiso mas , 
Debió merecerla menos; 
Oyóle con atención, 

Y premióle con afecto, 

Oup amor tiene el ver dormido 

Y tiene el oir despierto; 

Mi hermano, don Félix, pues, 
Viéndome apenas, y viendo 
Oue á la nave de m'i vida 
Daba caza el pensamiento, 
Sacarle quiso á campaña 
Determinado y resuelto. 
Porque se apagase en sanpre 
Loque estuvo ardiendo en 1 uego ; 
Mas como no es el valor 
De los accidentes dueño. 
Porque también la fortuna 
Es madre de los sucesos , 
Murió don Félix, mi hermano, 
A su dicha y á su esfuerzo. 
Que debió Estrella también 
De infundir fuerte á su acero ; 
Fuese á Milán, según dicen. 
Por diligencia ó |ior miedo, 
Seguile allá, no le hallé. 
Volví á Madrid; y, en efecto. 
Seis años há que en mi enojo. 
Que es el campo de mi incendio. 
Para coger la venganza 
Iras y esperanzas siembro ; 

I Ayer en la l.nrde, pues, 

I Dos personas me dijeron 

i Oue retraído se esconde 
De Jerónimo en el templo. 
Que ha venido de servir 
A su Alteza, y sólo intento. 
Pues sois, don Lope, mi amigo... 

DON LOPE. 

Don Alonso, ya os entiendo: 
Que os ayude á esta venganza 
Queréis pedirnje, y yo intento, 
Antes que me lo mandéis, 
Adelantarme primero ; 
Que si á vuestro hermano y padre 
Debo honor y fama á un tiempo. 
No os ha de ¿oslar vergüenza 
Pedirme lo que yo os debo. 

DON ALONSO. 

Este es caso de mi honor. 
Pues de mi amor un recuerdo 
En vuestra noble amistad 
Solicito otro remedio. 

DON LOPE. 

Acabad y declaraos 

DON ALONSO. 

Digo, que... 

DON LOPE. 

Decidlo preflo. 

DON ALONSO. 

En ias cosas de la ira 
Es:á retorico el pecho, 

V en las de la voluntad 

Se queda el labio suspenso ; 

Y debe Jl- ser. presumo. 



|i,iii. h .^.. i .,.. el cemento 

De la vuesira;, se ha mudado 

Estrella, (¡ue como veo 

La luz que sus ujus vierten 

Airadamente severos. 

Mariposa racional 

Su herniosa luz galanteo; 

Sólo esas tapias dividen 

Su casa, y su padre enti.'iiJo 



DE ROJAS. 
Que fué cuatro meses bá 
A Valladolid i UD pleito: 
Yo, pues, sallando las tapias , 
De la noche en el silencio, 
Encargaré á la violencia 
Lo que no he podido al ruego; 
Dos venganzas me provocan 
Del honor y del desprecio, 
Klla á desdenes me ofende, 
Kl a don Félix ha muerto; 
Ella fué su infeliz causa, 
í,\ de los desdenes dueño ; 
Pues mueran á un tiempo dos, 
De quien á un tiempo me ofem!( 
El uno con la deshonra, 

V el otro con el acero. 

DON LOPE. 

Al que acompaña un amigo 
Determinado y resuelto, 
.\'o toca saber si son 
Justos ó injustos los medios; 
Vos sois mi mayor amigo, 

V tan amigo soy vuestro, 
Que lo que por vos no hiciere, 
.No en este, en mayores riesgos, 
No lo haré por un amigo 

Que en Flandes ahora dejo, 
A(|ü¡en dos veces la vida 
En dos ocasiones debo. 

DON ALONSO. 

Venganza, don Lope, amigo. 

DON LOPE. 

Serviros solo pretendo. 

DON ALONSO. 

Muera quien me ofende. 

DON LOPE. 

Muera, 
Para que venguéis sangriento 
Dos causas en uD castigo, 
Una injuria y unos celos. 

DON ALONSO. 

Violencias, Estrella, aguarde. 



DON LOPE. 

Pues yo en mi casa os espero, 
Porqiie esta noche podáis, 
Por estas tapias resuelto. 
Si es cielo de las estrellas 
Subir al octavo cielo. 

DON ALONSO. 

Pues adiós, don Lope, amigo. 

DON LOPE. 

Bien ese nombre os merezco. 

DON ALONSO. 

Vendré esta noche á buscaros. 

DON LOPE. 

Yo aguardo. 

DON ALONSO. 

Adiós. 

DON I OPE. 

Deteneos, 

Y advertid, que á vuestro hermano 
Dió muerte este caballero 
Cuerpo á cuerpo en la campaña. 
Sin más ventaja que él mesmo ; 
Cuerpo á cuerpo le mató. 

Y ha de morir cuerpo á cueriio. 

DON ALONSO. 

■¡ Qué puntual '. 

DOS LOPE. 

Soy soldado. 

nON ALONSO. 

;Qué activo! 

DON LOPE. 

De eso me precio. 

DON ALONSO. 

iQué valeroso! 



DON LOPE. 

Soy noble. 
Doii *lü:<so. 
Ser vuestro esclavo prometo. 

DOM LOPE. (Ap.) 

\ o cumplo con ser ami^o. 

DON ALO>SO. 

l'ues adiós. 



JORNADA SEGUiNDA. 



Sale ESTRELLA t AIRORA. sacan 
una luz, y pónenla en un bufete. 

AlIROBA. 

¿Has estado atenta? 

EsrrELL*. 
Si, 
Ya tu amor me has declarado. 

AinUBA. 

Pues atiende á mi cuidado, 
Amiga Estrella, oye. 

ESTRELLA. 



Ese caballero, pues, 
A quien mi amor se rindió, 
Si por galán me obligó. 
Me enamoró por cortés , 
Sé que don Carlos se llama; 

Y en este continuo ardor. 
Como es la materia amor. 

Se hizo más grave esta llama; 
Saber quién es no he podido; 
Fui's lo que he sabido ya. 
Que en San Jerónimo está 
Un mes habrá retraído. 
Si es de .Madrid fui á saber; 
Mas, Estrella, en loque inliero 
Que es don Carlos forastero 
Ks en que sabe querer; 
F,iiel prado más decentes 
^u^ provocaron á amores 
l.n- arboles y las Dores, 
Líis arroyos y las fuentes, 

Y como no puede entrar. 
Pues ves que está retraído 
Hasta que haya anochecido 
En el cuerpo de! lugar, 
VM3 noche le he mandado 
(Tanto le llego á querer), 
i,iue amante nie venga á ver, 
Encubierto y disfrazado ; 
>atu sabes lo que pasa, 

Y que aun(|ue á este amor me allano, 
Por don Alonso, mi hermano. 

No puedo iiablarle en mi casa ; 

Y asi, pues , lü me mitiga 
Este mi delirio ardiente. 
Pues tienes tu padre ausente, 

Y tú, Estrella, eres mi amiga ; 
Te pido, para que sea 
Estudiado el mal que ignoro, 
yue en tu casa, con decoro. 
Dejes nue á don Carlos vea; 
Verdad, amiga, te trato, 

Y pues ves, Estrella, ahora 
Oue esta es tu casa y yo Aurora . 
No hay que encargar el recato; 
No pasarán los despojos 

De amor, que es fuego veloz, 
Del término de la voz 

Y el limite de los ojos; 



NO HAY AMIGO PARA AMIGO. 

Y esto, si, tan cierto es. 
Que somos en peso igual. 
Yo mujer muy principal, 

Y él amante muy cortés; 
Pues , Estrella, asi se vea 
Bien pagada tu hermosura 

Y le dé Dios la ventura 
Como si fueras muy fea ; 

Y llegues á conseguir 
Cuanto procura tu mano; 

Y don Alonso, mi hermano. 
Te deje de perseguir; 

Asi de don Luis, tu ausente, 
(Que hoy tu amante recouoccs) 
Del Himeneo le goces 
En el tálamo decente, 

Y el viento, que el alba bulle, 
Os niezca soplando grave, 

Y amor en cuna suave. 

Si no os acalle, os arrulle ; 
Que al fuego me dejes ver. 
Que es de grados tan ajenos. 
Que para que dure menos 
Es fuerza dejarle arder. 

ESTRELLA. 

Cuando por ti no debiera 
Cumplir con mi obligación, 
Por sólo su intercesión 
Pienso que te obedeciera ; 
A lo que pides me allano. 
Pues que me bastaba, Aurora, 
Haberme nombrado ahora 



Mi padre esperando estoy, 

Y tuve una carta hoy 
Que salió para Madrid 
Cuatro días há en un coche, 

Y aunque es pequeña jornada. 
No has de ser tan desgraciada 
Que ha de llegar esta noche. 
De tu hermano la impaciencia 
Os ha costado cruel 

Oiro hermano á ti y á él, 

Y á mi me cuesta una ausencia ; 
Puesto que don Luis mató 

A don Félix en campaña, 
iNo fué de sn brazo hazaña. 
La razón fué quien obró ; 
Sólo don Luis por pasión 
Dura, ó por mayor trofeo. 
Con el buril del deseo 
Impreso en el corazón; 
Bien que yo vivo mortal 
Entre el amor y el desden, 
l'ues que gozo ausente un bien 

Y lloro presente un mal. 



ESTRELLA. 

Y aun yo quiero estar delante. 
Porque así divertiré 

Esta prolija esperanza 
Que tan verde ha ile durar. 
Que ni el tiempo la h.i de ajar 
M marchitar la mudanza. 

ALBORA. 

Pues ya le he enviado á llamar 
Sólo con una criada. 
Que en tu amistad confiada. 
Me he querido adelantar. 

ESTRELLA. 

Seis años de suspirar; 

¡Oh qué anciano está el dolor I 

AURORA. 

Amosque empieza, es mavor, 

Y este acabándose va. 



Mi amor más activo está. 

ai;rora. 
Más activo está mi amor. 



Este es fuego, el tuyo no. 
Estrella, engañada estás. 

ESTRELLA. 

Yo á don Luis adoro más. 

AURORA. 

Más quiero á don Carlos yo. 



AURORA. 

¿Cómo se puede saber? 

ESTRELLA. 

Porque más fuerza tendrá 
El luego que ardiendo eslá, 
Que el que nocomiei»ía á arder. 

Lo contrario es evidente. 
Porque en dos llamas distante. 
La que arde dura menguante, 
l.a que empieza va en creciente ; 
Luego incendio, es más ardiente 
Este incendio mió, cuando 
Yo le voy habilitando. 
Pues con fuerza singular 
El tuyo deja el obrar 
Cuando el mió empieza obrando. 

ESTRELLA. 

No es argumento seguido 
El que liega á responderle , 
Tu amor puede no encender.se, 

Y mi amor está encendido. 

AURORA. 

Siempre el mérito ha subido 
A hacer la llama mayor. 

ESTRELLA. 

Tengo otro ejemplo mejor. 

AURORA. 

Otro ejemplo sea mi apoyo. 

ESTRELLA. 

Yo le pongo en un arroyo. 

AURORA. 

Vo le pongo en una flor. 

ESTRELLA. 

Nace un arroyo cristal 
Desde una fuente de plata. 
Préstale la Aurora grata 
Su mutativo caudal, 
A aquel vecino raudal 
Le destina su albedrio, 
Mezcla su corriente frió 
A esotra grave comente, 

Y el que antes era una fuente 
Viene á ser undoso rio. 
I.nc^ü si lü amor ahora 

I iri.'- |ii MI. í: , . laii leve, 
i.iii- Ir MI . I ,.■ Ir se mueve 

,,< ' -li, iii jlrcio ignora, 

Qiir lio es ciimpalible ardor 
l-.l (lue acreditas mayor, 
Pues hoy con menor corriente 
Tu ardiente amor es la fuintc 

Y el fio mi ardiente amor? 

Nace alli una flor ufana. 
Intacta, pura y hermosa. 
Abre el cogollo amorosa 
Al albor de la mañana; 
Otra flor allá tempraua 



m COMEDIAS 

Pnrasismos da de olor, 

/ Pues por qué causa en rii;or 

La una flor a oirapreliere? 

Porque primero se muere 

La que es mas temprana flor. 

Asi pues, porque no ipiíores 

Kn el amor que conlieso 

Ksta ventaja o exceso, 

Flores son nuestros amores ; 

Y supuesto que son llores. 
Que una nace, otra fallece, 
Serán, pues la mia crece 

Y la tuya se limita, 

Flor tuamor que se marchita, 
l'lor mi amor que reverdece. 

ESTRELLA. 

i;i arroyo viene á ser 

«Jülfo, aun cuando muerto es'.á. 

AtlROR*. 

I.a flor te responderá, 
í^iue es símbolo del querer 

ESTRELLA. 

No arroyo deja de ser. 

AtRORA. 

Si deja, si llega al mar. 

ESTRELLA. 

Mi opinión he de llevar. 

Al'RORA. 

Lo que yo respondo baslc. 
Saíe una CRIADA. 

CRIADA. 

Don Carlos, por quien me cnviaslo, 
Dice que te quiere hablar. 

Al'RORA. 

I)ile que entre. Estrella, anii^a, 
Ao te vayas si deseas 
Con vista ver al amor, 
Ver al deseo con rienda, 
Porque es tau galán don Carlos... 

Sale DON LUIS. 

DO.l! LUIS. 

Y el que á vuestra luí se entrega, 
S.il;ini:iiidra racional, 
Entre esas llamas inquietas... 
(Embú:ase mirando á Estrella 
por detrás.) 
Pero ¿qué es esto qué miro? 
¡Vive el cielo qne es Estrella, 
La que de este sol de Aurora 
Participa la influencia! 
Su casa debe de ser, 
Volverme á la calle es fuerza ; 
Perdonad, que yo. Señora, {Turbado. 
Digo, que porque allá afuera 
L"n amigo... voy... que estando 
Asi... un criado se queda... 
(.4/). No sé, por Dios, lo que digo, 

V entre mi afecto y mi pena. 
La turbación de los ojos 

Se me ha pasado á la lengua.) 

Al'ROBA. 

Señor don Carlos, ¿qué es esto 
¿yué novedad os sujeta 
A acabar en groserías 
Lo que empezáis en finezas? 
¿Donde, entrando tan despacio, 
yuereis volver tan apriesa, 
Que con el p;isola voz 
En las palabras tropieza? 
¿Con recalo entráis á verme? 
Descubrios, don Carlos, ea, 
Qni- nadie puso hasta ahora 
Disfraces a la modestia; 
Mirad que está aquí esta dama, 

V que es preciso que crea 



ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 
Que en nil puede haber delito, 
Puesto que en tos hay vergüei 

DON icis. 
Por Ter la que está delante .. 

aurora. 
Desechad esa respuesta. 
Bueno es que sea yo la dama , 

V vuestro el recaló sea; 
Descubrios. 

ESTRELLA. 

No se descnbr:!. 
Que esté embozado le deja. 
¿Adonde puedes hallar 
l'sla honestidad modesta, 
ICsle recato decente? 
I'.neno es que cubrir se quiera 

V lii por fuerza le obligues 
A la ley de tu obediencia, 
SI á ningún galán es bien 
Verle la cara por fuerza. 

ADRORA. 

Acabad, Carlos. 

Bos mis. (.\p.) 
.Sin duda 
No me ha conocido Estrella. 



No lo diremos á nadie. 

DOM mis. {Ap.) 
Porque si me conociera. 
No hiciera los celos burlas. 
Cuando son los celos veras. 

AURORA. (Ap.) 
Vive Dios, que esto ba de ser, 

Y me enoja ya. 

DOM LUIS. {Ap.) 
Ya esfuerza 
Que no me descubra aqui. 
Pues si á conocerme llegan, 
Eslrella verá un agravio, 

Y Aurora verá una ofensa. 

ESTRELLA. (.4p.) 

Que se rerala de mi 

Me ha causado una sospecha. 

ALBORA. {Ap.) 
Porque de Estrella se encubre. 
Le he de ver, aunque no quiera. 

{Va á descubrirle. 
Pues lo que no puede el ruego. 
Ha de poder la violencia. 

{Dentro ruido de gente.) 

ESTRELLA. 

Pero ¿qué es eslo, qué escucho? 

AURORA. 

P.uido hacia esta parte suena. 

ESTRELLA. 

Desde esas tapias, dos hnmlires, 
Si no es qne la vista mieiiUi, 
Demi jardin han hallado 
Verde acogida en la yerba. 

AURORA. 

¡Turbada estoy! 

ESTRELLA. 

; Yo confusa ! 

nON LUIS. 

No vuestros alientos teman ; 
Valor habrá que os ampare, 

Y espada habrá que os delienda. 

Vaya hacia h puerta Extrella. y al 
tiempo que diga este verso, sale DON 
ALONSO, lleno de polio, y .MOS- 
CÓN. 



ESTRELLA. 

¿Quién es quien rompe ei 
Donde... 



;rado 



DON ALONSO. 

Don Alonso. Estrella. 

ESTRELLA. 

Helado bronce me animo. 

DOM ALONSO. 

Suspenso el dolor me deja. 

ESTRELLA. 

Pues ¿cómo vos en mi casa? 

ttiV ALONSO. 

^Cómo mi hermana en la vuestra? 

ESTRELLA. 

A estas horas... 

DON ALONSO. 

Y aqni un homíir?... 

ESTRELLA. 

Profanáis... 

DON ALONSO. 

Violar intenta... 

ESTRELLA. 

El sagrado de mi honor. 

DON ALONSO. 

El templo de mi nobleza. 
DOX LUIS. {Ap.) 
Con mi enemigo encontré, 

Y es su hermana Aurora bella ; 
Más me pesa por mi amor 
Que por mi riesgo me pesa. 

MOSCÓN. {.\p.) 
Púsonos el queso amor, 

V dimos en ratonera. 
DON ALONSO, {.ip.) 

O es que miro lo que miro 

los ojos de la idea. 
Puesto que es imaginario 
Aquello que represe.ita... 
AURORA. {Ap.) 
; Que el primer yerro de amor 
lanío castigo merezca! 

DON ALONSO. 

í.ip. ;0h es conocido mi agravio i 
Pues quiere el cielo que vea 
En mi hermana y en mi dama 
Tanta injuria mi impaciencia; 
Kste hombre ha venido aqui 
Por Aurora ó por Estrella ; 
Si por Estrella, es el duelo 
lie este amor que me atormenta ; 

V es duelo, si es por Aurora, 
De mi honor y fama me.sma ; 
Ue suerte que no se libran 
Ni mi amor ni mi nobleza, 
O de Estrella con los celos, 
O de Aurora con la afrenta.). 
Caballero, que encubierto, 
O por indicio ó por tema, 
Con la niebla del amor 
Del sol mancháis la pureza, 
Decid, si queréis la vida, 
¿Cuál de las luces os ciega? 

DON LUIS. 

A preguntas del enojo, 
Doy con la espada respuestas. 
{Sácala espada don Luis, y siempre 
cubierto.) 

DON ALONSO. 

Pues yo lo castigaré 
Con mi indignación sangrienta. 
{Empiezan á reñir.) 

ESTRELLA. 

Caballeros, ¿no miráis 
Que mi opinión se atrepella , 
Mi fama oadece oprobios, 

Y mi luz"confusas nieblas? 

{Hiñen.) 



AURORA. 

líetelos en paz, Moscón. 

i MOSCÓN. 

\ mi cargo mf lo deja ; 
10 vo\ 3 alirir á mi amo, 
Uuei-M la calle nos espera 
rJuardaiiilonos las espaldas. 

ESTRELLA. 

Ab, si don Lope viniera! 

Sale DON l.OPE , con la espail 
desnuda. 

DON LOPK. 

Oon Lope eslá aqui : ;,qne cs csli 
Vuestra espada se detenga; 

jUeleneos vos, caballero. 

¡Moscón , ¿cerraste la puerta? 

HOSCOS. 

\5\, Señor, ja la cerré. 

DON LOPE. 

Pues vamos i la pendencia. 

j UOSCO.N. 

jEI Santelmo de las liñas 
Ise apareció en la tormenta. 

j D(.N LllS. (.4p.) 

lEste es, don Lope, mi amigo. 

AURORA. 

'Infeliz stierte me espera. 

DON LOPE. 

Decidme aqaeste suceso. 



Dentro tiesta sala niesnia ; 
lEsla es Aurora, mi hermana, 
Yaquella midama Estrella. 

MOSCÓN. 

I A esCMcliar quiero escurrirme , 

■ Sin que ninguno lo entienda. ( Vase. 

¡ DON LOPE. 

! Don Alonso , vos decís 
Pocas palabras y buenas; 
Pero ya está remediado. 

Gracias le doy á mi pena. 

ESTRELLA. 

Dalló alivio mi cuidado. 

DON ALONSO. 

¿Poes cómo? 

DO!» LOPE. 

I De esta manera. 

I Vos procuraréis malar 

I Este caballero, y sea 

I Lo mas presto que pudiereis , 

I Para que no se entretenga 
Disimulado el dolor 
Con mascara de prudencia ; 
Y si él os matare á vos 

I (Queilando yo vivo), es fuerza 

I Qae yo le niate después ; 

I Con (|ue 3 un mismo tiempo queda 

I Satisfecha vuestra vida 

' Y vuestra honra satisfecha. 

I ESTRELLA. 

I Advertid, señor don Lope... 

I DON LOPE. 

¡ Señora, yo bien quisiera 

Hacer lo que me mandáis, 
I Ñas no es posible que sea; 
I ( Van á querer embestir.) 

I Vos bien podéis esperar, 
I Y vos esperad, y todo. 

I DON ALONSO. 

I ¿Porque? 



NO ilAY AMIGO PARA AMIGO. 

I DON LOPE. 

Porque de otro modo 
Lo tengo de remediar. 

DON ALONSO. 

Vuestras órdenes espero. 

AURORA. 

¡Ay del mal que es prevenido! 

DON LOPE. 

Don Alonso , ¿ habéis sabido 
Quién es este caballero? 

DON ALONSO. 

Aun no lo he sabido, pues 
Recata el rostro y el pecho. 

DON LOPE. 

Pues el quedar satisfecho 

Consiste en saber quién es; 

A pedirle por razón 

Que se descubra me incito: 

La persona hace el delito, 

Que no le hace la ocasión. 

Satisfacer pienso así 

Lo que pmcuro saber, 

Tal persona puede ser 

Que no importe i|ue esté aqui. 

V ser puede al conocerle , 
Queiííiporte con declararle, 
Más que el delito de hallarle 
La circunstancia de verle. 
Si la urbanidad juntáis 
También con la valentía. 
Caballero , en cortesía 

Os pido, (pie os descubráis. 
Pues descubierto en rigor, 
Como en vos espero ya , 
Vuestro semblante dará 
Crédito á vuestro valor. 
Si no es, (|He como os engaña 
La ira ó la indignación , 
No aspiráis á la opinión 

V aspiráis sóloá la hazaña. 

DON LUIS. 

Aunque estoy mirando yo 
Que no es razón resistirme , 
Por vos puedo descubrirme, 

V por esas damas no. 

V vengo á ahorrar, en efeto. 
Quedándome asi embozado, 
A Kstrella un grande cuidado , 
A vos, don Lope, un aprieto; 

A Aurora un desprecio aqui. 
Allí una satisfacción, 
A vos una obligación, 

V un empeño grande á mí. 

ESTRELLA. 

¿Qué empeño tener podéis 
Que á mi me pueda importar? 

AURORA. 

Por mi OS podéis declarar. 
(.4p. Fingid , penas, si podéis.) 

DON ALONSO. 

Vo para reñir con vos 
Mayor ocasión espero. 

DON LOPE. 

;Qué obligación, caballero. 
Puede haber entre los dos? 

DON LUIS. 

Muy grande. 

DON LOPE. 

Cumplirla sé. 

ESTRELLA. 

Yo OS perdono mi cuidado. 

AURORA. 

Que os descubráis he rogado. 

DON LUIS. (Ap.) 
iVálgame el cielo! ¿qué haré? 



En fin, ¿me descubro? 



Si. 



DON LUÍS. 

Pues ya estoy yo descubierto. 

MOV ALONSO. 

¡Válgame el cielo 1 ¿qué miro? 

DON LOPE. 

¿Qué es lo que llego á dudar? 

ESTRELLA. 

Lo que en voz iba á exhalar 
Se me ha quedado en suspiro. 

DON LOPE. 

¿No es este don Luis, mí amigo? 

ESTRELLA. 

/■ Este fny dolor penetrante I) 
No es don Luis, mi falso amante? 

rON ALONSO. 

Aqueste ¿no es mi enemigo? 

AURORA. 

¿Luego este engañoso innel 
En quicii me pudo engañar? 

DON ALONSO. 

Luego le podré matar. 

DON LOPE. 

Luego.he de volver por él. 

DON ALONSO. 

.Muere, traidor, pues te he halladj. 

DON LOPE. 

Tente, don Alonso, digo, 
Que este es mi mayor amigo , 

Y he de morirá su lado. 

DON ALONSO. 

Don Lupe, este caballero 
Esel.iuehnmuMledió 
AmilicrnniM., y quiero yo 
SatishiiTM-lM primiT.i. 
Contra el palabra me disteis 
De darle la muerte airado ; 
Pues sois noble y sois honrado, 
Cumplid lo que prometisteis. 

DON LOPE. 

En fin, ¿este caballero 
Es quien la muerte le dio? 

DON ALONSO. 

Don Luis es quien le mató. 

DON LOPE. 

Pues mi palabra es primero. 

(Póngase del otro Indo ) 

DON LUIS. 

Tened , que aunque en vos se labrí 
Esa obligación debida , 
A mí me debéis la vida, 

Y á él le debéis la palabra. 
Luego ha do ser preferida, 
Por amistad y razón, 

A esta corta obligación 
La obligación de la vida. 

DON LOPE. 

De ambos me llego á obligar; 

Pero dudo en distinguir. 

No con cuál he de reñir, 

Sino á cuál hade ayudar. 

(Él enmedio, y los dus quieren reñir.) 

DON ALONSO. 

Dejadme reñir por Dios, 
O á vos me indigno cruel. 

DON LOPE. 



P^irasismos da de olor, 
; Pues por ijué causa en riiíor 
La una flor a olra prelicre'f 
Porque primero se muere 
La que es más temprana flor. 
Asi pues, porque no ipuores 
Kn el amor que conlleso 
Ksla ventaja o exceso, 
l'lores son nuestros amores ; 

Y supuesto que son flores, 
Oue una nace, olra fallece, 
Serán, pues la mia crece 

Y la tuya se limita, 
KIor tu amor que se marchita, 
Flor mi amor que reverilecc. 

ESTRELLA. 

Kl arrt>TO viene á ser 

Oolfo, aun cuando muerto está. 

AURORA. 

I.a flor te responderá, 
yue es siuibülu del querer 

ESTRELLA. 

No arroyo deja de ser. 

AURORA. 

Si deja, si liega al mar. 

ESTRELLA. 

Mi opinión he de llevar. 

AUnORA. 

Lo que JO respondo baste. 
Sale una CP,1AD.\. 

CRIADA. 

Don Carlos, por quien mo enviaslo. 
Dice que te quiere hablar. 

ABRORA. 

Dile que entre. Estrella, amlija, 
No te vayas si deseas 
t;on vista ver al amor, 
Ver al deseo con rienda, 
Porque es tan galán don Carlos... 

Sale DON LülS. 
DON mis. 

Y el que á vuestra lu?. se entrega, 
Sal.iniandra racional, 

butre esasílamasiiiquietas... 
{EmVúzase mirando d Estrella 
por de tras.) 
Poro ¿qué es eslo qué miro? 
i Vive el cielo que es Estrella, 
La que de este sol de Aurora 
Participa la influencia! 
Su casa debe de ser. 
Volverme á la calle es fuerza ; 
Perdonad, que yo. Señora, (Turbado. 
Digo, que porqueallá afuera 
Un amigo... voy... que estando 
Asi... un criado se queda... 
(4p. No sé, por Dios, lo que digo, 

Y entre mi afecto y mi pena. 
La turbación de los ojos 

Se me ba pasado á la lengua.) 

ACRORA. 

Señor don Carlos, ¿que es esto 
¿yué novedad os sujeta 
A acabar en groserías 
Lo que empezáis en finezas? 
¿Dónde, entrando tan despacio, 
Úuereis volver tan apriesa, 
Cíue con el púsola voz 
En las palabras tropieza? 
¿Con reealü entráis á verme? 
Descubrios, don Carlos, ea. 
Que nadie puso hasta ahora 
Disfraces a la modestia; 
Mirad que está aquí esta dnnia, 

Y que es preciso que crea 



,S ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS 

Oue en mi puede haber delilo, 
1 Puesto que en vos hay vergüenza 

i D(» LCIS. 

I Porrer la que eslá delaiUe .. 

I AURORA. 

I Desechad esa respuesta. 
Bueno es que sea yo la dama , 

V vuestro el recato sea; 
Descubrios. 

ESTRELLA. 

No se descubrn. 
Que esté embozado le deja. 
¿Adonde puedes hallar 
Ksla honestidad modesta, 
ICste recalo decente? 
Rueño es que cubrir se quiera, 

Y tú por fuerza le obligues 



lupi 

Jal€ 



ey de tu obediencia, 
SI á ningún galán es bien 
Verle la cara por fuerza. 

AURORA. 

Acabad, Carlos, 

DON LUIS, f.lp.) 
Sin duda 
No me ha conocido Kslrclla. 



Don Alonso, Estrella. 

ESTRELLA. 

Helado bronce me animo. 

DüX ALONSO. 

Suspenso el dolor me deja. 

ESTRELLA. 

Pues ¿cómo vos en mi casa? 

OiiS ALONSO. 

:,Cómo mi lieiinana en la vuestra? 

ESTRELLA. 

A estas horas... 



Profanáis.. 



Esr 



No lo diremos á nadie. 

DON LUIS. (.4p.) 
Porque si me conociera. 
No hiciera los celos burlas. 
Cuando son los celos veras. 

AURORA. (Ap.) 
Vive Dios, que esto ha de ser, 

Y me enoja ya. 

DO.N LUIS. (Ap.) 
Ya es fuerza 
Que no me descubra aqui. 
Pues si á conocerme llegan, 
Estrella verá un agravio, 

Y Aurora verá una ofensa. 

ESTRELLA. (.4p.) 

Que se recala de mi 

Me ha causado una sospecha. 

ALBORA. (Ap.) 

Porque de Estrella se encubre. 
Le he de ver, aunque no quiera. 

( Va á descubrirle. \ 
Pues lo que no puede el ruego, 
Ha de poder la violencia. 

(Dentro ruido de gente.) 

ESTRELLA. 

Pero ¿qué es esto, qué escucho? 

AURORA. 

Huido hacia esta parte suena. 

ESTRELLA. 

Desde esas tapias, dos hnnilire.', 
Si no es que la vista mienta. 
De mi jardin han li.illado 
Verde acogida en la yerba. 

AURORA. 

¡Turbada estoy! 

ESTRELLA. 

¡ Yo confusa ! 

DON LUIS. 

No vuestros alientos teman ; 
Valor habrá que os ampare, 

Y espada habrá que os delionda. 

Vaya hacia tu puerta Extrella. y al 
tiempo que diga este verso, sale DON 
ALONSO, lleno de polro, v MOS- 
CÓN. 

ESTRELLA. 

¿Quién es quien rompe el sagrado 
Donde... 



DON ALONSO. 

Violar intenta... 

ESTRELLA. 

1:11 sagrado de mi bonor. 

DOS ALONSO. 

El templo de mi nobleza. 

DON LUIS. (.\p.) 

Con mi enemigo encontré, 

Y es su hermana Aurora bella : 
Más me pesa por mi amor 
ijue por mi riesgo me pesa. 

MOSCÓN, (.tp.) 
Púsonos el queso amor, 

Y dimos en ratonera. 

DON ALONSO. (.4p.) 

O es que miro lo que miro 
Con los ojos de la idea. 
Puesto que es imaginario 
Aquello que representa... 
AURORA. (Ap.) 

; Que el primer yerro de amor 

lantü castigo merezca! 

DON ALONSO. 

lAp. ;0h es conocido mi a^ravioi 
Pues quiere el cielo que vea 
En mi hermana y en mi dama 
Tanta injuria mi impaciencia; 
f-sle hombre ha venido aqui 
Por Aurora ó por Estrella; 
Si por Estrella, es el duelo 
lie este amor que me atormenta ; 

Y es duelo, si es por Aurora, 
De mi honor y fama niesma ; 
De suerte que no se libran 
Ni mi amor ni mi nobleza, 

O de Estrella con los celos, 
O de Aurora con la afrenta.): 
Caballero, que encubierto, 
O por indicio ó por tema. 
Con la niebla del amor 
Del sol mancháis la pureza, 
Decid, si queréis la vida, 
¿Cuál de las luces os ciega? 

DON LUIS. 

A preguntas del enojo. 
Doy con la espada respuestas. 
(Sácala espada don Luis, y siempre 
cubierto.) 

DON ALONSO. 

Pues yo lo castigaré 
Con mi indignación sangrienta. 
(Empiezan á reñir.) 

ESTRELLA. 

Caballeros, i no miráis 
Que mi opinión se atrepella , 
Mi fama oadece oprobios, 

Y mi luz"confusas nieblas? 

(fiíñen.) 



AURORA. 

Mételos en paz. Moscón. 

I MOSCÓN. 

A mi cargo me lo deja; 

Yo vü( á abrir á mi amo, 
I Ooe cii la calle nos ispera 
I Guardándonos las e:>[>aldas. 

ESTRELLA. 

¡Ah, si don Lope viniera '. 

Sale D0\ LOPE , con la espaila 
desnuda. 

DON LOPE. 

Don Lope eslá aquí : ;. que es csío? 
Vuestra espada se detenga; 
Ueleneos vos, calialiero. 
Moscón , icernsle la puerta? 



Pues vamos a la pemlencia. 

MOSCO.N. 

El Santelmo de las riñas 
Se apareció en la lormenta. 

D(.M ms. (.4p.) 
Este es, don Lope, mi amigo. 

AURORA. 

Inreliz suerte me espera. 

voy LOPE. 

Decidme aqueste suceso. 

DON ALONSO. 

Porque más breve lo sepas . 

A este hombre encontré embozado 

Dentro desta sala mesma ; 

Esta es Aurora, mi hermana, 

Yaquella mi dama Estrella. 

MOSCÓN. 

A escuchar quiero escurrirme , 

Sin que ninguno lo entienda. ( Vase. 

DON LOPE. 

Don Alonso , vos decis 
Pocas palabras y buenas; 
Pero ya eslá remediado. 

AURORA. 

Gracias le doy á mi pena. 

ESTRELLA. 

Ualló alivio mi cuidado. 

DON ALONSO. 

¿Pues cómo? 

DON LOPE. 

De esta manera. 
Vos procuraréis matar 
Este caballero, y sea 
Lo más presto (|ue pudiereis, 
Para que no se entretenga 
Disimulado el dolor 
Con máscara de prudencia ; 

Y si él os matare á vos 
(Quedamlo yo vivo), es fuerza 
Que yo le mate después ; 

Con que á un mismo tiempo queda 
Satisfecha vuestra vida 

Y vuestra honra satisfecha. 

ESTRELLA. 

Advertid, señordnn Lope... 

DON LOPE. 

Señora , yo bien quisiera 
Hacer lo que me maiidais , 
Mas no es posible que sea ; 

{Van á querer embestir.) 
Vos bien podéis esperar, 

Y vos esperad, y todo. 

DON ALONSO. 

¿Porque? 



NO ilAY AMIGO PARA AMICU. 

DON LOPE. 

Porque de otro modo 
Lo tengo de remediar. 

DON ALONSO. 

Vuestras órdenes espero. 

AURORA. 

;Ay del mal que es prevenido! 

DON LOPE. 

Don Alonso , 4 habéis sabido 
Quién es este caballero» 

DON ALONSO. 

Aun no lo he sabido, pues 
Recata el rostro y el pecho. 

DON LOPE. 

Pues el quedar satisfecho 

Consiste en saber quién es; 

A pedirle por razón 

Que se descubra me incito: 

La persona hace el deliio, 

Que no le hace la ocasión. 

Satisfacer pienso asi 

Lo que procuro saber, 

Tal persona puede ser 

Que no importe que esté aquí. 

Y ser puede al conocerle , 
Queiioporle con declararle. 
Mas que el delito de hallarle 
La circunstancia de verle. 
Si la urbanidad juntáis 
también con la valentía, 
Caballero , en cortesía 

Os pido, que os descubráis. 
Pues descubierto en rigor, 
Como en vos espero ya , 
Vuestro semblante dará 
Crédito á vuestro valor. 
Si no es, que como os engaña 
La ira ó la indignación, 
.No aspiráis á la opinión 

Y aspiráis sólo á la hazaña. 

DON LUJS. 

Aunque estoy mirando yo 
Que no es razón resistirme, 
l'or vos puedo descubrirme, 

Y por esas damas no. 

Y vens^o á ahorrar, en efelo, 
Quedándome asi embozado, 
A Estrella un grande cuidado , 
A vos, don Lo[ie, un aprieto; 

A Aurora un desprecio aqui. 
Allí una satisfacción, 
A vos una obligación, 

Y un empeño grande á mi. 

ESTRELLA. 

,. Qué empeño tener podéis 
Que á mi me pueda importar? 

AURORA. 

Por mi OS podéis declarar. 
(Ap. Fingid , penas, si podéis ) 

DON ALONSO. 

Yo para reñir con vos 
Mayor ocasión espero. 

DON LOPE. 

;Qué obligación, caballero. 
Puede haber entre los dos? 

DON LUIS. 

Muy grande. 

DON LOPE. 

Cumplirla sé. 

ESTRELLA. 

Yo OS perdono mi cuidado. 



Que os descubráis he rogado. 

DON LBIS. (Ap.) 

¡Válgame el cielo! ¿qué haré? 



DON ALONSO. 

Va es el ruege desacierto , 

V sólo me toca .'1 mi. 

DON LUIS. 

En ün, ¿me descubro? 

DON LOPE. 

Si. 

DON LUIS. 

Pues ya estoy yo descubierto. 

DON ALONSO. 

¡Válgame el cielo ! ¿qué miro? 

DON LOPE. 

¿Qué es lo que llego á dudar? 

ESTRELLA. 

Lo que en voz iba á exhalar 
Se me ha quedado en suspiro. 

DON LOPE. 

¿No es este don Luis, mi amigo? 

ESTRELLA. 

;, Este Cay dolor penetrante !) 
No es dou Luis, mi falso amante? 

DON ALONSO. 

Aqueste ¿no es nil enemigo? 

AURORA. 

;.Luego este engañoso infiel 
lin quie.i me pudo engañar? 

DON ALONSO. 

Luego le poilré malar. 

DON LOPE. 

Luego.he de volver por él. 

DON ALONSO. 

Muere, traidor, pues le he hallailj. 

DON LOPE. 

Tente, don Alonso, digo, 
Que este es mi mayor amigo , 

V he de morir á su lado. 

DON ALONSO. 

Don Lope, este caballero 
Es el que la muerte dio 
A mi hermano , y quiero yo 
Satisfacerlo primero. 
Contra él palabra me disteis 
De darle la muerte airado ; 
Pues sois noble y sois honrado. 
Cumplid lo que prometistois. 

DON LOPE. 

En fin, ¿este caballero 
Es quien la muerte le dio? 

DON ALONSO. 

Don Luis es quien le malo. 

DUN LOPE. 

Pues mi palabra es primero. 

{Póngase del otro lado ) 

DON LUIS. 

Tened , que auntiue en vos se labr.i 
Esa obligación dubida , 
A mi me debéis la vida, 

V á él le debéis la palabra. 
Luego li;i (le ser preferida, 
l'or amistad y razón, 

A esla corla obligación 
La obligación de la vida. 

DON LOPE. 

De üihIhis me lli-^'o á obligar; 



{Ét en medio, y los dus quieren reñir.) 

DON ALONSO. 

Dejadme reñir por Üios, 
O á vos me indigno cruel. 

DON LOPE. 

Dejadme reñir con él, 
O be de reñir con los dos. 



91 COMEDÍ 

Do:i ALo^so. 
iliivüse , 
Pues juzgando mis aníagos 
Airadas ejecuciones , 
Lo que callaba en agravios 
Me lo declaró en temores; 
yiie el acero es un espejo 
Donde se ven las traiciones; 
Cuando indignado me arrojo , 
Conmico uu Ijnnibre alira'íuse , 
Deliivome un breve rato, 
Klla fugitiva corre. 
Voy tras ella , no la a'iCan/.o : 
;.M:is para qué se interrumpen 
Con este menor agravio 
Estas venganzas mayores? 
¿A dónde don Luis está? 

Don LOPE. 

Ni te indignes ni te apasiones, 
(Ap. Llevarle de aqui me importa, 
Que si por mi cuenta corren 
l'.l pundonor de honra vida , 
Miraré sus pundonores.) 
Yo te entregaré á don Luis , 
\ asi porque no se borren 
Uel papel de tu nobleza 
Las hazañas y blasones , 
Vamos á buscar los do 
(Ap. Bien mi intento se dispone' 
A tu hermana ; porque asi 
Tu intención no se malogre. 
En ella un agravio pierdes. 
Cuando en él tu fama cobres. 
A lo dificd primero 
Será razón que le arrojes , 
Primero Aurora parezca, 
Que sera lo que te importe . 
Que en don Luis luego tendrás 
Seguras satislacciones. 

DON ALO.NSO. 

En fin , don Lope , mi amigo , 
¿Segunda vez me propones 
Que a don Luis me entregarás? 

DOX LOPE. 

Ki lo dudes ni lo ignores. 

DOM ALOJiSO. 

Pues á buscarla salgamos. 

AURORA. (.1/).) 

¡Si él se va, templaos dolores! 

DON LUIS. [Ap.] 
Si él se va, á Aurora he de hablar. 

DON ALONSO. 

{Ap. Ñola ocultes, negra noche.) 
Vamos, vamos á buscarla. 

DON LOPE. (Ap.) 

Lo que mi piedad dispone 
Es asegurar á Aurora , 
Cumpla mis obligaciones. 
De éste amansar la venganza, 
Ue éste templarlos rigores. 
No dejar estos afectos 
Que se junten ó se arrojen , 
• Que al lin le entibia la ira, 
Cuando el tiempo se interpone. 
( 1 anse.) 

Sale \mOl\,\. 



Ahora , ((ue ya se fue , 
<'.esad, villanos temores , 
Irme á otra parte es preciso , 
Que a(|ui grande riesgo corre 
Mi vida, y asi... 

Sale ÜON LUIS del cuarli 

DON LUIS. 

Detente, 



. ESCOCIDAS bV. UtiN l'nANCISCO 
Helia Aurora , no revoques 
En la revista de luí 
La sentencia de tus soles. 

AURORA. 

¿Quién es? ¿Pues cómo tú aquí? 

DON ms. 
Aurora, ¿no me conoces? 

AURORA. 

No te conozco, traidor. 

DON LOIS. 

Soy... 

AURORA. 

Detente , no te nomJires , 
Llegan tarde tus verdades. 

DON LUIS. 

Tente, Aurora. 

AURORA. 

Daré voces 
P.ira que mi hermano vuelva 
Y en los dos venganza lome. 

DON LUIS. 

Advierte... 

auroha. 
No me detengas, 
Don Alonso. 

DON LOis. 
No se arrojen 
Para una dudosa muerte , 
Intrépidos tus rigores, 
¿Qué acero como tus ojos? 
Templa con piedad acorde 
Tu castigo con mi culpa, 
Si hay culpas donde hay pasiones. 
Riñeme, Aurora , descansa , 
Que tiempo h.nbrá en que me abone: 
O tu planta este áspid pise 
Encontrado entre las flores. 

aurora. 
Di , ¿si engañaste un afecto 
Tan vergonzoso y tan dócil , 
Que si se arriesgó en palabras. 
Se escandalizó en colores; 
Traidor, si con las ternezas 
Engañaste y con el nombre, 
Con la fineza en crueldades, 
Con la caricia en traiciones? 
Y di si á Estrella querías, 
(Nunca amor te lo perdone , 
Pues tenias dos objetos , 
Tuvieras dos corazones) 
Fuiste á verme (joh nunca fueras !) 
Cubriste el rostro, y conoces 
La cara de la traición 
Dijo tu delito á voces: 
A otra vez que engañar quieras 
A otra que tu intento ignore , 
Dos instrumentos traerás 
Que dos semblantes embocen ; 
A dos á un tiempo engañabas. 
Mas eso proprio te abone , 
Somos poco dos mujeres 
Para engañarlas un hombre 
Cuando... 

DON mis. 
Escúchame, Señora. 

AURORA. 

Antes porque no se apoyen 
En mi oido tus engaños , 
Tengo de irme. 

DON LUIS. 

No blasones 
Del triunfo de mi humildad. 

AORORA. 

Déame. 

DON LUIS. 

Mi error perdone. 



DE HOJAS. 
Que en esta puerta c'avado 
He de ser peñasco inmóvil. 
[Pónase á ¡a puerta porque no ya. y: 

AURORA. 

¿Qué me pides? 

DON LUIS. 

Queme escuches. 

AUROnA. 

No es posible. 

DON LOIS. 

Aurora, oye, 

Y castígame con irte. 
Cuando no te desenoje. 

AURORA. {No le mira.) 
Si haré, mas no he de mirarte: 
No quiero , que tus acciones 
Puedan más que mis verdades , 

Y que con semblante doble , 
Camaleón de tu engaño. 

De mi color te trasformes. 

DON LUIS. 

La estrella en la noche luce , 
La aurora á las nieblas ronqie , 
¿Pues quién mirando la Aurora 
Se ha acordado de la noche 
Del mar oscuro seis años , 
Con una Estrella de Norte? 
Piloto de amor errado. 
Discurrí los horizontes. 
Encontré puerto en el sol , 

Y aferraron mis dolores. 
Rumbo Estrella es que me deja, 
Sol eres tú que me acoge. 

No porque yo le quisiese 
Tu indignación te provoque. 
Que allí tuve los ensayos 

Y aqui representaciones. 

No, que me embocé, fué culpa , 
Cortesía si la nombres , 
Que si mi amor descubierto 
A ella olvida y á ti escoge. 
Bástale el secreto olvido 
Que sentirán sus ardores , 
Sin que el público desprecio 
Groseramente le enoje. 
El nombre te recaté. 
Ya sabes las ocasiones 
Que tuve para ocultarle , 

Y no es justo que las nombro. 
Que no es razón , que aun mi amoi 
Tu noble sangre alborote. 

Si un mes habrá que de Flándcs 
Vine encubierto á esla corte , 

Y en un me?, como lo sabes. 
No la han visto mis pasiones , 
¿Qué salisfaccion esperas, 

O que recompensas coges? 
Ea , mi bien , las finezas 
Me castigas por errores. 
La lisonja haces delito. 
No permitas que se ahogue 
De mis penas en un pecho 
Todo el corriente desorden 
De tus indignados ojos 
Los divinos resplandores. 
La tiniebla del engaño, 
O la rinden ola postren, 
Porque yo... 

AURORA. 

Tente, don Luis, 
Deja las satisfacciones, 
Qne es tanto lo que te quiero 
(Bien pienso que lo conoces), 
Que te creí el desengaño 
Aun antes que me le informes. 

DON LUIS. 

Pues ¿qué me ordenas, Señora? 

AURORA. 

Que en la cárcel te aprisiones 



: < Irazps, que son redes 
:. los celos rompeo. 
(Abrázausf.) 
i lio me des los Lrazos, 
moque se equivoqueu , 
N.f Mióse jumas las alm:is 
En niiesiros pechos conformes; 
Wtf, (Ion Luis, á lu cuarto. 
No >ea qni' mi hermano lome 

Y juulus Dus baile hablando. 

DON LlIS. 

^Ihsia cuando lo dispones? 

AURORA. 

Hasta que luciente el alha 
()ue es sumiller de la noche , 
Corra la verde cortina 
A los prados y á los moulcs. 
D0:i LOIS. 

En grande riesgo nos vemos. 

ACnORA. 

Ohren las desdichas , obren : 
No parece que es amor 
El que no tiene pensiones. 

DO.N LlIS. 

Sin los peligros, bien dices , 
¿(Jae amantes hay que se adoren? 

ACHURA. 

¿No te vas á recoger? 

DON LUIS. 

Tú, Aurora, ¿no te recoges? 

AURORA. 

Donde bay memoria no hay sueño. 

DON LUIS. 

Y donde hay amor no bay noche. 

AURORA. 

Centinela es el deseo 

(lúe el canqio del amor corre , 

Pues la muralla es mi fe. 

DON LUIS. 

iQué seguridad la pones? 

AURORA. 

Del corriente de mis ojos 
Sólo la harán misdoloies; 
Vete, don Luis. 

DON LUIS. 

Ya me voy. 

AURORA. 

¡Oh , quiera el cieloque logres 
En decente yugo el premio 
Que te ofrecen mis favores! 



JORN.\DA TERCERA. 



Salen DON LOPE t MOSCO.N. 

DON LOPE. 

Ya estamos solos , Moscón ; 
nA qué á solas me has llamado , 
Todo el seuiblaiite turbado, 
V confusa la razón ? 
¿Qué traes? ¿ijué te ha divertido? 
¿'Jué quieres de tus pasiones? 
MOSCÓN. 

Que me escuches dos razones 
Cuatro dedos del oído. 

DON LOPE. 

No hables muy recio, porque 
Oon Luis , mi amigo , y Aurora, 
► n las dos cuadras ahora 
Se recogen. 

IIOSCON. 

Ya lo sé. 



NO HAY AMIGO l'AP.A AMIGO. 
Que anoche, si lo advertís, 
Todo me lo dijo el ama , 
Ella hizo a Aurora la cama , 
Y yo otra cama .i don Luis. 

DON LOPE. 

t'omo tan tarde he venido. 
No los quiero despertar; 
Mas luego pienso ll.imar. 
Supuesto que ha amanecido; 
Di. 

MOSCÓN. 

( Ip. Preguntarle es forzoso 
Si es duelo mi bofetaiia.) 
Señor, el caso no es nada. 
Mas yo soy escrupuloso; 
No es nada. 

DON LOPE. 

Pues ¿qué te paras? 
Dilo, y olvida esos miedos. 

MOSCÓN. 

fon no más de cinco dedos 
Me han dado en toda la cara. 

DON LOPE. 

¿Eso sufriste? oye, espera; 
Mas es que lo escuche yo ; 
^üuiéu te dio, y cómo te diú? 

■OSCON. 

Señor , de aquesta manera. 
{Vele á dar a su amo una bofetada 

DON LOPE. 

ijiiita , picaro, bufón, 
,.Y tan deshonrado, estar 
Cuandu me ves enojar) 
De chanza en esta ocasión? 
¿No te corres de decirlo? 



Tiempo hay, yo me correré. 

DON LOPK. 

Pues dime, ¿ sobre que fué? 

MOSCÓN. 

(.Sobre qué? sobre un carrillo. 

DON LOPE. 

Oye, ¿ qué es lo que te dio, 
Fué puñada ó bofetada? 

MOSCÓN. 

;0h¡ si me diera puñada, 
.No se lo sufriera yo. 

DON LOPE. 

Eso era menos. 

MOSCÓN. 

Ko sé 
Cual de los dos es mejor. 

DON LOPE. 

A mano abierta es peor. 

MOSCÓN. 

Pues de esa manera fué. 

DON LOPE. 

¿Qué aqueso un hombre consiente? 
Otra cosa hay que dudar : 
¿Sonó al llegártela á dar? 

MOSCÓN. 

Lo que es sonar , bravamente. 

DON LOPE. 

Pues si til , tu agravio infieres , 

Y si lu deshonra ves, 
Estando á solas, ¿cuál es 

Lo que preguntarme quieres? 

MOSCÓN. 

Señor , el golpe supuesto , 

Y supuesto el boletoii. 
Saber quiero en conclusión... 

DON LOPE. 

Üilo. 



MOSCÓN. 

Si quedé bien puesto. 

DON LOPE. 

¡ Qué esta razón llegue á oirlo ! 
¡Quién tal ignorancia vio! 
Cuando el bofetón te dio, 
¿Qué hiciste tu? 

MOSCÓN. 

Recibirle. 

DON LOPE. 

En fin ¿no te satisli/.o? 
Cii.indo el bofetón le dio, 
¿le bizocara? 

MOSCÓN. 

Cara no , 
Porque antes me la deshizo. 

DON LOPE. 

¿Que e.sa ofensa en ti no labre 
Indignar la espada airada? 

MOSCÓN. 

Dice el miedo : «A estotra espad.i. 
Que esta vaina no se abre». 

DON LOPE. 

liuscar quiero otro criado. 
Supuesto lo que le pasa , 
Que no ha de estar en mi casa 
Hombre que está deshonrado. 

MOSCÓN. 

¿Qué medio hay entre los dos? 

DON LOPE. 

.Morir noble y temerario. 

MOSCÓN. 

Pues pagúeme mi salario, 

Y quédese usted con Dios. 

DON LOPE. 

De suerte. Moscón , de suerte 
Que cuando agraviado estas 
¿Aún valor no mostrarás 
De vengarte con su muerte? 

MOSCÓN. 

,. Luego con su muerte gana 
Mi deshourami opinión? 

DON LOPE. 

Asi habrá satisfacción. 

MOSCÓN. 

Hablara para mañana : 
Lo que usted me ha advertido 
Es lo que llega á importiirle; 
¿Hay mas que decir matarle, 

Y hubiérale yo entendido? 
Ahora , don Lope, pues, 
Coraje y valor me sobra, 
A él, mañosa la obra: 
liuen c&razon.y ahora sus; 
Pues su alivio me despierta, 
Voy á matarle derecho. 

Don LOPE. 

Hasta volver satisfecho, 

No me entres por esta puerta. 

MOSCÓN. 

Vos veréis lo que yo hiciere. 

DON I.OPE. 

Que has de darle muerte, espera. 

MOSCÓN. 

No está más de que él se muera 
Del golpe que yo le diere. 
Pregunto, pues sabéis de esto; 
Si por valor ó por suerte , 
£l me diera á mi la muerte , 
¿Cuál quedará mejor puesto? 

DON LOPE. 

Tú, Moscón, vete con Dios, 

Y de tu venganza trata. 



Otí 



MOSCOU. 

Pues por Dios, que si rae mata 
Que me lie de quejar de vos. 

DOM LOPE. 

Pues esto se ha declarado , 

Aden Luis voy á llamar, 

Porque le quiero contar 

Lo que esta noche ha pasado. 

¡Ha, don Luis! {Llama ala puerta.) 

HOSCOM. 

Oye, Señor. 
¿Será bueno en esle apnelo 
Llevar un famoso peto 
Hecho á prueba de ductor? 

DOM LOPE. 

Corazón y manos , loco, 
Son las que dan opinión. 

MOSCO.X. 

No la dará el cora¿on, 
Pero las manos tampoco. 

DON LOPE. 

Vete. 

Mosco:í. 
Voyme; mi dolor 
A darle muerte me inclina. 
; ijuién supiera Medicina 
l'ara matarle mejor! 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 

Satisfacción sus recelos. 
Allá se lo hayan sus celos , 
Con su riesgo se lo coman. 



Sloscon, V abre DON LUIS la 
puerla. 



¿Quién me llama? 

DON LOPE. 

Don Luis, yo 
¿Tan presto os habéis vestido? 

rON LUIS. 

Ni aqueste alivio he tenido. 

DON LOPE. 

'No habéis descansado? 

DON LLI?. 

No. 

DON LOPE. 

No hay enfermed.ad peor 
yue uu grande desasosiego. 

DON LUIS. 

Con cuidado no hay sosiego, 
,.C6ino le habrá con amor? 
Pero el penoso suceso 
Ue anoclie me ha divertido : 
Contad lo (lup ha sucedido. 

DON LOPE. 

Oidi don Luis, el suceso: 
Luéso que anoche os dejó 
Bien seguro mi cui<lado, 

Y en esta cuadra del lado 
Aurora hermosa quedó, 
Con don Alonso salí; 
Calles y casas miré. 
Que la guardaba callé , 
Que la buscaba iiiigi. 

Y de ciego ó de imprudente 
Tanto su error atropella , 
Que hasta la casa de Es:rella 
Discurrió descortesmenle. 



ESTRELLA. 

Prosigue, y no tengas miedo. 

0TAÑE7. 

A no traer tantas faldas. 
Te pudiera hacer espaldas. 

ESTRELLA. 

Ya voy tras ti. 

OTAÑEZ. 

Llega quedo, 
Mi amo está divertido. 

' ESTRELLA. 

Sin miedo voy, voy celosa. 

OTA.ÑEZ. 

; Que por ser yo tan chismosa 
En esto me haya metido! 

I'ero don Alonso ignora 
Que a vos se vino á amparar. 

OTAÑEZ. 

¿Quién me ba metido en contar 
Que estaba en mi casa Aurora? 
Señora , en esle aposento 
Primero os podéis entrar. 

ESTRELLA. 

Desdeaqui podré escuchar. 
¡Cuidados , lograd mi inlenlo! 
(Éntrase Estrella donde estala don 
Luis; Utañez á la puerla.) 

OTAÑEZ. 

Allá dentro secólo; 
Las enaguas y el crujido 
De la seda hacen ruido. 

DON LUIS. 

¿Quién aqui se ha entrado? 

OTAÑEZ. 



DON LOPE. 

Dónde vienes? 

OTAÑEZ. 

De traer , 
esto mi servicio trata, 
poner la piñata, 
ara encender. 

DON LOPE. 

; Estrella? 

OTAÑEZ. 



(V«í. 



Q; 

Lln ascua 
¿üe( 



V su criada me la dio. 

DON LOPE. 

¿Hablaste con ella? 

OTAÑEZ. 

No. 

DON LOPE. 

Otañez, vete de aqui; 
Porque en este zaguán quiero 
Que te bajes á esperar, 

Y á nadie dejes entrar 
Sin avisarme primero. 

OTAÑEZ. 

Que me place, di en el punto; 
Los chismes son soberanos , 
l'iitónie Estrella las manos, 
llizoinc provecho el unto. 
Que eí-te don Luis y esta Aurora 
Durmieron a(|ui conté; 
Si ellos velaron no sé. 



Hablan los dos, sale por detras OTA- , „ , , , 

Ñ ,V. con ESTRELLA , . estdn los dos «- -'^--^ ^^ 
de espaldas , y Utonez con unas as- Qug estrella cuando lo oyó 
cuas de lumbre. 



OTANEZ. 

Entra poco á poen, si 
Te tengo de obedecer. 
Pero >a nu puede ser; 
Que mi Señor está aqui. 



Me pidió, pagó y rogó 
Que la trajese á mi casa , 
Que como ven la escondí. 
Que entre su ira y su rigor, 
Ella cumple con su amor, 
Yo con mi oficio cumplí. 
Y pues (|ue escondida toman 



DON LUIS. 

(' Que no hallándola , decis 
Si; fué luego á recoger, 

Y qi'e lo habéis de ir á ver 
A su casa? 

DON LOPE. 

SI, don Luis. 

DON LUIS. 

í Luego seguros quedamos 
Que no ha de venir aqui 
IJon Alonso? 

DON LOPE. 

Amigo, sí; 
Puesto que solos estamos, 
Podemos llamar ahora 

Y contarla lo que pasa, 

Puesto que no bay nadie en casa, 
Al aposento de Aurora. 

DON LOPE. 

Cenado está por de dentro. 
Llamad vos. 

DON LDIS. 

Yo llamaré; 
El diamante de mi fe 
Busca sus ojos por centro. — 
¿Aurora? 

(Llama á la puerta donde quedó Aura 
ro al fin de la primera jornada. ) 

DON LOPE. 

No ha respondido; 
Pues bien cerca de aquí está, 

DON LUIS. 

No responde; ¿qué será? 

DON LOPE. 

Sin duda no se ha vestido. 
Sale OTaSEZ. 

OTAÑEZ. 

Señor. 

DON LOPE. 

¿Qué queréis, Otancz? 

OTAÑEZ. 

Una palabra en secreto. 
Con licencia de don Luis, 
Decirte á este lado quiero. 

DON LOPE. 

Decid , que con mis amigos 
No he menester cumplimientcs. 

OTAÑEZ. 

El paso desconcertado. 
Desiguales los efectos , 
Equivócala color. 
Declarado el sentimiento, 
Don Alonso viene á hablarte. 
(Apártanse á hablar Oluñez y don Luis 

DON LOPE. 

(Ap. Pues ¿qué le obliga, supuesto 
Que babieiido de ir á buscarle , 
Viene á buscarme primero? 
Don Luis me hace estorbo aqui , 
Si ahora pedirle intento, 
Diciéndole loque pás.T , 
Que se retire allá dentro , 
No ha de querer esconderse ; 

Y tendrá razón, supuesto 
Que se baja á ser cobarde 

El que sube á ser muy cuerdo. 
Pero un remedio he oensado.) 

(Habla con don Luis. 
Una dama, á quien yo debo. 
Con la obligación de amante 
De puntual los preceptos. 
Viene á buscarme, y no quiere 



Adonrle salí me vuelvo. 
ih\f no fsiorbar á don Lope 
ts ili'l amor mainlamienlo. 
( Va á enlrarsf en la cuadra donde 
eslíi Estrella.) 
DOM LUPE. 

Esperad , no enlreis , don Lnis. 
(.4p Si él se entra en este aposento. 
Ha de escueliar lo que pasa.) 
Mí cuarto está más secreto , 
A esotra pieza os pasad. 

{Entra en otra pida.) 

1)0> I.UIS. 

Lo que mandas obedezco. 

DON LOPE. 

Dile que éulre. 

OTAÑEZ. 

Voy al |iunto. 
Pero él se ha entrado acá adc.ilro. 

Sale DON ALONSO. 

DON ALONSO. 

Guárdeos el cielo, don Lopo. 

DON LOPE. 

Don Alonso, ¿qué hay de nni'vo? 
Qüií en la voz, como en los |i;isos , 
Irupi'zuis á un mismo tiempo 
Uecid , ^qué traéis? Hablad. 

DOX ALO.VSO. 

No <>sloy para responderos. 

DON LOPE. 

¿Qué intentáis? 

DON ALONSO. 

Hablemos claro. 
Señor don Lope , yo vengo 
A examinar vuestra casa, 
O liieii conveu¡!ais en ello 
Templada ó violentamente , 
O bien amigo ó resuelto. 
Vuisiro criado me ba dicho 
Que vos guardáis encubiertos 
A mi hermana y á don Luis 
Dehlio de este cuarto mesmo. 

Y aunque yo no lo he creido. 
Ni en vos tal agravio entiendo , 
Por el escrui)nlosolo 

Me he determinado á verlo. 

Sale AURORA á la puerta donde llam.i 
don Luis. 

ACROBA. 

Don Luis fué quien me llamó, 
Heme vestido, y ya vengo. 
Pero mi hermano esta aquí; 
Volveí me es fuerza ; mas quiero , 
Escuchando lo (|ue pasa. 
Hacer ánimo del miedo. 

(Quédase aVi.) 

DOS LOPE. 

Don Alonso . ¿estáis en vos? 
¿Vos tan grande desacierto? 
;.M:is puede en vos una ira 
tiU(> puede un entendimiento? 
¿Kl engaño de un cri:ido 
Con mi amistad habéis pueslo 
Concepto en mi obligación / 

DON ALONSO. 

Ya os digo que no le creo ; 
Mas sea verdad ó engaño. 
Déjamelo ver, supuesto 
Que he venido sospechoso 

V he de volver satisfecho 

K. 



NO l!AV AMIGO PARA AMIGO. 

DO.-) LOPE. (.4/).) 

¡Válgame Dios, qué he de hacer! 
Yo estoy en muy grande aprieto, 
Sile impido que no entre 
Ks descubrirle el secreto; 

Y si entra, es fuerza encontrar... 

DON ALONSO. 

Acabad ya, resolveos. 

DON LOPE. (Ip ) 

A don Luis en esta cuadra , 
A Aurora en este aposento. 
Si riño, saldrá don Luis; 
Pero ya advierto un remedio; 
El se ha de entrar á esta cuadra , 
Poríjue eslá abierta primero. 

DON ALONSO. 

Ea, don Lope, venid. 
Que á mirarlo me resuelvo. 

DÜX LOPE. 

<.\p. Y supuesto que no hay nadie 
Ueiilro de ella, al mismo tiempo 
Que entre á verla sacaré. 
Libres ya de tantos riesgos, 
A don Luis desde mi cnailra, 

Y á Aurora de su aposento.; 
Mirad esas piezas, ea. 

DON ALONSO. 

Esta quiero ver primero. 
(Va á mirar la cuadra en que eslá do 
Luis.) 
DOS LOPE. (4p.) 
El entra allá, y le ha de hallar. 

DON ALONSO. {Ap.) 
Por Dios, que tengo un recelo. 
Que es posible, y muy posible. 
Que me salga verdadero: 
Si dentro no hallase á nadie, 

Y en tanto que yo lo veo. 
Sacase á los dos don Lope 

De esta cuadra, ¿no me quedo 
Satisfecho y ensañado? 
Pues ¿cómo, oh noble recelo. 
Ya que Tie das la sospecha . 
No me da industria el ingenio? 
Pero ya un ardid elijo. 
Con que asegurarme puedo : 
No entrar dentro de ninguna. 

DON LOPE. 

Ea , ¿de qué estáis suspenso? 

DON ALONSO. 

Este es el medio mejor. 
Verlo desde afuera (|uiero; 
Yo os obedezco, don Lope. 

{Llégase á la puerta de Estrella.) 

DON LOPE. (.4/;.) 
Enlenilióme el pensamiento. 
;0h lo que vive un peligro! 
ySlira á la puerta de Estrella, ¡/ vela 
cubierta.) 

DON ALONSO. 

Aurora es , viven los cielos, 
l.a que para su venganza 
Se ha echado el manto por velo : 
¿Veis don Lope? 

DON LOPE. 

¿Qué decís? 

DON ALONSO. 

Como... 

DON LOPE. 

Decídmelo presto. 

DO.N ALONSO. 

Eslá aqui. 

DON LOPE. 

¿Quién está aqui? 
Salga (|uien... iQué es eslo, cielos 



Sale ESTRELLA echnndnse el maulo. 

ESTRELLA. 

;Il.iy tan infeliz mujer ! 

DON ALONSO. 

¿Habéis visto como tengo 
Aun más razón que sospechas? 
¿ Habéis visto como os debo 
Más engaños que amistades? 

AURonA. (Ap.) 
Si es Estrella ¡oh viles celos! 
La que coo don Luis oculta 
Estaba en mi cuarto mesmo. 

DON LOPE. 

(.4p. ¿Aurora en aquesta cuadra?) 
Don Alonso, yo no quiero 
Volver por mi en este c;isn; 
Mas por esta dama vuelvo. 

DON ALONSO. 

Yo he de llevarla. 

DON LOPE. 

Eso no ; 
Ya eslá rompido el secreto; 
Pues iiUH soy (luien la encubrí , 
Yo soy el que la defiendo. 
(I'únese delante y empuño ¡a espada.) 

DON ALONSO. 

¿Esto es ser amigo? 

DON LOPE. 

Si: 
¿Quién creerá que en estos riegos, 
Por ser amigo leal , 
Ingrato amigo perezco? 

DON ALONSO. 

Aunque vos y aunque don Luis 
Saliese aqui á defenderlo... 

(l^iya recio este verso.) 

Sale DON LUIS tfe ía cuadra de doa 
Lope. 

DON LtlIS. 

¿Quién llama á don Luis aquí? 

ESTRELLA. 

¡Hay tan extraño suceso! 

DON LOPE. 

I Que eslo me haya sucedido! 
¡Qué es esto, injurias! 

DON LUIS. 

¡Qué veo! 
Aurora eslá aquí cubierta, 

Y don Alonso resuello 

Con su sangre y con mi sangre , 
Labrar querrá á un mismo tiein[io , 
Aqui una injuria precisa , 

Y allí un agravio supuesto. 
Pues vuestra voz, don Alonso, 
El imán fué de mi acero , 

Y pues á esta ocasión vine, 
A defender me resuelvo 

La inocencia de esta dama. 
Como de mi sangre el duelo. 
La principal es á ella. 
Porque amante la venero, 

Y porque la adoro firme , 
Dos en mi son los extremos. 
Uno esen vos el valor. 
Vuestros accidentes veo. 

Pues mezclad eu vuestros daños , 
Médico del senlimienlo, 
Al veneno del amor 
La triaca del acero. 

AURORA. (Ap.) 

Que la quiere ha confesado; 
Dejadme, villanos celos. 



ESTRELLA (4p.) 

El piensa que so; Aurora , 

Y es sin duda , que por eso 
Dice que me quiere a mi. 

DÜK ALONSO. 

il Quien vio con uu duelo mismo 
ta tres objetos distintos 
Cuatro agravios manitieslos? 
Vos, don Luis, me derramasteis, 
O de hidrópico y sediento , 
Aqui la sangre del alma , 

Y allí la sangre del cuerpo. 
Vos sois amiüO engañoso, 
Si no enemigo secreto, 

Y esla, que su nombre callo, 
Porque el pronunciarlo temo, 
Que lia de salirse mi sangre, 
Purque la suja consiento. 

Es la que me oleode más; 
Pues para vengar sangriento 
En lodus ires inis agravios , 
Por esia ofensa comienzo : 
¡Uuere, ingrata 1 porque asi... 
Vale á dar con la daga, y descúbrase 

ESTRELLA. 

Don Alonso , deteneos , 

Que aun no quiero que encubier;n 

Me estéis perdiendo el respeto. 

DON mis. [Ap.) 
No era Aurora, vive Dios. 

Don LOPE. (Ap.) 
¿Estrella aqui? no lo entiendo. 

AURORA. {Ap.) 
Bien digo yo que es Estrella. 

OOn ALONSO. (Ap.) 
¡Qué torpe me considero ; 
Liberiéniedel agravio. 

Y be tropezado en los celos. 

DON LOPE. 

Pues ¿cómo vos desta suerte! 

ESTRELLA. 

Tiempo hay para responderos , 
Que ahora , señor don Lope, 
Aunque quisiera no puedo. 
DO.N LOIS. {Ap.) 

Pues que no entiendo este enigui:i 
Con Catar ya descubierto... 
DOIt ALONSO. (Ap.) 

Pues ha sanado este mal , 

Y Otra dolencia conservo... 

ESTRELLA. {Ap.) 

Pues que no me han dado nada , 
O de airados ó soberbios... 

DON ALONSO. {Ap.) 

Pues que tengo averiguados 
Mis agravios y mis celos... 
DON LUIS. (Ap.) 
Pues don Alonso me busca, 

Y estoy en tan grande aprieto... 

ESTRELLA. {Ap.) 

Con cumplir mi obligación. 
Saldré de tantos empeños. 

DON ALONSO. {Ap.) 

Con derramar esta sangre , 
Estotra sangre remedio. 

ESTRELLA. {Ap.) 

Con decirles mis enojos. 
Mi amor engañado vengo. 
DON LUIS. (Ap.) 
Con sólo reñir con él 
Cumplo como caballero. 

DON LOPE. 

Ah , don Alonso, segnidme, 
IJue ya se ha llegado el tiempo 



CO>IF.IiI.\S tSCOGIÜAS DE DON FKANCISCO 1>E ROJAS. 

AUnORA. 

Habla, don Luis. 

DON LUIS. 

Decir !í la iiue obedezco. 



En que mi palabra cumpla; 
Vos, don Luis, haced lo mcsino; 
Y porque nos vamos jnnlos, 
Siijuiéndonos desde lejos , 
Donde fuéremos llegad. 

DON ALONSO. 

Salid, (|ueya os obedezco. 



Yo íoy Iras vos , don Alonso. 

DON LOl'E. 

Quedo, no salgáis tan presto. 

DON LUIS. 

Puesea, salid delante. 

DON LOPE. 

Mi palabra cumplir debo. 

Vos, Esirella, podéis iros. 

Yo sabré este engaño luego. ( la 

DON ALONSO. 

Llegó el plazo de mis iras. 
Déme mi valur aliento. 

DON LlIS. 

Vuj tras él. 

ESTRELLA. {Dentro.) 
Oye, don Luis. 

DON LUIS. 

I Ahora, Estrella , no puedo. 

I ESTRELLA. 

• Advierte... 

¡ DON LUIS. 

Déjame. Eslrella. 

ESTRtLLA. 

i ofensa... 

DON LUIS. 

¿En qué te ofe: 



Quei 



¿Quieres á Aurora'' 

j DON LUIS. 

I Es engaño. 

AURORA. 

Pues si es engaño, ¿qué espero? 
I Sale ki¡\W\{\ á la puerta. 

Viven los cielos, traidor, 
Que para matarte pienso 
¡ Ue mi razón y mi agravio 
; Forjar mejor instrumento. 



Aurora , aunque a Estrella dij 



Di, ¿qué dijiste? 

AURORA. 

Eso intento. 

DON LUIS. 

Que no te quiero... 

AURORA. 

Es verdad. 

DON LUIS. 

Vo, Señora .. 

avbur*. 
Dilo luego. 

DON LUIS. 

Quiero sólo. 

AURORA. 

¿A Esliella? 

ESTRELLA. 

¿A Aurora 
DON LUIS. {.\p.) 
Si una admito, otra desprecio ; 
Pero es fuerza. 



¿No te declaras? 

AIRORA. 

¿No hablas? 

DON LOPE. 

Don Luis, ¿qué hacéis allá adentro? 
Acabad ya de salir. 

DON LUIS. 

Aurora, Estrella, no puedo. 
Cuando el honor me provoca 
Acudir al amor ciego; 

Y asi , entre el amor y honor 

El honor es el primero. (\ase] 

ESTRELLA. 

¡Que esto consienta mi enojo ! 

AURORA. 

¡Que mi amor tenga este premio ! 

ESTRELLA. 

A mi me estima don Luis. 

AURORA. 

Yo tengo el merecimiento. 

ESTRELLA. 

Primero amor es durable. 

AURORA. 

Más se estima el amor nuevo. 

ESTRELLA. 

Kl dirá que á mi me adora ; 
Mas esla cuestión dejemos , 
A mi casa venid, donde 
De mi amor con los sucesos 
Conocerás tus errores. 

AURORA. 

Vamos , que en ella ¡irelendo 
Que conozcas tus engüñus. 
ESTRELLA. (.4p.) 

; Ay, que temo! 

AURORA. (Ap.) 

i Ay, qué recelo t 

ESTRELLA. (.4/).) 

Que si él á Aurora encubría... 

AURORA. 

Que si él á Estrella ha encubierto, 
yuiereá Eslrella. 

ESTRELLA. (Ap.) 

A Aurora eslima. 

AURORA. (Ap.) 

Pues diga mi desconsuelo... 

ESTRELLA. (Ap.) 

Pues diga mi agravio á voces... 

AURORA. (.\p.) 
En palabras .. 

ESTRELLA. (.4p.) 

En incendios... 

! LAS DOS. 

i Nadie crea en los hombres lisonjeros 
I Que engañan amando 

Y obligan fingiendo. 

(Vanse las dus.) 

Sale MOSCÓN con un rosario. ) 

MOSCÓN. 

No es nada, el señor Moscón, 



Porque sepan lo que pasa , 
Kslá ya en campaña rasa 
A cumplir su obligación. 
Envíele un bravo papel 



NO HAY AMIGO PARA AMIGO. 



n'oriuiidillo esta larde, 

Para que en San Blas me aguarde , 

Y un relo tendido en él. 
Kezar jxjr él es lor/oso , 
Pues su muerte es evidente; 
Un hombre lia de ser valiente , 
Pero lia de ser muy piadoso. 
El morirá mal logrado, 

Y' perdonarle quisiera , 

Por(|ue esta fué la primera 

Bofetada ([ue liabia dado. 

Pero según la asentaba 

En la parte que caia , 

Me pareció á mi que babia 

Mil años que abofeteaba. 

Mas dejinme que me espante 

De un disparate profundo; 

¡Que ha\a quién rii'ia eoel mundo 

Sin una tabla delante ! 

Demos que á las hojas llego; 

Demos también que me dan, 

¿Por (|ué parte me darán 

Oue no haya responso luego'/ 

Ello hay heridas mortales 

En todas las ocasiones: 

El hígado, los ríñones , 

Los muslos, los atabales. 

Un corazón, dos telillas. 

En la boca un paladar, 

Y en el arca del cenar 
Treinta varas de morcillas; 
Dos sienes y dos orejas, 
Cuatro lagartos después. 
Dos lijos, si no son tres. 
Toda una frente, dos cejas; 
Una garganta vacia. 
Todo un estomago abierto; 
lY con ser esto tan cierto , 
Hay quien riña cada dia? 
¡Oh qué hago de discurrir. 
Cuando es mejor animarme! 
Ahora bien, quiero ensayarme 
Como tengo de reñir; 

La espada quiero sacar. 

{Saca la espada.) 
Hé aquí <|ue estoy esperando , 
; He aqui(|ue llega Fernando, 

Y yo le veo llegar. 

—be esta manera , traidor, 

Pagarás la bofetada.— 

— iNo se la doy yo prestada. 

—Pues ¿cómo ? — Dada , Señor, 

A satislacer me arrojo 

El duelo que en mi se halla.— 

{Riñe solo.) 

iBravo, valor! riñe y calla; 
I — Toma, villano; — ¡ ay mi ojo! — 
i Aquesto es porque no lemas, 

Si en un ojo que previenes. 

Que con las yemas le tienes , 
I Yo te batiré las yemas. 

— Pidoleque mé perdones. 

— El otro ojo has de perder. 
—Sin dos ojos ¿qué he de hacer? 
—Irte á rezar oraciones. 

Digo que no hay que pedir, 
I Ni que estarte arrodillando , 
Muere , cobarde Kernando. 



Pues ¿por qué envaina la espada' 

MOSCÓN. 

Porque esto ya está acabado. 

FEHNAMIO. 

¿Con quién la pendencia fué'? 
¿Con quién riñó el mentecato? 

HOSCON. 

Si tú no llegas , le mato. 

rERXASDO. 

¿Quién era el hombre? 

MOSCÓN. 

No sé; 
Mas una cosa le digo, 
Que riñó con valentía. 
{Ap. Oh cómo es gran bizarría 
Alabar al enemigo!) 

FERNANDO. 

Ea, pues, ya yo he llegado 
A reñir por su papel. 

MOSCÓN. 

¿A quién dice usted? 

FER.VAMIO. 

A él. 

HOSCO>. 

Mire bien que viene errado. 

FERNANDO. 

Saque, pues, la espada ahora, 
Y en sangre su acero liña. 



Sale FERNANDO. 

FERNANDO. 

íQuién es? El ha de morir. 

MOSCÓN. (.1p.) 

A qué mal tiempo ha llegado. 

FERNANDO. 

¿Qué era aquesto? 

MOSCÓN. 

Señor, nada. 



FERNANDO. 

El un papel me escribió; 

{Mira el piijicl.) 
Bien claro está , vele aqui. 

{Saca el papel] 

MOSCÓN. 

Pues ¿qué me faltara á mi , 
Si hiciera esta letra yo? 

FERNANDO. 

Léalo ; ¡qué aquesto veo! 

MOSCÓN. 

Pues ¿qué es lo que quiere ver? 

FERNANDO. 

Ea, ¿no empieza á leer? 

MOSCÓN. 

Que me place : ya le leo. 

{Lee el papel.) 
«Malas lenguas me han dicho que 
«vuesamercedmehadailo un bofetón; 
»yo no lo puedo creer de su cortesía 
urnas quién podrá cerrarla boca.il vul 
Bgo , si no es que vuesa merced con si 
«.dadivosa mano se la tape. Üiceme mi 
oamo, que si no es dándole de palos, ó 
nsacándülesangre, no cumplo con 
uobligacion ; á los palos no me atrevo; 
• porque me parecediGculloso; sacar- 
ule sangre no es fácil ; y aunque reñii 
nen campaña tiene el mismo inconve- 
uniente, le suplico á vuesa merced n» 
•haga merced de estar esta lardea la: 
ílres en la cuesta de San Blas, y per- 
Kdoiiarme estos enfados , dondeVueíji 
lá Dios le dé buen suceso , que yo es- 
«pero en él, y después en mi, que si 
1 dará. —Su mayor amigo, Moscón 

FERNANDO. 

¿Qué no es suyo? 

I MOSCÓN. 

I Señor, no. 



FERNANDO. 

Pues cuyo sea no sé. 

MOSCÓN. 

Verdad es que le noté, 
Pero no le escribí yo. 

FERNANDO. 

Sin duda que está borracho, 
¿ No le loca á él reñir? 

MOSCÓN. 

No, 
Un muchacho le escribió; 
Hiña usted con el muchacho. 

FERNANDO. 

En fin , hermano Moscón , 
¿A ser cobarde se Inclina? 
Él es un grande gallina. 

MOSCÓN. 

Peor fuera ser capón. 

FERNANDO. 

¡Qué tenga tanto sosiego! 
Estos le da mi paciencia. 

{Dale áe palos.) 

MOSCÓN. 

No me tiente de paciencia , 
Mire usted que se lo ruego. 

FERNANDO. 

Yo me voy. 

MOSCÓN. 

No, sino no. 

FEDNiNDO. 

¿Que dice? 

MOSCÓN. 

No, Sino SÍ. 

FERNANDO. 

En fin, es gallina aquí. lYase.) 

MOSCÓN. 

Y en principio lo fui yo. 
Hoy eternizo mi nombre 
Con esta primera hazaña : 
Si no saliera á campana, 

¿Qué dijera de mi este hombre? 

Ya estáis con honra , Moscón , 

Bien podéis decir y hacer : 

Ahora he echado de ver 

Lo que importa el corazón. {Vase) 

Salen DON LUIS, DON LOPE 
T DON ALONSO. 

DON ALONSO. 

¿Otra vez en vuestra casa? 

DON LUIS. 

Señor don Lope, decidnos, 
¿Poríiué emboláis imprudente 
De mi cólera los ülos? 

DON ALONSO. 

¿Sacaisnos de vuestra casa, 

Y confuso y indeciso, 
Olra vez á nuestro cuarto. 

Nos volvéis á un tiempo miamo? 

DON LOfE. 

Es tan público en la corle 
Que los dos sois enemigos , 
Que apenas por esa calle 
Cólera y pasión indigno , 
Cuando se avivó en memoria 
La ceniza del olvido; 
Todos á vos por la ofensa 

Y á vos por recien venido. 
Os miraban tan atentos. 

Que fueron á un tiempo avisos 
Los ojos déla atención 

Y la lengua del oido. 
Pues trayéndoos á mi casa 



fomo nol)lc v enmn amisn , 
Por sacaros de :u|Ui-l rifSj;o 
Me ocasiono esle peligro. — 
.OuñeiT 

Salf OTA^EZ. 

OIA.ÑKZ. 

Señor, ¿qué ordenas'! 

OOM LOrR. 

Dime. 

OTAÑEZ. 

¿Qué quieres? 

IK):t LOPE. 

¿Se lian :i'.. 
Aurora y Estrella? 

OTAÑEZ. 

.Si. 

nuN LÜPK. 

¿Dúnile fueron? 

OrAÑEZ. 

iDiHgino 
Ciie en casa de Estrella estin. 

DON LOl'E. 

¿Viilclas ir tú? 

OTAÑEZ. 

Helas >islo. 

BO.>i LOPE, 

Pues vele también alia. 

OTAÑEZ. 

Obedecerte es preciso, 

Y a las dos avisaré, 
C.omoaliora se ban venido 

Los tres otra vez á casa. ( 

DO?l LOPE. 

Cerrar quiero este postlyo ; 
Ea , señor don Alonso, 
indignad el brazo altivo: 
Ya está sin rienda el deseo. 
La ira con ejercicio. 
Ea , don Luis , ahora es tiempo , 
Pues tan feliz babeis sido, 
Que vuestra primera suene 
Corra igual cou vuestro bno. 
Pero antes que en esta casa , 
Donde se arguyen delitos, 
A consecuencias de acero 
El coral responda tibio. 
Quiero saber de los dos 
Si acaso liabeis presumido 
Posible dolo en mi fama 
O en mi amistad leve indicio. 

Don ALO^SO. 

Yo estoy de vos sospechoso, 
Poríjue lialjiendonie escondido 
A (Ion l-uis en vuestra casa , 
.M;is paifciis mi enemigo. 
Que mi amigo parecéis. 

DOK LOIS. 

Yo también estoy corrido, 
Que de una dama loméis 
Por achaque el amor lino , 

Y bagáis que de dun Alonso 
Me retire inadvertido , 

Y vuestra industria parezca. 
Que es de mi temor asilo. 

DON ALONSO. 

Y siento que eu vuestro amor 
Sea don Luis preferido. 

DON LUIS. 

Y siento que aquel afecto 
l'reliera el afecto mió. 

DON LOPE. 

De manera , que os quejáis. 
Porque como noble he visto 
A vueslr.is ejeouciones 



• niAS ESCOCIDAS DE DO.N ri'.ANCI.SCO 
Tantos rigores indignos , 
Vos, porque al uno prefiero. 
Vos, porque al otro anticipo, 
Pues para satisfaceros. 
Respóndeos vosotros mismos. 
¿Qué obligaciones os tengo, 
Don Luis? acabad , decidlo ; 
Vos, don Alonso, acabad . 
Yo sé que en rogirlo os sirvo ; 
Obligado estoy de entrambos, 
Mas si por verme remiso 
Pusisteis dolo á mi amor, 
O necios, ó inadvertidos. 
Para que los dos quedéis , 
Sin que baya por compasivo 
Quien impida á vuestras iras 
La ejecución del cuchillo, 
Para que solos riñáis 
Segunda vez os obligo , 
Que digáis mi obligación , 
O para mavor castigo 
He de reñir con los dns , 
Y ánn matarlos ofendido , 
Porque en locando en mi honor , 
' JSo hay amigo para amigo. 

¡ DON LUÍS. 

Lo que mandáis obedezco. 

I DON ALONSO. 

Yo obedeceros elijo. 

I DON LUIS. 

Pasando el señor Infante, 
I Que guarde el cielo mil siglos , 
I Para basa en quien la fe 
j Haga su cimiento lijo, 
Por aquel honrado lago: 
Breve golfo cristalino. 
Paréntesis , que en la tierra 
Lombarda se ba dividido. 
Una oscura noche, en quien 
Haciendo guerra á los riscos. 
Entre las aguas andaba 
El ábrego introducido. 
Cayó don Lope en el lago. 
Los marinerosaclivos 
Echan cuerdjs , yo doy voces , 
Cierra el aire losoidos: 
No encuentra don Lope el cabo 
Entre los cristales frios , 
I Que era muy ciega la noche 
j Aunque era lince el peligro. 
I Determinado y piadoso 

El cabo á la mano aplico , 
I Salto al agua , hallo á don Lope , 
I Piadosamente le libro: 
I Subole á la barca yerto , 

De nuevo le resucito, 
I V en alientos valerosos 
¡ Renové los parasismos. 
En Alemania después, 
\ En aquel felice sitio 
'■ De Norlinguen, donde fueron 
' Para el más justo castigo 
Déla justicia de Dios 
Dos hermanos los minislros. 
Seguía don Lope el alcance: 
Pero su fortuna quiso , 
Que diese con una tropa 
De enemigos fugitivos ; 
! Los que siendo muy cobardes, 
' Le hirieron tan ofendidos, 
I Que el temor obra á deseo, 
V es más sangriento su filo. 
Que a no entender yo el suceso 
I Y llegar á un tiempo mismo 
Con diez hombres, de los pocos , 
Claro es que me han entendido , 
De aquellos que nunca saben 
Vnlver la espalda al peligro , 
A las Dores y á las yerbas 
Pagara en rojo roció. 



DE ROJAS. 
I Pero en llegando á ayudarle 
Valerosos los rendidos. 
Piadosos los perdonamos, 
España tiene este vicio. 
Y, en fin, quedamos á un tiempo. 
Los enemigos vencidos. 
Mis soldados satisfechos , 
Kelizyo, don Lope vi\o. 

DON ALONSO. 

Pues mandáis que la relieía. 

Mi obligación os repito. 

En nuestra primera infancia , 

Yo y don Lope, que es mi amigo. 

Tuvimos tanta amistad, 

Que juntos , siendo muy niños, 

A un inslrunieuto callamos, 

A un arroyo nos dormimos; 

Estudio nos dio una edad, 

Otra el marcial ejercicio. 

Y en estotra edad , en que 
O por fruto ó por aviso, 
lirula en el rostro la yerba 
Que regó el tiempo florido : 
Siendo capitán mi padre. 
Contra el holandés alti\n 

Su bandera os dio, don Lope: 
Mas para qué en los princíp'o.'t 
Me estorbo, cuando en los iiues 
Sus obligaciones libro : 
Coi.tra vos me dio palabra , 
Bien que el nombre no le he dicho. 
De avudarnie como noble. 

V ampararme como amigo. 

DON LOPE. 

Vosotros dos habéis sido 
Quien tomáis satisfacción. 
Pues con vuestra obligación 
Os habéis ya respondido; 
;.Si fuerádes yo los dos. 
En cuál balanza cargara? 



Vo á don Alonso ajudára. 

DO» ALONSO. 

¡ Yo á don Luis , si fuera vos. 

! DON LOPE. 

, Esto mi amor aconseja. 

DON ALONSO. 

; Esto es bien que aconsejase. 

I DON LOPE. 

! ¿Luego aunque al uno ayudase, 
I El otro no tendía queja? 

DON LUS. 

Enera necio y importuno. 

DON ALONSO. 

Esa es también mi opinión. 

1 DON LOPE. 

' Pues es mi resolución. 

! DON LUIS. 

: .Qué? 

I DON LOPE. 

No 3\udar á ninguno, 
I Mi intiMilo"los dos sabed : 
! Ya, don Alonso, sospecho 
I Que de mi estáis satisfecho , 
I De vos os satisfaced ; 

Con don Luis os dejo a(|ni , 
I Ya os he traído al efecto, 
: Porque se os borre el concepto 
I Que habéis tenido de mi. 
' I on igual razón unida 

Reñís, y aun con una suerte, 
I Vos por vengar una muerle 
I Vos por guardar nna vida ; 
j Ea , vuestra cortesía 

A vuestro valor prefiera , 

Si os abrazáis, salios fuera , 

Y reñid ron bizariia, 



I cr.' «Mil vi'iil;ija no. I 

Ké i|Uf.iloiro diere muerte , 
^() por más valor , por suerlc, 
Ltiue, que aiiui esinTo yo. 

Pues que ya levas, y pues 
Tu consejo noble síí;o, 
iljuieu de los dos es lu amigo? 

DO:i LOPE. 

Ninguno mi amigo es. 
Ya quedáis solos los dos ; 
Ea, sacad las espadas, 
Tiraos lindas eslocadas, 
No dar paso atrás, y adiós. 

[Vase, y abre la puerta.) 

Don ALONSO. 

^Ninguno es lu amigo? 

1)0:« LOPE. 

Digo, 
Que aunque liay lanía oliligacion, 
En tocando á la opininn, 
.Vo hay amigo para amigo. 
(Cierralapuerta,y sacan lasespadas.) 

DOX ALONSO. 

Pues d»ros la muerle espero. 

DOM LDIS. 

Don Alonso , obrad , que es mengua, 
Que hable la vo7. de la lengua , 
Teniendo lengua el acero. 

DOM ALON.^O. 

Digo, que muy bien deci?, 
NuiiCa es cuerdo el ofendido, 

(Cae don Luis en la capa.) 
Por la capa habéis caído, 
Levanlaos, señor don Luis. 

DON LUIS. 

jPor qué vuestra piedad es? 

DOn ALONSO. 

No consiente mi rigor , 

Que pague vueslro valor 

Lo que hun hecho vuestros pies. 

Sin mas vinl.ija que suene, 

De Félix la muerte fué. 

Pues cun ventaja , ¿|ior qué 

Os tengo de dar la muerle? 

DON LUIS. 

Tanto me oh ligáis , por Dios , 
Que auiKpi e esta mí ofensa lucra , 
tn esta ocasión quisiera 
Dejar de reñir con \üs. 
Mas puesto que vuestra fué, 

Y es suya la obligación, 
Mirad quésalislaccion 
Buscáis, que yo la daré. 

DON ALOSO. 

No hay satisfacción , supuesio 
Que 4 don Kélix no he vengailo. 

Abrelopuerta,ysa¡e DO.N LOPíí. 

DON LOPE. 

Las espadas han cesado , 

¡Qué! ¿estáis parados? ¿qué es esto? 

bon Luis , ¿qué os ha sucedido? 

DON LUIS. 

La capa al brazo aplique, 
Descosióse, y puse el pié. 

DON LOPE. 

Y ¿qué es lomas? 

DON LUIS. 

Que he caido. 

DON LOPE. 

Y saher de vos espero, 
¿ijué hicisteis al tropeiar? 



NO ll.\Y A.\IUiO PAIU AMICO. 

DON ALONSO. 

Yo, dejarle levantar. 

DON LOPE. 
Obráis romo caballero; 
, V en cjuc os h;ibeis resumido 
bieiidü tan lii/arro el hecho? 

DON ALONSO. 

Yo no me hallo satisfecho. 

BON l.UIS. 

Pues yo me IkiIIo agradecido. 
Pues ¿qué llegáis a dudar? 

don ALONSO. 

Aquí no hay que referir. 

DON LUIS. 

Yo no quisiera reñir. 

DON ALONSO. 

Yo le quisiera matar. 

DON LOPE. 

Para mejor distinguirlo , 
Si no mejor declararlo, 
¿ Por qué vus queréis dejarlo, 

Y vos queréis proseguirlo? 

DON LUIS. 

Si me resuelvo en rigor , 

Y soy desagra'lerido. 
Pierdo mucho en sor vencido, 

Y más en ser vencedor; 
El que oyere, que cai 

De inrpeó de desgraciailo, 

Y habiéndome perdonado 
Sangrienla muerle le di. 
Que habrá de decir inliiTO , 
Si á la voz de vida acudo . 
Que anduve mal , pues él pudo, 

Y no me mató primero. 
Más lealtad y más razón 

Es templar éste ardimiento. 
Que no quiero venciniieiilo 
Que me cueste la opinión. 



1 de ( 



iM-dn 



VISO 



A quien se llega áju/p;ir, 
Que yo me quise templar, 

Y don Alonso no quiso ; 
Mas si airado se ofendiere 
Con ver la satisfacción , 
Cumpla yo mi obligación, 

Y él hágalo que quisiere. 

DON LOPE. 

Vos , ¿qué queréis intentar 
Si á este duelo salislizo? 

DON ALO.NSO. 

Mancha que con sangre se lii/o. 
Con sangre se ha de lavar. 

DON LOPE. 

Que estáis engañado digo , 
Templad esta indignación, 
Más castigo es el perdón 
Que viene á ser el casiigo; 
Kn mi opinión, yo sospecho. 
Que perdonar es vencer. 
Con no matarle y poder. 
Quedáis mejor satisfecho. 
Si dejais de ser cruel. 
Si noble le perdonáis. 
Cada vez que le eiicoiilrais 
Os estáis vengando del ; 
Que verse un hombre obligado 

Y lio lo poder cumplir. 
Es la muerte del vivir. 

Si es discreto y es honrado; 
I Y así mi consejo advierte, 
I Que le diérades la herida 

Muchas veces con la vida . 

Y una sola con la muerte. 

DON ALONSO. 

Vueslro consejo he lomado ; 



¿Mas don Luis ha ile conlar, 
i,iue yo le pude malar 

Y que yo le he perdonado? 

¡ A nii. ¿c|Ui' me íiii|i(iila? pues 
t;aer no (]iiila opinión , 
Que entonces mi cora/on 
iSo estorba obrando en mis pies. 

DON ALONSO. 

Ya satisfecho se ve 

De mi honor este recelo ; 

¿Pero de mi amor el duelo 

Cómo lo satisfaré? 

De estotro duelo primero, 

¿ Cómo saldremos ahora ? 

Don Luis á Estrella enamora , 

Y yo por Estrella muero. 
Su amigo soy; pero digo. 
Que si aspira á su favor. 
En tocándome al honor, 
^'o hay amigo para amigo. 

DON LUIS. 

Pues ea , apagad ahora 
Vuestra amorosa centella , 
Porque yo no quiero á Estrella. 

DON ALONSO. 

¿Pues á quién quieres? 

i DON LUIS. 

i A Aurnra. 

1 DON ALONSO. 

I ¿Pues cómo sabremos bien 
' Lo que vuestro celo advierte? 

Salen ESTRELLA t ACUOUA 

ESTRELLA. 

I Yo lo diré de esta suerte. 

I AUBOIIA. 

' Y yo lo diré también. 

] ESTIIELLA. 

' Que hoy Otañez me escondió 
¡ En esta casa diré, 
I V ([ue en ella á Aurora hallé . 
I Y ella en mi sus celos vio ; 

Que VOS me olvidáis aquí 
I Os he venido á escuchar, 
¡ Pues más razón es premiar 

A el que me quisiere á mi. 
I Recibid el premio ufano, 
' Que granjea el merecer, 
I Pues hoy os vengo á ofrecer 
i Mi voluntad y mi mano. 

AUROBA. 

Ya mi hermano os perdonó, 

Y estad, don Luis, satisfeclin, 

1 Pues las paces que él ha hecho. 

Quiero confirmarlas yo; 

Que á mi me estimáis, es llano, 
i Yqueosdió la mano vi. 

Pues por mi hermano y (lor mi 

Os quiero yo dar la mano. 

DON LOPE. 

Ya sois amigos , mas digo, 
Que otro dudo habréis criado. 
Que siendo un hombre cuñadu. 
No hay amigo para amigo. 

Sa/en MOSCÓN, KERNAMJO 
Y OTAÑEZ. 

MOSCÓN. 

Fernando y Moscón, contentos, 

V Otañez, juntos están. 
Que los testigos serán 

De vuestros dos casamientos. 

FERNANDO. 

De nuestra amistad, aquí 
Respondan iiueslras dos manos. 



101 

«oscoi». 
Somos como dos hermanos. 

D0> LOPE. 

¿Estás satisfecho? 

■ OSCOJI. 

Si. 
Cuando tengo amigos buenos , 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 



Y que soy su amiRO ven, 
Nunca lie reparado en 
Un bofetón más ó menos. 

AUBOBA. 

Pues yo. de lo que lie enredado, 
Perdón llegue i merecer. 

D0.\' i.i is. 
i Qué falla ahora qm." hacer? 



Pedir perdón al senado. 



Y 3 un viior también me obligo, 
Si algo con él seremeilia; 
Mas si es mala la comedia, 
Ko hay amigo ¡iiira nmir/o. 



CASARSE POR VENGAHSf 



ÜLA.NCA. damu. 
EyMQVE, iiifanU de 



ROnERTO.;)«f/'-<-'*-íí.'™- Kf. r.flNDESTAI'.I.K DE 



[tUlATIUN, gr/icior.' 
ItOSAdRA . (tima. 
SILVIA , criada. 



JORNADA mUMKRA. 

Seha. 
Sale BLANCA. 



Pardo risco de sauces coronado, 
Aleijre y fértil prado, 
Cor qiiieii aquella selva, esta ribera 
Toilü el año es florida primavera; 
Arrovuelo sonoro. 

Vihuela de cristal con trastes de oro, 
Que huyendo de esa fuente 
Apre^urado al mar, tan imprudente. 
Dejas lie esa campaña el azul laso, 
Oue jun no es lu Oriente, cuando ya 
[es tu ocaso; 
Sabed (si os enternece cuanto lloro) 
t)ue á Enrique, infante de Sicilia, ailo- 
Arpadas y sonoras, dulces aves, [ro. 
Que cantando suaves , 
Klores con voz os juzga ese elemento, 
O copos que ha llovido el sol al vienln; 
Sabed (si os enternece cuan'o lloro) 
yue a Enrique, ¡ufante de Sicilia, adn- 

Sale ENRIQUE por otra puerta. 

EJIBIODE. 

Monte Olimpo cniinenie , 

Tú ,|ue al cielo te pones frente á fren 

Y dándole desmayos, [te 
Mend igo, en resplandor le bebes rajos. 
Vidrieras del sol , nubes , ofensas 

Üel viril celestial , (lue á trechos den- 
Para eclipsar la luz al claro dia [sas, 
Chupáis humores a la tierra fria ; 
Sülu'.l (si os enternece euiiito Moro) 
Que a lllanca, fénix de Sicilia, adoro 
Arbiiles matizados de colores, 
Verde muría, alta hiedra, humildes 
liosqiie alepre y sombrío, [llares. 
Tesorero que (('uardas el rocío [rora; 
Que en perlas le entregó la blanca Au- 

V al dar cuenta la paga se mejora , 
Pues si en letras de aljófar li ha li- 

[br,1d.. 
En plata se lo pagas á este prado ; 
Sabed isi os enternece cuanto lloro) 
Queá blanca, fénix de Sicilia, adoiu. 

BI.A^CA. 

En hora buena , Señor , 
Noble liif.inte, dulce hechizo 
be un alma en quien lirme muero, 
l'eun (lecho en quien roca vivo, 
Seasvehido i mis ojos; 
Qee estoy tan poco conmigo 
Cnando en los tuyos no estoy. 
Que si me busco, es preciso 
O en li mismo hallarme »o 
O que me halles en ti mismo. 



Que porque sé que mequieies, 
A quererte más me animo; 
Y aun no sé a cual quiero más 
De los dos , pues necesito 
De elección en la igualdad. 
Que estando los dos unidos, 
Vo en li , como prenda tuya. 
Tú en mi , como cielo mió. 
No sé si he de querer más , 
Suspenso , amante y remiso , 
O á mi porque tú me quieres, 
O á ti, porque á ti me inclino. 



Dejemos los argumentos, 

V los discursos prnlijos , 
Pues no digo cuanto siento. 
Aunque cuanto alcanzo digo ; 
En aquesta quinta hermosa 
IJue alinda al mar cristalino , 

V con las nubes soberbias 
Frisan sus techos pajizos. 
Nos hemos criado juntos, 
Porque el Rey , tu hermano invictn 
le aborreció por decretos 

tjue observan los astros limpios. 
Mi padre, Roberto, aquí 
Te ha criado como á hijo , 

V desde nuestras niñeces 
Parece que nos leímos 

Las almas , pues tan conformes 
Amantes hemos vivido, 
Que siendo iguales en lodo. 
En el campo parecimos 
Dos flores ipie de una mala 
Despliega el fresco rocío. 
Va, pues, creciendo la edad. 
Crecieron los albedrio», 

V como en distintos cuartos 
Estamos los dos, rompimos 
Esta pared para vernos; 

V está cou tal artilicio 
Dispuesta, y tan bien trazaiU). 
Que no ha de haber, imagino , 
Por la destreza del arte. 
Imaginación ni indicio 

De qucpodamosabrirla 
Como si fuera un postigo; 
Porque aunque esta por defuei» 
lilanqueada, la dispusimos 
De manera por de dentro. 
Que de este jardín florido 
De noche á mi cuarto pasas 
Por ella ; pero no ha habido 
Niebla que pueda turbar 
Las luces del honor mió. 
En efecto, ilustre Infante, 
Hoy tanto en tu amor confio , 
Que (|uíerü(pui'S que mi padre 
Está en Palerino. y le obligo 
Amante como yo misma) 
()\ie te desposes conmigo , 
Piie.« si en sangre no te excedo. 
Que no me excedes colijo; 
La ocasión se nos ofrece, 



I Tú me quieres, yo le obligo. 
Tú me estimas, yo te adoro. 
Tú me adoras , yo te imito. 
Rompamos dificultades , 
Alropellemos peligros. 
Yo cumpliré con mi amor. 
Tú conmigo habrás cumplido. 
Mas si confuso le apartas , 
Si le disculpas remiso , 
H.'ibré pensado inconstante. 
Recelosa habré temido. 
Que son falsos tus requiebros , 
Que ha sido lu amor fingido. 
Basiliscos tus razones, 

Y tus lisonjas hechizos. 

Mira , pues, qué me respondes 
Mi vida dejo á tu arbitrio, 
1) ccrrespóndeme, ingrato, 
O admíteme agradecido. 

ENRIQUE. 

Ofensa, masque lisonja. 
Agravio, masque amor fino. 
Poca fe, mas que firmeza. 
De lus razones colijo ; 
¿Tú dudas, tú te confundes. 
Cuando conoces que he sido 
En quererle más constante 
Que aquel empinado risco. 
Que hecho puntal de diamaiile 
Sustenta á esos epiciclos? 
¿Para qué quieres que ausente 
Tu padre intente delitos. 
Que en el achaque de honor 
Pueden parecer peligros? 
Hoy vendrá ya de Palernio, 

Y al mismo instante imagino 
Pedirle: Mil le receles. 



iifianz 



;.nilir|r .\r, r, lili, l|0 (lUcdO 

Ser señor de mi nlbedrio'í 
¿Cómo he de adorarte siemjire? 
¿Cómo constante y activo. 
Si Fénix muero en tus rayos , 
Salamandra resucito? 
Pues oye en breves progresos 
Conceptos bien enlemiidos. 
Produce la primavera. 
Tal vez en un sitio mismo , 
Dos flores, y allí veras. 
Que argentadas del roclo 
Que en perlas viste la aurora , 
Va creciendo al paso mismo 
La una fl>rcon la otra flor, 

Y desplegando el capillo 
Con voz de olor se saluda , 

Y abriendo el cogollo lino 
Tanto en la m.itu se enreda. 
Que parece que lian nacido 
A hacer dulce maridaje 

En tejidos laberintos 
Mas si la una flor se muere 
Dando al aire parasismos. 
Parece que la olraflor. 



IU4 COMtDlAS KSCOGIDAS DK DON KliANClSCO 

bel dolor de liaSjer perdido 

Su semejanle ú su amante. 

Si antes fué al campo florido 

Azucena de las rosas , 

Yace desmayado lirio. 

Los dos, pues, somos dos flores, 

Qae habiendo juntas crecido , 



Kra fuerza que faltando 
Por accidentes precisos 
t'na de las dos , muriera 
La otra flor ; y asi entendido 
Que á faltarme tú en el campo 
Donde fragantes vivimos, 
Habia de morir yo 
Desesperado y corrido. 

Y si asi puedo tener 
Almas que á tu amor dedico , 
i Cómo liabia de aparlarmc 
Ue tus rayos sensitivos. 

Si cuando con ellos muero 
Flor en ellos me habilito 1 

Y asi , faltándome aquella 
Que pudo crecer conmigo , 
tVo cumpliera con la fe 
Qne debo á tus benelicios 

Si al compás que flor has niuerlo 
No vengo á morir contigo. 

BLAXCA. 

¡Ah, Enrique! desigualdades 

Suelen padecer peligros; 

Yo (auni|ue en sangre no me excodes) 

Soy, cuando á igualarte aspiro, 

Parto errante de esta selva , 

Aborto inútil de un risco ; 

Tú, hermano de un rey, que alíenles 

A reinar , pues no ha tenido 

En veinte años de casado 

Itamas de su tronco altivo; 

Y aun(|ue el Rey puede nombrar 
Por heredero á un sobrino, 
Está enfermo , y es su hermano, 

Y ha de admitirle propicio , 

Que en los gustos y en las niuei les 
Se acaban los enemigos, 

Y suelen con los esiados 
Mudarse los albedrios. 

¿ No ves entregarse al mar 
Aquel rio fugitivo. 
Que hace golfo esa ribera. 
Tan soberbio, tan allivo, 
Que duda el rio si es mar , 
O duda la mar si es lio? 
Pues vo le conoci arruvo, 
Tan humilde y abiitido 
Que le atajábala muría 
Los pasos á su destino. 

Y hoy, soberbioy arrogante. 
Monstruo de nie>e \esiKlu, 
Lleva á saco las campañas, 
Burlándose de lo mismo 
Que ánles le atajó los pasos 
A su primer precipicio. 
Mira aquel batel alado 

Que hecho hipogrifo marino , 
Olvida azules campañas, 
l)e los vientos impelido; 
Pues yo le vi zozobrando 
Ocultarse en el abismo , 

Y ya del viento ayudado. 
Vuela grave y corre allivo. 
Pues si un arroyo creciendo 
Se olvida de su principio, 

Y si una barquilla frágil 
Burla los salobres riscos, 
Uno con plantas de nieve 

Y otrocoQ alas de lino, 
Claro está (|ue he de temer , 
Cuando tus pisadas sigo . 
Que con mudanza del tiempo 
Batel corras, \Helcs rio. 



[ ENniQUE. 

I.a respuesta escucha, Blanca ; 
fero tu padre ha venido. 

' BLANCA. 

Irme quiero. 

; EMllQUE. 

! ¿Para qué? 

Pues tu padre no ha entendido 
De nuestro amor las ünezas, 
.Ni eu crédito ni en indicios. 

Sa/e ROBEIíTO. 

1 ROIKRTO. 

¿Hijo, Enrique' ¿Blanca mia? 

ni.ANCA. 

1 ¿Señor» 

I EvmoiiE. 

Hoy mi gloria en)p!C7a. 

I BOOIRTO. 

Vengo con mucha tristeza 

Ue traer mucha alegría; 

A un tiempo para los dos, 
' .No sé si vengo á contar, 
I (I |)aia lu fe un pesar , 
! O un contento para vos. 

Sabed que... 

ENRIQUE. 

No prosigáis , 
Porque es imposible haber 
Asegurado un placer 
SI una pena aseguráis; 
Que si yo gozo el contento, 
Aunque la pena llevéis, 
.*é que el contento tendréis ; 
Y, al contrario, también sienlu. 
Que si vos tenéis pesar, 
Aunque yo tenga el contento, 
Será tal el senlimienlo 
he veros á vos penar , 
Que entre amorosos trasuntos , 
(^oino tanto nos queremos, 
O los dos , gozos tendremos , 
' O los dos , pes. res juntos. 

I ROBERTO. 

Ksoes imposible ser; 

Y para argüir mejor. 
Sabed, que nace el dolor 
De que os tengo de perder. 
Y, en lin, como os he criado, 

Y en mi casa habéis vivido , 
Sabe Amor cuánio he sentido 
Vuestra ausencia y mi cuidado. 
Porque es de mis caua.? ley , 

El contento en vos es llano, 

Y es que murió vuestro hermano, 
Que heredasteis y sois rjey ; 
Vuestros pies, Señor, me "dad . 

{üe rodillas.) 

Y mi humildad no os espante , 
Que ánles os miraba Infame 

Y agora os miro deidad. 

ENRIQUE. 

Roberto, á mis nobles lazos 
Subid , como padre mió. 
Pues demias de mi albedrio 
Quiero pagar con .nls brazos ; 
Mas quiero que vos reinéis , 
Principe, en mi voluntad. 
Que la imperial majestad 
Oel reino que me ofrecéis. 
Este reino es délos dos, 

Y hoy en tal alio lugar 
He de dejar de reinar. 
Porque reinéis solo vos ; 
Dadme agora ese papel. 

(Haya una carleta con recomió de es- 
cribir sobre un bufete, ij dásele lti>- 
berlo. Firma Enrique, ;/ du la firma 
eu blanco á Blanca.) 



¿Qu 



r.OBERTO. 



intentáis? 



ENRIQUE. 

Culero empezar 
A agradecer y payar 
Jléillosdeun pedio Bel: 
Aqiiesa lirma lomad, 
Blanca hermosa , cuanto Soy 
Kn siete letras os doy; 
En mi albediio niandad. 

BLANCA. 

Yo os agradezco el favor, 

V puesto que mi albedrio 
No puede llamarse mió, 
A mi padre y mi señor 

La doy con vuestra licencia , 
Que no es bien en mis favores. 
Cuando él sobra á darme honores 

I Que falte vo a su obediencia 

I (üale ¡llanca la firma ¡i su ¡¡adre.) 

ROBERTO. 

Tufey tu amorse conlirma, 

V pueslo que me la das, 
lilanca mia , tú verás 

Lo que importa aquesta firma; 

V vuestra Alteza podrá. 

Antes que el so! vuelque el coche. 
Ir á Palermo esta noche , 
Que pues media legua está 
Desla humilde casería, 
Itien es con vuestro arrebol, 
Que si ayer le dejó el sol 
Hoy en vos le sal^a el dia. 
Ya lodo lo noble viene, 
Aunque yo me he adelantado , 
Que alas me presló el cuidado , 

Y pues de su parte tiene 
Lo noble con lo vulgar, 
Sal;;a con méritos lales 
A dar honra á los leales, 
Kayos á lo popular. 

ENRIQUE. 

Id, pues, que yo partiré. 

ROBERTO. [Ap.) 

Hoy mi lealtad se conlirma , 
Que pues llevo a(|uesla lirma 
Kn blanco, inlenlar podré 
Con tan nuevo pensamiento, 
Aunque él lo quiera impedir, 
Lo que su hermano al morir 
Mandó por su testamento (Vesí.) 

{Llore Blanca.) 

E.XRIQUE. 

¿Vos con lágrimas , Señora , 
Siendo mi gloria precisa? 
Aunque lágrimas de risa 
Suele verter el aurora. 
Mas puesto que el alma ignora 
La causa , saber querría 
Dudosa mi l'mtasia. 
Cuándo con Maulo me habláis , 
Si las perlas que arrojáis 
S»n de pena ó alegría? 

BLANCA. 

Cuando vida y muerte siento 
Llevada de uña Ilusión 
No sé si de pena son, 
O si fueron de contenió. 
Ya mis recelos consiento, 

Y ya se alegra mi amor, 

Y asi enire amor y temor, 
Dudo vuestra, y temo mia, 
Si las guardo á'mi alegria 
Olas debo á mi dolor. 

ENRICUE. 

Oye , pues quiero probar. 
Pues le llego á conocer, 
One estas perlas han de ser 
Nacidas de lu pesar. 



I iiji.iiw procede el llurar 

be jl^iiii ^ra\ e semimienlo, 

Esevidenu-ar^'umem» 

(Si iiMM'niiriidi.'^i'Oiiioescncli;is) 

Dui' s,.Ii-ii, si es|ieii:i iiiiicl];is , 

PrTu (lucas , sí es conlciuo. 

Natuuil es la razón , 

(.)iie en un nial acreililndo, 

Vitiidnse el pechuapreudo 

I a- . \|iLde el Cüra/.uii; 

Mi -I il.- alegría son , 

I 11 :. i>i3 el alma espaciosa, 

r r ludas partes rebosa 

Las ljt;iimas en despojos, 

Y asi se sale á los ojos 

La i|iie fué perla á serrosa. 
Pongamos, para enseñarle, 
Ai^'uii a^jua en esta mano; 
Cierra la mano, y es llano 
Que saldiá por esta parle; 
Mas ábrela y se reparte 
Tulla el aí;ua por la palma, 

Y así saco en esta calina 
De aijuesta misma razón , 
Que lijy pena , si n.uclias son, 
Si pocas , {¡1)7.0 del alma. 

Tú, (mes , si el llanto consientes 
Cuando argüir me p^u^oco, 
A ser el llanto más puco , 
Dijeras gustos presentes; 
Lluras mucho j mucho sientes, 
Lue¡ío podré imaginar 
En lu eunlinuo anhelar, 
l'.>r ividenle argumento 
Ciu' a ser poco era contento, 
^ siendo mucho es pesar. 

BLANCA. 

En mis prolijos dolores, 
Confesar es justa ley. 
Que aun nu empezáis á ser rey 
Cuando empiezan mistemures; 
Penas, recelos, rigores 
Tienen mí picho alterado 
Viéndoos en tan alto grado; 
Por(|ne puede ser. Señor, 
QiH >e mude vuestro amor, 
l'iir- se muda vuestro estado. 
N -I iii' de feriar á precio 
lir lili olvido dolor tanto, 
,Mii. laine yo de mi llanto 
\ nu lie vuestro desprecio: 
pur pie más constante precio 
CiKiiido el rigor me convida , 
"^i li.' de mirarme ofendida 
K' '111 dañoyvuesira suerte, 
I i: I :i[iresurada muerte 
'^¡r- una ddatada vida. 

F.NR1Í3ÜE. 

, I ij (Indar y tú temer? 
I -lípirar y senlir? 
r I . i.-iiebe'el vivir. 
Si U' d:is al parecer. 
1 11 i-|.oso tengo de ser, 
Kii l'aleimo quiero nlano 



Si en secreto te di el alma , 
Darte en público la mano. 
Allá te espero, Señora, 
Yo me (juiero adelanlar, 
No tienes que recelar. 
Lagrimas reprime, aurora; 
Diin sabes lú que nasla agora 
lisiante ni amoroso, 

>i>u milagroso 

iiilo de cristal; 
i -ijcele yo en señal 

{Tómale unan 
l)e que hoy he de ser tu espuso. 
Aquella lírma que di 
l''ué(pucsnii estado le altera), 



CASAliSE l'OU VENGAlíSE. 
Para que tu amor hiciera 
1.0 (|Ue quisiese de mi. 
Queda adiós , tuyo he de ser. 

BLANCA. 
Vo amante y agradecida 
le ülre/.co , ¡ es poco una \ ¡da 
l'ara poderla ulrecerl 
I EMtIUUE. 

Mundos quisiera tener. 

BLA.N'CA. 

Almas yo. 

ENRIQOE. 

I Yo sentimientos. 

I BLANCA. 

1 ..Te vas, en Da t 

ENHIQI'E. 

I ¡Qué tormentos! 

I A aguardarte voy. 

BLANCA. 

I Yo iré ; 

¡"ero aguárdate, porciue 
Hablando, mis pensamientos 

I lie dicen en mi dolor... 

ENRIIIIIE. 

; ¿Qué tienesf di, ¿iiué qu;sieias? 

] BLANCA. 

.Vo quisiera que te fueras. 

¡ ENRIQUE. 

I ¿Qué sientes, blanca» 

I BLANCA. 

Un temor. 

ENRlUllL. 

I !:iernoserá mi amor. 

1 BLANCA. 

' l'irme seré. 

I ENRIQUE. 

Yo constante. 
, lluca soy. 



BLANCA. 

Asideluamorloinliero; 
¿.ünün.iré? 

ENRIQUE. 

Allá le espero. 

BLANCA. 

•Soy tu esposa. 

ENRIQUE. 

Y yo tu amante. 

(Vanse.) 

Salen EL CONüICSTABLE 
V CUATIiIN. 

CONDESTABLE. 

¿No dejarás. Cuatrín , tus disparate^' 

cuatrín. [[(.j^ 

,,No quieres que me admiren tus dísla- 
Pues parece, según estás suspenso , 
Huese te llega el plazo de algún censu: 
¿Hoy que al Rey, que es del muiili 
[nuevo espanto 
Kn Sicilia le espera noble tanto , 
Te sales de con ellos , y en palacio 
reentras állorarpenastan de espacio' 

CONDKSTABLE. 

Aquí esperarle quiero ; [muero 1 

;Ay, Blanca hermosa, por tus Süle> 

CUATRÍN. 

Pon tus potencias y tu vida en salvo: 
Ven acá, dime, ¿empiezas á ser calvo'; 
Que esta era triste suerte, 
V tanto mal se advierte 



IOj 
Kn un calvino que se ve pelado. 
Que pesante de estar calaverado, 
No hallando lo esmaltado de la pieza. 
Piensa que se le muere la cabeza. 

CONOESTAULE. 

Cualquiera mal lomara 

Como aqueste volcan no me abrasara. 

CUATRÍN. 

¿Que calvo ser tomaras? mal intento; 
Oveme de los calvos este cuento. 
Contra el dios Bacocometio un pecado 
La mona; pero liaconiuy airado. 
Desde su trono, donde liionas salva. 
La mona condenó á que fuese calva ; 
Mas apeló la mona la sentencia 
Al dios Júpiter, y él con más clemericia 
Licencia dio á la mona que pusiera 
l.a calva en cuaUíuier parte que «lui- 
[siera; 
Mas ella , la senleiieia conlirmada , 
LlainandoM' niii / \ 'i I. diada. 
Tanto en MI lili ■■ airopella. 

Que iba bu- . < i i i Ir ponelia; 

Y, en fin, pni ¡un, i-., i,, .■„ la frente 

La puso en el liiijar mas iiidecenle. 
(Considera tú , pues, repara ahora , 
Que el castigo en la mona se mejora. 
Pues lo que el calvo trae en la mollera, 
La mona lo trae puesto en la trasera. 
CONDESTABLE. [dado ! 
¡ Ay, Cuatrín, que me muero de un cui- 
cuATRiN. [gado; 

Parece que has perdido y que has ju- 
Mas cuéiilame tu mal y tu tragedia , 
En ley de buen galán de la cumedia 
Queliabla con su lacayo en mucho se- 

CONDESTAHLE, L='0- 

¿Sabrás darme un consejo ? 

CUATKIN. 

Di el suceso. 

CONDESTABLE. 

Délos lazos de amor desengañado . 
Por la verde Iragaucia de esie prado. 
Matiz que dibujo la loiinavera 
Por pintar de esmeralda esa ribera. 
Llegaba yo a un airoyocrislalino 
.-íedienlo del calor: el labio inclino 
Al corriente, que aljófar se desata , 

Y apenas bebo un rayo de su plata. 
Cuando , sin que del agua me^levante. 
Miro venir por el arrovo un guante. 
Sacóle entonces del corriente puro , 

Y por breves discursos conjeturo 
iCuando á lograrle en los crisialesilia. 
Que su dueño ({uedaba más arriba. 
Subo, pues, por la orilla, (|iieargentada 
Era vena de piala deslilaila ; 
Dejóme gobernar del pensamiento, 

Y á pocos pasos ruido de agua sienlo. 
Voy dudando un discurso de relamas 

Y encobróme en lo espeso de las ra- 

imas. 
Suelto la vista y miro entre la arena 
Lina mujer en traje de Sirena : 
Vida del campo, de las llores muerte. 
Lavábase la cara desla suerte. 
Sentada en las orillas. 
Se quilo de los brazos dos manillas, 
Unos anillos luego, 

Y tocando en el agua, tocó á fuego : 
El arroyo, que hablaba 

Con lengua de cristal, que murmuraba 
De afrenta de mirar tanta blancura. 
La dijo : «Aunque me venza tu liermn- 

Pues que tu blanca mano á mi se alre- 
La pienso derretir toda la nieve.» [ve, 
liró las mangas de los blancos brazos. 



ICO 

l'iusclosal arroyo, y iliúle abrazos; 

Ln sangre que eii sus venas se inquie- 

[lülia, 
Tan gozosa en los lirazosse mosiraba, 
Üue mirándola inqulfla parecía 
Que por gozarlos lodos los corría. 
Llegó el agua á la cara y á los ojos , i 
Cególa su cristal, y dióla enojos ; 
Mas el arroyo , que la vio burlada, 
De sus mismos crislales salpicada , 
Aunque al mar caminaba tan aprisa, \ 
Por verla airada se paró de risa. 
Pero estando sus ojos disfrazados 
Casi con los crislales eclipsados , I 
Oue eran el agua y ojos advirtieras , i 
Ellos soles y agua las vidrieras. i 

La nariz , que al cristal daba despojos, 
Metió paz en la guerra de sus ojos , 
Porque a no estar en medio , en dulce 

[riña , ¡ 
Los dos se dieran muerte niña á niña i 
Su boca entonces, clavellina breve, 
A puro carmes! bordó la nieve , I 

Siendo al llegar su labio a la corriente, 
Una guija de alfójar cada diente; 
Un hoyo entre la barba se escondía, i 
Que una gola del agua consentía , 

Y tanto, que admirado dudé al verla | 
Si en su distrito se cuajaba perla; 
Sacó las manos del arroyo iguales 

Y sacudió crislales de cristales. 
Levantóse del suelo airosamente. 
Sacó un cendal de nieve trasparente 
Que en la manga traía , 
Púsole al rostro y anublóse el día ; 

Y enjugándose el cielo de diamante , 
Tan equivoco est;iba en su semblante, 
Que no siendo matices, ni bien llores. 
Se anduvieron buscando sus colores. 
Pero enseñando sus luceros bellos. 
No me bailé en todo yo , que estaba 

[en ellos, 
Pues con haberme entonces escondi- 



CO.MKDIAS KSCOÜIDAS DE ÜO.N Fn.ViNCiSC.O ÜE l!OJ A.S. 



[do 



Aun sin mirarme me dejó rendido 
¿No suele cazador confuso y ciego [go, 
El plomo disparar que hostiga el fne- 
(Jue habiéndole á los aires di.«parado, 
Acierta sin saber donde ha tirado? 
Asi arrojando flechas de sus ojos. 
De esta hermosa deidad nuevos des- 

[pojos, 
Libres alas de amor, del sol donaire. 
Pensando vincularlas en el aire, [lo. 
En mi, que estaba entonces encubier- 
Lo contingente fué preciso acierto. 
Aurora deja aljófar cuanto pinta; [ta; 
Vo la sigo , ella se enlra en una quin- 
Sé que es su nombre Blanca, sé su 

[fama , 

Que es hija de Roberto , amor me lla- 

[ma. 

Cierro el labio, dejando el pecho abier- 

[10, 

Temo que he de morir de no haber 
[muerto; 
Su rostro miro, adoro su belleza , 
llizose amor en mi naturaleza. 
Husco á su pailre, digole mi intento, 
Prométeme á su hija en casamiento; 
Pues que soy en Sicilia condest;il)le, 
Escuchóle amoroso , admito amable; 
Quedo contento, larda esta esperanza, 
Temo cobarde, dudoolra mudanza, 
Quieróla amante, esperóla remiso. 
Es fuerte mi dolor, mi amor pieciso. 
Su padre no ha venido , yo le espero. 
Muere el Rey, de mi dicha desespero. 
El infante le hereda, es su privado, 
Mnere mi gusto, vive mi cuidado; 
Aqueste es mi tormento, [siento 



Cl'ATRIM. 

I.a relación suspende y mnravilla , 
(,)ue lleva al acabar su carretilla. 
(Huido.) 

CONDESTABLE. 

¿Qué alboroto es aqueste? 

Que ha llegado [dado, 
El hermano del Rey, que le ha here- 

Y entra ahora en Palermo, según ve- 

COSDESTABLE. [niOS. 

A este lado. Cuatrín , nos apartemos. 

Salen ROBERTO, ROSAUliA , ENRI- 
QUE, resíído df negro, tj acomp\\a- 
miento; saca Roberto lu firma di' ¡a 
mano. 

I ROnKRTO. 

Generoso rev Enrique, 
I De cuyo valiente pecho 
' Se retrata lo invencible , 

Se origina lo discreto. 
j ¿Conocéis aquesta dama? 

ENmODE. 

I Sí la conozco, y respi'io 
¡ l>or prima mia. y también 
I Sé que ha estado mucho tiempo 
Fuera de aqni. 

ROBERTO. 

Pues dareísme 
Cíen merecido silencio. 
Iiugero . rey de Sicilia, 
Vuestro hermano, que en el cielo 
í'isa estrados de diamantes 
Cortesano de otro imperio, 
Por su testamento deja 
A Enrique por su heredero. 
Porque nunca tuvo hijos 
i'anias de su tronco réjío. 
Manda también que se case 
(Asi lo deja dispuesto) 
Con Rosaura , prima suya , 
Antes de lomar el cetro. 

Y de no querer casarse 

Ni obedecer sus preceptos , 
Manda, que este reino pase 
Al segundo hermano vuestro , 
Que esta en Mesina; pues e^í 
Costumbre , que si muriendo 
El rey no tuviere hijos. 
Pueda , conforme á los fueros , 
Nombrar el rey un pariente. 
El que quisiere. Yo, viendo 
Que dejais á mi elección 
Cosas de tan grave peso , 
Hoy he avisado á Rosaura , 
Vuestra prima , que, sabiendo 
El suceso por mis cartas. 
Se puso en camino lué.tjo, 

Y ha llegado á aqueste instante; 
Pero don Enrique viendo 

Lo que con Rosaura gana. 
Como obediente ha dispuesto 
«'.asarse ahora con ella , 
Por este consentimiento 
Oe su lirma, queme ha dado 
Para ello. 

ENRIQIE. 

¡Válgame el ciclo I 

ROBERTO. 

Y la Reina, mi señoia, 
A sn tiü obedeciendo, 
Al lado de aquesta firma 

I.a suya también ha puesto ; 
Aquestas son las ilns lirmas 
De los dos, y asi al nionienlo 
La podéis vos dar la niano, 



Uira si mucho siento, aunque más Que goces siglos cteruu£. 



EKRIQl'E. 

Mirad , Roberto , que yo... 

ROUERTO. 

Vuestra Alteza ha sido el mesnio 
Que aquesta lirma me dio , 

Y aqueste consentimieuto, 

Y la Reina lo permite. 

ROSAURA. 

Y para obligaros, quiero 
Ser la primera que os bese 
Vuestra mano. (Arroililtj: r 

ENRIQUE. 

Alzad del suelo. 
Pues yo vuestro esclavo soy, 

Y más amante que dueño ; 
Roberto, escuchad. 

ROBERTO. 

Señor... 

ENRIQIÍE. (\p.) 

En nuevos Etnas me enciendo, 

Ksto se ha de deshacer. 

Pues sin mi gusto se ba hecho. 
I ROBERTO. (Ap. á Enrique.) 

I Vuestra Majestad advierta. 

Que se ha de quedar sin reino , 

Que asi el muerto Rey lo ordena ; 
i V si algo á vuestro amor debo , 

Os suplico no rompáis 

Los soberanos decretos , 

Que aunque vuestra lirma fuese 

Para mi hija , sospecho 

Mué con Rosaura os casara ; 

Pues de tan noble me precio 

Que á mi Rey obedeciera 
i Siempre leal, siempre cuerdo. 
j Y mirad que está empeñada 

Rosaura, y que nacen riesgos , 

Y que ha venido á casarse , 

Y que es muy grande el empeño , 
Que ha de volverse corrida , 

Y vos perderéis el cetro, 

Y ella se vendrá á casar 

I Con vuestro hermano, supuesto 
Que hereda si no aceptáis. 

ENRIQIE. 

;0h , nunca! ¡oh , nunca! Rolierto. 
I Os diera la lirma en blanco. 
(Ap. ¿Qué haré? Mas si aquí la dejo, 
Gano á Blanca, á quien adoro, 

Y si Blanca, el reino pierdo; 
Ofenderáse Rosaura, 
Conjurarase Palermo, 

V, en efecto, he de perderme. 
¡Aquí de mis sentimientos ! 
¿Qué he de hacer en este caso, 
Que si agora no obedezco 
Mi honor corre riesgo aquí? 

Y si lo hago, es mayor riesgo : 
Amor, honor me confunden. 
Mus, ¿qué dudii'í Mas, ¿qué temo? 
Válgame la industria aqui; 

Yo disimulo, y convengo 
En ello, que mientras viene 
La dispensación, intento, 
Conjurando mis vasallos, 
Tenerlo lodo desecho. 
Esta noche veréá Blanca, 
Pues por el roto secreto 
Oe la rompida pared 
Me ofrece ocasión el cielo; 
Y, en lin . lia de ser mi esposa.) 
Tomad, Rosaura, el asiento. 
{Ateníanse.) 

ROSAURA. {.Ap.) 
Con el semillante me dice 
Aun mis de lo que sospecho. 

ENRIQUE. 

,Qué de penas °s un mal ! 



ROSACRA. 

, Que de males es un yerro! 

ENRIQCE. 

Rolurto, haced que se traiga 
La diípiMisacion , que (juiero 
Desposarme con Rosaura. 

ROSAURA. 

Mil años os guarde el cielo. 

ROBERTO. 

Vo I - i'bedezco, Señor; 

Y lus í;r;iiides por sus puestos 
Os ¡Hieren dar la obediencia 
Como es de Sicilia fuero. 

CONDESTABLE. 

{Ap. ^ a es Enrique rey, y ya 
Ha mandado el rey Rugero 
Que reine con él Rosaura: 
Sabe el cielo que lo siento, 
Porque don Pedro, su hermano, 
Es mi amigo ; mas supuesto 
yue es menor, y no se pueden 
Romper del rey los secretos; 
Pues es fuerza obedecer, 
A besar su mano llego.) 
Siglos cuente vuestra Alteza , 
Rey del siciliano imperio, 
Las edades os aguarden , 

Y en el polo contrapuesto 
Rey de dos mundos os cante 
La fama en acordes ecos. 

ENRIQUE. 

[Ap. Este pienso que es amigo 

Muy intimo de don Pedro, 

Mi hermano, que está en Mesina , 

Y es forzoso, según creo, 
Para el intento que sigo, 
Asasjjarle discreto; 

Pue> ser puede que á mi hermauo 
A\u.le si no obedezco.) 
Condestable de Sicilia, 
Primo y amigo, ya veo 
Servicios que reconozco 

Y afectos que considero ; 
Pedid qué yo os pueda dar. 

CO.NDESTABLE. 

bi tantas honras merezco. 
Pido i|ue me deis, Señor, 
A Uijiica , hija de Roberto, 
Pues su padre lo consiente. 

ENRIQUE. 

Cien esto. {Áp. ¡Valedme cielos!) 

CONDESTABLE. 

Digo í|ue su padre gusta 
Que yo sea... 

ENRIQUE. 

Ya OS entiendo. 
Mi mayordomo mayor 
Os ha^o, y haced que luego 
Se prevenga, como es justo. 
En Sicilia el juramento. 
Id, pues. 

CONDESTABLE. 

Voy á obedecer. 
(.4p. ¡Qué enigmas son lasque advierto') 

CUATRÍN. 

(Ap. Al Rey quiero dar un jaque; 
Mas sabe Dios que le temo. 
Pues por la boca y los ojos 
Esta arrojando tudescos.) 
Vuestra Alteza dé á Cuatrín 
De la caja de los dedos 
A besar su menor callo. 

ENRIQUE. 

¿Quién sois? 

CUATRÍN. 

Indigno escudero 
Oe un arenque de mi amo; 



CASARSE POR VENGARSE. 
Digo, un rocin , que es compuesto 
De pescado y de cecina 
Por lo magro y por lo seco. 

ENRIQUE. 

liuen humor. 

cuatrín. 
No soy casado. 

ENRIQUE. 

,Ni lo seréis? 

cuatrín. 

Ni he de serlo. 

ENRIQUE. 

¿Quiéreos mucho el Condestable? 

cuatrín. 
Soy un secretario lego 
Con quien sus secretos parte, 
Pero nunca sus dineros; 
Porque destos no he sabido 
M públicos ni secretos. 

ENRIQUE. 

En efecto, ¿qué queréis? 

cuatrín. 
V pediros sólo vengo 
.Mandéis que de vuestra parte, 
üé un recaudo al tesorero, 
Que aunque me llaman Cuatrín, 
Que es moneda destos reinos, 
Con ser moneda mi nombre 
Ni un solo mi nombre tengo. 



Decid que ( 



CUA 



Mandad más, porque supuesto 
Que los ciento no han de darme , 

eáser en vos defeto 
Mandar ciento y no cien mil , 

V vos cumpliréis con esto 
A ley de rey generoso; 

Y yo llevaré el consuelo 
Que me mandaron cien mil 
Ya que no me dan los ciento 

ENRIQUE. 

¿Qué ruido es este? 

ROBERTO. 

Es mi hija , 
Que ba tardado desde el tiempo 
Que yo la he enviado á llamar. 



(Vfl.i 



Produzca claros renuevos , 

Y gocéis á vuestro esposo 
Los años de mi deseo. 

ROSAURA. 

Doña Blanca , como es justo 
Agradezco vuestro celo. 

BLANCA. 

Y á vos el cielo (.Xp. ; Ah traidor !), 
Señor del alarbe imperio 

Os llame (Ap. lAhcruelI ah falso!), 

Y los sicilianos vuestros 

(.Ap. Os den la muerte), atrevidos, 
Postren mundos á ese cetro. 
(.4/). Que me llevan mis dolores.) 

ENRIQUE. (,lp.) 
Que me lleva mi tormento. 

BLANCA. (Ap.) 
; Que esto sufro ! 

ENRIQUE, (.Ap.) 

¡Que esto callo! 

BLANCA. 

Mucho al sufrimiento debo. 
Que fuera bien , gran Señor, 
Que vuesa Alteza... 

ENRIQUE. 

Ya veo 
Que es razón pagar servicios 
Que he debido al pecho vuestro. 

' ROBERTO. (.Ap.) 

; El Rey confuso, ella liisle! 

: Esta noche, vive el cielo, 
La he de casar con el Conde 

I En ¡a quinta. Honor, teneos. 

ENRIQUE. 

; El Condestable ha pedido 
I Vuestra mano. 

BLANCA. (Ap.) 

¡ Esto consiento ! 

I ENRIQUE. 

¿Qué decís? 

I BLANCA. 

Que yo. Señor .. 

I ENRIQUE. 

i Vuestros recatos entiendo; 
I Yo me acordaré de entrambos. 
I BLANCA. (.Ap.) 



ENRIQUE. (Ap.) 

Mayores desdichas temo. j 

ROSAURA. 

¿Qué os alborotáis? Sentaos. 

ENRIQUE. j 

(Ap. ¡Ay, Blanca mia!) Obedezco. 
Sale BLANCA. 

ROBERTO. 

Llega y dale el parabién 

Del dichoso casamiento 

Con Rosaura , que es su prima. 

BLANCA. 

¿Qué decís? (Ap. Pero si veo 

La ofensa , si mis desdichas, 

Si mis oprobios advierto, 

Si sus traiciones admiro, 

Y si sus engaños siento, 

¿Qué he de nacer? Aqui pesares, 

Áqul prolijostormentos.) 

ROBERTO. 

Da el parabién á los reyes. 

BLANCA. 

{.Ap. Mas yo disimulo.) El cielo, 

(Llegue á Rosaura.) 
Señora , de vuestras ramas 



(Levántase.) \ Mal haya , amén , mi silencio. 



ROBERTO. 

{Ap En los ojos le be leído 
A Enrique los pensamientos.) 
Vamos , que á besar tu mano 
Está aguardando Palermo. 
{Levá7ilanse.) 
BLANCA. (Ap.) 
i Que yo calle... 

ENRIQUE. 

¡Que yo sufra... 

BLANCA. (Ap.) 

¡Este amor! 

ENRIQUE. (Ap.) 

¿Aqueste incendio! 

BLANCA. (Ap.) 

¡Estos celos! 

ENRIQUE. (Ap.) 

¡Esta Injuria! 
¡ Ay, que por Blanca me muero! 

BLANCA. (Ap.) 
Ay, que la ofensa me mata ! 

j ' ENRIQUE. (.Ap.) 

i ¡ Ay, que en mi pena me anego! 

ROBERTO. 

Todo es confusión. 



iU8 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON ^^,A^CIÍI■.(l DE HOJAS. 



ROSALnA. 

;(JiU' enojos! 

BLANC*. 

iUué dcsdiclias! 

tSBIQUE. 

¡Qué lonneiitosl 



;A}-. 



jlma! 



¡ Ay, si me vieras el pecho ! 
(Enlranse tuüos ii detiene Roberto 
¡llanca.) 

ROntBTO. 

Hija, el liey esla casado, 
1 u lanibieii le lias de casar ; 
Esla «oche lian de cesar 
Las guerras de mi cuidado. 
El Cundeslable ha de ser 
Tu esposo, que le ha pedido ; 
Es noble, y yo le he ofrecido. 

BLANCA. 

Señor... 

ROBERTO. 

No hay que responder; 
A prevenir voy el coche , 

Y al Conde avisar (|ucrria. 
Porque en iiiieslra casería 
Se haga la boda esla noche. 

BLANCA. 

Señor, si me das licencia... 

ROUERTO. 

Ko hay por qué lu labio se abra, 

Oue eii dando yo mi palabra 

Ño ha de fallar ui obediencia. {Vase. 

BLANCA. 

¡Oh , lü , columna del cielo. 

Tú , monte del sol Allante, 

Ciudadano de los astros I 

i. Eli qué entiendes , que no abates 

Sobre esle misero objeto 

Tanta rjca incontrastable. 

O en prodigios que despeñes, 

O en montañas cjue desgajes? 

A ti digo, estrella lija. 

(¿Fija dije? Miento, errante; 

Pues ya á los cielos me h ubes 

Y ya al abismo me abales;) 
¿(jué me quieres? Déjame, 
No con discursos neutrales 
Un pecho constanle venzas, 
Un alma alteres diamante , 
O muera yo de una vez, 

O mis alientos me fallen, 
O la injuria me atiopclle 
O el sentimiento me aciibe. 
¡Ah, Enrique, rey de Sicilia! 
¿Asi á quien eres laltasle? 
¿Tú habías de ser mi esposo? 
¿Til eres aquel Orme amante 
Que venció de mis discursos 
Uien nacidas liliertades? 
No porque de mi recato 
Mi amur decente pasase. 
Sino porque me empeñé 
En (luererle y adorarte. 
¿Por seis años de finezas 
Un breve imperio trocaste? 
i No es el guslo monarquía? 
¡Ay de mi, que me combalen 
A diluvios las desdichas 

Y los tormentos á mares! 
Plegué á Dios , Eiiri(|ue aleve , 
Püesinnralo me dejaste 

Por liosaura, que una licra 
Entre esos espesos sauces , 
Cuando salieres á caza , 
Hambrienta le des|jcdacc; 



O si á caballo subieres 
Por los di sierlos ramblares 
De esa intrincada maleza, 
Desenrriiiado le arraslre. 

Y plegué al cielo (¿qué di^o?) 
yne si acuso lo ¡mentare , 
.\l prccipiíarse rajo 
l.e iiuindes por los ¡jares. 
I, a Mera . león ó tigre, 
Prodigi" ileesosjarales, 
Al revolverle suplicio. 
Te desvanezca cadáver. 
;,Mas yo he de quedar muriendo. 
Tú contento has de quedarte? 
Aborrézcate tu esposa 
Con iras tan eficaces 
Oue lu muerte solicite 
Cuando por ella te abrases, 

Y ella muera de ni¡ fuego; 
Abrásenla los volcanes 
Oue de mi encendido pecho 
Hayos exhalados salen. 
Pero ella , ¿qué culpa llene? 

Y tú, que al reino aspiraste. 
Tampoco no tienes culpa. 
¿Ouit^n la tiene? Yo. Pues basten 
Las celosas intenciones 

Y atropelladas lealiades. 
¿Qué haré yo para el castigo 
Que debo á mi misma sangre? 
¿Cómo me daré yo muerte, 

I Pues de tan viles ultrajes 
¡ Yo sola lengo la culpa? 

¿ Cómo podré castigarme 

Yo misma? Mas ya sé el cómo. 

¿.\o me ha dicho aqui mi |ia lie 

(A fuerza de mi obedienci.ij 

Que con el Conde me case? 

¿Pues qué mayor muerte quiero, 

Si le aborrezco constante, 

Para vengarme de mi' 

Si Enrique me quiso antes , 

Y ahora también me quiere , 
Para que en celos se abrase ; 
Si no me quiere , también 
Por mi enojo he de casarme 
Para vivir desdichada , 
Para caslit'ar mis males; i 
Porque él viva y muera yo, | 
Porque su fuego descanse, I 
Porque el enojo me incite. 

Porque esta pena me afane. 
Porque esta llama me encienda, 

Y porque Sicilia cante 
Que ha habido en ella mujer 
Que eu si ha querido vengarse. 



JORNADA SEGUNDA. 

Salen tí un tiempo por las dos i:iii'rl¡is. 
medio desnudos, EL CONOr.STA- 
BLE V ROBEKTO, con las espadas 
desnudas, v EL CONDE, con una 
luz en la mano, y encuéiitrunse en 
medio del tablado. 

ROBERTO. 

¿Qué Ilusiones, Condestable, 
Qué fantásticos engaños 
Vuestro pecho han suspendido 

Y nuestro lecho alterado? 
Cuando con Blanca, mi bija , 
Vnesira esposa, pensé hallaros 
Más amante que marido 

Y más fino que casado. 
Por ser la primera noche 
Que entre sus luceros claros 



Os vinculasteis dichoso. 
Mariposa ile sus rayos , 
Os levanliiis poco cui-rdo, 

Y con la e^^pada en la inauo 
Desvanecéis á los aires 
Vuestros ímpetus gallardos, 

Y habiendo pedido luz. 
El semblante desmayado. 
Colérica la razón. 

Muerto el amor, vivo el daños 
Toda la casa miráis? 
Decid , pues solos estamos, 
¿Qué arrojamiento conduce 
A vuestro error, vuestros paso:;? 

CONDESTABLE. 

¿No sois noble? 

ROBERTO. 

Si lo soy. 

CONDESTAl.LE. 

¿Prometéis que vuestros labios 
l'uertas sean, que cerradas 
Oculten agravios tantos? 



CONDESTABLE. 

¿No os toca mi honor también 
Como á padre mió? 

ROBERTO. 

Es llano, 
Y la defensa me loca. 



Pues óyeme atento un rato: 
En túmulos de cristal 
No bien Febo sepultado. 
Le hicieron funestas honras 
Los huracanes nevados , 
Cuando sin las prevenciones 
Usadas en los palacios. 
Sin pedir al Bey licencia, 
En su privanza fiado, 
En aquesta casería 
(Bello objeto de esos prados) 
Me disteis á doña Blanca 
Esta noche. 

ROBERTO. 

Al caso vamos : 
Ya os desposasteis con ella , 
Porque antes enamorado 
Me pedisteis por favor 
Que os diese su blanca mano. 

CONDESTABLE. 

Anoche, pues, como digo, 
No bien en tálamo blando 
En el éxtasis de amor 
Iba repitiendo abrazos. 
Cuando á Blanca, vuestra hija 
(Vuelvo otra veza avisaros 
Que sólo como á mi padre 
Mis congojas os declaro). 

ROBERTO. 

No tengáis, Conde, recelos. 
Que por padre y por anciano 
Me debéis cuerdos avisos; 
Porque es á veces descanso 
El declarar los pesares 
A quien puede remediarlos. 

CONDESTABLE. 

En efecto, yo amoroso, 
Prudente , 'apacible y grato. 
Almas dando en las razones 
Y espíritus en los labios, 
A Blanca , apenas mi esposa , 
Blandamente me consagro, 
(Que aun el dueño en los principi 
Necesita de agasajos ;) 
Cuando de sus bellos ojos 



Dos arrovos destilados 
ror la margen de su roslro, 
Kcluricameiiie falsos. 
De mis luluras desdiciías 
Me anunciaroD los presagios. 

V cuiiiu la boca abría, 
(Ya desmayado topacio) 

V las láariñías bajaban 

Por sus manantiales claros , 

V entrándose fugitivas 
For el clavel desplegado, 
Iban a su centro el alma , 
Vino a ser mayor el llanto, 
Pues exhalaba'otra vez 

Lo mismo que habia llorado 
Los suspiros que arrojaba 
I 011 'icspegos, con enfados, 
Kri.n volcanes deshechos 

V ii:in congelados rayos. 
lunio, ([ue al volverse entonces 
Mdi liallada entre mis brazos 

A UN lado, mato una vela, 
Ijue en un bul'eiillo acaso 
tslaba á la cabecera; 

V pur accidente extraño, 
No con maña ni con soplo, 
üui! ese es sucaso ordinario, 
Sino el fuego de un suspiro, 
Vulvio la llama á su estado 
Pero viendo en Blanca entói.ei's 
Mas i|ue lisonjas , cuidados , 
;\parleme á la fineza 

^ lelireiiie alagrado. 
!■ iii;» sueño, miente el alma ; 
La \t'-í guardo, prendo el lalio ; 
la 1 lus tioias después 
liv^if suceso pasaron. 
Lila suspirando siempre. 
Yo siempre disimulando, 
Cuando sintiendo mis penas, 
Siento en el retrete pasos ; 
Ko lo creo, aunque lo escucho. 
Si lo dudo, aunque lo alcanzo. 
Doy el oido al silencio, 
A la evidencia me aguardo, 
\ oigo decir, lUlanca, Blanca». 
i:ila,si no con los labios. 
Respondió con la inquietud 
"Y el alboroto ; que hay casos 
En que por los accidentes 
Se acreditan los agravios. 
Yo, aunque a escuras (¡qué de peí 
Tomo la espada irritado, 

V á la venganza y castigo, 
O me arrojo o me levanto; 
Tiro con la espada un golpe. 
Hallo en un I roijuel reparo, 
\ (jue me tira también 

Mi eneniigo ó mi conirario. 
Sigüle, y él se retira 
A esa cuadra ; tras él salgo, 
Doy voces , y sacan luces 
A este tiempo tus criados ; 
y cuando pensaba hallar 
La causa de asombros tantos. 
Ni a mi me hallé en mi sentido. 
Ni á nadie en las piezas hallo. 
Torno la luz, como vide, 

V hallo los cuaitos cerrados 
Por de dentro con cerrojos, 
Mi esposa sola en su cuarto 
Suspensa deste snceso; 

Yo mi ofensa ima;;iiiaiido, 
Ifudo mas > adiiuro mas , 
Piiio, sufro, siento y callo ; 
Ya ilusiones imagino. 
Ya me confundo en encantos. 
PueS si nu es que baja salido 
Por el aire, no hiy presagios, 
Estando cerrado todo, 
Iteijue esto me haya pasado. 
Le cierto es que o'i la voz. 



CASARSE POR VENfiARSE. 
Cuc he reñido, que he dudado, 
Uue está Blanca descontenta, 
\i\xe has salido y me has hallado, 
yue aquesto me ha sucedido, 

Y que debes, como sabio, 
O reducirme á consejos, 

habilitarme á cuidados. 

ROBFRTO. 

Condestable de Sicilia; 
Aunque debiera culparos 
Kn (|ue acreditáis oleosas 

1 usiones de un encanto, 
>\u basta el enojo mió 
Ahora para enseñaros 
Cómo debéis proceder 
En lan aparentes cargos. 

Y no os hablo como padre 
Ue Blanca, ni apasionado 
En las cosas de mi honor. 
Como vuestro padre os hablo. 
Uecis que Blanca , mi hija. 
Vestida de desagrados 

Al amor que amante os debe, 
tsla noche se ha negado. 
Uecidme, ¿sabéis que ayer. 
Aun nu á Enrique coronamos 
Eu Palermo, cuando yo, 
Peligros alropellando 
Sin que lo supiera el Rey, 
Ue vuestra sangre obligado. 
Viniendo á esta casería 
üs di liberal su mano? 
Pues si ella remisa entonces, 
Yo entonces determinado 
Quise alropellar su amor, 
.No acreditéis por extraños 
Despegos tan naturales : 
Al amor engendra el trato ; 
No tan presto ha de quereros, 
iicmpo habrá para obli',; .rus. 
Que es delito en los princÉpios 
Hacer clamor halagos. 
Personas hay que quisieran 
La noche de desposados , 
Aun en sus propias mujeres 
Hallar decentes recatos. 
Porque presumen celosos 
O imaginan deslumhrados, 
yiie quien sabe hacer linezas 
A los primeros abrazos . 
Pues la representa en él . 
Que en otro las ha ensayado. 

Y en lo que decis, que oísteis 
Esa voz, desengañaos, 
Kabula es de vuestra idea ; 
Que es la ilusión un engaño. 
Que más que lo visto en ella , 
viene á ser lo imaginado. 
¿Queréis ver que es ilusicn 
l)e vuestro confuso encanto ? 
(.Muchas veces no os sucede 
listar tan ciego j lan vario. 

Que aquello mismo que hicisteis 
Iludáis si fué imaginado 
Con la fuerza de la idea 

Y aprensión? Pues al contrario. 
Puede ser que aquello mi^nio 
Que fué un ente del engaño, 
Una ilusión del sentido 

O un discurso apresurado. 
Tan receloso os confunda 

Y os reduzca tan extraño 
Que acreditéis sucedido 

Lo que aun no fué en vos pcnsa.l 

Y si buho ruido de tspanas, 
¿Cómo ni -uestros criados 
Ni los míos han sentido 

La pendencia? Moder.ios 
En las fantasías. Conde, 
Que ¿cómo estando cerrados 
Los postigos por de dentro 



Pueda alt;uno babor enlraco'' 

Y SI alguien dentro quedara 
Al acostaros , no es llano 
Que al salir dejara abierto? 
¿Veis como estáis engañado? 
¿Como es fantasía vuestra 

Que os engolfa en vuestro engaño? 

Y aunque me debáis enoios . 
Sabed , que nunca me espanto 
Ue ilusiones del sentido 

Que son en el alma agravios; 

Y en los casos del honor 
Que son los forzosos casos. 
No cumpliéradescon vos 
Si valiente y arrojado 

No os levantarais del lecho, 

Siquiera á desengañaros; 

Que cuando las ilusiones 

Vienen i costar cuidados. 

En el escrúpulo sólo 

Queda un noble deshonrado. 

Eslo supuesto, volved. 

Con lan precisos descargos 

A liis requiebros primeros. 

Que puesto que yo os allano 

Uíliculiades de honor. 

Tocándome de ellas tanto. 

Os podréis asegurar 

Cuando en vuestro honormeencnr,:;ü; 

Con que á un mismo tiempo acini 

Cumplís con vuestro recato; 

Yo cumplo con mi consejo, 

Y habremos dispuesto entrambos. 
Yo consejos , vos linezas, 
Avisos yo, vos agrados, 

Y, en fin , Blanca , vos y yo 
Tendremos asegurado, 
Blanca amor y vos sosiego, 
Glorías ella y yo descanso. 

C0>DEST*I1I.E. 

A evidencias del discurso 
No lie de mostrarme contrario: 
Pues me está tan bien creerlos. 
Digo, que yo me he engañado ; 

Y pues Blanca está vestida 

Y sale ya de su cuarto. 
Vos, Señor, os retirad. 
Que quiero amoroso y grato 
Agasajarla discreto 

Y desmentir avisado 

De su ofensa los indicios 

Y de mi amor los recalos. 

Y pues que ya ha amanecido. 
Esa luz podéis llevaros. 

ROBERTO. 

Sois discreto. 

CONDESTABLE. 

Sois prudente. 

ROBERTO. 

Mucho debo á vuestro agrado ; 
\ uestro padre y vuestro amigo 
He de ser. [Va.'.,-.) 

CONDESTABLE. 

Yo vuestro esclavo ; 
Vestirme quiero, si es fuerza 
Que han de salir mis criados , 

Y mirando mí alboroto 

No sabrán mis desengaños. 

{Arrímese á una puerta donde estará 
un bufete con la ropilla , capa y smhi- 
brero y golilla y vueltas, ¡¡relina y 
daga, y acabarse ha de vestir.) 

Sale BLANCA por la oira puerta. 

BLANCA. (.4/;.) 

Ni sé de mis pensamientos 
Ni mis discursos alcanzo, 

Y aunque en toda yo me busco, 
En toda yo no me hallo. 



llü COMEDIAS 

Anoche Enrique (¡ay de mi!), 

Como la lluve ha guardado 

De la puerta del jardín. 

Mis iiilurluuios dudando, 

No sabiendo el de>püSorio 

Se eijii'ó por el basta el cuarto 

De la rompida pared ; 

l'eru no bien hubo entrado 

Cuando le sintió uii esposo: 

Salió Iras el; mas acaso 

Se volvió á salir á escuras 

La rota pared cerrando. 

Con que esta dudoso el Conde; 

El esta aqui , )0 le hablo. 

Aunque fuerce mi albediio : 

¡En qué coid'usion, que caos, 

Se contunden mis sentidos! 

¡V)ue un amor de tantos años 

Ulvide tan presto á Eniique: 

¡Por los cielos soberanos 

yui' si vengarme pudiera... 

Pero paso, penas, paso; 

Teneos, honor; tente, ofensa. 

Señoi y dueño... No bailo 

Camino para lingir; 

Pero, corazón , Unjamos ; 

yue no soy yo la primera 

tíue en tan miseiabie estado 

Para aquel que menos quiere 

Se apercibe de agasajos. 

CONDESTABLE. 

Esposa del alma mía... 

BLANCA. 

Dueño y señor soberano... 

COXDKSTABLE. 

No en balde ese prado ameno, 
Fragranté alcázar del Mayo, 
Copa en que la blanca aurora 
Bebe aljófar destilado, 
Os hace salva de llores 
Como a gtneral del campo, 
Abatiendo las banderas 
l)e sus cogollos nevados , 
No en balde... 

BLANCA. 

Tened, Señor, 
Vuestras finezas extraño. 
Que haber estado confuso 

Y arrojado levantaros. 
Hablarme ahora amoroso. 
Antes ciego y avisado... 

CO.XDESTAULE. 

No prosigáis , deteneos ; 
Que quiero desengañaros. 
Como quiso darme Dios 
Gloria en vos y dicha en mí, 
De uno me hizo dos aqui 
Por quereros como dos ; 
Dos mitades fui por vos , 
Ejemplo de mi lealtad, 

Y ansí , esta noche pensad 
Que impaciente y arrojado 
Tuve en mi mismo cuidado 
Celos de mi otra mitad. 
Yo era aquel que me buscaba 
Esta noche en mi osadía ; 
Mas cuanto me confundía 
Menos tanto en mi me iKillaba. 
Uno era , y dos me dudaba, 
A fuerza del ciego Dios ; 

Y dije volviendo á vos: 
¿Por qué me busco imporluno. 
Si no soy en mi más de uno 

Y para Blanca soy dos? 
Luego SI en dos me partí 
Por quereros, fué fineza , 
Si el recelar fué estrañeza 
De tener celos de mí. 
Sacad, pues, Blanca, de aqui, 
Que siendo yo el homicida 



ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO 
De esta vida dividida , 
Mas fe en mis celos se advierte , 
Pues me buscaba la muerte 
Porque me dabais la vida. 

BLANCA. 

¡Oh , quién feriara á suspiros, 

Dulce esposo, al escucharos. 

Como un pecho para amaros. 

Mil almas para serviros! 

Mis cuidadosos retiros , 

Sí os han cansado groseros. 

No es , Conde , por no quereros , 

Que en este mar del amar. 

Antes fué por conquistar 

Almas para mereceros. 

Es mi amor tan desigual 

De lo que amor suele ser. 

Que ha llegado á merecer 

Eternizarse inmortal. 

Tal se alienta anima tal 

En mis discursos ajenos, 

Que aunque viven de almas llenos 

l.onio el vuestro queda atrás, 

Por solo deberos mas 

Me holgara que fuera menos. 

A eternidad se convida 

Aqueste amor lisonjero. 

Que siempre el amor primero 

Ks el que dura en la vida; 

V si la parca homicida 
Cortare el hilo mejor 

De vuestra vida, mi ardor 
Me asegura en mi cuidado. 
Que aunque vos me hayáis fallado, 
No puede tallar mi amor. 

CONDESTABLE. 

Equívoca habláis, Señora, 
Con diferenle sentido; 
Pero aqui siento ruido, 
Dejémoslo por ahora. 

Sale CUATRÍN. 

CBATIiIN. 

Sobre un mal domado potro, 
Comediante de la legua. 
Porque solo en los lugares 
Los galanes representan; 
Postillón de la campaña, 
Cortés por toda excelencia , 
Pues á cada paso suele 
Hacer dos mil reverencias, 
Se apea en aqueste instante... 
Pero ya pienso que llega; 
El diiá quien es, pues yo 
Quise pintaros la yegua. 

SaU E.NRIQUE. 

ENRIQUE. 

No entre ninguno conmigo; 
Quedaos lodos allá fuera.— 
¡ Condestable ! ; Doña Blanca ! 

CO.NDESTABLE. 

Señor, ¿cómo vuestra Alteza 
Hace alcázar esta quinta 

V hace cíelo aquesta selva? 

ENRIQUE. 

He salido esta mañana 

A fatigar la maleza 

Desos montes, que i los cielos 

Eternidades apuestan, 

Con la Reina, j descubriendo 

Vuestra quinta . quise en ella 

Daros los justos castigos 

üe vuestras inobediencias; 

V ansí, la Reina dejando 
Eu la nevada ribera 

A quien airado Neptuno 

Con globos de espuma argenta. 



DE ROJAS. 

Vengo á castigar delitos 
De las intenciones vuestras. 
¿Cómo os habéis atrevido, 
tionde, sin daros licencia 
A desposaros con Blanca? 
¿Qué resolución es esa? 
Vive Dios, que en mis enojos 
Vuestros escarmientos vean , 
Cortándoos las viles alas. 

CONDESTABLE. 

Señor... 

ENRIQUE. 

No me deis respuesta. 

CONDESTABLE. 

liobcrlo, padre de Blanca , 
Me dijo, que vuestra Alteza 
Lo permitió; y asi, yo... 

ENRIQUE. 

Vive Dios, que sí entendiera... 
Pero llamadme á Kobei lo. 
Porque los castigos tenga 
Quien tuviere los delitos. 
Id á llamarle. 

CONDESTABLE. {Ap.) 

Hoy recela 
El alma nuevas desdichas. 

(la á llamarle ) 

ENRIQUE. 

Salios fuera vos. 

CUATRÍN. 

Y fuera. 
Con sólo un guiñarme de ojo, 
De dos trancos á Ginebra : 
¿Qué es a Ginebra? á Dalmacia. 
¿Qué es á Dalmacia? á la Armenia. 
Y ansí por no dar enojos. 
Cejando con reverencias 
Mas que quien lleva prestado. 
Me iré tomando la vuelta 
Destasala hasta la otra, 
Donde reyes no me vean , 
Dando este paso hacia aqui , 
Con gorradas mas bien hechas 
Que dan los que entran de balde 
A un cobrador de comedias. {Vasf.) 

ENRIQUE. 

Blanca ingrata, fiera hermosa, 
Basilisco destas selvas. 
Hechizo tiranamente. 
Blandamente ingrata hiena, 
Que engañando con la voz 
Das muerte á tu forma mesma. 
Vive el cielo, esfinge aleve... 

BLANCA. 

Vuestra Alteza se detenga. 
Que no desmienten engaños 
(Coléricas impaciencias; 
Si viene á darme á entender 
Que de mí empleo le pesa , 
^o lépese, vive el cielo. 
Ni á mi tampoco me inquieta 
Que vuestra Alteza se case 
Con Rosaura; y asi sea 
Igual en los dos aquí 
La ingrata correspondencia; 
Que yo con mi esposo, el Conde, 
Tan gozosa , tan contenta 
Me hallo desde anoche acá, 
Que solamente me pesa... 

ENRIQUE. 

¿Qué? 

BLANCA. 

Que no haya sido antes. 

ENRIQUE. 

¡Que esto mi enojo consienta 1 

BLANCA. 

Ya senil que anoche entró 



r.T 1.1 [■(•ta pared, y csla , 
Mu> ([lie liiifza es injuiia, 
Uaí cjue lisonja es ol'ensa. 

ENBigUE. 

Ciiaiulo olvidando el iiiipeilo, 
!jue lo es mayor tu belleza, 
\cnu ..noche á casarme, 
¿ laii i^reslo á llevar le dejas 
Ue un . gravio que es amor, 
Ue uii.i injuria (jue es linezu? 
to lin, ¿le tías casado? 

BLANCA. 

Si; 
Yoii^ucme de tus ofensas. 

k^RIUUB. 

¿Esa t> vcn^'anza'; 

B1,A\CA. 

Es valor. 

ENRIUUE. 

¿Y tu amor? 

BLANCA. 

Tarde le quejas; 
Tú me dejaste. 

ENRIQUE. 

Tú luíste 
La que por una sospecha 

quiza por un deseo, 
Te casasle. 

BLANCA. 

¿Tú me niegas 
Que por reinar me olvidaste? 

I Sale EL CONDESTABLE. 

e>RIQi.'E. 

Es engaño. 

BLA^CA. 

Es evidencia; 

1 o que yo di^o es verdad.— 
lle.^a , esposo, y dalecuenla , 
r'ori|ue esta su Majestad 
Culpando lu inubedieiicia, 

) yu te estoy disculpando. 
tAp. Kl alma ya por la lengua 
Iba a arrojarse. ;Ay de mi ! 
iÜue mis congojas me ciegan Ij 

EMBIQUE. 

Conde, ¿no viene Huberto? 

COMieSTABLE. 

Dicen que está en la ribera 

Un la Ueina , mi Señora. 

{•'P- ¿Uué me per^e.nuis, sospci:! 

iQue me queréis , fanlasias? 

,.bl Itey dejando a la iteiiia 

Se viene a la casería? 

il¿ue enigmas, cielos , son estas 

ENBIQCE. 

Aunque Roberto os casase , 
Vi.esira culpa es inanilicsta , 
Perú es fuerza perdonaros ; 
Y asi , mañana quisiera 
Que a Palermo vengáis , Conde. 

{Itutdo.) 
¿Pero qué es esto? 

CorSDEMABLE. 

La Urina, 
Que con Roberto ha llegado. 

ENRlylE. 

No quisiera que me \iera ; 
¿I'or dónde podré s ilir? 
Oi'B se ha de enojar por fuerza 
l'nes la dije que i Paleriiio 
Ue Volvía. 

CONDESTABLE. 

Sin que os vea 
No puede ser. 



CASARSE POR VENCAÜSI!. 
e\riqi:e. 
¿Qué be de hacer? 



.Mirad que á esta cuadra llega. 

I ENRIQUE. 

¡ Pues yo me arrojo » salir. 

¡ Sale ROSAURA v ROBERTO. 

ROSAURA. 

' Señor, ¿cómo vuestra Alteza 
. En aquesta casería? 

¡ ENnlQUE. 

Como pasaba por ella, 

Y he entrado á ver i Roberto, 

Que desde mi edad primera 

Me ha criado; ya sabéis 

Que eslas son forzosas deudas 

De quieu soy. 



Merecen mucho las prendas 
ÜeKoberlo. 

ROBERTO. 

El cíelo os guarde. 

ROSAURA. 

Blanca, ¿de qué es la tristeza? 
Vos, Conde, ¿qué os suspendéis 
Roberto... 

CONDESTABLE. 

¡Ay honor! 



Me cuenta 



Que queréis a Blanca mucho. 

CONDESTABLE. 

Tanto, que si ser pudiera , 
Que todos los que han amado 
Con diferentes linezas 
Aquel amor redujesen 
A un sugeto, y éste fuera 
Capaz de sufrirle todo, 

Y contra naturaleza 
Aspirará ser mayor, 

Y otra vez se repartiera 
Entre todns los amantes, 
Fueía el hacer coiiqietencia 
Una luz á la del día, 
Inallor con las estrellas, 
Un arrojo con el mar 

A la meiior llama destas 
Que siento en el corazón; 
Por(|ue en Blanca tan discreta. 
Tan hermosamenle afable. 
Tan gallardamenle bella, 
Que ella merece por sí, 
Como lodas las bellezas. 
Luego sí una , siendo todas. 
Vive eterna en mis potencias , 
Viendo los méritos suyos 
Para pagarlos, es fuerza, 
Si merece como todas. 
Que como todas la quiera. 

ROSAURA. 

Cíen encarecido eslá. 

BLA^CA. 

Poco el Conde me ilebiera 
I Si yo no digo mi amor 
(Vuestra Alteza dé licencia). 
Que entre dos que bien se quieren 
l'ucra muy poca iíneza. 
Que el uno su incendio diga 

Y litro calle sus ternezas. 
Es mi amortan excesivo. 
Que antes que mi esposo fuera 
Sin haberle visto nunca , 
Dentro de mi propia idea 

Le estaba queriendo siempre , 



ni 

Tanto, que en mi es evidencio. 
Que no por verle le quise , 
Sino por naturaleza. 
Pues si amor es accidente 
Que en el sentido se engendra, 

V mi esposo, el Conde, aqui 
l)e su alecto me conliesa 
Que me quiso por mirarme. 
Más gloria á mi amor se deba, 

is yo le adoré sin verle ; 
Sigúese , pues , que auiujuc tenga 
Amor como lodos juntos. 
Ese mismo amor me enseña 
Que habiendo sido accidente. 
Por accidente pudiera 
Faltar también este amor. 
Luego es fuerza que le exceda , 
Si nu amoresnaiural 

V su amor es conlíngencia. 

ENRIQUE. 

Mucho más le quiere Blanca, 

[Áp. ¿Qué eslo mi dolor consienta?) 

BLANCA. {Ap.) 

¡ Que á esle tiempo baya llegado ! 

CONDESTABLE. (Ap.) 

; Ah , si éstas verdades fueran ! 

ROSAURA. (Ap.) 
; Ah, si asi le quiere Blanca ! 

BLANCA. (Ap.) 

Mi enojo y mi agravio sientan. 

ROSAURA. 

Va es hora de ir á Palermo. 

CONDESTABLE. 

Permítame vuestra Alteza 
Que va\a hasta allá á servirla. 
Puesto que no hay media legua 
Uesla quima hasta la corle. 

REINA. 

Quedaos, Condestable , en ella, 
l'üri|ue sois recién casado, 

V es doña Blanca muy bella , 

V haréis falla en vuestra casa. 

CONDESTABLE. 

Mí silencio es mi obediencia. 

1.4/j. jQue agravios! Qué desconsuelos!) 

ROSAURA. 

Roberto conmigo venga. 

ROBERTO. 

Obedeceros es justo. 

ROSAURA. 

¿No eslá cansado lu Alteza 
Ue haber andado esta noche 
Fatigando la maleza? 
¿No venís? 

ENRIQUE. 

Ya os übedeico. 

CONDESTABLE. (Ap .) 

i Esta noche ha estado fuera ! 

ROSAURA. 

Blanca , pues tenéis esposo 

Que vuestras partes merezca, 

Veneraldecomoatal; 

No os digo más , sois discreta. 

Conde , pues la (pienis lamo, 

V ella adoraros confiesa. 
Mirad que es hermosa Blanca, 
Tened cuidado con ella. 

(Vaiise Rosaura y Roberto.) 

BLANCA. (,\p.) 

Honor mío, valor mío, 
¿Donde hallaré resistencia? 



Cuando es la desdicha cierta. 

ENRIQUE. 

Blanca , adiós. 



CONOESTABI.E. 

Yu se fué Blanca. 

ENRIQUE. 

{Ap. ¡Qué de espirilus me lleva ! ) 
AJios , Conde. 

COMiESTADLE. 

fcl cielu os guarde. 

ENBIQUE. 

;Ay, Blanca, y cuauíome cuestas! 

(Vase) 

CONDESTABLE. 

i Qué es esto que por mi pasa ? 

¿Qué conlusioues sou estas í 

Aleña, cuidados niios , 

Que toca el honor a leva. 

Discursos, liuidde mi, 

Apartaos de mí , sospechas. 

¡blanca anoche al desposarse 

Triste , dudosa y suspensa , 

'1 rucado en nieve su nácar, 

íu carmi» en azucenas! 

tn el lecho suspirando, 

Lesmayada y macilenta, 

tial hallada entre mis brazos, 

Airojando fuego en perlas! 

j ti Hey en la casarla 

Tau de mañana ! ¡ La Reina 

í-iguiénilole cuidadosa, 

í\ escondiéndose de ella ! 

Cuando yo entraba, mi esposa...: 

) ero no pronunciéis, lengua, 

Tanto linaje de injurias, 

\¿ue unas con otras se encuentran 

¡-<y del tiempo en que el agra\ lo 

Ue tal especie se engendra, 

(jue declararle es injuria 

^ reprimirle es ofensa! 

Jlas yo le digo á mi mismo , 

1 ues no con mi honor cumpliira 

Í!Í no lo sin.iera tanto; 

vue aunque es verdad que la afrt 

1 n tanto aírenla se llama 

In cuanto publiía sea, 

^ esta sólo yo la juzgo, 

Al que noble sangre alienta , 

Jas que la publica al mundo 

i ebe mirarla secreta. 

1 a lieiiia ha dado á entendi-r 

Que el Key ha salido fuera 

Ksta noche de palacio ; 

Yo sentí en mi cuadra mesma 

Voces y pasos; es cierto, 

Que esto de las apariencias 

Pueden engañar acaso; 

Pero no hay por qué se crea 

Que todos cinco sentidos 

ijno toque y otro vea. 

Uno escuche y otro alcance, 

Y que todos cinco mientan. 
Luego arguyo bien , es cierto ; 
Mas la Keina entre sus penas , 
Que era hermosa si lo dijo, 

Y que mirase por ella. 
Ea, ¿qué dudo? ¿qué aguardo? 
¡ Ub ayúdeme mi prudencia! 
¿Y que no advirtiese yo 
( ;0h cuánto una pasión ciega !j 
Que el Hey , antes que lo fuese , 
Én esta quinta pudiera. 
Puesto que vivió con Blanca , 
Idolatrar su belleza? 

Y SI el Bey me negó á Blanca 
Al pedirla, ¿no era fuerza 
Que para hacerlo tuviese 
Alguna llama encubierta? 
¿Pero esto, no puede ser 
Que una fantasía sea. 
Que de algún fácil principio 
l'dco aparente proceda? 
No es posible; sí es posible. 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO 
Que á veces en nuestra idea, 
Como el natural humano 
A los discursos se deja. 
Si alguno grabar procura 
La imaginación primera 
En el carácter del alma , 
Es el honor de manera. 
Que cuánto se dice y habla, 
(Cuánto se imagina y piensa , 
Va de otra razón se alegue. 
Ya de otra causa proceda , 
Piensa que todo se dice 
Porque se sabe su ofensa. 
Bien arguyo ; ¿pero cómo 
Se ha de apagar este Etna 
Que en la materia del alma 
Pródigamente se engendra? 
>.Cómo, si no las admito. 
No descarto mis sospechas? 
Pero ya se me ha ofrecido 
l!na industria con que es fuerza 
O que viva el desengaño 
O que mis discursos mueran. 
Yo he de intentar esta noche 
Ser juez de su inocencia , 
O testigo de mi agravio; 
Pues cuando á un tiempo me cercjii 
Uesensaños al indicio, 

Y a mis dudas evidencias. 
Disimularlas es yerro. 
Reprimirlas imprudencia. 
No castigarlas delito, 
Atrepellarlas vileza, 
Conlenerlas es oprobio. 
No buscarlas negligencia, 
Recatarlas es rigor. 
Apresurarlas violencia; 

Y asi sólo averiguarlas 
Mi industria esta noche ordena, 
Dando al indicio castigos. 
Dando al honor resistencias, 
Al deseo sufrimientos. 
Quilates á la prudencia, 
Palma á mi honor si hay victoria, 
Muerte á Blanca si hay ofensa. ( Vase. 



BLANCA. 

¿Qué es á lo que vienes? 

CUATRIH. 



Que el Conde 



Salen BLANCA t SILVIA con una luz. 

SILVIA. 

Deja, Señora , el llorar. 
Pues le das al sentimiento 
Más quilates de tormento. 
Más incendio en que penar ; 
Mas pienso que por vivir 
liimorial en in tristeza 
Has hecho naturaleza 
El sus¡iirar y sentir. 

BLANCA. 

No puede haber suspensión 
I ji tan tallado lorinenlo. 
Pues las lágrimas que siento 
Sudores del :ilma son. 
Oran fuego se alienta en mi. 

Di, Señora, tu desvelo. 
Pues quizá hallarás consuelo 
En mi. 

BLANCA. 

No tetona á tí; 
Mis penas el alma llora , 
Déjame conmigo estar. 

SILVIA. 

Obedecer y callar 

Es lo que me toca agora. 

Sale Cl'ATRIN. 

BLANCA. 

¿Y tú qué quieres. Cuatrín? 

CDATRIN. 

Vengo á decir si le agrada... 



igo, en hn, 

BLANCA. 

Di. 

Cuatrín. 
Mi Señor 
En este instante va fuera, 

Y dijo que le dijera 
Que perdonases su error; 
Porque no puede venir 
Esla noche entre tus lazos 
A gozar dulces abrazos ; 
Yo no sé si iba á reñir. 
Porque al llegar á avisar. 
Sea mollina ó deshonra. 
Dijo que un negocio de honra 
Habia de averiguar; 
En fin, se fueron los dos, 

V de lo que el Conde iiilenla 
He venido á darle cuenta. 

BLANCA. 

Mala Pascua le dé Dios, 
Vete. 

(Hace que se va y vuelve algunas vecet 
hasla que se entra.) 



Voyme, aunque me espanto 
De lo mucho que has sentido. 
Porque yo no he presumido 
Que á tu esposo quieres lanío. 

BLANCA. 

¿No te vas? 

cuatrín. 
Estás cruel. 

BI.A.NCA. 

No es ese ¡ ay Dios ! mi cuidado. 

cuatrín. 
No pienso que te be contado 
Como llevaba broquel. 

{Hace que se va y vuelve.) 

BLANCA. 

Cuatrín, enfadoso estás; 
Déjame, acaba. 



Y, en lin, 
Digo que se irá Cuatrín; 
Pero di me... 

{Hace que se va y vuelve.) 

BLANCA. 

¿No te vas? 

CUATRÍN. 

Ireme. pues le ofendiste , 

V enojos tantos previenes : 

(Lo mismo.) 
Asi, ¿no dirás qué tienes 
Que estás. Señora, tan Irísle? 

BLA.NCA. 

Vete ó, vive Dios , grosero... 

CUATRÍN. 

Digo que soy un cansado, 

V que toilo cuanto he hablado 
Fué por boca de barbero; 
Pues solo quien lo es aboga 
Con arenga dilatada. 

En viendo un hombre que enfada. 
No hay cosa como dar soga. 



Sale ÍII.V!A. 

SILVIA. 

Señora, el Rey lia llei;ado 
V<<r 1.1 puerta del jardín, 
> II eslar aquí Cualrin 

lino qiie liubiera entrado. 
lili' el Conde esla fuera, 
^ I f <jue te lia de ver. 

BLANCA. 

Silvia , ¿qué leníío de bacer? 

.SILVIA. 

El entra ya, no quisiera 
fc;>lar aquí: yo me voy, 
Forqiie se lia quedado abierta 
Del jardin la verde puerta. ( Vii 

ULAXCA. 

¿Üuiide vas? 

SILVIA. 

A cerrar voy. 
Sa/í ENRIQUE. 

EMIIQCE. 

Bbni'a , perdona el error. 
Que sabiendo que lu esposo 
Fue a Palermo, cuidadoso 
Veiií^u a ablandar lu rigor; 
Eiiteinézcaie el dolor 
Con (jue me busco en tus ojos, 
\ auiujue en tan fieros despujos 
Nu acredites mis ternezas , 
Las >|ue eran en ti finezas 
No vengan á ser enojos. 
Aun lio me aparto de aqui. 
Cuando con nueva o.sadia, 
Como en tus ojos solía. 
Me vuelvo á buscar en ti. 
¡Ay de mi vida ! ¡Ay de mi! 
Pues que te llego á querer 
Tanto, que más puede ser 
Con que es fuerza que haya sido 
Dejar de haberte querido 
Que dejarte de querer. 

BLANCA. 

Enrique , rey de Sicilia , 
Monarca el más poderoso. 
Si avariento de tus rayos 
Te negaste á mis sollozos, 
\a que arrojado le induzcas, 
'le precipites furioso 
A romper de aquestas puertas 
Bien merecidos decoros. 
Oye en razones sucintas 
Nal declarados enojos, 

Y débeme desengaños , 
Pues te debo injurias sólo. 
Que de veces , si te acuerdas , 
Por este tabique roto. 

Que un artífice labró 
Con secreto artificioso , 
Nos estudiamos Ijs almas. 
Tan suspensos , tan absortos. 
Tan iguales , lan amantes. 
Que en recalados coloquios 
Ño<:olros mismos tuvimos 
Dulces celos de nosotros. 

Y viéndonos tan suspensos 
El ^ipacible Favonio, 

De las luces déla aurora 
Nos dio aviso en blandos soplos ; 
Peni aquí anhelando muero, 
A'iui del llanto me ahogo; 
Fuisle rey,. laudóme amante 
Maiiii V p:djbra di- es|ioso. 
Fui a ¡'íilermo, bailete í.ay Dios, 
Con qué de afectos lo lluro! j 
Con Rosaura desposado. 
¡Olí ! entonces aquese mnnslnio 
■:ve, 
R. 



CASARSE POR VE.MIARSE. 
Por rizos de espuma escollos , 
Me diera infausto sepulcro 
En su centro cavernoso ! 
Quise vengarme de mi , 
Airada al daño me expongo. 
Despóseme con el Conde , 

Y tan otra me provoco, 
Que por darme ese castigo , 
Diligencié mis oprobios. 
Casóme, en On ; ¡cuánto yerra 
La quepor vengar su enojo 
Contra su gusto se casa 
Habiendo (|uerido i otro ! 
Puf's darse eiilóiices la muerte 
Kiauna desdicha sólo; 

Pero casarse á disgusto 
Vienen á ser dos ahogos : 
L'no, no poder jamás 
Desechar el amor propio. 
Que es natural, el primero ; 

Y es el otro, tener odio 
Por los impulsos de amante 
A los afectos de esposo. 

Y aunque todas estas cosas, 
Blandamente rigoroso 
Contra mi amor intentaste , 
Tanto á quererte me arrojo. 
Tanto; pero ¿cómo lengua, 
Imaginaciones, cómo 

Os lleváis de los afectos? 
Señor, Señor, aunque logro 
Honras en ser vuestra esclava , 
Mi esposo es noble, mis ojos , 
Con la lengua de su llanto , 
Que os están hablando á golfos , 
Os suplican que os venzáis ; 
Dejadme en blando reposo 
De inquietudes de mi vida 
Solicitar desahogos. 

Y si arrojado intentáis 
Hacer al vulgo notorios 
Vuestros afectos pasados , 
A mi esposo hacéis forzoso 
El agravio en la intención , 
Cuando venganzas aborto 
Por los ojos en mi injuria. 
Cuando ni mi amor pregono , 
Ni mis agravios allano. 

Ni mis impulsos revoco. 
Yo misma seré el suplicio 
De mi vida rigoroso. 

Y sacando el corazón 

Del pecho en que yole acojo. 
Tomaré venganza en él , 
Porque se inclinó alevoso 
A quereros inconstante ; 

Y agora esta mano, sólo 
Porque ha locado á la vuestra. 
Siendo cobarde despojo 

De la ofrenda de marido , 
He de abrasar poco á poco 
En esta confusa llama... 
(l'a á quemarse la mano en la vci 
y muíala.) 
ENnujUE. 
Tente. 

BLA.NCA. 

Porque de este modo... 
Mas ; cielos, la luz he niuerto!— 
Silvia, luz. 

F.NmOUE. (Ap.) 

Presumo (|ne oigo 

Un golpe hacia aquesta parte, 

{Suena dentro ruido de golpe com 

de persona que salla. ¡ 

Y puede ser que su esposo 
Huya cnlradn; yo me aparto 
Por este jardin frondoso, 
Ciiya llave traigo aqui; 
Poique viene á ser mas logro, 



lió 
Ser por noble deMÜchado 
Que por ingrato dichoso. 

( Vase y no lo eche de ver Blanca, 
y prosigue, pensando que está aqui.) 

BLANCA. 

No puede tardar la luz ; 
Yo prosigo con mi enojo : 
En efecto, rey Enrique, 
Pues una vida malogro. 
Que fué roca á tus finezas 
Y á tus afectos escollo. 
No permitas, no permitas 
No, (|ue el vulgo malicioso 
Con sombras de honor tirano 
Eclipse mi honor heroico. 
Conliesn que te he querido, 
Enrique, siendo en el godo 

Sale EL CONDE por la otra puerta con 
espada y broquel , lleno de polvo , ;/ 
vase careando con ella. 

Del amor de tanto tiempo 

Poco cursado piloto. 

Déjame , Enrique atrevido. 

Que aunque es verdad (|ue á mi esposo 

No reportada aborrezco , 

No tampoco, no tani|ioco 

Te quiero, si antes te (|u¡se. 

Aunque no constante borro 

De la memoria impresiones 

Que esculpí con líneas de oro, 

Pero mi esposo y mi honor 

Antes han de ser que lodo. 

Vete, Enrique, déjame; 

Pues á tus plantas me postro, 

Pidiendo... 

{Arrodíllase delante de su marido.) 

Sale SILVIA con luz. 

SILVIA. 

Aqui está la luz. 

BLANCA. 

Esposo, ; ay cielos! si tomo... 

Si yo... si... porque... si acaso,.. — 

Si Enrique... {Túrbase.) 

CONDESTABLE. 

lilanca, ¿qué asombros 
Os conducen tan suspensa? 
Vete Silvia, {Ap. Aquí, socorros 

{Vase Silvia.) 
De mi ardiente corazón; 
Aquí , fuego misterioso; 
El Rey estaba con Blanca, 
O ella haciendo soliloquios 
Se ensayaba en su venida. 
¡ En qué de enigmas me engolfo I 
«Déjame , Enrique atrevido , 
Que aunque es verdad que a mi esposo 
No reportada aborrezco. 
No tampoco , no tampoco 
Te quiero, si antes le quise.» 
Al examen ri:.;oroso 
Me llaman estas palabras 
De mi honor. Mas ¡cielos! ¿cómo 
Averiguaré mi ofensa? 
Pero quedándonos solos 
He de ser juez de mi causa ; 
Yo propio ¡ cielos ! yo propio 
Me he de buscar la disculpa , 
Pues el cargo es lan notorio. 
Cerrarla quiero , y salir 
A mirar si en los contornos 
Algún criado me escucha , 
Que es honor tan melindi r.so 
Que después de averiguado , 
Auii(|iie le sirvan de abono 
Apariencias ya de pluma. 
Evidencias ya de plomo , 



i\* COMEDIAS 

Pensando que bin üe poner \ 

En las [iresunciones dolo, 
üueda recelosa el alma 

Y el honor escrupuloso.) 

{Cierra por fuera las puertas y vr.sc.) 

BLANCA. 

O es ilusión lo que miro , 
O es engaño lo que loco , 
O es eiiiyma lo que advierto, 
Fantasía lo que ignoro , 
U es que ni alcanzarme puedo 
Ni á mi misma me conozco. 
;Mi esposo no estaba fuera? 
Pues ¿cómo entró aqui mi esposo ' 
¿El Rej no hablaba conmigo? 
¡ Qué es esto , cielos piadosos ! 
Pero sin duda se fué 
Por el jarUin , receloso 
O airado de mis raiones; 
Gran daño en mis males corro. 
Pues mi esposo me ha cerraüu; 
Todo es males, daños lodo : 
Déme ya la muerte hera. 
Aunque sin culpa i.i gozo, 
Pero ¿qué dirá Sicilia 
De mi muerte? Si es forzoso 
yue acredite no inocencias, 
yue si uD marido celoso 
Se determina arrojado. 
Piensa el vulgo escandaloso 
Oue hubo delito si hay sangre , 
Que hubo culpa si hay enojos. 
Pues cunsenlir el castigo 
Es de mi sangre desdoro, 
Hacer vanas resistencias 
'J'anipoco ha de ser ahorro. 
¡ Ay de mi ! que lan suspensa , 
Tan discursiva me cobro . 
Que ni a la muerte me allano , 
M á la vida me acomodo. 
¿(Jué tengo de hacer? huir ; 
Mas si está cerrado todo, 
¿Cómo saldré á esotra cuadra? 
Mas por el tabique roto. 
Pues no he tenido lugar 
Para cerrarle, me arrojo 
En lance lan apretado 
A entrarme, porque es impropio 
Cuando hay salida á la vida 
Peligraren lo dudoso. 

Y pues que salgo á otro cuarto , 
Busco á mi padre , que es logro 
De mi honor guardar mi vida, 
Que en pasando aqueste enojo. 
Podrá haber satisfacciones 

Y ahora desdichas sólo. 

(Ha de haber un tabique hecho de ma- 
dera y dado de cal por encima, que 
se abra, y después á su tiempo se 
caiga lodo, y encima del hade haber 
algunas pinturas. Abre Blanca el 
tabique y vase.) 

Sale EL CONDESTABLE abriendo las 
puertas. 

CONDESTABLE. 

Todo este cuarto he mirado 
Advertido y cuidadoso, 

Y nadie escucharnos puede. 
;0h cuánto, cielos, me importo 
Para averiguar yo mismo 
Estos celos rigurosos! 

Mas ¿cómo no está aquí Blanca? 
¿Blanca? Suspenso y absorto 
Me tiene mi fanlasia ; 
Blanca hermosa, miento, monstruo 
De mi honor. ¡Cielos! ¿qué es esto .' 
Por las venas y los poros 
Helado sudor me cubre. 
¿Qué ilusión de mis enojos 



ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO 
Es esta ? ¿Yo no he cerrado ? 
Pues ¿cómo ¡ay pesares! cómo 
No parece Blanca? Quiero 
Mirar si del alboroto 
Dejé las puertas abiertas ; 
Cerradas están ; no topo 
A mis discursos salida , 
Pues tener llave es impropio. 
Que hoy he echado llaves nuevas 
.\ esas puertas , receloso 
Oe una vana fantasía. 
Pues pensar que ha sido asombro 
O ilusión , es dosmenliime 
A mí mismo; pues ¿qué modo 
Tendré para averiguarlo? 
Pero ya ¡ay cielos! conozco 
Que hay culpas en Blanca , y mucha 
Pues huyendo de mis ojos, 
Las que en mi fueron sospechas, 
Son para su dueño abonos. 
Ella huyó, luego es culpada ; 
Pero, ¿por dónde, si el Noto 
Por impulso de sus alas 
No la ha llevado á otro polo? 

(Llaman á una puerta.) 
Cielos , llamaron ; yo quiero 
Abrir , desmintiendo al rosiro 
Las sospechas de mis males. — 
¿Quién es? 

Sale ROBERTO. 

ROBERTO. 

Y'o , que á lo furioso 
Oe tus voces he llegado ; 
¿Qué tienes, hijo? 

COMDESTABLE. 

Estoy otro 
De quien era en mi discurso. 
Siendo enigma de mis ojos. 
Blanca... 

ROBERTO. 

¿Qué dices de Blanca? 
De Palernio vengo, y sólo 
A lílanca encontré , arrojando 
Por la margen de su rostro 
Ln esta primera cuadra 
Dos destilados arroyos, 

COrtDESTABLE. 

¿Blanca está allá fuera? 

ROBERTO. 

Si. 

CONDESTABLE. 

No puede ser. 

ROBERTO. 

Reconozco 
Que estás otro, como dices. 
¿Rlanca? 

Sale BLANXA. 

BLAXCA. (Ap.) 

Señor, yo me arrojo. 

CONDESTABLE. (Ap.) 

Oes ilusión cuánto miro, 
O es incierto cuánto loco. 
¿El Rey no estaba con ella? 
¿Yo no vine cuidadoso? 
¿No sacó Silvia la luz? 
¿No cerré á Blanca yo propio? 
Pues ¿cómo ahora está fuera? 

ROBERTO. 

,, Qué tenéis , Conde? 

CONDESTABLE. (Ap.) 

Yo propio 
¿No me escondí aquesta noche? 
; Mas que me ba de volver loco 
Esu quinta! 



DE ROJAS. 

«OBERTO. 

¿Qué tenéis? 

CONDESTABLE. 

Tengo una pena que ignoro.' 

ROBERTO. 

¿Quién la causa? 

CONDESTABLE. 

No lo alcauzc 

ROBERTO. 

¿Cómo ha sido? 

CONDESTABLE. 

No sé el cómo, 

ROBERTO. 

¿No lo sabes? 

CONDESTABLE. 

Si losé. 

ROBERTO. 

Di el efecto. 

CONDESTABLE. 

Aquese ignoro. 

ROBERTO. 

¿De dónde nace? 

CONDESTABLE. 

De mi. 

nOBERTO. 

i ¿Quién las obra? 

CONDESTABLE. 

Yo las obro. 

ROBERTO. 

¿A dónde vas ? 

CONDESTABLE. 

A morir. 

ROBERTO. 

¿Qué logras? 

CONDESTABLE. 

Descansos logro, (yase) 

ROBERTO. 

¿Qué es esto, Blanca? 

BLANCA. 

No se. 

ROBERTO. 

¿Qué sientes? 

BLANCA. 

Desdichas lloro. 

ROBERTO. 

¿Por qué causa? 

BLANCA. 

Por la tuya. 

ROBERTO. 

¿Qué te hice yo? 

BLANCA. 

Darme esposo. 

ROBERTO. 

¿Qué es el remedio? 

BLANCA. 

La muerte. 

ROBERTO. 

¿No hay otro, Blanca? 

BLANCA. 

No hay otro. 

ROBERTO. 

Oh, ayúdeme mi prudencia. 

BLANCA. 

Si hará, pero puede poco 



JORNADA TERCERA. 



Sale BLAN'CA fon la daga, meílio drs- 
nudn , dfstrentados los cabellos, 
sueltas las liaspiiñas y una luz en 
¡a mano. 

BLANCA. 

Ahora que piadosos 
Esos cielos líennosos 
En su curso violento 
Treguas lian [lerniilido á mi tnrmenlo, 
Cuando apenas el alba ha esclarecido, 
Sin que sepa de mi ningún sentido, 
Vengo á lomar consejo 
De mi padre por serlo, y por ser viejo, 
Que las demás son intenciones vanas, 
yue sülo habrá remedio donde hay ca- 
Mi padre aqui reposa , [ñas. 

Llamar quiero á su cuarto cuidadosa, 
{Llama Planea.) 

Sale ROBERTO medio desnudo. 



¿Quién a estas lioras cuidadosa llama? 

BLANCA. 

Yo soy. 

RODEnro. 
¿Es Blanca? 

BLANCA. 

Si, que por mi f.ima, 
Más que por mi desvelo. 
A lu consejo en mi desdicha apelo, 
Salle, Señor... 

ROnEBTO. 

Al cielo ¡ay Dios I plu;ínlera 
Que tanto de tus males no enteiidieral 

BLANCA. 

Pues ¿ya lo sabes? 

ROUEKTO. 

Me conjeturado. 
Que, llepando en el color adeianiado, 
Destrenzado el cabello de ámbar puio, 
Kl rostro hermoso sin color seguro, 
Sin palabra los labios, 
Los ojos con agravios, 
Dt-sigual el acento , 
Torpe el discurso, vario el sentimiento. 
Cuando á los ojos lágrimas pretieres. 
Me estás diciendo áuu más de lo que 
[quieres; 
Mas di, ¿qué te ha movidoá desperlar- 
BLA\CA. [nie? 

Aleuiamente puedes escucharme. 

ROBERTO. 

Pues no ocultes ninguna de tus penas. 
Puesto que á mayor daño te condenas 
Si diciéiidolas todas una encubres ; 
Si acallar una sola le acomodas. 
De aquesa puede ser que nazcan tortas. 

Y habiendo la quehas dichoremediado, 
Por la que guardas pierdes lo granjea- 

Y pues todas contámlolas mitigas, [do, 
O cuenta la mayor ó no la digas. 

BLANCA. 

Padre piadoso , cuyas plantas sigo , 
Si con llamarte padre no le obligo. 
Obligúele mi amor; pues eres sabio. 
Permite tus oidos á mi labio, 
Yhoyquemifamaconmimuerleliiclia, 
O de valor 6 de piedad me escucha. 
Ya. pues. Señor, que toda 4 ti me dejo, 
Mi honor has decorar con tu consejo, 

Y pues médico eres tan prudente. 



CASARSE POR VENGARSE. 
No te pienso encubrir el accidente. 
Elrey Enrique(aqui mi agravio en pie- 
Antes que fuese rey (aquí lropie7,;i (la 
Exhalado en volcanes que reviento , 
Entre mi lengua intrépido mi aliento). 
Como vivimos (si) , como vivimos 
En esta quinta, junios nos unimos 
Las almas tan contormes, tan iguales 
(De estas glorias proceden estos ma- 
Que me rendí á quererle. [les), 

ROBERTO. 

¿Esto consiento? 

BLANCA. 

Nohayculpaenel honor, esláme atento, 
Que si delito hubiera. 
En balde los consejos te pidiera. 
Digo, Señor, que Enrique me quería , 

Y que grata á su amor correspondía ; 
Dióme mano de esposo. 

Con limpia fe , con pecho generoso. 
Tú entonces de Paleinio (¡ah cielo ai- 
[lado!) 
La nueva le trajiste de su estado; 
Üióme una (irma, y yo, por obediente. 
La dediqué á tus manos imprudente, 

Y era por obligarme con su mano. 

Tu entonces de tu propio honor tirano. 
No sabiendo su intento ( ¡ ah suerte ai- 
[rada !) 
Me disle muerte con mi propia espada; 
PuesconRo.saura hiciste el casamiento, 
Prestándote yo misma el instrumento. 
I Ay cielos! ¿quién dijera 
Que del bien la desdicha procediera? 
Yo revestida , pues . de mis enojos , 
Con la pena y dolor hasta los ojos , 
Sin discurso arrojada , airada y liera 
(Que no tiene dolor quien considera). 
No podiendo á mi misma relreiianiie, 
Por vengarme de mi quise casarme ; 
Aun no teniendo miedo de la muerte, 
()ue propio es de la contraria suerte. 
Cuando la vida llama al desengaño, 
Qniíar el miedo para obrar el daño ; 
Cáseme, y no hallé el puerto que me 
[alienta; 
Pero fulle á buscar en la tormenta. 
Llegó la noche de saber que es dueño, 

Y lio durmiendo en ella estuve en sue- 
Quise lingir amores , [ño; 
Pero no me dejaron mis dolores; 
Quise mentir afectos mal pensados, 
Pero no me ayudaron mis cuidados: 
Siente ruido ini esposo, 
Levantj.se animoso. 

Saliste tú al instante : 
Ya sabes lo demás, voy adelante. 
Otra vez, , pues , anoche, 
Apenas l'ebo apresuraba el coche 
Por las celestes huellas, 
Imán de tanto ejército de estrellas. 
Cuando estando mi esposo en la cani- 
(paña, 
()ue el mar con lanzas de cristales baña. 
Entró Eiiriqueen la quinta inadvertido, 
Kl color entre amante y ofendido ; 
A una criada dónde estoy pregunta , 
liusquéme viva y no me hallé difunta. 
Culpa noble mi agravio con su exceso. 
Apagase una luz por un suceso, 
Vase sin que le viera receloso, 

Y hallóme hablando á escuras con mi 

[esposo. 
Disimula discreto, y yo, turbada , 
Salgo á otra cuadra, déjame cerrada, 
Teii.o perder la honra C(.n la vida ; 
Acuerdóme que tengo una salida , 
Con que no podra obrar mi esposo el 

[Conde; 
No te importa saber, cómo ó por dón- 
Baste que le conUese lo pasado ; [de, 



Entra á buscarme el ánimo alterado, 

Y tú entonces saliste; 

Ya viste lo demás , y pues que viste 
Su confusión , su agravio y mi cuidado, 
Vamos á lo que agora me ha pasado. 
Entraba yo á mi cuarto recelosa, 
Desmintiendo temores animosa. 
Esta noche pasada con mi esposo. 
Vestido de temor lo temeroso, 
La color indecisa. 
Haciendo el llanto de mis ojos risa , 
Cuando mi esposo, que su honor pro- 
Blando me alhaga y cauto me asegura; 
Hallo loque deseo. 
Con sus abrazos sus finezas creo. 
Que quien sin culpa llega á examinarse 
Más fácilmente puede asegurarse ; 
Dejo el adorno, desahogo el pecho , 
Armóme de valor, y admiio el lecho, 

Y entre esperanzas de favor ilivinas , 
Me fué el de Holanda, tálamo de espi- 

[nas. 
Eingesueño mi esposoy busca el sueño; 
¿Pero cuando le halló tan grave empi- 

[ño? 
Que pena á quien el sueño ha moderu- 
[do 
Aun no merece nombre de cuidado. 
Mas él entonces con la ardiente llama , 
Por ver si duermo, en lenta voz me lla- 

Yo, por saber la causa de su herida. 
Finjo (qué bien fingí) que estoy dornii- 
Levánlase confuso, y recelaba, [da. 
Mirando airas, si acaso despertaba; 
Toma una luz que se dejó encendida, 
(No sé cómo be durado con la vida) 
Prosigue ron cautelas tan extrañas. 
Yo haciendo celosías las pestañas. 
Los ojos entreabiertos y cerrados , 
Le dejo proseguir con sus cuidados. 
Vivo el valor y las potencias muertas, 
Üequiere las ventanas y las puertas; 
Ciérralas todas , y arrojado y llero 
Desnuda de la vaina el limpio acero. 
Muéresele el color y el alma alienta, 

Y al honor la batalla le [iresenla; 
Viene á mí apresurado, el paso incierto, 

Y al arrojaise finjo (|ue despierto. 

Y entonces, del valor vivo tríisunto. 
La causa de su enojo le pregunto ; 

Y asiéndole el aceto le mitigo, 

Que el miedo hace lo más en el castigo, 

Y alentando el acero con el brazo , 
lilaiida me incito, tímida me enlazo. 
Desasirse (iretende, 

Y con palabras del honor me ofende. 
Yo á callar en la lucha me seiilencio. 
Que nohav satisfacción como el sdencio. 
Kl forzando el acero y yo animando. 
Yo resistiendo, y él apresurando 
Volcaues, que en el pecho helado es- 

[conde. 
Ove que desde el campo dicen: (i¡Con- 
[de! 
Detiénese», y yo extraño (;fcliz suer- 
[te!j 
El no pensado ahorro de mi muerte, 
O aquella voz que exhala el aire vano; 
Deja la daga entonces en mi mano. 
Apresura el valor trocando á rayos, 

Y >o troqué en valores mis desmayos; 
A salir le provoca su ardimiento , 

Y yo á juma llamé mi sentimiento. 
Toma la espada y busca á quien le lla- 
De su valor forzado y de su fama, [ma, 
Sale, en electo, intrépido y desnudo. 
El duda quién le llama, y yo lo dudo, 

Y como sale al campo, y yole veo, 
Suelto el freno de honor i mi deseo. 
V ahora le he buscado; 



116 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE HOJAS. 



El inslriimento es este, que ha dejado 
En lilis manos violento, 

Y aui que no eslú sai^^rionto, 
Temo, si incpt'i>¡;;iieii tantos males, 
Oul' U:¡ de verse leíiido de corales, [ce, 
Que el que á creersu afrenta se condn- 
U lari'e aguarda ó nunca se reduce. 
Ahora tú consulla cuidadoso, 

Qué <l bo hacer discreta con mi espo- 
Pi mi nuK Tte pretende , [so 

Mi aniora.i-Tavia y á tu honor ofende; 
Pues cuaudoconmisangre me disfama. 
El se queda con honra y tú sin fama. 
Si a huir su enojo y su piedad me obH- 
Fslahiaimeyo misma mi castii^o; [go. 
Djrle satisfacciones no es prudincia , 
Recelarme es fallar á mi inocencia. 
De suerte . que no hay medio con qu 
[acierte 
Daño es huir, no resistir es mmrle; 
El me aborrece, no hay con qué le obli- 

,^ . [="' 

Aquí temo, aquí Enrique me persigui . 
El Conde está celoso, 
El vulgo es malicioso. 
Vidrio el honor, el Rey determinado. 
El Conde muy honrado, 
Yo mujer temerosa, él imiaciente. 
El riesgo grande, y tú. Señor, prn 
[denlr 
1 pues que mi desdicha le ha inloriii:i 
[do. 
/eamos qué me aconseja tu cuidado. 

BOBEBTO. 

Tu relación me deja tan confuso. 
Que ni el remedio ni la muerte excuso. 
Pero al consejo vamos, 

Y pues solos estamos. 

Para curar mi honor y tu accidente , 
Oye. 

BLANCA. 

Señor... 

ROBERTO, 

¿Te sientes inocente? 

EUXCA. 

No tanta puridad el sol encierra. 

BOBEBTO. 

En errando al principio, el fin se yerr.n; 
No te hablo como padre, como auiigd; 
Míralo bien. 

BLANCA. 

Que esloy sin culpa digo. 
ROBEnro. 
Pues ¿quéintenlas ahora? 

BLANCA. 

Que me ocultes 
En tu cuarto , Señor; que ine se;)iiltes 
Donde airado mi espeso uo me halle : 
Que me escondas, en lin. 

nODERTO. 

Tu lengua calle; 
No digas más, porque si aquí me dices 
Que nohay rieí-go en tu honor, te con- 
Que es inútil la cura, [iradices. 

Si tu propia inocencia te asegcra; 

Y puesto que en lu honor no estas cul- 

[pada. 
Antes busca el suplicio de su espada. 
Vuelve a lu esposo , porque asi te abo- 
Haz de las ansias tuyas corazones, [nes, 
yuc quien huye vestida de impruden- 
Hace delito lo que fué inocencia, [cia. 
No es buena ra^on, no, que con tu 
Olvides un amor poruña vida, [huida 
Que aunque culpa tuvieras, 
Animarle debieras: 
Arrojada, sayaz, lirm^ y prudei.le, 
Saca, pms, lo que debes inocente. 



BLANCA. 

jV si pierdo la vida? 

ROBtllTO. 

¿Eso rocelas? 
¿ Asi coli.irdes inérilos desvelas? 
La que es noble , y la que es de adver- 
[sa suerte, 
La vida ha de temer, y no la muerte. 

BLANCA. 

i V el vulgo no dirá voraz y Bero , [roí 
ijue tuve algunacausa, pues que mue- 

ROliERTO. 

¿V el vulgo no dirá, si eso advertiste, 
Jue tu» isle delito , pues huisie? 

BLANCA. 

Y si yo... 

BOBEBTO. 

¿Qué te Uiibas? 



Rumor de gente. 

ROBERTO. 

El Conde habrá venido. 



ENBIQOE. 

^0 es el Conde, yo soy. 

BOBEBTO. 

¿Quién? 

ENRIQDE. 

Vo, Roberto. 

BOBEBTO. 

Señor ¿pues qué intención? ¿qué des- 
ENRIQBE. [coucieriu? 
Callad. Roberto, que mi amormellama 
.\ venir á mirar por vuestra fama. 

ROBERTO. 

No OS alcanzo, ni entiendo el pensa- 

EXBiuuE. [mieiilo. 

S^sa puerta cerrad, y esladme atento. 

ROBEBTO. 

Va, Señor, h.^ cerrado. 

{Cierra la puerta ) [dado! 
(Áp. ¡Qué decuid;.dos esunjjran cui- 

BLANCA. (Ap.) 
¡Qué de desdichas! 

ENRIQIE. 

(.1p. ¡ Qué de confusiones!) 
.\!i venida escuchad en dos razones : 
Digo, que yo venia. 
Venia yo á correr esta mañana 
Esa margen de s;raiia. 
Cuyo albergue de lleras 
A un tiempo se divide en tres hileras, 
Pues sus rocas recelo 
Que sujtenlan la máquina del ciclo, 
Siendo por otro lado 
iMurallas donde topa el mar salado ; 
Pero aqueste discurso me embaraza. 
Todo aquesto es decir que sal i á caza, 

Y quien se ha de vestir de suspensio- 

[nes, 
No se estorbe en prolijas digresiones, 

Y pues sobra al discurso lo elegante, 
Dejo el pintar y voyá lo impórtame. 
Antes que el sol privilegiase el dia, 

A esla quima concierto pensamiento 
(Que no importa al sucesojcuando sieii- 
Kn los aires veloces, [lo 

De una mujer bien repelidas voces; 
{Ap. Disimular importa, que escondido 
En laquinla he escuchado aqueste rui- 
[do.) 
Llegúeme cerca, el alma cuidadosa, 



Y oigo, que el Conde airado con su 
Su muerte pretendía, [esposa, 

Y que ella sus enojos resistía; 
Despido de mi lado los criados. 
Del honor enemigos disfrazados, 

Y por ver si su enojo me responde. 
Desde elcampo le digo :«¡Ah,Conile. 

[ah. Conde: 
(Ap. Bien digo, que intenlandoprovo- 
De la quinta salí para llamarle [carie, 
Con la llave que guardo.) V enojado 
La respuesta me dio, bajando airado. 
El alma viva y la color difunta, 
—¿Quién eres tú, que llamas, me pre- 
[gunla?— 
Recato el rostro, y yo le digo:— Conde, 
Si a quien sois vuesira sangre corres- 
Pues que sólo os obligo, [poude, 

A esla ribera os retirad conmigo; — 
Sígneme valeroso á la ribera. 
Que es madre de la verde primavera. 
Donde un cuidado \ un ardid prevengo; 
— ¿Tendréis valor (le dije, niienlus 
Puesto que asi osprovoco, [veii;;o, 
Para esperarme en esla selva un poco, 
.Mientras despido aqui ciertos criado-. 
Porque solo os declare mis cuidados? 
—.Nunca (me dijo entonces) me aco- 
[barilo: 
Id, pues, á despedirlos, que aquiasuar- 
Vo, que esperar le veo, [do;— 

Hallando el claro puerto á mi deseo. 
Rodeando el monte á Irechos guarne- 

A la quima á buscaros he venido. 
Por ver si doña Blanca ha peligrado ; 

Y pues libre la he hallado, 

Y por mi causa al arrojarse Cero, 
Recató temeroso el limpio acero, 
Ypues me induzgo,comoen mi se .-i I- 

[vierlp, 
AI cuidado did riesgo de su muerte . 

Y pues hallo frustrada su quimera. 
Vuelvo á buscar al Conde, que ine i «- 

BOBEBTO. [per.i. 

Idos presto, Señor. 

ENBIQtlE. 

Cuando yo entralu. 
Cuatrín, criado suyo, le buscaba; 

Y si le encuentra, es fuerza que le di- < 
Que entrar me vio; v ansí, pues que i 

[oblij., 
Mi valora mirar por vuestra fama, 

Y la opinión primero de una dama. 
Voy á poner remedio á su desvelo. 

{Llaman recio á una puerta 
de en medio.) 

BOBFRTO. 

Viváis mil años; pero, vive el cielo. 
Que esel Conde, sin iluda, que el en lio 
Habiéndole encontrado le ha avisaiio. 

CONDESTABLE. (Detilro.) 
Hola Silvia. Lisardo ¿qué es aquesto? 
¿Cómo está aqui cerrado? 
CUATRÍN. {Dentro.) 

Ábranos presto. 

CONDESTABLE. {Dentro.) 
Abrid, Roberto. 

BLANCA. 

¡El alma (engo muerta! 
CCATBIN. {Dentro.) 
Abran, ó haráse el paso de la puerta. 

ROBERTO. 

Ya voyá abrir. {Ap. El Conde llega cío- 
blanca, [r") 
En tempestades de inquietud me ane- 



BOBERTO. 

Vele, Blanca. 

(losí Blanca.) 

E^RlQl:E. 

Enire pues. 

BOBEBTO. 

No corresponile 
Vuestra Alteza á mi amor, si no se es- 
EMiiQiE. [conde. 

¿.Pues yo me he de esconder? 

RODEUTO. 

Vos sois prudente, 
Evitad el mayor inconveniente. 

Y pues que me debéis reconocido 
Mercedes que, decis por paga os pido, 
(Porque á mi fama mire) 

Qae tu Alteza á mi cuarto se retiro; 
Mirad que el l^onde viene cuidadoso, 

Y aunque es discretopuede ser celoso. 

ENRIQIE. 

No quisiera faltar á mi grandeza. 

BODERTO. 

Por mi amor lo suplico á vuestra Alle- 

em:iqoe. [za. 

Pues si asi á lo que debo correspondo. 

Por vos, por Blanca y por su hoiionne 

[escondo. 

(Escóndese Enrique en el cuarto de 

Roberto y él abre la puerta.) 

Salen EL CONDE y CUATRÍN. 
cuatrín. 
Digo que ie he visto entrar. 

CONDESTABLE. 

Quitarle intento la vida. 

ROBERTO. 

¿ Dónde vas? deten el paso. 
¿ yue intento te precipita? 

CONDESTABLE. 

I n hombre vengo á buscar, 
C'ue en esa margen florida, 
One siendo madre del alba 
Sus aljofares abriga. 
Dejándome asegurado 
Esta noche, desta quinta 
Me sacó ; mas no te importa 
Saber las desdichas mias , 
De la quinta me ha llevado, 

Y sé que á la quinta misma 

Se ha vuelto otra vez, y vengo... 

ROBERTO. 

..Qué sueñas ó qué imaginas? 
¿Hombre aqui' ¿quién te ha engaTiado' 

CONDESTABLE. 

Atmque á la defensa aspiras 
lie de entrar, viven los cielos, 
A vencer mis fantasías , 
Que cuando puedo valiente 
Deshacer aqueste enigma, 
Es negarme á lo dudoso 
Especie de cobardía. 

ROBERTO. 

(Mi honor. Conde, no es el tuyo? 

CONDESTABLE. 

Es verdad. 

ROBERTO. 

Pues imagina 
Que yo mismo te ayudara , 

Y que aquestas canas mias 
Fueran espadas de honor. 
Nobles siempre y siempre limpias; 
Luego si te desengaño, 

Ni agora tu honor peligra. 

Ni nadie en la quinta ha entrado 

Ni JO le lo encubriría , 



CASARSE POR VENGARSE. 
Cuando tu misma deshonra 
Viene a ser deshonra mía. 

CONDESTAI.'LE. 

Dices bien. ¿Cuatrín , qué has dicho ''. 

CDATBIN. 

Aquesas dos cuadras mira, 

Y si dentro no estuviere, 
Con abanico de encina 
Permito queme hagas aire 
De los hombros á la cinta. 

CONDESTABLE. 

Aunque es verdad lo que dices , 
Oye antes que me corrijas; 
O él está dentro ó no esta : 
Si está dentro ya es precisa 
Obligación con mi enojo 
Quitarle la inrame vida, 

Y si lio está, ¿qué te importa 
Que examine con la vista 
Desen._-;uins,ip|,,.nj„s? 

Poninr ., ,!,.. -,:, 

Mi'vn,,, ., 1, ,., ra. 

Con a|Miiiilc> cn.-.iíios, 
Neutralineiittí disiMirsiva , 
Dudando si ser pudieron 
Verda les las fantasías ; 

Y ansi , esté dentro ó no este. 
Examinando esta quinta 

Se consigue mi deseo ; 
Si le hallo aquí se acredita 
Con mi agravio su casiigo. 
Sí no le bailo se averiguan 
Los desengaños de honor : 
Perdonen , pues , tus porfías 
Que he de buscarme yo mismo 
La salida a mis desdichas , 
Si hallándole hallo su muerte , 

Y DO hallándole mi vida. 

ROBERTO. (Ap.) 
El Conde tiene razón , 
En qué de aprietos peligra 
Un sentido corazón 

Y una lenitad bien nacida ; 
Tres cuidados , tres sospechas. 
En tres materias distintas 

Me aprietan en este caso, 
{Hablen en tanto Cuatrín y el Conde.) 
A<|uí con razón me obliga 
Ll Conde á mirar su causa , 

Y tanto más, cuanto impida 
Su entrada, tanto más él 
Airado y noble se incita ; 
Pues dejarle que al Rey vea. 
Siendo yo la causa misma 

De que'el Rey esté escondido. 
Viene á ser alevosía. 
Puerto ((ue fallo á mi Rey, 

Y Blanca también peligra; 
Con la sospeclia de hallarle 
Silo impido la malicia 
Queda de parte del Conde; 
Pues ¿(|uc remedio hallaría 
Para cumplir con el Rey, 
Coii el Conde y con mi "bija? 

¿Qué he de hacer? ¡válgame el cielo! 

Mas ya la industria imagina 

Un remedio para todo, 

Puesto que él á entrar se anima ; 

Vo le quiero consentir. 

Que esforzóse, sí acredita 

Contingencias de su honor. 

Que en la cuadra de mi hija 

Entre primero, pensando 

Que oculto en ella se libra 

El que entró en la quinta huyendo; 

Yo, mientras su cuadra mira, 

Sacaré al Rey de mi cuarto ; 

El , que saber solicita 

Quién ba entrado, cuando salga 



Desta {lieza hasta la mia. 
No hallando al Rey en mi cuadra, 
Vencerá sus faillasias; 
Rlaiica queda con honor, 
El lU'v fuera, yo con vida; 
El contento, Blanca alegre; 
Y, en lin, con una acción misma 
Habré conseguido iguales 
Tres contentos y tres dichas.) 
Cuatrín, vele tú allá fuera. 

CUATRÍN. 

Basta que tú me lo digas. 
(Ap. Para irme afuera, y allá 
Detrás de aquesta cortina 
He de escuchar cuanto pasa , 
Puesto que no cumpliría 
Con la ley de buen criado 
Quien no escucha, parla y mira.) 

(Escóndese.) 

ROBERTO. 

Conde, tú tienes razón. 
Esas piezas averigua, 
Examina tus criados. 

CONDESTABLE. 

Desta manera me obligas, 

( Va ó entrar por la puerta que entró 

Blanca y detiénese.) 
Esta quiero ver primero; 
Entro, pues. (Ap. Una malicia 
Se me ha ofrecido al disrnrso; 
¿No puede ser (sí podría i, 
Que este hombre no esté escondido 
En mi cnai to, y mientras mira 
Mi indignación los retretes, 
Roberto, que ahora aspira 
A libertarle, le saque, 

Y mi intención vengativa 
No venga á surtir efecto? 
¿Pues qué remedio tendría 
Para saber dónde está? 

Sí entro á su cuadra, la misma 
Duda del mal queda en pié, 
Pues que también de la mia 
Podrá sacarle mejor. 
¿Cómo haría, cómo baria. 
Para mirarlas entrambas , 
De modo (|ue no me impida 
La entrada desta á la otra. 
Ni esta á esotra me resista? 
En grande empeño me hallo; 
Pero en la puerta se mira , 
Sí no me engaño, la llave 
Puesta en la cerraja misma; 
Bueno, cerraré esta cuadra, 

Y ansi tendré prevenida. 
En viendo la de Roberto, 
Esta también.) 

(Cierra la puerta de Blanca con llave.) 
nouERTo. (Ap.) 
O la vista 
Miente á los ojos, ó cierra. 
¿Sí ba entendido mí malicia, 

Y viene á ver esta cuadra? 
¿Quién se vio en mayor fatiga? 
Vive Dios que me ba entendido. 

CONDESTABLE. 

Cerrada está. 

(Encerrando va á entrar á la cuadra 
de Roberto.) 

ROBERTO. 

No prosigas 
Los pasos, que ya esui causa 
ístá de la razón mia; 
liinibie que esa cuadra cierra 

Y hombre que no se confia 
De su sangre, razón es 
Que sus intentos le impida. 

CONDESTABLE. 

Yo be de entrar. 



I!S 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE UO.N FRANCISCO 



nonenro. 
Mira, repara 
Que á un cuidado le deslinas, 
Y que le lia de haber pesado 
De entrar dentro. 

CONDESTABLE. 

Más me irritas, 
Que estudia para cobarde 
yuieii el peligro ¡maí;ÍDa. 

ROBERTO. 

Mira Otra vez... 



Quiere entrar por fuerza y sale 
E.NRiyUE. 

ENRIQUE. 

Viles no entréis. 

BOBEBTO. 

¡Hay tal desdicha! 

CONDESTABLE. 

Señor, vuestra Majestad... 
Sale CUATRÍN. 

CUATRÍN. 

Vo tomara ¿espaldas vistas 
Doscientos de buen concierto 
Por soplón ó por malilla. 

ENRIQUE. 

Costaráos cuidado el verme. 
Sabed que tuve nolicla 
Oue á mi hermano desde ayer 
Tenéis oculto en la quinta, 

Y (|ue viene á conjurar 
Lo más noble de Sicilia 
Por quitarme la corona , 

O a requerirme i|ue admita 
A üosaura, como manda 
El Rey por su regia lirma; 
Aquesta noche os llevé 
A esa playa cristalina. 
Donde de las rotas naves 
Guarda túmulos de estillas 
Por venir á averiguarlo 
Sin que vuestro error lo impida; 
Volví, en fin, hallé á Roberto, 
Dijele mis fantasías. 
Allanóme á aquestas cuadras, 
Mo hallé á naide, y ya salía; 
At,ijaísleme los pasos 
Kntre cuidadosas iras, 

Y llegastt's á esta cuadra; 
Si Roberto os detenia. 
Es tan prudente Roberto 
Tan noble sangre le anima, 
(Jue aun no quería que vos 
^upíésedes mi venida , 

O que tuve presunciones 
Uue en vos quepa alevosía; 
Mas pues sos mismo queréis 
Ser de vos mismo homicida , 

Y cuando os buscáis los daños , 
Honores os solicila. 

Es bien que sepáis mi intento; 
Mirad que si se averigua 
Üue mi hermano ha estado oculto 
Por vuestra causa en la quinta , 
O que de vos ayudado 
Coiiira mi corona aspira, 
IJue habéis de saber... 

CONDESTABLE. 

¡Señor! 

ENRIQOe. 

Que mi indignación castiga. 

CONDESTABLE. 

Mire vuest/'a Majestad... 



ENRIQUE. 

Mp. Asi disfrazo la herida 
De mi ardiente corazón , 

V pues Roberto me obliga. 
Noble siempre y siempre padre, 

Y pues que Dlanca peligra 
A pesar de mis pasiones 

No he de volver á la quinta.) 
Venid , Roberto. 



Alguna lengua atrevida 
Conira mi honor, contra vos 
Alectos de culpa iudicia , 
;Vive el cíelo... 

ENRIQUE. 

Ser leal 
Es la mayor valentía. ( Vnse. 

ROBERTO. 

No pudo haber otro medio 

En tan confusas enigmas. ( Vuse. 

CONDESTABLE. 

illay caso más prodigioso ! 

¡Sospecha tan indecisas ! 

¡Tan neutrales apariencias! 

¡ Confusiones tan distintas ! 

.si porque su hermano siempre 

Me quiere, admite y estima, 

Aun antes que fuiste rey, 

A intentarse precipita 

Presunciones de mi agravio, 

Y de mi lealtad malicias. 

Camino de razón lleva. 

Que haber venido á la quinta 

Tantas veces, es cuidado 

En que sus indicios libra ; 

Ya quiero ver á mí Blanca, 

Que en mi pecho se eterniza, 

A pesar de viles celos. 

Hermosamente divina ; 

busco, en efeto, mi esposa ; 
Parece ó miente la vista , 
Que aquesta rota pared 
Se está moviendo en si misma ; 
Vive el cielo que la abren 
Por de dentro, y que es de Silvia 
Aquel brazo, y es sin duda 
Que estaba dentro escondida 
Cuando yo entré hacia esta pnrte. 

(Relirase.) 
Mi honor sus cuidados libra; 
Escuchar y ver intento 
( ¡Oh gracias á mi desdicha !) 
Que la duda es evidencia. 
V la apariencia noticia. {Escóndese.) 

Sale SILVIA por el tabique, con un 
papel en la mano. 



Desde las rejas que salen 

A esa campaña florida. 

Donde la divina aurora 

Copos de perlas graniza, 

Vimos mi Señora y yo 

Que alguna gente salía; 

Sin duda era el Rey, y el Conde, 

V Roberto, y asi envía 
Mi Señora este papel 
Al Rey ; con él imagina 
Hallar medio á sus dolores, 
Suspensión á sus fatigas ; 

Y como todas las puertas 
Nos han cerrado, me obliga 
El ver (pie salir no puedo 
A abrir la pared rompida 
Para buscar á Cuatrín, 
Puesto que de mí confia 

Mi ama con sus secretos 
Los peligros de su vida; 



DE ROJAS. 

Cuatrín le ha de dar al Rey, 

Quiero ver si le hallaría 

En esta cuadra, antes que 

Mi Señor vuelva á la quinta. [ Ya 

CONDESTABLE. 

¡ Vióse mayor confusión ! 

4 Qué encanto de mis antojos. 

Qué prodigio de los ojos 

Me suspende la razón? 

Porque más confuso quede, 

La pared está rompida, 

Y con arte dividida. 

Tan nuevo, que abrirse puede. 

¡Quién ha visto asombro tal! 

¡Quién tan gran desdicha! ¡Quién 

Halla la salida al bien 

Por el camino del mal! 

Que ha llegado el desengaño. 

Infeliz discurso, ved. 

Pues me dice esta paree? 

Los enigmas de mi engaño; 
) Laprímer noche, á mi esposa 

A escuras nombrar oí , 

Ella huyó anoche de aqui 

De mi enojo temerosa ; 

El Rey con ella vivió, 

El amor es natural. 
De antes mucho es este mal. 
Aunque ahora le sé yo; 
¡Oh mal donde ley no cabe! 
Pues el dueño es evidente. 
Que es qu'en primero lo siente 
Y el último que lo sabe. 
Hoy mí desdicha publique 
Mi daño en mi vituperio. 
Que no se hizo sin misterio 
Romper aqueste tabique. 
¿Adonde hay pena que iguale 
Tantos cuidados de un daño? 
Mas pienso, si no me engaño. 
Que es Cuatrín éste que sale. 

Sale CUATRÍN, con el papel 
cuatrín. 
Silvia ahora me ha mandado 
Que al Rey lleve este papel 
De mi Señora, que en él 
Vida y honor ha librado; 
Paciencia el cielo me preste, 
Porque si á Palermo parto 
No doy por mí vida un cuarto. 

CONDESTABLE. 

Tente, ¿qué papel es este? 

cuatrín. 
¡Ay Dios! ya llegó mí día. 

CONDESTABLE. 

Suelta, si vivir deseas. 

CUATRIW. 

Aguárdate, no le leas, 
Porque es una obrilla mia. 
En que he estado divertido, 
De la ociosidad desvelo. 

CONDESTABLE. 

Mataréle, vive el cielo. 

cuatrín. 

Yo lo doy por recibido ; 

Tómale , y tú lo verás. 

CONDESTABLE. 

La ohiea despegar quiero, 

Pues que aun no está seca infiero. 

CUATRm. 

Yo me escapo. 

CONDESTABLE. 

í Dónde vas? 

CUATHn. 

A proveer al Consejo 



De la Cámara, en ra/on 
De un niieüu una peliciou. 

CO.'IOESTABLE. 

Vive el cielo... 

CUATBM. 

Ya lo dejo ; 
Pero te advierlo. Señor, 
Que no ha de poderlo hacer, 
Auuque lleve mi poder 
Por nii mi procurador. 
{Abre el papel y, sin romper la nana, 
desplégala.) 
coMDESTABLE. (Lee.) 
tPor tomar veiiyanza de mi misma, 
»y dar pesadumbre a vuestra Majes- 
>tad, macase; quedo encerrada, v te- 
imieudo un yran riesgo por las veiii- 
•das de vuestra Majestad á esta quin- 
>ta, los consejos de mi padre son muy 
•conlra mi vida, y la estimo mucho, 
>por lo que tuvo un tiempo de no ser 
>D)ia: si como dice la eslima, vendrá 
«alpunlo, que yo le espero cuidado- 
isa, para conferir el modo de asegu- 
• rar á mi e-poso, aunque uo parece 
iposibie.— Üona Blanca.» 
¿Por vengarse del amor 
Del Rey se casó conmigo? 
¡Oh papel, licro testigo 
tn la causa de mi honor! 
La industria he de prevenir 
\ el papel he de cerrar 
Ydejarésele llevar, 
Que si el liey ha de venir 
Como en el mismo se advierte. 
Asi hallara prevenida 
Del deshonor de una vida 
La mas cautelosa muerte ; 

(Torna á pegar la oblea.) 
Llevar puedes el papel, 
yue iinporla a nuestro sosiego, 
í al Key has de darle luego. 

cuatrín. 
Aanquesoy criado fiel , 
.Nada a tu gusto me impida, 
Pues siempre tu esclavo he sido. 

CONDESTABLE. 

No digas que le be leído, 
C!ae le quitaré la vida, 
CuairJD. 

cuatrín. 
Seüor, ¿qué me quieres ? 

CONDESTABLE. 

¡Pnes tanto llego á harte. 
Si vienes presto, he de darte 
Ud vestido, el ijue quisieres. 

cuatrín. 
íi nn vestido me aseguras 
Hecho y derecho, me ahorro 
Las entretelas y aforro, 
Los sastres y las hechuras. (Vase.) 

condestable. 
¿Ya qué tengo que esperar? 
¿Knqué discurro? ¿qué espero? 
I'ueslo <|ue aquello más muero 
Que lardo en considerar ; 
A obrar, corazón, á obrar 
Os llama aqueste accidente. 
Cobardees quien es valiente 
Kn los casos del honor. 
Pues quien ddata el rigor 
O los duda ó los consiente ; 
Brazo, ya arrojarte puedes. 
Pues porque á mi ofensa apoyen. 
Si á otros las paredes oven , 
A mi me hablan las paredes ; 
Va que osado no te excedes 
Debes arrojarle fiero; 



CASARSE POR VENGAHSt;. 
Pues de las causas infiero 
Por imposible i mi vida, 
Ver una pared rompida, 

Y hallar un honor entero ; i 
Es mi mal tan mi enemigo, ! 
Tan mi contraria mi suerte, 

Que si no la doy la muerte 
No vengo á cumplir conmigo ; 
No sólo indicio, testigo 
Es un p.'\pel, declarado, 

Y si al Rey oculto he hallado, 
¿Qué mas pretendo saber? 

I ¡Ah, cuánto ha de comprender 

El (|ue ha de vivir honrado! 
! Pero yo ¿ por qué me empleo 

A la venganza que aspiro. 

Si aun(|ue los indicios miro, 

Los delitos nunca veo? 

Pero si mi honor deseo. 

Su muerta debo emprender, 
I Que asi no viniera á ver 
1 Quien vengíira su deshonra, 
I Que delitos de la honra 
1 Jamás se llegan á ver; 

La venganza en que mefundo 

No diré cómo ha de ser; 

Mas mi cautela ha de ver 

El Rey, Sicilia y el mundo; 

Ea. brazo sin segundo, 

Ea, noble sentimiento. 

Que pues el fuego que alíenlo 

Al suplicio se abalanza, 

lia de nacer mi venganza 

De lo que fué el instrumento • 

Dlanca misma lo escribió. 

Arrojada y temerosa. 

Que por vengarse celosa 

Conmigo se desposó. 

Esto ¿no lo he visto yo? 

Si ; pues quiso casarse 

Por vengarse ó injuriarse 

Del Rey, que mi honor molesta, 

Presto'verá cuánlocuesta 

El casarse por vengarse. (Vase.) 

Sa/e BLANCA. 

Quien vive de sólo un mal , 

¡En qué de cuidados mucre I 

Quien de muchos males vive, 

¡Que dello anima su muerte ! 

No hay bien como muchos males. 

Porque un mal solo es de suerte 

Que por ser uno no mas. 

Sólo á aquel el alma atiende; 

Pero el alma en muchos males 

Se consuela ó se divierte. 

¿Si habrá recibido el Rey 

Él papel? ¡Oh sí viniese! 

Porque con una cautela 

Que he prevenido, ser puede 

Que asegure mi esposo. 

¿ Qué será (; av Dios I )que me encierro 

Él Conde? ¿qué habrá pasado? 

Allá fuera todo tiene 

Misterios que yo no alcanzo ; 

Mas aliente el alma, aliente. 

Ni me apresure el cuidado, 

Ni el fracaso me atrnpelle: 

Quien muere antes de morir 

No se ha de llamar valiente. 

Valeroso aqnel se llama 

Que aun cuando muere no muere; 

Quien se casa por vengarse, 

¡Qué de veces se arrepiínle! 

Porque el enojo se acaba, 

Y el agravio vive siempre. 

Sale EL CONDESTABLE. 
condestable. 
Mientras que Blanca, mi esposa , 



Ha estado en este retrete, 
lie abierto las puertas todas , 

Y dispuesto en tiempo breve 
Con su venganza mi dicha 

Y en mi cautela su muerte , 

Y ya el tabique he mirado. 

BLANCA. 

(Ap. Mi esposo ¡ay cielos! es éste.) 
¿Dueño y señor? 

condestable. 
¿Pona Blanca? 

BLANCA. 

(.4p. Fingir aquí me conviene.) 
¿Qué tienes que tan suspenso, 

Y tan indeciso siempre. 
Ni me hablas ni me miras? 

; Pues que ni mi amor le debe 
Efectos de amor fingidos , 
O cumplimientos corteses ? 
condestable. 
Es tanto el fuego que guardo. 
Como en el alma se enciende, 
Que desalado en mis males , 
Si decirle pretendiese 
Sola una de tantas penas. 
Es su fuego de lal suerte. 
Que una no puedo enseñarte. 
Sin que las demás le enseñe , 
Sólo te digo. Señora ,' 
f.4p. A fingir mi pecho empiece.) 
Que en tu memoria me orupo. 
Que en tí el alma se suspende. 
Que sólo anhela por ti , 
Por ti vive y por ti muere. 

BLANCA. 

Pues yo por sólo tu causa 
Vivo en aqueste accidente. 
Por ti no acierto á vivir. 
íAp. Bien digo, que si no fuese 
Por él pienso que viviera.) 

CONDESTABLE. 

¿Tanto, enefeto, me quieres? 

BLANCA. 



CONDESTABLE. 

í.Kp. Agora es buena ocasión.) 
¡ Ay, Blanca , y quién te dijese... 

BLANCA. 

Acaba, dime tus males. 

CONDESTABLE. 

Que el Rey, Blanca, que el Rey quiere, 
No sé como no lo sienta... 

BLANCA. 

No mueras de tantas veces , 
Di tus desdichas. 

CONDESTABLE. 

Enviarme 
A la guerra porque esfuerce 
El ejército que junta; 
Porque su hermano rebelde 
Aspirar á su corona 
Soberbiamente pretende. 
No sé que remedio tome 
Para que Enrique me deje 
Ser águila que en tus rayos 
O me suspenda ó me lleve, 
¿Qué haré yo para no ir? 

BLANCA. 

Di que indispuesto te sientes. 

CONDESTABLE. 

No, Blanca , si hay algún medio 

Para que me quede, es este. 

C.lp ¡Qué bien mi intención se traza 1) 

Mira, siempre lan mujeres 

Que intercedan se permilc, 



COMtülAS ESCOGIDAS DE DON FRANXISCO DE HOJAS. 



Por sus dueños & los reyes ; 

Tu lias de hacerme un guslo aliora. 

BLANCA. 

¿Qué me ordenas? 

CONDESTABLE. 

Un billete 
liis (le escribir de lu pane. 
Pidiendo al Key que te deje 
A tu marido. 

BLANCA. 

Muy bien. 

CONDESTABLE. 

Sobre un pequeño bufete 
Tengo prevenido allí 
Uno de mi letra, y puedes 
Trasladarle de la tuya , 
Para que Cualrin le lleve , 
yue con sólo trasladarlo, 
Blanca mia , es evidente 
Que viéndole el rey Enrique 
Ha de mandar queme quede. 

BLANCA. 

Pues yo voy. {Ap. ¡Oh qué ocasión 
Tan buena si yo quisiese 
Pedir al Rey Ío contrario ! 
Mas es fuer/j obedecerle.) 
Mucho le debo á tu amor. 

CONDESTABLE. 

Si alcanzas lo que me debes. 

BLANCA. {Ap.) 

Aun no estoy asegurada : 
No sé qué recelos siente 
El corazón ; mas ¿qué riesgo 
En un papel haber puede? 

CONDESTABLE. {Ap ) 

Ella á su muerte camina. 

BLANCA. 

{Ap. El amante me convence.) 
¿Estás sin enojo ya? 

CONDESTABLE. 

Nuestras paces se conserven 

Con mis brazos. {Ap. Que han de ser 

Los últimos que te diere. ) 

BLANCA. 

Daslantemente te adoro. 

CONDESTABLE. 

Adorote tiernamente. 

BL.INCA. 

¿Has de volver á enojarte? 

CONDESTABLE. 

De hoy más no hay en qué sospeche; 
Hoy se han de acabar mis penas. 

BLANCA. 

Hoy se ha de trocar mi suerte. 
¿Me esperas? 

CONOFSTABLE. 

Aquí te aguardo. 

L'LASCA. 

Pues yo voy á obedecerte. {Vase.) 

CONDESTABLE. 

Todo como deseaba ha sucedido : 
Ella misma á su muerte se ha indnci- 
Parece que me siento [do; 

Con menos pena, no con más aliento; 
El tabique rompido 
Cuidadoso he mirado y advertido : 
Por la parte de en medio es de madera, 
Y parece pared por la de fuera, 
Con tan extraño arte. 
Que se une por aquesta y la otra parte; 
Para un marido hay males tan ejtraiios. 
Pues hasta en las paredes bayengaños; 
Yo quiero ver si acaso está sentada 
A escribir el papel, que si obligada 
[Atóntate al paño á mirar ti etcribe.) 



De mi amor obediencias apercibe. 
Sobre su misma sepultura escribe. 

Sale CUATRÍN. 

CUATRÍN. 

De peña en peña, y no de rama en rama, 
Pornii vestido, más qne por mi fania, 
Lo que hay de aquí á Palermo he sin- 
[copado. 
Que esto es hablar de culto ó de nien- 
[guado. 
¿Dónde mi amo estará, que noparece? 
Asombro cuanto miro me parece ; 
Sin duda á algún intento está cerrado. 
¡Miserable el que llega á ser casado! 

CONDESTABLE. 

¡Oh si ya el Rey viniera, 

Porqueel castigo en mi deshonra vieral 

¡Oh si Cuatrín hubiera ya venido! 

cuatrín. 
Cuatrín está ya aquí por su vestido. 

CONDESTABLE. 

Según eso. Cuatrín, ¿no has olvidado 
Darel papel al Rey, que te he mandado? 
¿Previene el Rey venir? dilo. 

Cl'ATRI.'í. 



Previene. 



CONDESTABLE. 



¿Viene la Reina ? 

CUATRÍN. 

No. 

CONDESTABLE. 

¿Y Enrique? 

CUATRÍN. 

Viene, 

Y sin duda han llegado, 

Queenel zaguán Robertose haapeado, 

Y voy á fuera á prevenir la entrada. 
Pues' la puerta del cuarto está cerrada; 

Y pues que te he servido. 

Yo volveré después por mi vestido. 

{Vase.) 

CONDESTABLE. 

Ahora, pues , osado pensamiento. 
Ahora, pues, impulsos de mi aliento, 
Llegue la ejecución á la esperanza, 
Exceda á mi cautela mí vengan-za ; 
Si hubiere alguno de alma tan piadosa 
Que culpare la muerte de mi esposa, 
Mire él allá consigo 
Si estos indicios bastan al castigo, 
Que si ton atención los reparare. 
Raro ha de ser aquel que! me culpare. 
Que estos delitos el que honor repara, 
Nunca llegan á verse cara a cara ; 

Y asi, al que me culpa habré advertido. 
No que es piadoso, sino que es sufrido; 
¿ Blanca no está escribiendo 

Junto aq uesta pared ? ¿Yo no pretendo, 
Teniéndola en el aire prevenida, 
Que por feudo al honor pa gue una vida? 
¿Vo la causa no he sido 
De que el Rey ala quinta haya venido. 
Para ver mi venganza y mi cántela ? 
¿Qué me detiene, pues, qué me des- 
[vela? 
¿Esta pared no derribó mi honra? 
¿No fué instrumento vil de mideshon- 

Pues porque sirva al mundo de escar- 
[mienío 
Sea el castigo de que fué instrumento. 
Porque desta manera 
Viva mi fama y mi deshonra muera. 
{Derriba el tabique entero á ¡a parte 
de adentro con cuadrot de pintura.) 



bla.nca. (Dentro.) 
; El cielo me valga ! ¡esposo! 
¿Hola, Cuatrín, Silvia, padre? 

CONDESTABLE. 

{Ap. Morirás, viven los cielos. 
Si no bajan á ayudarte 
Piadosamente divinos 
Espíritus celestiales; 
Esto presumo que basta ; 
Fingir aquí es importante.) 
¿Hola, criados, Roberto, 
Criados? ¡ Ah miserable 
Esposa! ¡Triste de mí! 

Sale ROBERTO. 

ROBERTO. 

Hijo, ¿qué es esto? 

CONDESTABLE. 

No caben 
En el pecho mis fatigas. 
Ni en mis palabras mis males. 
¡Ay de mi! 

Sale ENRIQUE ij todos. 

ENRIQUE. 

Conde, ¿qué es esto? 

CONDESTABLE. 

Ilustre Rey, asi ganes 

Del valor que te engrandece, 

Voz á la fama constante. 

Que te merezca atenciones , 

Que te merezca piedades, 

Que oigas, en efecto, pido 

El suceso más notable 

Que alumbra el cuarto planeta 

Desde el solio de diamante. 

Mi esposa en esotra cuadra, 

( ¡ Qué de penas me combaten ! ) 

Estando escribiendo ( ¡ ay cielos! ) 

Un papel para su padre, 

Sin saber de qué manera, 

por antigua ó por frágil , 
Se cayó aquesta pared 
Sobre su rostro, tan grave , 
Que al paso que la ha oprimido 
Se ha traducido cadáver; 

Yo no sé desta pared 

Algún secreto, algún arte 

Tenía que yo dudaba ; 

Llegad todos á ayudarme. 

Alcemos esta pared, 

{.ilzan la pared; vése debajo Blanca, 

muerta, y el recado de escribir caído 

allí junto.) 
No vuestra piedad me falte. 

1 Ay Blanca mia, ay mi prenda! 
¿Tú el rostro bañado en sangro 
¿Cenizas tus azucenas. 

Y jazmines tus granates? 
Pero aunque lirio traduces 
Esos divinos cristales. 
Cuanto mueres á mis ojos 
Tanto en el alma renaces. 
Cubrid aquese portento, 

{Cübrenla.) 
Ese asombro, aquese ultrajo 
De mi vida, de mi amor. 
Porque si(|uiera descanse 
La vista, puesto que más 
Forzada el alma le agrave; 

Y vos tened compasión , 
Señor, de mi amor, pues antes 
Vino á ser gozar su muerte , 
Que sus luceros gozase. 



{Ap. ;La pared que fué instrumento 



SuriMsligo miserable! 
Kiiviürnie Blanca á llamar, 
¿tíae más l'urzosas señales 
l)e que el ConJe la haya muerto? 

Y aniKiue es razón castigarle , 
Es tuerza disimular 

Por su honor y por su padre ; 

V supuesto que por Blanca 
Tan pdco en vida mirase, 

Ed la muerte ha de ser cuerdo 



CASARSE POR VENGAUSE. 

El que fué en la vida amante, 
Que el tiempo dará ocasión 
De vengarla y de vengarme, 
i Qué bien temía este suceso ! ) 
Conde, las ansias mortales 
Keprimid.(.4p. ¡Oh lo qué cuesta 
El casarse por vengarse!) 

CONUESTABLE. 

Ansi vivirá mi fama. 



ROBfnro. 
; Qué bien recelé estos males ! 

CUATRIM. 

Y ansí tendrá fin dichoso 
El Casarse por vengarse ; 
Quien tuviere sobre un verso 
Dos vítores que prestarle. 
Se los pagará el poeta 
Cuaudo otra comedia traco. 



ABRE EL OJO, 



DON CLEMENTE. 
DON JULIÁN DE LA MA- 
TA. 



PERSONAS. 

Jl'AN MARTLNEZ CANIE- 1 DOÑA CLARA. 

<;"• DOSA IíEA TRIZ. 

Do!\.K HIPÓLITA. ImaRICHISPA, criada. 



I CARTILLA, gracioso. 
L'N GANAPÁN. 
LEONOR, criada. 



JORNADA PRIMERA. 



S§U DON CLEMENTE . como enojado 
T DO.^ÍA HIPÓLITA, viuda, detenién 
dolé. 

DO:l CLEMENTE. 

Déjame ir. 

DOÑA HIPÓLITA. 

i A dónde vas? 
¡Qm te quiera bien te enfada? 

DO.-» CLEMEME. 

Si tú no fueras cansada 
Te quisiera mucho más. 

', DOÑA HIPÓLITA. 

;Qae te enojes de ese modo 
f Porque a deienerle sal^jü? 

DON CLEMENTE. 

Déjime á mi querer algo , 
.No te lo quieras lu lodo. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Bieo pagas un noble amor. 

DON CLEMENTE. 

Porfia tu amor se llama. 

DO.\A HIPÓLITA. 

Porque ves que no soy dama 
De coche y calle Mayor: 
Sólo porque en mi no ves 
(Aunque me la dé cualquiera) 
Hoy sacar una pollera, 

Y mañana un guardapiés: 
y porque nunca al solillo 
Un verde me saino á dar. 
Ni me ves irá buscar 
A San Marcos el trapillo. 
No me eslimas ni me quieres , 
Ni una caricia te escucho; 
Pues adviértote que hay mucho 
De mujeres á mujeres. 
Va JO entiendo lus desvelos, 

Y ya se lo que le eiilada 
No ver mi casacolijada 
De muy lindos terciopelos. 
Lo que hubieras eslimado 
Hallar cuando entras aquí , 
lina cama carmesí 
Con goteras de brocado. 
Vayoséquetú quisieras 
Ver mis manos muv brillantes 
De sortijas de dianíanles 
(Aunque tu no me las dieras). 
En el Prado en el verano 
Tú oyeras de buena pana: 
—¿Quién va allí? — Doña Fulana. 
-¿^ quién la h:.bla? —Don l-ular.c 
Pues lio hayas miedo, Señor, 
pue i esto tu ruego me venza, 
Porque yo tengo vergüenza , 
Aunque ves que ten;;!) amor. 
Contigo fui desdichada, 



He de parecer honrada , 
Nómbrame quien me nombró 
íEsto examinarlo puedes) 
Doña Hipólita Paredes, 
Pero la Paredes no : 
Y es cosa muy desairada. 
Que yo me llegue á prendar 
De un... 

DON CLEMENTE. 

¿Quiéreme dejar. 
Señora mujer honrada ? 
Paso con ella una vida... 



DOM CLEMENTE. 

Déjeme , Señora. 

DOÑA HIPÓLITA. 

¿Qué es? 

DON CLEMENTE. 

¿Que entro aqui cada hora, 

Y no hallo quien me lo impida? 

DO.ÑA HIPÓLITA. 

Sólo porque vo te quiero 
Esa falta me'hallarás. 

DON CLEMENTE. 

ítem. Otra falta más. 
Que eres mujer de llavero. 

DOÑA HIPÓLITA. 

¿Pues el llavero te enfada? 
;0h, qué de falta tenemos 
Las mujeres que queremos ! 
,.Es mejor una afeitada 
llamponaza de la yerba , 
De las de hender y rajar. 
Que cuando se va á acostar 
Echa la cara en conserva ? 
¿Será mejor una hampona 
Destas que traen con ruido 
El talle muy bien prendido , 

Y muy suelta la persona? 
¿Es mejor una deidad 

De las que con riesgo tanto 
La ¡¡loria traen en el manto 

Y el humo en la voluntad ? 

DON CLEMENTE. 

¿Y es mejor (ya que le empeñ:is) 
Lograr muy basto y grosero. 
Un amora/o casero 
Que está durando por peñas? 

DOÑA HIPÓLITA. 

Mi.': requiebros s¡eni[)re bao sido 
Hijos de mi voluntad. 

DON CLEMENTE. 

Y son por su antigüedad 
De solar muy conocido. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Tu grosera sinrazón 

Apasionadn me deja, 

Pnrque no soy yo tan vieja, (llora.) 

Que... 

DON CLEMENTE. 

Acabóse, lagrimón. 



DONA HIPÓLITA. 

¡Siempre con ira y desgarro. 
Siempre desdenes y lieros ! 

DON CLEMENTE. 

¿Quiere no hacerme pucheros? 
Que liaré pedazos el barro ; 
Déjame, no me atormentes. 
¿Que te debo yo? 

DOÑA HIPÓLITA. 

¡Ah, cruel ! 

DON CLEMENTE. 

Acaba, di. 

DOÑA HIPÓLITA. 

¿Qué? Por él 
No me hablan ya mis parientes, 
Y el canónigo mi lio 
lia sabido lo que pasa. 

DON CLEMENTE. 

No entraré más en tu casa. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Vuelve acá, Clemente mió. 

DON CLEMENTE. 

Déjame salir de aqui. 

DOÑA HIPÓLITA. 

¿Que me pagues deste modo? 

DON CLEMENTE. 

¿Quieres que te diga todo 
Lo que haces conmigo? 

DOÑA HIPÓLITA. 

Di. 

DON CLEMENTE. 

Doña Hipólita Paredes, 
Tü eres dama principal , 
Tu hermosura, la que basta, 
lu limpieza, un poco más. 
Pero como hay ya seis años 
Que te vengo á visitar. 
Es fuerza que esté cansado 
Un amor de tanta edad. 
Tú quieres tan apretado 
Que harás mal si no la das 
Ensanchas, para que no 
Reviente tu voluntad. 
Si muy de mañana vengo 
Tus ojosa idolatrar. 
Dices : Señor don Clemente, 
¿Tan temprano por acá? 
Poco te estima esa dama , 
Pues que te hace levantar 
A las seis de la mañana 
(Aunque sean las diez y más). 
Si entro á mediodía , dices 
Que para todo hay lugar. 
Los medios días aqui . 
Las medias noches allA. 
Si hablo recio, me replicas, 
Repare que hay vecindad , 
Y aqui no es como en las casas 
Donde no hay que reparar. 
Si estoy triste, á media risa 
Me dices con falsedad: 
—¿Tiene esa dama visita? 



^■2i 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS 



Paciencia, luego se irá.— 
Si ceno contigo, y Iraigo 
Tanta gana ile cenar. 
Que ceno apriesa me dices , 
Comeaspacio, (|iie tiempo hay. 
Si como poco (tal vez, 
Que siempre esta vez es tal) 
Dices: — Los enamorados 
Nunca suelen comer más.— 
Si le iraigo algún regalo, 
Es lo que ha sobrado allá, 

Y si no li' traigo , dices: 
—Somos tres, no hay que espantar. 
Si suspiro, dices: —¡Fuego I— 
Dices (si quiero cantar) 
—Espanta tus males, hijo; — 

Si me voy : — jEs hora ya?— 
Mujer honrada, ;.qué quieres 
De mi ? ¿N'o me dejaras 
Que yo te vaya (|ueriendo 
A mi paso natural? 

DOÑA HIPÓLITA. 

Yo bien quisiera templarme. 
Mas r.o me puedo templar. 

DOS CLEMENTE. 

¿No me darás unos celos? 

DOÑA HIPÓLITA. 

Muy fácil cosa será, 
Pero sobre tanto, es 
Añadirme Otro pesar. 
Que la mujer que picada 
Solicita Otro galán 
Por vengarse de su amante , 
Se venga de si no más. 

DON CLEMENTE. 

Dices bien, pero procura... 
Sale CARTILLA. 

CARTILLA. 

Tu padre te envia á llam.ir. 

DOS CLEMESTE. 

¿Qué me quiere? 

CARTILLA. 

Qué sé yo. 

DOSa HIPÓLITA. 

Vayase, que aguardará 
La dichosa que le goza, 

Y después no babrá lugar. 

DOS CLEME^TE. 

Lleve el diablo la dichosa. 

CARTILLA. 

Y lléveme Barrabás 

Si su padre no le busca. 

DOXA HIPÓLITA. 

Picaño, si llevará; 
Vos sois quien... 

CARTILLA. 

Vo soy , Señora , 
Tin criado principal , 

Y yo no voy con mi amo 
A esas andanzas jamás. 

DOSA HIPÓLITA. 

í.Pues se va solo tu amo? 

DOS CIEJIESTE. 

Mujer, ¿quieresme dejar? 
¡Qué se usen obligaciones! 

DOÑA HIPÓLITA. 

Pues mira, aqui le has de estar, 
O á de ir contigo Andreilla 
A ver si a tu casa vas. 

DOS CLEMENTE. 

Aquí he de estarme contigo ; 
Ya no me voy. 



CARTILLA. 

liará mal. 
(Ap. Ooierover si hablarle puedo; 
Yo me llego.) (Ya allegarse á su amo. 

DdÑA HIPÓLITA. 

¿Dónde vais, 
Alcahuete del >tiior 
Don Clemente? 

CARTILLA. 

Escribo mal 
{Ap. Doña Clara se h:i mudado . 

Y á mi me importa avisar 
Queluégo la vaya á ver. 
Que hay tiempo ) 

DON CLEMENTE. 

Porfiada estás. 

CARTILLA. (.\p.) 

Desta esta manera ha de ser. {Tose, 

DOÑA HIPÓLITA. 

¿Qué es esto, alcahuete ? ¿Estáis 
Acatarrado ó es seña? 
Ea, ¿qué toses? hablad. 

DON CLEMENTE. 

^No es cosa extraña la tuya? 

¡ Qué aun no pueda un hombre estar 

Acatarrado! 

DUNA HIPÓLITA. 

Más clara 
Tenéis la voz que Florian , 

Y os ungís malo del pecho. 

CARTILLA. 

{Ap. Por Dios que le he do avisar 
Que doña Clara le espora , 
Contando mi enfermedad.) 
Señora, escúchame, Clara, 
(Tengo la voz es verdad) 
Espera (y te contaré 
Mi catarro de pe á pa). 
Vamos presto al como fué : 
Señora mia, sabrás. 
Que se ha mudado á otra casa, 
Mi comer y mi cenar; 
Como mi amo no da vino , 

Y es agua cuanto me da. 
En la calle de las Huertas 
Vive (uno y otro cuajar). 

El cuarto bajo es muy bueno, 
Mas como tiene humedad , 
Me hace mal al pecho lo que 
A la garganta no hará, 
Clara eslá aguardando , á ver 
Si lü quieres esterar 
A mi estómago, que es 
Todo el cuarto principal; 
Clara espera, Clara aguarda, 
Clara mí garganta está, 

Y si tú quieres que Clara 
No se venga á catarrar. 
Remedia esta los que tengo , 
Pues te hablo con claridad. 

DOÑA HIPÓLITA. 

¿No sabes qué he reparado? 
()ue en diez palabras no más 
Habéis dicho treinta Claras. 

DON CLEMENTE. 

Yo apuesto, que digas ya. 
Que me habla de alguna Clara. 

DOÑA HIPÓLITA. 

No te quiero violentar ; 
Ve á saber lo que tu padre 
Quiere; ¿cuándo volverás? 

DOS CLEMENTE. 

A las diez. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Tomo á las doce. 

DON CLEMENTE. 

¿Quieres que te quiera más? 



Sí. 



DOÑA HIPÓLITA. 



DON CLEMENTE. 

Pues déjame quererte. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Yo voy fuera. 

DON CLEMENTE. 

¿A dónde irás? 

DOÑA HIPÓLITA. 

Al Prado, que hoy tengo un cocho. 

UON CI.EBENTE. 

Eso si, salte á espaciar. 

DOÑA HIPÓLITA. 

;No preguntas quién me hadado 
El coche? 

DOS CLEMENTE. 

Se tu lealtad. 

DOÑA HIPÓLITA 

¿Y si no le pido celos 

Es cierto que me querrás? 

DON CLEMENTE. 

Hoy le quiero, con pedirlos. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Pues de hoy más no te he de hablor 
Más ea mis' celos, Cler.ente. 

DOS CLEMENTE. 

Con eso me obligarás. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Veamoü cómo obras conmigo. 

DON CLEMENTE. 

Tendré aiüor y tendré paz. 

DOÑA HIPÓLITA. 

De hierro seré en sufrirte. 

DON CLEMENTE. 

Yo te atraeré como imán. 

DOÑA HIPÓLITA. 

otra mujer has de verme. 

DOS CLEMENTE. 

Asi me aprisionarás. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Pues vé á ver esa señora , 

Y vuélvete luego. {Vase.) 

CARTILLA. 

Zas. 

DOS CLEMENTE. 

,Qué me quiere esta mujer, 
CarüUa amigo? 

CARTILLA. 

Querrá... 
Sal presto de la antesala. 
(Van andando.) 

DON CLEMENTE. 

Ya estamos en el zaguán 

Y ya en la calle. 

CARTILLA. 

Y'olvamns 
La esquina, que llamará. 

DON CLEMENTE. 

No creerás que abochornado 
Salgo. 

CARTILLA. 

Señor, tú haces mal: 
Estas damas del zapato 
Alpargatado genial 
No tenerlas, ó tenerlas 
Para descansar no más. 

DON CLEMENTE. 

Yo la tengo obligación ; 
En mi prisión no vi entrar 
Oiro amigo ni pariente. 
I Dime, en una enfermedad 



i.'ue no me ¡isislió mi padre) 
.Gasiuse solu un real 
Que pila no enviase, fuera 
Üe asistirme? 

CARTILLA. 

Asi es verdad : 
I V desde esta calle (que es 
La calle del CannenJ va 
A la cárcel, si esiás preso; 
Si retraído, á San Blas. 

DOM CLEMENTE. 

En fin , ¿se mudó mi Clara ? 

CARTILLA. 

Faltábale de cursar 

De la calle de las Huertas 

La duela universidad. 



DON CLEMENTE. 

¿Sabes por qué se ha mudad 



1)0."« CLEMENTE. 

¿Qué dices? 

CARTILLA. 

Aquel qne en la Trinidad 
Te dio el domin(;o pasado 
El grande cliasco de liablar. 

DON CLEMENTE. 

Porque dije que hacia versos, 
Me dio con un madrigal 
De mil versos; porque hablé 
De toros, habló en torear 
Tanto', que me dio en la nuca 
De no quererle oir más. 

CARTILLA. 

El habla á turbiones; pasa 

Esc arrrovo plan, pian, 

Quede la Puerta del Sol 

Es el verdinegro mar. 

¿Que aquí ponga el sol su puerta, 

Sieodo taa limpio? 

non CLEMENTE. 

Ahí verás. 

CARTILLA. 

Y por pran novedad suele 
Decir la ^'ente vulgar , 

Que adunde uo eslá muy limpio 
Es adonde el sol no da. 

UÜN CLEMENTE. 

Esta es la Carrera . andemos. 
(Van andando.) 

CARTILLA. 

Y mi calle, voto á san. 

nON CLEME.NTE. 

¿Porqué? 

CARTILLA. 

Porque cuando riño 
Aqui vengo yo a parar. 

DON CLEMENTE. 

Oves , ¿el cuarto de Clara 
Es bueno? 

CARTILLA. 

Cuarto será 
De cieo ducados , y es bajo. 

DOS CLEMENTE. 

Vdime tú, ¿quién h:il>rá 
Pagádola el medio año? 

¡Por Dios, linda necedad! 

Como no lo pagues tú 

Mas (|ue It- puyue el Soldán. 

Tú tres el del «usto agora , 

No vayas á prenunlar 

Quien le ha pajiado ó quien no, 

Porque le responderán 



ABRE EL OJO. 
Que no le han pagado, y luego 
Te le harán á li pactar." 

DON CLEMENTE. 

Particular afición 
Debo á doña Cl;ira ya. 

CARTILLA. 

¡Oh ! la Clarilla es mujer 
De mucho particular. 

IlON CLEMENTE. 

Esta es la calle del Lobo. 

CARTILLA. 

Desde que te siivo há 

Que no he tomailo esta calle. 

DON CLEMENTE. 

No ha habido necesidad. 

CARTILLA. 

Antes si yo no la lomo 
Ha sido porque la hay. 

DON CLEMENTE. 

¿Son esos los tru'^os? 

CARTILLA. 

Si. 
Donde indio que entra á jugar 
Con el mozo de los trucos , 

Y otros leoneros que hay , 
.aunque armados de mil" conchas 
Enlre en guerra , sale en pjz. 

nON CLEMENTE. 

¿En qué parte de la calle 
Es la casa? 

CARTILLA. 

Es más allá 
De la casa de dos puertas 
Cuatro casas. 

DON CLEMENTE. 

Cerca eslá 
De la casa de Beatriz , 
La que se quiso casar 
Coumigo , y me puso el pleito. 

CARTILLA. 

Y DO fué de nulidad. 
Pues en esa misma casa 
Vive Clara; ¿imporlará 
Para que lú puedas ir 

A verla? 

DON CLEMENTE. 

Há un año que está 
En un convento , y yo tengo 
De uno y otro Tribunal, 
Del señor Nuncio y vicario, 
Dos autos conformes ya. 

Y agoraba apelado á Roma. 



Luego á Rota apelará. 

DON CLEMENTE. 

Estése ella en el convenio, 
Vande el pleito. 

CARTILLA. 

D..do has 
Con todo en tierr.i. 

DON CLEMENTE. 

¿ Qué dices? 

CARTILLA. 

Que es el diablo don Julián. 

UON CLEMENTE. 

Volvamos, que no ha de vernos; 
Anda apriesa. 

(\uelien la cara.) 

CARTILLA. 

No hay andar, 
Qne nos ha visto, y se viene 
Tras nosolros. 



DON C' EMENTE. 

Di , ¿qué hará 
En esta esquina? 

CARTILLA. 

A estos barrios 
Habrá venido no más... 

DON CLEMENTE. 

Anda apriesa , anda. 

Sale DON JULIÁN. 

DON JULIÁN. 

¡Ah, señor 
Don Clemente! 

CARTILLA. 

Oir y andar. 

DON JULIÁN. 

¡Ab, don Clemente! 

DON CLEMENTE. 

¿Quién llama? 

DON JULIÁN. 

Yo soy. 

DON CLEMENTE. 

¡Señor don Julián! 

DON JULIÁN. 

¡Amigo! 

DON CLEMENTE. 

Soylo muy vuestro. 

DON JULIÁN. 

Abrázame, ¿cómo estáis? {Abrázale.] 

CARTILLA. {Ap.) 

Aun no le ha hablado dos veces, 

Y ya le quiere abrazar. 

DON CLEME.NTE. 

¿ Qué hacéis en aquestos barrios ? 

DON JULIÁN. 

Sabed que he visto pasar 
Un carro lleno de ropa 
De doña Clara Guznian 
(Una dama á quien estimo , 

Y ella no me quiere mal), 

Y sobre unos celos mios 
Por hacerme este pesar 
Tratarla de mudarse; 
Pues hallé junio al Corral 
De las Comedias un corro 

De amigos, púseme á hablar, 

Y báseme perdido el carro 
En la esquina. 

DON CLEMENTE. 

[Ap. Si es verdad 
Que le quiere doña Clara, 
Hoy mi venganza verá. 
¡Clara á don Julián eslima !) 
¿Pues agora qué aguardáis 
Si se ha desaparecido 
El carro? 

DON JULIA.N. 

Que lia de pasar 
Cuando vuelva de vacio; 

Y cualquiera gan.npaa 

De los que mudan la ropa, 
Donde vive me dirá. 

DON CLEUENTE. 

¿Si no es suyo carro y ropa? 

DON JULIÁN. 

Vo bien puedo asegurar 
Que vi un eslr.ido y alfombra , 
Sin Si is sillas de nogal 
^ ba(|uela de Moscovia, 
Que hi-cha la cuenta, me están 
l-.ii tres mil reales de plata, 
Que en vellón sun cuatro y más. 

DON CLEMENTE. 

¿Quiéreos mucho la tal Clara? 



lio 



D0>- JULIAM. 

Damas de^ia caliünil 

Del capricho y del buen gusto, 

Nunca <|uiereii al que da. 

DON CLEÍEME. 

Müclio el sacalle ine importa 
Dcsta calle. 

DON JBLIA?(. 

¿Y dónde vais 
Tor estos barrius? 

DOX CLEWESTE. 

Yo voy 
AlMentidcro' á ensayar 
Una comedia que ha escrito 
Un amigo. 

DON JULIÁN. 

Voy allá. 
Que en mi vida he visto ensayo. 

DON CLEMENTE. 

Venid conmigo. 

DON JULIAK. 

Guiad. 
(Van nndando.) 

CARTILLA. 

(Ap. Ya le sacó de la calle 

Mi amo, mucho importará 

Que este hombre nos deje luego. 

¿Cómo le podré engañar? 

El carro vuelve vacio: 

No le podrá ver pasar 

Si me pongo desta suerte.) 

{Pállese delante.) 
Aprisa que es tarde ya, 
\ empezarán el ensayo: 
(Pasó el carro.) {üíceselo á su amo.) 

DON CLEMENTE. (.4p.) 

Bien está ; 
¿Que haré para que me deje ? 

CARTILLA. 

Asi , vamos á robrar 

Los dos mil reales. Señor. 

DON CLEMENTE. 

¿(Jué hora es? 

CARTILLA. 

Las once darán. 

DON CLEMENTE. 

Pues dejo el ensayo; adiós 
Amigo niio. 

DON JULIAS. 

Aguardad, 
Que yo iré con vos. 

DON CLEUENTE. 

Es lejos. 

DON JULIÁN. 

¿Pues qué tan lejos será? 

nON CLEMENTE. 

Es junto al Raslro. 

DON JULIÁN. 

Yo tengo 
Un poco que hacer allá. 

DON CLEMENTE. 

Vamos por unos dineros. 

CARTILLA. 

Pues por Dios, que real á real 
He de contar los des mil , 



' Mamábase asi el trozo ilc la calle del 
León á su eiilrarla por la del Prado liasla la 
délas Iluerlas.dondese juntaban como aho- 
ra en la plazuela de Sania Ana, losaolores 6 
furmadoies de compaSias, los cómicos » los 
poetas, que por su mayor parle habitaban 
aquellos contornos. 



CO.MEI)!AS ESCOGID.VS DE DON FRANCISCO 
{.\p. Desta manera se irá). 



No he de tomallos á peso. 

DON JULIÁN. 

Yo te ayudaré á contar. 

CARTILLA. (.4p.) 

Ya escampa. 

DON CLEMENTE. {Ap.) 

iCielosI ¿qué haré? 

CARTILLA. 

Y de paso comprarás 

Las treinta arrobas de lana. 

DON JULIÁN. 

Asi , á mime las darán 
Cuatro reales porarroba 
Jlénos que á otro. 

DON CLEMENTE. 

{Ap. ,IIay tal porfiar?) 
Asi, vamos al entierro 
De don Carlos á San Juan 
(Que para ir por el dinero 
A la tarde habrá lugar), 
Que debo mucho á su casa. 
{Ap. Con esto se quedara.) 

DON JULIÁN. 

¿A entierro vais? 

DON CLEMENTE. 

Es forzoso. 

DON JULIÁN. 

, Hay misa? 

DON CLEMENTE. 

Y sermón habrá. 

DON JULIÁN. 

Pues adins, que me congojo 
De ver entierro. 

CARTIILA. {Ap.) 

El se va. 

DON CLEMENTE. 

ICra grande amigo mió 
El muerto. 

DON JULIÁN. 

¡Oh ! si hay amistad 
Tan grande ; sólo por vos 
Me iré con él á enterrar. 

CARTILLA. {Ap ) 
Enterrado te vea yo. 

DON JULIÁN. {Ap) 
Estos me quieren dejar. 
Pues yo ijuiero despedirme 

V seguirlos. 

CARTILLA. 

Di que vas 
A confesarte. 

DON JULIÁN. 

Gis, amigo: 
Vo me llego aqui al Corral 
A buscar un banco, que hoy 
Hay comedia nueva. 

DON CLEMENTE. 

Andad, 
A la tarde nos veremos. 

DON JULIÁN. 

Si no hay banco, iré al desván. 
Que alli es el sitio mejor 
Paro poder murmurar ; 
Adiós, amigo. 

DON CLEMENTE. 

Él OS guarde. 

DON JULIÁN. {Ap.) 

Scguirélos. 

CARTILLA. 

Ya se va. 

DON JULIÁN. (Ap.) 

Veré porque no querían 
Que los siguiese. 



CARTILLA. 

He de andar 
Hasta perdelle de vista 
(Si importa) todo el lugar. 

DON JULIÁN. (.\p.) 
Tras del he de ir, aunque v.nva 
Hasta la Cruz de Moran. 

DON CLEMENTE 

Ten cuidado no nos siga 

DON JULIÁN. 

Adiós. 

DON CLEMENTE. 

Adiós, don Julián. 
{Vanse.) 

Snlcii DOÑA CLARA Y MAr,ICDISP.\ 
criada. 

DOÑA CLARA. 

¿Marichispa? 

HARICHISPA. 

¿Mi señora? 

DOÑA CLARA. 

Recado para lavar. 

MARICHISPA. 

Deja primero mudar 
lodos los trastos ahora. 

DOÑA CLARA. 

Dame la arquilla. 

MARICHISPA. 

Repara 
Que aun queda mucho que hacer: 
Múdale. 

DOÑA CLARA. 

Vo he menester 
Mudar primero la cara; 
Ea , quiérome lavar. 
Que tengo el rostro perdido 
Del grau polvo. 

MARICHISPA. 

Aún no han traído 
La botica de tocar. 

DOÑA CLARA. 

Tarde es. 

MARlCniSPA. 

¿Dormiste tan bien 
Como en la olía casa? 

DOÑA CLARA. 

Error; 
^o sólo me hallo mejor 
Cuando me mudo. 

MARICHISPA. 

Haces bien. 

DOÑA CLARA. 

Poquísima gente pasa 
Por esta calle. 

MARICHISPA. 

¿En qué lias dado' 
Oyes, ¿tienes ya pagado 
El dinero de la casa? 

DOÑA CLARA. 

Don Sebastian me envió ayer 
Los cincuenta del medio año. 

MARICHISPA. 

Capricho tienes extraño; 
Diine , ¿cuantos han de ser 
Los (|ue adinile tu alicion? 
Dinie la verdad , Señora. 

DOÑA CLARA. 

Cuatro son no más agora 
Los que asisten. 

MARICniSPA. 

Pocos son. 
Que tú sepas entenderte 
CoD cuatro es lo que yo extraño. 



DO.Ñl CLARA. 

Pues ves, á ninguno engaño. 

MAlIlCHrSPA. 

4Dequé modo? 

DOÑACLABA. 

Desla suene : 
Muchos son, amiga mía , 
Los piratas y cosarios 
Que en corso de mi helleza 
Surcnii el golfo del Prado. 
Apenas del puerlo mió 
Las dos áncoras levanto, 

Y la nao de mi hermosura 
Se pone vergas en alio. 
Cuando cercando mi coche 

(Que es mi nave) á un tiempo hallo 
Que hacen señal que me rinda 
Las naves de pié de palo. 
Las naves de España allí 
Disparan por el coslado 
Versos que me dan asombro 

Y no me dan sobresalto. 
Mas como saben que soy 
Nave zorrera, disparo 

Un pido , con que echo á fondo 
• A un tiempo todas las naos. 

Y si algún navio rindo. 
Me le llevo remolcando 
Ala isla Conlileria 

En el golfo de I.eplarto. 
Si algún cosario perdido 
(De aquellps que yo he robado) 
Se quiere abrigar conmigo , 
üe mi bandera le aparto. 
Que el grande golfo de Ávido 
Sólo es para los Leandros. 
Si algún berganthi encuentro 
De bergantes y taimados, 
Que á vela y remo procuran 
Darme caza . me adelanto 
Hacia la playa Vitcli, 
Adonde al piloto llamo , 

Y digo: ¿hay bajos aquí? 
¿Surgiré en este playazo? 
Bajos hay {responden luego), 
Pero como estos corsarios 
No pueden sondar la playa , 
Peligran luego en los bajos. 
Si llego... 

MAniCKISPA. 

Deja, Señora, 
Las meláforas, y vamos 
A ver quien es de tu gusto 
El más decente cuidado. 
¿Quieres á señores? 

DO.ÑA CLARA. 

Si, 
Pero yo los he cobrado 
Un miedo como uii amor. 

MARICHISPA. 

Si son de un mesmo tamaño, 

Poco miedo los tendrás; 

Mas di , ;,un señor no honra un barrio? 

i No regala de continuo? 

V' No quiere de cuando en cuando? 
los señores que quieren, 
¿No son líeles en amarnos? 

DOÑA CLARA. 

Mira , como son tan fieles. 

Entienden los pesos falsos ; 

Acá con mis escuderos 

Me entiendo , con mis hidalgos 

Me haga Di:is bien, que á estos puedo 

Poner al menor enfado 

Üe páticas en la calle. 

Si DO te están en el patio. 



¿Quién son estos que hoy admites? 



ABRE EL OJO. 

DOÑA CLARA. 

Ya te he dicho que son cuatro , 
Llamo á los cuatro estos nombres. 



Uilos. 



Cisneris , Coniinaraia, 
Cis y (Chapetón bai bado. 
Cisneris llamo al del gusto ; 
Este es á quien quiero y amo. 
Que es un hijo de familias, 
Úon Clemente de Montalvo, 
Aquel que gasta conmigo 
Tanto en plata como en cuartos. 
Cominaiala es un Lumbre, 
Que cuando busto prestado 
Sobre prendas, lo trae luego ; 

Y en dos pleitos que ahora traigo 
Es mi agente , y aun me busca 
lasa si mudarme trato. 

Para esto tengo un Francisco 
l)e Panioja, un hombre honrado , 
Que en Talavera do habrá 
Hombre de tan lindo barro. 
Cis (m¡ tercero galán). 
Llamo al galán de mi gasto. 
Que en cuartos me contribuye 
Kstipendio cuolidiano. 
tsle es (ya tú le conoces) 
Cierto regidor de Almagro, 
Juan Martínez de Caniego, 
Con quien agora afianzo 
Mi comida, porque este es 
Lego . llano y abonado. 
Tengo una persona grave , 
Prelciidientey espetado. 
Que paga la casa y presta 
Ll coche de cuando en cuando; 
Que se deja ver por meses, 

Y me regala por años. 

Y este que no llamo nunca 
Llamo Chapetón barbado , 
Sin otros amantes muchos , 
Que si llegan al reclamo 
Ue mi pico, astutamente 
Les hago dar en el lazo; 
Verbi gracia don Julián, 

Que anteayer me dio un estrado 

Y estas seis sillas qué ves, 

Y desde anteayer le llamo 
El tonto de terciopelo. 
Sobre ser tonto aforrado 
En baqueta de Moscovia. 

MARICnlSPA. 

Y este regidor de Almagro , 
¿Cuanto te da cada día? 

DOÑA CLARA. 

No me preguntes el cuánto. 

MARICHISPA. 

A mi sé que me da un pan. 

DOÑA CLARA. 

Y á mi me da un urdinarlo 
Que basta para el nocturno 

Y meridiauo pasto. 

MARICHISPA. 

¿Quiéresle? 

DOÑA CLABA. 

¿No ves que gasla? 

MARICHISPA. 

Y de más á más ¿no da algo, 
Como vestido y pollera. 
Siquiera una vez al año? 

DOÑA CLARA. 

Él es la quinta miseria. 

MARICHISPA. 

Es verdad , y hoy me ha contado 
Un ama que tiene en casa , 



Que come nn pastel de á cuarto 
A mediodía , y de noche 
Un poco de pan tostado. 
No enciende luz en su casa , 
Antes, dice, que á otro cuarto 
De un vecino suyo ha hecho 
Agujero con un clavo , 

Y con sola la luz que entra 
Por aquel sutil espacio, 
Hace todo cuanto es 

En su casa necesario. 

DOÑA CLARA. 

Él tiene muchos doblones. 

MARICHISPA. 

El ama los vio de paso , 

Y dio por señas que estaban 

Amarillos. 

DOÑA CLARA. 

No me espanto, 
Que como no salen fuera 
Deben de estar opila dos. 

MARICHISPA. 

¿Qué admitas un miserable ? 

DOÑA claha. 
Mira , no estás en el caso 
Mejores un miserable 
Que tenga y no quiera darnos. 
Que no, aunque nos quiera dar. 
Quien no tiene, aunque sea franco; 
Que aquel puede dar, si quiere , 
O de fino, ü de obligado ; 

Y éste, obligado ni lino 
No dará sin poder darlo. 

Y comunmente se dice. 

Que los hombres que son sanos 
Mueren del primer achaque; 
Asi los que son cuitados. 
Cuanto guardan de un aborro 
Han de vomitar de un gasto. 
Déjame tú a mi , que yo... 

{Llaman á la puerta.) 
Pero á la puerta han llamado. 

UARICIIISPA. 

¿Quiénes? 

Sale DON CLEMENTE. 

DON CLEMENTE. 

Yo soy. 

DOÑA CLARA. 

¿Don Clemente ? 

DON CLEMENTE. 

¿Doña Clara? 

DOÑA CLARA, 

i Dueño amado! 
Cierra esa puerta , Chispilla , 
Llega, llégale á mis brazos; 
Dos dias há que no te veo , 
Dueño niio. 

DON CLEMENTE. 

Cierra el labio. 
Traidora, que ya encontró 
Mis sospechas con tu engaño. 

DOÑA CLARA. 

¿Qué dices? 

DON CLEMENTE. 

Que don Julián , 
¡Oh dueño mió. tirano! 
Es quien le cuesta más penas 
Que yo le debo cuidados; 
Es quien le merece fina , 

Y el que agora me ha contado , 
Que por celos , ¿celos tienes? 
(¿Para cuándo, para cuándo 
Son las venganzas, si agora 
En las quejas me embarazo?) 
Te mudaste , di , ¿qué importa , 



• 28 

boeüo mió soberano, 
Si es don Julián tu elegido, 
yue yo sea lu llamado? 
^ a sé que amando lus soles 
Cujas luces iüolalro, 
Abogado desupeua 
Dice su amor eu estrados ; 
Tú le quieres, y el lo dice. 

DO>A CLARA. 

Señor don Clemente, paso: 
¿De cuándo acá vos celoso ? 
¿Vos de cuándo acá indi¡;hado 
Cunmigo? sabiendo vos. 
Que eu el amor de aiá abajo 
Nunca puede pedir celos 
Quien no los pide sobre algo. 
¿Pobrecilo, y muy celoso/ 
¿Vos pensáis que yo no valgo 
Más de aquello que yo os cuesto? 
Ali nuramala, templaos, 
Y, mirón de amor, tomad 
Lo que os dieren de barato. 
Cuando estáis tino conmigo, 
Soléis decirme muy falso: 
tOiosa mia;» si pensáis 
Que soy dicisa, es grande engaño 
Que animal soy racional, 

Y yo cómo, visto y calzo. 
¿Traidora á mi, señor mió? 
Pues ¿por qué no hacéis reparo, 
Que en vez de baberos vendido. 
Soy JO la que os he comprado ? 
Muy apriesa me celáis, 

Y a espacio me amáis: trocadlo, 
Queredme algo más aprisa, 

Y celadme más á espacio. 
¿Celos con grillos? ¿y celos 
Al tono mismo del gasto? 
¿Ya ecba por medio tan presto 
Quien ha de echar por un ladu? 
No, mi señor don Clemente, 
Dejad los celos; seamos 
Amigos, como primero; 

IJo tiempo apacible y manso 
Yo os vi hacer que no mirabais; 
Ya veis mucho, no veáis tanto 
Si queréis. 

DON CLEBEJiTE. 

El arroyuelo 
Que desciende del peñasco 
En lacil quiebra se eslanca; 
Va poco a poco cobrando 
Cauílal de plata , y después 
De seis auroras al plazo 
Trincheras rompe de arena, 

Y cristalino soldado 

Por el prado y por el monte 
Lleva las Dores á saco. 
Con tibias luces la luna 
Empieza trémulo asiro 
A escribir en la corona 
Del monte confuso el rayo. 
La estrella borró su luz; 
Crece luego, y crece tanto. 
Que celosa de las luces 
De estrella vecina, al rasgo 
Lunar va dejando oscuros 
Renglones, que leyó claros. 
Yo. á imitación dé lo£ dos 
Te adoraba tan templado, 
Que no pensé que tu amor 
Me eoslara un sobresalió. 
No habia crecido mi amor; 
Pero como voy cobrando. 
Cornil la luna, más luz. 
Borrar hoy he procurado 
Estos que en el cielo mió 
Quieren parecer lus asiros. 

Y como arroyo mi amor 
También se va despeñando. 
Porque le bao dado caudal 



COMEDIAS ESCOCIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 



Las crecientes de mi llamo. 
Que no quiere quien no tiene 
Celos, si hay en qué fundarlos, 
Ni se estrecharon dos almas 
Si no se asegura un lazo. 

DO.ÑA CLAHA. 

Don Julián (de quien recelas) 
No me debe un agasajo ; 
Anles para despedirle 
Le pedi para un estrado 
(Que esle es para los que cansan 
El ordmario despacho) , 

Y él me lo Irujo anteayer. 
Hasta que no habiendo hallado 
Modo para que me deje. 
Mudé casa, y mudé barrio, 

Y aun temo que me halle a(juL 

DON CLEMENTE. 

Eso no te dé cuidado. 
Que agora hacia Puencarral 
Va siguiendo á mi criado, 

Y pienso que ha de llevarle 
De Fuencarral á Palacio; 

Yo me escondí en un zaguán. 

HARICHISPA. 

Doña Beatriz de Búlanos 
(Que es la dueña de la casa) 
Caja á verle. 

DOÑA CIARA. 

¡Qué temprano 
lia tomado la visita 
La casera! 

DON CLEMENTE. [Ap.) 

¿Qué he escuchado? 
Vive el cielo, que ha salido 
Del convento, y que si aguardo 
A que üaje y me halle aquí, 
Recelo... 

DOÑA CLARA. 

¿Qué, te has turbado? 
¿Conoces á Beatriz? Di. 

DON CLEMENTE. 

No por tu vida; aqui espero. 

DOÑA CLARA. 

Di, ¿qué quieres hacer? 

DON CLEMENTE. 

Quiero 
Esconderme agora aquí. 
Que hallarme aqui no es razón, 
Ni es á tu fama decente. 

DOÑA CLABA (.4p.) 

,.Quién le mete á don Clemente 
hu mirar por mi opinión? 

DON CLEMENTE. 

Yo me escondo. 

DOÑA CLARA. 

¿DÓMde vas, 
Don Clemente? espera. 

DON CLEMIXTE. 

Di, 
¿Quién ha de mirar por li 
Si no es quien te quiere más? 
Yo me escondo. {Escóndese.) 

DOÑA CLARA. 

Adviene, que... 
(Ap. El pesar me tiene muda. 
Este conoce, sin duda, 
A doña Beatriz, ¿qué haré? 
;0h, vil sospecha enemiga, 
Que á mi dolor atropella!) 

Sale DOSA DEaTRÍZ. 



DONA BEATRIZ. 

¿Doña Clara bella? 

DOÑA CLARA. 

¿Queréis sentaros? 

DOÑA BEATRIZ. 

No, amiga. 

DOÑA CLARA. 

Sentaos, haced lo que os ruego 
Por la vuestra y por mi vida. 

DOÑA BEATRIZ. 

A dárosla bienvenida 

Vengo no mas, y á irme luego. 

No he visto hermosura igual. 

DOÑA CLARA. 

Poco estimáis á la vuestra. 

DOÑA BEATRIZ. 

Esta es la llave maestra 
Oeste cuarto principal. 

(Dale una ¡Icie.) 

DOÑA CLARA. (Ap.) 

Que ni un remedio no halle 
l'ara sahello más bien. 

DOÑA BEATRIZ. 

Eslaes la llave también 

De la puerta de la calle. {Dale otra.) 

Mandad a vuestra criada 

(Pues ya vuestra virtud sé) 

Que anles de la noche esté 

Toda la casa cerrada. 

Mi opinión estimo más 

Que cuanto darme podéis. 

DOÑA CLARA. 

En mi casa no veréis 
Un büDibre solo jamás. 

DOÑA BEATRIZ. 

.*Iucbo por esto os eslimo. 

DO.ÑA CLARA. 

Yo soy la que en esto gano. 

DOÑA BEATRIZ. 

¿Nadie os visita? 

DO.ÑA CLARA. 

Mi hermano 
No más, y tal vez m¡ primo. 

DOÑA BEATRIZ. 

Vos sois en todo un milagro. 

DOÑA CLARA. 

Daros es justo ese nombre; 

¡Ah, si ! también un buen hombre. 

DOÑA BEATRIZ. 

¿Quién? 

DOÑA CLARA. 

Un regidor de Almagro. 
No hay más entrante y saliente 
Que éste, que es un hombre llano, 
Tres amigos de mi hermano, 

Y olro hidalgo, que es mi ageute. 

DOÑA BEATRIZ. 

Muchos son ya, Clara bella. 

DOÑA CLARA. 

(Ap. A saber mis celos voy 
¿Qué estado? 

DOÑA BEATRIZ. 

Doncella soy. 

DOÑA CLARA. 

Cara tenéis de doncella ; 

V me dijeron de vos... 

DOÑA BEATRIZ. 

Decid, bien podéis hablar. 

DOÑA CLARA. 1 

Madrid, maldito lus.-ir; j 

;Qué lenguas, luego de Dios' j 



DOÑA CEATRII. 

Hablad, lo que fuere sea. 

DO>A CLARA. 

Dejadme acordar. 

DO.ÑA BEATRIZ. 

Si haré. 

DOÑA CLARA. 

Que uii don Clemente ¿de qué? 
De Moiitalvo, os galantea. 

DOÑA BEATRIZ. 

lAp. Volver por mi opinión quiero 
Que le adoro callaré.) 
;Ah, sil amiga, ya \o sé... 

DO.ÑA CLARA. 

¿Quién es? 

DOÑA BEATRIZ. 

Es un majadero. 
Que ha dado en no me dejar; 
Vo no sé qué ha visto en mi 
(Ap. Del me he de vengar asi), 

V aun no quiere escarmentar 
Ed mi condición cruel. 

DOÑA CLARA. 

¡Ved qué lenguas hay aquil 

V uie dijeron á mi 

Que os moriades por él. 

DOÑA BEATRIZ. 

Dama que le quiere bien 
Lo dii'ia. 

DOÑA CLARA. 

Errada estás. 

DOÑA BEATRIZ. 

(Áp. Esta vez quiero no más 
Aprovechar un desden.) 
El es quien me tiene amor, 

V asi advertid , doña Clara... 

DOÑA CLARA. {Ap.) 

Miren aqui de qué cara 
Se enamoró aquel traidor. 

DO.ÑA BEATRIZ. 

Que si más amante y ciego, 
A decir se descomide... 

HARICRISPA. 

Licenria para entrar pide 
Juan Martínez de Caniego. 

DOÑA CLARA. 

Dile que entre. {Ap. esto ha de ser, 

llüi me he de vengar asi; 

,,Mue haya quien me logrea mi, 

S luiicure otra mujer? 

;'ih. iiiíirato! ¡oh, falso! ¡oh, traidor! 

Toiaarla venganza espero.) 

DOÑA BEATIMZ. 

I {Quién es este caballero? 

DO.ÑA CLARA. 

', El que os dije, el regidor. 

DOÑA BEATRIZ. 

Pues vojme. 

DOÑA CLARA. [Ap.) 

I ¿Cómo resisto 

I Dos penas? ¿tormentos dos? 

I DOÑA BEATRIZ, 

¡ Adiós, doña Clara. 

I DOÑA CLARA. 

' Adiós. 

! ¡Vive amor... 

Su/í JUAN MAUTINEZ DE CANIEGO, 
vestido bastamente. 

JUAN. 

Loado sea Cristo. 

DOÑA CLARA. 

Juan Martínez, mi señor. 



AÜUE EL OJO. 
{Ap. Agora, viven los cielos. 
Con celos me he de vengar.) 
¿Qué os parece el cuarto? 

Bueno. 

DON CLEMENTE. {.MpafW.) 

¿Qué hombre de antaño es aquel 
Que ha eutrado en visita? 

JUAN. 

Cierto 
One me parece este cuarto 
¡Úuy bien. 

MARICHISPA. 

¿Es porque es estrecho? 

JOAN. 

¿Cuánto os cuesta, doña Clara? 

DOÑA CLARA. 

Cuesta cien ducados. 

¡Fuego! 
Tasalle en pasando el año, 
ü trampear antes medio. 

DOÑA CLARA. 

Tasar la casa es de geute 
Sin palabra. 

JUAN. 

Bueno es eso; 
Pues yo he tasado una casa, 

V de ún año me volvieron 
Cien reales, siendo no más 
El alquiler de trescientos. 

V ahora otra nueva demanda 
Tengo puesta á mi casero. 

DOÑA CLARA. 

¿Qué es? 

JOAN. 

Él me arrendó la casa 
Para vivirla, y yo be hecho 
Cuenta del tiempo que he estado 
Fuera de casa; pues quiero 
Que el tiempo que yo estoy fuera 
No se me cuente aquel tiempo 
Que yo no viio en la casa, 
Siuo es cuando vivo dentro. 

MARlCniSPA. 

Y otra demanda también 
Le puede poner. 

Di presto. 

UARICHISPA. 

El le alquiló chimenea 
Para que guises. 

JUAN. 

Es cierto. 

MARICHISPA. 

Pues si no te sirves della , 
Haz que te vuelvan el precio 
Que vale la chimenea 
Por un año. 

JUAN. 

Has dado en ello; 
¿Cuántas piezas tiene? 

DOÑA CLARA. 

Cinco. 

MARICHISPA. 

Y seis con él. 

JUAN. 

Me contento 
Con ser pieza en e.sta casa. 
Por serlo deste tablero. 

HARICIIÍSPA. 

¡Ay, que jugó del vocablo ! 
¡Qué donosura! 



JOAN. 

Y yo pienso, 
Que nadie podrá soplarme 
La dama como yo juego. 

MARICHISPA. 

Si come la dama nadie 
Te la soplará. 

JUAN. 

Pur eso. 

DOÑA CLARA. 

Juan Martínez de mi vida... 

DON CLEMENTE. {Ap ) 

¡Lindo nombre de requiebros! 

DOÑA CLARA. 

Cuando no fuera tu talle , 
Tu divino entendimiento 
Prenderá los corazones. 
¡Qué arte! ¡qué talle! ¡qué asco! 
Pues luego, ¿no es fino amante. 
No es valiente, no es atento; 

Y luego, no es generoso? 

Eso es lo peor que tengo. 

DOÑA CLARA. 

Señor mió, no gastar, 

Y saber un hombre cuerdo 
Guardar un cuarto, si iniporla... 

JUAN. 

¿Luego dará este consejo 
Una taimada que quiera 
Dejar un amante en cueros? 
La honra desta mujer 
IVle atraerá con un cabello. 

MARICHISPA. 

|Ab Juan Martínez! 

JUAN. 

Muchacha, 

¿Qué dices? 

MARICHISPA. 

¿No esteraremos 
Todo este cuarto? 

Está ya 
Muy adelante el invierno. 



Diciembre es, tres meses faUan. 

JOAN. 

¿En esteras mi dinero? 
Eso es querer que yo arroje 
Mi hacienda por esos suelos. 

DON CLEMENTE. {Ap.) 

Este en las señas y en el talle, 
Es el acreedor primero; 
Si esto gasta el <|ue es del gasto. 
Yo quiero gastar lo mesmo. 

Sale LEONOR. 

LEONOR. 

Doña Beatriz de Bolaños 
Dice, que en aquel talego 
(Que ha contado agora) fallan 
Veinte y seis reales y medio. 
Que le hagáis gusto de enviarlos. 

DOÑA CLARA. 

¿Contaron bien el dinero? 

LEONOR. 

Cuarto á cuarto le han contado. 

DOÑA CLARA. 

¿íiéneslos tú? 

No los tengo, 

DOÑA CLARA. 

¿Qué be de hacer? 



i:o 



JtA 



Responile lu, 
Que le dé una puerta menos. 

LEONOR. 

iPor Dios linda menudencia: 

DOÑA CLARA. 



(Vase Leonor.) 

JUA>'. 

¿Veinte y seis reales y medio? 
Nü vale más en Alm:ií;iü 
Una casa; ahora yo quiero 
Ver lodo el cuarto, por ver 
Silo vale el cuarto. 

DOÑA CLAR4. 

ynedo, 
No entréis allá, que de trastos 
Ksiá lleno el aposento. 

JUA.1. 

Yo be de entrar. 

DOS CLEMENTE. {A¡ paño ) 

Yo me retiro, 
t\o me vea. 

OO.ÑA CLARA. 

Vuelve luego, 

Y le verás más despacio. 

Sale IN G.ANAPA.N. 

GANAPÁN. 

Nuestra ama. ¿dónde pondremos 
tsios cofres'? 

DOÑA CLARA. 

Otro carro 
Ha venido. 

JIAN. (Ap.) 
{Ap. Irme deseo. 
No pidan para beher 
Los ganapanes.) Va entiendo 
Que se hace hora de conier. 

DOÑA CLARA. 

¿Has de volver? 

En comiendo. 

MABICHISPA. 

Bien poco lleva que hacer. 

JUAN. 

Adiós, Clara. {Vrc:'.] 

DOÑA CLARA. 

Vuelve presto. 
Agora me he de vengar, 
Salid acá, caballero, 
Cieiiconlinuo de las casas 
he Castilla. 

<a/c CLEMENTK. 

DON CLEMENTE. 

iQué tenemos! 

DOÑA CLARA. 

Traidor, infame... 

{Quiere embestir ú ''':rh' ] 

DON CLEMtNTE. 

Hablen libios, 

Y callen manos. 

DOÑA CLARA. 

No quiero, 
Guedejas no han de quedaríc. 

DON CLEMENTE. 

Deten las manos; porque eso 
Es querer tomar ahora 
l,a ocasión por los cabellos. 

DOÑA CLARA. 

En fui, ¿es doña Beatriz 



E^COCID.VS DE DON FRANCISCO 
El dignisimosugelo 
Que adoráis? 

DON CLEMESTE. 

¿V Juan Martine?. 
Quién es? 

DOÑA CLARA. 

Decidme primero, 
Si á doña Beatriz queréis. 

DON CLEMENTE. 

¿Como puedo responderos 
Con un regidor de Almagro 
A la vista? 

DOÑA CLARA. 

Deteneos; 
¿Celos de un hombre como éste? 
Tú si, traidor... 

DON CLEMENTE. 

No os entiendo, 
¿Celos ^le queréis pedir, 

Y que yo no os pida celos? 

DOÑA CLARA. 

¿Somos todos unos? 

DON CLEMENTE. 

No. 
Porque yo no quiero empeño 
Con dama de un regidor; 
Adiós, Clara Ayuntamiento. 

DOÑA CLARA. 

Adiós el de la tleatri?. 
Que siá buena luz la veo, 
Parece que se ha sollado 
Ue alguna copia del Griego. 

DON CLEMENTE. 

No es hermosi por lo más , 
Mas quiéreme por lo menos. 

DOÑA CLARA. 

No es muy galán mi galán, 
Pero es dé dura y provecho. 

DON CLEMENTE. 

¿Quién puede ser quien se llama 
Juan Martínez de Cauiego? 

DOÑA CLARA. 

La dama es mny como vuestra. 

DON CLEMENTE. 

Y el galán muy como vuestro. 

DOÑA CLARA. 

Esto se ha acabado ya. 

DON CLEMENTE. 

¿Pues cuándo ha empezado esto? 

DOÑA CLARA. (Ap ) 
;Que le deje y no lo sienta! 

DON CLEMENTE. (Ap.) 

¡Que no llore aunque la dejo ! 

DOÑA CLARA. 

Llévese ucé su retrato; 
No haya escaipin. 

DON CLEMENTE. 

Eso quiero; 
{Ap. Rabiando de celos voy.) 

DOÑA CLARA. {Ap.) 

.Muriendo de enojo quedo. 



JORNADA SEGUNDA. 



Salen DON CLEMENTE v CARTH.!. 

CARTILLA. 



CARTILLA. 

¿Que Clara te despidió? 

DON CLEMENTE. 

No me espauto, que es mujer. 

CARTILLA. 

Y más mujer que otras dos. 

DON CLEMENTE. 

No me puedo despicar. 

CARTILLA. 

No entiendo tn condición: 
Duna Hipólita le busca, 

Y no te pide; Leonor 
Te regala, y no te cela; 
Üeati iz tiene linda voz, 
¿Y te vienes á Clarilla? 

DON CLEMENTE. 

¿Qué quieres? Téngola amor. 

CARTILLA. 

¿Es por fácil ó por buena, 
Ó por Clara? 

DON CLEMENTE. 

Qué sé yo; 
Porque hay otros que la quiera.n. 

CARTILLA. 

Mira no haces bien, por Dios: 
Clara no es cesta de fruta 
Puesta en la Puerta del Sol, 
Que porque la compran muclios 
Has de pensar que es mejor. 

DON CLEMENTE. 

Hipólita no merece 
Que la aborrezca; mas yo 
No sé aborrecer á Clara , 
Ni me hallo cuando no soy 
O lineza de su halago, 
O desden de su rigor. 

CARTILLA. 

Si la quieres por barata. 
Máscara tésale hoy; 
Gastar onnlieso que es malo, 
Pero sufrir es peor. 

DON CLEMENTE. 

Con achaque de las Pascua» 
Tengo determinación 
De enviar agora un regalo; 
¿Vendiste el salero? 

CARTILLA. 

¡Oh! 
Véndele tú, que no quiero 
Que me prendan. 

DON CLEMENTE. 

¿Por qué no? 
¿Quién te ha de prender? 

CARTILLA. 

Tu ;.n(ir( 
Que en la platería hoy 
Hacia por su salero 
Apretada inquisición. 
Si le vieras desalado 
Ojear todo aparador 
De platero, y por la plaza 
De alli á un instante pasó, 

Y viendo la horca puesta. 
Por el salero clamó. 
Diciendo: A(|ui ha de venir 
A parar aquel ladrón. 

DON CLEMENTE. 

¿Cuánto pesa? 



Doce onzas. 
Que viene á ser en vellón 
1 Más de ciento y treinta reales. 

DON CLEMENTE. 

Trae dos cajas de turrón 
I De Alicante. 



CARTILLA. 

Son cuarenta. 

DON CLEMENTE. 

Dos pavos. 

CARTILLA. 

Son ireinla y dos 

DON CLEMOTE. 

Cuatro pares de perdices. 

CARTILLA. 

Son veinte y ocho. 

DO!» CLEMENTE. 

Pues pon 
Los veinte reales de dulces. 

CARTILLA. 

Todo lo yerras. Señor; 
Mira, si la eiivias dos pavos, 
Clara (es más claro que el sol) 
Knvia uno á cierta vieja, 

Y otro á cierto Chapetón 
Para cojer con el pavo 
Otro refia'o mayor; 

A su am'nle las"perdices; 
L'na caja de turrón 
A una Vicina, y la otra 
A otro solicitador 
Para dar a los que piden 
De bfher la colación; 
Con que tu padre se queda 
Sin salero, tú, Sefor 
Sin |)adre, Clara sin lodo, 

Y lod(iS, que es lo peor. 
El uno con tus perdices, 
Laolra con tu turrón. 
Con tus pavos uno y otro, 

Y sin dinero tú y yo. 

DON CLEMENTÍ. 



CARTILLA. 

Ha/.lo vellón. 

Y entra con lu esportillero 
A darlo. 

DON CLEMENTE. 
Mala elección, 
En plata se lo he de dar. 

CARTILLA. 

No bagas tal. 

DON CLEMENTE. 

Tengo temor. 
Que al dar mis reales de á ocho, 
So ha de creer que lo son. 

CARTILLA. 

¿No quieres que los conozca ? 

DON CLEMENTE. 

Mira, las damas de hoy 
El real de á ocho del pobre 
Le tienen por real de á dos; 

Y el real de á ocho del rico, • 
Les parece que es doblón. 

CARTILLA. 

Oyes, dáselo en salero; 
«Vas bácia allá? 

DON CLEMENTE. 

A verla voy. 

CARTILLA. 

Paes si ella te siente blando , 
Lo echas á perder, por Dios. 

DON CLEMENTE. 

Yo la he de ir á ver de modo , 
Que no presuma que voy 
Por ella; cuéntame en tanto 
Todo lo que te pasó 



Con don Julián 



CARTILLA. 

Que me entré 



ADlíE EL OJO. 
En San Luis, y él me siguió; 
Que me puse en un altar 
Con muy grande devoción 
A rezar, y don Julián 
Rezaba más que no yo. 
Saliá la calle después, 

Y fué tras mi ; á un bodegón 
Me entré huyendo, y á la puerta 
Más de un hora me esperó. 

¿Qué hago? hago cuenta que riño , 
Echo á huir como un león, 
Yo apreté con la carrera, 

Y él con el paso aflojó. 

DON CLEMENTE. 

Si en el portal no me escondo, 
üo me ha dejado hasta hoy. 

CARTILLA. 

Ya hemos llegado á la casa. 

DON CLEMENTE. 

Pues mira si en el balcón 

De lieatriz hay quién nos mire 

Por las celosías. 

CARTILLA. 

No. 

DON CLEMENTE. 

A Hipólita temo más , 
Que anoche salir me vio 
De casa de doña Clara. 

CARTILLA. 

¿Distela satisfacción? 

DON CLEMENTE. 

Y de doña Clara dije 

Mil faltas, que ella creyó. 

CARTILLA. 

Con eso la quedarla 
Quietisinioel corazón, 
Ahora nadie te ha seguido. 

DON CLEMENTE. 

Entra, Cartilla. 

CARTILLA. 

Allá voy; 
Llamo á la puerta. 

MABicuispA. {Dentro.) 
¿Quién es? 

CARTILLA. 

Si es. 

HARICHISPA. 

¿A quién busca? 

CARTILLA. 

A VOS. 
MARICHISPA. 

Dígame quién es primero. 

DON CLEMENTE 

Abre, muchacha, yo soy. 

{Abre la puerta.) 

UARICRISPA. 

jOh, mi señor don Julián! 
Entrad y esperad, ya voy 
A llamar á mi señora. 

DON CLEMENTE. 

¿Cartilla, oiste la voz? 

Que soy don Julián presume. 

CARTILLA. 

Entra y siéntate. Señor, 

Y juega con doña Clara 
Cuando salga, á luna y sol , 
Que es un juego de muchachos 
Donde entra el buen bofetón. 

DON CLEMENTE. 

¿Que baya hombre honrado que dé 
Colpes á mujeres? 

CARTILLA. 

Yo, 
La que me pone dos huesos 



En la frente sin dolor. 
Más abajo de la frente 
La pongo cinco por dos. 

DON CLEMENTE. 

Entra. 

CARTILLA. 

Entro. 

DON CLEMENTE. 

Don Julián 
Hoy verá mi indignación. 

Sale DOÑA CLARA. 

DOÑA CLARA. 

Dueño mió, don Julián; 
¿Qué es lo que be visto? 

DON CLEMENTE. 

No se 
Sino don Clemente, Clara. 
Quien confiesa que debió 
Tanta mentira á tus ojos 
Como verdad á tu voz. 



Pues mi señor don Clemente... 
Sale MARICHISPA. 

MARICUISPA. {.\l).) 

Bien mi ama le engañó 

Dando á entender que le hablaba 

l'or don Julián. 

DO.ÑA CLARA. 

¡Cómo! ¿vos 
En mi cuarto? (.4/;. Este me adora.) 
Responded, {.ip. Linda ocasión 
De picarle; vé al zaguán, 

Y si viene el regidor 
Avísame luego, al punto. 

CARTILLA. 

R.ija, alcahueta. 

MARICHISPA. 

Yo voy. (Vcsc.) 

DOÑA CLARA. 

¿Decid, qué queréis? 

DON CLEMENTE. 

Que sepas 
Que he venido á buscar hoy 
Razón para no quererle, 

Y hoy me has dado la razón; 

Y aunciue á tus luces rendido. 
Fino parecí y constante, 

No entré en lu casa de am.anle. 

DOÑA CLARA. 

¿Pues de qué? 

DON CLEMENTE. 

De agradecido. 
Yo, Clara, nunca he intentado, 
Nunca yo he tenido amor; 
Hacer tema y pundonor 
En dejar ó ser dejado. 
Antes porque no le quejes. 
Darme el parabién ofrezco. 
Que importa, si le aborrezco , 
Que seas tú la que me dejes: 
Tu la olvidada serás, 

Y yo el feliz. 

DOÑA CLARA. 

Sí es asi, 
Dime, ¿á qué has venido aquí? 

DON CLEMENTE. 

Sí me escuchas lo sabrás. 
Vengo á traerte... 

DOÑA CLARA. 

;0h, traidor! 



Para no acordarme dellos , 



1-5 COMEDIAS 

Ksle corüoii de calicllos, {Sáialr.) 
(,>ue me diste por favor. 
Papeles (|ue merei-i 
También te vengo á traer. 

DOÑA CLARA. 



DOM CLEMENTE. (Ap.) 

¡Más desdenes, dolomías! 

DOÑA CLARA. {Ap.} 

llejor asi me ha vengado. 

00:< CLEMKME. 

Yo anduve tan ocupado 
(.'ue lio las leí jamás. 

DOÑA CLARA. 

Ni me enojas ni provocas 
Oyendo tus groserías: 
Muflías ternezas leerías; 
Pero verdades muy pocas. 

DO:i CLEMENTE. 

Yo te he visto enamorada 
Ko dejarme noche y dia. 

DOÑA CLARA. 

;r.ran confianza! bastaría 
l^iue esluviese bien hallada. 

DOS CLEMENTE. 

í.iiulo lérmino has hallado 
l'jra responderme. 

DU.ÑA CLARA. 

Y di: 

Cuando reñiste por mi. 
Di, ¿quii estabas; 

tO.N CLEMENTE. 

Inclinado. 

DOÑA CLARA. 

¿Inclinado? bueno á fe; 
[ilejor termino buscaste. 

DON CLEMENTE. 

¿Y el dia que le sangraste 
Sólo poniue me sangré? 

DOÑA CLARA. 

No le lo puedo negar. 

DON CLEMENTE. 

¿No era amor? ¿Por qué lo haci.is? 

DO.ÑA CLARA. 

Porque había muchos días 
One me (]ueria sangrar; 
Yo 3 media noche escucharte 
Junto a mis rejas solía. 

DON CLEMENTE. 

Ibaá olra parle, y hacia 
La seña para engañarte. 

DOÑA CLARA. 

Tu odio llego á conocer. 

DON CLEME.XTE. 

\'a sé tu aboi recimienlo. 

DOÑA CLARA. 

¿Los suspiros qué eran? 

BON CLEUENTE. 

Viento. 
¿Las lágrimas? 

DOÑA CLARA, 

De mujer. 

DON CLEMENTE. 

Yo, Clara. 

DOÑA CLARA. 

Vete de aquí. 
Acaba. 

DOS CLEMENTE. 

Ya me iba yo. 

DOÑA CLARA. {Ap.) 

¿Que, en fin, ésu me engañó? 



ESCOGIDAS DE DON FRANXISCO 

DON CLEMENTE. (Ap.) 

¿Clara no me quiso á mi? 

DOÑA CLARA. 

;Ah, ingrato! 

DON CLEMENTE. 

¡Ah. falsa, Ah, cruel! 

DOÑA CLARA. 

¡Av mujer tan infeliz! 
Vaya á ver 4 su Beatriz, 
Que es sugelo para él. 

DON CLEMENTE. 

No es doña Clara más bella. 

DOÑA CLARA. 

Si soy tal, por vida mía. 

DON CLEMENTE. 

Beatriz, aunque es algo fría, 
Es segura. 

DOÑA CLARA. 

Tal es ella. 

DON CLEMENTE. 

,,EI agua de Almagro (¡ah cruel! ) 
Diz que hace digerir? 

DOÑA CLARA. 

No, 
Porque aunque la bebo yo, 
No le he digerido S él. 

DON CLEMENTE. 

Pues los dos para otros dos. 

{Hace que se la 

DOÑA CLARA. 

No volviera. 

DON CLEMENTE. 

No llamara; 
Adiós, la señura Clara. 

DOÑA CLARA. 

El señor Clemente, adiós. 

DON CLEMENTE. 

Vos sois dama muy hermosa, 
V que Ije de eslorliaros ved. 

DOÑA CLARA. 

Señor mió, es vuesarced 
Para estorbar poca cosa 

DON CLEMENTE. 

Sí yo os quisiera, sospecho 
Que hiciera... 

DOÑA CLARA. 

Lindo ademan. 
DON JULIÁN. {Dentro.) 
¿Doña Clara de Guzmau, 
l'osa aquí? 

CARTILLA. 

Buena la has hecho; 
Sal presto. 

DOÑA CLARA. 

Aguardad, detente — 
Aquí vive. (.4p. Por los cielos 
Que le he de abrasar a celos.) 

Sute DO.N JULIÁN. 

DON JULIÁN. 

¡Gracias á Dios! ¿don Clemente? 

DON CLEMENTE. 

¿Amigo? 

DON JULIÁN. 

¿Aquí estáis? 

DONCLEME.VTE. (Ap.) 

¿Qué haré? 
Ella le llamó, ;ah. traidora! 

DON JULIÁN. 

^Qué hacéis aquí? 

DON CLEMENTE. 

Viae agora. 



ROJAS 

DOÑA CLARA 

Esperad, yo os lo diré. 
Pensó a(|ueste caballero 
Que estaba el cuarto vacio, 

Y entró i verle. 

DON jrLIAN. 

Amigo mió, 
¿Casa os falta? Daros quiero 
l'n cuarlo en mi calle, que es 
El mejor que hay en Madrid; 
Clara, va vuelvo; venid 
A verle. {Tírale de la-cop:i.) 

DON CLEMENTE. 

Iremos después. 

CARTILLA. 

Vive el cielo que me rio 

De hombre tan impertinente. 

DON JULIÁN. 

Clara, habla con don Clemente, 
Que es un grande amigo mió. 

DON CLEMENTE. {Ap.} 

Agora, celos, agora. 

DO.ÑA CLARA. (Ap.) 

Vengaréme. 

DON JULIÁN. 

Llega. 

DON CLEMENTE. 

Ved... 

DOÑA CLARA. 

Conózcame vuesarced 
Por su mayor servidora, 
Pues basta... 

DON CLEMENTE. {Ap.) 

¡Qué es lo que escuchol 

DOÑA CLARA. 

{Ap. Hoy mi ven^'anza verán.) 

^er amigo de Julián 

Para que yo os quiera mucho. 

DON CLEMENTE. 

La merced debo estimar, 

V que me hallaréis espero 
En este cuarto primero 

[Señóla arriia.) 
Cuando me queráis mandar. 

DON JULIÁN. 

¿Cuyo es? 

DOÑA CLARA, {.^p.) 

¡Oh, celos villanos'. 

DON CLEMENTE. 

De una prima mía es. 

t DON JULIÁN. 

¿Vais á verla? 

DON CLEMENTE. 

Si. 

DON JULIÁN. 

Después 
La iré yo á besar las manos. 

DOÑA CLARA. 

¿Pues agora qué he de hacer? 

DON CLEMENTE. 

¿Qué aguardáis? 

DON JDLIAN. 

¿Me esperáis! 

DON CLEMENTE. 



Si; 
{Ap. Don Julián se queda aquí.) 

DOÑA CLARA, (/ip.) 

A doña Beatriz va i ver. 

DON CLEMENTE. 

¿Habéis de venir? 



DOK JCLIAN. 

Si, amigo, 
Esperadme. 

DO^A CLARA, (Ap ) 

Ya se va. 

DON CLEMENTE. 

Venid presto. 

DOÑA CLARA. 

Luego irá. 
Que agora queda conmigo. 

DONCLEME^TE. 
DOÑA CLARA. {Ap) 

¡Oh, Viles recelos! 

DON CLEHEME. 
¿Qué hay que hacer? 

DO.Ñ* CIARA. 

¿Qué hay que esperar? 

DO.N CLEJlf.ME. (Aii) 

Con celos me be de curar. ( Vase.) 

DOÑA CLARA. {Ap ) 

Celos se curan con celos. 

DOX JULIÁN. 

¿Fuese ya? 

DOÑA CLARA. 

Si, ya se fué. 

DON JUL1A>-. 

Pues salga desde el secreto 
Del corazón hasta el labio... 

DOÑA CLARA. 

Esperad, sentaos primero , 
(jue tengo mucho que hablaros. 

DON JULIÁN. 

Vo soy el que... 

DOÑA CLARA. 

Deteneos, 
Hablad quedo. 

DON JULIÁN. 
I.a razo II 
Nunca sabe hablar mas quf do. 
{Al paño don Clemeule u Ciirlilla.) 

DON CLEMF.ME. 

Entra, Cartilla. 

CARTILLA. 

Si haré. 

DON CLEMENTE. 

A ese aposento primero 
Vé pasando poco á poco. 
(Pasan por detrás de ¡as das siUas 
los dos.) 

DOÑA CLARA. 

¿Qué decís? que no os entiendo. 

DON JULIÁN. 

Yo me explicaré con vos. 

DOS CLEMENTE. 

Pisa sin ruido. 

CARTILLA. 

Más temo 
A Eo olfato que á su oido. 

DON CLEMENTE. 

Ya llegamos. 

CARTILLA. 

Entra dentro. 

DOÑA CLARA. 

Pues veamos en qué fundáis 
Vuestra queja. 

DON CLEMENTE. 

Escucha atento. 

DON JULIÁN. 

Mi señora doña Clara 



ABRE EL OJO. 
De Güzman, que guarde el cielo 
Tantos años, como son 
Los apasionados vuestros... 

CARTILLA. 

.No se morirá jamás. 

DON JULIÁN. 

Ya os acordáis... 

DOÑA CLARA. 

No me acuerdo 
Uenada. 

DON JULIÁN. 

Yo si, Señora, 

Y que feriara os piumeto 
Un poco de mi memoria 

A un poco de eiitendiniiento. 
IJigo, pues, que babrá dos mcícs. 
Puco mas ó poco menos. 
Que viéndoos ir al estrilio 
Ue un coche, quedé tan muerto 
De ver por las celosías 
Del manto un lucero negro, 
Que me echaron de ver lodos 
Ser mi mal, mal de ojo vuestro; 
Oijeos siempre que pas.aba, 
Muj mentiroso y muy tierno, 
Mil necedades pulidas 
Que allí pasan por requiebros. 
Ilablásteisnie muy afable, 
Cel brasteis un soneto 
Que os dije, con eslrambote 
Sobre el estribillo puesto ; 
1 Seguí el coche á vuestra casa, 
Trasladé un papel que tengo 
Que viene á todas las damas. 
¿No escribisteis luego, luego? 
Dus<|ué luego á cierto amigo 
(¿ue hace versos, y muy cuerdo 
Me hizo un romance peinado, 

Y tanto que vino á pelo. 
Respondisteis al romance 

En vuestro latín; roas pienso. 
Que el latiu de las mujeres 
Nunca ba menester comento. 
Disleisnie entrada una tai de , 
Entré en vuestra casa á veros; 
Venilisleisme la líneza, 
Yo la linez.a agradezco, 
l'edisteisme no sé qué. 
Di lo que pedisteis luego, 

Y ya el respeto perdido 
(Que siemijre ocasiona á esto 
La que pide), mas bailado. 

Me luí a aprovechar del ruej-^o. 
Que con respeto os tratase , 
Dijisteis, y menos ciego, 
Conocí que erais mujer 
Que teiidria su respeto. 
Fuisteis dando plazos largos 
A mi amor y mi deseo, 
Yo muy lino de picado 
Me empeñe en amaros, viendo 
Muchas señas de posible 
Con algunas de no serlo. 
Hasta que con verme un dia 
Que de lino estaba recio, 
Me tirasteis una herida 
Tan franca hacia mi ilinero 
Que doña ülanca os llamé 
De Narvaez y Pacheco. 
Trújeos un estrado y sillas 
De bj(|uela y terciopelo, 

Y desde este día os tuve 

Por mujer de mucho aciento. 
Premiasteis mi voluntad ; 

Y más ufano del premio 
Quise llevaros tras mi , 
Móvil de vuestros dos cielos. 
Hasta que con sólo el plazo 
De un día que no fui á veros 
Me disteis salto de mata 



Por no aguardar á otro ruego. 
Fuime ala Puerta del Sol, 

Y uno de los que irujeron 
La ropa , me dijo adonde 
Vivís, y saber espero 
Cómo sin decirme nada 

Me dejais, y si es bien becbo. 

DOÑA CLARA. 

Señor don Julián de Mata , 
Si me escucháis... 

DON JULIÁN. 

Nada os creo ; 
Salto de mi nombre, ¿á mi 
Con alhajas de por medio ? 
Señora , ¿á mí que las compro, 
Decis , á mi que las vendo? 

DOÑA CLARA. 

Digo, que yo me empeñaba 
En amaros y en quereros, 
Tanto, que á mi me temía. 

DON CLEMENTE. {Ap.} 

Cartilla, ¿qué dices desto? 

DOÑA CLARA. 

Y en viéndome enamorada, 
Para templar este incendio 
Resueltamente me quise 
Aprovechar de un despecho, 

Y dije : Yo he de morir 
Adora, si verme dejo 

Del basilisco; pues muera 
Sin mirar aquello mesmo 
Que es lo que yo quiero más ; 
Los ojos acostumbremos 
A no mirar lo que quieren, 

Y no se le dé al deseo 
Rienda, con que desbocado 
Se precipite soberbio. 

De tí hu>o, porque le adoro, 

Y retirada al secreto 
De mi dolor, solicito... 

DON JULIÁN. 

Doña Clara , no os entiendo. 
;, Por qué me queréis huir? 
Perdonad , que no agradezco 
Que me hagáis tanto favor; 

Y así .suplicaros quiero. 
Que porque yo os deba más. 
Me queráis un poco menos. 

CARTILLA. {Ap.) 

¿Oyes? envía los pavos 

Y él turrón. 

DOÑA CLARA. 

Y demás desto. 
Sabed , Señor, que en mi casa 
Tengo un empeño. 

DON JULIÁN. 

Eso es bueno ; 
Yo en casa de un mercader 
Tengo por vos otro empeño. 

DOÑA CLARA. 

Vos, Señor, i todas horas 
No podéis verme. 

DON JULIÁN. 

Si puedo. 

DOÑA CLARA. 

Porque á un riesgo os exponéis. 

DON JULIÁN. 

Yo nunca temo lus riesgos. 



Yo tengo una obligación. 

DON JULIÁN. 

Vo hice otra. 

DOÑA CLARA. 

Ya estás grosero, 
Y yo no vendo favores. 



I5J 

DUX JLLIAX. 

Yo los compro por lo menos. 

DOÑA CLARA. 

;, Qué me queréis . don Julián 
Cada dia aquí ? ¿ Qaé es esto ? 

DOM ivuk-^. 
Cada día veo aquí 
Mi estiailo de terciopelo 

Y mis sillas. 

DO>A CLARA. 

¿Qué ha costado? 

DON JULIAM. 

Tres mil de piala. 

DO.Sa CLARA. 

¿Y qué es esto 
Para un favor? 

nos JULIÁN. 

Mi Señora, 
Vos no habéis visto en talegos 
Lo que montan en vellón ; 
Yo si , que anduve con ellos 
Contándolos por menudo 

Y dándolos por entero. 

DOÑA CLARA. 

Pues ved... 

MXRICHISPA. 

Ya entró por la callo 
Juan Martínez de Canieyo. 

OO.ÑA CLARA. 

Escondeos en esa pieza , 
i)uu Julián. 

MARICnlSPA. 

Buena la has hecho. 

DON JULIÁN. 

Yonojnegoal escondite 
Con las damas. 

DOÑA CLARA. 

Ved que arriesgo 
Mi honor y fama por vos. 

DON JULIÁN. 

¿Quién es ese caballero? 

DOÑA CLARA. 

Es que boy me debe mi honor. 

DON JULIÁN. 

¿Eseso verdad? 

DOÑA CLARA. 

Es oierto. 

DON JULIÁN. 

j Y podré , si él no me viese , 
Veros siempre? 

DOÑA CLARA. 

Yo lo ofrezco. 

OON JULIÁN. 

¿Y me queréis? 

DO.ÑA CLARA. 

Yo os adoro. 

DON JULIÁN. 

Pues , perdonad , que no puedo. 

DOÑA CLARA. 

Hombre, ¿qué quieres de mi? 

DON JULIAX. 

Señora , ¿qué privilegio 
Han ¡ganado las mujeres 
Para dejar, en queriendo 
Dejar, y para obligar 
Si nosotros no queremos? 

DOÑA CLARA. 

Don Juan, que sube. 

DON JULIÁN. 

Que suba. 

DOÑA CLARA. 

¿Qué intentas? 



COiMEDI.\S ESCOGIDAS DE OON ER.VNCISCO DE HOJAS. 



Hacerme amigo del que es , 
Sea quien fuere. 

SaU JUAN. 

JCAN. 

¿<i«í Deo. 

CARTILLA. [Ap.) 

El Hegidor en campaña. 

JUAN. 

¿Qué hace aquí este caballero? 

DOÑA CLARA. 

Dice que este cuarto es suyo. 
Que liene hecho arrendamiento 
A doña Ueatriz Bolaños 
Por un año : y muy resuelto 
Viene á decir que me mude . 
Porque él tiene hecho primero 
Escritura para el cuarto. 

JUAN. 

¿Dos escrituras ha hecho? 

DON JULIÁN. 

Y la mia es anterior 
Por derecho. 

JUAN. 

Si por cierto; 
Pero en provincia os dirán 
Si tenéis mejor derecho. 
Que este no es el escritori». 

DON lOLIAN. 

Yo solamente en mi acero 
Fundo mi juslicia, y hoy 
A quien lo impida... 

(Empuñart las espadas.) 

CARTILLA. 

Esto es hecho. 
Juan. 
¿Sabéis que soy Kegidor 
Úe Almagro? 

DON JULIÁN. 

¿Y qué sois con eso? 

JUAN. 

Hombre, ¿no sabéis qne soy 
Juan Marlinez de Caniego'í 

DON JULIÁN. 

¡Amigo del alma mia! 



DON JULIÁN. 

Viven ios cielos , 
Que si á mi padre encontrara 
No me holgara más. 

JOAN. 

¿Qué es esto? 

DON JULIÁN. 

Mas qué ¿ no caéis en mí ? 

JUAN. 

No caigo, pero tropiezo. 

DON JULIÁN. 

¿ No os acordáis que en Almagro 
Oomi con vos? 

JUAN. 

No lo creo. 

DON JULIÁN. 

Cuando yo pasé á Granada, 
¿No os aciiidais del cortijo 
Que me hicisteis? 

JOAN. 

¿Cuánto há» 

DON JILIAN. 

Habrá un año. 



JUAN. 

No me acuerdo. 

DON JULIÁN. 

' Quien recibe el benelicio 
I Se hade acordar del. 

JUAN. 

' Yo pienso 

Que debe de ser verdad ; 
Digo que si. (Ap. ¿Yo qué pierdo 
En que este hombre sea mi amigí 

DON JULIÁN. 

¿Cómo quedan vuestros deudos? 
Que á lodos les debo mucho. 

JUAN. 

Gracias á Dios , lodos buenos. 

DON JULIÁN. 

¿Nunca os hablaron de mi? 

JUAN. 

Dos mil recados me dieron 
Para vos. 

DON JULIÁN. 

¿Y cómo está 
Esa mi Señora? 

JUAN. 

Quedo; 
Que yo nunca ful casado. 

DON JULIÁN. 

(.Ap. Cogióme.) Preguntar quiero 
Por aquella mi señora... 



;, Va I 



1 entendéis'! 



Va os entiendo. 

DOÑA CLARA. 

¿Qué dama es esa? 

JUAN. 

Mi hermana. 
{Ap. Este hombre sabe un secreto 
Que á ninguno he revelado; 
l'or el i,iglo de mi abuelo 
Que se lo he contado yo, 
Aunque agora no me acuerdo.) 

DON JULIÁN. 

¡ Qué casa tiene en Almagro 
El señor Martínez! 

JUAN. 

Eso, 
La mejor que hay en la Mancha. 

DOX JULIÁN. 

¿Pues luego no tiene el pueblo 
Én un puño? 

HARICHISPA. 

Y en un puño 
Lo tiene todo. 

JUAN. (Ap.) 
Creer quiero 
Que este hombre es mi grande amigo; 
Pero lo que yo no creo 
Es que haya sido mi huésped. 

DOÑA CLARA. 

Muchacha, trae luces presto. 
Que anochece ya. 

HARICHISPA. 

Aquí están. ( \'ase.) 

DON JULIÁN. 

Venid, que llevaros quiero 
A mi casa á que cenéis 
Conmigo. 

JHAH. 

Yo nunca ceno. 
Sale MARICHISPA, con luces. 

HARICBISPA. 

lluenas noches. 



Lindas Telas. 

DOn JOLIAIt. 



tüuiú Je cera. 

Ello es hecliü. 

DOS JILIAX. 

Fa, venid á cenar 

t.ÜUUligO. 

JIAN. 

Ahora no puedo. 

DOS JULIAS. 

Cieno que sois hombre corlo. 

MARICHISPA. 

Él siempre lo es. 

DOS JULIAS. 

Fuera bueno 
Que se dijera en Madrid , 
yue cuando en Madiid os veo 
No i>s IIl'vo á mi misma casa 
A conejares. 

DOSACLABA. 

Ya es eso 
No eftimar vuestros amigns. 
Id en él. 

JDAS. 

Ya os obedezco. 
iQup pierdo en ir a cenar? 
,Soy \o el que á cenar le llevo? 
Ea, ni'anos á la obra. 

DOS JULIAS. 

No rreereis lo que agradezco 
T^l iiicrced. 

jda:<. 
Soy vueslro amigo. 

MARICHISPA. 

Y lo será muj estrecho. 

JUAS. 

Válgale Dios , por amipo. 

DOS JULIAS. {Ap.) 

Asi he de saber qué empeño 
Tienp el señor Juan Múrlinez 
Con doña Clara. 

JBAS. 

(Ap. Yo quiero 
Dejarlos catorce reales 
Por si esta noche no vuelvo.) 
¿Marichispa? 

BARICHISPA. 

Señor mió. 

JCAS. 

Lléfiale acá... 
{Dáselos en un papel por un lad.> 
Ya os entiendo. 

DOS JULIAS. 

Ea, ¿no vamos? 

JOAS. 

Ya voy. 

MARICBISPA. 

¿V mi pan? 

JOAS. 

Ahí va en dinero. 
Alio, i cenar. 

DOSA CLARA. {Ap.) 

El se ahila. 

DOS JULIAS. 

Señora , guárdeos el cielo. 
Yo soy don Julián de Mala , 
Y siempre al servicio vueslro. 

JUAS. 

¿Don Julián de Mala sois? 



ABKE EL OJO. 
Otra ver á daros vuelvo 
Estos brazos en albricias 
De haberos hallado. 

DOS JULUS. 

¿ Luego 
No me habláis conocido ? 

JUAS. 

Mirad cuál soy, no por cierto. 

DON JULIAS. 

¿Esto me decís? 

JUVS. 

Ai-'ora 
Acabo de conoceros. 

DOS JULIAS. 

Pues ea, vamos á mi casa. 

JUAS. 

¿Posible es que os hablo y ve 

DOS JULIAS. 

Adiós, Señora. 

JBAS. 

Adiós, Clara. 

DOÑA CLARA. 

¿Quiénes este caballero? 



Yo no. 



Es un grande amigo mío. 

DOÑA CURA. 

¿Que tanto habrá que lo es \w 

JUAS. 

Yo no le he visto oira vez: 

Pero há muchisiino tiempo. 

{Vanse losaos.) 

MARICHISPA. 

Ya se fué pan y catorce. 

DUNA CLARA. 

¿Fuéronse ya? 

MARICHISPA. 

Ya se fueron. 

DOÑA CLARA. 

¿Cuando en el zaguán estabas 
Viste salir.. 

DOS CLEMENTE. (.Ap.J 

Oye atento. 

DOSA CLARA. 

¿A don Clemente? 



¿Ni al criado? 

I MARICH1?PA. 

Ko por cierto. 

' DOÑA CLARA. 

Pues al cuarto de Beali iz 

Entraron. 

MARICHISPA. 

Eso es recelo. 

DOÑA CLARA. 

Pues ala puerta del cuarto 
Vamos á ver si podemos 
Escucharlos. 

MARICHISPA. 

Bien has dicho. 
; Hemos de dejar abierto 
El cuarto, pues no han venido 
Luisa V Otañez, que fueron 
A traer de la otra casa 
Los vidrios? 

DOSA CLARA. 

No. 

MARICHISPA. 

Pues yo cierro. 



I DOSA CLARA. 

Si está dentro, he de sacarle 
De su cuarto. 

] MARICHISPA. 

I Y yo |)romelo, 

I Que este mal cristiano sepa , 
Cuantos son los Mandamientos. 
(Vanse y cierra Maricliispu ) 

Salen ÜON CLEMENTE v CARTILLA. 

DOS CLEMENTE. 

¿Cerraron? 

CARTILLA. 

Si. 

DOS CLEMENTE. 

Al cuarto van 
De Beatriz. 

CARTILLA. 

Ahora, ¿Qué haremos': 

DOS CLEMENTE. 

Las almohadas y sillas 

( Va á sacar la daga.) 
Quiero hacer pedazos. 

CARTILLA. 

Quedo; 
Si rompes doce almohadas 
Y haces amistades luego. 
Es fuerza que tú la compres 
Otras doce ; y para esto, 
Un salero es tu caudal; 
Cada una vale eso mesmo; 
Pues déjalas, que lu padre 
No liene doce saleros. 

DOS CLEMENTE. 

¿Oyes, Cartilla? 

CARTILLA. 

¿.Señor» 

DOS CLEMESTE. 

Este escritorio está abierto. 

CARTILLA. 

Repasemos las gabelas; 
Veamos qué tienen dentro. 
{Miran las gabelas.) 

DOS CLEMENTE. 

Esta es toda de papeles. 

CARTILLA. 

No los tiene más compuestos 
Un depositario. 

DON CLEMENTE. 

En todos 
Hay su retulito puesto. 

{Sacan papeles.) 
«Papel deCominarata», 
Diceaqui. 

CARTILLA. 

¿Pues no sabremos 
Cominarata qué es? 

DOS CLEMENTE. 

Otro renglón dice luego : 
(I üe Francisco de Panloja , 
Mi agente.» Léele. 

CARTILLA. 

Luego. 

DOS CLEMENTE. 

Vamos hacia otro. 

CARTILLA. 

Aquidice: 
sDel Chapetón.» 

DOS CLEMESTE. 

No lo entiendo. 
(Lee.) TÜija, tú dices que se da I:i 
íbarato ese estrado y tan ile balde esa 



«36 COMEDIAS ESCOCIDAS DE DON FnANCISCÜ 

• sillas , que te envió los mil rca!es que 

• me pides.! . 

CARTILLA. 



Ténle. copases de ahí. 

«'.unsidera, ¡loh pasajero ! 

Lo que somos los amantes; 

Tárate aquí , toma ejemplo 

Kn el infeliz Julián; 

Y en este Chapetón necio, 

Que el uno compra él estrado 

Por cuatro mil , y á otro luego 

Se le vendieron por mil 

Con que ambos, á uo mismo tiempo, 

Cada uno piensa que es suyo ; 

Uno pagó por entero, 

■y otro dio una tercia parte. 

Los que dais estrados nuevos, 

.No deis más que las tarimas , 

tíae estos que dan terciopelos 

Ambos á dos los compraron , 

Yambos á dos los vendieron. 

DON CLESIEIVTE. 

Ya el basilisco a los ojos. 
Ya á los labios el veneno, 
¿A qué aguardo? ¡Oh , salgan ya 
Mis voces de mi silencio ! 
Mas DO pronuncie el dolor 
Mis pasiones hacia el pecho ; 
Gástense entre lengua y labio, 
Por ser indignos mis celos. 
Siéntalos yo y no los diga , 
Porque al referirlos, temo 
Oue me los murmure el grado 
Si me los repite el eco. 
Déjame salir. 

CARTILLA. 

Di'tenle, 
Que está cerrado. 

DO.N CLEMENTE. 

Llamemos 
A doña Clara.— Abre aqui. 

Salen DOÑA CLARA v MAniCIlISPA. 

CARTILLA. 

Ya abren la puerta. 

BAniCHISPA. 

¿Qué es esto'.' 

DO^A CLARA. 

¿Aquí estabas? 

DON CLEMENTE. 

Aqui estoy ; 
Déjame salir. 

DONA CLARA. 

Primero 
Me has de escuchar. 

DON CLEMENTE. 

Déjame. 

DOÑA CLARA. 

Cierra la puerta. 

MARICHISPA. ^^ 

Ya cierro. 

DOÑA CLARA. 

¡ Mi bien, mi Señor! 

DON CLEMENTE. 

Harás 
Que me mate , vive el cielo. 
Yo soy... {Paséase y anda Iras ¿1.) 

CARTILLA. 

De cuatro hasta ahora. 

DO.ÑA CLARA. 

Mira , Señor... 

DON CLEMENTE. 

Estoy ciego. 

DOÑA CLARA. 

,Mi Clemente! 



CARTILLA. 

Esli inclomenle. 

DOÑA CLARA. 



f^scücliame. 

CARTILLA. 

No queremos. 

DOÑA CLARA. 

Canilla. 

CARTILLA. 

No has de leerme. 

DOÑA CLARA. 

Ábrele; vayase luego 

Si no me quiere escuchar. 

DON CLEMENTE. 

Abre la puerta. 

MARICHISPA. 

No quiero, 
Hasta que pida perdón 
A mi ama. 

DO.ÑA CLARA. (Ap. á CarlUla.) 
Yo le ofrezco 
Un vestido si le tienes. 

CARTILLA. 

1 De qué? 

DOÑA CLARA. 

De paño. 

CARTILLA. 

Lo aceto.— 
Señor, no tienes razón. 

DON CLEMENTE. 

Cartilla, ¿tú dices eso? 
¿No has leido estos papeles? 

CARTILU. 

i\o la tienes. 

DON CLEMENTE. 

¿ No la tengo ? 

CARTILLA. 

¿Te ha pedido algún tstraiJo? 
4 Qué te quejas? 

DON CLEMENTE. 

Y dime esto: 
¿ El que la envió los mil reales ? 

DOÑA CLARA. 

Cartilla es un hombre viejo 
Que tiene noventa años. 

CARTILLA. 

Los que tiene más de ciento 
Que tuviera yo á estas horas 
Cantara misa muy presto. 

DON CLEMENTE. 

Cartilla , ¿ catorce reales 
Son más que yo ? 

CARTILLA. 

No por cierto. 

MARICHISPA. 

Cartilla , ¿y es cuerpo santo 
Mi Señora ? 

CARTILLA. 

Ya lo (eo. 

DON CLEMENTE. 

Canilla , dime , ¿el agente 
De la petición es viejo 
Como el del papel? 

DOÑA CLARA. 

Cartilla, 
Ya no tengo ningún pleito. 

DON CLEMENTE. 

Di, Cartilla, ¿y don Julián? 

DOÑA CLARA. 

Cartilla , ¿si le aborrezco 



DE nOJA?. 

I Y no me quiere dejar, 
I Qué puedo hacer yo? 

( Llaman á una ventana baja , í/« 
ha de haber.) 

I CARTILLA. 

' ¿Quéeseslo? 

DOÑA CLARA. 

¿Llamaron? 

MARICniSPA. 

Si. 

DO.N CLEMENTE. 

¿Hay laberinto 
I Como este ? Agora has de \ er 
Traidora... 

DOÑA CLARA, 

¿Quién puede ser? 

CARTILLA. 

Ábrele , que será el quinto. 

DON CLEMENTE. 

¿No ves quien eres? no ve^? 

DO.ÑA CLARA. 

Escucha, y note apasiones. 

DON CLEMENTE. 

Dame ahora satisfacciones. 

DOÑA CLARA. 

Abre , y sepamos quien es. 

CARTILLA. 

Dice bien, callad y oid. 

DOÑA CLARA. 

¿Quien ha llamado? 

DON CLEMENTE. 

¡Oh tirana! 

DOÑA CLARA. 

¿Quién llama á aquesta vent.ina? 
(Doña Hipólita i¡ la ventana.) 

DOÑA HIPÓLITA. 

Una mujer es, abrid. 

DON CLEMENTE. 

¿Quién será? 

CARTILLA. (Ap.) 

i Viven los cielos. 
Que es la viuda ! 

DOÑA nu>óLiTA. (Dentro.) 
Acabad ya. 

DON CLEMENTE. 

Alguna mujer será 
Que te venga á pedir celos 
De algún galán. 

DOÑA CLARA. 

Abre. 

CARTILLA. 

No abra. 
(Ap. La viuda es, es evidente.) 

DOÑA CLARA. 

¿A quién buscáis? 

DOÑA HIPÓLITA. 

A Clemente 
Quiero hablar una palabra. 

CARTILLA. 

Pescónos ; es cosa llana. 

DON CLEMENTE. 

Advierte, que yo, Señora... 

DOÑA CLARA. 

¡Pideme celos agora 

Del que llamó a la ventana! 

DON CLEMENTE. 

Mucho siento que me halle. 

DOÑA CLARA. 

Acaba , respóndeme. 



nO.NA llll-ULITA. 

Abrid , ó alburolaré 
Todafa casa y la calle. 

CARTILLA. (.4p.) 

Y tendrás dos mil razones. 



La ventana be de romper. 

DOÑA CLARA. 

Vo laré... 

DON ÍLEUENTE. 

Chira , á esta mujer 
Tengo mil obligaciones 
De antes que te vieíe á ti; 
Y aunque sólo íu amor |ircc¡o, 
Para no kacella un desprecio 
Me quiero esconder aquí. 

DOÑA CLARA. 

No es esto lo que yo quiero. 

DOM CLEMENTE. 

Cruel estás. 

CARTILLA. 

Terrible eres. 

DOÑA CLARA. 

Despídela, si rae quieres. 

DOÑA HIPÓLITA. 

¿No sale ese caballero? 

DOÑA CLARA. 

Ello toca al pundonor. 

DOM CLEMENTE. 

Obedecerle no puedo; 

Si ella se va y yo me quedo, 

¿Qué quieres más de mi amor? 

DOÑA HIPÓLITA. 

Acabad, que estoy cansada. 

MARICHISPA. 

¿Parécete que abra? 

DOÑA CLARA. 

Tente. 
(Al). Yo temo que don Clemente 
Me lia de dejar desairada.) 

DOÑA HIPÓLITA. 

I £a, ¿no me abren? 

DOÑA CLARA. 

(Ap. Y asi , 
No me pretendo arriesgar ; 
Lo mejor será negar 
Que don Clemente está aquí. 
Resuelta á negarlo estoy.) 
Apartaos de aquí. 

DON CLEMENTE. 

Si haré. 
(Apártanse i un laJn.) 

DOÑA HIPÓLITA. 

¡Ah don Clemente! 

IIARICHISPA. 

¿Abriré? 

DOÑA CLARA. 

Abre. 

MARICHISPA. 

¿Quién llama? 

DOÑA HIPÓLITA. 

Yo soy. 
(Ahre la ventana doña Clara , y I 
doña Hipólita de la parte de a 
tro.) 

DOÑA CLARA. 

¿A quién buscáis? 

DO.Sa HIPÓLITA. 

Bien por Dios, 
Alton Clemente, Señora. 

DOÑA CLARA. 

<.Qué don Clemente? 



AHRE EL OJO 

DOÑA HIPÓLITA. I 

Kl que agora I 
Estaba hablando con vos. 

DOÑA CLARA. 

Mirad... 

I DOÑA HIPÓLITA. 

1 Digo que lo Oi. I 

DOÑA CLARA. 

Advierta ucé, reina mía... 

DOÑA HIPÓLITA. 

Si no abris. basta otro dia 
Ko me he de quitar de aquí. 

CARTILLA. 

Piesuelta está , vive Dios 

' DOÑA HIPÓLITA. 

Y á un Alcalde liaré llamar. 

I CARTILLA. 

Señora , déjala entrar, 
1 Y escóndamenos los dos. 

i DOÑA CLARA. 

Entrad. 

DON CLEMENTE. 

Temo que me halle. 

DOÑA HIPÓLITA. 

; Venga á abrir una criada 
La puerta , que está cerrada. 

j DOÑA CLARA. 

: ¿Cuál? 

! DOÑA HIPÓLITA. 

I La puerta de la calle. 

! DOÑA CLARA. 

Ingrato, agora he de ver 
I Si me quieres. 

DON CLEMENTE. 

TÚ verás 
1 Que á ti le quiero no más. 

j DOÑA CLARA. 

Pero no te has de esconder. 

MARICHISPA. 

I l^a viuda , asi como asi 
Le ha de hallar. 

CARTILLA. 

Ilasla lif-cliO buena. 

DOÑA CLARA. 

Oye, en esta alacena 
Caben los dos. 

CARTILLA. 

Es asi. 

DON CLEMENTE. 

Y asi le deberé más. 

DOÑA CLARA. 

Pues entra. 

CARTILLA. 

Buena empanada. 

{¡Hételos en una alacena, que ha dt 

haber, y ciérrala.) 

DOÑA CLARA. 

Mira que si desairada 
Me dejas... 



Sale DOÑA IIIPl'lI.lTA. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Quédate en ese zaguán.— 
Dios os guarde , Clara bella. 

DOÑA CLARA. 

Guárdeos el cielo. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Vos sois 
Muy hermosa. 

DOÑA CLARA. 

Pasadera 



137 

DOÑA UIPÓI ITA. 

Yo soy... 

DOÑA CLARA. 

Decid vuestro nombre. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Curso tan poco en la escuela 
De las damas de Madrid , 
Que aunque decírosle quiera, 
No sabréis por él quien soy. 

DOÑA CLARA. 

¿Pues qué mandáis? 

DOÑA HIPÓLITA. 

Con vergüenza , 
Os diré que quiero bien 
(¡Oh, mátenme ya mis penas!) 
A don Clemente. 

DOÑA CLARA. 

¿De qué? 

DOÑA HIPÓLITA. 

De Montalvo. i Haceos de nuevas ! 

Digo, pues, hermosa Clara , 

Que de una vecina vuestra 

Hoy supe, que don Clemente 

Os sirve y os galantea. 

Yo há seis años que le quiero; 

Seis años há que confiesa 

Que me adora ; y aun no há un dia 

Que, viéndome fina y tierna. 

Solicitó con su llanto 

Consuelos para mi queja. 

DOÑA CLARA. 

¿Tan tierno estaba? 

DOÑA HIPÓLITA. 

Y tan falso. 
Que sin mirar á las deudas 
Ue mi amor y obligaciones. 
Le escuché desde esta reja 
Dar voces tan deftenipladas 
Que sonaron como quejas. 
Salga y diga (pues a dos 
Solicita y galantea), 
A cual de las desestima; 

Y caso que me aborrez-ca , 
Desengañada os prometo 

No verle más, aunque pierda 

Vida y fama , y el amor 

Que á mi obligación confiesa ; 

Y porque las dos á un líemiio 
Quedemos desla manera 
Desengañadas y amigas , 

Vos muy mia, y yo muy vuestra. 

DOÑA CLARA. 

¿Es posible que una dama 
De esa autoridad y prendas 
Confiese que quiere bien? 
Gran falta en mujer tan cuerda. 

DOÑA HIPÓLITA. 

i De chanza me respondéis 
Pues yo tomaré esa vela 
Para examinarla casa. 

DOÑACLARA. 

Advertid... 

DOÑA HIPÓLITA. 

Soy muy resuelta; 

Y esto ha de ser desta suerte. 
(Vase,y Marichispa tras ella, y abren 

la alacena los dos.) 

DOÑA CLARA. 

Oyes, éntrate con ella; 
Uon Clemente... 

DON CLEMENTE. 

¿Qué me dices* 

DOÑA CLARA. 

¿Cómo no tienes vergüenza 
De tener tan fea dama? 

DON CLEME.NTE. 

Es bien entendida. 



Es la disculpa de lodos 
Los que liciieD damas IVa 
i. Es parienla de llealriz , 
La de arriba? 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 

¿En mi casa y i estas horas' 
¿Aun no haheis entrado en ella 
V \,:\y este ruido?; Qué miro ! 
¿ÜOM Clemenle? 

CARTILLA. 



D0.> CLEMENTE. 

No es parieiita. 

DOÑA CLARA. 

Se le parece en la cara. 

D0^^ CLEllEJfTE. 

¿Quién no es fea en tu prescnci; 

D0.\ACL.\RA. 

¿Cuánto gana cada dia 
A hacer valonas y vueltas 
De la calle délas Postas? 

CARTILLA. 

Conrorme trabaja. 

D0.-« CLEMKXTE. 

Cierra, 
Que viene. 

DOÑACLARA. 

Iráse la viuda, 
V luego te has de ir tras ella. 

Salen DOSA HirÓLITA 
T MAUICHISPA. 



MARICHISPA. 

Es enpaño. 

DOÑACLARA. 

Ya estás cansada y grosera , 
Y yo soy mucha mujer 
Para que á mi casa venga 
Galau que es vuestro galán. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Claro esiá que hay dilerencia 
De mi á vos , que en esta corle 
Hay muchos hombres <ine sepan 
Quien sois vos, y no hay más de i 
Que sepa quien soy en ella. 

DO.ÑA CLARA. 

Jurara yo que la viuda 

Es honrada , aunque no quiera, 

Sugeto es de no pedir. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Sólo pido que me quieran , 
Que yo tengo que me sobra, 
\ una casa. 

DOÑA CLARA. 

Que le cuesta 
Cuatrocientos, ¡ y tendrá 
Seis sillas de su edad mesma ; 
Un bufete un poco hendido. 
Dos tarimas muy estrechas. 
Una cania de nogal , 
Un estrado de bayeta. 
Un velón , para cuando hay 
Visitas; por cabecera 
De estrado un contadorclllo 
Con cuatro ó con seis gabelas ; 
Un cofre de ropa blanca 
^ otro de sayas eineras, 

Y una honraza como suya. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Poesveme; desta manera 

Me quiere á mi don Clemenle ; 

Y hoy me dijo cosas della. 
Como della. 

DOÑACLARA. 

¿Qué la dijo? 

DO.ÑA HIPÓLITA. 

Que aunque á veces viene á verla , 



La ha visitado.. 



¿Porqué? 

I DOÑA HIPÓLITA. 

I Por otra, y no por más buena. 

! DOÑA CLARA. 

¡¿Eso dijo? 

I DUNA HIPÓLITA. 

Y que era fácil. 

I DOÑA CLARA. 

i ¿Eso dijo? 

1 DOÑA HIPÓLITA. 

¡ Y que era fea; 

Y que tenia en Almagro 
l'n censo puesto en cabeza 
De un fulano de Caniego. 

DOÑACLARA. 

¿Eso dijo? 

DOÑA HIPÓLITA. 

Y que se afeita 

I Tanto, que se le han caido 
Cuatro dientes y tres muelas , 

Y que los tiene postizos. 

DOÑACLARA. 

¿Eso dijo? 

DOÑA UIPÓLITA. 

Y dio más señas: 
Que tiene un olor de boca , 
(Jue puede dar pestilencia , 

Y que erais mujer barata. 

DOÑA CLARA. 

Va no puede haber paciencia, 
¿liarala á mi? ¡Hay tal injuria 1 — 
Caballeros salid luera, 

{Abre ¡a alacena, y sácalos.) 
Que boy be de ver... 

DO.ÑA HIPÓLITA. 

¡Oh traidor! 
¿Aquí estáis? 

DOÍf CLEMENTE. 

Dt-tante, espera... 

DOÑA HIPÓLITA. 

Esas casas queréis vos , 
Donde andáis por alacenas. 
Salid acá el del catarro. 

Y el de las Claras. (Saca á CarliUa.) 

CARTILLA. 

¿Qué intentas? 

DOÑA HIPÓLITA. 

Vengarme en los dos. 

DON CLEMENTE. 

Aguarda. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Venid conmigo. 

DOÑA CLARA. 

Eso fuera 
Para que yo le matara. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Sigúeme á mi. 

DOÑACLARA. 

No te queda. 

DOÑA HIPÓLITA. 

¿A qué esperas? 

DOÑACLARA. 



CARTILLA. 

Llamando están á la puerta. 

MARICIIISPA. 

Yo abro, y sea quien fuere. 

DOÑA CLARA. 

Abre. 

Sale DO.^A BEATRIZ, cw lui. 



DONA BEATRIZ. 

i Qué voces son estas? 



DOÑA BEATRIZ. 

Vos, ¿cómo en mi casa niesina 
üs entráis? 

DON CLEMENTE. 

Estoy perdido. 

DOÑA UEATRIZ. 

A blasonar... 

DOÑA CLARA. 

Estoy muerta. 

DO.ÑA BEATRIZ. 

De un honor... 

DO.ÑA HIPÓLITA. 

¿Qué es loqueescücln 

DOÑA BEATRIZ, 

i De una fama... 

DON CLEMENTE. 

No hay paciencia. 

DOÑA BEATRIZ. 

I Que por vos tengo perdida. 

I DOÑA HIPÓLITA. 

I Sin Clara, ¿otra dama nueva? 
j Traidor, ¿esto era quererme? 

DOÑACLARA. 

¿ Esto es quererme de veras? 

DOÑA BEATRIZ. 

¿A mis ojos dos injurias? 

DOÑA HIPÓLITA. 

¿Que eran falsas tus liiiczas? 

DOÑA REATRIZ. 

Ven conmigo. 

DOÑA CLARA. 

No te vayas. 

DON CLEMENTE. 

¿Qué he de hacer? 

DOÑA CLARA. 

Aquí te queda. 

DON CLEMENTE. 

¡Clara! ¡Hipólita! ¡Beatriz! 

DOÑA CLARA. 

Habla. 

DOÑA HIPÓLITA. 

¿Qué dices? 

DOÑA BEATRIZ. 

¿Qué intenlas? 
DON CLEMENTE. 

Que á una quiero de las tres. 

DOÑACLARA. 

¿Soy yo? 

DON CLEMENTE. 

Una sola es mi prenda. 

DOÑA HIPÓLITA. 

¿Soy quien te merece fina? 

DON CLEMENTE. 

TÚ eres quien... 

DOÑA BEATRIZ. 

Dilo, ¿qué esporos? 

DONCLEMENTK. 

TÚ serás... 

DOÑA CLARA. 

Paga mi fe. 

DON CLEMENTE. 

TÚ eres sola .. 

DOÑA OLA«A. 

¿En (jué le hielas? 



DON CLEUENTE. 

Pues |jara no dejar... 

TODAS. 

¿Qué-! 

DON CLEUeSTE. 

Oos quejosas .. 

DOÑA CLARA. 

¿A qué esperas? 
non CLEiiE.NrE. 
lie de responder... 

DO.ÑA HJPÚLITA. 

Respunde. 

DON CLEMENTE. 

A las tres desia manera. 

( \'ase huyendo 

DOÑA HIPÓLITA. 

£l me aborrece. 

DOÑA BEATRIZ. 

Él me olvida. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Él me agravia. 

DOÑA CLARA. 

Él me desprecia 

DOÑA BEATRIZ. 

¡Déme el dolor sufrimiento! 

DOÑA HIPÓLITA. 

i Déme consuelo mi pena! 

DO.ÑA BEATRIZ. 

; Déme venganza mi agravio 1 

DOÑA CLARA. 

i Denme los cielos paciencia ! 



JORNADA TERCERA. 



Salen DON CLEMENTE y CARTII.L; 
atrás, con ropilla, espada y capa. 

DON CLEMENTE. 

Acaba presto, Canilla. 

CARTILLA. 

Sin juicio eslás. 

DON CLEMENTE. 

Estoy loco. 

CARTILLA. 

Señor, vete poco á poco. 

DONCLEMENTE. 

Ponme bien esta golilla. 

CARTILLA. 

Pues di , ¿qué le sucedió? 

DON CLEMENTE. 

¿ No me dejas ? 



ADRE EL OJO. 

CARTILLA. 

Habla. 

DON CLEMENTE. 

¡Ob Hipólita traidora! 

CARTILLA. 

Tu matutino dolor 
Ilelieie. 

1 DON CLEMENTE. 

No be dedecillo. 

CARTILLA. 

¿Te han pedido en el Baiquilfo 
j Algún almuerzo, Señor? 

I DON CLEMENTE. 

! Ya Hipólita me ba vendido; 
Doña Beatriz se ba vengado ; 
Doña Clara me ba negado; 
Y JO estoy... 

1 CIRTILLA. 

No te be entendido. 
¿Hipólita fue traidora? 
¿A ti teba dejado? 

DON CLEMENTE. 



CARTILLA. 

4 Con toda su honra? 

DON CLEMENTE. 
Si. 
CARTILLA. 

¿Y á Otro prefiere? 

DON Cl EMENTE. 

A otro adora. 



No te dejo. 
i Ha echado menos el \iejo 
Los cuatro tapices? 

DON CLEMENTE. 

No. 

CARTILLA. 

¿No entró á verle niuv seven 
Hues, dime, ¿qué te quería? 

DON CLEMENTE. 

A aconsejarme venia 
Que le volviese el salero. 

CARTILLA. 

Tarde viene; dime agora 
El dolor que te maltrata, 
Acaba. 

DON CLEMENTE. 

¡Oh Beatriz ingrata! 



Deatriz, ¿por qué se mudó? 

DON CLEMENTE. 

Porque también es mujer. 

CARTILLA. 

¿Pues no te adoraba ayer? 

DON CLEMENTE. 

Y ayer de mi se olvidó. 

CARTILLA. 

En fin , ¿te dejaron tres? 

DON CLEMENTE. 

Si , amigo, dame la capa. 

CARTILLA. 

hn remedio hallo e\celente. 

DON CLEMENTE. 

¿Pues no me le das? ¿qué aguardas? 

CARTILLA. 

Para que tú quedes limpio 
üesta polvareda. 

DON CLEMENTE. 

Acaba. 

CARTILLA. 

Pues es el renr.edio... 

DON CLEMENTE. 

¿Qué? 
{Dale la capa, y sacúdala:) 

CARTILLA. 

Que te sacudas la capa. 

DON CLEMENTE. 

Pa, salgamos á la calle; 
Cierra esapueria. 



Cerrada. 

DON CLEMENTE. 



(CU 



La llave, 

CARTILLA. j 

I Toma la llave. I 

1 DON CLEMENTE. j 

Dequerirquieroesta e.'pada, ; 

(Tienta la espada.) 

; No este gastado el bolón | 

De la espiga. : 



¿A eso te paras? 

DON CLEMENTE. 

Si , porque voy á dar muerte 
AIKi'gidor. 

CARTILLA. 

¿Por qué causa? 

DON CLEMENTE. 

Porque me ha desafiado. 

CARTILLA. 

¿Dime cuándo? 

DON CLEMENTE. 

Esla mañana ; 
Porque anoche con Hipólita 
Le hallé dentro de su casa. 

CARTILLA. 

¿Te buscó? 

DON CLEMENTE. 

Me envió un papel. 

CARTILLA. 

¿Con buena nota? 

DON CLEMENTE. 

Extremada. 

CARTILLA. 

Deja que le lea. 

DON CLEMENTE. 

Lee. (Dale el papel) 

CARTILLA. 

Dice desla suerte. 

DON CLEMENTE. 

Acaba. 

CARTILLA. 

(Lee.) « Por ruegos de doña Hipó- 
iilita me retiré anoche, y porque se 
«entienda (|ue obedecer á una mujer 
ano es temerá un hombre, le esiiero 
«en el remate de la calle de las Huer- 
«las, con un amigo » 
¿Vióse pripcl mas gracioso? 
Yo digo que si le matas. 
Pierde Almagro un gran sujclo. 

DON CLEMENTE. 

Llevar quiero un camarada, 
Puei él lleva otro consigo. 

CARTILLA. 

Vete sólo, y que se vaya 

El padrino que él trujere; 

jLo que me pudre y me mata 

El que usen llevar padrinos ! 

¿ Que se esté un hombre en su casa , 

Con su quietud, con sus hijos 

Y su mujer, y que baya 
Quien diga : Venios conmigo, 
(,»ue á reñir voy á campaña . 
C>ue hago coniianza de vos? 
Ladrón, haz de ti confianza, 

Y riñe tutu pendencia. 
Pues eres tú quien la causa. 
Llevar á nno por padrino 

A una boda, aun eso vaya. 
Aunque también es pendencia 
Hacerle á un hombre que salga 
Por padrino de un batto; 
Vaya con Dios, aiiiKjue gasta 
Una vela y un manlillo. 

Y un pomo de agua de .imbar. 
Los derechos de la iglesia, 
La comadre y la criaua 

Que lleve el niño, sin otras 
Menudencias de olra data; 
Pero que llamen padrino 
Al que va de mala gana 
Con la cólera del otro 
A irse á matar á estocadas , 
Es cosa que ha de pudrirme ; 
Pero lo que mis me mala , 



Masr 



ilO COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO 

>o es que haya Ionios que llamen , 
Es que haya locos que vayan. 

DOTt CIF.MEME. 

Yo es fuerza que llame a uno. 

CARTILLA. 

Yo iré contiRO. 

DON CLEJIENTE. 

¿A que iKiyas 
Lo que sueles? 

CARTILLA. 

Oué (Je veces 
Jle has dado coii eslo en cara. 
,, Es mas de que corro bien ? 
Á la pelóla no es talla. 

DON CLEMENTE. 

i A quién llevaré á mi lailo' 

{Ande por el labiado.) 

CARTILLA. 

Par Dios no lo sé; ah, si , llama 
A don Bernardo, que es hombre 
l}ue en una pendencia honrada 
Nunca volvió paso airas ; 
Verdad es que por desgracia 
Sacó ires grandes heridas. 

D0;> CLEMESTE. 

Cartilla, de mejor gana 
Llevara á quien se las dio. 

CARTILLA. 

Y aun yo te lo aconsejara ; 
Valjíame Uios, ¿quién irá 
Couligo? 

DON CLEMENTE. 

¿Mi maestro de armas 
Será bueno? 

CARTILLA. 

No, Señor, 
Que esto es con espadas blancas. 

DON CLEMENTE. 

¿Y don Nicolás es bueno? 

CARTILLA. 

Es miserable. 



DON 

¿Esa es falta 
Para reñir? 

CARTILLA. 

¿Cómo quieres 
Oue dé las heridas francas? 
Mas lente, que ya le hallado. 

DON CLEMENTE. 

Ülmelo. 

CARTILLA. 

Si me lo pagas... 

DON CLEMENTE. 

El vestido de bayeta 
Con pestaña te doy, habla. 



Vestido con tantos ojos 
Fuerza es que tenga pestañas. 

DON CLEMENTE. 

Grande majadero eres. 



Con b bayelilla rancia 
Bien puedo ser majadero, 
Mas uo frisado. 

DON CLEMENTE. 

No me hagas 
Perder el juicio. 

CARTILLA. 

Ya es larde. 

DON CLEMENTE. 

Dime el que eliges, acaba. 

CARTILLA. 

pues JO elijo... 



Dilo. 

CARTILLA. 

A don Julián de Mala. 

IION CLEMENTE. 

¿Tienes tú satisfacción 
l)e su acero? 

CARTILLA. 

Laque basta, 
le elijo por eso. 

DON CLEMENTE. 

¿Pues pop qué? 

CARTILLA. 

Escucha la causa; 
Este hombre es entendido. 

DON CLEUENTE. 

Adelante. 

CARTILLA. 

Este hombre anda 
Entremetiéndose con 
Tus Beatrices y tus Claras; 
Pues entresácale ahora 
A reñir á la campaña, 

Y una de dos, Señor, ú 
Le cascan ú no le cascan ; 
Si te le zurran, te vengan 
Oel , mas si él se da tal maña 
Que sacude , le venga él 
bel Hegidor de la Mancha; 

Y asi de una suerte y otra , 
Dé 6 tome, lomas venganza 
Del Regidor, si le zurran. 
Del Julián, si le badanan. 

DON CLEMENTE. 

Dices bien. ¿Dónde he de hallarle? 

CARTILLA. 

En la puerta de su casa 
Está lodos medios dias 
IJos horas por la mañana 
A hacerse por fuerza amigo 
De no más de los que pasan. 

DON CLEMENTE. 

Pues cerca estamos. 

CARtlLI.A. 

Y tanto, 
Que es aquel. 

DON CLEMENTE. 

Bien dices, anda. 

I CARTILLA. 

Oyes , pásate de largo. 
Verás como sin buscarla 
Se entra en la pendencia, aunque 
I No le hables una palabra. 

¡ DON CLEMENTE. 

I Mejor es que él quiera ir, 
I Bieo has dicho. 

CARTILLA. 

Pues enzaina 
I El sombrero, y ponte luego 
I Al estómago la daga; 
I Agobíale de cintura. 
Saca hacia fuera la espalda, 
I Ponte crudo y mira al suelo, 

Y verás cómo se clava. 

DON CLEMENTE. 

Pasemos. 

CARTILLA. 

No nos ha visto; 

{Mira al vestuario. 
Párate aqui un poco, y habla 
Conmigo como enojado. 

DON CLEMENTE. 

No nos mira, thavtai: 



Que te vio. 



DON CLEMENTE. 

¿Viene ya? 

CARTILLA. 



DON CLEMENTE. 

Pues él se nos viene , vaya. 



Sale DON JULIÁN. 

DON JCLIAN. 

¿Don Clemente? 

DON CLEMENTE. 

¿Don Julián? 

DON JCLIAN. 

;. Dónde vais tan de mañana 
foresta calle del Prado? 

I DON CLEMENTE. 

! A un negocio de importancia 
Voy de priesa; adiós amigo. 

DON JULIÁN. 

Él os guarde. 

CARTILLA. {Ap.) 

Y si imporiára 
Apartarle de nosolro?. 
Se estuviera hasta mañana. 

DON JOLIAN. 

Asi... 

DON CLEMENTE. 

¿Quédecis? 

DON JULIÁN. 

Parece 
Que vais mohíno. 

DON CLEMENTE. 

No es nada; 
Quedaos coa Dios. 

DON JOLIAN. 

Si es pendencia», 
Vuestro soy, y traigo espada. 

CARTILLA. 

Pendencia es , pero no importa. 
Que es en el campo. 

DON CLEMENTE. 

No me hagas 
Que te rompa la cabeza , 
Picaro. 

{Hace que quiere dar al criui'.o. 

DON JULIÁN. 

Tened la daga. 
^Vaisá reñir? 

CON CLEMENTE. 

No voy tal , 
Gallina. 

CARTILLA. 

Yo soy un mandria. 
¿Pero quién podra mejor 
Ir a tu lado á campaña. 
Como el señor don Julián , 
Que 3 menudas estocadas 
Le contará los bolones 
Al Cid, aunque no los traiga? 

DON JULIÁN. 

¡ Y eso es desconfiar de mi , 
Y en la Alemania alia y baja 
Saben quién es el alférez 
Don Julián de Mata. 

CARTILLA. 

V basta 
) ' Reñir un hombre con uno, 
I Sin irse á meter en dauza 
Con dos. 

! DON JOLIAN. 

í ¿Pues con dos queréis 

1 Reñir solo? 

j CARTILLA. (Ap.) 

Dló en la trampa. 



,p.l 



DdN CI.EMF.NTf . 

lisia mi criado? 

CARTILLA. 

Vo sé si basta ó no basta, 
Y á toJa ley don Julián... 

I V JO tengo con vos lauta, 

; Que de vos no he de apartarme. 

DOX CLEMENTE. 

Pnes Canilla, vele á casa, 
(lúe ya vamos dos á dos. 

CARTILLA. 

Pues adiós. 

DON JULIÁN. 

¿Adonde aguardan 
Los que os esperan? 

OO.N CLEMENTE. 

Están 
A la vuelta de esas tapias, 
(,iue sen de los Trinitarios 
Ü.ícalíos. 

[Anden p>r el tablado.) 

UON JULIÁN. 

¿Sabré la causa 
Pur c|iu' os han desaliado. 



.Sa/í CARTILLA delrax. 

CARTILLA. 

i Poco i poco lie de seguirlos, 
I Y he de hacer la patarata 
1 Ue valiente á su ocasión. 

DON JULIÁN. 

¿Sabéis jugar bien las armas? 

DON CLEMENTE. 

CoD cólera no hay destreza. 

DON JULIÁN. 

Yo no la tengo, y me holg.ira 
Aprovechar dos liciones 
De Carranza. 

DON CLEMENTE. 

Heridas falsas 
Son todas las que enseñó. 

DON JULIÁN. 

Quien no sabe ejecutarlas 
Las llama asi ; mas yo sé 
Si sun linas ó son falsas. 

DOM CI.KMFNTE. 

¿Habéis jugado en Madrid? 

DON JULIÁN. 

Con los hombres de más fama. 

DON CLtMKNTE. 

Dan aqui unas zambulliilas 
Excelentes. 

DON JULIÁN. 

Extremadas; 
Para librar zambullidas 
Yo sé una ÍJCiun bizarra. 

DON CLEMENTE. 

Decídmela. 

donjolia:(. 

No jugar 
CoD quien las juega. 

CARTILLA. 

No es mala, 

DON CLEMENTE. 

Aquellas las tapias son. 

DON JULIÁN. 

Y este el campo. 

DON CLEMENTE. 

Y alli aguarda. 



Sale JUAN. 

JUAN. 

Ríen venido, don Clemente. 

DON CLEMENTE. 

Ya yo vengo á la campaña 
A cumplir mi obligación. 

JOAN. 

Señor don Julián de Mata, 
¿Vos contra nu? 

DON JULIÁN. 

Guando sal¿o 
Llamado, del que me llama 
So) amigii solamente. 

DON CLEMENTE. 

Pues ea, sacad la espada. 
Llamad á vuesiro padrino, 
¿yueaguardais? 

Una palabra. 
Yo vengo solo. 

DON CLEMENTE. 

¿Por qué? 

l'ui á buscar un camarada , 
Que es valiente, de mi tierra, 

Y me han contado en su casa 
Que ayer larde se fué á Almagro 
Que .\oen esta confianza 

Os escribí quetrujeseis 
Otro con vos; pero basta 
Que riñamos vos y yo, 
Vuesiro padrino se vaya 
A prevenir confesor 

Y saquemos las espadas; 

Y á quien se la diere Dios, 
Que se la perdone el Papa. 

DON JULIÁN. 

Decis bien; mas yo he salido 
A reñir a la campaña, 

Y á un hidalgo de mi porte 
De mi obligación y fama, 

Le toca en saliendo al campo 
neñir; vuelva, si le agrada 
A buscar otro padrino, 

Y á mi propio padre traiga, 
Oue en el campo, con mi padre 
Me he de malar á eslocadas. 

JUAN. 

; Vos no sois mi grande amigo ? 
lte^pLlllded. 

DON JULIAS. 

Fnilo en la M;incl:a, 

Y este es olro arzobispado. 

CARTILLA. 

(Al>. Ahora entra mi palarat.i.) 
^Oje Ule? traiga otros dos. 

Dos, ¿por qué? 

CARTILLA. 

Vucé los traiga, 
One del Indo de mi amo 
Nu he de irme. 

DON CLEMENTE. 

Uno solo büsla. 
Que yo haré que nos deje. 

CARTILLA. 

No hayas miedo que tal haga , 
Que yo he ooiniílo tu pan 
Aunque no he bebido tu agua , 

Y de ai|ui no he de apartarme 
Hasta queá su lado salga 

Un valiente motilón 

Con quien darme de las astas. 

DON CLEMENTE. 

/, Dp cuándo acá tú valiente? 
¿Desde ahora? 



U» 

CARTILLA. 

Hay horas menguadas. 

JUAN. 

Don Clemente, oid por Dios. 

DON CLEMENTE. 

Idos, no esleis importuno. 

Basta ir 4 buscar á uno 
Sin que haya de buscar dos, 
O haréis los tres que me alabo 
Que estoy solo. 

DON CLEMENTE. 

Tú le has <le ir; 
Di, ¿por qué quieres reñir? 

CARTILLA. 

Yo he de saber á qué sabe. 
(Ap. Este hombre no reñirá, 

Y yo quedo por valiente.) 

JUAN. 

Voy por olro amigo. 

DON JULIÁN. 

Tente, 
Que un remedio he hallado ya. 

CARTILLA. 

Si me loca el pundonor, 
.No le oigo. 

DON CLEMENTE. 

Hablad. 

DON JULIÁN. 

Ya le digo. 
¿Qué es? 

DON JDLIAN. 

Yo soy vuestro amigo. 
Como soy del Regidor. 

Antigua es nuestra amistad. 

CARTILLA. {Ap.) 

En paz los quiere meler. 

DON JULIÁN. 

Él no sabe á quien traer 
Por padrino. 

DON CLEMENTE. 

Asi es verdad. 

DON JULIÁN. 

Pues yo me pasoá su lado, 
Pur(pie esto se empiece ya, 

Y a vuesiro lado podrá 
lieñir... 

DON CLEMENTE. 

¿Quién? 

DON JULIÁN. 

Vuestro criado; 
Para oslo le dad licencia ; 
Dos á düs, los cuatro asi 
lirñiremos, que por mi 
No se ha deshecho pendencia ; 
Poi(|iic no es razón , ni quiero 
Ahora, aunque sea razón 
Que se deje esla cuestión 
Por no hallar su compañero. 

{Pásese al ludo del Regidor.) 

DON CLEMENTE. 

¿Vos no venisteis conmigo? 

DON JULIÁN. 

Haced vos cuenla que no. 

DON CLEMENTE. 

i Y queréis que riña yo 
Con vos? responded. 

DON JULIÁN. 

No, amigo. 

DON CLEMENTE. 

¿Pues cómo os vais de mi lado 



COMEDIAS ESCOCIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 



Hoy que á reñir os provoca 
Ui amor? 

Dor< JULUn. 



CARTILLLA. 

Ko te loca, hay oíros modos 
Para bailar suave medio. 

DON JUI UN. 

Vo no hallo mejor remedio 
Para que riñamos lodos. 
CARTILLA. 

Enlremelido malino. 
Respóndeme, ¿de qué suerle 
Te lias mi'lido porinelerle 
En meterte á ser padrino? 

DON CLEMENTE. 

Yo de su modo civil 
Tomaré venüanza honrosa. 

DON JULIÁN. 

Don Clemente , ya eso es cosa 
Que no la han hecho dos mil. 

DOS CLEME.XTE. 

Razón y acero serán 
Los que me venguen aquí. 
{Sacan las espadas.) 

CARTILLA. 

El diablo me metió á mi 
En llamar á dun Julián. 

DON JULIÁN. 

Sacad la espada. 

CARTILLA. 

;Hay tal loco! 
(Riñen Canilla y don Julián ) 

DON JULIÁN. 

El lacayo muestra bríos. 

DON CLEMENTE. 

¿Vos qué aguardáis? 

DON JULIÁN. 

lleves mios, 
(Saca la espada y tírale don ClemenU.) 
Matémonos poco á poco ; 
¿Cómo tiráis eslocadas? 
uso es quererme matar. 

DOX CLEMENTE. 

¿Qué he de hacer? 

JOAN. 



CARTILLA. 

Cerrada conmigo la hace. 

JUAN. 

Tened, ¿no queréis teneros? 

DON CLEMENTE. 

¿Qué hay» 

JOAN. 

Troquemos compañeros ; 
Pasaos acá. 

DON JULIÁN. 

Que me place. 
(Truecan, pasándose don Julián á re 

ñir con don Clemente, y Cartilla cu. 

el Regidor.) 
Ea, riñamos, amigo, 
Que JO á todo me acomodo. 

CARTILLA. 

Por sólo meterse en lodo, 
Se meteá reñir contigo. 

DON JULIÁN. 

Entrad recto y con valor. 

(Tlranse.) 

DON CLEMENTE. 

Sois diestro. 



DON JULIÁN. 

Como valiente. 

JUAN. 

.Val por mal venga el sirviente. 

CARTILLA. 

Mal por mal el Regidor; 
Ea, ese brazo tended. 

DON JULIÁN. 

Partid conmigo. 

DON CLEMENTE. 

Ya parto. 

DON JULIÁN. 

Va por el circulo cuarto 
Ksta estocada, tened. 
(Dale una estocada don Clemente d don 
Juan.) 

DON CLEMENTE. 

i. En qué os suspendéis ? 

DON JULIÁN. 

Sospecho 
Que herido agora me habéis 
Sin saber lo que os hacéis. 

DON CLEMENTE. 

¿Dónde es la herida? 

DON JULIÁN. 

En el pecho. 

DON CLEMENTE. 

No puede ser. 

DON JULIÁN. 

E.stoes cierto. 
¿Sabéis por qué me habéis dado? 

DON CLEMENTE. 

Decid ¿porqué? 

DON JDLIAN. 

De confiado; 
Mal haya el partir abierto; 
Pero por mas que destreza 
í-angre y valor me apasiona. 
(Riñen.) 

DON CLEMENTE. 

Decis bien. 

CARTILLA. 

Arda Bayona. 

DON CLEMENTE. 

¿Qué es eso? 

DON JULIÁN. 

Otra en la cabeza ; 

(Dale en la cabcz-a.) 
Don Clemente, oid por Dios ; 
Kl reñir con vos aquí 
Yo no lo hago por mi. 

DON CLEMENTE. 

¿Pues por quién lo hacéis? 

DON JULIÁN. 

Por vos. 

DON CLEMENTE. 

Yo hago á los cielos testigos 
Que conozco lo que os debo. 

DON JULIÁN. 

Miren aquí lo que llevo 
Por servir á mis amigos; 
Hasta vengarme es preciso 
Que pelee como un Cid. 

Sale UN SOLDADO. 

SOLDADO. 

Caballeros, advertid 

Que en Atocha han dado aviso 

A un alcalde que allí estaba. 

CARTILLA. I 

Pues yo me voy á sagrado. 

SOLDADO. 

Y á un ministro muy de lado i 



Escuché que le contaba, 
Que por una dama era. 
Doña Clara de Guzman, 

Y tan cerca de aqui están 
Sus ministros, que quisiera 
Templar vuestra indignación» 
Cercano el riesgo mirad, 

Y la pendencia dejad 
Para mejor ocasión. 

Pues vuestra fortuna quiso 
Que el aviso os venga á dar. 

DON CLEMENTE. 

Pues p.nra no malograr 
La indignación y el aviso, 
En otra ocasión espero 
Tomar la satisfacción. 

DON JULIÁN, 

Y yo soy desa opinión. 

JOAN. 

Y agora llevaros quiero. 
Pues herido estáis por mf , 
Donde sin riesgo os curéis; 
Vos es justo que aviséis 

A esa dama, porque asi 
Si- libre. 

CARTILLA. 

Yo voy á hacella 
Que mude todo el ajuar. 
Por lo qu3 puede importar. [Vase.) 

DON JULIÁN. 

¿Es por ella? 

DON CLEMENTE. 

No es por ella; 
Pero habrán imaginado 
Que ella ha dado la ocasión. 

DON JULIÁN. 

Oid, tened compasión 

De mis sillas y mi estrado ; 

Mirad, yo os tengo cariño; 

Cuando vais desaliado 

No tiréis tan arriesgado. 

Que os puede matar un niño. (Vasc.) 

Salen DOSa CLARA, MARICHISPA 
T CARTILLA. 



DONA CLARA. 

¿Cartilla? ¿Marichisp: 



¿Qué traes? di. 

CARTILLA. 

Que riñó. 

DOÑA CLARA. 

¿Quién ha reñido? 

CARTILLA. 

No es nada, don Julián es el herido, 
Y no saldrá la liesla muy de balde. 
Que en busca de tu casa anda un alcal- 

DOÑA CLARA. L"^^- 

Y agora adonde ha ido? 

CARTILLA. 

A la otra casa donde tú has vivido. 

DOÑA CLARA. 

Pues qué he de hacer? 

CARTILLA. 

Yo quiero aconsejarle 
Que mudemos los trastos á olra parte. 

DOÑA CLARA. 

¡Oh mal haya! 

CARTILLA. 

Señora, no te indinfs: 
La menguada que quiere á espadachi- 



DONA CLARA. 

¿Pues quién ha de mudarnio? 

CARTILLA. 

No 10 a Ti 11 
One prevenidos Iraigo ganü|iunes ; 
EiUre tudo ti ganado. 

Sfl/ín DOS GAN.APA.NES. 

CA.NAPAX 1.° 



Descuelguen los países. 

UUXA CLARA. 



GANAPÁN 2.° 

Ya esiá descolgado. 

DOÑA CLARA. 

Doblen presto la alfombra y el estrado. 

CARTILLA. 

¿Qué espacio es esle, reyes? 

GANAPÁN 1." 

¿Quién se pára'i 

CARTILLA. 

Dale .i uno la redoma de la cara. 
Sale DON CLE.\IE.NTE con ganapanls. 

DONCLF.ME\TE. 

Esta es la casa, lleguen, buena gente. 

UOVA CLARA. 

«Quién ha entrado? 

DON CLEMENTE. 

Yo soy. 

DO.ÑA CLARA. 

¿Es don Clemente? 
{Ap. ; Ah traidor! por ti andamos ..) 

DON CLEMENTE. 

¿Qué te enfadas? 

DOÑA CLARA. 

Yo y mis alhajas todas arrastradas. 

HARICIUSPA. 

Qiic nada disimules ; 

Knlren dentro á cargar con los baúles. 

DOÑA CLARA. 

Pi nía vez salgo yo desta conpoja. 
Nunca más mancebito de la hoja. 

CARTILLA. 

¿No le pones el manto? 

DOÑA CLARA. 

;Ay enemigo! 
(Pénese el mamo.) 
íQuién me ha de acompañar? 

Sale DOÑA BEATRIZ. 

DOÑA BEATRIZ. 

Yo voy contigo. 
Cuelas que hacemos amorosas ligas, 
Hoy enemigas y después amigas. 

SfliíMAniCHISPA con la plata, ij dá- 
tela á Cartilla. 

«ARICBISPA. 

Aquí vienen la laza y la salvilla, 
Las cucharas y platos. 

DOÑA CLARA. 

Tú, Cartilla, 



Puedes llevarlo. 



AUnE EL OJO. 

CARTILLA. 

Yo tengo cuidado. 

DOÑA CLARA. 

Dale también el tenedor quebrado. 

«ARlCniSPA. 

Yo le llevo en la manga. 

DOÑA CLARA. 

¡Oh cruel! 

DO.ÑA BEATRIZ. 

¡Olí ingrato! 
Salen los GANAPANES con la rtp.i. 

GANAPÁN 2° 

Oye vusted, ¿adonde va esle halo? 

CARTILLA. 

Sígame á mi. 

GANAPÁN 1.° 

Los cofres. 

GANAPÁN 3." 

Los colchor.es. 

DOÑA CLARA. 

Deaqui adelante todos chapetones. 

GANAPÁN i." 

Carga esle lio. 

(Cargan el estrado y los países.) 

GANAPÁN 5." 

Arriba. 

DOÑA BEATRIZ. 

Hora menguada. 

IIARICHISPA. 

¿Tu cama de madera está ya armada? 

DOÑA BEATRIZ. 
CARTILLA. 

Al Carmen, imagino. 

DOÑA CLARA. 

Cielos, no más con hijos de vecino. 
[Vanse.) 

Salen JUAN y DON JULIÁN, hu.icnJo. 

JOAN. 

Aqui os habéis de curar. 

DON JULIÁN. 

No sé cómo me reporto. 
¿ llabeisme agora paseado 
Todo el lugar en conlorno, 
Y halieisme vuelto a traer 
A esiacasa? 

JUAN. 

Por vos sólo 
Hiciera yo esta fineza. 

DON JULIÁN. 

¿Cuál es? 

JUAN. 

Esperad un poco. 
¿Doña Hipólita? 

Sale DOÑA HIP()L1TA. 

DOÑA UIPÓLITA. 

¿Quién llama? 

Yo soy, que á pedir socorro 
Vengo hoy á vuestra piedad , 
Conio ajer á vuestros ojos. 

DO.ÑA HIPÓLITA. 

Qué es esto? 

Es un caballero 
Que depuro valeroso 
Él pecho tieoe pasado, 



Y trae los dos cascos rotos ; 
Suplicóos, Señora mia. 
Que permitáis, siu enojo. 

Que esté un hora en vuestra casa, 
Paraqne sin alboroto 
Se le lome aquí la sangre, 
Que yo por mi cuenta lomo 
Que él os quede apasionado, 

Y yo agradecido y todo. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Caballero, ayer me visteis , 

Y ayer, sin saber yo cómo. 
Os entrúsieis en mi casa 
Con tal lenguaje y tal modo 
Que os creyera socarrón 

Si vos cubrierais lo tonto; 
Pues veniros á mi casa 
Con carabanas de propio 
El mismo que ayer huísteis 
Como sí fuerais el otro, 
A (|ue yo os cure un herido, 
Es el mayor desabogo 
Que he visto. 

DON JULIÁN. 

Señora mia. 
Desangrándome estoy lodo, 

Y liara una herida es 

lUal bálsamo un circunloquio. 

JUAN. 

¿Pues fué por vos la pendencia, 

Y os hacéis de rogar? 

DON JULIÁN. 

¿Como? 
¿Por esta señora fué? 
Hasta salir sano y lodo 
No he de irme de acinesia casa. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Advertid, que yo me corro 
Que tal se diga de mi. 

JUAN. 

Yo desafié á don Piadoso, 
Decir quiero á don Clemenle. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Bien decís, que eso es lo |irop¡o 

JUAN. 

Y este caballero fué 
Mi padrino. 

DOÑA HIPÓLITA. 

¿Y saben lodos 
Que fué por mí? 

JUAN. 

No lo saben. 

DON JULIÁN. 

Señores ¿estamos locos? 
Curadme, (lue me desangro. 

Y hablad luego como un lordo; 
Haced que traigan un huevo. 

No traigo blanca. 

DON JULIÁN. 

Esto es otro; 
Tomad esle real de á dos, 

Y euviad presto, acabad. 

JUAN. 

Corro. 
¿No basla gastar con Clara 
Sin gastar con yema y lodo? (Vase.) 

GANAPÁN 1." (Dentro.) 
Descarguen aqui la ropa. 

DOÑA HIPÓLITA. 

¿Qué ruido es este? 

GANAPÁN 2." (Cfn/r«.) 
Aquí pongo 
Aqueste hato. 



COMKDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 



CARTILLA. {Üeiilro.) 
En la antesala 
P;icJeu descargarlo lodo. 

Sij/f CARTILLA. 

DOSa HIPÓLITA. 

¿Carlilla? 

CtRTILU. 

Señora mía, 
Perdonadme si le eslorbo, 
tiue le lioiio deposliarla 
Uesle ajuar, porque nosotros 
i'.on un don Julián pleiteamos, 

Y el salió con su negocio, 

Y siendo tú la culpada 
Han imaginado todos 
Que lo lia sido doña Clara ; 
CoD ella, á ponerse en cobro, 
Viene otra vecina suya; 
Tú, Señora, sin enojo 

Las recibe, pues importa 
A tu fama y lu decoro; 

Y si ven que eres culpada 
Agora, lia de ser forzoso 
Que tus escritorios anden 
Por los oíros escritorios; 
Julián esiá mal herido. 

D0.^ JIXIAN. 

Y está mal curado y lodo ; 
Veuga ese vino y el buevo. 

Sale EL REGIDOR con vino >j ; 
pialo. 



El vino y huevo esián pronlos, 
Pero no "hallo cirujano 
Para curarle, y yo sobro. 

CARTILLA. 

Yo le curaré mejor 
Que uiuguuo. 

Dox JULIA:;. 

Me conformo. 



(Balen el huevo, sacan paños.) 

DONA HIPÓLITA. 

Aquí Lay paños. 

CARTILLA. 

Venga el opio. 
Que yo rociaré la herida. 
{Vate la clara el Regiilor. ecfia tina 

beii'licion Cartilla, y hace seuaí que 

quile la mano, y bebe.) 



En nombre 

De Dios lodopodcioso, 

Qutle vusted esa mano. 

(Lebe Cartilla, y estando con el vino en 
la boca para rociar, hace nenas que 
quite la mano, y bébese el vino.] 

JUAN. 

¿Se lo ha bebido? 

CARTILLA. 

Era un sorbo. 

noN JULIAS. 

Señor mió, acabe presto. 

DOiXA HIPÓLITA. 

¿Que d ce? 

JUAN. 

Yo no le oigo. 



CARTILLA. 

¿Cómo no le lian trasquilado? 
(Vuelve á beber y hacer señas que có- 
mo no le trasquilan.) 

DON JULIÁN. 

I ¿Se lo ba bebido? 

CARTILLA. 

Era poco 

JUAN. 

¿Mas qué ba de faltarnos vino? 

CARTILLA. 

¿ Eso qué importa? ir por otro. 

DON JULIÁN. 

Cure usted sin trasquilar. 

CARTILLA. 

Por Marzo fuera más propio. 
(Vuelve á beber Cartilla.) 

DON JULIÁN. 

^ Se lo bebió? 

CARTILLA. 

Si, señor, 
Que el vino es muy pernicioso 
Para heridas, y con él 
Les crece la sangre á todos. 

DON JOLIAN. 

Pues póngame uced la clara. 

CARTILLA. 

Dice bien, ya se la pongo ; 
Venga un paño. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Aqui esia un lienzo. 
(Pónete la clara y átale un lienzo ) 

CARTILLA. 

Ya le alo. 

DOS CLEMENTE. (OfH/rO.) 

Enlren poco á poco. 
No quiebren los contadores. 

DON JULIÁN. 

Tesoreros quiebran sólo. 

Sale DON CLEMENTE, túrbele Je ver 
al Regidor y á don Jjlian. 

DON CLEMENTE. 

Doña Hipólita, yo vengo... 
Señor don Julián, vos ¿cómo 
Dentro deslacasa? y vos. 
Segunda vez á mis ojos, 
¿Cómo os atrevéis i entrar? 

DOÑA HIPÓLITA. 

Esperad, que yo respondo 

Por los dos ; en esta casa 

No hay dueño que sea mas propio 

Que don Julián, i quien yo 

Por mi dueño reconozco. 

(Ap. Asi me pienso vengar.) 

DON CLEMENTE. 

Cierra el labio licencioso, 

Que has de sermia, aunque agnra... 

Salen al paño D05)A CLARA, DOÑA 
BE.^TRIZ T MARICIIISPA. 

DOÑA CLARA. 

¡ Oup vo llegue cuando oigo 
Mi desprecio de sus labios ! 

DOÑA BEATRIZ. 

¡ Cielos! ¿cómo me reporto? 

DON CLEMENTE. 

Yo no quiero á doña Clara. 

DOÑA CLARA. 

¿Que esto escucho? 

DON JULIÁN. 

Yo tampoco. 



DON CLEMENTE. 

Yo á doña Beatriz no eslimo. 

DON JULIÁN. 

I Ni yo la quiero. 

DOÑA BEATRIZ. 

¡Que esto oigo! 

DON CLEMENTE. 

La presente para mi 
Es la que amo. 

DON JULIÁN. 

Ese es mi tono. 



CARTILLA. 

Y Clarilla 
Un poco falsa. 

DON JULIÁN. 

Y dos pocos. 

DON CLEMEríTi:. 

Hipólita es... 

DOÑA CLARA. 

Ya yo salgo. 

DON JULIÁN. 

La que quiero... 

DOÑA BEATRIZ. 

Yo me arrojo. 

DON JDLIAN. 

Y JO la quiero también, 
(Descúbranse doña Clara y doña Bea- 
triz.) 

DOÑA CLARA. 

Pues traidor... 

DOÑA BEATRIZ. 

Pues alevoso... 

DOÑA CIARA. 

¿Tú anoche no me adorabas? 
Para este oscaí mienlu lomo. 
¿Doña Hipólita? 

DOÑA HIPÓLITA. 

¿Qué quieres? 

DOÑA CLARA. 

Que me oigas le pido sólo. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Va le escucho. 

JUAN. 

Don Julián, 
Hagamos aqui otro corro. 

DON JULIÁN. 

Cartilla, amigo. 

CARTILLA. 

Ya llego. 
(Hacen dos corros , las mujeres uno, 

los hombres otro.) 
Llégate tú. 

DOÑA CLARA. 

Oidme todos. 
Ya veis que lodos los hombres 
Son falsos y mentirosos. 

DON CLEMENTE. 

Ya veis que toda mujer 
Es más f.dsa que nosotros; 
Pues escarmieulo, y dejarlas. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Pues dejarlos. 

DON JULIÁN. 

Eso escojo. 

DOÑA CLARA. 

Haced camisas de tienda, 

Y no habíanos. 

DOÑA BEATRIZ. 

Me conforino. 



DON CLEMENTE. 

Rezar, porque Dios nos libre 
Üe mujeres y demonios. 

DO.>A CLAHA. 

, Ah quién estuviera agora 
En el lealro famoso 
Del Principe ! 

DON CLEMENTE. 

¡Quién se hallara 
En el coliseo üei-oico 
De la Cruz! 

DOÑA BEATRIZ. 

Di, ¿qué dijeras? 



DI, ¿qué dijeras? 

DOÑA CLARA. 

A lodos 

Las dijera desla suerte, 

DC\ CLEMENTE. 

Y yo á todos (leste modo : 
Calan, que entras por un lado 
Con dama de mucho toldo, 



ADRE EL OJO. 
Pensando que eres querido, 

Y el otro no, A¡>ri> el ojo. 

DOÑA CLARA. 

Mire el ojo, la que tienes 
Mocito Como un pimpollo. 
Que son todos de oropel 

V parecen todos de oro. 

DO.V JULIÁN. 

Abre el ojo, tuque das 
Estrado, y advierte, tonto, 
C'ue lú entras por el estrado 

V otro por el escritorio. 

DOÑA HIPÓLITA. 

Abre el ojo, dama honrada. 

REGIDOR. 

Tú, que gastas. Abre el ojo, 
Que pagas á una criada 
Que ha de servir á los otros. 

HARICinSPA. 

Terceras destas señoras. 
Poned vuestra cara en cobro. 

DON CLEMENTE. 

Y pues todas son traidoras... 



DONA CLARA. 

Y pues salen falsos todos. 
Todas á una voz... 

DON CLEMENTE. 

Los cuatro 
A una voz y a un mismo tono. 

DOÑA CLARA. 

Digamos... 

DON CLEMENTE. 

Decir podemos 
De rabia... 

DOÑA BEATRIZ. 

De ira... 

DON JULIÁN. 

De enojo... 

TODAS. 

Abrir el ojo, señoras. 

TODOS. 

Señores, abrid el ojo. 

CARTILLA. 

Y don Francisco de Kojas, 
Postrado ,i esos pies heroicos 
Pide elviior y el perdón, 

1 Pues nobles sois, sed piadosos. 



DONDE HAY AGRAVIOS \0 HAY CELOS, Y AMO CRIADO. 



DON JIAN DE ALVAHA- I 

DO. 
SANCHO, su criado. \ 



PERSONAS. 

DON LOPE DE ROJAS. I OOSa INKS DE ROJAS. 1 nat'!'^'/:-/" .'"'■;'!''":„ . 
lilílíNAliDO, criado suyo. DÚSFEWXxyDO, su pudre. | ^'^^¿^ ''^'^ "^ ALVAIIA- 



JORNADA PRIMERA. 



Salen SANCHO y DON JUAN, de ca- 
mino, con bolas y espuelas. 

SANCHO. 

O es que te has endemoniado, 
O es que lo que haces i;;iiüias ; 
En la corle y á eslas horas, 
iQixé buscas recién lleiíadu? 
jUónde tu discurso va? 
¿Qué es lo que internas hacer? 

D0> jua:». 
Calla , necio ; esla ha de ser 
La trran calle de Alcalá, 
Que turbada mariposa 
buscó mi llama ó mi estrella. 

SANCHO. 

iQué quieres hacer en ella? 

DON JUAN. 

Aquí ba de vivir mi esposa. 

El juicio hemos de perder 
Si liay alguno que perdamos. 
¿ No asamos y ya pringamos ? 
¿Al primer tapón mujer? 
(¡ui' e»lascansado imagina; 
Mira i|ue las doce han dado. 
¿Tan ILinos han caminado 
ili moilony tu froiilina? 
Volvernos, por Dios, podremo.s 
A diiiniir á la posada 
Que ya dejamos tomada. 

DON JUAN. 

Entinto que no Sabemos 
Cuál de 3(|UPstas casas es 
(Sea amor ó sea desvelo) 
Adonde se oculta el cielo 
De mi hermosa doña Inés , 
Bien puedes tener por c¡erlo 
Que no habrá descanso igual. 

SANCHO. 

Acuérdale, hombre mortal. 
Que hoy hemos pasado el Puerto, 

Y por el bendito Dios 
Que te acuerdes de por si . 
Que hay desde Burgos aquí 
Muy largas cuarenta y dos; 

Y no seas tan reacio. 
Sobre novio, que me pesa. 
Que tomes hoy tan de priesa , 
Lo que ba de ser tan despacio. 

DON JUAN. 



SANCHO. 

Hombre que se ha enamorado 
No más que por la pintura , 
Porque á castigar se empiece 
Su amorosa desvergüenza , 
Ser saca<la i la vergüenza 



Del desengaño merece, 
üiine , Señor, por tu vida , 
Engáñete ó no el primor, 
¿ Ha de pintarte el pintor 
Si es lu mujer presumida, 
.Si es necia ó es recatada ; 
Adverlirále Hel 
Muy solicito el pincel 
Si es sucia ó desaliñada? 
¿Del pincel colegirás 
(Por más (|ue avise elegante), 
Si tiene dientes delante. 
Si guarda corcova airas ? 
¿Adverlirále el retrato 
Con curiosa perfección 
Lo que hay en su inclinación , 
Lo(|ue hailaiá<en su I ralo? 
Pori|ne esio solo ha de ser. 
Aunque más quieras culpar, 
1,0 que se ha de examinar 
En una propia mujer; 
l'iies si no has averiguado 
(De tus celos enemigo). 
Nada de esto que te ligo. 
¿Deque te has enamorado? 

DON JUAR. 

Ya su belleza acredita 

Lo que en ella puede haber. 

SANCHO. 

Oyes, la propia mujer 

No ha de ser más de bonita , 

Y que ha de tener, sabrás , 
Si'inblanle moilesto y casto, 

Y hermosura para el gasto 
De su marido no más. 

DON JUAR. 

Amigo Sancho, no sé, 
Dfjando lo discurrido, 
¿Cómo le habré parecido 
Én el retrato que envié? 
Porque de mi original 
No vi más cierto traslado. 

SANCHO. 

Yo sí. Señor. 

DON JUAN. 

¿Qué has pensado 
SA.^cuo. 
Que le has parecido mal. 

DON JOAN. 

I'ues ¿no me dirás porqué-? 
¿La copia , di , no es igual 
Con mi propio original? 
Pues di, ¿por qué? 

SANCHO. 
Yo lo sé. 

DON JUAN. 

Acsba ya , mentecato ; 
Dime la causa en rigor. 

SANCHO. 

¿ Quiéreslo saber mejor? 

DON JUAN. 



SANCHO. 

No está acá tu retrato. 

DON JUAN. 

De tu necedad me rio, 
¿Mi retrato note di? 
¿Y no hiciste el pliego? 

SANCHO. 

Si. 

DON JUAN. 

,, Pues cuál enviaste? 

SANCHO. 

El mió. 

DON JUAN. 

Vive Dios, borracho, loco. 
Que á ser lo que dices cierto. 
Pienso que te hubiera muerto. 

SaXCUO. 

Señor, vete poco á poco. 

DON JUAN. 

Dime, ¿cómo ha sido? 

SANCHO. 

Espera, 

Y yo te lo contaré. 

DON JUAN. 

Acaba , di, ¿cómo fué? 

SANCHO. 

¿Cómo fué? de esla manera : 

Ya te acordarás , Señor, 

((,)ue yo harto estoy de acordarme) 

[)ue en Flándes dio en retraturuie 

Por fuerr.a cieno pintor; 

Pues por exlraña y ajena 

Pintó mi cara endiablada. 

Que es mejor para pintada 

La mala que nota buena. 

Y después de aquella basaña 
Que España observa Iriunfanle, 
Que nos dió el señor Inl'anle 
Dos licencias para España. 

DON JUAN. 

En fin , que á Burgos llegamos. 
Patria en que los dos nacimos , 
Donde apenas conocimos 
Los mismos que antes tratamos. 

SANCHO. 

Que de tu desdicha incierto. 
Siendo tu esperanra rana , 
Menos hallaste á tu hermana 

Y á tu hermano hallaste muerto; 
Sin que te avise cruel 

Pena que tu honor profana , 
Ni quién se llevó á tu hermana. 
Ni quién le dió muerte á él. 

No acuerdes tan inhumana 

Pena sin darme sosiego. 

¡Ay, mi hermano! ¡ay, mi don Diego! 

jAy, mal nacida doña Ana ! 

Mas si no sé mi enemigo, 

i Por qué comuDico al labio 



Sin mi venganza mi agravio? 
Prosigue, Sancho. 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO 

SANCHO. 

Ea, pues. Señor, acaba 



Prosigo. 
También sabes , que después 
Por carias de cumplimiento 
Trataste tu casamiento 
Eu Madrid con doña Inés; 

Y que seri dama fio 

De honor, prudencia y recalo; 
Que ella le envió su retrato. 

DON JBAN. 

Y que yo le he enviado el mió. 

SANCHO. 

Eso es fuerza que prosiga. 

DO.N JUAN. 

No dices cosa que importe. 

SANCHO. 

Ya hemos llegado .i la corle 

Y es fuerza que te lo diga. 
Pues ahora el retrato llegó; 
Ya sabes, si te acordaste, 
Oue la noche que le enviaste 
Me hiciste cerrar el pliego, 

Y fué porque... 

DON ;dan. 
Sancho, acaba; 
Que todo es verdad te digo, 
Porque me llamó un amigo 
Al tiempo que le cerraba. 

SANCB0. 

Pues dióme gana, Señor, 
De mirar en este rato 
Tu retrato y mi retrato 
Por ver cuál era niejor ; 

Y viendo en los dos pinceles 
La propiedad y el primor, 

A entrambos con mucho amor 
Los envolví en dos papeles. 
Pues envueltos... 

DON JUAN. 

Dilo. 

SANCHO. 

Espera ; 
Los troqué tan torpe y ciego, 
Que el mió puse en lu pliego 

Y el tuyo en mi faltriquera. 

DON JUAN. 

Yo te escucho y no lo creo. 

SANCHO. 

¿Pues eso á mi qué me inquieta» 

DON JUAN. 

¿Y lo echaste en la estafeta? 

SANCHO. 

No, Señor, en el correo. 

DON JUAN. 

¿Qué dirá mi Inés, repara. 
Con tu cara? 

SANCHO. 

No te asombres; 
nirá que todos los hombres 
No han de tener buena cara. 



¿Y qué dirá de lu talle 
Y de tu presencia, di? 

SANCI.O. 

Si Dios me la ha dado asi, 
¿Tengo de echarla en la calle? 

DON JUAN. 

¿Pero qué iniporla el engaño. 
Ni qué puede haber que importe, 
Si habiendo entrado en la corte 
Está cerca el desengaño? 



De cumplir con tu pensión. 

DON JUAN. 

Estas presumo que son 
Las monjas de Calalrava, 
Vno sé cómo sabremos 
Cual de aquestas casas es 
La casado doña Inés. 

SANCHO. 

Por su padre preguntemos; 
Tu prudencia comedida 
Asi lo intente saber, 
yue no es segura mujer 
La mujer que es conocida. 

DON JUAN. 

El se llama don Fernando 
üe Rojas. 

SANCHO. 

Quiero llegar. 

DON JUAN. 

¿V á quiéulo has de preguntar? 

SANCHO. 

l'n hombre se va acercando. 
Sale BERNARDO. 



Sobre tener gran recelo, 
.\o tengo poco cuidado 
Que mi amo salga tan tarde 

V que entrase tan temprano ; 
Las doce y mas de la noche 
Son ya , y estando cerrados 
Los postigos de la calle , 

Más dudo, y menos alcanzo; 
Amante ciego de Inés, 
De la belleza milagro, 
Féni.^ de amor, mi Señor, 
Vive y muere de sus rayos ; 
Pero siendo Inés su prima, 

Y su lio don Fernando, 

Los que entraren en sospechas 
Son discursos temerarios , 
Pero aquí le he de esperar 
En tanto que el sol dorado 
Al alba que los avisa 
Manda recoger sus astros. 

DONJUÁN. 

Ea, pregúntalo, acaba. 

BERNABDO. 

Aqui he de esperar. 

SANCHO. 

Hidalgo: 
¿Dónde posa un caballero 
Que se llama don Fernando 
Üe Rojas? Si es vuesasled 
Curial en aqueste barrio. 

BERNARDO. 

Vive en esta propia casa. 

SANCHO. 

Dígame usted en qué cuarto. 

BERNARDO. 

En toda la casa vive. 

SANCHO. 

Guárdele el cielo mil años. 
Cuatro ó cinco más ó menos. 
Señor, ja hemos encontrado 
Tu mujer; mas siendo propia 
Fuera no hallarla milagro. 

DON JUAN. 

Va lo escuché. 

BERNARDO. (.4p.) 

Vive Dios , 
Que pienso que lo he errado 
En haber dicho la casa; 



DE ROJAS. 
Que estando dentro mi amo, 
Para esperarle y salir. 
No ha de ser poco embarazo. 

SANCHO. 

Ea, manos á la boda. 
Ea, ¿no llamas? 

SANCHO. 

Ya llamo. 

BERNARDO. 

¿Oye vuested, caballero? 

SANCHO. 

¿Caballero? mas abajo 

Tengo mi alcuña , ¿qué quiere? 

bernaudo. 
Que hay enfermos en el barrio, 

Y es tarde, y mañana bay dia. 

SANCHO. 

Los dos que ve se han criado 

En la Noruega ; y asi . 

Por la noche negociamos. ' 

BERNARDO. 

¿Tanta prisa traen los dos? 

SANCHO. 

Nunca traemos espacio. 

BER.IARDO. 

Diga, ¿por qué? 

SANCHO. I 

Porque quieren 
Muy apriesa los soldados. ' 

BERNARDO. 

No lo entiendo. 

SANCHO. 

Dios me entiende. 

BERNARDO. 

¿Has cenado? 

SANCHO. 

Sí be cenado; 
Mas tú , y tu padre, y tu abuelo, 

V lu alma, sou los borrachos. 

HERNARDO. 

To, lo, to, valiente me es. 

DONJUÁN. 

¿Ahora la tiendes, Sancho? 

SANCHO. 

Yo la doblaré después. 

BERNARDO. 

¿Oye? 

SANCHO. 

Bien oigo. 

BERNARDO. 

Aqui, al lado 
De los padres Recoletos , 
Pues quiere reñir, le aguardo. 

SANCHO. 

Picaro, yo nunca riño. 
Siendo Sancho y siendo el Dravo, 
Al lado de Recnlelos, 
Sino al lado de los diablos. 

BERNARDO. 

(.4p. Asi lo pienso sacar 
De la calle.) Va me canso 
De sus cosas , y otra vez 
Digo, que espero en el Prado. (Yase.) 

SANCHO. 

Más se cansará vuested 

Si me espera; por san Pablo 

Que le he de malar. 

DON JUAN. 

Aguarda, 
Escúchame, Sancho. 

SANCHO. ' 

Aguardo. 



DO.NDE H\Y AGIÍAVIOS NO HAY CEI.OS, Y AMO CUIAÜO. 



DON JUAX. 

I Enlremos á ver á Inés , 
I V al instante que saldamos 
i Le irás a buscar. 

SAUCHO. 

Itifn dices. 
I ¿Hade esta casa? En lo alto 
I Han abierto un postiRUillo. 

DON lOAN. 

Si responden... 

SANCBO. 

No está claro. 

Baja DON LOPE por un balcón al 
tablado. 

DON JUAM. 

l'n hombre , viven los cielos, 
O la vi>la me ha en^.iñaJo, 
Desciende por un balcón. 

SAXCBO. 

La grande llaneza alabo. 

DON LOPE. 

¿Quién es quien está en la calle? 
¿.\o es Bernardo'; 

DON JUAN. 

NoesDernardo. 
Diija , ¿quién es? 

DON tOPE. 

No es posible. 
{Ap. Aqui hay gran riesgo si aguardo, 

Y si me voy, doy indicios 
De cobarde ó de villano; 
Este es el medio mejor 
Sino dejan libre el paso; 
Asi lo intento cobrar.) 

(i'aca la espada.) 

DON JOAN. 

Hay ?:ilor y tengo manos. 

DON LOPE. (.4p.) 

La 05CU1 idad de la noche 

Y lo importante del caso, 

Y ver que al ruido que hacemos 
Ha de salir don Femando, 

iWñtn.) 
Me da ocasión de volver 
Al riesgo de honor los pasos ; 
Ya yo he cobrado la calle, 

Y puesto que la he cobrado 

Y que no soy conocido, 
Pordamay honor volvamos. (Yase.) 

DON JUAN. 

Si 00 me dices quién eres, 
I Kobas de pasar. 

SANCHO. 

¡Oiga el diablo! 
(Mi amo riñe conmigo? 

DONJUÁN. 

Dígame, ¿quién es? 

SANCHO. 

Soy Sancho. 

DON JUAN. 

i Qué dices? 

SANCHO. 

Lo que te digo ; 
Si no hablas recio, te malo. 

DONJUÁN. 

¿Luego se fué? 

SANCHO. 

¿No lo ves? 

DON JUAN. 

¿El que bajó? 

SANCHO. 

, ¿ No esiá claro 



Que dará mejor carrera 
Quien supo dar lan buen salto? 

DO.N JUAN. 

Sigámosle. 

SANCHO. 

¿Tienes postas? 

DON JUAN. 

;Que se fuese! 

SANCHO. 

Verbiim caro 
Faclum est. \ Y (|ué de cosas 
Eu un instante han pasado ! 

DON JUAN. 

No creas que era cobarde 
El que bajó. 

SANCHO. 

¿Pues yo cuando 
Pienso que nadie es gallina? 
Todos para mi son gallos. 

DON JUAN. 

Si has visto lo que nos pasa , 
¿Qué te parece que hagamos? 

SANCHO. 

Lo que á ti le pareciere. 

DON JUAN. 

Discurramos. 

SANCHO. 

Discurramos, 
Que ya amanece, y tendremos 
Los eutendioiienlos claros. 

DON JUAN. 

¡Ser yo caballero pobre, 

Y apenas haber liegailo 

De Flaudes , donde á mi rey 
Serví más de catorce años , 
Cuando con su propia hija 
Meenvia á rogar don Fernando ; 
Ella en Madrid y yo en Burgos ; 
Ella hermosa y yo rogado ; 
Ella muy rica y yo pobre; 

Y que me buscasen! 

SANCHO. 

Malo; 
Aristóteles contigo 
Discurrió como muchacho. 

DON JUAN. 

¡Venir á Madrid comento, 

Y apenas haber llegado, 
Cuando un criado á estas puertas 
(Que debió de ser criado 

Del que estaba dentro), intenta 
Que de la calle salgamos , 

Y para sacarnos finge 
Que nosdesaüaha! 



Malo. 

DONJUÁN. 

¡Ser ya las dos de la noche, 
Estar los cuartos cerrados , 
Ser casa en que viven solos 
Doña Inés y don Fernando, 
Desde el balcón principal 
Bajar un hombre arrojado. 
Sacar la espada valiente 

Y acuchillarnos á entrambos , 

Y por no ser conocido 
Irse tan apriesa ! 

SANCHO. 

Malo. 

DON JUAN. 

¡Casarme yo con Inés, 
Siendo los indicios claros ! 

SANCHO. 

Peor. 

DONJUÁN. 

¿Pues que hemos de hace 



Discurramos. 

DON JUAN. 

Discurramos. 
Ahora bien , yo tengo un medio 
Extremado. 

SANCHO. 

Y'a le aguardo. 

DONJUÁN. 

Y es averiguar yo mismo 
Mis celos y mis" agravios. 
Bien puede ser que este hombre 
No entre por Inés, y en tanto 
Que averiguo con la vista 
Lo que tan ciego idolatro, 
Tu has de hacer por mi una cosa 
Que importa. 

SANCHO. 

Vamos al caso. 



Es verdad. 

DON JUAN. 

¿Y hay en la corte 
Quien te conozca? 

SANCHO. 

No hallo. 
Con ser tordo de tu higuera 
Quien pueda llamarme Sancho. 

DONJUÁN. 

Pues desde hoy te has de fingir 

Mi amo y yo tu criado; 

Yo tu nombre he de llamarme, 

Y tú el mió, con que allano 
Ser espia de mi honor 

En este contrario campo ; 
Fingete don Juan ahora 
Con doña Inés, porque entrando 
Tú en mi nombre y yo en el tuyo 
En su casa disfrazados , 
Ladrón de casa, procuro 
Averiguar este encanto. 

SANCHO. 

Señor, ¿y tá me conocen 

Y me dan quinientos palos , 
Si no es que me den dos mil 
Por novio de contrabando? 

DON JUAN. 

Estando jo allí no hay riesgo. 

SANCHO. 

Y dime , Señor, ¿si acaso 
Me cobrase doña Inés 
Afición , y entrase el diablo 

Y me teníase, que yo 
Soy mortal y luí soldado 
En Flandes? 

DON JUAN. 

¿Cómo es posible 
Con ese talle , menguado? 

SANCHO. 

Porque siempre las mujeres 
Quieren lo peor. 

DON JUAN. 

Pues Sancho, 
Esto ha de ser. 

SANCHO. 

En efeto, 
¿Estás ya determinado? 

DONJUÁN. 

Sin remedio. 

SANCHO. 

¿No hay remedio? 
Pues ahora bien ; yo náe armo 



¿Si le vendrán mis veslidos? 

SANCHO. 

Si , seor (Ion Juan , porque j cuándo 
A un pobre no le lia venido 
Cualquier vestido piulado? 
DOH JUAM. 

Desde hoy Sancho he de llamarnic. 

SANCHO. 

Y yo don Juan de Alvarado. 
¿Eslás resuello? 

ío^ ju*:«. 
Si esloy. 
Sancho, vamos. 

SANCHO. 

Don Juan, \at)ius 

D0:\ JUAN. 

¿Sabrás fingir? 

SANCHO. 

Como dama. 

DON JUAN. 

¿Si te turbas? 

SANCHO. 

Soy bellaco. j 

DONJUÁN. 

Asi sabré quien me injuria. 

SANCHO. ! 

Asi estaré regalado. | 

DON JUAN. 

Hoy veré a mi Inés hermosa. 

SANCHO. 

Yo pienso engordará palos. 

DONJUÁN. 

Pero si Inés no es quien es... 

SANCHO. 
Mas si caen en el engaño... 

DON JOAN. 

Tomaré venganza en todos. 

SANCHO. 

Muera Sancho y muera harto. 

DON JOAN. 

Ea,don Juan, á vestiros. 

SANCHO. 

Ea , Sancho, á desnudaros. 

DONJUÁN. 

Cien empiezas. 

SANCHO. 

Si , Señor, 
Que soy, por ser lu criado. 
Tu criado Prricon , 
Que me haces de lodos palos. 
( Vanse.) 

Sale BEATRIZm;) manto t DÜ.Sa I.MÍS 



BEATRIZ. 

En fin , tú me has despedido. 

DOÑA l.NÉS. 

Beatriz, no repliques más. 

BEATRIZ. 

Injusto pago me das 
Del tiempo que le be servido. 
¿Con lanía ira y rigor 
Premias mi anligua lealtad? 

DOÑA INÉS. 

Antes que mi voluntad 
Tiene su lugar mi honor. 

BEATRIZ. 

Sólo te pido que acabes , 



ESCOGIDAS DE OO.N KRA.NCISCO 
Puesto queme has despedido, 
De decir, en qué he ofendido 
Tu decoro. 

DOÑA INÉS. 

Tu lo sabes. 

BEATRIZ. 

Mi ánima sea maldita 

Y por Dios excomulgada 
Por toda mi santiguada 

Y por esta cruz bendita. 
Señora, que yo no sé 

Por qué te bayas enojado. 

DOÑA INÉS. 

Pues si no me he declarado. 
Escucha y te lo diré. 

BEATRIZ. 

üilo, pues que sin razón 
Me riñes á troche moche. 

DOÑA INÉS. 

Pues dime , Boalriz , ¿ anoche 
A qué abriste mi bulcon 
A más de las diez? 

BEATRIZ. 

Hepara 
Que en eso no hay que culpar, 
Porque puse á serenar 
El agua para la cara. 

DOÑA INÉS. 

¿No hablaste al abrir? 

BEATRIZ. 

No hablaba. 
{Ap. Ella ha de cogerme aquí.) 

DOÑA INÉS. 

Mientes, Beatriz, yo teoi. 

BEATRIZ. 

Es verdad , pero rezaba. 

DOÑA INÉS. 

Pues dime, ¿por que razón , 
Cuando en la ventana estabas , 
Ya que rezabas, rezabas 
Tan recio? 

BEATRIZ. 

Es más devoción. 

DOÑA INÉS. 

¡Oh, qué bien sabes tener 
La respuesta prevei.ida ! 

Y di , ¿á qué estabas vestida 
Antes del amanecer? 

Y si acaso sueño fué 

Y vestida te dormiste, 

¿ Cómo no me respondiste 
Al tiempo que te llamé? 
¿Cómo habiendo alborotado 
l.a casa, no respondías? 
Dirásme que no me oias. 

BEATRIZ. 

Tengo el sueño muy pesado. 

[Ap. Yo he de escaparme, por Dios. 

DO.ÑA INÉS. 

;. Üornjias desla manera 
Cuando echaste un hombre fuera 
Por el balcón á las dos? 

BEATRIZ. 

¿Yo eché un hombre fuera? 

DOÑA INÉS. 

Si. 
Tú, Beatriz , en conclusión , 
Fuiste quien abrió el balcón. 

BEATRIZ. 

¿Quién lo dice? 

DOÑA INÉS. 
Yo lo Ti. 
BEATRIZ. 

Pues si lo viste , Señora , 



DE ROJAS. 

Y estás en eso tan cierta , 
Tu primo... 

DOÑA INÉS. 

No me le nombres. 

BEATRIZ. 

Don Lope. 

DOÑA INÉS. 

Irritarme intentas, 

BEATRIZ. 

Anoche, á primera noche. 
Hallando la puerta abierta , 
Se acogió acá , poriiue dijo 
Que llovía, en la escalera 
Dijo que hablarte quería, 

Y entrando con tania pritsa , 
Apenas empezó á darme 

El habito de tercera 

Y apenas yo le tomaba 
Para ser criada buena , 
Cuando el viejo de lu padre 
Por esa cuadra atraviesa; 
Yo (|ue lo sentí , ¿qué hago? 
Porque á tu primo no sienta 
Al baiiaslo de un balcón 

Le zampucé con presteza; 
Cerré el balcón por de dentro, 

Y al dejarle por defuera. 
Todos sus deseos puse 

Al sereno como velas ; 
Pero como soy tan pia 
Que soy parieiila de Eneas, 

Y esto de hacer bien a todos 
Lo tengo desde pequeña , 
Apenas sen ti que estabas 
Sosegada , aunque despierta , 

Y apenas vi que lu padre 
No escupió una vez siquiera 
Ni dijo esta tos es mía , 
Con ser la tos su perpetua , 
Cuando abriéndole el balcón 
Le saqué porque se fuera , 
Tan quedito, (jue pensó 

Que Íbamos pisando yemas; 
Pero como el buen don Lope 
Miró la casa tan quieta. 
Dio en decir erre que erre , 
Cuando yo fuera que fuera ; 

Y yéndose á lu aposento 
O por amor ó por lema. 
Oliendo hacia donde estabas, 
Por(|ue es amante demuestra, 
Te alborotó, y diste en esto 
Voces tales , como buenas; 

Él á esie tiempo asustado, 
Como silbado poeta. 
Recelando que tu padre 
O le conozca ó le vea, 
Antes (|ue bai^a de las suyas 
Dispuso hacer de las nuestras ; 
Volvióse al señor balcón , 
Y, en efecto, por la reja 
Salló á la calle, en la cual 
Hubo no sé qué pendencia. 
Este , Señora , es el caso 
Para que mejor lo sepas , 
Contado al pié de la boca. 
Ya que no al pié de la letra; 

Y supuesto que lu padre 
No lo sintió, no consientas 
Dar un castigo tan grande 
A una culpa tan pequeña. 
Asi lu novio don Juan, 
Que por instantes esperas, 
iN'otu marido, Señora, 
Sino lu amante parezca; 
Asi le goces tu... 

DOÑA INÉS. 

Calla, 
Si no quieres (|ne sangrienta , 
I Antes que á don Juan pronuncie 



CONDE HAY AGDAVIOS NO HAY CELOS, Y AMO CKIADO. 



Te despedace la lengua. 
iYo casarme con don Juan? 
No lo perniilan adversas 
Con violencias mi forluna 
Ni con inaujos mi estrella ; 
Anles el mar de mis ojos 
Rompa cuando airadocreica 
El margen de las mejillas, 
Que son sus blancas riberas. 

V á ti , porque has irritado, 
O desconocida 6 necia, 
Con lu ruego mi piedad , 
Mi obligación con tu queja , 
Pues con don Lope traidora. 
Pues con don Juan balagüeña, 
Más que me obligas me iniías, 
Me enojas mas que me empeñas , 
Porque á don Juan me nombraste... 

Sa/e DON FERNANDO. 

DOS FERNASDO. 

I Inés, i que voces son estas? 
I ¿Qaébasido? 

DO-iA ISÉS. 

No sé, Señor. 

D0.NFER>AND0. 

Beatriz, ¿por qué estás cubierta? 

I BEATRIZ. 

i Señor, estoy despedida. 

1 DOS FERXASDO. 

1 1 Por qué? 

BEATRIZ. 

Decirlo quisiera; 
Mas aunque lo intento hacer 
No me deja la vergüenza. 

DO.N FERNANOO. 

iQaéeselcaso? 

BEATRIZ. 

Mi Señora, 
Qoeba dado en aquesta tema. 

DON FERNANDO. 

jQué es? 

BEATRIZ. 

En que no ha de casarse 
Con don Juan, aunque tú quieras; 

Y porque la dije ahora 
Sólo que te obedeciera... 

DOS FERSASDO. 

«Qué hizo? 

BEATRIZ. 

Me despidió 

DOS FERSASDO. 

«Esafuéla causa? 

BEATRIZ. 

Esta. 

DOS FERNANDO. 

Qnltale el manto, Beatriz. 

Ob, vivas mis que una suegra. 

Cuando es rica y tiene yerno 

Que desea que se muera. (Vasc.) 

DOS FERSASDO. 

I Ahora me llego a hablarla, 
i Inés? 

DO.ÑA ISÉS. 

Señor, ¿qué me ordenas? 

DOS FERNANDO. 

¿No dirás qué novedad 
Ha irritado tu obediencia? 
i. De qué tan triste estos días , 
U de airada ó de suspensa 
Le trasladas á los ojos 
Las pasiones de la lengua ? 
¿ No es don Juan gran caballero '.' 
¿Por qué oeciamente niegas 



A mi cuidado este amor, 
A mi fe esta diligencia? 
¿No quieres á don Juan? 

DOÑA ISÉS. 



Hompió el recato la nema. 
No me he de casar con él ; 

Y porque la causa sepas, 
Repara en este retrato 

Si es justa mi inobediencia. 

(Dale iiu retrato , y míralo.) 

DOS FERNANDO. 

¿Qué tiene? 

DOÑA INÉS. 

Que no es posible. 
Aunque tú me lo encarezcas. 
Que sea hombre principal 
Un hombre de esta manera. 
¿ Esta es cara de hombre noble ? 
¿ Puede tener sangre buena 
Quien tiene este talle? ¿Este arte, 
Es arte de hombre de prendas? 

DON FERNANDO. 

Pues di , ¿quién ha conocido 
Por el rostro la nobleza? 
¿Dice el talle calidades? 
Las obras son las que enseñan 
La buena sangre ; el valor 
Es la más hermosa muestra. 

DONA INÉS. 

Si, pero la buena sangre. 
Aunque se ocnlle en las venas , 
Puede hacer que las facciones 
Participen de su influencia. 
Rien asi como el cristal 
Que es la sangre de la tierra , 
Que cuanto más puro y limpio 
En sus entrañas se hospeda , 
Tanto más la tierra misma , 
Que es mas noble la demuestra. 

DOS FERSASDO. 

No sofistica procures 
Convencer con experiencias 
Verdades que en su valor 
Seguras experimentan. 
Tú has de casarte con él 
Aunque... 

DOSA INÉS. 

Suspende la lengua. 
Porque mi albedrio es mió, 

Y no es justicia que quieras 
Sujetarme , por ser padre , 

Lo que aun Dios no me sujeta. 

DOS FERNANDO. 

Advierte, Inés, que don Juan, 
Aunque es pobre , ahora espera 
Heredar de un lio anciano 
Dos mil ducados de renta. 

DOÑA INÉS. 

Antes si tiene don Juan 
Parte por donde le quiera 
Es por ser pobre, que amor 
No se paga con riquezas; 
Si yo hubiera de elegir 
Uno en dos hombres , y fuera 
Uno rico y otro pobre, 

Y fueran de iguales prendas, 
Porque me quisiera más 

Al que es más pobre eligiera. 

DON FERNANDO. 

Mira, Inés, yo no te pido 
Que te cases. 

DOÑA ISÉS. 

¿Pue.s(|ué intentas? 

DON FERNANDO. 

Que veas sólo á don Juan , 



Pornue puede ser que sea 
Mucho mejor la persona 
Que la pintura. 

DONA INÉS. 

No creas 
Que falten á la malicia 
Las antiguas experiencias; 
Porque el más recto pincel 
Es el que más lisonjea , 
Que como ya el interés 
Lisonja y pinturas premia , 
Se han hecho de un mismo modo 
Los pinceles y las lenguas ; 
Pero por obedecerte, 

V porque no te parezca 

Que es mi desden por impulso 
Ni mi enojo por estrella, 
Yo esforzaré mi deseo 
A quererle cuanto pueda ; 
Venga don Juan á mis ojos. 
Que porque bien me parezca, 
A mis motivos presumo 
Reconvenir con violencias; 

Y porque quiero también. 
Que aborreciéndole veas 
Que por su amor contra el mió 
flaga la mayor fineza. 

Síiíe DOÑA ANA. 
¿Pero quién se ha entrado aqui? 



Si. 



DONA , 



DOS FERNANDO. 

Vete afuera. 

DOÑA INÉS. 

Ya te obedezco. {Vasc.) 

DOS FERNANDO. 

¿Quién sois» 

DOÑA ANA. 

Una infelice, que espera 
Vuestro amparo. 

DON FERt<AND0. 

Descubrios. 



Aunque mi propia vergüenza 
Me aconseja que me oculte. 
Mi honor también me aconseja 
Que os hable más mi semblante 
De lo que os dirá mi pena. 

{Descúbrese.) 

DOS FERNANDO. 

¿Qué es vuestro mal? 

DOSA ASA. 

Un agravio 

DOS FERNANDO. 

¿Quiéu le ha causado? 

DOÑA ASA. 

Mi estrella. 

DOS FERNANDO. 

¿Y después? 

DOÑA ANA. 

Un hombre aleve. 

DON FERNANDO. 

Y puesto que yole sepa, 
¿Lo puedo yo remediar? 



ANA. 



A eso vengo. 



DOS FERNANDO. 

¿Di, qué intentas? 



ISi 



DOXA AX*. 

ü)'e mi mal. 

D0> FERNANDO. 

¥6 le espero. 

DO.>A ANA. 

Pues óyeme alenlo. 

DON fer:ianoo. 
Empieza. 
DOÑA ana. 
Es mi nombre doña Ana de Alvarado, 
Burgos mi patria: Uüríjos, que lia iii- 
[tenladu 
Con sus agujas y sus torres bellas 
Competir con la luz de las estrellas; 
Nací de sangre noble y valeros.i. 
Tan infeliz como si fuera herniosa; 
Crióme con recato j con cuidado 
Mi padre, don Alonso de Alvarado. 

DON FERXANDO. 

Parad ahora, que el dolor mitigo: 
El que nombráis fué mi mayor amigo, 

Y obligaciones grandes oscontieso. 

DOÑA ANA. 

A ampararme de vos vengo por eso 
(Jue en vos tiene fundada mi esperan- 
O la satisfacción ó la venganza. [za 
Vivt tan sin amor, tan sin cariño, 
Que no temí las Declias del Dios niño, 
Pues me bailó, cuando quiso darme 
[enojos, 
iMuy atento el sentido de los ojos; 
Mas no bay quien á sus iras se resista 
(Jue no venga á quedar con meaos 
[vista: 
En fin, rayó el amor con más violen- 

Obró más, donde bailó más resisten- 
[cia. 
Vi una tarde en el campo un forastero, 
Habló amante, creile lisonjero, 
Creile; mas loaba mi hermosura, 
Que la lisonja tiene esa ventura. 
Déjele, despidióse, fuese luego, 
Inquielóseme todo mi sosiego, 

Y aunque estaban entonces divertidos 
Llamé á junta potencias y sentidos, 

Y porque amor ganase la victoria 
La voluntad dispuso á la memoria: 
Obró el discurso torpe y poco atento, 
l.a memoria engañó al entendimiento: 
Los ojos, si no ciegos, suspendidos 
Se dejaron guiar de los oidos. 

Dile entrada en mi casa con recato. 
Ardió el amor, que le atizaba el trato; 
Salimos á un jardín, él me rogaba. 
Yo lloré, sin saber por qué lloraba; 
Consolóme, admití grata el consuelo, 

Y el temor le guardé para el recelo: 
Con pasiones procuro convencerle ; 
Dijo más, tuve gana de creerle, 

Y como fuentes, árboles y flores 
Apadrinan mejor al Dios de amores, 
Como la noche estaba tan oscura. 
Cuanto después lo ha estado mi ven- 

[lura. 
Dándome una palabra Incierta y vana 
Que el deseo creyó de buena gana. 
Sin rienda la pasión, que mi amor 
[llama. 
Ya sin temor la nave de mi fama. 
Sin nmvü este cielo de mis ojos , 
Va sin fuerza este ardor de mis enojos, 
Me aparté de una fuente pura y tria, 
Que por vecina murmurar podía. 
Y, al fin, S( ñor (;oh si para tal mengua 
La voz se dc-lizara de la lengua!) 
Y, al ün , Señor (;oh si por más enojos 
Se saliera mi ofensa por los ojos!); 
Mas si digo que dijo que me amaba, 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DO.N FKANCISCO 
Que amena soledad nos convidaba. 



Que porque mi desdicha me convenza 
Le dio sombra la noche á mi ver- 
[^üenza. 
Que las flores mediab.in mi cuidado, 
¿Qué te cuento, si ya te la he contado? 
I'uese por una suerte desdichada 
En que fué mi fortuna interesada. 
Supo mi padre tan preciso agravio, 

V el corazón se le negaba al labio: 
Knterneció los montes y los vientos, 
Murióse de llorar dos sentimientos ; 
V, en fin, oculta de él, con tantos da- 

[ños, 
Viendo que se pasaban cuatro años 
En que por mitigar tantos enojos 
llegaba mi esperanza con mis ojos , 
Viendo mi honor perdido, [dido, 

V juzgando que aquel que me ha ofen- 
En Madrid disimula su cuidado, [do, 
Vine á Madrid, adonde no le he halla- 
l'orquede su traición he prevenido 
Que ungiéndome el nombre me ha 

[mentido; 
Pero aunque mi discurso intentó sabio 
No verte, por callarte aqueste agravio, 
Hallo por mejor medio 
Buscar en tus consejos el remedio; 

V así, si la amistad del padre mió. 

Si mi delirio acaso ó desvario [no, 
Te obligan como noble y como ancía- 
lloy me rindo al amparo de tu mano, 

V en tu casa , por ver mi fama hon- 

[rada, 
Ampara una mujer tan desdichada. 
No ande mi deshonor tan peregrino, 
Porque ganes... 

Sale BEATRIZ. 

BEATRIZ. 

Don Lope tu sobrino, 
Todo el color turbado, 
Üe algún riesgo su aliento embaraza- 
Quiere hablarte. [do, 

DON FERNANDO. 

Di que entre : vos, señora, 

(Vase Beatriz.) 
Con mi hija estaréis oculta ahora. 
Que yo os prometo, como caballero. 
Mirar por vuestro honor. 

DOÑA ANA. 

Asi lo espero. 

DON FERNANDO. 

El mismo honor de vuestro padre es 

DOÑA ANA. [mió. 

Pues hoy mi honor de vuestra sangre 

DON FERNANDO. [ÜO. 

En mi fe no pongáis vano recelo. 
Entrad presto. 



DOÑA ANA. 

Ya voy. 



Sale DON LOPE con 



(Vase.) 
i papel. 

DON LOPE. 

Guárdeos el cielo. 

DON FERNANDO. 

¿Qué es esto, amigo don Lope? 
¿nue turbaciones han sido 
las que atentamente cuerdo 
En vuestro rostro averiguo ? 

DON LOPE. 

¿Mi sangre es vuestra? 

DON FERNANDO. 

Si, Lopo. 

DON LOPE. 

¿No somos los dos amigos? 



DON FERNANDO. 

Y ese es para entre los dos 
El parentesco más lino. 

DON LOPE. 

¿Me aconsejaréis? 

DON FERNANDO. 

Los viejos 
No tenemos otro oficio. 

DON LOPE. 

¿Estamos solos? 

DON FERNANDO. 

Si estamos; 
Ea, declaraos, sobrino, 

DON LOPE. 

Pues oíd este papel. 

DON FERNANDO. 

Empezadle. 

DON LOPE. 

Ya le digo. 
(,Lee). í Amigo don Lope: el herma- 
uno de el caballero quedisteis muerte 
»en esta ciudad, ha partido hoy a esa 
•villa: yo no sé lo que en ella imei::e, 
• sólo sé, que á mí me toca dar este 
«aviso, ; á vos el cuidado de tan gr;in- 
»de enemigo. Guárdeos el cieiu,— 
»Üürgos.» 

DON LOPE. 

¿Habéis oído el papel? 

DON FERNANDO. 

Sí, don Lope, ya le he oido. 

DON LOPE. 

¿Es grande el empeño? 

DON FERNANDO. 

Si; 
Pero decidme, sobrino , 
¿Fué justa la muerte? 

DON LOPE. 

No. 

DON FERNANDO. 

¿A quién matasteis? Decidlo. 

DON LOPE. 

Di la muerte sin querer, 
Al mayor amigo mió. 

DON FERNANDO. 

¿Cómo fué? 

DON LOPE. 

Para el remedio 
Quiero decir el delito: 
i'or celebrar de Isabel 
El fruto esperado opimo. 
Primero bolón del árbol 
Del gran monarca Philipo, 
Burgos, esa gran ciudad 
Cuyos altos edificios 
A vencer al sol jigante 
Compiten consigo mismos. 
Dispuso toros y fiestas 
Al popular regocijo. 
En su plaza, que en España 
Es antiquísimo circo; 

Y un caballero que en ella 
Era el mejor ó el más visto. 
Muy galán sin presunción. 
Discreto sin artificio. 

Muy airoso siu cuidado , 
Sin ser prolijo muy limpio; 
Y, sobre todo, sin ser 
Lisonjero, el más bien quisto. 
Me envió á llamar á esta cónc, 
Porque con mi lado quiso 
Dar novedad á su patria, 

Y á su atención un amigo. 
Obedecile, y apenas 

El aparato festivo 



UONDE 
icl t-imijollü Baltasar, 
Jisfrai vistoso corrimos, 
L'.uando después que valiente, 
Lleváiidünie por padrino, 
A la cerviz, df seis fieras 
Kijü pi-Miichis do pino. 
S.illiiKMios :i pasear 
Pur el liiurgen cristalino 
De Arluiiiuii, a cujo espejo 
Kl sol se mira ^a^ciso; 

Y eiilre las mucbas bellezas, 
tlue al prado ajado y uiarcliito 
Le hei iiiosearon más fragante, 
Ü le hicieron más llorido, 

VI una belleza embozada, 
Cuj'us ojos fueron vistos. 
Para el yerro de mi amor 
líos imanes atractivos; 

Y excusando el relerirte, 
.for uo usado ó por prolijo, 
,Las anliijuas novedades 

yue usa Amor en los prnicipios, 
Digo, (|ue 3 su casa fui, 
Ue.-pues de algunos avisos, 
Que me tuvieron de costa 
hsperanzas y suspiros. 
Lle"ue y vi en ella una dama 
Tan bella (UKis SI es preciso 
yue á lili lioiiur dudoso busque 
Las veredas y caminos, 
No embaracemos mi labio 

Y tu atención al decirlos), 
üue si de amor los efectos 
Con los del honor unimos. 
Se equivocarán de suerte 
Gloria y dolor respectivos, 
yue ni unos serán de pena, 
Ni otros servirán de alivio. 
Dentro en su casa una noche. 
Yo V el dueíio, que fué mió, 
Coii ruegos muy de la pena. 
Con voces muy del oido, 
Nos decíamos amores 

No hibladüS y ya entendidos, 
Cuündo alborotó mi amor, 
yue, en afecto, Amor es niño , 
ün nolpe, que de una puerta 
Uoiii|.io bisagras y quicios. 
Hato mi dama una luz, 
Eutró un hombre: yo, atrevido, 
boy la defensa á la espada 

Y la indignación al lilo. 

A escuras, pues, me buscaba 

Y a escuras le solicito. 
Cuando á mis pies desangrado, 
Por mi suerte o su destino, 
Cae mortal, y tan mortal 

Le Ungió la idea herido 

tjue aun no le costó la muerte 

La propiedad de un suspiro. 

Saca la luz asustada 

Mi dama, el suceso miro, 

Y hallo que el que estaba muerto, 
(Aquí la memoria allijo) 

Kra (¡qué grave dolor!) 

Kra aquel amigo mío 

Por quien fui a burgos, aquel 

Fernando, que he referido, 

Que, como de mis deseos. 

Fué dueño de mi albedrio; 

Slaspreguntarasme ahora, 

¿Cómo siendo tan amigos, 

(•ómo paseando juntos. 

Ambos á dos no supimos 

Ni él, que yo amaba á su hermai a 

NI yo el amor que conquisto? 

Y era el caso, que esta dama, 
Por enojos muy antiguos. 
Apartada de su padre 

Con recato y con retiro. 
En casa de una parienta, 
Viéndose tan sola , quiso 



HAY AGRAVIOS NO HAY CELOS, V AMO 
Aventurar con su fama 
La lealtad de dos amigos. 
La muerte, ya la escuchaste: 
Mi amor, ya le has entendido. 
Fuiíne, sin entender nadie 
Ser dueño de este delito, 
I'orque también á mi dama 
'tablé con nombre fingido. 
Dejé olvidado este amor, 

Y llegando á lo preciso. 
Sabe que el menor hermano 
De este caballero mismo , 
Habrá tres meses y más, 
Que á Burgos de Flándes vino, 

Y aunque no sabe quién es 
Su ofensor, he presumido 
Que á Madrid viene á buscarme 
Por sospecha ó por indicio; 

Y aunque á mi no me conoce. 
Puesto que nunca me ha visto, 
Al consejo de esas canas 
Prudente y osado aspiro : 
Que viene á Madrid, es cierto; 
Que ha de buscarme, imagino; 
Huir de él es cobardía; 
Querer matarle, es delito; 
No esperarle, es gran desdoro; 
Solicitarle, es delirio; 

Y asi... á la puerta han llamado. 



CRIADO. 



1S3 



DON FERNANDO. 



es? 



Sale BEATRK. 



BEATRIZ. 

Albricias te pido: 
El novio de ti esperado 
Más galán que diez Narcisos, 
.Más hueco que un guardaiufante. 
En este instante ha venido. 

DON FERNANDO. 

Pues á Inés llama, Beatriz, 
Y abre de paso el postigo 
De esa antesala, y harás 
Que esté todo prevenido. 

BEATRIZ. 

Voy al punto. (Va 

DON LOPE. 

¿Qué es aquesto? 
¿Habéis casado, decidlo, 
A doña Inés? 

DON FERNANDO. 

Sí, don Lope, 

DON LOPE. 

¿Cómo, siendo deudo mío, 
-No me avisastes? 

DON FERNANDO. 

Porque 
Fué no avisaros preciso. 

DON LOPE. 

¿Quién es? 

DON FERNANDO. 

Luego lo veréis. 

DON LOPE. {Ap.) 

¡Qué desdicha! 

DON FERNANDO. (.4/).) 

¡Mortal vivo! 

DON LOPE. (A¡) ) 

¿Yo sin Inés? 

DON FERNANDO. {Ap.) 

Vive Dios, 
Que don Juan es su enemigo 

DON LOPE. [Ap.) 

Pero yo lo evitaré. 

DON FERNANDO. (Ap ) 

Mas remediarlo imagino. 



Sale DONA INÉS por una puerta, i 
BEATRIZ; ?/ porotra SANCHO, DON 
JUAN V BERNARDO, y Saucho ves- 
tido de galán con joyas. 

BEATRIZ. 

¿Ea, no llegas. Señora? 

DON JUAN. 

Ea, no llegues tan tibio. 

DO.ÑA INÉS. 

Vas á la muerte. 

SANCHO. 

Allá voy. 

DOÑA INÉS. 

Muerta vengo. 

DON LOPE. 

Estoy perdido. 

DON FERNANDO. 

!• I llega. 

DOÑA INÉS. 

Bien satisfece 
Su talle a lo imaginado. 

DON FERNANDO. 

Seáis, don Juan, bien llegado 
A esta casa. 

SANCHO. 

Que me place. 

DON FERNANDO. 

Mucho de veros me alegro. 

SANCHO. 

Desgraciado vengo á ser: 

Antes de ver mi mujer 

Me han pegado con mi suegro. 

DON JUAN. (Ap.) 
No dirás cosa que importe. 

SANCHO. 

(Ap. Yo lo he de echar á perder.) 
Decid, ¿no podremos ver 
Un poco de la consorte? 

DON FERNANDO. 

Es obligación forzosa. 

DON JUAN. 

En lo que dices repara. 

DOÑA INÉS. 

¡Qué talle! ¡qué mala cara! 

DON FERNANDO. 

Esta es, don Juan, vuestra es()Osa. 

SANCHO. 

A vuestra luz peregrina 
Fallezca el alma envidiosa. 
Que antes os juzgaba hermosa, 

Y ahora os hallo divina; 
Sois de notable hermosora, 

Y sois, en fin (fuera miedos). 
Mas de aquestos cuatro dedos 
Mejor que vuestra pintura. 
Dais quince á cuantas beldades 
Intenlau... 

DON JUAN. 

Necedad fué. 

SANCHO. 

Señora , en estando en pié 
Diré dos mil necedades. 

DON FERNANDO. 

Sillas, jhüla! 

BERNARDO. 

El ha empezado 
Con lindo estilo, en efeto. {Siéntase.) 

DOÑA INÉS. 

I Por sólo oiros discreto 
Procuro veros sentado. 



V<i 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE Dü.\ FRANCISCO DE ROJAS. 



D0:« LOPE. (Ap.) 
Do. rabia y de enojo muero : 
¿Hay hombre más desdichado? 

DON FERNANDO, (.-tp.) 

El lal don Juan de Alvarado 
Parece gran majadero. 

DO.VA l.\ÉS. 

Decid, ¿cómo habéis venido? 

SANCHO. 

Como quien os viene á ver, 
Bueno ; mas quiero salier, 
¿Qué tal os be pareciilo? 

DO.ÑA INÉS. 

(\p. ¡Que eslo prcRunte don Juan') 
Vuestro mismo talle abona 
Que no habrá en Madrid persona 
tjue os compita en ser galán; 
Porque vuestro talle, creo. 
Que es el más raro que vi. 

SANCHO. 

Todos lo dicen asi, 

Y JO también me lo creo. 

DON LOPE. 

Pues saber también espero, 
Pues lo más preciso es, 
¿Qué os parece doña Inés? 

SANCHO. 

¿Quién es este caballero? 

DOÑA INÉS. 

Es mi primo á quien estimo, 

Y que es mi sangre atended. 

SANCHO. 

Conózcame vuesarced 

l'ur SU hermano y menor primo. 

DON FERNANDO, 

Eslo es lo más importante, 
Y' ánn no lo habéis respondido: 
¿Inés, qué os ba parecido? 
Decídmelo. 

SANCHO. 

Lo bastante. 
(Rlense.) 
¿Rien? ¡Qué! ¿fué necedad? 

DOÑA INÉS. 

Yo he de perder el sentido. 

SANCHO. 

Por mi vida, ¿qué? ¿qué ha siJu 
Disparate la verdad'.' 

DON LOPE. 

fna ignorancia, en rigor. 

De un novio, no hay que admirarse. 

SANCHO. 

Primo, para mi el casarse 

Es la neced:id mayor; 

Que es muerte el casarse infiero; 

Y asi debéis de advertir 
Que se va un novio i morir, 
Pues que le lloran primero. 

(Llégase Bernardo á don Juan.) 

BERNARDO. 

Por una sospecha incierta 
Que saber mi enojo intenta, 
iii él ó su amo llamó 
Esta noche a aquesta puerta, 
Poiíjuele he desaliado, 

Y quiero que sepa, que 
Cuerpo á cuerpo le diré 

Lo que allá verá en el Prado. 

DON JOAN. (Ap.) 
El criado es, vive Oio.s, 
Que anoche en la calle estaba, 

Y el que á su amo esperaba 
■ ) llegamos los dos. 



BERNARDO. {Ap.) 

Y para tan grande empeño, 
Que be de castigarle digo. 

DON JUAN. 

II¡(lalj;o. no habla conmigo. 
{Ap. Esle es sin duda su dueño.) 

BERNARDO. {Ap.) 

La V07, el aire y el talle 
Todo junto me engañó. 

DON JUAN. {Ap.) 

Y el que á deshora bajó 
Desde el balcón á la calle. 

BER.NARDO. {Ap.) 

¿De qué sirve hacer extremos, 
Pues lo niega? 

DON JUAN. {Ap.) 
¡Hay tal dolor! 
;IIay más infelice amor! 
Sospechas, averigüemos. 

DON FERNANDO. 

Decid. 

SANCHO. 

Saber he querido, 
Supuesto que va he llegado. 
Si es la novia de contado 

Y el dote de prometido. 

DON FERNANDO. 

Vos habéis hecho un reparo 
Que parece desvario; 
Estoes presto. 

SANCHO. 

Señor mió. 
Cuanto más yerno más claro. 

DON LOPE. 

Como habéis sido soldado. 
Os preciáis de desparcido. 

SANCHO. 

N'o tengo más que haber sido 
Que ser don Juan de Alvarado. 

DON LOPE. 

{Ap. Don Juan de Alvarado dijo, 
Ü el oido me engañó; 

Y pues de Burgos llegó. 
Que es el hermano colijo 

De doij Diego, aquesto es cierto, 
A quien yo la muerte di.) 
¿Vos no sois de Burgos? 

SANCHO. 

Si. 

DON LOPE. 

¿Tenéis otro hermano? 

SANCHO. 

Es muerto, 
Que le dieron muerte liera. 
Mas no por valor, por suerte. 

DON LOPE. 

Y sabéis quién le dio muerte? 

DON JOAM. 

Si mi dueño lo supiera. 
Sangriento en airados lazos, 
Porque su ofensa vengara, 
;iDel pecho no le arrancara 
El corazón á pedazos? 

Y cuándo á su muerte aspira, 
¿Tuviera en otra balanza 
Vida para su venganza 

Ni objeto para su ira? 
Porijue si de ser cruel 
Se redujera templado. 
Yo, que nací su criado. 
Le diera muerte por él 

DON LOPE. 

¿Y á vos quién os mete aqni 
En hablar ni responder? 



SANCHO. 

Téngole dado poder 
Para enojarse por mi. 

DON LOPE. 

,.De haberme asi replicado, 
Decid, cuál la causa fué? 

DON JUAN. 

Perdonad, que me llevé 
Del afecto de criado. 

DON FER.VANDO. 

De ordinario afecto pasa 
Enojo tan desigual. 

DON JOAN. 

Soy criado. 

DON FERNANDO. 

Y muy leal. 

SANCHO. 

Sancho se ha criado en casa , 
Como á hermano le he tenido, 
Y que es bizarro advertís. 

DOÑA INÉS. 

Señor don Juan... 

SANCHO. 

¿Qué decís? 

DOÑA INÉS. 

Buen criado habéis traido. 

SANCHO. 

Supuesto que á escuchar llego 
Que le alabas sin compás, 
No he de ponérmele más. 
Servios de él desde luego. 

BERNARDO. (.4p.) 

Ser quiero su amigo Gel. 

DON JUAN, 

Saber vuestro nombre aguardo: 
¿Cómo os llamáis? 

BERNARDO. 

Yo. Bernardo. 

DON JOAN. 

Viven los cielos, que es él. 

DONFERFIANDO. 

Ea, ¿qué es lo que aguardamos? 

DOÑA INÉS. 

¿Qué es, cielos, lo que me pisa? 

DON FERNANDO. 

Venid, veréis vuestra casa. 

SANCHO. 

Vamos, Inés. 

DOÑA INÉS. 

Don Juan, vamos. 

DON JUAN. {Ap.) 

Pues esta fortuna sigo. 
Celos, sufrid y callad. 

DON LOPE. (.4p.) 
iQue se viniese á casar 
Con mi dama mi enemigo! 

DON FERNANDO. (.Ap.) 

¡Hay duda y pena mayor! 
¡El hijo que yo he elegido, 
Ignorante y ofendido, 
V mi sangre el ofensor! 

DO.VA INÉS. {Ap.) 
¡Que mi estrella en este empeño 
Dueño me haya señalado 
Tan malo, que aun el criado 
Es mucho mejor que el dueño! 

SANCHO. {Ap.) 
Que tenga yo dama honrada. 
Ive de gusto y primor, 
í me parezca mejor 
La vaca de la criada! 



DÜNüE 

DOM JUAN. [Áp.) 

¡Que mi mal sin esperanza, 
IIjIIc para roas dolur 
Recelos en el amor 
' Y dudas en la venganza! 

DON LOl-E. {Ap.) 
;Que para Untos desvelos 
Maja, en igual recompensa, 
De callar aquí una densa, 

Y sufrir aqui unos celos! 

D0> FERNANDO. {Ap.) 

Pues penas, ¿cómo más liien 
He de cumplir con mi fama? 
De mi se ampara una dama, 

Y el que la ofendió (amblen. 

DO» JCAN. [Ap.) 
Pero ya preciso es 
Dar rrii silencio á m¡ labio. 

DOn LOPE. (.4p.) 
Pero cauteloso y sabio 
Pienso pretender á Inés. 

DON FERNANDO. {Ap.) 

Pues fuerza es que medio halle 
Para poderlo atajar. 

DOÑA INÉS. {Ap.) 

Pero no me he de casar 
Con hombre de tan mal talle. 

SANCHO, {.ip.) 
Pero vivir regaUído 
Me ha de sacar de este susto. 

DON FERNANDO. {Ap) 

Más mal me ha de andar el gusto, 
O he de apurar el criado. 
DON JUAN. (.4p.) 

Pues ea, indicios, callar. 

DON I.OI'E. 

Ea, intentos, proseguid. 

DON FERNANDO. {.Ap.) 

Ea, cuidados, á morir. 

DOÑA INÉS. (.4/).) 

Afectos, á adivinar. 

DOS JUAN. 

Y que halle, quieran los cielos. 
Mi dilatada esperanza 

El camino á mi venganza. 

Y el desengaño á mis celos. 



JORNADA SEGUNDA. 



Salen DON LOPE v BERNARDO, 
criado. 

DON LOPE. 

En fin, ¿no quieres dejarme? 

UERNARDO. 

(Contradecirle me pesa; 
Pero en los juegos de .nmor, 
Para que mejor lo sepas. 
Aciertan más los que miran 
Que aquellos propios que juegan. 

DON LOPE. 

Yo he de entrar á hablar á Inés. 

BERNARDO. 

Mira lo que haces. 

DON LOPE. 

No quieras 
Apagar con tus consejos 
De mis pasiones el Etna; 
Permite que al labio salga 
Esta calentura lenta, 



II AV AGRAVIOS NO HAY CELOS, Y 
Que es sanidad en el labio 
Lo que en el pecho es dolencia. 



Si ha de casarse mañana 

Uuña Inés, ¿no consideras, 

(Jue con decirle lu amor, 

Siendo Inés cuerda y honesta, 

Si no aprovechas la voz, 

Üue echas á perder la queja? 

Acoslünibraie á sufrir. 

Un mal á otro mal suceda, 

Amortigüe á ese dolor 

Tu recato y tu prudencia: 

Pon de tu parte el silencio. 

Que callando, aunque más siei\ias. 

En breve tiempo estarás 

Bien hallado cun tus penas. 

DON LOPE. 

Ya sólo en mi voz mi mal, 
Si hay alivio, alivio espera: 
Con fucíío de amor ajer, 
Con ser fuego sin materia, 
Ardí buscando la llama 

Y teniéndola encubierta; 
Pues si porque sufra mas, 
ü para que más padezca, 
(>elos boy han avivado 

üe mi incendio esta violencia; 

Y si con solo mi amor 
Arüi con llama violenta, 

lluy, que á este amor se le añaden 
Ue mis celos las sospechas, 
¿(;óino quieres que me sufra, 
Cuando es fuerza que mas sienta? 

BERNARDO. 

Y dime, Señor, ¿es justo 
Que tercera vez ofendas 

A don Juan, cuando le debes 

Satisfacer dos ofensas? 

A su hermano diste muerte, 

Y á su hermana, noble y bella , 
Burlaste, fingiendo el nombre, 

¡ Aunque en hombre de tus prendas 
Viene á ser mayor traición 
Saber lingir las finezas; 

Y hoy tercera vez procura 
Con ruegos lu inadvertencia 
Que elija ser prenda tuya 

La que serlo suya espera. 

DON LOI'E. 

Yo no le ofendi, sabiendo 
Quien era el que ofendo; y deja 
Los consejos, pues que has visto 
Tan incapaz mi prudencia. 

BERNARDO. 

Ea, pues, obra, Señor, 
Si sacar el premio esperas 
De lus deseos, conforme 
Al intlujo de tu estrella. 

DON LOPE. 

Hasta la propia antesala 
Hemos entrado, y quisiera 
Hablar á Beatriz. 

LERNARDO. 

Ahora 
Por otra sala atraviesa. 
¡Ha, Beatriz! 

DON LOPE. 

¡Ha, Beatricilla! 
Sale BEATRIZ. 



I ¿Quién llama? ¿quién me cecea 

I DON LOPE. 

¡ Yo soy. 

BEATRIZ. 

¿Es don Lope? 



BEATRIZ. 

Abrázame antes ciue venga 

Mi Señoia. 

DON LOPE. 

¿Qué hay de nuevo? 

BEATRIZ. 

Téngote famosas nuevas. 

DON LOPE. 

Dilas. 

BEATRIZ. 

Entra más adentro. 
Que no quiero (|ue nos veau 
Hablar los demás criados 
Que esa antesala pasean. 
Mi Señora... 

DON LOPE. 

Dilo presto. 

BEATRIZ. 

Aborrece con tal fuerza 
A este don Juan, que esta tarde 
La he tenido casi muerta. 
Tanto llanto dio al dolor 
l'ln dos cristalinas hebras. 
Que recoger perlas quise 
Por darte un tesoro en ellas; 
Pero imán rojo su labio 
Las atrajo de manera 
Que pespuntó sus corales 
Con guarnición de sus perlas. 

DON LOPE. 

¿Dónde está? 

BEATRIZ. 

Ya se ha vestido. 

DON LOPE. 

Don Juan, ¿qué hace? 

BEATRIZ. 

La gran bestia 
Duerme. 

DON LOPE. 

¿Tan tarde? 

BEATRIZ. 

Tan tarde, 

Y es su dormir de manera 
Que ya debe de pensar 
Que se ha casado con ella. 

DON LOPE. 

¿Inés base desvelado? 

BEATRIZ. 

Como si tuviera deudas. 

DON LOPE. 

¿Podré hablarla? 

BEATRIZ. 

Si podrás; 
Pero de tal modo sea 
Que no sepa... Pero ya 
Sale á esta sala, y es fuerza 
Que me vaya: yo"le dejo 
I)onde aprovechar le puedas 
De lu prosa; dila acpiello 
De mi ángel... mi bien... mi estrella.. 
Promete como persona 
Que no ha de dar; mete arenga; 
Dila que eres infelice. 
Que tienes infausta estrella , 
Que de piedad puede ser 
Que le escuche y se enternezca; 

Y si pudieres echar. 
Aunque más por fuerza sea, 
Un lagrimón, será cosa 
Para enternecer las peñas. 



150 COMEDIAS 

BEATnlí. 

No hay que Iratar. 

DO:i LOPE. 

Este bolsillo. 

BEATRIZ. 

Eso fuera. 
Por pagarme la amistad, 
(íuerer hacerme alcahueta. 

DON LUPE. 

Mira que llega tu ama. 

DEATIIIZ. 

Pues venga el bolsillo: llega, 

Y créeme (I ue le ionio 

Por no parecer grosera. ( Vase.) 

vos LOPE. 

Vete tú. 

BERrCARDO. 
¿Dúnde-* 

DOM LOPE. 

A la calle. 

BERNARDO. 

jTe he de aguardar? 

DO.N LOPE. 

Vete apriesa. 

BERNARDO. 



Mira que. 



( LOPE. 

No me repliques. 

BER.NABDO. 

Tu precepto es mi obediencia. (^Vase.) 

Sale DOSa INÉS , y apártase 
ÜON LOPE. 

DOÑA INÉS. 

Como Jamás be cursado 
Ue los males en la escuela, 
Nunca supe que cahian 
En un dolor tantas penas. 
Tres afectos, tres cuidados, 
Tres torinenlos, tres violencias 
Del castillo de mi amor 
Sitiaron la fortaleza: 
Dos sugetos aborrezco, 

Y uno adoro con tal fuerza 
Que aunque quisiera querer 
£o que aborrezco, y quisiera 
Aborrecer lo que adoro, 
Tal mi ¡dea esiá suspensa 
Que no sé si el odio estime, 
O si el amor aborrezca. 
Don Juan (hable mi dolor) 
Para ser dueño le espera 
De mi albedrio: don Lope 
Mi fama y mi honor molesia; 
Ambos de mi amor son iras; 
Ambos de mí enojo señas; 

Y al que en el alma se ha enlrailo, 
No sé por cuál de sus puertas, 
Procuro echarle del alma 

Y no es posible que pueda. 
Y'o quiero bien, mas no quiero 
(Oh cielos, y quién pudiera 
Hacer que aquesta verdad 

Se quedara en ser sospecha!) 
A un hombre tan desigual , 

Y de tan humildes prendas. 
Que es bajeza de mi sangre; 
Mas no pienso que es bajeza, 
Queaum|ue es verdad que el amor 
De igualdades se contenta, 

Bien puedo yo querer bien 
A otro que mi igual no sea, 
Que no es fino amor, amor 
Que se funda en conveniencias. 
Sírvanos de ejemplo el sol, 
A quien Clicie galantea, 



ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE 
Pues le espera á que despunte, 

Y con ser Clicie flor reina , 
Por requebrar á la rosa 
La olvida el sol y la deja , 

Y con ser la rosa fértil 
Parlo inútil de la tierra 
yue entre raices y espinas 
luvo su naturaleza. 
Mejor que á la reina Clicie 
La regala y la requiebra. 
Pues si el planeta niajor 

Es quien nos da su inlluencia. 
¿Por qué no ba de hacer el hombre 
Lo que influye su planeta? 
Olmo, monarca del prado, 
A quien las llores cortejan, 
Se deja amorosamente 
Solicitar de la hiedra: 
Ella humilde se conoce. 
Primero los pies le besa, 

Y como se muestra amante , 
A enlazar sus brazos trepa, 
Hasta que iguales los dos 
Son dos almas y una mesma, 
Pues ella al olmo asegura, 

Y él á la hiedra sustenta. 
Pues si con ser estas almas 
Vegetativas enseñan 

A amar, ¿por qué no han de amar 
A su imitación las nuestras? 
Yo aborrezco; mas mi voz 
Salga eu quejas á la lengua, 
Que no es bien donde hay amor. 
Que mis iras se diviertan. 
Yo aborrezco, ya lo digo; 
Pero no habrá quien lo entienda, 
Que la voz de mis suspiros 
Enciende, pero no quema; 
A don Lope es á quien digo. 
Que aborrezco con tal fuerza. 
Que pienso... ¿Quién esta aquí? 

DON LOPE. 

Un desdichado, que llega 

A coger en desengaños 

Lo que ha sembrado en finezas ; 

Una mariposa soy 

Tan deslumhrada y tan ciega. 

Que solicito la llama 

Para fallecer en ella, 

Y un infeliz á quien hacen 
Infeliz sus resistencias. 

Pues si de su voz no he muerto. 
No moriré de mi pena ; 
Pero aunque ingrata a mi amor. 
Desconocida á mi queja. 
Desprecias las ansias mias. 
Mas de vana que de atenía. 
Te he de avisar, aunque ahora 
Me rindes y me sujetas... 

DO.ÑA INÉS. 

No prosigas en matarme. 

DON LOPE. 

No es valor, sino destreza. 
Mis afectos. 

DO.XA INÉS. 

No los hables. 

DON LOPE. 



Mis iras.. 



DO.ÑA INÉS. 

No las adviertas. 



DON LOPE. 

Si te las he de advertir. 

Que es gran crueldad que pretendas 

Que mi mal no tenga alivio 

En referirlo siquiera; 

Yo no te puedo olvidar. 

Doña Inés, yo me hago fuerza 

A olvidarte, y es querer 

Del sol vencer la carrera ; 



ROJAS. 

Yo á tus favores aspiro, 

Y sacrificar quisiera 
Al lemplo de tu rigor 
Toda un alma por ofrenda ; 

¿A un hombre ignorante admites. 
Indigno de tusOnezas, 

Y á quien supo conocerte. 
Pues te adora, le desdeñas? 

DOÑA INÉS. 

Vete, don Lope, no intentes 
Que irritada o que grosera... 

DON LOPE. 

Ya estoy hecho á tus rigores. 
Ya no hay más con que me ofendas, 
Que criado en el veneno 
Del desden, él me alimenta ; 
Masyaqueel último plazo 
A mis desdichas se acerca. 
Oye mi mal, que si le oyes 
Como él es, ha de ser fuerza 
Que á premiarle y admitirle. 
Si note obliga, te muevas , 

Y pues que le has de premiar... 

DOÑA INÉS. 

Suspende iras y quejas, 

Y esta amorosa locura 
Hacia el pecho retroceda; 
Miente vuestro labio infame, 

Y el sol , que luces dispensa, 
A decirlo con los rayos 

De su luz, también mintiera; 
¿Yo, si os escucho, premiaros? 
Más fácil fuera que crea 
Que el Dios que el mar bruto rigo 
Del Ábrego á la violencia. 
Rulo el alacrán de espuma 
Pierda las azules riendas, 
Que imagines que en mi puede 
Haber sombra ó apariencia 
De aiicion, sin que mi enojo 
iNo la apure ó la resuelva. 
Con una dama, que en Burgos 
Couliadamente necia 
Os quiso, podéis pasar 
Esa fingida terneza, 

Y vuestra amante pasión 
Se corrija más discreta, 

Y en la cárcel del silencio 
Sea su alcaide la modestia; 

Y si no, ¡ viven mis ¡ras ! 

(Mas no viven, que están muertas, 
Puesto que no me he vengado 
Ion sólo el incendio dellas). 
Que os haga, sí, vive Dios, 
Más átomos que hay estrellas, 
¡lijas del sol, y en el mar 
Disimuladas arenas 
Porque así... 

SaU BEATRIZ. 

BEATRIZ. 

Buena la hicimos : 
Tu padre salió á esta pieza, 

Y don Juan le ha visto ya: 
Sancho este cuarto atraviesa, 

Y como voces has dado. 
Te busca. 

DOÑA INÉS. 

Beatriz, tú lleva 
A don Lopeá esa antesala. 

BEATRIZ. 

Verá lo Sancho. 

OOÑA INÉS. 

Pues sea 
Por esta pieza. 

BEATRIZ. 

Donjuán 
Te anda buscando por ella. 



DONDE HAY AGRAVIOS NO HAY CELOS, Y AMO CRIADO. 



Pues véanle , que no importa, 
Si es mi primo. 

BEATRIZ. 

Aunque lo sea, 
Que siendo tan de mañana. 
No es liora de primos esta. 

DOÑA ISÉS. 

Ea, Beatriz, ¿no lo escondes? 

BEATRIZ. 

Mira queba de dar sospecha 
De lo que no ha sido culpa; 
Presto, Señora, que llegan. 

DOÑA IXÉS. 

Poes escóndele en mi cuarto. 

DOS LOPE. 

Pnrque tu opinión no pierdas. 
Me escondo. 

BEATRIZ. 

No estés aqui. 
Mis adentro hay donde puedas 
Estar mas seguro ; tü 

(Escóndete en otra cuadra.) 
Ríñeme, para que entienda 
Q'jeera conmigo el enojo. 

DOÑA mÉs. 
Si por mi padre no fuera, 
Te diera el justo castigo 
(jue pide tu inadvertencia; 
Donjuán hade ser mi esposo, 
y quien atrevida iutcula 
Decir que es un ignorante, 
Desairado y necio, crea 

Sale SANCHO, DON JL'AN t DON 
FERNANDO. 

Que me ofende; y dado caso 
Que estos defectos padezca, 
Siá mi me parece bien. 
Poco importa que los tenga. 

SANcao. 
Dice muy bien doña Inés; 
Druta, insulsa, majadera , 
i tan mal os he parecido? 
Decid, bergante, ¿estas piernas 
Pueden ser más bien sacadas? 
i No soy ancho de hombros, puerca? 
¿.Mi cai-a haránia mejor, 
Aunque la hiciesen de cera? 
Holgara haberme casado 
Para daros una vuelta 
De podenco. 

BEATRIZ. {.\p.) 

Siendo suya. 
Ser de podenco era fuerza. 

DON FERNANDO. 

Inés , ¿V por eso dabas 
Estas voces? 

SANCHO. 

Si, estas eran. 

BEATRIZ. {Ap.) 

Ya salimos deste empeño. 
Aunque tan caro me cuesta. 

DON FEBNASDO. (Ap.) 

Por sólo verá doña Ana, 
Ir á este cuarto quisiera 
Adonde está recogida ; 
Pero hay riesgo en que le vea, 
Y la conozca don Juan; 
Vovme, con vuestra licencia , 
Que tengo que hacer. 

SANCHO. 

Adiós. 

DON FERNANDO. (.4p.) 

Don Juan tiene dos ofensas, 
L'na de sangre, j la otra 



De honor; pues siendo tan ciertas. 

No será justo que yo 

Le dé á Inés, mientras no venga 

Su deshonor, y deshace 

El duelo de dos afrentas ; 

A buscar voy á don Lope . 

Porque en estas diferencias 

He de juntar á los dos, 

Que aunque es verdad que se arriesga 

lina vida, no es razón 

Que mi honor por eso pierda; 

Pues veamos, ¡oh cuidados! 

Si en tan rigorosa empresa, 

O la espada los ajusta 

el consejo los concierta. (\'ase.) 

DOÑA INÉS. (.\p.) 

;Que repelido en desvelos 
Crezca inmortal este ardor! 

DON JUAN. (Ap.) 
¡Que embarace yo mi amor 
Por un indicio de celos! 

DOÑA INÉS. (.\p.) 

¡Que esté mi dolor tan loco ! 

DON JUAN. (Ap.) 
¡Que esté tan cuerda mi pena! 
SANCHO. (Ap.) 

1 Que hubiese anoche tal cena 

Y cenase yo tan poco! 

DOÑA INÉS, (.^p.) 

Pues cese aquesta locura. 

DONJUÁN. (.4/),) 

Pues este recelo pase. 

SANCHO. (Ap.) 

\ Que mi amo me mandase 
Que cenase con cordura ! 

DOÑA INÉS. (.Ap.) 
Mas no cesen mis pasiones. 

DONJUÁN. (Ap.) 

Mas vuelva esta llama á arder. 

SANCHO. (Ap.) 

Mas por Dios que he de saber 
Si hay en Madrid bodegones. 

BEATRIZ. (Ap.) 

¿Cómo he de sacar ahora 
A ese galán escondido? 

SANCHO. 

(.Ap. Másvuélvome á ser marido.) 
tQuereisme mucho, Señora? 

OO.ÑA INÉS. 

¿Que esto mi desdicha espera? 

DON JUAN. (Ap.) 
Cuidados no receléis. 

SANCHO. 

¿No diréis si me queréis? 
Acabad. 

DOÑA INÉS. 

Desla manera : 
Antes que os viese, Señor, 
Mi desprecio y mi osadía. 
Lo que era desden sabia, 

Y ahora lo que es amor; 
Mas vivo con mi dolor, 

Que aunque sé que me adoráis, 
Me pesa cuando premiáis 
Este amor que ardiente veis, 
Pues no le remediaréis 
Con ser vos quien le causáis, 
Amando, suspiro y lloro 
Con Ligrimas del deseo. 
Cuando viéndoos á vos, veo 

(Mira á don Juan.) 
El dulce dueño que adoro; 

Y á no ser pnr mi decoro, 
Arrojada, vive Dios, 
PcTí! le £0 vieran los dos 



Mostrara mortal herida, 
Pues por vos gozo mi vida, 
Siendo mi muerte por vos. 
Tan cruel, tan mi enemigo 
Es mi amor, por ser tan raro. 
Que cuando más lo declaro 
Es cuando menos lo digo ; 

Y si hablo no le mitigo, 

Y si prouuro fingirle 

Es castigarme en sufrirle, 

Y así tengo en conservarle 
Mucho fuego en ocultarle 

Y poco alivio en decirle. 

SANCHO. 

(.\p. Con grande resolución 
Su amor me ha dado á entender, 
¡Cosa que aquesta mujer 
,Me haya tomado afición ! 
Pues no perder ocasión 
Es justo, que si su estrella 
Su inclinación alropella. 
Dos cosas habré logrado. 
La una hacer como criado. 
La otra alzarme con ella.) 
Tanto á quereros me obligo 
Desde el instante que os vi... 
Sancho, responded por mi. 
Que no sé lo que me me digo. 

DON JUAN. 

¿Yo, Señor? 

SANCHO. 

¿ No sois testigo 
De lo mucho que la quiero? 
Pues responded, majadero. 

DON JUAN. 

¿Pues yo sé vuestro cuidado) 

SANCHO. 

Haced lo que os he mandado, 
Pues me costáis mi dinero. 

DOÑA INÉS. 

Esas finezas serán 
Sin alma. 

SANCHO. 

Sean. 

DON JUAN. 

¿Qué intenta? 

SANCHO. 

Haced este rato cuenta 
Que soy Sancho y vos don Juan. 
(.Ap. Y así este rato hablarán 
Que yo lo he dispuesto asi.) 

DON JUAN. 

Como lo consienta aquí 
Doña Incs, servirle intento. 

DOÑA INÉS. 

Si es por mi, yo lo consiento. 

DON JUAN. 

Pues yo empiezo. 

SANCHO. 

Vaya. 

DOÑA INÉS. 

DI. 
DON JUAN. 

Yo con tan finos desvelos 
Os quiero y con tanto ardor, 
Que para decir mi amor 
Os digo que longo celos; 
Primero fueron recelos, 
Pero hoy, tan confuso estoy, 
Que cuando á deciros voy 
Quién soy, tal me llego á ver. 
Que por ser el que he de ser. 
No soy con vos el que soy. 
Con discurso desigual 
Habéis llegado á argüir 
Que en no poderle decir 



lb« 



Se hace mayor vuestro mal ; 
Pero está m'i pena tjl. 
Como es recelo mi amor, 
Que al declarar el rigor 
he mis pasiones veloces, 
Cuanto más le digo á voces, 
Se liace mi incendio mayor. 

DOÑA l>'ÉS. 

¿Lue(;o si yo le be callada. 
Mayor mal vengo á senürV 

DO^ JCAN. 

No, que el mió ha de morir; 
Mas cuanto m:is declarado. 
Más fuego en decirle lie bailado. 

DOSa INÉS. 

Yo en no decirle un rigor. 

DON jl'a:«. 
Yo con hacerle mayor. 
Ya á decirlo me sentencio. 

DOÑA ISÉS. 

Pues mi mal en mi silencio 
Tiene todo su dolor. 

DON JUAN. 

¿Laego el alivio has hallado 
£d callarle y reprimirle , 

Y yo el dolor en decirle 
Cuando no lia de ser premiado? 

DOÑA INÉS. 

¿Cuando un amor no ha penado 
Más, cuándo se ha de ocultar? 

DON JDAN. 

Y en Uegarle'á declarar, 

¿Qué gloria habrá sin premiarle? 

DOÑA INÉS. 

¿^No es mucho peor callarle, 
Sin poderle remediar? 

DON JOAN. 

¿No es más fuerte y desigual 
Mal que puede reprimirse? 

DOÑA INÉS. 

Ni mal que puede decirse, 
Tampoco es muy grande mal. 

DON JUAN. 

Pero destos males , ¿cuál 
Es fuerza que más apure? 

DOÑA INÉS. 

Aquel que la voz procure ; 

Que es mayor mi mal contemplo. 

DON JUAN. 

Asegúrele este ejemplo. 

DOÑA INÉS. 

Este ejemplo lo asegure. 

DON JUAN. 

El que oculta un accidente , 
O ya de honor ú de aírenla , 
Le llora cuando le cuenta 

Y calla cuando le siente; 

Y es que entonces más ardiente 
Se remueve aquel ardor , 

Si calla, cesa el dolor. 
i Luego has experimentado 
Que le hace menor callado, 

Y hablado se hace mayor? 

DOÑA INÉS. 

Dices bien ; pero imagina. 
Para hacer concepto igual. 
Que cuando se cura un mal 
Duele rnás la medicina; 
Experiencia peregrina 
En este ejemplo hallarás, 
Pues cuando sintiendo estás 
Con voces tu mal veloz , 
Es que le cura la voz, 

Y por eso duele más. 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON KRA.NCISCO DE ROJAS. 

¿Podrá un marido gozar 



DON JUAN. 

También lo contrario infiere, 
Que cuandolos maks duran, 
Pcir iniíigarlos procuran 
Que calle el que los refiere. 

No, quien tu discurso oyere, 

Mis obediencias desdoré. 

Que también ( porque no ignore 

Tu discurso mi opinión), 

A quien duele el corazón 

Le piden que hable y que Ihire. 

DON JUAN. 

Pues doña Inés . si es así , 
Callar quiero mi pasión. 

DOÑA INÉS. 

No, mejor es tu opinión ; 
Yo be de hablar mi mal aqni. 

DON JOAN. 

¿Pues merezco tu amor? 

DOÑA INÉ.-;. 



¡ Qué glori 



DOÑA INÉS. 

Hoy le premiarán 



Constantes? 

DOÑA INÉS. 

Amor es Dios. 

SANCHO. (.4p ) 
Mucho se huelgan los dos , 
Yo me vuelvo á ser don Juan. 

DOÑA INÉS. 

La calentura de amor 
Se salló á mi labio ya. 

DON JDAN. 

Del mar de mi amor, ;qué presto 
Cesóla tranquilidad! 

SANCHO. 

(Ap. O mal me anda el discnrsillo, 
O soy diez tontos, y aun más, 
O Inés me ha dicho su amor 
En cabeza de don Juan ; 
Si ella piensa que es criado 
Y yo el dueño, claro eslá 
Que por mi lo ha dicho ; ello es , 
Este huevo quiere sal.) 
¿Oís? idos allá afuera. 

DON JUAN. [Ap.) 

Sancho á solas, ¿qué querrá? 

BEATRIZ. 

Ya te obedezco. Señor. 

(Ap. ¿No será posible echar 

A dou Lope ahora ') {Vase 

DONJUÁN. 

Sancho 
Con doña Inés, ¿qné querrá? 

SANCHO. 

¿No os vais? 

DON JUAN. 

Ya me voy. Señor. 
(Ap. Desde aquí quiero escuchar 
Lo que dice.; (Escóndese 

SANCHO. 

(Ap. Ahora bien, 
Yo me quiero desasnar. 
Que no han de ser vizcaínas 
Las novias; si Dios me da 
Una mujer que me diga 
Su amor tan de par en par. 
Perderlo por mi Señor 
Es muy grande necedad.) 
Dulce dueño de mis ojos, 



Un po(¡uillo de la frut: 
Que cria el árbol nupcial? 

DOÑA INÉS. 

Esto le faltaba ahora 

A mi dolur que llorar. 

; Que no le haga mil pedazos ! 

SANCHO. (Ap.) 
Ella se quiere llegar, 

Y de puro vergonzosa 

La vuelve el respeto airas. 

>0N JUAN. (Ap.) 

Vive el cielo que se llega. 

SANCHO. 

Si os dejais comunicar. 
Veréis más suave un almo 
Que la holanda y el camhray ; 
Sabed, que un marido en cierno 
Üien puede ser manual. 

DOÑA INÉS. (Ap.) 

¡Que sufra esio y no le mate! 

DON JUAN. (.Ap.) 
i Que no le salga á malar '. 
¡Hay tal bestia! 

DOÑA INÉS. 

Vive el cielo... 

SANCHO. (.4p.) 

Que hace de querer llegar, 

Y el honorcillo la tiene 
Si caerá si no caerá; 

Mas yo he de ser el que embista. 
Pescóle la mano, v zas. 
(Vuelve ¡a cara, y cógele la mano, 
bésala.) 

DOÑA INÉS. 

¿Cómo, villano, atrevido, 
Te atreves á profanar 
En el templo de mi fama 
El honor, que es su deidad? 
¿Como... 

SANCHO. 

Detened, Señora. 

. DOÑA INÉS. 

O mi enojo ó mi crueldad 

¿No te hacen dos mil pedazos? 

SANCHO. 

¿ Dos mil pedazos no más? 

DOÑA INÉS. 

A no ser porque mis ojos 
Se sabrán de si vengar, 
No en lluvias de aljófar puro. 
Sino en fuentes de coral. 
(Ap. Pero iras, ¿de qué servís? 
Cese vuestra actividad. 
Que no es bastante una queja 
Para aplacar todo un mal ; 

Y si don Juan l;a de ser 
Dueño de mi voluntad, 
Iras, temer y morir. 

Penas, sufrir y callar.) ( Vc.d'.j 

SANCHO. 

Yo puedo hacer de mi amo 
Un sayo, y aun un gabau. 

Sfl/e DON JUAN «/;j«Tfi#. >. 

DOn JUAN. f 

Picaro, viven los cielos, ^ 

Que ahora me lias de pagar (Dale.) 
Lo que has hecho. 



i Yo qué hice? 



Besar su mano. 



DONDE HAY AGUAVIOS NO HAY CELOS, Y AMO CRIADO. 



li/J 



(Dale.) 



SANCHO. 

No lal , 
La mano me besó i mi. 

DON JOAN. 

Ue i'-ie modo pagarás 
l'u ili.'sleallad. 

SANcno. 
Pues Señor, 
Yo, ¿en qué he sido desleal ? 
i He de perder, si me quiere, 
Por ti, mi comodidad? 

DON JUAN. 

Vire Dios... 

SANCHO. 

Tente, Sefior, 
No te precipites más. 



Sal( DO>fA INÉS, y pégale Sandio á 
don Juan. 



¿Qué es esto? 



(Üale.) 



SANCHO. 

Aqueste tacaüo, 
De<:i-nrado ganapán, 
.No lia lie estar una lora en casa 
Aun lie de pegarle más. 

DOÑA INÉS. 

Advertid que es buen criado. 

SANCHO. 

Doña Inés , entraos á hilar. 
Que es olicio de mujeres, 
Y dejadme castigar 
jdis criadosi toma, puerco. 

DO.ÑA Hits. 
Señor, mirad... 

SANCHO. 

Bueno va ; 
Ea, picaro, expulsión, 
Idos deniicasj. ¡Hay tal! 

DOÑA INÉS. 

Señor don Juan, si mi ruego 
Halla en vuestro amor lugar... 

SANCHO. 

iQué es lo que mandáis , Señora» 

DOÑA INXS. 

iQué? que no le despidáis. 

SANCHO. 

Agradecedlo á mi esposa, 

Que á no mandármelo, ya 

Os liabia deponer 

Como á un san Sebastian ; 

Grosero, belitre, ruin. 

Hombrecillo, tal por cual, 

horamala para vos, 

i Mi esposa os parece mal ? 

Pues, bergante, yo os prometo 

Que os la he de hacerdescal/,ar. 

(Ap. i Oh si pudiera un criado, 

Para poder descansar. 

Sacudir de cuando en cuando 

A su dueño el balandrán!) (Vai 

DOÑA INÉS. {Ap.) 
1 Que esto escucho! 

DON JUAN. {Ap.) 

i Que esto sufra 

DOÑA INÉS. {Ap.) 

i Si esto que dice es verdad ? 
¿Si me aborrece? 

DON JDAK. {Ap.) 

¿Qué espero? 
Yo me quiero declarar. 

DOÑA INÉS. {Ap.) 

Pues torne otra vez mi pena 
So llama i disimular. 



DON JUAN. {.Ap.) 

Pero averiguar mi indicio 
Es medio mas eficaz. 

DOÑA INÉS. 

Y ahora dar lugar esfuerza 
Para que pueda sacar 
Beatriz á don Lope, pues 
Oculto en mi cuarto está. 

DONJUÁN. (.-Ip.) 

Esto ha de ser. 

DOÑA INÉS. 

{.Ap. Esto sea.) 
¿Oís, Sancho? 

DONJUÁN. 

¿Qué mandáis? 

DOÑA INÉS. 

Advenid. {Ap. ¡Estoy confusa!) 

DON JUAN. 

¿Qué decis? (/tp. ¡ Estoy mortal!) 

DOÑA INÉS. 

Que cuando dije... {.Ap. ¡Que tema, 
Que reviente este volcan 
Üe mi fuego, si mi voz 
Hace á la llama lugar!) 

DON JUAN. 

Ea, declaraos, Señora. 

DOÑA INÉS. 

A poderme declarar. 
Yo dijera... 

DON JOAN. 

¿Qué decis? 

DOÑA INÉS. 

Que aunque oísteis... 

DONJUÁN. 

Acabad. 
{Ap. ¡Que estando yo tan cobarde, 
Esfuerce á quien no lo eslá !) 

DOÑA INÉS. 

Que aunque dije que os adoro. 
Era porque erais don Juan. 

DON JUAN. 

Pues mi pena y mi deseo 

Es porque á don Juan queráis. 

DOÑA INÉS. 

¿Lo deseáis? 

DON JUAN. 

Fuera mi gloria. 

DOÑA INÉS. 

{Ap. No me tiene voluntad.) 
¿Esto es cieno? 

DON JUAN. 

Y es tan cierto. 
Que todo mi honor está 
En que á don Juan estiméis. 

DOÑA INÉS. 

¿Luego no os aseguráis 
Que le adoro ? 

DONJUÁN. 

Estoy dudoso. 

DOÑA INÉS. 

Pues no lo estéis, y pensad... 

DONJUÁN. 

¿Qué? 

DOÑA INÉS. 

Que sólo á don Juan adoro. 

DONJUÁN. 

¡Plegué á Dios que sea verdad! 



Sale DOÑA ANA. 



DONA ANA. 

Después que ayer don Fernando 



.\le dio este cuarto, y despuei 
Que estaba con doña Inés 
Wi pena y dolor templando, 

Y después que por mí ayer 
Lloró en líquidos cristales , 
Porque obligan más los males 
Cuando son de una mujer ; 
Estoy con grande cuidado 

De ver que tan tarde es, 

Y ni llama doña Inés 

Ni su padre me ha avisado ; 
En esta cuadra he sentido 
De Inés, á lo que yoínQcro, 
Airadas voces primero, 

Y después confuso ruido. 

¡ Que este continuo anhelar 
Mi amor y mi honor moleste! 
El cuarto de Inés es este. 
Entrarla quiero á buscar 
Para avisarla también 
Que irme de su casa trato. 
Pues cuanto más me recalo 
Más lejos estoy del bien ; 
Porque si vengo á buscar 
A un hombre queme ha agraviado, 
¿Cómo en un cuarto cerrado 
Mí cuidado le ha de hallar? 

Y más cuando ha persuadido 
Discursivo mí temor. 

Que quien me fingió el amor 
El nombre me habrá fingido, 

Y pues no he creído el nombre, 
Sepa Inés este deseo; 

Mas por las espaldas veo 
Dentro de su cuarto un hombre, 

Y no me quiero volver; 

Mas pienso que me ha sentido. 

{Llegue doña Ana á la puerta donde 
está don Lope y hace que le ve; y 
vuélvase al tiempo que se vuelve don 
Lope y cógele de espaldas, y ella se 
vuelve á la parte donde estaba , en 
que halla u/ia puerta; ella la cierra 
y él hace fuerza para que no la 
cierre, y siempre hablando desde la 
parte de acá afuera, y ella haciendo 
fuerza de la parte de adentro. ) 

DON LOPE. 

Hacia aquí he escuchado ruido ; 
Vive Dios que es doña Inés. 

DOÑA ANA. 

No me vio el rostro, que fuera 
Muy posible que importara. 

DON LOPE. 

¿Inés? 

DOÑA ANA. 

Yo, cierro... 

DON LOPE. 

Repara, 
No cierres, aguarda, espera; 
Yo vengo determinado, 
No pienses que has de cerrar; 
¡Vive Dios que has de escuchar. 
Puesto que yo le he escuchado! 
Mi pena en este rigor 
Ya no puede estar más muerta, 
Que no es la primera puerta 
Que le has cerrado á mí amor ; 
Mas por sí llegan á ser 
Celos los que me pediste 
De la dama que dijiste, 
Te quiero satisfacer; 
Si tu padre te ha casado. 
Mi amor quiere mí desvío, 
Pues nunca al desvelo mío 
Costó su amor un cuidado; 
En Burgos la hablé y la vi, 

Y aun la llegué á merecer ; 
¿Mas cómo puedo querer 
A quien el nombre fingí? 



ICO comedí; 

Uaslan estos desengaños 
Si celos tu enojo ba sido. 
yue á nadie se le han pedido 
Celos de amor de seis años ; 
Tu discurso apresurado 
A tu pasión atrepella , 
Pues sólo me acuerdo della 
Porque me la has acordado ; 
La salislaccion te doy. 
Paga el premio de mi fe, 
Pues ni la he visto, ui sé 
Eo qué parte está. 

Aquí estoy; 
Viven los cielos , ingrato, 
Traidor y mal caballero... 

DON LOPE. (Ap.) 
¿Qué es, ojos, lo que liáis mirado? 
¡ Aquí doña Ana ! ¿ Qué es esto 1 

DOÑA ANA. 

Que has de pagarme en venganzas 
Lo que he escuchado en desprecios ; 

Y supuesto que te he hallado 
Cuando te buscaba menos, 
Hoy de mi rigor ruina 

Y de mi agravio escarmiento... 

OOX LOPE. 

No des voces , oye , aguarda. 

DOÑA A>-A. 

No me atajes. 

DOK LOPE. 

Yo prometo... 

DOÑA ARA. 

Cercado de mi razón 
Pide partidos tu miedo. 

BON LOPE. 

Oye, detente, Señora. 

DOÑA A>A. {Da voces.) 
Don Fernando, aquí está el dueño 
De mi ofensa, y el que dio 
Muerte á mi hermano don Diego. 

DON LOPE. 

Uira que me iré. 

DOÑA ANA. 

|Ah traidor! 
¿No hay quien oiga mis empeños? 
¿No hay quien socorra el honor 
De una mujer? 

Sale DON JUAN. 

DON JOAN. 

¿Qué es aquesto? 

DOÑA ANA. {Ap.) 

: Válgame el cielo! ¿qué miro? 
¡Viva estatua soy de nielo ! 

DONJUÁN. {Ap.) 
O es que mis ojos no han visto. 
Ni mis oidos oyeron... 

DON LOPE. {Ap.) 
O es que aquí mi sinrazón 
Dejó mi acero suspenso. .. 

DOÑA ANA. {Ap.) 
O es, que porque sienta más. 
Finge apariencias el miedo... 

DON JOAN. {Ap.) 
O esta es mi hermana doña Ana, 
De tantos agravios dueño. 

DON LOPE. {Ap.) 
O soy cobarde enemigo. 
Pues no me irrito ni muero. 

DOÑA ANA. (.4p.) 

ü este es mi hermano don Juan. 



ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO 

DON JOAN. (.4p.) 

¿Pues qué aguardo? 

DON LOPE, {.ip.) 

¿Pues qué espero í 
Salir es duelo forzoso. 

DON JUAN. {.Ap.) 
Matarle es preciso empeño. 

DON LOPE. (.4/).) 

Mas quiero ver lo que intenta. 

DON JUAN. {Ap.) 
Pero no sé, vive el cielo. 
Cuál de aquestas dos ofensas 
Debo castigar primero; 
Aquiá mi hermana he encontrado, 

Y á don Lope también veo; 
Esta ofensa es de mi honor, 

Y esta parece de celos; 
Una siento con ardor 

Y otra guardo como incendio ; 
Si doy á mi hermana muerte. 
Esa venganza divierto; 

Y si esta vengar procuro. 
La más importante dejo. 
¿Pues cómo, iras de mi fama. 
Han de cobrarme recelos 

De mi sospecha y honor. 

Las dos venganzas aun tiempo? 

DON LOPE. 

Hombre que le h;is suspendido 
A mi valor los aciertos, 
O acomete con la lengua 
O habíame con el acero. 

DON JUAN. {Ap.) 

Pero si esta ofensa es cierta , 

Y dudoso estotro afecto. 
Sea para mi venganza 

Mi honor antes que mis celos ; 
Muere, ingrata, porque asi... 

DOÑA ANA. 

Señor, yo aqui... 

DON LOPE. 

Deteneos, 
Que aunque ella pidió favores 
Contra mi , ya estoy en tiempo 
Que para librar su vida 
Vengo á ser quien la deGendo. 

DON JUAN. 

¿Luego contra vos pidió 
Favor cuando salí? 



¿Luego la debéis ofensa? 

DON LOPE. 

Pues á vos ¿ qué os toca de eso, 
Siendo de don Juan criado? 

DONJUÁN. 

Que soy criado os confieso; 

Y siéndole liel, me tocan 
Las ofensas de mi dueño. 

DON LOPE. 

Pues esta dama... 

DONJUÁN. 

Decid. 

DOÑA ANA. 

(.4p. Atajar el riesgo quiero. 

Pues piensa que no es mi hermano, 

Y satisfacerlo á un tiempo.) 
En este cuarto que veis 

De Inés, este caballero 
(No sé yo con qué intención) 
Estaba oculte y secreto; 
Yo le vi salir, di voces. 
Quiso atajarme, v en esto 
Saliste. 



DON JCAN. 

Cierra los labios, 
Tu voz pon en tu silencio 
O en el fondo de mi pena ; 
{Ap. ¡ Qué de sospechas remuevo ! 
Pues cuando en tamos agravios 
Me voy a hallar satisfecho. 
Si hallo una sombra á mi honor. 
Hallo una luz á mis celos ; 
Ahora bien, cierro esta puerta, 
Sancho no está en casa, y puedo. 
Puesto que tengo ocasión. 
Satisfacerme yo mesmo.) 
Señor don Lope , sacad 
La espada. 

DON LOPE. 

Ya lo deseo, 
{Sacan las espadas.) 
Que los dos somos iguales 
En llegando á los aceros. 
¿Pero no hay campaña? 

DONJUÁN. 

No, 
Que es tan ardiente mi fuego. 
Que si aqui con vuestra sangre 
No intento apagarle presto. 
Cuando le quiera templar 
Llegará tarde el remedio. 

DON LOPE. 

Pues riñamos. 

DON JUAN. 

Sois bizarro. 

DON LOPE. 

¿No parece, vive el cielo. 
Vuestro valor de hombre bajo? 

{Llaman recio á la puerta.) 
¿Llamaron? 

DONJUÁN. 

Si. 

DON LOPE. 

¿Pues que haremos? 

DON JUAN. 

Reñir. 

DON LOPE. 

¿No sera mejor 
Ocultar el caso, y luego 
Ir á reñir á campaña? 

DON JOAN. 

Yo nunca he mirado en riesgos 
Cuando riño. 

DON FERNANDO. (flíH/rO ) 

Abrid aqui. 

DOÑA ANA. 

Desta ocasión me aprovecho; 
Abro la puerta. 

DON JUAN. 

No abras. 

.Mre la puerta, 
y sale DON FERNANDO. 

DON FERNANDO. 

Detened, parad , ¿qué es esto? 

DON JUAN. 

Querer matar á don Lope. 

DON LOPE. 

¿Matar un criado necio? 

DONJUÁN. 

Volver por vos y por mi. 

DON FERNANDO. 

¡Qué es estoque miro, cielos! 
; Don Lope oculto en mi cusa I 
i Sancho aqui tan descompuesto ! 

¡ Que Fernando haya salido ! 



DONDE 

DOÑA ANA. 

¡Que esté mi mal sin remedio! 

DOM FERNANDO. 

¡Doña Ana ja descubierta ! 
.Coulad, (lou Lope, esle empeño. 

DONJUÁN. 

Yo OS lo contaré mejor ; 
Pero decidme primero, 
¿No ocultáis eu vuestra casa 
A doña Aoa? 

DON FERNANDO. 

iNo lo niego; 
A su padre don Alonso, 

Y aun á su hermano don Diego, 
Debí mil obligaciunes 

Que lioy publico y hoy confieso, 

Y con guardar á duíia Ana 
Pagárselas todas pienso. 

Pues le ha de importar su honor. 

DON JUAN. 

Decid, ¿y este caballero, 
Según vos decís, no es... 

DON FERNANDO. 

Soy su amigo y soy su deudo. 

DUN JUAN. 

Y decidme, don Fernando, 
Siendo criado ¿no debo 
Miraren ausencia suya 
Por el honor de mi dueño? 

DON FERNANDO. 

Mirar debes por su honor, 
! No lo dudo ni lo niego. 

DON JUAN. 

Pues en el cuarto de Inís 
Don Lope estaba encubierto, 
Duna Ana del se quejaba. 
Airado salí á este tiempo, 
O esta ofensa es de doña Ana, 
O de doña liiéí el duelo ; 
La una ofensa es de un agravio; 
La otra de honor y de celos ; 

Y aunque yo veogo á ignorar 
Cuál es destos dos sugetos 
Por quien se ofende la fama 
De mi dueño, cuando es cierto 
Que es por una de las dos, 
¿atarle poruña quiero. {Embístele 

DON FERNANDO. 

Tened la espada por Dios, 
Cue este es el niajor empeño 
Que han \ i»tu las expeneucias 
De mis años. 

DON JUAN. 

¿Cómo puedo 
Esperaros? 

DON LOPE. 
Acabad. 
UO.ÑA INÉS. 

¿Qué gran pena ! 

DO.ÑA ANA. 

¡yué gran riesgo! 

DON FER.NANUO. 

{Ap. Más le quiero asegurar 
Por doña Ana.) Ya os advierto 
Que dcsla dama el honor 
Ls más limpio (|ue el sol mesmo ; 

Y del lindo de mi hija 
Nüd.bosalislaceiüs, 
Porque ese duelo me toca 
IJmiu a su padre ; y supuesto 
«ne tnigo segnri.iad 
Uedoii Lupe, no pretendo 
Satisl^icerus a vos , 

Pues que yo estoy satisfecho. 

DON JUAN. 

A este cuarto oa hay por donde 



HAY AGRAVIOS NO UAY CELOS, Y AMO GUIADO. 
Pudiese entrar, pues yo mesmo 
He estado en esta antesala 
Todo el dia. 

DON LOPE. 

Vive el cielo. 
Que es querer con vuestro honor 
Apurar mi sufrimiento. 
Apartad. (Embiste.) 

DON FERNANDO. 

Tened, don Lope, 
Porque es atrevido exceso, 
Que á un criado se permita 
Las licencias de su dueño. 

DON JUAN. 

Dejadme matarle. 



Tente, 
Que me corro, vive el cielo. 
Que locándome á mi tanto 
fcl honor del dueño vuestro. 
De mi honor y de mi espada 
Desconfiéis osado y necio. 

DON JUAN. 

Va aqui no ha de ser posible 
Satisfacerme; y supuesto 
Que es difícil , á estas cosas 
Quiero arriesgar un remedio; 
Supuesto que os toca i vos , 
Vo admito vuestro consejo ; 
Pero á los dos, dos palabras 
Pediros á un tiempo quiero. 

DON FERNANDO. 

Yo juro hacer lo posible. 

DON LOPE. 

Y yo lo mismo os prometo. 

DON JUAN. 

Que entregaréis á doña Ana 

A su hermano, es lo que os ruego, 

Y que vos acabaréis 

Cou don Juan aqueste duelo; 
Con lo cual vengo á salir 
De dos tan graves empeños. 
Pues á él toca conseguirlos 

Y á mi toca el emprenderlos. 

DON FERNANDO. 

Yo ofrezco lo que pedís. 

DON LOPE. 

Yo lo que ordenáis ofrezco; 
Perúes vergüenza, por Dios, 
Que siendo quien sois, os demos 
Palabra, que será nueva. 

DON JUAN. 

Vive Dios, que soy tan bueno 
Como don Juan , y que haré 
Que asi lo confiese el nusmo ; 

Y yo sé que don J uan es 
Tan puntual caballero. 
Que lo que mi lengua diga 
Sabrá sustentar su acero. 

DON LOPE. 

Pues yo os prometo buscarle. 

DON JUAN. 

Él os buscará primero. 

DON FERNANDO. 

Yo á doña Ana guardaré. 

DON JUAN. 

liareis como noble en eso. 



Ya es preciso. 



DON JUAN. 

Eso quiero. 



CON LOPE. 

Que mi espada... 

DON JUAN. 

En la campaña 
Hacen más los que hablan menos. 

DON FERNANDO. {Ap.) 

Mi hijo es don Juan , y á don Lope 
Sangre y amistad confieso. 
DOÑA ANA. (Ap.) 
Si digo aqui que es mi hermano, 
(Correrá mi vida riesgo. 

DOÑA INÉS. {Ap.) 

Este es el primer criado 
Que por su amo tiene celos. 

DON JUAN. {Ap.) 
De doña Ana he de saber 
Mi agravio, y matarla luego. 

DON FERNANDO. {Ap.) 

Juntar á las dos procuro. 

DON JUAN. 

Ah , don Lope, ¿estáis resuello 
A reñir cou don Juan? 

DON LOPE. 

Si. 

DON JUAN. 

¿ Vos guardaréis con secreto 
A doña Ana? 

DON FERNANDO. 

Eso aseguro. 

DON JUAN. 

Pues buscará don Juan quiero. 

DON LOPE. 

Yo le aguardo. 

DONJUÁN. 

Sois valiente. 

DON LOPE. 

Sois leal. 

DONJUÁN. 



DON LOPE. 

Déme mi valor esfuerzoi. 

DON FERNANDO. 

Consejo me den mis canas. 

DOÑA INÉS. 

Déme mi pasión remedio. 

DOÑA ANA. 

Déme cordura mi ofensa. 

DON JUAN. 

Denme venganza los cielos. 



JORNADA TERCERA. 

Sale DOSA ANA, con manto,, 
1 DOÑA INÉS deteniénUvta. 

DOÑA ANA. 

Déjame ir, Inés, y advierte... 

DOÑA INÉS. 

Digo que no has de pasar. 



¿Qué inlenlas'í 



Déjame ver el rigor 

De una cweiüad prevenida , 



DOÑA INÉS. 

Esto, doña Ana , ha de ser. 

BOXA ANA. 

Reducirte en atajarme, 

Mira (jue será matarme 

Por quereime defender; 

Temo el acero inhumano 

De don Juan, que está orenJidu. 

DuSa INÉS. 

Sancho y mi padre han salido 
Juntos a buscar tu hermano, 

Y asi, puedes divertir 
Tu mal. 

DOÑA ANA. 

Déjame, Señora. 

DO.XA INCS. 

Mandóme mi padre ahora 
Que 00 te deje salir. 

DO.ÑA AKA. 

Si aquí me encuentra, imagina. 
Que don Juan me ha de maUír. 

DOÑA INÉS. 

En el riesgo suele estar 

Dispuesta la medicina; 

Di tu nuevo mal , que es mengu:i 

Morir confusa en callarle, 

Que fara poder contarle 

¿s capaz toda tu lengua. 

DOÑA ANA. 

El mal qoe infiriendo estás 
De mi fortuna enemiga. 
Cuando le hablo, se mitiga, 

Y luego se enciende más; 
Mayor mi desasosiego 
Declárnudole se fragua , 

Que á gran fuego echar poca aprn 
Es hacer major el fuego. (Llora.) 

DOÑA INÉS. 

Manifiéstame ese ardor, 
Que callas tú j yo recelo. 
Que yo te daré el consuelo 
Conforme al mal. 

DOÑA AWA. 

Tengo amor. 

DOÑA INÉS. 

Yo,lambien ese mal siento 
Con más preciso dolor. 
Que no hay quien no tenga amor 
Én teniendo entendimiei. o. 

DO.ÑA ANA. 

Yo por mi honor con crueldad 
A mi ohligacion decente. 
Si 00 modesta, prudente 
Castigo mi voluntad. 

DO.ÑA INÉS. 

Que es igual mi amor te digo 
Al que declarando estás ; 
Pues que por mi honor no más 
Le reprimo y le castigo. 

DO.ÑA AKA, 

El mió ba de fallecer. 

Pues mi t oz mi honor disfama. 

DOÑA INÉS. 

Yo le doy sombra á mi llama 

Y nadie la ba visto arder. 

Mayores son mis desvelos. 

DOÑA INÉS. 

Mi pena ba sido mayor. 

DOÑA ANA. 

Mas pena es mi amor que amor. 



ESCOCIDAS Dli DON FIÍANCISCO 

DO.ÑA INÉS. 

¿Qué es la pena? 

DOÑA ANA. 

Tengo celos. 

DOÑA INÉS. 

Cuando vi que discurrías , 

Y que al tiempo que eoniabas 
Tu nial , también le llorabas , 
Conoci que los tenias ; 

Mas ni me admiro ni espanto 
Que celos hayas tenido. 

DOÑA ANA. 

i. De qué lo has colegido? 

DOÑA I.NÉS. 

De tu voz y de tu llanto; 
Porque en la amorosa calma 
De sosiechasy recelos. 
Son el amor y los celos 
Las calenturas del alma 
Que salen por dar despojos , 
Keducidos en agravios, 
Las de celos á Tos labios 

Y las de amor á los ojos; 
Pues como en esta fortuna 
Dispuestas siempre y abieilas 
El alma tiene dos puertas 

Y amor no cabe por una ; 
Para no suspender tanto 
Los dos su afecto veloz , 
Los celos buscan la voz 

Y el amor elige el llanto. 

DOÑA ANA. 

Pues otro mal hay aquí 
Que aflige más mis desvelo?. 
Que de quien tengo estos celos 
ts... 

DOÑA INÉS. 

¿De quién? Dilo. 

DOÑA ANA. 

De ti. 

DOÑA INÉS. 

Pues di , ide qué has colegido 
Estos celos, y porqué? 

DOÑA ANA. 

Porque á don Lope encontré 
Dentro en tu cuarto escondido. 

DOÑA INÉS. 

¿Y yo estaba dentro? 

DOÑA ANA. 

No; 
Mas mi amante ó mi enemigo. 
Pensó que hablaba contigo 

Y su amor me declaró; 
Pues de aquel mismo desden 
Mayor mi sospecha se hace, 
Porque aquel que satisface 

O es querido ó quiere bien. 

DOÑA INÉS. 

Un desengaño mayor 
Es preciso que se arguya 
Ed esta sospecha tuya. 

DOÑA ANA. 

¿Qué es? 

DOÑA INÉS. 

Que yo te tengo amor. 

DOÑA ANA. 

Y asi ,mi pena y mi afán, 
¿Cómo apagará esta llama? 

DOÑA INÉS. 

No hay dama que quiera á dama 
Que ha querido a su galán ; 

Y a.sl por seguro ten 

Que en mí no hay afecto tal , 
Pues yo te quisiera mal 
Si yo fe quisiera bieu. 



DE ROJAS. 

DOÑA ANA. 

Celos he tenido aqui; 
Pero mal de ellos inlieres. 
Pues no digo que le quieres 
Sino que él te quiere á ti. 

DOÑA INÉS. 

Pues si él , traidor ó infiel. 
Tu amor y honor ha ofendido. 
Esos celos que has tenido 
íso son de mi sino de él. 

DOÑA ANA. 

Remedia mi pena fiera. 

DOÑA INÉS. 

Yo lo más que puedo hacer 

Es llegarle a aborrecer. 

No hacerle que no me quiera ; 

Y mejor te estaba á ti 

Si me despreciara cruel 

Que yo le quisiera á él 

Que lio que él me quiera á mi. 

DOÑA ANA. 

Dices bien ; déjame , pues 
No remedio tanto ardor, 
Por el riesgo de mi honor 
Irme de tu casa, Inés. 

DOÑA INÉS. 

Vive Dios , que no te has de ir, 

Y ahora tu mal inliera 
Que si i don Lope quisiera 
Yo te dejara salir. 

DO.ÑA ANA. 

Cuando un riesgo se previene 
Que decírtelo no puedo. 

DOÑA INÉS. 

Ta fama cure á tu miedo. 

DOÑA ANA. 

Don Juan , no es don Juan. 

DOÑA INÉS. 

El \ienc. 

DOÑA ANA. 

Pues tú no me has de escondor. 
Si librar quieres mi vida 
Adonde estuve escondida. 

DOÑA INÉS. 

Eso, doña Ana, ha de ser; 
Por esa falsa escalera 
Se va a un cuarto principal ; 
Espérame en él. 

DOÑA ANA. 

Mortal 
Mi alivio, tu alivio espera. {' cjí.) 

BOÑA INÉS. 

Para verle en ocasión 
Que no me ve prevenida. 
Quiero escucharle escondida. 

(Escúiidíse.) 

Sale SANCHO. 

SANCHO. 

Después de Dios, bodegón. 
Luego dirán , que es deshonra 
Comerlo alli sin sabor; 
jBendito seáis, vos. Señor, 
Que no me habéis dado honra ! 
En ser hombre desigual 
Por más me vengo á tener, 
Porque yo más quiero ser 
Picaro que Cardenal. 
Esto tengo por más bueno 
Que ser señor y aun reinar. 
Que allá suele en el manjar 
Disimularse el veneno. 
Pues ser picaro dispongo, 
Que como Lope advirtió, 
A ningún hombre se vio 
Darle veneno en mondongo. 



DONDE 

Vo me entro i ser mis prorundo, 

Y yo me entro i discurtir, 
¿Por qué 3 mi me ba de podrir 
Que se use honra en el mundo ? 
¿Porque uno llegue á plantar 
(Uejeinos á un lado miedos), 
En mi cara cinco dedos. 

Le tengo yo de m:iiar' 
Pues respóndanme ¿por qué? 
Si bay barbero que me pone. 
Cuando afeitarme dispone, 
Como á un san Bartolomé , 
T llega con su navaja 

?ue sabe Dios donde ha andado , 
, en Un, después de afeitado 
He toma el rostro y me encaja 
Cuatro ó cinco bofetones, 
jporque en otras ocasiones 
Bay duelo é indignación? 
jNo es mejor un bofetón 
['Ue quinientos bofetones? 
¡Que aquestos duelos prosigan? 
iQue sea el mentir afrenta? 
jQue no importa que yo mienta 

Y importa que meló digan? 
íQue baya en el mundo este afán? 
¿Que este uso en los hombres bava? 
Señor, aun los palos, vaya , 

Que duelen cuando se dan. 
Duelista, que andas cargado 
Con el puntillo de honor, 
Dime, tonto, ¿no es peor 
Ser muerto que abofeteado? 
¡Y que á la muerte tan ciertos 
Vayan porque el duelo acaben! 
Bien parece que no saben 
Los vivos lo que es ser muertos. 

Sale BEATRIZ. 

BEATRIZ. 

Seáis , don Juan , bienvenido. 

SANCnO. 

Beatriz, va de pundonor. 

BEATRIZ. 

Eon Lope . con mi Señor, 
A buscaros han salido, 

Y Sancho, vuestro criado. 

SANCHO. 

iíné me querrían? 

BEATRIZ. 
No Sé. 



I No me encontraron , porque 
' Boy be sido convidado. 

BEATRIZ. 

Vuestro suegro y dueño mió, 
Aquesta llave que veis. 
Me dio para que os bajéis 
Al cuarto que está vacio; 
Que sera alegre os alabo. 
Quiere que abajo habitéis; 
Pero buen cuarto tenéis. 

SANCHO. 

Para mi basta un ochavo. 

BEATRIZ. 

I Va voy i bajar la cama. 

¡ SANCHO. 

T, en 6n, ¿por qué la bajáis? 

BEATRIZ. 

Porque no es bien que viváis 
En el cuarto de mi ama. 
Todos este yerro ven , 
t que no estando casado 
Será en la corte notado 
Que durmáis arriba. 



HAY AGHAVIOS NO HAY CELOS, Y AMO CRIADO. 



'* 



Bien; 
Dádmela llave. 

BEATRIZ. 

Tomad. 

SANCHO. 

¡Lo que á servirme se humilla ! 
¿Quieres creer Ueairicilla 
Que te tengo voluntad? 
Si, juro a Dios. 

BEATRIZ. 

¿Qué me dices? 
¿Amor me tienes á mi? 

SANCHO. 

Beatriz, desde que naci 
Fui inclinado á Beatrices. 

BEATRIZ. 

¿Que á mí con afecto tal 
Quererme tu engaito intente? 

En siendo el amor corriente , 
Busco la dama usual. 

BEATRIZ. 

Que no he de quererte , digo. 
Ni en mi ha de caertal mancha. 

SANCHO. 

{Ap. Porque la ruego se ensancha. 
; Qué bien decía un amigo. 
Que el que quisiere vencer 
Cualquier gorrona al llegar. 
No la piocure rogar 
Si la puede acometer.) 
¿En tin, no le persuades 
A pagar mi aniur honesto? 

BEATRIZ. 

No. 

SANCaO. 

Pues embisto. 
Sale DOf)A INÉS al paño. 

DOÑA INÉS. 

¿Qué es esto? 

SANCHO. 

¿Esto? nada, mocedades. 

DOÑA INÉS. 

¿ Pues cómo habéis profanado 
Mí opinión y fama toda'.' 

BEATRIZ. 

Como se alarga la boda, 
Anda el hombre endeinoiiiado. 

DOÑA INÉS. 

¿Vuestra voluntad ingrata, 
Cómo mi honra alropella? 

SANCHO. 

Yo no lo hacia por ella , 
Sino por tenerla grata. 

DO.ÑA INÉS. 

Advertid... 

Sale DON FERNANDO. 

DON FERNANDO. 

¿Señor don Juan? 

SANCHO. 

Don Fernando, bienvenido. 

DON FERNANDO. 

A buscaros he salido. 

SANCHO. 

¿Qué hay de nuevo? 

DON FERNANDO. (Ap.) 

Ho} cesarán 

Mis dudas. 



SANCHO. 

Acabad, pues. 
{Ap. ¿Qué querrá este viejo hablar. 

DON FERNANDO. 

Solos hemos de quedar — 
Vete, Beatriz; vete, Inés. 

SANCHO. {Ap.) 

Pues no se me ba de escapar 
La Bealricilla tirana. 

DOÑA INÉS. 

Bajo á buscar á doña Ana; 

Yo la voy á consolar. (Vasi 

DON FERNANDO. (Ap.) 

¿Cómo no le digo, pues, 

l)e mi agravio estos extremos? 

SANCHO. 

Señor suegro, ¿qué tenemos? 

DON FERNANDO. 

Un empeño grande. 

SANCHO. 

¿Yes? 

DON FERNANDO. 

Que al campo vais os exhorta 
Mi celo, que os desengaña. 

SANCHO. 

¿Pues qué importa irá campaña? 



Es á reñir. 

SANCIO. 

¿Eso importa? 
Mas si obedeceros trato, 
¿Por qué irritarme queréis? 



Porque un agravio tenéis. 

SANCHO. 

Vos sois grande mentecato. 

DON FERNANDO. 

Pues decid , ¿de qué inferís 
Ser yo necio y poco sabio ? 

SANCHO. 

Si yo no sabia mi agravio, 
¿Para qué me lodecis? 

DON FERNANDO. 

o atrevido ó inhumano 
Que le deis la muerte espero. 
Porque está aqui el caballero 
Qne dio muerte á vuestro hermano; 

Y fuese valor ó suerte. 
Cuando matarle intentó, 
En vuestra casa le dio 

A escuras sangrienta muerte. 

SANCHO. 

¿A escuras fué? 

DON FERNANDO. 

A escuras fué. 

SANCHO. 

Pues no quiero acometerte > 
Que si aquél mató sin verle , 
¿Qué hará de mi si me ve? 

DON FERNANDO. 

No vengaros será ultraje, 

Y aun cobardía será. 

SANCHO. 

¿No miráis que sabe y» 
Como matar mi linaje? 

DON FERNANDO. 

Que ese es temor, imagino. 

SANCHO, 

Pues tomar venganza espero. 
¿Quién es ese caballero? 

DON FERNANDO. 

Es don Lope , mi sobrino. 



ICi 

SA^cuo. 
Oh, pues si don Lope es. 
Templóse mi enojo ardiente; 
Hjsla ser vuestro pariente 
Para echarme yo á sus pies. 

DON FtRMAStlO. 

Que toméis venganza elijo, 
U indignadü ó valeroso, 
yue siendo de Inés esposo. 
Mas sois vos, pues sois mi bijo. 

SANCHO. 



DU.\ FER.VANDO. 

No tan presto. 

¡Oh , si me enojo. 
No hay demonio que me lenya : 

DÜ.N FEIINANDO. 

(>on otra ofensa profana 
Vuestra nobleza. 

SANCno. 
Pues bien. 

DON FtllNA^UO. 

Hay otro agravio lanibieu. 

SANCHO. 

¿Ves» 

DON FERNANDO. 

Que ofendió á vuestra herm; 

SANCHO. 

¿Cierto? 

DON FERNANDO. 

Podeislo creer. 
Pues ya perdonarle intento. 

DOH FERNANDO. 

j Por qué? 

SANCHO. 

Porque es juramento 
De no reñir por mujer. 

DON FERNANDO. 

;,Esa es la llanw inlmniana 
Con que vuestro euojo ardió? 

SANCHO. 

Señor, ¿he de andarme yo 
Hecho ruliau de mi heiniaiía , 
Si por mis pecados nejiros 
Hace de mi muerte alarde ? 

DON FERNANDO. 

Vive Dios , que sois cobarde. 

SANCHO. 

Eso no toca á los suegros. 

DON FERNANDO. 

Si loca. 

SANCHO. 

¡Hay tal incitar le! 
Suegro cisma , y suegro eterno, 
Si porque iie de ser tu yerno 
Procuras despavilarme. 
Haces mal , que es sinrazón , 
Porque un duelo satisfaga , 
Que este yernicidio se haga 
Antes de la pesesion. 

DON FERNANDO. 

Sandio, palabra le ha dado 
be reñir por vos aquí. 

SANCHO. 

Pues que la cunijila por mi, 
Si la ha dado mi criado. 

DON FERNANDO. 

;. Así un honor se desdora? 
¿No reñís por vuestra 



COJIEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 



SANCHO. 

Señor, reñir quiere gana, 

Y yo no la tengo ahora. 

DON FERNANDO. 

Vive Dios... 

SANCHO. 

i Hay tal porfiar ! 

DON FERNANDO. 

¡ Que asi un temor os reporta ! 

SANCHO. 

Hombre ó suegro, ¿qué os importa 
Que yo me salga á malar? 

DON FERNANDO. 

Que cuando esposo os elijo 
i)e Inés , viendo esta templanza, 
O habéis de tomar venganza 
O no habéis de ser mi hijo ; 

V sin que se satisfaga 

El duelo, no hay que pensar. 
Que no os tengo de casar. 

SANCHO. 

Oye, de ese mal me haga. 

DON FERNANDO. 

Vive Dios... 

SANCHO. 

¡ Hay tal infierno 
De hombre! 

DON FERNANDO. 

Cobarde, villano. 

SANCHO. 

No se lome tanta mano 

Usted , que aun no soy su yerno. 

DON FERNANDO. 

La muerte daros sabré, 

Porque aunque me estoy templando.. 

Sfl/e DON JUAN. 

DON JUAN. 

¿Qué es aquesto, don Fernando? 

DON FERNANDO. 

Escucha, y oslo diré. 

Porque tome recompensa 

Hoy de su honor ofendido, 

A vuestro dueño le pido 

Que satisfaga esta ofensa. 

l'ero hace tanto desprecio 

Con salier ya su enemigo. 

Que al verle remiso digo 

Que es cobarde ó que es muy necio. 

\ puesto que tan templado ' 

Deja vivo un deshonor. 

Pues no sabe ser señor. 

Sed señor y sed criado. 

Cuerdo poüeis enseñarle 

A cumplir con su opinión; 

Esta fué mi obligación, 

Don Lope espera en la calle , 

Hacedle tener valor. 

Criado á un tiempo y amigo. 

Que aunque es grande el enemiga. 

Es el agravio mayor. 

Irritadle vos aquí 

Pues templado se reporta. 

Que aunque á mi su honor me importa 

A él le importa más que á mi. 

DON JUAN. 

Pues decidme, como sabio, 
¿Qué otro agravio hay que vengar? 

DON FERNANDO. 

Don Juan le podra contar. 

Que don Juan sabe el agravio. (Vasc] 

DON JUAN. 

Sancho, amigo, ¿qué es aquesto? 

SAKCUO. 

í Fuese ? 



DONJ 



Va se fué. 

SANCHO. 

Pues hable: 
Dejemos apañe ahora 
Ficciones y disparates. 
De mi amor y obligación 
Las bien seguras lealtades ; 
No es tiempo de burlas este; 
Üime, ¿no desaliaste 
Por mi esta tarde á don Lope? 

DON JOAH. 

Sin llegará declararme 
Le desaUé. 

SANCHO. 

¿Por qué fué? 

DON JÜAH. 

Mis sospechas se declaren. 
Porque de Inés en el cuarlo 
Le hallé atrevido y amaule. 

SANCHO. 

¿No reñiste con él? 

DON JUA?I. 

No; 
Hasta hacer seguro examen 
De su intento y de una ofensa 
Que es fuerza que honor te calle. 

SANCHO. 

Pues , Señor, ahora es tiempo 
Que tu acero tu honor lave. 
Que las manchas del honor 
Las saca el valor con sangre. 
Estfena la indignación. 
Pon la razón de tu parte , 
No se ultraje tu valor 
Va que tu honor se profane. 
Don Lope ofende lu fuma. 
Tu acero intente matarle , 
Que aunque lus celos ignoras 
Ignoras lo que más sabes : 
Aprovecha la ocasión 
Si no quieres que se pase , 
Su acero espera lu acero. 
Matarle intenta arrogante; 
Si no le hallare sangriento, 
Delerminado le halle; 
Procura... 

DON JDAN. 

Calla ; tu voz 
Mis oídos no embaracen , 
Porque según me aconsejas. 
Parece que estoy cobarde; 
Üi , ¿que ofensa puede Ser 
Que á la de celos se iguale? 

SANCHO. 

La del honor. 

DON JUAN. 

Dices bien. 
Que en dos extremos tan grandes, 
Respeto en un mal del otro. 
Son , cuando más tibias arden 
Las ofen^'as , fuego activo. 
Los celos ceniza fácil; 
Mas, diuie, Sancho. 

SANCHO. 

Señor. 

DON JUAN. 

Dime, ¿aquesta ofensa nace 
De mis celos? 

SANCHO. 

No, Señor, 
De otro agravio. 

No profanes 
El sagrado de mi oido, 
O harás que intente matarte. 



»a:»cho. 
En mi vida, como luya, 
Te be (le permitir que mandes, 

Y no le quiero decir 

O lu Jcsdorn o lu ultraje 
Porque no podrás oirle 
Ni JO he de poder conlarle. 

DON Juan. 
Bien haces, que si un agravio 
Es del honor al cuntarlt- , 
Se hace el valor sentimiento; 
Pero cuando no se sulie 
El nervio del, el dolor, 
Valor atrevido se lince: 
¥ si saludo ha de ser 
Mi ?ülor dolor, más vale, 
(Jue el dolor se haga valor, 
l'orque me irrite y le mate ; 

Y di , ;i don Keriiuuüo ahora 
Que iuteuta? 

SAKCHO. 

Desagraviarte, 
Con ser su sangre don Lope, 
Procura Tengar tu sangre. 

DON JUAM. 

Y esta ofensa que tü callas 

Y qneadivinnn mis males, 
¿Sábeiila todos? 

SANCHO. 

Si. 

DON JOAX. 

¡Ohr 

¡Aqueste incendio me abrase! 

SANCHO. 

Y don Lope , tu enemigo, 

Ue está esperando i que baje, 
Pensando que so> don Juan. 

DON JUAN. 

¡Cómo haré para matarle 
Donde sepan nii ven^íuma 
Los que mis desilii.bus saben? 

sancuo. 
Sical* á campaña. 

DON JOAN, 

No, 
Porque aunque se satisfacen 
Eo el campo las venganzas , 
En casos üc honor tan giaves, 
Aunque venza a mi enemigo 
No quiero JO aventurarme 
Aquello se cuente bien , 
Que aili lio lo mira nailie ; 

Y con mirarlo y saberlo, 

Ha) en Madrid lenguas tales, 
Qi¡e cuentan los vriicimientos 
Á la luz de los desaires. 

SANCHO. 

Pues , Señor, ya no se usa 
Sacar la espada en la calle , 
Que en las calles de la curte 
Tudas las guerras son paces. 

DON JUAN. 

Si yo tuviera una casa 
Do'nJe poder encerrarme 
Coa él... 

SANCHO. 

Espera , Señor. 

DON JOAN. 

¿Porqué? 

SANCHO. 

Porque en este instante 
Se le cayó la pendencia 
En la miel; aq'iesta llave 
Es de un cuarto di- esla casa , 
Que aunque es bajo, es cuarto j;rande. 
Ahora me la dio Keatriz, 

Y dijo que me bajase 



DONDE HAY AGRAVIOS NO HAY CELOS, Y AMO CKIADO 

Este agravio, mis di 



A habitar en él ; tú puedes , 
Pues él te espera, encerrarte 
Con él , que si le das muerte , 
Inés y su anciano padre 
llüii Je salier lu venganza 

Y tú has de quedar triunfante. 

DON JOAN. 

Dices bien ; pues baja , Sancho, 

Y llámale. 

SANCHO. 

Es disparate 
En rosas que imporlan tanto : 
Va bien puedes declararle ; 
Baja y di que eres don Juan. 

DONJUÁN. 

En vano me persuades, 
yue si por sólo unos celos 
Encubrí mi nombre amante, 
¿Cuánto más justo será 
Que por mi honor me disfrace? 

Y asi , en tanto que vengado 
Todo este volcan se apague, 
Sabe lu sufrir mi nombre , 
Pues yo sé pasar mi ultraje. 

SANCHO. 

Di, ¿qué quieres hacer? 

DONJUÁN. 

Esto. 
Dame ahora aquesa llave. 

SANCHO. 

Toma ¿Qué intentas? Acaba. 

DON jÚan. 
Ahora es fuerza que bajes 
A desaliarle, que vo 
OcullO(iuieroa;;uar(larle 
Dentro del enano escoiidiilo, 

Y una induslria ha de vengarm* 
Que has de ver. 

SANCHO. 

Dime . Señor, 
¿En Qn, hade desaliarle? 

DON JUAN. 

Si. 

SANCHO. 

Y si le diese una priesa 
De reñir, y al mismo insUinle 
Desatacase la espada, 
¿Como quieres que le alaje ? 

DON JUAN. 

Hazle señas desde lejos , 
Que él le seguirá al iustunle. 

SANCHO. 

Y di, si es corlo de vista 

Y lio viese las señales , 

¿Qué quieres que haga, Señor'! 



Ya eso es pasar á cobarde. 

SANCHO. 

No es sino ser advertido; 
En ün , ¿quieres esperarle ? 

DON JUAN. 

Dentro del cuarto estaré. 

SANCHO. 

Mira que al entrar no aguardes 
Que él emhisla , embiste lú , 
Que temo que se adelante. 

DON JOAN. 

Parte al punto. 

SANCHO. 

A obedecerte 
Voy como leal. 

DONJUÁN. 

Verásme, 
i Si el cielo quiere, vengado, 
Que aunque no quiero escuchar 



Son profetas de mis males. 

SANCHO. 

Pues, Señor, voy por don Lope. 

DON JUAN. 

Pues ya yo Voy á esperarle. 

SANCHO. 

Soy luyo. 

DON JUAN. 

Hoy he de premiar 
Tu lealtad. 

SANCHO. 

No me la pagues; 
Mucho más que yo en servirte 
Vienes á hacer en mandarme. 

DON JUAN. 

Sancho, adiós. 

SANCHO. 

Señor, adiós ; 
Él , por quien es , hoy me saque 
De ser criado y señor; 
No sea el demonio que paguen 
Los Sanchos aquesta vez 
Lo que hicieron los donjuanes. ( Vase.) 

Sale BE4TIÍ1Z. 

BEATRIZ. 

Vino la señora noche 
iMuy preciadita de madre 
De las sombras, más cerrada 
Que colegio de estudiantes ; 

Y a esle cuarto principal 
lie biijado en este inslaiiie 
De don Juan y su criado 

Las camas; aqui no hay nadie 
Que me escuche, aunque doña Ana 

Y mi Señora no saben , 
En ese jardín ocultas. 
Los intento^ de su padre; 
Ma^ lá lie una hora que están 
llal.l.u,ilo; plegué a Dios qn.- Iiablí 

De los Estados de Kiándes. 

Yo solamente no tengo 

A quien le cuente mis males ; 

Pues vaya de soliloquio. 

Que en cuantas comedias se hacen 

No he visto que las criadas 

Lleguen a soliloquiarse. 

U'one la luz sobre un bufete ) 
Este criado, este hombron 
De linda presencia y talle. 
Me aliciona por lo tosco 

Y pica por lo arrogante. 
He dado en pensar que es 
Desgarrado, y algo jaque , 

Y los bravossolamenle 
Son los que me satisfacen. 
Lleve el uiablo las mujeres 
Que quieren lindos bergantes; 
i. Para qué es bueno un tacaño 
Que se esté mirando el talle 
Desde el alba hasta la noche. 
Que presume que te hace 

El amor de merced, sólo 

En permitir (|ue le bables? 

No es mejor un bravo, que entra 

Muy zaino, y dice: — ¿Qué hace?— 

¿Que quiere que haga á las diei 

De la noche yo? Esperarle. — 

¿No lie dicho que no me esperes?— 

¿I'uesqué he de hacer?— Acostarse.- 

Y luego al punto me pega, 
Junticu de los gaznates, 

S 'is manotadas —¿Que no?— 
¿Él liabia de tocarme 
En el pelo de la ropa? — 
¿Oye?— bien oigo —Que calle 
Le digo.— No he de callar ; 



IG6 

En mi casa esloy, iorame; 

—Mire no demos al diablo 

He comer.— Con lo que él trae, 

>i de cenar le daremos;— 

Y, en fin , con lindo donaire , 

Kn bofetadas y coces 

Me da seis pares de pares. 

Ksla es »ida y este es hombre ; 

l'asemos más adelante. 

Llama un melilluo á la puerta. — 

¿^tuién llama?¿quiénes?— Vo, abre.— 

Entra , y lo primero es 

Irse al espejo á mirarse. 

Llégase luego la dama. 

Y si ella quiere abra7.arle. 
Dice: — Mira esa valona, 

No sea que me la ajes.— [drías! 

;t,lue baya quien quiera á estos nian- 
jijue haya mujer que los hable ! 
Vudieniio cualquiera dama 
'lener, si quiere buscarle, 
No lindo que la requiebre. 
Sino hombre que la maltrate; 
yue si he de hablar la verdad , 
Las bofetadas me saben 
(Si son á tiempo) mejor 
Üue gallinas y faisanes. 
{Meten una llave en la puerta de aden- 
tro en el vestuario.) 
Pues volviendo á este criado. 
Digo... mas la puerta abren 
Por defuera , ó yo me engaño ; 

Y porque ahora no hallen 
A doña Ana y mi señora 
Presumo que es ¡mporlanle 
Echar este cerrojillo 

Y avisarlas que se guarden. 

{Eofia un cerrojillo que ha de haber.) 
¡Cé , señora ! ; Cé , doña Ana ! 

Salen DOJÍA ANA t ÜO.ÑA INÉS. 

DOÑA ÜIÉS. 

¿Qué hay, Bealriz? 

BEATRIZ. 

¿No OÍS la llave 
Con que abren la puerta? 

DOÑA IKÉS. 

Si. 

BEATRIZ. 

Pues subid antes que llameo 
Por esta falsa escalera. 
DOÑA i:<És. 
A mi me importa quedarme 
En aquesta cuadra oculta. 

BEATRIZ. 

En la escalerilla es lácil. 

DOÑA ANA. 

¿No ves que pudiera acaso 
Uajarpor ella tu padre? 

DOÑA 1^ÉS. 

Pues volvamos al jardia. 

BEATRIZ. 

¿Vbriré la puerta? 

DOÑA INés. 

Abre, 
Que desde aquí escucharemos 
para saber cuánto pase. 
(VflKsí las dos por donde ie vinieron, 

y Bealriz tire el cerrojo, y vase tras 

ellas.) 

BEATRIZ. 

Tiro el cerrojo, y escurro 
La bola bácia aquesta parle. 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 



DON JUAN. 

Noacertaba, por Dios, a abrir la puerta; 
.\liora iinportí quesequedeahierta. 
Ponerla llave iiilenlopur de dentro. 
Ya mivengnnza halló felice centro. 
Kn esta alcoba elijo recalado 
Prevenirle mi industria á mi cuidado; 
Ya llegan , y yo quiero 
Prevenir á mi'lionor mi ardiente acero: 
Hoy cobrará dicho.<:a mi esperanza, 
O la satisfacción ó la venganza. 

(Escúndese.) 

Salen SANCHO t DON LOPE. 

DON LOPE. 

Ea , señor don Juan . solos estamos ; 
Ya es tiempo que cumplamos , 
Pues son precisas las obligaciones. 
De una ofensa las dos satisfacciones ; 

Y hallar quisiera , para no ofenderos, 
Medio para poder satisfaceros : 

Pero pues ya supisteis vuestro agravio, 
P.iseal acerola pasión del labio, 
(,lue á una ofensa juzgada 
Satisface la lengua de la espnda. 
Por una parle intento provocaros 

Y por otra también cuido templaros, 

[ro). 
Que hoy temo, vive Dios (decirlo quie- 
> uestra razón aun ma.<:que vuestro ace- 

SAXCHO. (Ap.) [Jo 

PorsanCosmebendito.queheenlencli- 
Que abrió mi amo la puerta y que si- ha 
DON LOPE. [iJu- 

Ea , irrite el acero vuestro brío. 

SANCHO. 

Esto no quiere priesa, señor mió : 
(Ap. Él se fué , que dejó la puerta 
DON LOPE. [abierta. 

Acabad, y cerremos esa puerta. 

SANCHO. 

Esperad. 

DON LOPE. 

Ya la cierro. {Ciérrala.) 

SANCHO. 

Entre puertas yo llevo pan de perro. 

DON LOPE. 

Avivad de este fuego las cenizas. 

SANCHO. 

Más eslocadas hay que longanizas; 
Tiempo hay harto. Señor. (Ap. ¡Por Je- 
[sucristo! 
Junto á esta puerta á miSeñorhevjsto ) 
La, Señor, , que esperas? [peras. 

Porque este hombre ha de darme para 
DON JUAN, (.ip.) 

Empieza, riñe para asegurarlo. 

SANCHO. {.\p.) 
¿Y si acaba conmigo al empezarlo? 

DON LOPE. 

¿No vibráis el acero penetrante? 

SANCHO. 

Estoy haciendo cólera bastante : 
Sal, que ya empiezo. 

DON LOPE. 

¿Qué es aquesto? 

SANCHO. 

Nada; 
Dejadme enderezar aquesta espada. 

DON LOfE. 

Que suspendáis vuestro valor lue pesa. 



SANCHO. 

Tuércese fácilmente, es genovesi. 

DON LOPE. 

Acabad. 

SANCHO. 

Vive Dios que un real nóvale. 
(.Ap. ¿A qué espera mi amoque no sale!) 

DON LOPE. [liero, 

Que no le importa de vuestro brío iii- 
Que el valor obra más que no el acero. 

DON JOAN, (.ip.) 
;0h cielos! ¡Quién pudiera 
líeñir aquí con él sin que me viera ' 
(Riñe Sancho con don Lope y retírase) 

SANCHO. 

Ea.pues. 

DON LOPE. 

Sois valiente y arrojado. 

SANCHO. 

llélo sido, mas ya se me ha olvidado. 
(Ap. Ea , Señor, arrójate valiente.) 

DON LOPE. 

Bien reñis, vive Dios. 



SANCHO. 



Bonitamente. 



DON 



tCómo yo mis impulsos no provoco ? 

SANCHO. 

.Mal me trata ; esperad , tened un poco. 
■ Ap. ¿Mi amo en qué imagina? 
ViveOrislo,que pienso que esgallina.) 

DON LOPE. 

Decid, pues, qué os ataja ó qué os di- 
SANCHo. [viene. 

«Vos no le disteis á mi hermano uucilo 
A escuras? 

DON LOPE. 

SI. 

DON JOAN. {.Ap.) 

Buen medio ha elegido 
Para reñir y no ser conocido. 

SANCHO. 

Pues mi cordura á mi valor ataja , 
Que yo no he de mataros con venl:.jn; 
A escuras fué el maiarle porvengaius, 
Y á escuras, vive Dios , he de nia'tai os. 
(Mata la luz.) 

Sale DON JUAN y riñe á escuras con 
don Lope, y don Lope sale herido. 



I él la 1 



DON 



>N. 



.Mataréle, pues hoy quiere mi suerte ' 
Satisfacer mi fama con su muerte. 

SANCHO. (Ap.) 
Pues yo donde él esLiba estoy segorO, 

DON LOPE. 

La luz muestra sus rayos en lo oscuro; 
lias valiente por Dios os lie advertidos 
Viven los cielos que me habéis herido, 

DON FERNANDO. (Dentro.) 
; Hola, Bealriz! 

DON LOPE. 

Que bajan luz recelo. 

DON LOPE. 

Yo he de vengar mi sangre, vive el cielo. 

DON JUAN. 

Sancho, sal otra vez. 

SANCHO. 

¿Qué dices? 

DOn JUAK. 

Presto 



DONDE ll.VY ACIIAVIOS NO HAY CELOS, Y 



DON fei<ka;«do. 
Detened, esperad , don Juan, ¿qué es 
SANcno. [eslo. 

i:slo,m3taráaquel(|uemeliaofeudido. 

UON LOPE. 

Yo he de vengar mi s.mpre. 

BOS FEKNANDO. 

¿Estáis herido? 

DO» LOPE. 

Sí estoy. 



En mi vida he lirado cuchillada, [te. 
yue es de bolios, yo riíio muy pruden- 



DOM FERNANDO. 



SANGRO. 

Asi es verda 

DON JUAN. 

Bien pude disfrazar yo, 
Oculto como criado, 
Un agravio adivinado, 
Pero averi¡;uado no. 

Y asi, para castigarle 

Me hizo esfuerzos el sentirle, 
l}ue un;i cosa es presumirle 

Y otra cosa es escucharle : 
Que soy don Juan hien se ve, 

Y también á escuras fui 
El que primero os herí 

Y el que ahora os mataré ; 
A mi sospecha ofendida 
Tiró el indicio otra flecha, 

Y asi vengué la sospecha 



No os tuve, vive Dios , por tan valiente, j Con la sangre de esa herida 



¿Uoude es; 

DON LOPE. 

Eu este brazo es la herida. 

SANCHO. 

Esa es mi herida, no la erré en mi vida. 

DON FERNANDO. 

Y ahora vuestra ofen^a , 

¿Que es lo que pretende hacer? 

DON LOPE. 

Yo quieio satisfacer 

Con vuestra sangre y la mia. 

DON FERNANDO. 

Ino airado, otro ofendido. 
Volved nobles á arrojaros. 
Que mucho mas que á aplacaros 
A irritaros bu venido; 
Que si al bajar arrojado 
Hallo solos a los dos , 
be ninguno, vive Dios, 
He pienso poner al lado. 
Entre los dos igualmente 
Neutral mi pasión obligo : 
lino es mi sangre y amigo, 

Y otro mi amigo y paiienle. 
í puesto que no se ve 
(Según de los dos recelo) 
Satisfecho vuestro duelo. 
Reñid , que yo os miraré. 

DON LOPE. 

Pues es tan cuerdo, admitir 
Es luerza vuestro consejo. 

SANCHO. 

En efecto, aqueste viejo 

Me ha hecho por fuer/.a reüir. 

DON LOPE. 

Ya la ira me obliga aqui 

A irritaros inhumano; 

Yo di muerte á vuestro hermano 

Yá vuestra hermana oleiidi; 

Y asi, atrevido y osado, 
Todo mi ardor os provoca. 



Sale DON JUAN. 



Esa venganza le toca 

Solo á don Juan de Alvarado, 

Y asi el acero indignad. 

DON LOPE. 

¿Pues quién es don Juan aípii' 

DON JUAN. 

Yo soy don Juan. 

SANCHO. 

Es así. 



Mas ya que escuchó mi suerte 
Mi agravio de vuestro labio. 
Para sanear el agravio 
He de comprar vuestra muerte ; 
Y asi las satisfacciones 
Prometidas se verán ; 
Mirad si sabe don Juan 
Cumplir sus obligaciones. 

DON FEhNANDO. 

Decid , ¿por qué cauteloso 
Tan oculto habéis estado? 

DON LOPE. 

¿Por qué habéis disimulado 
El nombre? 

DON JUAN. 

Estuve celoso. 

DON FERNANDO. 

¿Pues de quién los celos son? 
Decid el indicio aqui. 

DON LOPE. 

¿De quién? 

DON JUAN. 

De vos, pues os vi 
Bajar por ese balcón. 

DON LOPE. 

¿Vos lo visteis? 

DON JUAN. 

V después , 
O amante ó determinado. 
Os hallé oculto y cerrado 
Dentro del cuarto de Inés. 

DON LOPE. 

Pues ¿por qué se declaró. 
Guardando ardor tan violento, 
Aqui vuestro sentimiento? 

DON FERNANDO. 

¿No tenéis ya celos? 

DON JUAN. 

No. 

DON LOPE. 

Pues publiquen vuestros labios 
Estos dudosos recelos : 
¿Por qué no leñéis ya celos? 
Decid. 

DON JUAN. 

Porque tengo agravios : 
Amor tuve con desvelos 
Iguales á mi dolor, 
Y asi como en el amor 
Hallan propiedad los celos, 
A un tiempo advertí y dudé 
Cautelosamente sabio; 
Pero en sabiendo mi agravio 
De mis celos me olvidé. 
Que si en dudas y recelos 
De aquel repetido ardor 



AMO GUIADO. I 

Hay celos donde hay anuir. 
Donde hay agravios no hay celos. 

DON LOPE. 

Aunque ya como enemigo 
Vibras la espada en la mano. 
Advenid que vuestro hermano 
Era mi mayor amigo. 

Y aunque á e.scuras , torpe y ciego 
A don Diego muerte di, 

Pero como no le vi 

No supe que era do» Diego. 

DON FF.RNANDO. 

Y en mi crédito se allana 
Esta verdad que os abono. 

DON JUAR. 

Pues esta ofensa os perdono, 

Y paso á la de mi hermana ;, 
Hoy mi venganza me llama 
Mucho más que mi rigor : 
Mi hermana está sin honor 

Y mi honor está sin fama; 

Y á satisfacer primero 
El duelo esta ofensa aspira. 
Que esta pasión pide ira , 

Y esta ofensa pide acero. 

DON LOPE. 

Cuando yo ofendí á doña Ana , 
De un error nacieron dos , 
Que tampoco, vive Dios , 
Supe que era vuestra hermana , 
Que antes perdiera la vida 
Avergonzado y corrido. 

DON JUAN. 

¿Y por no haberlo sabido 
Deja de estar ofendida? 

DON LOPE. 

Ahora bien , ahora os muestro 
i Lealtad con que os mitigo, 
1 Pues don Diego fué mi amigo, 
, Yo lo quiero ser más vuestro; 
Si por templar los recelos 
De vuestros discursos sabios 
Os quitase los agravios , 
Quedarais vos con los celos. 
Decid, ¿no los templaréis 
Si halláis nuevas recompensas? 

DON JUAN. 

Acabadas las ofensas 
Tengo amor y los tendré. 

DON LOPE. 

Y si con nuevos desvelos 
Que han de pronunciar los labÍG5 
Satisfago los agravios 

Y satisfago los celos : 
¿No corregirá advertida 
Hoy vuestra sospecha fiera 
Duelo y amor? 

DON JOAN. 

Eso fuera 
Darme honor y darme vida , 

Y mitigaréis asi 
Todas mis sospechas. 

DON LOPE. 

Pues 
Sabed que yo quise á Inés , 

Y Inés no me quiso á mi. 
Beatriz, viendo mi pasión , 
Viéndome á su amor rendido. 
Por dos veces me ha escondido 
En el cuarto y el balcón. 

Y puesto que honores gano, 
A satisfacer se allana 
Con la mano de doña Ana 
La sangre de vuestro hermano ; 

Y SI al si de nuestros labios 
Doña Ana mi esposa es. 
Siendo vuestra doña Inés 
Ni habrá celos ni habrá agravios, 



alen DOÍÍA ANA t DOSA INÉS. 



DoSa INÉS. 

Lsta es mi mano, don Juan. 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE D0^ Fr.ANCISCO DE ROJAS. 

i>riÑ\ AS*. 
Csla , don Lope, es mi mano. 

DON JUAN. 

Así mi lionorse remoilia. 



DON LOPE. 

Ya no es mi amor tan ingrato. 



SANCUO. 



Pnes vuélvame mi lelralo 
Ylen(;;\ lin l;i comedia; 
Y acallarla [ireslo es 
l'oniUB ui vítor alcancemos, 
Que Deutri?. y yo podemos 
Irnos á casar después. 



£L MÁS IMPROPIO VERDUGO POR LA MAS JDSTA VENGANZA. 





PERSONAS. 


CESAR. 


FEDERICO. 


LAliRA, criada. 


EL DUQUE DE FLOREN- 


ALEJANDRO, hijo de Cé- 


DIANA, dama primera. 


COSMB, gracioso primero. 


CIA. 


sar. 


CASA.NDRA, dama segun- 


DAMIÁN, gracioso segun- 


JULIA, criada. 


CARLOS, hijo de César. 


da. 


do. 


Criados. 



JORNADA PRIMERA. 



En habiendo cantado la música, diga 
u.iA voz en lo alto, sin oirse los mii- 
ticos. 

DMA voz. (Dentro.) 

Arrojadle de la escala. 

Precipitadle, maladle, 

ll.ije en álomos al centro, 

Mida sin alas los aires; 

Kaeion de si mismo sea. 

Que para la niuene dalle 

Comisión de Dios leñemos. 
TODOS. (Dentro.) 

¡Huera! 

Baja rodando ALEJANDRO desde ar- 
riba con broquel y espada , acuchi- 
llando á los músicos, y dice. 

ALEJANDRO. 

■¡Ob, vil canalla, infame! 

MliSICOS. 

Parece que ana montaña 
Se vino abajo. 

ALEJANono: 

Esperadme, 
Villanos; porque aunque ludo 
Kl infierno os acompañe, 
Pedazos os he de hacer; 
Estos soB, huid, cobardes. 

Miisicos. 
Tente , demonio, ó quien eres, 
Oue como ravo bajaste 
Desde ese balcón al suelo. 

TODOS. 

Huyamos. 

(Vanse los músicos.) 

ALEJANDRO. 

No ha de escaparsp 
l'na filáziaa humana 
Üe vosotros, ni de nadie 
De cuantos al paso encuentre. 
Que escupo el alma en volcanes 
Por los ojos y la boca. 

Sale CARLOS por otra parle con espa- 
da desnuda y broquel. 

CARLOS. 

Hombre, detente, jqué haces? 
íQuiéo eres? 

ALEJANDRO. 

¿Quién? El demonio. 

CARLOS. 

iEI demonio? Obligaráte 
La cruz desle acero mió. 
De las estrellas brillante 
Esp^o, á que huyas. 



ílejasdro. 
¿Yo? 
Mal me conoces, mal sabes 
Quien soy, porque soy demonio 
Tan loco, tan arrogante, 
Que no huyo de las cruces 
Ni de un calvario: la calle 
Se ha de hacer, hombre, angosta, 

Y el mundo, para que escapes. 
Hecho cenizas de mi. 

CARLOS. 

Pues están desnudas, balden 
Las lenguas de acero solas, 

Y las arrogancias callen. 

ALEJANDRO. 

Siempre que se me ha ofrecido 
He hablado en ese lenguaje; 
Mas no he encontrado en Florencia 
Ni en el mundo, quien me aguarde 
Con tanto valor. 

(Pelean los dos.) 

CARLOS. 

Pelea, 

Y verás más adelante 

i;i que descubres en mi. 

ALEJANDRO. 

Confiésote que es notable: 
jEres Giielfo ó Gibelino? 

CARLOS. 

El valor hace linaje 
De por si. 

ALEJANRRO. 

¿Carlos, mi hermano? 

CARLOS. 

¿Es Alejandro? 

ALEJANDRO. 

V quien sale 
De una batalla infernal 
Con hidrópico coraje 
De beber mi sangre propia. 

CARLOS. 

Rien podrás beber tn sanare, 
yue alguna pienso que vierte 
Este brazo del combate 
Que hemos tenido. 

ALEJANDRO. 

V el alma 
Quisiera también ,<;acürte, 
Siendo segundo Cain 
De Florencia á las edades 
Venideras, por poder 
Templar, Cario?, con njatarte, 
La infernal cólera mia. 

UNA voz. (Dentro.) 
Agradece á las piedades 
Secretas del cielo, liera, 
Que para portentos naces, 
El haberle revocado 
La sentencia inexorable 



Aguardadme, 
Villanos, veréis si soy 
I De veras portento. ( 

CARLOS. 

¿Que áspid 
Nació con tanto veneno, 
NI qué Africano Cerasles? 
Aguarda, Alejandro, espera. 
Que aunque esas ofensas haces 
A la sangre que tenemos, 
Al riesgo de acompañarle 
A que tu furor le opone... 

Sele DIANA á un balcón. 



darlos es, quiero llamarle. 

CARLOS. 

Alejandro, espera. 

DIANA. 

¡Ab, Carlos! 
iAh, Carlos ! 

CARLOS. 

La voz de un ángel 
Me detiene, que es Diana, 
Que como Diana sale 
Ravos de plata esparciendo, 
Dando á la noche cobarde 
Presunciones contra el dia. 



Más que las voces suaves 
De la música, el rumor 
De las cítaras de Marte 
Me han obligado á salir 
A este halcón, que en la ca4le 
Os recelé con peligro. 

CARLOS. 

Mil años e! cielo os guarde, 
Que basta para lograllos 
En mi fortuna inmortales. 
Ese cuidado de veros. 
Aunque con tantas os pague 
Almas como pensamientos. 
Yo voy siguiendo el alcance 
üe mi hermano, que ha tenido 
Con las sombras, con el aire 
No sé que ocasión aquí , 
Y es forzoso no dejalle 
De la mano, aunque primero. 
Juzgándome de la parle 
Contraria, me ha herido. 

DIANA. 

¿Herido? 

CARLOS. 

No es nada, en un brazo; dadme 
Licencia, y la grosería 
De dejaros perdonadme, 
Pues veis que es deuda precisa 
El acudir a mi sangre. 



{Vase.) 



DU5A. 

Esla hnnda. t esie lienzo 
F.H lugar del dueño bajen 
En este lance á serviros. 

(Iclia una banda y un lienzo.) 

CARLOS. 

Serán para etemiiamie. 

dia:<a. 
¡Av. Dios! Mi hermano recelo, 
Cá'rlos, que ha entrado en la calle; 
Itcliraos de suerle que él 
No os encuentre á estos umbrales 
Y averiijiie las sospechas 
Que de nuestras vistas trae, 
(tueaunque para el casamiento 
(.lúe intentáis somos iguales, 
EsGiielfoyvosGibelino. 

Sale FEDERICO. 



FEDERICO. 

Un hombre (si en engallarme 
Ño está conmigo la noche 
Falsa) me parece, que antes 
IJue vo llegase á mi puerta 
Estaba, y del sitio parte 

{Recatándose Cárlot.) 
Agora la calle arriba, 
l'rocurando recalarse 
üe mi ; mis sospechas andan 
Cerca del último examen; 
Sin duda que galantea 
Esie á mi hermana; alcanzalle 
Pretendo, y reconocelle 
Aunque me cueste arriesgarme. 

CARLOS. 

Federico me pretende 

Seguir, y no he de aguardalle 

Por Diana, y por poder 

Ir tras Alejandro. (\'a$e.) 

FEDERICO. 

Tarde 
Lo he intentado, que ya ha vuelto 
La esquina, y es disparate 
y temeridad seguille 
Y yo a mi propio agraviarme; 
Que puede ser diferente 
Ue lo (|uc sospecho pase 
Solamente por antojo. 

Sale COSME, gracioso , criado de Ale- 
jandro. 

COSME. 

Que aquí viniese á buscalle 
Me mandó Alejandro, y fuera 
Para mi dicha muy grande 
Ño encontrar con él, que sirvo 
A un duende, á un demonio. Tale, 
Que aqui hay gente ; y si no es él, 
Detiende el puente gigante 
Desmesurado. 

FEDERICO. 

Gira vez 
El hombre vuelve á la calle, 
O arrepentido de haberse 
Recatado en semejante 
Ocasión, ó presumiendo 
De hallar el puesto sin nadie: 
Al paso quiero salille. 

COSUE. 

Ni el compás de andar ni el t;iUe 
Es de Alejandro, ¿qué hare'í 

FEDERICO. 

¿Quién va? 

COSME. 

¿Quién viene? 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FUANCISCO 

rCUERICO. 

¡Notable 



COSME. 

Traigo mojada 
La pólvora. 

FEDERICO. 

iQ^ué lenguaje 
Es ese? 

COSUE. 

El que me enseñaron 
Mis abuelos y mis padres; 
l'erdone vuesa merced. 

FEDERICO. 

Pues vuélvase. 

COSME. 

Que me place. 

rEDtRICO. 

V advierta, en su vida que 
l'or esta calle no pase. 

COSME. 

Sea muy enhorabuena, 
Que eso dijeron á Zaide, 

Y no era tan obediente 
Como yo, con mil quilates. 

FEDERICO. 

Hombre de gusto parece. 
COSME. (Ap.) 
¡Lo que yo porque llegase 
Alejandro diera! 

FEDERICO. 

¿Cómo 
No se acaba de ir? 

COSME. 

Iránse 
Cuando vuesarced quisiere, 
Que no son bestias. 

FEDERICO. 

Aguarde. 

COSME. 

Obedezco. 

FEDERICO. 

¿Qué buscaba 
En este sitio tan tarde? 

COSME. 

Yo lo diré, que fui amigo 
Siempre de decir verdades. 
Alejandro, hijo mayor 
De César de Salviati, 
En Florencia conocido 
Por sus raras mocedades 

Y notables travesuras. 
En esta casa... 

FEDERICO. 

Adelante. 

COSME. 

A Diana galantea. 

Que es un llorentiii arcángel. 

Hermana de Federico 

De Médicis, y es su amante 

Carlos, su hermano también , 

Y uno del otro no sabe. 
Sirvo á Alejandro, y mandóme. 
Que por aqui le buscase, 

Y vengo de muy bellaca 
Gana a estas huras á darle 
Kse gusto, porque tengo 
Desde el vientre de mi madre 
Muy poquita inclinación 

De ver de noche las calles, 

Y á las lechuzas las dejo 

Que son más fantasmas que aves. 

FEDERICO. (/4p.) 

Confesó de plano el hombre 
Sin darle tormento. ¡Cuáles 
Son los criados! 



(Xase.) 



COSME. 

¿IrémeT 

FEDERICO. 

Dien puedes irle ó quedarte. 

COSME. 

También pienso que á Casandra, 
(Que es hermana de los tales 
Alejandro y Carlos) quiere 
Federico, para que anden 
Trocados ios frenos. 

FEDERICO. (.4p.) 
Todo 
Este villano lo sabe. 

COSME. 

Y á no ser bandos contrarios 
Llegaran á declararse 

Y á pedillas por mujeres, 
Que, durante el doncellaje, 
^o lo son, que son enigmas. 
Son sabandijas neutrales. 

Ni bien hombres, ni bien hembras, 
iNi bien pescado, ni carne. 

FEDERICO. 

Darme á conocer no quiero; 
Disimulando, y dejalle 
En este puesto, y volver, 
Después que deje la calle, 
A entrarme en casa. 

COSME. 

t\ se fué, 

Y me dejó; nuevo achaque 
Debió de dalle en la testa; 
Pero por estotra parle 

Viene otro hombre, que pr.rece 
Espárrago de las Laudes: 
Porque ya han dicho maitines, 

Y dellos á salir tañen 
Eslas monjas Filomenas 
Profesas, que aqui adelante 
Viven. 



Sale DAMIÁN , segundo gracioso , con 
espada y embozado. 

DAMIÁN. 

Dormlme, por Dios, 
Qne con el nuevo romance 
Me arrullé, el broquel por cuna, 

Y como si fuera en Flándes; 
De la música el suceso 
No he sabido, ni á qué parle 
Se fué Carlos, mi señor. 
Que aun no han quedado señales 
De haber pisado eslas piedras 
Plantas humanas. 

COSME. 

Tornarme 
No parece bien, que ya 
Me ha visto y sera brindalle 
Con el miedo á más valor. 
Que no trae el hombre talle 
De menos miedo que yo, 

Y de cobarde á cobarde 
Vence el que acomete. 

DAMIÁN. [Ap.) 

Aqui 
Está un asombro de Marte. 

COSME. 

¿Quién va? 

DAMIÁN. 

¿Por qué lo pregunta? 
COSME. (Ap.) 
Respondió con espantable 
Despejo: yo me he engañado, 
La calle llueve Roldanes. 

DAMIÁN. 

¿Qué dice? 



COSXE. 

Aquí no se dice. 
Sino solamente se hace. 

DAHIAK. 

Pues saque la espada. 

COSME. 

Quiero 
S.iber .iniPS que la saque 
!)i es Güelfo ó es Gibelino. 

DAllUN. 

Soy cuatro mil [iarrahases. 

COSME. 

¡Puto! ¡Cuatro mil? 

OAMIA^. 

Y son 

Pocos. 

COSME. 

Pues íTielva á endiablarse 
Pur más al infierno, si ha; 
En el más de ese linaje. 
(Ap. Sufriéndome va.) Que voto 
A Dios, que con la de Juanes 
Se los haga pepitoria 
Todos. 

damia;<. (.4p.) 

El hombrees de partes 

Y con él 00 bav burlas. 

COSME. 

Ea, 
¿Qué responde? 

OAMIAD. 

No me canse, 
Que le pcTi.iré eu un tejado 
Con un dedo. 

COSME. 

¡Lindo saque! 

DAMIÁN. 

Que mal á Damián conoce. 
(Ap. En yendo sufriendo, dalle, 
Que es regla de los gallinas.} 

COSME. 

¿Es Damianíllo? 

DAHIAÜ. 

Es Galafre, 
ririvernsy Toldan, 

Y lodos los doce Pares. 

COSME. 

Damianillo es. 
, ¿Es Cosmele? 

i COSME. 

{ Dame esa mano, vinagre, 

I Que me has vuelto el alma al cuerpo 

Y tú y yo á dos elefantes. 

DAMIAit. 

Somos ratones. 

De un nido, 
I Pues i dos hijos y á un padre, 
I Ed una casa servimos. 

I No puedo dar uu alcance 
I ACvIos. 

I COSME. 

' Ni yo á Alejandro. 

DAMIAM. 

Fuerza será ir á buscalle, 
' Que me he quedado dormido 
Sobre aquellos pedernales 
Como si fueran colchones, 
Al son de ciertos gaznates 
Que trajo aqui (Dios nos libre), 
A hacer gárgaras. 



UOPIO VERDUGO POR LA MÁS JUSTA VENGANZA. 171 

Por imposibles de jazmín y rosa, 
Dando turnos altiva, 
.Mil veces muero, porque lautas viva, 
Y abrasado la adoro 



Que han conmutado en dinero 
Las damas á los galanes 
Las músicas. 

DAMIAIt. 

Es galán 
A lo antiguo; Cosme, dame 
Licencia para buscar 
A mi amo. 

COSME. 

I Alá te guarde, 

i.Híe es moro, y es renegado 
Kl que á estas horas los mares 
Destas calles surca en corso 
Tras dus demonios andantes, 
V pues Cosme y Damián somos 
Desde hoy amigos tan grandes, 
Júntenos un orinal 
A los dos de aqui adelante. 

DAHIAll. 

r.'ia fué siempre la insignia 
De los Cosmes y Damianes. 

COSME. 

.\dios. 

DAMIÁN. 

Adiós. 



Kn piélagos de luz y abismos de oro. 

Iste ingrato despego. 

Este desden, este iuvencible fuego, 

Y el no esperar mudanza. 
Desesperaron tanto mí esperanza 
Que esta noche he Inlenlado 
El último remi-dio á mi cuidado, 
l'or ese mon;.ster¡o. 
Adonde el cielo solo tiene imperio, 

Y despechado y loco 
A nueva furia agora me provoco; 
Aunque es pretexto injusto 
A la violencia remitir el gusto, 

Y gozará Diana 

Por fuerza, que el amor lodo lo allana. 
En su propio aposento. 
Que por una pared desle convento 
Tiene fácil la entrada , 
Empresa loca fué, pero fué honrada. 
Al (in, cuando al sosiego 
Común todas las monjus(ardo ea fuego 

(Vase.) •** furor todavía) 

I Estaban, para dar á mi porfía 

Sale ALEJANDRO por donde se quiere |Í"bVraqtenaTar'e¿t'escah arrojo. 
ir Cosme. \ \ apenas puesta estuvo, 

Cuando á asaltar por ella al cielo subo, 
Sin recelar contrario; 

Y al tiempo que re.suelto y temerario 
(.luiero arrojarme dentro, 

Otra i (uatro bultos me salen al encuentro 

Aventura. I i'on antorchas por ojos, 

I Y abortando después volcanes rojos, 
Diciendo el uno dellos 
(Aquí se me erizaron los cabellos, 

Y en mi vida he tenido 
Miedo, si no es entonces, conocido): 

I -De la escala arrojadle, 
I Precipitadle todos y matadle. 
Que para que le demos 
l.amuerle comisión de Dios tenemos.» 
Quise hacer resistencia 
I lin mi, volviendo á la infernal violencia; 

Y como desde el cielo 
Bajé rodando por la escala al sucio 
De camino tan agro. 
Quedando con la vida por milagro. 
De mi valor profundo, 

Y presumiendo poca empresa el mun- 
I Florencia, átomo ó nada, [do. 

Con aqueste broquel, y aqueslaespaUa, 
! Sin alus por el viento, 
i Tomar venganza del infierno intento; 
¡ Desbocado caballo 
I Volver quiero á la escala, y no la hallo; 

No hay riesgo que me ataje , 

Y por lograr mi bárbaro coraje 
Cuanto encuentro atropello, 
Venenoexlialo desde el pié al cabello: 
Hiero á Carlos, mi hermano. 
Topándonos los dos : la voz en vano 
Primera repetida 

Seguir procuro , y más de alguna vida 
Cuesta mi diligencia; 
Marro de hombres las calles de Fln- 
l'ara mi desatino [lencia: 

Todos son Güelfos, nadie es Gibelino, 

Y de polvo y sudor, ciego y bafiado. 
Como toro español agarrochado 
Que del cosn se escapa, 
Con esta vida y con aquella capa, 

Y con los dos lunados 
Cometas de caballos y tablados. 
Fué sangriento destrozo. 
Penacho haciendo de un errado trozo, 
Al arrugado cuello 
Que tremola arrogante por rompello. 
Viendo que le embaraza 



ALEJANDRO. 

¿Quién es? 

COSME. 



ALEJANDBO. 

¿Quién va? 

COSME. 

Nadie, 
Que yo ya no voy ni vengo 
A puro desatinarme. 

ALEJANDRO. 

¿Es Cosmillo? 

COSME. 

¿Es Alejandro? 

ALEJANDRO. 

Si tardas mis en nombrarme, 
Ciiiitigo en esotro mundo 
Doy de una estocada. 

COSME. 

¡Zape! 
c.ran diligencia es, por Dios, 
l'aia tan largo viaje. 

ALEJANDRO. 

,,flué te bas hecho! 

COSME. 

No he podido. 
Por más que he andado, encontrarte, 
,.nué te ha sucedido? 

ALEJANDRO. 

Estoy 
Sin mi de cólera; dame 
Aiencion, que de un prodi^íio 
Quiero, Cosme, cuenta darte. 

COSME. 

De las orejas abajo 

Seré una estatua de jaspe. 

ALKJANDRO. 

Va sabes que A Diana, 

(.«nio del sol, de Federico hermana, 

.\duro de manera 

i.iue aspiro a Salamandria de la esfera 

i.un humanos despojos 

Del soberano incendio de sus ojos; 

ilien que en sus dulces rayos 

Que nievan soles, y que llueven Mayos, 

Amante mariposa 



172 COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE liOJAS 

Y con el las eslrellas amenaza, i Me decid ; que el tiempo pasa, 

Que con bramidos roncos I V len¡;o miiclio que Irjcer, 

Vuelve otra vei á visiur los troncos Que acabar y á que iicudir. 



Hel monte comarcano 

De adunde fué vecino y ciudadano; 

A este puesto me vuelvo, 

Y en él á darte muerte me resuelvo, 
Si tardo en conocerle; 

¡Tan poco de tu vida hubo á tu muerte! 
Kjndiuse mi porlia, 
Llei;6 la aurora, y tras la aurora el dia 
t!ue desterró el lucero; 

Y cuanto largamente le refiero 
Sospeclio que he soñado; 

Ponga tresnas él mismo á mi cuidado 
Porque temple su fue^o, 

Y vamos á dormir, que es hora, luego. 
Sin que el lecho que lanío me recrea, 
Campo i mis ansias de batalla sea. 

COSME. 

Pardiez que menos que ser 
Sueño el que cuentas. Señor, 
(lúe no bastara el valor 
UeKüld.Mi ni Lucifer 
Para tanta patarata; 
Para un cieyo en verso y prosa 
Era «relación famosa, 
(Diciendo á voces) que trata, 
Como dando teslinionio 
De corazón paladín, 
ün mancebo llorentin. 
Peleó con el Jenionio; 

Y haciendo á su ardor lisonjas, 
A arrojarle se dispuso 

Por una escala que puso 
A un monasterio de monjas. 

Y después dando en el suelo 
Volvió a acometelles bravo. 
Con un villancico al cabo 
Contra el diablillo cojuelo». 

ALEJANDRO. 

Humor gastas. 

COSME. 

Ya llegamos 
A casa, gracias á Dios; 
Yo me vengaré de vos. 
Nochecita, si allá entramos: 
Que estoy de sueño sin mi. 

{Suene dentro un herrador.) 

ALEJANDRO. 

;. Quién es el martillador 
Vecino? 

COSME. 

Es el herrador. 

ALEJANDRO. 

Llámamele , Cosme , aqui. 

COSME. 

Yo voy. {Vase.} 

ALEJANDRO. 

Que me da, confieso. 
Notable enfado. 

Sale COSME con EL HERRADOR. 

COSME. 

Aqui está 
El señor maeso ya. 

HERRADOR. 

¿Qué mandáis? 

ALEJANDRO. 

Señor maeso, 
Yo vivo en aquella casa. 

HERRADOR. 

Ya os conozco. 

ALEJANDRO. 

Mi aposento 
Es aquel bajo. 

HERRADOR. 

El intento 



ALEJANDRO. 

Yo tengo mas que dormir, 

Y silencio he menesier. 
Que me trae á casa el dia 
Oe rendido y trasnochado, 
De haberla toda pasado 
En cierta aventura mia. 
La música del martillo 

Para arriilhirme no es buena, 
Nila bigornia es sirena 
Que aduerma sin odio. 
;Volo á Dios ! que si la toma 
De a(|ni á la noche en la mano 

Y mañana muy temprano 
Antes que beba ni coma 
No se ha mudado de aqui. 
Que le tengo de mudar 

A los infiernos á herrar. 
Que es lo más que se usa .itli ; 

Y acierte , pues despertando 
Está en el barrio á quien duerme , 
Esta vez á obedecerme 

Quien há tanto (|iie está herrando ; 

Y sino, lo dicho, dicho. 

HERRADOR. 

¡Notable temeridad! 

COSME. 

Si va á decir la verdad 
Él es galante capricho. 

HERRADOR. 

De obedeceros no puedo 
Dejar. 

COSME. 

No hay que repücalle; 
Si quedar quiere en la calle 
Busque otro oficio más quedo, 
Que de los siete podrá 
Ser este despertador. 

Habiendo sido herrador 
Con ninguno acertara ; 
Ven este, el más singular 
Que albriiar aspira á ser. 
Yerra más lo que ha de hacer 
Que acierta lo que ha de herrar. 

Quedo de todo advertiilo. 

COSME. 

Busque otro entre tantos arles , 

Y Dios le eche á aquellas parles 
Donde de nadie sea oido. 

Para que uo martirice 

De herrador con sólo el nombre. 

HERRADOR. (Ap ) 

No hay burlas con él , que es hombre 
Que hace más de lo que dice. ( Vase.) 

ALEJANDRO. 

Nadie de mi gusto apela 
A otro ningún tribunal. 

MAESTRO. {Dentro.) 
Lean todos por igual. 

Deletrean y leen como muchachos de 
escuela , con muclin ruido, lodos los 
que puedan; y tale EL MAKMliO 
con palmatoria , cortando una pluma. 

ALEJANDRO. 

¿Qué enjambre es este? 

COSME. 

Una escuela. 

ALEJANDRO. 

No es menos que el herrador 
Eslo, Cosme ; al maestro llama. 



COSME 

Él sale á hablar a una dama 
Que allí le aguarda. 

ALEJANDRO. 

¿lia, Señor 
Maestro? 

MAESTRO. 

¿Qué me mandáis? 

ALEJANDRO. 

Escuche atento. 

MAESTRO. 

Deci. 

ALEJANDRO. 

Ya sabrá que vivo aqui. 

MAESTRO. 

Por muchos años viváis. 

ALEJANDRO. 

Yo vengo á dormir ahora 
I ^ una mosca me despierta , 
Cuanto mas junto á mi puerta 
Tanto tiple. 

MAESTRO. {Ap.) 
Me enamora 
El Alejandro. 

ALEJANDRO. 

llaga luego. 
Como dicen , por sollailos 
Ya sus casas enviallos 
Dejando el barrio eu sosiego ; 

Y mañana múdese 

A otro muy lejos de aqui ; 
Que si no lo hace asi. 
Voto á D'os (escúcheme) 
Que;. o lo haga de modo 
(Si uie obliga a i|ue uie enoje) 
Que en un lej.ido le arroje 
Con bancos , mesas y ludo 
El adorno, el bidulaque 
De la escuela , v le snjeie 
A hacella en un caballete, 

Y para los niños saque 
(Porque del luror que doy 
Muestras no reservo nada) 
Una comisión firmada 

De Heredes. 

MAESTRO. 

{Ap. Temblando estoy.) 
Digo, que obedeceré 
Todo cuanto me ordenáis. 

ALEJANDRO. 

Libre con eso quedáis 

Y yo á gusto dormiré. 

MAESTRO. 

Y yo os soñaré de aquí 
Adelante. 

ALEJANDRO. 

No haréis mal. 

COSME. 

Un miedo lleva Pascual 
Como Cirio. 

MAESTRO. 

Voy sin mi. 
No estaré aquí á mediodía. 
De quién es da leslimunio 
¡Válgale Dios , por demonii 

COSME. 

Con esto queda vacia 
De todo rumor la calle , 

Y con gran facilidad 
Redimes la vecindad 
Que devenir tiene talle 
A agradecérlel" todos, 

Queá nn martillo y á una escuda 
¿Qué bronce no se desvela? 
Que son de lorinenlos modos 
Que no los tiene el infierno. 



{\csc.) 



EL MAS IMPROPIO VEROIKJO POIt LA, MÁS JUSTA VE^•GA^ZA. 



No quIlaiiJo pormenores, 
Loscocbes y empedraiioros. 

ALEJANDRO. 

Ya he puesto en eso gobierno, 
Que por un empedrailor 
V un cochero que maté, 
Ñin;.'Uiio (lellos á pié. 
Ni a caballo, con valor 
Ni Iberlad han quedado 
Para pasar por a(iuí. 

I CüS>IE. 

i )Qué buen guf^to! 

I ALEJANDBO. 

l'oralli 
Hemos de entrar (si lie llevado 
La llave de a(iȎl postigo) 
Por no encontrar á mi padre 
Que me gruña ni me ladre , 
Que es mi mayor enemigo. 
A(|ui está la llave; toma, 
Cosme, y adelántale 
A abr|i|e , que estoy en pié 
Dormido. 

COSME. 

Otro moro asoma. 

Arribo UN PREGONERO, con t 
colcha en la mano. 

PREGONERO. 

Vengan á la almoneda 
Con moneíla; 
Vengan á la almoneda. 

ALEJANDRO. 

¿Pregonero? ¡lia, Pregonero! 

PREG0:iER0. 

Cien reales dan 
Por la colcha. 

ALEJANDRO. 

¡ Ah ganapán ! 



i Quién puja? 



¡Ah vinagre, ah cuero! 

PREGONERO. 

í Queréis la colcha? 

ALEJANDRO. 

I Ah, borracho ! 
Voto á Dios, si pregonáis 
M.ns , y la voi^ levantáis 
Sohciiaiido el despacho 
De esa almoneda, qneos eche 
Desde ese balcón a hacer 
La almoneda á Lucirer. 

PREGONERO. 

iNo ipiereis que me aproveche 



Picaron, 
Eso ha de ser muchas millas 
De aquí , en las siete cabrillas; 
Si subo arriba al balcón. 
Que tengo mi casa aquí 

Y voy á dormir agora , 
Por haber basta la aurora 
Pasado la noche asi 

Muy cansado y muy rendido, 

Y no es bien que un pregonero 
(Que parece mal agiiero) 

Me esté gritando al oido; 
Y, en electo, esto ha de ser, 
Porque es mi gusto. 

PREGO.NEHO. (.4p.) 

El lii ioiu;i 
De veras, y aunque no cuma, 
Ko (|uiero i ou Lucifer 
Pesadumbres ni ocasión. 



ALEJANDRO. 

¿Qué dice? 

COSME. 

¿Qué ha de chistar ? 
Sino bajarse y echar 
En otra parte el sermón , 
Porque este pulpito no es 
A proposito. 

PREGONERO. 
Yo qUiMlo 
Sin mi y temblando de miedo. 

ALEJANDRO. 

Vamonos .i dormir, pues. 
Que después de lo cansado 
De suerte el sueño me llama. 
Que he de arrojarme en la cama , 
(^osme, vestido y calzado. 

COSME. 

Dormir los kirigs espero ; 
Pues le aclamo vencedor 
De una escuela , un herrador, 
Y de lodo un pregonero. 
{Vanse.) 

Sale CÉSAR con barba blanca, una 
daga en la martn , y l'ASANURA ile- 
teniénilole, t CARLOS con la banda 
en el brazo izquierdo que te Uió 
Diana, v DAMIÁN con ¿/. 

CASAJiURA. 

¿Señor, Señor? 

CÉSAR. 

No me impidas , 
Casandra , por amparalle , 
Con este acero quitalle 
A este villano mil vidas. 
Que con vergüenza tan poca 
Se viene de divertir 
A estas horas á dormir. 

CARLOS. 

Escucha. 

CÉSAR. 

Cierra la boca. 
Ingrato; pms para el yerro 
Que has hecho en esta ocasión 
No tienes satisfacción. 

CARLOS. 

Si mi hermano... 

CIÍSAR. 

Calla , perro; 
Que querrás dar á tu hermano 
La culpa de tus excesos, 
Cuaiido tú de sus traviesos 
Pasos pudieras, no en vano. 
Corregirlos desperdicios. 
Aunque seas el menor. 
Con cordura y con valor. 

CARLOS. 

Señor, ¿cuándo he dado indicios 
Los menores de faltar 
A til obediencia , he salido 
Un puiilo della atrevido? 
¿Quién se queja en el lugar 
De mi? 

CÉSAR. 

No me satisfagas. 
Pues á estas horas de fuera 
Vienes. 

CASANDr.A. 

Señor, considera. 
Cuando ese cargo le hagas, 
Que es mozo, y que alguna vez 
No es iiiucbo un descuido veas 
Del primer yerro; no seas 
Tan riguroso juez. 
Con sus amigos se habrá 



CARLOS. 

No ha sido 
Esa la ocasión , quizá , 
Por estorbar á mi hermano 
Despeños de su furor. 
Vengo á estas horas , Señor, 
Y aun he venido temprano, 
Que he de volverle á buscar, 
l'or(ine por toda Ulorencia 
No le be podido encontrar. 

CASANMRA. 

Por la puerta del jaidia 
Pienso que se recogió 
Agora á su cuarto. 

CARLOS. 

Diú 
Con eso á mis ansias (in. 
Que por seguille he tardado 
Tanto en recogerme. 



Para disculparte á li 
Centil achaque has bailado; 
Porque él tiene de travieso 
Opinión en el lugar. 
Le querrás hoy prohijar 
Por suyo tu loco exceso, 

Y quizas tü haces callando 
Mayores temeridades 

Que él que está sus mocedades 
Por las calles pregonando. 
Tú con más hipocresía 
Quizá encubres más maldad. 

CARLOS. 

Tiéneslemás voluntad 

Que á mí , ó es desdicha mia ; 

Que sabe el cielo, que en cuanto 

Puedo parecer que soy 

Hijo tuyo, muestras doy, 

CÉSAR. 

Eres un áugel y un santo. 

CARLOS. 

No soy santo ni ángel ¡ mas 
Obedecerle deseo 

Y darle gusto. 

CÉSAR. 

No creo 
En los pocos que me das. 
Que esa es verdad. 

CARLOS. 

¿líete dado 
Otra pesadumbre yo .' 

CASANDRA. 

Siempre, Carlos , se llevó 
La incliiiacion y el cuidado 
Con los padres, en los hijos 
El más travieso ; aunque aquí , 
El estar hoy contra ti , 
De amor nace. 

DAMIÁN. 

;Qué prolijos 
Son los padres en llegando 
A ser «'iej(js, sin razón 
De enviilia , de ver que son 
Mozos los hijos! 

CÉSAR. 

En dando, 
Casandra en eso , me harás 
Perder el enlendiniienlo ; 
No ha de quedar un momento 
En casa. 

CARLOS. 

Muy bien harás, 
Si en eso gusto le doy. 

CÉSAR. 

Y ef te picaño también 



■OMF.DIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 



lia de volar, que es COD quien 
Se ucumpaña. 

dahia;». 
Tamhien soy 
Uás qae Cosme desdlcüaüo. 

CÉSAR. 

Sois un bellaco. 

damia;». 

Y aun dos; 
Pero hombre de bien , por Dios, 

Y lie! ; leal criado. 

CÉSAR. 

¿No me respondéis? 
DAyrt:t. 

¿Soy yo 
Esclavo de nadie acaso '.' 
Yo soy Lombre. 

CARLOS. 

Paso, paso, 
Que habláis con mi padre. ¡Oh '. 

CÉSAR. 

¿Os dio esas alas , picaron, 
Carlos, vuestro amo? Por vida 
De Casandra , que no impida 
Para que en esta ocasión 
Os muela á palos, villano. 
Mi furor su valimieiilo. 

CARLOS. 

Señor, deste atrevimiento 

Y el mío, os pido la mano ; 
Que yo le castigaré 
Como es razón v me toca. 

{De rodillas.) 

DAMtA!*. 

Digo, que be hablado por boca 
De ganso. 

CÉSAR. 

Levánt'.ite, 
Que no quiero hazañerías 
Tuyas. 

CARLOS. 

Obediencia son, 
Respeto y obligación. 

CÉSAR. 

¡Qué neciamente porfías! 

CARLOS. 

Pues los pies te he de besar. 
Señor, cuando no me des 
La mano. 

CÉSAR. 

Manos ni pies 
Te he de permitir tocar. 
¿Qué banda es esa? ¿Es herida? 

CARLOS. 

Es un golpe que me he dado. 

CÉSAR. 

Que no le hayas achacado, 
Llamándole fratricida, 
A Alejandro, me admiró. 
Porque crédito le diera. 

CARLOS. 

No fuera mucho que él fuera 
La causa. 

CÉSAR. 

jNo digo JO? 
Vive Dios, que las mentiras 
Que das por disculpa aqui , 
Con arrojarle de mi 
He de castigar. — ¿Qué miras? 
¿Qué murmuras entre dientes? 

CARLOS. 

Yo, Señor, bien sabe Dios... 

CÉSAR. 

Tomad la puerta los dos , 
Cómplices y delincuentes 
De mi disgusto, y jamás 



Por ella volveros vea.— 
¿A qué aguardáis? 

CÁRI.OS. 

Señor. 

CÉSAR. 



Ea. 



CASANDRA. 

Cruel con Carlos estás. 

CÉSAR. 

Esto, Casandra , ha de ser, 

Y DO será el mundo parte... 

CARLOS. 

Si en eso gusto be de darte, 
Yo le quiero obedecer. 

CÉSAR. 

Y agradeced que este acero 
No os rompe el pecho, villano. 

CARLOS. (.4p.) 
Crueldnd que intentó un herm.nno 
También de un padre la espero. 

CÉSAR. 

¿Qué decis? 

CARLOS. 

Que ya me voy. 

CÉSAR. 

Haced cuenta que esta casa 
No está en el mundo, y sí os pasa 
Por la memoria que soy 
Vuestro padre, no creáis 
Sino que ha sido ilusión. 
Flándes hay, y en la ocasión, 
Mejor que en Florencia estáis; 
Que aun en Florencia oo quiero 
Veros delante de mi. 

DAHlAlt. 

Vamonos , Señor, de aqui. 
¿Qué esperas más? 

CARLOS. 

Nada espero; 
Solóme pesa dejar 
Enojado al padre mío. 

DAMIÁN. 

Este no es padre ni lio. 
Suegro le puedes llamar. 

CARLOS. 

Vamos. Damián. {Vase 

CÉSAR. 

¿No se lian ido? 

BAMlAl». (Ap.) 

Ya se van , don Faraón, 

Que tienes el corazón 

Más que esotro empedernido, 

Y con plagas han de hacerte 
Enternecer y ablandar. 

CASANDRA. 

Sin mi quedo de pesar. 

OAÍIIAN. {Ap.) 
De probar vinagre fuerte 
El Louginos ha quedado. 

CÉSAR. 

¿ Oye , hermano, compañero ? 
Cierre esa puerta. 

DAMIÁN. 

No quiero, 
Que ya no soy su criado. (Vajt-. 

CÉSAR. 

¿Qué dijo? 

CASANDRA. 
No le escuché. 

CÉSAR. 

¿Parece que lloras? 

CASANDRA. 

Si, 
Que es Carlos mi hermano. 



atíAB. 

Y di, 
Casandra , ¿no le engendré 
A Carlos yo? 

CASANDRA. 

Hoy te has cegado 
De cólera , de nianera 
Que ninguno lo creyera. 

CÉSAR. 

Casandra , es rs7.on de estado. 

Linos mismos pasos sigo 

A la imitación de Dios, 

Trocando en mis hijos dos 

La caricia y el castigo. 

A este riño, á aquel regalo, 

A uno apruebo, á otro condeno. 

Porque el malo se haga bueno 

Y el bueno no se haga malo. 
Estos mis designios son , 
Dale , cuando despertare , 
Lo que Alejandro gustare ; 

Y pues sois del corazón 
(^'ue amor paternal abrasa 
Amadas prendas las tres, 
A Carlos llama después, 
Casandra , y métele en casa, 
Sin dar á enlender que yo 
Lo sé , que esto importa. 

CASANDRA. 

El cielo 
Te guarde para consuelo 
Üe tus hijos. 
{Soñando Alejandro, diga dentro.) 

ALEJANDRO. 

Quien me dio 
La vida, ¿puede intentar 
Quitármela ? Es un tirano. 

CÉSAR. 

Mira que llama tu hermano^ 

CASANDRA. 

Señor, debe de soñar, 

Que durmiendo suele hacer 

txlremos; peí o jo voy 

Asa bello. {Yasc.) 

CÉSAR. 

Siempre estoy 

Entre el amar y el temer 

Lleno de ansias y desvelos. 

¡Oh, hijos, lo qué costáis! 

Desde que nacéis nos dais 

Inquietudesy recelos. 

No hay para un padre reposo 

En el "sueño, en la comida , 

Con vosotros. 

(Quédase dormido César en una silla, 
y cáesele la daga á los pies, y dice 
dentro, sonando, Alejandro.) 

ALEJANDRO. 

¿üe una vida 
Que mediste riguroso 
Me |)retendes despojar? 
Deten, verdugo inhumano 
Contra tu hijo la mano. 
Sin el golpe ejecutar; 
Depon el sangriento acero. 

Sale ALEJANDRO. 

Pero ¿qué es esto? Hasta aquí 
Me he levantado sin mi. 
Arrebatado de un liero 
Sueño, prodigioso, en que 
Mi padre muerte me daba , 

Y aunque este rigor soñaba 
Parece que verdad fué. 

Que el alma . siempre despierta. 
En los sueños adivina 
Lo que el cielo le destina 

Y su mal presagia y cierra. 
Mi padre dormido esti 



tnesla silla jab, cruel ! 

Y ana daga cerca del 
Oesla veriíaii muestras da. 
Con esta quiero quilalle 

(Toma la daga que está en el suelo.) 
La inórala vida primero, 

Y con el injusto acero 
Que me amenaza , malalle , 
Antes que me quite ú mi 
La que sin querer me dio ; 
Porque primero soy jo 
Cuemi padre; muera ansi 
Padre que intenta mi muerte , 
Que malando la ocasión 
Vanos mis temores son, 

Y 3<fsuro desta sueite 
Ui vi.la. 

{Vale á dar, y despierta el viejo.) 

CÉSAR. 

¿Qué es lo que intenta 
£d mi tu brazo inliumano ? 

ALEJANÜBO. 

Dañe, do sé, de la mano 

(Cáesele el acero.) 
(O ha sido miedo ó afrenta 
De tan enorme traición , 
De pensamiento tan Bero) 
Se me ha caido el acero, 

Y con él el corazón. 
Parece que exhala fuego 
Por ios ojos y el semillante ; 
Quiero quitarme delante 
Que esluj a tus rayos ciego. 
Que este impulso que en los dos 
Con la sangre el alma mueve 

Es respeto qu« se debe 
A los padres como á Dios. 

Y pues inhumanos nombres 
Los ciclos me están poniendo, 
Con los brutos me iré liuyenüü, 

De los ojos de los hombres. (. Vase.) 

CÉSAR. 

Parece que lodo ha sido 
Saeno, que también soñaba 
Yo que a Alejandro (; ay de mi 1) 
Quitaba de la garganta 
La cabeza. Sin mi estoy. 



Sale CASANDRA. 

CASANDR». 

Señor, ¿qué voces...? 

CÉSAR. 

Casandra, 
No ha sido nada. ¿Volvióse? 

CASANDRA. 

¿Quién? 

CÉSAR. 

Alejandro á la cama. 

CASANDRA. 

No sé que se haya , Señor, 
Levaolado della. 

CÉSAR. 

Guarda, 
Calandra , ese acero alia ; 
Onií hubiera sido .. ; Sin alma 
Del sueño, y de ver sin ella 
A Alejandro, estoy ! 

CASANDnA. 

Aguarda; 
¿Qué hubiera sidu? 

CÉSAR. 

Instrumento 
De mi muerte. 

CASA>DnA. 

El cielo baga 
Innioilal luvida. 



EL M.is IMPROPIO VERDLGO POR LA MAS JLSTA VENGANZA. 1T;í 

FEDERICO. (Ap.) 

Siguiendo (; válgame el cielo I) 



Salen DIANA t LAURA , con maíllos. 



Aqui 
Pienso socorrerme , Laura , 
Del rigor de Federico. 

LADRA. 

¿Pues conoces esta casa? 

DIANA. 

No la conozco ; mas ¿dónde 
ISo se amparará la causa 
De una mujer como yo? 

CÉSAR. 

Acá se entraron , Casandra , 
Dos mujeres. 

DIANA. 

Caballero, 
Cuyas venerables canas, 
La'noble de vuestra sangre 
Ostenta.— Hermosa dama, 
Que merecisteis ser bija 
Suya, ó deuda muy cercana 
Sejjun los indicios veo 

Y lo conlextan las caras. 

Que como si entrambas fueran 

Dos cristales se trasladan; 

Amparad una mujer 

Noble, que huyendo se escapa 

De la crueldad, de la furia. 

De los celos , de la rabia 

De un hombre, un rayo, un demonio, 

Que quiere lomar vengan/.a 

Kn mi desie agravio, y viene 

Conlándume las pisadas. 

Residenciándome el viento 

Y alentando las espaldas. 
Hombre sois . y habréis tenido 
Amor, amparad mis ansias; 
Mujer sois, y estáis sujeta 

A amar, pues brutos y plantas 
Lo están, socorred mis penas, 

Y habréis comprado una esclava ; 
Que obligaciones como estas. 
Con la vida aun no se pagan. 

Ya le siento, ya le escucho, 
Ya me parece'que pasa 
De los umbrales , y pone 
Los pies ea aquesta cuadra ; 
Ya escupiendo por los ojos 
Veneno, el acero saca; 

Y con mi sangre... no sé 
Lo que digo de turbada. 
;Valcdme contra este monstruo, 
Oue me traen sus amenazas 
Sin corazón en el pecho 

Y entre los dientes el alma! 

CÉSAR. 

Detrás de aquellos damascos 
Os esconded , que á estas canas 
Pagará el justo respeto 
QuH les debe toda Italia. 

DIANA. 

Aun no pienso que estaré 
Segura en una muralla 
Del incendio de sus ojos. 
Que (lechan pólvora y balas. 

CASANDRA. 

; Notable suceso I 

Sale FEDERICO, terciada la capa 

FEDERICO. 
Aqui 

Se entró mi enemiga hermana 
O me traen loco los celos. 

CÉSAR. 

Caballero, ¿qué demanda 

A entrar desta suerte os mueve 

Desalumbrado en mi casa? 



Con su padre y con Casandra, 
lian dado mis desatinos 
Siu saber adonde entraba. 

CASANDRA. {Ap.) 

I Qué es esto, cielos ! Celoso 
Viene siguiendo i otra dama 
Federico. I Ah , fementido 
Galán , traidor en palabras 
Y en obras al amor mió! 

CÉSAR. 

No hay aqui que buscar nada. 



(.4p. Yo me debí de engañar. 
Que traigo á ciegas el alma 

V los sentidos á escuras.) 
Perdonad , Señor, si basta 
Deciros , que he entrado ciego, 
Lleno de celosas ansias , 

Tras un áspid , iras un tigre , 
Tras una mujer Ingrata 
Que me ofende en el honor. 
CASANDRA. (Ap.) 

Si está casado y me engaña 

Con infames apariencias. 

Sus quejas enamoradas 

Para burlarse de mi ; 

Pero no se encubre nada 

Al cielo, que hoy me da en esto 

Venganza de sus infamias. 

FEDERICO. 

Que yo á vuestra casa tengo 
El respeto que le guarda 
Toda Florencia. (Ap. Celosa 
Parece que está Casandra , 

Y no puedo en este lance 
Tampoco desengañalla, 
Diciendole la ocasión ; 
Pues es deshonor que pasa 
Desde mi hermana al blasun 
He la sangre antigua y clara 
De los Mediéis.) 

CASANDRA. (Ap.) 

Sin mi 
Me tienen , cielos , las falsas 
Lisonjas de Federico. 

FEDERICO. 

De acción tan desalumbrada 
Bastantemente os disculpan 
Los celos. 

CASANDRA. 

El cielo os haga 
Con esa prenda dichoso. 

CÉSAR. 

Guárdeos Dios.— Varaos, Casandi a. 

CASANDRA. 

Ya le sigo. 

(Al irse la ietiene Federico.) 

FEDERICO. 

Hermoso dueño 
De mi vida, espera, aguarda. 



Ingrato, ya te conozco. 

FEDERICO. 

Mira que le adoro. 

CASANDRA. 

Aparta, 
Que hoy por tus labios , traidor. 
Él cielo me desengaña 
De tus mentiras. 

FEDERICO. 

El ciclo sabe 
Que te ha dado toda el alma... 

CASANDRA. 

Vive Dios, mal caballero. 
Que si á quien soy no mirara... 



17« 

Sale CARLOS. 

CARLOS. 

¿Qué es eslo? 

CASA>DRA. 

¡Mi hermano, ay Diusl 
FEDtmco. {Ap.) 
En ocasión bien extraña , 
tallos, su lierniano, llepó. 

CARLOS. {Ap.) 
Federico con mi hermana 
A solas y daiiüu voces. 
Saber recelo la causa. 

FEDKIIICO. 

Discúlpeme haber pisado 
Los umbrales desla casa. 
Señora , unos locos celos , 
Que son veneno del alma , 

Y que han deslumhrado al sol 
Muchas veces. 

CASANDRA. {Ap.) 

¡Que aun uo callas 
Mis ofensas '. 

FEDERICO. 

Y el señor 
Cirios , pues ja deslas ansias 
Puede lener experiencia; 

Y guárdeos el cielo. 

CARLOS. 

Él vaya 
Con vos, señor Federico. 

FEDERICO. 

O estoy sin mí , ó esla banda 
Que Carlos trae puesta al cuello 
ís de mi enemiga hermana , 

Y es él á quien escribía 
El papel esta mañana; 

Y si lo averiguo, pienso 
Tomar la mayor venganza 

Que haya inventado el enojo. {Vase. 

CARLOS. 

Esas disculpas, Casandra, 
Mo te valdMu otra vez 
Conmigo. 

{Al paño Diana y Laura.) 

UIA.XA. 

Ya p¡en.so, Laura, 
Que FcdiMico se fué; 
Mas, si el alma no me engaña , 
Carlos eslá aquí, y parece 
Que la esla dando á esla dama 
Quejas. 

LADRA. 

Antojos serán 
Tuyos . pnis sienipre, Diana, 
Hasta del aire los tienes. 

CARLOS. 

Si otra vez pone Ij» plantas 
En mi casa Federico, 
Vive Dios, que a los dos baga 
Escarmiento de Florencia. 

CASANDRA. 

Si lo que be dicho no basta , 

No quiero á tus groserías 

Sospechosas y villanas 

Dar oirás satisfaciones. 

Sino las que ver aguardas. ( Vas; 

DIANA. 

Ci'los son los que le pide , 
Que hs entrañas me abrasan. 

CARLOS. 

Casandra, espera. 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 

LADRA. 

Y Dios , en nombre del cura , 
Buenos casados los baga. 



Al entrar, talen DIANA v LAL'HA, que 
la detienen. 



DIANA. 

Yo quiero 
Responderle por Casandra , 
Ingrato Carlos. 

CARLOS. 

¡ Que miro! 
¿Eres ilusión, Diana? 

DIANA. 

Tu amor lo ha sido , enemigo. 

Dt'sta vez, después de Untas, 
Ulnios con todos los huevos 
Ilu la ceniza. 

DIAKA. 

I Oh. mal haya 
Mujer que de hombre se lia ! 

CARLOS. 

¿Loca estás? 

DIANA. 

Desengañada 
Dirás mejor. 

cXrlos. 
Oye , escucha. 

DIANA. 

No he de escucharte palabra. 

CARLOS. 

Vive el cielo que me pides 
Celos de mi propia hermana. 

DIANA. 

i Qué dices? 

CARLOS. 

Eslo que escuchas. 

DIANA. 

¿Luego esla es, Carlos, lu casa ? 
SI, Diana. 

DIANA. 

Ahora digo. 



CARLOS. 

Y rae tienes en extraña 
Conl'usiou. 

DIANA. 

De aqueste lance , 
Carlos, has sido la causa, 
Entremos, que hay que hablar mucíio, 

CARLOS. 

Tu esclavo soy. 

DIANA. 

Yo tu esclava. 

CARLOS. 

Tuya, Diana, es mi vida. 

DIANA. 

Tuya , Cirios , es el alma. 

CARLOS. 

A pesar de muchos miedos. 

DIANA. 

No pesan con mi amor nada. 
Que no hay riesgo contra el gusto. 

DIANA. 

Ni muerte para quien ama. 

CÁIILOS. 

Viva mi firmeza. 

DIANA. 

Y muera 
La envidia de mi esperanza. 



JORNADA SEGUNDA. 



Salen DIANA v LAt'RA , como . 
chanda. 



LADRA. 

No, Señora. 



¿Fuese mi hermano? 

LAURA. 

Ya es ido. 
¿Hay alguien? 

LADRA. 

No siento ruido. 

DIANA. 

Pues , señor César , agora 
Podéis entrar. 

Sale CÉSAR. 



Yo lu hago; 
Llamado he veniílc aquí 
üe un papel vuestro. 

DIANA. 

Es ansí; 
Ya á las dndas satisfago 
Que tendréis. 

CÉSAR. 

Verdad decís. 
Dudoso estoy. 

DIANA. 

No me espanto; 
Cierra esa puerta eiiire tanto. 

CÉSAR. 

¿Qué pretendéis? 

DIANA. 

SI me oís. 
Saldréis de todo recelo. 

CÉSAR. 

No es recelo el que es cuidado, 
¿Qué queréis? 

DIANA. 

Yo os he llamado 
Para un mal. 

CÉSAR. 

¿Queréis consuelo? 

Consuelo es otra piedad: 
Remedio es bien que me deis. 

CÉSAR. 

¿Pues puedo yo? 

Vos podéis. 

CÉSAR. 

Pues decid. 

DIANA. 

Pues escuchad. 

CÉSAR. 

Mirad que snv Gibelino 
Antes de hablar. 

DIANA. 

Va lo sé. 

CÉSAR. 

GiJelfo vuestro hermano fué. 



DIA>A. 

•rodo mi mal lo previno. 

I CÉSAR. 

¡Enemigos siempre son 
■Vueslro linaje y el mió. 

DIAXA. 

Va lo sé. T de vos me fio 
Con loda'esta prevención. 

CÉSAR. 

¡Qué podrá ser? que estoy mudo 

n.ASA (.Ap.) 
No sé si en halilarle acierlo. 

CÉSAB. (Ap.) 

Si es pesar, él será cierto. 

DIANA. (Ap.) 
Has ¿qué temo? 

CÉSAR. (Ap.) 

Mas ¿qué dudo? 
'Siempre lie de ser su enemigo. 



Vencer s 



islad pretendo 



> hablad, que ya os atiendo. 



(Pues oíd , que ya os lo digo. 

En vuestra casa huyendo , 

Si no estáis olvidado, 

Me aco¡;i por sagrado 

Del faror. del enojo y del estruendo 

Que despertó un papel que vio en mi 

Vo por entonces ciega , [mano. 

Sin ver que es poco para ser delito 

Dn papel medio escrito 

Que ilíii" una afición y el dueño niega, 

Con el temor y el susto. 

Sin ver que no era justo 

I'or ciii'i! ees huir, como supfstes, 

V i -i lií-rmano con vos (mas ya lo vis- 
iMíli) SUS recelos, [tes) 

1 I I -jarlos o dc-jó sus celos. 

I , y vo más secura, 

hiinli) lugar á la razón, advierto 

Que era gran desconcierto , 

l'.uardomi Tama en esto se aventura. 

Hacer de casa ausencia [cía: 

Sin c:iusa, dando escándalo en Floren- 

Deterniino volverme luego a! punto 

A mi casa, á la vueslra tan vecina, 

Oasandra me apadrina, 

Mctime en vuestro coche, [che; 

Lie^'o á mi casa , aun antes que la no- 

Por mi hermano pregunto , 

Hablo con él, confieso que estoy ciega; 
Niego que hay culpa yo ; Oasandra rue- 
El huir me condena, [ga; 

Echo la culpa al miedo y á la pena , 
La ocasión del papel pregunta airado. 
Echo la culpa al ocio y no al cuidado; 
En fin, aunque recela. 
Ya fuese desenojo ó ya cautela , 
Quedé en mi casa , donde en dudas 
[muero: 
Mas no es aqueste el mal para que os 
[quiero; 
Calle agora esta pena por ociosa. 
Mayor la husco. vamos á otra cosa. 

' Descuidada vivia , 
Libre mi juventud, y yo muy mia; 
i Vivía dije? miento. 
Pasaba vo mi edad , bien dije ahora, 
Que cuando el pecho ignora 
Algún dulce desvelo, algún tormento 
Di-stoíiueal mundo abrusa, 
No se Vive la edad, sino se pasa , 
Que aun los bienes tal vez fueran pe- 
[sados 
A no estar con el mal interpolados , 

. Cuando ese monstruo fiero 

I R- 



EL MAS LMPROPIO VERDUGO POR LA MAS JUSTA 
Cizaña universal del mundo entero; 
Cuando esa dulce guerra , 
Ocasión de las paces de la tierra; 
Ese invencible luego , 
Padrastro de la vida y del sosiego ; 
Esa dulce armonía. 
Música de la sangre y simpatía ; 
Esa llama ambiciosa 
Que hasta el último estrago no reposa , 
Veneno del oida. 
Tósigo del sentido , 
Del tacto hechizo breve, 
Y ponzoña suave, que la bebe 
Con acibar de enojos 
El paladar inmenso de los ojos; [Mido, 
Amor, eu fin, que aqueste es su ape- 
Si no está por las señas conocido ; 
Amor, en fin, por fuerza, por halago. 
Por elección, por gusto, por estrago , 
Por razón, por destino, [clino 

Me inclinó ; mas yo soy la que me in- 
A un caballero: mal mi asunto empie- 
Que no me fué motivo la nobleza; [za. 
A un hombre tau galán; mas poro he 
[dicho, 
Que gala á solas no llenó el capriclid: 
A un amante tan firme, no es bastante. 
Que nadie (piiere al otro por amante: 
A un joven tan valiente, no lo entii'o 

Que valiente no más es sólo estruendo; 
A un hombre tan discreto, no loescu- 

Que á discreción no más le falta mucho; 
No sé qué señas dé. ni amor las rige; 
A Carlos, vuestro hijo, ya lo dije. 
Ya me atreví, no importa, poco ha sido. 
Lo más es confesaros (|ue he querido; 
Poripie en una mujer de mi respelo 
EHodo está en amar, no en el sugoio. 
Que en desvelos que llego á conl'c- 
[sarlos, 
Vo monto más, pues sépase que es 
Carlos es el que adoro , [Carlos; 

Por Carlos me arriesgué, por Carlos 
A él mi estrella me inclina. [lloro; 
riüell'a es mi sangre, el alma Cibelina; 
No quiere tanto el prado, 
De la sed del estio atormentado. 
Nube de oculta plata 
Que en líquidos alivios se desata; 
Menos afectuosa , 
Acechando la luz, quiere la rosa. 
Ajada de la noche, 
Üivldityido las cárceles del broche , 
i;l arrebol, ó afeite de la aurora. 
Lavándosela cara en lo que llora; 
No tanto, en fin, desea 
Ponerse del verano la librea 
Por parecer (piizá menos anciano 
Esc monte galán (|ue está tan cano. 
Aunque aspiíaba á eterno 
lie sufrir pesadumbres del invierno,' 
No tanto el peregrino 
Quiere la luz que le gobierna el sino; 
No tanto el caminante , 
Solo, ciego y errante , 
Escuchando distantes los latidos. 
La cabana acechó con los oídos; 
No tanto quiere el fuego 
Oe su región el natural sosiego; 
Su centro lo pesado. 
El puerto el navegante derrotado; 
El agua el pez, el rico su tesoro, 
F.l avariento el oro. 
El jardiii los albores. 
Los campos al Abril, al solías flores. 
La noche el triste, y el enfermo el día 
Como á Carlos adora el alma mía. 
Pues, (íésar generoso. 
Si en vueslra edad primera 
Probasteis del amor la llama fiera , 



VENGANZA. 177 

Sí amar supisteis, quesera forzoso 
Vénzaos una terneza. 
Una pasión, un llanto, una tristeza, , 
Un amor deste modo, [do. 

Y el confesarlo yo, que es más que lo- 
Yo adoro á Carlos, y ha de ser forzoso. 
Sí se resuelve el mundo, ser mi espo- 
(so; 
Mi hermano, receloso, aunque hala- 
En voz, en vista y sueño, [güeño. 
Me parece que finge, estudia y piensa 
Algo contra mi vida por su ofensa; 
Yo estoy poco segura: 
Mi vida, y áuu mi fama se aventura 
Dilatado el remedio; 
De todos el mejor es este medio: 
Carlos mi dueño ha sido , 
Mi disculpa mejor será un marido. 
Cúelfos y Gibelínos 
Dejen por mí y por vos sus desatinos. 
Que no los llamo agravios , 
Oue no duraran tanto eu hombres sa- 
Harta sangre ha lavado [bios; 

Kse necio rencor, que ba vinculado 
Por mayorazgo suyo 
El odio' porliaiio de quien huyo; 
Va los bandos que ves, y Italia mira. 
Se j;nar(laii más por tema que por ira; 
( ulirasi' ai|uesle fuego 
Con las dulces cenizas del sosiego; 
Que nada se interesa 
En avivar dormida la pavesa ; 
Ya la ofensa (si acaso ofensa hubo) 
Lavada está con sangre, ya fin tuvo; 
Ya las señas borradas 
Están del tiempo, á su pesar gastadas: 
Pues nadie las acuerde. 
Si aun el tiempo, mañoso, no las muer- 
Uestns peñascos vivos, [de; 

Que peñas son , y aun cielos vengati- 
101 iris de pa/. sea [vos 

Mi amor, y vnesiro celo en vos se em- 
Esla hazaña piadosa; [plea 

Hijo tenéis, merézcame su esposa. 

Y para que hoy enlace 

Vuestro celo mejor la paz que hace, 
Hija tenéis, que al cielo desafía 

Y apuesta perfecciones ccn el dia; 
Hermano tengo, que en hacienda y ta> 

[He 
Ninguno en toda Italia ha de igualalle. 
Suya á Casandra vea, 
Dnpliquense estas dichas porque sea 
Soborno tan divino 
Quien negocie la paz al Gibelino. 
Esto ha de ser, señor César, amigo. 
Hazme este bien, y el mundo sea tes- 
De hazaña tan honrosa . [tigo 
Asi t\i mesa con vejez dichosa 
Corone entre lisonjas y respetos 
El repetido enjambre de tus nietos. 
Así tu edad compita 
Con el ave que el ámbar resucita ; 
Asi burlen tus verdes lozanías 
La circular carrera de los días. 

Y asi Parca ofendida 

No adelgace el aliento de tu vida . 

Ni te pongan del tiempo los engaños 

Los instantes á cuenta de los años. 

Sea Ciarlos mi esposo , 

Sácame deste riesgo tan forzoso, [ees. 

Habla á mi hermano, Tirmense las pa- 

Viva por tí mi honor: y si lo haces. 

Tierna, firme, rendida. 

Hija, esclava, obligada, agradecida 

Seré á tus obediencias 

Cera, que ignore siempre resistencias. 

Seré Clicie constante 

A cada variedad de tu semblante. 

Seré metal sujeto 

Conducido al imán de tu respelo; 

Seré mar de olas liona , 



178 



A qalen tu ceño servirá de arena; 

Neblí, volando al cíelo, 

De quien tu voz mei;or será señuelo. 

Pero si no le mueve 

Mi voz, firme, cruel, injusto, aleve, 

Seré rayo violento 

yue nocübeen las bóvedas del viento; 

Seré mina abortada, [sada; 

Que habla en estruendos de callar can- 

Kaudal seré oprimido. 

Que inunda las campañas afligido ; 

V,eulin, seré (que está más ponderado) 

Mujer que su alicion ha confesado , 

Y sin ser remediada 

Se ve perdida y llora desairada. 

CÉSAR. 

La admiración , Diana , 

He escuchar tus intentos. 

Me embargó los acentos 

Para dar la respuesta á que se allana 

Mi atención ; mas supuesta 

La admiración, escucha la respuesta. 

El Du(|ue soberana 

De Florencia... 

Sale LAURA asustada. 

LAURA. 

Señora, apriesa , luego; 
Casi muriendo llego. 

DIANA. 

¿Qué es esto, Laura? 

Pienso que es tu hermano, 

Que un hombre por las tapias de la 

Se entró. Ll'Uerta 

DIANA. 

Sin duda es él, es cierto; 
¿Qué haré? ¡Ajde mi! 

CÉSAR. 

No importa , que aunque viejo... 

(Empuñando.) 

DIANA. 

No será, señor César, buen consigo; 
Llévale tú allá fuera , [no, 

Y entraos en ese cuarto de mi lieinia- 
Donde puede decirle que le espera, 
Fingiendo algún negocio, con que es 
Que yo quedo excusada. [llano 

CESAD. 

Bien decís. 

DIANA. 

Pues seguid esa criada. 

CÉSAR. 

Vamos; en su aposento 

A Federico le diré mi intento. 

LAURA. 

r.l primer viejo ha sido 
Que hasta hoy en la comedia se ha es- 
(Vanse los dos.) [coudido. 

DIANA. 

De temor estoy muerta; 
¿Mi hermano por las tapias de la huer- 
i Si pretende matarme? [ta? 

Huir quiero; mas no, que esto es cul- 
Constante aquí le espero; [porme; 
Va siento pasos, esforzarme quiero, 

Y fingirme turbada; [ra, Flora, 
¿Quien es? ¿quién se entra? hola, Lau- 
¿iNo hay alguna criada? 

Sale LAURA. 

LAURA. 

¿Que das voces, Señora? 

l'n hombre aquí se ha entrado 
Eq mi cuarto , atrevido y recatado. 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 

LABRA. Por ver tus ojos divinos, 

Ay de mi! demos voces. 



lie de salir y ver... 

Sale ALEJANDRO t COSME. 



Yo soy. 

DIANA. 

; Válgame el cielo! 
Mayores que pensaba mis desvelo; 
Hombre ú monstruo cruel , ¿qué te ha 
A entrar de aqueste modo? [movido 

ALEJANDRO. 

Amor ha sido. 

LAURA. 

Hombrecillo soez y desairado, 
¿Quien aqui te ha metido? 

COSME. 

Mi pecado 
DIANA. [lam: 

¿Amor? ¿pues es amor el que a>i in- 
El honor tan sin gusto de la dama? 

¿Pecado? ¿pues no hay más, señor Da 
Que sin hablar, entróme acá , que pe- 

DIANA. [CO: 

Vuélvete luego, al punto , 

Y agradece que el susto lan difunto 
Me tiene el corazón, que apenas deja 
Alimentos de voces á la queja ; 

Que sino... 

ALEJANDRO. 

Calla, Diana, 
No ofendas el amor mío 
Bautizando las Unezas 
Con el nombre de delito. 
Vo soy, Diana, que vengo 
A beber todo el hechizo 
De tus ojos, apurando 
Ese tósigo divino. 
Yo soy, que huyendo furioso 
De mi padre y de mi mismo 
Dejar pretendí á Florencia, 

Y vuelto desde el camino 
Sin poder sufrir la muerte 

De un mes que há que no te he visto, 

Y á hartarme de que me abraseu 
AquesüS incendios vivos. 
Pelóla soy, que impelida 

Se vuelve irritada al sitio 

Ue donde salió; saeta 

Soy que el arco ha despedido , 

Y de haber estado opresa 
Se va vengando con silbos. 
Fuente soy (que de la mano 
Oprimida un rato) bríos 
Cobró de la privación. 
Brotada en rayos de vidrio. 
Pólvora soy, que callando 
En el cañón, cuanto quiso 
La mano, después se venga 
Del silencio en eslallidos. 
Rayo soy, cuyas infancias 
En el seno opaco y frió. 
Abrigadas de la nube. 
Crecen después á prodigios: 
Y, en fin, soy un hombro solo, 
Ausente de lo que quiso. 

Que vuelve con más violencia 
yue flecha anhelando al sitio. 
Que pelota vuelta al centro. 
Que cristal volando en vidrios. 
Que pólvora ardiendo en llamas. 
Que rayo t.-'onandoen giros. 
Que esto j más es quieo anhela 



Señor Alejandro, ¿cuándo 
(Aunque por vos os eslimo) 
Os he dado yo ocasión 
De ser lan desvanecido 
Que me queráis lan á costa 
De mi vida y de vos mismo? 
Y ya que sufra el quererme. 
Que la inclinación no os quilo 
Quered un poco más cuerdo. 
Que adoráis con mucho ruido; 
Por la fineza de verme 
Entrándoos aqui atrevido, 
Arriesgáis mi honor, no es bien 
Ser á mi costa lan fino. 
Volveos apriesa, por Dios, 
O sino... 

ALEJANDRO. 

Asombro divino, 
Que á mis nativas fierezas 
Templas con dulces desvies. 
Trátame nial, no me ausentes 
De tus ojos, que aunque vivo... 

DIANA. 

¡Oh, pese á mis ojos! ¿tiempo 
Es este, cuando me miro 
Cercada de tantos miedos. 
De hacer requiebro el delito? 
Vive Dios... 

ALEJANDRO. 

No os enojéis. 
Que temo (aunque soy prodigio 
De crueldades) vuestro enojo. 

DIANA. 

Pues si le teméis, yo os digo 
Que os volváis de cortesía 
Ú de miedo; eslo os suplico. 
Por Dios, por mi, por mi honor. 
Por vos, ó, si sois tan fino. 
Por mi vida, que es lo más. 

ALEJANDRO. 

Bien decís; lo más ha sido. 

DIANA. 

Pues apriesa, Laura; sea. 
Sea sin dilación; el postigo 
Del jardín... 

LAURA. 

Ya entiendo. 

DIANA. 

Presto. 

ALEJANDRO. 

Esperad , que ya que os sirvo. 
Me pesa de que tengáis 



gao 



DIANA. 

Esto es preciso. 

LADRA. 

Vamos. 

COSME. 

Por postigo falso 
Nos vacian, bellaco arbiliio; 
No liaré por mi limpieza 
Desde hoy más un sambenito. 

LAURA. 

Apriesa, no eslé de chanza, 
Cuaudo me tiene el peligro 
Sin pulsos; alrevídon, 
Determínadazo, altivo. 
Que ponen en contingencia 
Mí honor casto, claro y limpio. 

DIANA. 

Anda, Laura. 

LAURA. 

Vamos. 



•L MAS lUPlíOPlü VEllUCCO l'Ol! LA MAS JISIA VENGANZA. 



COSME. 

Vamos, 
liifaiil^i del Ijar.nlillo. 

ALEJANUIIO 

Va os obedezco , á pesar 
De mi amor. 

DIANA. 

Y yo os lo estimo. 
(í/n de haber una vgnlana en el taila- 
<!•>. y al irse Mejnndro tiran una 
I ¡cdra ¡jor (le dentro.) 

ALKJAXDBO. 

¿rcio qué es esto? 

COSME. 

Llam.nron 
A esta ventana, por Cristo. 

DIANA. i.4p.) 
Esla es la seña de Carlos. 

LAIRA. (Ap.) 
:Ay cielos! este es Carlillos, 



La priesa? 

Alejandro, idos 
Apriesa, que este es mi Lermano. 

ALEJANDRO. 

¿Los hermanos liacen ruido 
ile amantes y entran con seña? 

COS.ME. 

iCon seña los hermanitos? 
Beben de ser muy carnales 
Estos hermanos. 

DIANA. 

Va os digo 
Que es Federico; acabad, 
So me arrestéis os suplico, 
Que me quitaré la vida. 

ALEJANDRO. 

No os menester, que ya os sirvo. 

Vamos, pues. 
(Vuelven d hacer la misma scfia.) 

COSME. 

Otra ve7. llaman. 
LAURA. (Ap. con Diana.) 
Sin duda Carlos le ha oido 
Hablar, y llama celoso. 

DIANA. 

Es sin duda ^ran peligro 
Si se ven los dos. 

LACRA. 

Seguidme. 

ALEJANDRO. 

Vamos. 

COSME. 

Vamos. 

ALEJANDRO. 

Ya le sigo. 

LACRA. 

Uas esperad. 

COSME. 

¿Qué tenemos? 

LACRA. 

¡Ay! 

COSME. 

¿Qué te duele? 

LAURA. 

Perdido 
Se me ha la llave. 

DIANA. 

¿Qué dices? 

COSMK. 

Uira en la manga. 



LACRA. 

COSME. 

¿La faltriquera? 

LABRA. 

Tampoco. 

COSME. 

¿En la jaulilla? 

LAURA. 

Es delirio. 

COSME. 

¿Tampoco? mira en las naguas 
A pliegues dos mil y cinco. 

LAURA. 

No parece. 

¡Hay tal desdicha! 

ALEJANDRO. 

¿Qué determináis? 

DIANA. (Ap.) 
Si envió 
Á Alejandro, está á la puerta 
Su hermano; si acaso elijo 
No abrirle la puerta á Carlos, 
Sospechará lo que ha sido, 
Claro está, y si dejo que entre 
Se encuentran aquí, y perdido 
Queda con ambos mi honor, 
¿Qué he de hacer , cielos divinos? 
(Llaman otra vez más recio.) 

COSME. 

¿Otra vez? ya esto no es seña 
Sino alguacil ó ministro 
Que trae soplo. 

LADRA. 

¿Abro la puerta? 

DIANA. 

Por ese cuarto , (iuh es mió 
Podéis iros retirando 
Hasta el jardin, y escondidos 
Knlre las hojas estar 
Hasta que bajen á abriros. 

ALEJANDRO. 

Entremos, pues, 

DIANA. 

Abre tú. 
(Laura se va por el otro lado.) 



Veré si fué Federico 
Escundido aquí. 

COSME. 

Cien haces. 

(Énlransclos dos. y dicen dentro 
los, y Laura, y Oamian.) 

CARLOS. 

Déjame, Laura 

LAURA. 

Detente. 

GARLOS. 

O \tzTc que los celos mios 
Vuelvan ceniza la casa; 
Yo be de entrar. 

DAMIÁN. 

V yo lo mismo. 

LACRA. 

.Mira, Señor... 

Eiilranlos tres, LAURA, UA5!1 
CAIILÜS. 



Todo lo babeiiios oido. 



DIANA. 

¿Qué es esto, Carlos? mi dueño. 
Mi bien, mi señor. Rey mió... 

CARLOS. 

No vengo, ingrata Diana, 
De mi agravio persuadido, 
Crédulo á escuchar ternezas, 
Cobarde á sentir desvíos. 
Ciego á pagarme de engaños, 

Y inlamemenle remiso 
A buscarme satisfecho 
Cuando me encuentro ofendido; 
Á apurar mi agravio vengo, 

Y á ser escándalo altivo 

De mi ofensa despreciando 
Aun la duda por alivio. 
Yo he de examinar tu casa, 

Y el semblante aborrecido 
De mi agravio cara á cara 
lie de ver, si el cielo mismo... 

DIANA. 

Detente, Carlos, espera, 
(Apenas el pecho (rio 
Halla la vozj y detente, 
No creas (mas harto he dicho). 
No creas, pues soy quien soy, 

Y pues siempre le he duendo. 
Lo que ves, quiero decir. 

Lo que tú piensas que has visto; 
¿Dónde vas? delente. 

CARLOS. 

En vano 
Me detienes, es delirio. 

DAMIÁN. 

No has de entrar, viven los cielos. 

CARLOS. 

Si se pusieran ios riscos 

Del Cáucaso en medio, fueran 

Para mi celos de vidrio. 

DIANA. 

Espera. 

CARLOS. 

Es en vano. 



Aguartla. 



No quiero. 



Salen ALEJANDRO v COSME 



Yo soy. 

CARLOS. 

¿Qué miro? 

ALEJANDRO. 

¿Qué mire? 
¡Válgame Dios! 

CARLOS. 

Muerto esloy. 

DAMIÁN. 

Por san Cosme, que es Cosmillo. 

LACRA. 

Mucho se ha apretado el paso, 
Allogémosle un poquito. 

ALEJANDRO. 

jCárlos en aquesta casa? 

CARLOS. 

¿Alejandro aquí escondido? 

ALEJANDRO. 

I De cólera hablar no puedo. 

CARLOS. 

De turbación no respiro. 



Los afectos de los dos 
En mi pecho están unidos. 

cArlos. 
¿Pues cómo tú en esta casa 
Viendo que á Diana esiiniu? 

*LEJ\:«liR0. 

¿Pues cómo tú aquí sabiendo 
Que Diana es dueño mió? 

CARLOS. 

¿Tú de Diana galán? 

ALEJANDRO. 

¿Tú (le Diana marido? 

CARLOS. 

¿Tú á mi esposa? 

ALEJAMIRO. 

¿Tú i mi dueño? 

CARLOS. 

¿lu contra mi honor altivo? 

ALEJANDRO. 

J'ii conira mi gusto amante? 



ALEJANDRO. 

Cenizas te hará mi enojo. 

DIANA. 

Esperad , tened , que el brío. 
Echa á perder, si, mi honor... 
Turbada estoy... si en mi digo... 
Ni hallo voz para templarlos. 
Ni hallo con qué [jersuadirlos. 

ALEJANDRO. 

Habla; ¿cómo me detienes 
Cuando ardientes rayos vibro? 

cÁnLos. 
Habla; ¿cómo me suspendes 
La razón con que me irrito? 

ALEJANDRO. 

¿No responües? 

DIANA. 

Muerta estoy. 

CARLOS. 

¿No acabas? 

DIANA. 

Todo es delito. 

ALEJANDRO. 

Pues vuelvo á flechar mi enojo. 

CARLOS. 

Pues vuelvo otra vez altivo. 

ALEJANDRO. 

Riñe, aborrecido hermano. 

CARLOS. 

Hermano cruel, ya riño. {Riñen.) 

ALEJANDRO. 

Aquesta vez de lu sangre 
Me he de hartar. 

CARLOS. 

Uii basilisco 
De mi agravio es esta espada. 

DIANA. 

Gran desdicha. 

COSME. 

Torbellinos 
De carne humana parecen. 

LAURA. 

Llamemos gente. {Vase.) 

ALEJANDRO. 

Corrido 
Estoy de que tanto dures. 

CARLOS. 

Riñe, y verás un prodigio. 



COMEDIAS ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO DE ROJAS. 



Sale CÉSAR t LAURA. 

LAIRA. 

Acudid presto. 

CÉSAR. 

¿Qué ruido 
EU este? jVálgame el cielo! 
¿Estos dos no son mis Lijos? 
Hijos, detened. 

ALEJANDRO. 

¿Quién eres? 

CÉSAR. 

Vuestro padre soy. 

CARLOS. 

¿Qué miro? 
Sólo este nombre pudiera 
Refrenarme ; ya me rindo. 



Aparta, riñe, cob.irde. 

CÉSAR. 

¿Qué es esto, Alejandro, hijo? 

ALEJANDRO. 

Nadie se me ponga en medio, 
Que llevaré de camino 
Cuanto se ponga delante. 

CÉSAR. 

Tu padre soy. 

ALEJANDRO. 

Cuando riño 
No tengo padre; cobarde, 
Riñe ya. 

CARLOS. 

Si no has creído 
Mi valor, yo haré que veas... 

CÉSAR. 

Tente , infame, lente, hijo. 

(Deteniendo d Carlos.) 

CARLOS. 

Va tu respeto me hiela, 

ALEJANDRO. 

Más con tu vista me irrito. 

CÉSAR. 

Aparta, ó haré que veas 
l'or fuerza, fiero prodigio. 
Mi valor. 

ALEJANDRO. 

Espera, aguarda. 
Ten el acero, el cuchillo. 
Que me malas, y es impropio 
Ser verdugo de su hijo 
Un padre. ¡Válgame el cielo! 
Muerto soy, un hielo frió 
Se ha inlroducido en mis venas. 

CARLOS. 

Suspenso estoy, y sin brios. 

CÉSAR. 

Apartad, hijos ingratos 
Al sér que habéis recibido, 
Ó haré... 

CARLOS. 

Ya por ti suspendo 
El enojo. 

ALEJANDRO. 

Ya desisto, 
Á mi pesar, de mis iras. 

CÉSAR. 

Idos, pues, fieros cuchillos 
De mi vida y de mi sangre. 

CARLOS. 

Ya te obedezco rendido. 

ALEJANDRO. 

Va, á mi pesar, te obedezco. 



CARLOS. 

¿Que deidad en ti adivino? 

ALEJANOllO. 

¿Que en ti miro oculta fuerza? 

CARLOS. 

¿Qué respeto con desvíos?... 



Que me aparta con horrores. 
V en ti contemplo un ministro 
De mi muerte. ( 

CARLOS. 



De Dios un traslado vivo. 


(\asc 


COSJIE. 




Gran prodigio! 


(Xasc 


DAMIÁN. 




¡Grave asombro 


(IV.c, 


LAURA. 




Secreto ha sido divino. 


(Vas. 


DIANA. 




Gran deidad la de los padres 


(\asr 


CÉSAR. 




¡Grande amor el de los hijos! 


(Va^e 



Sale CASANDRA, medio desnuda, 
V FEDERICO huyendo. 



Detente, aguarda. 

FEDERICO. 

Es en vano. 
Déjame. 

CASANDRA. 

Traidor, espera. 
Haz que con tu espada mueri. 

FEDERICO. 

Suelta, Casandra. 

CASANDRA. 

Villano, 
No has de salir. 

FEDERICO. 

Es cansarte. 

CASANDRA. 

¡Vive Dios! 

FEDERICO. 

Casandra eres, 
¿Qué me sigues? ¿qué me quieres? 
Suéltame. 

CASANDRA. 

No has de escaparle. 
Que la puerta está cerrada. 

FEDERICO. 

Ventanas hay, que de ti 
Huyendo noes frenesí 
Arrojarme. (Sácale la espada.) ; 

CASANDRA. 

Pues tu espada 
Ha de vengar, porque veas 
Sí mi honor mas atre\ido... 

FEDERICO. 

Cien harás, imita á Dido 
Pues te dejo como Eneas. 

CASANDRA. 

Espera. 

FEDERICO. 

Ya por aquí 
He con la |iuerta topado; 
Adiós, que ya me he vengado 
De tu linaje y de ti. 

[Entrase por una puerta.) 

CASANDRA. 

¡Ah traidor! mas es en vano 
Escaparte, aunque has huido. 
Que por ahí te has metido 



EL MAS IMPROPIO VERDUGO POR LA MAS Jl'STA VENGANZA. 



i;ii el cuarto de mi herinanu, 

I i : ' i;o lieiie olra salida 

M 10 eí esta puerta, T preso 
i:^rf que mi honor... 

Sale el CÉSAR. 

CÉSAR. 

¿Qué es eso? 

¿Hue voces? 

CASANDBA. 

Yo soy perdida. 

CÉSAR. 

Casandra , ¿qué espada es esta? 

CASANDRA. 

Ue temor estoy helada. 

CÉSAR. 

Va ui silencio culpada 
le deja sin la resimesta. 

CASASDRA. 

Señor, si mi honor .. 

CÉSAR. 

Dolor, 
Mal principio, perdonad, 
M ;\ ^'Pavees la enfermedad 
ijii c iinienza por honor. 
,A iiiién cerraste esta puerta? 

II l'la, si en mal tan terrible 
laiies voz. 

CASA>DRA. 

Ya es imposible 
Iji iihrirlo, yo estoy muerta. 
I III ro decir nji pasión 
I' lia i|i;e ai)li(|ues prudente 
l.is remedios ai doliente 
Cuijlorme la relación. 

Y asi sabe, que mi afrenta... 

CÉSAR. 

Tente, aguarda : ¿quién vio tal. 
Que tenga el enlermo el mal, 

V que el médico le sienta? 

Sale ALEJANÜP.Oa/paño. 

ALEJANDRO. 

En casa le buscaré. 
Hoy mi hermano morirá; 
Pero aqui mi padre está. 
No me vea , esperaré. 

Sale CARLOS por el otro lado al paño. 

CARLOS. 

Hoy viera Alejandro en mi, 
Cuando mi padre llegó .. 
Pero aqui esta, no me vio, 
Pues quiero esperar aqui. 

CÉSAR. [Ap.) 
Muda Casandra se ve. 
Saber temo lo que pienso. 
CASANDRA. (Ap.) 
Mi padre calla suspenso. 
Temiendo lo que diré. 

CÉSAR. (.4p.) 
Pero si en la dilación 
La padezco, oiga la ofensa. 

CASA^DRA. {Ap.) 

Mas si del callar la piensa. 
Diga clara mi pasión. 

CÉSAR. {Ap.) 
Vpues de la duda sé 
El mal, aunque no el origen, 
Pues más las dudas me atligen, 
Hoy el origen sabré. 

CASANDRA. {Ap.) 

Y pues tengo aquí al villano 
Que adoré, sin resistencia 



Muera, ó aqui por violencia 
Remedie mi honor su mano. 

CÉSAR. 

(Ap. Este es el medio mejor: 
Nadie escucha, á solas puedo 
Perder á mi honor el miedo.) 
Habla, dime tu dolor. 

CASANDRA. 

(Ap. Esto es en desdicha lal 
Lo mejor : vencer intento 
Los grillos del sentimiento.) 
Pues oye, escucha mi mal. 

CÉSAR. 

Harto valor es oir. 

CASANDRA. 

Harta osadía es hablar. 

CÉSAR. 

Pues habla, si he de escuchar. 

CASANDRA. 

Pues oye si he de decir, 
siempre fué pasión, oh César, 
(Que no he de llamarte padre 
ilasta que tú lo parezcas 
Cuando llegues á vengarme). 
Siempre fué pasión forzosa 
fVa lo sabrás, no te espantes) 
Ue la juventud amor. 
Culpa de los hombres fácil. 
Permíteme que sin miedos 
Por este delito pase. 
Porque si empiezo á temer 
En este, que es disculpable. 
Como es tuerza que te diga 
Otro mayor y más grave. 
Quizá no hallará razones 
Que te venzan y te ablanden, 
Acostumbrada la lengua 
A temer en esta parle; 

Y así guardadas se quedes 
Para lo más importante. 
Amé, en lin, ya está supuesto. 
Que no culpa ser amante; 
Amáronme , ya se vé , 

Que no es mucho que me amasen. 
Un principal caballero 
<Algo disculpa la sangre). 
Fué el imán de mis suspiros 

V el centro de mis pesares. 
Güelfo tué, y en mi delito 
Ser de contrario linaje 

No es lo más, tampoco es esto 
En lo que lie de embarazarme. 
Mírele como rendida. 
Asistióme como amante; 
Defendime como noble. 
Sufrióme como cobarde. 
Paso en silencio finezas, 
Olvido amorosos lances, 
Callo agora galanteos 

V músicas dejo aparte, 
Cartilla por donde empiezan 
A enseñarse los amantes; 
¡Oh! nunca el vil Federico 
Lo fuera mió! pues fácil... 

Pero aun no es tiempo de quejas. 
Presto llegarán , no es tarde; 

Y como en la guerra suelen 
Los astutos capitanes 
Ganar por trato la fuerza 
Que lio supo vencer Marte, 
Viendo que rebelde dura 

Mi honor, fuerza inexpugnable, 
Sitiada en vano de quejas, 
De halagos batida en balde. 
Entró por trato en las sombras 
De la noche á que le aguarde 
L'iia criada, que siein|ire 
De suyo, sin importarles, 
Son demonios del honor 
Que mueren por tener parte 



En el delito, viviendo 

l)e las culpas que otros hacen; 

En fin , esta noche, ¡oh nunca 

La sombra, padrino infame 

De los delitos, hubiera 

Vestido de negro el aire ! 

Eu lin , esta noche misma. 

Cuando empezaba á fiarles 

A la soledad y al lecho 

Tantas ocultas verdades 

Que tuvo envueltas el dia 

Entre las cifras del traje. 

Triste, asu.slada y confusa 

Veo salir (¡fuerte lancel) 

De junto á mi lecho un hombre 

Que el susto creció á gigante. 

Doy voces, él me asegura. 

Conozco que era mi amante. 

No tanto acaso ofendido 

De rústica huella errante 

A morder á quien le pisa 

Se vuelve irritado el áspid. 

Como yo de Federico 

(Culpando la acción infame 

Me ofende desenvainando 

En ofeusas y en ultrajes 

Cuanto una mujer (que es mucho) 

Decir enojada sabe, 

Despídole ciega y loca. 

Replica ciego y amante; 

Hablóle yo con no verle. 

Respóndeme con mirarme; 

Ruega quejoso, y humilde 

Oigüle cruel y arrogante ; 

No me obligo con ternezas. 

No se ofende de desaires, 

Despidole más con voces, 

Y él porfía sin hablarme; 
¡Oh cómo son más mañosas 
Las porfías del semblante! 
Poriiue al lin, su amor, sus quejas. 
Sus ternezas, sus pesares, 

Sys réplicas, sus tristeza? 
(Que engañando con el traje 
Pidiendo llanto á los ojos 
Se vistieron de verdades). 
Labrando , en Un , en mi pecho 
Poco á poco por matarme, 
Prinieio en oírle solo, 

Y desto un solo escucharle. 
Luego atender de curiosa, 
Después sentirlo de fácil. 
Luego ciega no ofenderme. 
Después suspensa dejalle; 
Y, en fin, torpe de piadosa, 

Y de lastimada afable, 

Y rendida de mujer. 

Que esle es el mayor achaque, 
Vino á formarse en mi pecho 
Un volcan, un fuego, un áspid, 
Que alimentado en mi honra 
Hizo en mi que yo, cobarde. 
Sin manos la resistencia, 

Y sin g'ina los desaires 
Hiciese... ¡pero qué digo! 
La voz el silencio embargue, 
La vergüenza el labio hiele. 
No es justo que me declare. 
Harto he dicho para hija. 
Harto entiendes para padre. 

. Dióme palabra de esposo, 

Y con juramentos graves 
Aseguró la promesa 

El traidor. ¡Oh qné mal hace 
Quien cree los juramentos 
De tahúres y de amantes h 
No te irrites , no te ofendas. 
Que agora para ablandarte 
Saco aquellas prevenciones 
Q.ie tuve guardadas antes. 
Ya son menester. Señor, 
Todas aquellas piedades. 



I8Í COMt 

O si no rüiiipeme el pecho 
Antes que en culpa tan ^rave 
Sepas, oh padre , oh Señor , 
Oue aun nu pararon mis males; 
Porque el traidor Federico, 
Despue!> de rendido amaote, 
Preleiidieiite esturo fiíio. 
Premiado pagó en desaires; 
Porque cauteloso y fiero 
(Oye la maldad más grande 
Que caber puede en un hombre 
<'.on ser tamo lo que cabe), 
Cauteloso, fiero, ingrato, 
Después que Iriunlo arrogante 
De mi honor, al despedirse, 
En ve?, de halagos suave.«, 
Me dijo ( ¡ oh nunca en mi vida 
Estos órganos , capaces 
De tanta especie , en mi ofensa 
Percibieran sus desaires! 
Nunca entraran sus razones 
A la fantasía, antes 
Las volantes y las cuerdas 
Deste reloj elegante 
De la vida se rompieran 
En delirios incapaces!) 
Porque ingrato, aleve, injusto, 
Me dijo, que por vengarse 
De la opinión de su hermana, 
üe quien Carlos es amante. 
Fingió promesas de esposo 
(;()ue extraordinario coraje!) 
l'or vengarse de nosotros. 
En mi honor más arrogante, 
Vareciéndole las vidas 
Pequeña venganza, y lácil 
l'ara el rencor que los Gúelfos 
Tienen á nuestro linaje. 
Yo, furiosa y ofendida. 
Hendiendo á voces lus aires, 
Torcer sus intentos quiero; 
El me paga con dejarme, 
Sigole ofendida y ciega; 
Huye culpado y cobarde; 
Hablóle como sin honra; 
Piespóndenie como infame; 
Uuego, y irritase al ruego; 
Hablo, y no quiere escucharme; 
Ueténgole ciega y loca, 
Quiere furioso escaparse; 
Secóle su mismo acero. 
Piei'sa que la puerta sabe; 
Entrase en aquese cuarto. 
Cierro advertida la llave. 
Llegas tú, donde en diluvios... 

Sale ALEJANDRO. 



ESCOGIDAS DE DON FRANCISCO 

CÁRl.OS. 



AU 



Deten, aguarda, no pases 
Adelante, yo te he oído. 

Sa/e CARLOS. 

CARLOS. 

Yo también , y be de vengarte. 

CASANDRA. 

¡Ay de mi! que en ellos temo 
Más rigores que en mi padre. 

CÉSAR. 

Hijos, si en esta desdicha 
Puede mi llanto... 

ALEJANDRO. 

No gastes 
El tiempo en pedirnos quejas, 
(Jiie no es tiempo de quejarte : 
Muera Federico, y mueran 
Cuantos Güelfos arrogantes 
Sangre tienen, que mi ofensa 
En roios diluvios lave. 
Sepa Florencia... 



No siempre tienen los males 
Medicina en el acero, 
Remedios hay más suaves. 
Federico, receloso 
Üe su hermana , por ultraje, 
Sin intento de cumplirlos 
Dijo quizá estos desaires 
De Ca:iandra en el honor. 
El más peligroso achaque 
Es no casarse con ella , 
Aunque a Federico mates. 
Examinemos primero 
Si acaso lleva adelante 
Los intentos de ofendernos; 
Y si no quiere casarse 
Muera entonóos , que yo solo 
liaré que Italia se espante. 

CÉSAR. 

Bien dice Carlos, bien suenan 
En mi oido estas piedades. 

ALEJANDRO. 

Calla , no ofendas remiso 
("on razones semejantes 
Mi pundonor, que se corren 
Mis oídos de escucharte. 
¿Fuera bueno que en los Güelfos 
La sangre de Salviati 
Fuera soborno á una ofensa? 
¿Con un Güelfo ha de casarse 
La hermana de un Gibelino, 
Haciendo que agora falte 
En nosotros el rencor 
(jue anciano en las venas arde? 

CÉSAR. 

Rien dice, mi honor apoya 
Este rigor por mi ultraje; 
Muera Federico. 

CARLOS. 

Espera, 
Mira , Señor, lo que haces. 
Que su muerte solamente 
Nuestro honor no satisface. 
Cuando por un brazo solo 
' El cuerpo peligra, antes 
I Que le COI le riguroso, 
¡ Suele el médico aplicarle 
! t)tros más suaves medios, 
I Por si acaf o son bastantes; 
Peligroso está tu honor. 
Yo te confieso el achaque. 
Con sangre pide el remedio; 
Pero averigüemos antes 
Si bastan otros remedios , 

Y si acaso no bastaren. 
Corlemos el brazo entonces 
Para que el daño se ataje. 

CASANDRA. 

Señor, aunque agora diga 
Que conmigo ha de casarse 
Federico , será el miedo 
Quien por ahora la ablande, 

Y después quizá en mi vida 
Se vengará más cobarde; 

Y así, pues, él es mi esposo. 
En cuanto á mi honra pague 
El intento de ofendernos, 
Muriendo, y después niatadnie. 
Que con este mismo acero. 
Cuando las brasas me falten. 
Porcia seré de Florencia 

Que hasta el corazón me trague 
Las llamas, por ver si encuentro 
En él á un fingido amante. 

CÉSAR. 

Ea, Casandra, bien dices; 
Müs tienes tú de mi sangre 
Que Carlos; muera el aleve. 



ALFJANDRO. 

Ahora sí que mi padre 
Has parecido, esta vez 
Este nombre he de llamarle ; 
Muera Federico, inunde 
Mi venganza cuantas calles 
Tiene Florencia y los Güelfos; 
Para que mi sed se apague , 
Se desaten en diluvios 
De humana púrpura, en mares 
De sangre. 

CÉSAR. 

Vamos, ¿<|ué esperas? 

CÁKLOS. 

¿Mi padre? ¿Tu... 

CÉSAR. 

No me llames 
Padre. 

CARLOS. 

¿Hermana? 

CÉSAR. 

No lo soy. 
Pues no te irritan mis males. 

CARLOS. 

¿Hermano? 

ALEJANDRO. 

No lo pareces 
En ser infame y cobarde. 

CARLOS. 

¿Estáis ya resueltos? 

ALEJANDRO. 

Si. 

CARLOS. 

¿Ha de morir? 

CASAnonA. 
No te canses. 

CARLOS. 

¿No hay otro medio? 

CÉSAR. 

No hay otro. 

CARLOS. 

Pues entremos a inat.nrle, 
Que bien pude yo prudente 
Lo mejor aconsejarte; 
Mas si lo peor eliges. 
No fuera bueno dejarte, 
Que bien puede errar un hijo 
En lo que yerra su padre. 

ALEJA>DRO. 

Pues muera el vil Federico. 

CÉSAR. 

Lave mi honor con su sangre. 

CASANDRA. 

Pague su vida su intento. 

CARLOS. 

Corran de su sangre mares. 

TODOS CUATRO. 

Para que sólo una ofensa 
Con cuatro venganzas pague. 



JORNADA TERCERA. 



Entren COSME, lleno de polvo, t AI.R 
JANDRO, lleno de sangre. xailwiJi 
poco á poco, como que salen á escii- 



Tú que sabes destas cosas, 
V tú que nunca has temido. 
Respóndeme, ¿dónde estamos? 



I EL MÁS IMPROPIO VEUDL<;0 l'üll LA MAS JUSTA 

'si hemos saltado hacia el liinho, 
\)ue esle seno es para nii, 

o iná'i propio ó mas debido. 

Pues aunque estoy bautizado, 

üonligo medesliaulizo. 

! ALLJANDRO. 

jllabla (|Updo y no te pierdas, 
lyueeslá á escuras. 

cosas. 
I Ya te digo 

iQue no me pncdes perder 
bi traes narices. 

' ALEJANDRO. 

¡ No he visto 

iSenda ó linea donde pueda 
Librarme JO de mi mismo. 

COSME. 

Después que ron la del martes 
Le haspeyaduá Federico, 
Con la del miércoles temo 
yue te lian de pes-nr, amÍL;o. 

{Tope con un bul 
Duíele es este, por Üios. 



ALEJANDRO. 

V e-i,i es puerta. 

COSME. 

Señor mió. 
Discurramos, que para esto 
Nos liizo Dios entendidos ; 
Tu esla noclie te tiraste 
A ese tejado vecino 
Desde tu casa, sin ver 
' ¿fue es tu tejado de vidrio. 

ALEJANDRO. 

Dices bien, los dos saltamos, 
> á e-la casa hemos venido, 
(Jue no se cuja es. 

cosnc. 
Ni yo ; 
(Llaiiwn reciu'd una puerta que esté 

en tneUio del teatro.) 
Hue ll.iiiijiun imagino 
Auna puerta. 

ALEJANDRO. 

Dices bieu. 

COSHE. 

\ jSi acaso nos han seguido 
t Cómo nos vieron sallar? 

ALEJANDRO. 

i Puede ser ; yo me retiro 

lUcia esta parte. 
I cosue. 

1 Pues yo, 

Mesa como iglesia pido. 

ALEJANDRO. 

Puerta esesta, otra vez llaman. 
, Mas ¿qué importa? (Vi.se.) 

COSME. 

Acabosilo; 
Si oyeron donde saltamos 
^o doj por mi vida un higo. 

(Métese debajo del bufete.) 



DIANA. 

,.Si es mi hermano Fedeiico? 
Prueba a abrir. 

JULIA. 

Tengo temor. 

DIANA. 

Kl corazón atrevido. 
Rolo el volante del alma 
Se desconcierta en latidas. 

JULIA. 

Nu acierto. 



Salen JULIA t DIANA 
medio vestida, y á este mismo tiempo 
llamen á la misma puerta. 



A los golpes me he vestido 
(¿ue he escuchado. 



Noe 
luz, Segí 



Sale CAKLOS. 
Knira, acaba; ¿Federico? 
,.C6mo tan larde? ¿qué es esto? 
Uronce helado me corrijo. 

CARLOS. 

<, Diana? 

DIANA. 

Carlos, dulce esposo. 
Turbada estoy, dueño mió, 
Imán seguro que atrae 
Los yerros de mi albedrio; 
¿El color, cómo trocado? 
,.E1 paso, cómo atrevido? 
¿■^in rienda, cómo el deseo? 
,,La pasión, cómo sin tino? 
¿La voz, cómo sin palabras? 
¿(^ómoel dolor sin suspiros? 
¿A estas horas (¡pe