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http://www.archive.org/details/boletn07acaduoft 



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BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 



AÑO VII. — TOMO VII 





MADRID 

TIP. DE L<V "rEV. de ARCH., BIBL. Y MUSEOS* 

Ol6\aga, r — Teléjono S. 1.385 
1920 



í. 



AS-. 
303- 

t,7-8 



V 




DON FRANCISCO COMMELERAN 



boletín 

DE LA 

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 



Año VII. Tomo VIL— Febrero de 1920.— Cuaderno XXXI 



DON FRANCISCO COMMELERAN^" 



Primero que ella de apenarnos, nos cansamos nos- 
otros de lamentar la ojeriza con que viene tratándonos 
la muerte, porque la asiduidad con que nos visita es 
excepcional y no guarda medida de proporción. No 
parece sino que, en la trabucación gneneral a que asis- 
timos, ha cesado aquel ccquo pitlsat pede que solía mi- 
tigar con bálsamo de equidad sus crueles rigores. Des- 
pués de tantas, tamañas y tan recientes amputaciones, 
nos arrebata ahora, otra vez de improviso, a nuestro 
<lecano, que don Francisco Commelerán lo era por la 
fecha de su ingreso y también por el número de sus 
asistencias. Perdemos en él a nuestro Censor, a nues- 
tro representante en el Senado, al colaborador celoso 
en tantos trabajos, al compañero cuya rectitud y bon- 
dad estimábamos todos. 

Permaneció Commelerán en esta Academia treinta 
de los setenta y un años que la vida concedió a su la- 
boriosidad incansable. Había nacido en 1848, en Za- 
ragoza, donde cursó la licenciatura de Filosofía y Le- 
tras : a la edad de veinticuatro años ganó por oposición 



(I» Este discurso necrológrico lo pronunció el señor director de 
la Real Academia Española, don Antonio Maura, en la junta del 
30 de octubre de 1919. celebrada en honor del difunto censor de la 
Academia, don Francisco A. Commelerán v Gómez. 



4 lOLETIN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

la Cátedra de Latín en el Instituto del Cardenal Cis- 
neros, del cual fué luego Director por largo tiempo. 

Siento no poder deciros que lo fué hasta morir^ 
porque antaño le sobrevino, por automatismo legal, 
inexora'ble y ciego, la jubilación. Le vejó y amargó 
hondamente, siqíiiera la soportase con silenciosa dig- 
nidad. No bastaba, para aliviar esta pena, verse pro- 
puesto, con justicia muy ostensible, para la Gran Cruz 
de Alfonso XII ; porque era él uno de los ejemplares en 
quienes la edad reglamentaria, uniformemente señalada 
para que la jubilación interrumpa el servicio, viene muy 
a destiempo y se siente como un golpe de maza. No doy 
a entender con esto que pueda prescindir se de la rígida 
pauta; lo que hay es c[ue la ley positiva, aun reputada 
necesaria y aunque de veras parezca el menor de los 
males, rara vez alcanza ser más que una tosca vesti- 
dura con que la justicia necesita desfigurarse y emba- 
razarse para transitar entre las gentes. Testigos somos 
aquí de que al llegarle a Commelerán la edad reglamen- 
taria para ser jubilado, sentíase con brío y con aptitud 
para los rendimientos más pingües y sazonados de su 
vocación profesional, aquella que infatigable y perseve- 
rante siguió y cultivó. 

Esta tenacidad y fijeza en sus estudios caracteriza 
a Commelerán, Abarcando el conjunto de su vida ad- 
vertimos que fué en ella ocasional y subalterno todo 
cuanto no atañe al estudio de la lengua latina y de su 
derivación castellana. Un día publicará un estudio con- 
cerniente a Calderón de la Barca; reñirá otro día com- 
bate riguiroso con un destemplado detractor del Diccio- 
nario y de la Academia; irá al Senado por elección déla 
provincia de Segovia, cuando todavía no representaba 
allí a nuestra Corporación, o ejercerá las funciones de 
Consejero de Instrucción pública; acreditará donde- 
quiera sus relevantes prendas personales de celo, de 
rectitud, de templanza; mas todas éstas son ramas que 
por com])aración podemos llamar infructíferas, desme- 
dradas, faltas de aquel vigor que sólo dimana de la con- 



DOX FRANCISCO COMMELERAX O 

íormidad del empeño con la verdadera vocación; nin- 
guna solicitación le apartará de sus estudios de Filolo- 
pía latinocastellana. Permaneció durante cuarenta y 
seis años en su Cátedra originaria de Latín : publicó luia 
Gramática comparada de las lenguas latina y castella=- 
na, más un tomo de trozos selectos de clásicos latinos, 
para ejercicios de versión al castellano; hizo en el dis= 
curso de ingreso en esta .Aicademia una exposición con- 
cienzuda de las leyes internas que rigieron la transfor- 
mación del latín en nuestro romance : y la obra capital 
de su vida, en cuya publicación empleó más de veinte 
años, es el Diccionario clásico etimológico latino'^cspa- 
ñol, volumen de 1.500 páginas, de apretado y substan- 
cioso texto. 

Con indicar el título del libro queda declarado que 
no había de nutrirlo la invención, ni matizarlo la fan- 
tasía, ni amenizarlo la ingeniosa originalidad del autor. 
Había de consistir su mérito en aprovechar concien- 
zudamente los anteriores trabajos análogos, en am- 
pliar el acopio de materiales, en metodizar con feliz 
sistema todo este caudal, y en concluir así, con esmero, 
un instrumento que en más lucidos o menos áridos tra- 
bajos se habría de utilizar, puesto que obras de tal 
índole no aspiran a ser otra cosa. Lx) consiguió nuestro 
compañero en grado eminente. 

La atmósfera intelectual y social se había hecho, 
como sigue siéndolo hoy, poco propicia para esta con- 
centración especializada de los esfuerzos durante toda 
una vida; por ello resulta más loable sobreponerse a 
las incitaciones que convidan a diseminar la actividad y 
disipar la personal aptitud. Todavía lo realza la índole 
del trabajo en que empleó Commelerán las suyas. 

Porque con dificultad se hallaría otra empresa más 
deslucida, más ímproba, más árida ni más ingrata. Ale- 
jada de las luminosas amenidades con que sazonan sus 
obras la voladora fantasía y el ingenio creador ; todavía 
más apartada de la boga y del aplauso; obra de pacien- 
te, minuciosa v como subterránea recolección, con an- 



6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

gostísimo margen para la originalidad, su término más 
feliz viene a cifrarse en fabricar una primorosa herra- 
mienta, y destinarla a que otros la manejen para más 
vistosas y más deleitables faenas. Persistir años y de- 
cenios en ésta que era tan adusta y anacorética, no brin- 
da al ánimo sino con la solitaria recreación de sentirse 
capaz para conllevar el desabrimiento mismo, que es 
congénito de la empresa, sin esperar aplausos ni siquie- 
ra estimación proporcionada. Hay zonas interesanti- 
simas del saber que quedarían yermas si faltasen los 
hombres, contadísimos, que están dotados de la austera 
tenacidad de Commelerán, del temple privilegiado de su 
voluntad y de su amor acendradísimo a la materia que 
cultivó. 

Muestra viva de lo que estoy diciendo se ofreció 
cuando Commelerán fué elegido sucesor en esta Acade- 
mia del señor Duque de Villahermosa. Había ya alcan- 
zado entonces la madurez de su preparación filológica, 
si bien transcurrieron todavía bastantes años hasta que 
salió a luz el Diccionario clásico etimológico; era un co- 
laborador útilísimo en los principales cometidos de nues- 
tra Corporación, y a esto se debió sin duda vuestro lla- 
mamiento. Injusticia vulgar (por esto mismo muy baila- 
dera) es atribuirlo a la polémica que había mantenido 
con el señoi- Valbuena, detractor del Diccionario y de la 
Academia; la defenisa que Commelerán hizo contri- 
huiría a que se fijase la atención en su positivo valer, 
3^ acaso adelantó la fecha para elegirle ; pero su verda- 
dero título consistía en la singular preparación, que 
conocían los doctos. Ignorábala, en cambio, el común 
de las gentes, para quienes resultaba inexplicable que 
prevaleciese Commelerán enfrente de nuestro compa- 
ñero señor Pérez Galdós, quien a la sazón había lle- 
gado ya al apogeo de su nombrad ía como novelií=<ta. 
Aunque el Diccionario clásico etimológico hubiese 
estado por entonces publicado, lo desconocieran i en 
verdad, casi todos los que zaherían a la Academia y 



DOX FRANCISCO COMMELERAX 7 

denigraban al electo. El género de estudios a que venía 
éste consagrándose basta para explicar aquellos estre- 
pitosos vituperios, los cuales no se hubieran vertido 
contra otro electo, siquiera su mérito fuese incom- 
parablemente inferior, que cultivase la amena litera- 
tura. Por dicha, estas polvaredas de la sinrazón se 
desvanecen pronto y no dejan rastro. El cansancio 
apagó el vocerío, y de éste no le vino a Commelerán que- 
branto alguno en la grande estimación que merecía, 
así dentro de la Academia como fuera de ella, donde- 
quiera que obtengan algima estima los estudios de Fi- 
lología; pero no se pierde la enseñanza del ejemplo, 
íiue enaltece la austeridad de quien los cultiva de lle- 
no, casi de modo exclusivo, en todo el curso de la vida. 

Dentro de la Academia jamás hubo sino motivos 
para felicitarse de tal elección, porque con las aptitu- 
des cultivadas que Commelerán traía se juntó una ce- 
losísima asiduidad en todas las ocasiones, señaladamen- 
te en la corrección del Diccionario para la edición XIIT, 
y en la Comisión de Gramática, por no mentar las in- 
cumbencias de /Censor. Recordad aquellos informes que 
le oíamos leer jxxro antes de la última vacación vera- 
niega, trazados con el prolijo esmero que siem- 
pre ponía en servir a la Corporación y procurar el 
lustre de ella. Se cifra y compendia todo esto en un 
amor verdadero a la Academia y a los fines para los 
cuales existe, amor sin el cual no son cumplideras, del 
modo que Commelerán solía cumplirlas, las obligacio- 
nes anejas al honor de sentarse en estos sillones. 

Merece detenida consideración este rasgo que carac- 
terizó al Académico que hemos perdido ahora, no tan 
solamente para tributarle rendida gratitud, sino también 
para ensalzar y encarecer el loable ejemplo, porque del 
suyo y de los análogos fervores de adhesión devota es 
de donde únicamente nuestro Instituto toma el ser, y el 
brío para conservar!© y renovarlo. 

La Academia no e^.iste para honrar y glorificar 
a los cjue fueron en el curso de los siglos, ni a los que 



8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

son ahora miembros de ella. Con dificultad se contarían, 
de puro ser numerosos, los que alcanzaron prestigio- 
sa nombradla; muchos merecieron y alcanzaron que 
en bronces y mármoles se perpetuase su fama insig- 
ne; para muchos más valen sus propias obras como 
el más insuperable de los monumentos, y hasta sus so- 
los nombres les aseguran celebradísirna y luminosa 
posteridad. Mas todas estas justicias ensalzadoras se 
cumplen por separado de la Academia; dentro de ella 
perduran anónimas, recatadas y confundidas en el co- 
mún acervo, las aportaciones inestimables que de unos 
tras otros esclarecidos individuos se allegaron. 

Tampoco está la Academia instituida para pro per- 
sonal de quienes en cada tiempo' pueblan estos sillones. 
Aunque en España abundan menos que en extraños 
países, son otras las fundaciones hechas con tal desig- 
nio, y otros los modos adecuados para favorecerlo. 
Gran honor es hallarse elegido como apto para con- 
servar y enriquecer esta pingüe vinculación lingüís- 
tica y literaria, y trae aneja la obligación de coadyuvar 
verdadera, abnegada y devotamente pa-ra la observan- 
cia de nuestros Estatutos y para que se cumplan los 
fines corporativos. 

La Academia no existiría, ni tampoco merecería 
existir, si no consistiere en una perdurable asociación 
de individuales actividades que aman, guardan y cuidan 
oon desinterés y con celo/ la lengua y la literatura es- 
' pañolas, nervio vital de la Patria. En puridad es la Aca- 
demia uno de los aspectos de la Patria misma, depo- 
sitaría y servidora de cosas tan juntas y tan unidas al 
alma nacional, tan preciosas para su expansión, su 
perpetuación y su glorificación, como son el idioma 
y la literatura de la raza. 

El amor que Commelerán le profesó y que le de- 
bemos todos es, al calx), atributo ennoblecedor del alma 
humana. De su divina alcurnia le viene a ésta un anhe- 
lo congénito de perpetuidad, de permanencia, al me- 
nos, para sus operaciones y sus empresas ; inclinación 



DOX FRANCISCO COMMELERAX 



que pugna con la fragilidad de la vida individual. La 
casi totalidad de las gentes transita por el mundo sin 
dejar huella: de los muy contados que sobresalen y 
lanzan alucinadores destellos queda, en efecto, un re- 
cuerdo afectuoso entre sus deudos, sus allegados o sus 
contemporáneos; pero pronto se disipa, como en la 
selva se pierde un rastro al entrecruzarse otros ras- 
tros parecidos. La sed de supervivencia no se aplaca 
sino incorporando la obra individual a este linaje de 
institutos perdurables, en los cuales se asocian hom- 
bres y generaciones, que la muerte y los siglos aisla- 
rían y harían polvo estéril. Con agregaciones incesan- 
tes (en las cuales se complace una generosidad que, 
dicho sin paradoja, nace del egoísmo, redimiéndolo de 
la nativa impulsión bestial) se acrecienta y se transmi- 
te el mayorazgo espiritual de las razas y de los pueblos : 
herencia santa, personificada, para hacerse amar, con 
el mágico ascendiente de la Patria. 

Porque el ánimo de Commelerán estuvo imbuido de 
estos sentires, merecerá su nombre ser recordado siem- 
pre con respetuoso afecto, mientras descansa su alma 
en la que reputamos muy merecida paz del Señor. 

♦ A. ^L\URA. 



CUESTIÓN LITERARIA 



¿f lÉN FUÉ EL AUTOR DEL "DIÁLOGO DE LA LENGUA"?'" 



X 

Una biogi'afía algo novelesca. 

Terminadas sus objeciones en contra de la fecha común- 
mente asignada a la composición del Diálogo de la Lengiui. 
y en contra de la atribución hecha a favor de Juan de Val- 
dés, en cuanto a ser autor de dicho libro, dedica el padre Mi- 
guélez sus cuatro últimos artículos, no precisamente a defen- 
der su patrocinio y candidatura en pro de Juan López de Ve- 
lasco, sino, como él mismo escribe, a trazar una Semblanza 
literaria de este escritor y c|ue, en realidad, nos parece un 
elogio bastante hiperbólico. Le considera eminente en todas 
las ciencias y disciplinas del entendimiento, pues dice que "fué 
matemático, astrónomo, cosmógrafo" y "fué también hacen- 
dista, pedagogo, polígrafo, políglota, filólogo y recopilador 
de los refranes" (2). Antes le habían hecho noeta. 

Esta enumeración trae a la memoria aquella otra irónica 
de Moratín a favor de su coetáneo don Cándido María Tri- 
gueros: "erudito, moralista, polígloto, anticuario, economis- 
ta, botánico, orador, poeta lírico, épico, didáctico, trágico y 
cómico" ; estT)' último "a pesar de Apolo" (3). 



(i") Véase el número anterior de este Boletín. 

(2) Ciud. de Dios, níim. 1.106; págs. 442 y 457. 

(3) Obras de Mor. en Rivad., pág. 315. 



CUESTIÓN LITERARIA I I 

Lo que el padre Migiiélez dice de \'elasco como autor dei 
Diálogo de la Lengua es poco y de tan poca sustancia, a núes- 
tro juicio, que, a no recelar que se tomara a desaire, pasaria- 
mos por alto esta* parte de su defensa. 

Ni siquiera insiste en aqiíel pobrisimo indicio de ser la 
copia que de dicho Diálogo hay en El Escorial de mano del 
célebre cosmógrafo, y tiene razón. Lo uno, i^orque no halla- 
ría perito calígrafo que tal afirmase, y luego porque, aunque 
así fuese, el hecho no probaría absolutamente nada en cuan- 
to a la paternidad del libro. La copia de Londres pudiera 
muy bien ser de mano de Zurita, a quien perteneció, y no por 
eso diríamos que el Diálogo fuese obra del gran historiador 
aragonés. 

Por dar este abusivo alcance a un hecho tan común e in- 
significante se ha incurrido en graves errores. Sólo por ha- 
ber hallado en el siglo xviii una copia de la famosa Canción 
a las ruinas de Itálica, escrita a lo que entonces y mucho des- 
pués se creyó, de mano del poeta don Francisco de Rioja, se 
le vino atribuyendo largos años esta poesía, hasta que otros 
datos irrecusables demostraron ser producto de la musa del 
utrerano Rodrigo Caro. 

Abandonado este baluarte, que había sido el principal sos- 
tén y reparo de su anterior trabajo, mantiene el padre Migué- 
iez su opinión con afinnaciones hechas dogmáticamente, sin 
asomo de prueba y con algimas concordancias, la mayor par- 
te vulgares y forzosas, que advierte y señala entre el Diálo" 
go de la Lengua y la Orthographia de López de Velasco. Pero 
como a la par no deja de impugnar con frecuencia y a veces 
con liaría severidad y aun dureza varias de nuestras opinio- 
nes parciales, forzoso será que tratemos de explicarlas o ra- 
zonarlas de nuevo, pues creemos estar en lo justo, siguiendo 
para ello, como siempre, el curso que el padre Miguélez nos 
traza. 

Esfuérzase, lo primero, en reconstruir la biografía de Ló- 
¡vez de Velasco, cosa muy necesaria para deducir legítimas 
consecuencias: y, entre verdaderos y falsos, aduce bastan- 
tes datos nuevos, sobre todo de los últimos años de la vida 



12 boletín de la real academia española 

del biografiado. Los más importantes y curiosos proceden del 
testamento del propio López de Velasco, hallado y descrito 
por don Cristóbal Pérez Pastor (i), al que, sin duda por ol- 
vido, no recuerda el padre Miguélez, quien copia algunas 
cláusulas que aquél no reprodujo. 

Según ellas, López de Velasco era natural del lugar de 
Vinuesa, al Norte de la provincia de Soria, e hijo de unos po- 
bres lugareños llamados Juan López Carrasco y Catalina do 
Velasco, que poseían una casa y unas tierras valuadas en 
300 ducados. No consta la fecha de su nacimiento, aunque sí 
el de una hermana llamada Catalina, que vino al mundo 
en 1 542 ; con que Juan, que parece fué el mayor de sus her- 
manos, nacería diez o doce años antes. D'e modo que aque- 
llas ínfulas nobiliarias y aquello de haberse criado en el pa- 
lacio imperial como paje o menino y pocO' menos que en el 
regazo de la emperatriz doña Isabel, queda relegado al os- 
curo rincón de las leyendas. 

Con respecto a estudios, dice el padre Miguélez que en la 
Universidad de Alcalá de Henares/' parece que López de Ve- 
lasco cursó Humanidades y Jurisprudencia desde 1544 al 
1553, juntamente con Vázquez del Miáiimol, Alvar Gómez. 
Arias Montano y otros insignes eruditos que luego brillaron 
en el reinado de Felipe H". Apoya esta importante noticia 
en la nota, diciendo: "Cf. Archivo Histórico. Universidad 
de Alcalá. Pruebas de curso de 1540 a 1555; ídem de'Matrí- 
culas, de 1548 a 1553; ídem de Actos y Grados desde 1523 

a 1 544-" 

Como he manejado bastante y utilizado en trabajos an- 
teriores estos libros, y sabía que en los de Matrícula se ex- 
presan siempre el pueblo de origen y la edad del alumno, acu- 
dí a ellos, admirado de que el padre Miguélez no hubiese ex- 
traído de estos registros la fecha del nacimiento de nuesitro 
Velasco ; pero con relativa sorpresa vi que en ninguno, ni en 
los de Matrícula, ni en los de Prueba de curso ni en los de Gra- 



(i) Bibliografía madrileña. Parte tercera. Madrid, 1907; pág. 422. 



CUESTIÓN LITERARIA 



l3 



dos hay el nombre de Juan López de \^elasco (i). De modo 
que parece e\ndente que no estudió en Alcalá ni Jurispru- 
dencia ni nada. Ya se me hacía algo duro de creer que un 
hombre de origen tan humilde pudiese costear, lejos de su 
casa, estudios universitarios, y ya me habia llamado la aten- 
ción el ver citados los libros de Grados de 1523 a 1544 y los 
de Matrícula de 1548 a 1553: es decir, que López de Velas - 
co había recibido grados cuatro años antes de matricularse y 
emprender sus estudios. 

¿Dónde pudo adquirir, pues, los conocimientos no comu- 
nes que llegó a poseer? Xo lo sabemos. Quizá, como mozo 
despierto que era, aprendería sirviendo de criado o ayudan- 
te a algún cosmógrafo como Alonso de Santa Cruz, a quien 
sucedió en el cargo el 14 de octubre de 1571 y de quien heredó 
todos sus papeles (2), y con ellos formó la más importante de 
sus obras (3 ). 

Prosiguiendo el padre Miguélez su algo fantástica bio- 
grafía, escribe : 



(i) En el libro de Matrículas correspondientes a 1548-53, que es el 
más antiguo que existe, se hallan en 1548: "Juan de Velasco, 17 [años], 
de Fuentesaúco, segobiensis", en el Colegio de S. Eugenio minor, y 
"Juan de Velasco, de San Martín de Porras. 23 [años]". Este matricu- 
lado en Filosofía natural. 

En el libro de pruebas de curso hay algunos Juan López, pero son de 
Caracena (1546), de Auñón (1546), de Algete (1547), de .\lmoradiel (1547), 
de Cabezuelo (1548), de Villamayor (1549), de Madrid (1549). 

En el libro de Grados de 154Q y siguientes se hallan, en 1550. un Juan 
López de Pastrana y un Juan López de J'umela, .bachilleres en Artes, y el 
segundo, en 1552. bachiller en Filosofía. En 1554 recibe el grado de ba- 
chiller en Derecho canónico, un Pedro de Velasco. 

Aunque estos libros no tienen ¡ndices generales, es fácil hallar lo que 
se busca, pues siguen el orden cronológico. Los de ^fatricula tienen índi- 
ces anuales por asignaturas y por colegios. 

(2) Picatoste, Apuntes para una bhliotcca científica esp. del si' 
r¡lo x:;i. Madrid, 1891 ; pág. 291, aunque equivoca el año. que dice fué 1572. 

(3) "Oy jueves hemos visto en el Consejo los papeles de Santa Cruz 
que se tomaron a sus herederos por mandato de S. md. para ver los que 
nos tocan y que se queden en el Consejo y los que no se les devuelvan; 
y para efecto de ver qué gratificación se les hará a estos herederos y 
asimesmo a Juan de ^'ela5co, porque todo esto que ha escripto en este 
libro (la Geografía universal de las Indias) lo ha sacado de los derrote- 
ros y papeles que el Consejo le ha dado y dcstos de Santa Cruz; y aun- 
que es a su cargo de Velasco hacer estas obras por razón del salario 



14 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Durante los ,primeros años de su estancia en la corte, tuvo a su 
cargo las Escribanías de los Guardas Mayores de los montes de Ma- 
drid, Escalona y Guadalajara, sosteniendo hasta su muerte un largo 
pleito en reclamación de sus haberes atrasados (i). 

Enteramente gratuita creemos la primera de estas afir- 
maciones. No sabemos por hoy cuándo vino a la corte Ló- 
pez de Velasco, ni nadie hace mención de él antes de 1565. 
D'<e las Escribanías habla López en su testamento (i.° maytt 
1598) diciendo que deja coriiso herencia el importe nominal 
"dejo que valieren". Por lo visto no había cobrado^ nada, \ 
añade que "de ello se trata pleito ante el señor León en el 
Consejo Real" (2). Era, por tanto, miás reciente este oficio 
y no de la juventud de Velasco, pues, en tal caso, no duraría 
el pleito hasta el año 1598, que fué el de su muerte (3). 

"Viajó por Italia (sigue el phdre Migueles) y estuvo en Xápoles, 
según consta de algunos de sus muchos escritos." (4) 

¿De cuáles? El biógrafo no lo dice y era bien necesario, 
por lo que se relaciona este hecho con el Diálogo de la Len- 
gua, escrito en Ñapóles por quien llevaba en esta ciudad lar- 
ga residencia. También en su primer estudio afirmó el padre 
Miguélez que Velasco había estado en Ñapóles (pág. 23): 



que lleva, todavía el Consejo ha hecho esta diligencia de ver todos estos 
recaudos para satisfacerle algo más y cree que el sábado resolverá y 
dará cuenta a S. M.t"' (Geogr. y descrip. univers. de las Ind. recop. por... 
Juan Lupes de Velasco. Madrid, 1894; pág. viii.) 
(i) La Ciud. de Dios, ,\mm. 1.106; pá^. 443. 

(2) ídem, núim. 1.107, pág. 8. 

(3) Parece haberlo obtenido hacia 1582, porque en una de las Con- 
sultas de la Cámara del Consejo de este año se dice que entre los que 
suplican el oficio de la Talla de la Casa de la Moneda de Cuenca en i.° de 
enero de 1583, se halla "Juan López" de Velasco en gratificación de la 
ocupación que ha tenido en cosas de la Librería y otras de San Lorenzo 
el Real y en la administración de los bienes de don Diego de Mendo- 
za y en otras cosas del servicio de V. Majestad; porque de la escribanía 
de los montes de Madrid, de que V. Majestad le hizo merced no se ha 
podido valer por el poco valor que tiene, de la qual harádexación." Sigue 
una nota que dice: "Dióse al hijo del anterior poseedor." (P. Pastor: 
Bibl. Madrii, P. III ; pág. 422.) Esta sería la razón del pleito. Xo obtendría 
Velasco la Talla solicitada y volvería a sus Escribanías en pleito con el 
segundo nonilirado. 

(4) Ciudad de Dios, núm. 1.106, pág. 443. 



CX'ESTIÓN LITERARIA I 5 

pero no dio la menor señal de prueba, como tampoco ahora. 
No debe haber olvidado que él mismo, al disentir de la opi- 
nión de tantos hombres eminentes, dijo en el comienzo de 
este nuevo estudio : " En cuestiones históricas, cosiio esta de 
que se trata, poco significan el número y calidad de los au- 
tores, sino las pruebas y documentos en que se apoyan ; por- 
que en historia tanto pruebas, tanto vales." 

Asi, pues, lícito nos será afirmar que seguramente estoi 
viajes serán, como el estudio en Alcalá y el oficio de meni- 
no, simple presunción del ilustre agustino ; pero que como he- 
cho cierto y averiguado no podemos admátir. Juan de Velas- 
co no puso los pies en Italia. 

En Lima, Quito. BoHvia y Guatemala desempeñó varios cargos ori- 
ciales por nombramiento Jel Consejo de Indias, como guardador del 
Sello Real }• del Registro en el nuevo Reino de Granada (i). 

Esta noticia, también hipotética, y a mi juicio errónea, 
está deducida del pasaje del testamento en que, haciendo Ve- 
lasco lista de sus bienes, dice : 

Y los dos mil ducados de lo que vino de las Indias procedido de! ofi- 
cie del sello y registro del nuevo reino de Granada; y vino ocho meses 
antes que me quitasen el de la Hacienda {2), proveyéndolo Dios assi. 
porque si no quedara sin un real para comer y cargado de deudas. Y 
sabe esto el señor Luís Gaitán de .\yala que títe lo cobró en Sevilla, y 
me lo invió (3). 

El padre Migueiez ^r.pcne que c;>te oiicio y otros eti 
América debían servirse personalmente, lo cual no es siem- 
pre exacto. Eran como los simples beneficios eclesiásticos, 
una renta, una especie de juro que pesaba sobre el cargo. 
Parte de los derechos los percibía el que desempeñaba el ofi- 
cio y otra era la que se enviaba al simple beneficiario. Esto 
es lo que, con mayor claridad aún, expone a continuación el 
propio Velasco, añadiendo que manda: 



(i) Ciudad de Dios, núm. 1.106, pág. 443. 

(2) Se refiere a la merma de sueldos que tuvo al ser nombrado se- 
cretario del Consejo de Hacienda, pues quería cobrar el de este cargo y el 
correspondiente al de cronista de Indias, que sirvió aún algún tiempo, 
como ya veremos. 

(3) Ciudad de Dios, núm. 1.107, pág. 8. 



1 6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Al descargo del alma de J"rancisco López de Velasco, mi hermano, 
que murió en al nuevo reimo de Granada, ico ducados y más lo que allí 
me deben de la renta o derechos dtel Sello, que serán como otros seten- 
ta ducados que debe Juan Párraga del tiempo que lo sirvió, (i) 

No necesitó, pues, Velasco ir a América para cobrar los 
derechos del Sello real del reino de Nueva Granada. 

Igual fundamenta tiene la segunda afirmación del padre 
Miguélez, relativa a este viaje supuesto que consigna más ade- 
lante, apoyado en este otro pasaje del testamento de Velasco: 

Hase de suplicar a su Majestad que por lo que le serví en los officios 
de- Indias, en que hice dos libros de raucha importancia y la Recopila- 
ción de las cosas proveídas hasta el fin de la visita de Juan de Ovando, 
de lo qual todo no estoy gratificado, etc. (2). 

Anotando este pasaje el padre Miguélez, dice : 

De todas las cláusulas del testamento, quizás sea ésta la más impor- 
tante para la Historia, porque confirma y ratifica lo que anteriormen- 
te se ha expuesto: que Juan López de Velasco fué quien hizo la reco- 
pilación de las famosas Leyes de Indias, y acompañó a Ovando en la 
visita que por orden del Rey hizo a Américok (3). 

Aqui padeció el docto agustino una ofuscación a causa de 
la palabra visita. Esta clase de visitas no eran como las que 
uno hace a otra persona o algún pueblo. Eran una especie de 
inspección que se practicaba en los Tribunales u otros cuer- 
pos para su reforma o la residencia que se tomaba a los em- 
pleados cuando habia sospecha de mal cumplimiento (4). 

Asi para la visita de Juan de Ovando no hubo necesidad 
de ir a América, ni aun salir de Madrid, ni del edificio en 
que estaba el Consejo de Indias, o sea del Real Palacio. Con 
título de Visitador regentaba en 1570 el Consejo don Juan 
de Ovando, en ausencia de su presidente Luis Quijada, que 



(i) Ciudad de Dios, núm. 1.107, pág. 9. Y probablemente antes lo 
había servido el propio hermano de Velasco. 

(2) ídem, id., pág. 10. Esta Recopilación de cosas proveídas hasta el 
fin de la visita de J. de Ovando, no es el famoso código de Leyes de 
Indias, que se publicó ciento diez años más tarde, sino lo que Ovando 
fué estableciendo durante el período de su visita y hasta el fin de ella. 
Esto creemos sea lo que se deduce de las palal)ras del propio Velasco 
y no lo otro. La visita se hizo en tS/O, veintiocho años antes de este 
testamento. 

(3) ídem, id., pág. 11. Sobre la Recopilación, véase la nota anterior. 

(4) Nueva Recop. Ley xxxvi, tít. IV, lib. II. 



CUESTIÓN LITERARIA i? 

murió a principios de este mismo año en la guerra de los 
moriscos y fué sucesor suyo desde .1571 al de 1575, en que 
también murió (i). Y queriendo, sin duda, preparar una or- 
ganización nueva en el gobierno de las tierras americanas, 
verificó la inspección que además dio por resultado formar- 
se nuevas Ordenanzas para dicho Consejo. Todo ello resul- 
ta de las Tablas cronológicas que en 1645 publicó el relator 
del mismo Consejo de Indias Antonio de I^ón Pinelo y 
dicen : 

1570. El licenciado Juan de Ovando hizo la segunda visita del Con- 
sejo ante Juan de Ledesma y Juan López de Velasco (2). 

1571. Terceras Ordenanzas del Consejo que resultaron de la tiríío:^ 
24 de septiembre (3). 

Pero no se vaya a creer que estas zñsitas eran cosa ligera 
o que se realizasen con frecuencia. La primera hizo en 1542 
"por su persona el Emperador" y de ella en " 1543. Salieron 
las segundas Ordenanzas del Consejo, entre las que llamaron 
Nuevas leyes y resultaron de la visita, 4 de junio". Las pri- 
meras Ordenanzas fueron de 15 11. 

Es, pues, casi seguro que tampoco Velasco puso sus plan- 
tas en Alnérica. 

Hasta 1565 no hallamos fecha cierta en la vida de López 
de Velasco. En dicho año y a 2 de junio se conceden como 
ayuda de costa : 

A Juan López de Velasco, demás de seiscientos reales que se le han 
dado, quarenta mil maravedís por lo que ha trabajado por mandato de 
este Consejo en recapitular las Profisiones y Cédulas que se han despa- 
chado desde que las Indias se descubrieron hasta agora (4). 



(i) A 8 de septiembre. 

(2) Sería entonces oficial del Consejo. Ledesma era escribano de 
Cámara. 

(3) Don Marcos Jiménez de la Elspada, en su interesante estudio ti- 
tulado El Código Ovandino (Madrid, 1891, pág. 11), copia íntegra la 
Consulta de la visita del Consejo de Indias con S. M. (1570), en que 
Ovando refiere todo lo actuado y acordado en aquella revisión geíieral 
y antes (pág. 8^ un extracto "del estado en que tiene el licenciado Ovan- 
do la visita del Consejo de Indias", en que da noticia de haber ya con- 
cluido los siete primeros libros, parte de lo que fué, más de cien años más 
tarde, la célebre Recopilación de las leyes de Indias, ingresa en i68l. 

(4) Ciudad de Dios, núm. 1.106, pág. 443. El padre Miguélez toma 
esta noticia del Archivo de Indias, 139, I, II, lib. 2^ foJ. 241. 



1 8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

En esta recapitulación, que el padre M'iguélez supone gra- 
tuitamente obra exclusiva de López de Velasco, se venía tra- 
bajando desde 1562, en que "a instancia del Fiscal (el licen- 
ciado Jerónimo de Ulloa) se empezó a tratar de la Recopila- 
ción de leyes de las Indias" , como dice el analista León Pi- 
nelo; y se continuó este trabajo hasta 1681, en que se publica- 
ron, según se cuenta en la Ley preliminar de este Código. 

López de Velasco, que ya sería empleado del Consejo, 
aunque de inferior categoría, pues no le menciona Pinelo 
entre los Secretarios, Fiscales, Relatores y Escribanos de Cá- 
ntara, laboraría como uno de tantos oficiales en copiar y or- 
•denar los textos legales a que luego dio forma científica, al 
menos a los primeros siete libros, el jurisconsulto don Juan 
de Ovando, presidente del Consejo, de 1571 a 1575, como 
hemos dicho, y primer presidente del Consejo de Haciendi, 
creado en 1574. 

Sigúese un vacío de cinco años en lo que sabemos de 
la vida de Velasco. Es de presumir que seguiría empleado 
en el Consejo, pues vemos que en 1570 interviene en la visi* 
ta de Ovando, en unión del escribano de Cámara Juan de 
Ledesma. Al año siguiente, en octubre, fué nombrado Cro- 
nista de Indias, con 200.000 maravedís (unos 6.000 reales 
escasos) de salario y cosmógrafo mayor del Rey y del Con- 
sejo en sucesión del famoso Alonso de Santa Cruz, como 
hemos dicho. Desde enttínces no falta un día de la corte 
(Madrid o El Escorial) hasta el fin de su vida, que acabó el 
3 de mayo de 1598, cuatro meses antes de Felipe II (i). 

EJ último destino que tuvo fué el de Secretario del Con- 
sejo de Hacienda, para el que fué nombrado a mediados de 
1589. Pero como durante dos años se resistió a hacer entre- 
ga de los empleos de Cronista y Cosmógrafo a su sucesor 
Pedro Ambrosio de Ondériz, o éste no pudo tomar posesión 
de ellos hasta 1591, Velasco, que pretendió cobrar los suel- 



(i) El padre Miguélez (Ciudad de Dios, núm. 1.107, pág. 12) co- 
pia la partida de defunción, ignorando, al .parecer, que antes la había 
publicado también íntegra don Cristóbal P. Pastor {Bibliogr. Madril., 
P. III, pág. 422). 



CUESTIÓN LITERAEIA 19 

dos de uno y otro, tuvo muchos dimes y diretes con los Con- 
tadores reales, que no querían pagarle más que con arreglo 
a su empleo principal, que era el de Secretario de Hacien- 
da (i). 

El padre Miguélez, en su anterior estudio, manifestó que 
López de \^elasco, a la vez que Cronista y Cosmógrafo del 
Consejo de Indias había sido Secretario del mismo Conse- 
jo (2). Al hacerme cargo de esta afimiación demostré su 
error, pues aparte de la incompatibilidad mutua que suponen 
dichos cargos, los verdaderos secretarios en su tiempo ha- 
bían sido Antonio de Eraso, de 1571 a 1585; Juan de Iba- 
rra, de esta última fecha a 1596, y Pedro de Ledesma, de 
1596 a 1604. Esto dije fundado en la autoridad de León Pi- 
nelo, que así lo escribe en sus ya citadas Tablas cronológi- 
cas, resumen de la historia del personal del Consejo hasta 
1645 (3). Pero el padre Miguélez, sin impugnar ni desmen- 
tir estas noticias concretas y categóricas, ni aludir siquiera 
a ellas, vuelve ahora con esta que bien pudiera llamarse sa- 
lida de tono. 

Y como el señor Cotarelo ha negado también (por negarlo todo) que 
López de V'elasco fuese secretario del Consejo de Indias y dice que 
este cargo era incompatible con el de cronista y cosmógrafo, varaos a 
demostrarlo lo contrario con el siguiente documento (4) : 

** Contadores de quentas de su mag.d q residis en e>te Consejo: Res- 
cibid y pasad en quenta al Albacea y testamentarios de Antonio de 
Cartagena difunto, Receptor q íuo deste Consejo, en las ñ les tomase- 
des de penas de Cámara, lo que mo,ntareu los dnquenta mili mara\'e- 
dis de ajruda de costa cada año que tenía y llevaba de las dichas pena^ 
Juan Lope:: de Velasco, Secretario de su Mag.d, con los officios de su 
cosmograpbo y coronista mayor de las Indias, desde fin del año pasado 
de mili V quinientos y ochenta y dos ú"i. liastn \p\ti'e v ocho días del 



(i) Este es el sentido y alcance ce io^ docurntinos que extracta el 
padre Miguélez, en que Velasco se muestra siempre quejoso y pedi- 
güeño. 

(2) Sobre el verdadero autor del ''Diálogo de la Lengua'", págs. 11, 
L2 y 15. 

(3) Una opinión nueva, pág. 15. 

(4) "Cf. Archivo de Indias, 139. I. 12, lib. 28, fol. 23. Al margen 
esta nota: "Juan López de Velasco, para q se le pa^e cierta ayuda de 
"costa." Por la letra, parece copia del mismo López de Velasco." {Nota 
del padre Miguelee.) 

(5) Lo subrayado lo está por el padre Miguélez. 



20 boletín de la real academia española 

mes de Setiembre próximo pasado deste presente año que tomó pose' 
sión de la Secretaría de la Hacienda de su Magestad en que fué pro- 
veído... Fecho en Aíadrid a diez y ocho de Hebrero de mili y quinien- 
tos y ochenta y nueve. Señalado del Consejo y refrendado de Joan de 
Ledesma. " Rúbrica (i). 

Muy lince ha de ser quien vea que se designa aquí a Ve- 
lasco como secretario del Consejo de Indias. De las dos ve- 
ces que se nombra el cargo, la primera es como Secretario 
a seca.s, para indicar la categoría de Velasco, y en la segunda 
se especifica que lo era de Hacienda, puesto que se trata de 
su sueldo. Si en la primera denominación se quisiera aludir 
a la Secretaría de Indias, lo diría expresamente y no tendría ne- 
cesidad de añadir luego "cosmógrafo y coronista mayor de 
las Indias". Con decir "de dicho Consejo" o "del mismo 
Consejo de las Indias" cumplirían se mejor los preceptos gra- 
maticales. 

El sentido está bien claro. Mandan pagar a López de Ve- 
lasco los 50.000 maravedíes de ayuda de costa situados en 
la receptoría de las Penas de Cámara y añadidos en 1582 a 
su sueldo de Cronista y Cosmógrafo de Indias, los cuales ha- 
bía de percibir Velasco hasta el 28 de septiembre de 1589 
en que, por haber tomado posesión de la Secretaría de Ha- 
cienda, había cesado ipso jacto en los otros empleos de cro- 
nista y costtnógrafo. 



(i) Ciudad de Dios, pág. 447 del núm. 1.106. Pero como todas las 
citas del -padre Miguélez han de cojear por algo, la cojera de ésta es una 
pequeña imposibilidad cronológica. Dice el texto que Velasco había to- 
mado posesión de la Secretaría el 2§ de Setiembre próximo pasado des- 
te presente año y la fecha del documento es de '" Madrid a diez y ocho 
de Hebrero" de 1589. Hasta hoy el mes de septiembre venía después 
de febrero y no antes ; y, por consiguiente, un documento expedido en 
febrero no puede aludir a sucesos que se suponen ocurridos en septiem- 
bre del mismo año sin poseer el don de profecía. Sin embargo, el do- 
cumento no es aipócrifo ni está equivocado el año. Lo que pasaría fué 
que el encargado de copiar el dociunento vería el nombre del mes de 
la fecha escrito en abreviatura, así : Xbre ; creería que la X era una H ; 
supliría la e que debía seguir; añadiría la síla1>a final ro y de este modo 
con poco esfuerzo, quedó el mes de diciembre convertido en Febrero 
o Hebrero. Y ahora, en vista de esto, cabe preguntar: ¿ofrecerá segu- 
ridad la transcripción de los demár textos que cita el padre Miguélez, 
tomados ílie manuscritos ; y, atuí este mismo, estará copiado exacta- 
mente ? 



CUESTIÓN LITERARIA 21 

En una de las cláusulas testamentarias en que López de 
Velasco enumera su caudal dice tener 3.500 ducados pro- 
cedidos: "los mili y quatrocientos ducados, de lo que su Ma- 
gestad me ha pagado de mi salario, y de que me hizo recom- 
pensa por haber sen-ido todo el oficio, con salario de uno, 
de los dos Secretarios. " El padre ^íiguélez anota este lugar 
diciendo: "Se refiere, naturalmente, a los dos oficios de Se- 
cretario del Consejo de Indias y del Consejo de Hacienda. Y 
esto confirma el documento antes inserto (i)." 

Xo hav nada de eso. Si fueran dos. y tan diferentes como 
son estas Secretarias, no diría "todo el oficio" sino "los ofi- 
cios", pues nada tenian que ver entre sí las Secretarías de 
Indias y de Hacienda. Se refiere Velasco a que, como este últi- 
mo Consejo tenía de plantilla dos secretarios, hubo un pe- 
riodo de tiempo en que por ausencia, enfermedad o muerte 
de uno de ellos tuvo Juan López que despachar todo el ofi» 
cío sin haber recibido aumento de sueldo. 



XI 

Si Juan López de Velasco puede ser autor del "Diálogo". 

Como no estudiamos en este trabajo la persona de Ló- 
pez de \''eIasco y aunque nos parece, según hemos indicado, 
no poco exagerada la importancia literaria que el padre Mi- 
guélez le concede, como, al fin, recaen los elogios sobre un 
buen español, hasta aplaudimos el celo del. docto agustino en 
favor de su prohijado. Hablaremos sólo de lo que ofrece re- 
lación con el Diálogo de la Lengua. 



(i) Ciudad de Dios, núm. 1.107, pág- 8. El documento aludido (nú- 
mero 1. 106, pág. 448) no dice tanipcco que Velasco fuese secreario del 
Gsnsejo de Indias. Es una de tantas quejas de lo mal que le pagaban 
los Contadores sus haberes so pretexto de temer que pedía demasiado. 
Por cierto que el padre Miguel ez, publica este documento cortado en 
la parte más interesante, que es cuando Velasco empieza a hablar de 
los salarios que percibía por el Consejo de Indias. Con este sistema de 
mutilar a capricho los textos inéditos no gana mucho la verdad histórica. 



22 boletín de la REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Entre los pocos argumentos que el padre Mliguélez aduce 
para demostrar que López de Velasco es autor de este libro, 
figura el que resulta de los hechos siguientes : En el Diálogo se 
cita un cuaderno de refranes españoles que habría colegido 
en Roma Valdés^ el principal interlocutor de la obra; en la 
biblioteca escurialense hay un cuadernito de refranes, de le- 
tra, según el padre Miguélez, de López de Velasco, en que 
se copian algunos de los citados en aquel libro; luego este 
cuadernito es el que Valdés dice haber reunido en Roma; 
luego Velasco es el autor del Diálogo (i). 

El argumento puede todavía adicionarse, diciendo: "En 
la Biblioteca Nacional y en las de las Academias Española y 
de la Historia hay diversos cuadernos y aun libros manuscri- 
tos antiguos de refranes que contienen varios de los citados en 
el dicho libro, luego cada cual de estos compiladores es tam- 
bién autor del Diálogo de la Lengua. 

Este punto de los refranes y de lo que de ellos se dice 
en el Diálogo, es justamente una de las pruebas irrefraga- 
bles, primero, de que este libro fué compuesto antes de 1549, 
y segundo, de que no puede ser obra de Juan López de Ve- 
lasco. 

Vamos con ella. D5ce el Diálogo : 

Marcio. — Para muchas cosas os podéis servir del cuaderno de re- 
franes .castellanos que me decís cogisteis entre amigos estando en 
Roma por ruego de ciertos gentiles hombres. 

Torres. — Muj"^ bien habéis dicho ; porque en aquellos refranes se 
ve muy bien la puridad de la lengua castellana... 

CoRiOLANO. — ¿y tenéis libro impreso de ellos f 

Valdés. — No de todos ; pero siendo muchaho, me acuerdo de haber 
visto algunos mal glosados. 

CoRiOLANO. — ¿ Son como los latinos y griegos ? 

Valdés. — No tienen mucha conformidad con ellos; porque los cas- 
tellanos son tomados de dichos vulgares, los más de ellos nacidos y 
criados entre viejas tras el fuego, hilando sus ruecas; y los griegos y 
latinos, como sabéis, son nacidos entre personas doctas, y están cele- 
brados en libros de mucha doctrina. Pero para considerar la propiedad 
de la lengua castellana, lo mejor que los refranes tienen es ser nacidos 
en el vulgo. 

Torres. — Yo os prometo que, si no fuese cosa contraria a mi profe- 
sión, que me habría algunos días ha determinadamente puesto en hacer 



(i) Ciudad de Dios, lúm. 1.107, pág. 21, y 1,108, págs. 89 y sigts. 



CUESTIÓN LITERARIA 2 3 

un libro en lengua castellana, como uno que diz que Erasmo ha heoho 
en la latina, allegando todos los refranes que hallase y declarándolos lo 
menos mal que supiese, porque he pensado que en ello haría un servt- 
cio a la lengua castellana (i). 

Y al final de la obra, insistiendo en este propósito, se 

dice: 

^Iarcio. — Una cosa me queda que demandar: prometedme todos de 
otorgármeJa, o a quien tocare. 

Valdés. — Yo, por mi parte, lo prometo, pues ya no puede ser el cuer- 
vo más negro que las alas. 

Torres. — También yo lo prometo por la mía... 

Marcio. — M¡ demanda es ésta : que el señor Torres nos prometa 
aquí de hacer en los refranes españoles lo que dice ha estado muchas 
•veces por hacer. 

Torres. — Por no estar a contender, soy contento de prometerlo ; pero 
para cuando tuviere el aparejo y lugar que conviene (2). 

De estos textos se deducen varias conclusiones, a saber: 

I.* Que el autor del Diálogo concedía grande importan- 
cia a los refranes, la que además resalta del contexto de todo 
el Diálogo, en que transcribe unos i6o; pero todo ellos con 
ocasión de explicar alguna palabra exquisita, lo cual prueba 
que tenía reunidos muchos más. 

2.* Que no conocía impreso más que un breve tratado 
de refranes glosados que había leído en su mocedad (3). 

Este opúsculo es indudablemente el titulado: Refranes 
famosísimos y prouechosos glosados... Burgos, por Maestre 
Fadrique Alemán de Basilca. Acabóse a ij días de agoste, 
año de 150Q. 14 hojas en 4.°, sin foliación (4). Hay edicio- 



(i) Diálogo de la Lengua, págs. 12 a 14. 

(2) ídem, pág. 147. 

(3) Parece que también conoció, acaso de oídas, la colección atri- 
buida al Marqués de Santillana e impresa en Sevilla en 1508, porque 
las palabras las viejas tras el fuego son las que lleva el encabezado de 
esta edición : " Refranes que dicen las viejas tras el fuego, e van ordena- 
dos por la orden del a, b, c." Son unos 620 refranes, sin glosa en las 
primeras ediciones, pero sí en la de 1541 y otras posteriores. Pero esta» 
ya no las alcanzó V.\ldé.s, y por eso no alude a ellas. 

(4) Catálogo parevñológico de Melchor García Moreno, Madrid, 
1918, pág. 133. Este opúsculo debe de ser el mismo que cita Nic. Ant. 
(A oía: I, 325) con el título: "Dimas, capellán: Refranes glosados. 
Toleti, apud Joannem Várela, 15 10, 4.°". que sería edición segunda des- 
pués de la de Burgos. El estilo de las glosas acredita ser obra de aigún 
clérigo moralista. _ . <>. .» 



24 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

nes de 15 15, 1524 y otras. Son en tocio 262 refranes y van 
por materias en doce capítulos: i.°, "Que no se debe hablar 
mucho" (2T refranes); 2.°, "Que debes tomar consejo" (14 
refranes); 3.°, "De las mujeres" (25 refr.); 4.°, "Como te de- 
bes aver con tu mujer" (19 refr.) ; 5.°, "Como debes tener or- 
den en tu casa" (20 refr.), y así por este estilo los demás. La 
glosa es insignificante y trivialísima. De esta colección no 
tom)ó el autor del Diálogo más que 37 refranes. 

3." Que por no haber en la literatura castellana libro ex" 
tens.o de refranes, Torres, o sea el autor del Diálogo, se pro- 
ponía publicar uno, "pensando que en ello haría un servicio 
a la lengua castellana". 

Ahora bien ; en la hipótesis de que el Diálogo de la Letp- 
gua fuese escrito en 1536, todo esto resulta exacto y justifi- 
cado, pues en dicho año no se habían impreso más que las 
dos colecciones paremiológicas ya dichas. 

Pero en el supuesto de que el Diálogo sea obra de Juan 
L. de Velasco y escrito hacia 1578, es preciso admitir que 
este hombre tan erudito y conocedor de libros, que adquiría, 
sin descanso, para la biblioteca del Escorial, ignoraba la exis- 
tencia de las Cartas en refranes de Blasco de Caray, que se 
imprimieron en Toledo en 1541 y más completas, luego, en 
1549, obra muy ingeniosa y divertida. Que desconocía la 
colección, todavía mayor, titulada Libro de refranes. C opi- 
lado por el orden del A, B, C. En el qual se contienen Qiia- 
tro mil y trc::ientos refraíics, el más copioso que hasta hoy/ 
ha salido, obra del aragonés Pedro Valles, e impreso en Za- 
ragoza en 1549, en 4.° (i). Que tampoco había llegado a 
su noticia la colección mayor aún, pues abarca más de 6.000 
refranes, colegidos por el famoso comendador Hernán Nú- 
ñez y publicada en Salamanca en 1555, en foHo. Y, en fin, 
que tanlbién le era remiota la Filosofía vulgar, de Juan de 
Mal-lara, impresa en Sevilla en 1568, en folio, y que com- 
prende mil refranes glosados, como quería Valdés, con tan- 
ta erudición como talento. 



(i) Por ser libro hoy muy raro fué reproducido en facsímile, CB 
1917, por el inteligente bibliófilo don Melchor García Moreno. 



CUESTIÓN LITERARIA ' 2D 

¿Y es creíble que Velasco, teniendo a su alcance estos 
cuatro libros, tres de ellos esenciales, aun hoy, en la materia, 
echase de menos una obra sobre nuestros refranes y dijese 
que no se habían publicado más que los insignificantes Re- 
■jrancs glosados de 1509? (i) 

Y ¿qué necesidad tenía López de Velasco de entretener- 
se en recoger su raquítica colección de 300 refranejos, cuan- 
do tan a mano se le ofrecían miles y miles en las opulentas 
de Valles y de Hernán Niiñez? 

Los últimos párrafos de su trabajo los dedica el padre 
Miguélez "a resolver las objeciones que el señor Cotarelo 
ha levantado sobre esta segimda parte". Pasemos por lo de 
lei-antar y veamos qué resolución se da a lo que, más que ob 
jeciones, eran advertencias y dudas que sometí a la discre- 
ción del padre Miguélez. 

No le ha gustado que yo «diese el tíuilo de don a Juan López de Ve- 
lasco (2). 

Ná me gustó ni dejó de gustar. Me hice cargo de este 
error del padre Miguélez sólo porque se apoyaba en él para 
justificar el casi regio abolengo que otorgaba al pobre hijo 
de \'inuesa. Y así lo hice constar en una nota de mi anterior 
trabajo (fíág. 13) al decir: 

No recogeríamos esta ntinuda si el padre Miguélez no la convirtie- 
se en argumento, al establecer cierta relación entre la persona de Juan 
López y el don Antonio de \'elasco, citado tres veces en el Diálogo, y 



(i) Todavía podemos añadir otra observación. El padre Miguélez, 
con el fin de probar que la coleccioncita de refranes (13 hojas del manus- 
crito) que atribuye a Velasco es la misma formada por el autor del 
Diálogo, pone frente a frente unos 16, que son comunes a ambas obras. 
Lo natural sería que, si fuesen todos recogidos por un mismo autor, se 
escribiesesi de igual modo. Pues nada de eso : de los diec y seis hay ocho 
que ofrecen z'ariantcs en uno y otro texto. Lu^o si X'elasco es el com- 
pilador de la colección manuscrita del Escorial, no es autor del Diá- 
logo en que los refranes se escriben de otra manera. Y si estos son los 
escogidos para mostrar la identidad, ¿no cree el padre Miguélez que 
hay derecho a preguntar que cómo serán los otros? Y. en último ter- 
mino, nada probaría que ambos recopiladores los escribiesen de tguai 
modo. Por eso son refranes, porque todo el mundo los cita en unos mis- 
mos términos, 

(2) Ciudad de Dios, núm. 1.109, pág. 193. 



20 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

llegando a decir : " ¿ Cómo pudieron llegar a conocimiento y poder del 
autor del Diálogo tales versos con la explicación picaresca (?) de los 
mismos, sino porque don Antonio de Velasco había sido pariente antepa- 
sado de don Juan López de Velasco, verdadero autor del Diálogo ?" (i) 

Bien nuerecia, pues, declaración tan aventurada y gratui- 
ta el correctivo o atenuación que le puse. 
Sigue el padre Miguélez: 

En mi primer estudio dije que Velasco fué secretario de don Juan 
de Sar-miento, presidente del Consejo de Indias. Fué un lapsus. Quise 
decir de don Juan de Ovando, como queda ya demostrado en los do- 
cumentos preinsertos (2). 

¿Y qué tiene que hacer aqui don Juan Ovando, si no se 
trata de él? Lo que verdaderamente dijo el padre Miguélez 
fué lo siguiente : 

En el fol. 449-60 {del manuscrito del Escorial) hay un formulario 
de cartas, usado por los Reyes Católicos, Carlos V y Felipe II. Ese for- 
mulario es copia hecha por el mismo Velasco para servicio de don Juan 
Sarmiento, presidente del Consejo de Indias, del cual (como es noto- 
rio) era Velasco secretario. En el fol. 453 v. y 454 r. (que reproducimos 
en fotocopia) hay im sello en lacre y ambas páginas son autógrafas : 
'"Al muy 111. y RMmo. Señor Don Juan de Sarjiíiento, Presidente del 
Consejo de Indias mi Señor" (2). 

En este hecho de ser secretario del Consejo en tiempo 
de Sarmiento, aunque no de este personaje, como ahora afir- 
ma, se apoyaba el padre Miguélez para comprobar que el 
fragiTiiento fotocopiado era autógrafo de López de Velasco. 
Y como demostré que el hecho era erróneo, dice ahora que 
quiso referirse a don Juan de Ovando. ¿Y qué tiene que ha- 
cer aquí Ovando, volvemos a decir, si nada va con él? Por- 
que Velasco fuese secretario de éste señor, ¿resultará autó- 
grafo el pasaje fotocopiado? ¿O hay que borrar también en 
él las palabras "Don Juan Samiiento" (sin de) y sustituiríais 
por las de "don Juan de Ovando" ? 

Pero ¿en dónde halló el padre Miguélez que López de 
Velasco fuese secretario de Ovando? ¿En qué documentos 



(i) Una opinión nueva, pág. 13. 

(2) Ciudad de Dios, pág. 194. 

(3) Sobre el verdadero autor, pág. 15. 



CX'ESTIÓN LITERARIA 2? 

"preinsertos" se dice tal cosa? He vuelto a leer, al llegar 
aquí, todos los artículos de La Ciudad de Dios y no hallo tal 
afirmación. Únicamente en el núm. 1.106, pág. 448, dice que 
Velasco "fué secretario del Consejo de Indias, desde 1582 
hasta septiembre de 1589". Pero, aunque esto fuese cierto, 
en esos años no era ya presidente del Consejo el licenciado 
Ovando, que había muerto el 8 de septiembre de 1575. 

Admírase con grandes exclamaciones (i) el padre Mi- 
guélez de que yo haya negado que López de Velasco (autor 
de un tratado de Ortografía) escribiese conde y consejo con 
q, en los pasajes que él daba como autógrafos de aquel cro- 
nista y supone ¡ahora! que Velasco, cual si fuera un mucha- 
cho que empieza a ejercitarse en la escritura, se entretuvo, 
por mero capricho, en copiar de textos anteriores y de aje- 
na mano esas y otras simplezas, como la de Sarmiento y las 
coplas de la faldilla y de la pastora, bien que ésta la dio como 
hija del numen poético del propio López de \''elasco. Si tan 
pueril explicación le satisface, no he de ser yo quien le per- 
suada a lo contrario. 

Por haber afirmado yo, en respuesta a otra observación 
suya, que en 1547 todavía Velasco andaba a la escuela, cosa 
que deduje de la fecha 1598 en que falleció, mié replica con 
enfado el padre Miguélez: "Si andaba o no a la escuela en 
ese tiempo no lo puede asegurar el docto académico, que ha 
ignorado hasta «iqui todo lo referente a la vida de Velasco, 
incluso el nacimiento (2).'' 

Sin embargo, en mi anterior folleto escribí tres páginas 
(las 13, 14 y 15) nutridas de noticias exactas, en lugar de 
los tres o cuatro renglones de especies erróneas que había 
dado el padre Miguélez (págs. 15 y 24); cité los autores que 
contienen otras varias y hasta creo qué piise en la pista al 
padre Miguélez (como él me dijo antes), no de hallar, que 
hallado estaba, sino de copiar el testamento del célebre cos- 
mógrafo, que es la pieza más interesante de las aue ahora 



(i) '"Parece imposible, por tanto, que de la pluma del señor Cota- 
relo haya salido esta objeción,..'', etc. Ciudad de Dios, pág, 194. 
(2) Ciudad de Dios, núm. 1.109, pág. 194. * 



28 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

aporta a su biografía (i). Y en cuanto al nacimiento de Ve- 
lasco, si el padre Migueles lo supiera,' podría reprocharme 
lo de la escuela ; pero, mientras tanto, así él como los demás, 
habremos de limitarnos a conjeturas y la mía no parece muy 
descaminada. 

Como se ve, la se<^eridad del padre Miguélez logra ob- 
jeciones hasta de actos indiferentes, como el de mi biografía 
de Velasco. Y de igual género es la que me dirige sobre lo 
siguiente. 

■En su anterior trabajo y para demostrar una vez más el 
padre Miguélez, según dice, c^ue el códice del Escorial que con- 
tiene el Diálogo de la Lengua es el más perfecto y más de Ló- 
pez de Velasco, digámoslo así, añade que al final de la obra y 
" a la vuel'ta del mismo folio, y esto es muy importante, siguen 
tres páginas escritas con el siguiente encabezamiento: vaca' 
bula aliquot quae videtur hispana lingim ex Jiebraismo mw 
tuasse" (pág. 17). Que este vocabulario, que no se halla en 
el manuscrito del Diálogo que hay en la Biblioteca Nacio- 
nal, es como un apéndice del otro y que estas voces se propo- 
nía el autor "introdiucirlas en el texto antes de publicarlo" 
(pág. 18). 

Como entonces no conocía el padre Miguélez m(ás que 
estos dos manuscritos antiguos del Diálogo (2), la deducción, 
aunque en el fondo gratuita, le pareció de fuerza y quizás 
alguna tendría si las cosas fuesen así. Pero habiendo en mi 
respuesta demostrado que son tres, y no dos, los textos an- 
tiguos y que d de Londres llevaba al final los famosos Vo- 



(i) Utilicé, tomada de Pérez Pastor, la partida de defunción, en 
que se extracta el testamento, el cual tuvo dicho autor igualmente a la 
vista y también describe en su Bibliografía Madrileña. Nada de esto sa- 
bía en su anterior trabajo el padre Miguélez, Por eso digo que le puse 
sobre la pista ; porque, aunque las obras de P. Pastor son bien conoci- 
das de los aficionados a la bil>liografía, no a todo el mundo se le ocu- 
rre ir a buscar en ellas noticias de Juan López de Velasco. A lo me- 
nos no se le había ocurrido, como ahora, al padre Miguélez. 

(2) " Ya hemos dicho, y contiene repetir, que del Diálogo de la 
Lengua solamente se conocen dos códices escritos en la segunda mitad 
del siglo XVI." (Palabras del padre Migueles, pág. 11 de su anterior 
estudio.) 



CUESTIÓN LITERARIA 29 

cabula aliquot, etc., la obsen-ación perdía ya toda su fuer- 
za. Apové la noticia del vocabulario en la descripción que del 
códice se hace en el Catálogo oficial de los manuscritos es- 
pañoles del Museo Británico, publicado en 1875 por don Pas- 
cual de Gayangos, en que así se declara (i). Pero el padre 
Miguélez, resistiéndose, al parecer, a creerlo, dice: "Si, como 
agrega el señor Cotarelo (aunque sin probarlo), ese mismo 
vocabulario se hallase en el Códice de Londres..." (2) Yo no 
puedo ir a esta ciudad a buscar el manuscrito y traérselo al 
padre Miguélez. que sería la única prueba que, por lo visto, 
le convencería. Yo no he cohechado al difunto Gaj-angos para 
que en 1875 escribiese una cosa que en 19 19 no le había de 
gustar al padre Miguélez porque destnne uno de sus más 
caros argimientos : es lo único que, bajo .palabra honrada, le 
puedo asegurar. 

Otras objeciones están fundadas en lo que supondremos 
e\'identes errores de lectura del padre Miguélez. Véase ésta, 
y habla mi ilustre contradictor : 

Contra lo que yo afirmé, niega que existan analogías ortográficas 
entre ¡os dos manuscritos del Diálogo y las reglas que V'elasco da para 
escribir bien, en su indubitado libro Ortografía castellana. Desipués de 
im cotejo diferencial entre algunas palabras tomadas de ambas obras, 
concluye el docto académico con estas frases : " De modo que en ninguno 
de lo> dos códices anduvo la mano del autor, si no es que quiso burlarse 
de sus propias reglas" (3). 

Dos períodos tiene este párrafo y en ambos se me atribuye 
lo que no dije. Tocante a lo primero, me admira que el pa- 
dre Miguélez me suponga capaz de escribir im disparate tal 
como el de negar asi en absoluto que existan analogías orto- 
gráficas entre el Diálogo y las reglas que en su libro da Ló- 
pez de \'elasco. Bien creo que el padre agustino me concr- 



(i) Así lo reproduje en mi anterior folleto (pág. 19) al describir 
el excelente! Catálogo de Gayangos. y añadí: *'E1 anotador dice-., que 
a continuación del Diálogo va el fragmento : Vocabula aliquot videtur 
Hispana lingua ex hcbraismo mtituasse, que, como se ve, es el del códice 
del Escorial.'* El pasaje se halla en el volumen de dicho Catálogo, pá- 
gina loi. De Gayangos no se sabe que citase en falso nunca. 

(2) Ciudad de Dios, núra. 1.109, pág. 195. 

(3) ídem, id., id. El padre Miguélez subraya las diez últimas pala- 
bras : en el original no lo están. 



3o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

derá que sé que ambos escribirán igualimente las palabras Dios, 
mano, primor, parte, cielo, y atrás cinco o seis mil voces de 
igual clase y que, por tanto, la analogía es completa en todas 
ellas. 

Lo que dije y probé (págs. 27 a 29) fué que en míuchos 
casos el Diálogo daba reglas para escribir tal o- cual palabra 
en esta o la otra foraia y la Ortografía de Velasco, o daba 
reglas contrarias o escribía dichas palabras de modo diferen- 
te, y que esto era una prueba patente de que Velasco no era 
autor del Diálogo, pues tanto se apartaba de su doctrina. Pero 
sobre esto volveremos luego. 

Y en cuanto al segundo período, si el cotejo fuese hecho 
"" entre arabas obras", es decir, entre el Diálogo y la Ortogra- 
fía, ¿cómo había de conchar diciendo que en ninguno de los 
■dos códices anduvo la inano del autor, si la Ortografía es 
obra impresa? 

Lo que dije (pág. 2y) es que así el manuscrito del Diálogo 
de la Lengua que está en la Biblioteca Nacional corno el del 
Escorial, escribían con mucha repetición cierta palabra de un 
modo contrario a los preceptos que el autor establece en el 
cuerpo de la obra, y que esta sola circunstancia probaría que 
ni uno ni otro son autógrafos o de la mano del autor del Diá' 
logo, si no es que quiso burlarse de sus propias reglas. Ahora 
añado que el caso de esta disconformidad se repite otras mu- 
chísimas veces. Una errata, aunque sea escribiendo con cui- 
dado, la comete cualquiera; pero cien, doscientas, mil erra- 
tas no son adniisibles y esto es lo que se observa en los dos ma- 
nuscritos citados. De las inconsecuencias y deslices del códi- 
ce de la Nacional hablaremos luego: en la sola plana que en 
facsímile reproduce el padre Miguélez del códice escurialense 
hallamos unas veinte infracciones de los preceptos ortográfi- 
cos que el mismo códice contiene. Son las siguientes: reyr, 
atengion, guardanadcs, vsaiiadcs, escrcuir, nagido, ansí, escrc- 
iiir, quiriendo, neis, assi, pro mor (errata); come (errata por 
(omo), caualleros, Jiallauauíos, os^y, uocablos, topauamús, 



CUESTIÓN LITERARIA 3' 

ouiamos, uisto y vsar (i). Todas estas palabras manda \ aldés 
que se escriban de otro modo : las erratas sin corregir indican 
que la supuesta perfección de este códice es otra leyenda. ¡Y 
esto en una sola plana ! 

El padre Miguélez trata de justificar o explicar el hecho 
diciendo que en la misma Ortografía de López de Velasco hay 
estas contradicciones, o sea "notables divergencias entre las 
reglas que \'elasco daba y entre las que practicaba'*.^ V sin 
duda por eximirse de probar cosa tan delicada y grave, en- 
carga de ello a cierto anónimo e inédito censor de la obra, rl 
cual dice : 

En este libro se había de conservar una manera de escritura y segu-.r 
ias reglas que se dan en particular en él. Dígolo, porque he topado 
de una misma palabra diversas escrituras, como arisa con o pequeña y 
A grande y con H, Marica; y esta postrera es la mejor escritura por- 
que no viene de árida, sino de Faric nombre propio de moro, como se 
llamó uno que mató el Cid en un desafio (2). 

Si el libro no tiene otro pecado, íácil es absolverle. Efec- 
tivamente, en la pág. 8.', col. 2.' de la Tabla se escribe ari- 
2a con a minúscula; pero es una errata, que el autor salva con 
otras, en la vuelta de la hoja 6 de los preliminares, diciendo: 
*" Erratas: ariza; enmiendas: Ariza." En la pág. 157 escnb»; 
Hariza con H ; pero no es porque crea que está asi bien, sino 
porque en el párrafo en que la escribe trata de "otras pala- 
bras que p>or uso y costumbre o por otra razón se escriben con 
//", aunque él no la escriba de tal modo, como se ve en la Tabla 
donde da la ortografía que él cree exacta y correcta. 

Lo demás de la censura no se refiere a contradicciones o 
inconsecuencias, sino a reglas que el censor halla inaceptables. 
El padre Miguélez esfuerza dicha censura; añadiendo: "Ya 
expuse más atrás que en algunas cartas autógrafas de Velas- 
co escribe una misma palabra de diversas maneras. ¿Le ne- 



(i) Por cierto, que la única palabra no vulgar que hallamos escrita, 
según los preceptos de Valdés es la de "Ortografía"; pero es contra 
la práctica constante de López de Velasco, quien en su libro de igual 
título lo escribe "Orthographía" y lo misnto en el cuerpo de la obra, lo 
cual prueba que ni aun cuando Velasco no sea autor del Diálogo este 
códice pudo ser copiado por él. 

(2) La Ciudad de Dios, núm. 1.109, pág. 196. 



3a BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

garemos por eso la autenticidad de esas cartas?" (i) En el 
númiero 1.108 de La Ciudad de Dios, pág. 96, dice, en efecto, 
lo siguiente, hablando de las firmas y rúbricas de López de 
Velasco: "En algunas se ven el nomljre y ambos apellidos; 
en otras, el anagrama del nombre y primer aipellido, con la 
continuación del Velasco, y en pocas, las iniciales /. L. F." (2) 

Sería curioso conocer el anagrama del nombre y primer 
apellido usado por López de Velasco, ya por la novedad que 
el hecho supone y ya por lo extravagante que resulta dis- 
frazar con un anagrama el nombre y primer apellido y poner 
a continuación, con toda claridad, el segundo. Es lástima que 
el padre Miguélez no lo haya reproducido. ¿O habrá que- 
rido decir el docto agustino abreviatura o monograma y no 
anagrama? De todos modos, creemos que ni unas ni otros 
contradigan Jas reglas de la Orthographia del autor, que es 
de lo que tratamos. Y no mucho más supone escribir el ad- 
verbio ahora indistintamente así, o agora y haora, si bien 
esta última forma será un descuido. 

Digo esto porque el propio Velasco, en su Orthographia 
considera igualmente buenas las dos primeras fonnas; así lo 
dice en la pág. 139, y en la Tabla de las palabras de orto- 
grafía dudosa escribe ''ahora o agora" . 

Pero estas divagaciones nos han apartado un poco de la 
cuestión principal que en esta objeción se ventila. 

No se trata de las infidelidades que cada autor pueda ha- 
cer a su propia doctrina, por "costuimbre" o "práctica in- 
veterada de escribir mal", como dice el padre Miguélez (3). 



(i) La Ciudad de Dios, núm. 1.109, pág. 197. 

(2) En el núrtiL 1.106, pág. 445, dice también, refiriéndose a otro 
documento: "Tiene la firma autógrafa de Velasco con el nombre y ape- 
llido primero en anagrama, como solía firmar algunas veces." 

(3) Ciudad de Dios, núm. 1.109, pág. 197. La explicación nos parece 
un tanto singular. Un autor compone un tratado de Ortografía y en 
dicho tratado pone él mismo las palabras de dudosa o variable escritu- 
ra de un modo contrario a sois propias reglas. Imprime su obra; co- 
rrige fas pruebas, o se las corrigen otros, que lo harían según los pre- 
ceptos del texto, como es natural ; pero él hace que salga el libro con 
los defectos y contradicciones señalados por "la práctica inveterada de 
escribir mal". Este modo de razonar parecería digno de los liuéspedes del 
Nuncio de Toledo, si no fuese un simple lapsus o descuido. 



CUESTIÓN LITER.\RIA O 

Estas infidelidades probarán, como hemos visto y veremos 
aún, que ni el manuscrito del Escorial ni el de la Biblioteca 
de Madrid pueden ser autógrafos, y el punto ofrece interés 
en lo que toca a la autenticidad y valor crítico de estos códi- 
ces ; pero nada nos dice sobre quién sea el autor del libro. 

Las contradicciones que pudiese haber (que no las hay> 
en la Orthographía de López de \'eIasco, entre sus preceptos 
y la práctica de ellos, podrían achacarse a erratas de impren- 
ta y, si fuesen tantas como en los manuscritos y suponiéndo- 
le tonto, a lo que dice el padre Migiiélez; esto es, "a la prác- 
tica inveterada de escribir mal", cosa que, por lo visto, puede 
darse en un tratadista precisamente de Ortografía. 

Pero no es eso. AI tergiversar el padre Míguélez mis pa- 
labras, hizo derivar la cuestión a estos pimtos secundarios o 
indiferentes por ahora, suponiendo o creyendo satisfacerla, 
cuando la dejaba intacta. 

El "cotejo diferencial entre algunas palabras tomadas de 
ambas obras (el Diálogo manuscrito y la Orthographía inv 
presa)" no da por conclusión el despropósito que graciosa- 
mente me adjudica mi ilustre adversario de "que en ninguno 
de los dos códices anduvo la mano del autor", sino esta otra 
rnuy diferente: la de que, en un buen número de palabras 
características, el Diálogo preceptúa que se escriban de un 
modo y la Orthographía de López de \'elasco manda que se 
escriban de otro completamente distinto. Xo hay aquí "ruti- 
na", "costumbre" ni "práctica inveterada de escribir mal" 
de cada autor; no está la contradicción entre la teoría y la 
práctica dentro de una másma y sola obr^., sino entre dos 
obras distintas ; entre el Diálogo y la Orthographía: estos son 
los que se contradicen, impugnan y rechazan mutuamente. 

Y esta contradicción es justamente la que se le olvidó 
explicar o satisfacer al padre Míguélez, aunque reconoció su 
existencia, ocupado en imaginar otras particulares en los es- 
critos de López de Velasco exclusivamente, declarando (ri- 
siim teneatisf) que es ir más lejos aún en el terreno de las 
concesiones. 

Y no podía menos de ohidársele ; porque no tiene con- 



34 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

testación ni resolución posible. Si la Orthographía es obra de 
López d'e Velasco, el Diálogo no puede serlo. 

Sin embargo, el padre Miguélez, como si el punto no fue- 
se de vida o muerte para su opinión, sigue tan caimpante ha- 
blando de lo que llama analogías entre ambos libros, cosa que 
le parece suficiente para salir del paso y hasta me censura el 
no haberlo tenido en cuenta, diciendo que por haberme fija- 
do "únicamente en las divergencias, hice caso omiso de las 
concomitancias. Y tal crítica resulta parcial, a lo menos en 
sentido cuantitativo" (i). Pero, ¿cree sinceramente el padre 
Miguélez que hace prueba, ni en pro ni en contra, el hecho de 
que el autor del Diálogo y López de Velasco coincidan en cier- 
tas reglas ortográficas vulgares y corrientes, comunes a todos 
los tratadistas y en las que desde los orígenes de la escritura 
se basa la seguridad del acierto al leernos unos a otros, sea 
cualquiera el idioma y letra que sirvan de medio? ¿Que 
estas reglas son en mayor número que las basadas en el gus- 
to individual y no aceptadas por todos o casi todos? Natu- 
ralmente, porque si no la escritura sería una Torre de Babel ; 
y por eso tienen ese valor crítico y diferencial las reglas per- 
sonales o caprichosas que se apartan de la norma usual o se 
refieren a casos nuevos o dudosos, y no las otras. Y por eso 
si yo, en un libro didáctico, doy la regla de que deben escribir- 
se las palabras caxcabel, cáxcara, estonces, ivierno, siringa, 
ensalmar, escelencia, escribir, esperiencia, decentar, tropezar, 
humilde, de este modo o fonna, no puede ser máo otro libro 
didáctico en que se mande escribir di días palabras en esta 
otra manera: cascabel, cascara, entonces, invierno, xeringa, 
enxalmar, eccelencia, escreiiir (2), experiencia, encentar, es~ 



(i) Ciudad de Dios, núm. 1.109, pág. 197. 

(2) Sobre esta disconformidad debo rectificar la equivocada enmien- 
da que me hace mi ilustre censor. Dije que el Diálogo manda que se 
diga escribir y no escrevir o escretiir, y que " Velasco, en su Ortographia, 
emplea siempre escreuir" (páginas i, 3, 6, etc.). Pues bien, el padre Mi- 
guélez, porque una sola vez, y por errata indudable, halló la forma es- 
criuir (pág. 199) me endereza la siguiente corrección: "El señor Cotarelo 
afirma que López de Velasco, en su Ortografía emplea siempre escreuir. 
Ahí tiene un ejemplo en contrario de su afirmación." Sin embargo, pa- 
rece raro que al padre Miguélez no le constase que en las muchas veces 



CUESTIÓN LITERARIA 33 

tropezar y humil. Pues eso es lo que sucede con el Diálogo 
de la Lengua y la Orthographía de López de \^eIasco, entre 
otros casos (i). 

Esta cuestión del más o menos valor probatorio de las 
"concomitancias" tiene, además, en el artículo del padre Mi- 
guélez un prólogo, anunciado en estos ténrúnos scJemnes y 
casi apocalípticos, que me pusieron las carnes de gallina cuan- 
do los leí por primera vez. Dice : 

Si yo no estuviera carado de espantos y de asombros, principal- 
mente en estas materias literarias^ serían para asombrarme las signien- 
les frases del ilustre señor Cotarelo: "El padre Miguéleí hace, por 
último, gran hincapié en "las analogías qne existen entre d Diálogo dt 
la Lengua y el tratado sobre la Ortografía y pronunciacióm castellana, 
obra indobitada de Joan L^>ez de Vdasco. Estas anak^ias pregonan 
mi mismo origen en ambas obras, ya por el plan, ya por el modo 
de tratarlo." Xnevas dudas e incertidmnbres nos sobrecogen al leer 
estas añrmadones contundentes, y no podemos eximimos de ofrecer- 
les también algimos reparos, qne sometemos a la discreción del amor. 
El plan del Diálogo de la Lengua lo hemos expuesto sencillamente al 
comienzo de este artículo; origenes del idioma. Gramática stv^rior, 
vocaSulario. estilo y critica literaria. El plan de la Ortografía de Ló- 
pez de Velasco, es mucho más reducido: no se trata más que de esta 
parte de la Gramática, y de un modo en^wico, aunqoe útil boy para 
nosotros, porque nos da la pronunciación exacta de su tiempo (2'^. 

Ese plan (comenta el padre Migueles) que dd Diálogo hace a sa 
manera es un escamoteo del verdadero plan, fielmente expuesto en las 
primeras páginas del mismo Diálogo, donde se dice qne tratará: "Lo 
primero, del origen de la lengua; lo segupdo, de la Gramática; lo ter- 
cero, de las letras, donde entra la ortografía; lo cuarto, de las silabas: 



que Velasco emplea este infinitivo lo hace siempre en la forma dicha. 
¿Por qué se acogió al único caso, entre centenares, y que, por errata, 
forma excepción de tma verdad más grande que el Escorial, para re- 
batirla? 

En el prólogo de la obra de Velasco "De la eccelenda del escreuir' 
se emplea esta forma otras 25 veces. En las 50 primeras páginas nume- 
radas se halla en las i (dos veces), 3, 4 (dos veces), 6 (dos veces), 7, 8, 9 
(dos vecesX 10 (tres veces), 1+ 15, 22, 24, 27, 30, 32 , ¿4 , 38 , 45 (tres veces) , 
46 y 50. En las 50 últimas, lo vemos en las 36$, 264 (dos veces), 267 (dos 
veces), 273, 277, 270 (dos veces), 280 (dos veces), 281, 284, 287, 309 (dos 
veces), 310 y 312 (tres veces); todas ellas sin que ni una sola vez apa- 
rezca la forma escritñr o escriuhr, ni otra que lleve » en la segunda 
silaba. 

Por último, en la Tabla de voces de dudosa ortografía, en que Velas- 
•co da, como todos, la forma más correcta, pone: "escreuir". 

(i) V. Una opinión nueva, págs. 27 a 29. 

(2) »Cf. Cotarelo: Oh. dt., pág. 26." {Nota del P. Migueles.) 



36 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

lo quinto, de los vocablos ; lo sexto, del estilo ; lo séptimo, de los libros ; 
lo último, de la conformidad de las lenguas" (i). 

De manera que el señor Cotarelo, sin que se adivine la intención (2), 
ha suprimido del plan del Diálogo dos partes esenciales : la de la Orto- 
grafía y la prosodia o pronunciación y acentuación, que son precisa- 
mente las partes en que está embebido todo el libro de López de Ve- 
lasco sobre la Ortografía y pronunciación castellana, como ya lo indica 
su mismo título (3). 

He copiado íntegra esta larga reprimenda para no quitar 
fuerza a la censura y porque, en cambio, la respuesta será muy 
breve. — ^Desde la infancia aprendemos todos que las partes 
de la Gramática son cuatro : Analogía, Sintaxis, Prosodia y 
Ortografía, y al decir Gramática está dicho todo esto. Si el 
padre Miguélez no lo sabe o lo ha olvidado, no es mía la cul- 
pa (4). 

Quizá por eso no vea que en el mismo párrafo en que ase- 
gura omito esas partes de la Gramática están citadas ambas 



(i) Ciudad de Dios. Y todavía acaba, aunque ya refiriéndose a co- 
sas distintas: "A estas partes, y no a otras me refería yo al habkr de 
analogías entre ambos libros, no a la totalidad del plan del Diálogo, 
que es más vasto, y yo no traté siquiera de indicarlo, suponiendo que 
sería conocido por cualquier erudito o literato amante de nuestras obras 
clásicas, y más por un académico de la Lengua." Si esta era la intención 
del padre Miguélez, ¿por qué dijo lo contrario? ¿Por qué no limitó algo 
su frase absoluta: "Cualquiera que haga el cotejo hallará un mismo 
origen en ambas obras, ya por el piar., ya por el modo de tratarlo?" 
(pág. 20). Y, ¿por qué casi en seguida escribió también: "Pero donde 
más se advierte la similitud es en la ortografía y las reglas que da 
para la buena presentación de los manuscritos'?" "De esta última ma- 
teria (respondimos) sí trata largamente López de Velasco en la intro- 
ducción a su libro; pero nada de ello hemos visto en el Diálogo de la 
Lengua" (pág. 27). No es, por tanto, que nosotros desconozcamos el 
plan del Diálogo, no : quien parecía desconocerlo y, por lo que dice, 
lo desconocía, era el padre Miguélez, puesto que lo equiparaba al dé 
la Orthographía de López de Velasco, siendo cosa tan diferente. 

(2) Pues si no se adivina la intención y, en efecto, no llevaría ningu- 
na, puesto que nada sale de ello, ¿ a qué asustar a las gentes con tanta so- 
Icmn'dad y prosopopeya al anunciar un "escamoteo" que, siendo cierto, re- 
sultaría digno de la edad de la inocencia? 

(3) "Cf. Diálogo, pág. 16." {Nota del P. Miguelee.) 

(4) Que el padre Miguélez considera a la Ortografía como cosa 
esencialmente distinta c independiente de la Gramática, resulta del pa- 
saje siguiente de uno de sus artículos (Ciudad de Dios, núm. 1.098, 
pág. 314): "Amenizar materias tan áridas como las gramaticales, orto^ 
gráficas y filológicas, sólo podía hacerlo un ingenio...", etc. Todas las 
cosas, aun las más raras, tienen su razón de origen y de fcxisteiicia. 



CUESTIÓN LITERARIA ^7 

virtualmente. \'uelva a leerlo y verá que allí se dice: "El plan 
de la Ortografía de López de Velasco es mucho más redur 
cido : no trata más que de esta parte de la Gramática (¿lo oye 
el padre Miguélez?), y de un modo empírico, aunque útil hoy 
para nosotros, porque nos da la pronunciación exacta de su 
tiempo. " Y esto dije porque en realidad ni uno ni otro libro 
tratan mucho de la Prosodia. Velasco nos da la pronun- 
ciación de las letras, sin tocar apenas ningún otro punto de 
fonética, y el Diálogo dirige su prosodia principalmente a los 
italianos y les explica por comparación el sonido de la //, la 
ñ, la g, la / y la 2 castellanas. 

Además, ¿por qué el padre Miguélez no citó este otro 
pasaje que se halla a continuación del párrafo que incomple- 
to transcribe ? : " Sólo, pues, con una parte de la atribnída a 
Valdés coincide la de López de Velasco." Si coincide será 
porque ambos tratan la misma materia, si no es que el ver- 
bo signifique ahoracosa distinta. ¿Por qué no reprodujo este 
otro, que va en pos del anterior?: "£;/ la Ortografía, propia- 
mente dicha, es donde hemos hallado mayor discordancia en- 
tre lo que recomienda el autor del Diálogo y lo que preceptúa 
López de Velasco." Y a continuación siguen no menos que 
once textos ortográficos del Diálogo que se oponen a otros 
tantos de la Orthographía de Velasco. Y ahora, ¿quién es 
aquí el escamoteador? (i) 

Después de este desahogo entra el padre Miguélez a ex- 
poner sus analogías, que son las de condenar las metátesis 
de poneldo, envialdo y sus semejantes (2); autorizar la in- 
diferencia entre traxo y truxo (sin embargo Valdés dice que 
prefiere la forma con u) (3); condenar las de giievo, güerto 
y gücso en lugar de huevo, etc. ; poner / doble en algunos voca- 



(i) ¡Y para semejante niñería gasta el p^dre Miguélez dos pági- 
nas de impresión y me hace gastar a mí otras tantas en explicarlas ! 

(2) Xo obstante en el manuscrito de la Biblioteca Nacional se es- 
cribe algima vez "embialdo" (fol. 76 v.); "llamaldo" (90 v.); "ponel- 
do" (31); "veldo" (70 V.). 

(3) "Marcio. ¿Por qué escribir trujo escribiendo otros trajo? 
Valdés. Porque es, a mi ver, más suave la pronunciación y porque 
así lo pronuncio desde que nací. — Marcio. ¿Vos no veis que viene del 



38 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

blos, como effeto; escribir doble j en los superlativos, como 
honíssimo y en otras palabras como hiicsso, abadessa y al- 
guna otra (i). 

Pues bien; esta misma doctrina se halla en todos o casi 
todos los ortógrafos que desde Nebrija a Velasco publica- 
ron sus obras o nos son hoy conocidas aunque, como la de 
A. de Torquemada (hacia 1550), haya quedado manuscrita: 
todos pueden ser, por tanto, candidatos a la paternidad del 
Diálogo de la Lengua (2), 

La buena voluntad de mi ilustre contradictor en pro de 
la abundancia y fuerza de sus analogías, se extiende a que- 
rer verlas aun en puntos en que hay verdadera discordan- 
cia, a la vez confesada por él mismo. Ejemplo : el verbo ha- 
ber: El Diálogo (pág. 62) dice que se escriba sin h y no ex- 
ceptúa más tiempos y personas que aquellos donde entren 
ha y he para diferenciarlos de las preposiciones a y e, que 
suenan igualmente que el verbo (págs. 42 y 62). 

López de Velasco, que, como dice el padre Miguélez, 
"arma una verdadera algarabía respecto del verbo aver y 
haber con h y sin ella"..., dice, sin embargo, que hube^ hubiera, 
hubiste..., con sus derivados, comúnmente se escribe con h (3X 
que es todo lo contrario de lo preceptuado por el Diálogo (4). 



traxit latino? — ^Valdés. Bien lo veo; pero cuando escribo castellano 
no procuro de mirar cómo escribe el latino." (Diálog., pág's. ¿J4 y 45.) 
Para López de Velasco es igual " traxe o truxe, traxo o iruxo" (pá- 
gina 245). Luego hay disconformidad en la regla acerca del modo de 
escribir este verbo. 

(i) Ciudad de Dios, págs. 199 y 202. 

(2) Por ejemplo, Alejo de Vanegas (1531); el padre Francisco de 
Robles (1533) ; el padre Andrés Flórez (1552) ; el licenciado Villalón 
(1556) ; Pedro de Madariaga (1565), etc. 

(3) Orthographía, págs. 141 y 142. La doble forma consiste, según 
Velasco, en que unas veces este verbo haber significa tener, poseer, 
ser o estar, y entonces se escribirá sin h, exc¿?pto "hnue, huuiste, huno, 
huuiera, huuiese, con sus derivados". Pero si el verbo "quiere decir 
deber, con obligación de cosa por hacer", entonces lleva h. Ejemplos: 
"he de hazer, has de querer". Cita estos otros " hauer de morir, heme 
de holgar, haste de sufrir, hanse o hauianse o hauranse de contentar"' 
y las semejantes. Si el Diálogo coincidiese en tan extravagante regla 
sería ciertamente un grave indicio de que ambos libros los hubiese es- 
crito una misma persona. 

(4) Ciudad de Dios, pág. 200. 



CUESTIÓN LITERARIA Bq 

Y aún me atribuye y censura agriamente haber hallado 
contradicción donde no existe. Oigámosle, porque el caso es 
peregrino : 

Sobre el uso de la b se dice en el Diálogo (pág. 55): "Veo en vues- 
tras cartas que en algunos vocablos ponéis b donde otros no la ponen, 
y así si (i) decís : cobdiciar, cobdo, dubda, subdito, querría saber por 
qué lo hacéis assi. — Valdés. Porque, a mi ver, los vocablos están más 
llenos y mejores con la b que sin ella, y porque toda mi vida los he 
escrito y pronunciado con b." 

Al llegar a este punto el señor Cotarelo, queriendo ver contradic- 
ciones entre el Diálogo y la Ortografía, dice que Velasco escribe codi- 
Ciar, codo y duda. 

Permítanos el señor Cotarelo que una vez más le digamos que eso 
no es exacto (2), que esa no es manera de citar ni de criticar, ocultando 
cuanto no le conviene a sus fines (3). López de Velasco, en su Ortogra- 
fía, página 32, dice textualmente así (4) : " Con ser la pronunciación de la 
b en fin de sílaba tan difícil y desabrida en la lengua castellana, los 
antiguos (5) la escribieron en ciertas palabras en que después de la & o p 
se seguía en el latín t, que se la quitaron, dexando la & o /> precedente 
vuelta en b: como en debdo, de debito; cobdicia, de cupiditate; dubda, de 
dubito; cobdo, de cubilo; rabdo, de rápido, que es arrebatado; adonde, 
aunque dexaron la b, no la pronunciaban enteramente, sino con un sonido 
medio entre la b y la. v consonante. Al fin, no pudiendo sufrir el uso 
la b en fin de sílaba, la ha quitado en ajgunos del todo, diciendo y escri- 
biendo codicia o cudicia, duda, codo, recado o recaudo", etc. (6). 



(i) Este "si" redundante será del códice del Escorial; porque ni 
Mayans ni el manuscrito de la Nacional lo traen : este último dice, con 
mayor corrección: "y decís ''. 

(2) Sin embargo, cité la página del Ifcro, en la cual constan dichas 
palabras. ¿Por qué el padre Miguélez omitió la cita al copiar las mías? 
Bien es verdad que si tal no hiciese no podía sostener que no era exacta 
la referencia, por cuanto el lector de su artículo podía evacuarla para ver 
si yo decía verdad o mentira. 

(3) Aquí ya el padre Miguélez no dice que oculto de buena fe, como 
antes, sino al contrario. Se conoce que se le acabó el hiunor de ser fino, 
cansado de tanto machacar sobre lo mismo, i Es este el noveno articu- 
lo que escribe ! En cuanto a la ocultación, me remito a lo que digo arriba. 

(4) Xo tan textualmente; pues Velasco escribe syaba, difficil, des- 
sabrida, etc. 

(5) ¡Qué confesión tan preciosa! Es decir, que para López de Ve- 
lasco eran antiguos el Diálogo donde se escriben cobdicia, cobdo, dubda, 
y su autor. Luego él no lo es de tal libro, puesto que llama antiguo ai que 
escribió dichos vocablos. Ya había llovido, efectivamente, desde 1536. 
en que se escribió el Diálogo, a 1582, en que López de Velasco estam- 
paba tan curiosas palabras. 

(6) Ciudad de Dios, pág. 201. 



40 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Es decir que, según se ve en estas últimas líneas, era no 
sólo exacto, sino exactísimo, que López de Velasco escribía 
codiciar o codicia, que para el caso es igual, codo y duda (i). 
No oculté tampoco este texto de Velasco, pues cité esta mis- 
ma página 32 que lo contiene, cosa c[ue omitió el padre Mi- 
guélez al reportar mis palabras. No lo copié íntegro (como 
no copié ninguno), porque casi todo él es de historia, como 
luego dice el padre Miguélez, y yo buscaba afirmaciones bre- 
ves y concretas que oponer a las del Diálogo, según venía ha- 
ciendo en todos estos numerosos ejemplos. Por esto no lo 
copié, y no porque no me conviniese a mis fines, pues me 
convenía a maravilla. ¡Ahí es nada declarar paladinamente 
el propio López de Velasco que no es autor del Diálogo!,'. 
"Los antiguos" escribieron cobdicia, dubda y cobdo. Y 
¿quiénes eran estos antigiios? El autor del Diálogo de la Len- 
gua, que, como se ha visto antes, jura y perjura que toda su 
vida ha escrito y pronunciado con b esas palabras y ofrece 
seguir escribiéndolas. Y López de Velasco, como moderno, 
sabe que primero se dulcificó algo la pronunciación de la h, 
hasta que al fin, no pudiendo sufrir el uso la b en fin de sí- 
laba, la ha quitado en algunos del todo, diciendo y escribiendo 
codicia o cudicia, duda, codo. 

¿ Qué tal la declaración ? Sí ciue era cosa para ocultar; pero 
por parte de los que todavía quieren atribuir a Velasco el 
Diálogo de la Lengua. 



(i) Al fin de este mismo párrafo (pág. ;í3) añade Velasco que enton- 
ces se platicaba escribir "biudo, biuda, cudicia o codicia, ciudad, deudo, 
duda", todas sin b. En la Tabla final de las voces de dudosa ortografía, 
donde Velasco, como la Academia y como todos, pone la forma correc- 
ta; en la hoja 10 (pues no hay paginación), columna primera, escri- 
be "codicia" y "codo", y en la hoja 15, columna scginida, "duda", todas 
sin b. Y en el curso da la obra, página 294, escribe también "dudas". 
Con que, ¿lo dice o no lo dice? ¿Es o no exacia mi afirmación? 

Por último, el padre Miguélez se admira de que en este caso no me 
haya fijado "en la similitud de los ejemplos que para unas mismas pa-la- 
bras se citan en ambas obras". Como que serán las únicas que hay en 
el idioma. ¿ Conoce el padre Miguélez muchas más en que se haya dado 
el caso de codicia, codo y duda, que hayan perdido la & sin convertirla 
en u? 



CUESTIÓN LITERARIA 4! 



XII 

Que Juan López de Velasco no es autor del "Diálogo". 

Esto es lo que dicen los artículos del padre Miguélez. Y 
-aunque podríamos formular otras muchas objeciones en 
contra de la autoría de López de Velasco (i) y de hecho lo 
serán por vía indirecta lo que digamos en los capítulos XIV 
y XVI, concluiremos esta parte con dos obsen-aciones de ca- 
rácter general, que me sorprende no se hayan ofrecido a la 
consideración del padre Miguélez. 

El mérito y valor literario del Diálogo de la Lengua está 
en relación con la época en que se suponga escrito. Si per- 
tenece al primer tercio del siglo xvi es merecedor de todos 
los elogios que se le conceden ; pero no si lo damos por com- 
puesto en el último. En los cuarenta años que median entre 



(i) Por ejemplo, lo de pasar los diez mejores años de su vida (o 
sían los de la juventud) en palacios y cortes, que tanto dio qu& hacer 
al padre Miguélez, para no aplicárselo a Juan de Valdés, resulta, ahora 
que conocemos regularmente la vida de López de Velasco, que el único 
a quien no son aplicables es a él, que pasó, no diez años, sino toda su 
vida, al menos desde 1565 a 1598, en que murió, en la corte de Felipe lí 
y en no interrumpida comunicación con este Rey. 

En el Diálogo (pág. 29) dice Torres a V.\ldés. " No os queremos meter 
en ese laberinto; solamente, como a hombre criado en el reino de Tole- 
do y en la corte de España, os preguntamos de la lengua que se usa en 
la corte." 

Vinuesa, donde sabemos que nació y se había criado López de Ve- 
lasco, no pertenece al reino de Toledo, sino al de Castilla la \'ieja. 

La mención que en la pág. 119 del Diálogo se hace del Conde de Ure- 
ña, en la anécdota truncada, por faltar la página del manuscrito, y que, 
según el padre Miguélez, quizá sirva "para aclarar más la paternidad 
del Diálogo a favor de Velasco", prueba que la obra fué escrita antes 
de 1562, en que, a 5 de febrero, obtuvo el Conde el título de Duque de 
Osuna. Si fuese Velasco quien escribiese, y aunque intentase referirse 
al Conde de Ureña. que vivía en 1536, hubiera dicho que había sido 
tronco o antecesor del Duque de Osuna, que era el título que llevaban 
en tiempo de Velasco. 

Pero no hay caso; porque la anécdota está contada como sucedida 
de presente, cuando el libro se escribía, y entonces es claro que esto tuvo 
que ser antes de febrero de 1562, pues en otro caso hubiera llamado Du- 
que al Conde. 



42 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

ambas fechas, la lengua había evolucionado mucho, asi en* 
la gramática como en el vocabulario. Se habían publicado 
varias obras, semejantes en el fondo al Diálogo, que comple- 
taron y mejoraron muchos de sus preceptos empíricos y ca- 
prichosos; de tal modo, que el Diálogo escrito en 1578 re- 
presentaría un retroceso en una parte de las doctrinas filo- 
lógicas con aplicación al castellano. El vocabulario se había 
acrecentado grandemente, secundando los deseos del autor 
del Diálogo, en aprovechar las abundantes fuentes del grie- 
go, latín e italiano, sobre todo de los dos últimos. 

Además, el Diálogo como obra de arte había envejecida 
notoriamente. 

El estilo y lenguaje del autor de este libro, no obstante 
sus primores, tenía ya en dicha época un sabor arcaico inne- 
gable, y en lo demás, había sido igualado y aun superado por 
otros escritores de mediados del siglo. El mismo estilo de Ló- 
pez de Velasco en su Descripción de las Indias, aunque mucho 
menos bello y artístico que el del Diálogo, es, por decirlo 
así, más moderno. 

Eíi tiempos de López de VelascO' ya no se ponía eras por 
mañana, ni aun escribiendo a los italianos (pág. 113); esta- 
ban desusadas las formas ¡os poner, los traer (117); tenerla 
heis, llamarlo he, los poma; apenas nadie decía temé, verná 
(22, 45, 133), por tendré y vendrá; nadie planto en vez de 
llanto (63), ni estonces (65), ni desquilar (69) ni caxcdbeí, 
cáxcara y taxbique (69); nadie z'ais en lugar de vayáis (93 j; 
nadie escribía stá, sté por está, esté (46). Ni tampoco salle 
por sale (63) del verbo salir, ni el futuro saliré en vez de sal- 
dré (48) ; ni asperar (67) en ningún caso, etc. 

Algunos de estos caprichos obedecían a la influencia ita- 
liana, por el mucho tiempo de residencia que el autor lleva- 
ba allí, según indica varias veces. Pero esto mismo prueba 
que López de Velasco está inocente de estos pecados de 
idioma, porque no estuvo en Italia. 

Pues ¿qué diremos de las palabras que el autor del Diá- 
logo pensaba introducir en el castellano? ¿Es sustentable que. 
en 1578 fuesen desconocidos en nuestra lengua usual los vo- 
cablos ambición, aspirar, comodidad, decoro, discurrir (pen- 



CUESTIÓN LITERARIA 43. 

sar), discurso, entretener, excepción, estilo, facilitar, fanta- 
sía, idiota, ingeniar, insolencia, manejar, manejo, novela; no- 
velar, ortografía (escrita sin th y sin ph) (i), objeto, obser- 
vación, observar, paradoja, paréntesis, persuadir, persuasión, 
profesión (no religiosa), superstición, serz'idumbre, temeridad 
y tiranizar (2)? Todos los que aun superficialmente hayan 
manejado los autores poco posteriores a la mitad del si- 
glo XVI, las habrán visto escritas centenares de veces. Y 
¿cómo no, si algunas de ellas, aunque poco frecuentes, eran 
ya conocidas en 1536, cuando se compuso el Diálogo? Y en 
este caso, ¿cómo López de Velasco había de atreverse a decir 
en 1578 que deseaba introducir en el idioma esos vocablos 
que todo el mundo usaba ya de palabra y por escrito ? (3). 

Privado de seso estaría este hombre si dijese, en medio- 
de los grandes escritores de su tiempo, a quienes conocía y 
cuyo trato frecuentaba, estas dos atrocidades que voy a po- 
ner juntas, aunque una está al principio (pág. 9) y otra al 
fin (pág. 140) del Diálogo de la Lengua. 

Como sabéis, la lengua castellana nunca ha tenido quien escriba en 
ella con tanto cuidado y miramiento cuanto sería **ienester para que 
hombre... se pudiese aprovechar de su autoridad. 

De estar los libros españoles escritos con descuido viene que casi to- 
dos los vocablos que la lengua castellana tiene de la latina, unos están 
corrompidos cual más cual menos (4). y otros están mal usados ; porque 
ccmo no han sido escritos de personas dotas y curiosas en ¡o que habían 
de decir... etc. 



(i) Por cierto, que López de Velasco. contrariando esto, tituló su 
libro: Orthographia y Pronunciación Castellana, y orthographía y ortho- 
grapho escribió, siempre que le vino a cuento, en el curso de la obra (pá- 
ginas 2T0, 287, etc.) y en la Tabla. 

(2) En cambio, nadie admitió las de diñar, diseñar, deseño (desig- 
nio), ni aun la de solacio (en lo general), que el mismo Velasco en su 
Orthographía repugnó, empleando (pág. 261) la forma más española de so- 
las; ni jubilar en sentido de alegrarse, aunque sí los sustantivos jubila- 
ción y júbilo, palabras todas muy comunes en las obras indubitadas de 
Juan de Valdés, como hemos demostrado antes. 

(3) Xo citamos ejemplos, aunque hemos recogido muchos, porque 
cualquiera los puede hallar fácilmente, sobre todo en las obras de Cas- 
tillejo y don Diego Hurtado de Mendoza, tan conocidos de López de Ve- 
lasco y tan anteriores a él. 

(4) Como el autor ignoraba la existencia del latín vulgar y su in- 
flujo en la formación de las lenguas romances, de ahí que atribuya a co- 
rrupción lo que es evolución legítima y progresiva del idioma. 



44 boletín de la real academia española 

Escrito esto en 1536, como suponemos, algún fundamen- 
to tiene y resulta del pobrísimo catálogo de autores mencio- 
nados en el Diálogo, que eran casi todos los que se conocían 
a la sazón por medio de la imprenta. 

De poetas sólo recuerda al Bachiller de la Torre, Juan 
de Mena, Garci Sánchez de Badajoz, Guevara, Marqués de 
Astorga y demás trovadores del Cancionero general, de 1511 ; 
a Jorge Manrique, Juan del Encina, Torres Naharro y Yan- 
guas; los tres últimos autores dramáticos. De prosistas, los 
dos -traductores de Boecio, padres Ginebreda y Aguayo; el 
Arcediano de Alcor, traductor de Erasmo ; fray Vicente Má- 
znelo, traductor de El Peregrino, y Boscán, de El Cortesano 
y varios libros devotos sin autor. Como obras de entreteni- 
miento. El Amadís y otros de caballerías ; la Celestina, la Cues- 
tión de amor y la Cárcel de amor, de Diego de San Pedro, y 
como historiador original, a mosén Diego de Valera. 

Estos eran, poco más o menos, los libros impresos y leí- 
dos en 1536. Y de aquí surge el mayor argumento en contra 
de la infeliz idea de que López de Velasco, ni ningún otro 
posterior a dicho año, sea autor del Diálogo. ¿Puede caber 
en una cabeza regulannente organizada que Velasco^ no co- 
nociese en 1578 más autores que los que acabamos de enu- 
merar ? 

¿Y Boscán y Garcilaso, cuyos versos se imprimieron 
en 1547, y Plernando de Acuña, conocido' desde 1551 ; y Cas- 
tillejo, corregido por el mismo Velasco en 1573; y don Die- 
^o Hurtado de Mendoza, cuyos versos dice que tenía y eran 
ya conocidos desde 1549; y Gregorio Silvestre, muerto en 
1570; y Luis de Escobar, impreso en 1552; y don Alonso de 
Ercilla, cuya Araucana se irnprimió en 1569; y Hernando de 
Herrera, que imprimió obras suyas en 1572 y antes tenía ya 
fama universal; y fray Luis de León, con quien tuvo Velas- 
co relación bastante continua (i)? 



(i) ¿Cómo admitir que en 1578 dijese Velasco, ni nadie, que "de los 
que han escrito en metro dan todos comúnmente la palma a Juan de 
Mena" {Diálogo, pág. 121), habiendo dicho ya don Diego Hurtado de Men- 
doza que sus versos eran "más duros que cuesco de dátil" ? No sólo la paJ- 



CUESTIÓN LITERARIA 4^ 

Y entre los dramáticos que continuaron la senda de los 
tres antes citados, ¿no habría oído hablar del hispano-portur- 
gués Gil Mcente, de Villalobos, de Juan de Pedraza (1551), 
de Diego Sánchez de Badajoz, que imprimió sus dramas 
en 1554; de Lope de Rueda, de Timoneda y otros muchos 
anteriores a 1570? 

¿Es creíble que ignorase la existencia de fray Luis de 
Granada, que de 1536 a 1567 imprimió sus obras; de fray 
Francisco de Osuna (1537) ; Alejo de Venegas (1537 y 1540); 
fray Antonio de' Guevara (1539); fray Alonso de Oroz- 
co (1534); padre Juan de Avila (1556): Sánchez de" las Bro- 
zas (1549 y 1574); Alonso de Fuentes (1547); Pedro Va- 
lles (1555); Gonzalo Pérez (1550); Lorenzo Palmireno (1554 
^ ^573)'^ Cervantes Salazar (1546); Dliego Gracián (1542 
a 1558); Pedro Mejía (1540 a 1547); Andrés Laguna (1550); 
Cristóbal de V^illalón (1536 a 1558), todos los cuales impri- 
mieron sus obras en las fechas indicadas en los paréntesis? 

¿Xo conocería tampoco entre las novelas El Lazarillo de 
Tormcs (1553), que castigó en 1573. por orden del Santo Ofi- 
cio; ni sus continuacio;ies ; ni las célebres Dianas de Monte- 
mayor (1554) y de Gil Polo (1563) ; ni las picarescas imitacio- 
nes de la Celestina? 

Hombre tan curioso de noticias como Velasco, ¿no pudo 
hallar más historiador digno de memoria que Diego de Va- 
lera? ¿Y Florián de Ocampo (1544), y Zurita (1562), y Am- 
brosio de Morales (1568 y 1574), que parece fueron sus ami- 
gos (los dos últimos), y Avila y Zúñiga (1548), y Gari- 
bay (1571), y Gonzalo de Illescas (1574), y otros varíos? 

Velasco, que tan excelente americanista llegó a ser, no 
conocería ni por el forro las obras de fray Bartolomé de las 
Casas (1552); ni las de López de Gomara (1552 y 1553), Cie- 



rna, sino el principado de la poesía se dio, como por universal plebiscito, 
a Garcilaso de la Vega desde que, en 1547, se publicaron sus versos, y 
en tal predicamento estuvo todo el siglo xvi, aun después de conocido» 
los de Herrera y fray Luis de León, que con él compiten dignamente. 
"i tal sería también la verdadera opinión de López de Velasco, si hubiese 
tenido ocasión de manifestarla. 



4Ó BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

za. de León (1553), Francisco de Jerez (1547), Agustín de 
-Zarate (1555), Núñez Cabeza de Vaca (1555) y tantos más. 
Después de esto, ¿habrá nadie que diga que Juan López 
de Velasco pudo, en 1578, hacer la reseña crítica de la lite- 
.ratura de su tiempo, en el Diálogo de la Lengua, ni, en fia, 
que pudo ser autor de esta obra? 

Emilio Cotarelo. 
■{^Continuará.) 



Datos para una biografía de Gonzalo Correas 



V 



Mas antes de ver cómo Correas explicaba su cátedra de 
<jriego, conviene que, volviendo hacia atrás, digamos algo de 
sus estudios teológicos. 

En 24 de noviembre de 1592 ya le hallamos matricula- 
do en primer año de Teología ( i ), y después de su ingreso en 
el TriHng-üe, continuó cursando aquella Facultad hasta al- 
canzar el grado de Bachiller. Se conoce que el estudio de 
tres lenguas tan difíciles como el latín, el griego y el he- 
breo no era suficiente para satisfacer su actividad intelec- 
tual, y que, después de cumlplir svis obligaciones de colegial 
trilingüe, que, como ya hemos visto en capítulos anteriores, 
no eran pocas, aún disponía de tiempo y humor para leer la 
Siimma de Santo Tomás y oír las explicaciones de los teó- 
logos de la Universidad salmantina. 

Aparece, en efecto, matriculado de segimdo curso de 
Teología en 22 de diciembre de 1594 y de tercero en 29 de 
noviembre del siguiente año. En 2 de marzo de 1598 se en- 
cuentra de nuevo como matriculado de tercer curso, mas 



(i) Matricula de los studiantes... de 1592 en 1393, fol. 126, entre 
los "Estudiantes y Bachilleres que dixeron ser en la facultad de sanc- 
ta Theologia", figura: "gonzalo correas natural de Jarayz diócesis de 
plasencia oyente de primero año bachiller artista". 



48 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

debe ser una errata (i). De todas maneras, Correas termi- 
nó sus estudios de Teología a 14 de julio de 1599, aun- 
que no se graduó hasta muchos años rnás tarde, en 5 de sep- 
tiembre de 1606. Le hizo Bachiller el maestro Pedro Ramí- 
rez de Arroyo y fueron testigos de la ceremonia el Notario 
universitario, el bedel Gregorio de Robles, Cristóbal Gon- 
zález del Valle y Antonio de Rueda (2). 

En el acta de esta ceremonia se dice que Correas era 
presbítero. ¿Cuándo se había ordenado de sacerdote? No es 
posible precisarlo, pero cabe suponer que se ordenaría a poco 
de terminar sus estudios de Teología. En el claustro pleno 
de Q.y de octubre de lóoi se le llama "clérigo" : "gongalc 
correas clérigo el qual es lector de otra catneda de grie- 
go" (3). 

Mucho después de haber recibido el grado de Bachiller 
en Teología decidió Correas graduarse de Licenciado y 
Maestro en esta Facultad. Aconteció esto cuando iba a con- 
currir a las oposiciones convocadas para proveer la cátedra 



(i) Matrícula de los estudiantes... de 1394 en 1595, fol. 128 v., entre 
los teólogos se halla "Gon(;alo correas natural de Jaraíz diócesis de 
Plasencia Bachiller Artista 2.° año teólogo". 

Matrícula de los estudiantes... del año de mil y quinientos no' 
nenia y cinco en 1396, fol. 127 v., como teólogo: "Gongalo Correas na- 
tural de Xarahiz diócesis de Plasencia Bachiller Artista 3.° año." 

Matrícula de los estudiantes... de 1597 en 1598, fol. 128, entre los 
teólogos: "Gongalo Correa natural de Xaraiz diócesis de Plasencia 3,* 
año Bachiller Artista." No existe Matrícula 1596 a 1597, y en la co- 
rrespondiente a los cursos 1598-99 y 1599-600 no he hallado el nombre 
de Correas. 

(2) Grados de Bacliilleramientos... desde 1605 años en adelante, 
fol. 126: "Bachilleramiento en Sancta theologia de Gonzalo Correas 
presbytero natural de Jaraiz diócesis de Plasencia. acauo sus Cursos a 
14 de JulHo de 1599 años. — En Salamanca martes que se contaron Cin- 
co dias del mes de Septiembre de mili y seiscientos y seis años a las 
tres de la tarde el maestro Pedro Ramírez de Arroyo maestro en Ar- 
tes y en theologia | Catredatico de Propriedad de Philosophia natural 
dio el grado de Bachilleramiento en theologia al dicho gonzalo Co- 
rreas, presbytero cathedratico de griego en esta vniuersidad. testigos j 
gregorio de Robles bedel. Cristoual gonzales del valle I y Antonio de 
Rueda I c yo Sánchez secretario." 

(3) Registro de Claustros 1600-601, fol. 145 v. Véase también Vi- 
sita de las cathcdras mayores y menores del año 1604, en la visita de 
septiembre. 



DATOS PARA UXA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 49 

de Hebreo, y a ello le impulsó, sin duda alguna, el que, se- 
gún los Estatutos, no pudiese desempeñar esa cátedra, que 
Gonzalo esperaba alcanzar, quien no se hallare graduado de 
Maestro en Santa Teolog^ía. 

Xo hizo sus grados en Salamanca; fué a graduarse a la 
Universidad que los benedictinos tenían en Irache (Nava- 
rra), huyendo tal vez la penosa carga de las propinas que 
los graduandos en la Universidad salmantina tenian que pa- 
gar. Se graduó alli en 14 de noviembre de 161 o, y poco des- 
pués — en 1 1 de diciembre del citado año — , habiendo ob- 
tenido la cátedra de Lenguas, se incorporó de Licenciado y 
Maestro en Salamanca, para cimiplir el requisito estatuta- 
rio de que todo catedrático propietario habia de ser gradua- 
do por la mfisma Universidad o, si se había graduado en 
otra, incorporado en ella. Pero de esto hablaremos más ade- 
lante; ahora volvamos a coger nuestro relato en el punto 
donde lo dejamos en el capítulo anterior, es decir, al entrar 
Correas como profesor de Griego en la Universidad. 



\'\ 



■ En la tarde del 2 de marzo de 1598 tomó Gonzalo Co- 
rreas posesión de la catedrilla de Griego que el Claustro le 
había adjudicado a cambio de su beca del Trilingüe. En este 
acto se siguió el ceremonial acostumbrado. El rector don .An- 
tonio de Borja y los consiliarios Pedro Ruiz Barrio, Juan 
de Luque, -\kitonio Rodríguez Pereira y Cristóbal D^omín- 
g-uez, reunidos en la capilla déla Universidad, "hicieron co- 
llación, provjsion y canónica institución" de la citada cáte- 
dra al joven colegial del Trilingüe, imix)niéndole "vn bone- 
te que el dicho señor Rector le puso en su cabeza". Desde 
este momento Correas sería considerado como los demás leC' 
tares de la Universidad y disfrutaría de los derechos co- 
rrespondientes. 

El bedel Juan Maldonado, ctrnupliendo las órdenes del 
Rector y de los Consiliarios precitados, aquella misma tarde 
posesionó en su cátedra a Correas, "en el general donde se 

4 



¿o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

leían las dos cátedras de prima de gramática". El nuevo ca- 
tedrático, como fórmula de toma de posesión, leyó un poco, 
según tesitimonio de los estudiantes Francisco Pérez, Rodri- 
go Alonso y Juan de Medrano, y del propio Notario de la 
Universidad (i). 

La clase que Correas comenzaba a desempeñar se daba 
de cuatro a cinco en invierno, y de cinco a seis en verano. En 
esta cátedra de Griego — dicen los Estatutos de Covarrubias — 
debía leerse "la Grammatica solamente, de manera que en 
acabándose de leer la Grammatica con mucho exercicio sin 
hacer otra cosa ni mezclar construction se torne a comencar 
(le nuevo, sacando que pueda, acabada la primera vez la Gram- 
matica, leer tres semanas o quatro de construction no más, 



(i) Registro de Claustros 1397=98, f ol. 49 : " Collación y provission 
y possesion de la catreda de gramática griega que se lee de quatro a 
cinco en ynvierno y de cinco a seys en verano. — En Salamanca lunes a 
las quatro de la tarde dos dias del mes de mar^o del año de mili y qui- 
nientos y noventa y ocho años estando dentro de la capilla de señor San 
Gerónimo de las escuelas mayores r.l señor don antonio de borja Rector 
de la dicha universidad e pedro Ruiz barrio, juan de luque, antonio Ro- 
dríguez Pereyra, cristoual dominguez consiliarios paresgio presente el 
dicho gongalo correas coUegial trilingüe y los dichos señores usando del 
acuerdo del dicho claustro pleno y en cumplimiento de lo en el provejdo 
y acordado en la foja quarenta y siete le hicieron collación provjsion 
y canónica institución de la dicha catreda de griego y con salario de 
veinte y quatro mili mrs. y por tiempo de quatro años por imposición 
de un bonete que el dicho señor Rector le puso en su cabeza y man- 
daron al bedel y escribano le den la posesjon luego della y al mayor- 
domo que es o fuere desta unjversidad le acuda con los mrs. a la 
dicha catreda situados y pertenecientes como y según le suele acu- 
dir a los demás catredaticos y lectores de la dicha unjversidad condená- 
ronle en las( costas y lo firmo el dicho señor Rector por si y por los 
demás consiliarios conforme el estatuto. Testigos unos de otros e yo 
bartolome sanchez, notario y secretario. — passo ante mi, Bartholome Sán- 
chez, notario secretario (firmado)." 

Ibidem, fol. 49 v.": "Possession. — En Salamanca este dicho dia dos 
de margo de mjll y quinientos y noventa y ocho años por mandado de 
los dichos señores Rrector y consiliarios y en cumplimiento de la sen- 
tencia arriba qontenida juan maldonado bedel pusso en possesjon della 
al dicho gongalo correas en el general donde s6 leen las dos catredas de 
prima de gramática el qual la tomo e apprehendio sin coníradicion nin- 
guna que yo el presente notario y secretario vicsse oyesse ni entendiesse 
y en lugar de possesjon leyó un poco y lo pidió por testimonio, testigos 
francisco perez e rrodrigo alonso e juan de Medrano estudiantes e yo el 
dicho notario y secretario.— Bartholome sanchez (firmado)." 



DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 5 1 

boluiendoles alli lo que les han leydo de Grammatica, y la se- 
:giinda vez que la leyere, que después de acabada, lo restante 
del año pueda leer de construction con tal que todo el tiempo 
leyere la Grammatica, parte en passar adelante, parte en re- 
petir y hacer exercicio por lo passado : y que esto de repetir 
lo passado, sea lo principal que se haga en cada lection" (i). 

El objeto, pues, de esta cátedra era simplemente enseñar a 
los aprendices de helenistas el mecanismo de la lengua griega, 
repitiendo todo lo posible para que los alumnos llegaran a 
dominarlo y pudiesen tener una sólida- base para intentar des- 
pués más sugestivos y profundos estudios. No podemos pre- 
cisar cómo cumpliría Correas con su cometido, porque faltan 
los Libros de risitas de cátedras de la época; pero, a juzgar 
por los datos que nos suministran los de años posteriores, Co- 
rreas se limitaba a explicar, como ordena el Estatuto, la Gra- 
mática y a traducir y analizar las fábulas esópicas. Así, al 
menos, hizo cuando años niás tarde volvió a regentar esta cá- 
tedra. Sus Prototupi in graicam lingiiam Grammatici caño- 
nes, publicados en 1600, nos ofrecen, adeimás, un a modo de 
modelo de lo que pudieron ser sus explicaciones en clase. EXe- 
bió escribir este epitome en estos años del 98 al 600, o aca- 
so mientras se hallaba en el Trilingüe, ya que en la Dedica^- 
torta afirma que, admitido en el Colegio, dispuso en forma de 
Arte los preceptos de la Gramática griega, tomándolos, ora 
de otros gramáticos, ora de las obsen:aciones que recogía en 
sus lecturas de textos helenos ; pero lo cierto es que la obrita 
está, como el mismo autor dice, compuesta para principiantes, 
.amoldándose a las prescrijx:iones del Estatuto universitario 
en lo tocante a la cátedra de menores de Griego. 

Correas, en efecto, apenas trata de la sintaxis; dedica 
toda su atención a la fonética y morfología, mejor dicho, a 
la pronunciación y grafía de los fonemas griegos y a la fle- 
xión nominal y verbal. Está el epítomíe dividido en dos par- 
tes: una, en que expone brevemente las regulas cum exem- 
plis, quae memoriac mandari dehent; otra, en que da razón 

(i) Estatutos de la Universidad, por don Diego de Covarrubias, tí- 
íulo XX. 



52 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

de todas aquellas cosas, necesarias para tener una exacta no- 
ticia de la lengua, siguiendo, aunque algo cambiado, el mé- 
todo de su maestro Sánohez de las Brozas, cuya "artem -—es- 
cribe — explicare et exemplis illustrare sum agressus". 

En la primera parte trata de: "Alphabetum. — Articuli. — • 
Dedinatio pariuni. — Decl. crescentium. — De contractione. — 
De verboruan coniugatione. — Vox activa. — Vdx passiva. — 
Vox media. — De prima sullaba sive augmento. — De penúl- 
tima To'j Eaoasvov et p. medü. — De ultima praeteriti et futuri 
cumi figurativa. — De verbis contractis. — Praepositiones. ad- 
uerbia, coniunctiones, interieationes, pronomina. — Articuli 
rela/tivi sive postpositivi. — ^Comparativa et superlativa— -Nu- 
meralia. — Adiectiyorum f ormae. " 

En la segunda parte: "Alphabetum integrum. — De literis 
et punctis. — In declinaltionem nom. parisull. — In decl. nom, 
crescentium. — In contractionem nominuim. — De prima suUa- 
])a sive augmento uerborum. — Eie penúltima. — De ultima. — 
Numeralia nomina plenius.— Patronimica et alia derivata. — 
Verbalia. — Heteroclita et heterogénea. — De dialectis. — A.d- 
.notationes in verba. — In defectiva seu anómala. — In prae- 
positiones. — In suntaxin sive constructionem. — De encli- 
ticis" (i). 

De manera que Correas explicaba el arte del Brócense, 
cuya nomenclatura adopta en esite epítome, con arreglo a ese 
esquema. Y estas explicaciones, unidas a la diaria traduc- 
ción de textos sencillos —como las fábulas de Esopo — , pre- 
pararían a los alumnos para realizar un estudio más serio. 
Observa'remos, adéralas, que Correas se muestra en este su 
primer libro partidario de la verdadera lectura del griego y 
arremete contra los que lo pronunciaban como más les agra- 
daba; rechaza por inútiles — y en esto ya nos da ima pri- 
miera prueba de sus caiprichos — el acento grave y el espíritu 
leve, e introduce "tres literas vocales, quae adipsarum quan- 
titatem declaranidam et quosdam números notandos vide- 
bantur deesse". Es, en general, un epítome bien hecho y 
útil para el fin que se propuso Correas. 



(i) Protolufi in Craicain Unguam, etc. 



DATOS PARA UXA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 53 

Pero dejando esta materia ya esbozada, sigamos expo- 
niendo la \ida de Correas en la Universidad. No andaria 
nuestro autor muy sobrado de pecunia cuando, a poco de 
posesionarse de su cátedra, tuvo necesidad de pedir al Rec- 
tor que "le diese libranza para que francisco de mayorga 
mayordomo de la uniuersidad a quenta de su catreda le pa- 
gasse trecientos rreales aunque no los hubiese ganado por 
tener dellos necesidad para su sustento". Accedió de buen 
grado el Rector y entregó al necesitado Correas la libranza 
solicitada ; mas el Mayordomo no quiso hacérsela efectiva, 
por cuyo motivo tuvo Correas que acudir al Claustro con 
su demanda El Qaustro acordó que se le diesen al joven 
lector los trescientos reales, dando él, por su parte, "fianqa 
de leer la dicha catreda y ganarlos" (i). 

Como la catedrilla que Correas desem^ñaba solamente 
tenia asignados 12.000 maravedises de salario, fué preciso, 
para alimentarlo hasta 24.000. traer una confirmación de 
Su Majestad. Dióse ésta en Madrid en 8 de abril y fué leída 
en el Claustro de Diputados de 5 de mayo (2). Pues bien. 



(i) Registra de Claustros 1397-98, fol. 64 v.": "el dicho señor Rec- 
tor dixo que gonzalo correas catedrático de griego colexial que fue del 
colegio de trelingue le pidió se le diese libranga para que francisco de 
mayorga mayordomo de la universidad a qtienta de su catreda le pagasse 
trecientos rreales aunque no los hubiese ganado por tener dellos nece- 
sidad para su sustento y que su merced le dio la dicha libranqa y el dicho 
francisco de mayorga no se la pago y quel dicho gonqalo correas tiene 
necesidad es de bocto y parecer se le de la dicha libranza para quel 
dicho francisco de mayorga le de y pague los dichos trecientos rreales 
a quenta de la dicha su catreda aunque nunca los haya ganado dando 
por su parte fianqa de leer la dicha catreda y ganarlos y es justo hacerle 
esta buena obra". La universidad votó en favor de esta proposición. 

(2) Registro de Claustros I597'9S, fols. 71-72: "leida la dicha cédula 
se hizo rrelacion a la dicha vniversidad como su magestad auia con- 
firmado el aumento que se hizo del Licenciado correas colegial que fue 
en el colegio de trelingue en la catreda de gramática de griego y de la 
dicha confirmación se hico manifestagion en el dicho claustro su tenor 
de la qual es como sigue : 

Don Phelipe por la gracia de Dios rrey de castilla dé león de ara- 
gon... por quanto por parte de vos la vniuer^dad de salamanca nos 
fue ffecha rrelacion que auiendo dias questaba baca la vna catredilla 
de gramática griega de la qual se dauan doce mili maravedis de salario 
en cada vn año y auiendo mucha necesidad de que se leyese la dicha 



54 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

colmo Correas había tomado posesión de su cátedra en 2 de 
marzo y la confirmación de aumento de sueldo no se expidió 
hasta el 8 de abril, surgió, al abonar a Correas sus haberes, 
una pequeña dificultad. Sólo querían abonarle desde esa 

catredilla y teniendo noticia que en el colegio trelingue de la dicha vni- 
uersidad auia un colexial muy gran griego que se llamaua gongalo co- 
rreas persona de mucha auilidad y suficiencia para leher y enseñar la 
dicha lengua el qual le hacetaua con que se le acrecentase el dicho sa- 
lario y hauiendose bisto en esa dicha vniuersidad lo mucho que jn- 
portaua le auiades cresgido otros doce mili maravedis que por todos fue- 
sen veinte y quatro mili marauedis en cada vno de quatro años como nos- 
constaua por cierto testimonio que ante los del nuestro consejo se hizo 
presentación y nos Pedistes y suplicastes os mandásemos dar licencia y 
facultad para que pudiesedes dar los dichos doce mili mrs. de acrecenta- 
miento que por todos fuesen veinte y quatro mili por tiempo de los dichos 
quatro años o como la nuestra merced fuese lo qual visto por los del 
nuestro consejo y con nos consultado fue acordado que deuiamos de 
mandar dar esta nuestra carta para vos en la dicha rraqon e nos tuvi- 
moslo por uien por lo qual uos damos^ licencia y facultad para que de- 
mas y allende de los doce mili marauedis que dauais de salario en cada 
un año a la persona que leya la dicha catredylla y trauajo y ocupación 
que hen ella tenía podáis dar y deis por tienpo de quatro años cumpli- 
dos que corran y se quenten desde el día de la fecha desta nuestra car- 
ta al dicho gongalo correas otros doce mili maravedis mas que por todos 
sean veinte y quatro mili marauedis los que por la dicha rragon se le 
ayan de dar los quales le daréis y pagareis de los vienes y rentas de 
hesa dicha vniuersidad sin que por ello caigáis ni jncurrais en pena al- 
guna y mandamos a la persona que os tomare las quentas de ellas res- 
ciua y pase en ellas los dichos maravedis con esta nuestra carta y carta 
de pago del dicho gongalo correas sin otro recaudo alguno y cumplidos 
los dichos quatro años os mandamos no deis mas el dicho salario sin 
tener para ello licencia nuestra de lo qual mandamos dar y dimos esta 
nuestra carta sellada con nuestro sello y librada por los del nuestro con- 
sejo en la villa de madrid a ocho días del mes de habril de mili y qui- 
nientos y noventa y ocho años.— el licenciado rodrigo vazquez y arge.— 
el licenciado nuñez. — el licenciado balladares sarmiento.— el licenciado 
Juan de valle de villena.— el licenciado diego gasea de salazar.— yo cris- 
toual nuñez de león scriuano de cámara del rrey nuestro señor la fice 
escriuir por su mandado con acuerdo de los de su consejo.— registrada, 
melchor de olalde vergara, chanciller. 

y fecho lo susodicho en el dicho claustro bartolome sanchez secretario 
de la dicha universidad, dixo que quando al dicho gongalo correas la 
dicha uniuersidad en su claustro le dio la dicha catreda con el dicho au- 
mento con que trajese la dicha confirmación se acordó quel gasto que 
se hiciere en la sacar fuera por quenta de la universidad y quel se avia 
olvidado de lo asentar que la universidad lo buelva a provcher y mandar 
en este claustro y proveher lo mas que convenga. 

Y oydo y entendido lo susodicho Por la dicha universidad se acordó 



DATOS PAR.\ UXA BI0GR-\FÍA DE G. CORREAS 55 

Última fecha; Correas no se conformó y presentó en el 
Claustro de Diputados del 5 de junio la siguiente petición : 
"v. s. nue higo merced de la cathedra los positreros de hebre- 
ro, entré en posesión primero de margo y e lejdo conforme 
a los estatutos ; annie contado desde ocho de abrill no sé por 
qué; suplico a v. s. mande se me libre el ordinario del cole- 
gio hasta ocho de abrill o lo que montan en estos quarenta 
dias de letura, pues sale todo, lo vno o lo otro, a dos rreales 
cada día poco más o menos; y es justo, sirviéndose v. s." (i). 
La Universidad comisionó al maestro Aguayo para que 
se enterara del asunto, y en el Qaustro de Diputados si- 
guiente — 20 de agosto — acordó pagar a Correas "entera- 
mente lo que leyó prorrata, pues lo trabajó y la cuenta sea 
a rrespecto de los veinte y quatro mjll maravedís" (2). 



que atento quel dicho secretario rrefiere que por ottro claustro, se 
mando quel gasto que se hiciese en sacar la dicha confirmación fuese 
por quenta de la universidad que ansi se haga y se ponga por quenta 
de la universidad y quel mayordomo que lo fuere de la universidad acu- 
da al dicho gongalo correasl con los maravedis señalados a la dicha 
catreda conforme a la dicha confirmación." 

(i) Registro de Claustros 1598-99, fol. 92 v.°-93: "Petigion del 
Licenciado Correas. — Iten en este claustro se leyó vna petigion del licen- 
ciado correas del tenor siguiente: v. s. me higo merged de lá cathedra 
los postreros de hebrero entre en posesión primero de margo y e leydo 
conforme a los estatutos anme contado desde ocho de abrill no se por- 
que soiplico a v. s. mande se me libre el ordinario del colegfio hasta/ocho 
de abril / o lo que montan en estos quarenta dias de letura pues sale todo 
lo vno / o lo / otro a dos rreales cada dia poco mas / o menos y es justo 
sirbiendose v. s. gongalo correas. 

Lo qual dicha petigion ' oyda y entendida por la dicha vnjbersidad 
se cometió lo en ella contenido al señor maestro aguayo y se le dio poder 
y comjsion en forma ad referendum." 

(2) Registro de Claustros 15,98-99, fol. 121 v.°: "jrten en este claus- 
tro, el maestro aguayo catredratico de propiedad de hebreo dio rrelacion 
de vna comission que ha dias que se le hizo tocante al bachiller correas 
catredatico que es de gfriego y colegial que fue en el colegio trilingüe y 
dize que el leyó por orden de la vniversidad desde dos de margo hasta 
ocho de abril del año pasado a rrespecto de veinte y quatro mjll mrs. y 
que se tardo en venir la confirmación de los doze mjll mrs. que se le 
añjdieron a la catreda la qual no tenja mas de doze mjll de antes como 
vn mes pide se mande pagar lo que leyó porque los señores contadores 
no le contaron sino desde la data de la provisyon ^= la vniuersidad man- 
do se le pague enteramente lo que levo prorrata pues lo trabajo y la 
cuenta sea a rrespecto de los veinte y quatro mjll mrs." 



36 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

En el mes de julio de lóoise publicó la vacatura de la 
cátedra de Griego, de dos lecciones diarias, con 30.000 ma- 
ravedís de salario anual. Correas se opuso a ella, y como no 
acudió ningún otro opositor, el Rector propuso en el Claus- 
tro pleno de 27 de octubre que se le diese la plaza, dejando 
vacante la catedrilla que venía desempeñando. Y habiéndose 
pedido el parecer del doctor Bartolomé Sánchez, catedrático 
de Retórica y Griego, y del maestro Baltasar de Céspedes, 
catedrático de prima de Latinidad, ambos afinnaron que se 
adherían a la proposición de su Rector, por ser Correas 
"persona muy digna de que se le dé la dicha catreda de 
griego porque lo entiende m-uy bien y es cujdadoso en el 
miodo de enseñarlo", y, aunque se buscara otro, no se ha- 
llaría ninguno más apto para desempeñarla. Todos los claus- 
trales, "sin faltar ninguno, fueron de voto, acuerdo y pare- 
zer que se le dé e provea la dicha catreda y que vaque y dexc 
la que tiene, la qual se publique por vaca con término de 
tres días y salario de doze mjll maravedís conforme a su 
situación" (i). 



(i) Registro de Claustros 1600-601, fol. 145 v.°: "E leydá la dicha 
(¡edula luego el dicho señor Rretor dixo y propuso en como auia muchos 
dias que la dicha catreda de griego estava vaca e se avia publicado por 
tal dos veces vna por julio e otra por agosto deate presente año no se 
avia oppuesto a ella sino solo vn oppositor que es gonqalo correas cléri- 
go el qual es lector de otra catreda de griego cuyo salario es doze mjll 
mrs. avnque a el se le daban veinte y quatro mjll los doze que es el sa- 
lario de la catreda y los doze a su persona porque es hábil sufficiente y 
cujdadoso en su lectura e que si a sus mercedes les pareciesse ser cosa 
justa se le de esto que pretende con que dexe lo que tiene | que sus 
mercedes lo vean y traten y voten. 

La qual proposición vista por la dicha vniversidad y claustro dixeron 
que los sleñores doctor bartolome sanchez catrcdatico de rretorica y grie- 
go e maestro balthasar de céspedes catredatico de prima de latinj«a-l 
digan y rrefieran sus parezeres acerca delld e que abiendo yn formado la 
vnjversidad acordara lo que viere ser justicia." 

"e luego los dichos doctor e maestro dixeron quel dicho gonzalo co- 
rreas es persona muy digna de que se le de la dicha catreda de griego 
porque lo entiende muy bien y es cujdadoso en el modo de enseñar e que 
aunque se busque otro en la vnjversidad e fuera della no se hallada mas 
sufficiente para la leer j este fue el parezer de los dichos señores doctor 
y maestro." 

"El qual visto oydo y entendido por los dichos señores Rrector niaes- 



DATOS PAR.\ UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 57 

Gonzalo tomó posesión de esta cátedra en 29 de octubre, 
con las ceremonias acostumbradas y ya indicadas en este 
trabajo. Debia desempeñar la aítedra por espacio de tres 
años (ij. 

Con los treinta mil maravedís anuales que le producía 
la nueva cátedra, Correas no "se jxxlía sustentar conforme 
a la calidad de su persona", y coffiío no disfrutaba de nin- 
guna otra renta, se decidió a pedir aumento de sueldo. Pre- 
sentó en tal sentido una solicitud en el Claustro pteno de 2^ 
de marzo de 1602. La Universidad comisionó a los maestros 

tresquela doctores maestros diputaJos e consiliarios abiendo tratado con- 
ferio y platicado acerca de la dicha provisión votaron e abiendo votado 
lodos sin faltar ninguno fueron de voto acuerdo y parezer que se le de 
e provea la dicha catreda y que vaque y dexe la que tiene la qual se 
publique ppr vaca con termino de tres días y salario de doze mjll mrs. 
conforme a su situación." De esta nota se desprende que Correas era, 
como hemos indicado, clérigo en Octubre de 1601. — Ibidem, fol. 146 v.": 
"Vacatura de la catredilla de griego que era del Licenciado correas, la 
qual se lee de quatro a cinco en inbierno. — En Salamanca Lunes a veinte 
y nueve días deF mes de otubre de mili y seiscientos y un años por man- 
daoo del señor Rector y claustro publiqué por baca la dicha catreda con 
término de tres días naturales en las Lecciones de prima en todas facul- 
tades testigos los dichos Lectores y sus oyentes e yo el dicho secretario, 
la qual publicación fue con salario de doze mili mrs. en cada un año ques 
su situación porque aunque la leya con veinte y quatro el Licenciado 
correa eran a su persona y no a la cathedra. " 

(i) Registro de Claustros 1600-601, fol. 146 v." : "provission de la 
catreda de griego que se proveyó al Licenciado Correas clérigo presbyte- 
ro. — oy dicho día [29 octubre 1601] estando dentro de la capilla de señor 
san geronimo de las escuelas mayores el dicho señor don juan de bra- 
camonte Rrector de la dicha vnjversidad e los señores bahiíasar de 
Caldas, miguel qerato, francisco lopez tronpo, don cristoual del castillo 
e miguel gergito parescio presente el dicho alonso (sic) correas e en cum- 
plimiento de lo provejdo en el claustro pleno próximo passado hicieron 
provission collación y canónica ynstitucion de la dicha catreda de grie- 
go de dos lectioncs vna de ocho a nueve y otra de vna a dos por imposi- 
ción de vn bonete quel dicho señor Rrector le puso en su cabeza e la 
provission fue por tres años conforme al estatuto, testigos gregorio de 
rrobles y diego de egea vezinos de Salamanca." — Ibidem, fol. 146 v.°: 
"possesyon. — oy dicho día en cumplimiento de lo provejdo por los di- 
chos señores gregorio de Rrobles bedel en el general de lenguas dio la 
possesyon dcsta catreda al dicho gongalo correas e por tiempo de tres 
años que se cuentan desde oy dicho día en adelante conforme al estatuto 
y el dicho gongalo correas la tomo e aprehendió y en lugar de possesyon 
leyó un poco e lo pidió por testimonio, testigos dichos e yo el dicho se- 
cretario. " 



38 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Zumel y Céspedes para que dictaminasen en el asunto ; y en 
el Claustro pleno de 22 de enero del año siguiente, después 
de oír a entrambos señores, se acordó conceder a Correas 
veinte mil maravedís de aum^ento, porque hacía y "a fecho 
provecho en la Uniuersidad" (i). En Valladolid, a 2 de 
marzo, se expidió cédula Real confirmando este aumento; 
se leyó en el Claustro de Diputados del día 15 de ese mes, y 
con tal fecha se ordenó al Mayordomo de la Universidad 
que pagase a Correas con arreglo al sueldo fijado en la cé- 
dula (2). 



(i) Registro de Claustros 1601-602, fol. 89: "yten se leyó en este 
claustro otra petición del bachiller gonqalo correa catreclatico de griego 
por la qual pide augmento, cometióse a los señores maestros Qumel y 
céspedes ad referendum conforme al estatuto." 

(2) Registro de Claustros 1602-603, fols. 27 v.°-28: "...se leyó en 
el dicho claustro una petición del Licenciado gonzalo Correas catreda- 
tico de griego en esta vniuersidad en que Dixo que con los treinta mili 
mrs. que tiene de salario por las dos lectiones que lee cada dia no se 
puede sustentar conforme a la calidad de su persona y no tener otra 
renta ninguna pidió y supplico a la dicha vniuersidad se sirva de le au- 
mentar el dicho salario para poder seruir a la vniuersidad con mas co- 
modidad y poderse él sustentar. 

E luego el padre maestro Qumel y maestro balthasar de céspedes co- 
misarios que digeron ser del dicho negocio Refirieron ser cosa justa lo 
que pide el dicho Licenciado gonzalo Correas y siendo como es de pro- 
vecho de la Vniuersidad y la facultad Rara para poder estar en la vni- 
uersidad es justo se le aumenten veinte mili mrs. mas. demás de que 
hace y a fecho provecho en la Vniuersidad. 

E luego el dicho señor Rector por las causas y Razones Referidas 
Dixo ser de voto y parecer que al dicho Licenciado Correas se le au- 
menten veinte mili mrs. mas sobre los treinta mili mrs. que tiene de sa- 
lario por las dos leotiones que lee de griego en cada vn año. La Vniuer- 
sidad atuendo votado in voce acordó que al dicho gonzalo Correa se le 
aumenten veinte mili mrs. mas a los treinta mili que tiene por manera 
que tenga cincuenta mil mrs. de salario en cada vn año por las dos 
lectiones que lee de griego en cada vn día. de lo qual haya de traer y 
traya confirmación de su magestad ¡| lo qual se voto secretamente con 
haua y altramuz y auiendose votado se descubrieron los votos sobre 
el arca mesa del dicho Claustro y parece fué approbado lo acordado 
por la dicha Vniuersidad porque. solo voto vn agallo negro que lo con- 
tradixo y todos los demás fueron agallos que lo approbaron." 

Registro de Claustros 1602-603, fol. 54 v.°: "yten en este claustro se 
hÍQO Relación de vna cédula Real de su magestad fecha en Valladolid en 
fauor del Licenciado Correas para que sobre los treinta mili mrs. qu?, 
tiene en la catreda de griego la vniversidad le pueda dar veinte mili mrs. 



DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 59 

Tenía la cátedra de Correas dos lecciones diarias : una 
por la mañana y otra por la tarde; aquélla se daba de ocho 
a nueve en verano y de nueve a diez en invierno, y ésta, de 
una a dos y de dos a tres, respectivamente. Era esta cátedra 
como una ampliación de las enseñanzas que se daban en la 
catedrilla de menores, o sea la ya citada cátedra de una lec- 
ción diaria. Y, en efecto, en la lección de la tarde se cum- 
plía una labor idéntica a la realizada en la catedrilla de me- 
nores, en /tanto que en la lección de la mañana se leía "vn 
libro de construction para medianos leyendo alli vn libro 
mediano exercitando los preceptos que ha leydo el otro lec- 
tor de Griego de menores: de manera que aquella lectio lo 
principal sea el exercicio de Grammatica" (i). 

Correas observaba bien estas indicaciones del Estatuto. 
En los Cuadernos de ínsitas de las cat redas mayores y me- 
nores de la Universidad podemos seguir paso a paso su labor 
en es(ta cátedra de Griego, comprobando que Correas cum- 
plía con sus deberes de profesor y procuraba que sus discí- 
pulos recogieran algún fruto de sus enseñanzas En todas 
las visitas los asistentes a su cátedra — tanto los que acudían 
a la lección de la mañana como los que concurrían a la de 
por la tarde — declaran que su maestro "lee bien y a pro- 
becho, declara lo nezesario, entra y sale con la ora". 

Leía Correas en la lección de la ipañana un texto griego, 
"haciendo la gramática necesaria"; es decir, no se limitaba 
a traducir, sino que hacía las aclaraciones y cohientarios 
gramaticales oportunos. Ahora — decían los discípulos en 
cierta ocasión a los visitadores — está leyendo a Epícteto "V 
le ba costruyendo y declarando con cujdado y haciendo exer- 
cicio de la gramática en las dudas''. 



mas de partido, que por todos sean cincuenta mili mrs. por tiempo y es- 
pacio de cuatro años primeros siguientes, su fecha de la dicha cédula 
en Valladolid a dos dias del mes de marzo de mili y seiscientos y tres 
años = La vniversidad obedeció la dicha cédula Real y conforme a ella 
mandaron que el mayordomo de la dicha vniuersidad le de y pague en 
cada Amo de los dichos cuatro años los dichos cinquenta mili mrs." 

(i) Estatutos de la Universidad, por don Diego de Covarrubias. 
título XX. 



6o BOLETÍN Dli LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

No leía Correas siempre los mismos textos. En 1602 
trabajó sobre los Hechos de los Apóstoles, la famosa Tabla 
del filósofo Cebes, que publicó en 1630 traducida al caste- 
llano, y "el libro segundo de los epigramas del florilegio", 
es decir, el Florilegium diversorum epigramatnm, colección 
de epigramas griegos que Correas poseía en su biblioteca 
particular. En enero y mayo de 1603 se hallaba leyendo la 
Ilíada, él libro primero y el tercero, respectivamente ; a fines 
de julio se dedicaba a interpretar a Epícteto — ^el Enchiri- 
dión, sin duda — , y con él continuaba a primeros de sep- 
tiembre. 

Al año siguiente le hallamos consagrado al estudio de 
Díemóstenes y de las fábulas de Esopo, y en 1605 ocupan su 
atención los cuaJtro primeros libros de la Odisea. V^uelve en 
1606 a ocuparse de Homero y de Esopo: la Ilíada y las fá- 
bulas; pasando, al curso siguiente, a estudiar las citadas 
fábulas y la Guerra del Peloponeso de Tucidides. 

En el curso de 1607-608 comiparte su atención entre la 
Ilíada y la obra De varia historia de Elíano, autor que es- 
cribió en la primera mitad del siglo iii de nuestra era y fué 
llamado inelíglosos, el de la lengua de miel. La comedia aris- 
tofánicaF///ío y el discurso sobre la corona, de Demóstenes, 
son objeto de estudio en el curso de 1608-609; pero al si- 
guiente vuelve a ocuparse de la Ilíada, y fija su atención 
preferentemente en "la-bida de ysopo", que es, sin duda, la 
contenida en el libro de Suidas, cuya obra se encuentra en 
el Memorial de los libros que Correas dejó al Trilingüe. En 
1610-611, aunque ya desempeñaba la cátedra de Lenguas, 
siguió regentando la de Griego, y trabajó sobre la Odisea y 
el De varia historia. 

En la lección que Gonzalo Correas daba por las tardes 
explicaba la Gramática y ejercitaba a sus discipulos en la 
flexión y construcción del griego, practicando a veces sobre 
un texto sencillo — las fábulas esópicas, generalmente — . Asi 
nos lo declaran sus oyentes en varias ocasiones. En enero 
de 1602, visitando esta cátedra, "julio de nabas natural de 
herrera diócesis de toledo y gaspar albarez natural de frexo 



DATOS PAR.A UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 6 1 

diócesis de braga abiendo jurado dixieron que comengo en 
el primero de la gramática griega e ba en la formación de 
verbos y lee muy bien y a probecho e in voce", y en el mis- 
mo mes de 1603, los declarantes Francisco Pérez y Fran- 
cisco Zapata, "oyentes ordinarios digeron que a leydo la 
gramática y ba costruyendo la Doctrina y preguntando con 
todo cuydado toda la ora muy bien y a probecho". En mayo 
del citado año, Manuel de Montejo y Bartolomé Pérez ase- 
guran que su maestro "lee la grarnatica a la segunda parte 
y llega a la primera declinación y exercita muy bien", y en 
septiembre dicen los declarantes que "va leyendo la salbe 
regina en griego porque a acabado la primera parte de gra- 
mática". En enero de 1604 leía "nombres adjetibos'', dedi- 
cando "níedia hora a preceptos y la otra media a exercicio". 
Con estos testimonios coinciden los que podemos reco- 
ger en años posteriores, y, por consiguiente, nos limitaremos 
a indicar, como comprobación de afirmaciones hechas en 
páginas anteriores, que en enero de 1605 aseguraban los 
testigos que Correas explicaba la flexión y traducía, apli- 
cando los preceptos gramaticales, unas fábulas de Esopo, y 
que en febrero de 1608 decían que leía "la orazion de san 
gregorio nazianzeno contra juliano". En mayo de 16 10 re- 
ferian los declarantes que su maestro "lee la gramática 
griega y construye las faibulas de ysopo" : durante el curso 
1610-11 utiliza el mismo texto de lengua (i). 



VII 



Dejando a Correas con sus lecciones de Griego, veamos 
su vida durante estos dos años: 1608 a 16 10. 

. En el mes de abril de 1608 la Universidad trató de vol- 
ver a erigir el Colegio Trilingüe, puesto que así se ordenaba 
en la reformación del doctor Alvarez de Caldas. El Trilin- 
güe, según esta rcforvmción, tendría ocho becas, dos de He- 
breo V seis de Latín v Griego, indiferentemente; un vice- 



CO Cuadernos de Z'isita de los años que se citan en el texto. 



62 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

rrector y dos familiares sin hábito; la edad de los colegiales 
sería entre doce y diez y siete años (i ). 

La Universidad anunció a provisión las odio becas y la 
plaza de vicerrector. Gonzalo Correas, llevado, sin duda, de 
su amor al viejo Colegio, solicitó ese cargo. En el Registro 
de Claustros de 1607 a 1608, folio 59, se lee su nombre en- 
tre los opositores al citado empleo: "En veinte y ocho de 
abrill de 608 a la ora de las cinco de la tarde se opuso para 
vicerrector del colegio trelin-gue el maestro paulo de pina, y 
a la ora de las siete de la noche deste dia el maestro Gonzalo 
Correas para vicerrector del dicho colegio. " 

Mas, a pesar de haberse anunciado la provisión de las be- 
cas y de la vicerrectoría, no se abrió el Colegio Trilingüe, 
sin que se exprese én los Claustros los motivos que pudieran 
impedir su reapertura, aunque no se necesita ser muy lince 
para sospechar que el mal estado económico de la Universi- 
dad debió influir decisivamente -para que dicha reapertura 
no se llevara a efecto. 

Correas — ya lo hemos visto — continuó explicando en su 
cátedra de Griego, aunque ya habían pasado los cuatro años 
que debía desempeñarla, y en e! Claustro pleno de 23 de mar- 
zo de 1610 pidió aumento de sueldo. "Entró en el' dicho claus- 
tro — dice el Registro correspondiente — el licenciado gon- 
zalo correas y Representó a la Vniuersidad el tiempo que 
le sirvió de collegial en el trilingüe y el trabajo y estudio que 
íí tenido y tiene en las letras humanas y griego tan importan- 
te que aunque le an ofrecido muy grandes y abentaxadas co- 
modidades Reconociendo ser hijo de la Vniuersidad no las a 
aceptado y Va para tres años que a tenido y tiene este con- 
tinuo trabajo y quel salario que tiene en las dos lectiones que 
lee cada día de griego son cincuenta mili maravedis con los 
quales por no tener otra ayuda es imposible poder sustentar- 
se y supuesto lo susodicho y su grande trabajo y ocupación 



(i) Registro de Claustros 1607-608, fols. 55 v.°-56.— Véas\e, ade- 
más, el fol. 59. No debe extrañar que a Correas se le llame, en el regis- 
tro de oposición que se copia en el texto, maesitro, como otras veces se 
le llama licenciado, a pesar de no ser ni lo uno ni lo otro, sino simple 
Bachiller. Son erratas de los escribanos, muy explicables. 



DATOS PAIL\ UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 63 

pidió y supplico a la vniuersidad le haga merced de augmen- 
tarle el dicho salario con que pueda viuir y perpetuarse en su 
servicio toda la vida." 

La Universidad, habida cuenta de que Correas era un 
buen helenista y muy útil para la enseñanza, acordó por 
unanimidad concederle veinticinco mil maravedís de aumen- 
to, acuerdo que fué confirmado por Real cédyla, dada en Ler- 
ma a cuatro de junio y leída en el claustro pleno del tres 
de julio (i). 



(i) Registro de Claustros de 1609-610, fols. 42 v.o-43: "e luego por 
mandado de la vniuersidad entro en el dicho claustro el Licenciado gon- 
zalo correas y Represento a la Vniuersidad el tiempo que le sirvió de 
coUegial en el Collegio trilingüe y el trabajo y estudio que a tenido y 
tiene en las letras humanas y griego tan importante que avnque se le an 
ofrecido muy grandes y abentaxadas comodidades Reconociendo str hijo 
de la Vniversidad y Va para trece años que a tenido y tiene este conti- 
nuo trabajo y quel salario que tiene en las dos lectiones que lee cada 
dia de griego son cincuenta mili mrs. con los quales por no tener otra 
ayuda es imposible poder sustentarse y supuesto lo susodicho y su gran- 
de trabajo y ocupación pidió y suplico a la vniuersidad le haga merced 
de augmentarle el dicho salario con que pueda vivir y perpetuarse en su 
seruicio toda la vida con lo qual el dicho Licenciado Correas se salió 
del dicho claustro. 

'*Lo qual oydo y entendido por la dicha Vniuersidad y abiendose fecho 
Relación de la abilidad y sufficiencia y trabajo continuo y perpetuo 
studio del dicho gonzalo Correas y attento Ser persona inportante a la 
dicha Vniuersidad para la enseñanza de la dicha lengua y que a la vni- 
uersidad le importa detenerle en ella por ser persona qual conviene = 
La dicha \'^niucrsidad de vn acuerdo por las dichas Razones y por otras 
que se Refirieron acordó que al dicho gonzalo Correa se le den de aug- 
mento veinte y cinco mili mrs. sobre los cinquenta mili que tiene de sa- 
lario por las dos lectiones que lee en cada vn día. que en todo aya y 
tenga de salario en cada vn año setenía y cinco mili mrs. y que de el 
dicho augmento se pida confirmación y beneplácito a su magestad = y 
sobre el dicho acuerdo se mando votar secretamente con agallos blancos 
y negros y abiendose votado declarándose como se declaro quel agallo 
blanco en la volsa blanca apprueba el dicho acuerdo y el agallo negro en 
la volsa blanca lo contradice y descubrieron los agallos de la volsa blanca 
en presencia de los dichos señores consto y pareció que todos fueron 
agallos blancos sin que obiese ninguno negro = otrosi la dicha vniuersi- 
dad acordó se escriuan las Cartas necesarias para la dicha confirmación 
y se cometió el scriuirlas al señor maestro Céspedes y para ello se le dio 
comission en forma." — Ibidem, fol. 66: "Confirmación de aumento de 
el Licenciado gonzalo correas. — e luego se presento en el dicho claustro 
vna cédula rreal de su magestad su fecha en lerma a quatro de junyo 
de seiscientos y dies Refrendada de juse de tobar por la qual su mages- 



64 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Como se ve, nuestro biografiado no se descuidaba en pe- 
dir aumentos de salario, siguiendo en esto el ejemplo de la 
mayoría de los catedráticos y lectores, siempre dispuestos a 
hacer peticiones monetarias a la Universidad. Cuando se 
leen los Libros de Claustro, se asombra uno de las continuas 
demandas de dinero que se dirigían a la vieja Escuela: unas 
veces eran sus propios miembros, otras las órdenes religiosas 
establecidas en la ciudad; otras, los administradores de las 
rentas universitarias, que solicitaban se les perdonase las fal- 
las que habían cometido. Con harta razón se ha dicho que la 
Universidad salmantina era, en aquella época, una merienda 
de negros. 

Correas ya había pedido antes de ahora una capellanía 
del Hospital del Estudio, y el Claustro accedió a su petición 
en 4 de noviembre de 1609: "el dicho claustro acordó que 
al dicho Licenciado Correas se le dé y pague lo que se 
Ife debe corrido del tiempo que a senddo la dicha capellanja y 
se cometió el hazer la quenta a vno de los señores contado- 
res, y abiendo visto el estatuto catorce del titulo cinquenta y 
vno de los antiguos y que ima de las capellanjas de fuera del 
dicho hospital' tiene el señor maestro selanda la dicha vniuer- 
sidad acordó de probeer como probeyo la otra capellanja ques 
la que a seruido el dicho Licenciado Correas en el dicho Co- 
rreas para que como tal capellán la sirba y aparexe de la 
renta della" (i). 

¿Por qué decía Correas, al año siguiente, que sólo dispo- 
nía para vivir del salario de su cátedra? La capellanía tam- 
bién le produciría alguna cosa. De su haber como capellán 
podemos juzgar por la siguiente nota, aunque es de época 
posterior: "Mas siete mili tresientos maravedís que an de auer 
los maestros gonzalo Correas y francisco 1 lome de la caire- 



lad confirma al Licenciado gonzalo Correas los veinte y cinco mili mrs. 
que la vniversidad le dio de aumento por las dos legiones que lee de 
griego sobre losi ginquenta mjU mrs. que tiene de salario en cada vn año 
que en todo aya y tenga y se le paguen en^cada vn año de los que leyere 
la dicha cathedra dugicntos ducados y dos legiones en cada vn día = la 
qual cédula rrcal fue obedegida y mandada cumplir por la «li^bn vtiiber- 
sidad." 

(i) Registro de Claustros i()o8-6o9. fol. 156 v. 



DATOS PAR-\ UNA BIOGRAFÍA DE G. CORR 

ilania del dicho Hospital cada uno lo que le toca, al maestro 
Correa hasta el dia que murió, at maestro Home ló restante 
cmnpliendo con las misas que se an de decir" (i). Es de- 
cir, que cada año le valía la capellanía 7.300 maravedís, que 
unidos a los 75.000 de la cátedra, suman la cantidad, muy 
respetable para aquellos tiempos, en que la libra de camero 
valía, según dice Lope en la Dorotea, 14 maravedís, de 82.300 
ri]aravedises. 



vni 

El 31 de julio de 16 10 se publicó la vacatura de la '"cathe- 
dra de propiedad de lenguas que llaman de Hebreo que vacó 
por muerte del maestro Martin de Celanda". Gonzalo Co- 
rreas que, como ya sabemos, había cultivado los estudios 
hebraicos con el mismo amor que los clásicos, desde su in- 
greso en el Colegio Trilingüe, se opuso a esta cátedra, a las 
cinco de la tarde del 14 de agosto (2). 

En el Claustro pleno de 6 de septiembre del citado año. 
m.anifestó el Rector que, siendo el licenciado Correas único 
opositor a la cátedra de Hebreo, había que determinar si se 
proveería la cátedra en él o si se prolongarían los edictos 
que anunciaban la vacante. Leyóse entonces una instancia 
del bachiller Francisco de Peralta, beneficiado de Centerru- 
Ijío, solicitando se le permitiese hacer oposición a la cátedra 
de Lenguas, aunque había terminado el plazo de admisión, 
fundándose en que "días pasados dentro del término de la 



(i) Cuentas generales dcsta Universidad de Salamanca con su 3/íi» 
iordomo Luis de ViUagan desáel año 1630 en 1631, en los "Salarios 
de Ministros y officiales". 

(2) Registro de Claustros de idog-io, fol. 79. Véase, además, el 
fol. 88: "opposicion a la Catreda de lenguas del Licenciado gonzalo Co- 
rreas catredatico de griego. — En Salamanca a Catorce días del mes de 
Agosto de mili y seiscientos y diez años a la hora de las cinco de la 
tarde ante el señor Don balthasar de sandobal Rector desta vniuersidad 
y por ante mj el dicho secretario se oppuso a la dicha catreda de hebreo 
el dicho Licenciado gonzalo Correas y juro de guardar los staíuíos desta 
vniuersidad so la pena dellos. testigos Antonio Alonso de Zamora, fran- 
cisco de bargas y digo francisco garcía y gregorio de Robles bedel de 
que doy fee yo Ruano secretario (firmado)." 



66 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Vacante... vino a esta Ciudad a hacer oposición y dando 
Cuenta a cierto señor doctor le dixo c|ue no estaba vaca ni 
se vacaría hasta San lucas. Y agora a sabido que se an pa- 
sado los treinta días". No era muy sólida la razón alegada 
por el bachiller Peralta, y el Claustro, después de leer el es- 
tatuto segundo del titulo treinta y tres de la Reformación 
del doctor Zúñiga, referente a la provisión de la cátedra de 
Hebreo, resolvió no tomar en cuenta tal' petición. En ese 
mismo claustro, el maestro Andrés de León declaró que el 
maestro Aguayo, que había desempeñado hacía años la cá- 
tedra de Hebreo y que a la sazón se hallaba de canónigo en 
Valladolid, le había escrito una carta ofreciéndose a leer la 
cátedra vacante con tal que le aumentasen el salario en tres- 
cientos ducados o que la Universidad hiciera diligencias para 
que pudiera él disfrutar su canonjía en el tiempo que desem- 
peñara la cátedra. A esto respondió el nuevo Reformador 
de la Universidad, doctor Caldas, que se hallaba en el claus- 
tro, que, estando la Universidad tan adeudada como estaba 
y siendo el dinero necesario para otros asuntos, no convenía 
aumentar los estipendios de ninguna cátedra ni habí-a ningún 
inconveniente para C[ue se dejasen de prolongar l'os edictos 
de vacatura por cuatro o seis meses, en cuyo "tiempo se 
podrá sauer las personas que ay de eminencia en la dicha 
lengua". 

Los claustrales fueron manifestando su opinión, decla- 
rando unos que no se prorrogasen los edictos hasta examinar 
a Correas y ver si era apto para desempeñar la cátedra, y 
otros que sí se prolongasen y que se intentara hacer venir 
al dominico P. Palencia, y en su defecto al citado maestro 
Aguayo. 

Sometióse el asunto a votación. Diéronse a los asisten- 
tes agallos blancos y negros, declarándose que "el agallo 
blanco en la bolsa blanca significa que los edictos no se pro- 
rroguen hasta ver el examen del dicho gongalo Correas y el 
agallo negro en la bolsa blanca que se prorroguen los edictos, 
y abiendose votado secretamente descubiertos los agallos de 
la bolsa blanca en presencia de los dichos señores Constó y 



DATOS PAR.\ UXA BIOGRAFÍA DE G. CÓRRELAS 67 

•paresció auer veinte y Cinco Agallos blancos y nueue Aga- 
lles negros, Conforme a lo qual el acuerdo de la" vniuersi- 
dad fué que los edictos no se prorroguen... hasta que el 
■dicho Licenciado Correas sea examinado". 

Tenía, por consiguiente, nuestro autor mayoría en el 
Claustro, y era de presumir que la cátedra sería para él. El 
ejercicio de oposición habla de verificarse, según acuerdo 
tomado en este mismo Claustro, a fines de mes, y para juz- 
garlo se convino en llamar a los maestros Falencia y Agiiayo 
y a "vn Hebreo que está en Valladolid" (i). 



(i) Registro de Claus-.os 1609-610, fols. 97-98: "el dicho señor 
Rector dixo y propuso a la dicha vniuersidad que a la catreda de len- 
guas que esta Vaca por muerte el maestro martin de Zelanda solo esta 
opuesto el Licenciado gonzalo Correas de quien esta informado sabe bien 
la lengua que la Vniuersidad Vea y Confiera si se probehera en el dicho 
Licenciado Correas o si se alargaran los edictos." 

"E luego se leyó vna petición del Bachiller francisco de Peralta be- 
neficiado de CenteRubio en que dice estar graduado de Bachiller en theo- 
logía y quel hizo opposicion a la catreda de griego que se probeyo en el 
Licenciado verga debe de auer catorce años y que en días pasados dentro 
del término de la Vacante de la de hebreo vino a esta Ciudad a hacer 
opposicion y dando cuenta a cierto señor doctor le dixo que no estaba 
vaca ni se vacaría hasta san lucas y agora a sabido que se an pasado los 
treinta días, pidió se le de lugar para se opponer a la dicha Catreda por- 
<iue él a estudiado la dicha lengua con curiosidad y se ofrece a cualquier 
examen general o particular."* 

"E luego se lej'o el statuto II del título treinta y tres de la Refor- 
mación de Don Juan de Zuñiga que trata de la probision de la dicha 
Catreda de lenguas." 

"E luego el maestro Andrés de León dixo que si la vniuersidad fuese 
seruida de que el maestro Aguayo benga a leer la dicha Catreda ben- 
dra augmentandole ducientos o trecientos ducados o bendra a leer tres 
o quatro años = y el señor Reformador dixo quel dicho maestro Agua- 
yo le escriuio vna carta en la dicha Razón la qual entrego en el dicho 
■Claustro y se leyó en que se Refieren los medios quel dicho maestro 
.aguayo ofrece de que se le don hasta trecientos ducados de augmento 
o que la vniuersidad haga diligencia para que goze de su Calongía y 
bendra a leer la dicha Catreda con el estipendio della o que por tres o 
quatro años saque licencia para poder benir a leer gozando su prebenda." 

"E luego el señor Reformador dixo que este negocio es de conside- 
ración y que la Vniuersidad parece estar adeudada y su merced trae 
•orden para erigir el Collegío trilingüe y no ay incombeniente que por 
quatro o seis meses se prorroguen los edictos y este tiempo se podra 
sauer las personas que ay de eminencia en la dicha lengua hebrea y quel 
maestro Aguayo parece ser hombre enfermo y es justo que la vniuer- 



68 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

El maestro Aguayo presentóse en Salamanca; pero eí 
padre Falencia y el hebreo de Valladolid no pudieron acudir, 
según manifestó el Rector en el Claustro pleno de 5 de 
octubre, por lo cual la Universidad resolvió que en lugar 
del padre Falencia y del judío se nombrasen examinadores 
a los maestros fray Dionisio Jubero y fray Luis Bernardo. 
Verificóse el examen al día siguiente, miércoles, a las nueve 
de la mañana y en la cuadra alta de Escuelas Mayores (i). 



sidad Considere en esto lo que mas combenga a su seruicio y bien de 
la uniuersidad." 

"E luego la dicha vniuersidad fue tratando y Confiriendo y Vo- 
tando sobre lo propuesto por el dicho señor Rector Cada vno de 
por sí según susí asientos y Antigüedades y abiendose conferido y 
votado la Resolución de la dicha Vniuersidad fue que los edictos no 
se prorroguen hasta que se examine el dicho Licenciado Correas y se 
vea si es persona qual combiene para la dicha Catreda Conforme al 
dicho statuto = y Algunos fueron de voto y parecer que se prorroguen 
los edictos y que se procure hacer venir al Padre Falencia Dominico y 
no viniendo se auise al maestro Aguayo scriuiendo a su Cabildo = y 
abiendose pedido que sobre el dicho acuerdo se Votase secreto sobre si 
los edictos se prorrogarían o si el dicho Licenciado Correas se exami- 
naría y que hasta ver su examen no se prorrogasen se dieron Agallos 
blancos y negros a cada vno de los dichos señores y asimismo se dieron 
al dicho señor Reformador para auer de votar secreto y abiendose de- 
clarado que el agallo blanco en la bolsa blanca significa que los edictos 
no se prorroguen hasta ver el examen del dicho gonzalo Correas y el 
agallo negro en la bolsa blanca que se prorroguen los edictos y abiendose 
Votado secretamente descubiertos los agallos de la bolsa blanca en pre- 
sencia de los dichos señores Consto y pareció auer veinte y Cinco Aga- 
llos blancos y nueue Agallos negros Conforme a lo qual el acuerdo de- 
la vniuersidad fue que los edictos no se prorroguen de la dicha Catreda 
de lenguas hasta quel dicho Licenciado Correas sea examinado." 

"Otrosi la dicha vniuersidad acordó quel dicho examen se haga para- 
fin deste presente mes y para le hacer se llama al Padre maestro Fa- 
lencia y al maestro Aguayo y A vn Hebreo que esta en Valladolid por 
Cuenta y Costa de la vniuersidad y se cometió el scriuir las Cartas ne- 
cesarias al maestro balthasar de Céspedes." 

(i) Registro de Claustros 1609-610, fols. 102 v.°-i03: "E leyda la 
dicha cédula el dicho señor Rector Dixo auerse scripto al señor maestro 
Aguayo y padre maestro fray pedro de Falencia Dominico y al Hebreo^ 
de Valladolid para el examen que se a de hacer del Licenciado gonzalo 
Correas a la catreda de lenguas que está Vaca por muerte del maestra 
martin de Celanda y que el dicho Maestro Aguayo esta ya en esta Ciudad 
V que el dicho padre Falencia y el hebreo de Valladolid no an venido 
que la vniuersidad confiera si se hará el examen con solo el dicho maes^ 
tro -Aguayo o si se aguardara a que bcngan los demás examinadores 



DATOS PARA UXA BI0GR-\FÍA DE G. CORREAS 69 

El examen se relata en el Libro de Claustros con bastante 
minuciosidad. Después de reunidos los claustrales, el Refor- 
mador exhortó a todos para que juzgasen rectamente, dicien- 
do que "en la probision de la catreda de lenguas... se deue 
mirar por el bien de la Vniuersidad sin que aya particulares 
respectos". Entonces dio un pique en la Biblia traída para 
el examen, y ésta se abrió por el libro de Isaías, desde el 
capítulo doce al diez y nueve. El maestro Aguayo escogió el 
capítulo doce para el examen: "Y dirás en aquel día: Canta- 
ré a ti, oh Jehová: pues aunque te enojaste contra mí, tu 
furor se apartó, y me has consolado..." Tiene este capítulo 
seis versículos. Hemos de advertir que la Biblia era sin mo- 
ciones. 

Correas leyó y declaró el citado capítulo, traduciéndolo 
después al romance ; los examinadores le hicieron varias pre- 
guntas y repreguntas sobre la materia; luego de esto, le or- 



nombrados = e luego el señor Reformador dixo que por ebitar cortas 
se podría hacer el examen con el dicho maestro Aguayo y maestros fray 
Luis bernardo y fray dionisio Jubero que son personas que saben la 
dicha lengua hebrea = y el dicho maestro fray Dionisio Jubero Dixo 
tener causas justas para se escusar de hacer el dicho examen no obstan- 
te que a muchos años que profesa la dicha lengua y aber su paternidad 
examinado al maestro Celanda quando se le probeyo la dicha catreda. 
y el dicho señor Reformador por ser negocio que combiene a la vniuer- 
sidad y su auctoridad pidió al dicho padre maestro fray dionisio Jubero 
lo acepte y por se volber a escusar el dicho padre maestro Jubero el 
dicho señor Reformador por la auctoridad appostolica que tiene mando 
al dicho maestro fray dionisio Jubero no Reuse el dexar de hacer lo 
que la dicha vniuersidad le ordenare y lo cumpla sub pena praestiti ju- 
ramenti y de excomunión mayor late sententiae. E luego la dicha vni- 
uersidad attento estar nombrados por examinadores para el dicho efec- 
to a los dichos padre palencia y hebreo de Valladolid y tío auer benido 
se trato y confirió si se trataría o no de nombrar otros examinadores en 
su lugar = y de vn acuerdo vino y acordó la dicha vniuersidad en que 
se trate de nombrar otros examinadores en lugar de los sobredichos au- 
sentes = y ansi el dicho señor Rector y Reformador y vniuersidad acor- 
do se nombren otros examinadores para que examinen al dicho Licen- 
ciado Correas juntamente con el dicho maestro Aguayo cuj^o examen se 
haga publicamente en este claustro y para le hacer se nombraron a lo3 
Padres maestros fray Luis bernardo y maestro fray dionisio Jubero jun- 
tamente con el dicho maestro Agua3'o. y se difirió para el hacer el dicho 
examen mañana miércoles a la hora de las nueve de lá mañana en este 
Claustro. " 



70 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

denaron que leyese el capítulo décimo de Jeremías, que está, 
en caldeo, y Correas fué leyéndolo y declarándolo y contes- 
tando a las preguntas cjue se le hicieron. Cuando terminó el. 
examen, Correas "represento a la vniuersidad sus trabajos 
y estudios e informo de su justicia Pidiendo a la vniuersi- 
dad le hiciese merced de la dicha catreda", retirándose en 
seguida del Claustro. 

Entonces se acordó que los examinadores y el doctor 
Domingo Vázquez Mexía, que conocía el hebreo, informasen 
"de la habilidad y sufficiencia del Licenciado Correas... cada 
imo de por si por sus antigüedades". Para ello se salieron 
del Claustro los maestros fray Dionisio Jubero y fray Luis 
Bernardo y ;el doctor Vázquez Mexía, quedándose dentro 
el maestro Aguayo, el cual manifestó que Correas, "en lo que 
toca al leer erró algunas palabras faltando en algunas y en 
otras acertando y que tiene principios de la lengua hebrea y 
que trabajando será persona de importancia y que en el Cal- 
deo erró casi en todo y no lo sabe y que tiene por sin duda, 
que sabe más que sabía el maestro Madrigal que tenía la 
dicha Catreda y tiene esperanzas de que sabrá mucho pero 
que en Dios y en su Consciencia no le tiene por sufficiente 
para leer la dicha Catreda". 

Habiendo salido del Claustro el maestro Aguayo, entró 
en él fray Dionisio Jubero que declaró "auerl'e parecido bien: 
el examen del dicho Licenciado Correas al qual a examinado- 
en su Celda y del tuuo gran Concepto y que Requiere nO' 
diiiertirse al feer otra lengua sino la hebrea y tiene sufficien- 
cia vastante para la media hora por se diuidir en Dos formas 
la lectura de la dicha catreda y no abiendo otro más emi- 
nente quel dicho gonzalo Correas si la obiera de probeher.., 
la probeyera en él". 

Fray Luis Bernardo, que entró después que fray Dioni- 
sio salió del Claustro, dijo que Correas, "en su examen a 
erra'do en algunas cosas, que tiene muchos y muy grandes 
principios, inclinado al trabajo y no auiendo otro que sepa; 
mucho más que él si... la obiera de probeher la probeyera 
en el dicho Licenciado Correas". 

Cuando fray Bernardo terminó su infomie volvieron al 



DATOS PARA UXA BIOGRAFÍA DE G. CX)RREA3 7 1 

Claustro Aguayo, fray Dionisio y Vázquez Mexía. Este últi- 
mo afirmó "que aber leydo de Repente el dicho licenciado a 
sido de importancia, el qual es persona sufficiente para la 
dicha Catreda". Entonces el Reformador, después de ma- 
nifestar que se había Holgado mucho de oír a Correas, pro- 
puso que, a pesar de la estrechez económica de la Universi- 
dad, se diese la cátedra "con algún augmento'' al maestro 
Aguayo por cierto tiempo, y a Correas "algún partido para 
leer la dicha lengua hebrea para que se vaya consumando en 
ella". 

Los juicios emitidos por los cuatro examinadores de Co- 
rreas coinciden en lo esencial. Correas es, para todos ellos, 
persona de grandes esperanzas; el examen ha demostrado, 
a pesar de ciertos errores, la competencia del antiguo colegial 
trilingüe en la lengua santa. Si el maestro Aguayo se mues- 
tra algo más duro en su dictamen, podemos creer muy ve- 
rosímilmente que le cegaba la pasión, dado que, según hemos 
tenido ocasión de indicar, él mismo pretendía que se le ad- 
judicase la cátedra de Hebreo, aumentando sus emolumen- 
tos. Y en cuanto al juicio pronunciado por el Reformador 
diremos que no nos explicamos qué valor pueda concederse 
a las palabras de una persona que con toda seguridad desco- 
nocía la lengua hebrea, y que, por añadidura, se había mos- 
trado en Claustros anteriores contraria a todo aumento de 
salario, por lo muy adeudada que se hallaba la Universi- 
dad. \'emos en este cambio de opinión la influencia del maes- 
tro Aguayo y sus partidarios en el Claustro salmanti- 
no (i). 

Nada se resolvió por entonces, y como esta anómala si- 
tuación se prolongase algún tiempo, Correas presentó al 
Claustro — pleno de 20 de octubre — una demanda "en que 
pide que la vnjbersidad determjne lo que se debe hacer" (2). 
1.a petición del opositor era muy justa, y a darle fuerza 



(i) Registro de Claustros 1609-10, fols. 107-108. 

(2) ídem id., fol. 116 v.: "E luego se leyó \Tia petigion del licencia- 
do Correas opositor a !a cathedra de lenguas, en que pide que la vnj- 
bersidad aetermine lo que se deba hacer y por no venjr espresado en la 
cédula se difirió para otro claustro." 



72 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

vino una larga carta del maestro fray Pedro de Falencia, 
concebida en te'rminos muy halagüeños para el entonces pro- 
fesor de Gramática griega. 

La carta del padre Falencia dice así : "En diez deste Re- 
cluí vna de v. s/ de Decisiete del pasado, en que V. S/ me 
hace merced y manda sin-a a v. s.^ en hallarme presente para 
principio deste a la probision de la Catreda de lenguas, que 
Vacó por muerte del señor maestro Celanda, para examinar 
al señor Licenciado gonzalo Correa ques vnico oppositor 
della, de Cuyos studios en lenguas tengo muy especial 'noti- 
cia por le haber visto hager en ellas exercicios más de año 
y medio continuo en nuestra casa de san steuan de esa Ciu- 
dad : tengo también mucha de todos los Catredáticos de len- 
guas que en la vniversidad a auido desdel primero hasta el 
vltimo, y aun substitutos suyos y de asalariados por v, s.* en 
partidos para leerlos, y todos los he tratado: el propietario 
primero fué el Doctissimo señor maestro martin martinez de 
Cantalapiedra, sucediendole el señar maestro madrigal, el se- 
ñor maestro Aguayo, el señor maestro Celanda: en partido, 
el señor maestro muñoz, catredático proprietario de mathe- 
máticas; el doctissimo maestro montemayor, de nación he- 
breo, en su mocedad maestro del Doctissimo Arias Montano 
en seuilla, en su vegez diez años maestro mío en hebreo. Cal- 
deo y glosa sin puntos en valládolid : sustitutos, el Doctor 
pedro montoya. Consultor que fué del Consejo supremo de la 
general inquisición, y el Doctor Alonso del águila, abad de 
las nabas del marqués. = For ser el camino tan largo de yda 
y buelta y al presente mi ocupación precisa por mandado del 
supremo Comisario de la general y sáncta inquisición, y no 
ser para el seruicio de v. s.^ de mas consideración mi per- 
sona, pues el oppositor es vnico, que mi infoiTnacion y testi- 
monio, le doy de muy buena gana por seruir a v. s.^ y bien pu- 
blico de la vniuersidad de quien soy humilde hijo, y ser tam- 
bién general de la yglesia Catholica y honrra de toda españa 
florezcan las lenguas en vniuersidad tan insigne en tienpo que 
en ytaiia, franela y alemana ay falta de. pericia y erudición, 
y los ereges que algo saben injustamente tanto se valen de 
lenguas en sus dogmas y íierrores y en tanta pertinacia Con-r 



DATOS PARA UNA BI0GR.\FÍA DE G. CORREAS 'j'i 

tradicen sagrada versión buigata en sus disputas y escriptos. 
= El Licenciado gonzalo Correas fes suf ficiente oppositor y 
digno de la Catreda de lenguas a que está oppuesto; sabe 
tanto Como todos los proprietarios Referidos después del 
Doctissimo maestro ■Martin Martínez de Cantalapiedra, 3' 
sustitutos suyos y salariados con partidos por v. s.*, fuera del 
doctissimo maestro Alonso de montemayor : esto siento y asi 
le declaro y testifico por verdad debajo de juramento inver- 
bo sacerdotis; la vida y salud de v. s.' prospere Nuestro Se- 
ñor para mayor bien de toda la Christiandad y gloria destos 
Reynos Como emos menester y este menor sen'idor de v. s."' 
desea y le suplica, desta villa de morón y otubre Catorce de 
mili y seiscientos y diez años." 

Esta epístola del padre Falencia venía acompañada de un 
testimonio notarial que acreditaba su autenticidad ''t\ 



(i) Registro de Claustros 1609-610, íols. 117 V.-118. Después de las 
palabras que hemos transcripto en el texto, sigue este certificado no- 
tarial : " en la villa de morón a Catorce dias del mes de otubre de mili 
y seiscientos y diez años el Padre presentado fray Pedro de Palencia 
estante en la dicha villa de la orden de sancto Domingo Dixo quel de 
Arriba scripto y Referido debajo de juramento que en presencia de mi 
Juan martinez peña scriuano publico del numero y ayuntamiento de 
la dicha villa y los testigos infrascriptos hizo poniendo la mano en el 
pecho y jurando in verbo sacerdotj que lo que dicho tiene arriba es 
conforme Dios y su Consciencia e lo da a entender sin interbenir afi- 
ción ni otro Respecto solo atender al seruicio de Dios nuestro Señor y 
bien público de la uniuersidad de Salamanca y por ser asi lo firmo 
siendo testigos a todo lo dicho y presentes en forma juan hurtado de 
mendoza y nabarra Conde de ladosa y Señor de la dicha villa y Don 
francisco de mendoza y nauarra abad de lodosa y Ramiro Ramirez 
Camarero de su señoría estantes en la dicha villa e yo el dicho juan 
martinez. fray Pedro de Palencia. Ante mi Juan martinez peña e j'o 
el dicho juan martinez peña scriuano publico vezino de la dicha villa 
fuy presente en vno a lo que dicho es según e ante mi passo e otorgo 
por el dicho fray Pedro de palencia en fee de todo ello y en testimonio 

de verdad lo firme y fice mi signo tal. de verdad en testimonio Juan 

Martinez Peña scriuano público, yo bartolome Rodriguez fecho scri- 
uano del Rey nuestro Señor y del numero de la villa de morón Cer- 
tifico y doy fee y testimonio que juan Martinez peña de quien va fir- 
mado y signado el testimonio Retroscripto es escriuano del numero y 
ayuntamiento de la dicha villa de morón ques en el obispado de Si- 
guenza fiel y legal en su officio de mucho crédito y confianza y a las 
scripturas y autos que ante el an pasado y pasan estando firmadas de 
su signo como lo esta la dicha ceríificacion siempre se le a dado en- 



74 boletín de la real academia española 

Las palabras transcriptas prueban no sólo la favor'abte 
opinión que un hebraísta como el padre Falencia tenía de la 
competencia de Correas, sino también el sumo interés que el 
citado dominico, como la mayoría de los claustrales, sentía 
por que nuestro autor fuera agraciado con la cátedra de Len- 
guas. 

La carta del padre Falencia se leyó en el Claustro pleno de 
¿8 de octubre del año citado, y entonces Correas, presen- 
tándose ai Claustro, "representó... los seruicios que a fechO' 
y su habilidad y sufficiencia, por lo qual y por otras Razones 
que Refirió, supplicó a la vniuersidad le haga merced de la 
dicha Catreda." Los claustrales fueron emitiendo su respec- 
tiva opinión, unos favorable a que Correas se encargara de la . 
cátedra y otvo'^ contraria a ello, si bien aquéllos se hallaban 
en mayoría. Sometido el asunto a votación secreta con aga- 
llas blancas y negras, resultó que, por veintidós votos con- 
tra ocho, quedó proclamado Correas catedrático de Len- 
guas (i). 

Nuestro autor tomó posesión de su nueva cátedra en trein- 
ta del mismo de mes de octubre, a las tres de la tarde, pa- 
gando las costas siguientes: al Rector, catorce reales; a seis 
Consiliarios, cuarenta y dos; por la borla doctoral, once; al 
Secretario, catorce; al Bedel, cuatro, y a Francisco García,, 
seis. Las ceremonias de la colación y toma de posesión de la. 
cátedra se hicieron con el ritual correspondiente : el Rector y 
los Consiliarios le hicieron colación y canónica institución de- 
la cátedra, y el Bedel le dio posesión de ella en uno de los ge- 
nerales de Escuelas Mayores (2). 



t^ra fee y crédito en juycio y fuera del. Como a scripturas del tal' 
scriuano fiel y legal como lo es el dicho Juan Martínez peña y para 
que desto Conste di esta Certificación en Morón a catorce de otubre de 
mili y seiscientos y diez años y fice mi signo en testimonio de verdad. 
— Bartolomé Rodriguez Fecho." 

(i) Registro de Claustros 1609-TO, fols. 118 V.-119. 

(2) ídem id., fol. 120 v. : "En Salamanca a treynta dias del mes- 
de otubre de mjll y seiscientos y diez años estando juntos en 
el claustro el Rector y Consiliarios en la quadra alta de es- 
cuelas mayores pareció presente el licenciado gonzalo Correas y 
dixo que atento que la dicha universidad en el dicho su claustro pleno 
le figo merced de la probeer la ca/thedra de lenguas pidió y suplico se- 



DATOS PAR-\ UXA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 7 3 

Y como el catedrático de Lenguas debía, según los Esta- 
tutos universitarios, ser maestro en Sagrada Teología, nues- 
tro Correas rióse obligado a dar validez académica en la Es- 
cuela salmantina a los grados de licenciado y maestro en 
esa facultad, que, según hemos indicado anteriormente, ha- 
bía recibido en la Universidad de Irache. Así, en 9 de 
diciembre de aquel año de 16 10, se publicó el siguiente edic- 
to de incorporación: "Nos el Maestro fray Bartolomé Sán- 
chez, vicescholastico de la Vniuersidad de la ciudad de Sala- 
manca &. Por Don Juan de llano Valdes, maestrescuela en la 

le de la Collación y posesión della y justigia. Los señores Rector y Con- 
siliarios visto el acuerdo de la dicha unjbersidad y lo pedido por el 
dicho Licenciado Correas dieron y pronunciaron su auto y sentencia 
en la forma siguiente, testigos francisco garcia y luis bernardo veci- 
nos de salamanca^ — Ante mi Antonio Ruano, secreíário (firmado)." 
He aquí la sentencia: "Fallamos atento el acuerdo de la dicha uniuer- 
sidad en que se probeyo la dicha cathedra de lenguas en el dicho Li- 
cenciado gonzalo Correas le debemos de hazer y hazemos Colación y 
canonjca jnstitugion de la dicha cathedra de lenguas, por ynposicion de 
vn bonete que le fue puesto sobre su cabeza para que la aya y tenga 
por todos los dias y años de su vida mandamos al bedel y escriuana 
le den la posesión y al mayordomo ques o fuere de la dicha universi- 
dad le acuda con los mrs. a la dicha cathedra pertenecientes y puesta . 
nuestra sentencia definitiba juzgando ansi lo pronunciamos madamos 
con costas conforme a los estatutos de la dicha vniuersidad y lo fir- 
mamos.-:-D. Baltasar de Sandoval, Rector. — El Abad Pablo de pina. 
y Ataide. — D. Francisco de Torres y grijalba.^-don pedro Pimentel. — 
Fernando de Vara. — Juan Gómez de Arriba. — Fray Melchor de Li- 
ñán. — Ante mí, Antonio Ruano, secretario." Ibidem, fol. 121: "pose- 
sión. — En salamanca el dicho día treynta de otubre de seiscientos y 
diez a la ora de las tres de la tarde se le dio la posesión de la dicha ca- 
thedra al dicho licencido Correas de la dicha cathedra de lenguas es- 
tando en vno de los generales de escuelas mayores sin que obiese con- 
tradicion y de como la tomo quieta y pacificamente lo pidió por testi- 
monio de lo qual doy fe yo el dicho secretario, testigos los maestros- 
pedro rramirez de arroyo y fray Pedro Cornejo y otros. — Ante mi. Rua- 
no, secretario (firmado). — Costas que pago : 

al señor Rector 14 Reales 

borla II 

seys consiliarios 42 

secretario 14 

bedel 04 

francisco garcia 06 

91 Reales^- 
esto pago y no más." 



76 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

santa yglesia cathedral desta ciudad y Cancelario de la dicha 
vniuersidad, hacemos saber a todos y qualesquier personas 
en cómo el maestro Gonzalo Correas, Catredatico de Proprie- 
dad de lenguas en esta vniuersidad, Se quiere incorporar de 
Licenciado y maestro en sancta theología por esta vniuersi- 
dad. Los que pretendieron preferírsele y dezir contra la di- 
cha incorporación parezcan para de Licenciado dentro de 
tres dias y para maestro dentro de nueue, que si parecieren se 
les oyra y guardara su justicia, fecho en Salamanca nueue 
<3ias del mes de Diciembre de mili y seiscientos y diez años a 
las ocho de la mañana. — maestro fray bartolomé sanchez 
vicecancellario j por mandado de su paternidad, Antonio 
I^uano de medrano secretario^" (i). La incorporación se hizo 
iú día II, a las nueve de la mañana, en la cuadra alta de 
las Escuelas Mayores. El Claustro era de Cancelario, y a él 
debían acudir el Rector y todos los maestros y doctores de 
la Universidad, de cualquier Facultad que fueren. Después 
que se hubo leído la cédula .de llamamiento, el maestro Co- 
rreas habló a sus compañeros, diciendo que "el a estimado y 
estima en mucho la merced que la vniuersidad le hizo de la 



(i) Registro de Doctoramieníos, Magisterios y Licénciamientos en 
todas las facultades desde principio del año 1605 en adelante, \o\. 107. 
Además del edicto tranccripto, véase : " Publicación para Licenciado y 
maestro en sancta tlieologia del maestro gonzalo Correas Catedrático de 
Hebreo que se quiere incorporaf en esta vniuersidad. — En Salamanca a 
Nueue días del mes de Diciembre de mili y seis e ciento y Diez años a 
la hora de las ocho para las nueue de la mañana estando leyendo de Pri- 
ma de theologia los Padres maestros fray Agustín Antolines y fray 
Pedro de herrera y de Prima de Cañones el Arcediano don Roche de 
Vergas y Licenciado Juan de valboa sustituto del doctor león y de pri- 
ma de Leyes los Doctores león y Marcos diaz y de medicina el Doctor 
Medrano. yo Antonio Ruano de Medrano secretario de la dicha vniuer- 
sidad publique para la incorporación de Licenciado en theologia con ter- 
mino de tres dias naturales y para incorporación de maestro en theologia 
con termino de nueue dias naturales al Maestro gonzalo Correas, Ca- 
tredatico de Propriedad de Hebreo por mandado del Padre maestro fray 
bartolomé sanchez vicescholastico por ausencia del señor don Juan de 
llano y valdes maestrescuela para que las personas que pretendieren ser 
preferidos en los dichos grados al sobredicho parezcan ante su paterni- 
dad dentro de los dichos términos que serán oydos y se les guardara su 
justicia, testigos los dichos lectores y sus oyentes e yo el dicho secreta- 
rio.— Ante mi Antonio Ruano secretario (firmado)." 



DATOS PARA UXA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 77 

Catreda de lenguas... la qual tendrá toda su vida sobre sus 
ojos, y para Cumplir con la Constitución de la vniuersidad a 
de ser graduado o incorporado de maestro en theologia por 
ella = y el esta graduado de licenciado y maestro por la vni- 
uersidad de yrache ques vniuersidad approbada, pidia y su- 
plicaba a la vniuersidad le haga merced con las demás que 
a rrecibido de incorporalle y agregalle de maestro en theologia 
por esta vniuersidad... y esta presto de pagar las propinas 
acostumbradas". Terminada su petición, presentó sus títulos 
y se salió del Claustro. 

Estos títulos de Correas — de Licenciado y de Maestro en 
Teología — estaban expedidos por la Universidad de Irache, 
certificando que Gonzalo había recibido entrambos grados 
en aquella Universidad, en 14 de noviembre de 1610. Los 
claustrales, habiendo examinado estos documentos y después 
de prestar el juramento de rúbrica, acordaron que Correas 
quedase incorporado de maestro en Sagrada Teología con 
todos los derechos y privilegios que concede el Estatuto a 
lodos los graduados en la Escuela salmantina, y el Vicecan- 
celario nombró al maestro Dionisio Jubero y al doctor Cris- 
tóbal de ]\Iedrano tasadores para la comida y colación, los 
cuales tasaron "veinte y dos Reales de Cena, y de Comida 
Colaciones e insignias setenta y seis Reales". 

Luego entró en el Claustro el nuevo Maestro ; se arrodilló 
ante el padre maestro fray Bartolomé Sánchez, vicecancela- 
rio, y éste entonces, "arengando en latín Dixo que le incor- 
poraba e incorporó, agregaba y agregó de licenciado y maes- 
tro en theologia por esta vniuersidad para que como tal goze 
de todos los privilegios que los tales incorporados de maes- 
tros por ella suelen y deben gozar Conforme a los Estatu- 
tos y Constituciones de la dicha Uniuersidad leyes y pre- 
maticas destos Reynos vso y costumbre de la dicha vniuersi- 
dad". Seguidamente colocó al incorporando las insignias 
de maestro en Teología, dióle el osculuvi pacis y los abrazos 
de costumbre, y Correas se sentó en "su asiento y antigüe- 
dad" entre los claustrales (i). 



(i) Registro de Doctoramientos, Magisterios y Licénciamientos... 
desde j6oj en adelante^ fols. 107 v.-ioS: " Ijacorporaciqn de Maestro en 



7^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Aquel mismo día, a las diez de la mañana, cuando hubo 
-terminado la ceremonia de incorporación, el padre maestro 

Sancta Theologia de el Maestro, Gonzalo Correa Cathedratico de Hebreo 
natural de Jaraíz de la diócesis de Plasencia.— En Salamanca Sabbado 
a la hora de las nueue de la mañana que se contaron once dias del mes 
de Deciembre de mili y seiscientos y Diez años se juntaron a Claustro 
de Cancellario dentro del Claustro alto de las escuelas mayores de la 
dicha uniuersidad para la incorporación de licenciado y maestro en theo- 
logia del dicho Maestro gonzalo Correas de llaimamiento del Padre maes- 
tro fray bartolomé sanchez vicescholastico por ausencia del señor don 
Juan de llano y valdes maestrescuela y Cancellario de la dicha vniuer- 
sidad estando presentes el dicho Padre maes-tro fray bartolomé sanchci 
Como Cancellario y como padrino y decano de la dicha facultad de Sanc- 
ta Theologia y el señor Don garcía de haro Rector de la dicha vniuersi- 
• dad y Doctores Juan de león | Don Roche de Vergas | Antonio Pichar- 

■ do I Bartolomé sanchez | Marcos diez j Pedro Ruiz barrio | Diego de 
briones | Don Alonso de la Carrera | gregorio de ayora | Juan de pa- 
reja y Juan de Santonio juristas | y maestros | fray Agustín Antolinez I 
Andrés de león | fray francisco Cornejo | fray dionisio Jubero | fray 
Pedro Cornejo | fray luis bernardo | Pedro Ramírez de Arroyo | fray 
Juan marquez | fray Antonio Pérez | fray pedro de ledesma | fray An- 
drés despinosa | gregorio Sagrado I y fray Juan garcía theologos | y 
Doctores Juan mendez | Christoual de medrano Andrea de portonarijs 
Antonio nuñez de Zamora | Juan gil vícente | Domingo vazquez mexía 
Juan de garaña gaspar hernandez de medina lucas Criado de miranda 
Juan arroyo Solano I Lorenzo perez ortiz médicos | y maestros | baltha- 
sar de Céspedes j Sebastian de biuanco | Juan pío | pedro hernandez | 
y blas lopez [ artistas I todos del gremio de la dicha vniuersidad y es- 
tando asi juntos en su Claustro de Cancellario hian de vso y Costum- 
bre siendo llamados a todos los Doqtores y maestros desta vniuersidad 

■ que al presente estaban en esta ciudad según que del dicho llamamiento 
fee francisco garcía lugarteniente de bedel aberlos llamado por vna ce- 
dula de llamamiento firmado del dicho señor vicecancelario y fue leyda 
en el dicho Claustro y es la siguiente : 

Hernando Collar de llano Bedel llamareis a Claustro de Cancellario 
al señor Don garcía de haro Rector y a todos los señores Doctores y 
maestros por esta vniuersidad en todas facultades se junten mañana 
sabbado a la hora de las nueue de la mañana en punto en la quadra alta 
descuelas mayores para la incorporación de maestro en theologia del 
maestro Gonzalo Correa adbíertese que el que faltare pierde la propina 
no estando ausente enfermo o inpedido, fecha viernes diez de Diciem- 
bre de mili y seiscientos y diez años, fray bartolomé sanchez vicescholas- 
tico. 

E leyda la dicha Cédula por mandado de la dicha Vniuersidad entro 
en el dicho Claustro el dicho maestro Correas y díxo quel a estimado y 
estima en mucho la merced que la vniuersidad le hizo de la Catreda de 
lenguas desta vniuersidad la qual tendrá toda su vida sobre sus ojos, 
y para Cumplir con la Constitución de la vniuersidad a de ser gradúa- 



DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 79 

fray Juan García tomó a Correas juramento de que obser- 
varía siempre las prescriciones estatutarias de la Universi- 



do o incorporado de maestro en theologia por ella y el este graduado de 
licenciado y, maestro por la vniuersidad de yrache ques uniuersidad appro- 
bada pidia y suplicaba a la vniuersidad le haga merced con las demás 
que a rrecibido de incorporalle y agregalle de maestro en theologia por 
esta vniuersidad y hizo presentación de los titulos de los dichos grados 
y esta presto de pagar la§ propinas acostumbradas con lo qual se salió 
del Claustro, y luego fue leydo en el dicho Qaustro el titulo de Licen- 
ciado y el de maestro en theologia por los quales Consto auer Reciuido 
los dichos grados, en la dicha vniuersidad de yrache a catorce de no- 
loiembre de mili y seiscientos y diez años benian signados de fray Se- 
bastian garcia secretario de la dicha vniuersidad. 

E luego los dichos señores habiendo fecho el Juramento acostum- 
brado en las tales incorporaciones. Cada vno de los dichos señores voto 
en publico acerca de la dicha incorporación y abiendo votado todos sin 
faltar ninguno la dicha vniuersidad vino y íicordo que sea incorporado 
el dicho maestro Correa de maestro en theologia por esta vniuersidad 
> Conforme a sus Constituciones. 

E luego el dicho maestro Correas Renuncio el termino de la publi- 
cación asi de licenciado como de Magisterio cediendo como cedió su de- 
recho a qualquier Bachiller y licenciado más antiguo que pareciere den- 
tro de los doce dias de las dichas publicaciones. 

E luego la dicha vniuersidad Dio de termino a los ausentes desta 
vniuersidad treinta dias sobre los doce arriua dichos. 

E luego el dicho señor vice-Cancelario nombro por tasadores de Co- 
mida y Colaciones e insignias a los señores maestro fray dionisio Jubero 
y Doctor Christoual de medrano || y por la dicha Comisión tasaron sus 
mercedes veinte y dos Reales de Cena | y de Comida Colaciones e in- 
signias setenta y seis Reales. 

E luego por mandado de la dicha vniuersidad Pareció presente el 
dicho maestro gonzalo Correas y Sentado de Rodillas antel dicho Pa- 
dre maestro fray bartolome Sánchez vicecancellario su paternidad aren- 
gando en latin Dixo que le incorporaba e incorporo agregaba y aggrego 
de licenciado y maestro en theologia por esta vniuersidad para que como 
tal goze de todos los priuilegios que los tales incorporados de maestros - 
por ella suelen y deben gozar Conforme a los estatutos y Constituciones 
de la dicha vniuersidad leyes y prematicas destos Reynos vso y costum- 
bre de la dicha vniuersidad = y el dicho Padre maestro como decano 
y padrino le dio las insignias de tal maetro en theologia. 

y el dicho Padre maestro Cometió el Reciuir el juramento acostum- 
brado al dicho nueuo maestro [ al Padre maestro fray Juan garcia. 

E luego se dio el osculum pacis y abrazos y se sentó en su asiento 
y antigüedad el dicho maestro Gonzalo Correas. 

e luego se Repartieron las propinas al señor maestrescuela Rector 
Doctores y mestros por esta vniuersidad y oficiales della. testigos grego- 
tío de Robles maítias de barrientos bedeles francisco de bargas maestro 



8o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

dad (i). Ya tenemos a Gonzalo en la anhelada cátedra de 
Hebreo; permítasenos ahora ver qué enseñaba a sus alum- 
nos, sirviéndonos de los sencillos datos que nos ofrecen los 
libros de visitas de cátedras de aquella época. "El cathedra- 
tico de Lenguas — dicen los Estatutos de Covarruljias — , lee- 
rá media hora hasta Nauidad del arte y Grammatica, y en la 
otra media hora, y todo lo restante del año, construction, 
dos años del testamento viejo y vn año el testamento nuevo- 
el Euangeho de sant Mattheo." 

.Correas se ajustaba escrupulosamente a esta prescripción 
estatutaria. En la segunda visita del año de 1611, comenzada, 
en 26 de febrero, le hallamos leyendo el capítulo primero del 
primer libro de Ruth, y los declarantes aseguran que "le vien 
y a probecho, declara necesario" ; y en la tercer visita del año, 
que se comenzó en 10 de mayo, afirman que lee el capítulo 
segundo del Génesis. En diciembre de 161 1 explicaba la mu- 
tación de puntos, y en mayo del año siguiente el capítulo pri- 
mero de los Proverbios. Durante el curso de 1612 a 1613 de- 
dicó sus esfuerzos a la explicación de los Salmos y del libro 
de Job, y al curso siguiente se ocupa de los Proverbios y de 
las Lamentaciones, sin abandonar — claro es — la exposición 
de la Gramática. 



de Ceremonias y Antonio Alonso de zamora vezinos de Salamanca e yo 
Antonio Ruano secretario = ante mi, Antonio Ruano secretario (fir- 
mado). " 

(i) Libro de juramentos de grados desde 13 de diciembre de 1586 a 
2Q de octubre de 1655: "Juramento de maestro en theologia del maes- 
tro gonzalo Correas Catredatico de Hebreo. — En Salamanca a once días 
del mes de Deciembre de mili y seiscientos y diez años a las diez de la 
mañana abiendose incorporado de maestro en theologia por esta vniuer- 
sidad dentro de la quadra alta descuelas mayores el dicho maestro gon- 
zalo Correas estando presentes el maestro fray bartolome Sánchez vice- 
Cancelario y padrino del dicho acto y el señor Don garcia de haro Rec- 
tor desta vniuersidad y todos los doctores y maesttros del gremio della 
el dicho maestro Correa puso la mano derecha sobre la cruz | digo sobre 
su pecho en forma de facer dote y juro de guardar y cumplir el jura- 
mento que hacen los que se gradúan de Doctores y maestros por esta 
vniuersidad y a cada Capitulo Respondió si juro y el maestro fray Juan 
garcia que se les leyó por si y por la vniuersidad le pidió por testípionio 
testigos gregorio de Robles y matthias de barricntos y antonio alonso de 
Zamora vezinos de Salamanca e yo Ruano secretario = Ante mí, Anto- 
nio Ruano, secretario (firmado)." 



DATOS PARA UXA BIOGRAFÍA DE G. CORRE.\S 8 1 

El Génesis y el libro de Esther son objeto de estudio en 
el curso de 1 6 14- 15, asi como los Proverbios lo son en el 
siguiente. En diciembre del 616 leía a Job y con él continuaba 
en febrero del año siguiente; pero por el mes de mayo ya le 
encontramos entregado a la interpretación del profundo li- 
rismo de los Salmos. A últimos del 617 explicaba el alfa- 
beto y comentaba de nuevo el Génesis, que pronto debió de 
interrumpir, pues ya en marzo del 618, habiendo concluido el 
examen del Evangelio de San Juan, leía el capítulo siete de 
Daniel; volvió, sin embargo, al Génesis, en cuyo capítulo 
sexto se hallaba a primeros de mayo. 

Desde 1619 a 1620 leyó Ruth y Salmos, y en el curso in- 
mediato Lamentaciones, Ruth y Génesis; los dos cursos si- 
guientes los dedicó a examinar, respectivamente, los Parah- 
pómenos y los Salmos, y aún seguía con éstos en diciembre 
del 1622, si bien en febrero leía ya otro libro, las Lamenta- 
ciones, en que se entretuvo lo restante del curso. Vuelve en h. 
primera parte del siguiente a examinar los Proverbios, y des- 
de el mes de febrero dedica su atención al librd'^dé"E¿e'' 
quiel, cuyo capítulo cinco leía a fines de abril. -''^ '^'1 ^-' ^"^"i 

En diciembre de 1624 aseguran los discípulos ilé ¿lorréa? 
que "va leyendo los trenos y lamentaciones de geremía's"^ 
que hubo de dejar para dirigir su esfuerzo a la interpretación 
del libro de Esther, que veía por febrero de 625, y del Ecle- 
siastés, que examinaba en las postrimerías de abriL Los Pro- 
■\erbios, Josué y Génesis sir\'en de tarea en el purso de 1625- 
26; y desde este momento ya no podemos precisar en qué 
libros de la Biblia fijaría su atención Correas, porque no exis-; 
ten libros de ínsitas de esos años. Sólo sabemos que en mar- 
zo de 1629 leía a Ezequiel, y en noviembre el capítulo coarto 
del Génesis, y que en octubre del siguiente 

•3-1 ?-^[ 3b £'. 

,.-.^r ,-. . -, Emilio Alarcos. 

(CoMí/nwar4) 

A omab ^ oansíd i^b nbh suríDiap 

j)qí3 ng noianiraonab «olB^gai l;» vj-í loq .km :•> 

¿ ob£b oAjotosw sb aidmon b ,ob9V3uQ anolfiJ nir^- 



VOCABULARIO PARANAENSE 

(o SEA VOCABULARIO DE LAS REGIONES DEL PARANÁ, CON NOTICIAS 
HISTÓRICAS Y DE ANTIGUAS COSTUMBRES DE SUS MORADORES) 



Abatí (Voz guar.), m. Maíz. | | guaicurú. El que ofrece la 
particularidad de hallarse los granos separados entre sí por in- 
volucros O verticilos de brácteas u hojas pequeñísimas, cuya 
forma es semejante a la de las que envuelven la mazorca. Azara 
hace particular mención de esta planta, que aparece con el nom- 
bre desfigurado de albati guaicurie, uno de los frecuentes erro- 
res de que está viciada la edición única de su Descripc. c Hist. del 
Parag. y Río de la Plata, hecha por el marqués de Nibbiano en 
1847, bajo la dirección de don Basilio Sebastián Castellanos, 11 
TUPÍ. El de grano duro y de color morado, con alusión al del in- 
dio de la generación tupí. Por otro nombre, generalizado en 
América y en España, morocho. "Los indios — dice el inca Gar- 
cilaso, aludiendo a los quichuas — llaman muruchu al maíz 
duro" (Coment. Reales). Con todo, la voz morocho parece de- 
rivarse de moro, con alusión al color, que tira a moruno, que 
es el del maíz duro a que se refiere Garcilaso. Es posible que el 
muruchu quichua haya tenido origen del morocho castellano, 
como ha sucedido con muchos otros nombres que de boca de 
los españoles han pasado al habla de los indios, con la modifi- 
cación correspondiente a la fonética de las respectivas lenguas 
aborígenes. Esta conjetura se fortifica considerando que el maíz 
morado-obscuro, según el mismo Garcilaso, tiene el nombre de' 
cullisara, en quichua, a distinción del blanco y tierno llamado 
capiazara, el cual, por ser de regalo, denominaron en especial 
capia. Según Lafone Quevedo, el nombre de morocho dado al 



VOCABULARIO PARANAENSE 83 

Tnaíz duro y morado, tnuruchu, viene de la voz indígena muru, 
•manchada {Catamarqueñismos), y Lenz, fundado en Midden- 
dorf, lo reputa de origen quichua {Dice, de Voces Chü.). Hasta 
fines del sigio decimosexto no se había introducido en España 
otro maíz que el duro o morocho. "La semilla del tierno no ha 
llegado acá" (Garc). Cuando escribió sus Comentarios el inca 
Garcilaso, hallábase en España, desterrado del Perú, a causa de la 
conmoción general de mestizos. |! atá. El mismo tupí. II morotí. 
El blanco y tierno, del que, reducido a harina, se hace la maza- 
morra espesa llamada mbaipí (Parodi, Plantas del Parag., Corr. 'y 
Mis.). El uso del maíz como alimento, y, fermentado, para ha- 
cer chicha, hallóse extendido, al tiempo del descubrimiento, des- 
de el Ecuador hasta más allá de los trópicos. En la isla de Haití 
fué donde primero le hallaron los españoles, quienes de labios 
de sus moradores recibieron el nombre, extendido luego al conti- 
nente y, junto con el producto, a naciones extrañas. "Y la chi- 
cha del Perú, que se hace del grano que en esta dicha lengua (de 
Haití) llamamos mahiz" (Las Casas, Hist.). "E aquesto (el uso 
del mahiz y del cazahv) es muy común en la mayor parte de las 
islas e aun de la tierra firme (Oviedo. Hist. de las Ind.), "El 
miíz es tan general en toda la América, asi en la tierra firme 
<onio en las islas adyacentes, como el trigo en Europa" (el padre 
Cobo, Piist. del Nuev. Mund.). En las diversas regiones de 
América, cada generación y parcialidad que las habitaba desig- 
naba la planta y su fruto con un nombre particular de su lengua. 
En el mismo seno del guaraní, del quichua, del animará, adviér- 
tense denominaciones varias (Groussac, Viaj. Intelect.). El fru- 
to de esta preciada planta, junto con la mandioca o yuca, y la 
papa, el poroto, el zapallo, el camote o batata, el ananá, el man- 
dubí y la banana, la coca y el caá o yerba del mate, y otras igual- 
mente beneficiosas, como la papaya o mamón, adherido por su 
corto pedúnculo al recto tronco del vigoroso arbusto, como un 
niño al pecho de su madre en la época de la lactancia, son pro- 
ductos que el Nuevo Alundo ha ofrecido con profusión al indio 
en sus necesidades y trabajos, y de los cuales en diversas for- 
mas disfruta, merced a España y Portugal, el resto del globo. 
Los conquistadores, sin más recursos que los que les proporciona- 
^ba la tierra que hollaban, desde luego se aficionaron a un alimento 
tan nutritivo y as'^quible como el maíz. "Dos puños de maíces 
mal tostados" constituyeron su ordinaria comida y regalo (Juan 



84 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

de Castellanos, Eleg. de Var. ilustr. de Ind.). Los pobladores O' 
colonos, imitando a los indios, comiéronle y aderezáronle de mo- 
dos diversos : asado en la misma mazorca ; cocida ésta en el pu- 
chero, cuando está tierno o en leche el grano {choclo), o bien 
partida en trozos y guisada con carne o, charque, zapallo y pa- 
tatas {locro), o en conserva con vinagre y pimienta; molido el 
grano y en torta, con azúcar {chipá) ; desgranado y frito {maim- 
bé) ; salcochado en grano {mote) ; triturado o rallado, condimen- 
tada la masa, puesta al fuego en sartén y cubierta con hoja de 
guembé, con brasas encima, que es el chipá-guazú (Latzina, 
Dice. Geogr. Argent., en el Suplem.) ; reventado el grano a fuego 
en sartén untada de grasa {pororó, por su estrépito), conocido . 
en Extremadura y Andalucía con el nombre de rosetas, que 
también le dan en América, y el de palomitas, por su forma; 
cocida la harina en agua y con leche {pulenta) ; en tamales, 
a estilo de Méjico; con ají, canela y azúcar, envuelta la masa 
en chala (hoja de la mazorca) y cocida en cacerola con agua y sal; 
que es la humita, a uso del Perú; triturado el blanco, y cocido, 
en agua, con leche o sin ella, y con azúcar, o sea la masamorra. 
"Vuelve presto, que se te quema la mazmorra; frase de Indias,., 
para apresurar el paso a las que mandan" (Ruiz de Montoya, 
Vocab. y Fes,). Mantenido un caballo con ración de maíz colo- 
rado {abatí-pita), alternada con forraje verde y seco (éste a dis- 
creción), resiste diez o doce años los más fuertes, pesados y fa- 
tigosos trabajos, como los de arrastre de tranvías. Eh Galicia, 
Asturias, Santander, Vizcaya y Guipúzcoa, la gente trabaja- 
dora come el pan de harina de maíz o borona. Fuera de esto 
y de las rosetas, no se utiliza en España el maíz sino para ali- 
mento de aves y caballerías. Campomanes recomendaba la me- 
jora de las sementeras con semillas de Indias {Educ. Pop.). 
La hoja de la mazorca da el finísimo papel de chala, que se 
fabrica para hacer cigarrillos. Laf one Quevedo pregunta : ¿ por 
qué en lugar de una palabra, como maís, que tampoco es cas- 
tellana, no se ha de usar en el Río de la Plata la quichua sara 
o la guaraní abatí? La haitiana maíz tiene conquistada la pri- 
macía, por derecho de antigüedad en el uso general de Amé- 
rica y de Europa vulgar y científicamente, indisputable título 
de posesión ; lo que no obsta para que los términos sara y abatí 
y otros indígenas sean registrados en vocabularios de provincia- 
lismos y en tratados científicos, para la debida inteligencia de- 



VOCABULARIO PARAXAENSE 85 

los papeles históricos en que pudieran hallarse escritos y para 
precisar las diversas clases de una simiente. 

Abatí-timbabí o tembabí. (\"oces guar.), m. Árbol de la fa- 
milia de las leguminosas, de unos treinta metros de altura y dos 
de diámetro el tronco, que da una resina semejante a la goma 
anime y copal blando, de la cual algunas parcialidades indíge- 
nas hacen el barbote llamado tembetá. La resina, hojas y pulpa 
úsanse en fumigaciones contra el asma y dolencias catarrales y 
en linimento contra el reumatismo y úlceras atónicas. La cor- 
teza en infusión es purgante y carminativa, las hojas vermífu- 
gas, y el fruto, en bebida, laxante. La madera, para obras de 
carpintería y ebanistería (Parodi). 

Abatiyú. (Voz guar.), m. Yu, nasal : cosa que punza, espina, 
por los aguijones que erizan la planta. Irupe y maíz del agua. 
De la familia de las ninfáceas. Críase en las lagunas y en los 
remansos de los ríos y arroyos, sobre cuya superficie sus flotan- 
tes hojas, de forma orbicular y vueltos hacia arriba el peciolo y 
bordes a modo de bandeja, de donde el nombre de irupe {irú. 
cesto, y pe, chato), se extienden hasta metro y medio y aun dos 
de diámetro. El pedúnulo de las flores, que tienen cuatro sé- 
palos y un receptáculo con muchos estambres en forma de copa, 
en la época de la fecundación se yergue, levantando la flor 
h?,sta que, fuera del agua y a la luz del sol, que hace brillar 
sus matices, recibe el polen, para luego encorvarse hasta 
llevarla al fondo del lago, donde sazona el voluminoso fru- 
to, por cuyas semillas fejculentas y comestibles básele dado 
el nombre, antiguo y vulgar, de maís del agua. El zumo de las 
flores es refrigerante y ha fama de anafrodisíaco. Una planta 
en pleno desarrollo abarca un espacio de más de cien metros 
cuadrados. El grano cómese tostado. (Parodi, Hook, Hierony- 
mus). Su expresión científica es Victoria regia y comúnmente 
Regina Victoria, denominación exótica que entre la gente ciuda- 
dana prevalece, con olvido del legítimo cuanto eufónico nombre 
de irupe, del que las lenguas española y portuguesa no deben 
consentir que se despoje a una de las más espléndidas manifes- 
taciones de la naturaleza vegetal en el Nuevo Mundo. 

Daniel Granada. 



VARIAS poesías DE JUAN TIMONEDA 



(Continuación.) 

La Epístola de Boscan del que sin ti biuir ya no quer | 
ría contrahecha a lo spi ritual por Juan Timoneda |, en ! 
alabanza de la Concepción de nuestra señora | (Graba- 
do en madera.) 

El que sin ti biuir / ya no querria / 

y a mucho tiempo / que seruir dessea 
a ti / madre de Dios / señora mia. 
Pues claramente ves / como semplea 
vn simple peccador / en alabarte : 
tu gran fauor en esto / le prouea. 
Si aquel supremo Dios / quiso criarte 

sin macula / y de tan estraña suerte. 
Quien es el quen loar / puede abastarte? 
Triste de mi / pues en fe suelo verte / 
mi loarte sera / ser importuno / 
porquen alguna cosa / de ti acierte. 
Si eres del inmenso / trino / y uno / 

eleta antes / quel mundo ser tuuiesse : 
ya, luego no te vio / peccado alguno ? 
En tu tan gran pureza / el quentendiesse : 
tomar no deuria / controuersias / 
puesto que mas perdido / o loco fuesse. 
Prueuo. Si Dios / a Eua aquellos dias 

por made (sin crimen) / quiso criarme. 
Que madre para si / baria el Mexias? 
Y mas / la culpa / que suele tiznarme / 
si tiznara / las virginales andas. 
Dezi : como pudieran / desculparme? 
Assi que tu señora / quanto mandas 

es puro / porque la pureza es tuya / 
y alcanzas del ques puro / sus demandas. 
No plegué a Dios / que mi qu«rer / rehuya 
obra pura ninguna / y a ti hecha / 
antes mi cuerpo y alma / se destruya. 
Si el summo redemptor / a mano drecha 

te a puesto allanel cielo / muy subida : 
subirte yo en mi verso / que aprouecha? 



VARIAS poesías DE JUAN TIMOXEDA 



87 



Prouecho es / tenerte conoscida / 

qual dixo Grabiel / De gracia llena : 
quien no concede tal / da gran caj'da. 

En fin que tu eres virgen / y tan buena / 

que aquel que lo contrario / te procura 
ya / toda ley de hombre / le condena. 

O quien pintar pudiesse / la figura 

de tu virginidad / con mis ringlones / 
por testigos / de mi buena ventura. 

Si alguna doy / (con mis torpes razones) 
alta : loor se de / destraña suerte / 
al comedor / de puros corazones 

La puerta que Ezechiel / \'ido tan fuerte 

cerrada / y muy luciente / (según hallo) 
eres tu / al que quiere conoscerte. 

La garga que Moysen / vio (tu vassallo) 
•que sin quemar ardia / fue patente 
sombra / y figura tuya / que no callo. 

Con esto cesso aqui / tan humilmente 

cuanto desseo ver / (con diligencia) 
tu cara virginal / resplandeciente. 
Amen. 

Una hoja en 4.", let. gót. 



Romance de la sacratissima passion de nro | Redemptor 
Jesu Christo / el qual comienca de como Pila | to dixo / 
Ecce Homo / y acaba hasta / quando el hijo de j Dios 
espiro en el árbol de la cruz. Es romanxe ¡ muy coxtem- 
PLATiuo. Compesto (síc) POR JuAN | TiMONEDA. | (Dos gra- 
bados en madera representando escenas de la Pasión.) 



Llorad deuotos Cristianos 

Llorad comigo (?) a la par 
Llorad para contemplar 

misterios tan soberanos : 
Llorad de ver en las manos 

de Pilato al rey del cielo 
Llorad questa sin consuelo 

de sayones rodeado 
Llorad de velle agotado 

su cuerpo y santa persona 
Llorad de velle corona 

despinas en su cabega 
Llorad de ver que no cessa 

su cuerpo en sangre manar 
Llorad de velle lleuar 

caña y en su diestra mano 
Llorad que como a profano 

de purpura lo han vestido 
Llorad que como le vido 

Pilato nunca creyera 



Llorad que de tal manera 

lo pararan al señor 
Llorad que en vn corredor 

mandara salir a Christo 
[Llorad por] que fuesse visto 

[q]ue tratado estaua y como 
Llorad que dixo Ecce homo 

al pueblo que hazia contraste 
Llorad que dixo sus baste 

lo ques hecho y vayasse 
Llorad que aquestos sin fe 

no contentos, qual le vieron 
Llorad que a vna voz dixeron 

crucifícalo de presto 
Llorad que dixeron desto 

Cesar tiene desacato 
Llorad quel traydor Pilato 

en oyr Cesar temió 
Llorad que alli se lauo 

sus manos y dio sentencia 



88 



boletín de la real academia española 



Llorad como la presencia 

de cristo les fue entregada 
Llorad que a penas fue dada 

la sentencia / quan despiertos 
Llorad yuan los conciertos 

ynefables ^ importunos 
Llorad de ver que los vnos 

a buscar madera yuan 
Llorad porque hazer querían 

aquella cruz gloriosa 
Llorad que otros con rauiosa 

pensa: buscan carpinteros 
Llorad que fueron mañeros 

en hazer cruz no pequeña 
llorad, que otros a la peña 

do ha destar van a rompella 
llorad que otros con querella 

buscan clauijas agudas 
llorad que otras gentes crudas 

buscan martillos / tenazas 
llorad que otros sin menazas 

buscan quien le crucifique 
llorad porque se publique 

el daño destos maluados 
llorad de quan hazendados 

yuan con este cuydado 
llorad quel crucificado 

avn sacado no le auian 
llorad que ya le tenian 

clauado en sus corazones 
llorad quentre dos ladrones 

le sacan a justiciar 
llorad de velle tomar 

la cruz estando herido 
llorad que como salido 

fue a la calle damargura 
llorad de quan sin mesura 

lo lleuauan aherrojado 
llorad de ver quan atado 

va con soga a la garganta 
llorad quen la prisa tanta 

que tenian de lleualle 
llorad quen medio la calle 

cayo con la cruz de hocicos 
llorad que aquellos inicos 

le siluauan como a toro 
llorad de ver quan a coro 

le dezian mil injurias 
llorad de ver con que furias 

los malos de la Sinoga 
llorad / tirauan la soga 

porque se algasse de presto 
llorad que desque fue puesto 

en pie le hazen caminar 



llorad que do ha de parar 

es al monte de Caluarío 
llorad quel mas su contrario 

se muestra en aquel camino 
llorad de como sin tino 

le hazen alli mil menguas 
llorad de ver que las lenguas 

le blasfeman y hazen gestos 
llorad que con dedos prestos • 

le remessan de mil modos 
llorad de ver quen los codos 

lo llenan a Rempujadas 
llorad que desenpinadas 

el rostro lleua cubierto 
llorad con que desconcierto 

sus barbas tirando van 
llorad que como san Juan 

ansina tratar le vio 
llorad que se amorteció 

de gran lastima que auia 
llorad que a la virgen pia 

la nueua le fu*" a lleuar 
llorad como de pesar 

lagrimas cubrían su cara 
llorad que que (sic) como llegara 

a do la virgen estaua 
llorad que hablar no acertaua 

delante su acatamiento 
llorad con que afligimiento 

la virgen lloraua alli 
llorad que le dixo di 

Juan mi hijo dondesta 
llorad que respondió ya 

señora no nos tardemos 
llorad porque lo alcancemos 

con vida si ya no es muerto 
llorad con lloro despierto 

quando ella aquesto oyó 
llorad 

y después en 

llorad a quan lastimada 

salió a la calle por yr 
llorad quenpego a dezir 

Juan por dondes el camino 
llorad que dixo el sobrino 

su sangre nos sera guia 
llorad que como la via 

la madre encima se echaua 
llorad como la esforgaua 

San Juan y dezia que fuesse 
llorad que como sintiesse 

la trompeta del pregón 
llorad como el coragon 

de la virgen traspasso 



(roto) 



VARIAS poesías DE JUAN TIMONEDA 



89 



niorad que como se vio 

con su hijo fue abracarse 
-llorad que sin mas hablarse 

la mandaron apartar 
llorad pues hay que llorar 

en lo que alli le dezian 
llorad como la corrían 

diziendo madre del malo 
llorad que sin entreualo 

le ablauan como a loca 
llorad que madre en su bdca 

la llamauan del traydor 
llorad como el saluador 

llego al monte en fuerzas falto 
llorad que por ser tan alto 

llego afligido y cansado 
llorad que de fatigado 

en el suelo se cayo 
llorad de como le algo 

la gente sin piedad 
llorad porque? cantidad (cortado) 

de gente le hauia seguido 
llorad que fue pr[o]ueydo 

que vna gran muela se hiziessea 
llorad como le tuuiessen 

en medio porque acabasse 
llorad que se desnudasse 

le mandaron muy de prísa 
llorad de ver de que guisa 

no pudiendo el desnudarse 
llorad fueron amarrarse 

de su ropa y desnudaron 
llorad que como tiraron 

tras la ropa fueron cueros 
llorad con ojos enteros 

que tras ellos fue la carne 
llorad porque se descarne 

nuestra culpa con su muerte 
llorad de ver de que suerte 

estaua hecho leproso 
llorad de quan vergonzoso 

estaua en verse desnudo 
llorad como el pueblo crudo 

encima la cruz lecharon 
llorad como le clauaron 

pies y manos con los clauos 



llorad como los esclauos 

y ministros de maldad 
llorad a la m agesta d 

alearon de tierra en peso 
llorad como el cuerpo preso 

con fierro esta en la cruz 
llorad que de nueuo a luz 

salió sangre por sus venas 
llorad de ver con que penas 

la madre al hijo llego 
llorad como Dios le hablo 

por aplacalla a mi ver 
llorad que dixo muger 

por hijo tomad san Juan 
llorad pues tal hijo os dan 

en este dia de hoy 
llorad Juan mirad que os doy 

mi madre por madre vuestra 
llorad que con triste muestra 

la madre estaua llorando 
llorad quen aquesto estando 

dixo alli Cristo. Sed he 
llorad quentendido fue 

que de beuer les pedia 
llorad como vno traya 

aparejada vna caña 
llorad que a beuer con maña 

vinagre con hiél le dauan 
llorad como vnos lloraban 

de ver lo que en el hazian 
llorad que otros se dolían 

de ver lo que hazia la madre 
llorad como christo al padre 

dixo alli : perdónales 
llorad como dio después 

lespiritu al padre eterno ' 
llorad que nos de gouierno 

con vida / paz / y concordia 
Y por su misericordia 

que nos libre del Infierno. 



Amen. 
Deo gratias. 

Dos hoj. en 4.0 a dos cois., let. góL 



QO 



boletín de la real academia española 



EscRiuE Juan Timoneda ] natural Valenciano en loor del 

GLORIOSO SANT Vi | CENTE FerRER DEUOTO SUYO LAS COPLAS 

siguientes. ¡ (Grabado en madera que parece representar al' 
Santo.) 



APLICACIÓN 

El que ya libre ha llegado 
a puerto de saluacion 
quien repugna 

que no cuente si ha passado 
prospera nauegacion 
o fortuna? 

Pues si aquesta es la verdad 
ya estays en seguridad 
sagrado Vicent Ferrer 
hazednos santo saber 
si tuuistes tempestad? 

ESCUSACION 

Es mi facultad escassa 
la materia singular 
do se prueua 

que con tan pequeña tassa 
ninguno hos poieda alabar 
como deua. 
Pero porne confianza 
confiando en su esperanza 
quespero señor contar 
como podistes llegar 
a la bienauenturanga 

COMIENgA LA OBRA 

Ladrastes con vehemencia 
en el vientre de la madre 
tan dicho oso (?) 
hijo propio de Valencia 
aun quen verdad nuestro padre 
glorioso 

Comengastes dembarcar 
desdel correr de la mar 
en el piélago profundo 
daqueste misero mundo 
do es peligro el nauegar. 

El vientre fue la galera 
de la madre / do humilmente 
residiste 
quebrosse y echos a fuera 



quando se quebró la fuente 

que naciste 

luego el mundo la mar fue 

a do nadastes por fe 

y nauegando en tal via 

Tiste vn patrón que dezia 

qui vult venire post me. 

Saltastes en otra galera 
por venir a saluacion 
desseada 

Su madre fue la primera 
la otra la religión 
consagrada : 

Si aquella en mar hos hecho 
estotra della hos saco 
ques laqua mundana / hablo 
do la carne y el diablo 
•con su santidad venció. 

Viendo a dios bracos abiertos 
nadando en sangre primero 
por dar luz 

tomastes seguros puertos 
abracado en vn madero 
de la cruz 

Ni el viento pudo bastar 
ni las hondas deste mar 
ni pieligros / ni cossarios 
que a pesar de tres contrarios 
a gloria fuiste a llegar. 



Y pues en seguro puerto 
estays de gloria / por ser 
buen piloto 

guiad mi cuerpo / ques cierto 
loudro / que se va a perder 
de muy roto. 

Porque quando esta mi alma 
desembarque / no este en calma 
y por vuestra intercession 
pues somos de vna nación 
alcance el triumpho de palma. 

Amen. 

Una hoj". en 4." a dos cois., let. gót. 



varias poesías de juan timoneda 9 1 

La gallarda contrahecha [ a lo spiritual por Juan ^imone- 

DA / EN ALABANCA | DE NUESTRO ReDEMPTOR JeSU ChRISTO. | . 

(Grabado en madera.) 

La mucha tristeza / y el gran menoscabo 
que Adán nos causara / y Eua también 
agora es nacido / de dentro en Belén 
el que a todos males / dará todo cabo 
y el desseo 
de boleo 
lo trae a la tierra / según lo que veo. 

Que han hecho mis obras / por donde merecen 
queste ya entre gentes / mi Dios tan querido 
amigos tenia / qual el no ha tenido 
pues ya los peccados / por el maborreccn 
yo menriquezco 
no lo merezco 
que a vos virgen pura / a vos lo agradezco. 

Que bien se vengara / en mi la locura 
quel satán vrdiera / con Eua tan fuerte 
si Dios no encarnara / queriendo que muerte 
fuessel remedio / de mi desuentura 
en fin por esto 
morir he propuesto 
que muerte es biuir / muriendo en dios puesto. 

Querría quexarme / antes de morirme 
de muchos pecados / que passan conmigo 
a vos rey benigno / y virgen los digo 
y vos sacerdote / quered pues oynne 
que prouando ^ 

voy confessando 
que dostays mi dios / mestays escuchando 

Con mi boz cansada / de mi ronco pecho 
como pregonero / proclamo sentencia 
no de justicia / sino de clemencia 
porque me ha sufrido / lo que dicho y hecho 
y en aquel hora 
que muera señora 
pues soy malhechor / sedme intercessora. 

finís 

Una hoja en 4.0, letra gótica. 

El Coxse 1 JO QUE dio vxa Gitana a vna necia de muger que { 
andaua muerta por hauer vn hijo : PUESTO A MODO de can i 

CION MUY graciosa: con OTRAS DOS CANCIONES MUY | SEXTI= 

DAS. Compuestas por Joan Timoneda. | Año M.D.L.xij'l 
(Estampa.) 

Gitana que me darás Tres años ha que casada 

conque para vn hijo hermana soy con este mi marido 

respóndele la Gitana y no se que sa tenido 

muda yerua y parirás. que no es bueno para nada. 



92 



boletín de la real academia española 



Por vn hijo voy penada 
que remedio me darás 
respóndele la Gitana 
: muda yerua y parirás. 

Otros veo que cadaño 
hazen parir su muger 
no se en quien esta este daño 
no lo acabo de entender 

Yo buen dormir buen comer 
dime si es menester mas 
respóndele la Gitana 
muda yerua y parirás. 

Mas me pesan que creerán 
' que es entre mugeres rallo 
y por capón le tendrán 
teniéndole yo por gallo 

Triste de mi que no hallo 
remedio si no le das 
respóndele la Gitana- 
muda yerua y parirás. 

No he dejado de tomar 
quanto an dicho por la boca 
y hora me de gaumar 
aunque me tengan por loca 

Si algo sabes esta toca 
de oro y plata Ueuaras 
respóndele la Gitana 
muda yerua y parirás. 

Dicho me han que cene a vezes 
buenas turmas de carnero 
y entre dia algunas nuezes 
coma si empreñar me quiero 

Dime hermana si esto es vero 
o que me aconsejaras 
respóndele la Gitana 
muda yerua y parirás 

El apio crudo he comido 
. a modo de ensaladilla 
y galli cresta cozido 
junto con la manganilla 

Yo no entiendo que erbezilla 
mejox questas hallaras 
respóndele la Gitana 
muda yerua y parirás 

Por seguir a Celestina 
y también mi pareseer 
no quiero hermana comer 
sino auc masculina ^ 

Sobre aquesta melecina 
• dime que receptaras 
respóndele la Gitana 
jnuda yerua y parirás 

Al baño yo y mi comadre 
yda soy vna mesada 
a recogerme la madre 
,por si esta desconcertada 



Dime esto si te agrada 
pues nada no perderás 
respóndele la Gitana 
muda yerua y pamas 

No dexo por ningún tiempo 
para mejor acertar 
de tomar mi passatiempo 
en cosas para empreñar 

Por do en huertos a cenar 
cada dia me hallaras 
respóndele la Gitana 
muda yerua y ¡^ariras 

Tu deues de ser brauita 
y algún tanto desdeñosa 
si mas luego se me quita 
pero lo mas soy celosa 

Dexemos hora essa cosa 
con que para me dirás 
respóndele la Gitana 
muda yerua y parirás 

Tu marido bozeando 
niégate cosas insanas 
no no }'o soy la que mando 
no mandamos a semanas 

Di hijos por la mañana 
engendranse si sabrás 
respóndele la Gitana 
muda yerua y parirás 



OTRA CANCIÓN 

Gózate de vn amador 
zagala y toma plazer 
porque jamas podra ser 
en dos ygual el amor 

Aconsejóte zagala 
y quiero desengañarte 
que amar en mas de vna parte 
mas es torpeza que gala 

Zagala dame ha entender 
como se goza tu flor 
pues que pretiendes poner 
en dos ygual el amor 

Si vno sirue a dos señores 
el vno esta descontento 
y así por el mesrao cuento 
se suceden los amores 

Zagala toma plazer 
gózate de vno a sabor 
porque jamas podra ser 
en dos ygual el amor 

Si juntos no están conformes 
dos cauallos rifadores 
como quieres que en amores 
no estemos los dos disformes 



VARIAS poesías DE JUAN TIMONEDA 



93 



No puede posible ser 
pues no se sufre en amor 
que pueda fauorecer 
vna mas dun seruidor 

Que te mueue que te muda 
del amor que me mostraste 
que causa basta que baste 
que otro me de guerra cruda 

No puede posible ser 
la causa de mi dolor 
sino quen toda muger 
falta constancia de amor. 
rrs 

OTRA CANCIÓN 

Vaya o venga 
que mi fe siempre esta Menga 
venga o vaya 
que mi fe nunca desmaya 

Como fiera 
Menga podra desdeñarme 
que no quiera 
ella no podro mudarmt 
ni apartarme 
de lo que mas me conuenga 

Vaya o venga 
que mi fe siempre esta Menga 
venga o vaya 
que mi fe nunca desmaya 

Si esqtiiuosa 
ca Menga en quererme bien 
por hermosa 
so le sufre aquel desden 
y también 
pues a mirar me sensaya 

Venga o vaya 
que mi fe nunca desmaya 
vaya o venga 
que en mi fe siempre esta Menga 

Va penando 
el mi triste sufrimiento 



aanenguando 

la esperanza no el tormento 

y el contento 

no alio quien le mantenga 

Venga o vaya 
que mi fe nunca desmaya 
vaya o venga 
que en mi fe siempre esta Menga 

Fantasía 
a engendrado mi passion 
y la cria 

mi afligido coraron 
la ocasión 
rae haze salir de raya 

Venga o vaya 
que mi fe nuaca desmaya 
vaya o venga 
que en mi fe siempre esta Menga 

Quando veo 
a Menga con su trengadá 
y el arreo 

del curron y su cayado 
el ganado 
oluido con el se auenga 

Vaya o venga 
que en mi fe siempre esta Menga 
venga o vaya 
que mi fe nunca desmaya 

Los manquitos 
es ver quan oripellados 
sartalitos 

lleua del cuello colgados 
y afixados 
en su dominguera saya 

Venga o vaya 
que mi fe nunca desmaya 
vaya o venga 
que en mi fe siempre esta Menga. 



2 hojs. en 4.0, 1. g. 



Dialogo entre el m.vnto y el ] sombrero muy sentido y gra- 
cioso. Agora neu.\mente cqm j [pJuesto por vn gentil 
hombre llamado Montidea, sobre i que vxa dama daua 

matraca a vn galán con el ¡ DIALOGO DE LAS CALCAS QUE ESTA 
IMPRESSO 1 AÑO DE M. D. Lxj. 

INTERLOCUTORES 

Manto de Sombrero 

Burato. cortesano. 

Má. — .A. mi señor Sombrerillo 
a quien digo hazeys del sordo 



■'94 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

según soys de chiquitillo 
ya no cumple bazer del gordo 
So. — Ques aquesto señor manto 
como quereys señor manto (sic) 
pues no es vro caudal tanto 
para poder motejarme 
Quen verdad no os conocía 
con tan estraño aparato 
de que teneys fantasía. 
Má. — Por ser hecho de burato. 
So. — En ser flaco de salud 

llamastes con liuiandad 
Má. — Si soy flaco de virtud 
vos de pioca auctoridad 
So. — Señor manto bien dezis 
pero se cierto y no miento 
que pues de viento os enchis 
no podeys dar sino viento 
Má. — Passo señor embendado 

tanto almazen no se arroje 
So. — Diga señor encrespado 

quel que mal siembra, mal coje 
(sic) Mé. — Que nra amistad soltura 
pensays que se ha de perder 
85. — No pues veo la locura 

conforme con la muger 
Má. — Pues nos hazen y deshacen 

quiero os preguntar sobrellas 
So. — Dezi que por lo que hazen 

diré lo que siento dellas. 
Má. — De donde salis tan hondo 
So. — De la hondura de la corte 
Má. — Donde esta el dinero ahondo 
So. — Si señor para deporte 
Má. — No os veo traher espaldas 

ni delantera llevar 
So. — Hanme cortado las haldas 

por desuerguenga mostrar 
Má. — Hs la benda que traeys 

porque el caxco no se quiebre 
So. — No señor si comprendeys 

si no porque estoy con fiebre 
Má. — Como la fiebre en vos cae 

y de que sepa señor 
So. — De inuentar la que me trahe 

esto es bueno, esto es mejor 
Má. — Qual hos pararon galán 

con la lana' espeluznada 
Só. — Tanto me disfrazaran 
que a la fin no seré nada. 
I Má. — Si velo hos van a poner 

es porque parezcays mogo 
S5. — No si no por no perder 

la costumbre del reboco 
Má. — Ligero sereys de peso 
según mostrays la manera 



VARIAS POESÍAS DE JUAN TIMONEDA QS 

Só. — Si por quel ligero seso 

requiere cosa ligera 
Má. — Dezid de que es ^nlestra tema 

de no entrar en la cabera 
Só. — No veys que la diadema 
lo haze quen mi estropi^qa 
Má. — Xo dezis lapretadero 
So. — Si mas j'O llamo lo suelto 
pues por despender dinero 
anda siempre desembuelto 
Má. — Ya acabe de preguntar 

preguntadme vos hermano 
Só. — La mano me quereys dar 
Má. — La mano por darme mano 
Só. — Pues manto de do Uegays 
Má. — De montes de Clariana 
Só. — Sepa de que hos adornays 
Má. — Señor de seda y de lana 
Só. — Quien ha inuentado tan mal 

texer la lana de seda 
Má. — La necedad y caudal 
de la sobrada moneda 
Só. — Manto ved que hos amonesto 

que a los castos soys dañoso 
Má. — Y a las buenas deshonesto 

y a las malas muy costoso 
Só. — Haued vergüenza entre nos 
porque el yr tan trasparente 
es en offensa de Dios 
y deshonra de la gente 
Má. — Antes sin hazer excesso 

me precian las muy honradas 
Só. — No deue de ser por esso 

si no por ser mas miradas 
Má. — Es verdad fuera raya 

quieren mostrarse a su guisa 
Só. — Pues vayan sin manto y saya 

y de vos hagan camisa 
Má. — Con hazer esso cantaros 
podria sin descansar 
conde Claros conde Claros 
no me dexan reposar 
Só. — Digo que apodastes bien 
quen tenemos por liuianos 
lleuan a m.i por desden 
y a vos siempre entre las manos 
Má. — Pues por ser tal mi tarea 
dixo vn dia vn castellano 
Hijo corrido te vea 
como manto valenciano 
Só. — Suso baste señor manto 
Má. — Baste ya señor sombrero 
aunque no hemos dicho tanto 
quanto queda en el tintero. 

finís i hoj., letr. góti. 

L. DE Toree. 



ENSAYO DE UNA SINOPSIS 

DE LOS NOMBRES CIENTÍFICOS Y VULGARES^ 
DE LA FAUNA AMERICANA 



(Continuación.) 



ORDEN VIII— MARSUPIALES 

Fam. Didélfidos. 

Género Didelphis. 

I. D. virginiana, cjlifornica. — Zorro pelón (C. Rica, Gag.). Tlacuat- 
zín, Tlacuache {Méj., BCA). Ratón de monte (Ven., Cod.). Tacuacín, 
Guazalo (Hond., Memb.). Tacuasín (Guat., An. 23). Alucamuca, Opos- 
sum, im. (Salv., Guzm.). Zarigüeya (?, Buen). Tlacuache, Sarigüeya (Méj.,. 
Cat. Mus.). Tacuacín (C. Rica, Ferraz), Tacuazín (Guat., Batres). 

2. D. aurita, asarae, marsupialis. — Zorro (C. Rica, BCA; Ecuad., 
Festa). Zorro pelón (C. Rica, Noriega, p. 63). Carachupa, f. (Per., Bol. 
S. G. Lima, 1892, 2)AZ)- Carachupa, Mucamuca (Peni, Raym.). Zarigüeya 
(Bol., ¿ ?). Micuré (Arg., Latz.). Picaza, Mjicuré (Arg., Rouq.). Micuré 
m.. Comadreja (Arg., Burm.). Comadreja picaza (Arg., Mere). Coma- 
dreja overa (Urug., Fig.). Maritacaca (Hond., C. Bayo). Runcho (Col., 
C. Bayo). Carachapa (sic), Micuré (¿ ?, C. Bayo). Micuré, m., Muca y 
Guaqui [en quichua] (Arg., Segovia). 

3 D. quica. — Tlacuacín (Guat., BCA). 

4. D. murina, dorsigera, philander'. — Cayopolín (Méj., BCA). Tla- 
cuacín ratón (Guat., BCA). Tacuacín ratón (Guat., An., 23). Ratón de 
monte (Ven., Cod.). Chucha, Runcho [en Cundinamarca], Fara [en San- 
tander], Churcha, Mucamuca (Col., Uribe, Dice, nota 11 1). 

5. D. elegans. — Llaca, Comadreja (Chil., Gay). 

6. D. nudicaudata. — Rabopelado (Ven., Cod.). Runcho real (Col.,. 
Bol. I. la S., núm. 29). 

7. D. brcvicaudata. — Comadreja colorada chica (Urug., Festa). 

8. D. crassicaudala.—CoWgrueso (Arg., Latz.). Comadreja colora- 
da (Arg., Mere). Comadreja colorada grande (Urug., Fig.). 



ENSAYO DE UNA SINOPSIS 97 

9. D. colombiana. Runcho, Chucha {Col., Verg., Bol. I. la S., II, 1). 
Fara, Churcha, Chucha, Riuicho {Col., Cuervo, Apuníacioves, (iróL. 

p. XVIIl). 

10. D- Tvaterhousii. — ^Juichma (Ecuad., Proc. Z S., 1860). 

11. D. opossum, lanígera. — Ratón tlacuache (Méj., Cat. Mus.). 

Género Chironectes. 

12. C. variegalus. — Tlacuacín de agua (Guat., BCA). Tacuasín de 
agua (Guat., An. 23). Zorra de agua (C. Rica, BCA). Zorro de agua 
(C. Rica, Gagini). 

13. C. yapok. — Lirón (Ven., Cod.). Cuica de agua (Bros., S^., art. 

MiCURÉ. r 

14. C. minimus. — Ratón de agua (Col., Bol. I. la S., III, 9). 

ORDEN IX.— DESDENTADOS 

Fam. Bradipódidos. , 

Género Bradypus. — Sin. Arctopithecus. 

15. B. infuscatus, A. griseus. — Perezoso (Per., Raym.). 

16. B. castaneiceps. — Camaleón (Nic, BCA). 

17. B. trivittatus. — Perezoso (Per., Raym.). 

18. B. tridactylus. — Pereza, f. (Ven., Cod.). Perico ligero. Perezo- 
so (Ecuad., Wolf). Ayay (Perú, Bol. S. G. L., 1892, p. 343); Perico li- 
gero. Ai (Salz:, Guzm.). Ai, Periquito ligero. Perezoso (Arg., Seg.). 

19. B. epbippiger. — Perico ligero (Ecuad., Festa, 346). 

20. B. didactylus. — Perezoso, Ayay (Perú, Bol. S. G. L., 1894) ; Pe- 
rico ligero (Bol., Mallo). 

Género Choloepus. 

21. C. hoffmanni. didactylus. — Perico ligero (C. Rica, BCA; Ecuad., 
Festa, 346). Perico ligero. Perezoso (Ecuad., WolfiF). 

22. C. unau. — Unau (Perú, Bol. S. G. L.. 1892, p. 343). 

Género Acheus. 

23. A. ai. — Ay, Perezoso, Perico ligero (Coi, Verg.). 

Fam. Dasipódidos. 
Género Tatusia. — Sin. Dasypus, Cachicana. 

24. T. novemcincta, mexicana, leptorynchus; D. peba, fenestratus, 
cucurbitinus, novemcinctu.<;, C. novemcincta. — Armado, Armadillo, En- 
cubierto (? BCA). Armado, Armadillo (C. Rica, Noriega, p. 63). Ar- 
madillo (Méj., Dug., Cat. Mus. ; Col., Bol. I. la S., II. 4). Armado (C. Rica, 
Gag. ; Guat., An. 23). Quirquincho (Perú, Raym.). Cachicamo (Ven., Cod. ; 
Col., Verg.). Tatú (Urug., Fig.). Cusuco (C Rica, Ferraz). 

25. T. sexcincta. — Peludo grande (Urug., Fig.). 



98 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 



Género Dasypus. — Sin. Tatusia, Euphractus. 

26. D. minutus, T. minuta. — Quirquincho, Tato, Covur (Chil., Gay). 
Quirquincho {Arg., Mere). Pichy (? Azara, en Burtn.). Quirquincho 
{Bol, Mallo). Piche {Ara., Segl) 

27. D. gymnurus . — Armadillo de zopilote (C. Rica, Gag.). Armado 
de zopilote (C. Rica, Ferraz, art. Zopilote). 

28. D. tatuay. — Quirquincho {Perú, Raym.). 

29. D. conuriis. — Mataco (Arg., Burm.). 

30. D. apar, colombianus. — Armadillo {Col., Verg.). Armadillo 
{Salv., Guzm.). Mataco, Tatú apar. {Arg., Seg.). 

3f. D. villosus. — Peludo {Urug., Fig. ; Arg., Mere, Latz.). Pejí, Pe- 
ludo {Bol., C. Bayo). Quirquincho {Bol, Miss. Crequi Montf.). Tatú 
peba, Peludo {Arg., Seg.). 

Género Praopus. 
32. P. hybridiis. — Mulita {Urug., Fig.; ? C. Bayo; Arg., Burm.). 

Género Chlamydophorus. 

2,2,- C. truncatus. — Pichiciego, Juan calado {Chil, Nouveau Larousse 
illustré). Pichiciego {Arg., Mere, Latz.). Jvian callado, Pichiciego, Arg., 
Seg., art. Clamíforo'. 

34. C. retusus. — Retusa {Arg., Mere). 

Género Lysiurus. — Sin. Xenurus. 

35. L. sp. — Tatúay {Ara., Mere). 

Género Priodon. 

36. P. gigas. — Tatú canasta {Arg., Mere). Quirquincho {Arg. Seg. art. 
Tatú). 

Género Tolipeutes. 

37. T. tricinctus. — Mataco {Arg., Gran.). Mataco, Tatú bolita {Arg. 
Seg. art. Tatú), 

Fam. Mirmecofágidos. 

Género Myrmecophaga. — Sin. Tamanduá. 

38. M. jubata. — Oso real (C. Rica, BCA). Oso real. Oso de caba- 
llo (C. Rica, Gag.). Oso palmero {Ven., Cod.). Oso hormiguero ((7o/., 
Verg.; Arg., Mere; Ecuad., WolíT). Brazofuerte, Gran hormiguero 
{Méj.,. Dug.). Yurumí {Parag., Mere). Oso bandera {Bol, BCA). Oso 
hormiguero. Oso bandera {Bol, Mallo). Oso colmenero {Guat., An., 23). 
Hormiguero grande {Peni, Bol. S. G. L., 1892, 343). Tamandúa ban- 
deira {Bras., Land.). Tamanduá Yurumí {Arg., Seg.)- 

39. M. tetradactyla, tamanduá, T. tctradacfyla. — Tejón, Oso colme- 
nero (C. Rica, BCA). Oso hormiguero {Col, Verg.; Urug., Fig. Ecuad., 



ENSAYO DE UNA SINOPSIS 99 

nero (C. Rica, BCA). Oso hormiguero (Col., Verg. ; Urug., Fig. ; Ecuad., 
Festa, 346 ; C. Rica, Gag. ; Peni, Raym.). Hormiguero, Chupamiel (Méj., 
Dug.). Tamandúa. Caguaré (Arg., Mere). Oso colmenero {Guat., An.. 
23). Oso melero (Ecuad., Pr. Z. S., 1860). Hormiguero, Chupamie!. 
Brazofuerte, Ñañaduta (Méj., Cat. Mus.). 

40. T. tridaciyíus. — Mielero (Méj.. Dug., Xatur., 1887). 

Género Cycloturus. — Sin. Myrmidon, Myrmecophaga. 

> 41. C. didactylus, dorsalis. — Serafín de platanar (C. Riccu, BCA, 
Gag.). Oso melero (Ven., Cod. ; Col.. Verg.). Flor de palo de balsa 
{Ecuad., Festa, 346). Oso de platanar (Guat., An., 23). Capicho, m. (Perú- 
Bol. S. G. L., 1892, 343). Mico de noche (Méj.. Cat Mus.). 

ESPECIES SIN DETERMINAR O MAL DETERMINADAS 

42. Piche. — Desdentado o Armadillo (? C. Bayo). ¿El núm. 33? 

43. Cusuco. — Especie de armadillo (? C. Bayo). ¿El núm. 24? 

44. Mochilera. — Didelphis sp. (? Cuervo, Apuntaciones, pról., pá- 
gina xviii). ; El núm. 9 

45. Zorra mochilera. — Didelphts .•¡p. (? Cuervo, Apuntaciones, prói., 
pág. xviii). ¿El núm. 9? 

46. Raposa. — Cualquier didelphis. (Ecuad., Tobar, art Lobo.) ¿El 
núm. I ? 

47. Farigué. — Didelphis sp. (? Buen). ¿El núm. 9? 

48. Fará. — Didelphis sp. (? Buen). ¿El núm. 9? 

49. Churca. — Didelphis sp. (? Buen). ¿El núm. 9? 

50. Cozuco. — Armadillo (Azara, cit. por Buen). ¿El núm. 24? 

51. Tatuejo. — Armadillo (? R. Gómez). ¿El núm. 24? 

52. Rata de monte. — Didelphis sp. (Coi, Verg.). ¿El núm. i? 

53. Chucha de Sigua.— Chironectes sp. (Coi, Verg.). ¿El núm. 12? 

54. Lirón de agua. — Didelphis sp. (Coi, Verg.). ¿El núm. 12? 

55. Armadillo. — Dasypus sp. (Ecuad., Wolff). ;E1 núm. 24? 

56. Zorro. — Didelphis sp. (Ecuad., Festa, 346). ¿El núm. i? 

57. Comadreja. — Caluromys (Ecuad., Festa. 346). 

58. Paulinillo. — Mciachirus. (Ecuad., Festa). 

59. Monito* del monte. — Didelphis sp. (Arg., Mere). ¿El núm i? 

60. Micureco. — Didelphis sp. (Arg., Mere). ¿El núm. 2? 

61. Cachicamo. — Armadillo (JVmít., Pie. Feb.). ¿El núm. 24? 

62. Faro. — El runcho de Colombia (Vence. , P. Febr.). ¿El núm. 9? 

63. Rabopelado. — El runcho de Colombia. (Ven., P. Febr.). ¿El 
núm. 9? 

64. Fara. — El runcho de Colombia (Ven., P. Febr.). ¿El núm. 9? 

65. Armadillo (Sah'., Guzm.). ¿El núm. 24? 

66. Tatú (Salv., Guzm.). ¿El núm. 24? 

67. Apar (Siilz:, Guzm.). ¿El núm. 30? 

68. Tacuazín. — Opnssum (Salz:, Guzm.). ¿El núm. i? 

69. Mucamuca. — Opossum (Salv., Guzm.). ¿El núm. i? 

70. Jariqué. — Opossum (Salv., Guzm.). ;E1 núm. i? 

71. Comadreja colorada. — Didelphis sp. (Arg., C. Morales, p. 2x1). 
.¿El núm. 2? 



100 



boletín de la real academia española 



J2. Comadreja chica. — Didelphis sp. {Arg., C. Morales, p. 211). ¿El 
núm. 4? 

yZ- Comadreja. — Didelphis sp. (Peni, Stigl.). ¿El núm. i? 

74. Caracliupa. — Un dasypódido {Perú, Bol. S. G. L., 1906, t. I), 
¿El núm 2? 

75. Oso hormiguero nocturno. — Un tálpidc (Peni, Bol. S. G. L., 
1906, t. I). ¿El núm. 41? 

76. Armadillo. — Legidium (sic) peruvianus (Bol., Mallo). ¿El nú- 
mero 24? . 

77. Tamanduá. — Oso hormiguero (Arg., Gran.). ¿El núm. 38? 

78. Cuzuco. — Armadillo (Hond., Membr.). ¿El núm. 24? 

79. Quirquincho. — Armadillo (Arg., Gran.). ¿El núm. 24? 

80. Tatú. — 'Armadillo (Arg., Gran.). ¿El núm. 24? 

81. Ai (Méj., Bruño). ¿El núm. 21? 

82. Perillo ligero (Méj., Bruño). ¿ El núm. 21 ? 

83. Gualacate. — Tatú grande de Misiones (Arg., Segovia, art. Tatú). 

84. Yucumare. — El tamanduá pequeño (Arg., Segovia, art. Taman- 
duá). 

NOMBRES VULGARES 



Ai. Salv., 18; Méj., 81. 

Ai. Arg., 18. 

Apar. Salv., 30, 67. 

Armadillo, C. Rica, Méj., 24; Col., 

24, 30 ; Salv., 30, 65 ; Ecuad., 55 ; 

Bol, 76. 
Armadillo de zopilote. C. Rica, 2.7. 
Armado. C. Rica, Gtiat., 24. 
Armado de zopilote. C- Rica, 2,7. 
Ay. Col., 23. 
Ayay. Perú, 18, 20. 
Brazofuerte. Méj., 39. 
Brazofuerte. Méj. 38. 
Cachicamo. Ven., Col., 24, 61. 
Caguaré. Arg., 39. 
Camaleón. Nic., 16. 
Capicho. Perú, 41. 
Carachapa. ¿ ?, 2. 
Carachupa. Perú, 2, 74. 
Cayopolín. Méj., 4. 
Coligrueso. Arg., 8. 
Comadreja. Arg., 2; Chil., 5; Ecuad., 

57; Perú, 7T,. 
Comadreja colorada. Arg., 8, 71. 
Comadreja colorada chica. Ur., 7. 
Comadreja colorada grande. Ur., 8. 
Comadreja chica. Arg., 72. 
Comadreja overa. Ur., 2. 
Comadreja picaza. Arg., 2. 



Covur. Chil., 26. 

Cozuco. Parag., 50. 

Cuica de agua. Eras., 13. 

Cusuco. C. Rica, 24; ? 43. 

Cuzuco. Hond., 78. 

Chucha. Col., 4, 9. 

Chucha de agua. Col., 53. 

Chupamiel. Méj., 39. 

Churca. ? 49. 

Churcha. Col., 4, 9. 

Encubierto. ? 24. 

Fara. Col., 4, 9; Venec, 64. 

Fará. ? 48. 

Farigué. ? 47. 

Faro. Ven., 62. 

Flor de palo de balsa. Ec, 41. 

Guaqui. Arg., 2. 

Gualacate. Arg., 83. 

Hormiguero. Méj., 39. 

Hormiguero (Gran). Méj.. 38. 

Hormiguero grande. Perú, 38. 

Jariqué. Salv., 70. 

Juan calado. Chil., 33. 

Juan callado. Arg., 33. 

Juichma. Ec., 10. 

Lirón, Ven., 13. 

Lirón de agua. Col., 54. 

Llaca. Chil., 5. 

Maritacaca. Hond., 2. 



ENSAYO DE UNA SINOPSIS 



lOI 



!Mataco. Arg., 29, 30, 36 y 37. 

Mico de noche. Méj., 41. 

Micuré. Arg., 2. 

Micureco. Arg., 60. 

Mielero. Méj., 40. 

Mochilera. ? 44. 

Monito del monte. Arg., 59. 

Muca. Arg., 2. 

Mucamucai Saiv., i, 69; Per, 2; 

Col., 4. 
?vlulita. Lrug., Arg., 32. 
Nañaduta. Méj., 39. 
Opossum. Salv., i. 
Oso bandera. Bo/., 38. 
Oso colmenero, Guat., 38, 39; C. /^í 

ca, 39. 
Oso de caballo. C. Rica, 38. 
Oso de platanar. Guat., 41. 
Oso hormiguero. Col., Arg., Ec, 

Méj., Bol., 38; Col., Ur., Ec., C. 

Rica, 39. 
Oso melero. Ec, 39; Ven., Col., 41. 
Oso nocturno. Perú, 75. 
Oso palmero. Ven., 38. 
Oso real. C. Rica, 38. 
Paulinillo. £c., 58. 
Peludo. Ur., Arg., Bol., 31. 
Peludo grande. Ur., 25. 
Pereza. Ven., 18. 
Perezoso. Pmí, 15, 17, 20; £c., i3, 

ai; Arg., 18; Co/., 23. 
Perico ligero. Ec, 18, 19, 21 ; Sah>., 

18; 5o/., 20; C. Rica, 21; Co/., 23. 
Perillo ligero. Méj., 82. 
Periquito ligero. Arg., 18. 
Picaza- ^4rflr., 2. 
Piche. ? 42, /ír^., 26. 
Pichiciego. Arg., Chil., 33. 
Pichy. ? 26. 
Quirquincho. Pítií, 24, 28; Chil., 26; 



C/ii7., 26; Arg., 26. 36, 79; 5o/., 

26, 31. 
Rabopelado. Í't-H., 2^ Gi. 
Raposa. Ec, 46. 
Rata de monte. Col., 52. 
Ratón de agua. Col., 14. 
Ratón de monte. F^«., i, 4. 
Ratón tlacuache. Méj., 11. 
Retusa. Arg., 34. 
Runcho. Co/., 2, 4, 9. 
Runcho real. Col., 6. 
Sarigüeya. Méj., i. 
Serafín de platanar. C. Rica, 41. 
Tacuacín. Hond., C. Rica, i. 
Tacuasín. Guat., 1. 
Tacuasín de agua. Guat., 12. 
Tacuazín. Guat., i ; Salv., 68. 
Tamandi'ia. Arg., 39. 
Tamandúa bandeira. Bros., 38. 
Tamanduá. Arg., 38, 77. 
Tato. Chil., 26. 

Tatú. í./r., 24; Salv., 66; Arg., 80. 
Tatú apar. Arg., 30. 
Tatú, bolita. Arg., 37. 
Tatú canasta. Arg., 36. 
Tatú peba. .^rp., 31. 
Tatuáy. Arg., 35. 
Tatuejo. ? 51. 
Tejón. C /íico, 39. 
Tlac«acín. Guat., 3. 
Tlacuacín de agua. Guat., 12. 
Tlacuacín ratón. Guat., 4. 
Tlacuache. Méj., i. 
Tlacuatzín. Méj., i. 
Unau. Perú, 22. 
Yurumí. Parag., Arg., 38. 
Zarigüeya. ? i, 5o/., 2. 
Zorra de agua. C. Rica, 12. 
Zorra mochilera, ? 45. 
Zorro. C. Rica, Ec, i, 56. 
Zorro de agua. C. Rica, 12. 



DISCUSIÓN DE -ALGUNOS NOMBRES 



Encontramos en este grupo, conx) en los anteriores, cierto número 
de formas concurrentes. Tales son : Ai, Ai, Ay, Ayay : Braso fuerte, Bra» 
cofuerte ; Carachupa, Carachupa; Cozuco, Cusuco, Cusuco; Chucha, 
Churca, Churcha; Fara, Fará, Faro; Farigué, J ariqué, Sarigüeya, Zof 
rigüeya: Micuré, Micureco; Piche, Pichiciego, Pichy; Tacuacín, Ta^ 



102 boletín de la real academia española 

cuastn. Tacuazín, Tlacuacín, Tlacuatzín, Tlacuachc ; Tamandúa, Taman- 
dué; Tatú, Tatúay, Tatuejo.. . 

Entre Ai, Ai, Ay, Ayáy, •creo preferible Ay. El animal debe su nombre 
precisamente a stt grito, que es "ay, ay", y teniendo y -en castellano 
la interjección, puede dejársela al nombre del bicho. En cuanto a Ayay 
habría de pronunciarse con ambas yy vocales. Puede guardarse, pero 
convendría escribirlo "aiay". 

Carachapa, de Ciro Bayo, es evidentemente errata. 

Entre Cozuco, de Azara, Cusuco, de Gagini, C. Bayo y Cuzuco de 
Membreño, hemos de dar la preferencia a la última, que, según Mem- 
breño, viene del azteca cozocotecuillin. 

De Chucha, Churcha y Churca, podemos admitir los dos primeros, 
amparados" por la autoridad de Cuervo. El tercero, que trae Buen, me 
parece nienos seguro por la falta de comprobantes. 

De Fará, de Buen, lo mismo diré. Cuervo y Uribe dan Fara. 

Farigué, Jariqué, Sarigüeya y Zarigüeya me parecen tener igual ori- 
gen. Entre las dos últimas prefiero la forma con z, que trae la Academia. 

De Piche, Piclty y Pichiciego, sólo el último es bueno. El Diccionario 
chileno de Lenz trae Pichi, y de Piche (que trae Ciro Bayo), me escri- 
bía hace algún tiempo mi amigo don Baldomcro Eberlein, desde Santa 
Cruz de la Sierra, que nunca había oído tal nombre de un armadillo. 

De Tacuacín, Tacuazín, Tacuasín, Tlacuacín, Tlacuatzín, Tlacuache, 
observo desde luego que las formas con / sólo figuran en la Biología 
Centrali americana y en el catálogo del Museo a'e Méjico. El Diccionario 
de aztequismos de Róbelo trae Tlacuachi (y Tlacuacha para la hembra). 
El de Ra/mos y Duarte trae Tlacuache. 

Los autores centroamericanos Membreño, Ferraz, Batres, Rodrí- 
guez, parecen preferir las formas sin /. En cuanto a la terminación sin, 
debe rechazarse. Etimológicamente, esta voz trae una z que sólo puede 
cambiarse en c al castellanizarse. Habrá, ipues, que guardar Tlacuacín, 
Tlacuache, como voces mejicanas y Tacuacín como centroamericana. 

Entre la ortografía Tamanduá, que traen Granada y Segovia y la 
de Tamandúa que dan Rouquette, Mercante y Tamandoa, de la Acade- 
mia, creo qjie debemos aceptar la primera forma. 

De Tato, Tatú, Tatúay, Tatuejo, puede decirse que Tatú se usa en 
Argentina y el Brasil. Tatúay, parece voz compuesta de Tatú y ay; Tato, 
de la Academia, que trae Gay como chilena, no se usa, según Lenz. Y de 
Tatuejo no hallo más cita que la de Ribera Gómez, europeo. 

Cóvur, y no Covur trae Lenz, avisándonos que no es voz vulgar. 

ORDEN X.— ROEDORES 

Fam. Esciúridos. 
Gen. Sciurus. — Sin. Macroxus. 

í. S. Carolinensis. — Ardilla (Me';., BCA, Cat. Mus.). 

2. 5. variegatus, aureogaster, ¡eucogaster, albipes, fcrruginiventris, 
Uucops, varius socialis; M. morio, maurus, Icucops. — Coztio cotequalHn 
{Méj. BCA). 



ENSAYO DE UNA SINOPSIS lo3 

3. S. hypopyrrhiis, nigrescetis, colliaei, variegatoides, ñchardsoni, 
boothiae, griscocaudatus, fuscovariegatus, dorsaUs, rigidus. oculatus, íh- 
termedius. M. adolphei, pyladei, nicoyatta, melctnia. — Ardilla (Méj., Cat. 
Mus. Mej.) 

4. 5". aestuans, hoffmanni, rufoniger, griseogenys. M. xanthodus, 
griseogena, griseogenys. — Ardilla, Ardita {Col., Verg. ; Ven., P. Feb.). 
Ardilla {Arg., Seg.). Caxinguelé (Bras., Land.). 

5. S. deppei; M. tephrogaster, tacniurus, tnedellinensis. — Ardilla 
{Méj,, Cat. Mus.) 

6. 5. cinereus. — Tuche (C Rica, Ferraz). 

7. M. zariabilis. — Chucurita {Col., Verg.). 

Gen. Sciuroptera. — Sin. Sciurus, Mus. 

8. S. folucella, M. volans. Sciurus volans, volucella. — Ardilla vola- 
dora {Méj., Dug. ; Guat., An. 23). 

Gen. Spermophilus. — Sin. Sciurcs. 

9. S. grammurus, couchii, macrurus, Sciurus grammurus. — .Ardilla. 
{Méj., BCA). Ardilla de tierra (Méj., Dug.) ; Ardilla de tierra, Ardillón 
{Méj., Cat. Mus.). 

10. S. tnexicanus. — Hurón (Méj., BC.\ ; Cat. Mus.). Tuza, Hurón 
{Méj., Dug.). 

Gen. Cynomys. — Sin. Arctomys, Ajíisomys. 

11. C. iudoficianus. — Perrito, Perrito del campo {Méj., BCA). Pe- 
rrito de Chihuahua (Méj., Dug.). Perro de las praderas {Méj., Cat. Mus.) 

FaMILU C.\STÓRIIX)S. 

Gen. Castor. — Sin. Lutra. 
, 12. C. huidobrius. — Guillín {ChiL, Gay\ 

Famili.\ Múridos. 
Gen. Mus. 

13. M, rat tus.— Pericote {Bol., Arg., C Bayo). Rata {Ecua'd., Wolff). 

14. M. alexandrinus, tectorum. — ^Ratón casero {Arg., Latz.) 

15. M. decumaniís.—Raitón. (Arg., Latz). Rata, Pericote {Chil., Gay). 
Rata (Ecuad., Wolff; P. Rico, Gundlach, SEHX., 1872). 

16. M. wmjcm/uj.— Laucha {Arg.. Latz). Laucha, f. (Arg., Gran.). 
Minerito (Arg., C. Bayo). Minero (Urug., Fig.). Ratón, Laucha (ChiL. 
Gay). Ratoncito (Ec, Wolff). Ratoncito, Guavabito (P. Rico, Gundlach. 
SEHX, 1872). 

Gen. Hesperomys. — Sin. Mvs, Vesperomys, Nycoomys, Orisomys, 

TyLGMYS, C.\U)MYS, MiOXOMYS, XeOMYS, OXYMICTERUS. 

17. H. í^^MÍwa.-^Ratón de monte (Guat., An., 22). 

18. H. aureolas. — Rata amarilla (Urug., F^.). 

19. H. sumichrasti. M. ja/ií/ií¡.— Ratón de monte {Guat., An., 2z). 



104 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

20. /-/. couesi. — Ratón de monte (Guat., An., 23). 

21. H. fuliginosa. — Guatusa {Ecuad. Pr. Z. S., 1860). 

22. H. nasutiis. — Hocicudo {Arg., Azara). 

23. H. tumidus. — Rata del campo (Urug., Fig.). 

24. H. obscurus. — Rata del campo {Urug., Fig.). 

25. H. longícaudatus. — Rata ecuatoriana (? Mus. Mad.). Colilargo 
(Azara, en Burm.) 

26. H. anguya. — Anguyá {Alto Atnas., Mus. Mad.). 

Gen. Ochetodon. — Sin. Mus. 
2y. O. mexicanus, M. tazamaca. — Ratón de monte {Guat., An., 23). 
Gen. Sygmodon. — Sin. Hesperomys, Deilemys. 

28. S. hispidus, berlandierii, H. toltecus. — ^Rata del campo {Méj., 
Dug.). Ratón de monte {Guat., An., 22). 

Gen. Neotoma. — Sin. Mus. 

29. A'", floridana. — ^Rata conejo, o de maguey {Méj., Dug.). 

30. A'^. ferruginea. — Ratón de monte {Guat., An., 23). 

Gen. Arvícola. — Sin. Hyhodeus, Myonomys, Pitymys, Hemyotomys, 

PSAMMOMYS. 

31. A. mexicanus. — Metorito {Méj., Dug., Natur., 1887). 

32. A. pinetorum. — Metorito {Méj., Dug., Natur., 1887). 

« Familia Geómidos. 

Gen. tieomys. — Sin. Diplostoma, Saccophorus, Pseudostoma, Ascomys, 

Saccowys. 

33. G. mexicanus. — Tuza, f. {M'éj., Cat. Mus.). Taltuza {Guat., An., 
23), Taltusa (C. Kica, Ferraz). Topo, Tuzan, Tozan {Méj., Dug.). 

34. G. hyspidus, heterodoxus, S. quackil. — Taltusa {Guat., BCA). 
Taltuza {Guat., An., 23; C. Rica, Gag.). Tuza, f. {Méj., Cat. Mus.). 

Gen. Dipodomys. — Sin. Macrocolus. 

35. D. phillipsi, ordii, M. haltecus. — ^Rata jabalí {Méj., Dug.); Rata 
kanguro {Méj., Cat., Mus.). 

Gen. Perognathus. — Sin. Cricetodipus. 

38. P. flavus. — Ratón de bolsa. {Méj., Dug.). 
\ 3í). P. fasciatus. — Ratón de bolsa {Méj., Dug.). 

Gen. Heteromys. 

''^. desviare stianus. — Ratón de monte {Guat., Ail, 23). 
40. n^ longícaudatus, mclanolcucus, irroratus, albolimbatus, adsper- 

'^^- '^•\a {Guat., BCA). Ratón de monte {Guat., An., 23). 
sus. — TaltuS, 



ENSAYO DE UNA SINOPSIS Io3 

Familia Histrícidos. 
Gen. Synetheres. — Sin. Cercolabes, Sphiggurus, Coendú, Hystrix- 

42. 5. Mexicanus. — Tlacuatzín {Méj., Cuat., BCA). Puerco espín 
{Méj., Dug. ; Guat, An., 23; Vett., Cod. ; Ecuad., Fest, 346). Huistlacua- 
che, Bistacuache {Méj., Cat. Mus.). 

43. C. prehctvsilis. — Puerco espín {Ven., Cod. ; Col., Verg. ; Ecuad., 
Festa). Erizo (Salv., Guzm.). Zorrillo, Erizo {Hond., ?). Coandú (Bros., 
Land.). Cuandú (? R. Gómez). 

4. C. villosus, H. insidiosa. — Cuini (guarani). Puerco espín (.4rg,. 
Seg.). 

Gen. Erethizon. 

45. E. epixanthus. — Puerco espín pequeño (Coi, Mart., SEHX, 1873). 

Familia Dasipróctidos. 
Gen. Dasyprocta. 

46. D. isthmica, crisiata. — Xieque (Pan., Festa, 34). Cuy del monte 
(Ec, Tob.) ; Guatusa {C. Rica, Gag.). Quansi, Aire [Antillas, según Ovie- 
do] (Coi, Bol. I. la S., II, 6). 

47. D. puncíata, aculi, azaroc. — Cotusa {Guat., BCA). Agutí, Acure 
de monte {Col., Verg.; Ven., Cod.). Carmo, Ñeque [Bogotá], Picuri, Chu- 
curi [Llanos], Guatín [Cauca] {Col., Bol. I. la S., II, 6). Tuza real {Mé- 
jico, Dug). Guatusa {Ecuad., Festa, Wolff). Cutía {Ecuad., Ene britán, 
art. Ecuador). Cotuza {Guat., An., 23; Batres). Cotuza, Guatuza {Salv., 
Guzm.). Tuza real, Agutí {Méj., Cat. Mus.). Huatusa, Guatusa C. Rica, 
Ferraz). 

48. D. varicgata. — Cuspí {Perú, Mus. Mad.). Cutpi, Cuspi [en qui- 
chua] {Perú, Bol. S. G. L.. 1894). Culpi {Perú. Bol. S. G. L., 1902, II). 
Cutspi, Cushpi {P-erú, Tsch. Fauna). 

49. D. macúlala. — Tepeizcuintle {Salv., Guzm. ; Méj. Buen). Tepeiz- 
cuinte (C. Rica, Ferraz). 

50. D. caudala. — Guatusa (Ecuad., Pr. Z. S., 1860). 

51. D. mexicana. — Tuza real, Agutí, Cereque {Méj., Cat. Mus.). 

Gen. Coelogenys. — Sin. Mus. 

52. C. paca. — Tepescuintle {Méj., BCA; Guat., An., 23). Tepezcuin- 
tle, Cuautuza, Aguti, Cereque {Méj., Cat. ^fus.). Joche, Paca {Bol., C. 
Bayo). Peirina (? C. Bayo). Tepeitzcuiníli {.Méj., Dug.). Guanta {Ecuad., 
Wolff). Guardatinajo, Borugo {Coi, Mart.. SEHN, 1873). Voruga, f. Ti- 
najo [Bogotá], Lapa [Llanos], Guagua [.-intioquia, Tolima], Lapa [Fr»- 
nez, Pieceri {sic) [Perú] {Col, Bol. I. la S., II, 6.). Tepezcuinte (C. Ri- 
ca, Gagini; Hond., Memb.). Guardatinaja {Salv., Memb.). Tepescuinte 
[Guat.], Guardatinaja [Nicar.] (Batres). Majas, m. {Perú, Bol. S. G. L., 
1892, 201). Paca, f. {Arg., Seg.). Paca, m. (? R. Gómez). Tepeiscuintle 
{Méj., Bruno). 

53. 5". subnigcr. — Guagua, m. (Coi, Verg.). Tepeitzcuintli (Méj., 
Dug.). Tepeizcuinte (C. Rica, Ferraz). Voruga, f. {Coi, Bol. I. la S., 

n. 5). 



I06 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

54. C. fulvus. — Macaz (Perú, Raym.). Guagua conejo {Col. Verg.) 
Lapa {Ven., Cod.). Guaritinajo [Santander], Borugo [Cundinamarca] 
{Col., Carta de don Rafael García [Chia]). Cushay {Ecuad., Pr. Z. S., 
1860). Majaz {Perú, Bol. S. G. L., 1906, 79). 

55. C. tacranozvsky. — Sacchacui {Ecuad., Festa, 296). Lomucha 
{Ecuad., Mus. Mad.). 

Fam. Lepóridos. 
G«n. Lepus. 

56. L. sylvaticus. — Conejo (? BCA; Méj., Cat. M¡us.). 

57. L. gabbi, brasiliensis. — 'Conejo {Col., Verg.). Conejo de monte 
{Col., ■ Bol. L la S., II, 6, que trae la ü'enominación científica : Lepus 
[tapeti] gabbi). 

58. L. callotis, mexicanus. — Liebre (? BCA). 

59. L. palustris. — Conejo (? BCA). 

60. L. cuniculus, niagellanicus. — Conejo (Gay., Chil.). Conejo albino 
{Méj., Cat. Mus.). Liebre {Salv., Guzm.). 

61. L. capensis. — Liebre {Col., Verg.). 

62. L. variabilis. — Liebre blanca {Col., Bol. I. la S., II, 6). 

ESPECIES INDETERMINADAS O MAL DETERMINADAS 

63. Camera o Guatín. — 'Conejo grande, cerdoso, de carne sabrosa,, 
negro {Col., Ur.). ¿El núm. 52 a 54 ó el 47? 

64. Guatín. — V. núm. 63. 

65. Acutí. — ¿Guagua? {Col., Ur.). ¿El núm. 47? 

66. Agutí. — ¿Guagua? (Col., Ur.). ¿El núm. 47? 

67. Güengue. — ^Concjo grande {Col., Ur.). 

68. Sagotí. — ¿El agutí? {Col., Verg.). ¿El núm. 47? 

69. Pai. — Roedor. {Arg., Mere). 

70. Masi. — Especie de ardilla trepadora de palmeras {Bol., C. Bayo). 

71. Tapití. — Lepu^ sp. {Arg., C. Bayo). ¿El núm. 57? 

72. Pericote. — El ratón. {Perú, Ar.). 

yZ- Guabiniqíiimar, Quaniquinaje, Quemi. — Roedor {Cuba, Pich.). 
¿El núm. 52 a 54? 

74. Guaniquinaje. — V. ni'mi. 74. 

75. Quemí. — V. núm. 74. 

y6. Guagua. — 'Cuadrúpedo anfibio {sic), mayor que la liebre, de piel 
manchada {Col. Ur.). ¿El núm. 53? 

' yy. Ahuizote, Aguisóte. El puerco espín. (C. Rica, Ferraz). ¿El nu- 
mero 42 ó 4á? 

78. Aguisóte. V. núm. yy. 

79. Majaz, m. — Animal de buena carne. {Perú, Stigl.). ¿El núm. 54? 

80. Ñeque. — Animal de Colombia. {Col, Ur., Drio., pról.). ¿El ñe- 
que, núm. 47? 

81. Sacacuy. — Animal de Colombia. {Col., Ur., Drlo., pról.). ¿El nú- 
mero 55? 

82. Tapeti. — Especie de liebre. {Col, Ur., Drio., pról.). ¿El núm. 71? 

83. Cuandú.— Puerco espín, en tupí. {Arg., Seg.). ¿El núm. 43 ó 44!^ 



ENSAYO DE UXA SINOPSIS 



107 



84. Rata de monte. — ¿Un hesperomys? (Coi, Bol. I. la S., II, 3). 

85. Sartinejo. — Cuy silvestre (Per., Bol. S. G. L., 1893). ¿El núm. 46? 

86. Cuchicuchi. — Cercolabes st- (Col., Bol. la S., II, 7). ¿El núm. 43? 

87. Puerco espín. — Cercolabes sf. (Col., Bol. I la S., II, 3). ¿El nú- 
mero 43? 

NOMBRES VULGARES 



Acure de monte. Col., Ven., 47. 

Acutí. Coi, 65. 

Aguisóte. Mé]'., 77. 

Agutí. Ven., 47; Méj., 47, 5i. 52; 

Col., 47, 66. 
Ahuizote. Méj., 78. 
Aire. Antill., 46. 
Anguyá. Anuiz., 26. 
Ardilla. Mcj., i, 3. 5-9; --^rg.. Col, 

Ven., 4. 
Ardilla de tierra. Méj., 9. 
Ardilla voladora. Méj., Guat., 8. 
Ardillón. Méj., 9. 
Ardita. Col., Ven., 4. 
Bistacuache. Méj., 42. 
Borugo. Col., 52, 54. 
Camera. Col., 63. 
Carmo. Col., 47. 
Caxinguelé. Bras., 4. 
Cereque. Méj., 51, 52. 
Coandú. Bras., 43. 
Colilargo, .^r^., 25. 
Conejo. Méj., 56; Co/., 57; ? 5"i; 

Chil., 60. 
Conejo albino. Méj., 60. 
Conejo de monte. Col., 57. 
Cotusa. Guat., 47. 
Cotuza. Guat., Sak'., 47. 
Coztio cotequallin. M^;'., 2. 
Cuandú. ? 43; Arg., 83. 
Guatuza. Mé;., 52. 
Cuim. ? 44. 
Cuchicuchi. Col, 86. 

Cuipi, PíTií, 48. 

Cushay. Ec, 54. 
Cusphi. Perú, 48. 
Cuspi. Peni, 48. 
Cuspí. Perú, 48. 
Cutia. JEc, 47. 
Cutspi. Perú, 48. 
Cuy del monte. Ec., 46. 
Chucurí. Co/., 47. 



Chucurita. Col, 7. 
* Erizo. Salv., Hond.. 43. 
Guabiniquimar. Cub., 7Z- 
Guabiniquinaje. Cub., 74. 
Guagua. Col, 52. 53, 76. 
Guagua conejo. Col, 54. 
Guanta. Ec, 52. 
Guardatinaja. Salv., Nic, 52. 
Guardatinajo. Col, 52. 
Guaritinajo. Col, 54. 
Guatin. Cd/., 47, 64. 
Guatusa. Ec, 21, 47, 50; C. Rica, 

46. 47- 
Guatuza, .'^alz:, 47. 
Guayabito. f . Rico, 16. 
Güengue. Co/., 67. 
GuilHn. Chil, 12. 
Hocicudo. .^r<7., 22. 
Huatusa. C. /?tVa, 47. 
Huistlacuaclie. Méj., 42. 
Hurón. -Ve'/., 10. 
Joche. Bol, 52. 
Lapa. Col. 52; ÍVn., 52, 54. 
Laucha. Arg., Chil, 16. 
Macaz. Perú, 54. 
Majas. Prní. 52. 
Majaz. Perú, 54, 79. 
Masi. Bol, 60. 
Metorito. ^/r/-, 3i, 32. 
Mínerito. --írr/.. 16. 
Minero. Ur., 16. 
Xeque, Co/., 80. 
Ñeque. Col, 47. 
Ñieque. Pa»., 46. 
Paca. Bol, 52; ? 52. Arg., 52. 
Pai. .<4r<;., 69. 
Peirina. ? 52. 
Pericote. Bol, Arg., 13; CAt/., 15; 

Perú, 72. 
Perrito. Méj., II. 
Perrito de Chihuahua. 3ff/., 11. 
Perrito del campo. Méj., 11. 



ío8 



BOLETÍN DE Li\ REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 



Picuri. Col., 47. 

Pieceri. Perú, 52. 

Puerco espín. Méj., Guat., 42; Veti , 

Ecuad., 42, 43 ; Col., 43, 87 ; Arg., 

44. 
Puerco espín pequeño. Col., 45. 
Quansi. Antill., 46. 
Quemí. ? 75. 

Rata. Ec, 13, 15; Chil, P. Rico, 15. 
Rata amarilla. Ur., 18. 
Rata conejo. Méj., 29. 
Rata del campo. Ur., 23, 24 ; Méj., 28 
Rata de maguey. Méj., 29. 
Rata de monte. Col., 84. 
Rata ecuatoriana. ? 25. 
Rata jabalí. Méj., 35. 
Rata kanguro. Méj., 35. 
Ratona ^^Í7., 15; Chil., 16. 
Ratón casero, ^r^r., 14. 
Ratón de bolsa. Mí'/., 38, 39. 
Ratón de monte. Guat., 17, 19, 20, 27, 

28, 40, 41. 
Ratoncito. Ecuad., P. Rico, 16. 
Sacacuy. Col., 81. 
Sacchacui. Ecuad., 55. 



j Sagotí. Col., 68. 

Sartinejo. Pí?r;í, 85. 

Taltusa. C. Rica, ^2;^ 34; Guat., 34, 
41. 

Taltuza. Guat., 33, 34. 

Tapetí. Co/., 82. 

Tapití. Arg., 71. 

Tepeiscuintle. Méj., 52. 

Tepeitzcuintli. ilí^;'., 59. 

Tepeizcuinte. C. Rica, 49, 53. 

Tepeizcuintle. Salv., 49. 

Tepeizcuintli. Mé/., 52. 

Tepescuinte. Guat., 52. 

Tepescuintle. il/t?'/., Guat., 52. 

Tepezcuinte. C. jRíVOj Hond., 52. 

Tepezcuintle. il/^/., 52. 

Tánajo. Co/., 52. 

Tlacuatzín. Méj., Guat., 42. 

Topo. Mié/-, 33. 

Tozan. Méj., 33. 

Tuche. C. Rica, 6. 

Tuza, ilí^y., 10, 33, 34. 
i Tuzan. Méj., 33. 

Voruga. Col., 52, 53. 

Zorrillo. Hond., 43. 



DISCUSIÓN DE ALGUNOS NOMBRES 

Algunos nombres de esta serie presentan variedades ortográficas. 

Son los siguientes : Acutí, Agutí; Aguisóte, Ahuizote; Ardilla, Ardi- 
ta; Bistacuache, Huistlacuache ; Coandú, Cuandú; Cotusa, Cotuza, Gua- 
tuza, Guatusa, Guatuza, Huatusa; Culpi, Cusphi, Ctispi, Cuspí y acaso 
Cushay; Chucurí, Chiicurita; Guardatínaja, Guardatitiajo, Guaratinajo, 
Guagua conejo, Guatín, Sartinejo, Tinaja y acaso Guabiniquinaje y Gua- 
hiniquimar; Lancha y Lancho; Macas, Majas, Majaz; Ñeque, Ñeque j. 
Ñieque; Picuri y Pieceri; Sacacuy y Sacchacui; Taltusa, Taltuza; Tape ti 
y Tapití; toda la serie de Tepeiscuintle; Tozan y Tuzan; Voruga y Bo- 
ruga. 

En unos casos nos ballam.os en presencia de formas realmente dife- 
rentes usadas en países distintos; otras veces se trata de erratas, pues 
la documentación de que hemos tenido que valemos es en extremo de- 
ficiente. He aquí un ejemplo sacado de Codazzi : 

Paca, m;., Gazna capibara, agutí, sagotí, paca a lapa, sphiggurus. En- 
tran aquí mezclados sin orden ni concierto, el Caelagenys paca, el Hy- 
drachcerus capybara, la Cavia aperea, el Dasypracta aguti, y el Cerco- 
labes prehensilis, dados todos como sinónimos. 

Veamos ahora lo que puede sacarse en limpio de la serie de sinónimos 
antedicha. 

Entre Acutí y Agutí, adaptemos el segundo, ya conocidísimo. Pero, so- 
bre todo, no nos empeñemos, como hacen algunos autores, en confun- 



EXSAYO DE UXA SINOPSIS IO9 

dir este animal con la Hutía o Julia cubana que hemos de estudiar más 
adelante en esta Sinopsis. 

Ahuizote ha de guardarse con preferencia a Aguisóte, que da Ferraz 
como vulgar. La palabra mejicana exige la h y la s. Figura ya Ahuizote 
en los diversos diccionarios de mexicanismos con sentido diferente. 

Ardilla y Ardita son igualmente españoles; el segundo ya casi no se 
usa en España. 

Bistacuache es una pronutKiación bárbara de Vis, por Uistlacuache. 
Desbe guardarse : Huisllacuache. 

Cuandú, de Segovia, es mejor que Coandú, del inglés Landor. Tajn- 
bién puede conservarse la forma científica: Coendú. 

Entre las palabras de la familia Guatuza prefiero esta forma. La eti- 
mología del mejicano tocan, topo, exige la z, y en cuanto a Huatusa de 
Ferraz, creo preferible desecharla, puesto que así lo hace la Academia 
con la gran mayoría Qe las palabras americanas qu€ pueden escribirse 
ya con Hua, ya con Gua. 

Culpi, Cushpi, Ciispi y Cuspí son voces quichuas ; pero no sé franca- 
mente, no teniendo a mano diccionarios quichuas, a cuál dar la prefe- 
rencia. Probablemente a Cuspi, grave. La forma acentuada sólo la he vis- 
to en las papeletas del Museo de Historia natural de Mladrid. 

Guardatinaja y sus congéneres me parecen corrupciones de Guagua 
y Tinaja. Creo que la mayor parte de ellos han de conservarse por tra- 
tarse de un animal bastante vulgar. Sartincjo, que introduzco en la serie, 
es notable por formar uno de sus derivados (Sartiiiejal, sitio donde 
abundan estos bichos) parte de otra familia de sinónimos : Saltanejal, 
Col., Sarteneja, Ecuad., Certeneja, Méj. Véanse las definiciones en mi 
Pequeño Larousse ilustrado. 

Entre Macaz, Majas y Majas, el último, apoyado por dos textos pe- 
ruanos, es el mejor. 

El Ñeque de L'ribe es evidentemente errata por Ñeque, del excelen- 
te Soletin del Instituto de la Salle y el Ñieque, de Panamá. 

Pieceri es también errata por Picuri, habiéndose confundido en el ma- 
nuscrito eu con ece. 

De Taltusa y Taltuza prefiérase el se^ndo por la etimología, del me- 
jicano togan. 

Tuzan y Tozan son aztequismos ; la forma usual, en Róbelo, Diccio^ 
nario, es Tuza. 

Del grupo Tcpeizcuinte apunto nueve variantes. No bastan estas nue- 
ve al señor Ricardo del Castillo, quien, en sus Llamados Mcvicaitismos 
de la Academia española, quiere que se llame el bicho Tepescuincle. 

No sé hasta qué punto es exacta la supresión de la / en las palabras 
que en mejicano tenían //. Nótase, sin embargo lo siguiente. En ciertos 
autores mejicanos contemporáneos hay tendencia constante a meter esas 
ortografías en ele o tic. Al tratar del grupo Tlacuachc-T acuache hice 
notar en un número anterior que Róbelo y Ramos y Duarte, así como el 
Catálogo del Museo de Méjico traen Tía, mientras qe los autores cen- 
troamericanos ^fembreño, Ferraz. Batres, Rodríguez, escriben estas pa- 
labras sin /. Otro tanto sucede aquí. Batres, Gagini, Membreño, Ferraz, 
terminan la palabra en te, mientras que el Catálogo del Museo de Mé- 
jico, Dugés y Bruño, prefieren acabarla en tic. 



lio boletín de la real academia española 

¿ Se trata aquí de una tendencia artificial a restaurar la ortografía 
antigua india? Lo supongo, ya que en el lenguaje usual conservan los 
mejicanos infinidad de palabras donde ti se ha cambiado en te, como 
mecate, tomate, coyote, cuate, petate, etc. 

Hablando los mejicanos español deben, pues, siempre que se encuen- 
tren en presencia de una voz de radicales indios, someterla a las reglas 
de transcripción seguidas por las palabras vulgares de análoga forma. 
Topezcuinte me parecería, pues, la forma más conveniente, puesto que 
las combinaciones peiz y tle son demasiado difíciles de pronunciar. Traen 
dicha forma Membreño y Gagini, que son autoridad suficiente. 

Boruga y Voruga traen autoridades de igual peso. La V de Voruga 
me parece, sin embargo, ultracorrección, por la dichosa manía de creer 
que la v de vaca es más elegante que la de burro. 

Acerca de Guillín remito a lo dicho acerca de la Lutra huidobria. La 
forma chilena es Güillin (Lenz). 

Quansi, del Bol. del L de la Salle, será error por Quemí (Pichardo). 
Entre Tapctí, de Uribe, y Tapiii, de Ciro Bayo, ha de preferirse la 
segunda. En guaraní en Tapiití (Segovia, art. Liebre). 

Paca, m. en Ribera Gómez, acaso por influencia del francés, ha de 
ser f., como lo indica Segovia. 

ORDEN X.— ROEDORES {continuación). 

Fam. Chinchíllidos. 

Gen. Chinchilla. — Sin. Eriomys, Lagostomus, Callomys, Mus, Ericetum. 

1. C. lanígera, E. cliinchilla, L. chinchilla, C. lanígera, M. lanigerus, 
E. lanigerus. — Chinchilla (ChiL, Gay; Arg., Latz.). Chinchilla, f., (Arg., 
Laf. Quev.). 

2. L. trichodaciylus. — Viscacha (Arg., Latz., Bol, Miss. Crequi 
Montf.). 

Gen. Lagidium. — .Sin. Lagotis, Lepus. 

3. L. cuvierii. — Vizcacha de la sierra {Arg., Latz). 

4. L. criniger. Lepus viscacha. — Viscacha {ChiL, Gay). 

Fam. Esp.'^i-acopódidos. 
Gen. Spalacopus. — Sin. Poeph.vgomis, Fsammomys Psammorycter, Mus. 

5. 5". cyaneus, Poeph. atcr, Psammorycter atcr, Psammoviys nocti- 
vagus. — Cururo, Curucho, Cuyeita {ChiL, Gay.). 

Gen. Octodon. — Sin. SciuRus, Dendobryus, Ctenomys. 

6. O. cumingii, degus. — Degú, Borí, Ratón con cola de tronipeta 
{ChiL, Gay). 

Gen. Ctenomys. 

7. C. magallanicus.—Tucotuco {Arg., Latz). Coruro {Arg., Seg.). 

8. C. brasiliensis. — Tucotuco {Ur., Fig.), Tulduco, Oculto {Arg., 
Burm.); Tucotuco, Tucutuco, Oculto, Anguyá-tutú {Arg., Scg.). 



ENSAYO DE UXA SINOPSIS 1 1 1 

Gen. Capromys. 

9. C. fournicrii. — Agutia, m.. Hutía cor^a (¿ R. Gómez) ;• Jutía con- 
ga (Cuh., Pich.); Hutia conga (F. Rico, Gundl., SEHN, 1872). 
101 C. prehensilis, poeyii. — ^Jutía carabali {Cub., Pich.). 

11. C. melanurus. — Andarás (jCub., Pich.). 

Gen. Myopotamus. — Sin. Potamys, Mastoxotvs. 

12. M. coypus. — Goipu, Nutria (Chil., Gay). Nutria {Arg., Latz). 
Perro de agua (Ven., Cod.). Nutria. Perro de agua (Col., Verg.). Quiyá 
(Arg., Latz). Nutria (Ur., Fig.). Coipú (Arg., Segovia). 

Familia Cávidos. 

Gen. Dolichotis. 

13. D. patagónica. — Liebre (Arg., Burm. ; Perú, Ar.); Mará, m. 
i^Arg., Latz) ; Mará, Liebre de las pampas, Yamaro, Yamesquel (Buen). 
Mará, f. (R. Gómez). Mará (Arg., Seg., m. en art. Agutí). 

Gen. Cavia. — Sin. An.\kma, Lepus. 

14. C. aperca, cobaya Icucopyga, L. nanimus. — Cuy (Chil., Gay). Acu 
rito (Ven., Cod.). Cui, Curí, Acurito (Col. Verg.). Cui (Ec, Woiff). Ca- 
via, f., Apereá (Arg., Mere). Apereá (Ur., Fig.); Cuis (Arg., C. Bayo); 
Preá (Bras., Mus. Maa.) ; Cuyo (Hotid., Membr.). Cuile (Xicar., Membr. ; 
C. Rica, Gag.). Cobaya (Bras., Land). Cunejo (Arg., Burm.). Conejillo 
o Cochinillo de Indias (? R. Gómez). Cuyo, Cochinito de Indias (Méi., 
Cat. Mus.). Conejo, Cui (Arg., Latz.). Apera, m., Cui [Corrientes] (Arg., 
Scg.). Curí silvestre (Col., Bol. la S., II, 5). 

15. C. agutí. — Conejo indígena (Hond., Squiers.). 

16. C. bolimanensis. — Conejo (Bol., Miss. Crequí Montf.). 

17. C. paca. — Jibeonita (Hond., Squiers). 

18. C. porcellus. — Curí, Conejillo de Indias (Col., Bol. I. la S., II, 5). 

19. C. cuitleri. — Cui del monte (Perú, Tsch., 237). 

Fam. Hidroquéridos. 
Gen. Hydrochoerus. 

20. H. capybara. — Chigüire (í'c«.„ Cod.). Lancha, m. (Col., Verg.). 
Cabíai, Chigüire (Col. Verg.). Chiguiro, Lancha [Llanos], Capibara, Yu- 
lo, Carpincho, Ronsoco, Guadatinaja (Col., Bol. I. la S., II, 6). Chigüire 
{/<í., ibid., II, 7). Capibara, m. (Arg., Mere). Carpincho (Ur., Fig.). Ca- 
pivara (Bras., Land.). Capibara, Capiguara (Azara, Burm.). Carpincho 
(Arg., Burm., Latz.). Urucumayo (Perú, Bol. S. G. L., 1902, II). Ron- 
soco (Perú, Bol. S. G. L., 1906, 79). Capibara, m., Capiguara, m. ; Ca- 
pincho (Arg., Gran.). 

ORDEN XL— insectívoros 

F.\M. SORÍCIDOS. 

Gen. Sorex. — Sin. Corsir.\. 

21. 5. veraepacis. — Musaraña (Guat., An., 23). 



I 1 2 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Gen. Blarina. — Sin. Sokex. 

22. B. micrura. — Musara^ña (Guat., An., 23). 

23. B. mexicana. — Musaraña (Méj., Cat. Mus.). 

Fam. Centktidos. 
Gen. Solenodon. 

24. S. paradoxns. — Tejón, Aire, Almiquí (P. Rico, Gundl., SEHN, 
1872) ; Agutia, m. (R. Gómez) ; Aire, Tacuache, Almiquí {Cub., Pich.). 

ORDEN XII.— QUIRÓPTEROS. 

Gen. Stenoderma. 

25. S. chilcnsis. — Piñuique, n. genérico {Chil, Gay). 

Gen. Nycticejus. 

26. ■ A''. z/ariMí.— Murciélago colorado (Chil., Gay). 

Gen. Vespertilio. 

27. V. velatus. — Orejudo {Chil, Gay). Orejón {Arg., Latz). 

Gen. Vampirus. 

28. V. spectum. — Sapacala (Bol., C. Bayo). Murciélago (Guat., Ba- 
tres). 

Gen. Phillostoma. 

29. P. hastatum. — Lanza de fierro (Saív., Guzm.). Murciélago (Guat., 
Batres). 

ESPECIES SIN DETERMINAR O MAL DETERMINADAS 

30. Pacare, Penisari, Yapa. — ^Cuadrúpedos de Bolivia (Cortés). 

31. Penisari. V. Pagare. 

32. Yapa. V. Pagare. 

22)- Erizo. — 'Insectívoro de dos clases (Col., Verg. ; Ven., Cod.). ¿ No 
será más bien tm Synetheresf 

34. Cuyo (Méj., Dug.). ¿El n'úm. 14? 

35. Acure. — Especie de conejo casero (Ven., P. Febr.)..¿El núm. 14? 

36. Curí. — El Acure en los Andes de Venezuela (P. Pebres), ¿El 
núm. 14? 

27. Cochinillo o Ratón de Indias (Salv., Guzm.). ¿El núm. 14? 

38. Aperlada. — Cui, Conejo (Arg., Laf.). ¿El núm. 14? 

39. Cuy. — Roedor (Perú, Palma). ¿ EJ núm, 14 ? 

40. Triguillo. m. Animal enemigo' del gallinero (Perú, Stigl.). ¿El 
Triguillo, Felis pardalis? 

41. Chimbilá. — Murciélago (Col, Uribe). 

42. Chunzo. — Cuadrúpedo de Colombia (Col., Ur.). 

43. Chunzo. — ^Cuadrúpedo de Panamá (Valdés). 

44. Andirá. — Un vampiro (Arg., Seg.). 

45. Perro mudo. — Antiguo cuadrúpedo cubano. ¿Procyon lotorf 
(Cub., Pich). 



ENSAYO DE UXA SINOPSIS 



113 



46. Punuro. — Animal de buena carne, que escarba las sementeras 
(Peni, P. Sold-, p. 168;. 

47. Muca. — Animal algo parecido al zorro {Perú, P. Sold., 210). ¿Di- 
delphis? 

48. Siguairo. — Especie de conejo (Perú, Paz Sold., 376). 

49. Conejo pintado. — Animal de Panamá (Valdés). ¿Ccelogenysf 

50. Conejo grande. — Animal de Panamá (Valdés). ¿Un Dasyprocta* 

51. Conejo muleto. — Animal de Panamá (Valdés). 

52. Murciélago, Ratón viejo.— Gen. Nyctinomis, Mormops, Macrops, 
Macrotus, Syitotis, Vesperugo, Atahpha, Molossus {.Méj., Cat. Mus. y 
Natur, 1887). 

53. Curiel. — El Acure en Cuba (P. Pebres). ¿El núm. 14? 

54. Lancha, Lancho. — Animal anfibio {sic), tato (sic). {Col., Ur.j. 
¿El núm. 20? 

55. Lancho. V. Lancha, núm. 54. 

56. Chancho rosillo. — El jabalí (pécari) de tamaño mayor {Arg., Se- 
govia). 

57. Guagú-i, Guagú-t¡, Guaqu-apará. — El Ccrvus campestris (Arg., 
Seg.. art. Ciervo). 

58. Sachacabra. — El Guazubirá, Cenus simplicomis (Arg., Seg., art. 
Ciervo). 

59. Tunduque, Oculto, Ucultuco. — Roedor de la Argentina (Sego- 
via). ¿ El núm. 8? 

NOMBRES VULGARES 



Acure. Ven., 35. 

.'Xcurito. Ven., Col., 14. 

-Agutia. ? 9, 24. 

Aire. Cub-, P. Rico, 24. 

Almiquí. Cub., P. Rico, 24, 

-Andarás. Cub., 11. 

Andirá. Arg., 44, 

Anguyá-tutú. Arg., 8. 

Apereá. Arg., Ur., 14. 

Aperlada. Arg., 38. 

Borí. ChiL, 6. 

Cabiai. Col., 20. 

Capibara. Col., Arg., 20. 

Capiguara. Arg., 20. 

Capincho. Arg., 20. 

Capivara. Bros., 20. 

Carpincho. Col., Ur., Arg., 20. 

Cavia. Arg., 14, 

Cobaya. Bras., 14. 

Cochinillo de Indias. ? 14; Sah., 37. 

Cochinito de Indias. Méj., 14. 

Coipu. ChiL, 12. 

Coipú. Arg., 12. 

Conejillo de Indias. ? 14; Col., 18. 



Conejo. Arg., 14; Bol., 16. 

Conejo grande. Pan., 50. 

Conejo indígena. Hond., 15. 

Conejo muleto. Pan., 51. 

Conejo pintado. Pan., 49. 

Coruro. Arg., 7. 

Cui. Col, Ec, Arg., 14. 

Cuí. Arg., 14. 

Cui del monte. Perú, 19. 

Cuile. Nic., C. Rica, 14. 

Cuis. Arg., 14. 

Cune jo. Arg., 14. 

Curí. Col., 14, 18; Ven., 36. 

Curí silvestre. Col., 14, 

Curiel. Cub., 53. 

Curucho. Chil., 5. 

Cururo. ChiL, 5. 

Cuy. ChiL, 14. 

Cuy. Perú, 39. 

Cuyeita. Chü., 5. 

Cuyo. Hond., 14; Méj., 14, 34. 

Chancho rosillo. Arg., 56. 

Chigüire. Ven., Col., 20. 

Oiiguiro. Col., 20. 



8 



114 



boletín de la real academia española 



Chigüiro. Col., 20. I 

Chimbilá. Col., 41. 
Chinchilla. ChiL, Arg., i. 
Chunzo. Col., 42; Pan., 43. 
Degú. Chil, 8. 
Erizo. Col., Ven., 2)2>- 
Gua?ú-i. Arg., 57. 
Guagu-tí. Arg., 57. 
Guagu-apará. Arg., 57. 
Guadatinaja. Col, 20. 
Hutia conga. ? P. Rico, 9. 
Jiibeonita. Hond., 17. 
Jutía conga. Cm&., 9. 
Jutía carabalí. Cub., 10. 
Lancha. Col., 20, 54, 
Lancho. Co/., 55. 
I->anza de fierro. Co/., 55. 
Liebre. Arg., Perú, 13. 
Liebre de las pampas. ? 13. 
Mará. Arg., 13. 
Mará. Arg., 13. 
Muca. Perú, 47. 

Murciélago. Guat., 28, 29; M^'/v 52. 
Murciélago colorado. C/»'/., 26. 
Mjusarafia. Méj., 23; Guat., 22. 
Nutria. Arg., Ur., Coi, 12. 
Oculto. Arg., 8. 
Orejón, ^^rgr., 27. 
Orejudo. Chil., 27. 



Pacare, Bol., 30, 

Penisari. 5o/., 31. 

Perro de agua. Col, Ven., 12. 

Perro mudo. Cub., 45. 

Piñuique. Chil., 25, 

Preá. 5raí., 14. 

Punuro. Perú, 46. 

Quiyá. Arg., 12. 

Ratón de Indias. Sal., t,7- 

Ratón cola de trompeta. Chil., 6. 

Ratón viejo, Mcj., 52. 

Ronsoco. Col., Perú, 20. 

Sachacabra. Arg., 58. 

Sapacala. Bol., 28. 

Siguairo. jP^ní, 48. 

Tejón. P. Rico, 24. 

Triguillo. Peni, 40. 

Tucotuco. ^rgr., 7, 8; Ur., 8. 

Tucutuco, ^r^r., 8. 

Tulduco. Arg., 8. 

Tunduque. Arg., 59. 

Urucumayo. Perú, 20. 

Viscacha. C/nV., 4; /ár£í., 5o/., 2. 

Vizcacha de la sierra. Arg., 3. 

Yamaro. ? 13. 

Yamesquel. ? 13. 

Yapa. So/., 32. 

Yulo. Col., 20. 



DISCUSIÓN DE ALGUNOS NOMBRES 



Encontramos aquí las siguientes concurrencias ortográficas : Agutia, 
Hutia, Jutia; Apereá, Preá, Aperiada; Capibara, Capivara, Capiguara; 
Capincho, Carpincho ; Coruro, Curiiro; Ctii, Cuí, Cuile, Cuis, Cuy, Cuy; 
Curí, Curiel; Chigüire, Chigüiro, Chigüiro; Lancha, Lancho; Oculto, 
Tulduco, Tucotuco, Tucutuco; Viscacha, Viscacha. 

Agutia ha de descartarse desde luego por tratarse de una confusión 
frecuente entre el Agutí y la Hutia; sólo figura en Ribera Gómez, que es 
español. Entre Hutia y Jutía prefiero la forma con H y la acentuación 
en la í: Hutía, que trae la Academia. 

Preá es brasileño ; Aperiada, de Lafone Quevedo, es ultracorrección 
por Apereá, que muchos pronuncian Aperiá. 

En Capibara, Capivara y Capiguara, la tercera forma me hace supo- 
ner que acaso la forma real sea Capiuara, viniendo la r y la & de ima 
confusión de letras. Pero, hasta tener datos más precisos, consérvese 
Capibara, que está de acuerdo con el nombre científico. Las etimologías 
guaraníes son captibá, captiguá (Granada) ; capi iva O gutural, « nasal, 
A. Lucero, Pájaros y cazadores, p. 8) : capi-ibá, capiiguara (habit^nt^ 
de la rnaleza, Segovia, art. Carpincho). 



ENSAYO DE UNA SINOPSIS 1 1 5 

Capincho tiene en su favor la autoridad de Granada, y Carpincho, las 
de Figueroa, Lat2Ína, Segovia, Amancio Lucero, Burmeister y el Bol. del 
Instituto de la Salle. 

Cururo, de Lenz, se preferirá a Coruro, de Segovia. 

Cúi, acentuado en la u, trae Lenz, quien nos da las siguientes acla- 
raciones: la acentuación cui es errónea; el plural cuys (por cuyes) será 
erróneo; Cuyeita, sinón. de Cxtruro, parece error por cuyciia. 

Cuile parece sacado de im plural, cutíes, análogo a los nuestros vul- 
gares cúrsiles, cafclcs, corseles. 

Curiel, de Cuba, es también apellido andaluz. 

Chigüiro ha de tener forzosamente diéresis. A falta de otros datos 
aceptemos que la palabra termine en c en Venezuela y en o en Colombia. 

Lancha, de Vergara y el Bol. del Instituto de la Salle, ha de ser pre- 
ferido a Lancho. 

También creo que ha de adoptarse Tucutuco en vez de Tucutuco; 
puesto que se hace el cambio de u en o en la segunda mitad de la pala- 
bra, puede hacerse igualmente en la primera. 

Respecto de Guadatinaja, remito a lo dicho al hablar del género Coeio' 
genys. No sé si se trata de una confusión con este animal. 

La Muca de la lista anterior parece de la misma familia que la AÍW- 
camuca estudiada al tratar de los Didelfos. 

Piñuiquc lo trae Lenz como voz falsamente chilena. 

Degú, según Lenz, ha de acentuarse Dégu, y el nombre más usual del 
bicho parece ser ratón de las tapias. 

Entre Mará y Mará, prefiérase el último, autorizado por Segovia y 
el género nuisculino. 



He aquí, por último, unas observaciones relativas a algunos de los 
nombres estudiados en números anteriores. 

Eira, Eirá, Eyrá (Felis Eira). La palabra guaraní está acentuada en 
la a, así lo trae Segovia en el art. Aguará. La forma grave figura sola- 
mente en un texto peruano. En cuanto a la y me parece inútil. Dígase, 
pues, Eirá (m. en Segovia). 

Cay, mono argentino (Cebus lihidinosus, fatuellus o asareae) figura 
en Segovia sin equivalencia latina, pero con la ortografía guaraní: cai. 
Será, pues, un bisílabo ag^udo. 

Acerca de Taitetú, Tartitú, Caetitú (el Dicotyles torquatus), dije 
anteriormente que me parecían erratas las formas Tartitú y Caetitíi 
y que prefería Taitetú. Ulteriormente he hallado en el Diccionario ar- 
gentino de Segovia, art. Jabalí, la equivalencia siguiente: caitetú, ta- 
toto, tatete o pécari de los franceses. En una obrita preciosa Pájaros y 
Cazadores, por Amancio Lucero (Monteviaeo, 1910) hallo para jabalí: 
" En guaraní : taitetú " y en una advertencia preliminar se indica que 
la i con diéresis tiene sonido gutural o guaraní. He tenido ocasión de 
oír este sonido de boca de una persona autorizada y no me sorprende 
ya que lo hayan podido transcribir por r. Por otra parte, los soniabs 
guaraníes son a veces difíciles de apreciar y ya no me piaravilla la 
fon fusión de c = f. 



Il6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Entre Cuati, Cuatí, Coatí, Coatí (Género Nasua), prefiero la forma 
Cuatí, del guaraní cuati (con i gutural), que trae Segovia. 

Entre Coipú (Segovia) y Coipu (Gay), debe preferirse el segundo, 
según Lenz, que da como errónea la forma aguda. La voz es mapuche. 

El Guaciri, que encontramos en Ribera Gómez, como sinónimo de 
Cervus campestris, es evidentemente el Guagú-i (i = pequeño, en gua- 
raní), definido en el núm. 58 de la última serie de mamíferos de esta 
Sinopsis). 

El grupo de sinónimos Guazara, Guaseara, Guaziiará, Guazurá, Cu- 
guacarana, Cuguacare, Suasoarana, Suasuarana (Felis concolor), pue- 
de explicarse del modo siguiente : 

Segovia, art. Puma, da como sinónimos Guagará (o nasal), voz 
tupí, y suguarana, voz brasileña. La palabra guagú, en guaraní, significa: 
grande, la forma suasu-sugu, brasileña parece ser. lo mismo, y la ter- 
minación na de algunas formas, será debida a la nasal terminal. Pre- 
fiérase, pues, la forma Guasuará, ya que no suele agregarse la n en las 
palabras terminadas por nasal en guaraní, v. gr. micure, carañ, chajá. 

Tajasú, que doy con cita de Ciro Bayo, como nombre a'el Dicotyles 
torquatus, es realmente Tayagú o Tayasú (Segovia, art. Jabalí). 

Acerca de Tañicatt-Tanicati (el Dicotyles torquatus), decía en otro 
número que debía adoptarse la acentuación aguda, pero no sabía si la 
voz tenía ñ o n. Segovia, art. Jabalí, da Tañicati, con ñ y la i final gu- 
tural. 

Yaguana (Mephttis suffocans), de cuya ortografía no estaba seguro, 
está bien (del guaraní yagua, perro, y ne, hediondo, según Amancio Lu- 
cero, Pájaros y Cazadores, p. 8). El caballo que lleva dicho nombre lo 
tiene precisamente por ser del color del pelo del zorrino (Segovia, 
P- 459). 



¡Lástima grande que no tengamos con mayor abundancia léxicos 
americanos del valor de los Diccionarios de Lenz, de Segovia y de Pi- 
chardo y que, en cambio, otros autores, sin conocimientos filológicos su- 
ficientes, se empeñen en darnos ciertos nombres, no como realmente los 
oyeron, sino como se figuran que han de escribirse. 

Sin embargo, los materiales reunidos permiten formar ya un cuadro 
bastante completo de la Faiina americana y, por lo menos para los ani- 
males más notables, la abundancia de los testimonios compensa en ge- 
neral su escaso valor filológico o científico. 

De la utilidad de este trabajo para el adelanto del Diccionario de la 
lengua española, puede juzgarse por lo que va publicado. Con este nú- 
rriero concluyen los mamíferos. Ahora bien, ¿cuántos de los nombres 
vulgares aquí apuntados figuran en el Diccionario de la Academia o en 
las grandes Enciclopedias actualmente publicadas? Apenas algunas do- 
cenas. 

Faltan entre los Monos nombres tan usuales como Araguato, Aulla- 
dor, Barrigudo, Capuchino, Carayá, Congo, Cotomono, Dormilón, Lean- 
cilio. Machín, Marimonda, Pinchecillo, Caparro. 

Entre los Carnívoros faltan : Aguará, Añaz, Baribal, Cuatí, Colocólo, 
Cuguar, Cusumbe, Chingue, Guache, Manigordo, Pizote, Tigrillo. 



ENSAYO DE UNA SINOPSIS t ij 

Entre los Marsupiales : Tlacuache, Mucamuca, Carachupa, Runcho. 
Entre los Roedores: Acure, Agutí, Coendú, Guagua, Guatusa, Ma- 
ca::, Ñeque, Tuza. ^ 

Hay géneros importantísimos que no están mencionados en el Dic- 
cionario, tales como Coelogenys, Dasyprocta, Synetheres, Geomys, Hes- 
pcromys, Ctenomys, DoUchotis, Hydrochocrus. 

La importante familia de los Mirmecofágidos, que en el presente 
trabajo presenta cuatro géneros distintos y varios nombres vulgares in- 
teresantísimos : Oso real. Oso palmero, Brasofuerte, Oso bandera, Te- 
jón, Oso colmenero, Chupamiel, Miclero, Serafín de platanar, Oso de 
platanar, Mico de noche, Capicho, sólo fígura en el Diccionario con dos 
artículos erróneos, Oso hormiguero. 

Pienso continuar esta Sinopsis, de que tengo ya preparada la segun- 
da parte, o sean las Aves, así como los datos para los Peces. Reptiles e 
Insectos. Ulteriormente publicaré también im Suplemento al Diccionario 
de nombres de plantas de Cofaneiro con un repertorio del mismo que 
permita hallar inmediatamente todos los nombres vulgares de un género. 
Seguiré agradeciendo cuantas indicciones se me hagan respecto de este 
trabajo, que una vez terminado, podrá prestar grandísimos servicios a 
ntiestro idioma. 

219, Bd. Raspail, París, XIV, Francia. 

Miguel de Toro Gisbert. 



A 



CUERDOS Y NOTICIAS 



Fallecimiento de íTon Benito Pérez Galdós. — A la lista de las 
pérdid!as dolorosas sufridas por la Academia Española en los meses 
anteriores, debe añadirse hoy la del insigne novelista, ocurrida el 4 de 
enero del presente año de 1920. 

En honor del Académico fallecido se verificó la sesión del jueves 
8 de enero, y en dicho acto, el director, señor Maura, pronunci'' 
el elocuente y razonado discurso necrológico que se publicará en el 
Boletín próximo, pero que ya puede gozar impreso el público, por 
haberse estampado aparte, a solicitud del censor señor Ortega Munilla 
y por acuerdo unánime de la Academia. 

Oída con el recogimiento debido la oración del señor Director, y 
sin tratar ninguna otra materia, se levantó la sesión en señal del 
duelo que a todos embargaba. 

Académico correspondiente en Crlstianía — En juata ordinaria 
del 15 de enero eligió la Academia por su individuo correspondiente en 
Noruega al señor don Mjagnus Grenvóld, traductor benemérito aá no- 
ruego del Quijote. ». 

•» 
Recepción del señor Conde de la Moriera. — El domingo 18 de 

enero se verificó la solemne recepción en la Academia Española del 
excelentísimo señor don Gabriel Maura y Gamazo, conde de la Mor- 
tera. 

A las cuatro de la tarde, en el salón de actos públicos, ocupó el 
sillón presidencial el excelentísimo señor presidente del Consejo de 
Ministros don Mlanuel Allende Salazar, teniendo a su derecha al 
excelentísimo señor Director de la Academia, al excelentísimo señor 
capiitán general don Valeriano Weyler, al excelentísimo señor Minis- 
tro de la Gobernación, a los excelentísimos señores Obispos de Ma- 
drid y de Sión y al Secretario de la Academia, y a su izquierda, 
al excelentísimo señor Cardenal Arzobispo de Toledo, al excelentí- 
simo señor Ministro de Instrucción pública, al excelentísimo señor 
Obispo de San Luis de Potosí, al excelentísimo señor Presidente de 
la Academia de Medicina y al censor de la Academia Española, ex- 
celentísimo señor dbn José Ortega Mfunilla. 



ACUERDOS Y NOTICIAS 1 19 

Los escaños del estrado llenaban casi por completo personas de 
gran distinción en varios órdenes sociales; individuos de otras reales 
Academias, individuos correspondientes de la Española, eminentes 
escritores y público tan numeroso como escogido. 

Conducido por los señores Echegaray y Asín penetró en el salón 
el Académico entrante; y habiéndole sido concedida la palabra, y 
después de las frases de gratitud a la Academia que su modestia \f 
hubo de inspirar, comenzó el Conde de la Moriera por hacer el digno 
elogio de sus inmediatos predecesores en el sillón que viene a ocupar: 
don Julio Burell y don José Exhegaray. Habló de ambos, porque ha- 
biendo fallecido el primero antes de ocupar su plaza académica, por 
el poco tiempo que medió entre su elección y su muerte, era, en rea 
lidad, al gran polígrafo Echegaray a quien el Conde venía a suced.r 
en esta Academia. 

Y entrando ya de lleno en el tema de su discurso, en el cual pro- 
curó hermanar su ya resuelta vocación literaria hacia el cultivo de la 
historia patria con el carácter distintivo de las ocupaciones de la 
Academia Española, quiso demostrar cuan necesario es al historia- 
dor en general el conocimiento de la literatura poética, en el sentido 
de no didáctica, porque ésta suele suministrarle !os músculos y la san- 
gre, por decirlo así, para el cuerpo histórico del que los textos pura- 
mente científicos son como la armazón esquelética cuyos vacíos y cuya 
delgadez hay que limar y recubrir para que la figura salga lozana y 
hermosa. Y esta demostración no la intentó en términos genéricos y 
confiada sólo a la dialéctica, sino que eligió un aspecto concreto ce 
la vida social española al través de cuatro siglos: la. tan debatida 
grandeza y decadencia de España, cuyo punto medio y culminante 
fijaron algunos escritores modernos en el reinado de los Reyes Ca- 
tólicos. 

No es que afirmación tan singular y peregrina necesite impugna- 
ción : harto sabe el Conde de la Mortera que dicho reinado marca pre 
cisamente el comienzo de nuestra grandeza política, militar, literaria 
y artística, grandeza como no la gozó ningún otro pueblo de la tie- 
rra, incluso el pueblo romano, y que la decadencia vino mucho des- 
pués, y por causas que sólo en segundo lugar son imputables al pue- 
blo generoso, despilfarrador de energías de cuerpo y de espíritu, en 
'lucha incesante, cruel y muchas veces poco noble con innúmeros ene- 
migos, ansiosos de romper en jirones el riquísimo manto español, bajo 
el que se cobijaban no menos que dos mundos, y engalanarse con sus 
despo j os. 

Pero quiso convertir en campo de experimentación para su teo- 
ría la mencionada tesis y someterla al análisis completo y variaílo, 
utilizando, como queda dicho, no sólo los más puros textos históricos, 
como son las actas de las antiguas cortes españolas, sino los poé- 
ticos, haciéndoles hablar históricamente, y unos en pos de otros, al 
venerable Poema del Cid, al Poema de Alfonso Onceno, a las Poe- 
sías del Arcipreste de Hita, al Rimado de Palacio, al Cancionero de 
Baena, al de Gómez Manrique y al del madrileño Juan Alvarez Gato. 
Todos le suministran a manos llenas datos y argumentos con que re- 



120 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

batir la malhadada tesis. Los mismos defectos y vicios del poder supre- 
mo, de las clases directoras y aun del pueblo que echan en cara a los 
españoles de hoy, están señalados uno por uno en dichos textos, re- 
lativos a los siglos XIV y xv muy especialmente. Luego si esto fuese 
la causa de la actual decadencia, lo sería también en los menciona- 
dos siglos, que se suponen progresivos hacia el apogeo logrado con 
el gobierno de Isabel y de Fernando. Lo que realmente proclaman di- 
chos textos literarios, en consonancia con los hechos rectamente en- 
tendidos, es una grande y casi continua decadencia desde la muerte 
de Alfonso X hasta últimos del siglo xv, descontados los cortos 
momentos de parada en el descenso que simbolizan los nombres de 
Alfonso XI y don Alvaro de Luna. 

La forma elocuente que el señor Conde de la Mortera supo im- 
primir a su discurso, el estilo elegante y preciso, sobrio y claro, cau- 
tivó enteramente la atención del auditorio, que manifestó durante la 
lectura y sobre todo al final su complacencia, colmando de aplausos al 
autor de obra tan bella. 

A dar la bienvenida al Académico entrante se levantó el señor 
Marqués de Figueroa, individuo de número, quien hizo desde luego 
constar y describió el ambiente literario que, aun dentro de su fami- 
lia, envolvió los primeros pasos de la vida intelectual del señor Con- 
de de la Mortera, condición o circunstancia que, como es sabido, 
tanto influye en la vocación y camino que imo ha de seguir en ade- 
lante. 

Y esta fué tal en el señor Maura y Gamazo, que, no obstante los 
altos pues)tos que en servicio del Estado ha ocupado y sus cargos de 
Diputado y hoy de Senador de que se halla revestido, y a pesar del 
halagüeño porvenir que en la esfera política le ofrecía una carrera 
tan brillantemente comenzada, todavía ni esas seducciones ni nad:i 
han desviado su inclinación natural, y hoy plenamente reflexiva, al 
cultivo de las letras. 

El señor Miarqués de Figueroa, que es uno de nuestros pensadores 
más profundbs y originales, fué señalando con discreción y acierto 
los diversos aspectos que señala la producción mental del señor Con- 
de de la Mortera, sazonándolo todo con sus personales observacio- 
nes, en las que, como chispazos de luz, brotan gran número de ideas, 
que a su vez sugieren otras que espontáneamente se ofrecen al en 
tendimiento del que las escuclia. El público, que oyó con placer la ora- 
ción del señor Marqués, le tributó al final los aplausos, que había 
sabido merecer, además, por su lectura magistral, como él sabe ha- 
cerlas. 

Acto continuo, el señor Presidente colocó al cuello del entrante 
la medalla académica y le entregó el correspondiente diploma, abra- 
zando luego el señor Conde de la Montera a los que ya eran sus 
compañeros y recibiendo de todos sinceros plácemes. 

Academias americanas. — ^La Academia Peruana, en junta de 
10 de noviembre próximo pasado, ha elegido por voto unánime de 
los que a ella asistieron Director al ilustre hombre público y emi- 
nente literato don Javier Prado, que ya venía ejcrciendb el cargo du- 



ACUERDOS Y NpTICIAS 121 

rante la enfermedad del difunto don Ricardo Palnia. Fué, sin duda 
ninguna, la elección más acertada que pudo hacer dicha Academia; 
IKjrQue el señor Prado reúne, por conjunción dichosa, a sus gran- 
des méritos personales, el prestigio que le prestan su alia posición 
política y los puestos que antes ha desempeñado y los que actualmente 
desempeña. 

La Academia Española, que j-a esperaba este nombramiento, acor- 
dó felicitar, en primer término, a la Peruana por tan feliz acuerdo y 
luego al" señor Prado, prometiéndose que los vínculos de amistad y 
buena correspondencia que existen entre ambas Academias se estcc 
chen todavía más para bien de las naciones respectivas. 

En la misma junta se eligió para reemplazar al señor Palma, como 
académico de número, a su hijo don Qemente Palma, digno sucesor, 
como literato, del insigne don Ricardo, y que actualmente dirige o' 
periódico La Crónica y es Diputado por la ciudad qc Lima. 

En la sesión del jueves 29 de enero se dio cuenta de la comuni- 
cación del académico correspondiente cubano don Manuel S. Pichar- 
ab, en que noticia a la Academia Española el fallecimiento, ocurrido 
en la Habana en el mes de diciembre último, del ilustre correspon- 
diente en aquella República don José de .Armas y Cárdenas. La 
Academia recibió con sentimiento la triste noticia, aunque, por des 
gracia, estaba demasiado pre\-ista. El señor Armas, que residió en ^la 
drid estos últimos años, habia ido perdiendo la salud bastante rá- 
pidamente, y sin duda creyendo hallar la mejoría en el clinia dulce 
de su patria, regresó a ella no hace muchos meses. El señor .Armas 
era español de corazón y un amante fervoroso de nuestras letras. 
Se distinguió como gran cervantista, en cuyo terreno tuvo puntos de 
vista muy originales y acertados. En el pasado centenario de la 
muerte del autor del Quijote publicó varios trabajos que fueron muy 
celebrados por la crítica sabia y, en especial, los que establecían re- 
laciones entre Cervantes y Shakespeare, de quien era igualmente muy 
devoto el señor Armas, que por su gran conocimiento de la lite- 
ratura y la lengua inglesas se hallaba capacitado para escribir sobre 
la materia. 

Con razón dice el señor Pichardo en su comimicación que la 
muerte del señor Armas priva a España de uno de los escritores 
americanos que más la honraban al otro lado del Atlántico y la 
Academia Española uno de sus más fervorosos amigos y cotnpa- 
ñeros. 

— ^En la junta ordinaria del jue\-es 5 de febrero actual se informó 
a la Academia de un oficio del señor secretario de la correspondien- 
te Chilena don Manuel Salas La\'aqui, en que noticia haber tomado 
posesión soltemne de su plaza de número en aquella Academia, el día 
38 de diciembre pasado, el señor don Enrique Mac-Iver. 

Había sido elegido el 20 de junio de 1918, con aplauso general, por- 
que el señor ^^ac-Iver es acaso el más famoso de los oradores fo- 
renses y parlamentarios de aquella República y, a la vez, excelente hu- 
manista y amante de las bellas letras. El acto de la recepción tuvo es- 
pecial importancia, siendo presidida por el director de la .Academia 
don Crescente Errázuriz, arzobispo de Santiago de Chile, y el ministro 



IÍ2 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

de Instrucción pública señor Bernales, con asistencia de casi todos los 
académicos. Versó el discurso sobre la oratoria forense en Chile, su 
porvenir y reformas que requiere. Contestóle el indiA^iduo de número 
don Juan Agustín Barriga poniendo de relieve los méritos y cualidades 
que adornan al nuevo académico chileno. 

La Academia Española, previa la propuesta reglamentaria, acordó 
por unanimidad recibir como correspondiente suyo en Chile al señor 
Mac-Iver y expedirle el diploma que lo acredite. 

Recepción del señoi- Sandoval — El i.° de febrero se celebró en 
la Academia Española la recepción pública del electo don Manuel de 
Sandoval, ilustre crítico e inspirado poeta lírico- 

A la hora designada ocupó el sillón presidencial el excelentísimo 
señor don Antonio Maura, director de la Academia,, sentándose a su 
derecha los excelentísimos señores Nuncio de Su Santidad, Obispo de 
San Luís de Potosí y Secretario de la Española; y, a su izquierda, el 
excelenitísimo señor Obispo de la Diócesis y el bibliotecario de la Aca- 
demia don Jacinto Octavio Picón. Ocupaban los asientos del estrado 
gran número de personajes distinguidos en la política y las letras; 
académicos de número de otras Reales Academias madrileñas e in- 
dividuos correspondienites de la Española, y en el resto del salón pú 
blico muy numeroso y selecto, en el que se veían bastantes señoras. 

Introdujeron en el gran salón de actos al señor Sandoval los acá 
démicos de número señores Marqués de Figueroa y don Miguel Asín 
Palacios!, y acto seguido el Presidente le otorgó la palabra para que 
leyese su discurso. 

Comenzó el entrante ofreciendo a la Academia el testimonio de su 
grattitud por haberle llamado a su seno, y consagró elevadas frases ai 
elogio de sus dos antecesores inmediatos en el sillón que viene a ocu- 
par, como fueron don Eduardo de Hinojosa y antes don Gaspar 
Núñez de Arce. 

Pasó luego a tratar el tema de su discurso, enunciado en estos tér- 
minos : De lo inconsciente y lo involuntario en las obras literarias y 
poéticas. Y para que se viese el sentido verdadero en que entendía 
esta tesis, que parece algo paradójica, puesto que todo autor sabe o 
debe saber lo que escribe y no debe de carecer de voluntad para elle, 
manifestó desde luego que el hecho no ocurría siempre, ni mucho me- 
nos, sino en aquellas obras excei>cionales en que el autor, sin darst 
él mismo cuenta, pone cosas de tal grandeza que le causarían asombro 
si alguien se las hiciese ver y comiprender en el momento mismo en que 
las crea. 

Aun los autores más emineriites no consiguen este fin trascendental. 
En Quevedo, i>or ejemplo, que es uno de los escritores más grandes, no 
hay inconsciencia ni dijo involuntariamente lo que dijo. Si hoy no com 
prendemos del todo muchas de sus obras no está la culi>a en él sino en 
el tiempo, en los tres siglos que nos separan de sus obras y han borrado 
la memoria de una gran parte de las alusiones y referencias que con- 
tienen; en el olvido actual de cstiidios como la Mitología, que en su 
época se hacían con una profundidad, o, mejor dicho, con una mínu- 



ACUERDOS Y NOtlCIAá Ii3 

ciósidad qué permitía entender sin gran trabajo las más que veladas 
extrañas y remotas indicaciones que hallamos en sus escritos; en el 
concepto, a nuestros ojos obscuro; en el giro torcido de la frase y las 
acepciones ya olvidadas de los vocablos. ' 

Pero el caso se da claramente en Cervantes y su obra principal, a lo 
menos mientras subsistan las actuales bases de la estética y la critica. 

Hoy por hoy, puede afirmarse, como lo asienta el señor Sandoval y 
corroboró luego con eruditos ejemplos el señor Rodríguez Marín, que 
hubo inconsciencia y falta de voluntad en Cervantes en su inmortal 
creación, así como hubo inconsciencia o, mejor dicho, falta de com- 
preixsión en el público coetáneo del Don Quijote. ' 

Cosa verdaderamente extraña esta última, tratándose de los siglos 
ilustrados como fueron el xvii y xviii, cuando vemos que en la igno- 
rante Edad Media los lectores de Virgilio se pasaron de listos, ccmio 
suele decirse, al interpretar el pasaje famoso de la Égloga IV de Vir- 
gilio y dar un sentido de profecía mesiánica a la expresión de gratitud 
y deseo halagüeño manifestado por el poeta latino hacia su protector. 
Aquí la inconsciencia estuvo en el pueblo, en atribuir al escritor, no ya 
lo que no quiso poner sino lo que de ningún modo puso. Aquel niño, 
que traería al mundo la resurrección de la Edad de Oro, no era el Sal- 
vador cristiano sino un malogrado nieto de Augusto, ni Virgilio era 
un involuntario profeta de Cristo sino im mal vate o vidente de los 
siKesos relativos a la familia imperial de los Césares, aunque un exce- 
lente poeta o creador de belleza literaria. 

Otro aspecto no menos curioso de la inconsciencia literaria examinó 
luego el señor Sandoval, no ya relativo a un escritor determinado smo 
a un conjunto de ellos, que, consciente cada cual de su obra particular, 
contribuyen sin .saberlo a otra obra de valor y trascendencia muy supe 
riores. Tales fueron los autores de esas grandes epopeyas cíclicas, desde 
los homéridas griegos hasía los cantores de gestas de la Edad Media, 
a los que pueden añadirse en España los poetas de los romances popti- 
lares y los autores dramáticos del siglo xvii. Ninguno de ellos indivi- 
dualmente ignoraba lo que hacía y quería hacerlo; pero ni remotamente 
sospechaba que no era más que el eslabón de una gran cadena de oro, 
miembro arquitectónico de im suntuoso edificio y partícula espiritual, 
como si dijéramos, del alma de todo un pueblo. 

Esta total grandeza de la obra colectiva no la ven, no pueden verla 
los contemporáneos : es preciso que el tiempo, como la distancia en la 
naturaleza, haga que la mirada de la posteridad, sin distraer la atención 
en los pormenores, por bellos o interesantes que sean, abarque el con- 
junto y de su contemplación obtenga conceptos sintéticos y de altísimo 
valor intelectual y moral que no podría darle el análisis parcial de cada 
obra. 

Y este premio futuro, esta gloria póstirma otorgada a un escritor 
que no supo ¡o que hizo, parece que fué el origen o causa del nacimiento 
de ciertas modernas escuelas literarias, en las cuales se llegó adonde 
sólo pudo llegarse en la época actual, en que todo se embrolla y adu! 
tera: a la falsificación de la inconsciencia literaria. Sobre e^te punió 
escribió el nuevo Académico páginas tan ingeniosas y a la vez tan elo- 



124 boletín de la real ACAÍ3EMIA ESPAÑOLA 

cuentes y tan verdaderas, que no pudo menos de atestiguarle su asen 
timiento el discreto auditorio, aplaudiéndole reiteradamente. Aunque 
parezca increíble, hay quien escribe mal u obscuramente de propósito, 
para que la gente crea que es un inconsciente literario, a estilo de Cer- 
vantes, y convida a la posteridad a que se dé de calabazadas para ave- 
riguar lo que dijo sin querer decirlo. Ya verán otros lo que la posteri- 
dad resuelve ; en tanto, ellos se han dado el personalísLmo gusto de 
considerarse genios. 

El señor Sandoval fué repetidamente aplaudido al acabar la lectura 
de su bellísimo discurso. 

La contestación, encomendada a nuestro ilustre compañero don 
Francisco Rodríguez Marín, leyó, por indisposición de su autor, nues- 
tro otro ilustre coimpañero señor Cavestany, con la insuperable maes- 
tría con que sabe hacerlo y que cada vez parece, aun en él mismo, más 
perfecta. 

Trazó el señor Rodríguez Marín la biografía literaria del nue-zo 
Académico con la amena discreción y fina crítica que pone en todos sus 
trabajos. Eligió como muestra del juicio que como poeta le merecía el 
señor Sandoval varias de sus composiciones, su estilo y género diver- 
sos, que fueron celebradas por los oyentes y aplaudidas. Hizo notar 
cómo el señor Sandoval* es un poeta completo; esto es, que posee ideas 
y forma galana para exponerlas. Que a una sólida preparación cientí- 
fica añade una inspiración valiente, cualidades que sin estorbarse, antes 
al contrario, prestándose mutuo auxilio, la primera de ellas ilumina el 
camino de la otra y le evita los descarríos y caídas que vemos con dolor 
en otros poetas, entregados sólo a su inexperta fantasía. Como el señcr 
Sandoval es joven, confía el señor Rodríguez Marín, y con él sus com- 
pañeros, en que no dejará de seguir componiendo obras que no desme- 
rezcan ante las ya producidas, sin que se lo impidan las nuevas tareas 
a que le obligarán más su buena voluntad y notorios conocimientos que 
las exigencias del cargo académico. 

Como ya se ha indicado antes, recogió el señor Rodríguez Marín la 
idea expuesta por el señor Sandoval sobre el concepto que de la obra 
cervantina formaron los contemporáneos y su propio autor, y supo re- 
forzarla con no comunes referencias existenites en libros impresos o 
escritos poco después de salir a luz el Quijote. Por ellas se ve que, no 
ya escritores adocenados, como Valladares Valdelomar o el prologuista 
deJ Buscón de Quevedo, sino otros de más fuste (aun dejando a Lope, 
que sólo hablaría de oídas), como el doctor Mira de Amescua, el licen- 
ciado Juan de Robles y hasta el padre Baltasar Gracián, que fué im 
águila, según sus modernos panegiristas, en cuanto a percepción esté- 
tica, no acertaron a ver en el insigne libro más que un conjunto de 
graciosas chocarrerías. 

El público, que oyó complacido el discurso, premió con unánime 
aplauso a su autor y al gran lector, que supo realzar las bellezas de la 
obra literaria. 

Acto continuo el señor Dircptor impuso la medalla y abrazó al nuevo 
Académico, igualmente festejado por los demás compañeros. 



ACUERDOS Y NOTICIAS laS 

Concurso considerado como desierto. — Lo fué en junta del 12 
de febrero, el del ''Premio Fastenrath" correspondiente al pasado año 
de 1919 para las obras de poesia lírica, por no hallar la Academia mérito 
suficiente en ningima de las que se presentaron al concurso. En su vir- 
tud, y sin perjuicio de adjudicar también el .correspondiente al año pre- 
sente en la sección de Crítica e Historia literarias, acordó la Academia 
repetir el concurso de Poesía lírica entre las obras que se publiquen 
en 1920. 



B 



IBLIOGRAFIA 



LIBROS 



Abadía Méndez (Miguel). Academia Colombiana de la Lengua. 
Discurso al recibirse como individuo de número en la sesión solemne 
del 6 -de agosto de 1919 y respuesta del académico de número doctor 
don Hernando Holguín y Caro. — Bogotá, Impr. de "La Luz", 1919. — 
En 8.°, 56 páginas. 

Alba (Santiago). La izquierda liberal. Campañas políticas. — Valla- 
dolid, Impr. Castellana, 1919. — En 4°, xxiii=899 págs. 

Alcocer Martínez (Mariano). Anales universitarios. Tomo IL His- 
toria de la Universidad de Valladolid : Blulas apostólicas y privilegios 
reales otorgados a esta Universidad. Transcripción y notas. — ^Valladolid, 
Impr. Castellana, 1919. — En 4.°, 4 hojas preliminares, 235 págs., 2 hojas 
de índices y ix láms. 

Alcover (Antoni M.) D. Jusep M. Quadrado, sa vida i ses obres, ab 
■motiu del (primer centenari de son neixeiment (14 juny, 1819; 6 juliol 
de 1896). — Mlallorca, Estampa de N'Amengual i Muntaner, 1919 — En 
4°, V111-400 págs. 

Alonso Cortés (Narciso). Jornadas; artículos varios. Santos y hom- 
bres. El "io" y otros excesos. Manuel del Palacio. Destrucción. Desma- 
nes literarios. Sobre "El Buscón". Vellido Dolfos. Dos caminantes. Un 
renovador. Tierta y hombres. El género festivo- Se discute un proble- 
ma. Ferrari. — ^Valladolid, Impr. de A. Zapatero, 1920. — En 8.°, 197 pág.s. 

Alvarez Quintero (Serafín y Joaquín). El corazón en la mano: 
paso, de comedia. Escrito ex profeso para Matilde Moreno y estrenado 
en el tea,tro Español el 12 de abril de 1919. — ^Madrid, Tmpr. Clásica Es- 
pañola, 1919. — En 8.°, 19 ipágs. 

— Febrerillo el loco : comedia en dos actos. Estrenada en el teatrc^ 
de Lara el 18 de octubre de 1919. — Madrid, Impr. Clásica Española, 
1919, — ^En 8.°, 89 págs. 



BIBLIOGRAFÍA 1 27 

—La calumniada: drama en tres actos. Estrenado en el teatro de la 
Princesa el 21 de febrero de 1919.— Madrid, Impr. aásica" Española, 
1919.— En 8.°, 103 págs. 

—La niña de Juana o El descubrimiento de América: entremés. Es- 
trenado en el teatro de Cervantes de Sevilla el 5 de octubre de 1918.— 
Madrid, Impr. Clásica Española, 1919.— En 8.", 19 págs. 

Azorin. Paa Don Quijotes vei. Skildringer fra ridderens fodeby og 
stederne for hans bedrifter: met 32 nutidsbilleder ar folket og ^nen. 
Autoriset oversaettelse fra spansk ved Miagnus Gronvold.— Kristiania, 
Marius Sumnes boktrykkery, 1919.— En 4.°, 112 págs. con láms- 

Azpiazu (Ubaldo de) y Gil (Rodrigo). Magnetismo terrestre: su 
estudio en España.— Madrid, Talleres del Instituto Geográfico y Esta- 
dístico, 1919. — En 4.", VI11-103 págs-, 4 hojas y xvii láms. 

Caban illas (.Alfredo). Relicario sentimental. — Madrid, Impr. de Fc- 
ül^e Peña Cruz, 1919. — En 8.", 141 págs. 

Castro (Cristóbal de). Las proféticas (Poesías originales). — Madrid, 
Impr. de Juan Pueyo, 1919. — En 8.", 207 págs. 

Cierva y Peñafiel (Juan de la). Discurso pronunciado en el Con- 
greso de los Diputados ios días 7 y 8 de enero de 1920 sobre el estado 
social de Barcelona- — Madrid, Sucesores de Rivadeneyra (S. A.), 1920. — 
En 8.**, 16 págs. 

Codorniu (Ricardo). Más bagatelas forestales (1916 a 1918). — Ma- 
drid. Impr. Alemana, 1918. — En 8.°, 240 págs. 

Cospedal Tomé (Antonio María). Discurso leído en la solemne se- 
sión inaugural del año 1920, celebrada el 23 de enero de dicho año en 
la Real Academia Nacional de Medicina. — Madrid, Est. tip. de los Hijos 
de Tello, 1920. — Eln 4.°, 70 págs. Tema: "Deducciones del estudio de 
más de dos rail laparotomías". 

Diccionario gallego-castellano, por la Real Academia Gallega. — Co- 
ruña. Impr. Roel, 1919. — En folio. Cuadernos 12 y 13. 

Dirección general del Instituto Geográfico y Estadísitico. Anuario 
del Observatorio de Madrid para 1930. — Madrid, Impr. de la casa edi- 
torial Bailly-Bailliére, 1919. — En 8.°, 685 págs. 

Enciso (Gabriel). Poema de la democracia. La Liga de las Nacio- 
nes. — Madrid, Impr. de la Viuda de Antonio Alvarez, 1919- — En 8." ma- 
yor, 24 págs. 

Gil (Rodolfo), furtos. Poesía?. Prólogo de don Narciso Alonso 
Cortés. — Madrid, Impr. Alemana, 1919. — En 8." menor, xvi-i59 págs. y 
retrato del autor. 



128 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Herrero Segarra (Zacarías). Selección de temas y cartas familln • 
res y comerciales para traducir al español y retraducir al inglés. — Zara 
goza, Talleres gráficos de "La Crónica de Aragón", 1919. — En 8.° ma- 
yor, 174 págs. 

— Temas de retraducción y conversación francesa — Zaragoza, Ta- 
lleres tipográficos de "La Crónica de Aragón", 1919. — En B." mayor, 
96 págs. 

Hesiodo. El poema moral. Trabajos y días. El pequeño poema Afro 
dita y Anquises de mi anónimo poeta de la escuela homérica. Primeva 
versión literaria castellana por Miguel Jiménez Aquino. Ilustrado con 
dibujos de Flaxman, fotograbados por Ciarán. — Madrid, Est. tip. Tor- 
desillas, 1919. — En 8.°, 128-30 págs. con grabados intercalados en el 
texto y una lámina. 

Homenaje a la memoria del poeta Amado Ñervo, organizado por 
la Universidad Nacional. — México, Impr. Franco-Mexicana, 1919. — En 
8.°, 136 págs. 

' Inglada (Vicente). Dirección general del Instituto Geográfico y Es- 
tadístico. El interior de la tierra según resulta de las recientes investi- 
gaciones sismométricas. — ^Madrid, Talleres del Instituto Geográfico y 
Estadístico, 1919. — En 4.°, 51 págs. y 3 láms. 

León Suárez (José) y Monner Sans (Ricardo). Homenaje a la 
memoria de Amado Ñervo : Discursos pronunciados en dicho acto en 
el Ateneo Hispanoainericano (25 de junio de 1919). — ^Buenos Aires, Se- 
cretaría, Avenida de Mayo. — En 4.", 16 págs. 

Luzuriaga (Lorenzo). El analfabetismo en España.-^Madrid, J. Co- 
sano, 19x9. — ^En 8.°, 78 pájgs. 

Martínez Ferrando (Daniel). Nuevo método práctico gramatical 
para el estudio de la lengua inglesa.— Barcelona, Impr. Verdaguer, de 
Labraña, S. en C, 1919. — En 8.", 305 págs. 

Martínez Nacarino (Juan). ¡En esto acaba el amor!... Poesías. — 
Madrid, Impr. de V. Rico, 1919. — 'En 8.°, 141 págs. 

Martínez Pajares (An/tonio). El vascuence y el beréber. Estudio 
crítico de algmias de sus afinidades. Presentado al Congreso de las 
Ciencias de Bilbao (septiembre, 1919). — Madrid, Impr. Helénica, 1919.— 
En 8.", 42 págs., XXV láms. y un mapa. 

Maura (Antonio). Necrología de don Benito Pérez Galdós. Discurso 
pronunciado en la Real Academia Esiiañola. — Madrid, Tip. de la "Re- 
vista de Archivos, Bibliotecas y Museos", 1920. — En 4.°, 29 págs. 



BIBLIOGRAFÍA 1 29 

Monner Sans (Ricardo). Can y perro. (De la '"Revista de Derecho, 
Historia y Letras", noviembre de 1919.) — Buenos Aires, Impr. Sche- 
none, 1919.— En 4.°, 8 págs. 

— La patria; conferencia leída en las Escuelas Normales de Maes- 
tras núms. 6 y 10 de esta capital, en mayo de 1919. — Buenos Aires, Im- 
prenta Schenone, 1919. — En 4.°, 15 págs. 

Montoto (Santiago). Las delicias viejas : Poesías. — Sevilla, Tip. Gi- 
rones, 1919. — En 8.*, 104 págs. 

Munoa (Manuel). Viejos motivos. — San Sebastián. Sociedad Espa- 
ñola de Papelería, 1919. — En 8.°, 38 págs. 

Pilares (Marqués de). El primer Marqués de Pilares. — Madrid. 
Impr. del Ministerio de Marina, 1919. — En 8.°, 33 págs. 

Reseña de las ceremonias efectuadas en México con motivo de 
"La Fiesta de la Raza" y organizadas por la Universidad Nacional. — 
México, Impr. Franco-Mexicana, 1919. — En 8.°, 66 págs. 

Rodríguez Marín (Francisco). Un millar de voces castizas y bien 
autorizadas que piden lugar en nuestro léxico. Allegábalas de sus lectu- 
ras. — Madrid, Tip. de la "Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos'*, 
1920. — En 8.°, xx-307 págs. 

Sandoval (Manuel de). Discursos leídos ante la Real Academia Es- 
pañola en la recepción pública el día i de febrero de 1920. — Madrid, 
Tip. de la "Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos", 1920. — En 4.", 
61 págs. Tema: "De lo inconsciente y lo voluntario en las obras litera- 
rias y poéticas." Contestación: Francisco Rodríguez Marín. 

Sanz y Aldaz (José María). Romances de la guerra (Pinceladas de 
sangre). — Madrid, Mateu (S. A.), 1919. — En 8.*, 102 págs. 

Sesi6n solemne celebrada por la Academia Colombiana con ocasión 
del Congreso Mariano (16 de julio de 1919). — Bogotá, Casa editorial de 
San Bernardo, 1919. — En 8.°, 83 págs. 

Sociedad Española de Excursiones. Homenaje a don José María 
Quadrado. — Madrid, Impr. Patronato de Huérfanos de Intendencia e 
Intervención Militares, 1919. — En 4.°, 153 págs. y una lámina. 

Vales Failde Üavier). Historia, organización y facultades del Su- 
premo Tribunal de la Rota de la Nunciatura en España. Discurso leído 
en el acto de su recepción en la Real Academia de Ciencias Morales y 
Políticas y contestación del excelentísimo señor Marqués de Figueroa, 
el día 25 de enero de 1920. — Madrid, Tip. de la "Revista de Archivos-. 
Bibliotecas y Museos", 1920. — En 4.*, 143 págs. 



o£l BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Zafra y Estevan (Juan Manuel de). Real Academia de Ciencias" 
Exactas, Físicas y Naturales. Los progresos de la construcción y de la 
mecánica aplicada. Discurso leído en el acto de su recepción y contes- 
tación del excelentísimo señor don Amos Salvador, el día 30 de no- 
viembre de 1919. — Madrid, Impr. Clásica Española, 1919. — En 4.°, 53 pa- 
ginas. 



REVISTAS 

A. Aguia. Órgano da renascenga portuguesa. Núms. 94 a 96. Outti- 
tro a dezembro de 1919. 

Alhambra (La). Año XXIL Núms. 522 y 523. 

Anales de la Academia Nacional de Artes y Letras. Tomo IIl. 
Núms- 2 a 4. 'Abril a diciembre, 1918. 

Archivum Romanicum. Nuova rivista di filología romanza. Volu- 
men IIL Núm. 2. Aprile-giunio, 1919. 

Boletín de la Biblioteca Menéndez y Pelayo. Noviembre-diciem- 
bre, 1919. E. Menéndez y Pelayo : Unos versos semiinéditos del maes- 
tro. — O. Bianqui y A. G. Riancho : Retrato de don Pedro de Ceballos 
Sáiz. ¿Velázquez? (conclusión). — J. M. de Cossío: Romances recogidos 
de la tradición oral en la Montaña (continuación). — F. Cortines y Mu- 
rube : Literatura contemporánea : El blasón andaluz. — A. Martínez Pa- 
jares: El carnaval ^marroquí. — M. Artigas: Un nuevo poema por la mo 
derna vía (continuación). — Concurso. — Apéndice : Catálogo-inventario 
de Milá. 

Boletín Oficial del Ministerio de Instrucción pública y Bellas 
•Artes. Año XI. Núms. i a 16. 

Boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias His- 
tóricas de Toledo. Año II. Núm. V. Garcilaso desterrado de Toledo, 
por don Francisco de B. de San Román. — Visita artística a la iglesia 
de San Lorenzo, por don Vicente Cutanda. — Antecedentes sobre un do- 
cumento toledano, por don Hilario González. — Vía romana entre Toledo 
' y Ajofrín, Orgaz y Yóbenes, por don Juan Moraleda y Esteban. — Poe- 
sías toledanas de don José de Lobera y Mendieta, por don Francisco 
de B. de San Román. — ^Miscelánea. — Documentos inéditos. — Noticias. 

Boletín de la Real Academia de la Historia. lomo LXXVL 
Cuadernos I y II. Enero y febrero, 1920. 

Boletín de la Real Sociedad Geográfica. Tomo LXI. Cuarto tri- 
mestre de 1919. 



bibliografía i i I 

Boletín de la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos 
Americanos. Yol. III. Xúms. 7 y S. Julio-octubre. 

Bolletí del Diccionari de la liengua catalana. Tomo X, nú- 
mero 13, y tomo XI, núm. i. 

Ciencia Tomista (La). Año XII. Núm. LXI. 

Ciudad de Dios (La). -\ño XXXIX. Yol. CXIX. Núms. 1.117- 
i.iiS. González (R.) : El teatro religioso en la Edad Media. 

— Xúms. 1. 1 19 y 1.12a 

Cuba Contemporánea. Tomo XXII. Núm. 85. Blasco Ibáñez (Vi- 
centej : Paul Alargeritte. — Vega (Femado de \a) : El padre Coloma. 

Estudios Franciscanos. Afio Xlli. Tomo XXIil. Xúma. 150-15 1. 

Ibérica. El progreso de las ciencias y de sus aplicaciones. Año VI." 
Núms. 300 a 304, 306, 308, y Año Vil. Núms. 309 a 316. 

Monasterio de Guadalupe (El). Año \ ■ Núms. 86 a 88. 

Razón y Fe. Año 20. Núms. 221 y 222. Tomo 56. Fases, i y 2. 

Revista Calasancia. Segmida época. Núms. 82 a 85. 

Revista Castellana. Año V. Núm. 39. Juan Agapito y Revilla. 
Extractos de los diarios de los Verdesotos de Valladolid. — Lope Mateo: 
A través del desierto. — Enrique Montenegro : Valladolid en la guerra 
de la Independencia. — Domingo liergueta: Folklore burgalés. — 
F. Maldonado : Piis magistri manibus- — Narciso Díaz de Escovar : Ana- 
les de la escena española. — Libros recibidos. — índice. 

Revista Católica (La). Núms. 440 a 442. 

Revista de Geografía Colonial y Mercantil, publicada por la 
sección de Geografía comercial de la Real Sociedad Geográfica (Órga- 
no oficial de la Sección Colonial del Ministerio de Estado). Tomo XVT 
Núm. 12. 

Revista de Historia y de Genealogía Española. Año VIII. Nú- 
meros 7 y S. 

Revista de la Sociedad de Estudios Almerienses. Tomo X. 
Cuadernos IX a XI. 

Revista de la Universidad Nacional de Córdoba. Año VI. Nú- 
mero 8. Octubre, 1919. 



I 32 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Revista Universitaria. Órgano de la Universidad Mayor de San 
Marcos (Lima). Año XIV. Tercer trimestre, 1919. 

Revue Hispanique. Tome XLV. Num. 108. Francisco de Moneada, 
conde de Ossona. Empresas y victorias alcanzadas por el valor de pocos 
Catalanes y Aragoneses contra los Imperios de Turcos y Griegos. — Les 
romancerillos de la Bibliothéque Ambrosienne. 

Unión Ibero-Americana. Diciembre, 1919. 




DON BENITO PÉREZ G.\LDÓS 



boletín 

DE LA 

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Año Vil. Tomo VII, — Abril de 1920. — Cuaderno XXXII 



DON BENITO PÉREZ CALDOS 



En la sesión necrológica que para honrar la memoria del 
insigne escritor don Benito Pérez Galdós celebró el 8 de enero 
último la Real Academia Española, su director, el excelentísi- 
mo señor don Antonio Maura, pronimció el discurso que va 
a continuación de esta advertencia. 

Apenas extinguido el eco de los aplausos y plácemes que 
tan bellísima oración hubo de arrancar a los circunstantes, el 
censor de la Academia, excelentísimo señor don José Ortega 
MuniJla, manifestó que, si bien, según costumbre, el discurso 
del señor Director se habla de publicar en el Boletín de dicho 
Cuerpo, como esto se retrasaría aún bastante, por las condi- 
ciones de aquella revista, creía conveniente que se hiciese en 
seguida una edición copiosa y esmerada, para que los lectores 
le pudiesen saborear con la oportunidad que el motivo reque- 
ría. Esforzó todavía el ilustre Censor su parecer añadiendo que 
el Boletín de la Academia no circulaba tanto como hubiera 
sido de desear, y que los innumerables devotos que así en la 
Europa culta como en toda Améríca tiene el gran novelista 
verían con inmenso placer el juicio y la apreciación general de 
su grande ingenio y de sus obras hecho por quien, como el se- 
ñor Maura, reúne la indiscutible competencia, el arte maravi- 
lloso para exponer sus ideas y el haber tratado largos años, bas- 
tante de cerca, al compañero' que nos acaba de arrebatar la 
muerte. 

La Academia, asociándose al pensamiento de su insigne 
Censor, acordó, a una voz, que el señor Maura reprodujese 
fielmente por escríto el discurso y se lo comunicase para pro- 



1 34 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

ceder a su impresión inmediata. El Director, después de ven- 
cer los escrúpulos que le ofrecía su modestia, y cuidando sólo 
de complacer a sus compañeros de Academia, prometió cumplir 
lo que le pedía, y el resultado de su bondadosa obediencia es 
el que, sin más preámbulo, puede gozar el lector en las páginas 
que siguen : 

Está vinculado a este sillón el honroso coiiietido de 
expresar nuestros comunes sentimientos, y antes que 
levantemos la sesión a causa del presente duelo, hemos 
de guardar la costumbre de hablar de él, que esto sirve 
de lenitivo en cualesquiera tribulaciones ; pero ser quien 
era el finado hace para el caso gran diferencia. Don Be- 
nito Pérez Galdós no era sujeto cuya obra literar'a se 
pueda considerar como una de las fases de su vida ; en 
esta obra consiste su personalidad entera ; no estuvo su 
labor confinada en zona alguna profesional, sino que, 
durante el transcurso de medio siglo, alcanzó plenitud 
copiosísima en estrecha y perenne comunicación con el 
gran público, usada esta palabra en el más comprensivo 
de sus significados. Dentro de esta Casa, hablaros de la 
obra literaria de Galdós parece ocasionado a un despro- 
pósito semejante al que cometería poniéndome a des- 
cribir la luz ante quienes estuviesen bañados y deslum- 
hrados por un sol radiante. El solo nombre de Galdós 
evoca en los ánimos de todos vosotros aquella colosal y 
gloriosa producción, con mayor viveza y brillo que po- 
dría alcanzar yo ensalzándola; y es evocación que eclip- 
sa y borra la restante existencia del autor. 

Porque ello acontece así, se nos depara hoy algún 
desquite, tras tantos agravios como viene haciéndonos 
la muerte; advirtamos cuan reducida queda esta vez 
su jurisdicción. La obra de Galdós concluida estaba 
desde algunos años ha, y perdurará no sólo indemne, 
sino realzada con nuevo nimbo de serenidad respetuosa. 
No podemos eximirnos de la herida en nuestro afecto 
personal ; pero es tan esplendorosa la supervivencia de 
su ingenio creador, y estuvo siempre Galdós tan absor- 



DON' BEXITO PÉREZ CALDOS I 35 

.te- en esta creación misma, que se nos hará trabajoso 
romper el hechizo y acabar de entender que se ausentó 
él de nuestra compañía. 

En Las Palmas, a lO de mayo de 1843, nació Gal- 

• dós, el menor de numerosos hermanos. Durante su ado- 
lescencia cultivó la pintura con aprovechamiento; en 
una exposición provincial del año 1862 obtuvo men- 
ción honorífica por un cuadro. La Alquería, unos dibu- 
jos, La Magdalena, y no sé qué boceto. Cultivó también 
la música, a la cual siguió siempre aficionado. Xo le 
fué tan fiel a la pintura. Hará treinta y cinco o más 
años que sazonábamos juntos con este pasatiempo los 
ocios veraniegos en Santander; llevábame él, natural- 
mente, gran ventaja, y, no obstante, pronto se retrajo, 
so pretexto de que le impacientaba la cortedad del pro- 
greso que conseguía. Digo pretexto, porque la verdadera 
causa era otra : el ahinco fervoroso con que por enton- 
ces manejaba la pluma no le consentía ocios y le des- 
ganaba de los pasatiempos. 

Seguía de este modo una vocación inequívoca y deci- 

• dida, cual pocas lo habrán sido. Notadlo: viene a Ma- 

• drid para cursar, y cursa, en efecto, la facultad de Dere- 
cho desde 1863 hasta 1869. Entre tanto, tuvo por com.pa- 
ñero suyo de posada a su paisano, con quien después 
me unió también una buena y constante amistad, don 
Fernando León y Castillo; y tanto monta decir que se 
le franquearon cuantos accesos convergen hacia la po- 
lítica. En 1886 publicó su primer artículo en La Xa- 
ción, periódico de don Pascual Aladoz, estreno al cual si- 
guieron varios otros trabajos críticos de artes y teatros. 
Al terminar la carrera universitaria formó parte de la 
redacción del periódico Las Cortes, que acababa de fun- 
dar don Aníbal Alvarez Osorio, y le estuvieron enco- 
mendadas allí las reseñas parlamentarias. Al siguiente 
año, don José Perreras le presentó a su gran amigo Al- 
bareda, propietario de la Revista de España, donde Gal- 
bos publicó artículos de crítica literaria, y también sus 



l36 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

primeras novelas, que luego tirio aparte. En 187 1 eí 
mismo Albareda fundó El Debate, y Galdós escribió 
mucho en el nuevo periódico; pero desde 1873 va no- 
tuvo aliento ni voluntad sino para el magno empeño de 
sus Episodios Nacionales; cortó entonces su vida de pe- 
riodista. 

Con estas andanzas simultaneaba la asistencia asi- 
dua al Ateneo, donde por aquel tiempo, en el antiguo- 
domicilio de la calle de la Montera, oíamos discutir lo- 
divino y lo humano, con ardoroso y juvenil atrevimien- 
to; tuvo ocasión para explorar terrenos harto extra- 
ños a la carrera universitaria que seguía. Además^ 
aun antes de terminarla, visitó a París y a otras ciu- 
dades francesas. 

Quiero dar a entender con esto que al madurar 
la juventud de Galdós le eran, más que solían ser, co- 
nocidos todos los cuadrantes de la rosa náutica:, 
pintura, música, que se correspondían con su privi- 
legiadísimo temperamento artístico) ; jurisprudencia,.. 
con la vulgar pluralidad de sus ejercicios y derivados; 
letra de molde, con sus mil fascinaciones, que a tantos 
otros cautivaron, disiparon y agostaron en flor, singu- 
larmente a los tentados de vanagloriosa ambición polí- 
tica; y con ser tan varias las tentaciones que le rodea- 
ban, de todas se desentendía para dedicar alma y vida 
a la profesión de novelista, ignorada todavía en aquel, 
tiempo. Porque esto hizo; no se limitó, como otros han 
hechoi, a escribir novelas; vertióse en ellas enteramen- 
te. Vedle decidirse en su mocedad, y marcar y trillar 
su sendero, que era nuevo en la vida española; y ved^ 
ahora, tras cincuenta años de labor asidua, que la figu- 
ra gigantesca y luminosa que se alza sobre su fosa recién 
abierta, es la de Galdós novelista. Un tiempo hubo en 
que le captó el teatro; también le descaminaron, cuando- 
gozaba ya la plenitud del renombre, veleidades políti- 
cas; pero la personalidad insigne que hoy admiramos, 
vencedora de la muerte y ungida de inmortalidad, n<y> 



DOX BENITO PÉREZ GALDÓS I Sj 

.£s la del dramaturgo, todavía menos la del político; es 
el novelista. 

Hallo en tal ejemplo un testimonio más de que, si 
necesita dotes y aptitudes proporcionadas quien haya 
de cumplir grandes cosas, ni este don del Cielo, ni el 
ahinco más obstinado fructifican cuando se yerra la vo- 
cación y se navega la \-ida entera contra corriente. Muy 
a la inversa, Galdós estaba forjado para la profesión 
<iue eligió. 

Con criterio estético atinadísimo, fué siempre su 
apotegma que había de tomar las enseñanzas de la Na- 
turaleza, es decir, de la realidad, y señaladamente de 
la vida ; de la vida humana, sobre todo, estudiada en el 
individuo, en las agrupaciones y en las miKhedumbres ; 
asuntos de inagotable variedad y de amorosa y peren- 
ne atracción para nuestro propio espíritu, porque cuan- 
to más intenta él escudriñarse, más se sumerge en el ar- 
cano. Imbuido de esta máxima, fué siempre Galdós un 
tenacísimo y enconado observador; digo poco: fué la 
observación sistemática, hecha pversona. 

Recordad su trato personal. Quien estuviese en su 
compañía, en visita, en tertulia, en viaje, en paseo, 
¿confesaría luego, aunque le dieran tormento, que 
era aquél el autor de las páginas donde nos asombran 
' y nos cautivan la fantasía fértilísima, la sagacidad pe- 
netrante y la delicadeza exquisita de los análisis es- 
pirituales, la sensibilidad que percibe y realza las más 
recónditas bellezas del orden físico y del mundo moral, 
y la copiosa y fluida expresión, como si manase de im 
rico venero? Galdós, aunque bondadosamente afable, 
resultaba seco, glacial, reservadísimo; ignoro si habrá 
tenido algún instante de efusión, yo no se lo conocí : 
cuando quebrantaba su mutismo, solía ser para pre- 
^ntar, o bien para incitar al interlocutor; que se ex- 
playase, que prosiguiese, que ahondase. Galdós, el autor 
<ie los diálogos vivísimos, usaba dialogar, haciéndose 
mero testigo del monólogo; y cuando esto hacía, rebo- 
saban en su mente las ideas y las imágenes; pero aquel 



r38 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

a quien tratábamos como admirado amigo, no era sino- 
un observador, cual si para otra cosa alguna no hubie- 
se venido al mundo; atendia a formar su represada, 
codicioso de verterla, precisa y solamente, por el caño- 
de su pluma. 

En tal grado le absorbia este prurito de observación, 
que para aquellos cuidados y haciendas que aun el co- 
mún vulgo suele manejar con desembarazo, resultaba él 
desmañadísimo; tenía enajenada su atención, ausente su 
espíritu. Vímosle, en más de una ocasión, entrometerse 
en andanzas políticas; la vez primera fuimos él y yo co- 
rreligionarios, y recuerdo los comentarios que solíamos 
hacer de lo que presenciábamos. Ellos me confirmaron 
en la idea de que hizo aquella diversión tan sólo porque 
le pareció que uno de los modos de explorar las már- 
genes del ríoi, es dejarse llevar por la corriente; una 
manera más de acopiar fibra para sus tejidos. Pronto 
dio al través en las aceñas, y más desastradamente le 
avino esto mismo la segunda vez que se dejó arrastrar 
en aguas más procelosas, porque no había nacido para, 
navegaciones semejantes, de las cuales acabó por apar- 
tarse. 

Espíritu como el suyo había forzosamente de tener 
gran inclinación a leer, y bien se clarean en sus páginas 
las variadas y extensas lecturas; pero igualmente se 
acredita allí que nunca emprendió verdaderos estudios 
de materia alguna; todas sus aficiones y sus curiosida- 
des se sacrificaron al devotísmo hojear su libro magno,. 
la Summa enciclopédica, es decir, la vida de los hombres,, 
la sociedad humana; aquella sociedad atormentada, des- 
concertada por una crisis transformadora, de la cual, 
considerada como materia novelable, os habló su dis- 
curso de ingreso en esta Academia. 

Porque era fidelísimo a su postulado y cifraba en el 
natural, según los términos pictóricos, en la observación 
directa de la realidad, la inspiración única de sus obras 
literarias, de éstas ha quedado casi por entero exclui- 
da una zona social que los hábitos y los absorbentes- 



DOX BENITO PÉREZ CALDOS 1 39 

trabajos de Galdós no le consintieron frecuentar, ni co- 
nocer de cerca: las clases aristocráticas, y la manera 
suya de ver, entender y practicar la vida. En cambio, en 
las páginas de Galdós quedan animadas de vida impere- 
cedera las clases populares, en toda la gradación de sus 
penalidades, desvalimientos y miserias, y las clases me- 
dias, en la dilatadísima serie de sus angustias, de sus 
añílelos, de sus desniveles resbaladizos, de sus vergon- 
zantes estrecheces, y también de sus brios emprende- 
dores; alumbrado queda y acopiado, a propósito üe las 
gentes de toda condición, el raudal de sufrimientos, de 
virtudes, de heroísmos, y también de bellaquerías, clau- 
dicaciones y abominaciones, que pasa, como corriente 
subálvea, entre los revueltos yacimientos sociales. 

Cuando recuerdo el conjunto de las obras de Galdós 
que hemos venido leyendo durante medio siglo, más me 
maravillo ante lo que ha sido siempre enigmático para 
m.í. Sabiendo el empleo que hizo de sus días y sus horas, 
conociendo sus hábitos, jamás acerté a explicarme 
cómo, cuándo ni donde pudo atesorar Galdós la noti- 
cia, que tan espléndidamente prodigaba su pluma, de 
la variedad casi infinita de los tipos individuales, y de 
sus agrupaciones, y de los andares, y de las conexiones, 
y de las peripecias, y de las reconditeces de la vida es- 
pañola contemporánea, o inmediata predecesora de su 
propia vida, siempre retraída y atareada. ;Por cuáles 
aspilleras y saetías de la especie de garita en que le vi- 
mos recluido, otearía Galdós, y escudriñaría, para cap- 
tar aquel cúmulo inmenso de observaciones? 

No puede ser sino que Dios le dotara de aptitudes 
excepcionalísimas para hacer de cada indicio el vértice 
de un amplio cono luminoso; para inducir de un rasgo 
el despliegue cabal y minucioso de todo un carácter; 
para arbolar, sobre un dato episódico, la armazón de 
una existencia entera; don adivinatorio, que a su es- 
píritu le servía como al experimentador la lente del mi- 
croscopio, agigantadas y abrillantadas las imágenes, y 
reveladas a él solo cien interesantísimas realidades que 



140 BOLETÍN DE LA RE/.L ACADEMIA ESPAÑOLA 

nos rodean, sin que las advirtamos en nuestro habitual 
comercio humano. 

Sin duda era potente y fértil su imaginación crea- 
dora; había de serlo en grado eminentísimo para ten- 
der la trama de tales y tantas obras; pero no lograra 
con esto producirlas si no dispusiera de aquella riquí- 
sima y variada urdimbre con que las vemos refulgir, re- 
camadas de oro finísimo y sembradas de esplendente 
pedrería. Tianto y más que la fantasía contribuyó a la 
producción literaria de Galdós una privilegiada sensi- 
bilidad perceptora, con avidez y con sagacidad, de las no- 
ta s positivas, realzadora del brillo estético que suele estar 
apagado en la vida cotidiana, y glosadora de sus aspec- 
tos éticos y de la intimidad social, que forman, cierta- 
mente, lo más interesante del espectáculo del mundo. 

He de añadir el mérito singular de ejercitarse estas 
dotes relevantísimas del observador sin que, al libar y 
captar los materiales de su producción literaria, los re- 
dujese al molde personal. Supo evitar la uniformidad 
amanerada de los panales, y el sabor único de la miel, 
que por dulce y fragante que fuese, pronto empalagaría 
y hastiaría a la muchedumbre de sus lectores. ¡ Prerro- 
gativa del espíritu, exceder y aventajar aun a las más 
gratas maravillas de la naturaleza física! 

En la producción literaria de Galdós son ostensibles, 
y eran inevitables en el curso de tantos años, los influ- 
jos del tornadizo gusto preponderante en Europa. Sin 
esfuerzo se distinguen las huellas de Balzac, de Dic- 
kens, del par de ingenios alsacianos Erckmann y Cha- 
trian, de Zola, de Tolstoi y de otros escritores norte- 
ños ; pero no son sino vientos mudables, que hinchen de 
modos diversos las velas; en la textura y el corte de 
ellas perduraron siempre la originalidad personal y el 
castizo españolismo. 

Sobre las páginas innúmeras que durante su vida 
escribió Galidós, flota purísimo y encendido, como im 
hálito de bendición, el amor patrio. Porque el patrio- 
tismo residía en su corazón, estaba nativamente preser- 



DON BENITO PÉREZ GALDÓS I4I 

vado de la chocarrería patriotera; heces de aquel néc- 
tar, con las cuales suelen embriagarse los desventura- 
.dos en quienes jamás logran los afectos desprender- 
se del apetito. Porque el patriotismo era en Galdós 
congénito, inadvertido, indefectible, operaba en sus lec- 
.tores con aquella comunicación emotiva que tan sólo 
pertenece a la sinceridad. Se comprueba que era tal con 
el hecho de no haberse jamás manchado como tantos es- 
critores, sus contemporáneos, se mancharon con el des- 
afecto a España; a la España de ayer, que nos engen- 
dró, y a la España actual en que se contiene la de 
mañana. Sé que a esta flaqueza, a este avinagramientó 
de la pedantería, que con injusta desafección para lo 
castizo, sugiere una servil e inmerecida exaltación de 
lo exótico, no le faltan explicaciones circunstanciales, 
llamémoslas históricas ; pero, aun tomándolas en consi- 
deración, ha sido siempre para mí repulsivo aquel acha- 
que... iba a apellidarlo mental, y me detengo, porque 
sospecho que más es lacra del corazón. 

Galdós respira siempre, siempre, cariñosa solicitud 
filial por las cosas españolas. Advirtamos cuánta oca- 
sión tuvo para esta efusión patriótica, porque recorrió 
con la mirada escrutadora los más doloridos repliesn^ies 
de la existencia contemporánea : manejó y amasó el fan- 
go, pútrido a veces, sangriento otras veces, que fué 
abundantísimo en aquellas lastimosas postrimerías de 
la decimoctava centuria, ) en las no menos lamenta- 
bles gestas políticas de la decimonona. Sin embargo, 
nunca asomaron acritudes de la desafección ni frial- 
dades del menosprecio: ni siquiera faltó la simpatía, 
que suele presentarnos como explicable aquello mismo 
que hemos de vituperar , en .lo que no nos es indiferen- 
te. El españolismo de Galdós está, pues, en el tejido 
riismo de sus obras y no sólo en la elección de asuntos 
para los numerosos episodios nacionales, y las novelas, 
y las piezas teatrales, que bajo esta ncrta característica 
se comprenden. 

Atributo de las páginas galdosianas es también una 



1^2 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÍÑ'OLA 

benignidad cariñosa hacia los infortunios, desvalimien- 
tos y tribulaciones de los afligidos por la injusticia, por' 
el dolor o por la miseria. También fueron excepciO' 
nalmente habituales las oportunidades que se ofrecie- 
ron para que esta especie de humoración espiritual se 
hiciese ostensible de manera espontánea; porque acon- 
tece que en la novela y en el teatro de la Francia con- 
temporánea, se han solido frecuentar más que otros 
los sentires de una burguesía ahita, exenta de los cuida- 
dos que suscita la estrechez pecuniaria; las pasiones y 
vicios, las preocupaciones y conflictos que prosperan en- 
tre gentes ociosas, aquejadas de opulencia y de enfer- 
mizo capricho, entre carcajadas y reñnamientos ; pero 
la materia habitual de las obras de Galdós está, por el 
contrario, tomada de otras zonas de la sociedad huma- 
na, donde son frecuentes penurias, inopias, carestías, 
anhelos desavenidos con el ambiente en que se desplie- 
gan, pugnas del aliento individual con el medio colecti- 
vo que lo dificulta o lo asfixia, contraposiciones del 
impulso progresivo y la raigambre tradicional. El ho- 
rizonte galdosiano es más triste, más austero, más do- 
hente. 

Con gran frecuencia, por tanto, trató los más va- 
riados infortunios, y siempre se vio manar de su pluma 
el bálsamo de aquella afectuosa simpatía, que para lla- 
marse caridad tan sólo necesita la presencia declarada 
de Dios, que así ennoblece a las almas. 

Esta cualidad de GaMós se manifiesta de modo di- 
verso que en las obras de Dickens, quien despliega rr.ás 
ternura, es más acariciador y más mimoso, hasta con- 
finar con las expansiones infantiles y femeninas del 
afecto humano. Galdós se ablanda, se compadece, se 
asocia al dolor, en más adustos términos ; pero la di f e- 
rencia consiste en la exteriorización y no en el jugo 
cristiano, del cual no hallo yo menos imbuida el alma 
de Galdós. 

Cuando hago este cotejo, mi memoria renueva una 
impresión indeleble de mi primera visita a la Galería 



DON' BENITO PÉREZ a.\LDÓS 143 

Nacional de Londres. Después de admirar aquella serie 
de retratos insuperables, aquellas facciones señoriles 
todavia aseñoradas por el pincel, aquella transparencia 
del cutis sobre las venas, aquellas pupilas azuladas o 
grises por las cuales pasa la luz como por una lágrima, 
aquella prolija delectación en las finezas más tenues, 
forma contraste inolvidable un retrato varonil, pintado 
con los sobrios, sintéticos y magistrales trazos de \'e-. 
lázquez; lienzo que, colocado en un caballete, parecía 
ijenar el salón de muro a muro, moverse la recia mus- 
culatura bajo el jubón y los gregüescos, y disponerse el 
personaje a romper el silencio con el habla de su tiem- 
po, y a atusarse el poblado y retorcido mostacho: 

No acierto a discernir por cuál de los dos modos, 
entre sí tan diversos, se consigne mejor comunicar el 
aliento vital; ni sé tampoco cuál de las dos expresiones 
del afecto llega más derechamente al ánimo de los lec- 
tores. Para mí, en este respecto, no cede a Dickens la 
efusión literaria de nuestro novelista. 

Porque tenía henchido de esta savia el coiazón, 
aconteció que, cuando a Galdós le empujó y le hizo cim- 
brearse y doblegarse el galernazo del realismo natura- 
lista, no cayó él en la sequedad bestial de los modelos, 
ni llegó a enconarse en aquella sañuda y desaseada ver- 
sión de la vida. 

]\[ás ruda y duradera fué otra prueua cu la cual 
tampoco sucumbió Galdós. 

Dedicado como estaba al oficio de observador ; f mi- 
dido de una pieza para tal oficio, el cual había de con- 
naturalizarle con la propia 3- personal inhibición; es 
decir, que el hábito hacía infranqueable la distancia 
entre el espectador y la escena, habían forzosamente de 
acontecer dos cosas : que en la traza general de la obra 
galdosiana, tuviesen entrada realidades tan ostensibles 
como fueron las desavenencias fiilosófico-confesionales, 
las discordias político-religiosas y aun sus degeneracio- 
res toscas y callejeras en clericalsmos y anticleriralis- 
mos: y que forzosamente también tratase Galdós estos 



144 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

delicados temas con la desventaja de haber vivido ab- 
sorto por su profesión de literato, sin holgura v sin 
hábito de visitar a menudo y cultivar, con reposada 
meditación, las intimidades de su propio espíritu. 

Por añadidura, al tiempo de su entrada en la edad 
adulta, el estrépito que le rodeaba en el Ateneo, en la 
letra de molde y en la calle, había consistido en encona- 
das pugnas y desmandadas facundias, a falta de inves- 
tigaciones serias, aunque divergentes, a propósito de 
este linaje de asuntos. 

Tan sólo olvidando todas las apuntadas circunstan- 
cias cabría maravillarse del influjo positivo que ellas 
tuvieron en algunas obras de Galdós. Aunque su núme- 
ro comparativamente resulte escaso, de mis notorias 
creencias y convicciones inferirá quien quiera que obras 
tales me desagradaron ; desagrado que no ha de suge- 
rirme ahora reproches, sino más bien convidarme a 
respetar los juicios de otros lectores, que las preferirían 
V celebrarían calurosamente. 

Todos a una debieran conocer cuánto difiere la obra 
elaborada con desinterés, bajo la pura inspiración ar- 
tística, de lo que se forja para utensilio o como arma; 
diferencia análoga a la que separa al escultor del orto- 
pédico. Pero aun de esto he de prescindir para observar 
cómo salvó Galdós el peligroso trance, y he de definirlo 
invocando a Menéndez y Pelayo, testigo de mayor ex- 
cepción, bajo todos los conceptos que al caso vienen. 

El discurso con que acogió a Galdós en nombre de 
la Academia, donde trató este tema, aunque lamentó la 
tendencia de alguna de las muestras del género, notó 
c|ue no podía extenderse a más la censura; porque, no 
habiendo hablado la única autoridad que exige acata- 
miento en este punto, a nadie es lícito, sin nota de teme- 
rario u otra más grave, penetrar en la conciencia aje- 
na, ni menos fulminar anatemas, que pueden dilacerar 
impíamente las fibras más delicadas del alma. Aunque 
registró las concesiones que temporalmente obtuvo de 
Galdós la literaria evolución naturalista, proclamó que 



DON BENITO PÉREZ GALDÓS I4D 

lio fué materialista ni determinista nunca; e hizo no- 
tar cómo iba Galdós entrando, por aquel entonces, si no 
con paso firme, con notable elevación de pensamiento, 
en un mundo de ideas espirituales y aun místicas ; mu- 
danza que atribuyó, principalmente, "a la depuración 
progresiva, aunque lenta, de su propio pensamiento reli- 
gioso, no educado, ciertamente, en una disciplina muy 
austera, ni muy avezado, por sus hábitos de obser- 
vación concreta, a contemplar las cosas sub specie ceter- 
nitatisy pero muy distante siempre de ese ateísmo prác- 
tico, plaga de nuestra sociedad, aun en muchois que 
alardean de creyentes ; de ese nuevo pensar relativo, con 
el cual se vive continuamente fuera de Dios, aunque 
se le confiese con los labios y se profane para fines mun- 
danos la invocación de su santo nombre.'' 

Con efecto, el espíritu de Galdós era harto lumi- 
noso, harto elevado y selecto para que en tiempo al- 
guno imitase a los isidros de la romería especulativa, 
que se celebra por turno en muy contadas ermitas : los 
cuales suelen improvisar, a la bohemia, un tenderete 
con cualesquiera bambalinas ontológicas, y a su sombra 
se ponen a desbarrar, vuelta la espalda a las nobles an- 
siedades con que, en el curso de los siglos, los más pro- 
ceres entendimientos apuraron la potencia de la razón 
humana, en el empeño de saber algo acerca de nuestro 
propio origen, de nuestro propio ser y de nuestrn final 
destino. 

Porque perduraron en Galdós sus originarios con- 
ceptos, fundamento de todos los juicios sobre el munda, 
sobre la vida, sobre el bien y el mal; y porque aquel 
aliento de patriotismo y de amor, que antes mencioné, 
lumca se secó en su corazón, pudo conservar el comer- 
cio espiritual que le unía con la multitud innúmera y 
varia de sus lectores. Perdiera sin remedio esta sutil e 
incoercible comunicación psíquica, si se hubiese descas- 
tado y desnaturado, en vez de conservar el jugo rancio 
y la indefinible fragancia del españolismo, que exhalan 
todas sus obras. 



146 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Este solo hecho: la extensión y el númerr. de los 
Jectores de Galdós, en toda la escala y en toda la diver- 
sidad de gentes, dondequiera que se habla castellano y 
perdura el genio castizo de nuestra raza, vale por prue- 
ba compendiada de las calidades que vengo señalando 
en su producción literaria. Sin ellas, por mucho que se 
. acrecentasen otros méritos geniales, no habría podido 
captar, ni retener, ese público de lectores ; serían otros 
quienes le estimasen y admirasen. 

Haberse traducido las obras de Galdós al francés, 
. al inglés, al alemán, al italiano, al holandés, al ruso y 
al sueco, atestigua que mereció conquistar aquel pú- 
blico, y prueba también que no es su único mérito el es- 
pañolismo. 

Contribuyó a estos afortunados éxitos el estilo de 
Galdós, el cual no consiste sino en el empleo sencillo, 
corriente, fluido y desembarazado del habla castiza, sin 
preocuparse nunca de acicalarla, ni de acumular pri- 
mores ni preciosidades extrínsecas. El habla de Galdós 
se ciñe a los asuntos y a los casos como el aire am- 
biente, que nos vivifica sin que advirtamos su presen- 
cia, ni aun para agradecer su beneficio. La excelencia 
del estilo es la misma del cristal : que la mirada, al 
contemplar los objetos, no advierta que está él inter- 
puesto. 

Cuando el estilo se acicala a punto de que sus pri- 
mores diviertan la atención para admirarlos, suplan- 
tando al asunto que se trata, siquiera sea por breve es- 
pacio, se puede notar de servidor infiel ; inoportuno, por 
lo menos, y no es leve tacha, porque las más preciadas 
y finas pieles enfadarían durante la canícula. 

El habla castellana le servía a Galdós por igual en 
la más extrema variedad de los tonos y de los c?isos, 
como le servía a Velázquez su paleta, en la cual es de 
sospechar que no tuviese colores, ingredientes de luz, 
sino la luz misma, para empapar en ella sus pinceles. 
Lograba así una versión tan ingenua de las ideas y 
.los afectos, que era acepta, sin distinción, a los lectores 



DOX BENITO PÉREZ GALDOS 1 47 

de más diversas condiciones y de más desigual cultura, 
equidistante del desaliño y del atildamiento. 

Menéndez y Pelayo, en el discurso que antes men- 
cioné, recordó en términos compendiosos y magistra- 
les la historia de la novela, desde los gloriosos oríge- 
nes que tuvo en España este género literario, y mostró 
cómo había sido iniciativa y mérito de Galdós restau- 
rarlo, tras el amortiguamiento del siglo xviii y tras lo 
tanteos de la primera mitad del siglo xix. Estaba ya 
enfrascado Galdós en el magno empeño cuando des- 
plegó Pereda sus alas aquilinas, y cuando Alarcón y 
Valera y otros ingenios esclarecidos, publicaron las prin- 
cipales muestras del género mismo que Galdós habia 
adoptado como capital empleo de su vida. 

No repitió nuestro novelista el artificio de mover, 
como movió Balzac en las distintas fábulas, unos cen- 
tenares de personajes representativos, creados por su 
fantasía. De toda la extensión de los horizontes que 
contemplaba tomó Galdós los caracteres y los asuntos ; 
mas no al acaso, sino tan sistemáticamente, que, al cabo, 
en el conjimto de sus obras, no se advierte la ausencia de 
ningún tipo, de ninguna inquietud espiritual, de nin- 
gún anhelo, de ninguna lacra social, de ningún domés- 
tico desconcierto, de ninguna íntima tribulación o per- 
plejidad. Acabaló la historia interna del alma española 
y del estado social de España durante el siglo más tur- 
bado y más crítico, a la vez que divulgó el conocimiento 
de la patria historia política, en aquella época. 

Nuestro diligente secretario, señor Cotarelo, cuando 
me comimicó, según acostumbra hacerlo, los datos bio- 
gráficos del académico difunto, formó este catálogo sin- 
crónico que aquí tengo de las obras de Galdós, donde, 
en serie ordenada por fechas, tres distintas columnas 
distinguen los Episodios Nacionales de las novelas y de 
las piezas teatrales. 

Quizás la sola inspección de este catálogo habría 
.aventajado a cuanto os estoy diciendo, porque cada uno 



148 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

de sus cortos renglones evoca en quienquiera las lecturas 
que hicimos al tiempo de la publicación. Se insertará 
en el acta como parte integrante de mis consideracio- 
nes, porque será, sin duda, lo que más merezca recor- 
darse. 

El conjunto de la lista acreditará, además, una sin- 
gularidad de la producción literaria de Galdós, porque 
desde 1870 hasta 1918 no transcurrió un solo año en 
que ella tuviese intermisión, y en los más del intervalo- 
fueron cuatro o cinco los tomos que publicó. 

El ejemplo va contra la índole discontinua, por no 
llamarla torrencial, que se suele atribuir a la vena li- 
teraria o artística, sometida a los altibajos del humor 
y a las peripecias del vivir humano. Galdós escribió 
como cumple sus jornadas el viandante infatigable que 
conocía al partir su itinerario. Así se comprende mejor 
que resulte sistemático el conjunto, aun cuando entre 
las piezas de que consta los enlaces sean a veces invi- 
sibles. 

En parte alguna se halla parangón para tal conjunto, 
si no es allegando las producciones de varios escritores. 
Galdós levantó en la historia literaria un jalón tan co- 
losal, que vale por una divisoria orográfica. Suya será, 
en el curso indefinido de los siglos, la historia íntima 
de los españoles que vivieron durante la centuria de- 
cimonona; en este respecto es monumento único, im- 
perecedero, la producción galdosiana; de análogo modo 
que la posteridad halla recapitulada la vida de los espa- 
ñoles en el siglo xvii, acudiendo a la obra, de magnitud 
nunca igualada,' que nos legó Lope, y a la menos ex- 
tensa, pero más selecta obra de Cervantes. No hay 
puerta más luminosa para que la individual existencia 
humana llegue al asiento de la inmortalidad, el cual es 
más angosto de loque suelen pensar los aspirantes a al- 
canzarlo. 

Los que tuvimos la suerte de conocer y tratar a Pé- 
rez Galdós, los que hemos podido cotejar con los origi- 



DON BENITO PÉREZ CALDOS 1 49 



nales sus pinturas, los que en esta Academia nos ufa- 
namos de hallarnos compañeros suyos, conservaremos 
de él tal recuerdo, que apenas habrá la muerte conse- 
guido convencernos de que nos arrebató su compañía. 



CATÁLOGO SINCRÓNICO DE I.AS OBR 

AÑOS EPISODIOS NACIONALES 

.1870 



187I 

1873 Trafalfíar (i.^ serie.) (Madrid, enero-febrero, 1873.) 
" La Corte de Carlos IV. (Madrid, abril-marzo, 1873.) 
" El 19 de marso y el 2 de mayo. (Madrid, julio, 1873.) 
" Bailen. (Octubre-noviembre, 1873.) 

1874 Napoleón en Chamartín. (Enero, 1874.) 
" Zaragoza. (Marzo-abril, 1874.) 

" Gerona. (Junio, 1874.) 

" Cádis. (Septiembre-octubre, 1874.) 

" Jiían Martín, el Empecinado. (Madrid, diciembre^ 1874.) 

1875 La batalla de los Arapiles. (Madrid, febrero-marzo, 1875.) 

" /:/ equipaje del rey José (2.» serie.) (Madrid, junio-julio, 1875.) 

" Memorias de un cortesano de 1815. (Madrid, octubre, 1875.) 

1876 La .segunda casaca. (Madrid, enero, 1876.) 

" El Grande Oriente. (Madrid, junio, 1876.) 

*' líl 7 de julio (8). (Madrid, octubre-noviembre, 1876.) 

1877 Los cien mil hijos de San Luis (9). (Madrid, febrero, 1877.) 



Í878 



El terror de 1824. (Madrid, octubre, 1877.) 

Un voluntario realista. (Madrid, febrero-marzo, 1878.) 



1879 i-os apostólicos (10). (Madrid, mayo-junio, 1879.) 



I 



(1) En abril de 1868 publicó el cuento titulado La conjuración de las palabra 
reimpreso, así como el de La pluma en el viento, El articulo de fondo, La muía y i 
buey. Un tribunal literario, La princesa y el granuja y Juno, en el tomo Torquem<tÍ 
«?n la hoguera (1889). 

(2) La primera obra dramática de Pérez Galdós corresponde a su juventud. S 
titulaba La expulsión de los moriscos y se la entregó a Manuel Catalina, empresari 
del Español, que se la admitió, pero no la puso en escena. Ha quedado inédita. 

(3) En este año 1870 publicó en la Revista de España (tomos XIII y XV) d< 
artículos sobre Las generaciones artísticas en la ciudad de Toledo. Son una descrii i 
•ción arqueológica de la ciudad, con algo de leyenda y romances. 

(4) La fecha entre paréntesis es la que el autor puso al final de cada obra J l| 
refiere a la época en que fueron escritas. En las dramáticas, la de su estreno. 

(5) Esta novela corta la publicó primero en la Revista de España, de i9'A 



S DE DON BENITO PÉREZ GALDÓS <'^ 

DOVELAS DKAMAS (2) 

( Fontana de oro. (3) (Madrid, 1867- 
58.) (4) - 

\ sombra (5). (Madrid, novbre., 1870.) 
audas: historia de un radical de antj- 

ño (6). (Octubre, 1871.) 



»fío Perfecta (7). (Madrid, abril, 1876.) 



Tria (2 tomos). (Madrid, diciembre, 187Ó. 
—Madrid, mayo, 1877.) 

\rianela. (Madrid, enero, 1878.) 

familia de León Roch (3 tomos). (Ma- 
rid, jimio, octdbre y diciembre, 1878.) 



pmo XVIII; tres artículos). Reimprimióla en 1890, en un tomo, con otras obritas, 
le fueron : Celtn, Trotnpiquülos y Theros. 

(6) A este año corresponden los cuentos titulados El articulo de fondo y La pluma 
\ el viento o el Viaje de la vida, fechados en Madrid, abril de 1872, y en septiembre 

titulado Un tribunal literario. Estos dos últimos se publicaron primero en la Re- 
fsta de España (tomo XIX, 1871, y tomo XXVIII, 1S72). El audas ocupa en la misma 
evista muchos números de los años 1871 y 1872. En este año y el anterior escribió 
'|i dicha Revista diversas crónicas de la política interior de España. 

(7) Se publicó primero en la Revista de España, de 1876, XLIX y L (de marzo 
\ mayo). 

(8) En diciembre de este año publicó La muía «• el buey, cuento de Navidad. 

(9) En el Almanaque de La Ilustración Española y Americana, de 1877, publicó 
ti artículo descriptrs-o del mes de junio. 

(10) En enero de este año compuso la novelita titulada La princesa y el granuja. 



aSos episodios nacionales 

1879 Un faccioso más y algunos frailes menos. (Santander, noviembí 

diciembre, 1879.) 
1881 

1882 

1883 



1885 

1886 

1887 
. f» 

1888 



1890 
1891 
1892 

1893 



1894 



(i) For estos días emprendió un largo viaje a Inglaterra, donde permaneció I 
gunos meses. Por eso resulta menor la producción de este año. 

(2) En este año hizo otro dilatado viaje por muchas tomarcas de Europa. C 
fecha de Lisboa, 28 de mayo, y Vigo, 4 de junio de 1885, dio dos artículos descr^ 
vos de Portugal, que se publicaron en algún periódico, y hacia 1890, en un toljac 
impreso en Barcelona en la colección Diamante. 



NOVELAS 



DRAMAS 



(Madrid, enero- junio, 
(Madrid, enero-abril. 



La desheredada. 
1881.) 

£1 amigo Manso. 
1882.) 

£1 doctor Centeno (2 tomos). (Madrid, 
mayo, (883.) (x) 

Tormento. (Madrid, enero, 1884.) 

.La de Bringas. (Madrid, abril-mayo, 1884.) 

Lo prohibido (tomo I). (Madrid, noviem- 
bre, 1884.) 

Lo prohibido (tomo II). (Madrid, marzo, 
1885.) (2) 

Fortunata y Jacinta (tomos I, II y III). 
(Madrid, enero mayo y diciembre, 1886.) 

Fortunata y Jacinta (tomo IV)- (Madrid, 
jimio, 1887.) 

■Celin, Trompiquillos y Theros. (Madrid, 
noviembre, 1887.) 

Miau. (Madrid, abril, 1888.) (3) 

La incógnita. (Madrid, noviembre, 1888- 
febrero, 1889.) 

Torquemada en la hoguera. (Madrid, fe- 
brero, 1889.) 

Realidad, novela en cinco jomadas. (Ma- 
drid, julio, 1889.) 

Ángel Guerra (tomos I y II). Madrid, 
abril, 1891, y Santander, diciembre, 1890.) 

Ángel Guerra (tomo III). (Santander, ma- 
yo, 1891.) 

Tristana. (Madrid, enero, 1892.) 



La loca de la casa, novela. (Octubre, 1892. 



Torquemada en la cru¿ 
T)re, 1893.) 



(Santander, octu- 



Realidad, drama en cinco actos (arreglo 
de la novela). (Comedia, 15 marzo, 1892.) 

La ¡oca de la casa, comedia en cuatro ac- 
tos. (Comedia, 16 enero, 1893.) (Entrega- 
da en octubre, 1892.) 

Gerona, drama histórico, en cuatro actos, 
sacado del episodio de igual título. (Es- 
pañol, 3 febrero, 1893.) (4) 



La de San Quintín, comedia en tres actos. 
(Comedia, 27 enero, 1894.) 



(3) Fechada en "Santander, octubre 30 de 1888", publicó su narración del viafe 
que acababa de realizar y la tituló Di vuelta de Italia. Se imprimió en el tomito de 
la colección Diamante ya citada. 

(4) Se imprimió en la colección titulada La novela de ahora, en 1908. 



ANOS EPISODIOS NxCinfMMKS 



1894 



1895 



1896 



1897 



1898 Ztimalacárregui (3.* serie.) (Madrid, abril-mayo, 1898.) 
» Mendisábal, (Santander, agosto-septiembre, 1898.) 

•• De Oñate a La Granja. (Santander, octubre-noviembre, i898.)' 

1899 Luchana. (Santander, enero-febrero, 1899.) 

» La campaña del Maestrazgo. (Santander, abril-mayo, 1899.) 

* La estafeta romántica. (Santander, julio-agosto, 1899.) 

" Vergara. (Santander-Madrid, octubre-noviembre, 1899.) 

1900 Montes de Oca. (Madrid, marzo-abril, 1900.) 
" Los Ayacuchos. (Madrid, mayo-junio, 1900.) 

" Bodas reales. (Santander, septiembre-octubre, 1900.) 
1901 

1902 Les tormentos del 48 (4.^ serie.) (Madrid, marzo-abril, 1902.) 



* Narváez. (Santander, julio-agosto, 1902.) 

1903 Los duendes de la camarilla. (Madrid, febrero-marzo, 1903.) 



1904 



19OS 



La revolución de julio. (Santander, septiembre, 1903. — Madrid, 

zo, 1904.) 
O'Donnell. (Madrid, abril-mayo, 1904.) 
Aita Tettauen. (Madrid, octubre, 1904-enero, 1905.) 



Carlos VI en la Rápita. (Madrid, abril-mayo, 1905.) 



(1) "En 7 de febrero leyó en la Real Academia Española su discurso de in&.^ 
y en 21 del mismo contestó con otro al de recepción de su amigo don José María 



NOVELAS 



DRAMAS 



orquemada en el Purgatorio. (Santander, 
junio, 1894.) 



orquemada y San Pedro. (Madrid, ene- 
ro-febrero, 1895.) 
asarin. (Santander, mayo, 1895.) 
alma. (Santander, octubre, 1895.) 



isericordia (i). (Marzo- abril, 1897.) 
■ abuelo, novela en cinco jomadas. (San- 
tander, agosto-septiembre, 1897.) 



Los condenados, drama en tres actos y 
prólogo. (Comedia, 11 diciembre, 1894.) 



Voluntad, comedia en tres actos. (Espa- 
ñol, 20 diciembre, 1895.) 

Doña Perfecta, drama en cuatro actos, sa- 
cado de la novela, (Comedia, 28 enero. 
1896.) 

La fiera, drama en tres actos. (Comedia, 
2^ diciembre, 1896.) 



,Electra, drama en cinco actos. (Español. 
30 enero, 1901.) 

Alma y Vida, drama en cuatro actos. (Es- 
pañol, 9 abril, 1902.) 



Mariucha, comedia en cinco actos. (Barce- 
lona, 16 julio, 1903.) 

El abuelo, drama en cinco actos. (Espa- 
ñol, 14 febrero, 1904.) 



Bárbara, tragicomedia en cuatro actos 
(Español, 28 marzo, 1905.) 



ereda. Ambos discursos, reunidos con los de Menéndez Pelayo y Pereda, se han 
eimpreso en dicho año. 



UPISODIOb KACIOXALÍS 



I9OS 



1906 La vuelta al mundo en la "Numan-:ia". (Madrid, enero-marzo, 19c 
** Prim. (Santander-Madrid, julio-octubre, 1906.) (i). 

1907 La de los tristes destinos. (Madrid, enero-mayo, 1907.) 

1908 . España sin rey (5.^ serie.) (Madrid, octubre, 1907-enero, 1908.) 



1909 España trágica. (Madrid, marzo, 1909.) 



1910 

« 
1911 

n 

I912 
I913 

I914 
I915 



I916 
1918 



Amadeo L (Santander-Madrid, agosto-octubre, 1910.) 

La primera República. (Madrid, febrero-abril, 191 1.) 

De Cartago a Sagunto. (Santander-Madrid, agosto-noviembre, 191 

Cánovas.. (Madrid- Santander, marzo-agosto, 1912.) 



(i) En este año publicó además un tomo titulado Memoranda, que comprendí 
trece trabajos escritos en muy diversas épocas, como son : Don Ramón de la CruxÉ 
su época, dos artículos publicados en la Revista de España, de 1870 y 1871 (» 
mos XVII y XVIII); Cuarenta leguas por Cantabria, escrito en septiembre de 1879 
según se dice al final ; pero ya figura impreso en la Revista de España (tomo Lili 
dos artículos;, de 1876; Pereda, en abril de 1882; Niñerías, en junio de 1889; £> 
'•asa de Sltaleespeare, en 1890; Leopoldo Alas (Clarín) y Rura, ambos en enero A 
1901 ; Soñemos, alma, soñemos, en noviembre de 1903; ¿Más paciencia?, en cníC 



isandra, novela en cinco jomadas. (San- 
tander, julio-septiembre, I905-) 



DRAMAS 



Amor y ciencia, comedia en cuatro actos. 
(Comedia, 7 noviembre, 1905.) 



Pedro Minio, comedia <n dos actos. (Lara, 
15 diciembre, 1908.) 



I caballero encantado. (Santander-Ma- 
drid, julio-diciembre, 1909.) 



~asandra, drama en cinco actos. (Español, 
28 febrero, 1910.) 



a razón de la sinrazón, fábula teatral 
absolutamente inverosímil, en cuatro 
jomadas. (Madrid, primavera de 1915.) 



Celia en los infiernos, comedia en cuatro 
actos. (Español, 9 diciembre, 1913.) 

Alceste, tragicomedia en tres actos. (Prin- 
cesa, 21 abril, 1914.) 



Sor Simona, drama en tres actos. (Infanta 

Isabel, i.° diciembre, 191 5.) 
El tacaño Salomón, comedia en dos actos. 

(Lara, 2 febrero, 191 6.) 
Santa Juana de Castilla, tragicomedia en 

tres actos. (Princesa, 8 mayo, 1918.) (2). 



2 1904; La reina Isabel, en abril del mismo año; perreras, en mayo del mismo; La 
^pública de las letras, en mayo de 1905, y Paco Navarro, en enero de 1906. Excepto 
'S tres primeros, La casa de Shakespeare y la conferencia con la reina doña Isabel II, 
>s demás tienen escaso valor. 

(2) Los artículos de periódicos no han sido coleccionados ni catalogados, que 
ipamos, ni ya será .posible hacerlo por constar anónimos. La novela en el tranvía 
i un cuento que Galdós imprimió aparte y no coleccionó en sus obras. 



CUESTIÓN LITERARIA 



¿düIÉN FUÉ EL AUTOR DEL "DIÁLOGO DE LA LENGUA'? '' 



XIII 
Los manuscritos del ^^ Diálogo de la Lengua". 

Antes de enitrar en el estudio interno del Diálogo, con el 
fin de indagar por nuestra parte quién pudo ser y fué su ver- 
dadero autor, conviene reconocer y dejar bien deslindado el 
valor crítico de los textos primitivos del famoso opúsculo;, 
esto es, los niianuscritos más antiguos de él que han llegado 
hasta nosotros. 

Son tres, como ya hemos declarado en nuestro primer ar- 
tículo, existentes hoy en la Biblioteca Nacional, en la Escuria- 
lense y en el Museo Británico. Pero pueden, en el fondo, re- 
ducirse a uno solo, que es el de la Biblioteca Nacional, por ser 
el mlás antiguo y original de los otros y por ser el menos in- 
correcto o defectuoso. Damos en la nota, y adicionada, la des- 
cripción que del códice hicimos en el anterior trabajo ; pero 
añadiremos aquí varias observaciones relaitrvas a su estima- 
ción crítica (2). 



(i) Véase el número anterior de este Boletín. 

(2) Lleva la asignatura actual 8629 (antigua: X-236), Es un tomo err 
4." con encuademación antigua en pergamino y escrito en tres clases de 
papel algo áspero y moreno. Las filigranas, que con dificultad se pue- 
den precisar por estar situadas en el cosido de los pliegos y en muchas 
partes cubiertas con lo escrito, son : la primera, que es la que tiene más 
hojas, dos circunferencias concéntricas, superadas de una corona sen- 
cilla y dentro de ellas, un cordero. La segunda, muy diferente, consiste 
en un adorno, como escudo sumamente alargado y del que todavía sale 
una cinta recta de la que cuelga una estrella o rosa. La tercera parece 



CUESTIÓN LITERARIA I Sg 

Este manuscrito ofrece ya desde el principio ciertas sin» 
eularidades que, aunque tocan a cosas menudas, producen en 
el ánimo del que lo examina una como vacilación acerca del 



un óvalo con adorno muy comfuso. En la grande obra de nionsietir 
Briquet, Les fiUgraties, vemos que la primera marca corresponde al 
número 59 de las suyas, tomada de varios documentos, uno de Xápo- 
les, 1548, y otros de Roma, 1535-43. La segunda tiene menos parecido, 
pero sí alguno, con el número 12235 tomada de documentos fechados 
en Ñapóles, 1513; Roma, 1534-46, y Sermoneta, 1536. De la tercera no 
hemos hallado rastro. Es. pues, casi seguro que el papel de este códice 
es italiano, y corresponde a la primera mitad del siglo xvi. 

Consta el manuscrito de 96 hojas ; pero las 79 y 83 han sido arran- 
cadas después de encuadernado el tomo, porque en la doblen, cerca de 
la costura, se conservan fragmentos de la hoja y de lo escrito. Al pie 
de la página 83. y de letra también del siglo xvi, dice: "Aquí falta 
hoja"; la ausencia dfe la 79 no se indica. 

El texto está escrito en dos muy diferentes dases de letras La, pri- 
mera, que ocupa 72 hojas, es una bastarda de mediados del siglo xv"i 
o algo antes, muy esquinada y seca ; pero clara y relativamente her- 
mosa, que desde la hoja segunda va haciéndose más cursiva y descui- 
dada y con muchas omisiones y erratas, salvadas al margen con la 
núsnia y otras -dos letras algo más modernas. Desde el folio 35 vuelve 
a ser más asentada, .pero de igual mano. El recto de la 39. que re- 
producimos, es facsímil (Lám. II), es la plana más limpia del tomo y 
donde se pueden ver los caracteres esenciales de esta escritura. Tam- 
bién reproducimos la plana 20 (Lám. III) para que se vea a qué punto 
de liberalidad llegó el escribiente en muchas hojas de esta copia. 

Al folio 45 se interrumpe lo escrito, pero no el texto; la hoja 46 es 
blanca : a la 47 vuelve la letra cursiva y negligente : pero en el fo- 
lio 73 comien7a una nueva letra, más ancha, gruesa y por entero vertical, 
aunque de la misma época, porque algunas de las pocas correccione? 
marginales que hubo de necesitar son de la mano que trazó las primeras 
páginas. (V. Lám. IV.) 

Prosigue esta segunda letra redonda hasta acabar el texto en la ho- 
ja 94: en el recto de la siguiente, y de la letra cursiva y tendida de los 
comienzos, se repite uno de los últimos párrafos del libro, sin nece- 
sidad que lo justifique, y. a la vuelta, sigue una lista de palabras: "Cau- 
dillo, Acadon, Acucar, Haceña'", etc., también de la primera letra, que 
termina en el recto de la hoja 96. El vuelto de ella la ocupan varios letre- 
ros y un borrador de carta sin interés y de letra distinta de todas, pero 
también del siglo xvi. 

La letra primera, aunque descuidada, es de un calígrafo, como lo 
muestra la plana con que principia el libro, y las .^9 y siguientes que trazó 
con más despacio; pero su carácter arcaico salta a la vista. Es punti- 
aguda, estrecha, sin ligado ni rasgos ; en suma, como la primitiva bas- 
tarda, según la trazaban Juan de Icíar y los italianos, como el Palatino, 
modelo de Icíar. Es letra de amanuense, que infringe a cada paso los pre- 



1 6o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

grado de exactitud que pueda ofrecer respecto del texto que 

. le sirvió de original. 

El título es "Diálogo de la lengva" ; pero luego, de otra 
mano y con tinta muy clara, se añadió una s a "lengva", de- 
jando sin adicionar el articulo "la", con lo cual dice ahora: 
*' Diálogo de la lengvas. " Reproducimos en facsímile esta 
primera plana, para que también se vea la clase de letra que 

.domina en el códice (Lám. I). 

La lista de los interlocutores se escribió primero así : "Mar- 
tic. Valdesio. Coriolano. Pacheco." Muy poco después 
se borró la sílaba "io" del Valdesio y se tachó el nombre de 
Pacheco, sustituyéndolo al margen con el de Torres. Y 
como la inicial del nombre de Pacheco se halla en casi todo 
el resto de la obra y en varios lugares se quedó sin tachar, 

■ es evidente que el primitivo texto, del cual es éste copia, así 
la contenía. 



. ceptos ortográficos ü'el autor del libro que él mismo copia. Las erratas, 
repeticiones y omisiones que hay que completar al margen son tam- 
bién numerosas en las primeras 72 hojas: después, la copia es más per- 
fecta ; pero así y todo, este manuscrito no puede considerarse como ori- 
ginal. 

No afirmaremos que este códice haya sido escrito en España y no en 
Italia. La clase (le letra usada en él era, en esta época, común a las dos 
naciones ; y lo mismo puede ser obra de un español que, como Juan do 
Icíar, se hubiese formado en los libros del Tagliente o del Palatino, que 

■ de un italiano discípulo de ellos. Si el papel fuese, como parece, de fá- 
brica napolitana y lo mismo la escritura, muy bien podría esta copia serlo 
del propio original del autor y hecha en la misma Ñapóles. El grandísimo 
número de formas y palabras escritas a la italiana que ya hemos registra- 
do y las que daremos en el capítulo XVII casi no dejan lugar a dudas. 

En la Biblioteca Nacional no consta la época de entrada de este 
códice. Por las razones que más adelante expongo se ve que en el tiempo 
en que Mayáns imprimió el Diálogo (1737) no había aún sido adquirido. 
Tampoco lo había sido entre 1780 y 1800, pues no le cita el bibliotecario 
Pellicer, al hablar de la obra, en su Tratado del Histrionismo, como he- 
mos indicado en nuestro anterior estudio. Figura en el índice manuscrito 
por don Francisco Antonio González, que fué director de la Biblioteca 
Nacional de 1821 a 1833 y de aquí lo copió Gallardo (Ensayo, II, 90) con 
su encabezado: "Lenguas (Diálogo de las) atribuido a don Juan de Val- 
dés." Es, por tanto, probable que viniese a la Biblioteca después de 
1808, y este índice será, por consiguiente, el primer documento en que 
se cite el Diálogo como obra de Juan de Valdés, cosa digna de tenerse 
en cuenta. 



CUESTIÓN LI-tERARIA l6l 

Ahora bien: ¿por qué y con qué autoridad se hizo la en- 
mienda? Los demás manuscritos no nos aclaran el enigma; 
como de época . posterior, aceptaron la corrección, y llaman 
Valdés al principal interlocutor y Torres al compañero. 

Además, lleva este códice muchas adiciones marginales,, 
casi todas indispensables, porque suplen las omisiones del 
amanuense que. aunque no mal calígrafo, debía de ser perso- 
na poco cuidadosa en copiar lo que le mandaban. Lleva tam- 
bién en varios lugares palabras dentro del texto, después ta- 
chadas, que no son necesarias ni forman sentido con lo de- 
más del escrito, lo cual podría indicar que esta copia fué hecha 
sobre un borrador original en el que estarían legibles dichas 
frases, y el copista, en la duda, las reproduciría. 

Que este códice, no obstante su gran antigüedad (primera 
mitad del siglo xvi), no puede ser el original, lo prueban las 
omisiones ya dichas,, las erratas y, más que nada, el escribir' 
las palabras de un modo contrario a las reglas mismas del. 
texto. Dice, por ejemplo, que dobla la s en las voces termina- 
das en essa, esso y escribe abadesa y hueso; que se debe escri- 
bir así este verbo y pone escreuir; que sólo emplea la y griega 
aiando es consonante y en el texto se dan assy, sy, ally, hys- 
toria, ydos (idos), tu y, sylaba; que usa la / en sonido gutural 
y fuerte y se escribe nija (mía) y mj (mi) : jmmortal, jnferior. 
jndustria, emmjenda; que al adverbio ahí se le ponga h y et 
cuerpo de la obra da ai; que siringa lleva s, como procedida del 
latín, y el copista estampa '.viringa; que el sonido cia se inter- 
prete así y no en forma latina y leemos más de una vez liqen- 
tia y solatio, afetation, aspiration, atention^ ambition, com* 
position, insolen tia, palantiano, elegantia (i). Proscribe de g 
con cedilla ante e y ante i, porque con ella y sin ella suena lo 
mismo la palabra, y hallamos parecen y también ligcnoa, gelos- 
ligion y recibiese; que no se utilice la « sino cuando sea vocal 



(i) Algunas de estas incorrecciones quizás abonen y refuercen la idea 
de que eíte códice fué escrito en Italia y por un italiano a quien involun- 
tariamente se le iba la pluma a su natural manera de escribir. Rastros 
de italianismos hay más, que no deberán quizá ponerse a cargo del autor 
del libro, como veremos, luego. 



í62 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

3^ nunca en sonido de b y viceversa, y se lee gouernar, ueys, 
■ vsar, videra (hubiera), vue (hube), z'z^eda, dvelo, etc. ; que no 
se ponga x en las palabras en que, según el ai^or, se pronun- 
cia s, y hallamos excusar, explicando, experiencia, paroxismo 
y examinaremos : es verdad que, para no errar, escribe tam- 
bién esaminado, así como stilo y estilo (i). 

El manuscrito que, en orden de tiempo, debe de seguir a 
-éste, es el del Escorial (2). Forma la primera parte de un tomo 
colecticios reunido y encuadernado, según el padre Miguélez, 
en el siglo xviii. El texto es de tres letras distintas; y, según 
el mismo padre Miguélez, alguna parece (3) de Juan Eó^xz 



(i) Casi todas estas palabras se escriben también a veces de otro 
modo, y así hallamos, atención y atentión, afectación y afctatión, respeto 
y respetto, doto y dotto, concepto y conecto y otros muchos. 

(2) Lleva la signatura K-III-8, y es en folio. El Diálogo ocupa las 
119 primeras hojas. La marca del papel es la misma que la del códice 
de Londres, lo cual prueba, como hemos anticipado en nuestro primer 
folleto (pág. 25), aunque por otros motivos, un parentesco entre ambos que 
hoy reconoce el padre Miguélez. A este códice le falta la primera hoja de 
texto, que fué reemplazada por otra de letra del siglo xvii ; y acaso la 
anterior, en que constaría el título de la obra. El carácter de letra corres- 
ponde al último tercio del siglo xvi ; pero no es de la mano de Juan López 

- de Velasco. Es una bastarda nada bella, aunque clara en sus primeras pá- 
ginas y parece obra de un hombre de edad ya madura, por lo desigual de 
la estructura de las letras, desgarbadas unas, como la p, la í larga y la 
</, si bien otras tienen buen aire. Por lo demás, era persona de poca c 
ninguna cultura, como se ve por los groseros errores materiales que deja 
sin enmendar, la falta de signos ortográficos, el separar los miembros de 
ima misma palabra, gcnti lesa, real mente; y con más frecuencia el unir 
dos distintas, como tanbien, por "tan bien", assientre, aotros, seos adho 
-(se os ha dicho), descusarme (de excusarme), etc. 

(3) Casi no es posible saber lo que en realidad cree el padre Miguélez 
sobre esto de los autógrafos de López de Velasco : tan diversas y aun con- 
tradictorias son sus declaraciones. 

En su primer trabajo (págs. 6 y 8) dice: "2.° Que los dos únicos ma- 
nuscritos que del Diálogo se conocen son autógrafos de don Juan López 
de Velasco; y mientras no se demuestre que éste fué un plagiario, es pre- 
ciso atribuirle la paternidad de la obra." Se refiere a los códices de la Bi- 
blioteca Nacional y Escurialense, únicos que entonces conocía. Pero en 
este mismo trabajo añade (pág. 12) : " i." Que el manuscrito de la Nacional 
■es el borrador autógrafo de don Juan López de Velasco. 2.° Que el ma- 
nuscrito escurialense es, sí, copia del de la Nacional ; pero copia es- 
merada, hecha en limpio, y en parte mandada hacer por su mismo 
autor don Juan López de Velasco... En el de la Nacional, no toda la 



CUESTIÓN LITERARIA 1 63 

<le V'elasco. Se ignora cuándo entró en esta Biblioteca; pero 
va lo había en 1737, al decir de Mayáns, que pudo examinar- 
lo entonces. 

El propio Mayáns afirma (pág. 453 de la edición del Diá- 
logo, hecha en 1873) que la letra del manuscrito escurialense 



letra es autógrafa de Velasco, sino de algunos de sus amanuenses; y en 
el del Escorial, en que falta la portada, hay letra también de Velasco, en 
.algunos CTjadernillos escritos con más primor caligráfico, y otros cua- 
dernillos igualmente por sus amanuenses." Pero en las páginas 16 y 17 
agrega que en este manuscrito "hay tres clases de letras de un mismo 
tiempo... Se conoce que fueron tres los copistas... Algunos pliegos del 
Diálogo parecen de letra del mismo Velasco; y como esa letra coincide 
K:on la de las primera y última hoja del manuscrito de la Nacional, re- 
sulta que ambos son de la misma procedencia". 

•V en su nuevo trabajo {Ciud. de D., núm. 1108, pág. 95): ''Afirmé 
en mi primer estudio sobre este asunto que el manuscrito de la Biblioteca 
.Nacional era como el borrador autógrafo de López de Velasco. Hoy pue- 
do asegurarlo con mayor certeza. Basta confrontarlo cqp el manuscrito 
antes inscrito del Archivo Histórico en que Velasco se dirige al Rey 
pidiéndole permiso para retener algunos libros que había comprado 
para el Escorial." 

Para que el lector inteligente pueda hacer la confrontación aconse- 
jada por el padre Miguélez reproducimos fotograbada {Lám. V) esta pe- 
lición, dirigida, no al Rey sino a alguno de sus Secretarios y transcripta 
con grandes incorrecciones y algún error y omisión por el padre Mi- 
guélez en uno de sus artículos (Ciud. de D., núm. 1106, pág. 454). Por 
lo visto, lo mismo se escribía la bastarda en 1550 que en 1580 y lo mismo 
era la letra de un individuo que la de otro, acaso de nación distinta. 

Y con respecto al códice del Escorial dice ahora {Ciud. de D., núme- 
ro 1 108, pág. 94): "La letra de ese manuscrito de Londres, en algunos 
pliegos, es hermana gemela de la de otros pliegos del Códice escuria- 
lense. Y ambas parecen de Vázquez del Mármol, gran pendolista y ami- 
go de Velasco." Pero después (pág. 99) afirma que es más esmerado el 
-códice de Londres, "pues tiene paréntesis, interrogantes, puntos y comas, 
de que suele carecer el segundo {el del Escorial). Pero éste lleva la venta- 
ja de tener algunas correcciones y notas marginales de Lapes: de Velasco; 
por lo cual bien puede llamarse autógrafo también, ya que para calificar 
de autógrafo un manuscrito no es preciso que todo él sea de mano del 
autor a quien se atribuye, que en tal caso sería ológrafo." 

Según esta última versión, el texto del Escorial sólo tiene "algimas 
correcciones y notas marginales de López de Velasco". A otro empujon- 
cito que le demos ya no tendrá nada, ¡ Y pensar que todo este castillo 
de naipes lo levantó el padre Miguélez en la creencia de que el manus- 
«crito del Escorial era de la mano de Velasco, que ésta fué la primera 
Jevelación y el germen de su descubrimiento! 



104 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

es posterior a la del suyo (el que está hoy en Londres) ; pero err 
esto me parece que se equivocó el ilustre polígrafo valenciano. 
La letra de las primeras hojas (dejando a un lado la primera,, 
que fué rehecha en el siglo xviii) tiene un aspecto algo más 
arcaico que la linda copia londinense, aunque una y otra sean 
de la misma éix>ca. Quizás el hecho se explique por la distinta 
edad de los copistas. 

Adeinás, algunas diferencias en el texto y ciertas erratas 
del último demuestran que fué copiado del escurialense. Ci- 
taremos dos de ellas, características. 

En d 'vuelto de la primera hoja dice el manuscrito de Lon- 
dres: "porque con la lición (de las cartas de Valdés) refrés- 
cameos en nuestros 9,nimos la lición de nuestro amigo absenté." 
Como esto era un disparate, Mayáns, que no tenía a la vista el 
texto del Escorial y no conocía el que está hoy en la Biblio- 
teca de Ma/drid, enmendó la segunda "lición", escribiendo 
"afición", que hace sentido, pero que no es la verdadera co- 
rrección, sino "memoria", como dicen, al igual, los otros dos 
códices. 

Ahora bien ; si el de Londres hubiese servido de original 
al de San Lorenzo, es casi imposible que, al enmendar el evi- 
dente error del primero, acertase el copista con la palabra 
propia, como no acertó Mayáns al poner una de las muchas 
que podían sustituir la de "memoria", que es la verdadera 
(porque así la trae el códice matritense), como serían "re- 
membranza, imagen, estimación, presencia, afección, corres- 
ix)ndencia, conversación, comunicación" y otras más o menos 
adecuadas. 

En el recto de la hoja segunda dice el mismo códice: 
"porque cada uno de nosotros qu.° quería ser maestro o no 
quería ser discípulo." Mayáns interpretó la abreviatura por 
"quando" ; pero no reparó en que ni esta voz ni la de "quan- 
to", que también sería el natural desarrollo de aquélla, for- 
man sentido y que la propia debería ser otra. Si el manuscrito 
del Escorial fuese posterior, es también muy difícil (|ue el 
amanuense adivinase, al corregir el error, que la tal abrevia- 



CUESTIÓN LITERARIA 1 65 

tura no era nada (i), y que lo que debía leerse era: "porque 
cada uno de nosotros o quería ser maestro o no quería ser 
discípulo", según dicen los demás textos. 

Siendo, pues, el códice del Escorial conforme en esta par- 
te con el madrileño, es evidente que de él se hizo el traslado 
y no del de Inglaterra, que tan groseros errores tenía. En fac- 
símile reproducimos la prímera hoja útil del escuríalense 
y la primera del de Londres, a fin de que puedan compararse 
(Láms. VI y VII). 

Que el original para el manuscrito del regio monasterio 
fué, sin duda ninguna, el de la Biblioteca Nacional, lo prueba 
el faltarle la parte de texto correspondiente a la hoja 83 de 
este último (2). Fáltanle también la portada y la primera hoja 
de lo escrito, en que estaria el título : pero éstas pudieron ha- 
berse roto o perdido después de transcrito, por el mucho uso o 
el poco cuidado (3). 

Ofrece variantes respecto de su original : pero son de poca 
entidad, y más bien errores o mala lectura del copista (4), 
todo lo cual hace que este texto sólo tenga un valor de mera 
curiosidad. 

Copia de este códice escuríalense es. según hemos dicho. 



Ci) Es una simple errata sin tachar. El escribiente iba a escribir el 
vocablo "quería" y al llegar a la segunda letra de él advirtió que se le 
habla olvidado la disjnintiva **o" y la puso encima y al lado del "qu" sin 
tachar, lo que bastó para que Mayáns creyese era la abreviatura de 
"quando". 

(2) Y otra prueba indirecta es que, en este lugar, al pie de la plana 
dice el códice de la Nacional: ".Aquí falta hoja": es la impresión de tu» 
lector que nota la falta. Pero así el del Escorial como el de Londres di- 
cen: "Aquí faltó hoja." Es la advertencia del copiante que previene uft 
cargo o censura posibles. 

(3) Le faltaban ya en 1737. cuando lo vio Maj^áns. 

(4) El mismo padre Miguélez dice (Ciud. de D., núm. 1108. pá- 
gina 99) que carece de signos de puntuación (paréntesis, interrogantes, 
puntos y comas). De su corrección en las palabras yí hemos podido 
juzgar por la plana fotografiada por el padre M^uélez. en que hay veinte 
faltas. Las variantes registradas por Gallardo son casi todas inadmisibles : 
hay voces como la de "«aírfíV por nadie. Las que en sus artículos pre- 
senta el padre Miguélez son, como se ha visto, o insignificantes o des- 
acertadas. 

12 



1 66 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

el que se custodia en el Museo Británico de Londres (i). Fué 
escrito en d último tercio del siglo xvi^ muy poco despoiés que 
su original, si, como asegura el padre Míguélez, la marca del 
papel es iguail en amibos, y perteneció al famoso historiador 
Jerónimo de Zurita, fallecido en 1 580. Pasó, en el siglo xvii, 
a poder del Conde de San Clemente, donde se hallaba en 
1680 (2) y en marzo de 1736 en casa de un librero de Zara- 
goza, de quien lo adquirió para sí (3) el aragonés don Blas 



(i) - Está registrado con la signatura Add-9.939, folios 40-92. Es un 
tomo en 4°, escrito en papel, cuya filigrana representa un corazón y den- 
tro de él una cruz y en la punta las iniciales B. F. 

Que esta copia es hermana de la escurialense lo prueban el llevar, al 
final, el mismo vocabulario latino de éste, el faltarle también el texto 
que corresponde a la hoja 83 del códice madrileño y el carácter de la 
letra, que ésta de Londres es de buen calígrafo, aunque tan rudo co- 
pista como el otro, pero del mismo tiempo. 

El encabezado de este manuscrito dice : " Diálogo de Las Lenguas " 
y los interlocutores son "Martio, Valdés, Coriolano, Torres". La letra 
es fina y hermosa, de una bastarda casi vertical como la redonda, pero sin 
perder su carácter. Los defectos son de índole semejante a los del códice 
escurialense: en lo de unir dos palabras, también, por "tan bien" y sepa- 
rar indebidamente las partes de otra se os ("seos"); pero los defectos de 
ortografía son aún más numerosos, pues escribe halgo, combite, honrra, 
enrriqíiezcr, fundamiento, vocabulos, accommodar, satisfácenos (por sa- 
tisfacednos), sciencia, etc. 

(2) Todo lo relativo a la historia de este códice expuse en mi ante- 
rior trabajo (págs. 16 a 21), al que me remito. Sólo me haré cargo de las 
objeciones que ahora le hace el padre Miguélez. 

(3) Esto lo afirma claramente Mayáns, y así tuvo que ser, pues de 
lo contrario Nasarre sería un defraudador del Estado, puesto que se 
apropiaba libros que como Bibliotecario mayor adquiría para el estable- 
cimiento que gobernaba, y Mayáns, cómplice suyo. Esto no obstante, el 
padre Miguélez dice (pág. 103): "Mucho me temo que Nasarre cometiese 
un abuso de confianza no ingresando en la Biblioteca ni el Diálogo ni 
los otros papeles de Zurita que, como bibliotecario, había mandado traer 
de Aragón." Y entonces, ¿qué calificativo deja para Mayáns, que se quedó 
con el volumen toda sai vida., desde 1737 a 1782, y como suyo se vendió 
€r esta última fecha? 

Pero ¿por dónde se averigua que la compra la hizo Nasarre como 
Bibliotecario y no como particular, si ni Mayáns ni nadie afirmó tal cosa? 
Yo no sé si el padre Miguélez meditó bien lo que dice al cargar con tales 
culpas a dos hombres tan beneméritos y honorables como Nasarre y Ma- 
yáns; y cómo 110 consideró que éste dijo públicamente y en letra de molde 
en 1737, cuando era vivo Nasarre y él mismo era también empleado en 
la Biblioteca Nacional, que el libro, con los demás Tratados del tomo 
«ran del primero y no de la Biblioteca. También ignoro por qué supone 



CUESTIÓN LITERARIA 1 67 

Antonio Nasarre. Comimioóselo a don Gregorio Mkyáns, y 
éste resolvió publicarlo, como lo hizo en 1737, según es sa- 
bido. Y sin duda por cesión de Nasarre, quedó luego en po- 
sesión del códice toda su vida; y a su muerte, en 1782, se 
vendió con sus demás libros y lo adquirió el Museo Británico, 
•donde actualmente se halla. 

Sobre la publicación de este manuscrito incurre el padre 
^Máguélez en una equivocación muy extraña ; un quid pro qtio 
a primera vista inexplicable, cual es atribuirme, no ya lo con- 
trario de lo que daramente expuse sobre el asunto, sino hasta 
sus propios errores, a fin de impugnarlos como si fueran míos. 

Dice el padre Miguélez: ''El manuscrito de Londres, por 
la limpieza que demuestra, tampoco parece haber andado en 
manos de cajistas, como supone el señor Cotarelo" (pág. 99). 

Pero ¡ si yo dije eso mismo que ahora se atribuye el padre 
Miguélez ! : esto es, afirmé que el códice de Londres no habia 
sido utilizado para la impresión de Mayáns, pues estaba vivo 
y sano, cosa que no habria sucedido si lo hubiera entregado 
a la imprenta, pues los cajistas forzosamente lo habrían es- 
tropeado y puesto inservible. 

Quien dijo lo que me atribuye y ahora censura, fué el 
padre Migiiélez. Véanse sus palabras (pág. 11 de su ante- 



el padre Miguélez que se trataba de otros papeles de Zurita, además del 
Diálogo. Debiera haberse hecho cargo de que estamos hablando de lo 
«ucedido en 1737 y que el Diálogo mismo, im siglo justo después de Zu- 
rita, había pertenecido j-a (en 1860) al Conde de San Gemente y que en 
1737 lo tenia un librero de Zaragoza, de quien lo adquirió Nasarre, sin que 
tenga nada que ver en todo esto Zurita, que había muerto hacía más de 
■ciento cincuenta años. 

Mayor extrañeza aún que estas ligerezas nos causa leer el siguiente 
párrafo ípág. 103) : " Si Nasarre hubiera sido un erudito particular, aman- 
te de las curiosidades bibliográficas, nada habría que decir de él ; pero 
ocupando el cargo de Bibliotecario regio, no es fácil justificar su con- 
<iucta, aunqite comprase con fondos propios tales manuscritos." Es decir; 
•que ningún Bibliotecario público puede adquirir libros para su uso. De 
tnodo que Menéndez Pelayo, por ejemplo, que fué muchos años Director 
■de la Biblioteca Nacional, hizo una cosa que no puede justificarse en ad- 
quirir libros para sí y formar la gran colección de ellos, que generosa- 
mente legó a su ciudad natal. Y, según dicha teoría, sólo podrían ser 
buenos y dignos bibliotecarios los que aborreciesen los libros o no su- 
ipiesen leer. 



1 68 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

rior folleto): "Todos saben que el manuscrito del Musea 
Británico es la copia mendosa hecha por Mayáns del códice- 
de la Nacional para su edición de 173/. De esta copia bien 
se piiede prescindir para nuestro objeto." Y esto es lo que 
impugné, diciendo que ni era copia del manuscrito d-e la Na- 
cional ni hecha por Mayáns, sino un códice nuevo y distinto 
de los conocidos, escrito en el siglo xvi, y del cual, natural- 
mente, Mayáns u otra persona habrían hecho una copia, que 
sería la que se dio a la imprenta, y que, como tanibién es na- 
tural, allí se perdería, después de utilizada, como cosa ya sin: 
valor. 

No creo que mis palabras ofrezcan confusión ninguna. 
*'No es, pues, este manuscrito (el de Londres) la copia mo- 
derna hecha por el mismo Mayáns o de su orden para la im- 
presión (¡buena la habrían puesto los cajistas!) (i), sino el 
antiguo manuscrito de htra del siglo xvi, que sirvió para 
texto u original del impreso" (2). Sirvió para texto, pero no 
fué el ejemplar mismo que manejaron los impresores ; porque 
para eso bastaba una copia cualquiera. Y esta copia material; 
y moderna es, precisamente, lo que el padre Miguélez creyó- 
que la constituía el actual manuscrito de Londres; y esto es 
lo que yo negué y probé. 

Todavía más adelante insiste en su extraño error al im- 
pugnar estas otras mis palabras, mal copiadas por él (3) : 
"Mayáns ni publicó ni conoció siquiera el texto de la Na- 
cional, que no vino a la Nacional hasta muchos años dfes- 



(i) "Si lo fuera" se sobreentiende, daro está. 

(2) Una opinión nueva..., pág. 19. 

(3) Como casi todas las citas del padre Miguélez. también ésta es 
gravemente defectuosa. Yo no empleé dos veces la palabra "Nacional" 
en ese breve párrafo. Pfesentía ya el horror que al escrupuloso agus- 
tino causan estas repeticiones (y si no, recuérdese lo que le dice más 
atrás al autor del comentario a una Epístola de San Pablo, o sea a 
Juan de Valdés), y lo que dije fué literalmente (pág. 16 de mi foHetOi) : 
"Mayáns ni publicó ni conoció siquiera este texto qufe, con seguridad, 
no vino a la Nacional...", etc. Yo no sé en qué consiste que siempre que 
el padre Miguélez cita mis palabras ha de ser alterándolas (y nunca 
para mejorarlas), casi siempre dándoles un sentido, a mi juicio, con- 
trario o muy diferente del que arroja el texto. Debe de ser fado, como- 
dicen los portugueses. 



CUESTIÓN LITERARIA 1 69 

pues de 1737'' ; y contesta: " Naituralmente, señor. Como quf: 
en tiempos de Mayáns no existía la Biblioteca Nacional, que 
es de creación muy moderna (i). Y aquí parece que el señor 
Cotarelo confunde la Biblioteca Nacional con la Biblioteca 
Real (2)." 

Precisamente para no confimdirlas es por lo que em- 
pleé la palabra Nacional y no Real; porque de aquélla se 
trata y no de ésta, que está en el Real Palacio y existía ya 
cuando exisitia también la otra llamada Real, que era la Na- 
cional. Y por eso. para diferenciarlas, y que no se dé el caso 
de que, engañado uno por la palabra Real vaya a la Plaza 
de Oriente en busca de un libro que nunca estuvo allí sino 
en la otra ReaL o sea en la Nacional, es conveniente nom- 
brarlas distintamente. Y por eso los que solemos citar con 
frecuencia libros del fondo antiguo de esta Biblioteca, aun- 
que lleven el sello B. R., o se trate de la época en que aún 
se llamaba Real, empleamos siempre las palabras " Bibl. Na- 
cional". Creí que lo» sabía el padre Miguélez. Se hubiera 
ahorrado dos páginas de impresión bien nutrida. Volvajnos 
a nuestros cameros. 

Creyendo, pues, erróneamente todos los que trataron del 
Diálogo de la Lengua, incluso el padre Miguélez, que lo que 
Mayáns había impreso era el manuscrito estudiado en pri- 
mer lugar, esto es, el que hay en la Bibl. Nacional, censu- 



(i) De creación moderna será el nombre, y no tanto, pues hace 
tjnos ochenta años que ya se la viene llamando así; pero no la Biblio- 
teca que. como recuerda, contradiciéndose el padre Miguélez. se fundó 
en 1 712. y desde su principio con el carácter de nacional y pública (aun- 
que llevó muchos años el título de Real) con los libros cedidos por Fe- 
lipe V, de los que habían ido acumulándose en la Real Casa. Y con los 
que se reservó, que fueron muchos más, quedó constituida la Biblioteca 
verdaderamente Real, o privada, o particular del Rey, que es la que está 
en el palacio de !a Plaza de Oriente, y ha adquirido enorme importancia 
según se fueron conociendo los tesoros bibliográficos que en gran nú- 
mero encierra, así en códices riquísimos de la Edad Media como en 
impresiones antiguas, lujosas encuademaciones, etc. Esta Biblioteca 
se llamó siempre Real o patrimonial de Su Majestad. Y la otra, aunque 
se llamaba también Real, era Nacional, porque era de la nación y públi- 
ca; y así es preciso designarla para evitar conflictos y confusiones, Y el 
lector perdone estas nimiedades, que yo no he hecho necesarias. 

(2) Ciud. de D., núm. 1108, pág. 100. 



lyO BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

raron acremente (Gallardo, Usoz, Caballero, Menéndez Pe- 
layo) las grandes variantes que se observan entre ambos, 
textos. De esta infundada culpa procuré y logré salvaile^ 
sin que por eso se entienda que sea absolltta la fidelidad con 
que haya reproducido el texto deíl Museo Británico, aun- 
que, en general, sus alteraciones son para mejorarle (i); 
pero lo que ya resulta indudable es que Mayáns imprimía 
un manuscrito diferente del que hoy se halla en nuestra Bibl. 
Nacional. 

Pero este nuevo texto, aunque del siglo xvi, no es, por 
desgracia, más que una mala copia, según queda ya demos- 
trado. Y lo prueba, además, el hecho de que así él como el 
del Escorial, su modelo, tiene la misma falta que se ob- 
serva en el de la Bibl. Nacional de Madrid, en éste la ho- 
ja 83, en que queda truncada la anécdota del Conde de Ure- 
ña. En cambio tienen la hoja 79, que falta hoy en el último 
de estos códices. Críticamente, por tanto, este manuscri- 
to de Londres no tiene valor alguno; las variantes que ofre- 
ce son o errores de copia o caprichos del arnianuense y todos 
de escasa o ninguna importancia. 

Entre tanto y con todos sus defectos, habremos de ate- 
nernos, para su estudio, al manuscrito de la Bibl. Nacional, 
único original antiguo (2). 



(i) Por haber dicho yo (pág. 19 de mi folleto) -que el texto de Ma- 
yáns "apenas tiene variantes" en relación con su original, me reprende 
el padre Miguélez (pág. 99) diciendo : " ¿ Cómo se permite hacer tal 
afirmación sin cotejar ni conocer el manuscrito?" Lo primero, porque 
es obra de Mayáns, que era hombre muy sesudo y honrado ; lo segundo, 
porque lo dijo así don Pascual de Gayango^, que vio y estudió en Lon- 
dres el códice, lo que no le sucede al padre Miguélez y, por tanto, carece 
de autoridad para negar lo que aquél afirmó; y lo tercero, porque las 
variantes que recoge el padre Miguélez son tan insignificantes y pueri- 
les, en un texto que ya no es original, sino copia de copias, que no hay 
para qué modificar lo dicho al principio. La última afirmación del padre 
Miguélez es un poco atrevidilla, porque todos tenemos nuestras foto- 
copias. Así valieran de algo. 

(2) El manuscrito del Museo Británico lo imprimió en 17.17, en Ma- 
drid, don Gregorio Mayáns (como hemos dicho tantas veces), formando 
parte de sus Orígenes de la lengua española, 2 vols. en 8.*, y fué reim- 
preso también en Madrid, en 1873, en im volumen en 4.° El códice de la 
Bibl. Nacional de Madrid lo imprimió, empleando xma caprichosa 
ortografía, que desluce y estropea el texto, don Luis de Usoz y Río, en 



DIALOGO BLALTNGW 

m ((cwdf , ^od^s anfh aue' yenga 
üüm^ au nos c^rui^ {(trnüncs a/úi 
Sínr en IfijM cmen^díüfttífs cjh 
tnumm .'V- ^^ ntcaxuaé ícjue! 



os amÍM6 m vs ^^^^ ^^^ {¿yiü 

en U cmC rmcdos íüas fm ¡fefeojía. 
íof cm yes - yJfA^e aruei/í^ . fw^^ 
ímk cosa, nm ^>^iió^. J¿i pi^s n^ 
^ ffit cíede^ofs yJcuM/r^aucm^s 






Lámina I: Plana i.* del manuscrito 8629 de la Bibl. Nac. 



yUn (mtn dfn^ihít fcM cefufrm se í af^' 

Jí cam Áíííc saUcí pern y JperfíJ <í^i<f 
tpc f «Twf - Tero im^ m¿J!T ums & í¿iww ^ 
M ^\rmefefcríuír A m()- c mt^í^A^ 

4ir(um a sm eSa. mrJ^ rej^ í%^ ^ 

(pu ([i^fc ík%, í^efí na^mmb^d ^J^ 

j^jíjcnmt '• sy Sflíe íatm iw ^m niig^ 
fúf c^CmjfM Si íc enjnu^n . érien es ¡m(uí 

Lámina II: Plana 39 del manuscrito 8629 de la Bibl. Nac. 



^.0 



úúJ^ ^A ^ Í^Wa ^^ C^^ ¿¿:f 

¿A É^fh^ M-Íh^ M/^i^ ¿^ 

Lámina III: Plana 20 del inanusunto >-ü_'u de ¡a Bibl Nac. 






ávú^^ de^vr Jt^y caifa JuJS J]\ -ettitCjcic^L^S •|''- 
aótn-éi lo '^^lit/tiAc vMé/i'vosjH atu^tkrvMlo xie ^*\me./ 

%jf^t^oS d <^ t A-i ^W£*(»U> [íoL ívncatJííi^tLo i CotnO 

[fVt^fv*t^.}'^J\^-té l<*<ij-ft«r» fienrtí», pA/ir/e die ^fpartiK 
par "irtkrf, c^ov% *h\^t^im í^t*? i^aV ó r» ^jy J^í o© ^ vuo 
iCyOWVr bvOn -> ífte^en C/í rv >»9AV»^/r49^ ote btfvLLiuir 

A^ui ' Itft oí r*^ tVfJVrf-erA' de' V^ia-bWS Jt/»^6o*»tfttif«í? 

qut-fey^ <^ "y^^J^**^ licUs •ívj-yO.S ^:yy "Cr ^ (o^ 4ttviJc5 

tte*» hx yor Wo .avj^i¿r.<iU bi cLc^'V^tVko por {,,1, 
Je vejvr.», t,, Jepula. j,ot t)^Jo i«.pui«.,y ¿>J11-p 

po» fcijd J<e(oo i^^ -ijuxe^^. Je^^x Gtjo J^C-« . <^ 

0A)M í5[<»/yy»AT>*«» f>vJAÍooS, Jef«Lw,>r_^ 



Lámina IV: Plana 73 del manuscrito 8629 de la Bibl. Nac. 



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Lámina V: Carta original de Juan López de Velasco. 



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-^okof ^^ya>r Conjugo /búL^oL. Satcux. qCLé.^tx£ÍJU/7Se&^ 
¡¿e_¿:i¿/rí d¿ci¿Ua ^. Soy ¿km¿í-fiéo ¿ze/n,^ 

C¿tftt2z¿ ¿Lacszá-^ saáeb ¿^Uj0.d&¿P¿^^^c¿sí^ 

iieS/ct. m¿3cyie/ZdX. Cftc^aua/ ^u^e/z^x.,^ 
Jo camíi.nct:a^ cffn¿rí (y/i¿>j ^¿^¿i>-~y 

Cute-TT^^rí -^rfi-^z^^o /?z^.iJ:A^ «¿¿^¿a^C 
íkíJa:á4¿'rf^0 ¿y j^l^z^r ^¿fz^uj$. (X^n^L^^ 

r\yíU)nJos cniirescy- do^za^ z^úo^ ; 

Ccn^i^ruca. r>ré/v¿e. í^XTUzó y:¿zrit£tS lc¿ ^ 

Lámina VI: Primera página útil del "Diálogo", según «I códice 
del Escorial. 



iM^h», ^aIá^j OniAtimo /T<rtaes , 



fc/TUA- ¿>íx ^mA4 fiÍMdAÁ^ . M A^HA/ /yifi^lnrf yar HeAACürf-r 
n S^***^^ >XHA^n^ %jtkléíJU aj(hi, /yit^nt^ftA^ t4*^ ¡^ ^n^ ^rr / 
íniM^ jy^riÁc, -y /yt^ Cié^U¿A^ff* fs hA4iA.yrwr refyartíy Ja 

SnfJfA(4eAt4a}fAJ A IfJ /pYf^U^<l^* ^i 



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Jv7»# ftÁArnAj^i^s eAf^^vTA Xtrn^Tf^ÍA. CAfv4i'»'nhi^'7e^nAnc^ 

[il^ filtra* .yriA i^ruirxA. A í\t\iCAy*» - hA^fnr^ n^iaJA /r 'Vt'n^ 
£i^/u*4Aó* Cn/Vr^ ruínv0tnJU. CA7v¥wr^*^ '^i^'^rtií ^j^yArii^^ J, .' 

iM' ÍAjy'i'rriar» '^ A^KATétftiAf //> ^iu f^n ^f^Jtn^ fAtv^m^ t»^ 

JUÁ^ M-. ^r. ¿^CY.^n ^^ ^UATTAyJ c^^ J^^\ ^^ j^ 

Lámina VII: Primera plana del "Diálogo", según el manuscri- 
to del Museo Británico. 



! CUESTIÓN LITEIL\RIA I7I 

XIV 
Estudio interno del "Diálogo de la Lengua". 

El Diálogo de la Lengua, por escrito lejos de España 
y por quedar inédito, fué casi desconocido entre nosotros; 
y mientras no aparezca algún texto anterior a la época de su 
publicación en que expresa y autorizadamente se declare el 
nombre del que lo haya compuesto, habremos de buscar den- 
tro del mismo libro las noticias y datos que puedan llevar- 
nos a obtener igual resultado. 

Para ello indagaremos en los párrafos siguientes el lugar 
en que se ha compuesto el Diálogo, porque la época queda 
suficientemente dilucidada en casi todo lo que antecede; el 
objeto y fin que se propuso el autor y las especies biográfi- 
cas que arroja el contenido de la obra. En los dos últimos 
capítulos haremos aplicación de las noticias que este exa- 
men nos suministra, así en cuanto al autor como en lo que 
se refiere a ciertas coincidencias de estilo y lenguaje. 

Lugar en que se escribió el "Diálogo''. — De un gran nú- 
mero de pasajes del texto se deduce que se compuso en Ita- 
lia, acaso en una aldea o quinta no lejos de la ciudad de Ña- 
póles. Ya el comienzo es éste (pág. i) : "Pues los mozos son 
idos a comer y nos han dejado solos, antes que venga algu- 
no que nos estorbe tomemos a hablar en lo que comencé a 
deciros esta mañana." (i) Y poco después: "Yo vo\^ a lla- 



esta villa, en 1860, en un tomo en 8." De nuevo imprimió el Diálogo 
en sus Romanische Studien el valdesiano Eduardo Boehmer (Bonn, 
1895, 4.°; págs. 399 a 508), corrigiendo las innumerables erratas del 
texto y añadiéndole un difuso análisis del códice, unas observaciones 
de menos valor sobre su prosodia y ortografía y el catálogo de los re- 
franes que contiene. Aunque no perfecta, esta edición es muy superior a 
todas las anteriores. Cuando escribíamos esto llegó a nuestras manos la 
linda reimpresión del texto de Boehmer, sin las ilustraciones, pero con 
nuevos y sustanciosos prólogo y apéndice, hecha por don F. Morena 
Villa. 

(i) Cito por la edición de 1873, Por ser la más corriente y fácil de 
consultar : en los casos dudosos alegaré el manuscrito de la Bibl. Na- 
cional y a veces la edición de Usoz. 



172 boletín de la real academia española 

mar a Valdés, que le veo pasear muy pensativo; pero mirad 
que mandéis que el casero esté a la puerta para que si vi- 
niere alguno, sea quien fuere, diga que no estamos aquí, 
porque no nos estorben; y porque los que vinieren lo crean 
y se vayan con Dios, mandad que; los mozos se pasen a jv.gar 
a la parte de la mar" (pág. 17). 

En la pág. 88 dice Marcio: "Y aun aquí, en Ñapóles, ha- 
ilaréis muchos epiítafios españoles que comienzan : Aquí yace." 

En la 133, ya al final del libro, dice Torres: "No es tan 
larga {la materia de que tratan) que no sea más largo el 
día de aquí a que sea hora de irnos a Nápodes." No cabe, 
pues, duda de que el diálogo se sostenía en las afueras de 
la ciudad. 

Y lo corrobora el otro pasaje que hay en la pág. 144, 
en que dice Vialdés: "Pues yo os dejo pensar hasta de hoy 
en ocho días, que, placiendo a Dios Nuestro Señor, nos tor- 
naremos a juntar aquí y concluiremos esta contienda. Aho- 
ra ya es hora de ir a Nlápoles : haced «que nos den nuestras 
cabalgaduras y vamonos con Dios, que a mí tanto cara 
me ha costado la comida, podré decir que ha sido pan con 
dolor." 

Las últimas palabras de íla obra son estas que. dice Val- 
d'és al mozo de espuela: "¿Oyes? Danle el caballo. Camine 
quien más pudiere ; que yo ni estorbaré ail que me fuere de- 
lante ni esperaré al que se quede atrás. " 

Tanto insistir en una circunstancia indiferente y ajena 
a lo esenciail de la dbra, prueba que ésta nació de las con- 
versaciones que realmente sostuvieron el autor del Diálogo 
y sus amigos napolitanos. 

Objeto y fin de la obra. — No se propuso el autor escri- 
bir un tratado de gramática ni de retórica, ni siquiera pen- 
só en que su libro pudiera ser útil a los españoles ni aun ser 
leído por ellos. Intentó únicamente amaestrar y dirigir en el 
cultivo del idioma castellano a varios de sus amigos italia- 
nos y, en general, a los caballeros napoilitanos que, por fuer- 
za, tenían que saber algo del idioma de los dominadores. 
' Alsí resulta de las palabras del texto, ya desde el comien- 



CUESTIÓN' LITERARIA 1 73 

:zo (pág. 5). pues dice Marcio: "Bien o5 debéis acordar co- 
mo al tiempo que, agora ha dos años, partistes desta tierra 
(Nápolesj para Roma, nos prometisítes a todos tres que con- 
servaríades y entreterníades nuestra amistad, como habéis he- 
cho con vuestras continuas cartas... y notando con atención los 
primores y delicadezas que guardábades y usábades en vuestro 
escribir castellano, teníamos sobre qué hablar y contender ; por- 
que el señor Torres, como hombre nacido y criado en España, 
presumiendo saber la lengua también cc»no otro, y yo, como 
curioso della. deseándola saber asi bien escribir como la 
sé hablar, y el señor Corialano. como buen cortesano, que- ' 
riendo del todo entenderla; porque, como veis, ya en Italia, 
asi entre damas como entre caballeros se tiene por gen- 
tileza y galanía saber hablar castellano, siempre hallá- 
bamos algo que notar en vuestras cartas." Y ahora le piden 
aclaración de las dudas que se les habían ido ocurriendo. 

Desde este momento casi todas sus explicaciones y doc- 
trinas van encaminadas a relacionar el castellano con el 
italiano, haciendo ver sus muchas semejanzas, así como sus 
divergencias. En las págs. 49 y siguientes se vale de ambos 
idiomas para reglar la pronunciación del nuestro. ^lás ade- 
lante hace diversas y nimias advertencias, inútiles para los 
españoles, pero no para un extranjero, como son la dife- 
rencia entre toma y tomad (pág. 57) ; la duda entre rescate 
y resgatc (pág. 60) ; corregir la pronunciación y escritura de 
esgombrar (pág. 60), vigilar (pág. 61), rígase (pág. 61) 
mañífico (pág 61); pronunciar suave la g ante u y omitir 
a veces el sonido de esta u (pág. 63). Las dudas sobre la 
pronunciación de la ñ y de la // (pág. 64); la de güera y 
tiera, asi escritas, y la de quesido en lugar de querido se- 
rían risibles para un español (pág. 66). La comparación en- 
tre asperar y aspettare: la explicación de la abreviatura de 
mesa merced y la pronunciación de estas palabras que sor- 
prende a los interlocutores italianos (pág. 71), así como la 
explicación del seseo (pág. y 2); la de la g (73); de la se- 
gnor y señor (74); la semejanza entre pujar y pogiar (90); 
la inteligencia de quillotro por cotal (91); lo que quiere 



174 boletín de la real academia española 

decir hidalgo (95), prueban la intención, ya indicada, del 
autor del Diálogo. 

Añádanse otra suerte de declaraciones, como el empeño 
que muestra Valdés en que sólo ha de explicar lo que 
haya escrito en sus cartas a los dos amigos italianos, sin 
duda en previsión de que se acuse a su obra de muy in- 
completa, como lo es si no se mira a esta luz particular. 

La difusa y complicada aclaración que se hace entre 
potaje^ caldo y cocina, útil sólo para los italianos; lo mis- 
mo que la explicación de algunos equívocos, muy inocentes 
entre españoles (98-99), y el advertir cuándo una voz sue- 
na y significa lo mismo en italiano que en castellano (102)^ 
responden al mismo fin. 

La disputa sobre cuál' de los dos idiomas es más rico 
ocupa mucho espacio, cosa innecesaria si el autor escribiese 
para sus paisanos. Sería de igual modo impertinente el cu- 
rioso aviso que Valdés les da a sus interlocutores sobre ia 
forma que él tiene en escribir sus letras (cartas) a los ita- 
lianas, "acomodando las palabras castellanas con las ita- 
lianas y las maneras de decir de una lengua con las de la 
otra; de manera que, sin apartarme del castellano, sea me- 
jor entendido del italiano" (109 y lio). En la pág. 112 
enumera los italianismos que prefiere en tales casos : Ani- 
llo antes que sortija; salario antes que acostamiento ; en- 
fermo y no doliente; de cada canto y no de cada partea 
comprar y no mercar; fenestra y no ventana; conviene y 
no cumple; letra y no carta; hinojos y no rodillas; lecho 
y no cama; planto y no lloro; tapete y no alfombra; abrasar 
y no quemar; máscara y no carátida; .cuello y no pescuezo : 
presto y no aína; segur y no hacha: acostumbrar y no soler; 
antorcha y no hacha; jardín y no vergel; demandar y no 
pedir; can y no perro. En este punto le interrumpe uno 
preguntándole si can es palabra castellana. Siguen otras for- 
mas, como mur antes que ratón; eras en vez de mañana; 
muro y no adarve, etc. Todo esto es curioso, pero entera- 
mente impropio si el libro se hiciese para correr en España. 

No es de olvidar la puntadita satírica contra los italia- 



CUESTIÓN LITERARIA 175 

nos, que se preciaban de escribir el latín con más pureza^-, 
y elegancia que otro pueblo. Es así : 

"Valdés. El Enquiridion de Erasmo, que romanzó el 
Arcediano del Alcor, que, a mi parecer, puede competir con 
el latino cuanto al estilo. 

Marcio. Si el estilo castellano no es mejor para el cas- 
tellano que el latino para el latino, poco hizo el que lo ro- 
manzó. 

Valdés. No es posible que vosotros concedáis que uno 
que no sea italiano tenga buen estilo en latín" (pág. 129). 

Por último, casi al final se hace la advertencia de que 
los interlocutores italianos se habían expresado en su len- 
gua., cosa bien insignificante, si el libro no fuese compuesto 
para ser leído en Italia. 

De todo esto se deduce cuan grande era el interés del 
autor del Diálogo en acortar, sirviéndose del idioma, las dis- 
tancias y estrechar los lazos entre los italianos y los espa- 
ñoles que vivían en Ñapóles, de seguro porque él pensaba 
no salir ya de esta ciudad, en la que llevaba larga residencia. 
Noble y patriótico empeño que es digno de tenerse en cuen- 
ta al juzgar la obra del escritor castellano, a fin de no 
pedirle lo que él no quiso ni debía poner. 

Especies biográficas que arroja el "Diálogo" . — Debemos 
ahora recoger las pocas pero curiosas noticias que de su 
propia persona va intercalando el autor del Diálogo de la 
Lengua. 

En la pág. 5 escribe, como ya hemos notado, que dos 
años antes del en que se compuso este libro el autor había, 
ido a Roma, desde Xápoles, donde había dejado varios ami- 
gos, y que en Roma estuvo el tiempo necesario para que 
entre unos y otros se cruzasen diversas cartas. Escrito el 
Diálogo entre 1535 y 1536, este viaje a Roma deberá colocarse 
en 1533. 

Sobre su cualidad de escritor de profesión hay el si- 
guiente importante pasaje en la pág. 15, que copiaré según 
el manuscrito de la Nacional : 

"P[acheco]. (Torres^ en ^Ia}'áns.) Pues habernos cogí- 



176 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

'<lo y prendado a Valdés, aún no le dejemos de ninguna 
manera sin que primero le examinemos hasta al postrer 
pelo; porque yo le tengo por tal que ninguna cosa escribe 
sin fundamento, y apostaría que tiene en sus papeles nota- 
das algunas cosillas sobre esta materia de que le queremos 
hablar. Esto creo asi, porque no vi en mi vida hombre más 
amigo de escribir: siempre en su casa está hecho un San 
Juan Evangelista (i), la péñola en la mano; tanto que creo 
que escribe de noche lo que hace de día, y de día lo que 
ensueña de noche. " 

Esto mismo se repite al final (pág. 147), cuando los 
interlocutores del Diálogo ruegan a Valdés que lo ponga 
por escrito y en buen orden y añade: "Torres: No os ha- 
gáis de rogar, por vuestra vida, pues sabemos que no son 
otras vuestras misas sino ocuparos en cosas semejantes.'* 

Con respecto al lugar del nacimiento de Valdés dícele 
Torres : " No os queremos meter en ese laberinto ; solamente 
como a hombre criado en el reino de Toledo y en la corte 
de España, os preguntamos de la lengua que se usa en la 
corte" (pág. 29). 

Y confirmando esto se dice en la pág. 136, después 
del juicio poco favorable que Valdés hace de Diego de 
Valera, a quien moteja de "hablistán" y "gran parabolano", 
le arguye : 

"Torres; Maravillóme de vos que tratéis tan rn^i a Mosén 
Diego de Valera siendo de una tierra. . . 

Valdés. "Que sea de mi tierra o no, eso importa poco." 

Ciertos pasajes nos presentan al Valdés del' Diálogo 
como hombre de condición austera y poco transigente carác- 
ter. No importa que al principio le diga Marcio (pág. 3): 
"Cosa justa es que siendo vos tan cortés y bien criado 
con todo el mundo, como todos lo dicen que sois, lo seáis 



(i) En el ms. están tachadas las tres palabras anteriores y, con le- 
tra posterior, sustituidas al margen por las de "escritor de poyo", en- 
mienda que aceptaron los manuscritos escurialenses y de Mayáns. Usoz 
cree que el nombre del Evangelista encierra ima alusión al Juan autor 
del Diálogo. 



CUESTIÓN LITERARIA 1/7 

también con nosotros", porque en la pág. 47, al citarle 
Marcio a Nebrija, le responde : 

"\'aldés. Xo me aleguéis otra vez para la lengua cas- 
tellana el autoridad de Lebrija, andaluz, que me haréis per- 
der la paciencia. 

Marcio. Soy contento; pero tampoco vos no os atuféis 
porque el hombre diga lo que le hace dudar, pues, al fin, 
se conforma con lo que vos decís. 

Valdés. En eso tanto ninguna razón tenéis. Vos queréis 
que os sufra yo vuestras preguntas malas o buenas y no 
me queréis sufrir a mí mi cólera, sin razón o con ella. 

Torres. Sea de esta manera : que vos nos sufráis a nos- 
otros nuestras preguntas y nosotros os suframos a vos vues- 
tra cólera. ¿Sois contento? 

Valdés. Contentísimo; porque os hago saber que para 
mí no hay igual tormento que no poderme enojar o mostrar 
enojo por lo que oigo o veo que no es según mi fantasía. 

Marcio. Bien es que nos declaréis vuestra condición. '* 

Y al término del libro, cuando los tres otros conversan- 
tes quieren hacerle saber a \'aldés que habían puesto es- 
condido un amanuense que recogiese lo principal de sus pala- 
bras, pero temen enojarle, añade : 

"MJARCio. Porque os tengo por tan delicado, que de cada 
mosquito que os pasa por delante de la cara, si no va a 
vuestra voluntad, os ofendéis. 

Valdés. En eso tanto tenéis razón que demasiadamente 
soy amigo de que las cosas se hagan como yo quiero, y 
demasiadamente me ofendo cuando una persona que yo 
quiero bien hace o dice alguna cosa que no me contente; y 
soy tan libre que luego digo a la clara mi parecer. Esta 
tacha me han de sufrir mis amigos. 

Marcio. Mejor sería, pues conocéis ser tacha, la dejá- 
redes. 

V.M.DÉs. Mejor; pero ¿vos no sabéis que mudar costum- 
bre es a par de muerte?" 

En la pág. 60 se declara, como ya hemos visto, admira- 
dor de Garcilaso de la Vega y de "otros dos caballeros de 
la corte del emperador, que yo conozco". La razón de no 



1 78 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

• designarlos será acaso la de corresponder a personas allega- 
das o a protectores suyos y le parecería inmodestia o adulación 
dar sus nombres (i). 

Al citar (págs. 81 y siguientes) una larga lista de ar- 
caísmos y otros vocablos poco cultos, como sus amigos le pi- 
dieren más, responde: 

"Valdés. Si pensase mucho en ello todavía me acorda- 
ría de otros, aunque como no los uso, no los tengo en la 
memoria; y de los que he dicho me he acordado por ha- 
berlos oído decir cuando caminaba por Castilla; porque en 
caminando por mesones es forzado platicar con aldeanos y 
otras personas groseras; pero en esto podéis considerar la 
riqueza de la lengua castellana, que tenemos en ella vocablos 
«n que escoger como entre peras" (pág. 94), 

En distintos lugares del libro deja traslucir su autor que 
llevaba ya mucho tiempo en Italia; pero especialmente en 
Ja pág. 59, al decirle : 

"Marcio. Esa filosofía no la prendistes vos en Casti- 
lla", responde: 

"Valdés. Engañado estáis: antes, después que vine en 
ítaíia he olvidado mucha parte della." 

Y en la pág. 125, añade "Escuchad este villancico que, 
al tiempo que yo partí de España, reinaba entre los músicos. " 

Ambos pasajes demuestran que no era huésped reciente 
de la tierra italiana. 

En fin, en la pág. 132 (181 de Usoz) está el célebre 
-pasaje relativo a los libros de caballerías y vida cortesana: 

" Valdés. Diez años, los mejores de mi vida, que gasté en 
palacios y cortes, no me empl'eé en ejercicio más virtuoso 
que en leer estas mentiras, en las cuales tomaba tanto sabor 
que me comía las manos tras ellas. Y mirad qué cosa es te- 
ner el gusto estragado, que si tomaba en la mano un libro 
de los romanzados de latín, que son de historiadores ver- 
daderos, o a lo menos que son tenidos por tales, no i')odía 
acabar conmigo de leerlos. " 



(1) Uno sería, quizás, el secretario Gonzalo Pérez, insigne helenista 
'que, en 1550, tradujo del griego la Odisea, en verso endecasílabo suelto. 



CUESTIÓN' LITERARIA 1 79 

Este pasaje es muy importante, I9 primero, porque señala 
un dato biográfico de interés. Los diez años mejores de la 
vida son los de la juventud. El autor los pasó en palacios y 
cortes y no se hallaba ya en ellos, sino muy apartado, cuan- 
do en edad más madura escribía el Diálogo (i) y compren- 
■dia lo vano y sin provecho de sus afanosas lecturas de li- 
bros caballerescos. La segunda conclusión que obtenemos del 
anterior pasaje es el conocimiento exacto del carácter gra- 
ve, severo y tal vez ascético del autor, que abomina de sí 
mismo y se desprecia por haber gustado en otro tiempo de 
las ficciones caballerescas antes que de los libros de verda- 
dera historia. 

Ahora bien: ¿a qué español de aquellos tiempos convie- 
nen estas circunstancias? 



XV 

Biografía de Alfonso y de Juan de Valdés. 

La familia. — La biografía de Alfonso y Juan de Valdés 
se ha ido formando sobre la base de las cartas impresas de 
Erasmo, pues aunque Nicolás Antonio cita al segundo de los 
hermanos, son tan escasas las noticias que da, que poco sobre 
«ellas podía haberse edificado (2). 

A los eruditos españoles, especialmente a don Fermín Ca- 
ballero, sirvieron de puiito de partida para coni5K)ner su bio- 
.graf ía dos curiosos datos insertos en dos libros españoles, uno 
contemporáneo de los Valdés y otro posterior en un siglo. 

En el Epistolario del célebre escritor italo-hispano Pe- 



(i) Traslado a Juan López de Velasco, que toda su vida, desde que 
tenemos noticias suyas, o sea desde 1565 a 1598, en que murió, no salió 
de los palacios y cortes del rey don Felipe II. 

(2) I>on Nic. Ant., en su Bibl. Hisp. Noza, artíc. Io.vnnes de V.\ldés, 
Je supone jurisconsulto y luterano, que en Ñapóles indujo a prevaricar 
a varios sujetos como Pedro Mártir y Bernardino Occhino. Rec(^e las 
"breves referencias que a Valdés hacen Jacobo Augusto de Thc«i, en 
su Hist., lib. III, y Spondano. en sus Anal., año 1547, y él, por su parte, 
•cita el Comentario a la Epi-st. de S. Pablo a ¡os Corint. y las Cíente 
y diez consideraciones divinas. 



1 8o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

dro Mártir de Angleria, al número 689, se halla una carta 
fechada en Valladolid a 18 de octubre de 1520 y dirigida 
a su discipulo el Marqués de los Vélez, en que Mártir le decia : 
"Leed el espantoso suceso que me refiere Alonso de Valdés,. 
joven de gran porvenir, a cuyo padre, Fernando de Valdés, re- 
gidor de Cuenca, bien conocéis. " El suceso era el comienzo de- 
la rebeldía luterana, que Ajlfonso de Valdés le comunicaba 
desde Flandes, donde se hallaba, siguiendo la corte y cancille- 
ría del emperador Carlos V (i). 

Era también conocido de Caballero el pasaje de la Historia 
de Cuenca de Juan Pablo Mártir Rizo (Madrid, 1629, pági- 
na 284), en que dice : "Un caballero de este apellido y famiha, 
llamado Hernando de Valdés, vino a poblar la ciudad de 
Cuenca más ha de trescientos y cincuenta años, donde dejó 
casas suntuosas, capilla y mayorazgo. Tuivo muchos hijos 
y dellos muy noble descendencia que, por su notoria nobleza, 
ascendió a uno a ser Camarero del Pontífice, y otro fué Secre- 
tario de la Majestad del Emperador, y los demás descendien- 
tes de esta casa han sido regidores.", etc. 

Con estos datos e indicios halló Caballero en los archivos 
de la ciudad de Cuenca un gran número de antecedentes fami- 
liares, que dio a conocer en sus Noticias tantas veces citadas. 
El padre de Alfonso y Juan de Valdés era regidor, en efecto, 
de Cuenca, y en 1 506 se le concedió facultad real para renun- 
ciar ©1 cargo, de la que no hizo uso hasta 20 de abril de 1520 
en favor de su hijo Andrés de Valdés (que sería el primogé- 
nito) y murió en 1530, según una carta de Erasmo, de julio de 
dicho año, a Alfonso de Valdés, en que le da doble pésame por 
la muerte de su padre y de su protector Mercurino de Gatti- 
nara, gran canciller del Imperio. 

Además del Andrés nombrado se citan en los docmiientos 
aportados por Caballero a Diego, Santiago o Jacobo (que todo 
es uno) de Valdés, henmano de Alfonso, que aspiraba a ser y 
fué canónigo de Cartagena o Murcia, y en 1528 era criado 
del Mayordomo mayor de Carlos V, y una hermana casada 



'(i) Opus epistolarum. Alcalá, Miguel de F.frtu'a, 1530. foHo. Nú- 
mero 68q. 



CUESTIÓN LITERARIA l8| 

con cierto Luis de Salazar, condenado a destierro de Cuenca 
por cinco años a causa de un pleito en que le favoreció, aun- 
que con poco éxito, su cuñado. 

Alfonso de Valdés. — Se lee por primera vez su nombre, 
como acabamos de oir, en 1520, en una de las tres cartas que 
desde Flandes y Alemania la Baja dirigió a Pedro Mártir de 
Angleria, por las que se ve acompañaba la corte imperial, pues 
describe la coronación en Aquisgrán (23 de octubre) y el 
principio de la Reforma. Es, por consiguiente, seguro que Al- 
fonso de Valdés siguió la corte, embarcándose en La Coruña 
cuando el Emperador (20 de mayo de 1520) y volvió a Es- 
paña con él (16 de julio de 1622). 

Fué ascendiendo de escribiente ordinario de la Cancillería 
imperial (1522) a registrador, contrarrelator (1524), secreta- 
rio del canciller Gattinara (1525), secretario de cartas lati- 
nas de la Cancillería, con cien mil maravedíes de quitación, 
secretario del Emperador y en 1532 secretario principal. 

En estos doce años acompañó constantemente a Carlos V 
y suscribió y autorizó gran número de documentos de los más 
importantes de su reinado, entre ellos una relación, que se 
imprimió, de la batalla de Pavía y prisión del rey de Fran- 
cia (1525). 

Fué amigo íntimo de Erasmo, del cronista Juan Ginés de 
Sepúlveda y de otros grandes personajes de su tiempo que 
buscaban su protección cerca de la curia imperial. Uno de 
ellos, Maximiliano Transilvano, alto empleado en el Gobier- 
no de los Países Bajos, que tenia por Carlos V su tía la .ir- 
chiduquesa Margarita, dedicó a Valdés un gran elogio en 
carta de Bruselas, a 15 de diciembre de 1525. Entre otras co- 
sas le dice: "Aunque todas tus cartas son para mí admirables, 
gratas y deleitosas y las tengo por eso en mucha estimación, 
no sé qué placer y gracia me causan cada vez mayor al ver que 
de día en día tu discurso y tu palabra resplandecen con más 
elegancia y lucidez. Esto míe sorprende tanto más cuanto que 
adelantas en diatribes o en el ingenio literario, no guiado por 
docto profesor, sino que en la corte, entre continuos ruidos y 
clamores, entre incesantes peregrinaciones, recorriendo de arri- 

i3 



ib2 boletín de la real academia española 

ba abajo toda España, entre cuidados gravísimos, entre mul- 
titud de negocios, sin maestro, en poquísimo tiempo has me- 
drado tanto en las letras cuanto otro en la mayor ociosidad, 
bajo los más sabios preceptores, apenas se atrevería a esperar. 
En ello se ve el gran vigor de tu divino ingenio, en el que no 
sólo excedes a los demás, sino que los sojuzgas, puesto que 
reconocen difícil para ellos lo que para ti ha sido la más sen- 
cilla cosa (i)." 

Por las cartas de Erasmo sabemos que aún era joven en 
1527.' En este año y a raíz del saco de Roma escribió el Diá- 
logo entre Lactancia y un arcediano, defendiendo al Empera- 
dor y atribuyendo al Papa y al .clero la culpa del exceso co 
tnetido. El Nuncio, que lo era el conde Baltasar Castiglione, 
autor del Cortesano, escribió una severísima carta a Valdés 
sobre esta obra que, aunque no se había impreso, circulaba de 
mano en mano, y pidió a Carlos V que la hiciese recoger. El 
Consejo opinó en contra, puesto que Valdés se había procu- 
rado la opinión favorable de grandes teólogos españoles, y 
porque el interés político se sobrepuso a cualquier otro. 

Con todo, el Diálogo no se imprimió por entonces ni en mu- 
cho tiempo, y las palabras de Castiglione : "Dopo l'az'cr piibli- 
cato il libro, e mandatolo in Alemagne, in Portogallo, e in di- 
ver si altri luoghi" deben entenderse en el sentido de haberlo 
difundido por medio de copias que se hacían en la misma Can- 
cillería, bajo la dirección del hermano de Alfonso, como luego 
veremos. El Nuncio, desp-ués de llaimarle hijo de judío y de 
decirle que tenía rostro pestilente, ojos venenosos y otros pi- 
ropos semejantes, pensaba continuar por la vía edesiástica el 
proceso contra Valdés cuando murió inesperadamente en To- 
ledo el 2 de febrero de 1 529. 

No obstante lo que afirma el Nuncio, miidios amigos de 
Valdés no conocían el Diálogo meses después. El Maximi- 
liano Transilvano, que hemos citado antes, escribía a Alfonso 
desde Amberes, el 15 de septiembre de 1528, diciéndole: "Es- 
toy haciendo lo posible por ver aauel tu Diálogo sobre la des- 
trucción de Roma : te ruego no me prives de él : estará en mí 



(i) CabaHero: Noticias, pág. 315. 



CUESTIÓN LITERARIA i 83 

■ como sepultado, toda vez que no quieres que vea la luz pú- 
blica, por apartar la envidia" (i). 

Tampoco lo tenía su otro íntimo Juan Dantisco, embaja- 
dor de Polonia y después obispo de Culm (Prusia), pues en 
carta que le escribe de Valladolid a i." de febrero de 1529, 
le dice: "Quisiera que me enviaras tu Diálogo. Por aquí 
se dice que es su autor el Almirante ; y mándame también al 
instante lo que por la verdad de la historia escribiste en latín 
sobre la contienda o desafío, ya casi olvidado, y aquel último 
lance ocurrido con el heraldo del César en Francia" (2). El 
último seria un primer esbozo del Diálogo de Mercurio y Ca^ 
ron, que en castellano escribió luego Juan, hermano de Al- 
fonso. 

En carta de éste a Erasmo, f exhada en Barcelona el 15 de 

mayo de 1529, le dice que ha escrito el Diálogo del saqueo de 

Roma para exculpar al Emperador y hacer que recaiga la 

' culpa sobre el Papa o más bien sobre sus consejeros y que 

. no quiso consentir en que se imprimiese, a pesar de lo mucho 

que se lo pedían sus amigos. 

Lo mismo había dicho antes al propio Castiglione decla- 
rándose autor único del Diálogo, "una obrecilla que yo escribí 
el año pasado". De modo que es seguro que nadie más que él 
la compuso. 

Después de muerto el Nuncio, el proceso eclesiástico con- 
tra el libro de Valdés siguió adelante, por cuanto en 1531, ya 
ausente de España su autor, se escribieron y enviaron a la 
Inquisición dos censuras del mismo, suscrita una por el doctor 
Vélez, en Murcia, a 6 de marzo de dicho año y la otra por 
Pedro Olivar Valenciano, en Charandilla, a 13 de septiembre 
del referido 163 1. Declaran que el libro no es herético; pero 
que su doctrina es inconveniente, por el odio que muestra con- 
tra el Papa y por lo que dice sobre las reliquias, las imágenes, 
las indulgencias, etc. El doctor Vélez agrega que parte del bo- 
rrador de este libro, además de otro ejemplar completo, se 
halló en poder del canónigo de Murcia Diego de Valdés, herma- 



(i) Caballero : Noticias, págs. 369 y 370. 
(2) ídem, id-, págs. 409 3- 412. 



1 84 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

no del autor; "y la pena que este canónigo tiene desto es ansí^ 
porque compuso este libro su hermano Alonso de Valdés, se- 
cretario de Su Majestad... diciendo que le podría venir algún 
perjuicio a su honra, etc." El mismo doctor Vélez añade que 
era el autor Valdés "muy docto en cosas de humanidad; pero 
que en la Sagrada Escritura se muestra indevoto y aun escan- 
daloso" (i). La muerte de Valdés, ocurrida al siguiente año^ 
habrá puesto fin al proceso. 

Boehmer publicó en 1899 unas veinte cartas inéditas de 
Aílfonso de Valdés, por las que sabemos que, siguiendo siem- 
pre la corte, se hallaba en Granada en 1526 (2) ; en Valladolid,. 
el 21 de mayo de 1527 (3) ; en Falencia, el 10 de septiembre y 
el I." de octubre del mismo año; en Sagunito, el 18 de mayo- 
de 1528 (4); en Toledo, el 17 de diciembre de este año, el i °, 
el 14 y el 25 de febrero siguiente, y en Zaragoza, el 18 de abril- 
del propio 1529 (5). 

Es seguro que acompañó al Emperador en su viaje a Bar- 
celona para embarcarse con rumbo a Italia y que con él hizo 
la travesía en el verano (6). Las cartas de Boehmer nos dan a. 
Valdés en Mantua el 9 de abril de 1530 (7); en Colonia, el 7 
de julio y el 30 de octubre de este año (8) ; en Gante, el 30 de 



(i) Paz y Mélia (Don Antonio). Expedientes de Inquisición conser- 
vados en la Bibl. Nacional (Revista de Arch., Bibl. y Museos. Año X. 
(1907), octubre-noviembre, págs. 277 y 278. 

(2) En Granada, según los documentos publicados por Caballe- 
ro (144), estaba en septiembre y octubre. 

(3) Seguía en Valladolid el 28 de julio, el 2 y el 20 de agosto. 
En 13 de diciembre se hallaba en Burgos, y en Madrid' el 18 de marzo 
de 1528 (Caballero, 149 y 150). 

(4) En Monzón, el 24 de junto, y en Toledo, ya el 30 de noviembre. 
En Burgos, el i.° de febrero siguiente; en Toledo, el 16 de este mes. 
(Caballero, 151). 

(5) Boehmer: Cartas inéditas de Alfonso de Valdés. (En el Home- 
naje de Mencndez Pelayo, Madr., 1899; I, 384 y sigts.) 

(6) En Barcelona, el 29 de junio de 1529 y en julio. En Plasencia 
de Italia, el 13 y el 21 de septiembre; en Bolonia, el 22 de diciembre y 
en 21 de marzo de 1530 (Caballero, 153). 

(7) Siguió todo abril. En Innsbruck, el 5 de junio (Caballero, 154"). 

(8) En Augsburgo, el 11 de agosto y el 7 de noviembre. En Colonia, 
el 21 de diciembre y el 7 de enero de 1531 (Caballero, 155). 



CUESTIÓN LITERARIA 1 85 

marzo de 1531 (i); en Bruselas, el 28 de septiembre de este 
año ; en Passau, el 11 de septiembre de 1 532, y en Ratisbona, 
el 30 del mismo mes y año. 

Murió de peste en Viena a primeros de octubre del dicho 
1532, cuando habla llegado a la cumbre del poder, siendo uno 
de los principales ministros de Carlos V. 

Juan de Valdés. — Que era hermano de Alfonso de Val- 
-dés resulta de las cartas de Erasmo, de Sepúlveda y otros da- 
tos que irán saliendo. Wif fen y Boehmer le creen hermano ge- 
melo, fundándose en el texto ambiguo de una carta de Eras- 
mo: ''quando quidem ego vos tan gemellos pro único liabeo 
non pro duobus." (Carta dirigida a Juan de Valdés; su fecha, 
21 de marzo de 1529.) Y esta idea, ya indicada en otra anterior 
(i.° de marzo de 1528), insistiendo sobre la semejanza física e 
intelectual de ambos hermanos, recibe notable apoyo con otra 
carta de Juan Ginés de Sepúlveda (Roma, 26 de agosto de 
1 53 i) al Secretario, que le habla recomendado a su hermano, 
donde le dice Sepúlveda: "¿Podría yo recibir de otro modo 
a quien, cuando le veo, me parece estarte viendo a ti, ya per- 
manezca quieto o bien ande, ora calle o hable, o ya, en fin. 
cuando hace o deja de hacer algima cosa? Y lo que más me 
admira es que no sólo se te parece por su aspecto sino también 
por su instrucción, carácter, costumbres y estudios : tanto, que 
muchas veces me parece que eres tú y no tu hermano (2). " 

Con todo, parece que si realmente fueran mellizos, no cau- 
saría la semejanza tanta admiración a un hombre como Se- 
púlveda, pues harto sabría que es lo más frecuente en tales ca- 
sos. Así que tal asombro parece que prueba justamente lo con- 
trario, y que el parecido sería un caso excepcional del aire de 
familia, que el mismo Juan de Valdés repetía, muerto ya su 
hermano, en carta al amigo de ambos Juan Dantisco, obispo de 
Culm, fechada en Bolonia a 12 de enero de 1533 (3). 

(i) En Bruselas, el 15 de agosto, el 21 de octubre y el 20 de diciem- 
bre. En Ratisbona, el 25 de marzo de 1532, el 30 de junio y el 3 y 29 
♦de julio (Caballero, 156 y 157). 

(2) Obras de J. G. de Sepúlveda. Madrid, I/80; Til, 105. 

(3) M. Pelayo: Heterod., III, 847. 



1 86 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Sea o no así, es lo cierto que Juan de Valdés hizo los mis- 
mos o mayores estudios que su hermano, bajo cuya dirección 
fué educado, según dice Francisco de Encinas, que los conoció 
a entrambos (i). 

Cursó en la Universidad de AÜcalá de Henares, según- 
<x>nsta de la declaración o confesión de Miaría Cazalla, en su 
proceso inquisitorial, hecha en 7 de junio de 1532 (ya ausente 
Valdés en Italia). Añade que, siendo aún estudiante, compuso 
Valdés y publicó en Alcalá (2) un libro acerca de la Doctrina 
cristiana, que hoy no conocemos, a pesar de haberse reimpre- 
so acaso más de una vez (3), impregnado de fuerte sabor 
erasmista. He aquí el pasaje, que es harto curioso : 

" — ¿Habéis loado el librillo De la doctrina cristiana? 

— Sí; aunque me parecía que en él pudieran decirse mejor y sin 
escándalo algunas cosas, como, por ejemplo, aquellas tocantes a diezmos, 
primicias y confesión. 

— ¿ Cómo, pues, loabais un libro en que hay cosas que no se dicen 
por buen estilo? 

— Loaba lo bueno que en él se contiene, y lo que no estaba tan bueno 
lo pasaba por alto. 

— ¿Sabéis quién lo escribió? 

— Oí decir que un Valdés, estudiante en Alcalá. 

— ¿ Os recomendó alguien dicha obra ? 

— Acuerdóme* que el bachiller Tobar (4) reprendió á Valdés, por ha- 
ber éste publicado el libro tan aceleradamente sin corregirlo. A mí me 



(i) Memorias, pág. 154. 
(z) El verdadero título, como se dice más adelante, era: Libro de 
la doctrina cristiana, hecho por un Religioso; y parece que estaba en 
diálogo, pues este otro título le da el censor, doctor Vélez, en 1531, 
al hablar del Diálogo de Lactancia, obra de Alfonso de Valdés^ 
como heanos visto, que había hallado entre los papeles de Diego de 
Valdés, canónigo de Murcia y hermano de Alfonso, diciendo: "Que 
el canónigo Valdés estaba muy apurado por haberle tomado este libro 
que a VV. SS. envío y otros dos pequeños borradores en los cuales se 
contiene la primera parte deste libro y los borradores quedan en la 
Cámara del Secreto, con el otro libro intitulado : Diálogo de Doctrina 
cristiana, que se imprimió en Alcalá, el qual compuso otro hermano 
suyo religioso (sic)..." (Revista de Arch., Bibl. y Muscos. Año de 1907: 
octubre-diciembre, pág. 278.) 

(3) Nicolás Antonio (Nova, IV, 339") cita, entre otros anónimos, «na 
Sunitna de la Doctrina Christtana, Antuerpiae, af>ud Joannem Lasio, 
1554, 8.°, que será acaso este mismo librejo de Valdés. 

(4) Era hermano uterino y mayor que Juan de Vergara. De su pro- 
ceso inquisitorial trata el señor Serrano y Sanz, como veremos luego.. 



CUESTIÓN LITERARIA 1 87 

enviaron desde Alcalá, no recuerdo quién, un ejemplar que acostum- 
braba yo [a] leer, hasta que cierto día, después de haber oído predicar al 
franciscano fray Pedro de Vitoria contra dicho libro, prohibí a mis hi- 
jas que leyesen más en él y lo hice echar en el suelo de un arca, hasta 
ver qué se determinaba de su doctrina (i)." 

En su escrito de defensa (Toledo, 17 de marzo de 1533) 
vuelve a hablar María Cazalla de este libro, diciendo: "Ya 
tengo dicho que he leido un libro de la Doctrina cristiatia; y 
pues no está reprobado por vuestras mercedes, ningún error 
habrá en él." (Pág. 130.) 

Y se completan estas noticias con las ciu-iosísimas que el 
ilustre escritor don Manuel Serrano y Sanz dedujo del proce- 
so relativo al célebre humanista Juan de Vergara, publicado en 
extracto y sabiamente razonado por el mismo seííor Serra- 
no (2). 

Dice, pues, que en la declaración prestada en 1 3 de febrero 
de 1532 por el doctor Alonso Sánchez, canónigo de San Justo 
de Alcalá, atribuye el citado libro a "un Valdés, estudiante, 
que es natural de Cuenca, a lo que dicen, el qual estaua ympre- 
so, que se intitula Libro de doctrina cristiana hecho por un reli- 
gioso^' (3). Y prosigue el señor Serrano: 

"Según los informes que dio el Canónigo Sánchez, el librillo en 
cuestión fué examinado, antes que Valdés lo publicarai, por el doctor 
Hernán Vázquez, quien suprimió algunos pasajes demasiado atrevidos. 
Aun con ésto, apenas salió a luz el opúsculo produjo cierto escándalo y, 
acaso por encargo de la Inquisición, lo examinaron los teólogos de Al- 
calá. Celebrábanse las juntas en casa del Rector de la Universidad, el 
doctor Mateo Pascual, y asistían a ellas el abad Pedro de Lerma, Hernán 
Vázquez y los doctores Balvás, Francisco de la Fuente, Loaysa, Diego 
de la Puente, Vargas y Bernardino .\lonso. 

"El doctor Juan de Medina, a 14 de febrero, amplió con algunos de- 
talles lo referente a este negocio, diciendo que VaWés procuraba que 
los censores no insistiesen en varias tesis peligrosas que el libro con- 
tenía. .\ la sazón llegó Miranda, Canónigo de Sevilla, y. en nombre del 



(i) Procedimientos de la Inquisición... por don Julio Melgares Ma- 
rín. Madrid. 1886; II, págs. 54 y 55. 

(2) En la Rcv. de Arch., Bibl. y Museos de diciembre de 1901, 
página 907. 

(3) Este seudómlno daría ocasión al error, antes notado, del doctor 
Vélez, en llamar religioso a Juan de Valdés, hermano del canónigo 
Diego, en cuyo poder se halló un ejemplar de este ooúsculo en 7"^:. 



1 88 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Arzobispo Manrique, manifestó deseo de que la obra en cuestión, pre- 
viamente corregida, fuese reimpresa. Otro tanto suplicó Vergara: Her- 
nán Sánchez se alegró de aquella resolución, porque sentía ver censu- 
rada una obra cuyas doctrinas le eran, en cierto modo, imputables" (pá- 
gina 907). 

Quizás esta obra, de escasas dimensiones, habrá sido el 
primer esbozo de la que años después escribió en Ñapóles con 
el título de Alfabeto cristiano y dedicó a la duquesa Julia Gon- 
zaga. 

No sabemos cuánto durarían los estudios universitarios de 
Juan de Valdés; pero sí que entre 1523 y 1524 se hallaba en 
Escalona, al servicio del segundo marqués de Villena, duque 
de Escalona, don Diego López Pacheco, probablemente en ca- 
lidad de secretario. Débese también esta importante noticia 
valdesiana al señor Serrano y Sanz, que la halló en el intere- 
sante proceso de inquisición contra el fundador de la secta 
de los alumbrados Pedro Ruiz de Alcaraz, natural de Guadalá- 
jara (i). 

En tal proceso, y a 28 de diciembre de 1525, declaró el 
presbítero Francisco Acevedo que en el año anterior había lle- 
gado (después de otras correrías) a Escalona Pedro Ruiz de 
Alcaraz, como predicador laico y que el Duque le había seña- 
lado 35.000 maravedís de quitación o sueldo. Que allí organizó 
una especie de comunidad de la cual formaban parte los habi- 
tantes del suntuoso castillo de Escalona, hombres y mujeres, 
clérigos y seglares, no sin disgusto del declarante, que añade : 

"Me paresció mal del comunicar semejantes cosas (las que trataba 
Alcaraz) con personas yncapaces, como eran mujeres y mochadlos; e 
las personas que yo supe con quien más comunicava, eran el Marques, 
mi señor, e mi Señora, e con Soria e Cuevas e Mari Ángel, mugeres de 
mi Señora; e con Antonio de Bae^a e su muger doña Francisca, e con 
Sebastián Gutiérrez, e con Juan de Ayala, e con San Román e con Val- 
dés e Marquina e Noguerol e ^u^itica e la de Espinosa, viuda y una 
ama del corregidor Pedro de Barrios : e a todos estos que he dicho les 
vi, después que comunicaron con Alcaraz estar en los divinos oficios, 



(i) Publicado e ilustrado en la Revista de Arch., Bibl. y Mus. de 
enero y febrero de 1903, págs. 1-16 y 126-139. Es uno de los documentos 
más importantes para la historia religiosa de Estpaña a principios del 

siglo XVI. 



CUESTIÓN LITERARIA 189 

•quando se hincaron de rodillas syn rezar exteriomente ni ynclinar la 
cabega al nombre de Ihesu Christo" (pág. 7). 

Pudiera sospecharse, en vista de esta vaga y escueta men- 
ción, que se trata de otro Valdés cualquiera; pero con fecha 
4 de diciembre de dicho año 1525 había presentado la mujer 
de Alcaraz al tribunal del Santo Oficio un memorial en qii-í 
decía : 

"Magníficos }• Reverendos Señores: Este día pasado supliqué a vues- 
tras mercedes, por una petición, me hiciesen merced de me hacer saber 
sy Juan de Valdcs, criado del señor Marques de l'iHena, avía dicho lo 
que sabía cerca de lo que tocava al negocio de Pedro Ruiz de Alcaraz, 
mi marido, y sy se avía retificado; porque de su dicho yo entiendo que 
se manifestaría en algunas cosas la intincion del dicho mi marido; por 
que suplico a vuestras mercedes, sy no está en el proceso, vuestras mer- 
cedes le manden que declare lo que en ello sabe: e por amor de Dios 
me respondan luego en esto lo que conviniere para lo que pertenesce al 
dicho mi marido" (págs. 129 y 130). 

Pero ya Valdés había salido de casa del Dixjue y entrado 
en la Cancillería del Emperador, adonde no se cuidaron de ir 
los inquisidores, quizá por no conceder bastante inuportancia 
.al proceso ni al procesado. 

Las predicaciones y doctrinas de Alcaraz influyeron enor- 
merriente en las creencias y opiniones ulteriores de X'^aldés. 
Basta comparar las ideas y afirmaciones que al iluminado al- 
carreño se atribuyen en la acusación fiscal y sentencia de su 
proceso con las sustentadas por el pensador conquense, sobre 
todo en sus escritos anteriores al Comentario del Evangelio de 
San Mateo, para convencerse de que unas proceden de las 
otras. La doctrina del amor a Dios sin esperanza de recom- 
pensa; las tendencias quietistas y desprecio de todo lo que 
signifique intereses mundanales; el providencialismo exagera- 
do; la consustancialidad, como partícula desprendida e incor- 
poración definitiva de la criatura en el Creador; el rígido as- 
cetismo en la vida práctica, y el desdén hacia todo culto ex- 
temo y otras derivaciones de estos principios, que Valdés 
profesó y expuso extensa y repetidamente en sus obras, eran 
las ideas que más o menos claramente expresadas hallamos 
en Ruiz de Alcaraz. No se ocultó este parentesco a la crítica 
del señor Serrano Sanz, que, con gran verdad, llegó a decir 



190 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

que Valdés "siempre tuvo casi más de alumbrado que de pro- 
testante" ; y esta conclusión obtendrá el que profundice en las 
creencias, y filosofía del ilustre conquense, a la viva luz que 
vierte el proceso de Ruiz de Alcaraz. 

Pero como no es nuestro propósito considerar a Juan de 
Valdés sino en relación con el Diálogo de la Lengua, diremos 
que la primera mención que de él hallamos, como ya adscrito 
o muy próximo a la Cancillería imperial en que su hermano 
era persona de cuenta, se halla en una carta dirigida a Alfonso 
desde Valladolid, en 1527, probablemente por Luis Núñez Co- 
ronel, su amigo, en que le da "recuerdos para tu herinano". 

Desiderio Erasmo le escribió al mismo Juan desde Basi- 
lea, a i.° de marzo de 1528, una carta muy afectuosa, pues dice 
no estimarle menos que a Allfonso y le anima a continuar sus 
estudios de artes liberales. 

Parece, por consiguiente, indudable que Juan de Valdés 
vivía con su hermano y le aoom(pañaría en sus viajes y auxilia- 
ría en sus tareas. Quizás estaba empleado en la Cancillería. 
Esto resulta casi evidente de una carta de Alfonso de Valdés, 
fecha en Toledo a 14 de febrero de 1529. Va dirigida a su 
gran amigo Juan Danitisco, ya citado, y le dice, sin duda con- 
testando a la del polaco de i.° del mismo mes, también mencio- 
nada, que a causa de una gravísima enfermedad de su her- 
mano Juan, no le había enviado ni el Diálogo del saco de la 
ciudad romana ni la relación del desafío (de Carlos V y Fran- 
cisco I) pues no había podido disponer de otro amanuense (i). 

Erasmo volvió a escribir a Juan desde Basilea, con fecha 
21 de marzo de 1529, diciéndole que, así como le fué muy 
sensible el verle acosado de tantas molestias y peligros, de 
igual modo le causó alegría el saiber, por su carta, que había 
salido incólume de tal naufragio. Se congratula de tener en 
España numerosos adeptos, pero lamenta que, a la vez, haya 
"tal cúmulo de tábanos que no sólo a mí (dice), sino a todos 



(i) " Gravissimus mei Joannis morbus cffecit ut ñeque dialogum de 
capta urbe ñeque rationis siriigularis certaminis ad te mittere possiiit, nam 
aliunt amanuensem suis duellis ocupavit Cancellarium." (Boelimer: 
Cart. inéd. de Alf. de Vald.) 



CUESTIÓN LITERARIA I9I 

mis amigos nos persigan con tanto odio y encarnizamiento, . 
que casi siento más vuestro daño que el mío". Le añade que 
las cartas que escriba a su hermano Alfonso las tenga por es- 
critas a él, asi como el mismo Erasmo tendrá las de Alfonso 
por obra de Juan ; lo cual prueba que los dos hermanos vivían 
juntos (i). 

Los pedigros corridos por Juan de Valdés no será aven- 
turado achacarlos a su procaz libelo de Mercurio y Carón. Se- 
ría condenado por las autoridades eclesiásticas, perseguido su 
autor y quizá sólo la protección de Carlos V (2) y el viaje 
a Italia le habrán valido. 

Alfonso de Valdés, en una carta a MaximiHano Transil- 
vano, enviada desde Zaragoza a 22 de abril de 1 529, se refiere 
a otra que al amigo extranjero le había escrito "su hermano" 
y se confiesa una vez más autor del Diálogo de Lactancio, ala- 
bándose de que las f)ersecuc iones sufridas por él habíanle 
aquistado mucha gloria (3). 

Acompañó, quizás, a su hermano y al Emperador en el ' 
viaje de Italia. En una cuenta de gastos de la Casa Real en 
1530 hay una Cantidad entregada a un "Domini Hiovanne" 
cuando el viaje de Carlos V en 1529 (4). 

Pero en Italia se separaron. Mientras .AJfonso seguía en 
srs andanzas a la movediza corte de Carlos \\ su hermano 
Juan se retiró a Roma, y quizás entonces obtendría algún des- 
tino en la curia del Papa Clemente VII. 

En 13 de enero de 1530 le escribe de nuevo Erasmo desde 
Kasilea y le dice .•♦" Todo se lo debo a tu hermano, carísimo 
Valdés ; que en amarme, protegerme y ganarme voluntades 
ro guarda medida alguna. Y puesto que éste se halla ausente 
es muy justo que tú ocupes ahí para conmigo el lugar de tu 



(i) Caballero : Noticias, págs. 429 y 430. 

(2) En una carta que con fecha 18 de mayo de 1529 escribió el 
rey de Hungría don Fernando a su hermano Carlos V le dice : " He 
recibido un cuaderno en que se contiene todo lo sucedido en el desafía 
entre V. M, y el rey de Francia. " (Corresp. de Carlos V : edic. Lanz, I, 
229.) Prueba de que el Diálogo de Mercurio y Carón se escribió con 
noticia y aquiescencia del Emperador. 

(3) Caballero, 432. 

(4) ídem, 183. 



■192 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

hermano, a quien espero ver aquí en la primavera próxi- 
ma." (i) 

Alfonso de Valdés estaba en Bolonia en 22 de diciembre 
• xle 1529 y allí contipuó con el Emperador; pero no es fácil 
- averiguar dónde estuvo Juan todo el año 1530 y parte del 31, 
si, como parece, no fué a Roma hasta el mes de agosto. 

Con una carta de recomendación de su hermano Alfonso 
visitó en esta ciudad a Juan Ginés Sepúlveda, que le recibió 
^ x:on grande amor, según queda dicho al mentar la contestación 
de Sepúlveda, fechada el 26 de agosto de 1531, y dirigida a 
Bruselas, donde Alfonso se hallaba. Añadía en esta carta Se- 
púlveda que había entregado un librito suyo a Juan para que 
se lo enviara al hermano mayor. 

Pero en 5 de septiembre de este mismo año 1531 ya no 
-estaba Juan en Roma, puesto que el mismo Sepúlveda le escri- 
bía y, después del usual saludo, le pregunta : " ¿ Cómo no me 
había yo de acordar de tí, habiéndote prometido una relación 
de portentos ?" Como en estas cartas no consta el lugar adonde 
. se enviaban, no hay seguridad alguna sobre este punto. 

Quizá fuese a Ñapóles a gestionar su coíbcación de Ar- 
V chivero de esta ciudad, para el que en efecto estuvo nom- 
vbrado. Recogió primero esta curiosa especie biográfica Boeh- 
mer (Bibl. Wiff., I, 68), a quien se la había comunicado Vitto- 
rio Imbriani, tomándola de un Catálogo de manuscritos de 
cierta biblioteca napolitana impreso en 1869. Pero como no de- 
claraban fechas ni apuntaban más hechos sino el erróneo de 
que Alfonso de Valdés hubiese ido a Ñapóles a ejercer el cargo 
de Archivero, se consideró totalmente equivocada la noticia. 
Pero modernamente el erudito Benedetto Croce, escritor 
napolitano, halló los papeles originales de este asunto, que arro- 
jan lo siguiente. La ciudad de Ñapóles solicitó del Emf>erador 
que instituyese el emipleo de Archivero de la ciudad y en agos- 
to de 1532 Carlos V expidió el privilegio a favor de Alfonso 
de Valdés, su Secretario, nombrándole para dicho cargo. Pero 
como Valdés falleció en octubre del mismo año, en virtud 
•de otro privilegio, expedido en diciemibre, fué designado para 



.(i) Caballero, 440. 



CUESTIÓN LITERARIA IQS 

el empleo de Archivero de la ciudad "un hermano de Alfon- 
so, llamado Juan de Valdés". 

Juan, que se hallaba en Bolonia a principios de enero de- 
1533 (i), hubo de encaminarse a Xápoles. Pero la ciudad su- 
plicó de nuevo al Emperador que suspendiese la provisión de 
dicho empleo, "considerando que de ello podría seguirse algún • 
incomeniente"; pagó a Valdés mil ducados por su desisti- 
miento o renuncia y el Emperador, por documento de diciem- 
bre de 1533, mandó que no hubiese en adelante dicho car- 
go (2). 

No se necesita ser muy sagaz para adivinar que Alfonso 
pretendió aquel destino con el objeto de cedérselo a su her- 
mano, cuyo carácter apocado y cuya falta de salud no le ha- 
cían apto para seguir la vida cortesana. Pero la ciudad de Xá- 
poles, que pudo ceder a las indicaciones del influyente minis- 
tro, muerto éste, logró que la concesión fuese revocada. 

El proceso inquisitorial de Juan de Vergara. que ya hemos 
citado, contiene algunas referencias curiosas a nuestro Val- 
dés que apuntaremos sucintamente. En la declaración que 
prestó el 27 de junio de 1533 citó los nombres de varias per- 
sonas cuyo testimonio deseaba se aportase a su causa, como el 
ex rector de la Universidad complutense doctor Mateo Pas- 
cual y a Juan de Valdés, a quien decia que había ya escrito 
cuando estaba en Roma (sin duda en 1531) diciéndole "que 
acá se ponía mal nombre a su absentarse desta tierra : por 
ende que a su honra convenía que se volviese y que ansí lo en- 
cargaba". Pero que Valdés contestó "excusándose de su ve- 
nida con algimas razones y diziendo que ya el maestro Pascual 
era partido para España" (3). 

Xo era sino muy prudente la conducta de Valdés, cuando 

(i) Carta latina de Juan de Valdés, fechada en Bolonia a 12 de 
enero de 1533 y dirigida a Juan Dantisco, obispo de Culm, publicada por 
Boehmer en la Rivista Cristiana, de Florencia (1882, págs. 93-96). Si esta 
carta fuese autógrafa sería la única muestra de escritura de J. de Val- 
dés que hoy conociésemos. 

(2) Archivio storico per le province napoletane, (Año XXVIII.) Na- 
poli. 1903, págs. 151-153- 

(3) Rez-ista de Arch., Bibl. y Museos. Enero-febrero de 1902, pá- 
gina 37. 



■ 1 94 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

sabía que el maestro teólogo Diego Hernández, testigo en este 
inicuo proceso, había acusado, con fecha 27- de mayo de 1532, 
a él y a su hermano como "dañados" en materia de herejía, y 
no tardaría en conocer que aquel energúmeno, en otra declara- 
ción de 2 de junio de 1533, después de citar un grandísimo 
número de personas a quienes deseaba perder^ había llamada 
a "Juan de Valdés finísimo luterano endiosado", y a su her- 
mano Alfonso, que ya descansaba en la tumba, "fino lutera- 
no" (i). 

En todo pensaba, pues, menos en venir a meterse en la 
boca ilel lobo que había de tragarle ; y así, aunque ya sin apo- 
yo y solo, optó por quedarse en Italia. 

Al morir Alfonso de Valdés hallábase Juan en Ronri. y en 
su desamparo acudió el Eimbajador de Carlos V ante el Papa: 
y el Embajador, que lo era micer May, escribió al secretario 
Francisico de los Cobos : "Nos han dicho que el secretario Val- 
dés estaba peligroso de pestilencia. Suplico a V. m. que si 
algo malo fuere de él que se acuerde de apro\^echar en lo que 
se pueda a este hermano que es aquí, hombre docto y cuer- 
do" (2). Entonces se cambiaría a su favor el privilegio de Ar- 
chivero de Ñapóles. Pero, a la vez, es probable que obtuviese 
algún destino cerca del papa Clemente VII, pues le signic a 
Bolonia cuando segunda vez fué a verse con Carlos V, a fines 
de 1532 y primeros del siguiente año, y se hallaba Valdés, como 
hemos visto, en aquella ciudad en 12 de enero de 1 533, con pro- 
pósito de permanecer en ella cuanto estuviese el Pontífice, que 
no fué mucho. 

Se encaminaría luego a Ñapóles a servir su empleo de 
Archivero y ante la resistencia de la ciudad volvería a Roma 
el mismo 1533 para gestionar en balde su mantenimiento en 
el cargo, hasta que, viendo ser inútil su trabajo, regresaría a 
Mápoles a recoger los mil ducados y quizá con nuevo empleo 
público o particular, resolvería establecerse en dicha ciudad. 

Desde entonces escasean las noticias directas v coetáneas 



(i) Revista de Arclu, Bibl. y Museos, diciembre de 1901, páginas 

<)T0 y QII. 

(2) Caballero, pág. 184. 



CUESTIÓN LITERARIA 'QS 

de Juan de Valdés. Un cierto Caracciolo, italiano, eii una vida 
manuscrita del papa Paulo IV, que utilizó C. Cantú, en sus 
Herejes de Italia (pág. 333) dice que "en 1535 vino a Xápoles 
un tal Juan de Valdés, noble español cuanto pérfido hereje. 
Era, segTJn me dijo el cardenal Monreal, que mucho le recor- 
claba, de hermoso aspecto, de dulcísimos modales y de hablar 
suave V atractivo: hacía profesión de lenguas y Sagrada Es- 
critura Habitó en Ñapóles y Tierra de Labor... (i) Leía y ex- 
plicaba en su casa a sus discípulos y afiliados las Epístolas 
de San Pablo". 

Las reuniones se celebraban a veces en una quinta de Chía- 
ja, cerca del Posilipo. Así lo consigna uno de los afiliados, 
Jacobo Bonfadío, en carta a monseñor Camesecchi : "Paré- 
ceme que veo a V. S," suspirar con íntimo afecto por aquel 
país y acordarse de Qiiaja y del hermoso Posilipo... Si ahora 
estuviese Y. S." a las ventanas de aquella torre por nosotros 
tan celebrada: si tendiese la vista por el esi)acioso seno de 
aquel risueño mar, mil espíritus vitales se le multiplicarían 
en torno del corazón... ¡Pluguiera a Dios que tomásenus! 
Pero ¿adonde iríamos, después que el señor Valdés ha muer- 
to?" (2) 

. Los más asiduos concurrentes eran el capuchino, general 
en su Orden, fray Bemardino Ochino, gran predicador; Pe- 
dro Mártir Vermigli, de Florencia, abad de Six>leto; Marco 
Antonio Flamínio. buen médico y poeta latino; Pedro Car- 
nesecchi. protonotario y secretario de la Sede Apostólica : Ga~ 
leazzo Caracciolo. marqués de Vico; Marco Antonio Magno, 
apoderado de la duquesa de Trajetto Julia Gonzaga; el citado 
humanista Jacobo Bonfadio, y otros. 

Tenían también varias señoras adeptas, como la Duquesa 
de Camerino. Isabel Poriceño, \''ictoria Colonna, y, sobre todo. 



(i) En Tierra de Labor estaban las posesiones de Julia Gonzacra, 
-duquesa viuda de Trajetto, a quien tanto ensalzó Juan de Váleles. 
¿Tendría algún destino particular en casa de esta señora, que también 
residía en Xápoles? 

(2) Lcttcrc volgari di dk'crsi nobilissimi uomini: Venecia, 1542, 
íol. ^33- Citada por todos los que hablan de Valdés, como dice M. Pe- 
layo, y por éste mismo. 



ig6 boletín de la real academia española 

a Julia Gonzaga, discípula predilecta de Valdés, que le dedicó' 
varios de sus opúsculos de polémica y divulgación religiosa. 
Estaba viuda del Duque de Trajetto, conde de Fondi; era 
joven, graciosa y elegantísima, y su fama tanta, que en 1535 
Solimán el Magnífico envió a un corsario para robarla y con- 
ducirla a Constantinopla. Salvóse ella huyendo casi desnuda 
al través de sus campos de Tierra de Labor, y su miedo fué 
tal que no quiso volver a su castillo, prefiriendo vivir en Ña- 
póles. 

A este mismo año de 1535 se refiere el diálogo entre ella 
y Valdés titulado Alfabeto cristiano. En la dedicatoria a Julia 
le recuerda que el año antes le había enviado la traducción de 
los Salmos hecha del hebreo en romance castellano. 

Murió Juan de Valdés en Ñapóles, en el verano de I54ir 
según resulta del proceso inquisitorial de Carnesecchi (i). 
Bonfadio añade en la carta citada antes: "Era en todos sus 
hechos, palabras y determinaciones un hombre perfecto; re- 
^a con una partecilla de su ánimo aquel su cuerpo débil y 
flaco, y luego con la mayor parte del alma, con el puro en- 
tendimiento estaba como separado del cuerpo y absorto siem- 
pre en la contemplación de la verdad y de las cosas divinas. 
Conduélome con el señor Marco Antonio, porque- él más que 
ningún otro le amaba y admiraba. " 

El prologuista de la edición italiana (1550) de las Ciento 
diez consideraciones divinas, dice que Juan de Valdés " fué de 
familia noble, honrado e ilustre caballero del César... No siguió 
mucho la corte... sino que hizo morada en Nápoies, donde 
con la suavidad de su doctrina y santidad de su Vida ganó 
muchos discípulos, especialmente entre gentileshonibres, ca« 
baílelos y grandes señoras." El mencionado Carnesecchi ma- 
nifestó también haberle conocido en Roma, hacia 1531, como 
cortesano y gentilhombre de capa y espada y que al volver a 
verle en Ñapóles le pareció que se había vuelto teólogo de 
repente (2). 

Las obras de J. de Valdés fueron numerosas: pero a. 



(i) Caballero, pág. 167, 
(2) Ibidem. 



CUESTIÓN LITERARIA 197 

nosotros sólo ha llegado una parte muy pequeña y no todas en 
el propio idioma en que fueron escritas sino en traducciones 
italianas, como el Alfabeto cristiano y las Ciento y diez con- 
sideraciones divinas. 

A las citadas por don Fermín Caballero pueden añadir- 
se El Salterio traducido del hebreo en romance castellano 
y los Trataditos de Juan de Valdés, publicados ambos la pri- 
mera vez por Boehmer en Bonn, en 1880. El mismo Boeh- 
mer hizo imprimir en Madrid, en dicho año de 1880, El 
Evangelio según San Mateo, declarado por Juan de Valdés, 
sin duda la más importante de sus obras y la última que 
compuso. En ella se citan otras muchas suyas que hoy no 
conocemos (i) y refleja sus doctrinas y creencias deñnitivas 
que le alejan mucho más de los protestantes y antitrinitarios 
que los católicos. Reconoce la divinidad de Jesucristo (2), 
la eficacia de las obras comp medio de justificación (3), la 
bondad de los Sacramentos (4) y otras doctrinas, circuns- 
tancias que acaso puedan dar lugar a una rehabilitación re- 
ligiosa, a lo menos en parte, dejándole reducido a un eras- 
mista hasta mitigado. 

Quizá lo hubiera hecho Menéndez Pelayo en su nueva 
edición de los Heterodoxos, en cuyo último tomo {Correc- 
ciones) se vio obligado a confesar "desde luego que la re- 
ciente publicación del Comentario sobre Sayt Mateo parece 
dar la razón a los que afirman el trinitarismo de Valdés, 
por lo menos cuando escribió aquel libro" (5). 

Emilio Cotarelo. 
{Concluirá.) 



(i) Véanse las págs. 48, 150, 234, 304, 320. 425. 456, 457, 477, 517. 534. 
(2) Véanse las págs. 52. 146. 152, 173, 194, 303, 315, 318, 356, 537- 
(3") Véanse las págs. 132. 136. 137, 144, 145, 375, 494, 513. 

(4) Véanse las págs. 463 y 4S4. 

(5) Heterod., III, 848: Addcnda et corrigenda, cuando ya no era 
posible borrar lo escrito en el tomo segundo, que tendría que rectificar 
casi todo. Que el comentario al Evangelio de San Mateo fué la úl- 
tima de las obras de Valdés lo prueba el hecho de citarse en él todos 
sus anteriores trabajos. 



tatos para una biografía de Gonzalo Correas 

IX 

Gonzalo Correas, al tomar posesión de la cátedra de Len- 
guas, debía dejar vaca su antigua cátedra de Griego; pero él 
se resistió a ello cuanto le fué posible. Y en efecto, habiéndo- 
se puesto este asunto a votación en el claustro pleno de 4 de 
febrero de 161 1, Correas advirtió a sus compañeros "lo m.u- 
cho que importa el leerse la dicha lengua griega, y que otros 
Catredaticos de propriedad an leydo y Regentado la Catreda 
de Griego que el tiene de dos lectiones y el probecho que se 
sigue a la vniuersidad de que el las lea por ser como es per- 
sona que a tratado la dicha lengua y auer Regentado Catre- 
das muchos años y las leerá con el salario que la vniuersidad 
fuere seruida". 

Sus compañeros de Claustro consultaron el título veinte 
de los Estatutos de Covarrubias, que trata de las lecciones de 
griego, y "abiendose votado por cada vno según sus asientos 
y antigüedades se acordó probeyo y determino que la Catre- 
da de griego de dos lectiones que tenia el dicho maestro gon- 
zalo Correas y otra de griego se vaquen con el témiino que 
a la vniuersidad le pareciere quedando a la vniuersidad su de- 
recho a saluo para prorrogar los edictos y probeherlas ambas 
o cualquier dellas como bien le pareciere" (i). El témiino 



(i) Registro de Claustros i6io-ii, fol. 28. Véase sobre el salario 
de las dos cátedras de griego en fol. 37 vto : "E luego se hizo Relación 
del salario que solian tener las cátedras de griego questan vacas la 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 1 99 

¡de la vacatura se fijó en tres días; el salario sería de 30.000 
maravedís para la cátedra de dos lecciones y de 12.000 para 
la de una. 

A estas plazas se opusieron el bachiller Pedro González, 
natural de Cantalpino, provincia de Salainanca, y fray Neó- 
fito Rodeno, de la orden de San Basilio. Correas se opuso 
también, mas sólo a la cátedra de dos lecciones: *'En Sala- 
manca a siete de hebrero de mili y seiscientos y once años a 
la hora de las tres de la tarde ante mi el dicho secretario se 
oppuso a la Catreda que tenia de dos lectiones el dicho maes- 
tro íjonzalo Correa y juro de guardar los statutos de la dicha 
vniuersidad so la pena dellos e yo el dicho secretario le ad- 
JTiitti." (i) 

Mucho trabajó Correas para que la Universidad no le qui- 
tase su partido de Griego. En el claustro pleno de 29 de mar- 
zo dijo *'que el esta opuesto a la Cátedra de griego de dos lec- 
tiones y que no obstante su Cátedra de lenguas servirá en la 
vniuersidad y leerá la dicha Catreda de dos lectiones y que 
siendo como el es merecedor de ellas pide se le haga merced 
y la que la vniuersidad le hiciere estimara como de su mano". 
No revelan las palabras transcritas mucha modestia ; mas 
reconozcamos que el orgullo de Correas estaba apoyado en 
un sólido conocimiento de la lengua griega. Su compañero de 
Claustro, el maestro Baltasar de Céspedes, catedrático de 
' Griego, declaró en el mismo claustro "lo mucho que impor- 
■ taba que el dicho maestro Correas leyese la dicha Catreda de 
• dos lectiones por ser la persona que mas combiene para ella 
y darle el salario que su trabajo y persona merece". 

A pesar de esta respetable opinión del maestro Céspedes, 
el Claustro, teniendo en cuenta que había otros opositores 
además de Correas, sometió a votación " si el dicho maestro 



vna de dos lectiones questa a tenido de salario treinta mili mrs. y 
otra de vna lection con salario de doce mili mrs. que tuvieron el 
maestro farfan juan scriuano y otras personas = lo qual oydo y en- 
tendido por la vniuersidad y no auer benido al Qaustro el maestro 
balthasar de Céspedes se acordó se llamase para que hiciese Relación 
de lo que conbendria hacer..." 

(1) Registro de Claustros lóiO'ii, fol. 29. 



200 boletín de la real academia española 

Correas entrara con los demás opositores a la Catreda de 
^iego de dos lectiones cada dia o a vna lection con el salario' 
que la vniuersidad ordenare", resultando de ella, que Co- 
rreas sólo podía entrar "en votos a la probision de vna Ca- 
treda de vna lection cada dia con el salario y hora que la 
vniuersidad acordare" (i). 

Claro es que el maestro Correas, dadas sus aspiraciones;, 
no había de conformarse con esta decisión del Claustro, y 
así vemos que, en el pleno de 26 de abril, \Tielve a insistir em 
su demanda, proclamando el "derecho i justicia que tiene 
para que la vniuersidad le haga merced y no solo leerá vna 
lection sino dos y se vea el salario que se le debe dar por la 
lectura y que con el no ay oppositor alguno porque los que 



(i) Registro de Claustros 1610-11, fol. 38: "E luego por mandado- 
de la vniuersidad el m.° gonzalo Correas dixo que el esta opuesto a la 
Catreda de griego de dos lectiones y que no obstante su Catreda 
de lenguas seruira en la vniuersidad y leerá la dicha Catreda di dos 
lectiones y que siendo como el es merecedor de ellas pide se le haga 
merced y la que la vniuersidad le hiciere estimara como de su mano 
Remitiéndolo en todo a lo que la vniuersidad acordare y se salió del' 
Claustro. La vniuersidad Comenzó a tratar Conferir y platicar sobre 
si al dicho maestro Correas se le daria la Catreda de dos lectiones 
b solo que leyese vna lection con el salario que la vniuersidad acor- 
dare y abiendo venido al dicho Claustro el maestro balthasar de Cés- 
pedes y dado Relación a la vniuersidad de lo mucho que importaba 
que el dicho maestro Correas leyese la dicha Catreda de dos lectiones 
por ser la persona que más combiene para ella y darle el salario que 
su trabajo y persona merece demás de lo qual combiene se probea la 
otra Catreda y que se vayan criando sugetos = y abiendose tratado y 
conferido sobre todo y a que a las dichas Catredas ay otros oppositorea 
en cuyo concurso se ayan de probeher la vniuersidad vino y acordó 
se vote secreto sobre si el dicho maestro Correas entrava con los de- 
mas oppositores a la Catreda de griego de dos lectiones cada dia, o 
a vna lection con el salario que la vniuersidad ordenare para que con- 
forme a esto se haga la probision declarándose como se declaro qud 
agallo blanco en la bolsa blanca significa que entre en cédulas a la pro- 
bision de la Catreda de dos lectiones y el agallo negro en la bolsa blan- 
ca que entre solo a vna lection = y abiendose dado agallos blancos y 
negros a cada vno de los dichos señores descubiertos sobre el arca 
mesa del dicho Claustro auiendo votado secretamente, consto y pare- 
ció auer catorce agallos negros y doce blancos. Conforme a lo qual 
el acuerdo de la vniuersidad fue quel dicho maestro gonzalo Correas 
entre en votos a la probision de vna Catreda de vna lection cada dia.. 
con el salario y hora que la vniuersidad acordare". 



DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS »0I 

«están o»ppuestos an dicho no tener competencia con el". El 
maestro Céspedes confirmó este último aserto de su compa- 
ñero, diciendo que "ios mismos oppositores le an dicho que 
•con el dicho maestro Correas no quieren competencia ni con 
•el se oppusieron". Para mejor proveer, se hizo que los opo- 
sitores a las citadas cátedras de Griego entraran en el Qaus- 
tro, y habiéndosele preguntado a fray Neófito Rodeno, uno 
-de los opositores, si era o no opositor con el maestro Co- 
rreas, contestó que se había "oppuesto a todas las Catredas 
y a todas es oppositor". Por lo cual la Universidad se con- 
firmó en su anterior acuerdo, o sea que "el dicho maestro 
gonzalo Correas entre en botos en la vna lection de griego 
que oy tiene de salario doce mil mrs. en cada vn año y si 
después la vniuersidad le pareciere augmentarlo hará lo que 
bien le estubiere". 

Visto este acuerdo, el maestro Céspedes indicó que fray 
Neófito, opositor a las cátedras de Griego, no tenía bastan- 
tes "Recaudos... ni estaba legitimada su persona", y ello dio 
motivo a que se nombrase a los maestros fray Bartolomé 
Sánchez y fray Luis Bernardo para que viesen los recaudos 
de fray Neófito. Los comisionados aseguraron en el claus- 
tro siguiente — pleno del día 3 de septiembre — que habían 
^' visto los papeles y Recaudos de la profesión de la fe de fray 
neófito Rodeno y ansimismo los a visto y calificado el señor 
obispo y son muy bastantes, demás de los quales a trajdo 
otros por los quales esta calificada su persona para poder ser 
oppositor a las Catliedras de griego" (i). 



(i) Registro de Claustros 1610-11, fol. 44 V.-45 : "E luego para 
efecto de tratar de lo tocante a la probision de las Catredas de grie- 
go el señor Rector Dixo que si el maestro gonzalo Correas questa 
presente tiene que decir lo diga y se salga del Claustro para tratar 
acerca dello lo que combenga = e luego el dicho maestro gonzalo 
Correas informo del derecho i justicia que tiene para que la vniuer- 
sidad le haga merced y no solo leerá vna lection sino dos y se vea 
el salario que se le debe dar por la lectura y que con el no ay oppo- 
sitor alguno porque los que están oppuestos an dicho no tener com- 
petencia con el, y se salió del dicho Claustro. 

"E luego por mandado de la vniuersidad el Doctor bartolorae San- 



202 DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 

Como se ve, a Correas se le escapaba la cátedra de dos lec- 
ciones de entre las manos, a pesar del apoyo que a sus preten- 
siones prestaba el maestro Céspedes. Fray Neófito no debía de 
carecer de apoyo en el Claustro. Nuestro Gonzalo Correas, 
viendo perdido su negocio, presentó en el citado claustro de 
3 de septiembre una petición redactada en estos términos : " El 
maestro gonzalo Correas del gremio desta vniuersidad y Ca- 
tredatico de propriedad de hebreo en ella digo que por probi- 
sion de v. s. yo tengo vn partido o Catreda de griego de dos 
lectionés con confirmación del Rey nuestro señor por el tiem- 
po que las lea y abiendome probejdo v. s. en la dicha Catreda 



chez dixo haber tratado y examinado en griego a fray neófito oppo- 
sitor a las dichas Catredas y le a hallado ser persona de importancia 
para la vniuersidad y que siendo como el maestro gonzalo Correas es 
muy gran sugeto en el griego no es necesario que el sea examinado y 
vasta serlo los demás oppositores = y luego el maestro balthasar de 
Céspedes dixo que los mismos oppositores le an dicho que con el dicho 
maestro Correas no quieren competencia ni con el se oppusieron lo 
qual oydo y entendido por la vniuersidad y que la opposicion esta 
hecha a todas las Catredas para mexor probeer cerca dello lo que- 
combenga mando entren en el Claustro los demás oppositores y decla- 
ren su opposicion y si son oppositores o no con el dicho maestro 
Correas y abiendo entrado en el dicho Claustro el dicho fray neófito 
y abiendosele hecho pregunta sobre ello declaro aberse oppuesto a 
todas las Catredas y a todas es oppositor. 

"e luego se leyó el Claustro Pleno de decinueue de marzo de este 
presente año y los estatutos que tratan de las Catredas de griego. 
Todo lo qual oydo y entendido por la vniuersidad y abiendose tratado 
conferido y platicado se acordó quel dicho maestro gonzalo Correas 
entre en botos en la vna lection de griego que oy tiene de salario por 
costumbre de la vniuersidad doce mili mrs. en cada vn año y si des- 
pués a la vniuersidad le pareciere augmentarlo hará lo que bien le 
estubiere. 

"E luego el maestro balthasar de Céspedes dixo que el señor Re- 
formador tratándose de las dichas Catredas y que a ellas era opposi- 
tor el dicho fray neófito su merced le dixo en este Claustro que los 
Recaudos que tenía no eran bastantes ni estaba legitimada su persona 
para cuyo efecto por ser negocio de importancia coml>endra que la 
vniuersidad bea lo que se deba hacer = La vniuersidad acordó que 
los Padres maestros fray bartolome Sánchez y fray luis bernardo^ 
vean los recaudos del dicho fray neófito y para otro Claustro enteren 
a la vniuersidad de todo ello y para todos sí les dio poder y comision- 
en forma." La respuesta de los comisionados, que está en el libro* 
citado al folio 70, se copia' en el texto. 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 2c3 

de hebreo e continuado siempre la lectura de griego y v. s. a 
procedido a vacar la dicha Catreda y agora procede en probe- 
herla la qual no se me puede vacar por ser de muy diferente 
facultad de la que yo tengo de propriedad particularmente es- 
tando en pie la dicha confinnacion de su Magestad a v. s. pido 
y supplico y hablando con el debido acatamiento Requiero no 
me despoge de la dicha Catreda de griego y de lo contrario 
apello para ante su Magestad y señores de su muy alto con- 
sejo y pido justicia" (i\ 

El Claustro, después de algima discusión, acordó que fray 
Neófito, opositor a las cátedras de Griego, fuera examinado. 
Se le examinó en aquel mismo claustro, valiéndose de una 
tragedia de Eurípides, que el examinando, "abiendola leydo 
construyo en latin y en Romanze". El maestro Céspedes y el 
maestro Correas le hicieron algunas preguntas, y ambos ma- 
nifestaron, cuando fray Neófito tenninó su examen, que "el 
dicho Religioso era persona innorante en la gramática grie- 
ga", lo cual no fué óbice para que la Universidad acordase 
por mayoría de votos que la catedrilla de Griego de dos lec- 
ciones se prove}'«se en la persona de fray Neófito, como efec- 
tivamente se hizo (2). 

Entonces Correas — ya que no pedia obtener otra cosa — 
solicitó que se le pagase por haber leido la catedrilla de dos 
lecciones desde el día de su vacatura hasta el de su provisión 
en fray Neófito, y el Claustro acordó que, aunque con arre- 
glo a los Estatutos nada se le debía, "attento a lo que tra- 
bajo y leyó la dicha Catreda de dos lectiones se le den y pa- 



(i) Registro de Claustros lóio-ii, fol. 79 v.° Antes de presentar 
la petición que hemos transcrito en el texto, afirmó Correas: "auer 
comenzado a leer en esta vniuersidad la lengua griega con muy corto 
estipendio ya trabajado todo lo que le ha sido posible en la dicha len- 
gua y que la persona del Padre fray neófito no es qual combíene 
para la v-niuersidad y enseñanza de la dicha lengua y para le probar 
en ella se le podía dar vna Catreda de vna lection y que a la Catreda 
de dos lectiones que ha leydo y lee a tenido y tiene derecho adquiri- 
do y confirmación del Consejo para las leer, todos los dias de su vida 
y este derecho no se le puede quitar de lo qual dio petición y se salió 
del Oaustro." 

(2) Registro de Claustros lóiO'ii, fol. 80 v.^-Si. 



204 boletín de la real academia española 

guen diez mili maravedis trayendo Confirmación del Conse- 
jo" (I). 

En el pleno de 15 de octubre de 1611 pidió Correas que 
se le diese la catedrilla de Griego de una lección con un sa- 
lario de 25.000 maravedís, y el Claustro convino en proveér- 
sela con "salario de doce mili mrs. en cada vn año ques el 
que siempre a tenido la dicha Catreda", y pidiendo al Real 
Consejo dispensa del estatuto de la Reformación de Cova- 



(i) Registro de Claustros 1610-11, fol. 85 v.»: "E luego entre en 
el dicho Claustro el maestro gonzalo Correas y dio vna petición y la 
licencia que tubo del señor don balthasar de sandobal y del señor 
Don garcia de haro Rectores la qual se leyó y pide que atiento las 
dichas licencias que tuuo para leer la Catreda de griego de dos lec- 
tiones se le de j pague el tiempo que las a leydo y que a gastado su 
hacienda en graduarse | y el dicho maestro Correas se salió del di- 
cho Qaustro = lo qual oydo y entendido por la vniuersidad y abien- 
do hecho Relación el señor Rector de aberle dado la dicha licencia y 
auer sido visitado el dicho maestro Correas en las dichas lectiones de 
griego que las a trabajado y leydo se acordó que el señor Doctor Pi- 
ehardo se entere de lo susodicho y lo Refiera en otro Claustro." — Tbi- 
dem, fol. 88 v.°: "E luego el Doctor Antonio Pichardo hizo Relación 
de lo pedido por el maestro gonzalo Correas. Cerca de lo por el pe- 
dido de que se le pague la Catreda de griego de dos lectiones que a 
leydo y dixo que conforme al estatuto veinte de las lecturas de len- 
guas el señor Rector no pudo nombrar al susodicho para leer la dicha 
Catreda durante su vaccatura y probision ]| y ansi en el tiempo que 
la leyó no se le debe cosa alguna en Rigor de justicia no obstante el 
tiempo que leyó y que fue visitado porque el Claustro pleno abia de nom- 
brar la persona que habia de leer la dicha Catreda 1= y abiendose leydo 
el dicho estatuto la vniuersidad vino y acordó que de justicia al dicho 
maestro Correas no se le debe pagar cosa alguna. Pero que attento 
a lo que trabajo y leyó la dicha Catreda de dos lectiones se le den y 
paguen diez mili mrs. trayendo Confirmación del Consejo = y abien- 
dose votado secretamente con agallos blancos y negros, pareció auer 
ocho agallos blancos y vno negro que contradixo el dicho acuerdo. 
No obstante lo qual la vniuersidad acordó que para pedir la dicha 
confirmación se scriuan las cartas necesarias y para ello se cometió al 
señor Doctor Antonio Pichardo y para ello se le dio comisión en 
forma." — Registro de Claustros 1610-11, fol. 40: "E luego se leyó 
una probision de su magestad su fecha en madrid a veinte de julio de 
mili y seiscientos y doce años por la qual su magestad da licencia 
para que el maestro gonzalo Correas se le ^en diez mili mrs. por el 
tiempo que levo la Catreda de griego conforme al acuerdo del Claus- 
tro = la vniuersidad acordó se le paguen los dichos diez mili mrs. y 
dellos se le de libranza en el mayordomo." 



DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 203 

;rrubias, que prohibe que una misma persona pueda leer dos 
cátedras a la vez. El acuerdo del Claustro fué confirmado por 
el Consejo Real en cédula dada en Madrid en 9 de diciem- 
bre de 161 1, y leída en el Claustro pleno de 7 de enero del 
siguiente año (i). 



(i) Registro de Claustros 1610^11, foL 92-93: "E luego el didho 
señor Rector Dixo y propuso que se ^ate y confiera lo que se deba 
de salario veinte y cinco mili mars. ques con el salario que otras veces 
el maestro gonzalo Correas y que si el dicho maestro tiene algo que decir 
lo diga. E luego el dicho maestro Correas Dixo pidió y suppüco a la 
vniuersidad se sirua de mandar se le de la dicha Catreda que tenga 
de salario veinte y cinco mili mrs. ques. con el salario que otras veces 
se a leydo. Remitiéndolo en todo a la merced que la vniuersidad le 
hiciere con lo qual se salió del dicho Claustro. 

"E luego por mandado de la vniuersidad se leyó el acuerdo del 
Qaustro pleno de veinte y seis de Abril deste presente año conforme 
a lo qual el dicho señor Rector dixo y propuso a la dicha vniuer- 
sidad que vea y trate y determine lo que se deba hacer atien- 
to quel dicho maestro gonzalo Correas es persona importan- 
te a la vniuersidad para leer la dicha Catreda de griego lo qual 
oydo y entendido por la vniuersidad se traió y confirió que supuesto 
que el dicho maestro Correas es catredatico de propriedad de lenguas 
y Conforme al estatuto vnico del ttitulo cincuenta y nueue de la Re- 
formación del presidente Cobbarrubias el dicho maestro Correa no 
puede tener dos Catredas y el tenerlas a de ser con licencia de su 
magestad. Se acordó y determino que dispensando su magestad con 
el dicho maestro gonzalo Correas para que pueda leer la Catreda de 
griego que esta vaca desde luego se le da y probee con salario de 
doce mili mrs. en cada vn año ques el que siempre a tenido la dicha 
Catreda y en el testimonio vaya inserto el dicho estatuto y deste 
acuerdo fue la vniuersidad excepto el maestro Arroyo que fue de 
parecer se le de la dicha Catreda no abiendo otro oppositor = y asi- 
mismo se acordó se represente a su magestad la habilidad y sufficien- 
da del dicho maestro Correas y ser de vtilidad a la vniuersidad el que 
lea la dicha lengua griega = y luego se mandaron dar agallos blan- 
cos y negros para votar secretamente sobre la approbacion o Repro- 
bación del dicho acuerdo declarándose como se declaro quel agallo 
blanco en la bolsa blanca significa se apprueba el dicho acuerdo el 
agallo negro en la volsa blanca que se contradice y abiendose dado 
agallos blancos y negros a cada vno de los dichos señores descubier- 
tos los de la bolsa blanca sobre el arca mesa del dicho Claustro consto 
y pareció hauer quarenta Agallos blancos y dos agallos negros. Con- 
forme a lo qual ti acuerdo de la vniuersidad fue se guarde y cum- 
pla el dicho acuerdo. Otrosi se cometió al maestro balthasar de 
Céspedes el escriuir en la dicha Razón las Cartas necesarias. 

"Otrosi la dicha \-niuersidad vino y acordó que en substitución el 



206 DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 

En esta catedrilla de menores continuó explicando Co- 
rreas la parte gramatical, y usando las fábulas esópicas come 
texto para la práctica de sus enseñanzas. En la visita comen- 
zada en 23 de diciembre de 161 1 se asegura que explicaba "la 
conjugación y la sílaba" ; en marzo de 161 3, "la gramática y 
fábulas", y en diciembre del mismo año dicen sus discípulos 



dicho maestro Correas lea la dicha Catreda de griego Respecto del di- 
cho salario. — Registro de claustros 1611-12, fol. 11 V.-12: Confirmación 
de la Catreda de griego al maestro Correas Catredatico de Hebreo.— Don 

Phelipe por la gracia de Dios Rey de Castilla de León de Aragón.. 

...Por quanto por parte de Vos el Rector y Claustro del studio y vni- 
uersidad de la ciudad de Salamanca salud y gracia sepades que por 
vuestra parte nos fue fecha Relación quel maestro gonzalo Correas, 
Maestro en Sancta Theologia y Catredatico de propriedad de hebreo 
en esa vniuersidad se avia criado en ella desde su niñez y pasado sus 
estudios loablemente y fue coUegial en el colegio trilingüe y en el se 
avia exercido en el conocimiento de la lengua griega de manera que 
por eminente en ella esa vniuersidad le probeyo las Catredas que Va- 
caron y últimamente teniendo la de medianos con dos lectiones aug- 
mentada hasta en cantidad de Ducientos ducados con Confirmación 
nuestra abiendo vacado la dicha Catreda de propiedad de Hebreo 
se avia oppuesto a ella y el Claustro de esa vniuersidad se la probeyo 
por lo qual vaco la dicha Catreda que tenia augmentada Conforme al 
estatuto único del titulo cincuenta y nueve de la Reformación fecha por 
el licenciado Cobarrubias presidente que fue de nuestro Consejo que 
disponia que ninguno pudiese tener dos Catredas y considerando esa 
vniuersidad que dicho maestro Correas era hombre eminente en la 
lengua griega y que los años que auia leydo auia hecho nitiy gran pro- 
becho y era importante su lectura en las escuelas auia determinado se 
le diese la Catreda de Griego questaba vaca de una lection que tenía 
de salario doce mili mrs. y que para que la pudiese tener se no'^ 
supplicase diésemos licencia para ello y dispensásemos el dicho estatuto 
en la persona del dicho maestro Correas por el tiempo que la leyese ansi 
siempre se auia hecho en semejante casso por auer tenido y tener al 
presente esta Catreda de griego Catredaticos de otras facultades pro- 
pietarios y no propietarios supplicandonos mandásemos conceder la di- 
cha licencia o como la nuestra merced fuese, lo qual visto por los del 
nuestro Consejo y Con nos consultado fue acordado que debíamos de 
mandar dar esta nuestra Carta para Vos en la dicha Razón y nos tu- 
bimoslo por bien. Por la qual damos licencia y facultad al dicho maestro 
Correas para que pueda tener la dicha Catreda de griego y leella en 
esa vniuersidad dándole de salario de los propríos della en cada vn 
año de las que la leyere los dichos. Doce mili mrs. sin embargo de que 
en ella tenga la de propriedad de hebreo que pasa en quanto y por esta 
vez nos dispensamos con el dicho estatuto que dispone que ninguno pue- 
da tener dos Catredas ni dos salarios en esa vniuersidad quedando en 



BOLETÍN' D12 LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 207 

que lee la Gramática y que "a leydo arreo y le vien y a probé- 
cho y en latín declara lo necesario" (i). 

Algún tiempo después, habiendo vacado — por muerte 
de su propietario el maestro Baltasar de Céspedes — la cáte- 
dra de Griego de mayores, Correas se opuso a ella (2). Fué 

su fuerza y bigor para en lo demás adelante y mandamos a la persona 
que WJmare cuenta de los proprios y Rentas de esa dicha vniuersidad 
que con esta nuestra probision original y vuestro libramiento y carta 
de pago del dicho maestro gonzalo Correas o de quien su poder obie- 
se y pase en ella los dichos Doce mili mrs. que en cada vn año de los 
que leyere la dicha Catreda se le dieren y pagaren sin otro "Recaudo 
ninguno de lo que mandamos dar y dimos esta nuestra carta sellada 
con nuestro sello y librada de los del nuestro Consejo, dada en ma- 
drid a nueue dias del mes de Deciembre de mili y seiscientos y onze 
años. = Don Juan de Acuña. — el licenciado Don Juan de ocon. — el 
licenciado Pedro de Tapia. — el Doctor Antonio bonal. — el licenciado 
luis de salcedo. — e yo Juan gallo de Andrada scriuano de cámara del 
Rey nuestro Señor le fice screuir por su mandado con acuerdo de los 
de' su Consejo. — Registrada, bartolome de porteguera por chanchiller 
bartulóme de porteguera. — Oyda y entendida la dicha Real probision 
la dicha vniuersidad la obedeció con el acatamiento debido y mando se 
guarde y cumpla." 

(i) Cuadernos de visita de los años comprendidos entre 161 1 y 1613. 

(2) Registro de Claustros 161 4-15, fol. 35 vto. : "Vacatura de la Ca- 
treda de griego que Vaco por muerte del maestro Céspedes. — En Sa- 
lamanca martes a las diez de la mañana cinco dias del mes de mayo 
de mili y seiscientos y quince años se juntaron en Qaustro de Rector 
y consiliarios en el Claustro alto de escuelas mayores los señores Don 
Vicente Pimentel Rector I Don Agustin de villanueua | Don Juan 
Pacheco [ Don bartolome de Caldas | Don Francisco oco y Ceriz, 
consiliarios y estando asi juntos los dichos señores Dixeron que daban 
y dieron por vaca la Catreda de griego que tenia el dicho maestro bal- 
thasar de Céspedes por ser muerto y pasado desta presente vida y por 
tal mandaron se publique con término de tres dias naturales Conforme 
al estatuto y con el salario que por los estatutos de la vniuersidad esta 
señalado de lo qual doy fee, testigos vnos de otros y otros de otros. — 
Ante mi, Antonio Ruano de Medrano." — Ibidem: "comission. — En Sa- 
lamanca este dicho dia y hora el dicho señor Rector dixo que daba 
y dio poder y comission en forma a mi el presente secretario para Re- 
ciuir las opposiciones de las personas que a la dicha Catreda se qui^ 
sieren opponer dentro del termino, testigos los dichos consiliarios y 
lo firmo. — Ante mi. Ruano secretario." — Ibid. : "Publicación de vaca- 
tura. — Este dia a la hora de las quatro para las cinco de la tarde es- 
tando leyendo de visperas de medicina el Doctor Ruiz | y de Cañones 
el Doctor barrio | y de leyes el Doctor Carrera y licenciado don Juan 
del Riego yo el presente secretario publique por vaca la dicha Catreda 
y con el dicho término de tres dias naturales de que doy fee. — Ante 



208 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Correas único opositor a esta cátedra. Nada de particular 
tiene, por consiguiente, que como nuestro autor pidiese a la 
Universidad que "le hiciese merced de la dicha Catreda de 
griego ques la de mayores y tiene de salario veinte y cinco 
mili maravedis, y la de medianos quel tiene de griego no vale 
más de Doce mili maravedis, y quel se a criado y exercitado 
en la misma lengua grieiga con grande approbacion de la vni- 
uersidad", el Claustro accediese a su petición, trayendo an- 
tes una dispensación del Real Consejo. Dióse ésta en Madrid 
a 1.5 de septiembre de aquel año de 161 5, y fué leída en el 
Claustro de diputados del día 10 de octubre, ordenándose en 
su cumplimiento que "el señor Rector y Consiliarios den la 
Collación y posesión de la dicha Catreda al dicho maestro 
gonzalo Correas en la forma acostumbrada". Y efectiva/men- 
te, el día 19, a las tres de la tarde, tomó posesión de su nueva 
cátedra "quieta y pacíficamente sin contradicion de persona 
alguna" (i). 



mi, Antonio Ruano de Medrano, secretario." — Ibidem: "opposicion 
'del maestro gonzalo Correas. — En Salamanca juebes siete de mayo 
del dicho año de seiscientos y quinze a la ora de las dos de la tarde 
se opuso a la dicha catreda el dicho maestro gonzalo Correas cathe- 
dratico de lenguas de propiedad y juro de guardar los estatutos de 
la uniuersidad de que doy fee yo el presente secretario. — Ante mi, 
Ruano." 

(i) Registro de Claustros 1614-15, fol. 55: "E luego se comenzó a 
tratar del segundo punto de la Catreda de griego que vaco por muerte 
del maestro Céspedes a que esta opuesto el maestro gonzalo Correas 
Catredatico de Propriedad de lenguas el qual que estaba presente pidió 
a la vniuersidad le hiciese merced de la dicha Catreda de griego ques 
la de mayores y tiene de salario veinte y cinco mili mrs. y la de media- 
nos quel tiene de griego no vale más de Doce mili mrs. y quel se a 
criado y exercitado en la misma lengua griega con grande approba- 
cion de la vniuersidad y se salió del Claustro." 

"La vniuersidad enterada de auerse vacado la dicha Catreda de 
griego de mayores y no auer otro oppositor mas del dicho maestro 
Correas ques persona qual combiene para la dicha Catreda auiendo 
votado y conferido sobre ello vino y acordó de probeer como probeyo 
la dicha Catreda de griego de mayores que Vaco por muerte 
del dicho maestro Céspedes en el dicho maestro Gonzalo Co- 
rreas con los veinte y cinco mili mrs. de salario Conforme al esta- 
tuto trayendo dispensación del estatuto que trata de no poder tener 
dos Catredas y trayda la dicha dispensación de su magestad el Claus- 
tro de señor Rector y Consiliarios le den la Colación y posesión con 



DATOS PARA UXA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 209 

En esta cátedra de Griego se había "de leer vn auctor 
Griego principal de mayores para los ya prouectos, andando 
con la lectura : pero no dexando de tener cuenta con declarar 
todo quanto pertenesce a la Grammatica Griega y las diífi- 



el tiempo del estatuto y aya de vacar y vaque la de medianos que 
tiene = deste acuerdo fue la vniuersidad excepto los Doctores Antonio 
Pichardo I Domingo vazquez mexia y Diego Ruiz ochoa que fueron 
de parecer se este con la que tiene y se le de vn augmento en ella." — 
Ibidem, fol. 88: "E luego se leyó vna confirmación y cédula de su ma- 
gestad del tenor siguiente: Don Phelippe Por la gracia de Dios Rey 
de Castilla de León de Aragón... Por quanto por parte de vos el Re- 
tor y Claustro del estudio y vniuersidad de la ciudad de Salamanca 
nos fue fecha relación que por muerte del maestro Céspedes habia 
vacado en esa dicha -miuersidad La Cathedra de griego que llamaban 
de mayores que tenia de salario veynte y cinco mili mrs. a la qual se 
habia oppuesto el maestro Gonzalo Correas Cathedratico de propriedad 
de Hebreo en esa dicha vniuersidad La qual por no haber otro oppo- 
sitor y por ser el dicho maestro Correas hombre eminente en lengua 
Griega y haber esa dicha vniuersidad proueydole en otras Cathedras de 
la dicha lengua Griega y que las habia leydo con grande vtilidad y 
aprobación de los estudiantes = En vuestro Claustro de veynte y 
seys de Junio deste año le habiades proueydo la dicha Cathedra de 
Griego de mayores con los dicnos veynte y cinco mili mrs. con que 
se truxesse dispensación del estatuto cinquenta y nuebe que disponia 
que ninguna persona pudiesse tener dos Salarios ni dos Cathedras sin 
dispensación nuestra atento lo qual y que no habia otra persona que 
con mayor vtilidad pudiese leer la dicha Cathedra y que en otra ocaesion 
se habia dispensado con el dicho Maestro Correas en la misma confor- 
midad nos fue pidido y supplicado mandassemos dispensar con el dicho 
estatuto dnquenta y nueue para quel dicho maestro Gonzalo Correas 
pudiese tener con stí Catreda de hebreo la dicha Catreda de mayores 
de griego que eran compatibles o como la nuestra merced fuese lo qual 
visto por los del nuestro Consejo fue acordado que deuiamos de man- 
dar dar esta nuestra Carta para vos en la dicha razón y nos tu- 
uimoslo ¡x^r bien por lo cual damos licencia para quel dicho 
maestro Gonzalo Correas pueda tener y tenga con la Catreda 
de hebreo que asi tiene en esa dicha vniuersidad la dicha Catreda 
de mayores de griego della en que asi le aueis probeydo sin por ello 
incurrir en pena alguna, de lo qual mandamos dar y dimos esta nuestra 
Carta sellada con nuestro sello y librada por las del nuestro Consejo 
en la villa de Madrid a quinge dias del mes de septiembre de mili y 
seiscientos y quince años ! El marqués de valle 1 Don Diego de Aldre- 
te j Licenciado molina de medrano | el licenciado raelchior de moli- 
na ¡ el licenciado don Gabriel de trexo paniagua | yo hemando nuñez 
de león scriuano de Cámara del Rey nuestro señor la fice scriuir por 
su mandado con acuerdo de los del su Consejo I Registrada Jorge de 



2 10 DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 

■cultades della, y preguntando quando al catedrático le pares- 
ciere a alguno de los discípulos para ver como están intro- 
ductos, y para que tengan mas cuidado los que alli ovie- 
re" (i). Por consiguiente, esta cátedra de mayores de Griego 
era como una ampliación y perfeccionamiento de los conoci- 
mientos adquiridos en las otras dos cátedras de lengua griega, 
que el mismo Correas había regentado. 



Olalde Vergara I chaciller mayor Jorge de olalde bergara. — e oyda 
la dicha provisión por la dicha vniuersidad el dicho señor Rector y 
vicecancellario la tomaron en sus manos besaron y pusieron sobre sus 
cabezas y en nombre de la vniuersidad la obedecieron con el acata- 
miento debido = y en cumplimiento della la dicha vniuersidad acorde 
y mando quel señor Rector y Consiliarios den la Collación y posession 
de la dicha Catreda al dicho maestro gonzalo Correas en la forma acos- 
tumbrada." — Ibidem, fol. 93 v. : "Sentencia en favor del maestro Correas. 
— En la ciudad de salamanca a diez y nueue dias del mes de otubre de nijH 
y seiscientos y quinze años a la ora de las dos de la tarde se juntaron a 
¿laustro de Rector y consiliarios por cédula de llamamiento. Estando pre- 
sentes Juan de basurto consiliario antiguo por viceRector don agustin 
de villanueba don francisco de oco esteban fernandez don juan de llano y 
estando ansí juntos paregio presente el maestro gonzalo Correas 
Catlic'dratico de propiedad de lenguas y dixo que atento que su magestad 
le tiene confirmado el poder tener con la dicha cathedra la de griego de 
mayores que baco por muerte del maestro Céspedes como consta de la 
prouision presentada en el de diputados de diez del dicho mes y año 
pedia y pidió se le hiciese colación de la dicha cathedra y se le diese 
posesión della y justicia. — Los dichos señores visto el dicho pedimiento 
y Confirmación dixeron que haqian e hicieron Colagion y canonyca 
ynstitugion de la dicha cathedra de griego al dicho maestro Correas por 
ynposicion de vn bonete que le fue puesto sobre su cabeza por tiempo 
y espacio de quatro años cumplidos conforme a los estatutos de la vni- 
uersidad mandaron al bedel y escriuano le den la posesión condenáronle 
<^n las costas conforme a los dichos estatutos y firmaron." — Ibidem, fo- 
lio 94 : " Posesión. — ^En Salamanca el dicho dia diez y nueue de otu- 
bre del dicho año de seiscientos y quinze a la ora de las tres estando 
en vno de los generales de escuelas mayores gregorio de Robles bedel 
«n virtud de la dicha sentencia metió en posesión de la dicha Cathedra 
de griego al dicho maestro Correas, el qual la thomo y aprendió y en 
señal de posesión comenzó a leer y la thomo quieta y pacificamente sin 
contradigion de persona alguna sitindo testigos i)edro de los arcos y 
luis bernardo beginos de salamanca. — Ante mi, Antonio Ruano de 
Medrano. " 

(i) Estatutos de la Universidad por don Diego de Covarrubias. 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 2 , I 

Y claro es que nuestro autor, que venia dedicándose al 
cultivo de las disciplinas clásicas, especialmente de todo lo 
concerniente al griego, estaba admirablemente preparado para 
desempeñar su cometido en la nueva cátedra que le destina- 
ba la Universidad como recompensa a sus méritos y traba- 
jos. Las enseñanzas que dio en su cátedra se ajustan a lo 
preceptuado por los Estatutos; para convencerse de ello bas- 
ta un ligero examen de los Libros de zisita de cátedras a par- 
tir del año 1615. 

En agosto de ese año leía un discurso de Isócrates, según 
declaración de Antonio de Benavides y Diego Zutáne¿, oyen- 
tes de aquella clase de Griego, que "dijeron que ba leyendo 
ysocrates oración ad demonium y en la gramática las con- 
jugaciones entra y sale con la ora". En el curso de 1615-16 
dedicó su esfuerzo a la interpretación de Hesiodo, de las 
fábulas esópicas y de la obra ya citada sobre la vida de Esopo ; 
y en todo el año siguiente se consagró al estudio de la Odü 
sea. El Manual de Epicteto, un discurso de Isócrates y las 
fábulas esópicas entretienen a " Correas todo el curso de 
1617-18. 

Los famosos diálogos de Luciano constituyen la materia 
sobre que trabaja Correas durante el año de 1618-19, que 
comenzó traduciendo la Vida del propio Luciano, sirviéndose, 
sin duda, del texto de Suidas. Al año siguiente estudia a Só- 
focles y a Isócrates, y en el curso de 1620-21 le hallamos inter- 
pretando las Filípicas de Demóstenes, que abandona a media- 
dos de agosto para traducir una tragedia de Sófocles. Vuelve 
en el curso 1621-22 a interpretar a Luciano y a Es(^x>: y en el 
1622-23 alterna el estudio de Luciano con el de Homero, los 
Diálogos con la Ilíada. 

Durante el año de 1623-24 maneja en su clase el De varia 
historia de Eliano y el primer libro de la I liada, y desde el 
curso siguiente acostumbra a interpretar textos de Luciano y 
de Homero; más tarde cambia de autores, y en marzo de 1629 
le sorprendemos leyendo a Hesiodo, tal vez Los trabajos y los 
días. En noviembre de ese año traducía la célebre Tabla de 
Cebes, pero en octubre de 1630, última fecha a que alcanzan 



212 boletín de la REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

los Libros de visita, se nos dice que "comenzó por san lucas^ 
las orationes de Isocrates que se llama de paz" (i). 

X 

Desempeñó Correas algunas comisiones y cargos que le- 
confirieron sus compañeros de Claustro. Por dos veces fué 
nombrado contador de propietarios para las cuentas generar 
les — una en el claustro de Primicerio de ii de noviembre 
de 1615, y otra en el celebrado en la misma fecha de 1621 — , 
desempeñando cumplidamente su cometido (2). Fué también, 
examinador en varias oposiciones a partido de Griego y de 
Hebreo, inclinándose casi siempre en favor de los opositores; 
por ejemplo, en 13 de agosto de 161 3, gracias a los informes 
de Correas, el Claustro concedió un partido de Hebreo con 
30.000 maravedís de sueldo a un fraile de la Orden de San 
Benito llamado Tolomeo Gusino; y en el claustro pleno de 
1 1 de enero de 1619 fué adjudicada a un tal Diego Gutiérrez 
la cátedra de Griego de dos lecíiones, debido a que el profe- 
sor de Hebreo aseguró que el citado Gutiérrez era "persona 
muy abil y sufficiente y merecedor de que se le probea la. 
dicha Catreda" y que sabía "mucho más que el doctor Dió- 
genes que la tenía" (3). 

Caso curioso fué el siguiente. En el claustro pleno de 1 1 
de enero de 161 9 se hizo provisión de un partido de Hebreo 
en el padre maestro Palencia, persona que, aunque muy com- 



(i) Cuadernos de visitas de los cursos citados en el texto (1615. 
a 1630). 

(2) Libro de Claustros de Primicerio de 1607 en* adelante, fol. 32 
vuelto: "nombro por contador de propietarios para las cuentas gene- 
rales al nuKStro eonzalo Correas con lo qual la vniuersidad aprobó 
los dichos nombramientos y sus mercedes los acataron." — Ibidem, fo- 
lio 46: "e luego nombro por Contador propietario para las cuentas 
generales al dicho maestro gonzalo Correa catredatico de Lenguas Cu- 
yas electiones fueron aprobadas por la vniuersidad." 

(3") Registro de Claustros 1612-13, fol. 97, para el asunto de fray 
Gusino, de quien aseguró Correas "auer tratado al dicho fray Ptholo- 
meo gusino desde la navidad próxima pasada y es muy sufficiente y 
su persona muy necesaria para la lengua hebrea". — Registro de Claus- 
tros 1618-19, fol. 21, para lo referente a Gutiérrez. 



DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 2l3 

pétente en la lengua santa, no podría, a nuestro juicio, cumplir 
bien su cometido "por falta de la vista". La Universidad, sin 
embargo, no juzgó que este defecto fuera insuperable incon- 
veniente, "trayendo por exemplo otras personas que a abido 
en esta vniuersidad y fuera della ciegos que an leydo y re- 
gentado cátedra", e hizo la provisión por mayoría de votos. 
Solamente cuatro claustrales votaron en contra. Correas votó 
con la mayoría, agradecido sin duda al apoyo que el maestro 
Falencia le había prestado en sus oposiciones a la cátedra de 
Lenguas (i). 

Sabido es que durante los siglos xvi y xvii existió una 
grande y universal preocupación por la enseñanza de la Gra- 
mática — de la Gramática latina, claro es — . En diversas oca- 
siones se dictaron disposiciones para que tal enseñanza fuese 
lo más eficaz posible ; pero no daban grandes resultados. Este 
problema pedagógico se ofreció varias veces a la considera- 
ción de la Escuela salmantina, y en la época de Correas se 
planteó en una forma de oposición entre los jesuítas y la Uni- 
versidad. Pretendían aquéllos, según se declaró en el claustro 
pleno de 19 de marzo de 1619, que "se les diese la casa de es- 
cuelas mínimas y la enseñanza de la gramática", siendo apo- 
yadas sus pretensiones por el Concejo, puesto que en ese mis- 
mo Claustro se presentaron dos regidores solicitando que la 
L^niversidad pusiese remedio adecuado en "la enseñanza de la 
írramática siendo como es el principio y puerta para apren- 
der las demás sciencias". Con este motivo hubo revuelo en el 
Claustro universitario. 

El doctor Antonio Pichardo propuso que se hiciese la con- 
cesión pedida por los padres de la Compañía, poniendo de esta 
guisa el remedio que la ciudad, por boca de sus regidores, de- 
mandaba: replicóle enérgicamente el maestro Herrera, que 
aseguró que por no enseñar la Gramática "como conviene" 
se les había quitado a los Jesuítas tal magisterio "en pamplo- 
na Caragoza y en otras muchas partes". Respondió el doctor 
Pichardo, para modificar su dictamen, adhiriéndose a lo sos- 
tenido por su colega. También Correas participó de la opinión 



(i) Registro de Claustros 1618-19, fol. 22. 

»5 



214 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

del maestro Herrera, afirmando "que otras vezes a pedido la 
Compañía lo mismo que se dice pide agora que se le den las 
dichas escuelas y que en ellas lean la gramática y sustento 
para quince personas y que no estén sujetos a las visitas del 
señor Rector y otras condiciones, lo qual todo es pernicioso". 

Los demás claustrales se adhirieron a tan fundados pare- 
ceres y nombraron comisarios para "responder a la ciudad 
que si para la enseñanza de la gramática sienten algo que re- 
mediar la vniuersidad lo remediara y asimismo representen 
las razones que ay por donde no combiene dar a la Compañía 
de Jesús las escuelas mínimas para la enseñanza della", acor- 
dando, además, que sobre el asunto "la vniuersidad haga to- 
do aquello que combenga poniendo todas sus fuerzas" (i). 

En el claustro de diputados de lo de octubre de 1615, el 
doctor Alonso de la Carrera, elegido cancelario de la Univer- 
sidad, rogó que "atento que no ay Cárcel donde poder tener 
los presos durante la sede bacante se probea de Remedio", y 
el Claustro acordó que el doctor Antonio Pjchardo y el maes- 
tro Correas viesen "donde se podra hacer Cárcel acomodada 
durante la sede vacante" y que lo que ellas hicieren "se guarde 
cumpla y egecute". Correas y Pichardo propusieron, en el 
claustro de diputados del día 15 de octubre, que la cárcel se 
estableciera en las "dos casas que están aH vaxar de esquelas 
menores la vna en que vive el maestro Correas y la otra Diego 
de Valderas" (2). 

Tales casas estaban situadas junto al Convento de los 
Agustinos, destruido por los franceses, en lo que actualmen- 
te se llama calle de la Oliva, según se desprende de las si- 
guientes pallabras : "las casas... que la vniuersidad tiene dadas 
están muy baratas y la en que vive valderas a san Agustín esta 
puesta por la vida en nueue ducados cada año y es casa nueua 
que no tiene Reparos y que el maestro Correas quiere la dicha 
casa..." (3). 



(i) Registro de Claustros 1618-19. íol. 32 v.o-34. 

(2) Registro de Claustros 1614-1$, fol. 87-89. 

C3) Registro de Claustros 1617-18, fol. 3i v.° : "el maestro Andrés 
de león que entro en el claustro dixo que la vniuersidad tiene estatuto 
de que las casas se den por vida y a Reparos y que algrunas que la vn¡- 



DATOS PARA XJNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 2l5 

La Universidad, sin embargo, acordó en el citado claus- 
tro, que "en la cassa de don Pedro Maldonado a S. Benito 
donde esta echa la cárcel se haga lo necessario para tenerla 
hay y se haga diligencia para acomodar los quartos de la 
dicha cassa y lo que fuere necessario hacer para la custodia 
de los presos y para tener la dicha cárcel salga de gastos de 
justicia", siendo encargados de llevar a efecto este acuerdo 
los ya citados Pichardo y Correas. 

También hubo de intenenir nuestro biografiado en el ne- 
gocio de la librería o biblioteca de la Universidad. En el claus- 
tro de diputados celebrado el 3 de diciembre de 1620, el doctor 
Juan de í'areja habló de sus varias visitas a la biblioteca uni- 
versitaria y del lastimoso y lamentable abandono en que la 
tenía la persona encargada de su cuidado, un tal Miguel Blas- 
co o Velasco, que de ambos modos se le llama en los Libros de 
Claustros. "Faltan — decía Pareja — muchos libros y entre 
ellos muchos de mano, y de la biblia Regia y de otros libros 
todas las manillas, y las tablas y cadenas de los libros faltos 
están algunas en la librería". La L'niversidad, en vista de esto, 
comisionó al doctor Pareja y a los maestros Correas y Blas 
López para que girasen una visita de inspección a la biblioteca 
y comprobasen los libros que habían desaparecido. Hicieron la 
visita los tres catedráticos, acompañados por el Rector, y en el 
claustro de diputados del día 14 del citado mes dieron cuenta 
de su visita. "Faltan — dijeron — noventa y dos cuerpos de li- 
bros algimos muy buenos y de mano y otros notables y es 
compassion ver la librería qual esta las tablas y cadenas de los 



uersidad tiene dadas están muy baratas y la en que vive valderas a 
san Agustín esta puesta de por vida en nueue ducados cada año y es 
casa nueua que no tiene Reparos y quel maestro Correas quiere la 
dicha casa al decenio y dará por ella un Ducado mas y es maestro de 
la vniuersidad. que se acuerde lo que mas combenga = y estando pre- 
sente el dicho maestro Correas pidiq se le de la dicha casa por diez años 
y en cada uno dellos dará once ducados de Arrendamiento que en ello 
Reciuira merced con lo qual y el dicho mae?.tro león se salieron del 
claustro = e luego la vniuersidad trato y confirió sobre lo pedido por 
el dicho maestro Correas y abiendolo votado acordó que al dicho maes- 
tro Correa se le de la dicha casa en Arrendamiento y Reparos meno- 
res por diez años y por diez ducados y medio en cada vno dellos queg 
el precio que al presente anda." 



2l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

libros que faltan". El Claustro, oídos estos informes, acordó 
sacar "Paulina por los libros que fal'tan la qual se lea y se 
haga en las lectiones de prima y vísperas de todas facultades 
Collegios y monesterios y Comunidades desta Ciudad y vni- 
uersidad libreros y otras cualesquier personas" (i). 

La biblioteca se cerró provisionalmente y Miguel de Ve- 
lasco fué encarcelado, aunque pronto se vio puesto en libertad, 
por acuerdo del Claustro, que resolvió seguir "'la causa con- 
tra él y sus fiadores" ante el Maestrescuela. Correas, sin em- 
bargo, llevado de la indignación que el abandono de la librería 
le había producido, propuso que la causa se siguiese "contra 
todos en todas instancias" y que se restituyesen "a la vniuer- 
sidad los libros y precio dellas" (2). 

Habiendo sido Gonzalo Correas colegial trilingüe, nada 
tiene de extraordinario que se interesase por la reapertura del 
Colegio. 

En el claustro pleno de 23 de marzo de 1623 presentó una 
proposición relacionada con este asunto: proponía Correas 
que se volviese a establecer el Trilingüe. Dice así : "El Maes- 
tro Correa Catredatico de propiedad de lenguas por la obli- 
gación que tengo a esta vniuersidad y a desear su bien y aug- 
mento y a la Restauración del Collegio trilingüe doliendome 
mas de cerca que a otro por auer estado en el. Verse desierto 
de collegiales y que la hacienda este tan gastada y cargada 
de obligaciones que esta imposibilitada para sustentarla en 
muchos años la falta que hace al estudio de las lenguas y orna- 
to de tan grande vniuersidad es notoria / digo que e discurri- 
do en estos tres medios que Represento a V. S. para que con 
su auctoridad procure traer a efecto alguno dellos que aunque 
parezcan difíciles son posibles que si yo solo confiara poderlo 
efectuar antes lo tuviera, concluso que diera cuenta al Claustro 
mas tal' qual no negare mi industria ni trabajo en lo que pu- 
diere". 

"El primer medio es que la vniuersidad Represente a su 
magestad la fallta de hacienda que tiene para sus muchas obli- 



(i) Registro de Claustros 1620-31, fol. 4 v.° 
(2) Loe. cit., nota anterior, fol. 35. 



DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 2l7 

gacioiies y gastos forzosos y que la mengua mucho el subsi- 
dio que paga a cuya causa no puede sustentar el Collegio tri- 
lingüe a que tiene obligación por estatutos y le suplique la 
haga esta merced que ceda este subsidio para el Collegio de- 
terminadamente ad virtiendo que se paga de toda la hacienda 
por entero, no le debiendo buena parte della para ello se po- 
dran procurar los favores de personas poderosas y que a la 
vniuersidad le tienen afición y para guiarlo me parece sera 
bien nombrar comisarios de las personas grabes de la vniuer- 
sidad y que en la petición que se hiciere a su magestad se dirá 
la importancia del Collegio de las lenguas y los fundamentos 
porque se erigió desdel concilio de trento y no se aira, ni toma- 
ra en la boca ninguno de los dos medios siguientes mas en 
caso que este falte se le suplicara sea intercesor con su sanc- 
tidad en el segundo y si no tuuiere efecto en el tercero." 

"El segundo es que se Represente a su santidad lo ques 
esta vniuersidad y lo mucho que sirue y a seruido a la yglesia 
Catholica y los fauores que la an hecho otros pontífices y que 
en este tiempo no puede sustentar Collegio trilingüe como solía 
que no la falta otra cosa que le erigió con motiuo de los pa- 
dres que se hallaron en el Concilio de trento en vez del semina- 
rio que se mando hacer en cada yglesia y la vniuersidad de su 
voluntad le higo y fabrico casa mas por falta de hacienda falta 
el auer collegiales que su santidad le haga gracia de apHcarla 
hasta dos mili ducados de beneficios simples y prestamos deste 
obispado y de los vezinos de avila y plasencia como fueren va- 
cando en lugar de lo que se auia de aplicar al seminario de Sa- 
lamanca porque son piezas porque no siruen sino de añadidos 
a quien tiene mayores prebendas y no aprobechan a la yglesia 
y República como seruiran empleados en obra tan buena como 
el Collegio trilingüe y que si gusta su santidad sea suya la 
eriction y Collegio y patrona la vniuersidad / quando se haga 
esta suplica no se a de decir nada a su santidad del tercero 
medio. " 

"Es el tercero en caso que el primero y el segundo no ha- 
yan ef fecto que se suplique a su santidad que de los Collegios 
menores y menos útiles al bien público que ay en esta vniuer- 



2 1 8 ¿OLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

sidad y que de nueuo se fundan junte dos tres o quatro y los 
combierta en el Colegio trilingüe adonde sera mejorada la vo- 
luntad de los fundadores que fue para el bien común y que 
por bia de gobierno y Reformación su magestad meta la ma- 
no en ello y lo acabe y muestre que asi combiene y lo quiere y 
en este caso porquel Collegio trilingüe da cinco años a los Co- 
llegiales se les alargue a los nueue o diez con que en los pri- 
meros estudien las lenguas y en los postreros se puedan dar a 
la facultad que gustaren que sera camino para salir hombres 
muy doctos y de probecho en la escuela y en el Rejno y se ajus- 
taría mas este trueco a la fundación de los dichos collegios y 
mas si son de oyentes y aun. el que agora se trata de fundar 
se podria intentar de reducirle al trilingüe ofreciéndole la 
casa ques gran comodidad. " 

"mas me parece hacer ende lo dicho que aunque su mages- 
tad conceda el subsidio se puede con su santidad proseguir en 
lo demás para mas firmeza del Collegio y que tenga hacienda 
conocida y aun para augmento de las Catredas y seria de pare- 
cer que se pida juntamente a su santidad que haga obtables 
las prebencias desta yglesia por los grados de maestros y 
Doctores desta vniuersidad que ya otra vez estubo en platica 
y no es en daño de ningún tercero sino en mas lustre de la 
yglesia que uno y otro se suplique porque pidiendo mucho 
con tan buenos fundamentos de la vtilidad publica como se 
pueda se alcanzara algo como la sucedió a la Reyna doña ysa- 
bel en el mando y gobierno con el Rey Catholico ^ esto se 
me ofrece Representar a v.^ s.* para bien desta vniuersidad 
que si no es por mano de tales principes no puede tener aug- 
mentos y supplicarle pase los ojos por ello y lo encamine con 
su prudencia y Reciua mi voluntad de seruirla = el m " 
gonzalo Correas" (i). 

El Claustro acogió favorablemente está proix)SÍción de 
Correas, comisionándole, juntamente con el maestro fray An- 
tonio de Ledesma y el doctor don Gregorio Portillo, para todo 
cuanto se relacionase con el asunto. Meses después, y a peti- 
ción del propio Correas, se agregaron a esa comisión los maes- 



(i) Registro de Claustros 1622-27,, fols. "21 \.''-22. 



DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 2*0 

tros fray Diego Girón y fray Diego de Salazar y el doctor 
Alonso de la Carrera. 

Xo se durmieron los comisionados: en junio de aquel año 
marchó a Madrid para gestionar el negocio del Trilingüe el 
doctor Alonso de la Carrera. Este trabajó cuanto pudo con los 
señores del Consejo Real; pero, habiendo sido nombrado 
"presidente extraordinario de hacienda del estado de Milán", 
vióse obligado a dejar las gestiones que, en nombre de la 
Universidad salmantina, venía haciendo. Para continuarlas 
nombró la Universidad al doctor Pedro Ruiz Barrio. 

Los deseos del Qaustro salmantino se estrellaban contra 
la indiferencia de los gobernantes, más atentos a su propio 
engrandecimiento que al bienestar nacional, y cuantas gestio- 
nes se hicieron no dieron resultados muy halagüeños. No fal- 
taron buenas palabras y formales promesas de llevar el ne- 
gocio al término apetecido ; pero. , . el Colegio seguía cerrado. 

Por fin se logró que el Papa "agregase al Trilingüe va- 
rias piezas eclesiásticas... con que pudiese en adelante mante- 
nerse abierto sin peligro de cerrarse como había subcedido". 

Para las bulas que acreditaban esta concesión papal, pres- 
tó Gonzalo Correas a la Universidad la cantidad de mil rea- 
les en plata. El Trilingüe no se abrió hasta algunos años más 
tarde: en San Lucas de 1650. Las aspiraciones de Gonzalo 
Correas tardaron casi veintisiete años en realizarse, a pesar de 
los esfuerzos del Claustro universitario para que el Trilingüe 
se volviera a abrir (i). 



(i) Registro de Claustros de varios años, desde el 1622 a 1650. — 
Véase además "Libro del Collegio Trilingüe de la \"niuersidad de Sala- 
manca", donde se lee: "Pero por hauer estado cerrado el Collegio por 
muchos Años por causa de no hauer tenido rentas proprias para su ma- 
nutención substentandose a espensas del Rey, como consta de varios pa- 
peles, hasta que intercedió su Mageslad con el Papa agregasse a dicho 
Collegio varias piezas eclesiásticas puestas al principio de este libro, 
con que pudiese en adelante mantenerse abierto sin peligro de cerrarse, 
como havia subcedido..." 



220 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

XI 

Por muerte del bachiller Manuel Correa se vacó, en el 
claustro de Diputados de 6 de septiembre de 1624, el oñcio de 
corrector de imprenta. La Universidad designó al maestro 
Gonzalo Correas para desempeñar interinamente el cargo. 

Era el de corrector un cargo bastante productivo. El co- 
rrector percibía doce maravedís por "cada pliego chico o gran- 
de" y por cada impresión nueva un libro. No es extraño, por 
tanto, que lo soHicitaran los catedráticos de la Universidad y 
un bachiller legista : el maestro Baltasar de Bustamante, cate- 
drático de prima de Latinidad; Gonzalo Correas, que lo era 
de Lenguas, y Gaspar de Tudela, bachiller legista (i). 

En el claustro de Diputados de 4 de enero de 1625 se tra- 
tó de adjudicar este oficio de corrector mediante votación. 
De ella resultó que Bustamante obtuvo un solo voto y Co- 
rreas trece, proveyéndose el cargo en este último (2). 

Desde esta época hallamos a Correas desempeñando va- 
rias coínisiones que la Universidad le encargaba. En el Claus> 
tro pleno de 26 de junio de 1626 es elegido con siete compa- 
ñeros de Claustro para buscar y dirigir los jornaleros que ha- 
bía contratado la Universidad para combatir la plaga de la 
langosta (3). 



(i) Registro de Claustros i622'24, fol. 64. Allí mismo al folio 70 
se lee: "oposición al oficio de corretón — el maestro baltasar de bus- 
tamante Catredatico de prima de latinidad. — el maestro gonzalo Correa 
Catredatico de lenguas. — gaspar de tudela natural de Salamanca Bachi- 
ller legista." 

(2) Registro de Claustros 1624-25, fol. 70. — Al folio 9 dice: "noti- 
ficación de lo probeydo en este Claustro tocante al corrector de enplen 
tas. — En Salamanca Lunes a trece (|ias del mes de Henero de mili y seis- 
cientos y veinte y cinco años yo el presente notario notifique lo proveydo 
por la vniuersidad en el Claustro próximo pasado desta hoja [Véase el 
texto.] tocante al officio de Corrector que la vniuersidad probeyo en el 
señor maestro Gonzalo Correa a Antonia Ramirez viuda impresora y a 
francisco y diego de Casio y Antonio vazques impresores uezinos de Sa- 
lamanca en sus personas de que doy fee. — Ante mi, Antonio Alonso de 
(^amora, notario (firmado)." 

(3) Registro de Claustros 1625-26, fol. 46: "el señor Rector dixo y 
propuso que la vniuersidad vea y trate lo que sera bien se haga cerca de 
la langosta que se a salido a coger por la ciudad y obispo y la vniuersi- 



DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 221 

Como en el claustro pleno de lo de diciembre de aquel 
año dijera el doctor don Francisco Cid de Molina que "para 
el partido dé hebreo questa vaco" había en el convento de 
Guadalupe un religioso muy perito en aquella lengua, se co- 
misionó a Correas y a fray Félix de Guzmán para que fueren 
a enterarse de la capacidad de aquel religioso. Ambos comi- 
sionados, en el claustro pleno de 17 de junio del año siguiente, 
dieron cuenta de sus gestiones. Correas habló con toda sinceri- 
dad y energía, diciendo que "para informar del dicho Reli- 
gioso luego que se le dio la comisión estando presentes el di- 
cho maestro fray felix guzman y el señor Doctor Don fran- 
cisco cid de molina le asigno un capitulo en la biblia hebrea y 
el dicho Religioso le construyo y declaro lo mejor que supo y 
por complacer a los dichos señores dio muestras de satisfa- 
cerse y que no sabe el Caldeo ques parte muy importante y 
que él no esta satisfecho ni le parece es persona aproposito*'. 
Su compañero fray Félix de Guzmán expuso una opinión 
completamente contraria, afirmando que el religioso de Gua- 
dalupe era "persona de mucha importancia y eminente en la 
lengua Hebrea". A pesar de esta opimón de fray Félix, pa- 
rece qu€ Correas estaba en lo justo. La cosa es que, habiendo 
indicado el doctor Santiago que existía una Real provisión 
que ordenaba que los partidos que se dieren de nueuo sean 
por cuenta de los cathedraticos de propiedad y Arca, y so- 



dad por su parte es justo acuda a vn remedio como este pues es bien pu- 
blico. — La vniuersidad fue tratando y confiriendo sobre lo que comben- 
dría hacer para semejante remedio y abiendose tratado conferido y 
votado se acordó se busquen obreros que salgan a coger la langosta y 
se de a cada vno por cada dia cinco reales y en ello se gasten mili rea- 
les del arca de la vniuersidad y se nombren ocho comisarios que se 
diuidan con los que fueren y vayan los ministros de la vniuersidad que 
ius mercedes nombraren y dello se de pregón para que los obreros acu- 
dan y esto se haga con toda diligencia y cuydado = para cuyo efecto el 
señor Rector nombro por comisarios a los señores Doctores Juan de 
Sanctiago j francisco sanchez Randoli | Don gregorio de Portillo j Don 
Juan de Zamora | Pedro de Villalobos I geronimo Crespo I maestros gon- 
zalo Correa y blas lopez y para ello se les dio poder y comisión en forma 
y quel tiempo que se ocuparen los que son Catredaticos sean abidos por 
leyentes y por jubilantes los proprietarios = y que los dichos mili Reales 
se entreguen al dicho señor maestro blas lopez." 



222 fiOLÉTIN DE LA llEAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

metido el' asunto a votación, la Universidad resolvió que no 
instaba "auer el dicho partido de Hebreo". Prueba elocuen- 
te que lo de menos era la competencia del catedrático (i). 



(i) Registro de Claustros 1627-28, fol. 11. Véase además el folio 48: 
"E leyda la dicha cédula yo el presente not:.rio Referí que en el Claustro 
Pleno de Diez de Diciembre de seiscientos y veynte y siete el señor Doc- 
lor don Francisco Cid de Molina abia Referido que para el partido de 
Hebreo que esta baco ay vn Religioso en el Combento de guadalupe 
para le poder leer persona muy importante = y la vniuersidad co- 
metió a los señores maestro gonzalo Correa y fray felix de guzman 
se enteren de la persona y lo Refieran en otro Claustro = que sus 
mercedes que están presentes informen a la vniuersidad en Razón de 
su comisión — y asimismo hice Relación auer tenido el dicho partido 
Alonso de montemayor que se le dio el año de nouenta y tres con 
ciento y cincuenta Ducados = y a fray Pedro de palencia año de seis- 
cientos y decinueue con cien Ducados y no le leyó = y fray tolomeo 
gusino año de seiscientos y trece con treinta mili mrs. | y abiendose au- 
sentado I le bolbio a pedir otra bez abiendo buelto a la vniuersidad y se 
le dio con ueinte y cinco mili mrs." 

"e luego el señor maestro Correa Dixo que para se informar del di- 
cho Religioso luego que se le dio' la comisión estando presentes el dicho 
maestro fray feliz de guzman y el señor Doctor Don francisco cid de 
molina le assigno vn capitulo en la biblia hebrea y el dicho ReHgioso le 
construyo y declaro lo mejor que supo y por complacer a los dichos se- 
ñores dio muestras de satisfacerse y que 110 sabe el Caldeo ques parte 
muy importante y su merced no esta satisfecho ni le parece es persona 
aproposito = ni por agora no combiene ni es necesario hacer el dicho 
partido y otras Razones que dixo y Refirió." 

"El maestro fray felix de guzman Dixo auerse hallado al dicho exa- 
men del dicho Religioso y le parece Dixo muy bien y declaro el capitulo 
y es persona el dicho Religioso de mucha importancia y eminente en la 
lengua Hebrea y satisfigo a lo dicho por el señor maestro Correa por 
lo qual es de parecer se le de el partido de Hebreo questa vaco." 

"e luego el señor Don Juan de Sanctiago Dixo pidió y Requirió no se 
vaque el dicho partido de Hebreo ni se probea por no ser menester por 
agora según el estado de la hacienda de la vniuersidad y en virtud de 
la probision que ay del Consejo que los partidos que se dieren de nueuo 
sean por cuenta de los cathedraticos de propriedad y Arca y por ser 
este partido nueuo y no ser fixo por auer tenido diferentes salarios es 
comprchendido en la probision y protesta que si se vacare y probeyere 
sea por cuenta y cosita de los que lo votaron y asi lo pidió y Requirió y 
pidió testimonio." 

"e luego por mandado de la vniuersidad se leyó la dicha probision que 
trata de por cuya cuenta a de ser la paga de los salarios y augmentos nue- 
uos fedlia en madrid a quince de sepliembre de seiscientos y ueinte y 
seis Refrendada de Don femando de vallejo secretario." 

"todo lo qual oydo y entendido por la vniuersidad fue tratando con- 



DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA DE C. CORREAS 22$ 

Otras pequeñas comisiones desempeñó Correas, como 
examinador de los opositores a la cátedra de segunda de Gra- 
mática, en marzo de 162 1, o como suplente del maestro Cor- 
nejo para asistir al examen de los opositores a las capellanías 
de Escuelas, en octubre de 1630 (i). 

Desde al 28 de julio de 1629 Correas era uno de los en- 
cargados del Archivo Universitario, según acuerdo de la Uni- 
versidad en el claustro de Diputados celebrado en ese día; 
'■ otrosí la vniuersidad Acordó que las Uabes del Archivo las 
tengan las dos de ellas los señores maestros gonzalo Correas 
y blas López / los quales tengan cuydado y cargo de poner 
en orden los papeles del y se pongan en el archivo sacando la 
Razón dellos en el Libro qne tiene el secretario == 3' la otra 
llabe tenga el secretario". 



firiendo y votando sobre s¡ se probeería el dicho partido de Hebreo y si 
era comprehendido en la dicha probision sobre lo qual vbo diuersos 
pareceres y abiendolo tratado conferido platicado y votado y algunos de 
los dichos señores sido de parecer quel dicho Religioso biniese al Claus 
tro y fuese examinado y siendo tal se le diese el partido de Hebreo y 
otros no instar por agora el dicho partido = y otros importar aya perso- 
nas que se instruyan en las dichas lenguas y se comunicase con el Con- 
sejo no compreender la probision los partidos destas facultades Raras, y 
otros coniprehender se en ella todos y ño ser este partido fixo sino tem- 
poral por se auer dado con diferentes salarios ^ y por votos de ma- 
yor parte la dicha vniuersidad vino y acordó que por agora no insta 
auer el dicho partido de Hebreo y seria bien comunicar con el Con- 
sejo no se entender la dicha probision con estas facultades Raras y se 
nombren comisarios que vean quando se dio la primera vez este par- 
tido al maestro muñoz y en que forma se le dio para que la vniuer- 
sidad se entere de todo y se Refiera en otro Claustro = para lo qual 
se nombraron por comisarios a los señores Padre maestro fray ba- 
silio de león y Doctor Juan de valboa mogrobejo para lo qual se les 
dio comisión en forma ad Referendum." 

(i) Registro de Claustros 1636-27, fol. 44: "E luego se higo rela- 
ción de los oppositores oppuestos a la Catreda de segunda de gra- 
mática y abiendo oydo al maestro blas lopez la vniuersidad acordó se 
nombren comisarios que examinen los oppositores y lo que cerca dello 
mas combenga y se refiera en otro Claustro = Para cuyo efecto se 
nombraron a los señores maestros fray basilio de león [ gonzalo Co- 
rrea I blas lopez ¡ y francisco Home Abreu y Doctor Roche de po- 
rras." — Registro de Claustros 1629-30, fol. 80 v.°: "Dieronse por vacas 
las capellanías de la capilla descuelas y la de san nicolas con termino 
de tres días j y si el padre maestro Cornejo no pudiere asistir al exa- 
men asista en su lugar el señor maestro Correa." 



i 24 Í50LETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Que Correas trabajaba en la ordenación del Archivo más 
lo prueban las palabras que pronunció en el claustro de 
Diputados de 1 1 de agosto del mismo año y conservados en 
el Registro de Claustros de aquel año: el nuaestro Correas 
"dixo se van poniendo en orden los papeles que faltan de po- 
ner en el archivo y halla que falta un pleyto que se litiguo 
entre el Catedrático de prima de theologia de la vniuersidad 
y el de prima de san esteuan y la escriptura de concordia que 
cerca del se higo tocante al patronazgo del Collegio de los 
théologos de la concepción" (i). 

En el claustro de Diputados de 21 de junio de 1Ó30, Co- 
rreas manifestó que creía estar jubilado en la cátedra de Len- 
guas, pidiendo se le hiciera **laf cuenta de su jubileo" (2). 
Hecha esta cuenta, resultó que Correas habia "lejdo veinte 
cursos de a ocho meses cumplidos y mas lectiones en la dicha 
Catreda", pudiendo ser jubilado. La Universidad concedió 
a Correas su jubilación en la cátedra de Lenguas, pero rogán- 
dole que siguiera desempeñándola. A ello se avino Correas 
de buen grado, a pesar de que era ya viejo y tenía numerosas 
ocupaciones. Baste recordar a este propósito sus cargos ofi- 
ciales : catedrático de Hebreo, catedrático^ de Griego, cape- 
llán del Hospital del Estudio, corrector de libros. 

No debía andar muy allá el estudio de la lengua santa, 
])ues en ese mismo claustro en que Correas fué jubilado — de 
diputados de 5 de julio — se tomó la determinación de que se 
avisara a los conventos y colegios de la ciudad para que cada 
uno de ellos mandase dos personas por lo menos a oír la cá- 
tedra de Hebreo. No puede indicarse el resultado de tal me- 
dida, aunque es de presumir que fuera compl'etamente nulo, 
dada la decadencia, cada vez mayor en nuestra Patria, de los 
estudios orientalistas (3). 



(1) Registro de Claustros i6^8-2g, fol. 70 y 72. 

(2) Registro de Claustros 1629-30, fol. 50: "El señor maestro Rón- 
zalo Correa dixo que su merced entiende esta jubilado en la Catreda 
de propriedad de lenguas pidió se haga la cuenta de su jubileo = la 
vniuersidad cometió el hacerla a los señores contadores." 

(3) Registro de Claustros 1629'SO, fol. 54: "Leyóse la cuenta del 
jubileo del señor maestro Gonzado Correas en la Catreda de proprie- 



DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 25 

Poco tiempo gozó Correas de los beneficios de su jubila- 
ción. En el claustro de Diputados de 19 de agosto de 163 1 
Antonio Ruano, secretario de la Universidad, "Dixo que por 
muerte del señor maestro Correa se publicó por vaca la Cáte- 
dra de propiedad de lenguas que tenía y la de griego con tér- 
mino de un día" (i). ¿Cuándo había fallecido nuestro au- 



dad de lenguas que tiene fecha por el señor Doctor ^fartín de Bonilla 
Contador en presencia de gregorio de Robles Bedel y por ella parece 
que desdel año de seiscientos y diez en Once hasta el presente auer 
visto todos los libros y que por ellos parece auer leydo veinte cursos 
de a ocho meses cumplidos y mas lectiones en la dicha Catreda con 
que a cumplido el tiempo de su jubilación y se puede dar por jubila- 
do =: La vniuersidad dixo que daba v dio por jubilado al dicho señor 
maestro gonzalo Correa en la dicha Catreda de propriedad de lenguas 
por auer cumplido con la Lectura de ella conforme a la constitución 
para que como tal jubilado goze de las honrras y preheminencias que 
suelen y acostumbran gozar los tales cathedraticos jubilados según le- 
yes constituciones y estatutos = y la didia vniuersidad pidió al dicho 
maestro Correa continué con la lectura de la dicha Catreda el qual se 
ofreció a lo cumplir." 

"El señor maestrescuela dixo que con attencion a mirado el Re- 
medio que tendrá para que la dicha Catreda de lenguas sea frecuen- 
tada de oyentes y aya personas que se exerciten en las lenguas de ella 
y le a parecido que sería bien aue de cada cómbente oyesen dos Reli- 
giosos = la vniuersidad abiendolo tratado conferido y votado sobre 
ello vino y acordó ser la proposición justa sancta y buena y para que 
tenga cumplido efecto se de Recaudo a todos los combentos y colle- 
gios de la vniuersidad para que vengan a 03rr de cada comunidad por 
lo menos dos personas ^= para cuyo efecto se nombraron por comi- 
sarios a los señores Doctores martín de bonilla martín lopez de Hon- 
tiueros ' Don gregorio de portillo y francisco Ramos y para ello se 
les dio poder y comisión en forma y que sus mercedes les signifiquen 
que la vniuersidad procurara con su magestad se les haga alguna co- 
munidad a los que oyeren la dicha Catreda." 

(i) Rcqístro de Claustros i6w-^i. fol. 51 v ^ : ".Antonio Ruano se- 
cretario Dixo que por muerte del señor maestro Correa se publico por 
vaca la Catreda de propriedad de lenguas que tenía y la de griego con 
término de vn día y a esta ay xn opositor y no se le a dado la poses- 
sion sin licencia de la vniuersidad que se acuerde lo que se deba ha- 
cer = la vniuersidad acordó que hasta san lucas no se haga nada y 
para la de lengiias se hagan hedictos los quales se imbien a las vni- 
uersidades y a madrid. " 

"Otrosí mismo se acordó que la llabe de Archiuo que tenía el se- 
ñor maestro Correa se entregue al Doctor femando Arias." 

"Otrosí acordó de dar como se dio por vaco el officio de Corrector 



220 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

tor? En el Registro de Claustros del año correspondiente no 
se encuentra la fecha de su fallecimiento; pero sí en el libro 
de Cuentas generales desta vniuersidad de Salamanca, con su 
mayordomo Luis de uillaugan deste año de 16^0 en 16^1. 
En la hoja duodécima de este libro dice así : "La Catreda de 
griego de mayores que tenía el maestro gonzalo Correas ubo 
de auer veinte y cinco mili maravedís, de que sale la fection a 
ciento y veinte y cincO' maravedís, gano en ella hasta decísie- 
te de Agosto deste año que murió veinte y un mili y seiscien- 
tos y veinte y cinco maravedís, no fue multado, ganólos en- 
teramente" (i). Murió, pues, en 17 de agosto de 1631, a 
los sesenta años. Su sepelio se haría con el ceremonial que 
señalan los Estatutos de Covarrubias : " Capítulos de las Hon- 
ras de los doctores, y maestros." Bl Primicerio de la Univer- 
sidad tenía la obligación de avisar a los maestros y doctores 



que tenía el dicho maestro Correa y se ponga edicto con término de 
seis dias = y en el ínterin que la vniuersidad le probee se acordó quel 
maestro blas lopez haga el officio de corrector." 

"Tratóse de la capellanía quel dicho maestro Correa tenía en el 
hospital de la vniuersidad ] y el maestro fray Juan garcía dixo que a 
el como decano de la facultad de theología le toca el proheer la dicha 
capellanía y si le toca no es justo se le quite y aunque yo el dicho se- 
cretario hice Relación tocarle a la vniuersidad y la probeyo en el di- 
cho maestro Correa se acordó que el dicho maestro fray Juan garcía 
vea el Claustro y asi se difirió para otro Claustro." — Cuentas genera- 
les desta vniuersidad de Salamanca con su Maiordomo Luis de z-illa^an 
deste año de 1630 en 163 1, hoja séptima: "La Catreda de propriedad de 
lenguas que tenía el señor maestro gonzalo Correas vbo de auer cient flo- 
rines de que sale la lection aciento y ochenta y dos mrs. y medio ' no fue 
multado no, es obligado a Repetir | gano Residuo gano liquido ciento 
y decinueue mili y ochocientos mrs. = Vacóse esta Catreda por muerte 
del susodicho Corre la vacante hasta san lucas Conforme al acuerdo 
de la vniversidad." 

(i) Cuentas generales... deste año de 1630 en 163 1, hoja duodéci- 
ma: "La Catreda de griego de mayores que tenía el maestro gonzalo 
Correas vbo de auer veinte y cinco mili mrs. que sale la lection acien- 
to y veinte y cinco mrs. gano en ella hasta decisiete de agosto deste 
año que murió veinte y vn mili y seiscientos y veinte y cinco mrs. no 
fue multado ganólos enteramente = Vacóse esta catreda Lunes a 
deciocho de agosto dicho año Corre la vacante hasta san lucas por 
acuerdo de la vniuersidad auicndo quince lectiones de nullius (|ue son 
del arca y valen tres mili y trescientos y setenta y cinco mrs," 



DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 227 

el fallecimiento del compañero que muriese y la hora de su 
entierro, para que todos ellos, \'estidos de luto y llevando 
sendas velas encendidas, acompañasen el cadáver desde la 
casa mortuoria hasta la iglesia o monasterio donde se le die- 
ra sepultura. Y aquel' maestro o doctor "que no fuere o no 
llenare habito de luto, pague quatro reales de pena, y si fuere 
cathedratico, la multa que se saque de su catliedra. y si no 
fuere catedrático se pague de lo que ha de ganar en las fiestas 
o conclusiones del estudio". 

La Universidad acostumbraba a hacer funerales por sus 
doctores y maestros fallecidos dentro de los nueve días de su 
muerte. Se celebraban en Ta capilla de las Escuelas, y a ellas 
acudían todos los compañeros del difunto. Los catedrático? 
de Prima de Gramática y el de Retórica eran — por riguroso 
turno — encargados de predicar la oración fúnebre. No pode- 
mos decir quién sería el encargado de predicaría en las hon- 
ras del maestro Correas, ni qué diría acerca del difunto: en el 
Archivo universitario no ?e halla ninenna noticia de esta ín- 
dole. 

La noche anteríor a la celebración de íos funerales se ta- 
ñían "el relox y las campanillas" de la L^niversidad por espa- 
cio de una hora: se volvían a tañer al amanecer del día si- 
guiente, y luego cuando se decía el responso por el alma del 
graduado fallecido. Y además, en el mismo día de los fune- 
rales se decían veinticuatro misas rezadas, y aún más, si se 
llegaba a imponer la multa indicada a los doctores y maestros 
que, sin causa justificada, dejaban de acudir a estos actos. 

Gonzalo Correas dejó consignado en su testamento que 
legaba todos sus libros al Colegio Trilingüe y un total de 
veinte ducados "para hacer un ornamento para la capilla del 
Hospital deí estudio", que él había desempeñado durante mu- 
chos años. Nombró testamentarios al maestro Blas López y 
al licenciado Pedro Fernández Tello. El Claustro universita- 
rio aceptó el generoso legado del difunto maestro, ordenando 
que se sacara un inventario de los libros y que se hiciera el 
ornamento "para decir misa como se manda en el dicho tes- 
tamento y hecho se entregue al administrador del dicho Hos- 



228 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

pital para que le guarde con los demás questan a su cuen- 
ta" (I). 

Los libros de Correas fueron entregados al bedel Grego- 
rio de Robles por los testamentarios, en 12 de septiembre de 
1631, colocándose "en una sala de Escuelas mínimas"; pero 
más tarde, a primeros de abril de 1658, fueron trasladados 
"a la librería de Escuelas mayores y se entregaron a Alonso 
de Figueroa Bibliothecario della con asistencia de los señores 
Doctor Martin López de Hontiueros Cathedratico de pro- 
priédad de Decreto y Padre Maestro fray Gaspar de los Re- 
yes Cathedratico de propriedad de Sagrada Scriptura y 
Maestro GongaJo Villa Roel Cathedratico de Prima de bue- 
nas Letras que como comisarios para este casso se hallaron 
presentes a este inventario y entrega" (2). 



(i) Registro de Claustros 1630-31, fol. 53 v.": "El Maestro Blas 
López como testamentario del maestro Correa dixo quel dicho maestro 
mando a la vniuersidad todos sus libros para el Collegio trilingüe de 
questa Hecho imbentario y todos ellos están en un aposento en el di- 
cho Collegio." 

^La vniuersidad acordó que todos los dichos libros por imbentario 
los Reciua gregorio de Robles bedel." = Ibidem, fol. 64: "E luego el 
señor maestro blas lopez dixo que el señor maestro gonzalo Correa 
por su testamento mando veinte ducados para hacer vn ornamento 
para la capilla del Hospital del estudio que la vniuersidad vea lo que 
manda. = La vniuersidad acordó que de los dichos veinte ducados se 
haga el Hornamento para decir misa como se manda en el dicho tes- 
tamento, y hecho se entregue al administrador del dicho Hospital para 
que le guarde con los demás questan a su cuenta y se ponga en el 
imbentario de ellos todo lo qual se cometió al dicho señor maestro 
blas lopez y para ello sel dio comisión en forma." — Alli mismo, el li- 
cenciado Cornejo, síndico, "dixo entregaría la aceptación de la libre- 
ría que mando a la vniuersidad el señor maestro Correa." 

Í2) Registro de Claustros 1630-31, fol. 63 v.° : "El señor Maestro 
blas Lopez entrego el memorial de los libros que dexo para el Colle- 
gio trilingüe el señor maestro gonzalo Correas questa en el cielo | fir- 
mado del dicho señor maestro Blas lopez ] y Pedro fernandez tello 
como testamentarios y de gregorio de Robles bedel. =: La vniuersidad 
acordó quel dicho memorial se cosa al fin deste libro de Claustro y del 
se saque vn tanto y se meta en el archivo." Al final se halla, en efecto, 
ese memorial, firmado por los tres individuos citados en T2 de sep- 
tiembre de 1631. — En el IJhro de cuentas y gastos del Colegio Trilin- 
güe después de su ercction que fue S. Lucas de lóf^o, hay otros tres 
memoriales de los libros de Correas, fechados en o de octtibre de 1631, 



DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 219 

Antes de este traslado sufrieron los libros legados por 
ionzalo Correas algunos desperfectos. \^éase en prueba de 
esto la siguiente curiosa nota : " El Padre Maestro fray Gas- 
par de los Reyes dixo que la vniuersidad fue ser\ido cometer 
a su paternidad y al Señor Maestro Gongalo correa para el 
Colegio Trilingüe que están en escuelas mínimas y sus mer- 
cedes lo an echo axustandose por el imbentario y aimque de 
los que faltaban an parecido algunos todabía se an tasado 
por vn librero El baler que pueden tener los que faltan en du- 
cientos y cincuenta y dos Reales y que la paga de los dichos 
libros le toca a Hernando de asiain por averíos disipado un 
hijillo suyo y no tener culpa los demás moradores de escue- 
las minimas" (i). En la actualidad se encuentran en la Bi- 
blioteca salmantina algunos libros que pertenecieron a Co- 
rreas, entre ellos una Biblia con notas marginales de su anti- 
guo propietario; pero la mayoría han desaparecido de aque- 
lla Biblioteca, si es que no se hallan perdidos entre la inmen- 
sa masa de libros aún no catalogados convenientemente. 

Ya hemos visto que las dos cátedras que Correas había 
desempeñado fueron anunciadas a oposición. A la de Grie- 
go sólo se opuso Lorenzo Blasco, que ocupaba la cátedra de 
menores de Griego, a pesar de que se prorrogaron los edic- 
tos hasta el día de San Lucas del corriente año de 1631, 
por lo cual la Universidad proveyó la cátedra en él al cele- 
brar el claustro pleno de 20 de octubre. La cátedra de Len- 
LTuas tuvo más aspirantes. A ella se opusieron los licenciados 
Domingo Polo, Francisco Sánchez y fray Antonio Escan- 
les, y después de reñidas oposiciones y muchas discusiones 
entre los señores del Claustro, se proveyó en fray Antonio, 
de la Orden de San Benito. El oficio de corrector de impren- 
tas, que había sido declarado vacante en 23 de agosto, se le 
concedió — en el claustro de Diputados de 6 de septiembre de 



en 8 de octubre de 165 1 y en i." de abril de 1658, respectivamente. 
Las palabras transcritas en el texto han sido tomadas del memorial ci- 
tado últimamente. 

(i) Registro de Claustros 1638-39, fol. 48. 



23o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

163 1 — al licenciado Antonio Rincón, catedrático de lengua 
griega en la Universidad (i). 



XII 

En la personalidad de Correas se descubren dos rasgos 
característicos: el amor al estudio y el amor al idioma. De 
uno y de otro dio claras pruebas en su no muy larga vida. 

Aprendió el latín y el griego, lenguas que, si hemos de 
creer los testimonios de sus compañeros de Claustro, conocía 
a la perfección ; el hebreo, el caldeo y quizá el árabe y algu- 
nas lenguas romances, a juzgar por los libros que se hallaban 
en su biblioteca particular. Y no era meramente lingüística 
su cultura. Su curiosidad intelectual no se saciaba con los es- 
tudios gramaticales y folklóricos, que cultivó sin descanso, 
y buscaba en otras disciplinas adecuado alimento. Entre los 
libros que Gonzalo Correas legó al Colegio Trilingüe y que 
habían fonnado su biblioteca, figuraban obras de Historia y 
Literatura, de Teología y Filosofía, de Gramática y Filolo- 
gía. Los textos de los clásicos griegos y latinos — poetas, his- 
toriadores, filósofos y oradores — , aquéllos acompañados de 
la interpretación latina de algún docto humanista, alterna- 
ban con un sinnúmero de gramáticas y diccionarios de en- 
trambas lenguas; varias ediciones y comentarios de la Biblia 
aparecían al lado de los tratados gramaticales del hebreo y 
del caldeo; estudios de dialectología clásica, como la Sypno- 
sis graecarum dialectorum de Jacobo Zuingero; la Summa 
de Santo Tomás; las obras de Scoto y de otros filósofos de 
la Edad Media. Y junto a la antigüedad y al medioevo, los 
modernos, extranjeros y nacionales: Erasmo, Nebrija, San- 
nazaro, Ronsard, Guicciardini, Garcilaso, El regimiento de 
príncipes de Gómez Manrique, La Celestina, Los nombres 



(i) Registro de Claustros 1630SI, fol. 52 v." y 69 para lo referente 
a la cátedra de griego ; fol. 75 para la de hebreo ; sobre ésta véase, 
además, Registro de Claustros J63i'-t2, fol. 17-29. — Registro de 
Claustros lóso-si, fol. 52 v." y 75 v.° para lo que concierne a la va- 
catura y provisión del oficio de corrector. 



DATOS PARA UNA BIOGRAFL\ DE G. CORREAS 23 1 

de Cristo, Giizmán de Alfarache, las Rimas de Jáuregiii, 
Sánchez de las Brozas, Simón Abril, Hernán Pérez de Oli- 
va, El Goberttador cristiano del padre Márquez, la Crónica 
de don Juan II, el Quijote... 

Era, pues, la de Correas una cultura humanística — hu- 
manística, en el sentido que entonces tenía este vocablo — , 
una cultura amplia, pero algo superficial. Abarcaba mucho, 
pero profundizaba muy poco, salvo en muy contados casos. 
De ahí esa ligereza en sentar afirmaciones categóricas sobre 
asuntos no suficientemente conocidos y aclarados; de ahí 
también la confusión muy corriente — en Correas y en casi 
todos nuestros humanistas de segunda y tercera categoría — 
de la apariencia de los fenómenos con la esencia. Ejemplo lu- 
minoso de esta inclinación era la creencia de que las lenguas 
coincidían en lo general, divergiendo solamente en algunas 
part;icularidades ; por lo cual los esquemas gramaticales podían 
aplicarse en el estudio de cualquier idioma sin modificaciones 
importantes. Una observación más atenta y profunda de los fe- 
nómenos lingüísticos ha derribado esa ficción de la antigua 
gramática general. 

Correas, como buen humanista español, amaba su idioma 
propio. El Renacimiento, al despertar la afición por los estu- 
dios clásicos, la admiración por las obras artísticas y cientí- 
ficas que había legado la antigüedad, provocó una fuerte cu- 
riosidad por los idiomas vulgares, que, si para muchos huma- 
nistas no eran susceptibles de alcanzar la perfección de las 
lenguas clásicas, podían, por el contrario, en opinión de otros 
— los más sutiles y geniales — ser, mediante un previo es- 
tudio, reducidos a reglas como el Griego y el Latín y lograr la 
anhelada perfección clásica de la forma. Si abundaron los 
humanistas que pensaban que los idiomas vulgares no podían 
ser objeto de un verdadero cultivo científico y artístico, no fal- 
taron otros que sustentasen la opinión contraria, proclamando 
que las lenguas modernas eran superiores a las clásicas y capa- 
ces para expresar exactamente las más complejas intuiciones 
artísticas y las conce|>ciones científicas más atrevidas. Recuér- 
dese a este propósito las sugestivas palabras de fray Luís de 



¿32 V BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

León en la introducción de sus platónicos diálogos de Los 
nombres de Cristo. 

Gonzalo Correas se.e^iiía esta última opinión. El castella- 
no, en su opinión, era una lengua tan perfecta como el latín 
o el griego. Y no el castellano latinizado, no; el castellano 
popular, el verdadero romance de Castilla. En su Arte de la 
lengua castellana critica al mismo Cervantes por usar giros 
más italianizados que castellanos, y proclama que la lengua 
de' los rústicos, la lengua de los pastores y labriegos, tiene 
tanto derecho como la de los cortesanos y los doctos para ser 
estudiada en una Gramática castellana. 

Efecto de este amor al castellano es la extravagante opi- 
nión de que el castellano no procede del latín, sino que es una 
de las setenta lenguas de la división babilónica y llegó a in- 
fluir en la formación del idioma latino. Es opinión tomada 
del doctor Madera, que, a juzgar por las obras que nos ha 
dejado, era tonto de la cabeza; pero no es posible compren- 
der cómo Correas se adhirió a este absurdo parecer, si no es 
atribuyéndolo a su exagerado amor al castellano, porque Co- 
rreas era persona muy culta y conocía las obras del sabio Al- 
drete. 

No debemos creer que Correas fuese un gran innovador, 
a pesar de lo que han asegurado algunos autores. Como co- 
lector de refranes. Correas se limitó a seguir a sus anteceso- 
res, aunque perfeccionándolos, y como gramático, siguió las 
enseñanzas de Antonio de Nebrija, al cual — dicho sea de pa- 
sada — han copiado servilmente todos los tratadistas de Gra- 
mática castellana hasta la época moderna, El mismo Correas 
le copia muchas veces literalmente; véase, por ejemplo, la 
definición del pronombre. 

Las opiniones gramaticales de Correas, salvo alguna di- 
ferencia de poca importancia, son idénticas con las de Ne- 
brija en aquello en que Nebrija no difiere del Brócense, a 
quien Correas admiraba; pero Correas tiene el mérito de ha- 
ber sistematizado mejor que Nebrija el estudio de la Gramá- 
tica castellana. En la misma Ortografía, Correas no hace más 



DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA DE G. CORREAS 233 

que desarrollar el procedimiento del Nebrisense, para el cual 
"se debía escribir como se habla y hablar como se escribe". 
¿Qué valor tiene, pues, Correas en nuestra historia? El 
valor de ser un excelente humanista; el valor de ser un hom- 
bre que, siguiendo las enseñanzas de Nebrija, sistematizó la 
Gramática castellana y compuso la mejor colección de refra- 
nes castellanos. Correas fué un buen castellano y un buen 
humanista. 

Emilio Alarcos. 



ÉL Teatro en valladolid 



23 diciembre 1774 
"Se suplica al Sr. Conde de Canzelada se valga en la corte 
de personas que sean de su satisfacción para que proiporcionen 
a esta ciudad una compañía de Comedias con título de ella, 
arreglando temporadas, número de comedias y demás que pa- 
rezca conveniente; y siendo necesario algún suplemento o an- 
ticipación de caudales, se propongan a la Junta de Propios para 
que se haga con su consentimiento." 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1774, s. f.) 

6 febrero 1775. 
Real provisión para que la casa pía de Santa María Mag- 
dalena de la Aprobación, orden de Santo Domingo, continuara 
en la percepción de cuatro maravedís por entrada en el corral 
de comedias, en uso del derecho concedido por el rey Feli- 
pe III. En ella se exponen las vicisitudes de esta subvención, 
lo mismo que la percibida por los hospitales de la Resurrec- 
ción y de los Desamparados. 

(Archivo del Ayuntamiento : Establecimientos.) 

6 febrero 1775. 
Se vio un memorial de Mateo Agustín, ofreciéndose a ha- 
cer una compañía de cómicos españoles para representar por 
tres años "con título de Valladolid". Se cometió a los caballe- 
ros comisarios y procuradores generales. 
(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1775, s. f.) 

12 febrero 1775. 
Novillos en el patio de las Comedias. "En este año hubo 
óperas en el patio de las Comedias, y en el día T2 de febrero 
corrieron novillos naturales en dicho patio, cosa que causó al- 



ÉL TEATRO EX VALLÁDOtlD 235 

guna novedad por no haberse visto semejante cosa en esta ciu- 
dad. Se enarenó el patio; hubo rajoneo y alargaron el teatro." 
(Diario de Valladolid, por Ventura Pérez, pág. 475.) 

28 febrero 1775. 
Desposados Tomás Setaro, soltero, "natural de la ciudad 
de Bolonia, Reyno de Italia, residente en esta ciudad, hijo le-' 
xítimo de Nicolás Setaro, difunto, y Mariana Maipan, resi* 
dente en la de Zamora, con doña Juana Agustini, también sol- 
tera, residente en esta ciudad y natural de la de Luca, Reyno de 
Toscana, hija de Mateo Agustini, estante en esta misma ciudad, 
} de Catalina Cardeli, cuio fixo paradero se ygnora, como em- 
pleados todos en la representación de ópera." Padrinos. Fe- 
lipe Venti y Teresa Penchi. 

(Archivo parroquial de Nuestra Señora de San Lorenzo. L. II de 
desposados y velados, f. 264.) 

20 marzo 1775. 
Cuenta de las obras ejecutadas en el patio de comedias por 
don Francisco Alvarez Benavides, vecino de Valladolid, aca- 
démico de mérito en la Real de San Femando. 
(Archivo del Aj-untamiento : Establecimientos.) 

14 abril 1775. 
Se trata de admitir a la compañía de operistas de José 
Vichi. 

En la sesión del 3 de mayo se acordó admitirla; pero como, 
a causa de la sequía, se hicieron rogativas, las funciones tea- 
trales se suspendieron días después. 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1775, s. f.) 

5 mayo 1775. 
Se vio un memorial de José Raimondi, apoderado de una 
compañía de óperas italianas. Pasó el memorial al caballero Pro- 
curador del Común. 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1775, s. f.) 

21 jtmio 1775. 
Habiéndose negado, en sesión del 3, el socorro que pedían 
José \'ichi y Tomás Setaro, por* los perjuicios sufridos, en la 
del 21 se acordó, por haber cesado ya las graves circunstan- 



1^^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ÉSPAÑoLA 

das originadas por la sequía, que se reanudaran las funcione?. 
En la del 26 se autorizó a Vichi para dar comienzo el 28. 
(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1775, s. f.) 

18 julio 1775. 
Se acuerda dar nuevamente el teatro a Vichi y Setaro, con 
fianza para responder de 2.000 reales que se les habían entre- 
gado días antes, con lo cual ellos desistieron de ir a Salamanca. 
(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1775, s. f.) 

4 octubre 1775. 
El apoderado de la comipañía de óperas dice que ha otor- 
gado fianza para los 3.000 reales que le había franqueado la 
ciudad. 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1775 s. f.) 

16 octubre 1775. 

José Vichi pide licencia para comenzar sus representacio- 
nes. Se comete el asunto a los caballeros comisarios de come- 
dias y al Procurador del Común. 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1775, s. f.) 

30 octubre 1775. 

"Este día se bió memo'rial de Josef Vichi, dice que. para 
celebrar el día de s." Carlos cuio nombre tiene S. M., tiene dis- 
puesta su compañía representar la ópera seria yntitulada Dido 
abandonada, con iluminazión de todo el teatro y otras cosas 
mui costosas, pide a la ciudad se sirva darle la entrada de 4 
reales por persona." Se cometió a los caballeros comisarios y 
Procurador del Común. 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1775, s. f.) 

9 noviembre 1775. 
El rector de la Universidad don Cosme Mier Trespalacios 
pasa una carta al presidente de la Real Chancillería don Rai- 
mundo de Irabien lamentándose de que las comedias empeza- 
ran después de las dos de la tarde en invierno y de las cuatro 
en verano, y excitándole a que tratara de evitarlo. "Es el casso 
— decía — que con harto sentimiento, pena y dolor que me 
acarrea mi empleo al ver no se obedecen dichas Reales Or- 
denes, y que por su contravenzión mis subditos escolares nc 



EL TEATRO EN VALLADOLID 2^7 

aprovechan según el real ánimo y mi deseo, se experimenta 
que no sólo pierden la as''stencia precisa a sus cáthedras, sino 
que aun el término corto de dos horas que les está señalado 
para estudiar de noche en su facultad a lo menos, no lo eje- 
cutan assí, porque llevados de concurrir a semejantes festejos, 
inclinados como todo racionad a la diversión, asisten a la pre- 
sente farsa de italianos operistas, quienes deviendo, como agra- 
decidos al favor que Nuestro Monarca les dispensa, cumplir 
los primeros con semejantes superiores Reales Preceptos, no 
sólo no lo ejecutan assí, sino es que poniendo y fijando sus 
carteles o convites para las quatro y media de la tarde, no sue- 
len principiar el festejo hasta passadas las cinco, cinco y me- 
dia, o seis de ella, siendo indispensable concluir a las ocho, ocho- 
y media o nueve de la noche a lo menos, según varios infor- 
mes que me han dado diferentes personas celosas y de chris- 
tiana conducta." 

El Presidente de la Chancillería ordenó al Ayuntamiento, 
con fecha 1 1 del mismo mes. que las funciones diesen comienzo 
a las dos en invierno y a las cuatro en verano. El Ayuntamiento, 
fundándose en la provisión de 23 de agosto de 1771, por la cual 
autorizaba a la casa de comedias de \'alladolid para regirse 
como las de Zaragoza y Barcelona, hizo saber muy cortes- 
mente al Presidente de la Chancillería, con fecha 15 del citado 
mes de marzo, que "el gobierno político y jurisdicional de es- 
tas diversiones teatrales corre pribatibamente a cargo del 
Ayuntamiento y del Corregidor como su cabeza, ya en su modo 
y arreglo de proporcionarlas, ya en la elección de actores y 
representaciones, y ya últimamente en el orden del teatro y 
todas sus incidencias, de que es parte esencial el señalamiento 
de ora prudencialmente acomodada al público que disfruta y 
costea la diversión". 

(Archivo del Ayuntamiento: Establecimientos.) 

6 diciembre 1775. 
En vista de las cortas entradas que habían tenido, se con- 
cede a José Vichi y Tomás Setaro todos los aprovechamientos 
y entrada del día 8. último de su representación. 
(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1775, s. f.) ' 



2^8 feOLETÍN DÉ LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

7 diciembre 1775. 
Se acuerda admitir a la compañía de José Navarro, dán- 
dole la mitad de aprovechamientos de todo lo que produjere 
el patio. 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1775, s. f.) 

8 diciembre 1775. 

"Razón donde diariamente se anotan las entradas de hom- 
bres y muxeres, correspondiente a los autores Vichi y Setaro, 
y demás aprovechamientos que corresponden por mitad a la 
ciudad y compañía en la función de óperas que dan principio 
oy día 18 de octubre de 775." 

Cuenta detallada de los ingresos. Alcanza hasta el 8 de di- 
ciembre. 

(Archivo del Ayuntamiento : Establecimientos.) 

8 diciembre 1775. 
"Quentas razón que doy yo Fernando de Segovia, vezino 

y cobrador de los efectos del coliseo de esta ciudad en 
la función de óperas, y veinte y nuebe representaciones exe- 
cutadas por la compañía de Josef Vique y Tomás Setaro, ita- 
lianos." 

(Archivo del Ayuntamiento : Establecimientos.) 

3 enero 1776. 

"Yo Rafael de Soto, como tramoyista que soy de la Com- 
pañía de Joseph Navarro haviendo reccmocido lo que se ne- 
cesita en el teatro para su composición y dejar corrientes las 
quatro mutaciones así de foro como de caja de bastidores, di- 
go..." {Sigue nota de los materiales necesarios. — El Ayunta- 
miento acordó ejecutar las obras.) 

(Archivo del Ayuntamiento : Establecimientos.) 

19 enero 1776. 
En el Ayuntamiento se da cuenta de la siguiente instancia : 
"Señores. — ^Josef Navarro, Autor de la compañía cómica, 
con el mayor respeto ante usías parezco y digo: que siendo 
mañana el día tan festivo de nuestro amado Monarca, y en 
obsequio suyo tengo prevenida ima función grande de theatro, 
con iluminación de zera, todo el patio colgado de sedas y cor- 



ÉL TEATRO EK VALLADOLID 23^ 

hücopías, que así este gasto como de el nuebo y más brillante 
theatro, cuyo gasto líquido desenbolsado por mí asciende a 
dos mili ciento y ochenta reales vellón según consta de rela- 
ción adjunta que firmada presento, además de aver conce- 
dido usías sienpre a los ytalianos con menos dispendios y ylu- 
minaciones de sebo a quatro y a tres reales por entrada en 
semejantes, además de lo capitulado en mi recibimiento en 
esta ciudad. — A usías suplico — que por lo que toca a el día 
del Rey tengan entendida la entrada de los tres reales según 
lo capitulado, y en los demás días de su repetición a doce 
quartos, en que recivirá merced, quedando a los pies de usías 
con la mayor veneración y deseos de servirles. — Josef Na- 
varro." 

(Archivo del Ayuntamiento : Establecimientos.) 

26 enero 1776. 

"Josef Navarro, autor cómico, puesto a los pies de usías 
con toda veneración dice = que aviendo propuesto la come- 
dia de la Duquesa de saxonia para mañana sábado y domingo, 
cobrando de medio theatro, se le mandó diera lista de los gas- 
tos, la que presenta, y no auiendo ya tiempo la suspende, po- 
niendo en su lugar el sacrificio de efigenia, y para la tempo- 
rada que queda el demogonte. troya abrasada y lo que va de 
cetro a cetro... y teniendo las cargas concejiles y precisas en 
esta temporada de una comedia para san lorenzo, otra para 
Nuestra Señora de la nobena, otra para la hospitalidad, una 
misa de cada representación, dos reales diarios para el hos- 
pital, el costo grande de los viajes en que llegaron empeñados. 
y estar tan próximos a una quaresnia — Suplica a usías que 
teniendo presente todo lo dicho dispongan lo que fuere de su 
mayor agrado — Josef Navarro." 

"Lista de los gastos de la comedia de la duquesa de Sa- 
xonia 

mutación de salón cubierta de vayetas negras y así mismo 
el tablado. 

mesa y aparadores para el emperador y un axamed en 
que comerá la emperatriz y una media calabera para vever. 

trono magnífico. 

bajada del gracioso por ima chimenea en un valancín que 
se figure la prisión en que estará la dama. 



i40 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

venta y casa pobre donde salen los franceses y ay riña. 

trono regio con dosel. 

alumbrado, moros, asistencias, tonadillas, saynete y en- 
tremés y escrito de ellos, que esto se paga aparte y es prácti- 
co. — Josef Navan'O." 

(Archivo del Ayuntamiento: Estableciniiciitos.) 

2 marzo 1776. 
En vista de una carta de Manuel Martínez, depositario de 
cómicos en Madrid, se acuerda adelantarle hasta 20.000 rea- 
les,- "y que además de esto luego que llegue a ella para empe- 
zar su representación se la adelantaría todo el importe del 
viaje". 

(Archivo del Ayuntamiento, . actas de 1776, s. f.) 

18 marzo 1776. 
Por decisión del señor Intendente, y "haviéndose experimen- 
tado varios desórdenes en el patio de comedias en las tempo- 
radas pasadas", se resuelve que en ausencia del Corregidor 
y del Alcalde mayor, "el cavallero capitular más antiguo deve 
presidir y usar en caso necesario de la jurisdicción real; y los 
Sres. Comisarios deven celar sobre el goviemo, quietud y so- 
siego de todas las partes del patio; quedando a su celo y cui- 
dado el que no impidan la salida por la puerta, de las mugeres, 
las muchas personas embozadas que se han visto otras veces". 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1776, s. f.) 

26 marzo 1776. 

"Este día dicho s.r Albarreal hizo presente que los aposen- 
tos I. os y 2.0S como los demás asientos que se toman por tem- 
porada haya de ser con la obligación de satisfacer el importe 
de toda ella aunque no los ocupen o dejen las llaves antes de 
acabar; que por esta razón los aposentos i.o» quedaran en seis 
reales, los segundos en quatro, el asiento de luneta en dos, el 
de varandilla en un real inclusive la suvida a ella; que los que 
no se tomen por temporada, sea al respecto los primeros "de 
echo reales, los segundos de seis, la luneta a tres, y las varan- 
dillas a real, además de la subida a ella." 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1776, s. f.) 



EL TEATRO EN VALLADOLID 24 1 

6 abril 1776. 

Felipe Ferrer, cómico, apoderado de la compañía formada 
por Manuel ^íartínez. expone que a causa de no haber podido 
presentar completa la lista de aquélla, no había llegado aún el 
despacho y Real cédula del Corregidor de la villa y corte de 
Madrid ; ruega que se le permita comenzar, ofreciendo enviar 
en seguida por aquel despacho, y presenta lista de la compañía. 

Con esta instancia figuran las dos listas siguientes: 

"Lista de la Compañía del S.or Felipe Ferrer: 

1.* María Solís. 

2 .■ María Theresa Lozano. 

3.' de cantado y sobresalienta de representado... Francis- 
ca Luque. 

4.* María de los Santos. 

5." Theresa Pejón... no ha llegado. 

Sobresalienta de música... Antonia Nicolás... no ha lle- 
gado. 

Hombres. 

i." Joseph Martínez Huerta... canta... no ha llegado. 
2." Isidro Ximénez... canta. 
3.° Francisco Díaz... canta. 
4^° Antonio Rodrigo... canta. 
5.° Joseph Alcaide. 
6." Blas Coronado. 
Sobresaliente. Felipe Ferrer. 

Supernumerario. Joseph de Huerta... no ha llegado. 
Barba. Joseph de Barguer. 
. 2." Barba. Antonio Rodrigo. 

Gracioso. Thomás Ximénez... canta. 

2 * y vejete. Francisco de León. 

Apuntador. Esteban Chabarri. 

Cobrador. Antonio Solís... no ha llegado. 

Músico i.° Fernando Utiel... canta. 

2." Miguel Llodrá. 

Guardarropa. ' Manuel Fernández. 

Lista de compañía para la ciudad de Valladolid. 

I." dama. María Solís. 

2." María Theresa Lozano. 

3.' de representado. Antonia Maestre, 



242 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA ' 

4." María de los Santos. 
5.* Juana Más. 
6.* Josefa de... 

Sobresalienta de representado y Graciosa de cantado. Fran- 
cisca Luque. 

Hombres. 



Felipe Ferrer o Esteban Valdés. 



Isidro Ximénez... éste canta. 

Francisco Díaz... éste canta. 

Antonio Rodrigo... éste canta. 

Josef Alcaide. 

Blas de Vega. 
Supernumerario. Francisco Díaz. 
Barba i." Josef Vázquez. 
Barba 2.° Antonio Rodrigo. 
Gracioso. Thomás Ximénez. 
2." y vejete. Francisco de León. 
Apuntador. Esteban Rutia. 

i.^i" músico. Fernando Utiel... También canta en el teatro. 
2° músico. Miguel Llodrá." 
(Archivo del Ayuntamiento: Establecimientos.) 

13 abril 1776. 
"D. Gaspar Delgado y Llanos, Ministro en esta Real Chan- 
cillería y subdelegado de la protección de los teatros, reclama 
se le conserve la prerrogativa de tenerle reservado un palco 
hasta las once del día, en cuyo goce se le ha interrumpido por 
no haberle satisfecho con puntualidad. En este expediente hay 
una lista de los Sres. que ocupan los Palcos." (Carpeta de épo- 
ca posterior.) 

En esa lista figuran, entre otros: el Marqués de Tnujillos, 
el Marqués de Olías, el Conde de Catres, el Marqués de Villa- 
sante, la Marquesa de Larrea, el Conde de Cancelada y el 
Conde de Albarreal. 

(Archivo del Ayuntamiento: Establecimientos.) 

20 mayo 1776. 

' "En este ayuntamiento se tuvo presente un memorial de 

Felipe Ferrer, autor de la Compañía cómica, en que dice está 

disponiendo una resupreficirolítica función de teatro, titulada 

La Nitetti, zarzuela eroica; pide se le conceda el aumento que 



EL TEATRO EN VALLADOLJD 243 

la ciudad discurra pueda sufragar el coste de más de mil y qui- 
nientos reales de aumento, pues de este modo podrá executar 
dicha función, y en su vista por mayor número de votos se 
acordó. Atendiendo a lo que expone en su memorial, y a lo 
relacionado in voce por el caballero procurador del común, se 
le concede a real de plata incluso el quarto de la Probación, 
y en las demás funciones se guarde a la compañía lo capitu- 
lado." 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1776, s. f.) 

24 mayo 1776. 

"En este ayuntamiento se tuvo presente un memorial de Fe- 
lipe Ferrer. autor de la compañía cómica, en que pide se la 
señale de entrada en las comedias de tramoyas y medios tea- 
tros once quartos y en las de teatros enteros y zarzuelas diez 
y siete. — y en su> vista se acordó — Pase a los Caballeros comi- 
sarios y procuradores del común. 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1775. s. f.) 

10 junio 1776. 

Felipe Ferrer pide permiso para partir y solicita se haga 
escritura para representar nuevamente en Valladolid después 
del verano. 

Con fecha 2 de julio suplica de nuevo se le dé permiso para 
marchar a Burgos "y hace presente como se halla el theatro bas- 
tante falto de reparos para poder bolber a usar de la represen- 
tación en las funciones grandes, por falta de arreglo en los ca- 
rros de los vastidores, encarruchado de banbalinaje y telones, y 
de éstos, los que median el teatro ser estrechos y cortos, de- 
biendo entrar en su altura hasta detrás de las banbalinas, lo an- 
cho hasta que los cubran los bastidores de modo que desde el 
patio y gradas no se descubra cosa alguna de lo interior, y así 
mismo en el uso de todo esto por el espresado mal arreglo y 
falta de cordelaxe útil, se encarruchan continuamente al bajar 
y subir los telones, se rompen las cuerdas del tomo que ríje los 
bastidores por endebles, y así se suele ber que a su tiempo se co- 
rren unos y otros no. quedando el theatro con suma fealdad, tam- 
bién por lo alto de dentro del bestuario ay algimas bentanas sin 
puerta por donde entra la luz del día. pribando el lucimiento 
a la artificial, y al mismo tiempo la correspondencia priba la 
durración del alumbrado corriéndose todas las belas y por donde 



¿44 boletín de la real academia española 

en el ynvierno entrará algiin frío que moleste a los espectadores 
y actores". 

(Archivo del Ayuntamiento: Establecimientos.) 

2 noviembre 1776. 

Felipe Ferrer anuncia que las funciones de la nueva tempo- 
rada comenzarán el día 3, y que el 4 se celebrará una función 
en celebración del santo del Rey, para lo cual solicita se le per- 
mita hacer aumento en las localidades. Al efecto, presenta una 
nota del aparato escénico que necesita. 

(Archivo del Ayuntamiento: Establecimientos.) 

23 diciembre 1776. 
*'En este ayuntamiento se tuvo presente un memorial de Fe- 
lipe Ferrer, autor de la compañía de cómicos que se halla en 
esta ciudad, en que dice tiene dispuesto execute su compañía la 
zarzuela de los Pescadores, para lo que pide se le conzeda la su- 
bida acordada por esta ciudad, correspondiente a las zarzuelas 
de teatro = y en su vista se acordó = a lo acordado en este 
asunto." 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1776, s. f.) 

19 enero 177. 
Se concede aumento de entrada a la compañía de cómicos 
para el. día de San Sebastián, santo del Rey. 
(Archivo de] Ayuntamiento, actas de 1777, s. f.) 

24 mayo 1777. 
formado' En este día se bió un memorial de Fernando Utiel que a 
temporadas enompañía para esta ciudad y representarse en ella en 
ligencias en buscá'^l cjual dize que a practicado las más bibas di- 
X-uque su mujer, la qt?- de una dama para alternar con Francisca 
. (Archivo del Ayuntamk '^al no a podido encontrar..." 
\i-j%t- yi, 'ínto, actas de 1777, s. f.) 

''"'■, í Ce 

Cuentas de las funciont La 10 septiembre 1777. 

y 10 por Félix Carbonero. "s de títeres dadas en los días 7, 8, 9 

(Archivo del Ayuntamiento : ^o : 

Establecimientos.) 

Fernando Utiel, "autor de Ise t 15 diciembre 1777. 

esta ciudad", pide alza en las eit>mpa compañía cómica que se alia en 
(Archivo del Ayuntamiento, actá^lítíc'tradas. 

ide fs de 1777. «• f-) 



EL TEATRO EX VALLADOLID 245 

8 enero 1778. 

Se leyó un memorial de Femando Utiel, ''en que dice que 
desde mañana nuebe del corriente se representa en el teatro la 
terzera parte del Májico de Salemo Pedro Vaialarde, y pide se 
le conceda el alza correspondiente". Se le concedieron dos 
cuartos. 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1778, s. f.) 

16 enero 1778. 
Fernando Utiel pide aumento en la entrada para el día 20, 
santo del monarca, en que se representaría la comedia Tigrones 
en el Ponto, y para el día 23, con la cuarta parte de Pedro Va- 
yalarde. 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1778, s. f.) 

25 febrero 1778. 
El Ayuntamiento desestima las pretensiones de Femando 
Utiel y Felipe Ferrer. El primero presentó un memorial, visto 
en la sesión del 6. en que se ofrecía a formar compañía si se 
le hacía un empréstito. El procurador del Común don Pedro 
Hernández informó diciendo que esta pretensión era "intempes- 
tiva. <in ord«n y tn un todo despreciable". En la sesión del 10 
se vio el memorial de Ferrer. que también pedía un adelanto y 
señalaba condiciones. Con fecha 18 del mismo mes dio el licen- 
ciaado Hernández, procurador del Común, otro informe muy 
distinto, pues después de observar que ninguno de los dos autcK' 
res presentaba lista, añadía: "Pero como por otro lado halle el 
Procurador del Común que para efecto de conseguir este pueblo 
algima diversión y compañía decente, como es acreedor a ella 
(siéndole mui impropio el esperar las que vulgarmente se llaman 
descarreadas), no podrá ser sino por el medio de condescender 
a la propuesta de los citados autores, a causa de que a éstos les 
es inpracticable en el día el alistamiento de sujetos, por no ele- 
girse éstos hasta el tiempo de quaresma en que se forman las 
compañías en la villa y corte de Madrid." El otro procurador 
del Común, don Bernardo de Sarria, dio otro informe en que 
aconsejaba contratar compañía sólo por poco tiempo, y termina- 
ba: "Omvengo con mi compañero en que los Authores aian de 
dar listas de las partes que intentan incluir en sus compañías, 
y así se practica en Granada y otras capitales del RejTio, consi- 
^iéndose de este modo no perder absolutamente pn sus pala- 

7 



246 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

bras quedando las ciudades en libertad de admitir o desechar los 
papeles que las parezca y tomando algún brebe tiempo para in- 
formarse, circunstancia que no es imposible a 'los Autores, pues 
debiendo estar (según lo prebenido por un moderno decreto) 
todos los cómicos en Madrid por la Quaresma, podrán los Au- 
tores tratar con ellos y ofrecerles préstamos para atraerles a 
sus compañías, y alistándoles en ellas dar parte a las ciudades, 
donde reconocidas las listas les suelen subministrar caudales 
para que los satisfagan. Igualmente convengo con mi compa- 
ñero en que esta ciudad es acreedora a que se la dé algima 
diversión pública, y así lo ha juzgado la superioridad que la 
ha permitido sin embargo de las representaciones que se han 
hecho para que no aia comedias, haciéndose cargo de que ai 
en ella gran número de gentes distinguidas que con motivo de 
la Chancillería vienen a ella muchas personas de conveniencias 
a litigar sus pleitos, y que ciertamente piden algún recreo y 
medio de entretener la ociosidad. Si con las comedias se expe- 
rimentan algunos perjuicios es porque en las más ciudades no se 
hace lo que se manda en el Decreto del Rey Phelipe V. donde 
se previene se aian de rever todas las piezas que se han de can- 
tar o representar, la decencia con que deben vestir las cómicas 
, y compostura en representar, los medios que han de tomar las 
Justicias para tener en orden y sosiego el theatro e impedir toda 
libertad en su salida y entradas. En fin, vuelvo a exponer a V S. 
que las comedías deben permitirse por poco tiempo, pues de este 
modo tendrán menos dispendio los vecinos por cuias convenien-^ 
cias se ha de mirar, e igualmente que las ejecuten buenos Ac- 
tores, pues además que los malos cómicos son los más indecen- 
tes, las circunstancias de Valladolid piden una farsa de algún 
lucimiento." 

(Archivo del Ayuntamiento: Establecimientos.) 

27 febrero 1778. 
"Señor. — Fernando Utiel, Autor de la Compañía Cómica 
qae al presente se halla representando en esta ciudad, con la 
mayor veneración P. A. L. P. de V. S. por sí y en nombre 
de su compañía haze presente a V. S. en el deplorable estado 
y miseria que se encuentran, por falta de la concurrencia a la 
diversión pública, pues se ha verificado infinitos días, como es 
público, no haber sacado para los gastos de luzes, y pagar los 
Músicos, trabajando muchos días de valde, pues a havido que 



MISCELÁNEA ETIMOLÓGICA 247 

poner dinero para completar los gastos: y aora que era el tiem-" 
po en que se había de ganar, como sucede en todas las capitales, 
por ser los últimos días de diversión, a sido la desgracia de acae- 
cer el disgusto que ha ávido con los lizenciados, lo que a sido 
causa de acabar de perdernos enteramente, pues nos a obligado 
a parar la diversión (cosa jamás acontecida en el presente tiem- 
po) por no concurrir nadie De todo lo mencionado pueden con- 
siderar Y. S. en la aflicción que se hallarán los didios supli- 
cantes, pues ay muchos que no tienen ni aun para el preziso 
alimento, y a esto se agrega el que todos tienen sus ropas em- 
bargadas, por el crecido dévido, que asciende a más de nueve 
mil reales, por lo que si V. S. no se compadezen de los pobres 
suplicantes tendrán que bajar a Madrid pidiendo una limosna y 
expuestos a no acomodarse el año próximo venidero por falta 
de sus ropas, las que quedan embargadas en esta ciudad ; por 
lo que rendidamente a V. S- 

"Suplican se compadezcan de su infelicidad y les conzedan 
algima rebaja de lo perteneciente al theatro. a beneficio de la 
pobre compañía, para que por esta grazia de V. S. tengan alg^jn 
alivio en su desempeño y aflición, pues sólo con el amparo 
de ^'. S. pueden tener este alivio. 

"Otrosí. A V. S. haze presente la compañía cómo para ma- 
ñana veinte y ocho del presente da a este respetable público una 
de las mejores fimciones que hazen en theatros, cuio título es 
A falta de hechizeros lo pueden ser los gallegos y Asombro de 
Salamanca, funzión de extraordinario mérito, con dos buenas 
tonadillas y los correspondientes intermedios, por lo que 
a V. S. suplican se digne dar el alza que fuere de su mayor 
agrado. A lo que por ambos beneficios que esperan los supli- 
cantes recivir de la piedad de V. S. les quedarán sumamente 
obligados, pidiendo a Dios guarde las vidas de V. S. en su ma- 
yor grandeza muchos años. — ^^alladolid 27 de Febrero de 
1778." 

C-^rchivo del Ayuntamiento: Establecimientos.) 

3 marzo 1778. 
Se acuerda dar a Femando Utiel una limosna de 1.500 rea- 
les y exigirie responsabilidad por los desperfectos que habían 
sufrido los adornos del teatro. 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1778, s. f.) 



248 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

16 marzo 1778. 

"Este día se vio la carta del Ill."io señor Presidente de la 
Real Chancillería siguiente : 

"El Gobernador del Consejo con motibo de lo ocurrido a la 
entrada de la comedia la tarde del día diez y ocho de febrero 
próximo me ha comunicado una Real orden con fecha de once 
del presente mes, que entre otras cosas por lo perteneziente 
a V. S. me dize lo siguiente : S. M. ha determinado que en 
tiempo de curso no haia comedias en esa ciudad, y manda que 
en adelante no se permitan desde s.^ Lucas hasta s." Juan : de 
todo lo qual participo a V. S. para su inteligencia y puntual 
cumplimiento de esta real resolución..." 

Se vio otra carta del Intendente Corregidor en el mismo 
sentido. 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1778, s. f.) * 

Narciso Alonso Cortés. 
(Continuará.) 



MISCELÁNEA ETIMOLÓGICA 



Paniaguado. 

La etimología de pan y agua es la más obvia: "Paniaguado 
es nombre que se daba a los dependientes de una casa o familia 
que recibían del jefe de ella el alimento, figurado en sus dos 
partes más esenciales, que son el pan y el agua." (Clemencín, 
N. ed. de Bradford, pág. 356.) Pero esta evidente etimología 
es sospechosa. En Soria la forma común es paniguado, apli- 
cada especialmente a 'aquel que está a sueldo del municipio'. 
Si la forma soriana es deformación de paniaguado, o ésta es 
etimología popular de la primera, podría decidirlo algún antece- 
dente histórico. Y lo es decisivo el siguiente testimonio de las 
Partidas: "Otrosí non de ve seer cabido en aquel pleyto testimo- 
nio de SU! fijo, nin de su siervo, nin de su aforrado, nin de su 
mayordomo, nin de su quintero, nin de su molinero, nin de orne 
que sea apaniguado." (Part. III, ed. de la Acad., pág. 524). El 
sentido es de 'mantenido, socorrido con pan, persona a quien 
se le da el pan'. Esta es la definición del Fuero de Salamanca: 
"Apaniguar ladrón: ...quien lo zelar o pan le dier" (párr. 589). 
De aquí pasó a significar 'los criados, etc.*: "Que ninguno non 
prende los apaniguados de las personas e canónigos" {Inventa- 
rio del Archivo de la Catedral de Toledo, fol. 4. v.°, S, 42, 2^, del 
i-, xiv). El origen, por tanto, está en un verbo paniguar, acusa- 
do por apaniguar, que existe en Salamanca, y se aplica con el 
significado de 'dar o rendir las tierras pan o trigo*. Nos halla- 
mos, pues, ante el verbo P-^XIFICARE, que penetró en otras ro- 
mánicas (Meyer-Lübke, Wórt., s. v.), y originó el ant. fr. pane- 
gier, penegicr y panechier 'hacer el pan*. La derivación es fo- 
nética, como en santiguar, averiguar (* paniugar'^ * paniguar). 



25o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Rogina. 

Se halla repetidas veces en Ayala: "Son muy buenos esto>^ 
í aleones asi tomados en las roginas et cerca de las marismas" 
{Caza, Bibl. Esp., V, pág. i8);j "Estos no salen tan ciertos ni 
tan seguros como los, que dezinios que se toman en las rroginas, 
ca estos f aleones tomados en los pinareá son más bulliciosos' 
(ib.); "No ay dubda que muchos f aleones neblís son tomados 
en las rroginas et en el campo del Santarén con el pelo blanco 
con que nascieron en la cabega" (pág. 154). Está bien entendi- 
da esta palabra en el Glosario de Gayangos: "Rogina: La tie- 
rra rosada o limpia de matas y yerbas, preparada para la siem- 
bra." Es indudable la relación con el verbo runcinare, 'arrancar, 
rozar'. La dificultad fonética que ofrece se salva fácilmente re- 
cordando la etimología del latín: "Runcinare a runcina, cuius 
origo graeca púy/o; (Varrón, L. L., VI, 96). El origen inme- 
diato es puxc/vy¡, lo que demuestra eni latín la existencia de un 
tipo *RUCiNA, *RucixARE. De éstos, y no de las formas de la 
lengua escrita runcina, runcinare, proceden el fr. roisne > 
rouanne, y el castellano rogina. 

Ziza. 

En el Dice, de Borao ziza significa la 'avispa', que debe ser 
referida al arag. zizón, 'aguijón o lengua de las culebras' (Gil 
Berges, Col. de v. arag.). Indudablemente son modificaciones de 
fizón, 'aguijón' (Borao), que parece postverbal de fizar, 'clavar 
el aguijón' (Borao) y 'horadar' (Coll) y al que, en vista de for- 
mas como el medieval ficta, 'dolor acutior in aliqua parte corpo- 
ris, quasi in ea aculeus defixuis esset', podemos asignar una base 
"^ficñare, paralela a *captiare, cazar, ^directiare, dcrezar. Un 
antigup *hizar debió existir en Santander como base del actual 
hiso, 'hito, mojón' (Huidobro). 

Marmella. 

Bajo esta forma y la de niamella se encuentra en el Dice, de la 
Acad., significando 'cada uno de los apéndices largos y ovalados 
que tienen a los lados de la parte anterior e inferior del cuello 
algunos animales, particularmente las cabras'. Es evidente la eti- 
mología iiuínimlllá ("Mammillas pensiles caprarum", Varrón, 
Rer. Rust., II, 3). Marmillo, en Soria, se ha producido por cam- 
bio del sufijo -i7/o. Las formas marmella, mannillo han sufrido, 



Miscelánea etimológica «51 

además, la interferencia de un posible sinónimo, barbilla. En ca- 
talán se halla barbella, 'la marmella de las cabras'. 

Regalar. 

En la última edición del Dice, de la Acad. se ha añadido con 
razón el verbo regalar 'derretir', que no tiene un uso general, 
pero que se conserva en alguna región de Castilla (^Soria, etc.j, 
hablando especialmente de la nieve. Debió tener más extensión 
en lo antiguo, aplicado con especialidad a la nieve: "las nie- 
ves... se regalaron'' (en Laso de Oropesa, citado por Aicardo, 
i'alabras y acepciones omitidas, pág. 214), aunque usado tam- 
bién por extensión con otros nombres: "Comenzándose a re- 
galar el cuerpo, avivaba el perezoso fuego con lo que destila- 
ba" (ib.). Este empleo figurado es muy antiguo, hallándose en 
las Partidas: "El que su compañía sí que non puede seer que 
lion tome ^le sus costumbres, bien asi como el que tañe la pee 
regalada que por fuerza se ha de mancellar della'' (Part. II, 
ed. de la Acad., pág. 43). La etimología recelare, 'licuefacer, 
derretir', es incuestionable. Merece obser\'arse que este verbo 
con tal significación es especialmente frecuente en Marcial y 
en otros escritores españoles. Su uso, sin embargo, no quedó 
circunscrito a España (Meyer-Lübke precisamente no cita en 
recelare el español regalar), sino que se mantuvo en la En- 
gadina y en algunas regiones italianas (eng. sdriegler, amail. 
deresclar, 'derretir, deshelar'). El intermedio de la forma caste- 
llana fué *reelar, *realar, y la epéntesis de g para resolver el 
hiato fué favorecida por la influencia material del verbo rega- 
lar, 'dar, obsequiar'. Aunque esta epéntesis es rara en castellano, 
tiene ejemplos seguros, como xícéLLA, neilla > ncguilla (fren- 
te al salmantino nilla) y *malellu, maillo, 'manzano silvestre' 
(Burgos y Soria), por disimilación eliminatoria, del cual proce- 
de maguillo (sin etimología en el Dice. Acad..j 

Pedugo, pihuela. 

Pedugos se denominan en una gran parte de España 'los es- 
carpines o calzado interior de lana', con las variantes peugos 
y piugos, voz que por siu difusión merece ser incluida en el Dic- 
cionario. Como representante suyo en occidente hallamos pin- 
gas; en Portugal, 'zuecos', y en Aragón, peducos, 'calzado tosco 
que se usa en las montañas' (Boraoj. Creo que se trata de una 
forma *peducu, regresión de peduculü, y no de un cambio de 



lS2 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

sufijo de PEDULis. Los tipos latinos de una larga familia de 
palabras relacionadas con pes, que se acusan claramente en Es- 
paña, son: I." *Peda. Esta forma, que alcanza al latín de Fran- 
cia (fr. pie), dio origen al arag. pia, 'cualquier objeto con que se 
calza las ruedas del carro' (Borao), al gall. y port. pea, 'traba', 
y parece que al cast. apear, 'maniatar', y apea, 'soga de trabar las 
caballerías', 2." Pediolu. Esta forma, y no pedulis ni pedull\, 
es la base del cast. pihuela, 'correa con que se aseguran los pies 
de los halcones y otras aves, y los grillos con que se aprisionar^ 
a los reos'. El cast. pihua, *la abarca', no se refiere a pedica, sino 
que es regresión de pihuela. 3.° Pedale. De ella proceden peal, 
'parte de la media que cubre el pie y paño con que se cubre el 
pie' ; el soriano y arag. pial, 'calcetín de lana muy grueso que se 
lleva encima de la media' (Jordana) ; el santanderino peal, 'traba 
y aun correa con que se sujetan los bueyes por el cuello ; el arag. 
pealeta, pedaleta, 'teda que se pone en el pie debajo de las alpar- 
gatas' (Berges), y los verbos del castellano de América pialar y 
apealar, 'enlazar por los pies una res para cazarla o matarla'. 
4.° Pedica. Derivados suyos son las formas castellanas piezgo 
y pielgo, 'parte de la piel que corresponde a los pies de un ani- 
mal, especialmente en los botos', y las salmantinas pielgo, piez- 
go, piesco (Lamano). 5.° Los diminutivos peduculu, origen del 
ast. pegollo, 'pie o columna del hórreo' y *pedacula, base del 
gall. PEALLA, 'correa con que se sujetan los bueyes o con que se 
yuncen'. 

Mozo. 
La etimología *MtJTEU o *mutiu, derivado paralelo de muti- 
LU y MUTicu (v. mi artículo Eiim. Esp. en Rev. de FU. Esp., VI, 
pág. 123) no ha sido aceptada por Meyer-Lübke, que refiere la 
forma española a musteu. El apoyo único de esta etimología 
está en el sentido de 'jugoso, fresco', que derivado del sentido 
de 'mostoso', se halla en algún ejemplo como en éste de Nevio; 
"Utrum est melius, virginemne an viduam uxorem ducere? — 
Virginem si mustea est." (apud Nonium, p. 136, 8 Mere). No 
es imposible que del sentido de 'jugoso, fresco" se hubiese deri- 
vado el de 'joven o mozo', y además la fonética no podrá ha- 
llar reparos en esta deducción. Pero hay un hecho probado e 
inconcuso, y es que maso no ha significado originalmente 'fres- 
co' sino 'rapado, mochón', lo mismo que muchacho y mochacho, 
derivados de mocho. El sentido "histórico de moco, 'pelado', en- 



^IISCELÁNEA ETIMOLÓGICA 233 

frente del de aiumado 'comatus, intonso", ha sido claramente 
probado en Rev. de FU. Esp., I, pág. 402. Sin necesidad de tes- 
timonios antiguos, bastaba observar que nwso vive en el \'asco 
{mote) con el significado original de pelado, rapado* y que ante 
este dato la etimología musteu, 'jugoso, fresco*, es insostenible, 
quedando firme la de Baist {Zeitschrift für R. F.. VI, pág. 118). 

Guétagos. 

Aunque esta forma no aparece consignada en el Dice. Acad., 
se usa aún en Santander y en alguna otra región. En los anti- 
guos Diccionarios, Nebrija y Covarrubias, y en el de Autori- 
dades, buétagos y guétagos se interpreta por 'bofes, livianos o 
pulmones'. Era fácil admitir para güe la relación con bofe 
(como en ffüeñc, de bofena) ; pero no se ve en esta etimología ex- 
plicación racional para el conjunto de la palabra. Creo que la 
base es una variante de ficatum, 'hígado', lo que sería impor- 
tante en esta compleja cuestión de los derivados de esta forma 
latina. La base inmediata sería *fótaco ; pero ésta parece debe 
referirse a una anterior, *fétacu. En los Diccionarios románicos 
esta forma no se consigna ; pero *fetacu es exigido por el prov. 
FETGE, como ha demostrado Thomas (Rom., XXI, pág. 511). Aún 
es preciso salvar la dificultad de la significación. Sí es verdad 
que güetago denotaba, como muestran los Diccionarios, *los bo- 
fes o pulmones'. Cierto es que derivados románicos, indudable- 
mente enlazados con ficatu, tienen la significación de 'bofes o 
pulmones', acompañados de un adjetivo (i ) (Meyer-Lübke, 
IVórt, s. V.). En la frase 'echar los hígados' hay una evidente 
desviación de 'echar los bofes*. Pero más importante es sabe- 
que guétagos significa en Santander 'los higados* (Huidobro. 
Palabras... del lenguaje de la Montaña, pág. 5IJ, con lo que toda 
dificultad semántica se desvanece. Es chocante únicamente la t, 
cuando la derivación normal pedia *huédagos. 

Cado. 

En el Dice. Acad. se incluye ccuio, 'huroneta o niadriguera*, 
como voz aragonesa, sin etimología, rechazándose la de la ed. 
XIII CADUS, 'tinaja*. Esta voz no es común a todo el castellano, 
I>ero tiene uso muy extenso fuera de Aragón. La exclusión de 
la etimología cadus es acertada, porque no hay congruencia 

(i) Así el beamés hidye hlA 'pulmón'. 



¿54 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

de significado, ni tiene el menor apoyo histórico. La etimología 
es CAVu 'cueva o agujero de ratones o conejos'. La voz genuína 
aragonesa y castellana es cao, forma única popular, y en el Este 
de Aragón y Cataluña, cau, 'cueva' {cO'U deis cunills, deis grills, 
deis llagardaixos). De cao se ha hecho por afectación una recti- 
ficación falsa, como en hacalado, creándose una palabra cado, 
ya bastante generalizada, que alterna con cao, como si estuviese 
en el caso del tipo soldado, soldao. 

Cebilla. 

En el Norte de Burgos se llama cebilla a una 'pieza de made- 
ra en forma de U, que, sujeta en ios extremos por una cuerda, 
se pone en el cuello a los bueyes'. Corresponde al ast. cibi^lla, 
'vara retorcida, que, entre otros usos, tiene el de atar al pese- 
bre la collera de las vacas' (Rato). Bajo todos los aspectos se 
descubre un derivado de cepo. La divergencia de la forma tiene 
una explicación sencilla en la ley de alternativa de consonantes 
dobles. Como en el caso de cuba o copa, el tipo correspondiente 
a la consonante sencilla seria *cípu, base de *cipéLLÜ, cibiella; 
esta es la forma etimológica, con i larga, asegurada por el oseo 
KiiPiis, y con p sencilla, como su gemelo sánskrito ^epas. Por 
virtud de la citada ley de alternativa, en el caso de producción 
de la consonante doble la vocal anterior debe abreviarse, pro- 
duciéndose cípu, de . donde el castellano cepo y cepa. Korting 
(Wórt, s. V.) da cíppu como hipotético, y cíppu como forma 
histórica, engañado por el diptongo sánskrito ai = e, sin tener 
en cuenta que al lado de esta forma ofrece el sánskrito la for- 
ma gipha con el vocalismo en grado cero. Dentro del latín la al- 
ternativa se mantiene con absoluta fidelidad : con consonante 
sencilla y vocal larga scIpio; 'báculo' y *cípellu, cibiella, y con 
consonante doble y vocal breve cíppu, atestiguado por todos sus 
derivados románicos. De *cípu hay derivados en otras lenguas, 
y de el procede civette, 'cepo' en el Norte de Francia. 

Sallar, sachar. 

De SARCULARE sou dcrivados con razón jx)r el Dice. 
^Acad. Meyer-Lübke ("Wóitt.) refiere también aJ mismo ori- 
gen las dos formas, pero citando sallo como castellano y san- 
cho como portugués. Correas considera sallar como a.sturiano: 
"El asturiano llama sallar al escardar o sachear, cavar, lo cual 
no es necesario en el nabal, luí tierra de Salamanca se llaina 



MISCELÁNEA ETIMOLÓGICA 23 D 

sachar." (Voc, pág. 92.) En Galicia, parte de Asturias y León 
se emplea sachar; pero al Oriente de estas regiones, en parte de 
Asturias, Santander y Burgos úsase sallar. Variante de sachar 
es jojar en Maragatería y zachar en la Extremadura leonesa 
Falta sallo, 'sacho', en el Diccionario de la Academia. Dentro de 
las leyes fonéticas de los dialectos españoles esta duplicidad de 
formas es inexplicable. Habría que apelar a una divergencia 
latina, a una forma vulgar, sarclare (del tipo de al\sclu, ma- 
cho), para explicar el it. sarchiare y el español sachar; a una 
forma culta, sarculare (del tipo de masculu, nias{c)lo; muscu- 
Lu, mus{c)lo), para justificar la forma sallar. El proceso proba- 
ble sería un intermedio, *salclar (gemelo del prov. salde, 'aza- 
da'), sal-lar. 

Habrío, haberío. 

A la voz haberío del Dice. Acad., 'bestia de carga a de la- 
bor', corresponde en Soría habrío y haberío, 'pollino' y en Ara- 
gón abrió, averío, avería, 'bestia de labor*, gemelos del ant. gas- 
cón avería, empleado ya en la acepción particular de 'camero', 
ya en la general de 'ganado' (Luchaire, Les origines linguisti- 
ques de l'Aquitaine, pág. 45;. En el Dice, de A. A., averío sig- 
nifica 'copia o conjunto de muchas aves*, forma y significado 
que mantiene el Dice. Acad. y que viven en Salamanca (La- 
mano). La significación es confirmada por este pasaje de la Agri^ 
cultura, de Herrera: "Y debrían tener en Castilla tanta diligen- 
cia para apocar tan mal averío [los gorriones] ", I, 9. El Dic- 
cionario de A. A. piensa en la etimología de aves: "De cuyo 
nombre se formó esta voz, que es de raro uso." Y a este cri- 
terio responde la ortografía averio del Dice. Acad. Sin embar- 
go, o-verío no procede de ave, sino que es la misma voz habe- 
río, 'hacienda o ganado', que toma acepciones limitadas y que 
st" ha aplicado también a 'las aves domésticas', sentido estricto 
del salmantino averío. El pasaje de Herrera tiene sentido jo- 
coso de 'mala hacienda, mal ganado', aplicado a los gorriones. 
En el Norte de Burgos averío se aplica a los animales domés- 
ticos, 'bueyes, asnos, gallinas, etc.*. La acepción genérica de 'gít- 
nado' se descubre en los textos latinos de la Aquitania (^Averui 
grossa vcl minuta. Luchaire, pág. 415) y en el antiguo arag(»- 
iiés (Precios de los averíos y ganados gruesos. Tarifa de la 
Aduana de Zaragoza, 29). Haberío o averío es un derivado co- 
lectivo de habere^ haber, en la acepción concreta de 'ganado 



1% BOLETÍN DÉ LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

ü conjunto de animales domésticos'. El primitivo vive en ga- 
llego, haber, 'emprega o cabeza de ganado' ; en el vasco y gas* 
con, abere, 'bestia, ganado, res', con derivación copiosa; abere- 
tu, 'embrutecerse' ; aberetxe, 'establo o redil', etc. Los antiguos 
textos leoneses nos muestran aver con esta significación de *ga- 
Lado': "Todo omne o muler de Alba o de sui término a quien 
demandaren buy, o uaca, o caualo, o yegua, o asno, o asna, o 
muía, o mulo, o porca, o porco, o ouexas, o cabras, o otro auer." 
(Fuero de Alba de Tormes, pág. 303.) Y la misma significación 
se descubre en los documentos latinos medievales de Francia 
(Luchaire, ib.) y en el ant. fr. aver. (Schuchardt, Zeitschrift 
für R. F., XXIII, pág. 179.) No es, pues, otra cosa que una con- 
creción de significado del infinitivo substantivado haber, que den- 
tro de la idea genérica de 'bienes' y. sobre todo, de 'bienes mue- 
bles', se aplica en especial unas veces al 'dinero' (Cid, 118) y 
otras, en una gran región, a 'los animales que se poseen', con li- 
mitaciones locales a los animales de mayor utilidad o uso, 'bue- 
yes', 'caballos o asnos', 'cameros', 'aves', etc. 

Enteco. 

El griego sxtixó;^ admitido en latín con la significación de 'con- 
sumido o tísico', fué vulgar en España y dio origen al ant. port. 
étego. Como término culto posterior, engendró las formas héc- 
tico y hético, 'tísico', popularizadas y con derivaciones nuevas, 
como etiquía y tiquía, 'tisis" en Andalucía, y entre los judíos espa- 
ñoles de Oriente {Rev. de Fil. Esp., II, pág. 354), hectiquez y he» 
tiques en Castilla. Enteco no puede decirse exactamente que es 
una variante de héctico. De este- adjetivo, héctico, nació ente- 
carse (que falta en el Dice. Acad.), 'ponerse flaco o enfermizo el 
ganado', con atracción del prefijo en-: de entecarse se ha for- 
mado enteco. 

Hobe. 

No consta en el Dice. Acad., pero es común en una región 
que comprende parte de Santander, de Vitoria, de Falencia, de 
Burgos y de Logroño. Es más, esta forma parece ser la base ríe 
un grupo de nombres extendido por todo el centro del cas- 
tellano. Vistos en conjunto los derivados del latín fagu, descu- 
brimos en el centro (parte de Santander y de Falencia, parte 
de Vitoria y Logroño, toda la provincia de Burgos y de So- 
ria) una base latina, fau, común a esta extensa región. De ella 
procede normalmente el ant. ho (Rev. de FU. Esp., V, pág. 27,1, 



MISCELÁNEA ETIMOLÓGICA 25; 

que vive en Duruelo (Soria), usado generalmente en plural ho- 
ses, con segunda pluralización, en vez de hos (como pieses en 
vez de pies), de donde se forma algunas veces un singular fal- 
so, hos. Perc en el estado *fou, en casi todo el resto de la re- 
gión citada se produjo un plural */oití'í > *»OMei- (i), con confu- 
sión de tí = b, a. partir del siglo xvi, y de este plural Iwbes se for- 
mó un falso singular, hobe. Todas las demás formas de esta 
región son diminutivos de hobe; tales son hobicos en Villadie- 
go; *hobetas > hoyctas (con influencia de haya), en Aranda y 
parte de Soria ; *hoyetas > uvitas (con influencia de uvas), en 
Almazán ; *hobillas > uiñllos, en Agreda. Pero rodeando a esta 
zona aparece uiía región de faiu < fagu. A Oriente está el ara- 
gonés favo, y Occidente, el ast. *favo, origen de fabucu, 'fruto 
que producen las hayas' (Rato). En la región de / > /i de San- 
tander, hallamos *habucosy> hayucos (con influencia de haya), 
en Reinosa (Santander) y Villarcayo (Burgos), y *haboinos > 
buinos, en Reinosa. En la zona extrema de Burgos, en las mon- 
tañas próximas al confín de Soria y Logroño (Neila, etc.), em- 
pieza una región en que fau, favu, es desconocido, usándose en 
su lugar FRUGE. LaJ forma fundamental es frui, usada en Nei- 
la, con la doble pluralización fruis y fruises; en Logroño hay 
otras variantes, como afrises, afñces, etc. 

Pendar. 

Meyer-Lübke (W''ort., 6329) cita el ant. pendar, 'peinar', 
como derivado de pectinare, Convendria añadir que esta de- 
rivación no puede ser inmediata por contradecir a leyes fun- 
damentales de los sonidos castellanos. La base latina de esta for- 
ma castellana tuvo que ser *pecnitare. formada por analogía 
de los verbos en -itare. Este verbo latino *pecnitare, debió 
ser peculiar de León ; sus derivados pendar y pendado se hallan 
en Alexandre, O. 161, en Lucas Fernández, pág. 72 y en otros 
textos leoneses. Otra desviación, *pextine. *pextinare, de- 
bió producirse en Portugal, y en Aragón y Cataluña (port. p en- 
te, cat. pinte, pentinar). Mientras la forma clásica pectén, pec- 
tinare se mantiene en Castilla, Asturias y Galicia (cast. peine, 
peinar; ast. peine > peñe ; gall. peite). 



(i) Compárense los plurales aragoneses, como clau, claues, 
(laves. 



258 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Fazaleja. 

Al ant. cast. fazaleja, hazaleja, 'toballa', se le asigna coimo 
origen un diminutivo de fascia. Que esta etimología no puede 
ser cierta lo demuestran, entre otras razones, las formas arago- 
nesas de esta palabra, con la significación de 'almobada', en las 
cuales el g-rupo se se bubiera tratado de distinto modo. El ara- 
gonés muestra fasernelo 'almobada' (BAE, II, pág. 548), fazü- 
leta (III, pág. 90), fazaruelo (IV, pág. 210), alfacera (IV, pá- 
gina 216), fazalilla (IV, pág. 218). 

No se trata, pues, de fascia, que bubiese dado faja y no 
faza, en las formas aragonesas, sino de facíale, 'linteum te- 
nue quo facies extergitur' (Du Cange), que se aplicó también 
a 'la almobada' por apoyarse en ella la faz, así corno se deno- 
minó también ésta en Aragón y Castilla cabegal por descansar 
en ella la cabeza. 

Morueco. 

Morueco, 'carnero padre', sin etimología en el Dice. Acad., es 
un derivado de mare. Posible es que esta derivación del primiti- 
vo se haya hecho dentro del castellano ; pero lo más probable es 
que no proceda morueco directamente de mare, sino de otro 
derivado con su'stitución de sufijo. Desde luego se acusa en luia 
gran región de España un derivado, *marone, como origen del 
salmantino marón^ 'camero padre' (Lamano), alavés marón, 
'id' (Baraibar) ; vasco marran y marroa, 'morueco' ; gall. marroa, 
'vaca u oveja que no concibe' (comp. machorra, de macho) y 
moronda 'id' (con el suf. de hotionda, torionda, cachonda -bun- 
Du) ; cat. marra, 'morueco'. Con sufijo despectivo existe maro- 
to, 'morueco', en Salamanca (Lamano), y mar ote en Álava (Ba- 
raibar). Otro derivado fué marueco, acusado en Aragón (BAE, 
II, pág. 348) y en Soria (Fuero de Medinaceli, Muñoz, pág. 440). 
Es posible que se haya entrecruzado aquí el sust. y adj. Marocco 
'Marruecos y marroquí', que dio origen al adjetivo marrueco 
'marroquí'. Derivado diminutivo de mare es el gall. marcla, 'ma- 
chorra, infecunda', aplicado a las vacas. También deriva de la 
misma palabra el salmantino marizar y morecer, 'cubrir el mo- 
rueco a las ovejas' y amorrecerse, 'estar en celo las ovejas', así 
como el arag. mardano, 'morueco' (Jordana). 



MISCELÁNEA ETIMOLÓGICA 1^9 



Paúl. 



Paúl, 'sitio pantanoso cubierto de hierbas', no puede proce- 
der de PALüDE, sino de padule, lo mismo que algunas formas 
italianas (padule, por influencia del suf . -ulisJ ; tiene en Ara- 
gón, no sólo el sentido de 'charcal* sino el de 'lugar fresco en 
que se produce bien la hierba' y el de 'pradería común' (Borao). 
Una forma interesante es baunal, 'charcal, aguazal', en Durue- 
1q (Soria). 

Niñato. 

El Dice. Acad. cita niñato, 'becerrillo que se halla en el vien- 
tre de la vaca cuando la matan'. Es fácil ver que se trata de una 
etimología popular; es la misma voz nonato con influencia de 
niño. De ixxatu procede el arag. matizo, 'desmedrado, imper- 
fecto de nacimiento', y natizo, 'imperfecto de nacimiento, nonato' 
(Borao). 

Caniguerra. 

Es voz de Soria, y significa 'la cañaheja o cañaherla'. Tiene 
especial interés en la familia de formas españolas del latín cán- 
ná fcrülá. porque, dentro del castellano por el trato f "^ h, ofre- 
ce de común con el aragonés la ley Ir > rr, no acusada por las 
otras formas españolas. En la región de / están el port. cana- 
frccha (por etimología popular de frecha), el cat. canyaferla, 
al lado de canyafera que parece nacida de una regresión ca.vna. 
*FER.\. y el arag. cañaferro, conser\ado en Alcañiz y Caspe (Pu- 
yóles). En la región de ;' aparecen las formas leonesas caña- 
jclga (Dice. Acad.). cañajcja y canaleja (Lamano), de ima base 
común *cañajcrla. con asimilación al suf. -eja en las dos últÍT 
mas y con influencia de cañal en canaleja. De las formas cas- 
tellanas con h es chocante cañaherla por la ausencia del dipton- 
go. El tipo común y normal castellano fué cañahierla : de él 
procede cañierla, y de cantería nació cañería (como de taftiera 
nació tañera), que apenas puede distinguirse de la forma ante- 
rior en la pronunciación. Parecido proceso, aparte de la evolu- 
ción rl > rr. se dio en el soriano catíiguerra : de la base común 
castellana ca/ía/j/Vr/a se produjo un divergente, *cañahierra, que 
sufrió la reducción *cañi-erra, en la que la epéntesis de g fué 
favorecida per el parecido material de guerra. 



•26o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

TaroIIo. 

Significa torollo en Burgos 'el troncho de las berzas, coles, 
etcétera'. No puede olvidarse que torus significa en Plinio 'los 
tallos de las vides' (N. H., 17, 23) y 'los de los espárragos' 
(19, 8) y que en el latín español denotó 'los troncos o leños'. De 
él procede el gall. toro, y cast. tuero, 'leño gordo o arrimadero 
de la lumbre' y también 'trozo de leña o de tronco'. Torar, en 
Soria, significa 'dividir el tronco de un árbol en diversos tro- 
zos', idéntico al gall. torar, 'poner en trozos o en pedazos más 
o menos uniformes alguna cosa a fiti de utilizarla' (Valladares) 
y gemelo del común atorar, 'cortar o partir leña en tueros. 
(Dice. Acad.). Torollo es evidentemente un derivado de toru o 
tuero, formado del mismo modo que su correlativo cücúlü > 
cücÜLLU, cogollo, o por atracción de éste. Estas concreciones 
del significado permiten asegurar el parentesco de formas muy 
distintas y confirmar la etimología de trozo, destrozar, que no 
estaba suficientemente demostrada. Así el gall. troso, 'pie de la 
col vieja' (Valladares) y el burgalés torollo, de la misma signi- 
ficación, tienen que ser derivados de toru, remontándose, por 
tanto, el primero al lat. torosu, que vemos aplicado por Plinio 
al tallo: "Herba hirsutior, torosiore caide" (N. H., 21, 15). Del 
mismo modo troza, 'tronco aserrado por los extremos para sa- 
car tablas' (Dice. Acad.) se enlaza con tuero, acusando por tan- 
to, una forma anterior ^torosa. 

Ocar. 

En Bulletin Hispanique, 1918, pág. 297, aduje como etimo- 
logía «posible del cast. ocar, omitido en el Dice. Acad., el lat. oc- 
care, 'desterronar la tierra' o el germ. huco, 'azada'. Inclina- 
ba a esta etimología la significación de 'cavar', que, entre otros 
sentidos, ofrece esta palabra en el Norte de Burgos. Pero en esta 
hipótesis no tuve en cuenta significados esenciales que pare- 
cían derivados y algunas formas iiijcompatibles con las dos eti- 
mologías propuestas. Es un dato decisivo el que nos suministra 
el santanderino jocar: "Esta paré del güerto que yo tengo se 
vino abajo por un lado, quedó un juriaco abierto y entraron por 
él dos de la vista baja, con perdón de ustedes. Resulta de que 
estos animales jocaronme el güerto" (Pereda. Escenas monta- 
ñesas, Suum cuique). La significación fundamental es, pues, 
|a de 'hozar' y la / revela una / latina, derivándose de una base 



MISCELÁNEA ETIMOLÓGICA i6l 

distinta, pero de la misma raíz que hozar, lo que reclama para 
el castellano una ortografía, hocar. El significado que yo creía 
secundario en el húrgales de "hozar los cerdos, escarbar los co- 
nejos para abrir sus caos o cados, etc.', es, por tanto, esencial. 

Jeda 

Es voz de Santander y significa "parida', aplicada especial- 
mente a la vaca, como se ve en este ejemplo de Pereda: "Yo 
mandé al puerto una vaca ge da de siete meses, y pa el afeuto 
de destetarla dejé la cría en casa" {Escenas montañesas, 4 de 
octubre). He aquí tm representante español del latín FéTá, que, 
además de la significación de 'preñada', ostenta a veces la de 
'parida' o 'que cría', acepción en que lo usa Varrón refiriéndo- 
se a la loba nodriza de Rómulo y Remo: "Venit ad expósitos 
lupa feta gemellos" (apud Nonium, IV, 211). Voz interesante 
porque en ningún Diccionario se ha citado derivado alguno 
español de este término latino. El beamés conserva la significa- 
ción adjetiva del santanderino, pero en general las formas ro- 
mánicas han derivado a sentidos concretos secundarios. 

Joyo. 

La etimología del cast. joyo, "cizaña', es evidentemente el lat. 
LÓLiú; pero esta etimología remota no basta para explicar la 
forma castellana, que descansa en una forma inmediata latina 
muy distinta. La asimilación y disimilación silábica ha desempe- 
ñado un papel importante en la constitución de estos nombres. 
Podemos suponer el clásico lólíú en una zona norte correspon- 
diente aJ aragonés luello y al vasco loillo. Pero un tipo joliu, 
origen del ital. gioglio, debe ser admitido en España para po- 
der explicar el salmantino joUo (Lamano). Una asimilación pa- 
rece haber producido otros dos tipos, l'ol'ü *joju. A ellas de- 
ben referirse algunas formas interesantes del castellano. Entre 
ellas se cuentan el argentino y»yo. yuyu y llullu: "Yuyos, yuyus 
o lluUus es toda clase de yerbas tiernas y comestibles, como por 
ejemplo, entre nosotros, los cardillos lecheros, las achicorias, 
borrajas, etc." (Jiménez de la Espada, Relaciones geográficas 
de Indias, cit. por Granada, Voc. Rioplatense). Granada inter- 
preta yuyo de otro modo, por 'hierba inútil o que no come el 
ganado, antes perjudica'. Aun admitiendo como ciertas estas 
confusiones de especies, y atmque tuviese gran difusión en la 
Argentina el significado de 'hierbg. inútil', es lo cierto que se 

í8 



262 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

conserva también con el significado de 'cizaña', lo que basta 
para confirmar la común etimología. La forma lluUu puede ser 
referida a *l'u l'u. A *joju se remonta al gall. joyo, port. joyo 
(frente a cribru *jojariu, joeiro) y cast. joyo. El argentino yuyo, 
yuyu, es de obscuro origen inmediato ; podria ser explicado como 
derivado de llullu la pronunciación // > y, o bien como deri- 
vado fonético de *joju ; en efecto, dentro de la región que llá- 
manos comúnmente castellana, se produce el doble trato y y /, 
y en este caso yuyo podría ser formación normal del sector de 
yunta, yunco, yugo, y el oficial joyo de la región de junta, junco, 
jugo. Meyer-Lübke (Wort, 5 112) refiere al mismo origen joliu 
el cat. jull y el cast. joyo. 

Regoldar. 

Los términos españoles afectos a la significación de 'eruc- 
tar' podemos referirlos a dos bases distintas: i.° El simple RUC- 
TARE, hecho *RUPTARE por etimología popular de ruptus, dio el 
arag. rotar, 'eructar' rotido, 'eructo' (Coll). El compuesto eruc- 
tare, hecho *ERRUPTARE por RUPTUS, afianzado en Asturias y 
Galicia, dio arrutu, 'regüeldo' (Rato), y arrotar, 'regoldar', arruto, 
'regüeldo* (Valladares). 2." De glúttu, glütu, 'targadero', debió 
formarse REGLÜTTáRe, que por medio de *regrotar ha produci- 
do en leonés regotrar (con o abierta analógica), de que se ha 
formado, por hipóstasis de las formas fuertes, regüetrar y des- 
pués regüetar y arregüetar. Un derivado fonético de RECLÜTTá- 
Re, y un testimonio precioso para mi etimología, es el arag. re- 
glotar, con o cerrada, que átscnhrt^ reglóte, 'eructo, regüeldo' (Pu- 
yóles). Regoldar exigiría en este caso como antecedente *reglO' 
dar y una base inmediata *reglutare, con probable influen- 
cia de algún sinónimo, acaso de cóllü, como en golliso y go- 
llete, 'garganta', y en el ital. ingollare, cruce de GÜLa y collú. 

Recadar. 

Se usa en parte de las provincias de Burgos y Falencia, 
feignificando 'recoger encargos', con matices especiales, como 
en recador (por *recadador), 'el encargado de ir recogiendo el 
trigo para los molinos'. Es indudablemente del ant. recabdar, 
esto es, de *recapitare, lo mismo que el port. arrecadar. La 
etimología, pues, no ofrece duda, pero ú la localización y ca- 
racterización del fenómeno fonético que esta palabra ofrece. 
Según Meyer-Lübke (Wort), recaudar es un catalanismo. Esta 



MISCELÁNEA ETIMOLÓGICA 263 

atribución no ofrece garantías, ni es probable, porque en ese 
caso raudo y caudal deberían referirse a aquel origen. Proba 
blemente recadar y recaudar no son variantes justificadas por 
ima diferencia cronológica ni de medio social, sino por di fe 
rencias geográficas, esto es, por pertenecer a diferentes sub- 
dialectos : pero la apelación al catalán es exagerada, porque d 
aragonés conoce el mismo fenómeno, tripedes, treudes, es- 
treudes, y raudo es voz popular de Salamanca; en la región 
leonesa, penetrando en parte de la provincia de Burgos, se da 
acaldar, que ha tenido como antecedente *acaudar. Verosímil- 
mente recadar es la forma propia de una pequeña zona central, 
y recaudar, de las zonas laterales, dentro de la misma región que 
llamamos castellana. 

\^iCENTE García de Diego. 



Acuerdos y noticias 



En honor de Antonio de Trueba. 

En los días 9 y lo de marzo se celebraron en Bilbao fiestas con- 
meimorativas del centenario del nacimiento de don Antonio de 
Trueba, insigne escritor vizcaíno. Fué invitada la Real Academia 
Esipañola para tener reprei&eaitación en dichas fiesitas y de coraiin 
acuerdo designó a su actual censor, el excelentísima señor don 
José Ortega Munilla, para que llevase la voz de la Academia en 
cuantos actos y soleannidades hubiese con tal ¡motivo. Así lo hizo, 
con la brillantez y acierto que era de esperar, mereciendo los plá- 
cemes de todos los vizcaínos y demás ilustres personas asistentes 
a tan cultas funciones, y al regresar, recibió también el fervoro^so 
testimonio de afecto y gratitud de sus compañeros de Academia, 
que le consideraron presente en las sesiones durainte su ausencia 
con tal motivo. 

Nueva convocatoria para el premio Fastenrath. 

En junta del 19 de febrero acordó la Academia anunciar 9'. gutl- 
da vez el premio de Poesía lírica, correspondiente a 1919, por no 
haberse podido adjudicar a ninguna de las obras presentadas. En 
su virtud, podrán aspirar a dicho premio los autores de obras de 
poesía impresas durante el año de 1920, sin que esto impida el 
curso normal de las demás convocatorias relativas a este premio 
que, como de costumbre, se anunciarán con la anticipación debida 
y bajo las condiciones reglamentarias. 

Nuevo Académico. 

Para cubrir la plaza de Académico de número vacante por el 
fallecimiento del inolvidable don Benito Pérez Galdós, fué elegido, 



ACUERDOS Y NOTICIAS 265 

fen junta general ordinaria del jueves 4 de marzo, el e»c<ííentisimo 
señor don Leonardo de Torres Quevedo. La fama universal y ine- 
rectda del señor Torres hace innecesarios cuantos elogios pudieran 
tributársele en este lugar. La Academia se felicita de tan valiosa 
adquisición, y, como es justo, se promete eficaz ayuda en sus ta- 
reas, supuesta la reconocida competencia del nuevo Académico en 
las diversas ramas científicas que profesa. 

Académico correspondiente en Portugal. 
En junta ordinaria del 25 de marzo fué edegido Académico co- 
rrespondiente de la Española en Lisboa, el excelentísimo señor 
don Anselmo Braancamp Freiré, presidente de la .Academia de 
Ciencias portuguesas y literato esminente, como lo prueba, entre 
otros ejemplos, su reciente y magistral estudio sobre la vida y las 
obras del gran poeta hispano-lusitano Gil Vicente. 

Monumento en honor de Valera. 

Asociándose la Academia a la idea, ya empezada a realizar, de 
erigir un monumento al gran literato don Juan Valera, individuo 
durante más de cuarenta años de la Española, acordó, en junta del 
8 de abril, contribuir con la cantidad de mil pesetas a ta-n digna 
y justificada obra de reconocimiento nacional. 

Academias americanas. 

El día 2 de marzo último falleció en Méjico el inspirado poe- 
ta y crítico profundo y perspicaz don Enrique Fernámlez Grana- 
dos, secretario perpetuo de aquella Academia correspondiente de 
la Española. La pérdida es tanto más de sentir cuanto que el 
señor Granados mjuere joven, cuando podría esperarse de su gran- 
de entendimiento iguales o mayores frutos que los que hasta hoy 
había producido. Para reemplazarle en la Secretaría de la Acá • 
demia fué elegido don Enrique Martínez Sobral, iliterato no me- 
nos distinguido y que ya había desempeñado el mismo cargo du- 
rante una larg^ ausencia del señor Granados. 

El señor Obispo de San Luis de Potosi. 

El excelentísimo señor don Ignacio Montes de Oca, obispo de 
San Luis de Potosí, ha publicado el segundo y último tomo de su 
traducción del griego del poema "La Argonáutica", en magníficas 
octavas reales. Como de costumbre, en estas versiones emplea el 
señor Obispo su nombre arcádico de "Ipandro Acaico", que tan cé- 
lebre se ha hecho entre los helenistas modernos y que no ha<brá de 
decaer se^^uramente con esta nueva obra. £1 señor Montes de Oca 



2(66 BOLETÍN DE LA REAL ACAÜEMIA ESPAÑOLA 

se despidió de la Academia, de la que es ilustre miembro corres- 
pondiente desde 1877, para regresar a su país, debiendo antes pasar 
a Roma a ofrecer sus respetos al Padre Santo. 

El señor de la Riva-Agüero. 

La Academia Española ha recibido la visita de su ilustre co- 
rrespondiente e individuo de número de la Academia Peruana, 
don José de la Riva-Agüero, uno de los mas jóvenes y ya maiy 
señalados escritores del Perú y grande amigo del insigne don 
Ricardo Palma. El señor de la Riva-Agüero honra con su asis- 
tencia las juntas de la Academia y toma pante en sus tareas filo- 
lógicas, luciendo en ellais su especiad compeitencia en filología. 

Aniversario de la muerte de Cervantes. El seflor Obispo de 
Vitoria. 

El viernes 23 de abril se constituyó en cuerpo la Academia, en 
la iglesia del convento de las Monjas Trinitarias, de la calle de 
Lape de Vega, para conmemorar, como de costumbre, el aniver- 
sario de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra. Correspoil- 
día a este año añadir, a las solemnidades ordinariais, una oración 
panegírica en loor del egregio novelista y de cuantos han cultiva- 
do gloriosamente las letras patrias, y la Academia acordó rogar 
al excelentísimo señor don Leopoldo Eijo, obispo de Vitoria, qui- 
siese encargarse del citado sermón, quien, 'sin vacilar, aceptó el 
encargo. A las once de la mañana, pues, de dicho día y con asis- 
tenoa del eminentísimo señor don Victoniano Guisasola, carde- 
nal arzobispo de Toledo, de los excelentísimos señores Obispo de 
Mjadrid-Alcalá y Obispo de Málaga, que ocupaban lugar propio 
en el presbiterio, comenzó el solemne acto. 

Ocupaban los sillones del duelo el director de la Academia se- 
ñor Maura, acompañado del excelentísimo señor Ministro de 
Gracia y Justicia y del señor General Fridrich, en representación 
del Capitán general, Secretario y Censor de la Española y Cape- 
llán de las Monjas Trinitarias. Asistieron también en lugar pre- 
ferente un señor Capitán del Cuerpo de Inválidos; el señor cura 
de la Parroquia de Alcalá de Henares en que fué bautizado Cer- 
vantes y el señor Alcalde de dicha noble ciudad, y un gran nú- 
mero dt individuos de otras Reales Academias de Madrid, Co- 
rrespondientes extranjeros de la Española y literatos y escritores, 
así como un público tan numeroso como distinguido. 

Dicha la "Misa de réquiem", que cantaron con el primor de cos- 
tiuníbre las Madres Trinitarias, lo que constituye uno de Icks ma- 



ACUERDOS Y NOTICIAS 



267 



yores atractivos de esta ceremonia anual, subió al pulpito el señor ^ 
Obispo 'de Vitoria y comenzó su elocuentísimo discurso, signifi- 
cando la gran dificultad que entrañaba el condensar en pocas fra- 
ses materia tan vasta e importante como era la que la Academia 
había puesto a su cuidado en el caso presente. 

Sin embargo, con arte exquisito supo el señor Obispo elegir 
varios episodios de la vida del autor del "Quijote", que nos lo reve- 
lan tal y como fué en toda ella y los principios y reglas que guia- 
ron su conducta moral en su poco feliz tránsito por el mundo. 
Asi cuando, en 1571. asistió en la batalla de Lepante, en el mo- 
mento del combate y no obstante hallarse postrado en el lecho 
con fiebre no escasa, se presentó en el puesto de más peligro con- 
testando a los que le reprendían su temeridad que "más valía per- 
der la vida en ocasión tan solemne, por la Religión, la Patria y 
el Rey que conservarla metido en su camarote". Y no eran una 
bravata semejantes palabras, porque allí recibió un mosquetazo 
en el pecho y perdió la mano izquierda; pero conservó la derecha, 
paira que, cerca de trescientos años después, pudiera decir con do- 
naire el personaje ideado por don Leopoldo Cano 

"El mejor libro del mundo 

lo escribió un "manco" en mi tierra". 

Recordó también el señor Obispo la verdadera epopeya que 
forma el largo cautiverio de Cervantes en Argel. Sus atrevidos 
conatos de fuga, no solo, sino para llevarse todos los compañeros 
de infortunio que pudiera; y hasta pensar seriamente en alzarse 
con la maldita ciudad, oprobio del mundo cristiano, y ponerla a las 
plantas del rey don Felipe IL Nada menos que eso propuso al mi- 
nistro Mateo Vázquez en la famosa "Epístola" que le enderezó, 
ofreciéndole que con sólo aparecer algunas galeras reales en la 
costa argelina se levantarían los 20.000 cautivos cristianos que ge» 
mían en las mazmorras o consumían su vida en las crueles faenas 
de la esclavitud. Aquí también el heroico Manco pensaba y obra^ 
ba con el alma puesta en la Religión y la Patria. 

Y, en fin, cuando ya la edad y las desdichas habían apagado la 
sed de gloria en aquel noble corazón, su resignación tranquila y 
piadosa le lleva a refugiarse en el campo literario, y luego en el 
seno de la Orden Tercera, prometiéndose aún en ellas servir a su 
Religión y dar gloria a su Patria. Cóono hubo de lograrlo fué cosa 
que el orador sagrado expuso en elocuentes y conmovedores tér- 
minos que diversos momentos impresionaron hondamente ^] ilus- 
trado auditorio. 



268 boletín de la real academia española 

Consagró el señor Obispo de Vitoria la segunda parte de su ser- 
móa a ensalzar en conjunto los gloriosos e innumerables maestros 
que en el cultivo de las letras produjo la pródiga España en el 
período •en que como punto céntrico puede colocarse la vida de 
Cervantes, así en filósofos, teólogos, moralisitas, humanistas, his- 
toriadores, poetas, autores dramáticos, etc., señalando los carac- 
teres propios de cada grupo. Y tenminó con la nota melancólica 
relativa al estado actual, de evidente pobreza y decadencia litera- 
rias, no por falta de vigor en la raza, sino por el errado camino 
que le o<bligaron a seguir los que, no sintiéndose con fuerzas paira 
sicT originales, buiscaron su inspiración en modelos que ya, a su v€z, 
repreisenitaban una decadencia. Hoy los apremios son die otro orden 
y cada vez mayores, y no han de ser las bellas letras las que sal- 
ven la civilización comprometida; pero si los españoles, en lugar 
de seguir obstinadamente perniciosos ejemplos de fuera, se ins- 
pirasen en lo que nuestros antiguos y nacionales escritores nos 
vienen aconsejando desde hace más de tres siglos, quizás el pa- 
voroso problema social podría hallar entre nosotros una solución 
menos cruenta y fragorosa que en otros países. 

Esto fué, débilmente reseñado, lo que el señor Obispo de Vi- 
toria dijo desde la cátedra sagrada a la numerosa concurrencia que 
con gran interés le oía. Al bajar de ella fué el orador muy felicitado 
por todos los académicos presentes, con quienes pasó lu'Cgo a sa- 
ludar a las Madres Trinitarias en eil ilocutorio. 



boletín 



DE LA 



REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 



Año vil Tomo VIL— Junio de 1920.— Cuaderno XXXII 



CUESTIÓN LITERARIA 



¿OÜIÉN FUÉ EL AUTOR DEL "DIALOGO DÉLA LENGUA"?^^ 



XVI 

Si puede Juan de V'aldés ser «utor del '^Diálogo 
de la Lengua'*. 

De la comparación de la biografia que antecede con las 
especies biográficas que arroja el Diálogo, puede juzgarse 
aíán singulares y patentes son las coincidencias entre el 
autor de dicho libro y el escritor conquense. - Reduciremos 
a números estas 

COIN( IDEN'CIAS PERSONALES 

I.* La de que ningim escritor español conocido que 
haya vivido en Ñapóles en 1536 puede ser autor del Diá- 
logo en competencia con Juan de Valdés. Ni el de la Cues- 
tión de amor (15 12) (si es que aún vivía allí), a juzgar por 
el estilo de esta obra, tan distinta del Diálogo de la Lengua; 
ni Torres Naharro, que aparece maltratado en ella; ni otra 
alguno de los que hoy conocemos. 



^^ 



(.1) Véase el número anterior de este Boletín. 



iJO BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

2/ El hecho de llamarse Valdés uno dfe los interlocu- 
tores del Diálogo y hablarse de él a veces (i), no como per- 
sonaje lilterario sino como persona real y viva, y haberse 
puesto Juan de V'aldés coii su propio nombre en otro diá- 
logo, como es el Alfabeto cristiano, en que son interlocu- 
tores "Julia 3- Valdés". Julia era, como hemos dicho, el 
nombre de la Duquesa de Trajetto. 

3/ Ser el autor del Diálogo de la Lengua criado en 
Castilla, en el reino de Toledo y paisano de Diego de Va- 
lerá, natural de Cuenca, y serlo taJmbién Juan de Vlaldés, 
pues aunque no se halló su partida de bautismo, porque 
no se escribían aún en libros parroquiales, no hay noticia 
de que su padre. Femando de Valdés, viviese fuera de la 
ciudad de Cuenca, donde tenía sus bienes y empleos como 
el de regidor perpetuo dfe ella. 

4.* iSer Nlápoles lugar de la residencia del autor del 
Diálogo y serlo también de Juan de Valdés, ambos en 1535 
o en 1536, y dos años antes, según se dice en pág. 5 : "Bien 
os debéis acordar cómo al tiempo que agora ha dos años 
partistes desta tierra para Roma, nos prometistes a todos 
tres que conservaríades y entretendríades nuestra amistad, 
como habéis hecho, con vuestras continuas cartas. " 

Recuérdese la biografía de Valdés que antecede y se 
verá cómo en 1533 vino a Ñapóles a tomar posesión de su 
archivo, y cómo, desahuciado de él, hubo de volverse a 
Roma, donde había residido desde 1531 y donde recogió 
el autor del Diálogo (pág. 12) un cuaderno de refranes cas- 
tellanos entre los amigos españoles que allí estaban. 

5.*^ Las reuniones que el autor del Diálogo tenía con 
sufi amigos eran semanales, en las afueras de Náix>les, cer- 
ca 'del mar y en ima quinta o casa de placer, como hemos 
hecho notar, con textos, al inquirir en qué lugar había sido 
escrito. Lo mismo eran las conferencias que Juan de Val- 



(i) '"Torres. Dejémonos de andar \yoT las_ramas: mejor será de- 
cirlo claro. Yo conozco al señor Valdés y sé del que se huelga que se 
le demande a la clara lo que sus amigos quieren del." Esto lo dice el 
interlocutor español dirigiéndose a los italianos, y serían palabras bien 
«xcusadas si todo el libro fuese una pura ficción literaria. 



CUESTIÓN LITERARIA 27 1 

des celebraba con sus amigos Marco Aintonio, Coriolano y 
otros en el Posilipo para dilucidar puntos de religión y filo- 
sofía. Probablemente los interlocutores serían los mismos 
en unas y otras juntas. 

Además. Juan de Valdés solia poner los nombres de 
personas reales y no fingidas en sus diálogos, como se ve 
en el Alfabeto cristiano, en el que habla la misma Julia 
Gonzaga, para quien se compuso el libro y a quien va de- 
dicado. No es, por tanto, infundada, sino muy razonable 
la presunción de que los interlocutores del Diálogo sean 
personas verdaderas y vivas cuando se escribía, y hasta 
que el doble personaje Pacheco-Torres corresponda a dos 
españoles distintos que también hubiesen asistido a las con- 
ferencias del Posilipo (I). 



(i) Esta es la opinión de los que han hablado en este punto y 
creemos verosímil tal creencia. M. Pclayo dice (Het., II, 166): "Los 
interlocutores son hombres de carne y hueso y no sombras; caracteres 
vivos arrancados de la realidad..." Así pues, Marcio sería Marco Anto- 
nio Magno, mayordomo de Julia Gronzaga, traductor al italiano del Alfa- 
beto cristiano, de Valdés y su amigo más íntimo y querido, al decir de su* 
contemporáneos. El hecho de traducir el Alfabeto demuestra lo versado 
que estaba en nuestro idioma y justifica y aipoya aquellas palabras del 
Diálogo (pág. 5), en que dice: "Porque el señor Torres, como hombre 
nacido y criado en España, presumiendo saber la lengua tan bien como 
otro, y yo, como curioso delta, deseándola saber asi bien escribir como 
la sé hablar, y el señor Coriolano, buen cortesano, queriendo del todo 
entenderla", etc. 

Este último pudo ser Coriolano \Jartirano que, como secretario del 
Virrey de Ñapóles, don Pedro de Toledo, sería amigo de Valdés. Res- 
pecto del tercer personaje del Diálogo es evidente que el autor le lla- 
mó Pacheco, según consta del manuscrito de la Nacional, aunque des- 
pués en el mismo códice se sobrepuso el nombre de Torres y éste fué 
el que aceptaron los manuscritos de Londres y El Elscorial y el texto 
de Mayáns; pero Usoz y Boehmer conservaron la primitiva lección 
de Pacheco. 

Siendo esto así, el nombre de Torres no significa nada y no hay 
para qué pensar en identificarlo. Pero en cuanto a Pacheco no debe- 
mos omitir que Juan de Valdés tenía un pariente de este apellido, 
según resulta del memorial suyo al Emperador, fechado en 1528, en 
favor de su cuñado Luis de Salazar. Era éste sobrino de una doña Ma- 
ría de Salazar que tenía una hija casada con cierto don Alonso Pacheco, 
primo del Marqués de Mohdéjar. Quizás arreglado, como se arregló, 
el pleito entre el cuñado de Valdés y la familia de Pacheco iría éste 



272 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

6.* El autor del Diálogo dijo (pág. 132) que había? 
gastado en palacios y cortes los diez años mejores de su 
vida, leyendo con gran afición todos los libros de caballe- 
rías quie se publicaban. El sincronismo respecto de J. der 
Valdés es también aquí perfecto. En su biografía se ve que 
hasta 1529 ó 1530 vivió casi siempre en compañía de su. 
hennano Alfonso, empleado en la cancillería imperial. Se- 
gún las cartas de Erasmo, Juan de Valdés era aún joven 
en 1529, pero ya se dedicaba a estudios serios y estaba se- 
parado de la corte de Carlos. V : los diez años anteriores 
serían los dedicados a los libros caballerescos. 

7." En diíversos lugares del Diálogo de la Lengua ma- 
nifiesta su autor poseer diferentes idiomas. Por ejemplo, 
en la pág. 109, dice: ''Así habría más personas que supie- 
sen las lenguas necesarias, como son la latina, la griega, 
la hebrea, en las cuales está escrito todo cuanto bueno hay 
que pertenece así a la religión como a la ciencia." Juan de. 
Vial des tradujo con gran acierto los Salmos del hebreo; el 
Evangelio de Sa/n Mateo y las dos Epístolas de San Pablo, 
del griego. Cita con harta frecuencia en todas sus obras 
textos latinos y sabía hablar el iitaliano tan bien como pu- 
diese saberlo el autor del Diálogo, si fuese persona distinta. 

8.^ Era el autor del Diálogo hombre austero y de rí- 
gidas costumbres : lo miuesitra el odio que le inspiran los^ 
libros de caballlerías en general, y en particular las des- 
honestidades que hay en el A[madis, así como le indigna 
la desenvoltura de Melibea,' 00 obstante declararse devoto 
lector de la Celestina (i). Juan de Valdés no' sólo era auste- 
ro, sino austerí'simo, según la opinión de todos los que le 



a Ñapóles y allí se trataría con su medio pariente Valdés. (Caballero, 
pág. 405.) El Pacheco del Diálogo era militar y caballero y parece muy 
adicto y aun sumiso a Valdés, como si fuera su deudo o allegado. 

El padre Miguélez, que halla infundadas estas "suposiciones", en- 
cuentra más razonable que López de Velasco diese los ^lombres de Val- 
dés y Torres en el Diálogo a dichos interlocutores en recuerdo de un 
Licenciado Juan de Valdés, que fué su testamentario, y de un Fran- 
cisco de Torres, escribano que autorizó el testamento. Sin duda sabía 
o adivinaba Velasco, veinte años antes, que las cosas iban a pasar así 
en 1598. 

(1) Pá«s. 132, 135 y 138 del Diálogo. 



CUESTIÓN LITERARIA 273 

'<x>nocieron y resulta de sus libros, desde los primeros a los 
últimos. Respecto de los caballerescos y sus similares, decía 
ya en el Diálogo de Mercurio y Carón (pág. 258): ''Vedé 
(dice el ánima del santo Obispo) que no se vendiesen li- 
bros de cosas profanas e historias fingidas, porque con 
aquéllos se inficionaban los ánimos de iDs que leian y de 
los que oían ; y con estotros se pierde el tiempo, sin poder- 
se dellos sacar fruoto." Todos los demás libros que com- 
puso son de materia religiosa e impregnados del más cn:do 
ascetismo. 

9.* Juan de Valdés tradujo, conx) hemos dicho, dos 
Epístolas de San Pablo : la dirigida a los Romanos y la 
primera enviada a los Corintios y escribió para ellas un 
difuso y algo pesado Comentario, sino es que, como pre- 
sumimos, recargó la doctrina el editor del siglo xvi de es- 
tas obras, que lo fué el protestante español Juan Pérez de 
Pineda. 

Pues bien; en la pág. 106 del Diálogo de la Lengua, ha- 
blando Valdés de la abundada del idioaiia castellano y de 
que el toscano viene a ser la mitad más pobre en vocablos 
que no tengan correspondiente de una a otra lengua, le ar- 
guye. 

"CoRioLANO. Esta bravería española no la aprendistes 
en San Pablo. 

V.\LDÉs. Basta que la aprendí en San Pedro y en 
Roma." 

Tratándose de bravatas o baladronadas de idioma es 
bastante impropia la referencia a San Pablo, si no hubiese 
.algima razón particular y conocida, sobre todo, de la per- 
dona reprendida, pues en otro caso hubiera citado algún 
santo señalado especialmente por su humildad. Alude, pues, 
a la versión de las Epístolas y al trabajo largo y minucioso 
'del comentarista. 

La respuesta es equívoca y satírica: bajo el nombre de 
San Pedro encubre \''aldés el de la curia romana y corte 
del Papa, donde había asistido algún tiempo, como va dicho. 

10. Otra alusión a Juan de Valdés hallamos en la 
^página 16 del Diálogo. Exponiendo uno de los dialí^nistas 



274 boletín de la real academia española 

su proyecto de ocultar un hábil escribiente que anotase los" 
puntos principales que se tratasen, en la conversación que 
iban a emprender, añade: "Porque podría ser que con este 
principio eng-olosinásemos a Valdés de tal manera que le- 
hiciésemos componer cualque diálogo de lo que aquí pla- 
ticáremos. " * 

Y ¿por qué ha de ser precisamente un diálogo y no un 
discurso, tma oración o un libro didiá'ctico? Tratándose de 
un autor que no sea Juan de Valdés no tiene explicación la 
preferencia, pues sería demasiado imponerle hasta la forma 
de manifestar sus ideas. PerO' aludiendo a J. de Valdés, 
autor del Diálogo de Mercurio y Carón, y del diálogo titu- 
lado Alfabeto cristiano, que justamente había escrito el año 
antes (1535) y dedicado a Julia Gonzaga, conocido como 
sería de todos los que se relacionaban con esita señora, era. 
natural pensar que Valdés motu proprio adoptaría la forma 
dialogada" para la nueva ob'ra. 

1 1 . Juan de Valdés era enemigo de los frailes de su 
tiempo y aun de los clérigos y prelados aseglarados, a todos - 
los cuales fustigó despiadada y a veces injustamente en to- 
das sus obras. En el Diálogo de la Lengua se hallan pasa- 
jes con igual espíritu, que Mayáns suprimió en su edición 
para poder darla a luz sin ningián tropiezo. Ya hemos cita- 
do uno en que quizás aludiendo al nombre del autor de 
esta obra, y ponderando su continua ocupación en escribir^ 
se le llama un San Juan Evangelista. 

En la pág. 17 de la edición de Mayáns, dice : 

"Valdés. Hora, sus; veisme acpií miás obediente que un. 
cordero manso." 

Pero el manuscrito de la Biblioteca Nacional y las edi- 
ciones de Usoz y Boehmer dicen: "Más obediente que un 
fraile descalzo cuando es convidado para algún banquete. " 

En la pág. 29, al hablar del origen de la palabra ahaden- 
go, dice el texto mayansiano que los clérigos quisieron que- 
se llamase así lo propio del abad o abadía. 

Pero en el mjanuscrito, Usoz (pág. 35) y Boehm«r. 
(pág. 355), el pasaje está en estos términos: 



CUESTIÓN' LITERARIA 27 í> 

"Valdés. Porque en la lengua castellana de real se dice 
reaJengo lo que pertenece al rey, quisieron los clérigos, con 
su acostumbrada humildad, por parecer reyes, que de abad 
ík; llamase abadengo, lo que pertenece al abad o abadía. 

Pacheco. ¿Pareceos a z'os que fueron muy necios? 

Valdés. No me empacho con clérigos." 

En la pág. 98 de Mayáns, hablando de los equívocos, se 
dice: 

"Valdés. Hora mirad cómo un fraile, en tres palabras, 
aludió sutilmente a las tres significaciones (de la voz toca) 
y fué así que demandándole una monja le diese una toca, 
él respondió: — "Cuanto toque a mí tocaros, con más que 
eso os serviré. " 

Pero el manuscrito y los otros textos (págs. 137 y 393) 
añaden : 

"P.ACHECO. ¡Oh. hi de puita. qiíé buen fraile! Guijarrazo 
de villano y palo de sacristán. 

Valdés. ¡Cómo os alteráis en oyendo hablar de frailes! 
Como si no fueran hombres como nosotros. 

Pacheco. ¡Ya, ya! Xo airemos de más. Pues ros de- 
fendéis a los frailes, yo quiero de hoy más defender la causa 
del rey de Francia contra el Emperador." 

La alusión al Diálogo de Mercurio y Carón parece evi- 
dente, asi como la afirmación indirecta de que el Valdés in- 
terlocutor del Diálogo de la Lengua es el mismo que el 
autor del otro. El sentido es: " — Puesto que vos, Valdés. 
adversario de los frailes en el Diálogo de Mercurio, escrito 
para defender al Emperador contra el Rey francés, os tor- 
náis ahora amparador de aquéllos, yo también, antes amigo 
del Emperador, me tomaré defensor de su contrario el 
rey Francisco." Y como esto no podía ser por la condi- 
ción de Pacheco, que era de soldado español, claro se ve 
que el sentido de todo el pasaje es irónico y que tan hostil 
a las órdenes mionásticas era ahora Valdés como en 1529, 
cuando cosiipuso el Diálogo de Mercurio TiV 



(i) Este dicho de Pacheco o Torres es otra prueba, a mi juicio pa- 
tente, de que el Diálogo se compuso en la fecha que venimos supcmien- 



276 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA . 

12. Pondremos también entre las coincidencias de ca- 
rácter personal la defensa de Erasmo que se hace en la pá- 
gina 129 del Diálogo (178 en Usoz _v 409 en Boehmer), muy 
propia de quien era más quie erasmista en cuanto al amor 
de la persona; y la agresión a Nebrija, tan maltratado por 
el autor del Diálogo de la Lengua (2) que con harta sor- 
presa hallamos en el Diálogo de M\ercurio y Carón, al de- 
cir (pág. 192): 

"Mercurio. Está atento, porque es en latín y no sé si 
lo entenderás. 

Carón. ¡Conno si yo no entendiese latín tan bien como 
cuantos nebrisensis hay en el mundo ! " 



XV'II 
Coincidencias de estilo y lenguaje. 

No se me oculta cuan arriesgado es fundar la propiedad 
de una obra que aparece anónima, por las semejanzas de 
estilo y lenguaje que pueda ofrecer, con las de otro autor 
conocido y de la misma época. A Cervantes, por ejemplo, 
se han atribuido, con apoyo en dicha semejanza, La tía fin- 
gida y otros escritos que están lejos de pertenecerle. Nada 
más conforme con la naturaleza de las cosas que dos auto- 
res que vivan en el mismo tieimi)o se expresen de un modo 
casi idéntico: lo extraordinario sería el caso opuesto. Por- 
que en los miodos de hablar y más en los de escribir hay 
cierta corriente simpática y a veces m|oda que sin quererlo 
ni proponérselo uno le sojuzga y domina su pluma cuando 
voluntariamente no trata de rechazar aquel influjo. 

Esto se entiende, sin emlbargo, en los modos usuales y 
comunes de escribir, i)ero no en aquellos giros, frases y vo- 
ces singulares que un auitoi* ettnplea ixx;o menos que exelu- 



do, pues de otro modo no tendría chiste ni aun sentido. ¿Quién se 
acordaba en 1578 del desafío de Carlos V y Francisco I ]>ara darle 
caracteres de actualidad y hacer donaires con ello? 

(i) Véanse las págs. 10, 41, 47, 48. 52, 55. 75, 77, 85, 87, 9¿ de 1* 
edición de Mayans (Madrid, 1873). 



CUESTIÓN LITERARIA 277 

sivamente y que casi nunca se haJlari en otro como no haya 
-querido imitarle. 

Tal creemos que sucede en el Diálogo de la Lengua, 
así por lo que respecta a fenómenos gramaticales como a 
los de simple lexicografía. Expondremos algunos de los 
que nos han parecido más dignos de ser recogidos. 

Italianis^nos. — La dilatada residencia que lle\'aba en Ita- 
lia el autor del Diálogo cuando escribía su obra no podía 
menos de influir en el lenguaje de ella. Aunque prescinda- 
mos de muchas voces escritas a la italiana, como stá, sté, 
-staría, stand o^ stilo, Spaña, spaíwles, spante, stados, scriuo; 
scriue, scriuen, screvir, scrito, spriniir, amaniciendo, casti- 
llano, enzigeccn (envejecen), segonda, suferimos (sufrimos) 
vtistros, ziistra (por vuestros, \-uestra), mi contenta, mi ma- 
ravillo, mi satisface, mi pareciere, nel lugar, nel tiempo, nel 
hombre, nel cancionero, nela manera y otras, defecto que 
puede achacarse al escribiente, que casi con seguridad se 
puede afirmar que era italiano, quedan otros giros y pa- 
labras que no pueden explicarse por tal modo. 

Ya Clemencín, en sus notas al Quijote (II, 304), advirtió 
y señaló que las frases del Diálogo "tienen del arábigo" y 
"tienen del pastoril" (págs. 34 y 82 de la edición de 1873); 
a que pueden añadirse las de "tienen del griego" y "tienen 
del laítín'' (iiág. 23 de Usoz, porque el texto de 1873 está 
equivocado, o fol. 17 vto. del manuscrito de la Biblioteca 
Nacional). De estas frases dice Qemencín que "este modo 
■ de hablar . no es puro castellano y no puede excusarse de 
italianismo" . 

En el folio 78 de dicho códice liallamos esta otra: 
"Usándolos mucho (ciertos vocablos), a poco a poco los 
ablandaré"; y en el 91 vto. la misma: "Han andado... de 
boca en boca su a poco a poco, se han ido corrompiendo." 
La primera cita a poca costa quedaría correcta; pero la se- 
gunda es evidente italianismo. 

"La disculpa t' magra'', dice Torres o Pacheco a su 
-amigo Valdés, hablando del Aknadís de Gaula; y aunque 
la frase no es un italianismo sino ima expresión italiana. 



ayS BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

el hecho de citarla priteba lo dominado que por la lengua, 
adopltiva estaba el autor del Diálogo. 

Son claros italianisnios estos dos que hallam¡os en el fo- 
lio 34 vto: "Por un otrO' ejemplo" y ''ellas autoridad tiene 
\m ejemplo destos antiguos que un otro que yo podría com- 
poner". También lo es este otro que hay en el fol. 49 yto. : 
"Deseamos nos digáis que es lo que cerca desito guardáis 
(pensáis o consideráis)." El italiano guardare significa, ade- 
más de mirar, lo que: Valdés quiere expresar en castellano 
con una palabra que no- lo es, en tal acepción o sentido. Y 
como italianismos deberemos considerar las f omms Valdesio 
y Martio que llevan en el primitivo' encabezado del Diá- 
logo. 

Empleo del futuro. — ^Hay en nuestra lengua un solecis- 
mo (i) que cometen los extranjeros y catalanes que no do- 
minan ibien el idioma, y consiste en colocar los verbos en 
tifempo futuro, con notoria impropiedad, cuando la Gramática 
y el sentido reclaman ya el presente de subjuntivo o ya el 
de indicativo con el si condicional. No puede justificar este 
■\-icioso empleo el hecho de que la acción del verbo no se 
haya aún realizado, porque nO' se trata de expresar si se 
lealizó O no sino de si podrá ser realizada, pues depende, 
bien de alguna condición, como hemos dicho, o de que antes 
se eumpla la acción de otro verbo. 

El autor del Diálogo de la Lengua, no por ignorancia 
ciertamente, sino por imitar la sintaxis latina, incurre en 
este defecto un gran número de veces. Cerca de un centenar 
hemos contado a la ligera; citaremos sólo unos cuantos de 
ios más significativos : 

"Pero mirad que si alguno querrá (quiere o quisiere) 
decir que la lengua vizcaína es en España aún más antigua 
que la griega, yo tanto no curaré de contender sobre lo con- 
trario, antes diré que sea mucho en buena hora. " (2) 



(i) No lo es en latín: "Doñee cris felix..." "Utcunque mecum vos 
eritis..." Aunque el autor del Diálogo era castellano, como era a la vez 
gran latinista y residía en Italia, donde también hay este giro, se com- 
prende lo prefiriese al corriente en su tierra. 

(2) Pág. 23 de la edic. de 1873. 



CUESTIÓN" LITER-\RIA 279 

"Pero, por que no digáis que no os obedezco, diré lo que 
así de ipresto se me ofrecerá (ofrezca).'' (i) 

"Es menester que sufráis me apro\Teche de los vocablos- 
que más a propósito me parecerán (parezcan)." (2) 

"Yo no -me curo de la fealdad... y con el que querrá 
(quiera) hacer de otra manera yo no contenderé" (pág. 50). 

"Yo de mu\' buena gana daré mi voto siempre que me 
será (sea) demandado, aunque algunos se me hacen duri- 
llos" (piág. 105). 

**Y de la mesma marera si otro querrá (quisiere") poner 
en romance aquello de Terencio" (pág. 130). 

" Pienso darlo todo a los que lo querrán (quieran) y aun, 
si me paresciere, lo haré imprimir" (pág. 146). 

"Antes se lo rogamos... y si os parecerá (parece) podréis 
hacer la primera parte de la c^ra, de lo que platicamos esta 
mañana, y la segimda, la de esta tarde" (pág. 147). 

Creemos que basían para probar que no son descuidos 
sino intención deliberada de escribir de este modo. Y como 
no fué ni es lo propio, ni recordamos autor castellano, como 
lo era el del Diálogo, que lo haya usado, parece razonable 
considerarlo como caso excepcional, -\hora bien. Juan de 
X'^aldés. en sus obras auténticas incurre con frecuencia en 
igual defecto: copiaremos algunos ejemplos, los suficientes 
para probar la imitación : 

"La resurreción de los que partirán (partan) de la pre- 
sente vida sin haber tenido en sus ánimos este morador, será 
ignominiosa." (Epíst. a los Rom., pág. 128.) 

"Palabra que saldrá (salga) falsa de su boca no tomará 
vacia a él ; pero que hará propiamente aquel efecto que él 
querrá (quiera) que haga." (ídem, pág. 197.) 

'* El que planta y el que riega serán remunerados de Dios 
según que habrán (hayan) trabajado en plantar y en regar." 
(Epíst. a los Carint., pág. 56.) 

"En este edificio espiritual que hace en vosotros, sere- 
mos remunerados de Dios según que trahaparcmos (trabaje- 
mos) en él. " (ídem, pág. 56.) 



(i) Pág. 30. 
(2) Pág. 40. 



28o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

"Teméis este aviso: que adonde veréis (veáis) el vocablo 
-hebreo." (Salterio, pég. i68.) 

"Con mayor facilidad verniá a confiarse en Dios el que 
terna (tenga) menos favor de las criaturas.'' {Trat., pág. 7.) 
"Remitirá a la voluntad de DÜos que haga con él segián 
le parecerá (parezca)." (ídem, pág. 8.) 

"Enitonces seré verdaderamente ciudadano del reino de 
Dios cuando dependeré (dependa) totalmente de Dios. " (ídem, 
pág. 26.) 

En este mismo libro, págs. 35, 87, 88, 94, 150, 157, 159 
y, 162: 

"Y cuando leeréis (leáis) lo que Cristo dice contra los 
escribas y fariseos... consideraréis..." {Evangelio de San Ma- 
teo, pág. 9.) 

"D)e esta manera si seréis (fuerais) combatida del honor 
o de la desconfianza... acordaos de aquellas palabras de 
Cristo..." (Idemi, pág. 12.) 

"Cualquiera de vosdtros que Ivi viendo yo romperá (rompa) 
. el menor mandamiento de la ley y enseñará (enseñe) a otros 
a romperlo con achaque de prediicación. . . no tendrá parte en 
el reino de los Cielos. " (ídem, pág. 74.) 

"Abtes, si alguno te dará (da o diere) una bofetada en 
tu carrillo derecho, vuelve el otro, y al que te querrá (quie- 
ra) llevar en juicio y tomarte tu capa, déjale también el 
sayo." (ídem, pág. 88). > 

En este mismlo libro, págs. 10, 21, 51 y otras muchas 
veces. 

Uso de la preposición "en". — Tampoco es frecuente el 
empleo de la preposición en, en lugar de a, común en los 
vizicaínos, en casos como éstos del Diálogo de la Lengua : 

"Nk) me he querido poner en ello" (por "a ello" (pá- 
.gina 14). 

"Me determino en obedeceros" (pág. 15). 
"Soy venido en esta opinión" (pág. 18). 
"Antes, después que Vine en Italia, he olvidado..." (pá- 
gma 59). 

En Juan de Valdés hallaimos, eiUre otros casos, los si- 
«fuientes : 



CUESTIÓN LITERARIA :8l 

*'E1 se tomaría para ir en España y que de camino pa- 
saría por Roma." {Epíst. a los Rom., pág. 293.) 

"Recogiendo algunas limosnas para enviarlas en Jeru- 
salem." (Epíst. a los Cor., pág. 309.) 

" Determinado >» guardar el deber. " (Evang. de San Ma- 
teo, pág. 85.) 

"Los hambres venimos en el mundo para vivir, y que 
sólo Cristo vino en el mundo para dar vida." (ídem, pá- 
gina 336.) 

" A los santos de Dios pertenece o no venir en palabras 
con los santos del mundo." (ídem, pág. 410.) 

"La feliz tomada del pueblo hebreo en Jerusalem." 
(ídem, pág. 461) (i). 

El artículo "el " ante "a" . — El empleo del artículo mascu- 
lino ante nombre femenino que empieza con a es corriente 
aun hoy en ciertas frases, como "el alma", "el agua", etc 
Era más frecuente aún en el siglo xvi; pero no sé si alcan- 
zaba a los casos que hallo en el Diálogo de la Lengua: "el 
autoridad" (pág. 11); "el harina" (pág. 21); "el ajena" (pá- 
gina 49), y "el amibigüedad", seiriejantes a estas otras que 
aparecen en el Evangelio de San Mateo: "el austeridad" 
(pág. 31); "el aspereza" (pág. ^^), y "en el agonía" (pá- 
gina 524). 

Repetición de frases singulares. — El autor del Diálogo 
de la Lengua era muy aficionado a usar ciertas frases con 
tal repetición que constituyen bordoncillos, como él decía, o 
muletillas, como llamamos hoy a estos casos de tautología 
fraseológica. 

"Cuanto al autor del Amadis de Gaula" (pág 11). 

"Cuanto a lo de la ortc^afía, no digo nada" (pág. 12)» 

"Cuanto a las maneras de decir" (pág. 22). 

"Cuanto al origen de la lengua" (pág. 30). 

"Cuanto a la conformidad" (ídem). 



(i) Ya en el Dial, de Mere, y Carón^ hallamos: "Venido el Empe- 
rador en España" (pág. 31); "enviar nuestro ejército en Italia" (pág. 32): 
"se volvió con gran diligencia en Italia" (pág. 35); "cuando el Empe- 
rador pasó en España" (pág. 102), etc. 



i82 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

"Harto basta lo dicho cuainto a la conif onmidad " (pá- 
.gina T,2). 

"Cuanto a la gramática" (pág. 33). 

"Cuanto a lo primero, presuponed..." (pág. 34). 

"Cuanto a lo demias, sabed..." (pág. 35). 

"Eso es cuanto a los vocablos" (l>ág. 37). 

Estos, siólo en las primeras 37 páginas, son ya indicio 
de lo que sigue. Con no menos frecuencia vemios empleada 
esta frasie ix>r J. de Valdés en sus obras. 

En el Diálogo de Mercurio y Carón hemos recogido 
algunas: "Cuanto a mí, yo te prometo" (páig. 19); "Cuanto 
que si muchos de esos hobiese (pág. 27); "Cuanto que si 
a eso va" (pág. 44); "Cuanto a la deuda del rey de Ingla- 
terra" (pág. 178): "Cuanto a lo del Papa" (ídem); "Cuanto 
el sufrir con paciencia" (pág. 190) ; "Cuanto a que si mu- 
chos tales" (pág. 284). 

En las demás no escasean tampoco los ejemplos. 

"Cuanto a lo que David entendió en el Salmo, me re- 
mito a lo que allí he dicho." (Epíst. a los Rom., pág. 37.) 

"Cuanto a lo que tenemos de Adam." (ídem,, pág. loi.) 

"Cuanto al ejercicio de la piedad, me remito a lo que 
•diré." (Ideim, pág. 217.) 

"Cuanto a lo que entendía en cada una de estas cosas..." 
(Epístola a los Corint., pág, 40.) 

"Cuanto a la calidad de este fuego que hará (haga) este 
efecto..." (ídem, pág. 60.) 

"Cuanto a la dificultad que hay en las autoridades que 
•están alejadas... me remito..." {Evang . de San Mat., pá- 
gina 23.) 

"Cuando a aquéllo, Nazareno es'tá llamado..." (ídem, 
página 24.) 

"Cuanto a este conocimiento de Diios..." (ídem, i>á- 
gina 66.) 

"Cuanto a la letra, lo mismo es romper que abrogar." 
(ídem, pág. y 6.) 

En este mismo libro, págs. 90, 204, 219, 225, 298, 402 
y otras. 



CUESTIÓN' LITERARIA 283 

La exclamación "Ora (hora o agora) ¡sus!" no figura 
mucho en las obras del siglo xvi (i). Una vez la hemos 
hallado en Villalobos {Com. Anfitr.) y algunas en Lope de 
Rueda, que es posterior a \'aldés. En el Diálogo de ¡a Len- 
gua 9s escribe bastantes veces. Citaremos unas cuantas : 

"Ora ¡sus!: sea lo que fuere" (pág. 4). 

"Ora ¡sus!: no perdamos tien^po en esto" (pág- 12). 

"Ora ¡sus!: veisme aquí más obediente que un cordero" 
.(pág. 17). 

"Ora ¡sus!: atajemos esta materia" (pág. 109) (2). 

También hallamos bien repetida la exclamación en el 
Diálogo de Mercurio y Carón: 

"Agora ¡sus!: no quede por esto" (pág. 126). 

"Agora ¡sus!: soy contento" (pág. 153). 

"Agora ¡sus!: déjalas luego" (pá-g. 191)- 

"Agora ¡sus!: tu vienes armado" (pág. 301). 

No la hallamos en los demás escritos, por el carácter 
grave de ellos, salvo en uno de los Trataditos (pág. 43): 
"Hora ¡sus!, hijo: ves aquí que yo he castigado a tu her- 
mano. " 

Extrañísima frase es una que no recordaimos haber leído 
jamás en ningún autor castellano, ni antiguo ni moderno. 
He aquí los casos que se hallan en el Diálogo de la Lengua : 

"Muy larga me la levantáis: Tanto que esto más es que- 
rer saber historias que gramática" (pág. 18). 

"Mjuy larga me la le^•antáis. si queréis meterme en re- 
glas gramaticales" (pág. 30). 

"Larga nos la levantaríades a los que no sabemos grie- 
go ni latín" (pág. 103). 

"Larga ine la levantáis" (pág. 133). 

Pero esta frase tan singular la hallamos en el Dial, de 
Mere, y Carón: "Larga me la levantáis: e yo tengo que ha- 
cer" (pág. 201). 

Coincidencia verdaderamente peregrina y que por sí so- 



(i) En italiano Orsú. En ambos idiomas procede de Hora o Aho- 
ra, suso (arriba). 

(2) Para la ortografía sigo el manuscrito de la Nacional. Mayans 
■escribe "Hora". 



284 liOLETÍÑ DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

]o bastaría para sospechar la conminidad de origen entre 
íUmbas obras. 

l^ampoco creemos que sea muy frecuente la frase "mi- 
rar en ello" que hallamos bastante prodigada en el Diálogo 
de la Lengua: págs. 14, 30, 47, 76, 81, 103 y 112. No copia- 
remos los textos, porque se rei>iten bastante en su forma: 
"si miráis en ello", "nunca había mirado en ello" y "por no 
mirar en ello". 

La hallamos repetida en el comentario del Evangelio de 
San Mateo: "el que he seguidoi sin mirar en ello" (pág. 3); 
"y así mirare miás en ello" (pág. 31); "las personas cristia- 
nas deben mirar mucho en ello" (pág. 124). 

La frase "no contender" no es común. El Diálogo de la 
Lengua la emplea, diversas veces: "No quiero sino dejarlos, 
por no contender y deciros..." (pág. 21). 

"La vida me habéis dado en no querer contender sobre es- 
to... yo tanto no curaré de contender sobre lo contrario..." 
(pág. 23) ; "no contenderé" (pág. 50) ; "en esto no quiero 
contender con vos" (pág. 60); "por no estar a contender 
soy contento" (pág. 147). 

Valdés, en su Epíst. de San Pablo a los Corint., pág. 282, 
dlice: "Yo no contenderé con quien quisiere que estas pala- 
bras no se refieran al ...", y otras muchas veces. 

En el comentario al Evang. de S. Mateo, dice: "bien que 
no contenderé con quien las querrá {quiera) entender a la 
letra" (pág. 112); "Con quien querrá {quiera) decir que pue- 
de estar la fe de hacer milagros en nombre de Cristo... yo 
no contenderé" (pág. 139); "y no contenderé con quien que- 
rrá {quiera) decir que entiende..." (pág. 275). La manera de 
escribir es la misma en uno y otro autor. 

En el comienitario de los Salmos (Boehm., pág. 347) : "con 
(juien querrá contender que David no celebra. . . " 

Otra de las frases que más soq^resa causa encontrar en 
el Diálogo de la Lengua, sobre todo por lo mucho que se 
repite, es la de "soy contento", o "me contenta". No es 
inusitada en el siglo xvi ; pero tamipoco es coimin, y en la 
primera forma, rarísimia. Veamos cómo la emplea el Diá- 
logo : 



CUESTIÓN LITER-\RIA 285 

"Ya lo entiendo y soy contento de sufriros el uso des- 
tos vocablos" (pág. 40). 

"Soy contento; pero tampoco vos no os atuféis." "¿Sois 
contento?" (pág. 47). 

"Soy contento, y dígoos que en esto no tengo regla" 
(Pág. 55)- 

La forma "soy contento" se repite en las págs. 60, 84, 
gi, III y 121; la de "me contenta", en las 122, 123, 125, 
128, 131, 133, 137, 139 y otras muchas veces antes. 

Juan de Valdés parece que sirvió de modelo al autor del 
Diálogo de la Lengua; tantas son las veces que repite la pe- 
culiar exclamación de "soy contento" en su Mercurio y 
Carón. 

"Soy contento: mas mira..." (pág. 7). 

"Soy contento; pero mira...-^' (pág- 29); "Soy contento; 
pero veamos primero" (pág. 40); "Soy contento. ¿Qué te 
parece, Mercurio?," (pág. yy); "Soy contento; mas no ago- 
ra" (pág. 86); "Soy contento; está, pues, atento" (pág. 90); 
"soy contento" (pág. 126); y lo mismo en las págs. 153 (dos 
veces), 155 y otras. 

En la s^iinda forma hallamqf» estos casos en otras obras 
del mismo autor. 

"A mi más me contenta, según lo que he declarado.'* 
(Epísf. a los Rom., pág. 65.) 

"A mi rrK contentaría más esa inteligencia que la que 
he puesto." (ídem, pág. 200.) 

"Aunque a mí más ine contenta lo que he puesto" (Epist^ 
a los Corint., pág. 61.) 

"Todavía me contenta más la otra inteligencia." Evang. 
de S. Mat., pág. 243.) 

Otra frase singular me ha llamado la atención en el Diá- 
logo de la Lengua (pág. 39), que dice: "es una de las prin- 
cipales con que yo venía armado contra vos" ; la cual ha- 
llamos también en el Mercurio y Carón (pág. 301): "Tú zie- 
nes armado para defender al Eímperador." 

Vocablos. — En cuanto al vocabulario, serían muchas las 
semejanzas, no de voces comunes, que eso nada probaría, sino 
de aquellas extraordinarias que por capricho o por otra 



286 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

razón emplea el autor del Diálogo de la Lengua y hallamos 
repetidas en las obras indudables de Juan de Valdés. Y aquí 
debemos recordar y apurar las consecuencias del hecho más 
que significativo' de ver usadas en estas últimas muchas de 
las voces que el autor del Diálogo de la Lengua dice que de- 
seaba introducir en el caudal de nuestro idioana. Habiendo 
quedado inédita dicha obra es casi imposible que Juan de 
Valdés pudiera tener nofticia de tales vocablos, no siendo por 
comunicación directa del que pretendía introducirlas o, lo 
que es igual, porque ambos autores eran una misma persona. 

Varias de estas palabras eran ya conocidas, como el mis- 
mo autor del Diálogo advierte; pero otras no, ni entraron 
nunca en la qorriente del idioma, si bien casi todas las otras 
se escribían ya al mediar el siglo x,vi, cabalmente cuando se 
hicieron públicas, por imedio de la impreruta, algunas obras 
de J. de Valdés. Unas cuantas había él empleado en su Diá- 
logo de Mercurio y Carón, como hemos visto, y el hecho de 
no citarlo ni por este motivo ni por otro es también indicio 
de que ambos Diálogos tienen un solo padre literario. 

Pero, a fin de que tampoco quede sin prueba este último 
aspecto de la semejanza entre los dos autores, elegiremos 
algunas voces muy señaladas. 

En el Diálogo de la lengua (pág. 34) se dice: "Yo no 
os sabría dar anas que una noticia confusa, la cual os ser- 
virá más para atinar que para acertar." Esta contraposición 
•entre dos voces que hoy son dos sinónimas en todas las acep- 
•ciones de atinar, pues acertar tiene más, no la hemos hallado 
más que en Juan de Valdés, que dice en la Epist. a los Ro- 
manos, pág. 14 : "Aunque por soberbia no acertaron, atinaron 
en cierta manera por el discurso de la razón y del entendi- 
miento." En los Trataditos, pág. 112 : "Algunas veces atinan 
y otras veces aciertan. " 

Y. en este otro pasaje del comentario al Evang. de S. Ma- 
teo, pág. 2: "Aunque en unos acertamos, en oitros apenas 
ati)iam-os. " 

Hablar€m.os ahora de otro vocablo más singular todavía. 
El verbo gastar no tiene en nuestro Diccionario, aun hoy, 
la acepción de dañar, echar a perder o estropear una cosa. 



CUESTIÓN LITERARIA 287 

como el gáter francés o el guastare italiano. Si algún escri- 
tor nKKÍerno emplease el verbo en este sentido se diría y con 
razón que era un galicismo. Podría ser, de igual mcxlo, un 
italianismo, y de Italia lo tomó el autor del Diálogo de la 
Lengua, que lo prodiga, según puede verse en estos ejemplos: 

"Si ya no queréis decir que hombres envidiosos, por 
afrentar al autor (Nebrija), han gastado el libro" (pág. lo). 

"Y si... ponéis el acento en la última, haciéndole impe- 
rativo, gastaréis la sentencia" (pág. 38). 

"¿De manera que quien las dejase de poner (las tildes) 
no gastaría la sentencia? — No, de ninguna manera" (pá- 
gina 75). 

"Muchos hay que, porque saben que en la lengua lati- 
na dos negaciones afirman, pensando que hacen. lo mismo 
en la castellana, huyendo de ellas gastan algimas veces el 
estilo" (pág. 118). 

"Con cualquiera cosa que le faltase (a im refrán) gas- 
tartadcs la sentencia que tiene" (pág. 119). 

Otras dos veces lo repite en la página siguiente. 

Veamos ahora este mismo verbo en las demás obras de 
Juan de Valdés : 

"Corregid entre vosotros lo que por mi ausencia habéis 
gastado y habéis estragado" (Se trata de daños morales) 
, (Epíst. a los Corint., pág. 94). 

"Dio al pulgón su fruto y a la langosta su trabajo: (j<is- 
tó con granizo su vid y con yelo su higuera. " {Satt., pág. 80.) 

"Tiempo es que haga castigo el Señor, porque han gas- 
tado su ley." (ídem, pág. 159.) 

"Huyen tales conversaciones cuando están a peligio de 
gastar con ellas sus ánimos o sus costumbres.'' (ídem, pá- 
gina 179.) 

Y en este mismo libro, págs. 112, 266, 321 y 468, halla- 
mos empleado el verbo gastar en igual sentido. 

Dice el autor del Diálogo de la Lengua (pág. 112) que 
prefiere decir planto a decir lloro, Y aunque dicha forma 
era ya arcaica en 1536, Juan de Valdés la usó en la Epíst. a 
los Rom., pág. 156: "Esto mesmo se podría responder cuan- 
do se dudase del planto de David por la muerte de su hijo 



288 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Absalón." Y en el coonentario a San Mateo (pág. 263) : "Allí' 
habrá planto y batimiento de dientes; y pág. 459: "Se-^ 
rán puestos en perpetua miseria, entendida por el planto o 
llanto y batimiento de dientes." 

No nos detendremos en otros vocablos en que la singu- 
laridad consiste en pequeñas variantes de los usuales, ya 
que no tenemos originales autógrafos de Juan de Valdés 
y pudiera creerse que dependía de los amanuenses o de los 
impresores conservar la forma preferida por eJ autor deí 
Diálogo de la Lengua. Sin emibargo, en los antiguos manus- 
critos del Salteño, de los Trataditos y del Evangelio de Soft 
Mateo, que como copias hechas en el extranjero y por ex- 
tranjeros es de suponer se acomodasen más exactamen/te 
a la ortografía de los textos que trasladaban, se conservan la 
mayor parte de aquellas formas preferidas, como asperar 
(esperar, en cientos casos) ; ensolvida {absorbida o incorpo^ 
rada) ; enfermo (oon preferencia a doliente) ; decirlo, hacerlo, 
etcétera, y no decillo, hacello; salirá (saldrá); estonces y no 
entonces; trujo y no trajo; valéremos (valdremos) ; debrías 
(deberías) ; supresión del grupo gn (diño, sinificar, manífico, 
etcétera) ; la forma stá, stás (está, estás para diferenciarlo de 
ésta, éstas; salle (en lugar de sale, del verbo salir) ; sustitución 
de la consonante compuesta ph por / (filosofía) ; sustitución 
de la X por j en las voces excelencia, experimentar ; ivierno, 
en lugar de iiwierno, y otras. Algunas de estas mismas fi- 
guran también en las dos obras impresas en el siglo xvi (i). 

En vista de todas estas maravillosas coincidencias, que 
rednidas forman una prueba, archiplena, creemos que ya 
no será lícito seguir dudando sobre quién ha sido el autor 
verdadero del Diálogo de la Lengua y que todo lector dis- 
creto creerá, con^o nosotros, que es obra exclusiva de Juan 
de Valdés y que la compuso en Ñapóles a fines de 1535 o 
en los primeros meses de 1536. 

Cuando el padre Miguélez publicó su primer trabajo so- 



(1) Por ejemplo, esecutar, estonces, dchrian, cobdiciar, escluido, es- 
tender, trujo y trujeron, enfermedad y no dolencia; esiraño, etc Usoz 
modificó algunas veces estas palabras, aunque pocas. Pero todas se 
dallan en las dos Epístolas de San Pablo, traducidas por J. de Valdés. 



CUESTIÓN LITERARIA 289 

bre este asunto, juzgué peligroso dejarlo correr sin examen, 
dada la poca atención que en nuestro país se concede a los te- 
mas de historia literaria. Pero creí que bastaría advertir al 
sabio agustino sobre lo inse^ro de los fundamentos de su 
hipótesis y de lo imposible que era acreditarla con hechos 
y pruebas, excusándome, por falta de espacio, de entrar en 
grandes explicaciones que ahora han sido necesarias. Ya sé 
que muchas de éstas no lo serán para los eruditos inteligentes 
de Italia, Alemania, Inglaterra y Norte América que han con- 
sagrado estudio profundo a esta cuestión; pero como entre 
nosotros, aunque nos duela decirlo, es muy común tratar con 
gran ligereza materias de esta clase, me ha parecido indispen- 
sable descender a pormenores y minucias que perjudicarán a 
la amenidad que, en otro caso, hasta pudieran tener mis ar- 
tículos. 

Otra cosa me entristece más todavía, y es ver ahora que 
buena parte de la discusión haya tenido que versar, no so- 
bre la interpretación o inteligencia de los hechos sino sobre la 
-exactitud de los hechos mismos. Pero en este punto mi con- 
ciencia queda tranquila : las citas van hechas con toda clari- 
dad : el que no sea perezoso que compare. 

Emilio Cotarelo. 



REIVIIICÁCION DE IMERICMISMOS 



No causa poca sorpresa al lector español que hojea algu- 
nos Diccionarios de provincialismos americanos la increíble can- 
tidad de voces netamente españolas que figuran en dichos li- 
bros, atribuyéndoles cada autor su respectiva nacionalidad. 

Se queda uno admirado a la vez de la pobreza increíble de 
nuestros Diccionarios y de la ignorancia en que algunos escri- 
tores americanos están respecto del idioma castellano. 

Dicha pobreza e ignorancia acarrean no pocos inconvenien- 
tes. Por una parte, los lectores americanos, poco advertidos, se 
figuran así que la diferencia entre su idioma y el nuestro es 
mayor de lo que es, y abrumados ante el sinnúmero de voces 
usuales que a su parecer tendrían que abandonar para hablar 
castizamente, renuncian a la lucha. Encuentran en dichos lé- 
xicos, en efecto, al lado de voces excelentes, españolas unas y 
americanas otras, barbarismos y solecismos vitandos que a me- 
nudo son comunes en la misma Península. En la imposibilidad, 
pues, de olvidar las primeras para sustituirlas por estrafala- 
rios sinónimos "castizos", ni se cuidan ya de expurgar su len- 
guaje de los últimos. 

Algunos escritores americanos, guiados por un amor pro- 
pio nacional mal entendido, y sin conocer ni por asomo nuestra 
literatura moderna, se figuran que su emancipación política los 
ha dotado de una vitalidad lingüística tan fenomenal que les 
ha permitido crear un idioma nuevo. Ya me he levantado va- 
rias veces contra tan absurda teoría en mis libros, especial- 
mente en Americanismos y en Nuevos derroteros del idioma ; 



REIVINDICACIÓN DÍE AMERICANISMOS 291 

pero creo conveniente aducir aquí algunas citas que muestren 
cuan poco exagero. 

Leemos en el Idioma nacional de los argentinos, del doctor 
L. Abeille, profesor de la Escuela politécnica de Buenos Ai- 
res, que "en la República Argentina se forma una nueva raza. 
Por consiguiente, el idioma español o lengua de los conquista- 
dores de este país ha de evolucionar hasta formar un idioma 
nuevo" (pág. 35), y que "negar la evolución del idioma en la 
República Argentina es declarar que la raza argentina no lle- 
gará a su completo desarrollo" (pág. ^y). 

El eminente escritor peruano Ricardo Palma declara en el 
prólogo de sus Papeletas lexicográficas: "Jóvenes muy in- 
teligentes e ilustrados de la nueva generación me han revelado 
i^u poco o ningún apego por la lengua castellana con estas pa- 
labras, no escasas de fundamento: la pobreza del anémico vo- 
cabulario español en la marcha progresiva del siglo es una re- 
mora para la expresión fiel del pensamiento. El cartabón aca- 
démico es exageradamente estrecho, y para acatarlo habría que 
pasarse la existencia hojeando el Diccionario para convencer- 
se de que vocablos de uso frecuente están excluidos del Lé- 
xico. Hoy en la mayoría de las Repúblicas no son muy leídos 
les libres españoles, y la juventud universitaria devora los tex- 
tos en francés, inglés o alemán" (pág. vii). 

Y en otra parte confiesa que: "La generación llamada a 
reemplazarnos no abriga amor ni odio por España, le es indi- 
ferente. Apenas si ha leído a Cervantes." 

La misma idea acerca de la fosilización de nuestro pobre 
idioma aparece en estas líneas del venezolano Blanco Fom- 
bona, en sus Letras y letrados de Hispanoaaiérica, quien, por 
otra parte, muestra en otras muchas partes de su libro tener un 
concepto muy amplio de lo que puede y debe ser el porvenir 
de nuestro idioma: "Cuanto al lenguaje, la mayor gloria de un 
escritor peninsular consiste en escribir como escribieron Cer- 
vantes, Quevedo, Calderón y otros hombres de ideas y tiempos 
idos. En América, por el contrario, se cultiva una lengua fle- 
xible, apt-i para interpretar el alma moderna, lengua alada, 
pintoresca, sutil, muy diferente de la lengua ankilosada y es- 
téril de que gustan en España" (pág. 47). 



29» boletín de la real academia española 

Manuel ligarte, en sus Visiones de España, declara que, "la 
lengua está desde hace algún tiempo estancada, inmóvil ; no evo- 
luciona con la época y se anemia más y más todos los dias. El 
idioma resulta ser como un jarro que pierde el agua por las raja- 
duras del tiempo, pero que no recupera la que pierde, porque 
nadie echa agua nueva en él... El purismo hace tales estragos 
que un español deja a menudo de decir una idea, sacrifica un 
pensamiento, porque no encuentra en sus recuerdos una fórmula 
clásica en que verterlo". 

Pero donde más i>atente se ve esta ignorancia de lo que es 
el idioma español eS en el prólogo del Diccionario argentino 
del señor don Tobías Garzón, que ya estudié detenidamente en 
mis Nuevos derroteros del idioma. Dice dicho autor: "Me 
parecía el colmo de la insensatez bautizar con el nombre de bar- 
barismos los vocablos neumonía, cactus, tifus, torreja, parale- 
lógramo, omóplato, azucarera, presupuestar, influenciar y tan- 
tísimos otros, por no estar aceptados en esta forma por la Real 
Academia Española, pues equivailía a admitir, como me decía 
en una carta notable el eminente lingüista peruano don Ricar- 
do Palma, que i8 millones de españoles nos impongan la ley 
a cincuenta y tantos millones de americanos... ¿Será posible 
— me decía — que este nuestro idioma nacional, castellano por su 
índole analógica y sintáctica, y casi en su totalidad por sus ele- 
mentos prosódicos y ortográficos, pero cada, vez más distinto 
del que se habla en la Península por su vocabulario o expre- 
sión de las ideas madres, carezca de un Diccionario propio...? 
En esta obra me he propuesto demostrar el estado actual de la 
lengua en la República Argentina, y que en ella no se habla ya 
el idioma que hablan en España, si el Diccionario de la Real 
Academia traduce con fidelidad el uso corriente en la Península." 

Otros lexicógrafos, con la mejor intención del mundo, pero 
siempre con escaso conocimiento de la lengua hablada en Es- 
paña, se agarran al Diccionario de la Academia y se empeñan 
en buscar entre sus páginas las más endiabladas sinonimias para 
^sustituir toda palabra que no esté en dicho libro. 

Hay quien, engañado por la definición que da a Petróleo 
la Academia (líquido de color obscuro y olor fuerte), se em- 



REIVINDICACIÓN DE AMERICANISMOS 29Í 

peña en que se eche en las lámparas nafta, por ser ésta, inco- 
lora en el Diccionario. 

Un autor recomienda a sus compatriotas que llame jiste a la 
espuma de la cerveza, j No le aconsejo al autor de la enmienda 
,ue piíla en Madrid o en Sevilla un vaso de cerveza con poco 
iste! 

Alguno juzga como barbarismo dedr ferrocarril urbano, 
que ha de ser, según él, ferrocarril de sangre. Hoy, a lo sumo, 
e dirá eso de una linea en donde abunden las catástrofes. 

Balero, dice un autor, basado en las anteriores ediciones del 
Diccionario, es error por turquesa; es decir, "molde pequeño 
para fundir balas". En la decimotercera edición del Dicciona- 
rio sólo se lee la acepción incriminada hace treinta años. La otra, 
la "castiza' . ha desaparecido. 

Sandwich, inglés, lo entiende todo d mundo. Quererlo lla- 
mar mantecada o companage, como pretende cierto purista, será 
todo lo castizo que se quiera, pero es tonto. 

"Los pianos tienen pedales — leo en un libro — , pero las má- 
quinas, no. Lo que ciertos individuos llaman pedales, hablando 
de máquinas, se llama careóla." La actual edición del Diccio- 
nario desmiente diclia corrección. ¡ Y pensar que habrá quien, 
basado en tales consejos, se habrá regodeado hablando de las 
careólas de su bicicleta! 

Un escritor pretende que coletón es un disparate, aplicado a 
la tela, que debe llamarse malacuenda. Otros autores afirman 
que no debe decirse í>arro por lodo, o barriga por vientre, o tocino 
por lardo, etc. 

¿Tanto dista, pues de la lengua usual el Diccionario que 
puedan los americanos figurarse su idioma tan diferente del 
nuestro? Así parece, si consultamos algusnos modernos léxicos 
americanos. 

En el DiccioN.Mao argentino de Tobías Garzón encontramos 
en las primeras páginas como argentinismos voces como abor- 
dar, por aproximarse a uno (agregado en Acad., 14) ; abotona- 
dura, que se lo cueiite a su abuela, aburridor, san se acabó, aca^ 
lambrar, acaparamiento, terreno accidentado, acetileno (agre- 
gado en Acad., 14), acobardamiento, acometividad, acridio, 
acriollado, acrobatismo, para sus adentros, aeroplano, fiebre 



294 boletín de la real academia española 

aftosa, agohiador, agredir (agregado en Acad., 14), agropeciic- 
rio, agua de Vichy, ahogo, por opresión; aindiado, ajedrecista, 
echar ajos y cebollas, alambrado, alborotar, por excitar entusias- 
mo; albuminoideo, alcoholismo, alelado, algodonero, alienado, 
alienista (aceptado en Acad,, 14), la almíbar, alquitranado, alter- 
nable, altruismo (admitido por Acad., 14), altruista (ídem), etc. 
Verdad que para el autor son argentinismos hasta andalucismo, 
apendicitis, arroz con leche, celebridad, cepillo de dientes. 

En el Diccionario de mejicanismos de Ramos y Duarte en- 
contramos de la misma manera mejicanismos como abandonar, 
por dejar; abonado, abordar, acaparar (admitidos ambos en 
Acad., 14), accidentado y accidentes de terreno, agredir, ahogo, 
ajedrecista, ajumarse, etc. 

En las Voces usadas en Chile, de Echeverría y Reyes, se 
registran como chUenismos : abajar, abandono, por sencillez de 
modales; el acabóse, acalambrarse, acaparador, acaparar, acci- 
dentado, adjuntar, afeitarse, por hacerse la barba; voz aflau- 
tada, afrancesarse, agredir, ahogo, aindiado, vino de alicante, 
alienado, alienista, aliñar, por sazonar ; alojado, por huésped : 
americano, por yankee ; ametralladora, amohosarse, amolar, por 
fastidiar, etc. 

En los Hondureñismos, de Membreño, hallamos : a diario, 
abordar, acalambrarse , accidentado, acetileno, adjuntar, aflau- 
tada, dicho de la voz ; agredir, echar ajos, alcoholizarse, altruis- 
mo, altruista, a mí qué, anda vete, anexionar, cmtipirina. 

Y eso que la mayor parte de esos léxicos están basados 
sobre las dos últimas ediciones del Diccionario; que si hubie- 
ran tenido que habérselas con la décima o la undécima, se 
hubieran vuelto locos. 

Si retrocedemos, en efecto, hasta el abuelo de los dicciona- 
rios americanos, el preciosísimo Diccionario provincial cuasi 
RAZONADO de VOCES CUBANAS de Pichardo, cuya tercera edi- 
ción salió en 1862, después de la décima de la Academia, en- 
contramos que de entonces acá han pasado ya al cuerpo de 
nuestro léxico oficial las voces abarrotar, abey, ácana, accesoria, 
accidente, acedía, achicarse, achicharrar, achiote, administrar, 
adoquinado, adoquinar, agracejo, aguacate, sólo en las tres 
primeras páginas. 



REIVINDICACIÓN DE AMERICANISMOS 2q5 

Si la mayor parte de los lexicógrafos americanos se con- 
tentan con apuntar palabras, creyéndolas o no privativas de 
su país, algunos, por fortuna muy contados, atribuyen esta 
riqueza supuesta de su léxico en comparación con el de Espa- 
ña, que no conocen sino por la lectura del Diccionario, a la 
mayor vitalidad de su nación, en pleno período de desarrollo, 
junto al estancamiento en que se ha ido sumiendo la antigua 
metrópoli. Y dicen con tal motivo candideces, que a veces son 
t-.lgo mortificantes. 

Otros autores con más acierto, por tener mayor instruc- 
ción, se han dado cuenta de que la lengua española es mucho 
más rica de lo que pudiera suponerse leyendo sólo los diccio- 
narios que de ella existen. Y al mismo tiempo que apuntan 
ciertas voces ausentes de los diccionarios, hacen notar que las 
han encontrado aquí o allá, ei; tal o cual obra española. 

Juan de Arona, en su Drcioxario de peruanismos, aduce 
a cada paso citas de autores españoles, en particular de Fernán 
Caballero, v. gr., en los artículos adefesio, agarrar, amolar, 
anda vete, bombacho, brin. bomba, caballitos, cacarañado, 
cambiar, candelada, candideces, catay, coco, condenar, corpino, 
corrido, cristiano, cuchara, cabales, cartucho, castañuela, voces 
que en su mayor parte han pasado ya al Diccionario de la 
Academia en las tres ediciones últimas, posteriores al libro de 
Arena, que es de 1882. Sin embargo, algunas, como caballitos, 
por tío vivo, y cartucho, por cucurucho, aún esperan que les den 
el pase en la Academia. 

Carlos Gagini, en su excelente Diccion.\rio de barbaris- 
os V PROviNxiALisMos DE CosTA RiCA, del que aún no tengo 
la segunda edición, publicada hace pocos meses, aduce multi- 
tud de citas, unas para afirmar la legitimidad de la voz, otras 
para indicar la voz castellana que ha de usarse. Tal hace para 
abonar el uso de acatar, por catar; accidentado, aciprés y co- 
medirse (ambos en Acad., 14), acoto, adulón (Acad.. 14), a es- 
peta perros, agro, aovar, alentarse, al garete, amarilloso, anexio- 
narse, antimacasar, etc. 

Lo mismo hace el Vocabulario de mexicanismos de Gar- 
cía Icazbalceta. por desgracia interrumpido en la letra G. obra 
hermosa, de la que esperamos siempre la continuación que des- 



296 BOLETÍN PE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

de hace veinte años nos, prometió su hijo; lo mismo el intere- 
sante Libro raro del venezolano G. Picón Pebres, las muy 
eruditas Apuntaciones lexicográficas de Miguel Luis 
Amunátegui, y las obras no menos interesantes y más amenas 
aún de Miguel Luis Amunátegui Reyes: A través del Dic- 
cionario Y LA Gramática y Borrones gramaticales; los ati- 
nadísimos Vicios del lenguaje y provincialismos de Guate- 
mala, de Batres Jáuregui; las útilísimas Notas al castellano 
en la Argentina, de mi amigo Monner Sanz; la sabia Guía 
del Buen decir, de otro excelente amigo mío, el argentino 
T. B.' Selva. 

Pero quien más ha sabido investigar el origen español de 
multitud de voces americanas ha sido el insigne filólogo co- 
lombiano Cuervo, cuyas Apuntaciones críticas sobre el len- 
guaje BOGOTANO son lo más completo y más perfecto que existe 
en materia de lexicografía, no sólo americana sino española. 
Erudito perfecto, conocedor como nadie de las riquezas de 
nuestra literatura española clásica, nos indica Cuervo a cada 
paso el uso peninsular correspondiente a los americanismos que 
apunta. De su libro podría sacarse un suplemento considerable 
a nuestro Diccionario nacional. En los capítulos de sut obra : 
Voces que parecen nuevas y Acepciones que parecen nuevas, 
indica Cuervo citas castellanas de voces totalmente olvidadas 
entre los diccionaristas, como arremuescos, cuzcuz, engerido, 
gabera, laja, pontocón, resunta, zurumbático ; ú de palabras to- 
madas en acepción diversa de la que hoy les da el Diccionario, 
como aporcar, barranco, apeñuscar, muela, capellada, carreta, 
cobija, colecta, cosario, costurero, decorar, espinilla, gandido, 
rodaja, varejón, almaizar. Y en todos los capítulos, a cada paso, 
i^^len a granel las citas españolas de voces olvidadas en el Dic- 
cionario. En las páginas 600 a 610 se encuentran, en el texto 
o en notas, las siguientes voces, con citas de autores de pri- 
mer orden : estrellido, repuesta, pamplinada, bramadero (dif . de 
Acad.), locero, licorera, bobera, rezandero, chilladiza, sinver- 
f/üencería, despcllejadura, virreinal, espinal, barzal, olleta. 

Mucho puede, pues, espigarse para nuestro Diccionario en- 
f.re todas las obras que tratan de lexicografía americana. ¡Y 



REIVINDICACIÓN DE AMERICANISMOS 297 

cómo habría de ser otra cosa, siendo español el origen de los 
que a América llevaron nuestra lengua ! Lo que pasa es que no 
conocemos aún bien nosotros mismos los tesoros de nuestra 
lengua, y por otra parte, que la evolución del idioma que pu- 
diéramos llamar normal, oficial, no há sido la misma en Es- 
paiía y en América. 

Hoy en España la lengua que rige es el castellano de Cas- 
tilla, y la más usual, el castellano de Madrid, Tenemos, pues, 
demasiada tendencia a considerar como dialectales muchas vo- 
ces tan sólo por no ser usadas en la capital. 

Pero si nos remontamos a los principios del siglo xvi^ que 
fué la época de la creación del español americano, el problema 
toma tui carácter muy diverso. La lengua que fué de España 
a América no fué, por cierto, el castellano de Madrid, que en 
1517. según la Descripción y Cosmografía de España por 
Femando Colón, era villa de hasta 2.500 vecinos. Fué prin- 
cipalmente el castellano de las comarcas meridionales de la 
península. Si solían ser castellanos de otras provincias los je- 
fes de las expediciones donde recogían la gente menuda des- 
tinada a poblar las nuevas tierras era precisamente cerca de 
donde se embarcaban, en las comarcas marítimas del Medi- 
terráneo. Y de ahí procede la gran proporción de andalucis- 
mos que hallamos en el americano actual. Más tarde la emi- 
gración a América se desarrolló -en otras regiones, pero 
generalmente también en las más próximas al mar. De aquí la 
gran importancia que tiene también para estudiar el vocabulario 
americano, el léxico de aquellas provincias como Galicia, As- 
turias. Vizcaya, Extremadura, Murcia, Valencia, etc. 

Es el léxico americano mucho menos considerable de lo que 
se imaginan no sólo los americanos sino los mismos españoles. 
Ya he mostrado la enorme cantidad de palabras de uso común 
en España que figuran en los diccionarios dialectales de 
América. Nadie las ha de discutir, y si sólo hubiera querido 
hablar de ellas no hubiera dado a mi artículo el título de 
Reivindicación. 

Pero al lado de palabras que sin discusión alguna recono- 
cemos como nuestras, existen otras muchísimas que juzgamos 
a veces americanas por no pertenecer a nuestro vocabulario 



2gS BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

usual, pero que tienen, sin embargo, su origen en Esparja y aun 
están en uso en tal o cual rincón de ella. 

Tal sucede con algunos americanismos del mismo Diccio- 
nario de la Academia, tales como llanero o tusa, que pueden 
leerse en las Escenas andaluzas de Estébanez Calderón; velo- 
rio, tan popular casi como velatorio (que no figura tampoco 
en el Diccionario) y que se usa en Andalucia; acojinar, que 
figura ya en el mismo léxico en el articulo Carona; mojinete, 
almaizar, clavería, chotear, guagua, etc. 

Este trabajo de identificación es sumamente largo y penoso; 
pero ¡ qué placer el nuestro cuando tropezamos con la filiación 
de tal o cual palabra, expresiva, elegante, castiza, olvidada hoy 
entre el polvo de los escritores antiguos o desdeñada por lu- 
gareña en tal o cual rincón de provincias, mientras vive lozana 
y honrada en alguna comarca americana ! ¡ Y cómo nos alegra- 
mos al ver cómo se estrecha más cada día el lazo indisoluble 
del idioma que, a través de los siglos, nos reúne con nuestros 
hemianos de allende el océano ! 

He tenido recientemente ocasión de examinar detenidamen- 
te los diferentes léxicos americanos, que actualmente pasan 
de treinta, así como la mayor parte de los léxicos provinciales 
peninsulares, con objeto de compararlos con el manuscrito de 
mi Diccionario de andalucismos, actualmente pronto a salir 
a luz en la Rcvue Hispanique, y he encontrado al hacer este 
trabajo una cantidad considerable de datos sumamente intere- 
santes para el enriquecimiento de nuestro vocabulario. Muchí- 
simos de ellos irán a enriquecer la próxima edición de la Aca- 
demia, pero entre tanto quisiera comunicar a los lectores del 
Boletín algunos de los más curiosos. 

En primer lugar, entre mis andalucismos, he ido tropezando 
con unos ochocientos americanismos, varios de ellos muy no- 
tables. He aquí, por ejemplo, algunos espigados en la letra B : 

Bamba, por columpio, cubano (Pichardo, art. Cachumbam- 
bé), y en Honduras correa ancha del mecapal (Membreño) es 

-andaluz: La niña que está en la bamba 

Párese una candileja, 
Y las dos qu'están mesiendo 
Son dos arcusiyas biejas. 

(R. Marín, Cantos, TV, 290), 



REIVINDICACIÓN DE AMERICANISMOS 299 

acepción que corresponde a la salmantina de "bombeo que for- 
ma la cuerda floja" (Lamano), a la gallega bambaneo, por ba- 
lanceo (Cuveiro) y a la extremeña bambea. 

Que cuasi me ajogaba 
Ca ves que me venían 
Las baraíbeás del agua. 

(Gabriel y Galán, Extremeñas, 56.) 

Banda, por faja, centroamericano (Membreño, Gagini, Ba- 
tres, Salazar), es usado también en Andalucía. 

Pa que yo te güerba habla 
Sa menesté que te pongas 
La bandita e genera. 

(R. Marín, Cantos, III, 2o8.> 

Baraña, por maraña, mejicano en Ramos y Duarte, lo ha- 
llo en español: "Es malo tirar a la calle barañas de pelo." 
(Trad. csf"., I, 264.) En Salamanca (I^mano) es: heno aguada- 
ñado y tendido en tierra. 

Bato, en Honduras y en Chile (Membreño), es cada una de 
las personas varones que intervienen en las pastorelas del pa- 
dre Reyes. Es evidentemente el Bato de nuestra gemianía. 

Si mis chorreles se quean sin bata, 
Sin bato tamié. 

(R. Marín, Cantos, III, 457.) 

Bebida blanca, por aguardiente, argentino (Segovia), es 
también español. Lo trae Valera en el Cometuiador Mendoza, 
22\. "Impedir que el tío Gorico dejase de beber bebida blanca." 

Estar en Belén, dicen en Venezuela (Picón Pebres, pá- 
gina 335), y lo mismo en Andalucía (Demófilo, Cantos flamen- 
cos, 40). 

Berrear, por emberrenchinarse, es ecuatoriano y argentino 
(^Tobar, Segovia), pero también andaluz: "Dirigiéndose a su 
consorte, que seguía berreando su dolor" (Reyes, Lagar de ¡a 
¡'^Írmela, 30). Y se usa lo mismo en otras partes. Cuvciro, en 
"^u Diccionario gallego define herrar: "berrear, gritar, albo- 
rotar". 

Besana, es en Cuba (Pichardo) extensión de terreno que se 
va a labrar. En Salamanca (Lamano) es lo mismo que haza. 



300 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

M'ejor cuadran con esta definición que con la académica los 
siguientes versos : 

Cuando voy a la besana 
Llevo los bueyes arando, 
Con la mano en la mansera 
Y en ti, serrana, pensando. 

(R. Marín, Cantos, II, 389.) 
Y los siguientes de Gabriel y Galán, citados por Lamano: 

* Ven y verás mis gañanes 

Trabajando en la besana. 

Beso tirado, argentino (Segovia), se halla en El Sombrero 
de tres picos de Alarcón: "Cambió con él, desde lejos, un be- 
so tirado" (pág, 8y). 

Bestia, masculino, por persona poco inteligente, es argen^ 
tino (Garzón) y chileno (Amunátegui Reyes), pero es también 
Ci pañol. "Soy un bestia para todos esos firris mirris", Serrano 
Pedrosa, El Emperador, Cuento semanal, pág. 4). Y Amuná- 
tegui Reyes trae otras citas de Balaguer y Bretón de los He- 
rreros. 

Bienmesabe es en Venezuela (Picón Pebres) y en Cuba (Pi- 
chardo) un dulce de azúcar, almendras, huevo, etc., diferente 
del indicado por la Academia. Lo mismo pasa en España. En 
Canarias (Zerolo, Legajo, 163) también. En Andalucía, el 
bienmesabe es también dulce de huevo, almendra y azúcar, 
mientras que el bienmesabe académico se llama allí lustre. 
Lustre no figura en la Academia ni en los léxicos americanos, 
pero en Costa Rica enlustrado es un bizcocho recubierto de una 
capa de azúcar (Gagini). 

Bigardón, por bigardo, lo da Icazbalceta como mejicano. 
Se usa en Aragón (Mugica, Dialectos, 90), quien dice haber- 
lo oído ¿en Bilbao? en el sentido de solterón. Se usa en San- 
tander, según carta de mi amigo el editor don Ramón Araluce, lo 
he oído mucho en andaluz y lo trae Galdós: "El bigardón aquel 
no carecía de atractivos" {Misericordia, pág. 79, ed. Nelson). 

Blandengue lo da la Academia sólo como argentino. En 
el sentido de suave, blando, es colombiano (Uribe) y también 
español : "No puedo resistir a la tentación de decir que es us- 



REIVIXDICACIÓX DE AMERICANISMOS 3oí 

ted un blandengue." (Valera, Ilusiones^ II, 121 ,j "¿A quién sa- 
les? ¡ Digo, a los blandengues de San Martín de la Barra! ¡ Mal 
rayo para la casta esa!" (Pereda, La Puchera, 519.) Se usa 
también en Salamanca (Lamano). 

Bebón, mejicano en Icazbalceta, es también andaluz. 

Más vale fea y con gracia 
Que no bonita y bobona. 

(R. Marín, Cantos, III, 141.) • 

Boca de sapo es una planta de Colombia. (Cortés, Flora de 
Colombia, Bogotá, 1904.) También hay este ifombre en Anda- 
lucía: "Junto al resedá se asomaba la tremenda boca de sapo."" 
(Caballero, Cosa cumplida, 76.) 

Bolera, la que baila el bolero, citada por Icazbalceta como 
mejicana, es española, "Está muy enamorada de la bolera Lu- 
cía del Salto." (Caballero, Gaviota, II. 20.) 

Bombín, por sombrero hongo, mejicano en Ramos, es tam- 
bién español. "No sin lanzar alguna que otra mondadura de 
naranja al bombín del señorito" (L. Fernández García. Reina 
de la Cava, en Hojas selectas, 191 6, pág. 887). 

Borrachín, argentino en Segovia, es de uso general. Ro- 
mán lo da como chileno y aduce una cita de Pardo Bazán. Lo 
trae Baráibar como alavés. 

Boquinete, por labio leporino, mejicano (Ramos), y boqui- 
neto, de igual sentido, venezolano (Calcaño, Picón Pebres), es 
diminutivo del andaluz boquino. "Y en dos partido el labio, 
porque es boquina." (Rueda, En tropel, 61.) Sig^fica a veces 
desportilladlo. "Roana, como cántaro boquino." (R. Marín, 
Comparaciones, 96.) 

Bordear, por pasar por el borde de una cosa, argentino en 
Garzón y chileno en Román, es españolísimo. Traigo citas de 
Blasco Ibáñez, de Martínez Ruiz y de Unamuno en mis Nue- 
vos DERROTEROS. He aquí otra de Salvador Rueda. "Esta la bor- 
deó (la chaqueta tendida en el suelo), enseñando un pie como 
una ayosa." (Reja, 135.) 

Borococo, enredo, confusión de cosas o cuerpos pequeños, 
en Cuba (Pichardo) ; es en andaluz el plato llamado pisto en la 
Academia. 

ai 



' 3o 2 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Hablar por la bragueta, como los gigantones, lo trae 
Arona como peruano, pero es muy español. Lo trae R. Marín 
en sus Comparaciones, 102. "Hablar con voz sorda. Alúdese a 
los figurones que se pasean por Semana Santa, y en los cuales 
los hombres que los llevan tienen la cabeza a la altura de la 
cintura del muñeco, cuyas vestiduras les dificultan el hablar." 

Bronquinoso, camorrista en Venezuela (Picón Febres), se 
relaciona evidentemente con el andaluz hronquis, pendencia, 
culebra armada en una función de candil. Uno de los capítulos 
de las Escenas jUs^daluzas de Estébanez Calderón se titula pre- 
cisamente El Roque y el Bronquis. 

Buchón, por barrigón, colombiano (Uribe), es también es- 
pañol. "Pero no me gustan los hombres buchones." (Ganivet, 
Pío Cid, II, 90.) 

Budín, cierto pastel, general en América (Cuervo, Icazbal- 
ceta, Cevallos, Batres, Garzón, Román), se halla a cada paso 
•en Fernán Caballero. "A Elia le gusta mucho el budín de na- 
ranja." {Elia, 61.) Es generalmente el flan, pero en Galicia (Cui- 
veiro) es "masa de harina, yemas de huevo, azúcar y leche co- 
■cida en tripa o buche". 

Budinera, vasija para cocer el budín, argentina en Garzón; 
es mejicana en Icazbalceta, quien aduce una cita de Pardo 
Bazán. "La budinera, el plato, el farol (formas de sombreros)." 
(Maniillas y sombreros.) 

Buenas (Estar de), lo trae Román como chileno, pero con 
una cita de Pérez Galdós. 

Burloncísimo, superlativo de burlón, lo trae Cuervo co- 
mo colombiano, con una cita de Fernán Caballero. "Conven- 
cer a esa burlonsísima Flora.) {Lágrimas, 220, ed. Mellado, 
Madrid, 1858.) En la edición de Obras completas de Fernán 
Caballero se ha suprimido esa s, resultando el inusitado burlo- 
nísima. 

Buenazo, americano en Garzón, Román, Uribe, es comple- 
tamente español. 

Buscar, por provocar, irritar, mejicano y argentino (Icaz- 
balceta, Garzón), es también español. 



lü 



REIVINDICACIÓN DE AMERICANISMOS 3o3 

Pero al mismo tiempo que estos andalucismos, iban salién- 
« dome al paso gran número de otras palabras, que no puedo afir- 
mar sean andaluzas, pero que son bien españolas, y éstas 
han sido las que me han decidido a publicar el presente artícu- 
lo. Las doy a continuación sin más orden que aquel por el 
que se me fueron apareciendo. 

A espeta perros. 

Salir a espeta^ perros es en Colombia (Cuer\o, Apuntacio- 
nes, § 74) salir a toda prisa, "como saldría un cocinero con 
el espetón tras el perro que se lleva algo". 

Lo mismo se dice en Costa Rica (Gagini, pág. 2¿), en Gua- 
temala (Batres, Jáureg^ji), en el Perú (Arona), en Chile (Mi- 
guel Luis Amunátegui, Apuntaciones lexicográficas), en la Ar- 
gentina (Enrique Teófilo Sánchez), en el Salvador (Salomón 
Salazar García). 

Arona, peruano, le da como sinónimos: "salir como un con- 
denado, como alma que lleva Judas, frases que tampoco sé si 
serán castizas y que son corrientes por acá. Equivalen a ras- 
par la bola, tomar soleta o tomar el portante, estrepitosamente 
y como corrido un individuo." Y agrega la siguiente cita de 
su-í propias Poesías peruanas : 

*' Y como un condenado, a espetaperros, 
eché a correr por llanos y por cerros." 

Escriben espetaperros, en una palabra, Arona y Sánchez. 

A espeta perro, en singular, hallamos en el Diccionario cu- 
bano de José Miguel Macías, c. por Ramos y Duarte {Diccio- 
nario de mejicanismos). También en Pichardo. 

Y en Venezuela (Picón Pebres, Libro raro, pág. 352) halla- 
mos a espanta perros. 

La frase es española. El erudito Cuervo dice : 

"La frase primitiva parece ser a espeta perro: así está en 
una carta escrita en 1769 por el Conde de Fernán Núñez, que 
cita el señor Morel Patio {Eludes sur l'Espagne, II, págs. 72, 
430)> y en este lugar de Somoza: 



304 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

— Si yo — dijo entre sí — fuera valiente, 
Con el chuzo que el báculo remata, 
Le pudiera esperar tras de una mata (o un mastín) ■ 
Y envainárselo todo a espeta perro. 

(El Calumniado.) i^'.J ,^ 
Usa este modismo Galdós: ''Salió a espeta perros de- 
nuestra oficina y no ha vuelto a parecer. "^ (Miau, 361, c. por 
Cuervo.) "Colóse también una aguadora que intentaba vender 
vasos de agua fresca a las víctimas, pero hubo de salir a espeta 
perros." (Ángel Guerra, t I,, c. por Gagini.) "Un individuo que 
sobre una mesilla de tijera exhibe el gran intento para cortar 
cristal, tiene que salir a espeta perros." (Fortunata y Jacinta, 
pág. 387, ed. Madrid, 1887, c. por Amuinátegui, Apuntaciones.) 
También se lee en la traducción de Nuestra Señora de París, 
por Ochoa (lib. II, cap. VI, t. I, pág. 144, éd. Madrid, 1836, 
c. por Amunátegui) : "Después de haber corrido a espetaperros 
por largo rato y sin saber adonde." Batres Jáuregui tiene se- 
guridad de haber visto la frase en autores clásicos españoles, e 
Icazbalceta cree haberla oído en Andalucía. 

Escupo. 

"Así llaman en Chile la saliva, sangre, flema o espectora- 
ción que se arroja por la boca." (Miguel Amunátegui, Apunta- 
ciones lexicográficas.) 

En la Argentina, escupo figura entre los barbarismos, por 
esputo, en las Voces y frases viciosas de Enrique Teófilo Sán- 
chez. 

En Colombia (Uribe), una escupa es una escupidura. 

La voz es española. En los Cantos populares de Rodríguez- 
Marín, t. IV, pág. 66, hallamos: 

El hombre chico no es hombre, 
Que es un escupo de Adán. 

Apachurrar. 

, Verbo muy común en América y muy criticado allí mismo.. 
En Guatemala nos dice Batres; "En algunos países de origen 



REIVINDICACIÓN DE AMERICANISMOS 3o5 

español dicen así en lugar de despachurrar, que es como debe 
decirse." En Costa Rica, escribe Gagini que es corrupción del 
castellano despachurrar. El mejicano Icazbalceta lo indica co- 
mo sinónimo de despachurrar, sin apreciación alguna. En la 
Argentina lo pone Sánchez entre las voces viciosas. El peruano 
Arona dice: ''Acaso a ningún escritor peruano, incluyendo a 
aquellos cuyo primer cuidado desde que hacen el primer palote 
es echar en cara a los demás que no saben castellano, se le ha 
ocurrido que decir apachurrar, como lo dicen ellos a toda hora, 
es no saber castellano, porque el verdadero verbo es despachur- 
rrar. En Cuba, Pichardo lo da como vulgar. 

Cuervo, más entendido, dice: Apachurrar indica una acción 
menos violenta que despachurrar, como abollar, apabullar. 

En Costa Rica, Ferraz lo da como sinónimo de chafar y no 
1g critica sino que lo extrae del náhuatl pachoa, aplastar. Mem- 
breño, en Honduras, le supone la etimología de Ferraz, y añade 
que el sinónimo hondureno apachar corresponde al adjetivo 
pacho, cha, que se dice de los sólidos aplanados o aplastados, 
v. gr. : botella pacha. En el Salvador, según Membreño, peche 
fts flaco. 

Ahora bien, la palabra es española. Aicardo nos trae para 
ella tma cita de Moratín. "Pobre infeliz, cuando se sienta apa- 
churrado debajo de la trampa." (L. Moratín, Carta 274, Obras 
postumas, Madrid, 1868, t. III, pág. 81.) 

Rumbantela. 

En la Habana significa "la diversión que a modo de sere- 
nata nocturna forman algunas personas reunidas por las calles 
o en otros parajes hasta muy tarde de la noche" (Pichardo). 

Parece usarse en Méjico, pues Ramos la usa en la defini- 
ción de la palabra frasca, de su Diccionario: Borrachera, em 
briaguez, rumbantela. 

Es también conocida la voz en España. 

En Huidobro (Palabras) la hallamos como santanderina, 
aunque levemente modificada: 

"Rumantela. Alboroto y calaverada de los marinos, en tiem- 
po de So tile 2a y algunos años después." 



3o6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

En Pereda encuentro: "Era muy atezado y formaba con 
los marinos en sus parrandas y rumantela.s" (Sotilesa, pág. 130, 
Obras compl.). 

Pollera. 

Es la . falda, vestido exterior de la mujer, en Argentina, . 
Perú, Ecuador, etc. 

La Academia da a Pollera la siguiente definición: "Brial o 
guafdapiés que las mujeres se ponían sobre el guardainfante, 
encima del cual se asentaba la basquina o la saya", lo que parece 
indicar que el brial o el guardapiés eran ropas interiores. Sin 
embargo, en Brial y Guardapiés define la Academia faldas ex- 
teriores. 

Terreros, mejor informado, por ser más antiguo, define: 
Pollera llamaban antiguamente a una especie de brial. En Amé- 
rica llaman hoy pollera al brial y en Andalucía a la basquina. 

Y como define muy precisamente que Basquina es "ves- 
tido de la cintura abajo y con muchos pliegues y vuelo que usan 
las mujeres sobre el guardapiés o brial", y que hrial es, siem- 
pre en Terreros, sinónimo de guardapiés o especie de vestido 
que usan las mujeres debajo de la basquina", resulta que la 
acepción actual americana de pollera es sencillamente la que 
Terreros da como andaluza. 

Como se ve, hay diferencias demasiado fuertes entre las de- 
finiciones que de estas prendas de vestir se hallan en los dic- 
cionarios. 

En fin, aunque no prueba nada la siguiente cita acerca de 
la colocación exterior o interior de la pollera, la pongo por ser 
de Lope de Vega: 

Con la flor de Uses de oro 
Ponte la verde pollera. 

(Bizarrías de Eclisa, acto I, esc. 7.) 

Cuesco. 

En Méjico (Ramos) encontramos esta palabra como sino— 
fiímo de pescozón. 



REIVINDICACIÓN DE AilERICANISMOS 307 

Por casualidad tropiezo en Terreros con el siguiente artícu- 
lo: "Cuexcos, en la jerga de los gitanos, azotes." 
La voz no figura en Quindalé. 

Cato. 

Cato o catorro es, en caló mejicano (Wagner, Mexikani- 
sches Rotwelsch, en Z. R. Ph., XXXIX, 527), lo mismo que 
golpe. 

Ramos trae con igual sentido catirro y catorro. 

Hay una voz análoga en español. 

En Besses hallamos cate, "bofetada, golpe, paliza", y en 
los Quintero leemos: 

I Ay qué cate, qué cate, qué cate, 
Qué cate le dio! 

{La Bueno sombra, esc. I.') 

Esmorecerse. 

Desmorecerse es en Méjico (Icazbalceta) perecerse, sentir 
con violencia un afecto o pasión ; desmorecerse de llanto, de ri- 
sa, es llorar o reír con exceso, en términos de turbarse la res- 
piración. 

En Costa Rica (Gagini), esmorecerse es perder el aliento, 
amortecerse, desmayarse llorando, v. gr. : "El niño está esmo- 
recido." Esmorecerse de risa es morirse de risa, desternillarse. 

En el Perú (Arona) es desvivirse por alguna cosa o per- 
sona. 

Esmorecerse es en el Salvador (Salazar García) anticuado 
por amortecerse, desmayarse llorando. 

En Cuba trae Pichardo desmorecerse con el sentido de "per- 
turbarse la respiración por la excesiva risa a carcajadas". 

Lo mismo trae en Venezuela Picón Febres, en desmorecerse. 

La palabra es peninsular. 

Ya apunta Gagini que se halla la voz en tma de las cartas de 
Colón : "Otras tormentas se han \-isto, mas no duran tanto ni con 
tanto espanto. Muchos esmorecieron harto y hartas veces que te- 
níamos por esforzados." 

En Galicia (Cuveiro) está esmorecerse con la acepción de des- 
fallecer, desanimar hasta el último extremo. 



3o8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

En Canarias, Zerolo {Legajo) trae desmorecerse y esmorecer- ' 
se, con iguales sentidos, agregando que en la primera forma se 
usa en Cuba y Canarias, y en la segunda, en Andalucía y Vene- 
zuela. La atribución andaluza proviene muy probablemente de 
mi padre, quien tuvo entre manos el manuscrito de aquel libro. 

En el vocabulario extremeño de Cabrera, publicado en el 
Boletín de la Academia hallamos: 

"Bsmoresío, a. adj. Desemblantado, medio amoratado por el 
frió o por alguna fuerte impresión: "No digas que te has asus- 
''fao, porque cuando entraste aquí venías to esmoresío." 

Agrega Cabrera que en portugués hay esmorecido, desani- 
mado, desfallecido, de esmorecer, desfallecer, desmayar. 

Manitos. 

Muchos americanos se elevan contra el barbarismo mani- 
tos, diminutivo de mano. La forma parece general allende el 
Océano. (V. Cuervo, Garzón.) 

Sin embargo puede encontrarse en la misma península. 

En el Vocabulario alavés de Baráibar hallamos el siguiente 
artículo : 

"Manitas de Dios, la madreselva. "Manitas y vulgarmente 
"manicos de Dios, por la forma de la corola." 

No es, por lo demás, más extraño este diminutivo que el 
vulgar en España, papila, diminutivo de papá. 

Y ya que hablamos de diminutivos, ahí van unos cuantos 
diminutivos, espigados en obras españolas y que no desecharían 
muchos americanos: 

Suavito, diminutivo de suave. (Caballero, La Gaviota, I, 91.) 

Viajito, diminutivo de viaje. Javier de Burgos {Boda de 
Luis Alonso, 10). 

Padrito, diminutivo de padre, (Galdós, Miau, 389.) 

Formalcita, diminutivo de formal. (Pardo Bazán, Insola- 
ción, pág. 160.) 

Güeisillo, diminutivo de güey (buey) {Flórula gaditana, de 
Pérez I^ara, en Anales de la S. E. de Historia Na tur ai). 



REIVINDICACIÓN DE AMERICANISMOS SoQ 

Mojinete. 

En Acad. encontramos la palabra como americanismo: 
T"rontón o remate triangular de la fachada principal de un 
rancho, galpón o cualquiera otra construcción semejante. 

La palabra se encuentra en diversos autores. La definición 
académica es copia de la argentina de Granada, pero Garzón 
precisa y dice: 

"Caballete, cordón divisorio de las aguas, en los techos de 
tijera.//Cada uno de los dos extremos de este caballete.// 
Vértice del ángulo que forma la pared, de uno y otro lado de 
los edificios, piezas, ranchos o galpones de techos de dos aguas, 
y sohre el que apoya la cumbrera." 

En Chile (Rodriguez) es a la vez la primera acepción de 
Garzón y además el pequeño techo de forma triangular que 
era moda construir sobre la puerta de las casas. 

Según Granada, con cita de Palma, se usa en el Perú. 

Según el Diccionario argentino de Segovia no parece dár- 
sele el sentido chileno de caballete. 

En Venezuela (Rivodó, loi) leemos que es "la parte su- 
perior triangular de las paredes, sobre la cual se apoya el ca- 
bálete". 

En Honduras (Membreño) es: remate triangular de la 
pared de algunas casas, el cual llega hasta la cumbrera; es la 
parte superior del hastial. 

En Cuba, según Salva, es : la cadera muy abultada de las per- 
sonas gruesas. 

Existe la palabra en castellano. En Terreros hallamos : 

"Mojinete. Remate arqueado de una obra de Arquitectu- 
ra. Fr. Cul de lampe. Lat. Fundutn testittidinatum, arcuatum, 
acuminatum. Los mojinetes suelen ser de tres maneras: ó con 
una porción de arco cerrada y perfecta, o con dos porciones, 
una a un lado y otra a otro, que no cierran, o partiendo como 
líneas rectas inclinadas sin llegar a encontrarse o dejando tma 
abertura." 

La definición de Terreros parece aplicarse simplemente al 
frontón (antes frontis) de adorno que se pone en ciertos edi- 
ficios. La acepción de hilera o plomo de la armadura parece 
ser extensión de sentido usada sólo en Chile y Argentina. 



3!0 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAííOLA 

Aunque no la cita sino Garzón, la apoya en el siguiente pasaje 
de Mansilla: "Los que no podían verle bien se trepaban sobre - 
eí mojinete de los ranchos." La acepción pubana se aviene 
bien con la forma de los mojinetes formados por dos porcio- 
nes de curva no cerrada, que trae Terreros. 

Gandumbas. 

Es en Costa Rica (Ferraz) tonto, idiota, haragán. 

A pesar de que Ferraz le imagina la etimología náhuatl, 
la voz, se conoce también en España. En Murcia (Sevilla), ha- 
llamos: "Gandumba. Hombre negligente, gandul." 

También de otras partes: "Sí, tío gandumbas, me gustaba 
ese hombre" (Manuel Bueno, Jaime el Conquistador, pág. 72.) 

Torreja. 

Corre por toda América, como puede verse en las obras 
de Gagini, Garzón, Batres, Membreño, Amunátegui Reyes, Pi- 
cón Febres, Cuervo. 

Tiene generalmente el sentido de torrija. 

En Venezuela, sin embargo (Picón Febres), es la rebanada 
de plátano o de apio frita en la sartén. 

Es también española. 

Cuervo, Apuntaciones, § 927, recuerda que Juan de la Encina 
la rima con orejas {Antología de poetas líricos de Menéndez 
y Pelayo, IV, 158). Agrega que así se halla en el Diccionario 
de Sobrino (1705), que en Asturias se dice torreya (Rato) y 
que Lope de Vega lo usa en asonancia i-a, en la Niñez de San 
Isidro, acto I. 

Y en un articuHto de La Patria de León de Nicaragua, 
abril de 1909, titulado Filología al por menor, el autor anó- 
riimo cita una frase de Antonio de Valbuena: "En todo tiempo 
se daba una torreja de pan cubierta con una espesa capa de 
manteca." 

Furris. • 

En Méjico (Ramos), es adjetivo que significa malo, des- 
preciable. En el suplemento del mismo autor, pág. 562, leemos: 
"Furrias, i. Desprecio." 



BOLETÍN DE LA RE.\L ACADEML\ ESPAÑOLA 3 I I 

No puedo resistir a copiar íntegro el párrafo de Gaicano 
que indica el uso de la voz en Venezuela. "Furrio, purria, di- 
cen en algunas partes, y en otras furrio, furria, de cualquier 
cosa o despreciable o de mala calidad, o sin importancia o va- 
lor. Evidentemente es corrupción del francés pourri. Dígase 
purriela, que aunque tiene el mismo origen y el mismo olor 
gálico, es el vocablo aceptado y de uso general. Hay, desgra- 
ciadamente, en el país grande afición a los vocablos franceses; 
pero justo es decir que algimos van desapareciendo. Pocos di- 
cen ya, por ejemplo, quinqué, pues la mayoría prefiere acerta- 
damente los términos guarda-brisa y brisera". 

¡Afortunadamente no sigue todo el mundo los consejos de 
reformadores como éste, que si no, apañado dejan el idioma! 

Furris es peninsular. Lo encontramos en aragón (Borao) 
con significación de tramposo, embrollón, y en alavés (Barái- 
bar), con el de mal hecho, imperfecto. 

Fulero. 

En Argentina es adjetivo familiar que se dice de las cosas 
feas y no se aplica a personas o animales (Garzón). Dicho 
autor agrega como académico "fulero, del latín fulerum, pun- 
to de apoyo de la palanca". Esta sí que es remisión fulera, 
pues la palabra del Diccionario es Fulcro. 

He oido la voz en andaluz, v. gr. : "¡Qué vida más fulera!" 
En Murcia y Aragón (Sevilla) significa lo que no es de 
recibo. 

Mancaperro. 

En Guba (Pichardo) es una especie de ciempiés venenoso. 
En Murcia (Sevilla), un cardo silvestre muy caprichoso. El 
significado difiere, pero la formación de la palabra es igual. 

Gringo. 

Voz sumamente usada en América. La Academia lo da 
como sinónimo de Griego y añade que sólo se usa en la frase 
■'hablar en gringo", por hablar en lengviaje ininteligible. 

He aquí las diferentes definiciones que dan a la palabra los 



3i2 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

léxicos americanos : En el Perú (Palma), el inglés de la plebe, 
"americanismo que se conoce desde el siglo xviii". 

En Guatemala (Batres Jáuregui), el inglés o yankee; en 
•Honduras (Membreño) y en Méjico (Ramos y Duarte), el yan- 
kee. Icazbalceta, mejicano, dice: "Se llama gringos a los extran- 
jeros que no son de raza latina, y más especialmente a los in- 
gleses y norteamericanos." En la Argentina (Garzón), "extran- 
jero cuya lengua nativa no es la castellana. Aplícase a 'la perso- 
na muy rubia". Y en Lafone Quevedo, también argentino "to- 
do extranjero que no sea español, porque a éstos se da el apodo 
de gallegos a todos".-En Venezuela (Gaicano), es el extranjero 
que no habla el castellano o lo chapurrea. 

La voz gringiiito, gringuita es usada como diminutivo ca- 
riñoso en el Perú (Arona), y en Argentina (Garzón). 

Otra ■acepción que no sé si tiene el mismo origen es la de 
juego de naipes, citada por Gagini, de Costa Rica. 

La voz es española. 

"Terreros definió a los gringos hace más de cien años, di- 
ciendo que en Málaga apodan así a los extranjeros que hablan 
con acento y singularmente a los irlandeses." (Batres Jáuregui.) 

Lo hallamos igualmente en autores contemporáneos: "Más 
vale una chula que treinta gringas, lo gringo me apesta." (Par- 
do Bazán, Insolación, 23.) "Se dejan ver por allí no pocos grin- 
gos y extranjeros." (Estébanez Calderón, Escenas andaluzas, 

Alabancia. 

Criticado por el ecuatoriano Tcbar, como barbarismo es ex- 
celente. 

Hace años reclamaba en su favor Mugica en su Maraña del 
Diccionario, citando el siguiente verso de los Milagros de Nues- 
tra Señora. 

Puió en grand riqueza e en grand alavancia. 

{Milagros, 661.) 
Borona. 

Significa migaja en Colombia (Uribe), en Venezuela (Picón 
Febres), en Méjico (Ramos y Duarte). 

Critican la palabra más o menos severamente : en Cuba, Pi- 



REIVINDICACIÓN DE -AMERICANISMOS 3l3 

chardo, que dice : "Boronía o horonilla se aplica a toda cosa pul- 
verizada o hecha añicos." En Costa Rica, Gagini, que le da el 
sentido de migaja, chispa, miga de pan o de queso. 

Cuervo {Apuntaciones, § 941) trae borona, morona, inco- 
rrectos, por migaja. 

No son menos blandos con el verbo Desboronar los mismos 
autores. Lo da como sinónimo de desmigajarse, en Chile, Eche- 
verría y Reyes. En Costa Rica, Gagini escribe: "Nunca decimos 
sino desboronar el pan, el queso, debiendo emplear otros ver- 
bos más exactos, como desmenuzar, desmigar." 

En Argentina trae Segovia, pág. 195: "La gente ignorante 
usa todavía de este verbo anticuado." Sánchez pone el verbo en- 
tre los vicios de dicción. 

Sin embargo, en Méjico dice Ramos y Duarte: "La palabra 
desboronar la importaron los conquistadores." En el vocabula- 
rio mejicano de fray Alonso de Molina (Méjico, 1571) tene- 
mos: "Carayaca, desboronarse; Cacayachilia, desboronar o des- 
migajar algo a otro." 

Y en Colombia, Cuervo {Apuntaciones, § 941) trae en nota: 
"Desboronar, anticuado en España, es tan usual en Bogotá como 
desmoronar." De aquél tenemos anotados ejemplos más antiguos 
que de éste. (Herrera, Agricultura general, lib. TV. cap. II; 
Casas, Apologética historia, cap. XI.) 

En Extremadura (Cabrera), hallamos: 

"Esboronarse, v. r. Deshacerse, convertirse en polvo tma cosa, 
y especialmente un terrón de tierra. "No, si sacamos un paste- 
"lón de tierra mu grande; pero al cógelo se nos esboronó tó." 

También en Salamanca tenemos desboronar^ por desmoro- 
nar (Lamano). 

Azulejo. 

En Méjico aplícase al caballo o yegua de color blanco azu- 
lado: tordillo azulejo. 

En la Argentina (Garzón) dícese del caballo o y^uá de co- 
lor blanco azulino. En Costa Rica (Gagini), se aplica aJ caballo 
azulado o azulenco. 

Encuentro una forma análoga en Banqueri, Agricultura de 
Ibn al Auii'am, II, pág. 483: "Los que más se llegan al blanco 
de nación son los rucios azules, sabinos y rosillos." 



314 boletín de la real academia española 

Conversa. 

Por conversación lo da Cuervo {Apuntaciones, § 921) como 
vulgarísimo. Usase también en Venezuela (Picón Pebres) por 
■"conversación, charla, rumor o decir público, noticia callejera", 
y en Chile (Román), 

Este último autor dice que la voz tiene en Chile algún uso 
y agrega algunas citas que demuestran que es española: 

¿Con quién estás de conversa? 

(Ramón de la Cruz, La Casa de los linajes.) 

No se trata de aquello en su conversa. 
(BartolottTiié de Villalba, El Peregrino curioso, lib. I.) 
No admites juegos, ni conversa quieres. 

Lope de Vega, El Anzuelo de Fenisa, acto 11.) 

Ahora que está en conversa 
Con mi ama. 

(Iriarte, El Filósofo casado, acto II, esc. VIL) 

Nos dice además Román que Coll y Atabas lo apunta como 
usado en el pueblo de la Litera. 

Es de uso moderno en España. En los Cohetes de la Verbe- 
na, de Pedro de Répide, hallamos, pág. 37: "Mudar de con- 
versa." 

Y lo trae el Diccionario de Argot, de Besses. 

Enflorar. 

En Costa Rica dice Gagini : "Echar flores las plantas se dice 
florecer, y adornar de flores, florear." En Costa Rica este último 
verbo se sustituye por enflorar, que no está en los léxicos, pero 
que nos parece útil. Icazbalceta da el verbo como mejicano y 
muy aceptable. 

El ecuatoriano Tobar dice: "No hay e» el Diccionario (en- 
florar), pero sí florar, florecer y hasta el anticuado enflorecer. 
No obstante, hallo en Lope de Vega: 

Mayo los campos enflora. 

(San Diego de Alcalá.) 

El padre Aicardo trae la cita más completa, indicando que 
es del tomo V de la edición académica, pág. 38, col. 2. 



REIVINDICACIÓN DE AMERICANISMOS 3 I 5 

Desgarrar. 

Por expectorar, es común en América. No hay casi autor de 
Diccionario que no lo cite, ya para censurarlo, ya para criticar- 
le . Se encuentra por lo común con las dos formas : esgarrar y 
desgarrar. 

Traen desgarrar Tobar, Icazbalceta, Cuervo, Batres y Ra- 
mos. 

Dicen esgarrar Segovia, Garzón, Pichardo, Ciro Bayo, Ri- 
vodó (240J, Monner Sanz, Gagini, Salazar. 

Traen ambas formas Calcaño, Uribe y Echeverría, Mem- 
breño. 

Algunos autores critican estas voces tan sólo por no estar 
en el Diccionario ; sin embargo otros, como Monner Sanz, las 
encuentran más agradables que sus sinónimos "castizos". Por 
otra parte, Garzón hace notar que no es lo mismo esputar que 
esgarrar, pues el primero no exige esfuerzo y el segundo sí. 

Sin embargo, las dos voces son muy españolas. 

Recuerda Rodríguez que el verbo esgarrar figura aun en el 
Manual de urbanidad, de Carreño. Cuervo aduce una cita de 
los Cantos populares españoles^ II, 348, y agrega que se usa en 
León y Galicia esgarrar, según Alvarez Jiménez, 49. 

Se usa la voz en Extremadura. Encontramos esjarrar, por 
esputar, en el Vocabulario extremeño de Cabrera, publicado en el 
Boletín de la Academia. 

En Canarias lo cita Zerolo (Legajo). 

En Salamanca hallamos esgarrar (Lamano). 

En Galicia, esgarro es gargajo (Cuveiro). 

La cita de Cantos españoles indicada por Cuervo es la si- 
guiente : 

Cuando pases por mi puerta 
Desgarra bien, que oiga yo, 
Que estoy metida en mi sala, 
No sé si pasas o no. 

¿ Cuál es la forma más corriente ? Me parece que ha de ser 
esgarrar, y que desgarrar es más bien la forma culta de ia pa- 
labra. Sin embargo, en el Ecuador nota Tobar que "Carreño... 
dice esgarrar, como los cubanos", lo que prueba que esta fonna 
no le es usual. 



3l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

En fin, hace más de veinte años Mugica abogaba por su 
admisión, en Maraña del Diccionario, recordando esta acep- 
ción de Palacio Valdés : "Después de toser y desgarrar un poco." 

Despegarse. 

En Méjico (Icazbalceta), pr. fig. Caer mal una cosa por in- 
ferioridad física o moral de la persona que la tiene o lleva,, 
como "Se le despega el traje, el título", etc. 

Lo mismito con la siguiente frase de Galdós, citada por Mu- 
gica (Maraña, 99): "El marquesado, sí, al principio se le despe- 
gaba un poco, como al santo Cristo un par de pistolas." 

Yo tengo otra cita del mismo Galdós: "Al fin era señorito 
y se le despegaba la vida de los cuarteles" {Misericordia, pági- 
na 82, ed. Nelson.) 

Maritates. 

En Honduras son lo mismo que trebejos (Membreño). En 
Guatemala (Batres) son baratijas, chismes, trastos o cosas por- 
el estilo. 

En el Perú se dice maritatas, con igual sentido (Palma). 
En Chile nos dice Uenz que maritata es "canal de unos cincuen- 
ta centímetros de ancho por ocho o diez metros de largo, cuyo- 
fondo se cubre con pellejos de carnero, para que se deponga en 
ellos el polvo que arrastra el agtia, a la cual se han echado los 
minerales pulverizados", y también: cedazos con tela de alam- 
bre en les establecimientos mineros. Trae además Lenz vma cita 
de Vicente Carvallo Goyeneche, chileno: "Trasladada la pasta 
a un noque, maritata o dornajo de piedra, que todos estos nom- 
bres lleva." 

Ahora bien, la voz es sencillamente andaluza, y la trae con 
el sentido de bártulos, trebejos, Federico Rubio en sus Me- 
morias, publicadas recientemente por la España Moderna, 
1912, I, 60. 

Catana. 

En Chile (Echeverría) es sablezuelo, catán, alfanje. Román 
explica mejor : "Sable largo y viejo, y el que usan los polizontes." 



REIVINDICACIÓN DE .\MERICANISMOS Si; 

En Cuba (Pichardo) es cosa pesada, tosca y deforme. Catana es lo 
mismo que chafarote en Argentina, según Teófilo Sánchez. 

No se crea que la voz es americana. Román hace notar que 
la voz figuraba en el Diccionario de Atitoñdadcs. que la define: 
■'Una especie de alfange que usan los indios, que en Japón le 
Daman catana." 

Terreros trae las dos formas: "Catán, y más comúnmente 
catana, dicen que es una espede de alfanje indiano; pero la 
catana que he visto en el curiosísimo gabinete del señor Conde 
de Sacedo en nada parece alfanje, pues es un palo ancho, la- 
brado, sin corte, y con dos extremidades más gruesas y anchas 
que el resto." 

Que la voz catana era antes bastante usual para explicar su 
actual difusión en América, lo prueba el siguiente pasaje, ci- 
tado por el i)adre J. Mir, en su Rebusco: "El fuego abrasa, el 
frío martiriza, las catanas cortan y los tiranos y verdugos, más 
fieros que las fieras, no remiten un punto de su rigor." (Jar- 
que. Orador, t. 2, disc. 5. § 15.) 

Catán V catana figuran asimismo en el Diccionario español 
inglés de Baretti (ed. de Londres, 1786) y sólo catán en el es- 
pañol francés de Séjoumant (1775). 

Miguel de Toro y Gisbert. 

(Continuará.) 



EL TEATRO EN VALLADOLID 



6 junio 1778. 
Carta de Eusebio Cano, desde Salamanca, a don Hipólito 

Chamochín, ofreciéndose a venir con su compañía ''con los 
missmos ajustes que la de Utiel, que es mita de aprovecha- 
mientos y siete quartos y medio la entrada diaria, y... la Com- 
pañía es terzio y quinto mejor que la que tubimos el año pa- 
sado". 

(Archivo del Ayxintamiento : Establecimientos.) 

2/ septiembre 1778. 

Cuentas de lo ingresado desde 20 de agosto a 27 de sep- 
tiembre, en que representó la compañía áz Ramos y León. 
(Archivo del Ayuntamiento : Establecimientos.) 

7 mayo I779- 
Se vio un memorial de Esteban Chavarría, apoderado de 

la compañía de José León, y acordóse admitirle a represen- 
tar desde septiembre hasta San Lucas, y no desde San Juan, 
como decía la real provisión, a causa de la situación aflic- 
tiva de los pueblos. Había de atenerse "a los decretos dados 
por los señores Reyes D. Phelipe V y Fernando VI y Carlos 3.° 
sobre el modo y forma que deven observar los cómicos en 
punto a decencia, honestidad, y que no se representen come- 
dias de santos ni autos sacramentales". 

(Archivo dJel Ayuntamiento, actas de 1789, s. f.) 

I septiembre 1779. 
Se vio un memorial de don Francisco Alvarez, maestro 
arquitecto, en que decía tener concluida la obra del patio de 
comedias conforme al plan y condiciones. 



EL TEATRO EN VALLADOLID 3 1 9 

En la sesión del día 17 se leyó un informe de don Juan Ro- 
dríguez, también maestro arquitecto, en que decía "estar exe- 
cutada dicha obra con arreglo a su plan y condiciones, y aun 
algo más". 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1779, s. f.i 

4 octubre 1779. 
"Liquidación echa de lo que han rendido todas las cobran- 
zas deil coliseo de esta ciudad en las quarenta y quatro re- 
presentaciones executadas por la compañía de Joseph León 
desde 25 de agosto de 1779 hasta 4 de octubre del mismo." 
(Archivo del Ayuntamiento : Establecimientos.) 

21 abril 1780. 

■'Razón de las cuentas de diario que Fernando Segoviano 
ha puesto en mi poder diciendo las havían rendido los apro- 
vechamientos de el patio de comedias en los días que se ocupó 
con la representazión de las sombras su Autor Pedro Villa- 
rino." 

Firmado, Blas López. Se hizo la representación en los 
días 10, II, 12, 13, 14. 16 y 21 de abril. 

(Archivo del . Ayuntamiento : Establecimientos.) 

19 junio 1780. 
Se vio el memorial en que solicita representar Raimundo 
Castaño, "Autor de la compañía de cómicos de Joseph de 
León, y compuesta de orden d? la ymperial ciudad de Tole- 
^do." Presentaba la siguiente 

LISTA DE LA COMPAÑL\ DE JOSEF DE LEÓN 
Y RAYMUNDO CASTAÑO 

MUGERES 

I." Dama, Manueda Martínez. 
2.' María Ferreyra. 
3.* Luisa Rubert. 
4." Josefa Peña. 
5.* Teresa Rodrigo. 
Sobresa'Iienta. María Sánchez. 

HOMBRES 

1." Galán, Marcos de Navia. 

2." Joaquín Cabanas... i." Vaylarín. 



320 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

3.° Antonio Rodrigo. . . 2.° 

4." Josef Galán. 

5." Bernardo Ximénez. 

i.° Barba, Juan Galán. 

2." Joséf Robles. 

i.° Apuntador, Juan de Dios Blázquez. 

2° Francisco Miñan. 

i.° Músico, Pedro Villaroya. 

2." Raymuíndo Castaño. 

Tramoyista, Francisco Vaos. 

Cobrador, Alexandro Yichaso. 

Guardarropa, Josef García. 

(Archivo diel Ayunitamiento : Establecimientos.) 

II agosto 1780.- 

Se vio eil memoriaíl de Ensebio Cano, individuo y comi- 
sionado de la comipañíia cómica, que «ra "'la destinada para 
Castilla la Vieja", solicitando representar desde aquella se- 
mana hasta la víspera de San Lucas. Así se acordó, con es- 
tas condicionieis : la compañía tendría la mitad de aprove- 
chamientos del patio, "además de la entrada de ocho quar- 
tos y medio en comedias de cortinas, y catorce en las de 
teatro entero, incluso en una y otra el quarto de la aprova- 
ción" ; pondría "orquesta de siete músicos y el alumbrado 
en la forma acostumbrada", y no habían de "ejecutar come- 
dias de medio teatro". Se les adelantaron i.ooo reales. 

(Archivo del Ayuntamiento: Esfablrcinüciitos.) 

30 septiembre 1780. 
Cuentas de lo ingresado desde 13 de agosto a 30 de sep- 
tiembre, en que representó la compañía de Alejandro García 
y María Montéis. 

(Archivo del Ayuntamiento: Establecimientos.) 

3 mayo 1781. 
Se da cuenta del memorial en que Ensebio Cano, "au- 
tor de la compañía de Castilla la Vieja que actualmente es- 
tá exerciendo en la ciudad de Burgos." solicita representar 
en Valladolid desde la víspera de San Juan Bautista hasta 
San Lucas. 

Para ello, con fecha 23 de junio otorgaron poder en Vi- 
toria los siguientes individuos de la compañía: Marcos Fer- 
nández de Navia, Franctaco Urbano, Antonio Suársz, Euse- 



I 



EL TEATRO E\ VALLADOLID 321 

bio Cano, Pedro Prado, Migxiel Soriano. Esteban Chávarri, 
Braulio Hidalgo. Francisco Flores y María Munteis. 

En 30 de julio y conformándose con lo ejecutado por los 
caballeros comisarios, el Ayuntamiento hizo el contrato con 
Pedro de Prado, apoderado de la citada compañía. "que ac- 
tualmente está exerciendo en la villa de Aro", y acordó ha- 
cerfes un adelanto de 2.000 reales. 

(Archivo del Ayuntamiento: Establecimientos.) 

7 julio 1781. 
Se dio cuenta de las manifestaciones hechas por el Pre- 
sidente de la Real Chancillería para que en lo sucesivo, an- 
tes de cerrar ningún contrato con los cómicos, se contará 
• con él ; y se acordó que los comisarios de comedias le mos- 
trasen las órdenes vigentes en el particular, y que se oponían 
a ello. 

(Archivo del A>-untamiento : Establecimientos.'^ 

28 julio 17S1. 
Memorial de Manuel de Ara. Francisco Calzada y Toribio 
•de Soto, porteros del Ayuntamiento, pidiendo que se repar- 
tan con ellos los beneficios del patio de comedias que se 
adjudicaban a Femando de Segovia y otros varios, también 
porteros. 

(Archivo del Ajiintamiento : Estableamientos.^ 

13 septiembre 1781. 
Se concede licencia a Lorenzo Fersi, "de nación Alemán, 
vaiiarín de maroma de el Rey Christianísimo de Francia", 
para que, en la misma función de la compañía cómica que a 
la sazón ocupaba el teatro, hiciera sus habilidades. 
(Archivo del Ajruntamiento : Establecimientos.) 

23 octubre 1781. 
Cuentas incompletas del producto de entradas en las re- 
presentaciones dadas por Ensebio Cano y María Montéis 
desde el 11 de agosto. 

(Archivo del Ayuntamiento : Estable cimieiit o s.^ 

3 julio 1782. 

Cuentas, incompletas, del producto de comedias en las 
representaciones dadas por María Montéis desde el día 3 de 
julio de 1782. 

(Archivo del Ayuntamiento : Establecimientos.) 



322 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

27 abril 1783. 

"Este día haviendo precedido llamamiento se vio un me- 
moniall de Marcos de Navia, apoderado de la Compañía de 
cómicos y de su author Juan Antonio Fernández, la misma 
compañía que el año pasado reforzada con tres partes más de- 
cantado muy haviles, en que pide se les franquee el teatro 
para la temporada desde San Juan de junio hasta el día 
Víspera de San Lucas." Se nombró comisión para entender 
en el asunto. 

• En 21 de junio se dio cuenta de un memorial en que Fer- 
nández pedía se le dieran i.ooo reales para venir de Peña- 
fiel. Días después se acordó que la compañía comenzase a 
representar el 3 de julio a las cinco y media de la tarde. 
(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1782, s. f.) 

7 mayo 1783. 
Se admitió la compañía de Felipe Ferrer, para la tempo- 
rada desde San Juan de junio hasta San Lucas. 
(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1783, s. f.) 

26 junio 1783. 
Se trata de dar participación al Hospicio en el beneficio 
de las comedias. El Ayuntamiento, previo informe de don Jo- 
sé Pérez Sorarte, procurador del Común, acordó darle la mi- 
tad de las entradas, con fecha 12 de septiembre. En vista de 
ello, se reanudaron las comedias desde el mes de octubre 
de 1784, no obstante la prohibición impuesta en 1778 para 
dar representación durante el curso escolar. 
(Archivo del A^-untamiento : Establecimientos.) 

12 septiembre 1783. 
Para establecer comedias fijas, se trata en el Ayunta- 
miento de la cantidad que había de dar al Hospicio. Don José 
Pérez Sorarte, procurador del Común, dijo que "piensa se- 
ría lo más acertado dar a los «cómicos únicamente sobre e*l 
señalamiento de entradas que ay oy, que -es un real en co- 
media regular (del qual un quarto es para el convento de la 
aprobación) la tercera parte de aprovechamientos, que es 
muy bastante si han de representar en un ynvierno y la 
toman como en el día sucede sin desfalco alguno de los repa- 
ros del Patio, que lo suple oy la ciudad de la mitad de sus 
aprobechamientos ; señalada esta terzera parte a. los cómi- 



EL TEATRO EN VALLADOLID 323 

eos, de las dos restantes se saquen todos los glastos que sean 
precisos hacerse en el Patio y de lo que quede líquido puede 
el Ayuntamiento dar para el Hospicio la mitad, invirtiendo 
la otra mitad conforme a el destino dado por Reales Orde- 
nes." Así se acordó. 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1783, s. f.) 

26 noviembre 1783. 
Reclamación de Fernando Sego\na, cobrador del teatro 
sobre las cantidades percibidas en la temporada de Felipe Fe- 
rrer, que había terminado el 19 de octubre. 
(Archivo del Ajomtamiento : Establecimientos.) 

LISTA DE LA COMPAÑÍA CÓMICA DE FELIPE FERRER 

CON DESTINO A CASTILLA LA VIEJA 

/ 

DAMAS 

I." la señora María Montéis. 

2.* la Sra. Victoria Ferrer. Canta y vaila. 

3.' la Sra. María Diez. Canta. 

4.* la Sra. Rosa Pérez. Canta. 

Sobresalienta de música, señora Bernarda Hernández. 
Canita y trabaja diariamente. 

Sobresalienta de representado, señora Rita Saraaniego. 
Canta. 

GALANES 

I." Phelipe Ferrer y Manuel Ibáñez. 

2." Francisco Conde. Canta. 

3." Thomás Ramos. Canta. 

4.° Eusevio Cano. Vaila. 

5.° Juan Bautista Cubas. Vegetes. 

Barbas, dicho Ferrer y Juan Doblado, este último vegete. 

Gracioso 1.°. Joaquín Doblado. Canta Jocoso. 

2." Miguel Soriano. Canta. 

Apuntador. Juan de Dios Doblado. 

Músico principal y i." Violín, Ramón del Castillo, mui 
avil y enseña a cantar. 

2." y 2." Violín, Joseph Esteve, bueno, enseña a cantar y 
es compositor. 

3.° violín. dicho Autor Ferrer. 

Cobrador principal. Juan González. 



324 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Cobradoras, Josepha Ferrer y Bárbara Sierra. 
Celadora, Francisca Ibáñez y Guardarropa. 
Bailarín, Joseph Cañizares." 
(Archivo del Ayuntamiento: Establecimientos) 

31 diciembre 1783. 
Felipe Ferrer pide se le concedan algunas maderas para 
preparar la tramoya de la segunda parte de "Bayalarde." 
(Archivo del Ayuntamiento : Establecimientos?) 

24 enero 1784. 

El Presidente de la Chaneillería dice al Ayuntamiento 
que "el excesivo frío que en el Patio de Comedias se expe- 
rimenta me ha puesto en precisión de niandar añadir al car- 
tel que se halla a la entrada de dicho Patio la siguiente Nota : 

"Atendiendo al rigor de la estaziión y al desabrigo del Pa- 
tio de Comedias se permitirá por aora que en los intermedios 
de la representazión puedan estar los concurrentes en los 
Palcos, Lunetas, Gradas y Patio con los sombreros puestos, 
observándose puntualmente todo lo demás que prebiene ell 
cartel que se halla publicado y fixado a la entrada del corral 
de comedias." 

(Archivo del Ayuntamiento: Establecimientos.) 

17 febrero 1784. 

Se vio un memorial de Fernando Segoviia, encargado de 
distribuir los aposentos primeros y segundos, sobre la impo- 
sibilidad de cumplir este cometido sin que surgieran grandes 
disgustos. Se acordó que los caballeros comisarios asistieran 
al reparto de palcos y rubricaran las cédulas. 

(Archivo del Ayimtamiento : Establecimientos.) 

15 marzo 1784. 
Felipe Ferrer pide permiso |)ara formar compañía y de- 
manda algún adelanto de dineros. 

(Archivo 'del Ayuntamiento : Establecimientos.) 

20 marzo 1784- 
"Juaquín Doblado y María Montéis con el may<ir respeto 
puestos A. L. P. de V. S. decimos que agradecidos a Jos 
ynnumerables beneficios que en las anteriores representa- 
ciones merecimos a esa rrespetable ciudad nos constituímos 
en esta corte con el único objeto de formar compañía para 



EL TEATRO EX VALLADOLID Í2D 

Castilla la Vieja y como principal parte de ella para esta ciu- 
dad en la temporada o temporadas que sean admisibles ; a cu- 
yo fin tengo ya formada la compañía compuesta de las perso- 
nas y habilidades que dice la lista puesta al pie de esta humil- 
de súplica. " 

"Lista de la compañía que tiene formada Joaquín Dobla- 
do y María Montéis, ambos autores. 

DAMAS 

I.'' Sra. María Montéis. 

2.^ Sra. Victoria Ferrer. 

3.* y Sobresalienta. señora María Díaz, partiendo segun- 
das con la anterior y con la obligación de cantar un día a la 
semana. 

3." y Graciosa. Rosalía Fuentes. Esta canta al estilo y con 
tanto primor como la Raboso en Madrid. 

4.' Dama, María Fuentes. Canta bien y es hermana de la 
anterior. 

5." Josefa Hernández, con obligación de cantar un día a 
la semana. 

i,M.AKES 

1." Francisco \ cga : c^ el mejor que hai fuera de Madrid. 

2." Josef de la Cruz : es muí bueno, bien bestido, y canta. 

3." Francisco Conde : representará si se mejora, y si no 
le suplirá otro. 

4." Francisco Balenzuela: canta bien. 

5." Begete, Juan Doblado. 

I." Barba, Joaquín Baumela: ha representado de Barba pri- 
mero este ynvierno en Míadrid. 

2." Manuel Miranda. 

Gracioso i.", Joaquín Dobladr». 

2." Miguel Soriano. 

Sobresaliente, Felipe Ferrer. 

Apuntador i.", Juan Martínez. 

2." Ramón Calloso. 

Cobrador, Juan Antonio Fernández. 

Guardarropa, Juan Bautista Cubas. 

Bailarines, Ignacio Cañizares. 

2." Josef el Chino. 

Y todos los de la compañía lian de bailar quando se ofrez- 



326 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

En i.° de abril se obligó Joaquín Doblado "a que su com- 
pañía represente en esta ciudad desde seg-undo o tercsro día 
de Pascua de Resureción hasta pasado San Pedro por prime- 
ra temporada en caso de hallar pronto carruaje y que no esté 
embargado ; y por segunda desde mediado de septiembre 
hasta martes de carnestolendas del año próximo que biene : 

"Que en quanto a los aprobechamientos espera que la 
ciudad dé la mitad como de algunos años a esta parte se ha 
hecho, líquidos deducidos gastos, que dará fiador abonado 
para que se le entregue los diez mil reales además de la fian- 
za con su parti de aprobechamientos, que si por algún 
accidente se ynterrumpiesen o suspendiesen las representa- 
ciones nada ha de poder pedir a la ciudad por razón de da- 
ños : que la compañía ejecutará algunas zarzuelas de gusto 
y no hará comsdia alguna de teatro sin orden de la ciudad o 
un caballero comisario, y en toda la temporada por quenta 
(sic) de siete músicos, quatro biolines, dos trompas y un ba- 
jo, y el alumbrado en la forma acostumbrada". 

Se le adelantaron los lo.ooo reales. 
(Archivo del Ayuntamiento : Establecimientos.) 

9 mayo 1784. 

"Obras que con precisión necesita en el día el teatro de 
esta ciudad para ponerle en algún modo corriente y manio- 
brar en él las transformaciones y mutaciones que puedan 
ofrecerse." 

Se detallan las obras que eran precisas. 
(Archivo del Ayimtamiento : Establecimientos^ 

17 marzo 1785. 

Joaquín Doblado pide al juez protector le dé licencia para 
comenzar las representaciones. 

Al día sigudente solicitó del Ayuntamiento que le adelan- 
tara 10.000 reales. "Dijo que se obligaba a que su compañía 
se presente en esta ciudaid desde el segundo o tercero día 
de Pascua de Resureción próximamente hasita pasado e! 
día de San Pedro, por primera temporada en caso de hallar 
pionto carruaje y que no esté embargado, y por segunda des- 
de el tercero día de noviembre hasta el martes de carnesto- 
lendas del año próximo." 

Se acordó adelantarle los 10.000 reales. 

(Archivo del .\yuntamiento ; Establecimientos.) 



EL TEATRO EX VALLADOLID ll-J 

15 abril 1785. 

En la sesión de este día, el Ayuntamiento ve un informe 
del maestro de obras Francisco Pellón sobre los reparos que 
era preciso ejecutar en el patio de comedias y que importa- 
rían 4.200 reales ; pero la obra más urgente, esto es, "giiar 
iiecer las ventanas, hacer la escalera y mazizar el hueco de 
la otra", ascendería tan sólo a 550 reales. Se acordó sacar 
a pregón la obra. 

En 15 de julio se acordó abonar los 550 reales a Gabriel 
Mozo, que había ejecutado la obra. 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1785, s. f.) 

14 mayo 1785. 

Se vio un memorial de Joaquín Doblado, en que solicitaba 
licencia para pasar con su compañía a León y otros puntos, 
hasta tanto que hubiera de comenzar la segtmda temporada. 
(Archivo del Ayimtamiento, actas de 1785, s. f.) 

29 octubre 1785. 
Joaquín Doblado pide licencia para empezar la segunda 
temporada. Se le concede. 

ÍArchivo del Ayimtamiento: Establecimientos.) 

26 diciembre 1785. 

Cuentas, incompletas, de las representajciones dadas por 
la compañía de Joaquín Doblado desde el 2 de noviembre. 

(Archivo del Ayuntamiento: Establecimientos.) 


6 marzo 1786. 

El capitular don Tomás Robredo pide que con presencia 
de la Real orden de 1778, que prohibía representar durante 
el curso escolar, se viera si el Ayuntamiento tenía o no de- 
recho a permitir las representaciones. 

Previo informe de don Vicente Bueno, procurador del Co- 
mún, el Ayuntamiento, con fecha 17 de marzo, resolvió afir- 
mativamente. 

(Archivo del Ayimtamiento: Establecimientos.') 

2¿ marzo 1786. 

Cuenta abreviada del producto de las representaciones 
dadas por Joaquín Doblado desde el día 2 de noviembre de 
1785. Hay unas cuantas hojas de la cuenta diaria. 
(Archivo del Ayuntamiento: Establecimientos.) 



328 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

10 abril 1786. 

Joaquín Doblado solicita liicencia para representar en las- 
mismas temporadas que el año anterior. 

Aunque hubo quien se opuso a ooniceder el teatro, por 
suponer que la ciudad carecía de facultades para ello, en 
fuerza de la Real orden comunicada por el Intendente en 
1778, al cabo se admitió a Joaquín Doblado, previos allgunos 
reg-ateos en e;l aprovechamiento de locaHidades, y se le ade- 
lantaron 10.000 reailes. 

(Archivo del Ayuntamiento : Estáhlecinñcntos.) 

9 mayo 1786. 

Joaquín Doblado solicita se le permita aumentar el pre- 
cio de las entradas. Los procuradores del Común (uno de 
ellos el insigne erudito don Rafael Floranes) se opusieron al 
aumento, fundándose en que aún no se había presentado en 
Valladolid la seg-unda dama, Francisca Doblado, y en que el 
"ilibro gobierno" no daba cabal idea de los ingresos, porque 
''corriendo en clase de Autor el Gracioso Doblado y la pri- 
mera dama Montier, son cobradores de la entrada el marido 
de ésta y la madre de aquél : se ve también que debiendo es- 
tar el libro de g-obierno en poder de un sugeto desinteresado, 
le maneja y retiene e'l apuntador Juan Doblado, hermano 
del Autor : y se ve, finalmente, que éste, según los informes 
recibidos, ha hecho contratos y axustes desiguailes en per- 
juicio de la compañía". 

(Archivo del Ayuntamiento: Establecimientos.) 

16 mayo 1786. 

Don Antonio Ignacio Goinzález Yebra, gobernador de 
las Salas del Crimen de la Chancillería, eleva ima represen- 
tación al Consejo sobre no haber podido conseguir que la ciu- 
dad pagasie a la Casa de Misericordia la mitad de los produc- 
tos de comedias, aunque gracias a este ofrecimiento se había 
concedido licencia para tenerlas desde 1784. 

El Ayuntamiento, en vista de ello, y con fecha 10 de ju- 
lio, acordó entregar a la Casa de Misericordia 11.026 reailes 
y 21 maravedís de vellón, mitad de los aprovechamientos ob- 
tenidos desde que se hizo aquella oferta hasta fin del año 
cómico de 1785. 

(Archivo del Ayuntamiento: Establecimientos^ 



EL TEATRO EX VALLADOLID 329 

19 junio 1786. 

En la sesión de este día se vio un memorial d-e Joaquín 
Doblado en que de^ría que la primera temporada estaba próxi- 
ma a su término y pedía Ucencia para ausentarse hasta que 
llegase el día de comenzar la segunda. 

(Archivo del AjTintamiento, actas de 1786. s. f.) 

31 agosto 1786. 

En la sesión de este día se vio la representación formada 
a nombre de la ciudad a los señores del Consejo solicitando 
licencia para tomar dos corrales frente a la casa de come- 
dias con los cuales se ensancharía la entrada. Se acordó re- 
mitirla al Consejo. 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1786, s. i.) 

28 septiembre 1786. 
En la sesión de e«te día se acordó encargar a Gabriel 
Mozo la ejecución de obras en el patio óe comedias, tasadas 
en 1.600 reales. 

En 31 de diciembre, terminadas las obras, sie acordó abo- 
nar a Gabriel Mozo los 1.522 reales que habían importado. 
(Archivo iTel Ayuntamiento, actas de 1786. s. f.) 

28 octubre 1786. 

Joaquín Doblado solicita Itcencia para comenzar la segun- 
da temporada en el mismo día 28. Se le autorizó para dar 
comienzo el 29. a las tres y media de la tarde. 

(Archivo dtl Ayuntamiento: Establecimientos.) 

4 diciembre 1786. 

Joaquín Doblado pide se \e conceda la subida de catorce 
cuartos en los teatros y doce en los medios, para remediar el 
"deplorable estado de no pod-er nmntener su compañía". 

(Archivo del Ayimtamiento : Establecimientos.) 

7 febrero 1787- 

"Valladolid tiene im teatro de Comedias muy capaz y her- 
moso, con dos órdenes de balcones o Palcos y un corredor 
que forma el tercer cuerpo: debaxo de los balcones del pri- 
mero hay unas gradas espaciosas y cómodas con otro corre- 
dor descubierto: la Luneta es de dos órdenes de sillas muy 
decentes : y en todo el patio caben hasta 2.000 personas. El fo- 
ro podía estar más surtido de bastidores, pero hay los nece- 



33o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

sarios para representar qualquiera scena, y cada día se irá 
mexorando. El te'lón principal merecía retocarse pues es una 
buena pintura, que representa la fábula de Fineo, Rey de Ar- 
cadia, en el acto de venir las Harpías a ensuciar los manjares 
de su mesa, y kvantarse a ahuyentarilas Calais y Cetheo, que 
convidados a ella, quisieron pagar el hospedage a Fineo." 
(Diario Pinciano, fecha citada.) 

22 febrero 1787. 
• Cuenta incompleta del producto de las representaciones 
hechas hasta el día 20, último de la temporada. 
(Archivo del Ayuntamiento : Establecimientos.) 

23 febrero 1787. 
Terminada la temporada de Joaquín Doblado, se acordó 
entregarle la mitad de los aprovechamientos. 
(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1787, s. f.) 

20 marzo 1787. 
Cuenta abreviada del producto de entrada de las 114 repre- 
sentaciones ejecutadas por Joaquín Doblado en su segunda tem- 
porada, desde 29 de octubre de 1786 hasta 20 de febrero de 1787. 
(Archivo del Ayuntamiento : Establecimientos.) 

8 abril 1787. 
Queda acordado con Juan Sohs y Bernardo Jiménez, au- 
tores de la compañía cómica, el comienzo de la primera tem- 
porada. 

Días después pidió Solís que se le permitiera hacer come- 
dias de teatro o medio teatro, "en atensión a que las entra- 
das an dezcaezido en tanto grado, que adsolutamente no pue- 
do seguir la representación". Se trató largamente del asun- 
to en la sesión de'l 30 de abril. 

(Archivo del Ayuntamiento : Establecimientos.) 

10 abril 1787. 
Comienza sus funciones la compañía de Juan Solís, re- 
presentando "El desdén con el desdén". La lista era ésta: 

DAMAS 

I." Antonia Rueda. 

2." Juana Solís. 

3.° Benita Aznar, Graciosa. 

4.* María Martínez, y sobresalienta de versos. 

5.° Gabriela Benavidss. 

6.* Juiliiana de León. 



EL TEATRO EX VALLADOLID 33 I 

GALANES 

I." Juan Solís. 

2." Joseph Herrando. Canta. 

3.° Pedro Díaz. 

4.° Pedro Arias. 

5." Matías Calkjo. Gracioso y canta. 

6." Vicente García, Barba i." 

7.° Joseph Burrueso, Barba 2.° 

Apuntador, Bernardo Ximénez. 

Músicos : Joseph Ximeno y Dionisio Solís. Los demás que 
•componen la orquesta son de esta ciudad. 

Guardarropa. Manuel González. 

{Diario Pinciano, 11 abril 1787.) 

23 abril 1787. 

Se vio en ei Ayuntamiento una cuenta del producto de 
comedias de las dos temporadas a cargo de Joaquín Dobla- 
do, desde 17 de abril hasta 20 de febrero. 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1787.) 

8 mayo 1787. 

El Ayuntamiento dio un memorial de Juan SoJís donde 
decía que, en atención a expirar el término por que se le con- 
cedió licencia para representar comedias, solicitaba permi- 
so para ausentarse a otro pueblo. 

(Archivo del Ayuntamiento, actas de 1787.) 

{Continuará.) 

Narciso Alonso Corté?. 



COLECZION 

DE VOZES I FRASES PROVINCIALES DE CANARIAS 

HECHA POR 

D. Sebastián de Lugo, natural de aquellas islas (1) 



Madrid, 1846.. 

A 

Abanar, v. a. == Hazer aire. = Abanicar, o abanicarse == Aba- 
nar (= aventar) la Imnbre. = Abanar con el pañuelo == ha- 
zer señas, o saludar. = Abanar las moscas == espantar-las. 

Ajoto, a. adj. = Atrevido, osado. 

Acuciar, o Aguciear, v. a. = Ecscitar, o provocar a reñir, par- 
ticular." a varios animales, como gallos, perros, etc. 

Apolegar, V. a. = Sobar, manosear. 

Andoriña, s. f. = Golondrina. (2) 

Apalastr,\do, a. adj. = Tendido a la larga. 

Apuntar, v. a. = Recoser, vg. Está apuntando la ropa. 

Alpende, s. m. = Cubierta volada de cualquier edifizio. 

AlbérchijOo, s. m. = La segunda fruta (qe es siempre más 
peqeña) qe dan unas espezies de melocotones i abridores. 

Ahechar, o Ajcchar, v. a.=Limpiar el grano en el harnero. 



(i) El señor Conde de la Vinaza, académico de número, ha tenido 
la bondad de entregar a la Comisión de Boletín de la Academia las ad- 
juntas papeletas lexicológicas, escritas de mano de don Bartolomé José 
Gallardo, para que se publicasen en la revista, lo cual hacemos con 
sumo gusto, dando gracias al señor Conde por su desprendimiento. 

(2) Esta voz es gallega. 



VOCES Y FRASES PROVINXIALES DE GRANADA 333 



B 

Berta, s. f . = Cagada de vaca o ganado mayor. 

Baña, s. f. = Redaño. 

Balayo, s. m. = Troje, o zesto grande de paja. 

BuRGAo, o Burgado' s. m. = Caracol. 

B.\RANDiLLAS, s. f. pl. ^ Jamugas. 

BujERO, s. m. = Agujero, 

Belillo, s. m. = Paqete, o envoltorio. 

Bamballo, a. adj. = Despilfarrado. 

Barrecaíla, s. f . = Tablado de cajma. 

Baladrón, s. m. = En Canarias no significa hablador, jactan- 
cioso, sino un malvado. 

Bujía, s. f , = Araña para ilumin.»» 

BoRRALLO, s. m. = Rescoldo. 

Balde, s. m. = Cubo de madera para sacar agua de los pozos. 

Bujo, s. m, = Ventosidad, qe se ecspele sin ruido. 

Buzío, s. m. = Espezie de caracol de (mar. 

Banco de mar, s. m. = La ola. 

Bac.\, s. f . ^ Baya, fruta esférica, dura i carnosa, como la de 
zipres i otras semejantes. 

Bicha, s. f , = Cometa p.* jugar los muchachos. 

Randol.a, s. f . = Vuelta, o embozo de capa, o capote. 
Baifo, o Baifito, s, m. = Cabrico. 



Caguero, s. rm. == Sombrerillo viejo. 

Cambado, a. adj. = Combado. 

Cambar, v. a. == Combar. 

Chisgo, s. m. = Chorro que brota súbita.' 

Chasc.\r, V. a. == Mascar. 

Chocallero, a. adj. = Hablador, chismoso. 

Changallo, a. adj. = Perezoso. 

Zerneja, s. f . = Melena de caballo. 

Cachetada, s. f . = Bofetada. 

Cañoto, a. adj. == Zurdo. 



334 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Chilindrina, s. f . = Picardía. 

Caruncho, s. m. = Carcoma. 

Carunchento, a. adj. = Carcomido. 

Cumplido, a. adj. = Largo, ecstenso; i así se dize p. e. Tiene la 
cara cumplida, = larga. 

Coruja, s. f. == lechuza, (i) 

Zerne, adj. (de todos los j eneros) = Sólido. Se dize «mías par- 
ticular." de las maderas. 

Charamuscas, s. f . pl. = Ramas secas p.^ guisar. 

Chuchango, s. m. = Caracol de tierra. 

Casapuerta, s. f . = Zaguán o portal. 

Chazo, s. m. = Pedazo, remiendo. Se dize más bien de las ma- 
deras: "Tal mueble está hecho de chazos", cuando está he- 
cho de varios pedazos. 

Carapacho, s. m. = Caparazón. 

D 

Desmanpallado, a. adj. = Desmadejado. 

Desempercudido, a. adj. = Limpio de porquería, bien lavado. 

Diestro, a. adj. = Lijero. vg. "Ve diestro", i. e. lijero. 

Desconchar, v. a. = Descomponer, destrozar. 

Desborzillar, V. a. = Romper la orilla, o borde. 

Desborzillado, a., adj. ^ Roto el borde. 

Derriscar, v. a. = Despeñar. 

Dañado, a. adj. == Lázaro, qe produze el mal de S; Lázaro. 

Dornajo, s. m. = Pesebre para toda espezie de caballerías. 

Duraznero, s. m. = Se da este nombre jeneral a los arboles de 
melocotones, abridores, i todos los demás de la misma fa- 
milia. Al fruto de dichos árboles se le llama durazno, melo- 
.coton, mollar o abridor, moscatel, pelón, etc. 



Empercudido, a. adj. = Sucio, entrapado de porqeria. 
Engazo, s. m. = Ramajo de razimo de ubas. 
Escanillo, s. m. == Gaveta peqeña. 



(i) En Galicia y Asturias, "coruxa'" 



VOCES Y FRASES PROVINCIALES DE GRANADA 335 

Entullo, s. on. = Broza, cascajo. 

Enjillado, a. adj. = Encojido, .\rrugado. Se dize de la fruta. 

Engoruñado, a. adj. = Encojido. (i) 

Escarranchado, a. adj. == Abierto de piernas. 

EscARRANCHAR-SE, V. r. = Abrif-se de piernas. 

Emborrallar, V. a. = Ensuziar, emporcar. 

Emborrallado, a. = Sucio, puerco. 

EscACH.\R, V. a. = Aplastar. 

Escachado, a. adj. = Aplastado. 

Emborcar, V. a. = Poner hacia abajo. (2) 

Engasg.\r-se, V. r. = Atragantar-se. 

Ens-^pado, a. adj .== Enfadado, encolerizado. 

Embosada, s. f . = La porzion qe se toma con las dos manos 

reunidas. 
Engodo, s. m. = Zebo o carnada para cojer pezes o pescados. 
Engodar, V. a. ^ Atraher con zebo o engodo. Se usa f recuent.' 

figurado. 
Empen.\do, a. adj. = Torcido. Se dize de las maderas. 
Exc.ACHAZADo, a. adj. = Suzio, entrapado. 
Engrudo, s. m. == Cola de cuero. 
Entrudo, s. m. = Cames-tolendas. 
Entrudar, V. a. = Reunir-se las familias o affnigos a zelebrar 

el entrudo, 
Embull.\do, a. adj. ^Alborozado, animado, alegre. Asi se dize: 
"¿Qe embullados están los muchachos porqe van al baile, al 
viaje", etc. 
Enzetar, V. a. = Empezar. Se dize mas jeneral.* de lo qe se co- 
me: p. e. : "No se ha ensetado el pastel; no se ha ensetado 
el qeso." 
F.xrabiscar-se, V. r. = Emperrar-se, poner-se rabioso. 

F 

Folia, s. f. == Zurra. 'Pegar ima folia", dar una zurra. 
Fastidio, s. m, == Inapetencia es el sentido de esta voz en Ca- 
narias. 



(i) También se usa en Galicia, 
(2) También en Galicia. 



336 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

FoRFOLiNA, s. f. = Libra de i6 onzas, diferente de la carnizera,. 
qe tiene 32. 

Fo!, interj. « Con qe se muestra sentir mal olor. 

FoNDAjE, s. m. == Peso o hezes. 

FoNiL, s. m. = Embudo. 

FisCA, s. f . = Moneda de 10 >4 cuartos. Fisca, Fisqita = Peda- 
zo peqeño, o pedazito. 

Fechadura, s. f. = Zerradura. (i) 

Ferruja, s. f. = Herrumbre, orín de los metales. (2) 

Q 

Jeta, s. f . == Zeño. Tener jeta = tener zeño. 

Jeringonze, s. m, =>=Jesto. "Me haze jeringonzes = Me haze 

jestos." 
Guantazo, s. tm. = Bofetón. 
GÁNíGO, s. m. == Cazuela peqeña. 
Jeito, s. m. = Maña, habilidad. También significa contorsión 

violenta, p. e. : "He hecho un jeito, i me he desconzertado un 

brazo." 
Guisado, s, m. == Cozido. En Canarias se entiende jeneral.* por. 

guisado lo que solo está cozido; i asi dizen, p. e. : "Papas 

guisadas, pescado guisado", cuando solo están cozidas con 

agua i sal. El guisado como se llama en Castilla, con salsas,. 

espezias, i varios aderezos, en Canarias se llama compuesto ; 

i asi en lugar de dezir "un guisado de pollos", se dize "un 

compuesto". 
Goloso, a. adj.==Con jeneralidad se entiende igual-mente por 

zicatero. " 

Galuzias, s. f . pl. = Picardías. 
Gofio, s. m. = Harina gruesa de maiz, trigo o zebada tostada : 

alimento agradable i jeneral de los pobres de Canarias. 
Gabar, V. a. = Burlar, o chasquear. 
Gabado, a. adj. = Burlado. "Lo he dejado gabado" =¿ lo he de^ 

jado burlado. 



(i) También en Galicia, y "pechadura". 
(2) En Galicia, "ferruxe". 



VOCES Y FRASES PROVINCIALES DE GRANADA 337 

Gayo, a. adj. = Se dize por tartamudo, i nó por gangoso. 

Garañón, s. m, = El macho cabrio destinado para padre. 
■ Gozar, v. a. = Este verbo, a mas del sentido qe tiene en Casti- 
lla, tiene en Canarias otros varios i mui raros sentidos, como 
presenziar, entretenerse con, estar en compañía de, etc., etc., 
i por tanto se dize : He gozado de los toros, del baile, de la 
Señora, o Señorita D.* Tal; i con la mayor sencillez o fran- 
qeza se lo dizen así a un marido, o a un padre. 

H 

Iíacio! o Jacio ! = interrupción de llover, escampo: "Aprove- 
char este hazio o jazio." = aprovechar este rato qe no llueve. 
Hendija, s. f . = Rendija. 

I 

Insado, a. adj. = Plagado. "Insado de piojos, insado de pul- 
gas. 



Jurar, v. a. = Taladrar, agujerear. 

Jao!, interj. =^ Hola! El jao es mal usado entre la jente del 

campo. 
Jarondo. a. adj . = Descocado. 



Libratorio, s. m. = Locutorio de monjas. 

Lambuzar, v. a. = Untar con cualqier líqido grasicnto. 

Lambuzado, a. adj. ^Untado. 

Lambuza, s. f . = Untadura. 

Liña, s. f . = Cuerda delgada, particular-mente las qe usan los 

pescadores de caña, (i) 
Lasca^ s. f . = Astilla de madera, lonja, etc. 



(i) Usada en Galicia. 



338 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 



M 

Maguar, V. a. ^= Burlar, causar disgusto. 

Magua, s. f. = Disgusto de no haber conseguido una cosa; i así 

se dize: "Me ha qedado una magua de no haber logrado o 

conseguido tal cosa." 
Maguado, a. adj. = Burlado. 
Manifato, a. adj. == Figura, mono, ente ridículo. 
Murgaño, s. tm. == Ratonzillo. 
Mandinga, s. m. = Cobarde, collón. 
Machango, m. = Mono. 
Millo, s. m. = Mai'z. (i) 
Moriángano, s. m. = Fresco. 
Morrocoyo, s. m. = Galápago. 

N 

Novelo, s. m. = Ovillo. (2) 

Nanquín, s. ¡mi. = Mahon, tela conozida de la India. 

Nalgada, s. f . = Azote qe se da con la mano en las nalgas, 

como acostumbra hazer a los niños, o muchachos. 
Nazido, s. m. = Divieso. 

O 

Opado, a. adj. = Hinchado, inflado. "Tengo el estómago o/»a- 
do", por "tengo el estómago hinchado o inflado". 



Puntilla, s. f . = Cortaplumas. 
Pesiillera, s. f. == Zerradura. 
Pilla, s. f . = Pila, montón. No se dize de los granos, pero sr 

de la leña, pescados i otros objetos. 
Pasguate, s. m. = Totjto, lerdo. 
Pispa, s. f. = Muchacha vivaracha. Un pájaro de este nombre.. 



(i) Voz gallega. 

(2) Nuvelo, en Galicia. 



VOCES Y FRASES PROVINCIALES DE GRANADA ' SSg 

Perenqen, s. m. = Lagarto amarillo, o salamanqesa. 
Pele.\r, V. a. = Se dize por reñir solo de palabra. "Está pe- 
leando a la criada", por "estar riñendo a la criada". 
Pantana^ s. f. = Especie de calabazin. 
Puñete o Puñetazo, s. m. = Puñada. 
Peta, s. f . = Joroba. 
Papa, s. f . = Patata. 



Regañar, v. a. = Hazer j estos o .muecas con la boca, i se dize: 
*'Me regaña la boca." 

Rente, adj. de todos j eneros =» Corto, junto a la raiz. "Le 
he cortado el pelo mui rente" = Le he cortado el pelo muí 
corto o a raiz (= al rape). 

Remango, s. m. = Mal modo, o mal modal. "Me ha hecho un 
remango" = Me ha hecho un modal grosera 

Rabilero, a. adj. = Sin vergüenza. 

Renujereqero, s. m, = Pala, o palo con un estopero para re- 
volver los granos que se tuestan, cacao, etc. 

RosADERA, s. f . = Cuchilla enhastada para cortar ramas. 

Refistolear, v. a. = Azechar, espiar, atisbar. 

Rabisca, o Rabizca, s. f . = Rabia, emperramiento. 

Ropero, s. m. == Armario para guardar ropa. 



Sitar, v. a. = Llamar c«mo medio silbando. Es ecsacta,-mente 
aqella espezie de silbido con qe se impone silenzio en Castilla. 

Sus ! interj. = Se dize a los perros p." espantar-los. 

Sacho, o Sachito, s. m. = Escardillo de jardinero. 

Sachar, v. a. = Mover la tierra con el sacho. 

Safado, a. adj. = Atrevido, osado. "Qé muchacha tan safada 1** 
= ¡Qué muchacha tan atrevida! 

Sarillo, s. m. = Aspa para hazer madejas. 

Sarillar, V. a. = Hazer madejas en el sarillo. 

Sajacoca, s. f . = Barabúnda, 

Santanero, a. adj . = Inclusero, ecspósito. 



346 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Soledad, s. f . == "Tener soledad" es una frase muí jeneral i 
frecuente en Canarias ; i por ella se manifiesta la memoria i 
sentimiento qe se tiene de una persona qe se ha ausen- 
tado, diziendo : Tengo mucha soledad de tal pesona." (i) 



Talla, s. f . = Un gran cántaro de barro qe regular-mente lle- 

■ van las mujeres en la cabeza con el agua, etc. 

Tos, o Tosa, s. f . = Un gran trozo de madeza (sic) : se llaman 
así las qe llevan de América i otras partes, de maderas finas 
para aserrar-las, i hazer muebles. 

Tostón, s. m. = Peseta columnaria. 

Tíñete, s. m = Cantinela, tarabilla. 

Trillar, v. a. ; Trillar-se, v. r. = Cojer o cojer-se alguna par- 
te del cuerpo; p. e. : "Me trillé el dedo en la puerta", por 
"Me cojí el dedo con la puerta." 

Trincar, v. a, ; i Trincar-se, v. r. = Significa en igual caso 
lo mismo que trillar, trillar-se. 

Tontura, o mas bien Tonturas en pl. = Vahídos o mareos. 

Tití, s. im. i f . = Tío o tía, i así se dize "Tití Antonio, o Tití 
Teresa", :^ por Tio Antonio, o Tia Teresa. 

Trasumir-se, V. r. =: Calar-se, o pasar-se los líqidos, como el 
agua en el cántaro, i el vino en la cuba. 

Tacho, a. adj. = Chato. 

Tristel, s. m. = Jeringa para tomar lavativas. 

Taranela, s. f . = Aldaba de madera muí ancha para travar 
puertas, o ventanas. (2) 

Tiesto, s, m. = Pedazo de cacharro, trasto. En estos dos sen- 
tidos no está en el Diccionario. 

Testimonio, s. m. = Mentira, calumnia. Es de uso jeneral ; i asi 
se dize: "Eso es un testimonio" = Es una mentira. 

Tobaiba, s. f . == Madera muí lijera i poco porosa del árbol lla- 
mado ToBAiBO. Se usa para tapones de cubas, barriles, etc. 



(i) Es acepción castiza en Castilla. 

(2) Quizá deba leerse "taravela", como en Galicia. 



VOCES Y FRASES PROVINCIALES DE GRANADA 34 « 



u 

Usa, s. f.= Gualdrapa o mantilla para poner con las sillas de 
los caballos. 



Vagañete, s. m. = Vago, tunante. 

\'^AG0 (de uba), s, m. = Grano de uba. 

Verxegal, s. m. =» Espezie de tinaja chata. 

Viejo, a. adj. = Este adj. se usa con impropiedad en Cana- 
rias, qeriendo indicar solo de edad mas adelantada. Así se 
dize de un niño de 5 años respecto de uno de 4. Este (el 
de 5) es el mas viejo, en vez de mayor, o de mas edad. 

Valencia, s. f. = Tubo de caña qe se usa en las bodegas para 
sacar vino de las cubas. 

Y 

Yerba de huerta, s. f . = Yerba buena. 



Zaorra, s. f . = Arena gruesa p.* uso de las obras, caminos, etc. 
Zorrivar, V. a. = Desmontar un campo o terreno. 
ZoRRivA, s. f . = La aczion i efecto de zorrivar; desmonte. 

C VOZES 

de jeneral uso en Canarias, i qe en Castilla casi no se usan, ni 
conosen, a pesar de hallar'se en el Diczionario de la Lengua 
en el mismv sentido que en aqella provincia. 

' Cadenado — Dragona — Chasqido — Deslavado — Entecado 
— Corcoba — Derrengar — Espichar — Machucar — Bo- 
tar — Alongarse — Cabezudo — Escudilla — Voladores — 
Caja de guerra — Qeda — Bozinilla. 



342 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

G VOZES 

de liso jeneral en Canarias qe se encuentran en el Diczionarió ' 
de la Lengua, aunqe con bastante variedad en el sentido. 

Lonja, s. f . = En Canarias solo se entiende por el almazen de 
comestibles. 

MozA^ s. f. = Dícz.° dize "La criada qe sirve en ministerios hu- 
mildes i de trafago." En Canarias se entieiide por criada, 
en jeneral. 

Tacha, s. f . = El D.° dize: "Clavo peqeño mayor qe la ta- 
chuela." En C.s se entiende por lo mismo qe tachuela. 

Dornajo, s. m. = El D." dize : "Artesa peqeña p.* dar de comer 
a zerdos i otros animales." En Canarias se entiende ^or pe- 
sebre p.* toda espezie de caballerías. 

AzEPiLLAR, V. a. == El D.° dize: "Limpiar la ropa con zepillo o 
escobilla." En Canarias se entiende solo aze pillar de las ma- 
deras qe se ponen lisas o planas con el instrumento llamado 
zepillo: i de la ropa se dize escobillar, es decir, limpiar con 
la escobilla ; qe solo así se llama el zepillo para este efecto en 
Canarias. 



los manuscritos rabinicos de la Biblioteca Nacional 



(Continuación.) 

Traducciones latinas del Moréh nebuquim : Es evidente que 
las referidas traducciones hebraicas de la Guía de los desca- 
rriados, tanto la de El-Charitsi como la de Ben Tibbon, fueron 
muy pronto trasladadas al latín. W'olf (i) se hace eco de la 
afirmación de Bartoloccio en su Bibliotheca magna rabbinica, 
al decir que en la Librería \'aticana, con el núm. 4.274, se con- 
servaba una antigua versióa latina de autor desconocido, más 
otra de la misma especie hecha por un judío alemán del si- 
glo XVII. Graetz (2) asegura haber visto en la Sorbona un buen 
ejemplar de versión latina de la misma obra y recoge la afir- 
mación de Richard Simón (3) sobre la existencia de una anti- 
gua versión latina del Moréh, citada por Santo Tomás de Aqui- 
no y otros teólogos cristianos. 

Augustinus Justinianus, según una antigua versión latina, 
como el mismo declara, dio a la estampa su D^pl33 n*TiD, Rabbi 
Mossei Aegypfii Diix scu Director dubitantium aut perplexo- 
runí in treis libros diiñsus, et summae accuratione Aug. Jus- 
tiniaui ordinis Praedicatorü Nubiensium Episcopi recognitus. 
Cujus Índex seu tabella ad calcem fotius apponetur operis. 
Paris, 1320, José Perles, en su articulo Die in einer Münche- 
ner Hondsch. aubgefundene erste Uebersetz. des Maimonidi' 



(i) Bibliotheca hebraea, I, 858. 
(2) Les Juifs d'Espagne, 417, nota. 
(i) Letfres choisis, III, núm. 16. 



344 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

schen "Fuhrérs",' Breslau, 1875, extracto de la Frankel Graets 
schen Monatsschrift für Gesch. und Wissensch. des Juden- 
tums, XXIV, da cuenta de un manuscrito latino del siglo xiv 
(núm. 7936 b de la R. Biblioteca de Munich), que contiene la 
antigua versión publicada por Justinianus. Perles.cree que esa 
versión latina fué hecha a mediados del siglo xiii y que su au- 
tor sea el anónimo latino de quien hace referencia en su c( -' 
raentario a las dos primeras partes del Moréh, Moisés ben Sa- 
lomón de Salerno, que vivía en dicha centuria en el Sur de 
Italia y, proba;blemente, estuvo al servicio del emperador Fe- 
derico II. Por lo demás, la mencionada traducción latina edi- 
tada por Justinianus está calcada en la hebraica mediocre de 
El-Charitsí. 

Por ser más correcta, ha venido siendo más aprovechada 
la versión latina del Moréh, hecha directamente de la hebrai- 
ca de Ben Tibbon, por Joh. BuKtorfius, hijo, con el título: 
Rabhi Mosis Majemonidis Liher D^piDJ mil2, Doctor perple- 
xorum, Basileae, 1629. 

Traducción española del Moréh: Existe una antigua por 
maestre Pedro de Toledo, probablemente de origen judío, hijo 
del maestre Johan del Castillo, sacada de la hebraica de El- 
Charitsí, con conocimiento de la de Ben Tibbon y por manda- 
do del señor Gómez Suárez de Figueroa, hijo del maestre de 
Santiago don Lorenzo Suárez de Figueroa, habiendo terminado 
la segunda parte de la versión en la villa de Zafra, el año 1419, 
y la tercera en Sevilla, el viernes 8 de febrero de 1432. Se con- 
serva manuscrita en el cód, Kk-9 de la antig. sign. = mod. 
10289. Sobre las referencias y escasa utilidad de esta versión 
española confr. : Bonilla San Martín, obr. cit., 301-3, nota; M. 
Mario S'chiff en Una traducción española del More Nehuchim de 
Maimonides, de la Revista Crítica de Historia y Literatura, 
mayo-junio de 1897, págs. 160-176, y La Bihliothéque du Mar- 
quis de Santillane, París, 1905, fase, de la Bihliothéque des 
Hautes Etudes, págs. 428-444. 

Traducciones italianas del Moréh: a) Por Jedidja ben Mo- 
séh de Recanati, en 1580. Se conserva manuscrita en dos có- 
dices del siglo XVI, uno de ellos en la Biblioteca Real de Ber- 
lín y otro en la Palatina de Parma. b) Por don J. Maroni, 



MANUSCRITOS RABINICOS 345 

directamente de la traducción francesa del Sal. Munk del ori- 
ginal arábigo Ed^Dalalat el-hairim, Liorna, 1870-1. 

Traducciones alemanas del Moréh : a) Por Asch (en Berlín), . 
Versuch eincr Uebersetzung des W erkes More Nebuchim, etc- 
Inserta en Jedidja. Zeitschr. für Religión u. s. w, von J. Heine- 
mann, Jahrg., 183 1, Bd. VIH, s. 64-110 y 215-44, pero sola- 
mente alcanza hasta el cap. 24 de la obra, Leipzig, h) Por 
Raf. Jak. Fürstenthal : D^p"*2: ni'C, Doctor perplcxonim, oder 
theologiscbphilosophisohe Erórterungen über die Uebereins- 
limmung der mos. und rabb. Religionsquellen mit der Philo- 
sophie von R. Meses Maimonides. Traducida de la hebraica de 
Ben Tibbon; en caracteres judaicos y comentario hebraico. La 
primera parte con texto, Krotoschin, 1838, 8 B. L. Monasch 
(s. 392). En apéndice: Nachredc cu einer Vorrede (polémica 
con el doctor Scheyer) und Fehlervercciclmiss, Leipzig, 1839, 8. 
c) Por Simón Scheyer: D^T'Kn'?K H^kSt "D Kim ü'^pn: nn-íC, Zur- 
echtzveisiing der Verirrten von R. Mos. ben Maimón. In's 
_ Deutsche übersetz mit Zuziehung zzveier arab. Ms. und ^nit 
Aumerkungen begleitet. Contiene solamente la tercera parte del 
Moréh con texto: Francfort sur Maine, 1838, 8. d) Por M. E. , 
Stem, Viena, 1864. 

Traducciones inglesas del Moréh: a) Por Townley con el 
titulo The reasons of the Laws of Moses, Londres, 1827. Con- 
tiene solamente la tercera parte de la obra, b) Por M. Friedlán- 
der : toda la obra* en tres volúmenes, del original arábigo, con 
notas : Guidc of the Perplexed. 

Traducción del Moréh al húngaro. Ha sido hecha por el doc- 
tor Klein y publicada, 1878-80, en Papa y Becskerek. 

Paráfrasis del Moréh en hebreo más fácil por Mend. Levin 
(en Brody): n:trcn pB>?3 D:nnc n^i: n^C "C, la renombrada- 
obra Moréh, trasladada del hebreo filosófico de Sam. ben Tib- 
bon al hebreo de la ^lixnah ; con un fragmento de su ICKD 
npnj^nn n2N'?c p^:j7t: y con la traducción frente al texto de Ben 
Tibbon, aunque desde el cap. y^ está, en lugar de la traduc- 
ción, el comentario de Profiat Duran Efodi. Primera parte. Zol- 
kiew, 1829, 4.°, Saúl Meyerhoííer. 

Defensa de los conceptos de Maimonides acerca de la Pro- 
videncia expuestos en su Moréh por Kalonymos ben Todros 



346 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

(en Narbona?): con el título n^D nnB>D, editada según un ma- 
nuscrito por Jak. Godenthal, Leipzig, 1845, 4-° La materia de 
este opúsculo ha sido resumida en lengua alemana por Fr. De- 
iitzsch en su D^'^n YV de Ahron ben Elijja (págs. 343-8), Leipzig. 
1841,8.° 

Trabajos lexicográficos sobre el Moréh : a) Por Jak. Anto- 
li (ben Abba Mare ben Sims) con el título ]n nil, uít" léxico so- 
bre los términos filosóficos nuevos, introducidos especialmen- 
te en las traducciones del original arábigo; ha sido falsamen- 
te atribuido a Sam. o Jehud. ben Tibbon, pues Josef Salam. 
del Medigo (en Miktah achus, edic. Geiger, págs. 13 y 54-5) y 
Sam. Axkenasi (en Ta'alumot Chakma, i, 91*) citan al refe- 
rido Antoli como verdadero compositor dé ese trabajo. Va di- 
vidido en II capítulos y apareció editado en Venecia, 1549, 12.", 
Is. ben Jech., hijo (30 hoj.) ; con un comentario anónimo, Kre- 
mona, 1566, 4.° (20 hojs.); con dos comentarios, sin nombre de 
autor, Praga, 1594, 4.° (i22 hojs.); en Lublín, 1620, 4.° Hi. Ka- 
lonymos {22 (hojs.); con un comentario de Isr. Samox Halevi, 
en Jesnitz, 1744, 8.°; Brünn, 1797, 8.°; con traducción latina por 
Jochanan Isaac Halevi, Colonia, 1555, 8.° Sobre el opúsculo re- 
ferido tiene escrito L. Bodenheimer su Zur judisch-philosophi- 
schcn Literatur. Bine Analyse des Werkchens ]n mi, Zuge- 
schriehen Jeh. Ibn Tabón: LE d. Or. 1842. b) Por Sam. ben Tib- 
bon: nill m^lsniD "S, exposición de los nuevos términos filosó- 
ficos introducidos en las versiones hebraicas; es imitación de 
la de Jeh. El-Charitsí y va incorporada a las ediciones corrien- 
tes del Moréh; rehecha y corregida por Is. Satanow va eti las edi- 
ciones del Moréh : de Berlín, 1796 ; Viena, 17 ' ", y Sulzbach, 1828. 
c) Por Men. Bonafos ben Abr. de Perpignan : ''£3'' b'TDD, una ex- 
posición de los términos filosóficos y de sus definiciones ; por 
esto es también conocido con el título D*»*!!:;:! "D , Libro de las 
definiciones. Comprende los términos empleados en la traduc- 
ción de Aristóteles y una parte referente a los términos de Me- 
dicina, en orden alfabético. Fué editado con un prólogo por Is. 
Arvivo y llevando unidos los nnbvnn "'pnñ, dos artículos sobre 
la felicidad futura, en Salónica, 1567, 4."; fielmente rectificado 
y con un comentario hebraico por Is. Satanow, en Berlín, 
1798, 4." 



MANUSCRITOS RABÍNICOS S^J 

Casi como una versificación del Moréh cabe considerar, al 
decir de Fürst. la obra de carácter encidopédico. en rimas, 
D^B^n^.T £?£:n \12, que comprende lo tratados, subdivididos en 
capítulos, y fué compuesta en 1277 por Levi ben Abi-aham ben 
Chajjin ben Abrah. ben Rubén. 

Poesías y cartas en pro o en contra del Moréh. a) Por Sal. 
^lunk: D^y^pc D^^'C, colección de poesías extractadas de ra- 
ros manuscritos, que son: i.°, una casida de Mexullam ben Sa- 
lomón de Francia, que empieza nC3: kS MICÍD ijn^; 2), otra 
casida del mismo Mexullam. que empieza: DTC ^VZli: 3.°, otra 
de un desconocido, que empñeza : "iCTl*?rr* \"ríCR: "^ jrr» ; 4.°, seis 
poesías breves de poetas provenzales y otros, recogidas por 
Mos. Zahalon de Mequinez ; 5.°. una gran casida de Saadia ben 
Dañan, que empieza: 2h ncn ncS; 6.°, dos composiciones cortas 
que empiezan respectivamente : HB^C ^^ y ncc 2"in ; y.", el epi- 
tafio de Maimónides. que empieza: CIN üb^ ülít. Toda esa co- 
lección poética va incorjwrada a la gran compilación n2T 
D-iD^n de Els. Axkenasi (págs. 75-86), Metz, 1849, 8.* 

Sobre la correspondencia epistolar de Maimónides, especial- 
mente promovida por las acusaciones de herejía que le sus- 
citó la publicación del Moréh y de otros escritos, se tiene: 

a) ••iiccn ncrc nS m'rNSri nn:N, que comprende: i.°. carta 
de Maimónides a su discípulo y amigo Ben Aknin respecto del 
Moréh; 2.", carta de Samuel ben Tibbon a Maimónides ; 3.°. res- 
puesta de éste a aquél ; 4.", un escrito al mencionado ben Aknin ; 
5.". fragmento de otro escrito semejante ; 6.', escrito dirigido a 
Pinchas, juez en Alejandría; 6.°, cartas respecto del Moréh, de 
David Quimchi. de Jehudah ben El-Fakar. de Moséh Nachma- 
ni, de Bachja ben Moséh. de Meir Halevi de Toledo, de Abra- 
ham ben Sam. ben Chasdai, de Samuel Halevi, jefe de la Aca- 
demia en Babilonia, de Obadja Guer Zedec, y de Abraham 
Alaimuní, más un número de consultas y otros pequeños escri- 
tos de Maimónides. De copias mutiladas y arbitrariamente al- 
teradas : por primera vez impreso en Constantinopla, 1522, f. ; 
ibidem, 1536, 8."; después en Venecia. 1544. 8.°, Cornelio Adel- 
kind; ibid.. 1545, 8.°, M. Ant. Giustiniani, por los cuidados de 
Mos. Chaj. Zelach; ibid., 1665, 8.°, dominico \'edelago ; en ima 
colección de Del Medigo: en Basilea, 1629, 4.°; Amsterdam, 



348 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

1712, 8.°; Salom. Proops; Praga, 1726, 8."; ibid., 1822, 8.°; 
Berlín, 1780, 8.°; con el título Da¿"i'? 2>np "^ns: Zolkiew, 1772,.. 
8.'; Brünn, 1797, 8.°; Viena, 1826, 8.°; una parte incorporada 
a la Institutio epistolaris, de Buxtorf : Basilea, 1529, 8.°; con 
traducción alemana y notas por Dav, Ottenhosser con el títu- 
lo n^TfOn mn^N, cartas sobre el Moréh: Fürh, 1846, 8." Mas en 
este trabajo, contra lo que indica su título, se hallan también 
cartas de diverso motivo. 
■ b) "Tinn "iNñ "Ü o DlJDin r\^bm, Séfer Peer ha-dor o xeolot 
Ha-Rambam. Doscientas veinticuatro consultas de Mos. Mai- 
mónides; trasladadas del arábigo, según se hallaban en poder 
de Jak. Sasportas en Amsterdam, al hebreo por Mardecai de 
Tama. Comprende además cuatro consultas de Saadja ben Mai- 
mun: Amsterdam, 1765, 4.", Gen Jo. Jansen. 
' c) D310"ib n"i31¿>n tí^cn, Cinco consultas de Mos. Maimonides,- 
en original arábigo con traducción y algunas notas en hebraico 
por Abrah. Geiger. Tres de éstas se hallan en el citado Séfer 
Peer ha-dor, aunque de un modo defectuoso. Editadas en 
D'':sn N?», Meloh chofnajim (págs. 54-80) : Berlín, 1840, 8." 

d) Di:3"nS nuiíí^n o. Dos consultas de Maimónides semejan- 
tes a las anteriores, traducidas del'original arábigo al hebreo. 
Impresas tras de la carta célebre del mismo Maimónides ti- 
tulada nis^n niJN: Breslau, 1850, 8.° 

e) mbNe>. Una consulta semejante en arábigo y hebraico 
por el citado doctor Geiger, impresa en D^JDJ^J ^yí3J, Nith'e 
na'amanim: Breslau, 1847, 8.° 

/) niJW. Carta de Mos. Nachmani a los Tosafistas, en 
defensa del Moréh y del Sefer ha-madda' que comienza D^tD 
JJIB^ "•>* n:j;s', con más otros de sus escritos a las Comunidades 
de Aragón, Navarra y Castilla, que comienzan |^"1N yE^fiS. Por 
primera vez editada en la compilación de Del-MédigQ, Ta'alu- 
mot Chacma: Basilea, 1629, 4.°; también aparte en Wilna. 
1821, 8." 

g) ana o n^JK. Escrito o carta de Abrah. Maimuni en de- 
fensa del Moréh de su padre Maimónides ; edit. por S. D. Luz- 
zato con breves observaciones y algunas notas de S. L. Rapa- 
port: en Kerem chemed, V, 9-17, Praga, 1841, 8.° En esta mis- 



MANUSCRITOS RABINICOS ^49 

ma obra, V, i-8 y 17-25 la explicación de esa carta: D^m Ttjr 
nn:K n2n hy y m:t< hy de S. L. Rapaport. 

h) ^"^ nicnbe. Carta del mencionado Abrah. Maimuni en de- 
fensa del Moréh y del Sefer ha-madda, dirigida a las comu- 
nidades de la Provenza. Unida va la carta expresada de Mos. 
Nachmani con el mismo propósito; según un manuscrito del 
año 1235 en poder de Sal. Dubno, conservada por su hijo 
Abrah. Mos. Dubno de Wilna: Wilna, 1821. 8.^ (14 hojs.); con 
omisión de la carta de Nahmani, Hannover, 1840. 8.° 

i) nh^V}. Preguntas de Jos. ben Aknin a su maestro Maimó- 
nides y las respuestas de éste. Tres piezas, por primera vez 
dadas a luz de unos manuscritos por Sal. Münk en su Noticc 
sur Joseph Ben-Jehoudah, etc. : París, 1842, 8.** 

;') n£3^ Nj^lb m^N. Carta de Maimónides a Jefet ben Elijja, 
juez en Palestina; impresa en D^CDn ^21 por Eli'eser Axke- 
nasi (pág. 60), Metz, 1849, 8." ; tras del ICtrn n:N, edic. Geiger 
(pág. 6, b), Breslau, 1850, 8." 

b) p:2:cbN ni?N3Y ••£) nbxpD = ^t^^^-^'l ñíLus ^ 5ÜLiu. Tra- 
tado sobre las definiciones de los términos científicos de la Ló- 
gica. Traducido del original arábigo de Maimónides al hebreo 
por Mos. ben Sam. l)en Tibbon, con el título \ViT\T\ ni,!2 ".^NI. 
exposición de los términos científicos de la Lógica, dada a luz 
en el mes de Kislew de 1254, dividida en 14 artíailos. El tex- 
to de Ben Tibbon ha sido impreso con un doble comentario de 
autor desconocido: en Venecia, 1550, 4.° M. Ant. Giustiniani; 
en Cremona, en igual forma, 1566, 4.°, Vicenzo Conti; en Ba^ 
silea, 1527 y 1628, 8.", texto inccmipleto, con traducción latina 
por Sebastián Münster; en Francfort sur TÓder, 1762, 4.°, con 
un corto comentario de Mos. Mendelssohn ; con amplificación 
del comentario de Mendelssohn, en Berlín, 1766, 4.", y llevan- 
do detrás los dos primeros diálogos del Kusari de David Nieto 
y el Tratado de la resurrección de los muertos, de Maimónides: 
con el mismo comentario de Mendelssohn y texto más correcto 
por Ah. ben Zac. Jaroslawer, en Berlín, 1784, 4.°; según las 
tres ediciones anteriores del comentario de Mendelssohn, con 
apéndices y diseños por Is. Satanow, Berlín, 1793, 8.°; por Ah. 
Friedenthal, en I.emberg, 1791, 4.°; por M. Jarmut, en Pra- 
ga, 181 1, 8.°; con traducción alemana y comentario hebraico a' 

24 



33o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

los siete primeros artículos por Low Dresnitz, Praga, 1805, 8." ; 
con comentario y traducción alemana por Mos. Sam. Neumann, 
en Viena, 1822, 8.°; Pressburg, 1833, 8.°, y Warschau, 18::, 
8.°; con un nuevo comentario por Sal. Heilberg, Breslau, 1828, 
S." ; con una nueva revisión del texto, según los principios de la 
crítica en Lógica y bajo el título ]7\2 pN, Ében bóhen, por Heil- 
pern, Francfort sur Maine, 1846, 8." 

T) TTIinbN "'S n'7Npi3 = ^V^'*'"-' ^ n-'I-S/», Un ensayo sobre la 
imidad y esencia de Dios, sobre los espíritus superiores (ánge- 
les, astros y esferas) y sobre el hombre y su prescripción inte- 
lectual, moral y natural. Forma, en verdad, un breve compendio 
de los tratados nmn ''mD'' "n y r.iyn "n, pertenecientes a la famo- 
sa obra del mismo Maimónides nombrada npín n\ Mano fuerte. 
Dicho ensayo fué traducido del original arábigo de Maimóni- 
des al hebreo por Isaac ben Natán (siglo xiv) con el título 
D3!3lS llíT^n "ND, y en este último texto ha sido editado con co- 
mentario por M. Steinschneider y con prólogo de S. L. Rapa- 
port: Berlín, 1846, 8.° 

m) mxy^bx *'£) n^NpC =sJíl*«^JI ^5 \iLíL<, Un ensayo, en 
■dos capítulos, sobre la felicidad futura, sobre el escalamiento de 
los altos grados del conocimiento, sobre las almas y la muerte, 
etcétera. (Paris, Bibliothéque Nationale, ms., núm. 7193.) Tra- 
ducido del original arábigo de Maimónides, jle un modo bas- 
tante incompleto con el título nnbxnn ''pIS, impreso primera- 
mente detrás del ''£'' hh2Ü de Men. Bonafos, editado por Is. Ar- 
. vivo: Salónica, 1567, 4°; traducido igualmente al hebreo por 
Mardecai Tama, según un manuscrito árabe original, pertene- 
ciente a Jac. Sasportas en Amsterdam, y editado en la colec- 
ción de consultas traducidas del arábigo de Maimónides, "1N2 
■*inn, Peer ha-Dor, antes mencionada: Amsterdam, 1765, 4." 

n) níJB^n m:x o Dtí>n V^'^p «no. Una carta sobre las conversio- 
nes forzadas, en réplica a un rabino que, llevado de su celo re- 
ligioso, afirmaba que los conversos forzados ad Islamismo, aun- 
que secretamente pudiesen practicar los preceptos judaicos, no 
podían ser considerados como israelitas. Maimónides declara 
en este opúsculo: i.". cuándo un judío puede ceder o hasta que 
punto puede resistir, si es impulsado a abrazar otra religión, y 
-2.", como consecuencia, mantiene que el Mahometismo no es 



MANUSCRITOS RABINICOS 33 I 

una religión atea. Se cree que Maimónides se expresaba así en 
ese caso por su propia defensa, toda vez que él y su familia se 
habían visto obligados a profesar aparentemente el Mahome- 
tismo. Sin embargo, no han faltado escritores que, apoyados en 
buenas bases, hayan puesto en duda que ese opúsculo sea de 
nuestro Maimónides. Traducido del arábigo por un desconoci- 
do, ha sido editado, según un manuscrito de München, por 
Abrah. Geiger, con una disertación : Moses ben Maimón. Stu- 
dien, Breslau, 1850, 8.° 

») Jt2^n rñiH o mpn nns, Una carta dirigida por Maimó- 
nides a sus correligionarios del Yemen en general, y particu- 
larmente a Jac. Alfajjumi ben Netanel, exhortándoles a per- 
severar en la fe, recibida de sus padres, durante la persecución 
ocurrida por entonces. Traducida del original arábigo por Rabi 
Nach. ha-Ma'arab¡ e impresa detrás del «"".VCn '^0 con las nuc^n 
de Mos. Nachmani y la inDK nbjc: Amsterdam, 1660, 4.', Jos. 
\hies; juntamente con el opúsculo C\"icn n^nn "Hü: Genova, 
1 71 5, 8." Jo. Jac Beausang; con la carta ch^y íT.nnK m:N de Fa- 
rissol, por Isr.Xandau: Praga, 1793, 8.°; Altona, 1769, 8.°; con 
notas por Isr. Landau: Wilna, 1835, 8.°; en una colección de 
pequeños escritos por Del Médigo. en donde se hallan también 
los opúsculos mn n:"'n2, nc2n mcibj^n y otros: Basilea, 1629, 
4." Traducida al latín por Wlh. Hnr, Vorst en sus Obsen'aiio- 
nes in Zernach David, págs. 293 y sigts., Leyden, 1644, 4.°; 
ídem por Chr. Gráfe, Epístola meridionalis, lat. vers. incorpo- 
rada en su Politicus Orientalis, Altenburg, 1679, 4.°. Traduci- 
da al alemán por Joh. Andr. Eisenmenger : Der Bricf nach Te- 
utón; fragmentos de esta carta de Maimónides insertos en la 
cbra del referido autor Eisenmenger en su Ncu entdecktes Ju- 
dentlimn, etc., t. II, págs. 657 y sigtes. : Francfort auf Oder, 1700, 
4.°; Berlín-Kónigsberg, 171 1, 4° 

También tradujo la carta de Maimónides en cuestión su 
•contemporáneo Sam. ben Tibbon, cuya versión ha sido publi- 
cada, con el primero de los títulos arriba expresados, en Vie- 
na, 1857. Otra traducción hebraica que de la misma carta hizo 
Abrah. ben Chasdai, permanece todavía inédita. 

o) DMan ri'nn "ND, tratado de la resurrección de los inuertos, 
compuesto contra Samuel Halevi, rector de la Academia ju- 



352 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

■daica en Bagdad, que había escrito una disertación anájc^a 
con diferente doctrina. Traducido del original arábigo de Mai- 
mónides al hebreo con el título arriba expresado por Sam. ben 
Tibbon. Impreso: juntamente con el ninnnn ¡333 de Jeh. Sab- 
bara, Constantinopla, 1569, 8.°; en la colección arriba mencio- 
nada, Basilea, 1631, 4.°; detrás del nivan "D, Amsterdam, 1660,. 
4.'; impresa aparte, Fürth, 1661, 8."; con pTl m:iN, Genova, 
1715, 8.°; conp^jnn mSo niN'n, Francfort auf Oder, 1766, 4.*' 
Una traducción latina atribuida a Mithridate existe en ma- 
nuscrito. 

Obras de carácter halákico (jurisprudencia, ceremonias,, 
moral religiosa y materias análogas) : 

A) JIKIdVk ns'n3 = jr'j-^-" V^*-*', Libro de la elucidación, 
comentarios y prólogos a la Mixna y Guemara. 

I. Partes fragmentarias del original arábigo de esta obra: 

a) n JK^D^K n^B^Sx nüipe, introducción al comentario de la 
Mixna o siete capítulos sobre el nacimiento de las pragmáticas 
transmitidas por la tradición, sobre su proporción profética, 
sobre verdaderas y falsas profecías, sobre arreglos y ordena- 
ciones hasta el tiempo de la Mixna, hermenéutica, clasifica- 
ción de las halakas, organización, designio y configuración or- 
gánica de la Mixna. A esos siete capítulos siguen los n"ia*j; SlYS 
nJIÍ^obx "'fi diez capítulos en los que se expone una introduc- 
ción a la Mixna. ^ 

b) D"'B>npi*;D':'X]lDniB*'7X nonp», introducción al comentario 
del Orden Qodaxim. 

c) pinn^D |0 'líI^Njrbx p^ñbx ni2>, comentario al capítulo dé- 
cimo del tratado Sanhedrin, también llamado SvkVn ""ñ n'rN'po 
nv^^^í*. disertación sobre los fundamentos de las leyes, o nbn 
m^^Xp nití>j;^ los trece artículos de la fe. 

d) n"nn*i3 "nobx ]12 niíí^bx noipa, introducción al comentario 
de la Mixna del Orden Tohoroth. 

e) blXñ n''iXCn,ocho artículos, observaciones éticas y psico- 
lógicas, como introducción al comentario sobre el Tratado 
Aboíh : ni3N riDCD^x ]D nnti^'rN ncnpe. 

Las cinco mocadamas o introducciones que anteceden per- 
tenecen más bien a la literatura filosóficoteológica y fueron 



MANUSCRITOS RABÍNICOS 333 

editadas en el original arábigo de st» autor Maimónides, con 
una traducción latina, por Ed. Pococke en su Porta Mosis 
(páginas 1-132, 251-85, 287-355, 133-80 y 181-250), Oxford, 
1655, 4.° La traducción lat. de Pococke, con sus anotaciones, 
han sido reeditadas por Chr. Reineck, Leipzig, 1705, 4.® 

/) .nj2>sn C^nr n'?nnn3 1^2>, poema iniciatorio del comenta- 
rio de la Mixna, copiado por Derenburg de un ms. (París, 
AF, 367) y editado en Moses ben Maimón. Studien, por Geiger 
ípág. 48), Breslau, 1850, 8.° 

Traducciones hebraicas de las anteriores piezas separadas 
y otras de los Comentarios a la Mixna o Kitab es-sirach de 
Maimónides : 

a) Por Jehudah el-Charitsi : nn\"is = niS^D^K m^^K HDnpD 
n:trDn Bn^iS , introducción a todo el comentario de la Mixna. 
Impresa en la mayor parte de las ediciones de la Mixna y 
del Talmud; pero bajo el título equivocado de D^yifnD^ ncnpn 
o "? "DD noipn, cuando su recto nombre es el arriba expre- 
sado o n;2>nn mzn nnT)£3 o n:2>t2n nn%-i£ o nis^cn nnso, con los 
que también aparece citado en otras obras clásicas de la lite- 
ratura rabinica. 

h) Por Nethaneel ben Josef Almalí, de Zaragoza: noiprr 
0>B>np "D n:2?cn "th, introducción al comentario de la Mixna 
del Orden Qodaxim. Impresa en las ediciones de la Mixna y 
del Talmud citadas. 

c) Por el mismo Nethaneel Almali, y como más probable, 
mnna "D t\IXíuT\ "¡h T\ri'\y.7^, introducción al comentario de la 
Mixna del Orden Tohoroth. Impresa en las citadas ediciones 
de la Mixna y Talmud; aparte con el comentario de J. Low 
Edel's nnS2 "«a, Bialystock, 1816, f. 

d) Por Sal. ben Jacob, de Zaragoza: pbn pifiS n:B*cn "íJ, 
comentario al capítulo Chéleq. o sea el 10 (11) del Tratado 
Sanhedrin de la Mixna, en que se exponen los fundamentos 
de la Ley y los artículos de la fe, y por esto es también llamado- 

'n:"ieN npyi rmiD'Tl "S. Impresa en las edic. de la Mixna y 
Talmud. 

e) Por Sam. ben Jeh. Tibbon: ni^K ''p'lñ "3 o también "«> 
ni2N nCND, comentario a los Capítulos de los padres. Impresa, 
en las edic. de la Mixna citadas ; también en imión con el tra- 



354 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

tado DniiN nni en Mantua, 1560, f., y en Lublin, 1616, 4.' y 
con el comentario de Raxi, Lublin, 1622, f . ; con el comenta- 
rio al mismo tratado en cuestión, nUN nSnJ por don Is. Abra— 
vanel, Venecia, 1546, 4.° 

/) Por el mencionado Jeh. Charisí : n:t!>Dn "D Nim "lIKOn "D 
Qsy'lt "D, extenso comentario al Orden Zera'im de la Mixna. 
Algunos tratados de ese orden han tenido también otro traduc- 
tor, Josef Alfual. 

g) Por Jos. Alfual ben Isaac, de Huesca : "£¡ Nim niKCn "D 
nyiD "D njíí^on, comentario al Orden Mo'ed de la Mixna, con 
gran prólogo en prosa rimada y unos versos introductorios. 

h) Por Jac. ben Mos. Akkasi,- con la ayuda del médico 
Chaj. ben Baka: D^íi^J "D T^Ü^^n "£3 «im niNCn "D, comentario 
g.1 Orden Naxim de la Mixna, con un extenso prólogo del tra- 
ductor y una correspondencia sobre la traducción con Sal. ben 
Adret. 

i) Por el mencionado Sal. ben Jacob de Zaragoza : *l1NlDn "D 
l^pñ^ "D n:e>t2n e>")"iñ Nini, comentario al Orden Neziquin de 
la Mixna, con prólogo del traductor. En esta traducción se 
hallan exceptuados el comentario al Tratado de los padres y 
los ocho capítulos a él pertenecientes. 

Las traducciones hebraicas precedentes de los comentarios a 
los seis órdenes, como obra completa, han sido impresas : a), 
en las Ediciones de la Mixna y siempre con el texto de ésta. 
Ñapóles, 1492, f. ; Venecia, 1546, f . ; Sabionetta, 1559, 4.°; 
Riva di Trento, 1559, f . ; Mantua, 1561-2, 4."; por los cuidados 
de Abraham ben Rubén ben Nachman : Venecia, 1566, f . ; ib., 
1606, f. ; solamente los tres Ordenes, Zera'in, Mo'ed y Naxim : 
Amsterdam, 1675, 4.°; b), en las ediciones del Talmuld, del tra- 
tado Bcracoth : Soncini, 1484, f. ; de todo Orden : Venecia; 1520- 
30, f. ; ib., 1540-50; Basilea, 1578-80, f.; Cracovia, 1603-6, f . ; 
Lublin, 1617-28, f . ; Amsterdam, 1644-47, ^•> Francfort auf 
Oder, 1697-Q9; Berlín, F. auf O., 1715-21, f.; Amsterdam- 
Franc. auf Main, 1714-21, f.; y otras posteriores; c), Aparte, 
sin el texto de la Mixna: Venecia, sin fecha, f . ; Cracovia, sin 
fecha, f. ; ;), por Mos. ben Sam. ben Tibbon: 'K 'NnNfjn:^^"»}, 
■comentario al Tratado Pea. Un fragmento de esta traducción 
del original arábigo de Maimónides, ha sido impreso, según un 



>L\NUSCRITOS RABINICOS 355 

manuscrito único, por Abrah. Geiger en D'':cj^: ^C3 (pág. i8) : 
Breslati, 1847, ^° Samuel ben Tibbon y su citado hijo Moseh 
compusieron traducciones que permanecen en mss., de otras 
partes de los comentarios mixnicos de Maimónides. 

Paul Riccius dio en latín un extracto del Prólogo de Mai- 
mónides al Orden Zera'im, incorporado a su Epitoma doctri- 
nae talmudicae y a su Collectio opuscolorum, etc. Este ex- 
tracto latino ha sido reeditado frecuentemente. 

Wlh. Surenhuys dio una traducción latina, en compendio, 
de las traducciones hebraicas de los comentarios de Maimóni- 
des en la obra : Mixna cum R. Maimónidis et Bertinorae com- 
mentariis integris latine don. et illustravit, etc., 3 vols., Amster- 
dam, 1698, f. 

Rubén ben Nachman Abi Saglo publicó la traducción es- 
pañola de los comentarios, con el título: Misnaioth con el co~ 
mentó de el Hacham, Rabbenu Moseh, etc., Venecia, 1606, f. 

Raf. Jak. Fürstenthal ha dado una traducción alemana de 
la introducción de R. Mos. Maimónides a sus comentarios de 
la Mixna, especialmente al Orden Zera'im en su Das jüdischen 
Traditionsicescn, etc., Breslau, 1842, 8.° 

Josef Derenburg dio a la estampa el Orden Tohoroth con 
traducción hebrea, Berlín, 1884-92. 

En nuestros últimos años varios de los referidos tratados 
han sido publicados, unos con traducción hebrea y otros con 
alemana, como disertaciones universitarias. 

Nuestro Maimónides, según referencias hechas por él mis- 
mo o por otros escritores clásicos, escribió los siguientes tra- 
bajos de la misma índole de los comentarios de la Mixna: i), 
llcSin by C^C^^1£1 C^t5?in, noticias y comentarios sobre el Tal- 
mud; 2). TcSnn 'hh2, metodología del Talmud: 3), no^n '^ 
"C'rC'n'n "rj^, colección ordenada de halakas del Talmud yero- 
solimitano, conforme al modelo de Al f asi de Babilonia. De estos 
trabajos solamente es conocido el comentario al tratado tal- 
múdico Rox ha-xana. n:cn 2?X-i "Ní: "S, que ha sido editado 
por J.Brill en el periódico Ha Lebanon (VIH, 199 y sigtes.). 

Mariano Gaspar Remiro. 



etimologías 



Oaldrufa: Peón con que juegan los muchachos. 

Esta voz aragonesa tiene su etimología, según el Dicciona- 
:io, en la voz catalana baldufa. Es innegable el parentesco que 
une a ambas voces; pero galdrufa es el origen y no el deri- 
vado de baldufa; la voz aragonesa se acerca más que la ca- 
talana a la palabra árabe de la cual ambas derivan. Todos los 
diccionarios árabes traen la voz ó. ,a¿. jodzrufa para deno- 
tar un juguete infantil semejante a la galdrufa española. 

Abensida, el insigne lexicólogo de Murcia, escribía en su 
Mo jasas, diccionario de ideas afines, redactado en el siglo xi 
de nuestra era, lo siguiente (i): 

"Aljodsrufa: objeto pequeño de madera, en cuya parte me- 
dia se le ha hecho una hendidura ; átasele después fuertemente 
con un hilo, y, al soltarlo, deja oír un gemido. Es el mismo 
juguete que también se llama ís.l^i^JI al jarrara (la que su- 
surra o gruñe reiteradamente)." 

Sayid Mortada, el autor del Tacholarús, diccionario clási- 
co, comentario del Camús del Firuzabadí, da análoga defini- 
ción (2) : 

"Aljodsrufa: objeto pequeño de madera o caña, con una 



(i) Edición Cairo, imprenta Alamina, año 1316-1321 h'^iarira, en 
diez y siete volúmenes. Cfr. XIII, 16-19, donde explica todos los nom.i 
bres de los principales juegos infantiles usados entre los árabes. E! 
de la galdrufa está én la pág. 18, linca 15. 

(2) Edición Cairo, imiprenta Aljairía, año 1306-1307 hégira, en diez 
volúmenes. Cfr. VI, 80, linea 23, 



ETIMOLOGÍAS 337 

hendidura en su parte media ; átasele después fuertemente con 
un hilo, y, al soltarlo, da vueltas y deja oír un silbido. Con él 
juegan los niños y se le llama también al jarrara. Metafórica- 
mente se aplica este nombre como calificativo al caballo, por 
la rápida ligereza de su marcha, así como al camello y al relám- 
pago." 

Freytag, en su Lexicón, da la siguiente definición latina de 
aljodzrufa, inspirada en autoridades clásicas que no cita (i) : 

"Orbiculus quem trajecto funículo pueri manibus gyrant 
ut sibilus audiatur." 

Y en el mismo Lexicón (I, 470, a), define aljarrara, que es 
sinónimo de aljodzrufa (según hemos visto), diciendo : 

"I.ignum filo firmatum, qund. dum movetur filum et trahi- 
tur lignum, sonum edit." 

Por estas dos definiciones de Freytag se vislumbra que el 
juguete árabe era de dos modos: uno, hecho con un trozo, hen- 
dido, de madera o de caña, y otro cuya figura y mecanismo 
no aparece tan claro, pues que sólo se dice que era un peque- 
ño círculo (sin precisar su materia), que los niños hacían dar 
\ licitas mediante una cuerda, a fin de que emitiese un • sil- 
bido. 

Lañe, en su Arahic-English Lexicón (2), traduce un inte- 
resante pasaje del libro que él titula Exposition of the Moa- 
liakat (pág. 43), en el cual se describe esta segunda especie del 
juguete con más pormenor, aunque no todo el deseable: 

"Pequeño redondel o circulito de piel, al cual van suje- 
tos dos cordeles o hilos juntos, y que, al ser lanzado por un 
niño con sus manos, da vueltas en redondo, produciendo un 
sonido semejante al susurro de las abejas o del viento." 

Según esta más explícita definición, el juguete no tendría 
de común con el peón moderno, sino el dar vueltas y el emi- 
úr sonido. En cambio, la primera forma, la que estaba hecha 
de madera, parece, por esto, menos alejada de la galdrufa hoy 
todavía en uso; pero faltan datos para decidir su identidad 
completa. 



(i) Lexicón arahico-latinutn (Halis Saxonum, 1830), I, 468, a. 
(2) Edic. London, Williams and Norgate, 1863-1874. Cfr. pági- 
na 713. a. 



358 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

El orig-en de este juguete infantil se pierde en los tiempos 
anteislámicos, pues los diccionarios clásicos de la lengua árabe 
citan autoridades de poetas que usaron la palabra aljodzrufa en 
sentido propio y metafórico; así el poeta Imrulcais al describir 
un caballo. En general, el verbo radical, de donde la voz deriva, 
es decir, jádzrafa, se usó como equivalente a caminar con rapi- 
dez, dar vueltas velozmente, etc. Y así se explica cómo pudo 
quizá llamarse Aljodzrufa entre los moros españoles a un ju- 
guete, predecesor inmediato de la moderna galdrufa, por ase- 
mejarse al juguete anteislámico en la velocidad de su rotación 
y en el susurro o rumor que emitía al bailar (i). 

Demostrada la relación semántica de la voz árabe con la 
aragonesa, resta justificar la derivación fonética. 

Parece, ante todo, que la voz árabe pasó a nuestro roman- 
ce sin el artículo ; no tiene el fenómeno nada de anormal. La 
primera letra ^ equivalente a la jota moderna, quedó debili- 
tada en g, lo mismo que en las voces jalanchán, jatef y jarrtí- 
ba, que se pronunciaron galanga, gafete y garrofa. La gu- 
turalidad del ^ exigió, en el habla vulgar, que tomase esta le- 
tra vocal a, en vez de la o que lleva en su grafía clásica. La 
segunda letra, ó que en dicha grafía es una dz, se pronunció 
d simplemente, como ocurre, v. gr., en adive, que procede de 
adzib y en almuédzin, que se pronunció almuédano . La voz 
clásica jodzrufa quedó, pues, convertida en gadrufa. Final- 
mente, la / intercalada entre gd y drufa se explica perfecta- 
mente por la ley, observada ya por Dozy, Engelmann y Eguí- 
laz (2), según el cual, una / eufónica se intercala delante de 
las dentales con mucha frecuencia, como en alcalde, de alca- 
di; alhayalde, de albayad; arrabaldc (port.), de arrobad, etc. 



(1) Por esta última propiedad, el juguete arábigo se asemeja a 1» 
moderna peonza de música, que en francés se denomina toupie d'Alle- 
magtie. • 

(2) Cfr. Dozy-Engelmann, Glossaire "des mots espagnOls ct por- 
tugáis derives de l'arabe (Leyxíc, Drill, 1869), pág. 23 — . Eguilaz, Glo- 
sario etimológico (Granada, 1886), pá<?. xxi. 



ETIMOLOGÍAS 359 

¡Ala!: interjección ¡Hala! 

¡Hala!: interjección que se emplea para infundir aliento o 
meter prisa. 

El Diccionario da la etimología de ¡Ala! en forma dubita- 
tiva diciendo: "Tal vez del ár. jJL'l .:, yálah, ¡oh Dios!, que 
actualmente tiene en Marruecos la misma significación." Ten- 
go por segura esta etimología: Marcáis, en sus Textes árabes 
de Tánger (París, Leroux, 191 1), pág. 460, hace notar que 
!a interjección yála, con el sentido de allons, vite, allons viens!, 
es usada en muchos dialectos áratíes, incluso en el maltes. Land- 
berg, Nóldeke y Stumme, citados por Margáis, autorizan esta 
afirmación general; pero además Beaussier y Dozy la confir- 
man en sus Diccionarios, dando a dicha interjección árabe el- 
mismo sentido de la francesa ¡allons! (i). Por su pane, Margáis 
atestigua su uso en Tánger y en Tremecén, con el mismo va- 
lor imperativo que le da Dozy, es decir, para mandar o ani- 
mar a la marcha. Resta sólo explicar la supresión de la y ini- 
cial, al pasar. esta interjección árabe al castellano. Creo que la 
fonética de nuestra lengua ofrece casos frecuentes de afére- 
sis de la vocal inicial, sin excluir la y, como se ve en ayuno, de 
jejiinu. Como comprobación final de esta etimología, nótese 
que la interjección árabe, como la castellana, úsase repetida. 

El Diccionario define la interjección ¡Ala! identificándola 
ccn ¡Hala! Tal es. efectivamente, el uso actual de la lengua; 
_ pero el origen de ambas interjecciones es distinto: ¡Hala! pro- 
cede del árabe ^ hala, como el mismo Diccionario ya lo con- 
signa. Conviene notar que esta exclamación árabe tiene un do- 
ble uso: 1.°, en general, para invitar a las personas a que se 
acerquen, como diciendo: "¡\'^en aquí, acércate!"; 2°, exclu- 
sivamente dirigida a los caballos, para excitarlos a marchar, o 
para hacerles detenerse, o para que cambien de dirección (2). 

(i) Beaussier, Dicttonnaire pratique arahe-franqais, contenant ious 
les mots ewploycs... ctt Algcrie et en Tunisie (Alger. Jourdan, 1887), 
pág- 13. a- — Dozy, Supplement aux dictionnaires árabes (Leyde, Brill, 
1877-1881), II, 847, a. 

(2) Cfr. Freytag. II, 400, b, y Dozy, II; 760; b- — Compárese la 
interjección castellana ¡harre! para animar a las bestias, que también 
deriva de otra árabe. 



36o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

¡Quiay!: interjección poética ¡Ay! 

El Diccionario deriva esta voz de la latina vae. Creo, sin 
embargo, que su origen es la interjección arábiga clásica ^^uay, 
que tiene idéntico sentido y uso que la castellana. Todos los 
Diccionarios la consignan con el significado de exclamación 
de dolor o pena por algún suceso lamentable, denotando com- 
.pasión o arrepentimiento, si ©1 hecho es presente o pasado, y 
amenaza o amonestación, si es futuro. Esta interjección árabe 
deriva, a su vez, de otras dos, ^^0. uayha y J.j. uayl, cuyo' do- 
ble valor ha resumido ella sola en sí misma ; en efecto : uayha 
es propiamente interjección de compasión, mientras que uayl 
lo es de amenaza, execración y repulsa. 

Todas tres, finalmente, se emplean, lo mismo que la caste- 
llana, como sustantivos, significando desgracia, mal, y seguidas 
del nombre regido por ellas en dativo, que es la persona o cosa 
objeto de la conmiseración o de la amenaza. 

Por lo que toca a su derivación fonética, no hay dificultad 
alguna, ya que la sílaba ua, inicial de la interjección árabe, se 
transcribió casi siempre por gua, como se ve en los nombres, 
tan abundantes, de los ríos, v. gr. : Guadalquivir, Guadalete, 
Guadiana, etc. 



rv 



¡Ojalá!: interjección con que se denota vivo deseo 
de que suceda una cosa. , 

Dozy y Engelmann la derivaron de la frase árabe \JUI -^L 
in xa Aláh, si Dios quiere, y la Academia aceptó para su Dio 
clonarlo esta etimología. Pero existen dos graves dificultades 
para que sea exacta : una, fonética, y otra, semántica. La sí- 
laba inicial in es inexplicable que se haya convertido en la vo- 
cal o. No existen palabras castellanas, de origen árabe induda- 
ble, en las cuales se pueda encontrar apoyo para tal transfor- 
mación, que, además, no justifica ninguna ley de la fonética ge- 
neral. 



I 



ETIMOLOGÍAS JÓ I 

Pero es todavía menos justificada la derivación semántica, 
porque la inicial in es una conjunción condicional árabe, equi- 
valente a si en castellano. Ahora bien : la frase árabe in xa Aláh 
significa, según esto, si Dios quiere; es, pues, la manifestación, 
no del deseo de que se realice im suceso, sino cabalmente de lo 
contrario, es decir, de la indiferencia de la voluntad que reli- 
giosamente se resigna a los decretos divinos, convencida de lo 
inútil que le es al hombre forjar proyectos para lo futuro cuan- 
do su realización pende de la libre voluntad de Dios. 

Y asi, efectivamente, se emplea la frase in xa Aláh en los 
textos árabes, siempre detrás de la afirmación del propósito de 
realizar un acto o del anuncio de un suceso, que se dan como 
-eguros, de primera intención, pero rectificando a seguida lo 
rotundo del aserto por medio de aquella restricción religiosa, 
si Dios quiere. 

Debe, pues, eliminarse en la etimología árabe la conjunción 
condicional in y sustituirla por la copulativa ua, que significa 
V. Así resultará la frase árabe ua xa Aláh, que equivale a y 
quiera Dios. En ella ya no existen ni la dificultad fonética ni 
la semántica. En efecto: la sílaba inicial ua se convirtió a ve- 
ces en una o o en una u, como se ve en aloquín (de al-uaquí) y 
en aluquetc (de al-uaquida). Es, además, fenómeno corriente en 
I05 dialectos vulgares de la lengua árabe el pronunciar o, « la 
conjunción copulativa ua. 

En cuanto al valor optativo de la frase, no cabe ninguna 
duda : es regla elemental de la sintaxis árabe que el pretérito, 
seguido del nombre de Dios como sujeto, denota el deseo de 
que se realice por Dios la acción significada por el verbo. Son 
frecuentísimos los casos de este pretérito optativo : ?JL I ,v«.2^, rá- 
himaho Aláh, ¡ Dios le haya perdonado ! UJf \jüiÍ láanaho Aláh, 
¡Maldígalo Dios! k^ UJ) «¿.j báraca Aláh fihi, ¡Dios lo ben- 
diga! Los gramáticos explican este extraño giro de un pasado 
equivalente a un deseo, que. como tai, implica futuro, suponien- 
do que estas frases son como la apódosis de una prótasis hi- 
potética oculta, es decir, una proposición condicionada cuya con- 
dición se calla porque se la supone implícita. Así ua xa Aláh pre- 
supone >la siguiente condicional: "Si las cosas han de suceder 
como yo deseo, Dios ya ha querido que sucedan" ; lo cual equi- 



362 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

vale a decir en castellano: ¡quiera Dios que sucedan! u ¡ojalá 
que sucedan! (i) 



¡Ole!: interjección con que se anima y aplaude. 

El Diccionario no da etimología de esta exclamación, que 
es de un origen árabe tan evidente como el del substantivo 
albórbola, vocería o algazara, especialmente aquella con que se 
demuestra alegría. Ambas voces, en efecto, se relacionan con el 
verbo j^J» uáluala, el cual, aunque en la lengua clásica sólo 
dignificó lanzar gritos de dolor o gemidos, ya Dozy demostró 
que en la España musulmana se usaba para designar lo con- 
trario, esto es, lanzar gritos de alegría. Consta en textos bien 
explícitos, señalados por Dozy en sus Recherches (II, apén- 
dice LXIV) y en su Supplement (II, 842, b). Así se explica 
por qué en los léxicos del árabe vulgar español y africano de 
la Edad Media aparece el verbo uáluala con este mismo sen- 
tido, que así pasó al castellano, como se ve en el Arcipreste 
de Hita (copla 872), donde se habla de albuélvola, y en el pa- 
dre Alcalá, que traduce tcguelgúl por albórbolas de alegría (2). 

Todas estas autoridades históricas coordinadas sirvieron a 
Dozy para concluir que este verbo denotó el hecho de lanzar 
seguidos los gritos con que las mujeres árabes acostumbran a 
exteriorizar su alegría en las fiestas, bodas, etc., según hoy mis- 
mo puede observarse en África. Y por eso algún Diccionario 
argelino, citado por Dozy, da a este verbo el significado de 
aplaudir {Supplement, loe. cit.) que en nuestra lengua tiene 
la interjección ¡ole!, sobre todo cuando se la emplea para ani- 
mar y alegrar al que canta, como es corriente en Andalucía y 
en general en el cante y baile flamenco en toda España. 

Ahora, para explicar cómo y por qué el verbo uáluala está 



Ci) Eguílaz (Glosario, 466) sustituyó la etimolosría árabe (í>i xa Aláh) 
por una hebraica, vacilante e insegura en tres formas ahhalái, ahhalci, 
ahhclai, que supone transmitirla al castellano por intermedio del habla 
de los fenicios o cartagineses. Huelga poner de relieve lo infundado 
de esta hipótesis. — 

(2) Cfr. Pctri hispan! de lingua arábica libri dúo; edic. La^arde, 
Gottinga, 1883, pág. 96, b. 



ETIMOLOGÍAS 363 

emparentado fonéticamente con la interjección ¡ole!, hay que 
notar que ese verbo, como muchos otros de raíz cuadrilítera, 
> .' han formado en árabe por duplicación de una raíz bilítera 
ten nuestro caso la raíz ual), que es la copia imitativa de ur. 
sonido natural o grito (en nuestro caso, un grito de alegría) ; 
de modo que uáluala es gritar nal, ual repetidamente. Mas esta 
raíz bilítera nal, del árabe escrito, suena en el árabe hablado «/, 
ol, según los dialectos, porque las vocales gramaticales no se 
pronuncian casi nunca, y las que afectan a una semivocal (como 
lo es, en nuestro caso, la letra . (uau), menos todavía; por don- 
de resulta que el verbo clásico uáluala significó en el árabe es- 
iñol lan2:ar repetido el grito de alegría ul, ul, o bien ol, ol. 
i'ero ¿cuál pudo ser el origen de este grito y. por tanto, el de 
la interjección española ole? Un céjcl de Aben Cuzmán pue- 
de damos la clave más probable : el señalado ccn el número XII 
en su Cancionero, emplea en un verso el verbo uáluala y en 
tro anterior la exclamación ualah, que significa ¡por Dios! y 
ue allí tiene el mismo valor de la interjección ¡ole! con que 
-' anima y aplaude al que canta y toca. He aquí el texto ára- 
be de los versos de este séjcl que interesan al caso y su traduc- 
ción castellana, que debo a mi maestro Ribera (i): 

(Caucionero de Aben Cuzmán. séjel XII,) 
Texto árabe. 



12, lj^*Xíl ^.1 ^Jj^ ,^:^ JC;) 

13. ^Jo¿\4á ^S3^. Ji-^rv^i Ij-yj 



(i) Soí re Aben Cuzmán y su Caucionero, cfr. Discursos leídos ante 
la R. Academia Española en ¡a recepción pública del Sr. D. Julián 
Ribera y Tarrago (Madrid. Imprenta Ibérica, 1912), Para los lecto- 
res arabistas convene advertir que la lengua del Cancionero es la del 
dialecto vulgar español. 



364 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Traducción. 

2. — Preparad los timbales y tomad en la mano el adufe. 

3. — ¡Ole^ ole!; que los palillos no se extralimiten! 

4. — ¡Y si pudiera añadirse un pandero, mejor! 

5. — ¡Y la flauta, amigos, la flauta que os reanime! 

12. — i Oh Venus, María y Aixa! ¿Dónde estáis? ¡Alegraos! 

13. — ¡Decid albórbolas, y se os traerá algo con que obse- 
quiaros ! 

La exclamación repetida del verso 3, ole, ole, es la trans- 
cripción del árabe \i'U, ualah, ¡por Dios! Ya expliqué antes 
cómo la silaba ua se pronuncia u, o en el árabe español ; y 
también es conocida la tendencia a pronunciar e la vocal a lar- 
ga en casi todos los dialectos vulgares de la península, y es- 
pecialmente en el árabe granadino (i). Ni debe extrañar que 
una fórmula de juramento, ¡por Dios!, fuese usada para otros 
fines, pues cosa análoga ocurrió en nuestra lengiia con la ex- 
clamación familiar ¡par diez!, cuyo primitivo y recto uso es el 
de ¡por Dios!, fórmula también de juramento. Es, finalmente, 
coincidencia bastante significativa que un número no pequeño 
de palabras castellanas que, como albórbola, expresan gritería, 
fiesta ruidosa, explosión pública y social de sentimientos popu- 
lares, traen también su origen de la lengua árabe. Tales son: 
alarido, alboroto, alborozo, albricias, algarabía, algazara, alifa- 
ra, añacea, zalagarda, zambra y zaragata. 



¡Uf!: interjección con que se denota cansancio, 
sofocación o repugnancia. 

Los Diccionarios y Gramáticas de la lengua árabe, así clá- 
sica como vulgar, ponen entre las interjecciones más usuales 
esta misma exclamación castellana, escrita con las letras ara- 

bes o) cuyo sonido corresponde cabalmente al ¡uf! de nuestra 
lengua y con idéntica significación. Así, v. gr., Freytag en su 



(i) En este último la a larga llegó a pronunciarse í, por el cono- 
cido fenómeno fonético que se denomina inicia. 



ETIMOLOGÍAS 363^ 

Lexicón la define: *"Vox fastidientis vel detestantis." Y Cas- 
pari, en su Grammaire, le da la significación de la francesa /»/ 
Basta con estos dos testimonios ; pero no será inútil añadir que 
la lengua árabe deriva de esta interjección, como raíz, verbos, 
nombres y adjetivos, matizados en su significación con la idea 
de algo que es repulsivo, fastidioso y molesto. Así, el nombre 
aluf significa los recortes de las uñas, ia suciedad que reco- 
gen y la cera de las orejas, porque, como explican los lexicó- 
logos clásicos, son cosas que provocan asco ; y de aquí que lue- 
go, por extensión, ese mismo nombre se aplique a todo obje- 
to o acción que fastidia, inquieta, produce angustia o malestar, 
lo mismo que el adjetivo aluf a se predica del hombre asque- 
roso, sucio y repugnante, y se denomina alyafufa al manjar 
.imargo que por su sabor provoca automáticamente el asco ex- 
presado por la interjección ¡uf! Sayid Mortada, en su Tacho- 
larús (VI, 41-43). desarrolla esta interesante evolución semán- 
tica, sin ocultársele el origen onomatopéyico de la interjección, 
en la fina advertencia con que encabeza el artículo consagra- 
do a /»//: 

"Las gentes dicen ¡uf! a todo lo que estiman molesto, pe- 
sado, cargante; a todo lo que les repugna, fastidia o asquea; 
y el origen de esta exclamación no es otro que el soplo que tú 
lanzas para expulsar de tu boca cualquier cosa, como tierra o 
ceniza que en ella te haya caído, o bien el soplo con que lim- 
pias un lugar en el que haya algo que te estorbe o moleste. 
Después, por extensión, se dice a toda cosa que fastidia." 

Finalmente, el origen árabe de esta interjección y de todas 
las otras, antes estudiadas, ¡ala! ¡guay! ¡ojalá! y ¡ole!, se de- 
muestra indirectamente por este doble hecho: todas carecen 
de precedentes en la lengua latina; y ninguna lengua europea, 
ae las que no sufrieron el contagio arábigo, posee exclamación 
alguna que se les asemeje fonéticamente. 

Miguel Asín Palacios. 



LOPE DE VEGA 

CAPELLÁN DE LA IGLESIA DE SAN SEGUNDO, DE AVILA 



Siempre fué creencia en Ávila que el insigne Lope de 
Veg-a había sido capellán de San Segundo, pero la fecha 
d'e esta noticia no creo que habia llegado a ser puntuali- 
zada. 

Dedicado e'l que estas líneas escribe a investigaciones 
históricas en el Archivo de la Catedral de Ávila, que, gra- 
cias a la bondadosa autorización de los señores canóni- 
gos he venido realizamdo en el pasado invierno, tuve la suer- 
te de encontrarme con dos asientos que señaüasn fechas, dan- 
do alguna luz para puntuailiziar no sólo la eistancia en Ávi- 
la del Fénix de los Ingenios isino sus gestiones personales 
para la obtención de la Capellanía del primero de los Obispos 
de la sede abulense. 

Véase lo que consignan las actas capitulares de la Apos- 
tólica Catedral: 

"Vega Carpió (Lope de) 

1615. Lope de Vega Carpió entró en este cabildo y dixo 
que como a criado que fué de su Señoría el Señor Obispo 
Don Gerónimo Manrique de Lara que Santa Gloria aya, le 
perteneoe una de las capellanías que fundó -en la capilla del 
glorioso San Segundo desta sancta yglesia ; qiie suplica a 
sus miiercedeis 'le hagan merced de darle licencia para quel 
haga su ynformación y quando haya lugar se le haga merced. 
El Señor Arcediano de Arévalo, presidente, le respondió que 



LOPE DE VEGA 367 

haga su ynformación y que sus mercedes le guardarán jus- 
:ticia y le harán toda la merced que hubiere lugar." 

(Acta del Cabildo de 29 de julio de 1615.) 
"1623. Recibieron una carta de Lope de Vega Carpió en 
que dice que se opone a la Capellanía de la capilla del glorioso 
sant Segundo : respondióse que legitimando su persona le den 
por opuesto.'' 

(Actas del Cabildo de 13 de diciembre de 1623.) 

Y como todo cuanto se relaciona con la insigne personali- 
dad de Lope de Vega reviste excepcional importancia, y coimo 
el hecho de la residencia en Ávila del portentoso escritor 
queda puntualizado por las precedentes notas, me permi- 
to transcribirlas por si pueden servir de algo a los sabios in- 
vestigadores de la vida del Fénix de los Ingenios, a lo.s que 
©frezco que si lograse encontrar algún nuevo dato o noticia 
referente al misinK) personaje, acudiría de nuevo a 4a generosa 
hospitalidad del Boletín de la Real Academia Española para 
'Comunicárselo. 

Jesús Molijíero, 

C. de la Real Acad. de la Historia 
V vocal de la Com. de Monumentos de Avila. 



NUEVOS DATOS 

PARA LAS BIOGRAFÍAS DK ALGUNOS ESCRITORES 
ESPAÑOLES DE LOS SIGLOS XVI Y XVII 



(Continuación.) 

DOÑA CRISTOBALINA FERNANDEZ DE ALARCÓN (t) 

I 

Antequera, 9 de abril de 1538. 

"Lunes nueve días del mes de abril fue bautizado femando, 

hijo de hernan perez, calgetero, y su muger leonor de baena..." 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro I de Bautismos, fol. 7$ 
vuelto.) 

II 

Antequera, 18 de octubre de 1542. 
"Miércoles a xviii del dicho mes y año fue bautizado Luis, 
hijo de hernan perez y de leonor de baena su muger ; fueron sus 
padrinos y madrinas juan de Rojas y Andrés de Rojas y doña 
leonor y juana dalarcon ; y porque es berdad lo firmé de nom- 
bre.— p.° a."" 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro I de Bautismos, fol. 102 
vuelto.) 



(i) Por los años de 1895 y siguientes pensaba yo en escribir una 
puntualizada biografía de doña Cristobalina Fernández de Alarcón; 
mas, no pasando de doce o quince los documentos que acerca de esta 
admirable poetisa habían venido a mi poder entre otros papeles de mi 
difunto amigo don Juan Quirós de los Ríos, acudí a la bondadosa 
amistad de don Nicolás Visconti, que conocía a palmos los archivos 
de Antequera, y a su amable condescendencia debí todos los demás do- 
cumentos antequeranos de esta serie. 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS Sóg 

III 

Antequera, lo de mayo de 1546. 
"En diez dias del mes de mayo de mili quinientos y qua- 
lenta y seys años fue bautizado gonzalo, hijo de heman perez 
y de leonor de baena ; fueron padrinos fernan chacón y juan 
de Rojas y madrinas catalina tellez y doña maria; y porque es 
verdad lo firmé de mi nombre. — ^Ju.° Ximenez. — R.' tellez." 

Archivo parroquial de San Sebastián, libro I de Bautismos, fo- 
lio 139) 

IV 

Antequera, 6 de julio de 1552. 
"Bautizóse Juan, hijo de hernan perez y de leonor de bae- 
na... 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro I de Bautismos, fo- 
lio 154 vto.) 



Antequera, 14 de enero de 1565. 
Partida bautismal de doña Melchora de Ribera, 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro I de Bautismos, fo- 
lio 162.) 

VI 

Antequera, 8 de septiembre de 1580. 
Juan Bautista Perdigón, en su testamento, declara que es 
hijo legítimo de Hernán Pérez, difunto; dispone que se paguen 
varias deudas y que se le entierre en San Sebastián, e institu- 
ye por heredera a Leonor de Baena, su madre. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Alonso Gómez Adalid, fo- 
lio 381 de 1580.) 

VII 

Antequera, 21 de diciembre de 1583. 

"En 21 de diciembre de 1583 yo el Licenciado Sarmiento 

Desposé al Licenciado Juan fernandez de arenas, hijo de pe- 

dro Fernandez de cordoua y de doña elvira de cordoua, y a 

> doña maria de Ribera, hija de hernan perez y de leonor de vae- 



370 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

na. Testigos, el regidor anton Berrío y don antonio y benito^ 
Sánchez de herrera." 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro I de Matrimonios, - 
folio 97.) ' 

Al fol. 98 se repite la partida, con motivo de la velación, que 
se efectuó en 9 de enero dé 1584, siendo Gonzalo Fernández. 
Perdigón uno de los testigos. 

VIII 

Sevilla, 26 de noviembre de 1584. 

"Pedro Martínez cordero, natural de Ronda, diócesis de má- 
laga, juró en veinte i seis de noviembre de mili y quinientos 
i ochenta e quatro años." 

(Archivo Universitario de Sevilla. Libro 4.' de Maitrículas (Cá- 
nones), fol. 3o vto.) 

IX 

Antequera, 23 de abril de 1587. 

Doña Mencía de Córdoba, viuda de Diego Ortiz, difunto, 
dice : que por cuanto Gonzalo Fernández Perdigón ha de casar 
con doña Teresa Ortiz de Córdoba, su hija legítima, otorga es- 
critura de dote de los bienes que le pertenecen por muerte de 
su padre, consistentes en trescientos ducados, que valen 112.200 
maravedís, y su entrega se hace en los capitales de dos censos, 
réditos devengados, y rQpas, cuyos valores ascienden a la ex- 
presada cantidad. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Rodrigo Alonso de Mesa, fo- 
lio 466 del dicho año.) 

X 

Ronda, 16 de noviembre de 1589. 
En este día Pedro Martínez Cordero declara, siendo abogado 
y vecino de Ronda y de edad de veinticinco años, poco más o- 
menos, en una información para el proceso que seguía el Santo 
Oficio de la Inquisición de Toledo contra Alonso de Avalos. 
farsante, por bigamia. 

(Archivo Histórico Nacional. Inquisición de Toledo, legrado 23, nú- 
mero I.) 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS Syi 

XI 

Antequera, lo de febrero de 1591- 
"En la ciudad de Antequera, en diez dias del mes de febre- 
ro de mili y quinientos y nouenta y un años, yo el bachiller Tho- 
mas de Maya, cura de la colegial desta dicha ciudad, desposé 
por palabras de presente que hizieron verdadero Matrimonio y 
velé junctamente a Agustín de los Rios, hijo de gaspar lázaro 
y de Anna perez su muger, natural de Málaga y vezino desta 
dicha ciudad, con doña xpoualina de alarcon, hija de gohqalo 
fernandez perdigón, natural y vezina desta ciudad, y doy fee 
que supieron la dotrina xpiana: fueron sus padrinos juan gre- 
gorio y doña luisa su mujer; testigos, el maestro juan Ruiz y 
pedro alonso, vezinos desta dicha ciudad; en fee de lo qual lo 
firmé: fecho ut supra. — el bllr. Maya." 

(Archivo parroquial de Santa María, libro I de Matrimonios, fo- 
lio 105 \-to.') 

XII 
, Antequera, 9 de noviembre de 1595. 
Gonzalo Fernández Perdigón y su mujer doña Teresa Or- 
tiz venden el oficio de escribano de aquél a Hernán Gómez Pa- 
dilla y doña María de Trujillo su mujer, con cargo de siete 
censos, importantes 375.251 maravedís de principales, y en pre- 
cio de 647.249 maravedís. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Rodrigo Alonso de Mesa, 
fol. 1 60 1 del dicho año.) 

XIII 
Antequera, 5 de febrero de 1597. 
"En la muy noble giudad de antequera en ginco dias del 
mes de fíebrero de mili y quinientos e nobenta y siete años, por 
ante mi martin de bergara albarado, escriuano de su magestad 
público del número desta dicha ciudad, y testigos yusso es- 
criptos, estando en el conbento de señor santo domingo. Je la 
horden de los pedricadores, desta dicha giudad, el prior y frai- 
les del dicho conbento juntos a canpana tañida, según lo an des- 
tilo hordinario, conviene a saber, el padre maestro fray carlos 
gua jardo de aguilar, prior del dicho convento, y el padre fraí 
Joan calderón y el padre frai francisco de bargas y el padre 
frai anbrosio de birues y el padre frai alonso de morales y el 
padre frai alvaro guajardo }' el padre frai flugencio de qer- 



372 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

bantes, frailes proffesos e conbentuales del dicho convento, di- 
xeron: que por quanto agustin de los rrios y doña xpovalina 
de alarcon su muger, vecinos desta dicha ciudad, desde que 
el dicho conbento en eilla se fundó an sido y son bienhechores 
del y an acudido y acuden con munchas e muy bordinarias li- 
mosnas a las negessidades pregissas que en el dicho conbento 
e auido e ay, e para en pago y rremuneracion desto y de dar, 
como de presente da, el dicho agustin de los rrios a el diclio con- 
vento veynte ducados en rreales para ayuda a las obras y gas- 
tos del, los quales el dicho prior y frailes rregibieron agora de 
presente en presengia de mi el dicho escriuano y testigos, de 
que doy ííee, en rreales de plata que los montaron, se a trata- 
do y confferido por el dicho prior y frailes de les dar a los di- 
chos agustin de los rrios y doña xpoualina de alarcon su mu- 
ger vna sepoltura y asiento en la yglessia del dicho conbento 
para se sentar y sepultar en ella los susodichos y sus suceso- 
res y quien ellos quisieren, lo qual después de auerse asi tra- 
tado y confferido a paregido ser cossa justa y conbeniente a 
el dicho conbento. = por tanto, en aquella via e fforma que de 
derecho mejor lugar aya los dichos prior e frailes del dicho 
conbento, por ellos y los demás rreligiosos que del son y ade- 
lante fueren, otorgaron por esta scriptura que daban e desde 
luego dieron a los dichos agustin de los rrios y doña xpouali- 
na de alarcon su muger la dicha sepoltura y asiento en la ygle- 
sia del dicho conbento, que se entiende todo el largo y peana 
del altar de señora santa ana vna bara en ancho, ques a donde 
se a solido y suele sentarse de munchos dias a esta parte la di- 
cha doña xpovalina; que el dicho altar está entre el pulpito 
de la diciha yglessia y el altar de nuestra señora del rrosario, 
para que los susodichos y sus hijos e degendientes y quien ellos 
quisieren se puedan sentar y asienten todos y qualesquier dias 
que quisieren para oiyr los dibinos officios que se gelebraren y 
dixeren en la dicha yglessia e conbento, pudiendo llevar sus 
asientos, y assimismo sepultarse y enterrarsse en la dicha se- 
poltura y quemar gera en ella en los dias ¡y tierrípos que qui- 
sieren, sin que en ningún tiernpo ni por alguna manera se lo 
pueda estorbar ni estorbe persona alguna, ni se pueda asen- 
tar ni asiente ni entierre en la dicha sepoltura y asiento 
otro más que los dichos agustin de los rrios y doña xpovalina 
de alarcon su muger y sus hijos e degendientes y quien ellos 
quisieren, como ba declarado; los quales puedan poner y pon- 



1 



XUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 3/3 

gan en la dicha sepoltura y asiento vna lossa en la forma hor- 
dinaria con rretulo de sus nombres; y siendo negessario, des- 
de luego se desistieron y apartaron de la possesion e vsso que el 
dicho conbento tiene a la dicdia sepoltura y assiento e lo ge- 
dieron y traspasaron en los susodichos y en sus hijos y de- 
qendientes, para que sea suyo para el eflíeto dicho — a los qua- 
les dieron poder para tomar la posesión del dicho asiento y 
sepoltura por su propia autoridad o como quisieren, y en el 
ynterin que no la tomaren constituyeron al dicho conbento por 
su inquilino, tenedor y posehedor en su nonbre — y rratifica- 
ron y aprobaron y obieron por buena la possesion que del di- 
cho asiento y sepoltura tienen los dichos agustin de los rrios e su 
muger, de la qual dicha sepoltura y asiento dieron a los susodichos 
y a sus hijos y sucesores título por esta scriptura tan bastante co- 
mo a su derecho mejor conbenga = Y porque el cuerpo de la 
dicha yglessia se a de labrar, es declaración e condición desta 
scriptura que luego y cada e quando que se labre se les a de 
dar a los susodichos otra sepoltura y asiento en la dicha ygles- 
sia en tan buen sitio y lugar como lo está la que de presente 
por esta escriptura se les da, para el cumplimiento de la qual 
los dichos prior e frailes del dicho conbento obligaron los bie- 
nes y rrentas del, espirituales y tenporalés, auidos e por aver, » 
e lo otorgaron e firmaron de sus nonbres en el rregistro, sien- 
do presentes por testigos para esto llamados Pheltpe martinez 
montefrio y joan leonardo y lucas hemandez cabega de baca, 
enpedrador, vezinos de la dicha giudad de antequera; e yo el 
presente scriuano doy fee que conozco a los dichos prior y frai- 
les otorgantes desta scriptura por los nombres qu# en ella se 
declaran. = frai Carlos guajardo. prior — frai joan calderón — 
irai fancisco de bargas — frai anbrosio de birues — frai alon- 
so de morales — frai albaro guajardo — fray f fulgencio de cerban- 
íes — martin de bergara, escribano publico. 

"e yo martin de bergara albarado. scriuano del rrey nues- 
tro señor público y del número desta dicha ciudal de antequera 
presente fui a el otorgamiento desta escritura y fize mi signo. 
(Signo.) En testim." de berdad. — min de bergara, 

(Testimoniado en el documento de 13 de marzo de 1604.'', 

XIV 

Antequera, 6 de mayo de 1507. 
"In dey nomine, amen. Sepan quantos esta scriptura de tes- 



374 boletín de la real academia española 

tamento vieren -como yo gongalo fernandez perdigón, vezina-- 
que soy en esta ciudad de antequera, estando enfermo de en- 
fermedad corporal..." 

Encomienda su alma a Dios, manda que a su cadáver se dé- 
sepultura en la iglesia de San Sebastián, en que están sepulta- 
dos Hernán Pérez y Leonor de Baena, sus padres, y dispone- 
otras cosas tocantes a entierro y sufragios. 

"ítem declaro que estoy casado y velado legitimamente... 
con doña [Teresa] Ortiz de Córdoba mi muger puede haber 
diez años, poco más o menos, con la que recibí en dote y casa- 
miento los bienes que parecerán por la escritura de su recibo, 
que otorgué ante el dicho Rodrigo Alonso de Mesa, año de 
ochenta y siete, a que me refiero. 

"Iten declaro que al dicho matrimonio yo llevé por bienes 
capitales mios el oficio de Escribano que usé en esta ciudad, que 
ha pocos años vendi a hernan gomez, que de presente lo usa..., 
y lo vendí en 2200 ducados... Y más llevé a Isabel, mi esclava 
morisca, que después del dicho matrimonio vendi a doña Mel- 
chora de Ribera mi hermana en noventa ducados..., puede ha- 
ber ocho años, poco más o menos, y los bienes muebles y vesti- 
duras mías que hice para el dicho casamiento; doscientos du- 
cados en débitos de los herederos de Hernan Alvarez de 
Sotomayor. 

"Iten declaro que antes del dicho casamiento debia a doña 
Ana Pérez mi hermana treinta y seis ducados que yo habia 
cobrado por ella de la renta de unas casas que fueron de 
Rodrigo Segura, y que tomé posesión por un censo, y otras 
cantidades que me prestó, y más le debo 1000 maravedís que 
le tocaron como a uno de los herederos del dicho Hernan fer- 
nandez (sic) nuestro padre. 

"Iten declaro que asi mismo debo a doña Isabel Baptista 
mi hermana 720CK) maravedís. 

"Iten declaro que a doña Leonor de Ribera, vezina desta 
ciudad, mi sobrina, hija de Pedro Fernandez Perdigón mi her- 
mano, difunto, debo setenta ducados que heredó de sus padres. 

"Iten declaro que mucho antes del casamiento con la dicha 
doña Teresa Ortis de Cordova mi mujer yo hube por mi hija 
natural a doña Cristovalina Fernandez, muger de Agustín de 
los Ríos, vecino de la dicha ciudad, e por tal la fui, tuve e re- 
conosci, e yo la tengo e reconozco, porque la ube entonces con 
quien pudiera casar conforme a lo dispuesto por la santa madre 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS Sjb 

Iglesia Romana; a la qual por via de alimentos o como mejor 
proceda y hubiere lugar de dereclio le mando el remaniente 
del quinto de todos mis bienes, derechos y acciones que yo 
tengo e me pertenecen, e sin más cargo, gravámenes ni acción 
que del dicho remaniente del quinto dé la cantidad que le pa- 
resciere a hernando, que he tenido e criado en mi casa y ali- 
mentado y he tenido por mi hijo." 

Nombra por sus albaceas a Agustín de los Ríos, á Rodrigo 
Alonso de Mesa y a otro. 

"Iten instituyo por mi única y universal heredera a doña 
Ana Fernandez de Córdoba, mi hija legitima y natural y de 
la dicha doña Teresa Ortiz de Córdoba mi muger, para que 
ella los haya y herede todos ellos {los bienes), y atento que de 
presente la dicha doña Ana Fernandez de Córdoba mi hija es 
de edad de nueve años y algo más de tres meses (al presente), 
porque nació en treinta dias del mes de Enero del año pasado 
de mili quinientos ochenta y echo (de lo cual tengo memoria 
porque está escrito en un libro que tengo), aprovechándome 
de la facultad que me conceden las leyes destos reinos, hago 
institución pupilar de esta manera: que si la dicha doña Ana 
Fernandez de Córdoba mi hija falleciere antes de podes testar, 
es mi voluntad y quiero que los bienes que de mí ha de haber 
y heredar y hubiere y heredare en otras maneras quales quier 
de quales quier personas, los hayan y hereden y se partan de 
común en la forma siguiente: Que de ellos la dicha doña Te- 
resa Ortiz de Córdoba haya y lleve en prenda pretoria cua- 
trocientos ducados..., y posea quarenta y dos ducados la dicha 
doña Leonor Ribera mi sobrina, ciento el dicho Femando mi 
hijo... y lo demás restante lo hayan y hereden las dichas doña 
Beatriz de Ribera y doña Ana de Ribera y doña Isabel Bap- 
tista y doña Catalina y doña Melchora de Ribera mis herma- 
nas y la dicha doña Cristovalina mi hija natural, muger del 
dicho Agustín de los Ríos, por iguales partes, y^ sea al tiempo 
de la muerte de la dicha doña Ana Fernandez de Córdoba mi 
hija... 

"Iten declaro que el dicho Agustín de los Ríos mi yerno 
durante mi enfermedad me prestó y mandó dineros para los 
gastos de la casa y familia : mando que lo que él confesare se 
le pague de mis bienes." 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Rodrigo x\lonso de Mesa, 
fol. 806 del dicho año.) 



3/6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Diligencias de apertura del anterior testamento. — En 30 de 
mayo de 1597, ante el corregidor Valenzuela y el escribano Ro- 
drigo Alonso de Mesa, "pareció Agustín de los Rios, merca- 
der, vezino de antequera, y dijo que hoy dicho dia ha falle- 
cido gongalo fernandez perdigón su suegro..." 

XV 

Sevilla, 22 de septiembre de 1597. 

CARTA DIRIGIDA A AGUSTÍN DE LOS RÍOS 

"Luis martin me dio una de Vm. con las mergerias y el 
Agucar para my señora; yo y ella y doña clara bessamos a 
V. m. las manos, y el agucar pondrá V. m. a quenta de doña 
clara, que assy hemos de dezir agora, hasta que Dios horde- 
ne ottra cossa, aunque assy está muy bien dicho. Con el pri- 
mer camino ynviará a V. m. la requesitoria para que V. m. 
tenga el fardo y las demás mergerias en su poder; que la re- 
quesitoria que él ynuió quedará sin ningún valor: si V. m. 
me huviera avisado ante quién avia V. m. declarado no huviera 
tenido ef f etto la dicha requisitoria, pero ello ymporta muy poco ; 
que todo es hazer algunas molestias más, y las costas sabe dios 
quien las pagará, porque yo en ninguna manera pienso perder 
de lo que a my me deue, como él también de su parte pretende ; 
favoresca dios a quien tuuiere justicia. Hemos tenido nuebas 
que ambrosio lorengo, a quien pertenesgian las más de las 
mercaderías de las de don francisco Coloma, está ya ' en ca- 
mino para Seujlla; él es obligado de pagar de las costas 350 
ducados, porque my primo entonges quando se despacharon 
no asseguró más que las costas, digo, no más que el pringipal ; 
assy que quedó obligado a pagar gerca de 600 ducados de di- 
chas costas, de las quales yo ya tengo pagado duzientos du- 
cados, de manera que solos 400 ducados quedo yo a pagar; 
y los dichos 600 ducados y más me deve my compadre nicolas 
Blanco; a noche le ynuié a hablar con su confessor, encar- 
gándole su consciengia, pues estamos en tiempo de ganar el 
santo juvileo; no sé qué resultará dello; mas sea,.. (Faltan 
dos renglones, destruidos por la humedad.) fasta que tuuiese 
vn solo marauedi de hazienda ; él esta muy quexoso de las 
molestias que le hizieron para sacarle los libros; y después de 
muchas Trampas a apelado de vnos autos a laudiencia real, 
iodo por alargar tiempo; bien save Vm. que quando Vino con 



XUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 377 

Vm. a la cargel para nuestro negocio, digo, para concertar my 
negocio, que entonges quando le pedi la quenta de los Vinos, 
que respondió que avia mostrado la cuenta a V. m. ; pues si esto 
assy es, ¿ por qué no me la quiere dar, si es quenta verdadera ? No 
basta enseñarla a ottras personas, mas a my primero que a 
nadie, pues yo me he de contentar della/ : y ¿ quiere Vm. sa- 
ber quién es nicolas Blanco, y cómo con trampas y mentiras 
sigue sus pleitos? En este que me a puesto sobre los fardos, 
diziendo que me los dio para que los vendiesse por su quenta, 
mire V. m. si lleua término de rason ; si él auia de ymviar los 
dichos fardos por su quenta : yo pagué los derechos en la adua- 
na; yo el vn fardo qué está vendido lo empaqué en my cassa; 
yo pagué los fletes y ¿ por qué ocasión auia de yr yo a anteque- 
ra para solo vender dos fardos suyos? En su mesmo libro de 
ventas están assentadas las dos partidas de la venta ; y con todo 
esso, se atreue a jurar falso; quanto más que quando se ymuia 
algo en encomienda no se limitan los pregios, como me los tie- 
ne limitados en la demanda; pagiengia: todo sera hazer algu- 
nas costas más ; yo no le niego los fardos : Pagárselos quiero, 
como él también a my me pague, como es razón. Bien saue de- 
zir que yo le quiero quitar su hazienda y a sus hijos, y no con- 
sidera que ay ginco años que me detiene la mia y que yo y my 
mujer y hijos la auemos menester más que los suyos. | Empe- 
ro yo me llego a la rason, él no quiere. 

"beo como el trigo... (Destruido.) fanegas, las quales será 
\'m. seruido ymuiar con el di-cho luis martin, y no más, por- 
que aqui se hallara a 27, a 28, y 29 reales muy bueno; Vm. 
concierte con él el flete; yo le tengo dicho arriua de 8 rea- 
les no le tengo de dar. porque diego de castellanos no lleuó 
más por el de niculas blanco. 

"El dicho luis martin lleua el escrittorio grande ; por la bre- 
i^edad del tiempo, porque esta mañana se Acauó de desembar- 
gar, no hemos podido ihazerle vn caxon de tabulas arrededor 
porque fuesse mejor tratado; pero luis martin no quiere aguar- 
dar hasta mañana ; Él me a prometido de llenarlo a su cargo de 
manera que no Regiua daño; V. m. lo regiua de tan buena vo- 
luntad como yo y mi espossa se lo presentamos a Vs. ms., y 
quisiéramos, conforme Vs. ms. meresgen, que fuesse de oro 
o de marfil ; la voluntad es más que de perlas. La vna llaue 
será menester mandallo endregar, porque está vn poco torgida, 
y es menester que lo endrege quien lo entienda bien, porque no 



378 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

la quebren, es auisso.j. El porte de las mergerias y acucar doña 
Clara no le a querido pagar fasta que buelua y trayga cartas de 
V. m. de como lo entregó, digo, el escrittorio, bien tratado, por- 
que el daño que Regiuiere quedare a su quenta del dicho luis 

jnartin. 

"Doña Clara desséa mucho Prouar tallos de alcaparras, que 
ay en esteppa o en la roda; Vm. me la haga de encomendaJlo 
a luis Martin, que passando por la roda procure vna ollita de- 
llos, para que se le quitte el antojo; que he miedo no mueba 
la nueba ynfanta, que es ya de quattro meses. 

"Yo me huuiera holgado mucho que Vm. no huuiera de- 
clarado que del procedido del fardo auia comprado las dichas 
mercerías, porque... (Destruido.') deuiendo a Vm. Porque, en 
effecto, el ámbar se compró del progedido del dicho farde, 
y las mercerías se compraron con los 700 reales que Vm. me 
deuia, y lo que más montauan las dichas mercerías me hizo 
merced de fiármelos Vm. ; de manera que sin escrúpulo de 
consciencia podia declarar Vm. que el fardo lo auia dexado a 
Vm. por lo que yo a Vm. deuia ; es bien no hazer mengion de 
Jas mergerias, pero ello no ymporta, porque tanta diligencia se 
auia de hazer de lo poco que de [lo] mucho. 

"En quanto la gedula rreal, ya está declarado en madrid que 
no habla por seuilla; assy que todo queda sossegado sin auer 
mudanga ninguna. 

"agora a la postre me acuerdo que dize Vm. por su carta 
que ymuia con luis martin juntamente con las escouillas, 121 
docenas de cuchillos de belduque, lo que no puede ser ; porque 
en todo no hauia más de 12 docenas y media; assy, entiendo 
que viendran las dichas 12 docenas. Si bien me acuerdo, a my 
señora doña Christoualina di a guardar tres caxas de antojos, 

• que heran de los finos ; si aquellos no están embargados, rece- 

: uire merced se me ymuien, porque aquí no se hallan por nin- 
gún dinero, y simón los a de vender por menudo. No siendo 
para más, nuestro señor guarde a V. m. Vn million de años en 
vida y Compaña de my señora doña Xpoualina, a quien yo y 
my espossa y my señora y joanico bessamos las manos infi- 
nitas Bezes, y dios la trayga con. bien a su cassa ; que aunque 
está allá muy regalada, más lo estará en Compañía de Vm. 
De seuylla a 22 de setiembre de 1597 años — doña clara de ri- 

. bera. — Joan Wichman V'irheyen." 

(Original en el pleito que extractaré bajo el núni. XT.VI.) 



NXEVOS DATOS BIOGRÁFICOS Syv^ 

XVI 

Antequera, ii de enero de 1600. 

"Sepan quantos... como yo don Luis de Narvaez, vezino 
■de Antequera, como marido y conjunta persona de doña Ca- 
talina de Nan-aez Mendoza, hija y heredera de don Pedro de 
Narvaez, otorgo todo mi poder a Agustín de los Rios para que 
en mi nombre y de la dicha mi muger y como en su mismo fe- 
cho e causa propia reciba e cobre de don Diego Fernandez de 
Córdoba, sucedor (sic) en la casa y mayorazgo del marques 
<je Comares...; setecientos catorce reales que me debe de los 
corridos de un tributo..." 

(Archivo de Protocolos de Antequera. Juan de Merodio, fol. 18 vto. 
del dicho año.) 

XVII 

Antequera, 15 de marzo de 1600. 
Agustín de los Ríos, con poder del licenciado Pedro Martí- 
nez Cordero, vecino de Ronda, y en representación del mismo, 
se desposó con doña Melchora de Ribera. 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro II de Matrimonios, fo- 
lio 231.) 

La velación se efectuó en 16 del siguiente abril {Ibid., fo- 
lio 231 vto.). 

XVIII 

Antequera, 25 de mayo de 1600. 

Siendo ya vecino de Antequera el licenciado Pedro Mar- 
tínez Cordero, Agustín de los Ríos le otorga poder para co- 
brar, etcétera, así en Antequera como en Rotulas, villa de Ca- 
sares y otras partes. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, foL 446 del 
■dicho año.) 

XIX 

Antequera, 16 de febrero de 1601. 
\'ictoria Gutiérrez, viuda de Fernando de Santa Cruz, de- 
clara deber a Agustín de los Ríos mil reales que le ha hecho el 
favor de prestarle y que le devolverá a su comodidad. 

(Archivo d? Protocolos de Antequera, Juan de ^íerodio, fol. 152 deJ 
-dicho año.) 



380 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

XX 

Anteqtiera, 15 de marzo de 1601. 
Agustín de los Ríos, mercader, y su mujer doña Cristoba- 
Ijna Fernández y Alarcón, venden a doña Teresa Padieco, viu- 
da, unas casas en la colación de San Sebastián, en el arroyo 
que está junto a la dicha iglesia, linde con casas de doña Ana 
Fernández, hija de Gonzalo Fernández Perdigón, "e con otras 
casas de nos los otorgantes e doña Beatriz e doña Ana de Ri- 
bera. . . ; las quales dichas casas nos pertenecieron en la parti- 
ción del dicho Gonzalo fernandez /perdigón, nuestro padre y 
suegro". Precio de la venta, 400 ducados, recibidos en el acto 
del otorgamiento. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 286 del 
dicho año.) 

XXI 

Antequera, 15 de marzo de 1601. 
Agustín de los Ríos, doña Cristobalina y sus tías doña Bea- 
triz y doña Ana de Ribera venden a doña Teresa Pacheco las 
casas de que eran dueños, lindantes con la de la venta anterior. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 296 del 
dicho año.) 

XXII 

Antequera, 20 die abril de 1601. 

El licenciado Pedro Martínez Cordero, abogado, y su mu- 
jer doña Melchora de Ribera, y doña Beatriz, doña Isabel Bau- 
tista, doña Catalina y doña Ana de Ribera, hijas y herederas 
de Hernán Pérez y de Leonor de Ribera, (sic) venden a Láza- 
ro Procel (Porcel) de Peralta dos casas y una tienda en la ca- 
lle de los Zapateros, collación de San Sebastián, en precio de 
1500 ducados en doblones de oro. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 40Q del 
dicho año.) 

XXIII 

Antequera, 14 de mayo de 1601. 
a) El licenciado Pedro Martínez Cordero y Francisco Mar- 
tínez Cordero, éste vecino de Marbella, habiéndose concerta- 
do que su hermana doña Isabel de Castro, vecina de Ronda, 
case con Fernando Perdigón, vecino de Antequera, para sus- 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 38 1 

tentar las cargas del matrimonio le entregan bienes por valor 
de 600 ducados, a saber: unas rozas de terrenos y unas casas, 
en la ciudad de Ronda. La escritnra se otorgó en la morada 
de Agustín de los Ríos, siendo éste uno de los testigos. 

¿7) Por otra escritura del mismo día doña Isabel Baptis- 
ta de Ribera dona a Femando Perdigón 3470 reales en dinero, 
y además un censo, para cuando esté casado con doña Isabel 
Cordero de Castro. 

c) Sigue un poder de Femando para que el capitán don Juan 
de Alarcón, vecino de Marbella, se despose en nombre de aquél 
con la doña Isabel Cordero. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fols. 535 
y siguientes del dicho año.) 

XXIV 

Antequera, 25 de mayo de 1601. 

Doña Cristobalina Fernández de Alarcón y su marido Agus- 
tín de los Ríos, cumpliendo lo dispuesto por Gonzalo Fernán- 
dez Perdigón, y pues éste mandó a aquélla, por ser su hija na- 
tural, el remanente del quinto "con cargo que diese al dicho 
Fernando Perdigón lo que le pareciese", declaran haberle en- 
tregado 1 105 y medio reales, de los 2933 a que había ascendido 
el quinto después de pagado el entierro y cumplido el testa- 
m.ento. Fernando manifiesta haberse contentado y satisfecho 
con la dicha cantidad. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 575.) 

XXV 

Antequera, 15 de junio de 1601. 

Agustín de los Ríos otorga su testamento estando "sano 
del cuerpo". 

Se manda enterrar en la iglesia de Santo Domingo, en la 
sepultura que allí tenía. 

Manda que se den a censo cien ducados y que de los seis 
de la renta se le digan perpetuamente ciertas misas en Santo 
Domingo. 

blanda a Elvira Núñez su abuela ocho ducados, y a su 
prima, también llamada Elvira Núñez, veinte, para ayudar a 
su casamiento. 

Manda al convento de Nuestra Señora de Consolación de 
las Algaidas, término de Archidona, veinte ducados, diez para. 

26 



382 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

la obra de Santo Domingo, uno al hospital de la Caridad y otro 
al de San Sebastián; cuatro mantos nuevos de añascóte a cua- 
tro, mujeres honradas y pobres y cuatro ducados a los niños 
de la Cuna. 

Manda a sus hermanos doña Polonia y doña María de los 
Ríos, monjas en el convento de San Bernardo, de Málaga, la 
renta de cien ducados. 

Declara que debía a Beltrán Sordín, francés, 35.764 reales 
por escritura, los cuales tiene pagados a Arnao de Vían, fran- 
cés, vecino de Sevilla, con poder del susodicho, "y no me en- 
tiegó la escriptura de obligación porque le di menos 500 rea- 
les, que el susodicho hizo por bien de quitarme de rrefaicion 
<ie las mercadurías : mando que se cobre la escriptura y si qui- 
í-icre que le paguen los 500 reales, que se le ipaguen". 

Eteclara que ha tenido muchas cuentas con extranjeros bre- 
tones y flamencos y de otras naciones..., y que fué mayordomo 
de la ciudad de Antequera en el año de 1598... 
, "Declaro que yo casé con doña Cristobalina de Alarcon mi 
anuger :habrá diez años poco más o menos y trujo a mi poder 
«n dote 600 ducados, e yo le mandé en arras 150 ducados, las 
quales arras quiero y es mi voluntad que se le den enteramente. 
"Declaro que la dicha mi mujger lieredó de su padre el quin- 
to de sus bienes que montó 134327 marauedis (y fue a su car- 
go el cumplir el testamento, y, cumplido, y con 1105 reales y 
medio que se dieron a femando perdigón, restaron por bienes 
<le mi muger 1827 reales y medio. 

"Declaro que la dicíha mi muger ha traído a mi poder la 
sexta parte de unas casas de la calle de za'p>ateros, que sus tias 
le mandaron (por escriptura ante Rodrigo Alonso de Mesa, y 
vendidas, que las vendieron con mi consentimiento, me pertene- 
cieron por la dicha mi muger 100 ducados, los quales son bie- 
nes della. 

"Declaro que quando yo casé con la dicha mi muger truxe 
por bienes capitales míos 300 ducados, que me dio mi padre 
por escriptura ante diego de Carvajal..., y por muerte del di- 
cho mi padre heredé 750 ducados. 

"Mando a la dicha doña Cristobalina de Alarcon 400 du- 
cados de mis bienes, los quales tome en los vestidos y oro que 
tuviere a el tiempo de mi fallecimiento, y .sea obligada en fin 
iflf» sns días n d(\iar 100 ducado? en tributo a el Prior y frayles 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 383 

«de Sant Agustín para que digan lo que rentaren en misas por 
mi ánima y la suya y de nuestros difuntos." 

Nombró por albaceas, entre otros, a doña Cristobalina, y 
por heredera a Ana Pérez, su madre, vecina de Málaga. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fols. 75I-759') 

XXVI 

Antequera, febrero de 1602. 
Doña Beatriz Pérez y doña Ana, doña Isabel Bautista y 
doña Catalina de Ribera compraron unas casas sitas en la 
calle de Lucena, collación de San Sebastián, a Francisco Mar- 
tínez Carranza. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 1026 
del dicho año.) 

XXVII 

Antequera, 21 de enero de 1603. 
Pedro de Almeida, portugués, mercader, vecino de Osima, 
¿e obliga a pagar a Agustín de los Ríos 858 reales, resto de 
una compra de creas, a 33 ducados cada pieza. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, foL 91 
del dicho año.) 

XXVIII 

-\ntequera, TI de enero de 1603. 
Doña Melchora de Ribera, viuda del licenciado Pedro Mar- 
tínez Cordero, otorga poder a favor del procurador Jerónimo 
de la Torre para que éste pida partición y división de los bie- 
nes quedados por muerte de su marido, entre la otorgante y 
la madre del mismo. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 137 
del dicho año.) 

XXIX 

Antequera, 3 de febrero de 1603. 
Doña Cristobalina Fernández de Alarcón dice: "Que su ma- 
ndo es nombrado depositario por la justicia desta ciudad de 
tres quentos ochocientos tres mili setenta y nueve maravedís que 
los propios desta ciudad deben a las sisas y millones, y otros 
doce mil reales que los propios deben a personas desta ciudad, 
de trigo que se les sacó para su magestad, y por ejecutoria está 



384 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

mandado que vuelvan dichas sumas a las sisas y millones..., y 
el dicho mi marido, en virtud del nombramiento que se le hizo' 
por la justicia, a de ir cobrando de las rentas de los propios, y 
se le mandó dar fianza para esta cobranza en contía de i-^.ooo' 
ducados, de que dará quenta con pago de lo que recibiere... ; 
y por la presente fiaba y fió a su marido en toda la dicha co- 
branza..." 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodío, fol. 300 
del dicho año.) ' 

XXX 

Antequera, 3 de febrero de 1603. 

Juan Baptista de Mesa, escribano, dice : Que por cuanto 
Agustín de los Ríos ha sido nombrado depositario de las ren- 
tas de los propios..., y habiéndole pedido que para la fianza que 
tiene que dar le fíe el Mesa en cantidad de 2.000 ducados para 
ser dicho depositario, lo hace según le pide. 

Bartolomé Rodríguez Grajera, mercader, lo fia por otros 
Í2.000 ducados; Alonso Portillo Gri jaiva, mercader, por i.ooo; 
Fernando Perdigón, mercader, por otros i .000 ; Gonzalo de Gue- 
vara, mercader, por otros i.ooo, y Francisco Portillo Grijalva, 
mercader, por 2.0CO. 

(Archivo de Protocolas de Antequera, Juan de Merodío, fols. 303- 
313 del dicho año.) 

XXXI 

Anííquera, 27 de junio dz 1603. 
Testa doña Beatriz de Ribera e instituye por !:erederos a 
sus hermanas Gona Icabei BaplÍGía, doña Ara y dcña L^taiinai 
de Ribera y a Fernando Perdigón, a los cuatro ^or iguales 
partes. 

(Archivo de Protocolos de Anttquera, Juar Bautista de Mesa,. 
fol. 227 del dicho año.) 

XXXÍI 

Antequera, 2 de aoviemtre de 1603. 
Por codicilo, Agustín de los Ríos re/oca la mí^nda d; 400 
ducados hecha a favor de doña Cristobalina en su testamento. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fo?. Wl 
tlel dicho año.) 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 385 

XXXIII 

Antequera, 7 de noviembre de 1603- 

Agustín de los Ríos otorga nuevo testamento, estando en- 
fermo. Se manda enterrar con hábito de San Francisco en la 
capilla del Santísimo Crucifijo que estaba en el convento de 
señor San Agustín, de donde era hermano. Dispone que se di- 
gan muchas misas por su alma y "a san Cecilio y los demás san- 
tos que padecieron martirio en el Monte Santo de Granada, cu- 
yas reliquias an parecido, doce misas". 

Funda tres fiestas perpetuas en el convento de Santo Do- 
mingo, mandando que se den a censo para ello cuarenta duca- 
dos, y otras tres en el convento de Santo Domingo, dotadas con 
otros cuarenta, nombrando por patrono de todas ellas a doña 
Cristobalina. 

Lega a doña María y a doña Polonia sus hermanas, monjas 
en el convento de San Bernardo de Málaga, el usufructo de 
doscientos ducados, que se han de imponer a censo, y con los 
cuales, para cuando ellas fallecieran, funda una capellanía de 
misas, nombrando capellán entre los hijos de doña Ana de los 
Ríos, su hermana, y en su defecto, entre los de sus otros her- 
manos Gaspar y Francisco de los Ríos. 

Siguen varias mandas piadosas y la declaración referente 
a la cuenta con Beltrán Sordín. tal como en el testamento otor- 
gado en 1 591. 

Declara los bienes aportados a su matrimonio tanto por él 
como por doña Cristobalina y los recibidos después por he- 
rencias y donaciones. 

"Iten declaro que no he tenido hijos durante el dicho ma- 
trimonio de entre mí y la dicha mi muger, ni lo tengo natural 
ni bastardo ni en otra manera. 

"Iten declaro que yo he tenido muchas cuentas para darlas 
y tomarlas con estrangeros mercaderes bretones y de otras na- 
ciones y con otras muchas personas naturales destos reynos, e 
todo lo que les e debido en cualquier manera les e pagado, e no 
debo ninguna cosa, sólo a las personas que tengo sentadas en 
un libro de mi letra... 

"Iten declaro que yo por poderes y cartas de algunos es- 
trangeros he cobrado en esta ciudad y en otras partes y en nom- 
bre de algunos naturales destos reynos algunas contias de raa- 



386 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

ra vedis de algunas personas y lo que e cobrado lo e remitido 
a sus dueños... 

"Iten declaro y mando que si alguna persona de crédito de- 
clarare con juramento que le debo basta en cantidad de ocho 
reales, se le pague. 

"Iten mando a doña Cristobalina de Alarcon mi niuger, por 
el amor y voluntad que le tengo, demás de su dote y arras y 
bienes hereditarios e mitad de multiplicados, mil ducados..." 

Nombra por sus albaceas a doña Cristobalina, a Salvador 
Fernández, jurado, y a Gregorio de Oribe... 

Y en el remanente de todos sus bienes, derechos y acciones 
instituyó por heredera a doña Ana Pérez su madre, vecina de 
Málaga. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 1428 
del dicho año.) 

XXXIV 

Antequera, 7 de noviembre de 1603. 
Agustín de los Ríos, otorgando nuevo codiciio, dijo: "que 
por el testamento hecho hoy ante el presente escribano le mandó 
a doña Cristobalina Fernandez Alarcon su muger 1000 duca- 
dos, y ahora le mandaba y mandó el tercio de todos sus bienes, 
derechos y acciones, y en este tercio que asi le manda se in- 
cluyen y entran los 1000 ducados que le mandó, y ésta sea obli- 
gada por este tercio de cumplir su testamento e legados como 
es obligada." 

(Archivo de Protocolos de Antequera. Juan de Merodio. fol. 143S 
del dicho año.) 

XXXV 

Antequera, 9 de noviembre de 1603. 
Agustín de los Ríos, en otro codiciio de esta fecha, después 
de recordar lo que había legado a doña Cristobalina en el tes- 
tamento y codiciio del día 7, dijo: "...y porque la dicha doña 
Cristobalina con su dote e mitad de multiplicados quedará re- 
parada, y resipecto que doña Ana Pérez su madre de dicho Agus- 
tin está alcanzada y tiene hijos, dijo que por el presente revo- 
caba y revocó las dichas mandas que hizo a doña Cristobalina 
de los 1000 ducados que le mandó por su testamento y de lo 
que le mandó por dicho codiciio, para que no valga." 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 387 

Manda a la Compañía de Jesús lOO ducados de limosna y a 
doña María y doña Polonia sus hermanas el usufructo de 200 
ducados, que se impondrán a censo, quedando la nuda propiedad 
para doña Ana Pérez su madre ; y que durante un año después 
de la muerte del otorgante se diga ,por su alma una misa diaria 
en San Agustín. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 1014 
del dicho año.) 

XXXVI 

Antequera, 5 de diciembre de 1603. 
Agustín de los Ríos vende a Diego de Rueda, mercader de 
esclavos, vecino de Granada, una esclava llamada Leonor, mu- 
lata, herrada en los carrillos, de edad de veintiséis años, poco 
más o menos, y cuyo cautiverio ha de durar ocho años a con- 
tar desde el día de Todos los Santos de 1603, porque con esta 
condición la había comprado en 1602... "Y después que yo com- 
pré la dicha esclava se empreñó y parió un niño que se dice 
Francisco, que será de edad de cuatro o cinco meses, el qual 
va con la dicha esclava. . . , en el precio de 40 ducados, de los qua- 
les me doy por contento..." Firma Fernando Perdigón como 
uno de los testigos. 

(Archivo de Protocolos de .\ntequera, Joan ¿e Merodio, fol. t6qj 
del dicho año.) 

XXXVII 

Antequera, 5 de diciembre de 1603. 
Agustín, de los Ríos, en otro codicilo, manda a doña Isabel 
Bautista y a las demás sus hermanas 100 ducados, por ciertos 
respetos, para que compren trigo y se sustenten. A un niño que 
le echaron a la puerta de su casa y que se está criando, 10.000 
maravedís, los cuales se pongan en tutela para cuando aprenda 
oficio y tome estado. A Ana su criada, que está en su casa, 
10.000 maravedís, y que se pongan en tutela para cuando tome 
estado. — Declara que tiene en su poder ochenta y siete man- 
guillas de holanda, que son de Juan Rus, flamenco, vecino de 
Sevilla, y las dejó para venderlas en comisión; y 290 creas de 
breiaña de Guillermo Infante. No pudo firmar este codicilo. 

(Archivo de Protocolos de Antequerá, Juati de Merodio, fol. 1781 
del dicho año.) 



388 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

XXXVIII 

Málaga, 6 de diciembre de 1603, 
Doña Ana Pérez, viuda del jurado Gaspar Lázaro y ve- 
cina de iMálaga... '^'digo: que por quanto yo e tenido e tengo 
noticia que agustin de los rrios, mi hijo legitimo e del dicho mi 
marido, vecino de la ciudad de antequera, está muy malo e 
a punto de muerte, e por rr elación cierta que e tenido dizen no- 
escapará de la enfermedad que tiene, el qual muere sin dejar 
hijos que ereden sus bienes e hazienda, e yo como su madre me 
tocan e pertenecen todos sus bienes...", confiere poder a Gas- 
par de los Ríos su hijo, vecino y jurado de Málaga, para que, 
muerto Agustín, la represente y pida la partición de sus bie- 
nes, etc., aceptando la herencia a beneficio de inventario. 

(Otorgado ante Baltasar de San Martín, escribano de Málaga, e 
inserto en el documento siguiente.) 

XXXIX 

Antequera, 9 de diciembre de 1603. 

Gaspar de los Ríos, ya difunto su hermano Agustín, sus- 
tituye el poder de su madre, en cuanto a los autos judiciales 
y partición de bienes por muerte del mismo, a favor de procu- 
radores de Antequera. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, registro 
del dicho año.) 

XL 

Antequera, 9 de diciembre de 1603. 

Doña Cristobalina Fernández de Alarcón, "mujer que fué 
de Agustín de los Ríos, difunto", da poder a Fernando de 
Molina, procurador, para que pida la partición y división de 
los bienes de aquél, "y presente testigos de la muerte del dicho 
mi marido, y pida se haga inventario de los bienes muebles y 
raices e semouientes que quedaron..." 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 1549 
del dicho año.) 

XLI 

Antequera, 18 de diciembre de 1603. 
Francisco de Portillo Gri jaiva, mercader, apodera a doña 
Cristobalina, viuda de Agustín de los Ríos, y a doña Ana Pé- 
rez, su madre y heredera, para cobrar a Mateo de Vega, mer- 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 3^9 

cader, vecino de Lo ja, 142 ducados procedentes de la venta de 
ciertas bayetas, y para cobrar a Manuel Gómez, vecino de Mo- 
tril, 2.173 reales de 10.000 que el dicho le debe, resto de ma- 
yor cantidad, según escritura ante Miguel Fernández Merodio. 
(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fols. 1673 y 
ló/S del dicho año.) • 

XLII 

Antequera, 29 de diciembre de 1603. 
Doña Cristobalina y su cuñado Gaspar de los Rios reciben 
de Hernán García Hidalgo, mercader de dicha ciudad, 590 rea- 
les que debía a Agustín de los Ríos. 

(.Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 1697 
del dicho año.) 

XLIII 

Antequera, 3 de enero de 1604. 
Doña Cristobalina y Gaspar de los Rios, como apoderado 
de su madre, venden a doña Isabel Bautista de Ribera, en pre- 
cio de 200 ducados, que recibieron, una esclava llamada Jua- 
na, berberisca, blanca, de treinta años, herrada en el rostro, la 
cual quedó por muerte de Agustín de los Ríos. 

(.Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 6 
del dicho año.) 

XLIV 

Antequera, 8 de enero de 1604. 
Hernán González Cántale jos, depositario nombrado por la 
justicia para cobrar los alcances que resultaban a la testamen- 
taría de Agustín de los Ríos, declara recibir de doña Cristoba- 
lina Fernández de Alarcón y de Gaspar de los Ríos, 651.268 
maravedís, que hacen 19.154 reales y 32 maravedís, en que fue- 
ron alcanzados los bienes de aquél, por cuentas tomadas de di- 
neros que obraban en su poder. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 30 deW 
dicho año.) 

XLV 

Antequera, 12 de enero de 1604. 
Francisco González Revoló, en nombre de Guillermo Ci- 
íuentes, francés, vecino de Sanlúcar de Barrameda, dice: 
que recibe de doña Cristobalina Fernández Alarcón y de doña 



SgO BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Ana Pérez 1.157 reales que montaron ochenta y nueva creos 
de bretaña de a cinco varas y cuarta cada uno, a trece reales 
cada creo, resto de 290 creos que había enviado a Agustín de 
los Ríos. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 40 
del dicho año.) 

XLVI 

Antequera, enero de 1604. 
En 12 de enero de 1604, Juan Wichman, mercader flamen- 
co, vecino de Sevilla, por medio del licenciado Soria de Vega, 
pidió ante el licenciado Juan Fernández Porcel, alcalde mayor 
de Antequera, "que doña Xpoualina fernandez de alarcon, 
biuda de agustin de los rrios, con juramento declare como es 
verdad que yo entregué a el dicho agustin de los rrios su mari- 
do vn escriptorio y cajón grande fecho en alemania, de dife- 
rentes maderas embutidas, con sus molduras y rreliebes, y una 
hechura de un Egehomo de mano de francisco de flores^ pin- 
tor famoso, los quales quedaron por fin e muerte de el dicho 
agustin de los rrios y está fecho ynuentario dellos, siendo míos 
propios". 

En el poder, otorgado por Wichman ante Juan de Merodio, 
a 29 de diciembre de 1603, se añade : que habría cuatro años 
que había entregado dichas prendas a Agustin de los Rios; 
que ambas piezas eran de mucha estima y vaJor; que las en- 
tregó para que se las guardara, por irse Wichman de Ante- 
quera a Sevilla y haberle sucedido cierta prisión y quererle 
embargar sus bienes por deudas ; y que, viniendo para que 
Agustín le entregase ambas prendas, no se las entregan, por 
haber fallecido éste. Estimaba en 4.000 reales el valor de ambas 
cosas. 

Acordada la citación de doña Cristobalina, ésta comparece 
el mismo día 12 y declara que lo que sabia era que "en vida 
de Agustín de los Rios su marido, Juan Bisman... le presen- 
tó el caion y heseomo..." y en justa reciprocidad, el Agustín 
y doña Cristobalina "le .presentaron otras cosas de valor", aña- 
diendo que él es quien debe a la testamentaría, por una cédula. 
563 reales. 

Sale a los autos doña Ana Pérez, madre y heredera de 
Agustín de los Ríos, presenta la carta de Wichman atrás co- 
piada (documento núm. XV) y pide que tanto éste como su 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS Sgi 

mujer doña Clara de Ribera la reconozcan y declaren bajo 
juramento acerca de su contenido, y que el mercader flamen- 
co declare asimismo cómo es verdad que debía a Agustín 563 
reales, segun la cédula que también presenta, firmada a zj de 
octubre de 1598, y en la cual dice ser la expresada cantidad 
"resto y cumplimiento de todas quentas fasta oy dia", además 
de hacer constar que tiene en su poder "las merqerías que 
fueron embargadas por niculas blanco", de las cuales había 
dado a Agustín de los Ríos una cédula que quedaba en su 
fuerza y vigor "y cada y quando que por el dicho niculas blan- 
co le fueren pedidas las dichas mercerías, las daré al dicho 
agustin de los Rios, o su justo valor". 

El alcalde mayor acordó los reconocimientos y declaracio- 
nes solicitados, "y en el ínter que no se reconoce, no se hagan 
autos en esta causa". 

El honrado mercader no volvió a asomarse a los autos (i). 

(i) De las andanzas de este mercader flamenco me salieron a! paso 
algunas curiosas noticias en el Archivo de Protocolos de Sevilla. Las ex. 
tractaré a continuación : 

Sevilla, 15 de agosto de 1601. 

Juan Visman Verheyen, natural de Ximes. vecino de Sevilla, testó 
estando enfermo. 

Declara que en la ciudad de Nimega, condado de Gueldres, tiene 
ciertas heredades, bienes raíces y casas que heredó de sus padres ; que 
casó con doña Clara de Ribera habrá siete años, recibiendo en dote 
unos 1.200 ducados. Manda que se le dé su dote, y no más, e instituye 
por heredera a su hija Margarita Verheyen, de tres años, para quien 
nombra tutor y curador, y hace inventario de sus escasísimos bienes. 

(Oficio 15, Juan de Tordesillas, libro 4.° de 1601, fol. 278.) 

A la cabeza de este testamento hay nota de cancelación (16 de 
septiembre de 1605), para que no valga, aunque Visman muera sin Jiacer 
otro." 

Sevilla, ... de 1602. 

Juan Bisman (collación de Santa María) da poder a Francisco Gui- 
llen, procurador de causas, "para que en mi nombre y como yo mismo 
pueda seguir, fenecer y acabar por todas instancias y sentencias... el 
pleito y causa que yo trato y sigo con doña clara de rriuera mi muger 
en Razón de que me entregue a margarita mi hija y suia, de hedad de 
cuatro años, poco más o menos, que está depositada en el empareda- 
miento de santa catalina de esta ciudad por n andado del juez de la 
Si.nta iglesia, ante quien se a seguido el dicho pleito..." 

(Oficio 16, Francisco Hurtado, libro i." de 1602, fol. 725.) 

Sevilla, 22 de noviembre de 1613. 

Otro testamento de Juan Wichman, en el cua! declara "que tiene 
un jardín y casa y un palomar en ella, en el prado de Santa Justa, lo 
qnal había labrado y perfeccionado con dineros propios de doña mar- 



■ 392 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

XLVII 

Antequera, 17 de enero de 1604. 

Doña Cristobalina, por razón de su dote, arras y bienes 
hereditarios, y Gaspar de los Ríos, en representación de su 
madre doña Ana Pérez, como heredera de Agustín de los Ríos, 
cuya herencia había aceptado a beneficio de inventario, dicen: 
"Que por quanto entre los bienes que el susodicho dejó fué una 
casa principal en que hacía su habitación e una tienda acceso- 
ria a ella, que son en esta ciudad en la calle de Lucena, colla- 
ción de señor San Sebastian, que alinda por una parte con 
casas de Juan Ramírez e por la otra con casas de don Gon- 
zalo de Guevara y por los corrales con casas de don Juan de 
Cor QOcónf), e por estar proyndivisa e no haber partido 
entre nosotros, por nuestra parte ante la justicia desta ciudad 
se hizo pedimento para las vender y rematar en quien más por 
ellas diese..., y en virtud desto las dichas casas anduvieron en 
pregón y almoneda término de treinta días y más, y últimamen- 
te Francisco González Revoló, mercader, vecino desta ciudad, 
las puso en precio de 1700 ducados bajándose dellos los prin- 
cipales de dos censos que sobre ellas se pagan y están impues- 
tos, el uno de 10.710 maravedís de corridos en cada un año, 
redimidero por 149.940 maravedís, conforme a la prematica 
Real, que se paga a Lucas Merino, vecino desta ciudad, y el 
otro de 5.869 maravedís de corridos en cada año, redimidero 



garita, su hija legítima, los quales ella hubo en esta manera: en 1601, 
poco más o menos, los señores de la nación flamenca y cabezón de la 
entrada mayor "le hizieron merced de trezientos ducados, los quales yo 
he traydo siempre en cambio hasta mediado este año de seiscientos trece, 
y ba sido dios seruido de multiplicarlos hasta en cantidad de seiscientos 
ducados, poco más o menos, y lo que más costó de labrar la dicha casa 
y jardín se hizo con dinero que yo gané en transuptar (sic) papeles 
y le hize donación a la dicha mi hija dellos, como constará por los 
autos que pasaron ante el teniente Lázaro de Ocaña, por ante Balthasar 
gomez, escriuano Real... 

"Iten, frontero del dicho jardín tengo otro pedazo de cinco fanegas 
de tierra..." 

Deja por su heredera a su hija legítima doña Margarita y la en- 
carga que ayude al sustento de Juan, Isabel, Margarita y Ana. "mis 
bíjos menores, los quales por tales mis hijos los reconozco, havidos en 
doña Anna Toruno, y esto, demás de la quinta parte de mis bienes, que 
yo les mando". 

(Oficio 19, Gaspar de León, libro 8." de 1613, fol. 301.) 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 393 * 

por 220 ducados, que se pagan a doña Catalina de Ribera, ve- 
cina desta ciudad, que los principales de dichos censos mon- 
tan 232.720 maravedís, e lo demás restante, cumplimento a los 
dichos 1.700 ducados, pagaría luego 800 ducados, y 269 duca- 
dos habian de quedar a censo sobre las dichas casas y tienda, 
entrando en la dicha cuenta ciertos marmoles de cantería que 
están en ella para labrallos..." Y termina la escritura efectuán- 
dose la venta y dándose por entregados los vendedores de los 
consabidos 800 ducados. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 253 
del dicho año.) 

XLVIII 

Antequera, 17 de enero de 1604. 
Francisco González Revoló y su mujer doña Mayor Silve- 
ra, refiriéndose a la escritura de compraventa otorgada en el 
mismo día, declaran que aunque en ella doña Cristobalina y 
su cuñado Gaspar de los Ríos se dieron por contentos y en- 
tregados de 800 ducados, es lo cierto que sólo recibieron 300, 
por lo cual se obligan a pagar a cierto plazo los 500 restantes. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 53 
del dicho año.) 

XLIX 

Anteqqera, 21 de enero de 1604. 

El jurado Felipe Martin declara haber recibido de doña 
Cristobalina Fernández de Alarcón, viuda de Agustín de los 
Ríos y de doña Aña Pérez, madre y heredera del mismo, 
15.100 reales, es esta forma: 9.658 que cobró de Antonio Mén- 
dez, yerno del jurado Gonzalo ^lartín Dormido, que los debía 
a la hacienda de Agustín de los Ríos de mercaderías y prés- 
tamos; 1.342 de remates de almoneda; 3.600 de Gregorio de 
Oribe, depositario de la almoneda, cobrados por manos de Fran- 
cisco González Revoló, y 500 que dicho jurado debía al di- 
funto. Los 15.100 reales, con 8.000 que recibió de Agustín de 
los Ríos el dia antes de morir éste, suman 23.100, con los 
cuales declara quedar pagado de 2.000 ducados en reales que 
al dicho Agustín había entregado a pérdidas y ganancias, se- 
gún escritura, y de 100 ducados que al otorgante pertenecian 
en concepto de utilidades. 

(.Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 61 
del dicho año.) - - " 



'394 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

L 

Antequera, 24 de enero de 1604. 
Doña Catalina de Budia recibe de doña Cristobalina y de 
Gaspar de los Ríos, éste como apoderado de doña Ana Pérez, 
por mano de Gregorio de Orive, depositario de los maravedís 
y bienes de Agustín de los Ríos, ochenta y seis reales y cuarti- 
llo que se le debían de los corridos de un censo. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 86 
del dicho ^ño.) 

LI 

Antequera, i." de febrero de 1604. 
Gregorio de Oribe, en nombre de Juan Rodríguez, merca- 
der flamenco, vecino de Sevilla, recibe de doña Cristobalina 
y de su suegra setenta y nueve manguetas de holanda, por cuen- 
ta de ochenta y siete que el dicho mercader había enviado a 
Agustín de los Ríos, y cuarenta y ocho ducados, importe de 
las ocho vendidas. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 298 
del dicho año.) 

LII 

Antequera, 5 de marzo de 1604. 
Juan de Trujillo y María Díaz su mujer declaran que de- 
bían a Agustín de los Ríos 400 reales, suma que pertenece de 
por mitad a doña Cristobalina y a doña Ana Pérez. Éstas le 
conceden plazo para el pago. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 318 
del dicho año.) 

Lili 

Antequera, 12 de marzo de 1604. 
Juan Gutiérrez, lencero portugués, se obliga a pagar a doña 
Cristobalina 819 reales, procedentes de ciertas mercaderías. 

(Archivo de Protocolos de Antequera. Juan de Merodio, fol. 367 
del dicho año.) 

LIV 

Antequera, 13 de marzo de 1604. 
Francisco González Revoló, mercader, declara haber reci- 
bido de doña Cristobalina Fernández de Alarcón y de doña Ana 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 395 

Pérez la escritura en que ésta aprobó la venta de la casa sita 
en la cajlle de Lucena, otra escritura por la cual Agustín de 
los Ríos había comprado esta finca a Pedro de Córdoba, y 
otros documentos referentes a los censos de la misma_ 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, foL 368 
-del dicho año.) 

Antequera, 13 de marzo de 1604. 

"Escriuano público presente: dé 

"Requerimiento por do- por testimonio en pública forma 

^A cristobalina FERNANDEZ 6 manera que haga fe a mí doña 

DE alarcon. cristoualina femandez de alarcon 

e a femando de molina su pro- 
curador en mi nombre como rrequiero las vezes que de derecho 
lugar aya a Juan velasco, vezino desta ciudad, e digo que ya 
saue y le es notorio, e si no, deue sauer, como agustin de los 
rrios, marido de mí la dicha doña cristouaiina conpró vn 
asiento y sepultura en la yglesia y convento de señor sancto 
domingo desta ciudad para él e para sus su<;esores e para mí 
e los míos, que la dicha sepoltura e asiento está en el cuerpo 
principal de la yglesia del dicho corr\ento, junto a la capilla 
y altar de señora sanctana y en la parte e lugar e debaxo de 
los linderos e sitio contenido y declarado en la escriptura de 
venta que en favor del dicho mi marido e mía se hizo y otor- 
gó por el dicho convento e frayles, que pidió a el presente 
escriuano se la lea e yntime a el dicho Juan velasco para que 
en ningún tiempo no pueda dezir que no vino a su noticia, e 
por la dicha sepoltura e asiento licuaron veinte ducados en 
rreales el dicho convento e frayles, de cuya paga se da fee en 
la dicha escriptura, y es asi que estando el dicho mi marido e 
yo en la quieta e pacifica posesión de la dicha sepoltura e por 
su muerte yo auer succedido en todo el derecho della. el dicho 
Juan velasco pretende conprar la dicha sepoltura a el dicho 
convento, siendo como es mía. en gran daño míe. e contra lo 
fecho, tratado y concertado e vendido a mí e a el diclio mi ma- 
rido. Por tanto le pido e rrequiero las veces que de derecho lu- 
gar aya no conpre la dicha sepultura, pues por este rrequeri- 
miento está constituydo desde luego en mala fee, sauiendo que 
la dicha sepoltura e asiento es mío e no del dicho convento e 
pertenecerme como me pertenece por el dicho título de uenta 



SgC BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

c posesión que yo y el dicho mi marido tenemos de la dicha 
sepoltura e vsso della quieta e pacíficamente, e desde luego, 
si necesario es, contradigo qualquier venta o posesión que de 
la dicha sepoltura e asiento el dicho Juan velasco pretendiera 
o hiziere, e de hazer lo contrario e quererla conprar sauien- 
do, como saue, ques agena, protesto que todos los daños e 
yntereses e menoscabos que se me causaren e rresultaren por 
Quererla comprar los cobraré de su persona y bienes e me que- 
rellaré del como de persona que conpra cosa agena sauiendolo 
y entendiéndolo; e protesto del ausilio rreal de la fuersa y 
otro qualquier rremedio que me conpeta, e lo pidió por testi- 
monio. 

"Otrosi hago el mismo rrequerimiento a el prior e frayles 
del dicho convento de sancto domingo con las protestaciones 
•del, para que les pare el perjuicio que vbiere lugar de derecho 
— ■licen.do hieronimo diaz. 

"En la ciudad de antequera, en treza días del mes de margo 
de myll y seiscientos y quatro años, femando de molina, procu- 
rador en nombre de doña cristobalina fernandez de alarcon, biu- 
da de agustin de los Rios, me dio y entregó el escripto de re- 
querimiento de suso contenido para que lo notifique a los con- 
tenidos en él, el qual me entregó estando en mi ofi<;io, de que doy 
fee. — Ju.° de merodio, escriuano. 

"E luego en el dicho día, mes y año yo el dicho escriuano 
fui a las casas de la dicha doña cristobalina fernandez de alar- 
con y le dixe que la escriptura de venta contenida en el reque- 
ri-miento que tengo de hacer a los contenidos quién la tiene, la 
qual dixo que ella la tiene y me la entregó a mí el escriuano 
para el dicho efeto, que es deste tenor. 

Aquí lo dicho" (i). 

"En la ciudad de antequera, en el dicho dia mes y año di- 
chos, yo el dicho escriuano fury a el dicho conbento del señor 
santo domingo y estando en la selda del padre fray Carlos gua- 
jardo, prior del dicho conbento, y los padres fray francisco de 
vargas, letor, y fray tomas de Rojas, vicario, y el padre fray 
alonso bazquez, conventuales, a todos los quales yo el dicho es- 
criuano les notifiqué e ley el Requerimiento de suso conteni- 
do y la escriptura de venta en él declarada, e el prior y fray- 
Íes dixeron (¡ue la dicha sepoltura y asiento contenida en el di- 



(i) Queda transcrita bajo el Ju.» de merodio, scriuano núm. XII. 



mm 



XDEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 397 

cho Requerimiento y escriptura la tenían dada y vendida mun- 
chos dias a a Juan de velasco y a ana maria su muger, por escrip- 
tura ante mí el dicho escriuano, la qual benta estaua aprobada 
por su padre maestro fray alonso Romero, Probinqial desta pro- 
blngía del andalucia, y que en cumplimiento dello el dicho juan 
de velasco tenía tomada posesión quieta e pasificamente, y que 
por falta desta licencia del Probingial desta probinqia no fue 
bálida la escriptura que se hizo con el dicho agustin de los Ríos 
ni con la dicha doña cristobalina y que qualquíer escriptura que 
se hace en los conventos, no aviendo confirmación de los Pro- 
bmgiales, son ningunas; y el dicho agustin de los Ríos murió y 
no se mandó sepultar en la dicha sepoltura, ni ella a vsadf) del 
dicho asiento, ni quemado cera, y los veyníe ducados que dize la 
escriptura que dio el dicho agustin de los Ríos fue solo vna 
muestra pia que dio, ninguna cosa por ella, y ansy el dicho con-- 
bento con borden de su padre probincial la tiene dada e ven- 
dida, como está dicho, y lo firmó el dicho Prior de su nonbre. — 
frai Carlos guajardo, prior. — ^Ju.' de merodio, escriuano." 

Siguen la notificación a Juan Velasco y su respuesta, que 
conviene de todo en todo con la del Prior del Ginvento. 

(Protocolo de Juan de Merodio, 1604.) 

LVI 

Antequera, 28 de abril de 1604. 

Doña Cristobalina declara haber recibido de Gonzalo de 
Guevara 451 reales y cuartillo que debía a su marido, y que 
le correspondieron en la partición de los bienes de éste. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 573 
del dicho año.) 

LVII 

Antequera, 18 de mayo de 1604. 

Francisco Pérez de- Arévalo, cordonero, y Diego Duarte, 
harriero, ofrecen pagar a la viuda y a la madre de Agustín de 
los Ríos 1. 1 98 reales y las costas causadas en su reclamación, 
quedando levantado por las acreedoras el embargo de tres ma- 
chos y un caballo. 

(■ rchivo de Protocolos de Antequera, Jucn de Merodio, fol. 653: 
del dicho año.) 



398 BOLETÍN D£ LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

LVIII 

Antequera, i.» de junio de 1604. 
Alonso Espinar, como principal, y Rodrigo Alonso Batiueri- 
zo, como fiador, se obligan a pagar a doña Cristobalina y a su 
suegra 752 reales, procedentes de préstamo que le había hecho 
Agustín de los Ríos. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 782 
del dicho año.) 

Antequera, 14 de julio de 1604. 
Bartolomé López Infante, el mozo, se obliga a pagar a doña 
Cristobalina y a su suegra 1.160 reales que debía a Agustín de 
los Ríos, y ellas entregan a López cuatro prendas que estaban 
a responder del pago de dicha cantidad, a saber: un jaez de 
terciopelo carmesí bordado de oro, un pretal con guarniciones 
de plata, cuatro borlas con guarnición del mismo meial y otras 
cuatro borlas con collar y guarniciones de lo mismD. 

(Archivo de ProtocoJos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 1099 
del dicho año.) 

■ . LX 

Antequera, i." de septiembre de 1605. 
Doña Cristobalina da carta de pago a Bartolomé López In- 
fante de los cien reales que éste debía como resto de 580, y 
que había pagado a Gaspar de los Ríos. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, JUan de Merodio, fol. 470 de 
1065.) 

LXI 

Antequera, 2 de septiembre de 1605. 
El licenciado Pedro de Segura, clérigo, se obliga a pagar 
a doña Cristobalina y a doña Ana Pérez, su suegra, 168 rea- 
íes a cada una, procedentes de deuda contraída a favor de 
Agustín de los Ríos. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, fol. 472 de 
i^S.) 

LXII 

Antequera, 23 de diciembre de 1605. 
Gonzalo Rodríguez de Sanmartín dice que por cuanto Juan 
de Ribera, receptor de la real audiencia y chancilleria de Gra- 



NUEVOS DATOS biogrAficxds 399 

nada, le había traido preso en virtud de provisión real dicta- 
da a pedimento de doña Cristobalina Fernández de Alarcón, 
sobre cobro de cierta deuda, y le había embargado por 75 reales 
df salarios, ya suelto en fiado, se obliga a pagarlo todo en el 
plazo de un mes. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan de Merodio, foL 787 de 
1605.) 

LXIII 

Antequera, 11 de enero de 1606. 
"Sepan quantos esta carta de obIiga<;ion vieren como nos 
diego desquibias, mesonero, e leonor de lara su muger, veci- 
nos que somos en esta muy noble ciudad de antequera, yo la 
susodicha en presencia del dicho mi marido e con liqenqia que 
le pido para juntamente con él otorgar esta escriptura e jura- 
lia, e yo el dicho diego desquivias otorgo la dicha liqen<;ia, po- 
der e facultad a la dicha mi muger para el efecto que me la pide, 
lá qual abré por firme en todo tienpo e no la contradiré por nin- 
guna causa, so la obligación yuso escrita, e yo la dicha leonor 
de lara vsando de la dicha ligencia que aqeto, e yo el dicho die- 
go desquibias su marido como dichos somos, juntos de manco- 
mún e a boz de vno e cada uno de nos por sí e por el todo ynso- 
lidun, rrenunqiando como rrenunqiamos la lei de duolnis rres 
ácuendi y el avtentica presente de fidejusoribus y el beneñqio 
de la dibision y el escrursion (sic) y las demás leies de la man- 
comunidad como en ellas se contiene, otorgamos y conocemos 
por esta presente carta que deuemos e nos obligamos de dar a 
doña cristovalina de alarcon. byuda de agfustin de los rrios, di- 
funto, vezina desta dicha ciudad, o a la persona que poder tu- 
biere o fuere parte para la cobranza, mili y qien rreales de pla- 
ta castellanos de a treinta y quatro marauedis cada uno, que le 
cbnfesamos deuer por otros tantos que de la suso dicha yo el 
dicho diego desquivias e rreqeuido prestados en contado en la 
dicha moneda, de los quales nos damos e tenemos por bien con- 
tentos y entregados a nuestra boluntad rrealmente e con efeto 
por quanto son en nuestro poder, sobre que rreimngiamos la eqe-' 
?íon y leies de la numerata pecunia (sic) y de la entrega, prue- 
ba e paga, como en ellas se contiene ; los quales dichos mili y 
<ien rreales desta dicha deuda, en la dicha moneda de plata, e 
ro en otro genero, como dicho es. nos obligamos de los dar e 
pagar juntos en vna paga puestos e pagados en esta dicha ciu- 



4GO BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

dad de antequera e a su fuero e jurisdigion, donde consinamos 
la paga, el día de santiago de juUio primero que verná deste año 
de mili y seiscientos e seis, con las costas de la cobranza dellos^ 
e más pagaremos a la persona que entendiere en olla asi en esta 
dicha qiudad como en otra qual quier parte e donde estuuiere- 
mos y tubieremos byenes de qué, doze rreales de salario en cada 
un día de todos aquellos que se ocupare en la dicha cobranza, e 
por ellos se nos a de poder executar como por el principal, con 
el juramento de la dicha doña cristovalina o de quien su poder 
obiere, en quien difirimos la prueva de los dias de la dicha ocu- 
pagion, sin que se rrequiera gitagion ni deligengia alguna, de 
que les rrelevamos ; e para que ansi lo cunpliremos e pagare- 
ríos obligamos nuestras personas y bienes auidos y por auer 
y sin que sea uisto por la especial obligazion e ypoteca derogar 
la general, ni por el contrario, obligamos e ypotecamos espe- 
cialmente a la paga y seguridad desta dioha deuda vnas casas 
mesón que tenemos en el lugar de la rroda, término de la ui- 
lla de estepa, que digen el mesón alto, alindando con mesón de 
Juan de la cruz y con los caminos que uan de dicho lugar a 
la dicha villa y a la giudad de rronda, que de presente lo tene- 
mos arrendado a pedro fernandes cañero, vegino de la dicha 
uilla = yten ypotecamos doge camas que tenemos en esta ziu- 
dad en el mesón donde uibimos, cada una con su gergon e col- 
chón de liengo con lana y sus dos almohadas e dos sananas, vn 
cobertor e un paño de cama e dos bancos e vn cañizo, para que 
los dichos bienes y su aprovechamiento e maravedís que de su 
presgio o en otra manera procedieren estén obligados, preferi- 
dos e ypotecados a la paga de los dichos maravedís, e nos obli- 
gamos de no vendellos ni enagenallos por ninguno de los gé- 
neros de enagenagíon hasta que la dicha devda sea pagada, sino 
que sienpre estaran giertos, seguros y bien parados e serán va- 
liosos para ello y estaran, como los ypotecamos, libres de todo 
cargo e ypoteca ni otra devda espegial ni general, que no la tie- 
nen sobre sí ; y sí los vendiéremos an'.es de cunplírse el dicho 
plazo todos o qual quiera parte dellos, o paresgieren estar obli- 
gados espegial o generalmente a alguna de las dichas devdas o 
delitos, o tubieren otro ynpedimento alguno, o binieremos en 
quiebra y díminuygíon de los dichos bienes por qual quiera via 
o caso, o muriéremos anbos o qualquíera de nosotros antes de 
cumplirse el dicho p'.azo, entonges queremos que sea uisto cun- 
plírse e nos obligamos de pagar lo.s dichos marauedís en la tna- 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 4OI 

liera que dicha es e consentimos que la dicha doña cristovalina 
o quien su poder obiere nos pueda executar por ellos e que para 
conseguir e alcanzar la dicha via executiva e la prueva e aue- 
rignacion de que auemos vndido (stc) los dichos bienes o par- 
te dellos antes del dicho plazo a questan obligados e ypoteca- 
dos a otras quales quier deudas o delitos, que tienen otro yn- 
pcdimiento, o que auemos venido en quiebra o muerto, o de 
todo lo demás contenido en esta escriptura, sea bastante rre- 
caudo vn traslado della auturi<;ado de escriuano público y el 
juramento de la dicha doña cristorvalina o de quien el dicho su 
poder e causa obiere, en quien desde luego a de quedar e que- 
da difirido como si lo fuera decisorio en juicio contraditorio, 
e no a de ser necesario qitagion nuestra ni otra diligencia al- 
guna, porque de todo ello la rrelevamos, y la venta que de los 
dxhos bienes se hiqiere no balga, como fecha contra espresa 
proybigion ni pase derecho a otro tercero poseedor y sea pre- 
ferida la suso dicha en ellos en quanto a su devda e costas, por- 
que la posesión, dominio y señorio que auemos y tenemos a los 
dichos bienes lo rreservamos e trasferimos en la dicha doña 
cristovalina hasta se auer pagado; e para la euiqion e cunpli- 
miento de lo que dicho es damos e otorgamos todo nuestro poder 
cunplido a quales quier ^ustiqias e jueces de su magestad, de qua- 
les quier partes que sean, en espeqial a las desta dicha giudad de 
antequera, a cuio fuero y jurisdiqion nos sometemos como de 
derecho lo estamos, e rrenun<;iamos otro que tubieremos e de 
que devamos gozar e la lei si coni'enerid de juridiqione oniun 
judicum (sic), como en ella se contiene, para que nos apremien 
a lo que dicho es como por sentencia pasada en cosa jusgada, 
t rrenunqiamos todas e quales quier leies, fueros y derechos en 
nuestro fabor, e la que delllas diqe que general rrenunqiagion de 
leyes fecha, que no valga. E otrosi rrenunqiamos la lei quinta 
y sesta de partida que trata en rrazon de las esperas, como en 
ellas se contiene, para no nos aprovechar de su efeto, ni de las 
demás que con ellas concuerdan, contra la paga de los dichos 
marauedis, sin enbargo de que otros nuestros acreedores nos 
esperen e aguarden por mayores deudas que les deuamos, del 
efeto de las quales nos aperqiuio el presente escriuano, y a 
mi la dicha leonor de lara, del augilio del ueliano e nuevas cons- 
tituyQÍones y leies de toro e partida e las demás del fabor de 
las mugeres, como en ellas se contiene, diciendo que si no l^s 
rrenunqiaba, esta escriptura no tenia efeto, e como sauidora Ue 



402 boletín de la real academia española 

r-ellas las rrenungio, e juro e prometo por dios nuestro señor, e 
por santa maria su bendita madre en forma de derecho e por 
vna señal de cruz que hago con los dedos de mi mano derecha 
d.giendo "sí juro" y "amen" de auer e que abré sienpre por fif- 
me tal scriptura e de no me oponer contra ella a ningunas exeeu- 
ciones que en su birtud se hizieren en mis bienes o del dicho 
mi marido por mi dote, arras ni bienes parraf renales (sic), ere- 
ditarios ni mitad de multiplicados, ni por otra rrazon alguna 
alegaré que para este otorgamiento no e sido ynduQida, con- 
pulsa ni apremiada por el dicho mi marido ni por otra ninguí-a 
persona, porque confieso que la hago e otorgo de mi boluntad 
iibré, sin premio alguno, y declaro que en contrario de lo susp- 
dicho no tengo fecho ni haré ningún juramento, auto, protes- 
tación ni rreclamacion' alguna que lo derogue; e si paresqiere, 
desde luego queda dado e lo doy por ninguno, ni vsaré delío 
en manera alguna, ni pediré ausuluqion ni rrelajaqion ni be- 
neficio de rrestituigion in intcgrum deste juramento a nuestro 
muy santo padre ni a otro juez ni perlado su delegado que rne 
lo pueda conzeder, y si de su propio motu se me concediere, 
del no vsaré ni me aprovecharé y tanbien lo rrenungio desde 
luego, e si lo aqeíare o yn'entare haqello, caiga e yncurra en 
perjura e ynfame y en caso de menos Ijaler; y en testimonio 4e 
lo que dicho es anbos a dos otorgantes, marido e muger. según 
que dicho somos y debajo de la dicha mancomunidad otorga- 
mos esta escriptura ante el dicho epcriuano y testigos y en su 
rregistro lo firmé yo el dicho diego de esquivias, e por mi la di- 
cha leonor de lara un testigo, porque no se escreuir; ques fe- 
^ha la carta e pasó en la dicha ciudad de antequera, estando en 
el dicho nuestro mesón, en onge dias del mes de enero de mili 
y seiscientos y seis años, a lo qua.1 fueron testigos presentes 
antonio de callejas • cerezo e melchor de pedrosa e francipco 
vuiz el biejo, vezinos desta dicha ciudad, e yo el dicho escriua- 
no, que doy fee que conozco a los dichos otorgantes e que son 
;. los contenidos en esta escriptura. — antonio de callejas — diego 
desquivias — br."" ximenez, escriu." público, fuy pr' e lo signé: 
{signo) en testimonio de verdad, Bart."" ximenez, escribano pú- 
blico." 

(Archivo de Protocolos de Antcqucra, en los autos ejecutivos segui- 
-dos en la misma escribanía por incumplimiento de esta obligación.) 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 4a3 

LXIV 

Ántequera, 28 de julio de 1606 y 20 de febrero de 1607. 
"En veinte y ocho de juüo de mil y seiscientos y seis años, 
aviend6 precedido las moniciones según derecho y no resultan- 
do impedimento, yo el licenciado Manuel Gómez feijó, teniente 
de cura de la iglesia de señor San Sebastian de la ciudad de 
Antequera, desposé por palabras de presente: que hicieron ver- 
dadero matrimonio a juan francisco Correa, hijo de francisco 
Correa y de doña Leonor Barreto, con doña Cristobalina fer- 
nandez de A?arcon, viuda, hija de Gonqalo femandez Perdigón, 
fueron tetn^os Melchior de PedraQa y Bartolomé Giménez de 
la torre. E'^crivano. — El lic.^o Manuel gomez feijo. 

Al margen: 

"en veinte dias del mes de febrero de este presente año de 
seiscientos y siete recibieron las bendiciones unciales, según cos- 
tumbre de la iglesia, los contenidos en este testimonio: fueron 
sus padrinos don francisco de córdoba y doña francisca per- 
' digon, y de elio doy fee. — El bllr. Bernabé de Arevalo." 

(Arc'^ivo parroquial de San Sebastián, libro III de Matrimonios, 
íol. 2 vto.) 

LXV 
Antequera. 24 de septiembre de i6c<Sl 
"Recibi de Diego de esquibias flucientos reales a quena de 
los cien ducados que me deue y asi lo firmo, en aníequera 24 de 
7^re 6c6.— Jn." fran.co Correa." 

(En los autos ejecutivos contra Esquivias.) 

LXVI 
Antcquera, 16 de octubre de 1606. 

"Rcciui del señor diego de esquibias ducientos Reales para 
en quoita de lo que me deue y por berdad lo firmé de mi nom- 
bre en diez y seis de otubre de 1606 años. 200 Reales. — Doña 
xpoualina fr.^ de Alarcon." 

(En los dichos autos ejecutivos) 

LXVII 
Antequera, 24 de octubre de 1608. 
"En be^nte y quatro dias del mes de otubre de mil y seis- 
cientos y ocho annos yo juan garcia de la cruz, cura de la ygle- 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 403 

sia de señor San Sebastian de la ciudad de Antequera, bapticé 
a maria, hija de ynes Hernández, esclava de juan francisco Co- 
rrea, vecino desta ciudad. Fue su padrino el racionero don pe- 
dro omeño, prebendado en la yglesia Collegial desta ciudad, y 
advirtiósele el parentesco espiritual y obligación de enseñar la 
dotrina, y en fe dello lo firmé, baptizóla juan francisco Correa', 
y lo firmé. — Joan Gr.* de la Cruz." 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro VIII de Bautismos, 
fol, 90 vto.) 

■LXVIIl 
Antequera, 14 de noviembre de 1608. • 
En la ciudad de Antequera, a catorce de noviembre de 1608, 
ante el escribano Juan Bautista de Mesa, de una parte Juan 
Francisco Correa, como marido y conjunta persona, de doña Cris' 
tobahna Fernández de Alarcón, y de otra parte Juan de Agui- 
lar de la Torre, vecino de dicha ciudad, por sí y a nombre de 
su hermana doña Luisa, dijeron que por cuanto el Aguilar ha- 
bía vendido a doña Cristobalina, antes que casara con Correa, 
a Inés Hernández, esclava, de treinta y ocho años poco más o 
menos, de buen cuerpo, blanca de rostro, por precio de noven- 
ta y nueue ducados, de que le otorgó escritura ante Bartolomé 
Jiménez de la Torre, ahora ambas partes convenían en desba- 
ratar tal venta y en que Juan Francisco Correa devolviese la 
esclava, y con ella a María su hija, niña de edad de un mes 
próximamente, que nació en poder del Correa y de su mujer. 
El Aguilar se obligó a pagar por las dos esclavas cien duca- 
dos para quince días después, y confesó tenerlas en su poder. 
Doña Cristobalina no compareció al otorgamiento. Fué uno de 
los testigos instrumentales un insigne poeta antequerano: "el 
Licenciado Luis Martin de la Plaza, presbítero". 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan Bautista de Mesa, foL 
512, de su registro de 1608.) 

LXIX 

Antcquera, 2 de abril de 1609. 
"En Antequera, en dos días del mes de abril de mil y seiscien- 
tos y nuebe años, el licenciado Luis martin de la plaqa, cura de 
la yglesia mayor desta ciudad, de licencia de bernabel de are- 
balo, cura desta yglesia de señor san Sebastian, baptiqó a ma- 
ria, hija de Joan francisco coRea y de doña cristobalina 



^06 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

de alarcon su muger: fue su padrino don yñigo de aRoyo 
Santisteban: advirtiósele el parentesco y obligación, y en fe 
dello lo firmé. — br. bernabe de arénalo. — L.do Luis marün úq 
la pla^a." 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro VIII de Bautismos, fol. 
lio vto.) 

LXX 

Antequera, 30 de junio de i6iá • 
Doña Ana de Ribera, tía de doña Cristobalina Fernání^ez 
de Alarcón, donó a ésta un censo de seis ducados, impuesto 
sobre unas casas en la calle de Herrezuelo. La donante no fir- 
inó, por no saber. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan Bautista de Mesa, fol. 276 
del dicho año.) 

LXXI 

Antequera, 7 de abril de 161 1. 
Doña Isabel Bautista de Ribera, 'hija legitima de Hernán 
Pérez de Ribera y de Leonor de Baena, "...digo que por quan- 
dicho casamiento, se los di y entregué al dicho Agustín de los 
Ríos, mercader, vezíno que fue desta dicha ciudad, ya difun- 
to, y doña Cristobalina Fernandez de Alarcon su muger, mi 
sobrina, que de presente está casada con Juan francisco Co- 
rrea, yo prometí al dicho Agusfin de los Ríos darle en dote y 
casamiento con la susodicha seiscientos ducados, por escritu- 
ra que sobre ello otorgué ante Diego de Carvajal en el año 
de mil quinientos noventa, y después, habiendo tenido efeto el 
dicho casamiento, se los di y entregué al iicho Agustín de los 
Ríos en bienes y ajuar, de que otorgó escriptura pública de 
dote a la dicha doña Cristobalina ante Rodrigo Alonso de 
Mesa en el año de 15OT, y la dicha promesa y dote fué con "rn- 
dición que si la dicha doña Cristobalina muriera 'sin dejar 
hijos del dicho matrimonio, el dicho Agustín de los Ríos me 
había de volver y restituir, o a mis herederos, los dichos seis- 
cientos ducados, como se contiene en las dichas dos escriptu- 
ras de promesa y dote a que me refiero ; y es así que el dicho 
Agustín de los Ríos falleció y no quedaron hijos suyos y de 
doña Cristobalina Fernandez su muger, entre la cual y doña 
Ana Pérez, madre y heredera del dicho Agustín de los Ríos, 
se hizo partición de los bienes y hacienda que el susodicho 



■ J-V i 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 4O7 

dejó, ante Juan de Merodio, y por ella se le dieron y adjudi- 
caron a la dicha doña Cristobalina en bienes los dichos seis 
cientos ducados del dicho su dote y desde entonces día los ha 
tenido e tiene y goza por suyos, y porque mi intención y vo- 
luntad es de le hacer gracia y donación dellos, por esta escrip- 
tura..." lo lleva a electo. 

fArcl ivo de Protocolos de Antequera, Juan Bautista de Mesa, foL 224 
del dicho año.) 

LXXII 

Antequera, 8 de abril de 161 1. 
Doña Beatriz de Ribera, hija de Hernán Pérez de Ribera, 
mercader, y de Leonor de Baena... "por quanto yo tengo mu- 
cho amor e voluntad a doña Cristobalina fernandez de Alar- 
con mi sobrina, muger de Juan Francisco Correa, por muchas 
e buenas obras que della e rrecibido y espero recebir. dignas 
de rremuneracion...", le hace donación de cien ducados, para 
cuando fallezca la donante. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan 6auti::ta de Mesa, fol 174 
del dicho año.) 

LXXIII 

Antequera, 8 de abril de 161 1. 

Doña Isabel Bautista de Ribera, testando, se manda enterrar 
«n la iglesia de San Sebastian, en la sepultura de sus padres,'/ 
dispone que cuando Isabel Medrano, su enclava, diere a los here- 
deros de ¡a otorgante veinte ducados, sea libre de su cautiverio, 
y que a Luisa, a quien había criado en su casa, hija de Isabel 
de los Ríos, esclava suya y de sus hei manas doña Beatriz, doña 
Ana y dcña Catalina de Ribera, se den treinta ducados para 
ayuda a su cafamiento, y asimismo ciertas ropas. 

Da libertad a la dicha esclava Isabel y a la niña Francisca, 
su hija, por la cuarta parte que tenía en ellas. 

Manda a Fernando Perdigón, su sobrino, cincuenta duca- 
dos. 

"Iten mindo a doña .Ana Fernandez de Alarcon, hija de 
Juan francisco Correa y de doña Cristobalina Fernandez de 
Alarcon su muger, mi sobrina, otros cincuen a ducados y un 
mantezue'.o de chamellote rrosado con una serbillaneta de oro y 
una arca grande que tengo." 

Nombra por sus albaceas a Femando Perdigón y a áoñat 



408 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Cristobalina, y por sus universales herederas a sus tres dichas 
hermanas. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan Bautista de Mesa, fol. i86 
del dicho año.) 

' LXXIV 

Antequera, 27 de abril de i6n. 

Doña Isabel Bautista de Ribera, en su codicilo, manda a doña 
Ana, hija de doña Cristobalina, otros cincuenta ducados y un 
arca grande encorada, y Fernando Perdigón cien reales para 
un luto. 

"Declaro que tengo por mi esclavo captivo a H ámete moro, 
el qual habrá dos años, poco más o menos, que anda ausente 
y huido de mi casa y servicio"; y lo manda, si pareciere, a la 
dicha doña Ana. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan Bautista de Mesa, fol. 241 
del dicho año.) 

LXXV 

Osuna, 3 de octubre de 161 1. 
"Cánones. 



3 Joan francisco correa, natural de antequera, diócesis de 
málaga, en 3 dias de Octubre 161 1." (1) 

(Archivo Universitario de Osuna, Matriculas, cuaderno del dicho 
año.) 

LXXVI 

Antequera, 29 de octubre de 161 1. 
Doña Ana Fernández de Córdoba, hija legítima de Gonza- 
lo Fernández Perdigón, da en arrendamiento a Sebastián Ló- 
pez y a su mujer Inés de Aguilar unas casas de su propiedad 
sitas en la calle del Arroyo de San Sebastián, linderas con otras 
de la doña Ana. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan Bautista de Mesa, fol. 45* 
del dicho año.) 

LXXVII 

Antequera, 7 de febrero de 1612. 
"En Antequera, en siete dias del mes de febrero de mil y 
«^iscientos y doce años, yo el licenciado Joan garcía, de la f, cura 



(1) El 3 del principio indica que el alumno se matriculaba para el 
tercer curso. 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 409 

desta yglesia del señor san Sebastián, bapticé a francisco her- 
menegildo, hijo de joan francisco coRea y de doña cristoba- 
lina de Alarcon su muger: fue su padrino don iñigo de aRoyo 
Santisteban: advirtiosele el parentesco y obligación, y en fee- 
dello lo firme. — Joan Gr.' de la Cruz. 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro VIII de Bautismos, fo- 
lio 127.) 

Lxxviir 

Antequera, 16 de marzo de 1612. 

Doña Beatriz de Ribera, que había testado ante Juan Bautista 
de Mesa, otorga codicilo, donde lega a su sobrino Feman- 
do Perdigón un censo y previene que la esclava Isabel de los 
Ríos, por la parte que en ella le corresponde, sea libre cuando 
fallezca la testadora. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Juan Bautista de Mesa, fol. 265 
del dicho año.) 

LXXIX 

Antequera, 26 de marzo de 1612. 

Doña Isabel Bautista de Ribera murió en 26 de marzo de 
1612. Mandó decir doscientas misas. Dijéronse en San Sebas- 
tián 108.. 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro I de Defunciones, fo^ 

lio 247 vto.) 



LXXX 

Osuna, 3 de octubre de 1612. 



'Cánones. 



"Jnan francisco correa, natural de lisboa, vezino de anteque- 
ra, en 3 octubre de 612 años, y higo el juramento y lo firmó, de 
que doy ffe. — Ju.° fran.^o Correa. — El \[cA° montiel, secretario." 

(Archivo Universitario de Osuna, Matriculas, cuaderno del dicho 
año.) 

LXXX I 

Osuna, 30 de marzo de 1613. 

"En la Uniuersidad de ossuna, en íreynta días del mes de 
marqo de mili y seiscientos y treze años, ante el doctor don fer- 



4íO boletín de la real academia española 

nando de ojeda, Rector deste ynsigne Collegio y uniuersidad, y 
en presencia de mi el infrascripto notario y secretario, Joan 
francisco correa, natural de lisboa y estante y vezino de ante- 
quera, diocessis de málaga, se presentó para el grado de bachi- 
ller en la facultad de cañones y presentó testimonio de quatro 
cursos y seis lectiones cursados y leydas en la dicha facultad por 
esta uniuersidad y el dicho Rector, abiendo visto los dichos re- 
caudos, los aprobó y admitió y mandó tenga el acto y repetición 
que se requiere para el dicho acto, de que doy fee. 
ACTO E luego en este dicho día, mes y año dichos, el dicho Joan 
francisco correa tubo el acto y repetición pública para el 
grado de bachiller en cañones, al qual presidió el dicho doctor 
don femando de ojeda, doctor en la dicha facultad y rector desta 
Uniuersidad, y le argüyeron dos estudiantes, y acabado este di- 
cho acto, lo aprobaron y fue aprobado por el dicho presidente y 
circunstantes, de que doy fee, para el dicho grado. 
GiL\DO E luego en este dicho dia treynta de mar^o de mili y 
seiscientos treze, a las nuebe de la mañana, el dicho Joan 
francisco correa pidió el grado de bachiller en la facultad de Ca- 
ñones al dicho presidente, el qual lo graduó de bachiller en la fa- 
cultad de cañones conforme a las constituciones desta vniuersi- 
dad, y en señal de posesión subió a la cathedra haciendo los ac- 
tos de posesión y de bachiller y dio las gracias al dicho presi- 
dente, siendo testigos duarte lopez de castro y diego gomez de 
bargas y luis ximenes, bedel, y otros munchos, de que doy fee. — 
El l.do antonio de montiel, not.° ss." — derechos, onze reales y 
medio, doy fee." 

(Archivo Universitario de Osuna, Libros de Grados.) 

LXXXII 

Estepa, 13 de mayo de 1620. 
"En la villa de estepa, en tre?e dias del mes de mayo de mili 
e seiscientos y veinte años, ante mi el scriuano publico e del 
cabildo desta villa de estepa y testigos inf raescritos pareqio pre- 
sente el señor licenziado joan francisco correa, mayordomo do 
la casa de su señoría el marques de estepa, mí señor, a quien 
doy fe que conozco, e otorgó su poder cumplido... a doña xpo- 
balina fernandez de alarcon su muger, estante a el presente en 
la ciudad de antequera..." para cobrar deudas y recibir heren- 
cias... "por cabeza de la dicha doña xpobalina o de qualquiera 
de sus hixos o hixas que de presente tienen... y para que pue- 



NUEVOS DATOS. BIOGRÁFICOS 4It 

da aceptar o rrepudiar la herenqia de los bienes que quedaron; 
por fin y muerte de doña melchiora de rribera, muger que fue 
de melchior de pedraca..., a que es llamado francisco correa 
su hijo..,, y assimismo pueda pedir y demandar a los bienes y 
erederos de joan baptista de mesa, escriuano público que fue de 
la dicha ciudad, a que le paguen tresqientos reales que se le de- 
ben a el otorgante... y assimismo le otorgó este poder general- 
mente..." 

Firmó como testigo, entre otros, el licenciado don Barto- 
lomé de Silva, corregidor de Estepa. 

(Ardiivo de Protocolos de Estepa, registro de García de Arrieta.) 

LXXXIII 

Antequera, i6 de mayo de 162a 
Doña Catalina de Ribera, doncella, vecina de Antequera, di- 
ce : Que por cuanto tiene "mucho amor y voluntad a doña Cris- 
tobalina... y a doña ana mañuela mi sobrina, hixa de la suso- 
dicha...", hace donación a aquélla, reservándose el usufructo, 
de un censo de ochenta y seis ducados de principal impuesto 
sobre unas casas en las Tenerías de Antequera, y a la doña Ana 
Manuela, de una esclava llamada María de San Antón, de doce 
años, que la hubo por donación de Melchor Domínguez de Pe- 
»!raza, la cual donación hace desde luego en propiedad..., "con 
condición que aya de ser para que la dicha mi sobrina tome 
estado", y no pueda ser vendida para otro efecto, y si antes se 
vendiere, se subrrogue el precio en otros bienes. Y si muriere 
antes de tomar estado, o sin hijos legítimos, lo haya y herede 
doña Cristobalina. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Simón Ruiz, foL 362 dd 
dicho año.) 

LXXXIV 

Antequera, 19 de mayo de 162a 

"Doña Catalina de Ribera enterróse en esta santa yglessia 
tn 19 de malo de 1620: no testó: hizo escriptura de donación 
a una hija de doña Christovalina, muger Je Juan Bap.** (íir) 
Corea : mandaron decir doze misas de cuerpo presente. Recibí" 
lá limosna, que son diez y ocho reales ; fue también heredera; 
doña anna fernandez de córdoba, hija de gonzalo femandez 
perdigón. Passa esta partida adelante, a fojas 265." 

"Joan francisca Corea. Marido de doña Christoualina, Man- 
dó decir cien missas por el anima de doña Catalina de Riuera^ 



412 boletín de la real academia española 

como uno de los herederos de la susodicha. Rescibi ciento y 
cinquenta Reales de la limosna: no testó..." 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro II de Entierros, fols. 251 

y 265.) 

LXXXV 

Antequera, 27 de mayo 4e 1620. 
Doña Ana de Ribera, doncella, dice que, por cuanto tiene 
mucho amor y voluntad a doña Cristobalina Fernández Alar- 
cón su sobrina, mujer del licenciado Juan Francisco Correa, 
porque de ella ha recibido y espera recibir buenas obras, le hace 
donación, para desipués de los días de su vida, de todos sus bie- 
nes propios y de la herencia de su hermana doña Catalina de 
Ribera, ya difunta. 

^Archivo de Protocolos 'dle Antequera, Simón Ruiz, fol. 367 del 
dicho año.) 

LXXXVI 

Antequera, 28 de mayo de 162c., 
Doña Ana de Ribera, "privada de la vista corporal", hace 
gracia y donación a María Gabriela su sobrina, hija de doña 
•Cnstobalina y del licenciado Juan Francisco Correa, de tres 
censos que eran de su propiedad, uno de nueve reales de ré- 
ditos anuos y dos de ocho. 

(Archivo de Protocolos, de Antequera, Simón Ruiz, fol. 371 dd 
dicho año.) 

LXXXVII 

Estepa, 10 de julio de 1^33. 

"En la uilla destepa, en tres dias de juUio de mili y seis- 
cientos y treinta y tres años, yo andres de pineda, cura, de 
licencia del señor uicario y auiendo precedido, digo, auiendo 
dispensado su merced el dicho señor vicario en las amonesta- 
ciones, desposé por palabras de presente que hizieroh verda- 
dero matrimonio a don Francisco Correa, hijo de Juan Fran- 
cisco Correa y de doña xpoualina su muger, con doña maria de 
la torre, hija de Rodrigo Alonso galuan y de catalina de la to- 
rre su muger; testigos, don francisco de figeroa (sic), alguacil 
mayor, y don antonio de figeroa, todos vezinos desta uilla, y lo 
firmé. — Andrés de pineda. 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro V de ÍDesposorios, fo- 
lio 24.) 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 4l3 

LXXXVIII 

Estepa, 1 633 -1 648. 

"'Éste don Francisco Correa fué vecino de Estepa — don- 
de ejerció la abogacía — , por lo menos desde 1633 hasta 1648. 
En 16 de enero de 1642 presentó al Cabildo un titulo y provi- 
sión por el cual el Marqués de Armuña le nombraba juez de 
residencia para tomarla al corregidor, licenciado Rodrigo Arias 
Guerrero. Con tal carácter, que envolvía las funciones de co- 
rregidor, presidió todos los cabildos que se celebraron hasta el 
20 de junio del mismo año. En 29 de dicho mes dio posesión a 
don Rodrigo Arias, nuevamente nombrado. 

"Consta del cabildo celebrado en 29 de julio de 1645 <1"^ 
en él presentó su título de corregidor don Francisco Correa, 
nombrado para dicho cargo por el Marqués de Estepa don Adán 
Centurión. Lo ejerció hasta el 12 de octubre de 1448, en que pre- 
sentó provisión para tomarle residencia el licenciado don Die- 
go de Góngora de Pineda, vecino de Baena." 

(Comunicación de mi amigo don Antonio Aguilar y Cano (i), Estepa. 
27 de julio de 1896.) 

LXXXIX 

Estepa, 21 de julio de 1634. 
''Leonor Antonia maria. En la uilla de estepa, en veinte y 
un dias del mes de julio de mili y seiscientos y treinta y qua- 
tro años, yo el Licenciado Pedro del castillo, cura de la yglesÍ3 
maior desta dicha uilla, Baptizé a Leonor Antonia maria, Hija 
(le don francisco correa y de doña maria de la torre su muger ;. 
fue su padrino el licenciado don Juan mathias de balenguela,. 
corregidor deste estado, a el qual se le aduirtio el parentesco es- 
piritual y las demás obligaciones, y lo firmé.=El L.do p." deí 
castillo." Nota marginal: "lleuó la vela el señor vicario." 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro II de Bautismos, fo- 
lio 83 vto.) 

xc 

Estepa. 17 de septienAre de 1635. 
"'En la uilla de estepa, en diez y siete dias del mes de se- 
tiembre de mili y seiscientos y treinta y cinco años, yo el Li- 
cenciado Pedro del castillo, cura de la yglesia maior desta dicha 



(i) a su buena amistad debí toda la investigación estepeña referen- 
te a la fan-jlia de la insigne apologista de Santa Teresa de Jesús. 

28. 



414 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

uilla, Baptizé a francisco, hijo de don francisco correa y de 
doña maria de la torre su muger ; fue su padrino don Juan Pa- 
lomino, vezino desta uilla, a el qual le aduerti el parentei)C0 
spiritual y las demás obligaciones, y lo firmé.=El L.do p.° ¿el 
castillo." 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro II de Bautismos, fo- 
lio 93 vto.) 

XCI 

Estepa, i8 de septiembre de 1637. 
"En la uilla destapa, en diez y ocho dias del mes de sep- 
tiembre de mili y seiscientos y treinta y siete años, yo el licen- 
ciado Pedro del castillo, cura de la yglesia maior destá dicha 
uilla, Baptizé sub condicione, 'porque auia duda en el auerle 
echado agua, a Christou'alina Jacinta, hija del licenciado don 
francisco correa y de doña maria de la torre su muger: fue su 
¡jadrino don diego de illanes: aduertile el parentesco s¡)iritual 
y obligaciones, y lo firmé. — El 1. P.° del castillo.":' 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro II de .Bautismos fo- 
lio IOS vto.) 

XCII 

Estepa, 16 de marzo de 1640. 
*'En la uilla destepa, en diez .y .seis dias del mes de margo de 
mili y seiscientos y quarenta años, yo el licenciado Pedro del 
castillo, cura de la yglesia m.aior desta dicha uilla, Baptizé a 
Christoualina rudasinda (sic), hija de don francisco correa y 
de doña maria de la torre su muger; fueron padrinos don die- 
go ossorio y doña maria de torres su muger; advertiles el pa- 
rentesco spiritual, y lo firmé. — El l.do p.° del castillo." 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro II de Bautismos, fo- 
lio 121.) 

XCIII 

Estepa, 13 de junio de 1641. 
"En la uilla destepa, en treze dias del mes de junio de mili 
y seiscientos y quarenta y un años, yo el licenciado Pedro del 
castillo, cura de la yglessia maior desta dicha uiilla, Baptizé a 
ynes margarita, hija de don francisco correa y de doña maria 
de la torre su muger ; fueron padrinos don diego ossorio de 
aíeixas y doña maria de torres su muger ; aduertiles el paren- 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 4l5 

tesco spiritual y obligaciones, y lo firmé. — El I do p.° del cas- 
tillo." 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro II de Bautismos, fo- 
lio 127 vto.) 

XCIV 

Estepa, 20 de diciembre de 1642. 
"En la uilla destepa, en veinte dias del mes de diciembre 
de mili y seiscientos y quarenta y dos años, yo el licenciado Pe- 
dro del castillo, cura de la yglessia maior desta diolia uilla. Bap- 
tizó a Antonio niculas, hijo del licenciado don francisco correa 
y de doña maria de la torre su muger ; fue su padrino don ga- 
"briel de negron, vezino de la uilla de pedrera; aduertile las 
obligaciones, y lo firmé. — El \.^° P.° del castillo." 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro II de Bautismos, fo- 
lio 134 vto.) 

xcv 

Antequera, 12 de septiembre de 1646. 
"En el nombre de la ssantisima Trenidad, Padre e hijo y 
espíritu ssanto, tres personas y un solo dios berdadero. Sepan 
quaptos esta escriptura de testamento y ultima boluntad hieren 
como yo doña cristobalina femández de alarcon, biuda, muger 
que fui de el licenciado Juan francisco correa, vezina que ssoy 
en esta ciudad de antequera, estando como de pressente estoy 
enferma, y en mi juicio, memoria y entendimiento natural, tal 
qual dios nuestro Señor fue serbido de me dar, creyendo como 
firmemente creo en el misterio de la santissima trenidad, padre*, 
hijo, espiritu ssanto, tres personas y un ssolo dios berdadero, y 
en todo lo demás que crehe y confiessa la ssanta madre Igles- 
sia rromana, como buena y fiel cristiana, temiéndome de la 
muerte, que es natural y que della nenguna criatura puede esr 
capar, ordeno mi testamento en la forma y manera siguiente : 

Lo primero encomiendo mi alma a dios nuestro sseñor, que 
la crio y rredimio por ssu preziossa sangre y méritos de su 
ssagrada pasión, sea s:-erbido de se la llebar a ssu ssanta glaria, 
y el cuerpo mando a la tierra, pues que della fue formado. 

Y quando la voluntad de dios nuestro señor fuere serbido 
de me llevar desta pressente bida. mi cuerpo sea sepultado en 
b parroquia de señor san Sebastian desta ciudad, en la ssepol- 
tura que alli tengo.=Y mi cuerpo b^ya a la tierra en un abito 



4l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

de señor san francisco, que sse trayga de su convento y sse pa- 
gue ssu limosna.=Y me lleben a ssepultar quatro hermanos del > 
hospital general desta ciudad.=Y luego que fallesca sse me 
digan ocho missas de alma en los altares que tubieren este pre- 
bilejio, y sse pague ssu limosna. 

Mando que aconpañen mi cuerpo llebandole a ssepultar la 
universidad de clérigos de la Iglessia mayor desta ciudad, en : 
cuya parroquia de presente vivo.=Y doce rrelijiosos del con- 
bento de señor san francisco.=Y las demás cofradias que pa- 
resiere a mis albaceas.=Y el dia de mi entierro, siendo ora de 
celebrar, sse me digan una missa de requien cantada con ssu ofi- 
cio de defuntos, y mi cuerpo presente sse me digan beinte missas. 

Iten mando sse me digan sseis missas por penitencias mal 
cunplidas y sseis missas por las perssonas a quien tubiere al- 
gún cargo, cunplimiento en todas por mi alma a docientas y 
quarenta missas, rrespeto que me an dicho muchas en bida y he 
dado su limosna.=Y de las docientas y quarenta missas que 
assí dejo por mi alma, sacada la parte que toca a la parrochia, 
las demás se digan en la parte y lugar que paresiere a mis al- 
baceas y sse pague la limosna que es costumbre. 

Declaro que agustin de los rríos mi primer marido, por el 
testamento que otorgó ante Juan de merodio, escribano pú- 
blico que fue desta ciudad, mandó que de ssus bienes se paga- 
sen a beltran sordín, francés, quinientos reales, y por la parti- 
ción que de ssus bienes se hiqo me dieron bienes para que pa- 
gasse la mitad de la dicha deuda que sson docientos y cinquen- 
ta reales: mando que de mis bienes, abiendo perssona lijitima 
para su cobranga, mis herederos paguen la dicha cantidad, so- 
bre que les encargo las conciencias. 

ítem mando que luego que fallesca sse ssaquen de mis bie- 
nes beinte ducados y sse inpongan a censso sobre personas y 
bienes abonados, para que su renta, que sson onse rreales cada 
un año, los lleben para ssí los capellanes de la parroquia de 
señor san ssebastian, donde me mando sepultar, para que ssea 
a ssu cargo y los lleben de limosna, porque perpetuamente para 
ssiempre jamas se me diga en la dicha parroquia una fiesta en 
cada un año, por mi alma, a la pura y limpia concepzion de la 
madre de dios consevida sin mancha de pecado original, mi se- 
ñora y abogada de todos los pecadores, y a de sser su dia u 
otava, con su rreponso ssobre mi ssepoltura ; y doy poder a los 
dichos capellanes para las inpusisiones, rredensiones y cobran- 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 417 

• ga, tan bastante como de derecho se rrequiere y con libre y ge- 
neral administr3.cion, y les pido, rruego y encargo pongan esta 
memoria en la tabla del quadrante de la dicha parroquia, para 
que aya memoria della. 

Declaro que doña beatris de rribera mi tia, por el testa- 
mento que otorgó ante juan bautista de messa, escribano pú- 
blico que fue desta ciudad, en ocho de abril del año passado 
de mili y sseiscientos y once años, mandó que de ssus bienes 
sf inpussiese una fiesta a la encamación de nuestra sseñora y 
se dijese en la parroquia de señor san Sebastian en cada un 
año por los capellanes della. — Y porque doña catalina de rri- 
bera, su heredera, rrecibio en ssí y se le adjudicaron bienes 
para la dicha fiesta, y no las inpusso, y por haber muerto la 
dicha doña catalina abintestato a dies y ocho de mayo del año 
passado de sseiscientos y veinte, cuyos bienes sse partieron por 
yguales partes entre doña Anna femandez de cordova y yo, y 
en la parte que a mí me tocó me dieron bienes bastantes para 
que inpussiese la dicha fiesta, como consta de la partición, que 
jassó ante ssimon rruiz, escribano público que fue desta ciudad, 
que la aprobó el licensiado don francisco correa, mi segundo 
marido, y porque no se ha ynpuesto la dicha memoria, es mi bo- 
luntad y mando que mis herederos saquen de mis bienes, lue- 
go que fallesca, beynte ducados y sse enpleen e ynpongan so- 
bre bienes baliosos y su rrenta la lleben en cada un año los ca- 
pellanes de la dicha parroquia, porque perpetuamente tengan 
obligación a decir la dicha fiesta por el alma de la dicha doña 
beatriz, y para la ynpusision, cobranga y rredencion del dicho 
censo doy poder a los dichos capellanes, bastante, como de de- 
recho sse rrequiere, y pido la pongan en la tabla del dicho qua- 
drante de la dicha parroquia. 

Declaro que doña beatriz de rribera, por el testamento que 
otorgó ante Juan bautista de messa, le dejó docientos ducados 
a doña maria mañuela, mi hija, con declaración que ssi la su- 
sodicha fallesiesse, como fallessio, lo heredase doña maria de 
alarcon mi hija, que de presente está biba y en nñ conpañia y 
cassa, y sse elijieron en el principal de un censo de los dichos 
docientos ducados, el qual le rredimio Pedro de Trujillo padi- 
lla, vezino desta ciudad, y la dicha cantidad entró en mi poder 
y la rremiti a poder del licenciado don francisco correa, mi 
hijo, y rrespeto que el principal del dicho censo de los dichos 
docientos ducados son bienes de la dicha doña maria de alarcon. 



41 8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA- 

mi hija, y que rreal y berdaderamente devo pagarsselos y ries- 
tituirselos, y por el rriesgo de mi consiencia, mando desde lue- 
go para quando yo faJIesca y hago pago a la dicha mi hija y 
que se le paguen los dichos docientos ducados en un censo dé 
cchenta y cinco ducados de principal, poco más o menos, que 
me paga bartolomé rrodriguez de loaisa, curtidor, vezino des- 
ta ciudad, y en el balor de jeronima, mi esclava, que es de más 
de quarenta años, que podra baler ciento y quince ducados, y 
con esto me parece que le satisfago la dicha deuda y legado 
que le mandó la dicha doña beatriz de rribera.=Y ssi en quan- 
10 al precio de los ciento y quince ducados en que assi quiero 
que se balue la dicha jeronima, mi esclava, lo rrepuxnare o 
dijere contra el lizenciado don francisco correa mi hijo, es mi 
boluntad que se le pague a la dicha doña maria de alarcon mi 
hija rreditos del dicho censo desde el dia de su rredencion, 
rrespeto de que por culpa mia no se a buelto a ynponer el di- 
cho censo, porque assi es mi boluntad. 

Declaro que de los maravedis que rremiti assi de los dichos 
docientos ducados como de otras cosas al dicho licenciado fran- 
cisco correa mi hijo me a rremitido algunas partidas en diferen- 
tes beces, y con el dinero se conpraron cien fanegas de zevada, 
•que están en poder del dicho mi hijo, y de todo tengo escrip- 
ia la rrazon y partidas con claridad en un libro que está en mi 
poder ; es mi boluntad que se esté y pase por él. 

Y por el mucho amor y boluntad que tengo a la dicha doña 
maria de alarcon mi hija, por aberme ssido y es muy obidien- 
tf, le hago mejora de todo el tercio de mis bienes que quedaren 
por mi fin y muerte, y la cantidad que montare el dicho ter- 
cio la pueda elejir y elija en los bienes que a la ssusodicha le 
paresiere, y la dicha mejora hago a la ssusodicha en aquella via 
y forma que mejor ubiere lugar en derecho. 

Declaro que cassé primera vez con agustin de los rriop, 
abra quarenta y ocho años, poco mas o menos, y del matrimo- 
nio no tubimos hijos. 

Declaro que cassé sseguuda vez con el licenciado Juan fran- 
cisco correa, y del matrimonio tubimos por nuestros hijos al li- 
cerfciado don francisco correa, que de presente es corregidor de 
la villa destepa, y doña maria de alarcon, que de presente está en 
mi casa y conpañia : declarólo para que sse sepa. 

Declaro que por quanto yo ssoy patrona de algunas memo- 
rias, assi de las que fundó agustin de los rrios, mi primero ma- 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 4»9 

rido, como de otras, y me toca nonbrar persona que lo ssca, y 
cumpliendo con lo ssusodicho, nonbro por tal patrona a la di- 
cha doña maria mi hija y a ssus hijos y dezendieníes y a las 
personas o persona que la ssusodicha nombrare, porque assi es 
n>i boluntad. 

Y para curíplir y pagar este mi testamento y las mandas en él 
contenidas nombro por mis albaceas testamentarios cumplido- 
res del al licenciado Juan cabello de ssotomayor, clérigo pres- 
bítero, vezino desta ciudad, y al licenciado francisco correa y 
doña maria de Alarcon, mis hijos ; a qualquiera doy el poder que 
de derecho es nessesario para que de mis bienes tomen la can- 
tidad que fuere bastante y la bendan en pública almoneda, o 
fuera della, y de su balor cumplan y paguen este mi testamen- 
to y todo lo en él contenido, aunque ssea después de cumplido 
el año del albazeasgo que el derecho les concede, ssobre que 
los encargo las consiencias. 

Y después de cumplido y pagado este mi testamento, fune- 
ral, mandas y mejora del tercio que tengo declarado, en el rre- 
maniente que quedare y fincare de todos mis bienes, derechos 
y acciones nombro e ynstituyo por mis únicos y unibersales he- 
rederos a los dichos licenciado don francisco correa y doña ma- 
ria de alarcon, mis hijos, y del dicho licenciado Juan francis- 
co correa, mi ssegundo marido, para que los partan y dibidan 
por mitad, con la bendición de dios y la mia, atento a que no 
tengo otros herederos más que los sobredichos. 

Y rreboco y anulo y doy por ningunos y de ningún balor y 
efeto otros testamentos o codecilos que aya fecho y otorgado 
antes deste, por qualquier sscribano, como en otra cualquier ma- 
nera, para que no balgan ni hagan fee en juicio ni fuera del, 
salvo este que otorgo por mi testamento y ultima boluntad, que 
quiero se guarde y cumpla en aquella bia y forma que mejor 
ubiere lugar en derecho; en testimonio de lo qual otorgué la 
presente ante el escribano público y testigos de yuso escrip- 
tos y en el rregistro lo firmé de mi nombre, que es fecha en la 
ciudad de antequera, a doze dias del mes de setiembre de mili 
y sseis cientos y quarenta y sseis años; a lo cual fueron pre- 
sentes por testigos francisco sanchez gadea, don Juan bermu- 
dez de ansisso y melchor de los rreyes, vecinos desta ciudad, 
e yo el scribano doy fee que conozco a la otorgante. — Doña 
Xpoualina frz. de Alarcon. — Fran.c Alcántara, esc.""' 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Francisco Alcántara, fol. ii8 
de su registro de 1646.) 



4*0 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

XCVI 
Antequera, i6 de septiembre de 1646. 

"doña xpoualina feraandez de Alarcon murió en 16 de 
septiembre de 1646: otorgó su testamento ante francisco de 
Alcántara en 12 de septiembre deste año; enterróse en san Se- 
bastian; mandó decir por su ánima ocho misas de ánima, vein- 
te de cuerpo presente y cumplimiento a docientas y quarenta 
misas; albaceas, el licenciado francisco correa y doña maria 
de Alarcon sus hijos; en 6 de otubre de 1646 don francisco 
correa dio limosna de sesenta y nueve misas, a fojas 91." 

(Archivo parroquial de Santa María, libro I de Testamentos (Defun- 
ciones), fol. 58.) 

XCVII 
Antequera, 25 de septiembre de 1646. 

"En Áa. muy noble ciudad de Antequera, en veinte y cinco 
dias del mes de setiembre de mili y seispientos y quarenta y 
seis años, ante mi francisco de Alcántara y Cabrera..., pare- 
cieron de la una parte el Licenciado don francisco correa, ve- 
zino y corregidor de la villa de Estepa, y de la otra doña ma- 
ria de alarcon su hermana, vezina desta dicha ciudad, con de- 
claración que hizo que es mayor de veinticinco años y per- 
sona libre para poder otorgar esta escriptura, y ambos a dos 
de una conformidad dijeron que por quanto por fin y muerte 
de doña Cristobalina de Alarcon su madre..., les instituyó por 
sus herederos en todos sus bienes, mejorando en el tercio de- 
Uos a la dicha doña maría de alarcon, y para que cada uno lleve 
la parte que le toca... han hecho inuentario de todos los bie- 
nes que la dicha su madre dejó, aprecio y valuación dellos, de 
que han hecho cuerpo de hacienda, que todo montó catorce mili 
setecientos y doce reales, de los quales bajaron las deudas que 
se debian, assi el entierro y funeral de la dicha su madre, que 
montó mili cinquenta y tres reales, y quatrocientos quarenta 
para dos memorias de misas que dejó fundadas en la yglesia 
de san Sebastian, y mili cinquenta y odho reales que se debian 
a diferentes personas, y otras cosas que se gastaron en di- 
ferentes efectos, que lo que assi se bajó del dicho cuerpo de 
hacienda montó tres mili y doscientos y cuatro reales, por ma- 
nera que quedan por bienes líquidos once mili y quinientos y 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 42 1 

ocho reales, de cuya cantidad se baja el tercio que ha de ha- 
ber la dicha doña maria, que monta tres mili y ochocientos y 
treinta y tres reales, y quedan por bienes partibles entre am- 
bos a dos siete mili y seiscientos y setenta y cinco reales y me- 
dio, que la mitada (sic) para cada parte monta tres mili ocho- 
cientos treinta y siete reales y medio ; y para que el don fran- 
cisco Correa pague las deudas de que está hecha relación en 
efta escriptura, se le entregan los tres mili doscientos quatro 
reales que se bajaron, que ambas partidas montan siete mül 
quarenta y un reales, los quales lleua para sí el dicho don fran- 
cisco, assi para ser pagado de la parte que le toca como para 
pagar las deudas referidas en esta escriptura, que montaron 
los dichos tres mili doscientos quatro reales; y demás de lo 
suso dicho, ha de pagar ciento veinticinco reales que se le de- 
ben a un francés, y en pago de todo lo susodicho se le dan y 
entregan dos esclavos, el uno llamado deonisio, de hedad de 
once años, sin yerro, en mili reales, y mariana, de hedad de 
nueve años, blanca, en mili setecientos cinquenta reales, y en 
otras alhajas y preseas de cassa apreciadas entre ambas par- 
tes en su justo valor, y en un censo de trescientos sesenta y cin- 
co reales de principal, que paga la viuda de Juan de Santa 
Cruz, con que queda pagado el dicho don francisco de la par- 
te que le tocó. Y la dicha doña maria recibió en su parte para 
en pago della setecientos y cinquenta reales en el valor de una 
esclava llamada Theresa, de edad de tres años, y lo demás 
cumplimiento a la dicha su cantidad y mejora lo recibió en 
joyas y preseas de cassa en que ambas partes se convinieron 
en el valor dellas y cada uno de lo que tiene recibido se dieron 
por entregados y contentos a su voluntad... ; y el dicho don 
francisco se obligó de pagar la cantidad de maravedís que lle- 
va a su cargo de funeral y deudas de lo que le va entregado 
para el dicho efecto, y la dicha doña maria declaró estar pa- 
gada de los doscientos ducados que la dicha su madre mandó 
se le pagasen por su testamento, porque los ha recibido en el 
principal de un censo de ochenta, y cinco ducados que paga 
Pedro Rodríguez, curtidor, y de ciento quince ducados en el 
valor de Geronima, esclava, de que se dio por entregada a su 
voluntad. (Siguen las firmezas y renunciaciones ordinarias.) 
Y lo firmaron de sus nombres, siendo testigos Cristóbal de 
Molina, sastre, gaspar de los Reyes y Juan Martín, vecinos 
desta dicha ciudad, y yo el escribano doy fe que conozco a los 



422 BOLETÍN DÉ LA KEAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Otorgantes. — L.do don fr.c° Correa — D.* maria corea y alar- 
cfon. — Franc.co Alcántara." 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Francisco Alcántara, fol. 91& 
del dicho año.) 

XCVIII 

Antequera, 1654-1658. 
En II de diciembre de 1654 el licenciado don Francisco 
Correa autoriza como letrado un escrito en autos de tercería 
a' nombre de doña Catalina de Velasco y otros contra el con- 
vento de monjas de la Encarnación de Antequera. 

En 24 de abril de 1656 firma como tal letrado un pedimen- 
to de doña María Manuela de las Navas, proponiendo la prác- 
tica de cierta información testifical. 

Y en 1658 suscribe un memorial en que Francisco de la 
Gasea suplica que se le haga moderación y baja en la renta del 
cortijo de la Vega, por razón de la esterilidad de los años a 
consecuencia de las muchas lluvias. 

(Papeles que poseyó el doctor don Juan Quirós de los Ríos.) 

* XCIX 

Antequera, 23 de octubre de 1657. 
"Doña Ana de Cordoua, muger de Juan Gómez Guillen. . 
murió sin hacer testamento en 23 de octubre de 1657. Dio la 
limosna de veinte y cinco missas de cuerpo presente el licen- 
ciado francisco Gómez de Córdoba su hijo y se firmaron al 
folio 108. — ítem de ciento y cinquenta=todas 200." 

(Archivo parroquial de San Sebastián, libro de Entierros, fol. 80.) 



■"'^ Lorca, 2 de enero de 1677. 

"En la muy noble y muy leal ciudad de «Lorca, en dos dias 
del mes de henero de mili seiscientos y setenta y siete años, 
ante mí el escribano mayor público y testigos paregio doña Inés 
Margarita Correa y Alarcon, hixa legítima del lizengiado don 
francisco Correa y alarcon, Correxidor que fue de esta ciu- 
dad, y de doña maria de la torre, su lexitima muger, anbos 
difuntos, y como albacea que es de los suso dichos..., dixo que 
daua y dio todo su poder cunpHdo... al lisengiado don nicolas 
correa y alarcon, abogado de los rreales consexos, su herma- 
no..., para todos los pleitos, causas y negozios que esta otor- 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 423 

gante tiene o hubiere..., y para que pueda bender y benda qua- 
lesquier bienes muebles, rraizes y semobientes que quednron • 
por fin y muerte de los dichos sus padres, asi en la giudad de 
Antequera como en la billa de estepa... — Doña Inés Marga- 
rita. — Ante mí frangisco nuñez yebenez, escriuano." 

(Archivo de Protocolos de Antequera, testimoniado para el otorga- 
miento a que se refiere el documento que sigue.) 

CI 
Antequera, ii de enero de 1677. 
vEl licenciado don Nicolás Correa y Alarcón, por sí y en- 
nombre de su hermana doña Inés Margarita, vecinos de Lorca, 
hijos y herederos con beneficio de inventario del licenciado don 
Francisco Correa y Alarcón, "por su testamento, que passó ante 
francisco Martínez yebenes, escriuano de la dicha ciudad, su 
fecha en el año pasado de seiscientos y settenta y seis", redime 
por cuarenta ducados de vellón dos memorias: una que fundó 
doña Beatriz de Ribera, ante Juan Bautista de Mesa, en 8 de 
abril de 1611 a la Encamación, y otra que fundó doña Cristo- 
balina Fernández de Alarcón, a la Concepción, dotándola con 
veinte ducados, por su testamento ante Francisco de Alcán- 
tara en 12 de diciembre de 1646 (i). El dicho don Nico- 
lás, por sí y con la indicada representación, dota cuatro me- 
morias sobre un censo que pagaba Antonio de Altafulla, im- 
puesto scbre ciertas casas por Alonso de Mancha y su mujer, 
a favor de Hernán Pérez, por tres escrituras de los años 
1553» 1554 y 1556, censo en el cual había sucedido doña Ca- 
talina de Ribera, quien hizo donación de él a doña Cristoba- 
I"na de Alarcón, por escritura ante Simón Ruiz, en 16 de mayo 

de 1620, heredándolo después, por muerte de su madre, don 

Francisco Correa, a cuyo favor lo reconoció doña María Mi'ñoz, 

poseedora de dichas casas. 

(Archivo de Protocolos de Antequera, Diego Ballartas, registro de 

1677.) 

{Coutimiará.) 

FiLANCisco Rodríguez Marín 



(i) Hay error-, es septiembre. 



A 



CUERDOS Y NOTICIAS 



Academias americanas. — El día 2 de marzo falleció en Méjico el 
ilustre literato don Enrique Fernández Granados, secretario de la Aca- 
demia Mejicana. Dióse cuenta a la Española en junta del 29 de abril, y 
se acordó enviar el debido pésame a dicha Academia Correspondiente, 
así como felicitar al académico don Enrique Martínez Sobral, que le 
sucedió en el referidto cargo. 

Con fecha 12 de abril comunicó la Academia Mejicana a la Española 
haber elegido para cubrir la vacante de número causada por defunción 
<Ie don Enrique Fernández Granados al licenciado don Alejandro Qui- 
iano, quien leerá pronto su discurso de ingreso. 

En junta del 27 de mayo se comunicó a la Academia Española la 
noticia del fallecimiento en Bogotá del antiguo acadéimico de ]a Colom- 
biana doctor don Liborio Cerda, escritor muy distinguido, catedrático 
de Química y Correspondiente también de nuestra Real Academia de la 
Historia. F"ué acuerdo enviar a la Colombiana el pésame por tan sen- 
sible pérdida. 

Premio Piquer. — ^Vencidas las dificultades por las cuales la Aca- 
-demia Española no había podidb anunciar oportunamente el concurso 
para la adjudicación del Premio Piquer correspondiente a 1918, y hecho^ 
al fin, el anuncio y examinadas las obras dramáticas correspondientes 
a dicho año, la Academia, en junta de 27 de mayo, acordó conceder 
dicha recompensa al drama de don J. López Pinillos, titulado Esclavi- 
tud, estrenado con éxito en dicho año. 

Y en sesión del 24 de junio también acordó la Academia otorgar el 
citado premio, correspondiente al año 1919, al drama que con el título 
de Blasco Jinieno compuso el señor don Fernando López Martin y fué 
representado con aplauso en los teatros de esta corte y fuera de ella. 



Recepción del señor Gutiérrez Gamero. — Con la solemnidad de 
costumbre, el domingo 6 de junio, a las seis de la tarde, se verificó en la 
Real Academia Española la recepción del ilustre novelista, excelentísimo 
señor don Emilio Gutiérrez Gamero, siendo presidido el acto por el 



ACUERDOS Y NOTICIAS 423 

director de la Academia don -\ntonio Maura, y con asistencia de los 
académicos y gran número de escritores, políticos y otras personas re- 
levantes. 

Concedida por el EHrector la palabra al señor Gutiérrez Camero, 
comenzó su discurso con el debido y justo elogio de su antecesor en el 
sillón académico don Francisco Commelerán, perdido no hace mucho 
para el afecto de sus compañeros. Y pasó luego a tratar el asunto que 
st había propuesto en su discurso: la novela social, tema bien conocido 
del señor Camero por haberlo llevado él mismo a sus propias obras. 

Buscó, con grande y nada vulgar erudición los orígenes filosóficos y 
los datos históricos referentes a dicha clase de novelas que, en realidad, 
han existido casi desde que hubo literatura novelística, puesto que así el 
novelista como el autor dramático reflejan en sus obras aquellas ideas 
y sentimientos que absorben y sub>-ugan la atención de la época en que 
viven. Y según la sociedad va cambiando, así la novela se transforma y 
modifica. Hace ya bastantes años y hoy, sobre todo, la llamada cuestión 
social es la que más ocupa y preocupa a las gentes y 1í^ novela va concen- 
trando 3' rcdiicíendo sus temas a lo más claro y sencillo del problema. 
Pero como éste no tiene, por ahora, solución conocida, así este linaje de 
novela, como oirá de arte, suele quedar también incompleta, a lo menos 
según los cánones que desde Aristóteles vienen rigiendo para las obras 
de imag^inación. £11 desenlace no calma las pasiones excitadas por el en- 
redo de la fábula, y todas o poco menos, terminan con la misma inte- 
rrogación que las bocas todas formulan en la vida real. 

En tiempos no muy remotos, pero anteriores a nosotros, el novelista, 
al poner sobre el tablero tal o cual aspecto de la vida social, la diferen- 
cia de clase, por ejemplo, hallaba un arreglo feliz al conflicto que real- 
mente solía ofrecerse en la vida, haciendo que el plebeyo, por su \'irtud 
y su entendimiento, lograse alzarse hasta el corazón de la noble dama 
sin que ésta descendiese cosa mayor de su grande/a al otorgarle su ma- 
no. Por este medio suave y humano se llegó, en efecto, a la igualdad, 
de clases y condiciones tan conformes con las leyes de la naturaleza- 
Pudo, en Ja América del Norte, una sola novela. La cabana de Tom, in- 
fluir eficazmente en la abolición de la esclavitud negra, ^porque pedía 
lina cosa justa y de ejecución relativamente fácil. Pero hoy el conflicto 
es mucho mayor y mucho más complicado; y no es con novelitas, que 
no hacen más que envenenar los ánimos de los contendientes, como ha 
de resolverse. Gracias que los pensadores, los jurisconsultos, los econo- 
mistas y los legisladores logren encauzar y dirigir mansamente las dos 
opuestas fuerzas para que, sin grandes violencias, hallen la fórnuila de 
concordia que hoy cwisideramos tan remota. 



426 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Tampoco el señor Gutiérrez Camero se forja grandes ilusiones nr 
; abriga esperanzas sobre el fin educativo de esta clase de novela, que 
parece haberse hecho arma ofensiva de solo uno de los partidos. 

Afortunadamente para la literatura no es esta la única forma que 
■adopta la novela actual ; y esto fué lo que con las obras mismas del 
señor Camero a la vista se encargó de hacer ver nuestro ilustre y an- 
tiguo compañero el señor Cortázar, encargado por la Academia de 
dar la bienvenida al entrante. 

Mostró el señor Cortázar cónuo el señor Cutiérrez Camero, después 

de una juventud laboriosa, consagrada a los estudios, entró en la vida 

. activa, viviéndola en sus relaciones más importantes, como la política 

y el campo de los negocios, para adquirir un conocimiento cabal y 

'exacto de la sociedad que le rodeaba. Y reflejo de ese conocimiento 

son las novelas, cuentos y otros trabajos que salieron de su pluma. 

Como no tenía prisa de escalar un puesto en el mundo a que ya 
le habían elevado otros merecimientos, no se apresuró el señor Ca- 
mero a publicar sus libros. Con reposo y madurez fué componiendo 
sus novelas, todas o casi todas de carácter social ; pero no limitándo- 
las al escueto problema económico sino, como los grandes maestros, 
encaminándola a combatir viciosi, preocupaciones, ridiculeces, falsas 
ideas, defectos todos de posible remedio y que algún bien habrán he- 
cho entre los lectores. 

Esto en cuanto al fondo. Por la forma se distingue el señor Cutié- 
rrez Camero en llevar sus argumentos de un modo llano y natural, 
de suerte que sin dogmaticismos ni discursos se desprende la lección 
moral de. los hechos mismos según el autor los va ordenando; no es- 
casea la sátira, noble y dulce en la forma, aunque fuerte y expresiva 
• en lo que condena. El tono de su estilo es siempre templado, muchas 
veces alegre y .aun irónico: nunca pjerde la serenidad de su espíritu ni 
aun para referir los mayores atropellos contra la moral que realizan 
algunos de sus personajes. Esta lucianesca dulzura de expresión en 
tales momentos, que recuerda la del insigne Valera, es uno de los atrac- 
tivos más sabrosos de las obras de Camero, porque es una burla más 
- que sufren los merecedores de censura. 

De las demás condiciones de la prosa del señor Camero ha podido 
juzgarse por el primoroso discurso que la Academia y el público han 
oído con gusto y coronado con su aplauso. 

También los obtuvo el señor Cortázar en su contestación, escrita 
con agudeza y salpicada de anécdotas graciosas que hicieron reír a los 
oyentes y contribuyeron a la amenidad del acto académico. 

El señor Gutiérrez Camero recibió luego la medalla, que le impuso 



ACUERDOS V NOTICIAS 427 

el Director de la Academia, el diploma de su nuevo cargo y los abra- 
zos de todos sus nuevos compañeros, así corao las felicitaciones de sus 
numerosos amigos que se hallaban presentes. 



En honor del Director de la Real Academia Española — En la 

sesión del jueves 17 de junio, que, por ausencia del Director, señor 
Maura, presidió el excelentísimo señor Conde de la Vinaza, y a pro- 
puesta suya, hecha en sentido y elocuente discurso, acordó la Academia 
que constase en el acta del día la gran satisfacción con que este Cuerpo 
literario ha visto que S. M. el Rey haya concedido al señor Maura la 
insigne condecoración del Toisón de Oro. Mandó también la Acade- 
mia que dicho acuerdo se comunicase de oficio al señor Director y que 
otras muestras de aprecio y gratitud que la Academia piensa ofrecerle se 
reserven para el día en que el señor Maura reciba de manos de S. M. 
la preciada insignia de la Orden en que ha sido recibido. 

La Academia Española eleva a S. M. las más efusivas gracias por 
la altísima honra que, en la persona de su gran Director, ha también 
ella recibido, y que una vez más muestra el consecuente afecto que los 
"Reyes de España han profesado a dicho instituto, desde su fundador 
el rey don Felipe V, de buena memoria. 



B 



IBLIOGRAFIA 



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en tres actos, estrenado en el teatro de la Princesa, de Madrid, en la 
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Barcelona, Impr. de la Casa Provincial de Caridad, 1917.— En 4.'', 76 pá- 
ginas. Tema: La obra literaria de Cervantes. Contestación por Ramón 
Miquel y Planas. 

—Tres documents inédits referents al Don Quijote. Extret deis "Es- 
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vera). Comercio, industria, agricultura, ganadería, minería, propiedad, 
profesiones y elemento oficial. Reseña geográfica, histórica y estadística 
de cada entidad de población, ferrocarriles, correos, tel^rafos, teléfo- 
nos, manantiales y establecimientos de aguas minerales, servicios de ca- 
rruajes y automóviles y demás datos de interés general. Ilustrada con 
un mapa general de la provincia y diez planos en color de los distri- 
tos de Madrid- 2.' época. Año Q.». 1920. S. impr. — En folio, 992 págs. 

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Segundo curso de castellano, edición compendiada y conforme al 
programa oficial die 1910. — lea, Impr. de San Luis, 1920. — ^En 8." prolon- 
gado, 44 págs. 

Tercer curso de castellano (Castellano histórico conforme al pro- 
grama oficial vigente). — lea, Impr. de San Luis, 1919. — En 8." prolon- 
gado, 152 págs. 

Cuarto curso de castellano, ensayo de ciencia en nuestro idioma. — 
lea, Impr. de San Luis, i92o.^En 8.° prolongado, 93 págs, 

liistas de los Ilustres Colegios de abogados, notarios, procuradores 
y secretarios judiciales de Madrid y Guía judicial de 1920. — Madrid, 
Impr. de Julio Cosano, 1920. — En 4.°, 375 págs. 

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Arquivo histórico portugués, con una introducción de don Anselmo Bra- 
amcamp Freiré. — Lisboa, Oficina tipográfica da Calcada do Cabra, 1914. — 
En 4.° mayor, Lxx-388 págs. y 4 láms. 

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Encuademación de Julio Cosano, 1920. — En 4." mayor, 90 págs. 

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el día 19 de octii)re de 1918. — Madrid, Impr. de Juan Pueyo, 1918.— 
En 8.», 183 págs. 

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5 de octubre de 1919. — San Salvador, Impr. Diario del Salvador, 1919. — 
En 4.0, 18 págs. 

Medinaceli (Duque de). Aves de rapiña y su caza. Ilustraciones de 
D. A. Cabrera. — Madrid, Blass y Compañía, s. a. — En 4°, 362 págs. 
con grabados y 53 láminas. 

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Cabrera. — Madrid, Blass y Compañía, 1919. — En 4.°, 159 pÉ^s. y 66 lams. 

Memoria de la Junta directiva del Fomento del Trabajo Nacional 



434 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

correspondiente al ejercicio próximo pasado de 1919-20. — Barcelona, 
Tipografía Hijos de Domingo Casanovas, 1920. — ^En 4.", 128 págs. 

Memorias de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas 
Tomo XI. Cuaderno segundlo. — Madrid. Est. tip. de Jaime Ratés. 1918-19. 
En 4.", págs. 63 a 149. 

Mesa Ortiz (Rafael M.) Coíonubianos ilustres (estudios y biogra- 
fías), con juicio de la Academia Nacional de Historia y prólogo de 
don Antonio Gómez Restrepo. Tomo I. — Bogotá, Impr. de "La Repú- 
blica", 1916. — 'En 4.° xxx-454 págs. y un retrato. 

— Con carta-prólogo de Luis Trigueros. Tomo H. — Bogotá Arbo- 
leda & Valencia, 191 7. — En 4.°, xx,viii-434 págs. y varios retratos. 

Mesonero Romanos (Ramón). Escenas matritenses, 1832-1842. — Ma- 
drid, V. H. Sanz Calleja. — En 16.", dos volúmenes. 

Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes. Dirección gene- 
ral del Instituto Geográfico y Estadístico. Anuario Estadístico de Es- 
paña. Año V, 1918. — Madrid, Imprenta de los Sobrinos de la Sucesora 
de M. Minuesa de I05 Ríos, 1920. — ^En 4.°, xv-700 págs. Encartonado. 

Montoto (Luis). La calle de San Femando y la Fábrica de Tabacos. 
Cartas al excelentísimo señor don Federico de Amores, conde de Ur- 
bina. Sevilla, Talleres tipográficos Girones, 1919. — ^En 4-*', 37 págs. y 
5 láms. ( 

Morales García- (ioyena (Luis). Documentos históricos de Málaga, 
recogidos directamente de los originales. — Granada, Tipografía de Ló- 
pez Guevara, 1906- 1907. — En 4.°, dos volúmenes. 

— Estatutos de la Catedral de Málaga, recogidos directamente de los 
originales. — Granada. Tipografía de López de Guevara, 1907. — En 4.°, 
153 págs., 3 láms. 

— Estatutos de la Cofradía de los Carpinteros de Granada, recogidos 
directamente de los originales. — 'Granada, Tip. Lit. Paulino Ventura 

Traveset, 1907. — En 8.° prolongado, 17 págs. 

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la sesión pública del 18 de abril de 1920 para conmemorar el CLXXXII 
aniversario de su creación y distribuir los premios anuales a la virtud y 
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640 págs. con grabados intercalados en el texto. 

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1918. — En 4.", dos volúmenes. 974 págs. con grabados intercalados en el 
texto. 

Quien no vio a Sevilla... Artículos de Alvarez Quintero (Serafín 
y Joaquín), Ángulo y Laguna, Barras de Aragón, Chaves y Nogales, Gó- 
mez Imaz, Guichot y Sierra, (jonzález y Ruiz^ Hazañas y la Rúa, Laf- 
fón (Rafael), Manjarrés, Mas, Mattoni. Méndez Bejarano, Miranda, 
Montoto y Rautenstranch, Muñoz, Sai; Román, Xavas (Conde de las), 
Pérez Olivares, Rey, Rodríguez Jurado, Rodríguez La Orden, Sánchez 
Arráiz, Sebastián y Bandarán, Segovia de Guigón, Tassara, Vázquez y 
Zarzuela (Vicente G.). Ilustraciones de Aguiar (Conde de), Bacarisas. 
Bilbao ((k>nzalo y Joaquín), Gil Gayangos, González Santos, Hidalgo 
Linares, Labrador, Lacárcel, Lafita (Juan y José), López (Diego), Mar- 
tínez de León, Martínez (Santiago), Mattoni, Pinelo, Pino y Sarda. 
Fuigner, Rico y Cejudo, Sánchez Cid, Talavera. Tova, Villalobos y Za- 
ragoza. — Sevilla, Tipc^rafía Giro»»s, 1920. — En 4-°. vi-301 págs. y 38 lá- 
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436 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

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ileral.— Barcelona, Impr. Editorial Barcelonesa, s. a. (1917). — En 8° ma- 
yor^ 235 págs: 

Revista del Archivo General Administrativo o Colección de docu- 
mentos para servir al estudio de la Historia de la República Oriental 
del Uruguay, patrocinada por el Gobierno y dirigida por el director del 
Archivo don Ángel G. Costa. Vol. IX. — Montevideo, Impr. Artística de 
Domaleche Hermanos, 1919. — En 4.°, 616 págs. 

Rimar (Cándido). Espai"ía al desnudo. Prólogo de Gabriel Alomar. 
—^Madrid, Impr, Helénica, 1920. — En 8.°, 430 págs. 

— Un capítulo y una poesía de España al desnudo. Prólogo de Ga- 
briel Alomar. España al desnudo juzgada por la Condesa de Pardo Ra- 
zan," Soriano, Cejador, Zozaya, Cañáis, Castrovido, Ortega Mimilla, 
Diez Cañedo y Herce. — ^Madrid, Impr. Helénica, 1920. — En 8.° menor, 
119 págs. 

Robledo (Alfonso). Dos discursos sobre Alanizales. [Comprende;] 
Discurso pronunciado al ser recibido como miembro de número de la 
Academia Nacional de la Historia, en la sesión solemne de 26 de mayo 
de 1919, y contestación del señor don Antonio Gómez Restrepo. — Bogo- 
tá, Casa editorial de Arboleda y Valencia, 1919. — En 4." menor, 39 págs. 

Rodolfo Dalgado (Sebastiáo). Glosario Luso-Asiático» Vol. I.— 
Coimbra, Impr. da Universidade, 1919. — En 4.", 5.15 la. 

Riiiz (Manuel). Triple corona, poesía original del excelentísimo y 
reverendísimo señor Obispo de Pinar del Río. — ^Compañía impresora y 
papelera "La Universal", Sucesora de Ruiz y C", Habana, TQ19. — En 4.", 
15 págs. 

-Salterain Herrera (Eduardo de). Los comentarios, II. Los equívo- 
cos del juicio. Las literaturas de América. A través de la crítica ex- 
tranjera. — M«onte\'ideo, , Impr. "El Siglo Ilustrado", 1920. — En 8.', 42 pá- 
ginas. 

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México, Impr. Franco-Mexicana, 1919. — En 8.°, 29 pkgs. y 22 láms. 

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tiago, Tip. de "El Fxo Franciscano", 1918.— En 8.°, 274 págs. 

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y contestación del ilustrisimo señor don Enrique de Isla y Bolómbu- 
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dad de Elstudios Históricos Castellanos.) 

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a Junho de 1920. 

-\lliambra (La). Núm. 524. Narciso Alonso Cortés: Manuel del Pa- 
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no mueren. Bécquer. ' ' 



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Tomo IV; núms. i y 2. Enero-jmiio de 1919. 

, Archiva Ibero-Americano. .Estudios históricos sobrie la Orden 
franciscana en España y «us Misiones. Año VI. Núins. XXXIV-XXXIX. 

Archivum Romanicum. Nuova rivista di filologia romanza. Volu- 
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ciano traducido. — E. de Huidobro: Apuntes para un vocabulario mon- 
tañési por Juan González Campuzano. — J. M. de Cossío : Romances reco- 
gidos de la tradición oral de la Montaña (continuación). — M. Arti- 
gas: Al margen de ima cuestión literaria. — A. L. Arguello: Literatura 
contemporánea : En la cárcel de Sevilla. — Miguel Artigas : Un nuevo 
poema por la cuaderna vía (continuación). — ^Varia. — Bibliografía, por 
E. O. T. y F. Silva. 

Boletín Histórico de Puerto Rico. Año VII: núm. i. Enero y fe- 
brero de 1920. 

Boletín Oflclal del Ministerio de Instrncción pública y Bellas 
Artes. Año XI. NiinTs. 17 a 49. 

Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernan- 

<To. Tercera época. Núm. 49. 31 de marzo de 1919. 

— Núm. 50. 30 junio de 1919. — Miscelánea: La enseñanza forzosa- 
mente en castellano, por don Amos Salvador. 

— Núm. 51. 30 septiembre de 1919. — Comisión central de Monumen- 
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inéditos : Exposición dirigida por la Universidad de Toledo al rey Fer- 
nando VII cuando regresó a Españ:^ por D. T. de S. R. — Catálogos 
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Boletín de la Real Academia de la Historta. Tomo LXXVI. 
Cuadernos III a VI. Marzo, abril, mayo y junio, 1920. 

Boletín de la Roal Academia Sevillana de Bnenas Ijetra*:. 

Cuadernos XH-XIII. 

Boletín de la Real Socieda(f Gleoeráfica. Tomo LXII. Primero 
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Boletíu de la Sociedad Ek^uatoriana de Estudios Histórico!» 
Americanos. Vol. III; núm. 9. Diciembre de 1919. 

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Quinta t'poca. Tomo VIII: núm. 2. Lie. Ramón Mena: Lingüística y 
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— ^Tomo IX. Núm. i. 

Bollctí del niccionarí de la Llengna Catalana. Tomo XI. 

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R. Costes: Pedro Mexia, chroniste de Charles-Quint. 

—Cuaderno 2. Abril-junio 1920. G. R. Ceriello: Comedias de San- 
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Ciencia Tomista (La). Año XII; núms. LXII y LXIII. 

Ciudad dte Dios (La). Año XL. Volumen CXX ; núm. 11 19. 

Xúm. it20. F. García: Pérez Galdós.— G. Antolín: Real Bibliote- 
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latinos procedentes de la edición de-las Obras de San Isidoro (con. 
tinuación). 

— Núms, II2I-II22. 

—Núm. 1123. R. González: El teatro religioso en la Edad Media 
(continuación). 



449 boletín de la real academia española 

— 'Núm.1124. D. I. Garrido: Las coplas de Jorge Manrique. — 1". 
García : I^érez Galdós. 

— Núm. 1125. 

--^Núm. 1126. F. García: Pérez Galdós (continuación). — G. Anto- 
lín: Real Biblioteca de El Escorial (continuación). Códices latinos pro- 
cedentes de Gonzalo Pérez, Códices latinos procedentes deí Conde de 
Luna, Códices latinos procedentes die don Jorge de Beteta. 

— Núm. 1128. G. Antolín: Real Biblioteca de El Escorial (continua- 
ción). Códices la-tinos procedentes de la Capilla Real de Granada. 
. — Núm. 1 129. 

Cosinopolis. Núms. 16 y 17. Abril-mayo 1920. 

Cuba Conteriiporánea. Tomo XXII, núms. 86 y 87. 
— Núrri. ■ 88. Pedro Henríquez Ureña : La versificación irregular en 
la poesía castellana. 

Cuba intelectual. Época 2." Año XI, núriis. 63 a 66. 

-Cultura Hispanoaniericana. Númis. 86 a 91. 

estudios Franciscanos. Año XIV. Tomo XXIV, núnis. 152 a 155. 

Ibérica. El progreso de las ciencias y sus aplicaciones. Año VII. 
Núms. 317 a 333- 

Modern Language -Votes. Vol. XXXV. Núms. 2 y 3. February- 
march, 1920. 

Monasterio de Guadalupe" (El) . Año V,' númiS. 89 a 96. 

Mouumenta Histórica Societatls Jesu. Annus 26. Fasciculus 305. 
Majo 1919. Monumenta Ignatiana. Series secunda. Exercicia spiritualis 
Sancti Ignatti de Loyola et eorum directoría. Toffniuis unioqs. Fascicu- 

jus yiii. . 

— Annus 26. Fase. 306. Junio 1919. Rivadeneyr>a. Tomus I. Fascicu- 
lus I. 

Neopliilülosus. Groningen. Den Haag, 1920. Vijfde jaargang. Derde 
afleverjuig. Doctor Gerardo J. Geerts : El P.roblem^i de los romances. 

Razón .y Fe. Año XX. ^^úm, 223. -Tomo 56. Fase. 3. 
-rNúm. 324. Tomo 56. Fase. 4. G. Eguí^ Ruiz: El españolismo 
lie Pérez Galdós.— C. Bayle: Noticia de un libro viejo y de ona gloria 
olvidada. 

— Núm. 225. Tomo 57. Fase. i. C. Eguía Rúiz: Él españolismo 
■ de Pére'z'.Gild'ós (continuación). 
— ^Núm. 226. Tomo 27. Fase. 2. 



BIBLIOGRAFÍA 44 f 

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diciembre, 1919. Américo Castro : Adiciones hispánicas al Diccionario 
etimológico de W. Meyer-Lübke. J. Sarrailh : algunos datos acerca de 
don Antonio Liñán y Verdugo, autor de la "Guía y Avisos de foraste- 
ros" (1620). Eugenio Melé: Más sobre la fortuna de Cervantes en Ita- 
lia en el siglo xvii. Narciso Alonso Cortés : Jerónimo de Lomas Can- 
toral. Misceláneas. Notas bibliográficas. Análisis de revistas. Bibliogra- 
fía. Noticias. 

Tomo VII. Cuaderno i.° Enero-marzo. 1920. R. Menéndez Pidal : 
Notas para el léxico románico. F. J. Sánchez Cantón: Un pliego de ro- 
trances desconocrdo. de los primeros años del siglo xvi. Fidelino de 
Ftgueiredó: O thema do "Quixote" na litteratura portuguesa do secu- 
Ic xviii. Miscelánea. Xotas bibliográficas. Bíblic^rafía. Noticias. 

Revista de GkH^rafía Colonial y Mercantil, publicada por la Sec- 
ción de Get^rafía comercial de la Real Sociedad Geográfica (órgano 
oficial de la Sección Colonial del Ministerio de Estado). Tomo XVII. 

Número- a 5. ' 

Revista de Historia y de Genealogía Española. Año VIII. Nú- 
meros 9 a i^. 

Revista de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Na- 
turales de Madld. Tomo XVIII, 3.° de la 2.» serie. Núms. 1-3. 

Revista de la t'uiversidad Nacional de Córdoba. Año VI. Nú- 
meros 9 y 10. Noviembre y diciembre de 1919. 
—Año VII. Núm. 2. Abril, i#2p. 



44* IHÜl.ETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Revista Universitaria. Órgano de la Universidad Mayor de San 
Cláreos (Lima). Año XIV. Cuarto trimestre de 1919. 

Romanía. Núms. 175 a 180. 

Romaulc Revlew (The). Vol. X. Núm. 3. July-september, 1919. 
Elijalh Clarence Hills : A Catalogue of English Translations of Spanish 
Plays. 

— Volumen X. Núm. 4. October-dlecemiber, 1,919. 

Spanien. Jahrg II. Nr. 1/2. 

Teatro Cubano. Año T. Núm. 6. SergSo Cuevas Zequeira : Cien 
años atrás. 

Unión Hispanoamericana (La). Año V. Tomo IV. Época 2." Nú- 
mero 42. Abril, 1920. 



boletín 






DE LA 



REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 



Año vil Tomo VIL— Octubre de 1920.— Cuad. XXXIV 



(Continuación.) 

Maturranga. 

Es sinónimo de marrullería en Colombia (Uribe), en Ar- 
gentina (Sánchez), en Guatemala (Batres Jáuregui). 

En Colombia, sinónima de treta, en Cuervo (Apuntaciones^ 
§ 1009). 

En Venezuela es desorden o irregularidad extrema (Picón 
Pebres). 

En Honduras, coger a uno en la maturranga es sorprender- 
lo en el acto de ejecutar una picardía (Membreño). 

En Cuba, maturranga o matulanga es "envoltorio, pastel o 
cosa encubierta. Usase más en sentido metafórico. Con la for- 
ma matulanga deriva Pichardo la voz de Matulo (bulto grue- 
so) y tulanga (masa de harina de maíz, azúcar y mantequilla). 
En Costa Rica (Gagini, SupL), gatuperio, enredo. 
En Extremadura (Cabrera, Vocabulario, en Boletín de la 
Academia, XVI) hallamos: 

Maturrangas, s. f. pl. Zorrerías, mañas, trampas empleadas 
en los juegos. "Ese sabe muchas maturrangas.*' 

Acepcióíi diferente es la de maturrango, m., mal jinete, usa- 
da en la Argentina (Garzón) y en el. Perú (Pcdma, Arona). pro- 
cedente acaso del nombre de maturrangos dado a los españoles 
en la guerra de la Independencia (Lugones, Guerra gaucha, 17. 
54, 133). 

3o 



444 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Andancia. 

En Venezuela (Picón Pebres), epidemia, pero benigna y 
nada temible. Los .catarros y romadizos fuertes, por ejemplo, y 
generalizados, son andancias. Lo mismo en Méjico (Icazbal- 
ceta). 

En Cuba (Pichardo) hallamos, entre las voces corrompidas: 
lindando por andanza, suceso, moda, epidemia. 

La palabra no puede ser más española. 

Encontramos en el vocabulario leonés de Garrote : An- 
■dancio, enfermedad epidémica leve. En bable. Rato nos dice 
que: Andanciu es enfermedad del tiempo, epidemia. En Sala- 
manca (Lamano), andancia y andancio son enfermedad epi- 
•démica que se va propagando de unos a otros. Agrega, con cita 
«n apoyo, que se usa también en gallego. El Diccionario de Cu- 
veiro trae andado, de igual significado. 

Ahorita. 

Muy americano parece este diminutivo. Lo traen en Méji- 
■co (ícazbalceta), en el Perú (Arona), en Cuba (Pichardo), en 
Chile (Amunátegui Reyes). 

Este último autor es quien nos hace observar, en sus Pasa- 
iiempos, que Clarín usó la palabra en La Regenta, t. I, cap. V: 
■**Adiosito, ahorita vuelvo." 

También recuerdo haberla oído yo a menudo. 

Tusa. 

Lo da la Academia como sinónimo americano de Pajilla. Y 
ésta la define como "cigarro de tabaco picado envuelto en una 
hoja de papel de maíz". 

La definición de Pajilla no es exacta, por lo menos según 
el uso americano. La tusa se lía no en una hoja de papel de 
n^íz sino en una hoja de las que envuelven la mazorca. Estas 
hojas se llaman farfolla en andaluz (no Acad.), y en algunas 
partes de América, chala. 

La edición octava de la Academia decía, con más acierto, 
""cigarro hecho en una hoja de maíz". 



REIVINDICACIÓN DE AMERICANISMOS 44Ó 

En esta acq)ción de cigarrillo hallo usada la palabra en Cuba 
y en Guatemala. En Cuba (Pichardo) es el "cigarrillo de tusa 
u hoja de maíz", y en Guatemala (Batres Jáuregui), un ciga- 
rrillo de tusa es el que va hecho con **doblador en vez de papel". 
El venezolano Calcaño dice que "tusa, por cigarrillo, tiene 
aspecto de barbarismo". 

La voz es conocida en Andaducía: "Para encender su me- 
nester, quier tusa, quier pitillo, quier cigarro, quier tusa." (Es- 
tébanez Calderón, Escenas andaluzas, 238, ed. Barcelona). "Al 
-encender y chupar de las colas, tusas, puntillas y cigarros." 
(ídem, ihid., 234.) 

Desde el punto de vista de la semántica pueden considerar- 
se del modo siguiente las diferentes acepciones de Tusa: 

i." Las crines del caballo, que se recortan con tijera hasta 
el largo de unos cinco a ocho centímetros (Chile, Lenz). 

2° El cabello de los hombres, en sentido burlesco (Chile, 
Lenz). 

3.° El cabello de la mazorca de maíz o choclo, que sale en- 
tre la punta de las hojas, acepción vulgar y rara (Chile, Lenz). 

4.° La acción de tusar o cortar las crines del caballo, y tam- 
bién la de cortar el cabello malamente. (Argentina, S^ovia.) 

5.° El zuro, olote o carozo de la mazorca, acepción i.* de 
Acad. Usase en \^enezuela (Picón Pebres), en Colombia (Cuer- 
vo, Apuntaciones, § 925), en Cuba, no generalmente (Pichar- 
do), en el Salvador (Barberena). 

6.° El hoyuelo que dejan las viruelas, por analogía con las 
huellas que dejan los granos en el zuro o carozo. (Colombia, 
CuerV'O, Apuntaciones, § 925.) 

7.° La espata de la mazorca del maíz (2.' acep., Acad.). 
Usase en Costa Rica (Gagini, Ferraz), en Guatemala (Batres: 
Jáuregui), en Honduras (Membreño, quien agrega que en esta 
acepción la voz es mejicana), en el Salvador (Barberena). 

8." La espata del cacao. (Venezuela, Picón Pebres, artícu- 
lo Mazorca.) 

9.° El cigarrillo envuelto en hoja de maíz. 

10. La conserva de guayabo envuelta en tusas de maíz. 
(Cuba, Pichardo.) 

11. La mujer despreciable, de baja ralea, con resabios de 



446 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

coqueta (Guatemala, Batres Jáuregui), la pelandusca (Hoaido- 
ras, Membreño). En Costa Rica es la mujer alegre y pizpireta 
(Gagini) y el hombre o la mujer tunante, v. gr. : Fulaneja es 
una tusa; buen tusa está él (Ferraz). Afida y que te envuelvan 
en tusas, dicen en Costa Rica a un picaro mentiroso (Ferraz). 
En Cuba dicen : Dios y hombre, mujer y tusa, frase para ensal- 
zar el sexo fuerte y menospreciar al débil. No dice otra cosa 
Pichardo ; pero Batres Jáuregui, al dar la acepción de coqueta, 
indica que dicen, "como en Cuba", tusa. 

La etimologia, según Lenz, es el verbo tusar, que se usa 
por atusar en muchas partes de América. "El significado centro- 
americano ise explicará porque antes de desgranar la mazorca 
hay que sacar no sólo las hojas sino también los pelos. Esta 
operación, y tal vez el desgranar mismo, se habrá llamado tu- 
sar; de ahi pasó la denominación ya a lo que se sacaba, ya a 
lo que quedaba. En la acepción de pelandusca puede aceptarse 
ya la etimología del castellano tusona, ya la que da Ferraz : 
"porque cerrada sobre el olote desprovisto de granos parece la 
tusa una mazorca y engaña, se aplica esta voz al hombre o mu- 
jer tunanta". 

Almaizar. 

En Academia es mejicanismo por humeral. Icazbalceta trae 
la voz y hace notar que, según terreros, se usa "en algunas par- 
tes". Se emplea en Colombia (Cuervo) y en el Ecuador (Tobar). 

Múgica, en su sabia crítica a la obra de Tobar, publicada en 
el Zeitscrift, dice: "Prefiere humeral, pedante vocablo eclesiás- 
tico, a almaizal, que es clásico castellano. El embrollista Sbarbi 
atribuye a Cer\^antes nada menos la siguiente estrofa- de un 
romance {In illa tempore, pág. 21) : 

De amarillo es la librea 
Marietas y capellares, 
Plumas rojizas y rojas 
Que les sirven de almaizares. 

El Diccionario español francés de Sejournant (1775) trae ^ 
Almaizal con la explicación en francés; pero no incluye a Hu- '' 
mcral. Nótese de paso que Terreros, que era sacerriote, no pa- 



REIVINDICACIÓN DE AMERICANISMOS 447 

rece conocer el Humeral, que no cita en su puesto alfabético, 
y que en Almaizar define: "En algunas partes, la banda", etc., y 
k da la equivalencia latina: vclum. 

Picazo. 

Picazo, en la Argentina (SegoviaJ es el ganado caballar o 
vacuno de color obscuro, con la frente y los pies blancos. Defi- 
nición análoga da Garzón, quien, sin embargo, sólo habla de la 
cara blanca y agrega que, según el señor Daniel Granada, ha 
de tener el animal los pies blancos también. Distínguense, se- 
gún Segovia, las siguientes variedades de este pelo : barriga blan- 
ca, lista tuerta, overo, pampa, pico blanco, rubicano y zarco. El 
picazo overo es el que tiene manchas blancas en el cuerpo (Gar- 
zón). La palabra se usa también en el Brasil : picado (Beaure- 
paire Roban, c. por Garzón). 

Alear, ensillar o montar el picazo es en Argentina enojar- 
se, particularmente si es por nimiedad o delicadeza de gusto 
(Segovia). 

Pato picaso (la voz se escribe lo mismo con s qiie con s, 
aunque esta última letra es la correcta), es el pato overo negro 
con manchas blancas, la Marcea sibüatrix, Poepp. (Garzón). 

Se llama Picaza (Rouquette, Zoología) o Cotnadreja picaza 
(Mercante. Zoología), en la Argentina, la Didelphis aurita, di- 
delfo que se llama en el resto de América Zorro (Costa Rica, 
.Biología Centrali americana; Ecuador, Festa), Carachupa (Perú, 
Boletín de la Sociedad geográfica de Lima, 1892, pág. 343), Mu- 
camuca (Perú, Raymondi), Micuré (Argentina, Latzina, Rou- 
quette, Burmeister), Maritacaca (Honduras, Ciro Bayo), Zorro 
pelón (Costa Rica, Noriega, pág. 63), Comadreja overa (Uru- 
guay, Figueroa). (Véase mi Sinopsis de nombres de la fauna 
americana, orden Marsupiales, núm. 2.) 

Fuera de la Argentina no hallo ejemplos de esta palabra, que, 
sin embargo, es españolísima. 

Terreros no la trae en su puesto alfabético, pero en el ar- 
tículo "Caballo" dice: "Les dan también a los caballos otros va- 
rios nombres, como morcillos, zainos, picazos, aguados." 

Y en el Boletín de la Academia, núm. 3, mi eruditísimo 



448 BOLETÍN DE LA ^EAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

amigo señor Cotarelo trae tres ejemplos de la palabra picazo, sa- 
cados de escritores españoles, que me permito copiar aquí : 

En un revuelto andaluz 
De color vario, picazo, 
Dando fin a su carrera, 
Aparece Tarfe el bravo. 

(G. Lasso de la Vega, romance en Duran, II, 126.) 

Dos alazanes de Osuna, 
La color y edad tan una... 
Dos picazos en Jaén, 
Tributo del rey Hacen. 

(D. Jiménez de Enciso, Los celos en el caballo, jorn. I, fol.- 95.) 

Sobre un picazo andaluz, 
• Africano por la madre. 
Que fuera rayo del cielo 
A no ser hijo del aire. 

(Vélez de Guevara, La Montañesa de Asturias, jorn. I.) 
Ourrumino, na. 

La edición XIV del Diccionario ha agregado la acepción de 
ruin, desmedrado, mezquino; pero hacen falta otras, usadas ea 
América y también en España. Son las siguientes : 

En G<uatemala se llama gurrumina "todo lo que causa pe- 
lenne molestia, así un dolor ligero, pero reacio, como una per- 
sona que enfada con sus ocurrencias repetidas" (Batres Jáure- 

gni). 

En la Argentina (Segovia), poquedad, cosa baladí. y, según. 
Ciro Bayo, ''sociedad de gente cursi o piciústica''. 

En Colombia (Uribe) es pesadumbre, tristeza. 

En Méjico (Ramos, pág. 564), Gurrumina es: majadería^ 
fruslería. 

En Extremadura (Cabrera) hallamos: 

"Gurruminas, f. pl. Chinchorrerías: "Mira, a mí no me ven- 
"gas con gurruminas." 

Acepción que cuadra bien con la que se da a la palabra en 
Guatemala y Argentina. 

Otra acepción de Gurrumino, na es la de niño muy pequeño 
(Costa Rica, Gagini ; Argentina, Segovia), muchadiuelo de cor- 
ta edad (Méjico, Icazbalceta), persona muy pequeña y flaca (Ar- 
gentina, SegoVia y Garzón). 



REIVINDICACIÓN DE AMERICANISMOS 449 

Ahora bien, según Lamano, en Salamanca, Gurrumino sig- 
nifica pequeño. 

Encontramos, en fin, otra acepción qiie no sé si se usa en 
España. Gurrumina es, en Honduras, la persona lista, astuta 
(Membreño), y en Argentina (Ciro Bayo), la persona pusilánime, 
timorata. 

En la acepción dada por la Academia se usa también como 
s. m., como lo hace notar el señor Baráibar en su Vocabulario, 
aduciendo una cita de Valera: "Tuvo encerrado (a Merlin) en 
Is Floresta de Brocelianda, donde el caballero Galbán le halló 
hecho un gurrumino." (La Buena Fama, XII, 142.) 

Balarrasa. 

En Méjico (RanK>s) es ron, aguardiente. 

En Álava (Baráibar), aguardiente de mucha graduación e 
ínfima calidad. Se aplica este nombre a ciertos aguardientes para 
expresar hiperbólicamente sus efectos. Bala rasa, según Barcia, 
la que se pone sola en el arma de luego. 

Hacienda. 

Es argentinismo pqr ganado : hacienda vacuna, ovejuna, etc.,. 
de corte, de cría (Garzón). 

Granada dice: "Sin duda por antonomasia ha venido a lla- 
marse hacienda al ganado, como que ésta ha sido en tiempos 
pasados la única y es al presente la principal fuente beneficiada 
de las riquezas que encierran las regiones del Río de la Plata." 

Monner Sanz trae la voz, con indicación de que significa el 
ganado vacuno ; pero hemos visto en Garzón que es también ha- 
cienda la ovejuna, cabria, etc. 

Y cita los siguientes versos de Santos Vega : 

Porque un sol abrasador 
A esa hora se desplomaba 
Tal que la hacienda bramaba. 

Pues la palabra es sencillamente salmantina. Trae Lamano: 

"Hacienda. í. Ganado; y el refrán "Hacienda de hierba, ha- 

"cienda de mierda", adagio campesino con que se da a entender 

que prospera poco el ganado que solamente se mantiene con 

hierba. 



450 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Trae además una cita de Maldonado : 

"Lo demás era el ruido de sus haciendas, porque en este 
Tjendito campo de Salamanca, donde Dios ha derramado el gar- 
bo y la largueza, se estima el dulún-dulún de los zumbos y cen- 
cerrillos, el sonar de las espuelas y el tacá-tacá de la airosa mar- 
ocha castellana, más que el estrépito de una catarata de monedas 
<Íe cinco duros." {Del Campo, pág. 7.) 

Calzones. 

En la Reseña escolar de Panamá encuentro mi Informe de 
la Directora de la Escuela Normal de Institutoras, dado el 15 
■de julio de 1907, en que se indican las prendas que han de llevar 
al colegio las futuras alumnas. Entre otras cosas han de traer las 
niñas nada menos que seis pares de... calzones. 

La palabra se usa también en la Argentina, aunque no figu- 
ra en los léxicos. La he oído a personas de dicho país. 

Esta voz, sin embargo, ha debido ir de España a América. 

En uno de los preciosos inventarios aragoneses que ha pu- 
blicado el Boletín de la Academia (núm. VI, pág. 219), hay 
uno de 1402 donde se citan: "hunas caigan de muller, d'escarlata, 
ya tenidas". 

Obsérvese que en Terreros, calzas, en una de sus acepciones, 
significa calzones comunes, y que en Calzones no se indica, 
como lo hace la Academia, que sean cosa exclusiva de los 
hombres. 

Nótese también que el pantalón de las mujeres fué adqui- 
sición de la edición XIII de la Academia y que en la \\' no 
había ni el de los hombres, que tampoco está en Terreros. 

Escarrancharse. 

En Cuba (Pichardo), abrir con exceso las piernas o cual- 
quiera otra cosa. En Venezuela (Calcaño) es sinónimo de es- 
parrancarse. 

En Extremadura (Cabrera, Vocabulario extremeño, en Bo- 
letín DE LA AcAD., XVI) hallamos: 

"Escarrancharse, v. Montar a horcajadas: "iban eyos mu 
"escarranchaos encima de los burros, como lo estaba un mu- 
"chacho en una paré de la cayeja de Santa Luisa." 



REIVINDICACIÓN' DE .\.MERICANISMOS 451 

Agrega Cabrera que en Salamanca se usan escarrancharse 
V escariiúcharse con igual significación. 

Cía vería. 

Leemos en la Academia: "C ¡avería, 2. Méj. Oficina que en 
las catedrales entiende en la recaudación y distribución de las 
rentas del cabildo." 

En Icazbalceta hallamos una definición análoga y, para Cla- 
vero la siguiente: "En la catedral caxia uno de los dos capitu- 
lares que recibían de los Jueces Hacedores el producto de los 
diezmos y cuidaban del tesoro de la iglesia." 

Ambas voces son españolas. 

Abramos La Catedral, de Blasco Ibáñez. pág. 22. Encontra- 
mos: "Atravesaron la galería cubierta del arco del Arzob'spo y 
entraron en el claustro alto, llamado las Gaverías.'" 

En Álava, clavero es lo mismo que fabriquero (Baráibar). 

Cabro. 

Por cabrón o macho cabrío es frecuente en América. Lo 
critica en Guatemala Batres Jáuregui ; io citan, sin criticarlo, en 
Méjico, Icazbalceta ; en el Ecuador, Tobar. 

En una edición antigua de sus Apuntaciones decía el co- 
lombiano Cuervo: "El macho de la cabra no es cabro, sino 
cabrón." Más tarde, basado en que Terreros da la voz cabro 
y la apoya en una cita de Quevedo. Talía, romance LXXX\' : 

¿Abro puertas sin toser, 
Y sin decir: yo soy cabro? 

se muestra menos severo; pero no bastándole el retruécano de 
Quevedo. confiesa que el pasaje no es del todo concluyente. 
aunque agrega que en portugués se dice cabro, cabráo, y que 
en latín hay caper, capra. (Aputaciones, ed. 6.') 

Sácanos de apuros Aicardo con una cita más fehaciente: 

Andan con otros las cabras 
En presencia de los cabros. 

' Lope de \'ega. Nadie se conoce, jornada L Comedias. 
pág. 22. Madrid, 1655, fol. 114.) 



452 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Alunarse. 

En Costa Rica (Gagini) y Salvador (Salazar García), es ma- 
tarse o ludirse el lomo las caballerías. Gagini supone que viene 
la palabra de la forma circular que tienen generalmente las 
mataduras de las bestias. 

En Colombia, según Cuervo (Apuntaciones, § ^932), es en- 
conarse las matadliras, según dicen, por efectos de la luna. 

Agrega Cuervo la siguiente nota: "El Diccionario sólo trae 
alunado, entre otras acepciones, aplicado al tocino que se co- 
rrompe o pudre sin criar gusanos ; pero el verbo se usa también • 
en España." Y en el § 720 trae una cita: "Es malo poner a la 
luna un puerco abierto, porque se aluna el tocino." {Folk-lorc 
andaluz, 202.) 

En el Diccionario de Pagés hallamos un ejemplo del uso- 
español de la palabra con el sentido americano, aunque dicho 
ejemplo va aplicado a la acepción académica: 

"Remedios para el caballo alunado: ...Habiéndole primero 
trasquilado y fajado la dicha parte alunada." (Siiárcs de Pe- 
ralta, sin indicación de obra ni página.) 

Coliqeta. 

En Venezuela (Calcaño) es pasta hecha con huevos, azúcar 
y almendras. Se le da tal nombre con motivo de la forma. 

La voz se usa igualmente en España. 

En Santander significa: "Ramillete, en la acepción de plato- 
de dulces que forman un conjunto elevado y vistoso. (Huido- 
bro, Palabras, giros y bellezas, pág. 156.) 

En Álava (Baráibar), tarta de almendra, diminutivo de co- 
lina por nlguna semejanza de forma, .agrega Baráibar que se.- 
usa también en Santander y en Vizcaya. 

Canicas. 

Son en Méjico bolitas de vidrio y de varios colores o di- 
bujos que usan los muchachos para diversos juegos. (Icazbal- 
ceta.) 

La voz es dialectal española. La trae Múgica en sus Dia— 



REIVINDICACIÓN DE AMERICANISMOS 453 

lectcs como santanderina y vizcaína (26, 60), como lo hace ya 
constar Icazbalceta. 

En Huidobro (Palabras, 24) hallamos igualmente: "Llaman 
aquí canicas a unas bolitas, ordinariamente de cristal, con que 
juegan los niños. Voz comunísima en Santander.** 

Canica es también en Méjico la Chiococca raremosa, planta, 
rubiácea. 

Velorio. 

En la Academia es americanismo meridional por acto de 
velar a un difunto. Es un poco más que el acto de velar, si 
atendemos a las definiciones dadas por lexicógrafos de allá. 

En Argerutina, Granada agrega: "En s<entido figurado llaman 
velorio a lo que es de imposible o dudosa realización, y que sin 
embargo se ofrece como muy lisonjero." También se llama, 
en sentido burlesco, velorio, una tertulia desanimada o a la 
que asiste poca gente. J'elorio tiene olor a pulpería y rara vez 
se aplica entre la gente culta a la velación de un difunto de 
su clase. Decir velorio es casi decir bochinche, jarana. 

En Venezuela, Picón Pebres define: "Fiesta que hay en los 
campos de Venezuela con ocasión de estar velando a un muerto 
y particuflarmente si es d€ niño." También es de Colombia. Pi- 
cón Pebres aduce una cita de la María, de Jorge Isaacs, y Cuer- 
vo, en sus Apuntaciones, lo describe como concurrencia o fies- 
ta que hay con ocasión de velar a un muerto y particularmente 
un niño. 

Batres nos indica que la voz es de Guateniala ; trae una cita 
de Salomé Gil, y agrega que en sentido burlesco se llama tam- 
bién velorio una reunión a la que concurre poca gente. 

Se usa la voz en Cuba, Chüe, Uruguay y Honduras, se- 
gún Membreño, y en el Perú, según Palma. Se usa igualmente - 
en Méjico, s^^n Salva. 

En Costa Rica, Gagini, después de citar a Rodríguez, que 
da como chilena la voz Velorio, nos dice que en Costa Rica 
se llaman estas reuniones velas o velas de angelitos. 

En Cuba dice Pichardo, después de definir el velorio, que-- 
en la Habana vuigar hay velorios de mondongo, de lechón asa- 



454 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

do, conforme sea é\ sustituyenite del difunto, para cenar muy 
tarde, beber, bailar, etc. 

El ecuaitoriano Tobar critica la voz, porque estaría mejor de- 
cir velación, según el Diccionario. 

En la Argentina agrega Segovia a las acepciones corrientes, 
pág. 299, la interjección Velorios con que se manifiesta un des- 
acuerdo compüíeío o una absodiita ioicreduaidad respecto de lo 
que se está escuchando. En Ciro Bayo hallamos como argen- 
tino Ver velorios por ver visiones, y la interj. ¡Velorios a mí! 
por ¡ A mi con ésas ! 

La voz es andaluza, por lo menos. 

En el tomo I de las Tradiciones populares españolas, en 
e"! antículo Fiestas y costumbres populares andaluzas, por doai 
Luis Montoto, pág. 94, leemos: "A la noche del día >de la de- 
función se llama la noche del velatorio o velorio (de velar)... 
En algunos pueblos la muerte de un niño es, más que ocasión 
de duelo, motivo para fiesta." 

Soturno. 

En Venezuela, según Rivodó, Voces nuevas, pág. 258, es ta- 
• citurno, cazurro. 

En el Vocabulario extremeño de Cabrera, publicado en el 
Boletín de la Academia, núm'. XVI, encontramos la misma 
voz con esta definición: "Dicho del día, obscuro, tristón." 

Botijón. 

Es en Venezuela (Calcaño) un gran botijo de loza gruesa e 
interiormente vidriada, de abultado vientre y boca proporcio- 
nada, pero sin pitón ni asa. Sirve para depositar agua. Tam- 
bién se llama Tinajón. Botijoncito se dice del medio botijón. 
■ que tiene poco más o menos una vara de aikura. 

En Guatemaila se usa también la voz, ^según Batres, artícu- 
lo Barrigón, quien refiere la siguiente relación : 

— Mañana domingo 
Se casa Benito 
Con un pajarito. 
— ¿Quién es la madrina? 
— Doña Catalina. 



k 



REIVINDICACIÓN DE AMERICANISMOS 455 

— ; Quién es el padrino 

— Don Juan Narigón (o botijón). 

— ¿Quién toca la caja? 

— El negro jetón. 

La palabra Botijón, con sentido análogo al venezolano, es 
española. La encontramos en el Rebusco de voces casticas del 
padre J. Mir: "Para que esté el agua fresca, ia ponen al sereno 
en los terrados de las casas en unos botijones que tienen la 
boca angosta." (Pedro \^ega. Salmo 5, verso 7, disc. 2) : "La ca- 
lidad de aumentativo le da al botijón el ser de mayor capacidad 
lue la botija y que el botijo, el carecer de asas, el poder ha- 
cerse de varia materia." 



Bullarengue. 



En Cuba (Pichardo), Bullarengue o Bullcrengue es cualquie- 
ra cosa fingida, postiza, de falso aparato, y por antonomasia 
las nalgas artificiales que usan las señoras y que sustituyeron 
a la crinolinia y ál malakof. 

En la Argentina (Segovia) es bullaranga sinónimo de Bu- 
llar^. 

En Murcia (Sevilla) es el peinado semicircular sobre la 
frente, abultado por el relleno. 

Y Sevilla aduce una copla murciana popular : 

Llevas alto el bullarengue 

Y tienes sucia la puerta, 

Y yo me largo corriendo, 
Que está la cochina suelta. 

Ya hace muchos años que Múgica, en su Maraña del Dic- 
cionario, abogaba por Bullarengue y Bullerengue, que, según él. 
figuran en GaJdós. 

Cangalla-cangallo. 

Cangalla es en Colombia (Cauca) persona o bruto enflaque- 
cido. (Yocabulario de la María, de Isaacs.) 

En la Argentina (Segovia) es cangalla adj. que significa: 
cobarde, inútil, despreciable, hablando de una persona. Eji el 
Perú (Zerolo, Diccionario), mentecato y cobarde, hombre que 
para nada sir\-e. 



456 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Kn Chille : mriieraJl robado por el minero (Lenz), que nos in- 
■< diica una etimoilogia aimará posible : cancalli, delgado (en Ber- 
tonio). Según Miguel Antonio Román, es en Chile: desperdi- 
cios de (los miiiierales, y el mismo autor trae los derivados : Can- 
gallar, V. a. Robar en las minas metales o piedras metalíferas, 
y Cangallero, m. Ladrón de metales o piedras metalíferas, com- 
prador de la cangalla. 

En el Perú se usa en el sentido de cobarde (Palma), y se 
llama cangallada el acto de cobardía de un militar cangalla. 
También en el Perú es cangallera el ladrón de metales en las 
minas o el vendedor de objetos a bajo precio (Palma). 

Esta misma acepción parece acercarse a la que da Ciro 
Bayo en su Vocabulario criollo-español: "Cangalla, vocablo de 
distinto significado. Así cacharpas o prendas heiterogéneas." Tb. 
'■'Cangallar es saquear, según este autor. 

Por último, otra acepción, en la Argemfcina, es la de Can- 
gallas, f. pl. "Árganas con armaje de fierro y colchadas para 
conducir municiones de guerra a lomo de caballería." 

Las etimologías dadas por algunos autores son, para la acep- 
ción de cobarde, el portugués cangalho, y para la de angarillas, 
-el portugués cangalhas. 

Otra palabra. Cangallo, es ¡sólo geográfica en Amiénica. Can- 
gallo es una provincia del departamento de Ayacucho, con ca- 
pital del mismo nombre (Perú), y hay otro Cangallo, también 
en el Perú, en el dep. de Arequipa. Ciro Bayo, en el artícuilo CO'n- 
gallo, indica que, en recuerdo de la derrota que hicieron sufrir 
las moradoras de Cangallo a un regimiento español, los argen- 
tinos bautizaron con este nombre una calle de Buenos Aires. 

Existe la voz en España. En Fernán Caballero leemos: 
"Por temor que los hijos que tengas seain unos cUngallos" (Cle- 
mencia, I, 251). Alemany define en su Diccionario la voz como 
andaluza, y le da el sentido de persona muy alta y flaca. Agrega 
que en germanía Cangalla es carreta, y Cangallo, carro; pero 
en Quindalé sólo leemos Cangalla y Cangalló. 

En gallego (Cuveiro) hallamois "Cangallas, pajitos recomba- 
dos, entre los cuales se mete y asegura el pescuezo del buey 
al yugo por medio de unas correas que se llaman barbillas. An- 



REIVINDICACIÓX DE AMERICANISMOS 457 

garillas en que los aguadores meten los cántaros, y los traji- 
nantes, la loza y el cristal". 

Siempre en gallego, Cangallera es la canaleja o canal pe- 
queña colocada debajo de la tolva para recibir el grano y di- 
rigirlo al ojo de la corredera del molino. Cangallino es el gajo 
o parte de un racimo de uvas, y Cangallo es el hueso sacra 
o rabadilla, con remisión a Cangallas y a Canciles, siendo estos 
últimos el orujo o escobajo del racimo de uvas. 

Creo, por lo demás, que muchas de las etimologías portu- 
guesas que dan los diccionarios argentinos a voces de por allá, 
podrían contentarse con ser gallegas. 

Calimba. 

En la Academia Calimba es adición de la última edición, y 
cubanismo que significa el hierro con que se marcan los ani- 
males. 

También se ha agregado en la misma edición un Carimbo, 
marca que con hierro candente se ponía a los escílavos en el Perú. 

En el Peni, según el Vocabulario de Ciro Bayo, Carimbo es 
el hierro para marcar reses. Dice dicho autor: ''La señal que 
en otro tiempo servía para marcar los esclavos. Por real cé- 
dula de 1784, se ordenó al virrey del Perú se recogiera de las 
arcas reales y demás depósitos las marcas llamadas de carim- 
bar, que servían para señalar los esclavos, quedando en conse- 
cuencia abolida esta costumbre." 

La voz es senoiJlamente española en la forma calimbo. La 
trae el padre J. Mir en su Rebusco, con cita de la Pícara Justina. 
"Las de mi calimbo saben hacer de una cara dos, y en caso de 
visita saben dar a un obispo cardenales." (Lib. 2. pág. i, ca- 
pítulo 2. § i.) 

Fritanga. 

En Méjico, fritada mal hecha y ordinaria (Icazbalceta). En 
•Guatemala (Batres) y Argentina (Segovia), fritada o fritura. 
Segovia agrega comida hecha de pedazos de carne y asadura 
fritos, con una salsa picante y otros ingredientes. Garzón agre- 
ga para la Argentina: " Fritanguerq, el que fríe pescado para 



458 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

venderflo." Zerolo da como peruana l'a acepción de guisado de 
asadura, que trae Segovia. 

La voz ©s española. Se usa en Santander (Huidobro, Pala- 
bras), y en Salamanca (Lamano), 

Galleta. 

Es un sinónimo familiar de bofetada en Cuba, según Pi- 
chardo, y Galletazo vale allí por bofetón. En Venezuela (Picón 
Febres), se usa por bofetón. También se emplean en ^léjico, con 
igual sentido Galleta y Galletazo (Ramos). 

La voz es de España. Se usa en Canarias y en Madrid, se- 
gún Zerolo {Legajo, 167) ; y la trae Galdós en Miau, pág. 7. 

En Álava (Baráibar) es sinónimo de golpe, coscorrón. 

Maganzón. 

''Manganzón dicen en Cuba y Venezuela; maganzón, en Co- 
lombia, del hombre sano y fuerte, pero flojo y enemigo del 
tnaibajo, remolón', holgazán; ambos términos salen, sin duda, de 
manga, como las .voces castellanas mangón, mangonear ; y pro- 
bablemente se dijo un mangazas, como un bragazas, un cal- 
zonazos, dando a entender que el haragán, en vez de esftar arre- 
mangado y pronto para el trabajo, trae las mangas bajas y 
caídas sobre las manos ; de ahí pudo formarse mangazón, a la 
manera de mangón, por asimilación, tnanganzón, y por disimi- 
lación, maganzón. En Colombia ha crecido la familia, pues po- 
seemos el verbo magancear (remolonear y un nombre, magan- 
za" (Cuervo, Apuntaciones, § 809). 

En Cuba (Pichardo), manganzón es, en efecto, sinónimo de 
zangandungo. 

En Venezuela (Calcaño), manganzón es "mote injurioso que 
significa grandullón, vago y entremetido". 

En Costa Rica hallamos también Maganzón, con igual sen- 
tido (Gagini). 

Tiene la voz relación con las siguientes castellanas: 

Magancés, del que apunto la siiguiente cita, tomada del 
Quijote, de Rodríguez Marín, t. I, pág. 59: 



Xri 



REIVINDICACIÓN DE AMERICANISMOS 459 

¿Qué medra el mocellón, el gran gambardo... 
Aunque escriba donaires el neciazo 
Contra su buen amigo el doctor Dueñas, 
A fuer de magancés y bellacazo ? 

Magacería, del que saco la siguiente cita de Aicardo : 

Por cantora me tiene 
Pues engáñase, a fe mía, 
Y ha sido magacería 
Esa... 

(Lope de Vega, Ilusife fregona, jornada II.) 

En fin, en Murcia (Sevilla), se usa Magantería por abait- 
dono, tristeza, flojedad. 

Chotear. 

Lo encontramos en 'la Academia como cubano. ''Poner en 
ridiculo, mofarse de una persona." Ha sido adición de la últi- 
ma edición del Diccionario. 

También es mejicano, según Ramos. 

La palabra es españotla. En Besses encontramos, como voz 
de caló, Chotiar, en sentido de escupir. En Pío Baroja {Bus- 
ca, 102) leemos un derivado: "Menudo choteo que tuvimos con 
las marquesas." 

Muy probablemente es de la misma familia que Chota, que 
es en germanía lo mismo que delator, soplón (Salillas, 320) ; 
también se usa en caló mejicano, por policía secreta {gcheim- 
poliseí), sQgCm. W'agner, j>ág. 532, quien da como etimología el 
hebreo soter, magistrado, y recuerda el judío alemán schoiter, 
schanter, policía, gendarme. En Besses encontramos chota, si- 
nónimo de delator, soplón. 

En Murcia chota es persona insolente, y también soplón 
(Sevilla). 

En Aragón chotear es retozar (Múgica, Dialectos, 92), y pro- 
viene muy probablemente de chota, vaca, ternera (Borao), y 
choto, becerro pequeño, "en algunas partes" (Acad.). 

Choto es también berrinche en Aragón (^lúgica, Dialec- 
tos, 92). 

Bicoca. 

Es en Chile (Román) y Argentina (Sánchez) sinónimo de so- 
lideo. Ambos autores dan la palabra como error. 

3i 



460 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

En el Perú Bicoqucta y Bicoquete es "especie de birrete o 
montera de que se usó en lo antiguo, y que aún usan los reli- 
giosos en el Perú y otros países de América" (Zerolo). 

Todas estas formas tienen origen muy correcto en España. 

Becoquín era en Acad., xii; "birrete o solideo con oreje- 
ras"; hoy es remisión a Bicoquín, que remite a su vez a Papa- 
lina. 

En Terreros hallamos el siguieote artículo. 

Galocha. "Solideo, becoquín." 

La Academia remite de Galocha a Galota y de ésta a Be- 
£oquín, que a su vez transmite a Bicoquín y luego a Papalina. 

En el Quijote, cap. XVIII, se lee: "galocha o becoquín". 

El Diccionario de Terreros, parte francoespañola, trae: "Ca- 
lotte : galocha, guardapolvo, gorrete, solideo." 

La sigliiente cita del padre Isla, que figura en el Diccionario 
de Pagés, muestra la identidad entre Becoquín y solideo: "Era 
•su tnaj'e de paseo becoquín mocho, sombrero nuevo dte castor, 
alzacuello con su esclavina, sobrerropa con alamares..." 

Cacha-cacho. 

Es en Méjico (Icazbalceta) el mango o cabo de cuchillo c 
navaja. 

Lo mismo pasa en el Perú (Arona), en Chile (Rodríguez), 
en Guatemala (Batres), en Costa Rica (Gagini, quien considera 
«ste uso como impropiedad), en Honduras (Membreño), en Ve- 
nezuela (Picón Pebres, art. Rabón: cuchillo que ha soltado la 
cacha). 

La forma es antigua en castellano. Terreros, citado por Icaz- 
balceta, dice: Cacha, f. El mango de^l cuchillo. V. Cabo." La na- 
vaja de afeitar tiene dos cachas. Y Membreño hace notar que 
lo mismo dice Eguílaz y Yanguas en .su Glosario. 

El Diccionario español francés de Séjouniant trae: "Cacha, 
s. f. T. árabe. Manche de come d'un couteau." 

Y Covarrubias traía (tomo la cita de Ramos) : 

"Cachas, los cabos de los cuchillos, por hacerle de pedazos 
de cuernos, con que los guarnecen." 

Estas dos últimas citas iluminan bastante el orig'en de la 



REIVINDICACIÓN DE AMERICANISMOS 461 

acepción americana de Cacho por cuerno, con la que evidente- 
mente se relaciona el académico Cachada: golpe que dan los 
: muchachos con el hierro del trompo en la cabeza, de otro trompo. 

Giro. 

Es en Méjico el gallo que tiene amarillas ías plumas de la 
golilla y de las alas y negras las del cuerpo. 

En Colombia, según Cuervo, se dice de ciertos gallos. 

En Honduras es el gallo de color de paja (Membreño). 

En Argentina, jirio se dice del gallo de plumaje con pintas 
negras y blancas, que también se llama cari (Garzón). 

Es en el Perú el gallo de color morado rojizo (Arona, ar- 
tículo Aji). 

En Guatemala cita la voz Batres Jáuregui, y en Cuba dice 
Pichardo que jiro es el gallo que tiene la golilla y plimias de 
fe.s alas amarillas, con los troncos y f>echuga r^egros, definicióíi 
que adopta Rivodó en Venezuela. 

Si la voz se halla a menudo en .\mérica es también usual 
en España. 

En Murcia lo trae Sevilla: gallo de plumaje dorado por la 
capa. 

También se usa en Andalucía. Lo leemos en el cuento de 
A. de Castro Luna lunera, pág. ii (Cuento setnanal): "Don- 
juanesco y gentil el gallo jiro." 

En Chile ( Rodríguez) se aplica a los gallos matizados de 
colorado y amarillo. 

Gagini cita la voz como de Costa Rica, copiando las do? 
definiciones de Rodríguez y Pichardo. 

Sarteneja, 

Certeneja. Es en Méjico (Icazbalceta) pantano de corta ex- 
tensión, pero profundo. 

En Qii'.e (Román) es ''cierro hecho de hoyos, de tal forma 
y distancia que no puedan pasarlos los animales vacunos y ca- 
ballares... Se usa en las provincias del Sur en lugar de la zan- 
ja o foso. Llámase también certeneja el hoyo que se hace en 
los cauces de los ríos." 

En Colombia (L'ribe) hallamos saltanejo y saltanejal, por 



462 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAiXOLA 

albardilla, caballón, y en nota, pág. 360: "Cuando el invierno- 
ablanda el piso de nuestros caminos de herradura, el andar uni- 
forme de nuestras caballerías produce la formación de ciertas 
prominencias semicilíndricas transversales, separadas por con- 
cavidades en que las caballerías van poniendo los cascos. Esto 
es lo que en Co'lombia llamainios saltanejos, y saltanejal el pa- 
raje de un cañiiino en que ellos abundan." 

En el Ecuador encontramos en Wolff, El Ecuador, pág. 119: 
Sarteneja y Sartenejal, para designar la porción de la sábana 
arcillosa que se resquebraja con la sequía, y las partes de la 
sabana que se hallan en este estado." 

Apunto sólo por la analogía el nombre de Sartinejo, que se 
da en el Perú a un pequeño roedor, el Cui silvestre {Boletín de 
la Sociedad Geográfica de Lima, 1893). 

Hasta aquí llegan mis observaciones propias. 

La clave del enigma la trae el Diccionario , de chilenismos, 
de Román, con la siguiente cita de fray Alonso de Cabrera : 

"Si miráis la tierra en fin de agosto, como han pasado por 
ella los calores del estío, veréis en esos buhedos unas aberturas 
y Grietas y sartenejas, que parece que la tierra tiene sed y que- 
aquellas tajas y hendeduras son unas bocas que tiene abiertas 
hacia el cielo, esperando el agua que la ha de fertilizar." {Ser- 
món I, en el 2." dom. de Adv.) 

Carmelita. 

Es en muchos países de América el color atabacado, como? 
el del hábito de los religiosos del Carmen. Citan esta voz en Co- 
lombia, Cuervo; en Cuba, Pichardo; en Venezuela, Rivodó; en 
Méjico, Icazbalceta. 

Usa la misma voz Estébanez Calderón en sus Escenas an- 
daluzas: "Jergueta carmelita, chupín canario", pág. 119. 

Manflorita. 

Manflorita es en Méjico (Ramos) sinónimo de liermafrodi- 
ta, de dos sexos. 

En Mafrito, del mismo autor, leemos: "adj. Inútil, cobar- 
de, afeminado. El vulgo corrompió el vocablo hermaufrodito 



REIVIXDICACIÓX DE AMERICANISMOS 463 

. (jtc) (que reún-e en si los dos, sexos, de Hermés, Mercurio, y 
de Aphrodifé, \'enus), y de aquí resuító en Guerrero, Michoa- 
cán, etc., vianflorito; en Cuba, manfrito; en \'eracniz, mafrito" 

En Cuba hallamos Manflorita (Pichardo) ; pero dicho autor 
no trae manfrito. 

En Argentina (Garzón) hallamos Manflora y Manflorita. 
Parece usarse, sobre todo, en sentido figurado, por hombre afe- 
minado, ya en su voz, ya en sus modales, con la forma Manflora. 

En Honduras hallamos en ^lembreño las formas Mamplo- 
ra y mofrado con iguales significados. Indica Membreño que: 
en Colombia se dice también manflorita. 

Cuervo no trae la voz, pero Uribe la apunta coo la rara forma 
manflórico y el equivalente marico. 

También se usa la voz en España. 

En ^íurcia (Sevilla) hallamos monflorita, y en Salamanca 
'(Lamano), manflorita. 

Manjúa. 

Es en Cuba: "Pececillo de estos mares, sin escamas visibles, 
cuya longitud no excede de medio jeme regularmente, idéntico 
a la sardina, boca muy abierta, color plateado" (Pichardo, quien 
le da el nombre científico de Engraulis Brocenii, Bl.). 

En Pereda (Vocabulario de Soíileaa) encuentro: 

"Manjúa: ^lajaá, cardiune; la multitud de peces que ca- 
rminan juntos, como en tropa." 

Huidobro cita la voz omitiendo el acento, pero lo ponen Pe- 
Teda y también Múgica en sus Dialectos. 

Xo cabe duda que s€ trata de la misma voz, sobre todo si 
miramos la definición que le da Zayas y Alfonso en su Le.vico- 
'Orafía antillana: "Pececillo de mar que nada en grandes ban- 
dadas o manchas y es apreciado par:; la mesa." Agrega que 
muchas personas en Cuba dicen majtia. 

Sobrancero. 

En Cuba (Pichardo): cualquiera cosa que excede algo del 
tamaño, cantidad o peso necesarios. 

En Murcia (Sevilla) hallamos, además de la acepción acá- 



464 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

démica de mozo de labor que está para suplir, la de "Que som- 
bra, sobrante". 

Filustre. 

Filustrina es en Honduras (Membreño) desconocido, flaco. 

Filistrín, en Venezuela (Rivodó, 264), es pisaverde o curru- 
taco. 

Ambas voces son evidentemente afines de la española filus- 
tre que hallamos en la siguiente cita: 

Güeno, pero se las da 
De persona de filustre. 

(Burgos, Boda de Luis Alonso, 30.) 

En que filustre parece significar finura, elegancia. 

En cuanto a los dos sentidos diferentes dados en América- 
a la voz, se aclaran comparándolos con las dos acepciones que el 
mismo Diccionario da a Alfeñicarse: "Adelgazarse mucho" y 
"remilgarse y repulirse, afectando delicadeza o ternura." 

Fo. 

Fo es interjección de asco en Colombia (Cuervo), en Méji- 
co (Ramos e Icazbalceta), en Cuba (Pichardo), en Venezuela 
(Rivodó, 79), en Honduras (Membreño), en Chile (Echeverría,. 
cjuien ortografía Foh). 

También se usa en España. Se encuentra en Fernán Ca- 
ballero "Delicadita de gusto había de ser la que a usted le hi- 
ciese fo" (Gaviota, I, 135). En bable, ¡fo! significa ¡qué olor! 
(Rato). En gallego es: interjección de desechar, como ¡qué asco!, 
¡ qué mal olor ! (Cuveiro). 

A propósito de fo se nos ocurren algunas otras observacio- 
nes relativas a interjecciones de la misma familia. 

Ni fu ni fa, tan general en español (lo cita \^alera en Juani- 
ta la larga, 284). falta en el Diccionario. Recuerdo los siguien- 
tes versos de una zarzuela que oía cantar cuando niño : 

He visto atunes, 
Grandes ballenas, 
Y otras mil cosas 
Que hay en el mar, 
Unas saladas. 
Otras muy sosas, 



REIVINDICACIÓN DE AMERICANISMOS 465 

Y otras que fritas 
Ni fu ni fa. 

Fu figura en Terreros: "Voz antigua de desprecio." 

Nótese también que fa es sinónimo de mierda en Vizcaya 

(Múgica, Dialectos, 66), y que fo parece significar lo mismo en 

mejicano, ya que Ramos trae: "Cotnefó, escatófago" (art, Fo). 

En fin, en gallego tenemos también ¡fe! como sinónimo de 

¡fo! 

Y para completar la serie vocálica fa, fe, fo, fu, recordare- 
mos que en francés tiene fi! un significado parecido. 

Lipidia. 

En Costa Rica (Gagini) es miseria, indigencia, necesidad. 

En Cuba (Pichardo) es lucha, majadería, porfía. Apunta 
Pichardo que acaso venga de lidia. Lipidioso es. .siempre en 
Cuba, el majadero pleitista, alborotador. 

Lepidia es en Giile una enfermedad, según Gagini, y, según 
Echeverría, la indigestión. 

La voz es antigua de España, En Terreros hallamos Lepiria, 
calentura intermitente. 

En otros Diccionarios, v. gr., en el de Domínguez, encontra- 
mos la forma Lipiria, especie de fiebre continua o remitente, 
acompañada de un calor excesivo por dentro y de un frío gla- 
cial por fuera. Esta forma y definición parecen traducción de 
la definición de Lipyrie, del Diccionario francés de Bescherelle. 

De todos modos parece bastante plausible la modificación 
de sentido, de Lipidia o Lepidio, fiebre, a indigestión y luego 
a majadería, pesadez. 

Desmanganillado. 

Es en Venezuela lo mismo que desgalichado, desgarbado 
(Rivodó, Voces nuevas, 250). 

Según el mismo Rivodó se usa también en Canarias. 

La voz se usa también en España. En bable (Rato) encon- 
tramos : 

Desmanganiáse : "Jugar los brazos con soltura ; también sig- 
nifica decaimiento." 



466 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Desmongoniau: "Flojo, descompuesto, perezoso, descoyun- 
tado, bostezador." 

En Murcia nos da Sevilla: Estnangarrillar , desvencijar, con 
la siguiente cita : * 

El busano de la sea 
Se esmangarrilla en seguía 
Si no se le da to el cudio 
Que el alimal nesecita. 

Anchar. 

Anchar, por ensanchar, se usa en Colombia (Cuervo, Apun- 
taciones, § 904), quien aduce la siguiente cita de Alcalá Ga- 
liano {Recuerdos de un anciano, pág. 129): "En la cabeza lo 
llamado entonces morrión y después chacó, que iba anchando 
según subía." 

Se usa también en Méjico (Icazbalceta), en Venezuela (Ri- 
vodó, pág. 136). 

A la cita indicada por Cuervo puedo agregar esta otra de 
Fernán Caballero: "Iba abriendo o anchaiido por abajo en for- 
ma de campana." {Familia de Alvareda, 295.) 

Zurumbático. 

Leemos en Cuervo {Apuntaciones, § 975) : 

"Zurumbático, lelo, pasmado, trasitornado, atronado, aturdi- 
do, ocurre en Quiñones de Benavente {Entremeses, I, pág. 305), 
y entre las obras de don Diego de Torres Villarroel se halla el 
Saínete de la Peregrina., para el aria deíl Alcalde Zurumbático 
(Bibl. de Rivad., LXI, pág. 53). No cabe duda en la identidad 
deí vocablo, cábela en la del significado. En portugués sornmbá- 
tico es sombrío, melancólico." 

A la nota de Cuervo puedo agregar lo siguiente : 

Uribe escribe Sorombático, sorombático, surumbáíKO, con 
la misma significación que Cuervo. Trae también el sinónimo 
Ensorombaticado. 

La voz se usa en otras partes de América. 

En Costa Rica (Gaginii) leemos Azurumbado, que "signi- 
fica lo mismo que el colombianismo zurumbático" . Indica Gagini 
que es simple metátesis del castellano azumbrado, que equivale a 
ebrio. 



REIVINDICACIÓN' DE AMERICANISMOS 467 

En Guatemala dice Batres Jáuregui, artículo Azuruvibado : 
"Con tan sonoro nombre se llaina en Guatemala a todo aquel que 
no conserva la viveza de su espíritu y se encuentra atontado, tu- 
rulato. En español se dice que está aziirumhado (sic) el que se 
halla ebrio, temulento, y de allí viene ese nuestro asurxtmhado, 
que aplicamos por extensión al que se halla atarantado." 
En Honduras trae Membreño: ^'Surumbo, ha, aturdido." 
En Álava encontramos otras palabras parecidas: 
Zurriimhera, honda, y también tablita con una cuerda a la 
que hacen girar los muchachos como si fuera una honda. 

Zurnimhcro, pequeño disco de plomo u otro metal con dos 
agujeritos en el centro, por los cuales pasa un cordón o cuerda 
para hacerle girar y zumbar. 

Baráibar da estas voces como onomatopeyas ; pero acaso ten- 
gan la nxisma etimología de asuriimbar?, aturdir. 

Recalar. 

En \'enezuela significa "llegar una persona a un sitio deter- 
minado, y también regresar. "Saili de casa a las diez de la maña- 
"na, camino de San Juan, y recalé anocheciendo ya." En la pri- 
mera forma es como emplean este verbo en las Canarias 
'(P. Pebres). 

Trae, en efecto, Ja voz canaria Zerolo {Legajo, 169). 
Pero también encuentro la voz en otra parte de España. 
En La Cópiüa, de Salvador Rueda, leemos, pág. 155, "recala- 
•xioras miradas", por miradas penetrantes. 

Emprestar. 

Lo da la Academia como anticuado por pedir prestado. No 
lo es tanto, ya que abundan las citas modernas de este uso. 
"Me emprestarás o me regalarás la otra (mantilla) que tienes 
de madroños." (Vallera, Juanita la larga, 79.) "Te la has de- 
jao en casa o se la has emprestao a Diego." (Serrano Pedrosa, 
El Emperaor, Cuento semanal, 12.) "Si me quería emprestar 
para mercar un cochinito." (Caballero, Clemencia. I, 258.) "Má 
fási que peí emprestao." (R, Marín, Comparaciones, 51.) "¿Me 
empriestas la uja un poquitín?" (Pereda, Sotilesa, 209.) 



468 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

Se usa la voz igualmente en leonés (Garrote), en Salaman- 
ca (Lamano), Cuenca (López Barrera), Méjico (Ramos), Ar- 
gentina (Garzón), Colombia (Uribe), Venezuela (Pedro Mon- 
tesinos, Revista de la UMversidad de Honduras, agosto de 
TQio), Salvador (Salazar), Chile (Echeverría). 

Otra acepción es la de pedir prestado, que encontramos en 
Venezuela (Montesinos, artículo antes citado), en Colombia 
(Cuervo). Cuervo aduce ejemplos españoles de Larra: "Empres- 
ta para no devolver" {Los Calaveras, art. 2°) ; de Munárriz : 
"Aun cuando la tragedia empresta sus materiales de la historia" 
{Traducción de Blair, lección XLIII) ; de Fernán Caballero : 
"No tuve más remedio que emprestarles a las Animas para mer- 
carme esta capa" {Las Animas). 

Líquido. 

Por puiro, soilo, se usa en el Ecuador (Tobar): "Este picaro 
me ha vendido agua líq'uida, por vino", "Fulano se ha mante- 
nido con pan líquido", "¿He de tomar las pildoras líquidas?" 

En Guatemala (Baitires) se oye: "Una vez líquida me llevó al 
teatro." 

El barbarismo no es puramente americano. 

En Salamanca (Lamano) se dice "Caldo líquido" cuando no 
tiene sopa, y "Leche líquida" la que no está migada. 

Badilejo. 

En el Perú (Arona) es la llana dd albañil. En Argentina, 
Enrique Teófilo Sánchez trae Baile jo o Barilejo, como barba- 
rismo, por llana. 

Sin embargo, la voz badilejo figura en el Diccionario de Ze- 
rolo sin indicación de americanismo. En Extremadura (Cabre- 
ra) encontramos también Baile jo, por la paleta del albañil. 

Chingarse. 

En Colombia (Cuervo) significa llevarse un chasco. 

Usais«e iguiallmente en la Argentina (Garzón) con la significa- 
ción de fracasar, lo mismo en el Perú (Palma), en Chile (Echeve- 
rría). 



REIVINDICACIÓN DE AMERICANISMOS 469 

En esta acepción la palabra es del caló español. Chingar es 
sinónimo de cohabitar (Salillas, El Lenguaje, 221 ; Besses). Ya 
reclamó Múgica su incíusión en los dicdoDario-s en su Maraña 
del Diccionario, pcóg. y2>- 

Con otra acepción encori'tramos Chingar en el Salvador (Sa- 
lazar) : molestar, provocar. En Guatemala (Batres), chinguear 
es provocar (art. Chinga). 

Aquí corresponde a otra forma jergal andaluza: "Estaba 
chingaíta de muerte, porque el Cositas se había amartelao con- 
tigo" (Reyes, Moruchita, 13). Chingares son lo mismo que odio 
en la siguiente cita: "Pos verás tú cónx) ed Pipirigaña te tié 
chingares de muerte, desde que por mo de ti le tuvieron que 
echar un pespunte en un carrillo" (Reyes, Golefera, 32). En 
Ouindalé hallamos: "Chinga, chingari, disputa, riña, reprensión." 

Chivar. 

En Méjico (Ramos) es fastidiar o molestar. 

Se usa también la voz en Honduras (Membreño). 

Y también en España. En León (Garrote), chivar es gibar, 
vejar, fastidiar. Y en el Vocabulario de voces de Maragatería 
sacadas de la Esfinge maragata, de C. Espina de la Serna, que 
publicó el Boletín de la. Academia, apunta el señor Alemany 
la cita siguiente: "Que se chive, escupió Ramona con brutali- 
dad" fpág. 158). 

Acepción de caló española y distinta es la de chizarse, por 
delatar (Besses) : "A mí me repugna un poco chivarme" (Ca- 
rrera, La Madre casualidad, 225). 

Curtido. 

Por encurtidos, cebollas, pimientos, etc., en vinagre, lo cri- 
tica Batres para Guatemala. Según Tobar, se