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Full text of "Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural"

BOLETIItT 



DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



DE HISTORIA NATURAL 



TOMO VI— 1906 



MADRID 

ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET 

IMPRESOR DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Libertad, núm. 29.— Teléfono 991. 
190S 



JUNTA níRECTIVA 



REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 

T'-A-K-A. 190S 

Presidente D. Florentino Azpeitia y Moros. 

Vicepreside7ite . . D. José Casares Gil. 

Tesorero D. Ig-nacio Bolívar y Urrutia. 

Secretario D. Ricardo García Mercet. 

Bibliotecario. . . D. Ang-el Cabrera Lalorre. 

Vicetesorero D. Antonio García Vareta. 

Vicesecretario D. Doming-o Sánchez y Sánchez. 

Auxiliar de la Biblioteca. D. Emilio Fernández Galiano. 

Cotninióu fie publicación. 

D. Francisco de P. Martínez y Sáez.— I). Blas Lázaro é Ibiza. 
D. Lucas Fernández Navarro. 

Cotniiión de Catálogos. 

D. Blas Lázaro é Ibiza.— D. Federico Gredilla y Gauna.— 
D. José María Dusmet y Alonso.— D. Juan Manuel Díaz del 
Villar.— D. Enrique Pérez Zúñig-a.— D. Ang-ol Cabrera Lato- 
rre. — D. José Gog-orza y González. 

SECCIÓN DE BARCELONA. 

Presidente. . D. Ramón Turró. 

Vicepresidente.. .. D. Antonio Casares Gil. 

Tesorero ' D. Igniacio Tarazona. 

Secretario D. Manuel Llenas y Fernández. 

SECCIÓN DE SEVILLA. 

Presidente D. Manuel de Paúl y Arozarena. 

Vicejjresidente D. Julio del Mazo y Franza. 

Tesorero D. Enrique Crú y Marqués. 

Secretario D. Federico Chaves y Pérez del Pulg-ar. 

Vicesecretario R. P. Vicente Martínez Gámez. 

SECCIÓN DE ZARAQOZA. 

Presidente D. Pedro Ferrando y Más. 

Vicepresidente D. Vicente de Val y Julián. 

Tesorero D. José Antonio Dosset. 

Secretario D. Pedro Moyano y Moyano. 



n o ^^ 



COMISIÓN PERMANENTE 



EXPLORACIÓN Y ESTUDIO DEL NOROESTE DE ÁFRICA 



Presidente Excmo. Sr. D. Manuel AUendesalazar. 

Vicepresidente Excmo. Sr. Duque de Alba. 

» Duque de Luna. 

» Duque de Medinaceli. 

» Marqués de Santa Cruz. 

» limo. Sr. D. Santiag-o Ramón y Cajal. 

Tesorero Excmo. Sr. Marqués de Urquijo. 

Secretario D. Ig-nacio Bolívar. 

Vocal D. Manuel Antón y Ferrándiz. 

» limo. Sr. D. Luis Bahía y Urrutia. 

» D. Salvador Calderón y Arana. 

» D. Blas Lázaro é Ibiza. 

» D. Carlos de Mazarredo. 

» limo. Sr. D. Emilio Ribera. 

» limo. Sr. D. José Rodríguez Mourelo. 

Comisario D. Manuel Martínez de la Escalera. 



SOCIOS FUNDADORES 

DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 



D. José Argutuosa. f 

D. Ignacio Bolívar y Urrutia. 

Excma. Sra. D." Cristina Brunetti 

de Lasala, Duquesa de Mandas. 
D. Francisco Cala, f 
Excma. S.aD.a Amalia de Heredia, 

Marquesa Viuda de Casa Loring. 
Excmo. Sr. D. Miguel Colmeiro. f 
D. Antonio Cipriano Costa, f 
Excmo. Sr. D. Cesáreo Fernández 

Losada. 
D. Saturnino Fernández de Salas, f 
D. Manuel María José de Galdo. f 
D. Joaquín González Hidalgo. 
D. Pedro González de Velasco. f 



D. Ángel Guirao y Navarro, f 

D. Joaquín Hysern. f 

D. Marcos Jiménez de la Espada, f 

D. Rafael Martínez Molina, f 

D. Francisco de Paula Martínez y 

Sáez. 
D. Manuel Mir y Navarro. 
D. Patricio María Paz y Membiela. f 
Excma. Sra. Condesa de Oñate. f 
D. Sandalio Pereda y Martínez, f 
D. Laureano Pérez Arcas, f 
D. José María Solano y Eulate. 
D. Serafín de Uhagón. f 
D. Juan Vilanova y Piera. f 
D. Bernardo Zapater y Marconell. 



Presidentes que ha tenido esta Sociedad desde su fundación 
en 8 de Febrero de 1871. 



1871-72. Excmo. Sr. D.Miguel Col- 18S8. 
meiro. f 

1873. D. Laureano Pére;; .'^rcas. f 1889. 

1874. limo. Sr. D. Ramón Llórente 

j' Lázaro, f 1890. 
1876. limo. Sr. D. Mfinuel Abe- 

leira. f 1891. 

1876. Excmo. Sr. Marqués de la Ri- 1892. 

vera, f 1893. 

1877. limo. Sr. I). Sandalio Pereda 

y Martínez, f 1894. 

1878. D. Juan Vilanova y Fiera, f 

1879. Excmo. Sr. D. Federico de 1895. 

Botella y de Hornos, f 

1880. D. José Mucpherson. f 1896. 

1881. D. Ángel Guirao y Navarro, f 

1882. Excmo. Sr. D. Máximo La- 1897. 

guna. t 1898. 

1883. Excmo. Sr. D. Maimel Fer- 1899. 

nández de Casíro. f 1900. 

1884. D. Pedro Sáinz Gutiérrez, f 1901. 

1885. D. Serafín de Uhag/.n. f 1902. 

1886. D. Antonio MachadoyiSíúñezt 1903. 

1887. limo. Sr. D. Carlos Oastel y 1904. 
. Clemente. 1- 1905. 



Excmo. Sr. D. Manuel M. J. 
de Galdo. f 

D. Ignacio F. de Henestrosa, 
Conde de Moriana. f 

D. Francisco de P. Martínez 
y Sáez. 

D. Carlos de Mazarredo. 

D. Laureano Pérez Arcas, f 

Excmo. Sr. D. Máximo La- 
guna, t 

Excmo. Sr. D. Daniel de Cor- 
tázar. 

D. Marcos Jiménez de la Es- 
pada, j 

D. José Solano y Enlate, Mar- 
qués del Socorro. 

D. Santiago Ramón y Cajal. 

D. Manuel Antón y Ferrándiz. 

D. Primitivo Artigas. 

D. Gabriel Puig y Larraz. 

D. Blas Lázaro ó Ibiza. 

D. Federico Oloriz y Aguilera. 

Excmo. Sr. D. Zoilo Espejo, f 

D. José Rodríguez Mourelo. 

D. Salvador Calderón Arana. 



XjXStj^ idib socios 

de la Real Española de Historia nafural 

EN 10 DE ENERO DE 1906. 



Socios protectores. 

EN ESPAÍ5a. 

S. M. el Rey D. Alfonso XIII. 
S. A. el Archiduque Luis Salvador. 

Excmo. Sr. D. Manuel AUendesalazar, ex-Ministro de Instruc- 
ción Pública y Bellas Artes. 
Excmo. Sr. Duque de Medinaceli. 

EN EL EXTRANJERO. 

S. M. F. el Rey D. Garlos de Portugal. 
S. A. S. el Príncipe Alberto de Monaco. 

Socios honorarios. 

Brunner von Wattenwyl (Cari), Consejero áulico. — 'Lerchenfel- 

derstrasse, '28, Viena. 
Gastellarnau (D. Joaquín María de), Ingeniero de Montes. — 

Segovia. 
Engler (Dr. Adolf), Geheimer Regierungsrath, Professor der 

Botanik, Director des Kgl.-botanischeQ Gartens und Mu- 

seums. — Molzstrasse, 89, Berlín W. 
Gaudry (Albert), Professeur de Paléontologie au Museum d'His- 

toire nalurelle. — 7 bis, rué des Saints-Peres, Paris. 
Geikie (Sir Archibald), Director of Geological Survey of England 

and Wales. — 28, Fermyn Street, S. W., Londres. 
LuBROCK (Sir John), Lord Abevury. — Bart. M. D. Siiint James, 2, 

London, S. W.; también en Down (Keut), High Elms 

(Inglaterra). 



8 LISTA DE SOCIOS 

Ramón y Gajal (Excmo. Sr. D. Santiago), de las Reales Acade- 
mias de Medicina y Ciencias, Catedrático en la Facultad 
de Medicina, Consejero de Instrucción pública. — Calle de 
Atocha, 125, Madrid. 

ScuDDER (Samuel Hnbbard). — 156, Brattle Street, Cambridge (Es- 
tados-Unidos de la América del Norte). 

TscHERMACK (Prof. G.) — Viena. 

Van Thiegen (Ph.), Professeur administratenr au Museum d'His- 
toire naturelle. — 22, rué Vauquelin, Paris. 

Socios Correspondientes extranjeros (1). 

MM. Acloque (Alexandre). — 69, Avenue de Segur, Paris. — (His- 
toria 7iatural general.) 

André (Ernest), Notario honorario; de la Sociedad ento- 
mológica de Francia. — 17, rué Víctor Hugo, Gray 
(Fíaute-Saóne, Francia). — ( Himenópteros , especialmente 
Formícidos y Mutilidos.) 

Arnold (Dr. J.) — Munich. 

Balsamo (Francesco). — Via Salvator Rosa, 290, Ñapóles. — 
(Botánica y principalmente algas.) 

Bedel (Louis), de la Sociedad entomológica de Francia. — 
20, rué de l'Odéon, Paris, 6^. — (Coleópteros paleárticos.) 

Blanchard (Dr. Raphael), Profesor en la Facultad de Me- 
dicina; de la Academia de Medicina, Director de los Ar- 
chives de Parasitologie. — 226, Boulevard Saint-Ger- 
main, Paris, 7^. — (Entoynología general., Hirudineos.) 

Bois (D.), Asistantau Muséum. — 15, rué Faidherbe a Saint- 
Mandé (Seine), Francia. — (Botánica.) 

BoulenCtER (G. a.), del Museo británico. — Courtfleld Road, 8. 
South Kensington, S. W. — Londres. — (Herpeiología é 
Icliologia.) 

Bourgeols (Jules). — Saiute Marie aux Musses (x\lsace). — 
(Malacodermos.J 

Brangsik (Dr. Cari). — Trencsen (Hungría). — (Entomología.) 

Brizi (Ugo). — Museo Agrario, Via Santa Susana, Roma. - 
(Botátiica y principalmente flora de Italia.) 



(1) Con el objeto de fomentar las relaciones científicas entre los socios, se indica 
entre paréntesis y con letra bastardilla, después de las señas de su domicilio, si el 
socio cultiva en la actualidad más especialmente algún ramo de la Historia natural. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 9 

MM. BucKiNG(Dr. H.), Profesor en la Universidad.— Estrasburgo 
(Alemania). 

Camerano (Lorenzo), Profesor de Anatomía comparada y 
Director del Museo zoológico de la Universidad. — Palazzo 
Carignano, Turin (Italia). — (Anatomía comparada, 
Gordiidos.) 

Cannaviello (Prof. Eurico).— Villa Bruno, Portici (Ñapóles). 

Gaul (Dr.), Ayudante del Museo de Historia natural.— Gi- 
nebra. — (Entomología, Jj^iriápodos.) 
Ghevreux (Edouard).— Route du Gap, Bóne (Gonstantina). 
Argelia. — (Crustáceos anfipodos.) 

GoHEN, Profesor en la Universidad. — Greiíswald (Alema- 
nia). — (Mineralogía.) 

GoiNCY (Auguste de). — Gháteau de Gourloiseau par Trigue- 
res (Loiret), Francia. 

Delacroix (Di-. G.), Agregado al Instituto nacional agronó- 
mico y Director de la Estación de Patología vegetal. — 
11 bis, rué d'Alésia, Paris. 

Dervieux (Ermanno). — Via Massena. 34. — Turin (Italia). 

De Toni (Pr. Dr. Joannes Baptista), Director del Jardín 
Botánico de la Universidad de Módena (Italia). 

DisTANT (W. L.) — Steine Haus, Selhurst Road, South Nor- 
wood, Surrey (Inglaterra). — (Hemipteros.) 

DoLLFus (Adrien), Director de La Feuiíle des Jeunes natu- 
r alistes. —Rué Pierre Gharron, 35, Paris. 

FiNOT (P. Adrien Prosper), Gapitáu de Estado Mayor, reti- 
rado.— 27, rueSaint-Honoré, Fontainebleau (Francia).— 
(Ortópteros.) 

FouMOUZE (Armand), Doctor en Medicina.— 78, Faubourg 
Saint- Denis, Pííi'Ís.--( Entomología médico- farmacéutica.) 

Gestro (Raffaello), Doctor, Vicedirector del Museo cívico de 
Historia natural. — Villela Dinegro, Genova (Italia). — 
(Coleópteros.) 

GiARD (Alfred), Profesor de Zoología en la Facultad de Gien- 
cias, Director del Laboratorio de Wimereux y del Bulletin 
Scientifique de la France et de la Belgique. — 14, rué Sta- 
nislas, Paris, 6®. — (Evolución^ Parasitismo, Crustáceos). 

GiRARD (Albert Alexandre), Secretario científico de S. M. — 
Lisboa (Portugal).— ('icíioíogfm y Malacología.) 

Griffiini (Dr. Achille).— Turin. — (Entomología.) 



10 LISTA DE SOCIOS 

MM. Grouvelle (A.)— Director de la Manufactura nacional de 
tabacos de Issy, rué Ernest-Renan, Issy-les-Moulineaux 
(Seine). fClavicornios exóticos.) 

Hegkel (Edouard), Profesor en la Facultad de Ciencias. — 
31, Gours Lieutaud, Marsella (Francia). — (Botánica.) 

HoRVÁTH (Géza) , Doctor en Medicina, Director del Museo 
nacional de Hungría. — Museumring, 12, Budapest 
(Austria-Hungría). — (Hemipteros.) 

Janet (Charles), Ingeniero de Artes y Manufacturas. — 71, 
Rué de París, Voisinlieu, prés Beauvais (Oise), Fran- 
cia. — (Costumbres y anatomía de las hormigas.) 

KoNOw (Friedrich Wilhelm). — Teschendorf, Grossherz. 
Meklenburg (Alemania). — ( Himenópteros y especial- 
mente Tentredínidos, Chalastogastra.J 

Kraatz (Guslav), Doctor en Filosofía, Redactor de la 
Deutsche Entomologische Zeitschrift.^W. 9, Linkstras- 
se, 28, Berlín. — (Coleópteros.) 

Lesne (Fierre), Asistente de Entomología del Museo de His- 
toria Natural — 10, Avenue Jeanne, Asniéres (Seine). — 
(Entomología, Coleópteros.) 

Lo BiANGO (D. Salvador), Comendador. — Estación Zoológi- 
ca, Ñapóles (Italia). 

Meunier (Stanislas), Profesor de Geología del Museo de 
Historia natural. — 3, Quai Voltaire. París. — (Litologia.) 

MoNTANDON (Amald L.) — Filarote, Slrada Viilor, Bukarest 
(Rumania). — (Hemipteros, principalmente heterópteros.) 

Nery Delgado (J. F.), Geólogo. — Rúa de D. Carlos I, 35, 
Lisboa. — (Geología.) 

Olivier (Henry). — Baroches-au-Houlme (Orne), Francia. 

Orbigny (H. d'), Arquitecto. — R. Saint-Guillaume, 21, Pa- 
rís, 7^. — f Coleópteros.) 

Pérez (Dr. J.) — Rué Saubat, 26, Burdeos. — f Himenópteros). 

PiGciOLi (Comm. Francesco), Director del Instituto fores- 
tal. — Vallombrosa (Italia). — (Botánica.) 

PicciOLi (Lodovico), Sub-Inspector forestal.— Siena (Italia). 
(Botánica. ) 

Porter (Garlos E.), Director general del Museo y de la 
Revista Chilena de Historia naíur«¿. -—Casilla, 1108, Val- 
paraíso, Chile. — (Histología. Crustáceos decápodos y 
hemipteros.) 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 11 

Reitter (Edmond). — Paskau (Austria). — (Coleópteros de 
Europa). 

Richard (Jules), Doctor ea Ciencias, Director del Museo 
oceanógrafico. — Monaco. — (Crustáceos inferiores. J 

SalomOxV (Dr. W.) — Instituto Mineralógico de la Universi- 
dad. — Heidelberg (Alemania). 

ScHOUTEDEN (H.) — 12,Ghaussée d'Ixelles, Bruselas. — (He- 
mipteros.J 

ScHULTHEss Rechuerg (AntoH V,), Doctor en Medicina. — 
Thalacker, 22, Zuric. — (Entomología, Ortópteros.) 

SoDiRO (R. P. J.)— Quito (Ecuador). 

TuRNEz (W. Henri), de la Comisión Geológica. — Washing- 
ton (Estados-Unidos) DG. — (Geología.) 



Socios numerarios (1). 

1901, Administración Militar (Biblioteca de). — Madrid. 

1901. Agell y Agell (D. José), Alumno de Farmacia. — Bar- 

celona. 
1903. Aguilar y Carmena (D. Fernando), Farmacéutico. — Galle 
de Jorge Juan, 17, Madrid. — (Botánica.) 

1896. Aguilar y Cuadrado (D. Miguel), Paseo de Atocha, 17, 

2.", Madrid. 

1902. Alabern (D. Enrique), Doctor en Medicina. — Plaza del 

Príncipe, 4, Mahón. — (Citología general é Histología 
humana.) 

1897. Alaejos y Sanz (D. Luis), Doctoren Ciencias naturales, 

Ayudante de la Estación de Biología marina. — San- 
tander. 
1905. Algaraz (D. Antonio.) — Ingeniero agrónomo. — Castellón. 

1898. Alloza Blasco (D. Leandro), Ingeniero de Caminos. — 

Castellón. — (Geología.) 

1901. Almera (D. Jaime), Canónigo de la Catedral. — Sagris- 

tans, 1, 3.°, Barcelona. — (Geología y Paleontología.) 

1902. oAlrededor del Mundo.» — Progreso, 1, Madrid. 

1875. Antón y Ferrándiz (D. Manuel), Catedrático en la Facul- 



(1) El nombre de los socios numerarios va precedido de la cifra que indica el año 
de su admisión en la Sociedad y el de los socios fundadores de la abreviatura S. F. 



12 LISTA DE SOCIOS 

tad de Ciencias, Jefe de la Sección de Antropología y 
Secretario del Museo de Ciencias naturales.— C. de OIó- 
zaga, 5 y 7, Madrid. — f Antropología.) 

1894. Ahagón y Escagena ( D. Federico), Doctor en Ciencias 
naturales, Catedrático en el Instituto. — Falencia. 

1898. Aramburu y Altuna (D. Pedro), Doctor en Medicina, Ca- 
tedrático en la Escuela de Veterinaria. — San Felipe, 4, 
Zaragoza. 

1905. Aranda Millán (D. Francisco). —Madrid. 

1885, Aranzadi y Unamuno (D. Telesforo), Doctor en Farmacia 
y en Ciencias naturales, Catedrático en la Facultad de 
Farmacia de la Universidad. — Barcelona. — (Antropolo- 
gía y Botánica.) 

1904. Arellano (D. Tomás). — Arenal, 18, Bilbao. 

1903. Areses (D. Rafael), Ingeniero de Montes. — Tuy (Ponte- 

vedra). 
1902. Arévalo (D. Celso), Doctor en Ciencias naturales. — Galle 
de San Juan, 1, Segovia. — (Geología.) 

1904. Arias Encobet (D. José), Colector del Museo de Ciencias 

naturales.— C. de Núñez de Balboa, Asilo de las Merce- 
des, M.ÁáTidi.— (Dípteros). 

1896. Arráez y Cabrias (D. José), Abogado. — C. de Caste- 

lar, 14, Sevilla. — (Antropología criminal.) ' 
1887. Artigas (D. Primitivo), Ingeniero Jefe de Montes. — C. del 
Reloj, 9, principal izquierda, Madrid. — (Silvicultura.) 

1906. AsHER Y C.^ (A.)— 13, Unter den Linden, Berlín W. 
1872. Ateneo científico y literario (Bililioleca del). — C. del Pra- 
do, 21, Madrid. 

1889. AuLET Y Soler (D. Eugenio), Presbítero, Doctor en Cien- 
cias físico-químicas y Licenciado en naturales. Catedrá- 
tico en el Instituto de Tarragona. — Olot (Gerona). 

1900. AzAM (D.José), Arquitecto. — 14, rué de Trans , Dragui- 
gnan (Var), Francia. — (Ortópteros y Hemipteros.) 

1897. AzPEiTiA Y Moros (D. Florentino), Profesor en la Escuela 

de Minas. — Glorieta del Cisne, 3, hotel, Madrid. — 
(Malacologia y Diatomeas.) 

1902. Bago y Rubio (D. Miguel), Comandante de Ingenieros. — 
C. de Trajano, 15 y 17, Sevilla. 

190i. Bahía y Urrutia (D. Luis), Abogado, Ex-diputado á Cor- 
tes.— Hilario Peñasco, 2, Madrid. — (Agricultura.) 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 13 

1901. Ballestero Pardo (D. Mariano), Doctor en Ciencias. — 
Galatayud (Zaragoza). 

1872. Barboza du Bocage (Excmo. Sr, D. José Vicente), Direc- 
tor del Mnseo de Historia natural. — Lisboa. — (Mamífe- 
ros, aves y reptiles.) 

1905. Barcia Trelles (D, Juan), Ingeniero agrónomo.— Veláz- 
qnez, 22, Madrid. 

1891. Barras de Aragón (D. Francisco de las). Doctor en Cien- 

cias naturales, Catedrático en el Instituto. — Huelva. — 

(Entomología y Botánica.) 
1905. Barre (Sr. Barón de la), — C. deCopons, 7, 3.°, Barcelona. 
1901. Barreiro Martínez (R. P. Agustín). — Convento de Padres 

Agustinos, Valladolid. — (Botánica y Lepidópteros.) 
1895. Bartolomé del Cerro (D. Abelardo), Doctor en Ciencias 

naturales. Auxiliar de la Universidad. — Daoíz, 5, Madrid. 

1889. Becerra y Fernández (D. Antonio), Doctor en Ciencias 

naturales, Catedrático en el Instituto. — Baeza. — (En- 

totnologia agrícola y dibujo científico.) 
1894. Benedicto Latorre (D. Juan), Farmacéutico.— Monreal 

del Campo (Teruel). —/jBoíánica y moluscos terrestres.) 
1905. Benedito (D. José M.')— Taxidermista, Valencia. 
1901. Benet Andreu (D. José), Catedrático en el Instituto. — 

Almería. 
1898. Benjumea y Pareja (D. José). — Santa Ana, 51, Sevilla. 
1905. Bernard (D. Francisco), Ingeniero de Montes. — Prado, 3, 

Madrid. 
1905. Bertrán de Lis (D. Vicente). — G. de la Gasea, Madrid. 

1903. Descansa Casares (D. Fermín), Catedrático de Historia 

natural en el Instituto. — Orense. — (Botánica.) 
1004. Biblioteca García Barbón. — Vigo (Pontevedra). 

1904. Biblioteca universitaria de Granada. 

1890. Blanco del Valle (D. Eloy), Catedrático de Historia na- 

tural en el Instituto. — León. 

1892. Blanco y Juste (D. Rafael), Doctor en Ciencias natura- 

les. Profesor en la Escuela normal— C. de Sandoval, 4, 

Madrid. 
1898. Blas y Manada (D. Macario), Doctor en Farmacia. — 

C. del Pez, 1, Madrid. 
1901. Bofill (D. José María), Doctor en Medicina. — G. Aragón, 

281, Barcelona. 



14 LISTA DE SOCIOS 

s. F. Bolívar y Urrutia (D. Ignacio), Caled rálico en la Facul- 
tad de Ciencias, Jefe de la Sección de Entomología en el 
Museo. — Jorge Juan, 17, Madrid. — (Ortópteros, Hemíp- 
teros y Arquípteros.) 

1872. Bolívar y Urrutia (D. José María), Jefe faculialivo de la 
Casa de Socorro de Cfiamberí. — C. de Prim, 15, Madrid. 

1882. Bolos (D. Ramón), Farmacéutico, Naturalista. — C. de 

San Rafael, Olot (Gerona). — (Botánica.) 
1898. BoROBio (D. Patricio), Catedrático en la Facultad de Me- 
dicina. — Coso, 100, Zavñgoza.— (Pediatría.) 
1872. BosGÁ Y Gasanoves (D. Eduardo), Licenciado en Medici- 
na, Catedrático de Historia natural en la Universidad. 
Paseo del Grao, Valencia. — (Reptiles de Europa.) 

1900. BoscÁ Y Seytre (D. Antimo), Doctor en Ciencias natura- 

les, Catedrático en el Instituto. — Teruel. 
1877. Breñosa (D. Flafael), Ingeniero de Montes de la Real 
Casa. — San Ildefonso (Segovia). — (Cristalografía.) 

1901. Brugués y Escuder (D. Casimiro), Doctoren Farmacia y 

en Ciencias. — C. del Bruch, 66, Barcelona. — (Histología 
vegetal.) 

1883. Buen y del Cos (D. Odón), Catedrático de Historia natu- 

ral en la Universidad. — C. de Aribau, Barcelona. — 

(Botánica.) 
1905. BuiGAS Y Dalmau (D. José), Cónsul de España en Moga- 

dor (Marruecos). 
1897. BuRR (D. Malcolm). — 23, Blomfield Court, Maida Vale 

W. Londres. — (Ortópteros y Dermápteros.J 
1905. Busto (D. José del), Ingeniero de Minas. — C. de Olóza- 

ga, 8, Madrid. 

1901. Caballero (D. Arturo), Licenciado en Ciencias, Conser- 

vador del Jardín Botánico. — C. de Lope de Vega, 11, 
Madrid. 

1902. Cabrera y Díaz (D. Agustín), Licenciado en la Facultad 

de Ciencias.- -C. de Preciados, 9, Madrid. 

1891. Cabrera Y Díaz (D. Anatael) , Médico cirujano. — Laguna 
de Tenerife (Islas Canarias). — (Himenópteros.) 

1896, Cabrera y Latorre (D. Ángel), Agregado al Museo de 
Ciencias naturales , Caballero de la orden civil de Al- 
fonso XII. — C. de la Beneficencia, 18, Madrid.— /^Mawí- 
fpros y Dibujo científico. J 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HIST()RL\ NATURAL. 15 

1897. Gáceres y González (D. Juan). — G. del Duque, 8, Garta- 
gensi.— (Entomología.) 

1904. Gadevall y Díars (D. Juan). — Tarrasa. 

1906. Galafat IjEÓn (D. Juan), Goleclor del Museo de Giencias 
naturales. — G. de la Reina, 9, Madrid. 

1892. Galandre y Lizana (D. Luis). — Pasaje de Gonesa, Gar- 
tagena. 

1872. Calderón y Arana (D. Salvador), Gatedrático de Minera- 
logía y Botánica en la Facultad de Giencias, Jefe de la 
Sección de Mineralogía en el Museo. — G. de San Bernar- 
do, 66, principal derecha. — (Geología y Petrología.) 

1901. Galleja y Borja-Tarrius (D. Garlos), Gatedrático en la 

Facultad de Medicina. — Gortes, 248, pral., Barcelona. — 
(Histología.) 

1902. Calvo y Antón (D. José). — G. de Gerona, 111, Barcelona. 

1905. Campo Prado (D. Fernando de), Farmacéutico, Profesor 

de Historia natural y de Agricultura en el Colegio cató- 
lico. Individuo de la Sociedad española de Física y Quí- 
mica. — G. Real, 16, La Coruña. 

1889. Gamps (Sr. Marqués de). — Canuda, 16, principal, Bar- 
celona. 

1905. Canals (D. Salvador), Diputado á Gortes. — C. de Fuenca- 
rral, 114, Madrid. 

1905. Garballo (D. Jesús María), Director del Colegio Salesia- 
no. — Santander. — (Geología y espeleología) 

1894. Garbo y Domenech (D. Manuel), Catedrático en el Insti- 
tuto. — Reus. 

1904. Carretero (D. Luis), Ingeniero industrial.— Segovia. 

1877. Carvalho Monteiro (Excmo. Sr. D. Antonio Augusto de). 
Doctor en Derecho y en Ciencias naturales por la Uni- 
versidad de Coimbra, y miembro de la Sociedad de Acli- 
matación de Río Janeiro. — Rúa do Alecrim, 70, Lisboa 
(Portugal) —( Lepidópteros. J 

1901. Gasamada Mauri (D. Ramón). — Pelayo, 17, 2.", Bar- 
celona. 

1900. Casares Bescansa (D. Román), Farmacéutico. — a La Tri- 

nidad», fábrica de productos químicos, Málaga. 

1901, Casares Gil (D. Antonio), Médico militar.— Rambla de 

Cataluña, 29, Barcelona. — (Hepáticas y Musgos.) 
1901. Casares Gil (D. José), Gatedrático en la Facultad de Far- 



16 LISTA DE SOCIOS 

macia, Senador del Reino. — G, de Santa, Catalina, 5, 

M'dávid.—fAnálisis químico mineral.) 
1901. Gasino de Zaragoza. 
1905. Gastro y Pascual (D. Francisco), Doctor en Farmacia. — 

G. de Santa Bárbara, 2, Madrid. 

1903. Gastro y Valero (D, Juan), Gatedrático en la Escuela 

de Veterinaria. — Ghamartín de la Rosa (Madrid.) 
1901. Gátedra de Historia natural de la Universidad de Bar- 
celona. 

1901. Gátedra de Historia natural déla Universidad de Santiago. 
1884. Gazurro y Ruiz (D. Manuel), Doctor en Derecho y en 

Giencias naturales, Gatedrático en el Instituto. — Gerona. 
(Ortópteros y dípteros de Europa., Micrografta.) 

1905. Cendrero (D. Orestes), Alumno de la Facultad de Gien- 

cias — G. de Pelayo, 18, Madrid. 

1906. Gerrolaza y Armentia (D. José), Alumno de la Facultad 

de Giencias. — G. de los Ganos, 8, 3.°, Madrid. 

1891. Ghaves y Pékez del Pulgar (D. Federico), Doctoren Gien- 

cias físico-químicas. — G. de Jesús, 17, Sevilla. — (Mine- 
ralogía y[ Cristalografía.) 
1873. Godorniu (D. Ricardo), Ingeniero de Montes.— Murcia. 

1904. Golegio de Santo Domingo. — Orihuela. 

1898. Golomina y G.írolo (D. Alejandro de). Doctor en Giencias 
naturales, Gatedrático en el Instituto. — Pontevedra. 

1878. Gomerma (D. Andrés A.), Ingeniero de la Armada. — 
El Ferrol. 

1902. Gompañía de Tabacos de Filipinas. — Barcelona. 

1903. Gonsejo general de Agricultura, Industria y Gomercio de 

Valencia. 

1892. Gorrales Hernández (D. Ángel), Licenciado en Giencias 

naturales, Profesor auxiliar en el Instituto. — Soria. 

1901. GoRRÉA DE Barros (D. José Maximiano). — S. Martinho 
d'Anta, Sabroza (Portugal). 

1872. Gortázar (Excmo. Sr. D. Daniel de), Ingeniero Jefe de 
Minas, de las Reales Academias de la Lengua y de Gien- 
cias exactas, físicas y naturales, Gonsejero de Instruc- 
ción pública. — G. de Velázquez, 32, hotel, Madrid. 

1901. Goscollano y Durillo (D. José), Profesor auxiliar en el 
Instituto. — G. de la Goncepción, 29, Górdoba. 

1903. GoTRiNA Y Ferrer (D. Modesto). — Barcelona. — (Histología.) 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 17 

19U2. Gru y Marqués ( D. Enrique), Naíaralisía disecador. — 
Reyes Católicos, 7 y 9, Sevilla. — (Entomología y Orni- 
tología. J 

1903. Cruz (D. Emiliano de la), Miembro del Instilato de Inge- 
nieros de Minas de la Gran Bretaña, del Instituto de Mi- 
nas y Metalurgia de Londres, del Instituto del Norte de 
Inglaterra (Newcastle), déla Sociedad geológica de Fran- 
cia, de la de Bélgica, etc. — C. de Malasaña, 3, Madrid. 

1902. Gruz Nathan (D. Ángel B. déla), Profesor en el Institu- 
to. — G. de D. Juan de Villarrasa, 12, Valencia. 

1889. DarctEnt (D. Florismundo), Ingeniero. — Moralejo, 5, 

Aguilar (Córdoba). 
1905. Delgado (D. Mariano). — C. del Arenal, 24, Madrid. 

1902. Deulofeu (D. José), Catedrático de Química inorgánica 

en la Facultad de Farmacia. — Santiago. 

1899. Díaz (R. P. Filiberlo), Doctor en Ciencias, Conservador 
por oposición en el Museo de Ciencias naturales. — C. de 
San Miguel, 21 duplicado, Madrid. 

1898. Díaz DE Argaya (D. Manuel], Doctor en Ciencias, Direc- 
tor y Catedrático de Historia natural en el Instituto. — 
C. de la Independencia, 7, Zaragoza. 

1890. Díaz del Villar (D. Juan Manuel), Licenciado en Medi- 

cina, Catedrático en la Escuela de Veterinaria. — C. de 
Atocba, 127 duplicado, Madrid. — [Epizoarios y Entomo- 
zoarios.J 
1894. DíEz SoLORZANO (D. Manuel). — G. de Blanca, Santander. 

1901. Diez ToRTOSA (D. Juan Luis), Doctor en Farmacia. — Re- 

yes Católicos, 47, Granada. 

1898. DoMENECH (R. P. Estanislao), Profesor de Historia natu- 

ral en el Colegio del Sagrado Corazón. — C. de Lauria, 13, 
Barcelona. (Apartado 143). 

1899. Domínguez (D. Antonio A.)— Laguna de Tenerife.— ( Co- 

leópteros de Canarias.) 
1898. DossET (D. José Antonio!, Doctor en Farmacia. — Plaza 
de Sas, 2, Zaragoza. — fDiatomeas.J 

1903, DuLAU (M.), Soho Square, 37, Londres. 

1902. DüRÁN Desumvila (D. Narciso), Licenciado en Farmacia, 

Título de honor de los Ilustres Colegios provinciales de 
Barcelona, Lérida y Navarra, Director de la Revista 
cienlífica profesional. — Ganet de Mar (Barcelona). 

Tomo vi.— Enero, 1906. " 2 



18 LISTA DE SOCIOS 

1890. DusMET Y Alonso (D. José M.), Naturalista agregado al 
Museo de Ciencias naturales, Doctoren Ciencias. — Plaza 
de Santa Cruz, 7, Madrid. — (Himen ápteros.) 

1898. Eleicegui (D. Antonio), Catedrático en la Facultad de Far- 
macia. — Plaza de la Universidad, 5, 3.", Santiago. 

1888. Elizalde y Eslava (D. Joaquín), Catedrático de Historia 
natural en el Instituto. — Logroño. 

1894. Engibo y Mena (D. Juan), Licenciado en Derecho. — 
Huercal-Overa (Almería). — (Entomología.) 

1902. Escribano (D. Cayetano), Licenciado en Ciencias natura- 
les. — C. de Hortaleza, 76, Madrid. 

1872. Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos 
(Biblioteca de la).— C. de Alfonso XII, Madrid. 

1872. Escuela de Ingenieros de Montes (Biblioteca de la). — El 
Escorial (Madrid). 

1894. Escuela de Veterinaria de Madrid. 

1905. Escuela Normal de Maestros de Granada. 

190G. Escuela Normal de Maestros de Huesca. 

1875. EsPLUGA Y Sancho (D. Faustino), Catedrático de Historia 
natural en el Instituto.— Trinidad, 3, Toledo. 

1902. EsPLUGUEs Y Ahmengol (D. Julio), Profesor auxiliar del 
Instituto y Jardinero 2." del Botánico.— Valencia. 

1905. Estación de biología marítima. -C. de Caslelar, Puerto 
Chico, Santander. 

1902. Esteva (D. José), Presbítero. — Bellmirall, 5, Colegio de 
' Caridad, Gerona.— ('^oíámca general y Criptogámia.J 

1878, Facultad de Ciencias de la Universidad (Biblioteca de 
la). — Valencia. 

1902. Facultad de Ciencias de la Universidad de Oviedo. 

1901. Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona. 

1874. Fernández de Castro (D. Ángel), Ingeniero de Montes.— 

C. de Fabiola, 3, Sevilla. 

19Ü0. Fernández de Gatta y Galache (D. Manuel), Doctor en 
Farmacia. — Vilvestre (Salamanca). 

1904. Fernández Galiano (D. Emilio), Alumno de la Facultad 
de Ciencias.— C. de Pelayo, 18, Madrid. 

1890. Fernández Navarro (D. Lucas), Catedrático de Cristalo- 
grafía en la Facultad de Ciencias.— Cuesta de Santo Do- 
mingo, 18, Madrid. 

1875. Ferrand y Coughoud (D. Julio), Ingeniero Jefe de la pri- 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 19 

mera sección de vía y obras de los Ferrocarriles Anda- 
luces. — G. de Feria, 100, Sevilla. 

1900. Ferrando y Más (D. Pedro), Gatedrálico de Mineraloi^ía 
. y Botánica en la Universidad. — C. de Ganfranc, 4, Za- 
ragoza. 

1885. Ferrer (D. Garlos), Doctor en Medicina y Bachiller en 
Giencias. — Ronda de la Universidad, 16, 1.°, Barcelona. 

1902. Ferrer Dalmau (D. Eugenio), Profesor de la Escuela de 
Industrias. — G. de Santo Domingo, 20, Tarrasa. 

1901. Ferrer y Hernández (D. Jaime). — Montaner, 66, Barce- 

lona. — (Mineralogía.) 

1901. FiNESTRES Y FoGH (D. Eduardo). — Ager (Lérida). — (Mine- 
ralogía.) 

1879. Flürez y González (D. Roberto). — Cangas de Tineo 
(Oviedo) . — (Entomología.) 

1901. FoLCH Y Andreu ( D. Rafael), Doctor en Farmacia. — 
Vendrell (Tarragona) . — (Botánica.) 

1901. FoNT Sagué (D. Norberto), Presbítero.— G. de Fontane- 

11a, 15, 3.", Barcelona. — (Geología.) 

1902. FoRTEZA Rey y Forteza (D. José). — Golón, 23, Palma de 

Mallorca (Baleares). 

1902. Francois (Ph.), Jefe de trabajos prácticos en la Sorbona. — 

Rué des Fossés S'^-Jacques, 20, Paris, 5^. 

1888. Fuente (D. José María de la), Presbítero. — Pozuelo de 
Galatrava (Giudad-Real). — (Entomología, Coleópteros de 
Europa. Admite cambios de estos insectos.) 

1890. FusET Y TuHLÁ (D. José), Doctor en Giencias naturales. 
Catedrático en el Instituto de Palma. — Mallorca. — 
(Gusanos y Dibujo científico.) 

1904. G.\LÁN (D. Alfonso), Alumno de las Facultades de Gien- 
cias y Farmacia. — G. de Villanueva, 23, Madrid. — fHi- 
menópteros.) 

1903. García Callejo (D. José María). — Núñez de Balboa, 17. — 

(Naturalista preparador.) 
1872. García y Arenal (D. Fernando), Ingeniero del puerto. — 

Vigo (Pontevedra). 
1901. García Fraguas (D. José Esteban), Doctor en Medicina, 

Catedrático en el Instituto. — Coso, 120, Zaragoza. 
1894. García y García (D. Antonio), Profesor auxiliar en el 

Instituto. — Huelva. 



20 LISTA DE SOCIOS 

1877. García y Mercet (D. Ricardo) , Naturalista agregado al 
Museo de Ciencias naturales, Farmacéutico de Sanidad 
militar. — Goya, I, Madrid. — (Himenópteros de Europa.) 

1904. García Mon é Ibáñez (D. Francisco), \lumno dela.Facul- 
tad de Ciencias. — C. de la Luna, 18, Madrid. 

1899. García Várela (D. Antonio), Doctoren Ciencias natura- 

les. Conservador por oposición en el Museo. — C. de Re- 
latores, 24, Madrid. (Hemipteros.) 

1902. Garriga y Barrerán (D. Gerardo), Farmacéutico.— Ge- 

rona. 

1904. Gascón (D. Antonio), Director del Boletín Minero y Comer- 

cial. — Carranza, 8, Madrid. 

1900. Gelabert Rincón (Rvdo. D. José).— Llagostera, Gerona. 

(Mineralogía y Geología.) 

1884. GiLA Y FiDALGO (D. Félix), Catedrático excedente de la Fa- 
cultad de Ciencias. — Segovia. — (Botánica y Geología.) 

1877. Cogorza y González (D.José), Catedrático de Anatomía 
y Fisiología animal en la Universidad Central. — C. de 
San Andrés, 19, Madrid. 

1890. GoiTiA (D. Alejandro), Licenciado en Ciencias.— C. de 
Alcalá, 4, Madrid. 

1894. GÓMEZ OcAÑA (D. José), de las Reales Academias de 
Medicina y Ciencias, Catedrático de Fisiología en la 
Facultad de Medicina.— C. de Atocha, 127 dup.°, Madrid. 

1905. Gómez de la Maza (D. Manuel), Catedrático en la Univer- 

sidad de la Habana (Isla de Cuba). 

1905. González (D. Anselmo).— G. de la Montera, Madrid. 

s. F. González Hidalgo (D. Joaquín), de la Real Academia de 
Ciencias, Catedrático de Malacología y animales infe- 
riores en la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sección de 
Malacología del Museo.— C. de Alcalá, 36, Madrid. 

1900. Gota y Casas (D. Antonio), Doctor en Medicina. — C. del 
Pilar, 16, Zaragoza. 

1903. Gracián y Lavedán (D. Antonio).— C. del Padre Mar- 

chena, 13, Sevilla. 

1899. Graiño y Caubet (D. Celestino), Doctor en Farmacia, pre- 
miado en varias Exposiciones. — Aviles (Asturias). — (Or- 
nitología. Admite cambios.) 

1882. Gredilla y Gauna (D. Apolinar Federico), Catedrático de 
la Facultad de Ciencias, Director del Jardín Botánico, 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORL\ NATURAL. 21 

Jefe de la Sección de cultivos. — G. déla Estrella, 7, prin- 
cipal, Madrid. — (Geología y Botánica.) 

1898. Gregorio y Rocasolano (D. Antonio), Gatedrático de Quí- 
mica en la Facultad deGiencias. — Temple, 20, Zaragoza. 
( Gramíneas. J 

1905. GuiJELMO (Excmo. Sr. D. José), Ex-Director general de 
Penales. — G. de Jorge Juan, 7, Madrid. 

1893. Guillen (D. Vicente), Médico- cirujano, Jardinero mayor 
del Botánico. — Valencia. 

1901. Gutiérrez Martín (D. Daniel), Doctor en Farmacia. — 

Gonstilución, 17, Mercado chico, A.vila. — (Botánica n 
Entomología de la Provincia.] 

1902. Gutiérrez Sobral (D. José), Gapitán de 'Navio de pri- 

mera clase. — G. de la Palma, 40, Madrid. — {Hidro- 
grafía.) 

1898, Halcón (D. Fernando), Marqués de San Gil. — G. de Al- 

fonso XII, 50, Sevilla. — (Patología vegetal. J 

1890. Hernández y Álvarez (D. José), Licenciado en Giencias 
naturales, Gatedrático de Agricultura en el Instituto. — 
Badajoz. — (Botánica.) 

1893. Hernández Pacheco y Esteban (D. Eduardo), Doctor en 
Giencias naturales, Gatedrático en el Instituto. — Górdo- 
ba. — (Geología.) 

1875. Heyden (D. Lucas von). Mayor en reserva, Doctor en 
Filosofía, honoris causa, individuo de las Sociedades 
Entomológicas de Alemania, Francia, San Petersburgo, 
Suiza, Italia, etc., Gaballero de las Ordenes del Águila 
Roja prusiana, de la Gruz de Hierro y de San Juan. — 
Schlosstrasse, 54, Bockenheim, Frankfurt am Main (Ale- 
mania). — (Coleópteros.] 

1888. Hoyos (D. Luis), Doctor en Giencias naturales y en Dere- 
cho, Gatedrático de Agricultura en el Instituto. — Toledo. 
(Antropología.) 

1901. Hueso (D. José), Doctoren Giencias, Profesor numerario 
de la Escuela Normal.— Valencia. 

1895. Huidobro y Hernández (D. José), Doctor en Giencias, Gon- 
servador en el Museo de Giencias naturales.— G. de San 
Bernardo, 52, Madrid. 

1899. Ibáñez Díaz (D. Francisco Antonio), Duque, 9, Cartagena. 

(Botánica.) 



22 LISTA DE SOCIOS 

1895. Ibarlucea (D. Gasto), Catedrático de Agricultura en el 

Instituto. — Moreras, 6, 2.°, Cáceres. 

1902. Imprenta de Fortanet. — G. de la Libertad, 29, Madrid. 

1905. Instituto general y técnico de Badajoz. 

1903. Instituto general y técnico de Barcelona. 

1901. Instituto general y técnico de Burgos. 

1902. Instituto general y técnico de Gáceres. 

1906. Instituto general y técnico de Giudad Real. 
1872. Instituto general y técnico de Górdoba. 
1901. Instituto general y técnico de Guadalajara. 

1903. Instituto general y técnico de Huelva. 

1904. Instituto general y técnico de Orense. 
1904. Institutí) general y técnico de Falencia. 

1901. Instituto general y técnico de Palma de Mallorca. 
1904. Instituto general y técnico de Pontevedra. 

1872. Instituto general y técnico de San Isidro (Biblioteca 

del).— Madrid. 

1903. Instituto general y técnico de San Sebastián (Guipúzcoa). 
1901. Instituto general y técnico de Santiago. 

1880. Instituto general y técnico de Valencia. 

1901. Instituto general y técnico de Vitoria. 

1901. Instituto general y técnico de Zaragoza. 

1873. IÑARRA Y Echevarría (D. Fermín), Gatedrático en el Ins- 

tituto general y técnico de Guipúzcoa. — G. de San Mar- 
tín, 21, 2.°, San Sebastián. 

1904. Iradier (D. Gesáreo), Arquitecto.— Fernando VI, 11, Ma- 

drid. 

1904. Jacobs (Dr. H.) — Luxemburgplatz, 3, Wiesbaden (Ale- 
mania.) 

1872. Jardín Botánico (Biblioteca del). — Madrid. 

1896. Jiménez Gano (D. Juan), Licenciado en Giencias natura- 

les. Gasa Blanca. — Guenca. — (Lepidópteros.) 

1884. Jiménez de Gisneros (D. Daniel), Gatedrático de Historia 
natural en el Instituto. — G. de Medina, 38, Alicante. 

1899. Jiménez Munuera (D. Francisco de P.) — Alto, 9, Carta- 
gena. — (Botánica.) 

1898. Jimeno (D. Hilarión), Doctor en Giencias, Director del 
Laboratorio químico municipal. — Goso, 127, Zaragoza. 

1901. Jimeno Egurbide (D. Florentino), Doctoren Farmacia.-^. 
Plaza Real, 1, Barcelona. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORL\ NATURAL. 23 

1906. Julia Olsina (D. Juan), Licenciado en Farmacia. — C. de 
Buenavisla, 9, Barcelona. — (Botánica.) 

1895. Rheil (D. Napoleón M.), Profesor en la Escuela de Co- 
mercio, Socio del Club de Historia natural de Praga y de 
las Sociedades Entomológicas de Berlín, Stettin y Dres- 
de. — Ferdinandslrasse, 38, Praga (Bohemia). 

1884. Lauffer (D. Jorge), Agregado al Museo de Ciencias natu- 
rales, Caballero de la orden civil de Alfonso XII. — Calle 
de Juan de Mena, 5, Madrid. — (Coleópteros de Europa.) 

1901. Laza (D. Enrique), Director propietario del Laboratorio 
químico. — C. del Duque de la Victoria, 6, Málaga. 

1880. Lázaro é Ibiza (D. Blas), de la Real Academia de Cien- 
cias, Doctor en Farmacia y en Ciencias, Catedrático 
de la Facultad de Farmacia. — G. de Palafox, 19, Hotel, 
Madrid. — (Botánica.) 

1905. León Ramos (D.Modesto de), Doctor en Medicina. — C. de 
Augusto Figueroa, 19, Madrid. 

1905. Liceo Recreo Orensano. — Orense. 

1900. López García y Mir (D. Julián), Farmacéutico. — San Ci- 

prián, Vivero (Lugo). 
1889. LÓPEZ DE ZuAzo (D. José), Doctor en Ciencias naturales. 
Catedrático en el Listituto. — Burgos. 

1901. LÓPEZ Mendigutia (D. Fernando). — C. de Gampoamor, 12, 

Madrid, 

1905. Lozano Rey (D. Luis), Doctor en Ciencias naturales, Con- 
servador interino del Museo de Ciencias naturales. — 
Calle de Velázquez, 32, Madrid. 

1897. Llanas (D. José María), Farmacéutico militar. — Alberto 
Bosch, 12, Madrid. 

1901. Llenas y Fernández (D. Manuel).— C. del Carmen, 44, 2.°, 

1.', Barcelona. — (Botánica.) 

1902. Llobet y Pastors (D, Luis), Farmacéutico. — Gerona. 
1902. Lloro y Gamboa (D. Ramón), Doctor en Ciencias y Medi- 
cina. — Jorge Juan, 13, Madrid.— (^Química geológica.) 

1897. Magiñeira y Pardo (D. Federico G.), Cronista oficial de 
Ortigueira (Coruña). — (Prehistoria.) 

1878. Mag-Lenna\ ( D. José) , Ingeniero. — Portugalele (Bilbao). 

1905. Madariaga (D. Guillermo).— C. de Luis Vélez de Gueva- 
ra, 11, Madrid. 

1887. Madrid Moreno (D. José), Doctor en Ciencias, Profesor 



24 LISTA DE SOCIOS 

Sub-Jefe encargado de la Sección de bacteriología del 
Laboratorio municipal, Catedrático de Técnica micro- 
gráfica é Histología vegetal y animal en la Facultad de 
Ciencias, Consejero de Sanidad. — G. de Serrano, 40, 
Madrid. — (Micrografia.) 
1904. Malaguilla (D. Eduardo), Licenciado en Ciencias natu- 
rales.— C. de Toledo, 29, Ciudad-Real. 

1903. Maluquer y.Nigolau (D. José).— Jaime I, 14. — Barce- 

lona. — (Malacología.J 

1904. Maluquer y Nigolau (D. Salvador). — Jaime I, 14, Barce- 

lona. — (Lepidópteros.) 

1873. Marín y Sancho (D. Francisco), Licenciado en Farmacia. 

C. de Silva, 49, 2.° derecha, Madrid. 

1899. Martín Ayuso (D. Dionisio), Ingeniero agrónomo, Direc- 
tor y Catedrático del Listiluto.— Oviedo. 

1901. Martínez y Martínez (D. Cesáreo), Catedrático en el Ins- 
tituto. — Gijóu. 

1897. Martínez Gámez (R. P. Vicente), Profesor de Ciencias 

naturales en el Colegio Calasancio. — C. de Jesús, 25, 
Sevilla. — (Ornitología de España.) 

1903. Martínez Girón (D. Paulino).— Corral del Rey, 11 , Sevilla. 

1893. Martínez Núñez (R. P. Zacarías), Agustino, Licenciado 
en Ciencias naturales, Director del Real Colegio de Al- 
fonso XII.— El Escorial (Madrid). 

1874. Martínez y Ángel (D. Antonio), Doctor en Medicina. — 

C. del Almirante, 21, Madrid. 

1889. Martínez de la Escalera (D. Manuel). — C. de Núñez de 
Balboa, 17, Madrid. — (Coleópteros de Europa.) 

1892. Martínez Fernández (D. Antonio), Doctor en Ciencias 
naturales, Catedrático en el Instituto. — Ciudad Real. — 
(Ento)nología é Histología.) 

1889. Martínez Pacheco (D. José), Doctor en Farmacia. — C. de 
San Miguel, 21 duplicado, principal, Madrid. 

s. F. Martínez y Sáez (D. Francisco de Paula), Catedrático en 
la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sección de üsteozoolo- 
gía en el Museo. — C. de San Quintín, 6, principal, Ma- 
drid. — (Coleópteros de Europa.) 

1898. Más y Guindal (D. Joaquín), Oficial 2." de Sanidad mi- 

litar. — C. del Conde Duque, 40, principal derecha, 
Madrid. 



DE LA BEAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 25 

1898. Mateos Pérez (D. Félix), Profesor en la Escueki de Vete- 
rinaria. — Santiago. 

1882. Mazarredo (D. Garlos), Ingeniero de Montes.— G. de Glau- 
dio Goello, 24, Madrid. — (Neurópteros y Arácnidos.) 

1905. Mazarredo (D. Rafael), Ingeniero Jefe de Gaminos.— 
G. de Alcahí, 31, Madrid. 

1897. Mazo y Franza (D. Julio del), Abogado.— Arguijo, 5, Se- 
villa. — ( Ornitología. J 

1884. Mederos Y Manzanos (ü. Pedro), Licenciado en Giencias 
naturales. — San Lorenzo (Gran Ganaría). 

1888. Medina Ramos (D. Manuel), Doctor en Medicina, Ga(e- 
drático de Anatomía en la Escuela de Medicina. — G. de 
San Vicente, 8, Sevilla. — (Himenópteros.J 

1892. Mendoza (D. Antonio), Jefe del Laboratorio provincial en 
el Hospital de San Juan de Dios. — G. de Santa Isabel, 
34, Madrid. 

1879. Mercado y González (D. Matías), Médico cirujano titular. 
Nava del Rey (Valladolid). — (Entomología.) 

1897. Merino (R. P. Baltasar), S. J., Profesor de Física y Química 
en el Golegio de La Guardia (Pontevedra). — (Botánica.) 

1894. MiQUEL É InizAR (D. Manuel de), Teniente Goronel Jefe 
del 2." batallón del 3.-'' regimiento de Zapadores mina- 
dores de Ingenieros. — Madrid. 

s. F. MiR Y Navarro (D. Manuel), Director y Gatedrático de 
Historia natural del Instituto.— l'^aseo de Gracia, 43, 2.°, 
1.*, Barcelona. 

1876. MiRALLES DE IMPERIAL (D. Glemeute) .—Rambla de Estu- 
dios, 1, 2.°, 1.*, Barcelona. 

1902. Moles Ormella (D. Enrique).— Balines, 19, Barcelona. 

1905. Monviedro y Abellán (D. Antonio), G. délas Infantas, 9, 

Madrid. 
1894. Mora y Vizcayno (D. Manuel de), Licenciado en Giencias 
naturales.— Valverde del Gamino (Huelva). 

1903. Moran Bayo (D. Juan), Gatedrático de Agricultura en el 

Instituto (Górdoba); durante el verano en Medina de las 
Torres (Badajoz). 
1900. MoRODER Y Sala (D. Federico).— Alboraya, 8, Ghalet, 
Valencia. 

1906. Moscoso (D. M. R.).— San José de las Matas (Provincia de 

Santiago), República Dominicana.— ('^oíánicaj. 



26 LISTA DE SOCIOS 

1898, MoYANO Y MoYANO (D. Pedro), Catedrático en la Escuela 
de Veterinaria. — Azogue, 96 y 98, Zaragoza. — (Etnolo- 
gía zootécnica.) 

1898. Muñoz Ramos (D. Eugenio), Doctor en Farmacia, Li- 
cenciado en Ciencias físico-químicas, Director del Labo- 
ratorio municipal y provincial. — Valladolid. — (Micro- 
grafía. J 

1902. ¡VluÑoz Cobo (D. Luis), Doctoren Ciencias. — Catedrático 

en el Lisíiluto. — Baeza. 
1872. Museo de Ciencias naturales (Biblioteca del). — Paseo de 

Recoletos, 20, bajo, Madrid. 
1894. Museo Pedagógico (Biblioteca del). — C. de Daoiz, 3, 

Madrid. 
1889. Muso Y Moreno (D. José), Ingeniero de Montes.— C. del 

Amor de Dios, 1, Madrid. 
1889. Nacher Y ViLAR (D. Pascual), Catedrático en la Facultad 

de Ciencias. — Granada. 
1905. Nassimento (D. Luis Gonzaga do). — Setubal (Portugal). 
1905. Navarrete (D. Adolfo). — C. de Zurbano, 8, Madrid. 

1903. Navarro (D. Leandro), Profesor de Patología vegetal en 

el Instituto Agrícola de Alfonso XII. — Madrid. 

1896. Navas (R. P. Longinos), S. J., Profesor del Colegio del 
Salvador. — Zaragoza. — (Neurópteros.) 

1 905. Naval (D. José del). — C. del Conde de Aranda, 13, Madrid . 

1902. NovELLA (D. Joaquín), Licenciado en Ciencias naturales 
y Abogado. — C. de Mariano Padilla, 29, Murcia. 

1898. NovoA Y Alvarez (D. Francisco), Vice-cónsul de Portu- 
gal en Goyán, Socio correspondiente de la Arqueológica 
de Pontevedra y de la Española de Higiene, Comenda- 
dor de las Ordenes de Cristo y de la Concepción de Villa- 
viciosa de Portugal, Médico municipal de Tomiño. — (Por 
Tuy), Goyán. 

1905. NúÑEZ DE Prado (D. Enrique).— C. de Olózaga, 8, Madrid. 

1872. OuERTHÍJR (D. Carlos), de la Sociedad Entomológica de 
Francia. — Faubourg de Paris, 20, Rennes (Ile-et-Vilai- 
ne), Francia. — (Lepidópteros.) 

1872. Oberthür (D. Renato), de la Sociedad Entomológica de 
Francia. — Faubourg de Paris, 20, Rennes (Ile-et-Vilai- 
ne), Francia. — (Coleópteros.) 

1872. Observatorio Astronómico. (Biblioteca del). — Madrid. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 27 

1897. Olavarría y Gutiérrez (D. Marcial de), Ingeniero de 
Minas. — G. de las Huertas, 82, pral., Madrid. 

1901. Oliver Rodés (D. Benito). —Rambla de San José, 23, 

Barcelona. — f Análisis de química mineral.) 

1896. Olóriz (D. Federico), de la Real Academia de Medicina, 

Gatedi'cático en la Facultad de Medicina. — G. de Atocha, 
96, Madrid. — (Antropología.) 

1887. Oxís (D. Mauricio Garlos de), Licenciado en Giencias. 
G. de Santa Engracia, 23, principal, Madrid. 

1899. Oramas y González (D. Pablo). — La Orotava. — (Coleópte- 
ros y Ornitología de Canarias.) 

1890. Ortega y Mayor (D. Enrique).— G. de Carretas, 14, Labo- 
ratorio químico, Madrid. 

1897. Orueta (D. Domingo de). Ingeniero de Minas.— Gijón. — 

(Fauna inferior marina del Cantábrico.) 
1899. Otero (D. Julio), Ingeniero agrónomo y Director de la 
Granja agrícola de la Moncloa.— G. del Florín, 2, Madiid. 

1902. Pagault (M. Edgard). — Buenos-Aires. — (Ictiología y Fau- 

na de la Mesopotamia argentina y de la Argelia.) 
1905. Padró (D. José), Tecnógrafo de la Facultad de Giencias. 

G. de San Quintín, 10, Madrid. 
1894. Palacios (D. Pedro), de la Real Academia de Giencias, In- 
geniero Jefe del Guerpo de Minas.— G. de Nicolás María 
Rivero, 8, Madrid. 

1903. Pallas y Vals (D. Pedro).— G. de Cervantes, 7, Barce- 

lona. — (Zoología.) 

1881. Pantel (R. P. José), S. J. — Kasteel Gemert por Helmond. 

Holanda (Bravante septentrional). — (Anatomía de ins., 
Ortópteros.) 
1905. Pardillo Vaquer (D. Francisco), Licenciado en Giencias 
naturales. — Madrid. 

1898. Pardo y Sastrün (D. José), Licenciado en Farmacia. — 

Valdealgorfa, por Zaragoza y Alcañiz (Teruel). — (Bo- 
tánica.) 
1890. Pau (D. Garlos), Farmacéutico. — Segorbe (Castellón). — 
(Botánica.) 

1882. Paúl y Arozarena (D. Manuel José de). — Plaza chica de 

San Vicente, 1, Sevilla. — (Patología vegetal.) 
1903. Pazos Cabalf^ero (D. J. H.), Médico-cirujano. — Martí, 28, 
San Antonio de los Baños (Cuba). — (Dípteros parásitos.) 



28 LISTA DE SOCIOS 

1898. Pella y Porgas (D. Pedro), Ingeniero industrial, químico 
y mecánico, Socio de mérito de las Económicas Arago- 
nesa y Gerundeuse de Amigos del País y del Ateneo de 
Teruel, Ingeniero Jefe de la explotación del Ferrocarril 
de Cariñena á Zaragoza. — Zaragoza. — (Geología.) 

1904. Peña Martí (D. Alfredo), Capitán Cajero de la Coman- 

dancia de la Guardia civil. — Consejo de Ciento, 320, 3.°, 
Barcelona. — (Aves insectívoras.) 

1905. Pérez y Jiménez (D. Nicolás), Médico-Director del Cuerpo 

de Baños.— Cabeza del Buey (Badajoz). 
1881. Pérez Lara (D. José María). — Jerez de la Frontera (Cá- 
diz). — (Botánica.) 

1873. Pérez Ortego (D. Enrique) , Doctor en Ciencias. — Pro- 

fesor auxiliar en el Instituto del Cardenal Cisneros. — 
C. de San Bernardino, 7, Madrid. 

1894. Pérez Zúñiga (D. Enrique), Profesor auxiliar en la Facul- 

tad de Medicina.— C. del Fúcar, 19 y 21, Madrid. 

1902. Pi Y SuÑER (D. Augusto), Catedrático en la Facultad de 

Medicina. — Sevilla. 
1901. Pie (D. Mauricio), de la Sociedad entomológica de Fran- 
cia. — Digoin (Saóne-et-Loire), Francia. — (Ent. general 
de Argelia. Col, é Himenopt. palearct. Meliridos, Ptini- 
dos, Anticidos.^ Pedüidos, Brúquidos y Nanophyes de 
todo el mundo.) 

1903. PiTTALUGA (D. Gustavo), Doctor en Medicina.— C. del 

Marqués del Duero, 10, 1.°, Madrid. — (Investigaciones 
micrográficas aplicadas á la clínica.) 

1903. Planellas (D, Juan), Farmacéutico. — Cayey (Puerto Rico). 

1905. PoNS (D. Enrique), Licenciado en Ciencias naturales. — 
Valladolid. 

1887. Prado y Sáinz (D. Salvador), Doctor en Ciencias natu- 
rales, Catedrático y Director del Instituto. — Guadalajara. 

1874. PuiG Y Larraz (D. Gabriel), Ingeniero de Minas. — C. de 

Fomento, 1 duplicado, 1." derecha, Madrid. 

1895, Ramón y Cajal (D. Pedro) , Catedrático en la Facultad de 

Medicina.— Sitios, G, Zaragoza. — (Histología.) 
1903. Ramos de Molins (D. Federico). — Ronda de San Pedro, 33, 

Barcelona. — (Histología.) 
1903. Raspail (D. Javier).— Goubieux (Oise) Francia.— fOmi- 

tología.) 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 29 

1905. Ratto (D. Juan). — Mogador [Lírica.).— f E^itomologia). 

1872. Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales 
(Biblioteca de la).— C. de Valverde, 26, Madrid. 

1901. Real Biblioteca de Berlín (Konigliche Bibliothek). — Beh- 
renstrasse, 40, Berlín W. 64. 

1883. Reyes y Prosper (D. Eduardo), Catedrático de Fitografía 
en la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sección de herba- 
rios en el Jardín Botánico. — G. de la Palma Alta, 30, 
Madrid. — (Anatomía microscópica vegetal, Criptógamas 
y Orquídeas de España.) 

1872. Ribera (limo. Sr. D. Emilio), Doctor en Ciencias natura- 
les; Conservador mayor. Jefe administrativo del Museo 
de Ciencias naturales. — G. de Prim, 15, Madrid. 

1886. Rio (D. José), Ingeniero de Montes. — C. de Fernando el 
Santo, 7, Madrid. 

1901. Rio (D. Carlos del), Naturalista agregado al Museo de 

Ciencias. — Redacción de «El Liberal», Barcelona. 
1886. RiojA Y Martín (D. José), Doctor en Ciencias naturales, 
Director de la Estación de biología marina. — G. de Cas- 
telar, Puerto chico (Santander). — f Anatomía de anima- 
les inferiores.) 

1902. Riva (D. Maximino de la). Profesor auxiliar en la Facul- 

tad do Farmacia. — Santiago. 

1901. RiVAS Mateos (D. Aurelio), Licenciado en Farmacia. — 

Serradilla (Cáceres) . 
1896. RivAs Mateos (D. Marcelo), Catedrático en la Facultad de 
Farmacia de la Universidad. — C. de Sagasta.lO, Madrid. 
fBotánica.) 

1902. Rivera y Ruiz (D. Miguel), Catedrático en el Instituto. — 

Murcia. 

1903. Rivera Vidal (D. Pedro). — Barcelona. — fBotánica.) 
1901. RivES Mampoey (D. José). — Diputación, 441, Barcelona. — 

CBotánica.J 

1903. Robles (limo. Sr. D. José), Secretario general del 
Consejo Superior de Agricultura, Jefe de la Sección 
Central del Ministerio. — G. de la Academia, 10, Ma- 
drid. 

1884. Rodríguez Aguado (D. Enrique), Doctor en Ciencias y 
Medicina, Profesor auxiliar de la Facultad de Ciencias. 
G. de Silva, 2, l.°, Madrid. 



80 LISTA DE SOCIOS 

1903. Rodríguez y López Neira (D. Manuel), Farmacéulico. — 
C. de Malasaña, 9, Madrid, 

1880. Rodríguez Mourei.o (D. José), Académico de la Real 
de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Profesor de 
Química industrial orgánica en la Escuela Superior de 
Artes é Industrias. — G. del Piamonte, 14, Madrid. — 
(Mineralogía.) . 

1902, RoF Y GoDiNA (D. Juan), Veterinario Militar. — Plaza de la 

Feria, 19, Lugo. 

1903. Romero Masó (D. Jesús). — Barcelona. 

1905. Royo y Llobat (D. Adolfo), Farmacéutico. — Ruzafa, 39, 
Valencia. — (Malacología.) 

1887. Ruiz Arana (D. Segundo S.), Licenciado en Farmacia. — 
Gaparroso (Navarra). 

1905, Ruiz Llazer (D. Antonio). — G. Mayor, 158, Gastellón. 

1873. Saavedra (Excmo. Sr, D. Eduardo), Ligeniero de Gami- 
nos, Individuo de las Reales Academias de la Lengua, 
de Giencias y de la Historia, Consejero de Instrucción 
pública. — G. de Fuencarral, 74 y 76, principal, Ma- 
drid. 

1890. Sáenz y López (D. Juan), Licenciado en Giencias natu- 

rales, Director del Colegio de Santa Ana. — Mérida (Ba- 
dajoz). 
1903. Saforcada Adema (D. Manuel). — Barcelona, 
1901. Sánchez Bruil (D. Mariano), Catedrático en el Instituto 
general y técnico. — C. de Alfonso I, 28, Zaragoza. 

1891. Sánchez Navarro y Neumann (D. Emilio), Doctor en Gien- 

cias naturales, Profesor auxiliar en el Instituto. — C. de 
Santa Inés, 14, Cádiz, — (Entomología.) 

1885. Sánchez y Sánchez (D. Domingo), Doctor en Giencias 
naturales y en Medicina, Conservador, por oposición, 
en el Museo, Profesor en la Escuela de Artes é Indus- 
trias. — C. de Atocha, 96, Madrid. — (Anatomía compa- 
rada.) 

1899. Sanghíz Pertegas (Excmo. Sr. D. José). — G, de San Vicen- 
te, 151, Valencia. 

1905. Sancho (D. Enrique)— C de Orellana, 1, Madrid. 

1901. San Román Elena (D. Manuel), Doctor en Teología, Licen- 
ciado en Derecho , Canónigo Doctoral de la S. I. C. de 
Calahorra (Logroño). 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 31 

1902. San Salafranca (D. Francisco).— Condal, 9, Barcelona. 

1895. Santo Domingo y I.ópez (D. Agustín), Licenciado en Cien- 
cias naturales, Profesor auxiliar en el Instituto. — C. de 
San Segundo, 16 y 18, Ávila. 

1898. Santos y Abreu (D. Elias) , Licenciado en Medicina y Ci- 
rugía y Director del Museo de Historia natural y Etno- 
gráfico. — Santa Cruz de La Palma {Cauryí-as). — (Ento- 
mología y Botánica.) 

1879. Sanz DE Diego (D. Maximino), Disecador 1.°, por oposi- 

ción, del Museo de Ciencias naturales. — C. de San Ber- 
nardo, 94, 1.°, Madrid. — (Comerciante en objetos y libros 
de Historia natural y en utensilios para la recolección, 
preparación y conservación de las colecciones; cambio y 
venta de las mismas en todos los ráenos.) 

1900. Saulcy (Feliciano Caignart de). — 3, rué Chátillon, Metz 
(Lorraine). — (Coleópteros y Ortópteros de Europa.) 

1902. Sghramm (D. Jorge). — Sociedad Ahlemeyer, Plaza de 
San Francisco, Cartagena. — (Coleópteros Cerambícidos.) 

1886. Seebold (D. Teodoro), Ingeniero civil, de la Sociedad de 
Ingenieros civiles de París, Comendador do la Orden de 
Carlos IIÍ, Caballero de varias órdenes extranjeras. — 
Square du Roule, 2, París. — (Lepidópteros.) 

1898. Segovia y Corrales (D. Alberto), Catedrático de Zoología 

general en la Facultad de Ciencias. — C. de Leganitos, 

47, Madrid. 
1902. Seminario conciliar de Orihuela. 
1872. Senado (Biblioteca del).— Madrid. 
1897. Seras y Gonz.ílez (D. Antonio).— Monsalves, 12, Sevilla. 

( Histología. J 

1899. Silva Tavares (Excmo. Sr. D. Joaquín de), de la Real Aca- 

demia de Ciencias de Lisboa, de la Sociedad entomoló- 
gica de Francia, Profesor en el Colegio de San Fiel, 
Portugal. — (Zoocecidias.) 

1889. Simarro (D. Luis), Doctor en Medicina, Catedrático de 

Psicología experimental en la Facultad de Ciencias. — 
C. del General Oráa, 5, Madrid. — (Histología.) 

1880. Simón (D. Eugenio).— Villa Sali (70, rué Pergolése), 16, 

Paris 16®. — (Arácnidos.) 

1890. Siret (D. Luis), Ingeniero. — Cuevas de Vera (Almería). 

(Geología y Antropología.) 



32 LISTA DE SOCIOS 

1901. Sobrado Maestro [D. César), Catedrático en la Facultad 

de Farmacia. — Santiago. 

1902. Sola y Bosch (D. Francisco de A.), Farmacéutico. — Ga- 

rrer Nou, 33, Sau Pol de Mar (Barcelona), 
s. F. Solano y Eulate (D. José María), Marqués del Socorro, 
Catedrático en la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sec- 
ción de Geología en el Museo. — C. de Jacometrezo, 41, 
Madrid. — (Mineralogía y Geología.) 

1901. Soler y Batlle (D. Enrique), Farmacéutico militar. — 

C. Mayor, 51, Sarria (Barcelona). — (Botánica). 
1S98. Soler y Gargeller (D. Juan Pablo), Doctor en Ciencias, 
Catedrático de Agricultura en el Instituto general y téc- 
nico. — C. de Alcoraz, 7, Huesca. — (Microquímica.) 

1904. Spoerri (D. Eurico). — Librajo.— Pisa (Italia). 

1903. Subirás Olave (D. José). — Hospital Militar, Jesús María, 

letra E (Hoteles). — Santa Cruz de Tenerife (Canarias). 

1905. Surmely (D. Eduardo), Profesor de idiomas. — Concep- 

ción Jerónima, 15, Madrid, 

1903. Taboada Tundidor (D. José), Licenciado en Ciencias na- 
turales. — C. de la Bolsa, 9, Madrid, y en el verano 
Orense. — (Entomología.) 

1899. Tarazona y Blangh (D, Ignacio), Catedrático en la Facultad 
de Ciencias.— C. déla Diputación, 229, pral., Barcelona. 

1899. Tarín y Juaneda (D. Rafael), Doctor en Ciencias natura- 

les, Profesor auxiliar de la Universidad. — Torno de San 
Cristóbal, 9, Valencia. 

1902. Tejero y Moreno (D. Germán), Profesor auxiliar en la 

Escuela de Veterinaria. — C. de Bailen, 39, Madrid. 

1901. Tió Y Salvador (D. José).— C. de Balmes, 7, 3.°~ Barce- 
lona. — (Histología vegetal.) 

1901. Tomás y Gómez (D. Calixto), Catedrático de Anatomía en 
la Escuela de Veterinaria. — Córdoba. — •(Anatomía com- 
parada.) 

1901. Tomás y Radó (D. Juan).— C. de Fortuny, 4, entr.". Bar- 
celona. — (Mineralogía.) 

1900. Torremogha Tellez (D. Lorenzo), Médico militar del Re- 

gimiento de Caballería de María Cristina.— Aranjuez. 
1882. Torrepando (Sr. Conde de), Ingeniero de Montes. — C. de 

Ferraz, 48, hotel, Madrid. 
1893. Truán (D. Luis), Director facultativo en la Sección Vi- 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 33 

driera de la Sociedad anónima «Gijón industrial». — Gi- 
jón (Asturias). — (Coleópteros.) 

1902. TuHRÓ (D. Ramón). — Notariado, lÜ, Barcelona.— f5acíe- 

riología.) 

1896. Tutor (D. Vicente), Doctor en Medicina.— Calahorra (Lo- 

groño). — ( Coleópteros.) 

1903. Universidad de Santo Tomás. — Manila. 

1900. Urdaniz (D. Julián José).— San Giprián, Vivero (Lugo). 

1897. Urquía y Martín (D. Ildefonso). — Almirante Hoyos, 7 

y 9, Sevilla. 
1905. ÜRQUiJO (D. Estanislao). — G. de Alcalá, 41 cuadruplica- 
do, Madrid. 

1904. Uruñuela (D. Julio), Licenciado en Giencias naturales, 

Conservador en el Jardín Botánico. — G. de la Monte- 
ra, 39, Madrid. 
1895. Val y Julián (D. Vicente de). Licenciado en Farmacia, 
Subdelegado de Farmacia del partido de Borja, Presiden- 
te de la Junta de Gobierno del Colegio provincial de far- 
macéuticos de Zaragoza, Socio corresponsal de los Ilus- 
tres Colegios de Farmacia de Madrid y Barcelona, de la 
Sociedad española de Higiene, Corresponsal de la Médico- 
Quirúrgica española y de otras varias Corporaciones, 
premiado en varias Exposiciones. — (Zaragoza). — (Botá- 
nica.) 

1900. Vales Failde (D. Javier), Presbítero y Abogado. — C. de 
la Colegiata, 20, Madrid. 

1902. Vallespinosa Ruíz (D. Florencio). — Consejo de Ciento, 
247, Barcelona. 

1887. Vázquez Figueroa y Canales (D. Aurelio), Inspector Jefe 
de Telégrafos, jubilado. — C. de Mendizábal, 39, 3.% Ma- 
drid. — (Lepidópteros de Europa.) 

1902. Vázquez Figueroa y Mohedano (D. Antonio), Arquitec- 
to. — C. de Mendizábal, 39, Madrid. — (Coleópteros de 
Europa.) 

1906. Verdaguer Gomes (D. Pablo). — Valencia. 

1905. Vera (D. Vicente), Profesor auxiliar en el Instituto de San 
Isidro. — C. de la Concepción Jerónima, 16, Madrid. 

1902. Vigente (D. Melchor), Maestro normal. — Ortigosa de Ca- 
meros (Logroño). — (Geología.) 

1899. Vidal y Gompaire (D. Pío), Doctor en Ciencias naturales, 

T. vi.- Enero, 1906. 3 



S4 LISTA DE SOCIOS 

Conservador, por oposición, en el Museo.— Travesía de 
la Parada, 8, Madrid. 
1893. ViLA Y Nadal (D. Antonio), Catedrático en la Facultad de 
Ciencias. — Salamanca. 

1896. ViÑALS Y Torrero (D. Francisco), Doctor en Medicina.— 

C. de la Espada, 4, principal, Madrid. 

1904. Williams and Norgate, Libreros editores.— 14, Henrietta 

Street. — Govent Carden (Londres), W. C. 

1897. Zamora y Garrido (.D. Justo), Licenciado en Farmacia, 

Director del Colegio de segunda enseñanza de San Agus- 
tín. — Siles (Jaén), por Valdepeñas é Infantes.— ^¿"n- 
tomologia, especialmente de la Sierra de Segura.) 
s. F. Zapater y Marconell (D. Bernardo), Presbítero.— Alba- 
rracín (Teruel). — (Dolánica.J 

1905. Zulueta (D. Antonio de).— Plaza del Ángel, 13 y 14, Ma- 

drid. — fHerpetología). 

Socios agregados. 

1897. Ángulo y Tamayo (D. Francisco), Doctoren Medicina.— 

Carretas, 39, Madrid. 
1904. Aterido (D. Luis), Jardinero Mayor del Botánico.— Ma- 
drid. 

1906. Beltrán BiGORRA (D. Francisco), Alumno de Ciencias na- 

turales.— C. Mayor, 25, Nules (Castellón). 
1899. Escribano y Ramón de Moncada (D. Francisco), Licen- 
ciado en Medicina.— Argamasilla de Alba (Ciudad-Real). 

1898. Izquierdo (D. Juan Antonio), Catedrático de Ampliación 

de Física en la Universidad, — Zaragoza. 

1903. Orensanz (D. José), Profesor auxiliar interino en la Es- 
cuela de Veterinaria. — Zaragoza. 

1897. Relimpio y Ortega (D. Federico), Catedrático en la Facul- 
tad de Ciencias.— C. de Cervantes, 16, Sevilla. 

1906. Sabater Diana (D. Gregorio), Alumno de Ciencias natu- 
rales.— C. de Hernán Cortés, 11, Valencia. 

1901. Sánchez Pérez (D. José Augusto). — Alfonso 1, 28, Za- 
ragoza. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 



Socios que han fallecido en 1904. 

NUMERARIOS 

s. H. Saussure (Heni'i de), de Ginebra. 

s. c. Preudhomme de Borre (Alfred), de Ginebra. 

1904. Hernando Monge (D. Benito), de Madrid. 

1898. Hierro (D. Fibicio), de Osorno. 

1903. Murillo (D. Mariano), de Madrid. 

1901. Nacente y González (D. Moisés), de Barcelona. 

1872. Rodríguez Femenías (D. Juan J.), de Mahóu. 

s. A. GoscoLLA Diez (D. Emeterio), de Calataynd. 



RESUMEN. 

Socios protectores 

— t honorarios 10 

— correspondientes 53 

— numerarios 408 

— agregados 9 

Total 486 



Madrid, 10 de Enero de 1900. 
El Secretario, 

Ricardo García Mercet, 



índice geográfico de los socios <*' 



ElSFA-lÑr-A. 



Ager (Lérida) 


Barcelona 


Finestres. 


Agell. 


Aguilar (Córdoba) 


Almera. 
Aranzadi. 


Dargent. 


Barre (Barón de la). 


Albarracín (Teruel) 


BofiU. 


Zapater. 

Alicante 


Brugués. 

Buen. 

Calvo. 


Jiménez de Cisneros. 


Calleja. 


Almería 


Camps. 


Benet Andreu. 

Aranjuez 


Casamada. 

Casares (A.) 

Cátedra de Historia natural 


Torremocha. 


Compañía de Tabacos. 


Argamasilla de Alba (C. Real) 
(A) Escribano. 

Avila 


Cotrina. 
Domenech. 

Facultad de Farmacia. 
Ferrer (C.) 


Gutiérrez Martín. 


Ferrer y Hernández (J.) 


Santo Domingo. 


Font. 


Aviles (Oviedo) 
Graiño. 


Instituto. 
Jimeno Egurbide. 
Julia Olsina. 


Badajoz 


Llenas. 


Hernández Alvarez. 


Maluquer (J.) 


Instituto. 


Maluquer (S.) 


Baeza 
Becerra. 


Mir. 
Miralles. 


Muñoz Cobo. 


Moles. 



(*) No figuran los residentes en Madrid. Las iniciales H, C ó A, precediendo á un 
apellido, indican que se trata, respectivamente, de un socio honorario, correspon- 
diente ó agregado. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 



37 



Oliver. 


Caparroso (Navarra) 


Pallas. 


Ruiz Arana. 


Peña. 




Eanios de Molin. 


Cartagena (Murcia) 


Rivera Vidal. 


Cáceres. 


Eives. 


Calandre. 


Río (C.) 


Ibáñez. 


Romero. 


Jiménez Munuera. 


Saforcada. 


Schramm. 


San Salafranca. 




Soler (E.) 


Castellón 


Tarazona. 


Alcaraz. 


Tió. 


Alloza. 


Tomás y Radó. 


Ruíz Llacer (A.) 


Turró. 






acidad Real 


Vallespinosa. 






Martínez Fernández. 


Bilbao 


Malaguilla. 


Arellano. 


Instituto. 


Burgos 


Córdoba 


Instituto. 


Coscollano. 


López de Zuazo. 


Hernández Pacheco. 




Instituto. 


Cabeza del Buey (Badajoz) 


Moran. 


Pérez y Jiménez. 


Tomás y Gómez (C.) 


Cáceres 


Cuenca 


Ibarlucea. 


Jiménez Cano. 


Instituto. 






Cuevas de Vera (Almería) 


Cádiz 






Siret. 


Sánchez Navarro. 






Ferrol (Coruña) 


Calahorra (Logroño) 


Comerma. 


San Román Elena. 




Tutor. 


Gerona 




Cazurro. 


Calatayud (Zaragoza) 


Esteva. 


Ballestero. 


Garriga. 




Llobet. 


Canet de Mar (Barcelona) 




Duran. 


Gijón (Oviedo) 




Orueta. 


Cangas de Tineo (Oviedo) 


Truán. 


Flórez. 


Martínez y Martín. 



as-* 



ÍNDICE GEOGRÁFICO DE LOS SOCIOS 



Goyán (Pontevedra) 


Llagostera (Gerona) 


Novoa. 


Gelabert. 


Granada 


Mohán (Baleares) 


Biblioteca universitiaria. 


Alabern. 


Diez Tortosa. 

Escuela normal de Maestros. 

Nacher. 


Málaga 
Casares Bescansa. 
Laza. 


Guadalajara 
Instituto. 
Prado. 


Mérida (Badajoz) 
Sáenz López. 


Suelva 


Monreal del Campo (Teruel) 


Barras. 


Benedicto. 


García y García. 
Instituto. 

Hucrcal- Overa (Almería) 


Murcia 
Codorníu. 
Novella. 


Enciso. 


Rivera (M.) 


Huesca 


Nava del Rey ( Valladolid) 


Escuela normal de Maestros. 


Mercado. 


Soler y Carceller (J. P.) 
Jerez (Cádiz) 


Nules (Castellón) 
(A) Beltrán Bigorra. 


Pérez Lara. 


Olot (Gerona) 


La Coruña 


Aulet. 


Campo Prado. 


Bolos. 


£a Guardia (Pontevedra) 
Merino. 


Orense 
Bescausa. 
Instituto. 


aguna de Tenerife (Canarias) 


Liceo Recreo Orensano. 


Cabrera (A.) 
Domínguez. 


Orihuela (Alicante) 
Colegio de Santo Domingo. 


La Orotava (Canarias) 


Seminario. 


Gramas. 


Ortigosa (Logroño) 


León 


Vicente. 


Blanco del Valle. 


Ortigueira (Coruña) 


Logroño 


Maciñeira. 


Elizalde. 


Oviedo 


Lugo 


Facultad de Ciencias. 


Roí y Codina. 


Martín Avuso. 



DE LA REAL ESPAÑOLA 

Palencia 
Aragón. 
Instituto, 

Palma de Mallorca (Baleares) 
Forteza Rey. 
Fuset. 
Instituto. 

Pontevedra 
Colomina. 
Instituto. 

Portugalete (Bilbao) 
Mac-Lennan. 

Pozuelo de Calatrava (C. Real) 
La Fuente. 

Reus (Tarragona) 
Carbó. 

Salamanca 
Vila Nadal. 

San Ciprián (Lugo) 
Urdaniz. 

San Ildefonso (Segovla) 
Breñosa. 

San Lorenzo (Canarias) 
Mederos. 

San Lorenzo del Escorial (Madrid) 
Biblioteca de Montes. 
Martínez- Núñez. 

San Pol de Mar (Barcelona) 
Sola y Bosch. 

San Sebastián 
Instituto. 
Iñarra. 

Sta. Cruz de la Palma (Canarias) 
Santos Abreu. 



DE HISTORIA NATURAL. 



39 



Sta. Cruz de Tenerife (Canarias) 
Sueiras Olane. 

Santander 
Alaejos. 
Carballo. 
Diez Solorzano. 
Estación de Biología. 
Rioja. 

Santiago (Coriiña) 
Cátedra de la Universidad. 
Deulofeu. 
Eleicegui. 
Instituto. 
Mateos. 
Riva. 
Sobrado. 

Segorbe (Castellón) 
Pau. 

Segovia 
Arévalo. 
Carretero. 
Castellarnau. 
Gila. 

Serradilla (Cáceres) 
. Rivas Mateos. 

Sevilla. 
Arráez. 
Bago. 
Benjumea. 
Chaves. 
Crú. 

Fernández de Castro. 
Ferrand. 
Gracián. 
Halcón. 

Martínez Gámez. 
Martínez Girón. 
Mazo. 
Medina. 
Paúl. 



40 



ÍNDICE GEOGRÁFICO DE LOS SOCIOS 



Pi y Suñer. 




Muñoz Ramos. 


(A) Eelimpio. 




Pons. 


Seras. 






Urquía. 




Valverde del Camino (Hue 
Mora. 


Siles (Jaén) 






Zamora. 




Vendrell (Tarragona) 


Soria. 




Folch. 


Corrales Hernández. 




Vigo (Pontevedra) 


Tarrasa (Barcelona) 




Biblioteca G.* Barbón. 


Cadevall. 




García Arenal. 


Ferrer Dalmau. 






Teruel 




Vilvestre (Salamanca) 




Fernández Gatta. 


Boscá (A.) 






Toledo 




Vitoria 


Espluga. 




Instituto. 


Hoyos. 




Vivero (Lugo) 


Tuy (Pontevedra) 




López García. 


Areses. 






Valdealgorfa (Teruel) 




Zaragoza 


Pardo. 




Aramburu. 


Valencia 




Borobio. 
Casino. 


Benedito. 






Boscá (E.) 




Díaz Arcaya. 
Dosset. 


Consejo de Agricultura. 




Ferrando. 


Cruz Nathan. 




García Fraguas. 


Esplugues. 




Gota. 


Facultad de Ciencias. 






Guillen. 




Gregorio. 
Instituto. 


Hueso. 






Instituto. 


(A) 


Izquierdo. 


Moroder. 




Jimeno (H.) 


Koyo Llovat. 




Moyano. 

Navas. 


(A) Sabater Diana. 






Sanchíz. 


(A) 


Orensanz. 


Tarín. 




Pella. 


Verdaguer Comes. 




Ramón y Cajal (P.) 
Sánchez Bruil. 


Vallad olid 


(A) 


Sánchez Pérez. 


Barreiro. 




Val y Julián. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 



41 



E!:x:Ti^j^3srarEi?.o 



Alemania 





Asher. — Berlín. 


(0) 


Arnold . — Munich . 


(C) 


Bourgeois. — iSí. Marieaux Mi- 




nes. 


(C) 


Bucking. — Estrasburgo. 


(C) 


Cohén. — Greifsioald. 


(H) 


Engler.— Berlín. 




Heyden. — Frankfurt am Main 




Jacobs.— Wíeshaden,. 


(C) 


Konow. — Teschendorf. 


(C) 


Kraatz. — Berlín. 




Eeal Biblioteca.— Berfe. 


(C) 


Salomón. —Heídelberg. 




Saulcy. — Metz. 




Austria-Hungría 


(C) 


Brancsik. — Trencsen. 


(H) 


Brunner. — Viena. 


(C) 


Hor vath . — Budapest. 




Kheil. — Praga. 


(C) 


Reitter.- Paskau. 


(H) 


Tschermack.— Viena. 



Bélgica 
(C) Schouteden. —Bruselas. 

Chile 
(C) Portar. — Valparaíso. 

Cuba 

Gómez de la Maza. — Habana. 
Pazos. — San Antonio. 

Ecuador 
(C) Sodho.— Quito. 

Estados Unidos 
(H) Scadder. — Cambridge. 



Puerto Bico 
Planellas. 

Francia 

(C) Acloque. — París. 
(C) André.—Gray. 

Azam. — Draguignan. 
(C) Bedel.— París. 
(C) Blanchard.— Pan's. 
(C) Bois. — Saint-Mandé. 
(C) Chevreux.— Pone. 
(O) Coincy. — Courtoíseau. 
(C) Delacroix. — París. 
(O) DoUfus.— París. 
(C) D'Orbigny. — Paris. 
(C) Finot— Fontaínebleau. 
(C) Foumouze. — Paris. 

Fran^ois. — París. 
(H) Gaudry.— París. 
CC) Giard.— París. 
(C) Grouvelle (A.) — Issy. 
(C) Heckel.— ilíarseZía. 
(C) Janet. — Voísínlieu. 
(C) Lesoe. — Asnieres. 
(G) Meunier.— París. 

Oberthur (Ch.) — Rennes. 

Oberthur (R.) — Bennes, 
(C) OlivJer. — Bar oches au Houlme. 
(0) Pérez.— Pitrdeo.s. 

Pie— Dí^oín. 

Raspail.— 6rOM&íewaj. 

Seebold.— París. 

Simón. — París. 
(H) Van Tieghem. — Paris. 

Filipinas 
Universidad. — Manila. 

Holanda 
Pantel. —Kasteel Gemert. 



42 



índice geográfico de los socios 



Inglaterra 

Boulenger , — Londres. 

Burr. — Londres. 
(C) Distant. — South Nonvood. 

Dulau.' — Londres. 
(H) Geikie.— Londres. 
(H) Lubbock. — Londres. 

Williams. — Londres. 



(C 
(C 
(C 
(C 
(C 
(C 
(C 
(C 
(C 



Italia 

Balsamo. — Ñapóles. 
Brizi. — Roma. 
Camerano. — Turin. 
Cannaviello. — Fortici. 
Dervieux. — Turin. 
De Toni. — Módena. 
Gestro. — Genova. 
Griffini. — Turin. 
Lo Bianco. — Ñapóles. 
Piccioli (Fr.) — Vallomhrosa. 
Piccioli (L.) — Siena. 
Spoerri. — Pisa. 



Monaco 
^C) R'ich&rá.— Monaco. 



Portugal 

Barhoza.— Lisboa. 

Carvalho. — Lisboa. 

Correa. — San Martinho (Sa- 
broza). 
(C) Girard. — Lisboa. 

Nassimento. — Setubal. 
(C) Nery Delgado. - Lisboa. 

Silva Tavares. — San Fiel. 

República Argentina 
Pacault. 

Rumania 
(C) Montandon.— £wA;aresí. 

Suiza 

Cari.— Ginebra. 

Schulthess Rechberg.— Zuric. 

Marruecos. 
Buigas.— Mogador. 
Ratto. — Mogador. 

República Dominicana. 

Hoscoso. — San José de lat 
Matas. 



SOCIEDADES Y PUBLICACIONES 

C09 las que cambia la í^eal Española de flistoria natural 



Academia nacional de Ciencias, Córdoba (República Argentina). 

Academia Real das Sciencias de Lisboa. 

Académie des Sciences de Cracovie. 

Académie des Sciences de Paris. 

Académie internationale de Géograpbie botanique, Le Mans. 

Academy of Natural Sciences of Pbiladelphia. 

Academy of Sciences, Chicago. 

Academy of Sciences, lowa. 

Academy of Science, St. Louis, Mo. (E.-U.) 

American Association for the Advancement of Sciences, Cincinnati (E.-U). 

American Museum of Natural History, Nueva York. 

Aquila. Budapest. 

Annaes de Sciencias Naturaes, Foz do Douro (Porto). 

Association fran^aise de Botanique, Le Mans, Francia. 

Australian Museum, Sydney (Australia). 

Berliner entomologischer Verein. 

Broteria. Lisboa. 

Brooklyn Institute of Arts and Sciences. 

Buffalo Society of Natural Sciences. 

BuUetin of the Lloyd Library. 

BuUetin scientiflque de la Trance et de la Belgique, sous la direction de 

MM. Alfred Giard et Jules de Guerne. Paris. 
Comisión del Mapa geológico de España, Madrid. 
Comissao dos trabalhos geológicos de Portugal, Lisboa. 
Davenport Academy of Natural Sciences, Scott Ce, lowa (E.-U.) 
Deutsche entomologische Gesellschaft, Berlín. 



44 PUBLICACIONES CON LAS QUE CAMBIA 

Entomological Society, Chicago. 

Entomological Society, Toronto (Ontario) . 

Entomologische Nachrichten, Berlín. 

Entomologischer Verein, Stettin. 

Entomologische Zeitung, Wien. 

Entomologist's Record (The), London. 

Entomologiska Foreninguen, Stockolm. 

Essex Instituto, Salem, Mass. (E.-U.) 

Faculté des Sciences de Marseille. 

Feuille des jeunes naturalistes, Paris. 

Field Columbian Museum, Chicago (E.-U.) 

Fondation de P. Teyler van der Hulst, Haarlem (Holanda) 

Institució catalana d' Historia natural, Barcelona. 

Institut de Zoologie de l'Université de Montpellier. 

Instituto físico-geográfico de Costa Rica. 

Instituto geológico de México. 

Instituto Médico Farmacéutico, Barcelona. 

Jardín botánico de Tiñis. 

John Hopkins Hospital, Baltimore (E. U.) 

Kgl. Museum für Naturkunde, Berlín. 

K. K. Naturhistorisches Hofmuseum, Wien. 

K. K. Zoologisch-Botanischen Gesellschaft, Wien. 

Laboratoire d'Histologie de la Faculté de Medicine de Montpellier. 

Laboratorio ed Orto Botánico della R. Universitá di Siena, Itali.n. 

Laboratorio de investigaciones de la Universidad de Madrid. 

Meriden Scientifique Association. 

Missouri Botanical Garden, St.-Louis (E.-U.) 

Musée océanographique de Monaco. 

Musée zoologique de l'Académie impériale des Sciences de St. Pétersbourg. 

Musei di Zoología ed Anatomía comp. della Reale Universitá di Toríno. 

Museo Cívico di Storia naturale di Genova. 

Museo de Historia natural, Valparaíso. 

Museo de La Plata, Buenos-Aires. 

Museo nacional de Buenos-Aires. 

Museo nacional de Ciencias naturales, Montevideo. 



LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 45 

Museo nacional de Costa-Rica. 

Museu Paraense, Para (Brazil). 

Museu Paulista, San Paulo (Brazil). 

Muséutn d'Histoire Naturelle, París. 

Museum national Hongrois, Budapest, 

Museum of Comparative Zoology at Harvard OoUege. Cambridge (E.-U). 

Naturse Novitates, Berlin. 

Natural History Society of Glasgow. 

Naturforschende Gesellschaft in Basel, Suiza. 

Naturhistorische Gesellschaft, Nürnberg. 

New-York State Museum University of the State of New- York. 

Novitates Zoologicse, Tring (Inglaterra). 

Nuova Notarisia (La), Modena. 

Oberlin OoUege, Ohío. 

Peabody Museum of American Archaelogy and Ethnology, Cambridge. 

Philippine Weather Bureau, Manila. 

Philippine Forestry Bureau, Manila. 

Physikalisch-Medicinische Gesellschaft, Würzburg. 

Polytechnia, Lisboa. 

Portugalia, Porto. 

Redia, Florencia. 

Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. 

Real Sociedad Geográfica de Madrid. 

Reale Academia dei Lincei, Roma. 

Royal Microscopical Society, London. 

Royal Ph^ysical Society, Edinburgh (Inglaterra). 

Smithsonian Institution, Washington. 

Sociedad aragonesa de Ciencias naturales, Zaragoza. 

Sociedad científica < Antonio Álzate >, México. 

Sociedad científica Argentina, Buenos- Aires. 

Sociedad entomológica de Ontario. 

Sociedad Mexicana de Historia natural, México. 

Sociedade Broteriana, Coimbra. 

Societá di Naturalisti, Napoli. 

Societá di Scienze naturali ed economiche di Palermo. 



46 PUBLICACIONES CON LAS QUE CAMBIA 

Societá entomológica italiana, Fireuze. 

Societá italiana di Scienze Natural! é Museo Civico di Storia naturale , 

Milano. 
Societá romana per gli studi zoologici, Eoma. 
Societá toscaua di Scienze naturali, Pisa. 
Societas entomológica Rossica, St. Pétersbourg. 
Société botanique de Copenhague. 
Société botanique de France, París. 
Société botanique de Lyon. 

Société belge de Géologie, de Paléontologie et Hydrologie, Bruxelles. 
Société des Sciences naturelles de l'Ouest de la France, Nantes. 
Société d'Histoire naturelle de Toulouse. 
Société entomologique de Belgique, Bruxelles. 
Société entomologique de France, Paris. 
Société entomologique de St. Pétersbourg. 
Société entomologique Suisse, Schaffhausen, Suiza. 
Société fran^aise de Botanique, Toulouse. 
Société géologique de France, Paris. 
Société hollandaise des Sciences, Harlem (Holanda). 
Société impériale des naturalistes de Moscou. 
Société Linnéenne de Bordeaux. 
Société Linnéenne de Normandie, Caen. 
Société Linnéenne du Nord de la France, Amiens. 

Société national des Sciences naturelles et Mathématiques de Cherbourg. 
Société ouralienne d'Amateurs des Sciences nat., Ekathérinenburg (Rusia). 
Société Royale malacologique de Belgique, Bruxelles. 
Société Bcientifique du Chili, Santiago. 
Société zoologique de France, Paris. 

Société zoologique suisse et Musée d'Histoire naturelle de Genéve. 
Société Vaudoise des Sciences naturelles, Lausanne. 
South African Museum, Capetown. 
Station zoologique de Cette. 
The American Naturalist, Boston. 
The Canadian Entomologist, London-Ontario. 
Unión escolar Madrid. 



LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 47 

United States Department of Agriculture, Washington. 

United States Geological Survey, Washington. 

United States National Museum, Washington. 

Universidad de Sassari (Italia). 

Universitas Regia Fredericiana, Cristiania. 

Université de Tonlouse. 
Université Royale d'Upsala. 

University of Colorado. 

Verein fiir naturwissenchaftliche Unterhaltung zu Hamburg (Alemania). 

Wilson Bulietin, Oberliu, Ohio (E.-U.) 

Wisconsin Academy of Sciences Madison (E.-U.) 

Wisconsin Geological and Natural History Survey, Madison (E.-U .I 

Zeitschrift für wissenschaftliche Insektenbiologie, Husum. 

Zoologischer Anzeiger, Leipzig. 

Zoologist (The), London. 



RELACIONES 
del espado de la Sociedad y de su Biblioteca 

LEÍDAS EN LA SESIÓN DE DICIEMBRE DE 1905 

POR EL SECRKTAPaO 

D. JOSÉ MARÍA DUSMET Y ALONSO 

Y EL BIBLIOTECARIO 

D. ÁNGEL CABRERA LATORRE 



Memoria de Secretaría. 

La Real Sociedad española de Historia natural ha conti- 
nuado en el año 1905 desempeñando su misión de una manera 
cada vez más extensa. Sus publicaciones han sido numerosas é 
importantes, el número de socios ha tenido notable aumento, 
su Biblioteca ha crecido considerablemente y, á causa de la 
extensión mayor de su esfera de acción, ha sido más conocida 
del público, lo que hace esperar aún mayor incremento en 
años venideros. 

A propuesta del Sr. Martínez Escalera se resolvió que la So- 
ciedad org-anizase la exploración científica de Marruecos y, 
por tratarse de un asunto que requería estudio detenido, se 
nombró una Comisión compuesta de los Sres. Bolívar, Calde- 
rón y Lázaro, la cual tomó diferentes acuerdos, que constan 
en el Boletín. Se constituyó después una Comisión perma- 
nente bajo la presidencia del Excmo. Sr. D. Manuel Allende- 
salazar y formada, no sólo por varios de nuestros consocios, 
sino también por otras personas distinguidas que patrocinaron 
la idea de dichas exploraciones. S. M. el Rey, el Ministro de 
Estado y varias corporaciones y particulares contribuyeron 
con importantes donativos á la formación de un fondo, inde- 
pendiente del de nuestra Sociedad, para atender á los gastos 
ocasionados en las excursiones. 

Los exploradores designados fueron, además del iniciador 
de la idea D. Manuel Martínez de la Escalera, los Sres. D. Lu- 
cas Fernández Navarro y D. César Sobrado Maestro, quienes, 

T. vi.-Enero, 1906. 4 



50 RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

durante el verano y en el otoño, han realizado diversos viajes 
por distintos puntos de África y de Canarias, recog-iendo mate- 
riales que ya pudieron ser observados por los socios en las úl- 
timas sesiones y que motivaron diversas notas, aparte de las 
Memorias que han de publicarse más adelante. 

Las publicaciones de la Sociedad en 1905 comprenden, en 
primer término, la continuación del tomo i de las Memorias, 
que se dedica exclusivamente á los materiales recog-idos en la 
exploración de la Guinea española, habiéndose publicado en 
este año las Memorias 7.^ á 15, que son: «Lepidópteros», por 
N. M. Kheil; «Reptiles», por G. A. Boulenger; «Peces», por el 
mismo; «Malacodermos», por J. Bourg-eois; «Bostríquidos», por 
P. Lesne; «Hilofílidos», por M. Pie; «Ortópteros acridioideos», 
por I. Bolívar; «Nitidúlidos, Colídidos, Cucúyidos y Micetofá- 
g-idos», por A. Grouvelle, de París, y «Diplópodos», por el doc- 
tor Cari, de Ginebra. Se describen en ellas 5 g-éneros y 63 es- 
pecies nuevas, á más de darse á conocer por primera vez al- 
g-uno de los sexos de dos especies. 

Se ha publicado casi por completo, en el año, el tomo iii de 
las Memorias, puesto que el último de sus cuadernos se ha de 
repartir en Febrero próximo, comprendiendo los dos primeros 
cuatro Memorias, que son: «Estudio descriptivo de alg-unas es- 
pecies de Polinoínos de las costas de Santander», por L. Alae- 
jos; «Contribución á la flora bacteriana de las ag-uas potables 
de la villa de Madrid», por J. Madrid Moreno; «El encéfalo de 
los batracios», por P. Ramón y Cajal, y «Estudios sobre des- 
arrollo de maclas», por B. Hernando; ascendiendo á 55 el nú- 
mero de láminas que acompañan á estos trabajos y un notable 
mapa de la Plana de Vich que acompañará á la última. 

El tomo V del Boletín, que es el correspondiente á 1905, 
comprende numerosos estudios que enumeraremos por g-rupos. 

Vertebrados: «Las ardillas de España» y «Sobre las ginetas 
españolas», por A. Cabrera Latorre (con 3 especies nuevas); 
«Alg-unos datos para el conocimiento de las ág'uilas en la pro- 
vincia de Madrid», por M. Martínez Escalera; «Noticias refe- 
rentes á alg^unos monstruos», «Datos para la fauna de la pro- 
vincia de Oviedo» y «Excursión ornitológ'ica por la provincia 
de León», por C. Graiño; «Noticia de alg-unos monstruos exis- 
tentes en Huelva» y «Una colección de aves de Filipinas», por 
F. de las Barras. 



DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA. 51 

Entomología: El Sr. Bolívar continuó sus «Notas sobre los 
Pirg-omórfidos», describiendo 9 g^éneros, 35 especies y 4 varie- 
dades nuevas; publicó además «Sobre alg-unos decticínos afri- 
canos» (1 esp. n.), «Una nueva especie de Xiphidium de las Azo- 
res», «Una nueva especie de Grijllomorplm de Marruecos» y 
una nota sobre la aplicación que se hace de los nombres Chi- 
charra y (7/^«rra. Aparecieron también «Una especie nueva 
de Opisthocosmia (Dermápteros)», por M. Burr; «Neurópteros 
de Pozuelo de Calatrava», por el R. P. Navas; «Descripciones de 
alg-unos hemípteros nuevos del Centro de España», por el doc- 
tor G. Horvath (7 esp. y 2 var. nueva.s); «Redúvidos nuevos ó 
poco conocidos de la reg"ión etiópica» y «Contribución al estu- 
dio del g'én. Margasiisy>, por A. G. Várela (1 g-én. y 8 esp. n.); 
«Bembex nuevas de África»; «Una Bembex de Río de Oro»; «Un 
Gorytes y una Bembex de Marruecos» (5 especies nuevas); y 
«Mutílidos nuevos de España» (2 esp. y 4 var. nuevas), por Ri- 
cardo G. Mercet; «Nuevas especies de Lepidópteros de España», 
por Aur. Vázquez-Fig-ueroa (4 esp. n.); «Sistema de las espe- 
cies ibéricas del g-én. Asiday> (17 esp. n.) y «Una nueva especie 
de FuHpus de Río de Oro», por M. Martínez Escalera; «Neue 
Arten und Varietáten von Coleopteren der pyrenaischen Hal- 
binsel», por G. Lauífer (8 var. n.); «Los xlpidos de España, 
g-én. Melecta, Crocisa y Epeohis», por J. M. Dusmet, y «Alg-u- 
nos Ortópteros de Olmedo», por D, Daniel Gutiérrez Martín. 

Crustáceos: «Método para su conservación en las coleccio- 
nes», por J. Rioja. 

Gusanos: «Sobre el Cysticercus fasciolaris y la Tmiia cra^sico- 
llis» y «Sobre las afinidades zoológ-icas y evolución de los Trg- 
pícnosoma», por el Dr. G. Pittalug-a, y «Nota acerca de la 
Adamsia Rondeletiiy> , por J. Rioja. 

Celentéreos: «Hidrarios de nuestras costas mediterráneas», 
por O. de Buen. 

Histología: «Tipos celulares de los g-ang-lios raquídeos del 
hombre y mamíferos», por P. Ramón y Cajal, y «La radioac- 
tividad como método histológ-ico del sistema nervioso», por 
J. Madrid Moreno. 

Botánica: «Plantas crasas cultivadas en el Jardín Botánico 
de Madrid», por L. Aterido; «Los Peltig-eráceos de Cataluña», 
por M. Llenas; «Nota briológ-ica» y «Flora briológica de Mont- 
serrat», por A. Casares; «Anomalías de algunas hojas», por 



52 RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

F. de las Barras; una «Nota sobre una planta parásita», por 
B. Lázaro; «Catálog-o de hong-os observados en Calaluña», 
«Lista de hong-os del Empalme» y «Segunda lista de nombres 
catalanes de hong-os (bolets)», por T. de Aranzadi, y una «Lista 
de especies de hong-os nuevas para España», por B. Lázaro, y 
por fin, «Alg-unos liqúenes de los alrededores de Cuenca», por 
M. Llenas. 

Mineralogía: «La breunerita del barranco de la Murria 
(Huesca)», «Examen químico de la cuarcita bismutifera del 
término de Conquista (Córdoba)» y «Alg'unas observaciones 
sobre los yesos de Orejo (Santander)», por R. Llord; «Sillima- 
nita de Toledo», «Datos sobre el mispiquel de España» y «No- 
ticias sobre Bournonitas españolas», por S. Calderón; «Las 
cuarcitas bismutiferas de Conquista (Córdoba)» y «Distribución 
de la Volframita en España», por E. H Pacheco; «Noticias mi- 
neralóg-icas», por L. F. Navarro; «El yacimiento de azufre de 
la Peña de Catí, en el término de Petrel (Alicante)», «Excur- 
siones por la provincia de Alicante: L El triásico superior» 
y «El nummulítico de Ag-ost», por el Sr. Jiménez de Cisneros, 
y «Las minas del Espinar», por el Sr. Fernández Navarro. 

G-eologia: «El torno del Tajo en Toledo», «Observaciones so- 
bre las rocas epidotíferas de Andalucía» y «Un g-neis curioso 
de los alrededores de Santiag-o de Galicia» , notas inéditas de 
D. José Macpherson, presentadas por el Sr. Calderón; «Los vol- 
canes de España» y «Sobre la presión como ag-ente minerog-é- 
nico», por S. Calderón. 

Paleontología: «Sobre una cuña neolítica de jadeita proce- 
dente de Arg-ecilla (Guadalajara)», por C. Arévalo. 

En varias sesiones disertaron sobre terremotos los Sres. Cal- 
derón y Ribera, sobre la radioactividad el Sr. Calderón; los 
Sres. Ribera, Bolívar y Vidal (D. Pío), dieron cuenta de las 
adquisiciones recientes del Museo de Ciencias Naturales, y el 
Sr. Ribera de alg-unas observaciones realizadas durante el 
eclipse de sol de 1900. 

El Sr. Barras (D. F.) refirió en dos notas una excursión á los 
Jarales (Badajoz) y otra á Ay amonte y Castro Marín (Huelva). 
Por último, aparece una nota necrológica del Sr. Rodríg-uez 
Femenías, redactada por el Sr. Gredilla, y otra del Sr. Hernan- 
do (D. Benito), debida al Sr. Fernández Navarro. 
Diversas publicaciones de interés para España han dado 



DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA ^3 

lug-ar á noticias bibliográficas hechas por el Sr. Calderón y 
por el autor de esta Memoria, debiendo citarse, especialmente, 
otro trabajo de esta clase en que el Sr. Lázaro analiza una pu- 
blicación del Sr. Castellarnau y una noticia referente á una 
obra del R. P. Merino, que fué lo último que escribió nuestro 
malogrado consocio D. Benito Hernando. 

Ha seg-uido publicándose nn extenso y útil Boletín biblio- 
gráfico de todas las obras recibidas en nuestra Biblioteca, al- 
canzando el tomo del Boletín 564 páginas y estando acompa- 
ñado de 4 láminas. 

Las Secciones de nuestra Sociedad continúan cooperando á 
la obra g-eneral. Varios de los trabajos citados corresponden 
á ellas, y además, en sus reuniones mensuales, se hicieron 
diversas comunicaciones verbales, por ejemplo, en la de Bar- 
celona, la del Sr. Llenas sobre preparación en seco de los 
Arácnidos, y la del Sr. Font sobre un meteorito recientemente 
hallado. En Sevilla se ocupó el Sr. Crú de diferentes aves; el 
Sr. Miquel, de fósiles; el Sr. Medina, de himenópteros, y el 
Sr. Paúl, de la mosca del olivo {Daais Olece). En Zarag-oza, los 
Sres. Ferrando é Izquierdo trataron de un parásito del naran- 
jo, y el Sr. Ferrando de la teruelita. 

Las bajas por defunción ocurridas en 1905, no han sido mu- 
chas en número, pero sí bien sensibles. Entre los consocios 
extranjeros que hemos perdido fig'ura el ilustre Henri de Saus- 
sure, que durante tantos años ha contribuido al desenvolvi- 
miento de varias ramas de las Ciencias Naturales y al que 
nuestra Sociedad acababa de disting-uir con el nombramiento 
de socio honorario. Falleció también el socio correspondiente 
Mr. Preudhomme de Borre, notable coleopterólog-o. De los nu- 
merarios el joven cristalóg-rafo D. Benito Hernando, D. Juan 
Rodríg-uez Femenías, socio muy antig-uo, autor de notables 
trabajos botánicos; el catedrático de Ciencias de Barcelona, 
D. Moisés Nacente; el farmacéutico de Osorno (Palencia), 
D. Fibicio Hierro, que realizaba frecuentes herborizaciones; 
el conocido librero madrileño D. Mariano Murillo, y el socio 
ag'reg-ado D. Emeterio Coscolla, de Calatayud. 

Han renunciado á seg'uir formando parte de la Sociedad los 
Sres. Alvarez Sereix, de Madrid ; Alorda, de Mahón; Caballero 
(D. Ernesto), de Pontevedra; Martí, de Tarragona; Tranzo y 
Palomar, de Zarag-oza; 'Zorrilla, de Sepúlveda; Traizet, de París; 



51 RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Galleg-os, de la República Arg-eutina; los Institutos de Avila, 
Almería y Soria; la imprenta de los sucesores de Hernando, 
de Madrid, y el socio ag-reg-ado Sr. Fernández Cavada, de San- 
tander. 

La Sociedad concedió el nombramiento de socios honorarios 
al Dr. G. Tschermak, de Viena, y al ya citado Mr. H. de Saus- 
sure, y el de correspondientes á los Sres. G. A. Bouleng-er, de 
Londres; H. d'Orbig-ny, de París; Reitter, de Paskau, y Griffini, 
de Turín. 

Cuarenta y uno son los socios numerarios ing-resados en 1905, 
con lo cual sig-ue aumentando considerablemente el número 
total, como prueba de la mayor afición que se desarrolla en 
nuestra patria al estudio de las Ciencias naturales. 

Al terminar este trabajo, último que verifico como Secreta- 
rio, por haber renunciado dicho carg-o, quiero consig-nar aquí 
mi siempre entusiasta adhesión á la Real Sociedad española 
de Historia natural, dirig-iendo, á la vez, un afectuoso saludo 
á todos y á cada uno de nuestros consocios. 

El Secretario, 

José María Dusmet y Alonso. 



DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA 55 



Estado de la Biblioteca. 

• Una vez más soy yo quien tiene que dar cuenta á la Real 
Sociedad española de Histoeia natural del estado de su Bi- 
blioteca, y en verdad que en ello teng-o g^ran satisfacción, no 
sólo por lo honroso del carg-o que este cometido supone, sino 
además, y muy principalmente, porque sólo me toca hablar 
de prosperidades y adelantos. 

Diez años hace que esta Sociedad me confirió la honra de 
admitirme en su seno. De entonces acá la Sociedad ha gana- 
do en importancia y en popularidad, ha conquistado un título 
honroso, ha realizado, en suma, prog-resos acaso superiores á 
los que entonces podíamos esperar; y reflejo fiel de estos pro- 
gresos, prueba incontestable de que no son meras ilusiones, 
tenernos en la Biblioteca. Tal vez su instalación es muy mo- 
desta; acaso el local que ocupa resulta un tanto falto de como- 
didades; pero estas deficiencias, que indudablemente vere- 
mos á su tiempo subsanadas, no aminoran en nada el valor é 
importancia del contenido. 

El aumento que este último ha experimentado durante 1905, 
así por cambios como por donativos, es de todas veras consi- 
derable. A la ya larg-a lista de publicaciones obtenidas por 
canje con las nuestras, hay que hacer importantes adiciones, 
entre ellas el órgano de la Société Vaudoise des Sciences 7ia(u- 
relles, la revista Aquila, de Budapest, que puede ser conside- 
rada como una de las mejores publicaciones ornitológicas del 
mundo, y las Novitates Zoológica;, que edita W. Rothschild en 
Tring. Este último periódico constituye para nosotros impor- 
tantísima adquisición, pues tanto por la excelencia de los tra- 
bajos que en él se publican, como por el lujo con que está edi- 
tado, tiene pocos rivales entre las publicaciones de zoología, 
no siendo acaso superado más que por las de la Zoological So- 
ciety de Londres. 

Estas últimas vuelven también á figurar en nuestra Biblio- 
teca, aún cuando no por cambio. Su adquisición, como cosa 
que es necesaria allí donde hay que conocer el estado actual 
de los conocimientos zoológicos, no podría pasarse en silencio 
al hablar de la marcha progresiva de nuestra Biblioteca. 



5tí RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

También debo hacer constar el ag-radecimiento con que he- 
mos recibido los numerosos donativos, en libros, que se nos han 
hecho durante los doce últimos meses. Obras españolas como 
la Descripción micro gráfica del staLema leñoso de las especies fo- 
restales españolas, por el Sr. Castellaruau, y Los volcanes extin- 
guidos de la 2)rovincia de Gerona, por D. José Gelabert, y extran- 
jeras como el estudio sobre los cefalópodos triásicos de Sicilia 
hecho por G. G. Gemmellaro, la edición de la Geografía del 
Paraguay, de Azara, publicada por el Museo de Montevideo, y 
tantos y tantos trabajos de Nickles, Serg-i y otros muchos do_ 
nantes ig-ualmente eminentes, han venido á aumentar la valía 
de la Biblioteca á cuyo frente tengo la satisfacción de ha- 
llarme. 

Terminaré hablando de dos mejoras que venían siendo de 
gran necesidad, y que han sido establecidas definitivamente 
en este año. Una de ellas es la encuademación de obras y re- 
vistas, cosa necesaria en toda biblioteca bien org'anizada, y 
que, sin embarg-o, no había podido ser en otro tiempo lleva- 
da á la práctica por nuestra Sociedad, oblig-ada entonces á 
sostenerse con escasos medios y sin protección de ning-una 
clase. Nada menos que 450 volúmenes hemos encuadernado 
hasta ahora, y es de esperar que, en el año que ahora empie- 
za, proseg-uirá esta mejora, para comodidad así del bibliote- 
cario como de los señores socios que frecuentan la Biblioteca. 

La seg'unda mejora consiste en la decisión, que en adelante 
se llevará oficialmente á la práctica, de crear en la Junta un 
nuevo carg'o que tenga por objeto el ayudar al bibliotecario en 
sus tarea.s*y sustituirle en su ausencia. 

Creo que todos debemos felicitarnos de estas útiles noveda- 
des y de aquellos satisfactorios progresos de que al principio 
hablé. Hagamos votos para que unas y otros perduren, no en 
el mismo estado, sino creciendo siempre. 

El Bibliotecario, 

Ángel Cabrera Latorre. 



BOLETÍN 



REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 



Sesión extraordinaria del dia 10 de Enero de 1906. 

PRESIDENCIA DE D. SALVADOR CALDERÓN. 

El Sr. Presidente expuso que el objeto de la sesión era, con- 
forme á los acuerdos tomados en la del 6 de Diciembre último, 
proceder al nombramiento de socio protector á favor del Exce- 
lentísimo Sr. Duque de Medinaceli, y de socio honorario al de 
D. Joaquín María de Caltellarnau y Lleopart, en los que concu- 
rren los merecimientos de que ya se dio cuenta á los señores 
socios en aquel día; acordándose por unanimidad lo propuesto 
por la presidencia, y levantándose acto seg'uido la sesión. 

Sesión del 10 de Enero de 1906. 

PRESIDENCIA DE D. FLORENTINO AZPEITIA 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué 
aprobada. 

— El Sr. Calderón, que al abrirse la sesión ocupaba la presi- 
dencia, manifestó que procedía tomasen posesión de sus res- 
pectivos carg-os los señores eleg-idos para constituir la Junta 
directiva durante 1906, y al efecto, invitó á sustituirle en la 
cabecera de la mesa al Sr. D. Florentino Azpeitia. 

Antes de abandonar el puesto, que tan digmamente ha veni- 
do ocupando, el Sr. Calderón expresó á todos los señores so- 
cios su ag-radecimiento por el concurso que le habían prestado 
mientras fué Presidente, y ofreció contribuir, como hasta aho- 
ra en lo sucesivo, á los trabajos y fínes que realice ó persig-a 
la Sociedad. 

— El nuevo Presidente, Sr. Azpeitia y Moros, al ocupar la 



58 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

presidencia dirigúó la palabra á todos los reunidos, dando gTa- 
cias por el honor que se le había otorg-ado, y solicitando el 
concurso de todos para el mayor florecimiento y desarrollo de 
la Sociedad, á la que ofreció dedicaría su más asidua y cari- 
ñosa atención. 

— El Sr. Vázquez Fig"ueroa propuso, acto seg-uido, un voto de 
gracias para el Sr. Calderón, y sus compañeros de Junta direc- 
tiva, que fué acordado por unanimidad. 

Aprobación de cuentas. — El Sr. Pérez Zúñig-a, que, unido á los 
Sres. Ag'uilar y Carmena y Taboada, estuvo encargado del exa- 
men de las cuentas rendidas por el Sr. Tesorero en 31 de Diciem- 
bre de 1905, leyó el informe sig'uiente: 

Los que suscriben, individuos de la Real Sociedad españo- 
la de Historia natural, nombrados para el examen y com- 
probación de las cuentas de la misma, tienen el g-usto de par- 
ticipar á sus consocios que después de verificado dicho exa- 
men, con los comprobantes á la vista, resulta un saldo á favor 
da la Sociedad de 697 pesetas con 41 céntimos, y créditos por 
valor de 2.871 pesetas con 16 céntimos. 

Se han invertido, y se encuentra plenamente justificada esta 
inversión, las 5.000 pesetas, subvención anual concedida por 
el Estado á esta Sociedad. 

Existe también, procedentes de las 4.000 pesetas donadas 
por el Ministro de Estado á la Comisión de estudios de las co- 
lecciones del Muni, la cantidad de 1.538 pesetas con 57 cénti- 
mos, residuo de las 2 440 pesetas 34 céntimos existentes en 
el año anterior, deducidas las 901,77 g-astadas en este. 

Por lo dicho, se creen los que suscriben en el deber de propo- 
ner á la Sociedad la aprobación de las citadas cuentas, así 
como dar un expresivo voto de g-racias á los Sres. D. Ig-nacio 
Bolívar y demás socios encarg-ados de la Tesorería en Madrid, 
como á los Sres. D, Ángel B. de la Cruz Natham, de Valencia; 
D. Ignacio Tarazona, de Barcelona; D. Antonio Eleicegui, 
de Santiago; D. Pedro Moyano, de Zaragoza; D. Enrique Crú, 
de Sevilla, y D. Pedro Fernández Cavada, de Santander, que 
han contribuido al brillante resultado económico de la So- 
ciedad. 

Madrid, 31 de Diciembre de 190^.— Fnrique Pérez Zúñiga, 
Fernando Aguilar y Carmena, José Taboada Tundidor. 



DE HISTORIA NATURAL. 59 

La Sociedad aprobó el anterior dictamen y el voto de g'ra- 
cias á los Sres. Tesorero y Vicetesorero de Madrid, y Tesoreros 
de las Secciones de provincias. 

Admisiones. —Quedaron admitidos como socios numerarios: 
D. Pablo Verdag'uer Comes, presentado en la sesión anterior 
por D. Ang-el de la Cruz Natham; la Escuela Normal Superior 
de Maestros de Huesca, por D. Juan Pablo Soler; el Instituto 
g-eneral y técnico de Ciudad Real, por D. Antonio Martínez; 
D. Juan Calafat León, por D. Lucas Fernández Navarro; D. José 
Cerrolaza y Arraentía, por D. Antonio de Zulueta; D. R. M. Mos- 
coso, residente en San José de las Matas, en la República Do- 
minicana, que lo fué, por D José María Dusmet, y D. Juan 
Julia y Olsina, propuesto por la Sección de Barcelona; y como 
ag-reg-ados D. Francisco Beltrán Big-orra y D. Greg-orio Sabater 
Diana, por D. Emilio Ribera. 

Y, por último, se acordó nombrar socios correspondientes 
extranjeros á M. Jules Bourg-eois, de Sainte-Marie aux Mines; 
al Dr. Cari, de Ginebra, y á MM. A. Grouvelle y Paul Lesne, 
de París, por su importante colaboración en el primer tomo de 
las Memorias de nuestra Sociedad, así como á Mr. Schulthess- 
Rechberg-, por el regalo de varias de sus importantes publica- 
ciones sobre Himenópteros. 

Comunicaciones vertíales.— El Sr. Llord leyó una interesante 
noticia sobre su reciente visita y ascensión al Vesubio, presen- 
tando varias fotog-rafías con ella relacionadas. El trabajo del 
Sr. Llord pasó á la Comisión de publicación. 

— El Sr. Calderón dijo lo sig'uiente: 

«Un ejemplar de wolframita, procedente de Peñasqueira, en 
la Sierra de la Estrella, donado el pasado año á las colecciones 
de nuestro Museo de Ciencias naturales, por D. L. Doria, con- 
tiene en abundancia notable, no sólo salpicaduras, sino pene- 
traciones y sustitución completa á trechos del mineral primi- 
tivo por otra materia terrosa, amarillento obscura, con tono 
verdoso , mate y opaca de tmujstüa ú ocre de tung-steno , lla- 
mado también wolframina y wolframocre por los alemanes. 

Este mineral es el ácido tung-stico, un trióxido WO^ que re- 
sulta de la alteración de la wolframita, y fácil de reconocer 
tanto al soplete por su perla.con la sal de fósforo, azul clara al 



60 boletín de la real sociedad española 

fueg'O de reducción, y en frío, como por vía húmeda, merced 
á su insolubilidad en los ácidos y solubilidad en el amo- 
níaco. 

No se halla mencionada esta especie entre las de la Penín- 
sula, ni tampoco de un modo determinado de muchas locali- 
dades extranjeras, lo cual debe de proceder de que sólo en 
fecha relativamente moderna, se ha fijado la verdadera natu- 
raleza química de este óxido, que había pasado antes inadver- 
tido como una materia terrosa indefinida.» 

Noticias hibliográflcas. — El Secretario, en nombre del señor 
Dusmet y Alonso, presentó las sig'uientes interesantes no- 
ticias: 

1.' «Ting-itidíB novge vel minus cog"nitfB e reg-ione palaearc- 
tica.» Dr. G. Horvath. f Anuales Historico-naturalis M. Nat. 
Hungarici. Vol iii, 1905. Pars secunda.) ^ — Fig"uran entre las 
muchas especies de este trabajo, Dictyonota (Elina) ibérica 
n. esp., á la cual señala como patria Híspanla: Sierra de Espuna 
(CoU. Heyden), indicando que es próxima á D.Sicardi. Además 
Tinffis awiculaia Co&ta, Y av. Dauci, n. var., que entre otros 
países se encuentra en España (Ciudad Real). 

2.* «Rhopalocera at Barcelona, Montserrat and Vernet-les 
Bains», by R. S. Standen. (TAe Entomologist. Vol xxxviii, 1905, 
números 509, 510 y 511.) — Reseña de una excursión, enume- 
rando las especies recogidas, estando solamente en el núme- 
ro 509 lo referente á las localidades españolas. 

3.* «Neuroptera coUected by Dr. T. A. Chapman in Fran- 
ce and Spain, 1904», by W. J. Lucas. (The EntomoJogist, 1905. 
Vol xxxviii, núm. 511.) — En España son 24 las especies caza- 
das en el Puerto de Pajares, Granja de San Ildefonso y Naval- 
peral. Entre ellas fig-uran varias de Odonatos. 

4.* «Revisione monog-rafica delle Gag-ea della ñora spag- 
nola», per il Dott. Achille Terracciano. {Bol. iSoc. Aragonesa 

C. Naturales, t. iv, n." 10.)— Trabajo extenso y detallado, con 
abundantes observaciones. 

5.* «Plantas de la provincia de Huesca (Julio 1903)», por 

D. Carlos Pau. {Bol. Soc. Aragonesa C. Naturales, t. iv, núme- 
ros 6 á 10.)— Como todos los estudios del Sr. Pau, tiene nume- 
rosas observaciones recogidas personalmente y acompañadas 
de notas críticas. 



DE HISTORIA NATURAL. fil 

6." «Notas zoológ-icas. IX. Rectificaciones», por el R. P. Lon- 
g-inos Navas, S. J. {Bol. Soc. Aragonesa C. Naturales, t. iv, nú- 
mero 9.) — Comprende varias observaciones sobre Dorcadion y 
sobre Atractomorpha, motivadas por trabajos de los Sres. Mar- 
tínez Escalera, La Fuente y Bolívar, otras sobre el g-én. Pycno- 
gaster, y una nueva división del g-én. Platystohis, del cual 
separa los nuevos géneros Sgnephippiíis y PlatepMjjpiíis. 

7.^ «Guia per la cassera, ^reparació y conservado deis Le- 
pidópters», per D. S. Maluquer. {Butll. Inst. Catalana ü. Na- 
tural. Any 2°, núm. 7.)— Instrucciones que pueden ser muy. 
útiles á los principiantes para la buena formación de colec- 
ciones. 

8." «Contributions á la faune malacologique de la Catalo- 
gue», par P. Fagot. (Butll. Inst. Cat. H. Nat. Any 2.°, núme- 
ro 8.) — Se refiere á una excursión realizada en 1891 por Ando- 
rra, Seo de Urgel, Tuxent y Sierra del Cadí. Se describe una 
nueva especie, Belix Organiaca, procedente del desfiladero de 
Organyá en el valle del Seg-re, la cual pertenece al grupo de 
H. Oreina. 

9.* «Notas neuropterológicas. VIII. Un Odonato de intere- 
sante historia», por el R. P. Longinos Navas. (Butll. Inst. Cat. 
H. Nat. Any 2.°, núm. 8.)— Se refiere al Selysiothemis nigra. 
V. de L. 

10.* «Catálech de Insectes de Catalunya. Hymenópters. 
XIX. Familia Apidm>->, por D. J. BofiU. (Butll. Inst. Catalana 
Hist. Natural. Any 2.°. Publicado como apéndice en varios 
números.) — En diferentes ocasiones nos liemos ocupado de 
este interesante catálogo de los Himenópteros de Cataluña. La 
parte de que ¿üiora se trata es bastante extensa por referirse á 
la abundante familia de los Apidos, comprendiendo 41 géneros 
con 600 especies y variedades. Es indudable que en trabajos 
de esta índole, que abarcan todo un orden de insectos de un 
país muy poco estudiado, como lo está aún España, han de 
deslizarse bastantes errores de clasificación, á causa de de- 
terminarse muchas especies solamente por comparación con 
tipos y sin un estudio detenido de los ejemplares, para el 
cual es preciso mucho tiempo y muchos cientos de volúme- 
nes. A pesar de esto, es indiscutible que se hace una obra me- 
ritoria con la publicación de estarcíase de estudios, pues siem- 
pre dan por resultado que nuevos entomólogos se fijen en los 



6-2 



boletín de la real suciedad española 



grupos ya enumerados, aunque no sea más que á la lig-era y 
como en sencillas listas. Al Sr. Bufill, que por la sensible muerte 
de su colaborador Sr. Antiga, ha quedado solo para realizar 
esta tarea, deberá la Ciencia que los himenópteros sig-an siendo 
estudiados en Cataluña y aún en otras reg'iones. 



Secciones. — La de Sevilla celebró sesión el 20 de Diciembre 
de 1905, bajo la presidencia de D. JVíanuel de Paúl. 

— El Sr. Medina dio noticia de los descubrimientos de honni- 
g-as fósiles en el ámbar del Báltico, realizados por el sabio mir- 
mecólog-o de Bolonia Sr. C. Emery. En su último trabajo, publi- 
cado en la Sociedad entomológ-ica de Francia (núm. 13, 1905), el 
autor describe una nueva especie de DimorpJiomyrmex, de cuyo 
g-énero sólo se conocía una especie de Borneo y de Sumatra. 
Señala, además, otro formícido, Camponotus i (/ne us ^Isiyr, 
que se aproxima á los curiosos individuos calificados de «pseu- 
dog'onites», siendo interesante su existencia en aquellas anti- 
guas resinas. 

— El Sr. Presidente dio lectura de un artículo sobre el cultivo 
del caucho, que realizan los nortemericanos con tanto éxito en 
las islas Hawai, y parece ser la mayor y más seg'ura riqueza 
que ofrecen para el porvenir los cultivos tropicales. Valdría la 
pena de que esta cuestión se estudiase á fondo por personas 

competentes para ver 
si, en efecto, como pa- 
rece, sería ventajosí- 
simo dicho cultivo en 
nuestras posesiones 
del África tropical , 
siempre que el Go- 
bierno le favoreciese 
\ i con los recursos ofi- 

ciales. 

- El Sr. Barras pre- 
sentó á la Sección un 
instrumento neolítico 
V de serpentina, cuya fi- 

gura es adjunta, que 
había recogido en Niebla, durante una excursión verificada 
el 8 de Diciembre desde Huelva, con la Comisión de Monu- 




\ 





y 



DK HISTORIA NATURAL. 63 

mentos de la provincia. Mide dicho instrumento 58 mm. de lon- 
gitud máxima; 43 mm. de anchura en su boca, que está en 
dirección oblicua á la long-itud; 20 mm de anchura por el ex- 
tremo opuesto á dicha boca y un espesor máximo de 14 mm. 
Para formar el filo, una de las caras constituye una super- 
ficie curva; pero la otra se completa mediante dos facetas pla- 
nas, presentando por este lado, además, una faceta lateral. Se 
trata, pues, de una doladera ó azuela, de las que representa 
Mortillet en la lámina lv de su Museo Prehistórico , y de las 
que fig-ura varios ejemplares, entre los cuales el desig-nado 
con el núm. 584, procede de Alhainade Granada. El poseer dos 
facetas en el filo obedece, según dicho autor, al hecho de haber 
sido afilada de nuevo después de desg-astada por el uso. No 
presenta indicio alg'uno de haber tenido mang-o, siendo, sin 
duda, de las que se empleaban á mano. 

La Sección de Zaragoza celebró sesión el día 27 de Diciem- 
bre último, bajo la presidencia de D. Pedro Ferrando. 

La nueva Junta directiva tomó posesión de sus carg-os, dan- 
do las gracias el Sr. Presidente en su nombre y en el de los de - 
más señores, por la distinción de que habían sido objeto. 

—El P. Navas presentó varios cuadernos de la mag-nífica 
publicación Annales du Musée du Congo, de Bruselas. Los pre- 
sentes hojean con placer estos fascículos verdaderamente 
reg-ios. 

Expone el P. Navas que los Annales forman diferentes series, 
que se publican por f¿iscículos, varios de los cuales forman un 
tomo. Los que llevan por título «Documents sur le pays et ses 
habitants», revisten un carácter más pintoresco, descriptivo y 
práctico, y están adornados con profusión de preciosos g-raba- 
dos. Los demás presentan un tono rig-urosamente científico. 
Son monografías llevadas á cabo por diferentes especialistas. 
Entre otras son muy de notar las referentes á la Ictiología, 
debidas á Boulenger, y las de Botánica, elucubradas por Wil- 
deman y Duran. El último fascículo, aparecido en Noviembre, 
no es inferior á los demás. Titúlase «Remarques sur l'Ornitho- 
logie de l'État indépendant du Congo», su autor, el Dr. Alph. 
Dubois. Es el primero del primer tomo que sobre Ornitología 
del Congo se publica. A las 36 páginas de texto, en folio, si- 
guen 12 bellísimas láminas, en fotocromía, que representan 16 



64 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

especies de aves del Cong'o coloreadas muy al vivo y en pinto- 
resco paisaje. 

En suma, los Amiales dti Miisée du Congo son una publica- 
ción que enriquecen cualquiera biblioteca de Historia natural 
y que sería de desear fig'urasen, en la de nuestra Sociedad. 



Notas y comunicaciones. 



Una visita á las regiones volcánicas del golfo de Ñapóles 

POR 

KAMÓN LLORD Y GAMBOA 

(con dos láminas^ 

1. — La zona del Vesubio: su estado actual. 

Cuando se contempla por vez primera desde cualquier punto 
de Ñapóles, la bellísima y extensa línea oriental de su g'olfo, 
sobre la que se eleva en suaves pendientes iniciales el histó- 
rico volcán, visitado hoy por miles de personas de toda clase y 
condición social, no puede dejar de sentirse una impresión de 
g-randeza, de alg-o sublime, mezcla confusa de lo dramático y 
trág-ico, con la dulzura, con la belleza del paisaje que se 
ofrece á nuestra vista. 

Este contraste entre la amenaza de las energ-ías intraterres- 
tres productoras de la muerte, y la tranquilidad, la calma del 
exterior, con sus fuerzas vitales, con sus elementos biog'éni- 
cos, inundando nuestro cuerpo, empapando nuestro ser, no 
se borra nunca de la memoria, después de observado aquel 
admirable cuadro de la Naturaleza. 

Grandes facilidades hay actualmente para visitar el Vesubio 
y sus contornos, pudiéndose utilizar todos los medios de loco- 
moción, siendo desde lueg-o preferibles el ferrocarril y el tran- 
vía eléctrico, que permiten trasladarse á todos los puntos im- 
portantes de la extensa zona vesubiana. 

El Somma. 

La visita del Somma se hace muy bien desde el pueblo del 
mismo nombre, al que se va en el tren de circunvalación del 
Vesubio, desde Ñapóles, cuyo servicio empieza á las siete de 



t)E HISTORIA NATURAL. 65 

la mañana. Una hora escasa se tarda en lleg-ar á Somma, pe- 
queña villa de 10.000 habitantes, y nunca falta una persona 
que sirva de g-uia mediante una corta retribución. 

A la salida del pueblo se camina entre viñas bastante tiem- 
po, y puede ya irse apreciando la naturaleza del suelo, en el 
que se encuentran numerosos trozos de rocas volcánicas, como 
tambíéií en los lados del barranco que conduce á la ermita de 
Santa Maña di Castello, situada á poco más de 400 m. de altu- 
ra; desde esta ermita comienza en realidad la ascensión del 
Somma. 

A muy poca distancia de ella, en la g-arganta llamada Lag- 
no del Purgatorio, pude observar g-randes masas de lava leucí- 
tica y pequeños depósitos de pumita en contacto con otros 
muy extensos de lapilli y cenizas. Estos últimos están estrati. 
ficados en muchos puntos, y el lapilli es allí de dos colores 
dominantes: rojo-pálido á rojo-pardo, y pardo-neg-ro á neg-ro; 
éste es el más abundante. 

La ascensión del monte no ofrece dificultades, siendo alg*o 
penosa en sus últimas pendientes, á causa de la mayor incli- 
nación y de lo movedizo é inseg-uro del suelo; pero es compen- 
sación muy agradable el mag-nífico bosque de castaños bajo el 
que se camina siempre, hasta pocos metros antes de alcanzar 
la Croce, en donde acaba bruscamente la veg'etación tan es- 
pléndida hasta allí. Al lleg-ar á la Croce, á 1.120 m. de altura, 
y contemplar de repente uno de los panoramas más maravi- 
llosos que puedan concebirse, se olvidan los trabajos y fatig-as 
de la subida, y bien puede decirse que la Naturaleza premia 
al viajero decidido á alcanzar aquellos solitarios parajes. En 
efecto, no es posible describir el espectáculo g-randioso del Ve- 
subio, invisible hasta lleg-ar á la misma Croce, y cuyo potente 
cono se alza delante del observador, hacia el S., pudiéndose 
ver la línea de fueg-o marcada en la actualidad en su vertien- 
te O., señalada desde lejos por una zona alarg-ada de vapores 
blanquecinos sobre la corriente de lava. A los pies del espec- 
tador se encuentra el Atrio del Cavallo y el Valle delV Inferno, 
valles profundos ó surcos que separan el cono vesubiano del 
Somma, cortado á pico en dirección S., siendo, por tanto, im- 
posible adelantar un paso más en esta dirección, en la que 
aparece un desnivel casi perpendicular de 250 á 300 m. 
próximamente. A la derecha, y á lo lejos, se ve el Observato- 

T. VI —Enero, 1906. 5 



66 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

rio meteorológ-ico; al N. y al E., cierran el horizonte los Ape- 
ninos, viéndose multitud de caseríos, pueblos y villas: el de 
Somma en lontananza, Ottaiano, Santa Anastasia, etcétera, 
etcétera. 

Hubiera hecho más interesante aún esta excursión, el H 
censo por el O. del Somma, hasta el Observatorio, atr;i^' 
la g-ran corriente de lava de 1872; pero las pocas ^ ^ luz 

solar con que se cuenta en los últimos días d ^re, pues 

hasta pasado el medio día, es imposible llef"^> la Croce, me 
decidió á regresar al pueblo por el mismo aio, antes de 

que anocheciera en el bosque, lo cual consti > la un verdade- 
ro pelig-ro por el sinnúmero de barrancos, es de erosión, 
escarpes profundos, de que está sembrad ,. superficie del 
monte, teniendo que marchar larg-os ratos sobre lomas estre- 
chas con profundos surcos á ambos lados. 

Toda la superficie visible desde la Croce, todo cuanto abarca 
la mirada, como Vesubiano, Atrio del Cavallo, Valle dell' Infer- 
no, corriente lejana de lava de 1872, y los escarpes del Somma 
del lado S. y SE., presenta un tono uniforme de color pardo - 
negro, dando al conjunto un aspecto particular de rudeza, de 
desolación, de ausencia de vida, bien característico. 

Los escarpes del Somma parecen formados, como el monte 
mismo, por inmensos depósitos de lapilli, de productos escori- 
formes y lávicos, entre los que se encuentran las calizas y do- 
lomías blancas y blanco-g-rises de grano fino, cristalinas, en- 
cerrando en sus pequeñas g-eodas muchos minerales esencial- 
mente silicatados. Otras varías especies se hallan entre los 
materiales sueltos, como elpiroxeno angita, tan abundante allí, 
y las micas multicolores, entre las que aparecen las verdes tan 
interesantes. La hucita y la nefelina, ya como especies mi- 
neralógicas, ya formando parte esencial de rocas, son también 
muy abundantes en todo el monte. 

La premura del tiempo impidió detenerme á buscar minera- 
les escasos y raros, contentándome con recog^er los que buena- 
mente se hallaban al paso. Lo más importante de lo recogido, 
fué lo siguiente: 

Lavas: compactas, celulares y escoriformes; leucíticas de as- 
pecto porfídico, con cristales frescos de leucita, y otras, con 
los cristales opacos, en descomposición más ó menos avanza- 
da; piroxénicas y olivínicas: (porfiroideas). 



DÉ tíiSÍORlA NATURAL. 67 

Materiales incoherentes: lapilli de varios colores; trocitos de 
pumita, algún conglomerado y algunas escorias. 

Trozos de calizas ó de dolomias: (no ensayados) blancas, 
blanco-grises y azuladas. 

Ejemplares de micas, áQ piroxeyío augita , de olivino y ne- 
felina. 

Otros cristales no clasificados aún. 

Altamente instructiva fué esta excursión al monte Sorama, 
porque además de lo que se pudo observar y recoger, se vio 
con toda evidencia desde las alturas de la Croce, la importan- 
cia en tiempos antehistóricos, probablemente terciarios, de la 
primitiva formación volcánica del Somma, anterior, como es 
sabido, al actual Vesubio. 

El Somma fué el primer volcán elevado en la llanura napo- 
litana, pasando, desde un período de actividad de duración 
desconocida, según atestiguan sus restos contemporáneos, á 
otro periodo de largo reposo, cubriéndose sus laderas y su 
vértice de magnífica vegetación que ocultó siglos y siglos la 
• energía latente acumulada en su interior, y cuando el año 
memorable, 79 de nuestra Era, despertó súbitamente, provo- 
cando las terribles tragedias de Herculano y de Pompeya, no 
fué el Vesubio en rigor, sino el Somma, el causante de las ca- 
tástrofes que sig'uieron á la explosión inmensa que hizo saltar 
toda la parte central y superior de su masa, cuyos fragmentos 
de ceniza y lapilli sepultaron Pompeya, mientras un torrente 
de fango, mezclado con pómez y cenizas, invadía Herculano 
haciéndole desaparecer. 

La disposición de los materiales eruptivos de las partes N. 
yNE., que componen hoy el monte Somma, con sus escarpes 
casi perpendiculares mirando al Vesubio, con señales evidentes 
de rotura, de dislocación, de violencia, en estas partes, forman- 
do contraste con laspendientes opuestas, relativamente suaves 
en relación al perímetro y altura del monte, parecen demos- 
trar la existencia, anterior á nuestra Era, de un volcán, tran- 
quilo desde la época terciaria, al parecer, y roto de improviso 
por su parte superior, arrastrando sus materias ígneas por las 
pendientes S. y SO. de preferencia, direcciones por las que la 
historia atestigua haberse verificado todos los paroxismos pos- 
teriores, y dejando como testig-o de su antigua existencia, todo 
el esqueleto volcánico del Somma actual, padre del actual Ve- 



68 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

subió nacido en su centro el año 79 citado, representante del 
volcanismo activo en reducida escala, comparado con el que 
debió dominar durante larg-o tiempo en aquella hermosa re- 
gión de la antig"ua Carapania. 

Muy importantes observaciones de fenómenos metamórficos 
pueden hacerse en el Somma; la aparición de especies minera- 
les silicatadas, por transformación sucesiva de los elementos 
constitutivos de las rocas, puede ser allí orig-en de una precio- 
sa página de metamorfismo, de acciones evolutivas minero- 
g'énicas, de alta importancia científica. 

Este delicado estudio, que exige meditación detenida y tra- 
bajos preparatorios, sólo puede ser mencionado en una reseña 
de la índole de la presente. 

El Vesubio. 

La excursión al Vesubio puede verificarse de varios modos, 
según el tiempo disponible y el objeto de la persona que la 
realice. Para estudiar con algún detenimiento las infinitas be- 
llezas geológicas del volcán y sus contornos, lo mejor es irse , 
á pasar unos días á cualquiera de las poblaciones situadas al 
pie del mismo: Portici, Resina, Torre del Greco ó Torre An- 
nunziata, desde las cuales, especialmente las tres últimas, es 
posible llegar al cráter principal, y recorrer en el día gran 
parte de la superficie de las corrientes lávicas más importan- 
tes. Desde Resina se va muy bien, á pie ó en coche hasta el 
Observatorio, en cuya vecindad hay un buen hotel y una hos- 
pedería en donde se puede almorzar á cualquier hora y dormir 
en caso necesario, siendo éste el itinerario preferido por mí, 
como más cómodo y rápido. 

A la salida de Resina, se camina largo rato entre viñas pro- 
ductoras del riquísimo vino lacrijma christi, ascendiendo len- 
tamente y llegando, primero á la gran corriente de lava de 
1885-59 que el camino atraviesa varias veces, y después á la 
de 1895, enorme corriente de algunos kilómetros de longitud 
que no cede en importancia á la de 1858. Poco á poco se va 
acercando el Observatorio, pisando siempre las lavas de los 
referidos años. En la proximidad de aquel edificio, puede es- 
tudiarse la lava de 1851, y poco después la de 1872, de muchí- 
simo interés por corresponder á la erupción que puso en peli- 
gro al referido edificio científico , en el que permaneció el 



DE HISTORIA NATURAL. 69 

intrépido Palraieri rodeado por aquella terrible corriente divi- 
dida en dos brazos á muy poca distancia de allí. El estudio de 
esta lava riacolítica, conteniendo numerosos cuerpos poco co- 
munes, es también de alto interés. 

No me fué posible disponer de tiempo suficiente para visitar 
el Aírío del Camilo ni el VaUe deW Inferno que habia contem- 
plado días antes desde las alturas del Somma, y sólo pude as- 
cender al cráter principal del Vesubio, valiéndome del exce- 
lente tren funicular establecido por la Ag-encia Cook y Compa- 
ñía. En pocos minutos se lleg-a á la estación superior, y quedan 
aún unos 100 m. que deben subirse á pie y con un guía obli- 
gatorio; estos 100 m. son penosos para el viajero por lo move- 
dizo é inseguro de los materiales, compuestos de lapilli, ceni- 
zas, escorias, trozos de lava, etc.. entre los que se hunden 
los pies, siendo necesarios grandes esfuerzos para poder as- 
cender. 

Durante la hora á que da derecho á permanecer en el crá- 
ter el billete de la Agencia Cook, no puede hacerse un estudio 
de aquel interesantísimo centro eruptivo, sino solamente al - 
g'unas observaciones respecto de la forma, intensidad, perío- 
dos, etc., de las explosiones verificadas por el cráter principal. 
Desde algunos metros de su borde, se oye, en tiempos irregu- 
res, el ruido provocado por la súbita irrupción de productos 
gaseosos, los que, venciendo la presión de las materias acu- 
muladas en el tramo superior del cráter, salen al exterior vio- 
lentamente, lanzando multitud de trozos de todos tamaños á 
alturas variables que no pasan del borde del cráter, la mayoría 
de las veces. Hubiera deseado acercarme más y poder observar 
directamente algunas explosiones; pero la prohibición abso- 
luta del guía, y la relación de las desg'racias ocurridas, obliga- 
ai más entusiasta á renunciar al peligroso placer de contem- 
plar de cerca tan admirables fenómenos. El ruido de las ex- 
plosiones iguala, por su intensidad, al producido por varias 
descargas de artillería en la mayoría de los casos. 

En la vertiente O. del volcán .pude observar la salida de la 
lava con sus correspondientes fumarolas visibles desde lejos. 
La lava sale tranquila; solamente interrumpen su curso de 
vez en cuando, pequeñas explosiones parciales de la masa 
debidas al escape de materias gaseosas por sus hendeduras y 
puntos débiles; todo el resto de la corriente abandona lenta- 



70 boletín de la real sociedad española 

mente los g-ases y los vapores: los primeros, para disiparse en 
la atmósfera definitivamente, y los seg-andos, para sublimarse 
á mayor ó menor distancia de la corriente lávica, depositándose 
de diversos modos en las rocas, y constituyendo especies mine- 
ralóg-icas curiosas y dig'nas de estudio. No fué posible detener- 
se en la observación de tantos fenómenos interesantes allí rea- 
lizados, no sólo por la premura y escasez del tiempo en esta 
clase de visitas, sino por las nieblas rápidas formadas de tiem- 
po en tiempo en el curso del mismo día en aquellas alturas, es- 
pecialmente en los meses de otoño; estas nieblas, sumamente 
frías, acompañadas de viento muy húmedo, hacen toda obser- 
vación muy penosa, además de ser un peligro para la salud 
del viajero; á causa de ellas no pude hallar oportunidad de 
obtener fotog-rafías del cráter principal, ni de los adventicios 
de la parte O. del cono, actualmente activa seg-ún he indica- 
do ya. 

La actividad volcánica del Vesubio parece ir adquiriendo la 
forma stromboliana, como oportunamente observa Lapparent 
en su excelente tratado de Geolog"ía. Basta mirar los croquis 
hechos en los treinta últimos años, para convencerse de la re- 
ducción sucesiva de la esfera de acción del cráter principal, y 
aun cuando es bien sabida la irreg-ularidad característica de 
los paroxismos volcánicos, tanto en el tiempo como en el espa- 
cio, por lo que al Vesubio se refiere, parece haber entrado este 
foco eruptivo en una fase explosiva irreg-ular, con tendencia á 
la limitación progresiva de los derrames lávicos, cuyo último 
término sería la continuación de existencia de la lava á varia- 
bles y periódicas alturas en el interior del cráter y salida de 
productos g-aseosos al exterior con más ó menos violencia á 
través de la lava misma; fase de energía volcánica esta últi- 
ma, precisamente característica del modo de ser actual del 
centro stromboliano en una de las islas eolianas ó de Lipari, 
en Sicilia. Esto no quiere decir, en modo alguno, que el día 
menos pensado no despierte de improviso éste, como cualquier 
otro de los conocidos focos de erupción, pasando rápidamente 
de la forma antedicha y aun de otra más avanzada, como es la 
de solfatara, á la de derrame lávico intenso y extenso, acom- 
pañado de las terribles manifestaciones activas del volcanis- 
mo en todo su esplendor. 
Muy útil enseñanza resulta de la visita á uno de estos cen- 



DE HISTORIA NATURAL. TI 

tros eruptivos, entre los cuales fig-ura el Vesubio en primer 
lug-ar, no sólo por constituir una magnífica escuela práctica 
de instrucción acerca de los fenómenos volcánicos en amplia 
escala, sino también por su inmejorable situación que facilita 
en grado sumo el estudio de cuanto allí se realiza. 

En esta expedición se pudieron recoger buenos ejemplares 
de lavas en las corrientes mismas de 1858-59, 1872 y 1895, las 
que, por la importancia de sus dimensiones y su constitución 
físico-química, merecen estudio detenido. También se recogie- 
ron productos escoriformes, algunos piroxenos, olivinos, cali- 
za y dolomía, micas, nefelina, leucita, riacolita, cenizas y la- 
pilli, etc. En el cráter mismo, muy cerca de su borde, pude 
recoger trozos de lavas escoriformes muy calientes aún, aca- 
badas de caer después de una de las explosiones. Será intere- 
sante comparar su composición química y microscópica con la 
de las lavas y escorias antiguas. ■ 

Habiendo podido contar con mejor tiempo y dando derecho 
el billete de la Agencia Cook á la estancia de una hora en el 
cráter, prorrogable hasta tres cuando hay asiento de regreso 
en el coche funicular, se hubieran tomado fotografías de mu- 
cha importancia, medidas de alturas y distancias; observacio- 
nes sobre la disposición del cráter, especialmente en su parte O., 
por donde hoy se verifica la salida de lava, etc., etc.; de todo 
lo cual sólo se pudo ver parte de la corriente lávica á corta 
distancia, como ya se lia indicado, y fué ciertamente emocio- 
nante la contemplación de aquel admirable espectáculo. La 
lava, de color rosa-pálido durante el día, lo que demuestra su 
temperatura, salía muy lentamente de la hendedura, invisible 
desde el punto de observación, por la cual se escapaban tam- 
bién gran cantidad de vapores que ocultaban casi por completo 
la vista de la corrriente. Confieso haber sentido en aquellos cor- 
tos instantes, una de las satisfacciones más grandes de mi 
vida; á mi lado oía las frases de asombro de algunos viajeros 
franceses que conmigo se aventuraron á llegar hasta donde el 
guía nos permitió. 

En otra ocasión, aprovechando un mes de Mayo con tiempo 
sereno y cielo limpio, trataré de realizar la serie de observa- 
ciones y estudios que aquellas circunstancias adversas han 
impedido verificar ahora. 



72 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Torre del Greco. 

Desde esta villa, de más de 35.000 habitantes, reconstruida 
sobre la lava de 1631, que destruyó gran parte de la población, 
se pueden emprender muy bien alg-unas excursiones de mucho 
interés, especialmente para el estudio de las corrientes lávicas 
de 1631 citada, de 1737, 1767, 1794, 1804 á 1806 y 1861, como 
más principales. Solamente pude detenerme alg-unas horas en 
una de las playas, cuyas arenas, compuestas en su mayor 
parte de restos de rocas volcánicas, como volcánicas son las 
rocas mismas que allí observé, eran digmas de estudio. En 
efecto, aquellas arenas, neg-ras en su conjunto, contienen cris- 
tales diversos, más ó menos ínteg-ros de especies minerales, 
desprendidos de las rocas que los contenían. 

Allí se encuentran trocitosde corales en gran número, jun- 
tamente con los restos de rocas mencionados, entre los que 
se recog-ieron cristales redondeados é incoloros, que no he cla- 
sificado aún, y cuyo análisis completo practicaré muy pronto; 
pequeños trocitos rodados de lavas leucíticas, de calizas y do- 
lomías, restos aug-íticos, olivínicos, etc., etc., componentes 
todos de rocas más ó menos lejanas. También se recog-ieron 
ejemplares curiosos de lavas cenicientas porfídicas: peridotífe- 
ras, piroxénicas y leucíticas, abundantes en la misma playa. 

No reñero aquí las visitas hechas á las excavaciones de Pom- 
peya y Herculano, por no creerlo pertinente en esta relación, 
en la que sólo deseo consig-nar alg-unos datos g-eológ-icos. 

2. — Los campos flégreos napolitanos. 

Curiosísima es esta región, representante del que pudiéra- 
mos llamar volcanismo occidental del g-olfo de Ñapóles, ya que 
el anterior, ó del Vesubio, ocupa la línea oriental del mismo 
g-olfo. Me ocuparé muy brevemente de cada una de las partes 
visitadas. 

Pozzuolo. 

La visita de Pozzuolo, la antig-ua PiiteoU de los romanos, es 
muy fácil y cómoda, pues desde Ñapóles hay tr¿invía eléctrico, 
que en muy poco tiempo recorre los 12 km. de distancia al pue- 
blo. En este mismo se encuentran los restos notables del templo 



DE HISTORIA NATURAL. "73 

deSerapis,atvi\)uíáosporotvos á un antigHio mercado cubierto, 
á estilo de Pompeya, ó termas quizá, por existir allí numero- 
sos manantiales termales. Sea lo que quiera, el visitante es 
conducido á una especie de patio cuadrang-ular, en cuyo cen- 
tro se elevan aún tres ó cuatro columnas corintias, incomple- 
tas, de mármol antig-uo, que se dice g'rieg'O. La parte inferior 
de estas columnas está por debajo del nivel del mar, como 
puede comprobarse introduciendo la varilla de hierro en el 
ag"ua que rodea una de las columnas, cuj^a varilla, dispuesta 
para esta prueba, se hunde cerca de 2 m. hasta tocar la base 
de la columna. 

A la altura de una persona, próximamente, y formando una 
zona circular en la superficie de aquella, se ven las señales 
de corrosión, atribuidas á la acción lenta del Lithodoimis litho- 
phagus, molusco existente hoy en el Mediterráneo; y como la 
zona corroída comienza á 3,50 m. del suelo y concluye á 5,50 
del mismo, poco más ó menos, marcando un anillo de unos 
2 m., se cree que todo el edificio descendió con el suelo bajo el 
mar en la antig-üedad, á causa de una erupción de la Solfatara, 
próxima á él, primeramente hasta los 3,50 rn., y lueg'o fué ba- 
jando con el suelo mismo y de un modo lento, hasta los 5,50 
metros, siendo después elevada toda aquella comarca, en 1538, 
cuando tuvo lug-ar la aparición y erupción del Monte Niioto, 
situado también á poca distancia de allí. Alg'unos, sin embar- 
g-o, ponen en duda estos hechos, atribuyendo la zona de los 
Lithodomus á la existencia de un depósito ó reservorio de pes- 
cados, en el mercado antig-uo, suponiendo fuera tal mercado 
el edificio, lo cual no se puede aseg-urar, y aunque lo hubiera 
sido, tampoco se puede afirmar lo del depósito indicado. En 
cambio, es indudable la variación de altura sufrida varias ve- 
ces en sentidos opuestos por el litoral de Pozzuolo. Limitándose 
al templo de Serapis parece resultar de los datos históricos 
hallados por Suess, que el edificio fué introduciéndose en el 
mar lentamente, desde la época romana hasta el sig"lo xiii, 
alcanzando su mayor descenso al principio del sig-lo xvi, ha- 
biendo ejercido los Lithodonms su acción destructora en este 
período. Cuando el Monte Nuovo apareció el 33 de Septiembre 
de 1538, el suelo se elevó rápidamente cerca de 6 m. y las rui- 
nas de Serapis fueron elevadas también, dejando al descubierto 
la curiosa zona de los moluscos, testigo constante de las osci- 



-74 BOLETIK DE LA REAL SOCIEDAD ESPA^OLA 

laciones del litoral, debidas, sin duda alg-una, á la actividad 
volcánica de toda aquella comarca, la que puede considerarse, 
seg'ún dice muy bien Lapparent, como un verdadero cráter. 
Las observaciones de Matteucci, hechas en el Vesubio, confir- 
man también y explican estos movimientos alg*o localizados 
de las zonas volcánicas. 

A corta distancia de las ruinas, se encuentra la célebre Sol- 
f atara. Es un cono volcánico de 100 m. escasos de altura, de 
forma algo ovalada, de unos 500 m. en su eje mayor, plano y 
arenoso en su fondo, con alguna vegetación en limitados pun- 
tos del mismo, y rodeado de colinas traquíticas. Desde el mo- 
mento de entrar en el cráter, se percibe claramente olor sul- 
furoso que en alg-unos sitios llega á ser un poco molesto y 
sofocante. Al lado opuesto de la entrada se ven desde lejos co- 
lumnas de vapor, siendo necesario atravesar todo el cráter 
para llegar á ellas; corresponden las dos principales á las 
bocas llamadas grande y 'pequeña, habiendo en multitud de 
puntos, emisiones ó exhalaciones de vapores acuosos y sulfu- 
rosos. 

La roca traquítica en contacto con las emanaciones de la 
Sulfatara, está muy descompuesta, viéndose allí, por todas 
partes, formaciones antig-uas y recientes de yeso, en unión del 
azufre depositado lentamente y de la tierra sulfatada (cera- 
raohalita). 

Todo está impreg-nado de vapor de agua, el cual, arrastran- 
do elementos diversos, dominando los ácidos y de éstos el sul- 
fúrico, eng-endra las diversas especies mineralógicas sulfata- 
das, especialmente el yeso citado y los alumbres. Es fácil de 
comprender el orig-en del ácido sulfúrico, por la oxidación 
progresiva del hidrógeno sulfurado en una atmósfera caliente 
y húmeda, depositándose al mismo tiempo parte del azufre no 
oxidado en innumerables costras cristalinas visibles por don- 
de quiera que se levanta un poco la roca terrosa de la super- 
ficie del cráter. Con el azufre se deposita el arsénico, alg-una 
vez metálico, en pequeñitas manchas y abundantemente en 
estado de sulfuros, dominando el rojo en g'randes sublimados 
sobre las rocas. 

Todos los productos allí depositados por sublimación, de un 
vehículo acuoso, acusan reacción acida bien manifiesta por el 
papel azul de tornasol; basta humedecer con agua destilada 



DE HISTORIA NATURAL. "75 

una tira de este papel y colocar sobre ella algunas partículas 
del azufre, de las costras arsenicales, del yeso, de los alum- 
bres ó de la arena traqiiítica del fondo del cráter, para que 
ai)arezcan inmediatamente las manchas rojas características 
de la reacción acida del producto examinado. 

En la boca g-rande puede verse, á la entrada de la g-ruta, 
hervir violentamente el agua al remover con una larga azada 
las arenas de su suelo; esta mezcla de agua y detritus de rocas, 
de más de 2 m. de profundidad, tiene una temperatura supe- 
rior á los 100" C, y todas las emanaciones gaseosas de aquellos 
contornos salen tan calientes, que la mano, aún á cierta dis- 
tancia del punto de salida, no puede resistirlas ni un instante. 

Es curioso, y llama la atención de los visitantes, el ruido á 
hueco de sus pasos, ruido muy extendido en el fondo del crá- 
ter y que ha hecho suponer la existencia subterránea y super- 
ficial de grandes espacios llenos probablemente de gases de 
ig'ual naturaleza que los expulsados por las grietas, oqueda- 
des y bocas mencionadas. 

Próximas á la boca g'rande, hállanse unas ruinas antig-uas, 
termas quizá , dando acceso á galerías en cuyas paredes se 
han formado extensas costras y películas de alumbre. Tan 
alta es la temperatura de estas galerías, que hace imposible 
penetrar en ellas más allá de los primeros pasos; el vapor de 
ag'ua sale mezclado con gas sulfuroso, el que, oxidándose, en- 
gendra los alumbres al contacto de los detritus de las paredes 
y de las rocas. No pude averiguar hasta dónde llegan aquellas 
curiosas galerías hechas por la mano del hombre; solamente 
me fué posible apreciar su comunicación con varias excava- 
ciones inferiores por las que se exhalan los vapores. Estos 
arrastran cortas cantidades de metales, como el hierro y el 
cobre, cuyas manchas rojizas y verde azuladas se ven, no sólo 
en esta gruta, sino en todas las rocas de la Solfatara. 

Es digno de anotarse el ruido particular producido por los 
vapores al atravesar las rocas, algo análogo al de las brasas 
que se apagan en el agua y que atribuyo á la formación de 
vapor acuoso en los intersticios al ponerse en contacto el agua 
caliente que impregna la roca con el vapor que continuamente 
llega á ella. De este conflicto, se originan innumerables y mi- 
croscópicas burbujitas, cuyo acceso al aire libre provoca aquel 
ruido particular. El fenómeno es, en mi opinión, de orden físi- 



76 ■ boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

co, pues no hay que olvidar la temperatura de todas aquellas 
emanaciones hasta el punto de no poder tomar con la mano 
ning-uno de los ejemplares recog-idos, que fueron arrancados 
con el martillo, hasta pasado alg'ún tiempo después de coloca 
dos á cierta distancia. 

La última erupción acaecida en la Solfatara es la de 1198, y 
se sabe que los antig-uos, entre ellos Strabon, denominaron 
este cráter Forum Vu¡ca7ii, creyéndole en comunicación con el 
cráter del Epomeo, en la próxima isla delschia. Lo más proba- 
ble es la existencia de este foco volcánico desde tiempos pre- 
históricos en estado de actividad variable, que unos creen al- 
ternativa con la del Vesubio, y otros afirman, por el contrario, 
ser completamente independiente. 

No he de hacer comentarios en atención á la brevedad de 
esta reseña, sobre lo instructiva que resulta la visita á la Sol- 
fatara, modelo admirable de volcanismo y ejemplo perfecto de 
la fasa solfatariana del mismo. 

Monte Nuovo. 

A unos 3 km. de la Solfatara, y al lado mismo de la carrete- 
ra que sig-ue hasta Baia, se levanta junto al mar el moderno 
Monte Nuovo, asi llamado por su orig-en reciente. 

En efecto, el 28 ó el 30 de Septiembre de 1538, después de 
un intenso temblor de tierra, apareció rápidamente este pe- 
queño monte de unos 130 m. de altura, en forma de cono con 
su correspondiente cráter bastante profundo, en cuyas pare- 
des se ven g-randes cantidades de traquita, pómez y rocas tobá- 
ceas. El fondo del cráter, llano y cultivado, está muy peco ele- 
vado sobre el nivel del mar. En el exterior, por la parte que 
mira á la carretera, hay una extensa explotación de roca tra- 
quítica, cenicienta-obscura, destinada á diversos usos, entre 
ellos, y después de pulverizada, á la obtención de excelente 
puzolana y de morteros de resistencia extraordinaria. Se recu- 
g-ieron dos buenos ejemplares de esta traquita. Nada más de 
particular pude apreciar en este volcán, cuya aparición se re- 
lacionó indudablemente con un estado particular de actividad 
de la Solfatara y con los notables movimientos sísmicos, cau- 
santes de la elevación del suelo de toda aquella comarca, y, 
con ella, la de las ruinas de Serapis, de que antes me ocupé. 
El fenómeno en sí fué importantísimo y digno de profundo 



DE HISTORIA NATURAL. 11 

estudio, demostrando con toda evidencia el poder inmenso de 
las acciones g-eodiná micas internas, cuando se acumulan en 
puntos limitados y débiles de la corteza terrestre, puntos, me- 
jor dicho zonas lineales, eng-endrados por las dislocaciones de 
la costra externa, producidas á su vez por la lieterog-eneidad 
físico-química de los terrenos. 

Monte Nuovo está al lado del célebre lago Averno, cuyo as- 
pecto no concuerda con su nombre, pues hoy aparece este 
lag'o, pintoresco y delicioso sitio de recreo, rodeado de casta- 
ños, naranjos y viñas. Es un antig-uo cráter lleno de ag-ua, 
siendo su constitución g-eológ-ica muy semejante á la del Mon- 
te Nuovo. Su profundidad se dice ser de unos 34 m., estando 
su fondo poco más de 1 m. sobre el nivel del mar, y abarcando 
su perímetro cerca de 3 km. 

Conocidas son las ideas de los romanos sobre este lag-o, 
que creían en comunicación directa con los infiernos, á los 
que hizo descender Virg-ilio á Eneas desde una de las grutas de 
este Averno, conducido por la Sibila, cuya relación se encuen- 
tra en su mag-níñca Aneida. La historia refiere que el empera- 
dor Aug-usto log-ró acabar con estas diabólicas leyendas, ha- 
ciendo una obra de g-rande importancia como fué la reunión 
de los lagos Averno y Lucrino, muy próximos entre sí, y 
creando el Puerto Juliano, cuya construcción encomendó á 
su g-eneral Ag-ripa. Virg-ilio y Horacio cantan las maravillas 
de este puerto que subsistió durante la Edad Media. Al ocurrir 
la aparición del Monte Nuovo, todo fué trastornado, cambian • 
dose la disposición del país. No cabe duda de que el Monte 
Nuovo, el lag-o Averno y el Monte Grillo, también próximo, 
son tres cráteres en íntima conexión y formados sobre una 
misma hendedura. Una de las g-alerías, destinadas quizá al 
Puerto Juliano, se enseña hoy con el nombre de g-ruta de la 
Sibila, una de cuyas puertas interiores se bautiza con el nom- 
bre de Puerta del Infierno, conduciendo otra g-alería al baño 
de la Sibila, etc., etc. 

He citado estos cortos datos, para hacer resaltar el hecho del 
trastorno sufrido por aquella porción de los Campos ñég-reos 
en época reciente, testificando la continuación en tiempos 
bien modernos, de la acción volcánica, aún hoy bien mani- 
fiesta. 



18 boletín de La. real sociedad española 



Posilipo. 

La colina de Posilipo, al O. de Ñapóles, sembrada de pre- 
ciosos hoteles y villas de recreo, cuyo nombre procede de otra 
villa del famoso libertino Védius Pollion, llamada Pausily- 
'pon: (sin cuidados), que más tarde perteneció á Augusto, es 
una eminencia alarg-ada, compuesta de rocas tobáceas, brechi- 
formes, y de apariencia estratificada. En ella se ven trozos de 
masas volcfmicas de todos tamaños, ag'lomeradas por materias 
arcilloso-calizas, dando al conjunto, de dureza variable, un 
aspecto particular. Lo notable y dig-no de verse en esta colina, 
es la célebre gruta, mejor dicho galería, abierta quizá desde 
tiempos de Augusto, citándola Séneca como un pasadizo es- 
trecho y sombrío. Durante la dominación española, fué agran- 
dada y restaurada por Alfonso I de Aragón , por el virrey Don 
Pedro de Toledo y por Carlos IIL Es una obra maestra de la 
antigüedad, descrita en numerosos libros y folletos. Sólo con- 
signaré el hallazgo reciente en ella, con motivo de unas exca- 
vaciones hechas, que continúan actualmente, de un hermoso 
trozo de obsidiana de algunos kilogramos de peso. Como este 
ejemplares único hasta ahora, según mis informes en la mis- 
ma gruta, no quise perder la ocasión de traer conmigo parte 
de aquella notable roca, y aun cuando destinada al Museo de 
la Universidad de Ñapóles, logré conseguir un buen pedazo de 
la obsidiana verde-pardusca, muy transparente, que me pro- 
pongo analizar. Es raro hallar trozos de este tamaño entre el 
material tobáceo de Posilipo, y parece digno de anotarse este 
encuentro casual y reciente, del que se pueden deducir algu- 
nas consideraciones sobre el origen y formación de la colina 
y sus relaciones con las zonas ^volcánicas de Ñapóles, espe- 
cialmente la occidental de los Campos ñégreos. 

Como resumen de esta rápida visita á las regiones volcáni- 
cas del golfo napolitano, puede decirse que aquella privilegia- 
da comarca es hoy única en el mundo por la variedad de los 
fenómenos que en ella tienen lugar, siendo posible hacer un 
estudio acabado del volcanismo activo en todos sus grados y 
fases: desde la explosiva y lávica, hasta la simple emanación de 
anhídrido carbónico, constituyendo las mofetas, tan abundantes 
allí, pasando por los intermedios de solfatara y de emanado- 



Bol. de la R. ÍSociedad Esp. de Historia Nat. 



Tomo VI.— Lám. I. 



!?t5i-|. 




■%Á-J»"^ 




Extremo de la gran corriente de 1855, en el pueblo de San Sebastiano, 
en parte destruido; á unos 6 kilómetros del Vesubio. 




Gran corriente de 1851, en el camino del Observatorio. 



Bol. de la K. Sociedad Esp. de Historia Nat. 



Tomo VI.— Lám. II. 




Lavas de 1895, cerca del Observatorio. 




Aspecto del Vesubio en Octubre de 1905, con las hendeduras y fumarolas 
de la parte O. del cono. — Desde cerca del Observatorio. 



t)E tílSTOUlA NATURAL. 19 

nes termales, como atestig-uan los múltiples manantiales calien- 
tes, visibles desde la salida de Ñapóles hasta la isla de Ischia. 
Todo" esto es bien dig-no de larg-a y detallada descripción; hag-o, 
no obstante, punto final por hoy, para no alarg-ar más esta bre- 
ve reseña, que refleja simplemente las primeras impresiones y 
observaciones más salientes recog-idas durante mi estancia en 
la bulliciosa y aleg^re capital del antig'uo reino napolitano. 

Nota. — Las fotog*rafías que acompañan á esta reseña, esco- 
gidas entre otras varias que se pudieron tomar, ilustrarán 
algo acerca del aspecto del Vesubio en Octubre de 1905, y 
de las g-randes corrientes de 1851, de 1855 y 1895, con el ca- 
mino que conduce al Observatorio, camino abierto en las la- 
vas de los referidos años. 



Boletín bibliográfico. 

Enero. 

Academia nacional de Ciencias. Córdoba (República Argentina). í Boletín). 
1905. T. xvni, eutr. 1." 

Académie des Sciences. Paria. (Comptes rendus). 1905. T. cxli, n° 22. — 
MüNTZ et Laixé: Rech. sur la nitriflc. intens. — André: Sur l'eclipse 
tot. du Sol. du 30 aoút 1905 á Tortosa. — Michel-Lévy: Exam. pétrogr. 
de quelq. roch. volc. des iles Tuamotou et de Tile Pitcairn. — Solaco- 
Lu: Sur les fruits parthénocarp. — Gallaud: Un nouv. ennemi des Oa- 
féiers en Nouv. -Caled. — Stefanowska et Chrétien: Recb. statist. sur 
Tevol. de la taille du Lin. — Zograf: La ealotte cervic. cbez les Naupl. 
de VArtemia saZma. — Gravier: Sur un prét. cas de reprod. par 
bourgeonn. chez les Anuél. Polycbét. — Künstler et Gixeste: Les 
spbér. trophoplasm. des iafus. ciliés. — Pizon: Rech. sur une prét. 
ovulase des spermatoz. — Loisel: Toxic. du \\\. sémin. et considér. 
génér. sur la toxic. des prod. génit. — Négbis: Emersión crétac. en 
Gréce. — Termier: Sur la struct. géol. de la Cordill. cantabr. daos la 
prov. de Santander. — Deprat: Sur les dépóts carbón, et perm. de la 
feuille de Vico (Corsé). — Mecquexem: Le gisem. de vertébr. fossil de 
Maragha.^N° 23. — Laveran: Contrib. á l'étude de larépart. des mou- 
cbes tsetse dans l'O. afric. fran9. et dans l'Etat indép. du Congo. — 
Maheu: Sur l'exist. des laticif. á caoutchouc dans un genre de Mé- 
nisperm.: Tinomiscium Miers. — Marais de Beauchamp; Sur l'org. 
rétrocérébr. de cert. Rotif. — Bohn: Sur le phototrop. des larves de 
Homard. — Termier: Sur la struct. géol. des Pyrén. ocoid. — Noül: Sur 
l'orient. que prend un corps allougé pouv. rouler sur les fonds dans 
uu cour. liq.- - Haug; Sur les fossiles dévon. de l'Abenet 0GCÍd.=N° 24. 



80 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Lacroix: Les syénites uéphél. des iles de Los (Guin. fran9.). — Bon- 
nieb: L'accoutum. des abeill. et la conl. des fleurs.— Bois et Gallaud: 
Modif. anat. et physiol. prov. dans cert. plant. tropic, par le chang. de 
milien.— Lepévre: Prem. essais sur l'infl. de la lum. dans le développ. 
des plant. vert., sans ga?, carb., en sol artif. amidé. — Gourdon: Les 
roch. érupt. greuues de laTerre de Graham. — Rothschild: Explor. de 
l'Afr. Orient. — Burtrand: Sur les charriag. des Pyrén. ariégeois et 
orient.=rN" 25. 

American Naturaiist (The). Boston. Dec. 1905. Vol. xxxis, u" 468. — Heim- 
DET,: Ecology of the Willow Cone Gall. — Tran.seau: Forest Cent, of 
East. Amer. -Marión: Maudib. and Pharyng. Muscl. of Acanthias and 
Raía. — Gilbert: Occurr. of Echinostomum spinulosum Rud. 

Baleares (Las). Palma de Mallorca, Nov. 1906. Año vi, n° 60. 

Canadian Entomologist (The). London. Ontario. 1905. Vol. xxxvir, n° 11. — 
Crosby: Tbe Spid. of the Rochp. Cave. — Cockerell: New Bees of the 
gen. Osmia and Andrena. — Harris: Infl. of Apid. on Geogr. Distrib, 
of cert. Flor. Types. - Ashmead: New arrangem. of the á.nts or 
Superfam. Formicoidea. - Ludi,ow: Mosquito Notes.— Bueno: The 
Hemipt. Heteropt in «American Insects». — Cockerell: A Gall on 
Bearberry.— AiNSLiE: Caligrapha (Chrysomela) pnirsa.^=N° 12. — Har- 
ris: Infl. of the Apid. on Geogr. Distrib. of cert, Flor. Types.— Fer- 
nald: North Amer. Tortricid.— Grabham: Not. on some Jamaic. Culic. 
Taylor: What is EuchcBca comptaria, Walker?— Kirkaldy: Catal, of 
the gen. of Aphid. — French: Nitidiila hipustulata in a new role. 

Campagnes scientifiqíies dii Prince Albert de Monaco. Monaco, 1905. 
Fase. XXXI.— Pettit. Descript. des encéph. de Grampus griseus Cuv., 
de Steno frontatus Cuv. et de Globicephalus melas Traill. 

Commission du Service Géologique du Portugal. Lisbonne. 1904-1905. — 
KoBY et Ohoffat: Polypiers du Jurass. supér. 

Enseñanza fLa^.— Concepción de Chile. Nov. de 1906. Año iv, n° 11. 

Entomologist' s Record (The), London. 15 Dec. 1905. Vol. xvii, n° 12. — 
Tütt; Retrosp. of a Lepidopter. for 1905.— Burrows: Hybrid Lepidopt. 
SiCH: Larv. Habits. — Floersheim: Not. on Pijrameis atalanta.— Eikd: 
Lepidopter. not. froni Monmouthshire. — Turner: Not. on Coleophora 
hemerohiella. — Powell: Habits of Argynnis clisa.— Swb: Microlepid. 
in the Hallsham distr. — Chapman: Scents of Insects. — Trumpet hairs 
on the pupa of Chrysophanus dispar. — Harrison: Social Hymenopt. 
in North Durham. — Dadd: The season 1905 in Germany. Lepidopt. — 
Harrison: Note on Volucella bomhylans. — 3íegachile circumcincta Lep., 
in Durham.— Burr: Synops. of the Orthopt. of West. Europe. 

(Se continuará.) 



Sesión del 7 de Febrero de 1906. 

PRESIDENCIA DE D. JOSÉ CASARES GIL 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fue apro- 
bada. 

Correspondencia. — Se dio cuenta de una carta del socio hono- 
rario D. Joaquín María Castellarnau, que dice así: 

Madrid, 20 de Enero de 1906. 
Sr. D. Salvador Calderón, Presidente de la Real Sociedad Espa- 
ñola L.E Historia Natural. 
Mi más distinguido amigo: Coa el agradecimiento más profundo he re- 
cibido la distinción con que la Real Sociedad Española de Historia Na- 
tural me ha honrado, nombrándome su socio honorario. Por lo mismo 
que tengo la conciencia do no merecerlo, estimo más el favor que nuestros 
compañeros me han dispensado, y desearía fuese usted intérprete de mis 
sentimientos, y en la próxima sesión les manifestara mi reconocimiento 
por verme elevado, por su bondad, á un sitio de honor, al cual jamás, ni 
en sueños, había pensado poder llegar. 

Reciba, desde luego, las gracias y el testimonio del alto aprecio en que 
le tiene su antiguo y afectuoso amigo q. 1. b. 1. m., 

Joaquín María Castellarnau. 

— Se anunció también haberse recibido el programa de pre- 
mios para el concurso del año 1907, abierto por la Real Aca- 
demia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid. 
Dicha docta Corporación adjudicará tres premios á los autores 
de otras tantas memorias merecedoras de esa recompensa y 
relativas á las tres secciones que comprende la Academia. El 
tema señalado para desarrollar en la Sección de Ciencias Natu- 
rales, es el sig-uiente: 

«Catálogo descriptivo de las especies españolas de moluscos 
pertenecientes á todos ó parte de los grupos que á continuación 
se indican: 

»Primero, Cefalópodos; segundo, Nudibranquios; tercero, 
Pulmonados de las familias Testacélidos, Parmacélidos, Arió- 
nidos y Limácidos». 

T. VI.— Febrero, 1906. 6 



82 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

A la Memoria acompañarán fotografías, fototipias ó dibujos 
en color, que representen de una manera exacta las especies. 

La Academia adjudicará un premio, un accésit y una men- 
ción honorífica. El primero consistirá en un diploma, una me- 
dalla de oro, 1.500 pesetas en metálico é impresión de la Me- 
moria, entreg'ando 100 ejemplares al autor. El accésit consistirá 
en diploma, medalla de oro y 100 ejemplares de la Memoria 
impresa. La mención honorífica en diploma solamente. El 
plazo para la admisión de trabajos con destino á este concurso 
expirará el 31 de Diciembre de 1907. 

— Asimismo se participó el recibo del programa del Congreso 
Geológico Internacional, que se celebrará en México durante 
el año corriente. 

A propósito de este Congreso, el Sr. Bolívar indicó que el 
Museo de Ciencias Naturales había desig-nado á nuestro con- 
socio D. Salvador Calderón para que le representase en dicha 
Asamblea internacional, y que el Sr. Calderón había aceptado 
el nombramiento, ofreciéndose á dar una conferencia sobre 
Geología ante los congresistas, para lo que había sido especial- 
mente invitado por el Comité ejecutivo del Congreso. La g^es- 
tión del Museo coincidirá con la de la Sociedad, que tiene 
acordado desde el año pasado solicitar del Ministerio de Ins- 
trucción pública se nombre al Sr. Calderón delegado oficial 
de España en el referido Cong-reso. 

— Por último, se comunicó á la Sociedad que la Academia 
de Ciencias de San Luis del Misurí había remitido una invita- 
ción para asistir á un banquete conmemorativo del quinqua- 
g-ésimo aniversario de la fundación de dicha Academia, que 
tendrá lugar el día 10 de Marzo próximo, acordando dar las 
gracias á dicha corporación y felicitarla con este motivo. 

Comunicaciones. — El Secretario presentó dos interesantes car- 
tas remitidas por D. José Esteva, y tituladas Hongos anómalos 
y Caso de proliferación en la «Bellis perennisy> espontánea. 

— Dio también cuenta de otros dos trabajos enviados por don 
Daniel Giménez de Cisneros, con el título ^% Notas varias y 
Apuntes imr a el estudio geológico de la provincia de Alicante. 

— El Sr. Calderón leyó un fragmento de una carta inédita de 
D. José Macpheron, sobre los g-abarros del g-ranito. 

— El Sr. Taboada Tundidor, comunicó verbalmente á la So- 



DE HISTORIA NATURAL. 83 

oiEDAD noticia de ensayos que están llevándose á efecto, por 
iniciativa suya, en Galicia, para el cultivo y reproducción en 
estanques de las ang-uilas de mar. 

— El Sr. Bolívar presentó un estudio sobre «Yacimientos y 
manantiales radioactivos de España», debido al catedrático de 
la Facultad de Ciencias de la Universidad Central, D. José 
Muñoz del Castillo, que ya en otra ocasión nos favoreció con 
una comunicación interesando á los socios mineralogistas en 
el estudio de la radioactividad, y que pasó á la Comisión de 
publicación. 

Secciones. — La de Barcelona celebró sesión el día 17 de Ene- 
ro, bajo la presidencia de D. Ramón Turró. 

Leída el acta de la sesión anterior, fué aprobada. 

Quedó admitido como socio numerario D. Juan Julia y Olsi- 
na, presentado en la sesión anterior, 

— El Sr. Casares (D. Antonio) presentó un hermoso ejemplar 
fructificado de Campijlopas poly tricoides , recogido por dicho se- 
ñor en Santiago de Galicia, en donde fructifica con frecuencia. 

— El Sr. Llenas leyó un voluminoso trabajo t\.iw\s.(\.o Contribu- 
ción al estudio ds la Liqmnologla de Cataluña, en el que resume 
todas sus observaciones y lo que hasta el día se ha hecho res- 
pecto á liqúenes de dicha reg-ión. 

— También presentó el Sr. Llenas unos ejemplares de la No- 
tocJilceua Ma:anthm, recogidos en el lugar llamado El salto de 
Gualba (Montseny). 

No habiendo más asuntos de que tratar, se levantó la sesión. 

— La sección de Zaragoza celebró sesión el día 30 de Enero, 
bajo la presidencia de D. Pedro Ferrando. 

— El P. Navas presentó y leyó una nota ¡Sobre una pequeña 
colección de Neurópteros de Italia, remitida por el profesor Feli- 
pe Silvestri, de Pórtici. 



Antes de dar por terminada la sesión, el Sr, Casares Gil, que 
la había presidido, dirigió la palabra á los señores presentes, 
dándoles las g-racias por su designación para la vicepresiden- 
cia de la Sociedad en el presente año, cargo para el que, mo- 
destamente, se declaró sin merecimientos, y que sólo podía 
ocupar contando de antemano con la benevolencia y el con- 



8» boletín de la real sociedad española 

curso de todos. El Sr. Casares añadió que le era muy simpático 
el carácter familiar que revisten nuestras sesiones, recordando 
á este propósito el del mismo tono que acostumbran dar á sus 
reuniones periódicas otras Sociedades científicas extranjeras. 



Notas y coniTinicaciones. 



Yacimientos y manantiales radioactivos de España 

POR 

D. JOSÉ MUÑOZ DEL CASTILLO 

Las invitaciones que tuve el honor de dirig-ir, á fines de 1904 
ofreciendo los servicios del Laboratorio de Radioactividad á la 
Real Sociedad española de Historia natural, á la Sociedad 
Española de Hidrología Médica, y á los profesores y técnicos 
é interesados en materia de mineralogía, minería é industrias 
químico-inorgánicas, han producido resultados verdadera- 
mente lisonjeros, en el sentido de que á la fecha, 31 de Di- 
ciembre de 1905, en que cerramos la presente nota, ó sea en 
poco más de un año, hemos log-rado determinar la existencia 
en nuestra Península, de cinco manchas ó zonas en que hay 
masas y especies radioactivas, y la de más de 24 manantiales, 
.entre termales y fríos, cuyas ag-uas se hallan, asimismo, dota- 
das de actividad radiante. 

Ag-radezco muy sinceramente tan entusiasta colaboración^ 
que honra á España; pero séame permitido hacer mención 
especial de los jóvenes doctores D. Eugenio Morales Chofré, 
D. Faustino Díaz de Rada, D. Eduardo Amaro Herrera, y del li- 
cenciado D. José de Olavarrieta, todos discípulos míos, sin 
cuya asidua é incansable cooperación hubiera sido imposible 
realizar, en tan corto tiempo, el sinnúmero de reconocimien- 
tos que se han efectuado; y de que no da suficiente idea decir 
que hemos examinado las ag-uas de más de 80 fuentes natura- 
les, y alg-unos cientos de muestras de rocas, tierras y espe- 
cies minerales. 

Como medio complementario y sintético de presentar los re- 
resultados obtenidos, hemos compuesto el adjunto mapa, donde 



DE HISTORIA NATURAL. 



¥5 



CANTÁBRICO 
Santander. 

3ví(>do 




A F R I C A 



7>^/í/'-t- -ff r,J-^^yí, 



Manchas radioactivas. 

I. — Comprende las localidades Colmenar Viejo, Torrelodones, Colme- 
narejo, Galapagar y San Rafael de El Espinar. 

II.— Comprende las localidades Valencia de Alcántara, Albiirquerque y 
Albalá. 

Iir.— Comprende las localidades Barrueco-Pardo y Saucelle. 

IV.— Comprende las localidades Motril, Torviscón, y Sierra Nevada en 
Almería. 

V.— Comprende las localidades Conquista y Venta de Azuel. 



Manantiales radioactivos-medicinales. 

1. La Toja.— 2. Buyeres de Nava.— 3. Puente Viesgo. — 4. Molinar de 
Carranza.— 5. Belascoain.— 6. Panticosa.— 7. Fitero Viejo.— 8. Santa Te- 
resa.— 9. Trillo. — 10. Alhama de Aragón.— 11. La Garriga.— 12. Vichy Ca^ 
talán.— 13. Alange.— 14. Hervideros de Fuensanta.— 15. La Aliseda.— 
16. xMhama Viejo de Granada.— 17. Villavieja de Nules.— 18. Villar del 
Pozo.— (0). Arnedillo (Logroño), Busot (A.licante), Fuencaliente (Ciudad 
Real) y Mondáriz (Pontevedra). 



86 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

se señalan, mediante un grueso punto negro, 18 veneros hidro- 
luedicinales activos; y, con una mancha rayada, las cinco 
zonas radioactivas; empleando el sig-no (0) para indicar la falta 
de confrontación respecto de cuatro ag-uas termales; y no ha- 
biendo dado representación á las fuentes frías. 

Observará el lector, puesto que salta á la vista, que ning-ún 
esmero hemos procurado en cuanto á emplazar con exactitud 
ni los parajes ni la. poblaciones, por bastar á nuestro objeto 
una simple aproximación. 

Manchas radioactivas. 

I. Situada entre las provincias de Madrid y Seg-ovia, hálla- 
se formada por terrenos de los términos municipales de Colme- 
nar Viejo, Torrelodones, Colmenarejo, Galapag-ar y San Rafael 
de El Espinar. En las clásicas obras de D. Casiano de Prado y 
de Naranjo, y aun en apuntes de las explicaciones hechas 
por D. Donato García, hace nn sig-lo, "señálase la presencia 
de estos minerales uránicos, y de ellos existen muestras en los 
museos y colecciones; de modo que nuestra labor hubo de 
tener por objeto encontrar la chalcolita en dichos sitios, y re- 
conocer su radioactividad; cosa que hemos log-rado, menos en 
Galapag-ar, donde hasta el presente, no hemos tenido la for- 
tuna de hallar mineral alg-uno urano-radífero. 

Los de San Rafael han sido encontrados por vez primera por 
nosotros, en colaboración con el profesor de la Escuela Supe- 
rior de Industrias de Cartag-ena Sr. Retamal Martín. 

Debe confiarse en que sucesivas exploraciones fijarán mejor 
la extensión y detalles de esta mancha, mediante el descubri- 
miento en ella de nuevos parajes en que se aprecie la chalco- 
lita, ó la autunita, ó la zeunerita, ó la wolframita radífera, que 
son las especies por nosotros halladas; ú otras ig-ualmente 
dotadas de actividad, como el uranocre, señalado en Torrelo- 
dones, aunque nosotros no hayamos log-rado encontrarlo. 

II. Esta mancha comprende las localidades Valencia de Al- 
cántara y Albalá, de la provincia de Cáceres, y Alburquerque 
en la de Badajoz. El ing-eniero de minas D. Lucas Mallada 
descubrió, hace un cuarto de sig-Io, la chalcolita en tales para- 
jes; y nosotros hemos comprobado la radioactividad de un 
ejemplar de Valencia de Alcántara, donado á nuestro Labora- 



DE HISTORIA NATURAL. 87 

torio por el Sr. Retamal Martín, y la de otro procedente de Al- 
balá, que debemos al catedrático de Historia Natural del Insti- 
tuto de Córdoba, Sr. Hernández Pacheco. Hasta el presente, no 
hemos conseg-uido adquirir muestra alg'una de Alburquerque. 
ni. Mancha, señalada recientemente por nosotros, que com- 
prende los pueblos de Barrueco-Pardo y Saucelle, en la provin- 
cia de Salamanca. Los Sres. D. Dionisio García Alonso y D. Mi- 
guel Fernández de Gata, nos remitieron, de la primera de dichas 
localidades, una muestra piritoso-arsenical-cuarzosa, y varios 
cubos de pirita descompuesta, débilmente radioactivas; y el 
Sr. Robledo Serrano nos ha enviado casiterita cristalizada y 
wolframita, igualmente activas. Es probable que la extensión 
de esta zona sea alg-o considerable; y existe algún indicio 
para sospechar en ella la presencia del torio. 

IV. Mancha, que en estos días empezamos á delinear, y que 
comprende los pueblos de Motril y Torviscón, en la provincia 
de Granada, y las faldas de Sierra Nevada, en la de Almería; 
siendo muy probable que ocupe extensión de alguna impor- 
tancia. En ella han resultado radioactivos los minerales ferro- 
cobrizos de Motril, presentados en el Laboratorio por D. Fer- 
nando Aravaca; los parecidos de Torviscón, y un cinabrio, 
también del partido de Albuñol, traídos por D. Victorio Lan- 
cha; y los ferruginosos, especialmente, de Sierra Nevada, que 
ha sometido á nuestro examen D. Joaquín Gómez de Mercado 
Aparicio. 

V. Esta mancha es acaso la más interesante de cuantas 
hasta la fecha llevamos señaladas. La constituyen minerales de 
bismuto nativo y de bismutina; y de los reconocimientos prac- 
ticados, en colaboración de nuestro auxiliar- ayudante señor 
Amaro, parece resultar existente en ellos el Polonio. La pri- 
mera noticia'que tuvimos de tan curiosas especies, fué debida 
á nuestro compañero el catedrático de Mineralogía de la Uni- 
versidad Central, D. Salvador Calderón, quien nos presentó 
ejemplares notables, procedentes de Conquista y Venta de 
Azuel, en la provincia de Córdoba, remitidos al Museo de 
Ciencias Naturales por el catedrático Sr. Hernández Pacheco, 
de que dejamos hecho mérito. 

No es fácil presumir el área que podrá alcanzar la zona en 
cuestión, donde la existencia del cobalto y otros elementos re- 
dobla el estímulo para su estudio. 



boletín de la real sociedad española 



Manantiales Maro-medicinales. 

Las investig-aciones que realizamos, de acuerdo y con la co- 
operación de la Sociedad Española de Hidrolog-ía Médica, nos 
permite indicar, á la /echa, la radioactividad de los sig-uientes 
veneros minerales: 

La Toja (1). — Provincia de Pontevedra. — Ag-uas clorurado- 
sódicas. Temperaturas entre 16" y 00°. 

Buycres de Nava (2).— Asturias. — Ag-ua sulfurado-cálcica ar- 
senical. Temperatura del manantial del Director, 25". 

Puente Viesgo (3). — Provincia de Santander. — Ag-uas cloru- 
rado-sódicas. Temperatura del manantial del establecimien 
to , 35°. 

Molinar de Carranza (4). — Provincia de Santander. — Aguas 
clorurado-sódicas. Temperatura, 32",5 á 36°. 

Belascoahí (5). — Navarra. — Ag-uas bicarbonatado-sódicas. 
Temperatura, 26", 6. 

Filero Viejo (7). — Navarra.— Ag-uas clorurado-sódicas. — Tem- 
peratura, 47", 6. 

Pantícosa (6). — Provincia de Huesca. — Ag-uas nitrog-enadas. 
Temperatura, 26",25 á 28°,8. 

Vichy Catalán (12).— Provincia de Gerona. — Ag-uas bicarbo- 
natado-sódicas. Temperatura, 50° á 60°. 

La Garriga (11). — Provincia de Barcelona.— Ag-uas clorura- 
do-sódicas. Temperatura, 41° á 45°. 

Santa Teresa de Avila (8). — Provincia de Avila.— Nitrog-ena- 
das. Temperatura, 9°. 

Alhama de Aragón (10).— Provincia de Zarag-oza. — Ag-uas 
bicarbonatado-cálcicas. Temperatura, 32°,5 á 37°, 5. 

Trillo (9). — Provincia de Guadalajara. — Ag-uas de composi- 
ción bastante distinta, seg-ún los manantiales. Temperatura, 
23° á 29°. 

Alanje (13). — Provincia de Badajoz. — Ag-uas bicarbonatado- 
cálcicas. Temperatura 22° á 26°. 

Hervideros de Fuensanta (14). — Provincia de Ciudad Real. — 
Ag-uas bicarbonatado-ferrug-inosas. Temperatura, 16° á 22°. 

Villar del Pozo (18).— Provincia de Ciudad Real.— Ag-uas bi- 
carbonatado-ferrug-inosas. Temperatura, 25°, 8 á 28°,3. 



DE HISTORIA NATURAL. 9 

La Aliseda (15). — Provincia de Jaén. — Ag-uasbicarbonatado- 
ferrug'inosas. Temperatura, 17° á 18°. 

Villavieja de Nules (17). — Provincia de Castellón. — Ag-uas 
sulfatado-calcicas. Temperatura, 29° á 45°. 

Alhama viejo de Granada (IG).— Provincia de Granada. — 
Ag"uas bicarbonatado-cálcicas. Temperatura, 45», 2. 

Se halla pendiente de comprobación la radioactividad acu- 
sada por los manantiales de Mondáriz (Pontevedra), Arnedillo 
(LogToño), Fuencaliente (Ciudad Real) y Busot (Alicante); 
y también ofrecen cierta débil actividad alg-unas de las ag*uas 
de La Sellera (Gerona), bicarbonatado-sódicas, que carecen de 
establecimiento. 

Los anteriores datos relativos á la clasificación y tempera- 
tura de los manantiales, pertenecen al libro de los Sres. Alei- 
xandre y Pérez Fábreg-as, dedicado, en 1903, á los miembros 
del XIV CongTeso Internacional de Medicina. 

Varias de estas ag-uas, como las de Alanje, Santa Teresa de 
Avila, Panticosa, etc., son claramente olig'ometálicas; y, por 
lo tanto, precisa referir sus virtudes médicas, en más ó en 
menos, á la radioactividad. 

Buen número de establecimientos y localidades no poseen 
una sola fuente, sino dos ó más, á veces bastante diferentes 
por su composición y temperatura, y que unas son radioacti- 
vas y otras no. Pero, sobre estos particulares, no conceptua- 
mos del caso entrar en la presente nota. 

Fuentes frías. 

Corrientemente se admite que las aguas radioactivas son 
termales, á pesar de lo cual dejamos señaladas en tal con- 
cepto las de Santa Teresa de Avila, que tienen 9° de tempe- 
ratura, seg-ún el Sr. Muñoz Ramos. 

Nuestras investig-aciones referentes á manantiales fríos que 
brotan en las proximidades de los yacimientos radioactivos, ó, 
cuando menos, á distancias que permiten establecer relación 
de hechos, han patentizado la actividad de los sig'uientes: el 
que mana en Motril, cerca de la mina de D. Fernando Arava- 
ca arriba mencionada; uno en las Matas y otro en Torrelodo- 
nes, á pocos kilómetros de Madrid, ambos pertenecientes á la 
clase de las llamadas aguas cárdenas, en las vecinas sierras; y 



90 boletín de la real sociedad española 

varios en El Espinar, especialmente el denominado Torera, 
situado no lejos y más abajo del macizo en que se halla la 
chalcolita. 

La explicación puede ser ig'ual en todos los casos, y reduci- 
da á que las ag'uas, termales ó frías, se radioactivau cuando 
atraviesan terrenos en que existen substancias dotadas de ac- 
tividad radiante. 

* 
* * 

Vamos á permitirnos una lig-era dig*resiün á modo de preli- 
minar al término de la presente nota. 

Cuando en el pasado Septiembre tuvimos el honor de ser 
presentados al sabio profesor de Mineralogía de la Sorbona 
Sr. Michel, por el eminente matemático Sr. Carvallo, oímos, 
de tan autorizados labios, la opinión de que en las profundi- 
dades de la corteza terrestre, y entre la materia en ig-nición 
del centro del Planeta, deben existir g'randes cantidades de 
masas correspondientes á metales de peso atómico elevado, 
entre ellas de Radio. Idea conforme con los estudios sobre la 
densidad del astro que habitamos, en términos g-enerales; y 
con el fenómeno de la actividad de muchas ag-uas termales, 
en particular. 

El interés grande de la conversación que sobre minerales 
radioactivos sostuvimos g-ran porción de la tarde, nos movió á 
rog-ar á tan amable coleg-a una breve nota, con destino á la 
publicidad, donde, por vía de ejemplo, apareciese alg-ún he- 
cho relacionado con sus opiniones. Y el ilustre hombre de 
ciencia ha tenido la bondad de complacernos remitiéndonos, 
por conducto del Dr. Morales Chofré — preparador privado de 
nuestro Laboratorio en el curso anterior, que actualmente 
amplía sus estudios en la capital de Francia— el dibujo aquí 
representado, referente á un trabajo realizado en las inme- 
diaciones de Joachimsthal, ó sea en plena zona de substan- 
cias fuertemente activas, sobre un filón cobaltífero con g-ang-a 
de cuarzo, dolomía, calcita y baritina. 

Dice así textualmente el Sr. Michel: 

«Muy importantes minas de cobalto se encuentran en L'Erz- 
gebirg-e, siendo las principales Schuceberg-, Marienberg-, Bu- 
naberg-, Joachimsthal y Johang-eorg-enostalt. La de Joa- 
chimsthal hállase en la parte más alta de la red sur de L'Erz- 



DE HISTORIA NATURAL. 



91 



g-ebirg-e , y está constituida por pizarras micáceas, cuyas ca- 
pas sig-uen la dirección EO. con declive hacia el N. 

Tales masas minerales proceden de la época primaria, y en 
su seno se han producido resquebrajaduras, rellenadas des- 
pués por filones de pórfidos cuarzíferos, de basalto y fonolitas^ 
en la época terciaria. Las remociones durante ésta provocaron 




Corte del filón Hildebrand á Joactiimsthal.— A, plata arsénica!.— C , calcita. -D, do- 
lomia.-L, arcilla flloniana.— P, pirita.— Q, cuarzo.— R, plata roja. -U, pechurana. 

grandes trastornos, determinando fracturas, alg'unas de ellas 
con su vértice inferior próximo á las materias todavía en es- 
tado de fusión. Y asi han salido minerales que contienen 
cuerpos simples de elevado peso atómico, más ó menos á la 
superficie, en forma de bolsadas. 

La anchura de estas hendeduras (de las que se ha reconoci- 
do hasta ahora 36 principales), varía de 15 á 60 cm., llegando, 
excepcionalmente, hasta 1 y 2 m.; no siendo uniforme el modo 
como están rellenas. 



92 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Las principales especies contenidas en ios filones pueden 
referirse á seis grupos: 

1.° Minerales de Ag (plata nativa, arg-irosa, plata neg-ra, 
roja, kerarg-irita). 

2." ídem de Ni (nickelina, chloanthita, milerita). 

3." ídem de Co (esmaltina y asbolana). 

4/' ídem de Bi (bismuto nativo, bismutina, bismutocre). 

5." ídem de As (arsénico nativo, mispiquel). 

6.° ídem de ¿/(pechblenda ó pechurana). 

Las bolsadas de esta última se encuentran en los filones; 
g-eneralmente en la intersección de las capas transversales 
designadas en las fig-uras por P, Q, ^—representativas de te- 
rrenos primitivos— con el terreno moderno, representado por 
D. El indudablemente en la masa íg-nea central de la Tierra 
debe haber cantidades muy g-randes de minerales, formados ó 
disociados, correspondientes á metales de peso atómico ele- 
vado (el plomo, el bismuto, el radio, el torio y el uranio, 
etcétera).» 

* 

* * 

Como final de esta comunicación, vamos á permitirnos la 
libertad de ofrecer á la Sociedad española de Historia natu- 
ral, para bien de la ciencia, tan fervorosamente en su seno 
cultivada, el puesto de honor que en la importante investig-a- 
ción en que nos hallamos empeñados, tiene reservada la 
Geolog-ía. 

Por muy expresivamente que manifestemos nuestro recono- 
cimiento á los señores socios y eminentes naturalistas D. Sal- 
vador Calderón y D. L. Fernández Navarro, no acertaremos á 
exteriorizar el que les debemos y sentimos por la eficaz y va- 
liosa ayuda que de ambos hemos solicitado continuamente, y 
que de los dos hemos obtenido siempre tan afectuosa como 
sabia. Cooperación mineralóg-ica, con la cual estamos ciertos 
seg-uir contando; pero que, por sus pasos, nos ha traído al caso 
y á la necesidad de que Radioactividad y Mineralog-ía busquen 
ya la fusión de los hechos respectivos en las amplitudes de las 
concepciones g-eológ-icas. 

El alcance del tal aspecto de la cuestión es, en efecto, ver- 
daderamente excepcional y extraordinario. 

¿Tiene fundamento la conjetura atrevidísima de Rutherford, 



DE HISTORIA NATURAL. í« 

que en los actuales tiempos va posesionándose de los espíritus, 
seg-ún la cual, los átomos de Uranio, y aun los de Torio, se 
desinteg'ran espontáneamente, apareciendo como productos de 
la disg-reg-ación otros elementos— el Radio, el plomo, etc.— sin 
que cese el fenómeno, hasta la resolución total en Helio? 

Pues de semejante proceso, que debe estarse desarrollando 
desde hace millones de años en la costra terrestre, no puede 
menos de haber escrituras que sólo el geólog-o sabe leer. 

¿Es, por el contrario, pura fantasía, seg-ún creemos, la hipó- 
tesis de la desintegración, y los fenómenos radioactivos no 
ponen en pelig'ro las ideas clásicas sobre la materia y la ener- 
gía, sobre los átomos y las moléculas, sobre las leyes y los 
procesos de las formas inorgánicas, }' sobre las teorías fisio- 
lógicas! 

Pues igualmente en las rocas, en los filones, en las especies 
minerales, estarán esculpidos hechos de significación decisiva, 
cuya interpretación sólo al geólogo resulta posible. 

¿Es, por último, que, ala vista de horizontes preñados de es- 
peranzas en aplicaciones trascendentales de las substancias 
radioactivas, hemos de resig*narnos ante el hecho brutal de 
que sólo existan unas contadas docenas de gramos de Radio 
esparcidas por la superficie del Planeta? ¿O tendrán razón el 
Sr. Michel, y los que como él piensan, y se podrán explorar 
con éxito, al objeto, los caminos del centro de la Tierra, hasta 
donde ello sea prácticamente posible? 

El geólogo lo dirá: sus hipótesis, y sus estudios para confir- 
marlas ó desecharlas, resolverán cuestión tan vitalísima, que 
sólo dejaría de serlo si se descubriese que los fenómenos ra- 
dioactivos fuesen, como nos lo parece, simples efectos de me- 
canismos moleculares susceptibles de ser formados en nuestros 
laboratorios. 

Bajo la presión de la importancia del asunto, numerosos 
filones han sido ya objeto de examen detenido, según nos re- 
cuerda el Sr. Michel; y la labor continúa con empeño, siendo 
el último trabajo de que tenemos noticia una notable Memoria 
publicada el año pasado por la Academia de Ciencias de Vie- 
na, original de los Sres. José Stép, administrador general de 
las minas imperiales do Joachimsthal, y R. Becke, profesor 
afamado de la Universidad vienesa. Investigaciones abundan- 
tes en hechos, de que surgen puntos de vista teóricos, que 



91 boletín de la real sociedad española 

quizá teng-an campo de realización, en alg'una escala, en las 
manchas radioactivas que dejamos señaladas, ó en otras de 
la Península que puedan encontrarse; siquiera nuestra preocu- 
pación, hoy por hoy, se concentre en la de las sierras de Gua- 
darrama (I), y en la de Córdoba (V), por lo notable de ambos 
casos; y dada, además, la circunstancia de hallarse la primera 
tan próxima al domicilio oficial de la Sociedad, y de que la se- 
g-unda se encuentra alg-o en la esfera de acción del joven profe- 
sor y socio Sr. Hernández Pacheco, cuya laboriosidad y no deca- 
dentes entusiasmos científicos, con tan justo motivo permiten 
abrigar risueñas esperanzas. 

Excusado es consig-nar, por conclusión, que al invitar á esta 
Real Sociedad española á una empresa de tal mag-nitud, se 
entiende, claro está, que es adjudicándonos la colaboración 
incondicional en la parte del trabajo referente á los fenóme- 
nos radioactivos. 

(Laboratorio de Radioactimdad de la Facultad de Cieticias de 
Madrid: 31 de Diciemhre de 1905.) 



Algunos Mirmeleónidos y Ascaláfidos de Persia y Siria 
recogidos por el Sr. Martínez de la Escalera 

POR EL 

PROF. F. KLAPALEK, DE PRAGA. 

Aunque escasas en número, no por eso dejan de ser intere- 
santes las especies recog-idas por el disting-uido viajero arriba 
mencionado en su viaje á Persia, contribuyendo los datos, que 
á continuación expondré, á ampliar nuestros conocimientos de 
su repartición g-eográfica. Los ejemplares pertenecen al Museo 
de Madrid. 

Palpares libelluloides L. 

1 cf Persia, Bazouf, Haut Karoum, vi, 1899; 1 9 Persia, 
Susa, VI, 1899, Akbés. Este ejemplar es notable por su color 
pálido, que casi impide se perciban los anillos obscuros del 
abdomen. 



DE HISTORIA NATURAL. 95 

Palpares Walkeri Mc-Lachl. 

1 cj"; 1 9- Persia: Bazouf, Haut Karoum, vi, 1899. Especie 
que hasta ahora sólo se había citado de Aden. 

Palpares aesclinoides. 

Enyusek. 

MyrmecEelurus trlgrammus Pall. 

Persia: Bazouf, vi, 1899. 1 cf , 2 99. Una de éstas tiene el 
pronoto de color amarillento, lo mismo que en los ejemplares 
procedentes de Francia. 

Creagris pliimbeus Oliv. 
Persia: Bazouf, vi, 1899. cf9 Ksemenog-ráaf, 1 9- 

Myrmeleon Ouljanini Mc-Lachl. 

Persia: Bazouf, vi, 1899. 1 J", 19- Esta especie fué conocida 
primeramente del Turkestan y hallada después al Occidente 
de Arg-el. 

Ascalaphus syriacus Mc-Lachl. 

Siria, Akbés, v, 1898. 1 c^. Bimbog-hadag-. 

Ascalaplius rhomlDOideus Scheid. 
Akbés. 

Ascalaplms lacteus BruUé. 
Akbés, V, 1898. 

Teleproctopliila barbara L. 
Persia: Bazouf, vi, 1899. 

Bubo hamatus Keng\ 

Persia: Bazouf. 1 cf , 1 9- Lalí. Chiuaar. Las alas posteriores 
tienen una coloración como ahumada, en el ápice. 



N 



96 boletín Ülí LA REAL SOCllíDAD ESPAÑOLA 



Casos de proliferación en la «Bellis perennis» espontánea 



D. JOSÉ ESTEVA, PBRO. 

Bajo la mano del hombre y la influencia del cultivo, es bien 
sabido adquiere con frecuencia en los jardines la bellori- 
ta, Bellis perennis, ñores por demás anómalas y llamativas. 
Así son de todo el mundo conocidas las variedades prolíferas 
denominadas en Francia mere Gigogne, ó mere de famille, así 
como también nuestras belloritas dobles, rojas, blancas, rosas, 
manchadas, tubulares, verdes, etc., etc. 

Lo que creemos, se sabe menos, es que aún en estado espon- 
táneo, salvaje por así decirlo, ofrece esta plantita, con harta 
frecuencia, multitud de las modificaciones florales que vemos 
en los jardines. Y ello es así, sin embarg-o. He aquí alg-unas 
de las muchas extravagancias, algunas por cierto muy fre- 
cuentes y repetidas, que durante el último otoño hemos podi- 
do observar sobre alg'unos pies de Bellis perennis espontánea. 

Es por demás sabido, que la cabezuela de la plantita en 
cuestión, está constituida por una serie ó circunferencia de 
flores blancas ó rojas femeninas liguladas ó semiflosculosas 
que envuelve el botón central dorado de flores hermafroditas 
tubulares. Eso, no obstante, hemos encontrado cuatro pies de 
belloritas, cuyos capítulos poseían todos hasta tres series de 
lígulas concéntricas. Los pies, en cuestión, crecían vigorosos 
en terreno fértil y de mucho fondo, al paso que los pies, cuyas 
anomalías seg'uiremos citando, vivían todos en suelo pedre- 
goso, árido y pobre. 

Las flores radiales ó lig'ulares de esta compuesta, son unila- 
biadas y terminadas por tres dientecitos, como es habitual en 
el grupo de las compuestas radiadas. Una cabezuela, empero, 
presentaba sus flores periféricas todas, á excepción de tres ó 
cuatro bilabiadas, siendo el labio externo algo mayor, recto y 
bidentado. El inferior, casi lineal, estaba tendido sobre el bo- 
tón central de flores tubulosas, dando al conjunto del capítulo 
un aspecto abigarrado, anormal, que llamaba poderosamente 
la atención ya desde lejos. Esta anomalía debe ser bastante 



DE HISTORIA NATURAL. 97 

rara en la Bellis, pues con haber examinado muchos pies de 
esta planta, no hemos encontrado ningún otro capítulo que 
la presentara. 

Hemos visto un escapo de Bellis perennís espontánea, coro- 
nado por una cabezuela doble. Una doble fila de hojuelas in- 
volúcrales y otra de flores blancas semiñosculosas, continua- 
ción unas y otras de las brácteas, y flores radiales, que en 
las inflorescencias ordinarias de esta planta rodean al botón 
central de flores flosculosas, atravesaba por mitad, como un 
diámetro de círculo, á la cabezuela de referencia. 

Es cosa muy frecuente encontrar Bellis espontánea con bo- 
tones múltiples, es decir, prolíferos, pudiendo tal proliferación 
ser sencilla ó múltiple, y en arabos casos completa ó más ó 
menos abortada. Trataremos de describir alg-unos de los múl- 
tiples casos de esta índole que hemos tenido ocasión de exa- 
minar. 

Del centro mismo de la cabezuela, de la mitad del botón 
■central de flores tubulares de la Bellis, arranca con frecuen- 
cia otro botón de flores tubulares amarillas, rodeadas de una 
corona de flores labiadas y circuidas á su vez por un cerco ó 
una corona de bracteitas verdes. Es este simplemente un caso 
de proliferación sencilla que, repetimos, es frecuentísimo en 
la belloriía. Nanea en la Bellis espontánea hemos podido dar 
con un botón secundario ó prolífero, provisto de eje que lo le- 
vantara sobre la cabezuela principal, ya se trate de un caso de 
proliferación sencilla como el que acabamos de reseñar, ó ya 
de proliferación múltiple de que nos ocuparemos lueg"o. 

Aveces, Ueg-a á abortar más ó menos el capítulo accesorio en 
el caso de proliferación sencilla, no siendo raro quede reduci- 
do á un penacho de hojitas verdes, que á primera vista, y des- 
de lejos, simulen un insecto posado sobre un capítulo'normal. 
El aborto queda otras veces reducido á la mitad de las flores 
radiales y de las brácteas del capítulo secundario central, 
quedando entonces dos arcos concéntricos, uno blanco interior 
circuido por otro verde y dentro el botón de flores tubulares de 
la cabezuela principal. Ni es raro el que aborte uno cualquie- 
ra de estos dos arcos. 

Más frecuente aún que la proliferación sencilla, con serlo 
ésta mucho, resulta en la Bellis perennis la proliferación múl- 
tiple. En este caso, dentro del capítulo ordinario, en la axila 

T. VI. -Febrero, 1[0G. 7 



98 boletín be la EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

de las flores ya tubulosas, ya radiadas, nacen nuevos capítu- 
los secundarios, cuyo número hemos visto oscilar entre dos y 
diez. Unos resultan siempre más tardíos, menos desarrollados- 
que otros; unos son completos, otros rudimentarios, y más ó 
menos abortados. 

Las anomalías florales á que en la bellorita dan orig-en por 
el aborto estas proliferaciones múltiples, son muchas y por 
demás curiosas. Así, el florón amarillo central resulta frecuen- 
temente salpicado de manchas ya blancas, rojas ó verdes, de- 
bidas á fragmentos de involucro bractear, ó de la corona radial, 
de flores labiadas de cabezuelas secundarias que no han lle- 
gado á desarrollarse. Hemos encontrado un capítulo de la Bel- 
lis que nos viene ocupando, en que suponemos que de eso& 
abortos en el centro del florón central amarillo de una cabe- 
zuela, al parecer normal, se había desarrollado un círculo de 
hojitas verdes, vacío en su centro, y rodeado de otro círculo 
de flores blancas semiflosculosas femeninas. 

Bueno será advertir, para terminar, que las anomalías des- 
critas, con ser muy frecuentes, como tenemos indicado, no lo 
son en todas partes. A veces se encuentran numerosos pies de 
Bellis, cuyas inflorescencias son todas perfectamente regula- 
res; pero no bien aparece una cabezuela anómala, puede darse 
casi por seguro no será la única. Generalmente le siguen otras 
y otras cabezuelas dotadas de la misma ó muy parecida ano- 
malía, lo que da margen á suponer, si las anomalías en 
cuestión se propagan de generación en generación. Lo que 
nos parece muy probable es que los ejemplares cuyas anoma- 
lías hemos reseñado, no pueden haberse escapado de ningún 
cultivo. 



Hongos anómalos 



D. JÓSE ESTEVA, PBRO. 



Aun cuando no sea cosa enteramente nueva dar con un 
hongo que viva parásito sobre otro de la misma especie, es 
siempre bastante raro tal encuentro, y constituye por lo mis- 
mo, y sobre todo en determinados casos, una curiosidad muy 




DE HISTORIA NATURAL. 99 

interesante y digna de estudio. Bajo este concepto hemos creí- 
do del caso dar á conocer á la Sociedad los dos ejemplares de 
parasitismo fung'uícola, fig*urados en los dibujos adjuntos. 

En la fig'ura adjunta, a representa el sorabrerito de un 
hong-o normal denominado, seg-ún la persona que lo encon- 
tró, Escarlet blanch, en esta región. No hemos podido deter- 
minar su filiación científica por falta de 
ocasión de estudiarlo personalmente, y 
en estos momentos ignoramos dónde 
habrá ido á parar el ejemplar que fué 
encontrado en Anglés, cerca de Gero- 
na, pasando sucesivamente por varias 
manos, hasta perderse, según supone- 
mos. En la parte media del sombrerito 
de referencia, se levanta el pedicelo b 
de otro hong-o de la misma especie perfectamente conformado 
y en posición vertical sin adherir con el hongo que sirve de 
soporte más que la base de su pie, en lo que el caso presente 
se diferencia de otros análogos. Así en el descrito y figurado 
por el Dr. Jacquet en el número 1.228 de la interesante revista 
francesa La Nahire, el hongo superior apoya y adhiere, á más 
del pedículo, uno de los bordes laterales de su sombrerito, 
sobre el del hongo principal. 

Tal vez una espora traída por el viento ó por otra cualquier 
causa, habrá venido á caer casualmente sobre un hongo congé- 
nere en vías de desarrollo; espora que, al desarrollarse, habrá 
introducido un micelio dentro de las células del himenio del 
hongo soporte, con los cuales se habrá anastomosado, nu- 
triéndose á expensas de las mismas, hasta constituir un doble 
hongo. 

Más raro se nos figura todavía el caso que representa el 
segundo grabado adjunto, trazado á la vista del modelo ya 
desecado, y, por consig"uiente, deformado, por haber así lle- 
gado á nuestras manos. No es posible tampoco asegurar á 
qué especie pertenece, dado su estado actual, pero por los ca- 
racteres que aún conserva, parece ser una Russula. Aquí, el 
honguito secundario yace tendido sobre el principal sombre- 
rito contra sombrerito, con el pie de aquél dirigido hacia arri- 
ba. Es éste, creemos, uno de los casos de parasitismo funguí- 
cola más raros é interesantes de cuantos se conocen hasta el 



100 boletín de la keal sociedad española 

día. Fué encontrado en las inmediaciones de Gerona durante 
el último otoño sobre pizarras silúricas en descomposición. 

La circunstancia de hallarse, al parecer, alg-o atrofiada la 
parte terminal del hong-uito superior, así como el estar 
alejados los dos hongos en el punto en que se cog-ieron de 
todo objeto cercano, en que pudiera ag'arrarse el pedículo su- 
perior, hace suponer si tal vez el hong-o secundario se había 
desarrollado sobre el principal por alg-una de las maneras si- 
g"uientes: 1/ Un hong-o, en vías de desarrollo, puede haber 
sido arrancado y traído por el viento ú otra causa cualquie- 
ra sobre otro hong-o cong-énere, dejándoles como apare- 
cen en el dibujo adjunto, en cuyo 
estado habrán en seg-uida fusio- 
nado sus células hasta formar un 
todo íntimamente unido y trabado. 
2.'' También hubiera podido suceder 
que una espora se desarrollara nor- 
malmente entre la hojarasca en que 
se cog-ió, y en que lueg-o se hubiera 
reconocido, é invertir así el hong-o 
que sustentaba, el cual casualmente 
viniera á caer sobre otro hong-o semejante, con el cual se 
hubiera fusionado por el sombrerillo. 

Menos probable parece que el hong-o superior se haya des- 
arrollado á expensas de un tuberculito producido por el hong-o 
soporte, y menos aún que una espora, desarrollándose casual- 
mente sobre un hong-o, haya, por la acción que sobre determi- 
nadas esporas tiene la luz (1), orig-inado un micelio que, contra 
lo ordinario, se dirig'iera hacia arriba, atrofiándose tan pronto 
su himenio correspondiente, y pudiera vivir á expensas del 
hong-o víctima sobre que se posara. 

Alg-o más verisímil pudiera parecer que dos esporas di- 
versas, seg-mentándose en dirección opuesta, una en la base, 
otra en la pared superior de una g-rieta del suelo, ó en una ca- 
vidad tapizada por la hojarasca en vías de putrefacción, hu- 
bieran venido al final á encontrarse y soldarse por la cara su- 
perior de sus sombreritos respectivos. 



1) Constantin; Les Végetanx et les milieux cosmiques^ p. U2. 




DE HISTORIA NATURAL. 101 



Notas entomológicas 

POR 

EL R. P. LONGINOS NAVAS, S. J. 

XIII 

Sobre una pequeña coIecciÓR de Neurópteros de Italia, 
reunida por el profesor Felipe Silvestri, de Portici. 

Por lo que pueda ser útil para el couociraiento de la fauna 
neuropterológ-ica, daré á conocer el resultado de mis investi- 
gaciones sobre una pequeña colección de Neurópteros, forma- 
da casi en su totalidad el verano pasado de 1905, por el distin- 
g-uido naturalista profesor Silvestri, de Portici, quien tuvo la 
amabilidad de enviármela para su determinación, ofreciéndo- 
me á la par g-alantemente de los duplicados. Y si bien las más 
de las especies ofrecen poco interés por tener un área muy ex- 
tendida, otras, en cambio, son bastante raras, y alg-una forma 
no citada todavía en Italia. 

Lihellula depressa L., Portici, Templo Junio, 1905. 
Crocothemis erythríea BrulL, Portici. 
SympetruM Fonscolombei Sel., Portici. 

— striolatum Charp., Portici. 

Orthetnim h'unneumYon^o,., Civerrano, Ag-osto, 1905. 

— cancellatum L., Portici. Un ejemplar 9- Es especie 

bastante local y más rara que las anteriores, las 
cuales suelen verse donquiera. 
jEsclma mixta Latr., San Vito, Julio, 1905. 16 Agosto 1905. 
Calopteryx JicemorrJioidalis Van der Linden., Nicastro. Septiem- 
bre, 1905. 
Lestes barbara F., Portici. 

— Bryas Kirby., Portici. 
Agrión Lindeni Sel., Portici. Especies frecuentes, más raras la 

Dryas. 
Ascalaphus italiciis F., San Vito di Norm. Mayo, 1905. Varios 

ejemplares típicos, uno de alas más pálidas. 
Palpares libelluloides L., San Vito di Norm. 2 Jun. 1905. Nicas- 
tro. Agosto, 1905. 
Macronemícrus appendiculatiis Latr., Nicastro. 5 Agosto, 1905. 



10> BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

FormicaUo telragrammicusY., San Vito di Norm. 24 Junio 1905. 

Creagris iJlumlens Oliv., Torre del Greco, Junio, 1905. 

Myrmeleon nemausiensis Borkli., Nicastro. 10 Ag-osto 1905. No- 
table hallazg'o que extiende el área de esta especie circun- 
mediterránea. 

Nemura variegata Oliv., Bevag-na. 

C/irysopa vnlgaris Schn. Muchos ejemplares. San Vito, 2 Junio 
1005. Nicastro, Julio, 1905. 

— vnlgaris var. radialis Navas. Parece nueva para Italia, 

y es muy rara aun donde abunda la forma típica. 

— clatJirata Sclin., San Vito, 16 Junio 1905- 

— ;;erZ« L., San Vito, Serranova,23 Mayo 1905. Nicastro, 

Baratta. 2 Mayo, 1905. 
^ 2)rasina Burm., Nicastro, Septiembre, 1905. 

— Cienei Ramb., San Vito di Norm., Junio, 1905. 
Kothochrysa itálica Rossi., Nicastro, 3 iig-osto 1905. San Vito, 

Septiembre, 1905. 
Sialis liitaria L., Florencia. 
Psocus 7iel)ulosus Steph., Nicastro, 28 Junio 1905. Me resta al- 

'g-una leve duda por lo imperfecto del ejemplar único. 
Mantisi^a iKvla L. var. brwmea nov. Alis membrana brmmta. 

Bistíng-uese del tipo por la coloración más obscura de todo 
el cuerpo. Las manchas pardas de cabeza, tórax y abdomen, 
tiran á neg'ro píceo, y el estig-ma es de color de café rojizo. El 
tinte del ala es de un color de café claro, alg-o más acentuado 
hacia la base, donde amarillea el tipo. 

No hallando que se haya dado nombre á esta forma, aunque 
Hag-en ya citó las de alas pardas, me ha parecido denominarla 
brunnea, del color que en ella domina. 

Un ejemplar de San Vito, Serranova, 16 Junio 1905. 
RapJiidia ophiopsis L., San Vito, Mayo, Junio y Julio, 1905. 
Panorpa comnmnis L., Portici. 
GramnotaiUus atomarius L., Portici. 
Micropterna nyclerobia M'L., Portici. 

Obs. De las 32 formas examinadas, resultan de especial in- 
terés las sig'uientes: Lestes Dryas, AscalapJms italicits, Palpares 
Ubelluloides, Myrmeleon nemausiensis, Chrysopavidgaris var. o'a- 
dialis, Notkochrisa itálica, Mantispa perla var. brunnea, Gram- 
notaulus atomarius y Micropterna nycterohia; dig-nas de ser ci- 
tadas de las localidades de donde proceden. 



DE HISTORIA NATURAL. 103 



Sobre Geología del Sudeste de España 

rOR 
DON DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

No siendo fácil comunicar aisladamente á la Real Sociedad 
ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL las numerosas noticias relacio- 
nadas con la g'eolog'ía del Sudeste de España, datos que pue- 
den tener alg-ún interés para el que se propong-a hacer un 
estudio detallado de esta parte de la Península, reunimos en 
esta nota alg-unos de los recog-idos en las últimas excursiones. 
Son, por lo tanto, hechos sueltos, pero que pueden servir para 
relacionarlos con otros conocidos, sin otras pretensiones por 
ahora. 



I. Be la existencia de restos del gen. <íMastodony> en Carayaca 
{Murcia). — Al practicar un desmonte para la ampliación del 
cementerio de Carayaca, hubo necesidad de extraer un g-ran 
número de metros cúbicos de tierra. El corte está hecho en el 
cuaternario, en un limo rojo que se encuentra sobre la masa 
de loess y aluviones antig-uos, de donde se han extraído bas- 
tantes armas de piedra, y una parte de las que en 1887 reg-alé 
al Museo de Madrid, proceden de este sitio, extraídas á mi 
presencia por diferentes personas. 

Indudablemente muchos de los fósiles que aparecen en los 
barrancos de las inmediaciones, son producto de los arrastres, 
y el Mioceno ha sufrido una erosión en extremo considerable, 
pues he encontrado un g-ran trozo de un Pectén, que parece el 
P. Burdigalensis Lam., en el fondo de un barranco, entre arras- 
tres del Triásico; pero lo que más llamó la atención fué un 
trozo de diente que yo califiqué en aquella época (1884), como 
perteneciente á un gran herbívoro, sin atreverme á más. Re- 
unida ya mi pequeña colección, sospeché se trataba de un 
pezón de muela de Mastodonte, y el Sr. Mallada lo reconoció 
inmediatamente, disipando mis dudas. Tratándose de un pe- 
queño fragmento, no es fácil fijar la especie; pero no cabe 
duda que procede del Mioceno. 

El que dirigía las obras, D. Francisco Puerta, me dijo no 



101 boletín de la real sociedad ESPAÑOi^A 

había vuelto á encontrar ning-ún otro pedazo. Como del Mio- 
ceno de Alcoy se citan dos especies, M. arvernensis y M. lon- 
girrosiris, nada tiene de particular que alg-una de ellas se ex- 
tendiera por la provincia de Murcia. 

II. Restos de <íElephas primigeniíis Blum», en el cuaternario 
de Murcia. — En el pasado mes de "Enero me comunicó mi dis- 
ting-uido amig'o D. Luis Pérez Bueno, entusiasta por las anti- 
g-üedades, que en un reciente viaje á Murcia había visto un 
molar de enormes dimensiones, extraído del cuatarnario de la 
Vega de aquella ciudad. Comprometió á su dueño para que me 
lo presentara, y tuve la mala suerte de no poderlo ver, porque 
un comisionista francés lo adquirió antes en 200 pesetas. Me- 
dicen que pesaba 3 kg-., y por el dibujo que me hicieron,, 
parece que debe referirse á esta especie que también se ha 
citado en Cuevas de Vera (Almería). 

III. Restos de un gran herhmoro en Valdeganga (Albacete). — 
El profesor de instrucción primaria del pueblo de Altea, don 
Pascual Serrano, me enseñó no hace mucho tiempo un molar 
de g-ran tamaño procedente de una cantera del pueblo de Val- 
deg-ang-a. Desgraciadamente tiene la corona destrozada y el 
marfil al descubierto, no existiendo más que restos del esmalte 
en la proximidad del cuello. Las raíces son anchas, paralelas y 
terminando en dig-itaciones redondeadas. Igmoro á qué g-énero 
pueda referirse. 

IV. De la existencia del piso Albense en las cercanías de Ca~ 
ravaca.—En una reciente excursión que hice acompañando al 
Sr. Mallada, encontramos trozos de un g-ran AcantJioceras en 
el Racó de Cortes (1), y aunque la especie no la he podido de- 
terminar, es exactamente ig"ual al encontrado por mí hace años 
en el NO. de la provincia de Murcia. Como el Racó de Cortes- 
esta perfectamente descrito por el Sr. Nicklés como Albense, 
no cabe duda que este piso se encuentra también en Carava- 
ca en unión de los demás del Infracretáceo, dato que puede 
tener interés para el estudio g"eológ-ico de la provincia de 
Murcia. 

V. De la existencia del Titánico en el Norte de la ¡írovincia 
de Alicante. — Aunque desde hace mucho tiempo se calificó de 



(1) Recó de Cortes se lee en los mapas de la provincia, y así lo escribe también e I 
Sr. Nicklés; pero en el país se pronuncia Racó. 



DE HISTORIA NATURAL. 105 

Jurásica la sierra de Crevillente, no es precisamente de ella de 
donde proceden los mármoles rojos, venosos, con numerosos 
ammonites que después de recibir pulimento, producen el más 
bello efecto. Las serrerías de mármoles establecidas en Monó- 
var, Novelda, y principalmente en Aspe, reciben sus materia- 
les de las canteras de la Ramlla Honda, Sierra del Rollo y del 
término de la Romana, en donde el Titónico presenta un g-ran 
desarrollo. La hoja 45 del Mapa g-eológ-ico señala estos lug-ares 
como Mioceno; error fácil de comprender dado el excesivo 
trabajo de la Comisión, el corto número de personas dedica- 
das á esta labor, la falta de datos 'anteriores, así como de 
aficionados que prestaran su concurso con datos precisos y 
objetos recog-idos y basta la falta de medios de comunicación. 
Pero no es de este yacimiento tan interesante del que me voy 
á ocupar en estas líneas, sino de otro también ignorado que 
debe existir hacia el NE. de Villena, en punto llamado la 
Ve7ita del Gitano. 

En Abril del año 1905 fui á Villena con objeto de ver unos 
fósiles del Cretáceo de aquellas inmediaciones. Esta mancha 
está bien representada en el Mapa, aunque no pude precisar 
sus límites, y como manifestara mi interés por conocer los me- 
jores materiales de construcción que se empleaban en la loca- 
lidad, el Sr. Serra, Director del Colegio y algunos profesores 
del mismo establecimiento, me indicaron los mármoles que 
adornaban el templo parroquial. Este bellísimo edificio con- 
tiene gran cantidad de recuerdos históricos, y entre los mate- 
riales empleados hay hermosas pilas de mármol Titónico 
procedente de la localidad antes citada. 

También se extraen mármoles de buen aspecto de las can- 
teras de las Peñas de la Cabrera, punto situado entre Sax y 
Salinas, á la derecha del camino del primero de estos pueblos 
al segundo. 

VL El Neocomiense de Busot. — Habiendo acompañado al 
Sr. Mallada durante varios días, el 12 del pasado Enero nos diri- 
gimos al pequeño pueblo de Busot, en donde tan experto geó- 
logo hizo precisas observaciones acerca de la continuación de 
la mancha nummulítica de esta parte de la provincia. Mucho 
debo á sus oportunos consejos, y en esta ocasión me indicó 
un lugar, por él ya conocido, distante pocos minutos del pue- 
blo, en donde había de ver el Neocomiense con caracteres com- 



i06 boletín de la real sociedad española 

pletamente nuevos para mí. Dando la vuelta al pueblo, y al 
pie de un pequeño y antig-uo castillo que domina al poblado, se 
presenta el lufracretáceo con un extraño aspecto. La roca es 
una oolita ferruginosa, de color rojo subido y g-rano muy ig'ual, 
y en ella hay abundancia de fósiles de fácil caracterización. 
♦Sobresale entre ellos una Dwvalia, indudablemente D. dilatata 
Blain., y esto hace creer que se trata de las capas más anti- 
g-uas del piso Neocomiense; también se encuentran abundan- 
tes Belemniics cilindricos, uña forma joven de braquiópodo, 
que creo sea un Pygope, una ó dos especies de Desmoceras, un 
Hoylites y algunos de difícil determinación. Este tipo, que 
podemos calificar de siderolUico, se extiende hasta ocultarse 
bajo las marg-as y calizas que forman el cerro del Castillo. 

VIL El cretáceo de la Sierra de la Cortina. — En sus Étiides 
géologiqíies sur le Sud-est de VEspagne, cita Mr. Rene Nicklés 
la Sierra de la Cortina, situada al NO. de Benidorm como 
formada por el Mioceno, bordeada al SE. por una estrecha faja 
de Eoceno 3^ otra de cretáceo indeterminado. Cierto que al 
calificarla de Miocena, lo hace añadiendo una interrog-ante (1); 
pero de seg-uro que si el Sr. Niklés hubiera pisado la expre- 
sada Sierra, habría cambiado de opinión. El día 7 de Enero 
la visité acompañando al Sr. Mallada, quien 2 ó 3 km. antes 
de llegar á ella, me manifestó su opinión de que no podía ser 
Miocena, tal vez immmulitica, acaso cretácea como 7/iás probable, 
y al cabo de poco tiempo toqué con mi mano la prueba de su 
aserto, que me demostraba una vez más su vista experimen- 
tada y su verdadera sag-acidad, para buscar el sitio más á pro- 
pósito de reconocimiento. 

Hacia la mitad de la mencionada Sierra presenta una espe- 
cie de estribo oblicuo, que se eslabona al macizo principal 
muy cerca de su extremidad SO. Fórmase entre ambas masas 
un rincón, un Racó, el de las Bastidas, y por su fondo corre un 
{3rofundo barranco lleno de peñones de caliza marmórea, g-ris 
clara, con algunos pedernales incluidos. Estas piedras proce- 
den de amabas cumbres, y en las laderas se advierten unas 
cuantas capas de margas en un todo semejantes á las del lu- 
fracretáceo de otros puntos. Separámonos á la lleg'ada á la 



(1) Esquisse géologique de la región ¿>ti4 de Callosa de Ensarriá. Pl. vi. 



DE HISTORIA NATURAL. . il 

♦Sierra, sig-uiendo el Sr. Hallada por la arista del contrafuerte 
en dirección á su unión con la masa central, y yo tomé por el 
fondo del barranco con ánimo de reunirme á él á la primera 
indicación; pero me fué imposible verificarlo por lo áspero del 
terreno, y al verificar la seg'unda tentativa, seg-uí por un lecho 
de marg-as, un tanto pizarrosas, teniendo que volver al ba- 
rranco, tropezando en mi forzado descenso, con un trozo de 
ammonites que recuerda á una Pulchellia; no pude encontrar 
más, y para no perder tiempo, pues el Sr. Hallada quería visi- 
tar aquella misma tarde el Tosal de la Cala y el Tosal de Be- 
nidorm, avancé por el lecho del barranco hasta encontrar á 
mi sabio maestro y amig-o, que, menos afortunado que yo, sólo 
había recogido un trozo de Pectén de imposible determina- 
ción. Coraunicámosnos nuestras impresiones, que confirma- 
ban sus sospechas, y descendiendo él por el barranco, trepé 
por la ladera de la Sierra hasta su cumbre, subiendo por un 
áspero peñascal, sin encontrar otro fósil; pero la formación es 
idéntica á la del Racó de la Bastida. En todo lo que la vista 
avanzaba, no se veía otra cosa que desnudos riscos, parduscos; 
pero el martillo ponía de manifiesto el mármol g"ris claro 
antes citado. Buzan al E. 24". En la ladera N. del Racó la incli- 
nación es la misma próximamente; pero la direción está va- 
riada un cuadrante, es decir, que buzan al S. 

El barranco se desvía al salir del Racó y se dirig-e casi nor- 
mal á la costa, llevando sus arrastres hasta una pequeña playa 
formada entre el Tosal de Benidorm y el de la Cala, atrave- 
sando una mancha de Eoceno, al cual pertenecen los dos mon- 
tículos citados, reconocidos antes por el Sr. Nicklés. Nada tiene 
de extraño que el joven g-eólog-o francés recibiera alg-una indi- 
cación, no comprendida, de alg-uno de los campesinos del con- 
torno, pues como ya he dicho, en la falda SE. de la Cortina, 
cita una faja de Eoceno, que encontramos al paso, junto al 
Cortijo de la Balsa redonda. 

VIII. La laguna de Salinas y noticias acerca de la supuesta 
Sierra de la Solana. — En el mes de Febrero del año anterior, 
fui invitado por el Sr. Pérez Bueno, abog-ado de Alicante y 
gran coleccionador de antig-üedades, á pasar un día en una 
posesión de su propiedad, situada en las inmediaciones de la 
lag-una de Salinas. Desde la estación del Sax nos dirig-imos al 
valle, en cuyo fondo se encuentra la pintoresca lag"una. Limi- 



108 . boletín de la. real sociedad española 

tan el horizonte por el N. la Sierra de Carboneras; al NO y 0.^ 
la Sierra de Salinas, y por el S. se levantan tres Sierras de re- 
cortados picos, la de la Sima, Ja Umlria y la Cámara (1), que 
en días despejados reflejan sus tonos azulados en las tranquilas- 
ag'uas de la lag-una. 

El fondo de este valle no recibe otras ag-uas que las pluviales,. 
las de pequeños manantiales de las sierras que lo circundan, 
y no teniendo salida, encuentra en la evaporación la com- 
pensación de la que recibe; asi es que, en años lluviosos, 
crece de tal manera, que ha lleg-ado á medir 11 km. de con- 
torno. Los dueños de las fincas inmediatas han naveg-ado en 
aquellas soseg-adas ag'uas, y como alg-ano de los manantiales 
proceden del Triásico superior, la sal se va acumulando en la 
lag-una, y en veranos secos Ueg-a á cristalizar en alg-unos pun- 
tos de la orilla. En otro tiempo se sacaba sal de ella y hasta 
hubo una casilla con vig-ilantes, cuyo sueldo importaría seg-u- 
ramente más que el valor de la sal extraída. 

En la actualidad se ha reducido considerablemente tanto, 
que, en puntos en donde hubo más de 2 m. de ag*ua, se cruza 
hoy á pie enjuto. Caminando sobre terrenos sembrados de sal 
y yeso, lleg-amos á unas pintorescas ruinas dominadas por un 
torreón del que sólo restan tres paredones de bastante altura. 
Aquello fué en otro tiempo el pueblo de Salinas y sus arbo- 
ledas se conservan mineralizadas, extendiendo sus blanquí- 
simas ramas como otros tantos esqueletos. 

Las excavaciones para hacer canales ó para preparar la 
tierra, por si fuese posible alg-ún cultivo, han tropezado con 
abundantes restos humanos del antig-uo cementerio, también 
sumerg-ido durante muchos años. El Sr. Sánchez Carpintero, 
ilustrado joven, que después de haber terminado las carreras- 
de Medicina, Farmacia y Ciencias, se ha recluido voluntaria- 
mente en aquellos lug*ares, me dio muchos detalles referentes 
á la lag-una y me prometió una copia de la relación existente 
en el archivo de la villa de Salinas, fundada hoy á más de un 
kilómetro de distancia en la ladera de la Sierra. Transcribo 
fielmente la relación del hecho, copiada por el Sr. Pérez Bueno 
de los libros del archivo. « Pedro Azorín, Síndico y procura- 



(1) cámara, dicen los mapas equivocadamente. 



DE HISTORIA NATURAL. 109 

ílor g-eiieral del lug-ar de Salinas, dice: que el día 30 de Octubre 
de 1751, sucedió una abundante lluvia que quedó el lug-ar 
hecho una lag'una, levantando seis palmos y hasta ocho, en 
alg'unas partes, y continuó la lluvia cuatro días más, lo que, 
visto el peligTO, sus moradores, estando lloviendo, salieron del 
lug'ar con extremos llantos y clamores, llevando cada uno 
sobre sus hombros sus respectivas mujeres é hijos. Todo lo 
■cual ocurrió de haberse encontrado la lag'una al lado del lugar 
llena de ag-ua, ocasionadas por no haber sacado la sal de ella 
desde treinta años antes y el aumento de sal á cualquier llu- 
via.... » Aunque la redacción de la adjunta deja mucho que 
desear, revela el estado de ánimo del síndico Azorín, al ver su 
pueblo totalmente destruido por el crecimiento de la lag-una. 

La vuelta á Alicante, en compañía de mis queridos amig-os 
Sr. Pérez Bueno y del catedrático del Instituto D Heliodoro 
Carpintero, se efectuó caminando junto á la lag'una para pasar 
por entre las sierras de la Sima y de la Umbría, y aunque lle- 
vaba á mano la carta de la provincia, levantada por el señor 
Coello, al pasar junto á la sierra de la Umbría, no encontré el 
estrecho valle allí marcado, por cuyo fondo corre, seg-ún el 
citado mapa, la ramMa de la Cámara, ni dimos vista á la sierra 
de la Solana, resultando ser una sola sierra que recibe estos 
dos nombres de las dos faldas situadas, una al N. y otra al S. 
Consultadas muchas personas de Monóvar, se han expresado 
siempre en este sentido, y si realmente no existe tal sierra de 
la Solana, debe borrarse de la carta. 

IX. Más /(kiles del Jurásico de Fuente Álamo (Albacete). — 
El ilustrado y laborioso joven D. Eloy Coloma Sirvent, profe- 
sor de instrucción primaria de Fuente Álamo, con un celo y 
un entusiasmo dig-nos de todo encomio, dedica las horas libres 
de trabajo á hacer excursiones con sus alumnos. Procedimiento 
dig-no de ejemplo y que da por resultado la formación de un 
pequeño g-abinete de Historia natual, con el que enseña á los 
niños los rudimentos de la Ciencia, despertando en ellos el 
entusiasmo por las colecciones y paseos escolares que ilustran 
y robustecen á la vez, librándolos del aire infecto de los malos 
locales en que se tienen, generalmente, las escuelas. En el 
pasado mes de Diciembre me remitió, para su clasificación, al- 
«•unos fósiles más, que kay que añadir á la lista presentada por 
mí á la Real Sociedad española en la sesión del 4 de Octubre 



lio boletín de la real sociedad española 

último. Fig'nran entre ellos varios ammonites, uno parecido al 
A. Humphiesimius , y otros de difícil determinación, siendo 
notable un tallo de Apiocrinus que debía pertenecer á un indi- 
duo de g-ran tamaño. 

X. Calkas marmóreas iriásicas del término de Aspe. — Aun- 
que de diferentes puntos del Triásico de la provincia, se extraen 
las calizas marmóreas venosas, de tono azul obscuro ó ne- 
g-ruzco, no igualan á las de la Sierra Negra, situada cerca de 
Aspe y no lejos del pantano de Vinalapó. He recibido muestras 
pulidas del mejor efecto y que pueden competir con los már- 
moles extranjeros. Este yacimiento no está indicado en el 
Mapa, sin duda por lo reducido de su extensión. 

XI. OoUta ferruginosa de la PueMa de Muía. —Cerca, de los 
baños de Muía, situados en la carretera que une Murcia á Ca- 
ravaca, se presenta el Mioceno marino con fósiles ig-uales á los 
encontrados en Alicante; pero no muy distante de este paraje 
se halla una formación oolítica ferriig-inosa, citándose, parti- 
cularmente, en la llamada Cañada de los Perdigones, nombre 
que expresa bien la clase de roca que la forma. No he estado 
en aquel paraje, pero por las muestras que me remiten y por 
otros detalles que recibo, entiendo que el Nummulítico no está 
lejos de allí y que esas capas de oolita ferrug-inosa debe repre- 
sentar el tipo sideroolitico del Eoceno, análog'o á los que se 
conocen en el Jura, Berrí y otras localidades del extranjero. 

XII. De la existencia prohaMe de otra mancha nummulltica 
al NO. de la Sierra del Cid (x\licante). — La disposición que 
afectan las montañas al N. de Alicante, me hace pensar que 
debieron estar en parte, al menos, emerg-idas durante el últi- 
mo período del Eoceno, y si mi sospechas se confirmaran, ne- 
cesariamente se habrán de encontrar nummulites hacia Elda, 
Petrel y puntos más distantes del NO. del Cid. Las próximas 
excursiones nos sacarán de dudas. 



DE HISTORIA NATURAL. 111 

Sobre los gabarros del granito 

POR 

I). JOSÉ MACPHERSON (1) 



Y paso á la cuestión de los g-abarros, ó mejor, á lo que de 
ellos pienso, puesto que se me pide mi opinión personal. 

En muchos sitios de la cordillera de Guadarrama pueden 
verse estos nodulos, y á veces con abundancia extraordinaria. 
Las aceras de las losas de las calles de Madrid suministran al 
observador variadísimos ejemplares en forma de manchas de 
contornos limpios, que se destacan después que la lluvia ha 
lavado aquéllas, y no pueden menos de llamar la atención. 
Recuerdo como localidad curiosa en este respecto, el seg-undo 
túnel á la salida de Avila, camino de la Cañada, en donde los 
g-abarros son tan numerosos que el g-ranito de las trincheras 
simula en un todo una puding-a ó cong-lomerado de negaros 
cantos, ag-lutinado por un cemento g-ris blanquecino. Pudiera 
citar otros muchos parajes de la misma cordillera donde se 
repite cosa semejante. 

Hace tiempo que se ha observado que estos nodulos están 
formados sencillamente por un g-ranito de g"rano más fino que 
el que los envuelve, sumamente rico en mica, con cuarzo no 
muy abundante y feldespato triclínico en notable cantidad (2}. 

He hecho bastantes preparaciones de gabarros de la cordi- 



(1) Fragmentos de una carta inédita. 

Es sabido que con el nombre de gabarros designan los canteros de la Sierra de Gua- 
darrama los nodulos redondeados de color obscuro que se alojan en el granito, desta- 
cándose del tono grisáceo de éste. 

Merece notarse que las ideas emitidas por el autor en el año de 188G, en que se 
escribió la carta de que se ha entresacado el presente fragmento, concuerdan con las 
posteriores y más recientes opiniones admitidas sobre esta discutida cuestión. — 
(iV. de la Com. depubl.) 

(2) Según Prado {Descrip. Jis. y geol. de laprov. de Madrid, 186-t, pág. 43), los pica- 
pedreros llaman gabarros á los nodulos pequeños é irregulares de 10 á 20 ó más cen- 
tímetros de diámetro, que son partes que se labran con dificultad, y negros á otros de 
mediano tamaño en que la mica se presenta aislada, formando ríñones, por lo regu- 
lar, redondos ú ovalados; c<algunas veces llegan á tener 30 y 40 cm., y en este caso, su 
figura varía bastante».— (jV. de la Com. depnbl.) 



112 boletín de la real sociedad española 

llera, que es, en suma, un g-ranito más básico que el que los 
envuelve; pero lo que de más interesante he hallado, es su 
estructura, reveladora de una serie de fenómenos dinámi- 
cos Vese un ataque desde el exterior hacia el interior de la 
masa aprisionada; en los bordes se ha g-enerado feldespato, 
monoclínico, que con frecuencia ha atrapado particulillas de 
mica y demás elementos del gabarro, al paso que otras veces, 
por el contrario, parece como si las hubiera despedido hacia 
sus bordes; se aglomeran entonces en éstos ajustándose á ellos 
con frecuencia, lo que presta á la roca aprisionada en dichos 
bordes, la apariencia de una estructura fluidal. Esta serie de 
fenómenos la he descrito con mayores detalles al ocuparme de 
las pizarras que vienen empotradas en los granitos de Santa 
Eufemia. 

La conclusión importante á que se llega en presencia de los 
hechos citados, es que la roca g-ranítica es de formación pos- 
terior al g-abarro y más acida que la del estado anterior, á la 
que durante una fase determinada fué paulatinamente asimi- 
lando, incorporando y haciendo, en suma, parte de su propia 
substancia. 

Describiendo los granitos de la provincia de Sevilla, y par- 
ticularmente aludiendo á la Ribera de Cala, he descrito un 
fenómeno semejante, por lo que se refiere al proceso genético, 
aunque de un orden inverso (1). En dicho sitio, y, sobre todo, 
en el camino de Castilblanco al Ronquillo, aparece tan confusa 
la repartición del verdadero g-ranito y de las rocas sieníticas 
que le acompañan, que parece difícil darse cuenta del fenó- 
meno; pero en el cauce de la ribera, donde el terreno se pre- 
senta bastante al descubierto, se ve el granito atravesado por 
innumerables vetas de color más obscuro, extremadamente 
irregulares, que se deslien en su masa y con frecuencia predo- 
minan hasta dejar reducido aquél á trozos irregulares em- 
potrados en la materia invasora más obscura. 

El g-ranito ha sufrido una transformación in sitii, que pare- 
ce haberse efectuado durante un larg-o período posterior á su 
consolidación. 

Así como en el proceso que se observa en los g-abarros de la 



(1) Estiidio geológico y petrográfico de la provincia de Sevilla, 1879, páginas 25 y si- 
guientes. 



DE HISTORIA NATURAL. 113 

Sierra de Guadarrama, la roca que resulta es más acida que 
la orig'inaria; en el caso de la provincia de Sevilla, por el con- 
trario, la resultante es más básica que la primitiva, pues no 
sólo posee mayor cantidad relativa de feldespato triclínico, 
sino que el cuarzo disminuye, y aún desaparece totalmente en 
alg-unos sitios y la mica se transforma en anfíbol. 

Hechos semejantes se interpretan de diverso modo por los 
g-eólogos: para unos es simplemente el resultado del enfria- 
miento de un mag-ma, durante el cual las relaciones con el 
medio ambiente variaron en mayor ó menor g"rado; para otros 
las fases sucesivas de ésta como asimilación de los elementos 
de una roca anterior en otra nuevamente formada, es obra de 
fases sucesivas, separadas por espacios de tiempo, en que nue- 
vas energías lian cambiado las condiciones de relación entre 
ambas rocas. 

Yo veo en los ejemplos citados, la prueba de movimientos 
moleculares influidos por esfuerzos orog-énicos; en unos casos, 
parece como si el proceso hubiese abortado por haber faltado 
el necesario esfuerzo en un momento determinado; en los g-ra- 
nitos de la cordillera y en los de la provincia de Sevilla, que 
pasan á sienitas, el proceso puede, por el contrario, haberse 
realizado casi por completo, habiéndose borrado las pruebas 
tang-ibles de sus etapas sucesivas. 

Preparo un trabnjo en que mostraré cómo en casos semejan- 
tes las rocas eruptivas absorben y hacen suyos los materiales 
que hallan en su contacto, á los cuales prestan energ-ía para 
darles una nueva forma y estructura. 



Boletín bibliográfico. 

Febrero. 

Académie des Sciences. París. (Comptes rendus.) T. cxli, n° 26, 26 Déc. 1906. 
Deprat: Sur la présenc. de trachyt et d'andésit. á hypersth. dans le 
Carbonif. de Corsé.— Jumelle: Le Rapiña Ruffia, palmier á cire.— 
Heckel: Sur une variat. import. du tubero, du Solanum 3Jaglia 
Schlecht. — voN Linden. L'assimil. de Tac. carbón, par les chrysal. 
de Lépidopt.— Bohn: Sur le parallél. entre le phototrop. et la parthé- 
nogen. artific. — Wintrebebt: Sur l'iudépend. de la métamorph. vis- 
T. VI -Febrero, 1906. H 



114 boletín de la. real sociedad española 

á-vis du systéme nerv. chez les Batrac. — Thevenín: Sur la découverte 
d'amphib. dans le terr. honiller de Commentry.=T. cxlii, n° 1, 2 Janv. 
1906.— Bouvier: Nouv. observat. sur les Pycnogonides.— Grand'Eury: 
Sur les mntations de quelq. plant. fossil. du terr. houiller. — Mol- 
liard: Struct. des végét. développ. á la lumiére, sana gaz carbón. — 
Noel Bernard: Symbioses d'Orchid. et de divers champign. endophyt. 
Qdidor: Sur les Copépod. recuell. par la mission Charcot.— Cépéde: 
Sur une microsporidie nouv. Pleistophora macrospora . — Fauré Fre- 
MiET: Sur la struct. intime du protopl. chez les Protozoaires.^N" 2, 
8 Janv. 1906. — Guérin: Sur les canaux gécrét. du bois des Diptéro- 
carpées. — Maige: Sur la respirat. de la fleur. — Kcehler: Sur les Echi- 
noderm. recueillis par la mission Charcot.=N° 3, 16 Janv. 1906. — 
Deprat: Les roches alcalin. des envir, d'Evisa (Corsé) — Hugounenq: 
Sur la vitelline de Faínf. — Négris: Sur la nappe charriée du Pélopo- 
nése. — Glangeaud: Une ancienn. cbaine volcan, au NO. de la chaine 
des Puys.^N" 4, 22 Janv. 1906. — Tison: Sur le mécanisme de chute 
de cert. burgeons terminaux. — Hariot et Patouillard: Sur un nouv. 
genre ¿ie champign. de l'Afrique Orient. anglaise. — Qltidor: Sur le 
Leposphilus labrei Hesse et sur la famille des Fhilichtkydce. — Boüin 
et Ancel: Action de l'extr. de glande interstit. du testicule sur le dé- 
veloppem. du squelette et des organ. génit. — Glangeaud: Reconstitu- 
tion d'uu ancien lac oligocéne sur le versant N. du massif du Mont- 
Dore.— Chüdeau: Nouvell. observat. sur la géolog. du Sahara. — Bous- 
SAC: Sur la format. du réseau des Nummulites réticulées. 

Académie internationale de Géographie Botaniqii,e. Le Mans. (Bulletin.) 
IS"^ année (3" serie), n" 196, 1 Janv. 1906.— Navas: Observat. sur le 
Congrés. botan, de Vienne en 1905. — Hackel: CataL des Gramin. chi- 
noises de Bodinier et d'Argy. — Marasne: Oontribut. á l'étude de la 
distribut. géograph. des végétaux dans le Cantal. — Ballb: Contribut. 
á la flore bryolog. des envir. de Vire. — Thériot: Diagnos. de quelq. 
Mousses nouv. 

Aquila. Budapest. T. xii. 1905. 

Ármales histor ico-naturales. Musei Nationalis Hungarici. Budapest. 1905. 
Vol. III, pars second. — Horváth: Hémipt. nouv. de Japón. — Bezzi. 
Empidid. neotrop. Mus. Nation. Hung.— Béla: Bouinou. a boKv. Pu- 
lacayo-bányából — Melichar: Gen. tria Fulgorid. mundi antiq. — 
Rzehak: Das Kalksintervork. am «Siklós» bei Leva in Ungarn. — No- 
bilí: Decap. e Isopod. della Nuova Guin. Tedesca.— Szépligeti: Über- 
sicht der palilarkt. Ichneum.— Brues: Phorid. from the Indo-Austral. 
Reg.— Horváth: Tingit. nov. vel min. cogn. e reg. palaeart. — Csiki: 
Conspect. gen. Mycetaeiua, Endomychid. subfam. — Csiki Ernó: 
Coleopt. nov. ex Hung. 

American Naturalist (The). Boston. Vol. xl, n° 469, Jan. 1906.— Durnford: 



DE HISTORIA NATURAL. 115 

Flying-fish Flight, and an Unfixed Law of Nature.— Parker: Double 
Hens'Eggs. — Cannon: Biologic. Relatious of Certaiu Cacti. — Dbxleb 
AND Freund: Contribut. to the physiol. and Biology of the Dugong. 

Baleares (Las). Palma de Mallorca. Año vi, n.° til, Dic. 1905. 

Berliner Entomologische Zeitschriff. Berlín Band l. 1905. 

Botanisk Tidsshrift. Copenhague. T. 27, fase. 1. 1905.— Jonssox: Vegeta- 
tion, i Syd-Island. — Rosenvinge: Om fremmede Alger ilanddreone paa 
Jyllands Vestkyst.— Friderichsex: Rubi fra Madeira. — Ostenfeld: 
Skildringer af Vegetation, i Island. — Preliminary Remarks on the 
Distribut. and the Biology of the Zostera of the Danish Seas. 

Burean of Government Laboratories. Manila. N° 29, Sept. 1905.— Merrill: 
New or Noteworlthy Philippine Plants.— The Source of Manila 
Elemi. 

Canadian Entomologist. (The.) London. Ontario. Vol. xxxviii, n° 1, Jan. 
1906. — Lyman: A North Americ. EntomologisLs'Uuion. — Crawford: 
Some new species of Halictus. — Chagnox: Haltica rufa at Mount 
St. Hilaire. — Kirkaldy: Catalog. of the gen. of Aphidfe. — Schaeffer: 
Two new Oncideres. — Qüayle: Notes on Tceniorhynchussquamiger Coq. 

Casopis. Praze. Rocnik ii, Cislo 4. 1905. 

Entomologische Litteraturhlatter . Berlin. Jan. 1906, n° 1. 

Entomologisk Tidskrift. Stockholm. Arg. 26, Haft 1-3, 4, 1905. 

Entomologist' s Record (The). London, Vol. xviii, n" 1, Jan. 15 th, 1906. — 
Hudson: Retrospect of a Coleopterist for 1905. — Coohrane: Over and 
Over again.— Burr: Synops. of the Orthopt. of West. Europa. — Torner: 
Notes on Coleophora nigricella. — Dadd: The season 1905ÍD Germany. 
Lepidoptera. — Chapman: The Pupa of Chrysophanus dispar. — Oten- 
den: Random Notes on the Lepidopt. observ. in the season 1905. — 
Doncaster: Mendel's Law of Heredity. 

Feuille des Jeunes Naturalistes (La). Mulhouse. 1905. 1 Dec. iv serie, 
n" 422. — Hickel: Les variat. du type chez les Oupressin. — Lavtlle: 
Le Megaceros hibernicus Hart, aux env. de Paris, dans les dépóts in- 
franeolith. — Collat: Sur le Reincckea angustilobata Brass sp. et le 
Frceconia Dollfusi Rasp., du Callovien.^-N" 423. — Laville: Les prét. 
éolith. du Sénonien et de l'Eocéne infer. — Caziot: Les Labrador, des 
Alpes-Marit. au point de vue mineral. — Dautzenberg et Dürouchoux: 
Supplém. á la faun. malacol. des envir. de Saint-Malo.=N° 424, 
1 Févr. 1906.— Greppin: Les Dépots jurassiq. de la Normandie. — 
Dautzenberg et Dürouchoux: Supplém. á la faunule malacolog. des 
envir. de Saint-Malo (Suite). 

Giornale di Scienze naturali ed economiche. Palermo. Vol. xxv. 1905.— Oli- 
vERi et Carapezza: L'etá geolog. e l'analisi chimica di Talune rocce 
calcaree siciliane. — Giardina; SuU'esietenza di una spec. zona 
plasmat. perinucl. nell' oocite.— Pagaxo: Saggio di locali?,zazioni cere- 



116 boletín de la real sociedad española 

bellari.— Spallitta: Sul decorso delle fibre centripete del gran sioi- 
paticc— Checchia-Risfoli: I Crostac. dell' Eocene dei dintorni di 
Monreale. 

Ingeniería. Madrid. N.os 28-30, Enero 1906. 

Instituto geológico de México. México. (Boletín.) 1905. N.° 20.— Bose: Re- 
seña acerca de la geol. de Chiapas y Tabasco. 

Instituto de Sueroterapia, Vacunación y Bacteriología de Alfonso Klll. 
Madrid. Año i, nos i_3, igoó. 

Jardín Botánico de Valencia. Valencia. 1906. 

Johns Hopkins Hospital. Baltimore. (BuUetin.) Dec. 1906. Vol. xvi, n° 177. 
Vol. XVII, n° 178, Jan. 1906. 

Katalog Literatury Naukowej Poiskiej. Krakow. T. v. Rok 1905. Zeszyt i i ii. 

Musée OcéanograpMque de Monaco. Monaco. (BuUetin.) 1905. N" 63. — Her- 
gesell: Sur une explor. de l'atmosph. libre. =N° 54. — Allemandet' 
Analys. des échantill. d'eau de mer.=]SÍ° 55. — Bouvieb: Sur les Crust. 
Décap.=N° 50. — Princh; Albert de Monaco: Considérat. surlabiolog. 
mar.=N° 57.— Berget: La Houle et les Vagues.=N° 69.— Jodbin: Gi- 
sements des MoUusques comest. des cót. de France.^N" 60. — Hé- 
rouard: Sur Felagathuria Bouvieri. 

Museum of Comparative Zoology (BulletÍ7i). Cambridge. 1905-1906. — Vol. 
xLvi. n° 10. — Reichensperger: Z. Anatomie vou Pentacrinus Deco- 
rus, W. Y. T. H.^N" 11.— Garman: New Plagiostomia.=N° 12.— Gar- 
MAN, Barvour and Bangs: Vertebraba froin the Savanna of Panama.= 
N° 13.— Ritter: Octacnemus.=Vol. xlviii, n" 2. — CARPENTER-The De- 
velopm. of the oculoraotor nerve.=:Vol. xlix. — Geological series, 
Vol. vni, n° 1. — Davis: Glaciation of the Sawatch Range.^N" 2. — 
Davis: The Wasatch, Canyon, and House Ranges. Anaual Report for 
1904-1905. 

Novitates Zoologicce. Tring. Vol. xii, n° 3. 1906. 

Nuova Notarisia (La). Modena. Serie xvii. Gennaio 1900. 

Philippine Weather Bureau. Manila. July 1906. 

Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales. (Revista.) Madrid. 
1905. T. III, n" 3. — Madrid Moreno: Los terminac. nervios, en las 
ventosas de algunos Cefalóp. = N.° 4. — Pittaluga: Estudio acerca de 
los Dípteros y de los parásitos. 

— (Memorias.) T. xxiii. 19u5.— Garba&so: De undulationibus electricis, 
libri dúo. 

Real Academia de Ciencias y Artes. (Memorias.) Barcelona. 1905. Vol. v, 
n.os 14-18.— Bergeron y Almera: Aplicación de la teoría de los man- 
tos recubrientes al estudio del Macizo del Tibidabo. 

Real Sociedad Geográfica. Madrid. (Boletín.) 1906. T. xlvii, 4.° trim. — 
Briei,: a lo largo del río Ara.— Colón: Descripc, y cosmogr. de Esp.— 
Beltrán; La Geogr. en 1904. 



QE HISTORIA NATURAL. 117 

Revista científica profesional. Barcelona. Nov.-Dic. 1905. Afío viii, 
n.os 85-86. 

Revista chilena de Historia natural. Valparaíso. Oct. de 1905. Año ix, n." 5. 
SiLVESTRi: Nuovi Diplop. del Chile. — Porter: Brev. instrucc. para la 
Recol. de Arácn. y Miriáp.— HeRaERA: Teor. de la plasraojén. por 
combin. de los ¡ons. — Sodiro: Anturios ecuator. (contin.) 

Revue Siiisse de Zoolojie. Genéve. 28 Dec. 1905. T. 13, fase. 3.— Penard: 
Not. sur quelq. Sarcodin. — Piguet: Le Bythonomus Lemani de Grabe» 
Lessert: Arachn. Granbünd. — Bretscher: Oligochaet. der Schweiz. — 
Thor: Neue Beitr. z. Schweizer. Acarinenfauna. 

Royal Microseopical Society. London, (Journal.) Dec. 1905. Part. 6, n° 169. 

Schweizerischen Entomologischen Gesellschaft. ( Mitteilungcn.) Schaffiaausen. 
Vol. XI, Heft 3, Dezemb. 1905. — Bugnion; L'estomac du Xylocopa vio- 
lácea Fab.— Born: Eine hybride Carabenform. — Bolívar: Les blattes 
myrmécophyles.— Rougemont: Catal. des Lépidopt. du Jura neucbáte- 
lois.— Frey Gessner: Hymenoptera Helvetise. 

Sociedad Aragonesa de Ciencias naturales . Zaragoza. (Boletín.) Nov. 1905. 
T. iv, n° 9. — Navas: Not. zoolog. — Díaz de Arcaya: Explic. de los 
modeL cristel.— Pau: Plant. de la prov. de Huesca (cont.)=N° 10, 
Dic. 1905.— Pau: Plant. observ. dans l'Ampourdan. — Santandreu: 
Excurs. por las orillas del Gallego. — Pau: Plant. de la prov. de 
Huesca. 

Sociedade scientifica de Sao Paulo. Sao Paulo. (Revista.) Set. 1905. N° 2. — 
UsTERi: Contrib. para o conhecim. das flor, das conif. — Braga: Not. 
sobre a Flor, e Faun. de Ophir. — Florence: Voyage fluv. du Tieté á 
l'Amaione. 

Societá italiana di Scienze naturali. (Atti). Milano. Vol. sliv, Fase. 3.°, 
Genn. 1906. — Martorelli: 11 Dendrocopus Major L. — Barbieri: Diiíe- 
renziam. istolog. nella regione ottica del cervello. — Ninni: Sopra due 
casi d'arresto della migrazione oculare. — Cozzi: Osservaz. interno al 
polimorf. del roselaccio. — Airaghi: Brachiuri nuevi. — Echinidi 
miocen. della Sardegna. — Belloti: Di una netev. varietá di celeraz. 
della tinca cemune. 

Société Botanique de Frunce. Paris. (Biilletin.) T. 50^ 1903. Fase. 10. — 
Keed: Deux neuv. Champign. Ascemyc. — París: Muscin. de l'Afrique 
Occid. frang. — Foücaud: Note sur le Spergularia r«6ra,Fen8l. — Chodat: 
Plantee Hasslerianae. — Chodat et Wilczek: Contrib. á la Flore de la 
Républ. Argent. — Hariot et Güyot: Contrib. á la Flore phanéreg. de 
l'Aube. — Sudre: Excurs. batelog. dans les Pyrénées. — Gagnepain: 
Contrib. á l'étude du pellen des Géraniac. — Hemsley: La Flore du 
Thibet eu de la Haute Asie. — Masters: Un aper9u general du genre 
Pinus.— Sommier: La Flore de l'Archipel Toscan. — Huber: Matériaux 
p'our une Flore de rAmazene.=T. 51''. 1905. (4" serie, t. iv.)— Vilmo- 



118 boletín de la real sociedad española 

rik: Hortus vilmonnianus.=T. 52". 1906. Fase. 7. — Fierre: Plant. 
nouv. de l'ÁBie Tropic. — Maranne: Trois espec. rares de l'Auvergue. — 
Henriques: Avena HackelU sp. nov.— Bouly: Notes lichénol. — Battan- 
DIER et Trabüt: Not. sur quelq. plaat. de la flore atlant. — Rouy: Not. 
floristiques. — Kersers: Local, nouv. pour la flore du Berry. — Vilmo- 
rin: Sur les tuberc. aériens de la Fomme de terre. — Gagnepain: Zingi- 
bérac. nouv. de i'herbier du Muséum.— Boult: Not. lichenolog. — Spi- 
re: Contrib. á l'étude de la flore indo-chin. — Gatin: Contrib. ál'étude 
chimiq. de la germinat. du Borassus flabelliformis L.— Friedel: Par- 
nassia palustris á sépal. pétaloides.=Fasc. 8. — Bouly: Lichens des 
envir. de Versailles.— Gandoger: Le Bellis azorica Hochst. — Decrock: 
Note sur la défln. des tissus prim. et second.— Gavk: Trois plant. nouv. 
de la Flore de France. — Gatin: Sur la radicule embryonn. du Musa 
Ensete Gmel. — Rouy: Remarq. sur quelq. Colchiq. — Lecomte: Sur 
quelq. espéc, du genre Trychoscypha de l'herbier du Muséum. — Coste 
et SouLiÉ: Odontites cebennensis sp. nov. 

Société Entomologique de Belgique. Bruxelles. (Ármales.) 20 Déc. 1906* 
T. 49, X. — Rousseau: Dtscript. de Carab. nouv. de l'Afrique tropic. — 
Jacobs: Hyménopt. paras, obten, de quelq. nymphes de Microlépidopt. 
et d'autres nymph. — Olivier: Descript. de Lampyrid. nouv. — Moser: 
Neue Cetonid.-Art. 

Société Ouralienne d'Amateurs des Sciences naturelles. (Bulletin.) Ekateri- 
noslav. T, xxv, cuad. 1, 1905. (En ruso.) 

Stettiner Entomologische Zeitung. Stettin. Jahrg. 66, Heft n. 1905. 

TJniversity of Colorado Studies (The). Boulder, Coló. Vol. iii, n° l,nov. 1906. 

Wiener Entomologische Zeitung. Wien. xxv Jahrg. i Heft, 20 Jan. 1906. — 
Bergroth: Systemat. undsynonim. Bemerkungen üb. Hemipt. — Neue 
austro-nialay. Hemipt. — Neue Hemipt. aus Madagask. — Bezzi: Die 
Dipterengattung Methylla Hansen. — Reitter: Coleopterolog. Notizeu. 
Koenig: Dritter Beitrag z. Coleopt.— Fauna des Kaukasus. — Ville- 
nedve: Descript. de 2 nouv. espéc. de Limnophora des bords de la 
Méditerran. — Reitter: Neue Coleopt. aus der palaarktisch. Fauna. — 
Drei neue im Quelgebiet des Indus. — Fleischkr: Eine neue Varietat 
des Colon Viennense Herbst. — Formanck: Bemerkungen üb. bekannte 
Rüssler und Beschreibung einer neuer Art. — Villeneuve: Not. Dip- 
térolog. 

Wilson Bulletin (The). Oberlin. Ohio. N° 53, Dec. 1906,-Hunt: A-Birding 
Among the New Jersey Fines.— Swales: Birds of Southeastern Mi- 
chigan. — Mills: Some Breeding Records from East Poiut, Georgia. — 
Hann: Birds of Summit County.— Taverner: Ornithology a Science. — 
Priority.— Henninger: Three Hitherto Unknown Pelican Records from 
Ohio.~An addition to the Birds of Middle Southern Ohio. 
Wissenschaftliche Insektenbiologie (Zeitschri/t). Husum. Bd. t, Heft 12, 



DE HISTORIA NATURAL. 119 

29 Dez. 1905. -Karawaiew; Versuche üb. die internation. Beziehun- 
gen einig. Antennophorus- Arten. — Frikderichs: Z. Kenntnis einig. 
Insekt. und Spinnentiere von Villafranca. — Auel: Messuugen an Le- 
pidopter. — Dewitz: Üb. das Zustandekommen der Farbiicg bei Schmet- 
terlingkokons. 

Zoologisch-botanischen Gesellschaft (Verhandhmgen). Wien. lv Bd., 9 uud 
10 Heft. -Kohl: Z. Kenntnis der Hymenopterengattung Passaloecxis 
Shuck.— Matr: Hymenopterolog. Miszellen.— Bauer: Laub-und Leber- 
moose von Porto Alegre. — Bernhader: Folge neuer Staphylin. der 
palaarktisch. Fauna. — Cobelm: Contrib. alia Imenotterol. del Trenti- 
no. — Strasser: Dritter Nachtr. z. Pilzflora des Sonntagberges. 

Zoologischer Anzeiger. Leipzig. 1905. Bd. xxix, n" 18. — Yatsü: Not. on the 
youug Discinisca. — Dreyling: Beobacht. üb. die wachsabscbeid. Org. 
bei den Hummeln. — Fisher: A New Psolus from Monterey Bay, 
Californ. — Exderlein: Zwei nene bescbnppte Copeognath. aua dem 
Berust. — Cholodkovrky: Eine IdiogenesSpec. mit wohlentwick. Sco- 
lex. — Ssilantjew: Üb. ein. sich. konstat. Fall der Parthenog. bei ein. 
Kilfer. — Saling: Notiz. üb. Parthenog. bei Tenebrio molitor L.—Z^koff: 
Berichtigung.=N° 19. — Ekaian: Die System, und Synonym. der Co- 
pepodecgatt. Boeckelía. — Likdinger: Spinnende Schnecken. — Kiernik: 
Beitr. z. ilistol. der Pedicell der Eohin.— Daul: Das Syst. der Aran. — 
Fülmek: Beitr. z. Kenntn. des Herz. der Mallophag. — Birula: Skor- 
piolog. Beitr.=N° 20, 8 Jan. 1906. — Schneider: Z. Ktnutnis der freí 
im Fiunischen Meerbnsen vorkommenden Nematod.— Corti: Sulla 
Paramermis contorta di Kohu.— Noack: Eine Zwergform des afrika- 
nisch. Elefant. — Oüdemans: Das Tracheensyst. der Labidostomid. — 
Üb. die morpholog. Bedeutung der Glieder der Mandibeln bei den 
Acari-Bermerkung.--BARTHELs: Die grossen Hautdrüsen der Echi- 
naster- Arten. — Bütschli: Nochmals üb. die EinM'irkung konzentriert. 
Kalilauge auf die Nadeln der Calcispong. — Bergroth: Aphylin. und 
Hyocephalin. — Wolterstorff: Úb. den Formenkreis des Tritón vitta- 
tus Gray. — Leisewitz: Üb. Steinbocke aus dem Zentral. Tian-Shan. = 
Nos 21-22, 23 Jan. 1906.— Brock: Bemerkungen üb. zwei Tripyleen- 
Arten aus dem Nordraeere. — Endkrlein: Liiusestudien. — Meixner: 
Zwei nene Landplanarieu. — Poche: Was ist Lernanthropus tefradac- 
tylus B. S.?— Bretscher: Üb. ein neues Enchytraeidengenus. — 
Braün: Bemerkungen üb. das Zungenbein von Musfela martes. 

Zoologist (The). London. Dec. 15 th. 1905. N° 774.— Patterson: Soma 
Fish-not. from Great Yarmouth for 1905. — Aplin: Not. on the Or- 
nithol. of Oxfordshire, 1903.=N° 775, Jan. 1906.— Me Intosh: Pho- 
togen. marin. animal. —Jackson: Not. on the Nesting of Tringa 
Alpina. 



laO BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Aranzadi (D. Telesforo de). — La flora forestal en la Toponimia euskara. 
San Sebastián, 1905. 

Catálogo de hongos observados en Cataluña. (Bol. K. Soc. esp. Hist. 

nat., Dic. 1905.) 
Buen y del, Cos (D. Odón de). — Hidrarios de nuestras costas mediterrá- 
neas. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Dic. 1905 ) 
— La región mediterranéenne des Baleares. (Soc. Zool. de France, 1905.) 
Calderón (D. Salvador). — Sobre la presión como agente minerogénico, 

(Bol. K. Scc. esp. Hist. nat., Nov. 1905.) 
Carl (D. J.j — Diplopodes de la Guiñee espagnole. (Mem. R. Soc. esp. 

Hist. nat., t. I, mem. 15.) 
Casares Gil (D. Antonio).— Flora bryológica de Montserrat. (Bol. R. Soc, 

esp. Hist. nat., Nov, 1905.) 
Choffat (D. Paul) —Le Crétacique dans TArrabida et daus la contrée 
d'Ericeira. 

Pli-faille et ohevauchements horizontaux dans le Mesozoique du 

Portugal, 
FtBNÁNDEZ Navarro (D. Lucas).— D. Benito Hernando y Monge (noticia 
necrológica). (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Nov. 1905 ) 

Las minas de El Espinar. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Dic. 1905.) 

FosT Sagdé (D. Norberto).— Geología. Barcelona, 1905. 
García Mercet (D. Ricardo).— Un iGorytes> y una «Bembex> de Ma- 
rruecos. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Nov. 1905.) 
— Mutílidos nuevos de España. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Dic. 1905.) 
Graiño (D. Celestino). — Excursión ornitológica por la provincia de León. 

(Bol, R. Soc. esp Hist. nat., Nov. 1905.) 

Grouvelle (D. A.) - Nitidulides, Colidiides, Cucujides et Mycetophagides 

de la Guiñee espagnole. (Mem. R. Soc. esp. Hist. nat., t. l, mem. 14.) 

Jiménez de Cisneros (D. Daniel).— El yacimiento de azufre de la Peña de 

Catí, en el término de Petrel (Alicante). (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., 

Dic. 1905.) 

Llenas t Fernández (D. Manuel).— Algunos liqúenes de los alrededores 

de Cuenca. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Dic. 1905.) 
Malcolm Bdrr.— Una especie nueva de Opisthocosmia (Dermápteros) . 

(Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Dic. 1905.) 
Martínez de la Escalera (D. Manuel).— Una nueva especie de «Eulipus> 
WoU. (Tentyrini)áe Río de Oro. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Nov. 1906.) 

— Sistema de las especies españolas del gen. c Asida» Latr, n. (Bol R. Soc. 

esp. Hist. nat., Nov. 1905.) 
Mdñoz del Castillo (D. José).— El Mapa de la Radioactividad hidro- 
minero-medicinal de España. (Soc. esp. Hidrol. med.) 

— Observations critiques sur les bypothéses de la Desintegration atomi- 

que et de la Dissotiation moleculaire chimico-physique. Madrid, 1905, 



Sesión del 7 de Marzo de 1906. 

PRESIDENCIA DE DON FLORENTINO AZPEITIA 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué 
aprobada. 

Presentaciones.— Se hicieron cuatro propuestas de socios nu- 
merarios. 

Comunicaciones verbales.— Se leyeron dos notas remitidas por 
el Sr. Jiménez de Cisneros, acordándose la publicación de las 
mismas en el Boletín. El Sr. Bolívar presentó una nota sobre 
minerales radioactivos que el Sr. Muñoz del Castillo destina á 
nuestro Boletín, y otra de nuestro consocio el Sr. Cadevall, de 
Tarrasa, sobre plantas nuevas para la Ciencia de la flora de 
Cataluña. 

— El Sr. Calderón dijo haber leído en un periódico un tele- 
grama de Crevillente, puesto el día 20 del pasado mes de Fe- 
brero, en el que se da la noticia de que la noche anterior, á las 
diez, se sintió un terremoto en aquella localidad que duró dos 
segundos, y que produjo alg-una impresión en el vecindario. 
Añadió el Sr. Calderón que era ésta la única noticia que hasta 
ahora se había publicado respecto al fenómeno de que se da 
cuenta, y que creía curioso ponerla en conocimiento de la So- 
ciedad, por si podía ampliarla alg'ún socio. 

— El Sr. Dusniet y Alonso presentó un trabajo sobre Los 
«Apidos» de Espaíta, g'énero Celyoxys, que pasó á la Comisión 
de publicación. 

— El Sr. Zulueta participó haber hallado en las cercanías del 
cerro de Vallecas, yendo de excursión con su compañero de 
estudios, Sr. Amoedo, una tortug*a fósil de g-ran tamaño que, 
extraída con g-randes precauciones del terreno en que se en- 
contraba, ha sido trasladada al Museo de Ciencias Naturales 
de Madrid, al que han cedido g-enerosamente el hallazg-o sus 
descubridores. 

El Sr. Zulueta ofreció entregar una nota, que será publicada 

T. VI.— Marzo, I9n6. 9 



122 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

en el Boletín, con todos los detalles relativos al descubri- 
miento y extracción de este curioso quelonio fósil. 

A propósito del hallazg-o hecho por los Sres. Zulueta y Amoe- 
do, los Sres. Bolívar, Calderón, Azpeitia y Ribera, hicieron al- 
gunas consideraciones relativas á su importancia y á los tra- 
bajos que están practicándose y han de practicarse para la 
mejor conservación de este g'ran fósil. 

— El Sr. Ribera, al felicitar por su descubrimiento á los se- 
ñores Zulueta y Amoedo, se cong-ratuló de la parte activa que 
los alumnos de la Facultad de Ciencias Naturales toman hoy 
en los trabajos de la Sociedad, y de la asistencia de los mis- 
mos á las sesiones mensuales, indicando que esto constituye 
un evidente testimonio del entusiasmo con que estos jóvenes 
siguen sus estudios, y que de ellos puede legítimamente espe- 
rarse una notable generación de naturalistas é investiga- 
dores. 

Notas bibliográficas.— El Sr. Calderón leyó las siguientes: 

Mossen Norbert Font y Sagué: Curs de Geología di7iámma y 
estratigráfica aplicada á Catalunya. Barcelona, 190.5, 480 pági- 
nas y 305 grabados intercalados. 

Con este título, nuestro laborioso y eminente consocio de 
Barcelona, el Dr. Font y Sagué, bien conocido por otros traba- 
jos anteriores, algunos aparecidos en nuestro Boletín, acaba 
de dar á luz una obrita interesante en todos respectos. Toman- 
do por base la clásica Geología de Lapparent, el autor presen- 
ta un resumen claro y conciso de cuanto se sabe de la Geolo- 
gía catalana; es una obra de popularización, y por ello está 
escrita en lengua catalana para la mejor comprensión del pú- 
blico á quien se destina. La mayoría de los grabados represen- 
tan accidentes del suelo del Principado, lo cual constituye una 
de las principales novedades de esta obra, lujosamente impresa 
y editada con el mayor gusto. 

Felicitamos sinceramente á nuestro sabio colega, deseando 
sirva su trabajo de ejemplo y estímulo para que otros natura- 
listas los compongan semejantes sobre otras regalones de la 
Península, medio el más eficaz de todos para propag-ar la afi- 
ción á estos estudios. 

Simmersbach, O.: Der Eisenerzreichtum Spanie7is. Glückauf, 
t. 41, 1905, págs. 1.377-1.382. 



DE HISTORIA NATURAL, 123 

Esta nota es una enumeración de los principales yacimien- 
tos de hierro de España, comprendiendo la producción y com- 
posición de las menas que le suministran. 

Douvillé, Robert: Sur Jes Préalpes subbétiqties aux enmrons de 
Jaén. (Compt. rend. Ac. Se, 3 juillet, 1905, t. cxli, pág-s. 69-71.) 

En la reg-ión estudiada, la serie estratigráfica comprende los 
siguientes miembros: 1.", trías yesoso con ofitas; 2.°, jurásico 
con formaciones toárcicas y titónicas fosiliferas; 3.°, calizas 
marg-osas del cretácico inferior y medio, con sus niveles habi- 
tuales; 4.'', cretácico superior en masas enormes de calizas en 
masa, frecuentemente olíticas; 5.°, nummulítico (eocénico 
medio); 6.°, miocénico (aquitaniense, burdig-aliense, helve- 
ciense); 7.°, pliocénico. 

El aquitaniense está representado por una facies muy nota- 
ble pelág-ica con g-lobig-erina, radiolarios y diatomeas. 

La tectónica puede resumirse de la manera sig-uiente: yen- 
do de N. á S. se encuentra una primera zona en que el cretá- 
cico superior forma un manto sobre el triásico y el miocénico; 
después viene una segunda zona en la que los terrenos secun- 
darios determinan un anticlinal acostado al N.; por último, 
una última zona en la que está formado por el jurásico, mon- 
tado en ciertos puntos sobre la zona central. Entre la terce- 
ra y Granada los fenómenos de corrimiento (charriage) 
parecen ser menos intensos que en la región estudiada por el 
autor. 

Douvillé, Robert: Síir les Préalpes subMtiques au sud dii Gua- 
dalquivir. (Compt. rend. Ac. Se, Nov., 1904, t. cxxxix, pági- 
nas 884-894.) 

En el valle del Guadalquivir, las capas miocénicas débil- 
mente onduladas, reposan directamente sobre el triásico yeso- 
so con ofitas que forman allí apuntamientos. Mas al S. las ca- 
denas subbéticas están constituidas entre Jaén y Granada, por 
el jurásico, el cretácico y el eocénico. En los alrededores de 
Jaén, la mayoría de los macizos cretácicos están rodeados, los 
unos en su mayoría, y los otros en la totalidad de su periferia, 
por las margas y calizas miocénicas. Dondequiera que la es- 
tratificación puede observarse, se comprueba que estas últimas 
se hunden francamente bajo el cretácico, que descansan, por 
consiguiente, sobre un terreno de fecha más moderna. De otra 
parte, se ve en toda la región el neocomiense, el cenomanien- 



124 boletín de la. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

se ó el cretácico superior descansar indiferentemente sobre el 
triásico. 

Probablemente se está en presencia de uno ó muchos man- 
tos venidos del S. y compuestos de terrenos secundarios y eocé- 
nicos. Estos mantos han deslizado sobre el substratum del triá- 
sico, que se hace visible en muchos puntos á través de ojales. 
Los cabezos de los plieg'ues han venido á cubrir el miocénico 
en una extensión de 4 ó 5 km. 

Las cadenas subbéticas jueg'an entre las reg-iones bajas, y el 
macizo cristalino de Sierra Nevada, exactamente el mismo 
papel que los Prealpes suizos entre la planicie molásica y las 
eminentes cadenas calizas de Suiza y la Saboya. 

En la Z. d. D. geol., ges., lv, 4, 1903 y lvi, 1904, figuran las 
dos notas siguientes de Krusch : «Uber Zinkkarbonatoolithe 
von Santander in Spanien», 10, y «Uber magmatische Nicke- 
lerzausscheinungen iin Serpentín von Malaga», 11. 

También en la Z. f. praktische Geol., xii, 7-9-1904, se en- 
cuentra el siguiente artículo: I. Schmidt und Preiswerk: «Die 
Erzlagerstátten von Cala, Castillo de las Guardas und Aznal- 
collar in der Sierra Morena (Prov. Huelva und Sevilla)», 
225-238. 

Fallecimientos. -El Sr. Calderón participó el de nuestro emi- 
nente consocio corresponsal extranjero el profesor E. Cohén, 
de la Universidad de Greifswald. Recordó el lugar distinguido 
que ocupó el finado en punto á ¡Petrografía, siendo autor de 
un atlas de fotografías de preparaciones de rocas y minerales 
sin rival hasta ahora, y sus excepcionales méritos en el estu- 
dio de los meteoritos, en el que fig-uraba como la primera auto- 
ridad de Europa. 

— El Secretario dio cuenta igualmente del fallecimiento de 
nuestro consocio D. Eduardo Malaguilla, acordándose, á pro- 
puesta del Sr. Presidente, hacer constar en el acta el senti- 
miento de la Sociedad por tan sensible pérdida. 

Secciones. — La de Baucelona celebró sesión el día 7 de Fe- 
brero, bajo la presidencia de D. Ramón Turró. 

— El Sr. de Buen dio cuenta del homenaje tributado á la 
memoria de nuestro llorado consocio D. Juan Joaquín Rodrí- 
guez Femenías, por el Ateneo Científico de Mahón, á cuyo 



DE HISTORIA NATURAL. 125 

acto asistieron los Doctores Llenas y Alabern, representando 
á nuestra Sociedad, y además el Dr. de Buen, representando á 
la Universidad de Barcelona. Con este motivo lee dicho socio 
alg-unos datos más acerca de la vida científica del Sr. D. Juan 
J. Rodríg-uez Femenías. 

El mismo Sr. de Buen presenta un trabajo titulado «Notas 
de un viaje á Menorca, que comprende lo sig'uiente: I. Excur- 
sión á Calas-Covas. — Habitaciones rupestres. — II. Excursión al 
barranco de Alg-endar. — III. La Mola. — IV. Alg-unos datos 
zoológ'icos, y V. Anomalías en las antenas de una lang-osta. 



Notas y comunicaciones. 



Plantas nuevas para la Ciencia, correspondientes 
á la Flora catalana 

POR 

JUAN CADEVALL Y DIARS 

A las varias especies nuevas para la Ciencia que el amig-o 
Pau y el hermano Sennen han señalado en Cataluña durante 
el último año, deben añadirse las siguientes, observadas du- 
rante las muchas excursiones que he efectuado. 

Jmiiperus Mariana Cad. ( J. phoeuicea — ./. conmmnis). — Dise- 
minada en la montaña de Montserrat, donde la descubrió el 
P. Adcodato F. Marcet. 25 Junio. 

Filmaría calcarata Cad. — Viñedos silúricos ó pizarrosos in- 
mediatos á la Puda de Montserrat, al pie de la carretera de 
O lesa. 2 Mayo. 

Estas dos especies, con susfig-uras, [a, Fumaria muralisSoná. 
y el Medicado dep'cssa Jord., nuevas para Cataluña, se publi- 
caron en las Memorias de la Real Academia de Ciencias y Ar- 
tes de Barcelona, correspondientes al mes de Ag'osto. 

Helianlhemum angustipetaliim Cad.— Bosques inmediatos á 
la Font de Tag-ast, Berg-a. 26 Julio. 

Centaurea CadevaJlii Pau. — Yermos y márg-enes de Valldo- 
reiX; cerca de S. Cug-at del Valles. 20 Julio. 



126 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

La descripción y dibujos de estas dos especies, juntamente 
con la relación de otras muchas plantas críticas catalanas se 
hallan pendientes de publicación en dichas Memorias. 

Hieradum heterademim Arv.-Touv. et Cad.— Rocas de Pegfue- 
ra, Berg-a. 26 Julio. 

B. arnoglossoides Arv.-Touv. et Cad.— Tierras marg-osas de 
Bag-á, junto al Cementerio. 28 Julio. 

H. glossophyllum Arv.-Touv. et Cad.— Rocas de CoU de Jon 
(Sierra de Cadí). 31 Julio. 

H. sonchophyllum Arv.-Touv. et Cad.— Rocas de Tag-ast. 26 
Julio, y de CoU de Jon. 31 Julio. 

La descripción de estas cuatro especies se publicará tan 
pronto pueda terminarla el eminente especialista francés y 
coleg-a, M. Arvet-Touvet. 



Notas de un viaje á Menorca 

POR 

ODÓN DE BUEN 

Estuve en Menorca á fin del año pasado y primeros días de 
éste, representando á la Universidad de Barcelona en el home- 
naje tributado á Rodríg-uez Femenías. 

La sección de excursiones del Ateneo de Mahón me honró 
org-anizando algunas en mi obsequio, y en ellas recogí algu- 
nos datos que ofrezco á nuestros consocios por si encuentran 
alg-o útil. 

He de hacer constar que no consig-no aquí ning-una de las 
observaciones hechas durante la campaña del vapor Roland 
(del Laboratorio Arago), por las costas menorquinas; serán 
objeto de un trabajo más extenso. 

I 

EXCURSIÓN Á CALAS- COBAS. — HABITACIONES RUPESTRES 

Acompañados de varios amigos, el Sr. Llenas y yo hicimos 

en una tarde, partiendo de Mahón, esta excursión notabilísima. 

En acantilados calcáreos verticales, cerca del mar, y á lo 



DE HISTORIA NATURAL. 12T 

largo de una doble cala, continuada por profundo barranco, 
que bien pudo arrastrar en tiempos remotos buen caudal de 
ag-ua dulce, se hallan numerosas cuevas; fueron otro tiempo 
habitaciones humanas de difícil acceso, de gran capacidad y 
excelente orientación para librarse de los fuertes vientos del 
Norte. 

Las hay altas y bajas, algunas en grietas inaccesibles; por 
dentro tienen oquedades distintas, columnas de la misma 
roca; hay una de dos pisos, con el suelo del superior hundido; 
otra con su correspondiente reja de piedra y departamentos 
laterales, á la que llaman vulgarmente la prisión. Son, en ge- 
neral, muy amplias. 

Fueron, sin duda, excavadas por los primitivos habitantes 
de la Isla, aprovechando oquedades y hendeduras naturales 
que en tan gran número ofrecen las calizas de Mallorca y 
Menorca; y por ellas debieron pasar generaciones sucesivas de 
trogloditas, y es raro no se utilicen aún, como pasa en la Gran 
Canaria con las habitaciones rupestres de los guanches. 

En una de las cuevas mayores, que está derrumbada, hay 
inscripciones romanas, bien inteligible alguna. 

Menorca es rica en monumentos megaliticos, que aún es- 
tando bien estudiados, merecen una revisión detallada, ha- 
ciendo excavaciones bajo un plan concienzudo. Talayots, 
Navetas, recintos diversos, grutas, debieran ser nuevamente 
explorados, reuniendo la multitud de datos que acerca de ellos 
se han publicado y que no forman un cuerpo de doctrina. 

Fué nuestro guía en esta excursión el Sr. Hernández Sans, 
que conoce como nadie estas construcciones antiguas de Me- 
norca. 

No se presta mucho la época esta del año para herborizar. 
No obstante, pudimos ver lo rica y lo especial que es la flora 
de aquel barranco y aquellas rocas. En buen tiempo debe ser 
esta excursión de las más útiles á los botánicos. 

El Sr. Llenas hizo buen acopio de liqúenes. La vegetación 
es bastante tupida, cosa no muy frecuente en Menorca. For- 
man el matorral las especies sig'uientes: Centisco (en fruto); 
Clematis cirrhosa (vulg. Vidauba), de grandes flores péndulas, 
mu}' ornamentales, con los sépalos atigrados; Lonicera iwi'plexa 
(vulg. Gabarrera); Smilax áspera (vulg. A.ritja); Rubia peregri- 
na; Rubm discolor, Phillyrea angnstifoliay Ph. media; Romero; 



12S boletín de la real sociedad española 

Jiiniperus phcenicea. Sobre las matas se destacan alg-unos ejem- 
plares de olivo salvaje (UUastre ú Oastre vulg-.); un individuo 
secular hay en el barranco de Calas-Covas, de g'rueso tronco 
retorcido, que mide cinco brazas de circunferencia; parece 
formado por 10 troncos menores reunidos. 

En el suelo del matorral ha}' puntos sombríos cubiertos por 
la Selaginella denticuJata y por abundantes Arisariim vulgare, 
entre cuyas hojas, muchas invadidas por e\ Phytliosiphon Ari- 
sari, aparecían las flores erguidas. Por todas partes se veían 
las flores de Bellis, las hojas verdes del AsphodeJiis microcar- 
ptis (Aubó y Parrasa, vulg-.), tan característico de la veg*etación 
balear y las anchas hojas de la Scilla marítima (Seba mari- 
na, vulg-.j. Cerca ya del mar, abundaban tallos secos de un 
Scolyímis, que bien pudieran ser €\. grandiflorus. 

Las rocas calizas cercanas al mar nos proporcionaron her- 
mosos ejemplares del Asplenmm mariniim, además de Poliji^o- 
dmm mugare, Ceterach offichtarum, A dianthiim CapiUus- Veneris, 
Crühmum mañümiim (Fonoy mari, vulg-.), un Dancus del tipo 
del Maiiritaniais, A Ilüim triquelrum {solo hojas), Teucríum Po- 
lium var. angustifoUa, T. ¡ancifoliiim, Micromeria Rodriguezii, 
UmMlicus pendulimis, Sedum altissimum, Parietaria difusa, 
E'UfhofMa exigua var. tricuspidata , Sonchus cervícornis, for- 
mando verdaderos erizos inabordables, Loius Creíicus. 

Ante las cuevas hay una veg-etación de ortig-as (Urtica mem- 
branácea y U.pilulifera), Arnm ItaUcmn, ínula viscosa, I. crith- 
moides (en flor), Statice, Asparagiis aciitifolius, A. horridus, y 
otras plantas del matorral, aparte de las especies que suelen 
abundar cerca de las ruinas, en todas partes. 

Al pie de las cuevas, en el fondo de la cala y en la misma 
orilla del mar, mana una fuente de ag-ua dulce, que no suele 
ag-otarse en el verano. 

II 

EXCURSIÓN AL BARRANCO DE ALGENDAR 

Sin disputa, la más hermosa de la Isla. El Barranco, exca- 
vado por las ag-uas en las calizas miocénicas que llaman en 
el ^ais sanio, ofrece panoramas de g-ran belleza. Hay abundan- 
cia de ag-ua dulce, huertas en que se cultivan naranjas y lau- 
reles; además se abre en dirección al S. y está libre, portante, 



DE HISTORIA NATURAL. 129 

de las fuertes tramontanas que imposibilitan la vida arbórea 
en otros puntos de Menorca. ' 

El Barranco tiene unos 5 km,, desde cerca de Terrerías á la 
desembocadura (cala de Santa Galdana), y en alg-unos puntos 
más de un centenar de metros de altura. 

Desde la capital, la excursión puede hacerse en un día; pero 
resulta bastante fatigosa. Nosotros la hicimos del siguiente 
modo: 

Salida en carruajes, de Mahón, á las 6^ 20'. 

Visita á la Naveta de Rafael Ruhi cerca de Alayor. 

Almuerzo en|Mercadal, continuando en coche hasta Perrerías. 

A pie, desde Ferrerías á Santa Galdana por dentro del Ba- 
rranco. 

A pie, desde Santa Galdana á Ferrerías por Santa Ponsa, y 
en coche, hasta Mercadal. 

Comida en Mercadal. 

En coche á Mahón. 

Se nos hizo muy difícil la marcha por el Barranco, desde el 
Molino de Abajo (un lugar espléndido), porque estaba el piso 
encharcado en algunos puntos y lleno de lodo en otros, amén 
de vernos obligados á saltar muchas paredes de piedras sueltas. 

Apenas vimos en flor otras plantas que el Oxalis cermia (Fió 
de vellana), el Bellis anmia y el Leucojimi Hernandezü que es 
abundante en algunos parajes y se caracteriza bien por la 
manchita verde que tienen en el ápice sus blancos tépalos. 

Los peñascos calizos se hallan en muchos puntos cubiertos 
por ramas péndulas del Capparis spinosa (allí inerme) y por 
higueras adaptadas á esa vida rupestre; en el suelo, por la 
abundancia de sus hojas típicas, adiviné la presencia de la 
Férula commmiis y de la Pastinaca lucida (anchas y mal olien- 
tes); vi también hojas de Vinca media, de Daucus maxmus, de 
Coronilla (/lauca, de Chelido7iium majus, de Smilax áspera, de 
una Viola que debe ser la stolonifera, de Potentilla reiüans^ de 
Arisarnm vulgare, de Unibilicus (allí hay dos especies: pendu- 
linus y Gaditanus), de Sedum aJtissimum. En los setos apare- 
cían: Cratoegus hrevispina, Ruhis discolor, Rudia peregrina. En 
el lodo: Mentha rotwidi folia. En las grietas de los peñascos y 
en las fuentes: Adianthum Capillns Veneris, Polipodium vul- 
gare (forma genuina y \ar.- serratum), Asplenium Adianthum 
nigrum, Ceterach officinarum y Píeris aquilina. Abundaban en 



130 boletín de la real sociedad española 

las márg-enes de los reg-ueros las hojas de un lirio que debe 
ser el Iris Pseudacorus, y en las charcas, sobre todo, cerca de 
la desembocadura, hay espesura de Typha ¡ati folia, Phragmi- 
tes communis, Jmicus acutus, J. hiifonius y alg-unas otras espe - 
cies difíciles de reconocer. 

Muy abrigada y bastante profunda es la cala de Santa Gal- 
dana. Su playa, formada por ese barrillo calcáreo, tan carac- 
terístico en Baleares (sobre todo en Mallorca donde no hay 
terrenos primarios), estaba llena de Posidonia Caulini muerta, 
arrancada por las olas de las extensas y frondosas praderas 
submarinas que adornan aquel litoral; abundaban las pelotas 
de mar, aglomeraciones tupidísimas de fibras Ae. Posidonia que 
botánicos de salón consideraron como un g-énero especial de 
algas conferváceas (á las fibras de una monocotiledoneaü), 
confirmándole con el pomposo nombre de Aegagropila. 

Desde la playa, puede ascenderse por el pinar de Santa 
Ponsa hasta el predio de este nombre, por buen camino. 

El pinar ofrece el mismo aspecto que los de la zona Norte 
de Mallorca. Arboles, solo hay el Pinus Halepensis y el Qtiercus 
Ballota. Arbustos, anoté los siguientes: Romero, Erica multi flo- 
ra, Lentisco, Cistus allidus, C Salmaefolius, C. Monspelie7isis , 
Jimiperiis Phcenicea, Myrtus commmiis;\2iñ g-randes matas del 
Ampelodesmos tenax y las hojas abundantes del As2)hodelus mi- 
crocarpiis, más los ramos sarmentosos del Smilax áspera, dan 
carácter al matorral. 

A la ida visité la Naveta de Rafael Rubí; á la vuelta, en el 
camino de Santa Ponsa á Perrerías, el Talayotde Bini-Calsich. 

La Naveta está bien conservada; deben su nombre estas 
construcciones megalíticas, á la forma de nave volcada que 
tienen. Aquella sirve para resg-uardar g-anado. El Sr. Hernán- 
dez nos hizo notar la estrecha puerta, cuyas ranuras indican 
que se cerraba herméticamente con una losa pesada, y nos 
indicó que debieran ser estas construcciones osarios, porque 
de algunas se han extraído carretadas de huesos humanos. 

El Talayot no está tan bien conservado; subimos al muro de 
g-ruesas piedras, adornado entonces por las flores de la Vinca 
media. Allí cerca se veía la losa vertical, de lo que llaman mesa 
del Talayot, que está formada por dos grandes losas rectangu- 
lares; una plana, horizontal, descansando sobre otra perpen- 
dicular, colocada de canto. 



DE HISTORIA NATURAL. 131 

III 
LA MOLA 

La fortaleza de este nombre, á la entrada del hermoso puerto 
de Mahón, reposa sobre calizas terciarias que á su vez descan- 
san en el terreno devónico. Es una zona de contacto dig-na 
de estudio. Como las calizas filtran fácilmente las ag'uas y las 
pizarras del devónico, no son permeables, por la zona de con- 
tacto hallan las filtraciones fácil cauce, originándose en la 
parte S. una fuente abundante en la misma orilla del mar, en 
el llamado Clot de la Mola. Y deben ser las filtraciones aún 
más abundantes de lo que puede apreciarse, porque en aquel 
sitio viven animales marinos de aquellos que buscan el ag-ua 
dulce. AUi se recog-e en abundancia el pequeño pez que llaman 
los pescadores Roseti (un Aphya) y que será objeto de una ex- 
tensa nota en que comunicaré á la Sociedad mis observaciones 
acerca de esta especie. 

Es la Mola buena localidad botánica, pero no en Enero; el 
monte estaba pelado; allí vive en abundancia la que llaman 
vulgarmente Camamila de laMolaiSantoUnaChamoecyparissus), 
que buscan por su aroma delicado, y allí pude ver hermosos 
ejemplares en ñor de una especie bien estimada por los botá- 
nicos: el Crociis Cambessedesii. 

Es también buena localidad para obtener fósiles terciarios, 
porque se ha excavado mucho el terreno. 

Los que visiten la mola deben ver una pequeña g-ruta que 
encontraron los ing-enieros militares al hacer excavaciones y 
que tiene alg-unas bellas estalactitas. Está iluminada por 
acetileno. 

IV 

ALGUNOS DATOS ZOOLÓGICOS 

En este tiempo, el zoólogo que visite Mahón debe hacer todas 
las mañanas una visita al mercado de pescado. Aparte de las 
numerosas especies de peces que encontrará, ha de llamarle 
la atención la abundancia y la variedad de los moluscos. 

Entre los calamares no es raro que encuentre el Ilex üoin^ 



132 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

detii, al que llaman los pescadores Alutja. Pero, con este mis- 
mo nombre desig-nan también al Todarodes sagittatus, que á 
veces alcanza dimensiones g-ig'antescas. 

Abundan, normalmente, cuatro mariscos característicos; la 
escupiña grabada { Venus verrncosa); la oslra rot/a {Spondylus 
gtederoims); el dátil de mar {LUhodomus Uthophagus) y elpeic de 
cadrit (Arca Nocb). Son comida exquisita, si se saben condi- 
mentar. Los dátiles abundan en alg'unos puntos hasta el ex- 
tremo de que saqué en cierta ocasión tres docenas de una sola 
piedra y no muy voluminosa. Se prestan mucho á su trabajo 
de litofag'ia las calizas aquellas en que el agua hace estragos 
de denudación. 

Aparte estos moluscos, vi vender varias especies de Pectén 
que llaman vulgarmente Chel; Modiola barbata, que conocen 
con el nombre de Bitu; el Cardiimí edtiJe; una Tellina; el Pec- 
tén varius (vulgarmente Rumera) y el Murex trunculus. 

Como comestibles se vendían en abundancia actmias y los 
Microcosmiis; á estos les denominan Pichona. 

Dijéronme que á veces, en primavera, el puerto se llena de 
legiones de Velella spirans. Otro tanto he observado en la costa 
de Barcelona. Los peces comen con avidez la Velella (que lla- 
man vulgarmente Barella) y se envenenan, encontrándoles á 
miles sobre las aguas; las personas que comen estos peces 
sufren perturbaciones gástricas. Los pescadores secan la Vele- 
lla y la emplean, en pequeñas dosis, como cebo. 

V 

ANOMALÍA EN LAS ANTENAS DE UNA LANGOSTA 

El distinguido farmacéutico de Mahón Sr. Ferrer, cuidadoso 
observador de las especies marinas mahonesas, me proporcio- 
nó un notable caparazón de langosta que ofrece la particula- 
ridad de tener bifurcada una de las grandes antenas. Había 
sido pescado el animal en la costa de Menorca. 

La antena bifurcada es la derecha. La izquierda y las peque- 
ñas antenas, son normales. 

El ejemplar es joven: mide el caparazón 20 cm., 8 el céfalo- 
tórax y 12 el abdomen, sin comprender el telson. 

Ordinariamente en las dos grandes antenas, el último artejo 



DE HISTORIA NATURAL. 133 

basilar es más larg"ü que ancho, y tiene, lo mismo que el pe- 
núltimo, un surco long-itudinal que le divide en dos zonas: 
una interna, ancha, y otra externa, estrecha. 

En esta langosta, y en la antena bifurcada, el último artejo 
basilar tiene la zona interna más corta de lo ordinario y en 
ella se apoya una larga fusta de longitud y forma normales, 
igual en un todo á la fusta de la antena izquierda, que no 
está bifurcada. 

La zona externa del mismo artejo, se diferencia de la in- 
terna formando ángulo con ella, pero sin separarse por com- 
pleto. 

El artejo parece así formado por dos ramas: una inferior 
(zona interna), que lleva la fusta normal; otra superior, corta, 
estrecha (zona externa), en la cual se articula una doble fusta, 
formada por dos grandes ramas que tienen base común, de 
la que divergen, alcanzando la longitud de la fusta normal. 

Las dos grandes ramas no son iguales: la externa es sen- 
cilla; en cambio, la interna, á unos 12 cm. de la bifurcación, 
vuelve á dividirse en dos filetes delgados, uno de los cuales 
aparece roto en el ejemplar; pero tenía igual longitud que el 
otro (unos 14 cm.) 

En resumen: la antena derecha de esta langosta ofrece cinco 
ramas. 

La fusta izquierda, normal, mide 32 cm. 

La fusta derecha (rama interna no bifurcada), tiene igual 
longitud. En la bifurcada cada rama mide 26 cm. 

Hubiese sido muy instructivo conservar viva esta langosta, 
estudiando las modificaciones de las antenas en diferentes 
mudas. 

El ejemplar llegó ya muerto á poder del Sr. Ferrer. 



ia4 boletín de la real sociedad española 



Los «Apidos» de España 

POB 

JOSÉ MARÍA DUSMET Y ALONSO 

II 

Género Ccelioxys. 

Alas anteriores con una celdilla radial, alargada, redon- 
deada en SU extremo, el cual está separado del borde del ala; 
dos celdillas cubitales, la primera ig'ual, ó poco mayor, que la 
seg-unda; ésta mucho más estrecha por la parte superior, que 
por la inferior; el segundo nervio transverso-discoidal.se uneá 
la seg-unda celdilla discoidal antes del extremo de ella. Escu- 
dete con un fuerte diente á cada lado, dirigidos hacia atrás. 
Pos-escudete inerme. Ojos con pelos bien visibles, con auxilio 
de lente. Abdomen con 6 segmentos dorsales y 6 ventrales. 

9 Antenas de 12 artejos. Abdomen cónico. Ano abierto. 

cf Antenas de 13 artejos. Segmento anal con 6 á 9 espinas 
bien marcadas. Espacio lampiño bajo los ojos, más ó menos 
visible. 

El nombre científico de este género, que significa vieíitre 
aguzado, y el de Kegelbienen (abejas cónicas), que le dan los 
autores alemanes, indican su aspecto, aún más marcado en 
las hembras que en los machos Los caracteres señalados le 
separan, sin duda posible, de los restantes Ápidos. Su forma y 
su color, generalmente negro, á veces rojizo, con bandas ab- 
dominales de pelos blancos ó grises, le pueden confundir úni- 
camente con los Dioxys (en los que, no sólo el escudete, sino 
también el pos-escudete, llevan dientes), ó con algunos Mega- 
c/iile, los cuales tienen el escudete inerme y el abdomen más 
redondeado. 

Pertenece este género á las abejas parásitas, ó sea á aquellas 
que depositan sus huevos en nidos de especies de otros grupos, 
para que sus larvas vivan á expensas de las provisiones allí 
acumuladas. Los huéspedes suelen pertenecer á los géneros 
MegacMle y Podalirius {Megilla^^ AnthopJiora\ Vuelan en pri- 
mavera y verano, siendo más abundantes en Junio y Julio. 



DE HISTORIA NATURAL. 135 

Las fechas extremas observadas en España, son el 23 de Abril 
y el 8 de Septiembre; pero adviértase que muchos de los ejem- 
plares observados no expresan la fecha de su captura. Nunca 
se encuentran en g"ran abundancia, y solamente las especies 
auToUmbcUa, conoidea, afra y rufocaudata están alg-o más ex- 
tendidas. He podido, sin embarg-o, estudiar hasta 134 9 y 122 cf, 
utilizando, no sólo los recog-idos por mí y los del Museo de Ma- 
drid, sino los que han tenido la amabilidad de facilitarme mis 
amig-os los Sres. García Mercet y Schramm, de Madrid; Bofill, 
de Barcelona; R. P. Navas, de Zaragoza; R. P. Saz, de Orihuela; 
La Fuente, de Pozuelo de Calatrava; Boscá, de Valencia; Fló- 
rez, de Cang"as de Tineo, y Cazurro, de Gerona; á quienes doy 
expresivas g-racias por su concurso. Proceden dichos ejempla- 
res de 38 localidades diferentes, sin contar las de Cataluña, 
que no están separadas. 

Este g-énero se halla repartido por casi todo el mundo, ci- 
tando 145 especies el Catálog-o de Dalla Torre; 29 correspon- 
den á la fauna paleártica, seg-ún Friese, de las cuales solamen- 
te 20 ó 22 deberán admitirse. Hemos encontrado 16 en España, 
de las que tres se citan ahora por primera vez. Probablemente 
hay una ó dos más nuevas, que, por ser ejemplares únicos, no 
quiero describir. 

La distinción de las especies se funda, principalmente, en la 
existencia de verdaderos pelos, ó en la de escamas (pelos cor- 
tos, planos y alarg-ados). Además, en las 9? en la forma del 
seg-mento anal. En los cf cf, en la existencia de espinas en las 
caderas anteriores y en el número y forma de las espinas ana- 
les. Este sexo ofrece mayor dificultad y alg-unas especies se 
confunden muy fácilmente. 

Para este trabajo seguiré el mismo plan que en otro ante- 
rior sobre Ápidos. (Bibliografía, núin. 3), tomando como guía 
principal la obra de Friese (4), la cual, así como la de Pérez 
(9), recomiendo á los que quieran hacer un detenido estudio 
de este género. 

En cada especie señalo las fechas de captura y la longitud 
de los ejemplares observados, así como las modificaciones acci- 
dentales que pueden presentarse. En las especies escasas se 
indica el número de ejemplares; en las abundantes tan sólo 
las localidades, y aún se suprimen las muy próximas. 

Algunos ejemplares dudosos han sido vistos por el profesor 



136 boletín de la REA.L SOCIEDAD ESPAÑOLA 

J. Pérez, nuestro disting-uido consocio de Burdeos, á quien 
expreso aquí mi sincero agradecimiento. 

He utilizado las sig-uientes obras, sin citar otras muchas 
consultadas: 

(1) BofiU (J. M..)—Cat('fleck de Insectes de Catalunya. Apidoe. 

(Butll. Inst. Cat. Hist. Nat., 1904-1905.) 

(2) Dalla Torre (C. G.) — Catalogus hyinenopteronmi hucusque 

descriptoniTii systemaücus et synonymiciis. Vol. x. Lipsiae, 
1896. Apidaí (Antophila). 

(3) Dusmet (J. M,)— Zoí Ajñdos de España. I. Gen. Melecta, 

Crocisa y Epeolus . (Bol. R. Soc. Esp. Hist. Nat., Marzo, 
1905.) 

(4) Friese (E..)—Die Bie?ien Buropa's. Theil i. Berlín, 1895. 

(5) Gog-orza {i .)—Himenópteros cazados por D. Máximo La- 

guna en El Escorial. (Act. Soc. Esp. Hist. Nat., tomo xi, 
1882.) 

(6) Gribodo (G.) — Spedizione italiana nelV África equatoriale. 

(Ann. Mus. Civ. Storia Nat. di Genova. Vol. xxi, 1884.) 

(7) Gribodo (G.) — Sopra alcune specie nuove ó poco conosciute di 

imenotteri antofili. (Bol. Soc. Ent. italiana, tomo xvi. Fi- 
. renze, 1884.) 

(8) Lepeletier de St. Farg-eau (Cte.) —Hist. Nat. des Insectes. 

Uyménopiéres . II. París, 1841. 

(9) Pérez {5.)—Contribution a la f aune des apiaires de France. 

(Act. Soc. Linnéenne de Bordeaux. Vol. xxxvii, 1883.) 

(10) Pérez (J.) — Espéces nouvelles de melliféres de Barbarie. Bor- 

deaux, 1895. 

CUADROS DE DETERMINACIÓN 9- 

1 . Con pelos ; sin escamas 2. 

— Con escamas, solas ó mezcladas con pelos 6. 

2. Seg"mentos anales cortos, el inferior poco más larg-o ó an- 

cho que el superior 3, 

— Seg-mentos anales alg-o alarg-ados, el inferior bastante ma- 

yor que el superior 4. 

— Seg-mentos anales muy larg-os, el inferior no más ancho 

que el superior, puntiag-udo y con su porción libre de 
doble long'itud que la del otro 5. elongata Lep. 

3. Seg-mento anal superior (visto de perfil) con extremo en 



DR HISTORIA NATURAL. IST 

forma de g-ancho. Epístoma con tomento 

1. auTolimbaia Forst. 

— Seg-mento anal superior de forma ordinaria. Epístoma con 

pelos largos 2. rufescens Lep. 

4. 5." segmento ventral g-rande, truncado en su extremo, más 

ancho que el sexto. . . (aJata Forst.) 

— 5.° seg-mento ventral ordinario 5. 

5. Espolón externo de las tibias posteriores grueso y romo. 

Segmento anal inferior, estrechando sucesivamente y 
terminando en punta . . 3. conoidea Kl. 

— Espolón externo ordinario, ó sea ag-udo. Seg-mento anal 

inferior de lados paralelos, estrechando después brusca- 
mente y continuando con lados paralelos hasta su extre- 
mo, que es redondeado 4. 4-dentata L. 

6. Seg-mentos anales anchos, el inferior poco más larg-o que 

el superior 7. 

— Segmentos anales alarg-ados, puntiag-udos; porción libre 

del inferior de doble long-itud, por lo menos, que la del 
superior 10. 

7. Segmento anal inferior redondeado, el superior con fuerte 

quilla prolongada en ana espina (decipiens Spin.) 

— Segmento inferior terminado en un ángulo saliente.. 8. 

— Segmento inferior truncado ó escotado 9. 

8. Seg"mento inferior con lados paralelos y estrechando lueg'o 

con rapidez, terminando en un ángulo recto 

10. oMusa Pérez. 

— Seg'mento inferior de forma triang-ular, terminado en un 

ángulo ag-udo 9. coturnix Pérez. 

9. Segmento inferior truncado, ó con una ligera escotadura. 

Seg-mentos primero y último rojos. Escamas abdomina- 
les alargadas; 8 á 9 mm 8. hmmorrhoa Forst. 

— Segmento inferior con escotadura bien marcada. Mandí- 

bulas rojas. Escamas abdominales cortas; 7 á 11 mm. . . 

6. afra Lep. 

— Seg-mento inferior con escotadura poco profunda. Fajas 

muy ensanchadas á los lados y muy estrechas en el cen- 
tro. Todo negro. 11 á 13 mm 7. emarginata Forst. 

10. Seg-mentos anales muy largos, con lados paralelos.. 11. 

— Segmentos anales triangulares, adelgazando poco á poco 

hasta su extremo, que es ag-udo 13. 

T. vi.-Marzo, 11)06. 10 



138 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

11. Porción libre del seg-mento inferior, casi tan larg-a como 

la mitad del resto del abdomen. Clípeo rojo, muy g-iboso. 

16. acanthura III. 

— Porción libre del seg-mento inferior, tan sólo una cuarta 

parte del larg-o del abdomen. Clípeo negro, casi plano. 12 

12. Segmento anal superior inclinado hacia arriba: el inferior 

truncado en su extremo. Además de las fajas abdomina- 
les hay otras manchas laterales 15. argéntea Lep. 

— Seg-mentos anales muy inclinados hacia abajo: el inferior 

con su extremo redondeado 14. Fórsteri Mor. 

13. Seg-mento inferior rojo, ag-udo, sin escotadura en su ex- 

tremo 14. 

— Seg-mento inferior neg-ro, con una escotadura muy peque- 

ña en su extremo. Tórax con escamas esparcidas 

13. polyce7itris Forst. 

14. Fajas abdominales estrechas en el centro (una fila de esca- 

mas). Seg-mento anal superior, sin escamas 

12. rufocaicdata Sm. 

— Fajas abdominales con tres ñlas de escamas en el centro. . 

Seg-mento superior con una mancha blanca á cada lado. 

11. Irevis Ev. 

d 

1. Con pelos; sin escamas. Caderas anteriores armadas de 

espinas larg-as y romas. Seis espinas bien desarrolladas 
en el seg-mento anal 2. 

— Con pelos y escamas. Sin espinas en las caderas ante- 

riores 7. 

— Con pelos y escamas. Espinas en las caderas anteriores.. . 

15. argéntea Lep. 

2. 4.° seg-mento ventral, teniendo en el centro del borde una 

escotadura, cuyos extremos suelen ser espinosos. . . 3. 

— 4.° seg-mento ventral sin escotadura en el borde 5. 

3. Espolón externo de las tibias posteriores, g-rueso y romo. . 

3. conoidea Kl. 

— Espolón externo ordinario, ag-udo 4. 

4. Primer seg-mento abdominal, con abundantes y larg-os 

pelos. Fajas abdominales anchas. 5.° segmento sin dien- 
tes laterales 4. 4-de7itata L. 

— Primer segmento desnudo en el centro. Fajas estrechas en 



DE HISTORIA NATURAL. 139 

el medio. 5.° seg'inento con pequeños dientes laterales.. 

2. rufescens Lep. 

5. Un pequeño diente entre las dos espinas inferiores del seg-- 

mento anal 1. aurolimbata Forst. 

— Sin tal diente ; sólo las seis espinas 6. 

6. Las cuatro espinas internas reunidas de modo que casi se 

reducen á dos bidentadas en su extremo, (alata Forst.) 

— Las seis espinas bien distintas 5. elongata Lep. 

7. Seg"mento anal con siete espinas (decipiens Spin.) 

— Segmento anal con nueve espinas 8. 

— Seg-raento anal con ocho espinas 9, 

8. Espina central bien marcada. Seg^mento anal con una g-iba 

aquillada. Long-. 13 mm 16, acanthura 111. 

— Espina central pequeña. Seg-mento anal cubierto de pelo 

en el centro. Long-. 6 á 8 mm 9. coturnix Per. 

9. Las seis espinas centrales próximas, formando una prolon- 

g'ación del seg'mento anal bastante separada de las dos 
espinas externas inferiores 10. 

— Segnnento anal de forma ordinaria 11. 

10. Espinas centrales superiores, situadas más altas que las 

laterales. Seg'mento anal sin escamas en el centro. Man- 
díbulas negTas 13. polycentris Forst. 

— Espinas centrales superiores, situadas más bajas que 

las laterales. Prolong-ación anal aún más marcada. 
Faja de escamas del seg-mento anal completa. Man- 
díbulas, antenas y patas, más ó menos rojas 

10. obtusa Per. 

11. Espinas inferiores laterales del seg'mento anal muy peque- 

ñas, reduciéndose casi á unos áng-ulos. Antenas, man- 
díbulas y espinas, rojas 8. kísmorrkoa Forst. 

— Espinas laterales bien marcadas 12. 

12. 4.° seg'mento ventral con el borde escotado en el centro. 13. 

— 4." seg'mento con borde entero. Espinas ag-udas; las cen- 

trales inferiores larg-as. Seg'mento anal con manchas la- 
terales; en el centro una quilla brillante 

12. rufocaudaia Sm. 

13. Debajo de los ojos hay un espacio oval, lampiño, brillante, 

que está elevado formando un pequeño diente 14. 

— Dicho espacio lampiño, si existe, no está elevado forman- 

do diente 15. 



140 boletín de la eeal sociedad española 

14. Seg-mento anal formando en el centro una g-iba que ter- 

mina en el orig-en de las espinas. ... 14. Forsteri Mor. 

— Seg-mento anal sin dicha giba 11. brevis Ev. 

15. Primer seg-mento casi del todo cubierto de escamas amari- 

llentas. Fajas abdominales anchas, triseriadas en el cen- 
tro 7. emarginata Forst. 

— Primer seg-mento con escamas blancas sólo á los lados, 

fajas muy ensanchadas á los lados, estrechas ó desapa- 
reciendo en el centro. Con frecuencia hay indicios de fa- 
jas en la base de los seg-mentos, además de las del borde. 

6. afra Lep. 

1. G. aurolimhata Forst. —Sinonimia, C. recurva ñchGnoik. — 
C. reflexa Schenck. 

Madrid!— Chinchón! (en Madrid) — Escorial (en Madrid) (Gar- 
cía Mercet!).— Pozuelo (en Ciudad Real) (La Fuente!).— Valla- 
dolid!— Ciudad Rodrig-o (en Salamanca) (Sanz!)— Sobradiel(en 
Zarag-oza) (P. Navas!). — Ainbel! (en Zarag-oza).— Calatayud! 
(en Zarag-oza). — Calamocha! (en Teruel).— Cataluña (Bofill!). — 
Orihuela (en Alicante) (P. Saz!).— Valencia (Boscá!)— (Se en- 
cuentra en Alemania, Grecia, Asia Menor, Cáucaso, Arg-elia.) 

Long-. observada, 9 12 á 15 mm.; cT 9 á 13. De Mayo á Sep- 
tiembre. 

Se ve que esta especie está bien extendida por España. Es 
característica en las 9 9 l^- forma del último seg-mento dorsal 
que, visto de perfil, ofrece una fuerte quilla long-itudinal, la 
cual baja cerca del extremo, formando una especie de escotadu- 
ra limitada por dos dientes, uno anterior y otro más marcado, 
posterior, ó sea en el extremo mismo del seg-mento, resultando 
así una especie de g-ancho. El último seg-mento ventral está, 
seg-ún Friese, terminado en el tipo de la especie por una punta 
central y dos laterales. En ning-uno de los ejemplares que he 
estudiado sucede así, correspondiendo más bien á la var. aJge- 
riensis Friese, ó, mejor aún, al C. ogivalis Pérez. 

De éste dice su autor la valve iiiférieure, élargie dans le genre 
du C. vectis , mais plus large el lüiis courte , en ogive surmonlée 
d'un faihle api^endice ohtus. De la var. algeriensis dice Friese, 
que los dientes del seg-mento ventral son redondeados é imi- 
tan la forma del C. 4-dentata. Pero si en este concepto se acer- 
can más nuestros ejemplares al C. ogivalis, en cambio la esco- 



DE HISTORIA NATURAL. 141 

tadiira ó g-ancho característico del último seg-mento dorsal, en 
unos muy marcada, lo está poco en otros, asemejándose más 
á la algeriensis «la placa anal superior muestra la forma carac- 
terística de la aiiroli ilibata, aunque alg-o menos marcada {tcemí 
auch 'derschwommen)'í> que á la ogivalis ide 6^ segment rebordé et 
comme dédoiiblé mais 'plus 2)rofondément». 

M. Pérez, á quien remití alg'unos en consulta, opina que son 
aurolimbala, pero pareciéndose al ogivalis, aunque con pun- 
tuación más débil. Le hacen dudar, sin embarg'O, por esta tran- 
sición, si el ogivalis podrá ser solamente una variedad. 

Como entre las 24 9$ estudiadas no hay relación constante en- 
tre las variaciones de forma del seg-mento anal superior, las 
más lig'eras del inferior, la franja de pelos del 5.° seg-mento 
ventral, que es más ó menos blanca ó amarillenta (nunca ama- 
rillo dorado como el tipo), y la puntuación más ó menos g-ro- 
sera, pero siempre haciéndose más espesa y fina hacia el ex- 
tremo del abdomen, es indudable que todas deben ser de la 
especie aurolimbata, sin dar lug-ar á resolver á qué variedad 
pueden reducirse. 

Las consideraciones precedentes no pueden extenderse á 
los cf cf, por no estar descrito el del C. ogivalis ni el de la 
var. algeriensis. Los que hemos visto, se diferencian bien de 
otras especies por el pequeño diente (séptimo), que hay entre 
los dos inferiores del seg-mento anal, por la falta de escotadura 
en el 4.° seg-mento ventral, y por los espolones neg-ros. En 
el 5.° seg-mento hay dientes laterales, á veces poco desarrolla- 
dos. En los seg-mentos ventrales, además de las bien marcadas 
fajas marg-inales de pelos, hay otras en la base de los seg-men- 
tos, pero este carácter es de poca confianza, porque dichas 
fajas basilares pueden desvanecerse casi completamente. El 
séptimo diente en unos es muy marcado (ejemplares de Ambel 
y Chinchón); en otros lleg-a á ser muy poco visible, sin g-uar- 
dar esto relación con otros caracteres. 

Un ejemplar de Valencia, con puntuación abdominal más 
profunda y escasa, y con espinas cortas, especialmente las 
centrales superiores, sospecha M. Pérez si será el (J" de su 
(7. ogivalis. 



142 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

2. C. rufescens Lep. — Sinonimia, C. hedescens Nyl. — (7. lanceo^ 
lata Schenck (nec. Nyl.).— C. fallax Mocs.— C. ohtiisata 
Sclienck. 

San Fernando (en Madrid) (García Mercet!); Sierra Morena 
(Lag-una!); Cang-as de Tineo (en Oviedo) (Flórez!); Bilbao (See- 
bold!); Gerona (Cazurro!); Cataluña (BofiU!); Valencia (Boscá!). 

(Se encuentra en toda Europa y en Asia Menor). 

Long'. 10 á 14 mm. En Mayo. 

La 9 i^e distingue bien de la aiirolimhata por el seg-mento anal 
superior con su extremo horizontal sin formar g-ancho ni esco- 
tadura. Los seg-mentos anales son muy cortos; el inferior pue- 
de ser truncado recto (var. odtusata Schenck), redondeado 
(var. hehescens Nyl.) ó tridentado (en el tipo), g-eneralmente con 
dientes obtusos. Un ejemplar de Valencia tiene dientes ag-udos 
y sólo 9 mm. de long-itud. En otro, también de Valencia, el 
borde posterior es truncado y como trisinuado. Debe ser espe- 
cie variable, y, atendiendo á los pocos ejemplares observados, 
pudiera ser que se ag-rupen aquí varias formas. La pilosidad 
suele ser amarillenta. El epístoma con larg-os pelos grises. El 
l)rimer seg-mento abdominal con bandas anchas laterales, que 
forman una faja interrumpida en el centro, uniéndose á veces 
por pelos aislados, sobre todo en el áng-ulo de la porción de- 
clive. 

Los (^ (^ tienen el 4.° seg-mento ventral escotado en su bor- 
de, y con marcadas espinas á los extremos de las escotaduras. 
Las espinas anales están mucho más próximas entre sí que en 
la aurolimhata. 

3. C. conoidea Klug-.— Sinonimia, C. vedis Curtís.— C. pttnctata 
Lep. 

Madrid!; Las Arenas (en Vizcaya) (Schramm!); Ormáizteg-ui! 
(en Guipúzcoa); Cataluña (Bofill!); Cortellas (en Orense) (Gar- 
cía Várela!). 

(Se encuentra en casi toda Europa). 

Long-. $ 12 á 16 mm.; c? H- I^e Junio á Septiembre. 

Esta especie es la única que tiene el espolón externo de las 
tibias posteriores g-rueso y romo. Se disting-ue, además, por las 
g-randes manchas triang-ulares á los lados de los seg-mentos. 
abdominales. La cara tiene pelos larg-os blanco-amarillentos, 
el epístoma tomento gris en la $, pelos larg-os en el cT, con 



DE HISTORIA NATURAL. 143 

una escobilla de pelos amarillos casi naranjados en el borde. 
El escudete, á causa de su g-ruesa puntuación, tiene el borde 
aserrado, y el áng-ulo central resulta bidentado. Las mesopleu- 
ras son muy pelosas. En el (^ el 4." seg-mento ventral tiene en 
su borde una escotadura, con algunas espinas en los extremos. 
Las espinas superiores centrales del seg-mento anal del cT son 
anchas, romas, casi como paletas. 

Observación.— Wi C. alata Forst., es una especie de Alemania 
y Austria, que no conozco, debiendo ser fácil de distinguir por 
la forma del segmento anal en uno y otro sexo, según se indi- 
ca en los cuadros de determinación. 

4. C. 4-deiitata L.— Sinonimia, C. cónica Lep.— C. acula Nyl. 
Una 9 Cataluña (Bofill); citada de El Escorial (en Madrid) 

(Laguna!); (Bibl. 5.) {C. acula). 

(Se halla en toda Europa). 

Long. 13 mm. 

Algo parecida al rufescens, pero los segmentos anales en 
la 9 son más largos: el inferior ancho, después se estrecha for- 
mando un marcado ángulo, que es redondeado, luego conti- 
tinúa con lados casi paralelos, y el extremo es redondo. El 
epístoma es peloso, teniendo en el borde largos pelos amarillo- 
rojizos. Las franjas abdominales son estrechas, sin ensanchar 
apenas á los lados. P]l metatórax y el primer segmento, con 
largos pelos blancos. Las espinas del escudete, poco encorva- 
das, no son paralelas entre sí, sino divergentes. 

El (^, que no he visto, debe determinarse fácilmente, según 
el cuadro de clasificación. 

5. C. elongata Lep. — Sinonimia, C. simplex Nyl. — C. Iricuspi- 

dala Forst. — C. aciiminala Nyl.— C mandihularis Nyl. 

Madrid (García Mercet!); Villa Rutis (en Coruña) (Bolívar!); 
Cortellas (en Orense) (García Várela!); Cangas de Tineo (en 
Oviedo) (Flórez!); Bilbao (Seebold!); Cataluña (Bofill!); Orihue- 
la (en Alicante) (P. Saz!); Valencia (Boscá!). 

(Se halla en varias regiones de Europa; la mandihularis no 
estaba citada de España). 

Long. 9 á 14 mm. De Mayo á Agosto. 

Lo característico en la 9 es la forma del segmento anal infe- 
rior, mucho más largo que el superior, redondeado en el ex- 



144 boletín de la REAL SOCIEDAt) ESPAÑOLA 

tremo, y ofreciendo, antes de él, una pequeña espina á cada 
lado. El escudete tiene su borde muy ang-uloso, terminando en 
un tubérculo ó espináronla. Las fajas abdominales completas 
en el tipo, son interrumpidas en el centro en la var. acnmina- 
ta Nyl , en cuyos (f cf el4.°seg'mento ventral tiene ig-ual pun- 
tuación que los anteriores, mientras que en el tipo la tiene 
más espesa y fina. Otra variedad es la mandibulmis Nyl., que 
se disting-ue por los espolones neg-ros, á diferencia de las dos 
anteriores en que son de color claro. Aunque la obra de Friese 
las deja separadas como tres especies, ya indica su próxima 
relación, y Pérez cree que deben refundirse en una. 

Esta opinión me parece fundada; los ejemplares que he visto 
corresponden la mayor parte á la acuminata, alg-unos son du- 
dosos entre ella y la elongata; un ¿^ de Orihuela y otro de Ca- 
taluña corresponden á la ^nandibiiJaris, de cuya 9, fácil de dis- 
ting'uir por sus mandíbulas fuertemente arqueadas, no he 
visto ningún ejemplar. 

6. C. afra Lep. — Sinonimia, C. corónala Ftirst.— C. mandihida- 
Tis Chevr. (nec Nyl.). 

Es probablem.ente la especie más abundante en España. Vi- 
llaverde!; Montarco!; Escorial! (en Madrid); Bilbao (Schramm!); 
Ormáizteg'ui! (en Guipúzcoa); Sobradiel (en Zaragoza) (P. Na- 
vas!); Cataluña (BofiU!); Orihuela (en Alicante); (P. Saz). 

Long". ^1 k\\; (^ 1 k\0 mm. De Abril á Septiembre. 

(Se encuentra en el centro y mediodía de Europa, Argelia, 
Asia Menor y Cáucaso). 

Se distingue la 9 por la forma del último segmento ventral, 
con escotadura bien marcada, por las mandíbulas rojas y por 
la quilla elevada en la frente. Los seg'mentos anales son siem- 
pre algo rojizos, sobre todo el ventral. El borde del escudete 
no es aserrado; sus espinas, relativamente cortas y poco en- 
corvadas. Las bandas ventrales son anchas á los lados y estre- 
chas en el centro, interrumpiéndose á veces (como ya indica 
Friese). Ha de tenerse muy presente en ésta, como en todas las 
especies que tienen escamas, la facilidad con que se caen, pu- 
diendo dar lug-ar á errores de clasificación. Así , hay algunas 
afra casi sin escamas en el vientre. 

Los (^ (^ tienen en la base del escudete dos manchas bien 
marcadas de escamas, que rara vez faltan. Por lo deraás^ en el 



DE HISTORIA NATURAL. 145 

tóraX; más bien que escamas agrupadas, hay pelos sueltos. El 
diente debajo de los ojos (característico de C. hrevisy Forsleri), 
aquí no es saliente ó muy poco, pero sí se nota bien el espacio 
lampiño entre la pilosidad. Las mandíbulas y las antenas sue- 
len ser rojas, especialmente las primeras, pero hay ejemplares 
en que se obscurecen mucho. El borde del escudete no es ase- 
rrado. La banda del seg'mento anal, bastante marcada, no está 
interrumpida en el centro, salvo raras excepciones. Las espi- 
nas centrales superiores son romas. Estos dos últimos caracte- 
res la separan de C. rufocaudata. 

7. G. emarginata Forst.— Sinonimia, C. rolnsta Mor. 

Una 9 Cercedilla! (en Madrid!); un (^ Cataluña (Bofill). 

(Especie de Austria-Hung-ría y Turquestán. No estaba citada 
de España). 

Long". 12 á 13 mm. Ag-osto. 

Su aspecto es el de C. conoidea, pero en vez de pelos tiene 
escamas, y sus espolones son ag-udos. Las mandíbulas son ne- 
g-ras, así como el seg-mento anal, el cual, en la 9, es menos pro- 
fundamente escotado que en C. afra. El escudete tiene el bor- 
de fuertemente aserrado (bidentado en el centro). En el abdo- 
men hay g-randes manchas laterales unidas por una línea 
delg-ada, que á veces está interrumpida. 

8. C. hsemorrhoa Forst.— Sinonimia, C. ^7í/í;/¿e/^« Mor. 
Una 9 Montarco! (en Madrid). 

Long-. 7 mm. Julio. 

(Especie de Francia, Austria, Eg-ipto. etc. El catálog-o de Bo- 
fill la cita de Cataluña). 

El seg-mento anal inferior presenta señales de escotadura 
alg'o más indicada que lo que se observa en el dibujo de Frie- 
se. Las escamas de las bandas abdominales son larg-as. El l.°y 
último seg-mentos dorsales son completamente rojos, el 2.° lo 
es á los lados, en el 3." y 4.", aunque obscurecido, también se 
observa lateralmente el tinte rojizo. El vientre es todo rojo. 
El borde del escudete está marcadamente aserrado. 

9. C. coturnix Pérez (J" inédito). 

Tres 99 y un (^ Madrid (García Mercet!); 1 9 Villaviciosa! 
(en Madrid); 1 ^f El Pardo (en Madrid) (Arias); 1 9 Escorial (eu 



14(5 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Madrid) (García Mercet!); 1 9 Ciudad Rodrig-o (en Salamanca) 
(Sanz!); 1 c? Riela (en Zarag-oza) (P. Navas!); 1 9 y 2 (j^ (j' Ori- 
huela (en Alicante) (P. Saz!). 

Long-. 6 V2 9^ 8 mm. De Mayo á Septiembre. 

La 9 tiene el último segmento ventral de forma triangular, 
como en la hamorrkoa; pero más estrecho y termina en una punía 
roma, no siendo nada escotado. El vértex y mesolórax tienen gran- 
des escamas, blanco-amarillentas, dispersas y mezcladas con po- 
cos pelos blancos. Las fajas abdominales son muy ensanchadas á 
los lados; en el centro tienen varias filas de escamas, y éstas son 
más cortas que en Immorrlioa. Las manchas de escamas junto al 
pronoto y á las escamillas y las del escudete, son muy marcadas. 
El abdomen es negro con el extremo rojo, y, á veces, con indicios 
de rojo obscuro en los primeros segmentos. El vientre, casi ente- 
ramente cubierto de escamas, suele ser rojo, bien vivo, ó bien 
obscurecido. 

Los (^(^ que he citado (en número de cinco), creo que deben 
referirse á esta especie. Presentan, además de las ocho espinas ana- 
les, una pequeña entre las inferiores. Esto sólo ocurre en las 
miTolimlata y acantJmra, con las que no pueden confundirse. 
Son próximos á la limmorrhoa; pero ningún autor cita en ésta la 
novena espina, bien visible en dichos ejemplares, que precisa- 
mente han sido cazados (dos de ellos) á la vez que coturnix 99- 

Creo, por tanto, que, más probablemente que otra especie nueva, 
serán los (f(f de estas 09, á las cuales se asemejan mucho. 

Las mandíbulas y antenas son de un rojo obscuro, á veces casi 
negro. El mesolórax apenas tiene las escamas tan abundantes y 
características de la Q. Bueno es advertir que, en C. poJijcentris, 
las 99 tienen escamas semejantes á las de coturnix, y en los ¿^(f 
están reemplazadas en gran parte por pelos bastante largos, como 
aquí ocurre. Las fajas abdominales son anchas, tri-seriadas en el 
centro y más álos lados. Por debajo, las escamas cubren casi todo 
el abdomen; en la parle posterior de los segmentos son muy abun- 
dantes, formando remolinos, y alargadas casi como pelos. El seg- 
mento anal tiene nueve espinas, las centrales inferiores son las 
más largas, las cuatro superiores algo menores; las inferiores ex- 
ternas las más pequeñas, pero bien marcadas, no reducidas casi 
á unos ángulos como en hmmorrhoa; la novena pequeña, como en 
auTolwibata, situada entre las inferiores. El abdomen es lodo 
negro, excepto el segmento anal, que es rojizo, con las puntas de 



DE HISTORIA NATURAL. 147 

todas las espinas obscurecidas. Este segmento está cubierto por 
encima, hasta la base de las espinas, por una gran mancha de 
pelos blancos (en hamorrhoa son escamas). 

10. C. obtusa Pérez. 

Dos 99 Madrid! Cuatro r^d" Madrid (Schramm!).— Un ^ Esco- 
rial (en Madrid) (G. Mercel!).— Una C Pozuelo de Galatrava (en 
Ciudad Real) (La Fuente!) 

(Citada de Cataluña, por Bofill; de Málaga, por Pérez, y se 
encuentra además en todo el S. de Europa, hasta el Cáucaso.) 

Long. 9 7 á 8 ram.; (/ 8 á 9. De Julio á Septiembre. 

La 9 tiene un segmento anal inferior característico, con lados 
paralelos, estrechando después bruscamente y terminando en una 
punta roma, que viene á ser un ángulo recto. El segmento anal 
superior es bastante más corto, separado del inferior, truncado 
y ligeramente escotado. Ambos son rojos; pero el resto del abdo- 
men puede ser rojo ó negro, habiendo transiciones. Las mandí- 
bulas y antenas rojas; pero el escapo y último artejo, suelen ser 
más obscuros, y, á veces, toda la antena se ennegrece. Las fajas 
abdominales ensanchan mucho á los lados. Las escamas son cor- 
tas, más semejantes á las de C. cotnrnix que á las de iKemorrJioa. 

Los cTcf' tienen las cuatro espinas superiores y las dos centrales 
inferiores muy aproximadas, formando una prolongación del seg- 
mento anal bastante separada de las dos inferiores externas. Este 
carácter sólo se maniüesta en C. polycentris, pero menos marca- 
damente. En obtusa (J' las antenas son de un rojo amarillento, 
con el escapo y el primero y último artejos del funículo negros. 
El abdomen es negro, observándose á veces algún trozo de rojo 
muy obscuro, especialmente en el segundo segmento dorsal. Hay 
faja completa de pelos en el segmento anal, no interrumpida en 
el centro. 

11. C. hrevis Ev. Sinonimia, C. 8-dentata Schenck (nec. Lep.) — 

C. erytliropyga Fcirst. 

Una 9 Madrid. (Mus. Madrid).— Una O y un (/Madrid (García 
Mercel!). — Dos 99 Vizcaya (Schramm!). — Un (f Sierra Morena 
(Laguna!) 

(Se extiende por todo el centro y mediodía de Europa, hasta el 
Cáucaso y Argel.) 

Long, 8 á 10 mra. Abril á Agosto. 



148 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Por el tamaño no puede disliiigLiirse de la rnfocmidata. Las 
escamas de las fajas dorsales son más cortas en la brevis, gene- 
ralmente (no siempre) más amarillas, lo cual suele ocurrir tam- 
bién en las del tórax, en el que se forman manchas más marca- 
das. El epístoma de las 99 tiene pelos blancos, que en el borde son 
más lai-gos y amarillos. Las manchas de escamas á los lados del 
segmento anal, pueden desaparecer en ejemplares mal conser- 
vados. Las antenas son de un rojo obscuro que puede casi ser 
negro. 

12 .G. rufocaudata Sm. Sinonimia, C. H-dentata Lep. (nec Schenrk.) 
C. echinata Forst. 

Madrid! Villaviciosa! (en Madrid). — Montarco! (en Madrid) 
Sardón de Duero! (en Valladolid). — Ciudad Rodrigo (en Sala- 
manca) (Sauz!). — Orense (P. Navas!).— Galatayud! (en Zarago- 
za.)— Cataluña (BofiU!).— Alicante (G. Mercet!) 

(Especie del centro y sur de Europa.) 

Long. 9 8 á 10 mm.; (j^ 6 á 8. De Junio á Agosto. 

Los segmentos anales de la 9 son aún más aguzados que en la 
brevis. Antenas negras. Epístoma con largos pelos blancos, y lo 
mismo en el borde. Escudete anguloso en el centro y algo biden- 
tado. Las escamas de las fajas abdominales son largas ( unas tres 
veces su ancho). Así ocurre que^ aunque suele haber una sola fila 
y en la brevis tres, tiene la faja casi la misma anchura, por lo 
cual hay que observar con cuidado. Las espinas anales del (^ son 
todas muy agudas, distinguiéndose por esto de «/f«, así como 
por las fajas más iguales, por estar menos ensanchadas á los lados 
(en a/ra lo están mucho y casi desaparecen en el centro). 

La var. ecMnata Forst. se distingue por sus escamas tan alar- 
gadas, que son más bien pelos. No he visto ningún ejemplar. 

13. C. polycentris Forst. Sinonimia, C. co7ispersa Mor. 

Una 9 Ribas de Jarama! (en Madrid). — Un (^ Ribas (G. Mer- 
cet!).— Dos 99 y dos ¿"cT La Guardia (en Álava) (P. Navas!).— 
Cuatro 99 y un (^ Pozuelo de Calatrava (en Ciudad Real) (La 
Fuente!) 

(De Austria y el Cáucaso. No citada de España.) 

Long. 9 á 11 mm. En Agosto. 

En la 9 ios segmentos anales son triangulares, de mediana 
longitud, el inferior doble que el superior, éste con quilla; el in- 



DE HISTORIA NATURAL. 149 

ferior con punta estrecha que está escotada eu ángulo, pero dicha 
escotadura sólo es visible con bastante aumento, lo cual puede 
hacer que pase inadvertida. En el tóiax hay bastantes escamas 
dispersas, aisladas, acompañadas de pelos también aislados. An- 
tenas negras ó muy ligeramente rojo-obscuras. 

Los cTcf tienen en el tórax bastantes pelos y pocas escamas. Las 
especies del último segmento se juntan en un haz de seis, bas- 
tante separado de las dos inferiores laterales. Esta prolongación 
anal no es tan marcada como en obtusa. El diente que hay bajo 
los ojos se distingue bien, como en Forsteri ó hrevis. 

Otro cf de Ribas (G. Mercet!) tiene las escamas amarillentas y 
su forma general es más gruesa. Como ambos caracteres se indi- 
can más ó menos en los otros ejemplares, creo que éste sea sola- 
mente una variedad de la misma especie. 



Debemos aquí citar un ¡^ de Pozuelo de Galatrava (en Ciudad 
Real) (La Fuente!), que remití en consulta á M. Pérez, quien cree 
que no es polycentris. De ser especie nueva sería próxima á la 
que nos ocupa. 

Otro cf *ie la colección Seebold (Museo de Madrid), que muy 
probablemente procede de Bilbao, ha sido clasificado por M. Pq- 
TQi como polycentris. Sin embargo, la prolongación anal (grupo 
de seis espinas), se marca poco; la faja anal no está interrumpida 
y hay un noveno diente pequeño, y colocado entre los inferiores, 
recordando el C. aurolimbata. ¿Se trata, acaso, de otra especie 
nueva? Con ejemplares únicos y siendo tan variables y difíciles 
de distinguir los (^(^ de Codioxys, no estamos en el caso de re- 
solver estos dos úliin;os problemas. 

14. C. Forsteri Mor. 

Dos 99 y tres cf cf Madrid (Mercet! Schramm! Dusmet!). — Un ^f 
Montarco! (en Madrid). — Un (f Sardón de Duero! (en Valladolid). 

(Se encuentra en todo el S. de Europa, el Gáucaso y Ai-gelia.) 

Long. 9 12 mm.; cf 9 á 10. De Junio á Agosto. 

La 9 se distingue bien por los segmentos anales largos, el infe- 
rior doble que el superior, y ambos muy inclinados hacia abajo. 
Epístoma casi lampiño. Gara con abundantes pelos blanco-amari- 
llentos. Mandíbulas negras. Antenas de un rojo muy obscuro, casi 



150 boletín de la real sociedad española 

negras. Escudete característico, por formar en el borde un ángulo 
muy agudo, el cual está hendido, resultando dos fuertes dientes. 
Bandas abdominales completas, bastante anchas y mucho más á 
los lados, las cuales se hallan en el borde de los cinco primeros 
segmentos: además, en el primero hay otra en el ángulo con la 
parte declive. 

El cf tiene ocho espinas anales; las centrales inferiores, que son 
las más largas, inclinadas hacia abajo. El 4.° segmento ventral 
tiene una escotadura poco marcada. El 5.° tiene un surco longitu- 
dinal. El escudete y franjas abdominales son como en la 9- En 
el centro del segmento anal dorsal hay una giba bien visible, sin 
quilla: á los lados de ella hay manchas de pelos (no de escamas). 
El 5.° segmento (y á veces el 4.°), tiene el borde lampiño rojizo. 

Observación. — El C. cmidata Spin., de Italia, Francia, Alema- 
nia y Egipto es, según Friese, en la 9 una variación del Fórsteri: 
el cf , descrito por Gribodo, debe serlo del argéntea Lep. 

15. C. argéntea Lep, 

Una 9 Valencia (Boscá!).— Un (^ Tiermas (en Zaragoza) (Sanz!). 
Dos cf cf Madrid (Schramm!).--Dos c^cf Jaramiel! (en Valladolid). 

(Especie del S. de Europa. Citada de Cataluña por Bofill.) 

Long. 9 14 mm,; c?, 12 á 13. En Julio. 

La 9 tiene el epístoma plano, negro, con pelos grises más cor- 
tos que los del resto de la cara. Los segmentos anales son más 
cortos que en acanthura; el superior levantado en su extremo, el 
inferior, de doble longitud, truncado, ligeramente escotado, con 
pelos amarillentos formando pestañas á los lados. Fajas abdomi- 
nales ensanchadas á los lados y llegando á reunirse con otras 
manchas laterales que hay en la base de los segmentos. 

El (f es, entre las especies con escamas, el único que tiene espi- 
nas en las caderas anteriores. Las fajas abdominales del borde de 
los segmentos son estrechas. Tiene además, en el 1.°, otra junto al 
borde anterior ó parte declive, ensanchada á los lados. En el 2.°, 
una muy estrecha en el medio del segmento, que puede reducirse 
á manchas laterales. En el 3.°, 4." y 5.°, faja muy ancha, completa, 
en la parte media. En el 6." manchas laterales. 

1 6. C. acanthura III. Sinonimia, C. 4-ílentata Sanz (nec L.) — (7. ma- 

crura Forst. 
Una 9 y un cf Madrid (Schramm!).— Una 9 El Pardo (en Ma- 



DE HISTORIA NATURAL. 151 

drid (Arias!) (Mus. Madrid). — Una 9 Tiermas (en Zaragoza) 
(Sanz!) (Mus. Madrid). 

(Se halla en todo el S. de Europa y Argelia.) 

Long. 9 16 nim.; q 13. En Julio y Agosto. 

La 9 tiene el epístoma con los ángulos laterales obscuros, el 
centro rojo formando una abultada giba con dos impresiones 
verticales separadas por una quilla. Las antenas, el segmento pri- 
mero y el último, son más ó menos rojos; pero parece variar bas- 
tante este carácter. El segmento anal es muy largo, su prolonga- 
ción inferior, doble que la superior, llega á ser la mitad que el 
resto del abdomen. 

El c/ tiene la cabeza más ancha que el tórax. Nueve grandes 
espinas anales, la central más baja que las otras. En el centro del 
segmento anal hay una giba con marcada quilla, que abajo des- 
aparece en una depresión. 

Observación. — La C. decipie?is Spin., tiene caracteres que la 
separan bien de cualquiera otra en ambos sexos. Hasta ahora se 
ha encontrado en Argelia, Egipto, Greta, Transcaspia y N. de la 
India. 



Apuntes para el estudio geológico de la provincia de Alicante 
(Parte primera: alrededores de la capital.) 

POK 

DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

El observador que, desde un punto elevado, tiende la vista 
por los alrededores de Alicante, juzg-a que el Mioceno y el Cua- 
ternario se reparten el campo; pero si, atentamente y desde 
cerca, examina una por una las pequeñas lomas de que está 
sembrada la planicie, nota que el Nummulítico desempeña 
también su papel, apareciendo en unos puntos y sirviendo en 
otros de apoyo á las calizas helvéticas. Aunque no citado, que 
yo sepa, en ning-una publicación, el Eoceno de Alicante es tan 
rico en fósiles como cualquiera otra reg-ión de la provincia. 

Desde la Sierra de San Julián, situada al NE. de Alicante, 
hasta el pequeño pueblo de Villafranqueza ó el Palamó, como 
también se le llama, se extiende una serie de colinas, cuya 
base es constantemente nummulítica, y las cumbres las for- 



152 BOLETÍN DE LA EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

man calizas miocenas del tramo helvético. Seis se disting-uen 
claramente como islotes en medio del cuaternario, no siendo 
visibles alg-unas de ellas hasta encontrarse á corta distancia; 
tal es su poca altura. La orientación de ellas se halla fácil- 
mente en las cartas de Coello, trazando una recta que una 
la Cmz de Piedra, primera estación del tranvía de vapor que 
une Alicante con Muchamiel, y la Cruz del PaJamó, situa- 
da en la carretera de la capital á Villafranqueza. El conjunto 
de estas colinas ha recibido el nombre pomposo de Cordillera 
de los Angeles, nombre sacado del partido rural que se en- 
cuentra á poca distancia de su extremo NO., y no lejos de la 
carretera de Villafranqueza, y entre ésta y la de San Vicente de 
Raspeig. 

Todavía al O. de la carretera del Palamó hay otros aflora- 
mientos del Nummulítico, pero las calizas que los coronan 
(Cerro de Lunares) presentan un carácter muy diferente (la- 
custre) de las que forman la cumbre de la cordillera de los 
Ang-eles. Para su más fácil comprensión, dividiremos esta nota 
en varias partes, ocupándonos en cada una de ellas de las 
reglones en que pueden dividirse los alrededores de Alicante. 

1." Región. Desde la costa hasta la linea férrea de Mucha- 
miel.— Lo.^ mayores elevaciones de la costa hasta encontrar la 
Sierra Helada, situada entre Benidorm y Altea, son, induda- 
blemente, el Castillo de Santa Bárbara y la Sierra de San Ju- 
lián. M. Nicklés ya se ocupa de ellas, aunque muy brevemen- 
te, en sus Étiides géologiqíies sur le Sud-Est de V Espagne, y de 
fijo que si hubiera tropezado en sus excursiones por la provin- 
cia con el Nummulítico del Palamó, le hubiera citado y ha- 
bría visto la unión del Eoceno con el Mioceno de estos sitios, 
notable por más de un concepto. Adivina la superposición de 
esta parte del Mioceno, y consag-rando sus esfuerzos al estudio 
de las cuatro regiones por él eleg-idas (1), pasa de larg-o, dedi- 
cando cortas líneas al resto de la provincia. Observador exac- 
to, caracteriza con precisión los terrenos que ha pisado, mar- 
cando con interrog-aciones los sitios dudosos, dejando ancho 
campo á investig-aciones posteriores, librando de prejuicios la 
mente de los que hayan de continuar el estudio minucioso de 



(1) Sierra de Foncalent y Serreta Negra, alrededores de Alcoy y Mariola, La Ma- 
rina y alrededores de Cuatretonda. 



DE HISTORIA NATURAL. 1Ó3 

la región. Procedimiento muy juicioso, y que, en mi concepto 
debía seg'uirso siempre, de la misma manera que cuando no 
se puede cerrar una curva de trazo continuo, se la construye 
por punios. 

El Helvético de Santa Bárbara y San Julián, lo forma supe- 
riormente una caliza basta, alg-o marg-osa y arenosa, toda ella 
penetrada de fósiles marinos; es una verdadera molasa con 
aspecto de formación litoral. El grueso de esta capa varía mu- 
cho, y pasa á constituir inferiormente gruesos bancos calizos, 
con fósiles escasos, conservándose aún pectenes, ostreas, dien- 
tes de selacios y huesos de quelónidos y cetáceos. Ya en otra 
nota remitida á esta Sociedad, he hablado sobre el particular, 
aunque ligeramente. Hoy puedo añadir á la lista publicada 
algunos g'éneros más, habiendo encontrado hasta la fecha 
dientes de Carcharodon, Oxijrhiíia, Lamna, Odontaspis, Scyllium, 
á los que hay que agregar tres ó cuatro especies de Sphasro- 
diis. Esta caliza es la empleada como piedra de construcción 
en Alicante, que, aunque tiene la ventaja de su fácil labra, pre- 
senta el grave inconveniente de su alteración al aire, redu- 
ciéndose en algunos puntos á polvo finísimo. 

Por bajo de esta molasa, aunque no siempre á la vista en las 
canteras de San Julián, sin duda por la g-ran potencia del de- 
pósito calizo, se encuentra en unos puntos un falún amari- 
llento, de g-rano muy fino, bastante fuerte para ser empleado 
como piedra de construcción (cantera del Garbinet), conte- 
niendo numerosos trozos, rara vez garandes, de conchas 
y poliperos, pero que pueden determinarse alg-unas espe- 
cies, y entre ellas un pectén delgado, trasluciente, liso por 
su superficie externa, y las costillas por el interior aproxima- 
das de dos en dos, el Peden (6 Anmsium) cristatus (falún de la 
ladera S. de las Atalayas, falim de las inmediaciones del Cas- 
tellar, camino de Elche á Aspe). Pero en el resto de la reg-ión, 
lo más frecuente es encontrar debajo de la molasa una capa 
de cong-lomerado de cantos calizos, un verdadero Naf/eJfluh, 
del que nos ocuparemos más adelante. 

Separando estas alturas de la cordillera de los Ang-eles, se 
extiende el Cuaternario, constituido en unos puntos por una 
especie de travertino, ó por un loess muy calizo en otros, 
manchado de rojo por el hierro. La mayoría está cubierto por 
aluviones modernos y por tierras de cultivo. A la parte opues- 

T. VI. -Marzo, 1906. 11 



154, boletín de la. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ta, en la ladera que baña el Mediterráneo, las calizas helvéti- 
cas forman acantilado; pero hacia la extremidad NE., es decir, 
sig'uiendo la costa hacia el Caho de la Huerta, se presenta una 
formación por todo extremo curiosa. Se trata del Cuaternario 
marino, que forma una 'playa levantada más de 20 m. Una 
arena ag-lutinada empasta numerosísimas conchas actuales, 
formando lechos con g-ran reg-ularidad, que se extienden hasta 
el Cabo, punto en el que terminan mis observaciones en la ac- 
tualidad. La formación vuelve á ser helvética hasta la playa 
del Campello. 

Entre las colinas del Cabo y la Sierra de San Julián, el mar 
hace un pequeño seno, conocido en el país con el nombre de 
la Albnfereta. Encuéntranse allí ruinas al })arecer romanas, y 
alg-unos cronistas é historiadores de la región, creen ver en 
aquéllas los restos del Alicante de otros sig-los, del antig'iio 
Lucentun. El sitio empero, no parece muy á propósito para con- 
tener una ciudad, aunque fuera pequeña; y, por otra parte, 
quizá en la época á que quieren referirse, el mar ocupara 
parte de las tierras bajas de la Albufereta, puesto que ha de- 
jado huellas indelebles, tanto 
en las perforaciones de las ro- 
cas por los litüdomos, como en 
la formación de marmitas de 
(/¡gante, que actualmente están 
llenas de alg-as secas y otros 
productos que la mar arroja en 
las tormentas. Los numerosísi- 
mos hoyos de esta especie que 

^^cc-^ón a. n^^ marmita de gigante áe ^^í^ton eU loS últimOS pUUtOS 

Xa. playa levantada {.\\\mí^vex&), qüQ -pre- de \^ playa levantada, parecen 

sent.i un notable estrechamiento en la , ... ' 

mitad inferior. A la izquierda otra que ^blCrtOS CU UUa areUlSCa de al- 

empezo á formarse. g'uua más cousisteucía; pero la 

parte superior se desmorona con g-ran facilidad, quedando 
actualmente, reducida á g-randes manchas, lo que un tiempo 
sería una playa continua. 

2.^ Región. Desde la linea férrea de MiicMmiel á la carretera 
del Palamó. — Esta seg-unda región comprende un triáng-ulo 
cuyos vértices son Alicante, Santa Faz y Villafranqueza. Si se 
quisiera hacer el mapa de esta pequeña extensión, habría que 
colorear en g-ris, representando el Cuaternario y el actual, los 




DE HISTORIA NATURAL. 155 

tres vértices y los lados de Alicante á Santa Faz, y desde aquí 
á Villafranqueza, dejando una línea en el centro, que une la 
Cruz de Piedra de la Huerta con la del Palamó, y desde aquí á 
Villafranqueza, es decir, la llamada cordillera de los Angeles, 
que habría que colorear en amarillo subido para representar 
el Nummulítico en las laderas, y en amarillo claro para el 
Mioceno de las cumbres. Lo único interesante aquí, es la citada 
serie de colinas, que hemos procurado recorrer en cuatro ex- 
cursiones distintas, hasta formarnos cabal juicio de su dispo- 
sición. 

La primera loma, de pocos metros de elevación, se encuen- 
tra á escasa distancia de la Cruz de la Huerta, y ya antes de 
Ueg^ar á su falda, se recog-en cantos de caliza nummulítica, 
procedentes de estas formaciones, y que se han empleado en 
la construcción de pequeños múreles para contener las tierras 
de cultivo; g'racias á esto, pudimos dar con el Nummulítico. 
buscando con cuidado, el día 14 del pasado Enero, acompa- 
ñando al Sr. Hallada en un corto paseo por estos alrededores. 
Los lechos de caliza nummulítica separan otros de marg'as, con 
abundantes fósiles, y en esta loma se han encontrado, en di- 
ferentes excursiones, Nv.mmulites complánala L., N. granulosa 
kYc\\., Assilina exponens Sow., N. variolaria, Prenaster Desor 
Cott. , Echinolampas Stiíderi Ag-ass., Conoclypeus conoideas 
Ag-ass., C. VilanovcB Cott., Micropsis Lusseri Desor., alg-unos 
moldes de lamelibranquios, alg-unas vueltas de Ceo'ü/iium, y 
moldes bien conservados de Vohtta, Coniis, etc. Las capas eo- 
cenas de esta loma y de la siguiente, buzan al O. 20° N., con 
una pendiente de 18°, como término medio. 

La parte superior de la loma está formada de calizas helvé- 
ticas, con ligera inclinación al E., y abundan en restos mari- 
nos, sobresaliendo un gran Clyi)easler (Cl. crassicostaliís Ag.'^j, 
ostreas (0. O f retí Kil, y algunos más), Peden Solarmm Lamk.,. 
y moldes de Venus, Tellina, Cardiiim 3^ otros indeterminables, 
así como también grandes moldes de algas {Chondrites y 
otras), que tienen cierto parecido con el Taonurus uUimus Sap. 

La segunda colina, algo mayor que la primera, está situada 
un centenar de metros más al O., y presenta idéntica disposi- 
ción é iguales fósiles, encontrándose, además, trozos de un 
Pectén que no he podido determinar, pero que he recogido 
•con mucha frecuencia en los diferentes puntos en que se pre- 




156 boletín de la. EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

senta el Eoceno de esta provincia. Alternan en él las costillas 
finas con otras más g-ruesas, y es de valvas poco convexas. En 
esta seg-unda colina se manifiesta mejor la superposición del 
Mioceno al Eoceno, limitando inferiormente las capas del pri- 
mero de estos sistemas un lecho de cong-lomerado calizo, de 
cantos muy variados en su volumen y composición, pues los 
hay del grosor de una avellana ó menores, mezclados con otros 
mayores que el puño, y proceden del Nummulítico principal- 
mente, habiendo alg-unos con aspecto cretáceo, y no faltando 
cantos de cuarcita obscura. Su espesores de unos 50 cm, próxi- 
mamente y, reg-istrándolo con cuidado, se 
ven alg'unos cantos impresionados, fenó- 
meno que en otro tiempo preocupó tanto á 
los sabios, y que no ofrece otro interés 
sino el demostrar la plasticidad de los sóli- 
dos. El dibujo adjunto representa un poco 
urr«:pr¿ra"«: ^el cong-lomerado arrancado por mi, pava 
to rodado, con dos pro- couservar uii pequeiio gHiijarro que ofrece 

fundas impresiones AA, . . . ' . ^ 

de la cordillera de los Án- cuatro impresiones muy manifiestas. So- 
^^^^^- bre el lecho de cong-lomerado, y en los 

puntos en que las capas helvéticas lo dejan al descubierto, 
se hallan alg-unos Balanus. 

Subiendo á la loma se encuentran las capas fuertes de cali- 
za, profundamente ag-ujereadas por litodomos. Alg-unas de 
estas perforaciones están ceg-adas por la tierra; pero, g'ene- 
ralmente, se presentan con aspecto tal de frescura, que no 
dudo hayan sido abiertos durante el Cuaternario ó en los pri- 
meros tiempos de la época histórica. Cuando se ven tantos 
ag-ujeros en la cumbre de estas dos colinas, se recuerda inme- 
diatamente la lüaya levantada de la Albufereta, distante de 
allí muy pocos kilómetros. No se puede dudar de la presencia 
del mar en estos campos durante el Cuaternario, y estas coli- 
nas y los montes del contorno, serían otros tantos islotes de un 
diminuto archipiélag-o. En estas primeras colinas, que acaso 
fueran sólo escollos, encontrarían su alberg-ue millones de li- 
todomos, y las perforaciones que les sirvieron de morada, vie- 
nen á ser hoy mudos testigos; pero cuya presencia es suficiente 
para darnos á conocer el antig-uo estado de esta región. 

La tercera colina, más larg'a y alta que la anterior, está casi 
toda ella formada por el Mioceno, y se ensancha mucho hacia 



DE HISTORIA NATURAL. 157 

el O., donde forma un pequeño semicírculo ó anfiteatro. Los 
fósiles son idénticos á los ya citados, porque realmente son 
las mismas capas cortadas por erosiones, en trozos de menor á 
mayor. Si se encuentran alg'unos fósiles más, debe atribuirse 
á que su mayor altura y extensión la ha defendido mejor de 
la erosión cuaternaria. De ella hemos retirado, además, alg-ún 
polipero mal conservado (Flabelliim...) y alg-unas sérpulas. En 
la pendiente del O., y casi en el fondo de la cañada, vuelve á 
aparecer el Nummulítico, calizas y marg-as blanquecinas, con 
nummulites, presentando j^a una inclinación de 36°, con buza- 
miento ig'ualraente orientado que en las anteriores: O., 20° N. 

La cuarta colina es la más raiocena de todas, y se debe á su 
g-ran masa, y á que el suelo va subiendo en dirección al Po- 
niente; así es casi toda ella; está incluida en el Mioceno, no 
habiendo más señales de Nummulítico que pequeños aflora- 
mientos, que pronto embozan las tierras del Cuaternario. Su 
aspecto macizo, su situación entre profundas cañadas, su po- 
breza de Nummulítico y el árido paisaje que la rodea, hace que 
sea la menos ag-radable de visitar. Los g-ruesos bancos calizos 
que la coronan contienen enormes pectenes, g-ruesos Clypeas- 
ter, g-randes ostras, y alg-uno que otro diente de Lamna. 

La quinta colina, separada de la anterior por un camino ve- 
cinal, presenta suave pendiente al NE., y casi en su cumbre 
queda al descubierto, en una pequeña cantera, el fahm e7idii>- 
recido, con numerosos y destrozados restos de conchas. Pudie- 
ra calificarse de molasa de g-rano fino, y en lo más alto 
de la colina se presentan las molasas bastas de que ya he- 
mos hecho mención tantas veces. La estancia en ella es muy 
desag-radable, porque una Compañía ha eleg-ido aquellos sitios 
para depositar las basuras de Alicante. En verano es imposi-» 
ble permanecer allí unos minutos, y no obstante, viven unas 
familias en unas casuchas miserables, entre montones de es- 
tiércol y despojos de toda clase, en compañía de unos cerdos 
que se mantienen de aquellas inmundicias. Con tal rég-imen, 
no son de extrañar las muchas enfermedades, en particular la 
triquinosis y los cisticercos. 

Una pequeña depresión separa esta colina de la sexta y úl- 
tima, que es de todas la más alta y esbelta, y desde donde la 
vista se recrea con un bello panorama entre las huertas de 
Alicante y Villafranqueza; el Mediterráneo al S., y las monta- 



158 



boletín de la real sociedad española 



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ñas del Cábese, Gijona, Maigmó, el Cid y Fontcalent, por el res- 
to del horizonte. Al O. y por su pie, pasa la carretera de Villa- 
franqueza, dirig-ida casi de S. á N., y á la orilla del camino, 

en el punto culminante de és- 
te, se alza la Cruz del Palamó. 
Las capas nummulíticas, cali- 
zas y marg-as, cortan el cami- 
no, formando con él un áng-ulo 
de unos 20" (de NNE. á SSO.); 
pero su inclinación es mucha, 
casi vertical á alg'unos 100 me- 
tros al E. del camino y con bu- 
zamiento al E. 20'^ S., es decir, 
formando una pendiente con- 
traria á las capas obseivadas 
en las primeras colinas, pero 
las capas intermedias ofrecen 
repliegues muy variados y con 
pendientes cada vez mayores. 
Esta disposición ha^e aparecer 
al Eoceno como las varillas de 
un abanico abierto. 

A orillas del camino son nu- 
mero.sísimos los fósiles que se 
encuentran y que no cito aquí, 
para evitar repeticiones. Sobre- 
sale por su número la iSerpula 
(ó Rotularia) spirideea Lamk,, 
y muchos ejemplares justifican 
lo dicho ya á. esta Sociedad en 
una de las notas del pasado 
Diciembre acerca del desarro- 
llo de esta especie, presentán- 
dose desenrolladas en su últi- 
ma porción, hasta formar un 
cilindro irregular de dos ó tres 
centímetros. 
Numerosos bloques de caliza helvética se hallan disemina- 
dos por las laderas, destrozándose alg-unos al caer de la cum- 
bre. En ellos es muy frecuente encontrar dientes de solacios 



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DE HISTORIA NATURAL. 1^9 

y í\.ü SpIícBrodus. Cual sea la causa de este destrozo de las cali- 
zas mioceiias, se percibe bien claramente al levantar la vista 
á la arista de Ui loma. La molasa se nitrifica rápidamente, de- 
jando los peñascos más voluminosos convertidos en verdade- 
ros cascarones, formando ag'ujeros y cuevas, alg-unas capaces 
á contener varias personas. El resultado de ese ataque es una 
tierra menuda, de tacto húmedo, sin duda por la formación de 
nitrato calcico, que irá pasando muy lentamente á potásico, 
cuando la presencia de este álcali lo permita. Aplicando la 
leng'ua, se nota alg-o de sabor fresco alcalino. El ag-ua del la- 
vado precipita abundantemente por el oxalato amónico, y 
amarillea lig-eramente con el cloruro platínico, demostrando 
así la presencia de la cal y la potasa. Alg-unos bloques caídos 
pesarán seguramente más de cinco toneladas, y esto puede ci- 
tarse como efecto destructor de tan pequeño microorganismo. 
Las bacterias déla nitrificación nos han sido muy útiles en nues- 
tra recolección de fósiles; atacan la molasa, la reducen á pol- 
vo, y dejan los dientes de selacios perfectamente limpios. Así 
hemos recogido en el fondo de las pequeñas cuevas y coberti- 
zos, hermosos ejemplares de Lamna, Carcharodon (dientes 
muy pequeños, acaso de otra especie de este género, distinta 
del C. aíigustidens y C. megalodon), Crysophrys, Scylliiim, Oxy- 
rhina, etc. 

La colina se ensancha considerablemente al N. y NE., for- 
mando al O. otro pequeño semicírculo, comparable al ya cita- 
do en la tercera. Los estratos levantados del Eoceno llegan 
hasta pocos metros de la cumbre, sobre todo en la ladera O., y 
dominan por completo al N. y NO., en donde una serie de re- 
pliegues los hace buzar al N. en algunos puntos. Esta mancha 
eocena tiene más de un kilómetro cuadrado, perdiéndose bajo 
el Cuaternario al llegar á la vega de Villafranqueza. Induda- 
blemente, vuelven á aparecer más adelante, pero esto será ob- 
jeto de otra nota. 

3." Región. Desde la carretera de Villafranqueza al Cuaterna- 
rio del barrio de Benalúa.—k la izquierda de la carretera que 
une Alicante con el Palamó, se extiende una mancha cuater- 
naria, interrumpida en su comienzo por el Mioceno de la base 
del ruinoso castillo de San Fernando, y por una colina aisla- 
da, situada á unos dos kilómetros de la capital. La inspección 
de esta colina nos la hizo ver como prolongación de las capas 



160 boletín de la real sociedad española 

nummulíticas del último cerro de la cordillera de los Ang-eles 
ó del Garbinet; es decir, la más nummulítica de todas. Los es- 
tratos calizos, saliendo al descubierto en muchos sitios, mar- 
can la dirección antes citada (N. 20** E.), de modo que las ca- 
pas de ésta, llamado Cerro de Lunares, buzan al E. 20° S., con 
una pendiente de 45°. Abundan los nummulites, y en la cima 
se ofrece un banco calizo de unos dos metros de espesor, casi 
horizontal, con tonos rojizos en la fractura fresca, y encerran- 
do conchas del g-énero Helix. El banco pasa á ser coug'lome- 
rado en alg-unos puntos (1), y se emplea como piedra de cons- 
trucción, pues su resistencia lo permite. 

¿Cuál es el orig-en de esta formación? A primera vista, la juz - 
g-ué un travertino muy fuerte. M. Og-iez, de Ginebra, la tenía 
como lacustre mioceno. ¿Podría reíerirse al Mioceno superior 
que se cita en alg-unos puntos de la provincia? No obstante es- 
tas dudas, creo que se trata del Cuaternario, contemporáneo de 
los más altos depósitos de \di playa levantada de la Albufereta. 
Las tierras de cultivo rodean á esta colina, y vuelven á apare 
cer las mismas calizas rojas al ONO. y SO., formando una he- 
rradura, cuyos extremos son el antig-uo molino de viento, cer- 
ca de la Cruz del Palamó y, por otra parte, la cruz levantada á 
principios de siglo en la loma, continuación del castillo de San 
Fernando, y que domina el cementerio de Alicante. Si se sube 
á esta última por la espalda de la ruinosa y abandonada forta- 
leza, asoman de nuevo las capas del Mioceno, pero ya en for- 
ma de marg-as muy arcillosas, coronadas por un cong-lomerado 
gTueso de g-ran espesor. Los arrastres y la alteración de la 
marg-a han provocado desplomes en el conglomerado, y masas 
de 20 á 30 toneladas se encuentran caídas en la pendiente. 
Superiormente, la formación tiene una g'ran uniformidad; 
bancos de la caliza rojiza, de un metro próximamente, sepa- 
rados por otros que se van nitrificando y formando cobertizos 
de muchos metros de longitud, y hasta dos de fondo en alg-u- 
nos sitios. Los desplomes son frecuentes. El aspecto de las 
cumbres es extraño; una serie de gig-antescos escalones. 

Siguiendo hasta la cruz levantada para conmemorar la en- 
trada del siglo XX. la formación es idéntica. En la zona infe- 



cí) Estas calizas y conglomerados, los he visto también en el campo de Cartagena. 



DK HISTORIA NATURAL. 161 

rior, y en una escotadura del monte, que hace frente al SE., 
se abren unas canteras de piedra blanquecina, sin un solo fó- 
sil marino; en cambio, abundan las conchas de Helix. Se ve 
que el depósito es el mismo. En esta colina, el Mioceno sopor- 
ta á la dudosa formación lacustre, de una manera análoga á 
como el Eoceno del Garbinet sirve de fundamento al helvético. 
El Cuaternario vuelve á presentarse cubriendo el OSO. de 
Alicante, salvo un pequeño montículo situado á alg-unos pasos 
de la plaza de San Francisco, frente á la estatua de Maissona- 
ve, que parece puesta en aquel sitio para pedir la demolición 
de aquella loma, que estorba y afea la entrada de la bella ca- 
pital alicantina. No aparecen ya formaciones terciarias hasta 
mucho más allá de la Cruz de Elche, con las lomas de la Sienta 
de las Atalayas, á la derecha de la carretera de Elche, corta- 
das por la carretera de Novelda y las que componen la sierra de 
Santa Pola. Entre las Atalayas y el mar se presentan otras pe- 
queñas lomas dispuestas con g-ran reg-ularidad, en donde tam- 
bién he encontrado el Mioceno (helvético). Estas colinas for- 
man el Racó de Cherra {Rincón de la Tinaja), y serán objeto de 
otra nota. Limitóme en la presente á los contornos de Alican- 
te, y dejo el resto, hasta conseg'uir la determinación de las nu- 
merosas especies fósiles recog-idas, coniprendiendo la presente 
desde el Calo de las Huertas hasta el álveo de la Rambla de las 
Ovejas, es decir, poco más de lo que expresa el dicho alican- 
tino: De eren d creu. 



Especies nuevas de Coleópteros de Marruecos 

POR 
MANUEL M. DE LA ESCALERA 

Filalia (Sitaris) cerambycina sp. nov. 

Cabeza con ki frente y vértice amarillo-rojizos, fuertemente pun- 
teada y finamente pubescente de amarillo-dorado y pardo-obscu- 
ro; con una línea ligeramente saliente, brillante, longitudinal 
que arranca del occipucio; resto de la cabeza y por debajo negra ó 
pardo muy obscuro, así como los palpos. 

Antenas intensamente negras y males, tan largas casi como el 
cuerpo; extraordinariamente robuslas y muy aserradas hacia afue- 



162 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ra, con todos sus artejos notablemente más largos que anchos, 
excepto el 2.°, libres, trapezoidales, deprimidos y cortados en bisel 
á partir del 4.°; el último tan largo como los dos anteriores reuni- 
dos, estrangulado en su parte media y luego acuminado, al punto 
de parecer formado por la fusión íntima de dos artejos. 

Protórax negro luciente, fuertemente punteado, algo más largo 
que ancho, redondeándose hacia el borde anterior á partir de la 
mitad; apenas saliente hacia el borde posterior, que no es rebor- 
deado; biimpresionado lateralmente en su parte anterior y coa 
una fina estría longitudinal media. 

Escudete negro. 

Élitros diváricos como en los Sitaris y de su misma forma, 
amarillo-claros en su totalidad, excepto una mancha negro-par- 
dusca en su tercio posterior, pero qu€ deja libre el ápice donde 
reaparece el tono amarillo; fina y desordenadamente punteados. 

Abdomen y patas amarillos, exceptuando el extremo de los fé- 
mures, que es negruzco, y algo menos el final de las tibias y 
tarsos ligeramente obscurecidos; tibias posteriores notablemente 
más largas que los fémures correspondientes, aquéllas tan largas 
como sus tarsos. Los tarsos de las patas anteriores é intermedias 
extraordinariamente más largos que sus tibias; coxas y piezas 
metalorácicas-negras ó f)ardo-obscuras. 

Loe. 1 cf. Mogador, 11-1905. 

La forma especial de las antenas y su volumen sin similar 
en sus congéneres, y la extraordinaria longitud de sus tarsos an- 
teriores é intermedio?, me deciden á proponer para esta especie 
una sección en los Süaris, para la que propongo el nombre de 
Filalia, en honor de la dinastía mogrebita; por su coloración debe 
estar próxima á Sitaris táurica Motsch, que no conozco. 

Anoxia Rattoi sp. nov. 

Protórax con pubescencia doble: una corta escamiforme, blanca, 
sentada, escasa, y otra larga, erizada y revuelta, amarillenta, densa. 

Élitros con una sola pubescencia densa, escamiforme, sentada, 
bicolor, amarillenta y blanco-nivosa, formando manchas irregu- 
lares como en emarginata, y aún menos serialmenle dispuestas 
que en ella, en sentido longitudinal, por estar más mezclada la de 
tono amarillo con la de color blanco; en algunos ejemplares las 
dos fajas nivosas yuxtasuturales son bien aparentes, y en otros no 
existen, por predojninar la amarilla, no por frote. 



DE HISTORIA NATURAL. 163 

Los restantes caracteres como en A. emarginata, y en cuanto á 
aspecto general, algo más corta y rechoncha que ella, é inconfun- 
dible por su doble pubescencia protorácica, que la distancia igual- 
mente de A. australis y similares, de las cuales está más alejada 
que de A. emarginata. 

Loe. cf 9. Mogador, 7-1905. 



Nuevos minerales radioactivos de «San Rafael», 
de El Espinar (provincia de Segovia) 



JOSÉ MUÑOZ DEL CASTILLO 

En labor paciente, donde compiten el tesón de los propietarios 
del coto minero de San Rafael por explorar aquellos hermosos 
sitios, y los esfuerzos del centro especial de investigación recién 
fundado por nuestra iniciativa en la Facultad de Ciencias de Ma- 
drid, van siendo reconocidas multitud de muestras que, no son de 
Chalcolita, pero sí radioactivas, en el transcurso del año acadé- 
mico actual; ejemplares de los que buen número está aún á medio 
estudiar, y otros han dado ya materia para este avance. 

Dos motivos nos deciden á publicar los resultados que siguen 
á continuación: uno, el hecho notable que surge de que, en tan 
gran extensión de terreno, lo mismo la superficie que el subsuelo 
posean actividad radiante; lo cual permite sospechar si San Ra- 
fael, bien acreditado por su salubridad, será una verdadera esta- 
ción de cura de aire, y ello debido á la radioactividad que al am- 
biente comunique el suelo. Y otro, el hallazgo de minerales uraní- 
feros dotados de actividad considerable, no ya diseminados, como 
la chalcolita, sino constituyendo filón de potencia, según las no- 
ticias que se nos comunican. 

Ambas circunstancias reclaman con interés que se efectúen ob- 
servaciones y reconocimientos en el sitio, complemenío de los 
trabajos de Laboratorio; y á ello estoy decidido, para muy pronto, 
contando con la cooperación de la Real Sociedad Española de 
Historia natural, tan generosamente patentizada en la presente 
nota por la parte importante que en ella corresponde, y que tanto 
agradezco, á sus distinguidos miembros D. Salvador Calderón y 



i6i " boletín de la real sociedad española 

D. Lucas Fernández Navarro, á quienes he sometido la clasifica- 
ción de las muestras. 

REMESA DEL 3 DE OCTUBRE DE 1905 

I. Paraje: Mina «Flor de El Espinar». 
Clasificación: Roca alterada, con limonita. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 53,75. 

II. Paraje: Mina «Flor de El Espinar» (vía). 
Clasificación: Granito con dorita. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 28,9. 

II r. Paraje: Mina «Flor do El Espinar». 
Clasificación: Cuarzo filoniano con chalcolita. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g. : 12. 

IV. Paraje: Mina «Flor de El Espinar». 
Clasificación: Ortosa. 

Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 55,81. 

V. Paraje: Mina «Delirio». 
Clasificación: Cuarzo con dorita. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g,: 3,33. 

VI. Paraje: Arroyo Mayor, mina «Amable». 
Clasificación: Granito alterado. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 56,25. 

VII. Paraje: Mina «La Cacera». 
Clasificación: Limonita, cuprita y cobre nalivo. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 5,55. 

VIII. Paraje: Mina «La Cacera», pozo «La Reina». 
Clasificación: Rocas con óxidos de cobro y de hierro. 
Radioactividad en voltios-hora- 100 g.: 30,57. 

IX. Paraje: Mina «La Reina», nuevo filón «La Torera». 
Clasificación: Cuarzo con cobre nativo y limonita. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 25,14. 

X. Paraje: Kilómetro 33. 
Clasificación: Roca eruptiva alterada. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.; 7,14. 

REMESA del 3 DE NOVIEMBRE DE 1905. 

XI. Paraje: No indicado. 
Clasificación: Cuprita y limonita. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 67,5. 



DE HISTORIA NATURAL. 165 



REMESA DEL 28 DE NOVIEMBRE DE 1905 

XII. Paraje: 

Clasificación: Limonita, calcita y ¿wolframita? 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: los dos primeros troci- 
tos, 0; el último, 102. 

REMESA DEL 11 DE DICIEMBRE DE 1905 

XIII. Paraje: Mina «La Reina», á 17 m. de profundidad. 
Clasificación: Cuarzo con cuprita y cobre nativo. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g,: 18,4. 

REMESA DEL 27 DE ENERO DE I 90G 

XIV. Paraje: «La Cacera», travesía á Madrid. 
Clasificación: Roca eruptiva alterada, con mica y limonita. 
Radioactividad en vollios-hora-100 g.: 18. 

XV. Paraje: Ti'avesía del pozo á Madrid. 
Clasificación: Pirita limonitizada. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 48. 

XVI. Paraje: Túnel, filón á Madrid. 
Clasificación: Cuarzo con mica y wolframita. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 22,4. 

XVII. Paraje: «La Torera». 
Clasificación: Limonita y cuarzo. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 13,6. 

MUESTRAS EXCEPCIONALES 

Paraje: Siguiendo la carretera desde San Rafael hacia Madrid 
unos tres kilómetros, y separándose de ella como 500 metros, no 
lejos del León, hállase la mina Amable, de donde nos han sido 
traídas, para su examen, varias muestras cuya radioactividad al- 
canza cifras superiores á cuanto hemos podido observar, hasta la 
fecha, en minerales españoles. 

Clasificación: El conjunto de sus caracteres externos asemeja 
la especie de referencia á la pechblenda, á la annercpdila, á la 



i6(i boletín de la real sociedad española 

ilrotantalita, etc. (1). Pero presentándose de la manera mal defi- 
nida que es corriente en los filones y en muchos minerales disemi- 
nados, procedemos actualmente á un reconocimiento químico. 

Radioactividad en voltios-hora-lOü g.: 
?.0I 1,5. — Primer ejemplar ensayado. 
2484,3. — Otro ejemplar algo más puro. 

Observaciones. — 1.'' Con objeto de establecer alguna compara- 
ción entre este mineral y la chalcolita, teniendo en cuenta los 
números graduantes que se atribuyen por varios investigadores 
á tal última especie y á la pechblenda de diversas procedencias, 
encargamos al Sr. González que nos proporcionase una pequeña 
cantidad de lam.inillas del fosfato de Cobre y Uranio de San Ra- 
fael, lo más limpia posible de ganga. Complacidos por dicho se- 
ñor con su habitual bondad, hemos encontrado que la radioacti- 
vidad de las plaquitas que nos envió se halla representada por 
.588,23 voltios-hora-lOO g. 

2.* Atentos á fines análogos, hemos reconocido en el electros- 
copio varios compuestos de Uranio comerciales. Tres decigramos 
de uranato de Plomo acusan una radioactividad de 12.400 voltios- 
hora-100 g. Cifra 5 á 6 veces, tan solo, superior á la del mineral, 
y que da alguna idea industrial de la riqueza del mismo en cuer- 
pos dotados de actividad radiante. 

3." Cinco muestras de la substancia en cuestión, colocadas 
sobre placas fotográficas, han impresionado á éstas notable- 
mente en tres días. 

(Laboratorio de Radioactividad de la Facultad de Ciencias de 
Madrid.) 



(1) La. annero'd i ía Gs considerada como niobato hidratado de Uranio, Itrio, Cerio y 
Torio, en la pegmatida. Groth la clasifica como pironiobato de Itrio y Uranio, prescin- 
diendo de los demás constituyentes. 

La itrotantalita contiene, principalmente, según Grotli, pirotantalato de Itrio y tan- 
talato de Calcio y Hierro, como también pequeñas cantidades de Uranio, Tungsteno 
y Estaño, sin negar la presencia del pironiobato de Itrio. 

Nuestros amigos D. Salvador Calderón y D. .losé Retamal Martin nos dieron á co- 
nocer, hace casi un año, una itrotantalita de Toledo, en que no pudimos discernir la 
radioctividad, acaso por las circunstancias en que hubimos de efectuar el examen, ó 
quizá por carecer de Uranio. 

El mineral de radioactividad importante sobre que hoy empezamos á llamar la aten- 
ción es interesantísimo; y, con el de Toledo, constituye, probablemente, el segundo y 
primer caso de hallazgo de tierras raras en España. 



DE HISTORIA NATURAL. 167 

Boletín bibliográfico. 

Marzo. 

Académie den Sciences. Parig. (Compies rendas.) T. cxlii, n° 5, 29 Janv. 1906. 
LefévPvE: Épreuve general, sur la nutrit. amidée des plant. verles en 
inanition de gaz carbón. — Jacobesco: Nouv. champign. paras., Trema- 
fovalsa MatrucJioti, causant le chancre du Tilleul. — Anthony: Les cou- 
pures génériq. de la fam. des Bradypodidce. — Küntsler et Gineste: 
Gontrib. a la morphol. genérale des Protozoaires supér. — Bonket: Sur 
l'anatom. et riiistolog. des Ixodes.— Kilian: Sur une fauae d'Ammo- 
nites néocrétac. — ISégris: Sur les racin. de la uappe de charriage du 
Péloponese. — Y ves Dei.age: Capture d'un Cachalot du genre Kogia 
Gray,=N° 6, 5 Fevr. 1906. — Wintrebert: Sur le passage á travers les 
gangl. spin. de faisceaux provenaut des racin. motric, chez les Ba- 
trac. — Kilian et Lory: Sur l'exist. de breches calcair. et polygéniq. 
daus les montagn. situées au SE. du Mont Blanc.=N'' 7, 12 Fevr. 
1906. — Gravier: Sur la faune annélidienne 'de la mer Rouge et ses 
affinités.— Pacaut et Vtgier: Les gland. salivaires de VHelix x>omatia. 
IS" 8, 19 Fevr. 1906. — Oardot: Note sur la végétat. bryologiq. de l'An- 
tarctide. — Víala et Pacottet: Sur les levures sporul. de Champign. á 
périthéces ( Gla'osporiumj.— Fizot:: L'évolution des colon, de Diploso- 
)va spovgiforme Giard. -Qüidor: Sur le mále et l'appareil suceur de 
•Jsicothoa Astaci. — Cayeux: Les tourbes des plages bretonnes. 

Académie internationale de Géographie boíanique. Paris. (Bulletiji.j N<'s 197- 
198, 1"' Fevr.-Mars 1906. — Olivier: Les princip. parasites de nos 1¡- 
chens fran(,'ais (suite). — Domin: Plantae novae buhemic. annis 1900- 
1904 detectae vel descriptae (suite). — Léveillé: Sur 1^ présence de 
VAzolla Caroliniana, en Chine.— Cyperacées sino japonaises.— Contrib 
á la flore de la Mayenne ¡ suite J. 

American Natnralist (The). Bostor. N° 470, Febr 1906. — Ayers: The Uni- 
ty of the Gnathostome Type.— Shimer: Oíd Age in Brachiopoda. — 
Eycleshymer: The habits of Necturus maculosus. 

Baleares (Laf). Palma de Mallorca. N."* 62, Enero 1906. 

Broteria. S. Fiel. Yol. v, fase, i, 26 Jan. 1906. — Luisieh: O ultimo Con- 
gresso internac. de Botan. — Rick: Pilze ans Biazil. 

Canadian Entomologist (The). London. Ontario. Yol. xxxviii, n" 2, Febr. 
1906. — Sherman: The Dragon-flies and Damsel-flies. — Pearsali.: What 
Euchaica comptaria. — Swenk: New Bees of the genus Golletes — 
Ainklie: Guests of Spittle Insects.— Wolley Don: List of the Macro- 
Lepidopt. of Alberta (contin.). — Walker: Records in Orthopt, froni 
the Cañad. NO. — Chígnün: Capture oí Sphinx luscitiosa at Montreal. 



168 boletín de la KEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Coquillett: Five new Culicid. from tlie Westlndies. — Babne.s: A new 
Lasiocarapid from Arizona. 

Entomologische LitteratarhlaLter. Berlín. Sechster Jahrg. N" 2, Febr. 1906. 

Feuille des Jeunes Naturalistes (La). París. — Goury et Güignon: Les 
Insect. parasites des Cracífér. — ALESSA^DRI: Nouv. genre de cépha- 
lopod. de rÉocéne des envírons de París. — Dadtzesbero et Ddrou- 
cHOUx: Supplém. á la fauuul. malacolog. des envír. de Saiut-Malo (fin). 

Ingeniería. Madrid. N.os 31-33, Febr. 1906. 

Institució catalana d'Historia natural. Barcelona. (Butlleti.) — Fagot: 
Contríb. á la faune malacolog. de la Catalogne. — Maluqüer: Guía per 
la cassera, preparac. y conservac. deis lepidópt. 

Instituto Físico-Geográfico Nacional de Costa Rica. San José de Costa 
Rica. (Anales.) T. ix, 1896. 

Instituto Geológico de México. México. (Parergones.) T. i, n.° 9, 1905.— Or- 
DÓÑEZ: Los Xalapazcos del Estado de Puebla (1." parte). 

Johns Hopkins Hospital (The). Baltimore. (Bulletin.) N° 179, Febr. 1906. 

Musée Océanographique de Monaco. Monaco. (Bulletin.) W 58, 29 Janv. 
1906.— JoüBix: Les larves et les métamorph. des aním. marins.=N° 61, 
10 Fevr. 1900. N" 62, 12 Fevr. 1905.— Nathansohs: Sur l'icfluence de 
la circulat. verlicale des eaux sur la production du Plankton marin. 

Musée Teyler. (Archivis.) Haarlem. Serie ii, vol. ix, 3." y 4." parte. 

Novitates Zoologicae. Tring. Vol. xin, n*^ 1, 1906. — Hellmayr: On tlie birds 
of the ísland of Trmidad. — Warrex: New Drepanulidae, Thi^rididae, 
Uraniidae and Geometridae. — 3 ok\)\tí: Two new ^graHsítWae. — Roths- 
CHiLD: On a new parasít. tineid moth from Queensland. — Jordán aud 
Rothschild: Notes on the SipJionaple7-a from the Argentine. — New 
Sphingidae. — llocuscBíhX): Notes on bat fleas.— Two new Saturniidae. 

Observatorio Meteorológico magnético central de México. México. ( Boletín. } 
1902. 

Fhiiippine Journal of Science (The). Manila. Vol. i, n"^ 1, Jan. 1906.— 
Freer: On the Water Relations of the coconut Palm (cocos nucífera). 
On the Oil Produc. from the Nuts. — The Factors Entering into the 
Rancidit. of the Oil. —The Insects attacking the Trees. — Walker: 
The Coconut and Its Relation to the Product. of coconut Oil. — 
Woolley: The Occurrenc. of Schistosoma Japonicum in the Philíppine 
Islands. 

Philippine Weather Burean. Manila. (Bulletin.) August 1905. 

Pliysilcalisch-Medicinischen Gesellschaft. Würzburg. (Sitzitngs-Berichte.J 
N«is 3-6, 1905. 

— ( Verhandlimgen.) Band xxsviii, nos 2-4. 

Real Academia de Ciencias y Artes. Barcelona. (Boletm.) Vol. ii, n." 8, 1906. 

Revista Científica profesional. Barcelona. N." 87, Enero 1905. 

(Continuará.) 



Sesión del 4 de Abril de 1906. 

PRESIDENCIA DE D. FLORENTINO AZPEITIA 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué 
aprobada. 

Admisiones. — Fueron admitidos como socios numerarios los 
Sres. D. Eduardo Amoedo y Galarmendi, D. Maximino San 
Mig'uel de la Cámara, D. ManuelJerónimo Barroso y D. Joaquín 
García González, presentados, respectivamente, por D. x4.ntonio 
Zulueta, D. xlbelardo Bartolomé del Cerro, D. Agustín Cabrera 
y Díaz y D. Igmacio Bolívar. 

Fué presentado un nuevo socio numerario. 

Correspondencia. — Se leyeron dos cartas, una de Mr. A. Grou- 
velle y otra de Mr. J. Bourg-eois, dando las g-racias por su nom- 
bramiento de socios correspondientes. El Sr. Grouvelle mani- 
fiesta al mismo tiempo que desea recibir las publicaciones de la 
Sociedad, abonando la cuota correspondiente. El Sr. Bourgeois 
remite, con su carta, alg-unas de sus publicaciones sobre insec- 
tos coleópteros, para enriquecimiento de nuestra biblioteca. 

Notas y comunicaciones. — El Secretario presentó un trabajo 
de D. Daniel Jiménez de Cisneros, referente á sus excursiones 
g'eológ'icas por la provincia de Alicante en el mes de Marzo 
último. 

—El Sr. Calderón leyó un trabajo bibliog-ráfico de nuestro con- 
socio el P, Filiberto Díaz sobre la industria aurífera en la ac- 
tualidad. 

— El Sr. Martínez de la Escalera presentó la descripción de una 
especie nueva del g-énero Asida, y leyó una nota sobre una 
Sii(/niodera paleártica . 

— El Sr. Ribera le3'ó una nota del Sr. Cabrera Latorre, rela- 
tiva á los chimpancés del Muni. 

— El mismo Sr. líibera dio lectura á una comunicación 
sobre la cría y aprovechamiento del avestruz en Europa. 

A propósito de las curiosas é interesantes noticias de que dio 

T. VI.— Abril, 19C6. ' 12 



170 boletín de la real sociedad española 

cuenta el Sr. Ribera, el Sr. Zulueta dijo que en el Jardín Zooló- 
gico del Parque de Barcelona hay una pareja de avestruces 
que se han reproducido en domesticidad,pero cuyas crías han 
muerto siempre jóvenes. 

— El Sr. Amoedo dio cuenta de los trabajos que, en unión de 
su compañero Sr. Zulueta, están llevándose á cabo para re- 
constituir la tortug-a fósil encontrada en las cercanías de Va- 
llecas, manifestando que hasta la fecha han podido reconsti- 
tuirse varias placas dorsales, los huesos coracoides y algún 
otro. 

— El señor Presidente añadió algunos detalles sobre el trabajo 
de reconstitución de dicho quelonio, consignando que se podrá 
llegar á la determinación especifica del ejemplar encontrado. 
Hizo justos elogios de los Sres. Zulueta y Amoedo, por el acierto 
con que están llevando á cabo la reconstitución de este fósil. 

— El Sr. Lázaro é Ibiza presentó y leyó una noticia sobre el 
hallazgo del Couvolmilus Durandoi en España. 

Notas bibliográficas.— El Sr. Calderón leyó la siguiente: 

Pilz, R. — Die Bhiglanzlagersüítteih von Mazarrmí in Spanien 
(Los yacimientos de galena de Mazarrón).— Zeitsch. f. prakt. 
Geol., t XIII, Berlín, 1905, págs. .385-409. Con un plano y 20 figu- 
ras intercaladas. 

El autor comienza por una ojeada sobre la geología del dis- 
trito minero de Mazarrón, constituido por rocas arcaicas, .ter- 
ciarias y cuaternarias. Las Sierras principales consisten en 
calizas, dolomitas, pizarras micáceas y filitas; estas últimas 
en el contacto con las rocas eruptivas más modernas, consisten 
en pizarras sericíticas, afines á las verdaderas talcocitas, con 
intrusiones de pizarras anfibólicas y cuarzo. 

La cadena arcaica principal está atravesada por rocas erup- 
tivas terciarias, tanto andesitas básicas como dacitas. Ambas 
se hallan bastante alteradas, tanto por acción atmosférica 
como por manantiales termales, convirtiéndose en kaolín, y 
á trechos en materias aluminosas, bajo la influencia de las 
aguas sulfhídricas. Las rocas eruptivas yacen sobre cuarzo 
y sobre el terciario más moderno, que el autor califica de 
plioceno. 

Los yacimientos de galena aparecen entre las dacitas y en 
los contactos de ellas con las rocas arcaicas, ya en masas, ya 



DE HISTORIA NATURAL. Hl 

diseminadas ó ya como verdaderos filones. El espesor de éstos 
es tan variable, que los hay desde 10 cm. hasta varios metros. 
y su extensión es g-eneralmente rau_y reducida. 

Las o-ang"as contienen, además de detritus de rocas y mate- 
rias arcillosas, hierro espático, calcita, dolomita, en parte per- 
lada y en parte parda, baritina y cuarzo, y como formaciones 
modernas yeso y mendozita; en los filones hay, en cambio, 
g-alena, blenda, pirita, marcasita, calcopirita, mag'uetita y 
rara vez olig-isto especular, plata nativa y mercurio, y como 
productos secundarios limonita, cerusita, smithsonita, piro- 
morfita y mimetesita. 

Los parajes en que radican estos yacimientos son tres: el 
monte de San Cristóbal, Los Perules y Las Pedreras Viejas. 

La estructura de estos filones es, por lo común, la de masas 
desordenadas, rara vez brechiformes ó lechos. 

Los productos primarios de orig-en profundo se disting^uen 
por ser una mezcla de g-alena y blenda, eng*astadas en cuarzo 
y magmetita, que faltan á mayor profundidad, acabando por 
esterilizarse; los secundarios se encuentran en el coronamiento. 
La ley sufre grandes alteraciones, sobre todo donde los filones 
están atravesados por las rocas arcaicas. Es de notar la elevada 
ley de plata de la g-alena arg-entífera, la cual es, en g-eneral, 
de 1 393 á 1.746 g-., y lleg-a, en ocasiones excepcionales, hasta 
6.687 g". por tonelada de plomo. 

Termina el autor haciendo la historia de estas minas y tra- 
tando de su explotación. 

Secciones. — La de Barcelona celebró sesión el dia 7 de Mar- 
zo, bajo la presidencia de D. Ramón Turró. 

Fué leída y aprobada el acta de la sesión anterior. 

— El Sr. Turró dio lectura á una interesante nota titulada «Di- 
gestión del Bacilus Virg-ula y del Bacilusde Ebher por el jug-o 
tiroideo», explicando al mismo tiempo alg-unos detalles obser- 
vados en dichos fenómenos autolíticos. 

— El Sr. Llenas dio cuenta de que existía en los arenales de 
Casa Antúnez la variedad albidus Friv. del Tribitlus terrestris, 
hasta hoy citada sólo en España por Lang-e en el reino de 
Murcia. Presentó además el Sr. Llenas varios ejemplares de 
dicha variedad. 

No habiendo más asuntos que tratar, se levantó la sesión. 



172 boletín de La REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

— La Sección de Zaragoza celebró sesión el día 28 de Fe- 
brero, bajo la presidencia de D. Pedro Ferrando. 

— El P. Navas, recordando un articulo publicado en la FeíiilJe 
des Jeunes natiir alistes, sobre la distribución g-eog-ráfica del 
aiulusco Helix (Leucochroa) candi dissima, que se dice litoral, 
presenta ejemplares, recog-idos por él, de localidades no men- 
cionadas y dig-nas de consig-narse, por ser interiores de la Pe- 
nínsula. Estas son: Granada, en la Sierra Elvira; Zarag-oza, 
frecuente en los alrededores de la ciudad; Valdespartera y 
Ag-reda (Soria), que es la localidad más interior. En Tortosa 
halló una forma turriculada muy interesante. 

— El mismo presenta lamonog-rafía de losHemeróbidos (Neu- 
rópteros) neárticos, por Banks, de interés para la taxonomía 
de los paleárticos. 

— Sobre los Bombus (Himenópteros) de Bohemia ha escrito 
una monog-rafía el Profesor Klapálek, de Prag-a. Contiene datos 
interesantes de anatomía, que podrán ser útiles también á los 
himenopterólog'os de España. 

— El mismo P. Navas dijo que el Btibo hamatus Keng-, que se 
cita en la pág*. 95 del Boletín de nuestra Sociedad, es Bnhopsis 
hamatus Klug-. 

— La misma Sección celebró sesión el día 28 de Marzo, bajo 
la presidencia de D. Pedro Ferrando. 

Fué propuesto para socio numerario D. Ramón Gómez, por 
el P. Navas. 

— El señor Presidente manifestó que á D. Vicente de Val y 
Julián, Vicepresidente déla sección, le había sido reg-alada una 
g-ran Placa de iñata. con expresiva dedicatoria, por el Coleg-io 
Farmacéutico de Córdoba, en nombre de todos los de España, 
por haber sido el iniciador y org-anizador de la Asamblea Na- 
cional de Farmacéuticos que se celebró en Zarag-oza en 1904, y 
propuso se hiciese constar en acta la satisfacción de todos por 
la distinción de que había sido objeto, acordándose por unani- 
midad. 

— El Sr. Navas presenta los trabajos del Sr. Banks, de los 
Estados Unidos, sobre Neurópteros, de interés para la entomo- 
log-ía g-eneral y aun para la europea, á pesar de versar sobre 
Neurópteros neárticos. 

El primero lo titula «Descripciones de Neurópteros neárticos 
nuevos». Son 47 las especies que se describen, cuyos tipos 



DE HISTORIA NATURAL. 173 

existen en la colección de Banks. Las descripciones están en 
inglés. Acompañan al trabajo dos láminas. 

El seg'nndo es la «Revisión de los Hemeróbidos neárticos». 
El autor, que ya había hecho una revisión de los Crisópidos 
neárticos, prosignie en sus favoritos estudios con la revisión de 
los Hemeróbidos. Primeramente los mismos nombres de Heme- 
róbidos y Crisópidos que conserva, nos parecen muy acertados, 
en vez de llamar Hemeróbidos á los Crisópidos, como alg-unos 
hacen. 

Divide los Hemeróbidos en tres subfamilias: DUarinos, Sisi- 
rinos y Hemerobinos. 

Separando con H;igen los Dilarinos para constituir familia 
aparte, los Diláridos, análog'a si, pero muy distinta de los He- 
meróbidos, dividiremos á éstos en dos tribus: Sisirinos y Heme- 
robinos, bien caracterizados por la estructura de sus alas. 

Tres nuevos g-éneros establece el autor, dos de los cuales, 
Lomamyia y Boriomyia, preferimos escribir Lomariúa y Borio- 
mia. á fin de evitar la desinencia en 7nyia, adoptada para alg-u- 
nos g'éneros de Dípteros. 

Las descripciones son completas y sencillos y claros los cua- 
dros dicotómicos, por lo cual, y porque al menos cinco especies 
de Hemeróbidos neárticos existen también en Europa, es útil 
para la entomología europea el bien elaborado trabajo del se- 
ñor Banks. 

— El Sr. Ferrando lee una nota sobre «Rocas hipogénicas de 
Zarag"oza». 

Notas y comunicaciones. 



Homenaje á Rodríguez Femenias 



POR 

ODÓN DE BUEN 



En los últimos días del año pasado celebró el Ateneo de Ma- 
lión una solemne velada en homenaje al sabio botánico que 
fué socio fundador de esta Sociedad. Presidía el ilustre Co- 
mandante de Estado Mayor D. Antonio Victory y asistieron las 
autoridades locales. Adhirióse, por expresivo teleg-rama del 



174 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Rector, la Universidad de Barcelona, y representaba á ésta 
nuestro consocio D. Odón de Buen. La Real Sociedad española 
DE Historia natural tuvo por representantes, al Sr. Alabern 
y al Secretario de la Sección de Barcelona Dr. Llenas. 

Leyó el Sr. Ballester, dig-no Secretario del Ateneo, una bien 
escrita Memoria acerca de Rodríg-uez Femenías, uno de los 
fundadores de aquel centro de cultura, y estuvo encarg-ado del 
discurso en homenaje al sabio alg-ólog-o menorquín, el señor 
de Buen. Terminó la velada con discretas frases del presidente 
en nombre del Ateneo y en nombre de la apenada familia de 
Rodríg'uez Femenías. 

El Ateneo g'uarda las ricas colecciones alg-ológ-icas del re- 
nombrado botánico, por cuya buena conservación hacen votos 
todos los especialistas. Guarda, igualmente, las importantes 
colecciones de Cardona y Orfila. 

Contribuyendo á tan justo homenaje, reproducimos á conti- 
nuación alg'unas notas del discurso del Sr. de Buen, que, de 
este modo, podrán ag-reg-arse á la biog-rafía escrita por D. Fede- 
rico Gredilla y Gauna y publicada en este Boletín (1). 



«Rodríg-uez Femenías había nacido en Mahón el año 1839, y 
en Mahón pasó casi toda su vida. La capital de Menorca g-uar- 
da recuerdos imperecederos de las iniciativas que había toma- 
do y de las actividades que desarrolló en beneficio de la cul- 
tura pública y del prog-reso de aquella isla, desde los carg-os 
elevados que desempeñaba, tanto en el terreno político, como 
en el financiero. 

De intelig-encia perspicaz, de una firmeza g-rande, y, sobre 
todo, de un extraording-rio amor al estudio, puso sus excep- 
cionales condiciones de carácter al servicio de las Ciencias 
Naturales, alcanzando justa fama de botánico concienzudo. 

Cuantos naturalistas, atraídos por la sing-ular riqueza de la 
flora y la fauna menorquinas, visitaron la isla, fueron sus ami- 
gaos, sus corresponsales, y aún sus admiradores; cuantos le 
consultaron respecto á las especies críticas de aquel territorio, 



(1) Gracias á las facilidades que para ello hemos encontrado en la Junta directiva 
de aquella culta Corporación damos ho^' el retrato del ilustre botánico, objeto de esta 
nota, lo que no pudimos hacer cuando se publicó la biografía del mismo. (Nota de 
la C. de P.j 



Boletín de la Soc. Españ. de Hist. Nat. 





ÜK HISTORIA NATURAL. 1"5 

obtuvieron amable y sabia respuesta. De aquí la reputación que 
g-ozaba fuera de España. De aquí que su nombre esté unido al 
descubrimiento de muchas especies botánicas y aún zoológ"i- 
cas: Sagina, Senecio, Meniha y Micromeria Rodrif/uezH; Peltogas- 
ter Bodrigiiczii , curioso crustáceo parásito de los Pagunis, etc. 

Cultivó especialmente la botánica fanerog-ámica primero, 
y la alg-ülog'ía después; pero recopiló cuidadosamente cuanto 
se escribía acerca de la Historia Natural de Menorca, y en 
folletines de los periódicos de Malión pueden hallarse notas 
suyas sobre Espong-iarios, Pólipos, Equinodermos, etc., que 
habían sido citados ó descritos por los zoólog-os que visitaron 
la isla. 

Aunque no se dedicó especialmente á la Geolog-ía, en los 
tiempos en que era apenas conocida la de Menorca, hizo indi- 
caciones muy precisas acerca de los terrenos allí representados. 

Hermite, en su Descripción geológica de Mallorca y Menorca, 
consig-na lo sig'uiente: <<Las ideas de Rodríg^uez acerca de la 
reg-ión septentrional de Menorca, son más exactas que las de 
Marmora» (1). 



Hacia el año 1860 se iniciaron en Rodríguez Femenías las 
aficiones botánicas. Quien g-uió sus primeros pasos fué un 
amig-o íntimo, M. de Colombier, Inspector de Telég-rafos en 
Francia, con el cual herborizó en Mallorca y Menorca y al que 
rinde homenaje de reconocimiento en uno de sus escritos (2), 
haciendo constar que el cultivo de la Ciencia le había deparado 
g-randes satisfacciones. 

Sus progresos botánicos pueden verse en la serie de trabajos 
que publicó, principalmente en los Anales de la Sociedad es- 
pañola de Historia Natural, de la que era socio fundador. 

Catálogo razonado de las plantas vascíilares de Menorca ( 1865 
á 1868). Son muy notables los capítulos que dedica á la des- 
cripción de la isla y á los estudios realizados en ella hasta 
aquella fecha. 

Dos especies nuevas de Menorca. («Bull. Soc. Bot. de France», 
1869). 



(1) Aludía á los datos consignados por Rodríguez en 1835, en el capítulo Aconstitu- 
ción fisica>> de su Cat. de las plantas de Menorca. 

(2) Excursión botánica al Puig de Torrella (Mallorca). 



176 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Catálogo de las plantas y árboles de adorno que se cultivan e7i 
Menorca, 1874. Ampliado eii 1901. 

Suplemento al Catálogo de plantas vasculares de Menorca. 
(«Anales Soc. esp. H. n.», vol. iii, 1874). 

Catálogo de los Musgos de Baleares. («Anales Soc. esp. H. n.». 
vol. IV, 1875). 

Adiciones á la Flora de Menorca. («Bull. Soc. Bot. de France», 
1878). 

Cultivo y explotación del esparto. Mahón, 1878. 

Excursión botánica al Puig de Torrella (Mallorca). («Anales 
Soc. esp. H. n.», vol. viii, 1879). 

Herhorización en Panticosa, Julio y Agosto de 1879. (« Anales 
Soc. esp. H. n.», vol. xix, 1890). 

Flórula de Menorca. Un tomo de 200 y xv pág-inas, que com- 
prende cerca de 1.000 especies. Están excluidas las Algas. 
Mahón, 1905. 

Esta última obra, la más completa de las publicadas acerca 
de la Flora menorquina, acabó de imprimirse poco antes de la 
muerte del autor. De sus mismas manos tuve el honor de reci- 
bir un ejemplar en una de las frecuentes visitas que hizo en 
los últimos meses de su vida á mi laboratorio de la Univer- 
sidad. 

Las publicaciones citadas suponen un enorme trabajo de 
investigación; muchos años invertidos en el estudio; una gran 
escrupulosidad y verdadera conciencia científica. Pocas de sus 
determinaciones específicas fueron corregidas. 

Este carácter serio, escrupuloso, le había captado las simpa- 
tías del gran botánico Willkomín, con el que sostuvo íntima y 
frecuente correspondencia, y de cuantos tuvieron relaciones 
científicas con él, que fueron muchos. 

Aparte de la comprobación concienzuda de aquellas especies 
anteriormente citadas, ó halladas primeramente por él en Me- 
norca, se debe al Sr. Rodríguez Femenías el descubrimiento y 
la descripción de bastantes fanerógamas nuevas para la Cien- 
cia. A la ñora balear pertenecen las siguientes: 

Lepidium Carrerasii, Viola stolonifera, Vicia hifoliolata, Qa- 
lliimi Crespinianum, Centaurea Baleárica, Lysimachia Minori- 
censis, Linaria fragilis, Digitalis dubia, Daphne vellaoides, 
Malva Minoricensis, Althcea Baleárica, Allium cestivalis. 

Su última nota fanerogámica la trajo personalmente á mi 



DE HISTORIA N'ATURAL. l^iT 

laboratorio poco antes de morir. Hablando y consultando con 
él tiempo atrás acerca de las plantas que había yo visto y re- 
cogido en la isla de Cabrera, en los dos últimos veranos, le 
indiqué me parecían los Scolijmus, allí abundantes, de porte 
distinto al S. hispanicus; que quizá correspondiesen á la espe- 
cie >S'. grandi/lorus Desf. Un día de este verano encontré en mi 
mesa de trabajo un ejemplar fresco de S cohj mus grandi flor us j 
una nota del Sr. Rodríg-uez diciendo que, en efecto, debía con- 
siderarse aquella planta como perteneciente á la ñora balear. 



Con ser importantes los trabajos fanerog-ámicos del Sr. Ro- 
dríg-uez Femenías, no tienen, ni con mucho, la trascendencia 
científica que sus investigaciones acerca de las Algas. 

Está ligada tan íntimamente la flora marina á las circuns- 
tancias del medio, y ejerce en la región litoral influencia tan 
grande en la vida de los animales, que para juzgar délas con- 
diciones bionómicas de una zona, es un dato precioso el cono- 
cimiento de las alg-as que en ella viven. 

De los trabajos realizados por nuestro ilustre consocio acerca 
de las algas que habitan los diversos fondos de ]ñ planicie Uto- 
ral que circunda el grupo mayor de las islas Baleares (Mallor- 
ca, Menorca y Cabrera^, han de sacar mucho partido los bió- 
logos. 

Hasta las campañas de dragado y sondeo realizadas en de- 
rredor de aquel Archipiélago por el vapor Roland, del Labora- 
torio Arago (anexo de la Sarbona) (1), sólo noticias sueltas se 
tenían de tan interesante comarca mediterránea en lo referente 
á la biología marina. Encomiábanse la riqueza de la fauna y la 
excepcional posición de aquellas islas; se habían descrito espe- 
cies típicas; pero ningún estudio metódico, de carácter gene- 
ral, se había llevado á cabo. 

Las investigaciones algológicas de Rodríg-uez eran el dato 
más positivo. En ellas ya se vislumbraba la variedad y riqueza 
de la planicie litoral de Menorca constituida por terrenos g*eo- 
lóg-icos varios. De los trabajos de nuestro biografiado se había 

(1) Véase mi trabajo La Región Méditerranéenne des Baleares. (Bull. Soc. Zool. de 
France. Sept. 1905.) 



ns boletín de la real sociedad española 

deducido ya la profundidad á que alcanzaba en aquellas ag-uas 
la influencia de la luz solar. 

En adelante, cuando se complete el estudio bionómico de la 
planicie litoral balear, después de la futura campaña del Ro- 
land, podrá apreciarse hasta qué grado han sido trascenden- 
tales los trabajos alg'ológ'icos de Rodríg-uez Femenías. 

Uno de los últimos que realizó fué la clasificación de las 
alg-as recog"idas por el Roland en la campaña de 1904. Por el 
interés que esta lista, aún inédita, ofrece, la copio á conti- 
nuación. 



Alg'as de Porto Cristo (Mallorca), recogidas sobre las rocas 
de O., á 2 m. de profundidad. 
Halimeda Tuna. 
Asperococcus hilbosus. 
Rypnea imisciformis. 



Alg-as recog'idas en la punta NO. de Cabrera. Fondo de cas- 
cajo. Profundidad de 63 á 112 m. 
Palmo'phylUim orbicula tum. 
Codüim tomentosum. 

— Biirsa. 
Carpomitra Cabrera. 
Halopteris fiHcina. 
Zanardinia coUaris. 
Cystosira Montagnei. 
Neurocauloii grandifolmm . 
Lome7itaria 'phaligera. 
RhodophyUis blfida. 
Gloiocladia fiircata. 
SphíBTococcus coronopifolius . 
PeyssoneJUa squamaria. 
Rytiphlcea tinctoria. 
Vidalia volubilis (1). 



(1) Esta especie, que conocen los pescadores con el nombre vulgrar de herba torta, 
tapiza grandes extensiones de la planicie entre Mallorca y Cabrera. La red salió algu- 
nas veces llena por completo de Vidalia. 



DE HISTORIA NATURAL. 179 



Sp. nova, próxima á Fauchea. 
Callymeuia microphylla. 



Algas recogidas á 6 millas al SSE. de Cabrera. Fondo de 
arena g-ruesa conchífera. Profundidad, 101 m. 
Laminaria Rodriguezii . 
Dictyo ta dicho tom a . 
PhyUo'phova nervosa. 
Fauchea repens. 

— niicrospora. 
PeyssoneUia squamaria. 
Balyseris polijpodioides. 



Rodríguez debió comenzar sus investigaciones algológicas 
hacia 1880. 

En su afán de estudiar todos los seres naturales de la flora 
y fauna menorquinas. viendo el escaso conocimiento que se 
tenía de las algas de aquella región, abordó resueltamente su 
estudio. 

En verdad que está muy abandonada esta especialidad por 
nuestros naturalistas. Apenas si tenemos de la rica flora algo- 
lóg'ica de nuestras variadas costas, otros datos que los de Ro- 
dríguez, los de Lázaro é Ibiza, acerca de las algas del Cantá- 
brico, y los de G. Fragoso, respecto á las de la costa gaditana. 

Contribuyen al abandono, en primer término, las dificulta- 
des de la recolección y del estudio; hay que disponer de dragas 
y embarcaciones á propósito, que motivan gastos de alguna 
cuantía, dada nuestra pobreza; hay que arrostrar las fatigas 
de la pesca del tou, ó retribuir bien y adiestrar á los pescado- 
res, y hay que contar con microscopio, bastante material y 
costosa biblioteca. 

La fortuna de Rodríguez Femenías le permitió vencer la ma- 
yor de las dificultades, y su amor al estudio y su inteligencia, 
hicieron lo demás. Yo le oí decir muchas veces que era la al- 
golog'ía una especialidad muy cara. 

Para favorecer el desarrollo de la afición á estos estudios, 
tenía el pensamiento de publicar una obra con claves y nume- 
rosos grabados; preparó no pocos materiales, que he visto. 



l^(0 boletín de la real sociedad española 

Desgraciadamente, la muerte le ha sorprendido sin lleg-ar á 
realizar sus nobles propósitos. 

Al comenzar sus trabajos de alg-olog-ía, fué su consejero 
M. Bornet. Asi lo hace constar en el párrafo sig'uiente al dedi- 
carle una especie nueva: «Fué— dice — un g-uía tan inte ig-ente 
y un apoyo tan eficaz en mis investigaciones, que le corres- 
ponde de derecho g-ran parte del mérito que pueda caber k mis 
descubrimientos.» 

En 1888 apareció en estos Anales su trabajo fundamental: 
Algas de Baleares. 

En notas sueltas, que titulaba Dalos algológicos, fué publi- 
cando después sus descubrimientos y observaciones. En los 
mismos Anales vieron la luz los signiientes: 

I. Dos esjjecies mievas del gen. uSilophylhim». 

II. La constiliicUn mineralógica del suelo ¿puede contribuir á 
la riqueza algológica de nn pais^ 

III. Una especie nueva del gen. <.<Cladhgmenia». 

IV. Nuevas Jiorideas. 

Para inmortalizar su nombre en la ciencia, le dedicó Schmitz 
el g'énero Rodrigiiezella, y allá en los interesantísimos fondos 
de la planicie litoral de Baleares, extiende sus anchas frondas 
la más hermosa de las alg-as de la reg'ión: la Laminaria Rodri- 
giiezii de Bornet.» 



Nota sobre la cria y aproveciíamiento del Avestruz en Europa 

POR 

EMILIO RIBERA 

Hace alg'unos meses pudieron nuestros consocios tener noti- 
cia por el periódico Alrededor del Mundo y por alg-ún otro de 
que en Niza se habia instaurado una Granja de Avestruces, 
como los franceses llaman á los establecimientos agrícolas des- 
tinados á la cría metódica y á la explotación de estas g-randes 
aves. Se trataba de un ensayo hecho con las precauciones de- 
bidas para ver de obtener en- el litoral mediterráneo francés lo 
que en Arg^elia vienen hace años consig-uiendo nuestros veci- 
nos transpirenaicos. La nueva g'ranja ha dado excelentes re- 
sultados, y me ha parecido por ello que tendría interés para la 



DE HISTORIA NATURAL. 181 

Sociedad Española de Historia Natural que se supiera que 
en aquélla viven ya más de cien avestruces, en plena y ñor" 
mal producción, demostrando la posibilidad de la aclimata- 
ción y aprovechamiento de tan útil animal, no sólo en Niza, 
sino en todas las localidades de condiciones climatológicas 
análog-as de Europa, de las que tantas tenemos en España. 
Sabido es que los productos aprovechados en este caso son: las 
plumas, cuyo valor, en la ornamentación femenina las mejo- 
res, y en la confección de penachos y plumeros de lujo las res- 
tantes, es muy valiosa; los huevos no empollados, que se ven- 
den para objeto de adorno; las pieles, que tienen mucho apre- 
cio; la g-rasa, que lo consigue mayor aún en la perfumería de 
lujo, y los excrementos, que, mezclados con la arena del par- 
que en que se mantiene encerrados á los avestruces, consti- 
tuyen un regular abono. 

Y conste que los franceses no se contentan con esta explota- 
ción para sus posesiones de Argelia y para Niza, sino que su 
Gobierno acaba de nombrar un delegado para que estudie y 
proponga la introducción de este nuevo ramo de riqueza en 
todas las posesiones francesas en que pueda resultar en bue- 
nas condiciones. Conste también que, al extender la explota- 
ción del StriUMo Camelus L., no hacen más que copiar á los 
ingleses, que, comprendiendo las grandes utilidades que ha- 
bía de dar, la tienen extendidísiraa en sus dominios del Cabo, 
del Natal y del alto Egipto; sólo en el primero pasan de cien 
mil los avestruces que hay hoy en domesticidad. 

Con la extensión de este negocio se ha conseguido que no 
desaparezca especie tan interesante, que en estado salvaje lle- 
vaba rápido camino de destrucción, perseguida por la codicia 
generalmente ignara de los cazadores, como ha ocurrido ó va 
á ocurrir con otras especies de grandes mamíferos y aves. 

No terminaré esta ligera noticia sin excitar á nuestros con- 
socios á que procuren la introducción en España y sus islas 
de tan útil aprovechamiento, para el cual mé propongo bus- 
car y publicar cuantos datos puedan ser pertinentes y de inte- 
rés científico ó aa-rícola. 



lf-2 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Sobre el chimpancé llamado «enganga»' por los pámiies del Muñí 

POR 

ÁNGEL CABRERA LATORRE 

Desde que, hace tres años, me ocupé de las especies del g"é- 
nero Chimpancé en mi trabajo sobre los mamíferos de la re- 
g-ión del Muni (1), se han publicado acerca de estos g-randes 
monos dos estudios importantísimos que ponen en claro cier- 
tas cuestiones no bien resueltas en aquella época, y como con- 
secuencia me oblig-an á rectificar ciertos errores en que en- 
tonces me hizo incurrir la falta material de comparación apro- 
piado al objeto. El primero de dichos estudios por el profesor 
Matschie, apareció en los Sitziings-Berichten der Gesellschaft 
natm'forsckender FreumJe, Berlín, 1904, p. 55. El segundo por 
Rothschild, fué publicado en los Proceedings de la Sociedad 
Zoológ-ica de Londres, tomo i de 1904, p. 413. 

Dos notables sorpresas supuso para el zoólog-o el primero de 
estos trabajos. Consistió la primera en devolver Matschie al 
g-énero en cuestión el nombre de Simia, y á su especie tipo el 
de Simia satyrus, que de derecho le corresponde, y que equi- 
vocadamente venía aplicándose al orang-után. En la edición 
de 1758 del Sistema NatiiTOS, considerada hoy como punto de 
partida para los efectos de la ley de prioridad, Linneo llamó, 
en efecto. Simia satyrus á un antropomorfo neg-ro y africano, 
al mismo que Tulpius había descrito bajo el nombre de Saty- 
rus indicus y que realmente era un chimpancé joven de la 
costa Occidental de África. Verdad es que el mismo Linneo 
aplicó el mismo nombre al orang-után en la edición de 1866; 
pero estando ya empleado para otra especie, lóg-icamente ha 
de llevarlo la primera á quien se dio. La seg-unda sorpresa 
fué que el famoso tscheg-o, el Troglodytes tschego deDuvernoy, 
considerado por unos como variedad, por otros como buena 
especie y por alg-unos como un híbrido, resultó no ser más que 
el mismo chimpancé común, el T. niger de Geoffroy, ó sea el 
Simia satyrus de Linneo, lleg-ado á la edad adulta. 

(1) Memorias de la Soc. Esp. de Hist. Nal., i, 1903, p. 40. 



DK HISTORIA NATURAL. 18S 

Actualmente no cabe ya discusión acerca de estos dos extre- 
mos, y así vemos que Rothschild, en su trabajo, se muestra en 
un todo conforme con ellos. En cuanto al número de especies 
que contiene el género, punto sobre el cual tanto se ha discu- 
tido, la cosa varía, pues mientras Matschie admitió siete, Roths- 
child reduce este número á cinco, advirtiendo que el eminente 
zoólog-o del Museo de Berlín, tras de nuevas y más detenidas 
investigaciones, se encuentra conforme con esta última opi- 
nión. También participa de ella el ilustre africanista Sir Harry 
Johnston (1), y no hay que decir si es de valor el parecer de 
quien tan bien conoce la fauna africana y tantas oportunidades 
ha tenido de estudiarla en la propia África. 

De estas cinco especies, ti es {Shniasatynis, S.koolookamhaj 
S. Anbryi) son comunes al Kámerun y al Gabón. Los pámues 
del río Muni, sin embarg'o, sólo parecen conocer dos, acaso 
porque la tercera no se acercará tanto á la costa. Una de estas 
dos especies, la que ellos llaman ngoro, nkwrii ó nkulii, es 
evidentemente el S. satyrns, ó Troglodijtes niger de Geoffroy. 
YA ejemplar joven y el cráneo de hembra adulta que del Cabo 
San Juan trajo el Sr. Escalera, no dejan duda alguna respecto 
á este punto. Por lo que toca á la segunda especie que los in- 
dígenas denominan enganga y que yo describí y representé en 
mi trabajo, fué en este considerada como AníhropopUheciis 
tschego, Duv.; pero desde el momento en que este nombre re- 
sulta ser sinónimo de S. satyrns, debo inevitablemente modi- 
ficar mi opinión. 

Que el enganga no es el S. satyrns, es indudable. Sus peque- 
ñas orejas, sus manos estrechas y largas y otros muchos carac- 
teres enumerados en mi descripción de un macho muy adulto, 
lo demuestran suficientemente. Tampoco puede ser el S. koo 
lookamba, puesto que no tiene las orejas enormes que á éste 
caracterizan. Pero los caracteres de la tercera especie, ó sea 
del *S'. Aubryi, tal como los enuncia Rothschild, le convienen 
perfectamente. Como el Troglodytes Aubryi de Gratiolety Alix, 
ofrece el enganga cierto aire gorilino, orejas muy chicas, mar- 
cado proñatismo, ojos muy separados entre sí y el último mo- 
lar inferior con cinco puntas en vez de cuatro. Ya al escribir 
mi descripción del enganga noté la semejanza que con él tenía 



(1) Proc Zool. Soc. of London, ii, 1905, p. 70. 



181 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

el mono descrito por los citados autores franceses, y tanto fué 
así, que me atreví á incluir. el Troglodytes Aiihryi en la sino- 
mia del Anlhropopitemis tschego. Hoy, después de haber estudia- 
do más detenidamente el asunto, y con el valioso auxilio de 
los trabajos de Matscliie y Rothschild, estoy persuadido de 
que, en efecto, el Simia Aubryi es la misma especie, no que el 
tschego de Duvernoy, pero sí que mi tschego, es decir, que el 
enga7\ga de los pámues. Por consig-uiente, mi descripción de 
este antropomorfo y la figura que de él di en 1903, son, si no 
me equivoco, la primera descripción y la primera figura que 
se han publicado del Simia Auiryi adulto. 

Hecha esta rectificación, á la que creo estaba obligado, ter- 
minaré haciendo constar, por si algo pudiera valer, que los 
dos chimpancés que fig-uran en el Museo de Ciencias Natura- 
les son enteramente inútiles para cualquier estudio serio. El 
ejemplar adulto es casi por completo artificial, y por consi- 
g'uiente, bueno, á lo sumo, como obra de arte, pero sin valor 
ninguno científico. El otro, que se adquirió como procedente 
del río Fong'o (?), es demasiado joven; por su cara enteramente 
negra y sus grandes orejas, me parece que debe clasificarse 
como ;S'. koolookamba. 



Digestión del Baciüus Virgula y Bacillus Ebhert 
por el jugo tiroideo 

POR 

RAMÓN TURRÓ 

En otros trabajos he demostrado que los plasmas orgánicos, 
reducidos á materia soluble, contienen iii vi tro y fisiológica- 
mente enzymas que atacan las bacterias y las funden hasta re- 
ducirlas á materia amorfa. En la imposibilidad de negar unos 
hechos tan claros y tan fáciles de comprobar, Bachman, con 
otros autores, ha supuesto que no se trataba de verdaderos fe- 
nómenos de digestión, sino de autolisis. La misma razón ha- 
bría para calificar la fusión de las bacterias en el seno del se- 
rum, ó en el de leucocitos, de autolíticos, que los que obteng'o 
in titro con el jugo tiroideo obtenido por medio de la prensa ó 
con los macerados en agua salina de la pulpa esplénica. renal, 



DE HISTORIA NATURAL. 185 

hepática, etc., pues unos y otros fenómenos son absolutamente 
idénticos. Mas por si quedare alg-una duda de que estos fenó- 
menos de dig"estiün son debidos á una causa zimótica externa 
y no á una vacuolización por causa interna del protoplasma 
bacteriano, tomo el raspado de un cultivo en agar-agar de Vi- 
brión colérico, y en un cristal de reloj lo mezclo íntimamente 
con unas g-otas de jug-o tiroideo fresco. 

Instantáneamente (haciendo una preparación, fijándola á un 
suave calor y tiñéndola con la solución acuosa de violeta de 
g-enciana) se observa que un ^ran número de virg-ulas están 
rodeadas de una enorme cápsula, de forma g-lobular, en la que, 
por fusión, se transforma su protoplasma y otras se han fun- 
dido ya del todo, quedando, como vestig-io de la bacteria, una 
cápsula vacia; en una fase más adelantada del proceso, se ob- 
serva que casi todos los vibriones y las cápsulas han desapa- 
recido disueltos en el seno del jugo tiroideo, que toma una 
consistencia análog-a á la clara del huevo. 

Fenómenos completamente análog-os se observan con el 
B. Ebhert, raspándolo del agar y mezclándolo con jug-o ti- 
roideo. 

La rapidez con que estas digestiones se efectúan, aleja toda 
sospecha de que puedan atribuirse á fenómenos de autolisis. 
La reg-resión vacuolizante del protoplasma de estas dos espe- 
cies no puede ser lóg-icamente atribuida á una causa interna, 
sino á una acción hidrolizante externa, comparable á la ac- 
ción de la pepsina clorhídrica al infartar y disolver la fibrina. 

(Sesión de 7 de Mayo de 7906, de la Sección de Barcelona, de 
la Sociedad Fspaíiola de Historia Nalnral.) 



Rocas hipogénicas de la provincia de Zaragoza 

POR 

PEDRO FERRANDO 

Por creerla de intsrés para el mejor conocimiento de la g-ea 
arag'onesa, voy á dar noticia en la presente nota, de alg-unos 
ejemplares de rocas eruptivas que he hallado revisando la co- 
lección petrog-ráfica reg-ional, formada por el que fué Decano 
de esta Facultad, D. Bruno Solano y Torres. 

T. VI. -Abril, 1906. 13 



186 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Además de numerosas rocas sedimentarias y de espilitas de 
las estribaciones del Moncayo, ya mencionadas en la Memoria 
g-eológ'ica de la provincia, escrita por el Sr. Palacios, existen 
las sig"uientes, no referidas en dicho trabajo: 

Un pórfido anñbólico, ó mejor dicho, una. por/irita dioriiica 
procedente del pueblo de Aluenda, que está situado en la for- 
mación siluriana de la Sierra de la Virg-en. 

Enrita cuarcifera de Fombuena y unos fórfidos cuarciferos, 
cuyo fondo felsítico está bastante descompuesto, de Luesma, 
cuyas localidades están ambas situadas en el extremo meri- 
dional de la Sierra de Alg-airén, junto al limite con la provin- 
cia de Teruel. 

De Yistabella, pueblo próximo á los que acabamos de citar, 
un hermoso ejemplar de diorita, muy característico. 

De Epila, que seg-ún el mapa g-eológ-ico está sobre terreno 
mioceno, una notable espiliia que, además de la caliza amig-da- 
loidea que caracteriza á esta variedad de diabasa, presenta 
unas capas delg-adas de espesor uniforme y próximamente pa- 
ralelas, constituidas por caliza blanca cristalina parecida al 
mármol estatuario. 

La denominación ó clasificación que asig-no á estas rocas se 
deduce de su examen macroscópico y que, por tanto, tratán- 
dose de rocas hipog-énicas, podrá ser en parte modificado por 
el estudio microscópico que pienso hacer de las mismas. 



Algunas especies del género «Ammopliila» 

POR 

RICARDO GARCÍA MERCET 

El estudio y diferenciación de las especies de este g-énero es 
hoy bastante difícil de llevar á cabo con exactitud, á causa de 
no haber niug-ún trabajo monog-ráfico, escrupuloso, que pueda 
servir de g-uía en las investig-aciones. El Sr. D. Edmundo An- 
dró, en el tomo iii del Species des Hymenoptéres de Europe, 
publicado en 1888, reunió y diferenció todas ó la mayor parte 
de las formas paleárticas hasta entonces descritas, realizando 
con ello un trabajo, sin duda, meritorio y que pudo ser útil 
en la época en que se efectuó; pero que, al presente, ofrece 
poco ó ning'ún interés, puesto que, sobre haberse descrito cpn 



DE HISTÜHIA NATURAL. 187 

posterioridad muchas más de la misma fauna, se sabe que en 
la obra de André hay varias especies confundidas y que todas ó 
■casi todas las que en ella fig-uran están insuñcientemente des- 
■critas. Creo que el Sr. Kohl, del Museo de Viena, tiene en pre- 
paración la monog-rafía del g-énero Ammophila. Cuando este 
intelig-eute naturalista haya realizado la empresa que se le 
atribuye, el reconocimiento, dificilísimo hoy, de estos insectos, 
podrá efectuarse con mayores probabilidades de acierto y con 
mucha mayor facilidad. 

No obstante las deficiencias consigmadas, he emprendido el 
■estudio del g-énero AmmopMla en nuestro país, y espero, den- 
tro de unos meses, haber llegado á conocer suficientemente las 
que viven en él, prometiendo para entonces un trabajo que 
las abarque. Entretanto, daré á conocer cuatro formas nuevas 
que he encontrado, ampliaré la descripción de una especie me- 
ridional, que viviría también en el norte de España, y hablaré 
de otra cuya presencia en la Península no estaba averig-uada. 

Ammophila (Psammopliila) Alpina Kohl. 

De esta especie, que sólo estaba citada de los Alpes suizos, 
he encontrado tres ejemplares 9 entre los Himenópteros sin 
-determinar del Museo de Ciencias naturales. 

Los ejemplares de referencia se ajustan casi exactamente 
á la descripción de su autor, diferenciándose sólo por presen- 
tar rojo el tercer seg-mento del abdomen. Los tipos de la 
Amm. Alpina tienen el tercer seg-mento abdominal (cuarto 
■contando como primer seg-mento el peciolo) enneg-recido hacia 
■el ápice. Las 99 ^"'^ ^lue estoy refiriéndome, proceden de Pan- 
ticosa, en la provincia de Huesca. 

Ammophila (Psammophila) Arlasi nov. sp. 

Nigra; robusta; mandibulis (ápice nig-ro excepto) seg-men- 
tisque abdominalibus 1-3 rufis; petiolo et seg-mentis 5-6 nig-ris; 
seg-mento 4.° rufo, apicen versus plus minusve nig-ricante; ca- 
pite, pronoto et mesonoto nigro-hirtis; mesopleurae et meta- 
thorace canopilosis; clypeo et facie sparse albopubescentibus. 
• Orbitae interiores, ab ocello antico, paullulum minus dis- 
tantes quan ad médium clypei; clypeo vix convexo, g-rosse 
punctato, in tertio apicali deplanato et depresso; pronoto cras- 
siusculo, parum nítido, sparse punctato; mesonoto antice 



]88 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

sutura long'itudinali abbreviata instructo, magis dense pune- 
tato quam in Amm. affine; metathorace área dorsali transversa 
et oblique striata, strig-ae distinctissime g-rossiores quam in 
Amm. affine; lateribus thoracis mag-is irreg-ulariter rug-osis; alae 
subinfuscatae, nervis ferriigineis; anticae cellula radial! ápice 
rotundato, breviter truncato; cellula cubitalis secunda nervum 
discoidalem priraum et secundura excipit; abdomine nitido^ 
sparse punctato; petiolo distincte breviore quam in Amm. Ty- 
dei, paulo long-iore quam iwAmm. í?/)??¿e, tarsorum posticorum 
articulo secundo vix long-iore; anntenis et pedibus fere ut in 
Amm. affiine constructis; ung'iculis haud dentatis O. Long-.. 
18-23 mm. 

cf . A fem. differt. Corpus g-racilius; oculi clypeum versus 
distincte convergfentes; clypeo fere ut in mare Amm. affinis^ 
constructo sed long-iore; clypeo et facie arg-enteo pubescentibus; 
capite et thorace cano pilosis, in vértex pilis nig-ris inmixtis; 
abdomen pruinosum, seg-mentis 5-7 nig-ris; petiolo metatarso- 
postico fere aequale vel paullulum long-iore. Long-. 18 mm. 

Patria: España. El Pardo, alrededores de Madrid, Junio de- 
1905. Arias Encobet, 9.— Madrid, 26 de Mayo de 1904, cT! 

Esta especie pertenece al g-rupo de la Amm. af finís, dentro del 
que reproduce el tipo de la Amm. /'era, que es del g-rupo de la 
Amm. hirsuta. Se diferencia de la Amm. afflnis por la forma 
del clípeo, por la puntuación de éste, que es más compacta y 
forma en el centro como una fosita; por la puntuación del me- 
sonoto, también más apretada; la estructura del área dorsal del 
metatórax, mucho más g-ruesamente estriada (con las estrías 
anteriores más g-ruesas y flexuosas que las del tercio posterior); 
la pilDsidad de las pleuras y metatórax, que es g-ris blanque- 
cina, y la coloración del abdomen, que es rojo sobre los seg- 
mentos 1.°, 2.°, 3." y casi todo el 4,"; los seg-mentos ventrales- 
1-5 son rojos; el 6.° negro. 

De la Aonm. Tydei y especies afines, como la Amm. gxüussa 
Morice, Amm. pungens Kohl, Amm. minax Kohl y Amm. fi,am- 
da, se diferencia mucho más todavía, y creo innecesario apun- 
tar sus caracteres distintivos. 

De la Amm. alpina Kohl, también del g-rupo de la af/inis, se 
disting-ue por su mayor tamaño (la Alpina mide 10-13 mm.) la 
pilosidad del tórax, que es neg-ra en la especie de Kohl; la co- 
lorjación del abdomen, más rojo en la nueva especie; la estruc- 



DE HISTORIA NATURAL. 189 

tura del área dorsal del metatórax, la long-itud del peciolo (en 
ia alpina más corto que en la affinis y más larg'o que en ésta 
«n la Amm. Ariasi). 

Con el nombre de Amm. dispar ha descrito Taschemberg- una 
especie de Karthoum (Nubia), cuyos caracteres contienen bas- 
tante bien á la por mí descrita. Pero siendo dudoso que una 
especie nubiana, y que río se ha encontrado en la reg-ión del 
Norte de África, sea la misma que la hallada en los alrededo- 
res de Madrid, me he decidido á describir ésta como nueva. 
Por otra parte, la descripción de Taschemberg' no es lo sufi- 
■cientemente minuciosa para que por ella pueda disting-uirse 
la Amm. disipar de las especies afínes. Creo, sin embarg-o, que 
\?í Amm. dispar debe diferenciarse de la Amm. Ariasi, entre 
otros caracteres, por la estructura del área dorsal del meta- 
tórax, que es rug'osa en la especie de África y reg-ularmente 
estriada en la especie nueva. 

Se la dedico con mucho g-usto á su colector, el aventajado 
alumno de la Facultadde Ciencias Sr. Arias Encóbet. 

Ammopliila (Psammopliila) Mauritanica nov. sp. 

Amm. hirsuta similis et affinis. Nig-ra, rubusta; mandibulis 
{ápice nigro excepto) etabdominis segmentis primo, secundo, 
tertioque rufis; petiolo et seg-mentisquarto (basi rufa excepta) 
quinto et sexto nigris; capite nigro hirto, pilis ciñereis inmixtis; 
thorace superne albo villoso, inferné nigro-hirto; ano cano 
piloso. Oculi clypeum versus fereparalleli; clypeo convexo, fere 
ut in Amm. hirsuta constructo; facies configuratione Amm. 
Jiirsíita; pronoto crassiusculo; scutello parum convexo, pune- 
tato- striato; fronte, vértice, pronoto, mCsonoto et metathoracis 
área mediana dense punctatis; pleurae punctato-rugosae; fo- 
vea ante callos humerales striata. Abdomine fere nudo; petiolo 
distinctissime longiore quam in Amm. hirsuta, tarsorum posti- 
<;orum articulo primo (metatarso) paulo breviore; alae fere hya- 
linae vel leniter flavescentes, nervis testacese, anticae cellula 
radiali magis rotundata quam in hirsuta: antennae graciliores, 
articulo secundo flagelli tertio quartoque simul sumptis fere 
aequali; calcaribus tibiarum posticarum longioribus quam in 
Amm. hirsuta; pectén tarsalis pedum anteriorum distinctis- 
sime longius. 9 Long. 20 mm. 

La descripción que antecede está hecha sobre dos 9$ reco- 



190 BOLETÍN L>E LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

g-idas en Táng-er, por el Sr. Martínez de la Escalera, en el mes 
de Julio de 1905. Los ejemplares á que aludo se acomodan 
bastante bien á la descripción que de la Ámm.fera da Lepele- 
tier en el tomo iii, pág-. 635 de la Hist. Nat. des Ins. Hym; pero 
no creo que correspondan á esta especie. Sería preciso cono- 
cer el tipo de Lepeletier para disipar las dudas que rae sug-ie- 
ren los ejemplares marroquíes que tengo á la vista. Se diferen- 
Q,m.n de la Amm. fera (ateniéndonos á la descripción de Lepe- 
letier) por su mayor tamaño, presentar el dorso del metatórax 
neg"ro y blanquecinos los pelos del 6." segmento abdominal. 
Aw.m. fera: long. 14 mm.; dorso del metatórax algo pardusco; 
pelos del ano negTos. 

El área dorsal del metatórax, en la Amm. fera, seg-ún André, 
es rug-osa. Esto aumentaría sus diferencias con la Amm. Mauri- 
tánica. 

En prensa ya este trabajo he visto una AmíiiopMIa de Bilbao 
(colección Sebold), que pudiera ser la Ámm.fera Lep. y que es 
bien distinta 'de la Amm, Mauriianica. Tendría, entonces, la 
Amm. fera la puntuación del dorso del tórax más apretada, el 
área dorsal del metanoto punteado rugoso estriada, el peciolo 
más corto, las antenas más g-ruesas y las alas más obscureci- 
das que la Amfn. Maiiritaiiica. 

Ammopliila (Psammopliila) errabunda nov. sp. 

Nig-ra, nítida, capite et thoracis parte antica nigro pilosis^ 
metathorace albo villoso; segmentis abdominalibus 1-3 rufis; 
petiolo, ápice seg-mentitertioetsegmentis 5-6 nig-ris; ano nigro 
piloso. Oculi clypeum versus fere paralleli; oceli postici ab 
oculi quam ínter se magis distantes; clypeo convexo, sparse 
punctato, fere utin Tydei con^tvncio; pronoto et mesonoto niti- 
dis, sparse punctatis; mesonoto antice sutura mediana longitu- 
dinali instructo; scutello planiusculo, nítido, sparse punctato; 
metathoracis área dorsalis irreg-ulariter transverse-striata; pleu- 
rae magis regulariter transverse striatse; alae leniter flavescen- 
tes, apicen versus subinfuscatse, anticae cellula radíali breviter 
acuminata; abdomine nudo, nítido; petiolo duobus trientibus 
metatarsi postico longitudine fere aequali. Pedes nigrí, niti- 
dí; pectén tarsali antico long-ior quam in Amm. Tydei; unguiculi 
haud dentati; articulo secundo flagelli, tertio quartoque simul 
sumptis paulo breviore. 9- 



DE HISTORIA NATURAL. 19! 

Loiig-. 17 mm. 

Patria: España. Alrededores de Madrid (Arias Encobet). 

Especie que se diferencia bien de la Amm. Tyclei Guill, y es- 
pecies afines por el color del abdomen, pubescencia de la ca- 
beza y tórax, puntuación, dimensiones relativas del peciolo, 
etcétera, etc. 

De la Anwi. Caucásica Mocs, por la pilosidad del metatórax, 
blanca en la Amm. polita y neg-ra en la otra; la puntuación del 
mesonoto y escudete (lisos en \?iAmm. Caucasica)y\^ estructura 
del área dorsal del metatórax, muy finamente rug-osa, apenas 
arrug-ada transversalmente en la especie asiática. Sería nece- 
sario ver ejemplares de la Amm. Caucásica para establecer con 
exactitud las diferencias de una y otra especie, pues la Cauca- 
sica está insuficientemente descrita. 

Ammopliila (Psamraopliila) homogénea nov. sp. 

Amm. Tyclei affinis sed facile disting-uenda. Nig-ra, nítida, 
albo pilosa; mandibulis teg-ulisque rufescentibus; seg-mentorum 
abdominís 1-4 rufis; petiolo et seg-mentis 5-7 vel 5-6 nig-ris; 
clypeo et facie argénteo pubescentibus; fronte et vértice nig-ro 
hirtis. Oculí clypeum versus in ¿^ parum converg-entes in 9 fere 
paralleli; ocelis posterioríbus ab oculi quam ínter se plus dis- 
tantibus; clypeo fere plano, víx elong^ato, ápice rotundato, 
marg-ine antico, in medio, paulo exciso cf; fere uti in Tydñ 
constructo 9; capíte ab antico viso distinctissime minus lato 
quam in Tydei; capíte, pronoto, mesonoto, scutelloque mag"is 
punctatis; pronoto crassíusculo, mesonoto antice sutura me- 
diana long'itudinalí instructo; metatliorace área dorsalistrans- 
verse rug-oso-stríata; pleurae punctato-rugoso-stríatae; pe- 
tiolo breve, metatarso postico multo brevíore, tarsorum postio- 
rum articulo secundo paullulum long-iore; abdomine minus 
elong-ato quam ín species affinis, subpíriforme, nudo. Alae 
leniter flavescentes, apicem versus subinfuscatae, anticae cel- 
lula radiali breviter acuminata; pedibus plus minusve cano 
pruinosis; ung-uiculi haud dentati. (^ et 9- Long-, ¡^ 13 mm.; 
9 16-19 mm. 

Patria: España. Alicante! (22 Mayo 1903). 

Por el abdomen ensanchado y corto, la brevedad del peciolo 
y la pubescencia del tórax, menos abundante que en los cf'cf 
de la Amm. Tyclei, el cf de la especie que he descrito parece, á 



192 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

primera vista, una 9 de PsatmnophUa, y puede disting'uirse 
fácilmente de los que con él son afines. También se diferencia 
de la Amm. Tydei, por tener la cabeza, vista de frente, más re- 
donda y menos ancha; las órbitas internas de los ojos {c^) menos 
convergentes hacia el clípeo, y, sobre todo, por la brevedad del 
peciolo (c^ y 9). 



El «Convolvulus Durandoi» en España 

POB 

BLAS LÁZARO É IBIZA 

En la excursión que á fines de Mayo de 1905 realicé, en 
unión de los Sres. Casares, Rivas Mateos y Rodríg'uez López 
Neyra por Despeñaperros, recogí un Convolvulus que desde 
luego llamó mi atención por sus hermosas corolas grandes y 
rosadas, y por los grandes rodales que formaba en las laderas 
de la línea férrea. Estudiado después detenidamente en Ma- 
drid, hube de notar que no podía referirle á ninguna de las 
especies de que yo tenga noticia de haber sido mencionadas 
alguna vez como españolas. 

Especie perenne, con los tallos vigorosos y poco volubles; 
lampiña, y con las hojas más bien truncadas que aflechadas 
en su base, no podía identificarla con el C. arvensis, aun cuan- 
do creyese reconocer evidente analogía con esta especie, por 
lo que busqué con gran interés las especies de este tipo que 
pudieran mencionarse en las floras délos países próximos, an- 
tes de resolveren definitiva. 

No fueron perdidas estas indag-aciones, pues, en virtud de 
ellas, he podido notar que la planta por mí recogida posee to- 
dos los caracteres que en la Flore de V Algerie, de Battandier y 
Trabut, se atribuyen al ConvolmUus Durandoi Pomel. Confír- 
manme en esta opinión la fina reticulación de sus hojas, de las 
cuales las inferiores son orbiculares, los pedúnculos robustos y 
tetragonales, los sépalos algo carnosos con la cima ensanchada 
y el color rosado de toda la corola marcadamente más intenso 
en el fondo y del cual parten líneas radiantes. Tales son las 
diferencias que separan esta especie del Convolvulus arvensis. 

No dejará de sorprender que una especie africana, que no se 



DE HISTORIA. NATURAL. 193 

ha citado aún en el litoral, aparezca en Sierra Morena; pero, 
sobre que podría hallarse, y seg'uramente se hallará en otras 
próximas de Andalucía, aunque no teng-o noticia de mención 
anterior alg'una, pues nada es más fácil que el pasar inadver- 
tidas plantas que se asimilan á otras especies que, por ser vul- 
gares nadie se cuida de recog-er, cosa de que hay sobrados 
ejemplos, la especie en África no parece ser de las que carac- 
terizan el litoral, sino de las que viven en el interior y, por 
tanto, á mayor altitud. 

Doy á conocer el hecho, no sólo por el interés de que se co- 
nozca la existencia del Convolvulus Durmidoi en nuestro país, 
sino por llamar la atención de los recolectores, que segura- 
mente la hallarán en otras localidades del Mediodía de Es- 
paña. 

El sitio en que yo la recogí pertenece al término de Santa 
Elena, fuera ya del desfiladero de Despeñaperros, entre los ki- 
lómetros 274 y 275 de la línea de Andalucía. 



Adiciones al sistema de las especies ibéricas del género «Asida» 
Una «Globasida» nueva de la provincia de Murcia 



MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA 

Globasida Schrammi sp. nov. 

Loe. La Muela (Cartagena). 

Forma general del cuerpo alargada y no muy ancha; muy 
estrangulada en los húmeros y muy deprimida en el dorso; la 
de mayor tamaño de las conocidas; antenas y patas largas y 
finas. 

Protórax no muy ancho y muy globoso, de márgenes anchas- 
y bien levantadas, de ángulos posteriores muy entrantes y 
muy romos. Húmeros casi rectos ((j^), apenas redondeados, 
pero no angulosos ni divergentes. 

Con cuatro costillas elitrales, de las que la I."" dorsal es total- 
mente nula, apareciendo sólo en algún ejemplar alguna rugo- 
sidad bien apreciable en el tercio posterior del élitro; la 2." dor- 
sal, como trazo seguido á partir de la base y borrado por com- 
pleto muy cerca de ella; la 1.' humeral, única bien marcada, 



19á boletín de la EEA.L SOCIEDAD ESPAÑOLA 

seg'uida, elevada, nada sinuosa, larg-a, borrándose en el 4.° 
posterior del élitro, con la misma inciirvación hacia la sutura 
que en cincta, curtaüpennis, etc.; la 2/ humeral, sólo indicada 
por pequeños y escasos trazos aislados y flexuosos; todas ellas 
con una corta pubescencia ríg-ida poco visible. 

Parecida, como aspecto, á G. cincta, pero distinta por sus 
áng-ulos posteriores protorácicos, romos y entrantes y ning-una 
flexuosidad de la I."* costilla dorsal; parecida á Almeriana 
por la long-itud de las patas y antenas, pero muy diferente por 
tener sólo la 1." costilla dorsal pronunciada y nada flexuosa, 
carácter que la disting-ue de las restantes especies, aparte el 
tamaño, mayor que el de la mayor quadrata, de la que se dife- 
rencia también por su estrang-ulamiento en los húmeros, que 
la acerca más á curvatipemiis, setosa j cincta, bajo ese aspecto. 



De la importancia de la nerviación de las alas en los coleópteros 
para una clasificación natural 

POR 

MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA 

La nerviación alar en la mayor parte de los Coleópteros, es 
muy reducida y uniforme dentro de los órdenes; pero en mu- 
chos casos es g-uía seg-ura para incluir en una familia especies 
erróneamente atribuidas á ella, ó para dividir otra; y en todos 
ellos sirve para atestig-uar la edad de los g-éneros y familias, 
al ig-ual que otros órg-anos en sus modificaciones marcan la 
evolución del g"rupo; y esta característica es más constante 
que la que den los órg-anos bucales modificados, según el ré- 
g-imen alimenticio del insecto, ó los de la prog'resión ó los de 
'las diferentes piezas de los anillos torácicos y ventrales; puesto 
que el ala dispuesta exclusivamente para el vuelo, no tiene 
más modificaciones que las impuestas por el mayor ó menor 
empleo de la función; sublimación de los elementos que la 
componen ó regresión y atrofia. 

Así es que no servirá la nerviación para clasificar espe- 
cies y g-éneros bien establecidos (aún cuando al final doy un 
pequeño cuadro para separar alg-unos Bupréstidos paleárti- 
cos, hasta hace muy poco confundidos); pero sí tendrá que 



DE HISTORIA NATURAL. 



195 




P T 



Fií 



emplearse á falta de otros mejores para establecer gmealogías 
racionales, menos hipotéticas que las que se señalan sin do- 
cumentos fehacientes; porque la nerviación alar lo es, en Bu- 
préstidos, Cerambícidos y Lamelicornios que hasta ahora llevo 
comparados. 

En la teoría que paso á exponer, llamaré familias superiores 
á las que vuelan mejor: son éstas las más recientes, con ha- 
bitat más variado y mayores medios de dispersión por el 
vuelo; para esta adaptación (dentro del orden ó familia á que 
pertenecen), al par que el ala han modificado todos sus órg-a- 
nos; son, pues, superiores en esta especialización. 

Para mayor simplificación desig-naré con las letras a y p los 
nervios que representan al mediano y suhmediano y con la y 
uno adyacente al submediano, el 
postmediano que jtieg-a importante 
papel en el ala de los Cerambíci- 
dos, Bupréstidos 3' Lamelicornios: 
nada diré del costal y subcostal por 
ahora, á cuyo carg-o corre el doblez 
del ala como seg-undo eje de ple- 
g-amiento, habiéndolos suprimido en el dibujo, ni tampoco 
más que incidentalmente de los finos intermedianos del área 
inferior del ala. 

En las alas de los Cerambícidos y Bupréstidos más inferio- 
res (Prionus, Chalcopliora, Ancylochira), el nervio submediano 
P está bifurcado y cerrado incluyendo una celda que es la que 

primero se modifica 
en ambos ordenes, se- 
g'ún dos procesos di- 
ferentes. 

En los Cerambíci- 
dos se acercan las dos 
ramas del nervio p 
hasta fundirse en 
una, desapareciendo 
la celda incluida, por 
estrechamiento y reducción. (Fig-. 11, g-én. Prionus a, Rhamu- 
sium b, Cerambyx c.) 

En los Bupréstidos se modifica por romperse la rama poste- 
rior ó izquierda por su extremo inferior, acortándose esta rama 





19) 



BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



primera y prolong-ándose otra vez, pero ya desviada de la ra- 
ma anterior ó derecha. (Fig-. iii, g-én. Chalcophora a, Chalcopho- 
rella b, PsUoptera c.j 
En ambos procesos ha sido el ag-ente el nervio y; empujando 

la rama izquierda de 
la celda de p, que no 
pudiendo seg'uir el 
movimiento por apo- 
yarse en su otra 
rama los nervios in- 
termedianos, ha teni- 
do que ceder, fun- 
diéndose con ella en 
los Cerambícidos; 
mientras que, en los 
Bupréstidos, y ha retraído la rama izquierda de p, produciendo 
la rotura de la celda en su extremo inferior. 

En los Bupréstidos superiores el tronco de la ya ahorquilla- 
da p se acorta, rompiéndose la conexión de su rama izquierda 
con y (fig. IV, g-én. Acmmodera a), mientras que en otros (figu- 
ra IV, g-én. Coroehus b), ha desaparecido el trozo inferior de y. 
En los Cerambícidos superiores (Opsilia), el nervio y está 
muy debilitado como en otros Bupréstidos (Agrilus), siendo la 






Fig. IV. 



Fie'. V. 



tendencia en unos y otros á la desaparición de esa celda cerra- 
da, última ya que conservan, haciéndose la nerviación, radial, 
independiente y sin conexiones transversas. 

El tipo más perfecto del ala en los Lamelicornios es esta de 
Cetonia en que a, p, y, son rectos y seg-uidos sin horquillas ni 
conexiones por haber adquirido el máximum de rig-idez y sim- 
plicidad, exactamente como las varillas de un abanico. (Fig-. v, 
g-én. Cetonia.) 



DE HISTORIA NATURAL. 



107 




d 



Fig. VI. 



Los Lamelicornios están más avanzados en el perfecciona- 
miento del ala que los Bupréstidos y Cerambícidos superiores, 
habiéndose especializado más para el vuelo : en ning-uno de 
los que conozco de 
nuestra fauna pa- 
leártica, existe la 
celda del nervio p 
ni aún vestig'io de 
ella, y queda sólo 
la formada por p 
y y en alg'unos, 
siendo este el esquema del proceso evolutivo de su desaparición 
(fio-. VI, g"én. Anoxia a, Anisoplia b, Amíplúcoma c, Cetonia d), 
produciéndose el fenómeno por dislocamiento de la conexión 
de y con p, que ya no tenía más que una rama. 

Parece demostrado así que la celda cerrada es sig"no de infe- 
rioridad en Bupréstidos, Cerambícidos y Lamelicornios, y que 
los dos primeros están ig-ualmente avanzados en cuanto al 
perfeccionamiento del ala, y que lleg-an á él sin conseg-uir la 
superioridad que para la función del vuelo presenta el ala de 
Cetonia, en la que y es nervio tan sólido como p, mientras que 
en aquellos se ha debilitado mucho, haciéndose accesorio para 
darle solidez y sólo en Acnmodera es independiente (de lo que 
llevo examinado!; pero sin ser más fuerte que los intercostales 
libres. 

En otra nota trataré de éstos, porque demuestran el por qué 
en Cerambícidos y Bupréstidos el ala no es susceptible de lle- 
g"ar al tipo, ideal alcanzado por los Lamelicornios en Cetonia: 
puedo adelantar tan sólo que la nerviación intermediana que 
jueg-a gran papel en Cerambícidos y Bupréstidos, especiali- 
zándose mucho, ha sido una pérdida en detrimento de los ner- 
vios fundamentales a, p, á los que no ha dado solidez sino 
apoyo, quedando después aislados en el área inferior del ala 
al perfeccionarse ésta, atrofiándose paulatinamente después 
de perder su conexión con aquéllos. 

En resumen, el ala de Lamelicornios, Bupréstidos y Ceram- 
bícidos, tiende, ó ha llegado ya á la nerviación radial simple 
sin celdas ni horquillas, excepto las del costal, subcostal y, á 
Veces del mediano, impuestas por el doblez de la punta ó me- 
dio del ala para ser recubierta por el élitro, y que son de muy 



198 



BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



diferente tipo que las de p y y arcaicas, únicas reticulaciones 
cerradas que quedaban en el ala de los órdenes examinados. 

Así, dentro de uno de ellos, conocido el proceso evolutivo, 
podrá atisbarse con el examen de la nerviación el punto de 
partida y el camino que ha recorrido en relación con los gru- 
pos afines: y claro es que este asunto más interesa á la Biolo- 
gía que á la sistemática; pero aún para esta, y como vía de 
ensayo, doy el sig-uiente cuadro que confirma la importancia 
de este elemento para una clasificación natural. 
Borde posterior del ala, encorvado lig-eramente hacia dentro 

desde el ápice hasta el punto donde termina el nervio me- 





Fig. viir. 

diano y desde ahí encorvado hacia afuera; nervio mediano 
desde el nacimiento del ala hasta la horquilla, poco más 
larg-o que desde ese punto hasta su terminación (fig\ vii) . . . 

ChalcopJiorini. 
Borde posterior del ala desde el ápice en curva seg-uida sin 
sinuosidad entrante; nervio mediano desde el nacimiento 
del ala hasta la horquilla más del doble más larg-o que 
desde ese punto hasta su 
terminación (fig-. viii). .. 

Psilopterini. M 

Chalcopliorini. 

Horquilla del nervio sub- 
mediano cerrada, for- 
mando celda ovoidea 

(figMx) 

Gen. Chalco2)hora (maña- 
na, detrita). 

Horquilla del nervio submediano abierta, con la rama derecha 
de su bifurcación larg-a y la izquierda corta incurvada hacia 

la anterior con tendencia á cerrar la celda (fig-. x) * 

Gen. ChaJcophoreUa (stigmaUca, 4-ocnlalaJ. 





Fiff. IX. 



Fig'. X. 



DE HISTORIA NATURAL. 199 



Una Stigmodera paleártica 



MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA 

El tipo del Buprestis sanguinea F. es de Mog-ador, confirmada 
la localidad por el hallazgo al pie de un m atojo de EpJie- 
dra sp.? de algunos restos de 1 (5^ perteneciente á ese coleóp- 
tero (una mitad posterior de un élitro, dos anillos ventrales y 
un protórax), en los que se aperciben algunas diferencias con 
larga serie de cf de la especie de España que Champion halló 
en Gea sobre Ephedra nehrodensis, y atribuye á la especie de 
Fabricius y que sospecho sea diferente, sin poder decidir hasta 
obtener más materiales de Mogador; conocido el habitat sobre 
las Ephedra en España y Mogador, no ha de ser difícil dar con 
ella en época oportuna en esta última localidad. 

Pero no se trata de esto, sino de la persistencia del error en 
colocar el B. sanguinea al lado de las Ancylochira, como ha 
hecho Kerremans en su Genera con el gen. Tamina, fundado 
sobre esta especie. 

Ya Champion dice cómo muchas Stigmodera australianas 
poseen el dimorfismo sexual de nuestra especie. 

Hubiera bastado la indicación para que Kerremans, conoce- 
dor de toda la familia, llevara su gen. Yanmia á su lugar na- 
tural, si no le hubiera bastado el examen de los caracteres sin 
seguir á Marseul y á los otros, que vieron tan sólo la colora- 
ción que la acerca á las Ancylochira en los cfcf. 

Kerremans, frente al Buprestis sanguinea, al encontrar que 
tiene las tibias anteriores inermes en los dos sexos, sin el gan- 
cho de los Q (^ de las Ancylochira, que el primer artejo de los 
tarsos posteriores es corto, poco más largo que el segundo y no 
como el de las Ancylochira casi tan largo como los tres siguien- 
tes reunidos; que tiene las antenas cortas, de artejos anchos y 
espesos, y no como las de las Ancylochira largas y de artejos 
alargados; que el último segmento ventral carece de los dien- 
tecillos de la Ancylochira y no es trapezoidal; si no le hubiera 
bastado la forma del protórax y el paralelismo del cuerpo y 
su acilindramiento, que no se presenta nunca en los Bupres- 



200 boletín de la real sociedad española 

iini, de cuerpo aplanado, ovoideo y nada paraleliforrae; nunca 
debió contentarse con creer qua era alg-o diferente tan sólo de 
las Ancijlochira, separarle de ellas y crear un g-énero deján- 
dolo ahí. 

Ni aun siquiera se fija en que si \9,& Eiirijthy rea tienen, como 
Biiprestis sanguínea, tibias anteriores inermes, que el pri- 
mer artejo de sus tarsos posteriores es corto también, que 
los ojos de los ¡^ c^ son también g"lobulosos, así g-rosso modo 
podía atribuir Yamina á las EiirytJiyrea; claro es que no se le 
ocurre y que no podía hacerlo por la forma del protórax y del 
último anillo ventral, á más de la del prosternón y metaster- 
nón; hubiera debido fijarse en éstos y marchar más lejos á bus- 
car su similar, dando simplemente en las Stigmodera, máxime 
cuando Champion dice que conoce Sügmodera australianas 
dimórficas en los mismos términos que esta paleártica. 

Y así es, efectivamente, buena y simplemente Stigmodera, 
con el prosternón truncado y derecho, casi plano y bordes an- 
tero-posterior de las caderas posteriores paraleloides, sin po- 
derla separar g-enéricamente de las Stigmodera, muy afín de 
S. Ausiralasice de Victoria, que es la más próxima de la escasa 
media docena de australianas que conozco. 

Pero es inconcebible que el autor de un Genera, que ha de 
poseer conocimientos generales y míe d'ensemUe, hag-a de una 
Stigmodera un género colocado al lado de AncylocMra, g-énero 
que desaparece ipso facto; así es que la sinonimia de esta asen- 
dereada especie habrá de quedar establecida así, provisoria- 
mente, hasta un arreglo de las ¡Stigmodera que se impone. 

Stigmodera (Castiarina) sanguínea F. 

Biiprestis sanguínea Fabr. $. 
— Levaillanti Luc. 9- 
AncylocMra margarípicta Mars. cf . 
Biiprestís sanguínea Champ. cf $. 
YamÍ7ia sau guinea Kerr. cf 9- 

Todo ello viene de que adolece de vicio de origen la clasifi- 
cación de los Bupréstidos, basada en caracteres arbitrarios, 
resultando por ello los Stígmoderíni un centón de grupos anti- 
téticos, como los Buprestiní y muchos otros. ¿Qué duda cabe 
de que con algunos PoJycestini habrán de ser agrupados mu- 
chos Stigmoderiní, y de que los Buprestiní deben ser por com- 



DE HISTORIA NATURAL. 201 

pleto dispersos? ¿Cómo alejar Latipaljñs iñsaiia en los Psilop- 
terini de Dicerca berolineusis en los BnprestinP 

Hay una prueba fundamental, aparte los caracteres morfo- 
lógicos, para llevar ^S'. sanguínea á su lug-ar, que demuestra 
plenamente la sinonimia establecida. 

Sabemos que -S'. sanguínea vive sobre Ephedra nehrodensis de 
la familia de las Gnetdceas [Gymnospermas), ocupando el lugar 
más bajo en la escala de las fanerógamas^ en unión de las Co- 
nifiras, Cicadeas, y Taxáceas. Las Ephedra presentan un tipo 
marcadamente arcaico que por su facies recuerda en algo las 
Equisetáceas . 

Las Stigmodéra, que viven sobre Gnetáceas y Casiiarineas, 
deben representar dentro de los Bnpréstidos un tipo más infe- 
rior que el de los que viven sobre plantas de tipo más complejo 
como las Eurythyrea y parte de las Pmcilonota, huéspedes de 
las plantas de hoja caediza. 

Ha sido preciso en el tiempo, que las Ephedra y sus huéspe- 
des, fuere cual fuere su patria de origen, hayan podido emi- 
grar, rompiendo el círculo de hierro de las zonas tropicales 
durante un período de enfriamiento terrestre, alejándose pos- 
teriormente de dicha zona ante la vuelta del Ecuador á sus 
condiciones climatológicas, arcaicas y actuales, no pudién- 
dose admitir en modo alg'uno que las Ephedra boreales y sus 
Stigmodéra hayan derivado paralelamente de protoephedras y 
protostigmoderas boreales y australes en líneas sin conexión 
alguna. 

Esto hace retraer, sin embargo, á una época antiquísima el 
nacimiento del grupo Stigmodéra en una de sus secciones, tal 
cual es hoy, con una persistencia de caracteres durante milla- 
res de años verdaderamente asombrosa (como si no bastaran 
los datos paleontológicos, trayéndonos en el succino represen- 
tantes de géneros hoy vivos todavía en todos los órdenes de 
insectos): encontrándonos en Stigmodéra sanguínea y en algu- 
nas australianas los caracteres producidos por el dimorfismo 
sexual, perpetuados sin haber producido en esta paleártica 
desviación alguna desde el Jurásico probablemente, durante el 
gran esplendor de las Gymnospcrmas; y no se acierta á vislum- 
brar en qué masa de tiempo los ascendientes de estas Stigmo- 
déra dimórficas se distanciaron de las restantes, adoptando en 
su variabilidad ese dimorfismo sexual que hace tan antitéticos 

T. vi.-Abril, 1906. 14 



20-2 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

como vestidura los ^(^ de las 99, teniendo en cuenta que la 
coloración parece lia de ser en los insectos poco constante; ello 
es que las 2}^'oiosH(/mode7'a roían ya como las actuales, veg-eta- 
les en cierto modo superiores, y habían lleg-ado al límite de su 
evolución durante el Jurásico probablemente, en cuanto se 
refiere á nuestra especie, que no ha podido acomodarse á otro 
medio de vida, abandonando las seculares y humildes Ephedra 
que tienen la menor cantidad posible de madera roíble en 
nuestra zona. 

En Australia, por el contrario, donde las Casuar Ineas (que 
aunque Angiospermas conservan gran semejanza con las Gy- 
nospermas) han diversificado en multitud de formas; también 
las Stigmodera han proliferado en muy diferentes sentidos, 
produciendo un esplendor del g-rupo que nada dice en favor 
de que Australia sea la patria de las Stigmodera, sino que allí 
hoy encuentra el g-rupo condiciones favorables para evolucio- 
nar, al paso que la nuestra paleártica, en verdaderos islotes, 
harto hace con conservarse, reduciendo su área cada vez más. 

Pero de todos modos, en parte de las australianas y en esta 
nuestra, el simple carácter. del dimorfismo por coloración ha 
persistido con todos los otros más fundamentales, sin ser posi- 
ble hacer una sección aparte para S. sanguínea, que desde el 
Jurásico es tal cual era, una Stigmodera (Castiarina) sin po- 
derla entroncar con Ancylocliira ni Eurythyrea, que viven so- 
bre familias botánicas diferentes; y se demuestra cómo para 
una clasificación racional de los Biipréstidos, insectos poco 
diferenciados y muy compactos al parecer, por tanto, no podrá 
seg-uirse el mismo sistema que para otros, basando la división 
sobre unos caracteres escog-idos al azar entre los más aparen- 
tes, ni sobre situaciones g-eog-ráficas de las familias tomadas 
sin examen detenido, ni g-eneralizando por la facies que pre- 
senten, sino sig-uiendo criterios muy diferentes para cada g-é- 
nero; en los Bufréstidos habrá de tenerse muy especial cuenta 
de la Botánica y de los órg-anos del vuelo, muy descuidados 
por los coleopteristas. 

Y, sobre todo, estamos muy lejos para afirmar apriorística- 
mente la comunidad de orig-en para las familias y los órdenes 
y las clases en los insectos. 

Ya en mi «Sistema de las especies ibéricas delg-en. Asida>~>, en 
las Glohasida apunto la imposibilidad de que, si desde el tercia- 



DE HISTORIA NATURAL. 203 

rio á hoy las especies españoiasy africanas iio han evolucionado 
más que en mínimos detalles de org*anización, hayan podido, 
sin erabarg'o, en períodos g'eológ'icos anteriores sus ascendien- 
tes distanciarse de los de las actuales A Ip/íasida, lo bastante 
para poderlas atribuir contra ese dato positivo una comunidad 
de orig-en; sus líneas g-enealóg-icas no son ya converg-entes, 
sino verdaderas asíntotas, sin que basten millones de millones 
de años para fundirlas; y lueg-o quedará por buscar el entron- 
que con las Madila sudafricanas, por ejemplo, y no hay edades 
posibles que hag-an concordar á los Asidinii con otras familias 
de los TeneJjrionidos y á los ascendientes de éstos con los de 
SiigModeras, que ya en el Jurásico, cuando se admite que apa- 
recieron las Dicotiledóneas, tenían un g-rupo de especies dimór- 
ficas que han perpetuado esa simple diferencia de coloración 
sexual hasta hoy día. 



Excursión al triásico superior de Sierra Negra, del término de Aspe 

(provincia de Alicante), y noticias acerca del mismo sistema en otros 

puntos del SE. de España 



DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

Al SE. de Aspe, y en el espacio comprendido entre el río Vi- 
nalapó y la carretera que une este pueblo con Elche, se ex- 
tiende una g'ran mancha triásica, que he tenido ocasión de 
estudiar recientemente. En efecto, en Diciembre último reco- 
rrí, á pie, la distancia que separa ambos pueblos, con la espe- 
ranza de pasar muy cerca del Despeñadero del ÜasteUar, fián- 
dome de la carta del Sr. Coello, y con gran sorpresa mía, noté 
que el camino se aparta mucho á Occidente, alejándome del 
Castellar y de la Sierra Negra, objeto preferente de mi excur- 
sión. 

Desde Elche hasta el principio de la Sierra del Burón solo se 
encuentra cuaternario y aluviones modernos, y después una 
formación miocena(helveciense) constituye la nota dominante, 
presentándose las molasas con escasa cantidad de fósiles, en 
buen estado de conservación. Hacia la mitad del camino aso- 



204 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

man unas capas de molasa muy arenosa, casi sin falún, ama- 
rillentas, que encierran alg-unas ostreas y trozos de Peden 
cristatíis. Es el mismo horizonte, que tantas veces he visto en 
ios alrededores de Alicante, y que puede reconocerse también 
en la falda S. de la Sierra de las Atalayas, al O. de la capital, 
en la bifurcación de la carretera general y la que se dirig-e á 
Elche. En las trincheras abundan Chondrites ú otras alg-as, 
cuyos moldes se han descrito ya en otro lug-ar con el nombre 
de Cos de dona, que reciben en la reg-ión. Distínguense tam- 
bién perforaciones que atraviesan diversos estratos, casi nor- 
malmente, pero que no pueden confundirse con Taonuriis,. 
Chondrites ú otras impresiones y moldes de cuerpos org-ánicos. 
La pasta marg'osa que rellena estas perforaciones, está unifor- 
memente repartida, ensanchándose en aijuellos puntos en que 
los estratos ofrecen menor resistencia, mientras que las forma- 
das por cuerpos orgánicos están perfectamente limitadas, no 
siendo raro verlas rodeadas de una delgada capa semicris- 
talina. 

Hasta las proximidades de Aspe no se encuentra otra forma- 
ción que la miocena; cerca ya del pueblo se presentan capas 
que parecen del Eoceno, y aunque en la primera excursión no 
di con Nummulites, me aseguran que los hay no lejos de aque- 
llos sitios. Ya en los alrededores del pueblo reaparece el cua- 
ternario, ocultando las demás formaciones. 

Con ánimo de visitar la Sierra Negra volví á Aspe el 8 de 
Febrero, y guiado por el Sr. Almodóvar, Director del Colegio 
de segunda enseñanza, y por el profesor D. Antonio Soria y 
algunos alumnos, salimos con dirección al SE., atravesando 
parte de la vega y unas colinas eocenas, cercanas á La Nia^ 
propiedad del Dr. Hernández, que se extienden hasta la lla- 
mada Cruz del Salvador. Pasada esta pequeña faja nummulí- 
tica, aflora ya la formación de Keuper y sigue, hasta perderse 
de vista, por el SE. El terreno se encuentra cortado por nume- 
rosos y profundos barrancos, que ponen al descubierto las 
margas irisadas y potentes bancos de yesos grises y rojis, es- 
tos últimos con abundancia de cuarzos hematoides. En medio 
de un laberinto de colinas desprovistas casi por completo de 
vegetación, el paisaje ostenta un aspecto melancólico y de ex- 
trema soledad. Nuestro guía, un joven marmolista, no cono- 
cía bien el camino, pues sólo trabajaba los mármoles titónicos- 



DE HISTORIA NATURAL. 205 

del Rollo y de Ramlla Honda, y nos hizo dar un rodeo de hora 
j media antes de lleg-ar al punto objeto del viaje; pero no me 
pesó, porque pude apreciar la g-ran extensión del Keuper y 
pasar por alguna de las profundas cavidades, que forman cir- 
cos en aquellos lug'ares. A primera vista no se comprende cómo 
no se llenan de ag-uas pluviales; pero descendiendo á ellas se 
ven ang"Ostas salidas, á modo de cañones estrechos y profun- 
dos, que dan salida á las aguas para unirse al curso de los ba- 
rrancos antes mencionados. 

Las formaciones de yeso abundan en este terreno accidenta- 
do, y no lejos del sitio llamado Bítpanel son objeto de activa 
explotación. Desde allí pueden ya disting-uirse los elevados 
picachos de la Sierra Neg-ra, y siguiendo un camino de carros, 
y dando nuevos rodeos, llegamos á la base de la sierra, que. 
aunque pequeña, presenta un aspecto imponente con sus es- 
tratos verticales y los grandes peñascos que amenazan derrum- 
barse. El mármol que se extrae de sus canteras es del más bello 
efecto, pues en medio de su masa casi negra se destacan venas 
blancas, que corresponden á otras tantas fracturas, rellenas de 
infiltraciones de diferentes g-ruesos, entrecruzándose, como 
testimonio de las numerosas dislocaciones que en diferentes 
épocas ha experimentado la formación No es tampoco raro 
encontrar en los mármoles pulidos señales de resbalamiento 
de unos fragmentos sobre otros, de lo que en la iglesia parro- 
quial de Aspe hay ejemplos muy curiosos. 

Nos encontrábamos al pie de la Sierra y en su parte occiden- 
tal. Los derrubios forman un plano inclinado, por el que des- 
lizan los bloques, pues la cantera se abre á alguna altura, 
siendo la parte S., no representada en la adjunta figura, laque 
proporciona mármoles de más estima, es decir, de negro más 
intenso, en el que contrastan las venas blancas, produciendo 
el mejor efecto. En esta parte, la Sierra ofrece sus estratos ver- 
ticales hasta una altura considerable, asemejándose á antiguos 
murallones de un castillo en ruinas. Las gruesas bancadas 
marmóreas, de un color azulado de pizarra, muy obscuro, se 
mantienen erguidas, gracias al enorme espesor de los estratos. 

Bordeando la sierra hacia el N. se van viendo estratos más 
delgados, sólo de algunos centímetros, y á un kilómetro de 
distancia se pueden apreciar marcadas inñexiones de las capas, 
y aunque algo del aspecto se debe atribuir al desgarramiento 



206 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

de las mismas más bien que á accidentes estratig-ráficos, el 
conjunto no deja de ser curiosísimo. 

Muy por bajo de estas formaciones se encuentran lechos 
de areniscas micáceas, de un blanco ceniciento, é inferiormente 
á ellas, otras rojas, en un todo ig-uales á las estudiadas en la 
nota en que se habla del Triásico síiperior del Cerro de la Venta 
(Diciembre, 1905). 

Como las calizas neg-ras marmóreas van perdiendo lenta- 
mente su compacidad, pasando por lechos de calizas tabulares 
azuladas, y últimamente por calizas marg"osas, asemejan estas 
formaciones al triásico superior de Raibl, y aunque hasta el 
presente no hemos encontrado ningún fósil, es verisímil que 
una MyopJiorya que he visto pertenezca á estas formaciones. 
No pierdo la esperanza de encontrarlos, y me propong-o para 
ello repetir las excursiones. 

A distancia de 2 km. al N. de la Sierra reaparecen las arenis- 
cas rojas en forma de g-randes cantos rodados, siendo dig-no de 
notarse el hecho de estar perforadas por numerosos ag-ujeros, 
debidos, al parecer, á lüodomos. Ocupan casi la cima de una 
colina y á orilla del sendero que bordea un profundo barranco. 
Un g'uijarro que conservo presenta hasta 14 impresiones, bien 
manifiestas. También alg'unas tablitas de caliza marmórea 
ofrecen parecido fenómeno; pero tan surcadas de orificios, 
que tienen aspecto criboso. La parte inferior de estas forma- 
ciones es constantemente el Keuper, con sus marg'as de colo- 
res vivos y sus gTandes masas de yeso g-ris. 

La vuelta á Aspe puede hacerse en menos de una hora, aun- 
que con precaución, porque el sendero tiene más de un paso 
difícil y peligToso. 

Las o/itas diabdsicas de Bnrete (Murcia).— '^l camino que une 
Murcia á Caravaca corta el río Quipar, á alg-unos kilómetros 
al E. de Ceheg-ín, y pasando el hermoso puente de hierro, 
construido hace unos veinte años, se encuentran, á la parte S. 
de la carretera, unas pequeñas Sierras, continuación de la de 
Quipar, aunque su formación es por completo diferente. La 
Sierra de Bnrete, al menos en su falda N., es triásica superior, 
presentando la misma constitución que las de otros lug-ares ya 
citados. Por encima de las raarg-as irisadas, y atravesándolas, 
aparece una masa ofítica, reputada en el país como mineral 



DE HISTORIA NATURAL. 207 

explotable (1), aseg-urando los prácticos de la reglón que cou- 
tienen abundancia de blenda. El actual propietario de aquellos 
terrenos, mi disting'uido amig'o D. Fernando Martínez Oliva, 
me invitó á ver estas supuestas minas, y allí fui el 14 de Sep- 
tiembre de 1903. A poca distancia de la carretera se presentan 
las calizas tabulares obscuras, con los mismos caracteres que 
las de todas las localidades antes descritas como triásicas su- 
periores, y en la falda N. de la pequeña Sierra, y junto á un 
barranco, aparece una masa ofitica de no mucha extensión. 
La roca presenta abundancia de hojuelas de olig'isto, con as- 
pecto micáceo, aunque no forman masas que.teng-an arriba de 
2 ó 3 cm. en la parte explorada. Le aconsejé no continuara los 
trabajos, y así lo hizo. 

Rodeando la Sierra aparecen las margas irisadas y los yesos, 
y de alg-unos puntos manan pequeños hilos de ag-ua que lleva 
en disolución sulfato mag-nésico, siendo de notar una fuente- 
cilla un poco mayor, conocida hace mucho tiempo por sus pro- 
piedades purgantes. 

En las inmediaciones del pueblo de Santomera, ú uno y otro 
lado de la carretera de Murcia, se presentan á menudo las ma- 
sas ofíticas, continuación de las que abundan en la Sierra de 
Orihuela, notándose la alteración de las calizas mag-nesianas 
inmediatas, que toman aspecto tabular, casi pizarroso, con 
denlritas, alg'unas de muy buen aspecto. Otras calizas se han 
vuelto esponjosas, amarillentas y como reticuladas (piedra 
bomba en el país), y en ocasiones las porciones inmediatas á 
las ofitas pasan á pizarras, tan suaves al tacto que pudieran 
pasar por pizarras talcosas (2), habiendo sido ésta, sin duda, la 
causa de considerarse estas Sierras como paleozoicas, contri- 
buyendo al error las calizas pizarrosas de color morado y las 
areniscas transformadas en cuarcitas. El olig'isto se encuentra 



(1) Lo mismo ocuire en las ofitas de. la Cuesta Negra, al NO. de Caravaca; las dife- 
rentes rocas eruptivas del Cabezo de Gil de Ras, que corta la carretera á poca distan- 
cia del pueblo, y tantas otras. 

(2) El reverendo P. Saz, profesor del Coleg-io de Santo üomingro, de Orihuela, me 
remitió el pasado año rocas de varios aspectos, procedentes de la Sierra inmediata al 
pueblo, habiendo algunas, que pasarían por talcitas, idénticas á las que se encuentran 
en el triásico de Cartagena, que unas y otras pudieran creerse paleozoicas si no se 
supiera su procedencia. En Lorca (Sierra del Caño) se encuentran areniscas trans- 
formadas en cuarcitas del más extraño aspecto. También en el Keuper de esta loca- 
lidad se hicieron trabajos en busca de blendas, smithsonitas y malaquitas. 



208 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

en mayor cantidad que en Bureta; así es que en alg-unos sitios 
de la Sierra de Orihuela es explotado, dando buen mineral, 
aunque la cantidad no debe ser considerable. También existen 
malaquitas, objeto de beneficio dispendioso, y años atrás 
se encontraron pequeñas cantidades de cinabrio. 



El triásico de Lorca. — Al O. de esta ciudad, y separando una 
considerable mancha del Mioceno, situada al N. de otra gran 
extensión de Cambriano, que corre al SO. liasta internarse en 
la provincia de Almería, se eleva una Sierra que tiene su punto 
de partida junto al GiiadaUnihi ó rio de Lorca, yendo más de 
10 km. al O., casi toda ella del triásico superior, excepto en 
su extremo oriental. Forma éste el Peñón de la Vélica, de cali- 
zas terciarias (Mioceno probablemente), y las cumbres de esta 
primera y menos elevada parte de la Sierra, sobre la que se 
levanta el antig-uo castillo. La cima de la Sierra del Caño, pro- 
piamente dicha, consiste en areniscas micáceas de color rojo, 
con aspecto pizarroso, cubiertas en alg-unos sitios por un g-rueso 
lecho de congiomerado poligénico, que indudablemente cons- 
tituye el contacto del Triásico y del Mioceno, como puede verse 
en el sitio llamado Los Pilones, g-arg-anta situada entre el cas- 
tillo y la Sierra del Caño, de la que aquél es dependencia. Este 
ag"lomerado está formado por cantos de cuarcitas, pizarras 
cámbricas de varias clases y calizas, muy duras en alg-unos 
sitios. En la ladera N. del castillo enormes bloques de esta roca 
desprendidos de la zona superior y cerca de Los Pilones, la 
formación terciaria se ha desplomado en el sitio llamado de 
las Sálicas. 

En toda la extensión de las areniscas rojas citadas no he 
visto huellas de Chondrites ni de otro fósil, aunque la he se- 
g-uido por espacio de muchos kilómetros. En la ladera S. de la 
Sierra aparecen, por debajo de las areniscas rojas, las marg-as 
irisadas, dominando los tonos rojos en la parte oriental (falda 
del castillo, San Lázaro y cercanías del Calvario), y el tinte 
azulado y verdoso en la parte occidental. La subida natural de 
la Sierra, escarpada por ambas laderas, es la línea de crestas 
que parten de Los Pilones hasta su extremo O,, el cual alcanza 
una elevación considerable. 

Como los deberes profesionales me impedían permanecer en 



DK HISTORIA NATURAL. -20^ 

Lorca durante ias épocas más favorables para excursiones, y 
sólo podía ir en los meses de verano, para hacer la correría 
sin las molestias de la alta temperatura de Julio y Ag-osto, pro- 
puse á alg'unos amig'os realizar el viaje de noche, aprovechando 
una fecha de luna llena, para lleg'ar sin calor á lo más alto y 
reconocer con la luz del alba y á las primeras horas de sol lo 
más alto de la Sierra, dejando el descenso para las siete ó las 
ocho. Aunque muchos aceptaron g'ustosos la idea, por lo que 
tenía de extraordinaria, lleg-ado el momento sólo D. Manuel 
Monteg-rifo y Fajardo se prestó g"ustoso á emprender el cami- 
no. Salimos de Lorca á las diez y media de la noche; subimos 
por San Lázaro, y á las once lleg-ábamos á Los Pilones, y desde 
este punto empezamos á ascender la Sierra del Caño, propia- 
mente dicha. Caminamos unos 2 km. por calizas terciarias (1), 
que sólo ocupan esta parte de la arista de la Sierra, pasando 
á poco á las areniscas rojas micáceas, en algunos sitios tan 
frag-mentadas que formaban considerables masas sueltas. La 
luz de la luna, absorbida por el color rojo-morado del suelo, 
producía una impresión de tristeza, aumentada con la sole- 
dad de aquel paisaje, completamente estéril. En algunos sitios 
parecía que pisábamos sobre carbonilla; tal era la obscuridad 
que reinaba en el suelo. Pasábamos á las doce y media frente 
á un antig'uo acueducto situado 100 m. más abajo y que sirve 
para el paso del pequeño curso de ag'ua de que en otro tiempo 
se abastecía la ciudad, y que tiene su salida por la fuente si- 
tuada frente á la Coleg-iata de San Patricio. Más adelante cru- 
zamos un difícil paso, y entramos en un pequeño semicírculo, 
al que hacían sombra los elevados picos que lo rodean, dándole 
cierto parecido con un circo lunar. Poco más de la una de la 
madrug-ada pasábamos por entre elevados peñascos de calizas 
blancas (miocenas seguramente) simulando monumentos cicló- 
peos, que precedían á un llano perfectamente alumbrado, 
gracias á la tiaturaleza del suelo calizo y á la cal viva espar- 
cida alrededor de unos hornos que encontramos al paso. Media 
hora después llegábamos á un sendero peligrosísimo, abierto 
en la ladera S. de la Sierra, teniendo que retroceder ante el 
temor de caer de una altura mayor de 200 m., pues la ladera 
forma un ángulo de cerca de 70" en aquel sitio. Habiendo dado 

(1) Todas estas formacioues fueron reconocidas á la vuelta de la excursión. 



210 



boletín de la real sociedad española 



después con la verdadera senda, lleg-amos muy cerca de la 
cumbre, de la que nos separarían unos 300 m. y poco más de 50 
de altura. Descansamos un breve rato, y como el terreno se 
presentaba invariablemente con la misma composición, habien- 
do pisado casi toda la noche las areniscas rojas y rojo-mora- 
das, cerca de las tres comenzamos el descenso, con objeto de 
atravesar ciertos lugares un poco difíciles antes que alumbrara 
el sol, temiendo al vértig-o que podría determinar en nosotros 
la vista de las profundidades junto á las que habíamos transi- 
tado. Reconocimos detenidamente algnmos puntos cercanos 
al camino, y nos encontrábamos en Los Pilones, Ueg-ando á 
las siete de la mañana á la población. 

En el triásico de la Sierra del Caño, y más particularmente 
en la ladera N., se encuentran masas de cuarcitas blancas y 
rosadas en potentes bancos levantados como diques, y de los 
elementos sueltos cercanos al pequeño barranco que sale de 
Los Pilones, hemos recog-ido en otras expediciones, en unión 




Inflexione.-; en un trozo de caliza pizarrosa, 
procedente del triásico de Los Pilones CLorcyi'. 

Las fajas sombreadas representan calizas 
azules y las claras zonas amarillentas. ^ t. n. 



Trozo de cuarcita que envuelve 
un núcleo de arenisca micácea y 
fajas de la misma arenisca, proce- 
dente del Iriásico superior de la 
Sierra del Caño (Lorca). ¡í t n. 



de D. Antonio López Villanueva, profesor normal de Murcia, 
un trozo de roca, con aspecto pizarroso, con dobleces é inflexio- 
nes que recuerdan una serie de sinclinales y anticlinales. 

Otro frag-mento g'rueso de cuarcita blanca rosada forma ca- 
pas que envuelven un núcleo de arenisca micácea de color 
ag-risado. Parece como una comprobación de que ciertas cuar- 
citas no son sino areniscas transformadas. 



DE HISTORIA NATURAL. 211 



Nuevos datos para la Geología del Sudeste de España 



DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

I. El Mioceno de la Sierra de las Atala¡/as. — Al O. de Ali- 
cante, y sig-uiendo la carretera que desde la capital con- 
duce á Monforte, se encuentra la pequeña Sierra de las Ata- 
layas, á unos 4 km. de distancia, brevemente estudiada por 
Mr. Nicklés (1). Atrajo mi atención la abundancia de fósiles 
que me participaron había en ella, y allí me he dirig-ido varias 
veces con mis alumnos del Instituto. 

No pasó de ser la primera excursión una exploración ligera, 
faltos de tiempo después del empleado en la inspección de la 
Serreta Negra y en el Rincón de los Santos (Foncalent). No 
obstante la poca luz crepuscular, se recogieron muchas espe- 
cies, y esto nos oblig-ó á volver tres días después (8 Noviembre), 
repitiendo las correrías el 19 y el 25 del mismo mes. 

El g-ran número de alumnos que tomaron parte en estos pa- 
seos escolares permitió aumentar considerablemente las colec- 
ciones del Instituto y el descubrir capas margosas cargadas de 
fósiles, algunos no citados, que yo sepa, en las listas publica- 
das en diferentes obras. Ello me mueve á escribir las siguien- 
tes líneas, no sin dar antes las gracias á los Sres. Pérez Dagni- 
no, Martí, Martorell, Gómez Llueca, Puigcerver, Borja, y á 
otros, á cuya actividad y entusiasmo por estos conocimientos 
debemos la posesión de gran cantidad de fósiles. 

La Sierra de las Atalayas forma una pequeña arista de es- 
casa elevación, pero que se destaca perfectamente en medio 
del cuaternario que la rodea. Tiene su principio á muy poca 
distancia al O. de la Rambla de las Ovejas. Su dirección gene- 
ral es de ENE. á OSO. próximamente, y su mayor altura no 
pasará de 50 m. sobre el nivel de la carretera, no exce- 
diendo de 2 km. su longitud total. Preséntase, por tanto, 
como una serie de pequeñas colinas, si bien en la localidad se 



(1) RccJierches géologiques sur les terrains secondaires y tertiaires de laprovince d'A li- 
cante et du sud de la province du Valence, pág. 137 y pl. iv. 



212 



boletín de la. real sociedad española 



emplean las palabras sierra y cordillera, aun para las más in- 
significantes elevaciones. Principia cerca de la hacienda titu- 
lada La Lucrecia y termina en la Atalaya Grande, situada en 
la parte occidental, desde donde se domina una gran llanura, 






darrrtera. Jr 




Las Atalayas desde el centro de la laguna desecada. 

A. — Casa de Caturla, en cuyas inmediaciones se encuentran capas margosas coa 
discordancia de estratificación, por lo que se supone sean nummuliticas. 
1.— Molasa con Heterosteginas y dientes de peces. 
2.— Bancos calizos. 
3.— Molasas inferiores. 



formada casi toda ella por el cuaternario. La inclinación ge- 
neral de sus capas es hacia el E. 30" S., con una pendiente de 
unos 16°. Así es que presenta un suave declive hacia la carre- 
tera, mientras que al NO. aparece cortada y dejando ver sus 
estratos hasta cerca de la depresión, que fué en otro tiempo 
una laguna, situada entre ella y la Serreta Negra y la parte 
meridional de la Sierra de Foncalent. 

Forma las capas superiores una molasa bastante fuerte que 
encierra numerosos fósiles, entre los que se encuentran restos 
de Peden, Cstrea, Lima, Cardium, Venus, Voluta, Conus, Ce- 
rithimn, etc., etc. Su espesor es variable, pues mientras que en 
algunos sitios es sólo de algunos centímetros, dejando al des- 
cubierto la capa caliza inferior, en otros alcanza algunos me- 
tros. Esta capa deja al descubierto en ciertos puntos una mo- 
lasa amarilla, de grano muy fino, que contiene trozos del 
Peden crisialus Bronn, pequeñas ostreas y corales. En las cer- 
canías de la Venta de las Atalayas, á la izquierda del sendero 
que va de la carretera á la casa de Caturla, se presentan estas 
molasas en unas pequeñas barranqueras fraguadas por las 
aguas pluviales. 

Allí se encuentran el Peden Solarium Lamk. y el P. Burdi- 
galensis Lamk., pues á esta especie creo deba referirse uno 
que alcanza hasta 20 cm., poco convexo, de 14 costillas, muy 
convexas al principio y que cerca de los bordes van aplanan- 



DE HISTORIA NATURAL. 213 

dose, hasta desaparecer casi. Otro ejemplar de pequeño tama- 
ño, con una valva muy convexa y de 15 costillas, ig-noro á qué 
especie pueda referirse; no falta tampoco un pequeño Chlamys 
en las capas superiores. 

El Sr. Nicklés cita la Ostrea Offreü Kil. como característica 
de las Atalayas, pero sin duda se encuentran además otras es- 
pecies. 

Los g'éneros Cardium, Venus, Pholndomya (una especie de 
g'ran tamaño), Lima, Spondijliis, tienen también sus repre- 
sentantes, aunque, por desg-racia, los ejemplares recog-idos se 
encuentran en un estado que hace muy difícil su determi- 
nación. 

En la parte alta de la Atalaj^a Mayor, que es, como hemos 
dicho, la más occidental, la molasa se reduce, poco á poco, á 
polvo, fenómeno debido sin duda á las eflorescencias salinas 
que presenta. Los ejemplares g-uardados en las colecciones se 
cubren de sales, principalmente cloruro sódico y sulfato mag-- 
nésico, más alg-unas sales calcicas, pues precipitan abundan- 
temente con el oxalato amónico. Acaso la nitrificación no sea 
extraña al fenómeno. El resultado es la formación de pequeñas 
cuevas y cobertizos, que prestan un aspecto extraño á las ci- 
mas. La parte exterior de estas molasas permanece sin alte- 
rarse, pero sólo en el espesor de unos cuantos centímetros, de 
tal manera que hay g-randes cavidades que se hunden al peso 
de una persona. Este hecho rae parece que encuentra su expli- 
cación en la infiltración de las ag-uas de lluvia, que disolviendo 
las sales de la parte superficial, las conducen al interior, rom- 
piendo ó disg'reg-ando su masa al cristalizar en las superficies 
de las hendeduras. Así este polvo es salado, y el 
viento y otras causas de dispersión van ag-ran- 
dando lentamente estas cavidades. Los dien- 
tes de peces, conchas y demás restos, resisten 
á esta acción destructora, y por eso en estas 
cavidades, como en la ya citada del Garbinet, 
se hallan buenos ejemplares, completamente tItlTor\X¡''!m¿ 

limpios. ceuo de las Atala- 

T -, ., . 1 111 yas. Alicante. 

La lormación superior, molasa muy blanda, 
encierra á millares pequeñas Heierostegina, que empastan los 
moldes de Lamelibranquios, Gastrópodos y hasta de Taomirus, 
y entre ellos formas muy curiosas, en un todo semejantes á los 




•214 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPATÍOLA 

moldes de alg-as ya citados con el nombre de Cos de dona en la 
nota en que me ocupé del nummulítico de Ag-ost. La profusión 
con que se encuentran estos pequeños fósiles es tal, que en 
alg-unos puntos de la Atalaya Grande forman un verdadero 
cong"lomerado, como se sabe acontece en la cuenca del Gua- 
dalquivir. Pequeños pectenes se encuentran también entre 
ellas, y no faltan radiólos de Cidaris ó de alg-ún otro g*énero 
vecino. 

Los dientes de peces no son tan abundantes como en la Cor- 
diUera de Jos Ángeles. Sólo los hemos visto, hasta el presente, 
de Lamna y Chrysophrys, pero quizá no falten Oxijrhmas, por 
ser g-énero mu}' frecuente en el Mioceno del SE. de España. 

Reposa bajo de esta molasa una capa caliza de dos ó tres me- 
tros, que se destaca fácilmente á distancia. En ella los fósiles 
están muy destrozados, sobresaliendo los g"éneros Peden y 0^- 
irea, que son los predominantes en las Atalayas. Esta es la 
caliza de Clyjyeaster, y más particularmente su parte inferior, 
de donde se han extraído el C¡. crassicosiatus Ag". y otra espe- 
cie que creo deba ser el ^7. al tus Lamk., una de las más repar- 
tidas en España. A estas capas corresponden también una 
Sciitella, indeterminable por su estado de conservación, y alg"u- 
nas Beterosiegina. 

La parte inferior es más pobre en fósiles, reproduciendo por 
sus caracteres la zona superior. En alg-unos puntos, y ya casi 
en la base, se presentan unas calizas marg-osas que buzan 
al N. y que están, por lo tanto, en discordancia con las capas 
helvecienses. Por su aspecto recuerdan al Nummulítico y con 
duda las señala el Sr. Nicklés como tales, y aunque se han re- 
petido las excursiones con el objeto de cerciorarnos, no hemos 
tenido la suerte de encontrar fósil alg-uno que nos sacara de 
dudas. Nada tendría de particular la existencia del Eoceno en 
estos lug-ares, dada la identidad de formación con la Cordillera 
de los Áng-eles, que, como ya he dicho en otra nota, descansa 
sobre marg-as nummulíticas. Es el asomo nummulítico más 
próximo á Alicante y uno de los más ricos en fósiles. 

La presencia del g-énero Heterostegina, alg-unos de cuyos 
ejemplares alcanzan 8 mm. de diámetro, viene á confirmar 
una vez más el parecido de estas formaciones con el Mioceno 
de Viena, y en una próxima nota pienso comunicar á nuestra 
Sociedad el hallazg-o de otros foraminíferos en el Mioceno de 



DE HISTORIA NATURAL. 215 

la provincia de Murcia, ig'uales á los citados en las calizas de 
Leytha (1) y formaciones análogas inmediatas á aquella capital. 

Al N. de las Atalaj'as se encuentra una g-ran depresión del 
terreno, imposible de cultivar por encontrarse cubierto de sa- 
les, principalmente cloruro sódico, pareciendo como una ex- 
tensa lag-una desecada. Ya Nicklés señaló este sitio en la Pl. iv 
de su obra, indicando los numerosos afloramientos de Infra- 
cretáceo en las proximidades de Foncalent. En medio de esta 
llanura se presentan pequeñas manchad de calizas azuladas, 
oon numerosos ammonites que, por su forma, parecen neoco- 
mienses, y en alg-unos puntos la capa de tierra es sólo de unos 
cuantos centímetros. El Infracretáceo se extiende hasta muy 
cerca de las Atalayas. 

II. El Infracretáceo del N. y NO. de FoncaIenl—J)escTÍt-Añ 
cuidadosamente por el Sr. Nicklés las Sierras de Foncalent y 
Serreta Neg-ra, nada tenía que añadir á su concienzudo tra- 
bajo; y sólo á título de curiosidad he recorrido multitud de ve- 
ces estos lug-ares, aprovechando la circunstancia de poder 
hacer noche en la casa de campo de mi disting-uido amig*o el 
Sr. Elizaicin, situada en el extremo N. de Foncalent. La afición 
de mi amig'O á las antig-üedades le ha hecho recorrer las inme- 
diaciones en busca de objetos romanos, de los que abundan 
en aquellos sitios (2), y juntos hemos visitado los contornos de 
la Sierra y encontrado fósiles infracretáceos en puntos distin- 
tos y á donde no llegaron los estudios del Sr. Nicklés. En mi 



(1) Lingiíliiia costata d'Orb., Dentalina elegans d'Orb., AmpJiistegma Haueri d'Orh. 
y algún otro género poco conocido. 

(2) En las cercanías de la casa de Foncalent, y no lejos de la antigua capilla, hoy 
en ruinas, se encuentran innumerables trozos de vasijas romanas de todos tamaños, 
ánforas, jarrones, platos, tazas, etc., unas de barro ordinario, otras primorosamente 
labradas, conteniendo inscripciones, dibujos, ornamentos de orden jónico y bástalos 
sellos ó contraseñas del fabricante. También se encuentran numerosos fragmentos de 
vidrio, ya alterado, formando escarnillas irisadas en su superficie; pero lo que más 
llama la atención es un sencillo capitel (?) de granito de mica negra, que el Sr. Eli- 
zaicin conserva en su casa de campo. Forma esta piedra un prisma cuadrado de 0,8í 
metros en la base por 0,13 de altura; de modo que viene á ser como una losa de mucho 
grueso, y en sus caras laterales corre un surco ó canal de un centímetro de profundi- 
dad. Formando cuerpo con la losa se encuentra un cilindro de 0,7G m. de diámetro 
por 0,09 de altura, lo que le da el aspecto de la parte alta de un capitel, y en este su- 
puesto, tomando como módulo 0,38, debe corresponder á una columna de más de 7 m., 
incluso basa y capitel, si se trata de alguno de los órdenes jónico, corintio ó com- 
puesto, y de más de 5 m. si toscano ó dórico. Acaso sea una modificación introducida 
en el arte primitivo español, no muy conocido; pero de todas maneras, esta piedra 



2ii? boletín de la real sociedad española 

última visita á aquellos lugares disting-uí á larg-a distancia 
una serie de pequeñas alturas ai NNO. de la casa de Fonca- 
lent y formando la continuación de la Sierra Mediana, ya estu 
diada en otra nota que comuniqué á nuestra Sociedad. Conve- 
nía reconocer aquella parte para unir los trabajos hechos en 
Foncalent con los de Sierra Mediana, y á ello dediqué la ma- 
ñana del 11 de Marzo último, recorriendo de paso las dos 
pequeñas manchas' que el Sr. Nicklés señala en su Esquise 
géologique de la Sien'a de Foncalent (Pl. iv) como cretáceo inde- 
terminado, inclinándome á considerarlas como continuación 
del Neocomiense con que termina la Sierra, como asimismo 
las pequeñas lomas inmediatas á la hacienda de la Campaneta, 
situada alg-o más al N. Dirig-iéndome después al NO., crucé 
por otra lag-una salada, que aún conserva bastante ag"ua en 

alg-unos puntos, 
dejando otros en 
seco y cubiertos 
de sal. Pasada es- 
ta lag-una el sue- 
lo ofrece una pe- 
queña inclina- 
ción, y desde este 
j^nto son ya fre- 

El Racó del Oabach. , , 

cuentes los en- 

l.-Travertinos y aluviones antiguos. 

2.- Zonas infracretáceas formadas por margas azuladas de CUCntrOS de am- 

diferente consistencia. mouites piritOSOS 

y pequeños trozos de Belemnites. El terreno es constante- 
mente el mismo y parece como continuación del de Sierra 




granítica, traída, como otras muchas, de lejanos países, pues no es de suponer que 
fuera ella sola de este material, da idea de la importancia del edificio á que se la des- 
tinó Las construcciones rurales habrán empleado las otras, y estos capiteles, que no 
tienen cómoda colocación en las paredes, quedan como bancos ó asientos á la puerta 
de las casas de campo. Así vi en 1891 un bello capitel jónico junto á la puerta de una 
casita edificada en la falda del Cerro de Beaza (Cartagena\ en la Encarnación (Cara- 
vaca), etc. 

La existencia de una quinla romana, ó acaso de un templo 6 de unas termas para 
utilizar el agua caliente de la fuente donde se deriva el nombre de Foncalent (28" c.) 
parece indudable, y en una excursión verificada, el .5 de Noviembre último, por la 
Serreta Negra, frente á Foncalent y en las inmediaciones del Porlell, encontré un 
gran trozo de díabasa primorosamente pulida y como formando parte de una escultura 
ú otro adorno. 



DE HISTORIA NATURAL. 211 

Mediana, y por tanto nada tiene de particular el hallazg"o de 
especies ig-uales á las del Rincón de los Santos. Una hora 
después lleg-aba á la falda de las lomas del Racé del G-abach, y 
tornamos descanso en un diminuto barranco que recog"e las 
ag"uas de las laderas, dominando en aquellos parajes mar- 
gas azuladas de tinte muy claro, separadas de trecho en 
trecho por delg'ados lechos de caliza amarillenta con manchas 
ferrug'inosas. Corta además el barranco un banco de arenisca 
rojiza, alg-o micácea, de unos 50 cm., y todas estas capas buzan 
al SE., con una pendiente próximamente de 70". 

Las marg-as azules son muy pobres en fósiles; tan sólo por 
excepción encontré, después de mucho examinar, un molde 
borroso de Holcodiscus (?), de pequeño tamaño; pero entre las 
marg-as sueltas que arrastran las ag-uas pluviales al fondo del 
barranco, es frecuente hallar núcleos piritosos y alg-unos am- 
monites bien conservados. 

Entre las especies recog-idas en los llanos situados entre Fon- 
calent y el Racó del Gabach fig-uran un Holcostephamis inier- 
medius d'Orb., que parece representar la zona del HopUtes neo- 
comiensis, una PulcheUia, parecida á la P. compressissima d'Orb. 
y otra en mal estado, un Hoplites, de costillas más g-ruesas 
que el H. cryptoceras d'Orb.; trozos de Besmoceras, dos Holco- 
discus, uno de los cuales se encuentra también en el Rincón 
de los Santos y en Sierra Mediana, y el Phylloceras lethys d'Orb. 
cerca del Racó y en el fondo del pequeño barranco mencio- 
nado, así como también trozos de Belemnites no determinables. 

Coronan la parte superior del Racó unostravertinos de color 
rojizo, alg-o inclinados hacia elE., incluyendo en su parte me- 
dia unos aluviones que alcanzan en total de 8 á 10 m. Como 
las marg-as azules se alteran fácilmente, los travertinos forman 
como una cornisa en la parte alta de las lomas, pero faltan en 
la última porción hacia el N. de^Foncalent, en unas lomas si- 
tuadas muy próximas al meridiano que pasa por la casa del 
Sr. Elizaicin y como á 3 km. de distancia. 

ni. Infracretáceo al N. de Muc/iamiel — En una excursión 
efectuada con los alumnos Sres. Pérez Dag-nino, Vidal, Martí 
y Gómez Llueca, el día 18 del pasado Marzo, encontramos una 
g-ran mancha de Infracretáceo al N. del pueblo de Muchamiel. 
Habíamos salido en el tranvía de vapor que hace el servicio 
entre Alicante y el Ravalet. y seg-uimos la carretera de Jijona 

T. V. -Abril, 1906. 15 



218 BOL. riN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

hasta el kilómetro 6, en busca de un yacimiento fosilífero, que 
no encontramos, sin duda por error nuestro. No teniendo en- 
tonces tiempo bastante para continuar la exploración, dejamos 
la carretera y tomamos un antig-uo camino vecinal que con- 
duce á Busot, partiendo del lado mismo de la seg-unda casilla 
de peones camineros. Habiendo seg-uido por él como un kiló- 
metro, dimos ccn alg-unos fósiles secundarios, con g'ran sor- 
presa mía, pues había oído decir que toda aquella extensión 
era nummulítica. Junto al camino vecinal encontramos pe- 
queños trozos de Belemnites, y á alg"una distancia al N. los 
alumnos descubrieron un buen yacimiento de equinodermos, 
principalmente Hemiaster, alg-o parecidos á los del Albiense, 
como también un diminuto Amononites piritoso, semejante á 
un SchlahacMa, pero no fácil de determinar por ser una forma 
muy joven. Continuando por este camino lleg-amos á un pro- 
fundo barranco abierto entre marg-as azuladas, sumamente 
inclinadas, que buzan al E., con una pendiente de 70 á 75°, y 
en ocasiones casi verticales, alternando con lechos de caliza 
alg-o micácea. 

No encontramos fósiles en nuestro recorrido, y únicamente 
entre las piedras rodadas del lecho del barranco halló el señor 
Martí una caliza fuerte amarillenta, con impresiones de dos 
vueltas de un Turrilites que, comparado con otros ejemplares 
que poseo, parece ser el T. Bergni Brong-., procedente, sin 
duda, del albiense de alg-ún punto más al N. El barranco 
recibe sus ag"uas de la Sierra de Almadén (el E. de Jijona) y 
de los otros barrancos que salen del O. de Cabesó. El cenoma- 
nense no debe estar lejos, porque á los pocos días los alumnos 
me trajeron una Discoidea cylindrica Ag"., idéntica á la que 
encontramos á la salida del Racó de Cortes. 

Todo el barranco del Verg'elet, que así nos dijeron se llama- 
ba, continúa en la misma formación de marg-as azuladas obs- 
curas, con g-ran inclinación. Por la parte S., y cerca de Mucha- 
miel, el barranco afluye al río Cartalla, que lleva sus ag-uas á 
la playa del Campello. 



DE HISTORIA NATURAL. 219 



Boletín bibliográfico. 

Marzo. 

Revista de Medicina tropical. Habana. T. vi, n.° 10, Oct. 1905. 

Royal Microscopical Society. London. (Journal.) N" 170, Febr. 1906. 

Société Entomologiqíie de Belgique. Bruxelles. ( Anuales. J T. 49% n" xi, 
3 Janv. 1906.— Bovie: Catal. des Anthribides.^N" xii, 25 Janv. 1906. 
Desneox: Varietés termitolog. — Lamberé: Revis. des Prionidee. — Ber- 
groth: Rhynchota Jíliopica. — Bergroth et Schooteden: Note sur les 
Hémiptér. recueillis á Kinchassa.=N° xiii, 20 fevr. 1906. T. 50% n" 1, 
2 fevr. 1906. — Moser: Zwei neue Valgiden-Arten von Sarawak. — 
ScHOUTEDEN: Hemiptcra. — A supplementary list to Kirkaldy's Cata- 
logue of Aphidee. — Vn nouv. ennemi du Cacaoyer. 

United States National Museum. Washington. (Bulletin.) N" 64, 1905. — 
RiCHARDsoN. Monograph on the Isopods of North America.=N° 55, 
1905. — Flint: A contrib. to the Oceanogr. of the Pacitic. 

Wissenschaftliche Insektenhiologie (Zeitschrift). Husum. Band ii, Heft 1, 
31 Jan. 1906. Wasmanx: Z. Lebensweise von Átemeles pratensoides 
Wasm, — Lampert: Verhalten niederer Tiere gegen Formalindampfe. — 
Taschenberg: Beitr. z. Lebensweise von Necrobia ruficollis F. — Dücke: 
Biolog. Notizen über einige Südamerik. Hymenopt. — Reineck Über 
das Auftreten von zwei Chrysomelidenarten in Thüringen. 

Zoological Society. London. (Proceedings.) 1905. Vol. i, part ii. — Tate: On 
Sonth- American Cichlid. — Meinertzítagen: On a new oribi Antelope. 
Crossland: On the Cape Verde Marine Fauna. — Pocock: On Horn- 
Growt in a castrated Prongbuck.— Johnstoíí: On Mammals and Birds 
of Liberia. — Hinton: On Abnormal Remains of theRedDeer.— Broom: 
On the Primit. Reptile Procolophon. — Woodward: On the Dinosaur 
Cetiosaurus leedsi. — Mitchell: On a Giraffe from Nigeria. — Shipley: 
On Entoparasites. — Thomas and Schwann: On Mammals from Zulu- 
land.— Boulenger: On a new Newt from Yunnan.- Lonnberg: Hares 
from Southern Sweden. — Butler: On the Giant Eland of the Bahr el 
Ghazal. — Burne: Ou the Anatomy of the Leathery Turtle.=Vol. ii, 
part 1. - Minchin: On the Sponge Clathrina contorta. — Beddard: On 
the Anatomy of the Ferret-Badger. — Pycraft: On the Osteol. of the 
Eurylaemidaj. — Beddahd: On the Encephal. Arterial Syst. in Saurop- 
eida.— Johnston: On the Nomenclat. of the Antropoid-Apes. — Ander- 
sen: On Bats of the genus Bhinolophus. —BBRGnorn: On Stridulating 
Hemipt. of the Subfamily Halyinee. — ^Mitchell: On the Anatomy of 
Limicoline Birds.— Pocock: On a Hainan Gibbon. — Delmé-Radcliffe: 
On the Natural History of the Uganda Anglo-german boundary.— 



220 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Gadow: On Mexican Amphibians and Eeptiles. — Bodlenger: On new 
Mexican Reptiles. — On Sonth-African Batrachians and Reptiles. — 
Beddard: On the Anatomy of the Yellow-Throated Lizard. — Gorham: 
On South- African Coleopt — Assheton: On the Fpetus and Placenta 
of the Spiny Mouse. — Barón Nopcsa: On the supposed Clavicle of 
Diplodocus. 

— (Transadions.) Vol. xvii, part 4j 1905.— Boolenger: On the varieties of 
Lacerta muralis in Western Europe and North África. 

Zoologischer Anzeiger. Leipzig. Bd. xxix, n° 23, 6 Febr. 1906. — Schkeider: 
Süsswassernematod. aus Estland.^KowALEWSKi: Mitteilung. üb. eine 
Idiogenes-Spedes.— Os'í: tib. die Regenerat. der Antenne bti Oniscus 
murarius. — Keilhack: Oladoceren aus den Dauphiné-Alpeu. — Lar- 
GAioLLi: Üb. das Vorkommen von Doppel-augen bei eín limnetisch. 
Daphnie. — Braun: Die Ausführunge giinge der Milchdrüse von Pho- 
caena communis.^=^í^° 24, 23 Febr. 1906. — Kdlagin: Die Liinge des 
Bienenrüssels.— Emery: Üb. W. H. Ashmeads nenes System der 
Ameisen.— Goldschmidt: Mitteilung. z. Histologie von Ascaris. — 
Friese: Üb, die systemat. Stellung der Strepsipteren. — Colé: Feeding 
habita of the Pycnogonid Anoplodactylus lentus. 

Zoologist (The). Loudon. N° 776, Febr. 15"' 1906.-Soiithwell: Not. on 
the Arctic Whaling Voyage of 1905. — Renshaw; The Pigeon Hollan- 
dais. — Waters: Not. on Marine Crustácea in Confinement. — Hancock; 
A Note on the Arance around Yarmouth.— Ruskin: A Plea for the 
Further Recognit. of Sub-species in Ornithol. — Benson: BirdNot. in 
Switzerland and Germany in June and July 1 905. 



Almera (D. J.) — Descripción geológica de la comarca titulada «Plana de 
Vich>. (Mem. R. Soc. esp. Hist. nat., Madrid, 1906.) 

Bois (D. M. D.) — Description de Plantes nouvelles (Bull. de la Soc. botan, 
de France, Paris, 1 906.) 

— Nécessité de l'étude scientifique des productions naturelles coloniales. 

Bruxelles, 1905, 

— Présentation du Pé-tsai ou Chou de Chine (Brassica chinensis L.) 

(Bull. du Mus. d'Hist. Nat , Paris, 1905.) 

— Sur une pomme piriforme. (Journ, de la Soc. nation. d'Hortic. de 

France, Paris, 1904.) 
Bois (D. M. D.) ET Gallaud (D, I.)— Modifications anatomiques et phy- 

siologiques provoquées dans certaines plantes tropicales par le chan- 

gement de milieu. (Compt. rend, de l'Acad. des Scienc, Paris, 1905.) 
Geoutelle (D, a.) — Description d'un Caiydien du groupe des Cerylon. 

(Bull. de la Soc. Entom. de France, Paris, 1906.) 



DE HISTORIA NATURAL. 221 

Grouvelle (D. A.j — Description d'un Laemophdoeus nouveau de Mada- 
gascar. (Bull. de la Soc. Eotom. de France, Paris, 1905.) 

— Famille des Hétérocerides. 

— Quelques Clavicornes nouveaux de la République Argentine. (Rev. del 

Mus. de La Plata, La Plata, 1905.) 
Jagerskióld (D. L. a.)— Results of the Swedish Zoológica! Expedition to 

Egypt and the White Nile, Upsala, 1905. 
Kerner (Dr. Franz). — Beitrage zur Kenntniss der OrthopterenFauua der 

Hercegovina. (Verhandl. der k. k. zoolog. -botan. Gesellschaft, 

Wien, 1898.) 

— Beitrage zur Kenntniss der OrthopterenFauna Griechenlauds. (Berli- 

ner Entomol. Zeitschr., Berlin, 1902.) 

— Über die ven Herrn Dr. Karl Grafen Attems aus Kreta mitgebrachten 

Orthopteren. (Verhandl. der k. k. zoolog.-botan. Gesellschaft, Wien, 

1903.) 
Llord t Gamboa (D. Ramón).— Una visita á las regiones volcánicas del 

golfo de Ñapóles. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Madrid, 1906.) 
Navas (D. L.) — Notas zoológicas, ix. (Bol. Soc. arag. Cieñe, nat., t. iv, n° 9.) 

— Notas entomológicas. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Dic. 1905. 
PicciOLi (Dott. Ludovico). — IlLegname di Farnia e di Rovere,Frienze, 1906. 
Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales, — Anuario. Madrid, 

1905. 

— Programa de premios para el Concurso del año 1907. 

Real Academia de Ciencias y Artes. — Nómina del personal académico. Bar- 
celona, 1905. 

RiojA (D. José). — Nota acerca de diversos yacimientos y variaciones de 
color de la cAdamsia Rondeletii» D. Ch., é indicación de la nueva va- 
riedad var. cubera». (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Nov. 1905.) 

Strobl (D. G.) — Spanische Dipteren. (Mem. R. Soc. esp. Hiet. nat., Ma- 
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Torino (D. Damián). — Memoria presentada al x Congreso de la Nación. 
Buenos Aires, 1904-1905. 

— Anexo A á la anterior Memoria. 

— Anexo B á la anterior Memoria. 

Ventalló (D. Domingo).— Contribució al estudi de la Fauna lepidopte- 
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Abril. 

Academia Mexicana de Ciencias exactas, físicas y naturales. México. (Ana- 
les.) Tomo I, 1903, n.os 1-2. 

Académie des Sciences. Paris. (Comptes rendus.) T. cxlii, 1906, n" 9, 26 Fevr. 
Berthelot et André: Recherch. sur quelq. métaux et miner. trouvés 



222 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

dans les fouilles. — Víala et Pacottet: Sur les kystes des Gloeosporium 
et sur leur rCle dans l'orig. des levures. —Stellosphoera mirabilis, nou- 
velle larve d'Astérie. — Argand: Sur la tectonique du ruassif de la 
Dent-Blanche. — Chudead: D'Iféronane á Zinder. — N" 10, 5 Mars.— 
Guignard: Le Haricot á acide cyanhydrique, Fhaseohis lunatus L. — 
Leger et Duboscq: L'evolut. des Eccrina des G/owíms. — Bounhiol: 
Sur le gisement huitrier natur. de la Macta (Algér.) et le regine d'e- 
coulem. de cette riviére. — Chabrin et Goupil: Les ferments du pla- 
centa. — Lambert: Sur la durée dea persist. de l'activ. du cceur isolé.— 
Montier; De l'influeuce de la vieillesse sur la press. arter.— Glan- 
geaud: Une chaine volcan, mioc. sur le bord occid. de la Limagne. — 
KiLlAN et Gentil: Découv. de deux horizons cretac. remarq. au 
Maroc. — Martel: Sur le grand cañón du verdón (Basses-Alpes), son 
age et sa format.^N" 11, 12 Mars. — Depéret: L'evolut. des Mammif. 
tertiaires; import. des migrations.— Pelourde: Contrib. á l'anatom. 
systemat. de quelq. geures de Fougéres. — Dangeard: La fécondat. 
nucléaire chez les Mucorin. — Rothschu.d et Neuville: Sur V Hylochce- 
rus Meinertzhageni O. Ths.— Bordas: Struct. des csecums ou append. 
filiforra. de l'intestiu moyen des P%Z¿¿es.— Hérubel: A propos de 
l'anat. conip. des Sipunculides. — Morofk: Sur l'evolut. des prétendus 
Coccidies des Céphalop.— Léger: Sur une nouv. maladie myxosporid. 
de la Truite indigéne. - Gadtrelet: La réaction du sang, fonction de 
la nutrit. — Chevalier: Sur les glaciers pléistoc. dans les valléesd'An- 
dorre. — Glangeadd: Les volcans du Livradois et de la Comté. — Ar- 
gand: Sur la tectonique des zones d'Ivrée et du Strona. — Petit et 
Courtet: Les sédiments á Diatomées de la región du Tchad.=N" 1 2, 
19 Mar.g. — Lacroix: Sur les facies de variat. de certain. syénites né- 
phéliniq. des iles de Los.— Boüvier: Sur les Gennadas on Pénéides 

bathypSlag.— Lévy: Surlafeuille de Gap au , — Cayeux: Struct. 

^ 8000Ü 

et orig. problable du mineral de fer magnét. de Diélette (Manche). — 

Vassikre: Sur les Gasterop. Nudibranch. et sur les Marséniadés de 

l'Expéd. au tarct. du Dr. Charcbt. — Léger et Hesse: Sur la struct. de 

la paroi sporale des Myxosporid. — Pelseneer: Un genre de Lamellibr. 

á bouches multipl. — Villemin: Rayons X et activité genit. — Kayser 

et Manceau: Sur la malad. de la Graisse des vins. — Henry; Sur les 

lois de l'elastic. muscul. et leur applicat. á l'Énergetique. — Hang: 

Nouv. données paléontol. sur le Devon. de l'Ahenet occid.— Cornet: 

Sur la faune du terr. houiller infér. de Baudour. — Rekier: Sur la flore 

du terr. houiller infér. de Baudour.— Thoulet: Le calcaire et l'argile 

dans les fonds marins. 

Académie Impériale des Sciences de St. Fétersbourg. (Annuaire du Musée 

Zoologigue). 1905. Tomo x, nos i_2. 



DE HISTORIA NATURAL. 223 

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part 2 and 3; 1905, vol. LVii, part 1. 
American Natwalist (The). Chicago. 1906, vol. xl, n° 471.— Stone: Notes 

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Wií.LOox: Anatomy of Acmrea testudinalis Müller.— Hollick and Jef- 

fret: Affinities of Cert. Cretaceous Plant Remains Commonly refer- 

red to the Gen. Dammara and Brachyi)hillum. — Colé: A New Pycno- 

gonid from the Bahamas. — Barbour: Addition. Notes on Bahama 

Snakes. 
Anales del Museo Nacional. San Salvador. Tomo 2.°, n.° 15.— Güzmán: 

100 mater. textiles de El Salvador. — Rodríguez Luna: Flores de palo. 

Sompopos. — Güzmán: Botan, industr. de Centro-Amér. (cont.). 
Archives de Zoologie experiméntale y genérale. 4' serie, tome 2% 1904; 

tome 3^ 1905, nos 1-2, 4. — Notes et Revue. ]904, nos 1.2, 5-I]; 1905, 

nos 3-9. 
Archives Néerlandaises des Sciences Exactes et Naturelles La Haye. 1906, 

serie 11, tome xi, r et 2" livraisons. — Schreinemakers: Cristaux mix- 

tes dans les systémes ternaires. — Beijerinck et Rand: Sur l'excitat. 

par traumat., le parasitisme et l'écolement gommeux chez les amyg- 

dalées. 
Baleares (Las). Palma de Mallorca. 1906, n.os 63-64. 
Burean of Government Laboratories. Manila. 1906, n.° 36. 
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tués á l'ouest de l'Afrique. 
Canadian Entomologist (The). London. Ontario. March 1906, vol. xxxviii, 

n° 3.— Lochhead: Household Insects.— Pearsall: Another Geometr. 

Tangle.— Woglum: Two new Scale Insects.— Weeks: New Lepidopt. — 

Girault: Trichogramma pretiosa and a new variety.— Cockerell: The 

Coccid genus Eulecanium. — Haight: Noctuid and Geometr. Moths 

from Ternagami Lake. —Evans: Cañad. Coleopt. not heretof ore recor- 

ded. — Taylor: The species of Eupithecia occurring at Calgary. 
Casopis. Praga. 1906. Rocnik iii, cislo i. 
Chicago Academy of Sciences. Chicago. (Bulletr\) 1901, vol. u, n° xv; 1902. 

nos 111 y V. Special Publicat., n" 1. 
Davenport Academy of Sciences. Davenport. (Proceedings.) Vol. vii (1897- 

1899); vol, VIII (1899-1900); vol. ix (1901-1903). 
Deutsche Entomologische Zeitschrift. Berlín. 1906. Erstes Heft. 
Entomological Society. Ontario. (Annual Report.) 1905. 
Entomologische Litteraturblatter. Berlín. Marz 1906, n" 3. 
Entomologist' s Record (The). London. 1900, vol. xii; 1901, vol. xiii; 1902, 

vol. XIV, nos i_6, 8, 10-12; 1903, vol. xv, nos I-7, 9_i2; 1904, vol. xvi, 

nos 1-6; 1906, vol. XVIII, nos 2-3. 



224 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Faculté des Sciences. Marseille. (Anuales ) Tomo xv, 1906. 

Feuille des Jeunes Naturalistes {La). París. N" 418.— Labeaü: Note sur la 
flore marit. du littoral fraiK;. de la Mer du Nord (fin).— Plateau: No- 
tice géologique sur le territoire de Merfy (suite).— Mingaud: Nouv. 
captures de Platypsyllus castoris Rits. — DoLtFüs: Études sur les crus- 
tacés Isopod. terrestres de l'Europe et du bassin méditerr. (á suivre). 

Field Columhian Museum. Chicago. Geological series, vol. ii (1904), nos 6-6; 
vol. III (1905), n" 1. Zoological series, vol. iv (1904), part i y il; vol. v 
(1904). Report series, vol. ii (1904), n° 4. 

Forestry Burean. Manila. (Bulletin.) 1903, n° 1. 

Ingeniería. Madrid. 19t6, nos 34_36. 

Institiició Catalana d'Historia Natural Barcelona. (Butlleti.) 1906, nos 1-2, 
Cadevall: Excursionisme botánich. — Soler: Rectificac. de la nomen- 
clat. d'una «Perdix».— J. Maluquer: Moluschs terrestres y d'aygua 
dolsa deis voltants de la Pobla de Segur.— S. Maloquer: Guía per la 
cass., preparac. y conservac. deis lepidópters (acab.). 

Institut de Botanique de I' Université. Montpellier. 1 906. Serie mixte, mé- 
moire n° 2. 

Institut de Zoologie de V Université. Montpellier. 1904 1905. 2^ serie, mé- 
moir 1415. 

Jardín Botánico de Tifiis. 1906, vol. ix, n° 1. (En ruso.) 

Johns Hopkins Hospital. Baltimore. (Bulletin.) 1906, vol. xvii, n° 180. 

K. K. Naturhistorischen Hofnmseums. Wien. (Annalen.) 1904, Band xix, 
nos 1-4. 

K. K. Zoologisch-botanischen Gesellsclwft. Wien. ( Verhandlunqen) 1906, 
LVi Band, 1 Heft.— Brehm und Zederbauer: Beitr. zur Planktonun- 
tersuch. alpiner Seen.— Brehm: Untersuch. üb. das Zooplankton eini- 
ger Seen der nordlichen und ostlichen Alpen. — Brauns: Zur Kenn- 
tnis der südafrikanisch. Hymenopt.— Penther: Bemerkung. üb. einige 
Scorpione aus Kreta. 

Missouri Botanícal Garden. St. Louis. Sixteenth annual Report. 1905. 

Musée Teyler. Haarlein. (Archives.) 1904, serie ii, vol. viii, b'= part.; 1905, 
serie ii, vol. x, V part. 

Musei di Zoología ed Anatomía comporata. Torino. (Bolletino.) 1904, vol. xix. 

Museo cívico di Storia Naturale. Genova. (Annali.) 1904-6, sene 3.^ vol. i. 

3hiseo Nacional. Buenos Aires. (Anales.) Serie iii; 1904, tomo iii; 1905, 
tomo IV. 

Museo Nacional. Montevideo. (Anales.) 1905, señe ii, entrega ii.— Sección 

histórieo-filosófica. 1905, tomo ii, entrega i. 
Muséum d'Hidoire Naturelle. París. (Bulletin.) 1904, nos 4-8; 1906, nos i-6. 

(Continuará.) 



Sesión del 9 de Mayo de 1906. 

PRESIDENCIA DE DON FLORENTINO AZPEITIA 

El Secretario accidental, Sr. üusmet, leyó el acta de la sesión 
anterior, que fué aprobada. 

Admisión y presentaciones. — Quedó admitido corno socio nu- 
merario D. Carlos Rodríg-uez y López Neira, propuesto en la 
sesión anterior, por D. Marcelo Rivas Mateos. 

Se hicieron otras tres propuestas de socios. 

Correspondencia. — Se leyó una carta del Dr. Schultess-Rech- 
berg", de Zurich, y otra de Mr. P. Lesne, de París, dando g-ra- 
cias por su nombramiento de socios corres'pondientes. 

Se dio cuenta de la tercera circular del Comité org-anizador 
del Cong-reso Geológico Internacional de Méjico, que ha de 
inaugurarse el (3 de Septiembre. 

Se leyó una carta circular del Dr. Richard, Secretario de 
S. A. el Príncipe de Monaco, referente al proyecto del Primer 
Cong"reso Internacional de Oceanog-rafía que habrá de cele- 
brarse en aquella población con motivo de inaug'urarse el 
g-randioso Museo Oceanógrafico debido á la munificencia y 
entusiasmo científico de aquel Soberano, conviniéndose, por 
todos los señores que usaron de la palabra, en que merece 
aplauso de cuantos se interesan por el progreso de la Ciencia, 
la iniciativa' tomada por S. A. S., y que se transmita al doctor 
Richard la adhesión incondicional de la Sociedad para tan 
útil proyecto. 

Comunicaciones verbales. —Pll Sr. Vázquez presentó el pros- 
pecto de una gran publicación sobre Lepidópteros, indicando 
la conveniencia de que la Sociedad se suscriba á ella. Se acor- 
dó estudiase este asunto la Comisión de publicación, conce- 
diendo desde lueg-o su aprobación á lo que ésta resolviese. 

— El Sr. Rivas Mateos (D. Marcelo) leyó la reseña de una 
excursión á Motril, y el Sr. Lázaro ofreció una nota referente 
á las plantas notables de aquella zona. 

— El mismo Sr. Lázaro presentó la sig-uiente nota: 

T. v.-Mayo, 19(16. 16 



226 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Como el catálog-o de hepáticas españolas debe ser aún muy 
incompleto, no habremos de asombrarnos de que aun los que 
no cultivan especialmente dicho g-rupo de plantas, pero reco- 
rren los campos con frecuencia, puedan recog-er ejemplares de 
especies que anteriormente no se hayan citado. Tal es el caso 
de nuestro activo consocio y eminente profesor Sr. Boscá, 
quien hará dos meses me remitió para su determinación al- 
g'unas plantas, y entre ellas una hepática taliforme recog-ida 
en Oliva, cerca de Sag'unto. 

Examinada ésta, resultó corresponder á la especie Oliona 
Itálica Dumortier {Aitonia Itálica Lindberg-, AnthTocephalus 
Italicus Sassi, Plagiochasma Italicum Notaris), que hasta aho- 
ra no había sido hallada en la Península. La especie fué reco- 
nocida primeramente en Lig-uria , donde durante bastante 
tiempo se la creyó localizada, pero recientemente se compro- 
bó su existencia eii Francia, en el litoral mediterráneo, y el 
hallazg-o del Sr. Boscá demuestra su existencia en España, y 
hace muy probable su presencia en otras localidades penin- 
sulares de la reg'ión oriental. 

— El Sr. de Buen llama la atención acerca del envío de in- 
vertebrados vivos que ha hecho en ios comienzos de este mes 
el Laboratorio Arag-ó, de Banyuls sur Mer, al Museo de Ma- 
drid, con motivo de las Conferencias de Biología Marina que 
ha tenido el honor de explicar estos días en el Ateneo, usando 
del derecho que le concede el Real decreto de Noviembre 
de 1901 y con la venia del Sr. Director del Museo. 

El envío de animales vivos tiene importancia, porque han 
Ueg-ado perfectamente, incluso los crustáceos que tan difíciles 
son de transportar, á pesar de la temperatura elevada de los 
días primeros de este mes. La Compañía de ferrocarriles Ma- 
drid, Zaragoza y Alicante, permitió que viniesen las cajas con 
los animales vivos, en el tren de lujo de Portbout á Madrid, 
mereciendo por ello un aplauso. 

Además, es el primer envío de tal importancia y con tal pro- 
pósito que se ha hecho en España, y prueba que pueden sur- 
tirse nuestras cátedras y laboratorios del interior, perfecta- 
mente, de animales vivos. 

Una vez que el Laboratorio de Baleares (en org-anización) se 
establezca, el servicio para, las cátedras y laboratorios de Ma- 
drid, podrá hacerse regulíirmente, sin dificultad. 



DE HISTORIA NATURAL. 227 



I 



En el envío fig-uran Esponjas muy notables y brillante re- 
presentación de Pólipos y Equinodermos, como puede verse en 
la lista adjunta. 

Aprovecho — dice el Sr. de Buen— la ocasión para ag'radecer 
al Laboratorio Arag-ó (anexo de la Facultad de Ciencias de 
París), á su ilustre Director M. Pruvot y al Subdirector Dr. Ra- 
■covitza, el desinteresado é importantísimo concurso que han 
prestado á mis Conferencias, como hace años prestan á mis 
lecciones en la Universidad de JBarcelona, y á mis estudios de 
Eiolog-ía marina. 

Animales de Banyuls lleg-ados vivos á Madrid: 
^sponf/iaríos.—Siiheñtes domuncula, — S. ficus — Euspong-ia 
oíRcinalis. — Tethia lyncurium. — Axynella polipoides.— Sy- 
con capillosus. 
J^ólipos. — Agiaophenia pluma. — Sertultirella polyzonia. — An- 
tennularia antennina. — Alcyonum palmatum. — Veretillum 
cynomorium. — Pennatula phosphorea. — Gorgúna verrucosa. 
Sympodium coralloides. — Heliactis bellis. — Sag-artia para- 
sítica. — Ilyanthus diaphanus. — Actinia equina. — Anemonia 
sulcata. — Adamsia palliata. 
equinodermos. — Strong-ylocentrotus lividus. — Holothuria tubu- 
losa. — Cucumaria Plancí. — Asterias g-lacialis. — Echinaster 
sepositus. — Antedon rosacea. 
J^oliqueíos — Spirog'rai)his Spallanzani. 

Cuatro ó cinco especies no determinadas aún. 
Brioxoarios. — Sal icorn aria fistulosa. 

Alg'unas especies no determinadas. 
Braquiópodos. — Meg-erlia truncata. 

■Crustáceos . — Eupag'urus Prideauxi. — Pag-urus stríatus. — Dro- 
inia vulg-aris.— Portunus depurator? 
Una' Caprella y varios anfípodos, aún no determinados. 
IIoluscos. — Doris tuberculata. — Murex brandaris — Anomia 

ei)hippium. — Avicula tarentina. 
Ascidias, — Phallusia mamillata. — Microcosmus sp — Cynihia 
papulosa. — Polycyclus Renieri. 

Con este motivo, el Sr. Artig-as felicitó al Sr. de Buen por la 
iniciativa y por el éxito de estas conferencias, haciendo notar 
la importancia que entrañaban, porque por su medio se hace 
comprender el interés de estos estudios y se populariza su co- 
nocimiento, sobre todo haciéndolo de la manera amena y ag-ra- 



228 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

dable como lo ha realizado el Sr. de Buen, quien se ha servi- 
do de proyecciones y de los ejemplares vivos, facilitados por 
la Universidad de París. 

El Sr. de Buen dio las g-racias al Sr. Artig-as por sus juicios 
tan favorables á su persona, y aprovechó la ocasión para ma- 
nifestar que pronto sería un hecho la fundación de un nuevo 
laboratorio biológ-ico en nuestro país, que estaría situado en 
las Baleares, á cuyo fin, g-racias á las g-estiones del Director 
del Museo de Ciencias Naturales, se le había nombrado por el 
Ministerio de Instrucción pública, en unión del profesor señor 
Fuset, de Palma, para constituir la Comisión que había de es- 
tudiar y proponer al Gobierno las condiciones en que podría 
fundarse dicho Establecimiento, habiendo encontrado todo 
género de facilidades en el Ayuntamiento de Palma y en la 
Diputación, que habían votado 1.500 y 1.000 pesetas, respecti- 
vamente, para los primeros g-astos, con lo que ya se disponía 
de local apropiado para la instalación del futuro laboratorio, 
lo que la Sociedad oyó con la mayor complacencia. 

—El Sr. Ribera (D. Emilio! enseñó á los socios un tubo, con- 
teniendo polvo volcánico (vulg-armente cenizas) arrojado por el 
Vesubio en la erupción del mes de Abril del año corriente, reco- 
g>ido por la tripulación del vapor Matyas Kiraly, estando éste an- 
clado en el puerto de Ñapóles. Seg-ún el testimonio de dicha tri- 
pulación, durante una sola noche se depositó sobre la cubierta 
del barco una capa de 50 centímetros de altura, que, seg-ún lo 
que aumentó la inmersión del vapor, pesaba 50 toneladas. 

Esta muestra ha sido donada al Sr. Ribera, y por rueg-o del 
mismo al Museo de Ciencias Naturales, por D. J. Ricardo Mo- 
rales, farmacéutico de Valencia, quien lo ha recibido directa- 
mente del capitán del vapor citado. 

—El mismo señor socio leyó la sig-uiente nota sobre alg-unos 
datos del presupuesto para Instrucción pública de Francia 
en 1905 y 1906: 

«No es Francia de los países en que la Instrucción pública 
está más ni mejor atendida financieramente, ni de los en que 
la masa social aumente con donaciones de grandes sumas los 
recursos que el Tesoro público destina á fines docentes ó cien- 
tíficos; no puede, sin duda alg-una, compararse bajo estos as- 
pectos con Alemania, Inglaterra y los Estados Unidos. Pero, 
por lo mismo, entiendo que ha de tener interés para nuestra 



DE HISTORIA NATURAL. 229 

Sociedad el que se conozcan en ella los recursos que el país 
vecino destina oficialmente á las enseñanzas públicas y á las 
misiones científicas relacionadas con la de la Historia Natural, 
j el que estos datos se publiquen en nuestro Boletín para que 
se divulg-uen, sean conocidos en el país y vayan las g-entes 
comparando lo que allende el Pirineo se hace con lo que propor- 
cionalmente aquí podría y debería hacerse, tanto más cuanto 
que los particulares, entre nosotros, solo se acuerdan para sus 
donaciones, inter vivos 6 2Jos¿ moriem. de las instituciones pia- 
dosas ó benéficas. 

Destina Francia al personal del Museo de Historia Natural: 
en 1906, 683.050 francos, y destinó en 1905, 678.000; ídem al 
material, respectivamente, 329.200 y 331. '000. 

Debiendo tenerse en cuenta que en estas sumas no se in- 
cluye nada que á la Facultad de Ciencias se refiera, pues está 
ésta atendida con la parte que le corresponde de la dotación 
para enseñanza universitaria, la cual dotación es en 1906, para 
personal, de 10.952.225 francos, y para material, de 2.575.705. 

Para viajes y misiones científicas y literarias se destinan 
324.500 francos; para impresiones, 130.810, y para Subvención 
á la Misión científica de Marruecos, 40.000; sumas ig-uales á las 
concedidas en 1905. Es de advertir, á propósito de la última 
partida, que esta Misión percibe, además, auxilio con carg"o á 
las dos partidas precedentes. 

Estos datos están tomados del presupuesto promulg'ado ofi- 
cialmente el 18 de Abril próximo pasado. 

Por si alg-uien desea saber lo que el presupuesto español 
dedica al Museo de Ciencias Naturales entre personal y mate- 
rial, diremos que son 55.000 pesetas, que, sumadas con 41.500 
que al Jardín Botánico se destinan, forman un total de 96.500 
pesetas para análog-os servicios que los que en Francia están 
dotados con 1.012.250 francos. 

— En nombre del Sr. Martínez de la Escalera, fueron presen- 
tados dos artículos para el Boletín, «Asida Lazaroi» y «Sistema 
de las especies ibéricas del géuevo Asida L-ati., 111, Subgénero, 
Flongasiday>, en el del Sr. Cabrera Latorre otro sobre «Mamí- 
feros de Mog-ador», y en el del Sr. Esteva, de Gerona, «La de- 
hiscencia y diseminación del Papaver Rhoeasy) y «Las hojas 
de la Onobrychis saiiva». 

— El Sr, Calafat (D. .Tuanj presentó una nota sobre minera- 



230 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

les fosforescentes, titulada «Un nuevo mineral fosforescente de- 
la provincia de Murcia», haciendo ver dicha propiedad en unas- 
calizas de aquella procedencia, que había recogido en su re- 
ciente viaje á la referida localidad. 

— El Sr. Fernández Navarro presentó una nota titulada, 
«Plan de una exploración g-eológ"ica del Noroeste africano». . 

— El Sr. Bolívar dijo que se habían recibido varias Memorias- 
para el tomo I, destinado á la fauna del Muni, y que tenían 
por objeto el estudio de los Crustáceos, por el Sr. Nobili; el 
de alg'unos Neurópteros, por el profesor Klapalek; el de los 
Dermápteros, por el Sr. Burr; el de los Estafilínidos, por 
Mr. Fauvel; los Crisomélidos y Coccinélidos, por el Sr. Veise,. 
de Berlín; los Tenebriónidos, por el Sr. Gebien, de Hamburg-o^. 
con lo que la publicación de dicho tomo recibiría un notable 
adelanto. Presentó además un estudio de los Locustídeos para. 
el mismo tomo. 

Noticias bibliográficas. — El Sr. Calderón leyó la sig-uiente: 

Vidal (Luis Mariano) y Depéret (Ch.), «Contribución al estu- 
dio del Olig-oceno de Cataluña. (Mem. de la R. Acad. de Cien- 
cias y Artes de Barcelona, v, núm. 19, 1906). (Con versión 
francesa). — 19 pág-inas y 6 cortes g-eológicos intercalados. 

Este importante escrito alcanza suma trascendencia, no sólo- 
para la g-eolog-ía de Cataluña, sino para todo el centro y Norte- 
de la península ibérica. Sintetizando los resultados de muchos 
trabajos anteriores y completándolos con otros nuevos, ba- 
sados en cuidadosas investig-aciones estratig-ráficas y paleon- 
tológ-icas, lleg-an los autores á las conclusiones siguientes: 

«El principal resultado del presente trabajo será haber de- 
mostrado que la potente formación terciaria de Cataluña, has- 
ta aquí referida en su mayor parte al Mioceno lacustre (mioce- 
no del Ebro), es en realidad de edad OUgoceno, y sucede en 
perfecta concordancia á los depósitos eocenos del contorno de 
la cuenca. 

»Esta conclusión se aplica, no sólo á la cuenca lacustre de 
Cataluña, sino también á las partes vecinas del reino de Ara- 
g-ón, lo cual nos hace entrever la posibilidad de comprender 
asimismo en el Olig-oceno la mayor parte de los depósitos ter- 
ciarios del centro y del Norte de España. Si se dejan aparte 
los pequeños depósitos que en Madrid, Teruel y Valladolid,, 



DE HISTORIA NATURAL. 231 

han suministrado osamentas de mamiferos, tales como Hip2)a- 
vion g radie, y Mastodontes^ cuya edad del Mioceno superior no 
es dudosa, quedan aún grandes extensiones cuyos caracteres 
litológ"icos recuerdan más bien los de la serie olig-ocena de Ca- 
taluña, y de las que los pocos fósiles citados hasta hoy, como 
son Limnaea loiigiscata, Phmorbis cornu, etc., parecen también 
justificar esta apreciación.» 

Los Sres. Azpeitiay Fernández Navarro y el mismo Sr. Cal-- 
derón, hicieron varias indicaciones, con motivo de la anterior 
noticia bibliog-ráfica que la Socieüad oyó con mucho g"usto. 

Secciones. — La de Zaragoza celebró sesión el 2.5 de Abril, en 
la cual quedó admitido como socio el Sr. D. Ramón Gómez, 
propuesto en la sesión anterior. 



Notas y comunicaciones. 



El género «Tetraconcha» Karsch 

POB 

IGNACIO BOLÍVAR 

Uno de los g-éneros dimorfos más notable de los Faneropté- 
ridos es el Tetraconcha, descrito en 1890 por el Dr. Karsch, de 
Berlín, por solo el cf, tan diferente de la 9? que, al conocer 
ésta, la consideré como g'énero nuevo y la describí con el nom- 
bre de Tellidia en 1893. 

Su historia es la sig-uiente: 

1890. — Describe el Dr. Karsch el g-énero solo por el cf en 
«Entomolog-ische Nachrichten», de Berlín (Jahrg-ang* xvi, n° 4, 
pág-. 61), dando á conocer la especie T. fenestrata, é indica su 
afinidad con Oíiophysa (1). 

En el mismo año y publicación (S. 360), describe^el autor 
otra especie T. sUchyrata, por sólo el cf (2). 

(!) Orthopterologische Mittheilungen. 4. Uber Phaneropteriden. 

(■2) Verzeichniss der von Herrn Dr. Paul Preuss auf der Barombi-Station in 
Deutsch-Westafrika 1S9) gesammelten Locustodeen aus den Familien der Phane- 
ropteriden, Mekonemiden und Gryllakriden. 



232 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

]891. — En su «Addimenta zar Monog-raphie der Phanerop- 
teriden» (1) Brunner (S. 115), da cabida al g-énero en el grupo 
Oíiaphysce, creado por Karsch en «Beitrag-e zur Kenntnis der 
Plianeropteriden Fauna Afrika's, der Seychellen und Mada- 
g-askar» (Berliner Entom. Zeitschr. Bd. xxxii (1888) S. 453, 
colocando dicho g-rupo entre el Tylo'psidm ^' el Hormilicey enu- 
merando tres especies, de las que dos se describen por primera 
vez y siempre por sólo los cf cf , que son T. fenestrata Karsch, 
scalaris y smaragdina Brunn, pág"inas 115 la primera y 116 las 
dos últimas, dando un dibujo (fig\ 20) de \?ijenestrata, que no 
me parece el de dicha especie, sino en todo caso el de la scala- 
ris, pues en él aparece el lóbulo lateral del pronoto más alto 
que ancho, al contrario de lo que sucede en aquella especie, y 
los élitros estrechados hacia el extremo y redondeados en él, 
mientras que en feneslrata tienen paralelos los bordes anterior 
y posterior y están terminados en el extremo por ancha trun- 
cadura. 

Es, además, curioso que Brunner nada dig-a de la coloración 
de la especie al describirla, siendo tan notable como poco 
frecuente en los insectos de esta familia. 

De las dos especies nuevas, que describe Brunner, lo. scalaris 
es la mi&msi síic/iyrala de Karsch, habiendo desconocido Brun- 
ner la publicación de Karsch, en que fué descrita, seg-ún pue- 
de comprobarse por la enumeración que hace aquel autor al 
principio de su notable estudio de las obras que consultó y 
entre las que no figura la referida. 

1893.— En esta fecha he descrito el g"énero Tellidia en los 
«Anuales de la Société entomologique de France», vol. lxii, pá- 
g'ina 177, Pl. 1, fig'. 9 (2), cng-añado por su forma, tan diferente 
de la de los cJ'd'j y también por la equivocada colocación del 
g-rupo junto al Tylopsidw, que no es la que le corresponde 
como ahora diré. 

La colocación del g-rupo OtiaphijSfe en el sistema de Brunner 
(1. c), no me parece natural, pues las analog-ías de los insec- 
tos que comprende con los del g-rupo EpMppiíhy 1(6 son, á mi 

(1; Verhandlungen de K. K. Zoologisch-botaaische Gesellschaft in Wien. 

(1) Voyage de M, Oh. Alluaud dans le territoire d'Assinie (Afrique occidentale en 
Juillet et Aout 1886, 14^ Mémoire. (Memoria presentada en Octubre de 1392 y que no 
se publicó hasta la fecha indicada). 



DE HISTORIA NATURAL. 233 

entender, tan evidentes, que el que solo conozca las 99 no se 
le ocurrirá colocarlas en otra parte; asi señalé yo, al descubrir 
el g"én. Tellidia, su afinidad con el PoJichne, y el mismo 
Karsch liabia indicado ya, al dar á conocer el Otiaphysa, su 
relación con el Dicti/ota Br. Así que, la colocación que de él 
liace Brunner sólo puede explicarse por el desconocimiento en 
que estuvo de las 99 ^^ sste g-rupo, puesto que solo describió 
el sexo (^ de sus especies de Teiraconcha y no parece haber 
visto tampoco las del Otiaphysa. La disposición del oviscapto 
parece abonar la colocación en el EpJtippitJfyíee, siquiera sean 
dentados sus bordes, pues lo son muy lig-eraraente y no me 
jíarece este carácter, tan débilmente manifiesto, de más valor 
para la filiación dé estos g-éneros que la finura y elasticidad 
<ie las antenas, que contrasta con la frag-ilidad que tienen en 
los l'yJopsis, y la disposición de las numerosas venas de los éli- 
tros, etc., que el mismo Brunner señala. Así es que creo debe 
colocarse este g-rupo Otiaphysce á continuación de EpMppi- 
thytcB, sacándolo de la sección 5' de Brunner, donde en mane- 
ra alg-una puede hallar colocación por la pequenez de su ovis- 
capto, que contrasta con el carácter asig'nado á esa sección de 
tener un oviscapto tanto ó más g-rande que el pronoto, pues 
de colocarlo allí habría que hacer una salvedad por lo que res- 
pecta á este gTupo. 

Por lo que toca á las especies, falta determinar si mi Tellidia 
longipes puede ser la 9 de alg-una de las descritas de Tetracon- 
cha y de las que sólo es conocida la de la T. stichyraia Karsch ó 
scalarís Brunn; pero como poseo la de la T. /eneslrata Karsch 
y la de la smaragdina Br. , que no han sido aún escritas, hay 
(jue considerar como correspondiendo á otra especie distinta 
la hnyipes Bol. 

He aquí la descripción de las 99 de las dos especies á que 
me he referido; pero antes señalaré las diferencias g-enerales 
que se observan entre los cfcT y las 99 ^n este g'énero: 

cf . Caput parvum. Fastig'ium verticis oblique elevato pro- 
ductum, articulo primo antennarum vix latius, ápice in lobos 
dúos terminatum antice breviter continuatum et sulcatum, 
cum fastig-io fr.'Utis contig-uuñi. Scroba? antennarum marg"ine 
interno spatio latitudine articuli primi disjunctse. Elytra elon- 
g-ata, ápice truncata et femorum ápice superautia. Venís ra- 



231 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

dialibus basi discontig-uis flexuosis atque incrassatis; venis; 
iilnaribus basi valde inflexis. 

9. Caput latiusculum. Fastig-ium verticis oblique elevato- 
productum, articulo primo antenaariim latius, ápice sabsi- 
matum antice convexum vel siib truncatum, indistincte sul- 
catum. Scrobse intus spatio latitudine articuli prirai antenna- 
rum latiore sejunctae. Elytrn breviora ápice subrotundata, la- 
tiera, apicem femorum vix superantia. Venis radialibus basi 
subcontig-uis rectissimis haiid incrassatis; venis ulnaribus basi 
rectis. Ovipositor brevissimus apieein versus ang-astatus ápice- 
acutus superne prope apicem haud vel indistincte serrulatus, 

1. Tetraconclia fenestrata Karsch. 

9 Testaceo straminea; capite pone oculos linea fusca per 
lobos laterales pronoti continuata; elytris venis plurimis cam- 
pis radialibus et ulnaribus areolis minutis fuscis circumdatis; 
pedibus fusco punctatis, spinis femorum nec non ápice tibia- 
rum anticarum nig-ris. 

Fastig-ium verticis antice indistincte sulcatum sub perpen- 
diculare, Pronotum dorso parallelo plano, lobis deflexis lon- 
g-ioribus quam altioribus marg-ine interiore rotundato et prfe- 
cipue anterius subreflexo. Elytra apicem femorum posticorum 
vix superantia ápice a marg-ine postico rotundata marg-ine an- 
tico pone médium sinuato. Venis radialibus rectissimis tan- 
tum ápice subcurvatis et disjunctis. Vena ulnari antica recta 
ante médium elytri in ramos dúos sinuosos divisa. Campo ra- 
dialibasi venulis transversis regulariter dispositis. Ovipositore 
et cercis ápice acutissimis, integ-ris. 

Long'. corp. 32; pron. 5,8; elytr. 32; lat. elytr. 9,5; long-. fem. 
ant. 9,5; interm. 13; post. 25; tibiarum ant. 9,5; interm. 14; 
post. 29; ovipos. 3 mili. 

Loe. Kainerum, L. Conradt. 

2. Tetraconcha smaragdina Brunner. 

9- Satúrate viridis, el^'trorum basi plus minusve ferrugi- 
nea; pronotum lobis deflexis ad dorsum linea fusca; ramis ra- 
dialibus areolis fuscis plus minusve circundatis. 

Fastig-ium verticis ápice convexum breviter et subindistincte 
sulcatum. Pronotum pone marg-inem anticum amplectente a 
latere transverse subelevatum, lobis deflexis inferné subrotun- 



DE HISTORIA NATURAL. 235 

datum. Elytra lata, oblong-a, marg-ine antico pone médium val- 
de rotundata ápice late rotundato-tinmcata. Venis radialibus 
rectis a basi discontig-tiis, vena ulnari anteriore recta long-e 
ante médium elytri furcata, campo radiali basi venulis trans- 
versis confertis subramosis repleto. Ovipositor acutus. 

Long'. corp. 33; pron. 6,5; elytr. 33; lat. elytr. medio 13; long-. 
fem. ant. 9,5; interm. 13; poster. 25; tibiar, ant. 9,5; interm. 14; 
po.st. 29; ovip. 2,5 mili. 

La lista de las especies es la sig"uiente: 

1. T. FENESTRATA Karscli ':<Entom. Nachrichten», xvi, S. 62 

(1890) (^ Kamerum. 
Brunner «Add. zur Monog'r. der Phanerop.», 
p. 115 excl. fig-. 20 (1891) c? Ora áurea. 

2. T. STiCHYRATA Karsch. «Entom. Nachrichten», xvi, S. 360 

(1890) cf Deutsch Westafrika. 
scaJaris Brunner 1. c, p. 116 (^ Gaboun. 
stichyrata Karsch. «Berlin. Entom. Zeitschrift» Bd, 

xxxvi, p. 320 (1891) $ Kamerum. 

3. T. SMARAGDiNA Brunuer 1. c, p. 116 ¡^ Kamerum. 

4. T. LONGiPES Bolívar. «Ann. Soc. entomol. de France», 

t. LXii, p. Lxii p. 117, Pl. 1. fig-. 9 (1893) 9 
(sub Tellidia ¡ongipes) Assinie. 



Una nueva '<Alpliasida» de Motril 

POR 

MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA 

A. Lazaroi sp. n. 

Loe. Motril. 

Forma g-eneral del cuerpo ancha y redondeada en un todo 
semejante á A. Escaleras Ob.; pero distinta de ella por su pro- 
tórax, que, en vez de tener dos g-randes manchas aterciopela- 
das cubriendo el disco, aquí es como el de A. holosericea des- 
nudo y con dos pequeñas manchas solamente, viéndose la 
puntuación más fuerte y densa que en esta especie, de la que 
se diferencia, además, por el marg-en de los élitros con una 
estrecha línea pubescente blanca plateada como en Escahrfe. 

Constituye el tránsito de A. holosericea á A. Escalerm v. Al- 



•236 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

jmjarrensis por tener como ésta una seg-unda costilla suple- 
mentaria corta, y habrá de colocársela en el cuadro dicotómico 
á continuación de ésta, antes de A. Mariini. 

Geog-ráficamente también establece el paso de A. holoseri- 
cea de Málag-a á Escalerce de Lanjarón, que, con su v. Alpnja- 
rrensis, ha descendido hacia Nerja por el SO., dejando aislada 
á A. Lazaroi en Motril, donde ha sido encontrada por el profe- 
sor Lázaro, á quien me complazco en dedicarla. 

Es especie muy interesante, porque da la clave del meca- 
nismo de la desaparición de las manchas aterciopeladas pro- 
torácicas; así como las del N. de Sierra Nevada sig-uen un pro- 
ceso de división de las dos g-randes fundamentales de Clemen- 
iei en las seis á.QBecerr(By Obertkuriy Sánchez Gomezi, así éstas 
del S. las reducen como en Laxaroi o subdividen en cuatro' 
como holosericea, ó desaparecen totalmente como en Maríinezi, 
argenteo-limhala y luctuosa, para reaparecer más lejos en la 
de los Algarbes, A. Volxemi que las tiene como ésta Lazaroi. 
pero dentro de otro tipo de Alphasida, paralelo y alarg-ado. 



Henri de Saussure (i). 

POP. 
MALCOLM BURR 

La ciencia ha perdido á un obrero alta y justamente reputa- 
do en la persona de Henri de Saussure, famoso entomólog-o 
suizo, valetudinario desde hace alg'unos años, el cual falleció 
tranquilamente en su casa de Ginebra, en la mañana del lu- 
nes 20 de Febrero de 1905. 

Era el eminente entomólog-o hijo de una familia distinguida, 
pues descendía de Mong-in de Saussure (1469 á 1541), Señor de 
Dompmartin, que ocupó un puesto elevado en la corte de 
Lorena durante el sig-lo decimosexto. Su hijo Antonio (1514 
á 1569), aceptó la Reforma, siendo perseg'uido y encarcelado, si 
bien pudo escaparse. Se refugió primeramente en Neucliatel, 
después en Ginebra y últimamente en Lausana. Su biznieto 
Elie, Señor de Morrens, se domicilió en Ginebra, en donde ad- 



(1) Nota necrológica, publicada por Malcolm Burr en ^The Entomologist's Record>>, 
vol. xvn, núm. ~, 1905, y traducida por el mismo. 



Boletín de la Soc. Españ. de Hist. Nat. 







DE HISTORIA NATURAL. 237 

quirió nacionalidad de la República helvética el año 1635. Mu- 
chos de sus descendientes fueron personajes importantes por su 
participación en la vida pública de su país: seis de ellos como 
miembros del Consejo de los Doscientos; uno síndico y otro 
embajador famoso en la corte británica. Horacio Benedict de 
Saussure, g-eólog-o renombrado, fué ei primero que subió hasta 
la cima de Mont Blanc, y su nieto, Henri de Saussure, no al- 
canzó menor renombre por sus obras científicas. 

Nació nuestro biog-rafiado en Ginebra el 27 de Noviembre 
de 1829, y recibió su enseñanza primera en Briquet, y más 
tarde en el conocido establecimiento de Fellenberg- et Hof- 
wyl. Los años pasados allí, ejercieron una influencia notable 
en el desarrollo de su personalidad. Su amor á la naturaleza y 
á los paisajes g-randiosos, al aire de las montañas y al ejerci- 
cio físico, fué alentado por sus maestros, quienes se maravi- 
llaban viendo la profundidad y la variedad de los conocimien- 
tos del joven naturalista, quien conocía, no solamente la Zoo- 
log-ía, sino la Geolog-ía, la A.rqueolog-ía, la Historia y también 
la Geog-rafía, mostrando á la par viva simpatía por la Ag-ricul- 
tura y el alpinismo. 

De reg-reso á Ginebra, el joven empezó sus estudios acadé- 
micos bajo la dirección de Francois Jules Pictet de la Rive. El 
mismo Pictet, que influyó mucho en la educación científica de 
Eduardo Claparéde, Hermann Fol y Alois Humbert, dirig-ió la 
atención de Saussure hacia el estudio de los insectos. En este 
tiempo empezó éste su obra mag-istral sobre las avispas solita- 
rias, que acabó en París, en donde vivió durante varios años, 
sig-uiendo los cursos de la Sorbona. Durante su permanencia 
en la capital francesa, frecuentaba siempre el Museo, donde 
contrajo amistad con H. Milne Edwards, Emilio Blanchard y 
muchos colegas, cuyos nombres más tarde adquirieron g-ran 
nombradla. En el año 1852 tomó el diploma de Licenciado de 
la Facultad de París, y en 1854, en la Universidad de Giessen, 
el de Doctor. 

En el año 1854, de Saussure empezó sus viajes con su cama- 
rada Enrique Peyrot. Después de haber visitado las Indias oc- 
cidentales, los dos viajeros fueron á Méjico, donde, á pesar del 
estado turbulento y peligTOSo del país, entonces en revolución 
continua, pudieron reunir colecciones sumamente ricas y pre- 
ciosas. De Saussure no era especialista de espíritu estrecho; 



233 BOLETÍN DE LA REAL SUCIEDAD ESPAÑOLA 

prestaba atención, tanto á la hidrolog-ía, como á los volcanes ó 
á los miriápodos, á las antig-üedades como á las avispas y ortóp- 
teros, que tanto le interesaban. En este tiempo publicó su co- 
nocida Descripiio7t d'un volcan éteint du Méxtque (Bull., Socié- 
té Géol. de France, 1857); sus notas sobre el volcán delJoruUo 
(Lausanne, 1859) y sobre Le Pie d'Orizaba (1858): su Descrip- 
iion d'ime ancienne ville méxicaine (París, 1858), Memoire sur 
quelques mammiféres du Méwique (París, 1860), y varias otras 
obras sobre las aves, los miriápodos, los mamíferos, los 
crustáceos y la etnología del país, en donde realizó sus viajes. 
¡Qué alegTÍa para un hombre tan altamente simpático, erudito 
y entusiasta, la de viajar por un país tan mag-nífico como 
poco conocido! 

Durante su residencia en el Nuevo Mundo, de Saussure vi- 
sitó los Estados Unidos, haciendo conocimiento personal con 
Luis Ag-assiz, de Henry, entonces jefe de la «Smithsonian Ins- 
titution», y muchos otros famosos naturalistas americanos. 

Cuando volvió á Europa en 1856, no decayó su predilección 
por los volcanes, pues siguió publicando varias notas sobre las 
erupciones del Vesubio y del Etna. Para formarse idea de la 
variedad y amplitud de sus tareas en este tiempo, véanse al- 
g"unas de sus obras. Entre ellas trató de Ag-ricultura, en una 
muy notable, intitulada Memoire sur ¡a maniere d' atteler ¡es 
boeufs, que mereció medalla de oro en la Sociedad Central de 
Agricultura de Francia y en otra que versa sobre el estrag-o 
causado en los viñedos por la PhijIIoxera vaslalrix, atrajo la 
atención del Consejo Federal, el cual, más tarde, acabó prohi- 
biendo la importación en Suiza de plantas extranjeras, i)rinci- 
pio de una larg-a lucha contra esta plaga. 

Entonces empezó Saussure la g-ran serie desús obras magis- 
trales sobre los himenópteros y los ortópteros, á las cuales de- 
bió su g-ran fama. Versan sobre los himenópteros, lasiYo?í?;e- 
lles considéraiions sur la nidification des guépes (Ginebra, 1855), 
Études sur la famille de vespides (París, 1852-57), Spiopsis of 
American Wasps (Washington, 1875). sobre los himenópteros 
recogidos durante el viaje de la iVot^ar^ (Viena, 1867i, Mélanges 
himenopiérologiqíies (fascicules 1, 2, Ginebra, 1854 y 1863), A ca- 
talogue of the gemís Scolia (en colaboración con Jules Sicliel, 
París, 1864), Note sur les Massariens (París, 1853), Notes sur les 
organes luccaux des Massaris (París, 1857), Eistoire naturelle des 



Dlí HISTORIA NATURAL. 239 

Hymenopiéres de Madaí/ascar (París, 1890), con muchísimas 
•otras Memorias y notas breves. 

Pero como ortopterólog-o, es como el nombre de Henri de 
■Saussure se recordará siempre. De sus Mévioires pour servir d 
V hisLoire du Méxique, des AnliJJes el des Jüats Unis, la parte 
tercera es Orlhoptéres de V Amérique moyenne (1864), y la cuar- 
ta es Manlides arnericaines (1871). El Ministro de Instrucción 
pública en París (1870) le encarg-ó la publicación de una gran 
•obra que apareció bajo el título de Míssion scientifique au Me- 
dique. En 1874 describió los ortópteros recog-idos por Fedchen- 
ko en el Tarquestán. Entre los años 18(33 y 1868, dio á luz 
las seis partes de las Mélaiiges orihoptérologiques, que compo- 
nen dos g-ruesos volúmenes, continuando varias obras impor- 
tes sobre los blátidos y los mántidos, pero en especial la mo- 
nog-rafía de los g*rílidos. Esta continúa siendo hasta hoy la 
obra mag-istral sobre dicha familia; muchas especies nuevas 
han sido descritas después, pero nadie ha llegado á componer 
una monografía sobresaliente de semejante g-rupo. 

Entre los años 1859 y 1870, publicó varias notas, principal- 
mente descripciones de varias formas, y en 1879 Spicilegia En- 
iomolüglca genaxieiisis, 1., Genre Hemimerus. El autor propuso 
formar un nuevo orden con este insecto tan extraño, aunque 
se sabe que fué eng-añado por una mala preparación. La con- 
tinuación de esta serie, la //., Pamphagiens (1887) fué seg-uida 
de monog-rafías parecidas sobre las familias menos numerosas 
de los ortópteros: Prodroimís Oedipodiorum (1884). con sus Ad- 
ditamenia (1888), tratando de \o& Oedijmdidos áQ\iT\\u\ú.o entero; 
después la Sgnopsis de la iribú des Sagiens, seguida de una 
Nole supplementaire, y revisiones de varias familias de los bláti- 
dos, los Paiiesíhides, Epil ampri des , en 1895, los Perisphaerides 
en el mismo año, en colaboración con León Zehnter, quien le 
ayudó también á escribir el primer volumen de los ortópteros 
sobre los blátidos y los mántidos en la Biología Centrali- Ame- 
ricana, y una obra parecida sobre los blátidos y mántidos de 
Madagascar, publicación de Grandidier. Colaborando con Al- 
fonso Pictet, escribió un Catalogue d' acridiens (1887), Icono- 
graphie de Santerelles tertes (1892). Sus notas y Memorias bre- 
ves, por ser numerosas, no pueden ser aquí mencionadas. 

La cuestión del orig-en del hombre interesaba también á este 
.naturalista tan versátil en sus aficiones; formó una colección 



240 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

etnológica y antropológica muy rica, que regaló, con su gene- 
rosidad acostumbrada, al Museo de Ginebra. En el año 1868 
exploró la cueva de Scé, cerca de Villeneuve, en donde con el 
mayor cuidado, descubrió reliquias de vida humana, induda- 
blemente contemporáneas del rengífero. 

En el año 1858, con la ayuda de seis camaradas, fundó la So- 
ciedad Geográfica de Ginebra, de la que fué Presidente en 
1888 89; representó á esta Sociedad en los Congresos internacio- 
nales de París en los años 1875 y 1889. Desde 1857 hasta el nom- 
bramiento del Director, el profesor Bedot, de Saussure fué miem- 
bro del Comité que administraba el Museo de Historia Natural 
de Ginebra. Como colegas, tuvo á sus antig'uos maestros F. J. 
Pictet, Dr. Brot y de Loriel-le-Fort. Con su entusiasmo carac- 
terístico, se entregó á la obra de arreglar y organizar las co- 
lecciones. A pesar de su edad avanzada, trabajaba reg'ular- 
mente y con ardor, clasificando los numerosísimos ortópteros 
del Museo, mientras en su residencia de Genthod organizaba 
sus himenópteros, que dio recientemente al Museo. El trabaja 
prestado á este centro aumentó enormemente el valor de las 
colecciones, y él añadió la biblioteca suntuosa de especialista^ 
que había reunido durante su larga y continua labor. 

En el año 1897, el Ayuntamiento de Ginebra hizo una mani- 
festación pública como signo del agradecimiento á los cua- 
renta años de trabajo consagrado al Museo de su ciudad nataL 

Las instituciones científicas más importantes del mundo- 
colmaron á de Saussure de honores y dignidades; nuestra 
Real Sociedad Española se honró eligiéndole socio correspon- 
diente en Febrero de 1904, y socio honorario en Enero de 1905, 
¡un mes antes de su fallecimiento! En Agosto de 1904 recibi6 
en su casa de Genthod á los miembros del Congreso Interna- 
cional de Zoología celebrado en Berna, último hecho de su 
larga y aprovechada vida científica. 

El fallecimiento del insigne Henri de Saussure es, además 
de una gran pérdida para la ciencia, un doloroso quebranto 
para sus muchos amigos. Los que tuvieron la buena suerte de 
conocerle, estaban encantados con la profundidad y también 
con la amplitud y variedad de su saber, no menos que por el 
atractivo y la gracia de su conversación. Otros, que no tuvie- 
ron la dicha de tratarle, le conocían como sabio cortés y aten- 
to, siempre dispuesto á ayudar al más humilde de sus corres- 



DE HISTORIA NATI RAL. '211 

ponsales con el arsenal inag-otable de sus vastos conoci- 
mientos. 

Generosamente ofrecía hospitalidad á sus araig-os y corres- 
ponsales en su casa de Genthod, tan pintoresca y tan g'racio- 
samente situada al borde del hermoso lag-o de Ginebra. 

Muchas notas necrolog'icas han aparecido y continuarán 
.apareciendo sobre varón tan preclaro; pero seria de desear que 
fueran escritas por sus coleg-as íntimos ó alg-uno de sus con- 
temporáneos de los que le conocían personal é íntimamente (1), 
los cuales podrían darnos nota exacta, simpática y viva sobre 
sabio tan disting-uido y amig-o tan excelente y caballeroso. 



Nota bibliográfica acerca de la industria aurífera en la actualidad 



FILIBERTO DÍAZ, PBRO. 

De Villafranca del Vierzo procede una bella pepita de oro, 
g-enerosamente donada ai Museo por el intelig-ente minero 
I). Carlos Cuartielles Cátala. 

De antig'uo es conocido y beneficiado ese distrito aurífero, 
y pepitas de relativa consideración recogen los campesinos 
durante el estío, á pesar de su primitivo modus operandi y de 
las limitadas capas de aluvión que á brazo pueden explotar. 

Un banquero del Barco de Yaldeorras, el Sr. Gurriarán, que 
compra á los aureanos todo el metal precioso que lavan, posee 
una cadena de reloj hecha con g-ruesas pepitas acarreadas por 
el Sil. 

En 1904 vendió á lug"laterra el Sr. Gurriarán un riel de 
1,700 g-raraos, que tenía la elevada ley de 0,976. 

Lo cual demuestra que aún subsisten en dicha reg-ión los 
placeres que valieron á España, antes del descubrimiento de 
América, el renombre del país más aurífero del mundo. 

Los romanos, en las inmediaciones de Carucedo, lleg^aban á 

(1) Cuando ya estaba en prensa este artículo, se ha publicado un precioso estudio 
biográfico por el sabio Director del Museo de Ginebra, Sr. Bedot, que recomendamos 
á cuantos deseen trabar más amplio conocimiento con el ilustre biografiado.— /'.V. de 
la C. de P.J 

T. VI. -Mayo, V.m. 17 



242 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

obtenerlo en tan g-ran cantidad, que enviaban á la Metrópoli 
anualmente hasta 20.000 libras de oro. 

Y como no ig'noraban que la riqueza de semejante yacimien- 
to se hallaba en razón directa de la profundidad, dado el peso 
específico del oro, rebajaron en un espacio de dos kilómetros 
el lecho del río para dejar en seco el cauce natural, constru- 
yeron un dique larg-uísimo, horadaron la montaña y realiza-, 
ron el soberbio trabajo del túnel de Monte Furado, que veinte 
sig'los después aún se conserva como al terminarlo. 

Pero además de estos aluviones, cuya explotación estaba al 
alcance de aquella potente raza, hay otros que les fué imposi- 
ble tocar por falta de maquinaria y, sobre todo, de motores de 
g-ran fuerza. 

Hoy se piensa aplicar á ellos el método racional hidráulico, 
utilizando modernas drag-as, que tanto éxito obtienen en Cali- 
fornia, Nueva Zelanda y en Klondike. 

Y he aquí la razón potísima de esta nota, pues al Sr. Cuar- 
tielles Cátala le soy también deudor de haberme dado á cono- 
cer la clásica obra de industria aurífera del ing-eniero David 
Levat, publicada en París el año pasado (1). 

La obra es de carácter financiero, y reúne cuantos datos pue- 
de apetecer un hombre de neg'ocios para exponer su capital 
en esta clase de asuntos sin miedo á decepciones ni chanchu- 
llos por medio de un estudio racional y científico. 

Dos partes contiene este libro: en la primera se ocupa de la 
extracción del oro aluvionar y filouiano, y, en la segunda, de 
las minas existentes en las diversas regiones del mundo, con 
una crítica razonada de los métodos empleados para la explo- 
tación. 

Preceden cinco fotografías de las mayores pepitas del globo, 
correspondiendo á California una de 72.781 kg. aluvionar, y 
otra filoniana de 128.178 kg. 

De Australia hay una de 95.000 kg. 

En California, región de el Colorado, existen los mejores 
ejemplares cristalizados; uno, sobre todo, dendrítico, en octae- 
dros colocados paralelamente al eje del filamento. 

Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, el Transvaal, Ru- 
sia, Canadá y Méjico son por orden de enumeración los países 

(l) Dlndtistrie Aurifére^ par David Levat. Paris (vi"), 1905. 



DE HISTORIA NATURAL. 24? 

más productores de oro; en los diez últimos años la explota- 
ción lia subido uu 150 por 100, á pesar de lag"uerra del Trans- 
vaal, que vuelve á recobrar su perdida primacía, g-racias á 
la mano de obra amarilla. 

La raza anglo sajona, con su incontestable potencia de ex- 
pansión colonial, su energ-ía y sus iniciativas, fíg-ura á la ca- 
'beza de los aurecmos. 

En toda comarca aurífera hay dos períodos de explotación: 
el heroico y el racional; así como la explotación aluvionar 
precede á la filoniana, como ocurrió en el mismo Transvaal, 
pues, contra lo que vulg-armente se cree, el oro viaja j^oco. 

Los aluviones pueden ser antig-uos, como los pliocenos de 
€alifornia, Australia y Klondike; estar situados en el fondo 
•de ríos y marismas — Nueva Zelanda, Estados Unidos, Guaya- 
na Francesa y África Central— y por encima, debajo ó al mis- 
mo nivel de los ríos -América, Australia, Siberia, etc. 

Hay aluviones de los g-laciares, como los del Ródano, en el 
flanco Oeste del Pamir, al Sur de los Montes Altai y en la ver- 
tiente Oeste del Tiam Cham; y existen también aluviones he- 
lados en Siberia y en el NO. de América. 

La explotación ha de variar con la posición y naturaleza de 
los placeres; y puede hacerse utilizando las propiedades físicas 
del metal por medio de una corriente de ag-ua, ó simplemente 
empleando la acción del viento para separará seco el oro. 

El prototipo de los instrumentos del lavado por la acción del 
íigua es la hatea, de que- hay hasta cuatro clases: siberiana, 
negra, el Pan americano y la Poruña, de la América del Sur y 
de los bohers. Es un recipiente de madera ó hierro; de fondo 
curvo ó cónico, que se llena con el aluvión, el cual se desen- 
tarquina, agitando la batea en medio de una corriente de ag'ua, 
á la vez que se la imprime un movimiento g-iratorio suñciente 
para expulsar las partículas lig-eras y concentrar el oro en el 
fondo. 

Con el oro descienden otras substancias pesadas: mag-netita, 
granates, rutilo, etc., y del color áe\ depósito deducen los prác- 
ticos la riqueza del aluvión. Hay que apelar á veces á la acción 
del mercurio, sobre todo cuando se trata de ovo farináceo. 

El eradle, rocker ó cnna es el primer g-rado de perfecciona- 
miento de la batea. Es una especie de cajón rectang"ular de 
madera, en el cual se coloca el aluvión, y, al mismo tiempo 



244 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

que se le rocía con agua, se le imprime üu movimiento de 
vaivén; en el fondo lleva un pequeño tamiz y dos ó tres reg-le- 
X^^-rifles, para retener el oro. Mejor que el Cradle es aún el 
Long-tom: consta de un tamiz en la parte superior y una caja 
de 3,60 m. de largo por 0,30 á 0,60 de ancho; dos obreros con 
g-anchos y paletas quitan á los cuarzos toda la arcilla que lle- 
van adherida, y en el fondo colocan pieles de carnero para re- 
tener el codiciado metal; es el equipo más usual en los busca- 
dores de oro y ha experimentado muchas mejoras, principal- 
mente la de sustituir las pieles de carnero con placas de cobre 
amalgamadas, que son más eficaces que el mercurio solo para 
apoderarse del oro, sobre todo cuando se trata de arenas finas» 
como la de las orillas del mar de Behring. Finalmente, hay el 
slmce, canal rectangular de madera, con fondo conveniente- 
mente adaptado al objeto y de una longitud tal que el oro ten- 
ga tiempo de separarse de las gangas más ligeras antes de 
llegar al punto de evacuación de la mezcla de agua y aluvión 
que corre constantemente por el aparato. 

El sluice se construye con una serie de cajas de 3,60 m. por 
0,45 á 0,60 de altura, enchufadas unas en otras; en el fondo 
se colocan regletas longitudinales, transversales y en ziszás; 
este aparato requiere mucha agua para disgregar la arcilla 
que propende á apelotonarse; puede hacerse también de mam- 
postería, y en él se echa, además, mercurio á gotas para faci- 
litar la retención del oro. Está muy generalizado en Klondike, 
Guayana y Madagascar. 

La separación á seco se efectúa en la Australia Occidental y 
en el Queensland; y Edísson construyó,- para beneficiar los 
Gould-Montaine de la región árida de Nueva Méjico, un seya- 
Tíidor que nada deja que desear en cuanto al cribado y exclu- 
sión de los cantos gruesos, el tamizado de las partículas finas 
y la inyección de fuertes corrientes de aire, que son las tres 
operaciones indispensables para esta clase de explotación en 
países yermos, privados en absoluto de agua, pero enriqueci- 
dos con valiosísimos placeres. 

Acerca de la pesquisación y cubicación de los placeres, hace 
notar el autor la enorme diferencia que ofrece el rendimiento 
del oro aluvionar comparado con el de los filones. 

Basta que contenga un gramo por nietro cúbico cualquier 
placer para que su laboreo resulte beneficioso, mientras que, 



DE HISTORIA NATURAL. 215 

tratándose de rocas auríferas, se necesitan de 15 á 16 g-ramos 
por tonelada. La razón de esta diferencia se halla en la diver- 
sidad de los procedimientos de extracción y en los g-astos in- 
dispensables para las respectivas instalaciones. 

Como dato geológico se utiliza la existencia de rocas verdes, 
dioritas y anfibolitas; el cuarzo ferruginoso, cariado y de brillo 
vitreo, en unión de la laterita, roca de composición variada, 
pero constante en sus mismas alteraciones, descrita primera- 
mente en Ceyian y que se conoce con el nombre de cascajo en 
el continente Sudamericano (Colombia, Venezuela, las Gua- 
yanas, el Brasil), y que hasta en el Oeste de África se en- 
cuentra. 

En la Siberia Oriental los buscadores }• expedicionarios han 
■de salir en Noviembre, porque durante el estío se sumergirían 
en aquellos inmensos turbales y tienen que trabajar con tem- 
peraturas de — 30^^ y — 40". Abren pozos de 50 en 50 metros, en 
líneas perpendiculares á la dirección de la corriente y asusta el 
.pensar las dificultades que han de vencer considerando que el 
suelo está helado á profundidades inverosímiles y que el hielo 
se dobla como el plomo á la percusión de los picos y los traba- 
jos de sondeo han de alcanzar el bed-rockó roca madre, forma- 
da por pizarras y gneis hojosos y hay que extraerlo por par- 
celas, valiéndose de hogueras y apuntalando el terreno, que, 
al reblandecerse, cae en forma de barro. 

En cambio en la Guayana, como el único y exclusivo ve- 
hículo es la piragua, al peligro de las corrientes, del paludis- 
mo y del clima, hay que sumar el de estar expuesto á perder- 
se en los bosques ó quedar aplastado bajo alguno de los árbo- 
les que continuamente están desplomándose, efecto de las 
mismas talas que hay que practicar para abrirse paso á través 
de la manigua, formada por Ficiis y Eiiterpe edulis, que reto- 
ñan por innúmeras raíces adventicias. 

Y como aquí el subsuelo chorrea agua copiosísima, es pre- 
ciso extraerla á medida que se va excavando con el coni, es- 
pecie de cacerola que les sirve después para cocinar. 

En California hay que abrir galerías de nivel y efectuar son- 
dajes hasta dentro del agua; pero los aureanos ante nada re- 
troceden. 

Una vez denunciado el placer, los métodos de explotación 
pueden ser de lavador fijo y de lavador móvil. 



246 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Tipo de los primeros son las dragas, cuyo empleo no se re- 
monta más allá de 1885. 

AI principio no se usaban más que palas movidas á brazo en 
el flanco Occidental de Pamir; después se adicionaron sacos 
á las palas, y se extraían los sacos ó recipientes á torno; las 
palas fueron más tarde sustituidas por cangilones de acero en 
cadena; se cribaba la grava en una reja especial y evacuada 
la parte estéril, con una bomba de mano se lavaba el material 
aurífero en un long tom provisto de riñes. Más tarde, coma 
ocurrió en Nueva Zelanda, se utilizó la velocidad de la corrien- 
te para mover un sistema de ruedas extractoras. Finalmente, 
un minero, Sedeberg, instaló una pequeña máquina de vapor 
para mover la pala. 

M. Charles Mac Queen fué el primero que construyó una 
draga de cangilones movida por vapor: pero tenía poca estabi- 
lidad, y un marino, Mac Lay, la adicionó dos flotadores latera- 
les; de aquí surgió el doble pontón sobre que se arman hoy to- 
das las dragas. 

Los elevadores de los tailings — material aurífero— no se han 
empleado hasta 1894; con ellos pueden dragarse hasta place- 
res desprovistos de agua. 

La electricidad sustituye con ventaja al vapor en sitios don- 
de no ocurran con frecuencia averías en las dragas. 

En los útiles extractores debe mencionarse el Steam-SIiovels — 
americano— con una gran cuba de borde cortante, enmanga- 
da al extremo de una viga, y QXscramb-dredge. de mandíbulas,, 
así como las dragas asjñrantes, aunque sólo valgan para alu- 
viones de composición reg'ular. 

La economía que las dragas han llevado á la industria aurí- 
fera puede calcularse por los siguientes datos: en Oroville (Ca- 
lifornia) funcionan 28 dragas, y no consumen arriba de 0,60 
francos por metro cúbico de mineral lavado; y en Nueva Zelan- 
da y en Guayana, placeres que por medios rudimentarios re- 
sultarían ruinosos, dan pingües rendimientos, á pesar de no 
producir más que 2 francos por metro cúbico. 

Es más: aluviones cementados, hasta aquí inatacables, hoy 
se benefician, removiéndolos previamente con dinamita. 

La serie de operaciones que lleva á cabo una draga de can- 
gilones es la siguiente: el aluvión de los cangilones va á una 
tolva clasificadora; de aquí á un tambor, donde los cantos 



DE HISTORIA NATURAL. 247 

son layados, desenarcillados y evacuados; el oro gTiieso va á 
un primer sluice; el oro fino, aspirado por una bomba, pasa á 
un sl'it'ice fino y de aquí á unos tapices de fibras de coco, que 
es donde mejor se aprisiona el oro. 

En Siberia hay necesidad de lavadores fijos, que exigen el 
acarreo de los materiales con camellos, renos ó i)erros uncidos 
á lig'eros trineos. Y como no disponen más que de ciento diez á 
ciento veinte días laborables, pues del 11 al 24 de Septiembre 
han de abandonar los trabajos por lo rig-uroso del clima, los 
obreros, en número suficiente, han de dedicarse á sus respec- 
tivas faenas sin tregua ni descanso. 

El lavador es el sltiice siberiano y hay que convenir en que 
nadie como ellos para recog'er el oro, pues si bien exige la in- 
tervención constante del obrero, en cambio, dada la escasa 
longitud del sliiice, no es posible obtener mayores beneficios: 
para el oro fino apelan al mercurio. 

Usan también lavadores con tambor, cuando las arenas son 
grasas y exigen un previo desentarquinado: y lavadores de 
cuba si las arenas arcillosas son compactas. 

En el placer Malamalsky funciona un excavador universal 
desde hace siete años. 

De 1852 data la implantación del método hidráulico en Cali- 
fornia; un tonel, que servía de depósito, se descargaba con una 
manga de hierro sobre el aluvión, confiando á la gravedad el 
cuidado de la explotación, pues el ag-ua servía de vehículo 
después de aislar el oro, para el arrastre de los residuos. 

En tan sencillo principio, y en procedimiento tan rudimen- 
tario, encontró el talento generalizador de los americanos, 
cuanto había menester para producir una verdadera revolu- 
ción en la industria. 

VA tonel se convirtió en depósitos de hasta 50 m^/o?¿(?,9C'w5?<?o5 
y la manga en canales y tubos gigantescos de hasta 25 millas 
por 1 d 1,50 de ancho (San Juan Ridge en el Condado de Neva- 
da,) Mas han sido tan enormes los perjuicios irrogados á la 
Agricultura por los detritus acarreados y tales las protestas 
suscitadas, que ha habido que reglamentar esta clase de ex- 
plotación y limitarla á regiones donde no se perjudicaran inte- 
reses adquiridos. 

El oro se recog'e por amalg-amación: la amalg-ama es tri- 
turada en un baño de mercurio y tratada des]uiés por ácido 



•¿48 boletín de la KEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

nítrico y lavada con sulfúrico diluido para separar toda 
otra clase de metales; filtran lueg-o el mercurio á través 
de una tela, destilan en retortas que colocan en hornos calen- 
tados con la madera vieja de las construcciones y, finalmente, 
acaban de purificar las tortas obtenidas en crisoles de plom- 
bag'ina. 

En Klondike, donde como en Siberia, se trata de aluviones 
helados, emplean un sistema de deshielo más racional y cien- 
tífico que el ruso, y que no elevando tanto la temperatura en 
el interior de los pozos, les ahorra tener que ir apuntalando 
las excavaciones y tampoco les oblig'a á trabajar desnudos, 
como les ocurre á los mineros siberianos para soportar después 
— 40" al exterior. 

Sirven de guía en los sondajes y exploraciones, g-randes ya- 
cimientos de fósiles por tratarse de aluviones cuaternarios; 
así que en la capa aurífera es frecuente encontrar defensas de 
liasta seis metros y fémures de 1 50 pertenecientes á animales 
arrastrados por la corriente y que han sufrido la fosilización 
fría, pues se alteran y descomponen con suma rapidez, espar- 
ciendo olor nauseabundo al desenterrarlos. 

La calefacción se lleva á cabo por máquinas de vapor en 
comunicación con una especie de clavos ó puntas que entran 
á martillazos y cuya acción descong-elante reg-ula un pulsó- 
metro: el barro deshelado se extrae en cajas de madera á brazo 
ó por medio de g'rúas, y se amontona formando un monolito, 
al cual en estío se le aplica el método hidráulico y el oro va á 
sluices que lo recog-en por finísimo que sea, como ocurre con 
el de Tanana y el de la península Seeward. 

Oro filoniaiio. Para extraerlo hay que apelar á propiedades 
principalmente químicas: pues si bien en las rocas auríferas 
hay siempre oro al estado libre que previa fina trituración, 
puede recog-erse amalg-amándolo; á partir de cierta profundi- 
dad, variable según las localidadt^s, aparecen combinaciones 
complejas en los minerales auríferos—sulfuros, arseniuros y 
telururos— que sólo son parcialmente amalg-amables. 

Estas refractory ores en que el oro forma mezclas rebeldes 
más bien que combinaciones, propiamente dichas, exig-en tra- 
tamientos especiales. 

¥A\\'á.ñ free QniUÁng ores, basta con una molienda que, para 



DE HISTORIA. NATURAL. 249 

resultar eficaz y económica, debe ser metódica y g-radual por 
etapas sucesivas. 

Tres son las clases de aparatos empleados. 

1.° Trituradores— cocodrilos —que reciben diariamente los 
bloques de la mina y los reducen á frag-mentos de 10 á 50 mm. 

2.° Molinos que reducen estos frag-mentos á partículas ta- 
mizables. 

Y 3." Afinadores que acondicionan estas partículas para la 
cloruración, cianuración y bromocianuración. 

En los cocodrilos hay el modelo Blake, de mandíbula sus- 
pendida; el Dodg-e ó Bartoch, de mandíbula móvil alrededor 
de un eje, y el g-iratorio ó en forma de nuez, de g-ran potencia 
y muy g-eneralizado en los Estados Unidos. 

Molinos hay de cuatro clases: de pilón, de muela, de cilin- 
dro y de bolas; usándose cada tipo de preferencia en Califor- 
nia, ios Urales, Nevada y en Australia. 

Afinadores: los hay basados en la fuerza centrífug-a — mode- 
los Hunting-ton y Griffin — 3' tubos Davidsen para operar á seco 
ó con intervención del ag-ua. 

Concentración : la operación última en el tratamiento de los 
cuarzos auríferos, es la concentración para reunir en un pe- 
queño volumen la amalg-ama que haya resistido á la acción 
de las placas y, sobre todo, los sulfuros, g-eneralmente ricos en 
oro, que se encuentran en las pulpas y que son muy refracta- 
rios á la amalg-araación. 

Hay el concentrador Gilding'-Country en el Colorado, que 
efectúa la clasificación por sacudidas lentas, y la mesa ó tabla 
Wilfley, que los clasifica por densidades, y que desde 1897 ha 
construido 4.5'JO, usadas actualmente en todo el mundo. 

Para formarse una idea de la economía que en la industria 
han introducido todos estos aparatos, diremos que en las fa- 
mosas minas de Treadwell — Alaska — á 1,12 francos por tone- 
lada se hace la molienda del oro libre; y en cambio en Cali- 
fornia sube hasta á 25 francos por tonelada, debido á la irre- 
g-ularidad del procedimiento. 

Pero como las mayores dificultades la ofrecen los cuarzos 
rebeldes, veamos cómo las obvian. 

El arsénico dificulta la amalg-ama, porque la hace neg-ruzca 
j pulverulenta, y lo mismo ocurre con el antimonio, el bis- 
muto y las piritas arsenicales. 



250 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

También el plomo ejerce una influencia desastrosa, pues en 
parte se alea con el mercurio y forma una espuma musg-osa^ 
fácilmente arrastrable por el ag-ua, no sin que la acompañe 
amalg"ama de oro. 

Pues aun es más nocivo el sulfuro de antimonio, porque la 
trituración en presencia del mercurio orig-ina un doble sulfura 
de mercurio y antimonio en forma de espuma rojo-pardusca y 
al descomponerse parcialmente acidifica las aguas, como los- 
demás sulfuros, que es g"ravísiino inconveniente. 

De aquí la necesidad de recurrir á la propiedad que tiene 
el oro de disolverse en el cloro, los cianuros y los bromocia- 
nuros alcalinos. 

La solubilidad del oro en el cloro se conocía de antig'uo; pero 
desde Elsner, que en 1845 separó el arsénico del oro por una 
corriente de cloro g-aseoso, hasta Newery y Vantin, cuyo pro 
cedimiento compró la célebre compañía de Mound-Morg'an en 
Australia, el prog-reso ha sido incalculable. 

Estudiemos su modus opermuU: el mineral que benefician 
es muy friable y poroso; mezcla de sílice y limonita y cuyo- 
oro, casi puro, sin vestig-ios de plata, no se amalgama. 

Trituran con cilindros Krom, previamente desecado el mi- 
neral, que después es tostado á baja temperatura para destruir 
las combinaciones org-ánicas y evaporar el ag-ua de composi - 
ción en hornos Merton. 

De aquí pasa á los barriles de cloruración que son de euca - 
lipto con aros de hierro, calafateados interiormente y con un 
filtro de plomo en el fondo, 3' están movidos por correas á mo- 
vimiento suave. 

Después tienen cajas de filtración con una capa de arena y 
grava, desde donde la solución clara, por tubos plomo-anti- 
moniales, va á unos filtros de carbón veg'etal en forma de co- 
nos invertidos, y que contienen, además, carbón vegetal pul- 
verizado; se incineran, por último, estos filtros, y se recog-e el 
oro precipitándolo por hidróg'eno sulfurado: la solución que 
pasa á través de estos filtros, vuelve á los barriles. 

El cloro se obtiene por electrólisis de la sal, y el pro- 
cedimiento en conjunto es más económico que la cianu- 
ración. 

Cianuración: Tomemos como tipo el método usado de prefe- 
rencia en cada reg-ión, pues la naturaleza del mineral lo hace 



DE HISTORIA NATURAL. 251 

variar, y hasta las condiciones topog-ráficas influyen en modi- 
ficarlo. 

El g-ran principio del Transvaal es retirar todo el oro amal- 
g-amable en una primera trituración relativamente g'rosera; 
volver á afinar en tubos Davidsen los residuos de las placas de 
amalg-amación y después, con aparatos hidro clasificadores 
de concentración, separar las arenas de las mezclas refracta- 
rias; tratar las primeras por soluciones fuertes de cianuro, y 
las seg-undas, por soluciones débiles en grandes cubas, ag-ita- 
das con bombas centrífug'as, extrayendo el oro de las solucio- 
nes por medio del zinc en polvo ó en limaduras. 

En América, sobre todo en el distrito Cripple Creek, como la 
trituraci(')n se hace á seco, tuestan previamente el mineral, 
sobre todo, el telurado, lo cual permite disminuir el tiempo de 
contacto con las soluciones cianurales, aumenta el coeficiente 
de extracción y evita pérdidas de cianuro. Para ello han in- 
ventado unos hornos de suelos superpuestos que dan un tos- 
tado automático y baratísimo. 

Método australiano: Los dos g-randes centros de explotación 
son hoy Coolgarlia y Kalg-oorlia, al O. del continente y, á pesar 
de que allí se carece de ag-ua y combustible, y de que las con- 
diciones de vida son caras y penosas, la industria no puede ser 
más floreciente. 

Tras varios tanteos y ensayos, el tratamiento en g-rande 
escala es actualmente como sig-ue. 

Triturador Gate, de donde los fragmientos pasan á molinos 
Griffin: El tostado se efectúa en hornos automáticos y una vez 
enfriada la pulpa, se mezcla mecánicamente con panes de 
amalg-amación; los residuos pasan á una serie de cubas de 
cianuración de soluciones débiles; en segnüda son llevados á 
filtros-prensas, donde con aire comprimido se oxig*ena la masa 
y es de nuevo cianurada y aireada, y, finalmente lavada, para 
desalojar el cianuro; el oro se precipita como en el Transvaal 
por el zinc. 

Diehl emplea con éxito, en vez de cianuro, bromocianuro 
en g-randes recipientes provistos de agitadores, evitando así el 
tostado de los telururos — Mina Haunasis Star. 

Herrenschmitt, para los minerales auro-antimónicos, ha idea- 
do un procedimiento de g'ran éxito basado en la solubilidad de 
la estibina en el sulfuro sódico. 



-252 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Es curioso también saber que el Comité químico, minero y 
metalúrg-ico del África del Sur, prescribe que en todo taller 
•donde haya cubas de cianuración, se instale un armarito que 
•conteng-a: un vaso de á litro y una cuchara ó ag-itador; una 
botella azul con solución de sulfato ferroso al 23 por 100; una 
botella blanca con solución de potasa cáustica al 5 por 100, 
y 2 g-. de mag-nesia en polvo, é impresas las instrucciones in- 
dispensables para hacer la mezcla en el momento de la ab- 
45orción. 

Hasta aquí los métodos de extracción, tanto del oro aluvio- 
nar, como del filoniano. 

Un excursus g-eog'ráfico hace después Levat, por las princi- 
pales minas del mundo, estudiando cada una de ellas topográ- 
fica, g-eológ-ica é industrialmente, y como todas las conoce de 
xisti, tiene alg'o de impresión cinematog^ráfica el relato, y re- 
sulta sobremanera ameno é instructivo. 

Como tipo de cuarzos pobres, beneficiados por trituración y 
amalg-amación simple, y de valiosísimos resultados, cita las 
famosas minas de Treadwell-isla de Doug'las, en Alaska. 

La mena es una sienita alterada con oro libre y oro acompa- 
íiado de pirita de hierro, molibdenita y mispiquel. 

Los trituradores son g-iratorios; los molinos de pilón, movi- 
dos á vapor ó por ruedas hidráulicas, seg'ún la estación; la 
-amalg-amación se lleva á cabo, parte en el interior de los mor- 
teros y parte en el exterior, por medio de placas amalg'amadas 
■que se sitúan á la salida de los tamices. 

Concentran después en Frue-vanners y exportan así los resi- 
duos á las fundiciones de Tacoma. 

Teniendo en cuenta las condiciones climatológ-icas y la re- 
ciente fecha de la explotación, es asombroso el perfecciona- 
miento y la inñuencia social que ha ejercido la industria 
ííurífera. 

Como tipo de cianuración aduce la Homestake Mining' C", 
— ciudad de Lead— condado de Lawrace — South Dakota, — al 
norte de Black Hills. 

La mena es una pizarra de hornblenda g-ranatífera, remo- 
vida é infiltrada de pirita, pirrotina, calcopirita y mispiquel. 

Reciben los bloques una primera trituración á la salida de 
las minas, y en seguida los frag-inentos van por railes á tres 



DE HISTORIA NATURAL. -253 

molinos de g-randes pilones, que dan una pulpa finísima y en 
gran parte amalg-amable; los residuos pasan á una serie de 
clasificadores cónicos, que en la base reúnen los concentradoír 
para llevarlos al taller de cianuración. 

Una vez aquí, comienzan por saturar su acidez con lechada 
de cal pura— 3 á 4 libras por tonelada— en 14 cubas inmensas; 
ag-reg-an después disoluciones fuertes de cianuro potásico al 
14 por 100, procurando g-ran aireación; á los tres dias de lexi- 
viación, se añade disolución débil de cianuro al 10 por lOO, y 
se mantienen así dos días; lavan después con ag'ua pura y 
toda la masa es transportada á recipientes de precii)itación, 
donde se la ag'ita con aire comprimido y se la trata con polvo 
de zinc á razón de 60 libras por cada 300 toneladas; después,, 
con filtros prensas, se recog-e el oro, la plata y el zinc, volvien- 
do la parte filtrada á las cubas de cianuración. 

El precipitado, en cubas forradas de plomo y provistas de 
agitadores y de un aspirador potente, es tratado, primero, por 
clorhídrico; después, por sulfúrico y bien lavado el residuo 
después del ataque, es desecado y mezclado con litarg-irio, 
bórax, sílice y cok en polvo y humedecido con acetato de plo- 
mo; lo cortan en forma de ladrillos y lo colocan así en un hor- 
no de reverbero con baño de plomo; el plomo absorbe los me- 
tales preciosos y los retiene en el fondo del baño, mientras la 
escoria sale por una abertura de la superficie y se obtienen de 
esta suerte panes copelables. Hasta 1.450 toneladas diarias tra- 
bajan; es la mayor mina de la América del Sur. 

Como tipo de cloruración estudia el autor la Carolina, tam- 
bién de mineral pobre y muy asociado á pirita, calcopirita y 
baritina, por lo cual lo tuestan previamente en hornos de suelo 
g-iratorio; trituran después y cloruran en cilindros de hierro^ 
forrados de plomo y que dan 20 revoluciones por minuto, cui- 
dando que haya en exceso cloro, el cual obtienen del cloruro 
calcico tratado por ácido sulfúrico. 

Precipitan el oro por el sulfato ferroso; lavan después sobre 
filtros de papel y funden en hornos de platino. 

En Cripple Creed, emplean, después de clorurar, la cianura- 
ción; el cloro lo obtienen por electrólisis de la sal, y en vez de 
filtrar, decantan, ag-itando con bombas aspirantes para obte- 
ner la aireación de la mezcla, requisito indispensable para el 
éxito de la cianuración. 



25» BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Para terminar, añadiremos que en 1904 la producción aurí- 
fera total del mundo, ascendió á 351 millones de dollars; 25 mi- 
llones más que en 1903. 

El aumento se ha debido, principalmente, al desarrollo reg-u- 
larizado de la industria en los Estados Unidos y á que han 
mejorado las condiciones de trabajo en el Transvaal. 

En Australia, el acrecentamiento de producción no ha podido 
más que contrabalancear el ag-otamiento en ciertos distritos; 
asi que, aunque conserva la primacía, quizá pronto la pierda. 

El acontecimiento de 1904 ha sido, pues, la introducción en 
el África del Sur de la mano de obra amarilla, severamente 
prohibida en Australia y contra la cual hay en Ing-laterra fuerte 
oposición por razones humanitarias. 

Factor es este muy de tener en cuenta, porque la justicia 
acaba por imponerse, quedando los agiotistas derrotados por 
la ley de solidaridad, que de día en día extiende felizmente 
sus dominios. 

Reconocida debe estar la humanidad á la industria aurífe- 
ra; en multitud de sitios yermos é inhospitalarios ha implan- 
tado la civilización; pero en vez de espolear, justo es atenuar 
las ansias febriles de producción, con miras altruistas de que 
ning-una raza ni nación debe desprenderse. 

He ahí, á g-randes rasg-os, el libro de David Levat, que escri- 
bió para instruir á sus compatriotas en los arduos problemas 
auríferos, y cuya divulg'ación estimamos necesaria para la 
suma de datos ojéales, geográfico.s, científicos y sociales que 
contiene, y tan desconocidos entre nosotros como entre el pú- 
blico francés. 

Aunque el libro no tuviera otro mérito que el de eviden- 
ciar la influencia de la Ciencia pura sobre la industria, ha- 
bría que cooperar á su difusión; pero como se halla, además, 
enriquecido con profusión de enseñanzas y juicios críticos no 
muy vulgarizados, se impone su lectura, que no nos cansare- 
mos de recomendar. 



DE HISTORIA NATURAL. íoS 



Excursión á Motril (Granada) 

10-14 Abril, 19W. 

POR 

MARCELO RIVAS MATEOS 



En unión de jni querido maestro D. Blas Lázaro é Ibiza, de 
mi querido amigo y compañero Sr. Casares Gil y del joven 
auxiliar de Farmacia de la Universidad de Granada Sr. Diez 
Tortosa, hice la excursión á Motril, una de las zonas más inte- 
resantes que conozco de España. 

De Granada á Motril (7.3 Icilómetros) hay que ir en coche (1); 
las molestias del viaje están compensadas con la hermosura 
del panorama y la novedad é inte'rés de visitar territorios des- 
<:onocidos, que ya por la situación geográfica han ser de gran 
importancia para el naturalista. A unos 15 kilómetros de Gra- 
nada están los cerros del Suspiro del Moro (1.000 m.), desde 
■donde se ve la población y gran parte de la grandiosa vega 
^•ranadina; más allá, hacia la mitad del camino, está el impo- 
nente desfiladero de Tablate; á unos 13 kilómetros de Motril 
aparece Vélez de Benandalla. de paisaje encantador. La mayor 
parte del trayecto se va faldeando Sierra Nevada, viéndose á 
ilerecha é izquierda plantaciones de olivos, naranjos y almen- 
dros. 

Motril está colocado en la riquísima veg'a del río Guadalfeo, 
resguardado de los vientos del NE. y O. por Sierra de Lujar y 
otras derivaciones menos elevadas de Sierra Nevada. El río 
Guadalfeo toma su orig-en en Sierra Nevada, y sus aguas van 
la mayor parte del año cargadas de detritus arcillosos; estos 
detritus, sedimentándose, ganaron al mar ese trozo de tierra 
sobre la que se asienta la parte baja de Motril y constituye la 
veg'a, la más rica del litoral del S. de España, y hoy dedicada 
en su totalidad al cultivo de la caña de azúcar. 

Los cerros próximos á Motril están formados por calizas y 



(1) Un coche (Motrile'iaj sale de Granada á las 8, y llega á Motril á las 15,30; el 
correo sale á las 20 y llega á las 11. üe Motril para Granada salen á las mismas horas 
y tardan una ó dos horas más en el viaje. La carretera está bastante descuidada. 



256 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

pizarras cloritosas. La veg-etacion espontánea es raquítica, de 
aspecto estepárico; pero interesante y rica en especies. 

Las plantas recog-idas son objeto de estudio por mi maestro. 
El entomólog-o ha de encontrar allí abundante material de es- 
tudio; como prueba de ello, citaré tres especies que casualmente 
recogimos: Asida Lmaroi Esc, Meloe insignis Charp., PimeJia 
variolosa Sol. 

Antes de terminar estas indicaciones g-enerales, he de hacer 
constar — y en nombre también de mis compañeros de excur- 
sión — el más profundo ag'radecimiento á los Sres. D. Eduardo 
Cazorla, director del Coleg-io Politécnico de Motril; D. Francis- 
co de P. Cazorla, farmacéutico, y demás amigos cariñosos que 
tantos nos auxiliaron, acompañándonos en las excursiones y 
proporcionándonos ejemplares curiosos de minerales. Sirvan 
estas líneas de testimonio de gratitud hacia tan buenos cole- 
g-as y simpáticos amigos. 



Lista de minerales. 

Blenda. — SZn. Pequeños trozos acaramelados, sobre cuarzo 
y baritina. Mina Pepita (Motril). — Masas obscuras ó algo acara- 
meladas. Restaval (Motril). 

Galena. — SPb. Wín2i Santa Hilarión (Sierrade Lujar). — Cris- 
tales, recubiertos de tenue película de cerusita. Mina Santo 
Domingo (Órgiva). — Ejemplares espáticos. Mina Pepita (Motril). 

Bournonita. — Sb^S'^Pb-Cu-. Masas compactas, suaves al tac- 
to; color neg'ro con viso rojo-violáceo, recubiertas — alg-uno» 
trozos — de malaquita. Mina Calonca (Motril). 

Calcopirita. — S-CuFe. Mina Nuestra Señora de las Angus- 
tias (Olias).— Mina Cotonea (Motril). 

BoRNiTA.. — (Erut)escita). — S-'^Cu^Fe. Mina Nuestra Señora de 
las Angustias (Olias). Mina Cotonea (Motril). 

Masicot. — PbO. Masas terrosas de color amarillo; sobre la 
galena. Mina Santo Domingo (Orgiva). 

Minio. —PbO*Pb-. Más terrosas de color rojo; sobre la galena 
y acompañado del masicot. Mina Santo Domingo (Org-iva). 

Cuprita.— Cu^O. (Cobre rojo de teja). Masas terrosas; sobre 
la azurita y malaquita. (Guajar Fondón). 

Cuarzo. -SiO^. (Cristal de roca). Cristales formados por loTO,. 



DK HISTORIA NATURAL. 257 

•71(1011), Tr(Oni). Cerros próximos á la fábrica Virg-en del Pi- 
lar (Motril). 

Limonita. — Fe- (OH)". Masas esponjosas pardas. Mina Pepita 
(Motril.) 

Heubachita.— 3 (Co, Ni, Fe, Mn)-0* -f 4 H-0. Masas com- 
pactas; ne<^-ra, mate ó con brillo submetálico. Mezclada con la 
eritrina. Sierra de Cázula.— Mina hucontracla (Molvizar) Mo- 
tril. El Sr. Calderón ha donado al Museo de Historia natural 
un ejemplar de lieubachita de Almúñecar (Granada). 

Smithsonita. — CO^Zn. Masas concrecionadas; mezclada con 
caliza. Mina Pepita y Restaval (Motril.) 

Cerusita.— CO^Pb. Masas rojizas debido al hierro. Mina Ca- 
lonca Motril. — Costras blancas y masas pulverulentas, sobre la 
g-alena. Mina Santo Domingo íOrg-iva). 

Malaquita.— CO''(Cu OH)-. Pequeños cristales (110, 010, 001) 
en las oquedades de la cuarcita Mina Galonea (Motril). — De 
Guejar Fondón poseo hermosos ejemplares cristalizados mez- 
clados con azurita', formando drusas. Los cristales son tabula- 
res por desarrollo del 001; se observan facetas del UOy 010. Aun 
cuando esta cristalización es de malaquita, sospecho que los 
cristales son pseudomórfícos de azurita con reemplazo total 
de substancia, y me fundo en lo sig-uiente: 1.°, los cristales de 
azurita y malaquita que forman la drusa son exactamente ig*ua- 
les; 2.°, unos y otros alcanzan magnitud de dos á tres centíme- 
tros, y 3.°, en un cristal de malaquita he observado pequeña 
zona de azurita. Estos datos, principalmente el último, me in- 
clinan á considerar esta malaquita pseudomórfica. 

Azurita.— (CO')-'Cu (Cu OH)^.— Cristales en drusa formados 
de la manera indicada al ocuparnos de la malaquita, Guejar 
Fondón. -Masas compactas y microcristalinas brillantes. Mol- 
vizar. 

Baritina.— SO^Ba.— Mina Pepita (Motril ) 

Leadhillita.— (SO'') (CO'*)-'Pb-'(PbOH)-', Masa concrecionada, 
con veteados blancos y grises, brillo resinoso-a.damantino. 
Aparece envolviendo una masa de g-alena espática brillante. 
Mina Santa Hilarión. Sierra de Lujar (Vélez de Benaudalla). 

Güslarita.— SO'' Zn -(- 7 H-'O. Forma eflorescencia blanca 
sobre la baritina y blenda de la mina Pepita de Motril. 

Annaiíergita.- (AsO^)-' Ni» + 8 H-'O. Masas microcristalinas 
verdes; asociada á la eritrina. Sierra de Cázula. Costras ver- 

T. VI.— Mayo, ItOi;. 18 



258 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

des, terrosas, mezclada con la eritrina y heubachita, Mina En- 
contrada Molvizar (Motril), 

Eritrina. — (AsO^^Co^ + 8 H-(). Masas escamosas y bacilo- 
radiales, rojas y brillantes. Mina Encontrada Molvizar (Motril). 
Asociada á la annabergita y heubachita, formando masas te- 
rrosas rojizas ó rosadas {-flores de colalto), en la localidad an- 
terior y en Sierra de Cázula. 

Calamina. — Si O* Zn^ + H^O. — Masas reniformes, esponjosas 
poco teñidas por el hierro. Mina Pepita (Motril). Más ferrífera 
que la anterior y menos esponjosa. Cortejada de Lag^os (Vélez 
de Benaudalla.) 

Vaa)\\\i k.—{CJinocloro) . — Si'' 0'^ Al-Mg-^H**. Constituye piza- 
rras y es abundante en la reg'ión; he recog'ido ejemplares en 
la Rambla del Cerro del Toro iMotril). 



De los 22 minerales indicados — todos interesantes por ser 
de localidades nuevas—, merece estudio especial la Beubachi- 
ta, por ser especie nueva en España; además, sospecho pueda 
confundirse con la Asbolana, por cuya razón doy el procedi- 
miento analítico para poderla identificar. 

Heubachita. — Sandberger: «N. Jahrb. f. Miner.» 1876, }). 280; 
ídem: «Ber. Ak. München.» 1876, p .238. 

Análisis por Zeitschel: 

Co-0' 66,50 

Ni^O^ 14,50 

Fe-0"' 5,13 

Mu- 0^ 1 ,50 

H-0 12,59 

99,22 

3 (Co, Ni, Fe, Mn)2 0^ -h 4 H-0 (1) Mineral amorfo; masas ne- 
g-ras dendríticas ó esferoidales. Üur. 2,5; pes. esp. 3,44. Heu- 
bach y Alpirsbach. Selva Neg-ra. Los ejemplares que me han 
servido para hacer la determinación muestran los caracteres 
que á continuación voy á indicar: 



(1) Según 6rot>i (Tableau Systématique des Minéraux. a. 10O4, Genéve, pág. 48). 
RC05 (OH)^ en la cual R=Co, Ni, Fe, Mn. 



DK HISTORIA NATURAL. 259 

Masas esferoidales; color negro y brillo submetálico en la 
raya. Diir. 2,()-:!; pes. esp. 3,69. Infusible al soplete; un tro- 
cito de mineral calentado en tubo de ensayo desprende H^O, 
que se deposita formando g-otas en las paredes frías del tubo. 
Los restantes ensayos pirog-nosticos aparecen confusos, desta- 
cándose, sin embarg-o, las reacciones del cobalto. 

Solu'ble en el CIH algo diluido, con desprendimiento de clo- 
ro, y se forma disolución de color verde ó verde azulado; si á 
esta disolución se agreg*a H^O, el líquido adquiere color rosado 
ó amarillo rojizo; el cambio de coloración es debido á que la 
sal de cobalto anhidra se hace hidratada. Atacable por INO^H 
formando líquido de color rojo ó rosado. 

Disolución nítrica. — Diluida en H-0 destilada, se neutraliza 
ron NH^ y se agrega unas gotas de ácido acético; con el nitri- 
to potásico se produce precipitado amarillo de nitrito cobáltico 
potásico {cobalto). 

Con el sulfocianuro potásico da color rojo de sangre, inaltera- 
ble aun cuando se caliente el líquido (hierro al estado de sal 
férrica). 

Disolucifhi clorhídrica. — Diluida en H-0, se agrega cianuro 
potásico que precipita cianuro de níquel verde amarillento; se 
agrega más reactivo —gota agota— hasta que se redisuelva el 
precipitado; luego se añade unas gotas de potasa, y después 
agua de bromo en exceso; se forma, con rapidez variable, pre- 
cipitado negro de Ni (OH)'* (carácter específíco del níquel). 

\ la disolución clorhídrica se agrega potasa y se produce 
abundante precipitado; este precipitado se recog'e en un filtro 
y se lava bien con agua destilada; el precipitado se coloca en 
tubo de ensayo y se disuelve en NO''H; se añade bióxido de 
plomo en polvo, y el todo se liierve, dejando luego reposar el 
complejo; sedimentado el polvo negro, aparece un líquido de 
color rojo debido al ácido permangánico {manganeso). 

Por todas estas reacciones, más otras de exclusión que omi- 
to, es innefial)le se trata de la HevJjachita. 



260 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Boletín bibliográfico. 

AbriL 
(Continuación.) 

Musée Océanographiqne. Monaco. (Bulleün.) Fevr. 1906, nos 63-64. - K^eh- 
LKR et Vaney: Descript. d'une nouv. larve d'Astérie ( Stellosphaera 
mirabilisJ.= ^o!^ 65-67, Mars 1S06. — Gukrin: Notes prélimin. sur les 
giséments de Mollusq. comestibles des cotes de France.=N° 68. 

Museum of Comparative Zoólogíj. Cambridge. (BuUetin.J 1905, vol. xlvii. 

Philippine Jotirnal of Science (The). Manila. 1906, vol. i, n" 2. — VVai.ker: 
The Keeping Qualit. of Oooonut Oil and the Couses of its Raucidity. — 
Banks: The Princip. Insects Attackiog the Coconut Palm (part ij. — 
Herzoq: On Beii-Beri in the Japan. Aimy during the Late War and 
on the Kakke coccns of Okata Kokuho.— Strong: Vaccination against 
Plague. — Clover: Philippine Wood Oils.— Smith: Orbitoides from the 
Binangonau Limestone. 

Real Academia de Ciencias exactas, fínicas y naturales. Madrid. (Revista.) 
1904, tomo 1, n.° 4. 

Real Sociedad Geográfica. Madrid. (Boletín.) 1905, tomo iii, n." 9. 

Redia. Firenze. 1903, vol. i, fase, ii; 1904, vol. ii, fase. i. 

Revista científica profesional. Barcelona. 1906, n.° 88. 

Revue Suissc de Zoologie. Genéve. 1906, tome 14, fase, i. — Steck: Üb. zehn 
Schadel von Sus vittatus und Sus verrucosus aus Java.— Bourfü^n: 
Double anomal. des organ. génit. chez la Sangsue. — Forel: Moeurs 
des Fourmis paras, des genres Whecleria et Bothriomyrmex. — André: 
Supplém. aux Mollusq. d'Amboine. — Maas: Méduses d'Amboine. 

Royal Physical Society. Edinburgh. 1906, nos 4-5.— Scott: A Catalogue of 
Land, Fresh-Water, and Marine Crustácea found in the Basin of the 
Eiver Forth and its Estuary. — Kerr: The Embriol. of certain of the 
Lower Fishes. — Murray: The Bdelloid Rotifera of the Forth Área. — 
Peach: The Higher Crustácea of the Scottish Carbonif. Rocks. 

Smithsonian Institution. Washington. 1904. Bulletin of the United. States 
National Museum.^^N" 50, 1905. — Contributions from the United 
States National Herbarium. Vol. ix. Annual Repoi't, 1903. 

Sociedad aragonesa de Ciencias Naturales. Zaragoza. (Boletín.) 1906, 
nos 1-2.— Nieto; Cultivo de las Quinas en España. 

Sociedad científica «Antonio Álzate >. México. (Memorias y Revista.) 1904, 
tomo XIX, nos 11-12; 1903, tomo xx, nos 11-12; 1904, tomo xxi, nos 1-4; 
1904, tomo xiii, nos 9.10. 

Societa Entomológica italiana. Firenze. (Bollettino.) 1905, trimestre i. 



DE HISTORIA NATURAL. 261- 

Societa Toscana di Scienze Naturali. Pisa. (Atti.) ]704, vol xx. 

Societcí Zoológica italiana. Eoma. (Bollettino.) 1904, fascic. iv-viii; 1905, 
fase. i-iv. 

Société Belge d'Astronomie. Bruxelles. (Bulletin.) 1906, nos i_3. 

Société Botaniqíie de France. Parie. (Bidletin ) 1905. tome v, luémoires; 
1906, tome vi, fase. i. — Reynier: Le Chenopodium ambrosioides L. et 
le C. authelminticum L. — Chevalter: Histoire d'une Liaue á caout 
chouc. — V^üillemin: Variat. de VEquiseium palustre íi. — Sudre: Obser 
vat. sur deux Ronces europ — Clos: Sur la durée de végétat. de 
V Amarantus postratus Bobb. — Molliard: Action de quelq. subst. 
organ. sur la forme et la struct. de la feuille- Reynier: Deux anomal. 
végét. analogues. — Armand: Liehénographie du Portugal. 

Société Botanique. Lyon. (Anuales.) Coraptes rendua séances, 190:^-1904. 

Société des Sciences Naturelles de V Onebt de la France. Nantes. (Bulletin.) 
190.3, uos 1-2; 1904, uof^ 3-4; 1905, ncs 1-?. 

Société Entomologique de Belgique. Bruxelles. ( Aúnales.] 1006, tome bO", 
n° II. — Lannoy: Notes sur les mceurs su Lasius ?í/¿/er. — Breddix: Neue 
Beitr. z. Kentnis von Colpura Bergr. und verwandte Rhynchoten. — 
Borie: Catal. des Curculionides de Belgique. 

Société Entomologique de France. Paris. (Aúnales.) Años 1899-1905, 

VOlS. LXVIII-LXXIV. 

Société Géologique de France. Paris. (Bulletin.) 1902, tome 2'', n° 6; 1903; 

tome 2% n° 7; 1905, tome 5% nos 1-5. 
Société Linneénne de Normanaie. Caen, (Bulletin.) 1904, 5" serie, vols. 7'^-8'". 
Société Linneénne dii Nord de la Fra'iice. Amiens. (Bidletin.) 1902-1903, 

tome XVI. 

— (Mémoires.) 1903-1904, tome ll^ 

Société Nutioncde des Sciences Naturelles et Mathématiques. Cherbourg. 

(Mémoires.) 1904, tome xxxit. 
Société Zoologique et Malacologique de Belgique. Bruxelles. (Aúnales.) 1904, 

tome XXXIX. 
■Société Zoologique de France. Paris. fTables.) 1905. (Aúnales, 1876 á 

1895.) 
United States Geological Survey. Washington. Annual Report. 1903-1904. 

— Bulletin, u°s 233-246, 248-250, 252-255, 257-262, 264. 

— Mineral Resources of the United States, 1903. 

— Monographs, xlvii. 

— Professional Papers, n"s 24, 27, 29-33, 35, 39. 

— Water-Supply and Irrigation Papers, n°? 96-122, 124, 126, 128, 132. 
Université de Toulouse. {Bulletin.) Annuaire, 1904-1905. Bulletin, n°3 15 

bis-17. Rapport aunuel 1905. 
Université de Toulouse. (Bulletiu.) Station de Pisciculture. Bulletin, n° 1, 
1904. 



262. BJLETIN DE LA REAL SOCIIÍDAD ESPAÑOLA 

University of CuUfornia. Berkeley. ( Puhlicaiions Zoology.) 1903-1004. 
vol. 1, n°s 2-6; 1905, voL ii, n° 3. 

UniversiiTj of the State of Neio York. 1902, ñG"" Annu^l Report. 

University of Toronto Sludies Anatomical Series, 19U0, n° 1 — Biological 
Series, 1002, n"s 2-4.— Geological Series, 1900, n°s i-;3.— PFiysiological 
Series, 1900, n"^ 1-2; 1901, n° 3; 1903, n" 4; 1904, n" 5. 

Wiener Entomologische Zeitung. Wien, 190i.;, u-in und iv Heft. — Steix: 
Dié roir belíannten europiiisch. Pegomya-Art.— Becker: Tinia Wied. 
Flach: Zwei neue Coleopt. aus Portugal. — y. Hgydkn. Die variet. der 
Crioceria asparagi L. — Stüin: Entgegnung auf Ilerru Girscliuers Be- 
luerknug. bezüglich des vou inir gewíllilten iSamens «.Praalarborste». 
Reitter: Vier neuevon Herrii Paganetti-Huinmler in Calabr. gesain- 
melte Coleopt. — Fleischkr: Kritische Stiid. üb. Liodes Art. — v. Hey- 
uen: Richtigstell. der Ñamen Heliopathes und Heliophilus bei den 
Tenebrionidse— Bemerkiing. z. Monograph. der Coleopt. — Tribus 
Hyperini von K. Petri. — Reitter: Übersicbt der palaartiscb. Art. der 
Coleopt. — Gattuug JSíargns Thoms, aus den Familie der Silphiden. — 
V. Heyden: Oberea oculata L., var. horysthenica Mokr. — Fle]scher: 
Eine neue Liodes-Art aus Milbren und Bohmen. — ]\Iüller: Coleop- 
terolog. Notizen. — Formanck: Eiu neuer Grottenkilfer aus Monte- 
negro, 

M^isconsin Acaclemy. Madison. (Transactions.) 1903, vol. xiv, part ii. 

Wisconsín Geological and Natural History Survey. Madison. 1904, BuUe- 
tiu, n° XIII. 

Wissenschaftliche Inscktenbiologie. Husum. (Ztitschrift.) Baud ii, Heft 2. — 
Wasmaxn: Z. Lebensweise von Átemeles pratensoides\f&s\n. — Küsne- 
Rov: Frageüb. die Licht-Experimente mit Lepidopt.— Nielsex: Beitn 
z. Biologie der Gattung Cryptocampus.—y . Schlechtexdal: Haben die 
palilozoischen Blattiden im Hinterflügel ein Praecostalfeld?— Dickel: 
Naciitrag zu meiner Arbeit: Bisberige Veriinderungen der Fauna 
Mitteleuropas durch Eiuwanderung und Verbreitung Schiidliclier 
Insekt. — Ducke: Neue Beobaclitung. üb. die Blenen der Amazonas-" 
Uinder. 

Zooío^tsc/ier .áíizeí^er. Leipzig. 1906, IBd. xxix, n"'^ 25-26. — Chun: Üb. die 
Geschlechtsverhilltnisse der Cephalop.— Marchaxü: Beitr. z. verg- 
leichenden Anat. des mannlicben Gescbleehtsapparatea der Cepha- 
lop. — Meyer: Üb. den mannlicben Gescblechtsapparat von Opistho- 
tenthis depressa.— Tno^: Lefteríía-Studien. — Wedekind: Generation- 
swechsel Metamorph. und direkte Entwicklung.— Thiébaud: Sur la 
faune invertébrée du loe de St. Blaise.— Sfexgel: Lebendiggebilrende 
Froache. — Bott: Üb. die Fortpflanzung von Pelomyxa j^alustris 
(Greeíi).=Band xxx, n"» 1-2.— Schimkewitsch: Üb. die Periodizitilt in 
dem System der Pantopoda.— Zykoff: Bosminopsis in Centrabrus- 



DE HISTORIA NATURAL. 263 

sland, — Birüla: Neue Solifiigen. — Kuhlgatz: Üb. die Cdpaide Deinia- 
tosfages contumax u. g. n. sp. — De Max: Eine neue Süsswasserkrabbe 
aus China, Potamon. — Wolf: Beitr. z. Eiitwicklungsgeschichte von 
Cyatlwcephalus truncatus Pallas. — Lühe: Z. Kentnis von Ban und 
Entwiekiung der Baberier — Wkrxer: Nene Reptil, aus Deiitsch-üst- 
afrika.— Werner: Bemerkiing üb. die systemat. .Stellung der Lacerta 
horvathi. 
Zoologist (The). London. N" 777, 1906. — Boxyard: An Ornitholog. Visit ío 
the F;eroes — Cu.mmix(5s et ÜLoiiAAr: Anglesea Bird-Xotes. — Warhex: 
Reuaark. Change in Hablts of the Hen-ings visit. Killala Bay. 



BuKR (Malcolin). — Notes on the Forfictilaria. — IX. On new Species, with 

Synonymic Notes, Londres, 1905. 
Esteva (D. José). — Casos de proliferación en la Bellis perennis espontánea. 

(Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Febr. 1906.) 
EoxDATioN Tetleb.— Catalogue de la Bibliothéque, Harlerc, 1904. 
Frhdertco de Heabra (Anthero). A regenei'a(;'ao da fauna ornitholo- 

gica da Mata Nacional do Bussaco, Lisboa, 1905. 

— Estados sobre os Animaes uteis e nocivos á Agricultura (i é ii), Lis- 

boa, 1905. 
Gübernatis (Angelo de).— Dictionnaire International des Ecrivains du 

Monde latiu. 4'' paitie. Florence, 1906. 
Janet (Charle). — Description da Matériel d'une petite instalation scienti- 

fique. i^''" partie. Liuioges, 1903. 

— Observations sur les Fourmis, Limoges, 1904. 

— Observations sur les Guépes, Paria, 1903. 

Jiménez de Cisxeros (D. Daniel'.— Sobre Geología del Sudeste de España. 

(Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Febr. 1906.' 
Klapalek (F.) — Algunos Mirmeleónidos y Ascaláfidos de Persia y Siria 

recogidos por el Sr. Martínez de la Escalera. (Bol. R. Soc. esp. Hist. 

nat., Febr. 1906.) 
Miguel Vigil (D. Primitivo). — El fondo del mar entre la Península y Ca- 
narias. (Mem. R. Soc. esp. Hist. nat., 1906.) 
Muñoz del Castillo (D. José). — Yacimientos y manantiales radioactivos 

de España. (Bol. R. Soc. esp. tlist. nat., Febr. 1906.) 
Navas (D. Longiuos). — Notas entomológicas. XIII. (Bol. R. Soc. esp. 

Hist. nat, Febr. 1906.) 
íSalomóx (Wilhelra) — Die alpino-dinarische Greuse. (Verhandl. ober k. k. 

geolog. Reichbanstalt. 1905, n" 16.) 



2f54 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Mayo. 

Academia Nacional de Ciencias. Córdoba (República Argentina). (Boletín.) 
T. xTiii, entr. 2.^ 1905. 

Académie des Sciences. Paris. (Comptes rendus.J T. cxli, tables. T. cxlii^ 
1906, n" 13. — Bouvier: ijuite aux observ. sur les Gennadas on Pénéi- 
des bathypelag. — Depéret et Vidal: Sur le bassin oligoc. de l'Ebre et 
Thist. tertiaire de l'Espague.— Seurat: Sur un Cestode paras, des 
Huitres perliéres détermin. la product. des perles fines aus iles Gam- 
bier. — Barbieri: ürig. concrete et tres precise des nerfs. — Árgano: 
Contrib. ál'hist. du géosynclinal piéniontais. — Gentil: Contrib. á la 
géograph. phisique de l'Atlas marocaiu.— N" 14. — Beoquerel: Action 
de l'acide carbón, sur la vie latente de quelq. graines desséchées. — 
RiviERE et Bailhache: Ccntrib. á la physiol. de la greífe. Influence du 
portegrelfe sur le grefton.— Contiíjre: Sur quelq. larv. de Macroures 
encyphotes. — Richardsox: Sur les Isopod. de l'exped. fran<^. antarct. 
Meunier: Orig. et mode de format. des minér. de fer oolithique.= 
N" 15. — Cayeux: Genése d'un minér. de fer par décompos. de la glau- 
conie. — J'jmelle et Perrier de la Bathie: Le7t/i«í/ade Madagascar — 
André: Etude des variat. de l'Azote et de l'acide phosphor. dans les 
sucs d'une plante grasse. — Breal: Traitem. cuivriq. des remenees.— 
Tribot: Sur les chaleurs de combust. et la compos. des os du squelet • 
te, en fonction de Táge, chez les cobayes. — Pikttre et Vila: Sur le 
noyau des hémat. du sang des oiseaux. — Chevalier: Sur les glaciers 
pléistoc. daus les vallées d'Andorre et dans les hautes vallées espagn. 
environn. — Bonnet: Contrib. á la flore tertiaire du Maroc Septentr. — 
Brxllonin: Les courbur. du géoide dans le tunnel du Simplom.= 
N° 16.— Meunier: Sur l'orig. vésuvienne du brouillard sec observé á 
Parisién Avril 1906.=]N" 17. — Lacroix: Sur l'érupt. du Vésuve et 
en partió, sur les phénom. explosifs.^^JouKowsKY: Sur une molasse á 
Turritelles et une couche lignitif. de la presqu'ile d'Aznexo (Panamá). 
Lugeon et Argand: Sur de grands phénom. de charriage en Sicile. 

Académie Internaiionale de Géographie Botanique. Paris. (Bulletin.) 
1906, nos 199-201. — Christ: Filices ChiníB occident. auspiciis James 
Veitch et sons ab E.-H. Wilson collectae. — Léveillé: Les Saúles du 
Japón. 

Academy of Natural Sciences. Philadelphia. (Proceedings.) Vol. lvii, 1906. 

Academy of Science of St. Loiiis. (Tranmctions.) i904, vol. xiv, nos 7_«. 
1905, Vol. XV, nos i_5. 

American Naturalist (The). Boston. 1906, vol xl, n° 472. — Pearse: Fresh- 
water Copepoda of Massacbusetts. - Pollock: Variat. in the Poilen 



DE HISTORIA NATURAL. 205 

Grain of Picea excelsa. — Reese: Anat. of Cryptobranchus alleghe- 
niensis. 

Anuales de I' Observatoire Royal de Belgique. Bruxelles. 1905, t. in, fasr. i. 

Baleares (Las). Palma de Mallorca. 1906, n° 65. 

Broteria. S. Fiel. 1906, vol. v, fase. n. — Luisier: Revista de Bryologia. — 
Martins: Un Maumute na Siberia. — Ta vares: Notas Cecidologicas. — 
As Phasmidse Portuguesas. — Un genero novo do Brasil —Zimmerman: 
Anatomía de urna cecidia. 

Canadian Entomologist ¡The). London. Ontario. 1906, vol. xxxviii, n° 4.— 
Walker: A first List of Ontario Odoaata. — Dyar: A note on the 
Euchceca conqjtaria Muddle.— Taylor: On Acidalia subalbaria Fack. — 
Fai.l: New Coleopt. from the S. W. — Pearsai.l: Another Geometr. 
tangle. — Davis: The Burrows of Cicindela rugifrons and modesta. — 
Büsck: New Americ. Tineina. — Fernald: The Type of the genus Co- 
ccus. — Grossbeck: Not. on Culex squamiger and an allied spec. — 
JjTjdlow: Mosquito Not. — Kirkaldy: Catal. of the genera of Aphidse. 
Oandell: A new Roach from the Philippines. — Fyles: Winter Retreats 
of Insects. 

Entomologisclie Litteraturblatter. Berlin. 1906, nos 4.5. 

Entomologist' s Record (Thej. London. 1906, vol. xviii, n° 4. — Allen: Ojío- 
rabia Christyi Prout. — Chapman: Trumpet-hairs on the Pupaof Chry- 
sophamis virgaureae, var. miegii. — Cochrane: The typical form of 
Acronycta leporina.— Gillmkh: Some Forests in Anhalt. — Turner: Co- 
leophora lixella. — Floersheim: On the protect. taste of Pupa of Pa2ñ- 
lio philenor. 

Feuille des Jeunes Naturalistes (La). Paris. 1906, n" 426. -Fournier: Les 
grands charriag. horizont. — Barbky: Reeherch. biolcg. sur les insect. 
paras, du figuier.-- Goury et Guignon: Les Insect. paras, des Cruci- 
féres=N° 447.— Martel: Coquill. marin. de Canéale. — Villeneuve: 
Contribut. au Catal. des Diptéres de France.— Goüry et Goignon: Les 
Insect. paras, des Cruciféres (cuite). 

Field Columbian Museiim. Chicago. Anthropological Series. 1905, vol. vi, 
n«s 2-3; vol. viii; vol. ix, n»'* 1-2. Zo()logical Series. 1905, vol. vi; 
vol. vil, n" 1. 

Ingeniería. Madrid. 1906, n.cs 37-40. 

Institució catalana d'Hisloria Natural. Barcelona. (Butlletí.) 1906, n." 3. — 
Maruet: Notas pera la «Flora Montser^-atina». — Zulüeta: Notas sobre 
la Helix alonensis á Catalunya. — Cadevall: Exeursionisme botánich. 
FoNT Sagüé: Nota sobre la presencia de la « Andahisita» á Sant Pere 
Mártir. 

Instituto geológico de México. (Boletín.) 1905, n" 21. 

Johns Hopkins Hospital. Baltimore. (Bulletin.) 1906, vol. xni, n" 181. 

Johns Hopkins Uuiversity Circular (The). Baltimore. 1905, nos 5.7, 



2 6 boletín de la RBAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Laboratorio Municipal de Higiene. Madrid. (Boletín.) 1905, t. v, n.fs 7_9. 
Mitteihmgm des Kaukasischen Museiims. Tiflis. 1905, Band ii, lief. 1. (En 

raso.) 
Musée Océanographique de Monaco. (Bulletin.) 1906, n" 69.— Prixce Albkht 

DE Monaco: Sur la 7'^ camp. scientif. de la «Princesse-Alice».==N°TO. — 

Codtiéue: Sur la synonini. et le (lévolopp. de qnelq. Hoplophoridae.= 

Nos 71-72. — JouBix: Considerat sur la Faune des cotes de France. 
Museo Nacional de Buenos Aires (Anales). 1905, serie iii, tomo v. 
Museum of Comparatíve Zoó'ogy. Cambridge. (Bulletin.j 1906, vol. xlvi, 

n° 14. — Gu.BERT: Certain Scopelid.s in tlie Collect. of the Museum of 

Comparat. Zoology.=Vol. xlvxü, n" 3. — Graxt Smith: The Eyes of 

certain Pulraonate Gasteropods.^Vol. xlix, n" 3. — Rogkrs: Post- 

pleistocene drainage modificatious. 
Museum of the Brooklyn Institute of Arts and Sciences. (Science Bidletin.) 

iy06, vol. I, n° 7. 
Naturaliste (Le). Paris. 1906, n° 458. — Fuitei,: Sur la présence des fausses 

glaises dans le banlieue SE. de Paris. — Troüessart: La distrib. géo- 

graph. des anim. vivante etfossiles. — Cordenons: Le mécan. des érup- 

tions volcan. — Boussac: Le liévre d'Egypte. 
N nova Notar isia (La). Modena. Aprile 1906.— Mazza: Saggio (ü Algolog. 

Ocean.— Ludwig: Neue Fundorte von Characeen auf der Insel Sizi- 

lien. — Arthür: On a deposit of Bacillaria from Texas and New 

México. 
Real Academia de Ciencias. Madrid. (Revista.) 1906, t. ni, n.° 5. 
Real Sociedad Geográfica. Madrid. (Boletín.) 1906. Eevista de Geografía 

Colonial y Mercantil, t. iii, n" 10. 
Revista científica profesional. Barcelona. 1906, n." 89. 
Revista chilena de Historia Natural. Valparaíso. 1905, n." 6. 
Revista de Medicina tropical. Habana. 1905, n." 12. 
Royal Microscopical Society. London. i906, n" 171. — O'Donohoe: Photo- 

graphy of Diatoms. — Gordon: Dark Field Illumination. — Eosenhain: 

On an Improved Form of Metallurg. Microscope. 
Smithsonian Institution. Washington. (Annual Report.) 1904. 
Sociedad científica ^Antonio Álzate*. México. (Memorias y Revista.) 1904,, 

tomo 21, n.os 5-12; 1905, tomo 22, n.os 1-6. 
Societá di Naiuralisti. Napoli. (Bollettino.) 1905, vol. xix. 
Societá Italiana di Scienze Naturali. Milano. (Atti.) 1906, vol. xliv, fase. 4.'* 

Paravicini: Di un cranio idrocefalico. — Proglottidi anormali di Taenia 

saginaia Gotze. — Chelussi: Note di geolog. marchigiana. 
Société belge d'Astronomíe. Bruxelles. (Bulletin.) 1906, n" 4. — Keclcs: Les- 

volcans de la Terre (suite). 
Société Botanique de France. Paris. (Bulletin.) 1906, t. 53", fase. 2. — Lach 

MANN et Vidal: Sur la valeur spécif. des caract. distinct. des Polysti- 



DE HISTORIA NATURAL. 2(37 

chum Loncháis et P. aculeafum.—HvíiíiOT: Not, sur quelques Cj'pérac. 
FiNETetGAGNEPAiN: Espéc. nouv. de l'Asie Oriéntale.— Fkiepel: Quelq. 
remarq. physiolog. snr nne \av. da Ranicnculus asiaíicus.—G ag^kpaií;: 
Zingibérac. uouv.— Hamet: Sur une nouv. espéce de Drosera.— Jean- 
^ERT. Ob.servat. sur les Androsace du groupe 4re^¿a.— Trabüt: Sur la 
présence d'un Abies nouv. au Maroc. 

Société Entomologique de Belgique. Bruxelles. (Annales.) T. 5U% iii et iv. — 
Heyj,aerts: Reniarq. sur quelq. Psychides descript. d 'eu deux nouv, 
espéc — DüsxEüx: Quelq. remarq. sur Platijpsyllus Cadoris Rits. — 
DoGNix: Hétérocéres nouv. de l'Amerique du Sud.-EMERv: Note sur 
Prenolepis vividula Nyl.— Schoüteuen-: Aphis sorghella Schout.— Pen- 
tatotnid. nouv. ou peu conuus de la faune indo-austral. 

Société Entomologique de France. Paris. (Builefin.) 1904, n^J? 10-21. 

Société Géologique de France. Paris. (Bulletin.) 1905, 4*^ gérie, t. 4% fase. 6. 

Société Royale Malacologique de Belgique. Bruxelles. (Annales.J 1902^ 
t. xxxvii; 1903, t. xxxvin. 

South African Museum. l.onáon. (Anaals.) 1906, vol. iii;. vol. v, part. i.— 
CoHEx: On the Meteorit Stone which fell at the Missiou Station of 
St. Marks=Part ii. — Camerox: Descript. of New Spec. of Parasitic 
Hymenoptera. 

Spehmca. Paris.— Bulletin de la Société de Spéléologie, 1895 á 1900, 
nos 1 24.— Bulletin et Mémoires, 1901 á 1905, nos 26-41.— Mémoires, 
1898 á 1900, nos 13-24, 

Stettiner Entomologinche Zeitung. Stettiu. 1906, 67 Jahrgang, heft i. — 
Heller: Neue Rüsselkilfer aus Central und Südamer. — Hering: Neue 
exot. Kleinfalter des Stettiner Museums. — Dohrn: Bemerkungen üb. 
Sumatraner Chalcosiden.- Sch.vidt: Beitr. z. Keuntnis der Fulgoriden, 

United States Geological Survey. Washington.— Bulletin, 1906, nos 247, '261, 
256, 263. 266-268, 270-271, 276.— Monographs, 1905, vol. xlviu.— Pro- 
fessional Paper, 1904 1905, n^s 34, 36 38, 40-42.— AVater Supply, 1905, 
nc'^ 123, 125, 127, 129-131, 133 147, 149, 151-152. 

Umted States National Museiim. Washington. (Proceedings.) 1905, vol. 28, 

Verhandlungen der k. k. zoologisch-botanischen Gesellschafí. Wieu. 1906,. 
Lvi Band, 2 und 3 Heft. — Becker: Z. Veilchenflora Tirols.— Híndel- 
Mazzetti: Erwiderung auf vostehende Ausführungen. — Fritsuh: Beo- 
bachtungen üb. blütenbesuchende Insekt. in Steiermark. — Klemen- 
siLTRicz: Lepidupterolog. Beitr. aus Galizien. — Seitxer: Resseliella 
piceae. — Gr.ov^'ACKi: Bryolog. Beitr. aus dem Okkupationsgebiete. 

Verhandlungen der Naturforschenden Gesellschafí. Basel. 1906, Band 
xvm, Heft 2. — Steiger: Beitr. z. Kenntnis der Flora der Adula-Ge- 
birgs gruppe. — Grepiun: Z. Kenntnis des geolog. Profiles am Hórnli 
bei Grenioch.— Hagenbach-Bischoff: Worte der Erinneruug an 
Georg. W. A. Kahlbaum. — Sarasin: Berichtüb. das Basler Nathurhist, 
« 



•268 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Museum. — Bericht üb. die Saminlung für Vólkerkunde des Basler 
Museums. 

Zoologischer Anzeiger. Leipzig. 1906, Bd. xxx, nos 3-4.— Odhner: Uer 
walire Ban des <Synaptobothrium copulans». — Müralewitsch: Myria- 
poden. — Thou: Ze&erfta-Studien.— GRÜNBERn: Üb. blutsaiigende INfüs- 
ciden. — Siebenrock: Scbildkroten aus Sttdmexiko. — Kofoid: On tbe 
Struct. of Gonyaulax triacantha J(irg.=N'' 5.— Rossi: Sulla conviv. di 
due isopodi del Mediterráneo.— Hilzheimer: Neue Sangetiere. — 
NoRDEN.SKioLD: Z. Anatom. und Histol. von Ixodes rcdwníís.— Rich- 
TERs: Wiederbeleb'ungsversuche mit Tardigraden.— Siebenroch: Be- 
merkung. zu. zvvei sel teñen Scbildkroten. — Ost: Eia weiterer Beitr. z. 
Kegenerat. der Antenn. bei Omscus jnitrarms. — Eegen: Untersuchung. 
üb. den Winterscblaf der Larven von Gryllus- campestris L. — Odde- 
mans: Üb. Genitaltracbeen bei Chernetiden und Acari. — Holmgren: 
Die systemat. Stellung des Termitomastus lectoproctus Silv.— Denitz: 
Ricbtigstellung bezüglich der Auffindung der Kontaktreizbarkeit im 
Tierreich. — Sekera: Üb. die Verbreituug der Selbstbefruchtung bei 
den Rhabdocoeliden.=N° 6. — Thiébaud et Favre: Sur la faune inver- 
tébr. des mares de Pouillerel.— Zykoff: Das Plancton einiger Gewas- 
ser Nord-rüsslands. -Radl: Üb. ein neues Sinnesorgan auf dem Kopfe 
der 6'oreí/ira-Larve. — Heath: A new spec. of Semper's larva from 
tbe Galápagos Jslands. — Dendy: Note on tbe supposed Typ.e Speci- 
men of Pcripatus leuckarti Saenger. — Cohn: Die Seitenlinie von Icos- 
teus enigmaticus. — Spauluixg: Note on tbe Occurrence of Phoronis 
larvae at IMonterey Bay. — Ariola: Monostoma filicolle Rudolphi e Dis- 
toma okeni KoUiker. 

Zoologist (The). London. 1906, n" 778.— Gürney: Ornitbol. Report for 
Norfolk.— JouRDAiN: Rough Notes on Derbyshire Ornithology. — Mo 
Intosh: Iclitbyology in Japan. — Adams: Tbe Fligbt of Flying Fisb. 



Academia Real das Sciexcias de Lisboa.— Sessáo commemorativa do tri- 
centenario da pi'imeira edit^ao dsEl Ingenioso Hidalgo Don Quijote 
de la Maucba». Lisboa, 1905. 

Bedel (D. L.) et Boürgeois (D. J.). — TeIephorus geniciilatus Luc. et Py- 
gidia geniculata Mars París, 1901. (Bull. de la Soc. Entom. de France.) 

BouRGEois (D. J.). — Coléoptéres du Bengale Occidental. Dascillides et 
Malacodermes. (Ann. de la Soc. Entom. de Belgique, tomexxxvi, 1892.) 

— Contributions a la faune indo-cbinoise. Rbipidoceridae, Dascillidae, 
Malacodermidae. (Ann. de la Soc. Entom. de France, 26 Mars 18'.t0.) 



DE HISTORIA NATURAL. 2m 

BoüRGEois (D. J.) — Dascillides et Malacodermes de Nouvelle-Calédonie. 
(Revne d'Entomologie, 1884). 

— Description de deux larves remarquables. (Bull. de la Soc. Entom. de 

Franca, 1891), n" 4.) 

— Description de deux Malacodeniies nouveaux de TAmérique méridiona- 

le. (Bull. de la Soc. Entom. de France, 1900, n° 6.) 

— Description de deux PorZísínna nouvelles de la Faune fran(,íaise. (Bull. 

de la Soc. Entom. de France, 1899, no 18.) 

— Description de quatre espéces nouvelles de Lycides du Bengale (Ann. 

de la Soc. Entom. de Belg., tome xlix, 1905.) 

— Description d'une nouvelle espéce deLycide de la Faune barbaresque, 

(Bull. de la Soc. Entom. de France, 1905, n° 20.) 

— Description d'une nouvelle espéce de Malthodes de la Faune franyaise 

(M. Silvícola). (Bull. de la Soc. Entom. de France, 1903, n° 15.) 

— Description d'une nouvelle espéce de Malthodes de la Faune franyaise 

(M. Gavoyi). (Bull, de la Soc. Entom. de France, 1905, no 2.) 

— Description d'une nouvelle espéce de Podistrina. (Bull. de la Soc. 

Entom. de France, 1903, n" 12.) 

— Description d'une nouvelle espéce européenne du genre Malthodes. 

(Bull, de la Soc. Entom. de France, 1903, n° 20.) 

— Description d'une nouvelle Podistrina. (Bull. de la Soc. Entom. de 

France, 1902, n" 9.) 

— Description d'une variété nouvelle du Cantliaris discoidea. (Bull. de la 

Soc. Entom. de France, 1900, n° 8.) 

— Description d'un Lampyride européen nouveau. (Bull. de la Soc. Entom. 

de France. 1900, n" 17.) 

— Description d'un nouveau Malacoderme d'Algérie. (Bull. de la Soc. 

Entom. de France, 1905, n" 7.) 

— Description de trois espéces nouvelles de Lycides de Borneo. (Leyden 

Museum, vol. xiv.) 

— Diagnoses de Lycides nouveaux ou peu conuus, 6% 6", 7" et 8" partie. 

(Ann. de la Soc. Entom. de France, 1885, 1899, 1899 et 1902.) 

— Diagnoses de trois Malthodes nouveaux de la Faune Méditerranéenne. 

(Bull. de la Soc. Entom. de France, 1903, n" 8.) 

— Diagnoses de trois Malthodes nouveaux du Nord de l'Afrique. (Bull. de 

la Soc. Entom. de France, 1903, n" 13.) 

— Diagnoses d'Insectes recueillis par l'Expédition Antarctique belge, 

Dascillidae. (Ann. de la Soc. Entom. de Belgique, tome xliv, 1900.) 



'270 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

EoDRGcois (D. J.j — Eludes Sur la distribution géographiqíie des Malaco- 
dermes. (Ann. de la Soc. Entom. de France, vol lx, 1891 ) 

— Étude sur les Lycides da Mus:ée Royal d'Histoire Naturelle de Belgiqne. 

(Ann. de la Soc. Entom. de Be'giqne, tomo xi.iv, 1900/; 

— Familles des Cébrionides, des Rhipidocérides, des Dascillides et des 

Malacodermides. (Compt. rend de l'Acad. des Scieuc. Paris, 1900 ) 

— Faune GalloRhéuane. Coléoptéres. Tome 4"=. Caen, 1894. 

— Les Lycides du Muséum d'Histoire Naturelle de Paris. (Ann. de la Soí;. 

Entr>m. de France, vol. lxx, 1901.) 

— Lycides nouveax cu peu connus du Musée Civique de Genes. (Ann. del 

Museo Civico di Stor. Nat. di Genova, vol. xxvii, 1889.) 

— Lycides recueillis au Cameroun. (Eutomologisk Tidskrift 1903.) 

— Liste des Coléoptéres recueillis á Madagascar. (Mém. de la Soc. Zoo]. 

de France. 18í'9.) 

— L'origine des lourrailiéres. (Bull. de la Soc. d'Hist. nat de Col- 

mar, 1903 1904.) 

— Malacodermes de la Guiñee espagnole. (Mem. de la K. Soc Esp. de Hist. 

nat., tomo i, 1905 ) 

— Malacodermes récoltés au Japón par M. J. Harmond. (Bull. du Mus. 

d'Hist. nat., 1902.) 

— Malthofles et Podisfrina. (Bull. de la Soc. Entom. de France, 1 905, n" 17). 

— Note sur quelques espéces de Malacodermes de la Faune Méditerra- 

néenne. (Bull. de la Soc. Entom. de France, 1903, n° 4.) 

— Notes sur quelqncs Malacodermes appartenant au genre Lycus. Des- 

criptions de deus uouvelles espéces de Lycides. (Bull. de la Soc. 
Entom. de France, 1898, n" 4.) 

— Notes sur quelques ilaltliinus paléarctiques. (Bull. de la Soc. Eutoai. 

de France, 1899, n" 19.) 

— Notes sur quelques Podisfrina du Nord de l'Afrique. (Bull. de la Soc. 

Entom. de France, 1902, n" 4.) 

— Notes sur quelques PodistruHi et description d'une espéce nouvelle 

d'Algérie. ^BuU. de la Soc. Eutom. de France, 1900, n^ 14.) 

— Note sur Cicindela leucosticta Fairm. (Bull. de la Soc. Entom. de 

France, 1897, n° 3.) 

— Observations sur quelques Lycides du Brésil. (Bull. de la Soc. Entom. 

de France, 1886-1887.) 

— Quelques notes coléopterologiques. (,Bull. de la Soc. Entom. de France, 

1882.) 



DE HISTORIA NATURAL. 271 

.BouKGKois (D. J.) — Remarques sur le gen re Dasytiscus. (Ann. de la Soc. 
ce, 1885.) 

— Rhipidonérides et Malacoilermes recueülis :i l'At'rique australe. (Ann. 

and Magaz. of Nat. Plist., Oxford, 1'.j04.) 

— Sur la périodicité trienna'.e des années á Hannetons. (Bull. de la Soc. 

Entom. Suisse, vol. xi, n° 2.) 

— Sur le cosmopolitisme de r^4ca>?í^ocKe»M?i.'í ciliatus Perris. (Bull. de la 

Soc. Entom. de Frauce, 1904, n" 2.) 

— Sur un mode particulier de progression souterrain# chez quelques 

larves d'Insectes. (Bull. de la Soc. Entom. de France^ 1900, n° 13.) 

— Synopsis du genre Henicspus Steph. (Ann. de la Soc. Entom. de 

France, 1887.) 

— Trois nouveiles de especes Malacodermes de rHimala\ a. (Bull. du 

Mus. d'Hist. nat., 1902.) 

— Voyage de M. Ch. Alluaud dans le ténitoire d'Assinie. Lycides. (Ann. 

de la Soc. Entom. de France, 1889.) 

— Voyage de M. E. Simou au Venezuela. Coleoptéres. (Ann. de la Soc. 

Entcm. de France, vol. Lxvni, 1899.) 

— Voyage de M. Maurice Maindrou dans l'Inde raérldionale. Dascillidcs 

et Malacodermes. (Ann. de la Soc. Entom. de France, vol. Lxxii, 1903.) 
- Voyage du Dr W. Horn. a Ceylan. Malacodermes et Lymexylonides. 
(Ann. de la Soc. Entom. de Frauce, vol. lxxiv, 1905.) 
Briet (D. L.)— Le défilé de l'Entremon. Pau, 1906. 

— Voyage au Barranco de Mascun. Pau, 1905. 

Oadevall y DiARs (D. J.) — Plantas nuevas para la Ciencia, correspon- 
dientes á la Flora catalana. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Marzo 190C.) 

De Buen (D. Odón).— Notas de un viaje á Menorca. (Bol. R. Soc. esp. 
Hist. nat.. Marzo 1906.) 

DrsMET Y Alonso (D. José María). — Eos «Ápidos» de España. lí. Género 
Caelioxí/s. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat. Marzo 1906.) 

Ferrer Ai.edo (D. Jaime). — Catálogo de los Peces de Menorca. Mahóu, 
1906. 

Jiménez de Cisneros (D, Daniel). — Apuntes para el estudio geológico de 
la provincia de Alicante. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat.. Marzo 1906.) 

KuAATZ (Dr. Gustav). — Ein Beitrag zur Geschichte der systematischen 
Entomologie. Berlín^ 1906. 

Martínez de la Escalera (D.Manuel). -Especies nuevas de Coleópteros 
de Marruecos. (Bol. R. Scc. e.sp. Hist. nat,. Marzo 1906.) 



27¿ boletín de la REAL SOCIEDAD ESPANO1.A 

Mira (D. Francisco).— Las Dunas de Guardamar. (Mem. R. Soc. esp, 

Hist. nat., tomo iv, 1906.) 
Observaioire Royale de Belgique. — Annuaire astronomique pour 1906. 

Bruxelles. 
Pampalont (D. Temistocle). — Sunto di un corso elementare di Legisla- 

zione e Giurisprudenza foréstale. Vallombrosa, 1897. 
Pérkz (D. J.) — Espéces nouvelles d'Hyménopléres de Catalogue. Bor- 

deaux, 1905. 

— Hyménopteí%s nouveaux d'Algérie. (Hevue scient. du Bourbonn. et du 

Centre de la Franca, 1895.) 

— Sur les Melliféres parasites. (Procés-verbaux de la Soc. Linn. de Bor- 

deaux, 1896.) 

— Sur une forme nouvelle de l'appareil buccal des Hyménoptéres. 

(Proces-verb. de la Soc. des Scienc. Phys. et Natur. de Bordeaux, 1896.) 
PicciOLi (D. !• 1— Boschi e Toirenti. Roma-Torino, 1905. 



Sesión del 6 de Junio de 1906. 

PRESIDENCIA DE DON FLORENTINO A/PEITIA 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fuá 
aprobada. 

Admisiones y presentaciones —Fueron admitidos como socios 
numerarios los 8res. D. José Martínez Sáenz, D. Julián Aldaz 
y el Instituto General y Técnico de Baeza, propuestos, respec- 
tivamente, por D. Juan Luis Diez Tortosa, D. Tg-nacio Bolívar y 
D. Luis Muñoz Cobo. 

Fué presentado un nifevo socio numerario. 

Notas y comunicaciones. — El Sr. Fernández Navarro dijo que 
en la decoración de la calle de Toledo, durante las fiestas por 
la boda de S. M. el Rey, han fig-urado alg-unos bellos ejempla- 
res de palmeras dactilíferas, traídos de Elche, entre los cuales 
se encuentra uno notable por su doble ramificación. Añadió 
el Sr. Fernández Navarro que podrían practicarse g-estiones 
á fin de que el ejemplar de referencia quede en Madrid, y 
nuestro consocio ü. Abelardo Bartolomé y del Cerro se encarg-ó 
de llenar esta comisión. 

— El Sr. Bartolomé y del Cerro dio cuenta de un viaje que aca- 
ba de efectuar por el Mediodía de Francia é Italia, con motivo 
del Cong-reso de Química celebrado, recientemente, en Roma. 

Ofreció dicho señor una nota escrita sobre su viaje, con ob- 
jeto de que se publique en este Boletín. 

— El Sr. Calderón llamó la atención de los señores socios 
acerca de un trabajo que, con el título «Las pinturas y g'raba- 
dos de las cavernas prehistóricas de la provincia de Santan- 
der», ha visto la luz en uno de los últimos números de la re- 
vista Portugalia. 

— El Sr. Dusmet presentó un trabajo de D. José María de la 
Fuente, titulado «Datos para la fauna de la provincia de Ciu- 
dad Real». 

— El Sr. Arévalo comunicó á la Sociedad los trabajos de in- 
vestig-ación que ha practicado sobre las espíenlas de alg-unas 

T. VI. -Junio, 1906. 19 



274 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

especies de esponjas de los mares de España, entreg-ando el 
trabajo correspondiente. 

Con este motivo, el Sr. Azpeitia manifestó que él también 
había hecho alg-unas observaciones sobre espíenlas y poseía 
materiales, que ponía á disposición, tanto del Sr. Arévalo 
como de todos los señores socios que se dediquen á tan intere- 
santes investig'aciones, así como las*preparaciones microg-ráfi- 
cas de que es autor, entre las cuales fig-uran alg"unas muy 
bellas y que pudieran ser dig-nas de estudio. 

— El Secretario presentó un trabajo de los Sres. Riojay Alae- 
jos sobre las especies españolas de Celentéreos propiamente 
dichos, que fig-uran en las colecciones de la Estación de biolo- 
gía marítima de Santander. 

— Por último, el señor Presidente participó á la Sociedad que, 
en una entrevista que ha tenido con el Presidente de la Socie- 
dad Española de Física y Química, se le había indicado la 
conveniencia de que todas las Sociedades científicas que exis- 
ten en España converg'ieran sus esfuerzos hacia una acción 
común encaminada á estimular el estudio de las ciencias ex- 
perimentales en nuestro país. Dijo el Sr. Azpeitia que el plan 
ó proyecto de la Sociedad Española de Física y Química no 
está concretado todavía y que sólo puede considerarse, en el 
presente momento, como una noble aspiración cuyo alcance 
no es posible definir. Añadió que tal vez lo que pretende la 
Sociedad de Física y Química sea realizar en España, con la 
cooperación de nuestra Sociedad y de otras similares, una ac- 
ción de propag"anda científica como la que llevaron á cabo en 
otros países las Sociedades llamadas «para el adelantamiento 
de las Ciencias», celebrando, por decirlo así, Congresos cientí- 
ficos nacionales que difundieran el amor al estudio por todos 
los ámbitos de la nación. El Sr. Azpeitia, al dar cuenta á la 
Sociedad de la entrevista con el Presidente de la de Física y 
Química y del proyecto que éste le comunicará, consig-nó que 
lo hacía solamente con el propósito de que los señores socios 
fuesen meditando sobre el particular para que tuviesen ya opi- 
nión formada el día en que la de Física y Química dé, concreto 
y definido su pensamiento, comunicándonoslo oficialmente. 

Secciones. — La de Sevilla celebró sesión el día 31 de Marzo, 
bajo la presidencia de D. Manuel de Paúl. 



DE HISTORIA NATUHAL. 275 

— El Sr. Cni dio cuenta de haber cazado en la Carlota (Cór- 
doba) un ejemplar cf de Parus cusrideus L. el 16 del pasado 
Marzo. 

— El Sr. Medina remitió un fósil, del cual se ocupará en la 
próxima sesión. 

— El Sr. Miquel leyó una nota sobre unos restos fósiles de ver- 
tebrados encontrados en San Morales (Salamanca), presentando 
los fósiles á los cuales se refiere. 



Notas y comunicaciones. 
Datos para el conocimiento de la fauna marina de España 

POR 
JOSl': RIOJA Y MARTIN 

A pesar del buen deseo y de la constancia en el trabajo del 
personal de esta Estación de Biolog-ía Marítima, se va retar- 
dando, en atención á múltiples causas que sería prolijo enu- 
merar, la confección del catálog-o definitivo de las colecciones 
actualmente existentes en este Centro, sobre la base del catá- 
log-o provisional en que me ocupé desde 1891 á 1892 (con los 
datos aportados por el Sr. (González de Linares y por raí) de las 
especies que hasta entonces habíamos recogido, no sólo en 
España, sino en el extranjero, y teniendo en cuenta todo lo 
recogido y estudiado posteriormente. 

Por ello, aunque en lo referente á los Celentéreos propiamente 
dichos, está ya casi ultimado el catálog'O y en breve remitire- 
mos, el Sr. Alaejos y yo, á esa Sociedad la parte relativa á las 
especies españolas para que pueda servir de contribución al 
conocimiento de la fauna marina de España, he creído conve- 
niente el envío preliminar de la adjunta lista para evitar que 
ocurra el caso de que teng"an que darse á conocer por primera 
vez de procedencia extranjera especies de antig-uo estudiadas 
y clasificadas en esta Estación. 

Debo advertir que se han formado las colecciones de la Esta- 
ción, hoy á mi cargo, en la forma siguiente: 

1.° Con lo recogido por el Sr. González de Linares en San Vi- 



•276 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

cente de la Barquera, Golfo de Valencia, costas de Francia y 
Golfo de Ñapóles, y por él clasificado antes de ser nombrado' 
Director de este Centro, sobre lo cual escribió sus Datos ¡jara Ja 
descripción de ¡a fauna marina de España referentes d CeJenterecs 
y Equinodermos, trabajo presentado en 1887 para el concurso á 
la plaza de Director de esta Estación, que no ha sido publicado 
y que ó bien se publicará en la forma que fué escrito, ó se ten- 
drá en cuenta y manifestará en los sitios que se requiera en el. 
anunciado catálogo de Celentéreos españoles recog-idos por el 
personal de esta Estación que el Sr. Alaejos y yo remitiremos 
en breve á la Sociedad. 

2." Con lo recog'ido, principalmente por mí, y clasificado 
provisionalmente por el Sr. González de Linares durante la 
excursión de 1887-88 exploratoria de las costas atlánticas N. y O. 
de España y alg-o de la del Mediodía hasta Alg-eciras inclusive, 
sobre lo que se hizo un trabajo relativo á la indicación y em- 
plazamiento de los múltiples drag-ados realizados en cada sitio 
y de las 451 especies recogidas, con acuarelas de muchas de 
ellas, cuyo trabajo presentado por el Sr. Linares al Ministe- 
rio, acompañando al informe del emplazamiento que debiera 
darse á esta Estación, no fué publicado por considerarle de ca- 
rácter provisional. En él se indicaban 59 especies de Celentéreos 
(cnidarios). 

3." Con lo recogido por el mismo Sr. Linares y todos los 
demás que han formado parte del personal de esta Estación ,^ 
ya con carácter permanente, ya temporalmente. 

Entre los múltiples fines de esta casa y dentro de lo que lo 
han permitido el tiempo y los medios para ello (pues su biblio- 
teca, por desg-racia, es deficientisima) se ha continuado sin 
cesar trabajando en la clasificación definitiva de las especies 
y todos los que hemos pertenecido á la misma hemos contri- 
buido á la obra emprendida por el Sr. Linares en las diversas 
épocas y bajo los diversos conceptos con que hemos formada 
parte de este establecimiento, como indicaremos el señor 
Alaejos y yo cuando remitamos á la Sociedad el trabajo antes 
aludido. 



DE HISTORIA NATURAL. 277 

Lista de las esjiecies españolas de Celentéreos propiamente di- 
chos (ó sean los Cnidarios, en el concepto expresado por Claus 
y otros que aceptan, el mismo seguido ó extensión de este califi- 
cativo ), existentes en las colecciones de la Estación de Biología 
Marítima de Santander, como contribución al conocimiento de 
la Fauna marina de España: 

1. Perig-oni m US repens f:Z'. *y. íF/'¿^/¿// Santander. 

2. Dicoryneconfertai^^lMerJ. Noja (provincia de Santander). 

3. HeterocorJyle conybeare Allman. Noja (provincia de 

Santander). 

4. Eudendrium racemosum (Cavolinij. Santander. 

5. Podocoryne carnea Sars. Santander, Noja, Vig-o. 

tí. Hydractinia echinata Fleming. Santander, Vig-o, Marín. 

7. Tabularía indivisa Linmeas. Santander. 

8. — mesembryanthemum ? ylZ/»¿ffw. Santander. 

9. Clava squamata (O. F. MilUer), Santander. 

10. Pennaria Cavolinii Ehremberg (disticha Goldfus). G. de 

Valencia. 

11. Coryne pusilla? Gaertner. Santander. 

12. Sertularia pumila Linnmis. Santander, Santoña, La- 

redo. 

13. — operculata Linnmus. Santander, San Vicente 

de la Barquera. 

14. — argéntea Ellis et Solander. Santander, 

15. Sertularella polyzonias ( Linnaus). Santander, G. de Va- 

lencia. 
1(5. Diphasia alata llincks. Santander. 

17. — pinnata f/^«Z/'íZ5J. Santander. 

18. — pinaster J'//w^/ /S'w/«wtí?er. Santander. 

19. — tamarisca (Linneeiis). Santander. 

20. — attenuata ( Hincks). Santander. 

21. Pluraularia setacea (Ellis). Santander, Santa Marta de 

Ortig'ueira. 

22. — írutescens (Ellis el Solander). Santander. 

23. — similis Hincks. Santander. 

24. — echinulata Lamarck. Santander. 

25. — pinnata (Linnmisj. Ferrol, Coruña. 

26. — g-eminata (Allman et Hollic/i). Santander. 

27. Polyplumaria flavellata G. O. Sars. Santander. 



i78 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

28. Polyplumaria cántabra Arévalo (1). Santander. 

29. Antenella g-racilis Allman. G. de Valencia. 

30. Antennularia antennina (Linnmis). G. de Valencia. 

31. — ramosa fZamowroííí^^- ^^^tander. Valencia.- 

32. — tetrastica Menegh. Algeciras. 

33. — Perrieri Billard. Santander. 

34. — — var. antennoides Billard. San- 

tander. 

35. Ag-laoplienia myriopliyllum (Limimus). Santander, G. de 

Valencia. 

36. — radicellata Sars. Santander. 

37. — pennatula EUis et Solander. Santander. 

38. — tubulifera (Híncks). Santander, G. de Va- 

lencia. 

39. — pluma Linnmis. Santander, G. de Va- 

lencia. 

40. — cubiformis Mari. Santander. 

41. Lytocarpus spectabilis Allman. Cádiz. 

42. Halecium halecinum fLimiaus). Santander. 

43. — Beanii (Johnsíon). G de Valencia. 

44. — tenellum Hincks. Santander. 

45. Lafoea fruticosa M. Sars. G. de Valencia. 

46. Calycella fastig-iata (AlderJ. Santander. 

47. Campanularia flexuosa (Hincks). Santander, Santa 

Marta. 

48. — ang-ulata Hincks. Santander. 

49. — Hincksii ylMer. Santander. 

50. — volubilis (Linnmis). Santander. 

51. Gonothyrsea g-racilis Sars. Santander. 

52. Ag-astra (Campanularia) caliculata (Hincks). San- 

tander. 

53. Clytia Johnstoni (Alder). Santander. 

54. Obelia g-eniculata (Linnaus). Santander. 

55. — dichotoma (Linnmis). Santander. 

56. Campanulina panícula Sars. Santander. 

57. Aequorea Forskalina Ag. Santander. 

58. Cunina rhododactyla E. H. Santander. 

59. Geryonia spc. Santander. 



(1) Especie inédita que se describe en un trabajo en impresión. 



BE HISTORIA NATURAL. 2:9 

Sifonóforos. 

60. Physalia caravella. O. F. M. Santander. 

61. Velella spirans ^5c/¿. Santander. 

62. Diphyes spc. Santander. 

A cale f os. 

63. Periphylla spc. Santander. 

64. Pelag-ia noctiluca Per., Les. Santander, Alg-eciras. 

65. Chrysaora spec. Algeciras. 

Aíitozoos. 

(Alciones.) 

66. Alcyonium palmatum Pallas. Santander, G. de Valen- 

cia, Cádiz. 

67. — dig-itatum ? LmnmLS. Santander. 

68. — g'lomeratum ( Hasall). Santander. 

69. Pteroides g-riseiim Esper (Kolliker) forma típicra y v. Cor- 

nel'icB. Santander, G. de Valencia. 

70. — spinulosus Hertlie. Alg-eciras. 

71. Pennatula phosphorea Linnmus (típica y v. acciileala). 

G. de Valencia, Cádiz. 

72. — rubra Bilis. G. de Valencia. 

73. Kophobelemnom spec. Santander. 

74. Funiculina quadrangnilaris Delle C/iiaje. Santander, G. 

de Valencia. 

75. Veretillum cynomorium Pallas. Villag-arcía, G. de Va- 

lencia. 

76. Gorg-onia verrucosa Pallas. Santander, Alg-eciras. 

77. — Cavolinii Koch. Santander. 
7(^. Muricea chamaeleon Koch. Santander. 

79. — echinata Koch. Santander. 

80. Gorg-onella sarmentosa Val. Santander. 

(Antipates.) 

81. Antiphathes larix Bilis. Santander. 

82. — subpinnata Bilis. Santander. 

83. — aenea? Áoc/¿. Santander. 

84. Gerardia Lamarcki Haim. Santander. 



280. boletín dp: la real sociedad española 

(Actinias.) 

85. Anemonia sulcata (Pennant). Santander. 

86. Actinia efhina lÁnncnis. Santander, Neja (provincia de 

Santander). 

87. Bunodes g^eminacea EUis. Santander. 

88. Eloactis Mazeli (Jonrdan). Santander. 

89. Aiptasia spec. Santander. 

90. Sag-artia viduata (0. F. MüJler). Santander. 

91. — spliyrodeta Gosse. Santander. 

1)2. Adainsia Rondeletii DelJe Chiaje (Sag-artia parasítica. 
(tossu). Santander, Valencia, Cádiz. 

93. — — var. libera ^4. G. de L. Santander. 

94. — palliata ÍBohadsch). Santander, Santoña. 
95 Helliactis bellis EUis. Santander. 

96. Cereus spinosus Hertwig. Santander. 

97. Phellia elong-ata Jourdan. Santander. 

98. Corynactis viridis Al/man. Santander. 

99. Edwardsia Claparedii Andrés. Santander, San Vicente. 

100. Palythoa axinellae O. S. Santander. 

101. — arenácea Ue//e Clñaji. Santander, Cádiz. 

102. Cerianthus membranáceas Gmelin. Santander. 
108. — solitarias ^rt';;j». Santander. 

(Madreporas.) 

104. Dendrophyllia ramea M. Edir. Santander. 

105. Astroides calycularis M. Edw. Alg-eciras. 

106. Hoplang-ia Durotrix? Gosse. Santander. 

107. Cladocora cespitosa Linnmis. G. de Valencia. 

108. Balanophyllia itálica (M. Edir. i Santander, San Vicente. 

109. Amphihelia oculata Linnceus. Santander, San Vicente. 

110. Lophohelia prolifera Pallas. Santander. 

111. Caryophyllia cyathus? Lamx. Santander, G. de Valencia. 

Tetióforos. 

112. Beroe ovata Delle Chiaje. Santander. 
118. Horiniphora plumosa Ag. Santander. 



DE HISTORIA NATURAL. "281 

(N. B.) La lista orig'inal de esta comunicación está firmada 
por D, José Rioja y Martín, Director de la Estación, j por don 
Luis Alaejos, Ayudante de la misma. (Nota de la C. de P.j 



Un nuevo mineral fosforescente de la provincia de Murcia 



JUAN CALAFAT LEÓN 

Hace ya muchos años que llevado de mis aficiones minera- 
lóg-icas de siemjjre, y cuando aún era casi un niño, realicé, 
entre otras varias, una excursión por las pintorescas serranías 
situadas al E. de la ciudad de Murcia, y recorrí alg'unos mon- 
tes pertenecientes á los pueblos de Monteag-udo, Santomera y 
Sierra de Orihuela. Recuerdo que buscaba una supuesta cala- 
mina, y entre los minerales que pude observar, llamó mi aten- 
ción un bloque g-ris azulado, que un corte reciente del terreno 
dejaba al descubierto, y que estaba g'uarnecido de una costra 
amarillo-verdosa, que por su aspecto me hizo sospechar si 
sería una fosforita. 

Grande fué mi extrañeza cuando, de reg'reso de mi excursión, 
hice alg'unos ensayos de las muestras recog-idas, y después de 
observar que el mineral presentaba una intensa fosforescen- 
cia, pude comprobar que no se trataba de una fosforita, sino 
de una modesta caliza asociada á otras substancias extrañas. 
Descartada la idea de que fuese fosforita, y no creyendo yo en 
aquella época que el fenómeno de la fosforescencia tuviese la 
importancia que actualmente reviste, desistí de hacer otros es- 
tudios. 

Cuando á primeros del año actual, después de transcurridos 
diez ó doce años, vino á mi memoria el recuerdo de aquellos 
ensayos, pensé que tal mineral pudiera ser de g-ran interés 
científico, y, sin embarg'o, temí mucho no poder encontrar el 
yacimiento de aquella caliza sing'ular por presentar tan mis- 
teriosa fosforescencia, teniendo en cuenta la extensa área que 
recorrí en mis excursiones juveniles, y la pequeña masa visi- 
ble que el mineral presenta al descubierto. A pesar de tales 
temores, me decidí á ir en busca del mineral, y, en efecto, he 
tenido la suerte de encontrarle, trayendo una numerosa colee- 



282 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

t'ión de muestras que obran en poder de nuestro Museo de 
Ciencias Naturales. 

El yacimiento se halla situado al Este de Murcia, á unos doce 
kilómetros de la capital, en un cerro próximo al pueblo de 
Santomera. Allí se observa una g-ran excavación, efectuada 
])robablemente para la extracción de yesos, abundantes en 
aquellos contornos. En el interior de esta excavación arranca 
un manto, ó acaso más bien un filón ramificado de la caliza 
fosforescente. Entre estas ramificaciones, y á poca distancia de 
las mismas, se observan vetas y masas considerables de yeso 
perfectamente blanco y de estructura sacaroidea, del cual he 
traído también algunos ejemplares á dicho Museo. Las ramifi- 
caciones de la caliza presentan alg-unas particularidades dig- 
nas de atención. Desde luego se observa que las capas super- 
ficiales están muy alteradas por la acción de los agentes at- 
mosféricos; tienen color amarillo, ligeramente verdoso, y for- 
man en unos sitios hojas ó láminas irregulares de escasa du- 
reza y tenacidad que fácilmente se las desprende, en tanto que 
en otros sitios esta capa superficial aparece granuda, espon 
josa y deleznable. En las zonas intermedias, el aspecto del mi- 
neral es completamente distinto; el color es amarillo, más ó 
menos agrisado, y el material duro, compacto, de grano muy 
fino. Tanto en esta zona como en la superficial, vense con mu 
cha frecuencia dendritas negras, de óxidos de manganeso. 
Por último, aparece un núcleo central de color gris obscuro, 
ligeramente azulado, tan duro y compacto como la zona inter- 
media, siendo la una solución de continuidad de la otra sin 
ninguna separación, pues el color de la intermedia va va- 
riando paulatinamente hasta convertirse en el del núcleo. La 
masa interior está seccionada en trozos, en cuyas junturas 
hay diseminados diminutos cristales de pirita de hierro, cos- 
tras cristalinas incoloras y películas formadas por óxidos metá- 
licos de variados matices, singularmente verdes. 

Acaso una visita más detenida que la que pude hacer en esta 
excursión, hubiera suministrado algún otro dato de mayor in- 
terés que los que dejo consignados, pues durante mi breve es- 
tancia en Murcia, el tiempo fué muy lluvioso, y la excursión 
á Santomera la hice, por no demorarla más, en un día en que 
apenas si cesó de llover. 

Sospechando si la caliza fosforescente tendría representación 



DE HISTORIA NATURAL. 283 

en otros terrenos de la provincia de Murcia, hice otra segunda 
excursión á la Sierra de la Fuensanta, situada á unos 5 ó (3 ki- 
lómetros al Sur de Murcia, y, en efecto, pude recog-er varias 
muestras de pizarras y otras diversas rocas, que, aunque no 
forman un mineral bien definido como el de Santomera, tie- 
nen la propiedad de ser fosforescentes, si bien en menor gra- 
do que la caliza de este último lug-ar. Resulta, pues, que la 
zona en que se extienden los minerales fosforescentes en la 
provincia de Murcia, comprende varios kilómetros, y su cen- 
tro parece constituirlo el ñlón de la caliza de Santomera. 

La termofosforescenciaque presenta esta caliza es, en efecto, 
muy intensa y superior á la de todos los demás minerales que 
en aquella reg'ión he observado. Es de un color amarillo, lige- 
ramente anaranjado, á diferencia de las fosforitas, que ordina- 
riamente presentan una fosforescencia verdosa. También debo 
consignar que el máximum de ella radica en la zona inter- 
media del filón y el núcleo central; la de la capa superficial 
alterada es menos intensa, pero bien perceptible. 

Observando detenidamente la producción de este fenómeno, 
vese que, en muchos ejemplares, la termo-luminiscencia ama- 
rilla-anaranjada va acompañada simultáneamente de puntos 
brillantes de luz blanca, como si fuesen producidos por partí- 
culas combustibles inñamadas en atmósfera de oxígeno, que 
recuerdan la deflagración que producen las eflorescencias del 
salitre ó nitrato potásico, proyectadas sobre un carbón incan- 
descente. 

El procedimiento más sencillo para observar esta fosforescen- 
cia, consiste en calentar una placa metálica, apo;yada en un 
soporte, mediante una lámpara de alcohol, y proyectar sobre 
dicha placa una pequeña cantidad del mineral reducido á 
polvo. Deben practicarse estas operaciones en la obscuridad. 

El análisis de la caliza de Santomera y la determinación de 
sus constantes físicas, es actualmente objeto de mis inves- 
tigaciones. No es substancia radio-activa, según se deduce del 
reconocimiento practicado por mi querido amigo el Sr. Muñoz 
del Castillo en su laboratorio de Radio-actividad de la Facul- 
tad de Ciencias. 

(Laboratorio da Mineralogía del Museo de Ciencias Naturales.) 



^¿81 boletín de la real sociedad española 



Datos para la fauna de la provincia de Ciudad Real (1) 

POR 

JOSÉ MARÍA DE LA FUENTE 

XYIU.—Afami'feros. 

Sciurus bseticus Cab. Latorre. — Sierra Morena. 
A. Cabrera Latorre (Bol. de la Real Soc. Españ. de Hist. 
Nat. 1905, pág-. 228). 

Coleópteros. 

Asida novissima M. Escalera.— Descripta por el Sr. Martínez, 
de la Escalera en el Boletín arriba citado, pág". 436, de Pozuelo 
de Calatrava. 

Es especie bastante rara. Se halla debajo de las piedi-as en 
la cumbre de los cerros de la Dehesa del Acebuchal, por los 
meses de Octubre á Marzo. 

Pimelia punctata v. mancliega Lauífer. — Alcázar de San Juan, 
seg'ún el autor D. Jorg-e Lauífer (Boletín, etc. 1905, pág-, 406). 

Heliopathes Heydeni Keitt. — Flüg-eldecken mit abg-erundeten 
>"^cliulterwinkelu und mit starken, fast furchig vertieften 
Punktstreifen, der vierte innere mit circa 30 Punkten, die 
Zwischenraume flach g-ewolbt; die Streifen an der Basis fast 
starker vertieft. Die feine Seitenrandliuie des Halsschildes ist 
manchmal vor den Hinterwinkeln feiner ausg"eprág*taber stets 
voUstándig- vorhanden. Gross, lang-g-estreckt und parallel in 
beiden Geschlechtern, Halsschild stark punktirt, láiig-s den 
Seiten starker lang-sstrig-os sculptirt, in den stumpfen Hinter- 
winkeln mit einem Kleinen Schrag-eindruck, Flüg-eldecken 
lang- oval, Unterseite des Halsschildes an den Seiten g-rob 



(1) Véanse las Actas de esta Sociedad de 1897, páginas ]29, 177, 202 y 210; las de 
1898, páginas 83, 97 y 2o5; las de 18 9, páginas SO y 210; las de 190 ', pág. l8S; el Bole- 
tín de 1901, pág. 133; el de 1902, pág. 105; el de 19)3, pág. 312. y el de 1901, pag. 331. 



DE HISTORIA NATURAL. á-S 

láng-sstrig-os punktirt. Vordertarsen des cf fast so breit ais die 
Scluenen8])itze, Mittelschieiieii und Hinterschenkel ziemlich 
lang- und dicht, die Hinterschienen kürzer, zur spitze feiner 
g-elb beliaart, die Hinterschienen kiaftig- aber fast g-erade. Von 
dem áhnlichen ¡iisilamciis durch vollstandig- g-erandete Seiten 
des Halsschildes, die gTobe strig-ose Sculptur desselben, von 
cribralus durch letztere und die diclit behaarten Hinterschen- 
kel des cf , von beiden durch den Eindruck in den Hinterwin - 
keln des Halsschildes abweichend. Long\ 13,5-15 mm. — Al- 
murad iel. 

E. Reitter in Best.-Tabdh der europ. Coleopt. luí HeftClOOi), 
pág-ina 102. 

Barls morio var. Lethierryi Desbr. (Le Frelon ii, pág-. 48).— 
Todos los ejemplares de Ciudad Real (Pozuelo, Fuencaliente) 
pertenecen á esta variedad, indicada hasta ahora solamente 
de Baína (Arg-elia). Se disting-ne del tipo, seg-ún su autor, par 
míe monchelnre formée de poils squamiformes flavescenis ou ar- 
gentes, soiikvés a la hase des :f el 8° inierslries... 

Baris ignifcr var. chioroptera n. v. — Metallica, nitida; rostrura 
et corporis infra cum {)edibus ;oneo-rubra, parce squamata;. 
prothorax rubro-cupreus; elytra per totum viridia, prfeter hu- 
mera aurata. Pozuelo. 

Los élitros, que en el tijio son cobrizos ó cobrizo-violáceos, 
son en la variedad de un hermoso color verde, con los hom- 
bros dorados, lo que unido al rojo brillante del protórax, hacen 
de este insecto uno de los más bonitos conocidos. 

Sólo he hallado un ejemplar, entre otros muchos de Omias 
cast'Uianus, Trachyphloens picturalus y miiralis, Microhirinus 
Lareyniei, etc., etc., en el ribazo, mencionado ya en vai?, Datos, 
que existe á la derecha del camino de Ciudad Real, antes de 
lleg'ar al cementerio de esta villa. 

Gymnetron Fuentei Pie — Latus et brevis, depressus, nig^er,. 
g-riseo fulvo aut g'riseo pubescens et hirsutus; rostro satis bre- 
ve, fere recto, insubulato; elytris late striatis. 

Larg-e et court, tres deprime en dessus sur les élytres, en- 
tiéremeut noir membres compi'is, revétu d'une pubescence 
rude d'un gñ'is flave ou g-rise, celle-ci en partie soulevée; rostre 



286 BOLETÍN DK LA: REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

assez court, presque rlroit, non subulé. pas sensiblement di- 
minué au sommet, pubescent en arriére avec une lig-ne mé- 
diane dénudée, protborax court et larg-e, assez arrondi sur les 
cotes, diminué antérieurement, la pubescence ne forraant pas 
de créte pileuse nette sur le milieu du disque; écusson g-rand, 
pubescent; élytres peu plus long-s que larg-es, débordant un 
peu le prothorax á la base, séparément arrondis au sommet, á 
stries larges et tres marquées, les intervalles g-arnis de plu- 
sieurs rangs de poils assez rég'uliérement disposés; extrémité 
de l'abdomen et pyg-idium revétus de poils rudes serrés; pattes 
foncées, robustes, cuisses non ou indistinctement dentées. 
Long-. 4 mm. Pozuelo (de la Fuente in coll. Fuente et Pie). — 
Espéce remarquable par sa forme large et courte jointe á son 
rostre assez court et cylindrique, pouvant prendre place prés 
de canescens Desbr., ce dernier est moins deprime en dessus et 
la pubescence de son pyg-idium et du sommet de l'abdomen 
n'est pas plus dense que sur le reste de cet org-ane. 
Mr. Maurice Pie in VEchange, 1906, pág-. 12. 

Gryptoceplialus rugicollis var. Perroudi Pie. — Entre los ejem- 
plares típicos suele hallarse en Pozuelo, de vez en cuando, al- 
g-uno de la variedad mencionada. Descripta por D. M. Pie 
(VEchange, 1905, pág-. 107) por ejemplares de Sicilia y Cerde- 
ña, creemos no haya sido todavía señalada de nuestra Pe- 
nínsula. 

Pachybracliys incallidus Pie— Nuevo para Europa. Los ejem- 
plares que sirvieron al citado Sr. Pie para el establecimiento 
de la especie (cfr. BiiU. Soc. d'Hist. Nal. d'Autun, 1897, pági- 
na 196) procedían del Norte de África. En Pozuelo es bastante 
frecuente en el estío sobre la Artemisia campesiris L. 

Neurópteros. 

Ghrysopa ibérica Navas.— Statura media, colore viridi, pilosa 
pilis atris. 

Capiit viridi-flavum; facie notis plurimis variegata fusco- 
rufis: puncto ínter antennas, stria utrinque ad antennarum 
basin in ang-ulum vértice superiore, in quo atomus, stria trans- 
versa ad apicem clypei; duplici puncto anteoculos et ad clypei 



DE HISTORIA NATURAL. 287 

latera, hoc paulo elong-atius; vértice modice inflato, duplici 
puncto in medio, duplici paulo majore juxta oculos, fuscis vel 
í'usco-rubris; antennis long-is, primo articulo elong-ato, stria 
externa long'itudinali insig-nito, secundo brevi puncto fusco 
fere evanescente notato, flavescentibus, ceteris articulis api- 
cem versus fuscescentibus; palpis subtotis atris. Thorax viri- 
dis, fusco-notatus. Prothorax latior quam long-ior, angulis an- 
terioribus fuscis; disco punctis fuscis in lineam bis fractam ss 
confluentibus; marginibus ter puncto fusco notatis. Mesotho- 
rax sex punctulis fuscis, quatuor in disco, duobus ad alarum 
basin, interdum confluentibus in maculas. Metatborax item 
quatuor sexve punctis similiter dispositis. AMomen 'ú.w^vW^ 
seg-mentis supra sex maculis notatis, duabus elongatis trans- 
versis in medio, duabus punctiformibus ad marginein anti- 
cum posticumque, fuscis. Alm elong-atse, anteriores ápice sub 
acutae. Veníe omnes virides. In ala anteriore vena procubitalis 
paulo ante cellulam cubitalem fu^ca, haec subtota fusca. Cos- 
talis puncto fusco ad basin. In ala anteriore venulse costales 
omnes, duse primee discoidales (sectoris radii), gradatíe ^/^j 
duíB item piimse et ultima procubitales et tres cubitales toti^p 
atrfip, radiales, reliquse cubitales, marg-inales posteriores initio 
et fine; alise tantum initio atrse. 

Longitudo corporis 7,8 inm. 

— antenn 11,5 » 

— alee ant 12 » 

Especie afín á la abdominaJis Brauer... Los dibujos de la ca- 
beza, tórax, abdomen y alas en ambas especies son totalmente 
distintos. 

Patria .. Pozuelo de Calatrava (La Fuente, 1902). 

Rdo. P. Long'inos Navas in Bolet. de la Soc. Aragonesa de 
Ciencias Naturales, 1903, pág-. 99. 

Dilar campestris Navas. — Statura minore, colore fusco-testa- 
ceo, corpore toto piloso, alis subtotis maculatis. 

cf. Capiit testaceum, ocellis concoloribus, oculis mag-nis, 
atris. J.í¿Ye;¿;¿¿? flexibles, fere 25-articulat8e, articulo primo in- 
crassato fusco, ceteris pallidioribus, articulis 14 dentatis, deii- 
tibus flexibilibus cylindricis ápice ovoideis, longitudinem ar- 
ticulorum manifesté superantibus; in quarta parte apicali 



28S BÜLKTIN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

inermibus. Vértex modice inflatus, linea media long-itudinalí 
impressus. Alm oblong-ag, fimbriatae, fimbriis mediocribus, pa- 
Uidis, post tertium ampliat?e, ápice rotundatae, venis venulis- 
que distinctis, maculis fusco pallidis parum distinctis, tesse- 
llatae. Sector radii quinqué saltem ramis succesive furcatus. 
In alis anterioribus piinclnm atrum discoidale sub secundo 
ramo ante médium alse, aliud minus distinctum sub primo 
ramo ante venam procubitalem; in alis posterioribus punctum 
Ínter primum et secundum ramum sectoris radii situm. 

Long'itndo corporis 5 mm. 

— alffi anter 8,5 » 

— — poster 8 » 

— antennar 7,5 » 

Femina raihi ignota. Patria. Pozuelo de Calatrava (Ciudad 
Real). 

Teng-o á la vista siete ejemplares, todos cf cf , cogidos por el 
Rdo. D. José María de la Fuente, Pbro., á cuya buena amistad 
debo éstos y otros muchos insectos de mi colección. 

Rdo. P. Long-. Navfís in Memorias de la R. Acadeni. de Cieñe, 
y Artes de Barcelona, 1903, pág-. 380. 



Hemif teros 

Piesma pupula Put.— De Córcega y Arg-elia. Algunos ejem- 
plares recog-idos por mí en Pozuelo. 

Pliyllontocheila juveuca Horv. — Especie indicada hasta ahora 
(cfr. Természetrajzi Fiketek. xxv (1902) pág. 598) de Argelia; 
también en Pozuelo. 

Piezocraniim frontosiim Horv. — De Arg-elia, como los anterio- 
res. Se encuentra asimismo en Sierra Morena (Fuencaliente). 

Thamnotettix fraudulentus Horv. — Citado de Servia y Hun- 
gría; nuevo para España (Pozuelo). 

Tettigometra sulphurea v. scutellaris Horv.— Tres individuos 
en Pozuelo: conocido únicamente de Servia. 



DE HISTORIA NATURAL. 289 

Ommatidiotus longiceps v. decipiens Horv.— A typo vértice an- 
trorsurn minus producto ditfert. 

cf . Brachypteras; vértice latitudine sua inter oculos V3-V4 
et quam pronoto duplo et dimidio-triplo long-iore, parte ante- 
oculari parte interoculari V4-V2 longlore; fronte latitudine sua 
paullo long-iore. Long*. 3 ^j^A mili. 

9. Brachyptera et in ómnibus notis specificis cura feraina 
brachyptera O. Falleni Stál congruens. Long\ 4 Vi mili. 

Hispania:... Pozuelo de Calatrava (Coll. de la Fuente). 

Dr. Géza Horváth in Ármales Musei nationalis himgarici 
1905, pág\ 383. 

Bimenópteros. 

Amasis Dusmeti Konow cf 9- — ^- jucund^ K1. colore similli- 
ma; nigra; macula frontali infraantennali majore etpronoti loMs 
lateraUbus e viridi aJbidis; clypeo fusco; ahclominis scgmentis 
primo et ultimo dorsalihus nigris, séptimo aIMdo limbato, ceteris 
tiíroMque macuUs e flavido albis, apicem versus iiicrescentibus et 
fascias medio interruptas simuJantibus ornatis; pedum coxis, 
trochanterihus, femorwn basi nigris; femoribus ex albido flaves- 
centibiis, tibiis albidis, posticarum ápice et tarsis ex albido ru- 
fescentibus, illis apicem versus fuscescentibus; alis hyalinis, venis 
et stigmatefiiscis. 

Elong-ata-ovata, crassiuscula densissime et subtiliter pun- 
ctata, fere opaca; capite pone oculos fere dilatato; clypeo ápice 
emarg-inato; antennarum articulo quarto dimidium tertii lon- 
g-itudine aequante, apicem versus fortius dilatato, a clava pa- 
ra in separato; scutello subelato, convexo, dense punctato, 
opaco; abdominis seg-mento octavo dorsali triang-ulariter pro- 
ducto, ápice obtuso, densissime punctato, opaco. — Long-. 8, .5-9 
milímetros. 

Patria: Hispania et Alg-eria. 

Diese Art ist der A. jucunda KI. ausserordentlicli ahnlich 
und kann leicht mit dersel"ben verwecliselt werdeu, docli etwas 
g-rosser und dicker, besonders von derselben verschieden 
durch die auífallig-e Form des letzten Rückenseg-mentes bel 
beiden Geschlechtern. Bei A. jucunda Kl. ist das 8. Rucken- 
seg-ment hinten breit g-erundet mit bleichem, fein punktulier- 
tem Hinterrande, an der Basis ziemlich g-rob und nicht dicht 

T vi.-Junio, 1906, 20 



'290 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

panktiert. g-lánzend; bei Dusmeii ist dasselbe dreieckig- aus- 
g-ezog-en mit stumpfem Ende, g-anz schwarz und sehr dicht 
punktiert, matt. Ferner ist bei jucunda das Riickenschildchen 
fast flach, weitláufig* punktiert, g-lánzend; und der Clypeus 
ist vorn schmal und tief ausg'eschnitten; der g'anze korper ist 
zwar auch dicht punktiert, aber etwas g-rober ais bei Diismeii, 
und zeig-t fast íjberall deutlich g-lánzende Zwisclienraüme. — 
Die Art trág-t ihren Ñamen zu Ehren des Herrn José M^ Dus- 
met y Alonso in Madrid. 

Friedrich Wilhelm Konow in Zeitschrift für Hymenopierolo- 
gie und DijjteroJogie, Heft 4. 1905, pág-. 242. 

Los ejemplares, que sirvieron al autor para establecer la es- 
pecie, procedían de nuestras cazas en Pozuelo, según noble- 
mente lo testifica nuestro querido amig-o el Sr. Dusinet in Bo- 
LET. Soc. EsPAÑ. DE HiST. Nat. , 1905, pág". 365. 

Amblyteles Medinai Berth. — cj^. Ang-les du clypeus, orbites de 
la face et points sous les ailes et sur Técusson blancs. Anten- 
nes subnoduleuses, noires, ferrugúneuses en dessous. Aréa su- 
péromédiane transversale, rectang-ulaire. Abdomen noir mat, 
fortemeiit ponctué; postpétiole g-rossiérement aciculé; gastro- 
céles mediocres; seg-ments 4--7 avec un trait blanc aux ang-les 
postérieurs; 4« seg-ment ventral non plissé; le dernier long'ue- 
ment acurainé. Pieds roux; hanches noires. Stig-ma et nervu- 
res noires. — Long\: 15 mili. 

Patrie: Ciudad Real (coll. Medina). 

L'abbé Victor Berthoumieu in Bull. Soc. eniom. de France, 
1903, pág-, 310. 

Dryinus draciinciilus Marsh. — Second seg-ment abdominal 
brun. Entiérement brun, plus ou moins pále, un peu roussatre 
par endroits, métathorax et abdomen le plus sombres. Tete 
roussatre; parties orales testacées, mandibulesá pointe bruñe. 
Vértex excavé et, comme le front, a peine sensiblement acicu- 
lé; une faible carene part de Tocelle antérieur et n'atteint pas 
la base des antennes. Celles-ci d'un brun pále, les quatre der- 
niers articles brises et manquant, les deux premiers épaissis, 
les suivants tres minees, le premier testacé en dessous; le 3« un 
peu plus long- que le 4*^ ou que les deux premiers réunis. 

Prothorax lisse, d'un testacé roug-eátre en dessus; mesono- 



DE HISTORIA NATURAL. 291 

tiim tres finement aciculé; sillons parapsidaux indistincts; 
scutellum petit, indistinct, lisse; metanotum noirátre, fine- 
ment rug-ueux-réticulé. Ailes liyalines, avec les deux bandes 
ordinaires; stig-ma pále, hanches etfémurs plus foncés, genoux 
postérieurs pales. Abdomen brun foncé, á bord postérieur de 
tous les seg-ments noirátre. Tariére un peu proéminente. Tai- 
lie 9: 4""". 

Patrie: Espag-ne céntrale (environs de Ciudad Real; coUec- 
tion Medina). 

Thomas Ansell Marshall in Species des Hyménoptéres cV Euro- 
pe et cVAlgévie, V ix (1905) Proctotrypides, pág-. 82. 

Gonatopus dryiniformis Marsli.— Second seg-ment abdominal 
testacé, le 3'^ et le 4'= testacés avec le bord postérieur noir; pé- 
tiole et derniers seg*ments noirs. Corps d'un brun marrón et 
g-labre; face et bouclie d'un testacé brunátre. Vértex excavé. 
•Ocelles nuls. An tenues noires, avec les deux premiers articles 
testacés, atteig-nant la base du métathorax et g-rossissant vers 
Textrémité; 3*^ article un peu plus long- que le 4*^ et un peu 
plus court que les deux premiers réunis. Thorax binodal; par- 
tie rétrecie testacée, étroitement noire aux deux extremités; 
métathorax brun, presque lisse en dessus, sa partie postérieur 
noirátre et faiblement ridée en travers. Taille 9' •^"""• 

Patrie: Espag-ne céntrale (Ciudad Real; collection Medina). 

Cette espéce ressemble extrémement á Dryimis dracunculus, 
dont elle ne différe que par le manque d'ailes et l'avortement 
du mésotliorax avec le scutellum, qui sont remplaces par un 
réírécissement. 

Th. An. }ílarshall, op. cit., t. ix (1905) Proctotrypides, pá- 
g-ina 99. 

Gonatopus Hispanicus Kieff. — Antennes noires, les deux pre- 
miers articles d'un jaune roug-eátre. Corps noir, lisse et g-labre: 
bas de la face, mandibules et jones d'un jaune roug-eátre; 
dessous des hanches antérieures, tous les trochanters, partie 
rétrecie des fémurs sauf i'extréme bout des postérieurs, tibias 
antérieurs et intermédiaires, base des tibias postérieurs, 
anneau avant leur extrémité, et tarsos antérieurs roux. Corps 
g-labre et lisse; vértex excavé et chag-riné, lig-ne frontale et 
ocelles distincts. Scape de moitié plus long- que le second arti- 



292 boletín de la. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ele, celui-ci presque deux fois aussi long- que g-ros; le 3<^ un, 
peu plus long' que les deux premiers réunis, de moitié plus 
long" que le 4*^; 5® distincteraent plus court que le 4", égal au 
P'', presque trois fois aussi long" que gros; le 9^ au moins de 
moitié plus long" que g'ros; antennes g"raduellement épaissies 
á partir du 4*^. Thorax binodal; P'' noeud distinctement divisé, 
partie antérieure bien plus larg-e et plus courte que la 2'^, et 
moins élevée qu'elle; pai-tie rétrécie un peu plus longue que 
gTosse; second noeud h suture peu distincte, grossiérement 
ridé en travers dans sa partie declive. Métatarse anterieur 
double des deux articlcs suivants réunis, ég-al au 4«; 5« ég"al 
au 3^; branche externe de la pince inerme; Tinterne avec une 
rangée de lamelles denses et une rangée de soies plus longues, 
ees rang-ées interrompues avant l'extrémifcé. Taille 9 • 3,5'"'".. 

Patrie: Espagne: Pozuelo de Calatrava; recueilli par M. J. M. 
de la Fuente (Ern. André). 

L'abbé Jean-.Jacques Kieffer op. et t. cit., pág. 117. 

Gonatopus scioplianes Marsh. Pl. vi, fig-. 4. — Tete noire, man- 
dibules et joues d'un brunátre pále; vértex tres fortement ex- 
cavé lisse, avec arete frontale jusqu'árocoUe anterieur; ocelles 
á peine distincts. Antennes noires avec le dessous des deux 
premiers articles plus ó moins brunátre, légérement épaissis á 
partir du h"" article, s'étendant jusqu'á la base du métatborax; 
3« article un peu plus long- que le 4®. Thorax binodal, noir en 
majeure partie; prothorax ponctué rug"ueux en dessus, brun 
rougeátre sur le dessous; partie rétrécie d'un brun rougeátre, 
mesonotum presque rugueux; métatborax fortement gibbeux, 
lisse en dessus, finement ridé sur la partie postérieure et de- 
clive; un petit espace lisse indique la place du scutellum. 
Pattes antérieures d'un brun noirátre; hanches pales en des- 
sous; trochanters pales avec une lig-ne noirátre en dessus; 
fémurs noirs; tibias pales aux deux bouts, crochet externe de 
la pince testacée, l'iaterne á l'extrémité pále; pattes intermé- 
diaires et posterieures á fémurs noirátres, tibias bruns, tarses 
plus pales, presque testacés. Abdomen noir, lisse et brillant. 
Taille 9 : 4'"'". 

Patrie: Espag-ne céntrale: Ciudad-Real (coUect. Medina). 

Th. An. Marshall op. cit. Proctotrypides, pág. 107. 



DE HISTORIA NATURAL. 293 

Pheogenes fulvidens Berth. — Q. Tete nórmale, palpes et man- 
dibules fauves. Clypeus tres rug-ueux. Antennes entiérement 
rousses. Pieds roux; hanchespostérieures noires, celles-ci avec 
une petite créte simple Aréa supéromédiane en carré long-. 
Postpétiole ponctué-chag-riné; seg-ments 2-4 roux. Stig-ma tes- 
tacé, écailles sous les ailes blanclies. Le cj^ différe parles pal- 
pes, les mandibules, le clypeus, le devant du scape, les écai- 
lles, les hanches antérieures et tous les trochanters blancs. — 
Long-.: 7-8"^"". 

Patrie: Ciudad Real (Cabrera y Díaz). 

V. Berthoumieu in BuII. Soc. ent. de France, 1903, pág-. 310. 

La patria de los siete Himenópteros, cuya descripción acaba- 
mos de transcribir, es realmente Pozuelo, por más que los au- 
tores indiquen la capital de la provincia, Ciudad Real, por ser 
población más conocida y como medio de simplificación. 

Dípteros. 

Las descripciones sig-uientes han sido hechas por el Profesor 
Gabriel Strobl y publicadas en el Wiener Entomologische Zei- 
■Umg, 1898 1900, bajo el título de Spanischc Dipteren. 

Rhamphomyia umbripennis Mg-. var. Morense. — Wie a (umiri- 
pennis) aber die Schwing-er g-elbbraura. Diese var. scheint mit 
picipes Zett. DijJt. Scand., 410^ 9» identischzu sein; wenig-stens 
stimmt die kurze, allerding-s zu einer sicheren Bestimmung- 
nicht hinreichende Beschreibung- g'enau. Um Cárdenas 2 9 
g-estreift. 

Empis tessellata F. subspec. castellana. — In Grosse und Bau 
vollstandig- identisch mit der Normalform; ¡^9 weichen aber 
ab durch viel intensiver rothgelbe Flüg'elwurzel, so dass sich 
die übrig-e braunschwarze Flüg-elfláche rechtscharf davon 
abhebt; ferner durch rothg-elbe Mittel-und Hinterschenkel 
(áhulich wie bei der var. iipuloides L.); das ¡^ durch fast g-anz 
schwarzen, kaum etwas schillerfleckig-en Hinterleib mit weis- 
sliclien Seg'mentrandern, das 9 durch die unscheinbare oder 
g-anz fehlende Mittelstrieme des Thorax. Die Farbung- der 
Beine vaHirt übrig-ens bedeutend; beim (^ und 1 9 sind die 
Vorderbeine durchaus schwarz; bei anderen 9 sind die Vor- 



294 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

derschienen uncí die Basalhafte der Vorderfersen nur dunkel: 
rothbraun und auch die Vorderschenkel zeig'en nahe der 
Spitze einen braunrothen Fleck; auch die übrig^en Schienen 
sind bald rothg-elb, bald— wenigstens die Hinterschienen — 
g-anz brauu; bei 1 9 endlich sind alie Schienen und Fersen 
rothg-elb und auch ber lichte Fleck der Vorderschenkel ist 
g-ross, rothg-elb. Der Hinterleib des 9 besitzt deutliche Schiller- 
flecke g"leich der Normalform. Bei dieser auífallenden Va- 
riabilitat der Farbung" und dem Maugel an plastischen Unters- 
chieden ist das spanische Thier jedenfalls nicht ais Art, son- 
dern nur ais subspec. der Rasse aufzufassen. — Venta de Cár- 
denas. 

Empis Morense.— 9 S'""^ Simillima priori {E. fulmpes Wied):.. 
diífert thorace femoribusque crebrius pilosis, palpis coxisque 
totis nig-ris, femoribus cinereopruinosis, alis infumatis. — Sie- 
rra Morena, 1 9- 

Empis Mikii.— cf 6-7, 9 5-5,5'""\ Nig-ra, antennis, palpis femo- 
ribusque concoloribus, halteribus luteis, tibiis ómnibus meta— 
tarsisqueposterioribus pr. p. rufis; thorace opaco, cinereoprui- 
noso, dense villoso, abdomine subnitente, cinéreo, nig-ro- 
fasciato. 

cf : Oculis connexis, hypopyg-io long-o, hiante, filum lon- 
g'um, tenuem emittente, pedibus simplicibus. 

9 : Oculis remotis, femoribus posterioribus subtus dense 
ciliatopennatis. Venta de Cárdenas, cf 9- 

Empis gracilitarsis.— c^ 3'"'". Nig-ra, opaca, nigropilosa, hal- 
teribus femoribusque obscuris, tibiis tarsisque luteis, tarsis 
gracillimis, long'is.— Sierra Morena, 1 cf. 

Hilara fusitibia.— c^ 4, 9 3,5"^"\ Nig-ra, nitidula, nig-ropilosa 
halteribus rufis, setis acrost. 2-3 dorsoc. 1-seriatis. 

(J : tibias anticíe modice incrassatse, sparse setosoe; meta- 
tarsus cylindricus tibia brevior, breviter pubescens. 

9 : tibiíE posticse incurvse, fusiformes.- -Venta de Cárdenas. 

Hilara cingulata Dlb. var. Morenee.— Cárdenas 3 cf, 4 9 an 
^inem mit Wasserranunkeln bewachsenen Bache. Stimmt 



DE HISTORIA NATURAL. 295 

g-enau mit meiner Beschreibung' und den osterr. Exemplaren 
bis auf einige Fárbung^sdifferenzen: die Wurzelg-lieder der 
Fühler sind nicht rothgelb, sondern gleich dem Endg-liede 
scliwarz; die Tarsen des cT niclit bloss g'eg-eu das Ende hin, 
sondern g-anz schwarzbraun. Der Hinterleib des cf ist nur am 
Bauche rothg-elb, oben g'anz oder fast g-anz dunkel und die 
bei der Normalform breit weisslich schimmernden Ring-rander 
sind sclimal oder unscheinbar lichter. Auch der Hinterleib des 
9 ist oberseits g-rosstentheils dankel. Die Hüften und Schen- 
kel des 9 sind g-anz rothg-elb und sog"ar die Fersen in der Ba- 
salhálfte ziemlich licht; die Hüften des ¿^ aber g'anz oder 
theilweise dunkel und auch auf den Schenkeln zeig-en sich 
dunkle, schlecht begranzte Striemen. Da im Batí der Tarsen etc. 
Keine Abweichung- zu finden ist, kann icli das spanische 
Thier nur ais dunklere Varietát oder Rasse betracliten. 

Microphonis pilimanus. — cf 3"^"^. Simillimus vehUino; dififert 
tertio antennarum articulo ang-ustiore, vix puberulo; corpore 
nitidulo, setulis acrostich. brevioribus, metatarso antico sub- 
tus longe ciliato. — Sierra Morena, 1 cf . 

(Edalea brevicomis. —9 2""^^ Nig-ra, nitida, albopubescenshal- 
teribus albidis, g'enubus anguste flavis; antennjie capite sub- 
breviores; aire hyalin?e stig-inate elliptico, vena .5 abbreviata. — 
Sierra Morena, 3 9- 

Tachydromia minutissima. — 9 1,5-1,8'""". Nig-ra halteribus lu- 
teis; pedibus anticis fere totis luteis, mediis pr, p., posticis to- 
tis obscuris; antennae nig-r?e, brevissimse; thorax tenuiter ci- 
nereoopollinosiis; feínora antica mediis crassiora; ala? albidse 
vena 3 et 4 parallelis, área posteriore subbreviore. — Venta de 
Cárdenas. 

Gymnopternus (Dasyarthriis) Morense.— 3™". Nig-roviridis facie, 
oculorum teg-ularumque ciliis, pedibus totis simplicibus ni- 
g-ris, halteribus rufis; palpis magnis, probóscide exserto crasso; 
antennis subelong-atis seta fere apicali; hypopyg-io máximo, 
inflexo, lamellis nigris, rotundatis, subparvis; alis nig-rescen- 
tibus, vena 3 et 4 exiraie converg-entibus. — Sierra Morena, 
2d^,2 9. 



296 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Campsicnemus umbripennis Lw. var. Mspanicus.— An Bachrán- 
dern bei Cárdenas. 

Stimmt vollkommen mit der Beschreibung- Loew's und mei- 
nen zahlreichen mitteleuropáischen Exemplaren; nnr sind 
die Mittelsclienkel der Normalforai (cf) unteseits— wie Loew 
angibt — «ibrer g-anzen Láng-e nach mit Kurzen, steifen Borst- 
cben besetzt»; ich zable 6 bis 7 starkere^und 4 bis 6 feinere, 
etwas Kürzere, die sich unmittelbar an die starkeren anschlies- 
sen und bis zur spitze g-ehen; bei den spanischen cf aber 
stehen auf der Mitte der Unterseite 3 bis 5 ung-efahr doppelt 
so lang-e, stárkere Borsten (ais bei der Normalform) und erst 
nahe der Spitze, von den Mittelborsten ziemlich weitg-etrennt 
einig-e viel Kürzere und scbwachere. Da die Mittelschienen 
und Mittelfersen g-enau mit der Normalforn übereinstimmen 
und ich auch sonst Keinen constanten Unterschiedsehe, han- 
delt es sicb nur um eine LoCalrasse; die 9 erg-eben Keine 
Differenz. 

Lonchoptera tristis Meig\ var. pseudotrilineata, — Sierra More- 
na, mit der Normalform 6 9- Genau dieselbe Form, die ich in 
meinen Dipteren von Siebenbürg-en ais triUneaia var.? aufge- 
führt habe. Die Analader mündet bedeutend hinter der Gabe- 
lung- der vierten Lang-sader, wie bei tristis; aber der Thorax 
ist oben und an den seiten nicht g-anz schwarz, sondern deu- 
tlich roth g-efleckt, so dass die Farbung- fast g-enau mit den 
dunklen Gebirg-sformen der trilineata stimmt; da aber doch 
das Geáder mir wichtiger und constanter scheint ais die Far- 
bung- und ich die stüke zug-leich mit 11 normalen 9 sammelte, 
führe ich sie ais var. der tristis an. Der Oberkopf ist bald 
theilweise dunkel, bald bis auf den dunklen Ocellenrand roth- 
g-elb; das Schildchen an den Seiten mehr wenig-er roth. Tho- 
rax stets g-rau bereift, daher die rothen Stellen wenig- auífa- 
ilen; Hinterleib g-anz dunkel. 

Xanthogramma margínale Lw. var. Moreníe. — Stimmt in der 
Flüg-elfarbung- etc. fast g-anz nach Loew, unterscheidet sich 
aber durch folg-endes: Schildchen nicht g-anz g-elb, sondern in 
der Basalhalfte, die bei ornatum schwarz ist, dunkel roth- 
braun. Die zwei dreieckigen Flecke des zweiten Ring-es be- 
rühren sich nicht, sondern sind— wie bei ornatum— ziemlidh 



DE HISTORIA NATURAL. 297 

breit getrennt. Die durch g-eliende breite Binde des dritteii 
B,\nge& ist wie hei mar¿fi)iale; der vierte Ring- ist nicht «wie 
bei ornatum>'> g-ezeichnet, sonderii statt der unterbrochenen 
Vorderrandsbinde sind nur zwei feine g-elbe, vom Vorder-und 
seitenrande fast gieich weit abstehende Querlinien vorhanden; 
dafur aber ist der Hinterrand breit biiidenartig- g-elb g-esáumt; 
nur g'eg'en den Seitenrand wird die Binde schraal und endet 
etwas vor demselben. Flüg-elvorder-rand wie bei margínale; 
nur ist diese Binde nicht in der Wurzelhálfte bráunlich und 
in der Endhalfte schwarzbraun, sondern in der g-anzen Láng-e 
bis zur Miindung- der dritten Láng-saderg-leiclimássig- schwarz- 
braun. Beine g-enau, wie sie Loew beschreibt. Da von jedeu* 
Form nur 1 ¡^ bekannt ist und die Xanthogramma. — Arten 
ziemlicli variabel sind, mag- ein Exemplar wohl ehereine auf- 
fallende varietát, ais eine nene Art sein. — Cárdenas, 1 ^f. 

Chloropisca rufa Macq. var. nigrovittata . — Alie fünf Thorax 
striemen und der g-rosse Brustfleck g-anz oder fast g-anz sch- 
warz. — Sierra Morena. 

CMorüpisca rufa Macq. var. varievittata.— Die zwei aussersten 
Striemen und der Brustfleck g-anz oder g'rosstentheils roth. — 
Sierra Morena. 

Hyadina guttata Hal. var. obscuripes.— Sammtliche Schienen 
sehr verdunkelt, die vier hinteren entweder nur in der Mitte 
schmal rothbraun oder g'leich der Vorderschienen g-anz sch- 
warz; die Vorderschenkel mit voUstándig-er dunkler Rücken- 
strieme, die übrig-en Sclienkel an der Spitze schwarz; Vorder- 
tarsen g-anz dunkel, die hinteren nur an der Basis lichter. 
Der samratschwarze Brustfleck baldziemlich g-ross, bald klein; 
die zwei helleren Flüg-elflecke in g-ewiser Richtung- erkenn- 
bar. Es bilden also die Exemplare mit kleinem Brustflecke 
einen Uebergang- zu humeralis Beck , die wohl kaum eine 
g'ute Art sein dürfte. Aus Máhren besitze ich 1 9» das nach den 
durchaus einíarbig-en Flügeln zu humeralis g-ehort; aber der 
Brustfleck ist ziemlich g-ross, nicht kleiner ais bei mancher 
guttata. — Sierra Morena. 

Noterophila acutipennis Lw. var.? nigripes. — Meiue Exemplare 



29-i boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

stimmen in Korperfárbung- und Beborstung- voUstandig- mit 
fflabraFall, Schin. 276, die ich aus Oesterreich-Ung-arn und 
Dalmatien besitze, sind aber etwas kleiner ((j^ 1,7"^'", 9 2'"'"); 
die Flüg-el sind etwas schmaler und g-ehen in eine schárfere 
Spitze aus; ferner sind die Beine durchaus g-lanzend schwarz, 
nur die vier hinteren Fersen rostroth; dei'Kopf des 9 istsammt 
den Fühlern g-anz rein schwarz; beim cf aber sind die Basal- 
glieder der Fühler und ein schmales Band oberhalb derselben 
rostroth. Thorax und Schildclien sind bei (^ 9 g'lánzend 
grünschwarz; der Hinterleib erzbraun, beim cf schmal, lang% 
nur wenig nach rückwárts verschmalert, mitwinzig-em Hypo- 
pyg-; beim 9 kürzer, viel breiter, eiformig", mit zweig-liederi- 
g-er, abstehendschwarzbehaarter Leg"erolire. Sollte das spanis- 
che Thier von dera griechischen verschieden sein, so konnte 
ihm nigri23es ais Artname bleiben. - Sierra Morena. 

Ochthipliila coronata Lw. var. nigripes. — Beine schwarz, nur 
die Knie nebst Schienen basis (oder auch Schienenendej und 
der Metatarsus deutlich rothg-elb.— Sierra Morena. 

Agromyza lútea Mg-. var. meridionalis — Die Exemplare stim- 
men im Geáder und Korperbau vollstándig- mit lútea, zeig-en 
aber einig-e constante Fárbung-sdifferenzen : die Fühler sind 
nie g-anz gelb, sondern das dritte Glied ist stets mehr wenig-er 
gebrjiunt, wenn auch nie g-anz dunkel; ebenso sind die Schen 
kel mehr wenig-er dunkel g-efleckt oder g-estriemt. Am Thorax- 
rücken sind die drei g-rauen Striemen g-anz oder fast g'anz zu - 
sammeng-eflossen, so dass man sie selten unterscheiden kann, 
nur vor dem Schildchen bleibt die g-elbe Grundfarbe meist 
sichtbar. Das Schildchen selbst ist mié g-any g-elb, sondern 
g-rau mit schmaler oder breiter g-elber Mittelstrierae oder es 
bleibt nur die Spitze licht. Die Brustseiten zeig-en oberhalb 
des normalen dreieckig-en dunklen Fleckes zwischen Vorder- 
und Mittelhüften noch eine schmale, wag-rechte, dunkle strie- 
ine. Das 9 unterscheidet sich ausserdem durch einen fast g-anz 
brauschwarzen Hinterleib, doch ist auch beim cf die Mittel- 
partie g-ewohnlich braun. An Hypopyg- und Leg-erohre sehe 
ich keinen constanten Unterschied. Ein fast identisches cf 
sammelte ich auch bei Mostar, nur sind die Schenkel noch 
reiner gelb. — Sierra Morena. 



DE HISTORIA NATURAL. 299 

Agromyza grossicornis Zett. var. crassiseta. — WohLeig-ene 
Art, aber in Farbung- und Geáder so vollkommen mit grossi- 
cornis var. flavocincta Strobl übereinstimmeud, dass ich das 
Tiiier nur durch die Kopf-und Fühlerbildung' unterscheiden 
kann. Die Backen sind bedeutend breiter, so dass sie fast der 
Aug"enhohe g'leichkomraen. Das dritte Fühlerg-lied bedeutend 
g-rosser und nach vorn starker erweitert, so dass es verkehrt 
trapezformig" ist; die bei grossicornis ziemlich lang"e, in der 
Basalhalfte massig- dicke und in der Spitzenhálfte haardünne 
Fülilerborste ist hier bedeutend kürzer, dicker und fast bis 
zur Spitze hia abnelimend verdickt, so dass nur etwa das End- 
fünftel haardünn ist.— Sierra Morena, 1 (^. 

Phytomyza Morenfe.— 2'"'". 9 capite, scutello pedibusque sul- 
furéis, tliorace albidopruinoso, abdoniine fusco, alis lacteis.— 
Sierra Morena. 

Dilophus femoratus Mg\ var. andaliisiacus.— Das9 stim mt in den 

plastichen Merkmalen vollkommen mit meinen Exemplaren 
der var. humeralis Zett. aus Lesina, unterscheidet sich aber 
etwas durch die Farbung-; ausser den Vorderhüften, Vorders- 
chenkeln und der Schulterschwiele ist aucli der Bauch g-anz 
Oder grosstentheils rothbraum; bisweilen sind auch die hinte- 
ren Schenkel in der Mitte rotli; die Flügel sind dunkler, das 
scliwarzbraune Randmal ist breiter, da es g-anz oder beinahe 
bis zur dritten Lang-sader herabsteig-t, wáhrend es bei femora- 
tus durch einen ziemlich breiten, g-anz hellen Saum von der- 
selben g-etrennt wird. Das ¡^ kann ich von aIMpeniiis Mg-. = 
fevioratus cf (vide Str. Dipt. Steierm., iii, pág. 2) nicht unters- 
cheiden; es ist durchaus g-lanzend schwarz, weiss behaart; die 
Flüg-el sind milchweiss, fast ohne Randmal etc.; die Furchen 
der Vorderschenkel sind meist rothg-elb bisweilen so ausg-e- 
breitet, dass nur die Ober-und Unterkante schwarz bleibt: aber 
auch hei femoratus der steirischen Alpen sind die Furchen of- 
ters rothlich.— Sierra Morena, 

Dilopliiis tenuis Wied var. minor. — Auch in der Sierra Morena 
bei Cárdenas sammelte ich 6 cf , 2 $; diese Exemplare sind 
aber bedeutend g-rosser (cf 3,5 bis 4,5"""., 9 3,5 bis 4""".). Tho- 
rax und Hinterleib der (^ ist bedeutend dunkler, theilweise 



300 boletín de la real sociedad ESPAÑOi^A 

seglar schwarzlich behaart. Diese Exemplare stimmen also in 
der Grosse fast mit der Normalform in der Behaarung" aber 
mit ternatus; ich zweifle daher, dass ternatus wirklich speci- 
fisch verschieden ist, da die Stellung- der Querader ebenfalls 
schwankung'en unterworfen ist. 

Sciara obtusicauda.— 1,5 ad 2'"™., long-. al. 3 ad SjS""". J" Di- 
vis., II, A. 1, A. c. Winn. Tota atra, opaca, thorace nitidulo; 
antennis brevibus; abdomine brevi, lato, hypopyg-io crasso, 
truncato; alis nig-ricantibus, long-is. — Sierra Morena. 

Sciara Morense.—cf 2,4™'". Divis., ii. A, 1, C. c. (Winn.) Atra, 
opaca, coxis femoribusque anterioribus brunneis; alis obscu- 
ris, furcíE ramo superiore prope basim late interrupto. — Sierra 
Morena. 

Ceratopogon Morenae.— 1,8'^™. (^ 9. Similliraus spinijjedi; dif- 
fert antennis, abdomine pedibusque totis nigris; venis anticis 
crassioribus, femoriim spinis parcioribus.— Sierra Morena. 

Ceratopogon castellanus.— 9 2,5"^'". Caput nigrum; thorax rufas 
pectore vittisque dorsi nigris; abdomen pallide rufoflavum; 
pedes rufi coxis, tarsorum máxima parte g"enubusque late ni- 
g'ris, femoribus anticis spinosis; ahíe hyaliníe, nudse nervis nt 
in flavipecle directis. — Sierra Morena. 

Tanypus castellanus.— (^ 2"""". Simillimus priori {nigropuncta- 
ius Stg-.); diífert palpis, antennarum articulo 1, thoracis vittis 
atque metathorace obscuris; abdomis vittis obscuris latiori- 
bus.— Sierra Morena, 1 (f. 

Tipiila trifasciculata.— cf 13-15, 9 17-20"^'". Ex affinibus6»c/¿r«- 
ceíe, simillima cinerasceiiti; cinérea antennarum basi abdomi- 
nisque lateribus luteis; thorace 4vittato; alarum lunula-me- 
diocri. 

cf : hypop. magnum, fuscoluteum, appendicibus parvis, 
lamella infera patente, tres pilorum fulvorum fascículos g-e- 
rente. 

9 '. lamellse superse acuminatae, rectíe; inferas breviores, la- 
tiores ápice rotundato. — Sierra Morena 5 (j^, 6 9- 



DE HISTORIA NATURAL. 201 

Típula Moreii£e.—cf 12"""'. Simillima cmerascenti; differt an- 
tennis totis obscuris, hypopyg-io minore, lamella inferiore pi- 
lorum fascículo carente. — Sierra Morena, 1 (^ 

Típula acumlnata. — c? 18-20""", Ex affiaibus ochracea, ast 
thorace 5-lineato et hypopyg"io lamella superiore bidentato- 
producta appendicibusque spinosis distinctissima.— Sierra Mo- 
rena, 2 cf . 

A rácnidos. 

Zodarium álacre.— E. Simón. — Sierra Morena. 

Mr. E. Simón, en Rev. et Mag-. de Zoolog-ie, 1870, p. 144. 



Plan de una exploración geológica del Noroeste africano 

POR 

LUCAS FERNÁNDEZ NAVARRO 

El éxito de toda empresa, sea de la índole que quiera, es, en 
su mayor parte, consecuencia, después de los recursos dispo- 
nibles para la misma, del plan concebido para su realización. 
El plan depende á su vez del conocimiento del fin propuesto y 
de los medios que para lleg'ar á él se tienen. 

Habiéndome correspondido el honor de iniciar, en lo que á 
la Geolog'ía se refiere, la importante labor de exploración em- 
prendida en África por nuestra Sociedad, me parece opor- 
tuno indicar mi opinión sobre la marcha que en estos trabajos 
debe seg-uirse para obtener de ellos el mayor resultado. Dicho 
se está que no he de hacer referencia más que á las investi- 
g-aciones geológ-icas, y que lo que yo diga, no es sino la ex- 
presión de mi personal modo de ver el problema. Y tampoco 
hará falta añadir que sería muy útil que otros g-eólog-os más 
autorizados con que cuenta la Sociedad, hicieran sobre el 
mismo objeto las observaciones que juzg-uen pertinentes, de 
todo lo cual resulte un plan para las futuras labores. 

No quiere decir esto nada que coarte la libertad de los ex- 
ploradores ni limite su iniciativa. No es ni siquiera una indi- 
cación á la Sociedad para proponerla el número de las ex- 
ploraciones, las comarcas que deben recorrerse ni el orden en 



302 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

que las diversas excursiones se hayan de hacer. Esto pug-na 
con la libertad amplia que se debe dejar á cada explorador 
para que aplique sus esfuerzos en la dirección que juzg-ue más 
oportuna, y asuma así la responsabilidad de su personal 
labor. 

Además, dicha limitación y determinación en el plan, siem- 
pre muy difícil de fijar en las tareas de esta índole, lleg-a á ser 
en nuestro caso verdaderamente imposible, porque carecemos 
del dato de que habían de partir todos los cálculos, del cono- 
cimiento de los recursos con que habremos de contar. Por des- 
gracia, lo único seg-uro que desde luego podemos afirmar en 
este punto, es que el auxilio oficial será muy inferior á lo que 
la empresa demanda, y que habremos de marchar mucho más 
despacio de lo que á los intereses de la ciencia y de la patria 
convendría. 

Mi objeto en esta nota no es otro que exponer á la lig-era los 
principales problemas g-eológicos que actualmente interesa 
resolver en la porción Noroeste del continente africano. Para 
ello, no hay sino recordar los rasgos más importantes de la 
constitución geológica de estas regiones, de que tan incomple- 
tos son todavía nuestros conocimientos. 

Es indudable que en el Noroeste de África hay dos zonas 
perfectamente distintas bajo este respecto: Marruecos, Argelia 
y gran parte de Túnez, es decir, todo el fragmento aislado al 
Norte del Gran Atlas, que es mediterráneo, podríamos decir 
europeo; y la porción sahárica, desde el nivel de los montes 
Bani en la cuenca del Dráa, hasta el Golfo de Guinea, que for- 
ma parte de la gran meseta desértica asio-africana. El terreno 
se reparte, por consiguiente, entre dos amplias individualida- 
des geológicas perfectamente definidas. 

El mayor interés de la exploración, como es consiguiente, se 
encuentra en la zona de contacto de ambas, ó sea en el Gran 
Atlas. De la historia de las vicisitudes geológicas del Medite- 
rráneo, trazada por Suessen la segunda parte de su admirable 
Das Antiiiz der Erde, parece deducirse que durante el primer 
piso mediterráneo, debió existir una comunicación entre éste 
y el Atlántico á través de Marruecos, bordeando la falda Norte 
del Gran Atlas. Algo parecido, pero en mayor escala, á lo ocu- 
rrido á través del valle del Guadalquivir, al pie de la meseta 
ibérica. La existencia de esta comunicación, quizá interrum- 



DE HISTORIA NATURAL. 303 

pida y vuelta á establecer durante el segundo piso mediterrá- 
neo, necesita ser comprobada en el territorio marroquí, y es 
uno de los más interesantes problemas que puede proponerse 
un g-eólog'o. 

Para ello sería necesaria una exploración efectuada en an- 
€lios ziszás en toda la vertiente septentrional de la cadena, 
desde el Cabo Guir hasta el punto culminante del Aiachin, y 
lueg-o por la cuenca alta del Muluya hasta su confluencia con 
el Za. Los ziszás necesitarían extenderse desde la misma 
cumbre de la cordillera hasta bien adentro de las llanuras sep- 
tentrionales en su primera parte, y hasta las mismas estriba- 
ciones del Mediano A.tlas en la seg-unda. Serían localidades de 
excepcional interés, la g-ran depresión de la garg-anta de Bi- 
buan, la reg-ión comprendida entre el Norte del Taglierat y 
Marrakesh, y las inmediaciones del Aiachin, verdadero nudo 
del sistema orográfico de todo el imperio marroquí. 

Comprobada esta comunicación, el Mediano Atlas sería uno 
■■de los g-randes pilares {horts) que jalonan el antepaís medite- 
rráneo en su porción occidental, y tal vez el más importante 
de todos ellos. Contra él se han debido repleg-ar los materiales 
de diversas edades por impulso tang-encial, á la vez que se ha 
debido establecer, por esfuerzo vertical, un desnivel g"eológ"ico 
entre el macizo antig-uo y los sedimentos depositados poste- 
riormente en las diversas edades. Lo poco que sabemos de la 
orog-rafía y composición litológica de la reg'ión, autoriza á 
pensar que el papel tectónico de esta zona montañosa debe ser 
el que hasta ahora le asig'namos. Sábese, en efecto, que en 
ella abundan los materiales arcaicos, y que no constituye una 
verdadera arista montañosa, sino una extensa y elevada me- 
seta llena de g-randes desig'ualdades, pero que parece elevarse 
lig-eramente en conjunto hacia su borde meridional. La verda- 
dera extensión de la meseta, las rocas que predominan en su 
composición y la estructura de los sedimentos que sobre ella 
se apoyan, son otros tantos problemas á resolver. 

Lo es también, y tan complicado como interesante, el desci- 
frar las relaciones entre el Mediano Atlas y las montañas del 
Riff que bordean la costa mediterránea, consideradas por 
Suess como uno de los seg-mentos del sistema alpino, enlaza- 
das con él, á Levante, por la Calabria y el Apenino, y termina- 
das á Occidente por el sistema hético. Esta es quizá la zona 



304 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

menos conocida de Marruecos, y con su estudio se enlaza la 
interesante cuestión de la moderna apertura del Estrecho de 
Gibraltar. Sería ésta probablemente la comarca de exploración 
más difícil, tanto por lo intrincado y desig-ual del macizo^ 
como por ser sus habitantes los riííeños y djebalas, entre cuyas 
tribus están los marroquíes más fanáticos y más hostiles á la 
penetración europea. No es empresa la exploración de este 
país para emprendida sin un previo aprendizaje en otras zo- 
nas del imperio, y aun quizá sin liaberse familiarizado con el 
dialecto tamarzit y con las costumbres, preocupaciones y fa- 
natismos de los bereberes montañeses. 

En cuanto á las reg-iones más llanas occidentales, especial- 
mente las comprendidas en el triáng-ulo alarg-ado, cuyos vér- 
tices son Mog-ador, Fez y Táng-er, su función geológ-ica no po- 
drá ser determinada claramente sin el estudio detallado de sus 
materiales. Cuando se conozcan con seg-uridad y precisión la 
edad de los estratos que las constituyen, las líneas de fractura 
que las recorren y los plieg"ues y dobleces de sus diversas ca- 
pas, podrá con alg-ún fundamento decirse, uniendo estos datos 
á los que nos hayan suministrado el conocimiento de la zona 
montañosa, si se trata de una verdadera zona de hundimiento, 
como pudiera sospecharse, ó si es tan sólo la prolong-ación ha- 
cia el Atlántico del gran pilar central que se inclina en aque- 
lla dirección, y sobre cuya superficie denudada por los g-ran- 
des ríos marroquíes se han depositado los sedimentos tercia- 
rios y cuaternarios. El estudio de esta zona, que en su orden 
lóg'ico debiera seg-uir al de las anteriores, será probablemente 
el que antes pueda hacerse, por tratarse de la región más ase- 
quible á'los extranjeros. 

Otros interesantes problemas quedarían aún por resolver en 
el estudio g-eológ-ico de Marruecos, como son: el conocimiento 
del valor fisiográfico del valle del Muluya, especialmente en 
su porción superior, y el de la cuenca del Guir que corre hacia 
el Sahara; la significación de la cuenca del Sus entre el Gran- 
de y el Pequeño Atlas; la tectónica de esta última cadena y la 
de los montes Bani, paralelas al Gran Atlas, y quizá relaciona- 
das con éste, de modo análogo á como lo hace el Jura con los 
Alpes. Todos estos problemas, aunque de menor interés que 
los enunciados en primer lugar, le tendrían suficiente para la 
geología marroquí y aun para la ciencia geológica en general. 



ÜE HISTORIA NATURAL. 305 

En cuanto á la reg-ión sahariana, aunque mucho más exten- 
sa y tan desconocida por lo menos como la marroquí, es indu- 
dablemente más uniforme y de más sencilla estructura. Acer- 
ca de ella poseemos alg"unos datos preciosos, debidos en g-ran 
parte al inolvidable maestro Quirog-a, y de ellos parece dedu- 
cirse que se trata de una extensa unidad, quizá un pilar colo- 
sal cubierto por las arenas desérticas, rodeado de una faja casi 
continua en que se suceden hacia el interior con bastante re- 
g-ularidad los materiales de las diversas épocas; tanto más an- 
tig"uos cuanto más interiores. Mis recientes exploraciones en 
las zonas de las posesiones españolas mediterráneas, me ha 
permitido observar una disposición bastante análog-a en el li- 
toral rifefio, al menos en la parte comprendida entre el Cabo 
del Ag'ua frente á Chafarinas y la isla Iris, á Poniente del Pe- 
ñón de Vélez de la Gomera. 

Las exploraciones en la cuenca del Dráa tendrían un espe- 
cial interés, porque servirían para relacionar las dos reg"iones 
que integran el Noroeste de África. En cuanto á la determina- 
ción de la estructura de la meseta desértica, parece que las 
expediciones deberían hacerse en direcciones próximamente 
normales á la costa'y á diversas latitudes. El estudio detallado 
del Adrar y de las cuencas interiores del Sahara occidental, 
sería de un valor g"eológ"ico extraordinario. 

En la reg-ión cuya exploración detenida se propone nuestra 
Sociedad, debemos considerar también comprendido el Archi- 
piélag-o canario, por tantos respectos interesante, pero por nin- 
g-uno en el gTado que por el g-eológ-ico. Como de la importan- 
cia de las Canarias se ha dicho tanto, y en las publicaciones 
de nuestra misma Sociedad han visto la luz valiosos trabajos 
á ellas referentes, no habré yo de insistir sobre este punto. 
Sólo sí recordaré que, á pesar de todo, sólo las islas centrales 
van estando reg'ularmente conocidas en su composición lito- 
lóg-ica, mientras que las orientales (Lanzarote y Fuerteven- 
tura) han sido muy poco estudiadas, y las occidentales (La 
Palma, Hierro, Gomera) puede decirse que no han sido objeto 
de exploración g-eológica alguna. 

Sin necesidad de entrar en detalles, y sin más que las ideas 
apuntadas, se comprende el interés que presenta el estudio 
geológico de la región nordafricana. Vese, en efecto, que á los 
problemas de la mayor importancia que una exploración de 

T. VI.— Junio, 1906. 21 



aoü BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

esta índole tiene que resolver, se unen aquí los que la situa- 
ción excepcional de la comarca hace surg-ir, únicos de que yo 
he querido dar idea en esta modesta nota. Si á ellos se une la 
riqueza minera que probablemente posee este desconocido 
país, y el interés que en otros órdenes de ideas tiene para nos- 
otros el estudio de la porción vecina del continente africano, 
se comprenderá la importancia capital de la iniciativa de la 
Real Sociedad Española de Historia Natural, y la impacien- 
cia que todos sentimos por ver en práctica proyectos tan bene- 
ficiosos para la ciencia y para la patria. 



Sistema de las especies ihéricas del gen. «Asida» Latr. 

POR 

MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA 
III 

Subg-én. Elongasida. 

Cuerpo alargado y paralelo, nada ó apenas estrangulado en 
los húmeros que son más ó menos redondeados, pero nunca 
ang'ulosos ni divergentes. 

Protórax moderadamente convexo, reticulado ó muy densa- 
mente punteado en el disco con los puntos contiguos, de cada 
uno de los cuales nace una cerdita rojo dorada, por lo g-eneral 
corta y poco visible; pero en alguna especie, muy larg-a y ás- 
pera, leonada; y bastante caediza en todos los casos, con las 
márg-enes del mismo anchas, cortantes y bastante levantadas, 
pero siempre más bajas que el disco; escotado en su borde 
anterior, en curva perfecta con los ángulos anteriores bien 
ag-udos y con los lados redondeados, pero no brevemente, te- 
niendo su ma^'or anchura más cerca de la base que del borde 
anterior y con el lóbulo poco ó nada saliente iniciado muy lejos 
de la canal marginal y notablemente más corto, por lo g-eneral, 
que los ángulos posteriores (1), los cuales son bien acusados y 
más ó menos prolongados hacia atrás, entrantes ó lig-era- 
mente divergentes; pero nunca redondeados. 



(1) Ver. E. rectipennis Esc. 



DE HISTORIA NATURAL. 307 

Cara inferior del ^voUn'?iTíreticu¡ado-granv.losa() francamente 
granulosa. 

Élitros, apenas ó mu}^ lentamente ensanchados, á partir de 
la base hasta la mitad ó dos tercios de su longitud donde tie- 
nen su mayor anchura, y desde ahí, más rápidamente estre- 
chados, hasta el fin, que es lig-eramente acuminado; no muy 
deprimidos en la zona dorsal, pero siempre más en los (^(^ 
que en las 9$; provistos en alg'ún caso de dos costillas segui- 
das, lisas, de las cuales la primera dorsal arranca de la misma 
base corriendo paralela á la sutura, y la segunda más lejos; 
entre ambas costillas existen unas series de granulos alarga- 
dos, costiforraes, lisos y brillantes, con tendencia á formar 
costilla ininterrumpida, como ocurre á las dos costillas hume- 
rales que generalmente sólo existen como series g'ranulosas; 
pero en la mayor parte de las es])ecies desaparecen en los (j^^f 
todas ellas y sólo quedan en las C 9 las series granulosas costi- 
formes interrumpidas que indican la posición que tendrían 
las costillas. 

Con todo el resto del élitro, más ó menos finamente granu- 
loso, siendo la granulación más fuerte en la región humeral, 
y cubierto, más ó menos densamente, por una pubescencia, 
más ó menos larg-a, caediza, roj izo-dorada. 

Patas largas, fuertes y robustas, no muy comprimidas, pero 
bastante las tibias anteriores, sin denticulaciones, á no ser el 
diente apical que está muy desarrollado. 

Antenas finas y largas, con todos sus artejos muy notable- 
mente más largos que anchos, excepto los 10 y 11 transverso 
aquél, y éste globular, más ó menos empotrado en el anterior, 
pero no tanto como en las Alphasida, ni tan libre como en las 
^lohasida. 

1 (10) Ángulos posteriores del protórax notablemente agu- 

dos y muy prolong-ados hacia atrás, cubriendo los 
húmeros y más largos que el lóbulo. 

2 (5) Con dos costillas dorsales salientes, enteras, parale- 

las á la sutura é intervalos cubiertos por una larga 
pubescencia rojizo-dorada, áspera y dirigida hacia 
atrás, entre la cual aparecen alg-unos granulos alar- 
gados, dispuestos serialmente con tendencia á for- 
mar verdaderas costillas en número variable, lo 
mismo en los (J'(^ que en las 99- 



308 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

3 (4) Pequeña, muy estrecha y larg-a, con las dos costillas 

dorsales bien marcadas E. hespérica P. A. 

4 (3) Grande, no muy estrecha, con las dos costillas dorsa- 

les algo menos marcadas y más interrumpidas, so- 
bre todo la segunda dorsal. . . E. hispalensis sp. n. 

5 (2) Sin costillas dorsales salientes en los c?c?, existiendo 

solamente en las 99? J ^^^^ V\en como tendencia y 
entre ellas, con algunos granulos lisos dispuestos 
en series longitudinales. 

6 (7) Cuerpo poco acuminado, paraleliforme; márgenes pro- 

torácicas anchas, traslúcidas, rojizas; último artejo 
de los palpos normal. . . E. rufo marginalis sp. n. 

7 (6) Cuerpo rápidamente estrechado posteriormente, acu- 

minado: márgenes protorácicas anchas, pero no tras-- 
lúcidas ni rojizas, del color del resto del órgano; 
último artejo de los palpos grande. 

8 (9) Mediana, con un largo espacio bajo la canal marg-inal 

en la cara inferior del protórax, muy brillante, cha- 
rolado por estar desprovisto de granulos y arrugas. 

E. grandipalpis AU. 

9 (8) Grande, sin espacio liso bajo la canal marginal. . . . 

E. cahimniata sp. n. 

10 (1) Ángulos posteriores del protórax poco prolongados ha- 

cia atrás, rectos ó apenas agudos sin cubrir los hú- 
meros, y nada ó apenas más larg'os que el lóbulo. 

11 (14) Cuerpo largo y protórax apenas estrechado en su ter- 

cio posterior sin placas lisas en el disco que está 
fuertemente reticulado en toda su extensión y con 
las fositas redondeadas. 

12 (13) Cuerpo negro brillante muy g'ranuloso 

E. alonensis Mtr. 

13 (12) Cuerpo negro mate ó pardo obscuro, poco granuloso. 

E. reciipeiinis sp. n. 

14 (11) Cuerpo corto y protórax muy estrechado porterior- 

mente, á veces cordiforme, con dos plaquitas lisas 
muy pequeñas en el disco á uno y otro lado de la 
línea media, y el resto reticulado con las fositas 
alargadas E. asperata SoL 



DE HISTORIA NATURAL. 309 

E. hespérica P. A. 

Insectos nuevos, seg-unda parte, p. 41.— Rambur: c<Fauna de 
l'And.», fio-. 20. 

Loe. Granada, Córdoba (sec. P. A.; pero yo no he visto con 
seg-uridad de esta procedencia). 

Forma general del cuerpo muy estrecha y alarg-ada, bas- 
tante convexa^ muy paralela, nada estrechada en la reg"ión 
humeral. 

Protórax estrecho con las raárg-enes moderadamente anchas 
y no muy levantadas, con los ángulos posteriores muy agudos 
y muy prolongados hacia atrás, nada ó apenas entrantes, 
descansando sobre los húmeros que son rectos, pero redon- 
deados. 

Con dos costillas enteras, salientes como las de las Alphasi- 
da, pero menos lisas que en ellas: la primera dorsal paralela 
á la sutura, arrancando de la base, y otra segunda dorsal más 
corta, naciendo á un tercio de la base y terminándose antes 
también; entre ellas y entre la segunda y el marg-en, series 
longitudinales de granulos alargados salientes, formando cos- 
tillas suplementarias de las que Pérez Arcas toma una externa 
por costilla normal y que hace decir á Ailard que A. hespérica 
tiene tres costillas, no teniendo más que dos y series irregula- 
res costiformes en número variable, más ó menos pronuncia- 
das, pero no más unas que otras. 

A. Mspalensis sp. n. 

Loe. Osuna, Benaocan (1 cf CoU. Lauffer), Badajoz (Coll. 
Uhagón.) 

Forma general del cuerpo estrecha y alargada, pero no tanto 
como la especie anterior; como ella muy paralela y nada es- 
trechada en la región humeral. 

Protórax más ancho, con las márgenes más anchas también 
é igualmente levantadas, con los ángulos posteriores como en 
dicha especie, muy agudos y muy prolongados, apenas en- 
trantes, descansando sobre los húmeros que son rectos, pero 
redondeados. 

Costillas como en la anterior, pero con la segunda dorsal 
notablemente menos marcada, más interrumpida, como ocu- 
rre también con la primera dorsal, aunque en menor grado: 
•con los granulos de los espacios intercostales más gruesos y 



sio boletín de la real sociedad española 

redondeados y uo como en la anterior, en la que forman tra- 
zos long-itudinales más ó menos larg-os y más densos. 

Fácilmente reconocible por su mayor tamaño y forma más 
ancha y maciza. 

E. rufo-marginalis sp. n. 

Loe. Almería. 

Forma g-eneral del cuerpo alarg-ada y paralela, más ancha 
y menos larga que las especies anteriores y más plana tam- 
bién, pero ig-ualmente paralela y nada estrechada en la reg-ión 
humeral. 

Protórax ancho con las márgenes muy anchas y levantadas 
ligeramente traslúcidas y con los ángulos posteriores bastante 
agudos y prolongados hacia atrás, pero notablemente menos 
que en las especies anteriores. 

Élitros largos muy paralelos, pero con los húmeros muy re- 
dondeados; y rápidamente estrechados al final, por lo que no 
parecen acuminados. 

Sin costillas salientes en el cf , apercibiéndose tan sólo por 
el mayor realce de la granulación la primera dorsal; algo más 
perceptible en la 9, en la que también las granulosidades gran- 
des y más fuertes de los espacios intercostales, son más nume- 
rosas y visibles que en el cS'. 

Con la pubescencia mucho más corta y rala que la de las 
especies anteriores, de las que se distingue fácilmente por su 
menor alargamiento, falta de costillas y ser más plana, así 
.como por sus márgenes protorácicas más cortantes. 

Ultimo artejo de los palpos normal, lo que la distingue de 
las siguientes, á las cuales es muy próxima estableciendo el 
tránsito á ellas. 

E. grandipalpis All. 

Mon. du genr. Asida. TAbeille, 1867, p. 288. 

Loe. Santa Elena, Vadollano, Pozuelo de Calatrava, Almo- 
dóvar del Campo (1 cf Coll. Oberthür). 

Forma general del cuerpo, alargada y plana, muy 
ovalar. 

Protórax ancho, de márgenes anchas y bastante levantadas,, 
nada traslúcidas, con los ángulos posteriores muy acumina- 
dos, no tanto como en hespérica é hispalensis, pero más que en 



DE HISTORIA NATURAL. 311 

rxifo-marginalis, descansando sobre los húmeros que son muy 
redondeados. 

Élitros muy aplanados en el cf y nada en la 9' con sus 
lados gradualmente ensanchados hasta la mitad de su longi- 
tud, y desde ahí rápidamente estrechados hasta el fin, por lo 
que parecen bastante acuminados. 

Sin costillas ó con ligeros vestig-ios de ellas; con algunos 
granulos aislados, fuertes, redondeados en el tercio posterior 
del élitro en una línea cerca del borde del mismo en el cf y 
en 4 ó 5 líneas long-itudinales en la 9? ocupando lo que serían 
espacios intercostales si las costillas fueren aparentes. 

Ultimo artejo de los palpos maxilares grande: con un largo 
espacio liso, brillante, charolado en la cara inferior del pro- 
tórax al lado de la canal marginal, cuyo espacio esta despro- 
visto de granulos y reticulaciones. 

E. calumnlata sp. n. 

Loe. Covatillas, Elche de la Sierra, Murcia, Torrevieja. 

Forma general del cuerpo, como la anterior. 

Protórax como en ella ó algo más ancho, con la reticulación 
del disco más grosera y confusa y desprovisto en su cara infe- 
rior del espacio liso de dicha especie, siendo aquí mate y con 
algunos granulos como en las especies siguientes. 

Élitros de la misma forma que en grandipalpis, sin costillas 
como en ella, si bien en las 99 ^o^ granulos lisos, fuertes, de 
los espacios intercostales, son más densos y se unen en trazos 
salientes longitudinales, con tendencia á formar verdaderas 
costillas. 

Ultimo artejo de los palpos, grande. 

E. alonensis Mtz. Coleópteros de España, 1873, p. 3. 

Loe. Alicante (1 cf 1 9 coll. Martínez). 

Forma general del cuerpo, como grandipalpis y ealumniata, 
si bien más corta y menos acuminada. 

Protórax ancho, de márgenes anchas poco levantadas, poco 
estrechado posteriormente y con los ángulos posteriores nada 
ó apenas prolongados hacia atrás, poco agudos y apenas más 
largos que el lóbulo. 

Élitros muy planos en el (f (que parece ser un ejemplar 
aberrante por vicio de desarrollo), confusa y fuertemente gra- 



312 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

nuloso, con tres lig-eras costillas, ó mejor arrugias long-itudi- 
nales, en las que la granulación es como la del resto del élitro, 
alg'o más fuerte que en la especie sig-uiente y aún que la de 
su 9> q"6 se disting-ue poco de las 99 ^^ rectipennis y que, 
como ella, tiene costillas suplementarias intercostales ó ten- 
dencia á ellas, con las series de gráimlos lisos y fuertes, como 
todas las del g-rupo. 

Ultimo artejo de los palpos, g-rande. 

» 
E. rectipennis sp. n. 

Loe. Huercal Overa, Tíjola, Galera. 

Forma g-eneral del cuerpo, plana y alarg-ada. muy acumi- 
nada posteriormente, como cahimniata, grandipalpis y alo- 
nensis 

Protórax más ó menos ancho, de márg-enes moderamente 
anchas y bastante levantadas, nada estrechado posteriormente 
y con los áng-ulos posteriores poco ó nada prolong-ados hacia 
atrás, y más g-eneralmente esto último, por lo cual aparece la 
base recta; asi que dichos áng-ulos posteriores son rectos ú ob- 
tusos, seg-ún la curva de los lados, y no descansan sobre los 
húmeros que quedan libres y son muy redondeados; en al- 
g-unos ejemplares, sin embarg-o, los ángulos posteriores proto- 
rácicos son muy ligeramente ag-udos, sobre todo, en las 995 
pero sin descansar nunca sobre los húmeros. 

Élitros exactamente como en E. cahimniata, grandipalpis y 
alonensis; pero más ó menos anchos ó alarg-ados, alg-o más 
g-ranulosos que las dos primeras y no tanto como la última. 

Variabilidad de la especie. 

Como en las especies de las Alphasida y Globasida, en esta 
Elongasida la amplitud de su variabilidad es grande; la falta 
de materiales me impide marcar sus límites. 

A pesar de ello, en los números 1 al 5 (j^ 9. e^ protórax tiene 
los ángulos posteriores entrantes, siendo el cuerpo estrecho, 
repitiéndose el mismo carácter en los números 9 al 12 en que 
el cuerpo es ancho; en los números 6, 7 y 8 los ángulos poste- 
riores son salientes, ligeramente diverg*entes y el cuerpo estre- 
clio, mientras en los números 13 al 16 tienen la misma dispo- 
sición y el cuerpo ancho. 



DE HISTORIA NATURAL. 313 

Con la base perfectamente recta, sin ning-una salida de los 
áng-ulos posteriores en el núm. 17, y con ella sinuosa y de án- 
g-ulos posteriores prolongados hacia atrás en el núm. 18. 

Con el cuerpo corto y áng-ulos posteriores protorácicos en- 
trantes^ alg"o romos en el núm. 19 ó con ellos alg'o salientes y 
cuerpo- corto y muy ancho también, ú con el cuerpo larg'O y 
áng-ulos posteriores diverg'entes en el núm. 20, ó con él exa- 
g-eradamente larg-o y acuminado recordando á hespérica, y án- 
g-ulos posteriores protorácicos entrantes, al punto de parecer 
dos especies totalmente diferentes por su facies, estos últimos 
números 21 y 22. 

E. asperata Sol. 

An. S. E. F. 1836, p. 450 42. Ramb.: «Faune de l'And.», 1842, 
■pl. 19, fig-. 8. 

Loe. Málag-a, Mijas. 

Forma g-eneral del cuerpo, ancha, poco alarg-ada, bastante 
e.strechada en los húmeros. 

Protórax ancho, alg-o cordiforme, de márgenes moderada- 
mente anchas y levantadas, con los ángulos posteriores lige- 
ramente divergentes y poco prolongados hacia atrás; base algo 
más estrecha que la de los élitros, cuyos húmeros son muy 
redondeados: frecuentemente con dos pequeñas placas lisas en 
el disco á uno y otro lado de la línea media, como en algunas 
Alphasida, ó nulas en algunos casos. 

Fositas de la reticulación del disco ligeramente oblongas en 
sentido longitudinal, al paso que en las especies anteriores las 
fositas son redondas. 

Élitros sin costillas ó con tres ligeros pliegues que las re- 
cuerdan, y desprovistos aún en las 99 de las granulaciones 
aisladas, salientes de las anteriores especies; punteados, reti- 
culados, en vez de granulosos, semejantes á A. sicula y veci- 
nas, con la cual podría colocársela; incluyéndola provisional- 
mente ahora en las Elongasida por no multiplicar indefinida- 
mente las secciones, y haciéndolo así, por estar más cerca 
orgánicamente de este subgénero que de los otros, entre las 
especies ibéricas. 



ai4 boletín de la EEAL sociedad ESPATs'CLA 

Distribución geográfica de las <iElongasida>'>. 

Tiene el subg-éiiero pocas especies, más éstas habitan áreas 
bastante extensas, estando asimismo muy diferenciadas unas 
de otras, excepto rectipennis y alonensis. 

Con hespérica é hispalensis se corren de Oriente á Poniente, 
desde Granada á Portug-al, y por el N. hasta Sierra Morena; 
bajan al Mediterráneo con asperata en Málag-a y rufo-magina- 
lis en Almería; lleg-ando por Oriente con calumniata á Torre- 
vieja, ocupan el interior del SE. de España con rectipennis en 
Tíjola y Huercal-Overa, y otra A^ez con calumniata, que sube 
hasta Sierra de Seg'ura; destacan al NE. á alonensis en Alicante, 
mientras que con grandipalpis rebasan Sierra Morena, poblan- 
do Puerto Llano, Despeñaperrosy el Campo de Calatrava, para 
buscar en esa marcha á Occidente á hispalensis ó alg"una forma' 
intermedia que habite en toda esa Extremadura totalmente 
inexplorada. 

Con sus muy vellosas hespérica é hispalensis recuerda alg-o á 
las Alphasida, cuyas costillas lisas, conserva ó repite, y más 
remotamente se lig-a también á las Glabrasida por las formas 
pubescentes de este grupo sulcata, punctipennis , etc.: también 
por las 99 ds sus alonensis, rectipennis, grandipalpis y calum- 
niata, se acerca como facies á las 99 ^^ ^^^ Granulasida, más 
el protórax punteado dé aquéllas y el g-ranuloso de éstas en 
el disco, las diferencian á pesar de esa comunidad de formas. 

Si se considera que las cuatro indicadas especies habitan el 
área que ocupan las Granulasida, puede decirse aquí que son 
dos g-rupos que evolucionan dentro de términos semejantes, 
produciendo formas similares como facies, más conservando 
sus caracteres fundamentales g-enealógicos. 

Más tarde trataré de la positiva importancia que tiene el 
g-ránulo y la fosita y el tránsito del uno á la otra, seg'ún dife- 
rente proceso. 

Por último, asperata se aisla de todas las otras, pues no tiene 
similar en las de otros g'rupos á no ser en términos muy ale- 
jados, acercándose á sicula y constituyendo ambas el verda- 
dero tránsito á las Glabrasida (1). 



(1) A . squalida AU. no está en la Coll. Allard hoy Oberthür; creo debe pertenecer 
á este grupo verisímilmente. 



DE HISTORIA NATURAL. 



315 







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DE HISTORIA NATURAL. 317 



Excursión al Infracretáceo de Sierra Mediana y de la Alcoraya 
(provincia de Alicante) 



DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

El observador que se sitúa á mitad del camino que va de 
Alicante á Villafranqueza, disting-ue al Occidente una serie de 
alturas que tienen por límite la Sierra de Crevillente j la del 
Rollo, azuladas por efecto de la distancia y que forman el fon- 
do de un bello paisaje. Aparece, en primer término, la Serreta 
Neg-ra, de escasa elevación y toda ella dentada, ocultando la 
base de Foncalent á la izquierda y la de Sierra Mediana á la 
derecha. Ábrese un ancho espacio entre ambas, y por él aso- 
man los picos de la Sierra de Crevillente, tapada en parte por 
Foncalent y la del Rollo, á la que oculta parcialmente la Sie- 
rra Mediana. Todavía, á la derecha de esta última, se distin- 
g-ue claramente la de la Alcoraya y después de una depresión 
se percibe al N. la del Cid, que desde ciertos puntos, y sin for- 
zar mucho la imag-inación, simula una g-ran estatua yacente 
del famoso g-uerrero. 

Todas las sierras citadas, excepto la del Cid, que hasta el 
presente nos es desconocida, son secundarias. Forma el Triási- 
co parte, al menos, de la Alcoraya; el Titónico las de Crevi- 
llen, Rollo y g-ran parte de Foncalent (1); el Infracretáceo (Ap- 
tense), la Serreta Neg-ra y, finalmente, el Neocomiense la Sie- 
rra Mediana, objeto de esta nota. 

Debo á una casualidad haber comprendido la naturaleza de 
esta sierra (2), á la que me dirig-í aprovechando las vacaciones 
de Carnaval, acompañado del alumno entusiasta D. Federico 
Gómez Llueca, á quien expreso aquí mi ag-radecimiento por lo 
mucho que en diferentes ocasiones ha contribuido al conoci- 
miento de la provincia con su agilidad, buena vista y mejor 
voluntad. 



(1) Según los estudios de Mr. Nickles. 

(2) Reconocida como neocomiense en Abril de 1905, volví á recorrerla en Enero del 
presente año, atraído por los fósiles que me había presentado D. Pascual Pardo y por 
los que pude reconocer el piso á que pertenece. 



318 



BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Apeándose en la estación de San Vicente y dirig-iéndose hacia 
el OSO.;, se atraviesa La Cañada, por sendas entre campos cul- 
tivados y pequeños grupos de casas, en donde más de una vez 
hemos encontrado alberg-ue contra la lluvia. El país está me- 
dianamente poblado; pero la seguridad personal es completa 
y se es siempre bien acogido y hasta obsequiado con los es- 
casos medios de que disponen los habitantes. El camino sube 
lentamente hasta las faldas de la sierra, y dos kilómetros an- 
tes de llegar á ella, empiezan á verse crestones calizos asoman- 
do entre margas verdosas y agrisadas, en donde se suelen en- 
contrar algunos ammonites piritosos. 



OSO 




Perfil de la Sierra Mediana, vista desde dos kilómetros al SSE. 

A, Pequeña loma Neocomiense inferior con Duvalia y Phy Haceras Ronyanum D'Orb. 
y algún Desmoceras.— B, Margas con Ph. Rouyanum y Terebratula tamariyidtis? y are- 
niscas micáceas pizarrosas.— C, Capas de margas nodulosas y bancos calizos.— 
D, Masas potentes de yesos blancos y grises.— E, Margas y calizas.— F, Areniscas 
pardo-rojizas y margas con Ammonites piritosos íHolcodiscxs, Besmoceras, Phylloceras ^ 
7'e¿/;2/s, etc.)— G, Arcillas verdes con Cerithinm.—U, Punto donde está la cueva. La 
parte central y m;ís elevada tiene sus estratos con inclinación diversa, por lo que no 
se la detalla aquí. La extrema izquierda es la menos conocida. 

Más de hora y media se emplea en lleg-ar desde San Vicente 
alas primeras lomas, y en ellas, y en particular en la que 
está situada en la parte media próximamente y casi en el cen- 
tro del dibujo adjunto, se encuentran Belemnites planos (Diiva- 
lia dilalaia, Blain), algunas especies de Desmoceras y un Phy- 
lloceras (Ph. Rouyanum'?). Los materiales que forman estas lo- 
mas son calizas tabulares, algo arenosas, y calizas arcillosas 
azuladas. Los estratos buzan bajo un ángulo de 40° al O. 20° N. 

Desde estos puntos la sierra aparece dividida en dos partes 
desiguales por una pequeña garganta, de donde sale un dimi- 
nuto barranco. La de la derecha, mucho menor y considera- 
blemente más baja, tiene sus estratos inclinados al SO. con pen- 
diente muy considerable, que pasa en algunos puntos de 70", 
encontrándose formada, primero por margas con Ph. Rouya- 



DE HISTORIA NATURAL. 



319 



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320 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

num y terebrátulas, alternando las marg-as con capas d§ are- 
nisca pizarrosa muy micácea y de tonos rojizos; vienen debajo 
unas margas nodulosas de tono azulado claro, separadas de 
trecho en trecho por bancos calizos, teniendo en conjunto unos 
25 metros; é inferiormente, unas potentes capas de yesos blan- 
cos y g-rises, cuyo conjunto no medirá menos de 30 metros, 
alternando con lechos marg-osos. Esta parte es muy pobre en 
fósiles, por lo que la abandonamos para dirig'irnos á la por- 
ción central, y, reg"istrando cuidadosamente las marg-as que 
alternan con las areniscas micáceas, hemos retirado alg-unas 
curiosidades dig-nas de mención. La zona de ammonites piri- 
tosos comienza en este sitio, y de ella hemos retirado unos fó- 
siles que pueden referirse á alg-unas especies poco frecuentes. 
Fig'uran, en primer lug^ar, unas vueltas que parecen de Tiirri- 
lites, de costillas muy aproximadas, que pasan sin interrup- 
ción por la reg-ión sifonal con una pequeña inflsxión. Las 
vueltas son aplanadas, de tal modo, que el diámetro que va 
de la región sifonal á la antisifonal es casi doble del alto de la 
vuelta, es decir, del diámetro perpendicular. Hay otra forma 
relativamente frecuente que se asemeja también á un Tiirri- 
lites, pero que más bien es un Heteroceras, y si bien sólo se 
han encontrado dos ó tres vueltas completas, fácilmente se 
puede reconocer el género; las costillas son enteras, alg-o aqui- 
Uadas, formando una S abierta, eu número de 26 á 28 por 
vuelta y acrecentamiento no muy rápido. Finalmente, hay otra 
que es, sin duda, un Turrilites, del que, desg-raciadamentey 
sólo tenemos fragmentos. El número de costillas por vuelta 
debía ser considerable, y muestran una interrupción en la 
región sifonal que deja un espacio liso. Las costillas presen- 
tan seis varices ó hinchazones en todo el trayecto, de modo 
que se encuentran tres por encima del espacio sifonal y otras 
tres por debajo; algunas se suelen reunir con la inmediata 
antes de la región umbilical y en la unión se forma un tu- 
bérculo. Acrecentamiento muy lento; ombligo muy ancho. 
Esta especie alcanzaría un tamaño considerable (1), y, aunque 
por su aspecto general es parecido al Turrilites costatus Lam. 

(1) Como pudiera muy bien suceder que estas especies estuvieran ya descritas y 
considerando que el crear nombres nuevos más bien entorpece, por la confusión que 
se produce, que facilita el estudio, señalo provisionalmente estas especies que descri- 
bo designándolas con letras del alfabeto. 



DE HISTORIA NATURAL. 321 

del Ceiiomanense, se disting-ue de él claramente por los deta- 
lles arriba expresados. 

También corresponden á estos lechos de margas nodulosas 
de color ceniciento azulado muy claro, alg-unas especies de 
HopUtes, Holcodismis, Desmoceras, Phi/Uoceras y un Cida- 
ris (?), que ha debido alcanzar g-randes dimensiones á juzgar 
por los trozos que poseemos. En estas formaciones, cualquier 
fósil de regular tamaño contrasta notablemente con la pe- 
quenez de las formas en general. 

La fauna del Infracretáceo es numerosa y variada; pero sus 
fósiles son tan pequeños, que en nuestras excursiones vamos 
prevenidos de cajitas y de pequeños tubos. No se extrañe que 
al hablar de algunas especies se diga de gran tamaño con refe- 
rencia á las que solo cuentan algunos centímetros. 

Encima de estas margas nodulosas, que miden más de 10 
metros de espesor, se encuentran unas margas muy arcillosas, 
casi arcillas, de matiz verdoso, con fósiles calizos, predomi- 
nando dos especies de Cerithimn de solo algunos milímetros. 
El espesor de esta capa alcanzará unos 3 metros. 

Sobre estas margas vienen unas potentes capas de areniscas 
micáceas verde-agrisadas, muy escasas en fósiles. 
Sobre ellas vuelven á aparecer las margas nodulo- 
sas y las calizas margosas con restos fósiles pirito- 
sos, y, entre ellos, algunas curiosidades. En la 
segunda excursión, los alumnos recogieron y me 
entregaron un trozo de forma de S muy abierta, 
de 26 mm. de largo, 7 mm. de ancho y escasamente „ , 

® ' -^ Trozo de 

5 mm. de grueso, todo él surcado de finas costillas, Macrosca- 

j r»r> • , 1 phites(?)t.n. 

en numero de 22, que se conservan casi paralelas, sierra Me- 
sin interrumpirse á su paso por la región sifonal. ^lana. 
Su aspecto es el de la porción desarrollada de un Macrosca- 
phites. 

Proceden, además de estas margas, dos especies del género 
Ptijchoceras. Una de ellas, la más común, es de muy pequeño 
tamaño y completamente lisa la rama delgada, y ligeras cos- 
tillas distanciada en la otra, teniendo las caras de contacto de 
ambas ramas perfectamente lisas y planas. La otra, es de ma- 
yor tamaño, de superficies también lisas, á juzgar por el trozo 
de cerca de dos centímetros que poseo y que debía tener algu- 
nos centímetros de larga; la rama más gruesa es, en parte, 

T. vi.-Junio, 1906. 22 




322 



boletín de la real sociedad española 



abrazadora, y, una vez que experimenta la flexión ó dobladura, 
se acomoda en su crecimiento á la superficie de la menor, 
envolviéndola en un tercio de su circunferencia (1). La primera 
de las formas citadas es probablemente una de las descritas por 
D'Orbigny. 



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Ptychoceras a, t. n. 
Sección muy aumen- 
tada. Sierra Mediana 
y Albor aya. 




Pty chaceras h, t. n. 
Sierra Mediana. 



En lug-ar incierto he de colocar otros pequeños trozos de ce- 
falópodos desenroscados cogidos en las mismas capas. Son 
éstos de forma de cilindro elíptico, lig^eramente arqueado, pro- 
visto de costillas simples que dan la vuelta por completo, y, 
por tanto, no pueden referirse á trozos de las especies arriba 
citadas. Acaso sean de un Hamites s. str.; tal vez de una Ha- 
mulina, pero de ning-ún modo de un Ptychoceras. 

En estas mismas capas habíamos encontrado un trozo de ci- 
lindro elíptico, casi completamente liso y de pequeño tamaño, 
viéndose perfectamente por una de las fracturas las seis sillas 
y las seis lobas, y por la superficie las líneas suturales fina- 
mente delineadas. Se trata de un Baculites, y probablemente 
el B. neocomiensis D'Orb. 

De estas capas procede una Plexir otomana de reg'ulares di- 
mensiones y otro frag-mento de concha turriculada difícil de 
determinar. 



(1) Algunos autores confunden el Ptychoceras con la Hamulina, olvidando que 
en este último género las dos ramas no se tocan, y que en la superficie lleva abun- 
dantes costillas muy próximas. Con frecuencia se ven figurados verdaderos Ptycho- 
ceras con el nombre de Hamulina. 



DE HISTORIA NATURAL. H23 

De los poliperos se puede citar una forma piritosa que re- 
cuerda á un Troc/iosmilia. 

La parte superior de esta zona, tan abundante en restos or- 
g-ánicos, termina pasando á una marga muy arcillosa, alg-o 
amarillenta, en la que todavía se encuentran alg-unos Desmo- 
ceras (D. Emnierici Rasp.), con siete estrangulaciones por 
vuelta en vez de seis, que parece que forman uno de los carac- 
teres de la especie, por lo que creo sea una variedad, aunque 
sin importancia. Continúan estas margas algo micáceas hasta 
la parte elevada de la sierra, que termina en una arenisca de 
tono verdoso y á trechos rojizo en grandes y potentes bancos, 
cuyos trozos, como si fueran piedras de sillería á medio labrar, 
ruedan por la pendiente hasta la falda de la sierra. Los alum- 
nos encontraron en la parte más alta unas conchas de lameli- 
branquio, que recuerda algo á un Inoceramiis. 

Hasta aquí la constitución de la parte central de la sierra; 
pero, recorriéndola por el SO. hasta dar vista á Foncalent, 
se nota que predominan las calizas azuladas algo margosas 
con grandes ammonites y belemnites. Sus estratos parecen 
inclinarse de nuevo al SO. como los del otro extremo de la sie- 
rra, y por sus escarpadas pendientes, el tono ceniciento azula- 
do y por algunos fósiles recogidos se asemeja más á Fon- 
calent. 

Desde la Sierra Mediana nos dirigimos al pequeño valle for- 
mado por esta sierra y las de Foncalent y la Alcoraya. El par- 
tido rural lleva este último nombre, si bien comprende dos 
agrupaciones de casas; la primera, bajando de la Sierra Me- 
diana, se llama Racons (rincones), y tocando á las casas, sobre 
pequeñas eminencias del terreno aparecen margas de un gris 
verdoso claro, muy arcillosas, con trozos de belemnites de pe- 
queño tamaño. Encima hay un estrato de unos 70 cm. de are- 
nisca parda rojiza con dirección OSO. á ENE. buzando al NNO. 
bajo un ángulo de 70 á 75". Sobre esta formación viene otra 
de margas y calizas, de un gris amarillento, que encierran 
pequeños ammonites piritosos, entre los cuales he creído re- 
conocer el A. {Desmoceras ?j sub-Royerianus Hallada. Idéntica 
formación se extiende por todo el partido de Racons hasta 
cerca de la Alcoraya propiamente dicha, y pasando junto al 
grupo de casas, caminando siempre al O., se encuentra una 
pequeña loma, que al principio nos pareció igual que las ya 



324 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

visitadas; pero su exploración nos permitió recog-er fósiles dis- 
tintos entre alg-unas especies ig-uales á las de Sierra Mediana. 
Subiendo á su cumbre, muy pocos metros sobre el camino,, 
encontramos unas g-ruesas capas de marga micácea amari- 
llenta, y á la parte del N. los gruesos estratos de areniscas 
pardo rojizas, de que hemos hablado más arriba, con buza- 
miento al S. y tan inclinados, que parecen verticales. Debajo 
siguen las margas verdosas. 

La marga amarillenta y micácea contiene abundantes fósi- 
les, entre los que se pueden citar una Natica muy bien con- 
servada, estriada ligeramente; trozos de ammonites piritosos, 
de Phylloceras y Hoplites, que forma como un tránsito á los 
Holcodiscus, pues es sabido que este último género tiene en su 
juventud grandes analogías con los Hoplites; fragmentos de 
pequeños i/e/ewm«7g5 cilindricos y unos PtycJioceras de la es- 
pecie menor citada ya en Sierra Mediana. Registrando con 
cuidado, encontramos radiólos de un Cidaris muy pequeño, 
así como también algunos artejos de crinoides. Notable es 
también un pequeño polipero libre, circular, achatado, de base 
plana, que recuerda al género Cydolites. 

El suelo está sembrado profusamente de discos de OrMtoIina, 
entre las que se distinguen bien la O. conoidea A. Gras, que 
es la más frecuente, la O. discoidea A. Gras y, probablemente, 
la 0. lenticuJaris Blum; estábamos ya en el Aptense, y mi pro- 
pósito era llegar hasta la falda de la Sierra de San Pascual, 
distante tan sólo una legua. El sol declinaba y podíamos aún 
contar con más de una hora de luz, aprovechando el crepúscu- 
lo, con tal de dejar las observaciones cuando la obscuridad no 
lo permitiera y recorrer por la noche las cuatro leg*uas que 
nos habíamos separado de Alicante. Aunque nuestros deseos 
eran estos, tuvimos que desistir cuando sólo nos quedaban ya 
escasamente dos kilómetros que recorrer. El suelo todo pare- 
cía infracretáceo, y en la mayor parte del valle, hasta en los 
mismos sembrados, están las margas arcillosas y las arcillas clo- 
ríticas, salvo un pequeño manchón de terreno moderno. Indu- 
dablemente el Infracretáceo se extiende hasta la falda SE. de 
la Sierra de San Pascual (1), porque en una excursión que 



(I) El Sr. Mallada reconoció en el pasado Febrero que esta falda SE. es neoco- 
miense, con una gran falla que le separa del Mioceno de la falda NO. 



DE HISTORIA NATURAL. 32b 

efectué con varios alumnos, encontré en la falda NO. el Mio- 
ceno desde los Baños de Oriio y el convento del mismo nombre, 
hasta la Cueva de San Pascual, situada en uno de los picos de 
la sierra, habiendo recogido una Oslrea de grandes dimensio- 
nes, el Pectén crisiatus Bronn, otra especie mucho ma^^or y 
algunas otras iguales á las del Helveciense de -Alicante; pero 
me fué imposible registrar la ladera opuesta por lo avanzado 
de la hora y el gran rodeo que había que efectuar, merced á 
lo es carpado del terreno. 

Dejamos de recorrer esta parte, dos veces vista sin poder lle- 
gar á ella, y comenzó nuestro reg-reso á Alicante, alumbrados 
primero con la escasa luz de la luna, y el resto con las estre- 
llas. Todavía antes de llegar á la carretera vimos un cerro 
al S. del camino vecinal, que nos dijeron llamarse la Barrina 
y que, rodeado de formaciones infracretáceas, ofrecerá alguna 
curiosidad que estudiar. Llegados al punto que llaman Rebo- 
lledo, se deja el camino vecinal para tomar la carretera de 
Alicante á iMonforte, que se encuentra en muy mal estado de 
conservación, y por -aquel polvoriento camino continuamos 
hasta cerca de las diez de la noche, hora en que llegamos á la 
capital, habiendo recorrido á pie muy cerca de 40 kilómetros. 

Corto parecerá el número de especies clasificadas que aquí 
presento en relación con las recogidas; pero en rigor bastan 
para la determinación del sistema y piso á que pertenece la 
Sierra Mediana, y como por ahora no tengo la pretensión de 
hacer un estudio detallado, son más que suficientes para el fin 
que me propongo. No he podido referir algunas desconocidas 
á las citadas en las publicaciones de Mr. Nicklés, que puede 
decirse son los únicos trabajos modernos existentes acerca de 
la provincia de Alicante, y en la duda me abstengo de imponer 
nombres nuevos, tanto por no creerme con autoridad sufi- 
ciente, como por no exponerme á cometer errores ó redundan- 
cias en que han incurrido aun reputados paleontólogos bau- 
tizando dos ó más veces una misma especie, por estimar di- 
ferencias que solo son debidas á las fases por que atraviesan 
los seres en su desarrollo ó al dimorfismo sexual y hasta á las 
deformaciones que han experimentado en el seno de las capas 
terrestres. Entre todas estas causas de error, la primera citada 
es la que con más frecuencia motiva la creación equivocada 
de especies nuevas. Sabido es que en los ammonites, como en 



326 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

todos los seres en g-eneral, se nota una gran diferencia entre 
las formas jóvenes y las adultas, de tal modo, que en la prime- 
ra edad no suelen notarse estrías, surcos ó tubérculos con la 
claridad que en un período más avanzado del crecimiento, así 
como en las formas muy g-randes suelen desaparecer estos 
caracteres, y por eso se aconseja estudiar ejemplares de un 
mediano tamaño, dentro del propio de cada especie. Y si, por 
otra parte, es lo más probable que unas formas hayan encon- 
trado su orig-en en la evolución de otras de edades anteriores, 
nada más natural que en el período de desarrollo recuerden á 
las formas prog-enitoras, y, por tanto, muchas de ellas nos pa- 
rezcan de especie y hasta de g'énero distinto al que hoy se las 
asigma. Por esto hace observar, muy juiciosamente, Hoernes, 
que alg'unos Holcodiscus se parecen cuando jóvenes á los Ho- 
pliies; hecho que explica admitiendo que los Holcodiscus, 
HopUtes y Holcostephamis tienen su orig-en en los Perisphinc- 
tes, como éstos y los Stephanoceras pudieron proceder de los 
Cceloceras, y los Harpoceras de los Arieiiies, con los que tienen 
estrecho parentesco, y acaso todo el g"rupp de Ammoniies deri- 
va de la Clytnenia del Paleozoico. Estas consideraciones, mu- 
chos años hace sospechadas por eminentes paleontólog'os, nos 
hacen ver con cuánta dificultad pueden reconocerse las espe- 
cies en individuos muy jóvenes y cuan arbitrario es formar 
especies en vista de un ejemplar aislado, cuya edad y cuyo 
desarrollo son desconocidos. 



ESPECIES RECOGIDAS EN SIERRA MEDIANA Y ALCORAYA 

Sierra Mediana. 

Phylloceras Rouyanmn D'Orb. 

— Tühys D'Orb. 
Desmoceras Emmerici Rasp. 

— difficilis D'Orb. 
Desmoceras, a, h, c y d. 
HopUtes, a. 

— cryptoceras D'Orb. 
Holcodiscus (de fuertes costillas y tubérculos). 

— (costillas menores, sin tubérculos). 
Heteroceras, ay b. 



DE HISTORIA NATURAL. 

TurriUtes. 

Macroscaphiies . 

Baculites neocomiensis D'Orb. 

Ptychoceras, ay h. 

Pachydiscus (?) . 

Diivalia dilatata Blain. 

— var. muy pequeña. 
BelemnUes pisUUiforims Blain i?). 

— ayl. 
Pleurotomaria. 
Cerithmm a y b. 

Tere hratida tamarindiis. 
Trochosmilia {?)-Cidaris ind. 

De la Alcor aya. 

Ammonites Suh-Royerianus Hallada. 

Ptychoceras, a. 

HopUtes. 

Orlitolina conoidea A. Gras. 

r 

— discoidea A. Gras. 

— I en ticii laris B 1 u m ( ?) . 
Natica, Crinoides y Poliperos. 



327 



N. B Al imprimir la noticia acerca del Triásico superior 
de Sierra Neg-ra (Abril 1906), se omitió involuntariamente el 
adjunto dibujo con su explicación. 




La Sierra Negra de Aspe, vista á un kilómetro de su extremo N. 

A, Mármoles negros venosos en gruesos estratos casi verticales.— B, Calizas tabu- 
lares obscuras.— C, Colina de areniscas rojas micáceas y areniscas claras superiores al 
Keuper.— D, Margas irisadas calizas dolomiticas y yesos del Keuper.— F, Fragmentos 
diversos. 



328 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Otra. En el dibujo representado en la pág\ 158 del Boletín 
(Marzo 1906) advertirán los lectores una equivocación, pues las 
lomas situadas á la extrema derecha del dibujo deben repre- 
sentar la estratificación del Nummulítico con una pendiente 
contraria, con arreg'lo á lo que en el texto se dice. 

Otra. En la nota de la pág-. 217 se citan algunos foraminí- 
feros del Mioceno de Cartag-ena, y entre ellos aparece la espe- 
cie Amphistegina Haiieri D'Orb. en vez de la RohiUina calcar 
D'Orb., que es la que positivamente se encuentra. 

Por olvido se omitió la especie Ostrea digitaUna Dub. entre 
los fósiles del Mioceno de las Atalayas, pág-. 215, lín. 7. 



Boletín bibliográfico. 

Junio. 

Académie des Sciences. París. fComptes rendas.) T. cxLii, n° 18.— Chauveau: 
Kapports simples des «actions statiques» du muscle avec l'énergie qui 
les produit.— CoLLET et Lee: Sur la composit. chim. de laglauconie. — 
LuGEON et Argand: Sur la grand nappe de recouvr. de la Sicile. — Ter- 
MiER et Frih^dei,: Sur l'exist. de pliénom. de charriage autérieurs au 
Stéphanien.=N° 19. — Bouvier: La nidificat. des abeilles á l'air libre. 
Lacro;x: Les conglomeráis des explos. vulcan. du Vésuve. — Metc hni- 
koff: Recherch. sur le blauchiment hivernal des poils et des plumes. 
Cirkra: Sur un mouvem. microsismi'jueimport.=lN'*' 20.— Ddbard: Sur 
le genre Mascarenhasia.—FmEDEL: Sur un cas d'organe vert dépourvu 
de pouvoir assimil.^DE Wildkman: Les malad. du caféier.— Janet; 
Remplacem. des muscles vibrat. du vol par des colonnes d'adipocy- 
tes, chez les Fourmis. — Leger: Sur une nouv. Myxosporidie de la 
Tanche commune.— De Lamothe: Les terrasses de la vallée du Rhóne. 
Haug: Sur les relat. tectoniques et stratigraph. de la Sicile et de la 
Tunifíie.— LuGEON et Argand: La racine de la nappe sicilienne. — 
Maillet: Sur les grandes crues de saisou froide dans les bassin de la 
Seine et de la Loire. -Dienert: De la minéralisations des eaux souterr. 
et des causes de sa variat. — Martel et van den Broeck: Sur les abi- 
mes des Abaouets. 

American Naturalist (The). Boston. Vol. xl, n° 473, 1906.— Baker: 
Applicat. of Vries's Mutation Theory to the MoUusca.— Kepner: Notes 
on the genus Lejytophrys.—ÁSDUE^s: Egg-]ay¡ng of Crayfish.— Aleen: 
Sowerby's Whale on the American Coast. - Cushman: Fresh-water 
Rhizopods of Nantucket. 

(Continuará.) 



Sesión del 4 de Julio de 1906. 

PRESIDENCIA DE DON FLORENTINO AZPEITIA 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué 
aprobada. 

Admisiones y presentaciones.— Fueron admitidos como socios 
numerarios los Sres. D. Manuel Benito y Piñal, de Sevilla, y 
D. José Gascón Martínez, director de la Granja Ag-rlcola de la 
región leonesa, propuestos, respectivamente, por D. Enrique 
€rú y D. Federico de Arag-ón. 

Por indicación del Sr. Calderón, y á propuesta del mismo y 
de los Sres. Azpeitia y Bolívar, fué admitido socio correspon- 
diente extranjero el Dr. Henry St. Washing-ton, muy conocido 
por sus trabajos petrog^ráficos y químicos. 

Comisión del Noroeste de África. — Esta Comisión celebró sesión 
el 28 de Mayo último bajo la presidencia del Excmo. Sr. D. Ma- 
nuel Allendesalazar, actuando de secretario el limo. Sr. Don 
Emilio Ribera, en ausencia, por enfermedad, del Sr. Bolívar; 
en ella tomó posesión de su carg-o de Vicepresidente el elo- 
cuente diputado por Yalladolid D. José Muro, cuyo concurso 
ha sido tan eficaz para conseg'uir que en los actuales presu- 
puestos del Ministerio de Estado se atienda á los fines de esta 
Comisión, consig-nándose una partida para ellos y otros glastos 
que el Sr. Ministro determine, y se dio cuenta de que de ella 
se habían destinado por el Sr. Duque de Almodóvar 20.000 pe- 
setas para dicha Comisión. Se dio cuenta también de que la 
Diputación provincial de Orense, por g-estiones de su Vicepre- 
sidente D. Juan Tabeada, había destinado 3Ü0 pesetas á los 
mismos fines, que ya se hicieron efectivas. 

El Sr. Comisario presentó el balance de cuentas, del que 
resultaba una existencia en caja de 21.800 pesetas, de las que 
había que deducir 3.961,25 por diversos conceptos acreedores, 
producidos por g-astos hechos en Mog'ador durante el año 
que corre. • '; 

Propuso el mismo, el plan de campaña de los próximos 
otoño é invierno, que debía, en su sentir, fundamentarse sobre 

T VI. -Julio, 1906. 23 



330 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

la base de una misión fija en Mogador, ya que lo limitado 
de los recursos no consiente otras expediciones que resulta- 
rían costosísimas. Esta misión habrá de permanecer allí nue- 
ve meses, de los que los seis primeros, á partir de Septiembre, 
han de ser sufragados con los fondos del corriente ejercicio, 
presupuestándose para ello 1.500 pesetas mensuales. La explo- 
ración habrá de dirig-irse, de acuerdo con indicaciones del Mi- 
nisterio de Estado, desde Mog-ador hacia el Suss, en sentido 
de aproximación al Sahara. La Junta aprobó en todas sus par- 
tes el plan propuesto por la Comisaría, y como después de cu- 
bierto el presupuesto para estos trabajos, quedasen aún dispo- 
nibles unas 2.000 pesetas, se acordó su empleo en la exploración 
g-eológ-ica de los territorios cercanos de nuestras posesiones 
del Norte de África ó de Canarias. 

En cumplimiento de estos acuerdos, el Sr. Martínez de la 
Escalera realizará la expedición á Mog-ador, y el Sr. Fernández 
Navarro ha salido para Canarias con ánimo de visitar las islas 
más occidentales. 

Está terminado el inventario de las colecciones de rocas y 
minerales recog-idos en el Norte de África durante las expedi- 
ciones del Sr. Fernández Navarro, y de las plantas traídas de 
Canarias por los Sres. Sobrado y Cabrera, y se está haciendo 
el de los animales, que por ser muy numerosos y exig-ir muchos 
de ellos previa preparación, se encuentra menos adelanta- 
do, proponiéndose la Comisión publicarlos cuando estén ter- 
minados. 

Notas y comunicaciones.— El Secretario presentó dos trabajos 
remitidos por D. Daniel Jiménez de Cisneros, con el título de 
«Datos para el estudio de la Geolog-ía del Sudeste de España», 
y «Excursiones al terreno arcaico de Macael y Soraontín (pro- 
vincia de Alicante)». 

—Se dio cuenta de haber recibido la Sociedad varios clichés, 
enviados generosamente por el Rvdo. P. Gelabert, para que 
figuren en el estudio que sobre la región volcánica de Gerona 
preparan los Sres. Calderón, Fernández Navarro y Cazurro, 
acordándose que constara en acta nuestro agradecimiento al 
Sr. Gelabert. 

—El Sr. de las Barras leyó una nota titulada «Una moleta 
•prehistórica de Sevilla». 



DE HISTORIA NATURAL. 331 

— El Sr. Calderón dio las sig'uientes noticias sobre terre- 
motos recientemente sentidos en España: 

Durante el raes de Mayo se percibieron dos sismos en Galicia 
de que dieron cuenta los periódicos: uno, en Santiag-o, el día 21 
á la una y diez minutos de la tarde, de breve duración, pero 
de bastante intensidad, en dirección SE. á NO. El tiempo de 
duración, contando el del ruido que precedió y sig-uió al tem- 
blor, se calcula en doce seg-undos. Aunque el sobresalto fué 
g-eneral en toda la ciudad, no se ha resentido ning-ún edificio 
ni monumento histórico, 

El otro sismo fué experimentado en La Coruña -y sus inme- 
diaciones al mediodía del 22 de Mayo, siendo también de es- 
casa duración. 

En el mes de Junio último se percibieron en la provincia de 
Almería las dos sacudidas signiientes: 

En Cuevas de Vera, durante la noche del día 7, llovió torren- 
cialmente, cayendo alg-unas chispas eléctricas y sintiéndose 
varios temblores de tierra. El fenómeno se repitió por dos veces 
en la mañana del sig-uiente día, durando la primer sacudida 
unos cinco seg-undos, seg*ún las noticias comunicadas á, los pe- 
riódicos. El movimiento fué de oscilación de Slí. á NO. 

Al mismo tiempo, sin duda, se sentían en Huercal Overa, 
dicen que entre nueve y media y diez de la mañana, dos vio- 
lentos terremotos de escasa duración, precedidos de fuertes 
ruidos subterráneos. El pánico en el vecindario fué g-rande, 
pero no teng-o noticia de que el fenómeno haya ocasionado 
daños materiales. 

Por último, consig'uaré, con referencia á noticias particula- 
res del Sr. Bartolomé !y del Cerro, que en el Observatorio de 
Fabra, en el Tibidabo, se reg-istró una trepidación durante el 
terremoto de California, habiendo podido inferir allí que se 
trataba de alg-ún sismo, cuyo epicentro estaba muy distante. 

— También el Sr. Calderón dijo haberle comunicado el señor 
Bolívar, la sig-uiente noticia histórica sobre la caída de un me- 
teorito: 

«De todo lo sobredicho hubo aig-unos presag-ios harto nota- 
»bles porque el martes 27 de Mayo, en la tarde, cayó un rayo 

»sobre la ig-lesia del Aseo de Valencia A 2Q de Mayo de 1520, 

»viernes por la mañana, comenzó á tronar y á pedrear, y súbi- 
»tamente en una heredad, que estaba entre el condado de Oli- 



í^2 boletín de la real sociedad española 

»va y ducado de Gandía, cayeron de las nubes tres piedras de 
»color á manera de pedernal. Fray Antonio de Guevara, coro- 
»nista del Emperador y obispo de Mondoñedo, vio colg-ada la 
»una en Santa María á una leg-ua de Oliva, que por lo menos 
»pesaba una arroba, y todos los que venían allí en romería 
«hurtaban de ella lo que podían, por lo cual la colg-aron de lo 
»más alto de la ig-lesia con una cadena.» {Historia del Empera- 
dor Carlos V, Rey de Es¡Mña, escrita por el Maestro D. Fray 
Prudencio de Sandoval, Obispo de Pamplona. Madrid, 1846, 
tomo II, pág'. 264.) 

— El Sr. Ribera (D. Emilio), leyó la nota sig-uiente: 

El Gobierno del África occidental francesa acaba de nombrar 
á M. Gruvel, profesor de la Facultad de Ciencias de Burdeos, 
para que reorg-anice y dirija, durante diez, años las pesquerías 
de Arg-uin, con permanencia en ellas cada año durante un mí- 
nimo de tres meses. 

Además, se ha encarg-ado al mismo profesor la creación en 
París de una oficina de investig-aciones y de org-anización para 
las pesquerías de todas las posesiones de Francia en el Oeste 
africano, en la cual ha de haber un Museo, un Archivo, bien 
documentado y un Laboratorio de piscicultura, viniendo asi- 
mismo obligada la oficina á contestar á cuantas consultas se 
la dirijan relativas á pesquerías y á explotaciones con ellas 
relacionadas. 

Como se ve, no descuidan nuestros vecinos nada de cuanto 
conducir pueda al mejor aprovechamiento de los productos 
naturales de los países en que dominan, y ello, además de 
servirnos de ejemplo saludable, nos interesa en esta ocasión 
más de lo que parece, porque Arg-uin se halla en los linderos 
meridionales del Sahara atlántico, muy cerca de nuestro Río 
de Oro, y no muy lejos de Canarias. 

■^El Sr. Escribano, en nombre del Sr. Gredilla, participó que 
actualmente se encuentra en Madrid el naturalista sueco doc- 
tor Robert Fries, de la Universidad de üpsala, el cual ha ve- 
nido con objeto de sacar copia de varios autóg-rafos de Linneo, 
que existen en el Archivo del Jardín Botánico. 

— Fué leído un trabajo de D. Ag"ustín Cabrera sobre «La 
extinción de varias especies de la ñora Canaria». 

—El Sr. Rioja presentó alg-unos ejemplares de cenizas y 
lavas procedentes de la última erupción del Vesubio, que le 



DE HISTORIA NATURAL* 333' 

han sido remitidas desde Italia por el Conservador de la Esta- 
ción Zoológ-ica de Ñapóles, Sr. Lo-Bianco. 

— El mismo Sr. Rioja dio cuenta de las vicisitudes porque 
ha pasado, desde su fundación á la fecha presente, el Labora- 
torio de Biolog'ia marina de Santander, de que es director, 
extendiéndose en largas consideraciones sobre el particular y 
presentando numerosas fotografías, láminas y planos, así como 
trabajos relacionados con la instalación de dicho laboratorio y 
de los estudios que se llevan á efecto en el mismo. El Sr. Rioja 
solicitó el concurso de la Sociedad para lasg-estiones que viene 
practicando cerca de los Poderes públicos, á fin de que sea 
dotada aquella Estación de los recursos indispensables para 
su vida y sostenimiento. 

El Sr. Presidente, en nombre de la Sociedad, ofreció al se- 
ñor Rioja el apoyo y concurso que desea, indicándole que con- 
vendría concretase la forma y manera en que han de prac- 
ticarse. 

— El Sr. Bartolomé del Cerro dio cuenta de las g'estiones que 
ha realizado para la traslación de la palmera bifurcada que 
figuró en la decoración de la calle de Toledo durante las pasa- 
das fiestas reales, al Jardín de la Universidad, donde ha que- 
dado colocada. 

Notas bibliográficas.. — D. Emilio Ribera leyó las sig-uientes: 

Para que la Sociedad tenga noticia de cuanto en el .extran- 
jero se hag'a relacionado con el estudio científico de Marrue- 
cos, á que tanta atención viene aquella dedicando, me ha pa- 
recido oportuno dar conocimiento de la reciente publicación 
del libro que paso á indicar. 

«Explorations au Maroc (Dans le Bléd es Sibaj», par Louis 
Gentil, membre de la mission Segonzac. — 1 vol. en 4." menor 
de xv-364 pág-inas con 223 fig'uras. París, Masson 1906, 12 
francos. 

Este libro es una descripción de los cuatro viajes que 
el autor ha hecho por Marruecos, más que un estudio científico 
de las reg-iones recorridas. Consig-na, sin embarg-o, de ellas nu- 
merosos datos g"eográficos y g-eológicos, anunciando haber re- 
conocido la existencia de la serie casi completa de las forma- 
ciones, desde la Silúrica á la Eocena, y de diversas manifesta- 
ciones volcánicas. Ha recorrido el Norte entre Tánger y 



334 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Tetuán; el alto Atlas marroquí; la vertiente meridional de la 
cordillera en el Suss en una extensión de 300 km., y la cadena 
que él llama Djebel Sima, entre el Atlas y el Antiatlas, donde 
pretende haber sido el primer europeo que ha explorado. La 
edición resulta muy cuidadosamente publicada. 

— El Secretario participó haberse recibido dos ejemplares 
del Manual que, bajo el título «El microscopio», acaba de pu- 
blicar la conocida Casa editorial de Barcelona, «Sucesores de 
Manuel Soler». 

El Manual de referencia, escrito por nuestro ilustrado con- 
socio D. Ernesto Caballero, como destinado á servicio de los 
principiantes en el estudio de la microg-rafía, y á vulg-arizar 
esta clase de conocimientos^ está hecho con toda claridad, y 
contiene, narradas en forma amena y sencilla, las principales 
cuestiones que se relacionan con el manejo del microscopio y 
la teoría de este instrumento. 

Secciones. —La de Zaragoza celebró sesión el día 30 de Mayo, 
bajo la presidencia de D. Vicente de Val y Julián. 

El P. Navas presenta el prospecto y dos láminas de la obra 
«Les Papillons de la Terre», que empieza á editarse en Stuttg-art 
(Alemania), bajo la dirección de Adalbert Seitz. 

Para hacer notar la exactitud de las figuras en color, presenta 
un ejemplar vivo de la Saturnia pyri ahora abundante en Za- 
ragoza. 

La obra constará de dos partes: Lepidópteros paledrticos, con 
más de 100 entreg-as á 1 franco cada una, y 226 láminas en co- 
lor, y Lepidópteros exóticos, de unas 300 entregas á 1,60 francos. 
Estos últimos, para comodidad de los suscriptores, se dividen 
en cinco secciones: Ropalóceros, Esfíngidos, Bombícidos, Noc- 
turnos y Geométridos. 

La primera parte dará la descripción y figuras en color de 
unas 10.000 especies, y la seg-unda de más de 20.000. 

Es una obra que ha de traer inmensa utilidad á los entomó- 
log-os, y creará nuevas aficiones entre los que aman el estudio 
de los seres naturales. A los simples colectores y aficionados 
seg-uramente introducirá en el estudio más íntimo y exacto 
de los Lepidópteros. 

—La misma Sección celebró sesión el día k8 de Junio, bajo 
la presidencia de D. Pedro Ferrando. 



DE HISTORIA NATURAL. 335 

El P. Navas hizo el elog-io del Dr. Pedro Kempny, entomó- 
iog-o vienes recientemente fallecido, y dio cuenta de una ex- 
cursión realizada en dicho día por la orilla del Ebro y soto de 
Almozara. Lo más interesante de ella ha sido la captura de 20 
ejemplares de un Neiiróptero 7iemoptérido ( Bitlacus tipularins). 
especie muy local y circunscrita, propia de esta época. 

— El Sr. Ferrando presenta un ejemplar de Panabasa arg-entí- 
fera de los filones de minerales cobrizos descubiertos en el tér- 
mino de Alpartir, pueblo de la provincia de Zarag-oza, situado 
en las estribaciones orientales de la sierra de Alg-airén, y en 
el límite que separa el siluriano del triásico. Con este motivo, 
hace alg'unas consideraciones sobre la g-ran diferencia que se 
observa respecto de la riqueza petrog-ráfica y minera de la re- 
g-ión occidental de la provincia, constituida por terrenos pri- 
marios y secundarios, y la del resto de la misma recubierto 
por formaciones terciarias y cuaternarias. 

— k propósito del trabajo sobre huevos anómalos que ha pu- 
blicado recientemente el P. Navas, el citado Sr. Ferrando da 
noticia de la notable obra de Georg" Krause, titulada «Oolog-ia 
universalis palearctica», que Fritz Lehmann está publicando 
en Stuttg-art, y de la cual mostró una de las láminas que re- 
presenta anomalías de coloración en los huevos del Larusridi- 
lundus L. 



Notas y comunicaciones. 



Noticia acerca de la Estación de Biología marítima de Santander 

POR 

JOSÉ RIOJA V MARTÍN 

La fundación. — La Estación fué creada por I?.eal decreto de 14 
de Mayo de 188G, siendo Ministro de Fomento el Excmo. señor 
D. Eug'enio Montero Rios, como resultado de las prolongadas 
g-estiones del sabio catedrático Sr. González de Linares, que 
hizo ver la carencia absoluta en España de centros de este 
g-énero, tan prodig-ados ya entonces en el extranjero. 

Se le asig-naron en dicho Real decreto los tres fines sig-uien- 



2'S6 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

tes: 1.° Estudio y enseñanza de la fauna y flora de nuestras 
costas y mares adyacentes. 2.° Aplicación de estos conocimien- 
tos al desarrollo de las industrias marítimas. 3." Formación 
é incremento de las colecciones científicas de los Museos y 
establecimientos de enseñanza. 

Personal. — Componen el personal de la Estación, en cumpli- 
miento de lo dispuesto en el decreto de creación: un Director 
nombrado por concuiso entre catedráticos de Universidad de 
la sección de Naturales de la Facultad de Ciencias; un Ayu- 
dante, carg'o también que se provee por concurso entre licen- 
ciados ó doctores en Ciencias Naturales, y un Conserje-orde- 
nanza, los cuales perciben 1.500, 2.500 y 1.000 pesetas, respec- 
tivamente; en concepto de g-ratificación , él primero, y de 
sueldo los dos últimos. 

Al fallecimiento de su primer Director é instaurador D. Au- 
g-usto González de Linares, nombrado en 21 de Junio de 1887, 
le he sucedido en virtud de nombramiento interino de 18 de 
Mayo de 1904, y por confirmación en el cargo, como conse- 
cuencia del oportuno concurso, con fecha de 1." de Agosto de 
dicho año. 

La plaza de Ayudante fué ocupada por mí desde 21 de Junio 
de 1887, en que la obtuve por concurso, hasta 1897 en que por 
mi traslado al Museo de Ciencias Naturales quedó vacante, 
siendo nombrado para sucederme, con fecha de 21 de Diciem- 
bre de 1900, D. Luis Alaejos y Sanz, que la tiene á su carg-o en 
la actualidad. 

La de Conserje hace diez y siete años que viene desempe- 
ñada por el licenciado de la Armada D. Timoteo Estanillo. 

A este peráonal le están encarg-ados los servicios necesarios 
para el cumplimiento de los fines antes apuntados, fig-urando 
entre los comprendidos en el g-rupo primero el de dar la ense- 
ñanza á los alumnos pensionados por el Ministerio cada año 
para ocupar durante seis meses (antes ocho), las dos plazas 
establecidas, á cada una de las cuales consig'nánse en la ac- 
tualidad 1.000 pesetas (antes 1.500), en el presupuesto del 
Estado. 

En ellas se han sucedido los señores sig-uientes: D. Manuel 
Janer y D. Lucas F. Navarro, en el curso de 1890-91; D. Baldo- 
mcro Cañizares y D. José Hernández Alvarez, en 1891-92, en 
cuyo curso estuvo también comisionado D. Manuel Cazurro 



DE HISTORIA NATURAL. 337 

para terminar su trabajo sobre la Anemonia suJcata, publicado 
en los Anales de esta Sociedad, el que había estado anterior- 
mente unos meses en la Estación como Ayudante interino 
durante una comisión mía en Ñapóles y en la cual me sucedió 
á mi reg-reso; D. Lucas F. Navarro, por segunda vez; D. José 
Fusety el Sr. Asua, en el de 1892-93; el Sr. Fuset, porseg-unda 
vez, y D. Rafael Blanco y Juste, en el de 1893-94; D. Simeón 
Aurelio Jimeno Vázquez y D. Carlos Mig'uel Hernández, en el 
de 1894-95; D. Manuel Berraondo y D. Antimo Boscá, en el dé 
1895-96; D. Antonio García Várela y D. Luis Gimier, en el de 
1896-97; D. Luis Alaejos Sanz, por dos veces, ó sea en 1898-99 
y 1900-901; D. Celso Arévalo y D. Enrique Pons, ambos por 
dos veces, en 1904 la primera y 1905 la seg-unda, todos los 
cuales presentaron las Memorias respectivas y en su mayoría 
son ya catedráticos en diversos centros. En la actualidad ocu- 
pan dichas plazas D. Jerónimo Barroso y D. Antonio Zulueta. 
Además, en uso de las atribuciones que concede al Direc- 
tor el Real decreto de creación, se han puesto los medios de 
que dispone la Estación al servicio de muchas personas que 
han solicitado trabajar en ella, y así lo han hecho, entre otras, 
las sig'uientes: el distingniido Ing'eniero D. Doming-o Orueta, de 
Gijón, que independientemente de sus importantes investig-a- 
ciones y descubrimientos en otro orden de estudios, ha hecho 
trabajos orig-inales sobre Esponjas que, seg-ún noticias, son los 
únicos que se han publicado en España y en nuestros Anales, 
fuera de los artículos del Sr. Linares de que hablaré en otro 
lug-ar; los catedráticos D. Luis Simarro, D. José Madrid More- 
no; los médicos de Santander, Sres. Toca, Quintana, Lanuza, 
Santiuste, Tánag-o, Almiñaque, Reg"ii y otros que han hecho 
en la Estación el aprendizaje de la técnica microscópica; los 
de otras localidades Sres. Fernández Izquierdo, Perales, y 
Fernández Alcalde, discípulo éste último de D. Leopoldo López 
García, en Valladolid, que realizó en aquélla durante los vera- 
nos de 1904 y 1905, trabajos de investig-ación sobre los cris- 
tales de hemocromog"eno en la sangre de los animales mari- 
nos; el Director del Laboratorio químico-municipal de Valla- 
dolid; D. Eug-enio Muñoz Ramos y su ayudante D. Luis María 
Ruiz, el padre Juvenal, de la Orden de Escolapios y el padre 
Valderrábano, del coleg-io de San José de Valladolid, que ha 
estado en diversas ocasiones; el joven Sr. Lemus, etc. En la ^c- 



338 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

tualidad trabajan en la Estación, ya para hacer su aprendizaje, 
yapara realizar estudios propios, el médico D. Leoncio Santos 
Ruano y el oficial de marina D. Eladio Ceano Vivas, el cual al 
parque lo relativo al conocimiento de la técnica va adquirien- 
do el de la fauna y flora necesario para la resolución de los 
blemas de la pesca á que particularmente tiene singular 
afición. 

Trabajos realizados por el personal. — Constituyen la labor 
encomendada al personal los trabajos sig-uientes: 

1.° La recolección del material vivo, ya la hecha en excur- 
siones por la costa de España en otro lug-ar citadas, ya la que 
se hace constantemente en Santander, á la cual contribuyen, 
Director, Ayudante, Conserje, alumnos, pensionados, durante 
el tiempo que están afectos á la Estación, y todos aquellos 
pescadores que, en g-ran número le suministran, mediante 
una pequeña remuneración, los ejemplares que recog-en con- 
tinuamente al hacer su pesca, adquiriéndose por este econó- 
mico procedimiento, muchas de las importantísimas especies 
de la fauna profunda recog-idas por el Challenger, Travailleur, 
etcétera, y otras no descritas aún. 

Como consecuencia de todos estos esfuerzos se ha reunido 
un abundantísimo material, que constituye de un lado la 
colección típica, y de otro la de ejemplares repetidos, utiliza- 
dos para envíos á los centros de enseñanza. 

2." El mantenimiento en vivo de los ejemplares, para lo 
cual, por lo mismo que hasta ahora ha carecido la Estación de 
acuarios, convenientemente instalados por no disponer de loca- 
les propios, ha sido doblemente trabajoso el procedimiento de 
renovación del ag-ua. No obstante esto, hanse mantenido en 
tal forma bastantes especies que han lleg-ado á veces hasta un 
centenar, seg-ún se ve en la fotog-rafía y en los números de La 
Ilustración Española de 22 de Noviembre de 1905 y de Julio de 
dicho año de Por esos Mundos, que mostré ala Sociedad; cons- 
tituyendo en los años en que fui Ayudante, el atractivo de 
numerosos visitantes y proporcionando á los naturalistas de 
la Estación, por la ventaja de la separación en recipientes di- 
versos, datos importantes, sobre todo en lo referente al estudio 
de la reproducción de las mismas, como se ha lleg-ado á poder 
hacer ostensible, no sólo in situ, sino hasta en algunos de los 
repetidos envíos de ejemplares vivos pertenecientes á diversas 



DE HISTORIA NATURAL. 33D 

especies, hechos á esta Sociedad, al Museo de Ciencias Natura- 
les y á la Cátedra de Zoolog-ía de Madrid que para sus prácticas 
las ha recibido. Fig-uran entre las enviadas para este último 
fin, especies de las indicadas por el ilustre naturalista mi 
amigo el Sr. de Buen, en su nota del número anterior de este 
Boletín. 

3." La conservación del abundante material que á diario 
se recog-e y adquiere, seg*ún los procedimientos del doctor 
Lo Blanco, de la Estación zoológ-ica de Ñapóles, que tanta im- 
portancia han dado á aquélla. 

4." La investig'ación, ya en vivo, ya en los diversos géneros 
de preparaciones temporales ó definitivas que la técnica micro- 
g-ráfica enseña, lo cual lleva aparejada la confección de notas, 
dibujos, acuarelas y fotografías, macro y microscópicas; de 
cuyos datos está materialmente abarrotada la Estación, ha- 
biéndose utilizado para ello, á más del personal propio de la 
misma, otro supletorio, ya pagado con cargo á la subvención 
municipal, ya gratuito, en el que ha figurado á la cabeza la 
viuda del Sr. Linares, que asiduamente lo ha hecho en la úl- 
tima forma en vida de su esposo y continúa haciéndolo en la 
actualidad, sin que hasta ahora haya obtenido recompensa 
alguna por este trabajo. 

Dicho material, que será utilizado al publicar los trabajos 
emprendidos, conforme se vayan éstos concretando como ya ha 
sucedido y á medida que lo consienta el incremento que haya 
de darse en lo sucesivo á la relativamente reducida Biblioteca 
de que hasta ahora dispone la Estación. 

A pesar de que })or la insuficiencia de la Biblioteca y por las 
condiciones personales de modestia del Sr. González de Lina- 
res, que le llevaban hasta desconfiar de su propia labor, siem- 
pre escrupulosa y concienzuda, así como por la necesidad de 
atender á los múltiples trabajos del laboratorio, apenas se han 
exteriorizado los innumerables estudios realizados en la Esta- 
ción, debe hacerse mención, á más de aquéllos exclusivos del 
Sr. Linares, de que se ha dado cuenta en oportunos artículos 
necrológicos, de los siguientes: Los catálogos de Celentéreos y 
Equinodermos, presentados por él al Ministerio en 1886, como 
Datos imra la descripción de la fauna marina de España, que he 
presentado en la Sociedad con esta nota: El interesante infor- 
me enviado al Sr. Ministro, con fecha de 21 de Marzo de 1889, 



310 boletín de la real sociedad española 

fundamentando la instalación en la costa Cantábrica de la 
primera Estación bioióg-ica marina en atención á la importan- 
cia y relativa facilidad de la exploración constante de la fauna 
de los g-randes fondos próximos, que sucesivamente Ueg-an 
hasta el de 5.000 m., todo lo cual hase comprobado después en 
la práctica á pesar de la carencia de medios: El emplazamiento 
gTáfico de los numerosos drag-ados y labores de recolección 
de animales litorales y pelágicos, hechos en la excursión ex- 
ploratoria de la costa que duró próximamente el primer semes- 
tre de 1888, realizada por el Sr. Linares y por mí en cumpli- 
miento de lo dispuesto en el decreto de creación á fin de pre- 
sentar á su terminación, debidamente basado, el informe que 
se acaba de mencionar del sitio en que debiera instalarse la 
Estación: La lista de las 451 especies de invertebrados en dicha 
excursión recogidas, estudiadas y conservadas, con indicación 
de las correspondientes á las distintas regiones y exploracio- 
nes, que acompaño al Atlas aludido con el emplazamiento de 
aquéllos en las cartas hidrográficas respectivas y al de acuare- 
las de muchas de ellas; todo lo cual constituye un interesantí- 
simo trabajo relativo á Laredo, Santoña, Colín dres, Santander, 
San Vicente de la Barquera, Ferrol, Santa Marta de Ortig-ueira, 
Cariño, Coruña, Arosa en los diversos sitios de su ría, Vig"o y 
Pontevedra á lo larg-o de las suyas, Cádiz, Algeciras y aún 
Valencia (visitada con anterioridad á esta excursión), según 
se ha mostrado con la presentación de los mencionados traba- 
jos en esta sesión, y que no ha sido publicado por las razones ya 
dichas en otro lugar, como tampoco el catálog-o provisional que 
hemos hecho ambos desde 1890 de las colecciones de esta casa 
constituidas con la g-ran base de lo recogido en esta y otras 
exploraciones y con lo que á diario se recoge ó adquiere en 
Santander: La lista de 113 especies de Celentéreos que el señor 
Alaejos y yo dimos como pequeño avance del catálog-o que en 
la actualidad estamos rehaciendo, al reinstalar, ordenar, aña- 
dir y estudiar lo recog-ido con posterioridad á la confección del 
antes referido catálog-o: Los muchos estudios sobre Esponjas, 
hechos por el Sr. Linares, de los cuales sólo se ha dado alguna 
muestra con la publicación de dos artículos en El Glodo, en 
ocasión de la Exposición de Filipinas, sobre esponjas de dichas 
Islas, entre las que fué descripta la nueva especie Farrea Bala- 
guerii, por cuya razón se han remitido á la Sociedad dichos ar- 



DE HISTORIA NATURAL. 341 

tículos por si estima conveniente reproducirlos. (Ya se lia men- 
cionado en otro lug-ar lo publicado por el Sr. Orueta, de Gijón, 
á lo que habrá de añadirse la nota que el Sr. Arévalo ha presen- 
tado á la Sociedad sobre las espíenlas de alg-unas esponjas ca- 
lizas que la Estación le ha remitido á tal fin): Estudios sobre 
actinias diversas, como el publicado por el Sr. Cazurro en los 
Anales de esta Sociedad sobre la Anemonia sulcata y la pequeña 
nota dada por mí hace poco tiempo en este Boletín sobre la 
variedad libre de la iSaf/artía parasiiica: Otros &ohYeB.\ávoideoíi 
de Ñapóles y de Santander, tanto del Sr. Linares como de otras 
personas que hemos trabajado en la Estación, entre cuyos tra- 
bajos fig-ura el que tiene presentado para su publicación el 
Sr. Arévalo y otros que están en vías de confección, y que, á ser- 
nos posible, terminaremos el Sr. Alaejos y yo: Alg-unos sobre 
Gusanos, como el publicado por el Sr. Alaejos sobre Polinoinos 
de Santander: Otros sobre Crustáceos, como el anatómico sobre 
la Galatea strigosa, por mí emprendido y aun no terminado: El 
de Nudibranquios de Santander, empezado de antig-uo por mí: 
Y múltiples notas inéditas sobre peces y, principalmente, sobre 
los diversos Cetáceos, allí recogidos y preparados sus esquele- 
tos, cual las especies Orea gladiator , Ziphivs cavirrostris, Glohi- 
cephalus melas, Tiirsio2)s ttirsio, BalenojAera mtiscuhis y B. ros- 
trata (ahora en estudio), de todo lo que he mostrado fotogra- 
fías en la sesión, así como de un cachalote, de que se dio por 
€l Sr. Linares y por mí una pequeña nota en la Sociedad. 

5." La enseñanza á los alumnos pensionados y otras per- 
sonas que hacen en la Estación su aprendizaje y la presta- 
ción de material y medios de estudio á los que realizan trabajos 
propios, seg"ún se ha hecho con los naturalistas en otro lug"ar 
citados. 

6." Las repetidísimas explicaciones dadas por los distintos 
individuos que constituímos el personal fijo y ag-reg-ado de la 
Estación á las innumerables personas de todas las clases so- 
ciales que la visitan, como prueba de lo cual he presentado 
las L700 firmas de g-entes, del pueblo en su mayoría, de entre 
muchas que en este último mes y parte del pasado han visita- 
do la Estación, y han hecho constar así su deseo de que se 
amplíe la pequeña instalación provisional, de la cual hablo 
en otro lugar. 

7.° Las conferencias en la localidad y fuera, de ella, entre 



342 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

las que fig-uran las que di eu 1904 oficialmente en Oviedo en 
cumplimiento de lo dispuesto por la Real orden de 29 de No- 
viembre de 1901, y en 1905 en Santander; la dada particular- 
mente en Seg-ovia por el Sr. Arévalo en dicho año; y las que, 
sin formar parte oficialmente de la Estación, pero como con- 
secuencia de mi adhesión moral á ella, di, como catedrático 
de Oviedo en los cursos de Extensión Universitaria de 1899 
á 1900, 1900 á 1901, y 1902 á 1903, siempre con ejemplares 
vivos que recogí en Gijón, y con proyecciones, no ya sólo de 
diapositivas, sino de preparaciones microscópicas directa- 
mente, y con láminas murales clásticas, en su mayoría hechas 
por mí, de todo lo que se dá cuenta en los muchos periódicos 
presentados en esta sesión. 

8.° El envío de colecciones y del material científico á los 
centros de enseñanza que lo piden, y del que se ordena servir 
por la Superioridad, como son buena prueba de ello los envíos 
de colecciones de numerosas especies, hechos á los siguientes 
centros: Coleg-io de Sautoña, 1891; Universidad de Sevilla, Cá- 
tedra de Histología de Valladolid (pequeños envíos de ma- 
terial para estudio, conservado convenientemente!. Instituto 
de Avila, ídem de Gerona, Escuelas Pías de San Antón, 1892; 
Universidad de Zaragoza, 1893; Instituto de Salamanca, Cole- 
g-ios de Escolapios de Getafe y Villacarriedo, Instituto de Ciu- 
dad Real, Museo de Madrid, Universidad de Valencia, 1894; Co- 
leg-io de Paúles de Limpias, 1897; Universidad de Granada, Ins- 
titutos de Toledo y Pontevedra, 1902; Universidad de Oviedo, 
Colegio de San José de Valladolid, Instituto del Cardenal Cis- 
neros de Madrid, Colegio de Ag-ustinos de Uclés y Universidad 
de Valladolid, 1904; Institutos de Burgos y de Murcia, Colegio 
de Salesianos de Santander, Normales de Maestras de Burg-os 
y Badajoz, 1905; Coleg-io de Agustinos de El Escorial, 1906; 
habiendo otras varias ya ordenadas por la Superioridad, ya 
pedidas por diversos centros que están sin servirse por falta de 
recursos. 

9.° Los fines de aplicación que señala el Real decreto de 
creación, los cuales no han podido desenvolverse como fuera 
de desear en atención al reducido personal, exceso de tra- 
bajo y falta de medios materiales para ello. No obstante, se 
ha contribuido á ellos en alguna medida con informes remi- 
tidos al Ministerio de Marina cuando lo ha solicitado, como el 



DE HISTORIA NATURAL. 343 

que por estar impreso muestro á la Sociedad, que es el pre- 
sentado por mí en unión de los Sres Borja y Domíng-uez 
al Excmo. Sr. Ministro de Marina en 1901, después de haber 
desempeñado á bordo del Infanta Isabel la comisión que nos 
fué conferida para el estudio de los problemas de la pesca de 
la sardina en Galicia, y en el cual se recopiló lo estudiado y 
representado gráficamente acerca del desarrollo de la Chipea 
Pilckardus en el extranjero. 

Dalos acerca de las instalaciones provisionales sucesivas de la 
Estación, y de los recursos ¡j material de que ha dispuesto y 
dispone en la actualidad. 

Como consecuencia del informe presentado por el Sr. Lina- 
res, de que se ha hablado, en el cual se tenían en cuenta, no 
sólo las altas consideraciones científicas, en otro lug-ar apun- 
tadas, sino también otras subalternas, pero no menos impor- 
tantes alg-unas, como el apoyo ofrecido por Santander, cuyo 
Ayuntamiento ha sostenido durante doce años un compromiso, 
que ha continuado cumpliendo alg-unos años después de ter- 
minado, de subvencionar á la Estación anualmente con 7.500 
pesetas; se fijó la residencia en dicha ciudad. 

Se instaló, al efecto, la Estación en 1889, en un hotelito si- 
tuado cerca de la seg-unda playa, propiedad de D. Antonio Gas- 
tar eda, alquilado en 1.500 pesetas anuales, renta que se 
aumentó después al levantar su dueño un seg-undo piso por 
exigfencias del abundante material de la Estación. 

Para dar idea de dicha instalación se han presentado diver- 
sas fotog-rafías, no sólo del exterior del edificio y de la forma 
en que se mantenían en vivo entonces los animales de que ya 
se ha hablado en otro lug-ar, sino de varios de los cuartos de 
trabajo y de colecciones, de la biblioteca, cuartos de aparatos, 
de estudio, de los de recolección, etc., y de parte del personal 
de entonces. Asimismo se han exhibido en la sesión los perió- 
dicos citados, y el de 22 de Octubre de 1904 de El Gráfico, que 
lo representan más ó menos. 

Por venta del hotelito antes indicado, se impuso una inme- 
diata mudanza, que con el carácter de provisionalísima se hizo 
en 1903 á un local inmediato, y de allí á otra casa situada en la 
Alameda del Sardinero, propiedad de doña María Labat, en la 



344 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

que tampoco hubiera podido subsistir, pues por lo húmedo é 
insuficiente del local, el Director, Sr. Linares, se veía obli- 
gado á tener en la casa que de antig-uo habitaba en el paseo 
del Alta, los libros y algunos aparatos, y á llevar en alquiler 
otros locales complementarios para contener los esqueletos de 
los Cetáceos de mayor tamaño. 

Por todas estas razones, y en vista de las condiciones del 
clima, y de las necesidades del centro, que imponen una pro- 
ximidad á las ag'uas de la bahía, en sitio donde acudan los 
pescadores y en donde pueda tenerse la embarcación de que 
haya de servirse, tuve siempre la idea de que la Estación no 
debía estar en el Sardinero, sino á ser posible, inmediata á la 
embocadura de la Dársena de Puerto Chico (donde hoy se 
halla), en cuyo sitio se reúnen al par que las expresadas "con- 
diciones, la de ag-uas relativamente puras, la cual no se log-ra 
desde este punto hacia adentro por los sedimentos de los lava- 
deros de mineral del Astillero y el desag-üe de las alcantari- 
llas. Los sitios desde Puerto Chico á la Mag-dalena, situados 
más hacia la entrada de la bahía, han sido siempre por mí 
descartados, en atención á la dificultad de comunicaciones y 
á su alejamiento de la población. 

Convencido de ello el Sr. Linares, al llamarme en Abril de 
1904 para que le ayudase y sustituyese, si era posible, había 
convenido conmig-o antes de su muerte en que se instalase la 
Estación en Puerto Chico, y me rog-ó buscase allí local con- 
veniente para hacerlo. 

En su consecuencia, al encarg-arme de la Estación en 20 de 
Junio de 1904, por el fallecimiento de mi inolvidable antece- 
sor, ocurrido en 1.° de Mayo, hube de llevar á cabo, antes de 
Julio, en que era preciso renovar el contrato anual de alquiler 
de la casa del Sardinero, una rápida y penosa mudanza de 
todo el material allí contenido, instalando lo necesario para 
los servicios activos de la Estación en los pisos tercero y quinto 
de la casa de D. Alejandro Valle, en la calle de Castelar, frente 
á la entrada de la dársena de Puerto Chico, que rentan L620 
pesetas anuales, y concentrando el resto, en el que fig-uran 
las colecciones de Esponjas y de g-randes Cetáceos, así como 
las de fósiles y otras particulares del Sr. Linares, en la casa 
núm. 51 del paseo del Alta, en que él vivió y murió, que cuesta 
730 pesetas de alquiler al año. 



DE HISTORIA NATURAL. 345 

Desde entonces, y al par que se han cumplido sin interrup- 
ción los fines y servicios que le están asig-nados á este Centro, 
se ha venido realizando, dentro de lo que la escasez de medios 
ha permitido, su instalación en dicho sitio, aunque provi- 
sional, como tiene que serlo hasta que no se dispong-a de loca- 
les propios. La he dado por terminada el 1." de Mayo último, 
desde cuya fecha está abierta la Estación, con sus acuarios 
anejos, para el cumplimiento de sus fines científicos, á los na- 
turalistas españoles y extranjeros, y asimismo al público en 
g-eneral para difusión de la cultura popular, seg-ún comuniqué 
oficialmente á la Superioridad por si tenía á bien insertarlo en 
la Gaceta, y lo manifiesto por medio de esta Sociedad al mundo 
científico. 

No siendo posible en este momento y en un. tra])ajo de esta 
índole detallar dicha instalación, me he limitado á mostrar en 
fotog"rafías y en los g-rabados de los ya referidos artículos sobre 
la Estación, la forma en que se hallan sus diversos servicios, 
los acuarios, cuarto de conservación, salas de colecciones, bi- 
blioteca, cuartos de aparatos de observación, de recolección, 
de estudio, de ejemplares duplicados para envío de coleccio- 
nes. Dirección, etc. 

Haré constar únicamente, que g-racias á la amabilidad del 
Ing'eniero jefe de las obras del puerto de Santander, Sr. Grin- 
(la, se nos ha concedido permiso en terrenos del dique para 
hacer la preparación del esqueleto de la Balenoptcra rostrata 
últimamente adquirida, y se ha improvisado una pequeña 
caseta mientras se termina la construcción de aquél, en la 
cual se han instalado los dos acuarios que en deficientísimas 
condiciones se tenían en el piso tercero de la casa destinado á 
la Estación, y otros dos mayores, en todos los cuales, y con 
ag-ua de mar previamente sedimentada en depósitos de cal 
hidráulica y sostenida constantemente en circulación y airea- 
ción, se mantienen bastantes especies de los diversos g-rupos 
zoológ-icos. 

Asimismo se ha expuesto una pequeña parte de las colec- 
ciones, constituyendo todo ello, aunque en pequeño, un atrac- 
tivo foco de instrucción para los numerosos visitantes, que 
deberá ser ampliado en un pabellón mayor de un modo más 
definitivo en otro sitio quizá, del dique, al terminarse éste. 

Prescindimos de las gestiones que vienen haciéndose para 

T. vi.-Julio, 1906. 21 



MU BOLLíTlN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

solucionar el insostenible estado económico presente de la 
Estación, de todo lo cual he mostrado documentos justifi- 
cativos y artículos de periódicos, y sólo nos resta dar las 
gracias á la Sociedad por el apoyo que ha ofrecido prestar en 
aquéllas, á fin de que se pueda compensar á este centro de la 
enorme diminución de 8.000 pesetas en dos años de sus ya 
escasos recursos, de la falta de percibimiento de otras 3.000 on 
la subvención municipal de 1904, á pesar de los buenos deseos 
de la Alcaldía, en atención al precario estado de aquella corpo- 
ración y de no haberse podido rvún abonar nada de la sub- 
vención de este año como consecuencia de dicho estado. 

Sólo indicaré, en tesis general, que esta Dirección aspira á 
colocar esta antig-ua y hasta ahora única Estación establecida, 
siquiera en las condiciones de vida que tenía, al encarg-arme 
de ella, pero de un modo seg-uro, ó sea en análogas á las que, 
aunque modestísimas, se ha creado la nueva Estación para 
la costa de África, pues no es justo que la nuestra, con tan 
múltiples fines que cumplir, esté dotada desde hace años, sólo 
con 2.000 pesetas para las atenciones de todo género de mate- 
rial á causa de considerabilísimas reducciones del respectivo 
crédito, al paso que se consignan 8.000 para la nuevamente 
creada. 

Repito, finalmente, la indicación hecha con motivo de la lec- 
tura de alguna de las reformas pedidas respecto á la conve- 
niencia de unir los esfuerzos aislados de los Ministerios de Ma- 
rina y de Instrucción Pública para el desarrollo de los proble- 
mas biológico-marinos y de las respectivas Estaciones biológi- 
cas, y, por consiguiente, de los marinos y naturalistas á ellos 
dedicados, en la que el primero de dichos Ministerios prestaría 
la valiosísima cooperación de los medios de pesca ó recolección 
de que carece el segundo, y éste, á su vez, pondría á disposi- 
ción de aquél el material científico, incluso la biblioteca de 
esta Estación y de las futuras que se establezcan y la compe- 
tencia de los naturalistas dedicados á estos estudios, todo lo 
cual no le será fácil improvisar al de Marina. 



DE HISTORIA NATURAL. 



317 



La dehiscencia y diseminación del «Papaver Rhoea:». 



JOSÉ ESTEVA, PRESBÍTERO 



Varias especies del género Papaver son interesantes por la 
curiosa dehiscencia de los frutos y diseminación de sus semi- 
llas. Así del Papaver, á lo que parece somiiiferum, se cuenta (1) 
que, apenas entra en sazón, entreabre en la parte superior de 
su cápsula é inmediatamente debajo del reborde saliente del 
disco que la corona, unos ag-ujeros, á manera de ventanillos, 
por donde se escapan las diminutas semillas tan pronto el 
viento ú otra causa cualquiera agita el largo tallo de la plan- 
ta. Si viene una llovizna, el reborde del disco acanalado deja 
escapar al suelo el agua, sin permitirla penetrar dentro de la 
caja ni humedecer lassemillas que están en su interior. Y caso 
de persistir la lluvia ó ser ésta desde el principio muy copiosa, 
ciérranse los postigos de los ventanillos, quedando así las se- 
millas completamente al abrigo de la humedad. 

Ignoramos se conozca en sus detalles la dehiscencia y dise- 
minación del Pajmxer Phoeas, si algo diferente no menos inte- 
resante que la ya descrita. Por ello hemos creído no sería 
fuera de caso dar cuenta á la Sociedad 
de algunas observaciones que sobre el 
particular llevamos verificadas. 

Como el 'Papaver somniferum, nues- 
tro P. Phoeas conserva herméticamen- 
te cerrados sus frutos hasta haber ter- 
minado la maturación de las semillas 
(fig. I.''). Llegado ya este caso las cu- 
biertas de la cápsula frutal se mustian 
y secan y, por consiguiente, se con- 
traen, resultando que la envoltura!lateral a (fig. 2.') se encoge 
hacia abajo, mientras el sombrerito]estigmatífero ¿se levanta. 
(Jiuedan, como consecuencia, bajo de éste, unos agujéritos pe- 
queños c, limitados lateralmente por los tabiques que del cen- 




Y\g. í.* 



(1) Lubbock: '•<La Vie des Plantes», plg 73 de la edición francesa. 



848 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

tro de la caja irradian á la periferia, dividiéndola en varios^ 
compartimientos y, arriba y abajo, por el disco y membrana 
de diferencia, respectivamente. Por estas rendijas salen esca- 
padas las semillas cuando el viento ag-ita la planta. 

Dos concausas ayudan ó, mejor, coadyuvan con el viento en 
su oficio de sembrar las diminutas semillas de la vulg'ar ama- 
pola. La circunstancia de vivir de ordinario esta planta [entre 
las mieses hace que el viento la obligue á dar repetidos g-olpes 
contra los lallitos de los veg-etales á que se asocia, lo cual, di- 
cho se está, no puede por menos de sacudir violentamente el 
fruto, obligándole á soltar hasta la última semilla. Por otra 
parte, la pequenez de las semillas del Papaver Rhoeas se presta 
á un fácil transporte por el viento, á lo que contribuyen no poco 
los múltiples y marcados entrantes y salientes, ó sean las ru- 
gosidades del tegumento de las mismas. 

Es, empero, el caso que, como el Papaver sonmiferum, el 
P. Rhoeas cierra también sus aberturas en tiempo de lluvia, 
aunque de un modo algo diverso. En esta última especie la 
humedad, dilatando los tejidos, obliga á la envoltura lateral de 
la caja á alargarse hacia arriba, saliendo á su encuentro hasta 
tocarla, ó poco menos, el disco estig-mático ó sombrerete su- 
perior, que por la misma causa se ve en la precisión de bajar- 
se. Cuando la lluvia no es muy intensa puede también esca- 
parse el agua, como en el Papaver somniferum, lateralmente, 
Pero como por vivir la amapola entre los cereales que con 
frecuencia experimentan, como es sabido, el fenómeno del 
vuelco, presenta de ordinario directamente al cielo sus aguje- 
ros diseminadores, de ahí que, para prevenir repentinos agua- 
ceros y suplir en lo posible la falta de dilatación instantánea, 
de los tejidos vegetales, haya tenido que recurrir la amapola 
á un artificio por demás curioso. 

Fúndase tal artificio en la impenetrabilidad de los gases por 
los líquidos, por efecto de la cual, cuando una gota de agua 
llega á alcanzar, á pesar de los pesares, uno de los agu- 
jeritos c de la caja frutal de la amapola, el aire interior 
de la caja, que no puede escaparse más que por el agujerito 
que pretende ganar la gota, se interpone; gota y burbuja 
de aire forman así una especie de burbuja y ampolla que 
queda k las puertas del agujerito en cuestión, la cual burbuja 
impide el acceso á cualquier intruso que de nuevo intentara. 



DE HI.STORIA NATURAL. 3.49 

forzar el paso. Mientras tanto esta burbiijita va reblandeciendo 
ios tejidos veg-etales inmediatos, que no tardan en absorber 
por completo las g"otas líquidas más próximas y cerrar hermé- 
ticamente los poros diseminadores, poniendo la semilla á cu- 
bierto de toda humedad. En tal caso vuelve á tomar el fruto 
■de la amapola una posición muy parecida á la que ofrecía en 
estado verde (fig-. 1/). 

Pero ¿á qué tantas precauciones para impedir el acceso del 
ngU-Si al interior de los frutos de los PapaveH Tal vez por lo 
■difícil, por no decir imposible, que resultaría á los tales frutos 
el deshacerse del líquilo, que en ellos hubiera penetrado, 
.y, sobre todo, por los g-randes perjuicios que les podría el 
-ag-ua irrog-ar. En efecto, sabemos que las semillas de los Pa- 
paver contienen un albumen por demás oleag-inoso; por otra 
parte, las semillas oleaginosas están sumamente expuestas 
al ataque de los mohos, sobre todo, y, como es natural, bajóla 
influencia de la humedad (1). De ahí que, á no tener el fruto 
■de los Papaver todas las defensas contra el ag-ua meteórica, 
muy pronto se habrían exting-uido sus especies, siquiera sean 
algunas tan abundantes y acomodaticias como la amapola. 

Es lo cierto que esta última especie teme tanto la humedad, 
sobre todo si es persistente, que huye siempre de los suelos 
impermeables. Ya lo han observado los agricultores, para 
quienes es un axioma que la amapola no prospera en tierras 
fuertes (impermeables), pero sí y muy bien en Vd.^ primas (per- 
jneables). 



Anomalías en las hojas de la «Onobrychis sativa» 



JOSÉ ESTEVA, PRESBÍTERO 

Dos particularidades hemos notado con relativa frecuencia 
■en las hojas de la Onohvychis sativa ó esparceta, y también pi- 
pirigallo común, que creemos dignas de especial mención. Es 
una de ellas la existencia simultánea de foliólos, á la vez opues- 
tos y alternos á lo larg-o del raquis ó costilla media de las hojas 

(1) Belzung: <<Anatomie et Physiologie Vegetales», pág. 962. 



350 boletín de LA REAL SUCIEDAD ESPAÑOLA 

de esta planta; y otra, la ramificación frecuente de alg-nno ó 
alg-unos de estos foliólos. 

Por lo que hace á lo primero, es lo frecuente el que las ho- 
juelas estén en esta especie opuestas. Sin erabarg-o, muchos 
son los casos en que dejan de serlo los dos primeros pares, 
.y aun á veces los pares sig'uientes hasta el octavo. Más- 
arriba ó más abajo del raquis no hemos encontrado hoja 
alg-una de Onobrychis en que los foliólos no estuvieran opues- 
tos. Lo que sí hemos notado alg-una vez, no muchas, es que, 
empezando por ser alternos los foliólos á la base del raquis, se 
yuxtaponen ú oponen; lueg-o viene uno ó dos pares de hojue- 
las no opuestas, para oponerse más arriba las restantes. 

Sin que pueda establecerse una reg-la g-eneral, parece no- 
tarse cierta tendencia á alternar sus foliólos en las hojas más 
g"randes y vig-orosas de esta planta. Nótase el fenómeno lo 
mismo en los pies que prosperan en suelo fértil, que en los 
que, escapados del cultivo, viven macilentos en tierras pe- 
dreg-osas y áridas. 

El primer foliólo alterno suele presentarse con alg-una ma- 
yor frecuencia, examinando la hoja desde la base y por su 
haz, á la izquierda del observador. Son, sin embarg-o, también 
frecuentes los casos en que se observa lo contrario. 

El desarrollo diferente que en épocas ó períodos dados de su 
existencia experimentan, con harta frecuencia, las dos capas 
laterales de parénquima que formando un triáng-ulo manifies- 
to, cuya base se dirig-e g-eneralmente hacia arriba, rodean al 
haz ó nervio central del raquis y oblig-a á torcer en sentidos 
muy diversos al conjunto y á las diversas partes de las hojas, 
parece ser, á primera vista, también la causa que provoca la 
oposición ó alternancia de los foliólos de la Onobrychis. No 
hay, sin embarg-o, tal cosa. La oposición total ó parcial, así 
como la alternancia más ó menos considerable y hasta el pun- 
to en que la misma se inicia y acaba, están ya perfectamente 
esbozadas y bien manifiestas en las hojas mucho antes de 
que extiendan su limbo. 

Y en cuanto á la ramificación de los foliólos de la Onobry- 
chis, si bien no es muy frecuente, dista de ser una rareza. Pro- 
vócala, como es natural, la ramificación ó ramificaciones late- 
rales del nervio central de alg-una de las hojuelas de estas hojas 
compuestas. Cada uno de estos nervios extiende lueg-o á sus 



DE HISTORIA NATURAL. 351 

lados una lámina ó limbo foliar, dando así orig-en á un foliólo 
doble y hasta en alg-ún caso triple. En una palabra, vése aquí 
un caso de una hoja simplemente compuesta con tendencia á 
recomponerse, lo que no deja de ser un caso notable. Es, á la 
verdad, raro dar con un foliólo cuyo nervio central se halle 
gubdividido dos veces, y hasta en los pocos casos que de esta 
naturaleza hemos visto siempre una de las nerviaciones suele 
dar orig-en á un foliólo más ó menos abortado, á un simple filo- 
dio en la mayoría de los casos. De aquí resulta que los foliólos 
triples son en la OnobrycMs, por lo menos en los múltiples pies 
que hemos examinado, una rareza, no empero, ni mucho rae- 
nos, las hojuelas dobles. El foliólo que aborta en el primer caso 
es variable. A veces es el que debería ser el principal. La ra- 
mificación del nervio medio suele ser en forma unilateral, 
es decir, que el nervio medio no se divide á ambos lados, 
sino á uno solo, dando lug"ar en el mismo á uno ó dos nervios 
secundarios seg'ún los casos. 

La long-itud relativa de los foliólos compuestos es variable. 
Ordinariamente el folíolo principal alcanza una longitud ma- 
yor que los secundarios. En los ejemplares que hemos estu- 
diado éstos suelen alcanzar desde un tercio á tres cuartos del 
principal. En los folíolos triples queda á veces abortado, con 
todo, éste último, habiéndose desarrollado á sus expensas los 
laterales, y uno de ellos bastante más que el otro. 

Estos folíolos compuestos están de ordinario hacia la base de 
la hoja de la OnohrycMs. Los folíolos primero y seg-undo suelen 
ser los que más g-eneralmente se ramifican. No quiere, sin em- 
barg-o, esto decir que no se presentan alg-unas excepciones á 
esta regla. 

Generalmente no hay más que un solo foliólo ramificado en 
cada una de las hojas en que esta anomalía se presenta. Po- 
demos, con todo, citar una hoja que tenía á lo larg-o de su ra- 
quis hasta cuatro foliólos dobles, dos á cada lado, intercalados 
entre otros varios sencillos. 

La ramificación del nervio foliolar que da orig-en á esas ho- 
juelas múltiples que nos ocupan, suele iniciarse bastante cerca 
del raquis. A veces parece aún ya eng-endrado dentro del ra- 
quis mismo. En determinados casos, al contrario, tal ramifi- 
cación se verifica mucho más arriba del nervio principal del 
folíolo, á veces hasta más de un milímetro sobre el raquis. 



352 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Es reg'la g-eneral que el foliólo secundario, más pequeño 
de ordinario, esté situado en la axila superior del principal. 
Hacia arriba, por tanto, tienden de preferencia á ramificarse 
los nervios ó haces libero leñosos foliares de la OnohrycMs, 
tendencia que, por otra parte, se advierte ya en todos los ór- 
ganos aéreos de los demás veg-etales, si exceptuamos las 
raíces epífitas, adventicias, etc. 

Y diremos, para terminar, que conservamos una hoja de 
OnobrycMs, en la que un foliólo doble tiene adherida, soldada 
lateralmente, la hojuela secundaria con la principal desde la 
base hasta la mitad de su limbo. 



Restos fósiles de vertebrados 
encontrados en San Morales (Salamanca) 

POR 

MANUEL MIQUEL 

En unas canteras explotadas para la construcción de la casa 
en la finca denominada «Aceña de la Fuente», á unos 17 kiló- 
metros de Salamanca, propiedad del Sr. Canónig-o de Sevilla, 
D. Bernabé González, se han encontrado alg-unos fósiles du- 
rante los varios años que se están explotando, y tanto á dicho 
señor, como á su herm'^no D. Juan, les será deudora la Ciencia 
del celo é interés con que los han recog-ido y conservado. 

Parte de los ejemplares los reg-alaron hace bastantes años al 
Seminario de Sevilla, algunos á los PP. Jesuítas, que los en- 
viaron al Monasterio de Oña, y los recog-idos después son los 
que motivan esta nota. 

Al recibirlos me sorprendió, desde luego, ver un fragmento 
de mandíbula inferior de un Palaoíhermm, que por su tamaño 
parecía el mmus, aunque por falta de libros no podía precisar- 
lo. Más tarde el eminente profesor Albert Gaudry tuvo la aten- 
ción de clasificarlo, resultando pertenecer, en efecto, á dicha 
.especie, Paloplotherium mimes Cuvier {PaJaotJierium). Dada la 
importancia de semejante fósil por no haberse encontrado en 
España, no solamente ese género, sino ninguno de los que con 
él constituyen las faunas eocena y oligocena, revisé con g-ran 
interés los ejemplares del Seminario, encontrando únicamente 



DE HISTORIA NATURAL. 353 

restos de tortug-as y dientes de reptil, entre ellos uno de g-ran 
tamaño, análog'os á los que yo tenía y de los cuales me ocupa- 
ré más adelante. A^demás de la mandíbula del Paloploiherium 
reconocí un frag-mento de otra muy pequeña con dos molares 
sumamente desg"astados, lo cual impide su clasificación, si bien 
por la constitución del esmalte podría pertenecer á algún g-é- 
nero de los berracos primitivos (Suidos). 

Recientemente he recibido otra tercera mandíbula aparecida 
este último verano, y aun cuando muy deteriorada, conserva 
los tres últimos molares en buen estado y los dos últimos sin 
desg-aste alg-uno, mostrando claramente la constitución de los 
dentículos, y sin duda alg"una pertenece al g-énero Xiphodon. 
La mandíbula corresponde á un ejemplar adulto, pues el últi- 
mo molar tiene el talón perfectamente desarrollado y el tama- 
ño y forma concuerda con la especie X. gracile Cuvier, encon- 
trada en los ;fesos de París y de Hampshire, lig-nito de üébru- 
g-e, fosforitas del Quercy, etc., etc.; en esta especie puede in- 
cluirse ínterin no aparezcan otras piezas esqueléticas que no 
concuerden con ella. La otra especie conocida es laX. magnum 
Filhol, exhumada en las fosforitas. 

Como además de estos fósiles recogieron con más abundan- 
cia restos de reptiles, no pensaba haberme ocupado de ello 
hasta poder dar alg-unas noticias concretas de todo y de los 
fósiles nuevos de otros vertebrados encontrados por mí en al- 
g-unos otros puntos de la Península; pero temiendo que su es- 
tudio pudiera retrasar mucho su publicación, me he decidido 
á dar conocimiento del hallazgo de dichos mamíferos y al final 
haré algunas indicaciones sobre los reptiles que las acompa- 
ñan en el mismo yacimiento. 

Los fósiles indicados de las canteras que están en la misma 
margen del río, permiten fijar la época durante la cual el 
Tormes formó ese terreno. Tanto el Paloplotherium como el 
Xiphodon son de la fauna francesa de las fosforitas; pero como 
los geólogos no están del todo conformes en la época de su for- 
mación, pues unos suponen tuvo lugar al final del Eoceno, al 
paso que otros la llevan á los Oligoceno inferior y medio, pre- 
ferimos referirnos á las faunas de Mr. Gaudry, que evitan esta 
duda y la tocante al principio de la serie Oligocena. 

El desarrollo de los mamíferos ha tenido lugar en la época 
terciaria y su evolución, cuidadosamente estudiada por el 



351 boletín de la rkal sociedad espa5íola 

rnaesiro ahora citado, ha sido dividida en 15 faunas que, natu- 
ralmente, corresponden á los diferentes períodos que investig-a 
la Geolog-ía, sobre lo cual haremos una lig-era indicación en 
atención á no ser la Paleontolog-ía la especialidad cultivada 
por g-ran parte de los lectores de estos Anales. Comparemos, 
por tanto, las faunas de Gaudry con los períodos g-eológ'icos 
considerados por Lapparent en la 4/ edición de su Geología. 

De las 15 faunas de Gaudry, las seis primeras correspon- 
den al Eoceno. (1.*, 2.' y 3.^ al Eoceno inferior, 4." y b.^ al me- 
dio y la 6.* al superior); las tres sig-uientes, 7.", 8.'' y 9/, á los 
tres tramos del Olig-oceno; las 10.% 11.' y 12.^ al Mioceno; la 13.% 
fauna de Pikermi, Concud y Alcoy, perteneciente al piso Pon- 
tiense de Lapparent, considerado por éste como el superior del 
Mioceno, es Plioceno para alg-unos autores ing-leses, y la 14.* 
y 15." corresponden al Mioceno. 

Los PalcBoiTierium y Paloplotherium aparecen en la 4.'' fauna 
de la caliza basta parisiense correspondiente al piso Lutecien- 
se, base del Eoceno medio, para desaparecer con la 8." al mismo 
tiempo que el Xiphodon; pero este g-énero no había aparecido 
hasta la 6.*, por lo cual la época de la formación de dicho te- 
rreno.sólo pudo tener lug-ar durante la existencia de una de 
las tres faunas sig'uientes: 6.% fauna del yeso de París, piso 
Priabódico ó Súdico (Eoceno superior); 7.% fauna de la caliza de 
la Brie, piso Sannoísico (Olig-oceno inferior), y 8 ', fauna de las 
arenas de Fontainebieau, piso Estámpico (Olig-oceno medio). 

Los restos de reptiles recog-idos en el mismo yacimiento de 
San Morales son mucho más numerosos que los de mamíferos. 
Prescindiendo de la mayoría, consistente en pequeños trozos 
de caparazones de tortuga, imposibles de restaurar ni clasifi- 
car, tenemos los siguientes: 

1.° Un pequeño fragmento de cráneo que comprende el 
borde de la fosa temporal superior y por sus rugosidades ó di- 
bujos en camafeo pertenece indudablemente á un género del 
suborden EusucJda (CrocodiHa vera), grupo abundantemente 
representado en esa época por varios géneros {Diplocy)iodon, 
Crocodüiis, Caimán, etc.). Al examinar los dientes volveremos 
á ocuparnos de este fósil. 

2." Un cuerpo de vértebra, al cual faltan el arco neural y 
las apófisis, pero en el que se reconoce la particularidad de 
conservar vestigios de la cuerda dorsal. Las superficies articu- 



DE HISTORIA NATURAL. 355 

lares son convexa la una y cóncava la otra. Es de notar que la 
persistencia de la cuerda dorsal constituye un carácter de 
suma importancia. Entre los reptiles vivientes únicamente el 
género Sphenodon, de Gray (denominado también Batleria por 
el mismo autor) conserva este carácter arcaico. 

Este género corresponde al orden de los rincocéfaJos, al 
cual pertenecen todos los reptiles terciarios que tienen esa 
particularidad. En el Eoceno de Europa y América se han en- 
contrado los géneros Champsosaurus Cope y Siincedosatinis 
(lerv., de los cuales nos ocuparemos después. 

3 " Un fragmento de hueso cuadrado que por no estar com- 
pleto y haberse deteriorado algo al rascar la roca que lo con- 
tenía, no podemos precisar si estaría unido al cráneo por sutura 
ó sólo por ligamentos. Esta última particularidad sólo la pre- 
senta el orden de los Lepidosauros (reptiles escamosos). 

4," Varios dientes sin desgaste en sus caras. Son de mucho 
espesor y solidez; su sección, que pone de manifiesto estar for- 
mados por capas concéntricas, perceptibles alguna de ellas á 
simple vista, es de forma elíptica ó más bien lenticular. Todos 
los dientes presentan el mismo tipo, pues tienen la sección in- 
dicada; son cortantes delante y detrás y están algo curvados 
hacia atrás, pero ofrecen diferencias en sus dimensiones abso- 
lutas y en las de los ejes de la sección. 

5." Dos dientes análogos á los anteriores, pero con desgaste 
en las caras. Este es producido por el rozamiento con los dien- 
tes de la mandíbula superior cuando los de la inferior enca- 
jan entre dos filas de dientes, lo cual exige que además de los 
del maxilar exista otra fila en el borde del palatino, cual ocu- 
rre en los rincocéfalos. 

La forma de los dientes recuerda la de los mosasauros y 
otros pitonomorfos; pero este grupo desapareció con el Cre- 
tñceo, y además los dientes estaban generalmente implanta- 
dos sobre zócalos óseos, y decimos generalmente porque los 
que tiene el Edestosaurus en el pterigoide están soldados por 
el costado (implantación pleurodonte). Los dientes de nuestro 
ejemplar parecen haber estado implantados en alvéolos, si 
bien no muy profundos. 

En los pitonomorfos el hueso cuadrado es independiente 
del cráneo, circunstancia que parece verificarse en el encon- 
trado, sin que podamos asegurarlo con seguridad. 



356 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

En vista de los opuestos caracteres que presentan las diver- 
sas piezas de que tratamos, es difícil referirlas á un solo g-éne- 
ro, por lo cual creemos poder ag-ruparlos en los sig"uientes: 

1,"* Un g-énero del suborden Eusuchia (CrococliUa vera), al 
cual pertenecería el fragmento de cráneo y podría ser gran 
parte de los dientes que carecen de desg-aste, pues la familia 
rincoscíquidos, á la cual pertenece el g-énero actual Toinistoma, 
posee dientes fuertes y de la forma y constitución indicada. 
El Sr. Allanova citó en los Anales de esta Sociedad el hallazg-o 
en San Foles, provincia de Zamora, del Pristicampiis (Crocodi- 
lus) Rollinaii Gray sp., propio del Eoceno medio; pero aun 
cuando he registrado la colección de dicho señor, sólo he podi- 
do encontrar la extremidad de un diente que por sus estrías y 
forma parece diferente de los de Salamanca (1). El g-ran tama- 
ño de uno de los dientes, que se conserva en el Seminario, 
supone dentición diferenciada, más frecuente en los breviros- 
tros (Biplocynodon, Crocodihis, etc.) que en los long-irostros (los 
g-aviales tienen el primero y cuarto diente de la mandíbula 
inferior más grande), pero la sección de los dientes de los bre- 
virostros es redonda. 

2.° Un reptil del orden rincocéfalos, al cual pertenecería la 
vértebra, parte de los dientes lisos y los desgastados. Ya he in- 
dicado que del Eoceno inferior se conocen los géneros Champ- 
sosaurus y Síniíedosaurus, pero ambos tienen los dientes de' 
sección circular y las vértebras son platicélicasy noprocélicas 
como la que nos ocupa. 

El hueso cuadrado podría pertenecer al cocodrilo ó al rinco- 
céfalo en el caso de estar soldado al cráneo; mas á ninguno 
de ellos si la unión sólo tuviera lugar por ligamento, en cuyo 
caso habríamos de admitir la existencia de un género próximo 
á los pitonomorfos cretáceos, al cual se pudiera referir. 

Esta suposición no es aventurada, pues en la discusión sos- 
tenida por los Sres. Dolió y Lemoine sobre la identidad de los 
géneros Champsosaiims Cope y Sim(f>dosaurns Gervais pre- 
tendida por el primero, manifiesta Lemoine que en el Sim<s- 
dosaurus el hueso cuadrado es independiente del cráneo, por 



(1) Restos de cocodrilo y Trionyx han sido citados recientemente del Oligoceno de 
la provincia de Lérida por los Sres. Vidal y Depéret (Mem. R. Acad. de Ciencias de 
Barcelona, 190G). 



DE HISTORIA NATURAL. 357 

cuyo motivo el profesor Zittel, después de haber colocado ese 
g-énero entre los rincocéfalos, dice: «Si como pretende Mr. Le- 
moine, el Siincedosaurns posee un hueso cuadrado libre, este 
g-énero se alejaría considerablemente de todos los rincocéfalos 
y esto parecería justificar la última opinión de Mr. Cope, seg-ún 
la cual (7/¿í^w^/J505í^«rM5 pertenecería' á los [litonoraorfos.» En 
este caso tendríamos una nueva familia de Lepidosaurios que 
poseería dos filas de dientes, una en el maxilar y otra en el 
palatino, y á algún g'énero de la cual cabria atribuir los dien- 
tes desgastados, pero no la vértebra, que no pudiendo referirla 
ni al cocodrilo, ni al lagarto, tendríamos que seguir atribu- 
yéndola á un rincocéfalo, probablemente de la familia de los 
esfenodóntidos. 

Resumiendo lo que llevamos dicho sobre los restos de los 
reptiles de San Morales, opinamos deben pertenecer parte á un 
Eusnchia, probablemente longirostro, y parte úun rincocéfalo, 
sea de la familia de los esfenodóntidos ó de la de los champso- 
sáuridüs, y en caso de confirmarse que el hueso cuadrado fue- 
ra libre, habría además un lagarto (lepidosaurio) intermedio 
entre los lacértidos actuales y los pitonomorfos. 



Mamíferos de Mogador 

POR 

ÁNGEL CABRERA LATORRE 

La colección que en este trabajo se describe, reunida en Mo- 
gador durante la expedición organizada por la Comisión del 
Noroeste de África, es realmente interesante, por venir de una 
reg'ión cuyos mamíferos son todavía muypoco conocidos. Acerca 
de ellos se ha escrito todavía muy poco, habiéndose publicado 
el último estudio serio sobre el asunto en 1897, por Mr. de Win- 
ton, que describió las especies obtenidas, en parte en la misma 
provincia de Hahá, por Whitaker. Teniendo esto en cuenta, 
no es de extrañar que en nuestra colección figuren varias for- 
mas nuevas. De ellas, la más notable es un Hipposideriis del 
grupo cafer, grupo que hasta ahora parecía ser exclusivamen- 
te etiópico, y cuya presencia en la fauna berberisca constitu- 
ye, por lo mismo, un hecho verdaderamente curioso. 



:'58 boletín de la real sociedad española 

Los ejemplares que componen la colección, lian sido recog'i. 
dos por el Sr. Martínez de la Escalera, en los meses de Julio á 
Diciembre de 1905, á excepción de dos ó tres que, como á su 
tiempo se indicará, fueron obtenidos el año anterior por don 
Juan Ratto, de Mog-ador. 

1. Rhinoloplius hippusiderus minimus Heugl. 

a, cf;¿. c, O. 

Esta subespecie se encuentra también en España, y es el 
mismo murciélag-o que describí como Rh. hipposiderus en mi 
trabajo sobre los quirópteros de nuestro país (1). La forma tí- 
pica de la especie, seg-ún se desprende de los recientes estu- 
dios del Dr. Andersen (2), y de lo que yo mismo he podido 
averig'uar, no existe en la península ibérica. 

2. Hipposideriis tephrus sp. nov. 

a, (S\l,c, 9- 29 de Ag'osto. 

^■> c?; '^■> 9- 12 de Noviembre. 

Es un representante septentrional del g-rupo ca^er, ig'ual al 
H. caffer en su aspecto g-eneral, en la forma de las hojas nasa- 
les y en el número de las hojuelas accesorias, pero más pe- 
queño que cualquiera de las formas de esta especie hasta aho- 
ra descritas (3), con el paladar proporcionalmente más estre- 
cho, y las orejas más largas que anchas. En las otras dos espe- 
cies del mismo g-rupo (H. cafer y heatus), la longitud de las 
orejas es menor que su anchura. 

El cráneo, un poco más g-rande que el del H. heatiis, es no- 
table por ofrecer una anchura maxilar menor que la longitud 
de la serie dental superior, mientras en el H. caffer dicha an- 
chura es ig-ual ó un poco mayor que la longitud de la serie 
dental, y en el H. ¡•eaius, la primera dimensión excede siem- 
pre considerablemente á la segunda. Los dientes, con relación 
al tamaño del cráneo, son bastante g-randes. 



(1) Mem. Soc. Fspañ. Hist. Nat., ii (1904), p. 25L 

(2) Proc. Zool. Soc. Lond. , 1^05, voL ii, pp. 141, 142 

(3) K. Andersen, Aun. Nat. Hist., xvii (190íí), p. 269 Un H. caffer obtenido en Loan- 
do por Fralkenstein, j' que he podido examinar grafías :i la amabilidad de mi amigo 
el profesor ^¡atíchie, difiere ligeramente de todas las subespecies descritas por el 
Dr. Andersen, representando, al parecer, una forma nueva, intermedia entre el H c. 
centraUs y el H. c. occidentalis. 



DE HISTORIA NATURAL. 359 

El color del pelaje es ceniciento obscuro en el dorso, más 
claro en la reg-ión abdominal y detrás de las orejas. Los pelos, 
en las partes superiores, son de un g-ris blanquecino muy cla- 
ro, con una ancha faja g-ris-parda cercíi de la base, y la punta 
pardineg-ra; en el vientre son cenicientos en su mitad basilar, 
y de un gris blanquecino en la punta. Membranas de color 
sepia muy obscuro, casi neg-ro, á excepción de la parte del 
plag-iopatag-io más inmediata al cuerpo, que es blanca amari- 
llenta. 

Dimensiones del tipo en alcohol: 

Cabeza y cuerpo, 44 mm.; long-itud de las orejas, 13,5; an- 
cho máximo de las mismas, 12,5; ancho de la herradura, 4,.5; 
de la hoja posterior, 5,5; antebrazo, 46; tercer dedo: metacar- 
piano. .31; primera falang-e, 14; segunda, 15,5; cuarto dedo: 
metacarpiano, 30,5; primera falang-e, 10; seg-unda, 8; quinto 
dedo: metacarpiano, 27; primera falang-e, 12,5; seg'unda, 10; 
cola, 28; tibia, 17; pie (c. u.), 7,5. 

Cráneo: long-itud total, desde delante del canino, 17 milíme- 
tros; anchura maxilar, 5; anchura en la base de los caninos, 3; 
serie dental superior, 5,7 (1). 

El tipo es el ejemplar a. En los demás, el antebrazo mide 
ig-ualmente 46 mm. La mayor diferencia entre el ancho maxi- 
lar y el larg'o de la serie dental, se encuentra en el ejemplar e-, 
que tiene 5 mm. para el primero, y 6 para el seg-undo. 

3. Myotis myotis Bechst. 
«, (^. 29 de Julio. 

4. MacroscelidesRozeti Duvern. 
a, S seraiadulto. Ag-osto. 

¿, cf. 9 de Septiembre. 

Esta especie ocupa un área g-eogTátíca muy extensa, puesto 
que parece encontrarse en toda la región litoral berberisca, y 
además en el Sahara argelino, donde la representa una sube.s- 
pecie de menor tamaño \' colores más pálidos. (M. R. deseríi 
Thos.) Juzgando por los datos que M. Menegaux ha tenido la 
bondad de comunicarme acerca de los ejemplares de Oran 



(1) Estas medidas están tomadas en la misma forma en que lo hace el Dr. Ander- 
sen ea sus recientes trabajos sobre los RMnolophi'iíB. 



360 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

existentes en el Museo de París, los dos que fig-uran en esta 
colección no difieren de la forma típica. 

5. Erlnaceus algirus Duvern. 

«, 9; ^> 9 jo"^- Julio. 

c, d; d, e, 9; /, 9 jov. Agosto. 

g, (^\ h, ¿, 9- Septiembre. 

6. Crocidura Whitakeri de Wint. 
a, 9- ^ de Julio. 

¿>, 9- 15 de Ag-osto. 

7. Lutra lutra splendida subsp. nov. 
«, cf . 13 de Ag-osto. 

Caracteres g-enerales como en la L. luirá de Europa; pero la 
cola es más larg-a, y el cráneo más aplastado y mucho más es- 
trecho en la región postorbitaria. 

El pelaje en las partes superiores, es de un hermoso color de 
canela, alg-o rojizo y muy lustroso, más vivo encima del cue- 
llo y más obscuro en la cola. Labios, g-arg'anta y parte alta 
del pecho, enteramente blancos; lo demás de las partes infe- 
riores, color de café con leche, muy claro, notándose alg"unas 
manchitas del mismo color, muy borrosas, en la parte blanca 
del pecho. Los bigotes, que son blancos, están implantados en 
una mancha parda. La borra ó pelo lanoso es de color de café 
muy intenso, con la base blanca sucia. 

El cráneo, comparado con el de la forma típica, es más es- 
trecho, y tiene los zig'omáticos más larg-os y mucho más altos. 
La anchura interorbitaria es la misma en ambas formas; pero 
detrás de las apófisis postorbitarias, el cráneo de la L. 1. splen- 
dida se va estrechando gradualmente, hasta el punto de tener, 
en la parte contig-ua á la caja cerebral, una anchura ig-ual so- 
lamente á dos tercios de la que ofrece en el mismo sitio el 
cráneo de la verdadera L. lutra. 

Dimensiones del tipo (1): 

Cabeza y cuerpo, 635 mm.; cola, 420; pie posterior (s. u.), 125; 
oreja, 18. 



(1) A menos que se indique lo contrario, las dimensiones han sido siempre toma- 
das por el colector en el ejemplar en carne. 



DE HISTORIA NATURAL. 361 

Cráneo: Long-itud basal, 110 mm.; ancho en los zig-o místicos, 
69; ancho interorbitario, 20; de punta á punta de las apófisis 
postorbitarias, 22; ancho postorbitario, 11; long-itud palatal, 53; 
diámetro antero-posterior del pm*, 11; diámetro máximo 
del mi, 11. 

Esta nutria me pareció en un principio ig-ual á la de Arg-e- 
lia, que Lataste ha llamado L. angustí frons (1), y que tiene 
también la cola larg-a y el cráneo «fortement étrangdé entre le 
front et la boite cérébrale»; pero me oblig'a á considerarlo como 
forma distinta, el ver que el mismo Lataste considera idénti- 
cas á la nutria arg-elina y á la de Italia, descrita y figurada 
por Bonaparte (2). Esta última, con la cola «lung-a piíi della 
meta del corpo», y el pelaje pardo obscuro («big-g-io bruno») en 
el lomo y ceniciento en la g-arg-anta, es, á todas luces, un ani- 
mal distinto de la nutria de Mog-ador, y no puede confundirse 
con ella. Acerca del color de la L. angustí fvons, no hace Latas- 
te indicación ninguna; lo que sí indica es una particularidad 
de su cráneo, que no se encuentra en la L. 1. spiendida. En la 
nutria argelina, los arcos zigomáticos son, en su parte poste- 
rior, mucho más estrechos que en la L. Lntra; en la de Moga- 
dor, son bastante más anchos en toda su extensión, pero sobre 
todo posteriormente. 

En el Museo de Ciencias Naturales tenemos una piel mon- 
tada y un cráneo, perteneciente acaso al mismo ejemplar, que 
sin género alg'uno de duda son de L. 1. spiendida. La piel no 
tiene ningún dato de localidad; pero al cráneo acompaña una 
etiqueta con la indicación «España», lo cual me hace pensar 
que acaso esta subespecie se encuentre en algún punto de 
nuestra Península. Téngase presente, sin embargo, que las 
indicaciones de localidad, casi siempre poco precisas, que lle- 
van muchos ejemplares antiguos del Museo, merecen muy 
poca ó ninguna confianza. En el Centro y Sur de España, las 
nutrias suelen ser de un color leonado claro, un tanto pareci- 
do al pelaje de la nutria marroquí; pero ni tienen la garganta 
blanca, ni su cola es tan larga, ni su cráneo difiere en nada 
del de la L. lutra del resto de Europa. No creo que estas nu- 
trias españolas puedan separarse ni aun como una forma lo- 

(1) Actes Soc. Linn. Bordeaux, xxxix (1885), págs. 169 y 237. 

(2) Icoitogr. Fauna Ital., 1831, lám. iv. 

T. vi.-Julio, 1906. 25 



362 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

cal. L.angusiifrons, dicho sea de paso, es hoy g-eneralmente 
considerada como sinónima de la forma tipo. 

8. Putorius nivalis atlas Barr.-Ham. 
a, (^. Julio de 1904 (Ratto col.). 
i, 9. 31 de Julio de 1905. 

El ejemplar a no tiene los pies blancos, pero sí de un ama- 
rillento pálido. Creo conveniente dar sus dimensiones, ya que 
Barrett-Hamilton no ha podido hacerlo de un modo completo. 

Cabeza y cuerpo (en alcohol), 240; cola, sin los pelos termi- 
nales, 102; pie posterior (s. u.), 41; oreja, 20. 

La 9 es, como de ordinario, una tercera parte más pequeña. 

9. Ganis anthus F. Cuv. 

•^j d\ ^1 9 jo'^- Julio. 
c, c?. 1.° de Septiembre. 
¿¿, (j^. 22 de Noviembre. 
e, Q.Q de Diciemre. 

10. Vulpes atlantlcus Wagn. 

a. Una piel de ejemplar adulto, sin cráneo ni huesos de las 
patas, y sin indicación de sexo ni fecha de obtención. 

11. Herpestes ichneumoii L. 

«, (/'. Sin fecha. 

Además de ser un poco más pequeño que los ejemplares que 
he visto de Eg-ipto y de España, éste tiene el pelo anillado de 
neg"ro y blanco, no de castaño y amarillento, y la borra ó pelo 
interior lanoso, de un amarillo rojizo sucio. Presenta, por 
consiguiente, los mismos caracteres del ejemplar arg-elino 
denominado H. numidicus, por Cuvier. 

12. Genetta afra F. Cuv. 
a, 9- Ag-osto. 

13. Felis ocreata mauritana subsp. nov. 

a, (^. 28 de Julio. 

Comparando el g-ato marroquí del tipo ocreata con los de 
otras partes de África, resulta necesario separarlo como una 
forma local distinta. Creo que esta misma forma es la que des- 



DE HISTORIA NATURAL. 363 

cribió I. Geoífi'oy Saint-Hilaire, hace nada menos que sesenta 
y tres años, sobre un ejemplar de Táng-er, denominándola Fe- 
lis libycus (1); pero si atendemos á las leyes taxonómicas, es 
imposible conservarle este nombre, por haberlo empleado mu- 
cho antes Meyer (2) para desig-nar el g-ato que encontró Bruce 
en Gafsa (Túnez), y que Buífon llamó en sus Sup'plemenís, con 
notoria impropiedad, caracal a oreilles Manches. Mr. Harold 
Schwan (3j, supone que el animal denominado por Meyer 
F. lihi/ca, es realmente un caracal; pero la breve descripción 
de Buífon se refiere indudablemente á una forma de F. ocrea- 
ia, con las orejas rojas exteriormente, los pies negros y la cola 
anillada de este último color (4). Que esta forma no es la mis- 
ma que se encuentra en Marruecos, lo demuestra la diag-nosis 
de Meyer. que comienza: «Corpore rufo», y por consiguiente, 
no conviene al g-ato marroquí, cuyo color dominante es elg-ris. 

Por Lataste sabemos que en Túnez existe, efectivamente, un 
g-ato del tipo ocreata con un pelaje en que predomina el matiz 
rojo, «brun roux vers la lig-ne médiane, g-ris roux vers les fla- 
nes» (5). Este naturalista lo encontró en Haidra, y creyéndolo 
nuevo, le dio el nombre de Felis cristata; pero tanto la colora- 
ción como la localidad, inducen á creer que se trata de la ver- 
dadera F. libijca, ó sea del g-ato así llamado por Meyer. 

La subespecie marroquí, para la que he propuesto el nom- 
bra de maiiriiana, presenta los sig-uientes caracteres: 

Pelaje de las partes superiores de un color g-ris pardusco, 
que mirado más detenidamente, resulta ser una mezclilla de 
gris obscuro y amarillento. Los pelos son aisladamente blanco- 
amarillentos, con la punta neg-ra y un anillo, neg-ro también, 
un poco más abajo, y entre ellos se ve un poco la borra, que 
es leonada muy pálida, con la base cenicienta. En el dorso, la 



(1) Description des collect. de V. Jo.cquem.ont, 1842-43, p. 56. 

(2) Syst. Zool. Entd. Neuholl. und Af/., 1793, p. 101. 

(3) Ann. and. Mag. Nat. Hist., xiii (19Ü4), p. 4'22. 

(4) La descripción orig-inal, dice así: «Ces caracals k oreilles blanches ont aussi 
des pinceaux, mais courts. minees et noirs. lis ont la queue blanche h l'extrémité et 
ceinte de quatre anneaux noirs, et quatre guetres noires derriere les quatre jambes, 
comme celui de Nubie; ils sont aussi beaucoup plus petits que les autres caracals, 
n'étant guére que de la grosseur d ' un grand chat domestique; les oreille?, qui sont 
fort blanches en dedans et garnies d'un poil fort touffu, son d'un rouxvifenda- 
hors.» (Buñbn, [Jistoire naturelle. Suppléments.) 

(5) Actes Soc. Linn. Bordeaux, xxxix (1885), p. 229. 



364 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESrAÑOLA 

lcng"¡tud del pelo es de 35 mm. Los costados son un poco más 
claros, sin bandas ni manchas de ninguna clase. Parte supe- 
rior de la cabeza, como el lomo; de las rayas cef;'ilicas, que son 
pardinegras, tres se prolong-an mu3' indistintamente sobre el 
centro del dorso, uniéndose con frecuencia para formar una 
sola faja muy ancha. La nariz es roja; las orejas de un rojo 
leonado por fuera, pardineg^ras en la punta y amarillentas por 
dentro. Mejillas de color leonado pálido sucio, con las dos ra- 
yas comunes en la especie, castaña la superior y roja clara la 
de debajo. Encima de cada ojo hay una mancha color de cre- 
ma. En el labio inferior y debajo de la mandíbula, el pelo es 
blanco sucio; en todas las demás partes inferiores color de 
ante sucio, con una faja transversal parda debajo de la g-ar- 
g'anta, á modo de medio collar, y alg'unos indicios irregulares 
y mal definidos de fajas negruzcas en el vientre. Extremida- 
des leonado-grises, con fajas negras indistintas, cuatro en las 
anteriores y seis en las posteriores; los antebrazos por detrás, 
junto al codo, negruzcos, y las plantas de los cuatro pies, ne- 
g'ras. La cola, por encima, del color del dorso, por debajo leo- 
nada clara; en el último tercio hay tres fajas negras, separa- 
das por espacios blanco-cenicientos, y la punta es también 
negra. 

Dimensiones del tipo: 

Cabeza y cuerpo, 530 mm.; cola, 332; pie posterior (s. u.), 135; 
oreja, 80. 

Cráneo: longitud basal, 85 mm.; longitud máxima, 100; an- 
cho en los zigomáticos, 68; ancho anteorbitario. 17; ancho 
temporal, 33; ancho de la caja cerebral, 44; longitud de 
los nasales en la sutura media, 26; longitud máxima de los 
globos auditivos, 22; longitud del carnicero superior, por 
fuera, 11,5. 

Si los gatos de Tánger y Oran, descritos por Geoífroy, son, 
como yo creo, iguales al de la costa occidental de Marruecos, 
tendremos en Berbería tres formas distintas de Felis ocreata: 
una oriental, de pelaje pardo rojo, en Túnez {F o. Lihijca Mey.); 
otra occidental, gris parda, en Marruecos y Argelia {F. o. mau- 
ritana), y otra desertícola, de color amarillo Isabela, en el Sa- 
hara argelino ( F. o. margarita Lochej. 



DE HISTORIA NATURAL. 365 

14. Xerus getulus L. 

ci — e, d;f-"q, 9- Julio. 

15. Gerl)illus hirtipes hesperinus siibsp. iiov. 
a, cf . Sin feclia. 

h — cl, 9; <^ 9 jov. Julio. 

f,g, 9. Ag-osto. 

Caracteres g-enerales como en la forma arg-elina, pero el co- 
lor leonado es más obscuro y más rojo, especialmente en los 
flancos En el ejemplar tipo y en alg-unos otros, se acerca este 
color al del Dipodilliis campeslris; en dos ó tres es más brillan- 
te, y en el ejemplar b, pasa casi á anaranjado. Este color de 
las partes superiores se extiende mucho hacia abajo en los 
flancos, y también sobre la cabeza, donde las manchas blan- 
cas de encima de los ojos y detrás de las orejas, ocupan un es- 
pacio bastante reducido. El pincel caudal tiene los pelos rela- 
tivamente cortos; los de encima tienen las puntas muy obscu- 
ras, formando una raya bien distinta de color pardo neg-ruzco. 

Dimensiones del tipo (en alcohol): 

Cabeza y cuerpo, 100 mm.: cola, 116; oreja, 14; pie poste- 
rior (s. u.), 28. 

El ejemplar eleg-idocomo tipo, es el único macho que fig-ura 
en la serie, ó sea el señalado con la letra a. 

Aunque este GerMUus tiene la cola alg-o más corta y las ore- 
jas más g-randes que el verdadero Cf. hirtipes, y su coloración 
es un tanto diferente, se asemeja tanto á éste por sus caracte- 
res g-enerales, que no me atrevo á separarlo más que como 
una forma local. 

16. Dipodillus campestris Levaill. 

^j cf ; ^> 9; ^j ^j jóvenes. Julio, 
e, 9- 7 de Noviembre. 

17. Musrattus L. 

a — d, jóvenes. 9 á 16 de Julio. 
e, (f. 2 de Septiembre. 

18. Mus calopus sp. nov, 

a, cf . Noviembre de 1904 (Ratto col.). Cazado en un árbol. 
Esta especie presenta una coloración bastante parecida á la 



366 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPA^'OLA 

del M. syhaticus, pero su tamaño es mucho mayor, y la cola 
más larg-a que el cuerpo. A primera vista, podría tomársele 
por un M. raitus alexandrimis no lleg-ado á su total desarrollo, 
á no ser por sus pies, que son relativamente pequeños, de es- 
tructura delicada y con los tubérculos bastante chicos. El tu- 
bérculo tarsiano interno, de doble tamaño que el externo, no 
es tan redondo como en los verdaderos ratones, ni tan alarg-ado 
como en el M. raitus, sino que forma un óvalo casi perfecto. 
En el carpo, el externo es muy g-rande, casi doble que el interno. 

Del M. peregrimcs de Wint., que se encuentra en la parte 
oriental de la provincia de Hahá, distíng'uese esta rata por ser 
bastante mayor, por su color más claro y más vivo, y además, 
por sus orejas más gTandes, próximamente tan larg-as como el 
pie posterior. 

Pelaje leonado de arena, más obscuro y lig-eramente variado 
de neg"ro en el dorso. Todas las partes inferiores, la parte in- 
terna de los miembros, y los cuatro pies, de un blanco puro. 
En los antebrazos, el color leonado llega por fuera hasta la 
articulación del carpo, formando una punta. Los pelos son, en 
casi toda su longitud, á partir de la base, de color de pizarra^ 
y leonados solamente en la punta; en el lomo hay muchos en- 
teramente negros. La cola tiene pelillos negruzcos por encima 
y blancos en los lados y por debajo, pero tan cortos y tan finos, 
que no cubren las escamas ni influyen en el color general, 
apareciendo toda la cola de color de carne. 

Dimensiones del tipo (en alcohol): 

Cabeza y cuerpo, 120 mm.; cola, 137; oreja, 24,8; pie poste- 
rior (s. u.), 25. 

Cráneo: longitud máxima, 34; ancho en los zigomáticos, 17; 
longitud de la serie molar superior, 6,7. 

19. Mus musculus gentilis Brants. 

a — d, c?; e, /, 9- Julio. 

20. Hystrix cristata L. 

a. Un ejemplar en piel, en muy mal estado. 

21. Lepus sherif sp. nov. 
«, c?; J>, c, 9« Julio. 
d^ c? jov. Agosto. 



DE HISTORIA NATURAL, 367' 

Del mismo tamaño que el L. SchhimMrgeri de Tánger, pero 
con el cráneo diferente y las orejas mucho más larg-as, exce- 
diendo en long-itud á los pies posteriores. Del L. aílanticus del 
interior de Marruecos, se disting-ue fácilmente por la colora- 
ción y por ser mucho más g-rande. 

Pelaje de las partes superiores, leonado de arena pálido, 
muy distintamente mosqueado de negro intenso; en la parte 
posterior del lomo, junto á la cola, el color pasa á leonado gris 
sucio, sin mezcla de negro. Los pelos del dorso tienen la base 
blanca sucia, á continuación una faja muy ancha negra de 
azabache, después un espacio leonado arenoso, y en la punta 
son otra vez negros. Los que forman la borra ó pelaje lanoso 
son blancos, con la punta leonada de arena. La nuca y la gar- 
ganta, de color leonado rojizo claro; el pecho y el vientre de un 
blanco puro, separado del color de las partes superiores por 
una faja rojiza, tirando á ante, que corre á cada lado del ab- 
domen. Cabeza del color del dorso, pero más finamente mos- 
queada, y con los lados del hocico amarillo-rojizos. Una man- 
cha blanca ocupa el borde inferior del ojo, subiendo un poco 
por delante. Las orejas con pelo corto y escaso, pardo sucio, 
pasando á gris hacia el borde posterior, hasta llegar á blanco 
sucio en el mismo borde; el borde anterior es amarillo blan- 
cuzco, y la punta negra en muy poca extensión. Las cuatro 
patas, de color rojizo de ante; los pelos largos de debajo de los 
dedos posteriores, de un leonado sucio obscuro. Cola negra 
por encima, blanca por debajo. 

El cráneo es algo mayor que el del L. Schlumbergeri: los na- 
sales, sobre todo, son mucho más largos, y la sutura entre ellos 
y los frontales tiene una forma distinta, siendo muy estrecha 
y cuadrada la punta anterior de estos últimos. La sutura fronto- 
parietal es también diferente; el ángulo que suele formar en su 
parte media apenas está indicado, y en cambio, á uno y otro la- 
do, los frontales penetran muy profundamente en los parietales. 

Dimensiones del tipo: 

Cabeza y cuerpo, 465 mm.; cola, 95; oreja, desde la cabeza, 
160, desde la escotadura, 138; pie posterior (s. u.), 120. 

Cráneo: longitud basal, 76 mm.; longitud máxima, 92; an- 
cho en los zigomáticos, 40; longitud de los nasales en la sutu- 
ra, 32; ancho máximo de los mismos, 21,5; longitud de la se- 
rie molar, 14; barra, 27. 



^368 BOLKTIN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

El tipo es el ejemplar a, que es un macho muy adulto; pero 
las medidas del cráneo están tomadas en una hembra del mis- 
mo tamaño, por no hallarse el cráneo del tipo en buen estado 
de conservación. 

á2. Sus scrofa L. 
a, cf semiadulto. 



Investigaciones ópticas sobre espíenlas de algunas especies 
de esponjas españolas (^^ 

POR 
CELSO ARÉVALO 

En un g-ran número de animales, y muy notablemente en el 
grupo de los esponjiarios, existen formaciones esqueléticas 
de substancia mineral que ofrecen una gran fijeza y reg-ulari- 
dad de formas, y á la vista de las cuales se sugiere el proble- 
ma de averiguar cuál es la verdadera causa de estas formas. 
Nada de particular tiene que la mayor parte de los investig-a- 
dores, tratándose de substancia mineral y de reg'ularidad de 
formas, las hayan considerado como dependientes de la cris- 
talización de la substancia, con tanto más motivo cuanto que 
no son raros sino, al contrario, bien frecuentes los ejemplos de 
cristalización intracelular; pero para fundamentar esta manera 
de ver, es preciso, ante todo, demostrar que la materia que 
constituye estas formaciones está cristalizada, y en caso afir- 
mativo, que existe relación entre la estructura cristalina de la 
substancia y la forma presentada por la formación esquelética, 
objeto del examen. Cuestiones son estas que sólo la óptica 
cristalina es capaz de resolver, porque sólo á este linaje de 
conocimientos le es dado averig-uar la constitución íntima de 
las substancias cuando no se ha manifestado al exterior bajo 
forma de cristales, como consecuencia y como resultado inme- 
diato de la peculiar constitución de la materia cristalizada. 



(1) Los ejemplares de que me he servido para estas investigaciones, proceden de 
la Estación de Biología marllima de Santander. 



DE HISTORIA NATUUAL. 36í> 

Espiculas silíceas (1). — Todas las espículas silíceas colocadas 
en el microscopio polarizante, permanecen en todas las posicio- 
nes, obscuras á nicoles cruzados, lo que demuestra claramente 
su isotropismo. Este solo hecho es bastante para aseg'urar que 
estas espículas no están constituidas por sílice cristalizada, 
sino por ópalo, lo que desde lueg"o es racional puesto que el 
procedimiento común de la formación de la sílice en los org-a- 
nismos es la desecación de la sílice g-elatinosa, en cuyo estado 
es absorbible y bien sabido es que en estas condiciones se 
forma el ópalo, que es esencialmente porodino. En efecto, los 
análisis hechos por alg-unos investigadores han demostrado 
que la sílice de las espículas de las esponjas está hidratada, 
no estando conformes con la cantidad y habiéndose propuesto 
las fórmulas (SiOaíH^O; (SiOgj-H^O y (SiOJ^H.^O. Lo proba- 
ble es que la cantidad de ag-ua sea variable con las especies, lo 
que tampoco es de extrañar, pues el ópalo, considerado como 
mineral, tampoco ha sido posible asig-narle una fórmula quí- 
mica determinada, si bien responde siempre á la fórmula g-e- 
neral x (SiO.2) y (H^O), en la que x é, y son números sencillos y 
enteros, y á esta fórmula debe también responder la sílice de 
las espículas. 

El isotropismo de las espículas silíceas, además de propor- 
cionar un medio fácil de distinción entre estas espículas y las 
calizas, es una prueba en contra de la opinión de que la forma 
de las espículas dependa de la cristalización de la substancia^ 
puesto que estas ostentan formas reg-ulares, siendo cristato- 
gTáficamente amorfas. 

Espiculas calizas. — La forma de las espículas calizas sabe- 
mos que es de dos tipos: las espículas monacc anidas forma- 
das simplemente por un vástag-o y las triaxónidas de forma 
trirradiada constituidas por tres {acunas) que diverg-en 120°. 
Estas formas, y sobre todo la seg'unda propia y exclusiva de 
las espículas calizas, inducen á considerarlas dependientes de 
la cristalización porque son la imag-en de los ejes equivalentes 
del sistema hexag-onal, habiendo además la coincidencia de que 
existe á veces una cuarta actina que concurre al punto de 

(1) El procedimiento seg-uido para obtener las espículas, tanto silíceas como cali- 
zas, consiste en macerar la esponja en potasa cáustica que, destruj'endo la materia 
orgánica, las deja en libertad, pudiendo entonces ser separadas por decantación y 
montadas directamente después de desecadas. 



370 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

unión de las otras tres perpendicularmente á ellas y (jae po- 
dría considerarse como el eje senario, y, por lo tanto, el eje 
óptico de la espíenla. Pero el examen con luz polarizada reba- 
te por completo esta aserción porque, ante todo, si esto fuera 
así, la espíenla debiera en toda posición exting-uirse á nicoles 
cruzados, y esto no sucede, como ahora veremos. Pero antes 
debemos advertir que estas espículas son calizas y no pueden 
considerarse constituidas por arag-onito^ porque el examen con 
luz converg-ente de ellas hace ver su íigura de interferencia 
constituida por anillos circulares concéntricos atravesados por 
una cruz neg-ra de brazos ig-uales, que desaparece á nicoles 
paralelos. Las espículas calizas están, pues, constituidas por 
carbonato de cal hexag-onal, y, por lo tanto, uniáxico. 

Leucoma sólida O. Schmidt. — Esta especie posee dos clases 
de espículas, las dos triaxónidas, pero que se diferencian por 
su tamaño. Los caracteres ópticos de ambas son ig"uales, sin 
más diferencia que las más pequeñas por su menor g-rosor dan 
á luz paralela fenómenos de polarización cromática, carácter 
(^ue no presentan las de mayor talla, pues sabido es que éstos 
desaparecen con el g"rosor. 

Si se coloca una espíenla de esta especie al microscopio en- 
tre los nicoles cruzados, aparece generalmente clara en medio 
de la obscuridad del campo. Si se hace ahora girar la prepara- 
ción se observa que la espícula seexting-ue cuatro veces según 
dos direcciones de extinción rectangulares al cabo de una ro- 
tación completa. Mas al llegar aquí, debemos llamar la aten- 
ción sobre una notable contradicción. Se sabe, según las deli- 
cadas observaciones de Minchin, que las espículas calizas, al 
contrario de las silíceas, no se forman de una sola célula ma- 
dre, sino que se originan de tres células ectodérmicas (aciino- 
Mastos ó más precisamente calcoblastos) que juntamente for- 
man una triada y dando lugar cada una á una actina. Según 
esto, cada actina se ha formado independientemente, y, por lo 
tanto, siendo tres individuos cristalinos independientes y con 
distinta orientación debieran extinguirse también con inde- 
pendencia, y, sin embarg"o, la espícula lo hace totalmente. 

Las relaciones que existen éntrelas direcciones de extinción 
de estas espículas y su forma, son sumamente interesantes. La 
espícula se extingue cuando una de las actinas, que denomi- 
naremos actina axial para distinguirla de las otras dos ó acti- 



DE HISTORIA NATURAL. 



371 



ñas laterales, coincide con la dirección del plano de uno de los 
nicoles, y como esto se verifica cada 90° (puesto que los nicoles 
están cruzados) las espíenlas se extinguirán cuatro veces cada 
rotación completa. Si (fig-. a y fig". a') ABC son lastres actinas 
de una espíenla de L sólida, las dos direcciones de extinción 
serán EE' y E\E\ si A es la actina axial, y, por lo tanto, el 
eje óptico. De las dos direcciones de extinción, una EE' , coin- 




E, 



Fia-, a. 



cide con la actina axial y es bisectriz del áng-ulo que forman 
las dos laterales, formando con una de ellas, por lo tanto, un 
áng-ulo de 60° y la otra dirección E^E\, es perpendicular á la 
actina axial y forma con las laterales un ángulo x que vale: . 

T.=E,OB = BOA — E\ O A = 120''— 90°-= 30". 

Zeiicotiia áspera O. Schmidt.— En esta especie hay también 
dos clases de espíenlas, las mayores monaxónidas y las más 
pequeñas triaxónidas. Estas últimas son en un todo parecidas 
á las pequeñas de la L sólida, pues además de su parecido 
morfoióg-ico y de su tamaño tienen sus mismos caracteres ópti- 
cos, presentando las mismas direcciones de extinción y ofre- 
ciendo también colores de polarización irisados y colocados 
simétricamente en las tres actinas, colores de polarización de 



372 



boletín de la real sociedad española 



seg-uudo orden, que varían á nicoles cruzados entre el indig-o 
y el rojo violáceo intenso y colores complementarios, compren- 
didos, por tanto, entre el amarillo vivo y el verde, que corres- 
ponden á retardos de 589 ó |- á 1.101 millonésimas de milíme- 



22 



tro o -g- en fracciones de A. 

Las espíenlas raonaxónidas se parecen, por el contrario, á 
las actinas de las espíenlas g-randes de su cong-énere antes ci- 
tada, parecido que, como vamos á ver, delatan sus caracteres 
á luz paralela. 

Si se examinan estas espíenlas monaxónidas entre nicoles 
cruzados quedan claras y se exting'uen cuatro veces al cabo de 
una rotación completa; pero las direcciones de extinción tie- 




nen diferente posición seg-ún las espíenlas. Para unas estas 
direcciones de extinción están representadas (fig-. h) por BE' 
y E^ E\, mientras que para otras son E^^E\ y E.^ E\, siendo EE' 
y E^E\ en los dos casos las trazas de las secciones principales 
de los nicoles. En suma, estas espíenlas tienen la particulari- 
dad notabilísima de comportarse como actinas sueltas. Así las 



DE HISTORIA NATURAL. 



T.'i 



espículas para las cuales las direcciones de extinción son 
F£!' y ExE\ pueden considerarse como actinas axiales sueltas 
y las que las direcciones de extinción son E,¡_E\^ y E^E\ como 
actinas laterales independientes. 

Las posiciones EE' y E^E\ para direcciones de extinción de 
las espículas rectilíneas calizas es la g*eneral para todas las 
que tienen esta forma pertenecientes á otros g-rupos zoológi- 
cos; así las espículas de la Pennatula phosphorea, que son sim- 
plemente un vastago calizo, se extinguen cuando su mayor 
long-itud coincide con la dirección de una de las secciones 



5' E 



r*. 



/ 



E^ 



S, 



.— -E 



E* 



\. 



^, 



principales de los nicoles cruzados. Igual sucede á los dedos 
de los pedicelarios del StrongylocentroUis limdus Brandt. Las 
espículas del Sycon ciliatmn- Lbkh, que tienen la misma forma 
y menores dimensiones que las de \^ Leucoma aspercu, ostentan 
los mismos caracteres ópticos que los de dicha especie. En fin, 
debemos señalar una particularidad de las espículas triaxóni- 
das de un ascon Leucosolenia spec. Estas espículas se compor- 
tan unas como todas las triaxónidas de que hemos hablado, al 



374 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

paso que otras quedan en todas posiciones, obscuras, á nicoles 
•cruzados. 

En conclusión, es indudable que las espíenlas calizas están 
formadas de carbonato de cal cristalizado uniáxico; pero no es 
menos indudable que no se debe buscar en razones cristalo- 
g-ráficas la forma de las espíenlas. Poro en este caso ¿á qué se 
debe esta forma? En respuesta á esta preg-unta existen varias 
teorías. Unos, como Hseckel, suponen que son formas pseudo- 
cristalinas formadas por una cristalización especial intracelu- 
lar en un medio especial (biocristalización de HaBckel), Esta ex- 
plicación es completamente inverisímil; en primer lugar, por- 
que esto sólo sería aplicable á las espíenlas calizas (en las 
cuales hemos demostrado que no hay relación ning'una entre 
la forma y la cristalización) porque las silíceas están formadas 
por materia amorfa, y, sin embarg-o, presentan formas reg'ula- 
res. Otros más explícitos que Haeckel suponen que dicha forma 
es debida á la orientación de las moléculas en virtud de las 
fuerzas mecánicas á que están sujetas (tensión superficial, 
tensión vesicular, desigual resistencia de partes vecinas, etc.); 
esta explicación, además de no satisfacer por completo, tiene 
el inconveniente de suponer al medio celular fuerzas que 
coartan la cristalización, lo cual no es exacto, puesto que sabe- 
mos que el medio celular es perfectamente idóneo para la for- 
mación de cristales. Minchin explica la forma de las espíenlas 
por medio de la selección que fijaría las variaciones ventajo- 
sas, teoría que está sujeta á las mismas objeciones que la se- 
lección natural en general y muy principalmente la ineficacia 
de las variaciones pequeñas no orientadas y sin trascendencia 
alguna en la selección. 

Por último, nosotros vamos á proponer una explicación, á 
nuestro parecer, más sencilla y más verisímil. Se sabe que la 
espíenla está formada por un eje axial de naturaleza orgánica 
(figs. a,f,a, x) y alrededor capas concéntricas de substancia 
mineral, existiendo tantos filamentos axiales como actinas, 
pues bien nada más lógico que suponer que el filamento axial 
es el que determina la forma de la espíenla, y que una vez 
formado aquél la célula no hace más que irle recubriendo de 
capas cristalinas de caliza, de la misma manera que las aguas 
cargadas de bicarbonato de cal recubren de caliza todos los 
objetos sumergidos, como ramas de árboles, etc. En este caso 



DE HISTORIA NATURAL. 375 

la caliza que recubre la rama, está perfectamente cristalizada; 
pero sería irrisorio suponer que la forma ramificada del con- 
junto es debido á la cristalización, no siendo más que la del 
objeto que sirvió de núcleo. 



Neue Coleopteren aus Spanien 

BlíSCHRIEBEN VON EDM. REITTER 
in Paskau (Mábren). 

Acmseodera virgulata Illig-. v. Moroderi nov. var. 

Von der Staramform durcli einfarbig"e, erzscliwarze Ober- 
und Unterseite zu untersclieiden. Auf den Flüg^eldecken sind 
die g-elben Lángsbinden vollstandig- verschwunden. Die Beliaa- 
rung- der Zwischenraume ist kürzer, dichter, nicht in einer 
einzelnen Reihe stehend. 

Von Acm. virgulata v. nigra Rag*usa, durcli den Erzgdanz 
der Oberseite und die Beliaarung- der letzteren zu unterscliei- 
den. 

Von Herrn Federico Moroder bei Torrente undDeliesade 
la Albufera im April und Mai 1904 und 1905 auf blühendem 
Helianthemum zahlreich g-esammelt. 

Helops liliputanus nov. sp. 

YiQvlÚQin^te Helops den icli kenne. Er misst nur 3,8 mm. 
Lang-e und g"ehort in die 2. Gruppe der Seidlitz'schen Arten in 
der Naturg-esch. der Insekten Deutschl. V, pag-, 718, wo er 
durch die g-esperrteu Merkmale recht isolirt stelit. 

Klein, kupferrot mit Messing-g-lanz, feinwenig- dicht au- 
lieg-end greis beliaart. Füliler, Palpen und Beine braun- 
rot. Fühler dünn die halbe Korperlánge nicht erreichend, 
die Mittelg-lieder etwas lang-er ais breit, zur Spitze nur sehr 
undeutlich dicker werdend, das Endgdied wenig- lüng-er ais 
das vorletzte. Kopf rundlicli, sammt den ziemlich kleinen, 
vorstehenden Aug-en etwas scbmaler ais der Halsschild, dicht 
und deutlich punktirt, Schlafen lang-, nach hinten verschma- 
lert. Halsschild kaum breiter ais lang-, sehr wenig- schmaler 
ais die Flügeldecken, dicht, ziemlich stark, einfach punktirt, 
die Seiten g-erundet, vor der Mitte am breitesten, vor den Hin- 



376 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

terwinkeln undeutlich ausg-eschweift, die letzteren, von oben 
g-esehen, stumpfeckig-; die Randkantenlinie hüchst fein, un- 
vollstándig'; die Seiten des Halsschildes auf der ünterseite 
massig- dicht, grob punktirt. Schildchen sehr klein, 
quer, giatt. Flüg-eldecken langlich oval, zweimal so lang* 
ais in der Mitte breit, mit feinen, eing-egrabenen Streifen, in 
diesen fein, undeutlich punktirt; die Zwischenráume flach, 
viel breitei" ais die Streifen, mit einer unordentliehen, feinen 
Punktreihe, in welcher die anlieg-enden Harchen ste- 
hen. Schulterwinkel abg^erundet. Beine dünn, zart, 
Vordertarsen des 9 einwenig- stárker ais die hinteren. 

Valencia, ein 9 von Herrn Federico Moroder aufg-efun- 
den und mir g-ütig'st überlassen. 

Helops tomentosas nov'. sp. 

Die vorlieg-ende neue, leicht kenntliche Art g-ehürt in die 
2. Gruppe der Seidlitz'sclien editen Helops Arten und ist mit 
sphaerüolUs und gibbithorax, auch mit zillosipennis nahe ver- 
wandt, aber durcb die dichte, g-elblichbraune, fast tomentar- 
tig-e Behaarung-, starke Punktstreifen , schmale, g-ewolbte 
Zwisi'henraume der Flüg-eldecken, und fast recliteckig-e Hin- 
terwinkel des Halsschildes ausg-ezeichnet. 

Lang'estreckt, schmáler beim (j^, erzbraun, dicht g-elblich 
braun behaart, Fühler und Tarsen braung-elb. Fühler zart, 
beim 9 ^iie halbe Korperlánge etwas, beim (^ weit überrag-end 
das Endg-lied etwas lang-er ais das vorherg-ehende, die Spitze 
etwas abg-esetzt. Kopf schmáler. ais der Thorax, dicht punk- 
tirt, Kopfschild fast gerade abg-estutzt. Halsschild etwas 
schmiiler ais die Flüg-eldecken um 1/3 breiter ais lang-, der 
Lang-e und Breite nach g-ewolbt, an den Seiten leicht g-erun- 
det, dicht vor der Mitte am breitesten, vor den fast rechtecki- 
g-en Hinterwinkeln schwach ausg-eschweift, oben g-edrang-t, 
stark punktirt, die Punktur bis an die feine Randlinie heran- 
reichend, vor der BasismitschwacherQuerdepression. Schild- 
chen dreieckig-, fein punktulirt. Flüg-eldecken mitg-roben, 
fast furchig- eingedrükten Punktstreifen, die Streifen mit dicht 
g-estellten lang-lichen Punkten besetzt, die Zwischenráume 
g-ewolbt, fein punktulirt und behaart; alie an der Spitze ohne 
Kiel. Ünterseite dicht punktirt, Spitze des Analsternits un- 
g-erandet. Schienen g-erade. Vordertarsen des cT aus- 



DE HISTORIA NATURAL. 377 

serst scliwach, Mitteltarsen kaum erkennbar erweitert, un- 
ten diclit gelb tomentirt. Long-. 7-13,5 mm. 

Yon dem mir unbekannten Helojjs gHhithorax Gemm. aus 
Sai'dinien, durch rechteckige Hinterwinkel des Halsschildes 
und die g-ewolbten Zwisclienraiime der Flügeldecken unter- 
scliieden. Sicilien. 2 Stücke erhielt ich von Freiind En rico 
Rag'usa ausPalermo zur Determination, eine g'rüssere Serie 
erwarb ich von Professor G. Conig-Iio Fanales in Calta- 
g-irone. 

Cyclopterus (1) Desbrocliersi nov. sp. 

Braunrot, mit ziemlich g-rossen, blassen, rundliclien Schup- 
pen massig' dicht besetzt. Kopf kurz, sammt dem Rüssel in 
einer Flucht nach vorne konisch vereng-t, vom Rüssel durch 
keineQuerfurche abgesetzt; Aug-en wenig- g-ross, ausderKopf- 
Wülbung- niclit vorrag-end, bei der Ansiclit von oben etwas 
dorsalwiirts g-elegen. Rüssel wenig- lang-, etwas lang-er ais der 
Kopf, mit 3 ang-edeuteten Laug-skielen, die FühlergTuben tief, 
láng-lich, dorsalwarts g-eleg-en, der Rüssel zwischen den Füh- 
lern viel schmaler ais die Stirn zwischen den Aug-en. Fühler 
ziemlich dünn, der Schaft g-ebog-en, den Vorderrand des 
Halsschildes kaum überrag-end, Glied 1 der Geisel 1/2 mal 
láng-er ais breit, 2 so lang- alsbreit, diefolg-enden nahezu quer. 
Mandibeln beim 9 nii^ sichelfürmig-en Anháng-en. Hals- 
s oh i Id etwas breiter ais lang", schmaler ais die Flüg-eldecken, 
an den Seiten leicht gerundet, nach vorne ein wenig- starker 
vereng't, and der Spitze so breit ais die kurzen nach hinten 
breiier werdenden Schlafen, g-rob punktirt, wenig- dicht, an 
den Seiten dichter blass beschuppt. 

Schildchen kaum sichtbar; Flügeldecken fast kugelig-, 
wenig- lang-er ais in der Mitte breit, ohne Schulterwinkel mit 
feinen Streifen, diese punktirt, die Puukte die Streifenránder 
überrag-end, die blass lehmfarbig-en, ein ,wenig- metallischen 
Schuppen nicht fibereinander g-elag-ert, sie bilden auf den 
abwechselnden Zwischenráumen, besonders an den Seiten 
heilere Láng-sflecken; zwischen den Schuppen sind keine 
Borstchen mit der Luppe erkennbar. Beine ziemlich schlank, 



(1) Steht unter Jen Curcuüoniden systematisch bei Cyclomaiirus Fairm. uad .í^o¿- 
corrJíiiius Schouh. 

T vi.-Julio,lPOG. 26 



378 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

die Sclienkel ung-ezahnt, die Füliler, Schienen und Tarsen 
heller g-efarbt. Schienen dünn, am Ende nach beiden Seiten 
etwas erweitert, die Tarsen dünn, das dritte g-elappte Glied 
doppelt breiter ais die andern, das Klaueng-lied viel kürzer ais 
die vorherg-ehenden Glieder zusammen, die Klauen sehr 
klein nnd an der Basis verwachsen. Long-. 3,3 mm. 

Von den bekannten (alg-ierischen) Arten durch die g'eringe 
Grosse und die Bildung" des Kopfes abweichend. 

Zwei Exemplare unter Steinen bei Buviasot (Umg-ebung- 
von Valencia) am 24/1 1905 von Herrn Federico Moroder 
aufgefunden. 

Pñytonomus viridis nov. sp. 

Eine schone, leicht kenntliche Art aus der A^erwandtschaft 
des Phyt. ononidis Chevr. und mgrirostris Fabr. 

Von der Grosse des ersteren, aberlebhaft metallisch g'rün, 
dicht anlieg"end behaart, dazwischen mit hellen, lang-en^ 
schrág abstehenden, auf den Flügeldecken in Reilien stehen- 
den Haaren besetzt. 

Korper am Grunde schwaiz. Sclienkel braun; Füliler, 
Schienen und Tarsen rostrot. Fühler und Rüssel ganz wie 
bei ononidis, aber zwischen den Augen starker eing-eschnürt, 
daselbst hell g-reis behaart und fast nur halb so breit, ais der 
übrig'e Teil des schwach g-ebog^enen, schwarzen Rüssels. 
Halsschild wenig" breiter ais lang", viel wenig-er quer ais bei 
der verg-lichenen Art {ononidis) und seitlich nicht so stark g-e- 
rundet, in der Mitte am breitesten, oben dicht, metallisch 
g-rün behaart, an der Basis mit 3 kleinen heller, greis behaar- 
ten Stellen und dazwischen mit g-elblicher Behaarung-, die 
aber oft undeutlich ist. Manchmal sind 2 dunklere, genaherte 
Líingsstreifen schwach angedeutet. Schildchen klein, weiss 
behaart. Flügeldecken viel breiter ais der Halsschild, láng-- 
lich eiformig, mit kraftig vorstrebenden Schultern, dann eine 
Strecke parallel, von der Mitte zur Spitze eiformig- verengt, die 
schone g-rüne Behaarung- deckt g-anz die Oberseite, die Strei- 
fen dazwischen sind nur schwer erkennbar, der Zwischenraum 
an der Naht ist meistens liinten weiss mit braun g-etupft, auch 
auf den andern Zwischenráumen sind metallisch braune 
kleine Flecken ang-edeutet. Beine kraftig, fein metallisch 
g-elblich oder greis behaart, wie bei der verglichenen Art. Die 



DE HISTORIA NATURAL. 379 

Ha are auf der Oberseite sind ebeiifalls bis auf den Grund g-es- 
palten. Von nigrirostris durch grosseren und lang-eren Korper, 
■dichter gTüne Behaarung- und kaum sichtbare Punktstreifen 
auf den Flüg-eldecken verschieden. Long-. 4,2 ohne Rüssel. 

Spanien. In der ümg-ebung- von Valencia von Herrn 
Federico Moroder ziemlich zahlreich g-esammelt. 

Baris purpurea nov. sp. 

Der B. coryniMa Fairm. und nhalis Bris. sehr nahe verwandt, 
aber von der ersten Art durch den Mangel der Basalbebaarung- 
auf den Flügeldecken, die feinen durcliaus g-leichmássig- ein- 
g-eschnittenen Streifen auf denselben und die dunklere pur- 
purrote, fast matte Fárbung des g-anzen Tieres, von derletzte- 
ren Art ebenfalls durcli die Farbung- und Streifung- der Flü- 
g-eldecken verschieden. 

Diinkel kupferrot, zum Teile, die Beine g-anzmattg'lánzend; 
Fühler und Tarsen schwarz. Rüssel dick, stielrund, an der 
Basis g"ebog-en, punktirt, Kopf nur miteinzelnen, sehr feinen 
Punkten besetzt, stark verkürzt. Halsschild etwas schmáler 
ais die Basis der Flügeldecken, etwas láng-er ais die Basis breit, 
von da nach vorne fast konisch vereng't, ziemlich stark und 
dicht, einfach, rundlich punktirt, mit abg-ekürzter, punktfreier 
Mittelláng-slinie und undeutlicher, kleiner, punktfreier Stelle 
in der Nahe der Hinterwinkel, Basis doppelbuchtig-. Schild- 
chen klein. Flüg-eldecken liing-lich eiformig-, mit eing-eris- 
senen feinen, g-leiclimassig-en Streifen, in denselben undeut- 
lich punktirt, die Zwischenraume breiter, flach, mit sehr 
feiner, wenig- auffalliger Punktreihe. Oberseite kahl, nur 
ring"s um die Spitze in den Pankten wie auf der Unterseite mit 
weissen Staubhaaren, die Beine etwas deutlicher behaart. J"' 
schmáler ais das 9- Long*. 3-3,7 mm. 

Spanien. Valencia. Von Herwi Federico Moroder ein- 
g-esandt. Baris viridipennis Rosenh., die allg-emein verschollen 
blieb, halte ich heute für eine nivalis Bris., bei der die g-ewohn- 
lich blauen Flügeldecken g-rün, fvíridípenms) statt blau (niva' 
lis) sind. Die Zweifarbig'keit haben sie gemeinsam. 

{jynnietron Moroderi nov. sp. 

Dem G. I^ipusf tila ¿um iúmhch, und ahulich g-efárbt, aber kür- 
zer, gedruiig-ener gebaut, die Fiügeldecken mehr gerundet, 



3fo boletín de la real sociedad española 

wie bei teter, aber der Rüssel g-leich breit; dünn: die Sclienkel' 
sind beim ¡^ ziemlich stark, beim 9 sehr fein g-ezahnt. 

Schwarz, anlieg-end g-elbgreis behaart, daz^Yischen aufg-e- 
richtete, auf den Flüg-eldecken reihenw-eis g-estellte Haare^ 
der hintere Dorsalteil jener rot, Eüssel so lang- ais Kopf und 
Halsscbild, beim 9 parallel, die Fühlerin derMitte eing-eleukt 
und vón da g-latt; beim (^ kürzer, die Füliler hinter der Mitte 
(nahe der Spitze zii) eing-elenkt. 

Kopf klein. Halsschild stark qiier, nacli vorne stárker 
g-erundet vereng't, nicht gaiiz so breit ais die Flüg-eldecken. 
oben dicht pnnktirt. Schildchen deutlich. Flüg-eldecken kurz. 
oval mit deutlichen Punktstreifen und breiteren piinktahnli- 
chen Zwischenraumen. Schenkel, besonders die vorderen 
(beim (^ starker) verdickt, g-ezalint, Scliienen beim (f mit 
stárkerem nach innen g-ekrümmtem Eiidhacken,, dieser 
rotlich. Long". 2,5-3 mm., ohne Rüssel, Herr Federico Mo- 
ro der saramelte ilin bei Valencia (Pinedo, 12, 7, 1903) in 
ziemlicher Anzahl in Pinedo und Torrente, auf einerScropliu- 
laria im Juni 1904: und 1905. 



Sobre la variabilidad de las especies de «Álpliasida» de las ramas 
orientales y descripción de especies nuevas. 



MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA 

Trazando una línea ideal que una á Málag-a con Granada, 
línea que de momento habrá de considerarse como centro de- 
las especies actuales y de la cual arrancan las diferentes ra- 
mas que constituj-en el subg;énero, nos encontramos á partir 
de Granada una serie interrumpida de formas hacia Levante, 
á las que sirven de límite por el Sur las crestas de Sierra Neva-r 
da, altos de Fiñana y Sierras de Baza, Lúcary de María. 

En esta rama aparece y se consolida hacia Oriente una ter- 
cera costilla suplementaria externa también, y conjuntamente 
la pubescencia intercostal del negro pasa al rojizo y desapa- 
rece, existiendo en alg-unas localidades al lado de la forma 
pubescente una forma calva que lueg'o queda aislada en el 



DE HISTÜÜIA NATURAL. 381 

-extremo NE., como asimismo las costillas se hacen paulatina- 
mente más gTuesas y redondeadas. 

Persiste en todas ellas la disposición de las manchas proto- 
rácicas y las marg-enes estrechas y levantadas. 

En Huéneja existe una forma calva y otra vellosa, y en 
Guádix solo la vellosa de A. Becerrts, que es la más próxima 
geog-ráfica y movíológicdmente é, A. Clemeniei, la cual desde 
Granada llega hasta Guéjar Sierra y el Molinillo. 

En Baza hay la forma vellosa y calva de A. Oderthüri, que 
■en Gor ha perdido casi la pubescencia y que ya no existe en 
absoluto en la forma típica de Galera. 

En cientos de ejemplares de Granada no hay uno solo des- 
nudo ni con tres costillas ni con pubescencia rojiza; ha}' sólo 
AlpJiasida Clcmeniei, en una palabra, así como en Galera en 
cientos de ejemplares no hay uno solo pubescente ni con dos 
-costillas finas; hay sólo Alphasida OVerthüri genuina y típica, 
y nadie puede sostener ante esas diferencias la fusión de Cle- 
mentei y Oieri/i üri h&jo un nombre específico tan sólo porque 
■en localidades intermedias existen vivos documentos de la des" 
viación que en el tiempo ha sufrido un tipo primitivo de ori- 
gen, del cual hoy quedan como descendientes A. Becems ve- 
llosa y calva con dos y tres costillas en el centro de su área 
geográfica, A. OhcrlJiürí calva con su variedad viUosa y con 
tres costillas hacia Oriente y. 1. Clementei vellosa y con dos 
<;ostillas hacia Occidente. 

Los límites N. y O. de esta ramadiabrán de verse más tarde, 
habiéndolos establecido en esta campaña de 1906 por el Sur y 
Levante, donde no existen contactos con las especies del Sur 
•de Sierra Nevada. 

En el Sur existen tres tipos: A. kolosericea en Málaga y alre- 
dedores, con cuatro manchas protorácicas; el núcleo de A. Al- 
pujarrensis, Escalera, Lazaroi, BoJivari y Martini, con una 
g-ran mancha' protorácica bipartida longitudinalmente, que 
en La:aroi está reducida á dos pequeñas y en Bolhañ, por el 
contrario, invade todo el disco, con una ó dos costillas, ve- 
llosas ó desnudas en las diferentes especies, las cuales todas 
■están sumamente circunscritas en los diferentes barrancos 
de la Alpujarra y suben hasta cerca de las cumbres de Sie- 
rra Nevada sin doblarlas hacia la vertiente Norte; y finalmen- 
te, el grupo de A. Loped, Almeriensís, Lorcaiia y Sanc7iez-Go- 



882 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

mezi, con seis manchas protorácicas aisladas, diferenciándose 
el protórax de las dos primeras especies en estar ciliado de ne- 
gro en el borde como en las otras Alphasida, mientras que en 
las dos últimas lo está densamente de rojo y en este g-rapo de 
las de protórax con seis manchas se reproduce la variabilidad 
en los mismos términos que en los otros citados; así las hay 
con una ó dos costillas y vellosas ó calvas. 

En todas las especies del Sur, excepto en holosericea, los éli- 
tros están bordeados de pubescencia arg-entada en una linea 
que, si es bastante ancha en Escalera y Oberthüri, recordando 
el marg-en de argeiiteo-limiata, se afina mucho y desapa- 
rece cerca de los húmeros en Lopezi, AIme)iensis, Lorcana 
y Sánchez- Qomm; pero nunca es nula la pubescencia ar- 
g-entada marg-inal como lo es en las especies del Norte de 
Sierra Nevada Clemeníei, Becerree, Cherthüri, en las cuales 
dicho marg-en es desnudo y fuertemente g-ranuloso por el con- 
trario. 

Las 99 de todas estas especies pierden la pubescencia más 
que los cTcf , así en 100 ejemplares efe? los viejos están rayados 
y con la vellosidad raída en pequeñas zonas en un 10 por 100 
escaso, y en ig'ual número de 99 1^ proporción llega al 80 por 
100. Ahora bien; conocida esta propiedad de las 99 ^^ quedar 
semicalvas en la última parte de su vida, no es preciso esfor- 
zarse g-ran cosa para suponer que su descendencia puede en 
muchos casos sacar este carácter de la madre como predomi- 
nante, y "así los hijos c? y 9 serán semicalvos, con lo que en 
g-eneraciones sucesivas se consolidará el carácter, apareciendo 
la forma calva al lado de la vellosa, como ocurre en A. Bece- 
rra, OhertJiiiri, Lorcana, LoiKzi, Sanchez-Gomezi en las ramas del 
Norte y del Sur de Sierra Nevada, que presentan ese carácter 
común, reciente y superpuesto á los otros caracteres que las se- 
paran ó acercan. 

A. Boíl vari sp. n. 

Loe. Fondón (Granada). 

Protórax ancho y plano como el de J[. Escalera, Lazaroiy 
Martini á cuyo g-rupo pertenece y aún más pubescente que to- 
das ellas con el disco cubierto por la vellosidad neg-ra atercio- 
pelada, apenas dividida por una fina línea desnuda en el cen- 
tro, sin más espacios desnudos que esa línea y las márgenes 



DE HISTORIA NATURAL. 383 

en que se ve la puntuación fuerte y no muy densa; bordeado 
de una fina pubescencia neg-ra. 

Élitros negro-aterciopelados, con la sutura y marg-en pubes- 
centes arg'entados y con dos costillas finas y lisas, brillantes y 
salientes, enteras: sin g'ránulos visibles en el marg-en por es- 
tar cubiertos por la pubescencia arg-entada y con ellos fuertes 
y numerosos en la parte rebatida del élitro. 

Muy afín de A. Escalerce, v. Al2)ujarrensis, por tener dos cos- 
tillas cutrales, pero distinta por la densidad de la pubescencia 
protorácica, menor tamaño y menor paralelismo. 

A. Lopezí sp. n. 

Loe. Tabernas, Gádor, Huércal de Almería, Bentarique. 

Protórax ancho y plano como el de ^. Sánchez-Gomezi, Lor- 
cana y Almeriensis, á cuyo g-rupo pertenece, y como el de ellas 
con seis manchas en el disco neg'ro aterciopeladas; con los án- 
gulos posteriores romos nada prolong-ados hacia atrás, y, por 
lo g-eneral, con el lóbulo más saliente hacia atrás que ellos; 
con el reborde ciliado de neg'ro, siendo esta pubescencia muy 
corta y poco visible; partes desnudas del protórax densamen- 
te punteadas, siendo los puntos del marg-en más fuertes y pro- 
fundos, pero menos densos que en el disco. 

Élitros pubescentes, neg-ro aterciopelados con una muy fina 
faja arg-entada linear en la sutura y marg-en, con dos costillas 
lisas, brillantes, finas y enteras, sin g-ranulación apreciable en 
el dorso y con ella extraordinariamente densa en la parte re- 
batida del élitro. 

Como aspecto g-eneral es muy estrangulada en los húmeros 
y esto la disting-ue con relativa facilidad de los ejemplares de 
A. Almeriensis de Huércal-Overa, en los que la seg-unda costi- 
lla es muy frecuente; mas, aparte de esto, no es confundible, 
pues que A Imerieusis tiene los ángulos posteriores protoráci- 
eos bastantes prolong-ados hacia atrás, agudos y más salientes 
que el lóbulo y el reborde del protórax mucho más densamen- 
te ciliado; en A. Almeríensis, de Vera y Cuevas de Vera, la se- 
gunda costilla, generalmente, no existe y las diferencias con 
A. Zopezi son más pronunciadas á primera vista. 

káemás, A. Zopeii está geográficamente aislada de Alme- 
riensis; la primera, en el curso bajo del río Almería y arroyos 
afluentes; y, la segunda, en el Almanzora, sin haber encontra- 



SH boletín de la real sociedad ESPANOj^A 

do formas intermedias en las divisorias de ambas cuencas, y 
en las Alphasida las divisorias ííe ag-iias son verdaderas rotu- 
ras ó barreras infranqueables hoy á las especies actuales. 

A. Lopezi var. depilata, v. nov. 

Loe. Huércal de Almería. 

Conviniendo con el tipo en esta localidad se encuentran 
ejemplares con los élitros sin pubescencia aterciopelada perfec- 
tamente frescos, así efe? como 99 de mucho parecido con Lor- 
cana de Totana y Lorca, de la que se disting-ue por tener la pu- 
bescencia del borde del protórax negra y no roja como en esa 
especie, aparte su mayor estrang-ulamiento en la reg-ión hu- 
meral. 

Es de notar que esta forma calva de A. Loped sólo se pre- 
senta en Huércal de Almería y no en Tabernas, Bentarique ni 
Gádor. 



Rectificaciones y observaciones ortopterológicas 

POR 

IGNACIO BOLÍVAR 

Rhombodera scutata Bol. 

En 1889 he dado á conocer en el «Jornal de Sciencias de Lis- 
boa» (2.* ser., n.° 2) un mántido de Ang-ola bajo el nombre de 
Hierodula scutata, advirtiendo que pertenecía al subgénero 
Rhomhodera, cuyas especies son todas asiáticas. Cuatro años 
después, el Dr. Karsch ha publicado en «Entomologñsche Nach- 
riten», Jahrg-. xviii (1892), pág-. 5, su Rhombodera scutata de 
Ang-ola (Malang-e), acompañando su descripción de la observa- 
ción siguiente: «Die erste africanische Art der über Indo-Aus- 
tralien in violen Arten verbreiteten Gattung- Rhombodera 
(Burm) Stal», etc.; de donde fácilmente se deduce que el doc- 
tor Karsch no conocía mi descripción cuando publicó la suya, 
á pesar de que por una coincidencia sing-ular empleara el mis- 
mo nombre para designarla que el usado por mí anterior- 
mente, no cabiendo duda de que la especie es la misma por- 



DE HISTORIA NATURAL» £85 

que así se deduce de la comparación de las descripciones y de 
la identidad de procedencia. 

Tan singnilar como esto es que el Sr. Kirby haya desconoci- 
do también mi EicroduJa scutata y la haya omitido en su re- 
ciente catálog-o de ortópteros «A synonymic Catalog-ue of Or- 
thoptera», publicado por el British Museum, en el que apare- 
ce la Rliomlodera scutata Karsch como la única especie de este 
g'énero que habita en el occidente de África. 

Leptynia Fourniali sp nov. 

Gracillima, la?vissima straminea verisimiliter a latere fas- 
ciata. Caput retrorsum angustatum supra antice sulco abbre- 
viato, pone oculos vitta fusca. Antennse. filiformes metanoto 

breviores? articulis valde hirsutis, articulo primo elong-ato, 

articulis sequentibus parum distinctis apicem versus bene 
determinatis, valde elong-atis. Pronotum supra insequaleprope 
marg-inem anticum sulco transverso dein sulcis long-itudina- 
libus parallelis et circa médium sulco secundo transverso uni- 
tis, antice pone sulco primo foveola parva instructum. Meso- 
et metanotum líievia medio carina obtusata retrorsum obsoleta. 
Pedes g-racillini. Femora inernia femora postica médium seg-- 
menti octavi abdominali attingentia. Tibi* posticfe nec non 
tarsi nulti spinulosi. Tarsi arolio magno ung'uibus breviore 
instructi. Abdomen supra laeve, seg-mento penúltimo lateribus 
rectis, seg-mentum anale breve trknsversum valde convexsum 
postice processo único postice exciso lobis rotundatis. Cerci 
elongati cylindrici curvati ápice truncati spinulosi. Lamina 
subg-enitalis postice late rotuijdata seg-mentum novenum haud 
suuerans. ¿^. 

Long\ corp. 64; antenn. 11; mesonoti 19; fem. ant. 27; 
interm. SO; post. 24 mili. 

Como las antenas están rotas no puedo precisar su longitud, 
son muy vellosas y los 14 artejos que restan, á excepción del 
seg-undo que es corto, ofrecen una long-itud notable. La especie 
debe ser próxima á L. Kcenigi Krauss, de Gabes (Túnez), pero 
el proceso del líltimo seg-mento abdominal la disting-ue; dicho 
proceso está bifurcado por detrás y los cercos están muy encor- 
vados. Las patas son mucho más larg'as que en la especie citada. 

Loe. Sahara. Norte de Tadent, Oued Jkoavenc, pozos de 
Tahabert. 



386 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Recog'ido por el Dr, Fournial, de la misión Foureau-Lamy 
(1900). El ejemplar pertenece al Museo de París, 

Después de haber llevado la Leptynia hispánica Bol. al gé- 
nero Phthoa, el género Leptynia Pant. no comprende otras es- 
pecies, además de la aquí descrita, que X^-aítaimata Pantel, de 
España, y la Kmmgi Krauss, de Túnez. 



Aspidonotus spinosus BruUé. 

Esta especie sólo es conocida hasta ahora por individuos in- 
completamente desarrollados, que han sido tomados por adul- 
tos, como puede verse en Brullé y Serville, y sólo Brunner ad- 
mite la sospecha de que pudieran ser jóvenes (an larva?). 
Serville supone que los élitros y alas podrían estar ocultos de - 
bajo del protórax. «La g-rande aíRnité de ce g-enre avec le sui- 
vant (Hyperomala), me fait supposer qu'il doit avoir comme 
lui, des élytres et des ailes, cachees sous son enorme protho- 
rax; mais je n'ai pas pu vérifier ce fait.» Brunner afirma ro- 
tundamente que el insecto carece de élitros y de alas «Elytra 
et alee nuUse» y, sin embargo, se trata de un insecto perfecta- 
mente alado, mejor diría provisto de unas g*randes alas que 
contribuyen á darle mayor parecido si cabe con el género ya 
citado que el que tiene la larva á pesar de ser éste muy gran- 
de y que no puede explicarse por mimetismo, entre ambas 
especies beneficioso para alguna de ellas, puesto que ambos 
géneros habitan en regiones totalmente distintas, como son 
Nueva Guinea y Madagascar. 

El Aspidonotus spinosus Brullé, es un hermoso insecto de 
gran tamaño, de color verde lustroso como el de las hojas del 
naranjo, sobre cu^^a planta podría pasar enteramente inadver- 
tido como ocurrirá con la que le sirva de alimento. 

Él protórax, si se le considera por encima, tiene la forma de 
una hoja de rosal, con sus bordes menudamente aserrado-den- 
tados, formando curva regular que sólo se altera en los ángu- 
los humerales ligeramente acusados y terminados por una es- 
pina algo mayor y anteriormente presenta á cada lado seis 
grandes espinas deprimidas, y que por encima son de color 
negro: los lados ó porciones verticales (lóbulos laterales) del 
prenoto ocupan una posición vertical y su borde inferior está 



DE HISTORIA NATURAL. 38T 

lig-eramente escotado formando el seno humeral apenas per- 
ceptible en los jóvenes, por lo que ha podido Brunner, refirién- 
dose á este borde, decir «margine inferiere subrecto». 

Los élitros son g-randes, amplios y anchamente redondeados 
en el extremo; lejos de quedar ocultos bajo el pronoto le supe- 
ran considerablemente por ser mucho más g-randes que éste. 
Su consistencia es coriácea por lo que casi son opacos ó sólo 
traslucientes, y todos sus bordes son enteros. Sólo están reco- 
rridos por una fuerte vena longitudinal que corresponde al 
tronco radial formado por dos venas, de las cuales hi anterior, 
separada en la base de la principal, se aproxima á ella g-ra- 
dualmente y se pierde antes del medio. Todo el campo marg-i- 
nal está o.cupado por venas oblicuas dispuestas paralelamente, 
aunque con poca reg-ularidad, alg-unas de las cuales se bifur- 
can antes de su terminación y están irregularmente reunidas 
unas con otras por venillas transversales que determinan es- 
pacios rectangulares muy desiguales. La vena radial emite 
tres ramos oblicuos y paralelos que van á terminar en el bor- 
de posterior, y de los cuales el primero arranca del medio de 
la referida vena; están unidos entre sí dichos ramos por venas 
transversas que forman rectángulos más grandes y regulares 
que los del campo marginal. Hay, además, una vena ulnaria 
anterior, aunque poco saliente, que corre al principio paralela- 
mente á la radial y que antes del medio se encorva y se bifur- 
ca, apartándose de aquélla ambas ramas para ir á terminar en 
el borde posterior del élitro; antes de la bifurcación da dicha 
vena ulnaria otros ramos que terminan también en el borde 
posterior, estando todos ellos unidos entre sí por venillas trans- 
versas. 

Las alas son verdosas y llegan al borde posterior de los élitros. 

Los ejemplares de mi colección, y que adquirí por compra 
de la casa Donckier, de París, son hembras (adulto y larva), 
lo que constituye otra particularidad interesante, puesto que 
hasta ahora sólo el macho era conocido. El oviscapto es gran- 
de, fuerte, ligeramente encorvado en toda su longitud y un 
poco más corto que los órganos del vueL% aunque este carác- 
ter es relativo, pues depende del estado de retracción del ab- 
domen. La placa infraanal es escotada, con sus puntas algo 
agudas pero no prolongadas. 

He de rectificar también la frase de Brunner «femora omnia 



388 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

mutica», que si es aplicable al joven no lo es al adulto, en el 
cual los fémures anteriores tienen un cliente ó corta espina en 
el borde anterior cerca del ápice; los intermedios tienen dos 
en el anterior y uno en el posterior^ y por fin los fémures me- 
tatorácicos llevan varios dientes análog'os sobre ambas quillas 
inferiores. 

Las dimensiones del adulto, en milímetros, son las si- 
g'uientes : 

Long-. corp 40 

— pronoti 51 

— elytrorura 56 

Lat, media elytr 28 

Long'. alarum 50 

— fem. ant 19 

— — intermed 18 

— — posticorum 35 

— oviposit 32 

Mis ejemplares proceden de Dieg'o Suárez. 

Rhacocleis Maura Bon. 

El año anterior, en nuestro Boletín, traté de esta especie 
con motivo de un lig-ero estudio comparativo «Sobre alg'unos 
decticínos africanos» (pág\ 343), recordando dos especies des- 
critas por el Dr. Bonnet y que fueron olvidadas por Mr. Finot 
en sus publicaciones sobre los ortópteros de estas reg'iones: 
nada nuevo tengo que añadir al referido trabajo, pero sí co- 
rreg-ir un error tipog-ráfico, que si el lector ha podido rectificar 
no por eso lie de dejar de hacerlo yo, ya que casualmente me 
he apercibido de él y que consiste en que al enumerar las es- 
pecies de Rhacocleis se lee Gessardi en todos los sitios en que 
debiera leerse Maura (véase pág-s 344 y 345) por confusión con 
Pterolepis Gessardi Bonnet, de que se habla más adelante. 

De modo que las especies de decticínos á que se contrae 
aquel estudio son: 
Rhacocleis Maura Bonnet.— 1\i\\Q7.. 

— negdecta Co^^a.— Calabria.— Arg-elia: Orán,Tlemcen. 

— maroccana ^o/.— Marruecos: Táng-er. 
Pterolepis Gessardi Bonnet. — Túnez. 



DE HISTORIA NATURAL. 38» 

Pterolepis indigena Finoi. — Argelia: Oran, Chevet-el-Ameur. 

— spoliata Ramlj. — España: iJálaga, Granada, Carta- 

gena. Var. minor ^o/.— España: Chiclana. 

— Cordubensis ^«¿'.—España: Córdoba. 

Á ellas habría que agregar el Rhacocleis annulata Fieber ci- 
tado de Túnez por Boruiai.s y Bonnet et Finot, si es que no 
confundieron esta especie con el Rh. Maura Bonnet. 



Callicrania obvia Nav. 

Este hermoso insecto, que he tenido la satisfacción de reco- 
ger en abundancia en la Sierra de Guara, á mediados de Julio, 
y también en la Peña de Oroel, junto á Jaca y en el camino de 
Canfranc, hacia la misma época, es parecido por su aspecto á 
la C. Ramhuri Bol., que se encuentra en la vertiente francesa 
y se extiende por la cordillera cantábrica hasta San Vicente de 
la Barquera, desde donde comienza á presentarse la Scoanei^^X., 
especie común en gran parte de Galicia y en el Norte de Por- 
tugal, llegando también hasta Oña (Burgos) y Logroño, exis- 
tiendo además en Galicia la C. Bolivari Seoane. Resultan, por 
tanto, las especies de Callicrania distribuidas á lo largo de las 
cordilleras pirenaica y cantábrica; sólo una especie, la 
C. Miegi Bol., habita fuera de esa zona, pero también es propia 
de terrenos montañosos, encontrándosela en la Sierra Carpe- 
tana y en los montes de Toledo. 

Por la forma de los cercos, recuerda esta especie el género 
Platijstolus, habiendo sido descrita como de este género; pero 
el tubérculo frontal más manifiesto que en el mismo, la forma 
de los élitros, menos convexos, con tendencia á quedar ocultos 
bajo el pronoto, lo que se realiza en las hembras, y sin mar- 
gen areolado, y otros caracteres la llevan al género Callicra- 
nia. Los Plalystolus, después de la separación del iistulatus y 
áeli^achi/gaster, para constituir los géneros Bcetica y PraepijjM- 
(jera respectivamente, que propuse y dio á conocer Mr. du Buys- 
son en su catálogo de los Locústidos del Museo de París 
iBull. duMuseum, n.° 5, p. 225) en 1903, quedan reducidas á 
las dos especies propias de la fauna central de España. 

El nombre de panii7igana ó i^antUjana con que se conoce vul- 
garmente esta especie en la provincia de Huesca, parece apli- 



390 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

carse á todos los insectos análog-os; así el P. Navas ha visto de- 
sig-nar con él á la especie á que lia dado dicho nombre y el 
conocido arabista Sr. Codera observó le aplicaban á la Eph. Pe- 
red Bol., seg-ún hice constar en mi Sinopsis, p. 201. 



Pycnog'aster cucullatus Charp, 

La circunstancia de haber podido examinar los tipos de esta 
especie que se conservan en el Museo de Berlín, me permite 
rectificar su posición relativamente á las restantes del g-éne- 
ro, bien distinta de la que se suponía. 

Es una especie de pequeño tamaño, análoga al P. Graellsi, 
y coloreada de un modo semejante; esto es, con líneas longi- 
tudinales amarillentas. El pronoto es estrechado por delante y 
su escotadura posterior bastante profunda; visto de lado pre- 
senta una sinuosidad hacia el centro del borde inferior, el cual 
se encorva posteriormente de un modo semejante á como se ve 
en la especie citada. Las tibias posteriores llevan siete espinas 
en el borde interno superior y cuatro en el externo. Los cercos 
<lel (j^ son cónicos, ag-udos y notablemente más cortos que la 
placa supraanal; ésta es oblonga, estrechada hacia atrás y trun- 
cada en el ápice. El oviscapto de la 9 está roto. 

La carencia de plieg-ues long-itudinales y de bandas subme- 
tálicas transversales sobre los anillos del abdomen, separan 
esta especie de las restantes, hecha excepción del P. Graellsi, 
en cuya proximidad debe colocarse. 



RECTIFICACIÓN DE ALGUNOS NOMBRES GENÉRICOS 

Habiendo encontrado al estudiar diferentes g-rupos de ortóp- 
teros nombres que han sido empleados ya anteriormente y cuya 
sustitución se hace necesaria, así como otros que requieren 
ser rectificados, doy á continuación la lista de los principales 
•con el objeto de evitar confusiones para lo sucesivo. 

Allodapa Brunner (1878).— Nombre usado ya en los g-usanos 
por Diesing en 1860, y que puede sustituirse por el de — Pe- 
lerinus. 

Amaura Brunner (1878).— De igual modo lo ha sido este nom- 



DE HISTORIA NATURAL. 391 

bre en los moluscos en 1842 y 1865, por lo que puede reem- 
plazarse por otro que le recuerde — Amaureta. 

Amijcus Stál (1855). — Nombre ya empleado para los arácni- 
dos por Koch en 1847, por lo que debe prevalecer el nombre de 
WsWev—Parga A^'alker. 

Anataelia Bolívar. — Este nombre, que propuse en honor del 
naturalista canario D. Anatael Cabrera, debe escribirse de la 
manera indicada y no Anaialia, como se ve en «A synonymic 
Catalog'ue of Orthopterav de W. J. Kirby que publica el Britisli 
Museum. 

Ablepsia ^vnwwev (1878). — En vez de este nombre usado ya 
con anterioridad por Koch en los arácnidos en 1871, podrá 
usarse el empleado por Saussure en 1861 para alg-unas de las 
especies, y que después de todo tiene prioridad sobre el de 
Brunner y es el de — Oro¡)]ius Sauss. 

Aniara Brunner (1878). — Nombre usado repetidamente en 
los coleópteros por Hope y Dejean, y para cuya sustitución 
propon g'o el de — AniareUa. 

Butleria Brunner (1888). — Usado por Kirby en los lepidópte- 
ros; puede sustituirse pura conservar la dedicación que se pro- 
puso el Sr. Brunner por — ButJerieUa. 

Calanms Sauss (1886). — Empleado ya para los peces con an- 
telación por Swains en 1839; puede sustituirse por otro de 
ig-ual significación — CanniiJa. 

Cht/ionius Bolívar (1887). — Le propuse para un Tettig-ida?, 
pero estaba empleado por Koch para las arañas; puede susti- 
tuirse por — Tefrinda. 

Cora Brunner (1878).— Lo usó Sélys de Long-champs para los 
odonatos en 1853, y propong"0 se sustituya por — PueruJa. 

Craiip'pus Stál (1875). — Empleado por Bate para los crustá- 
ceos en 1862; le cambio por — CratiJopiis. 

Cratyhis Stál (1874). — Lo había usado Meyer en los crustá- 
ceos en 1866; propong'o cambiarlo pov—Crciiioma. 

Bemonax Stál (1878). — Nombre empleado hasta dos veces en 
los g-usanos y en los coleópteros con anterioridad, y que puede 
sustituirse por — Demochares 

Exocephala Serv. (1831). — Debe ser cambiado por haber sido 
usado por Latreille para los moluscos en 1825; resultando vá- 
lido el nombre propuesto para una especie por Walker — Mon- 
checa Walker. 



892 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Exora Brunner (1878^ — Empleado en los coleópteros por Clie- 
vrolat en 1839; puede emplearse su sigmificado latino — Defiorita. 

Gony acantila Stfil (1873). — Usado en los coleópteros por 
Thomson en 1857; propong-o sustituirle ijov —AcaníAoxia. 

Hysia Stal (1876). — U.sado ya con anterioridad en los coleóp- 
teros por Mulsant; hay que sustituirle por — Hysiella. 

Jimeneria Bolívar. — Debe escribirse así y no Jimenida, como 
se ve en Brunner: (^Monog-raphie der Pseudophylliden», pág"i- 
nas 20, 218 y 219. 

Mesops Serville (1839).— Empleado por Billberg- en los co- 
leópteros en 1820; puede ser sustituido por e\—Meso])SÍs. 

Mitraria Bolívar (1887). — Empleado por Rafinesque en los 
moluscos en 1815; puede ser sustituido por — Miriatra. 

NepheJe Bolívar (1887).— Empleado por mí, como el anterior, 
para un género de Tettig-ida?, pero lo liabía sido ya por Hüb- 
ner en 1816 para los lepidópteros, por lo que propongo cam- 
biarle por su anagrama — Phelene. 

Nitceria Stál (1878). — Empleado en 1856 en los dípteros por 
Walker; puede cambiarse por — Nuciera. 

Orckes¿ícus Sansswre (1859).— Usado ya en las aves en 1851 
por Cabanis; puede sustituirse -pov—Orc/iamus. 

Oxyiwova Brunner (1878). — Había sido empleado por Stal 
en 1873 en el mismo orden de los ortópteros; puede sustituirse 
por — Oxyiñta. 

Pseudopyrrhixia Brunner. — Debería escribirse Pseudo'pyrrlá- 
cia, puesto que se ha querido indicar en él la semejanza con 
Pyrrhicia. 

Pyrrhicia Stal. — Este nombre debe escribirse así y no Pyr- 
rhizia, como se hace por error tipográfico en Brunner en 
«Add. zur Monographie der Phaneropt.», págs. 55 y 110. 

Parysatis Stal (1874). — Empleado para un Pseudophyllidae; 
lo había sido ya para un Cerambicida? por Thomson en 1868; 
le cambió en — Parysatia. 

PJiemonoii Stal (1878). — Empleado en las aves en 1849; pro- 
pongo para sustituirlo el áe—P/ialaca. 

Pülysarcus Saussure (1859). — Este nombre ha sido empleado 
dos veces en los ortópteros; la primeía por Fieber en 1853 para 
la Orphania denlicauda Charp., grupo que no ha prevalecido 
pero que no por eso deja de inutilizar este nombre, por lo que 
propongo para sustituirle el de — Pycnosarciis. 



DE HISTORIA NATURAL. 893 

Popipholyx Stál (1873). — Usado repetidas veces desde el 
año 1851 hasta en los insectos; es necesario cambiarlo, propo- 
niendo para ello el de—Pros¿aIífL 

Praxilla Stál (1878). — Fué usado ya varias veces con ante- 
rioridad en las aves y g-usanos, por lo que propong"o cambiar 
el nombre de la poetisa de Sición por el del magistrado de 
kX^xi?i^—PraxUmlns . 

Proiotettix Bolívar (1887). — Denominación dada ya por Gie- 
bel para otro ortóptero en 185G y que yo di á un Tettig-ida^, 
por lo que este último hay que cambiarlo por — LioieUix. 

Ramhiiria Bolívar (1897).— Nombre dado á una desmembra- 
ción del género Siethop7iy7na que comprende la especie espa- 
ñola R. hispánica Rambur, pero que había sido empleado por 
Robineau-Desvoidy para los dípteros en 1851, por lo que, para 
conservar el recuerdo del naturalista francés, que tanto contri- 
buyó al conocimiento de la fauna de Andalucía, propongo 
cambiarle por — BamhurieUa. 

Scopas GigWo-lo^ (1894). — Empleado por Bonaparte en 1831 
para un g-énero de peces; puede cambiarse, en honor de su 
autor, ^ov — Gi(j¡iotosia. 

Stibara Brunner (1878). — Usado en 1841 por Hope para un 
cerambícido; propongo cambiarle por otro que conserva la in- 
dicación de un carácter del géaero—Slil/aroplera. 

TíPniosoma Bolívar (1897).— Empleado para un género de fás- 
mido de Filipinas, y lo había sido por Stimpson para otro de 
gusanos en 1857; propongo sustituirle por — Tmnionema. 

Triiropis Brunner (1893). — Usado repetidas veces en los rep- 
tiles y crustáceos; puede cambiarse Y)or—Apoíropis. 

Tropidonoius Serville (1831). — TropiMottis, correg-ido por Stál 
en TropidonoUis , había sido empleado con anterioridad en los 
ofidios por Kuhl, puede emplearse en su lug-ar — DiedronoUis. 



T. VI.— Julio. IWC. 27 



394 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Boletín bibliográfico. 

Junio. 
(Continuación.) 

Annotationes zoologicae japonenses. Tokyo. Vol. v, part v, 1906. — Oka: 
Aphanibranchion, eiue nene Synascidiengattung aus Japón. — Goto: 
A Few Cases of Meristic V'ariat. in the Common Toad and an Isopod. 
Izuka: On a Case of Colla'eral Bnddiug in Syllid Annelid (Trypano- 
syUifi misaldeims n. sp.). 

Baleares (Las). Palma de Mallorca, n.*^ 66, 1906. 

Berliner Enfomologische ZeitscJirift. Berlín. Band l, 1905. 

Bibliotheca Botánica. Berlín. N° 92. 

Bibliotlieca, Zoológica. Berlín. N" 91. 

CanacUan Entomolorjist (The). London. Ontario. Vol. xxxvlii, n" 5, 1906.— 
Cook: Studies in the genns Incisalia. — Knaus: Collectíng Notes on 
Coleopt Walker: A first List of Ontario Odonata. — Kirkaldt: Tho 
new Homoptera from Afrika.— Bethüne: Some Beetles of early May. 
Cockerel!.: New Eocky Mountain Bees. — Gkabham: Notes on some 
Mosquitoes from Jamaica. — Weeks: New Lepidoptera. — Pearsall: 
Selidosema, umhrosarium Hübner. 

Entomologist's Record (The). London. Vol. xviii, n" 5, 1906.— Miles: Butter- 
fly-collect. in Switzerland.— Chapman: Trumpethairs on full-grown 
larva of Urbícola comwa. —Sheldon: On Polyommatus cory don.— Tx¡k- 
ner: On some spec. of the genns Co^eop/tora.— Graves: Collect. Le- 
pidopt. in Syria.— Burr; Synopsís of the Orthopt. of Western Europa. 
Tütt: a Study of the Genericmames of the British Lycaenides. — 
BtjRROws: A new hybrid iV//.s'S¿a.— Donisthorpe: Hydrochus nitidicollis 
Muís. 

Feuille des Jeunes Naturalistes (La). París. N° 428, 1906.— Caziot: Étnde 
sur les Helix de la ssction Elisma. — Goury et Guignon: Les Insectes 
parasit. des Cruciféres. 

Ingeniería. Madrid. N.os 41-42, 1906. 

Institució Catalana d'Historia Natural. Barcelona. (Butlletí.)'N.'' 4, 1906.— 
Barnola: Lo Porophyllum vlridiflorum D. C. — Maluqüér: Molluschs 
marins de Catalunya. — Ferrer: Especies del género Erebia. — Cade- 
vall: Excursionisme botanisch. 

Instituto Geológico de México. México. (Parergones.) T. i, n.° 10, 1906. — 
ORDóxfiz: Los Xalapazcos del Estado de Puebla. 

Johns Hopkins Hospital. Baltitnore. (Bulletin.) N'» 182, 1906. 

K. K. Naturhistorischen Hofmuseum. Wien. (Annalen.) Band xx, 
n" 1, 1905. 



DE HISTORIA NATURAL. 3^5 

Laboratorio AlunicijMl de Higiene. Madrid. (Boletín.) T. v, n.os 10-12, 190G. 

Mmée Océanographique de Monaco. (Bidletin.J 1906, n" 73.~Berget: Les 
Courauts marins. — Le GulfStream.=N° 74. — Joubin: La répartit. des 
anim. marins sur les cotes fran9. de la Méditerr.=N° 75.— Seurat: 
Le Nacre et la Perle en Océanie, Peche, Origine et mode de format. 
des perles. 

Museiim of Comparative Zooloyy. Cambridge. (Bulletin.j 1906, vol. l, n° 1. 
Eastman: Struct. and Eelations of Mylostoma.='!^° 4.— Angener: West- 
indische Polychíieteu. 

Natural History Societt/. Glasgow. (TransadionsJ Vol. v, part iii, 1903. 
Vol. VII, part I, 1904. Vol. vii, part n, 19C5. 

Eeal Academia de Ciencias y Ar-tes. Barcelona. (Memorias.) 1906, vol. v, 
n." 19. —Vidal et Depéret: Contribución al estudio del Oligoceno en 
Cataluña.=N.° 20. — Almera: Descripc. geológ. y génesis de la Plana 
de Vich.=N.° 21. — Depéret: Los vertebr. del oligoc. inferior de Tárre- 
ga.=N.° 22.— Cadevall: Notas fltogeográficas críticas. =N.'' 23. — De 
Camps: Observ. ictiológ. 

Revista de Medicina tropical. Habana. T. vii, n.os 1.3^ 190G. 

Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales. Zaragoza. (Boletín.) T. v, 
n.os 3_5j 1906. — De Pitarque: Colémbolos de Zaragoza. — Düsmet: Hi- 
menópteros de la Sierra de Albarracín. — Tonglet: Musgos y Hepáti- 
cas de Ortigosa de Cameros. 

Sociedad geográfica de Lima. (Boletín.) T. xv, trimestre 4.°, 1904, T. xvi, 
memoria anual, 1904. 

Societá Italiana di Scienze Naturali. Milano. (Atti.) V"ol. xlv, fase. 1 .", 1906. 
Terni: Esoftalmia epizoótica nei pesci. — Brunati: Osservaz. stratigraf, 
sul gruppo deír Albenza.— Pavesi: Elenco di piante dell' alto Apen- 
niuo pavese. — Sacco: La gallería ferroviaria di Gattico. — Frances- 
CHiNi: Sulla pretesa antica presenza in Italia della Diaspis Pentágona 
Targ. 

Société Botanique de Frunce. París. (Bulletin.) T. 5:^^ fase. 3, 1906. — La- 
BERGER1E: Tubérisat. des Tiges aérienn. des variét. de Solaniim com- 
mersoni.--GüÉRi's: Sur les domaties des feuilles de Diptérocarpées. — 
Lignier: Radiculites reticulatus. Lévek^lé: Le genre Pieris en Chine. 
Chauveaüd: Format. de la tige chez les Cryptog. vascul. — Gillot et 
Chátead: L'appétence chimique des plantes. — Conijére et Harmand: 
Notes lichénologiques. — Donin: Targionia Hypophylla L. — Dubaro: 
Sur le genre Mascar enhasia.—'Ltw.ihi.t: Sur deux plantes du Var. 

Spelunca. París. (Bulletin et Mémoires.) T. vi, nos 42-43, 1905. 

United States National M\iseum. Washington. (Proceedings.) Vol. 29, 1905. 

University of Colorado Studies (The). Vol \, n° 2, 1902. N" 3, 1903. Vol. 111, 
n° 2, 1906. — DoDDs: The Cranial Nerves of One of the Salamanders.— 
Ramaley; The Seed and Seedling of the Mountain Globe-Flower. 



^Í»R BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

University of Toronto StiuUes. Biological Series, 1906 — Bensley: The 
Homolog. of the Stylar Cnsps in the upper Molars of the Didelphydae. 

Weather Burean 3Janila Central Ohservatory. 1905. 

Wilson Bulkün (The). Oberlin, Ohio. N" 54, 1906.— Wilson: The Birds of 
Scott County. — Cr.íigmilc: August at Lake Tahol.— A Hammock List 
of Sparks.— Dawson: November Aspects in Spakane County. — Taver- 
ner: The yellow-breasted chat in Michigan.— A Taggedz Flicker. 

Zoologischer Anzeiger. Leipzig. Bd. xxx, n" 7. — Woltereck: Fünfte Mitt. 
üb. die Hyperiden der Valdivia-Expedit. — Illig: Bericht üb. die 
neuen Schizopod. Gattimg. und Arten der Deutsch. Tiefsee-Exped. 
Kohler: Z. Kenntnis der Antennal. Sinnes-Organe der Dipter. -Zwei- 
ger: Die Spermatogen. von Forficula auricularia. —Sekkrá: Z. Selbstbe- 
fruchtung bei den Rhabdoceliden. 

Zoúlogist (The). N» 779, 1906.— Steele-Elliott: Extracts from chur- 
chwardens' Accounts of Bsdfordshire. — Dalglies: Field Not. on some 
of the ISmaller British Mammaha. — Waters: Notes on Maime Crustac. 
in Confinement.— Kerr: The Birds of the District of Staines. 



Ateneo Cient i/ico, Literario y Artístico de Mahón. — Velada necrológica en 
honor de D. Juan J. Rodríguez Femenías, 1906. 

Cabrera Latorre (D. Ángel). — Sobre el chimpancé llamado tenganga> 
por los pámues del Muni. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Abril 1906.) 

De Buen (D. Odón).— Homenaje á Rodríguez Femenías. (Bol. R. Soc. esp. 
Hist. nat.. Abril 1906.) 

García Mercet (D. Ricardo). — Algunas especies del género c Ammopliila>. 
(Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Abril 1906.) 

Ctübernatis (D. Angelo). — Dictionaire International des Écrivains du 
Monde latin, 5' livraison, Rome, 1906. 

Jiménez de Cisneros (D. Daniel). — Excursión al triásico superior de Sierra 
Negra. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Abril 1906.) 

Lázaro é Ibiza (D. Blas). — El «Convolvulus Durandoi» en España. (Bol. 
R. Soc. esp. Hist. nat., Abril 1906.) 

Martínez de la Escalera (D. Manuel). — Adiciones al sistema de«las es- 
pecies ibéricas del género <Asida>. — De la importancia de la nervia- 
ción de las alas en los coleópteros para una clasificación natural. (Bol. 
R. Soc. esp. Hist. nat., Abril 1906.) 

Más y Guindal (D. Joaquín). — Estudio práctico de los materiales de cu- 
ración. Madrid, 1906. 

Muñoz del Castillo (D. José). — Aportación de datos para el estudio del 
fenómeno luminoso de Vinhaes. Madrid, 1906. 



DE HISTORIA NATURAL. -¿91 

Ribera (D. Emilio). — Nota sobre la cría y aprovechamiento del Avestruz 
en Europa. (Bol. R. Sou". esp. Hist. nat., Abril 1906.) 

Turró (D. Ramón). — Digestión del Bacillus Virgula y Bacillus Ebliert por 
el jugo tiroideo. (Bol. R. Soc. csp. Hist. nat., Abril 1906.) 

Julio. 

Académie des Sciences. Paris. fCorajítes rendus.) 1906. T. cxlii, n" 23. — La- 
CROix: Les avalanches séches et les torrents boueux du Vésuve.— Les 
crist. de sylvite du Vésuve.— Guilliermond: Contrib. ál'étude cytolog. 
des bactér. — Hérou.nrü: Sur un nouv. Copépode paras, ñ! Amphiwa 
squammaf a .—Gp^AyiHKi Sur un type nouv. d'Alcyonaire de la fam. des 
Virgularidee. — MARCEAu:Surl'étafcdes muscles adducteurschezles Mol- 
lusques acéph. — Brunhes: Sur une explic. nouv. du surcreusem. gla- , 
ciaire.=N" 24. — Guillon:. Sur le Botrytis cinérea, cause de la pourrit. 
grise des raisins.— Joubin: Sur les Némertiens bathypélag. — Ba- 
TAiLLON: Imprégnation et fécondat. — Sabrazés, Mdratet et Hüsnot: 
Motilité du scolex échinococcique. — Püssesot: Sur les schistes graphi 
tiques du Morbihan. — Hergesell: Sur les veuts locaux des iles Cana- 
ries.;:=]S¡''25. — Gaüdry; Fossil. de Patagonie. — Kóvessi:Loí de l'accrois- 
sem. en volume dans les arbres. — Lubimenko: Étude spectro?c. des 
pigments verts des graines.— Houard: Sur les galles des Euphorbes. — 
Roubaud: Sur la larve et métamorph. de Siphona crisiafa Fabr. — Char- 
RiN et Jardrt: Influeuce de l'ovaire sur la nutrition. — Bertrand: 
Sur le stipe de V Adelophyton Jutieri B. R. — Martel: Sur l'érosion tor- 
rentielle. — PjLTSCHiKOFF:Surla polarisation du ciel pendant les eclipses 
de Soleil.=]S;° 28. — Curie et Laborde: Sur la radioactiv. de l'eau des 
sources thermales. — Blaringhem: Product. de feuilles en cornet par 
traumatismes. — Friedel: Orig. des matér. utilis par l'ovaire.— Becque- 
REL: Sur la longévité des graines. — Beauverie: Sur la maladie des 
Platanes. — Constantin et Gallaud: Asclépiadées nouv. de Madagas- 
car. — Gravier: Sur la biolog. des Virgulaires. — Gruvel: Sur une forme 
nouv. de Cirrhipéde operculé. — Le Sourd et Pagniez: Sur l'isolem. dea 
hématoblastes du sang. — Girard et Henrt: Sur l'électricité anim. — 
Stefánik: Sur la sensibil. de la retine. — Combes: Sur le Sparnacien des 
environs de Paris. — Ficheur et Doümergue: Sur l'exist. du Crétacé 
dans les schistes d'Oran. — Fritel: Sur les argües yprésienues de 
l'Aisne. 

American Naturalist (The.) Boston. 1906, n° 474.— Osbühx: On Dragon- 
flies in Brackish Water.— Pearse: Reactions of Tubularia crocea (Ag). 
Wiegand: Pressure and Flow of Sap in tbe Maple. 

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Archives du Musée Teyler. Haarlem. 1906, vol. x, 2^ partie. 



398 bolí:tín de la real sociedad española 

Broteria. S. Fiel. 1906, vol. v, fase, in.— Navas: Neuropt. de Esp. y Port.— 
Tavares: Os mosquitos. 

Canadian Entomologist (The). London. 1906, vol. xxxviii, n° 6.— Cook: Stud. 
in the genus /wcjsaíia.— Gibson: Caterpillar Hunting, — Bergroth: 
American Hemiptera.— Kirkaldy: Genera of Aphidae. — Taylor; On 
Euehoeca comptaria.—Tho new Geometrid.— Cockerell: A Fossil 
Water-bug.— Washburn: Minnesota Diptera.— Büsck: A new Tórtricid. 

Entomologist' s Record (The). London. 1906, vol. xviii, n" 6.— West: The 
Lepidopt. of London. — Dollman: The Lepidopt. of Bedford Park.— 
Prodt: Acronicta leporina L.— Graves: Ain Zahalta of Syria.— Borr: 
On Orthopt. of Western Europe.— Sich: On Rhopalocera of London.— 
Tutt: a puzzling group of Eupitheciids. 

Feuille des Jeunes Naturalistes. Mulhouse. 1906, n° 429.— Gaulle: Hymé- 
nopt. de France. — Mathieü: Les schistes a Meletta de Bamlach.— 
Goury et GüiGNON: Les insect. paras, des Cruciféres. 

Ingeniería. Madrid. 1906, n.o» 43-46. 

Instituí Boyal de Bactériologie. Lisbonne. (Archives.) 1906, T. i, fase. i. 

Jornal de Sciencias. Lisboa. 1906, n° xxvii.— Fran9a: Sobre as glossinas 
da África Oriental.— Seabra: Aves de Porto Alexandre.— Osorio: 
Crustác. african.— Fauna carcinolog. de Portug.— Bethexcourt: Am- 
phibios et Reptis de Angola.— Osorio: Un poisson des profondeurs. — 
A Fauna dos «Lusiadas». 

Musée Océanografique de Monaco. (Bulletin.) 1906, n° 76.— Portier: Les 
Poissons électriques. 

Nuova Notarisia (La). Modena. Luglio, 1906.— Mazza: Algolog. oeean.— 
Arthür: On certain Infusorial earths ov clays f. the U. S. G. S. 

Philippine Journal of Science (The). Manila, 1906, \ol. i, suplem. i.— Mer- 
ril: The Flora of the Lamao Fore.'st Reserve.=N** 4.— Tyzzer: The 
Histol. of the Skin Lesions in Varicella.— Whitford: The Vegetat. of 
the Lamao Forest Reserve.— Bacon: The Waters of the Cráter Lakes 
of Taal Volcano. 

Physikalisch-Medicinischen Gesellschaft. Würzburg. (Verhandlungen.) 
1906, N° 5.— Goldschmibt: Die Flora des Rhóngebirges.=N° 6. — 
Hessler: Klimatolog. Würzburgs.=N" 7. — Kraus: Vicia Orohus D. C. 
N° 8. — Lehmann: Gedachtnisrede auf Adam Josef Kunkel. 

Real Academia de Ciencias. Madrid. (Revista.) 1906, t. iii, n.° 6.— Pittalu- 
ga: Dípteros y sus parásitos.=1906, t. iv, n° 1— Madrid Moreno: Las 
terminaciones nerv. sensit. en las ventosas del pulpo común. 

Revista Científica profesional. Barcelona. 1906, n" 91. 

Revista chilena de Historia natural, Valparaíso. 1906, año x, n° 1. — Navás: 
Recolecc. de liqúenes. — Pie: Lathridiens du Chili. — Sodiro: Piperáceas 
ecuatorianas. — Silvestri: Opilionidi del Chile. — Rothschild: Chillan 
Siphonaptera. 



DE HISTORIA NATURAL. 399 

Eoyal Microscopical Society. hondón. (Jour7ial.) 1906, n" 172. — Dollman: 
A Method of Produc. Stereo-Photomicrographs. — Kirkman: Rotifera 
of Natal. — Pe arce: Oribatidse from the Sikkim Himalaya.— Coon: New 
Finder for the Microscope. 

Societá Entomológica italiana. Firenze. (Bulletino.) 1905, trim. ii-iv. 

Société belge d'Astronomie. Bnixelles. (Bulletin.) 1906, n" 5. 

Société Botanique de France. Paris. (Bulletin.) 1906, t. 53% n" 4. — ,Poissox: 
Les fruits d' Ananas fasciés. — Dübard: Le geure Mascarenhasia.— Gha- 
bert: Note sur quelques Pomacées. — Simón: La Viola arvensis.-=1s° 5, 
LiGNiER: Sur l'anatoua. de la fleur des Renonculacées. 

Société Entomologique de Belgiqup. Bnixelles. ( Anuales.) 1906, n" vi.— Obst: 
Drei neue Anthia-Arten. — Buprestid. von Deutsch Südwest-Afnka. — 
Kebremans: Sur le nom générique de Buprestis. — Dognin: Hétérocéres 
Douv.— Forel: Fourmis d'Asie Mineare. 

Société Impériale des Naturalistes de Moscou. (Bulletin.) 1905, nos 1.3. 

Spelunca. Paris. 1906, t. i, 11. 

Weather Burean. Manila. October 1 906. 

Wiener Entomologische Zeitung. Wien. 1906, v. vi und vii Heft. — Mayr: 
Neue Feigen-Insekten. — BREnniNc: Rhynchotograph. Beitr. — Fleis- 
cher: Líber Liodes-Arten. — Varendorff: Kleine entomol. Notiz. — Pop- 
pius: Paliiarktisch. Carabicid, — Reuter: Üb. die Verwendung des Gat- 
tungsnamens Lopus. — Müller: Üb. den Formenkreis des Laemostenus 
cavicola.- Petbi: Malthodes Serhotae n. sp. — Flach: Biolog. Plau- 
dereien. 

Wissenschaftlische Insektenbiologie . Husum. ( Zeitschrift.) 1906, Heft 5-6. — 
Rübsaamen: Üb. Bildungsabweichungen bei Vitis vinifera L. — Mjo- 
bebg: Z. Kenntnis einig. unter Seetang lebenden Insekt. — Kieffer; Üb . 
die Cbironomidengattung Orthocladius. — Pawlowskt: Üb. den Stech- 
und Saugappavat der Pediculid.— Ulmer: Übersicht üb. die bisherbe- 
kannten Lar ven europáisch. Trichopteren. 

Zoologisclier Anzeiger. Leipzig. 1906, No» 8-9. — Porta: Ricerche anatoin. 
snll' Echinorrhyncus capitatus. — ^Ostroümoff: Über Acipenser ruthenus. 
Mvdgk: On Scillium canícula. — Kükenthai; Üb. japanischer Alcyona- 
ceen.— Mayer: Z. Kenntnis der Rhachis im Ovarium und Haden der 
Nematod.=N° 10. — Fisher: Tho New Starfisches.— Maule: Üb. die 
Vejdovskyella comata und Nais hammata. — Walter: Über Hydrachni- 
den. — Poche: Z. Nomenklat. der Muriden. 

Zoologist (The). London. 1906, n" 780.— Seloüs: On the Question of Sexual 
Selection in Birds.— Wesché: The Habits of some Caged Birds.— 
Kerr: The Birds of the District of Staines. 



400 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Bolívar (D. I.)— El género «Tetraconcha» Karsch. (Bol. R. Soc. eep. 
Hist. nat. Madrid, Mayo 1906.) 

Caballero (D. E.)— El Microscopio. Barcelona. 

Díaz (D. F.)— Nota bibliográfica acerca de la industria aurífera en la actua- 
lidad. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Mayo 1906.) 

Martínez de la Escalera (D. M.)— Una nueva «Alphasida» de Motril. 
(Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Mayo 1906.) 

Müxoz DBL Castillo (D. J.) — Sobre la radioactividad de los manantiales 
hidromedicinales nitrogenados. Madrid, 1906. 

RivAS Mateos (D. M.)— Excursión á Motril (Granada). (Bol. R. Soc. esp. 
Hist. nat., Mayo 1906.) 

Romeo Rodrigo (D. O.)- Eclipse de Sol de 30 de Agosto de 1905. Bur- 
gos, 1906. 



Sesión del 3 de Octubre de 1906. 

PRESIDENCIA. DE DON JOSÉ CASARES GIL 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué apro- 
bada. 

Presentaciones. — Se hicieron tres propuestas de socios nume- 
rarios. 

Correspondencia. — El Secretario leyó la sig-uiente Real orden 
dirig-ida á la Sociedad por el Excmo. Sr. Ministro de Fomento: 

«Creada por Real decreto de 3 de Febrero del corriente año, 
una Comisión encarg-ada de estudiar y determinar las Comu- 
nicaciones Marítimas Regulares que convenga al Estado fo- 
mentar especialmente, determinando los servicios postales, los 
tráficos directos de mercancías nacionales, en buques también 
nacionales, y cuantos servicios mercantiles de naveg-ación y 
pesquerías hayan de ser protegidos directamente con subven- 
ción del Estado, formulando al efecto el necesario pro^^^cto de 
ley; constituida dicha Comisión en 26 de Abril y aprobado 
antes de 1° de Mayo en Consejo de Ministros el Cuestionario 
que debía reg-ular los trabajos de la Comisión, ésta, después 
de las deliberaciones y estudios necesarios, ha acordado for- 
mular á su vez Cuestionarios parciales que, dirigidos, tanto á 
los Centros oficiales, como á aquellas colectividades oficiales y 
particulares competentes, le faciliten los autorizados elemen- 
tos de juicio que estima inexcusables para la emisión de su 
dictamen. Aprobados dichos Cuestionarios reglamentariamen- 
te, y fijada á la remisión de las contestaciones que procedan 
de Europa é islas adyacentes un plazo límite de dos meses, y 
de cuatro á las que procedan de Ultramar, á contar desde la 
fecha de esta Real orden, S. M. el Rey (q. D. g.) se ha servido 
disponer se invite á esa entidad para que remita á este Minis- 
terio de Fomento, dentro de los plazos marcados, los datos que 
se solicitan en los Cuestionarios que se acompañan. 

De Real orden lo digo á V. S. para su conocimiento y demás 
efectos. 

Dios g-uarde á V. S. muchos años. Madrid, 30 de Agosto 
de 1906.— M. García Prieto.» 

T. VI.— Octubre, 1906 28 



402 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

El Cuestionario á que se refiere la Real orden transcripta, 
comprende las dos preg-untas sig"uientes: 

1/ ¿Qué condiciones cree que reúnen las pesquerías cana- 
rio-africanas para la pesca de un producto análog-o ó similar 
al bacalao, y en qué forma cree que deben org-anizarse esas 
pesquerías y la preparación, importación y venta en España 
de sus productos? 

2/ ¿En qué lugares, con qué clase de buques y tripulaciones, 
en qué forma y con qué auxilio del Estado cree más beneficio- 
so org'anizar la pesca del bacalao por españoles para sustituir 
paulatinamente con su importación la del bacalao extranjero? 

Enterada la Sociedad de la consulta que le dirige el Sr. Mi- 
nistro de Fomento, el Presidente manifestó que procedía el 
nombramiento de una ponencia ó Comisión, compuesta de 
personas competentes, encargada de estudiar el Cuestionario 
propuesto y emitir el informe correspondiente. Dijo que podían 
componer esta Comisión el Sr. D. Anatael Cabrera, que ha he- 
cho estudios sobre la fauna marina de las islas Canarias; don 
Emilio Ribera, encargado á la sazón de la Cátedra de Zoog^ra- 
fía de Vertebrados en la Facultad de Ciencias; D. José Gog-or- 
za y González, Catedrático de Fisiolog'ía animal, y Vocal natu- 
ralista del Centro consultivo de la Armada, afecto al Ministe- 
rio de Marina, y D. Manuel M. de la Escalera, como individuo 
de la Comisión del Noroeste de África. 

La Sociedad aprobó la desig-nación de estos señores, quedan- 
do, desde luego, encargados de emitir el informe que ha de 
elevarse al Ministerio de Fomento en el plazo marcado. 

— Se dio cuenta de haberse recibido el programa dei primer 
Cong-reso internacional de Higiene alimenticia y de la alimen- 
tación racional del hombre, que se reunirá en París del 22 al 
27 del corriente mes de Octubre. Al prog-rama del CongTCSo le 
acompaña un boletín de adhesión al mismo. 

Se participó también á la Sociedad haberse recibido el Re- 
glamento de la Exposición Marítima Internacional, que se ce- 
lebrará en Burdeos durante los meses de Mayo á Noviembre 
de 1907, y una comunicación del Comité org-anizador del Cer- 
tamen invitando á la concurrencia. 

Se dio igualmente cuenta de haberse recibido un B. L. M. 
del Sr. Bibliotecario de la Real Academia de Ciencias, 
D. José R. Carracido, remitiendo ejemplares de las instruccio- 



DE HISTORIA NATURAL. 403 

lies para el Catálog-o internacional de Literatura científica, los 
cuales fueron distribuidos entre los socios presentes. 

Notas y comimicaciones. — El Secretario presentó una noticia 
del Sr. Lozano dando cuenta de la convención establecida en 
París para proteg-er á las aves útiles á la ag-ricaltura, acordán- 
dose pasara á la Comisión de publicación. 

— El Sr. Lázaro é Ibiza leyó la sig-uiente nota, que bajo el 
título de Batos para la flora de la 'promnda de Granada remite 
nuestro consocio D. Juan Luis Diez Tortosa: 

Variadísima es la flora de esta provincia, sin duda la más 
numerosa en especies en la Península Ibérica, pues todas las 
circunstancias que contribuyen á la riqueza botánica de la Pe- 
nínsula se encuentran reunidas en Granada. 

Con efecto, tiene zona litoral en la que se hallan plantas 
marítimas y propias de esta reg-ión, zona esteparia con su fa- 
cies especial, vecindad con el Norte de África que motifa que 
en ella crezcan plantas africanas, y muy especialmente contri- 
buye á lo indicado la Sierra Nevada, que por su g-ran altura 
le proporciona zona verdaderamente alpina. Además, por su 
variado relieve orog'ráfico, posee climas muy diferentes, seg'ún 
las alturas y las orientaciones. 

Por ser tan rica su flora ha conseg-uido siempre ser muy 
frecuentada por los botánicos, y ha sido causa de que se haya 
hecho un detenido estudio de la misma por los que han visita- 
do este hermoso rincón de Andalucía. Prueba de ello es el 
g-ran número de especies botánicas descubiertas y que han re- 
cibido los nombres específicos de Nevadensis unas y Grranaten- 
sis otras. Por lo tanto, parecía natural que nada nuevo podría 
añadirse á lo escrito sobre esta flora; sin erabarg'o, como quie- 
ra que los viajes á esta reg'ión por sus ilustres visitantes sólo 
han podido hacerse en determinadas épocas del año, claro 
está que habrán pasado inadvertidos ciertos datos que, por la 
circunstancia de residir yo en esta provincia, me han sido 
asequibles en mis excursiones en distintas épocas y á los dife- 
rentes parajes de la misma. 

De aquí que haya encontrado alg'unas especies nuevas para 
esta flora. 

Alg"unos de los datos recog-idos son el objeto de la presente 
nota, y los restantes motivarán sucesivas comunicaciones. 



404 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Narcissíis Clusii Dun. — En una de las excursiones que he 
efectuado en el presente curso he recog-ido una especie del 
g-énero Narcissus de bastante interés, la que estudiada vi que 
parecía corresponder al Narcissus Clusii Dun.; pero el mencio- 
nar g-ran número de obras, entre otros caracteres, que esta es- 
pecie presenta el estilo no saliente y tenerlo más larg-o que el 
perig-onio las flores que había yo recogido, unido á que se le 
asig-naba (1) las provincias Vascas y los Pirineos como única 
área en España, fueron causa que me asaltasen dudas acerca 
de la especie á que había de referirse, tanto más, cuanto que 
dudaba poder encontrar una especie nueva, por lo bien estu- 
diada que está la flora fanerog-ámica en esta reg-ión. 

Expuse estas dudas al botánico Dr. Lázaro, remitiéndole 
ejemplares, y dicho señor opinó que la planta recog-ida era la 
esipecie N'arcissHS Clusii Dun., y que Clusio, que había sido 
quien la había descrito por primera vez, no le asig-nó el carác- 
ter de estilo no saliente, y si se le aplicaba en las descripcio- 
nes era por no presentarlo saliente la ñg-ura que aparece en 
la obra de Clusio. 

Esta nueva especie para la flora de Granada se encuentra 
abundante en los cerros próximos á la Fuente de la Culebra, 
á dos kilómetros escasos de la capital. 

Es notable este hallazg'o y confirma lo dicho en el comienzo 
de la presente nota, dado que esta planta, además de encon- 
trarse en los Pirineos, se halla en África. 

Crozop/iora zerlascifolia Adr. Juss. — De esta euforbiácea he 
encontrado alg-unos ejemplares en el Barranco de la Zorra, en 
las inmediaciones de Granada. Planta muy rara en España, 
pues sólo se le asig-na como localidad, seg'ún las obras que he 
consultado, la Mancha y Murcia, no estando citada como pro- 
pia de Granada; de aquí que sea una nueva especie que aña- 
dir á su flora. 

Vinca major L.— En el bosque de la Alhambra, en los alrede- 
dores del Farg-ue y en el camino de Cenes á la capital, he ha- 
llado muy abundante la especie Vinca major L., no encontra- 

(1) Aun siendo numerosas las obras que manejo, no representan más que una par- 
te de la literatura botánica, y por ello he de manifestar que las afirmaciones que 
hago en el presente trabajo se refieren solamente á los libros y publicaciones que he 
podido consultar. 



DE HISTORIA NATURAL. Í05 

da anteriormente ni citada de Granada. De la reg-ión meridio- 
nal de la Península sólo se le indica como localidad Sevilla 
por Boutelou (Wk. et Lang-e: Prod. Florae Hísp., t. ii, pág". 660) 
y el Puerto de Santa María. 

Lhuma Elaline Desf. — Entre los sembrados de las cercanías 
he encontrado esta planta nueva para Granada. Esta especie 
es propia de Galicia, Cataluña, Castillas, Aragón, Navarra y 
Valencia. En Andalucía se ha indicado en Jerez y otros paí- 
ses (Clem.), pero no -en Granada. 

Linaria CijmLalaria Mili.— Sin duda por arrastre de semillas 
desde otras localidades se ha hecho espontánea en el interior 
de la población, siendo mu}^ abundante en los muros y tapias 
de huertos y jardines, recibiendo el nombre vulg-ar de Ruinas. 

El Sr. Lázaro, refiriéndose á este trabajo, ag-reg'ó que res- 
pecto del Narcissiis Chisii Dun., aún había alg-o más que lo 
manifestado por el Sr. Diez Tortosa, y que él tenía una opinión 
más radical respecto del área, fundándose en que dicha planta 
no había sido jamás vista en las Vascong-adas, ni en el Pirineo 
francés ni español por los botánicos modernos, después de 
Clusio, en que tampoco había sido hallada en Asturias, ni por 
él, ni por ning'únotro botánico, á pesar del nombre de Narciso 
de Asturias que con harta lig-ereza asig-nó Fernández Navarre- 
te á una planta que nadie ha creído encontrar en dicha comarca 
y de que donde sí ha sido hallada de un modo positivo é in- 
contestable, desde hace muchos años, es en la Arg-elia; había 
lleg-ado á suponer que el Narcissus Clusii era una especie me- 
ridional, más probable en el Mediodía que en el Norte de Es- 
paña. El hallazg-o del Sr. Diez Tortosa tiene por esto mayor 
interés, pues permite rectificar lo que probablemente no es 
otra cosa que una equivocación de Clusio, á quien pudo ocu- 
rrir muy fácilmente un cambio ó pérdida de etiqueta, por el 
que atribuyese á Vizcaya y los Pirineos una planta de nuestras 
provincias meridionales, cosa muy posible en los azares de los 
viajes de aquella época y con un itinerario tan complicado 
como el de las correrías por España del ilustre botánico francés. 
Esta indicación, errónea sin duda, fué trascrita por Kunth y 
consignada por los posteriores sin ninguna comprobación ul- 
terior. 



406 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

El mismo Si*. Lázaro presentó un ti-abajo ütn\aiáo Ñola sobre 
algunas plantas de Motril, que pasó á la Comisión de publi- 
cación. 

— El Sr. Calderón manifestó que el Sr. Rioja ha remitido, 
para el Museo de Ciencias naturales, muestras de cenizas pro- 
cedentes de la última erupción del Vesubio, que le fueron en- 
viadas desde Italia por el Conservador de la Estación Zoo- 
lógfica de Ñapóles, Sr. Lo Blanco. Estas cenizas han sido re- 
cog-idas en las mejores condiciones de pureza, y fijando los 
días en que fueron arrojadas por el volcán. Pertenecen á dos 
tipos: uno, A, de color claro, correspondiente al día 10 Abril, 
y otro, B, de color obscuro, del 8 del mismo mes. 

Analizadas por el Sr. L. Jag-on en el Laboratorio químico de 
la Fábrica de Nueva Montaña, en Santander, han dado la si- 
guiente composición: 

A B 



8,45 12,49 



9,00 


8,10 


3,24 


2,44 


í 


0,77 


0,61 


0,60 


14,08 


9,14 


100,00 


100,00 



Sílice 49,50 48,15 

Alúmina 17,05 18,31 

Peróxido de hierro ^ 

Oxido rojo de manganeso 

Protóxido de hierro 

Protóxido de manganeso , 

Cal 

Magnesia . 

Acido sulfúrico 

Acido fosfórico 

Álcalis y elementos sin ensayar , 

Total 



— El Sr. Calafat dio cuenta de haber efectuado durante el 
verano último una excursión por Santander y las Provincias 
Vascong'adas, durante la cual ha podido recog'er para el Mu- 
seo de Ciencias naturales alg-unos minerales muy interesan- 
tes. Ofreció remitir una nota sobre este asunto. 

— El mismo señor manifestó que el .23 de Diciembre de 1905 
fué extraído por la drag-a en la bahía de Santander un g-ran 
trozo, al parecer de defensa de Mammut en buen estado de 
conservación, y cuyo ejemplar ha sido donado al Museo de 
Ciencias naturales de Madrid, po* el activo Director de la Es- 



DE HISTORIA NATURAL. 407 

tación de Biología Marina de Santander, D. José Rioja, y que 
€l examen de la sección transversal de este enorme incisivo, 
permite observar aos zonas perfectamente diferenciadas en su 
composición y aspecto. Analizadas separadamente en el Labo- 
ratorio de Mineralog'ía del Museo de Ciencias naturales, han 
dado los siguientes resultados: 

Zona cortical. 

Materia orgánica 36,54 

Eesiduo mineral '..... 63,46 



100,00 



Zona medular. 

Materia orgánica 45,73 

Residuo mineral 54,27 



100,00 



Notas blMíográficas. — El Sr. Fernández Navarro leyó las si- 
guientes: 

I. R. Breñosa: «La polarización rotatoria de la luz». (Memo- 
rias de la R. Acad. de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. 
Tomo XXIV. Madrid, 1906.) 

Nuestro distinguido consocio, el sabio ingeniero de Montes, 
D. Rafael Breñosa, ha enriquecido la literatura científica es- 
pañola con un trabajo que une á su mérito extraordinario una 
oportunidad indiscutible. En efecto, los fenómenos de la pola- 
rización rotatoria de la luz, tan útiles á químicos, mineralo- 
gistas, y sobre todo á los cristalógrafos, han sido objeto de muy 
pocos estudios de conjunto, en que se ordenen sistemática- 
mente los numerosos datos que hoy se poseen acerca de tema 
tan interesante. Por de contado que no había obra alguna en 
castellano que respondiera á este objeto. 

La del Sr. Breñosa se distingue desde luego, como todos sus 
trabajos, por la claridad y el riguroso método científico. No ex- 
cluyen las anteriores condiciones la profundidad de la doctri- 
na, puesto que todas las teorías de fenómenos y aparatos están 
matemáticamente desarrolladas, siquiera el autor, con muy 
buen acuerdo, no haya echado mano para ello de las matemá- 



408 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ticas superiores, sino en aquellos contados casos en que era. 
imprescindible su apoyo. Consecuencia de este carácter de la 
obra es que reúna dos méritos que difícilmente suelen verse 
juntos: el valor científico, y la utilidad práctica, para aquellos 
que se vean oblig-ados á utilizar en sus investigaciones los fe- 
nómenos de polarización rotatoria. 

El libro va precedido de un capítulo de óptica física muy 
conciso, muy claro y mu^^ completo. Viene después el más ex- 
tenso, dedicado á la polarización rotatoria natural, y sig-ue á 
éste otro en que se ocupa de la polarización rotatoria mag-né- 
tica. Los tres capítulos sig-uientes podríamos decir que son de 
índole práctica, como á los otros pudiera llamárseles teóricos. 
En uno de ellos estudia los aparatos para determinar el án- 
g-ulo de rotación (polarímetros y sacarímetros y sus acceso- 
rios), dedica el sig-uiente al estudio de la dispersión rotatoria 
por los diferentes métodos conocidos, ocupándose en el último 
de las aplicaciones de los instrumentos polarimétricos, de las 
cuales, como es natural, merece su atención preferente la sa- 
carimetría 

El trabajo del Sr. Breñosa ha merecido ser premiado en con- 
curso ordinario por la Real Academia de Ciencias de Madrid, 
que lia sido también la que le ha publicado en un tomo en 4.", 
de cerca de 500 páginas. 

Al señalar á nuestros consocios la aparición de tan impor- 
tante obra, felicitamos muy sinceramente al autor, así como 
á la sabia Corporación que la ha dispensado distinción tan me- 
recida. 

II. P. Lemoine: «Mission dans le Maroc Occidental». París, 
1905 (223 pág-s. en 8.°, 63 fig's., 3 francos.) 

El interés que Francia concede á los reconocimientos g-eoló- 
gicos del suelo marroquí, se demuestra en el hecho de que el 
Comité d'ii Maroc tenga actualmente dos g-eólog'os distinguidos, 
M. Paul Lemoine, preparador en la Sorbona, y M. Louis Gen- 
til, jefe de Conferencias del mismo Instituto, especialmente 
dedicados á estudiar la Geología de Marruecos. 

Estos dos naturalistas trabajan separados en distintas regio- 
nes, pero bajo un plan común, y se proponen hacer en breve, 
entre los dos, una obra de conjunto sobre la Geolog'ía del 
Garbh, que será la primera en este g-énero. Actualmente, han 
publicado ya ambos geólogos los trabajos preliminares de con- 



DE HISTORIA NATURAL. 409 

junto, además de varias notas breves comunicadas á la Acade- 
mia de Ciencias de París. 

El de M. Lemoine, objeto de esta nota, se reíiere al territorio 
sometido á la autoridad más ó menos efectiva del Sultán. Está 
dividido en los cuatro capítulos sig-uientes: I. Viaje. — II. No- 
tas sobre la población y estado del país. --III. Observaciones 
geográficas. — IV. Observaciones g-eológ-icas personales. Los 
dos últimos, que son con mucho los más extensos, tienen g-ran 
interés y están nutridos de datos nuevos .y de rectificaciones 
de otros equivocados de viajeros anteriores. 

El trabajo, en suma, es de g-ran utilidad, y está presentado 
con sencillez g'rande, lo que no le impide estudiar con bastan- 
te detalle la estratig-rafía y la tectónica del país recorrido, ha- 
ciendo al final consideraciones de g'ran interés acerca de la 
estructura del Gran Atlas. Es, en suma, un libro que no puede 
dejar de estudiar todo g-eólogo que piense realizar observacio- 
nes de esta índole en el Imperio de Abdel-Azis. 

III. L. Gentil: «Explorations au Maroc». París, 1906 (354 pá- 
ginas en 4.°, 223 figuras, 14 francos.) 

Las exploraciones de M. Gentil se han realizado casi siem- 
pre en el Blada-es-siba, ó territorio independiente, siendo to- 
das ellas bastante penosas y alg'una verdaderamente arriesg'a- 
da, como lo demuestra el hecho del secuestro del marqués de 
Seg-onzac en el mismo territorio, y por la misma época. Aun- 
que ag-reg-ado á la Mission Ségonzac, Gentil ha recorrido dis- 
tintos itinerarios, acompañado casi siempre de un par de ma- 
rroquíes adictos, simulando ser un moro arg-elino pobre. Así 
ha logrado muchas veces pasar inadvertido, aunque á costa 
de fatigas y privaciones sin cuento. 

Las excursiones realizadas están comprendidas en los cinco 
viajes siguientes: 1.° Viaje por el Norte de Marruecos, que 
comprende uno desde Tánger á Tetuán por Andjeray el Haour, 
varias excursiones cortas desde Tetuán, y la vuelta á Tán- 
ger. 2.° Viaje por el Sur marroquí; el centro de operaciones es 
Mog-ador, desde donde ha realizado diversas excursiones cor- 
tas, una mayor al valle del río Tidsi, y otra á la región de los 
Knafa. 3° Viaje al Sus, partiendo de Mogador, pasando por 
las inmediaciones de Tarudant, de aquí á Marruecos por Dje- 
bel Tesa, y vuelta á Mogador. 4.° Viaje á los Ida ó Tañan, al 
Sur del Cabo Guir. 5." El viaje al Sirna, el más difícil é intere- 



410 boletín de la real sociedad española 

sante de todos, que le ha permitido adquirir una idea sobre la 
desconocida estructura del Alto Atlas oriental; basta conocer 
el itinerario de esta última excursión: Marraqués, Demnata, 
Tikirt, Djebel Sirna, Marraqués, para comprender su dificultad 
é importancia. 

M. Gentil va esmaltando su relato de viaje con observacio- 
nes de todas clases, aunque de preferencia relativas á Geolo- 
gía. Esto tiene la ventaja de hacer su lectura más amena para 
la g-eneralidad, á cambio del inconveniente de que la parte 
geológica queda más diluida que en el libro de M. Lemoine. 

Secciones. — La de Sevilla celebró sesión el día 6 de Julio úl- 
timo, bajo la presidencia de D. Antonio Seras, y en ella el se- 
ñor Chaves se ocupó de fenómenos glaciares en Portugal, con 
referencia á una reciente nota de Edward HuU, intitulada: 
«The physical History of the great Pleistocene Lake of Portu- 
gal». El autor admite dos períodos glaciares en el macizo de 
la Sierra de Estrella, de un modo correlativo á lo sucedido en 
las Islas Británicas. Corresponde dicho fenómeno glaciar á la 
emergencia del país y á la erosión de la parte del valle del 
Tajo, que yace actualmente bajo el Océano. Esta erosión se 
hace sentir á 55 millas de la playa actual y á una profundidad 
de 72.000 pies bajo el Océano. Sumada esta cifra con la de la 
altitud de la Sierra de Estrella, da una elevación suficiente 
para admitir la pasada existencia en ella de condiciones gla- 
ciares análog'as á las de los Alpes actuales. 

— El Sr. Barras envió la siguiente nota acerca de un temblor 
de tierra observado en Huelva: 

«El día 9 de Julio del corriente año, á las cuatro y diez minu- 
tos de la mañana, me despertó súbitamente una conmoción, 
de cuya causa dudé al pronto; pero no tardé en calcular que 
procedía de un temblor de tierra. 

La oscilación fué una sola, pero lo suficientemente fuerte 
para parar, en la hora citada, el despertador que tenía sobre 
la mesa de noche y mi reloj de bolsillo. 

Como aún tenía alguna duda acerca de su causa, pregunté 
á una porción de personas, inuchas de las cuales lo habían 
sentido, pudiendo citar, entre ellas, al gobernador de la pro- 
vincia, Sr. Polo de Lara, y al secretario del Gobierno, Sr. Ra- 
mírez de Arellano. 



DE HISTORIA NATURAL. 411 

La Sección de Zaragoza celebró sesión el día 26, bajo la 
presidencia de D. Pedro Ferrando. 

— El Sr. Mo^'ano manifestó que, teniendo que ausentarse de 
Zarag-oza para ir á hacer estudios en el extranjero, hacía dimi- 
sión de su carg-o de secretario al despedirse de sus consocios, 
los cuales lamentaron la marcha del Sr. Moyano, cuya g-estión 
tan provechosa era para la Sección, y propusieron á D, Celso 
Arévalo para que interinamente desempeñara dicho carg-o. 

— El Sr. Gómez da g-racias por su admisión como socio nu- 
merario. 

— El Sr. Arévalo presenta una nota sobre «Anomalías foliares 
j ñorales en el .Ia.s)}mm7n officincde L.», á la que acompañan 
unas fotog-rafías ilustrativas del trabajo, haciendo alg-unas 
consideraciones sobre dichas anomalías, que los señores socios 
pudieron confirmar en ejemplares del Jardín Botánico. 

Con este motivo el señor Presidente citó el caso de la Brous- 
sonetia ■papyrifera Vent., en que son muy frecuentes dichas 
anomalías. 



Notas y comunicaciones. 



Nota soLre algunas plantas de Motril 

POR 

BLAS LÁZARO É IBIZA 

Aunque el resultado más interesante de la excursión que 
realicé en Abril último en unión de los Sres. Casares, Rivas 
Mateos y Diez Tortosa, fué el de comprobar la existencia en el 
litoral de Moti'il de varias de las especies veg"etales que carac- 
terizan la veg-etación sudoriental de España, resultado que ya 
expuse oportunamente á la Sociedad á nuestro reg-reso, recog"i- 
mos en dicha excursión alg-unas especies interesantes. Entre 
ellas podemos citar la Lapiedra Martmezü Lag-., el Osyris lan- 
ceolata Hachst., la Catha euroima Webb., Va Reseda Imiceolata 
La.g\, la. Carric/iíem Vella DC, \a Frauquenia co7ymdosa Besí., 
especie que en la Península únicamente ha sido citada en 
esta localidad, por el Sr. Amo y Mora, el Lo¿i(S arenarius Brot., 
el Lyciíim iiitrincaium Boiss, la Vinca major L., citada en po- 



412 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

cas localidades andaluzas, la WitJiania frutescens Pauq., el 
Teuc7'ium ITísnseleriBoiss., el S ¿atice T/iouini Viv., la Centaurea 
S07icAí folia Lag-., y la Ceiitaitrea hetero¡ihylla W.; por no alarg-ar 
demasiado esta enumeración no mencionaremos otras especies . 

El Lycium intrincatum Boiss., recog-ido en esta excursión, es 
interesante, porque nos permitirá completar con alg-unas obser- 
vaciones la característica de esta especie, que aparece incom- 
pleta en las obras descriptivas más importantes de nuestra 
flora. El g-ran Boissier, el autor de la especie, dice de sus ñores 
«cáliz carnoso; corola mr;¿e« pálida, de 7-8 líneas», y en cuan- 
to al fruto, conñesa que le desconoce. Willkoram, también de- 
ficiente en la descripción de esta especie, dice que la corola es 
blanquecina, y que desconoce los frutos maduros. Ambos auto- 
res mencionan que las hojas son pequeñas y alg-o carnosas, y 
lo mismo se lee en la Flore de l'Algerie, de Battandier et Tra- 
but, si bien estos autores mencionan que la corola es andada 
y las bayas pequeñas y rojizas. Amo y Mora se limita á trans- 
cribir las indicaciones de Boissier y Willkomm, y nada dice 
que hag-a sospechar que lleg-ase á ver esta especie. 

Los ejemplares que recog-imos en Motril, perfectamente ca- 
racterizados y completos, nos permiten esclarecer estas discor- 
dancias y completar la descripción de tan interesante especie. 

Las hojas, carnosas siempre, son, en efecto, pequeñas en las 
ramas floríferas; mas no así en las ramas estériles que las ma- 
tas presentan al efectuar su desarrollo, en las cuales el prome- 
dio lleg-a á tener 3 cm. de long-itud y se aproxima, por tan- 
to, al de las otras especies del g-énero Lycium que existen en 
nuestra flora. Las de las ramas floríferas no suelen exceder 
de 15 mm., y aun su promedio es alg-o menor. Las flores, cuya 
long'itud total es de 20 á25 mm., presentan una corola bastante 
embudada, cuya parte superior, limbo y g-arg-anta, es de un 
color morado intenso, matiz que se va desvaneciendo á medida 
que se desciende por el tubo, que en su última porción es más 
ó menos verdoso. Sin duda los colores que Boissier y Willkomm 
atribuyeron á la corola, no fueron los que pueden apreciarse 
en la planta viva, sino los que se observan en los ejemplares ya 
secos, en los que muy fácilmente la coloración ha podido lleg-ar 
á ser laque dichos autores mencionan. En cuanto á los frutos, 
efectivamente, son bayas pequeñas, de 6 á 8 mm. de long-itud 
por 4 ó 5 de diámetro, rojas, y cubiertas por el cáliz casi has- 



DE HISTORIA NATURAL. 413 

ta SU mitad. Podría suponerse que los dos grandes botánicos 
citados hubiesen recogido ejemplares cuyas flores tuviesen otra 
coloración, cosa no imposible, pero poco verisímil, especial- 
mente tratándose de Willkoram, que recogió ejemplares en la 
misma localidad de Motril. Más probable parece que, no ha- 
biendo tenido lugar de ultimar el estudio de los ejemplares en 
fresco, se efectuase sobre los ejemplares ya secos y preparados, 
cosa á que tan frecuentemente se ven oblig'ados los botánicos 
y que, para entonces, los matices azules, que tan delicados son 
para la desecación, se hubiesen modificado hasta ser los que 
mencionan los dos autores citados, que tampoco concuerdan 
en este punto. 

Interesante fué también el hallazgo de un Astragalus de la 
sección Trimeniaeiis Bge. que recog"imos en Motril, en el lug-ar 
llamado Las Zorreras, próximo á la nueva azucarera de los Se- 
ñores Moren, especie que consideramos nueva, y cuya descrip- 
ción es la sig"uiente: 

«Astragalus paiiciflorus nov. sp. — Planta anual con raíz del- 
gada, con las ramas tendidas, de 6 á 8 cm., vellosa en todas 
sus partes, con pelos sencillos insertos por su base; hojas pín- 
nado compuestas, con cinco á seis pares de foliólas pelosas 
en ambas caras, trasovadas ó acorazonadas al revés, de 4 á 
(icm. de longitud; estípulas lanceoladas, agudas, pelosas, tres 
6 cuatro veces más cortas que el peciolo; pedúnculos axila- 
res mitad menores que las hojas, con una á cuatro flores azula- 
do-violáceas, que amarillean por desecación; legumbre pelosa, 
curva, casi en forma de anzuelo, colgante, con un surco lon- 
gitudinal y ang-osto, muy bien marcado.» 

Como esta especie presenta alg-unas afinidades con otras de 
la misma sección existentes en nuestra flora, señalaremos las 
diferencias que presenta con aquéllas que en algo pudieran 
aproximársele, á fin de evitar toda confusión. Difiere del As- 
iraíjahis sesameus por no tener cabezuelas casi sentadas, y por 
tener la leg-umbre curva; del A . scorpioides, por no tener g-ene- 
ralmente dos flores y por tenerlas pediceladas; deM. cymhecar- 
2)os, por tener la leg-umbre pelosa; del A. Stella, por su número 
de folíolas y de flores y por la g-ran curvatura de sus legumbres; 
del A. Pentaglottis, por no tener de 10 á 15 flores ni las le- 
gumbres rectas. 



4-14 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Aunque no se trate de ning-una especie rara sino de una tan 
vulgar en las dunas marinas, mediterráneas y atlánticas, como 
el Pancratium mariUmnm ó nardo marino, teng-o alg-o que decir 
respecto de la existencia de esta especie en la costa de Motril, 
aunque no sea más que por desvanecer ideas erróneas, que allí 
g-ozan de cierto crédito. Nos habían indicado que en un solo 
punto de la costa vivían unas azucenas especiales, y que la le- 
yenda relacionaba su existencia con la de la aparición en el 
mismo lug-ar de la Virg-en patrona de la localidad, para la 
que alg-uien había propuesto por esto que cambiase su ad- 
vocación por la de la Virgen de las Azucenas. Como era natu- 
ral, quisimos ver de qué se trataba, 3^ en efecto, en cuanto 
lleg'amos al lug"ar marcado vimos que las famosas azucenas no 
eran otra cosa que el nardo marino tan común en los médanos, 
del que tantas veces he traído bulbos al Jardín Botánico, ya 
de Las Arenas (Vizcaya), ya de Fox de Douro (Portüg-al), ó 
ya de Salinas de Aviles (Asturias) y que es una de las especies 
características de las dunas de todas nuestras costas. Recogí 
en Motril bastantes bulbos de esta especie, que he cultivado en 
mi jardín y en el de la Facultad, habiendo tenido el g-usto de 
verlos abundantemente floridos en ambos jardines en el mes 
de Septiembre, y de comprobar su perfecta identidad con los 
que, procedentes de otras localidades y recogidos por mí, se 
cultivan desde hace años en uno y otro jardín. 

Su localización, en un punto determinado de la costa de Mo- 
tril, se explica porque los cultivos de la hermosa vega motrile- 
ña ha desalojado las dunas, ocupando todo el terreno que el 
mar no invade en los temporales, y como los Pancratium tam- 
poco pueden vivir al alcance de las ag-uas marinas, consér- 
vanse sólo allí donde la actividad agn-ícola de los motrileños 
les ha dejado un pequeño médano habitable. Aunque esto des- 
vanezca una leyenda más ó menos artificiosamente sosteni- 
da, he de decir que ya hace medio siglo, Boissier y Willkomm, 
separadamente, vieron dichas plantas en Motril, y las recono- 
cieron como Pancratium maritimiim y que esta especie es co- 
munísima en Almería, Cabo de Gata, Málaga, Conil, Sanlú- 
car y tantas otras localidades andaluzas, como lo es en todos 
los arenales de las costas de la Península desde Cataluña á las 
provincias vascas. 



DE HISTORIA NATURAL. 415 



Convención para la protección de las aves útiles 
á la Agricultura (1^ 

Una convención establecida en París con el fin de proteg-er 
á las aves útiles al hombre, entre los Gobiernos de Francia, 
Alemania, Austria y Hung'ría,Bélg'ica, España, Grecia, Luxem- 
burg"o, Monaco, Portug-al, Sueciay Suiza, ha adoptado las con- 
clusiones sig-uientes: 

Artículo 1.° Las aves útiles á la Ag"ricultura, especialmente 
las insectívoras, y, sobre todo, las enumeradas en la lista nú- 
mero 1, adjunta á la presente convención, cuya lista será sus- 
ceptible de adiciones por la leg-islación de cada país, g'ozaráii 
de una protección absoluta, de manera que estará prohibido 
matarlas en todo tiempo, y del mismo modo destruir los nidos, 
los huevos y las polladas. 

En tanto que se Ueg-a á este resultado en todos los países, 
las altas partes contratantes se comprometen á tomar ó á pro- 
poner en sus leg-islaturas respectivas, las disposiciones nece- 
sarias para aseg-urar el cumplimiento de las medidas compren- 
didas en los artículos sig-uientes: 

Art. 2.° Estará prohibido, en todo tiempo, apoderarse de los 
nidos y huevos, así como capturar y destruir las polladas, 
por cualquier medio que pueda emplearse para ello. 

La importación, el tránsito, el transporte, la venta ambulan- 
te y en establecimiento, y la compra de estos nidos, huevos y 
polladas, estarán prohibidas. 

Esta prohibición no se extenderá á la destrucción, por el pro- 
pietario, usufructuario ó su mandatario, de los nidos que las 
aves hayan construido en las casas particulares, edificios en 
general y paseos públicos. Podrá ser además derog-ado, á títu- 
lo excepcional, en las disposiciones del presente artículo, lo 
que concierne á los huevos de g-aviota y avefría. 

Art. 3.° Se prohibirán la puesta y empleo de trampas, jau- 
las, redes, lazos, varetas de lig-a y otros medios cualesquiera 

(1) Acordada la publicación de estas bases en el Boletín de la Sociedad, la Comi- 
sión de publicación cumple gustosa el deber de manifestar que su traducción á nues- 
tro idioma y su presentación á la Sociedad, se deben á la iniciativa de nuestro con- 
socio D. Luis Lozano, Conservador del Museo de Ciencias naturales. 



416 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

que teng-an por objeto facilitar la captura ó destrucción en 
masa de aves. 

Art. 4.° En el caso en que las altas partes contratantes no 
se encuentren en condiciones de aplicar inmediatamente y en 
su integridad las disposiciones prohibitivas del artículo que 
precede, podrán aquéllas adoptar las atenuaciones quejuz- 
g-uen necesarias á dichas prohibiciones, pero comprometién- 
dose á evitar en lo posible el empleo de métodos, artes y pro- 
cedimientos de captura y de destrucción, de modo que poco á 
poco puedan realizarse las medidas de protección menciona- 
das en el art. 3." 

Art. 5.° Además de las prohibiciones g-enerales formuladas 
en el art. 3.", no será permitido cog-er ó matar, desde 1.° de 
Marzo al 15 de Septiembre, las aves útiles enumeradas en la 
lista núm. 1, adjunta á la presente convención. 

La venta estará prohibida ig-ualmente en dicho período. 

Las altas partes contratantes se comprometen, en la medida 
que su legislación les permita, á prohibir la entrada y el trán- 
sito de dichas aves y su transporte desde el 1.° de Marzo al L5 
de Septiembre. 

La duración de la prohibición, prevista en el presente ar- 
tículo, podrá ser modificada en los países septentrionales. 

Art. 6.° Las autoridades competentes podrán conceder ex- 
cepcionalmente á los propietarios ó usufructuarios de viñe- 
dos, huertos, jardines, viveros, campos sembrados ó con plan- 
tas, así como á Jos encarg^ados de su custodia, el derecho de 
tirar con arma de fuego sobre las aves cuya presencia sea per- 
judicial y cause un daño efectivo. 

Siempre se prohibirá poner á la venta y vender las aves 
muertas en estas condiciones. 

Art. 7.'' Podrán concederse excepciones á las disposiciones 
de esta convención cuando así lo requiera el interés científico 
ó las necesidades de la repoblación. Las autoridades compe- 
tentes harán estas concesiones tomando todas las precauciones 
necesarias para evitar los abusos. 

Podrá aún permitirse, con las mismas condiciones de pre- 
caución, la captura, venta y retención de aves destinadas á ser 
encerradas enjaulas. Los permisos los concederán las autori- 
dades competentes. 

Art. 8." Las disposiciones de la presente convención no se- 



DE HISTORIA NATURAL. 417 

rán aplicables á las aves de corral, ni á las de caza existentes 
en los cazaderos reservados y desig-nados como tales por la le- 
gislación del país. 

En cualquiera otra parte la destrucción de las aves de caza 
no será autorizada más que por medio de armas de fueg-o y en 
las épocas determinadas por la ley. 

Los Estados contratantes impedirán la venta, el transporte y 
€l tránsito de aves cuya caza esté prohibida en su territorio, 
durante el período de prohibición. 

Art. 9." Cada una de las partes contratantes podrá ha- 
cer excepciones en las disposiciones de la presente conven- 
ción: 

1.° Para las aves que la leg-islación del país permite tirar ó 
matar, por ser nocivas á la caza ó á la pesca; 

2." Para las aves que la leg-islación del país haya designa- 
do como nocivas á la Ag"ricultura local. 

A falta de una lista oficial redactada por los Poderes públi- 
cos del país, la seg-unda parte de este artículo será aplicada á 
las aves designadas en la lista núm. 2, adjunta á la presente 
convención. 

Art. 10. Las altas partes contratantes tomarán las medidas 
oportunas para poner su leg'islación de acuerdo con las dispo- 
siciones del presente convenio, en un plazo de tres años, á 
partir del día de la firma del mismo. 

Art. 11. Las altas partes contratantes se comunicarán, por 
el intermedio del Gobierno francés, las leyes y las decisiones 
administrativas ya hechas ó que hayan de hacerse en sus Es- 
tados, relativas al objeto de la presente convención. 

Art. 12. Cuando se juzg-ue necesario, las altas partes con- 
tratantes se haríui representar en una reunión internacional 
encarg-ada de examinar las cuestiones que suscite la ejecución 
de la convención y de proponer las modificaciones que la ex- 
periencia haya mostrado como de utilidad. 

Art. 13. Los Estados que no hayan tomado parte en la pre- 
sente convención, pueden adherirse á ella si lo solicitan. Esta 
adhesión será notificada por la vía diplomática al Gobierno de 
la República francesa, y por ésta á los otros Gobiernos fir- 
mantes. 

Art. 14. La ])resente convención será puesta en vig-or en el 
plazo máximo de un año, á partir del día del cambio de rati- 

T. vi.-yclubre, 1906. -j» 



4i8 boletín de la KEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ficaciones, y quedará en vig-or indefinidamente entre todas las 
potencias firmantes. En el caso de que una de ellas denunciara 
la convención, esta denuncia no tendría efecto más que para 
ella, y solamente un año después del día en que esta denuncia 
haya sido notificada á los otros Estados contratantes. 

Art. 15. La presente convención será ratificada, y las rati- 
ficaciones serán cambiadas en París en el menor plazo posible. 

Art. 16. La disposición de la seg-unda parte del art. 8.° de 
la presente convención podrá, por excepción, dejar de ser apli- 
cable en las provincias septentrionales de Suecia, en vista de 
las condiciones climatológ-icas especiales en que éstas se en- 
cuentran. 

Lista núm. 1. 

Rapaces. 

Noctua minor, Surnia passerina {Mochuelo), 

Syrnium aluco (Carado). 

Strix ñammea (Lechuza). 

Otus brachyotus (Autillo). 

Otus vulg-aris (Buho). 

Scop^ Aldrovandi (Corneja). 

Trepadoras. 

Picus major (Picapinos, Carpintero). 
Gecinus viridis (Pito real). 
Yunx torquilla (Torcecuello). 

Y todas las restantes zig-odáctilas. 
Coracias g-arrula (Carraca). 
Merops apiaster (Abejaruco). 

Pájaros. 

Upupa epops (A buMlla). \ 

Sitta cassia (Trepa-troncos). 

Tichodroma muraría (Arañero). 

Certhia (Trepa-troncos). 

Cypselus (Vencejo). 

Caprimulg-us (Engañapastores, Chotacabras). ..s 



DE HISTORIA NATURAL. 419 

Philomela (Ruisefior). 

Cyanecula suecica (Flaveta). 

Rulicilla phoenicura (Colirojo). 

Ruti cilla tithis (Solitaria). 

Rubecula familiaris (Peiirojo). 

Saxícola {RniManca, RaMhlanca). 

Pratíncola {Cagaestacas). 

Accentor. 

Sylvia {Pinzoleta). 

Curruca {Pinzoleta, Curruca, Friolenco). 

Hypolaís fMosqueta). 

Acrocephalus. 

Calamodyta. 

Locustella. 

Cisticola. 

Phylloscopus. 

Reg-ulus crístatus (Reyezuelo) . 

Trog'lodytes. 

Parus (Herrerillo, Primavera), Panurus, Orítes, (Egithalus, 

Psecíle. 
Muscícapa (Papa moscas). 

Hirundo [G-olondrina), Chelidon (Golondrina), Cotyle. 
Motacilla (Pajarita de las nieves), Budytes. 
Anthus (Pipi), Corydala, Agrodoma (Pipi). 
Loxía (Piquituerto). 
Cítrinella, Serinus (Chamarij. 
Carduelis (Jilguero), Chrysomitris (Lugano). 
Sturnus (Estornino), Pastor. 

Zancudas. 

Cíconía (Cigüeña llanca, Cigüeña negra) . 



4ai, BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA. 

Lista núm. 2. 

Rapaces. 

Gypaetus barbatus ((¿uehranta-huesos) . 

Aquila (Águila real, Águila imperial, Águila Ueirera, Águi- 
la conejera, etc.). 

Haliaétus (Águila yescadora). 

Pandion haliaétus (Águila Manca). 

Milvus reg-alis (Milano), Milvus nig-er (Milano negro), Ela- 
nus, Falco islandicus (Gerifalte), Falco peregrinus (Hal- 
cón real), Falco barbarus (Álfaneque), Falco subbuteo 
(Alcotcm), Falco sesalon (Esmerejón). 
Todas las especies de estos géneros, menos las sig-uien- 
tes: Falco tinnunculus (Cernícalo), Falco cenchris y 
Falco vespertinas. 

Astur palumbarius (f^íTor^. 

Accipiter nissus (Gavilán). 

Circus aeriig-inosus (Árpella), Circus cyaneus (Cenizo). 

Bubo maximus (Buho real). 

Pájaros. 

Corvus corax (Cuervo). 
Garrulus g-landarius (Arrendajo). 

Zancudas. 

Árdea cinérea (Garza real), Árdea purpurea. 
Botaurus (Ave toro), Nycticorax. 

Palmípedas. 

Pelecanus (Pelicano). 
Phalacrocorax (Cuervo de mar). 
Merg-us. 
Colymbus. 



DE HISTORIA NATURAL. 421 



La extinción de varias especies de la flora canaria 



AGUSTÍN CABRERA 

En un reciente estudio sumamente curioso de M. Henry 
Correvon, referente á la extinción de ciertas especies^de plan- 
tas, menciona dos casos referentes á Canarias, que nos han 
sug-erido la idea de comunicar alg-unos datos más de observa- 
ción propia sobre esta cuestión en dicho archipiélag'o. 

El Jimiperus cedrns, que habita las montañas más altas 
de las islas, es una de las especies de que dicho botánico 
hace mérito. De ella sólo quedan alg-unos ejemplares en las 
reg-iones elevadas de Tenerife, á 9.000 m. de altura, y en la 
caldera de la isla de la Palma, donde existen todavía escasos 
pies refugiados en los muros inaccesibles, hasta los cuales 
lleg-a la persecución de los habitantes, que los utilizan para 
fabricar muebles de mucho valor. La madera de este enebro 
contiene un principio aromático que la comunica un exquisito 
perfume mucho más g-rato que el de Virginia, de que se hacen 
lapiceros. 

El otro caso, citado por el Sr. Correvon, es el de las formas 
arbóreas de Staiice, propias de las Canarias y sumamente in- 
teresantes f/SV. arborescens,fruticans, etc.). Estos antig-uos tipos 
van también extinguiéndose. El Sr. Dr. Pérez afirma que 
varios de ellos están á punto de desaparecer, y que no quedan 
más que algunos pies confinados á las rocas inaccesibles del 
Cabo de Tenerife, donde acaban de destruirlo las cabras. Trata 
este señor de protegerlos y cultivarlos en su jardín del Puerto 
de la Orotava; pero su reproducción es muy difícil á causa de 
la escasez de g-ranos fértiles que dan estos tipos envejecidos. 
Las mismas dificultades se han encontrado en el jardín botá- 
nico de la Orotava, donde se cultivan algunos escasos ejem- 
plares. 

A estos datos puedo agregar algunos otros que comprueban 
la tendencia á la desaparición más ó menos rápida, y por 
tanto, á la rareza y acantonamiento á que han llegado otras 



422 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

especies peculiares de Canarias, bien que, en g-eneral, motiva- 
da directa ó indirectamente por el hombre. 

La Lavatera Phcenicea Vent., hermosa malvácea de Canarias, 
se encuentra en este caso. De ella sólo hemos observado esca- 
sos ejemplares en la isla de Tenerife, su única patria, habien- 
do sido ya considerada por el autor de la especie como rara, 
aserto más tarde confirmado por cuantos botánicos han visita- 
do las islas. La explicación de ello, que hemos podido compro- 
bar repetidas veces, está en la obstinada persecución de que 
es objeto la planta por parte del g-anado cabrío, que la busca 
con especial predilección para alimentarse, en los meses de 
Julio y Ag'osto, cuando toda vegetación herbácea ha desapare- 
cido, y que es precisamente la época en que este arbusto se 
cubre de hojas, porque tiene la particularidad de que los 
extremos de las ramas jóvenes se llenen de flores antes de que 
en el mismo hayan aparecido las hojas. Por el bellísimo color 
rosáceo de los gTandes pétalos de su corola, contrastando con 
el ceniciento blanquecino de sus troncos y ramas, bien pudie- 
ra esta especie fig-urar en los jardines como planta de orna- 
mentación. 

Los pastores, que con sus g"anados transitan por aquellos 
sitios donde habita, la conocen con el nombre de higuereta, 
que alude á su asemejanza con la hig-uera en la coloración de 
los troncos y ramas, y la ramificación más visible que presenta 
cuando está desprovista de hoja, pareciendo remedar á la de 
aquélla. 

Perseg'uida por los animales, que destruyen cuanto ejemplar 
está á su alcance, y limitado de esta manera su campo de dis- 
persión, esta planta, forzosamente, ha tenido que circunscri- 
birse á aquellos sitios más abruptos y escarpados de la reg"ión 
montañosa de Tenerife, como la Punta del Hidalg-o, á unos LOOO 
metros de elevación sobre el nivel del mar, en el roque cono- 
cido con el nombre del «Carnero», donde le hemos cog-ido en 
flor y fruto á fines del mes de Junio. 

Son muy pocos los pies de planta existentes ya en esta 
reg-ión, donde únicamente veg^eta; en totalidad creo no pasen 
de quince, mas unos ocho ó diez que hemos visto en Izog"ne 
Bajamar, creciendo dispersas en sitios aún más inaccesibles 
que los anteriores, lo cual hace presumir la próxima desapari 
ción de esta especie del archipiélago canario. 



DE HISTORIA NATURAL. 423 

Hacia el NW. de la misma isla y zona botánica, en las estri- 
baciones de la montaña llamada Meca de Vargas, vive otra 
planta de las peculiares del país, el Echium simjúex DC, que 
por lo restring-ido de su dispersión y el escaso número de indi- 
viduos vivientes, se halla en ig-ualdad de circunstancias que 
la anterior malvácea. 

Después de Webbe y Berthelot, creo no haya sido observada 
espontáneamente hasta que nosotros la hemos recogido. Es 
planta muy apreciada y admirada de propios y extraños por 
la mag-nificencia de su floración, que afectando la forma de 
un cono, alcanza de 1 á 2 ^l^ m. de altura, y cubierto de flores 
blancas, con uniformidad en todo su contorno. 

En los jardines públicos y privados de Tenerife se la tiene 
en g-ran estima y se la cultiva con preferencia á ninguna otra. 
Su época de floración es do Abril á Mayo. 

De las Rosdceas mencionaré una de las dos especies del 
g-énero Bencomia (la B. caudete W. y B., y la B. Moquiníana, de 
los mismos autores). La primera crece en Tenerife, la Madera 
y la isla de Palma, donde la recogió el ilustre botánico alemán 
von MüUer en la excursión que en unión suya tuve el gusto 
de realizar. Aunque se da como rara en Tenerife, he visto que 
en la sima de los montes más elevados, Cruz de Taganona, 
Benijo en las Montañas y en los de Anaga, se le encuentra en 
gran abundancia. 

No pasa lo mismo por lo que respecta á la seg-unda especie, 
Bencomia Moquiniana W. B., y que se creyó desaparecida del 
todo, pues de la nota que de ella hacen sus autores, no teng-o 
noticia de que la hayan recogido otros botánicos antes del re- 
verendo Murray, infatigable y sabio botánico inglés, que en el 
espacio de seis años consecutivos ha explorado con gran dete- 
nimiento una por una todas las islas del Archipiélago, encon- 
trándola en el Barranco de los Silos, situado al S. de Tenerife, 
en 19ü2j y donde la gente de aquellos pueblos próximos la co- 
noce con el nombre de hierba de la sangre. Ello es, que se 
trata de una especie sumamente rara; tanto, que no me ha 
sido posible recogerla en flor y fruto, por haberme ausentado 
de la isla desde aquella fecha, y sólo poseo un ejemplar, rega- 
lado por dicho señor Rvdo. Murray. 

El único representante en Canarias de la familia de las Ce- 
lastráceas, la Catlia cassinoidcs^ . B., peculiar de Tenerife, con- 



424 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

serva escasísimos ejemplares espontáneos, los cuales habitan de 
preferencia las partes altas de los valles del N. de Tenerife, 
habiéndole cog-ido sin flor ni fruto en el pago de las Montañas, 
Valle de Benijo. 

De las Ericáceas, la Clethra arbórea Ait, tan abundante en 
los montes de la isla de Madera, fué encontrada en Tenerife 
en el Barranco de Nuestra Señora de Gracia, próximo á la 
ciudad de la Lag-una, por Buch y Schmith; más tarde, en 1890, 
la recog-imos en el monte de las Mercedes, y los ejemplares 
que obtuvimos con otras plantas, fueron enviados al reverenda 
Murray. Después de esta fecha, no hemos tenido ocasión de 
volver á dar con pies de dicha especie. 

Mucho pudiéramos decir en este sentido de varias plantas 
que espontáneamente veg'etan en aquel Archipiélag'o, y en 
particular de las que le son peculiares, determinando su 
dispersión, localización, rareza, etc , si por ahora no se tratase 
de una sencilla nota para ampliar en alg-o lo dicho por M. Co- 
rrevon; pero no queremos dejar de mencionar dos especies 
que han sido abundantes, y en la actualidad están más ó 
menos diezmadas por la persecución de los naturales. Una de 
ellas es el Convolvtihis scoparius L. fil, palo de rosa, que de la 
parte baja del tallo y g-ran porción del cuerpo de la raíz sumi- 
nistra una esencia parecida á la de rosas, que utilizan los in- 
dustriales. Otra es un helécho, el Dicksonia adcita L'Herit., 
espontáneo en los montes de Tag-anana y Punta de Anag-a, el 
cual es buscado por los naturales para recog-er los pelos de la 
base de la fronda, los cuales utilizan para, la curación de sus 
heridas como hemostático poderoso. 



Datos para el estudio de la Geología del Sudeste de España 

POR 

DANIEL JIMÉNEZ DE CiSNEROS 

I. Excursión al Infracretciceo del N. de Miichamiel . — En una 
de las notas publicadas en este Boletín con el título de Nuevos 
datos para la Geología del Sudeste de Es^mña, hablábamos del 
Infracretáceo del N. de Muchamiel, y de nuestra infructuosa 
tentativa para hallar el yacimiento de g-randes fósiles, que el 



DE HISTORIA NATURAL. á25 

Si'. D. Pascual Pardo nos había indicado de antemano. Nuestro 
primer viaje se redujo á reconocer los seis kilómetros de la 
carretera que une Muchamiel á Jijona, y parte del Barranco 
del Verg-elet, y habiendo repetido la excursión el 9 de Abril, 
no fuimos más afortunados, puesto que tampoco dimos con el 
deseado yacimiento de fósiles, efecto de la tormenta que des- 
cargó durante nuestra excursión. 

Salí en la mañana del 9 acompañado de los alumnos señores 
Martí Jara, Vidal, Gadea y Salazar, aprovechando uno de los 
primeros tranvías, hasta Muchamiel. Desde este punto parti- 
mos en carruaje en dirección á Jijona, llenos de esperanza, 
pues la hora de salida y el estado del tiempo, nos hacía creer 
lleg-aríamos hasta cerca de la Sierra de Almadén, situada al E. 
de Jijona. Recorrimos brevemente los primeros kilómetros, y 
cerca del sitio en donde dejé la carretera para se^'-uir el ba- 
rranco del Verg-elet el 18 del pasado Marzo, se cubrió el cielo 
de nubes y comenzó á llover con violencia. Refug-iándonos en 
diferentes casas de campo, cuando la abundancia de lluvia no 
permitía caminar, perdimos una parte del día, hasta que de- 
cidimos continuar el viaje á pesar del estado del tiempo. Avan- 
zamos muy lentamente hasta el kilómetro 12, subiendo por la 
empinada carretera, á trechos convertida en torrente, hasta 
lleg*ar á la seg-unda casilla de peones camineros, en cuyo 
punto dejé el carruaje y á los alumnos Sres. Gadea y Salazar, 
pues era inútil exponer á todos á las molestias de una excur- 
sión en tales condiciones. Tenía que recorrer la distancia que 
nos separaba del Eslret, subir 3 km. por el primer barranco 
afluente de la rambla del Calesa, y volver al Estret para diri- 
g-irme desde este punto á la Venta del Marche, donde debía 
esperarnos el carruaje. En total, unos 14 km., en el caso afor- 
tunado de tener tiempo para lleg-ar á la falda de la Sierra de 
Almadén, y esto por un camino lleno de lodo y g-randes char- 
cos que teníamos á veces que vadear para evitar rodeos y di- 
laciones. Cerca de hora y media tardamos en lleg-ar al Estret, 
siendo forzoso dejar la excursión en este punto, pues apenas 
quedaba tiempo para volver á la venta del Marche. Mucho nos 
prometemos de un yacimiento que de tal modo se resiste á la 
exploración , y en la esperanza de enviar al Museo alg-ún 
Ammonites g-ig-antesco, encontramos solo uno pequeñísimo 
piritoso y alg-unos equinodermos de dudosa determinación. 



4-26 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Todo el terreno recorrido parece pertenecer al Infracretáceo. 
En el Estret afloran potentes bancos calizos, con restos pirito- 
sos alterados, que buzan al E. próximamente. La formación 
parece Neocomiense, no atreviéndome á aseg-urarlo por la falta 
de fósiles bien determinados. La colinas situadas á la derecha 
del Estret, y que bordean la parte derecha de la carretera, su- 
biendo en dirección á Jijona, parecen del piso Albiense á juz- 
g-ar por alg-unos trozos de Acanthoceras ig-uales á los encon- 
trados en el fondo del Racó de Cortes. 

Tuvimos que recorrer la distancia que nos separaba de la 
venta del Marche, lo que se hizo brevemente, por ser el lado 
menor del triáng-ulo descrito, favoreciendo la marcha el mejor 
estado del piso y la pendiente que descendíamos. Al cabo de 
una hora escasa, encontramos el carruaje y á mis dos discípu- 
los Gadea y Salazar, que habían aprovechado el tiempo reco- 
rriendo aquellas colinas, en las que encontraron un trozo de 
polipero que parece del g-rupo Astrmidcp., y alg-unos equino 
dennos. Unos 2 km. más adelante, detuvimos al carruaje para 
recog-er algunos objetos olvidados en una venta, y el dueño 
me preguntó el motivo de nuestro viaje. Enterado de nuestros 
deseos, me ofreció una piedra que delia ser de las que buscába- 
mos, y me entregó un hermoso ejemplar de Acanthoceras, 
de 0,18 cm., probablemente la misma especie que cita Mr. Nic- 
klés en el Albiense de Racó del Cortes. Lo había encontrado 
uno de los niños de la casa en las colinas de la derecha del 
camino, y me dijeron que no eran raros en aquel sitio. Esto 
comprueba la existencia del Infracretáceo en la parte oriental 
de la carretera de Jijona, y nuestra excursión no tuvo otra uti- 
lidad que la determinación de esta faja de terreno hasta el 
kilómetro 12 y la rambla del Cabesó. 

II. Alrededores de Villa franqueza. — Expuesta en uno de los 
números anteriores la constitución geológica de los alrededores 
de Alicante, comunico hoy á la Sociedad española el resulta- 
do de nuevas exploraciones por las cercanías de Villafranqueza, 
y que vienen á continuar los trabajos expuestos anteriormente. 
El nummulítico forma las colinas de las inmediaciones del pue- 
blo, que constituyen una serie de crestones de caliza fuerte, 
dirigidos de SW. á NW. , buzando al SE. con un ángnilo de 
unos 70°. No hemos encontrado fósiles en el Ce^ro del Madrile- 
ño; pero, por sus rocas y su proximidad á los yacimientos fosi- 



DE HISTORIA NATURAL. 427 

iíferos de las cercanías, me parece que se trata del Eocen*'», Su 
aspecto recuerda el peñón de Sax, que es también nummu- 
lítico, 

A la parte N. del pueblo continúan las colinas eocenas, en- 
contrándose abundancia de equinodermos en la loma llamada 
de la Caligua. El resto del campo lo forma el cuaternario, uti- 
lizado como tierra de cultivo, salvo en unas pequeñas eminen- 
cias en que aparecen unos travertinos rojizos encima de alu- 
viones antig-uos. La consistencia del travertino permite la for- 
mación de cuevas en los puntos en que se ha excavado en los 
aluviones, y alg-unas de estas cuevas son utilizadas como casas 
de campo, notables algunas por su mag-nitud como la llamada 
Cova de Maruenda. 

ni. El Racé de la Cherra y la Sierra de los Colmenares. — A la 
parte S. del mioceno de las Atalayas, ya estudiado en otra nota, 
se elevan unas pequeñas colinas, cuyo conjunto recibe el nom- 
bre de Racó de la Cherra (Rincón de la Tinaja). Su formación 
es parecida á la parte superior de las Atalayas, dominando una 
molasa amarillenta con escasos fósiles, entre los que se en- 
cuentran moldes de Cardium af hians Br., Venus, Pectén y Os- 
irea, con pequeños radiólos de Cidaris. No hemos encontrado, 
á la fecha, ni dientes de peces ni foraminíferos, como en las 
Atalayas. Su inclinación hacia el Mediterráneo recuerda la de 
las Atalayas, de las que parece una continuación. 

Avanzando hacia el W. se percibe otra serie de alturas, ma- 
yores que las descritas, y que se suceden unas á otras con g'ran 
regularidad hasta lleg-ar al Poríichol. Forman esta pequeña 
sierra, llamada de los Colmenares, unas calizas fuertes con es- 
casos fósiles, pues tan solo hemos encontrado un Cidaris de 
pequeño tamaño, y otro equinodermo indeterminable. La par- 
te inferior la forman unas raarg-as muy arcillosas, de color tan 
claro que parece blanco, en donde abundan los pectenes, car- 
dium y diversos moldes de g-astrópodos; pero lo que llama la 
atención por su frecuencia y su estado de conservación, es una 
especie del g-én. Lima, de reg-ulares dimensiones. Los estratos 
buzan al S. con inclinación de 25 á 30°. 

En el corte efectuado en la última loma para dejar paso á 
la línea férrea del tranvía de vapor de Crevillente, las marg-as 
arcillosas presentan en algunos sitios abundancia de peque- 
ños cuerpos lenticulares que me parecieron foraminíferos. He 



428 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

sometido estas tierras á un lavado, y he conseg-uido aislar al- 
gunas docenas de ellos, que si bien por su fig-ura no puedo 
referir á las formas conocidas, me parece que pertenecen á pe- 
queños fósiles. Envío al Museo alg-unas de estas formas para 
su reconocimiento. 

El Mioceno se extiende por el S. para formar acaso la Sierra 
de Santa Pola. Nuestras investig-aciones quedan en este punto. 
Al W. se extiende una llanura cuaternaria, en la que co- 
mienza el campo de Elche. Aún queda por estudiar la Siewa 
de Sancho, situada al N. de la de los Colmenares, y cuya for- 
mación parece idéntica. 

En las pequeñas lomas situadas á lo larg-o del camino y más 
próximamente al Racó de la Cherra, se ha encontrado también 
el P. cristatus Bronn, aunque la delg^adez de la concha no ha 
permitido conservar enteros los ejemplares. 



Excursiones al terreno arcaico de Macael y Somontin 
(provincia de Almería) 

POR 

DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

Mucho tiempo hace que, acompañado del Sr. Enciso y de 
nuestro malog-rado consocio el joven D. José Sánchez Gómez, 
realicé una de las excursiones más ag-radables de mi vida. El 
recuerdo de aquel desgTaciado amig-o, arrebatado prematura- 
mente al cariño de sus padres y de cuantos le conocimos, y la 
vista de los ejemplares recog-idos en aquellos días, me mue- 
ven á escribir estas pág-inas, creyendo que serán de alg-ún in- 
terés para la Sociedad española de Historia natural. 

Habíamos convenido reunimos en aquel verano de 1894, y 
hacer varias excursiones por la provincia de Murcia. La pre- 
sencia de Enciso nos hizo cambiar de parecer, y unos días des- 
pués salió de Cartag-ena Sánchez, y nos dirig-imos juntos des- 
de Lorca á Huércal-Overa, en donde ya nos esperaba Enciso. 
Reunidos los tres, se convino visitar Macael y sus canteras de 
mármol, y dirig-irnos después á la sierra de Somontin para ver 
sus curiosos yacimientos de esteatita. 

Huércal-Overa es una de las más importantes villas de la 



DE HISTORIA NATURAL. 429 

provincia de Almería, situada en una gran llanura de terreno 
Plioceno. Su fundación no debe ser muy antigua, y sus casas 
bajas, sus calles en g-eneral rectas y no muy estrechas, alum- 
bradas con el espléndido sol del Mediodía de España, le dan 
un aspecto aleg-re, contribuyendo no poco á hacer allí ag-rada- 
ble la estancia el carácter franco y expansivo de sus habitan- 
tes. El mismo día de nuestra lleg-ada comenzaron las excur- 
siones, dedicándose Sánchez y ICnciso á sus aficiones entorno - 
lóg"icas, que dieron mejor resultado de lo que se prometían. 

El Plioceno de Huércal ha sido estudiado por el ing-eniero 
D. Luis Natalio Monreal, cuyos trabajos aparecieron en el 
Boletín de la Comisión del Mapa Geológ-ico; así es que poco ó 
nada puede añadirse á lo publicado. Fuimos aquella tarde al 
sitio llamado Cuesta de las Moreras, de donde se extrae arcilla 
para las alfarerías, y arenas muy finas para diferentes usos. 
Estas arenas, claras y muy micáceas, alternan con las capas 
de arcilla, y entre las primeras suelen encontrarse nodulos de 
arcilla, de bastante tamaño, envueltos por un lecho de arena 
rojiza, que encierran cristales de yeso. Alg-unas capas arcillo- 
sas terminan en cuña, alternando con otras, separadas por 
capas de arenas. En los pequeños barrancos de las inmedia- 
ciones se descubren arcillas azuladas, que parecen representar 
el último tramo del Plioceno. Las dos g-randes ramblas que 
atraviesan la llanura, y reunidas van á parar al río Ahnanzora, 
arrastran g-ravas y arenas, formadas por cuarcitas, micacitas 
y pizarras cámbricas, procedentes de las inmediaciones. 

Salimos de Huércal-Overa el 25 de Julio, á las tres de la tar- 
de, en el tren que hacía á la sazón el servicio hasta Purchena, 
en donde terminaba la parte explotada de la línea. Atravesan- 
do áridos campos, Ueg-amos á Zurg-ena, en donde comienzan 
las feracísimas tierras reg-adas por el Almanzora. Aquella 
veg-a, que se resentía aún de las pasadas inundaciones, es uno 
de los puntos de mayor producción de la provincia, y podía 
juzg-arse esto por lo que en aquella época quedaba. La línea 
férrea sigue paralelamente al río, pasando por delante de Can- 
toria y otros puntos de menos importancia, hasta lleg-ar á la 
estación de Olula-Fines, donde bajamos para continuar á pie 
el resto del viaje. Cruzamos una parte de la veg-a, hasta lleg-ar 
al Almanzora, que pasamos fácilmente, porque suele llevar 
poca ag-ua durante el estío, y entramos por la desembocadura 



430 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

de una profunda rambla que lleva el nombre de rio Marchal ó 
de Macael, que arrastra cuarcitas, calizas sacaroides y micaci- 
tas. Enormes bloques desprendidos de las cumbres parecen 
desafiar las más violentas avenidas é impedir el paso, tenien- 
do que torcer á cada momento y saltar de peña en peña, para 
evitar el ag"ua que á trechos inunda el camino. Quedáronse 
atrás Enciso y Sánchez, entretenidos en buscar insectos, y tu- 
vimos que esperar en la primera serrería de mármol que ha- 
llamos al paso, y allí se nos incorporaron muy satisfechos de 
sus encuentros entomológ-icos. Tres vecinos de Macael nos 
acompañaban, y g-racias á ellos pudimos lleg-ar al pueblo, si- 
g'uiendo por ásperos senderos y cuestas que parecían intermi- 
nables, hasta subir á una loma de micacita, desde la que se 
divisaba un reducido paisaje á la dudosa claridad del cre- 
púsculo; y mientras que nuestros acompañantes nos daban 
noticias del país, penetramos por las tortuosas callejuelas del 
pueblo cuando las sombras invadían el horizonte de Macael. 

La villa tiene escasamente 400 vecinos dedicados, en su 
mayoría, al trabajo del mármol. Se halla en la falda occiden- 
tal de la sierra de su nombre, estribaciones de los Eilabres. 
Otra serie de pequeñas alturas se extiende paralelamente á la 
primera, limitando la vista por la parte del W._, y entre ambas 
corre el río Macael ó Marchal, cuyo cauce hemos seg-uido en 
g-ran parte. El paisaje es alg-o triste, porque el horizonte se 
encuentra muy limitado, y apenas contribuye á darle colorido 
la pequeña extensión de tierra cultivada. 

Nuestra llegada á aquel país escondido entre montañas fué 
motivo de comentarios, siendo para ellos incomprensible el 
motivo de nuestro viaje, máxime cuando supieron que no nos 
animaba otra idea que ver las canteras y no tenía ning-ún fin 
comercial. Llevábamos cartas de recomendación para D. Ama- 
dor Valdés, rico propietario y dueño de varias canteras en ex- 
plotación, el cual llevó su atención hasta el extremo de orde- 
nar á un hijo suyo, joven, estudiante de Derecho, que nos 
acompañara al día sig-uiente; y gracias á la amabilidad del 
padre y á la buena voluntad del joven, pudimos ver tres de 
las canteras, con lo que dimos por satisfecha nuestra curiosi- 
dad, pues en todas se trabaja de la misma manera y con la 
misma imperfección que en los pasados sig'los. 

El país se encuentra perdido por falta de vías de comunica- 



DE HISTORIA NATURAL. 431 

ción. Sólo una carretera de 6 ú 8 km. bastaría para sacarlo del 
estado de abatimiento en que se halla, y sus inag"otables can- 
teras darían material suficiente y barato para toda la Penín- 
sula. Inútil fué tratar de convencerlos de que una tal obra po- 
día ser acometida por todos y en beneficio de todos. En la rea- 
lización del proyecto veían sólo la utilidad que reportaría á los 
demás en perjuicio de la propia; y pensando la mayoría de esta 
manera, quedan en la inacción las mejores iniciativas. 

El 26, á las cinco de la mañana, emprendimos la marcha á 
las canteras. Un poco más arriba del pueblo afloran las piza- 
rras cristalinas (micacitas) con abundancia de g'ranates alman- 
dinos, resquebrajados y opacos en su mayoría, rara vez trans- 
parentes y enteros. Forman en la micacita abultamientos que 
llegan al tamaño de un g-arbanzo, y en ocasiones tan peque- 
ños, que parecen simples puntos. Valiéndose del martillo y del 
cincel pueden extraerse alg'unos muy bellos rombododecae- 
dros. Las micacitas g'ranatíferas de elementos menudos se uti- 
lizan en el país, así como la arena producida por el desgaste 
de las rocas, que se recoge en algunos puntos del cauce del 
Marchal para el corte de los bloques de mármol y para añlar 
las herramientas, designándola con el nombre impropio de as- 
perón. Las micacitas son de un gris plateado y de elemento 
muy fino, de tal modo, que se pueden separar en delgadas hojas, 
no siendo perceptible á simple vista el elemento cuarzoso (1). 

A medida que nos acercábamos á la cumbre, iban siendo 
más escasos los granates, y las pizarras tomaban un tinte ver- 
doso muy pronunciado y divisibles sólo en hojas muy gruesas. 
En las inmediaciones de las canteras de mármol no he encon- 
trado pizarras granatíferas; y habiendo visto pizarras con grue- 
sos abultamientos, éstos encierran sólo núcleos de caliza cris- 
talina, del tamaño de una avellana y mayores. Por bajo de los 
bancos de mármol suelen verse también pizarras verdes, cuya 
composición no he determinado. ♦ 

Las calizas sacaroides, enteramente blancas ó listadas de 
gris, encierran en la proximidad del contacto numerosas lá- 
minas de mica, de un verde claro, que la convierten en un 



(1) En las micacitas del arcaico inmediato á San Javier (Murcia), uno de los man- 
chones más orientales del estrato-cristalino de la región SE. de la Península, están 
los elementos kan diferenciados, que á simple vista se perciben loslecTios de cuarcita. 



432 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

verdadero cipolino; pero no se utilizan, á pesar del buen efec- 
to que producirían una vez labradas. Encuéntranse alg-unos 
minerales en el resto de su masa, pero en tan pequeña canti- 
dad y en granos tan menudos, que en la mayoría de los casos 
se necesita el auxilio de la lente para percibirlos. El olig-isto, 
la pirita y acaso la mag-netita, son los más frecuentes. Los na- 
turales del país creen que también se encuentran oro y otros 
metales preciosos. 

La primera cantera que visitamos fué la de Ja Puntilla, 
abierta hacía poco á la explotación. En una extensión de 40 
metros por 12 ó 15 de altura, se presentaba, como una cortina, 
una enorme masa blanca como la nieve., semejante á las des- 
cripciones que he leído de los g-laciares. El piso, cubierto de 
menudos frag-mentos, y los enormes trozos apilados á derecha 
ó izquierda para que no estorben á la extracción, contribuye 
á mantener la ilusión. Sentados sobre una piedra de unos 4 
metros, que se destinaba á la construcción de una columna, 
estuvimos descansando como una media hora; y desde aquel 
sitio, de una blancura incomparable, se desarrollaba á nues- 
tra vista un paisaje en extremo sorprendente. A 200 m. más 
abajo, el río corre por entre bloques de mármol y pizarras cris- 
talinas brillantes, que reflejan la luz de la mañana; y de cien 
puntos distintos, las g-randes y sonoras piezas de mármol, vi- 
brando bajo la acción de los instrumentos del trabajo, parecen 
campanas que suenan á lo lejos; pues se elaboran al pie mis- 
mo de las canteras para bajarlas después penosamente por el 
estrecho, tortuoso y malísimo camino que se desarrolla á nues- 
tra vista, sig'uiendo las sinuosidades de la sierra. 

De la cantera de la Puntilla pasamos á la de la Reina, vasta 
excavación que ha surtido de mármoles á una porción de g-e- 
neraciones, si, como se dice, salieron de ella los mármoles que 
se emplearon en la ornamentación de la Alhambra. Su estre- 
cha entrada, lo preciso para dejar paso á las carretas, deja ver 
un espacio libre de mármoles de muchos cientos de metros cú- 
bicos, y allí el mismo acinamiento de g-randes trozos, que se 
consideran inútiles, pero que encontrarían aplicación si halla- 
ran fácil transporte. 

Cerca del río se encuentra una pequeña cantera, de donde 
se extraen mármoles g"rises del mejor efecto. A la sazón pare-, 
cía abandonada. 



DE HISTORIA NATURAL. 433 

Descendimos después al lecho del río, donde recogimos al- 
gunos granates; y caminando como unos 2 km. en la dirección 
de su curso, visitamos algunas serrerías, en donde se cortan 
los bloques para convertirlos en losas y tableros. Un mecanis- 
mo sencillo y primitivo, formado por una rueda vertical que 
recibe impulso de un pequeño salto de agua, pone en movi- 
miento uno ó dos bastidores de madera, en donde se ajustan 
unos flejes de hierro, que se conservan tersos, mediante ros- 
cas y cuñas, y se disponen á distancias variables unos de otros, 
según el espesor que se quiere dar á los tableros. La arena ta- 
mizada del mismo río hace de esmeril, y un delgado hilo de 
agua moja de continuo las sierras y arrastra las arenas hasta 
el fondo de los cortes. El tamaño desigual de los granos, la 
falta de presión en los flejes y las intermitencias á que se ve 
sometida la operación, hace que las tiras metálicas se desgas- 
ten rápidamente y manchen de hidroxido de hierro las tablas 
de mármol. A pesar de que se trata de piedras de poca dureza, 
son raros los flejes que resisten un par de veces la operación, 
que suele terminarse antes de las cuarenta y ocho horas. Es 
muy posible que tales artefactos no pudieran aserrar los már- 
moles titónicos, como lo hacen las máquinas perfeccionadas 
de Monóvar, Aspe y otros puntos de Alicante, en donde se em- 
plea el vapor ó la electricidad como fuerza motriz. 

Los tableros se afinan ó arreglan, según el uso á que se les 
destina; y los imperfectos, quebrados, etc., se emplean en la 
construcción de losas para pavimentos, cortándolos á mano 
por procedimiento lento y primitivo. Las grandes piezas, como 
pilas para baños, fregaderos, columnas, escalones, morteros 
de grandes dimensiones, etc., se trabajan al pie mismo de la 
cantera, bajándolos después en carretas hasta la fábrica, en 
donde reciben la última mano. Los grandes bloques de forma 
de paralelepípedo se bajan también de igual suerte, y más de 
una vez ha ocurrido que estos descensos vuelquen las carre- 
tas, rodando hasta el fondo del río, perdiéndose completamen- 
te mármoles, vehículos y animales. 

No obstante los imperfectos medios de trabajo, hay obreros 
tan diestros, que labran á mano las figuras de revolución más 
complicadas, columnas, jarrones, etc., con tal maestría, que 
parecen construidos al torno. Como todos los productos de Ma- 
cad salen por el único camino, que es el lecho de la rambla, 

T, VI. -Octubre, 1906. EO 



434 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

fácil es comprender las dificultades del transporte, sig-uiendo 
el lecho de un torrente erizado de peñones, y cortado por sal- 
tos y rápidas pendientes. Para dar una idea del precio del már- 
mol en Macael, baste decir que un tablero de cerca de 2 m. de 
larg-o por 1 de ancho y más de 3 cm, de g-rueso, vale unas 25 
pesetas. 

De regreso á la población, y después del almuerzo, vimos lo 
poco de notable que encierra la villa. Unas cuantas columnas 
de mármol, de 3 á 4 m. de altura, de orden toscano unas, dó- 
ricas otras, bastante bien labradas y conservadas, pues alg-u- 
nas datan de 1648 y de 1694. seg-ún puede leerse en sus pedes- 
tales. Colocadas en plazuelas, calles ó encrucijadas, sirven de 
recuerdo, ó sosteniendo cruces, como objeto de devoción. 
Frente á la casa en donde hemos pernoctado se levanta una de 
ellas, de porte esbelto y eleg-ante, construida por los jóve- 
nes de Macael y Roya (pueblecito cercano á Macael), en los 
últimos años del sig'lo xvii. El templo parroquial es peque- 
ño, con techumbre toda ella de madera, obscurecida por los 
años. Altares, balaustradas y retablo todo de mármol y de 
escaso mérito artístico. Una estrecha escalerilla de caracol da 
acceso al pequeño campanario, desde el cual se disfruta del 
reducido panorama de aquel extraño pueblo. Despedímonos 
del escaso número de personas á quienes habíamos tratado, y 
á las cuatro de la tarde marchábamos con dirección á Pur- 
chena. 

Dos caminos se nos ofrecían para lleg-ar á esta ciudad. El 
uno, llamado del Cafornal, acorta la distancia, pero es de peores 
condiciones que el otro, llamado del Llano, que corre para- 
lelamente á Jas estribaciones de la tierra de Filabres. Optamos 
por este último, y sig-uiendo las indicaciones que nos dieron al 
salir del pueblo, bajamos al cauce del río ó rambla de Macael, 
y caminamos como dos kilómetros ag-uas abajo. Torcimos des- 
pués al W., sig-uiendo un pequeño barranco, y después de una 
hora de marcha lleg-amos á una extensa llanura en la que 
afloraban pizarras satinadas, cubiertas, en parte, por los alu- 
viones procedentes de los Filabres. Una imponente soledad 
nos rodeaba, y durante alg'unas horas no vimos ser humano 
en aquellos parajes. Atravesamos después el lecho de un ba- 
rranco que baja de lo alto de la tierra (Barranco Alegre), y 
anuye al Almanzora, y siempre marchando en dirección W., 



DE HISTORIA NATURAL. 435 

subimos una prolong-ada cuesta de terreno pizarroso, poblada 
de viñedo, amenazado, como todo el de este término, de la 
invasión filoxérica. A la puesta del sol llegamos á la cumbre, 
y sig'uiendo parte del cauce de un pequeño barranco que 
desde aquella altura se dirig'e al Almanzora, dimos vista á 
Purchena, que desde aquellos sitios ofrece un curioso aspecto 
al borde del río y al pie de un castillo, que en otros sigios 
debió ser inexpug-nable, y hoy se encuentra vencido por el 
tiempo, casi todo él ruinoso. Purchena, la antig'ua ciudad tan 
importante en otro tiempo, es hoy un pueblo decadente. 
Hasta 1894 apenas tuvo otros medios de comunicación que 
escasos y malos caminos vecinales, sig'uiendo en esto la misma 
suerte que las demás poblaciones de esta comarca, tan rica 
por su naturaleza como abandonada por los hombres, que han 
debido prestar protección á una provincia abundantísima en 
minas, y cuya ag-ricultura podía hacerla una de las más im- 
portantes de la Península. El país se ve abandonado, sin 
carreteras apenas, sin otros canales de rieg"o que los construí- 
dos por los árabes, y que hasta 1891 no ha contado con un solo 
kilómetro de línea férrea. 

Grato recuerdo conservamos de las atenciones recibidas, y 
en especial del diputado provincial D. José Morales, que nos 
•acompañó parte de la noche y nos dio datos interesantes 
acerca del país, llevando su amabilidad hasta el punto de 
poner á nuestras órdenes uno de sus dependientes para 
que nos sirviera de g'uía en las excursiones que intentá- 
bamos. 

Al amanecer del 27 de Julio salimos con dirección á las 
sierras de Somontín y Lúcar, en donde se encuentran los yaci- 
mientos de esteatita que nos proponíamos visitar. Atravesamos 
el Almanzora, y caminamos hasta cerca de las siete de la ma- 
ñana por una fértilísima vega poblada de frutales; y aunque 
el calor no era excesivo, la marcha fué muy fatig'osa, pues 
caminamos estas tres horas por una pendiente sembrada de 
guijarros. Llegamos á las siete á Somontín, villa de pobre as- 
pecto, como de 400 vecinos, edificada al pie de la sierra de su 
nombre, con la entrada por rampas entre altos paredones que 
le dan el aspecto de una plaza fuerte. Atravesamos las calles 
sin detenernos, y continuamos subiendo la sierra por caminos 
tan pendientes, que á cada momento teníamos que detenernos 



436 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

para tomar aliento, y tras hora y media de marcha llegamos á 
lo alto de la sierra, desde donde se divisa un espléndido pano- 
rama. Al S. se desarrolla toda la sierra de Filabres, coronada 
por la Teiica de Sacares, uno de los vértices principales que 
elig-ió el g-eneral Ibáñez para la red de triang-ulación, y que 
con el cerro de Mulahacén, sirvieron para unir los trabajos 
españoles con los franceses, que tenían su estación en Argelia. 
Un campesino con quien hablamos, nos contó los trabajos y 
las dificultades que hubo que vencer para llevar los aparatos 
geodésicos á lo alto de Bacares. La vista se extiende hasta las 
sierras de Serón y otras que desaparecen por Occidente, mien- 
tras que al E. se percibe una serie de montañas entre las 
que descuella Macael con sus blancas canteras, que parecen 
manchas de nieve. Entre esta barrera al S., y las sierras en 
que estamos, se descubre casi todo el valle de Almanzora con 
sus pueblos Purchena, Tíjola, Serón, la Armuña, que tanto pa- 
deció en las últimas inundaciones, en tanto que Somontín, 
Lúcar, Urracal y otros, quedan escondidos entre los repliegues 
de los montes. 

La Sierra de Somontín está formada por calizas en la parte 
alta, y pizarras talcosas, blancas ó verdosas y semitraslucien- 
tes, forman la base. Entre estas talcitas se halla un banco de 
caliza cristalina, y debajo se encuentra el yacimiento de estea- 
tita, que se explota desde hace largo tiempo. Las trabajos se 
llevan á efecto de una manera imperfecta; donde se sospecha 
que hay jaboncillo, se abre una galería con pendiente de 45° 
próximamente, hallando en la caliza unos escalones de tres 
palmos de altura, y otro tanto de anchos. La irregularidad de 
esa escalera, la altura de sus escalones y el polvo de esteatita 
que los cubre, luego de empezar la extracción, hacen la baja- 
da en extremo peligrosa. Descendí como una veintena de ellos, 
y tuve que retroceder. Mis compañeros, más afortunados que 
yo, descendieron al fondo de una excavación, pues no se habían 
manchado tanto de esteatita. Pasaron, sin embargo, un mal 
rato, porque resbalaron en una de las galerías y se les apagó 
la luz que llevaban, teniendo que marchar alumbrándose con 
cerillas y casi á tientas por aquellos resbaladizos pasillos. 
Comprobaron la existencia de la capa de caliza cristalina en- 
cima de la esteatita distribuida algo irregularraente, y pene- 
trando en algunos sitios la masa de jaboncillo. Éste se saca en 



DE HISTORIA NATURAL. 437 

pedazos que se cortan en forma de losas cuadradas de unos 40 
ó 50 cm. de lado. Los pedazos pequeños se encierran en sacos 
para ser molidos cerca de Somontín, de donde se expiden en 
saquitos de unos 50 kg". 

Algunas esteatitas se presentan terrosas y de color gris, 
como si fueran la alteración de las pizarras talcosas. Entre las 
hojas ó tablas en que se dividen ciertas esteatitas, se notan 
g-randes manchas rojas de limonita. Sólo se benefician las más 
puras, y de color blanco de leche. El yacimiento parece muy 
■extenso; pero advertimos pocos trabajos en aquella época del 
año, sin duda, porque las faenas agTÍcolas ocupaban enton- 
ces á los obreros. 

El descenso de la sierra se efectuó rápidamente. Cerca de la 
base de la montaña existe una pequeña fuente que en otro 
tiempo debió ser más abundante, á juzg-ar por la g-ran masa de 
tobas que la rodea. Comimos muy tarde en Somontín y volvi- 
mos á Purchena antes de ocultarse el sol, pudiendo ver alg"u- 
nas curiosidades del pueblo. Una ig'lesi'a muy antig-ua con te- 
chumbre de madera, y un elevado campanario desde el cual 
contemplamos el paisaje. Al día sig"uiente salimos en el tren 
de la mañana y Ueg-amos unas horas después á Huércal-Overa, 
donde continuamos nuestras excursiones. Dos días estuvimos 
en Lorca, en donde Sánchez recolectó alg-unos insectos, y jun- 
tos partimos á Cartagena, para visitar el Mioceno de Canteras, 
en el cual recogimos fósiles muy curiosos, particularmente fo- 
raminíferos. Algunos días después regresé á Lorca, dejando á 
Sánchez con su familia. Ya no volví áver más á mi desgracia- 
do amigo. Muerto en la flor de su vida, y cuando se iba abrien- 
do nuevos horizontes, dejó en su familia un vacío imposible 
de llenar con otro afecto. Sus desconsolados padres murieron 
de pesar al cabo de pocos años. 

El terreno arcaico de los Filabres ha sido señalado ya hace 
muchos años. D'Orbigny en su Cows élémentaire de PaUontoIo- 
gie et G-éologie stratigraphiqíies, tome ii, fase, i (1851), p. 270, 
lo índica, y acaso autores españoles lo hayan dado á conocer 
antes de esta fecha; pero ig-norando yo si la Sociedad españo- 
la DE Historia natural posee alg'unos trabajos referentes á 
Macael y Somontín, me he atrevido á escribir estos apuntes, 
que más bien son un recuerdo de aquellas excursiones, que 
un esbozo de trabajo geológico. 



438 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

M. de Lapparent (1), que resume en una fórmula sencilla la 
constitución del terreno primitivo, establece como carácter 
dominante de las capas más antig"uas ó del g'neis g'ranitoide, 
la presencia de los silicatos alcalinos; mientras que, en el piso 
superior, se manifiestan de preferencia la cal, el óxido de 
hierro j la raag-nesia. A esta parte corresponden, por tanto, las 
formaciones de Macael y Somontín. 



Una moleta prehistórica de Sevilla 

POR 

FRANCISCO DE LAS BARRAS 

Examinando hace próximamente un año el socavón practi- 
cado para la extracción de g'rava, situado en el diluvhmi, en 
los terrenos que median entre los dos caminos que conducen 
de Sevilla al cementerio de San Fernando, y á unos 50 m. del 
hospital de San Lázaro, encontramos á poco más de 1 m. de 
profundidad, un canto rodado de grauwacka, cubierto en parte 
de concreción caliza, y presentando tres superficies pulimen- 
tadas, las cuales se comprende, desde lueg-o, por la simple ins- 
pección del ejemplar, que han sido producidas artificialmente. 

No teníamos noticia del descubrimiento de ning-ún objeto 
prehistórico en aquel sitio, pero desde lueg'o comprendimos 
que se trataba de una moleta (molette) ó pulimentador, de 
cuya clasificación no dudamos, en vista de las fig"uras 720 
y 721 que inserta Mr. Mortillet en la lámina lxvi de su Musée 
PréMstorique. 

El ejemplar en cuestión, de que dan idea los adjuntos es- 
quemas, presenta, como queda dicho, tres caras pulimentadas, 
de forma elíptica, que, á prolong-arse alg-o más, hubieran dado 
á la piedra sección triang-ular. Mide la mayor (1) 68 mm. de 
larg-o por 28 de ancho, y está un poco inclinada hacia el lado a, 
recubierto por la costra caliza, perdiéndose por esta parte en 
la superficie redondeada del centro, y determinando por la 
otra una arista viva. La seg-unda faceta (2), que es la más es- 
trecha, mide 54 mm. de larg-o por 15 de ancho; se inclina 

(1) Traite de Oéologie, 1883, p. 636. 



DE HISTORIA NATURAL. 



439 



también hacia la costra caliza a, y está mejor limitada por 
una arista al lado opuesto. La tercera faceta (3), que es la 
más corta, mide 46 mm. de larg-o por 19 de ancho, y se inclina 





más al lado opuesto que las anteriores. La arista que la limita 
se acusa bien en todo el contorno, aunque no es muy viva. 

El espesor máximo del canto es de 42 mm., y sus dos mayo- 
res dimensiones de 88 y 92, respectivamente. 

En la Universidad de Sevilla se conservan dos objetos pre- 
históricos semejantes. Uno es el núm. 88 de la colección de la 
Facultad de Filosofía y Letras. Procede de Alhama de Grana- 
da, y es un canto rodado de diabasa, presentando una sola 
faceta. Está clasificado como moleta. El otro lleva el núm. 85 
en la colección prehistórica del Museo de Historia Natural (vi- 
trina 17), y está clasificado como pulimentador. Es un trozo de 
jaspe con forma aproximadamente de paralelepípedo, de peque- 
ño espesor. Procede del sitio denominado Calar de la Mantua, 
en Alhama de Granada. Las cuatro caras más estrechas son 
las pulimentadas por el roce. 

En los alrededores de Huelva hemos encontrado también en 
el dihivinm alg-unas piedras con caras pulimentadas, pero 
tenemos aún dudas sobre ellas, por lo cual no las describimos. 



Anomalías foliares y florales en el «Jasminum officinale L.» 

POR 

CELSO ARÉVALO 

Por ser cuestión tratada en esta Sociedad (1), creo intere- 
sante dar cuenta de las anomalías que tan frecuentísimas son 



(1) Véase á este propósito F. Barras de Aragón, «Anomalías de algunas hojas», 
Boletín DE la Real Sociedad Española de Historia Natural, Febrero 19J5, y 
E. Reyes Prosper, «Polimorfismo de las hojas del ricino», Boletín de la Sociedad 
Española de Historia Natural, Enero 1901 . 



410 



boletín de la real sociedad española 



en el jazmín, hasta el punto de ser esta especie un buen ejem- 
plo de ellas. 

Las hojas del jazmín son compuestas y pueden considerarse 
constituidas por siete foliólos, uno terminal, y los restantes 

distribuidos en tres pares 
de foliólos opuestos (fig-. A); 
pero existen hojas en que 
el número de pares de fo- 
liólos laterales es mayor ó 
menor, lo cual puede ex- 
plicarse suponiendo que ha 
habido desdoblamiento del 
folíolo terminal, dando lu- 
gar á uno ó más pares de 
folíolos terminales en el 
primer caso, ó, por el con- 
trarío , concrescencía del 
primero ó primeros pares 
de folíolos con el folíolo 
terminal. Esta explicación 
está sustentada por la ob- 
servación frecuentísima de 
hojas, tales como las de las 
íig*uras B y C. En la fig"u- 
ra B se ve que, además de 
los tres pares de folíolos la- 
terales existe un último par 
incompletamente separado 
del folíolo terminal, mientras que en la fig-ura C el primer 
par de folíolos se ha hecho concrescente con el folíolo impar, 
reduciéndose así el número total de folíolos. 

Tan frecuentes como en las hojas son las anomalías en las 
flores, en las cuales las corolas presentan indistintamente 
cuatro, cinco ó seis dientes, lo cual no puede atribuirse á una 
prolifería, porque estas flores anómalas sig-uen siendo dian- 
dras, aparte de que la proliferación de los estambres sólo daría 
lug-ar á pétalos interiores, que no aumentarían el número de 
dientes de la corola. A mi parecer, esto tiene una explicación 
análoga á la que he dado para las hojas, trátese aquí simple- 
mente de concrescencias ó divisiones (seg-ún esté aumentado 




Fig. A 



DE HISTORIA NATURAL. 



441 



Ó disminuido el número de dientes) de las partes libres de los 
pétalos. 

Para terminar, he de dar cuenta del procedimiento de repro- 
ducción que he empleado y que es muy sencillo y muy útil 
para estos casos. Basta simplemente colocar en la prensa foto- 





Fig. B 



Fig. C 



gráfica de positivas la hoja directamente sobre el papel sensi- 
ble, para que ésta se dibuje, pues la opacidad de la hoja impi- 
de la alteración del papel y da por resultado la formación del 
contorno, al mismo tiempo que los nervios se señalan por su 
mayor transparencia. 



442 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Boletín bibliográfico. 

Julio-Septiembre. 

Académie des Sciences. Paris. (Comptes rendus.) T. cxLiii, 1906, n" 1. — La- 
CROix: Les produits laviques dii Vésuve. — Lapparent: Le tremblein. 
de terre de California. — Hébert: Sur les terres de la Guiñee fran9. — 
Anthony et Neuville: Sur la faune maiacol. des lacs. — Jammes et 
Martin: Sur l'oeuf de VAscaris vitulorum. — Poporici-Baznosann: Sur 
l'appar. sémin. des Helix. — Rabaud: Sur les embryons monstrueux. — 
Bataillon: Sur l'oeuf de la Rana fusca. — Lapicque: Sur les bomroes á 
peau noire. — Kunstler et Gineste: Structure des Bactériacées.= 
N° 2. — Gréhont: Sur la respiration des animaux. — Ltjbimenko: In- 
fluence des sucres sur la germinat. des plant. — Termier: Sur les phé- 
nomén. de recouvrem. du Djebel Ouenza.=]SI° 3.— Goürdon: Sur les 
roches microlithiques. — Kohx-Abrest: Sur les princip. cyanogénét. du 
Phaseolns lunatus. — Jammes et Martin: Sur le développ. de VAscaris v¿- 
tulorum.— F o RGEOT. Sur la lymphe des Ruminants.=JS° 4. — Gosselet: 
Deux sondages profonds en Picardie. — Blaringhen: Sur une espéce 
nouv. de Mais. — Marais: Sur l'appar. rétro-cérébral du Kotifér. — 
Blayac: Le Gault et le Cénomanien. — Dodtillé: Sur la struct. des 
Fusulines.— Schokalsky: Sur la glace de fond.=N° 5. — Marceau: Sur 
le mouvem. des valves des Acéphales. — Jourdy: Esquisse tectonique 
du sol de la France.=N° 6. — Vüillemin: Sur les formes dites anoma- 
les. — Lefévre: Sur la fonction chlorophyllique des plantes.=]N° 7. — 
Muntz et Faüre: L'irrigat. et la perméabilité des sol8.=iS[° 8.— Giard: 
Sur la Mouche á fruits (Ceratitis capitata). — Bigourdan: Le tremblem. 
de terre de Valparaíso. — Kunstler et Gineste: Les cultures de Proto- 
zoaires.=N'* 9.— Bigourdan; Le trembl. de terre de Valparaíso. — De- 
lacroix: Sur une maladie de la Pomme de terre..^N° 10. — Schulten: 
Sur l'isomorphisme de la northupite avec la tychite.=N'' 11.— Bril- 
louin: Les courbur. du geoide dans le tunnel du Simplón. — Mirande: 
Sur la format. d'anthacy aniñe. =i\° 12.— Brillouin: Mouvem. du p61e 
á la surface de la Terre. 

Académie des Sciences. Cracovie. (Bulletin international.) 1906, n° 1. — Bu- 
RAEZEWSKi et Marchlewski: Sur la matiére color, du sang.— Sicmiradzki : 
Sur les couches paléozoiq. de la Podolie.— Loziriski: Sur le cceur des 
Lamellibr.=N° 2. -Korczynski et Marchlewski: Sur les racines de 
Datisca cannabina. —Zápa-lowicz: Sur la flore de Galicie.— Friedberg: 
Sur le bassin miocén. de Rzeszow.— Stolyhwo: Granes péruv.=N° 3. 
Marie: Sur les coeurs lympbat. de la grenouille.=N° 8.— Siedlecki: Sur 
le karyosome.— Garbowski: Sur les larves et les oeufs des Oursins.— 



DE HISTORIA NATURAL. 443 

Raciborski: Sur la cellule vivante. — Beck: Phénom. eléctriq. dans 
l'écorce cérébr.=N° 9.— Siedlecki: Sur le struct. du Spirochaete pal- 
uda. — Moldenlvauer: Sur la radio-activité des pIantes.=N° 10. — 
Janczewski: Species generis Eibes.— Raciborski: Sur les chimiamorph. 
de V Aspergillus «¿¿rer.— Kulczycki et Kusbaum: Sur les glandes uni- 
cellul. des Téléostéens.— Romek: Epoque glaciale dans les monts. — 
Hirschler: Embrj^ologie de la Catocala nupta L. 

Académie internationale de Géographíe Botanique. París. (Bulletin.) 1906, 
n° 202. — LÉVEILLÉ: Sur le genre Epilobium.='^os 203-204.— Boissieü: 
Les Ombelliféres de Chine. — Olivier: Les par? sites des Lichens. 

American Naturalist (The). Boston. 1906, n° 475. — Mead: On tbe Occipit. 
Condyl. in Mammalia. — Berry: Fossil Species of Comptonia.=N° 476. 
Lull: Volant adaptat. in Vertebrat.— Dexler and FREUND:Morphology 
of tbe Dugong. — Hammatt: Reproduct. of Metridium marginatum.^ 
N°477.— WEYSSENand Burgess: Histogenes.of tbe Retina. — Williams: 
On tbe Marine Copepoda.— Howe: Licbens of Mount Monadnock. 

Archives de Zoologie Experiméntale et genérale. París. 1905, n° 3. 

Archives Néerlandaises des Sciences exactes et naturelles. La Haye. 1906. 
Serie ii, t. xi, S' livrais.— Sohngen: Sur les bactéries qui se nourrissent 
du métbane. 

Australiam Museum. Sydney. (Records.) 1906, vol. vi, n° 3.— Etheridge: 
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dite, Crocoite, and Datolite. — Rainbow: A synopsis of Austral. Acari- 
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Mollusca of Sydney. — Waite: On Austral. Sharks. 

Baleares (Las). Palma de Mallorca. 1906, nos 67 y 69. 

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Incisalia. — Heath: On the Lepidoptera. — Taylor: On the Himera pen- 
naria. — Banks: On tbe Classific. of tbe Perlidse. — Smith: New species 
of Noctuidfe. — Bueno: Life-bistor. of N. Amer. Water-bugs.=^]SI'' 8. — 
Wolley Dod: Macro-Lepidopt. of Alberta. — Blatchley: A rare Ca- 
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Geometridíe. — Ainslic: Tbe Snow-fly. — Cockerell: Some Bees from 
Washington. — Crawford: Three new spec. of Bees.=N° 9. — Ashmead: 
A new Cryptine genus. — Ludlow: Anopheles crucians. — Vieseck and 
Crawford: Synopsis of Bees from Oregon. — Mao Gilliyray: The 
Amer. spec. of Priophorus. — Crosby: Two new spec. of Theridiidae. 
Grabham: Four new Culicide. 

Casopii. Prazp. 1906. Rocnik ni. Cislo 2. 

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Entomologische Litteraturhlatter. Beriin. 1906, nos 7.9, 

Entomologist' s Record (The). London. 1906, n° 7. — Doncaster: On the Pro- 
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444 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

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Ketnes: Butterflies in Switzerland.— Chapman: Marasmarcha agrorum. 
Tott: On the Eupitheciids. — Burr: Synops. of the Orthopt. of West. 
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On Lepidoptera of London.— Tott: On the Eupitheciids.— Bird: On 
Lepidopt. of London. — Floebsheim: On the Euchloe cardamines and 
Gonepteryx rhamni.—BvRn: Orthopt. of West. Europe. 

Feuille des Jeunes Naturalistes (La). Paris. 1906, n° 430.— Laville: Le 
Pliocéne á Elephas meridionalis ílesti.— Godry et Guignon: Les In- 
sect. parasit. des Crucifér.— Gaulle: Hymenopt. de France.=N° 431. 
DoDviLLÉ: Sur le genre Lepidocyclina.—Bohhí'vs: Les Rois de Rats. — 
Gaulle: Hymenopt. de France.— Goüry et Güigkon: Les lusetc. 
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Ingeniería. Madrid. 190(5, nos 47-54. 

Inditució catalana d' Historia Natural. Barcelona. (Butlleli.) 1906, n." 5. — 
Faura: Excursió á les coves d'en Merla. — Delgado: Sur un filón ar- 
gentifére de Falset (Tarragona). — (Jadevall: Excursionisme botánich. 

Johns Hopkins Hospital. Baltimore. [Bulletin.j 1906, nos 184-186. 

K. K. Naturhistorischen Eofmuseums. Wien. (Anuales.) 1905, Band xx, 
nos 2-3. 

K. K. Zoologisch-botanischen Gesellschaft. Wien. (Verhandlungen.) 1905, 
Lv Band; 1906, lvi Band. 

Laboratorio cd Orto Botánico. Siena. (BuUetino.) 1906. Anno octavo, fase, 
i-iv. — Tassi: Sul tessuto midoUare delle Conifere. — Piccioli: I caract- 
teri degli princip. legnami adoperati in Italia. —Tassi: Fungui della 
Provincia Léñese. 

Laboratorio Municipal de Higiene. Madrid. (Boletín.) 1906, n" 1. 

Musée Océanographique. Monaco. (Bulletin.) 1906, n" 78.— Joubin: Sur les 
Némertiens bathypelag.=]S° 79. — Jaquet: Sur la nageoire anale des 
Sebastes dactyloptera.='¡a" 80. — Eo0vier: Sur les Gennadas ou pénéides 
bathypelag.=IS° 81. — Bouvier: Sur les pénéides du genre Haliporus 
Sp. Bate.=N° 82.— Mangin: Distribution des Algues. 

Musei di Zoología ed Anatomía comparata. Torino. (BuUetino.) 1905, 

VOl. XX. 

Museí Nationalis Hungarici. Budapest. (Annales.) 1906, vol. iv, pars prima. 
Museu Goeldí. Para. (Boletim.) 1906, n° 4. — Huber: Flora amazónica.— Sy- 

nopse das espec. do genero Hevea. — Ducke: Vespidas sociaes do Para. 

GcELDi: Chelonios do Brazil. 
Museum d'Hístoire Naturelle. Paris. (Bulletin.) 1905, n° 6; 1906, nos I-3. 
Museum of Comparative Zoólogy. Cambridge. (Bulletin.) 1906, n° 2. 
Naturhistorischen Gesellschaft. Nürnberg. (Abhandlurigen.) 1905, Bandín, 

(Schluss-) Heft. 
Novitates Zoologicae. London. 1906, vol. xiii, n° 2. 



DE HISTORIA NATURAL, 445 

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Jersey. 

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Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales. Madrid. (Memorias.) 
1906. — Breñosa: La polarizac. rotat. de la luz. 

— (Revista.) 1906, n° 2.— Calderón: Tendencia al equilibrio molecul. en 
el mundo miner.^^^N" 2. — Llord: Material, volcán, del golfo de Nápo- 
les.=Nos 4-5.— Martínez: La fagocitosis. 

Real Academia de Ciencias y Artes. Barcelona. (Memorias.) 1906, 
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Revue Suisse de Zoologie. Genéve. 1906, t. xiv, fase. 2, 

Royal Microscopical Society. London. (Journal.) 1906, t. 173, part 4.— 
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ting Protoz. — Newton: Fossils from the Falkland Islands. — Pirie: 
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Americ. spec. of Festuea.=Part 2. — Greene: The genus Ptelea in the 
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nos 6-7. — Navas: Notas zoológicas. 

Sociedad científica t Antonio Álzate i. México. (Memorias y Revista.) 1905, 
nos 1-4. 

Sociedad Nacional de Agricultura. San José (Costa Rica). (Boletín.) 1906, 
nos 1-2. 

Sociedade Broteriana, Coimbra. (Boletim.) 1906, t. xxi (1904-1906). 

Sociedade scientifique de Sao Paulo. S, Paulo (Brasil). (Revista.) 1906, 
nos 3-4.— LuTz: Zur brasilian. Tabanid. — Usteri: A Cycas revoluta L. 

Societa italiana di Scienze Naturali. Milano. (Atti.) 1906, vol. xlv, fase. 2.° 
CoRTí: Intest. terminat. di Colimbus septentrionalis L. — Barbieri: 
Monstruositá embrionali nei Teleost. — Airaghi: Un nuovo gener. delle 
Echinocarynae, — Grtffini: I Lucanidi. — Cozzi: Flora arboricola del 
gelso. 



44t) BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Socieiá Toscana di Scienze Naiurali. Pisa. (Atli.) 1905, vol. xiv, nos 9-10; 
1905-1906, vol. XV, nos 1-4. 

— (Memorie.) 1905, vol. xxi. 

Societa zoológica italiana. Roma. (Bollettino.) 1906, vol. vii, fase, i-iii. — 
Masi: Presenza della Podopsis Slabberi Van Ben. nell. staguo. — Chiap- 
pi: Le spec. ital. di Leuciscus. — Chigi: Varietá del Passer domesti- 
cus L. — Marchesini: Secrezione delie gland. salivan. — Calandruccio: 
Sulla Tcenia nana. — Patrizi: Sopra una Cheítusia gregaria Pall. — 
Arrighi-Griffoli: Turdus obscurus ed Colymhus Adafnsi. — Carrüccio: 
Sopra una Macrocheira Kaem])feri De Haun. — AngelinI: Aphrastura 
fulva n. sp.? — Creciscus melanophoeus (Rallidae). 

Soeiété Astronomique de France. Paris. (Bulletin.) 1905^ líovembre. 

Société Belge d'Astronomie. Bruxelles. (Bulletin.) 1906, nos 6-8. 

Soeiété Belge de Géologie. Bruxelles. (Bulletin.) 1903, t. xvii. 1904, t. xviii. 
1905, t. xtx. 

Société Botanique de France. Paris. (Bulletin.) 1906, fase. v. — Dismier: Les 
Muscin. de INIontendre. — Gadeceau: Sur le Narcisse des iles Glénans. 
Gagxepain: Zingiberac. nouv. — Clos: Sur le genre Phillyrea (Olcinée) . 
Chauveaud: Sur les cotylédons déla Beta vidgaris. —LiÉveilíé: Nouvell. 
Renonculac.- Coniére: Sur le développ. de la flore algolog. — Heckel; 
Sur le Solanum Co»m¿ersoní.=Fasc. 6. — Boissieu: Surquelq. Ombellif. 
de la Chine. — Gaxdoger: Les plant. du Laos. — Clos: Le Houx com- 
mun. — GuÉKix: Cellule á mucilage des Diptéroearp. — Eéaubourg: Les 
Holbellia de la Chine. — Douin: Le genre Dichiton. — Chevalier: Les 
baobabs de l'Afriq.— Léveillé: Les Hypericum du Japón. -Memoires, 
2,^. — Glaziow: Liste des plant. du Brésil eeutr. 

Société Entomologique de Belgique. Bruxelles. (Annales.) 1906, t. 50% fase. 
VII. — Bergroth: Rhynchota JEthiopiea. — Dogxin: Hétérocéres nouv. — 
Schouteden: Une nouv. esp. du genre Aphylum.='F&?.c. 8. — Guil- 
mamne; Les Diptér. de Belgique. — Forel.- Fourmis néotropiq. 
nouvell. 

— (Memoires.) 1006, t. xii. Le einquautenaire de la Société. — T. xiii, 

P part.— Combrugghe: Microlépidopt. de Belgique. 
Société Entomologique Suisse. Bern. (Bulletin,.) — Ris: Nehalennia speciosa 

Charp. — Frey-Gessner: Acanthaelisis occitanica Vill. — Stierling: 
. Coleopt.- Fauna von Sehaifhausen. — Frey-Gessner: Hymenopt. 

Helvet. 
Société des Sciences naturelles ele l'Ouest de la France. Nantes. (Bidletin.) 

1905, n°4. 
Société Linnéenne du Nord de la France. Aniiens. (Bulletin.) 1904-1905, 

t. xvn. 
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Société Zoologique de France. Paris. [Bulletin.) 1905, t. xsx. 



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nary of Altitud, in the U. S. 

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TJniversity of Colorado Studies (The). Boulder. 1906.— Cockerell: Tr5'C0- 

rythus, a Genus of Mayflies. — Henderson: The Tertiary Lake Basin 
of Florissant. — Cockerell: The FosbíI Fauna and Flora of theFloris- 
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Wiener Entomologische Zeitung. Wien. 1906, viii und ix Heft. 

Wilson Bulletin (The). Oberlin. Ohio. 1906, n° 2.— Jones: On the Sterna 
hirundo and S. dongalli. — Henninger: List of the Birds of Séneca 
County. — Swales and Tavemer: Summer Birds of Lake Muskoka. 

WissenskhaftUche Insektenbiologie. Husum. (Zeitschrift.J 1906, Heft 7. — 
Rüb.saamen: Über die Cecidomyden.— Pawlowsky: Über die Pediculi- 
den. — Vosseler: Verhinder. des Fruchtansatzes bei Cobaea durch 
Ameisen. — Kosotnew: Zur Frage der Vervollkommnung der Technik 
des Fanges. — Ulmer: Lber die Larven Triehopter.=Heft 8. — Bergner: 
Über die Couverg. — Erscheimmgen zwisch. Raupen von Plusia 
C. anseum Kn. und Notodonta ziczac L.— Korotxew: Automat. Fan- 
gappar. mit Koder.— Esslin: Die Lebensweisle der Larve von Macro- 
cera fasciata Meig.=Heft 9. — Vosseler: Eine Psylhdíe ais Erzeuger. 
von Gallenam Mwulebaurn Chlorophora excelsa. — Diatschenko: Üb. 
das Schwarmen der Bienen. 

Zoological Sociefy. London. (Proceedings.J 1905, vol. ii, part n. 

— (Transactions.) 1905, vol. xvii, part 5. 

Zoologischen Museum. Berhn. ( Mitteilungen.) 1906, iii Band, 2 Heft. — But- 
tel-Reepen: Beitriige z. Apis mellifica L — Schulz: Die Trigonaloid, 
des Koniglisch. Zoolog. Mus. in Berlín. — Friederichs: Z. Biolog. der 
Embuden. — Linstow; Gordiiden und Merniithiden des Künigl. Zoolog. 
Mus. in Beilin. 

Zoologischer Anzeiger. Leipzig. 1906, Bd. xxx, nos 11-22. 

Zoologist (The). London. 1906, nos 781-783. 



Alfauo González (D. Anastasio). — Arqueología Criminal Americana. San 

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Arévalo Carretero (D. Celso).— Contribución al estudio de los Hidro- 

zoarios españoles. Madrid, 1906. (Mem. R. Soc. esp. Hist. nat.) 



448 BOLETÍN DE LA EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

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de algunas especies de esponjas españolas. Madrid, 1906. (Bol. 
E. Soc. esp. Hist. nat.) 

Bolívar (D. I.) — Fasgonurídeos de la Guinea española. Madrid, 1906. 
(Mem. K. Soc. esp. Hist. nat.) 

— Kectificaciones y observaciones ortopterológicas. Madrid, 1906. (Bol. 
K. Soc. esp. Hist. nat.) 

BüRB (D. M.) — Dermápteros de la Guinea española. Madrid, 1906. (Mem. 
R. Soc. esp. Hist. nat.) 

Cabrera Latorre (D. Ángel). — Mamíferos de Mogador. Madrid, 1906. 
(Bol. R. Soc. esp. Hist. nat.) 

Calafat León (D. Juan). — Un nuevo mineral fosforescente de la provin- 
cia de Murcia. Madrid, 1906. (Bol. R Soc. esp. Hist nat.) 

Carracido (D. J. R.) — Catálogo internacional de Literatura científica. Ins- 
trucciones. Madrid, 1905. (Rev. de la R. Acad. de Cieñe, exact., 
fís. y natur.) 

De la Fuente (D. José María). — Datos para la fauna de la provincia de 
Ciudad Real. Madrid, 1906. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat.) 

Esteva (D. José). — La dehiscencia y diseminación del <Papaver Rhoeas». 
Madrid, 1906. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat.) 

Faüvel (D. a.) — Staphylinides de la Guiñee espagnole. Madrid, 1906, 
(Mem. R. Soc. esp. Hist. nat.) 

Fernández Navarro (D. Lucas). —Plan de una exploración geológica del 
Noroeste africano. Madrid, 1906. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat.) 

García Mercet (D. Ricardo).— Los «Gorytes y Stizus» de España. Madrid, 
1906. (Mem. R. Soc. esp. Hist. nat.) 

Gaudry (D. Albert).— Fossiles de Patagonie.— Étude sur une portion du 
monde Antarctique. Paris, 1906. (Annal. de Paléontol.) 

Habtig (Dr. Roberto). —Compendio de Anatomía y Fisiología de las Plan- 
tas y principalmente de los Arboles forestales. (Traduce, de D. Joaquín 
María Castellarnau.) Madrid, 1906. 

Jiménez de Cisneros (D. Daniel).— Excursión al Infracretáceo de Sierra 
Mediana y de la Alcoraya (provincia de Alicante). Madrid, 1903. (Bol. 
R. Soc. esp. Hist. nat.) 

Langworthy (D. C. F.)— El valor de la papa como alimento. (Traduce, de 
D. Carlos S. Reed.) Concepción, 1906. 

Malcolm Bürr.— Henry de Saussure. Madrid, 1906. (Bol. R. Soc. esp. 
Hist. nat.) 

Martínez de la Escalera (D. Manuel).— Sobre la variabilidad de las es- 
pecies de AlpJiasida de las ramas orientales y descripción de especies 
nuevas. Madrid, 1906. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat.) 

MiQUEL (D. Manuel).— Restos fósiles de vertebrados encontrados en San 
Morales (Salamanca). 



Sesión del 7 de Noviembre de 1906. 

PRESIDENCIA DE D. FLORENTINO AZPEITIA 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué 
aprobada. 

Admisiones y presentaciones. — Fueron admitidos como socios 
numerarios D. Manuel Martínez de Pisón y Paternina, conde 
de Villafranqueza y las Facultades de Farmacia y de Ciencias 
de la Universidad de Granada, propuestos, respectivamente, 
por D. Emilio Piibera, D. Juan L. JJíez Tortosa y D. Ig-nacio 
Bolívar. 

Se hicieron tres nuevas propuestas de socios numerarios. 

Proposiciones.— El Sr. Rodríg-uez Mourelo pidió acto seg-uido 
la palabra para manifestar que, habiéndose otorg'ado el pre- 
mio Nobel á nuestro consocio honorario, el sabio histólog'O é 
ilustre catedrático D. Saiitiag-o Kamón y Cajal, creía que debía 
acordarse la tributación de un homenaje que demostrara al 
insigne ag-raciado el entusiasmo con que esta Sociedad ha 
visto la alta distinción que acaban de concederle y el calor 
con que se une á las manifestaciones de simpatía que de todas 
partes está recibiendo esta leg^ítima g'loria de la ciencia es- 
pañola. 

— El Sr. Presidente dijo que creía hacerse intérprete de los 
sentimientos que animan á todos nuestros consocios cumpli- 
mentando al Sr. Rodríg-uez Mourelo por su feliz iniciativa, y 
ofreciéndole el concurso incondicional de la Sociedad para la 
ejecución del pensamiento que hubiere concebido. 

— El Sr. Ribera (D. Emilio), sig-nificó á continuación que, 
encontrando muy plausible la idea expuesta por el Sr. Rodrí- 
g-uez Mourelo, creía oportuno advertir que el Coleg-io de Médi- 
cos de esta corte ha tomado á su carg-o la org-anización de los 
trabajos para rendir al Sr. Cajal un homenaje mag-no, que 
tenga carácter colectivo, y que al efecto se ha dirig-ido á los 
Centros de Enseñanza y á varias entidades y Corporaciones 
oficialas, solicitando su concurso en la obra que trata de lle- 

T. VI. -Noviembre, 1906. 31 



450 boletín de LA RRAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

var á efecto. El Sr. Ribera añadió que el concurso de nuestra 
Sociedad, sería muy bien recibido por el Coleg*io Médico, y que, 
por consig-uiente, á él podríamos llevar nuestro esfuerzo y 
nuestras iniciativas, contribuyendo á una empresa que va á 
tener, puede decirse, el carácter de nacional. 

— El Sr. Rodríg'uez Mourelo manifestó que desconocía la ini- 
ciativa tomada por el Colegio de Médicos, pero que no encontra- 
ba inconveniente en asociarse á lo propuesto por el Sr. Ribera. 

— El Presidente, después de oir á los Sres. Ribera y Rodrí- 
guez Mourelo, propuso á la Sociedad que ésta se adhiera al 
homenaje que está organizando el Colegio de Médicos, y que 
para llevar nuestra representación ante dicho organismo y 
ofrecerle todo nuestro concurso fuese designado el Sr. Rodrí- 
guez Mourelo. 

Por unanimidad así se acordó. 

También se acordó que una Comisión, compuesta de los se- 
ñores D. Florentino Azpeitia, D. Ignacio Bolívar, D. Emilio Ri- 
bera y D. Ricardo García Mercet, fuese personalmente á cum- 
plimentar y felicitar al Sr. Cajal , en nombre de todos «us 
consocios, por la alta recompensa que, en atención á los bri- 
llantes descubrimientos que ha realizado, acaba de recibir de 
la Academia de Ciencias de Estocolmo. 

— El Secretario presentó varios ejemplares de iin folleto, de 
que es autor nuestro consocio D. Eduardo Boscá, de Valencia, 
titulado «Exposición Paleontológicas. (Fragmento del libro 
«Crónica del IV Centenario de la fundación de la Universidad 
de Valencia», publicado en 1906.) Los ejemplares se repartie- 
ron entre los socios. 

Comisión del Noroeste de África.— Se puso en conocimiento 
de la Sociedad que el Sr. Fernández Navarro había realizado 
una expedición geológica á algunas de las islas del Archi- 
piélago canario, de cuyos resultados daría cuenta á la Socie- 
dad, y que el Sr. Martínez de la Escalera había salido hace 
poco para realizar una expedición por Marruecos, en la que 
cuenta emplear seis meses y en la que, si las circunstancias se 
lo permiten, piensa internarse en el Sus. En estos momentos 
se encuentra nuestro consocio en Tánger, donde ultima sus 
preparativos para dirigirse á Mogador desde donde comen- 
zará su itinerario. 



DE HISTORIA NATURAL. 4?1 

Asuntos varios.— Se dio cuenta de que la Comisión desig-nada 
para informar en el cuestionario sobre pesquerías canario-afri- 
canas, remitido á esta Sociedad con la Real orden de 29 de 
Agosto último, había llenado cumplidamente su cometido, 
emitiendo informe que se elevó al Excmo. Sr. Ministro de Fo- 
mento dentro del plazo señalado en dicha Real orden. 

El informe de referencia dice así: 

El Cuestionario propuesto á la Real Sociedad española de 
Historia natural, por el Excmo. Sr. Ministro de Fomento, 
comprende las dos series de cuestiones sig-uientes: 

1.' ¿Qué condiciones cree que reúnen las pesquerías cana- 
rio-africanas para la pesca de un producto análog-o ó similar 
al bacalao, y en qué forma cree que deben org-anizarse esas 
pesquerías, y la preparación, importación y venta en España 
de sus productos? 

2.^ ¿En qué lug-ares, con qué clase de buques y tripulacio- 
nes, en qué forma y con qué auxilio del Estado, cree más be- 
neficioso org-anizar la pesca del bacalao por españoles, para 
sustituir paulatinamente con su importación la del bacalao 
extranjero? 

En contestación á la primera cuestión, puede indicarse que 
las pesquerías canario africanas contienen una riqueza consi- 
derable en pescado, que interesa g-randemente á España poner 
en explotación industrial, no sólo por la utilidad directa que 
ésto podría reportar, sino además, y como circunstancia muy 
esencial y dig"na de tenerse en cuenta, porque con ello se con- 
tribuiría g-randemente al desarrollo de la pesca llamada de al- 
tura ó g-ran altura, antes tan floreciente en nuestro país y hoy 
anulada por completo. Estas pesquerías pueden proporcionar 
á España todo ó casi todo el pescado fresco que actualmente 
importamos del extranjero por cantidad de g'ran consideración. 

Las especies de pescado que más abundantes son en dichas 
reg-iones, pertenecen á las más apreciadas en los mercados, y 
por la proximidad de aquellos mares á nuestras costas, son fá- 
cilmente transportables en barcos provistos de tanques ó vi- 
veros. 

Para favorecer la explotación de la pesca en las pesquerías 
canario-africanas, sería condición indispensable empezar por 
estudiarlas científicamente, cosa que hasta hoy no se ha hecho 
en España, y que ha sido causa de que las tentativas de expío- 



452 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

tación, que desde alg-unos años á esta parte se han inten- 
tado, hayan fracasado completamente, pues este g-énero de in- 
dustrias tienen siempre una base esencialmente científica, de 
la cual no puede prescindirse. Sin saber con exactitud qué es- 
pecies pueblan aquellos mares, cuáles son sus épocas de re- 
producción, cuál es su alimento, qué enemig-os naturales po- 
drán destruirlas en determinadas circunstancias, si su salazón 
ó conserva puede hacerse como la de las especies afines de 
otras reg-iones, y tantos otros detalles que se refieren á la vida 
de estos seres, detalles que podrían traducirse en datos de 
«•raudísima y á veces decisiva utilidad para el resultado de las 
industrias pesqueras que se intenten, no es posible que éstas 
puedan prosperar y servir á los fines para que se fundan. Por 
eso, diversas concesiones otorg-adas hace ya bastantes años 
para establecer pesquerías y fábricas de salazón en la isla 
Graciosa (Gran Canaria) no dieron resultado alg-uno, pues la 
salazón y conservación de aquellas especies marinas no podía 
hacerse por los mismos procedimientos que los que se emplean 
para las similares de las costas del Norte de España, á causa 
de la g-ran abundancia de g-rasas que poseen, por lo cual se 
obtuvo un producto de tan malas condiciones, que no tuvo 
aceptación alg-una en el mercado. Variando el procedimiento 
de conservación, seg'uramente se hubiesen obtenido buenos 
resultados. Mas recientemente, se formó una Compañía para 
la explotación de las 'pesquerías canario-africanas, cuyo objetivo 
principal era la pesca y conservación del bacalao. 

Sabido es que en el comercio se da este nombre á la prepa- 
ración para conserva en salazón seca de la carne de varias es- 
pecies de peces. Científicamente, no cuadra el nombre espa- 
ñol de bacalao más que á la especie Gadns morhua L., que 
abundó algo en las costas del Norte de España, de donde hoy 
puede considerársela desaparecida, al menos para explotación 
industrial; con ella y con la merluza ó Merlucius milgaris Flem., 
se preparan en Terranova, Escocia y otros países, los bacalaos 
más circulantes por los mercados. En Canarias no se conoce la 
existencia de estas especies, pero en cambio se encuentra en 
las costas de sus islas y en las vecinas de África á varias de 
otros g-ádidos, que son los que se proponía, sin duda, explotar 
la Compañía que acaba de citarse, y con los cuales se puede 
hacer una preparación análoga al bacalao tipo, é ig-ual quizá 



DE HISTORIA NATURAL. 453 



al llamado de Escocia; por ejemplo, con la especie Plujcis lim- 
hatiis Val, llamada vulg-armente Abrióte y aún Abadejo en Te- 
nerife; estas especies ya se han explotado para tal objeto, y 
si su preparación en seco no lia dado resultado, culpa ha sido 
sin duda de la poca base científica con que se ha acometido la 
empresa, de lo exig-uo de los capitales puestos al servicio de 
ésta y tal vez hasta de maniobras de los comerciantes en baca- 
laos del Norte, cuyo interés ha andado despierto en los mer- 
cados de España, para procurar evitarse esta terrible compe- 
tencia. 

La Real Sociedad española de Historia natural, en vista 
de cuanto antecede, cree poder afirmar resueltamente que hay 
especies que, previamente bien estudiadas, pueden servir para 
la instauración de lucrativas pesquerías canario-africanas, en 
las que se persig-a la captura abundante de buen pescado fresco, 
y la preparación de un producto similar al bacalao comercial, 
con los cuales pueda abastecerse al mercado nacional. 

Urg-e, pues, un estudio sistemático y detenido de estas pes- 
querías, del cual puedan deducirse racionalmente los medios 
más adecuados para su explotación industrial. 

Este estudio previo es el que vienen haciendo ya, desde hace 
varios años, franceses, ing-leses y alemanes, mandando á las 
aguas canario-africanas numerosas Comisiones científicas, que 
serán seg-uramente las avanzadas de las Empresas industriales 
que han de explotar con éxito aquellos ricos criaderos mari- 
nos. A España corresponde imitar, sin pérdida de tiempo, estos 
ejemplos y aprovechar las ventajas que su posición g-eog-rá- 
fica le da. 

Alg-unos antecedentes existen ya publicados á este propósi- 
to, como los trabajos del naturalista francés S. Berthelot; los 
datos de la ohvd. IchthyoJogie des lies Ccmaries, por M. A. Va- 
lenciennes; los contenidos en un informe dado por M. Albert 
Merle, publicado en la Reime de GéograpMe, de París; los de la 
reciente misión francesa de M. Gruvel, y los de otro informe 
emitido por D. Francisco V. Serra, ayudante de Marina de la 
Gran Canaria, extractado por \^ Revista de Geografía Comercial. 

Por otra parte, el Ministerio de Instrucción pública ha co- 
menzado trabajos enderazados hacia el estudio de que se trata, 
los cuales esta Sociedad ha de hacer constar ante V. E. Son 
éstos: 1.°, la creación por Real decreto de 22 de Agosto de 1905 



454 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

de un Laboratorio de Biología en el África occidental, el cual 
por ahora ha de instaurarse en Mog-ador y ha de ocuparse, 
según dicha soberana disposición, de las aplicaciones indus- 
triales, de la fauna y flora marinas de las costas del NO. de 
África; 2.°, la comisión conferida al ayudante interino de dicho 
Laboratorio D. José Tabeada y Tundidor, por Real orden de 26 
de Julio último, para que estudie en las principales Estaciones 
de Biología marina de Europa y principales centros de salazón 
y conserva de pescados de Noruega, Alemania y Escocia, los 
procedimientos actualmente más en uso para las industrias 
del ramo. El Sr. Taboda está próximo á regresar á España, y 
como vendrá provisto*de datos numerosos y recientes, y conoce 
además los relativos á estos asuntos en las costas gallegas, de 
donde es natural, podía ser utilizado por el Ministerio de Fomen- 
to para ir inmediatamente á Río de Oro é informar con perfecto 
conocimiento de causa y con datos recogidos sobre el terreno 
acerca del importante asunto de que se trata. Ello sin perjuicio 
de que el mismo Ministerio, asesorado si le parecía oportuno por 
el Museo de Ciencias naturales, del que dependen las Estacio- 
nes españolas de Biología marítima y por el Ministerio de Ma- 
rina, de quien dependen los servicios de Pesca en el mar, nom- 
bre con la urgencia que el caso exige, otros comisionados que 
practiquen inmediatamente en las costas canarias los estudios 
que requiere el importantísimo asunto á que el presente infor- 
me se refiere. 

La segunda pregunta sobre que el Ministerio de Fomento 
pide informe á la Sociedad es muy compleja y en realidad 
sale su respuesta fuera de los estudios á que ésta se dedica, 
por lo que ha de limitarse en este punto, á consignar que exis- 
ten trabajos sobre el asunto publicados por competentes mari- 
nos españoles y que no conoce nada que se opong'a á que los 
barcos españoles vayan á pescar las especies con que se hacen 
el bacalao comercial ó sus similares á los mares del Norte ó á 
las costas canario-africanas: si no van, tal vez sea porque no 
reciban los auxilios que en otras naciones les proporcionan la 
Ciencia oficial, las primas de auxilio á la Marina pesquera y á 
sus tripulantes, y las de construcción y abanderamiento de los 
barcos mercantes, especialmente de los pescadores.— Madrid, 
22 de Octubre de 1906 — José Gogorza.— Emilio Ribera. — 
Manuel M. de la Escalera. 



DE HISTORIA NATURAL. 455 

Fallecimiento. — Se participó la muerte de nuestro consocio 
ü. Manuel Diez Solórzano, licenciado en Farmacia, residente 
en Santander, enterándose de esta pérdida la Sociedad con 
marcadas muestras de sentimiento. 

Notas y comunicaciones.— El Sr. Cabrera y Latorre (D. Án- 
gel), presento un trabajo sobre nomenclatura del orden Pri- 
mates y otro acerca del Okapi, del Museo de Madrid. El Sr. Ca- 
brera, al entreg-ar este seg-undo trabajo, se extendió en largas 
y. curiosas observaciones acerca del descubrimiento de tan no- 
table ung-ulado en el Estado libre del Congo, refiriendo tam- 
bién interesantes pormenores acerca de la vida y costumbres 
de dicho animal, y presentando del mismo un hermoso dibujo 
en colores, reproducción del ejemplar que figura en la sala de 
mamíferos de aquel Museo. 

La Sociedad escuchó con marcadas muestras de complacen- 
cia el relato y observaciones del Sr. Cabrera, pasando sus tra- 
bajos y dibujo á la Comisión de publicación. 

— El Sr. Calafat leyó una nota titulada: «Excursión minera- 
lógica al Norte de España y noticias sobre la Giobertita de Rei- 
nosa y la Gibbsita de Puente Arce», presentando, al propio 
tiempo, muestras de dichos minerales. 

— El Secretario presentó un trabajo del Sr. Ferrer acerca del 
Serramis yapilionaceiis , que pasó á la Comisión de publi- 
cación, y el Sr. Bolívar otro de D. José Muñoz del Castillo 
sobre un mineral radioactivo de la Sierra próxima, para el que 
propone el nombre de «Guadarramita». 

Notas bibliográficas.— El Sr. Calderón (D. Salvador), leyó la 
siguiente: 

Estadislíca minera de España correspondiente al año de 1905, 
formada y publicada por la Inspección general de Minería. — 
Ministerio de Fomento. Madrid, 1906. 

Las estadísticas mineras constituyen trabajos de notoria im- 
portancia, no sólo industrial y demológicamente considerados, 
sino aun desde el punto de vista puramente científico. La es- 
pañola, aunque con todas las imperfecciones consiguientes á 
dificultades de varios géneros que se oponen á su exactitud, 
es muy suficiente, á nuestro juicio, para dar una idea bastante 
aproximada del estado presente de nuestra riqueza minera, y 



456 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

por ello he creído interesaría á muchos consocios un breve 
resumen de los datos principales que á aquélla se refieren , y 
de los que tienen aplicación para el naturalista. Estos son 
algo difíciles de reducir á los límites de una breve reseña, tra- 
tándose de una Memoria de 170 pág-inas, plag-ada de cifras, 
aunque alg-o nos ha de simplificar el prescindir de todo lo 
referente al ramo de beneficio y de lo demás que tiene carác- 
ter marcadamente industrial. 

En primer lug-ar, la producción total de minerales en 1905 
ha sido de 193.370.127 toneladas. 

Vamos áexaminar,conayudade nuestra Estadística,los meta- 
les, carbones y sales, que constituyen los principales productos. 

El hierro se explota en varias provincias, señaladamente las 
de Vizcaya, Santander, Murcia y Almería. En Asturias tam- 
bién ha crecido esta explotación con respecto á los años ante- 
riores, y la «Sociedad de la Sierra Menera» continúa constru- 
yendo el ferrocarril de Ojos Neg-ros á Sag-unto, teniendo ade- 
más bastante avanzadas las obras del puerto de este último, y 
seg'ún parece, va á construir un ramal desde las minas á la 
estación de Santa Eulalia, en la Central de Arag-ón, el cual se 
propone explotar en cuanto se termine este ramal. 

Es de lamentar, sin embarg*o, se encuentren abandonados 
ricos yacimientos en diversas provincias, por lo elevado de los 
tributos y la falta de vías de coqaunicación. El total de nuestra 
explotación de hierro arroja una suma de 9.067.826 toneladas, 
valiendo á bocamina 47.153 522 pesetas; á esto hay que añadir 
el hierro arg-entífero de Almería, estimado en 152.000 tonela- 
das, con un valor de 658 728 pesetas. Esta producción de hierro 
no puede compararse con las de Alemania, Ing-laterra y Estados 
Unidos, pero supera con mucho á la de los restantes países. 

En cuanto á minas de cobre fig-ura, como siempre, España á 
la cabeza de las naciones europeas, y sobrepujándolas grande- 
mente. En el año pasado la cifra se elevó á 2.621.054 tonela- 
das, valiendo 42.783 289 pesetas, que corresponden casi en su 
totalidad á la provincia de Huelva, con 828 toneladas de calco- 
pirita, y el resto de pirita ferro-cobriza. Es de notar que la pro- 
vincia de Sevilla ha dado 40.749 toneladas, y que en Peñaflor 
se han descubierto nuevas minas. La producción pudo ser 
mayor en Andalucía si la falta de lluvias no hubiese hecho 
escasear el ag-ua para la obtención de la cascara. 



DE HISTORIA NATURAL. 457 

También en cantidad de plomo, España es la principal 
nación de Europa. Se ha explotado en 17 provincias, entre las 
cuales es, naturalmente, la principal la de Jaén, con 130 
minas productivas que ocupan una extensión de cerca de 3.000 
hectáreas, y á ella le sig-uen las de Badajoz y Ciudad Real, 
notables por sus g-alenas arg"entíferas. En total 105.113 tonela- 
das, valiendo 14.184.479 pesetas. 

En la producción de azog'ue, en cambio, nos han superado 
enormemente Austria é Italia. Esto se debe á la diminución de 
Almadén, alg-o compensada por el aumento en las provincias 
de Almería, Granada y Oviedo, siendo el total de 27.185 tone- 
ladas, valiendo 3.961 946 pesetas. 

En zinc tenemos la supremacía, después de Alemania, 
aunque Italia ha estado muy cerca de ig'ualarnos; en los 
demás países se ha obtenido mu}' poco. Como siempre la pro- 
vincia de Santander es la que suministra mayor conting-ente, 
en el que superó el año pasado á los anteriores, y á ella sig'uió 
la de Murcia. El total fué de 160 567 toneladas, valiendo pese- 
tas 6.969.480. 

La producción de mang-aneso aumentó, por haberlo hecho 
el precio de este metal, rehabilitándose varias minas antig-uas 
abandonad s. Aun así. el total de 26.020 toneladas, con un 
valor de 188 440 pesetas, no da idea de nuestra riqueza en 
minas mang-anesíferas. Casi todas las explotadas lo fueron en 
la pro\íncia de Huelva y el resto en Asturias. 

El estaño se sig-ue trabajando y buscando en las provincias 
galleg-as, en la de Salamanca, y modernamente en la de Cáce- 
res, juntamente con el wolfram. En Coruña una Compañía 
ing-lesa los prepara mecánicamente, aumentando su ley un 50 
por 100. El total de estaño en España fué de 209 toneladas, con 
un valor de 105.967 pesetas, de las cuales 5 proceden de Cáceres. 

La plata sólo se ha explotado el pasado año, en el N. de la 
provincia de Guadalajara, dando 40 toneladas con un valor de 
924.100 pesetas, y el oro no fig-ura en dicha Estadística. 

En punto á carbones, la hulla arroja un total de 3.007.826 to- 
neladas, valiendo 30.340.000 pesetas, de las cuales proceden de 
Asturias más de dos millones, con aumento respecto á los años 
anteriores, y el resto principalmente de Córdoba, Ciudad Real 
y León habiendo aumentado notablemente también la extrac- 
ción en la cuenca de PuertoUano. La antracita, en cambio, re- 



458 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ducida á las minas de Peñarroya, en Córdoba, y á alg-una de 
Falencia, sólo han dado 136.000 toneladas, cuyo valor fué de 
1.882.000. Claro es que semejante producción de carbones, es 
insignificante al lado de las de Ing-laterra, Alemania, Francia 
y Estados Unidos, pero no así en comparación con los restan- 
tes países, en muchos de los cuales se carece en absoluto de 
combustible mineral. 

En cuanto al ligniito, siempre desatendido entre nosotros, ha 
dado un conting-ente de 169.000 toneladas, valiendo 1.259.271 
pesetas. Procede casi exclusivamente de la g-ran cuenca de 
Utrillas y de yacimientos de Baleares, Barcelona, Lérida, Gui- 
púzcoa y alg-o de Zarag-oza; hay que notar que la depresión en 
la fabricación de cemento hidráulico en las provincias del Nor- 
te, ha traído la del lig-nito que para aquélla se consume casi 
totalmente. La turba, en fin, sólo se extrae en cantidades mí- 
nimas en la provincia de Castellón. 

La sal se ha explotado en 18 provincias, y como en años an- 
teriores, en la costa, las de Cádiz y Alicante, y en el interior la 
de Guadalajara han dado el mayor conting-ente. La producción 
total se ha elevado á 49.3. 4o() toneladas, con un valor de unos 
4 millones de pesetas. 

Las restantes producciones mineras carecen de importancia, 
industrialmente consideradas, mas no desde el punto de vissía 
mineralóg-ico, por lo cual creo pertinente una lig-era indicación 
de ellas, clasificándolas de un modo provisional en dosg-rupos: 
substancias metálicas y susbtancias no metálicas. 

En el primero de estos gTupos se hallan la pirita de hierro, 
alg-o explotada en Huelva y menos en Murcia; la pirita arseni- 
cal en Badajoz y Gerona, aunque en esta última va en deca- 
dencia; el bismuto de la mina San Sixto, en Córdoba, que en 
estos últimos años constituye una novedad para la minería ess- 
pañola de la cual nos han dado aquí noticias los señores Her- 
nández Pacheco y Llord y Gamboa; el pasado año la produc- 
ción ha sido de 14 toneladas, con un valor de 17.400 pesetas; el 
cobalto de Granada (25 toneladas, valiendo 1.250 pesetas); el 
wolfram, en su mayoría de Pontevedra, alg-o de Orense, Coru- 
ja, Salamanca y en estos últimos años de Córdoba y Cáceres, 
ha dado 375 toneladas, con un valor de 166.377 pesetas; el an- 
timonio, tan abundante en nuestra Península, sólo se ha ex- 
plotado en pequeña escala en Gerona y Lug-o. 



DE HISTORIA NATURAL. 4ü9 

Entre las substancias no metálicas, el azufre fig'ura por 38.153 
toneladas, con un valor de 224.980 pesetas; la mayor parte pro- 
cede de la provincia de Almería, y en Arcos de la Frontera se 
prepara la explotación de las arcillas terciarias irapreg-nadas de 
este cuerpo. El g-rafito sólo se ha extraído en Santander por 15 
toneladas. El asfalto, casi todo de los conocidos yacimientos 
alaveses y de Bacaicoa, en Navarra, ha dado 5.725 toneladas, 
valiendo á bocamina 57.250 pesetas, á lo que hay que añadir 
750 toneladas de rocas asfálticas de Soria. La fosforita solo se 
ha trabajado en Cáceres, en la pequeña proporción de 1.370 to- 
neladas, con un valor de 37.800 pesetas; la explotación se hace 
cada vez más difícil por la profundidad y á causa de que los 
precios fluctúan mucho en el mercado, y en cuanto á otros ya- 
cimientos de la misma y otras provincias cercanas, están sin 
explotar por falta de caminos. Merece recordarse la amblig'O- 
nita del mismo Cáceres, de la que se han extraído 120 tonela- 
das, valiendo 2.400 pesetas, lo que acusa un g-ran aumento con 
respecto al año anterior. La rnag-nesia carbonatada de San- 
tander, también de explotación moderna, se ha elevado á 140 
toneladas, con un valor de 5.212 pesetas. El sulfato de sosa, 
casi todo de Burg-os, fig-ura por 221 toneladas, con un valor de 
6.666 pesetas; en Cerezo de Río Tirón se explotan algún tanto 
las tierras de g-lauberita, tratándolas para obtener una sal 
pura; en Ciempozuelos (Madrid) se beneficia alg-o el sulfato jun- 
tamente con el cloruro, y en Mediana de Arag-ón (Zarag-oza), se 
ha sacado del primero 1 tonelada, con valor de 100 pesetas, 
que como mera curiosidad mencionamos. 

La industria del caolín, aunque explotándose en Burg'os, To- 
ledo, La Puebla de Montalbán y Falencia, no ha pasado de 720 
toneladas, valiendo 7.550 pesetas; si bien es de esperar que la 
«Sociedad anónima Kaolines españoles» adquiera mayor des- 
arrollo. 

La esteatita de varias canteras de Gerona, produjo el pasa- 
año 4.364 toneladas, por valor de 13.092 pesetas. Mencionare- 
mos, en fin, sólo como una curiosidad, al menos por ahora, el 
ñlón de cuarzo (on.calcolita radífera en el g-neis de San Julián, 
en la provincia de Seg-ovia. 

Secciones.— La de Z.\r.\goza celebró sesión el 31 de Octubre, 
bajo la presidencia de D. Pedro Ferrando. 



460 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

— El Sr. Presidente comunica que habiéndose ampliado el 
Laboratorio de Historia Natural de la Facultad de Ciencias, 
principalmente en la Sección de Microg-rafía, lo pone en co- 
nocimiento de los señores socios de la Sección, á los cuales in- 
vita para que lo utilicen en sus investig-aciones. 



Notas y comunicaciones. 



Nota acerca del «Serranus papilionaceus» 
Giiv. et Val. «Serrá-mascle» 



POE 

JAIME FERRER 



Además de las especies Serramis scriba (Vaca) y Serranus ca- 
brilla (Serrá), se cog-en, aunque raras veces, en la costa de 
Menorca, otras dos que vulgarmente se conocen con los nom- 
bres de Vaca-serrana y Serrá-mascle. 

La Vaca-serrana es la especie que consig-né en mi catálog-o 
con el nombre científico de Serranus hepatus, y es poco abun- 
dante. 

En cuanto al Serrá-mascle es rarísimo, tanto que hay pesca- 
dores que no recuerdan haberlo cogido nunca, mientras otros 
afirman haberlo pescado una ó dos veces, durante su larg-a 
vida de mar, por cuya razón sin duda no ha sido consig-nado 
por los ictiólogos que han explorado estas ag'uas, como vivien- 
do en ellas. 

El día 12 de Junio del corriente, lleg-ó por primera vez á mis 
manos un ejemplar de esta especie, que me permitió apreciar 
perfectamente la diferencia de caracteres que existen entre el 
Serrá-mascle y las otras especies citadas, creyendo debía ser 
clasificado, salvo error, como individuo del Serranus papilio- 
naceus de Cuv. y Val. 

He aquí su descripción: 

Es pescado óseo, de hendiduras branquiales, cubiertas por 
un opérenlo y escamas blandas, redondeadas. — Teleosieo. 

Branquias en forma de peine; cintura escapular adherida al 



DE HISTORIA NATURAL. 461 

cráneo y colocada detrás del corazón; maxilar libre, radios an- 
teriores de la dorsal, espinosos. — Acantopterigio. 

Ventrales insertas al nivel de las pectorales; una solador- 
sal; sub orbitario no articulado con el opérculo; faringes in- 
feriores no soldadas; opérculo espinoso; ventrales de seis ra- 
dios.— Pem^^oí. 

Escamas pectinadas; mejillas escamosas, no coriáceas; man- 
díbulas y vómer dentados; siete radios branquiales; tres radios 
espinosos en la anal; ventral con un ag-uijón y cinco radios 
blandos; cabeza escamosa. — Serraninos. 

Forma oblonga, comprimida; abertura branquial muy an- 
cha; diez aguijones en la dorsal; opérculo con tres espinas, 
borde del preopérculo dentado; mandíbula desprovista de es- 
camas; lengua lisa. — Serranus. 

D. 10 15; P. 15; V. 1 5; A. 3-9; C. 19. 

Se distingue del Serraníis hepatus {Vaca serrana), en que 
carece de escamas en su espacio interorbitario; en que el 
borde inferior del preopérculo sólo tiene dientes en su parte 
curva; en que carece de la mancha negra entre los primeros 
radios blandos de la dorsal, y de las líneas azuladas en el 
vientre. 

Se diferencia del Serranus scriba (Vaca), en que las espínu- 
las del borde libre de las escamas son pluriseriadas; la cabeza 
desprovista de líneas sinuosas; seis manchas laterales, verti- 
cales, que empiezan debajo de la línea media, unas anchas, 
otras estrechas, alternando entre sí; y sus aletas impares están 
provistas de unas manchitas redondeadas, dn color azul viola- 
do, en lugar de líneas azuladas transversales. 

Por último, no puede confundirse con el Serranus cahilla 
{Serré), porque sus aletas pectorales son cortas, no llegando al 
nivel del ano; los dientes del preopérculo son poco visibles; 
las espinas del opérculo son más pequeñas; los dientes de la 
mandíbula superior más finos, y las de la inferior menos nu- 
merosos; las líneas amarillas de la cabeza ni son sinuosas ni 
horiz ntales; lleva dos líneas azules sobre la mejilla y una 
sobre el borde posterior del maxilar superior; carece de ban- 
das longitudinales amarillas y, por fin, su color general es 
rosado sucio con manchas pardas en los flancos; dorso, cabeza 
y hocico pardos; aletas impares de color negruzco, sembrado 



462 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

de manchas azuladas, redondas, muy marcadas, y los extre- 
mos de los radios exteriores de la caudal bien neg-ros. 

Hasta aquí se había creído que sólo existían en las ag-uas 
de esta isla tres especies de Serramis; de hoy en adelante, los 
aficionados al estudio de la Ictiología podrán patentizar la pre- 
sencia de las cuatro mencionadas con los ejemplares que 
posee el Ateneo de Mahón en su colección de peces de Me- 
norca. 



Un «Trypoxylon» nuevo y los «Trypoxylon» paleárticos 

POR 

RICARDO GARCÍA MERCET 

Trypoxylon Syriacum nov. sp. 

TíigTum, parum uitidum; mandibulis, pedibus anticis et in- 
termediis,femoribusque posticisbasin versusaurantiatiis. Fron- 
te ab ocellis plus duplo latiore quam ab antennis Ocelli poste- 
riores ab ocello anteriore, quam ínter se minus distantes. Clipei 
margo antico, parvo, arcuato sul)triang'ulari, haud denticula- 
to. Antennis apicen versus pauUulum incrassatis. Fronte con- 
vexiuscula, dense punctata, infra antennas argénteo pubescen- 
te. Thorace minus dense punctato, seg'mento mediano in área 
dorsali longitudinaliter sulcato, lateribus subtíUisime puncta- 
to-striatis. Alis hyalinis; tegulis plus minusve testaceis. Abdo- 
minis segmento primo parum elongato, segmento secundo 
subaequale 9- 

NegTo; con las mandíbulas, las patas anteriores, la base de 
los fémures posteriores y los espolones de éstos de color ana- 
ranjado; provisto de pubescencia plateada sobre la cabeza y el 
tórax. Ojos convergentes hacia abajo y distantes entre sí, en el 
vértice, casi tres veces más que sobre el borde superior del 
clípeo. El estema anterior dista de los posteriores mucho menos 
que estos entre sí. Antenas ligeramente eng-rosadas hacia el 
ápice, con el escapo y el primer artejo del funículo algo roji- 
zos en su cara inferior. Clípeo convexo, su borde anterior muy 
pequeño, sin dientes, alg-o triang-ular-redondeado. Frente opa- 
ca, bien punteada, con puntuación más gruesa y espesa que 
la del mesotórax y, como la de éste, que no lleg-a á segr con- 



DE HISTORIA NATURAL. 463 

fluente. Mesopleuras brillantes, punteadas en su mitad infe- 
rior; metapleuras lisas y pulimentadas. Lados del seg-mento 
medio finamente punteado-estriados; el área dorsal estriada 
transversalmente y con un surco en el centro, muy ancho y 
profundo. Alas hialinas, escuámulas rojizas. Abdomen neg-ro, 
de tono un poco rojizo hacia la base; el primer seg-mento corto, 
su long'itud no excede de la del seg-undo anillo; el sexto seg-- 
mento acuminado, punteado. 

9 Long-. 9 mm. 

Patria: Marache, en Siria (M. de la Escalera). 

El T. Syriaciim se distingue bien, por el conjunto de caracte- 
res expuestos, de todos los demás Trypoxylon paleárticos, 
como podrá apreciarse por el cuadro dicotómico que daré á 
continuación, en el que aparecen agrupadas y diferenciadas 
las especies de la fauna europeo mediterránea de este género. 

Del T. S¡/riacnm no he visto sino un solo ejemplar, que figu- 
ra en las colecciones del Museo de Madrid. 

CUADRO PARA LA DIFERENCIACIÓN 
DE LAS ESPECIES PALEÁRTICAS DEL GENERO TrypOXyloll (1) 

1. Abdomen completamente negro 2 

— Los tres primeros segmentos del abdomen rojizo testá- 

ceos. Antenas engrosadas hacia el ápice; área dorsal 
del segmento medio finamente estriada; ángulo externo 
de la primera célula cubital de las alas anteriores recto. 

• Cabeza y tórax negros, cf Long. 5-"/, 12 mm 

T. Ammop/ii I o ¿des Costa 
Patria: Cerdeña. 

2. Fémures y tibias anteriores é intermedios de color ne- 

gro 3 

— Fémures y tibias anteriores é intermedios de color ana- 

ranjado. — Borde anterior del clípeo inerme; frente, á la 
altuija de los estemas, más de dos veces más ancha que 



(1) Los Trypoxylon son fáciles de distinguir de los demás esfégidos, por los carac- 
teres siguientes: Ojos fuertemente escotados en su borde interno. Abdomen alargado, 
primer segmento pecioliforme; el último redondeado en los c/c/'' ^^ónico y sin área 
pigidial en la Q. Alas anteriores con una sola célula cubital bien acusada; la segun- 
da cubital, así como la segunda discoidal, borrosas, formadas por nervios traslu- 
cientes. 



^61 boletín de la real sociedad española 

en la base de las antenas; cabeza y tórax casi opacos, 
negros; primer segmento abdominal corto, y ancho, 
próximamente de ig^ual longitud que el seg-undo. Cuer- 
po negTO. 9 Long\ 9 mm T. Syriacum Mercet 

Patria: Siria. 

3. Frente normal 4 

— Frente provista de un escudo que encierra el estema ante- 

rior y lleg'a á la inserción de las antenas. — Borde anterior 
del clípeo redondeado, estemas posteriores muy próxi- 
mus al borde interno de lo> ojos compuestos, sobre todo 
en la 9; el estema anterior dista de los posteriores más 
que ellos entre sí; dorso del tórax y mesopleuras espar- 
cidamente punteados; área dorsal del segmento medio 
transversalmente rug-osa; lados finamente estriados; alas 
lig-eramente obscurecidas hacia el ápice; cabeza y tórax- 
ligeramente pubescentes; abdomen alarg-ado, primer 
seg-mento un poco más corto que el seg-undo y tercero 
reunidos; último seg-mento truncado en el í^; en la 9 
triang-ular, con una línea en su parte central. Ultimo 
artejo de las antenas (cf j unciforme, tan larg'o como los 
tres anteriores reunidos. Cuerpo y patas de color neg-ro. 

cf y 9- Long-. 7-11 mm T. scuiatum (1) Chevrier 

Patria: Mediodía de Europa y Norte de África: En España 

se ha encontrado en las provincias de Madrid, Salamanca, 

Avila y Barcelona, 

4. Primer seg'mento del abdomen alarg-ado; próximamente de 

ig-ual longitud que el seg'undo y tercero juntos 5 

— Primer seg-mento del abdomen corto, poco más larg-o que el 

seg'undo 6 

5. Patas completamente neg-ras; clípeo lig-eramente bidenta- 



(1) Gribodo, en el «Bull. Soc. entom. Italiana», 1881, p;íg. 228, ha descrito, bajo el 
nombre de Trypoxylon Qi/artinae, una e.=pecie idéntica al T. scntatnm. El autor ita- 
liano no debía conocer esta última especie, puesto que dice de la suya: «E questa una 
notevolissima specie che si disting-ue fácilmente da tutte le altre finora conosciute, 
sia europee che esotiche, per la singolare conformacione della fronte e per la scultura 
del metatorace.» Por otra parte, la descripción del T. Qitartiiiae conviene exactamente 
al T. scuiatum. A pesar de ello Dalla Torre, en el Catalogas Hijmenopterorum, vol. viii, 
pág'. 707, conserva el T. Quartinae como especie separada, no incluyéndolo entre la 
sinonimia del T. scittatum He consultado sobre el particular al Sr. Kohl, que es, ac- 
tualmente, la primera autoridad en esfégidos, y me ha confirmado en mis suposicio- 
nes de que T. Quartinae y T. sciiíatnm son una misma especie. 



DE HISTORIA NATURAL. 465 

do en el ápice; las órbitas interiores de los ojos compues- 
tos, por debajo de la inserción de las antenas, separa- 
das entre sí por una distancia mayor que la long-itud del 
seg-undo artejo del funículo; dorso del tórax bien pun- 
teado, poco brillante; cabeza y tórax poco pubescentes. 
Cuerpo neg-ro; el artejo final de las antenas, en el (^, 
unciforme, de long-itud igual á la de los cuatro anteriores 
reunidos; escuámulas neg-ras en la mayor parte de su ex- 
tensión; dorso del seg-mentu medio con un surco long-i- 
tudinal, estriado transversalmente. Long-. 6-11 mm.... 

T. aiíemiatum Smith. 
Patria: Difundido por la ma^^or parte de Europa. En Espa- 
ña se ha encontrado en las provincias de Madrid, Barcelona, 
Zarag-oza, Avila y Guipúzcoa. 

— Tarsos anteriores de color amarillento; los intermedios y 
posteriores, claros también, pero más obscurecidos; bor- 
de anterior del clípeo inerme; lasórbitas interiores de los 
ojos, por debajo de la inserción de las antenas, separa- 
das entre sí por una distancia próximamente ig'ual á la 
long-itud del seg-undo artejo del funículo; cabeza y tó- 
rax provistos de abundante pubescencia plateada; dorso 
del tórax pulimentado, brillante con muy escasa pun- 
tuación. Cuerpo neg-ro, escuámulas testáceas, alas hia- 
linas; el primer seg-mento del abdomen más fino y 
alarg-ado que en la especie anterior. 9 Long-. 8-11 mm . . 

T. albipes Smith. 
Patria: Dalmacia (Smith); España: Granada (Kohl); Alcalá 
de Henares (M. de la Escalera!); Siria: Akbés (M. de la Esca- 
lera!) — Esta especie no estaba señalada en Siria. 
6. Las órbitas internas de los ojos, por debajo de la inser- 
ción de las antenas, á los lados de la base del clípeo, 
distan entre sí la mitad que en el vértice, á la altura de 
los estemas; tibias y tarsos anteriores de color claro. 
Cuerpo neg-ro, pocopulimentado;alashialinasligeramen- 
te obscurecidas hacia el ápice; seg-mento medio estriado 
transversalmente, con un surco profundo long-itudinal. 
Antenas eng-rosadas hacia el ápice; último artejo, en el 
cT, unciforme, de long-itud ig'ual á la de los tres anterio- 
res reunidos. Long-. 510 mm . T. clavicerun Lepelletier. 
Patria: Difundido por toda Europa; en España se ha encon- 

T. vi.-Nóviemt»re, 1906. 32 



466 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

trado hasta ahora en las provincias de Madrid, Barcelona y 
Zarag'oza. 

— Las órbitas internas de los ojos, por debajo de la inser- 

ción de las antenas, á los lados de la base del clípeo, 
distan entre sí poco menos que á la altura del vértice; 
tibias y tarsos anteriores negros ó de color píceo claro. 7 

7. Especie de tamaño pequeño (4,5-6 mm.); tibias y tarsos an- 
teriores píceos; último artejo de las antenas, en el (j", 
no unciforme, de long-itud ig-ual á la de los cuatro ante- 
riores reunidos. — Cuerpo neg-ro, alas hialinas, puntua- 
ción, próximamente como en las especies anteriores; la 
relación que g"uardan entre sí la anchura de la frente, por 
debajo de la inserción de las antenas, con la que tiene á 
la altura del vértice como de 4:5; las antenas en la 9 
más eng-rosadas y más cortas y gruesas que en la del 
clamcenin; los artejos del funículo 3, 4 y 5, no más lar- 
g-os que el g-rosor de su ápice (en el clavicerun son 
dos veces más larg'os que g-ruesos en el ápice). Mandí- 
bulas y palpos de color amarillento. T. Kolazyi Kuhl. 
Patria: Austria inferior; España: Ambel, en la provincia de 

Zarag'oza (Dusmet!) Esta especie no estaba señalada en España. 

— Especie de tamaño medio (6-12 mm.); tibias y tarsos ante- 

riores neg-ros; último artejo de las antenas, en el (j^, 
unciforme, de long-itud ig-ual á la de los tres anteriores 
reunidos; en la 9, los artejos del funículo 3, 4 y 5 casi dos 
veces más larg-os que el g-rosor de su ápice. Cuerpo ne- 
gro; alas lig-eramente ahumadas; la frente, á la altura del 
vértice, casi de la misma anchura que por encima del 
clípeo. Detalles de puntuación y pubescencia como en 

el attenuatíim. Long-. 7-12 mm T. figiilns Linneo. 

Patria: toda Europa. En España se ha encontrado hasta 
ahora en las provincias de Madrid, Zarag-oza, Barcelona, Ali- 
cante, Seg-ovia y Valladolid. 



DE HISTORIA NATURAL. 46T 



Sohre la nomenclatura de algunos géneros del orden «Primates». 

POK 

ÁNGEL CABRERA LATORRE 

Uno de los órdenes de mamíferos en cuya g-losolog-ía han in- 
fluido más las reglas de la nomenclatura aprobadas en el Con- 
greso Zoolüg-ico de Berlín en 1901, es el de los Primates. Casi la 
mitad de sus g-éneros se llaman hoy de distinta manera que 
hace diez años, y en ciertos casos, este cambio de nombres ha 
obligado á variar también la denominación de las familias. 
Desde luego, creo deben ser bien recibidas cuantas modifica- 
ciones se propong'an encaminadas al cumplimiento de la ley 
de prioridad, base de las citadas reg'las; pero alg-unas de las 
propuestas para el orden que nos ocupa, me han sug-erido cier- 
tas observaciones que acaso impidan admitirlas definitivamen- 
te por buenas. 

En el interesante trabajo de M. Gerrit S. Miller acerca de 
los mamíferos de Sumatra, publicado en 1903 en los Procee- 
dings of the United States National Museiim, y más tarde en el 
ig-ualmente notable estudio sobre mamíferos malayos por 
M. Lewis Bonhote, en los Fasciculi Malayenses, se dice que 
el nombre Semnopithecus, tan g-eneralmente aplicado á los lan- 
gures (1) ó monos de cola larga de la India, debe ser sustituido 
por Presbytes, porque Presbt/tes fué usado por Eschscholtz 
en 1821, mientras Semnopithecus, propuesto por F. Cuvier, data 
sólo de 1825. No es mi intención discutir ahora si este último 
nombre se publicó realmente en esta fecha ó en 1821 (2); para 

(1) Adopto para estos monos el nombre vulgar «langur-> que se les da en la India 
y ha sido aceptado por los naturalistas ingleses, en vista de que en nuestro idioma 
no existe ninguna palabra especial para designarlos. En algún diccionario he visto 
el sustantivo <<semnopiteco», que también aparece en ciertas obras populares de zoo- 
logia; pero los nombres formados castellanizando la terminación de un nombre cien- 
tífico, no deben ser admitidos en nuestro léxico; el emplearlos, vale tanto como some- 
ter el idioma á las leyes que rigen la nomenclatura zoológica y á las variaciones que 
en la misma pueden ocurrir. 

(2) La descripción del «cimepaye» /'.S'e»í)í0^/</¿fc«5 melalophus) en la Histoire Natu- 
relle des Mammiféres de F. Cuvier y Geoffroy, donde aparece por vez primera este 
nombre genérico, está fechada en Julio de 1821, y Desmarest hizo ya uso del mismo 
nombre en 182.'. 



468 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

el caso es lo mismo, pues, si seg-uimos las leyes de prioridad, 
los langures no pueden ser llamados ni Semnopithecus ni Pres- 
hjtes. 

Diez años antes de la publicación de cualquiera de estos 
nombres, esto es, en 1811, un lang-ur, el «douc» de Buffon ó 
Simia nemceus de Linneo, fué considerado como representante 
de un género especial, denominado por Illig-er Lasio'pyga. Por 
consig-uiente, Lasioi^yga es el primer nombre, distinto de Simia 
y de Cercopithecus, aplicado á un mono de los que lueg-o Cuvier 
llamó Semnopithecus, y tiene, por lo tanto, un derecho incon- 
testable de antigüedad sobre este último, como sobre Preshytes, 

Como quiera que cada uno de los autores de estos nombres 
tomó como tipo de su g-énero una especie diferente, podríamos 
considerar al género de los langures como una suma de Lasio- 
'pyga, Presbytes ySem7io2ñthecus, y en tal caso, como siempre que 
se forma un género por reunión de varios, el nombre del más 
antiguo de éstos, que aquí es Lasiopyga, es el que debe prevale- 
cer (1). Desgraciadamente, este nombre no es muy apropiado 
para monos que tienen callosidades isquiáticas; pero no por 
eso debe abandonarse, pues en las reg-las de nomenclatura se 
expresa claramente que un nombre, sea genérico ó específico, 
una vez publicado «no puede ser desechado por razones de im- 
propiedad, ni aun por su autor». 

Todo esto no obsta para que, si se cree conveniente distri- 
buir los langures en varios subgéneros para mayor facilidad 
en su estudio, se conserve el nombre Presbytes para el subgé- 
nero que contenga la especie P. mitrata de Eschscholtz, cuya 
denominación exacta será Lasio])yga {Presbytes) mitrata. 

En la misma familia CercopiÚiecidoa^y yáx^ una especie de la 
isla de Pagi (Sumatra), estableció M. Gerrit S, Miller hace tres 



(1) Tal vez sea conveniente advertir que, para llegar á estas conclusiones, parto 
del supuesto de que á estos monos hay que darles un nombre diferente de Cercopi- 
thecus, á pesar de que Geoffroy, Desmarest y los demás autores de aquélla época, no 
sólo los incluj'en en este género, sino que suelen colocarlos ala cabeza del mismo. 
Atendiendo á esto, parece que los langures debieran conservar el nombre de Cercopi- 
thecus con más derecho que los monos africanos que hoy llamamos así; pero como 
ninguno de dichos autores hizo constar que el tipo del género fuese precisamente su 
primera especie, no hay inconveniente en seguir la opinión de F. Cuvier, que fué el 
primero en dejar el nombre en cuestión para las especies africanas. En cuanto á la 
especie tipo de Erxleben, á quien se considera autor del género, hoy por hoy parece 
imposible averiguar cuál es. 



DE HISTORIA NATURAL. 469 

años un género nuevo, al que denominó Simias (1). Este nom- 
bre, escrito así, con una s final, no había sido empleado antes; 
pero, ¿puede conservarse existiendo ya Simia? En mi concepto, 
ambas palabras son realmente una misma; seg-uidas de un 
nombre específico con s inicial, hasta desaparece en la pro- 
nunciación la única diferencia que entre ellas existe. ¿No sería 
bueno sustituir Simias por otro nombre que no ofreciese este 
inconveniente? Verdad es que las leyes de nomenclatura no 
prohiben en absoluto el empleo de nombres tan parecidos entre 
sí, pero sí recomiendan el evitarlos, y en este caso, creo que 
la recomendación merece ser atendida. 

Pasando á otra cuestión, entre los papiones ó monos de ho- 
cico de perro encontramos dos especies, el mandril y el dril, 
que casi todos los autores modernos separan, bien como un 
subgénero dentro del género Papio, bien como un género dis- 
tinto de éste. Yo participo de esta última opinión; mas no voy 
ahora á ocuparme de la categoría que debe corresponder á este 
pequeño grupo, sino del nombre que debe dársele. Lesson, en 
1840, le llamó Mormon, y este nombre, que apareció por primera 
vez en sus Species des Mammiféres Mmaneset quadrumanes, fué 
desde luego adoptado por muchos zoólogos. Pero mucho tiempo 
antes, en 1811, lUiger había denominado exactamente del mis- 
mo modo un género de aves, y en consecuencia, Trouessart 
ha propuesto hace dos años cambiar Mormon, en los mamíferos, 
por Maimón. Este nuevo nombre me parece innecesario, pues 
para designar el grupo de que se trata, existe ya el término 
Mandrilla. 

Agassiz, en su Nomenclátor Zoologicus, dice que Mandrilla fué 
establecido por Desmarest en 1804, en el tomo xxiv del Dic- 
tioimaire d'Histoire Naturelle; pero no precisa qué diccionario 
es éste. Supongo yo que se referirá al que publicó Deterville 
en París (2), pues su vigésimocuarto volumen lleva precisa- 
mente la fecha de 1804 y contiene un extenso artículo de Des- 
marest sobre la clasificación de los mamíferos; mas es el caso 
que, aunque lo he buscado detenidamente, no he podido ha- 
llar en este libro el nombre latinizado Mandrilla, sino sólo el 

(1) SmitJisnnian Misr.ellaneons Collection, xlv, 1903, p. 6". 

(2) NouveMí Dictionnaire d'Histoire Naturelle appliquée aux arts, principalement a 
l'Agricwlture et h rSconomie rtirale et domestiqíie: par una Société de Naturalistes et 
d'Agriculteurs. Imprimerie de Crapelet. A París, chez Deterville, libraire. 



4'70 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

francés Mandrills, impreso así, en bastardilla. En el diccionario 
de D'Orbig-ny, se atribuye también MandHUa á Desmarest, 
pero con. una variación en la fecha, que se dice ser 1806, y sin 
ning-una indicación bibliog-ráfica. Todo esto, unido á que el 
nombre en cuestión no aparece en la Mammalogie de Desma- 
rcst, ni en ning-uno de los demás trabajos del mismo autor que 
he podido consultar, ni en los de su admirador Lesson, ni tam- 
poco en el Nomenclátor de Marshall, me induce á sospechar 
que dicho nombre no fué empleado por Desmarest. y que el 
atribuírselo nace tan solo de una equivocación de Ag-assiz, quien 
muy bien pudo leer Mandrilla donde decía MandriUs. 

En cambio, quien lo empleó, aunque no en 1804, sino cin- 
cuenta años después, fuéGervais. En su Hisioire Naturelh des 
Mammiféres, tomo i (1854), página 102, no sólo se encuentra el 
nombre Mandrilla, sino que se describen los caracteres que á 
él corresponden. Verdad es que Gervais también señaló como 
autor á Desmarest, pero acaso lo hizo inspirándose en lo que 
otros autores habían dicho, y definiendo el nombre por primera 
vez, vino á ser él su verdadero autor. De todos modos, Mandril' 
la tiene sobre Maimón el derecho de una anterioridad de me- 
dio sig'lo. 

Otros monos, á los que hay que devolver un nombre injusta- 
mente olvidado, son los uákaris, los únicos CeMdce de cola cor- 
ta. Generalmente, se los conoce como Brachyurns Spix (1823), 
pero este nombre no puede conservarse, porque en 1814 lo ha- 
bía ya empleado Fischer para ciertos roedores, y por otra par- 
te, el primer mono que Spix llamó Brachyurus, no era un uá- 
kari, sino su B. israelita (1), que es una Piíhecia, de donde re- 
sulta que Brachjurus, en los monos, queda reducido á un sinó- 
nimo de este último g"énero. Atendiendo á estas razones, Gray 
llamó á los uákaris, en 1849, Ouakaria, y recientemente se han 
propuesto para ellos otros nombres. Ninguno de ellos, sin em- 
barg"o, es necesario, puesto que existe otro más antig-uo, Caca- 
jao, empleado por Lesson en su obra SjJecies des Mammiféres di- 
manes et quadrumanes, ó sea en 1840. 

En el suborden Leimiroidea, encuéntranse también alg-unos 



(1) Spix, Simiarun et Vespertiliomim brasilienses species nova;, 1823, pág. 11, lámi- 
na VII. La descripción y flg-ura del Brachyurns ouakary se encuentran en la pág. 12 y 
lámina viii. 



DE HISTORIA NATURAL. 471 

g-éneros cuyos nombres es necesario corregir. El indri, por 
ejemplo, aparece en las obras modernas con la denominación 
g-enérica Indris, cuando realmente debe llamarse Indri. El pri- 
mero de estos nombres, propuesto por Cuvier y Geoffroy en 
1795, es más antiguo que el segundo; pero es un nonien niidum, 
y por lo tanto, debe desecharse y emplearse en su lugar dicho 
seg-ando nombre, que fué empleado un año más tarde por 
Geoífroy. 

Un g-énero próximo á éste, el que comprende como única es- 
pecie el Lémur Janiger de Gmelin, se describe generalmente 
bajo el nombre «J.'Cñ^/^ Jourdan»; así se le denomina en el Ca- 
tálogo de Trouessart, y no sé que se haya hecho posteriormen- 
te ninguna corrección. Sin embargo, según se desprende déla 
sinonimia publicada por Milne Edwards y Grandidier (Ij, Jour- 
dan, en 1834, no escribió el nombre Avahis, sino Avahi, no aña- 
diéndosele la s final hasta 1839^ en cuyo año lo empleó Ger- 
vais en esta forma. 

Finalmente, hace cuatro años, MM. Stone y Rehn (2), pro- 
pusieron devolver al género Loris E. Geoífr. el nombre Tardi- 
gradus Bodd., que tiene doce años más de antigüedad. El de- 
recho de Tardigradus sería incontestable, si no hubiese emplea- 
do este nombre Meuschen en 1778 para el Bradgpns Iridacty- 
his (3). Como Boddoaert no lo usó para los loris hasta 1784, 
resulta imposible aplicarlo á este género, que debe, por con- 
siguiente, seguir llamándose Loris. 



Excursión mineralógica al Norte de España 
y noticias sohre la Giohertita de Reinosa y la Gilíhsita de Puente Arce 

POR 

JUAN CALAFAT LEÜN 

Con objeto de procurar ejemplares para completar las colec- 
ciones de nuestro Museo de Ciencias Naturales, he realizado 
una excursión ó, mejor dicho, una serie de excursiones á las 



(1) Histoire Naturelle, Physique et Politique de Madagascar, i (IS".'^), p. 3'23. 

(2) Proceedings o/ the Acad. ofNat. Scienc. of Philadephia, 1902, p. 137. 



(3) Museum Q)*o?iov¿anum^ 1778, p, 3 



472 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

provincias de Santander, Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, desde 
el día 2 de Ag-osto al 12 de Septiembre del año actual. El re- 
sultado ha sido altamente satisfactorio, tanto por el número 
de especies mineralóg-icas recogidas (34), como por haber en- 
contrado un mineral tan raro é interesante como la Mdrargi- 
lita, en su variedad gihhsita, que por primera vez aparece con 
certeza en tierra española. 

En Santander me favoreció un tiempo espléndido, fresco y 
despejado, que me permitió explorar la provincia en distintas 
direcciones sin el menor contratiempo; en cambio en Bilbao 
me sorprendió la huelga de mineros al día sig-uiente de mi 
llegada, y esto produjo g-randes dificultades en mis gestiones. 
Á las excursiones por Álava y Guipúzcoa pude dedicar menos 
días que á las dos anteriores. 

Á continuación presento la lista de las especies mineralóg-i- 
cas recogidas, y las noticias más interesantes que á las mis- 
mas se refieren. Algunas sólo las cito para dar idea del nú- 
mero de especies que el explorador puede recog-er en esas 
provincias; otros minerales se presentan en muchas más lo- 
calidades de aquella zona, y de ellos sólo indico los que son 
poco conocidos y los que se refieren á explotaciones nuevas. 

Calcita. — Pueden obtenerse ejemplares de perfecta blancura 
y cristalización romboédrica en la mina Sa7i José, de Reinosa 
(Santander), y en sus alrededores, y en Barambio (Álava). 

Dolomita. — Hay ejemplares cristalizados muy bellos en Pe- 
ñacastillo (Santander). Son de un blanco purísimo, mate, y en 
alg-unas g-eodas se ven cristales teñidos de neg-ro aterciopelado 
por el óxido de cobalto. 

Smithsonita. — La hay concrecionada, blanca, ag-risada en 
Achondo y Cerain (Guipúzcoa), y Cajo (Santander). 

Hidrozincita. — Como es sabido, abunda en las minas de 
Puente Arce (Santander), habiendo recogido ejemplares de 
texturas bastante diferentes. 

Calamina. — Sola ó asociada á las dos especies anteriores es 
muy abundante en casi toda la región que nos ocupa. 

Blenda. — He recog-ido bellísimos ejemplares cristalizados en 
la mina Esperanza, de Barambio (Álava), de las minas del Tria- 
no (Vizcaya) y Cajo (Santander). La blenda de la primera lo- 
calidad merece especial mención. Se presenta asociada á la 
g-alena, calcopirita, siderita y cuarzo. He recogido alg-unos 



DE HISTORIA NATURAL. 473 

ejemplares que tienen en un solo trozo estas cinco especies 
cristalizadas. 

La explotación es toda subterránea; la superficie de la mina 
y sus alrededores, cubiertos de espléndida vegetación, no pre- 
sentan sig-nos ni huellas por los que pueda deducirse la rique- 
za mineralógica que aquella tierra g-uarda en su seno. Un pozo 
único sirve de entrada alas numerosas g-alerías que se extien- 
den en todas direcciones, alg-unas de bastante longitud. El agua 
que circula por el piso de las galerías está cargada de g"as sul- 
fhídrico, y deja un sedimento filamentoso y blanquecino, que 
los prácticos de la misma suponen que es de yeso; yo creo in- 
dudable que se trata de un depósito de azufre procedente de 
la descomposición del ácido sulfhídrico en contacto del aire. 

Por las junturas de las rocas se desprenden gases inflama- 
bles en forma de abundantes burbujas, produciendo una ver- 
dadera efervescencia en alg-unas charcas del suelo de las g*a- 
lerías; estos desprendimientos gaseosos han motivado gran- 
des explosiones, y para evitarlas se ha establecido reciente- 
mente un sistema de ventilación adecuado. 

La blenda de esta mina, que es la mena más importante de 
las que allí se explotan, tiene una facies distinta de la mayor 
parte de las blendas explotadas en el Norte de España. Forma 
masas compactas bastante frágiles, de color gris obscuro bri- 
llante. Acaso corresponda á la variedad Wam'dás, pnzbrammiia. 

En Andará (Picos de Europa) he recog'ido otra blenda de co- 
lor amarillo de canario muy intenso, sobre todo en las super- 
ficies alteradas, que en nada se parece á la clásica acarame- 
lada de la misma localidad. 

Galena. — Pueden obtenerse buenos ejemplares en Barambio, 
Reocín, Pico de Dobra, Puente Viesgo (Santander), Amorevieta 
(Vizcaya) y Zumárraga (Guipúzcoa). 

. Cerusita. — Bellos cristales blancos, entrelazados, forman ma- 
sas en Reocín. 

Zimoni ¿a. — Existen ejemplares abundantes, irisados, con- 
crecionados, estalactíticos, aterciopelados, de las formas más 
raras y caprichosas en las minas del Morro y Ollargan (Bil- 
bao), y en otras varias de la localidad. 

En las minas de Puente Arce recogí una azada, que está de- 
positada en el Museo, y se encontró en un banco de mineral 
de hierro, cuyo instrumento debió usarse en antiguas ex- 



474 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

plotaciones. Se conserva intacta; la masa de hierro y acero se 
ha transformado en limonita, y un frag-mento que g'uarda del 
astil ó mang'o de madera está totalmente fosilizado. 

Oligisto. —^o\o ó asociado á la especie anterior es abundan- 
tísimo en toda la reg-ión cantábrica. He recogido bellos ejem- 
plares de la variedad metaloide, rara en España. 

CalcopirUci. — La hay en Barambio (Álava), Arrázola (Vizca- 
ya), Berásteg'ui (Guipúzcoa) y minas del Soto en Reinosa (San- 
tander). 

Malaquita. — En Carranza (Vizcaya) y minas del Soto, asocia- 
da á la especie anterior en bellos ag"reg"ados fasciculares. 

Azurita. — Se presenta en la mina de los Picayos, próxima á 
los Picos de Europa, acompañando á otros minerales de cobre, 
níquel y cobalto. 

Baritina. — La hay compacta en las minas de Berásteg'ui, y 
terrosa amarillenta en el estéril de las de Puente Arce. 

Pirita. — Se presenta en Galdames (Vizcaya), Arrázola, Puen- 
te Arce y en otras muchas localidades. En Reocín recogí ejem- 
plares vistosos cristalizados sobre dolomita. En Puente Arce 
hay además pirita ordinaria limonitizada. 

Marcasita. — Proceden también de Reocín unos ejempla- 
res muy bonitos de esta pirita rómbica, en parte limoniti- 
zados. 

EstiMna. — La hay en Dobras (Santander). 

Pirolusita. — Se encuentra en Puente Arce y Astillero Guar- 
nizo (Santander). 

Fluorita. — Bellísimos ejemplares cristalizados, transparen- 
tes é incoloros, con blenda y cristal de roca, los hay en las mi- 
nas de Berásteg'ui, ya citadas. Con tinte violáceo, sola ó aso- 
ciada á la blenda en Irún. Los que he recog'ido de la primera 
localidad pueden fig-urar entre los más hermosos de proceden- 
cia espaíiola. 

Esmaltita. — Forma masas de color g'ris, con manchas rosa- 
das de eritrita; va asociada á otros minerales en las minas de 
los Picayos, ya citadas. 

Cristal de roca. — Hay ejemplares notables, por su transpa- 
rencia, en las minas del Soto y en Barambio. 

Siderita. — Cristales de color amarillo intenso, solos ó asocia- 
dos á la dolomita, formando con frecuencia g-eodas en Puente 
Arce. Cristales lenticulares, de tono melado ó rojo, en los que 



DE HISTORIA NATURAL. 475 

empiezan á alterarse, con blenda y calcopirita, y masas cris- 
talinas amarillas, terrosas en Barambio. 

Anricalcita. — Se presenta sobre la calamina, en Achondo 
(Guipúzcoa), este curioso carbonato, que corresponde á la va- 
riedad puramente española, llamada risseita, por Des Cloi- 
zeaux. 

Piromorfíta. — Sobre g-alena en Reocín. 

Wad. — En las minas de hierro de Ollarg-an (Bilbao) he en- 
contrado numerosos ejemplares de esta especie sólo conocida 
en nuestro país de alg-unas localidades andaluzas. Correspon- 
de á la variedad llamada 1) o g -man gane so ó esimma de manga- 
neso. Yovmn. masas arriñonadas y estalactiticas, de color g-ris 
pardo neg-ruzco, y con la extremada ligereza propia de esta 
especie. 

HaUoysita. — Esta arcilla química, que es también bastante 
rara en nuestro país, se encuentra en las minas de Puente 
Arce, en masas compactas, de color blanco, con zonas rojizas, 
donde la tiñe el óxido de hierro. 

Lignito. — Se explota en las Rozas (Reinosa). También he re- 
cog-ido ejemplares en Puente Arce. 

Res