BOLETIItT
DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
DE HISTORIA NATURAL
TOMO VI— 1906
MADRID
ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET
IMPRESOR DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA
Libertad, núm. 29.— Teléfono 991.
190S
JUNTA níRECTIVA
REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL
T'-A-K-A. 190S
Presidente D. Florentino Azpeitia y Moros.
Vicepreside7ite . . D. José Casares Gil.
Tesorero D. Ig-nacio Bolívar y Urrutia.
Secretario D. Ricardo García Mercet.
Bibliotecario. . . D. Ang-el Cabrera Lalorre.
Vicetesorero D. Antonio García Vareta.
Vicesecretario D. Doming-o Sánchez y Sánchez.
Auxiliar de la Biblioteca. D. Emilio Fernández Galiano.
Cotninióu fie publicación.
D. Francisco de P. Martínez y Sáez.— I). Blas Lázaro é Ibiza.
D. Lucas Fernández Navarro.
Cotniiión de Catálogos.
D. Blas Lázaro é Ibiza.— D. Federico Gredilla y Gauna.—
D. José María Dusmet y Alonso.— D. Juan Manuel Díaz del
Villar.— D. Enrique Pérez Zúñig-a.— D. Ang-ol Cabrera Lato-
rre. — D. José Gog-orza y González.
SECCIÓN DE BARCELONA.
Presidente. . D. Ramón Turró.
Vicepresidente.. .. D. Antonio Casares Gil.
Tesorero ' D. Igniacio Tarazona.
Secretario D. Manuel Llenas y Fernández.
SECCIÓN DE SEVILLA.
Presidente D. Manuel de Paúl y Arozarena.
Vicejjresidente D. Julio del Mazo y Franza.
Tesorero D. Enrique Crú y Marqués.
Secretario D. Federico Chaves y Pérez del Pulg-ar.
Vicesecretario R. P. Vicente Martínez Gámez.
SECCIÓN DE ZARAQOZA.
Presidente D. Pedro Ferrando y Más.
Vicepresidente D. Vicente de Val y Julián.
Tesorero D. José Antonio Dosset.
Secretario D. Pedro Moyano y Moyano.
n o ^^
COMISIÓN PERMANENTE
EXPLORACIÓN Y ESTUDIO DEL NOROESTE DE ÁFRICA
Presidente Excmo. Sr. D. Manuel AUendesalazar.
Vicepresidente Excmo. Sr. Duque de Alba.
» Duque de Luna.
» Duque de Medinaceli.
» Marqués de Santa Cruz.
» limo. Sr. D. Santiag-o Ramón y Cajal.
Tesorero Excmo. Sr. Marqués de Urquijo.
Secretario D. Ig-nacio Bolívar.
Vocal D. Manuel Antón y Ferrándiz.
» limo. Sr. D. Luis Bahía y Urrutia.
» D. Salvador Calderón y Arana.
» D. Blas Lázaro é Ibiza.
» D. Carlos de Mazarredo.
» limo. Sr. D. Emilio Ribera.
» limo. Sr. D. José Rodríguez Mourelo.
Comisario D. Manuel Martínez de la Escalera.
SOCIOS FUNDADORES
DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL
D. José Argutuosa. f
D. Ignacio Bolívar y Urrutia.
Excma. Sra. D." Cristina Brunetti
de Lasala, Duquesa de Mandas.
D. Francisco Cala, f
Excma. S.aD.a Amalia de Heredia,
Marquesa Viuda de Casa Loring.
Excmo. Sr. D. Miguel Colmeiro. f
D. Antonio Cipriano Costa, f
Excmo. Sr. D. Cesáreo Fernández
Losada.
D. Saturnino Fernández de Salas, f
D. Manuel María José de Galdo. f
D. Joaquín González Hidalgo.
D. Pedro González de Velasco. f
D. Ángel Guirao y Navarro, f
D. Joaquín Hysern. f
D. Marcos Jiménez de la Espada, f
D. Rafael Martínez Molina, f
D. Francisco de Paula Martínez y
Sáez.
D. Manuel Mir y Navarro.
D. Patricio María Paz y Membiela. f
Excma. Sra. Condesa de Oñate. f
D. Sandalio Pereda y Martínez, f
D. Laureano Pérez Arcas, f
D. José María Solano y Eulate.
D. Serafín de Uhagón. f
D. Juan Vilanova y Piera. f
D. Bernardo Zapater y Marconell.
Presidentes que ha tenido esta Sociedad desde su fundación
en 8 de Febrero de 1871.
1871-72. Excmo. Sr. D.Miguel Col- 18S8.
meiro. f
1873. D. Laureano Pére;; .'^rcas. f 1889.
1874. limo. Sr. D. Ramón Llórente
j' Lázaro, f 1890.
1876. limo. Sr. D. Mfinuel Abe-
leira. f 1891.
1876. Excmo. Sr. Marqués de la Ri- 1892.
vera, f 1893.
1877. limo. Sr. I). Sandalio Pereda
y Martínez, f 1894.
1878. D. Juan Vilanova y Fiera, f
1879. Excmo. Sr. D. Federico de 1895.
Botella y de Hornos, f
1880. D. José Mucpherson. f 1896.
1881. D. Ángel Guirao y Navarro, f
1882. Excmo. Sr. D. Máximo La- 1897.
guna. t 1898.
1883. Excmo. Sr. D. Maimel Fer- 1899.
nández de Casíro. f 1900.
1884. D. Pedro Sáinz Gutiérrez, f 1901.
1885. D. Serafín de Uhag/.n. f 1902.
1886. D. Antonio MachadoyiSíúñezt 1903.
1887. limo. Sr. D. Carlos Oastel y 1904.
. Clemente. 1- 1905.
Excmo. Sr. D. Manuel M. J.
de Galdo. f
D. Ignacio F. de Henestrosa,
Conde de Moriana. f
D. Francisco de P. Martínez
y Sáez.
D. Carlos de Mazarredo.
D. Laureano Pérez Arcas, f
Excmo. Sr. D. Máximo La-
guna, t
Excmo. Sr. D. Daniel de Cor-
tázar.
D. Marcos Jiménez de la Es-
pada, j
D. José Solano y Enlate, Mar-
qués del Socorro.
D. Santiago Ramón y Cajal.
D. Manuel Antón y Ferrándiz.
D. Primitivo Artigas.
D. Gabriel Puig y Larraz.
D. Blas Lázaro ó Ibiza.
D. Federico Oloriz y Aguilera.
Excmo. Sr. D. Zoilo Espejo, f
D. José Rodríguez Mourelo.
D. Salvador Calderón Arana.
XjXStj^ idib socios
de la Real Española de Historia nafural
EN 10 DE ENERO DE 1906.
Socios protectores.
EN ESPAÍ5a.
S. M. el Rey D. Alfonso XIII.
S. A. el Archiduque Luis Salvador.
Excmo. Sr. D. Manuel AUendesalazar, ex-Ministro de Instruc-
ción Pública y Bellas Artes.
Excmo. Sr. Duque de Medinaceli.
EN EL EXTRANJERO.
S. M. F. el Rey D. Garlos de Portugal.
S. A. S. el Príncipe Alberto de Monaco.
Socios honorarios.
Brunner von Wattenwyl (Cari), Consejero áulico. — 'Lerchenfel-
derstrasse, '28, Viena.
Gastellarnau (D. Joaquín María de), Ingeniero de Montes. —
Segovia.
Engler (Dr. Adolf), Geheimer Regierungsrath, Professor der
Botanik, Director des Kgl.-botanischeQ Gartens und Mu-
seums. — Molzstrasse, 89, Berlín W.
Gaudry (Albert), Professeur de Paléontologie au Museum d'His-
toire nalurelle. — 7 bis, rué des Saints-Peres, Paris.
Geikie (Sir Archibald), Director of Geological Survey of England
and Wales. — 28, Fermyn Street, S. W., Londres.
LuBROCK (Sir John), Lord Abevury. — Bart. M. D. Siiint James, 2,
London, S. W.; también en Down (Keut), High Elms
(Inglaterra).
8 LISTA DE SOCIOS
Ramón y Gajal (Excmo. Sr. D. Santiago), de las Reales Acade-
mias de Medicina y Ciencias, Catedrático en la Facultad
de Medicina, Consejero de Instrucción pública. — Calle de
Atocha, 125, Madrid.
ScuDDER (Samuel Hnbbard). — 156, Brattle Street, Cambridge (Es-
tados-Unidos de la América del Norte).
TscHERMACK (Prof. G.) — Viena.
Van Thiegen (Ph.), Professeur administratenr au Museum d'His-
toire naturelle. — 22, rué Vauquelin, Paris.
Socios Correspondientes extranjeros (1).
MM. Acloque (Alexandre). — 69, Avenue de Segur, Paris. — (His-
toria 7iatural general.)
André (Ernest), Notario honorario; de la Sociedad ento-
mológica de Francia. — 17, rué Víctor Hugo, Gray
(Fíaute-Saóne, Francia). — ( Himenópteros , especialmente
Formícidos y Mutilidos.)
Arnold (Dr. J.) — Munich.
Balsamo (Francesco). — Via Salvator Rosa, 290, Ñapóles. —
(Botánica y principalmente algas.)
Bedel (Louis), de la Sociedad entomológica de Francia. —
20, rué de l'Odéon, Paris, 6^. — (Coleópteros paleárticos.)
Blanchard (Dr. Raphael), Profesor en la Facultad de Me-
dicina; de la Academia de Medicina, Director de los Ar-
chives de Parasitologie. — 226, Boulevard Saint-Ger-
main, Paris, 7^. — (Entoynología general., Hirudineos.)
Bois (D.), Asistantau Muséum. — 15, rué Faidherbe a Saint-
Mandé (Seine), Francia. — (Botánica.)
BoulenCtER (G. a.), del Museo británico. — Courtfleld Road, 8.
South Kensington, S. W. — Londres. — (Herpeiología é
Icliologia.)
Bourgeols (Jules). — Saiute Marie aux Musses (x\lsace). —
(Malacodermos.J
Brangsik (Dr. Cari). — Trencsen (Hungría). — (Entomología.)
Brizi (Ugo). — Museo Agrario, Via Santa Susana, Roma. -
(Botátiica y principalmente flora de Italia.)
(1) Con el objeto de fomentar las relaciones científicas entre los socios, se indica
entre paréntesis y con letra bastardilla, después de las señas de su domicilio, si el
socio cultiva en la actualidad más especialmente algún ramo de la Historia natural.
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 9
MM. BucKiNG(Dr. H.), Profesor en la Universidad.— Estrasburgo
(Alemania).
Camerano (Lorenzo), Profesor de Anatomía comparada y
Director del Museo zoológico de la Universidad. — Palazzo
Carignano, Turin (Italia). — (Anatomía comparada,
Gordiidos.)
Cannaviello (Prof. Eurico).— Villa Bruno, Portici (Ñapóles).
Gaul (Dr.), Ayudante del Museo de Historia natural.— Gi-
nebra. — (Entomología, Jj^iriápodos.)
Ghevreux (Edouard).— Route du Gap, Bóne (Gonstantina).
Argelia. — (Crustáceos anfipodos.)
GoHEN, Profesor en la Universidad. — Greiíswald (Alema-
nia). — (Mineralogía.)
GoiNCY (Auguste de). — Gháteau de Gourloiseau par Trigue-
res (Loiret), Francia.
Delacroix (Di-. G.), Agregado al Instituto nacional agronó-
mico y Director de la Estación de Patología vegetal. —
11 bis, rué d'Alésia, Paris.
Dervieux (Ermanno). — Via Massena. 34. — Turin (Italia).
De Toni (Pr. Dr. Joannes Baptista), Director del Jardín
Botánico de la Universidad de Módena (Italia).
DisTANT (W. L.) — Steine Haus, Selhurst Road, South Nor-
wood, Surrey (Inglaterra). — (Hemipteros.)
DoLLFus (Adrien), Director de La Feuiíle des Jeunes natu-
r alistes. —Rué Pierre Gharron, 35, Paris.
FiNOT (P. Adrien Prosper), Gapitáu de Estado Mayor, reti-
rado.— 27, rueSaint-Honoré, Fontainebleau (Francia).—
(Ortópteros.)
FouMOUZE (Armand), Doctor en Medicina.— 78, Faubourg
Saint- Denis, Pííi'Ís.--( Entomología médico- farmacéutica.)
Gestro (Raffaello), Doctor, Vicedirector del Museo cívico de
Historia natural. — Villela Dinegro, Genova (Italia). —
(Coleópteros.)
GiARD (Alfred), Profesor de Zoología en la Facultad de Gien-
cias, Director del Laboratorio de Wimereux y del Bulletin
Scientifique de la France et de la Belgique. — 14, rué Sta-
nislas, Paris, 6®. — (Evolución^ Parasitismo, Crustáceos).
GiRARD (Albert Alexandre), Secretario científico de S. M. —
Lisboa (Portugal).— ('icíioíogfm y Malacología.)
Griffiini (Dr. Achille).— Turin. — (Entomología.)
10 LISTA DE SOCIOS
MM. Grouvelle (A.)— Director de la Manufactura nacional de
tabacos de Issy, rué Ernest-Renan, Issy-les-Moulineaux
(Seine). fClavicornios exóticos.)
Hegkel (Edouard), Profesor en la Facultad de Ciencias. —
31, Gours Lieutaud, Marsella (Francia). — (Botánica.)
HoRVÁTH (Géza) , Doctor en Medicina, Director del Museo
nacional de Hungría. — Museumring, 12, Budapest
(Austria-Hungría). — (Hemipteros.)
Janet (Charles), Ingeniero de Artes y Manufacturas. — 71,
Rué de París, Voisinlieu, prés Beauvais (Oise), Fran-
cia. — (Costumbres y anatomía de las hormigas.)
KoNOw (Friedrich Wilhelm). — Teschendorf, Grossherz.
Meklenburg (Alemania). — ( Himenópteros y especial-
mente Tentredínidos, Chalastogastra.J
Kraatz (Guslav), Doctor en Filosofía, Redactor de la
Deutsche Entomologische Zeitschrift.^W. 9, Linkstras-
se, 28, Berlín. — (Coleópteros.)
Lesne (Fierre), Asistente de Entomología del Museo de His-
toria Natural — 10, Avenue Jeanne, Asniéres (Seine). —
(Entomología, Coleópteros.)
Lo BiANGO (D. Salvador), Comendador. — Estación Zoológi-
ca, Ñapóles (Italia).
Meunier (Stanislas), Profesor de Geología del Museo de
Historia natural. — 3, Quai Voltaire. París. — (Litologia.)
MoNTANDON (Amald L.) — Filarote, Slrada Viilor, Bukarest
(Rumania). — (Hemipteros, principalmente heterópteros.)
Nery Delgado (J. F.), Geólogo. — Rúa de D. Carlos I, 35,
Lisboa. — (Geología.)
Olivier (Henry). — Baroches-au-Houlme (Orne), Francia.
Orbigny (H. d'), Arquitecto. — R. Saint-Guillaume, 21, Pa-
rís, 7^. — f Coleópteros.)
Pérez (Dr. J.) — Rué Saubat, 26, Burdeos. — f Himenópteros).
PiGciOLi (Comm. Francesco), Director del Instituto fores-
tal. — Vallombrosa (Italia). — (Botánica.)
PicciOLi (Lodovico), Sub-Inspector forestal.— Siena (Italia).
(Botánica. )
Porter (Garlos E.), Director general del Museo y de la
Revista Chilena de Historia naíur«¿. -—Casilla, 1108, Val-
paraíso, Chile. — (Histología. Crustáceos decápodos y
hemipteros.)
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 11
Reitter (Edmond). — Paskau (Austria). — (Coleópteros de
Europa).
Richard (Jules), Doctor ea Ciencias, Director del Museo
oceanógrafico. — Monaco. — (Crustáceos inferiores. J
SalomOxV (Dr. W.) — Instituto Mineralógico de la Universi-
dad. — Heidelberg (Alemania).
ScHOUTEDEN (H.) — 12,Ghaussée d'Ixelles, Bruselas. — (He-
mipteros.J
ScHULTHEss Rechuerg (AntoH V,), Doctor en Medicina. —
Thalacker, 22, Zuric. — (Entomología, Ortópteros.)
SoDiRO (R. P. J.)— Quito (Ecuador).
TuRNEz (W. Henri), de la Comisión Geológica. — Washing-
ton (Estados-Unidos) DG. — (Geología.)
Socios numerarios (1).
1901, Administración Militar (Biblioteca de). — Madrid.
1901. Agell y Agell (D. José), Alumno de Farmacia. — Bar-
celona.
1903. Aguilar y Carmena (D. Fernando), Farmacéutico. — Galle
de Jorge Juan, 17, Madrid. — (Botánica.)
1896. Aguilar y Cuadrado (D. Miguel), Paseo de Atocha, 17,
2.", Madrid.
1902. Alabern (D. Enrique), Doctor en Medicina. — Plaza del
Príncipe, 4, Mahón. — (Citología general é Histología
humana.)
1897. Alaejos y Sanz (D. Luis), Doctoren Ciencias naturales,
Ayudante de la Estación de Biología marina. — San-
tander.
1905. Algaraz (D. Antonio.) — Ingeniero agrónomo. — Castellón.
1898. Alloza Blasco (D. Leandro), Ingeniero de Caminos. —
Castellón. — (Geología.)
1901. Almera (D. Jaime), Canónigo de la Catedral. — Sagris-
tans, 1, 3.°, Barcelona. — (Geología y Paleontología.)
1902. oAlrededor del Mundo.» — Progreso, 1, Madrid.
1875. Antón y Ferrándiz (D. Manuel), Catedrático en la Facul-
(1) El nombre de los socios numerarios va precedido de la cifra que indica el año
de su admisión en la Sociedad y el de los socios fundadores de la abreviatura S. F.
12 LISTA DE SOCIOS
tad de Ciencias, Jefe de la Sección de Antropología y
Secretario del Museo de Ciencias naturales.— C. de OIó-
zaga, 5 y 7, Madrid. — f Antropología.)
1894. Ahagón y Escagena ( D. Federico), Doctor en Ciencias
naturales, Catedrático en el Instituto. — Falencia.
1898. Aramburu y Altuna (D. Pedro), Doctor en Medicina, Ca-
tedrático en la Escuela de Veterinaria. — San Felipe, 4,
Zaragoza.
1905. Aranda Millán (D. Francisco). —Madrid.
1885, Aranzadi y Unamuno (D. Telesforo), Doctor en Farmacia
y en Ciencias naturales, Catedrático en la Facultad de
Farmacia de la Universidad. — Barcelona. — (Antropolo-
gía y Botánica.)
1904. Arellano (D. Tomás). — Arenal, 18, Bilbao.
1903. Areses (D. Rafael), Ingeniero de Montes. — Tuy (Ponte-
vedra).
1902. Arévalo (D. Celso), Doctor en Ciencias naturales. — Galle
de San Juan, 1, Segovia. — (Geología.)
1904. Arias Encobet (D. José), Colector del Museo de Ciencias
naturales.— C. de Núñez de Balboa, Asilo de las Merce-
des, M.ÁáTidi.— (Dípteros).
1896. Arráez y Cabrias (D. José), Abogado. — C. de Caste-
lar, 14, Sevilla. — (Antropología criminal.) '
1887. Artigas (D. Primitivo), Ingeniero Jefe de Montes. — C. del
Reloj, 9, principal izquierda, Madrid. — (Silvicultura.)
1906. AsHER Y C.^ (A.)— 13, Unter den Linden, Berlín W.
1872. Ateneo científico y literario (Bililioleca del). — C. del Pra-
do, 21, Madrid.
1889. AuLET Y Soler (D. Eugenio), Presbítero, Doctor en Cien-
cias físico-químicas y Licenciado en naturales. Catedrá-
tico en el Instituto de Tarragona. — Olot (Gerona).
1900. AzAM (D.José), Arquitecto. — 14, rué de Trans , Dragui-
gnan (Var), Francia. — (Ortópteros y Hemipteros.)
1897. AzPEiTiA Y Moros (D. Florentino), Profesor en la Escuela
de Minas. — Glorieta del Cisne, 3, hotel, Madrid. —
(Malacologia y Diatomeas.)
1902. Bago y Rubio (D. Miguel), Comandante de Ingenieros. —
C. de Trajano, 15 y 17, Sevilla.
190i. Bahía y Urrutia (D. Luis), Abogado, Ex-diputado á Cor-
tes.— Hilario Peñasco, 2, Madrid. — (Agricultura.)
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 13
1901. Ballestero Pardo (D. Mariano), Doctor en Ciencias. —
Galatayud (Zaragoza).
1872. Barboza du Bocage (Excmo. Sr, D. José Vicente), Direc-
tor del Mnseo de Historia natural. — Lisboa. — (Mamífe-
ros, aves y reptiles.)
1905. Barcia Trelles (D, Juan), Ingeniero agrónomo.— Veláz-
qnez, 22, Madrid.
1891. Barras de Aragón (D. Francisco de las). Doctor en Cien-
cias naturales, Catedrático en el Instituto. — Huelva. —
(Entomología y Botánica.)
1905. Barre (Sr. Barón de la), — C. deCopons, 7, 3.°, Barcelona.
1901. Barreiro Martínez (R. P. Agustín). — Convento de Padres
Agustinos, Valladolid. — (Botánica y Lepidópteros.)
1895. Bartolomé del Cerro (D. Abelardo), Doctor en Ciencias
naturales. Auxiliar de la Universidad. — Daoíz, 5, Madrid.
1889. Becerra y Fernández (D. Antonio), Doctor en Ciencias
naturales, Catedrático en el Instituto. — Baeza. — (En-
totnologia agrícola y dibujo científico.)
1894. Benedicto Latorre (D. Juan), Farmacéutico.— Monreal
del Campo (Teruel). —/jBoíánica y moluscos terrestres.)
1905. Benedito (D. José M.')— Taxidermista, Valencia.
1901. Benet Andreu (D. José), Catedrático en el Instituto. —
Almería.
1898. Benjumea y Pareja (D. José). — Santa Ana, 51, Sevilla.
1905. Bernard (D. Francisco), Ingeniero de Montes. — Prado, 3,
Madrid.
1905. Bertrán de Lis (D. Vicente). — G. de la Gasea, Madrid.
1903. Descansa Casares (D. Fermín), Catedrático de Historia
natural en el Instituto. — Orense. — (Botánica.)
1004. Biblioteca García Barbón. — Vigo (Pontevedra).
1904. Biblioteca universitaria de Granada.
1890. Blanco del Valle (D. Eloy), Catedrático de Historia na-
tural en el Instituto. — León.
1892. Blanco y Juste (D. Rafael), Doctor en Ciencias natura-
les. Profesor en la Escuela normal— C. de Sandoval, 4,
Madrid.
1898. Blas y Manada (D. Macario), Doctor en Farmacia. —
C. del Pez, 1, Madrid.
1901. Bofill (D. José María), Doctor en Medicina. — G. Aragón,
281, Barcelona.
14 LISTA DE SOCIOS
s. F. Bolívar y Urrutia (D. Ignacio), Caled rálico en la Facul-
tad de Ciencias, Jefe de la Sección de Entomología en el
Museo. — Jorge Juan, 17, Madrid. — (Ortópteros, Hemíp-
teros y Arquípteros.)
1872. Bolívar y Urrutia (D. José María), Jefe faculialivo de la
Casa de Socorro de Cfiamberí. — C. de Prim, 15, Madrid.
1882. Bolos (D. Ramón), Farmacéutico, Naturalista. — C. de
San Rafael, Olot (Gerona). — (Botánica.)
1898. BoROBio (D. Patricio), Catedrático en la Facultad de Me-
dicina. — Coso, 100, Zavñgoza.— (Pediatría.)
1872. BosGÁ Y Gasanoves (D. Eduardo), Licenciado en Medici-
na, Catedrático de Historia natural en la Universidad.
Paseo del Grao, Valencia. — (Reptiles de Europa.)
1900. BoscÁ Y Seytre (D. Antimo), Doctor en Ciencias natura-
les, Catedrático en el Instituto. — Teruel.
1877. Breñosa (D. Flafael), Ingeniero de Montes de la Real
Casa. — San Ildefonso (Segovia). — (Cristalografía.)
1901. Brugués y Escuder (D. Casimiro), Doctoren Farmacia y
en Ciencias. — C. del Bruch, 66, Barcelona. — (Histología
vegetal.)
1883. Buen y del Cos (D. Odón), Catedrático de Historia natu-
ral en la Universidad. — C. de Aribau, Barcelona. —
(Botánica.)
1905. BuiGAS Y Dalmau (D. José), Cónsul de España en Moga-
dor (Marruecos).
1897. BuRR (D. Malcolm). — 23, Blomfield Court, Maida Vale
W. Londres. — (Ortópteros y Dermápteros.J
1905. Busto (D. José del), Ingeniero de Minas. — C. de Olóza-
ga, 8, Madrid.
1901. Caballero (D. Arturo), Licenciado en Ciencias, Conser-
vador del Jardín Botánico. — C. de Lope de Vega, 11,
Madrid.
1902. Cabrera y Díaz (D. Agustín), Licenciado en la Facultad
de Ciencias.- -C. de Preciados, 9, Madrid.
1891. Cabrera Y Díaz (D. Anatael) , Médico cirujano. — Laguna
de Tenerife (Islas Canarias). — (Himenópteros.)
1896, Cabrera y Latorre (D. Ángel), Agregado al Museo de
Ciencias naturales , Caballero de la orden civil de Al-
fonso XII. — C. de la Beneficencia, 18, Madrid.— /^Mawí-
fpros y Dibujo científico. J
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HIST()RL\ NATURAL. 15
1897. Gáceres y González (D. Juan). — G. del Duque, 8, Garta-
gensi.— (Entomología.)
1904. Gadevall y Díars (D. Juan). — Tarrasa.
1906. Galafat IjEÓn (D. Juan), Goleclor del Museo de Giencias
naturales. — G. de la Reina, 9, Madrid.
1892. Galandre y Lizana (D. Luis). — Pasaje de Gonesa, Gar-
tagena.
1872. Calderón y Arana (D. Salvador), Gatedrático de Minera-
logía y Botánica en la Facultad de Giencias, Jefe de la
Sección de Mineralogía en el Museo. — G. de San Bernar-
do, 66, principal derecha. — (Geología y Petrología.)
1901. Galleja y Borja-Tarrius (D. Garlos), Gatedrático en la
Facultad de Medicina. — Gortes, 248, pral., Barcelona. —
(Histología.)
1902. Calvo y Antón (D. José). — G. de Gerona, 111, Barcelona.
1905. Campo Prado (D. Fernando de), Farmacéutico, Profesor
de Historia natural y de Agricultura en el Colegio cató-
lico. Individuo de la Sociedad española de Física y Quí-
mica. — G. Real, 16, La Coruña.
1889. Gamps (Sr. Marqués de). — Canuda, 16, principal, Bar-
celona.
1905. Canals (D. Salvador), Diputado á Gortes. — C. de Fuenca-
rral, 114, Madrid.
1905. Garballo (D. Jesús María), Director del Colegio Salesia-
no. — Santander. — (Geología y espeleología)
1894. Garbo y Domenech (D. Manuel), Catedrático en el Insti-
tuto. — Reus.
1904. Carretero (D. Luis), Ingeniero industrial.— Segovia.
1877. Carvalho Monteiro (Excmo. Sr. D. Antonio Augusto de).
Doctor en Derecho y en Ciencias naturales por la Uni-
versidad de Coimbra, y miembro de la Sociedad de Acli-
matación de Río Janeiro. — Rúa do Alecrim, 70, Lisboa
(Portugal) —( Lepidópteros. J
1901. Gasamada Mauri (D. Ramón). — Pelayo, 17, 2.", Bar-
celona.
1900. Casares Bescansa (D. Román), Farmacéutico. — a La Tri-
nidad», fábrica de productos químicos, Málaga.
1901, Casares Gil (D. Antonio), Médico militar.— Rambla de
Cataluña, 29, Barcelona. — (Hepáticas y Musgos.)
1901. Casares Gil (D. José), Gatedrático en la Facultad de Far-
16 LISTA DE SOCIOS
macia, Senador del Reino. — G, de Santa, Catalina, 5,
M'dávid.—fAnálisis químico mineral.)
1901. Gasino de Zaragoza.
1905. Gastro y Pascual (D. Francisco), Doctor en Farmacia. —
G. de Santa Bárbara, 2, Madrid.
1903. Gastro y Valero (D, Juan), Gatedrático en la Escuela
de Veterinaria. — Ghamartín de la Rosa (Madrid.)
1901. Gátedra de Historia natural de la Universidad de Bar-
celona.
1901. Gátedra de Historia natural déla Universidad de Santiago.
1884. Gazurro y Ruiz (D. Manuel), Doctor en Derecho y en
Giencias naturales, Gatedrático en el Instituto. — Gerona.
(Ortópteros y dípteros de Europa., Micrografta.)
1905. Cendrero (D. Orestes), Alumno de la Facultad de Gien-
cias — G. de Pelayo, 18, Madrid.
1906. Gerrolaza y Armentia (D. José), Alumno de la Facultad
de Giencias. — G. de los Ganos, 8, 3.°, Madrid.
1891. Ghaves y Pékez del Pulgar (D. Federico), Doctoren Gien-
cias físico-químicas. — G. de Jesús, 17, Sevilla. — (Mine-
ralogía y[ Cristalografía.)
1873. Godorniu (D. Ricardo), Ingeniero de Montes.— Murcia.
1904. Golegio de Santo Domingo. — Orihuela.
1898. Golomina y G.írolo (D. Alejandro de). Doctor en Giencias
naturales, Gatedrático en el Instituto. — Pontevedra.
1878. Gomerma (D. Andrés A.), Ingeniero de la Armada. —
El Ferrol.
1902. Gompañía de Tabacos de Filipinas. — Barcelona.
1903. Gonsejo general de Agricultura, Industria y Gomercio de
Valencia.
1892. Gorrales Hernández (D. Ángel), Licenciado en Giencias
naturales, Profesor auxiliar en el Instituto. — Soria.
1901. GoRRÉA DE Barros (D. José Maximiano). — S. Martinho
d'Anta, Sabroza (Portugal).
1872. Gortázar (Excmo. Sr. D. Daniel de), Ingeniero Jefe de
Minas, de las Reales Academias de la Lengua y de Gien-
cias exactas, físicas y naturales, Gonsejero de Instruc-
ción pública. — G. de Velázquez, 32, hotel, Madrid.
1901. Goscollano y Durillo (D. José), Profesor auxiliar en el
Instituto. — G. de la Goncepción, 29, Górdoba.
1903. GoTRiNA Y Ferrer (D. Modesto). — Barcelona. — (Histología.)
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 17
19U2. Gru y Marqués ( D. Enrique), Naíaralisía disecador. —
Reyes Católicos, 7 y 9, Sevilla. — (Entomología y Orni-
tología. J
1903. Cruz (D. Emiliano de la), Miembro del Instilato de Inge-
nieros de Minas de la Gran Bretaña, del Instituto de Mi-
nas y Metalurgia de Londres, del Instituto del Norte de
Inglaterra (Newcastle), déla Sociedad geológica de Fran-
cia, de la de Bélgica, etc. — C. de Malasaña, 3, Madrid.
1902. Gruz Nathan (D. Ángel B. déla), Profesor en el Institu-
to. — G. de D. Juan de Villarrasa, 12, Valencia.
1889. DarctEnt (D. Florismundo), Ingeniero. — Moralejo, 5,
Aguilar (Córdoba).
1905. Delgado (D. Mariano). — C. del Arenal, 24, Madrid.
1902. Deulofeu (D. José), Catedrático de Química inorgánica
en la Facultad de Farmacia. — Santiago.
1899. Díaz (R. P. Filiberlo), Doctor en Ciencias, Conservador
por oposición en el Museo de Ciencias naturales. — C. de
San Miguel, 21 duplicado, Madrid.
1898. Díaz DE Argaya (D. Manuel], Doctor en Ciencias, Direc-
tor y Catedrático de Historia natural en el Instituto. —
C. de la Independencia, 7, Zaragoza.
1890. Díaz del Villar (D. Juan Manuel), Licenciado en Medi-
cina, Catedrático en la Escuela de Veterinaria. — C. de
Atocba, 127 duplicado, Madrid. — [Epizoarios y Entomo-
zoarios.J
1894. DíEz SoLORZANO (D. Manuel). — G. de Blanca, Santander.
1901. Diez ToRTOSA (D. Juan Luis), Doctor en Farmacia. — Re-
yes Católicos, 47, Granada.
1898. DoMENECH (R. P. Estanislao), Profesor de Historia natu-
ral en el Colegio del Sagrado Corazón. — C. de Lauria, 13,
Barcelona. (Apartado 143).
1899. Domínguez (D. Antonio A.)— Laguna de Tenerife.— ( Co-
leópteros de Canarias.)
1898. DossET (D. José Antonio!, Doctor en Farmacia. — Plaza
de Sas, 2, Zaragoza. — fDiatomeas.J
1903, DuLAU (M.), Soho Square, 37, Londres.
1902. DüRÁN Desumvila (D. Narciso), Licenciado en Farmacia,
Título de honor de los Ilustres Colegios provinciales de
Barcelona, Lérida y Navarra, Director de la Revista
cienlífica profesional. — Ganet de Mar (Barcelona).
Tomo vi.— Enero, 1906. " 2
18 LISTA DE SOCIOS
1890. DusMET Y Alonso (D. José M.), Naturalista agregado al
Museo de Ciencias naturales, Doctoren Ciencias. — Plaza
de Santa Cruz, 7, Madrid. — (Himen ápteros.)
1898. Eleicegui (D. Antonio), Catedrático en la Facultad de Far-
macia. — Plaza de la Universidad, 5, 3.", Santiago.
1888. Elizalde y Eslava (D. Joaquín), Catedrático de Historia
natural en el Instituto. — Logroño.
1894. Engibo y Mena (D. Juan), Licenciado en Derecho. —
Huercal-Overa (Almería). — (Entomología.)
1902. Escribano (D. Cayetano), Licenciado en Ciencias natura-
les. — C. de Hortaleza, 76, Madrid.
1872. Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos
(Biblioteca de la).— C. de Alfonso XII, Madrid.
1872. Escuela de Ingenieros de Montes (Biblioteca de la). — El
Escorial (Madrid).
1894. Escuela de Veterinaria de Madrid.
1905. Escuela Normal de Maestros de Granada.
190G. Escuela Normal de Maestros de Huesca.
1875. EsPLUGA Y Sancho (D. Faustino), Catedrático de Historia
natural en el Instituto.— Trinidad, 3, Toledo.
1902. EsPLUGUEs Y Ahmengol (D. Julio), Profesor auxiliar del
Instituto y Jardinero 2." del Botánico.— Valencia.
1905. Estación de biología marítima. -C. de Caslelar, Puerto
Chico, Santander.
1902. Esteva (D. José), Presbítero. — Bellmirall, 5, Colegio de
' Caridad, Gerona.— ('^oíámca general y Criptogámia.J
1878, Facultad de Ciencias de la Universidad (Biblioteca de
la). — Valencia.
1902. Facultad de Ciencias de la Universidad de Oviedo.
1901. Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona.
1874. Fernández de Castro (D. Ángel), Ingeniero de Montes.—
C. de Fabiola, 3, Sevilla.
19Ü0. Fernández de Gatta y Galache (D. Manuel), Doctor en
Farmacia. — Vilvestre (Salamanca).
1904. Fernández Galiano (D. Emilio), Alumno de la Facultad
de Ciencias.— C. de Pelayo, 18, Madrid.
1890. Fernández Navarro (D. Lucas), Catedrático de Cristalo-
grafía en la Facultad de Ciencias.— Cuesta de Santo Do-
mingo, 18, Madrid.
1875. Ferrand y Coughoud (D. Julio), Ingeniero Jefe de la pri-
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 19
mera sección de vía y obras de los Ferrocarriles Anda-
luces. — G. de Feria, 100, Sevilla.
1900. Ferrando y Más (D. Pedro), Gatedrálico de Mineraloi^ía
. y Botánica en la Universidad. — C. de Ganfranc, 4, Za-
ragoza.
1885. Ferrer (D. Garlos), Doctor en Medicina y Bachiller en
Giencias. — Ronda de la Universidad, 16, 1.°, Barcelona.
1902. Ferrer Dalmau (D. Eugenio), Profesor de la Escuela de
Industrias. — G. de Santo Domingo, 20, Tarrasa.
1901. Ferrer y Hernández (D. Jaime). — Montaner, 66, Barce-
lona. — (Mineralogía.)
1901. FiNESTRES Y FoGH (D. Eduardo). — Ager (Lérida). — (Mine-
ralogía.)
1879. Flürez y González (D. Roberto). — Cangas de Tineo
(Oviedo) . — (Entomología.)
1901. FoLCH Y Andreu ( D. Rafael), Doctor en Farmacia. —
Vendrell (Tarragona) . — (Botánica.)
1901. FoNT Sagué (D. Norberto), Presbítero.— G. de Fontane-
11a, 15, 3.", Barcelona. — (Geología.)
1902. FoRTEZA Rey y Forteza (D. José). — Golón, 23, Palma de
Mallorca (Baleares).
1902. Francois (Ph.), Jefe de trabajos prácticos en la Sorbona. —
Rué des Fossés S'^-Jacques, 20, Paris, 5^.
1888. Fuente (D. José María de la), Presbítero. — Pozuelo de
Galatrava (Giudad-Real). — (Entomología, Coleópteros de
Europa. Admite cambios de estos insectos.)
1890. FusET Y TuHLÁ (D. José), Doctor en Giencias naturales.
Catedrático en el Instituto de Palma. — Mallorca. —
(Gusanos y Dibujo científico.)
1904. G.\LÁN (D. Alfonso), Alumno de las Facultades de Gien-
cias y Farmacia. — G. de Villanueva, 23, Madrid. — fHi-
menópteros.)
1903. García Callejo (D. José María). — Núñez de Balboa, 17. —
(Naturalista preparador.)
1872. García y Arenal (D. Fernando), Ingeniero del puerto. —
Vigo (Pontevedra).
1901. García Fraguas (D. José Esteban), Doctor en Medicina,
Catedrático en el Instituto. — Coso, 120, Zaragoza.
1894. García y García (D. Antonio), Profesor auxiliar en el
Instituto. — Huelva.
20 LISTA DE SOCIOS
1877. García y Mercet (D. Ricardo) , Naturalista agregado al
Museo de Ciencias naturales, Farmacéutico de Sanidad
militar. — Goya, I, Madrid. — (Himenópteros de Europa.)
1904. García Mon é Ibáñez (D. Francisco), \lumno dela.Facul-
tad de Ciencias. — C. de la Luna, 18, Madrid.
1899. García Várela (D. Antonio), Doctoren Ciencias natura-
les. Conservador por oposición en el Museo. — C. de Re-
latores, 24, Madrid. (Hemipteros.)
1902. Garriga y Barrerán (D. Gerardo), Farmacéutico.— Ge-
rona.
1904. Gascón (D. Antonio), Director del Boletín Minero y Comer-
cial. — Carranza, 8, Madrid.
1900. Gelabert Rincón (Rvdo. D. José).— Llagostera, Gerona.
(Mineralogía y Geología.)
1884. GiLA Y FiDALGO (D. Félix), Catedrático excedente de la Fa-
cultad de Ciencias. — Segovia. — (Botánica y Geología.)
1877. Cogorza y González (D.José), Catedrático de Anatomía
y Fisiología animal en la Universidad Central. — C. de
San Andrés, 19, Madrid.
1890. GoiTiA (D. Alejandro), Licenciado en Ciencias.— C. de
Alcalá, 4, Madrid.
1894. GÓMEZ OcAÑA (D. José), de las Reales Academias de
Medicina y Ciencias, Catedrático de Fisiología en la
Facultad de Medicina.— C. de Atocha, 127 dup.°, Madrid.
1905. Gómez de la Maza (D. Manuel), Catedrático en la Univer-
sidad de la Habana (Isla de Cuba).
1905. González (D. Anselmo).— G. de la Montera, Madrid.
s. F. González Hidalgo (D. Joaquín), de la Real Academia de
Ciencias, Catedrático de Malacología y animales infe-
riores en la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sección de
Malacología del Museo.— C. de Alcalá, 36, Madrid.
1900. Gota y Casas (D. Antonio), Doctor en Medicina. — C. del
Pilar, 16, Zaragoza.
1903. Gracián y Lavedán (D. Antonio).— C. del Padre Mar-
chena, 13, Sevilla.
1899. Graiño y Caubet (D. Celestino), Doctor en Farmacia, pre-
miado en varias Exposiciones. — Aviles (Asturias). — (Or-
nitología. Admite cambios.)
1882. Gredilla y Gauna (D. Apolinar Federico), Catedrático de
la Facultad de Ciencias, Director del Jardín Botánico,
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORL\ NATURAL. 21
Jefe de la Sección de cultivos. — G. déla Estrella, 7, prin-
cipal, Madrid. — (Geología y Botánica.)
1898. Gregorio y Rocasolano (D. Antonio), Gatedrático de Quí-
mica en la Facultad deGiencias. — Temple, 20, Zaragoza.
( Gramíneas. J
1905. GuiJELMO (Excmo. Sr. D. José), Ex-Director general de
Penales. — G. de Jorge Juan, 7, Madrid.
1893. Guillen (D. Vicente), Médico- cirujano, Jardinero mayor
del Botánico. — Valencia.
1901. Gutiérrez Martín (D. Daniel), Doctor en Farmacia. —
Gonstilución, 17, Mercado chico, A.vila. — (Botánica n
Entomología de la Provincia.]
1902. Gutiérrez Sobral (D. José), Gapitán de 'Navio de pri-
mera clase. — G. de la Palma, 40, Madrid. — {Hidro-
grafía.)
1898, Halcón (D. Fernando), Marqués de San Gil. — G. de Al-
fonso XII, 50, Sevilla. — (Patología vegetal. J
1890. Hernández y Álvarez (D. José), Licenciado en Giencias
naturales, Gatedrático de Agricultura en el Instituto. —
Badajoz. — (Botánica.)
1893. Hernández Pacheco y Esteban (D. Eduardo), Doctor en
Giencias naturales, Gatedrático en el Instituto. — Górdo-
ba. — (Geología.)
1875. Heyden (D. Lucas von). Mayor en reserva, Doctor en
Filosofía, honoris causa, individuo de las Sociedades
Entomológicas de Alemania, Francia, San Petersburgo,
Suiza, Italia, etc., Gaballero de las Ordenes del Águila
Roja prusiana, de la Gruz de Hierro y de San Juan. —
Schlosstrasse, 54, Bockenheim, Frankfurt am Main (Ale-
mania). — (Coleópteros.]
1888. Hoyos (D. Luis), Doctor en Giencias naturales y en Dere-
cho, Gatedrático de Agricultura en el Instituto. — Toledo.
(Antropología.)
1901. Hueso (D. José), Doctoren Giencias, Profesor numerario
de la Escuela Normal.— Valencia.
1895. Huidobro y Hernández (D. José), Doctor en Giencias, Gon-
servador en el Museo de Giencias naturales.— G. de San
Bernardo, 52, Madrid.
1899. Ibáñez Díaz (D. Francisco Antonio), Duque, 9, Cartagena.
(Botánica.)
22 LISTA DE SOCIOS
1895. Ibarlucea (D. Gasto), Catedrático de Agricultura en el
Instituto. — Moreras, 6, 2.°, Cáceres.
1902. Imprenta de Fortanet. — G. de la Libertad, 29, Madrid.
1905. Instituto general y técnico de Badajoz.
1903. Instituto general y técnico de Barcelona.
1901. Instituto general y técnico de Burgos.
1902. Instituto general y técnico de Gáceres.
1906. Instituto general y técnico de Giudad Real.
1872. Instituto general y técnico de Górdoba.
1901. Instituto general y técnico de Guadalajara.
1903. Instituto general y técnico de Huelva.
1904. Instituto general y técnico de Orense.
1904. Institutí) general y técnico de Falencia.
1901. Instituto general y técnico de Palma de Mallorca.
1904. Instituto general y técnico de Pontevedra.
1872. Instituto general y técnico de San Isidro (Biblioteca
del).— Madrid.
1903. Instituto general y técnico de San Sebastián (Guipúzcoa).
1901. Instituto general y técnico de Santiago.
1880. Instituto general y técnico de Valencia.
1901. Instituto general y técnico de Vitoria.
1901. Instituto general y técnico de Zaragoza.
1873. IÑARRA Y Echevarría (D. Fermín), Gatedrático en el Ins-
tituto general y técnico de Guipúzcoa. — G. de San Mar-
tín, 21, 2.°, San Sebastián.
1904. Iradier (D. Gesáreo), Arquitecto.— Fernando VI, 11, Ma-
drid.
1904. Jacobs (Dr. H.) — Luxemburgplatz, 3, Wiesbaden (Ale-
mania.)
1872. Jardín Botánico (Biblioteca del). — Madrid.
1896. Jiménez Gano (D. Juan), Licenciado en Giencias natura-
les. Gasa Blanca. — Guenca. — (Lepidópteros.)
1884. Jiménez de Gisneros (D. Daniel), Gatedrático de Historia
natural en el Instituto. — G. de Medina, 38, Alicante.
1899. Jiménez Munuera (D. Francisco de P.) — Alto, 9, Carta-
gena. — (Botánica.)
1898. Jimeno (D. Hilarión), Doctor en Giencias, Director del
Laboratorio químico municipal. — Goso, 127, Zaragoza.
1901. Jimeno Egurbide (D. Florentino), Doctoren Farmacia.-^.
Plaza Real, 1, Barcelona.
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORL\ NATURAL. 23
1906. Julia Olsina (D. Juan), Licenciado en Farmacia. — C. de
Buenavisla, 9, Barcelona. — (Botánica.)
1895. Rheil (D. Napoleón M.), Profesor en la Escuela de Co-
mercio, Socio del Club de Historia natural de Praga y de
las Sociedades Entomológicas de Berlín, Stettin y Dres-
de. — Ferdinandslrasse, 38, Praga (Bohemia).
1884. Lauffer (D. Jorge), Agregado al Museo de Ciencias natu-
rales, Caballero de la orden civil de Alfonso XII. — Calle
de Juan de Mena, 5, Madrid. — (Coleópteros de Europa.)
1901. Laza (D. Enrique), Director propietario del Laboratorio
químico. — C. del Duque de la Victoria, 6, Málaga.
1880. Lázaro é Ibiza (D. Blas), de la Real Academia de Cien-
cias, Doctor en Farmacia y en Ciencias, Catedrático
de la Facultad de Farmacia. — G. de Palafox, 19, Hotel,
Madrid. — (Botánica.)
1905. León Ramos (D.Modesto de), Doctor en Medicina. — C. de
Augusto Figueroa, 19, Madrid.
1905. Liceo Recreo Orensano. — Orense.
1900. López García y Mir (D. Julián), Farmacéutico. — San Ci-
prián, Vivero (Lugo).
1889. LÓPEZ DE ZuAzo (D. José), Doctor en Ciencias naturales.
Catedrático en el Listituto. — Burgos.
1901. LÓPEZ Mendigutia (D. Fernando). — C. de Gampoamor, 12,
Madrid,
1905. Lozano Rey (D. Luis), Doctor en Ciencias naturales, Con-
servador interino del Museo de Ciencias naturales. —
Calle de Velázquez, 32, Madrid.
1897. Llanas (D. José María), Farmacéutico militar. — Alberto
Bosch, 12, Madrid.
1901. Llenas y Fernández (D. Manuel).— C. del Carmen, 44, 2.°,
1.', Barcelona. — (Botánica.)
1902. Llobet y Pastors (D, Luis), Farmacéutico. — Gerona.
1902. Lloro y Gamboa (D. Ramón), Doctor en Ciencias y Medi-
cina. — Jorge Juan, 13, Madrid.— (^Química geológica.)
1897. Magiñeira y Pardo (D. Federico G.), Cronista oficial de
Ortigueira (Coruña). — (Prehistoria.)
1878. Mag-Lenna\ ( D. José) , Ingeniero. — Portugalele (Bilbao).
1905. Madariaga (D. Guillermo).— C. de Luis Vélez de Gueva-
ra, 11, Madrid.
1887. Madrid Moreno (D. José), Doctor en Ciencias, Profesor
24 LISTA DE SOCIOS
Sub-Jefe encargado de la Sección de bacteriología del
Laboratorio municipal, Catedrático de Técnica micro-
gráfica é Histología vegetal y animal en la Facultad de
Ciencias, Consejero de Sanidad. — G. de Serrano, 40,
Madrid. — (Micrografia.)
1904. Malaguilla (D. Eduardo), Licenciado en Ciencias natu-
rales.— C. de Toledo, 29, Ciudad-Real.
1903. Maluquer y.Nigolau (D. José).— Jaime I, 14. — Barce-
lona. — (Malacología.J
1904. Maluquer y Nigolau (D. Salvador). — Jaime I, 14, Barce-
lona. — (Lepidópteros.)
1873. Marín y Sancho (D. Francisco), Licenciado en Farmacia.
C. de Silva, 49, 2.° derecha, Madrid.
1899. Martín Ayuso (D. Dionisio), Ingeniero agrónomo, Direc-
tor y Catedrático del Listiluto.— Oviedo.
1901. Martínez y Martínez (D. Cesáreo), Catedrático en el Ins-
tituto. — Gijóu.
1897. Mart nez Gámez (R. P. Vicente), Profesor de Ciencias
naturales en el Colegio Calasancio. — C. de Jesús, 25,
Sevilla. — (Ornitología de España.)
1903. Martínez Girón (D. Paulino).— Corral del Rey, 11 , Sevilla.
1893. Martínez Núñez (R. P. Zacarías), Agustino, Licenciado
en Ciencias naturales, Director del Real Colegio de Al-
fonso XII.— El Escorial (Madrid).
1874. Martínez y Ángel (D. Antonio), Doctor en Medicina. —
C. del Almirante, 21, Madrid.
1889. Martínez de la Escalera (D. Manuel). — C. de Núñez de
Balboa, 17, Madrid. — (Coleópteros de Europa.)
1892. Martínez Fernández (D. Antonio), Doctor en Ciencias
naturales, Catedrático en el Instituto. — Ciudad Real. —
(Ento)nología é Histología.)
1889. Martínez Pacheco (D. José), Doctor en Farmacia. — C. de
San Miguel, 21 duplicado, principal, Madrid.
s. F. Martínez y Sáez (D. Francisco de Paula), Catedrático en
la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sección de üsteozoolo-
gía en el Museo. — C. de San Quintín, 6, principal, Ma-
drid. — (Coleópteros de Europa.)
1898. Más y Guindal (D. Joaquín), Oficial 2." de Sanidad mi-
litar. — C. del Conde Duque, 40, principal derecha,
Madrid.
DE LA BEAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 25
1898. Mateos Pérez (D. Félix), Profesor en la Escueki de Vete-
rinaria. — Santiago.
1882. Mazarredo (D. Garlos), Ingeniero de Montes.— G. de Glau-
dio Goello, 24, Madrid. — (Neurópteros y Arácnidos.)
1905. Mazarredo (D. Rafael), Ingeniero Jefe de Gaminos.—
G. de Alcahí, 31, Madrid.
1897. Mazo y Franza (D. Julio del), Abogado.— Arguijo, 5, Se-
villa. — ( Ornitología. J
1884. Mederos Y Manzanos (ü. Pedro), Licenciado en Giencias
naturales. — San Lorenzo (Gran Ganaría).
1888. Medina Ramos (D. Manuel), Doctor en Medicina, Ga(e-
drático de Anatomía en la Escuela de Medicina. — G. de
San Vicente, 8, Sevilla. — (Himenópteros.J
1892. Mendoza (D. Antonio), Jefe del Laboratorio provincial en
el Hospital de San Juan de Dios. — G. de Santa Isabel,
34, Madrid.
1879. Mercado y González (D. Matías), Médico cirujano titular.
Nava del Rey (Valladolid). — (Entomología.)
1897. Merino (R. P. Baltasar), S. J., Profesor de Física y Química
en el Golegio de La Guardia (Pontevedra). — (Botánica.)
1894. MiQUEL É InizAR (D. Manuel de), Teniente Goronel Jefe
del 2." batallón del 3.-'' regimiento de Zapadores mina-
dores de Ingenieros. — Madrid.
s. F. MiR Y Navarro (D. Manuel), Director y Gatedrático de
Historia natural del Instituto.— l'^aseo de Gracia, 43, 2.°,
1.*, Barcelona.
1876. MiRALLES DE IMPERIAL (D. Glemeute) .—Rambla de Estu-
dios, 1, 2.°, 1.*, Barcelona.
1902. Moles Ormella (D. Enrique).— Balines, 19, Barcelona.
1905. Monviedro y Abellán (D. Antonio), G. délas Infantas, 9,
Madrid.
1894. Mora y Vizcayno (D. Manuel de), Licenciado en Giencias
naturales.— Valverde del Gamino (Huelva).
1903. Moran Bayo (D. Juan), Gatedrático de Agricultura en el
Instituto (Górdoba); durante el verano en Medina de las
Torres (Badajoz).
1900. MoRODER Y Sala (D. Federico).— Alboraya, 8, Ghalet,
Valencia.
1906. Moscoso (D. M. R.).— San José de las Matas (Provincia de
Santiago), República Dominicana.— ('^oíánicaj.
26 LISTA DE SOCIOS
1898, MoYANO Y MoYANO (D. Pedro), Catedrático en la Escuela
de Veterinaria. — Azogue, 96 y 98, Zaragoza. — (Etnolo-
gía zootécnica.)
1898. Muñoz Ramos (D. Eugenio), Doctor en Farmacia, Li-
cenciado en Ciencias físico-químicas, Director del Labo-
ratorio municipal y provincial. — Valladolid. — (Micro-
grafía. J
1902. ¡VluÑoz Cobo (D. Luis), Doctoren Ciencias. — Catedrático
en el Lisíiluto. — Baeza.
1872. Museo de Ciencias naturales (Biblioteca del). — Paseo de
Recoletos, 20, bajo, Madrid.
1894. Museo Pedagógico (Biblioteca del). — C. de Daoiz, 3,
Madrid.
1889. Muso Y Moreno (D. José), Ingeniero de Montes.— C. del
Amor de Dios, 1, Madrid.
1889. Nacher Y ViLAR (D. Pascual), Catedrático en la Facultad
de Ciencias. — Granada.
1905. Nassimento (D. Luis Gonzaga do). — Setubal (Portugal).
1905. Navarrete (D. Adolfo). — C. de Zurbano, 8, Madrid.
1903. Navarro (D. Leandro), Profesor de Patología vegetal en
el Instituto Agrícola de Alfonso XII. — Madrid.
1896. Navas (R. P. Longinos), S. J., Profesor del Colegio del
Salvador. — Zaragoza. — (Neurópteros.)
1 905. Naval (D. José del). — C. del Conde de Aranda, 13, Madrid .
1902. NovELLA (D. Joaquín), Licenciado en Ciencias naturales
y Abogado. — C. de Mariano Padilla, 29, Murcia.
1898. NovoA Y Alvarez (D. Francisco), Vice-cónsul de Portu-
gal en Goyán, Socio correspondiente de la Arqueológica
de Pontevedra y de la Española de Higiene, Comenda-
dor de las Ordenes de Cristo y de la Concepción de Villa-
viciosa de Portugal, Médico municipal de Tomiño. — (Por
Tuy), Goyán.
1905. NúÑEZ DE Prado (D. Enrique).— C. de Olózaga, 8, Madrid.
1872. OuERTHÍJR (D. Carlos), de la Sociedad Entomológica de
Francia. — Faubourg de Paris, 20, Rennes (Ile-et-Vilai-
ne), Francia. — (Lepidópteros.)
1872. Oberthür (D. Renato), de la Sociedad Entomológica de
Francia. — Faubourg de Paris, 20, Rennes (Ile-et-Vilai-
ne), Francia. — (Coleópteros.)
1872. Observatorio Astronómico. (Biblioteca del). — Madrid.
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 27
1897. Olavarría y Gutiérrez (D. Marcial de), Ingeniero de
Minas. — G. de las Huertas, 82, pral., Madrid.
1901. Oliver Rodés (D. Benito). —Rambla de San José, 23,
Barcelona. — f Análisis de química mineral.)
1896. Olóriz (D. Federico), de la Real Academia de Medicina,
Gatedi'cático en la Facultad de Medicina. — G. de Atocha,
96, Madrid. — (Antropología.)
1887. Oxís (D. Mauricio Garlos de), Licenciado en Giencias.
G. de Santa Engracia, 23, principal, Madrid.
1899. Oramas y González (D. Pablo). — La Orotava. — (Coleópte-
ros y Ornitología de Canarias.)
1890. Ortega y Mayor (D. Enrique).— G. de Carretas, 14, Labo-
ratorio químico, Madrid.
1897. Orueta (D. Domingo de). Ingeniero de Minas.— Gijón. —
(Fauna inferior marina del Cantábrico.)
1899. Otero (D. Julio), Ingeniero agrónomo y Director de la
Granja agrícola de la Moncloa.— G. del Florín, 2, Madiid.
1902. Pagault (M. Edgard). — Buenos-Aires. — (Ictiología y Fau-
na de la Mesopotamia argentina y de la Argelia.)
1905. Padró (D. José), Tecnógrafo de la Facultad de Giencias.
G. de San Quintín, 10, Madrid.
1894. Palacios (D. Pedro), de la Real Academia de Giencias, In-
geniero Jefe del Guerpo de Minas.— G. de Nicolás María
Rivero, 8, Madrid.
1903. Pallas y Vals (D. Pedro).— G. de Cervantes, 7, Barce-
lona. — (Zoología.)
1881. Pantel (R. P. José), S. J. — Kasteel Gemert por Helmond.
Holanda (Bravante septentrional). — (Anatomía de ins.,
Ortópteros.)
1905. Pardillo Vaquer (D. Francisco), Licenciado en Giencias
naturales. — Madrid.
1898. Pardo y Sastrün (D. José), Licenciado en Farmacia. —
Valdealgorfa, por Zaragoza y Alcañiz (Teruel). — (Bo-
tánica.)
1890. Pau (D. Garlos), Farmacéutico. — Segorbe (Castellón). —
(Botánica.)
1882. Paúl y Arozarena (D. Manuel José de). — Plaza chica de
San Vicente, 1, Sevilla. — (Patología vegetal.)
1903. Pazos Cabalf^ero (D. J. H.), Médico-cirujano. — Martí, 28,
San Antonio de los Baños (Cuba). — (Dípteros parásitos.)
28 LISTA DE SOCIOS
1898. Pella y Porgas (D. Pedro), Ingeniero industrial, químico
y mecánico, Socio de mérito de las Económicas Arago-
nesa y Gerundeuse de Amigos del País y del Ateneo de
Teruel, Ingeniero Jefe de la explotación del Ferrocarril
de Cariñena á Zaragoza. — Zaragoza. — (Geología.)
1904. Peña Martí (D. Alfredo), Capitán Cajero de la Coman-
dancia de la Guardia civil. — Consejo de Ciento, 320, 3.°,
Barcelona. — (Aves insectívoras.)
1905. Pérez y Jiménez (D. Nicolás), Médico-Director del Cuerpo
de Baños.— Cabeza del Buey (Badajoz).
1881. Pérez Lara (D. José María). Jerez de la Frontera (Cá-
diz). — (Botánica.)
1873. Pérez Ortego (D. Enrique) , Doctor en Ciencias. — Pro-
fesor auxiliar en el Instituto del Cardenal Cisneros. —
C. de San Bernardino, 7, Madrid.
1894. Pérez Zúñiga (D. Enrique), Profesor auxiliar en la Facul-
tad de Medicina.— C. del Fúcar, 19 y 21, Madrid.
1902. Pi Y SuÑER (D. Augusto), Catedrático en la Facultad de
Medicina. — Sevilla.
1901. Pie (D. Mauricio), de la Sociedad entomológica de Fran-
cia. — Digoin (Saóne-et-Loire), Francia. — (Ent. general
de Argelia. Col, é Himenopt. palearct. Meliridos, Ptini-
dos, Anticidos.^ Pedüidos, Brúquidos y Nanophyes de
todo el mundo.)
1903. PiTTALUGA (D. Gustavo), Doctor en Medicina.— C. del
Marqués del Duero, 10, 1.°, Madrid. — (Investigaciones
micrográficas aplicadas á la clínica.)
1903. Planellas (D, Juan), Farmacéutico. — Cayey (Puerto Rico).
1905. PoNS (D. Enrique), Licenciado en Ciencias naturales. —
Valladolid.
1887. Prado y Sáinz (D. Salvador), Doctor en Ciencias natu-
rales, Catedrático y Director del Instituto. — Guadalajara.
1874. PuiG Y Larraz (D. Gabriel), Ingeniero de Minas. — C. de
Fomento, 1 duplicado, 1." derecha, Madrid.
1895, Ramón y Cajal (D. Pedro) , Catedrático en la Facultad de
Medicina.— Sitios, G, Zaragoza. — (Histología.)
1903. Ramos de Molins (D. Federico). — Ronda de San Pedro, 33,
Barcelona. — (Histología.)
1903. Raspail (D. Javier).— Goubieux (Oise) Francia.— fOmi-
tología.)
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 29
1905. Ratto (D. Juan). — Mogador [Lírica.).— f E^itomologia).
1872. Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales
(Biblioteca de la).— C. de Valverde, 26, Madrid.
1901. Real Biblioteca de Berlín (Konigliche Bibliothek). — Beh-
renstrasse, 40, Berlín W. 64.
1883. Reyes y Prosper (D. Eduardo), Catedrático de Fitografía
en la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sección de herba-
rios en el Jardín Botánico. — G. de la Palma Alta, 30,
Madrid. — (Anatomía microscópica vegetal, Criptógamas
y Orquídeas de España.)
1872. Ribera (limo. Sr. D. Emilio), Doctor en Ciencias natura-
les; Conservador mayor. Jefe administrativo del Museo
de Ciencias naturales. — G. de Prim, 15, Madrid.
1886. Rio (D. José), Ingeniero de Montes. — C. de Fernando el
Santo, 7, Madrid.
1901. Rio (D. Carlos del), Naturalista agregado al Museo de
Ciencias. — Redacción de «El Liberal», Barcelona.
1886. RiojA Y Martín (D. José), Doctor en Ciencias naturales,
Director de la Estación de biología marina. — G. de Cas-
telar, Puerto chico (Santander). — f Anatomía de anima-
les inferiores.)
1902. Riva (D. Maximino de la). Profesor auxiliar en la Facul-
tad do Farmacia. — Santiago.
1901. RiVAS Mateos (D. Aurelio), Licenciado en Farmacia. —
Serradilla (Cáceres) .
1896. RivAs Mateos (D. Marcelo), Catedrático en la Facultad de
Farmacia de la Universidad. — C. de Sagasta.lO, Madrid.
fBotánica.)
1902. Rivera y Ruiz (D. Miguel), Catedrático en el Instituto. —
Murcia.
1903. Rivera Vidal (D. Pedro). — Barcelona. — fBotánica.)
1901. RivES Mampoey (D. José). — Diputación, 441, Barcelona. —
CBotánica.J
1903. Robles (limo. Sr. D. José), Secretario general del
Consejo Superior de Agricultura, Jefe de la Sección
Central del Ministerio. — G. de la Academia, 10, Ma-
drid.
1884. Rodríguez Aguado (D. Enrique), Doctor en Ciencias y
Medicina, Profesor auxiliar de la Facultad de Ciencias.
G. de Silva, 2, l.°, Madrid.
80 LISTA DE SOCIOS
1903. Rodríguez y López Neira (D. Manuel), Farmacéulico. —
C. de Malasaña, 9, Madrid,
1880. Rodríguez Mourei.o (D. José), Académico de la Real
de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Profesor de
Química industrial orgánica en la Escuela Superior de
Artes é Industrias. — G. del Piamonte, 14, Madrid. —
(Mineralogía.) .
1902, RoF Y GoDiNA (D. Juan), Veterinario Militar. — Plaza de la
Feria, 19, Lugo.
1903. Romero Masó (D. Jesús). — Barcelona.
1905. Royo y Llobat (D. Adolfo), Farmacéutico. — Ruzafa, 39,
Valencia. — (Malacología.)
1887. Ruiz Arana (D. Segundo S.), Licenciado en Farmacia. —
Gaparroso (Navarra).
1905, Ruiz Llazer (D. Antonio). — G. Mayor, 158, Gastellón.
1873. Saavedra (Excmo. Sr, D. Eduardo), Ligeniero de Gami-
nos, Individuo de las Reales Academias de la Lengua,
de Giencias y de la Historia, Consejero de Instrucción
pública. — G. de Fuencarral, 74 y 76, principal, Ma-
drid.
1890. Sáenz y López (D. Juan), Licenciado en Giencias natu-
rales, Director del Colegio de Santa Ana. — Mérida (Ba-
dajoz).
1903. Saforcada Adema (D. Manuel). — Barcelona,
1901. Sánchez Bruil (D. Mariano), Catedrático en el Instituto
general y técnico. — C. de Alfonso I, 28, Zaragoza.
1891. Sánchez Navarro y Neumann (D. Emilio), Doctor en Gien-
cias naturales, Profesor auxiliar en el Instituto. — C. de
Santa Inés, 14, Cádiz, — (Entomología.)
1885. Sánchez y Sánchez (D. Domingo), Doctor en Giencias
naturales y en Medicina, Conservador, por oposición,
en el Museo, Profesor en la Escuela de Artes é Indus-
trias. — C. de Atocha, 96, Madrid. — (Anatomía compa-
rada.)
1899. Sanghíz Pertegas (Excmo. Sr. D. José). — G, de San Vicen-
te, 151, Valencia.
1905. Sancho (D. Enrique)— C de Orellana, 1, Madrid.
1901. San Román Elena (D. Manuel), Doctor en Teología, Licen-
ciado en Derecho , Canónigo Doctoral de la S. I. C. de
Calahorra (Logroño).
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 31
1902. San Salafranca (D. Francisco).— Condal, 9, Barcelona.
1895. Santo Domingo y I.ópez (D. Agustín), Licenciado en Cien-
cias naturales, Profesor auxiliar en el Instituto. — C. de
San Segundo, 16 y 18, Ávila.
1898. Santos y Abreu (D. Elias) , Licenciado en Medicina y Ci-
rugía y Director del Museo de Historia natural y Etno-
gráfico. — Santa Cruz de La Palma {Cauryí-as). — (Ento-
mología y Botánica.)
1879. Sanz DE Diego (D. Maximino), Disecador 1.°, por oposi-
ción, del Museo de Ciencias naturales. — C. de San Ber-
nardo, 94, 1.°, Madrid. — (Comerciante en objetos y libros
de Historia natural y en utensilios para la recolección,
preparación y conservación de las colecciones; cambio y
venta de las mismas en todos los ráenos.)
1900. Saulcy (Feliciano Caignart de). — 3, rué Chátillon, Metz
(Lorraine). — (Coleópteros y Ortópteros de Europa.)
1902. Sghramm (D. Jorge). — Sociedad Ahlemeyer, Plaza de
San Francisco, Cartagena. — (Coleópteros Cerambícidos.)
1886. Seebold (D. Teodoro), Ingeniero civil, de la Sociedad de
Ingenieros civiles de París, Comendador do la Orden de
Carlos IIÍ, Caballero de varias órdenes extranjeras. —
Square du Roule, 2, París. — (Lepidópteros.)
1898. Segovia y Corrales (D. Alberto), Catedrático de Zoología
general en la Facultad de Ciencias. — C. de Leganitos,
47, Madrid.
1902. Seminario conciliar de Orihuela.
1872. Senado (Biblioteca del).— Madrid.
1897. Seras y Gonz.ílez (D. Antonio).— Monsalves, 12, Sevilla.
( Histología. J
1899. Silva Tavares (Excmo. Sr. D. Joaquín de), de la Real Aca-
demia de Ciencias de Lisboa, de la Sociedad entomoló-
gica de Francia, Profesor en el Colegio de San Fiel,
Portugal. — (Zoocecidias.)
1889. Simarro (D. Luis), Doctor en Medicina, Catedrático de
Psicología experimental en la Facultad de Ciencias. —
C. del General Oráa, 5, Madrid. — (Histología.)
1880. Simón (D. Eugenio).— Villa Sali (70, rué Pergolése), 16,
Paris 16®. — (Arácnidos.)
1890. Siret (D. Luis), Ingeniero. — Cuevas de Vera (Almería).
(Geología y Antropología.)
32 LISTA DE SOCIOS
1901. Sobrado Maestro [D. César), Catedrático en la Facultad
de Farmacia. — Santiago.
1902. Sola y Bosch (D. Francisco de A.), Farmacéutico. — Ga-
rrer Nou, 33, Sau Pol de Mar (Barcelona),
s. F. Solano y Eulate (D. José María), Marqués del Socorro,
Catedrático en la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sec-
ción de Geología en el Museo. — C. de Jacometrezo, 41,
Madrid. — (Mineralogía y Geología.)
1901. Soler y Batlle (D. Enrique), Farmacéutico militar. —
C. Mayor, 51, Sarria (Barcelona). — (Botánica).
1S98. Soler y Gargeller (D. Juan Pablo), Doctor en Ciencias,
Catedrático de Agricultura en el Instituto general y téc-
nico. — C. de Alcoraz, 7, Huesca. — (Microquímica.)
1904. Spoerri (D. Eurico). — Librajo.— Pisa (Italia).
1903. Subirás Olave (D. José). — Hospital Militar, Jesús María,
letra E (Hoteles). — Santa Cruz de Tenerife (Canarias).
1905. Surmely (D. Eduardo), Profesor de idiomas. — Concep-
ción Jerónima, 15, Madrid,
1903. Taboada Tundidor (D. José), Licenciado en Ciencias na-
turales. — C. de la Bolsa, 9, Madrid, y en el verano
Orense. — (Entomología.)
1899. Tarazona y Blangh (D, Ignacio), Catedrático en la Facultad
de Ciencias.— C. déla Diputación, 229, pral., Barcelona.
1899. Tarín y Juaneda (D. Rafael), Doctor en Ciencias natura-
les, Profesor auxiliar de la Universidad. — Torno de San
Cristóbal, 9, Valencia.
1902. Tejero y Moreno (D. Germán), Profesor auxiliar en la
Escuela de Veterinaria. — C. de Bailen, 39, Madrid.
1901. Tió Y Salvador (D. José).— C. de Balmes, 7, 3.°~ Barce-
lona. — (Histología vegetal.)
1901. Tomás y Gómez (D. Calixto), Catedrático de Anatomía en
la Escuela de Veterinaria. — Córdoba. — •(Anatomía com-
parada.)
1901. Tomás y Radó (D. Juan).— C. de Fortuny, 4, entr.". Bar-
celona. — (Mineralogía.)
1900. Torremogha Tellez (D. Lorenzo), Médico militar del Re-
gimiento de Caballería de María Cristina.— Aranjuez.
1882. Torrepando (Sr. Conde de), Ingeniero de Montes. — C. de
Ferraz, 48, hotel, Madrid.
1893. Truán (D. Luis), Director facultativo en la Sección Vi-
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 33
driera de la Sociedad anónima «Gijón industrial». — Gi-
jón (Asturias). — (Coleópteros.)
1902. TuHRÓ (D. Ramón). — Notariado, lÜ, Barcelona.— f5acíe-
riología.)
1896. Tutor (D. Vicente), Doctor en Medicina.— Calahorra (Lo-
groño). — ( Coleópteros.)
1903. Universidad de Santo Tomás. — Manila.
1900. Urdaniz (D. Julián José).— San Giprián, Vivero (Lugo).
1897. Urquía y Martín (D. Ildefonso). — Almirante Hoyos, 7
y 9, Sevilla.
1905. ÜRQUiJO (D. Estanislao). — G. de Alcalá, 41 cuadruplica-
do, Madrid.
1904. Uruñuela (D. Julio), Licenciado en Giencias naturales,
Conservador en el Jardín Botánico. — G. de la Monte-
ra, 39, Madrid.
1895. Val y Julián (D. Vicente de). Licenciado en Farmacia,
Subdelegado de Farmacia del partido de Borja, Presiden-
te de la Junta de Gobierno del Colegio provincial de far-
macéuticos de Zaragoza, Socio corresponsal de los Ilus-
tres Colegios de Farmacia de Madrid y Barcelona, de la
Sociedad española de Higiene, Corresponsal de la Médico-
Quirúrgica española y de otras varias Corporaciones,
premiado en varias Exposiciones. — (Zaragoza). — (Botá-
nica.)
1900. Vales Failde (D. Javier), Presbítero y Abogado. — C. de
la Colegiata, 20, Madrid.
1902. Vallespinosa Ruíz (D. Florencio). — Consejo de Ciento,
247, Barcelona.
1887. Vázquez Figueroa y Canales (D. Aurelio), Inspector Jefe
de Telégrafos, jubilado. — C. de Mendizábal, 39, 3.% Ma-
drid. — (Lepidópteros de Europa.)
1902. Vázquez Figueroa y Mohedano (D. Antonio), Arquitec-
to. — C. de Mendizábal, 39, Madrid. — (Coleópteros de
Europa.)
1906. Verdaguer Gomes (D. Pablo). — Valencia.
1905. Vera (D. Vicente), Profesor auxiliar en el Instituto de San
Isidro. — C. de la Concepción Jerónima, 16, Madrid.
1902. Vigente (D. Melchor), Maestro normal. — Ortigosa de Ca-
meros (Logroño). — (Geología.)
1899. Vidal y Gompaire (D. Pío), Doctor en Ciencias naturales,
T. vi.- Enero, 1906. 3
S4 LISTA DE SOCIOS
Conservador, por oposición, en el Museo.— Travesía de
la Parada, 8, Madrid.
1893. ViLA Y Nadal (D. Antonio), Catedrático en la Facultad de
Ciencias. — Salamanca.
1896. ViÑALS Y Torrero (D. Francisco), Doctor en Medicina.—
C. de la Espada, 4, principal, Madrid.
1904. Williams and Norgate, Libreros editores.— 14, Henrietta
Street. — Govent Carden (Londres), W. C.
1897. Zamora y Garrido (.D. Justo), Licenciado en Farmacia,
Director del Colegio de segunda enseñanza de San Agus-
tín. — Siles (Jaén), por Valdepeñas é Infantes.— ^¿"n-
tomologia, especialmente de la Sierra de Segura.)
s. F. Zapater y Marconell (D. Bernardo), Presbítero.— Alba-
rracín (Teruel). — (Dolánica.J
1905. Zulueta (D. Antonio de).— Plaza del Ángel, 13 y 14, Ma-
drid. — fHerpetología).
Socios agregados.
1897. Ángulo y Tamayo (D. Francisco), Doctoren Medicina.—
Carretas, 39, Madrid.
1904. Aterido (D. Luis), Jardinero Mayor del Botánico.— Ma-
drid.
1906. Beltrán BiGORRA (D. Francisco), Alumno de Ciencias na-
turales.— C. Mayor, 25, Nules (Castellón).
1899. Escribano y Ramón de Moncada (D. Francisco), Licen-
ciado en Medicina.— Argamasilla de Alba (Ciudad-Real).
1898. Izquierdo (D. Juan Antonio), Catedrático de Ampliación
de Física en la Universidad, — Zaragoza.
1903. Orensanz (D. José), Profesor auxiliar interino en la Es-
cuela de Veterinaria. — Zaragoza.
1897. Relimpio y Ortega (D. Federico), Catedrático en la Facul-
tad de Ciencias.— C. de Cervantes, 16, Sevilla.
1906. Sabater Diana (D. Gregorio), Alumno de Ciencias natu-
rales.— C. de Hernán Cortés, 11, Valencia.
1901. Sánchez Pérez (D. José Augusto). — Alfonso 1, 28, Za-
ragoza.
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL
Socios que han fallecido en 1904.
NUMERARIOS
s. H. Saussure (Heni'i de), de Ginebra.
s. c. Preudhomme de Borre (Alfred), de Ginebra.
1904. Hernando Monge (D. Benito), de Madrid.
1898. Hierro (D. Fibicio), de Osorno.
1903. Murillo (D. Mariano), de Madrid.
1901. Nacente y González (D. Moisés), de Barcelona.
1872. Rodríguez Femenías (D. Juan J.), de Mahóu.
s. A. GoscoLLA Diez (D. Emeterio), de Calataynd.
RESUMEN.
Socios protectores
— t honorarios 10
— correspondientes 53
— numerarios 408
— agregados 9
Total 486
Madrid, 10 de Enero de 1900.
El Secretario,
Ricardo García Mercet,
índice geográfico de los socios <*'
ElSFA-lÑr-A.
Ager (Lérida)
Barcelona
Finestres.
Agell.
Aguilar (Córdoba)
Almera.
Aranzadi.
Dargent.
Barre (Barón de la).
Albarracín (Teruel)
BofiU.
Zapater.
Alicante
Brugués.
Buen.
Calvo.
Jiménez de Cisneros.
Calleja.
Almería
Camps.
Benet Andreu.
Aranjuez
Casamada.
Casares (A.)
Cátedra de Historia natural
Torremocha.
Compañía de Tabacos.
Argamasilla de Alba (C. Real)
(A) Escribano.
Avila
Cotrina.
Domenech.
Facultad de Farmacia.
Ferrer (C.)
Gutiérrez Martín.
Ferrer y Hernández (J.)
Santo Domingo.
Font.
Aviles (Oviedo)
Graiño.
Instituto.
Jimeno Egurbide.
Julia Olsina.
Badajoz
Llenas.
Hernández Alvarez.
Maluquer (J.)
Instituto.
Maluquer (S.)
Baeza
Becerra.
Mir.
Miralles.
Muñoz Cobo.
Moles.
(*) No figuran los residentes en Madrid. Las iniciales H, C ó A, precediendo á un
apellido, indican que se trata, respectivamente, de un socio honorario, correspon-
diente ó agregado.
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL.
37
Oliver.
Caparroso (Navarra)
Pallas.
Ruiz Arana.
Peña.
Eanios de Molin.
Cartagena (Murcia)
Rivera Vidal.
Cáceres.
Eives.
Calandre.
Río (C.)
Ibáñez.
Romero.
Jiménez Munuera.
Saforcada.
Schramm.
San Salafranca.
Soler (E.)
Castellón
Tarazona.
Alcaraz.
Tió.
Alloza.
Tomás y Radó.
Ruíz Llacer (A.)
Turró.
acidad Real
Vallespinosa.
Martínez Fernández.
Bilbao
Malaguilla.
Arellano.
Instituto.
Burgos
Córdoba
Instituto.
Coscollano.
López de Zuazo.
Hernández Pacheco.
Instituto.
Cabeza del Buey (Badajoz)
Moran.
Pérez y Jiménez.
Tomás y Gómez (C.)
Cáceres
Cuenca
Ibarlucea.
Jiménez Cano.
Instituto.
Cuevas de Vera (Almería)
Cádiz
Siret.
Sánchez Navarro.
Ferrol (Coruña)
Calahorra (Logroño)
Comerma.
San Román Elena.
Tutor.
Gerona
Cazurro.
Calatayud (Zaragoza)
Esteva.
Ballestero.
Garriga.
Llobet.
Canet de Mar (Barcelona)
Duran.
Gijón (Oviedo)
Orueta.
Cangas de Tineo (Oviedo)
Truán.
Flórez.
Martínez y Martín.
as-*
ÍNDICE GEOGRÁFICO DE LOS SOCIOS
Goyán (Pontevedra)
Llagostera (Gerona)
Novoa.
Gelabert.
Granada
Mohán (Baleares)
Biblioteca universitiaria.
Alabern.
Diez Tortosa.
Escuela normal de Maestros.
Nacher.
Málaga
Casares Bescansa.
Laza.
Guadalajara
Instituto.
Prado.
Mérida (Badajoz)
Sáenz López.
Suelva
Monreal del Campo (Teruel)
Barras.
Benedicto.
García y García.
Instituto.
Hucrcal- Overa (Almería)
Murcia
Codorníu.
Novella.
Enciso.
Rivera (M.)
Huesca
Nava del Rey ( Valladolid)
Escuela normal de Maestros.
Mercado.
Soler y Carceller (J. P.)
Jerez (Cádiz)
Nules (Castellón)
(A) Beltrán Bigorra.
Pérez Lara.
Olot (Gerona)
La Coruña
Aulet.
Campo Prado.
Bolos.
£a Guardia (Pontevedra)
Merino.
Orense
Bescausa.
Instituto.
aguna de Tenerife (Canarias)
Liceo Recreo Orensano.
Cabrera (A.)
Domínguez.
Orihuela (Alicante)
Colegio de Santo Domingo.
La Orotava (Canarias)
Seminario.
Gramas.
Ortigosa (Logroño)
León
Vicente.
Blanco del Valle.
Ortigueira (Coruña)
Logroño
Maciñeira.
Elizalde.
Oviedo
Lugo
Facultad de Ciencias.
Roí y Codina.
Martín Avuso.
DE LA REAL ESPAÑOLA
Palencia
Aragón.
Instituto,
Palma de Mallorca (Baleares)
Forteza Rey.
Fuset.
Instituto.
Pontevedra
Colomina.
Instituto.
Portugalete (Bilbao)
Mac-Lennan.
Pozuelo de Calatrava (C. Real)
La Fuente.
Reus (Tarragona)
Carbó.
Salamanca
Vila Nadal.
San Ciprián (Lugo)
Urdaniz.
San Ildefonso (Segovla)
Breñosa.
San Lorenzo (Canarias)
Mederos.
San Lorenzo del Escorial (Madrid)
Biblioteca de Montes.
Martínez- Núñez.
San Pol de Mar (Barcelona)
Sola y Bosch.
San Sebastián
Instituto.
Iñarra.
Sta. Cruz de la Palma (Canarias)
Santos Abreu.
DE HISTORIA NATURAL.
39
Sta. Cruz de Tenerife (Canarias)
Sueiras Olane.
Santander
Alaejos.
Carballo.
Diez Solorzano.
Estación de Biología.
Rioja.
Santiago (Coriiña)
Cátedra de la Universidad.
Deulofeu.
Eleicegui.
Instituto.
Mateos.
Riva.
Sobrado.
Segorbe (Castellón)
Pau.
Segovia
Arévalo.
Carretero.
Castellarnau.
Gila.
Serradilla (Cáceres)
. Rivas Mateos.
Sevilla.
Arráez.
Bago.
Benjumea.
Chaves.
Crú.
Fernández de Castro.
Ferrand.
Gracián.
Halcón.
Martínez Gámez.
Martínez Girón.
Mazo.
Medina.
Paúl.
40
ÍNDICE GEOGRÁFICO DE LOS SOCIOS
Pi y Suñer.
Muñoz Ramos.
(A) Eelimpio.
Pons.
Seras.
Urquía.
Valverde del Camino (Hue
Mora.
Siles (Jaén)
Zamora.
Vendrell (Tarragona)
Soria.
Folch.
Corrales Hernández.
Vigo (Pontevedra)
Tarrasa (Barcelona)
Biblioteca G.* Barbón.
Cadevall.
García Arenal.
Ferrer Dalmau.
Teruel
Vilvestre (Salamanca)
Fernández Gatta.
Boscá (A.)
Toledo
Vitoria
Espluga.
Instituto.
Hoyos.
Vivero (Lugo)
Tuy (Pontevedra)
López García.
Areses.
Valdealgorfa (Teruel)
Zaragoza
Pardo.
Aramburu.
Valencia
Borobio.
Casino.
Benedito.
Boscá (E.)
Díaz Arcaya.
Dosset.
Consejo de Agricultura.
Ferrando.
Cruz Nathan.
García Fraguas.
Esplugues.
Gota.
Facultad de Ciencias.
Guillen.
Gregorio.
Instituto.
Hueso.
Instituto.
(A)
Izquierdo.
Moroder.
Jimeno (H.)
Koyo Llovat.
Moyano.
Navas.
(A) Sabater Diana.
Sanchíz.
(A)
Orensanz.
Tarín.
Pella.
Verdaguer Comes.
Ramón y Cajal (P.)
Sánchez Bruil.
Vallad olid
(A)
Sánchez Pérez.
Barreiro.
Val y Julián.
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL.
41
E!:x:Ti^j^3srarEi?.o
Alemania
Asher. — Berlín.
(0)
Arnold . — Munich .
(C)
Bourgeois. — iSí. Marieaux Mi-
nes.
(C)
Bucking. — Estrasburgo.
(C)
Cohén. — Greifsioald.
(H)
Engler.— Berlín.
Heyden. — Frankfurt am Main
Jacobs.— Wíeshaden,.
(C)
Konow. — Teschendorf.
(C)
Kraatz. — Berlín.
Eeal Biblioteca.— Berfe.
(C)
Salomón. —Heídelberg.
Saulcy. — Metz.
Austria-Hungría
(C)
Brancsik. — Trencsen.
(H)
Brunner. — Viena.
(C)
Hor vath . — Budapest.
Kheil. — Praga.
(C)
Reitter.- Paskau.
(H)
Tschermack.— Viena.
Bélgica
(C) Schouteden. —Bruselas.
Chile
(C) Portar. — Valparaíso.
Cuba
Gómez de la Maza. — Habana.
Pazos. — San Antonio.
Ecuador
(C) Sodho.— Quito.
Estados Unidos
(H) Scadder. — Cambridge.
Puerto Bico
Planellas.
Francia
(C) Acloque. — París.
(C) André.—Gray.
Azam. — Draguignan.
(C) Bedel.— París.
(C) Blanchard.— Pan's.
(C) Bois. — Saint-Mandé.
(C) Chevreux.— Pone.
(O) Coincy. — Courtoíseau.
(C) Delacroix. — París.
(O) DoUfus.— París.
(C) D'Orbigny. — Paris.
(C) Finot— Fontaínebleau.
(C) Foumouze. — Paris.
Fran^ois. — París.
(H) Gaudry.— París.
CC) Giard.— París.
(C) Grouvelle (A.) — Issy.
(C) Heckel.— ilíarseZía.
(C) Janet. — Voísínlieu.
(C) Lesoe. — Asnieres.
(G) Meunier.— París.
Oberthur (Ch.) — Rennes.
Oberthur (R.) — Bennes,
(C) OlivJer. — Bar oches au Houlme.
(0) Pérez.— Pitrdeo.s.
Pie— Dí^oín.
Raspail.— 6rOM&íewaj.
Seebold.— París.
Simón. — París.
(H) Van Tieghem. — Paris.
Filipinas
Universidad. — Manila.
Holanda
Pantel. —Kasteel Gemert.
42
índice geográfico de los socios
Inglaterra
Boulenger , — Londres.
Burr. — Londres.
(C) Distant. — South Nonvood.
Dulau.' — Londres.
(H) Geikie.— Londres.
(H) Lubbock. — Londres.
Williams. — Londres.
(C
(C
(C
(C
(C
(C
(C
(C
(C
Italia
Balsamo. — Ñapóles.
Brizi. — Roma.
Camerano. — Turin.
Cannaviello. — Fortici.
Dervieux. — Turin.
De Toni. — Módena.
Gestro. — Genova.
Griffini. — Turin.
Lo Bianco. — Ñapóles.
Piccioli (Fr.) — Vallomhrosa.
Piccioli (L.) — Siena.
Spoerri. — Pisa.
Monaco
^C) R'ich&rá.— Monaco.
Portugal
Barhoza.— Lisboa.
Carvalho. — Lisboa.
Correa. — San Martinho (Sa-
broza).
(C) Girard. — Lisboa.
Nassimento. — Setubal.
(C) Nery Delgado. - Lisboa.
Silva Tavares. — San Fiel.
República Argentina
Pacault.
Rumania
(C) Montandon.— £wA;aresí.
Suiza
Cari.— Ginebra.
Schulthess Rechberg.— Zuric.
Marruecos.
Buigas.— Mogador.
Ratto. — Mogador.
República Dominicana.
Hoscoso. — San José de lat
Matas.
SOCIEDADES Y PUBLICACIONES
C09 las que cambia la í^eal Española de flistoria natural
Academia nacional de Ciencias, Córdoba (República Argentina).
Academia Real das Sciencias de Lisboa.
Académie des Sciences de Cracovie.
Académie des Sciences de Paris.
Académie internationale de Géograpbie botanique, Le Mans.
Academy of Natural Sciences of Pbiladelphia.
Academy of Sciences, Chicago.
Academy of Sciences, lowa.
Academy of Science, St. Louis, Mo. (E.-U.)
American Association for the Advancement of Sciences, Cincinnati (E.-U).
American Museum of Natural History, Nueva York.
Aquila. Budapest.
Annaes de Sciencias Naturaes, Foz do Douro (Porto).
Association fran^aise de Botanique, Le Mans, Francia.
Australian Museum, Sydney (Australia).
Berliner entomologischer Verein.
Broteria. Lisboa.
Brooklyn Institute of Arts and Sciences.
Buffalo Society of Natural Sciences.
BuUetin of the Lloyd Library.
BuUetin scientiflque de la Trance et de la Belgique, sous la direction de
MM. Alfred Giard et Jules de Guerne. Paris.
Comisión del Mapa geológico de España, Madrid.
Comissao dos trabalhos geológicos de Portugal, Lisboa.
Davenport Academy of Natural Sciences, Scott Ce, lowa (E.-U.)
Deutsche entomologische Gesellschaft, Berlín.
44 PUBLICACIONES CON LAS QUE CAMBIA
Entomological Society, Chicago.
Entomological Society, Toronto (Ontario) .
Entomologische Nachrichten, Berlín.
Entomologischer Verein, Stettin.
Entomologische Zeitung, Wien.
Entomologist's Record (The), London.
Entomologiska Foreninguen, Stockolm.
Essex Instituto, Salem, Mass. (E.-U.)
Faculté des Sciences de Marseille.
Feuille des jeunes naturalistes, Paris.
Field Columbian Museum, Chicago (E.-U.)
Fondation de P. Teyler van der Hulst, Haarlem (Holanda)
Institució catalana d' Historia natural, Barcelona.
Institut de Zoologie de l'Université de Montpellier.
Instituto físico-geográfico de Costa Rica.
Instituto geológico de México.
Instituto Médico Farmacéutico, Barcelona.
Jardín botánico de Tiñis.
John Hopkins Hospital, Baltimore (E. U.)
Kgl. Museum für Naturkunde, Berlín.
K. K. Naturhistorisches Hofmuseum, Wien.
K. K. Zoologisch-Botanischen Gesellschaft, Wien.
Laboratoire d'Histologie de la Faculté de Medicine de Montpellier.
Laboratorio ed Orto Botánico della R. Universitá di Siena, Itali.n.
Laboratorio de investigaciones de la Universidad de Madrid.
Meriden Scientifique Association.
Missouri Botanical Garden, St.-Louis (E.-U.)
Musée océanographique de Monaco.
Musée zoologique de l'Académie impériale des Sciences de St. Pétersbourg.
Musei di Zoología ed Anatomía comp. della Reale Universitá di Toríno.
Museo Cívico di Storia naturale di Genova.
Museo de Historia natural, Valparaíso.
Museo de La Plata, Buenos-Aires.
Museo nacional de Buenos-Aires.
Museo nacional de Ciencias naturales, Montevideo.
LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 45
Museo nacional de Costa-Rica.
Museu Paraense, Para (Brazil).
Museu Paulista, San Paulo (Brazil).
Muséutn d'Histoire Naturelle, París.
Museum national Hongrois, Budapest,
Museum of Comparative Zoology at Harvard OoUege. Cambridge (E.-U).
Naturse Novitates, Berlin.
Natural History Society of Glasgow.
Naturforschende Gesellschaft in Basel, Suiza.
Naturhistorische Gesellschaft, Nürnberg.
New-York State Museum University of the State of New- York.
Novitates Zoologicse, Tring (Inglaterra).
Nuova Notarisia (La), Modena.
Oberlin OoUege, Ohío.
Peabody Museum of American Archaelogy and Ethnology, Cambridge.
Philippine Weather Bureau, Manila.
Philippine Forestry Bureau, Manila.
Physikalisch-Medicinische Gesellschaft, Würzburg.
Polytechnia, Lisboa.
Portugalia, Porto.
Redia, Florencia.
Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona.
Real Sociedad Geográfica de Madrid.
Reale Academia dei Lincei, Roma.
Royal Microscopical Society, London.
Royal Ph^ysical Society, Edinburgh (Inglaterra).
Smithsonian Institution, Washington.
Sociedad aragonesa de Ciencias naturales, Zaragoza.
Sociedad científica < Antonio Álzate >, México.
Sociedad científica Argentina, Buenos- Aires.
Sociedad entomológica de Ontario.
Sociedad Mexicana de Historia natural, México.
Sociedade Broteriana, Coimbra.
Societá di Naturalisti, Napoli.
Societá di Scienze naturali ed economiche di Palermo.
46 PUBLICACIONES CON LAS QUE CAMBIA
Societá entomológica italiana, Fireuze.
Societá italiana di Scienze Natural! é Museo Civico di Storia naturale ,
Milano.
Societá romana per gli studi zoologici, Eoma.
Societá toscaua di Scienze naturali, Pisa.
Societas entomológica Rossica, St. Pétersbourg.
Société botanique de Copenhague.
Société botanique de France, París.
Société botanique de Lyon.
Société belge de Géologie, de Paléontologie et Hydrologie, Bruxelles.
Société des Sciences naturelles de l'Ouest de la France, Nantes.
Société d'Histoire naturelle de Toulouse.
Société entomologique de Belgique, Bruxelles.
Société entomologique de France, Paris.
Société entomologique de St. Pétersbourg.
Société entomologique Suisse, Schaffhausen, Suiza.
Société fran^aise de Botanique, Toulouse.
Société géologique de France, Paris.
Société hollandaise des Sciences, Harlem (Holanda).
Société impériale des naturalistes de Moscou.
Société Linnéenne de Bordeaux.
Société Linnéenne de Normandie, Caen.
Société Linnéenne du Nord de la France, Amiens.
Société national des Sciences naturelles et Mathématiques de Cherbourg.
Société ouralienne d'Amateurs des Sciences nat., Ekathérinenburg (Rusia).
Société Royale malacologique de Belgique, Bruxelles.
Société Bcientifique du Chili, Santiago.
Société zoologique de France, Paris.
Société zoologique suisse et Musée d'Histoire naturelle de Genéve.
Société Vaudoise des Sciences naturelles, Lausanne.
South African Museum, Capetown.
Station zoologique de Cette.
The American Naturalist, Boston.
The Canadian Entomologist, London-Ontario.
Unión escolar Madrid.
LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 47
United States Department of Agriculture, Washington.
United States Geological Survey, Washington.
United States National Museum, Washington.
Universidad de Sassari (Italia).
Universitas Regia Fredericiana, Cristiania.
Université de Tonlouse.
Université Royale d'Upsala.
University of Colorado.
Verein fiir naturwissenchaftliche Unterhaltung zu Hamburg (Alemania).
Wilson Bulietin, Oberliu, Ohio (E.-U.)
Wisconsin Academy of Sciences Madison (E.-U.)
Wisconsin Geological and Natural History Survey, Madison (E.-U .I
Zeitschrift für wissenschaftliche Insektenbiologie, Husum.
Zoologischer Anzeiger, Leipzig.
Zoologist (The), London.
RELACIONES
del espado de la Sociedad y de su Biblioteca
LEÍDAS EN LA SESIÓN DE DICIEMBRE DE 1905
POR EL SECRKTAPaO
D. JOSÉ MARÍA DUSMET Y ALONSO
Y EL BIBLIOTECARIO
D. ÁNGEL CABRERA LATORRE
Memoria de Secretaría.
La Real Sociedad española de Historia natural ha conti-
nuado en el año 1905 desempeñando su misión de una manera
cada vez más extensa. Sus publicaciones han sido numerosas é
importantes, el número de socios ha tenido notable aumento,
su Biblioteca ha crecido considerablemente y, á causa de la
extensión mayor de su esfera de acción, ha sido más conocida
del público, lo que hace esperar aún mayor incremento en
años venideros.
A propuesta del Sr. Martínez Escalera se resolvió que la So-
ciedad org-anizase la exploración científica de Marruecos y,
por tratarse de un asunto que requería estudio detenido, se
nombró una Comisión compuesta de los Sres. Bolívar, Calde-
rón y Lázaro, la cual tomó diferentes acuerdos, que constan
en el Boletín. Se constituyó después una Comisión perma-
nente bajo la presidencia del Excmo. Sr. D. Manuel Allende-
salazar y formada, no sólo por varios de nuestros consocios,
sino también por otras personas distinguidas que patrocinaron
la idea de dichas exploraciones. S. M. el Rey, el Ministro de
Estado y varias corporaciones y particulares contribuyeron
con importantes donativos á la formación de un fondo, inde-
pendiente del de nuestra Sociedad, para atender á los gastos
ocasionados en las excursiones.
Los exploradores designados fueron, además del iniciador
de la idea D. Manuel Martínez de la Escalera, los Sres. D. Lu-
cas Fernández Navarro y D. César Sobrado Maestro, quienes,
T. vi.-Enero, 1906. 4
50 RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
durante el verano y en el otoño, han realizado diversos viajes
por distintos puntos de África y de Canarias, recog-iendo mate-
riales que ya pudieron ser observados por los socios en las úl-
timas sesiones y que motivaron diversas notas, aparte de las
Memorias que han de publicarse más adelante.
Las publicaciones de la Sociedad en 1905 comprenden, en
primer término, la continuación del tomo i de las Memorias,
que se dedica exclusivamente á los materiales recog-idos en la
exploración de la Guinea española, habiéndose publicado en
este año las Memorias 7.^ á 15, que son: «Lepidópteros», por
N. M. Kheil; «Reptiles», por G. A. Boulenger; «Peces», por el
mismo; «Malacodermos», por J. Bourg-eois; «Bostríquidos», por
P. Lesne; «Hilofílidos», por M. Pie; «Ortópteros acridioideos»,
por I. Bolívar; «Nitidúlidos, Colídidos, Cucúyidos y Micetofá-
g-idos», por A. Grouvelle, de París, y «Diplópodos», por el doc-
tor Cari, de Ginebra. Se describen en ellas 5 g-éneros y 63 es-
pecies nuevas, á más de darse á conocer por primera vez al-
g-uno de los sexos de dos especies.
Se ha publicado casi por completo, en el año, el tomo iii de
las Memorias, puesto que el último de sus cuadernos se ha de
repartir en Febrero próximo, comprendiendo los dos primeros
cuatro Memorias, que son: «Estudio descriptivo de alg-unas es-
pecies de Polinoínos de las costas de Santander», por L. Alae-
jos; «Contribución á la flora bacteriana de las ag-uas potables
de la villa de Madrid», por J. Madrid Moreno; «El encéfalo de
los batracios», por P. Ramón y Cajal, y «Estudios sobre des-
arrollo de maclas», por B. Hernando; ascendiendo á 55 el nú-
mero de láminas que acompañan á estos trabajos y un notable
mapa de la Plana de Vich que acompañará á la última.
El tomo V del Boletín, que es el correspondiente á 1905,
comprende numerosos estudios que enumeraremos por g-rupos.
Vertebrados: «Las ardillas de España» y «Sobre las ginetas
españolas», por A. Cabrera Latorre (con 3 especies nuevas);
«Alg-unos datos para el conocimiento de las ág'uilas en la pro-
vincia de Madrid», por M. Martínez Escalera; «Noticias refe-
rentes á alg^unos monstruos», «Datos para la fauna de la pro-
vincia de Oviedo» y «Excursión ornitológ'ica por la provincia
de León», por C. Graiño; «Noticia de alg-unos monstruos exis-
tentes en Huelva» y «Una colección de aves de Filipinas», por
F. de las Barras.
DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA. 51
Entomología: El Sr. Bolívar continuó sus «Notas sobre los
Pirg-omórfidos», describiendo 9 g^éneros, 35 especies y 4 varie-
dades nuevas; publicó además «Sobre alg-unos decticínos afri-
canos» (1 esp. n.), «Una nueva especie de Xiphidium de las Azo-
res», «Una nueva especie de Grijllomorplm de Marruecos» y
una nota sobre la aplicación que se hace de los nombres Chi-
charra y (7/^«rra. Aparecieron también «Una especie nueva
de Opisthocosmia (Dermápteros)», por M. Burr; «Neurópteros
de Pozuelo de Calatrava», por el R. P. Navas; «Descripciones de
alg-unos hemípteros nuevos del Centro de España», por el doc-
tor G. Horvath (7 esp. y 2 var. nueva.s); «Redúvidos nuevos ó
poco conocidos de la reg"ión etiópica» y «Contribución al estu-
dio del g'én. Margasiisy>, por A. G. Várela (1 g-én. y 8 esp. n.);
«Bembex nuevas de África»; «Una Bembex de Río de Oro»; «Un
Gorytes y una Bembex de Marruecos» (5 especies nuevas); y
«Mutílidos nuevos de España» (2 esp. y 4 var. nuevas), por Ri-
cardo G. Mercet; «Nuevas especies de Lepidópteros de España»,
por Aur. Vázquez-Fig-ueroa (4 esp. n.); «Sistema de las espe-
cies ibéricas del g-én. Asiday> (17 esp. n.) y «Una nueva especie
de FuHpus de Río de Oro», por M. Martínez Escalera; «Neue
Arten und Varietáten von Coleopteren der pyrenaischen Hal-
binsel», por G. Lauífer (8 var. n.); «Los xlpidos de España,
g-én. Melecta, Crocisa y Epeohis», por J. M. Dusmet, y «Alg-u-
nos Ortópteros de Olmedo», por D, Daniel Gutiérrez Martín.
Crustáceos: «Método para su conservación en las coleccio-
nes», por J. Rioja.
Gusanos: «Sobre el Cysticercus fasciolaris y la Tmiia cra^sico-
llis» y «Sobre las afinidades zoológ-icas y evolución de los Trg-
pícnosoma», por el Dr. G. Pittalug-a, y «Nota acerca de la
Adamsia Rondeletiiy> , por J. Rioja.
Celentéreos: «Hidrarios de nuestras costas mediterráneas»,
por O. de Buen.
Histología: «Tipos celulares de los g-ang-lios raquídeos del
hombre y mamíferos», por P. Ramón y Cajal, y «La radioac-
tividad como método histológ-ico del sistema nervioso», por
J. Madrid Moreno.
Botánica: «Plantas crasas cultivadas en el Jardín Botánico
de Madrid», por L. Aterido; «Los Peltig-eráceos de Cataluña»,
por M. Llenas; «Nota briológ-ica» y «Flora briológica de Mont-
serrat», por A. Casares; «Anomalías de algunas hojas», por
52 RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
F. de las Barras; una «Nota sobre una planta parásita», por
B. Lázaro; «Catálog-o de hong-os observados en Calaluña»,
«Lista de hong-os del Empalme» y «Segunda lista de nombres
catalanes de hong-os (bolets)», por T. de Aranzadi, y una «Lista
de especies de hong-os nuevas para España», por B. Lázaro, y
por fin, «Alg-unos liqúenes de los alrededores de Cuenca», por
M. Llenas.
Mineralogía: «La breunerita del barranco de la Murria
(Huesca)», «Examen químico de la cuarcita bismutifera del
término de Conquista (Córdoba)» y «Alg'unas observaciones
sobre los yesos de Orejo (Santander)», por R. Llord; «Sillima-
nita de Toledo», «Datos sobre el mispiquel de España» y «No-
ticias sobre Bournonitas españolas», por S. Calderón; «Las
cuarcitas bismutiferas de Conquista (Córdoba)» y «Distribución
de la Volframita en España», por E. H Pacheco; «Noticias mi-
neralóg-icas», por L. F. Navarro; «El yacimiento de azufre de
la Peña de Catí, en el término de Petrel (Alicante)», «Excur-
siones por la provincia de Alicante: L El triásico superior»
y «El nummulítico de Ag-ost», por el Sr. Jiménez de Cisneros,
y «Las minas del Espinar», por el Sr. Fernández Navarro.
G-eologia: «El torno del Tajo en Toledo», «Observaciones so-
bre las rocas epidotíferas de Andalucía» y «Un g-neis curioso
de los alrededores de Santiag-o de Galicia» , notas inéditas de
D. José Macpherson, presentadas por el Sr. Calderón; «Los vol-
canes de España» y «Sobre la presión como ag-ente minerog-é-
nico», por S. Calderón.
Paleontología: «Sobre una cuña neolítica de jadeita proce-
dente de Arg-ecilla (Guadalajara)», por C. Arévalo.
En varias sesiones disertaron sobre terremotos los Sres. Cal-
derón y Ribera, sobre la radioactividad el Sr. Calderón; los
Sres. Ribera, Bolívar y Vidal (D. Pío), dieron cuenta de las
adquisiciones recientes del Museo de Ciencias Naturales, y el
Sr. Ribera de alg-unas observaciones realizadas durante el
eclipse de sol de 1900.
El Sr. Barras (D. F.) refirió en dos notas una excursión á los
Jarales (Badajoz) y otra á Ay amonte y Castro Marín (Huelva).
Por último, aparece una nota necrológica del Sr. Rodríg-uez
Femenías, redactada por el Sr. Gredilla, y otra del Sr. Hernan-
do (D. Benito), debida al Sr. Fernández Navarro.
Diversas publicaciones de interés para España han dado
DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA ^3
lug-ar á noticias bibliográficas hechas por el Sr. Calderón y
por el autor de esta Memoria, debiendo citarse, especialmente,
otro trabajo de esta clase en que el Sr. Lázaro analiza una pu-
blicación del Sr. Castellarnau y una noticia referente á una
obra del R. P. Merino, que fué lo último que escribió nuestro
malogrado consocio D. Benito Hernando.
Ha seg-uido publicándose nn extenso y útil Boletín biblio-
gráfico de todas las obras recibidas en nuestra Biblioteca, al-
canzando el tomo del Boletín 564 páginas y estando acompa-
ñado de 4 láminas.
Las Secciones de nuestra Sociedad continúan cooperando á
la obra g-eneral. Varios de los trabajos citados corresponden
á ellas, y además, en sus reuniones mensuales, se hicieron
diversas comunicaciones verbales, por ejemplo, en la de Bar-
celona, la del Sr. Llenas sobre preparación en seco de los
Arácnidos, y la del Sr. Font sobre un meteorito recientemente
hallado. En Sevilla se ocupó el Sr. Crú de diferentes aves; el
Sr. Miquel, de fósiles; el Sr. Medina, de himenópteros, y el
Sr. Paúl, de la mosca del olivo {Daais Olece). En Zarag-oza, los
Sres. Ferrando é Izquierdo trataron de un parásito del naran-
jo, y el Sr. Ferrando de la teruelita.
Las bajas por defunción ocurridas en 1905, no han sido mu-
chas en número, pero sí bien sensibles. Entre los consocios
extranjeros que hemos perdido fig'ura el ilustre Henri de Saus-
sure, que durante tantos años ha contribuido al desenvolvi-
miento de varias ramas de las Ciencias Naturales y al que
nuestra Sociedad acababa de disting-uir con el nombramiento
de socio honorario. Falleció también el socio correspondiente
Mr. Preudhomme de Borre, notable coleopterólog-o. De los nu-
merarios el joven cristalóg-rafo D. Benito Hernando, D. Juan
Rodríg-uez Femenías, socio muy antig-uo, autor de notables
trabajos botánicos; el catedrático de Ciencias de Barcelona,
D. Moisés Nacente; el farmacéutico de Osorno (Palencia),
D. Fibicio Hierro, que realizaba frecuentes herborizaciones;
el conocido librero madrileño D. Mariano Murillo, y el socio
ag'reg-ado D. Emeterio Coscolla, de Calatayud.
Han renunciado á seg'uir formando parte de la Sociedad los
Sres. Alvarez Sereix, de Madrid ; Alorda, de Mahón; Caballero
(D. Ernesto), de Pontevedra; Martí, de Tarragona; Tranzo y
Palomar, de Zarag-oza; 'Zorrilla, de Sepúlveda; Traizet, de París;
51 RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Galleg-os, de la República Arg-eutina; los Institutos de Avila,
Almería y Soria; la imprenta de los sucesores de Hernando,
de Madrid, y el socio ag-reg-ado Sr. Fernández Cavada, de San-
tander.
La Sociedad concedió el nombramiento de socios honorarios
al Dr. G. Tschermak, de Viena, y al ya citado Mr. H. de Saus-
sure, y el de correspondientes á los Sres. G. A. Bouleng-er, de
Londres; H. d'Orbig-ny, de París; Reitter, de Paskau, y Griffini,
de Turín.
Cuarenta y uno son los socios numerarios ing-resados en 1905,
con lo cual sig-ue aumentando considerablemente el número
total, como prueba de la mayor afición que se desarrolla en
nuestra patria al estudio de las Ciencias naturales.
Al terminar este trabajo, último que verifico como Secreta-
rio, por haber renunciado dicho carg-o, quiero consig-nar aquí
mi siempre entusiasta adhesión á la Real Sociedad española
de Historia natural, dirig-iendo, á la vez, un afectuoso saludo
á todos y á cada uno de nuestros consocios.
El Secretario,
José María Dusmet y Alonso.
DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA 55
Estado de la Biblioteca.
• Una vez más soy yo quien tiene que dar cuenta á la Real
Sociedad española de Histoeia natural del estado de su Bi-
blioteca, y en verdad que en ello teng-o g^ran satisfacción, no
sólo por lo honroso del carg-o que este cometido supone, sino
además, y muy principalmente, porque sólo me toca hablar
de prosperidades y adelantos.
Diez años hace que esta Sociedad me confirió la honra de
admitirme en su seno. De entonces acá la Sociedad ha gana-
do en importancia y en popularidad, ha conquistado un título
honroso, ha realizado, en suma, prog-resos acaso superiores á
los que entonces podíamos esperar; y reflejo fiel de estos pro-
gresos, prueba incontestable de que no son meras ilusiones,
tenernos en la Biblioteca. Tal vez su instalación es muy mo-
desta; acaso el local que ocupa resulta un tanto falto de como-
didades; pero estas deficiencias, que indudablemente vere-
mos á su tiempo subsanadas, no aminoran en nada el valor é
importancia del contenido.
El aumento que este último ha experimentado durante 1905,
así por cambios como por donativos, es de todas veras consi-
derable. A la ya larg-a lista de publicaciones obtenidas por
canje con las nuestras, hay que hacer importantes adiciones,
entre ellas el órgano de la Société Vaudoise des Sciences 7ia(u-
relles, la revista Aquila, de Budapest, que puede ser conside-
rada como una de las mejores publicaciones ornitológicas del
mundo, y las Novitates Zoológica;, que edita W. Rothschild en
Tring. Este último periódico constituye para nosotros impor-
tantísima adquisición, pues tanto por la excelencia de los tra-
bajos que en él se publican, como por el lujo con que está edi-
tado, tiene pocos rivales entre las publicaciones de zoología,
no siendo acaso superado más que por las de la Zoological So-
ciety de Londres.
Estas últimas vuelven también á figurar en nuestra Biblio-
teca, aún cuando no por cambio. Su adquisición, como cosa
que es necesaria allí donde hay que conocer el estado actual
de los conocimientos zoológicos, no podría pasarse en silencio
al hablar de la marcha progresiva de nuestra Biblioteca.
5tí RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
También debo hacer constar el ag-radecimiento con que he-
mos recibido los numerosos donativos, en libros, que se nos han
hecho durante los doce últimos meses. Obras españolas como
la Descripción micro gráfica del staLema leñoso de las especies fo-
restales españolas, por el Sr. Castellaruau, y Los volcanes extin-
guidos de la 2)rovincia de Gerona, por D. José Gelabert, y extran-
jeras como el estudio sobre los cefalópodos triásicos de Sicilia
hecho por G. G. Gemmellaro, la edición de la Geografía del
Paraguay, de Azara, publicada por el Museo de Montevideo, y
tantos y tantos trabajos de Nickles, Serg-i y otros muchos do_
nantes ig-ualmente eminentes, han venido á aumentar la valía
de la Biblioteca á cuyo frente tengo la satisfacción de ha-
llarme.
Terminaré hablando de dos mejoras que venían siendo de
gran necesidad, y que han sido establecidas definitivamente
en este año. Una de ellas es la encuademación de obras y re-
vistas, cosa necesaria en toda biblioteca bien org'anizada, y
que, sin embarg-o, no había podido ser en otro tiempo lleva-
da á la práctica por nuestra Sociedad, oblig-ada entonces á
sostenerse con escasos medios y sin protección de ning-una
clase. Nada menos que 450 volúmenes hemos encuadernado
hasta ahora, y es de esperar que, en el año que ahora empie-
za, proseg-uirá esta mejora, para comodidad así del bibliote-
cario como de los señores socios que frecuentan la Biblioteca.
La seg'unda mejora consiste en la decisión, que en adelante
se llevará oficialmente á la práctica, de crear en la Junta un
nuevo carg'o que tenga por objeto el ayudar al bibliotecario en
sus tarea.s*y sustituirle en su ausencia.
Creo que todos debemos felicitarnos de estas útiles noveda-
des y de aquellos satisfactorios progresos de que al principio
hablé. Hagamos votos para que unas y otros perduren, no en
el mismo estado, sino creciendo siempre.
El Bibliotecario,
Ángel Cabrera Latorre.
BOLETÍN
REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL
Sesión extraordinaria del dia 10 de Enero de 1906.
PRESIDENCIA DE D. SALVADOR CALDERÓN.
El Sr. Presidente expuso que el objeto de la sesión era, con-
forme á los acuerdos tomados en la del 6 de Diciembre último,
proceder al nombramiento de socio protector á favor del Exce-
lentísimo Sr. Duque de Medinaceli, y de socio honorario al de
D. Joaquín María de Caltellarnau y Lleopart, en los que concu-
rren los merecimientos de que ya se dio cuenta á los señores
socios en aquel día; acordándose por unanimidad lo propuesto
por la presidencia, y levantándose acto seg'uido la sesión.
Sesión del 10 de Enero de 1906.
PRESIDENCIA DE D. FLORENTINO AZPEITIA
El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué
aprobada.
— El Sr. Calderón, que al abrirse la sesión ocupaba la presi-
dencia, manifestó que procedía tomasen posesión de sus res-
pectivos carg-os los señores eleg-idos para constituir la Junta
directiva durante 1906, y al efecto, invitó á sustituirle en la
cabecera de la mesa al Sr. D. Florentino Azpeitia.
Antes de abandonar el puesto, que tan digmamente ha veni-
do ocupando, el Sr. Calderón expresó á todos los señores so-
cios su ag-radecimiento por el concurso que le habían prestado
mientras fué Presidente, y ofreció contribuir, como hasta aho-
ra en lo sucesivo, á los trabajos y fínes que realice ó persig-a
la Sociedad.
— El nuevo Presidente, Sr. Azpeitia y Moros, al ocupar la
58 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
presidencia dirigúó la palabra á todos los reunidos, dando gTa-
cias por el honor que se le había otorg-ado, y solicitando el
concurso de todos para el mayor florecimiento y desarrollo de
la Sociedad, á la que ofreció dedicaría su más asidua y cari-
ñosa atención.
— El Sr. Vázquez Fig"ueroa propuso, acto seg-uido, un voto de
gracias para el Sr. Calderón, y sus compañeros de Junta direc-
tiva, que fué acordado por unanimidad.
Aprobación de cuentas. — El Sr. Pérez Zúñig-a, que, unido á los
Sres. Ag'uilar y Carmena y Taboada, estuvo encargado del exa-
men de las cuentas rendidas por el Sr. Tesorero en 31 de Diciem-
bre de 1905, leyó el informe sig'uiente:
Los que suscriben, individuos de la Real Sociedad españo-
la de Historia natural, nombrados para el examen y com-
probación de las cuentas de la misma, tienen el g-usto de par-
ticipar á sus consocios que después de verificado dicho exa-
men, con los comprobantes á la vista, resulta un saldo á favor
da la Sociedad de 697 pesetas con 41 céntimos, y créditos por
valor de 2.871 pesetas con 16 céntimos.
Se han invertido, y se encuentra plenamente justificada esta
inversión, las 5.000 pesetas, subvención anual concedida por
el Estado á esta Sociedad.
Existe también, procedentes de las 4.000 pesetas donadas
por el Ministro de Estado á la Comisión de estudios de las co-
lecciones del Muni, la cantidad de 1.538 pesetas con 57 cénti-
mos, residuo de las 2 440 pesetas 34 céntimos existentes en
el año anterior, deducidas las 901,77 g-astadas en este.
Por lo dicho, se creen los que suscriben en el deber de propo-
ner á la Sociedad la aprobación de las citadas cuentas, así
como dar un expresivo voto de g-racias á los Sres. D. Ig-nacio
Bolívar y demás socios encarg-ados de la Tesorería en Madrid,
como á los Sres. D, Ángel B. de la Cruz Natham, de Valencia;
D. Ignacio Tarazona, de Barcelona; D. Antonio Eleicegui,
de Santiago; D. Pedro Moyano, de Zaragoza; D. Enrique Crú,
de Sevilla, y D. Pedro Fernández Cavada, de Santander, que
han contribuido al brillante resultado económico de la So-
ciedad.
Madrid, 31 de Diciembre de 190^.— Fnrique Pérez Zúñiga,
Fernando Aguilar y Carmena, José Taboada Tundidor.
DE HISTORIA NATURAL. 59
La Sociedad aprobó el anterior dictamen y el voto de g'ra-
cias á los Sres. Tesorero y Vicetesorero de Madrid, y Tesoreros
de las Secciones de provincias.
Admisiones. —Quedaron admitidos como socios numerarios:
D. Pablo Verdag'uer Comes, presentado en la sesión anterior
por D. Ang-el de la Cruz Natham; la Escuela Normal Superior
de Maestros de Huesca, por D. Juan Pablo Soler; el Instituto
g-eneral y técnico de Ciudad Real, por D. Antonio Martínez;
D. Juan Calafat León, por D. Lucas Fernández Navarro; D. José
Cerrolaza y Arraentía, por D. Antonio de Zulueta; D. R. M. Mos-
coso, residente en San José de las Matas, en la República Do-
minicana, que lo fué, por D José María Dusmet, y D. Juan
Julia y Olsina, propuesto por la Sección de Barcelona; y como
ag-reg-ados D. Francisco Beltrán Big-orra y D. Greg-orio Sabater
Diana, por D. Emilio Ribera.
Y, por último, se acordó nombrar socios correspondientes
extranjeros á M. Jules Bourg-eois, de Sainte-Marie aux Mines;
al Dr. Cari, de Ginebra, y á MM. A. Grouvelle y Paul Lesne,
de París, por su importante colaboración en el primer tomo de
las Memorias de nuestra Sociedad, así como á Mr. Schulthess-
Rechberg-, por el regalo de varias de sus importantes publica-
ciones sobre Himenópteros.
Comunicaciones vertíales.— El Sr. Llord leyó una interesante
noticia sobre su reciente visita y ascensión al Vesubio, presen-
tando varias fotog-rafías con ella relacionadas. El trabajo del
Sr. Llord pasó á la Comisión de publicación.
— El Sr. Calderón dijo lo sig'uiente:
«Un ejemplar de wolframita, procedente de Peñasqueira, en
la Sierra de la Estrella, donado el pasado año á las colecciones
de nuestro Museo de Ciencias naturales, por D. L. Doria, con-
tiene en abundancia notable, no sólo salpicaduras, sino pene-
traciones y sustitución completa á trechos del mineral primi-
tivo por otra materia terrosa, amarillento obscura, con tono
verdoso , mate y opaca de tmujstüa ú ocre de tung-steno , lla-
mado también wolframina y wolframocre por los alemanes.
Este mineral es el ácido tung-stico, un trióxido WO^ que re-
sulta de la alteración de la wolframita, y fácil de reconocer
tanto al soplete por su perla.con la sal de fósforo, azul clara al
60 boletín de la real sociedad española
fueg'O de reducción, y en frío, como por vía húmeda, merced
á su insolubilidad en los ácidos y solubilidad en el amo-
níaco.
No se halla mencionada esta especie entre las de la Penín-
sula, ni tampoco de un modo determinado de muchas locali-
dades extranjeras, lo cual debe de proceder de que sólo en
fecha relativamente moderna, se ha fijado la verdadera natu-
raleza química de este óxido, que había pasado antes inadver-
tido como una materia terrosa indefinida.»
Noticias hibliográflcas. — El Secretario, en nombre del señor
Dusmet y Alonso, presentó las sig'uientes interesantes no-
ticias:
1.' «Ting-itidíB novge vel minus cog"nitfB e reg-ione palaearc-
tica.» Dr. G. Horvath. f Anuales Historico-naturalis M. Nat.
Hungarici. Vol iii, 1905. Pars secunda.) ^ — Fig"uran entre las
muchas especies de este trabajo, Dictyonota (Elina) ibérica
n. esp., á la cual señala como patria Híspanla: Sierra de Espuna
(CoU. Heyden), indicando que es próxima á D.Sicardi. Además
Tinffis awiculaia Co&ta, Y av. Dauci, n. var., que entre otros
países se encuentra en España (Ciudad Real).
2.* «Rhopalocera at Barcelona, Montserrat and Vernet-les
Bains», by R. S. Standen. (TAe Entomologist. Vol xxxviii, 1905,
números 509, 510 y 511.) — Reseña de una excursión, enume-
rando las especies recogidas, estando solamente en el núme-
ro 509 lo referente á las localidades españolas.
3.* «Neuroptera coUected by Dr. T. A. Chapman in Fran-
ce and Spain, 1904», by W. J. Lucas. (The EntomoJogist, 1905.
Vol xxxviii, núm. 511.) — En España son 24 las especies caza-
das en el Puerto de Pajares, Granja de San Ildefonso y Naval-
peral. Entre ellas fig-uran varias de Odonatos.
4.* «Revisione monog-rafica delle Gag-ea della ñora spag-
nola», per il Dott. Achille Terracciano. {Bol. iSoc. Aragonesa
C. Naturales, t. iv, n." 10.)— Trabajo extenso y detallado, con
abundantes observaciones.
5.* «Plantas de la provincia de Huesca (Julio 1903)», por
D. Carlos Pau. {Bol. Soc. Aragonesa C. Naturales, t. iv, núme-
ros 6 á 10.)— Como todos los estudios del Sr. Pau, tiene nume-
rosas observaciones recogidas personalmente y acompañadas
de notas críticas.
DE HISTORIA NATURAL. fil
6." «Notas zoológ-icas. IX. Rectificaciones», por el R. P. Lon-
g-inos Navas, S. J. {Bol. Soc. Aragonesa C. Naturales, t. iv, nú-
mero 9.) — Comprende varias observaciones sobre Dorcadion y
sobre Atractomorpha, motivadas por trabajos de los Sres. Mar-
tínez Escalera, La Fuente y Bolívar, otras sobre el g-én. Pycno-
gaster, y una nueva división del g-én. Platystohis, del cual
separa los nuevos géneros Sgnephippiíis y PlatepMjjpiíis.
7.^ «Guia per la cassera, ^reparació y conservado deis Le-
pidópters», per D. S. Maluquer. {Butll. Inst. Catalana ü. Na-
tural. Any 2°, núm. 7.)— Instrucciones que pueden ser muy.
útiles á los principiantes para la buena formación de colec-
ciones.
8." «Contributions á la faune malacologique de la Catalo-
gue», par P. Fagot. (Butll. Inst. Cat. H. Nat. Any 2.°, núme-
ro 8.) — Se refiere á una excursión realizada en 1891 por Ando-
rra, Seo de Urgel, Tuxent y Sierra del Cadí. Se describe una
nueva especie, Belix Organiaca, procedente del desfiladero de
Organyá en el valle del Seg-re, la cual pertenece al grupo de
H. Oreina.
9.* «Notas neuropterológicas. VIII. Un Odonato de intere-
sante historia», por el R. P. Longinos Navas. (Butll. Inst. Cat.
H. Nat. Any 2.°, núm. 8.)— Se refiere al Selysiothemis nigra.
V. de L.
10.* «Catálech de Insectes de Catalunya. Hymenópters.
XIX. Familia Apidm>->, por D. J. BofiU. (Butll. Inst. Catalana
Hist. Natural. Any 2.°. Publicado como apéndice en varios
números.) — En diferentes ocasiones nos liemos ocupado de
este interesante catálogo de los Himenópteros de Cataluña. La
parte de que ¿üiora se trata es bastante extensa por referirse á
la abundante familia de los Apidos, comprendiendo 41 géneros
con 600 especies y variedades. Es indudable que en trabajos
de esta índole, que abarcan todo un orden de insectos de un
país muy poco estudiado, como lo está aún España, han de
deslizarse bastantes errores de clasificación, á causa de de-
terminarse muchas especies solamente por comparación con
tipos y sin un estudio detenido de los ejemplares, para el
cual es preciso mucho tiempo y muchos cientos de volúme-
nes. A pesar de esto, es indiscutible que se hace una obra me-
ritoria con la publicación de estarcíase de estudios, pues siem-
pre dan por resultado que nuevos entomólogos se fijen en los
6-2
boletín de la real suciedad española
grupos ya enumerados, aunque no sea más que á la lig-era y
como en sencillas listas. Al Sr. Bufill, que por la sensible muerte
de su colaborador Sr. Antiga, ha quedado solo para realizar
esta tarea, deberá la Ciencia que los himenópteros sig-an siendo
estudiados en Cataluña y aún en otras reg'iones.
Secciones. — La de Sevilla celebró sesión el 20 de Diciembre
de 1905, bajo la presidencia de D. JVíanuel de Paúl.
— El Sr. Medina dio noticia de los descubrimientos de honni-
g-as fósiles en el ámbar del Báltico, realizados por el sabio mir-
mecólog-o de Bolonia Sr. C. Emery. En su último trabajo, publi-
cado en la Sociedad entomológ-ica de Francia (núm. 13, 1905), el
autor describe una nueva especie de DimorpJiomyrmex, de cuyo
g-énero sólo se conocía una especie de Borneo y de Sumatra.
Señala, además, otro formícido, Camponotus i (/ne us ^Isiyr,
que se aproxima á los curiosos individuos calificados de «pseu-
dog'onites», siendo interesante su existencia en aquellas anti-
guas resinas.
— El Sr. Presidente dio lectura de un artículo sobre el cultivo
del caucho, que realizan los nortemericanos con tanto éxito en
las islas Hawai, y parece ser la mayor y más seg'ura riqueza
que ofrecen para el porvenir los cultivos tropicales. Valdría la
pena de que esta cuestión se estudiase á fondo por personas
competentes para ver
si, en efecto, como pa-
rece, sería ventajosí-
simo dicho cultivo en
nuestras posesiones
del África tropical ,
siempre que el Go-
bierno le favoreciese
\ i con los recursos ofi-
ciales.
- El Sr. Barras pre-
sentó á la Sección un
instrumento neolítico
V de serpentina, cuya fi-
gura es adjunta, que
había recogido en Niebla, durante una excursión verificada
el 8 de Diciembre desde Huelva, con la Comisión de Monu-
\
y
DK HISTORIA NATURAL. 63
mentos de la provincia. Mide dicho instrumento 58 mm. de lon-
gitud máxima; 43 mm. de anchura en su boca, que está en
dirección oblicua á la long-itud; 20 mm de anchura por el ex-
tremo opuesto á dicha boca y un espesor máximo de 14 mm.
Para formar el filo, una de las caras constituye una super-
ficie curva; pero la otra se completa mediante dos facetas pla-
nas, presentando por este lado, además, una faceta lateral. Se
trata, pues, de una doladera ó azuela, de las que representa
Mortillet en la lámina lv de su Museo Prehistórico , y de las
que fig-ura varios ejemplares, entre los cuales el desig-nado
con el núm. 584, procede de Alhainade Granada. El poseer dos
facetas en el filo obedece, según dicho autor, al hecho de haber
sido afilada de nuevo después de desg-astada por el uso. No
presenta indicio alg'uno de haber tenido mang-o, siendo, sin
duda, de las que se empleaban á mano.
La Sección de Zaragoza celebró sesión el día 27 de Diciem-
bre último, bajo la presidencia de D. Pedro Ferrando.
La nueva Junta directiva tomó posesión de sus carg-os, dan-
do las gracias el Sr. Presidente en su nombre y en el de los de -
más señores, por la distinción de que habían sido objeto.
—El P. Navas presentó varios cuadernos de la mag-nífica
publicación Annales du Musée du Congo, de Bruselas. Los pre-
sentes hojean con placer estos fascículos verdaderamente
reg-ios.
Expone el P. Navas que los Annales forman diferentes series,
que se publican por f¿iscículos, varios de los cuales forman un
tomo. Los que llevan por título «Documents sur le pays et ses
habitants», revisten un carácter más pintoresco, descriptivo y
práctico, y están adornados con profusión de preciosos g-raba-
dos. Los demás presentan un tono rig-urosamente científico.
Son monografías llevadas á cabo por diferentes especialistas.
Entre otras son muy de notar las referentes á la Ictiología,
debidas á Boulenger, y las de Botánica, elucubradas por Wil-
deman y Duran. El último fascículo, aparecido en Noviembre,
no es inferior á los demás. Titúlase «Remarques sur l'Ornitho-
logie de l'État indépendant du Congo», su autor, el Dr. Alph.
Dubois. Es el primero del primer tomo que sobre Ornitología
del Congo se publica. A las 36 páginas de texto, en folio, si-
guen 12 bellísimas láminas, en fotocromía, que representan 16
64 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
especies de aves del Cong'o coloreadas muy al vivo y en pinto-
resco paisaje.
En suma, los Amiales dti Miisée du Congo son una publica-
ción que enriquecen cualquiera biblioteca de Historia natural
y que sería de desear fig'urasen, en la de nuestra Sociedad.
Notas y comunicaciones.
Una visita á las regiones volcánicas del golfo de Ñapóles
POR
KAMÓN LLORD Y GAMBOA
(con dos láminas^
1. — La zona del Vesubio: su estado actual.
Cuando se contempla por vez primera desde cualquier punto
de Ñapóles, la bellísima y extensa línea oriental de su g'olfo,
sobre la que se eleva en suaves pendientes iniciales el histó-
rico volcán, visitado hoy por miles de personas de toda clase y
condición social, no puede dejar de sentirse una impresión de
g-randeza, de alg-o sublime, mezcla confusa de lo dramático y
trág-ico, con la dulzura, con la belleza del paisaje que se
ofrece á nuestra vista.
Este contraste entre la amenaza de las energ-ías intraterres-
tres productoras de la muerte, y la tranquilidad, la calma del
exterior, con sus fuerzas vitales, con sus elementos biog'éni-
cos, inundando nuestro cuerpo, empapando nuestro ser, no
se borra nunca de la memoria, después de observado aquel
admirable cuadro de la Naturaleza.
Grandes facilidades hay actualmente para visitar el Vesubio
y sus contornos, pudiéndose utilizar todos los medios de loco-
moción, siendo desde lueg-o preferibles el ferrocarril y el tran-
vía eléctrico, que permiten trasladarse á todos los puntos im-
portantes de la extensa zona vesubiana.
El Somma.
La visita del Somma se hace muy bien desde el pueblo del
mismo nombre, al que se va en el tren de circunvalación del
Vesubio, desde Ñapóles, cuyo servicio empieza á las siete de
t)E HISTORIA NATURAL. 65
la mañana. Una hora escasa se tarda en lleg-ar á Somma, pe-
queña villa de 10.000 habitantes, y nunca falta una persona
que sirva de g-uia mediante una corta retribución.
A la salida del pueblo se camina entre viñas bastante tiem-
po, y puede ya irse apreciando la naturaleza del suelo, en el
que se encuentran numerosos trozos de rocas volcánicas, como
tambíéií en los lados del barranco que conduce á la ermita de
Santa Maña di Castello, situada á poco más de 400 m. de altu-
ra; desde esta ermita comienza en realidad la ascensión del
Somma.
A muy poca distancia de ella, en la g-arganta llamada Lag-
no del Purgatorio, pude observar g-randes masas de lava leucí-
tica y pequeños depósitos de pumita en contacto con otros
muy extensos de lapilli y cenizas. Estos últimos están estrati.
ficados en muchos puntos, y el lapilli es allí de dos colores
dominantes: rojo-pálido á rojo-pardo, y pardo-neg-ro á neg-ro;
éste es el más abundante.
La ascensión del monte no ofrece dificultades, siendo alg*o
penosa en sus últimas pendientes, á causa de la mayor incli-
nación y de lo movedizo é inseg-uro del suelo; pero es compen-
sación muy agradable el mag-nífico bosque de castaños bajo el
que se camina siempre, hasta pocos metros antes de alcanzar
la Croce, en donde acaba bruscamente la veg'etación tan es-
pléndida hasta allí. Al lleg-ar á la Croce, á 1.120 m. de altura,
y contemplar de repente uno de los panoramas más maravi-
llosos que puedan concebirse, se olvidan los trabajos y fatig-as
de la subida, y bien puede decirse que la Naturaleza premia
al viajero decidido á alcanzar aquellos solitarios parajes. En
efecto, no es posible describir el espectáculo g-randioso del Ve-
subio, invisible hasta lleg-ar á la misma Croce, y cuyo potente
cono se alza delante del observador, hacia el S., pudiéndose
ver la línea de fueg-o marcada en la actualidad en su vertien-
te O., señalada desde lejos por una zona alarg-ada de vapores
blanquecinos sobre la corriente de lava. A los pies del espec-
tador se encuentra el Atrio del Cavallo y el Valle delV Inferno,
valles profundos ó surcos que separan el cono vesubiano del
Somma, cortado á pico en dirección S., siendo, por tanto, im-
posible adelantar un paso más en esta dirección, en la que
aparece un desnivel casi perpendicular de 250 á 300 m.
próximamente. A la derecha, y á lo lejos, se ve el Observato-
T. VI —Enero, 1906. 5
66 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
rio meteorológ-ico; al N. y al E., cierran el horizonte los Ape-
ninos, viéndose multitud de caseríos, pueblos y villas: el de
Somma en lontananza, Ottaiano, Santa Anastasia, etcétera,
etcétera.
Hubiera hecho más interesante aún esta excursión, el H
censo por el O. del Somma, hasta el Observatorio, atr;i^'
la g-ran corriente de lava de 1872; pero las pocas ^ ^ luz
solar con que se cuenta en los últimos días d ^re, pues
hasta pasado el medio día, es imposible llef"^> la Croce, me
decidió á regresar al pueblo por el mismo aio, antes de
que anocheciera en el bosque, lo cual consti > la un verdade-
ro pelig-ro por el sinnúmero de barrancos, es de erosión,
escarpes profundos, de que está sembrad ,. superficie del
monte, teniendo que marchar larg-os ratos sobre lomas estre-
chas con profundos surcos á ambos lados.
Toda la superficie visible desde la Croce, todo cuanto abarca
la mirada, como Vesubiano, Atrio del Cavallo, Valle dell' Infer-
no, corriente lejana de lava de 1872, y los escarpes del Somma
del lado S. y SE., presenta un tono uniforme de color pardo -
negro, dando al conjunto un aspecto particular de rudeza, de
desolación, de ausencia de vida, bien característico.
Los escarpes del Somma parecen formados, como el monte
mismo, por inmensos depósitos de lapilli, de productos escori-
formes y lávicos, entre los que se encuentran las calizas y do-
lomías blancas y blanco-g-rises de grano fino, cristalinas, en-
cerrando en sus pequeñas g-eodas muchos minerales esencial-
mente silicatados. Otras varías especies se hallan entre los
materiales sueltos, como elpiroxeno angita, tan abundante allí,
y las micas multicolores, entre las que aparecen las verdes tan
interesantes. La hucita y la nefelina, ya como especies mi-
neralógicas, ya formando parte esencial de rocas, son también
muy abundantes en todo el monte.
La premura del tiempo impidió detenerme á buscar minera-
les escasos y raros, contentándome con recog^er los que buena-
mente se hallaban al paso. Lo más importante de lo recogido,
fué lo siguiente:
Lavas: compactas, celulares y escoriformes; leucíticas de as-
pecto porfídico, con cristales frescos de leucita, y otras, con
los cristales opacos, en descomposición más ó menos avanza-
da; piroxénicas y olivínicas: (porfiroideas).
DÉ tíiSÍORlA NATURAL. 67
Materiales incoherentes: lapilli de varios colores; trocitos de
pumita, algún conglomerado y algunas escorias.
Trozos de calizas ó de dolomias: (no ensayados) blancas,
blanco-grises y azuladas.
Ejemplares de micas, áQ piroxeyío augita , de olivino y ne-
felina.
Otros cristales no clasificados aún.
Altamente instructiva fué esta excursión al monte Sorama,
porque además de lo que se pudo observar y recoger, se vio
con toda evidencia desde las alturas de la Croce, la importan-
cia en tiempos antehistóricos, probablemente terciarios, de la
primitiva formación volcánica del Somma, anterior, como es
sabido, al actual Vesubio.
El Somma fué el primer volcán elevado en la llanura napo-
litana, pasando, desde un período de actividad de duración
desconocida, según atestiguan sus restos contemporáneos, á
otro periodo de largo reposo, cubriéndose sus laderas y su
vértice de magnífica vegetación que ocultó siglos y siglos la
• energía latente acumulada en su interior, y cuando el año
memorable, 79 de nuestra Era, despertó súbitamente, provo-
cando las terribles tragedias de Herculano y de Pompeya, no
fué el Vesubio en rigor, sino el Somma, el causante de las ca-
tástrofes que sig'uieron á la explosión inmensa que hizo saltar
toda la parte central y superior de su masa, cuyos fragmentos
de ceniza y lapilli sepultaron Pompeya, mientras un torrente
de fango, mezclado con pómez y cenizas, invadía Herculano
haciéndole desaparecer.
La disposición de los materiales eruptivos de las partes N.
yNE., que componen hoy el monte Somma, con sus escarpes
casi perpendiculares mirando al Vesubio, con señales evidentes
de rotura, de dislocación, de violencia, en estas partes, forman-
do contraste con laspendientes opuestas, relativamente suaves
en relación al perímetro y altura del monte, parecen demos-
trar la existencia, anterior á nuestra Era, de un volcán, tran-
quilo desde la época terciaria, al parecer, y roto de improviso
por su parte superior, arrastrando sus materias ígneas por las
pendientes S. y SO. de preferencia, direcciones por las que la
historia atestigua haberse verificado todos los paroxismos pos-
teriores, y dejando como testig-o de su antigua existencia, todo
el esqueleto volcánico del Somma actual, padre del actual Ve-
68 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
subió nacido en su centro el año 79 citado, representante del
volcanismo activo en reducida escala, comparado con el que
debió dominar durante larg-o tiempo en aquella hermosa re-
gión de la antig"ua Carapania.
Muy importantes observaciones de fenómenos metamórficos
pueden hacerse en el Somma; la aparición de especies minera-
les silicatadas, por transformación sucesiva de los elementos
constitutivos de las rocas, puede ser allí orig-en de una precio-
sa página de metamorfismo, de acciones evolutivas minero-
g'énicas, de alta importancia científica.
Este delicado estudio, que exige meditación detenida y tra-
bajos preparatorios, sólo puede ser mencionado en una reseña
de la índole de la presente.
El Vesubio.
La excursión al Vesubio puede verificarse de varios modos,
según el tiempo disponible y el objeto de la persona que la
realice. Para estudiar con algún detenimiento las infinitas be-
llezas geológicas del volcán y sus contornos, lo mejor es irse ,
á pasar unos días á cualquiera de las poblaciones situadas al
pie del mismo: Portici, Resina, Torre del Greco ó Torre An-
nunziata, desde las cuales, especialmente las tres últimas, es
posible llegar al cráter principal, y recorrer en el día gran
parte de la superficie de las corrientes lávicas más importan-
tes. Desde Resina se va muy bien, á pie ó en coche hasta el
Observatorio, en cuya vecindad hay un buen hotel y una hos-
pedería en donde se puede almorzar á cualquier hora y dormir
en caso necesario, siendo éste el itinerario preferido por mí,
como más cómodo y rápido.
A la salida de Resina, se camina largo rato entre viñas pro-
ductoras del riquísimo vino lacrijma christi, ascendiendo len-
tamente y llegando, primero á la gran corriente de lava de
1885-59 que el camino atraviesa varias veces, y después á la
de 1895, enorme corriente de algunos kilómetros de longitud
que no cede en importancia á la de 1858. Poco á poco se va
acercando el Observatorio, pisando siempre las lavas de los
referidos años. En la proximidad de aquel edificio, puede es-
tudiarse la lava de 1851, y poco después la de 1872, de muchí-
simo interés por corresponder á la erupción que puso en peli-
gro al referido edificio científico , en el que permaneció el
DE HISTORIA NATURAL. 69
intrépido Palraieri rodeado por aquella terrible corriente divi-
dida en dos brazos á muy poca distancia de allí. El estudio de
esta lava riacolítica, conteniendo numerosos cuerpos poco co-
munes, es también de alto interés.
No me fué posible disponer de tiempo suficiente para visitar
el Aírío del Camilo ni el VaUe deW Inferno que habia contem-
plado días antes desde las alturas del Somma, y sólo pude as-
cender al cráter principal del Vesubio, valiéndome del exce-
lente tren funicular establecido por la Ag-encia Cook y Compa-
ñía. En pocos minutos se lleg-a á la estación superior, y quedan
aún unos 100 m. que deben subirse á pie y con un guía obli-
gatorio; estos 100 m. son penosos para el viajero por lo move-
dizo é inseguro de los materiales, compuestos de lapilli, ceni-
zas, escorias, trozos de lava, etc.. entre los que se hunden
los pies, siendo necesarios grandes esfuerzos para poder as-
cender.
Durante la hora á que da derecho á permanecer en el crá-
ter el billete de la Agencia Cook, no puede hacerse un estudio
de aquel interesantísimo centro eruptivo, sino solamente al -
g'unas observaciones respecto de la forma, intensidad, perío-
dos, etc., de las explosiones verificadas por el cráter principal.
Desde algunos metros de su borde, se oye, en tiempos irregu-
res, el ruido provocado por la súbita irrupción de productos
gaseosos, los que, venciendo la presión de las materias acu-
muladas en el tramo superior del cráter, salen al exterior vio-
lentamente, lanzando multitud de trozos de todos tamaños á
alturas variables que no pasan del borde del cráter, la mayoría
de las veces. Hubiera deseado acercarme más y poder observar
directamente algunas explosiones; pero la prohibición abso-
luta del guía, y la relación de las desg'racias ocurridas, obliga-
ai más entusiasta á renunciar al peligroso placer de contem-
plar de cerca tan admirables fenómenos. El ruido de las ex-
plosiones iguala, por su intensidad, al producido por varias
descargas de artillería en la mayoría de los casos.
En la vertiente O. del volcán .pude observar la salida de la
lava con sus correspondientes fumarolas visibles desde lejos.
La lava sale tranquila; solamente interrumpen su curso de
vez en cuando, pequeñas explosiones parciales de la masa
debidas al escape de materias gaseosas por sus hendeduras y
puntos débiles; todo el resto de la corriente abandona lenta-
70 boletín de la real sociedad española
mente los g-ases y los vapores: los primeros, para disiparse en
la atmósfera definitivamente, y los seg-andos, para sublimarse
á mayor ó menor distancia de la corriente lávica, depositándose
de diversos modos en las rocas, y constituyendo especies mine-
ralóg-icas curiosas y dig'nas de estudio. No fué posible detener-
se en la observación de tantos fenómenos interesantes allí rea-
lizados, no sólo por la premura y escasez del tiempo en esta
clase de visitas, sino por las nieblas rápidas formadas de tiem-
po en tiempo en el curso del mismo día en aquellas alturas, es-
pecialmente en los meses de otoño; estas nieblas, sumamente
frías, acompañadas de viento muy húmedo, hacen toda obser-
vación muy penosa, además de ser un peligro para la salud
del viajero; á causa de ellas no pude hallar oportunidad de
obtener fotog-rafías del cráter principal, ni de los adventicios
de la parte O. del cono, actualmente activa seg-ún he indica-
do ya.
La actividad volcánica del Vesubio parece ir adquiriendo la
forma stromboliana, como oportunamente observa Lapparent
en su excelente tratado de Geolog"ía. Basta mirar los croquis
hechos en los treinta últimos años, para convencerse de la re-
ducción sucesiva de la esfera de acción del cráter principal, y
aun cuando es bien sabida la irreg-ularidad característica de
los paroxismos volcánicos, tanto en el tiempo como en el espa-
cio, por lo que al Vesubio se refiere, parece haber entrado este
foco eruptivo en una fase explosiva irreg-ular, con tendencia á
la limitación progresiva de los derrames lávicos, cuyo último
término sería la continuación de existencia de la lava á varia-
bles y periódicas alturas en el interior del cráter y salida de
productos g-aseosos al exterior con más ó menos violencia á
través de la lava misma; fase de energía volcánica esta últi-
ma, precisamente característica del modo de ser actual del
centro stromboliano en una de las islas eolianas ó de Lipari,
en Sicilia. Esto no quiere decir, en modo alguno, que el día
menos pensado no despierte de improviso éste, como cualquier
otro de los conocidos focos de erupción, pasando rápidamente
de la forma antedicha y aun de otra más avanzada, como es la
de solfatara, á la de derrame lávico intenso y extenso, acom-
pañado de las terribles manifestaciones activas del volcanis-
mo en todo su esplendor.
Muy útil enseñanza resulta de la visita á uno de estos cen-
DE HISTORIA NATURAL. TI
tros eruptivos, entre los cuales fig-ura el Vesubio en primer
lug-ar, no sólo por constituir una magnífica escuela práctica
de instrucción acerca de los fenómenos volcánicos en amplia
escala, sino también por su inmejorable situación que facilita
en grado sumo el estudio de cuanto allí se realiza.
En esta expedición se pudieron recoger buenos ejemplares
de lavas en las corrientes mismas de 1858-59, 1872 y 1895, las
que, por la importancia de sus dimensiones y su constitución
físico-química, merecen estudio detenido. También se recogie-
ron productos escoriformes, algunos piroxenos, olivinos, cali-
za y dolomía, micas, nefelina, leucita, riacolita, cenizas y la-
pilli, etc. En el cráter mismo, muy cerca de su borde, pude
recoger trozos de lavas escoriformes muy calientes aún, aca-
badas de caer después de una de las explosiones. Será intere-
sante comparar su composición química y microscópica con la
de las lavas y escorias antiguas. ■
Habiendo podido contar con mejor tiempo y dando derecho
el billete de la Agencia Cook á la estancia de una hora en el
cráter, prorrogable hasta tres cuando hay asiento de regreso
en el coche funicular, se hubieran tomado fotografías de mu-
cha importancia, medidas de alturas y distancias; observacio-
nes sobre la disposición del cráter, especialmente en su parte O.,
por donde hoy se verifica la salida de lava, etc., etc.; de todo
lo cual sólo se pudo ver parte de la corriente lávica á corta
distancia, como ya se lia indicado, y fué ciertamente emocio-
nante la contemplación de aquel admirable espectáculo. La
lava, de color rosa-pálido durante el día, lo que demuestra su
temperatura, salía muy lentamente de la hendedura, invisible
desde el punto de observación, por la cual se escapaban tam-
bién gran cantidad de vapores que ocultaban casi por completo
la vista de la corrriente. Confieso haber sentido en aquellos cor-
tos instantes, una de las satisfacciones más grandes de mi
vida; á mi lado oía las frases de asombro de algunos viajeros
franceses que conmigo se aventuraron á llegar hasta donde el
guía nos permitió.
En otra ocasión, aprovechando un mes de Mayo con tiempo
sereno y cielo limpio, trataré de realizar la serie de observa-
ciones y estudios que aquellas circunstancias adversas han
impedido verificar ahora.
72 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Torre del Greco.
Desde esta villa, de más de 35.000 habitantes, reconstruida
sobre la lava de 1631, que destruyó gran parte de la población,
se pueden emprender muy bien alg-unas excursiones de mucho
interés, especialmente para el estudio de las corrientes lávicas
de 1631 citada, de 1737, 1767, 1794, 1804 á 1806 y 1861, como
más principales. Solamente pude detenerme alg-unas horas en
una de las playas, cuyas arenas, compuestas en su mayor
parte de restos de rocas volcánicas, como volcánicas son las
rocas mismas que allí observé, eran digmas de estudio. En
efecto, aquellas arenas, neg-ras en su conjunto, contienen cris-
tales diversos, más ó menos ínteg-ros de especies minerales,
desprendidos de las rocas que los contenían.
Allí se encuentran trocitosde corales en gran número, jun-
tamente con los restos de rocas mencionados, entre los que
se recog-ieron cristales redondeados é incoloros, que no he cla-
sificado aún, y cuyo análisis completo practicaré muy pronto;
pequeños trocitos rodados de lavas leucíticas, de calizas y do-
lomías, restos aug-íticos, olivínicos, etc., etc., componentes
todos de rocas más ó menos lejanas. También se recog-ieron
ejemplares curiosos de lavas cenicientas porfídicas: peridotífe-
ras, piroxénicas y leucíticas, abundantes en la misma playa.
No reñero aquí las visitas hechas á las excavaciones de Pom-
peya y Herculano, por no creerlo pertinente en esta relación,
en la que sólo deseo consig-nar alg-unos datos g-eológ-icos.
2. — Los campos flégreos napolitanos.
Curiosísima es esta región, representante del que pudiéra-
mos llamar volcanismo occidental del g-olfo de Ñapóles, ya que
el anterior, ó del Vesubio, ocupa la línea oriental del mismo
g-olfo. Me ocuparé muy brevemente de cada una de las partes
visitadas.
Pozzuolo.
La visita de Pozzuolo, la antig-ua PiiteoU de los romanos, es
muy fácil y cómoda, pues desde Ñapóles hay tr¿invía eléctrico,
que en muy poco tiempo recorre los 12 km. de distancia al pue-
blo. En este mismo se encuentran los restos notables del templo
DE HISTORIA NATURAL. "73
deSerapis,atvi\)uíáosporotvos á un antigHio mercado cubierto,
á estilo de Pompeya, ó termas quizá, por existir allí numero-
sos manantiales termales. Sea lo que quiera, el visitante es
conducido á una especie de patio cuadrang-ular, en cuyo cen-
tro se elevan aún tres ó cuatro columnas corintias, incomple-
tas, de mármol antig-uo, que se dice g'rieg'O. La parte inferior
de estas columnas está por debajo del nivel del mar, como
puede comprobarse introduciendo la varilla de hierro en el
ag"ua que rodea una de las columnas, cuj^a varilla, dispuesta
para esta prueba, se hunde cerca de 2 m. hasta tocar la base
de la columna.
A la altura de una persona, próximamente, y formando una
zona circular en la superficie de aquella, se ven las señales
de corrosión, atribuidas á la acción lenta del Lithodoimis litho-
phagus, molusco existente hoy en el Mediterráneo; y como la
zona corroída comienza á 3,50 m. del suelo y concluye á 5,50
del mismo, poco más ó menos, marcando un anillo de unos
2 m., se cree que todo el edificio descendió con el suelo bajo el
mar en la antig-üedad, á causa de una erupción de la Solfatara,
próxima á él, primeramente hasta los 3,50 rn., y lueg'o fué ba-
jando con el suelo mismo y de un modo lento, hasta los 5,50
metros, siendo después elevada toda aquella comarca, en 1538,
cuando tuvo lug-ar la aparición y erupción del Monte Niioto,
situado también á poca distancia de allí. Alg'unos, sin embar-
g-o, ponen en duda estos hechos, atribuyendo la zona de los
Lithodomus á la existencia de un depósito ó reservorio de pes-
cados, en el mercado antig-uo, suponiendo fuera tal mercado
el edificio, lo cual no se puede aseg-urar, y aunque lo hubiera
sido, tampoco se puede afirmar lo del depósito indicado. En
cambio, es indudable la variación de altura sufrida varias ve-
ces en sentidos opuestos por el litoral de Pozzuolo. Limitándose
al templo de Serapis parece resultar de los datos históricos
hallados por Suess, que el edificio fué introduciéndose en el
mar lentamente, desde la época romana hasta el sig"lo xiii,
alcanzando su mayor descenso al principio del sig-lo xvi, ha-
biendo ejercido los Lithodonms su acción destructora en este
período. Cuando el Monte Nuovo apareció el 33 de Septiembre
de 1538, el suelo se elevó rápidamente cerca de 6 m. y las rui-
nas de Serapis fueron elevadas también, dejando al descubierto
la curiosa zona de los moluscos, testigo constante de las osci-
-74 BOLETIK DE LA REAL SOCIEDAD ESPA^OLA
laciones del litoral, debidas, sin duda alg-una, á la actividad
volcánica de toda aquella comarca, la que puede considerarse,
seg'ún dice muy bien Lapparent, como un verdadero cráter.
Las observaciones de Matteucci, hechas en el Vesubio, confir-
man también y explican estos movimientos alg*o localizados
de las zonas volcánicas.
A corta distancia de las ruinas, se encuentra la célebre Sol-
f atara. Es un cono volcánico de 100 m. escasos de altura, de
forma algo ovalada, de unos 500 m. en su eje mayor, plano y
arenoso en su fondo, con alguna vegetación en limitados pun-
tos del mismo, y rodeado de colinas traquíticas. Desde el mo-
mento de entrar en el cráter, se percibe claramente olor sul-
furoso que en alg-unos sitios llega á ser un poco molesto y
sofocante. Al lado opuesto de la entrada se ven desde lejos co-
lumnas de vapor, siendo necesario atravesar todo el cráter
para llegar á ellas; corresponden las dos principales á las
bocas llamadas grande y 'pequeña, habiendo en multitud de
puntos, emisiones ó exhalaciones de vapores acuosos y sulfu-
rosos.
La roca traquítica en contacto con las emanaciones de la
Sulfatara, está muy descompuesta, viéndose allí, por todas
partes, formaciones antig-uas y recientes de yeso, en unión del
azufre depositado lentamente y de la tierra sulfatada (cera-
raohalita).
Todo está impreg-nado de vapor de agua, el cual, arrastran-
do elementos diversos, dominando los ácidos y de éstos el sul-
fúrico, eng-endra las diversas especies mineralógicas sulfata-
das, especialmente el yeso citado y los alumbres. Es fácil de
comprender el orig-en del ácido sulfúrico, por la oxidación
progresiva del hidrógeno sulfurado en una atmósfera caliente
y húmeda, depositándose al mismo tiempo parte del azufre no
oxidado en innumerables costras cristalinas visibles por don-
de quiera que se levanta un poco la roca terrosa de la super-
ficie del cráter. Con el azufre se deposita el arsénico, alg-una
vez metálico, en pequeñitas manchas y abundantemente en
estado de sulfuros, dominando el rojo en g'randes sublimados
sobre las rocas.
Todos los productos allí depositados por sublimación, de un
vehículo acuoso, acusan reacción acida bien manifiesta por el
papel azul de tornasol; basta humedecer con agua destilada
DE HISTORIA NATURAL. "75
una tira de este papel y colocar sobre ella algunas partículas
del azufre, de las costras arsenicales, del yeso, de los alum-
bres ó de la arena traqiiítica del fondo del cráter, para que
ai)arezcan inmediatamente las manchas rojas características
de la reacción acida del producto examinado.
En la boca g-rande puede verse, á la entrada de la g-ruta,
hervir violentamente el agua al remover con una larga azada
las arenas de su suelo; esta mezcla de agua y detritus de rocas,
de más de 2 m. de profundidad, tiene una temperatura supe-
rior á los 100" C, y todas las emanaciones gaseosas de aquellos
contornos salen tan calientes, que la mano, aún á cierta dis-
tancia del punto de salida, no puede resistirlas ni un instante.
Es curioso, y llama la atención de los visitantes, el ruido á
hueco de sus pasos, ruido muy extendido en el fondo del crá-
ter y que ha hecho suponer la existencia subterránea y super-
ficial de grandes espacios llenos probablemente de gases de
ig'ual naturaleza que los expulsados por las grietas, oqueda-
des y bocas mencionadas.
Próximas á la boca g'rande, hállanse unas ruinas antig-uas,
termas quizá , dando acceso á galerías en cuyas paredes se
han formado extensas costras y películas de alumbre. Tan
alta es la temperatura de estas galerías, que hace imposible
penetrar en ellas más allá de los primeros pasos; el vapor de
ag'ua sale mezclado con gas sulfuroso, el que, oxidándose, en-
gendra los alumbres al contacto de los detritus de las paredes
y de las rocas. No pude averiguar hasta dónde llegan aquellas
curiosas galerías hechas por la mano del hombre; solamente
me fué posible apreciar su comunicación con varias excava-
ciones inferiores por las que se exhalan los vapores. Estos
arrastran cortas cantidades de metales, como el hierro y el
cobre, cuyas manchas rojizas y verde azuladas se ven, no sólo
en esta gruta, sino en todas las rocas de la Solfatara.
Es digno de anotarse el ruido particular producido por los
vapores al atravesar las rocas, algo análogo al de las brasas
que se apagan en el agua y que atribuyo á la formación de
vapor acuoso en los intersticios al ponerse en contacto el agua
caliente que impregna la roca con el vapor que continuamente
llega á ella. De este conflicto, se originan innumerables y mi-
croscópicas burbujitas, cuyo acceso al aire libre provoca aquel
ruido particular. El fenómeno es, en mi opinión, de orden físi-
76 ■ boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
co, pues no hay que olvidar la temperatura de todas aquellas
emanaciones hasta el punto de no poder tomar con la mano
ning-uno de los ejemplares recog-idos, que fueron arrancados
con el martillo, hasta pasado alg'ún tiempo después de coloca
dos á cierta distancia.
La última erupción acaecida en la Solfatara es la de 1198, y
se sabe que los antig-uos, entre ellos Strabon, denominaron
este cráter Forum Vu¡ca7ii, creyéndole en comunicación con el
cráter del Epomeo, en la próxima isla delschia. Lo más proba-
ble es la existencia de este foco volcánico desde tiempos pre-
históricos en estado de actividad variable, que unos creen al-
ternativa con la del Vesubio, y otros afirman, por el contrario,
ser completamente independiente.
No he de hacer comentarios en atención á la brevedad de
esta reseña, sobre lo instructiva que resulta la visita á la Sol-
fatara, modelo admirable de volcanismo y ejemplo perfecto de
la fasa solfatariana del mismo.
Monte Nuovo.
A unos 3 km. de la Solfatara, y al lado mismo de la carrete-
ra que sig-ue hasta Baia, se levanta junto al mar el moderno
Monte Nuovo, asi llamado por su orig-en reciente.
En efecto, el 28 ó el 30 de Septiembre de 1538, después de
un intenso temblor de tierra, apareció rápidamente este pe-
queño monte de unos 130 m. de altura, en forma de cono con
su correspondiente cráter bastante profundo, en cuyas pare-
des se ven g-randes cantidades de traquita, pómez y rocas tobá-
ceas. El fondo del cráter, llano y cultivado, está muy peco ele-
vado sobre el nivel del mar. En el exterior, por la parte que
mira á la carretera, hay una extensa explotación de roca tra-
quítica, cenicienta-obscura, destinada á diversos usos, entre
ellos, y después de pulverizada, á la obtención de excelente
puzolana y de morteros de resistencia extraordinaria. Se recu-
g-ieron dos buenos ejemplares de esta traquita. Nada más de
particular pude apreciar en este volcán, cuya aparición se re-
lacionó indudablemente con un estado particular de actividad
de la Solfatara y con los notables movimientos sísmicos, cau-
santes de la elevación del suelo de toda aquella comarca, y,
con ella, la de las ruinas de Serapis, de que antes me ocupé.
El fenómeno en sí fué importantísimo y digno de profundo
DE HISTORIA NATURAL. 11
estudio, demostrando con toda evidencia el poder inmenso de
las acciones g-eodiná micas internas, cuando se acumulan en
puntos limitados y débiles de la corteza terrestre, puntos, me-
jor dicho zonas lineales, eng-endrados por las dislocaciones de
la costra externa, producidas á su vez por la lieterog-eneidad
físico-química de los terrenos.
Monte Nuovo está al lado del célebre lago Averno, cuyo as-
pecto no concuerda con su nombre, pues hoy aparece este
lag'o, pintoresco y delicioso sitio de recreo, rodeado de casta-
ños, naranjos y viñas. Es un antig-uo cráter lleno de ag-ua,
siendo su constitución g-eológ-ica muy semejante á la del Mon-
te Nuovo. Su profundidad se dice ser de unos 34 m., estando
su fondo poco más de 1 m. sobre el nivel del mar, y abarcando
su perímetro cerca de 3 km.
Conocidas son las ideas de los romanos sobre este lag-o,
que creían en comunicación directa con los infiernos, á los
que hizo descender Virg-ilio á Eneas desde una de las grutas de
este Averno, conducido por la Sibila, cuya relación se encuen-
tra en su mag-níñca Aneida. La historia refiere que el empera-
dor Aug-usto log-ró acabar con estas diabólicas leyendas, ha-
ciendo una obra de g-rande importancia como fué la reunión
de los lagos Averno y Lucrino, muy próximos entre sí, y
creando el Puerto Juliano, cuya construcción encomendó á
su g-eneral Ag-ripa. Virg-ilio y Horacio cantan las maravillas
de este puerto que subsistió durante la Edad Media. Al ocurrir
la aparición del Monte Nuovo, todo fué trastornado, cambian •
dose la disposición del país. No cabe duda de que el Monte
Nuovo, el lag-o Averno y el Monte Grillo, también próximo,
son tres cráteres en íntima conexión y formados sobre una
misma hendedura. Una de las g-alerías, destinadas quizá al
Puerto Juliano, se enseña hoy con el nombre de g-ruta de la
Sibila, una de cuyas puertas interiores se bautiza con el nom-
bre de Puerta del Infierno, conduciendo otra g-alería al baño
de la Sibila, etc., etc.
He citado estos cortos datos, para hacer resaltar el hecho del
trastorno sufrido por aquella porción de los Campos ñég-reos
en época reciente, testificando la continuación en tiempos
bien modernos, de la acción volcánica, aún hoy bien mani-
fiesta.
18 boletín de La. real sociedad española
Posilipo.
La colina de Posilipo, al O. de Ñapóles, sembrada de pre-
ciosos hoteles y villas de recreo, cuyo nombre procede de otra
villa del famoso libertino Védius Pollion, llamada Pausily-
'pon: (sin cuidados), que más tarde perteneció á Augusto, es
una eminencia alarg-ada, compuesta de rocas tobáceas, brechi-
formes, y de apariencia estratificada. En ella se ven trozos de
masas volcfmicas de todos tamaños, ag'lomeradas por materias
arcilloso-calizas, dando al conjunto, de dureza variable, un
aspecto particular. Lo notable y dig-no de verse en esta colina,
es la célebre gruta, mejor dicho galería, abierta quizá desde
tiempos de Augusto, citándola Séneca como un pasadizo es-
trecho y sombrío. Durante la dominación española, fué agran-
dada y restaurada por Alfonso I de Aragón , por el virrey Don
Pedro de Toledo y por Carlos IIL Es una obra maestra de la
antigüedad, descrita en numerosos libros y folletos. Sólo con-
signaré el hallazgo reciente en ella, con motivo de unas exca-
vaciones hechas, que continúan actualmente, de un hermoso
trozo de obsidiana de algunos kilogramos de peso. Como este
ejemplares único hasta ahora, según mis informes en la mis-
ma gruta, no quise perder la ocasión de traer conmigo parte
de aquella notable roca, y aun cuando destinada al Museo de
la Universidad de Ñapóles, logré conseguir un buen pedazo de
la obsidiana verde-pardusca, muy transparente, que me pro-
pongo analizar. Es raro hallar trozos de este tamaño entre el
material tobáceo de Posilipo, y parece digno de anotarse este
encuentro casual y reciente, del que se pueden deducir algu-
nas consideraciones sobre el origen y formación de la colina
y sus relaciones con las zonas ^volcánicas de Ñapóles, espe-
cialmente la occidental de los Campos ñégreos.
Como resumen de esta rápida visita á las regiones volcáni-
cas del golfo napolitano, puede decirse que aquella privilegia-
da comarca es hoy única en el mundo por la variedad de los
fenómenos que en ella tienen lugar, siendo posible hacer un
estudio acabado del volcanismo activo en todos sus grados y
fases: desde la explosiva y lávica, hasta la simple emanación de
anhídrido carbónico, constituyendo las mofetas, tan abundantes
allí, pasando por los intermedios de solfatara y de emanado-
Bol. de la R. ÍSociedad Esp. de Historia Nat.
Tomo VI.— Lám. I.
!?t5i-|.
■%Á-J»"^
Extremo de la gran corriente de 1855, en el pueblo de San Sebastiano,
en parte destruido; á unos 6 kilómetros del Vesubio.
Gran corriente de 1851, en el camino del Observatorio.
Bol. de la K. Sociedad Esp. de Historia Nat.
Tomo VI.— Lám. II.
Lavas de 1895, cerca del Observatorio.
Aspecto del Vesubio en Octubre de 1905, con las hendeduras y fumarolas
de la parte O. del cono. — Desde cerca del Observatorio.
t)E tílSTOUlA NATURAL. 19
nes termales, como atestig-uan los múltiples manantiales calien-
tes, visibles desde la salida de Ñapóles hasta la isla de Ischia.
Todo" esto es bien dig-no de larg-a y detallada descripción; hag-o,
no obstante, punto final por hoy, para no alarg-ar más esta bre-
ve reseña, que refleja simplemente las primeras impresiones y
observaciones más salientes recog-idas durante mi estancia en
la bulliciosa y aleg^re capital del antig'uo reino napolitano.
Nota. — Las fotog*rafías que acompañan á esta reseña, esco-
gidas entre otras varias que se pudieron tomar, ilustrarán
algo acerca del aspecto del Vesubio en Octubre de 1905, y
de las g-randes corrientes de 1851, de 1855 y 1895, con el ca-
mino que conduce al Observatorio, camino abierto en las la-
vas de los referidos años.
Boletín bibliográfico.
Enero.
Academia nacional de Ciencias. Córdoba (República Argentina). í Boletín).
1905. T. xvni, eutr. 1."
Académie des Sciences. Paria. (Comptes rendus). 1905. T. cxli, n° 22. —
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de quelq. roch. volc. des iles Tuamotou et de Tile Pitcairn. — Solaco-
Lu: Sur les fruits parthénocarp. — Gallaud: Un nouv. ennemi des Oa-
féiers en Nouv. -Caled. — Stefanowska et Chrétien: Recb. statist. sur
Tevol. de la taille du Lin. — Zograf: La ealotte cervic. cbez les Naupl.
de VArtemia saZma. — Gravier: Sur un prét. cas de reprod. par
bourgeonn. chez les Anuél. Polycbét. — Künstler et Gixeste: Les
spbér. trophoplasm. des iafus. ciliés. — Pizon: Rech. sur une prét.
ovulase des spermatoz. — Loisel: Toxic. du \\\. sémin. et considér.
génér. sur la toxic. des prod. génit. — Négbis: Emersión crétac. en
Gréce. — Termier: Sur la struct. géol. de la Cordill. cantabr. daos la
prov. de Santander. — Deprat: Sur les dépóts carbón, et perm. de la
feuille de Vico (Corsé). — Mecquexem: Le gisem. de vertébr. fossil de
Maragha.^N° 23. — Laveran: Contrib. á l'étude de larépart. des mou-
cbes tsetse dans l'O. afric. fran9. et dans l'Etat indép. du Congo. —
Maheu: Sur l'exist. des laticif. á caoutchouc dans un genre de Mé-
nisperm.: Tinomiscium Miers. — Marais de Beauchamp; Sur l'org.
rétrocérébr. de cert. Rotif. — Bohn: Sur le phototrop. des larves de
Homard. — Termier: Sur la struct. géol. des Pyrén. ocoid. — Noül: Sur
l'orient. que prend un corps allougé pouv. rouler sur les fonds dans
uu cour. liq.- - Haug; Sur les fossiles dévon. de l'Abenet 0GCÍd.=N° 24.
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SiCH: Larv. Habits. — Floersheim: Not. on Pijrameis atalanta.— Eikd:
Lepidopter. not. froni Monmouthshire. — Turner: Not. on Coleophora
hemerohiella. — Powell: Habits of Argynnis clisa.— Swb: Microlepid.
in the Hallsham distr. — Chapman: Scents of Insects. — Trumpet hairs
on the pupa of Chrysophanus dispar. — Harrison: Social Hymenopt.
in North Durham. — Dadd: The season 1905 in Germany. Lepidopt. —
Harrison: Note on Volucella bomhylans. — 3íegachile circumcincta Lep.,
in Durham.— Burr: Synops. of the Orthopt. of West. Europe.
(Se continuará.)
Sesión del 7 de Febrero de 1906.
PRESIDENCIA DE D. JOSÉ CASARES GIL
El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fue apro-
bada.
Correspondencia. — Se dio cuenta de una carta del socio hono-
rario D. Joaquín María Castellarnau, que dice así:
Madrid, 20 de Enero de 1906.
Sr. D. Salvador Calderón, Presidente de la Real Sociedad Espa-
ñola L.E Historia Natural.
Mi más distinguido amigo: Coa el agradecimiento más profundo he re-
cibido la distinción con que la Real Sociedad Española de Historia Na-
tural me ha honrado, nombrándome su socio honorario. Por lo mismo
que tengo la conciencia do no merecerlo, estimo más el favor que nuestros
compañeros me han dispensado, y desearía fuese usted intérprete de mis
sentimientos, y en la próxima sesión les manifestara mi reconocimiento
por verme elevado, por su bondad, á un sitio de honor, al cual jamás, ni
en sueños, había pensado poder llegar.
Reciba, desde luego, las gracias y el testimonio del alto aprecio en que
le tiene su antiguo y afectuoso amigo q. 1. b. 1. m.,
Joaquín María Castellarnau.
— Se anunció también haberse recibido el programa de pre-
mios para el concurso del año 1907, abierto por la Real Aca-
demia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid.
Dicha docta Corporación adjudicará tres premios á los autores
de otras tantas memorias merecedoras de esa recompensa y
relativas á las tres secciones que comprende la Academia. El
tema señalado para desarrollar en la Sección de Ciencias Natu-
rales, es el sig-uiente:
«Catálogo descriptivo de las especies españolas de moluscos
pertenecientes á todos ó parte de los grupos que á continuación
se indican:
»Primero, Cefalópodos; segundo, Nudibranquios; tercero,
Pulmonados de las familias Testacélidos, Parmacélidos, Arió-
nidos y Limácidos».
T. VI.— Febrero, 1906. 6
82 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
A la Memoria acompañarán fotografías, fototipias ó dibujos
en color, que representen de una manera exacta las especies.
La Academia adjudicará un premio, un accésit y una men-
ción honorífica. El primero consistirá en un diploma, una me-
dalla de oro, 1.500 pesetas en metálico é impresión de la Me-
moria, entreg'ando 100 ejemplares al autor. El accésit consistirá
en diploma, medalla de oro y 100 ejemplares de la Memoria
impresa. La mención honorífica en diploma solamente. El
plazo para la admisión de trabajos con destino á este concurso
expirará el 31 de Diciembre de 1907.
— Asimismo se participó el recibo del programa del Congreso
Geológico Internacional, que se celebrará en México durante
el año corriente.
A propósito de este Congreso, el Sr. Bolívar indicó que el
Museo de Ciencias Naturales había desig-nado á nuestro con-
socio D. Salvador Calderón para que le representase en dicha
Asamblea internacional, y que el Sr. Calderón había aceptado
el nombramiento, ofreciéndose á dar una conferencia sobre
Geología ante los congresistas, para lo que había sido especial-
mente invitado por el Comité ejecutivo del Congreso. La g^es-
tión del Museo coincidirá con la de la Sociedad, que tiene
acordado desde el año pasado solicitar del Ministerio de Ins-
trucción pública se nombre al Sr. Calderón delegado oficial
de España en el referido Cong-reso.
— Por último, se comunicó á la Sociedad que la Academia
de Ciencias de San Luis del Misurí había remitido una invita-
ción para asistir á un banquete conmemorativo del quinqua-
g-ésimo aniversario de la fundación de dicha Academia, que
tendrá lugar el día 10 de Marzo próximo, acordando dar las
gracias á dicha corporación y felicitarla con este motivo.
Comunicaciones. — El Secretario presentó dos interesantes car-
tas remitidas por D. José Esteva, y tituladas Hongos anómalos
y Caso de proliferación en la «Bellis perennisy> espontánea.
— Dio también cuenta de otros dos trabajos enviados por don
Daniel Giménez de Cisneros, con el título ^% Notas varias y
Apuntes imr a el estudio geológico de la provincia de Alicante.
— El Sr. Calderón leyó un fragmento de una carta inédita de
D. José Macpheron, sobre los g-abarros del g-ranito.
— El Sr. Taboada Tundidor, comunicó verbalmente á la So-
DE HISTORIA NATURAL. 83
oiEDAD noticia de ensayos que están llevándose á efecto, por
iniciativa suya, en Galicia, para el cultivo y reproducción en
estanques de las ang-uilas de mar.
— El Sr. Bolívar presentó un estudio sobre «Yacimientos y
manantiales radioactivos de España», debido al catedrático de
la Facultad de Ciencias de la Universidad Central, D. José
Muñoz del Castillo, que ya en otra ocasión nos favoreció con
una comunicación interesando á los socios mineralogistas en
el estudio de la radioactividad, y que pasó á la Comisión de
publicación.
Secciones. — La de Barcelona celebró sesión el día 17 de Ene-
ro, bajo la presidencia de D. Ramón Turró.
Leída el acta de la sesión anterior, fué aprobada.
Quedó admitido como socio numerario D. Juan Julia y Olsi-
na, presentado en la sesión anterior,
— El Sr. Casares (D. Antonio) presentó un hermoso ejemplar
fructificado de Campijlopas poly tricoides , recogido por dicho se-
ñor en Santiago de Galicia, en donde fructifica con frecuencia.
— El Sr. Llenas leyó un voluminoso trabajo t\.iw\s.(\.o Contribu-
ción al estudio ds la Liqmnologla de Cataluña, en el que resume
todas sus observaciones y lo que hasta el día se ha hecho res-
pecto á liqúenes de dicha reg-ión.
— También presentó el Sr. Llenas unos ejemplares de la No-
tocJilceua Ma:anthm, recogidos en el lugar llamado El salto de
Gualba (Montseny).
No habiendo más asuntos de que tratar, se levantó la sesión.
— La sección de Zaragoza celebró sesión el día 30 de Enero,
bajo la presidencia de D. Pedro Ferrando.
— El P. Navas presentó y leyó una nota ¡Sobre una pequeña
colección de Neurópteros de Italia, remitida por el profesor Feli-
pe Silvestri, de Pórtici.
Antes de dar por terminada la sesión, el Sr, Casares Gil, que
la había presidido, dirigió la palabra á los señores presentes,
dándoles las g-racias por su designación para la vicepresiden-
cia de la Sociedad en el presente año, cargo para el que, mo-
destamente, se declaró sin merecimientos, y que sólo podía
ocupar contando de antemano con la benevolencia y el con-
8» boletín de la real sociedad española
curso de todos. El Sr. Casares añadió que le era muy simpático
el carácter familiar que revisten nuestras sesiones, recordando
á este propósito el del mismo tono que acostumbran dar á sus
reuniones periódicas otras Sociedades científicas extranjeras.
Notas y coniTinicaciones.
Yacimientos y manantiales radioactivos de España
POR
D. JOSÉ MUÑOZ DEL CASTILLO
Las invitaciones que tuve el honor de dirig-ir, á fines de 1904
ofreciendo los servicios del Laboratorio de Radioactividad á la
Real Sociedad española de Historia natural, á la Sociedad
Española de Hidrología Médica, y á los profesores y técnicos
é interesados en materia de mineralogía, minería é industrias
químico-inorgánicas, han producido resultados verdadera-
mente lisonjeros, en el sentido de que á la fecha, 31 de Di-
ciembre de 1905, en que cerramos la presente nota, ó sea en
poco más de un año, hemos log-rado determinar la existencia
en nuestra Península, de cinco manchas ó zonas en que hay
masas y especies radioactivas, y la de más de 24 manantiales,
.entre termales y fríos, cuyas ag-uas se hallan, asimismo, dota-
das de actividad radiante.
Ag-radezco muy sinceramente tan entusiasta colaboración^
que honra á España; pero séame permitido hacer mención
especial de los jóvenes doctores D. Eugenio Morales Chofré,
D. Faustino Díaz de Rada, D. Eduardo Amaro Herrera, y del li-
cenciado D. José de Olavarrieta, todos discípulos míos, sin
cuya asidua é incansable cooperación hubiera sido imposible
realizar, en tan corto tiempo, el sinnúmero de reconocimien-
tos que se han efectuado; y de que no da suficiente idea decir
que hemos examinado las ag-uas de más de 80 fuentes natura-
les, y alg-unos cientos de muestras de rocas, tierras y espe-
cies minerales.
Como medio complementario y sintético de presentar los re-
resultados obtenidos, hemos compuesto el adjunto mapa, donde
DE HISTORIA NATURAL.
¥5
CANTÁBRICO
Santander.
3ví(>do
A F R I C A
7>^/í/'-t- -ff r,J-^^yí,
Manchas radioactivas.
I. — Comprende las localidades Colmenar Viejo, Torrelodones, Colme-
narejo, Galapagar y San Rafael de El Espinar.
II.— Comprende las localidades Valencia de Alcántara, Albiirquerque y
Albalá.
Iir.— Comprende las localidades Barrueco-Pardo y Saucelle.
IV.— Comprende las localidades Motril, Torviscón, y Sierra Nevada en
Almería.
V.— Comprende las localidades Conquista y Venta de Azuel.
Manantiales radioactivos-medicinales.
1. La Toja.— 2. Buyeres de Nava.— 3. Puente Viesgo. — 4. Molinar de
Carranza.— 5. Belascoain.— 6. Panticosa.— 7. Fitero Viejo.— 8. Santa Te-
resa.— 9. Trillo. — 10. Alhama de Aragón.— 11. La Garriga.— 12. Vichy Ca^
talán.— 13. Alange.— 14. Hervideros de Fuensanta.— 15. La Aliseda.—
16. xMhama Viejo de Granada.— 17. Villavieja de Nules.— 18. Villar del
Pozo.— (0). Arnedillo (Logroño), Busot (A.licante), Fuencaliente (Ciudad
Real) y Mondáriz (Pontevedra).
86 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
se señalan, mediante un grueso punto negro, 18 veneros hidro-
luedicinales activos; y, con una mancha rayada, las cinco
zonas radioactivas; empleando el sig-no (0) para indicar la falta
de confrontación respecto de cuatro ag-uas termales; y no ha-
biendo dado representación á las fuentes frías.
Observará el lector, puesto que salta á la vista, que ning-ún
esmero hemos procurado en cuanto á emplazar con exactitud
ni los parajes ni la. poblaciones, por bastar á nuestro objeto
una simple aproximación.
Manchas radioactivas.
I. Situada entre las provincias de Madrid y Seg-ovia, hálla-
se formada por terrenos de los términos municipales de Colme-
nar Viejo, Torrelodones, Colmenarejo, Galapag-ar y San Rafael
de El Espinar. En las clásicas obras de D. Casiano de Prado y
de Naranjo, y aun en apuntes de las explicaciones hechas
por D. Donato García, hace nn sig-lo, "señálase la presencia
de estos minerales uránicos, y de ellos existen muestras en los
museos y colecciones; de modo que nuestra labor hubo de
tener por objeto encontrar la chalcolita en dichos sitios, y re-
conocer su radioactividad; cosa que hemos log-rado, menos en
Galapag-ar, donde hasta el presente, no hemos tenido la for-
tuna de hallar mineral alg-uno urano-radífero.
Los de San Rafael han sido encontrados por vez primera por
nosotros, en colaboración con el profesor de la Escuela Supe-
rior de Industrias de Cartag-ena Sr. Retamal Martín.
Debe confiarse en que sucesivas exploraciones fijarán mejor
la extensión y detalles de esta mancha, mediante el descubri-
miento en ella de nuevos parajes en que se aprecie la chalco-
lita, ó la autunita, ó la zeunerita, ó la wolframita radífera, que
son las especies por nosotros halladas; ú otras ig-ualmente
dotadas de actividad, como el uranocre, señalado en Torrelo-
dones, aunque nosotros no hayamos log-rado encontrarlo.
II. Esta mancha comprende las localidades Valencia de Al-
cántara y Albalá, de la provincia de Cáceres, y Alburquerque
en la de Badajoz. El ing-eniero de minas D. Lucas Mallada
descubrió, hace un cuarto de sig-Io, la chalcolita en tales para-
jes; y nosotros hemos comprobado la radioactividad de un
ejemplar de Valencia de Alcántara, donado á nuestro Labora-
DE HISTORIA NATURAL. 87
torio por el Sr. Retamal Martín, y la de otro procedente de Al-
balá, que debemos al catedrático de Historia Natural del Insti-
tuto de Córdoba, Sr. Hernández Pacheco. Hasta el presente, no
hemos conseg-uido adquirir muestra alg'una de Alburquerque.
ni. Mancha, señalada recientemente por nosotros, que com-
prende los pueblos de Barrueco-Pardo y Saucelle, en la provin-
cia de Salamanca. Los Sres. D. Dionisio García Alonso y D. Mi-
guel Fernández de Gata, nos remitieron, de la primera de dichas
localidades, una muestra piritoso-arsenical-cuarzosa, y varios
cubos de pirita descompuesta, débilmente radioactivas; y el
Sr. Robledo Serrano nos ha enviado casiterita cristalizada y
wolframita, igualmente activas. Es probable que la extensión
de esta zona sea alg-o considerable; y existe algún indicio
para sospechar en ella la presencia del torio.
IV. Mancha, que en estos días empezamos á delinear, y que
comprende los pueblos de Motril y Torviscón, en la provincia
de Granada, y las faldas de Sierra Nevada, en la de Almería;
siendo muy probable que ocupe extensión de alguna impor-
tancia. En ella han resultado radioactivos los minerales ferro-
cobrizos de Motril, presentados en el Laboratorio por D. Fer-
nando Aravaca; los parecidos de Torviscón, y un cinabrio,
también del partido de Albuñol, traídos por D. Victorio Lan-
cha; y los ferruginosos, especialmente, de Sierra Nevada, que
ha sometido á nuestro examen D. Joaquín Gómez de Mercado
Aparicio.
V. Esta mancha es acaso la más interesante de cuantas
hasta la fecha llevamos señaladas. La constituyen minerales de
bismuto nativo y de bismutina; y de los reconocimientos prac-
ticados, en colaboración de nuestro auxiliar- ayudante señor
Amaro, parece resultar existente en ellos el Polonio. La pri-
mera noticia'que tuvimos de tan curiosas especies, fué debida
á nuestro compañero el catedrático de Mineralogía de la Uni-
versidad Central, D. Salvador Calderón, quien nos presentó
ejemplares notables, procedentes de Conquista y Venta de
Azuel, en la provincia de Córdoba, remitidos al Museo de
Ciencias Naturales por el catedrático Sr. Hernández Pacheco,
de que dejamos hecho mérito.
No es fácil presumir el área que podrá alcanzar la zona en
cuestión, donde la existencia del cobalto y otros elementos re-
dobla el estímulo para su estudio.
boletín de la real sociedad española
Manantiales Maro-medicinales.
Las investig-aciones que realizamos, de acuerdo y con la co-
operación de la Sociedad Española de Hidrolog-ía Médica, nos
permite indicar, á la /echa, la radioactividad de los sig-uientes
veneros minerales:
La Toja (1). — Provincia de Pontevedra. — Ag-uas clorurado-
sódicas. Temperaturas entre 16" y 00°.
Buycres de Nava (2).— Asturias. — Ag-ua sulfurado-cálcica ar-
senical. Temperatura del manantial del Director, 25".
Puente Viesgo (3). — Provincia de Santander. — Ag-uas cloru-
rado-sódicas. Temperatura del manantial del establecimien
to , 35°.
Molinar de Carranza (4). — Provincia de Santander. — Aguas
clorurado-sódicas. Temperatura, 32",5 á 36°.
Belascoahí (5). — Navarra. — Ag-uas bicarbonatado-sódicas.
Temperatura, 26", 6.
Filero Viejo (7). — Navarra.— Ag-uas clorurado-sódicas. — Tem-
peratura, 47", 6.
Pantícosa (6). — Provincia de Huesca. — Ag-uas nitrog-enadas.
Temperatura, 26",25 á 28°,8.
Vichy Catalán (12).— Provincia de Gerona. — Ag-uas bicarbo-
natado-sódicas. Temperatura, 50° á 60°.
La Garriga (11). — Provincia de Barcelona.— Ag-uas clorura-
do-sódicas. Temperatura, 41° á 45°.
Santa Teresa de Avila (8). — Provincia de Avila.— Nitrog-ena-
das. Temperatura, 9°.
Alhama de Aragón (10).— Provincia de Zarag-oza. — Ag-uas
bicarbonatado-cálcicas. Temperatura, 32°,5 á 37°, 5.
Trillo (9). — Provincia de Guadalajara. — Ag-uas de composi-
ción bastante distinta, seg-ún los manantiales. Temperatura,
23° á 29°.
Alanje (13). — Provincia de Badajoz. — Ag-uas bicarbonatado-
cálcicas. Temperatura 22° á 26°.
Hervideros de Fuensanta (14). — Provincia de Ciudad Real. —
Ag-uas bicarbonatado-ferrug-inosas. Temperatura, 16° á 22°.
Villar del Pozo (18).— Provincia de Ciudad Real.— Ag-uas bi-
carbonatado-ferrug-inosas. Temperatura, 25°, 8 á 28°,3.
DE HISTORIA NATURAL. 9
La Aliseda (15). — Provincia de Jaén. — Ag-uasbicarbonatado-
ferrug'inosas. Temperatura, 17° á 18°.
Villavieja de Nules (17). — Provincia de Castellón. — Ag-uas
sulfatado-calcicas. Temperatura, 29° á 45°.
Alhama viejo de Granada (IG).— Provincia de Granada. —
Ag"uas bicarbonatado-cálcicas. Temperatura, 45», 2.
Se halla pendiente de comprobación la radioactividad acu-
sada por los manantiales de Mondáriz (Pontevedra), Arnedillo
(LogToño), Fuencaliente (Ciudad Real) y Busot (Alicante);
y también ofrecen cierta débil actividad alg-unas de las ag*uas
de La Sellera (Gerona), bicarbonatado-sódicas, que carecen de
establecimiento.
Los anteriores datos relativos á la clasificación y tempera-
tura de los manantiales, pertenecen al libro de los Sres. Alei-
xandre y Pérez Fábreg-as, dedicado, en 1903, á los miembros
del XIV CongTeso Internacional de Medicina.
Varias de estas ag-uas, como las de Alanje, Santa Teresa de
Avila, Panticosa, etc., son claramente olig'ometálicas; y, por
lo tanto, precisa referir sus virtudes médicas, en más ó en
menos, á la radioactividad.
Buen número de establecimientos y localidades no poseen
una sola fuente, sino dos ó más, á veces bastante diferentes
por su composición y temperatura, y que unas son radioacti-
vas y otras no. Pero, sobre estos particulares, no conceptua-
mos del caso entrar en la presente nota.
Fuentes frías.
Corrientemente se admite que las aguas radioactivas son
termales, á pesar de lo cual dejamos señaladas en tal con-
cepto las de Santa Teresa de Avila, que tienen 9° de tempe-
ratura, seg-ún el Sr. Muñoz Ramos.
Nuestras investig-aciones referentes á manantiales fríos que
brotan en las proximidades de los yacimientos radioactivos, ó,
cuando menos, á distancias que permiten establecer relación
de hechos, han patentizado la actividad de los sig'uientes: el
que mana en Motril, cerca de la mina de D. Fernando Arava-
ca arriba mencionada; uno en las Matas y otro en Torrelodo-
nes, á pocos kilómetros de Madrid, ambos pertenecientes á la
clase de las llamadas aguas cárdenas, en las vecinas sierras; y
90 boletín de la real sociedad española
varios en El Espinar, especialmente el denominado Torera,
situado no lejos y más abajo del macizo en que se halla la
chalcolita.
La explicación puede ser ig'ual en todos los casos, y reduci-
da á que las ag'uas, termales ó frías, se radioactivau cuando
atraviesan terrenos en que existen substancias dotadas de ac-
tividad radiante.
*
* *
Vamos á permitirnos una lig-era dig*resiün á modo de preli-
minar al término de la presente nota.
Cuando en el pasado Septiembre tuvimos el honor de ser
presentados al sabio profesor de Mineralogía de la Sorbona
Sr. Michel, por el eminente matemático Sr. Carvallo, oímos,
de tan autorizados labios, la opinión de que en las profundi-
dades de la corteza terrestre, y entre la materia en ig-nición
del centro del Planeta, deben existir g'randes cantidades de
masas correspondientes á metales de peso atómico elevado,
entre ellas de Radio. Idea conforme con los estudios sobre la
densidad del astro que habitamos, en términos g-enerales; y
con el fenómeno de la actividad de muchas ag-uas termales,
en particular.
El interés grande de la conversación que sobre minerales
radioactivos sostuvimos g-ran porción de la tarde, nos movió á
rog-ar á tan amable coleg-a una breve nota, con destino á la
publicidad, donde, por vía de ejemplo, apareciese alg-ún he-
cho relacionado con sus opiniones. Y el ilustre hombre de
ciencia ha tenido la bondad de complacernos remitiéndonos,
por conducto del Dr. Morales Chofré — preparador privado de
nuestro Laboratorio en el curso anterior, que actualmente
amplía sus estudios en la capital de Francia— el dibujo aquí
representado, referente á un trabajo realizado en las inme-
diaciones de Joachimsthal, ó sea en plena zona de substan-
cias fuertemente activas, sobre un filón cobaltífero con g-ang-a
de cuarzo, dolomía, calcita y baritina.
Dice así textualmente el Sr. Michel:
«Muy importantes minas de cobalto se encuentran en L'Erz-
gebirg-e, siendo las principales Schuceberg-, Marienberg-, Bu-
naberg-, Joachimsthal y Johang-eorg-enostalt. La de Joa-
chimsthal hállase en la parte más alta de la red sur de L'Erz-
DE HISTORIA NATURAL.
91
g-ebirg-e , y está constituida por pizarras micáceas, cuyas ca-
pas sig-uen la dirección EO. con declive hacia el N.
Tales masas minerales proceden de la época primaria, y en
su seno se han producido resquebrajaduras, rellenadas des-
pués por filones de pórfidos cuarzíferos, de basalto y fonolitas^
en la época terciaria. Las remociones durante ésta provocaron
Corte del filón Hildebrand á Joactiimsthal.— A, plata arsénica!.— C , calcita. -D, do-
lomia.-L, arcilla flloniana.— P, pirita.— Q, cuarzo.— R, plata roja. -U, pechurana.
grandes trastornos, determinando fracturas, alg'unas de ellas
con su vértice inferior próximo á las materias todavía en es-
tado de fusión. Y asi han salido minerales que contienen
cuerpos simples de elevado peso atómico, más ó menos á la
superficie, en forma de bolsadas.
La anchura de estas hendeduras (de las que se ha reconoci-
do hasta ahora 36 principales), varía de 15 á 60 cm., llegando,
excepcionalmente, hasta 1 y 2 m.; no siendo uniforme el modo
como están rellenas.
92 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Las principales especies contenidas en ios filones pueden
referirse á seis grupos:
1.° Minerales de Ag (plata nativa, arg-irosa, plata neg-ra,
roja, kerarg-irita).
2." ídem de Ni (nickelina, chloanthita, milerita).
3." ídem de Co (esmaltina y asbolana).
4/' ídem de Bi (bismuto nativo, bismutina, bismutocre).
5." ídem de As (arsénico nativo, mispiquel).
6.° ídem de ¿/(pechblenda ó pechurana).
Las bolsadas de esta última se encuentran en los filones;
g-eneralmente en la intersección de las capas transversales
designadas en las fig-uras por P, Q, ^—representativas de te-
rrenos primitivos— con el terreno moderno, representado por
D. El indudablemente en la masa íg-nea central de la Tierra
debe haber cantidades muy g-randes de minerales, formados ó
disociados, correspondientes á metales de peso atómico ele-
vado (el plomo, el bismuto, el radio, el torio y el uranio,
etcétera).»
*
* *
Como final de esta comunicación, vamos á permitirnos la
libertad de ofrecer á la Sociedad española de Historia natu-
ral, para bien de la ciencia, tan fervorosamente en su seno
cultivada, el puesto de honor que en la importante investig-a-
ción en que nos hallamos empeñados, tiene reservada la
Geolog-ía.
Por muy expresivamente que manifestemos nuestro recono-
cimiento á los señores socios y eminentes naturalistas D. Sal-
vador Calderón y D. L. Fernández Navarro, no acertaremos á
exteriorizar el que les debemos y sentimos por la eficaz y va-
liosa ayuda que de ambos hemos solicitado continuamente, y
que de los dos hemos obtenido siempre tan afectuosa como
sabia. Cooperación mineralóg-ica, con la cual estamos ciertos
seg-uir contando; pero que, por sus pasos, nos ha traído al caso
y á la necesidad de que Radioactividad y Mineralog-ía busquen
ya la fusión de los hechos respectivos en las amplitudes de las
concepciones g-eológ-icas.
El alcance del tal aspecto de la cuestión es, en efecto, ver-
daderamente excepcional y extraordinario.
¿Tiene fundamento la conjetura atrevidísima de Rutherford,
DE HISTORIA NATURAL. í«
que en los actuales tiempos va posesionándose de los espíritus,
seg-ún la cual, los átomos de Uranio, y aun los de Torio, se
desinteg'ran espontáneamente, apareciendo como productos de
la disg-reg-ación otros elementos— el Radio, el plomo, etc.— sin
que cese el fenómeno, hasta la resolución total en Helio?
Pues de semejante proceso, que debe estarse desarrollando
desde hace millones de años en la costra terrestre, no puede
menos de haber escrituras que sólo el geólog-o sabe leer.
¿Es, por el contrario, pura fantasía, seg-ún creemos, la hipó-
tesis de la desintegración, y los fenómenos radioactivos no
ponen en pelig'ro las ideas clásicas sobre la materia y la ener-
gía, sobre los átomos y las moléculas, sobre las leyes y los
procesos de las formas inorgánicas, }' sobre las teorías fisio-
lógicas!
Pues igualmente en las rocas, en los filones, en las especies
minerales, estarán esculpidos hechos de significación decisiva,
cuya interpretación sólo al geólogo resulta posible.
¿Es, por último, que, ala vista de horizontes preñados de es-
peranzas en aplicaciones trascendentales de las substancias
radioactivas, hemos de resig*narnos ante el hecho brutal de
que sólo existan unas contadas docenas de gramos de Radio
esparcidas por la superficie del Planeta? ¿O tendrán razón el
Sr. Michel, y los que como él piensan, y se podrán explorar
con éxito, al objeto, los caminos del centro de la Tierra, hasta
donde ello sea prácticamente posible?
El geólogo lo dirá: sus hipótesis, y sus estudios para confir-
marlas ó desecharlas, resolverán cuestión tan vitalísima, que
sólo dejaría de serlo si se descubriese que los fenómenos ra-
dioactivos fuesen, como nos lo parece, simples efectos de me-
canismos moleculares susceptibles de ser formados en nuestros
laboratorios.
Bajo la presión de la importancia del asunto, numerosos
filones han sido ya objeto de examen detenido, según nos re-
cuerda el Sr. Michel; y la labor continúa con empeño, siendo
el último trabajo de que tenemos noticia una notable Memoria
publicada el año pasado por la Academia de Ciencias de Vie-
na, original de los Sres. José Stép, administrador general de
las minas imperiales do Joachimsthal, y R. Becke, profesor
afamado de la Universidad vienesa. Investigaciones abundan-
tes en hechos, de que surgen puntos de vista teóricos, que
91 boletín de la real sociedad española
quizá teng-an campo de realización, en alg'una escala, en las
manchas radioactivas que dejamos señaladas, ó en otras de
la Península que puedan encontrarse; siquiera nuestra preocu-
pación, hoy por hoy, se concentre en la de las sierras de Gua-
darrama (I), y en la de Córdoba (V), por lo notable de ambos
casos; y dada, además, la circunstancia de hallarse la primera
tan próxima al domicilio oficial de la Sociedad, y de que la se-
g-unda se encuentra alg-o en la esfera de acción del joven profe-
sor y socio Sr. Hernández Pacheco, cuya laboriosidad y no deca-
dentes entusiasmos científicos, con tan justo motivo permiten
abrigar risueñas esperanzas.
Excusado es consig-nar, por conclusión, que al invitar á esta
Real Sociedad española á una empresa de tal mag-nitud, se
entiende, claro está, que es adjudicándonos la colaboración
incondicional en la parte del trabajo referente á los fenóme-
nos radioactivos.
(Laboratorio de Radioactimdad de la Facultad de Cieticias de
Madrid: 31 de Diciemhre de 1905.)
Algunos Mirmeleónidos y Ascaláfidos de Persia y Siria
recogidos por el Sr. Martínez de la Escalera
POR EL
PROF. F. KLAPALEK, DE PRAGA.
Aunque escasas en número, no por eso dejan de ser intere-
santes las especies recog-idas por el disting-uido viajero arriba
mencionado en su viaje á Persia, contribuyendo los datos, que
á continuación expondré, á ampliar nuestros conocimientos de
su repartición g-eográfica. Los ejemplares pertenecen al Museo
de Madrid.
Palpares libelluloides L.
1 cf Persia, Bazouf, Haut Karoum, vi, 1899; 1 9 Persia,
Susa, VI, 1899, Akbés. Este ejemplar es notable por su color
pálido, que casi impide se perciban los anillos obscuros del
abdomen.
DE HISTORIA NATURAL. 95
Palpares Walkeri Mc-Lachl.
1 cj"; 1 9- Persia: Bazouf, Haut Karoum, vi, 1899. Especie
que hasta ahora sólo se había citado de Aden.
Palpares aesclinoides.
Enyusek.
MyrmecEelurus trlgrammus Pall.
Persia: Bazouf, vi, 1899. 1 cf , 2 99. Una de éstas tiene el
pronoto de color amarillento, lo mismo que en los ejemplares
procedentes de Francia.
Creagris pliimbeus Oliv.
Persia: Bazouf, vi, 1899. cf9 Ksemenog-ráaf, 1 9-
Myrmeleon Ouljanini Mc-Lachl.
Persia: Bazouf, vi, 1899. 1 J", 19- Esta especie fué conocida
primeramente del Turkestan y hallada después al Occidente
de Arg-el.
Ascalaphus syriacus Mc-Lachl.
Siria, Akbés, v, 1898. 1 c^. Bimbog-hadag-.
Ascalaplius rhomlDOideus Scheid.
Akbés.
Ascalaplms lacteus BruUé.
Akbés, V, 1898.
Teleproctopliila barbara L.
Persia: Bazouf, vi, 1899.
Bubo hamatus Keng\
Persia: Bazouf. 1 cf , 1 9- Lalí. Chiuaar. Las alas posteriores
tienen una coloración como ahumada, en el ápice.
N
96 boletín Ülí LA REAL SOCllíDAD ESPAÑOLA
Casos de proliferación en la «Bellis perennis» espontánea
D. JOSÉ ESTEVA, PBRO.
Bajo la mano del hombre y la influencia del cultivo, es bien
sabido adquiere con frecuencia en los jardines la bellori-
ta, Bellis perennis, ñores por demás anómalas y llamativas.
Así son de todo el mundo conocidas las variedades prolíferas
denominadas en Francia mere Gigogne, ó mere de famille, así
como también nuestras belloritas dobles, rojas, blancas, rosas,
manchadas, tubulares, verdes, etc., etc.
Lo que creemos, se sabe menos, es que aún en estado espon-
táneo, salvaje por así decirlo, ofrece esta plantita, con harta
frecuencia, multitud de las modificaciones florales que vemos
en los jardines. Y ello es así, sin embarg-o. He aquí alg-unas
de las muchas extravagancias, algunas por cierto muy fre-
cuentes y repetidas, que durante el último otoño hemos podi-
do observar sobre alg'unos pies de Bellis perennis espontánea.
Es por demás sabido, que la cabezuela de la plantita en
cuestión, está constituida por una serie ó circunferencia de
flores blancas ó rojas femeninas liguladas ó semiflosculosas
que envuelve el botón central dorado de flores hermafroditas
tubulares. Eso, no obstante, hemos encontrado cuatro pies de
belloritas, cuyos capítulos poseían todos hasta tres series de
lígulas concéntricas. Los pies, en cuestión, crecían vigorosos
en terreno fértil y de mucho fondo, al paso que los pies, cuyas
anomalías seg'uiremos citando, vivían todos en suelo pedre-
goso, árido y pobre.
Las flores radiales ó lig'ulares de esta compuesta, son unila-
biadas y terminadas por tres dientecitos, como es habitual en
el grupo de las compuestas radiadas. Una cabezuela, empero,
presentaba sus flores periféricas todas, á excepción de tres ó
cuatro bilabiadas, siendo el labio externo algo mayor, recto y
bidentado. El inferior, casi lineal, estaba tendido sobre el bo-
tón central de flores tubulosas, dando al conjunto del capítulo
un aspecto abigarrado, anormal, que llamaba poderosamente
la atención ya desde lejos. Esta anomalía debe ser bastante
DE HISTORIA NATURAL. 97
rara en la Bellis, pues con haber examinado muchos pies de
esta planta, no hemos encontrado ningún otro capítulo que
la presentara.
Hemos visto un escapo de Bellis perennís espontánea, coro-
nado por una cabezuela doble. Una doble fila de hojuelas in-
volúcrales y otra de flores blancas semiñosculosas, continua-
ción unas y otras de las brácteas, y flores radiales, que en
las inflorescencias ordinarias de esta planta rodean al botón
central de flores flosculosas, atravesaba por mitad, como un
diámetro de círculo, á la cabezuela de referencia.
Es cosa muy frecuente encontrar Bellis espontánea con bo-
tones múltiples, es decir, prolíferos, pudiendo tal proliferación
ser sencilla ó múltiple, y en arabos casos completa ó más ó
menos abortada. Trataremos de describir alg-unos de los múl-
tiples casos de esta índole que hemos tenido ocasión de exa-
minar.
Del centro mismo de la cabezuela, de la mitad del botón
■central de flores tubulares de la Bellis, arranca con frecuen-
cia otro botón de flores tubulares amarillas, rodeadas de una
corona de flores labiadas y circuidas á su vez por un cerco ó
una corona de bracteitas verdes. Es este simplemente un caso
de proliferación sencilla que, repetimos, es frecuentísimo en
la belloriía. Nanea en la Bellis espontánea hemos podido dar
con un botón secundario ó prolífero, provisto de eje que lo le-
vantara sobre la cabezuela principal, ya se trate de un caso de
proliferación sencilla como el que acabamos de reseñar, ó ya
de proliferación múltiple de que nos ocuparemos lueg"o.
Aveces, Ueg-a á abortar más ó menos el capítulo accesorio en
el caso de proliferación sencilla, no siendo raro quede reduci-
do á un penacho de hojitas verdes, que á primera vista, y des-
de lejos, simulen un insecto posado sobre un capítulo'normal.
El aborto queda otras veces reducido á la mitad de las flores
radiales y de las brácteas del capítulo secundario central,
quedando entonces dos arcos concéntricos, uno blanco interior
circuido por otro verde y dentro el botón de flores tubulares de
la cabezuela principal. Ni es raro el que aborte uno cualquie-
ra de estos dos arcos.
Más frecuente aún que la proliferación sencilla, con serlo
ésta mucho, resulta en la Bellis perennis la proliferación múl-
tiple. En este caso, dentro del capítulo ordinario, en la axila
T. VI. -Febrero, 1[0G. 7
98 boletín be la EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
de las flores ya tubulosas, ya radiadas, nacen nuevos capítu-
los secundarios, cuyo número hemos visto oscilar entre dos y
diez. Unos resultan siempre más tardíos, menos desarrollados-
que otros; unos son completos, otros rudimentarios, y más ó
menos abortados.
Las anomalías florales á que en la bellorita dan orig-en por
el aborto estas proliferaciones múltiples, son muchas y por
demás curiosas. Así, el florón amarillo central resulta frecuen-
temente salpicado de manchas ya blancas, rojas ó verdes, de-
bidas á fragmentos de involucro bractear, ó de la corona radial,
de flores labiadas de cabezuelas secundarias que no han lle-
gado á desarrollarse. Hemos encontrado un capítulo de la Bel-
lis que nos viene ocupando, en que suponemos que de eso&
abortos en el centro del florón central amarillo de una cabe-
zuela, al parecer normal, se había desarrollado un círculo de
hojitas verdes, vacío en su centro, y rodeado de otro círculo
de flores blancas semiflosculosas femeninas.
Bueno será advertir, para terminar, que las anomalías des-
critas, con ser muy frecuentes, como tenemos indicado, no lo
son en todas partes. A veces se encuentran numerosos pies de
Bellis, cuyas inflorescencias son todas perfectamente regula-
res; pero no bien aparece una cabezuela anómala, puede darse
casi por seguro no será la única. Generalmente le siguen otras
y otras cabezuelas dotadas de la misma ó muy parecida ano-
malía, lo que da margen á suponer, si las anomalías en
cuestión se propagan de generación en generación. Lo que
nos parece muy probable es que los ejemplares cuyas anoma-
lías hemos reseñado, no pueden haberse escapado de ningún
cultivo.
Hongos anómalos
D. JÓSE ESTEVA, PBRO.
Aun cuando no sea cosa enteramente nueva dar con un
hongo que viva parásito sobre otro de la misma especie, es
siempre bastante raro tal encuentro, y constituye por lo mis-
mo, y sobre todo en determinados casos, una curiosidad muy
DE HISTORIA NATURAL. 99
interesante y digna de estudio. Bajo este concepto hemos creí-
do del caso dar á conocer á la Sociedad los dos ejemplares de
parasitismo fung'uícola, fig*urados en los dibujos adjuntos.
En la fig'ura adjunta, a representa el sorabrerito de un
hong-o normal denominado, seg-ún la persona que lo encon-
tró, Escarlet blanch, en esta región. No hemos podido deter-
minar su filiación científica por falta de
ocasión de estudiarlo personalmente, y
en estos momentos ignoramos dónde
habrá ido á parar el ejemplar que fué
encontrado en Anglés, cerca de Gero-
na, pasando sucesivamente por varias
manos, hasta perderse, según supone-
mos. En la parte media del sombrerito
de referencia, se levanta el pedicelo b
de otro hong-o de la misma especie perfectamente conformado
y en posición vertical sin adherir con el hongo que sirve de
soporte más que la base de su pie, en lo que el caso presente
se diferencia de otros análogos. Así en el descrito y figurado
por el Dr. Jacquet en el número 1.228 de la interesante revista
francesa La Nahire, el hongo superior apoya y adhiere, á más
del pedículo, uno de los bordes laterales de su sombrerito,
sobre el del hongo principal.
Tal vez una espora traída por el viento ó por otra cualquier
causa, habrá venido á caer casualmente sobre un hongo congé-
nere en vías de desarrollo; espora que, al desarrollarse, habrá
introducido un micelio dentro de las células del himenio del
hongo soporte, con los cuales se habrá anastomosado, nu-
triéndose á expensas de las mismas, hasta constituir un doble
hongo.
Más raro se nos figura todavía el caso que representa el
segundo grabado adjunto, trazado á la vista del modelo ya
desecado, y, por consig"uiente, deformado, por haber así lle-
gado á nuestras manos. No es posible tampoco asegurar á
qué especie pertenece, dado su estado actual, pero por los ca-
racteres que aún conserva, parece ser una Russula. Aquí, el
honguito secundario yace tendido sobre el principal sombre-
rito contra sombrerito, con el pie de aquél dirigido hacia arri-
ba. Es éste, creemos, uno de los casos de parasitismo funguí-
cola más raros é interesantes de cuantos se conocen hasta el
100 boletín de la keal sociedad española
día. Fué encontrado en las inmediaciones de Gerona durante
el último otoño sobre pizarras silúricas en descomposición.
La circunstancia de hallarse, al parecer, alg-o atrofiada la
parte terminal del hong-uito superior, así como el estar
alejados los dos hongos en el punto en que se cog-ieron de
todo objeto cercano, en que pudiera ag'arrarse el pedículo su-
perior, hace suponer si tal vez el hong-o secundario se había
desarrollado sobre el principal por alg-una de las maneras si-
g"uientes: 1/ Un hong-o, en vías de desarrollo, puede haber
sido arrancado y traído por el viento ú otra causa cualquie-
ra sobre otro hong-o cong-énere, dejándoles como apare-
cen en el dibujo adjunto, en cuyo
estado habrán en seg-uida fusio-
nado sus células hasta formar un
todo íntimamente unido y trabado.
2.'' También hubiera podido suceder
que una espora se desarrollara nor-
malmente entre la hojarasca en que
se cog-ió, y en que lueg-o se hubiera
reconocido, é invertir así el hong-o
que sustentaba, el cual casualmente
viniera á caer sobre otro hong-o semejante, con el cual se
hubiera fusionado por el sombrerillo.
Menos probable parece que el hong-o superior se haya des-
arrollado á expensas de un tuberculito producido por el hong-o
soporte, y menos aún que una espora, desarrollándose casual-
mente sobre un hong-o, haya, por la acción que sobre determi-
nadas esporas tiene la luz (1), orig-inado un micelio que, contra
lo ordinario, se dirig'iera hacia arriba, atrofiándose tan pronto
su himenio correspondiente, y pudiera vivir á expensas del
hong-o víctima sobre que se posara.
Alg-o más verisímil pudiera parecer que dos esporas di-
versas, seg-mentándose en dirección opuesta, una en la base,
otra en la pared superior de una g-rieta del suelo, ó en una ca-
vidad tapizada por la hojarasca en vías de putrefacción, hu-
bieran venido al final á encontrarse y soldarse por la cara su-
perior de sus sombreritos respectivos.
1) Constantin; Les Végetanx et les milieux cosmiques^ p. U2.
DE HISTORIA NATURAL. 101
Notas entomológicas
POR
EL R. P. LONGINOS NAVAS, S. J.
XIII
Sobre una pequeña coIecciÓR de Neurópteros de Italia,
reunida por el profesor Felipe Silvestri, de Portici.
Por lo que pueda ser útil para el couociraiento de la fauna
neuropterológ-ica, daré á conocer el resultado de mis investi-
gaciones sobre una pequeña colección de Neurópteros, forma-
da casi en su totalidad el verano pasado de 1905, por el distin-
g-uido naturalista profesor Silvestri, de Portici, quien tuvo la
amabilidad de enviármela para su determinación, ofreciéndo-
me á la par g-alantemente de los duplicados. Y si bien las más
de las especies ofrecen poco interés por tener un área muy ex-
tendida, otras, en cambio, son bastante raras, y alg-una forma
no citada todavía en Italia.
Lihellula depressa L., Portici, Templo Junio, 1905.
Crocothemis erythríea BrulL, Portici.
SympetruM Fonscolombei Sel., Portici.
— striolatum Charp., Portici.
Orthetnim h'unneumYon^o,., Civerrano, Ag-osto, 1905.
— cancellatum L., Portici. Un ejemplar 9- Es especie
bastante local y más rara que las anteriores, las
cuales suelen verse donquiera.
jEsclma mixta Latr., San Vito, Julio, 1905. 16 Agosto 1905.
Calopteryx JicemorrJioidalis Van der Linden., Nicastro. Septiem-
bre, 1905.
Lestes barbara F., Portici.
— Bryas Kirby., Portici.
Agrión Lindeni Sel., Portici. Especies frecuentes, más raras la
Dryas.
Ascalaphus italiciis F., San Vito di Norm. Mayo, 1905. Varios
ejemplares típicos, uno de alas más pálidas.
Palpares libelluloides L., San Vito di Norm. 2 Jun. 1905. Nicas-
tro. Agosto, 1905.
Macronemícrus appendiculatiis Latr., Nicastro. 5 Agosto, 1905.
10> BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
FormicaUo telragrammicusY., San Vito di Norm. 24 Junio 1905.
Creagris iJlumlens Oliv., Torre del Greco, Junio, 1905.
Myrmeleon nemausiensis Borkli., Nicastro. 10 Ag-osto 1905. No-
table hallazg'o que extiende el área de esta especie circun-
mediterránea.
Nemura variegata Oliv., Bevag-na.
C/irysopa vnlgaris Schn. Muchos ejemplares. San Vito, 2 Junio
1005. Nicastro, Julio, 1905.
— vnlgaris var. radialis Navas. Parece nueva para Italia,
y es muy rara aun donde abunda la forma típica.
— clatJirata Sclin., San Vito, 16 Junio 1905-
— ;;erZ« L., San Vito, Serranova,23 Mayo 1905. Nicastro,
Baratta. 2 Mayo, 1905.
^ 2)rasina Burm., Nicastro, Septiembre, 1905.
— Cienei Ramb., San Vito di Norm., Junio, 1905.
Kothochrysa itálica Rossi., Nicastro, 3 iig-osto 1905. San Vito,
Septiembre, 1905.
Sialis liitaria L., Florencia.
Psocus 7iel)ulosus Steph., Nicastro, 28 Junio 1905. Me resta al-
'g-una leve duda por lo imperfecto del ejemplar único.
Mantisi^a iKvla L. var. brwmea nov. Alis membrana brmmta.
Bistíng-uese del tipo por la coloración más obscura de todo
el cuerpo. Las manchas pardas de cabeza, tórax y abdomen,
tiran á neg'ro píceo, y el estig-ma es de color de café rojizo. El
tinte del ala es de un color de café claro, alg-o más acentuado
hacia la base, donde amarillea el tipo.
No hallando que se haya dado nombre á esta forma, aunque
Hag-en ya citó las de alas pardas, me ha parecido denominarla
brunnea, del color que en ella domina.
Un ejemplar de San Vito, Serranova, 16 Junio 1905.
RapJiidia ophiopsis L., San Vito, Mayo, Junio y Julio, 1905.
Panorpa comnmnis L., Portici.
GramnotaiUus atomarius L., Portici.
Micropterna nyclerobia M'L., Portici.
Obs. De las 32 formas examinadas, resultan de especial in-
terés las sig'uientes: Lestes Dryas, AscalapJms italicits, Palpares
Ubelluloides, Myrmeleon nemausiensis, Chrysopavidgaris var. o'a-
dialis, Notkochrisa itálica, Mantispa perla var. brunnea, Gram-
notaulus atomarius y Micropterna nycterohia; dig-nas de ser ci-
tadas de las localidades de donde proceden.
DE HISTORIA NATURAL. 103
Sobre Geología del Sudeste de España
rOR
DON DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS
No siendo fácil comunicar aisladamente á la Real Sociedad
ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL las numerosas noticias relacio-
nadas con la g'eolog'ía del Sudeste de España, datos que pue-
den tener alg-ún interés para el que se propong-a hacer un
estudio detallado de esta parte de la Península, reunimos en
esta nota alg-unos de los recog-idos en las últimas excursiones.
Son, por lo tanto, hechos sueltos, pero que pueden servir para
relacionarlos con otros conocidos, sin otras pretensiones por
ahora.
I. Be la existencia de restos del gen. <íMastodony> en Carayaca
{Murcia). — Al practicar un desmonte para la ampliación del
cementerio de Carayaca, hubo necesidad de extraer un g-ran
número de metros cúbicos de tierra. El corte está hecho en el
cuaternario, en un limo rojo que se encuentra sobre la masa
de loess y aluviones antig-uos, de donde se han extraído bas-
tantes armas de piedra, y una parte de las que en 1887 reg-alé
al Museo de Madrid, proceden de este sitio, extraídas á mi
presencia por diferentes personas.
Indudablemente muchos de los fósiles que aparecen en los
barrancos de las inmediaciones, son producto de los arrastres,
y el Mioceno ha sufrido una erosión en extremo considerable,
pues he encontrado un g-ran trozo de un Pectén, que parece el
P. Burdigalensis Lam., en el fondo de un barranco, entre arras-
tres del Triásico; pero lo que más llamó la atención fué un
trozo de diente que yo califiqué en aquella época (1884), como
perteneciente á un gran herbívoro, sin atreverme á más. Re-
unida ya mi pequeña colección, sospeché se trataba de un
pezón de muela de Mastodonte, y el Sr. Mallada lo reconoció
inmediatamente, disipando mis dudas. Tratándose de un pe-
queño fragmento, no es fácil fijar la especie; pero no cabe
duda que procede del Mioceno.
El que dirigía las obras, D. Francisco Puerta, me dijo no
101 boletín de la real sociedad ESPAÑOi^A
había vuelto á encontrar ning-ún otro pedazo. Como del Mio-
ceno de Alcoy se citan dos especies, M. arvernensis y M. lon-
girrosiris, nada tiene de particular que alg-una de ellas se ex-
tendiera por la provincia de Murcia.
II. Restos de <íElephas primigeniíis Blum», en el cuaternario
de Murcia. — En el pasado mes de "Enero me comunicó mi dis-
ting-uido amig'o D. Luis Pérez Bueno, entusiasta por las anti-
g-üedades, que en un reciente viaje á Murcia había visto un
molar de enormes dimensiones, extraído del cuatarnario de la
Vega de aquella ciudad. Comprometió á su dueño para que me
lo presentara, y tuve la mala suerte de no poderlo ver, porque
un comisionista francés lo adquirió antes en 200 pesetas. Me-
dicen que pesaba 3 kg-., y por el dibujo que me hicieron,,
parece que debe referirse á esta especie que también se ha
citado en Cuevas de Vera (Almería).
III. Restos de un gran herhmoro en Valdeganga (Albacete). —
El profesor de instrucción primaria del pueblo de Altea, don
Pascual Serrano, me enseñó no hace mucho tiempo un molar
de g-ran tamaño procedente de una cantera del pueblo de Val-
deg-ang-a. Desgraciadamente tiene la corona destrozada y el
marfil al descubierto, no existiendo más que restos del esmalte
en la proximidad del cuello. Las raíces son anchas, paralelas y
terminando en dig-itaciones redondeadas. Igmoro á qué g-énero
pueda referirse.
IV. De la existencia del piso Albense en las cercanías de Ca~
ravaca.—En una reciente excursión que hice acompañando al
Sr. Mallada, encontramos trozos de un g-ran AcantJioceras en
el Racó de Cortes (1), y aunque la especie no la he podido de-
terminar, es exactamente ig"ual al encontrado por mí hace años
en el NO. de la provincia de Murcia. Como el Racó de Cortes-
esta perfectamente descrito por el Sr. Nicklés como Albense,
no cabe duda que este piso se encuentra también en Carava-
ca en unión de los demás del Infracretáceo, dato que puede
tener interés para el estudio g"eológ-ico de la provincia de
Murcia.
V. De la existencia del Titánico en el Norte de la ¡írovincia
de Alicante. — Aunque desde hace mucho tiempo se calificó de
(1) Recó de Cortes se lee en los mapas de la provincia, y así lo escribe también e I
Sr. Nicklés; pero en el país se pronuncia Racó.
DE HISTORIA NATURAL. 105
Jurásica la sierra de Crevillente, no es precisamente de ella de
donde proceden los mármoles rojos, venosos, con numerosos
ammonites que después de recibir pulimento, producen el más
bello efecto. Las serrerías de mármoles establecidas en Monó-
var, Novelda, y principalmente en Aspe, reciben sus materia-
les de las canteras de la Ramlla Honda, Sierra del Rollo y del
término de la Romana, en donde el Titónico presenta un g-ran
desarrollo. La hoja 45 del Mapa g-eológ-ico señala estos lug-ares
como Mioceno; error fácil de comprender dado el excesivo
trabajo de la Comisión, el corto número de personas dedica-
das á esta labor, la falta de datos 'anteriores, así como de
aficionados que prestaran su concurso con datos precisos y
objetos recog-idos y basta la falta de medios de comunicación.
Pero no es de este yacimiento tan interesante del que me voy
á ocupar en estas líneas, sino de otro también ignorado que
debe existir hacia el NE. de Villena, en punto llamado la
Ve7ita del Gitano.
En Abril del año 1905 fui á Villena con objeto de ver unos
fósiles del Cretáceo de aquellas inmediaciones. Esta mancha
está bien representada en el Mapa, aunque no pude precisar
sus límites, y como manifestara mi interés por conocer los me-
jores materiales de construcción que se empleaban en la loca-
lidad, el Sr. Serra, Director del Colegio y algunos profesores
del mismo establecimiento, me indicaron los mármoles que
adornaban el templo parroquial. Este bellísimo edificio con-
tiene gran cantidad de recuerdos históricos, y entre los mate-
riales empleados hay hermosas pilas de mármol Titónico
procedente de la localidad antes citada.
También se extraen mármoles de buen aspecto de las can-
teras de las Peñas de la Cabrera, punto situado entre Sax y
Salinas, á la derecha del camino del primero de estos pueblos
al segundo.
VL El Neocomiense de Busot. — Habiendo acompañado al
Sr. Mallada durante varios días, el 12 del pasado Enero nos diri-
gimos al pequeño pueblo de Busot, en donde tan experto geó-
logo hizo precisas observaciones acerca de la continuación de
la mancha nummulítica de esta parte de la provincia. Mucho
debo sus oportunos consejos, y en esta ocasión me indicó
un lugar, por él ya conocido, distante pocos minutos del pue-
blo, en donde había de ver el Neocomiense con caracteres com-
i06 boletín de la real sociedad española
pletamente nuevos para mí. Dando la vuelta al pueblo, y al
pie de un pequeño y antig-uo castillo que domina al poblado, se
presenta el lufracretáceo con un extraño aspecto. La roca es
una oolita ferruginosa, de color rojo subido y g-rano muy ig'ual,
y en ella hay abundancia de fósiles de fácil caracterización.
♦Sobresale entre ellos una Dwvalia, indudablemente D. dilatata
Blain., y esto hace creer que se trata de las capas más anti-
g-uas del piso Neocomiense; también se encuentran abundan-
tes Belemniics cilindricos, uña forma joven de braquiópodo,
que creo sea un Pygope, una ó dos especies de Desmoceras, un
Hoylites y algunos de difícil determinación. Este tipo, que
podemos calificar de siderolUico, se extiende hasta ocultarse
bajo las marg-as y calizas que forman el cerro del Castillo.
VIL El cretáceo de la Sierra de la Cortina. — En sus Étiides
géologiqíies sur le Sud-est de VEspagne, cita Mr. Rene Nicklés
la Sierra de la Cortina, situada al NO. de Benidorm como
formada por el Mioceno, bordeada al SE. por una estrecha faja
de Eoceno 3^ otra de cretáceo indeterminado. Cierto que al
calificarla de Miocena, lo hace añadiendo una interrog-ante (1);
pero de seg-uro que si el Sr. Niklés hubiera pisado la expre-
sada Sierra, habría cambiado de opinión. El día 7 de Enero
la visité acompañando al Sr. Mallada, quien 2 ó 3 km. antes
de llegar á ella, me manifestó su opinión de que no podía ser
Miocena, tal vez immmulitica, acaso cretácea como 7/iás probable,
y al cabo de poco tiempo toqué con mi mano la prueba de su
aserto, que me demostraba una vez más su vista experimen-
tada y su verdadera sag-acidad, para buscar el sitio más á pro-
pósito de reconocimiento.
Hacia la mitad de la mencionada Sierra presenta una espe-
cie de estribo oblicuo, que se eslabona al macizo principal
muy cerca de su extremidad SO. Fórmase entre ambas masas
un rincón, un Racó, el de las Bastidas, y por su fondo corre un
{3rofundo barranco lleno de peñones de caliza marmórea, g-ris
clara, con algunos pedernales incluidos. Estas piedras proce-
den de amabas cumbres, y en las laderas se advierten unas
cuantas capas de margas en un todo semejantes á las del lu-
fracretáceo de otros puntos. Separámonos á la lleg'ada á la
(1) Esquisse géologique de la región ¿>ti4 de Callosa de Ensarriá. Pl. vi.
DE HISTORIA NATURAL. . il
♦Sierra, sig-uiendo el Sr. Hallada por la arista del contrafuerte
en dirección á su unión con la masa central, y yo tomé por el
fondo del barranco con ánimo de reunirme á él á la primera
indicación; pero me fué imposible verificarlo por lo áspero del
terreno, y al verificar la seg'unda tentativa, seg-uí por un lecho
de marg-as, un tanto pizarrosas, teniendo que volver al ba-
rranco, tropezando en mi forzado descenso, con un trozo de
ammonites que recuerda á una Pulchellia; no pude encontrar
más, y para no perder tiempo, pues el Sr. Hallada quería visi-
tar aquella misma tarde el Tosal de la Cala y el Tosal de Be-
nidorm, avancé por el lecho del barranco hasta encontrar á
mi sabio maestro y amig-o, que, menos afortunado que yo, sólo
había recogido un trozo de Pectén de imposible determina-
ción. Coraunicámosnos nuestras impresiones, que confirma-
ban sus sospechas, y descendiendo él por el barranco, trepé
por la ladera de la Sierra hasta su cumbre, subiendo por un
áspero peñascal, sin encontrar otro fósil; pero la formación es
idéntica á la del Racó de la Bastida. En todo lo que la vista
avanzaba, no se veía otra cosa que desnudos riscos, parduscos;
pero el martillo ponía de manifiesto el mármol g"ris claro
antes citado. Buzan al E. 24". En la ladera N. del Racó la incli-
nación es la misma próximamente; pero la direción está va-
riada un cuadrante, es decir, que buzan al S.
El barranco se desvía al salir del Racó y se dirig-e casi nor-
mal á la costa, llevando sus arrastres hasta una pequeña playa
formada entre el Tosal de Benidorm y el de la Cala, atrave-
sando una mancha de Eoceno, al cual pertenecen los dos mon-
tículos citados, reconocidos antes por el Sr. Nicklés. Nada tiene
de extraño que el joven g-eólog-o francés recibiera alg-una indi-
cación, no comprendida, de alg-uno de los campesinos del con-
torno, pues como ya he dicho, en la falda SE. de la Cortina,
cita una faja de Eoceno, que encontramos al paso, junto al
Cortijo de la Balsa redonda.
VIII. La laguna de Salinas y noticias acerca de la supuesta
Sierra de la Solana. — En el mes de Febrero del año anterior,
fui invitado por el Sr. Pérez Bueno, abog-ado de Alicante y
gran coleccionador de antig-üedades, á pasar un día en una
posesión de su propiedad, situada en las inmediaciones de la
lag-una de Salinas. Desde la estación del Sax nos dirig-imos al
valle, en cuyo fondo se encuentra la pintoresca lag"una. Limi-
108 . boletín de la. real sociedad española
tan el horizonte por el N. la Sierra de Carboneras; al NO y 0.^
la Sierra de Salinas, y por el S. se levantan tres Sierras de re-
cortados picos, la de la Sima, Ja Umlria y la Cámara (1), que
en días despejados reflejan sus tonos azulados en las tranquilas-
ag'uas de la lag-una.
El fondo de este valle no recibe otras ag-uas que las pluviales,.
las de pequeños manantiales de las sierras que lo circundan,
y no teniendo salida, encuentra en la evaporación la com-
pensación de la que recibe; asi es que, en años lluviosos,
crece de tal manera, que ha lleg-ado á medir 11 km. de con-
torno. Los dueños de las fincas inmediatas han naveg-ado en
aquellas soseg-adas ag'uas, y como alg-ano de los manantiales
proceden del Triásico superior, la sal se va acumulando en la
lag-una, y en veranos secos Ueg-a á cristalizar en alg-unos pun-
tos de la orilla. En otro tiempo se sacaba sal de ella y hasta
hubo una casilla con vig-ilantes, cuyo sueldo importaría seg-u-
ramente más que el valor de la sal extraída.
En la actualidad se ha reducido considerablemente tanto,
que, en puntos en donde hubo más de 2 m. de ag*ua, se cruza
hoy á pie enjuto. Caminando sobre terrenos sembrados de sal
y yeso, lleg-amos á unas pintorescas ruinas dominadas por un
torreón del que sólo restan tres paredones de bastante altura.
Aquello fué en otro tiempo el pueblo de Salinas y sus arbo-
ledas se conservan mineralizadas, extendiendo sus blanquí-
simas ramas como otros tantos esqueletos.
Las excavaciones para hacer canales ó para preparar la
tierra, por si fuese posible alg-ún cultivo, han tropezado con
abundantes restos humanos del antig-uo cementerio, también
sumerg-ido durante muchos años. El Sr. Sánchez Carpintero,
ilustrado joven, que después de haber terminado las carreras-
de Medicina, Farmacia y Ciencias, se ha recluido voluntaria-
mente en aquellos lug*ares, me dio muchos detalles referentes
á la lag-una y me prometió una copia de la relación existente
en el archivo de la villa de Salinas, fundada hoy á más de un
kilómetro de distancia en la ladera de la Sierra. Transcribo
fielmente la relación del hecho, copiada por el Sr. Pérez Bueno
de los libros del archivo. « Pedro Azorín, Síndico y procura-
(1) cámara, dicen los mapas equivocadamente.
DE HISTORIA NATURAL. 109
ílor g-eiieral del lug-ar de Salinas, dice: que el día 30 de Octubre
de 1751, sucedió una abundante lluvia que quedó el lug-ar
hecho una lag'una, levantando seis palmos y hasta ocho, en
alg'unas partes, y continuó la lluvia cuatro días más, lo que,
visto el peligTO, sus moradores, estando lloviendo, salieron del
lug'ar con extremos llantos y clamores, llevando cada uno
sobre sus hombros sus respectivas mujeres é hijos. Todo lo
■cual ocurrió de haberse encontrado la lag'una al lado del lugar
llena de ag-ua, ocasionadas por no haber sacado la sal de ella
desde treinta años antes y el aumento de sal á cualquier llu-
via.... » Aunque la redacción de la adjunta deja mucho que
desear, revela el estado de ánimo del síndico Azorín, al ver su
pueblo totalmente destruido por el crecimiento de la lag-una.
La vuelta á Alicante, en compañía de mis queridos amig-os
Sr. Pérez Bueno y del catedrático del Instituto D Heliodoro
Carpintero, se efectuó caminando junto á la lag'una para pasar
por entre las sierras de la Sima y de la Umbría, y aunque lle-
vaba á mano la carta de la provincia, levantada por el señor
Coello, al pasar junto á la sierra de la Umbría, no encontré el
estrecho valle allí marcado, por cuyo fondo corre, seg-ún el
citado mapa, la ramMa de la Cámara, ni dimos vista á la sierra
de la Solana, resultando ser una sola sierra que recibe estos
dos nombres de las dos faldas situadas, una al N. y otra al S.
Consultadas muchas personas de Monóvar, se han expresado
siempre en este sentido, y si realmente no existe tal sierra de
la Solana, debe borrarse de la carta.
IX. Más /(kiles del Jurásico de Fuente Álamo (Albacete). —
El ilustrado y laborioso joven D. Eloy Coloma Sirvent, profe-
sor de instrucción primaria de Fuente Álamo, con un celo y
un entusiasmo dig-nos de todo encomio, dedica las horas libres
de trabajo á hacer excursiones con sus alumnos. Procedimiento
dig-no de ejemplo y que da por resultado la formación de un
pequeño g-abinete de Historia natual, con el que enseña á los
niños los rudimentos de la Ciencia, despertando en ellos el
entusiasmo por las colecciones y paseos escolares que ilustran
y robustecen á la vez, librándolos del aire infecto de los malos
locales en que se tienen, generalmente, las escuelas. En el
pasado mes de Diciembre me remitió, para su clasificación, al-
«•unos fósiles más, que kay que añadir á la lista presentada por
mí á la Real Sociedad española en la sesión del 4 de Octubre
lio boletín de la real sociedad española
último. Fig'nran entre ellos varios ammonites, uno parecido al
A. Humphiesimius , y otros de difícil determinación, siendo
notable un tallo de Apiocrinus que debía pertenecer á un indi-
duo de g-ran tamaño.
X. Calkas marmóreas iriásicas del término de Aspe. — Aun-
que de diferentes puntos del Triásico de la provincia, se extraen
las calizas marmóreas venosas, de tono azul obscuro ó ne-
g-ruzco, no igualan á las de la Sierra Negra, situada cerca de
Aspe y no lejos del pantano de Vinalapó. He recibido muestras
pulidas del mejor efecto y que pueden competir con los már-
moles extranjeros. Este yacimiento no está indicado en el
Mapa, sin duda por lo reducido de su extensión.
XI. OoUta ferruginosa de la PueMa de Muía. —Cerca, de los
baños de Muía, situados en la carretera que une Murcia á Ca-
ravaca, se presenta el Mioceno marino con fósiles ig-uales á los
encontrados en Alicante; pero no muy distante de este paraje
se halla una formación oolítica ferriig-inosa, citándose, parti-
cularmente, en la llamada Cañada de los Perdigones, nombre
que expresa bien la clase de roca que la forma. No he estado
en aquel paraje, pero por las muestras que me remiten y por
otros detalles que recibo, entiendo que el Nummulítico no está
lejos de allí y que esas capas de oolita ferrug-inosa debe repre-
sentar el tipo sideroolitico del Eoceno, análog'o á los que se
conocen en el Jura, Berrí y otras localidades del extranjero.
XII. De la existencia prohaMe de otra mancha nummulltica
al NO. de la Sierra del Cid (x\licante). — La disposición que
afectan las montañas al N. de Alicante, me hace pensar que
debieron estar en parte, al menos, emerg-idas durante el últi-
mo período del Eoceno, y si mi sospechas se confirmaran, ne-
cesariamente se habrán de encontrar nummulites hacia Elda,
Petrel y puntos más distantes del NO. del Cid. Las próximas
excursiones nos sacarán de dudas.
DE HISTORIA NATURAL. 111
Sobre los gabarros del granito
POR
I). JOSÉ MACPHERSON (1)
Y paso á la cuestión de los g-abarros, ó mejor, á lo que de
ellos pienso, puesto que se me pide mi opinión personal.
En muchos sitios de la cordillera de Guadarrama pueden
verse estos nodulos, y á veces con abundancia extraordinaria.
Las aceras de las losas de las calles de Madrid suministran al
observador variadísimos ejemplares en forma de manchas de
contornos limpios, que se destacan después que la lluvia ha
lavado aquéllas, y no pueden menos de llamar la atención.
Recuerdo como localidad curiosa en este respecto, el seg-undo
túnel á la salida de Avila, camino de la Cañada, en donde los
g-abarros son tan numerosos que el g-ranito de las trincheras
simula en un todo una puding-a ó cong-lomerado de negaros
cantos, ag-lutinado por un cemento g-ris blanquecino. Pudiera
citar otros muchos parajes de la misma cordillera donde se
repite cosa semejante.
Hace tiempo que se ha observado que estos nodulos están
formados sencillamente por un g-ranito de g"rano más fino que
el que los envuelve, sumamente rico en mica, con cuarzo no
muy abundante y feldespato triclínico en notable cantidad (2}.
He hecho bastantes preparaciones de gabarros de la cordi-
(1) Fragmentos de una carta inédita.
Es sabido que con el nombre de gabarros designan los canteros de la Sierra de Gua-
darrama los nodulos redondeados de color obscuro que se alojan en el granito, desta-
cándose del tono grisáceo de éste.
Merece notarse que las ideas emitidas por el autor en el año de 188G, en que se
escribió la carta de que se ha entresacado el presente fragmento, concuerdan con las
posteriores y más recientes opiniones admitidas sobre esta discutida cuestión. —
(iV. de la Com. depubl.)
(2) Según Prado {Descrip. Jis. y geol. de laprov. de Madrid, 186-t, pág. 43), los pica-
pedreros llaman gabarros á los nodulos pequeños é irregulares de 10 á 20 ó más cen-
tímetros de diámetro, que son partes que se labran con dificultad, y negros á otros de
mediano tamaño en que la mica se presenta aislada, formando ríñones, por lo regu-
lar, redondos ú ovalados; c<algunas veces llegan á tener 30 y 40 cm., y en este caso, su
figura varía bastante».— (jV. de la Com. depnbl.)
112 boletín de la real sociedad española
llera, que es, en suma, un g-ranito más básico que el que los
envuelve; pero lo que de más interesante he hallado, es su
estructura, reveladora de una serie de fenómenos dinámi-
cos Vese un ataque desde el exterior hacia el interior de la
masa aprisionada; en los bordes se ha g-enerado feldespato,
monoclínico, que con frecuencia ha atrapado particulillas de
mica y demás elementos del gabarro, al paso que otras veces,
por el contrario, parece como si las hubiera despedido hacia
sus bordes; se aglomeran entonces en éstos ajustándose á ellos
con frecuencia, lo que presta á la roca aprisionada en dichos
bordes, la apariencia de una estructura fluidal. Esta serie de
fenómenos la he descrito con mayores detalles al ocuparme de
las pizarras que vienen empotradas en los granitos de Santa
Eufemia.
La conclusión importante á que se llega en presencia de los
hechos citados, es que la roca g-ranítica es de formación pos-
terior al g-abarro y más acida que la del estado anterior, á la
que durante una fase determinada fué paulatinamente asimi-
lando, incorporando y haciendo, en suma, parte de su propia
substancia.
Describiendo los granitos de la provincia de Sevilla, y par-
ticularmente aludiendo á la Ribera de Cala, he descrito un
fenómeno semejante, por lo que se refiere al proceso genético,
aunque de un orden inverso (1). En dicho sitio, y, sobre todo,
en el camino de Castilblanco al Ronquillo, aparece tan confusa
la repartición del verdadero g-ranito y de las rocas sieníticas
que le acompañan, que parece difícil darse cuenta del fenó-
meno; pero en el cauce de la ribera, donde el terreno se pre-
senta bastante al descubierto, se ve el granito atravesado por
innumerables vetas de color más obscuro, extremadamente
irregulares, que se deslien en su masa y con frecuencia predo-
minan hasta dejar reducido aquél á trozos irregulares em-
potrados en la materia invasora más obscura.
El g-ranito ha sufrido una transformación in sitii, que pare-
ce haberse efectuado durante un larg-o período posterior á su
consolidación.
Así como en el proceso que se observa en los g-abarros de la
(1) Estiidio geológico y petrográfico de la provincia de Sevilla, 1879, páginas 25 y si-
guientes.
DE HISTORIA NATURAL. 113
Sierra de Guadarrama, la roca que resulta es más acida que
la orig'inaria; en el caso de la provincia de Sevilla, por el con-
trario, la resultante es más básica que la primitiva, pues no
sólo posee mayor cantidad relativa de feldespato triclínico,
sino que el cuarzo disminuye, y aún desaparece totalmente en
alg-unos sitios y la mica se transforma en anfíbol.
Hechos semejantes se interpretan de diverso modo por los
g-eólogos: para unos es simplemente el resultado del enfria-
miento de un mag-ma, durante el cual las relaciones con el
medio ambiente variaron en mayor ó menor g"rado; para otros
las fases sucesivas de ésta como asimilación de los elementos
de una roca anterior en otra nuevamente formada, es obra de
fases sucesivas, separadas por espacios de tiempo, en que nue-
vas energías lian cambiado las condiciones de relación entre
ambas rocas.
Yo veo en los ejemplos citados, la prueba de movimientos
moleculares influidos por esfuerzos orog-énicos; en unos casos,
parece como si el proceso hubiese abortado por haber faltado
el necesario esfuerzo en un momento determinado; en los g-ra-
nitos de la cordillera y en los de la provincia de Sevilla, que
pasan á sienitas, el proceso puede, por el contrario, haberse
realizado casi por completo, habiéndose borrado las pruebas
tang-ibles de sus etapas sucesivas.
Preparo un trabnjo en que mostraré cómo en casos semejan-
tes las rocas eruptivas absorben y hacen suyos los materiales
que hallan en su contacto, á los cuales prestan energ-ía para
darles una nueva forma y estructura.
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rin: Sur les tuberc. aériens de la Fomme de terre. — Gagnepain: Zingi-
bérac. nouv. de i'herbier du Muséum.— Boult: Not. lichenolog. — Spi-
re: Contrib. á l'étude de la flore indo-chin. — Gatin: Contrib. ál'étude
chimiq. de la germinat. du Borassus flabelliformis L.— Friedel: Par-
nassia palustris á sépal. pétaloides.=Fasc. 8. — Bouly: Lichens des
envir. de Versailles.— Gandoger: Le Bellis azorica Hochst. — Decrock:
Note sur la défln. des tissus prim. et second.— Gavk: Trois plant. nouv.
de la Flore de France. — Gatin: Sur la radicule embryonn. du Musa
Ensete Gmel. — Rouy: Remarq. sur quelq. Colchiq. — Lecomte: Sur
quelq. espéc, du genre Trychoscypha de l'herbier du Muséum. — Coste
et SouLiÉ: Odontites cebennensis sp. nov.
Société Entomologique de Belgique. Bruxelles. (Ármales.) 20 Déc. 1906*
T. 49, X. — Rousseau: Dtscript. de Carab. nouv. de l'Afrique tropic. —
Jacobs: Hyménopt. paras, obten, de quelq. nymphes de Microlépidopt.
et d'autres nymph. — Olivier: Descript. de Lampyrid. nouv. — Moser:
Neue Cetonid.-Art.
Société Ouralienne d'Amateurs des Sciences naturelles. (Bulletin.) Ekateri-
noslav. T, xxv, cuad. 1, 1905. (En ruso.)
Stettiner Entomologische Zeitung. Stettin. Jahrg. 66, Heft n. 1905.
TJniversity of Colorado Studies (The). Boulder, Coló. Vol. iii, n° l,nov. 1906.
Wiener Entomologische Zeitung. Wien. xxv Jahrg. i Heft, 20 Jan. 1906. —
Bergroth: Systemat. undsynonim. Bemerkungen üb. Hemipt. — Neue
austro-nialay. Hemipt. — Neue Hemipt. aus Madagask. — Bezzi: Die
Dipterengattung Methylla Hansen. — Reitter: Coleopterolog. Notizeu.
Koenig: Dritter Beitrag z. Coleopt.— Fauna des Kaukasus. — Ville-
nedve: Descript. de 2 nouv. espéc. de Limnophora des bords de la
Méditerran. — Reitter: Neue Coleopt. aus der palaarktisch. Fauna. —
Drei neue im Quelgebiet des Indus. — Fleischkr: Eine neue Varietat
des Colon Viennense Herbst. — Formanck: Bemerkungen üb. bekannte
Rüssler und Beschreibung einer neuer Art. — Villeneuve: Not. Dip-
térolog.
Wilson Bulletin (The). Oberlin. Ohio. N° 53, Dec. 1906,-Hunt: A-Birding
Among the New Jersey Fines.— Swales: Birds of Southeastern Mi-
chigan. — Mills: Some Breeding Records from East Poiut, Georgia. —
Hann: Birds of Summit County.— Taverner: Ornithology a Science. —
Priority.— Henninger: Three Hitherto Unknown Pelican Records from
Ohio.~An addition to the Birds of Middle Southern Ohio.
Wissenschaftliche Insektenbiologie (Zeitschri/t). Husum. Bd. t, Heft 12,
DE HISTORIA NATURAL. 119
29 Dez. 1905. -Karawaiew; Versuche üb. die internation. Beziehun-
gen einig. Antennophorus- Arten. — Frikderichs: Z. Kenntnis einig.
Insekt. und Spinnentiere von Villafranca. — Auel: Messuugen an Le-
pidopter. — Dewitz: Üb. das Zustandekommen der Farbiicg bei Schmet-
terlingkokons.
Zoologisch-botanischen Gesellschaft (Verhandhmgen). Wien. lv Bd., 9 uud
10 Heft. -Kohl: Z. Kenntnis der Hymenopterengattung Passaloecxis
Shuck.— Matr: Hymenopterolog. Miszellen.— Bauer: Laub-und Leber-
moose von Porto Alegre. — Bernhader: Folge neuer Staphylin. der
palaarktisch. Fauna. — Cobelm: Contrib. alia Imenotterol. del Trenti-
no. — Strasser: Dritter Nachtr. z. Pilzflora des Sonntagberges.
Zoologischer Anzeiger. Leipzig. 1905. Bd. xxix, n" 18. — Yatsü: Not. on the
youug Discinisca. — Dreyling: Beobacht. üb. die wachsabscbeid. Org.
bei den Hummeln. — Fisher: A New Psolus from Monterey Bay,
Californ. — Exderlein: Zwei nene bescbnppte Copeognath. aua dem
Berust. — Cholodkovrky: Eine IdiogenesSpec. mit wohlentwick. Sco-
lex. — Ssilantjew: Üb. ein. sich. konstat. Fall der Parthenog. bei ein.
Kilfer. — Saling: Notiz. üb. Parthenog. bei Tenebrio molitor L.—Z^koff:
Berichtigung.=N° 19. — Ekaian: Die System, und Synonym. der Co-
pepodecgatt. Boeckelía. — Likdinger: Spinnende Schnecken. — Kiernik:
Beitr. z. ilistol. der Pedicell der Eohin.— Daul: Das Syst. der Aran. —
Fülmek: Beitr. z. Kenntn. des Herz. der Mallophag. — Birula: Skor-
piolog. Beitr.=N° 20, 8 Jan. 1906. — Schneider: Z. Ktnutnis der freí
im Fiunischen Meerbnsen vorkommenden Nematod.— Corti: Sulla
Paramermis contorta di Kohu.— Noack: Eine Zwergform des afrika-
nisch. Elefant. — Oüdemans: Das Tracheensyst. der Labidostomid. —
Üb. die morpholog. Bedeutung der Glieder der Mandibeln bei den
Acari-Bermerkung.--BARTHELs: Die grossen Hautdrüsen der Echi-
naster- Arten. — Bütschli: Nochmals üb. die EinM'irkung konzentriert.
Kalilauge auf die Nadeln der Calcispong. — Bergroth: Aphylin. und
Hyocephalin. — Wolterstorff: Úb. den Formenkreis des Tritón vitta-
tus Gray. — Leisewitz: Üb. Steinbocke aus dem Zentral. Tian-Shan. =
Nos 21-22, 23 Jan. 1906.— Brock: Bemerkungen üb. zwei Tripyleen-
Arten aus dem Nordraeere. — Endkrlein: Liiusestudien. — Meixner:
Zwei nene Landplanarieu. — Poche: Was ist Lernanthropus tefradac-
tylus B. S.?— Bretscher: Üb. ein neues Enchytraeidengenus. —
Braün: Bemerkungen üb. das Zungenbein von Musfela martes.
Zoologist (The). London. Dec. 15 th. 1905. N° 774.— Patterson: Soma
Fish-not. from Great Yarmouth for 1905. — Aplin: Not. on the Or-
nithol. of Oxfordshire, 1903.=N° 775, Jan. 1906.— Me Intosh: Pho-
togen. marin. animal. —Jackson: Not. on the Nesting of Tringa
Alpina.
laO BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Aranzadi (D. Telesforo de). — La flora forestal en la Toponimia euskara.
San Sebastián, 1905.
Catálogo de hongos observados en Cataluña. (Bol. K. Soc. esp. Hist.
nat., Dic. 1905.)
Buen y del, Cos (D. Odón de). — Hidrarios de nuestras costas mediterrá-
neas. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Dic. 1905 )
— La región mediterranéenne des Baleares. (Soc. Zool. de France, 1905.)
Calderón (D. Salvador). — Sobre la presión como agente minerogénico,
(Bol. K. Scc. esp. Hist. nat., Nov. 1905.)
Carl (D. J.j — Diplopodes de la Guiñee espagnole. (Mem. R. Soc. esp.
Hist. nat., t. I, mem. 15.)
Casares Gil (D. Antonio).— Flora bryológica de Montserrat. (Bol. R. Soc,
esp. Hist. nat., Nov, 1905.)
Choffat (D. Paul) —Le Crétacique dans TArrabida et daus la contrée
d'Ericeira.
Pli-faille et ohevauchements horizontaux dans le Mesozoique du
Portugal,
FtBNÁNDEZ Navarro (D. Lucas).— D. Benito Hernando y Monge (noticia
necrológica). (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Nov. 1905 )
Las minas de El Espinar. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Dic. 1905.)
FosT Sagdé (D. Norberto).— Geología. Barcelona, 1905.
García Mercet (D. Ricardo).— Un iGorytes> y una «Bembex> de Ma-
rruecos. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Nov. 1905.)
— Mutílidos nuevos de España. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Dic. 1905.)
Graiño (D. Celestino). — Excursión ornitológica por la provincia de León.
(Bol, R. Soc. esp Hist. nat., Nov. 1905.)
Grouvelle (D. A.) - Nitidulides, Colidiides, Cucujides et Mycetophagides
de la Guiñee espagnole. (Mem. R. Soc. esp. Hist. nat., t. l, mem. 14.)
Jiménez de Cisneros (D. Daniel).— El yacimiento de azufre de la Peña de
Catí, en el término de Petrel (Alicante). (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat.,
Dic. 1905.)
Llenas t Fernández (D. Manuel).— Algunos liqúenes de los alrededores
de Cuenca. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Dic. 1905.)
Malcolm Bdrr.— Una especie nueva de Opisthocosmia (Dermápteros) .
(Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Dic. 1905.)
Martínez de la Escalera (D. Manuel).— Una nueva especie de «Eulipus>
WoU. (Tentyrini)áe Río de Oro. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Nov. 1906.)
— Sistema de las especies españolas del gen. c Asida» Latr, n. (Bol R. Soc.
esp. Hist. nat., Nov. 1905.)
Mdñoz del Castillo (D. José).— El Mapa de la Radioactividad hidro-
minero-medicinal de España. (Soc. esp. Hidrol. med.)
— Observations critiques sur les bypothéses de la Desintegration atomi-
que et de la Dissotiation moleculaire chimico-physique. Madrid, 1905,
Sesión del 7 de Marzo de 1906.
PRESIDENCIA DE DON FLORENTINO AZPEITIA
El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué
aprobada.
Presentaciones.— Se hicieron cuatro propuestas de socios nu-
merarios.
Comunicaciones verbales.— Se leyeron dos notas remitidas por
el Sr. Jiménez de Cisneros, acordándose la publicación de las
mismas en el Boletín. El Sr. Bolívar presentó una nota sobre
minerales radioactivos que el Sr. Muñoz del Castillo destina á
nuestro Boletín, y otra de nuestro consocio el Sr. Cadevall, de
Tarrasa, sobre plantas nuevas para la Ciencia de la flora de
Cataluña.
— El Sr. Calderón dijo haber leído en un periódico un tele-
grama de Crevillente, puesto el día 20 del pasado mes de Fe-
brero, en el que se da la noticia de que la noche anterior, á las
diez, se sintió un terremoto en aquella localidad que duró dos
segundos, y que produjo alg-una impresión en el vecindario.
Añadió el Sr. Calderón que era ésta la única noticia que hasta
ahora se había publicado respecto al fenómeno de que se da
cuenta, y que creía curioso ponerla en conocimiento de la So-
ciedad, por si podía ampliarla alg'ún socio.
— El Sr. Dusniet y Alonso presentó un trabajo sobre Los
«Apidos» de Espaíta, g'énero Celyoxys, que pasó á la Comisión
de publicación.
— El Sr. Zulueta participó haber hallado en las cercanías del
cerro de Vallecas, yendo de excursión con su compañero de
estudios, Sr. Amoedo, una tortug*a fósil de g-ran tamaño que,
extraída con g-randes precauciones del terreno en que se en-
contraba, ha sido trasladada al Museo de Ciencias Naturales
de Madrid, al que han cedido g-enerosamente el hallazg-o sus
descubridores.
El Sr. Zulueta ofreció entregar una nota, que será publicada
T. VI.— Marzo, I9n6. 9
122 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
en el Boletín, con todos los detalles relativos al descubri-
miento y extracción de este curioso quelonio fósil.
A propósito del hallazg-o hecho por los Sres. Zulueta y Amoe-
do, los Sres. Bolívar, Calderón, Azpeitia y Ribera, hicieron al-
gunas consideraciones relativas á su importancia y á los tra-
bajos que están practicándose y han de practicarse para la
mejor conservación de este g'ran fósil.
— El Sr. Ribera, al felicitar por su descubrimiento á los se-
ñores Zulueta y Amoedo, se cong-ratuló de la parte activa que
los alumnos de la Facultad de Ciencias Naturales toman hoy
en los trabajos de la Sociedad, y de la asistencia de los mis-
mos á las sesiones mensuales, indicando que esto constituye
un evidente testimonio del entusiasmo con que estos jóvenes
siguen sus estudios, y que de ellos puede legítimamente espe-
rarse una notable generación de naturalistas é investiga-
dores.
Notas bibliográficas.— El Sr. Calderón leyó las siguientes:
Mossen Norbert Font y Sagué: Curs de Geología di7iámma y
estratigráfica aplicada á Catalunya. Barcelona, 190.5, 480 pági-
nas y 305 grabados intercalados.
Con este título, nuestro laborioso y eminente consocio de
Barcelona, el Dr. Font y Sagué, bien conocido por otros traba-
jos anteriores, algunos aparecidos en nuestro Boletín, acaba
de dar á luz una obrita interesante en todos respectos. Toman-
do por base la clásica Geología de Lapparent, el autor presen-
ta un resumen claro y conciso de cuanto se sabe de la Geolo-
gía catalana; es una obra de popularización, y por ello está
escrita en lengua catalana para la mejor comprensión del pú-
blico á quien se destina. La mayoría de los grabados represen-
tan accidentes del suelo del Principado, lo cual constituye una
de las principales novedades de esta obra, lujosamente impresa
y editada con el mayor gusto.
Felicitamos sinceramente á nuestro sabio colega, deseando
sirva su trabajo de ejemplo y estímulo para que otros natura-
listas los compongan semejantes sobre otras regalones de la
Península, medio el más eficaz de todos para propag-ar la afi-
ción á estos estudios.
Simmersbach, O.: Der Eisenerzreichtum Spanie7is. Glückauf,
t. 41, 1905, págs. 1.377-1.382.
DE HISTORIA NATURAL, 123
Esta nota es una enumeración de los principales yacimien-
tos de hierro de España, comprendiendo la producción y com-
posición de las menas que le suministran.
Douvillé, Robert: Sur Jes Préalpes subbétiqties aux enmrons de
Jaén. (Compt. rend. Ac. Se, 3 juillet, 1905, t. cxli, pág-s. 69-71.)
En la reg-ión estudiada, la serie estratigráfica comprende los
siguientes miembros: 1.", trías yesoso con ofitas; 2.°, jurásico
con formaciones toárcicas y titónicas fosiliferas; 3.°, calizas
marg-osas del cretácico inferior y medio, con sus niveles habi-
tuales; 4.'', cretácico superior en masas enormes de calizas en
masa, frecuentemente olíticas; 5.°, nummulítico (eocénico
medio); 6.°, miocénico (aquitaniense, burdig-aliense, helve-
ciense); 7.°, pliocénico.
El aquitaniense está representado por una facies muy nota-
ble pelág-ica con g-lobig-erina, radiolarios y diatomeas.
La tectónica puede resumirse de la manera sig-uiente: yen-
do de N. á S. se encuentra una primera zona en que el cretá-
cico superior forma un manto sobre el triásico y el miocénico;
después viene una segunda zona en la que los terrenos secun-
darios determinan un anticlinal acostado al N.; por último,
una última zona en la que está formado por el jurásico, mon-
tado en ciertos puntos sobre la zona central. Entre la terce-
ra y Granada los fenómenos de corrimiento (charriage)
parecen ser menos intensos que en la región estudiada por el
autor.
Douvillé, Robert: Síir les Préalpes subMtiques au sud dii Gua-
dalquivir. (Compt. rend. Ac. Se, Nov., 1904, t. cxxxix, pági-
nas 884-894.)
En el valle del Guadalquivir, las capas miocénicas débil-
mente onduladas, reposan directamente sobre el triásico yeso-
so con ofitas que forman allí apuntamientos. Mas al S. las ca-
denas subbéticas están constituidas entre Jaén y Granada, por
el jurásico, el cretácico y el eocénico. En los alrededores de
Jaén, la mayoría de los macizos cretácicos están rodeados, los
unos en su mayoría, y los otros en la totalidad de su periferia,
por las margas y calizas miocénicas. Dondequiera que la es-
tratificación puede observarse, se comprueba que estas últimas
se hunden francamente bajo el cretácico, que descansan, por
consiguiente, sobre un terreno de fecha más moderna. De otra
parte, se ve en toda la región el neocomiense, el cenomanien-
124 boletín de la. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
se ó el cretácico superior descansar indiferentemente sobre el
triásico.
Probablemente se está en presencia de uno ó muchos man-
tos venidos del S. y compuestos de terrenos secundarios y eocé-
nicos. Estos mantos han deslizado sobre el substratum del triá-
sico, que se hace visible en muchos puntos á través de ojales.
Los cabezos de los plieg'ues han venido á cubrir el miocénico
en una extensión de 4 ó 5 km.
Las cadenas subbéticas jueg'an entre las reg-iones bajas, y el
macizo cristalino de Sierra Nevada, exactamente el mismo
papel que los Prealpes suizos entre la planicie molásica y las
eminentes cadenas calizas de Suiza y la Saboya.
En la Z. d. D. geol., ges., lv, 4, 1903 y lvi, 1904, figuran las
dos notas siguientes de Krusch : «Uber Zinkkarbonatoolithe
von Santander in Spanien», 10, y «Uber magmatische Nicke-
lerzausscheinungen iin Serpentín von Malaga», 11.
También en la Z. f. praktische Geol., xii, 7-9-1904, se en-
cuentra el siguiente artículo: I. Schmidt und Preiswerk: «Die
Erzlagerstátten von Cala, Castillo de las Guardas und Aznal-
collar in der Sierra Morena (Prov. Huelva und Sevilla)»,
225-238.
Fallecimientos. -El Sr. Calderón participó el de nuestro emi-
nente consocio corresponsal extranjero el profesor E. Cohén,
de la Universidad de Greifswald. Recordó el lugar distinguido
que ocupó el finado en punto á ¡Petrografía, siendo autor de
un atlas de fotografías de preparaciones de rocas y minerales
sin rival hasta ahora, y sus excepcionales méritos en el estu-
dio de los meteoritos, en el que fig-uraba como la primera auto-
ridad de Europa.
— El Secretario dio cuenta igualmente del fallecimiento de
nuestro consocio D. Eduardo Malaguilla, acordándose, á pro-
puesta del Sr. Presidente, hacer constar en el acta el senti-
miento de la Sociedad por tan sensible pérdida.
Secciones. — La de Baucelona celebró sesión el día 7 de Fe-
brero, bajo la presidencia de D. Ramón Turró.
— El Sr. de Buen dio cuenta del homenaje tributado á la
memoria de nuestro llorado consocio D. Juan Joaquín Rodrí-
guez Femenías, por el Ateneo Científico de Mahón, á cuyo
DE HISTORIA NATURAL. 125
acto asistieron los Doctores Llenas y Alabern, representando
á nuestra Sociedad, y además el Dr. de Buen, representando á
la Universidad de Barcelona. Con este motivo lee dicho socio
alg-unos datos más acerca de la vida científica del Sr. D. Juan
J. Rodríg-uez Femenías.
El mismo Sr. de Buen presenta un trabajo titulado «Notas
de un viaje á Menorca, que comprende lo sig'uiente: I. Excur-
sión á Calas-Covas. — Habitaciones rupestres. — II. Excursión al
barranco de Alg-endar. — III. La Mola. — IV. Alg-unos datos
zoológ'icos, y V. Anomalías en las antenas de una lang-osta.
Notas y comunicaciones.
Plantas nuevas para la Ciencia, correspondientes
á la Flora catalana
POR
JUAN CADEVALL Y DIARS
A las varias especies nuevas para la Ciencia que el amig-o
Pau y el hermano Sennen han señalado en Cataluña durante
el último año, deben añadirse las siguientes, observadas du-
rante las muchas excursiones que he efectuado.
Jmiiperus Mariana Cad. ( J. phoeuicea — ./. conmmnis). — Dise-
minada en la montaña de Montserrat, donde la descubrió el
P. Adcodato F. Marcet. 25 Junio.
Filmaría calcarata Cad. — Viñedos silúricos ó pizarrosos in-
mediatos á la Puda de Montserrat, al pie de la carretera de
O lesa. 2 Mayo.
Estas dos especies, con susfig-uras, [a, Fumaria muralisSoná.
y el Medicado dep'cssa Jord., nuevas para Cataluña, se publi-
caron en las Memorias de la Real Academia de Ciencias y Ar-
tes de Barcelona, correspondientes al mes de Ag'osto.
Helianlhemum angustipetaliim Cad.— Bosques inmediatos á
la Font de Tag-ast, Berg-a. 26 Julio.
Centaurea CadevaJlii Pau. — Yermos y márg-enes de Valldo-
reiX; cerca de S. Cug-at del Valles. 20 Julio.
126 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
La descripción y dibujos de estas dos especies, juntamente
con la relación de otras muchas plantas críticas catalanas se
hallan pendientes de publicación en dichas Memorias.
Hieradum heterademim Arv.-Touv. et Cad.— Rocas de Pegfue-
ra, Berg-a. 26 Julio.
B. arnoglossoides Arv.-Touv. et Cad.— Tierras marg-osas de
Bag-á, junto al Cementerio. 28 Julio.
H. glossophyllum Arv.-Touv. et Cad.— Rocas de CoU de Jon
(Sierra de Cadí). 31 Julio.
H. sonchophyllum Arv.-Touv. et Cad.— Rocas de Tag-ast. 26
Julio, y de CoU de Jon. 31 Julio.
La descripción de estas cuatro especies se publicará tan
pronto pueda terminarla el eminente especialista francés y
coleg-a, M. Arvet-Touvet.
Notas de un viaje á Menorca
POR
ODÓN DE BUEN
Estuve en Menorca á fin del año pasado y primeros días de
éste, representando á la Universidad de Barcelona en el home-
naje tributado á Rodríg-uez Femenías.
La sección de excursiones del Ateneo de Mahón me honró
org-anizando algunas en mi obsequio, y en ellas recogí algu-
nos datos que ofrezco á nuestros consocios por si encuentran
alg-o útil.
He de hacer constar que no consig-no aquí ning-una de las
observaciones hechas durante la campaña del vapor Roland
(del Laboratorio Arago), por las costas menorquinas; serán
objeto de un trabajo más extenso.
I
EXCURSIÓN Á CALAS- COBAS. — HABITACIONES RUPESTRES
Acompañados de varios amigos, el Sr. Llenas y yo hicimos
en una tarde, partiendo de Mahón, esta excursión notabilísima.
En acantilados calcáreos verticales, cerca del mar, y á lo
DE HISTORIA NATURAL. 12T
largo de una doble cala, continuada por profundo barranco,
que bien pudo arrastrar en tiempos remotos buen caudal de
ag-ua dulce, se hallan numerosas cuevas; fueron otro tiempo
habitaciones humanas de difícil acceso, de gran capacidad y
excelente orientación para librarse de los fuertes vientos del
Norte.
Las hay altas y bajas, algunas en grietas inaccesibles; por
dentro tienen oquedades distintas, columnas de la misma
roca; hay una de dos pisos, con el suelo del superior hundido;
otra con su correspondiente reja de piedra y departamentos
laterales, á la que llaman vulgarmente la prisión. Son, en ge-
neral, muy amplias.
Fueron, sin duda, excavadas por los primitivos habitantes
de la Isla, aprovechando oquedades y hendeduras naturales
que en tan gran número ofrecen las calizas de Mallorca y
Menorca; y por ellas debieron pasar generaciones sucesivas de
trogloditas, y es raro no se utilicen aún, como pasa en la Gran
Canaria con las habitaciones rupestres de los guanches.
En una de las cuevas mayores, que está derrumbada, hay
inscripciones romanas, bien inteligible alguna.
Menorca es rica en monumentos megaliticos, que aún es-
tando bien estudiados, merecen una revisión detallada, ha-
ciendo excavaciones bajo un plan concienzudo. Talayots,
Navetas, recintos diversos, grutas, debieran ser nuevamente
explorados, reuniendo la multitud de datos que acerca de ellos
se han publicado y que no forman un cuerpo de doctrina.
Fué nuestro guía en esta excursión el Sr. Hernández Sans,
que conoce como nadie estas construcciones antiguas de Me-
norca.
No se presta mucho la época esta del año para herborizar.
No obstante, pudimos ver lo rica y lo especial que es la flora
de aquel barranco y aquellas rocas. En buen tiempo debe ser
esta excursión de las más útiles á los botánicos.
El Sr. Llenas hizo buen acopio de liqúenes. La vegetación
es bastante tupida, cosa no muy frecuente en Menorca. For-
man el matorral las especies sig'uientes: Centisco (en fruto);
Clematis cirrhosa (vulg. Vidauba), de grandes flores péndulas,
mu}' ornamentales, con los sépalos atigrados; Lonicera iwi'plexa
(vulg. Gabarrera); Smilax áspera (vulg. A.ritja); Rubia peregri-
na; Rubm discolor, Phillyrea angnstifoliay Ph. media; Romero;
12S boletín de la real sociedad española
Jiiniperus phcenicea. Sobre las matas se destacan alg-unos ejem-
plares de olivo salvaje (UUastre ú Oastre vulg-.); un individuo
secular hay en el barranco de Calas-Covas, de g'rueso tronco
retorcido, que mide cinco brazas de circunferencia; parece
formado por 10 troncos menores reunidos.
En el suelo del matorral ha}' puntos sombríos cubiertos por
la Selaginella denticuJata y por abundantes Arisariim vulgare,
entre cuyas hojas, muchas invadidas por e\ Phytliosiphon Ari-
sari, aparecían las flores erguidas. Por todas partes se veían
las flores de Bellis, las hojas verdes del AsphodeJiis microcar-
ptis (Aubó y Parrasa, vulg-.), tan característico de la veg*etación
balear y las anchas hojas de la Scilla marítima (Seba mari-
na, vulg-.j. Cerca ya del mar, abundaban tallos secos de un
Scolyímis, que bien pudieran ser €\. grandiflorus.
Las rocas calizas cercanas al mar nos proporcionaron her-
mosos ejemplares del Asplenmm mariniim, además de Poliji^o-
dmm mugare, Ceterach offichtarum, A dianthiim CapiUus- Veneris,
Crühmum mañümiim (Fonoy mari, vulg-.), un Dancus del tipo
del Maiiritaniais, A Ilüim triquelrum {solo hojas), Teucríum Po-
lium var. angustifoUa, T. ¡ancifoliiim, Micromeria Rodriguezii,
UmMlicus pendulimis, Sedum altissimum, Parietaria difusa,
E'UfhofMa exigua var. tricuspidata , Sonchus cervícornis, for-
mando verdaderos erizos inabordables, Loius Creíicus.
Ante las cuevas hay una veg-etación de ortig-as (Urtica mem-
branácea y U.pilulifera), Arnm ItaUcmn, ínula viscosa, I. crith-
moides (en flor), Statice, Asparagiis aciitifolius, A. horridus, y
otras plantas del matorral, aparte de las especies que suelen
abundar cerca de las ruinas, en todas partes.
Al pie de las cuevas, en el fondo de la cala y en la misma
orilla del mar, mana una fuente de ag-ua dulce, que no suele
ag-otarse en el verano.
II
EXCURSIÓN AL BARRANCO DE ALGENDAR
Sin disputa, la más hermosa de la Isla. El Barranco, exca-
vado por las ag-uas en las calizas miocénicas que llaman en
el ^ais sanio, ofrece panoramas de g-ran belleza. Hay abundan-
cia de ag-ua dulce, huertas en que se cultivan naranjas y lau-
reles; además se abre en dirección al S. y está libre, portante,
DE HISTORIA NATURAL. 129
de las fuertes tramontanas que imposibilitan la vida arbórea
en otros puntos de Menorca. '
El Barranco tiene unos 5 km,, desde cerca de Terrerías á la
desembocadura (cala de Santa Galdana), y en alg-unos puntos
más de un centenar de metros de altura.
Desde la capital, la excursión puede hacerse en un día; pero
resulta bastante fatigosa. Nosotros la hicimos del siguiente
modo:
Salida en carruajes, de Mahón, á las 6^ 20'.
Visita á la Naveta de Rafael Ruhi cerca de Alayor.
Almuerzo en|Mercadal, continuando en coche hasta Perrerías.
A pie, desde Ferrerías á Santa Galdana por dentro del Ba-
rranco.
A pie, desde Santa Galdana á Ferrerías por Santa Ponsa, y
en coche, hasta Mercadal.
Comida en Mercadal.
En coche á Mahón.
Se nos hizo muy difícil la marcha por el Barranco, desde el
Molino de Abajo (un lugar espléndido), porque estaba el piso
encharcado en algunos puntos y lleno de lodo en otros, amén
de vernos obligados á saltar muchas paredes de piedras sueltas.
Apenas vimos en flor otras plantas que el Oxalis cermia (Fió
de vellana), el Bellis anmia y el Leucojimi Hernandezü que es
abundante en algunos parajes y se caracteriza bien por la
manchita verde que tienen en el ápice sus blancos tépalos.
Los peñascos calizos se hallan en muchos puntos cubiertos
por ramas péndulas del Capparis spinosa (allí inerme) y por
higueras adaptadas á esa vida rupestre; en el suelo, por la
abundancia de sus hojas típicas, adiviné la presencia de la
Férula commmiis y de la Pastinaca lucida (anchas y mal olien-
tes); vi también hojas de Vinca media, de Daucus maxmus, de
Coronilla (/lauca, de Chelido7iium majus, de Smilax áspera, de
una Viola que debe ser la stolonifera, de Potentilla reiüans^ de
Arisarnm vulgare, de Unibilicus (allí hay dos especies: pendu-
linus y Gaditanus), de Sedum aJtissimum. En los setos apare-
cían: Cratoegus hrevispina, Ruhis discolor, Rudia peregrina. En
el lodo: Mentha rotwidi folia. En las grietas de los peñascos y
en las fuentes: Adianthum Capillns Veneris, Polipodium vul-
gare (forma genuina y \ar.- serratum), Asplenium Adianthum
nigrum, Ceterach officinarum y Píeris aquilina. Abundaban en
130 boletín de la real sociedad española
las márg-enes de los reg-ueros las hojas de un lirio que debe
ser el Iris Pseudacorus, y en las charcas, sobre todo, cerca de
la desembocadura, hay espesura de Typha ¡ati folia, Phragmi-
tes communis, Jmicus acutus, J. hiifonius y alg-unas otras espe -
cies difíciles de reconocer.
Muy abrigada y bastante profunda es la cala de Santa Gal-
dana. Su playa, formada por ese barrillo calcáreo, tan carac-
terístico en Baleares (sobre todo en Mallorca donde no hay
terrenos primarios), estaba llena de Posidonia Caulini muerta,
arrancada por las olas de las extensas y frondosas praderas
submarinas que adornan aquel litoral; abundaban las pelotas
de mar, aglomeraciones tupidísimas de fibras Ae. Posidonia que
botánicos de salón consideraron como un g-énero especial de
algas conferváceas (á las fibras de una monocotiledoneaü),
confirmándole con el pomposo nombre de Aegagropila.
Desde la playa, puede ascenderse por el pinar de Santa
Ponsa hasta el predio de este nombre, por buen camino.
El pinar ofrece el mismo aspecto que los de la zona Norte
de Mallorca. Arboles, solo hay el Pinus Halepensis y el Qtiercus
Ballota. Arbustos, anoté los siguientes: Romero, Erica multi flo-
ra, Lentisco, Cistus allidus, C Salmaefolius, C. Monspelie7isis ,
Jimiperiis Phcenicea, Myrtus commmiis;\2iñ g-randes matas del
Ampelodesmos tenax y las hojas abundantes del As2)hodelus mi-
crocarpiis, más los ramos sarmentosos del Smilax áspera, dan
carácter al matorral.
A la ida visité la Naveta de Rafael Rubí; á la vuelta, en el
camino de Santa Ponsa á Perrerías, el Talayotde Bini-Calsich.
La Naveta está bien conservada; deben su nombre estas
construcciones megalíticas, á la forma de nave volcada que
tienen. Aquella sirve para resg-uardar g-anado. El Sr. Hernán-
dez nos hizo notar la estrecha puerta, cuyas ranuras indican
que se cerraba herméticamente con una losa pesada, y nos
indicó que debieran ser estas construcciones osarios, porque
de algunas se han extraído carretadas de huesos humanos.
El Talayot no está tan bien conservado; subimos al muro de
g-ruesas piedras, adornado entonces por las flores de la Vinca
media. Allí cerca se veía la losa vertical, de lo que llaman mesa
del Talayot, que está formada por dos grandes losas rectangu-
lares; una plana, horizontal, descansando sobre otra perpen-
dicular, colocada de canto.
DE HISTORIA NATURAL. 131
III
LA MOLA
La fortaleza de este nombre, á la entrada del hermoso puerto
de Mahón, reposa sobre calizas terciarias que á su vez descan-
san en el terreno devónico. Es una zona de contacto dig-na
de estudio. Como las calizas filtran fácilmente las ag'uas y las
pizarras del devónico, no son permeables, por la zona de con-
tacto hallan las filtraciones fácil cauce, originándose en la
parte S. una fuente abundante en la misma orilla del mar, en
el llamado Clot de la Mola. Y deben ser las filtraciones aún
más abundantes de lo que puede apreciarse, porque en aquel
sitio viven animales marinos de aquellos que buscan el ag-ua
dulce. AUi se recog-e en abundancia el pequeño pez que llaman
los pescadores Roseti (un Aphya) y que será objeto de una ex-
tensa nota en que comunicaré á la Sociedad mis observaciones
acerca de esta especie.
Es la Mola buena localidad botánica, pero no en Enero; el
monte estaba pelado; allí vive en abundancia la que llaman
vulgarmente Camamila de laMolaiSantoUnaChamoecyparissus),
que buscan por su aroma delicado, y allí pude ver hermosos
ejemplares en ñor de una especie bien estimada por los botá-
nicos: el Crociis Cambessedesii.
Es también buena localidad para obtener fósiles terciarios,
porque se ha excavado mucho el terreno.
Los que visiten la mola deben ver una pequeña g-ruta que
encontraron los ing-enieros militares al hacer excavaciones y
que tiene alg-unas bellas estalactitas. Está iluminada por
acetileno.
IV
ALGUNOS DATOS ZOOLÓGICOS
En este tiempo, el zoólogo que visite Mahón debe hacer todas
las mañanas una visita al mercado de pescado. Aparte de las
numerosas especies de peces que encontrará, ha de llamarle
la atención la abundancia y la variedad de los moluscos.
Entre los calamares no es raro que encuentre el Ilex üoin^
132 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
detii, al que llaman los pescadores Alutja. Pero, con este mis-
mo nombre desig-nan también al Todarodes sagittatus, que á
veces alcanza dimensiones g-ig'antescas.
Abundan, normalmente, cuatro mariscos característicos; la
escupiña grabada { Venus verrncosa); la oslra rot/a {Spondylus
gtederoims); el dátil de mar {LUhodomus Uthophagus) y elpeic de
cadrit (Arca Nocb). Son comida exquisita, si se saben condi-
mentar. Los dátiles abundan en alg'unos puntos hasta el ex-
tremo de que saqué en cierta ocasión tres docenas de una sola
piedra y no muy voluminosa. Se prestan mucho á su trabajo
de litofag'ia las calizas aquellas en que el agua hace estragos
de denudación.
Aparte estos moluscos, vi vender varias especies de Pectén
que llaman vulgarmente Chel; Modiola barbata, que conocen
con el nombre de Bitu; el Cardiimí edtiJe; una Tellina; el Pec-
tén varius (vulgarmente Rumera) y el Murex trunculus.
Como comestibles se vendían en abundancia actmias y los
Microcosmiis; á estos les denominan Pichona.
Dijéronme que á veces, en primavera, el puerto se llena de
legiones de Velella spirans. Otro tanto he observado en la costa
de Barcelona. Los peces comen con avidez la Velella (que lla-
man vulgarmente Barella) y se envenenan, encontrándoles á
miles sobre las aguas; las personas que comen estos peces
sufren perturbaciones gástricas. Los pescadores secan la Vele-
lla y la emplean, en pequeñas dosis, como cebo.
V
ANOMALÍA EN LAS ANTENAS DE UNA LANGOSTA
El distinguido farmacéutico de Mahón Sr. Ferrer, cuidadoso
observador de las especies marinas mahonesas, me proporcio-
nó un notable caparazón de langosta que ofrece la particula-
ridad de tener bifurcada una de las grandes antenas. Había
sido pescado el animal en la costa de Menorca.
La antena bifurcada es la derecha. La izquierda y las peque-
ñas antenas, son normales.
El ejemplar es joven: mide el caparazón 20 cm., 8 el céfalo-
tórax y 12 el abdomen, sin comprender el telson.
Ordinariamente en las dos grandes antenas, el último artejo
DE HISTORIA NATURAL. 133
basilar es más larg"ü que ancho, y tiene, lo mismo que el pe-
núltimo, un surco long-itudinal que le divide en dos zonas:
una interna, ancha, y otra externa, estrecha.
En esta langosta, y en la antena bifurcada, el último artejo
basilar tiene la zona interna más corta de lo ordinario y en
ella se apoya una larga fusta de longitud y forma normales,
igual en un todo á la fusta de la antena izquierda, que no
está bifurcada.
La zona externa del mismo artejo, se diferencia de la in-
terna formando ángulo con ella, pero sin separarse por com-
pleto.
El artejo parece así formado por dos ramas: una inferior
(zona interna), que lleva la fusta normal; otra superior, corta,
estrecha (zona externa), en la cual se articula una doble fusta,
formada por dos grandes ramas que tienen base común, de
la que divergen, alcanzando la longitud de la fusta normal.
Las dos grandes ramas no son iguales: la externa es sen-
cilla; en cambio, la interna, á unos 12 cm. de la bifurcación,
vuelve á dividirse en dos filetes delgados, uno de los cuales
aparece roto en el ejemplar; pero tenía igual longitud que el
otro (unos 14 cm.)
En resumen: la antena derecha de esta langosta ofrece cinco
ramas.
La fusta izquierda, normal, mide 32 cm.
La fusta derecha (rama interna no bifurcada), tiene igual
longitud. En la bifurcada cada rama mide 26 cm.
Hubiese sido muy instructivo conservar viva esta langosta,
estudiando las modificaciones de las antenas en diferentes
mudas.
El ejemplar llegó ya muerto á poder del Sr. Ferrer.
ia4 boletín de la real sociedad española
Los «Apidos» de España
POB
JOSÉ MARÍA DUSMET Y ALONSO
II
Género Ccelioxys.
Alas anteriores con una celdilla radial, alargada, redon-
deada en SU extremo, el cual está separado del borde del ala;
dos celdillas cubitales, la primera ig'ual, ó poco mayor, que la
seg-unda; ésta mucho más estrecha por la parte superior, que
por la inferior; el segundo nervio transverso-discoidal.se uneá
la seg-unda celdilla discoidal antes del extremo de ella. Escu-
dete con un fuerte diente á cada lado, dirigidos hacia atrás.
Pos-escudete inerme. Ojos con pelos bien visibles, con auxilio
de lente. Abdomen con 6 segmentos dorsales y 6 ventrales.
9 Antenas de 12 artejos. Abdomen cónico. Ano abierto.
cf Antenas de 13 artejos. Segmento anal con 6 á 9 espinas
bien marcadas. Espacio lampiño bajo los ojos, más ó menos
visible.
El nombre científico de este género, que significa vieíitre
aguzado, y el de Kegelbienen (abejas cónicas), que le dan los
autores alemanes, indican su aspecto, aún más marcado en
las hembras que en los machos Los caracteres señalados le
separan, sin duda posible, de los restantes Ápidos. Su forma y
su color, generalmente negro, á veces rojizo, con bandas ab-
dominales de pelos blancos ó grises, le pueden confundir úni-
camente con los Dioxys (en los que, no sólo el escudete, sino
también el pos-escudete, llevan dientes), ó con algunos Mega-
c/iile, los cuales tienen el escudete inerme y el abdomen más
redondeado.
Pertenece este género á las abejas parásitas, ó sea á aquellas
que depositan sus huevos en nidos de especies de otros grupos,
para que sus larvas vivan á expensas de las provisiones allí
acumuladas. Los huéspedes suelen pertenecer á los géneros
MegacMle y Podalirius {Megilla^^ AnthopJiora\ Vuelan en pri-
mavera y verano, siendo más abundantes en Junio y Julio.
DE HISTORIA NATURAL. 135
Las fechas extremas observadas en España, son el 23 de Abril
y el 8 de Septiembre; pero adviértase que muchos de los ejem-
plares observados no expresan la fecha de su captura. Nunca
se encuentran en g"ran abundancia, y solamente las especies
auToUmbcUa, conoidea, afra y rufocaudata están alg-o más ex-
tendidas. He podido, sin embarg-o, estudiar hasta 134 9 y 122 cf,
utilizando, no sólo los recog-idos por mí y los del Museo de Ma-
drid, sino los que han tenido la amabilidad de facilitarme mis
amig-os los Sres. García Mercet y Schramm, de Madrid; Bofill,
de Barcelona; R. P. Navas, de Zaragoza; R. P. Saz, de Orihuela;
La Fuente, de Pozuelo de Calatrava; Boscá, de Valencia; Fló-
rez, de Cang"as de Tineo, y Cazurro, de Gerona; á quienes doy
expresivas g-racias por su concurso. Proceden dichos ejempla-
res de 38 localidades diferentes, sin contar las de Cataluña,
que no están separadas.
Este g-énero se halla repartido por casi todo el mundo, ci-
tando 145 especies el Catálog-o de Dalla Torre; 29 correspon-
den á la fauna paleártica, seg-ún Friese, de las cuales solamen-
te 20 ó 22 deberán admitirse. Hemos encontrado 16 en España,
de las que tres se citan ahora por primera vez. Probablemente
hay una ó dos más nuevas, que, por ser ejemplares únicos, no
quiero describir.
La distinción de las especies se funda, principalmente, en la
existencia de verdaderos pelos, ó en la de escamas (pelos cor-
tos, planos y alarg-ados). Además, en las 9? en la forma del
seg-mento anal. En los cf cf, en la existencia de espinas en las
caderas anteriores y en el número y forma de las espinas ana-
les. Este sexo ofrece mayor dificultad y alg-unas especies se
confunden muy fácilmente.
Para este trabajo seguiré el mismo plan que en otro ante-
rior sobre Ápidos. (Bibliografía, núin. 3), tomando como guía
principal la obra de Friese (4), la cual, así como la de Pérez
(9), recomiendo á los que quieran hacer un detenido estudio
de este género.
En cada especie señalo las fechas de captura y la longitud
de los ejemplares observados, así como las modificaciones acci-
dentales que pueden presentarse. En las especies escasas se
indica el número de ejemplares; en las abundantes tan sólo
las localidades, y aún se suprimen las muy próximas.
Algunos ejemplares dudosos han sido vistos por el profesor
136 boletín de la REA.L SOCIEDAD ESPAÑOLA
J. Pérez, nuestro disting-uido consocio de Burdeos, á quien
expreso aquí mi sincero agradecimiento.
He utilizado las sig-uientes obras, sin citar otras muchas
consultadas:
(1) BofiU (J. M..)—Cat('fleck de Insectes de Catalunya. Apidoe.
(Butll. Inst. Cat. Hist. Nat., 1904-1905.)
(2) Dalla Torre (C. G.) — Catalogus hyinenopteronmi hucusque
descriptoniTii systemaücus et synonymiciis. Vol. x. Lipsiae,
1896. Apidaí (Antophila).
(3) Dusmet (J. M,)— Zoí Ajñdos de España. I. Gen. Melecta,
Crocisa y Epeolus . (Bol. R. Soc. Esp. Hist. Nat., Marzo,
1905.)
(4) Friese (E..)—Die Bie?ien Buropa's. Theil i. Berlín, 1895.
(5) Gog-orza {i .)—Himenópteros cazados por D. Máximo La-
guna en El Escorial. (Act. Soc. Esp. Hist. Nat., tomo xi,
1882.)
(6) Gribodo (G.) — Spedizione italiana nelV África equatoriale.
(Ann. Mus. Civ. Storia Nat. di Genova. Vol. xxi, 1884.)
(7) Gribodo (G.) — Sopra alcune specie nuove ó poco conosciute di
imenotteri antofili. (Bol. Soc. Ent. italiana, tomo xvi. Fi-
. renze, 1884.)
(8) Lepeletier de St. Farg-eau (Cte.) —Hist. Nat. des Insectes.
Uyménopiéres . II. París, 1841.
(9) Pérez {5.)—Contribution a la f aune des apiaires de France.
(Act. Soc. Linnéenne de Bordeaux. Vol. xxxvii, 1883.)
(10) Pérez (J.) — Espéces nouvelles de melliféres de Barbarie. Bor-
deaux, 1895.
CUADROS DE DETERMINACIÓN 9-
1 . Con pelos ; sin escamas 2.
— Con escamas, solas ó mezcladas con pelos 6.
2. Seg"mentos anales cortos, el inferior poco más larg-o ó an-
cho que el superior 3,
— Seg-mentos anales alg-o alarg-ados, el inferior bastante ma-
yor que el superior 4.
— Seg-mentos anales muy larg-os, el inferior no más ancho
que el superior, puntiag-udo y con su porción libre de
doble long'itud que la del otro 5. elongata Lep.
3. Seg-mento anal superior (visto de perfil) con extremo en
DR HISTORIA NATURAL. IST
forma de g-ancho. Epístoma con tomento
1. auTolimbaia Forst.
— Seg-mento anal superior de forma ordinaria. Epístoma con
pelos largos 2. rufescens Lep.
4. 5." segmento ventral g-rande, truncado en su extremo, más
ancho que el sexto. . . (aJata Forst.)
— 5.° seg-mento ventral ordinario 5.
5. Espolón externo de las tibias posteriores grueso y romo.
Segmento anal inferior, estrechando sucesivamente y
terminando en punta . . 3. conoidea Kl.
— Espolón externo ordinario, ó sea ag-udo. Seg-mento anal
inferior de lados paralelos, estrechando después brusca-
mente y continuando con lados paralelos hasta su extre-
mo, que es redondeado 4. 4-dentata L.
6. Seg-mentos anales anchos, el inferior poco más larg-o que
el superior 7.
— Segmentos anales alarg-ados, puntiag-udos; porción libre
del inferior de doble long-itud, por lo menos, que la del
superior 10.
7. Segmento anal inferior redondeado, el superior con fuerte
quilla prolongada en ana espina (decipiens Spin.)
— Segmento inferior terminado en un ángulo saliente.. 8.
— Segmento inferior truncado ó escotado 9.
8. Seg"mento inferior con lados paralelos y estrechando lueg'o
con rapidez, terminando en un ángulo recto
10. oMusa Pérez.
— Seg'mento inferior de forma triang-ular, terminado en un
ángulo ag-udo 9. coturnix Pérez.
9. Segmento inferior truncado, ó con una ligera escotadura.
Seg-mentos primero y último rojos. Escamas abdomina-
les alargadas; 8 á 9 mm 8. hmmorrhoa Forst.
— Segmento inferior con escotadura bien marcada. Mandí-
bulas rojas. Escamas abdominales cortas; 7 á 11 mm. . .
6. afra Lep.
— Seg-mento inferior con escotadura poco profunda. Fajas
muy ensanchadas á los lados y muy estrechas en el cen-
tro. Todo negro. 11 á 13 mm 7. emarginata Forst.
10. Seg-mentos anales muy largos, con lados paralelos.. 11.
— Segmentos anales triangulares, adelgazando poco á poco
hasta su extremo, que es ag-udo 13.
T. vi.-Marzo, 11)06. 10
138 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
11. Porción libre del seg-mento inferior, casi tan larg-a como
la mitad del resto del abdomen. Clípeo rojo, muy g-iboso.
16. acanthura III.
— Porción libre del seg-mento inferior, tan sólo una cuarta
parte del larg-o del abdomen. Clípeo negro, casi plano. 12
12. Segmento anal superior inclinado hacia arriba: el inferior
truncado en su extremo. Además de las fajas abdomina-
les hay otras manchas laterales 15. argéntea Lep.
— Seg-mentos anales muy inclinados hacia abajo: el inferior
con su extremo redondeado 14. Fórsteri Mor.
13. Seg-mento inferior rojo, ag-udo, sin escotadura en su ex-
tremo 14.
— Seg-mento inferior neg-ro, con una escotadura muy peque-
ña en su extremo. Tórax con escamas esparcidas
13. polyce7itris Forst.
14. Fajas abdominales estrechas en el centro (una fila de esca-
mas). Seg-mento anal superior, sin escamas
12. rufocaicdata Sm.
— Fajas abdominales con tres ñlas de escamas en el centro. .
Seg-mento superior con una mancha blanca á cada lado.
11. Irevis Ev.
d
1. Con pelos; sin escamas. Caderas anteriores armadas de
espinas larg-as y romas. Seis espinas bien desarrolladas
en el seg-mento anal 2.
— Con pelos y escamas. Sin espinas en las caderas ante-
riores 7.
— Con pelos y escamas. Espinas en las caderas anteriores.. .
15. argéntea Lep.
2. 4.° seg-mento ventral, teniendo en el centro del borde una
escotadura, cuyos extremos suelen ser espinosos. . . 3.
— 4.° seg-mento ventral sin escotadura en el borde 5.
3. Espolón externo de las tibias posteriores, g-rueso y romo. .
3. conoidea Kl.
— Espolón externo ordinario, ag-udo 4.
4. Primer seg-mento abdominal, con abundantes y larg-os
pelos. Fajas abdominales anchas. 5.° segmento sin dien-
tes laterales 4. 4-de7itata L.
— Primer segmento desnudo en el centro. Fajas estrechas en
DE HISTORIA NATURAL. 139
el medio. 5.° seg'inento con pequeños dientes laterales..
2. rufescens Lep.
5. Un pequeño diente entre las dos espinas inferiores del seg--
mento anal 1. aurolimbata Forst.
— Sin tal diente ; sólo las seis espinas 6.
6. Las cuatro espinas internas reunidas de modo que casi se
reducen á dos bidentadas en su extremo, (alata Forst.)
— Las seis espinas bien distintas 5. elongata Lep.
7. Seg"mento anal con siete espinas (decipiens Spin.)
— Segmento anal con nueve espinas 8.
— Seg-raento anal con ocho espinas 9,
8. Espina central bien marcada. Seg^mento anal con una g-iba
aquillada. Long-. 13 mm 16, acanthura 111.
— Espina central pequeña. Seg-mento anal cubierto de pelo
en el centro. Long-. 6 á 8 mm 9. coturnix Per.
9. Las seis espinas centrales próximas, formando una prolon-
g'ación del seg'mento anal bastante separada de las dos
espinas externas inferiores 10.
— Segnnento anal de forma ordinaria 11.
10. Espinas centrales superiores, situadas más altas que las
laterales. Seg'mento anal sin escamas en el centro. Man-
díbulas negTas 13. polycentris Forst.
— Espinas centrales superiores, situadas más bajas que
las laterales. Prolong-ación anal aún más marcada.
Faja de escamas del seg-mento anal completa. Man-
díbulas, antenas y patas, más ó menos rojas
10. obtusa Per.
11. Espinas inferiores laterales del seg'mento anal muy peque-
ñas, reduciéndose casi á unos áng-ulos. Antenas, man-
díbulas y espinas, rojas 8. kísmorrkoa Forst.
— Espinas laterales bien marcadas 12.
12. 4.° seg'mento ventral con el borde escotado en el centro. 13.
— 4." seg'mento con borde entero. Espinas ag-udas; las cen-
trales inferiores larg-as. Seg'mento anal con manchas la-
terales; en el centro una quilla brillante
12. rufocaudaia Sm.
13. Debajo de los ojos hay un espacio oval, lampiño, brillante,
que está elevado formando un pequeño diente 14.
— Dicho espacio lampiño, si existe, no está elevado forman-
do diente 15.
140 boletín de la eeal sociedad española
14. Seg-mento anal formando en el centro una g-iba que ter-
mina en el orig-en de las espinas. ... 14. Forsteri Mor.
— Seg-mento anal sin dicha giba 11. brevis Ev.
15. Primer seg-mento casi del todo cubierto de escamas amari-
llentas. Fajas abdominales anchas, triseriadas en el cen-
tro 7. emarginata Forst.
— Primer seg-mento con escamas blancas sólo á los lados,
fajas muy ensanchadas á los lados, estrechas ó desapa-
reciendo en el centro. Con frecuencia hay indicios de fa-
jas en la base de los seg-mentos, además de las del borde.
6. afra Lep.
1. G. aurolimhata Forst. —Sinonimia, C. recurva ñchGnoik. —
C. reflexa Schenck.
Madrid!— Chinchón! (en Madrid) — Escorial (en Madrid) (Gar-
cía Mercet!).— Pozuelo (en Ciudad Real) (La Fuente!).— Valla-
dolid!— Ciudad Rodrig-o (en Salamanca) (Sanz!)— Sobradiel(en
Zarag-oza) (P. Navas!). — Ainbel! (en Zarag-oza).— Calatayud!
(en Zarag-oza). — Calamocha! (en Teruel).— Cataluña (Bofill!). —
Orihuela (en Alicante) (P. Saz!).— Valencia (Boscá!)— (Se en-
cuentra en Alemania, Grecia, Asia Menor, Cáucaso, Arg-elia.)
Long-. observada, 9 12 á 15 mm.; cT 9 á 13. De Mayo á Sep-
tiembre.
Se ve que esta especie está bien extendida por España. Es
característica en las 9 9 l^- forma del último seg-mento dorsal
que, visto de perfil, ofrece una fuerte quilla long-itudinal, la
cual baja cerca del extremo, formando una especie de escotadu-
ra limitada por dos dientes, uno anterior y otro más marcado,
posterior, ó sea en el extremo mismo del seg-mento, resultando
así una especie de g-ancho. El último seg-mento ventral está,
seg-ún Friese, terminado en el tipo de la especie por una punta
central y dos laterales. En ning-uno de los ejemplares que he
estudiado sucede así, correspondiendo más bien á la var. aJge-
riensis Friese, ó, mejor aún, al C. ogivalis Pérez.
De éste dice su autor la valve iiiférieure, élargie dans le genre
du C. vectis , mais plus large el lüiis courte , en ogive surmonlée
d'un faihle api^endice ohtus. De la var. algeriensis dice Friese,
que los dientes del seg-mento ventral son redondeados é imi-
tan la forma del C. 4-dentata. Pero si en este concepto se acer-
can más nuestros ejemplares al C. ogivalis, en cambio la esco-
DE HISTORIA NATURAL. 141
tadiira ó g-ancho característico del último seg-mento dorsal, en
unos muy marcada, lo está poco en otros, asemejándose más
á la algeriensis «la placa anal superior muestra la forma carac-
terística de la aiiroli ilibata, aunque alg-o menos marcada {tcemí
auch 'derschwommen)'í> que á la ogivalis ide 6^ segment rebordé et
comme dédoiiblé mais 'plus 2)rofondément».
M. Pérez, á quien remití alg'unos en consulta, opina que son
aurolimbala, pero pareciéndose al ogivalis, aunque con pun-
tuación más débil. Le hacen dudar, sin embarg'O, por esta tran-
sición, si el ogivalis podrá ser solamente una variedad.
Como entre las 24 9$ estudiadas no hay relación constante en-
tre las variaciones de forma del seg-mento anal superior, las
más lig'eras del inferior, la franja de pelos del 5.° seg-mento
ventral, que es más ó menos blanca ó amarillenta (nunca ama-
rillo dorado como el tipo), y la puntuación más ó menos g-ro-
sera, pero siempre haciéndose más espesa y fina hacia el ex-
tremo del abdomen, es indudable que todas deben ser de la
especie aurolimbata, sin dar lug-ar á resolver á qué variedad
pueden reducirse.
Las consideraciones precedentes no pueden extenderse á
los cf cf, por no estar descrito el del C. ogivalis ni el de la
var. algeriensis. Los que hemos visto, se diferencian bien de
otras especies por el pequeño diente (séptimo), que hay entre
los dos inferiores del seg-mento anal, por la falta de escotadura
en el 4.° seg-mento ventral, y por los espolones neg-ros. En
el 5.° seg-mento hay dientes laterales, á veces poco desarrolla-
dos. En los seg-mentos ventrales, además de las bien marcadas
fajas marg-inales de pelos, hay otras en la base de los seg-men-
tos, pero este carácter es de poca confianza, porque dichas
fajas basilares pueden desvanecerse casi completamente. El
séptimo diente en unos es muy marcado (ejemplares de Ambel
y Chinchón); en otros lleg-a á ser muy poco visible, sin g-uar-
dar esto relación con otros caracteres.
Un ejemplar de Valencia, con puntuación abdominal más
profunda y escasa, y con espinas cortas, especialmente las
centrales superiores, sospecha M. Pérez si será el (J" de su
(7. ogivalis.
142 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
2. C. rufescens Lep. — Sinonimia, C. hedescens Nyl. — (7. lanceo^
lata Schenck (nec. Nyl.).— C. fallax Mocs.— C. ohtiisata
Sclienck.
San Fernando (en Madrid) (García Mercet!); Sierra Morena
(Lag-una!); Cang-as de Tineo (en Oviedo) (Flórez!); Bilbao (See-
bold!); Gerona (Cazurro!); Cataluña (BofiU!); Valencia (Boscá!).
(Se encuentra en toda Europa y en Asia Menor).
Long'. 10 á 14 mm. En Mayo.
La 9 i^e distingue bien de la aiirolimhata por el seg-mento anal
superior con su extremo horizontal sin formar g-ancho ni esco-
tadura. Los seg-mentos anales son muy cortos; el inferior pue-
de ser truncado recto (var. odtusata Schenck), redondeado
(var. hehescens Nyl.) ó tridentado (en el tipo), g-eneralmente con
dientes obtusos. Un ejemplar de Valencia tiene dientes ag-udos
y sólo 9 mm. de long-itud. En otro, también de Valencia, el
borde posterior es truncado y como trisinuado. Debe ser espe-
cie variable, y, atendiendo á los pocos ejemplares observados,
pudiera ser que se ag-rupen aquí varias formas. La pilosidad
suele ser amarillenta. El epístoma con larg-os pelos grises. El
l)rimer seg-mento abdominal con bandas anchas laterales, que
forman una faja interrumpida en el centro, uniéndose á veces
por pelos aislados, sobre todo en el áng-ulo de la porción de-
clive.
Los (^ (^ tienen el 4.° seg-mento ventral escotado en su bor-
de, y con marcadas espinas á los extremos de las escotaduras.
Las espinas anales están mucho más próximas entre sí que en
la aurolimhata.
3. C. conoidea Klug-.— Sinonimia, C. vedis Curtís.— C. pttnctata
Lep.
Madrid!; Las Arenas (en Vizcaya) (Schramm!); Ormáizteg-ui!
(en Guipúzcoa); Cataluña (Bofill!); Cortellas (en Orense) (Gar-
cía Várela!).
(Se encuentra en casi toda Europa).
Long-. $ 12 á 16 mm.; c? H- I^e Junio á Septiembre.
Esta especie es la única que tiene el espolón externo de las
tibias posteriores g-rueso y romo. Se disting-ue, además, por las
g-randes manchas triang-ulares á los lados de los seg-mentos.
abdominales. La cara tiene pelos larg-os blanco-amarillentos,
el epístoma tomento gris en la $, pelos larg-os en el cT, con
DE HISTORIA NATURAL. 143
una escobilla de pelos amarillos casi naranjados en el borde.
El escudete, á causa de su g-ruesa puntuación, tiene el borde
aserrado, y el áng-ulo central resulta bidentado. Las mesopleu-
ras son muy pelosas. En el (^ el 4." seg-mento ventral tiene en
su borde una escotadura, con algunas espinas en los extremos.
Las espinas superiores centrales del seg-mento anal del cT son
anchas, romas, casi como paletas.
Observación.— Wi C. alata Forst., es una especie de Alemania
y Austria, que no conozco, debiendo ser fácil de distinguir por
la forma del segmento anal en uno y otro sexo, según se indi-
ca en los cuadros de determinación.
4. C. 4-deiitata L.— Sinonimia, C. cónica Lep.— C. acula Nyl.
Una 9 Cataluña (Bofill); citada de El Escorial (en Madrid)
(Laguna!); (Bibl. 5.) {C. acula).
(Se halla en toda Europa).
Long. 13 mm.
Algo parecida al rufescens, pero los segmentos anales en
la 9 son más largos: el inferior ancho, después se estrecha for-
mando un marcado ángulo, que es redondeado, luego conti-
tinúa con lados casi paralelos, y el extremo es redondo. El
epístoma es peloso, teniendo en el borde largos pelos amarillo-
rojizos. Las franjas abdominales son estrechas, sin ensanchar
apenas á los lados. P]l metatórax y el primer segmento, con
largos pelos blancos. Las espinas del escudete, poco encorva-
das, no son paralelas entre sí, sino divergentes.
El (^, que no he visto, debe determinarse fácilmente, según
el cuadro de clasificación.
5. C. elongata Lep. — Sinonimia, C. simplex Nyl. — C. Iricuspi-
dala Forst. — C. aciiminala Nyl.— C mandihularis Nyl.
Madrid (García Mercet!); Villa Rutis (en Coruña) (Bolívar!);
Cortellas (en Orense) (García Várela!); Cangas de Tineo (en
Oviedo) (Flórez!); Bilbao (Seebold!); Cataluña (Bofill!); Orihue-
la (en Alicante) (P. Saz!); Valencia (Boscá!).
(Se halla en varias regiones de Europa; la mandihularis no
estaba citada de España).
Long. 9 á 14 mm. De Mayo á Agosto.
Lo característico en la 9 es la forma del segmento anal infe-
rior, mucho más largo que el superior, redondeado en el ex-
144 boletín de la REAL SOCIEDAt) ESPAÑOLA
tremo, y ofreciendo, antes de él, una pequeña espina á cada
lado. El escudete tiene su borde muy ang-uloso, terminando en
un tubérculo ó espináronla. Las fajas abdominales completas
en el tipo, son interrumpidas en el centro en la var. acnmina-
ta Nyl , en cuyos (f cf el4.°seg'mento ventral tiene ig-ual pun-
tuación que los anteriores, mientras que en el tipo la tiene
más espesa y fina. Otra variedad es la mandibulmis Nyl., que
se disting-ue por los espolones neg-ros, á diferencia de las dos
anteriores en que son de color claro. Aunque la obra de Friese
las deja separadas como tres especies, ya indica su próxima
relación, y Pérez cree que deben refundirse en una.
Esta opinión me parece fundada; los ejemplares que he visto
corresponden la mayor parte á la acuminata, alg-unos son du-
dosos entre ella y la elongata; un ¿^ de Orihuela y otro de Ca-
taluña corresponden á la ^nandibiiJaris, de cuya 9, fácil de dis-
ting'uir por sus mandíbulas fuertemente arqueadas, no he
visto ningún ejemplar.
6. C. afra Lep. — Sinonimia, C. corónala Ftirst.— C. mandihida-
Tis Chevr. (nec Nyl.).
Es probablem.ente la especie más abundante en España. Vi-
llaverde!; Montarco!; Escorial! (en Madrid); Bilbao (Schramm!);
Ormáizteg'ui! (en Guipúzcoa); Sobradiel (en Zaragoza) (P. Na-
vas!); Cataluña (BofiU!); Orihuela (en Alicante); (P. Saz).
Long". ^1 k\\; (^ 1 k\0 mm. De Abril á Septiembre.
(Se encuentra en el centro y mediodía de Europa, Argelia,
Asia Menor y Cáucaso).
Se distingue la 9 por la forma del último segmento ventral,
con escotadura bien marcada, por las mandíbulas rojas y por
la quilla elevada en la frente. Los seg'mentos anales son siem-
pre algo rojizos, sobre todo el ventral. El borde del escudete
no es aserrado; sus espinas, relativamente cortas y poco en-
corvadas. Las bandas ventrales son anchas á los lados y estre-
chas en el centro, interrumpiéndose á veces (como ya indica
Friese). Ha de tenerse muy presente en ésta, como en todas las
especies que tienen escamas, la facilidad con que se caen, pu-
diendo dar lug-ar á errores de clasificación. Así , hay algunas
afra casi sin escamas en el vientre.
Los (^ (^ tienen en la base del escudete dos manchas bien
marcadas de escamas, que rara vez faltan. Por lo deraás^ en el
DE HISTORIA NATURAL. 145
tóraX; más bien que escamas agrupadas, hay pelos sueltos. El
diente debajo de los ojos (característico de C. hrevisy Forsleri),
aquí no es saliente ó muy poco, pero sí se nota bien el espacio
lampiño entre la pilosidad. Las mandíbulas y las antenas sue-
len ser rojas, especialmente las primeras, pero hay ejemplares
en que se obscurecen mucho. El borde del escudete no es ase-
rrado. La banda del seg'mento anal, bastante marcada, no está
interrumpida en el centro, salvo raras excepciones. Las espi-
nas centrales superiores son romas. Estos dos últimos caracte-
res la separan de C. rufocaudata.
7. G. emarginata Forst.— Sinonimia, C. rolnsta Mor.
Una 9 Cercedilla! (en Madrid!); un (^ Cataluña (Bofill).
(Especie de Austria-Hung-ría y Turquestán. No estaba citada
de España).
Long". 12 á 13 mm. Ag-osto.
Su aspecto es el de C. conoidea, pero en vez de pelos tiene
escamas, y sus espolones son ag-udos. Las mandíbulas son ne-
g-ras, así como el seg-mento anal, el cual, en la 9, es menos pro-
fundamente escotado que en C. afra. El escudete tiene el bor-
de fuertemente aserrado (bidentado en el centro). En el abdo-
men hay g-randes manchas laterales unidas por una línea
delg-ada, que á veces está interrumpida.
8. C. hsemorrhoa Forst.— Sinonimia, C. ^7í/í;/¿e/^« Mor.
Una 9 Montarco! (en Madrid).
Long-. 7 mm. Julio.
(Especie de Francia, Austria, Eg-ipto. etc. El catálog-o de Bo-
fill la cita de Cataluña).
El seg-mento anal inferior presenta señales de escotadura
alg'o más indicada que lo que se observa en el dibujo de Frie-
se. Las escamas de las bandas abdominales son larg-as. El l.°y
último seg-mentos dorsales son completamente rojos, el 2.° lo
es á los lados, en el 3." y 4.", aunque obscurecido, también se
observa lateralmente el tinte rojizo. El vientre es todo rojo.
El borde del escudete está marcadamente aserrado.
9. C. coturnix Pérez (J" inédito).
Tres 99 y un (^ Madrid (García Mercet!); 1 9 Villaviciosa!
(en Madrid); 1 ^f El Pardo (en Madrid) (Arias); 1 9 Escorial (eu
14(5 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Madrid) (García Mercet!); 1 9 Ciudad Rodrig-o (en Salamanca)
(Sanz!); 1 c? Riela (en Zarag-oza) (P. Navas!); 1 9 y 2 (j^ (j' Ori-
huela (en Alicante) (P. Saz!).
Long-. 6 V2 9^ 8 mm. De Mayo á Septiembre.
La 9 tiene el último segmento ventral de forma triangular,
como en la hamorrkoa; pero más estrecho y termina en una punía
roma, no siendo nada escotado. El vértex y mesolórax tienen gran-
des escamas, blanco-amarillentas, dispersas y mezcladas con po-
cos pelos blancos. Las fajas abdominales son muy ensanchadas á
los lados; en el centro tienen varias filas de escamas, y éstas son
más cortas que en Immorrlioa. Las manchas de escamas junto al
pronoto y á las escamillas y las del escudete, son muy marcadas.
El abdomen es negro con el extremo rojo, y, á veces, con indicios
de rojo obscuro en los primeros segmentos. El vientre, casi ente-
ramente cubierto de escamas, suele ser rojo, bien vivo, ó bien
obscurecido.
Los (^(^ que he citado (en número de cinco), creo que deben
referirse á esta especie. Presentan, además de las ocho espinas ana-
les, una pequeña entre las inferiores. Esto sólo ocurre en las
miTolimlata y acantJmra, con las que no pueden confundirse.
Son próximos á la limmorrhoa; pero ningún autor cita en ésta la
novena espina, bien visible en dichos ejemplares, que precisa-
mente han sido cazados (dos de ellos) á la vez que coturnix 99-
Creo, por tanto, que, más probablemente que otra especie nueva,
serán los (f(f de estas 09, á las cuales se asemejan mucho.
Las mandíbulas y antenas son de un rojo obscuro, á veces casi
negro. El mesolórax apenas tiene las escamas tan abundantes y
características de la Q. Bueno es advertir que, en C. poJijcentris,
las 99 tienen escamas semejantes á las de coturnix, y en los ¿^(f
están reemplazadas en gran parte por pelos bastante largos, como
aquí ocurre. Las fajas abdominales son anchas, tri-seriadas en el
centro y más álos lados. Por debajo, las escamas cubren casi todo
el abdomen; en la parle posterior de los segmentos son muy abun-
dantes, formando remolinos, y alargadas casi como pelos. El seg-
mento anal tiene nueve espinas, las centrales inferiores son las
más largas, las cuatro superiores algo menores; las inferiores ex-
ternas las más pequeñas, pero bien marcadas, no reducidas casi
á unos ángulos como en hmmorrhoa; la novena pequeña, como en
auTolwibata, situada entre las inferiores. El abdomen es lodo
negro, excepto el segmento anal, que es rojizo, con las puntas de
DE HISTORIA NATURAL. 147
todas las espinas obscurecidas. Este segmento está cubierto por
encima, hasta la base de las espinas, por una gran mancha de
pelos blancos (en hamorrhoa son escamas).
10. C. obtusa Pérez.
Dos 99 Madrid! Cuatro r^d" Madrid (Schramm!).— Un ^ Esco-
rial (en Madrid) (G. Mercel!).— Una C Pozuelo de Galatrava (en
Ciudad Real) (La Fuente!)
(Citada de Cataluña, por Bofill; de Málaga, por Pérez, y se
encuentra además en todo el S. de Europa, hasta el Cáucaso.)
Long. 9 7 á 8 ram.; (/ 8 á 9. De Julio á Septiembre.
La 9 tiene un segmento anal inferior característico, con lados
paralelos, estrechando después bruscamente y terminando en una
punta roma, que viene á ser un ángulo recto. El segmento anal
superior es bastante más corto, separado del inferior, truncado
y ligeramente escotado. Ambos son rojos; pero el resto del abdo-
men puede ser rojo ó negro, habiendo transiciones. Las mandí-
bulas y antenas rojas; pero el escapo y último artejo, suelen ser
más obscuros, y, á veces, toda la antena se ennegrece. Las fajas
abdominales ensanchan mucho á los lados. Las escamas son cor-
tas, más semejantes á las de C. cotnrnix que á las de iKemorrJioa.
Los cTcf' tienen las cuatro espinas superiores y las dos centrales
inferiores muy aproximadas, formando una prolongación del seg-
mento anal bastante separada de las dos inferiores externas. Este
carácter sólo se maniüesta en C. polycentris, pero menos marca-
damente. En obtusa (J' las antenas son de un rojo amarillento,
con el escapo y el primero y último artejos del funículo negros.
El abdomen es negro, observándose á veces algún trozo de rojo
muy obscuro, especialmente en el segundo segmento dorsal. Hay
faja completa de pelos en el segmento anal, no interrumpida en
el centro.
11. C. hrevis Ev. Sinonimia, C. 8-dentata Schenck (nec. Lep.) —
C. erytliropyga Fcirst.
Una 9 Madrid. (Mus. Madrid).— Una O y un (/Madrid (García
Mercel!). — Dos 99 Vizcaya (Schramm!). — Un (f Sierra Morena
(Laguna!)
(Se extiende por todo el centro y mediodía de Europa, hasta el
Cáucaso y Argel.)
Long, 8 á 10 mra. Abril á Agosto.
148 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Por el tamaño no puede disliiigLiirse de la rnfocmidata. Las
escamas de las fajas dorsales son más cortas en la brevis, gene-
ralmente (no siempre) más amarillas, lo cual suele ocurrir tam-
bién en las del tórax, en el que se forman manchas más marca-
das. El epístoma de las 99 tiene pelos blancos, que en el borde son
más lai-gos y amarillos. Las manchas de escamas á los lados del
segmento anal, pueden desaparecer en ejemplares mal conser-
vados. Las antenas son de un rojo obscuro que puede casi ser
negro.
12 .G. rufocaudata Sm. Sinonimia, C. H-dentata Lep. (nec Schenrk.)
C. echinata Forst.
Madrid! Villaviciosa! (en Madrid). — Montarco! (en Madrid)
Sardón de Duero! (en Valladolid). — Ciudad Rodrigo (en Sala-
manca) (Sauz!). — Orense (P. Navas!).— Galatayud! (en Zarago-
za.)— Cataluña (BofiU!).— Alicante (G. Mercet!)
(Especie del centro y sur de Europa.)
Long. 9 8 á 10 mm.; (j^ 6 á 8. De Junio á Agosto.
Los segmentos anales de la 9 son aún más aguzados que en la
brevis. Antenas negras. Epístoma con largos pelos blancos, y lo
mismo en el borde. Escudete anguloso en el centro y algo biden-
tado. Las escamas de las fajas abdominales son largas ( unas tres
veces su ancho). Así ocurre que^ aunque suele haber una sola fila
y en la brevis tres, tiene la faja casi la misma anchura, por lo
cual hay que observar con cuidado. Las espinas anales del (^ son
todas muy agudas, distinguiéndose por esto de «/f«, así como
por las fajas más iguales, por estar menos ensanchadas á los lados
(en a/ra lo están mucho y casi desaparecen en el centro).
La var. ecMnata Forst. se distingue por sus escamas tan alar-
gadas, que son más bien pelos. No he visto ningún ejemplar.
13. C. polycentris Forst. Sinonimia, C. co7ispersa Mor.
Una 9 Ribas de Jarama! (en Madrid). — Un (^ Ribas (G. Mer-
cet!).— Dos 99 y dos ¿"cT La Guardia (en Álava) (P. Navas!).—
Cuatro 99 y un (^ Pozuelo de Calatrava (en Ciudad Real) (La
Fuente!)
(De Austria y el Cáucaso. No citada de España.)
Long. 9 á 11 mm. En Agosto.
En la 9 ios segmentos anales son triangulares, de mediana
longitud, el inferior doble que el superior, éste con quilla; el in-
DE HISTORIA NATURAL. 149
ferior con punta estrecha que está escotada eu ángulo, pero dicha
escotadura sólo es visible con bastante aumento, lo cual puede
hacer que pase inadvertida. En el tóiax hay bastantes escamas
dispersas, aisladas, acompañadas de pelos también aislados. An-
tenas negras ó muy ligeramente rojo-obscuras.
Los cTcf tienen en el tórax bastantes pelos y pocas escamas. Las
especies del último segmento se juntan en un haz de seis, bas-
tante separado de las dos inferiores laterales. Esta prolongación
anal no es tan marcada como en obtusa. El diente que hay bajo
los ojos se distingue bien, como en Forsteri ó hrevis.
Otro cf de Ribas (G. Mercet!) tiene las escamas amarillentas y
su forma general es más gruesa. Como ambos caracteres se indi-
can más ó menos en los otros ejemplares, creo que éste sea sola-
mente una variedad de la misma especie.
Debemos aquí citar un ¡^ de Pozuelo de Galatrava (en Ciudad
Real) (La Fuente!), que remití en consulta á M. Pérez, quien cree
que no es polycentris. De ser especie nueva sería próxima á la
que nos ocupa.
Otro cf *ie la colección Seebold (Museo de Madrid), que muy
probablemente procede de Bilbao, ha sido clasificado por M. Pq-
TQi como polycentris. Sin embargo, la prolongación anal (grupo
de seis espinas), se marca poco; la faja anal no está interrumpida
y hay un noveno diente pequeño, y colocado entre los inferiores,
recordando el C. aurolimbata. ¿Se trata, acaso, de otra especie
nueva? Con ejemplares únicos y siendo tan variables y difíciles
de distinguir los (^(^ de Codioxys, no estamos en el caso de re-
solver estos dos úliin;os problemas.
14. C. Forsteri Mor.
Dos 99 y tres cf cf Madrid (Mercet! Schramm! Dusmet!). — Un ^f
Montarco! (en Madrid). — Un (f Sardón de Duero! (en Valladolid).
(Se encuentra en todo el S. de Europa, el Gáucaso y Ai-gelia.)
Long. 9 12 mm.; cf 9 á 10. De Junio á Agosto.
La 9 se distingue bien por los segmentos anales largos, el infe-
rior doble que el superior, y ambos muy inclinados hacia abajo.
Epístoma casi lampiño. Gara con abundantes pelos blanco-amari-
llentos. Mandíbulas negras. Antenas de un rojo muy obscuro, casi
150 boletín de la real sociedad española
negras. Escudete característico, por formar en el borde un ángulo
muy agudo, el cual está hendido, resultando dos fuertes dientes.
Bandas abdominales completas, bastante anchas y mucho más á
los lados, las cuales se hallan en el borde de los cinco primeros
segmentos: además, en el primero hay otra en el ángulo con la
parte declive.
El cf tiene ocho espinas anales; las centrales inferiores, que son
las más largas, inclinadas hacia abajo. El 4.° segmento ventral
tiene una escotadura poco marcada. El 5.° tiene un surco longitu-
dinal. El escudete y franjas abdominales son como en la 9- En
el centro del segmento anal dorsal hay una giba bien visible, sin
quilla: á los lados de ella hay manchas de pelos (no de escamas).
El 5.° segmento (y á veces el 4.°), tiene el borde lampiño rojizo.
Observación. — El C. cmidata Spin., de Italia, Francia, Alema-
nia y Egipto es, según Friese, en la 9 una variación del Fórsteri:
el cf , descrito por Gribodo, debe serlo del argéntea Lep.
15. C. argéntea Lep,
Una 9 Valencia (Boscá!).— Un (^ Tiermas (en Zaragoza) (Sanz!).
Dos cf cf Madrid (Schramm!).--Dos c^cf Jaramiel! (en Valladolid).
(Especie del S. de Europa. Citada de Cataluña por Bofill.)
Long. 9 14 mm,; c?, 12 á 13. En Julio.
La 9 tiene el epístoma plano, negro, con pelos grises más cor-
tos que los del resto de la cara. Los segmentos anales son más
cortos que en acanthura; el superior levantado en su extremo, el
inferior, de doble longitud, truncado, ligeramente escotado, con
pelos amarillentos formando pestañas á los lados. Fajas abdomi-
nales ensanchadas á los lados y llegando á reunirse con otras
manchas laterales que hay en la base de los segmentos.
El (f es, entre las especies con escamas, el único que tiene espi-
nas en las caderas anteriores. Las fajas abdominales del borde de
los segmentos son estrechas. Tiene además, en el 1.°, otra junto al
borde anterior ó parte declive, ensanchada á los lados. En el 2.°,
una muy estrecha en el medio del segmento, que puede reducirse
á manchas laterales. En el 3.°, 4." y 5.°, faja muy ancha, completa,
en la parte media. En el 6." manchas laterales.
1 6. C. acanthura III. Sinonimia, C. 4-ílentata Sanz (nec L.) — (7. ma-
crura Forst.
Una 9 y un cf Madrid (Schramm!).— Una 9 El Pardo (en Ma-
DE HISTORIA NATURAL. 151
drid (Arias!) (Mus. Madrid). — Una 9 Tiermas (en Zaragoza)
(Sanz!) (Mus. Madrid).
(Se halla en todo el S. de Europa y Argelia.)
Long. 9 16 nim.; q 13. En Julio y Agosto.
La 9 tiene el epístoma con los ángulos laterales obscuros, el
centro rojo formando una abultada giba con dos impresiones
verticales separadas por una quilla. Las antenas, el segmento pri-
mero y el último, son más ó menos rojos; pero parece variar bas-
tante este carácter. El segmento anal es muy largo, su prolonga-
ción inferior, doble que la superior, llega á ser la mitad que el
resto del abdomen.
El c/ tiene la cabeza más ancha que el tórax. Nueve grandes
espinas anales, la central más baja que las otras. En el centro del
segmento anal hay una giba con marcada quilla, que abajo des-
aparece en una depresión.
Observación. — La C. decipie?is Spin., tiene caracteres que la
separan bien de cualquiera otra en ambos sexos. Hasta ahora se
ha encontrado en Argelia, Egipto, Greta, Transcaspia y N. de la
India.
Apuntes para el estudio geológico de la provincia de Alicante
(Parte primera: alrededores de la capital.)
POK
DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS
El observador que, desde un punto elevado, tiende la vista
por los alrededores de Alicante, juzg-a que el Mioceno y el Cua-
ternario se reparten el campo; pero si, atentamente y desde
cerca, examina una por una las pequeñas lomas de que está
sembrada la planicie, nota que el Nummulítico desempeña
también su papel, apareciendo en unos puntos y sirviendo en
otros de apoyo á las calizas helvéticas. Aunque no citado, que
yo sepa, en ning-una publicación, el Eoceno de Alicante es tan
rico en fósiles como cualquiera otra reg-ión de la provincia.
Desde la Sierra de San Julián, situada al NE. de Alicante,
hasta el pequeño pueblo de Villafranqueza ó el Palamó, como
también se le llama, se extiende una serie de colinas, cuya
base es constantemente nummulítica, y las cumbres las for-
152 BOLETÍN DE LA EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
man calizas miocenas del tramo helvético. Seis se disting-uen
claramente como islotes en medio del cuaternario, no siendo
visibles alg-unas de ellas hasta encontrarse á corta distancia;
tal es su poca altura. La orientación de ellas se halla fácil-
mente en las cartas de Coello, trazando una recta que una
la Cmz de Piedra, primera estación del tranvía de vapor que
une Alicante con Muchamiel, y la Cruz del PaJamó, situa-
da en la carretera de la capital á Villafranqueza. El conjunto
de estas colinas ha recibido el nombre pomposo de Cordillera
de los Angeles, nombre sacado del partido rural que se en-
cuentra á poca distancia de su extremo NO., y no lejos de la
carretera de Villafranqueza, y entre ésta y la de San Vicente de
Raspeig.
Todavía al O. de la carretera del Palamó hay otros aflora-
mientos del Nummulítico, pero las calizas que los coronan
(Cerro de Lunares) presentan un carácter muy diferente (la-
custre) de las que forman la cumbre de la cordillera de los
Ang-eles. Para su más fácil comprensión, dividiremos esta nota
en varias partes, ocupándonos en cada una de ellas de las
reglones en que pueden dividirse los alrededores de Alicante.
1." Región. Desde la costa hasta la linea férrea de Mucha-
miel.— Lo.^ mayores elevaciones de la costa hasta encontrar la
Sierra Helada, situada entre Benidorm y Altea, son, induda-
blemente, el Castillo de Santa Bárbara y la Sierra de San Ju-
lián. M. Nicklés ya se ocupa de ellas, aunque muy brevemen-
te, en sus Étiides géologiqíies sur le Sud-Est de V Espagne, y de
fijo que si hubiera tropezado en sus excursiones por la provin-
cia con el Nummulítico del Palamó, le hubiera citado y ha-
bría visto la unión del Eoceno con el Mioceno de estos sitios,
notable por más de un concepto. Adivina la superposición de
esta parte del Mioceno, y consag-rando sus esfuerzos al estudio
de las cuatro regiones por él eleg-idas (1), pasa de larg-o, dedi-
cando cortas líneas al resto de la provincia. Observador exac-
to, caracteriza con precisión los terrenos que ha pisado, mar-
cando con interrog-aciones los sitios dudosos, dejando ancho
campo á investig-aciones posteriores, librando de prejuicios la
mente de los que hayan de continuar el estudio minucioso de
(1) Sierra de Foncalent y Serreta Negra, alrededores de Alcoy y Mariola, La Ma-
rina y alrededores de Cuatretonda.
DE HISTORIA NATURAL. 1Ó3
la región. Procedimiento muy juicioso, y que, en mi concepto
debía seg'uirso siempre, de la misma manera que cuando no
se puede cerrar una curva de trazo continuo, se la construye
por punios.
El Helvético de Santa Bárbara y San Julián, lo forma supe-
riormente una caliza basta, alg-o marg-osa y arenosa, toda ella
penetrada de fósiles marinos; es una verdadera molasa con
aspecto de formación litoral. El grueso de esta capa varía mu-
cho, y pasa á constituir inferiormente gruesos bancos calizos,
con fósiles escasos, conservándose aún pectenes, ostreas, dien-
tes de selacios y huesos de quelónidos y cetáceos. Ya en otra
nota remitida á esta Sociedad, he hablado sobre el particular,
aunque ligeramente. Hoy puedo añadir á la lista publicada
algunos g'éneros más, habiendo encontrado hasta la fecha
dientes de Carcharodon, Oxijrhiíia, Lamna, Odontaspis, Scyllium,
á los que hay que agregar tres ó cuatro especies de Sphasro-
diis. Esta caliza es la empleada como piedra de construcción
en Alicante, que, aunque tiene la ventaja de su fácil labra, pre-
senta el grave inconveniente de su alteración al aire, redu-
ciéndose en algunos puntos á polvo finísimo.
Por bajo de esta molasa, aunque no siempre á la vista en las
canteras de San Julián, sin duda por la g-ran potencia del de-
pósito calizo, se encuentra en unos puntos un falún amari-
llento, de g-rano muy fino, bastante fuerte para ser empleado
como piedra de construcción (cantera del Garbinet), conte-
niendo numerosos trozos, rara vez garandes, de conchas
y poliperos, pero que pueden determinarse alg-unas espe-
cies, y entre ellas un pectén delgado, trasluciente, liso por
su superficie externa, y las costillas por el interior aproxima-
das de dos en dos, el Peden (6 Anmsium) cristatus (falún de la
ladera S. de las Atalayas, falim de las inmediaciones del Cas-
tellar, camino de Elche á Aspe). Pero en el resto de la reg-ión,
lo más frecuente es encontrar debajo de la molasa una capa
de cong-lomerado de cantos calizos, un verdadero Naf/eJfluh,
del que nos ocuparemos más adelante.
Separando estas alturas de la cordillera de los Ang-eles, se
extiende el Cuaternario, constituido en unos puntos por una
especie de travertino, ó por un loess muy calizo en otros,
manchado de rojo por el hierro. La mayoría está cubierto por
aluviones modernos y por tierras de cultivo. A la parte opues-
T. VI. -Marzo, 1906. 11
154, boletín de la. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
ta, en la ladera que baña el Mediterráneo, las calizas helvéti-
cas forman acantilado; pero hacia la extremidad NE., es decir,
sig'uiendo la costa hacia el Caho de la Huerta, se presenta una
formación por todo extremo curiosa. Se trata del Cuaternario
marino, que forma una 'playa levantada más de 20 m. Una
arena ag-lutinada empasta numerosísimas conchas actuales,
formando lechos con g-ran reg-ularidad, que se extienden hasta
el Cabo, punto en el que terminan mis observaciones en la ac-
tualidad. La formación vuelve á ser helvética hasta la playa
del Campello.
Entre las colinas del Cabo y la Sierra de San Julián, el mar
hace un pequeño seno, conocido en el país con el nombre de
la Albnfereta. Encuéntranse allí ruinas al })arecer romanas, y
alg-unos cronistas é historiadores de la región, creen ver en
aquéllas los restos del Alicante de otros sig-los, del antig'iio
Lucentun. El sitio empero, no parece muy á propósito para con-
tener una ciudad, aunque fuera pequeña; y, por otra parte,
quizá en la época á que quieren referirse, el mar ocupara
parte de las tierras bajas de la Albufereta, puesto que ha de-
jado huellas indelebles, tanto
en las perforaciones de las ro-
cas por los litüdomos, como en
la formación de marmitas de
(/¡gante, que actualmente están
llenas de alg-as secas y otros
productos que la mar arroja en
las tormentas. Los numerosísi-
mos hoyos de esta especie que
^^cc-^ón a. n^^ marmita de gigante áe ^^í^ton eU loS últimOS pUUtOS
Xa. playa levantada {.\\\mí^vex&), qüQ -pre- de \^ playa levantada, parecen
sent.i un notable estrechamiento en la , ... '
mitad inferior. A la izquierda otra que ^blCrtOS CU UUa areUlSCa de al-
empezo á formarse. g'uua más cousisteucía; pero la
parte superior se desmorona con g-ran facilidad, quedando
actualmente, reducida á g-randes manchas, lo que un tiempo
sería una playa continua.
2.^ Región. Desde la linea férrea de MiicMmiel á la carretera
del Palamó. — Esta seg-unda región comprende un triáng-ulo
cuyos vértices son Alicante, Santa Faz y Villafranqueza. Si se
quisiera hacer el mapa de esta pequeña extensión, habría que
colorear en g-ris, representando el Cuaternario y el actual, los
DE HISTORIA NATURAL. 155
tres vértices y los lados de Alicante á Santa Faz, y desde aquí
á Villafranqueza, dejando una línea en el centro, que une la
Cruz de Piedra de la Huerta con la del Palamó, y desde aquí á
Villafranqueza, es decir, la llamada cordillera de los Angeles,
que habría que colorear en amarillo subido para representar
el Nummulítico en las laderas, y en amarillo claro para el
Mioceno de las cumbres. Lo único interesante aquí, es la citada
serie de colinas, que hemos procurado recorrer en cuatro ex-
cursiones distintas, hasta formarnos cabal juicio de su dispo-
sición.
La primera loma, de pocos metros de elevación, se encuen-
tra á escasa distancia de la Cruz de la Huerta, y ya antes de
Ueg^ar á su falda, se recog-en cantos de caliza nummulítica,
procedentes de estas formaciones, y que se han empleado en
la construcción de pequeños múreles para contener las tierras
de cultivo; g'racias á esto, pudimos dar con el Nummulítico.
buscando con cuidado, el día 14 del pasado Enero, acompa-
ñando al Sr. Hallada en un corto paseo por estos alrededores.
Los lechos de caliza nummulítica separan otros de marg'as, con
abundantes fósiles, y en esta loma se han encontrado, en di-
ferentes excursiones, Nv.mmulites complánala L., N. granulosa
kYc\\., Assilina exponens Sow., N. variolaria, Prenaster Desor
Cott. , Echinolampas Stiíderi Ag-ass., Conoclypeus conoideas
Ag-ass., C. VilanovcB Cott., Micropsis Lusseri Desor., alg-unos
moldes de lamelibranquios, alg-unas vueltas de Ceo'ü/iium, y
moldes bien conservados de Vohtta, Coniis, etc. Las capas eo-
cenas de esta loma y de la siguiente, buzan al O. 20° N., con
una pendiente de 18°, como término medio.
La parte superior de la loma está formada de calizas helvé-
ticas, con ligera inclinación al E., y abundan en restos mari-
nos, sobresaliendo un gran Clyi)easler (Cl. crassicostaliís Ag.'^j,
ostreas (0. O f retí Kil, y algunos más), Peden Solarmm Lamk.,.
y moldes de Venus, Tellina, Cardiiim 3^ otros indeterminables,
así como también grandes moldes de algas {Chondrites y
otras), que tienen cierto parecido con el Taonurus uUimus Sap.
La segunda colina, algo mayor que la primera, está situada
un centenar de metros más al O., y presenta idéntica disposi-
ción é iguales fósiles, encontrándose, además, trozos de un
Pectén que no he podido determinar, pero que he recogido
•con mucha frecuencia en los diferentes puntos en que se pre-
156 boletín de la. EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
senta el Eoceno de esta provincia. Alternan en él las costillas
finas con otras más g-ruesas, y es de valvas poco convexas. En
esta seg-unda colina se manifiesta mejor la superposición del
Mioceno al Eoceno, limitando inferiormente las capas del pri-
mero de estos sistemas un lecho de cong-lomerado calizo, de
cantos muy variados en su volumen y composición, pues los
hay del grosor de una avellana ó menores, mezclados con otros
mayores que el puño, y proceden del Nummulítico principal-
mente, habiendo alg-unos con aspecto cretáceo, y no faltando
cantos de cuarcita obscura. Su espesores de unos 50 cm, próxi-
mamente y, reg-istrándolo con cuidado, se
ven alg'unos cantos impresionados, fenó-
meno que en otro tiempo preocupó tanto á
los sabios, y que no ofrece otro interés
sino el demostrar la plasticidad de los sóli-
dos. El dibujo adjunto representa un poco
urr«:pr¿ra"«: ^el cong-lomerado arrancado por mi, pava
to rodado, con dos pro- couservar uii pequeiio gHiijarro que ofrece
fundas impresiones AA, . . . ' . ^
de la cordillera de los Án- cuatro impresiones muy manifiestas. So-
^^^^^- bre el lecho de cong-lomerado, y en los
puntos en que las capas helvéticas lo dejan al descubierto,
se hallan alg-unos Balanus.
Subiendo á la loma se encuentran las capas fuertes de cali-
za, profundamente ag-ujereadas por litodomos. Alg-unas de
estas perforaciones están ceg-adas por la tierra; pero, g'ene-
ralmente, se presentan con aspecto tal de frescura, que no
dudo hayan sido abiertos durante el Cuaternario ó en los pri-
meros tiempos de la época histórica. Cuando se ven tantos
ag-ujeros en la cumbre de estas dos colinas, se recuerda inme-
diatamente la lüaya levantada de la Albufereta, distante de
allí muy pocos kilómetros. No se puede dudar de la presencia
del mar en estos campos durante el Cuaternario, y estas coli-
nas y los montes del contorno, serían otros tantos islotes de un
diminuto archipiélag-o. En estas primeras colinas, que acaso
fueran sólo escollos, encontrarían su alberg-ue millones de li-
todomos, y las perforaciones que les sirvieron de morada, vie-
nen á ser hoy mudos testigos; pero cuya presencia es suficiente
para darnos á conocer el antig-uo estado de esta región.
La tercera colina, más larg'a y alta que la anterior, está casi
toda ella formada por el Mioceno, y se ensancha mucho hacia
DE HISTORIA NATURAL. 157
el O., donde forma un pequeño semicírculo ó anfiteatro. Los
fósiles son idénticos á los ya citados, porque realmente son
las mismas capas cortadas por erosiones, en trozos de menor á
mayor. Si se encuentran alg'unos fósiles más, debe atribuirse
á que su mayor altura y extensión la ha defendido mejor de
la erosión cuaternaria. De ella hemos retirado, además, alg-ún
polipero mal conservado (Flabelliim...) y alg-unas sérpulas. En
la pendiente del O., y casi en el fondo de la cañada, vuelve á
aparecer el Nummulítico, calizas y marg-as blanquecinas, con
nummulites, presentando j^a una inclinación de 36°, con buza-
miento ig'ualraente orientado que en las anteriores: O., 20° N.
La cuarta colina es la más raiocena de todas, y se debe á su
g-ran masa, y á que el suelo va subiendo en dirección al Po-
niente; así es casi toda ella; está incluida en el Mioceno, no
habiendo más señales de Nummulítico que pequeños aflora-
mientos, que pronto embozan las tierras del Cuaternario. Su
aspecto macizo, su situación entre profundas cañadas, su po-
breza de Nummulítico y el árido paisaje que la rodea, hace que
sea la menos ag-radable de visitar. Los g-ruesos bancos calizos
que la coronan contienen enormes pectenes, g-ruesos Clypeas-
ter, g-randes ostras, y alg-uno que otro diente de Lamna.
La quinta colina, separada de la anterior por un camino ve-
cinal, presenta suave pendiente al NE., y casi en su cumbre
queda al descubierto, en una pequeña cantera, el fahm e7idii>-
recido, con numerosos y destrozados restos de conchas. Pudie-
ra calificarse de molasa de g-rano fino, y en lo más alto
de la colina se presentan las molasas bastas de que ya he-
mos hecho mención tantas veces. La estancia en ella es muy
desag-radable, porque una Compañía ha eleg-ido aquellos sitios
para depositar las basuras de Alicante. En verano es imposi-»
ble permanecer allí unos minutos, y no obstante, viven unas
familias en unas casuchas miserables, entre montones de es-
tiércol y despojos de toda clase, en compañía de unos cerdos
que se mantienen de aquellas inmundicias. Con tal rég-imen,
no son de extrañar las muchas enfermedades, en particular la
triquinosis y los cisticercos.
Una pequeña depresión separa esta colina de la sexta y úl-
tima, que es de todas la más alta y esbelta, y desde donde la
vista se recrea con un bello panorama entre las huertas de
Alicante y Villafranqueza; el Mediterráneo al S., y las monta-
158
boletín de la real sociedad española
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ñas del Cábese, Gijona, Maigmó, el Cid y Fontcalent, por el res-
to del horizonte. Al O. y por su pie, pasa la carretera de Villa-
franqueza, dirig-ida casi de S. á N., y á la orilla del camino,
en el punto culminante de és-
te, se alza la Cruz del Palamó.
Las capas nummulíticas, cali-
zas y marg-as, cortan el cami-
no, formando con él un áng-ulo
de unos 20" (de NNE. á SSO.);
pero su inclinación es mucha,
casi vertical á alg'unos 100 me-
tros al E. del camino y con bu-
zamiento al E. 20'^ S., es decir,
formando una pendiente con-
traria á las capas obseivadas
en las primeras colinas, pero
las capas intermedias ofrecen
repliegues muy variados y con
pendientes cada vez mayores.
Esta disposición ha^e aparecer
al Eoceno como las varillas de
un abanico abierto.
A orillas del camino son nu-
mero.sísimos los fósiles que se
encuentran y que no cito aquí,
para evitar repeticiones. Sobre-
sale por su número la iSerpula
(ó Rotularia) spirideea Lamk,,
y muchos ejemplares justifican
lo dicho ya á. esta Sociedad en
una de las notas del pasado
Diciembre acerca del desarro-
llo de esta especie, presentán-
dose desenrolladas en su últi-
ma porción, hasta formar un
cilindro irregular de dos ó tres
centímetros.
Numerosos bloques de caliza helvética se hallan disemina-
dos por las laderas, destrozándose alg-unos al caer de la cum-
bre. En ellos es muy frecuente encontrar dientes de solacios
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DE HISTORIA NATURAL. 1^9
y í\.ü SpIícBrodus. Cual sea la causa de este destrozo de las cali-
zas mioceiias, se percibe bien claramente al levantar la vista
á la arista de Ui loma. La molasa se nitrifica rápidamente, de-
jando los peñascos más voluminosos convertidos en verdade-
ros cascarones, formando ag'ujeros y cuevas, alg-unas capaces
á contener varias personas. El resultado de ese ataque es una
tierra menuda, de tacto húmedo, sin duda por la formación de
nitrato calcico, que irá pasando muy lentamente á potásico,
cuando la presencia de este álcali lo permita. Aplicando la
leng'ua, se nota alg-o de sabor fresco alcalino. El ag-ua del la-
vado precipita abundantemente por el oxalato amónico, y
amarillea lig-eramente con el cloruro platínico, demostrando
así la presencia de la cal y la potasa. Alg-unos bloques caídos
pesarán seguramente más de cinco toneladas, y esto puede ci-
tarse como efecto destructor de tan pequeño microorganismo.
Las bacterias déla nitrificación nos han sido muy útiles en nues-
tra recolección de fósiles; atacan la molasa, la reducen á pol-
vo, y dejan los dientes de selacios perfectamente limpios. Así
hemos recogido en el fondo de las pequeñas cuevas y coberti-
zos, hermosos ejemplares de Lamna, Carcharodon (dientes
muy pequeños, acaso de otra especie de este género, distinta
del C. aíigustidens y C. megalodon), Crysophrys, Scylliiim, Oxy-
rhina, etc.
La colina se ensancha considerablemente al N. y NE., for-
mando al O. otro pequeño semicírculo, comparable al ya cita-
do en la tercera. Los estratos levantados del Eoceno llegan
hasta pocos metros de la cumbre, sobre todo en la ladera O., y
dominan por completo al N. y NO., en donde una serie de re-
pliegues los hace buzar al N. en algunos puntos. Esta mancha
eocena tiene más de un kilómetro cuadrado, perdiéndose bajo
el Cuaternario al llegar á la vega de Villafranqueza. Induda-
blemente, vuelven á aparecer más adelante, pero esto será ob-
jeto de otra nota.
3." Región. Desde la carretera de Villafranqueza al Cuaterna-
rio del barrio de Benalúa.—k la izquierda de la carretera que
une Alicante con el Palamó, se extiende una mancha cuater-
naria, interrumpida en su comienzo por el Mioceno de la base
del ruinoso castillo de San Fernando, y por una colina aisla-
da, situada á unos dos kilómetros de la capital. La inspección
de esta colina nos la hizo ver como prolongación de las capas
160 boletín de la real sociedad española
nummulíticas del último cerro de la cordillera de los Ang-eles
ó del Garbinet; es decir, la más nummulítica de todas. Los es-
tratos calizos, saliendo al descubierto en muchos sitios, mar-
can la dirección antes citada (N. 20** E.), de modo que las ca-
pas de ésta, llamado Cerro de Lunares, buzan al E. 20° S., con
una pendiente de 45°. Abundan los nummulites, y en la cima
se ofrece un banco calizo de unos dos metros de espesor, casi
horizontal, con tonos rojizos en la fractura fresca, y encerran-
do conchas del g-énero Helix. El banco pasa á ser coug'lome-
rado en alg-unos puntos (1), y se emplea como piedra de cons-
trucción, pues su resistencia lo permite.
¿Cuál es el orig-en de esta formación? A primera vista, la juz -
g-ué un travertino muy fuerte. M. Og-iez, de Ginebra, la tenía
como lacustre mioceno. ¿Podría reíerirse al Mioceno superior
que se cita en alg-unos puntos de la provincia? No obstante es-
tas dudas, creo que se trata del Cuaternario, contemporáneo de
los más altos depósitos de \di playa levantada de la Albufereta.
Las tierras de cultivo rodean á esta colina, y vuelven á apare
cer las mismas calizas rojas al ONO. y SO., formando una he-
rradura, cuyos extremos son el antig-uo molino de viento, cer-
ca de la Cruz del Palamó y, por otra parte, la cruz levantada á
principios de siglo en la loma, continuación del castillo de San
Fernando, y que domina el cementerio de Alicante. Si se sube
á esta última por la espalda de la ruinosa y abandonada forta-
leza, asoman de nuevo las capas del Mioceno, pero ya en for-
ma de marg-as muy arcillosas, coronadas por un cong-lomerado
gTueso de g-ran espesor. Los arrastres y la alteración de la
marg-a han provocado desplomes en el conglomerado, y masas
de 20 á 30 toneladas se encuentran caídas en la pendiente.
Superiormente, la formación tiene una g'ran uniformidad;
bancos de la caliza rojiza, de un metro próximamente, sepa-
rados por otros que se van nitrificando y formando cobertizos
de muchos metros de longitud, y hasta dos de fondo en alg-u-
nos sitios. Los desplomes son frecuentes. El aspecto de las
cumbres es extraño; una serie de gig-antescos escalones.
Siguiendo hasta la cruz levantada para conmemorar la en-
trada del siglo XX. la formación es idéntica. En la zona infe-
cí) Estas calizas y conglomerados, los he visto también en el campo de Cartagena.
DK HISTORIA NATURAL. 161
rior, y en una escotadura del monte, que hace frente al SE.,
se abren unas canteras de piedra blanquecina, sin un solo fó-
sil marino; en cambio, abundan las conchas de Helix. Se ve
que el depósito es el mismo. En esta colina, el Mioceno sopor-
ta á la dudosa formación lacustre, de una manera análoga á
como el Eoceno del Garbinet sirve de fundamento al helvético.
El Cuaternario vuelve á presentarse cubriendo el OSO. de
Alicante, salvo un pequeño montículo situado á alg-unos pasos
de la plaza de San Francisco, frente á la estatua de Maissona-
ve, que parece puesta en aquel sitio para pedir la demolición
de aquella loma, que estorba y afea la entrada de la bella ca-
pital alicantina. No aparecen ya formaciones terciarias hasta
mucho más allá de la Cruz de Elche, con las lomas de la Sienta
de las Atalayas, á la derecha de la carretera de Elche, corta-
das por la carretera de Novelda y las que componen la sierra de
Santa Pola. Entre las Atalayas y el mar se presentan otras pe-
queñas lomas dispuestas con g-ran reg-ularidad, en donde tam-
bién he encontrado el Mioceno (helvético). Estas colinas for-
man el Racó de Cherra {Rincón de la Tinaja), y serán objeto de
otra nota. Limitóme en la presente á los contornos de Alican-
te, y dejo el resto, hasta conseg'uir la determinación de las nu-
merosas especies fósiles recog-idas, coniprendiendo la presente
desde el Calo de las Huertas hasta el álveo de la Rambla de las
Ovejas, es decir, poco más de lo que expresa el dicho alican-
tino: De eren d creu.
Especies nuevas de Coleópteros de Marruecos
POR
MANUEL M. DE LA ESCALERA
Filalia (Sitaris) cerambycina sp. nov.
Cabeza con ki frente y vértice amarillo-rojizos, fuertemente pun-
teada y finamente pubescente de amarillo-dorado y pardo-obscu-
ro; con una línea ligeramente saliente, brillante, longitudinal
que arranca del occipucio; resto de la cabeza y por debajo negra ó
pardo muy obscuro, así como los palpos.
Antenas intensamente negras y males, tan largas casi como el
cuerpo; extraordinariamente robuslas y muy aserradas hacia afue-
162 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
ra, con todos sus artejos notablemente más largos que anchos,
excepto el 2.°, libres, trapezoidales, deprimidos y cortados en bisel
á partir del 4.°; el último tan largo como los dos anteriores reuni-
dos, estrangulado en su parte media y luego acuminado, al punto
de parecer formado por la fusión íntima de dos artejos.
Protórax negro luciente, fuertemente punteado, algo más largo
que ancho, redondeándose hacia el borde anterior á partir de la
mitad; apenas saliente hacia el borde posterior, que no es rebor-
deado; biimpresionado lateralmente en su parte anterior y coa
una fina estría longitudinal media.
Escudete negro.
Élitros diváricos como en los Sitaris y de su misma forma,
amarillo-claros en su totalidad, excepto una mancha negro-par-
dusca en su tercio posterior, pero qu€ deja libre el ápice donde
reaparece el tono amarillo; fina y desordenadamente punteados.
Abdomen y patas amarillos, exceptuando el extremo de los fé-
mures, que es negruzco, y algo menos el final de las tibias y
tarsos ligeramente obscurecidos; tibias posteriores notablemente
más largas que los fémures correspondientes, aquéllas tan largas
como sus tarsos. Los tarsos de las patas anteriores é intermedias
extraordinariamente más largos que sus tibias; coxas y piezas
metalorácicas-negras ó f)ardo-obscuras.
Loe. 1 cf. Mogador, 11-1905.
La forma especial de las antenas y su volumen sin similar
en sus congéneres, y la extraordinaria longitud de sus tarsos an-
teriores é intermedio?, me deciden á proponer para esta especie
una sección en los Süaris, para la que propongo el nombre de
Filalia, en honor de la dinastía mogrebita; por su coloración debe
estar próxima á Sitaris táurica Motsch, que no conozco.
Anoxia Rattoi sp. nov.
Protórax con pubescencia doble: una corta escamiforme, blanca,
sentada, escasa, y otra larga, erizada y revuelta, amarillenta, densa.
Élitros con una sola pubescencia densa, escamiforme, sentada,
bicolor, amarillenta y blanco-nivosa, formando manchas irregu-
lares como en emarginata, y aún menos serialmenle dispuestas
que en ella, en sentido longitudinal, por estar más mezclada la de
tono amarillo con la de color blanco; en algunos ejemplares las
dos fajas nivosas yuxtasuturales son bien aparentes, y en otros no
existen, por predojninar la amarilla, no por frote.
DE HISTORIA NATURAL. 163
Los restantes caracteres como en A. emarginata, y en cuanto á
aspecto general, algo más corta y rechoncha que ella, é inconfun-
dible por su doble pubescencia protorácica, que la distancia igual-
mente de A. australis y similares, de las cuales está más alejada
que de A. emarginata.
Loe. cf 9. Mogador, 7-1905.
Nuevos minerales radioactivos de «San Rafael»,
de El Espinar (provincia de Segovia)
JOSÉ MUÑOZ DEL CASTILLO
En labor paciente, donde compiten el tesón de los propietarios
del coto minero de San Rafael por explorar aquellos hermosos
sitios, y los esfuerzos del centro especial de investigación recién
fundado por nuestra iniciativa en la Facultad de Ciencias de Ma-
drid, van siendo reconocidas multitud de muestras que, no son de
Chalcolita, pero sí radioactivas, en el transcurso del año acadé-
mico actual; ejemplares de los que buen número está aún á medio
estudiar, y otros han dado ya materia para este avance.
Dos motivos nos deciden á publicar los resultados que siguen
á continuación: uno, el hecho notable que surge de que, en tan
gran extensión de terreno, lo mismo la superficie que el subsuelo
posean actividad radiante; lo cual permite sospechar si San Ra-
fael, bien acreditado por su salubridad, será una verdadera esta-
ción de cura de aire, y ello debido á la radioactividad que al am-
biente comunique el suelo. Y otro, el hallazgo de minerales uraní-
feros dotados de actividad considerable, no ya diseminados, como
la chalcolita, sino constituyendo filón de potencia, según las no-
ticias que se nos comunican.
Ambas circunstancias reclaman con interés que se efectúen ob-
servaciones y reconocimientos en el sitio, complemenío de los
trabajos de Laboratorio; y á ello estoy decidido, para muy pronto,
contando con la cooperación de la Real Sociedad Española de
Historia natural, tan generosamente patentizada en la presente
nota por la parte importante que en ella corresponde, y que tanto
agradezco, á sus distinguidos miembros D. Salvador Calderón y
i6i " boletín de la real sociedad española
D. Lucas Fernández Navarro, á quienes he sometido la clasifica-
ción de las muestras.
REMESA DEL 3 DE OCTUBRE DE 1905
I. Paraje: Mina «Flor de El Espinar».
Clasificación: Roca alterada, con limonita.
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 53,75.
II. Paraje: Mina «Flor de El Espinar» (vía).
Clasificación: Granito con dorita.
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 28,9.
II r. Paraje: Mina «Flor do El Espinar».
Clasificación: Cuarzo filoniano con chalcolita.
Radioactividad en voltios-hora-100 g. : 12.
IV. Paraje: Mina «Flor de El Espinar».
Clasificación: Ortosa.
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 55,81.
V. Paraje: Mina «Delirio».
Clasificación: Cuarzo con dorita.
Radioactividad en voltios-hora-100 g,: 3,33.
VI. Paraje: Arroyo Mayor, mina «Amable».
Clasificación: Granito alterado.
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 56,25.
VII. Paraje: Mina «La Cacera».
Clasificación: Limonita, cuprita y cobre nalivo.
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 5,55.
VIII. Paraje: Mina «La Cacera», pozo «La Reina».
Clasificación: Rocas con óxidos de cobro y de hierro.
Radioactividad en voltios-hora- 100 g.: 30,57.
IX. Paraje: Mina «La Reina», nuevo filón «La Torera».
Clasificación: Cuarzo con cobre nativo y limonita.
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 25,14.
X. Paraje: Kilómetro 33.
Clasificación: Roca eruptiva alterada.
Radioactividad en voltios-hora-100 g.; 7,14.
REMESA del 3 DE NOVIEMBRE DE 1905.
XI. Paraje: No indicado.
Clasificación: Cuprita y limonita.
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 67,5.
DE HISTORIA NATURAL. 165
REMESA DEL 28 DE NOVIEMBRE DE 1905
XII. Paraje:
Clasificación: Limonita, calcita y ¿wolframita?
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: los dos primeros troci-
tos, 0; el último, 102.
REMESA DEL 11 DE DICIEMBRE DE 1905
XIII. Paraje: Mina «La Reina», á 17 m. de profundidad.
Clasificación: Cuarzo con cuprita y cobre nativo.
Radioactividad en voltios-hora-100 g,: 18,4.
REMESA DEL 27 DE ENERO DE I 90G
XIV. Paraje: «La Cacera», travesía á Madrid.
Clasificación: Roca eruptiva alterada, con mica y limonita.
Radioactividad en vollios-hora-100 g.: 18.
XV. Paraje: Ti'avesía del pozo á Madrid.
Clasificación: Pirita limonitizada.
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 48.
XVI. Paraje: Túnel, filón á Madrid.
Clasificación: Cuarzo con mica y wolframita.
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 22,4.
XVII. Paraje: «La Torera».
Clasificación: Limonita y cuarzo.
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 13,6.
MUESTRAS EXCEPCIONALES
Paraje: Siguiendo la carretera desde San Rafael hacia Madrid
unos tres kilómetros, y separándose de ella como 500 metros, no
lejos del León, hállase la mina Amable, de donde nos han sido
traídas, para su examen, varias muestras cuya radioactividad al-
canza cifras superiores á cuanto hemos podido observar, hasta la
fecha, en minerales españoles.
Clasificación: El conjunto de sus caracteres externos asemeja
la especie de referencia á la pechblenda, á la annercpdila, á la
i6(i boletín de la real sociedad española
ilrotantalita, etc. (1). Pero presentándose de la manera mal defi-
nida que es corriente en los filones y en muchos minerales disemi-
nados, procedemos actualmente á un reconocimiento químico.
Radioactividad en voltios-hora-lOü g.:
?.0I 1,5. — Primer ejemplar ensayado.
2484,3. — Otro ejemplar algo más puro.
Observaciones. — 1.'' Con objeto de establecer alguna compara-
ción entre este mineral y la chalcolita, teniendo en cuenta los
números graduantes que se atribuyen por varios investigadores
á tal última especie y á la pechblenda de diversas procedencias,
encargamos al Sr. González que nos proporcionase una pequeña
cantidad de lam.inillas del fosfato de Cobre y Uranio de San Ra-
fael, lo más limpia posible de ganga. Complacidos por dicho se-
ñor con su habitual bondad, hemos encontrado que la radioacti-
vidad de las plaquitas que nos envió se halla representada por
.588,23 voltios-hora-lOO g.
2.* Atentos á fines análogos, hemos reconocido en el electros-
copio varios compuestos de Uranio comerciales. Tres decigramos
de uranato de Plomo acusan una radioactividad de 12.400 voltios-
hora-100 g. Cifra 5 á 6 veces, tan solo, superior á la del mineral,
y que da alguna idea industrial de la riqueza del mismo en cuer-
pos dotados de actividad radiante.
3." Cinco muestras de la substancia en cuestión, colocadas
sobre placas fotográficas, han impresionado á éstas notable-
mente en tres días.
(Laboratorio de Radioactividad de la Facultad de Ciencias de
Madrid.)
(1) La. annero'd i ía Gs considerada como niobato hidratado de Uranio, Itrio, Cerio y
Torio, en la pegmatida. Groth la clasifica como pironiobato de Itrio y Uranio, prescin-
diendo de los demás constituyentes.
La itrotantalita contiene, principalmente, según Grotli, pirotantalato de Itrio y tan-
talato de Calcio y Hierro, como también pequeñas cantidades de Uranio, Tungsteno
y Estaño, sin negar la presencia del pironiobato de Itrio.
Nuestros amigos D. Salvador Calderón y D. .losé Retamal Martin nos dieron á co-
nocer, hace casi un año, una itrotantalita de Toledo, en que no pudimos discernir la
radioctividad, acaso por las circunstancias en que hubimos de efectuar el examen, ó
quizá por carecer de Uranio.
El mineral de radioactividad importante sobre que hoy empezamos á llamar la aten-
ción es interesantísimo; y, con el de Toledo, constituye, probablemente, el segundo y
primer caso de hallazgo de tierras raras en España.
DE HISTORIA NATURAL. 167
Boletín bibliográfico.
Marzo.
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(Continuará.)
Sesión del 4 de Abril de 1906.
PRESIDENCIA DE D. FLORENTINO AZPEITIA
El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué
aprobada.
Admisiones. — Fueron admitidos como socios numerarios los
Sres. D. Eduardo Amoedo y Galarmendi, D. Maximino San
Mig'uel de la Cámara, D. ManuelJerónimo Barroso y D. Joaquín
García González, presentados, respectivamente, por D. x4.ntonio
Zulueta, D. xlbelardo Bartolomé del Cerro, D. Agustín Cabrera
y Díaz y D. Igmacio Bolívar.
Fué presentado un nuevo socio numerario.
Correspondencia. — Se leyeron dos cartas, una de Mr. A. Grou-
velle y otra de Mr. J. Bourg-eois, dando las g-racias por su nom-
bramiento de socios correspondientes. El Sr. Grouvelle mani-
fiesta al mismo tiempo que desea recibir las publicaciones de la
Sociedad, abonando la cuota correspondiente. El Sr. Bourgeois
remite, con su carta, alg-unas de sus publicaciones sobre insec-
tos coleópteros, para enriquecimiento de nuestra biblioteca.
Notas y comunicaciones. — El Secretario presentó un trabajo
de D. Daniel Jiménez de Cisneros, referente á sus excursiones
g'eológ'icas por la provincia de Alicante en el mes de Marzo
último.
—El Sr. Calderón leyó un trabajo bibliog-ráfico de nuestro con-
socio el P, Filiberto Díaz sobre la industria aurífera en la ac-
tualidad.
— El Sr. Martínez de la Escalera presentó la descripción de una
especie nueva del g-énero Asida, y leyó una nota sobre una
Sii(/niodera paleártica .
— El Sr. Ribera le3'ó una nota del Sr. Cabrera Latorre, rela-
tiva á los chimpancés del Muni.
— El mismo Sr. líibera dio lectura á una comunicación
sobre la cría y aprovechamiento del avestruz en Europa.
A propósito de las curiosas é interesantes noticias de que dio
T. VI.— Abril, 19C6. ' 12
170 boletín de la real sociedad española
cuenta el Sr. Ribera, el Sr. Zulueta dijo que en el Jardín Zooló-
gico del Parque de Barcelona hay una pareja de avestruces
que se han reproducido en domesticidad,pero cuyas crías han
muerto siempre jóvenes.
— El Sr. Amoedo dio cuenta de los trabajos que, en unión de
su compañero Sr. Zulueta, están llevándose á cabo para re-
constituir la tortug-a fósil encontrada en las cercanías de Va-
llecas, manifestando que hasta la fecha han podido reconsti-
tuirse varias placas dorsales, los huesos coracoides y algún
otro.
— El señor Presidente añadió algunos detalles sobre el trabajo
de reconstitución de dicho quelonio, consignando que se podrá
llegar á la determinación especifica del ejemplar encontrado.
Hizo justos elogios de los Sres. Zulueta y Amoedo, por el acierto
con que están llevando á cabo la reconstitución de este fósil.
— El Sr. Lázaro é Ibiza presentó y leyó una noticia sobre el
hallazgo del Couvolmilus Durandoi en España.
Notas bibliográficas.— El Sr. Calderón leyó la siguiente:
Pilz, R. — Die Bhiglanzlagersüítteih von Mazarrmí in Spanien
(Los yacimientos de galena de Mazarrón).— Zeitsch. f. prakt.
Geol., t XIII, Berlín, 1905, págs. .385-409. Con un plano y 20 figu-
ras intercaladas.
El autor comienza por una ojeada sobre la geología del dis-
trito minero de Mazarrón, constituido por rocas arcaicas, .ter-
ciarias y cuaternarias. Las Sierras principales consisten en
calizas, dolomitas, pizarras micáceas y filitas; estas últimas
en el contacto con las rocas eruptivas más modernas, consisten
en pizarras sericíticas, afines á las verdaderas talcocitas, con
intrusiones de pizarras anfibólicas y cuarzo.
La cadena arcaica principal está atravesada por rocas erup-
tivas terciarias, tanto andesitas básicas como dacitas. Ambas
se hallan bastante alteradas, tanto por acción atmosférica
como por manantiales termales, convirtiéndose en kaolín, y
á trechos en materias aluminosas, bajo la influencia de las
aguas sulfhídricas. Las rocas eruptivas yacen sobre cuarzo
y sobre el terciario más moderno, que el autor califica de
plioceno.
Los yacimientos de galena aparecen entre las dacitas y en
los contactos de ellas con las rocas arcaicas, ya en masas, ya
DE HISTORIA NATURAL. Hl
diseminadas ó ya como verdaderos filones. El espesor de éstos
es tan variable, que los hay desde 10 cm. hasta varios metros.
y su extensión es g-eneralmente rau_y reducida.
Las o-ang"as contienen, además de detritus de rocas y mate-
rias arcillosas, hierro espático, calcita, dolomita, en parte per-
lada y en parte parda, baritina y cuarzo, y como formaciones
modernas yeso y mendozita; en los filones hay, en cambio,
g-alena, blenda, pirita, marcasita, calcopirita, mag'uetita y
rara vez olig-isto especular, plata nativa y mercurio, y como
productos secundarios limonita, cerusita, smithsonita, piro-
morfita y mimetesita.
Los parajes en que radican estos yacimientos son tres: el
monte de San Cristóbal, Los Perules y Las Pedreras Viejas.
La estructura de estos filones es, por lo común, la de masas
desordenadas, rara vez brechiformes ó lechos.
Los productos primarios de orig-en profundo se disting^uen
por ser una mezcla de g-alena y blenda, eng*astadas en cuarzo
y magmetita, que faltan á mayor profundidad, acabando por
esterilizarse; los secundarios se encuentran en el coronamiento.
La ley sufre grandes alteraciones, sobre todo donde los filones
están atravesados por las rocas arcaicas. Es de notar la elevada
ley de plata de la g-alena arg-entífera, la cual es, en g-eneral,
de 1 393 á 1.746 g-., y lleg-a, en ocasiones excepcionales, hasta
6.687 g". por tonelada de plomo.
Termina el autor haciendo la historia de estas minas y tra-
tando de su explotación.
Secciones. — La de Barcelona celebró sesión el dia 7 de Mar-
zo, bajo la presidencia de D. Ramón Turró.
Fué leída y aprobada el acta de la sesión anterior.
— El Sr. Turró dio lectura á una interesante nota titulada «Di-
gestión del Bacilus Virg-ula y del Bacilusde Ebher por el jug-o
tiroideo», explicando al mismo tiempo alg-unos detalles obser-
vados en dichos fenómenos autolíticos.
— El Sr. Llenas dio cuenta de que existía en los arenales de
Casa Antúnez la variedad albidus Friv. del Tribitlus terrestris,
hasta hoy citada sólo en España por Lang-e en el reino de
Murcia. Presentó además el Sr. Llenas varios ejemplares de
dicha variedad.
No habiendo más asuntos que tratar, se levantó la sesión.
172 boletín de La REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
— La Sección de Zaragoza celebró sesión el día 28 de Fe-
brero, bajo la presidencia de D. Pedro Ferrando.
— El P. Navas, recordando un articulo publicado en la FeíiilJe
des Jeunes natiir alistes, sobre la distribución g-eog-ráfica del
aiulusco Helix (Leucochroa) candi dissima, que se dice litoral,
presenta ejemplares, recog-idos por él, de localidades no men-
cionadas y dig-nas de consig-narse, por ser interiores de la Pe-
nínsula. Estas son: Granada, en la Sierra Elvira; Zarag-oza,
frecuente en los alrededores de la ciudad; Valdespartera y
Ag-reda (Soria), que es la localidad más interior. En Tortosa
halló una forma turriculada muy interesante.
— El mismo presenta lamonog-rafía de losHemeróbidos (Neu-
rópteros) neárticos, por Banks, de interés para la taxonomía
de los paleárticos.
— Sobre los Bombus (Himenópteros) de Bohemia ha escrito
una monog-rafía el Profesor Klapálek, de Prag-a. Contiene datos
interesantes de anatomía, que podrán ser útiles también á los
himenopterólog'os de España.
— El mismo P. Navas dijo que el Btibo hamatus Keng-, que se
cita en la pág*. 95 del Boletín de nuestra Sociedad, es Bnhopsis
hamatus Klug-.
— La misma Sección celebró sesión el día 28 de Marzo, bajo
la presidencia de D. Pedro Ferrando.
Fué propuesto para socio numerario D. Ramón Gómez, por
el P. Navas.
— El señor Presidente manifestó que á D. Vicente de Val y
Julián, Vicepresidente déla sección, le había sido reg-alada una
g-ran Placa de iñata. con expresiva dedicatoria, por el Coleg-io
Farmacéutico de Córdoba, en nombre de todos los de España,
por haber sido el iniciador y org-anizador de la Asamblea Na-
cional de Farmacéuticos que se celebró en Zarag-oza en 1904, y
propuso se hiciese constar en acta la satisfacción de todos por
la distinción de que había sido objeto, acordándose por unani-
midad.
— El Sr. Navas presenta los trabajos del Sr. Banks, de los
Estados Unidos, sobre Neurópteros, de interés para la entomo-
log-ía g-eneral y aun para la europea, á pesar de versar sobre
Neurópteros neárticos.
El primero lo titula «Descripciones de Neurópteros neárticos
nuevos». Son 47 las especies que se describen, cuyos tipos
DE HISTORIA NATURAL. 173
existen en la colección de Banks. Las descripciones están en
inglés. Acompañan al trabajo dos láminas.
El seg'nndo es la «Revisión de los Hemeróbidos neárticos».
El autor, que ya había hecho una revisión de los Crisópidos
neárticos, prosignie en sus favoritos estudios con la revisión de
los Hemeróbidos. Primeramente los mismos nombres de Heme-
róbidos y Crisópidos que conserva, nos parecen muy acertados,
en vez de llamar Hemeróbidos á los Crisópidos, como alg-unos
hacen.
Divide los Hemeróbidos en tres subfamilias: DUarinos, Sisi-
rinos y Hemerobinos.
Separando con H;igen los Dilarinos para constituir familia
aparte, los Diláridos, análog'a si, pero muy distinta de los He-
meróbidos, dividiremos á éstos en dos tribus: Sisirinos y Heme-
robinos, bien caracterizados por la estructura de sus alas.
Tres nuevos g-éneros establece el autor, dos de los cuales,
Lomamyia y Boriomyia, preferimos escribir Lomariúa y Borio-
mia. á fin de evitar la desinencia en 7nyia, adoptada para alg-u-
nos g'éneros de Dípteros.
Las descripciones son completas y sencillos y claros los cua-
dros dicotómicos, por lo cual, y porque al menos cinco especies
de Hemeróbidos neárticos existen también en Europa, es útil
para la entomología europea el bien elaborado trabajo del se-
ñor Banks.
— El Sr. Ferrando lee una nota sobre «Rocas hipogénicas de
Zarag"oza».
Notas y comunicaciones.
Homenaje á Rodríguez Femenias
POR
ODÓN DE BUEN
En los últimos días del año pasado celebró el Ateneo de Ma-
lión una solemne velada en homenaje al sabio botánico que
fué socio fundador de esta Sociedad. Presidía el ilustre Co-
mandante de Estado Mayor D. Antonio Victory y asistieron las
autoridades locales. Adhirióse, por expresivo teleg-rama del
174 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Rector, la Universidad de Barcelona, y representaba á ésta
nuestro consocio D. Odón de Buen. La Real Sociedad española
DE Historia natural tuvo por representantes, al Sr. Alabern
y al Secretario de la Sección de Barcelona Dr. Llenas.
Leyó el Sr. Ballester, dig-no Secretario del Ateneo, una bien
escrita Memoria acerca de Rodríg-uez Femenías, uno de los
fundadores de aquel centro de cultura, y estuvo encarg-ado del
discurso en homenaje al sabio alg-ólog-o menorquín, el señor
de Buen. Terminó la velada con discretas frases del presidente
en nombre del Ateneo y en nombre de la apenada familia de
Rodríg'uez Femenías.
El Ateneo g'uarda las ricas colecciones alg-ológ-icas del re-
nombrado botánico, por cuya buena conservación hacen votos
todos los especialistas. Guarda, igualmente, las importantes
colecciones de Cardona y Orfila.
Contribuyendo á tan justo homenaje, reproducimos á conti-
nuación alg'unas notas del discurso del Sr. de Buen, que, de
este modo, podrán ag-reg-arse á la biog-rafía escrita por D. Fede-
rico Gredilla y Gauna y publicada en este Boletín (1).
«Rodríg-uez Femenías había nacido en Mahón el año 1839, y
en Mahón pasó casi toda su vida. La capital de Menorca g-uar-
da recuerdos imperecederos de las iniciativas que había toma-
do y de las actividades que desarrolló en beneficio de la cul-
tura pública y del prog-reso de aquella isla, desde los carg-os
elevados que desempeñaba, tanto en el terreno político, como
en el financiero.
De intelig-encia perspicaz, de una firmeza g-rande, y, sobre
todo, de un extraording-rio amor al estudio, puso sus excep-
cionales condiciones de carácter al servicio de las Ciencias
Naturales, alcanzando justa fama de botánico concienzudo.
Cuantos naturalistas, atraídos por la sing-ular riqueza de la
flora y la fauna menorquinas, visitaron la isla, fueron sus ami-
gaos, sus corresponsales, y aún sus admiradores; cuantos le
consultaron respecto á las especies críticas de aquel territorio,
(1) Gracias á las facilidades que para ello hemos encontrado en la Junta directiva
de aquella culta Corporación damos ho^' el retrato del ilustre botánico, objeto de esta
nota, lo que no pudimos hacer cuando se publicó la biografía del mismo. (Nota de
la C. de P.j
Boletín de la Soc. Españ. de Hist. Nat.
ÜK HISTORIA NATURAL. 1"5
obtuvieron amable y sabia respuesta. De aquí la reputación que
g-ozaba fuera de España. De aquí que su nombre esté unido al
descubrimiento de muchas especies botánicas y aún zoológ"i-
cas: Sagina, Senecio, Meniha y Micromeria Rodrif/uezH; Peltogas-
ter Bodrigiiczii , curioso crustáceo parásito de los Pagunis, etc.
Cultivó especialmente la botánica fanerog-ámica primero,
y la alg-ülog'ía después; pero recopiló cuidadosamente cuanto
se escribía acerca de la Historia Natural de Menorca, y en
folletines de los periódicos de Malión pueden hallarse notas
suyas sobre Espong-iarios, Pólipos, Equinodermos, etc., que
habían sido citados ó descritos por los zoólog-os que visitaron
la isla.
Aunque no se dedicó especialmente á la Geolog-ía, en los
tiempos en que era apenas conocida la de Menorca, hizo indi-
caciones muy precisas acerca de los terrenos allí representados.
Hermite, en su Descripción geológica de Mallorca y Menorca,
consig-na lo sig'uiente: <<Las ideas de Rodríg^uez acerca de la
reg-ión septentrional de Menorca, son más exactas que las de
Marmora» (1).
Hacia el año 1860 se iniciaron en Rodríguez Femenías las
aficiones botánicas. Quien g-uió sus primeros pasos fué un
amig-o íntimo, M. de Colombier, Inspector de Telég-rafos en
Francia, con el cual herborizó en Mallorca y Menorca y al que
rinde homenaje de reconocimiento en uno de sus escritos (2),
haciendo constar que el cultivo de la Ciencia le había deparado
g-randes satisfacciones.
Sus progresos botánicos pueden verse en la serie de trabajos
que publicó, principalmente en los Anales de la Sociedad es-
pañola de Historia Natural, de la que era socio fundador.
Catálogo razonado de las plantas vascíilares de Menorca ( 1865
á 1868). Son muy notables los capítulos que dedica á la des-
cripción de la isla y á los estudios realizados en ella hasta
aquella fecha.
Dos especies nuevas de Menorca. («Bull. Soc. Bot. de France»,
1869).
(1) Aludía á los datos consignados por Rodríguez en 1835, en el capítulo Aconstitu-
ción fisica>> de su Cat. de las plantas de Menorca.
(2) Excursión botánica al Puig de Torrella (Mallorca).
176 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Catálogo de las plantas y árboles de adorno que se cultivan e7i
Menorca, 1874. Ampliado eii 1901.
Suplemento al Catálogo de plantas vasculares de Menorca.
(«Anales Soc. esp. H. n.», vol. iii, 1874).
Catálogo de los Musgos de Baleares. («Anales Soc. esp. H. n.».
vol. IV, 1875).
Adiciones á la Flora de Menorca. («Bull. Soc. Bot. de France»,
1878).
Cultivo y explotación del esparto. Mahón, 1878.
Excursión botánica al Puig de Torrella (Mallorca). («Anales
Soc. esp. H. n.», vol. viii, 1879).
Herhorización en Panticosa, Julio y Agosto de 1879. (« Anales
Soc. esp. H. n.», vol. xix, 1890).
Flórula de Menorca. Un tomo de 200 y xv pág-inas, que com-
prende cerca de 1.000 especies. Están excluidas las Algas.
Mahón, 1905.
Esta última obra, la más completa de las publicadas acerca
de la Flora menorquina, acabó de imprimirse poco antes de la
muerte del autor. De sus mismas manos tuve el honor de reci-
bir un ejemplar en una de las frecuentes visitas que hizo en
los últimos meses de su vida á mi laboratorio de la Univer-
sidad.
Las publicaciones citadas suponen un enorme trabajo de
investigación; muchos años invertidos en el estudio; una gran
escrupulosidad y verdadera conciencia científica. Pocas de sus
determinaciones específicas fueron corregidas.
Este carácter serio, escrupuloso, le había captado las simpa-
tías del gran botánico Willkomín, con el que sostuvo íntima y
frecuente correspondencia, y de cuantos tuvieron relaciones
científicas con él, que fueron muchos.
Aparte de la comprobación concienzuda de aquellas especies
anteriormente citadas, ó halladas primeramente por él en Me-
norca, se debe al Sr. Rodríguez Femenías el descubrimiento y
la descripción de bastantes fanerógamas nuevas para la Cien-
cia. A la ñora balear pertenecen las siguientes:
Lepidium Carrerasii, Viola stolonifera, Vicia hifoliolata, Qa-
lliimi Crespinianum, Centaurea Baleárica, Lysimachia Minori-
censis, Linaria fragilis, Digitalis dubia, Daphne vellaoides,
Malva Minoricensis, Althcea Baleárica, Allium cestivalis.
Su última nota fanerogámica la trajo personalmente á mi
DE HISTORIA N'ATURAL. l^iT
laboratorio poco antes de morir. Hablando y consultando con
él tiempo atrás acerca de las plantas que había yo visto y re-
cogido en la isla de Cabrera, en los dos últimos veranos, le
indiqué me parecían los Scolijmus, allí abundantes, de porte
distinto al S. hispanicus; que quizá correspondiesen á la espe-
cie >S'. grandi/lorus Desf. Un día de este verano encontré en mi
mesa de trabajo un ejemplar fresco de S cohj mus grandi flor us j
una nota del Sr. Rodríg-uez diciendo que, en efecto, debía con-
siderarse aquella planta como perteneciente á la ñora balear.
Con ser importantes los trabajos fanerog-ámicos del Sr. Ro-
dríg-uez Femenías, no tienen, ni con mucho, la trascendencia
científica que sus investigaciones acerca de las Algas.
Está ligada tan íntimamente la flora marina á las circuns-
tancias del medio, y ejerce en la región litoral influencia tan
grande en la vida de los animales, que para juzgar délas con-
diciones bionómicas de una zona, es un dato precioso el cono-
cimiento de las alg-as que en ella viven.
De los trabajos realizados por nuestro ilustre consocio acerca
de las algas que habitan los diversos fondos de ]ñ planicie Uto-
ral que circunda el grupo mayor de las islas Baleares (Mallor-
ca, Menorca y Cabrera^, han de sacar mucho partido los bió-
logos.
Hasta las campañas de dragado y sondeo realizadas en de-
rredor de aquel Archipiélago por el vapor Roland, del Labora-
torio Arago (anexo de la Sarbona) (1), sólo noticias sueltas se
tenían de tan interesante comarca mediterránea en lo referente
á la biología marina. Encomiábanse la riqueza de la fauna y la
excepcional posición de aquellas islas; se habían descrito espe-
cies típicas; pero ningún estudio metódico, de carácter gene-
ral, se había llevado á cabo.
Las investigaciones algológicas de Rodríg-uez eran el dato
más positivo. En ellas ya se vislumbraba la variedad y riqueza
de la planicie litoral de Menorca constituida por terrenos g*eo-
lóg-icos varios. De los trabajos de nuestro biografiado se había
(1) Véase mi trabajo La Región Méditerranéenne des Baleares. (Bull. Soc. Zool. de
France. Sept. 1905.)
ns boletín de la real sociedad española
deducido ya la profundidad á que alcanzaba en aquellas ag-uas
la influencia de la luz solar.
En adelante, cuando se complete el estudio bionómico de la
planicie litoral balear, después de la futura campaña del Ro-
land, podrá apreciarse hasta qué grado han sido trascenden-
tales los trabajos alg'ológ'icos de Rodríg-uez Femenías.
Uno de los últimos que realizó fué la clasificación de las
alg-as recog"idas por el Roland en la campaña de 1904. Por el
interés que esta lista, aún inédita, ofrece, la copio á conti-
nuación.
Alg'as de Porto Cristo (Mallorca), recogidas sobre las rocas
de O., á 2 m. de profundidad.
Halimeda Tuna.
Asperococcus hilbosus.
Rypnea imisciformis.
Alg-as recog'idas en la punta NO. de Cabrera. Fondo de cas-
cajo. Profundidad de 63 á 112 m.
Palmo'phylUim orbicula tum.
Codüim tomentosum.
— Biirsa.
Carpomitra Cabrera.
Halopteris fiHcina.
Zanardinia coUaris.
Cystosira Montagnei.
Neurocauloii grandifolmm .
Lome7itaria 'phaligera.
RhodophyUis blfida.
Gloiocladia fiircata.
SphíBTococcus coronopifolius .
PeyssoneJUa squamaria.
Rytiphlcea tinctoria.
Vidalia volubilis (1).
(1) Esta especie, que conocen los pescadores con el nombre vulgrar de herba torta,
tapiza grandes extensiones de la planicie entre Mallorca y Cabrera. La red salió algu-
nas veces llena por completo de Vidalia.
DE HISTORIA NATURAL. 179
Sp. nova, próxima á Fauchea.
Callymeuia microphylla.
Algas recogidas á 6 millas al SSE. de Cabrera. Fondo de
arena g-ruesa conchífera. Profundidad, 101 m.
Laminaria Rodriguezii .
Dictyo ta dicho tom a .
PhyUo'phova nervosa.
Fauchea repens.
— niicrospora.
PeyssoneUia squamaria.
Balyseris polijpodioides.
Rodríguez debió comenzar sus investigaciones algológicas
hacia 1880.
En su afán de estudiar todos los seres naturales de la flora
y fauna menorquinas. viendo el escaso conocimiento que se
tenía de las algas de aquella región, abordó resueltamente su
estudio.
En verdad que está muy abandonada esta especialidad por
nuestros naturalistas. Apenas si tenemos de la rica flora algo-
lóg'ica de nuestras variadas costas, otros datos que los de Ro-
dríguez, los de Lázaro é Ibiza, acerca de las algas del Cantá-
brico, y los de G. Fragoso, respecto á las de la costa gaditana.
Contribuyen al abandono, en primer término, las dificulta-
des de la recolección y del estudio; hay que disponer de dragas
y embarcaciones á propósito, que motivan gastos de alguna
cuantía, dada nuestra pobreza; hay que arrostrar las fatigas
de la pesca del tou, ó retribuir bien y adiestrar á los pescado-
res, y hay que contar con microscopio, bastante material y
costosa biblioteca.
La fortuna de Rodríguez Femenías le permitió vencer la ma-
yor de las dificultades, y su amor al estudio y su inteligencia,
hicieron lo demás. Yo le oí decir muchas veces que era la al-
golog'ía una especialidad muy cara.
Para favorecer el desarrollo de la afición á estos estudios,
tenía el pensamiento de publicar una obra con claves y nume-
rosos grabados; preparó no pocos materiales, que he visto.
l^(0 boletín de la real sociedad española
Desgraciadamente, la muerte le ha sorprendido sin lleg-ar á
realizar sus nobles propósitos.
Al comenzar sus trabajos de alg-olog-ía, fué su consejero
M. Bornet. Asi lo hace constar en el párrafo sig'uiente al dedi-
carle una especie nueva: «Fué— dice — un g-uía tan inte ig-ente
y un apoyo tan eficaz en mis investigaciones, que le corres-
ponde de derecho g-ran parte del mérito que pueda caber k mis
descubrimientos.»
En 1888 apareció en estos Anales su trabajo fundamental:
Algas de Baleares.
En notas sueltas, que titulaba Dalos algológicos, fué publi-
cando después sus descubrimientos y observaciones. En los
mismos Anales vieron la luz los signiientes:
I. Dos esjjecies mievas del gen. uSilophylhim».
II. La constiliicUn mineralógica del suelo ¿puede contribuir á
la riqueza algológica de nn pais^
III. Una especie nueva del gen. <.<Cladhgmenia».
IV. Nuevas Jiorideas.
Para inmortalizar su nombre en la ciencia, le dedicó Schmitz
el g'énero Rodrigiiezella, y allá en los interesantísimos fondos
de la planicie litoral de Baleares, extiende sus anchas frondas
la más hermosa de las alg-as de la reg'ión: la Laminaria Rodri-
giiezii de Bornet.»
Nota sobre la cria y aproveciíamiento del Avestruz en Europa
POR
EMILIO RIBERA
Hace alg'unos meses pudieron nuestros consocios tener noti-
cia por el periódico Alrededor del Mundo y por alg-ún otro de
que en Niza se habia instaurado una Granja de Avestruces,
como los franceses llaman á los establecimientos agrícolas des-
tinados á la cría metódica y á la explotación de estas g-randes
aves. Se trataba de un ensayo hecho con las precauciones de-
bidas para ver de obtener en- el litoral mediterráneo francés lo
que en Arg^elia vienen hace años consig-uiendo nuestros veci-
nos transpirenaicos. La nueva g'ranja ha dado excelentes re-
sultados, y me ha parecido por ello que tendría interés para la
DE HISTORIA NATURAL. 181
Sociedad Española de Historia Natural que se supiera que
en aquélla viven ya más de cien avestruces, en plena y ñor"
mal producción, demostrando la posibilidad de la aclimata-
ción y aprovechamiento de tan útil animal, no sólo en Niza,
sino en todas las localidades de condiciones climatológicas
análog-as de Europa, de las que tantas tenemos en España.
Sabido es que los productos aprovechados en este caso son: las
plumas, cuyo valor, en la ornamentación femenina las mejo-
res, y en la confección de penachos y plumeros de lujo las res-
tantes, es muy valiosa; los huevos no empollados, que se ven-
den para objeto de adorno; las pieles, que tienen mucho apre-
cio; la g-rasa, que lo consigue mayor aún en la perfumería de
lujo, y los excrementos, que, mezclados con la arena del par-
que en que se mantiene encerrados á los avestruces, consti-
tuyen un regular abono.
Y conste que los franceses no se contentan con esta explota-
ción para sus posesiones de Argelia y para Niza, sino que su
Gobierno acaba de nombrar un delegado para que estudie y
proponga la introducción de este nuevo ramo de riqueza en
todas las posesiones francesas en que pueda resultar en bue-
nas condiciones. Conste también que, al extender la explota-
ción del StriUMo Camelus L., no hacen más que copiar á los
ingleses, que, comprendiendo las grandes utilidades que ha-
bía de dar, la tienen extendidísiraa en sus dominios del Cabo,
del Natal y del alto Egipto; sólo en el primero pasan de cien
mil los avestruces que hay hoy en domesticidad.
Con la extensión de este negocio se ha conseguido que no
desaparezca especie tan interesante, que en estado salvaje lle-
vaba rápido camino de destrucción, perseguida por la codicia
generalmente ignara de los cazadores, como ha ocurrido ó va
á ocurrir con otras especies de grandes mamíferos y aves.
No terminaré esta ligera noticia sin excitar á nuestros con-
socios á que procuren la introducción en España y sus islas
de tan útil aprovechamiento, para el cual mé propongo bus-
car y publicar cuantos datos puedan ser pertinentes y de inte-
rés científico ó aa-rícola.
lf-2 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Sobre el chimpancé llamado «enganga»' por los pámiies del Muñí
POR
ÁNGEL CABRERA LATORRE
Desde que, hace tres años, me ocupé de las especies del g"é-
nero Chimpancé en mi trabajo sobre los mamíferos de la re-
g-ión del Muni (1), se han publicado acerca de estos g-randes
monos dos estudios importantísimos que ponen en claro cier-
tas cuestiones no bien resueltas en aquella época, y como con-
secuencia me oblig-an á rectificar ciertos errores en que en-
tonces me hizo incurrir la falta material de comparación apro-
piado al objeto. El primero de dichos estudios por el profesor
Matschie, apareció en los Sitziings-Berichten der Gesellschaft
natm'forsckender FreumJe, Berlín, 1904, p. 55. El segundo por
Rothschild, fué publicado en los Proceedings de la Sociedad
Zoológ-ica de Londres, tomo i de 1904, p. 413.
Dos notables sorpresas supuso para el zoólog-o el primero de
estos trabajos. Consistió la primera en devolver Matschie al
g-énero en cuestión el nombre de Simia, y á su especie tipo el
de Simia satyrus, que de derecho le corresponde, y que equi-
vocadamente venía aplicándose al orang-után. En la edición
de 1758 del Sistema NatiiTOS, considerada hoy como punto de
partida para los efectos de la ley de prioridad, Linneo llamó,
en efecto. Simia satyrus á un antropomorfo neg-ro y africano,
al mismo que Tulpius había descrito bajo el nombre de Saty-
rus indicus y que realmente era un chimpancé joven de la
costa Occidental de África. Verdad es que el mismo Linneo
aplicó el mismo nombre al orang-után en la edición de 1866;
pero estando ya empleado para otra especie, lóg-icamente ha
de llevarlo la primera á quien se dio. La seg-unda sorpresa
fué que el famoso tscheg-o, el Troglodytes tschego deDuvernoy,
considerado por unos como variedad, por otros como buena
especie y por alg-unos como un híbrido, resultó no ser más que
el mismo chimpancé común, el T. niger de Geoffroy, ó sea el
Simia satyrus de Linneo, lleg-ado á la edad adulta.
(1) Memorias de la Soc. Esp. de Hist. Nal., i, 1903, p. 40.
DK HISTORIA NATURAL. 18S
Actualmente no cabe ya discusión acerca de estos dos extre-
mos, y así vemos que Rothschild, en su trabajo, se muestra en
un todo conforme con ellos. En cuanto al número de especies
que contiene el género, punto sobre el cual tanto se ha discu-
tido, la cosa varía, pues mientras Matschie admitió siete, Roths-
child reduce este número á cinco, advirtiendo que el eminente
zoólog-o del Museo de Berlín, tras de nuevas y más detenidas
investigaciones, se encuentra conforme con esta última opi-
nión. También participa de ella el ilustre africanista Sir Harry
Johnston (1), y no hay que decir si es de valor el parecer de
quien tan bien conoce la fauna africana y tantas oportunidades
ha tenido de estudiarla en la propia África.
De estas cinco especies, ti es {Shniasatynis, S.koolookamhaj
S. Anbryi) son comunes al Kámerun y al Gabón. Los pámues
del río Muni, sin embarg'o, sólo parecen conocer dos, acaso
porque la tercera no se acercará tanto á la costa. Una de estas
dos especies, la que ellos llaman ngoro, nkwrii ó nkulii, es
evidentemente el S. satyrns, ó Troglodijtes niger de Geoffroy.
YA ejemplar joven y el cráneo de hembra adulta que del Cabo
San Juan trajo el Sr. Escalera, no dejan duda alguna respecto
á este punto. Por lo que toca á la segunda especie que los in-
dígenas denominan enganga y que yo describí y representé en
mi trabajo, fué en este considerada como AníhropopUheciis
tschego, Duv.; pero desde el momento en que este nombre re-
sulta ser sinónimo de S. satyrns, debo inevitablemente modi-
ficar mi opinión.
Que el enganga no es el S. satyrns, es indudable. Sus peque-
ñas orejas, sus manos estrechas y largas y otros muchos carac-
teres enumerados en mi descripción de un macho muy adulto,
lo demuestran suficientemente. Tampoco puede ser el S. koo
lookamba, puesto que no tiene las orejas enormes que á éste
caracterizan. Pero los caracteres de la tercera especie, ó sea
del *S'. Aubryi, tal como los enuncia Rothschild, le convienen
perfectamente. Como el Troglodytes Aubryi de Gratiolety Alix,
ofrece el enganga cierto aire gorilino, orejas muy chicas, mar-
cado proñatismo, ojos muy separados entre sí y el último mo-
lar inferior con cinco puntas en vez de cuatro. Ya al escribir
mi descripción del enganga noté la semejanza que con él tenía
(1) Proc Zool. Soc. of London, ii, 1905, p. 70.
181 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
el mono descrito por los citados autores franceses, y tanto fué
así, que me atreví á incluir. el Troglodytes Aiihryi en la sino-
mia del Anlhropopitemis tschego. Hoy, después de haber estudia-
do más detenidamente el asunto, y con el valioso auxilio de
los trabajos de Matscliie y Rothschild, estoy persuadido de
que, en efecto, el Simia Aubryi es la misma especie, no que el
tschego de Duvernoy, pero sí que mi tschego, es decir, que el
enga7\ga de los pámues. Por consig-uiente, mi descripción de
este antropomorfo y la figura que de él di en 1903, son, si no
me equivoco, la primera descripción y la primera figura que
se han publicado del Simia Auiryi adulto.
Hecha esta rectificación, á la que creo estaba obligado, ter-
minaré haciendo constar, por si algo pudiera valer, que los
dos chimpancés que fig-uran en el Museo de Ciencias Natura-
les son enteramente inútiles para cualquier estudio serio. El
ejemplar adulto es casi por completo artificial, y por consi-
g'uiente, bueno, á lo sumo, como obra de arte, pero sin valor
ninguno científico. El otro, que se adquirió como procedente
del río Fong'o (?), es demasiado joven; por su cara enteramente
negra y sus grandes orejas, me parece que debe clasificarse
como ;S'. koolookamba.
Digestión del Baciüus Virgula y Bacillus Ebhert
por el jugo tiroideo
POR
RAMÓN TURRÓ
En otros trabajos he demostrado que los plasmas orgánicos,
reducidos á materia soluble, contienen iii vi tro y fisiológica-
mente enzymas que atacan las bacterias y las funden hasta re-
ducirlas á materia amorfa. En la imposibilidad de negar unos
hechos tan claros y tan fáciles de comprobar, Bachman, con
otros autores, ha supuesto que no se trataba de verdaderos fe-
nómenos de digestión, sino de autolisis. La misma razón ha-
bría para calificar la fusión de las bacterias en el seno del se-
rum, ó en el de leucocitos, de autolíticos, que los que obteng'o
in titro con el jugo tiroideo obtenido por medio de la prensa ó
con los macerados en agua salina de la pulpa esplénica. renal,
DE HISTORIA NATURAL. 185
hepática, etc., pues unos y otros fenómenos son absolutamente
idénticos. Mas por si quedare alg-una duda de que estos fenó-
menos de dig"estiün son debidos á una causa zimótica externa
y no á una vacuolización por causa interna del protoplasma
bacteriano, tomo el raspado de un cultivo en agar-agar de Vi-
brión colérico, y en un cristal de reloj lo mezclo íntimamente
con unas g-otas de jug-o tiroideo fresco.
Instantáneamente (haciendo una preparación, fijándola á un
suave calor y tiñéndola con la solución acuosa de violeta de
g-enciana) se observa que un ^ran número de virg-ulas están
rodeadas de una enorme cápsula, de forma g-lobular, en la que,
por fusión, se transforma su protoplasma y otras se han fun-
dido ya del todo, quedando, como vestig-io de la bacteria, una
cápsula vacia; en una fase más adelantada del proceso, se ob-
serva que casi todos los vibriones y las cápsulas han desapa-
recido disueltos en el seno del jugo tiroideo, que toma una
consistencia análog-a á la clara del huevo.
Fenómenos completamente análog-os se observan con el
B. Ebhert, raspándolo del agar y mezclándolo con jug-o ti-
roideo.
La rapidez con que estas digestiones se efectúan, aleja toda
sospecha de que puedan atribuirse á fenómenos de autolisis.
La reg-resión vacuolizante del protoplasma de estas dos espe-
cies no puede ser lóg-icamente atribuida á una causa interna,
sino á una acción hidrolizante externa, comparable á la ac-
ción de la pepsina clorhídrica al infartar y disolver la fibrina.
(Sesión de 7 de Mayo de 7906, de la Sección de Barcelona, de
la Sociedad Fspaíiola de Historia Nalnral.)
Rocas hipogénicas de la provincia de Zaragoza
POR
PEDRO FERRANDO
Por creerla de intsrés para el mejor conocimiento de la g-ea
arag'onesa, voy á dar noticia en la presente nota, de alg-unos
ejemplares de rocas eruptivas que he hallado revisando la co-
lección petrog-ráfica reg-ional, formada por el que fué Decano
de esta Facultad, D. Bruno Solano y Torres.
T. VI. -Abril, 1906. 13
186 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Además de numerosas rocas sedimentarias y de espilitas de
las estribaciones del Moncayo, ya mencionadas en la Memoria
g-eológ'ica de la provincia, escrita por el Sr. Palacios, existen
las sig"uientes, no referidas en dicho trabajo:
Un pórfido anñbólico, ó mejor dicho, una. por/irita dioriiica
procedente del pueblo de Aluenda, que está situado en la for-
mación siluriana de la Sierra de la Virg-en.
Enrita cuarcifera de Fombuena y unos fórfidos cuarciferos,
cuyo fondo felsítico está bastante descompuesto, de Luesma,
cuyas localidades están ambas situadas en el extremo meri-
dional de la Sierra de Alg-airén, junto al limite con la provin-
cia de Teruel.
De Yistabella, pueblo próximo á los que acabamos de citar,
un hermoso ejemplar de diorita, muy característico.
De Epila, que seg-ún el mapa g-eológ-ico está sobre terreno
mioceno, una notable espiliia que, además de la caliza amig-da-
loidea que caracteriza á esta variedad de diabasa, presenta
unas capas delg-adas de espesor uniforme y próximamente pa-
ralelas, constituidas por caliza blanca cristalina parecida al
mármol estatuario.
La denominación ó clasificación que asig-no á estas rocas se
deduce de su examen macroscópico y que, por tanto, tratán-
dose de rocas hipog-énicas, podrá ser en parte modificado por
el estudio microscópico que pienso hacer de las mismas.
Algunas especies del género «Ammopliila»
POR
RICARDO GARCÍA MERCET
El estudio y diferenciación de las especies de este g-énero es
hoy bastante difícil de llevar á cabo con exactitud, á causa de
no haber niug-ún trabajo monog-ráfico, escrupuloso, que pueda
servir de g-uía en las investig-aciones. El Sr. D. Edmundo An-
dró, en el tomo iii del Species des Hymenoptéres de Europe,
publicado en 1888, reunió y diferenció todas ó la mayor parte
de las formas paleárticas hasta entonces descritas, realizando
con ello un trabajo, sin duda, meritorio y que pudo ser útil
en la época en que se efectuó; pero que, al presente, ofrece
poco ó ning'ún interés, puesto que, sobre haberse descrito cpn
DE HISTÜHIA NATURAL. 187
posterioridad muchas más de la misma fauna, se sabe que en
la obra de André hay varias especies confundidas y que todas ó
■casi todas las que en ella fig-uran están insuñcientemente des-
■critas. Creo que el Sr. Kohl, del Museo de Viena, tiene en pre-
paración la monog-rafía del g-énero Ammophila. Cuando este
intelig-eute naturalista haya realizado la empresa que se le
atribuye, el reconocimiento, dificilísimo hoy, de estos insectos,
podrá efectuarse con mayores probabilidades de acierto y con
mucha mayor facilidad.
No obstante las deficiencias consigmadas, he emprendido el
■estudio del g-énero AmmopMla en nuestro país, y espero, den-
tro de unos meses, haber llegado á conocer suficientemente las
que viven en él, prometiendo para entonces un trabajo que
las abarque. Entretanto, daré á conocer cuatro formas nuevas
que he encontrado, ampliaré la descripción de una especie me-
ridional, que viviría también en el norte de España, y hablaré
de otra cuya presencia en la Península no estaba averig-uada.
Ammophila (Psammopliila) Alpina Kohl.
De esta especie, que sólo estaba citada de los Alpes suizos,
he encontrado tres ejemplares 9 entre los Himenópteros sin
-determinar del Museo de Ciencias naturales.
Los ejemplares de referencia se ajustan casi exactamente
á la descripción de su autor, diferenciándose sólo por presen-
tar rojo el tercer seg-mento del abdomen. Los tipos de la
Amm. Alpina tienen el tercer seg-mento abdominal (cuarto
■contando como primer seg-mento el peciolo) enneg-recido hacia
■el ápice. Las 99 ^"'^ ^lue estoy refiriéndome, proceden de Pan-
ticosa, en la provincia de Huesca.
Ammophila (Psammophila) Arlasi nov. sp.
Nigra; robusta; mandibulis (ápice nig-ro excepto) seg-men-
tisque abdominalibus 1-3 rufis; petiolo et seg-mentis 5-6 nig-ris;
seg-mento 4.° rufo, apicen versus plus minusve nig-ricante; ca-
pite, pronoto et mesonoto nigro-hirtis; mesopleurae et meta-
thorace canopilosis; clypeo et facie sparse albopubescentibus.
• Orbitae interiores, ab ocello antico, paullulum minus dis-
tantes quan ad médium clypei; clypeo vix convexo, g-rosse
punctato, in tertio apicali deplanato et depresso; pronoto cras-
siusculo, parum nítido, sparse punctato; mesonoto antice
]88 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
sutura long'itudinali abbreviata instructo, magis dense pune-
tato quam in Amm. affine; metathorace área dorsali transversa
et oblique striata, strig-ae distinctissime g-rossiores quam in
Amm. affine; lateribus thoracis mag-is irreg-ulariter rug-osis; alae
subinfuscatae, nervis ferriigineis; anticae cellula radial! ápice
rotundato, breviter truncato; cellula cubitalis secunda nervum
discoidalem priraum et secundura excipit; abdomine nitido^
sparse punctato; petiolo distincte breviore quam in Amm. Ty-
dei, paulo long-iore quam iwAmm. í?/)??¿e, tarsorum posticorum
articulo secundo vix long-iore; anntenis et pedibus fere ut in
Amm. affiine constructis; ung'iculis haud dentatis O. Long-..
18-23 mm.
cf . A fem. differt. Corpus g-racilius; oculi clypeum versus
distincte convergfentes; clypeo fere ut in mare Amm. affinis^
constructo sed long-iore; clypeo et facie arg-enteo pubescentibus;
capite et thorace cano pilosis, in vértex pilis nig-ris inmixtis;
abdomen pruinosum, seg-mentis 5-7 nig-ris; petiolo metatarso-
postico fere aequale vel paullulum long-iore. Long-. 18 mm.
Patria: España. El Pardo, alrededores de Madrid, Junio de-
1905. Arias Encobet, 9.— Madrid, 26 de Mayo de 1904, cT!
Esta especie pertenece al g-rupo de la Amm. af finís, dentro del
que reproduce el tipo de la Amm. /'era, que es del g-rupo de la
Amm. hirsuta. Se diferencia de la Amm. afflnis por la forma
del clípeo, por la puntuación de éste, que es más compacta y
forma en el centro como una fosita; por la puntuación del me-
sonoto, también más apretada; la estructura del área dorsal del
metatórax, mucho más g-ruesamente estriada (con las estrías
anteriores más g-ruesas y flexuosas que las del tercio posterior);
la pilDsidad de las pleuras y metatórax, que es g-ris blanque-
cina, y la coloración del abdomen, que es rojo sobre los seg-
mentos 1.°, 2.°, 3." y casi todo el 4,"; los seg-mentos ventrales-
1-5 son rojos; el 6.° negro.
De la Aonm. Tydei y especies afines, como la Amm. gxüussa
Morice, Amm. pungens Kohl, Amm. minax Kohl y Amm. fi,am-
da, se diferencia mucho más todavía, y creo innecesario apun-
tar sus caracteres distintivos.
De la Amm. alpina Kohl, también del g-rupo de la af/inis, se
disting-ue por su mayor tamaño (la Alpina mide 10-13 mm.) la
pilosidad del tórax, que es neg-ra en la especie de Kohl; la co-
lorjación del abdomen, más rojo en la nueva especie; la estruc-
DE HISTORIA NATURAL. 189
tura del área dorsal del metatórax, la long-itud del peciolo (en
ia alpina más corto que en la affinis y más larg'o que en ésta
«n la Amm. Ariasi).
Con el nombre de Amm. dispar ha descrito Taschemberg- una
especie de Karthoum (Nubia), cuyos caracteres contienen bas-
tante bien á la por mí descrita. Pero siendo dudoso que una
especie nubiana, y que río se ha encontrado en la reg-ión del
Norte de África, sea la misma que la hallada en los alrededo-
res de Madrid, me he decidido á describir ésta como nueva.
Por otra parte, la descripción de Taschemberg' no es lo sufi-
■cientemente minuciosa para que por ella pueda disting-uirse
la Amm. disipar de las especies afínes. Creo, sin embarg-o, que
\?í Amm. dispar debe diferenciarse de la Amm. Ariasi, entre
otros caracteres, por la estructura del área dorsal del meta-
tórax, que es rug'osa en la especie de África y reg-ularmente
estriada en la especie nueva.
Se la dedico con mucho g-usto á su colector, el aventajado
alumno de la Facultadde Ciencias Sr. Arias Encóbet.
Ammopliila (Psammopliila) Mauritanica nov. sp.
Amm. hirsuta similis et affinis. Nig-ra, rubusta; mandibulis
{ápice nigro excepto) etabdominis segmentis primo, secundo,
tertioque rufis; petiolo et seg-mentisquarto (basi rufa excepta)
quinto et sexto nigris; capite nigro hirto, pilis ciñereis inmixtis;
thorace superne albo villoso, inferné nigro-hirto; ano cano
piloso. Oculi clypeum versus fereparalleli; clypeo convexo, fere
ut in Amm. hirsuta constructo; facies configuratione Amm.
Jiirsíita; pronoto crassiusculo; scutello parum convexo, pune-
tato- striato; fronte, vértice, pronoto, mCsonoto et metathoracis
área mediana dense punctatis; pleurae punctato-rugosae; fo-
vea ante callos humerales striata. Abdomine fere nudo; petiolo
distinctissime longiore quam in Amm. hirsuta, tarsorum posti-
<;orum articulo primo (metatarso) paulo breviore; alae fere hya-
linae vel leniter flavescentes, nervis testacese, anticae cellula
radiali magis rotundata quam in hirsuta: antennae graciliores,
articulo secundo flagelli tertio quartoque simul sumptis fere
aequali; calcaribus tibiarum posticarum longioribus quam in
Amm. hirsuta; pectén tarsalis pedum anteriorum distinctis-
sime longius. 9 Long. 20 mm.
La descripción que antecede está hecha sobre dos 9$ reco-
190 BOLETÍN L>E LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
g-idas en Táng-er, por el Sr. Martínez de la Escalera, en el mes
de Julio de 1905. Los ejemplares á que aludo se acomodan
bastante bien á la descripción que de la Ámm.fera da Lepele-
tier en el tomo iii, pág-. 635 de la Hist. Nat. des Ins. Hym; pero
no creo que correspondan á esta especie. Sería preciso cono-
cer el tipo de Lepeletier para disipar las dudas que rae sug-ie-
ren los ejemplares marroquíes que tengo á la vista. Se diferen-
Q,m.n de la Amm. fera (ateniéndonos á la descripción de Lepe-
letier) por su mayor tamaño, presentar el dorso del metatórax
neg"ro y blanquecinos los pelos del 6." segmento abdominal.
Aw.m. fera: long. 14 mm.; dorso del metatórax algo pardusco;
pelos del ano negTos.
El área dorsal del metatórax, en la Amm. fera, seg-ún André,
es rug-osa. Esto aumentaría sus diferencias con la Amm. Mauri-
tánica.
En prensa ya este trabajo he visto una AmíiiopMIa de Bilbao
(colección Sebold), que pudiera ser la Ámm.fera Lep. y que es
bien distinta 'de la Amm, Mauriianica. Tendría, entonces, la
Amm. fera la puntuación del dorso del tórax más apretada, el
área dorsal del metanoto punteado rugoso estriada, el peciolo
más corto, las antenas más g-ruesas y las alas más obscureci-
das que la Amfn. Maiiritaiiica.
Ammopliila (Psammopliila) errabunda nov. sp.
Nig-ra, nítida, capite et thoracis parte antica nigro pilosis^
metathorace albo villoso; segmentis abdominalibus 1-3 rufis;
petiolo, ápice seg-mentitertioetsegmentis 5-6 nig-ris; ano nigro
piloso. Oculi clypeum versus fere paralleli; oceli postici ab
oculi quam ínter se magis distantes; clypeo convexo, sparse
punctato, fere utin Tydei con^tvncio; pronoto et mesonoto niti-
dis, sparse punctatis; mesonoto antice sutura mediana longitu-
dinali instructo; scutello planiusculo, nítido, sparse punctato;
metathoracis área dorsalis irreg-ulariter transverse-striata; pleu-
rae magis regulariter transverse striatse; alae leniter flavescen-
tes, apicen versus subinfuscatse, anticae cellula radíali breviter
acuminata; abdomine nudo, nítido; petiolo duobus trientibus
metatarsi postico longitudine fere aequali. Pedes nigrí, niti-
dí; pectén tarsali antico long-ior quam in Amm. Tydei; unguiculi
haud dentati; articulo secundo flagelli, tertio quartoque simul
sumptis paulo breviore. 9-
DE HISTORIA NATURAL. 19!
Loiig-. 17 mm.
Patria: España. Alrededores de Madrid (Arias Encobet).
Especie que se diferencia bien de la Amm. Tyclei Guill, y es-
pecies afines por el color del abdomen, pubescencia de la ca-
beza y tórax, puntuación, dimensiones relativas del peciolo,
etcétera, etc.
De la Anwi. Caucásica Mocs, por la pilosidad del metatórax,
blanca en la Amm. polita y neg-ra en la otra; la puntuación del
mesonoto y escudete (lisos en \?iAmm. Caucasica)y\^ estructura
del área dorsal del metatórax, muy finamente rug-osa, apenas
arrug-ada transversalmente en la especie asiática. Sería nece-
sario ver ejemplares de la Amm. Caucásica para establecer con
exactitud las diferencias de una y otra especie, pues la Cauca-
sica está insuficientemente descrita.
Ammopliila (Psamraopliila) homogénea nov. sp.
Amm. Tyclei affinis sed facile disting-uenda. Nig-ra, nítida,
albo pilosa; mandibulis teg-ulisque rufescentibus; seg-mentorum
abdominís 1-4 rufis; petiolo et seg-mentis 5-7 vel 5-6 nig-ris;
clypeo et facie argénteo pubescentibus; fronte et vértice nig-ro
hirtis. Oculí clypeum versus in ¿^ parum converg-entes in 9 fere
paralleli; ocelis posterioríbus ab oculi quam ínter se plus dis-
tantibus; clypeo fere plano, víx elong^ato, ápice rotundato,
marg-ine antico, in medio, paulo exciso cf; fere uti in Tydñ
constructo 9; capíte ab antico viso distinctissime minus lato
quam in Tydei; capíte, pronoto, mesonoto, scutelloque mag"is
punctatis; pronoto crassíusculo, mesonoto antice sutura me-
diana long'itudinalí instructo; metatliorace área dorsalistrans-
verse rug-oso-stríata; pleurae punctato-rugoso-stríatae; pe-
tiolo breve, metatarso postico multo brevíore, tarsorum postio-
rum articulo secundo paullulum long-iore; abdomine minus
elong-ato quam ín species affinis, subpíriforme, nudo. Alae
leniter flavescentes, apicem versus subinfuscatae, anticae cel-
lula radiali breviter acuminata; pedibus plus minusve cano
pruinosis; ung-uiculi haud dentati. (^ et 9- Long-, ¡^ 13 mm.;
9 16-19 mm.
Patria: España. Alicante! (22 Mayo 1903).
Por el abdomen ensanchado y corto, la brevedad del peciolo
y la pubescencia del tórax, menos abundante que en los cf'cf
de la Amm. Tyclei, el cf de la especie que he descrito parece, á
192 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
primera vista, una 9 de PsatmnophUa, y puede disting'uirse
fácilmente de los que con él son afines. También se diferencia
de la Amm. Tydei, por tener la cabeza, vista de frente, más re-
donda y menos ancha; las órbitas internas de los ojos {c^) menos
convergentes hacia el clípeo, y, sobre todo, por la brevedad del
peciolo (c^ y 9).
El «Convolvulus Durandoi» en España
POB
BLAS LÁZARO É IBIZA
En la excursión que á fines de Mayo de 1905 realicé, en
unión de los Sres. Casares, Rivas Mateos y Rodríg'uez López
Neyra por Despeñaperros, recogí un Convolvulus que desde
luego llamó mi atención por sus hermosas corolas grandes y
rosadas, y por los grandes rodales que formaba en las laderas
de la línea férrea. Estudiado después detenidamente en Ma-
drid, hube de notar que no podía referirle á ninguna de las
especies de que yo tenga noticia de haber sido mencionadas
alguna vez como españolas.
Especie perenne, con los tallos vigorosos y poco volubles;
lampiña, y con las hojas más bien truncadas que aflechadas
en su base, no podía identificarla con el C. arvensis, aun cuan-
do creyese reconocer evidente analogía con esta especie, por
lo que busqué con gran interés las especies de este tipo que
pudieran mencionarse en las floras délos países próximos, an-
tes de resolveren definitiva.
No fueron perdidas estas indag-aciones, pues, en virtud de
ellas, he podido notar que la planta por mí recogida posee to-
dos los caracteres que en la Flore de V Algerie, de Battandier y
Trabut, se atribuyen al ConvolmUus Durandoi Pomel. Confír-
manme en esta opinión la fina reticulación de sus hojas, de las
cuales las inferiores son orbiculares, los pedúnculos robustos y
tetragonales, los sépalos algo carnosos con la cima ensanchada
y el color rosado de toda la corola marcadamente más intenso
en el fondo y del cual parten líneas radiantes. Tales son las
diferencias que separan esta especie del Convolvulus arvensis.
No dejará de sorprender que una especie africana, que no se
DE HISTORIA. NATURAL. 193
ha citado aún en el litoral, aparezca en Sierra Morena; pero,
sobre que podría hallarse, y seg'uramente se hallará en otras
próximas de Andalucía, aunque no teng-o noticia de mención
anterior alg'una, pues nada es más fácil que el pasar inadver-
tidas plantas que se asimilan á otras especies que, por ser vul-
gares nadie se cuida de recog-er, cosa de que hay sobrados
ejemplos, la especie en África no parece ser de las que carac-
terizan el litoral, sino de las que viven en el interior y, por
tanto, á mayor altitud.
Doy á conocer el hecho, no sólo por el interés de que se co-
nozca la existencia del Convolvulus Durmidoi en nuestro país,
sino por llamar la atención de los recolectores, que segura-
mente la hallarán en otras localidades del Mediodía de Es-
paña.
El sitio en que yo la recogí pertenece al término de Santa
Elena, fuera ya del desfiladero de Despeñaperros, entre los ki-
lómetros 274 y 275 de la línea de Andalucía.
Adiciones al sistema de las especies ibéricas del género «Asida»
Una «Globasida» nueva de la provincia de Murcia
MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA
Globasida Schrammi sp. nov.
Loe. La Muela (Cartagena).
Forma general del cuerpo alargada y no muy ancha; muy
estrangulada en los húmeros y muy deprimida en el dorso; la
de mayor tamaño de las conocidas; antenas y patas largas y
finas.
Protórax no muy ancho y muy globoso, de márgenes anchas-
y bien levantadas, de ángulos posteriores muy entrantes y
muy romos. Húmeros casi rectos ((j^), apenas redondeados,
pero no angulosos ni divergentes.
Con cuatro costillas elitrales, de las que la I."" dorsal es total-
mente nula, apareciendo sólo en algún ejemplar alguna rugo-
sidad bien apreciable en el tercio posterior del élitro; la 2." dor-
sal, como trazo seguido á partir de la base y borrado por com-
pleto muy cerca de ella; la 1.' humeral, única bien marcada,
19á boletín de la EEA.L SOCIEDAD ESPAÑOLA
seg'uida, elevada, nada sinuosa, larg-a, borrándose en el 4.°
posterior del élitro, con la misma inciirvación hacia la sutura
que en cincta, curtaüpennis, etc.; la 2/ humeral, sólo indicada
por pequeños y escasos trazos aislados y flexuosos; todas ellas
con una corta pubescencia ríg-ida poco visible.
Parecida, como aspecto, á G. cincta, pero distinta por sus
áng-ulos posteriores protorácicos, romos y entrantes y ning-una
flexuosidad de la I."* costilla dorsal; parecida á Almeriana
por la long-itud de las patas y antenas, pero muy diferente por
tener sólo la 1." costilla dorsal pronunciada y nada flexuosa,
carácter que la disting-ue de las restantes especies, aparte el
tamaño, mayor que el de la mayor quadrata, de la que se dife-
rencia también por su estrang-ulamiento en los húmeros, que
la acerca más á curvatipemiis, setosa j cincta, bajo ese aspecto.
De la importancia de la nerviación de las alas en los coleópteros
para una clasificación natural
POR
MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA
La nerviación alar en la mayor parte de los Coleópteros, es
muy reducida y uniforme dentro de los órdenes; pero en mu-
chos casos es g-uía seg-ura para incluir en una familia especies
erróneamente atribuidas á ella, ó para dividir otra; y en todos
ellos sirve para atestig-uar la edad de los g-éneros y familias,
al ig-ual que otros órg-anos en sus modificaciones marcan la
evolución del g"rupo; y esta característica es más constante
que la que den los órg-anos bucales modificados, según el ré-
g-imen alimenticio del insecto, ó los de la prog'resión ó los de
'las diferentes piezas de los anillos torácicos y ventrales; puesto
que el ala dispuesta exclusivamente para el vuelo, no tiene
más modificaciones que las impuestas por el mayor ó menor
empleo de la función; sublimación de los elementos que la
componen ó regresión y atrofia.
Así es que no servirá la nerviación para clasificar espe-
cies y g-éneros bien establecidos (aún cuando al final doy un
pequeño cuadro para separar alg-unos Bupréstidos paleárti-
cos, hasta hace muy poco confundidos); pero sí tendrá que
DE HISTORIA NATURAL.
195
P T
Fií
emplearse á falta de otros mejores para establecer gmealogías
racionales, menos hipotéticas que las que se señalan sin do-
cumentos fehacientes; porque la nerviación alar lo es, en Bu-
préstidos, Cerambícidos y Lamelicornios que hasta ahora llevo
comparados.
En la teoría que paso á exponer, llamaré familias superiores
á las que vuelan mejor: son éstas las más recientes, con ha-
bitat más variado y mayores medios de dispersión por el
vuelo; para esta adaptación (dentro del orden ó familia á que
pertenecen), al par que el ala han modificado todos sus órg-a-
nos; son, pues, superiores en esta especialización.
Para mayor simplificación desig-naré con las letras a y p los
nervios que representan al mediano y suhmediano y con la y
uno adyacente al submediano, el
postmediano que jtieg-a importante
papel en el ala de los Cerambíci-
dos, Bupréstidos 3' Lamelicornios:
nada diré del costal y subcostal por
ahora, á cuyo carg-o corre el doblez
del ala como seg-undo eje de ple-
g-amiento, habiéndolos suprimido en el dibujo, ni tampoco
más que incidentalmente de los finos intermedianos del área
inferior del ala.
En las alas de los Cerambícidos y Bupréstidos más inferio-
res (Prionus, Chalcopliora, Ancylochira), el nervio submediano
P está bifurcado y cerrado incluyendo una celda que es la que
primero se modifica
en ambos ordenes, se-
g'ún dos procesos di-
ferentes.
En los Cerambíci-
dos se acercan las dos
ramas del nervio p
hasta fundirse en
una, desapareciendo
la celda incluida, por
estrechamiento y reducción. (Fig-. 11, g-én. Prionus a, Rhamu-
sium b, Cerambyx c.)
En los Bupréstidos se modifica por romperse la rama poste-
rior ó izquierda por su extremo inferior, acortándose esta rama
19)
BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
primera y prolong-ándose otra vez, pero ya desviada de la ra-
ma anterior ó derecha. (Fig-. iii, g-én. Chalcophora a, Chalcopho-
rella b, PsUoptera c.j
En ambos procesos ha sido el ag-ente el nervio y; empujando
la rama izquierda de
la celda de p, que no
pudiendo seg'uir el
movimiento por apo-
yarse en su otra
rama los nervios in-
termedianos, ha teni-
do que ceder, fun-
diéndose con ella en
los Cerambícidos;
mientras que, en los
Bupréstidos, y ha retraído la rama izquierda de p, produciendo
la rotura de la celda en su extremo inferior.
En los Bupréstidos superiores el tronco de la ya ahorquilla-
da p se acorta, rompiéndose la conexión de su rama izquierda
con y (fig. IV, g-én. Acmmodera a), mientras que en otros (figu-
ra IV, g-én. Coroehus b), ha desaparecido el trozo inferior de y.
En los Cerambícidos superiores (Opsilia), el nervio y está
muy debilitado como en otros Bupréstidos (Agrilus), siendo la
Fig. IV.
Fie'. V.
tendencia en unos y otros á la desaparición de esa celda cerra-
da, última ya que conservan, haciéndose la nerviación, radial,
independiente y sin conexiones transversas.
El tipo más perfecto del ala en los Lamelicornios es esta de
Cetonia en que a, p, y, son rectos y seg-uidos sin horquillas ni
conexiones por haber adquirido el máximum de rig-idez y sim-
plicidad, exactamente como las varillas de un abanico. (Fig-. v,
g-én. Cetonia.)
DE HISTORIA NATURAL.
107
d
Fig. VI.
Los Lamelicornios están más avanzados en el perfecciona-
miento del ala que los Bupréstidos y Cerambícidos superiores,
habiéndose especializado más para el vuelo : en ning-uno de
los que conozco de
nuestra fauna pa-
leártica, existe la
celda del nervio p
ni aún vestig'io de
ella, y queda sólo
la formada por p
y y en alg'unos,
siendo este el esquema del proceso evolutivo de su desaparición
(fio-. VI, g"én. Anoxia a, Anisoplia b, Amíplúcoma c, Cetonia d),
produciéndose el fenómeno por dislocamiento de la conexión
de y con p, que ya no tenía más que una rama.
Parece demostrado así que la celda cerrada es sig"no de infe-
rioridad en Bupréstidos, Cerambícidos y Lamelicornios, y que
los dos primeros están ig-ualmente avanzados en cuanto al
perfeccionamiento del ala, y que lleg-an á él sin conseg-uir la
superioridad que para la función del vuelo presenta el ala de
Cetonia, en la que y es nervio tan sólido como p, mientras que
en aquellos se ha debilitado mucho, haciéndose accesorio para
darle solidez y sólo en Acnmodera es independiente (de lo que
llevo examinado!; pero sin ser más fuerte que los intercostales
libres.
En otra nota trataré de éstos, porque demuestran el por qué
en Cerambícidos y Bupréstidos el ala no es susceptible de lle-
g"ar al tipo, ideal alcanzado por los Lamelicornios en Cetonia:
puedo adelantar tan sólo que la nerviación intermediana que
jueg-a gran papel en Cerambícidos y Bupréstidos, especiali-
zándose mucho, ha sido una pérdida en detrimento de los ner-
vios fundamentales a, p, á los que no ha dado solidez sino
apoyo, quedando después aislados en el área inferior del ala
al perfeccionarse ésta, atrofiándose paulatinamente después
de perder su conexión con aquéllos.
En resumen, el ala de Lamelicornios, Bupréstidos y Ceram-
bícidos, tiende, ó ha llegado ya á la nerviación radial simple
sin celdas ni horquillas, excepto las del costal, subcostal y, á
Veces del mediano, impuestas por el doblez de la punta ó me-
dio del ala para ser recubierta por el élitro, y que son de muy
198
BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
diferente tipo que las de p y y arcaicas, únicas reticulaciones
cerradas que quedaban en el ala de los órdenes examinados.
Así, dentro de uno de ellos, conocido el proceso evolutivo,
podrá atisbarse con el examen de la nerviación el punto de
partida y el camino que ha recorrido en relación con los gru-
pos afines: y claro es que este asunto más interesa á la Biolo-
gía que á la sistemática; pero aún para esta, y como vía de
ensayo, doy el sig-uiente cuadro que confirma la importancia
de este elemento para una clasificación natural.
Borde posterior del ala, encorvado lig-eramente hacia dentro
desde el ápice hasta el punto donde termina el nervio me-
Fig. viir.
diano y desde ahí encorvado hacia afuera; nervio mediano
desde el nacimiento del ala hasta la horquilla, poco más
larg-o que desde ese punto hasta su terminación (fig\ vii) . . .
ChalcopJiorini.
Borde posterior del ala desde el ápice en curva seg-uida sin
sinuosidad entrante; nervio mediano desde el nacimiento
del ala hasta la horquilla más del doble más larg-o que
desde ese punto hasta su
terminación (fig-. viii). ..
Psilopterini. M
Chalcopliorini.
Horquilla del nervio sub-
mediano cerrada, for-
mando celda ovoidea
(figMx)
Gen. Chalco2)hora (maña-
na, detrita).
Horquilla del nervio submediano abierta, con la rama derecha
de su bifurcación larg-a y la izquierda corta incurvada hacia
la anterior con tendencia á cerrar la celda (fig-. x) *
Gen. ChaJcophoreUa (stigmaUca, 4-ocnlalaJ.
Fiff. IX.
Fig'. X.
DE HISTORIA NATURAL. 199
Una Stigmodera paleártica
MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA
El tipo del Buprestis sanguinea F. es de Mog-ador, confirmada
la localidad por el hallazgo al pie de un m atojo de EpJie-
dra sp.? de algunos restos de 1 (5^ perteneciente á ese coleóp-
tero (una mitad posterior de un élitro, dos anillos ventrales y
un protórax), en los que se aperciben algunas diferencias con
larga serie de cf de la especie de España que Champion halló
en Gea sobre Ephedra nehrodensis, y atribuye á la especie de
Fabricius y que sospecho sea diferente, sin poder decidir hasta
obtener más materiales de Mogador; conocido el habitat sobre
las Ephedra en España y Mogador, no ha de ser difícil dar con
ella en época oportuna en esta última localidad.
Pero no se trata de esto, sino de la persistencia del error en
colocar el B. sanguinea al lado de las Ancylochira, como ha
hecho Kerremans en su Genera con el gen. Tamina, fundado
sobre esta especie.
Ya Champion dice cómo muchas Stigmodera australianas
poseen el dimorfismo sexual de nuestra especie.
Hubiera bastado la indicación para que Kerremans, conoce-
dor de toda la familia, llevara su gen. Yanmia á su lugar na-
tural, si no le hubiera bastado el examen de los caracteres sin
seguir á Marseul y á los otros, que vieron tan sólo la colora-
ción que la acerca á las Ancylochira en los cfcf.
Kerremans, frente al Buprestis sanguinea, al encontrar que
tiene las tibias anteriores inermes en los dos sexos, sin el gan-
cho de los Q (^ de las Ancylochira, que el primer artejo de los
tarsos posteriores es corto, poco más largo que el segundo y no
como el de las Ancylochira casi tan largo como los tres siguien-
tes reunidos; que tiene las antenas cortas, de artejos anchos y
espesos, y no como las de las Ancylochira largas y de artejos
alargados; que el último segmento ventral carece de los dien-
tecillos de la Ancylochira y no es trapezoidal; si no le hubiera
bastado la forma del protórax y el paralelismo del cuerpo y
su acilindramiento, que no se presenta nunca en los Bupres-
200 boletín de la real sociedad española
iini, de cuerpo aplanado, ovoideo y nada paraleliforrae; nunca
debió contentarse con creer qua era alg-o diferente tan sólo de
las Ancijlochira, separarle de ellas y crear un g-énero deján-
dolo ahí.
Ni aun siquiera se fija en que si \9,& Eiirijthy rea tienen, como
Biiprestis sanguínea, tibias anteriores inermes, que el pri-
mer artejo de sus tarsos posteriores es corto también, que
los ojos de los ¡^ c^ son también g"lobulosos, así g-rosso modo
podía atribuir Yamina á las EiirytJiyrea; claro es que no se le
ocurre y que no podía hacerlo por la forma del protórax y del
último anillo ventral, á más de la del prosternón y metaster-
nón; hubiera debido fijarse en éstos y marchar más lejos á bus-
car su similar, dando simplemente en las Stigmodera, máxime
cuando Champion dice que conoce Sügmodera australianas
dimórficas en los mismos términos que esta paleártica.
Y así es, efectivamente, buena y simplemente Stigmodera,
con el prosternón truncado y derecho, casi plano y bordes an-
tero-posterior de las caderas posteriores paraleloides, sin po-
derla separar g-enéricamente de las Stigmodera, muy afín de
S. Ausiralasice de Victoria, que es la más próxima de la escasa
media docena de australianas que conozco.
Pero es inconcebible que el autor de un Genera, que ha de
poseer conocimientos generales y míe d'ensemUe, hag-a de una
Stigmodera un género colocado al lado de AncylocMra, g-énero
que desaparece ipso facto; así es que la sinonimia de esta asen-
dereada especie habrá de quedar establecida así, provisoria-
mente, hasta un arreglo de las ¡Stigmodera que se impone.
Stigmodera (Castiarina) sanguínea F.
Biiprestis sanguínea Fabr. $.
— Levaillanti Luc. 9-
AncylocMra margarípicta Mars. cf .
Biiprestís sanguínea Champ. cf $.
YamÍ7ia sau guinea Kerr. cf 9-
Todo ello viene de que adolece de vicio de origen la clasifi-
cación de los Bupréstidos, basada en caracteres arbitrarios,
resultando por ello los Stígmoderíni un centón de grupos anti-
téticos, como los Buprestiní y muchos otros. ¿Qué duda cabe
de que con algunos PoJycestini habrán de ser agrupados mu-
chos Stigmoderiní, y de que los Buprestiní deben ser por com-
DE HISTORIA NATURAL. 201
pleto dispersos? ¿Cómo alejar Latipaljñs iñsaiia en los Psilop-
terini de Dicerca berolineusis en los BnprestinP
Hay una prueba fundamental, aparte los caracteres morfo-
lógicos, para llevar ^S'. sanguínea á su lug-ar, que demuestra
plenamente la sinonimia establecida.
Sabemos que -S'. sanguínea vive sobre Ephedra nehrodensis de
la familia de las Gnetdceas [Gymnospermas), ocupando el lugar
más bajo en la escala de las fanerógamas^ en unión de las Co-
nifiras, Cicadeas, y Taxáceas. Las Ephedra presentan un tipo
marcadamente arcaico que por su facies recuerda en algo las
Equisetáceas .
Las Stigmodéra, que viven sobre Gnetáceas y Casiiarineas,
deben representar dentro de los Bnpréstidos un tipo más infe-
rior que el de los que viven sobre plantas de tipo más complejo
como las Eurythyrea y parte de las Pmcilonota, huéspedes de
las plantas de hoja caediza.
Ha sido preciso en el tiempo, que las Ephedra y sus huéspe-
des, fuere cual fuere su patria de origen, hayan podido emi-
grar, rompiendo el círculo de hierro de las zonas tropicales
durante un período de enfriamiento terrestre, alejándose pos-
teriormente de dicha zona ante la vuelta del Ecuador á sus
condiciones climatológicas, arcaicas y actuales, no pudién-
dose admitir en modo alg'uno que las Ephedra boreales y sus
Stigmodéra hayan derivado paralelamente de protoephedras y
protostigmoderas boreales y australes en líneas sin conexión
alguna.
Esto hace retraer, sin embargo, á una época antiquísima el
nacimiento del grupo Stigmodéra en una de sus secciones, tal
cual es hoy, con una persistencia de caracteres durante milla-
res de años verdaderamente asombrosa (como si no bastaran
los datos paleontológicos, trayéndonos en el succino represen-
tantes de géneros hoy vivos todavía en todos los órdenes de
insectos): encontrándonos en Stigmodéra sanguínea y en algu-
nas australianas los caracteres producidos por el dimorfismo
sexual, perpetuados sin haber producido en esta paleártica
desviación alguna desde el Jurásico probablemente, durante el
gran esplendor de las Gymnospcrmas; y no se acierta á vislum-
brar en qué masa de tiempo los ascendientes de estas Stigmo-
déra dimórficas se distanciaron de las restantes, adoptando en
su variabilidad ese dimorfismo sexual que hace tan antitéticos
T. vi.-Abril, 1906. 14
20-2 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
como vestidura los ^(^ de las 99, teniendo en cuenta que la
coloración parece lia de ser en los insectos poco constante; ello
es que las 2}^'oiosH(/mode7'a roían ya como las actuales, veg-eta-
les en cierto modo superiores, y habían lleg-ado al límite de su
evolución durante el Jurásico probablemente, en cuanto se
refiere á nuestra especie, que no ha podido acomodarse á otro
medio de vida, abandonando las seculares y humildes Ephedra
que tienen la menor cantidad posible de madera roíble en
nuestra zona.
En Australia, por el contrario, donde las Casuar Ineas (que
aunque Angiospermas conservan gran semejanza con las Gy-
nospermas) han diversificado en multitud de formas; también
las Stigmodera han proliferado en muy diferentes sentidos,
produciendo un esplendor del g-rupo que nada dice en favor
de que Australia sea la patria de las Stigmodera, sino que allí
hoy encuentra el g-rupo condiciones favorables para evolucio-
nar, al paso que la nuestra paleártica, en verdaderos islotes,
harto hace con conservarse, reduciendo su área cada vez más.
Pero de todos modos, en parte de las australianas y en esta
nuestra, el simple carácter. del dimorfismo por coloración ha
persistido con todos los otros más fundamentales, sin ser posi-
ble hacer una sección aparte para S. sanguínea, que desde el
Jurásico es tal cual era, una Stigmodera (Castiarina) sin po-
derla entroncar con Ancylocliira ni Eurythyrea, que viven so-
bre familias botánicas diferentes; y se demuestra cómo para
una clasificación racional de los Biipréstidos, insectos poco
diferenciados y muy compactos al parecer, por tanto, no podrá
seg-uirse el mismo sistema que para otros, basando la división
sobre unos caracteres escog-idos al azar entre los más aparen-
tes, ni sobre situaciones g-eog-ráficas de las familias tomadas
sin examen detenido, ni g-eneralizando por la facies que pre-
senten, sino sig-uiendo criterios muy diferentes para cada g-é-
nero; en los Bufréstidos habrá de tenerse muy especial cuenta
de la Botánica y de los órg-anos del vuelo, muy descuidados
por los coleopteristas.
Y, sobre todo, estamos muy lejos para afirmar apriorística-
mente la comunidad de orig-en para las familias y los órdenes
y las clases en los insectos.
Ya en mi «Sistema de las especies ibéricas delg-en. Asida>~>, en
las Glohasida apunto la imposibilidad de que, si desde el tercia-
DE HISTORIA NATURAL. 203
rio á hoy las especies españoiasy africanas iio han evolucionado
más que en mínimos detalles de org*anización, hayan podido,
sin erabarg'o, en períodos g'eológ'icos anteriores sus ascendien-
tes distanciarse de los de las actuales A Ip/íasida, lo bastante
para poderlas atribuir contra ese dato positivo una comunidad
de orig-en; sus líneas g-enealóg-icas no son ya converg-entes,
sino verdaderas asíntotas, sin que basten millones de millones
de años para fundirlas; y lueg-o quedará por buscar el entron-
que con las Madila sudafricanas, por ejemplo, y no hay edades
posibles que hag-an concordar á los Asidinii con otras familias
de los TeneJjrionidos y á los ascendientes de éstos con los de
SiigModeras, que ya en el Jurásico, cuando se admite que apa-
recieron las Dicotiledóneas, tenían un g-rupo de especies dimór-
ficas que han perpetuado esa simple diferencia de coloración
sexual hasta hoy día.
Excursión al triásico superior de Sierra Negra, del término de Aspe
(provincia de Alicante), y noticias acerca del mismo sistema en otros
puntos del SE. de España
DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS
Al SE. de Aspe, y en el espacio comprendido entre el río Vi-
nalapó y la carretera que une este pueblo con Elche, se ex-
tiende una g'ran mancha triásica, que he tenido ocasión de
estudiar recientemente. En efecto, en Diciembre último reco-
rrí, á pie, la distancia que separa ambos pueblos, con la espe-
ranza de pasar muy cerca del Despeñadero del ÜasteUar, fián-
dome de la carta del Sr. Coello, y con gran sorpresa mía, noté
que el camino se aparta mucho á Occidente, alejándome del
Castellar y de la Sierra Negra, objeto preferente de mi excur-
sión.
Desde Elche hasta el principio de la Sierra del Burón solo se
encuentra cuaternario y aluviones modernos, y después una
formación miocena(helveciense) constituye la nota dominante,
presentándose las molasas con escasa cantidad de fósiles, en
buen estado de conservación. Hacia la mitad del camino aso-
204 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
man unas capas de molasa muy arenosa, casi sin falún, ama-
rillentas, que encierran alg-unas ostreas y trozos de Peden
cristatíis. Es el mismo horizonte, que tantas veces he visto en
ios alrededores de Alicante, y que puede reconocerse también
en la falda S. de la Sierra de las Atalayas, al O. de la capital,
en la bifurcación de la carretera general y la que se dirig-e á
Elche. En las trincheras abundan Chondrites ú otras alg-as,
cuyos moldes se han descrito ya en otro lug-ar con el nombre
de Cos de dona, que reciben en la reg-ión. Distínguense tam-
bién perforaciones que atraviesan diversos estratos, casi nor-
malmente, pero que no pueden confundirse con Taonuriis,.
Chondrites ú otras impresiones y moldes de cuerpos org-ánicos.
La pasta marg'osa que rellena estas perforaciones, está unifor-
memente repartida, ensanchándose en aijuellos puntos en que
los estratos ofrecen menor resistencia, mientras que las forma-
das por cuerpos orgánicos están perfectamente limitadas, no
siendo raro verlas rodeadas de una delgada capa semicris-
talina.
Hasta las proximidades de Aspe no se encuentra otra forma-
ción que la miocena; cerca ya del pueblo se presentan capas
que parecen del Eoceno, y aunque en la primera excursión no
di con Nummulites, me aseguran que los hay no lejos de aque-
llos sitios. Ya en los alrededores del pueblo reaparece el cua-
ternario, ocultando las demás formaciones.
Con ánimo de visitar la Sierra Negra volví á Aspe el 8 de
Febrero, y guiado por el Sr. Almodóvar, Director del Colegio
de segunda enseñanza, y por el profesor D. Antonio Soria y
algunos alumnos, salimos con dirección al SE., atravesando
parte de la vega y unas colinas eocenas, cercanas á La Nia^
propiedad del Dr. Hernández, que se extienden hasta la lla-
mada Cruz del Salvador. Pasada esta pequeña faja nummulí-
tica, aflora ya la formación de Keuper y sigue, hasta perderse
de vista, por el SE. El terreno se encuentra cortado por nume-
rosos y profundos barrancos, que ponen al descubierto las
margas irisadas y potentes bancos de yesos grises y rojis, es-
tos últimos con abundancia de cuarzos hematoides. En medio
de un laberinto de colinas desprovistas casi por completo de
vegetación, el paisaje ostenta un aspecto melancólico y de ex-
trema soledad. Nuestro guía, un joven marmolista, no cono-
cía bien el camino, pues sólo trabajaba los mármoles titónicos-
DE HISTORIA NATURAL. 205
del Rollo y de Ramlla Honda, y nos hizo dar un rodeo de hora
j media antes de lleg-ar al punto objeto del viaje; pero no me
pesó, porque pude apreciar la g-ran extensión del Keuper y
pasar por alguna de las profundas cavidades, que forman cir-
cos en aquellos lug'ares. A primera vista no se comprende cómo
no se llenan de ag-uas pluviales; pero descendiendo á ellas se
ven ang"Ostas salidas, á modo de cañones estrechos y profun-
dos, que dan salida á las aguas para unirse al curso de los ba-
rrancos antes mencionados.
Las formaciones de yeso abundan en este terreno accidenta-
do, y no lejos del sitio llamado Bítpanel son objeto de activa
explotación. Desde allí pueden ya disting-uirse los elevados
picachos de la Sierra Neg-ra, y siguiendo un camino de carros,
y dando nuevos rodeos, llegamos á la base de la sierra, que.
aunque pequeña, presenta un aspecto imponente con sus es-
tratos verticales y los grandes peñascos que amenazan derrum-
barse. El mármol que se extrae de sus canteras es del más bello
efecto, pues en medio de su masa casi negra se destacan venas
blancas, que corresponden á otras tantas fracturas, rellenas de
infiltraciones de diferentes g-ruesos, entrecruzándose, como
testimonio de las numerosas dislocaciones que en diferentes
épocas ha experimentado la formación No es tampoco raro
encontrar en los mármoles pulidos señales de resbalamiento
de unos fragmentos sobre otros, de lo que en la iglesia parro-
quial de Aspe hay ejemplos muy curiosos.
Nos encontrábamos al pie de la Sierra y en su parte occiden-
tal. Los derrubios forman un plano inclinado, por el que des-
lizan los bloques, pues la cantera se abre á alguna altura,
siendo la parte S., no representada en la adjunta figura, laque
proporciona mármoles de más estima, es decir, de negro más
intenso, en el que contrastan las venas blancas, produciendo
el mejor efecto. En esta parte, la Sierra ofrece sus estratos ver-
ticales hasta una altura considerable, asemejándose á antiguos
murallones de un castillo en ruinas. Las gruesas bancadas
marmóreas, de un color azulado de pizarra, muy obscuro, se
mantienen erguidas, gracias al enorme espesor de los estratos.
Bordeando la sierra hacia el N. se van viendo estratos más
delgados, sólo de algunos centímetros, y á un kilómetro de
distancia se pueden apreciar marcadas inñexiones de las capas,
y aunque algo del aspecto se debe atribuir al desgarramiento
206 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
de las mismas más bien que á accidentes estratig-ráficos, el
conjunto no deja de ser curiosísimo.
Muy por bajo de estas formaciones se encuentran lechos
de areniscas micáceas, de un blanco ceniciento, é inferiormente
á ellas, otras rojas, en un todo ig-uales á las estudiadas en la
nota en que se habla del Triásico síiperior del Cerro de la Venta
(Diciembre, 1905).
Como las calizas neg-ras marmóreas van perdiendo lenta-
mente su compacidad, pasando por lechos de calizas tabulares
azuladas, y últimamente por calizas marg"osas, asemejan estas
formaciones al triásico superior de Raibl, y aunque hasta el
presente no hemos encontrado ningún fósil, es verisímil que
una MyopJiorya que he visto pertenezca á estas formaciones.
No pierdo la esperanza de encontrarlos, y me propong-o para
ello repetir las excursiones.
A distancia de 2 km. al N. de la Sierra reaparecen las arenis-
cas rojas en forma de g-randes cantos rodados, siendo dig-no de
notarse el hecho de estar perforadas por numerosos ag-ujeros,
debidos, al parecer, á lüodomos. Ocupan casi la cima de una
colina y á orilla del sendero que bordea un profundo barranco.
Un g'uijarro que conservo presenta hasta 14 impresiones, bien
manifiestas. También alg'unas tablitas de caliza marmórea
ofrecen parecido fenómeno; pero tan surcadas de orificios,
que tienen aspecto criboso. La parte inferior de estas forma-
ciones es constantemente el Keuper, con sus marg'as de colo-
res vivos y sus gTandes masas de yeso g-ris.
La vuelta á Aspe puede hacerse en menos de una hora, aun-
que con precaución, porque el sendero tiene más de un paso
difícil y peligToso.
Las o/itas diabdsicas de Bnrete (Murcia).— '^l camino que une
Murcia á Caravaca corta el río Quipar, á alg-unos kilómetros
al E. de Ceheg-ín, y pasando el hermoso puente de hierro,
construido hace unos veinte años, se encuentran, á la parte S.
de la carretera, unas pequeñas Sierras, continuación de la de
Quipar, aunque su formación es por completo diferente. La
Sierra de Bnrete, al menos en su falda N., es triásica superior,
presentando la misma constitución que las de otros lug-ares ya
citados. Por encima de las raarg-as irisadas, y atravesándolas,
aparece una masa ofítica, reputada en el país como mineral
DE HISTORIA NATURAL. 207
explotable (1), aseg-urando los prácticos de la reglón que cou-
tienen abundancia de blenda. El actual propietario de aquellos
terrenos, mi disting'uido amig'o D. Fernando Martínez Oliva,
me invitó á ver estas supuestas minas, y allí fui el 14 de Sep-
tiembre de 1903. A poca distancia de la carretera se presentan
las calizas tabulares obscuras, con los mismos caracteres que
las de todas las localidades antes descritas como triásicas su-
periores, y en la falda N. de la pequeña Sierra, y junto á un
barranco, aparece una masa ofitica de no mucha extensión.
La roca presenta abundancia de hojuelas de olig'isto, con as-
pecto micáceo, aunque no forman masas que.teng-an arriba de
2 ó 3 cm. en la parte explorada. Le aconsejé no continuara los
trabajos, y así lo hizo.
Rodeando la Sierra aparecen las margas irisadas y los yesos,
y de alg-unos puntos manan pequeños hilos de ag-ua que lleva
en disolución sulfato mag-nésico, siendo de notar una fuente-
cilla un poco mayor, conocida hace mucho tiempo por sus pro-
piedades purgantes.
En las inmediaciones del pueblo de Santomera, ú uno y otro
lado de la carretera de Murcia, se presentan á menudo las ma-
sas ofíticas, continuación de las que abundan en la Sierra de
Orihuela, notándose la alteración de las calizas mag-nesianas
inmediatas, que toman aspecto tabular, casi pizarroso, con
denlritas, alg'unas de muy buen aspecto. Otras calizas se han
vuelto esponjosas, amarillentas y como reticuladas (piedra
bomba en el país), y en ocasiones las porciones inmediatas á
las ofitas pasan á pizarras, tan suaves al tacto que pudieran
pasar por pizarras talcosas (2), habiendo sido ésta, sin duda, la
causa de considerarse estas Sierras como paleozoicas, contri-
buyendo al error las calizas pizarrosas de color morado y las
areniscas transformadas en cuarcitas. El olig'isto se encuentra
(1) Lo mismo ocuire en las ofitas de. la Cuesta Negra, al NO. de Caravaca; las dife-
rentes rocas eruptivas del Cabezo de Gil de Ras, que corta la carretera á poca distan-
cia del pueblo, y tantas otras.
(2) El reverendo P. Saz, profesor del Coleg-io de Santo üomingro, de Orihuela, me
remitió el pasado año rocas de varios aspectos, procedentes de la Sierra inmediata al
pueblo, habiendo algunas, que pasarían por talcitas, idénticas á las que se encuentran
en el triásico de Cartagena, que unas y otras pudieran creerse paleozoicas si no se
supiera su procedencia. En Lorca (Sierra del Caño) se encuentran areniscas trans-
formadas en cuarcitas del más extraño aspecto. También en el Keuper de esta loca-
lidad se hicieron trabajos en busca de blendas, smithsonitas y malaquitas.
208 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
en mayor cantidad que en Bureta; así es que en alg-unos sitios
de la Sierra de Orihuela es explotado, dando buen mineral,
aunque la cantidad no debe ser considerable. También existen
malaquitas, objeto de beneficio dispendioso, y años atrás
se encontraron pequeñas cantidades de cinabrio.
El triásico de Lorca. — Al O. de esta ciudad, y separando una
considerable mancha del Mioceno, situada al N. de otra gran
extensión de Cambriano, que corre al SO. liasta internarse en
la provincia de Almería, se eleva una Sierra que tiene su punto
de partida junto al GiiadaUnihi ó rio de Lorca, yendo más de
10 km. al O., casi toda ella del triásico superior, excepto en
su extremo oriental. Forma éste el Peñón de la Vélica, de cali-
zas terciarias (Mioceno probablemente), y las cumbres de esta
primera y menos elevada parte de la Sierra, sobre la que se
levanta el antig-uo castillo. La cima de la Sierra del Caño, pro-
piamente dicha, consiste en areniscas micáceas de color rojo,
con aspecto pizarroso, cubiertas en alg-unos sitios por un g-rueso
lecho de congiomerado poligénico, que indudablemente cons-
tituye el contacto del Triásico y del Mioceno, como puede verse
en el sitio llamado Los Pilones, g-arg-anta situada entre el cas-
tillo y la Sierra del Caño, de la que aquél es dependencia. Este
ag"lomerado está formado por cantos de cuarcitas, pizarras
cámbricas de varias clases y calizas, muy duras en alg-unos
sitios. En la ladera N. del castillo enormes bloques de esta roca
desprendidos de la zona superior y cerca de Los Pilones, la
formación terciaria se ha desplomado en el sitio llamado de
las Sálicas.
En toda la extensión de las areniscas rojas citadas no he
visto huellas de Chondrites ni de otro fósil, aunque la he se-
g-uido por espacio de muchos kilómetros. En la ladera S. de la
Sierra aparecen, por debajo de las areniscas rojas, las marg-as
irisadas, dominando los tonos rojos en la parte oriental (falda
del castillo, San Lázaro y cercanías del Calvario), y el tinte
azulado y verdoso en la parte occidental. La subida natural de
la Sierra, escarpada por ambas laderas, es la línea de crestas
que parten de Los Pilones hasta su extremo O,, el cual alcanza
una elevación considerable.
Como los deberes profesionales me impedían permanecer en
DK HISTORIA NATURAL. -20^
Lorca durante ias épocas más favorables para excursiones, y
sólo podía ir en los meses de verano, para hacer la correría
sin las molestias de la alta temperatura de Julio y Ag-osto, pro-
puse á alg'unos amig'os realizar el viaje de noche, aprovechando
una fecha de luna llena, para lleg'ar sin calor á lo más alto y
reconocer con la luz del alba y á las primeras horas de sol lo
más alto de la Sierra, dejando el descenso para las siete ó las
ocho. Aunque muchos aceptaron g'ustosos la idea, por lo que
tenía de extraordinaria, lleg-ado el momento sólo D. Manuel
Monteg-rifo y Fajardo se prestó g"ustoso á emprender el cami-
no. Salimos de Lorca á las diez y media de la noche; subimos
por San Lázaro, y á las once lleg-ábamos á Los Pilones, y desde
este punto empezamos á ascender la Sierra del Caño, propia-
mente dicha. Caminamos unos 2 km. por calizas terciarias (1),
que sólo ocupan esta parte de la arista de la Sierra, pasando
á poco á las areniscas rojas micáceas, en algunos sitios tan
frag-mentadas que formaban considerables masas sueltas. La
luz de la luna, absorbida por el color rojo-morado del suelo,
producía una impresión de tristeza, aumentada con la sole-
dad de aquel paisaje, completamente estéril. En algunos sitios
parecía que pisábamos sobre carbonilla; tal era la obscuridad
que reinaba en el suelo. Pasábamos á las doce y media frente
á un antig'uo acueducto situado 100 m. más abajo y que sirve
para el paso del pequeño curso de ag'ua de que en otro tiempo
se abastecía la ciudad, y que tiene su salida por la fuente si-
tuada frente á la Coleg-iata de San Patricio. Más adelante cru-
zamos un difícil paso, y entramos en un pequeño semicírculo,
al que hacían sombra los elevados picos que lo rodean, dándole
cierto parecido con un circo lunar. Poco más de la una de la
madrug-ada pasábamos por entre elevados peñascos de calizas
blancas (miocenas seguramente) simulando monumentos cicló-
peos, que precedían á un llano perfectamente alumbrado,
gracias á la tiaturaleza del suelo calizo y á la cal viva espar-
cida alrededor de unos hornos que encontramos al paso. Media
hora después llegábamos á un sendero peligrosísimo, abierto
en la ladera S. de la Sierra, teniendo que retroceder ante el
temor de caer de una altura mayor de 200 m., pues la ladera
forma un ángulo de cerca de 70" en aquel sitio. Habiendo dado
(1) Todas estas formacioues fueron reconocidas á la vuelta de la excursión.
210
boletín de la real sociedad española
después con la verdadera senda, lleg-amos muy cerca de la
cumbre, de la que nos separarían unos 300 m. y poco más de 50
de altura. Descansamos un breve rato, y como el terreno se
presentaba invariablemente con la misma composición, habien-
do pisado casi toda la noche las areniscas rojas y rojo-mora-
das, cerca de las tres comenzamos el descenso, con objeto de
atravesar ciertos lugares un poco difíciles antes que alumbrara
el sol, temiendo al vértig-o que podría determinar en nosotros
la vista de las profundidades junto á las que habíamos transi-
tado. Reconocimos detenidamente algnmos puntos cercanos
al camino, y nos encontrábamos en Los Pilones, Ueg-ando á
las siete de la mañana á la población.
En el triásico de la Sierra del Caño, y más particularmente
en la ladera N., se encuentran masas de cuarcitas blancas y
rosadas en potentes bancos levantados como diques, y de los
elementos sueltos cercanos al pequeño barranco que sale de
Los Pilones, hemos recog-ido en otras expediciones, en unión
Inflexione.-; en un trozo de caliza pizarrosa,
procedente del triásico de Los Pilones CLorcyi'.
Las fajas sombreadas representan calizas
azules y las claras zonas amarillentas. ^ t. n.
Trozo de cuarcita que envuelve
un núcleo de arenisca micácea y
fajas de la misma arenisca, proce-
dente del Iriásico superior de la
Sierra del Caño (Lorca). ¡í t n.
de D. Antonio López Villanueva, profesor normal de Murcia,
un trozo de roca, con aspecto pizarroso, con dobleces é inflexio-
nes que recuerdan una serie de sinclinales y anticlinales.
Otro frag-mento g'rueso de cuarcita blanca rosada forma ca-
pas que envuelven un núcleo de arenisca micácea de color
ag-risado. Parece como una comprobación de que ciertas cuar-
citas no son sino areniscas transformadas.
DE HISTORIA NATURAL. 211
Nuevos datos para la Geología del Sudeste de España
DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS
I. El Mioceno de la Sierra de las Atala¡/as. — Al O. de Ali-
cante, y sig-uiendo la carretera que desde la capital con-
duce á Monforte, se encuentra la pequeña Sierra de las Ata-
layas, á unos 4 km. de distancia, brevemente estudiada por
Mr. Nicklés (1). Atrajo mi atención la abundancia de fósiles
que me participaron había en ella, y allí me he dirig-ido varias
veces con mis alumnos del Instituto.
No pasó de ser la primera excursión una exploración ligera,
faltos de tiempo después del empleado en la inspección de la
Serreta Negra y en el Rincón de los Santos (Foncalent). No
obstante la poca luz crepuscular, se recogieron muchas espe-
cies, y esto nos oblig-ó á volver tres días después (8 Noviembre),
repitiendo las correrías el 19 y el 25 del mismo mes.
El g-ran número de alumnos que tomaron parte en estos pa-
seos escolares permitió aumentar considerablemente las colec-
ciones del Instituto y el descubrir capas margosas cargadas de
fósiles, algunos no citados, que yo sepa, en las listas publica-
das en diferentes obras. Ello me mueve á escribir las siguien-
tes líneas, no sin dar antes las gracias á los Sres. Pérez Dagni-
no, Martí, Martorell, Gómez Llueca, Puigcerver, Borja, y á
otros, á cuya actividad y entusiasmo por estos conocimientos
debemos la posesión de gran cantidad de fósiles.
La Sierra de las Atalayas forma una pequeña arista de es-
casa elevación, pero que se destaca perfectamente en medio
del cuaternario que la rodea. Tiene su principio á muy poca
distancia al O. de la Rambla de las Ovejas. Su dirección gene-
ral es de ENE. á OSO. próximamente, y su mayor altura no
pasará de 50 m. sobre el nivel de la carretera, no exce-
diendo de 2 km. su longitud total. Preséntase, por tanto,
como una serie de pequeñas colinas, si bien en la localidad se
(1) RccJierches géologiques sur les terrains secondaires y tertiaires de laprovince d'A li-
cante et du sud de la province du Valence, pág. 137 y pl. iv.
212
boletín de la. real sociedad española
emplean las palabras sierra y cordillera, aun para las más in-
significantes elevaciones. Principia cerca de la hacienda titu-
lada La Lucrecia y termina en la Atalaya Grande, situada en
la parte occidental, desde donde se domina una gran llanura,
darrrtera. Jr
Las Atalayas desde el centro de la laguna desecada.
A. — Casa de Caturla, en cuyas inmediaciones se encuentran capas margosas coa
discordancia de estratificación, por lo que se supone sean nummuliticas.
1.— Molasa con Heterosteginas y dientes de peces.
2.— Bancos calizos.
3.— Molasas inferiores.
formada casi toda ella por el cuaternario. La inclinación ge-
neral de sus capas es hacia el E. 30" S., con una pendiente de
unos 16°. Así es que presenta un suave declive hacia la carre-
tera, mientras que al NO. aparece cortada y dejando ver sus
estratos hasta cerca de la depresión, que fué en otro tiempo
una laguna, situada entre ella y la Serreta Negra y la parte
meridional de la Sierra de Foncalent.
Forma las capas superiores una molasa bastante fuerte que
encierra numerosos fósiles, entre los que se encuentran restos
de Peden, Cstrea, Lima, Cardium, Venus, Voluta, Conus, Ce-
rithimn, etc., etc. Su espesor es variable, pues mientras que en
algunos sitios es sólo de algunos centímetros, dejando al des-
cubierto la capa caliza inferior, en otros alcanza algunos me-
tros. Esta capa deja al descubierto en ciertos puntos una mo-
lasa amarilla, de grano muy fino, que contiene trozos del
Peden crisialus Bronn, pequeñas ostreas y corales. En las cer-
canías de la Venta de las Atalayas, á la izquierda del sendero
que va de la carretera á la casa de Caturla, se presentan estas
molasas en unas pequeñas barranqueras fraguadas por las
aguas pluviales.
Allí se encuentran el Peden Solarium Lamk. y el P. Burdi-
galensis Lamk., pues á esta especie creo deba referirse uno
que alcanza hasta 20 cm., poco convexo, de 14 costillas, muy
convexas al principio y que cerca de los bordes van aplanan-
DE HISTORIA NATURAL. 213
dose, hasta desaparecer casi. Otro ejemplar de pequeño tama-
ño, con una valva muy convexa y de 15 costillas, ig-noro á qué
especie pueda referirse; no falta tampoco un pequeño Chlamys
en las capas superiores.
El Sr. Nicklés cita la Ostrea Offreü Kil. como característica
de las Atalayas, pero sin duda se encuentran además otras es-
pecies.
Los g'éneros Cardium, Venus, Pholndomya (una especie de
g'ran tamaño), Lima, Spondijliis, tienen también sus repre-
sentantes, aunque, por desg-racia, los ejemplares recog-idos se
encuentran en un estado que hace muy difícil su determi-
nación.
En la parte alta de la Atalaj^a Mayor, que es, como hemos
dicho, la más occidental, la molasa se reduce, poco á poco, á
polvo, fenómeno debido sin duda á las eflorescencias salinas
que presenta. Los ejemplares g-uardados en las colecciones se
cubren de sales, principalmente cloruro sódico y sulfato mag--
nésico, más alg-unas sales calcicas, pues precipitan abundan-
temente con el oxalato amónico. Acaso la nitrificación no sea
extraña al fenómeno. El resultado es la formación de pequeñas
cuevas y cobertizos, que prestan un aspecto extraño á las ci-
mas. La parte exterior de estas molasas permanece sin alte-
rarse, pero sólo en el espesor de unos cuantos centímetros, de
tal manera que hay g-randes cavidades que se hunden al peso
de una persona. Este hecho rae parece que encuentra su expli-
cación en la infiltración de las ag-uas de lluvia, que disolviendo
las sales de la parte superficial, las conducen al interior, rom-
piendo ó disg'reg-ando su masa al cristalizar en las superficies
de las hendeduras. Así este polvo es salado, y el
viento y otras causas de dispersión van ag-ran-
dando lentamente estas cavidades. Los dien-
tes de peces, conchas y demás restos, resisten
á esta acción destructora, y por eso en estas
cavidades, como en la ya citada del Garbinet,
se hallan buenos ejemplares, completamente tItlTor\X¡''!m¿
limpios. ceuo de las Atala-
T -, ., . 1 111 yas. Alicante.
La lormación superior, molasa muy blanda,
encierra á millares pequeñas Heierostegina, que empastan los
moldes de Lamelibranquios, Gastrópodos y hasta de Taomirus,
y entre ellos formas muy curiosas, en un todo semejantes á los
•214 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPATÍOLA
moldes de alg-as ya citados con el nombre de Cos de dona en la
nota en que me ocupé del nummulítico de Ag-ost. La profusión
con que se encuentran estos pequeños fósiles es tal, que en
alg-unos puntos de la Atalaya Grande forman un verdadero
cong"lomerado, como se sabe acontece en la cuenca del Gua-
dalquivir. Pequeños pectenes se encuentran también entre
ellas, y no faltan radiólos de Cidaris ó de alg-ún otro g*énero
vecino.
Los dientes de peces no son tan abundantes como en la Cor-
diUera de Jos Ángeles. Sólo los hemos visto, hasta el presente,
de Lamna y Chrysophrys, pero quizá no falten Oxijrhmas, por
ser g-énero mu}' frecuente en el Mioceno del SE. de España.
Reposa bajo de esta molasa una capa caliza de dos ó tres me-
tros, que se destaca fácilmente á distancia. En ella los fósiles
están muy destrozados, sobresaliendo los g"éneros Peden y 0^-
irea, que son los predominantes en las Atalayas. Esta es la
caliza de Clyjyeaster, y más particularmente su parte inferior,
de donde se han extraído el C¡. crassicosiatus Ag". y otra espe-
cie que creo deba ser el ^7. al tus Lamk., una de las más repar-
tidas en España. A estas capas corresponden también una
Sciitella, indeterminable por su estado de conservación, y alg"u-
nas Beterosiegina.
La parte inferior es más pobre en fósiles, reproduciendo por
sus caracteres la zona superior. En alg-unos puntos, y ya casi
en la base, se presentan unas calizas marg-osas que buzan
al N. y que están, por lo tanto, en discordancia con las capas
helvecienses. Por su aspecto recuerdan al Nummulítico y con
duda las señala el Sr. Nicklés como tales, y aunque se han re-
petido las excursiones con el objeto de cerciorarnos, no hemos
tenido la suerte de encontrar fósil alg-uno que nos sacara de
dudas. Nada tendría de particular la existencia del Eoceno en
estos lug-ares, dada la identidad de formación con la Cordillera
de los Áng-eles, que, como ya he dicho en otra nota, descansa
sobre marg-as nummulíticas. Es el asomo nummulítico más
próximo á Alicante y uno de los más ricos en fósiles.
La presencia del g-énero Heterostegina, alg-unos de cuyos
ejemplares alcanzan 8 mm. de diámetro, viene á confirmar
una vez más el parecido de estas formaciones con el Mioceno
de Viena, y en una próxima nota pienso comunicar á nuestra
Sociedad el hallazg-o de otros foraminíferos en el Mioceno de
DE HISTORIA NATURAL. 215
la provincia de Murcia, ig'uales á los citados en las calizas de
Leytha (1) y formaciones análogas inmediatas á aquella capital.
Al N. de las Atalaj'as se encuentra una g-ran depresión del
terreno, imposible de cultivar por encontrarse cubierto de sa-
les, principalmente cloruro sódico, pareciendo como una ex-
tensa lag-una desecada. Ya Nicklés señaló este sitio en la Pl. iv
de su obra, indicando los numerosos afloramientos de Infra-
cretáceo en las proximidades de Foncalent. En medio de esta
llanura se presentan pequeñas manchad de calizas azuladas,
oon numerosos ammonites que, por su forma, parecen neoco-
mienses, y en alg-unos puntos la capa de tierra es sólo de unos
cuantos centímetros. El Infracretáceo se extiende hasta muy
cerca de las Atalayas.
II. El Infracretáceo del N. y NO. de FoncaIenl—J)escTÍt-Añ
cuidadosamente por el Sr. Nicklés las Sierras de Foncalent y
Serreta Neg-ra, nada tenía que añadir á su concienzudo tra-
bajo; y sólo á título de curiosidad he recorrido multitud de ve-
ces estos lug-ares, aprovechando la circunstancia de poder
hacer noche en la casa de campo de mi disting-uido amig*o el
Sr. Elizaicin, situada en el extremo N. de Foncalent. La afición
de mi amig'O á las antig-üedades le ha hecho recorrer las inme-
diaciones en busca de objetos romanos, de los que abundan
en aquellos sitios (2), y juntos hemos visitado los contornos de
la Sierra y encontrado fósiles infracretáceos en puntos distin-
tos y á donde no llegaron los estudios del Sr. Nicklés. En mi
(1) Lingiíliiia costata d'Orb., Dentalina elegans d'Orb., AmpJiistegma Haueri d'Orh.
y algún otro género poco conocido.
(2) En las cercanías de la casa de Foncalent, y no lejos de la antigua capilla, hoy
en ruinas, se encuentran innumerables trozos de vasijas romanas de todos tamaños,
ánforas, jarrones, platos, tazas, etc., unas de barro ordinario, otras primorosamente
labradas, conteniendo inscripciones, dibujos, ornamentos de orden jónico y bástalos
sellos ó contraseñas del fabricante. También se encuentran numerosos fragmentos de
vidrio, ya alterado, formando escarnillas irisadas en su superficie; pero lo que más
llama la atención es un sencillo capitel (?) de granito de mica negra, que el Sr. Eli-
zaicin conserva en su casa de campo. Forma esta piedra un prisma cuadrado de 0,8í
metros en la base por 0,13 de altura; de modo que viene á ser como una losa de mucho
grueso, y en sus caras laterales corre un surco ó canal de un centímetro de profundi-
dad. Formando cuerpo con la losa se encuentra un cilindro de 0,7G m. de diámetro
por 0,09 de altura, lo que le da el aspecto de la parte alta de un capitel, y en este su-
puesto, tomando como módulo 0,38, debe corresponder á una columna de más de 7 m.,
incluso basa y capitel, si se trata de alguno de los órdenes jónico, corintio ó com-
puesto, y de más de 5 m. si toscano ó dórico. Acaso sea una modificación introducida
en el arte primitivo español, no muy conocido; pero de todas maneras, esta piedra
2ii? boletín de la real sociedad española
última visita á aquellos lugares disting-uí á larg-a distancia
una serie de pequeñas alturas ai NNO. de la casa de Fonca-
lent y formando la continuación de la Sierra Mediana, ya estu
diada en otra nota que comuniqué á nuestra Sociedad. Conve-
nía reconocer aquella parte para unir los trabajos hechos en
Foncalent con los de Sierra Mediana, y á ello dediqué la ma-
ñana del 11 de Marzo último, recorriendo de paso las dos
pequeñas manchas' que el Sr. Nicklés señala en su Esquise
géologique de la Sien'a de Foncalent (Pl. iv) como cretáceo inde-
terminado, inclinándome á considerarlas como continuación
del Neocomiense con que termina la Sierra, como asimismo
las pequeñas lomas inmediatas á la hacienda de la Campaneta,
situada alg-o más al N. Dirig-iéndome después al NO., crucé
por otra lag-una salada, que aún conserva bastante ag"ua en
alg-unos puntos,
dejando otros en
seco y cubiertos
de sal. Pasada es-
ta lag-una el sue-
lo ofrece una pe-
queña inclina-
ción, y desde este
j^nto son ya fre-
El Racó del Oabach. , ,
cuentes los en-
l.-Travertinos y aluviones antiguos.
2.- Zonas infracretáceas formadas por margas azuladas de CUCntrOS de am-
diferente consistencia. mouites piritOSOS
y pequeños trozos de Belemnites. El terreno es constante-
mente el mismo y parece como continuación del de Sierra
granítica, traída, como otras muchas, de lejanos países, pues no es de suponer que
fuera ella sola de este material, da idea de la importancia del edificio á que se la des-
tinó Las construcciones rurales habrán empleado las otras, y estos capiteles, que no
tienen cómoda colocación en las paredes, quedan como bancos ó asientos á la puerta
de las casas de campo. Así vi en 1891 un bello capitel jónico junto á la puerta de una
casita edificada en la falda del Cerro de Beaza (Cartagena\ en la Encarnación (Cara-
vaca), etc.
La existencia de una quinla romana, ó acaso de un templo 6 de unas termas para
utilizar el agua caliente de la fuente donde se deriva el nombre de Foncalent (28" c.)
parece indudable, y en una excursión verificada, el .5 de Noviembre último, por la
Serreta Negra, frente á Foncalent y en las inmediaciones del Porlell, encontré un
gran trozo de díabasa primorosamente pulida y como formando parte de una escultura
ú otro adorno.
DE HISTORIA NATURAL. 211
Mediana, y por tanto nada tiene de particular el hallazg"o de
especies ig-uales á las del Rincón de los Santos. Una hora
después lleg-aba á la falda de las lomas del Racé del G-abach, y
tornamos descanso en un diminuto barranco que recog"e las
ag"uas de las laderas, dominando en aquellos parajes mar-
gas azuladas de tinte muy claro, separadas de trecho en
trecho por delg'ados lechos de caliza amarillenta con manchas
ferrug'inosas. Corta además el barranco un banco de arenisca
rojiza, alg-o micácea, de unos 50 cm., y todas estas capas buzan
al SE., con una pendiente próximamente de 70".
Las marg-as azules son muy pobres en fósiles; tan sólo por
excepción encontré, después de mucho examinar, un molde
borroso de Holcodiscus (?), de pequeño tamaño; pero entre las
marg-as sueltas que arrastran las ag-uas pluviales al fondo del
barranco, es frecuente hallar núcleos piritosos y alg-unos am-
monites bien conservados.
Entre las especies recog-idas en los llanos situados entre Fon-
calent y el Racó del Gabach fig-uran un Holcostephamis inier-
medius d'Orb., que parece representar la zona del HopUtes neo-
comiensis, una PulcheUia, parecida á la P. compressissima d'Orb.
y otra en mal estado, un Hoplites, de costillas más g-ruesas
que el H. cryptoceras d'Orb.; trozos de Besmoceras, dos Holco-
discus, uno de los cuales se encuentra también en el Rincón
de los Santos y en Sierra Mediana, y el Phylloceras lethys d'Orb.
cerca del Racó y en el fondo del pequeño barranco mencio-
nado, así como también trozos de Belemnites no determinables.
Coronan la parte superior del Racó unostravertinos de color
rojizo, alg-o inclinados hacia elE., incluyendo en su parte me-
dia unos aluviones que alcanzan en total de 8 á 10 m. Como
las marg-as azules se alteran fácilmente, los travertinos forman
como una cornisa en la parte alta de las lomas, pero faltan en
la última porción hacia el N. de^Foncalent, en unas lomas si-
tuadas muy próximas al meridiano que pasa por la casa del
Sr. Elizaicin y como á 3 km. de distancia.
ni. Infracretáceo al N. de Muc/iamiel — En una excursión
efectuada con los alumnos Sres. Pérez Dag-nino, Vidal, Martí
y Gómez Llueca, el día 18 del pasado Marzo, encontramos una
g-ran mancha de Infracretáceo al N. del pueblo de Muchamiel.
Habíamos salido en el tranvía de vapor que hace el servicio
entre Alicante y el Ravalet. y seg-uimos la carretera de Jijona
T. V. -Abril, 1906. 15
218 BOL. riN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
hasta el kilómetro 6, en busca de un yacimiento fosilífero, que
no encontramos, sin duda por error nuestro. No teniendo en-
tonces tiempo bastante para continuar la exploración, dejamos
la carretera y tomamos un antig-uo camino vecinal que con-
duce á Busot, partiendo del lado mismo de la seg-unda casilla
de peones camineros. Habiendo seg-uido por él como un kiló-
metro, dimos ccn alg-unos fósiles secundarios, con g'ran sor-
presa mía, pues había oído decir que toda aquella extensión
era nummulítica. Junto al camino vecinal encontramos pe-
queños trozos de Belemnites, y á alg"una distancia al N. los
alumnos descubrieron un buen yacimiento de equinodermos,
principalmente Hemiaster, alg-o parecidos á los del Albiense,
como también un diminuto Amononites piritoso, semejante á
un SchlahacMa, pero no fácil de determinar por ser una forma
muy joven. Continuando por este camino lleg-amos á un pro-
fundo barranco abierto entre marg-as azuladas, sumamente
inclinadas, que buzan al E., con una pendiente de 70 á 75°, y
en ocasiones casi verticales, alternando con lechos de caliza
alg-o micácea.
No encontramos fósiles en nuestro recorrido, y únicamente
entre las piedras rodadas del lecho del barranco halló el señor
Martí una caliza fuerte amarillenta, con impresiones de dos
vueltas de un Turrilites que, comparado con otros ejemplares
que poseo, parece ser el T. Bergni Brong-., procedente, sin
duda, del albiense de alg-ún punto más al N. El barranco
recibe sus ag"uas de la Sierra de Almadén (el E. de Jijona) y
de los otros barrancos que salen del O. de Cabesó. El cenoma-
nense no debe estar lejos, porque á los pocos días los alumnos
me trajeron una Discoidea cylindrica Ag"., idéntica á la que
encontramos á la salida del Racó de Cortes.
Todo el barranco del Verg'elet, que así nos dijeron se llama-
ba, continúa en la misma formación de marg-as azuladas obs-
curas, con g-ran inclinación. Por la parte S., y cerca de Mucha-
miel, el barranco afluye al río Cartalla, que lleva sus ag-uas á
la playa del Campello.
DE HISTORIA NATURAL. 219
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l'anat. conip. des Sipunculides. — Morofk: Sur l'evolut. des prétendus
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la nutrit. — Chevalier: Sur les glaciers pléistoc. dans les valléesd'An-
dorre. — Glangeadd: Les volcans du Livradois et de la Comté. — Ar-
gand: Sur la tectonique des zones d'Ivrée et du Strona. — Petit et
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LVi Band, 1 Heft.— Brehm und Zederbauer: Beitr. zur Planktonun-
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Muséum d'Hidoire Naturelle. París. (Bulletin.) 1904, nos 4-8; 1906, nos i-6.
(Continuará.)
Sesión del 9 de Mayo de 1906.
PRESIDENCIA DE DON FLORENTINO AZPEITIA
El Secretario accidental, Sr. üusmet, leyó el acta de la sesión
anterior, que fué aprobada.
Admisión y presentaciones. — Quedó admitido corno socio nu-
merario D. Carlos Rodríg-uez y López Neira, propuesto en la
sesión anterior, por D. Marcelo Rivas Mateos.
Se hicieron otras tres propuestas de socios.
Correspondencia. — Se leyó una carta del Dr. Schultess-Rech-
berg", de Zurich, y otra de Mr. P. Lesne, de París, dando g-ra-
cias por su nombramiento de socios corres'pondientes.
Se dio cuenta de la tercera circular del Comité org-anizador
del Cong-reso Geológico Internacional de Méjico, que ha de
inaugurarse el (3 de Septiembre.
Se leyó una carta circular del Dr. Richard, Secretario de
S. A. el Príncipe de Monaco, referente al proyecto del Primer
Cong"reso Internacional de Oceanog-rafía que habrá de cele-
brarse en aquella población con motivo de inaug'urarse el
g-randioso Museo Oceanógrafico debido á la munificencia y
entusiasmo científico de aquel Soberano, conviniéndose, por
todos los señores que usaron de la palabra, en que merece
aplauso de cuantos se interesan por el progreso de la Ciencia,
la iniciativa' tomada por S. A. S., y que se transmita al doctor
Richard la adhesión incondicional de la Sociedad para tan
útil proyecto.
Comunicaciones verbales. —Pll Sr. Vázquez presentó el pros-
pecto de una gran publicación sobre Lepidópteros, indicando
la conveniencia de que la Sociedad se suscriba á ella. Se acor-
dó estudiase este asunto la Comisión de publicación, conce-
diendo desde lueg-o su aprobación á lo que ésta resolviese.
— El Sr. Rivas Mateos (D. Marcelo) leyó la reseña de una
excursión á Motril, y el Sr. Lázaro ofreció una nota referente
á las plantas notables de aquella zona.
— El mismo Sr. Lázaro presentó la sig-uiente nota:
T. v.-Mayo, 19(16. 16
226 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Como el catálog-o de hepáticas españolas debe ser aún muy
incompleto, no habremos de asombrarnos de que aun los que
no cultivan especialmente dicho g-rupo de plantas, pero reco-
rren los campos con frecuencia, puedan recog-er ejemplares de
especies que anteriormente no se hayan citado. Tal es el caso
de nuestro activo consocio y eminente profesor Sr. Boscá,
quien hará dos meses me remitió para su determinación al-
g'unas plantas, y entre ellas una hepática taliforme recog-ida
en Oliva, cerca de Sag'unto.
Examinada ésta, resultó corresponder á la especie Oliona
Itálica Dumortier {Aitonia Itálica Lindberg-, AnthTocephalus
Italicus Sassi, Plagiochasma Italicum Notaris), que hasta aho-
ra no había sido hallada en la Península. La especie fué reco-
nocida primeramente en Lig-uria , donde durante bastante
tiempo se la creyó localizada, pero recientemente se compro-
bó su existencia eii Francia, en el litoral mediterráneo, y el
hallazg-o del Sr. Boscá demuestra su existencia en España, y
hace muy probable su presencia en otras localidades penin-
sulares de la reg'ión oriental.
— El Sr. de Buen llama la atención acerca del envío de in-
vertebrados vivos que ha hecho en ios comienzos de este mes
el Laboratorio Arag-ó, de Banyuls sur Mer, al Museo de Ma-
drid, con motivo de las Conferencias de Biología Marina que
ha tenido el honor de explicar estos días en el Ateneo, usando
del derecho que le concede el Real decreto de Noviembre
de 1901 y con la venia del Sr. Director del Museo.
El envío de animales vivos tiene importancia, porque han
Ueg-ado perfectamente, incluso los crustáceos que tan difíciles
son de transportar, á pesar de la temperatura elevada de los
días primeros de este mes. La Compañía de ferrocarriles Ma-
drid, Zaragoza y Alicante, permitió que viniesen las cajas con
los animales vivos, en el tren de lujo de Portbout á Madrid,
mereciendo por ello un aplauso.
Además, es el primer envío de tal importancia y con tal pro-
pósito que se ha hecho en España, y prueba que pueden sur-
tirse nuestras cátedras y laboratorios del interior, perfecta-
mente, de animales vivos.
Una vez que el Laboratorio de Baleares (en org-anización) se
establezca, el servicio para, las cátedras y laboratorios de Ma-
drid, podrá hacerse regulíirmente, sin dificultad.
DE HISTORIA NATURAL. 227
I
En el envío fig-uran Esponjas muy notables y brillante re-
presentación de Pólipos y Equinodermos, como puede verse en
la lista adjunta.
Aprovecho — dice el Sr. de Buen— la ocasión para ag'radecer
al Laboratorio Arag-ó (anexo de la Facultad de Ciencias de
París), á su ilustre Director M. Pruvot y al Subdirector Dr. Ra-
■covitza, el desinteresado é importantísimo concurso que han
prestado á mis Conferencias, como hace años prestan á mis
lecciones en la Universidad de JBarcelona, y á mis estudios de
Eiolog-ía marina.
Animales de Banyuls lleg-ados vivos á Madrid:
^sponf/iaríos.—Siiheñtes domuncula, — S. ficus — Euspong-ia
oíRcinalis. — Tethia lyncurium. — Axynella polipoides.— Sy-
con capillosus.
J^ólipos. — Agiaophenia pluma. — Sertultirella polyzonia. — An-
tennularia antennina. — Alcyonum palmatum. — Veretillum
cynomorium. — Pennatula phosphorea. — Gorgúna verrucosa.
Sympodium coralloides. — Heliactis bellis. — Sag-artia para-
sítica. — Ilyanthus diaphanus. — Actinia equina. — Anemonia
sulcata. — Adamsia palliata.
equinodermos. — Strong-ylocentrotus lividus. — Holothuria tubu-
losa. — Cucumaria Plancí. — Asterias g-lacialis. — Echinaster
sepositus. — Antedon rosacea.
J^oliqueíos — Spirog'rai)his Spallanzani.
Cuatro ó cinco especies no determinadas aún.
Brioxoarios. — Sal icorn aria fistulosa.
Alg'unas especies no determinadas.
Braquiópodos. — Meg-erlia truncata.
■Crustáceos . — Eupag'urus Prideauxi. — Pag-urus stríatus. — Dro-
inia vulg-aris.— Portunus depurator?
Una' Caprella y varios anfípodos, aún no determinados.
IIoluscos. — Doris tuberculata. — Murex brandaris — Anomia
ei)hippium. — Avicula tarentina.
Ascidias, — Phallusia mamillata. — Microcosmus sp — Cynihia
papulosa. — Polycyclus Renieri.
Con este motivo, el Sr. Artig-as felicitó al Sr. de Buen por la
iniciativa y por el éxito de estas conferencias, haciendo notar
la importancia que entrañaban, porque por su medio se hace
comprender el interés de estos estudios y se populariza su co-
nocimiento, sobre todo haciéndolo de la manera amena y ag-ra-
228 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
dable como lo ha realizado el Sr. de Buen, quien se ha servi-
do de proyecciones y de los ejemplares vivos, facilitados por
la Universidad de París.
El Sr. de Buen dio las g-racias al Sr. Artig-as por sus juicios
tan favorables á su persona, y aprovechó la ocasión para ma-
nifestar que pronto sería un hecho la fundación de un nuevo
laboratorio biológ-ico en nuestro país, que estaría situado en
las Baleares, á cuyo fin, g-racias á las g-estiones del Director
del Museo de Ciencias Naturales, se le había nombrado por el
Ministerio de Instrucción pública, en unión del profesor señor
Fuset, de Palma, para constituir la Comisión que había de es-
tudiar y proponer al Gobierno las condiciones en que podría
fundarse dicho Establecimiento, habiendo encontrado todo
género de facilidades en el Ayuntamiento de Palma y en la
Diputación, que habían votado 1.500 y 1.000 pesetas, respecti-
vamente, para los primeros g-astos, con lo que ya se disponía
de local apropiado para la instalación del futuro laboratorio,
lo que la Sociedad oyó con la mayor complacencia.
—El Sr. Ribera (D. Emilio! enseñó á los socios un tubo, con-
teniendo polvo volcánico (vulg-armente cenizas) arrojado por el
Vesubio en la erupción del mes de Abril del año corriente, reco-
g>ido por la tripulación del vapor Matyas Kiraly, estando éste an-
clado en el puerto de Ñapóles. Seg-ún el testimonio de dicha tri-
pulación, durante una sola noche se depositó sobre la cubierta
del barco una capa de 50 centímetros de altura, que, seg-ún lo
que aumentó la inmersión del vapor, pesaba 50 toneladas.
Esta muestra ha sido donada al Sr. Ribera, y por rueg-o del
mismo al Museo de Ciencias Naturales, por D. J. Ricardo Mo-
rales, farmacéutico de Valencia, quien lo ha recibido directa-
mente del capitán del vapor citado.
—El mismo señor socio leyó la sig-uiente nota sobre alg-unos
datos del presupuesto para Instrucción pública de Francia
en 1905 y 1906:
«No es Francia de los países en que la Instrucción pública
está más ni mejor atendida financieramente, ni de los en que
la masa social aumente con donaciones de grandes sumas los
recursos que el Tesoro público destina á fines docentes ó cien-
tíficos; no puede, sin duda alg-una, compararse bajo estos as-
pectos con Alemania, Inglaterra y los Estados Unidos. Pero,
por lo mismo, entiendo que ha de tener interés para nuestra
DE HISTORIA NATURAL. 229
Sociedad el que se conozcan en ella los recursos que el país
vecino destina oficialmente á las enseñanzas públicas y á las
misiones científicas relacionadas con la de la Historia Natural,
j el que estos datos se publiquen en nuestro Boletín para que
se divulg-uen, sean conocidos en el país y vayan las g-entes
comparando lo que allende el Pirineo se hace con lo que propor-
cionalmente aquí podría y debería hacerse, tanto más cuanto
que los particulares, entre nosotros, solo se acuerdan para sus
donaciones, inter vivos 6 2Jos¿ moriem. de las instituciones pia-
dosas ó benéficas.
Destina Francia al personal del Museo de Historia Natural:
en 1906, 683.050 francos, y destinó en 1905, 678.000; ídem al
material, respectivamente, 329.200 y 331. '000.
Debiendo tenerse en cuenta que en estas sumas no se in-
cluye nada que á la Facultad de Ciencias se refiera, pues está
ésta atendida con la parte que le corresponde de la dotación
para enseñanza universitaria, la cual dotación es en 1906, para
personal, de 10.952.225 francos, y para material, de 2.575.705.
Para viajes y misiones científicas y literarias se destinan
324.500 francos; para impresiones, 130.810, y para Subvención
á la Misión científica de Marruecos, 40.000; sumas ig-uales á las
concedidas en 1905. Es de advertir, á propósito de la última
partida, que esta Misión percibe, además, auxilio con carg"o á
las dos partidas precedentes.
Estos datos están tomados del presupuesto promulg'ado ofi-
cialmente el 18 de Abril próximo pasado.
Por si alg-uien desea saber lo que el presupuesto español
dedica al Museo de Ciencias Naturales entre personal y mate-
rial, diremos que son 55.000 pesetas, que, sumadas con 41.500
que al Jardín Botánico se destinan, forman un total de 96.500
pesetas para análog-os servicios que los que en Francia están
dotados con 1.012.250 francos.
— En nombre del Sr. Martínez de la Escalera, fueron presen-
tados dos artículos para el Boletín, «Asida Lazaroi» y «Sistema
de las especies ibéricas del géuevo Asida L-ati., 111, Subgénero,
Flongasiday>, en el del Sr. Cabrera Latorre otro sobre «Mamí-
feros de Mog-ador», y en el del Sr. Esteva, de Gerona, «La de-
hiscencia y diseminación del Papaver Rhoeasy) y «Las hojas
de la Onobrychis saiiva».
— El Sr, Calafat (D. .Tuanj presentó una nota sobre minera-
230 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
les fosforescentes, titulada «Un nuevo mineral fosforescente de-
la provincia de Murcia», haciendo ver dicha propiedad en unas-
calizas de aquella procedencia, que había recogido en su re-
ciente viaje á la referida localidad.
— El Sr. Fernández Navarro presentó una nota titulada,
«Plan de una exploración g-eológ"ica del Noroeste africano». .
— El Sr. Bolívar dijo que se habían recibido varias Memorias-
para el tomo I, destinado á la fauna del Muni, y que tenían
por objeto el estudio de los Crustáceos, por el Sr. Nobili; el
de alg'unos Neurópteros, por el profesor Klapalek; el de los
Dermápteros, por el Sr. Burr; el de los Estafilínidos, por
Mr. Fauvel; los Crisomélidos y Coccinélidos, por el Sr. Veise,.
de Berlín; los Tenebriónidos, por el Sr. Gebien, de Hamburg-o^.
con lo que la publicación de dicho tomo recibiría un notable
adelanto. Presentó además un estudio de los Locustídeos para.
el mismo tomo.
Noticias bibliográficas. — El Sr. Calderón leyó la sig-uiente:
Vidal (Luis Mariano) y Depéret (Ch.), «Contribución al estu-
dio del Olig-oceno de Cataluña. (Mem. de la R. Acad. de Cien-
cias y Artes de Barcelona, v, núm. 19, 1906). (Con versión
francesa). — 19 pág-inas y 6 cortes g-eológicos intercalados.
Este importante escrito alcanza suma trascendencia, no sólo-
para la g-eolog-ía de Cataluña, sino para todo el centro y Norte-
de la península ibérica. Sintetizando los resultados de muchos
trabajos anteriores y completándolos con otros nuevos, ba-
sados en cuidadosas investig-aciones estratig-ráficas y paleon-
tológ-icas, lleg-an los autores á las conclusiones siguientes:
«El principal resultado del presente trabajo será haber de-
mostrado que la potente formación terciaria de Cataluña, has-
ta aquí referida en su mayor parte al Mioceno lacustre (mioce-
no del Ebro), es en realidad de edad OUgoceno, y sucede en
perfecta concordancia á los depósitos eocenos del contorno de
la cuenca.
»Esta conclusión se aplica, no sólo á la cuenca lacustre de
Cataluña, sino también á las partes vecinas del reino de Ara-
g-ón, lo cual nos hace entrever la posibilidad de comprender
asimismo en el Olig-oceno la mayor parte de los depósitos ter-
ciarios del centro y del Norte de España. Si se dejan aparte
los pequeños depósitos que en Madrid, Teruel y Valladolid,,
DE HISTORIA NATURAL. 231
han suministrado osamentas de mamiferos, tales como Hip2)a-
vion g radie, y Mastodontes^ cuya edad del Mioceno superior no
es dudosa, quedan aún grandes extensiones cuyos caracteres
litológ"icos recuerdan más bien los de la serie olig-ocena de Ca-
taluña, y de las que los pocos fósiles citados hasta hoy, como
son Limnaea loiigiscata, Phmorbis cornu, etc., parecen también
justificar esta apreciación.»
Los Sres. Azpeitiay Fernández Navarro y el mismo Sr. Cal--
derón, hicieron varias indicaciones, con motivo de la anterior
noticia bibliog-ráfica que la Socieüad oyó con mucho g"usto.
Secciones. — La de Zaragoza celebró sesión el 2.5 de Abril, en
la cual quedó admitido como socio el Sr. D. Ramón Gómez,
propuesto en la sesión anterior.
Notas y comunicaciones.
El género «Tetraconcha» Karsch
POB
IGNACIO BOLÍVAR
Uno de los g-éneros dimorfos más notable de los Faneropté-
ridos es el Tetraconcha, descrito en 1890 por el Dr. Karsch, de
Berlín, por solo el cf, tan diferente de la 9? que, al conocer
ésta, la consideré como g'énero nuevo y la describí con el nom-
bre de Tellidia en 1893.
Su historia es la sig-uiente:
1890. — Describe el Dr. Karsch el g-énero solo por el cf en
«Entomolog-ische Nachrichten», de Berlín (Jahrg-ang* xvi, n° 4,
pág-. 61), dando á conocer la especie T. fenestrata, é indica su
afinidad con Oíiophysa (1).
En el mismo año y publicación (S. 360), describe^el autor
otra especie T. sUchyrata, por sólo el cf (2).
(!) Orthopterologische Mittheilungen. 4. Uber Phaneropteriden.
(■2) Verzeichniss der von Herrn Dr. Paul Preuss auf der Barombi-Station in
Deutsch-Westafrika 1S9) gesammelten Locustodeen aus den Familien der Phane-
ropteriden, Mekonemiden und Gryllakriden.
232 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
]891. — En su «Addimenta zar Monog-raphie der Phanerop-
teriden» (1) Brunner (S. 115), da cabida al g-énero en el grupo
Oíiaphysce, creado por Karsch en «Beitrag-e zur Kenntnis der
Plianeropteriden Fauna Afrika's, der Seychellen und Mada-
g-askar» (Berliner Entom. Zeitschr. Bd. xxxii (1888) S. 453,
colocando dicho g-rupo entre el Tylo'psidm ^' el Hormilicey enu-
merando tres especies, de las que dos se describen por primera
vez y siempre por sólo los cf cf , que son T. fenestrata Karsch,
scalaris y smaragdina Brunn, pág"inas 115 la primera y 116 las
dos últimas, dando un dibujo (fig\ 20) de \?ijenestrata, que no
me parece el de dicha especie, sino en todo caso el de la scala-
ris, pues en él aparece el lóbulo lateral del pronoto más alto
que ancho, al contrario de lo que sucede en aquella especie, y
los élitros estrechados hacia el extremo y redondeados en él,
mientras que en feneslrata tienen paralelos los bordes anterior
y posterior y están terminados en el extremo por ancha trun-
cadura.
Es, además, curioso que Brunner nada dig-a de la coloración
de la especie al describirla, siendo tan notable como poco
frecuente en los insectos de esta familia.
De las dos especies nuevas, que describe Brunner, lo. scalaris
es la mi&msi síic/iyrala de Karsch, habiendo desconocido Brun-
ner la publicación de Karsch, en que fué descrita, seg-ún pue-
de comprobarse por la enumeración que hace aquel autor al
principio de su notable estudio de las obras que consultó y
entre las que no figura la referida.
1893.— En esta fecha he descrito el g"énero Tellidia en los
«Anuales de la Société entomologique de France», vol. lxii, pá-
g'ina 177, Pl. 1, fig'. 9 (2), cng-añado por su forma, tan diferente
de la de los cJ'd'j y también por la equivocada colocación del
g-rupo junto al Tylopsidw, que no es la que le corresponde
como ahora diré.
La colocación del g-rupo OtiaphijSfe en el sistema de Brunner
(1. c), no me parece natural, pues las analog-ías de los insec-
tos que comprende con los del g-rupo EpMppiíhy 1(6 son, á mi
(1; Verhandlungen de K. K. Zoologisch-botaaische Gesellschaft in Wien.
(1) Voyage de M, Oh. Alluaud dans le territoire d'Assinie (Afrique occidentale en
Juillet et Aout 1886, 14^ Mémoire. (Memoria presentada en Octubre de 1392 y que no
se publicó hasta la fecha indicada).
DE HISTORIA NATURAL. 233
entender, tan evidentes, que el que solo conozca las 99 no se
le ocurrirá colocarlas en otra parte; asi señalé yo, al descubrir
el g"én. Tellidia, su afinidad con el PoJichne, y el mismo
Karsch liabia indicado ya, al dar á conocer el Otiaphysa, su
relación con el Dicti/ota Br. Así que, la colocación que de él
liace Brunner sólo puede explicarse por el desconocimiento en
que estuvo de las 99 ^^ sste g-rupo, puesto que solo describió
el sexo (^ de sus especies de Teiraconcha y no parece haber
visto tampoco las del Otiaphysa. La disposición del oviscapto
parece abonar la colocación en el EpJtippitJfyíee, siquiera sean
dentados sus bordes, pues lo son muy lig-eraraente y no me
jíarece este carácter, tan débilmente manifiesto, de más valor
para la filiación dé estos g-éneros que la finura y elasticidad
<ie las antenas, que contrasta con la frag-ilidad que tienen en
los l'yJopsis, y la disposición de las numerosas venas de los éli-
tros, etc., que el mismo Brunner señala. Así es que creo debe
colocarse este g-rupo Otiaphysce á continuación de EpMppi-
thytcB, sacándolo de la sección 5' de Brunner, donde en mane-
ra alg-una puede hallar colocación por la pequenez de su ovis-
capto, que contrasta con el carácter asig'nado á esa sección de
tener un oviscapto tanto ó más g-rande que el pronoto, pues
de colocarlo allí habría que hacer una salvedad por lo que res-
pecta á este gTupo.
Por lo que toca á las especies, falta determinar si mi Tellidia
longipes puede ser la 9 de alg-una de las descritas de Tetracon-
cha y de las que sólo es conocida la de la T. stichyraia Karsch ó
scalarís Brunn; pero como poseo la de la T. /eneslrata Karsch
y la de la smaragdina Br. , que no han sido aún escritas, hay
(jue considerar como correspondiendo á otra especie distinta
la hnyipes Bol.
He aquí la descripción de las 99 de las dos especies á que
me he referido; pero antes señalaré las diferencias g-enerales
que se observan entre los cfcT y las 99 ^n este g'énero:
cf . Caput parvum. Fastig'ium verticis oblique elevato pro-
ductum, articulo primo antennarum vix latius, ápice in lobos
dúos terminatum antice breviter continuatum et sulcatum,
cum fastig-io fr.'Utis contig-uuñi. Scroba? antennarum marg"ine
interno spatio latitudine articuli primi disjunctse. Elytra elon-
g-ata, ápice truncata et femorum ápice superautia. Venís ra-
231 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
dialibus basi discontig-uis flexuosis atque incrassatis; venis;
iilnaribus basi valde inflexis.
9. Caput latiusculum. Fastig-ium verticis oblique elevato-
productum, articulo primo antenaariim latius, ápice sabsi-
matum antice convexum vel siib truncatum, indistincte sul-
catum. Scrobse intus spatio latitudine articuli prirai antenna-
rum latiore sejunctae. Elytrn breviora ápice subrotundata, la-
tiera, apicem femorum vix superantia. Venis radialibus basi
subcontig-uis rectissimis haiid incrassatis; venis ulnaribus basi
rectis. Ovipositor brevissimus apieein versus ang-astatus ápice-
acutus superne prope apicem haud vel indistincte serrulatus,
1. Tetraconclia fenestrata Karsch.
9 Testaceo straminea; capite pone oculos linea fusca per
lobos laterales pronoti continuata; elytris venis plurimis cam-
pis radialibus et ulnaribus areolis minutis fuscis circumdatis;
pedibus fusco punctatis, spinis femorum nec non ápice tibia-
rum anticarum nig-ris.
Fastig-ium verticis antice indistincte sulcatum sub perpen-
diculare, Pronotum dorso parallelo plano, lobis deflexis lon-
g-ioribus quam altioribus marg-ine interiore rotundato et prfe-
cipue anterius subreflexo. Elytra apicem femorum posticorum
vix superantia ápice a marg-ine postico rotundata marg-ine an-
tico pone médium sinuato. Venis radialibus rectissimis tan-
tum ápice subcurvatis et disjunctis. Vena ulnari antica recta
ante médium elytri in ramos dúos sinuosos divisa. Campo ra-
dialibasi venulis transversis regulariter dispositis. Ovipositore
et cercis ápice acutissimis, integ-ris.
Long'. corp. 32; pron. 5,8; elytr. 32; lat. elytr. 9,5; long-. fem.
ant. 9,5; interm. 13; post. 25; tibiarum ant. 9,5; interm. 14;
post. 29; ovipos. 3 mili.
Loe. Kainerum, L. Conradt.
2. Tetraconcha smaragdina Brunner.
9- Satúrate viridis, el^'trorum basi plus minusve ferrugi-
nea; pronotum lobis deflexis ad dorsum linea fusca; ramis ra-
dialibus areolis fuscis plus minusve circundatis.
Fastig-ium verticis ápice convexum breviter et subindistincte
sulcatum. Pronotum pone marg-inem anticum amplectente a
latere transverse subelevatum, lobis deflexis inferné subrotun-
DE HISTORIA NATURAL. 235
datum. Elytra lata, oblong-a, marg-ine antico pone médium val-
de rotundata ápice late rotundato-tinmcata. Venis radialibus
rectis a basi discontig-tiis, vena ulnari anteriore recta long-e
ante médium elytri furcata, campo radiali basi venulis trans-
versis confertis subramosis repleto. Ovipositor acutus.
Long'. corp. 33; pron. 6,5; elytr. 33; lat. elytr. medio 13; long-.
fem. ant. 9,5; interm. 13; poster. 25; tibiar, ant. 9,5; interm. 14;
po.st. 29; ovip. 2,5 mili.
La lista de las especies es la sig"uiente:
1. T. FENESTRATA Karscli ':<Entom. Nachrichten», xvi, S. 62
(1890) (^ Kamerum.
Brunner «Add. zur Monog'r. der Phanerop.»,
p. 115 excl. fig-. 20 (1891) c? Ora áurea.
2. T. STiCHYRATA Karsch. «Entom. Nachrichten», xvi, S. 360
(1890) cf Deutsch Westafrika.
scaJaris Brunner 1. c, p. 116 (^ Gaboun.
stichyrata Karsch. «Berlin. Entom. Zeitschrift» Bd,
xxxvi, p. 320 (1891) $ Kamerum.
3. T. SMARAGDiNA Brunuer 1. c, p. 116 ¡^ Kamerum.
4. T. LONGiPES Bolívar. «Ann. Soc. entomol. de France»,
t. LXii, p. Lxii p. 117, Pl. 1. fig-. 9 (1893) 9
(sub Tellidia ¡ongipes) Assinie.
Una nueva '<Alpliasida» de Motril
POR
MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA
A. Lazaroi sp. n.
Loe. Motril.
Forma g-eneral del cuerpo ancha y redondeada en un todo
semejante á A. Escaleras Ob.; pero distinta de ella por su pro-
tórax, que, en vez de tener dos g-randes manchas aterciopela-
das cubriendo el disco, aquí es como el de A. holosericea des-
nudo y con dos pequeñas manchas solamente, viéndose la
puntuación más fuerte y densa que en esta especie, de la que
se diferencia, además, por el marg-en de los élitros con una
estrecha línea pubescente blanca plateada como en Escahrfe.
Constituye el tránsito de A. holosericea á A. Escalerm v. Al-
•236 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
jmjarrensis por tener como ésta una seg-unda costilla suple-
mentaria corta, y habrá de colocársela en el cuadro dicotómico
á continuación de ésta, antes de A. Mariini.
Geog-ráficamente también establece el paso de A. holoseri-
cea de Málag-a á Escalerce de Lanjarón, que, con su v. Alpnja-
rrensis, ha descendido hacia Nerja por el SO., dejando aislada
á A. Lazaroi en Motril, donde ha sido encontrada por el profe-
sor Lázaro, á quien me complazco en dedicarla.
Es especie muy interesante, porque da la clave del meca-
nismo de la desaparición de las manchas aterciopeladas pro-
torácicas; así como las del N. de Sierra Nevada sig-uen un pro-
ceso de división de las dos g-randes fundamentales de Clemen-
iei en las seis á.QBecerr(By Obertkuriy Sánchez Gomezi, así éstas
del S. las reducen como en Laxaroi o subdividen en cuatro'
como holosericea, ó desaparecen totalmente como en Maríinezi,
argenteo-limhala y luctuosa, para reaparecer más lejos en la
de los Algarbes, A. Volxemi que las tiene como ésta Lazaroi.
pero dentro de otro tipo de Alphasida, paralelo y alarg-ado.
Henri de Saussure (i).
POP.
MALCOLM BURR
La ciencia ha perdido á un obrero alta y justamente reputa-
do en la persona de Henri de Saussure, famoso entomólog-o
suizo, valetudinario desde hace alg'unos años, el cual falleció
tranquilamente en su casa de Ginebra, en la mañana del lu-
nes 20 de Febrero de 1905.
Era el eminente entomólog-o hijo de una familia distinguida,
pues descendía de Mong-in de Saussure (1469 á 1541), Señor de
Dompmartin, que ocupó un puesto elevado en la corte de
Lorena durante el sig-lo decimosexto. Su hijo Antonio (1514
á 1569), aceptó la Reforma, siendo perseg'uido y encarcelado, si
bien pudo escaparse. Se refugió primeramente en Neucliatel,
después en Ginebra y últimamente en Lausana. Su biznieto
Elie, Señor de Morrens, se domicilió en Ginebra, en donde ad-
(1) Nota necrológica, publicada por Malcolm Burr en ^The Entomologist's Record>>,
vol. xvn, núm. ~, 1905, y traducida por el mismo.
Boletín de la Soc. Españ. de Hist. Nat.
DE HISTORIA NATURAL. 237
quirió nacionalidad de la República helvética el año 1635. Mu-
chos de sus descendientes fueron personajes importantes por su
participación en la vida pública de su país: seis de ellos como
miembros del Consejo de los Doscientos; uno síndico y otro
embajador famoso en la corte británica. Horacio Benedict de
Saussure, g-eólog-o renombrado, fué ei primero que subió hasta
la cima de Mont Blanc, y su nieto, Henri de Saussure, no al-
canzó menor renombre por sus obras científicas.
Nació nuestro biog-rafiado en Ginebra el 27 de Noviembre
de 1829, y recibió su enseñanza primera en Briquet, y más
tarde en el conocido establecimiento de Fellenberg- et Hof-
wyl. Los años pasados allí, ejercieron una influencia notable
en el desarrollo de su personalidad. Su amor á la naturaleza y
á los paisajes g-randiosos, al aire de las montañas y al ejerci-
cio físico, fué alentado por sus maestros, quienes se maravi-
llaban viendo la profundidad y la variedad de los conocimien-
tos del joven naturalista, quien conocía, no solamente la Zoo-
log-ía, sino la Geolog-ía, la A.rqueolog-ía, la Historia y también
la Geog-rafía, mostrando á la par viva simpatía por la Ag-ricul-
tura y el alpinismo.
De reg-reso á Ginebra, el joven empezó sus estudios acadé-
micos bajo la dirección de Francois Jules Pictet de la Rive. El
mismo Pictet, que influyó mucho en la educación científica de
Eduardo Claparéde, Hermann Fol y Alois Humbert, dirig-ió la
atención de Saussure hacia el estudio de los insectos. En este
tiempo empezó éste su obra mag-istral sobre las avispas solita-
rias, que acabó en París, en donde vivió durante varios años,
sig-uiendo los cursos de la Sorbona. Durante su permanencia
en la capital francesa, frecuentaba siempre el Museo, donde
contrajo amistad con H. Milne Edwards, Emilio Blanchard y
muchos colegas, cuyos nombres más tarde adquirieron g-ran
nombradla. En el año 1852 tomó el diploma de Licenciado de
la Facultad de París, y en 1854, en la Universidad de Giessen,
el de Doctor.
En el año 1854, de Saussure empezó sus viajes con su cama-
rada Enrique Peyrot. Después de haber visitado las Indias oc-
cidentales, los dos viajeros fueron á Méjico, donde, á pesar del
estado turbulento y peligTOSo del país, entonces en revolución
continua, pudieron reunir colecciones sumamente ricas y pre-
ciosas. De Saussure no era especialista de espíritu estrecho;
233 BOLETÍN DE LA REAL SUCIEDAD ESPAÑOLA
prestaba atención, tanto á la hidrolog-ía, como á los volcanes ó
á los miriápodos, á las antig-üedades como á las avispas y ortóp-
teros, que tanto le interesaban. En este tiempo publicó su co-
nocida Descripiio7t d'un volcan éteint du Méxtque (Bull., Socié-
té Géol. de France, 1857); sus notas sobre el volcán delJoruUo
(Lausanne, 1859) y sobre Le Pie d'Orizaba (1858): su Descrip-
iion d'ime ancienne ville méxicaine (París, 1858), Memoire sur
quelques mammiféres du Méwique (París, 1860), y varias otras
obras sobre las aves, los miriápodos, los mamíferos, los
crustáceos y la etnología del país, en donde realizó sus viajes.
¡Qué alegTÍa para un hombre tan altamente simpático, erudito
y entusiasta, la de viajar por un país tan mag-nífico como
poco conocido!
Durante su residencia en el Nuevo Mundo, de Saussure vi-
sitó los Estados Unidos, haciendo conocimiento personal con
Luis Ag-assiz, de Henry, entonces jefe de la «Smithsonian Ins-
titution», y muchos otros famosos naturalistas americanos.
Cuando volvió á Europa en 1856, no decayó su predilección
por los volcanes, pues siguió publicando varias notas sobre las
erupciones del Vesubio y del Etna. Para formarse idea de la
variedad y amplitud de sus tareas en este tiempo, véanse al-
g"unas de sus obras. Entre ellas trató de Ag-ricultura, en una
muy notable, intitulada Memoire sur ¡a maniere d' atteler ¡es
boeufs, que mereció medalla de oro en la Sociedad Central de
Agricultura de Francia y en otra que versa sobre el estrag-o
causado en los viñedos por la PhijIIoxera vaslalrix, atrajo la
atención del Consejo Federal, el cual, más tarde, acabó prohi-
biendo la importación en Suiza de plantas extranjeras, i)rinci-
pio de una larg-a lucha contra esta plaga.
Entonces empezó Saussure la g-ran serie desús obras magis-
trales sobre los himenópteros y los ortópteros, á las cuales de-
bió su g-ran fama. Versan sobre los himenópteros, lasiYo?í?;e-
lles considéraiions sur la nidification des guépes (Ginebra, 1855),
Études sur la famille de vespides (París, 1852-57), Spiopsis of
American Wasps (Washington, 1875). sobre los himenópteros
recogidos durante el viaje de la iVot^ar^ (Viena, 1867i, Mélanges
himenopiérologiqíies (fascicules 1, 2, Ginebra, 1854 y 1863), A ca-
talogue of the gemís Scolia (en colaboración con Jules Sicliel,
París, 1864), Note sur les Massariens (París, 1853), Notes sur les
organes luccaux des Massaris (París, 1857), Eistoire naturelle des
Dlí HISTORIA NATURAL. 239
Hymenopiéres de Madaí/ascar (París, 1890), con muchísimas
•otras Memorias y notas breves.
Pero como ortopterólog-o, es como el nombre de Henri de
■Saussure se recordará siempre. De sus Mévioires pour servir d
V hisLoire du Méxique, des AnliJJes el des Jüats Unis, la parte
tercera es Orlhoptéres de V Amérique moyenne (1864), y la cuar-
ta es Manlides arnericaines (1871). El Ministro de Instrucción
pública en París (1870) le encarg-ó la publicación de una gran
•obra que apareció bajo el título de Míssion scientifique au Me-
dique. En 1874 describió los ortópteros recog-idos por Fedchen-
ko en el Tarquestán. Entre los años 18(33 y 1868, dio á luz
las seis partes de las Mélaiiges orihoptérologiques, que compo-
nen dos g-ruesos volúmenes, continuando varias obras impor-
tes sobre los blátidos y los mántidos, pero en especial la mo-
nog-rafía de los g*rílidos. Esta continúa siendo hasta hoy la
obra mag-istral sobre dicha familia; muchas especies nuevas
han sido descritas después, pero nadie ha llegado á componer
una monografía sobresaliente de semejante g-rupo.
Entre los años 1859 y 1870, publicó varias notas, principal-
mente descripciones de varias formas, y en 1879 Spicilegia En-
iomolüglca genaxieiisis, 1., Genre Hemimerus. El autor propuso
formar un nuevo orden con este insecto tan extraño, aunque
se sabe que fué eng-añado por una mala preparación. La con-
tinuación de esta serie, la //., Pamphagiens (1887) fué seg-uida
de monog-rafías parecidas sobre las familias menos numerosas
de los ortópteros: Prodroimís Oedipodiorum (1884). con sus Ad-
ditamenia (1888), tratando de \o& Oedijmdidos áQ\iT\\u\ú.o entero;
después la Sgnopsis de la iribú des Sagiens, seguida de una
Nole supplementaire, y revisiones de varias familias de los bláti-
dos, los Paiiesíhides, Epil ampri des , en 1895, los Perisphaerides
en el mismo año, en colaboración con León Zehnter, quien le
ayudó también á escribir el primer volumen de los ortópteros
sobre los blátidos y los mántidos en la Biología Centrali- Ame-
ricana, y una obra parecida sobre los blátidos y mántidos de
Madagascar, publicación de Grandidier. Colaborando con Al-
fonso Pictet, escribió un Catalogue d' acridiens (1887), Icono-
graphie de Santerelles tertes (1892). Sus notas y Memorias bre-
ves, por ser numerosas, no pueden ser aquí mencionadas.
La cuestión del orig-en del hombre interesaba también á este
.naturalista tan versátil en sus aficiones; formó una colección
240 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
etnológica y antropológica muy rica, que regaló, con su gene-
rosidad acostumbrada, al Museo de Ginebra. En el año 1868
exploró la cueva de Scé, cerca de Villeneuve, en donde con el
mayor cuidado, descubrió reliquias de vida humana, induda-
blemente contemporáneas del rengífero.
En el año 1858, con la ayuda de seis camaradas, fundó la So-
ciedad Geográfica de Ginebra, de la que fué Presidente en
1888 89; representó á esta Sociedad en los Congresos internacio-
nales de París en los años 1875 y 1889. Desde 1857 hasta el nom-
bramiento del Director, el profesor Bedot, de Saussure fué miem-
bro del Comité que administraba el Museo de Historia Natural
de Ginebra. Como colegas, tuvo á sus antig'uos maestros F. J.
Pictet, Dr. Brot y de Loriel-le-Fort. Con su entusiasmo carac-
terístico, se entregó á la obra de arreglar y organizar las co-
lecciones. A pesar de su edad avanzada, trabajaba reg'ular-
mente y con ardor, clasificando los numerosísimos ortópteros
del Museo, mientras en su residencia de Genthod organizaba
sus himenópteros, que dio recientemente al Museo. El trabaja
prestado á este centro aumentó enormemente el valor de las
colecciones, y él añadió la biblioteca suntuosa de especialista^
que había reunido durante su larga y continua labor.
En el año 1897, el Ayuntamiento de Ginebra hizo una mani-
festación pública como signo del agradecimiento á los cua-
renta años de trabajo consagrado al Museo de su ciudad nataL
Las instituciones científicas más importantes del mundo-
colmaron á de Saussure de honores y dignidades; nuestra
Real Sociedad Española se honró eligiéndole socio correspon-
diente en Febrero de 1904, y socio honorario en Enero de 1905,
¡un mes antes de su fallecimiento! En Agosto de 1904 recibi6
en su casa de Genthod á los miembros del Congreso Interna-
cional de Zoología celebrado en Berna, último hecho de su
larga y aprovechada vida científica.
El fallecimiento del insigne Henri de Saussure es, además
de una gran pérdida para la ciencia, un doloroso quebranto
para sus muchos amigos. Los que tuvieron la buena suerte de
conocerle, estaban encantados con la profundidad y también
con la amplitud y variedad de su saber, no menos que por el
atractivo y la gracia de su conversación. Otros, que no tuvie-
ron la dicha de tratarle, le conocían como sabio cortés y aten-
to, siempre dispuesto á ayudar al más humilde de sus corres-
DE HISTORIA NATI RAL. '211
ponsales con el arsenal inag-otable de sus vastos conoci-
mientos.
Generosamente ofrecía hospitalidad á sus araig-os y corres-
ponsales en su casa de Genthod, tan pintoresca y tan g'racio-
samente situada al borde del hermoso lag-o de Ginebra.
Muchas notas necrolog'icas han aparecido y continuarán
.apareciendo sobre varón tan preclaro; pero seria de desear que
fueran escritas por sus coleg-as íntimos ó alg-uno de sus con-
temporáneos de los que le conocían personal é íntimamente (1),
los cuales podrían darnos nota exacta, simpática y viva sobre
sabio tan disting-uido y amig-o tan excelente y caballeroso.
Nota bibliográfica acerca de la industria aurífera en la actualidad
FILIBERTO DÍAZ, PBRO.
De Villafranca del Vierzo procede una bel