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Full text of "Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural"

BOLETIItT 



DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



DE HISTORIA NATURAL 



TOMO VI— 1906 



MADRID 

ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET 

IMPRESOR DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Libertad, núm. 29.— Teléfono 991. 
190S 



JUNTA níRECTIVA 



REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 

T'-A-K-A. 190S 

Presidente D. Florentino Azpeitia y Moros. 

Vicepreside7ite . . D. José Casares Gil. 

Tesorero D. Ig-nacio Bolívar y Urrutia. 

Secretario D. Ricardo García Mercet. 

Bibliotecario. . . D. Ang-el Cabrera Lalorre. 

Vicetesorero D. Antonio García Vareta. 

Vicesecretario D. Doming-o Sánchez y Sánchez. 

Auxiliar de la Biblioteca. D. Emilio Fernández Galiano. 

Cotninióu fie publicación. 

D. Francisco de P. Martínez y Sáez.— I). Blas Lázaro é Ibiza. 
D. Lucas Fernández Navarro. 

Cotniiión de Catálogos. 

D. Blas Lázaro é Ibiza.— D. Federico Gredilla y Gauna.— 
D. José María Dusmet y Alonso.— D. Juan Manuel Díaz del 
Villar.— D. Enrique Pérez Zúñig-a.— D. Ang-ol Cabrera Lato- 
rre. — D. José Gog-orza y González. 

SECCIÓN DE BARCELONA. 

Presidente. . D. Ramón Turró. 

Vicepresidente.. .. D. Antonio Casares Gil. 

Tesorero ' D. Igniacio Tarazona. 

Secretario D. Manuel Llenas y Fernández. 

SECCIÓN DE SEVILLA. 

Presidente D. Manuel de Paúl y Arozarena. 

Vicejjresidente D. Julio del Mazo y Franza. 

Tesorero D. Enrique Crú y Marqués. 

Secretario D. Federico Chaves y Pérez del Pulg-ar. 

Vicesecretario R. P. Vicente Martínez Gámez. 

SECCIÓN DE ZARAQOZA. 

Presidente D. Pedro Ferrando y Más. 

Vicepresidente D. Vicente de Val y Julián. 

Tesorero D. José Antonio Dosset. 

Secretario D. Pedro Moyano y Moyano. 



n o ^^ 



COMISIÓN PERMANENTE 



EXPLORACIÓN Y ESTUDIO DEL NOROESTE DE ÁFRICA 



Presidente Excmo. Sr. D. Manuel AUendesalazar. 

Vicepresidente Excmo. Sr. Duque de Alba. 

» Duque de Luna. 

» Duque de Medinaceli. 

» Marqués de Santa Cruz. 

» limo. Sr. D. Santiag-o Ramón y Cajal. 

Tesorero Excmo. Sr. Marqués de Urquijo. 

Secretario D. Ig-nacio Bolívar. 

Vocal D. Manuel Antón y Ferrándiz. 

» limo. Sr. D. Luis Bahía y Urrutia. 

» D. Salvador Calderón y Arana. 

» D. Blas Lázaro é Ibiza. 

» D. Carlos de Mazarredo. 

» limo. Sr. D. Emilio Ribera. 

» limo. Sr. D. José Rodríguez Mourelo. 

Comisario D. Manuel Martínez de la Escalera. 



SOCIOS FUNDADORES 

DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 



D. José Argutuosa. f 

D. Ignacio Bolívar y Urrutia. 

Excma. Sra. D." Cristina Brunetti 

de Lasala, Duquesa de Mandas. 
D. Francisco Cala, f 
Excma. S.aD.a Amalia de Heredia, 

Marquesa Viuda de Casa Loring. 
Excmo. Sr. D. Miguel Colmeiro. f 
D. Antonio Cipriano Costa, f 
Excmo. Sr. D. Cesáreo Fernández 

Losada. 
D. Saturnino Fernández de Salas, f 
D. Manuel María José de Galdo. f 
D. Joaquín González Hidalgo. 
D. Pedro González de Velasco. f 



D. Ángel Guirao y Navarro, f 

D. Joaquín Hysern. f 

D. Marcos Jiménez de la Espada, f 

D. Rafael Martínez Molina, f 

D. Francisco de Paula Martínez y 

Sáez. 
D. Manuel Mir y Navarro. 
D. Patricio María Paz y Membiela. f 
Excma. Sra. Condesa de Oñate. f 
D. Sandalio Pereda y Martínez, f 
D. Laureano Pérez Arcas, f 
D. José María Solano y Eulate. 
D. Serafín de Uhagón. f 
D. Juan Vilanova y Piera. f 
D. Bernardo Zapater y Marconell. 



Presidentes que ha tenido esta Sociedad desde su fundación 
en 8 de Febrero de 1871. 



1871-72. Excmo. Sr. D.Miguel Col- 18S8. 
meiro. f 

1873. D. Laureano Pére;; .'^rcas. f 1889. 

1874. limo. Sr. D. Ramón Llórente 

j' Lázaro, f 1890. 
1876. limo. Sr. D. Mfinuel Abe- 

leira. f 1891. 

1876. Excmo. Sr. Marqués de la Ri- 1892. 

vera, f 1893. 

1877. limo. Sr. I). Sandalio Pereda 

y Martínez, f 1894. 

1878. D. Juan Vilanova y Fiera, f 

1879. Excmo. Sr. D. Federico de 1895. 

Botella y de Hornos, f 

1880. D. José Mucpherson. f 1896. 

1881. D. Ángel Guirao y Navarro, f 

1882. Excmo. Sr. D. Máximo La- 1897. 

guna. t 1898. 

1883. Excmo. Sr. D. Maimel Fer- 1899. 

nández de Casíro. f 1900. 

1884. D. Pedro Sáinz Gutiérrez, f 1901. 

1885. D. Serafín de Uhag/.n. f 1902. 

1886. D. Antonio MachadoyiSíúñezt 1903. 

1887. limo. Sr. D. Carlos Oastel y 1904. 
. Clemente. 1- 1905. 



Excmo. Sr. D. Manuel M. J. 
de Galdo. f 

D. Ignacio F. de Henestrosa, 
Conde de Moriana. f 

D. Francisco de P. Martínez 
y Sáez. 

D. Carlos de Mazarredo. 

D. Laureano Pérez Arcas, f 

Excmo. Sr. D. Máximo La- 
guna, t 

Excmo. Sr. D. Daniel de Cor- 
tázar. 

D. Marcos Jiménez de la Es- 
pada, j 

D. José Solano y Enlate, Mar- 
qués del Socorro. 

D. Santiago Ramón y Cajal. 

D. Manuel Antón y Ferrándiz. 

D. Primitivo Artigas. 

D. Gabriel Puig y Larraz. 

D. Blas Lázaro ó Ibiza. 

D. Federico Oloriz y Aguilera. 

Excmo. Sr. D. Zoilo Espejo, f 

D. José Rodríguez Mourelo. 

D. Salvador Calderón Arana. 



XjXStj^ idib socios 

de la Real Española de Historia nafural 

EN 10 DE ENERO DE 1906. 



Socios protectores. 

EN ESPAÍ5a. 

S. M. el Rey D. Alfonso XIII. 
S. A. el Archiduque Luis Salvador. 

Excmo. Sr. D. Manuel AUendesalazar, ex-Ministro de Instruc- 
ción Pública y Bellas Artes. 
Excmo. Sr. Duque de Medinaceli. 

EN EL EXTRANJERO. 

S. M. F. el Rey D. Garlos de Portugal. 
S. A. S. el Príncipe Alberto de Monaco. 

Socios honorarios. 

Brunner von Wattenwyl (Cari), Consejero áulico. — 'Lerchenfel- 

derstrasse, '28, Viena. 
Gastellarnau (D. Joaquín María de), Ingeniero de Montes. — 

Segovia. 
Engler (Dr. Adolf), Geheimer Regierungsrath, Professor der 

Botanik, Director des Kgl.-botanischeQ Gartens und Mu- 

seums. — Molzstrasse, 89, Berlín W. 
Gaudry (Albert), Professeur de Paléontologie au Museum d'His- 

toire nalurelle. — 7 bis, rué des Saints-Peres, Paris. 
Geikie (Sir Archibald), Director of Geological Survey of England 

and Wales. — 28, Fermyn Street, S. W., Londres. 
LuBROCK (Sir John), Lord Abevury. — Bart. M. D. Siiint James, 2, 

London, S. W.; también en Down (Keut), High Elms 

(Inglaterra). 



8 LISTA DE SOCIOS 

Ramón y Gajal (Excmo. Sr. D. Santiago), de las Reales Acade- 
mias de Medicina y Ciencias, Catedrático en la Facultad 
de Medicina, Consejero de Instrucción pública. — Calle de 
Atocha, 125, Madrid. 

ScuDDER (Samuel Hnbbard). — 156, Brattle Street, Cambridge (Es- 
tados-Unidos de la América del Norte). 

TscHERMACK (Prof. G.) — Viena. 

Van Thiegen (Ph.), Professeur administratenr au Museum d'His- 
toire naturelle. — 22, rué Vauquelin, Paris. 

Socios Correspondientes extranjeros (1). 

MM. Acloque (Alexandre). — 69, Avenue de Segur, Paris. — (His- 
toria 7iatural general.) 

André (Ernest), Notario honorario; de la Sociedad ento- 
mológica de Francia. — 17, rué Víctor Hugo, Gray 
(Fíaute-Saóne, Francia). — ( Himenópteros , especialmente 
Formícidos y Mutilidos.) 

Arnold (Dr. J.) — Munich. 

Balsamo (Francesco). — Via Salvator Rosa, 290, Ñapóles. — 
(Botánica y principalmente algas.) 

Bedel (Louis), de la Sociedad entomológica de Francia. — 
20, rué de l'Odéon, Paris, 6^. — (Coleópteros paleárticos.) 

Blanchard (Dr. Raphael), Profesor en la Facultad de Me- 
dicina; de la Academia de Medicina, Director de los Ar- 
chives de Parasitologie. — 226, Boulevard Saint-Ger- 
main, Paris, 7^. — (Entoynología general., Hirudineos.) 

Bois (D.), Asistantau Muséum. — 15, rué Faidherbe a Saint- 
Mandé (Seine), Francia. — (Botánica.) 

BoulenCtER (G. a.), del Museo británico. — Courtfleld Road, 8. 
South Kensington, S. W. — Londres. — (Herpeiología é 
Icliologia.) 

Bourgeols (Jules). — Saiute Marie aux Musses (x\lsace). — 
(Malacodermos.J 

Brangsik (Dr. Cari). — Trencsen (Hungría). — (Entomología.) 

Brizi (Ugo). — Museo Agrario, Via Santa Susana, Roma. - 
(Botátiica y principalmente flora de Italia.) 



(1) Con el objeto de fomentar las relaciones científicas entre los socios, se indica 
entre paréntesis y con letra bastardilla, después de las señas de su domicilio, si el 
socio cultiva en la actualidad más especialmente algún ramo de la Historia natural. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 9 

MM. BucKiNG(Dr. H.), Profesor en la Universidad.— Estrasburgo 
(Alemania). 

Camerano (Lorenzo), Profesor de Anatomía comparada y 
Director del Museo zoológico de la Universidad. — Palazzo 
Carignano, Turin (Italia). — (Anatomía comparada, 
Gordiidos.) 

Cannaviello (Prof. Eurico).— Villa Bruno, Portici (Ñapóles). 

Gaul (Dr.), Ayudante del Museo de Historia natural.— Gi- 
nebra. — (Entomología, Jj^iriápodos.) 
Ghevreux (Edouard).— Route du Gap, Bóne (Gonstantina). 
Argelia. — (Crustáceos anfipodos.) 

GoHEN, Profesor en la Universidad. — Greiíswald (Alema- 
nia). — (Mineralogía.) 

GoiNCY (Auguste de). — Gháteau de Gourloiseau par Trigue- 
res (Loiret), Francia. 

Delacroix (Di-. G.), Agregado al Instituto nacional agronó- 
mico y Director de la Estación de Patología vegetal. — 
11 bis, rué d'Alésia, Paris. 

Dervieux (Ermanno). — Via Massena. 34. — Turin (Italia). 

De Toni (Pr. Dr. Joannes Baptista), Director del Jardín 
Botánico de la Universidad de Módena (Italia). 

DisTANT (W. L.) — Steine Haus, Selhurst Road, South Nor- 
wood, Surrey (Inglaterra). — (Hemipteros.) 

DoLLFus (Adrien), Director de La Feuiíle des Jeunes natu- 
r alistes. —Rué Pierre Gharron, 35, Paris. 

FiNOT (P. Adrien Prosper), Gapitáu de Estado Mayor, reti- 
rado.— 27, rueSaint-Honoré, Fontainebleau (Francia).— 
(Ortópteros.) 

FouMOUZE (Armand), Doctor en Medicina.— 78, Faubourg 
Saint- Denis, Pííi'Ís.--( Entomología médico- farmacéutica.) 

Gestro (Raffaello), Doctor, Vicedirector del Museo cívico de 
Historia natural. — Villela Dinegro, Genova (Italia). — 
(Coleópteros.) 

GiARD (Alfred), Profesor de Zoología en la Facultad de Gien- 
cias, Director del Laboratorio de Wimereux y del Bulletin 
Scientifique de la France et de la Belgique. — 14, rué Sta- 
nislas, Paris, 6®. — (Evolución^ Parasitismo, Crustáceos). 

GiRARD (Albert Alexandre), Secretario científico de S. M. — 
Lisboa (Portugal).— ('icíioíogfm y Malacología.) 

Griffiini (Dr. Achille).— Turin. — (Entomología.) 



10 LISTA DE SOCIOS 

MM. Grouvelle (A.)— Director de la Manufactura nacional de 
tabacos de Issy, rué Ernest-Renan, Issy-les-Moulineaux 
(Seine). fClavicornios exóticos.) 

Hegkel (Edouard), Profesor en la Facultad de Ciencias. — 
31, Gours Lieutaud, Marsella (Francia). — (Botánica.) 

HoRVÁTH (Géza) , Doctor en Medicina, Director del Museo 
nacional de Hungría. — Museumring, 12, Budapest 
(Austria-Hungría). — (Hemipteros.) 

Janet (Charles), Ingeniero de Artes y Manufacturas. — 71, 
Rué de París, Voisinlieu, prés Beauvais (Oise), Fran- 
cia. — (Costumbres y anatomía de las hormigas.) 

KoNOw (Friedrich Wilhelm). — Teschendorf, Grossherz. 
Meklenburg (Alemania). — ( Himenópteros y especial- 
mente Tentredínidos, Chalastogastra.J 

Kraatz (Guslav), Doctor en Filosofía, Redactor de la 
Deutsche Entomologische Zeitschrift.^W. 9, Linkstras- 
se, 28, Berlín. — (Coleópteros.) 

Lesne (Fierre), Asistente de Entomología del Museo de His- 
toria Natural — 10, Avenue Jeanne, Asniéres (Seine). — 
(Entomología, Coleópteros.) 

Lo BiANGO (D. Salvador), Comendador. — Estación Zoológi- 
ca, Ñapóles (Italia). 

Meunier (Stanislas), Profesor de Geología del Museo de 
Historia natural. — 3, Quai Voltaire. París. — (Litologia.) 

MoNTANDON (Amald L.) — Filarote, Slrada Viilor, Bukarest 
(Rumania). — (Hemipteros, principalmente heterópteros.) 

Nery Delgado (J. F.), Geólogo. — Rúa de D. Carlos I, 35, 
Lisboa. — (Geología.) 

Olivier (Henry). — Baroches-au-Houlme (Orne), Francia. 

Orbigny (H. d'), Arquitecto. — R. Saint-Guillaume, 21, Pa- 
rís, 7^. — f Coleópteros.) 

Pérez (Dr. J.) — Rué Saubat, 26, Burdeos. — f Himenópteros). 

PiGciOLi (Comm. Francesco), Director del Instituto fores- 
tal. — Vallombrosa (Italia). — (Botánica.) 

PicciOLi (Lodovico), Sub-Inspector forestal.— Siena (Italia). 
(Botánica. ) 

Porter (Garlos E.), Director general del Museo y de la 
Revista Chilena de Historia naíur«¿. -—Casilla, 1108, Val- 
paraíso, Chile. — (Histología. Crustáceos decápodos y 
hemipteros.) 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 11 

Reitter (Edmond). — Paskau (Austria). — (Coleópteros de 
Europa). 

Richard (Jules), Doctor ea Ciencias, Director del Museo 
oceanógrafico. — Monaco. — (Crustáceos inferiores. J 

SalomOxV (Dr. W.) — Instituto Mineralógico de la Universi- 
dad. — Heidelberg (Alemania). 

ScHOUTEDEN (H.) — 12,Ghaussée d'Ixelles, Bruselas. — (He- 
mipteros.J 

ScHULTHEss Rechuerg (AntoH V,), Doctor en Medicina. — 
Thalacker, 22, Zuric. — (Entomología, Ortópteros.) 

SoDiRO (R. P. J.)— Quito (Ecuador). 

TuRNEz (W. Henri), de la Comisión Geológica. — Washing- 
ton (Estados-Unidos) DG. — (Geología.) 



Socios numerarios (1). 

1901, Administración Militar (Biblioteca de). — Madrid. 

1901. Agell y Agell (D. José), Alumno de Farmacia. — Bar- 

celona. 
1903. Aguilar y Carmena (D. Fernando), Farmacéutico. — Galle 
de Jorge Juan, 17, Madrid. — (Botánica.) 

1896. Aguilar y Cuadrado (D. Miguel), Paseo de Atocha, 17, 

2.", Madrid. 

1902. Alabern (D. Enrique), Doctor en Medicina. — Plaza del 

Príncipe, 4, Mahón. — (Citología general é Histología 
humana.) 

1897. Alaejos y Sanz (D. Luis), Doctoren Ciencias naturales, 

Ayudante de la Estación de Biología marina. — San- 
tander. 
1905. Algaraz (D. Antonio.) — Ingeniero agrónomo. — Castellón. 

1898. Alloza Blasco (D. Leandro), Ingeniero de Caminos. — 

Castellón. — (Geología.) 

1901. Almera (D. Jaime), Canónigo de la Catedral. — Sagris- 

tans, 1, 3.°, Barcelona. — (Geología y Paleontología.) 

1902. oAlrededor del Mundo.» — Progreso, 1, Madrid. 

1875. Antón y Ferrándiz (D. Manuel), Catedrático en la Facul- 



(1) El nombre de los socios numerarios va precedido de la cifra que indica el año 
de su admisión en la Sociedad y el de los socios fundadores de la abreviatura S. F. 



12 LISTA DE SOCIOS 

tad de Ciencias, Jefe de la Sección de Antropología y 
Secretario del Museo de Ciencias naturales.— C. de OIó- 
zaga, 5 y 7, Madrid. — f Antropología.) 

1894. Ahagón y Escagena ( D. Federico), Doctor en Ciencias 
naturales, Catedrático en el Instituto. — Falencia. 

1898. Aramburu y Altuna (D. Pedro), Doctor en Medicina, Ca- 
tedrático en la Escuela de Veterinaria. — San Felipe, 4, 
Zaragoza. 

1905. Aranda Millán (D. Francisco). —Madrid. 

1885, Aranzadi y Unamuno (D. Telesforo), Doctor en Farmacia 
y en Ciencias naturales, Catedrático en la Facultad de 
Farmacia de la Universidad. — Barcelona. — (Antropolo- 
gía y Botánica.) 

1904. Arellano (D. Tomás). — Arenal, 18, Bilbao. 

1903. Areses (D. Rafael), Ingeniero de Montes. — Tuy (Ponte- 

vedra). 
1902. Arévalo (D. Celso), Doctor en Ciencias naturales. — Galle 
de San Juan, 1, Segovia. — (Geología.) 

1904. Arias Encobet (D. José), Colector del Museo de Ciencias 

naturales.— C. de Núñez de Balboa, Asilo de las Merce- 
des, M.ÁáTidi.— (Dípteros). 

1896. Arráez y Cabrias (D. José), Abogado. — C. de Caste- 

lar, 14, Sevilla. — (Antropología criminal.) ' 
1887. Artigas (D. Primitivo), Ingeniero Jefe de Montes. — C. del 
Reloj, 9, principal izquierda, Madrid. — (Silvicultura.) 

1906. AsHER Y C.^ (A.)— 13, Unter den Linden, Berlín W. 
1872. Ateneo científico y literario (Bililioleca del). — C. del Pra- 
do, 21, Madrid. 

1889. AuLET Y Soler (D. Eugenio), Presbítero, Doctor en Cien- 
cias físico-químicas y Licenciado en naturales. Catedrá- 
tico en el Instituto de Tarragona. — Olot (Gerona). 

1900. AzAM (D.José), Arquitecto. — 14, rué de Trans , Dragui- 
gnan (Var), Francia. — (Ortópteros y Hemipteros.) 

1897. AzPEiTiA Y Moros (D. Florentino), Profesor en la Escuela 

de Minas. — Glorieta del Cisne, 3, hotel, Madrid. — 
(Malacologia y Diatomeas.) 

1902. Bago y Rubio (D. Miguel), Comandante de Ingenieros. — 
C. de Trajano, 15 y 17, Sevilla. 

190i. Bahía y Urrutia (D. Luis), Abogado, Ex-diputado á Cor- 
tes.— Hilario Peñasco, 2, Madrid. — (Agricultura.) 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 13 

1901. Ballestero Pardo (D. Mariano), Doctor en Ciencias. — 
Galatayud (Zaragoza). 

1872. Barboza du Bocage (Excmo. Sr, D. José Vicente), Direc- 
tor del Mnseo de Historia natural. — Lisboa. — (Mamífe- 
ros, aves y reptiles.) 

1905. Barcia Trelles (D, Juan), Ingeniero agrónomo.— Veláz- 
qnez, 22, Madrid. 

1891. Barras de Aragón (D. Francisco de las). Doctor en Cien- 

cias naturales, Catedrático en el Instituto. — Huelva. — 

(Entomología y Botánica.) 
1905. Barre (Sr. Barón de la), — C. deCopons, 7, 3.°, Barcelona. 
1901. Barreiro Martínez (R. P. Agustín). — Convento de Padres 

Agustinos, Valladolid. — (Botánica y Lepidópteros.) 
1895. Bartolomé del Cerro (D. Abelardo), Doctor en Ciencias 

naturales. Auxiliar de la Universidad. — Daoíz, 5, Madrid. 

1889. Becerra y Fernández (D. Antonio), Doctor en Ciencias 

naturales, Catedrático en el Instituto. — Baeza. — (En- 

totnologia agrícola y dibujo científico.) 
1894. Benedicto Latorre (D. Juan), Farmacéutico.— Monreal 

del Campo (Teruel). —/jBoíánica y moluscos terrestres.) 
1905. Benedito (D. José M.')— Taxidermista, Valencia. 
1901. Benet Andreu (D. José), Catedrático en el Instituto. — 

Almería. 
1898. Benjumea y Pareja (D. José). — Santa Ana, 51, Sevilla. 
1905. Bernard (D. Francisco), Ingeniero de Montes. — Prado, 3, 

Madrid. 
1905. Bertrán de Lis (D. Vicente). — G. de la Gasea, Madrid. 

1903. Descansa Casares (D. Fermín), Catedrático de Historia 

natural en el Instituto. — Orense. — (Botánica.) 
1004. Biblioteca García Barbón. — Vigo (Pontevedra). 

1904. Biblioteca universitaria de Granada. 

1890. Blanco del Valle (D. Eloy), Catedrático de Historia na- 

tural en el Instituto. — León. 

1892. Blanco y Juste (D. Rafael), Doctor en Ciencias natura- 

les. Profesor en la Escuela normal— C. de Sandoval, 4, 

Madrid. 
1898. Blas y Manada (D. Macario), Doctor en Farmacia. — 

C. del Pez, 1, Madrid. 
1901. Bofill (D. José María), Doctor en Medicina. — G. Aragón, 

281, Barcelona. 



14 LISTA DE SOCIOS 

s. F. Bolívar y Urrutia (D. Ignacio), Caled rálico en la Facul- 
tad de Ciencias, Jefe de la Sección de Entomología en el 
Museo. — Jorge Juan, 17, Madrid. — (Ortópteros, Hemíp- 
teros y Arquípteros.) 

1872. Bolívar y Urrutia (D. José María), Jefe faculialivo de la 
Casa de Socorro de Cfiamberí. — C. de Prim, 15, Madrid. 

1882. Bolos (D. Ramón), Farmacéutico, Naturalista. — C. de 

San Rafael, Olot (Gerona). — (Botánica.) 
1898. BoROBio (D. Patricio), Catedrático en la Facultad de Me- 
dicina. — Coso, 100, Zavñgoza.— (Pediatría.) 
1872. BosGÁ Y Gasanoves (D. Eduardo), Licenciado en Medici- 
na, Catedrático de Historia natural en la Universidad. 
Paseo del Grao, Valencia. — (Reptiles de Europa.) 

1900. BoscÁ Y Seytre (D. Antimo), Doctor en Ciencias natura- 

les, Catedrático en el Instituto. — Teruel. 
1877. Breñosa (D. Flafael), Ingeniero de Montes de la Real 
Casa. — San Ildefonso (Segovia). — (Cristalografía.) 

1901. Brugués y Escuder (D. Casimiro), Doctoren Farmacia y 

en Ciencias. — C. del Bruch, 66, Barcelona. — (Histología 
vegetal.) 

1883. Buen y del Cos (D. Odón), Catedrático de Historia natu- 

ral en la Universidad. — C. de Aribau, Barcelona. — 

(Botánica.) 
1905. BuiGAS Y Dalmau (D. José), Cónsul de España en Moga- 

dor (Marruecos). 
1897. BuRR (D. Malcolm). — 23, Blomfield Court, Maida Vale 

W. Londres. — (Ortópteros y Dermápteros.J 
1905. Busto (D. José del), Ingeniero de Minas. — C. de Olóza- 

ga, 8, Madrid. 

1901. Caballero (D. Arturo), Licenciado en Ciencias, Conser- 

vador del Jardín Botánico. — C. de Lope de Vega, 11, 
Madrid. 

1902. Cabrera y Díaz (D. Agustín), Licenciado en la Facultad 

de Ciencias.- -C. de Preciados, 9, Madrid. 

1891. Cabrera Y Díaz (D. Anatael) , Médico cirujano. — Laguna 
de Tenerife (Islas Canarias). — (Himenópteros.) 

1896, Cabrera y Latorre (D. Ángel), Agregado al Museo de 
Ciencias naturales , Caballero de la orden civil de Al- 
fonso XII. — C. de la Beneficencia, 18, Madrid.— /^Mawí- 
fpros y Dibujo científico. J 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HIST()RL\ NATURAL. 15 

1897. Gáceres y González (D. Juan). — G. del Duque, 8, Garta- 
gensi.— (Entomología.) 

1904. Gadevall y Díars (D. Juan). — Tarrasa. 

1906. Galafat IjEÓn (D. Juan), Goleclor del Museo de Giencias 
naturales. — G. de la Reina, 9, Madrid. 

1892. Galandre y Lizana (D. Luis). — Pasaje de Gonesa, Gar- 
tagena. 

1872. Calderón y Arana (D. Salvador), Gatedrático de Minera- 
logía y Botánica en la Facultad de Giencias, Jefe de la 
Sección de Mineralogía en el Museo. — G. de San Bernar- 
do, 66, principal derecha. — (Geología y Petrología.) 

1901. Galleja y Borja-Tarrius (D. Garlos), Gatedrático en la 

Facultad de Medicina. — Gortes, 248, pral., Barcelona. — 
(Histología.) 

1902. Calvo y Antón (D. José). — G. de Gerona, 111, Barcelona. 

1905. Campo Prado (D. Fernando de), Farmacéutico, Profesor 

de Historia natural y de Agricultura en el Colegio cató- 
lico. Individuo de la Sociedad española de Física y Quí- 
mica. — G. Real, 16, La Coruña. 

1889. Gamps (Sr. Marqués de). — Canuda, 16, principal, Bar- 
celona. 

1905. Canals (D. Salvador), Diputado á Gortes. — C. de Fuenca- 
rral, 114, Madrid. 

1905. Garballo (D. Jesús María), Director del Colegio Salesia- 
no. — Santander. — (Geología y espeleología) 

1894. Garbo y Domenech (D. Manuel), Catedrático en el Insti- 
tuto. — Reus. 

1904. Carretero (D. Luis), Ingeniero industrial.— Segovia. 

1877. Carvalho Monteiro (Excmo. Sr. D. Antonio Augusto de). 
Doctor en Derecho y en Ciencias naturales por la Uni- 
versidad de Coimbra, y miembro de la Sociedad de Acli- 
matación de Río Janeiro. — Rúa do Alecrim, 70, Lisboa 
(Portugal) —( Lepidópteros. J 

1901. Gasamada Mauri (D. Ramón). — Pelayo, 17, 2.", Bar- 
celona. 

1900. Casares Bescansa (D. Román), Farmacéutico. — a La Tri- 

nidad», fábrica de productos químicos, Málaga. 

1901, Casares Gil (D. Antonio), Médico militar.— Rambla de 

Cataluña, 29, Barcelona. — (Hepáticas y Musgos.) 
1901. Casares Gil (D. José), Gatedrático en la Facultad de Far- 



16 LISTA DE SOCIOS 

macia, Senador del Reino. — G, de Santa, Catalina, 5, 

M'dávid.—fAnálisis químico mineral.) 
1901. Gasino de Zaragoza. 
1905. Gastro y Pascual (D. Francisco), Doctor en Farmacia. — 

G. de Santa Bárbara, 2, Madrid. 

1903. Gastro y Valero (D, Juan), Gatedrático en la Escuela 

de Veterinaria. — Ghamartín de la Rosa (Madrid.) 
1901. Gátedra de Historia natural de la Universidad de Bar- 
celona. 

1901. Gátedra de Historia natural déla Universidad de Santiago. 
1884. Gazurro y Ruiz (D. Manuel), Doctor en Derecho y en 

Giencias naturales, Gatedrático en el Instituto. — Gerona. 
(Ortópteros y dípteros de Europa., Micrografta.) 

1905. Cendrero (D. Orestes), Alumno de la Facultad de Gien- 

cias — G. de Pelayo, 18, Madrid. 

1906. Gerrolaza y Armentia (D. José), Alumno de la Facultad 

de Giencias. — G. de los Ganos, 8, 3.°, Madrid. 

1891. Ghaves y Pékez del Pulgar (D. Federico), Doctoren Gien- 

cias físico-químicas. — G. de Jesús, 17, Sevilla. — (Mine- 
ralogía y[ Cristalografía.) 
1873. Godorniu (D. Ricardo), Ingeniero de Montes.— Murcia. 

1904. Golegio de Santo Domingo. — Orihuela. 

1898. Golomina y G.írolo (D. Alejandro de). Doctor en Giencias 
naturales, Gatedrático en el Instituto. — Pontevedra. 

1878. Gomerma (D. Andrés A.), Ingeniero de la Armada. — 
El Ferrol. 

1902. Gompañía de Tabacos de Filipinas. — Barcelona. 

1903. Gonsejo general de Agricultura, Industria y Gomercio de 

Valencia. 

1892. Gorrales Hernández (D. Ángel), Licenciado en Giencias 

naturales, Profesor auxiliar en el Instituto. — Soria. 

1901. GoRRÉA DE Barros (D. José Maximiano). — S. Martinho 
d'Anta, Sabroza (Portugal). 

1872. Gortázar (Excmo. Sr. D. Daniel de), Ingeniero Jefe de 
Minas, de las Reales Academias de la Lengua y de Gien- 
cias exactas, físicas y naturales, Gonsejero de Instruc- 
ción pública. — G. de Velázquez, 32, hotel, Madrid. 

1901. Goscollano y Durillo (D. José), Profesor auxiliar en el 
Instituto. — G. de la Goncepción, 29, Górdoba. 

1903. GoTRiNA Y Ferrer (D. Modesto). — Barcelona. — (Histología.) 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 17 

19U2. Gru y Marqués ( D. Enrique), Naíaralisía disecador. — 
Reyes Católicos, 7 y 9, Sevilla. — (Entomología y Orni- 
tología. J 

1903. Cruz (D. Emiliano de la), Miembro del Instilato de Inge- 
nieros de Minas de la Gran Bretaña, del Instituto de Mi- 
nas y Metalurgia de Londres, del Instituto del Norte de 
Inglaterra (Newcastle), déla Sociedad geológica de Fran- 
cia, de la de Bélgica, etc. — C. de Malasaña, 3, Madrid. 

1902. Gruz Nathan (D. Ángel B. déla), Profesor en el Institu- 
to. — G. de D. Juan de Villarrasa, 12, Valencia. 

1889. DarctEnt (D. Florismundo), Ingeniero. — Moralejo, 5, 

Aguilar (Córdoba). 
1905. Delgado (D. Mariano). — C. del Arenal, 24, Madrid. 

1902. Deulofeu (D. José), Catedrático de Química inorgánica 

en la Facultad de Farmacia. — Santiago. 

1899. Díaz (R. P. Filiberlo), Doctor en Ciencias, Conservador 
por oposición en el Museo de Ciencias naturales. — C. de 
San Miguel, 21 duplicado, Madrid. 

1898. Díaz DE Argaya (D. Manuel], Doctor en Ciencias, Direc- 
tor y Catedrático de Historia natural en el Instituto. — 
C. de la Independencia, 7, Zaragoza. 

1890. Díaz del Villar (D. Juan Manuel), Licenciado en Medi- 

cina, Catedrático en la Escuela de Veterinaria. — C. de 
Atocba, 127 duplicado, Madrid. — [Epizoarios y Entomo- 
zoarios.J 
1894. DíEz SoLORZANO (D. Manuel). — G. de Blanca, Santander. 

1901. Diez ToRTOSA (D. Juan Luis), Doctor en Farmacia. — Re- 

yes Católicos, 47, Granada. 

1898. DoMENECH (R. P. Estanislao), Profesor de Historia natu- 

ral en el Colegio del Sagrado Corazón. — C. de Lauria, 13, 
Barcelona. (Apartado 143). 

1899. Domínguez (D. Antonio A.)— Laguna de Tenerife.— ( Co- 

leópteros de Canarias.) 
1898. DossET (D. José Antonio!, Doctor en Farmacia. — Plaza 
de Sas, 2, Zaragoza. — fDiatomeas.J 

1903, DuLAU (M.), Soho Square, 37, Londres. 

1902. DüRÁN Desumvila (D. Narciso), Licenciado en Farmacia, 

Título de honor de los Ilustres Colegios provinciales de 
Barcelona, Lérida y Navarra, Director de la Revista 
cienlífica profesional. — Ganet de Mar (Barcelona). 

Tomo vi.— Enero, 1906. " 2 



18 LISTA DE SOCIOS 

1890. DusMET Y Alonso (D. José M.), Naturalista agregado al 
Museo de Ciencias naturales, Doctoren Ciencias. — Plaza 
de Santa Cruz, 7, Madrid. — (Himen ápteros.) 

1898. Eleicegui (D. Antonio), Catedrático en la Facultad de Far- 
macia. — Plaza de la Universidad, 5, 3.", Santiago. 

1888. Elizalde y Eslava (D. Joaquín), Catedrático de Historia 
natural en el Instituto. — Logroño. 

1894. Engibo y Mena (D. Juan), Licenciado en Derecho. — 
Huercal-Overa (Almería). — (Entomología.) 

1902. Escribano (D. Cayetano), Licenciado en Ciencias natura- 
les. — C. de Hortaleza, 76, Madrid. 

1872. Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos 
(Biblioteca de la).— C. de Alfonso XII, Madrid. 

1872. Escuela de Ingenieros de Montes (Biblioteca de la). — El 
Escorial (Madrid). 

1894. Escuela de Veterinaria de Madrid. 

1905. Escuela Normal de Maestros de Granada. 

190G. Escuela Normal de Maestros de Huesca. 

1875. EsPLUGA Y Sancho (D. Faustino), Catedrático de Historia 
natural en el Instituto.— Trinidad, 3, Toledo. 

1902. EsPLUGUEs Y Ahmengol (D. Julio), Profesor auxiliar del 
Instituto y Jardinero 2." del Botánico.— Valencia. 

1905. Estación de biología marítima. -C. de Caslelar, Puerto 
Chico, Santander. 

1902. Esteva (D. José), Presbítero. — Bellmirall, 5, Colegio de 
' Caridad, Gerona.— ('^oíámca general y Criptogámia.J 

1878, Facultad de Ciencias de la Universidad (Biblioteca de 
la). — Valencia. 

1902. Facultad de Ciencias de la Universidad de Oviedo. 

1901. Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona. 

1874. Fernández de Castro (D. Ángel), Ingeniero de Montes.— 

C. de Fabiola, 3, Sevilla. 

19Ü0. Fernández de Gatta y Galache (D. Manuel), Doctor en 
Farmacia. — Vilvestre (Salamanca). 

1904. Fernández Galiano (D. Emilio), Alumno de la Facultad 
de Ciencias.— C. de Pelayo, 18, Madrid. 

1890. Fernández Navarro (D. Lucas), Catedrático de Cristalo- 
grafía en la Facultad de Ciencias.— Cuesta de Santo Do- 
mingo, 18, Madrid. 

1875. Ferrand y Coughoud (D. Julio), Ingeniero Jefe de la pri- 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 19 

mera sección de vía y obras de los Ferrocarriles Anda- 
luces. — G. de Feria, 100, Sevilla. 

1900. Ferrando y Más (D. Pedro), Gatedrálico de Mineraloi^ía 
. y Botánica en la Universidad. — C. de Ganfranc, 4, Za- 
ragoza. 

1885. Ferrer (D. Garlos), Doctor en Medicina y Bachiller en 
Giencias. — Ronda de la Universidad, 16, 1.°, Barcelona. 

1902. Ferrer Dalmau (D. Eugenio), Profesor de la Escuela de 
Industrias. — G. de Santo Domingo, 20, Tarrasa. 

1901. Ferrer y Hernández (D. Jaime). — Montaner, 66, Barce- 

lona. — (Mineralogía.) 

1901. FiNESTRES Y FoGH (D. Eduardo). — Ager (Lérida). — (Mine- 
ralogía.) 

1879. Flürez y González (D. Roberto). — Cangas de Tineo 
(Oviedo) . — (Entomología.) 

1901. FoLCH Y Andreu ( D. Rafael), Doctor en Farmacia. — 
Vendrell (Tarragona) . — (Botánica.) 

1901. FoNT Sagué (D. Norberto), Presbítero.— G. de Fontane- 

11a, 15, 3.", Barcelona. — (Geología.) 

1902. FoRTEZA Rey y Forteza (D. José). — Golón, 23, Palma de 

Mallorca (Baleares). 

1902. Francois (Ph.), Jefe de trabajos prácticos en la Sorbona. — 

Rué des Fossés S'^-Jacques, 20, Paris, 5^. 

1888. Fuente (D. José María de la), Presbítero. — Pozuelo de 
Galatrava (Giudad-Real). — (Entomología, Coleópteros de 
Europa. Admite cambios de estos insectos.) 

1890. FusET Y TuHLÁ (D. José), Doctor en Giencias naturales. 
Catedrático en el Instituto de Palma. — Mallorca. — 
(Gusanos y Dibujo científico.) 

1904. G.\LÁN (D. Alfonso), Alumno de las Facultades de Gien- 
cias y Farmacia. — G. de Villanueva, 23, Madrid. — fHi- 
menópteros.) 

1903. García Callejo (D. José María). — Núñez de Balboa, 17. — 

(Naturalista preparador.) 
1872. García y Arenal (D. Fernando), Ingeniero del puerto. — 

Vigo (Pontevedra). 
1901. García Fraguas (D. José Esteban), Doctor en Medicina, 

Catedrático en el Instituto. — Coso, 120, Zaragoza. 
1894. García y García (D. Antonio), Profesor auxiliar en el 

Instituto. — Huelva. 



20 LISTA DE SOCIOS 

1877. García y Mercet (D. Ricardo) , Naturalista agregado al 
Museo de Ciencias naturales, Farmacéutico de Sanidad 
militar. — Goya, I, Madrid. — (Himenópteros de Europa.) 

1904. García Mon é Ibáñez (D. Francisco), \lumno dela.Facul- 
tad de Ciencias. — C. de la Luna, 18, Madrid. 

1899. García Várela (D. Antonio), Doctoren Ciencias natura- 

les. Conservador por oposición en el Museo. — C. de Re- 
latores, 24, Madrid. (Hemipteros.) 

1902. Garriga y Barrerán (D. Gerardo), Farmacéutico.— Ge- 

rona. 

1904. Gascón (D. Antonio), Director del Boletín Minero y Comer- 

cial. — Carranza, 8, Madrid. 

1900. Gelabert Rincón (Rvdo. D. José).— Llagostera, Gerona. 

(Mineralogía y Geología.) 

1884. GiLA Y FiDALGO (D. Félix), Catedrático excedente de la Fa- 
cultad de Ciencias. — Segovia. — (Botánica y Geología.) 

1877. Cogorza y González (D.José), Catedrático de Anatomía 
y Fisiología animal en la Universidad Central. — C. de 
San Andrés, 19, Madrid. 

1890. GoiTiA (D. Alejandro), Licenciado en Ciencias.— C. de 
Alcalá, 4, Madrid. 

1894. GÓMEZ OcAÑA (D. José), de las Reales Academias de 
Medicina y Ciencias, Catedrático de Fisiología en la 
Facultad de Medicina.— C. de Atocha, 127 dup.°, Madrid. 

1905. Gómez de la Maza (D. Manuel), Catedrático en la Univer- 

sidad de la Habana (Isla de Cuba). 

1905. González (D. Anselmo).— G. de la Montera, Madrid. 

s. F. González Hidalgo (D. Joaquín), de la Real Academia de 
Ciencias, Catedrático de Malacología y animales infe- 
riores en la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sección de 
Malacología del Museo.— C. de Alcalá, 36, Madrid. 

1900. Gota y Casas (D. Antonio), Doctor en Medicina. — C. del 
Pilar, 16, Zaragoza. 

1903. Gracián y Lavedán (D. Antonio).— C. del Padre Mar- 

chena, 13, Sevilla. 

1899. Graiño y Caubet (D. Celestino), Doctor en Farmacia, pre- 
miado en varias Exposiciones. — Aviles (Asturias). — (Or- 
nitología. Admite cambios.) 

1882. Gredilla y Gauna (D. Apolinar Federico), Catedrático de 
la Facultad de Ciencias, Director del Jardín Botánico, 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORL\ NATURAL. 21 

Jefe de la Sección de cultivos. — G. déla Estrella, 7, prin- 
cipal, Madrid. — (Geología y Botánica.) 

1898. Gregorio y Rocasolano (D. Antonio), Gatedrático de Quí- 
mica en la Facultad deGiencias. — Temple, 20, Zaragoza. 
( Gramíneas. J 

1905. GuiJELMO (Excmo. Sr. D. José), Ex-Director general de 
Penales. — G. de Jorge Juan, 7, Madrid. 

1893. Guillen (D. Vicente), Médico- cirujano, Jardinero mayor 
del Botánico. — Valencia. 

1901. Gutiérrez Martín (D. Daniel), Doctor en Farmacia. — 

Gonstilución, 17, Mercado chico, A.vila. — (Botánica n 
Entomología de la Provincia.] 

1902. Gutiérrez Sobral (D. José), Gapitán de 'Navio de pri- 

mera clase. — G. de la Palma, 40, Madrid. — {Hidro- 
grafía.) 

1898, Halcón (D. Fernando), Marqués de San Gil. — G. de Al- 

fonso XII, 50, Sevilla. — (Patología vegetal. J 

1890. Hernández y Álvarez (D. José), Licenciado en Giencias 
naturales, Gatedrático de Agricultura en el Instituto. — 
Badajoz. — (Botánica.) 

1893. Hernández Pacheco y Esteban (D. Eduardo), Doctor en 
Giencias naturales, Gatedrático en el Instituto. — Górdo- 
ba. — (Geología.) 

1875. Heyden (D. Lucas von). Mayor en reserva, Doctor en 
Filosofía, honoris causa, individuo de las Sociedades 
Entomológicas de Alemania, Francia, San Petersburgo, 
Suiza, Italia, etc., Gaballero de las Ordenes del Águila 
Roja prusiana, de la Gruz de Hierro y de San Juan. — 
Schlosstrasse, 54, Bockenheim, Frankfurt am Main (Ale- 
mania). — (Coleópteros.] 

1888. Hoyos (D. Luis), Doctor en Giencias naturales y en Dere- 
cho, Gatedrático de Agricultura en el Instituto. — Toledo. 
(Antropología.) 

1901. Hueso (D. José), Doctoren Giencias, Profesor numerario 
de la Escuela Normal.— Valencia. 

1895. Huidobro y Hernández (D. José), Doctor en Giencias, Gon- 
servador en el Museo de Giencias naturales.— G. de San 
Bernardo, 52, Madrid. 

1899. Ibáñez Díaz (D. Francisco Antonio), Duque, 9, Cartagena. 

(Botánica.) 



22 LISTA DE SOCIOS 

1895. Ibarlucea (D. Gasto), Catedrático de Agricultura en el 

Instituto. — Moreras, 6, 2.°, Cáceres. 

1902. Imprenta de Fortanet. — G. de la Libertad, 29, Madrid. 

1905. Instituto general y técnico de Badajoz. 

1903. Instituto general y técnico de Barcelona. 

1901. Instituto general y técnico de Burgos. 

1902. Instituto general y técnico de Gáceres. 

1906. Instituto general y técnico de Giudad Real. 
1872. Instituto general y técnico de Górdoba. 
1901. Instituto general y técnico de Guadalajara. 

1903. Instituto general y técnico de Huelva. 

1904. Instituto general y técnico de Orense. 
1904. Institutí) general y técnico de Falencia. 

1901. Instituto general y técnico de Palma de Mallorca. 
1904. Instituto general y técnico de Pontevedra. 

1872. Instituto general y técnico de San Isidro (Biblioteca 

del).— Madrid. 

1903. Instituto general y técnico de San Sebastián (Guipúzcoa). 
1901. Instituto general y técnico de Santiago. 

1880. Instituto general y técnico de Valencia. 

1901. Instituto general y técnico de Vitoria. 

1901. Instituto general y técnico de Zaragoza. 

1873. IÑARRA Y Echevarría (D. Fermín), Gatedrático en el Ins- 

tituto general y técnico de Guipúzcoa. — G. de San Mar- 
tín, 21, 2.°, San Sebastián. 

1904. Iradier (D. Gesáreo), Arquitecto.— Fernando VI, 11, Ma- 

drid. 

1904. Jacobs (Dr. H.) — Luxemburgplatz, 3, Wiesbaden (Ale- 
mania.) 

1872. Jardín Botánico (Biblioteca del). — Madrid. 

1896. Jiménez Gano (D. Juan), Licenciado en Giencias natura- 

les. Gasa Blanca. — Guenca. — (Lepidópteros.) 

1884. Jiménez de Gisneros (D. Daniel), Gatedrático de Historia 
natural en el Instituto. — G. de Medina, 38, Alicante. 

1899. Jiménez Munuera (D. Francisco de P.) — Alto, 9, Carta- 
gena. — (Botánica.) 

1898. Jimeno (D. Hilarión), Doctor en Giencias, Director del 
Laboratorio químico municipal. — Goso, 127, Zaragoza. 

1901. Jimeno Egurbide (D. Florentino), Doctoren Farmacia.-^. 
Plaza Real, 1, Barcelona. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORL\ NATURAL. 23 

1906. Julia Olsina (D. Juan), Licenciado en Farmacia. — C. de 
Buenavisla, 9, Barcelona. — (Botánica.) 

1895. Rheil (D. Napoleón M.), Profesor en la Escuela de Co- 
mercio, Socio del Club de Historia natural de Praga y de 
las Sociedades Entomológicas de Berlín, Stettin y Dres- 
de. — Ferdinandslrasse, 38, Praga (Bohemia). 

1884. Lauffer (D. Jorge), Agregado al Museo de Ciencias natu- 
rales, Caballero de la orden civil de Alfonso XII. — Calle 
de Juan de Mena, 5, Madrid. — (Coleópteros de Europa.) 

1901. Laza (D. Enrique), Director propietario del Laboratorio 
químico. — C. del Duque de la Victoria, 6, Málaga. 

1880. Lázaro é Ibiza (D. Blas), de la Real Academia de Cien- 
cias, Doctor en Farmacia y en Ciencias, Catedrático 
de la Facultad de Farmacia. — G. de Palafox, 19, Hotel, 
Madrid. — (Botánica.) 

1905. León Ramos (D.Modesto de), Doctor en Medicina. — C. de 
Augusto Figueroa, 19, Madrid. 

1905. Liceo Recreo Orensano. — Orense. 

1900. López García y Mir (D. Julián), Farmacéutico. — San Ci- 

prián, Vivero (Lugo). 
1889. LÓPEZ DE ZuAzo (D. José), Doctor en Ciencias naturales. 
Catedrático en el Listituto. — Burgos. 

1901. LÓPEZ Mendigutia (D. Fernando). — C. de Gampoamor, 12, 

Madrid, 

1905. Lozano Rey (D. Luis), Doctor en Ciencias naturales, Con- 
servador interino del Museo de Ciencias naturales. — 
Calle de Velázquez, 32, Madrid. 

1897. Llanas (D. José María), Farmacéutico militar. — Alberto 
Bosch, 12, Madrid. 

1901. Llenas y Fernández (D. Manuel).— C. del Carmen, 44, 2.°, 

1.', Barcelona. — (Botánica.) 

1902. Llobet y Pastors (D, Luis), Farmacéutico. — Gerona. 
1902. Lloro y Gamboa (D. Ramón), Doctor en Ciencias y Medi- 
cina. — Jorge Juan, 13, Madrid.— (^Química geológica.) 

1897. Magiñeira y Pardo (D. Federico G.), Cronista oficial de 
Ortigueira (Coruña). — (Prehistoria.) 

1878. Mag-Lenna\ ( D. José) , Ingeniero. — Portugalele (Bilbao). 

1905. Madariaga (D. Guillermo).— C. de Luis Vélez de Gueva- 
ra, 11, Madrid. 

1887. Madrid Moreno (D. José), Doctor en Ciencias, Profesor 



24 LISTA DE SOCIOS 

Sub-Jefe encargado de la Sección de bacteriología del 
Laboratorio municipal, Catedrático de Técnica micro- 
gráfica é Histología vegetal y animal en la Facultad de 
Ciencias, Consejero de Sanidad. — G. de Serrano, 40, 
Madrid. — (Micrografia.) 
1904. Malaguilla (D. Eduardo), Licenciado en Ciencias natu- 
rales.— C. de Toledo, 29, Ciudad-Real. 

1903. Maluquer y.Nigolau (D. José).— Jaime I, 14. — Barce- 

lona. — (Malacología.J 

1904. Maluquer y Nigolau (D. Salvador). — Jaime I, 14, Barce- 

lona. — (Lepidópteros.) 

1873. Marín y Sancho (D. Francisco), Licenciado en Farmacia. 

C. de Silva, 49, 2.° derecha, Madrid. 

1899. Martín Ayuso (D. Dionisio), Ingeniero agrónomo, Direc- 
tor y Catedrático del Listiluto.— Oviedo. 

1901. Martínez y Martínez (D. Cesáreo), Catedrático en el Ins- 
tituto. — Gijóu. 

1897. Martnez Gámez (R. P. Vicente), Profesor de Ciencias 

naturales en el Colegio Calasancio. — C. de Jesús, 25, 
Sevilla. — (Ornitología de España.) 

1903. Martínez Girón (D. Paulino).— Corral del Rey, 11 , Sevilla. 

1893. Martínez Núñez (R. P. Zacarías), Agustino, Licenciado 
en Ciencias naturales, Director del Real Colegio de Al- 
fonso XII.— El Escorial (Madrid). 

1874. Martínez y Ángel (D. Antonio), Doctor en Medicina. — 

C. del Almirante, 21, Madrid. 

1889. Martínez de la Escalera (D. Manuel). — C. de Núñez de 
Balboa, 17, Madrid. — (Coleópteros de Europa.) 

1892. Martínez Fernández (D. Antonio), Doctor en Ciencias 
naturales, Catedrático en el Instituto. — Ciudad Real. — 
(Ento)nología é Histología.) 

1889. Martínez Pacheco (D. José), Doctor en Farmacia. — C. de 
San Miguel, 21 duplicado, principal, Madrid. 

s. F. Martínez y Sáez (D. Francisco de Paula), Catedrático en 
la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sección de üsteozoolo- 
gía en el Museo. — C. de San Quintín, 6, principal, Ma- 
drid. — (Coleópteros de Europa.) 

1898. Más y Guindal (D. Joaquín), Oficial 2." de Sanidad mi- 

litar. — C. del Conde Duque, 40, principal derecha, 
Madrid. 



DE LA BEAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 25 

1898. Mateos Pérez (D. Félix), Profesor en la Escueki de Vete- 
rinaria. — Santiago. 

1882. Mazarredo (D. Garlos), Ingeniero de Montes.— G. de Glau- 
dio Goello, 24, Madrid. — (Neurópteros y Arácnidos.) 

1905. Mazarredo (D. Rafael), Ingeniero Jefe de Gaminos.— 
G. de Alcahí, 31, Madrid. 

1897. Mazo y Franza (D. Julio del), Abogado.— Arguijo, 5, Se- 
villa. — ( Ornitología. J 

1884. Mederos Y Manzanos (ü. Pedro), Licenciado en Giencias 
naturales. — San Lorenzo (Gran Ganaría). 

1888. Medina Ramos (D. Manuel), Doctor en Medicina, Ga(e- 
drático de Anatomía en la Escuela de Medicina. — G. de 
San Vicente, 8, Sevilla. — (Himenópteros.J 

1892. Mendoza (D. Antonio), Jefe del Laboratorio provincial en 
el Hospital de San Juan de Dios. — G. de Santa Isabel, 
34, Madrid. 

1879. Mercado y González (D. Matías), Médico cirujano titular. 
Nava del Rey (Valladolid). — (Entomología.) 

1897. Merino (R. P. Baltasar), S. J., Profesor de Física y Química 
en el Golegio de La Guardia (Pontevedra). — (Botánica.) 

1894. MiQUEL É InizAR (D. Manuel de), Teniente Goronel Jefe 
del 2." batallón del 3.-'' regimiento de Zapadores mina- 
dores de Ingenieros. — Madrid. 

s. F. MiR Y Navarro (D. Manuel), Director y Gatedrático de 
Historia natural del Instituto.— l'^aseo de Gracia, 43, 2.°, 
1.*, Barcelona. 

1876. MiRALLES DE IMPERIAL (D. Glemeute) .—Rambla de Estu- 
dios, 1, 2.°, 1.*, Barcelona. 

1902. Moles Ormella (D. Enrique).— Balines, 19, Barcelona. 

1905. Monviedro y Abellán (D. Antonio), G. délas Infantas, 9, 

Madrid. 
1894. Mora y Vizcayno (D. Manuel de), Licenciado en Giencias 
naturales.— Valverde del Gamino (Huelva). 

1903. Moran Bayo (D. Juan), Gatedrático de Agricultura en el 

Instituto (Górdoba); durante el verano en Medina de las 
Torres (Badajoz). 
1900. MoRODER Y Sala (D. Federico).— Alboraya, 8, Ghalet, 
Valencia. 

1906. Moscoso (D. M. R.).— San José de las Matas (Provincia de 

Santiago), República Dominicana.— ('^oíánicaj. 



26 LISTA DE SOCIOS 

1898, MoYANO Y MoYANO (D. Pedro), Catedrático en la Escuela 
de Veterinaria. — Azogue, 96 y 98, Zaragoza. — (Etnolo- 
gía zootécnica.) 

1898. Muñoz Ramos (D. Eugenio), Doctor en Farmacia, Li- 
cenciado en Ciencias físico-químicas, Director del Labo- 
ratorio municipal y provincial. — Valladolid. — (Micro- 
grafía. J 

1902. ¡VluÑoz Cobo (D. Luis), Doctoren Ciencias. — Catedrático 

en el Lisíiluto. — Baeza. 
1872. Museo de Ciencias naturales (Biblioteca del). — Paseo de 

Recoletos, 20, bajo, Madrid. 
1894. Museo Pedagógico (Biblioteca del). — C. de Daoiz, 3, 

Madrid. 
1889. Muso Y Moreno (D. José), Ingeniero de Montes.— C. del 

Amor de Dios, 1, Madrid. 
1889. Nacher Y ViLAR (D. Pascual), Catedrático en la Facultad 

de Ciencias. — Granada. 
1905. Nassimento (D. Luis Gonzaga do). — Setubal (Portugal). 
1905. Navarrete (D. Adolfo). — C. de Zurbano, 8, Madrid. 

1903. Navarro (D. Leandro), Profesor de Patología vegetal en 

el Instituto Agrícola de Alfonso XII. — Madrid. 

1896. Navas (R. P. Longinos), S. J., Profesor del Colegio del 
Salvador. — Zaragoza. — (Neurópteros.) 

1 905. Naval (D. José del). — C. del Conde de Aranda, 13, Madrid . 

1902. NovELLA (D. Joaquín), Licenciado en Ciencias naturales 
y Abogado. — C. de Mariano Padilla, 29, Murcia. 

1898. NovoA Y Alvarez (D. Francisco), Vice-cónsul de Portu- 
gal en Goyán, Socio correspondiente de la Arqueológica 
de Pontevedra y de la Española de Higiene, Comenda- 
dor de las Ordenes de Cristo y de la Concepción de Villa- 
viciosa de Portugal, Médico municipal de Tomiño. — (Por 
Tuy), Goyán. 

1905. NúÑEZ DE Prado (D. Enrique).— C. de Olózaga, 8, Madrid. 

1872. OuERTHÍJR (D. Carlos), de la Sociedad Entomológica de 
Francia. — Faubourg de Paris, 20, Rennes (Ile-et-Vilai- 
ne), Francia. — (Lepidópteros.) 

1872. Oberthür (D. Renato), de la Sociedad Entomológica de 
Francia. — Faubourg de Paris, 20, Rennes (Ile-et-Vilai- 
ne), Francia. — (Coleópteros.) 

1872. Observatorio Astronómico. (Biblioteca del). — Madrid. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 27 

1897. Olavarría y Gutiérrez (D. Marcial de), Ingeniero de 
Minas. — G. de las Huertas, 82, pral., Madrid. 

1901. Oliver Rodés (D. Benito). —Rambla de San José, 23, 

Barcelona. — f Análisis de química mineral.) 

1896. Olóriz (D. Federico), de la Real Academia de Medicina, 

Gatedi'cático en la Facultad de Medicina. — G. de Atocha, 
96, Madrid. — (Antropología.) 

1887. Oxís (D. Mauricio Garlos de), Licenciado en Giencias. 
G. de Santa Engracia, 23, principal, Madrid. 

1899. Oramas y González (D. Pablo). — La Orotava. — (Coleópte- 
ros y Ornitología de Canarias.) 

1890. Ortega y Mayor (D. Enrique).— G. de Carretas, 14, Labo- 
ratorio químico, Madrid. 

1897. Orueta (D. Domingo de). Ingeniero de Minas.— Gijón. — 

(Fauna inferior marina del Cantábrico.) 
1899. Otero (D. Julio), Ingeniero agrónomo y Director de la 
Granja agrícola de la Moncloa.— G. del Florín, 2, Madiid. 

1902. Pagault (M. Edgard). — Buenos-Aires. — (Ictiología y Fau- 

na de la Mesopotamia argentina y de la Argelia.) 
1905. Padró (D. José), Tecnógrafo de la Facultad de Giencias. 

G. de San Quintín, 10, Madrid. 
1894. Palacios (D. Pedro), de la Real Academia de Giencias, In- 
geniero Jefe del Guerpo de Minas.— G. de Nicolás María 
Rivero, 8, Madrid. 

1903. Pallas y Vals (D. Pedro).— G. de Cervantes, 7, Barce- 

lona. — (Zoología.) 

1881. Pantel (R. P. José), S. J. — Kasteel Gemert por Helmond. 

Holanda (Bravante septentrional). — (Anatomía de ins., 
Ortópteros.) 
1905. Pardillo Vaquer (D. Francisco), Licenciado en Giencias 
naturales. — Madrid. 

1898. Pardo y Sastrün (D. José), Licenciado en Farmacia. — 

Valdealgorfa, por Zaragoza y Alcañiz (Teruel). — (Bo- 
tánica.) 
1890. Pau (D. Garlos), Farmacéutico. — Segorbe (Castellón). — 
(Botánica.) 

1882. Paúl y Arozarena (D. Manuel José de). — Plaza chica de 

San Vicente, 1, Sevilla. — (Patología vegetal.) 
1903. Pazos Cabalf^ero (D. J. H.), Médico-cirujano. — Martí, 28, 
San Antonio de los Baños (Cuba). — (Dípteros parásitos.) 



28 LISTA DE SOCIOS 

1898. Pella y Porgas (D. Pedro), Ingeniero industrial, químico 
y mecánico, Socio de mérito de las Económicas Arago- 
nesa y Gerundeuse de Amigos del País y del Ateneo de 
Teruel, Ingeniero Jefe de la explotación del Ferrocarril 
de Cariñena á Zaragoza. — Zaragoza. — (Geología.) 

1904. Peña Martí (D. Alfredo), Capitán Cajero de la Coman- 

dancia de la Guardia civil. — Consejo de Ciento, 320, 3.°, 
Barcelona. — (Aves insectívoras.) 

1905. Pérez y Jiménez (D. Nicolás), Médico-Director del Cuerpo 

de Baños.— Cabeza del Buey (Badajoz). 
1881. Pérez Lara (D. José María).  Jerez de la Frontera (Cá- 
diz). — (Botánica.) 

1873. Pérez Ortego (D. Enrique) , Doctor en Ciencias. — Pro- 

fesor auxiliar en el Instituto del Cardenal Cisneros. — 
C. de San Bernardino, 7, Madrid. 

1894. Pérez Zúñiga (D. Enrique), Profesor auxiliar en la Facul- 

tad de Medicina.— C. del Fúcar, 19 y 21, Madrid. 

1902. Pi Y SuÑER (D. Augusto), Catedrático en la Facultad de 

Medicina. — Sevilla. 
1901. Pie (D. Mauricio), de la Sociedad entomológica de Fran- 
cia. — Digoin (Saóne-et-Loire), Francia. — (Ent. general 
de Argelia. Col, é Himenopt. palearct. Meliridos, Ptini- 
dos, Anticidos.^ Pedüidos, Brúquidos y Nanophyes de 
todo el mundo.) 

1903. PiTTALUGA (D. Gustavo), Doctor en Medicina.— C. del 

Marqués del Duero, 10, 1.°, Madrid. — (Investigaciones 
micrográficas aplicadas á la clínica.) 

1903. Planellas (D, Juan), Farmacéutico. — Cayey (Puerto Rico). 

1905. PoNS (D. Enrique), Licenciado en Ciencias naturales. — 
Valladolid. 

1887. Prado y Sáinz (D. Salvador), Doctor en Ciencias natu- 
rales, Catedrático y Director del Instituto. — Guadalajara. 

1874. PuiG Y Larraz (D. Gabriel), Ingeniero de Minas. — C. de 

Fomento, 1 duplicado, 1." derecha, Madrid. 

1895, Ramón y Cajal (D. Pedro) , Catedrático en la Facultad de 

Medicina.— Sitios, G, Zaragoza. — (Histología.) 
1903. Ramos de Molins (D. Federico). — Ronda de San Pedro, 33, 

Barcelona. — (Histología.) 
1903. Raspail (D. Javier).— Goubieux (Oise) Francia.— fOmi- 

tología.) 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 29 

1905. Ratto (D. Juan). — Mogador [Lírica.).— f E^itomologia). 

1872. Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales 
(Biblioteca de la).— C. de Valverde, 26, Madrid. 

1901. Real Biblioteca de Berlín (Konigliche Bibliothek). — Beh- 
renstrasse, 40, Berlín W. 64. 

1883. Reyes y Prosper (D. Eduardo), Catedrático de Fitografía 
en la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sección de herba- 
rios en el Jardín Botánico. — G. de la Palma Alta, 30, 
Madrid. — (Anatomía microscópica vegetal, Criptógamas 
y Orquídeas de España.) 

1872. Ribera (limo. Sr. D. Emilio), Doctor en Ciencias natura- 
les; Conservador mayor. Jefe administrativo del Museo 
de Ciencias naturales. — G. de Prim, 15, Madrid. 

1886. Rio (D. José), Ingeniero de Montes. — C. de Fernando el 
Santo, 7, Madrid. 

1901. Rio (D. Carlos del), Naturalista agregado al Museo de 

Ciencias. — Redacción de «El Liberal», Barcelona. 
1886. RiojA Y Martín (D. José), Doctor en Ciencias naturales, 
Director de la Estación de biología marina. — G. de Cas- 
telar, Puerto chico (Santander). — f Anatomía de anima- 
les inferiores.) 

1902. Riva (D. Maximino de la). Profesor auxiliar en la Facul- 

tad do Farmacia. — Santiago. 

1901. RiVAS Mateos (D. Aurelio), Licenciado en Farmacia. — 

Serradilla (Cáceres) . 
1896. RivAs Mateos (D. Marcelo), Catedrático en la Facultad de 
Farmacia de la Universidad. — C. de Sagasta.lO, Madrid. 
fBotánica.) 

1902. Rivera y Ruiz (D. Miguel), Catedrático en el Instituto. — 

Murcia. 

1903. Rivera Vidal (D. Pedro). — Barcelona. — fBotánica.) 
1901. RivES Mampoey (D. José). — Diputación, 441, Barcelona. — 

CBotánica.J 

1903. Robles (limo. Sr. D. José), Secretario general del 
Consejo Superior de Agricultura, Jefe de la Sección 
Central del Ministerio. — G. de la Academia, 10, Ma- 
drid. 

1884. Rodríguez Aguado (D. Enrique), Doctor en Ciencias y 
Medicina, Profesor auxiliar de la Facultad de Ciencias. 
G. de Silva, 2, l.°, Madrid. 



80 LISTA DE SOCIOS 

1903. Rodríguez y López Neira (D. Manuel), Farmacéulico. — 
C. de Malasaña, 9, Madrid, 

1880. Rodríguez Mourei.o (D. José), Académico de la Real 
de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Profesor de 
Química industrial orgánica en la Escuela Superior de 
Artes é Industrias. — G. del Piamonte, 14, Madrid. — 
(Mineralogía.) . 

1902, RoF Y GoDiNA (D. Juan), Veterinario Militar. — Plaza de la 

Feria, 19, Lugo. 

1903. Romero Masó (D. Jesús). — Barcelona. 

1905. Royo y Llobat (D. Adolfo), Farmacéutico. — Ruzafa, 39, 
Valencia. — (Malacología.) 

1887. Ruiz Arana (D. Segundo S.), Licenciado en Farmacia. — 
Gaparroso (Navarra). 

1905, Ruiz Llazer (D. Antonio). — G. Mayor, 158, Gastellón. 

1873. Saavedra (Excmo. Sr, D. Eduardo), Ligeniero de Gami- 
nos, Individuo de las Reales Academias de la Lengua, 
de Giencias y de la Historia, Consejero de Instrucción 
pública. — G. de Fuencarral, 74 y 76, principal, Ma- 
drid. 

1890. Sáenz y López (D. Juan), Licenciado en Giencias natu- 

rales, Director del Colegio de Santa Ana. — Mérida (Ba- 
dajoz). 
1903. Saforcada Adema (D. Manuel). — Barcelona, 
1901. Sánchez Bruil (D. Mariano), Catedrático en el Instituto 
general y técnico. — C. de Alfonso I, 28, Zaragoza. 

1891. Sánchez Navarro y Neumann (D. Emilio), Doctor en Gien- 

cias naturales, Profesor auxiliar en el Instituto. — C. de 
Santa Inés, 14, Cádiz, — (Entomología.) 

1885. Sánchez y Sánchez (D. Domingo), Doctor en Giencias 
naturales y en Medicina, Conservador, por oposición, 
en el Museo, Profesor en la Escuela de Artes é Indus- 
trias. — C. de Atocha, 96, Madrid. — (Anatomía compa- 
rada.) 

1899. Sanghíz Pertegas (Excmo. Sr. D. José). — G, de San Vicen- 
te, 151, Valencia. 

1905. Sancho (D. Enrique)— C de Orellana, 1, Madrid. 

1901. San Román Elena (D. Manuel), Doctor en Teología, Licen- 
ciado en Derecho , Canónigo Doctoral de la S. I. C. de 
Calahorra (Logroño). 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 31 

1902. San Salafranca (D. Francisco).— Condal, 9, Barcelona. 

1895. Santo Domingo y I.ópez (D. Agustín), Licenciado en Cien- 
cias naturales, Profesor auxiliar en el Instituto. — C. de 
San Segundo, 16 y 18, Ávila. 

1898. Santos y Abreu (D. Elias) , Licenciado en Medicina y Ci- 
rugía y Director del Museo de Historia natural y Etno- 
gráfico. — Santa Cruz de La Palma {Cauryí-as). — (Ento- 
mología y Botánica.) 

1879. Sanz DE Diego (D. Maximino), Disecador 1.°, por oposi- 

ción, del Museo de Ciencias naturales. — C. de San Ber- 
nardo, 94, 1.°, Madrid. — (Comerciante en objetos y libros 
de Historia natural y en utensilios para la recolección, 
preparación y conservación de las colecciones; cambio y 
venta de las mismas en todos los ráenos.) 

1900. Saulcy (Feliciano Caignart de). — 3, rué Chátillon, Metz 
(Lorraine). — (Coleópteros y Ortópteros de Europa.) 

1902. Sghramm (D. Jorge). — Sociedad Ahlemeyer, Plaza de 
San Francisco, Cartagena. — (Coleópteros Cerambícidos.) 

1886. Seebold (D. Teodoro), Ingeniero civil, de la Sociedad de 
Ingenieros civiles de París, Comendador do la Orden de 
Carlos IIÍ, Caballero de varias órdenes extranjeras. — 
Square du Roule, 2, París. — (Lepidópteros.) 

1898. Segovia y Corrales (D. Alberto), Catedrático de Zoología 

general en la Facultad de Ciencias. — C. de Leganitos, 

47, Madrid. 
1902. Seminario conciliar de Orihuela. 
1872. Senado (Biblioteca del).— Madrid. 
1897. Seras y Gonz.ílez (D. Antonio).— Monsalves, 12, Sevilla. 

( Histología. J 

1899. Silva Tavares (Excmo. Sr. D. Joaquín de), de la Real Aca- 

demia de Ciencias de Lisboa, de la Sociedad entomoló- 
gica de Francia, Profesor en el Colegio de San Fiel, 
Portugal. — (Zoocecidias.) 

1889. Simarro (D. Luis), Doctor en Medicina, Catedrático de 

Psicología experimental en la Facultad de Ciencias. — 
C. del General Oráa, 5, Madrid. — (Histología.) 

1880. Simón (D. Eugenio).— Villa Sali (70, rué Pergolése), 16, 

Paris 16®. — (Arácnidos.) 

1890. Siret (D. Luis), Ingeniero. — Cuevas de Vera (Almería). 

(Geología y Antropología.) 



32 LISTA DE SOCIOS 

1901. Sobrado Maestro [D. César), Catedrático en la Facultad 

de Farmacia. — Santiago. 

1902. Sola y Bosch (D. Francisco de A.), Farmacéutico. — Ga- 

rrer Nou, 33, Sau Pol de Mar (Barcelona), 
s. F. Solano y Eulate (D. José María), Marqués del Socorro, 
Catedrático en la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sec- 
ción de Geología en el Museo. — C. de Jacometrezo, 41, 
Madrid. — (Mineralogía y Geología.) 

1901. Soler y Batlle (D. Enrique), Farmacéutico militar. — 

C. Mayor, 51, Sarria (Barcelona). — (Botánica). 
1S98. Soler y Gargeller (D. Juan Pablo), Doctor en Ciencias, 
Catedrático de Agricultura en el Instituto general y téc- 
nico. — C. de Alcoraz, 7, Huesca. — (Microquímica.) 

1904. Spoerri (D. Eurico). — Librajo.— Pisa (Italia). 

1903. Subirás Olave (D. José). — Hospital Militar, Jesús María, 

letra E (Hoteles). — Santa Cruz de Tenerife (Canarias). 

1905. Surmely (D. Eduardo), Profesor de idiomas. — Concep- 

ción Jerónima, 15, Madrid, 

1903. Taboada Tundidor (D. José), Licenciado en Ciencias na- 
turales. — C. de la Bolsa, 9, Madrid, y en el verano 
Orense. — (Entomología.) 

1899. Tarazona y Blangh (D, Ignacio), Catedrático en la Facultad 
de Ciencias.— C. déla Diputación, 229, pral., Barcelona. 

1899. Tarín y Juaneda (D. Rafael), Doctor en Ciencias natura- 

les, Profesor auxiliar de la Universidad. — Torno de San 
Cristóbal, 9, Valencia. 

1902. Tejero y Moreno (D. Germán), Profesor auxiliar en la 

Escuela de Veterinaria. — C. de Bailen, 39, Madrid. 

1901. Tió Y Salvador (D. José).— C. de Balmes, 7, 3.°~ Barce- 
lona. — (Histología vegetal.) 

1901. Tomás y Gómez (D. Calixto), Catedrático de Anatomía en 
la Escuela de Veterinaria. — Córdoba. — •(Anatomía com- 
parada.) 

1901. Tomás y Radó (D. Juan).— C. de Fortuny, 4, entr.". Bar- 
celona. — (Mineralogía.) 

1900. Torremogha Tellez (D. Lorenzo), Médico militar del Re- 

gimiento de Caballería de María Cristina.— Aranjuez. 
1882. Torrepando (Sr. Conde de), Ingeniero de Montes. — C. de 

Ferraz, 48, hotel, Madrid. 
1893. Truán (D. Luis), Director facultativo en la Sección Vi- 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 33 

driera de la Sociedad anónima «Gijón industrial». — Gi- 
jón (Asturias). — (Coleópteros.) 

1902. TuHRÓ (D. Ramón). — Notariado, lÜ, Barcelona.— f5acíe- 

riología.) 

1896. Tutor (D. Vicente), Doctor en Medicina.— Calahorra (Lo- 

groño). — ( Coleópteros.) 

1903. Universidad de Santo Tomás. — Manila. 

1900. Urdaniz (D. Julián José).— San Giprián, Vivero (Lugo). 

1897. Urquía y Martín (D. Ildefonso). — Almirante Hoyos, 7 

y 9, Sevilla. 
1905. ÜRQUiJO (D. Estanislao). — G. de Alcalá, 41 cuadruplica- 
do, Madrid. 

1904. Uruñuela (D. Julio), Licenciado en Giencias naturales, 

Conservador en el Jardín Botánico. — G. de la Monte- 
ra, 39, Madrid. 
1895. Val y Julián (D. Vicente de). Licenciado en Farmacia, 
Subdelegado de Farmacia del partido de Borja, Presiden- 
te de la Junta de Gobierno del Colegio provincial de far- 
macéuticos de Zaragoza, Socio corresponsal de los Ilus- 
tres Colegios de Farmacia de Madrid y Barcelona, de la 
Sociedad española de Higiene, Corresponsal de la Médico- 
Quirúrgica española y de otras varias Corporaciones, 
premiado en varias Exposiciones. — (Zaragoza). — (Botá- 
nica.) 

1900. Vales Failde (D. Javier), Presbítero y Abogado. — C. de 
la Colegiata, 20, Madrid. 

1902. Vallespinosa Ruíz (D. Florencio). — Consejo de Ciento, 
247, Barcelona. 

1887. Vázquez Figueroa y Canales (D. Aurelio), Inspector Jefe 
de Telégrafos, jubilado. — C. de Mendizábal, 39, 3.% Ma- 
drid. — (Lepidópteros de Europa.) 

1902. Vázquez Figueroa y Mohedano (D. Antonio), Arquitec- 
to. — C. de Mendizábal, 39, Madrid. — (Coleópteros de 
Europa.) 

1906. Verdaguer Gomes (D. Pablo). — Valencia. 

1905. Vera (D. Vicente), Profesor auxiliar en el Instituto de San 
Isidro. — C. de la Concepción Jerónima, 16, Madrid. 

1902. Vigente (D. Melchor), Maestro normal. — Ortigosa de Ca- 
meros (Logroño). — (Geología.) 

1899. Vidal y Gompaire (D. Pío), Doctor en Ciencias naturales, 

T. vi.- Enero, 1906. 3 



S4 LISTA DE SOCIOS 

Conservador, por oposición, en el Museo.— Travesía de 
la Parada, 8, Madrid. 
1893. ViLA Y Nadal (D. Antonio), Catedrático en la Facultad de 
Ciencias. — Salamanca. 

1896. ViÑALS Y Torrero (D. Francisco), Doctor en Medicina.— 

C. de la Espada, 4, principal, Madrid. 

1904. Williams and Norgate, Libreros editores.— 14, Henrietta 

Street. — Govent Carden (Londres), W. C. 

1897. Zamora y Garrido (.D. Justo), Licenciado en Farmacia, 

Director del Colegio de segunda enseñanza de San Agus- 
tín. — Siles (Jaén), por Valdepeñas é Infantes.— ^¿"n- 
tomologia, especialmente de la Sierra de Segura.) 
s. F. Zapater y Marconell (D. Bernardo), Presbítero.— Alba- 
rracín (Teruel). — (Dolánica.J 

1905. Zulueta (D. Antonio de).— Plaza del Ángel, 13 y 14, Ma- 

drid. — fHerpetología). 

Socios agregados. 

1897. Ángulo y Tamayo (D. Francisco), Doctoren Medicina.— 

Carretas, 39, Madrid. 
1904. Aterido (D. Luis), Jardinero Mayor del Botánico.— Ma- 
drid. 

1906. Beltrán BiGORRA (D. Francisco), Alumno de Ciencias na- 

turales.— C. Mayor, 25, Nules (Castellón). 
1899. Escribano y Ramón de Moncada (D. Francisco), Licen- 
ciado en Medicina.— Argamasilla de Alba (Ciudad-Real). 

1898. Izquierdo (D. Juan Antonio), Catedrático de Ampliación 

de Física en la Universidad, — Zaragoza. 

1903. Orensanz (D. José), Profesor auxiliar interino en la Es- 
cuela de Veterinaria. — Zaragoza. 

1897. Relimpio y Ortega (D. Federico), Catedrático en la Facul- 
tad de Ciencias.— C. de Cervantes, 16, Sevilla. 

1906. Sabater Diana (D. Gregorio), Alumno de Ciencias natu- 
rales.— C. de Hernán Cortés, 11, Valencia. 

1901. Sánchez Pérez (D. José Augusto). — Alfonso 1, 28, Za- 
ragoza. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 



Socios que han fallecido en 1904. 

NUMERARIOS 

s. H. Saussure (Heni'i de), de Ginebra. 

s. c. Preudhomme de Borre (Alfred), de Ginebra. 

1904. Hernando Monge (D. Benito), de Madrid. 

1898. Hierro (D. Fibicio), de Osorno. 

1903. Murillo (D. Mariano), de Madrid. 

1901. Nacente y González (D. Moisés), de Barcelona. 

1872. Rodríguez Femenías (D. Juan J.), de Mahóu. 

s. A. GoscoLLA Diez (D. Emeterio), de Calataynd. 



RESUMEN. 

Socios protectores 

— t honorarios 10 

— correspondientes 53 

— numerarios 408 

— agregados 9 

Total 486 



Madrid, 10 de Enero de 1900. 
El Secretario, 

Ricardo García Mercet, 



índice geográfico de los socios <*' 



ElSFA-lÑr-A. 



Ager (Lérida) 


Barcelona 


Finestres. 


Agell. 


Aguilar (Córdoba) 


Almera. 
Aranzadi. 


Dargent. 


Barre (Barón de la). 


Albarracín (Teruel) 


BofiU. 


Zapater. 

Alicante 


Brugués. 

Buen. 

Calvo. 


Jiménez de Cisneros. 


Calleja. 


Almería 


Camps. 


Benet Andreu. 

Aranjuez 


Casamada. 

Casares (A.) 

Cátedra de Historia natural 


Torremocha. 


Compañía de Tabacos. 


Argamasilla de Alba (C. Real) 
(A) Escribano. 

Avila 


Cotrina. 
Domenech. 

Facultad de Farmacia. 
Ferrer (C.) 


Gutiérrez Martín. 


Ferrer y Hernández (J.) 


Santo Domingo. 


Font. 


Aviles (Oviedo) 
Graiño. 


Instituto. 
Jimeno Egurbide. 
Julia Olsina. 


Badajoz 


Llenas. 


Hernández Alvarez. 


Maluquer (J.) 


Instituto. 


Maluquer (S.) 


Baeza 
Becerra. 


Mir. 
Miralles. 


Muñoz Cobo. 


Moles. 



(*) No figuran los residentes en Madrid. Las iniciales H, C ó A, precediendo á un 
apellido, indican que se trata, respectivamente, de un socio honorario, correspon- 
diente ó agregado. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 



37 



Oliver. 


Caparroso (Navarra) 


Pallas. 


Ruiz Arana. 


Peña. 




Eanios de Molin. 


Cartagena (Murcia) 


Rivera Vidal. 


Cáceres. 


Eives. 


Calandre. 


Río (C.) 


Ibáñez. 


Romero. 


Jiménez Munuera. 


Saforcada. 


Schramm. 


San Salafranca. 




Soler (E.) 


Castellón 


Tarazona. 


Alcaraz. 


Tió. 


Alloza. 


Tomás y Radó. 


Ruíz Llacer (A.) 


Turró. 






acidad Real 


Vallespinosa. 






Martínez Fernández. 


Bilbao 


Malaguilla. 


Arellano. 


Instituto. 


Burgos 


Córdoba 


Instituto. 


Coscollano. 


López de Zuazo. 


Hernández Pacheco. 




Instituto. 


Cabeza del Buey (Badajoz) 


Moran. 


Pérez y Jiménez. 


Tomás y Gómez (C.) 


Cáceres 


Cuenca 


Ibarlucea. 


Jiménez Cano. 


Instituto. 






Cuevas de Vera (Almería) 


Cádiz 






Siret. 


Sánchez Navarro. 






Ferrol (Coruña) 


Calahorra (Logroño) 


Comerma. 


San Román Elena. 




Tutor. 


Gerona 




Cazurro. 


Calatayud (Zaragoza) 


Esteva. 


Ballestero. 


Garriga. 




Llobet. 


Canet de Mar (Barcelona) 




Duran. 


Gijón (Oviedo) 




Orueta. 


Cangas de Tineo (Oviedo) 


Truán. 


Flórez. 


Martínez y Martín. 



as-* 



ÍNDICE GEOGRÁFICO DE LOS SOCIOS 



Goyán (Pontevedra) 


Llagostera (Gerona) 


Novoa. 


Gelabert. 


Granada 


Mohán (Baleares) 


Biblioteca universitiaria. 


Alabern. 


Diez Tortosa. 

Escuela normal de Maestros. 

Nacher. 


Málaga 
Casares Bescansa. 
Laza. 


Guadalajara 
Instituto. 
Prado. 


Mérida (Badajoz) 
Sáenz López. 


Suelva 


Monreal del Campo (Teruel) 


Barras. 


Benedicto. 


García y García. 
Instituto. 

Hucrcal- Overa (Almería) 


Murcia 
Codorníu. 
Novella. 


Enciso. 


Rivera (M.) 


Huesca 


Nava del Rey ( Valladolid) 


Escuela normal de Maestros. 


Mercado. 


Soler y Carceller (J. P.) 
Jerez (Cádiz) 


Nules (Castellón) 
(A) Beltrán Bigorra. 


Pérez Lara. 


Olot (Gerona) 


La Coruña 


Aulet. 


Campo Prado. 


Bolos. 


£a Guardia (Pontevedra) 
Merino. 


Orense 
Bescausa. 
Instituto. 


aguna de Tenerife (Canarias) 


Liceo Recreo Orensano. 


Cabrera (A.) 
Domínguez. 


Orihuela (Alicante) 
Colegio de Santo Domingo. 


La Orotava (Canarias) 


Seminario. 


Gramas. 


Ortigosa (Logroño) 


León 


Vicente. 


Blanco del Valle. 


Ortigueira (Coruña) 


Logroño 


Maciñeira. 


Elizalde. 


Oviedo 


Lugo 


Facultad de Ciencias. 


Roí y Codina. 


Martín Avuso. 



DE LA REAL ESPAÑOLA 

Palencia 
Aragón. 
Instituto, 

Palma de Mallorca (Baleares) 
Forteza Rey. 
Fuset. 
Instituto. 

Pontevedra 
Colomina. 
Instituto. 

Portugalete (Bilbao) 
Mac-Lennan. 

Pozuelo de Calatrava (C. Real) 
La Fuente. 

Reus (Tarragona) 
Carbó. 

Salamanca 
Vila Nadal. 

San Ciprián (Lugo) 
Urdaniz. 

San Ildefonso (Segovla) 
Breñosa. 

San Lorenzo (Canarias) 
Mederos. 

San Lorenzo del Escorial (Madrid) 
Biblioteca de Montes. 
Martínez- Núñez. 

San Pol de Mar (Barcelona) 
Sola y Bosch. 

San Sebastián 
Instituto. 
Iñarra. 

Sta. Cruz de la Palma (Canarias) 
Santos Abreu. 



DE HISTORIA NATURAL. 



39 



Sta. Cruz de Tenerife (Canarias) 
Sueiras Olane. 

Santander 
Alaejos. 
Carballo. 
Diez Solorzano. 
Estación de Biología. 
Rioja. 

Santiago (Coriiña) 
Cátedra de la Universidad. 
Deulofeu. 
Eleicegui. 
Instituto. 
Mateos. 
Riva. 
Sobrado. 

Segorbe (Castellón) 
Pau. 

Segovia 
Arévalo. 
Carretero. 
Castellarnau. 
Gila. 

Serradilla (Cáceres) 
. Rivas Mateos. 

Sevilla. 
Arráez. 
Bago. 
Benjumea. 
Chaves. 
Crú. 

Fernández de Castro. 
Ferrand. 
Gracián. 
Halcón. 

Martínez Gámez. 
Martínez Girón. 
Mazo. 
Medina. 
Paúl. 



40 



ÍNDICE GEOGRÁFICO DE LOS SOCIOS 



Pi y Suñer. 




Muñoz Ramos. 


(A) Eelimpio. 




Pons. 


Seras. 






Urquía. 




Valverde del Camino (Hue 
Mora. 


Siles (Jaén) 






Zamora. 




Vendrell (Tarragona) 


Soria. 




Folch. 


Corrales Hernández. 




Vigo (Pontevedra) 


Tarrasa (Barcelona) 




Biblioteca G.* Barbón. 


Cadevall. 




García Arenal. 


Ferrer Dalmau. 






Teruel 




Vilvestre (Salamanca) 




Fernández Gatta. 


Boscá (A.) 






Toledo 




Vitoria 


Espluga. 




Instituto. 


Hoyos. 




Vivero (Lugo) 


Tuy (Pontevedra) 




López García. 


Areses. 






Valdealgorfa (Teruel) 




Zaragoza 


Pardo. 




Aramburu. 


Valencia 




Borobio. 
Casino. 


Benedito. 






Boscá (E.) 




Díaz Arcaya. 
Dosset. 


Consejo de Agricultura. 




Ferrando. 


Cruz Nathan. 




García Fraguas. 


Esplugues. 




Gota. 


Facultad de Ciencias. 






Guillen. 




Gregorio. 
Instituto. 


Hueso. 






Instituto. 


(A) 


Izquierdo. 


Moroder. 




Jimeno (H.) 


Koyo Llovat. 




Moyano. 

Navas. 


(A) Sabater Diana. 






Sanchíz. 


(A) 


Orensanz. 


Tarín. 




Pella. 


Verdaguer Comes. 




Ramón y Cajal (P.) 
Sánchez Bruil. 


Vallad olid 


(A) 


Sánchez Pérez. 


Barreiro. 




Val y Julián. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 



41 



E!:x:Ti^j^3srarEi?.o 



Alemania 





Asher. — Berlín. 


(0) 


Arnold . — Munich . 


(C) 


Bourgeois. — iSí. Marieaux Mi- 




nes. 


(C) 


Bucking. — Estrasburgo. 


(C) 


Cohén. — Greifsioald. 


(H) 


Engler.— Berlín. 




Heyden. — Frankfurt am Main 




Jacobs.— Wíeshaden,. 


(C) 


Konow. — Teschendorf. 


(C) 


Kraatz. — Berlín. 




Eeal Biblioteca.— Berfe. 


(C) 


Salomón. —Heídelberg. 




Saulcy. — Metz. 




Austria-Hungría 


(C) 


Brancsik. — Trencsen. 


(H) 


Brunner. — Viena. 


(C) 


Hor vath . — Budapest. 




Kheil. — Praga. 


(C) 


Reitter.- Paskau. 


(H) 


Tschermack.— Viena. 



Bélgica 
(C) Schouteden. —Bruselas. 

Chile 
(C) Portar. — Valparaíso. 

Cuba 

Gómez de la Maza. — Habana. 
Pazos. — San Antonio. 

Ecuador 
(C) Sodho.— Quito. 

Estados Unidos 
(H) Scadder. — Cambridge. 



Puerto Bico 
Planellas. 

Francia 

(C) Acloque. — París. 
(C) André.—Gray. 

Azam. — Draguignan. 
(C) Bedel.— París. 
(C) Blanchard.— Pan's. 
(C) Bois. — Saint-Mandé. 
(C) Chevreux.— Pone. 
(O) Coincy. — Courtoíseau. 
(C) Delacroix. — París. 
(O) DoUfus.— París. 
(C) D'Orbigny. — Paris. 
(C) Finot— Fontaínebleau. 
(C) Foumouze. — Paris. 

Fran^ois. — París. 
(H) Gaudry.— París. 
CC) Giard.— París. 
(C) Grouvelle (A.) — Issy. 
(C) Heckel.— ilíarseZía. 
(C) Janet. — Voísínlieu. 
(C) Lesoe. — Asnieres. 
(G) Meunier.— París. 

Oberthur (Ch.) — Rennes. 

Oberthur (R.) — Bennes, 
(C) OlivJer. — Bar oches au Houlme. 
(0) Pérez.— Pitrdeo.s. 

Pie— Dí^oín. 

Raspail.— 6rOM&íewaj. 

Seebold.— París. 

Simón. — París. 
(H) Van Tieghem. — Paris. 

Filipinas 
Universidad. — Manila. 

Holanda 
Pantel. —Kasteel Gemert. 



42 



índice geográfico de los socios 



Inglaterra 

Boulenger , — Londres. 

Burr. — Londres. 
(C) Distant. — South Nonvood. 

Dulau.' — Londres. 
(H) Geikie.— Londres. 
(H) Lubbock. — Londres. 

Williams. — Londres. 



(C 
(C 
(C 
(C 
(C 
(C 
(C 
(C 
(C 



Italia 

Balsamo. — Ñapóles. 
Brizi. — Roma. 
Camerano. — Turin. 
Cannaviello. — Fortici. 
Dervieux. — Turin. 
De Toni. — Módena. 
Gestro. — Genova. 
Griffini. — Turin. 
Lo Bianco. — Ñapóles. 
Piccioli (Fr.) — Vallomhrosa. 
Piccioli (L.) — Siena. 
Spoerri. — Pisa. 



Monaco 
^C) R'ich&rá.— Monaco. 



Portugal 

Barhoza.— Lisboa. 

Carvalho. — Lisboa. 

Correa. — San Martinho (Sa- 
broza). 
(C) Girard. — Lisboa. 

Nassimento. — Setubal. 
(C) Nery Delgado. - Lisboa. 

Silva Tavares. — San Fiel. 

República Argentina 
Pacault. 

Rumania 
(C) Montandon.— £wA;aresí. 

Suiza 

Cari.— Ginebra. 

Schulthess Rechberg.— Zuric. 

Marruecos. 
Buigas.— Mogador. 
Ratto. — Mogador. 

República Dominicana. 

Hoscoso. — San José de lat 
Matas. 



SOCIEDADES Y PUBLICACIONES 

C09 las que cambia la í^eal Española de flistoria natural 



Academia nacional de Ciencias, Córdoba (República Argentina). 

Academia Real das Sciencias de Lisboa. 

Académie des Sciences de Cracovie. 

Académie des Sciences de Paris. 

Académie internationale de Géograpbie botanique, Le Mans. 

Academy of Natural Sciences of Pbiladelphia. 

Academy of Sciences, Chicago. 

Academy of Sciences, lowa. 

Academy of Science, St. Louis, Mo. (E.-U.) 

American Association for the Advancement of Sciences, Cincinnati (E.-U). 

American Museum of Natural History, Nueva York. 

Aquila. Budapest. 

Annaes de Sciencias Naturaes, Foz do Douro (Porto). 

Association fran^aise de Botanique, Le Mans, Francia. 

Australian Museum, Sydney (Australia). 

Berliner entomologischer Verein. 

Broteria. Lisboa. 

Brooklyn Institute of Arts and Sciences. 

Buffalo Society of Natural Sciences. 

BuUetin of the Lloyd Library. 

BuUetin scientiflque de la Trance et de la Belgique, sous la direction de 

MM. Alfred Giard et Jules de Guerne. Paris. 
Comisión del Mapa geológico de España, Madrid. 
Comissao dos trabalhos geológicos de Portugal, Lisboa. 
Davenport Academy of Natural Sciences, Scott Ce, lowa (E.-U.) 
Deutsche entomologische Gesellschaft, Berlín. 



44 PUBLICACIONES CON LAS QUE CAMBIA 

Entomological Society, Chicago. 

Entomological Society, Toronto (Ontario) . 

Entomologische Nachrichten, Berlín. 

Entomologischer Verein, Stettin. 

Entomologische Zeitung, Wien. 

Entomologist's Record (The), London. 

Entomologiska Foreninguen, Stockolm. 

Essex Instituto, Salem, Mass. (E.-U.) 

Faculté des Sciences de Marseille. 

Feuille des jeunes naturalistes, Paris. 

Field Columbian Museum, Chicago (E.-U.) 

Fondation de P. Teyler van der Hulst, Haarlem (Holanda) 

Institució catalana d' Historia natural, Barcelona. 

Institut de Zoologie de l'Université de Montpellier. 

Instituto físico-geográfico de Costa Rica. 

Instituto geológico de México. 

Instituto Médico Farmacéutico, Barcelona. 

Jardín botánico de Tiñis. 

John Hopkins Hospital, Baltimore (E. U.) 

Kgl. Museum für Naturkunde, Berlín. 

K. K. Naturhistorisches Hofmuseum, Wien. 

K. K. Zoologisch-Botanischen Gesellschaft, Wien. 

Laboratoire d'Histologie de la Faculté de Medicine de Montpellier. 

Laboratorio ed Orto Botánico della R. Universitá di Siena, Itali.n. 

Laboratorio de investigaciones de la Universidad de Madrid. 

Meriden Scientifique Association. 

Missouri Botanical Garden, St.-Louis (E.-U.) 

Musée océanographique de Monaco. 

Musée zoologique de l'Académie impériale des Sciences de St. Pétersbourg. 

Musei di Zoología ed Anatomía comp. della Reale Universitá di Toríno. 

Museo Cívico di Storia naturale di Genova. 

Museo de Historia natural, Valparaíso. 

Museo de La Plata, Buenos-Aires. 

Museo nacional de Buenos-Aires. 

Museo nacional de Ciencias naturales, Montevideo. 



LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 45 

Museo nacional de Costa-Rica. 

Museu Paraense, Para (Brazil). 

Museu Paulista, San Paulo (Brazil). 

Muséutn d'Histoire Naturelle, París. 

Museum national Hongrois, Budapest, 

Museum of Comparative Zoology at Harvard OoUege. Cambridge (E.-U). 

Naturse Novitates, Berlin. 

Natural History Society of Glasgow. 

Naturforschende Gesellschaft in Basel, Suiza. 

Naturhistorische Gesellschaft, Nürnberg. 

New-York State Museum University of the State of New- York. 

Novitates Zoologicse, Tring (Inglaterra). 

Nuova Notarisia (La), Modena. 

Oberlin OoUege, Ohío. 

Peabody Museum of American Archaelogy and Ethnology, Cambridge. 

Philippine Weather Bureau, Manila. 

Philippine Forestry Bureau, Manila. 

Physikalisch-Medicinische Gesellschaft, Würzburg. 

Polytechnia, Lisboa. 

Portugalia, Porto. 

Redia, Florencia. 

Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. 

Real Sociedad Geográfica de Madrid. 

Reale Academia dei Lincei, Roma. 

Royal Microscopical Society, London. 

Royal Ph^ysical Society, Edinburgh (Inglaterra). 

Smithsonian Institution, Washington. 

Sociedad aragonesa de Ciencias naturales, Zaragoza. 

Sociedad científica < Antonio Álzate >, México. 

Sociedad científica Argentina, Buenos- Aires. 

Sociedad entomológica de Ontario. 

Sociedad Mexicana de Historia natural, México. 

Sociedade Broteriana, Coimbra. 

Societá di Naturalisti, Napoli. 

Societá di Scienze naturali ed economiche di Palermo. 



46 PUBLICACIONES CON LAS QUE CAMBIA 

Societá entomológica italiana, Fireuze. 

Societá italiana di Scienze Natural! é Museo Civico di Storia naturale , 

Milano. 
Societá romana per gli studi zoologici, Eoma. 
Societá toscaua di Scienze naturali, Pisa. 
Societas entomológica Rossica, St. Pétersbourg. 
Société botanique de Copenhague. 
Société botanique de France, París. 
Société botanique de Lyon. 

Société belge de Géologie, de Paléontologie et Hydrologie, Bruxelles. 
Société des Sciences naturelles de l'Ouest de la France, Nantes. 
Société d'Histoire naturelle de Toulouse. 
Société entomologique de Belgique, Bruxelles. 
Société entomologique de France, Paris. 
Société entomologique de St. Pétersbourg. 
Société entomologique Suisse, Schaffhausen, Suiza. 
Société fran^aise de Botanique, Toulouse. 
Société géologique de France, Paris. 
Société hollandaise des Sciences, Harlem (Holanda). 
Société impériale des naturalistes de Moscou. 
Société Linnéenne de Bordeaux. 
Société Linnéenne de Normandie, Caen. 
Société Linnéenne du Nord de la France, Amiens. 

Société national des Sciences naturelles et Mathématiques de Cherbourg. 
Société ouralienne d'Amateurs des Sciences nat., Ekathérinenburg (Rusia). 
Société Royale malacologique de Belgique, Bruxelles. 
Société Bcientifique du Chili, Santiago. 
Société zoologique de France, Paris. 

Société zoologique suisse et Musée d'Histoire naturelle de Genéve. 
Société Vaudoise des Sciences naturelles, Lausanne. 
South African Museum, Capetown. 
Station zoologique de Cette. 
The American Naturalist, Boston. 
The Canadian Entomologist, London-Ontario. 
Unión escolar Madrid. 



LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 47 

United States Department of Agriculture, Washington. 

United States Geological Survey, Washington. 

United States National Museum, Washington. 

Universidad de Sassari (Italia). 

Universitas Regia Fredericiana, Cristiania. 

Université de Tonlouse. 
Université Royale d'Upsala. 

University of Colorado. 

Verein fiir naturwissenchaftliche Unterhaltung zu Hamburg (Alemania). 

Wilson Bulietin, Oberliu, Ohio (E.-U.) 

Wisconsin Academy of Sciences Madison (E.-U.) 

Wisconsin Geological and Natural History Survey, Madison (E.-U .I 

Zeitschrift für wissenschaftliche Insektenbiologie, Husum. 

Zoologischer Anzeiger, Leipzig. 

Zoologist (The), London. 



RELACIONES 
del espado de la Sociedad y de su Biblioteca 

LEÍDAS EN LA SESIÓN DE DICIEMBRE DE 1905 

POR EL SECRKTAPaO 

D. JOSÉ MARÍA DUSMET Y ALONSO 

Y EL BIBLIOTECARIO 

D. ÁNGEL CABRERA LATORRE 



Memoria de Secretaría. 

La Real Sociedad española de Historia natural ha conti- 
nuado en el año 1905 desempeñando su misión de una manera 
cada vez más extensa. Sus publicaciones han sido numerosas é 
importantes, el número de socios ha tenido notable aumento, 
su Biblioteca ha crecido considerablemente y, á causa de la 
extensión mayor de su esfera de acción, ha sido más conocida 
del público, lo que hace esperar aún mayor incremento en 
años venideros. 

A propuesta del Sr. Martínez Escalera se resolvió que la So- 
ciedad org-anizase la exploración científica de Marruecos y, 
por tratarse de un asunto que requería estudio detenido, se 
nombró una Comisión compuesta de los Sres. Bolívar, Calde- 
rón y Lázaro, la cual tomó diferentes acuerdos, que constan 
en el Boletín. Se constituyó después una Comisión perma- 
nente bajo la presidencia del Excmo. Sr. D. Manuel Allende- 
salazar y formada, no sólo por varios de nuestros consocios, 
sino también por otras personas distinguidas que patrocinaron 
la idea de dichas exploraciones. S. M. el Rey, el Ministro de 
Estado y varias corporaciones y particulares contribuyeron 
con importantes donativos á la formación de un fondo, inde- 
pendiente del de nuestra Sociedad, para atender á los gastos 
ocasionados en las excursiones. 

Los exploradores designados fueron, además del iniciador 
de la idea D. Manuel Martínez de la Escalera, los Sres. D. Lu- 
cas Fernández Navarro y D. César Sobrado Maestro, quienes, 

T. vi.-Enero, 1906. 4 



50 RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

durante el verano y en el otoño, han realizado diversos viajes 
por distintos puntos de África y de Canarias, recog-iendo mate- 
riales que ya pudieron ser observados por los socios en las úl- 
timas sesiones y que motivaron diversas notas, aparte de las 
Memorias que han de publicarse más adelante. 

Las publicaciones de la Sociedad en 1905 comprenden, en 
primer término, la continuación del tomo i de las Memorias, 
que se dedica exclusivamente á los materiales recog-idos en la 
exploración de la Guinea española, habiéndose publicado en 
este año las Memorias 7.^ á 15, que son: «Lepidópteros», por 
N. M. Kheil; «Reptiles», por G. A. Boulenger; «Peces», por el 
mismo; «Malacodermos», por J. Bourg-eois; «Bostríquidos», por 
P. Lesne; «Hilofílidos», por M. Pie; «Ortópteros acridioideos», 
por I. Bolívar; «Nitidúlidos, Colídidos, Cucúyidos y Micetofá- 
g-idos», por A. Grouvelle, de París, y «Diplópodos», por el doc- 
tor Cari, de Ginebra. Se describen en ellas 5 g-éneros y 63 es- 
pecies nuevas, á más de darse á conocer por primera vez al- 
g-uno de los sexos de dos especies. 

Se ha publicado casi por completo, en el año, el tomo iii de 
las Memorias, puesto que el último de sus cuadernos se ha de 
repartir en Febrero próximo, comprendiendo los dos primeros 
cuatro Memorias, que son: «Estudio descriptivo de alg-unas es- 
pecies de Polinoínos de las costas de Santander», por L. Alae- 
jos; «Contribución á la flora bacteriana de las ag-uas potables 
de la villa de Madrid», por J. Madrid Moreno; «El encéfalo de 
los batracios», por P. Ramón y Cajal, y «Estudios sobre des- 
arrollo de maclas», por B. Hernando; ascendiendo á 55 el nú- 
mero de láminas que acompañan á estos trabajos y un notable 
mapa de la Plana de Vich que acompañará á la última. 

El tomo V del Boletín, que es el correspondiente á 1905, 
comprende numerosos estudios que enumeraremos por g-rupos. 

Vertebrados: «Las ardillas de España» y «Sobre las ginetas 
españolas», por A. Cabrera Latorre (con 3 especies nuevas); 
«Alg-unos datos para el conocimiento de las ág'uilas en la pro- 
vincia de Madrid», por M. Martínez Escalera; «Noticias refe- 
rentes á alg^unos monstruos», «Datos para la fauna de la pro- 
vincia de Oviedo» y «Excursión ornitológ'ica por la provincia 
de León», por C. Graiño; «Noticia de alg-unos monstruos exis- 
tentes en Huelva» y «Una colección de aves de Filipinas», por 
F. de las Barras. 



DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA. 51 

Entomología: El Sr. Bolívar continuó sus «Notas sobre los 
Pirg-omórfidos», describiendo 9 g^éneros, 35 especies y 4 varie- 
dades nuevas; publicó además «Sobre alg-unos decticínos afri- 
canos» (1 esp. n.), «Una nueva especie de Xiphidium de las Azo- 
res», «Una nueva especie de Grijllomorplm de Marruecos» y 
una nota sobre la aplicación que se hace de los nombres Chi- 
charra y (7/^«rra. Aparecieron también «Una especie nueva 
de Opisthocosmia (Dermápteros)», por M. Burr; «Neurópteros 
de Pozuelo de Calatrava», por el R. P. Navas; «Descripciones de 
alg-unos hemípteros nuevos del Centro de España», por el doc- 
tor G. Horvath (7 esp. y 2 var. nueva.s); «Redúvidos nuevos ó 
poco conocidos de la reg"ión etiópica» y «Contribución al estu- 
dio del g'én. Margasiisy>, por A. G. Várela (1 g-én. y 8 esp. n.); 
«Bembex nuevas de África»; «Una Bembex de Río de Oro»; «Un 
Gorytes y una Bembex de Marruecos» (5 especies nuevas); y 
«Mutílidos nuevos de España» (2 esp. y 4 var. nuevas), por Ri- 
cardo G. Mercet; «Nuevas especies de Lepidópteros de España», 
por Aur. Vázquez-Fig-ueroa (4 esp. n.); «Sistema de las espe- 
cies ibéricas del g-én. Asiday> (17 esp. n.) y «Una nueva especie 
de FuHpus de Río de Oro», por M. Martínez Escalera; «Neue 
Arten und Varietáten von Coleopteren der pyrenaischen Hal- 
binsel», por G. Lauífer (8 var. n.); «Los xlpidos de España, 
g-én. Melecta, Crocisa y Epeohis», por J. M. Dusmet, y «Alg-u- 
nos Ortópteros de Olmedo», por D, Daniel Gutiérrez Martín. 

Crustáceos: «Método para su conservación en las coleccio- 
nes», por J. Rioja. 

Gusanos: «Sobre el Cysticercus fasciolaris y la Tmiia cra^sico- 
llis» y «Sobre las afinidades zoológ-icas y evolución de los Trg- 
pícnosoma», por el Dr. G. Pittalug-a, y «Nota acerca de la 
Adamsia Rondeletiiy> , por J. Rioja. 

Celentéreos: «Hidrarios de nuestras costas mediterráneas», 
por O. de Buen. 

Histología: «Tipos celulares de los g-ang-lios raquídeos del 
hombre y mamíferos», por P. Ramón y Cajal, y «La radioac- 
tividad como método histológ-ico del sistema nervioso», por 
J. Madrid Moreno. 

Botánica: «Plantas crasas cultivadas en el Jardín Botánico 
de Madrid», por L. Aterido; «Los Peltig-eráceos de Cataluña», 
por M. Llenas; «Nota briológ-ica» y «Flora briológica de Mont- 
serrat», por A. Casares; «Anomalías de algunas hojas», por 



52 RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

F. de las Barras; una «Nota sobre una planta parásita», por 
B. Lázaro; «Catálog-o de hong-os observados en Calaluña», 
«Lista de hong-os del Empalme» y «Segunda lista de nombres 
catalanes de hong-os (bolets)», por T. de Aranzadi, y una «Lista 
de especies de hong-os nuevas para España», por B. Lázaro, y 
por fin, «Alg-unos liqúenes de los alrededores de Cuenca», por 
M. Llenas. 

Mineralogía: «La breunerita del barranco de la Murria 
(Huesca)», «Examen químico de la cuarcita bismutifera del 
término de Conquista (Córdoba)» y «Alg'unas observaciones 
sobre los yesos de Orejo (Santander)», por R. Llord; «Sillima- 
nita de Toledo», «Datos sobre el mispiquel de España» y «No- 
ticias sobre Bournonitas españolas», por S. Calderón; «Las 
cuarcitas bismutiferas de Conquista (Córdoba)» y «Distribución 
de la Volframita en España», por E. H Pacheco; «Noticias mi- 
neralóg-icas», por L. F. Navarro; «El yacimiento de azufre de 
la Peña de Catí, en el término de Petrel (Alicante)», «Excur- 
siones por la provincia de Alicante: L El triásico superior» 
y «El nummulítico de Ag-ost», por el Sr. Jiménez de Cisneros, 
y «Las minas del Espinar», por el Sr. Fernández Navarro. 

G-eologia: «El torno del Tajo en Toledo», «Observaciones so- 
bre las rocas epidotíferas de Andalucía» y «Un g-neis curioso 
de los alrededores de Santiag-o de Galicia» , notas inéditas de 
D. José Macpherson, presentadas por el Sr. Calderón; «Los vol- 
canes de España» y «Sobre la presión como ag-ente minerog-é- 
nico», por S. Calderón. 

Paleontología: «Sobre una cuña neolítica de jadeita proce- 
dente de Arg-ecilla (Guadalajara)», por C. Arévalo. 

En varias sesiones disertaron sobre terremotos los Sres. Cal- 
derón y Ribera, sobre la radioactividad el Sr. Calderón; los 
Sres. Ribera, Bolívar y Vidal (D. Pío), dieron cuenta de las 
adquisiciones recientes del Museo de Ciencias Naturales, y el 
Sr. Ribera de alg-unas observaciones realizadas durante el 
eclipse de sol de 1900. 

El Sr. Barras (D. F.) refirió en dos notas una excursión á los 
Jarales (Badajoz) y otra á Ay amonte y Castro Marín (Huelva). 
Por último, aparece una nota necrológica del Sr. Rodríg-uez 
Femenías, redactada por el Sr. Gredilla, y otra del Sr. Hernan- 
do (D. Benito), debida al Sr. Fernández Navarro. 
Diversas publicaciones de interés para España han dado 



DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA ^3 

lug-ar á noticias bibliográficas hechas por el Sr. Calderón y 
por el autor de esta Memoria, debiendo citarse, especialmente, 
otro trabajo de esta clase en que el Sr. Lázaro analiza una pu- 
blicación del Sr. Castellarnau y una noticia referente á una 
obra del R. P. Merino, que fué lo último que escribió nuestro 
malogrado consocio D. Benito Hernando. 

Ha seg-uido publicándose nn extenso y útil Boletín biblio- 
gráfico de todas las obras recibidas en nuestra Biblioteca, al- 
canzando el tomo del Boletín 564 páginas y estando acompa- 
ñado de 4 láminas. 

Las Secciones de nuestra Sociedad continúan cooperando á 
la obra g-eneral. Varios de los trabajos citados corresponden 
á ellas, y además, en sus reuniones mensuales, se hicieron 
diversas comunicaciones verbales, por ejemplo, en la de Bar- 
celona, la del Sr. Llenas sobre preparación en seco de los 
Arácnidos, y la del Sr. Font sobre un meteorito recientemente 
hallado. En Sevilla se ocupó el Sr. Crú de diferentes aves; el 
Sr. Miquel, de fósiles; el Sr. Medina, de himenópteros, y el 
Sr. Paúl, de la mosca del olivo {Daais Olece). En Zarag-oza, los 
Sres. Ferrando é Izquierdo trataron de un parásito del naran- 
jo, y el Sr. Ferrando de la teruelita. 

Las bajas por defunción ocurridas en 1905, no han sido mu- 
chas en número, pero sí bien sensibles. Entre los consocios 
extranjeros que hemos perdido fig'ura el ilustre Henri de Saus- 
sure, que durante tantos años ha contribuido al desenvolvi- 
miento de varias ramas de las Ciencias Naturales y al que 
nuestra Sociedad acababa de disting-uir con el nombramiento 
de socio honorario. Falleció también el socio correspondiente 
Mr. Preudhomme de Borre, notable coleopterólog-o. De los nu- 
merarios el joven cristalóg-rafo D. Benito Hernando, D. Juan 
Rodríg-uez Femenías, socio muy antig-uo, autor de notables 
trabajos botánicos; el catedrático de Ciencias de Barcelona, 
D. Moisés Nacente; el farmacéutico de Osorno (Palencia), 
D. Fibicio Hierro, que realizaba frecuentes herborizaciones; 
el conocido librero madrileño D. Mariano Murillo, y el socio 
ag'reg-ado D. Emeterio Coscolla, de Calatayud. 

Han renunciado á seg'uir formando parte de la Sociedad los 
Sres. Alvarez Sereix, de Madrid ; Alorda, de Mahón; Caballero 
(D. Ernesto), de Pontevedra; Martí, de Tarragona; Tranzo y 
Palomar, de Zarag-oza; 'Zorrilla, de Sepúlveda; Traizet, de París; 



51 RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Galleg-os, de la República Arg-eutina; los Institutos de Avila, 
Almería y Soria; la imprenta de los sucesores de Hernando, 
de Madrid, y el socio ag-reg-ado Sr. Fernández Cavada, de San- 
tander. 

La Sociedad concedió el nombramiento de socios honorarios 
al Dr. G. Tschermak, de Viena, y al ya citado Mr. H. de Saus- 
sure, y el de correspondientes á los Sres. G. A. Bouleng-er, de 
Londres; H. d'Orbig-ny, de París; Reitter, de Paskau, y Griffini, 
de Turín. 

Cuarenta y uno son los socios numerarios ing-resados en 1905, 
con lo cual sig-ue aumentando considerablemente el número 
total, como prueba de la mayor afición que se desarrolla en 
nuestra patria al estudio de las Ciencias naturales. 

Al terminar este trabajo, último que verifico como Secreta- 
rio, por haber renunciado dicho carg-o, quiero consig-nar aquí 
mi siempre entusiasta adhesión á la Real Sociedad española 
de Historia natural, dirig-iendo, á la vez, un afectuoso saludo 
á todos y á cada uno de nuestros consocios. 

El Secretario, 

José María Dusmet y Alonso. 



DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA 55 



Estado de la Biblioteca. 

• Una vez más soy yo quien tiene que dar cuenta á la Real 
Sociedad española de Histoeia natural del estado de su Bi- 
blioteca, y en verdad que en ello teng-o g^ran satisfacción, no 
sólo por lo honroso del carg-o que este cometido supone, sino 
además, y muy principalmente, porque sólo me toca hablar 
de prosperidades y adelantos. 

Diez años hace que esta Sociedad me confirió la honra de 
admitirme en su seno. De entonces acá la Sociedad ha gana- 
do en importancia y en popularidad, ha conquistado un título 
honroso, ha realizado, en suma, prog-resos acaso superiores á 
los que entonces podíamos esperar; y reflejo fiel de estos pro- 
gresos, prueba incontestable de que no son meras ilusiones, 
tenernos en la Biblioteca. Tal vez su instalación es muy mo- 
desta; acaso el local que ocupa resulta un tanto falto de como- 
didades; pero estas deficiencias, que indudablemente vere- 
mos á su tiempo subsanadas, no aminoran en nada el valor é 
importancia del contenido. 

El aumento que este último ha experimentado durante 1905, 
así por cambios como por donativos, es de todas veras consi- 
derable. A la ya larg-a lista de publicaciones obtenidas por 
canje con las nuestras, hay que hacer importantes adiciones, 
entre ellas el órgano de la Société Vaudoise des Sciences 7ia(u- 
relles, la revista Aquila, de Budapest, que puede ser conside- 
rada como una de las mejores publicaciones ornitológicas del 
mundo, y las Novitates Zoológica;, que edita W. Rothschild en 
Tring. Este último periódico constituye para nosotros impor- 
tantísima adquisición, pues tanto por la excelencia de los tra- 
bajos que en él se publican, como por el lujo con que está edi- 
tado, tiene pocos rivales entre las publicaciones de zoología, 
no siendo acaso superado más que por las de la Zoological So- 
ciety de Londres. 

Estas últimas vuelven también á figurar en nuestra Biblio- 
teca, aún cuando no por cambio. Su adquisición, como cosa 
que es necesaria allí donde hay que conocer el estado actual 
de los conocimientos zoológicos, no podría pasarse en silencio 
al hablar de la marcha progresiva de nuestra Biblioteca. 



5tí RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

También debo hacer constar el ag-radecimiento con que he- 
mos recibido los numerosos donativos, en libros, que se nos han 
hecho durante los doce últimos meses. Obras españolas como 
la Descripción micro gráfica del staLema leñoso de las especies fo- 
restales españolas, por el Sr. Castellaruau, y Los volcanes extin- 
guidos de la 2)rovincia de Gerona, por D. José Gelabert, y extran- 
jeras como el estudio sobre los cefalópodos triásicos de Sicilia 
hecho por G. G. Gemmellaro, la edición de la Geografía del 
Paraguay, de Azara, publicada por el Museo de Montevideo, y 
tantos y tantos trabajos de Nickles, Serg-i y otros muchos do_ 
nantes ig-ualmente eminentes, han venido á aumentar la valía 
de la Biblioteca á cuyo frente tengo la satisfacción de ha- 
llarme. 

Terminaré hablando de dos mejoras que venían siendo de 
gran necesidad, y que han sido establecidas definitivamente 
en este año. Una de ellas es la encuademación de obras y re- 
vistas, cosa necesaria en toda biblioteca bien org'anizada, y 
que, sin embarg-o, no había podido ser en otro tiempo lleva- 
da á la práctica por nuestra Sociedad, oblig-ada entonces á 
sostenerse con escasos medios y sin protección de ning-una 
clase. Nada menos que 450 volúmenes hemos encuadernado 
hasta ahora, y es de esperar que, en el año que ahora empie- 
za, proseg-uirá esta mejora, para comodidad así del bibliote- 
cario como de los señores socios que frecuentan la Biblioteca. 

La seg'unda mejora consiste en la decisión, que en adelante 
se llevará oficialmente á la práctica, de crear en la Junta un 
nuevo carg'o que tenga por objeto el ayudar al bibliotecario en 
sus tarea.s*y sustituirle en su ausencia. 

Creo que todos debemos felicitarnos de estas útiles noveda- 
des y de aquellos satisfactorios progresos de que al principio 
hablé. Hagamos votos para que unas y otros perduren, no en 
el mismo estado, sino creciendo siempre. 

El Bibliotecario, 

Ángel Cabrera Latorre. 



BOLETÍN 



REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 



Sesión extraordinaria del dia 10 de Enero de 1906. 

PRESIDENCIA DE D. SALVADOR CALDERÓN. 

El Sr. Presidente expuso que el objeto de la sesión era, con- 
forme á los acuerdos tomados en la del 6 de Diciembre último, 
proceder al nombramiento de socio protector á favor del Exce- 
lentísimo Sr. Duque de Medinaceli, y de socio honorario al de 
D. Joaquín María de Caltellarnau y Lleopart, en los que concu- 
rren los merecimientos de que ya se dio cuenta á los señores 
socios en aquel día; acordándose por unanimidad lo propuesto 
por la presidencia, y levantándose acto seg'uido la sesión. 

Sesión del 10 de Enero de 1906. 

PRESIDENCIA DE D. FLORENTINO AZPEITIA 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué 
aprobada. 

— El Sr. Calderón, que al abrirse la sesión ocupaba la presi- 
dencia, manifestó que procedía tomasen posesión de sus res- 
pectivos carg-os los señores eleg-idos para constituir la Junta 
directiva durante 1906, y al efecto, invitó á sustituirle en la 
cabecera de la mesa al Sr. D. Florentino Azpeitia. 

Antes de abandonar el puesto, que tan digmamente ha veni- 
do ocupando, el Sr. Calderón expresó á todos los señores so- 
cios su ag-radecimiento por el concurso que le habían prestado 
mientras fué Presidente, y ofreció contribuir, como hasta aho- 
ra en lo sucesivo, á los trabajos y fínes que realice ó persig-a 
la Sociedad. 

— El nuevo Presidente, Sr. Azpeitia y Moros, al ocupar la 



58 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

presidencia dirigúó la palabra á todos los reunidos, dando gTa- 
cias por el honor que se le había otorg-ado, y solicitando el 
concurso de todos para el mayor florecimiento y desarrollo de 
la Sociedad, á la que ofreció dedicaría su más asidua y cari- 
ñosa atención. 

— El Sr. Vázquez Fig"ueroa propuso, acto seg-uido, un voto de 
gracias para el Sr. Calderón, y sus compañeros de Junta direc- 
tiva, que fué acordado por unanimidad. 

Aprobación de cuentas. — El Sr. Pérez Zúñig-a, que, unido á los 
Sres. Ag'uilar y Carmena y Taboada, estuvo encargado del exa- 
men de las cuentas rendidas por el Sr. Tesorero en 31 de Diciem- 
bre de 1905, leyó el informe sig'uiente: 

Los que suscriben, individuos de la Real Sociedad españo- 
la de Historia natural, nombrados para el examen y com- 
probación de las cuentas de la misma, tienen el g-usto de par- 
ticipar á sus consocios que después de verificado dicho exa- 
men, con los comprobantes á la vista, resulta un saldo á favor 
da la Sociedad de 697 pesetas con 41 céntimos, y créditos por 
valor de 2.871 pesetas con 16 céntimos. 

Se han invertido, y se encuentra plenamente justificada esta 
inversión, las 5.000 pesetas, subvención anual concedida por 
el Estado á esta Sociedad. 

Existe también, procedentes de las 4.000 pesetas donadas 
por el Ministro de Estado á la Comisión de estudios de las co- 
lecciones del Muni, la cantidad de 1.538 pesetas con 57 cénti- 
mos, residuo de las 2 440 pesetas 34 céntimos existentes en 
el año anterior, deducidas las 901,77 g-astadas en este. 

Por lo dicho, se creen los que suscriben en el deber de propo- 
ner á la Sociedad la aprobación de las citadas cuentas, así 
como dar un expresivo voto de g-racias á los Sres. D. Ig-nacio 
Bolívar y demás socios encarg-ados de la Tesorería en Madrid, 
como á los Sres. D, Ángel B. de la Cruz Natham, de Valencia; 
D. Ignacio Tarazona, de Barcelona; D. Antonio Eleicegui, 
de Santiago; D. Pedro Moyano, de Zaragoza; D. Enrique Crú, 
de Sevilla, y D. Pedro Fernández Cavada, de Santander, que 
han contribuido al brillante resultado económico de la So- 
ciedad. 

Madrid, 31 de Diciembre de 190^.— Fnrique Pérez Zúñiga, 
Fernando Aguilar y Carmena, José Taboada Tundidor. 



DE HISTORIA NATURAL. 59 

La Sociedad aprobó el anterior dictamen y el voto de g'ra- 
cias á los Sres. Tesorero y Vicetesorero de Madrid, y Tesoreros 
de las Secciones de provincias. 

Admisiones. —Quedaron admitidos como socios numerarios: 
D. Pablo Verdag'uer Comes, presentado en la sesión anterior 
por D. Ang-el de la Cruz Natham; la Escuela Normal Superior 
de Maestros de Huesca, por D. Juan Pablo Soler; el Instituto 
g-eneral y técnico de Ciudad Real, por D. Antonio Martínez; 
D. Juan Calafat León, por D. Lucas Fernández Navarro; D. José 
Cerrolaza y Arraentía, por D. Antonio de Zulueta; D. R. M. Mos- 
coso, residente en San José de las Matas, en la República Do- 
minicana, que lo fué, por D José María Dusmet, y D. Juan 
Julia y Olsina, propuesto por la Sección de Barcelona; y como 
ag-reg-ados D. Francisco Beltrán Big-orra y D. Greg-orio Sabater 
Diana, por D. Emilio Ribera. 

Y, por último, se acordó nombrar socios correspondientes 
extranjeros á M. Jules Bourg-eois, de Sainte-Marie aux Mines; 
al Dr. Cari, de Ginebra, y á MM. A. Grouvelle y Paul Lesne, 
de París, por su importante colaboración en el primer tomo de 
las Memorias de nuestra Sociedad, así como á Mr. Schulthess- 
Rechberg-, por el regalo de varias de sus importantes publica- 
ciones sobre Himenópteros. 

Comunicaciones vertíales.— El Sr. Llord leyó una interesante 
noticia sobre su reciente visita y ascensión al Vesubio, presen- 
tando varias fotog-rafías con ella relacionadas. El trabajo del 
Sr. Llord pasó á la Comisión de publicación. 

— El Sr. Calderón dijo lo sig'uiente: 

«Un ejemplar de wolframita, procedente de Peñasqueira, en 
la Sierra de la Estrella, donado el pasado año á las colecciones 
de nuestro Museo de Ciencias naturales, por D. L. Doria, con- 
tiene en abundancia notable, no sólo salpicaduras, sino pene- 
traciones y sustitución completa á trechos del mineral primi- 
tivo por otra materia terrosa, amarillento obscura, con tono 
verdoso , mate y opaca de tmujstüa ú ocre de tung-steno , lla- 
mado también wolframina y wolframocre por los alemanes. 

Este mineral es el ácido tung-stico, un trióxido WO^ que re- 
sulta de la alteración de la wolframita, y fácil de reconocer 
tanto al soplete por su perla.con la sal de fósforo, azul clara al 



60 boletín de la real sociedad española 

fueg'O de reducción, y en frío, como por vía húmeda, merced 
á su insolubilidad en los ácidos y solubilidad en el amo- 
níaco. 

No se halla mencionada esta especie entre las de la Penín- 
sula, ni tampoco de un modo determinado de muchas locali- 
dades extranjeras, lo cual debe de proceder de que sólo en 
fecha relativamente moderna, se ha fijado la verdadera natu- 
raleza química de este óxido, que había pasado antes inadver- 
tido como una materia terrosa indefinida.» 

Noticias hibliográflcas. — El Secretario, en nombre del señor 
Dusmet y Alonso, presentó las sig'uientes interesantes no- 
ticias: 

1.' «Ting-itidíB novge vel minus cog"nitfB e reg-ione palaearc- 
tica.» Dr. G. Horvath. f Anuales Historico-naturalis M. Nat. 
Hungarici. Vol iii, 1905. Pars secunda.) ^ — Fig"uran entre las 
muchas especies de este trabajo, Dictyonota (Elina) ibérica 
n. esp., á la cual señala como patria Híspanla: Sierra de Espuna 
(CoU. Heyden), indicando que es próxima á D.Sicardi. Además 
Tinffis awiculaia Co&ta, Y av. Dauci, n. var., que entre otros 
países se encuentra en España (Ciudad Real). 

2.* «Rhopalocera at Barcelona, Montserrat and Vernet-les 
Bains», by R. S. Standen. (TAe Entomologist. Vol xxxviii, 1905, 
números 509, 510 y 511.) — Reseña de una excursión, enume- 
rando las especies recogidas, estando solamente en el núme- 
ro 509 lo referente á las localidades españolas. 

3.* «Neuroptera coUected by Dr. T. A. Chapman in Fran- 
ce and Spain, 1904», by W. J. Lucas. (The EntomoJogist, 1905. 
Vol xxxviii, núm. 511.) — En España son 24 las especies caza- 
das en el Puerto de Pajares, Granja de San Ildefonso y Naval- 
peral. Entre ellas fig-uran varias de Odonatos. 

4.* «Revisione monog-rafica delle Gag-ea della ñora spag- 
nola», per il Dott. Achille Terracciano. {Bol. iSoc. Aragonesa 

C. Naturales, t. iv, n." 10.)— Trabajo extenso y detallado, con 
abundantes observaciones. 

5.* «Plantas de la provincia de Huesca (Julio 1903)», por 

D. Carlos Pau. {Bol. Soc. Aragonesa C. Naturales, t. iv, núme- 
ros 6 á 10.)— Como todos los estudios del Sr. Pau, tiene nume- 
rosas observaciones recogidas personalmente y acompañadas 
de notas críticas. 



DE HISTORIA NATURAL. fil 

6." «Notas zoológ-icas. IX. Rectificaciones», por el R. P. Lon- 
g-inos Navas, S. J. {Bol. Soc. Aragonesa C. Naturales, t. iv, nú- 
mero 9.) — Comprende varias observaciones sobre Dorcadion y 
sobre Atractomorpha, motivadas por trabajos de los Sres. Mar- 
tínez Escalera, La Fuente y Bolívar, otras sobre el g-én. Pycno- 
gaster, y una nueva división del g-én. Platystohis, del cual 
separa los nuevos géneros Sgnephippiíis y PlatepMjjpiíis. 

7.^ «Guia per la cassera, ^reparació y conservado deis Le- 
pidópters», per D. S. Maluquer. {Butll. Inst. Catalana ü. Na- 
tural. Any 2°, núm. 7.)— Instrucciones que pueden ser muy. 
útiles á los principiantes para la buena formación de colec- 
ciones. 

8." «Contributions á la faune malacologique de la Catalo- 
gue», par P. Fagot. (Butll. Inst. Cat. H. Nat. Any 2.°, núme- 
ro 8.) — Se refiere á una excursión realizada en 1891 por Ando- 
rra, Seo de Urgel, Tuxent y Sierra del Cadí. Se describe una 
nueva especie, Belix Organiaca, procedente del desfiladero de 
Organyá en el valle del Seg-re, la cual pertenece al grupo de 
H. Oreina. 

9.* «Notas neuropterológicas. VIII. Un Odonato de intere- 
sante historia», por el R. P. Longinos Navas. (Butll. Inst. Cat. 
H. Nat. Any 2.°, núm. 8.)— Se refiere al Selysiothemis nigra. 
V. de L. 

10.* «Catálech de Insectes de Catalunya. Hymenópters. 
XIX. Familia Apidm>->, por D. J. BofiU. (Butll. Inst. Catalana 
Hist. Natural. Any 2.°. Publicado como apéndice en varios 
números.) — En diferentes ocasiones nos liemos ocupado de 
este interesante catálogo de los Himenópteros de Cataluña. La 
parte de que ¿üiora se trata es bastante extensa por referirse á 
la abundante familia de los Apidos, comprendiendo 41 géneros 
con 600 especies y variedades. Es indudable que en trabajos 
de esta índole, que abarcan todo un orden de insectos de un 
país muy poco estudiado, como lo está aún España, han de 
deslizarse bastantes errores de clasificación, á causa de de- 
terminarse muchas especies solamente por comparación con 
tipos y sin un estudio detenido de los ejemplares, para el 
cual es preciso mucho tiempo y muchos cientos de volúme- 
nes. A pesar de esto, es indiscutible que se hace una obra me- 
ritoria con la publicación de estarcíase de estudios, pues siem- 
pre dan por resultado que nuevos entomólogos se fijen en los 



6-2 



boletín de la real suciedad española 



grupos ya enumerados, aunque no sea más que á la lig-era y 
como en sencillas listas. Al Sr. Bufill, que por la sensible muerte 
de su colaborador Sr. Antiga, ha quedado solo para realizar 
esta tarea, deberá la Ciencia que los himenópteros sig-an siendo 
estudiados en Cataluña y aún en otras reg'iones. 



Secciones. — La de Sevilla celebró sesión el 20 de Diciembre 
de 1905, bajo la presidencia de D. JVíanuel de Paúl. 

— El Sr. Medina dio noticia de los descubrimientos de honni- 
g-as fósiles en el ámbar del Báltico, realizados por el sabio mir- 
mecólog-o de Bolonia Sr. C. Emery. En su último trabajo, publi- 
cado en la Sociedad entomológ-ica de Francia (núm. 13, 1905), el 
autor describe una nueva especie de DimorpJiomyrmex, de cuyo 
g-énero sólo se conocía una especie de Borneo y de Sumatra. 
Señala, además, otro formícido, Camponotus i (/ne us ^Isiyr, 
que se aproxima á los curiosos individuos calificados de «pseu- 
dog'onites», siendo interesante su existencia en aquellas anti- 
guas resinas. 

— El Sr. Presidente dio lectura de un artículo sobre el cultivo 
del caucho, que realizan los nortemericanos con tanto éxito en 
las islas Hawai, y parece ser la mayor y más seg'ura riqueza 
que ofrecen para el porvenir los cultivos tropicales. Valdría la 
pena de que esta cuestión se estudiase á fondo por personas 

competentes para ver 
si, en efecto, como pa- 
rece, sería ventajosí- 
simo dicho cultivo en 
nuestras posesiones 
del África tropical , 
siempre que el Go- 
bierno le favoreciese 
\ i con los recursos ofi- 

ciales. 

- El Sr. Barras pre- 
sentó á la Sección un 
instrumento neolítico 
V de serpentina, cuya fi- 

gura es adjunta, que 
había recogido en Niebla, durante una excursión verificada 
el 8 de Diciembre desde Huelva, con la Comisión de Monu- 




\ 





y 



DK HISTORIA NATURAL. 63 

mentos de la provincia. Mide dicho instrumento 58 mm. de lon- 
gitud máxima; 43 mm. de anchura en su boca, que está en 
dirección oblicua á la long-itud; 20 mm de anchura por el ex- 
tremo opuesto á dicha boca y un espesor máximo de 14 mm. 
Para formar el filo, una de las caras constituye una super- 
ficie curva; pero la otra se completa mediante dos facetas pla- 
nas, presentando por este lado, además, una faceta lateral. Se 
trata, pues, de una doladera ó azuela, de las que representa 
Mortillet en la lámina lv de su Museo Prehistórico , y de las 
que fig-ura varios ejemplares, entre los cuales el desig-nado 
con el núm. 584, procede de Alhainade Granada. El poseer dos 
facetas en el filo obedece, según dicho autor, al hecho de haber 
sido afilada de nuevo después de desg-astada por el uso. No 
presenta indicio alg'uno de haber tenido mang-o, siendo, sin 
duda, de las que se empleaban á mano. 

La Sección de Zaragoza celebró sesión el día 27 de Diciem- 
bre último, bajo la presidencia de D. Pedro Ferrando. 

La nueva Junta directiva tomó posesión de sus carg-os, dan- 
do las gracias el Sr. Presidente en su nombre y en el de los de - 
más señores, por la distinción de que habían sido objeto. 

—El P. Navas presentó varios cuadernos de la mag-nífica 
publicación Annales du Musée du Congo, de Bruselas. Los pre- 
sentes hojean con placer estos fascículos verdaderamente 
reg-ios. 

Expone el P. Navas que los Annales forman diferentes series, 
que se publican por f¿iscículos, varios de los cuales forman un 
tomo. Los que llevan por título «Documents sur le pays et ses 
habitants», revisten un carácter más pintoresco, descriptivo y 
práctico, y están adornados con profusión de preciosos g-raba- 
dos. Los demás presentan un tono rig-urosamente científico. 
Son monografías llevadas á cabo por diferentes especialistas. 
Entre otras son muy de notar las referentes á la Ictiología, 
debidas á Boulenger, y las de Botánica, elucubradas por Wil- 
deman y Duran. El último fascículo, aparecido en Noviembre, 
no es inferior á los demás. Titúlase «Remarques sur l'Ornitho- 
logie de l'État indépendant du Congo», su autor, el Dr. Alph. 
Dubois. Es el primero del primer tomo que sobre Ornitología 
del Congo se publica. A las 36 páginas de texto, en folio, si- 
guen 12 bellísimas láminas, en fotocromía, que representan 16 



64 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

especies de aves del Cong'o coloreadas muy al vivo y en pinto- 
resco paisaje. 

En suma, los Amiales dti Miisée du Congo son una publica- 
ción que enriquecen cualquiera biblioteca de Historia natural 
y que sería de desear fig'urasen, en la de nuestra Sociedad. 



Notas y comunicaciones. 



Una visita á las regiones volcánicas del golfo de Ñapóles 

POR 

KAMÓN LLORD Y GAMBOA 

(con dos láminas^ 

1. — La zona del Vesubio: su estado actual. 

Cuando se contempla por vez primera desde cualquier punto 
de Ñapóles, la bellísima y extensa línea oriental de su g'olfo, 
sobre la que se eleva en suaves pendientes iniciales el histó- 
rico volcán, visitado hoy por miles de personas de toda clase y 
condición social, no puede dejar de sentirse una impresión de 
g-randeza, de alg-o sublime, mezcla confusa de lo dramático y 
trág-ico, con la dulzura, con la belleza del paisaje que se 
ofrece á nuestra vista. 

Este contraste entre la amenaza de las energ-ías intraterres- 
tres productoras de la muerte, y la tranquilidad, la calma del 
exterior, con sus fuerzas vitales, con sus elementos biog'éni- 
cos, inundando nuestro cuerpo, empapando nuestro ser, no 
se borra nunca de la memoria, después de observado aquel 
admirable cuadro de la Naturaleza. 

Grandes facilidades hay actualmente para visitar el Vesubio 
y sus contornos, pudiéndose utilizar todos los medios de loco- 
moción, siendo desde lueg-o preferibles el ferrocarril y el tran- 
vía eléctrico, que permiten trasladarse á todos los puntos im- 
portantes de la extensa zona vesubiana. 

El Somma. 

La visita del Somma se hace muy bien desde el pueblo del 
mismo nombre, al que se va en el tren de circunvalación del 
Vesubio, desde Ñapóles, cuyo servicio empieza á las siete de 



t)E HISTORIA NATURAL. 65 

la mañana. Una hora escasa se tarda en lleg-ar á Somma, pe- 
queña villa de 10.000 habitantes, y nunca falta una persona 
que sirva de g-uia mediante una corta retribución. 

A la salida del pueblo se camina entre viñas bastante tiem- 
po, y puede ya irse apreciando la naturaleza del suelo, en el 
que se encuentran numerosos trozos de rocas volcánicas, como 
tambíéií en los lados del barranco que conduce á la ermita de 
Santa Maña di Castello, situada á poco más de 400 m. de altu- 
ra; desde esta ermita comienza en realidad la ascensión del 
Somma. 

A muy poca distancia de ella, en la g-arganta llamada Lag- 
no del Purgatorio, pude observar g-randes masas de lava leucí- 
tica y pequeños depósitos de pumita en contacto con otros 
muy extensos de lapilli y cenizas. Estos últimos están estrati. 
ficados en muchos puntos, y el lapilli es allí de dos colores 
dominantes: rojo-pálido á rojo-pardo, y pardo-neg-ro á neg-ro; 
éste es el más abundante. 

La ascensión del monte no ofrece dificultades, siendo alg*o 
penosa en sus últimas pendientes, á causa de la mayor incli- 
nación y de lo movedizo é inseg-uro del suelo; pero es compen- 
sación muy agradable el mag-nífico bosque de castaños bajo el 
que se camina siempre, hasta pocos metros antes de alcanzar 
la Croce, en donde acaba bruscamente la veg'etación tan es- 
pléndida hasta allí. Al lleg-ar á la Croce, á 1.120 m. de altura, 
y contemplar de repente uno de los panoramas más maravi- 
llosos que puedan concebirse, se olvidan los trabajos y fatig-as 
de la subida, y bien puede decirse que la Naturaleza premia 
al viajero decidido á alcanzar aquellos solitarios parajes. En 
efecto, no es posible describir el espectáculo g-randioso del Ve- 
subio, invisible hasta lleg-ar á la misma Croce, y cuyo potente 
cono se alza delante del observador, hacia el S., pudiéndose 
ver la línea de fueg-o marcada en la actualidad en su vertien- 
te O., señalada desde lejos por una zona alarg-ada de vapores 
blanquecinos sobre la corriente de lava. A los pies del espec- 
tador se encuentra el Atrio del Cavallo y el Valle delV Inferno, 
valles profundos ó surcos que separan el cono vesubiano del 
Somma, cortado á pico en dirección S., siendo, por tanto, im- 
posible adelantar un paso más en esta dirección, en la que 
aparece un desnivel casi perpendicular de 250 á 300 m. 
próximamente. A la derecha, y á lo lejos, se ve el Observato- 

T. VI —Enero, 1906. 5 



66 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

rio meteorológ-ico; al N. y al E., cierran el horizonte los Ape- 
ninos, viéndose multitud de caseríos, pueblos y villas: el de 
Somma en lontananza, Ottaiano, Santa Anastasia, etcétera, 
etcétera. 

Hubiera hecho más interesante aún esta excursión, el H 
censo por el O. del Somma, hasta el Observatorio, atr;i^' 
la g-ran corriente de lava de 1872; pero las pocas ^ ^ luz 

solar con que se cuenta en los últimos días d ^re, pues 

hasta pasado el medio día, es imposible llef"^> la Croce, me 
decidió á regresar al pueblo por el mismo aio, antes de 

que anocheciera en el bosque, lo cual consti > la un verdade- 
ro pelig-ro por el sinnúmero de barrancos, es de erosión, 
escarpes profundos, de que está sembrad ,. superficie del 
monte, teniendo que marchar larg-os ratos sobre lomas estre- 
chas con profundos surcos á ambos lados. 

Toda la superficie visible desde la Croce, todo cuanto abarca 
la mirada, como Vesubiano, Atrio del Cavallo, Valle dell' Infer- 
no, corriente lejana de lava de 1872, y los escarpes del Somma 
del lado S. y SE., presenta un tono uniforme de color pardo - 
negro, dando al conjunto un aspecto particular de rudeza, de 
desolación, de ausencia de vida, bien característico. 

Los escarpes del Somma parecen formados, como el monte 
mismo, por inmensos depósitos de lapilli, de productos escori- 
formes y lávicos, entre los que se encuentran las calizas y do- 
lomías blancas y blanco-g-rises de grano fino, cristalinas, en- 
cerrando en sus pequeñas g-eodas muchos minerales esencial- 
mente silicatados. Otras varías especies se hallan entre los 
materiales sueltos, como elpiroxeno angita, tan abundante allí, 
y las micas multicolores, entre las que aparecen las verdes tan 
interesantes. La hucita y la nefelina, ya como especies mi- 
neralógicas, ya formando parte esencial de rocas, son también 
muy abundantes en todo el monte. 

La premura del tiempo impidió detenerme á buscar minera- 
les escasos y raros, contentándome con recog^er los que buena- 
mente se hallaban al paso. Lo más importante de lo recogido, 
fué lo siguiente: 

Lavas: compactas, celulares y escoriformes; leucíticas de as- 
pecto porfídico, con cristales frescos de leucita, y otras, con 
los cristales opacos, en descomposición más ó menos avanza- 
da; piroxénicas y olivínicas: (porfiroideas). 



DÉ tíiSÍORlA NATURAL. 67 

Materiales incoherentes: lapilli de varios colores; trocitos de 
pumita, algún conglomerado y algunas escorias. 

Trozos de calizas ó de dolomias: (no ensayados) blancas, 
blanco-grises y azuladas. 

Ejemplares de micas, áQ piroxeyío augita , de olivino y ne- 
felina. 

Otros cristales no clasificados aún. 

Altamente instructiva fué esta excursión al monte Sorama, 
porque además de lo que se pudo observar y recoger, se vio 
con toda evidencia desde las alturas de la Croce, la importan- 
cia en tiempos antehistóricos, probablemente terciarios, de la 
primitiva formación volcánica del Somma, anterior, como es 
sabido, al actual Vesubio. 

El Somma fué el primer volcán elevado en la llanura napo- 
litana, pasando, desde un período de actividad de duración 
desconocida, según atestiguan sus restos contemporáneos, á 
otro periodo de largo reposo, cubriéndose sus laderas y su 
vértice de magnífica vegetación que ocultó siglos y siglos la 
• energía latente acumulada en su interior, y cuando el año 
memorable, 79 de nuestra Era, despertó súbitamente, provo- 
cando las terribles tragedias de Herculano y de Pompeya, no 
fué el Vesubio en rigor, sino el Somma, el causante de las ca- 
tástrofes que sig'uieron á la explosión inmensa que hizo saltar 
toda la parte central y superior de su masa, cuyos fragmentos 
de ceniza y lapilli sepultaron Pompeya, mientras un torrente 
de fango, mezclado con pómez y cenizas, invadía Herculano 
haciéndole desaparecer. 

La disposición de los materiales eruptivos de las partes N. 
yNE., que componen hoy el monte Somma, con sus escarpes 
casi perpendiculares mirando al Vesubio, con señales evidentes 
de rotura, de dislocación, de violencia, en estas partes, forman- 
do contraste con laspendientes opuestas, relativamente suaves 
en relación al perímetro y altura del monte, parecen demos- 
trar la existencia, anterior á nuestra Era, de un volcán, tran- 
quilo desde la época terciaria, al parecer, y roto de improviso 
por su parte superior, arrastrando sus materias ígneas por las 
pendientes S. y SO. de preferencia, direcciones por las que la 
historia atestigua haberse verificado todos los paroxismos pos- 
teriores, y dejando como testig-o de su antigua existencia, todo 
el esqueleto volcánico del Somma actual, padre del actual Ve- 



68 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

subió nacido en su centro el año 79 citado, representante del 
volcanismo activo en reducida escala, comparado con el que 
debió dominar durante larg-o tiempo en aquella hermosa re- 
gión de la antig"ua Carapania. 

Muy importantes observaciones de fenómenos metamórficos 
pueden hacerse en el Somma; la aparición de especies minera- 
les silicatadas, por transformación sucesiva de los elementos 
constitutivos de las rocas, puede ser allí orig-en de una precio- 
sa página de metamorfismo, de acciones evolutivas minero- 
g'énicas, de alta importancia científica. 

Este delicado estudio, que exige meditación detenida y tra- 
bajos preparatorios, sólo puede ser mencionado en una reseña 
de la índole de la presente. 

El Vesubio. 

La excursión al Vesubio puede verificarse de varios modos, 
según el tiempo disponible y el objeto de la persona que la 
realice. Para estudiar con algún detenimiento las infinitas be- 
llezas geológicas del volcán y sus contornos, lo mejor es irse , 
á pasar unos días á cualquiera de las poblaciones situadas al 
pie del mismo: Portici, Resina, Torre del Greco ó Torre An- 
nunziata, desde las cuales, especialmente las tres últimas, es 
posible llegar al cráter principal, y recorrer en el día gran 
parte de la superficie de las corrientes lávicas más importan- 
tes. Desde Resina se va muy bien, á pie ó en coche hasta el 
Observatorio, en cuya vecindad hay un buen hotel y una hos- 
pedería en donde se puede almorzar á cualquier hora y dormir 
en caso necesario, siendo éste el itinerario preferido por mí, 
como más cómodo y rápido. 

A la salida de Resina, se camina largo rato entre viñas pro- 
ductoras del riquísimo vino lacrijma christi, ascendiendo len- 
tamente y llegando, primero á la gran corriente de lava de 
1885-59 que el camino atraviesa varias veces, y después á la 
de 1895, enorme corriente de algunos kilómetros de longitud 
que no cede en importancia á la de 1858. Poco á poco se va 
acercando el Observatorio, pisando siempre las lavas de los 
referidos años. En la proximidad de aquel edificio, puede es- 
tudiarse la lava de 1851, y poco después la de 1872, de muchí- 
simo interés por corresponder á la erupción que puso en peli- 
gro al referido edificio científico , en el que permaneció el 



DE HISTORIA NATURAL. 69 

intrépido Palraieri rodeado por aquella terrible corriente divi- 
dida en dos brazos á muy poca distancia de allí. El estudio de 
esta lava riacolítica, conteniendo numerosos cuerpos poco co- 
munes, es también de alto interés. 

No me fué posible disponer de tiempo suficiente para visitar 
el Aírío del Camilo ni el VaUe deW Inferno que habia contem- 
plado días antes desde las alturas del Somma, y sólo pude as- 
cender al cráter principal del Vesubio, valiéndome del exce- 
lente tren funicular establecido por la Ag-encia Cook y Compa- 
ñía. En pocos minutos se lleg-a á la estación superior, y quedan 
aún unos 100 m. que deben subirse á pie y con un guía obli- 
gatorio; estos 100 m. son penosos para el viajero por lo move- 
dizo é inseguro de los materiales, compuestos de lapilli, ceni- 
zas, escorias, trozos de lava, etc.. entre los que se hunden 
los pies, siendo necesarios grandes esfuerzos para poder as- 
cender. 

Durante la hora á que da derecho á permanecer en el crá- 
ter el billete de la Agencia Cook, no puede hacerse un estudio 
de aquel interesantísimo centro eruptivo, sino solamente al - 
g'unas observaciones respecto de la forma, intensidad, perío- 
dos, etc., de las explosiones verificadas por el cráter principal. 
Desde algunos metros de su borde, se oye, en tiempos irregu- 
res, el ruido provocado por la súbita irrupción de productos 
gaseosos, los que, venciendo la presión de las materias acu- 
muladas en el tramo superior del cráter, salen al exterior vio- 
lentamente, lanzando multitud de trozos de todos tamaños á 
alturas variables que no pasan del borde del cráter, la mayoría 
de las veces. Hubiera deseado acercarme más y poder observar 
directamente algunas explosiones; pero la prohibición abso- 
luta del guía, y la relación de las desg'racias ocurridas, obliga- 
ai más entusiasta á renunciar al peligroso placer de contem- 
plar de cerca tan admirables fenómenos. El ruido de las ex- 
plosiones iguala, por su intensidad, al producido por varias 
descargas de artillería en la mayoría de los casos. 

En la vertiente O. del volcán .pude observar la salida de la 
lava con sus correspondientes fumarolas visibles desde lejos. 
La lava sale tranquila; solamente interrumpen su curso de 
vez en cuando, pequeñas explosiones parciales de la masa 
debidas al escape de materias gaseosas por sus hendeduras y 
puntos débiles; todo el resto de la corriente abandona lenta- 



70 boletín de la real sociedad española 

mente los g-ases y los vapores: los primeros, para disiparse en 
la atmósfera definitivamente, y los seg-andos, para sublimarse 
á mayor ó menor distancia de la corriente lávica, depositándose 
de diversos modos en las rocas, y constituyendo especies mine- 
ralóg-icas curiosas y dig'nas de estudio. No fué posible detener- 
se en la observación de tantos fenómenos interesantes allí rea- 
lizados, no sólo por la premura y escasez del tiempo en esta 
clase de visitas, sino por las nieblas rápidas formadas de tiem- 
po en tiempo en el curso del mismo día en aquellas alturas, es- 
pecialmente en los meses de otoño; estas nieblas, sumamente 
frías, acompañadas de viento muy húmedo, hacen toda obser- 
vación muy penosa, además de ser un peligro para la salud 
del viajero; á causa de ellas no pude hallar oportunidad de 
obtener fotog-rafías del cráter principal, ni de los adventicios 
de la parte O. del cono, actualmente activa seg-ún he indica- 
do ya. 

La actividad volcánica del Vesubio parece ir adquiriendo la 
forma stromboliana, como oportunamente observa Lapparent 
en su excelente tratado de Geolog"ía. Basta mirar los croquis 
hechos en los treinta últimos años, para convencerse de la re- 
ducción sucesiva de la esfera de acción del cráter principal, y 
aun cuando es bien sabida la irreg-ularidad característica de 
los paroxismos volcánicos, tanto en el tiempo como en el espa- 
cio, por lo que al Vesubio se refiere, parece haber entrado este 
foco eruptivo en una fase explosiva irreg-ular, con tendencia á 
la limitación progresiva de los derrames lávicos, cuyo último 
término sería la continuación de existencia de la lava á varia- 
bles y periódicas alturas en el interior del cráter y salida de 
productos g-aseosos al exterior con más ó menos violencia á 
través de la lava misma; fase de energía volcánica esta últi- 
ma, precisamente característica del modo de ser actual del 
centro stromboliano en una de las islas eolianas ó de Lipari, 
en Sicilia. Esto no quiere decir, en modo alguno, que el día 
menos pensado no despierte de improviso éste, como cualquier 
otro de los conocidos focos de erupción, pasando rápidamente 
de la forma antedicha y aun de otra más avanzada, como es la 
de solfatara, á la de derrame lávico intenso y extenso, acom- 
pañado de las terribles manifestaciones activas del volcanis- 
mo en todo su esplendor. 
Muy útil enseñanza resulta de la visita á uno de estos cen- 



DE HISTORIA NATURAL. TI 

tros eruptivos, entre los cuales fig-ura el Vesubio en primer 
lug-ar, no sólo por constituir una magnífica escuela práctica 
de instrucción acerca de los fenómenos volcánicos en amplia 
escala, sino también por su inmejorable situación que facilita 
en grado sumo el estudio de cuanto allí se realiza. 

En esta expedición se pudieron recoger buenos ejemplares 
de lavas en las corrientes mismas de 1858-59, 1872 y 1895, las 
que, por la importancia de sus dimensiones y su constitución 
físico-química, merecen estudio detenido. También se recogie- 
ron productos escoriformes, algunos piroxenos, olivinos, cali- 
za y dolomía, micas, nefelina, leucita, riacolita, cenizas y la- 
pilli, etc. En el cráter mismo, muy cerca de su borde, pude 
recoger trozos de lavas escoriformes muy calientes aún, aca- 
badas de caer después de una de las explosiones. Será intere- 
sante comparar su composición química y microscópica con la 
de las lavas y escorias antiguas. ■ 

Habiendo podido contar con mejor tiempo y dando derecho 
el billete de la Agencia Cook á la estancia de una hora en el 
cráter, prorrogable hasta tres cuando hay asiento de regreso 
en el coche funicular, se hubieran tomado fotografías de mu- 
cha importancia, medidas de alturas y distancias; observacio- 
nes sobre la disposición del cráter, especialmente en su parte O., 
por donde hoy se verifica la salida de lava, etc., etc.; de todo 
lo cual sólo se pudo ver parte de la corriente lávica á corta 
distancia, como ya se lia indicado, y fué ciertamente emocio- 
nante la contemplación de aquel admirable espectáculo. La 
lava, de color rosa-pálido durante el día, lo que demuestra su 
temperatura, salía muy lentamente de la hendedura, invisible 
desde el punto de observación, por la cual se escapaban tam- 
bién gran cantidad de vapores que ocultaban casi por completo 
la vista de la corrriente. Confieso haber sentido en aquellos cor- 
tos instantes, una de las satisfacciones más grandes de mi 
vida; á mi lado oía las frases de asombro de algunos viajeros 
franceses que conmigo se aventuraron á llegar hasta donde el 
guía nos permitió. 

En otra ocasión, aprovechando un mes de Mayo con tiempo 
sereno y cielo limpio, trataré de realizar la serie de observa- 
ciones y estudios que aquellas circunstancias adversas han 
impedido verificar ahora. 



72 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Torre del Greco. 

Desde esta villa, de más de 35.000 habitantes, reconstruida 
sobre la lava de 1631, que destruyó gran parte de la población, 
se pueden emprender muy bien alg-unas excursiones de mucho 
interés, especialmente para el estudio de las corrientes lávicas 
de 1631 citada, de 1737, 1767, 1794, 1804 á 1806 y 1861, como 
más principales. Solamente pude detenerme alg-unas horas en 
una de las playas, cuyas arenas, compuestas en su mayor 
parte de restos de rocas volcánicas, como volcánicas son las 
rocas mismas que allí observé, eran digmas de estudio. En 
efecto, aquellas arenas, neg-ras en su conjunto, contienen cris- 
tales diversos, más ó menos ínteg-ros de especies minerales, 
desprendidos de las rocas que los contenían. 

Allí se encuentran trocitosde corales en gran número, jun- 
tamente con los restos de rocas mencionados, entre los que 
se recog-ieron cristales redondeados é incoloros, que no he cla- 
sificado aún, y cuyo análisis completo practicaré muy pronto; 
pequeños trocitos rodados de lavas leucíticas, de calizas y do- 
lomías, restos aug-íticos, olivínicos, etc., etc., componentes 
todos de rocas más ó menos lejanas. También se recog-ieron 
ejemplares curiosos de lavas cenicientas porfídicas: peridotífe- 
ras, piroxénicas y leucíticas, abundantes en la misma playa. 

No reñero aquí las visitas hechas á las excavaciones de Pom- 
peya y Herculano, por no creerlo pertinente en esta relación, 
en la que sólo deseo consig-nar alg-unos datos g-eológ-icos. 

2. — Los campos flégreos napolitanos. 

Curiosísima es esta región, representante del que pudiéra- 
mos llamar volcanismo occidental del g-olfo de Ñapóles, ya que 
el anterior, ó del Vesubio, ocupa la línea oriental del mismo 
g-olfo. Me ocuparé muy brevemente de cada una de las partes 
visitadas. 

Pozzuolo. 

La visita de Pozzuolo, la antig-ua PiiteoU de los romanos, es 
muy fácil y cómoda, pues desde Ñapóles hay tr¿invía eléctrico, 
que en muy poco tiempo recorre los 12 km. de distancia al pue- 
blo. En este mismo se encuentran los restos notables del templo 



DE HISTORIA NATURAL. "73 

deSerapis,atvi\)uíáosporotvos á un antigHio mercado cubierto, 
á estilo de Pompeya, ó termas quizá, por existir allí numero- 
sos manantiales termales. Sea lo que quiera, el visitante es 
conducido á una especie de patio cuadrang-ular, en cuyo cen- 
tro se elevan aún tres ó cuatro columnas corintias, incomple- 
tas, de mármol antig-uo, que se dice g'rieg'O. La parte inferior 
de estas columnas está por debajo del nivel del mar, como 
puede comprobarse introduciendo la varilla de hierro en el 
ag"ua que rodea una de las columnas, cuj^a varilla, dispuesta 
para esta prueba, se hunde cerca de 2 m. hasta tocar la base 
de la columna. 

A la altura de una persona, próximamente, y formando una 
zona circular en la superficie de aquella, se ven las señales 
de corrosión, atribuidas á la acción lenta del Lithodoimis litho- 
phagus, molusco existente hoy en el Mediterráneo; y como la 
zona corroída comienza á 3,50 m. del suelo y concluye á 5,50 
del mismo, poco más ó menos, marcando un anillo de unos 
2 m., se cree que todo el edificio descendió con el suelo bajo el 
mar en la antig-üedad, á causa de una erupción de la Solfatara, 
próxima á él, primeramente hasta los 3,50 rn., y lueg'o fué ba- 
jando con el suelo mismo y de un modo lento, hasta los 5,50 
metros, siendo después elevada toda aquella comarca, en 1538, 
cuando tuvo lug-ar la aparición y erupción del Monte Niioto, 
situado también á poca distancia de allí. Alg'unos, sin embar- 
g-o, ponen en duda estos hechos, atribuyendo la zona de los 
Lithodomus á la existencia de un depósito ó reservorio de pes- 
cados, en el mercado antig-uo, suponiendo fuera tal mercado 
el edificio, lo cual no se puede aseg-urar, y aunque lo hubiera 
sido, tampoco se puede afirmar lo del depósito indicado. En 
cambio, es indudable la variación de altura sufrida varias ve- 
ces en sentidos opuestos por el litoral de Pozzuolo. Limitándose 
al templo de Serapis parece resultar de los datos históricos 
hallados por Suess, que el edificio fué introduciéndose en el 
mar lentamente, desde la época romana hasta el sig"lo xiii, 
alcanzando su mayor descenso al principio del sig-lo xvi, ha- 
biendo ejercido los Lithodonms su acción destructora en este 
período. Cuando el Monte Nuovo apareció el 33 de Septiembre 
de 1538, el suelo se elevó rápidamente cerca de 6 m. y las rui- 
nas de Serapis fueron elevadas también, dejando al descubierto 
la curiosa zona de los moluscos, testigo constante de las osci- 



-74 BOLETIK DE LA REAL SOCIEDAD ESPA^OLA 

laciones del litoral, debidas, sin duda alg-una, á la actividad 
volcánica de toda aquella comarca, la que puede considerarse, 
seg'ún dice muy bien Lapparent, como un verdadero cráter. 
Las observaciones de Matteucci, hechas en el Vesubio, confir- 
man también y explican estos movimientos alg*o localizados 
de las zonas volcánicas. 

A corta distancia de las ruinas, se encuentra la célebre Sol- 
f atara. Es un cono volcánico de 100 m. escasos de altura, de 
forma algo ovalada, de unos 500 m. en su eje mayor, plano y 
arenoso en su fondo, con alguna vegetación en limitados pun- 
tos del mismo, y rodeado de colinas traquíticas. Desde el mo- 
mento de entrar en el cráter, se percibe claramente olor sul- 
furoso que en alg-unos sitios llega á ser un poco molesto y 
sofocante. Al lado opuesto de la entrada se ven desde lejos co- 
lumnas de vapor, siendo necesario atravesar todo el cráter 
para llegar á ellas; corresponden las dos principales á las 
bocas llamadas grande y 'pequeña, habiendo en multitud de 
puntos, emisiones ó exhalaciones de vapores acuosos y sulfu- 
rosos. 

La roca traquítica en contacto con las emanaciones de la 
Sulfatara, está muy descompuesta, viéndose allí, por todas 
partes, formaciones antig-uas y recientes de yeso, en unión del 
azufre depositado lentamente y de la tierra sulfatada (cera- 
raohalita). 

Todo está impreg-nado de vapor de agua, el cual, arrastran- 
do elementos diversos, dominando los ácidos y de éstos el sul- 
fúrico, eng-endra las diversas especies mineralógicas sulfata- 
das, especialmente el yeso citado y los alumbres. Es fácil de 
comprender el orig-en del ácido sulfúrico, por la oxidación 
progresiva del hidrógeno sulfurado en una atmósfera caliente 
y húmeda, depositándose al mismo tiempo parte del azufre no 
oxidado en innumerables costras cristalinas visibles por don- 
de quiera que se levanta un poco la roca terrosa de la super- 
ficie del cráter. Con el azufre se deposita el arsénico, alg-una 
vez metálico, en pequeñitas manchas y abundantemente en 
estado de sulfuros, dominando el rojo en g'randes sublimados 
sobre las rocas. 

Todos los productos allí depositados por sublimación, de un 
vehículo acuoso, acusan reacción acida bien manifiesta por el 
papel azul de tornasol; basta humedecer con agua destilada 



DE HISTORIA NATURAL. "75 

una tira de este papel y colocar sobre ella algunas partículas 
del azufre, de las costras arsenicales, del yeso, de los alum- 
bres ó de la arena traqiiítica del fondo del cráter, para que 
ai)arezcan inmediatamente las manchas rojas características 
de la reacción acida del producto examinado. 

En la boca g-rande puede verse, á la entrada de la g-ruta, 
hervir violentamente el agua al remover con una larga azada 
las arenas de su suelo; esta mezcla de agua y detritus de rocas, 
de más de 2 m. de profundidad, tiene una temperatura supe- 
rior á los 100" C, y todas las emanaciones gaseosas de aquellos 
contornos salen tan calientes, que la mano, aún á cierta dis- 
tancia del punto de salida, no puede resistirlas ni un instante. 

Es curioso, y llama la atención de los visitantes, el ruido á 
hueco de sus pasos, ruido muy extendido en el fondo del crá- 
ter y que ha hecho suponer la existencia subterránea y super- 
ficial de grandes espacios llenos probablemente de gases de 
ig'ual naturaleza que los expulsados por las grietas, oqueda- 
des y bocas mencionadas. 

Próximas á la boca g'rande, hállanse unas ruinas antig-uas, 
termas quizá , dando acceso á galerías en cuyas paredes se 
han formado extensas costras y películas de alumbre. Tan 
alta es la temperatura de estas galerías, que hace imposible 
penetrar en ellas más allá de los primeros pasos; el vapor de 
ag'ua sale mezclado con gas sulfuroso, el que, oxidándose, en- 
gendra los alumbres al contacto de los detritus de las paredes 
y de las rocas. No pude averiguar hasta dónde llegan aquellas 
curiosas galerías hechas por la mano del hombre; solamente 
me fué posible apreciar su comunicación con varias excava- 
ciones inferiores por las que se exhalan los vapores. Estos 
arrastran cortas cantidades de metales, como el hierro y el 
cobre, cuyas manchas rojizas y verde azuladas se ven, no sólo 
en esta gruta, sino en todas las rocas de la Solfatara. 

Es digno de anotarse el ruido particular producido por los 
vapores al atravesar las rocas, algo análogo al de las brasas 
que se apagan en el agua y que atribuyo á la formación de 
vapor acuoso en los intersticios al ponerse en contacto el agua 
caliente que impregna la roca con el vapor que continuamente 
llega á ella. De este conflicto, se originan innumerables y mi- 
croscópicas burbujitas, cuyo acceso al aire libre provoca aquel 
ruido particular. El fenómeno es, en mi opinión, de orden físi- 



76 ■ boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

co, pues no hay que olvidar la temperatura de todas aquellas 
emanaciones hasta el punto de no poder tomar con la mano 
ning-uno de los ejemplares recog-idos, que fueron arrancados 
con el martillo, hasta pasado alg'ún tiempo después de coloca 
dos á cierta distancia. 

La última erupción acaecida en la Solfatara es la de 1198, y 
se sabe que los antig-uos, entre ellos Strabon, denominaron 
este cráter Forum Vu¡ca7ii, creyéndole en comunicación con el 
cráter del Epomeo, en la próxima isla delschia. Lo más proba- 
ble es la existencia de este foco volcánico desde tiempos pre- 
históricos en estado de actividad variable, que unos creen al- 
ternativa con la del Vesubio, y otros afirman, por el contrario, 
ser completamente independiente. 

No he de hacer comentarios en atención á la brevedad de 
esta reseña, sobre lo instructiva que resulta la visita á la Sol- 
fatara, modelo admirable de volcanismo y ejemplo perfecto de 
la fasa solfatariana del mismo. 

Monte Nuovo. 

A unos 3 km. de la Solfatara, y al lado mismo de la carrete- 
ra que sig-ue hasta Baia, se levanta junto al mar el moderno 
Monte Nuovo, asi llamado por su orig-en reciente. 

En efecto, el 28 ó el 30 de Septiembre de 1538, después de 
un intenso temblor de tierra, apareció rápidamente este pe- 
queño monte de unos 130 m. de altura, en forma de cono con 
su correspondiente cráter bastante profundo, en cuyas pare- 
des se ven g-randes cantidades de traquita, pómez y rocas tobá- 
ceas. El fondo del cráter, llano y cultivado, está muy peco ele- 
vado sobre el nivel del mar. En el exterior, por la parte que 
mira á la carretera, hay una extensa explotación de roca tra- 
quítica, cenicienta-obscura, destinada á diversos usos, entre 
ellos, y después de pulverizada, á la obtención de excelente 
puzolana y de morteros de resistencia extraordinaria. Se recu- 
g-ieron dos buenos ejemplares de esta traquita. Nada más de 
particular pude apreciar en este volcán, cuya aparición se re- 
lacionó indudablemente con un estado particular de actividad 
de la Solfatara y con los notables movimientos sísmicos, cau- 
santes de la elevación del suelo de toda aquella comarca, y, 
con ella, la de las ruinas de Serapis, de que antes me ocupé. 
El fenómeno en sí fué importantísimo y digno de profundo 



DE HISTORIA NATURAL. 11 

estudio, demostrando con toda evidencia el poder inmenso de 
las acciones g-eodiná micas internas, cuando se acumulan en 
puntos limitados y débiles de la corteza terrestre, puntos, me- 
jor dicho zonas lineales, eng-endrados por las dislocaciones de 
la costra externa, producidas á su vez por la lieterog-eneidad 
físico-química de los terrenos. 

Monte Nuovo está al lado del célebre lago Averno, cuyo as- 
pecto no concuerda con su nombre, pues hoy aparece este 
lag'o, pintoresco y delicioso sitio de recreo, rodeado de casta- 
ños, naranjos y viñas. Es un antig-uo cráter lleno de ag-ua, 
siendo su constitución g-eológ-ica muy semejante á la del Mon- 
te Nuovo. Su profundidad se dice ser de unos 34 m., estando 
su fondo poco más de 1 m. sobre el nivel del mar, y abarcando 
su perímetro cerca de 3 km. 

Conocidas son las ideas de los romanos sobre este lag-o, 
que creían en comunicación directa con los infiernos, á los 
que hizo descender Virg-ilio á Eneas desde una de las grutas de 
este Averno, conducido por la Sibila, cuya relación se encuen- 
tra en su mag-níñca Aneida. La historia refiere que el empera- 
dor Aug-usto log-ró acabar con estas diabólicas leyendas, ha- 
ciendo una obra de g-rande importancia como fué la reunión 
de los lagos Averno y Lucrino, muy próximos entre sí, y 
creando el Puerto Juliano, cuya construcción encomendó á 
su g-eneral Ag-ripa. Virg-ilio y Horacio cantan las maravillas 
de este puerto que subsistió durante la Edad Media. Al ocurrir 
la aparición del Monte Nuovo, todo fué trastornado, cambian • 
dose la disposición del país. No cabe duda de que el Monte 
Nuovo, el lag-o Averno y el Monte Grillo, también próximo, 
son tres cráteres en íntima conexión y formados sobre una 
misma hendedura. Una de las g-alerías, destinadas quizá al 
Puerto Juliano, se enseña hoy con el nombre de g-ruta de la 
Sibila, una de cuyas puertas interiores se bautiza con el nom- 
bre de Puerta del Infierno, conduciendo otra g-alería al baño 
de la Sibila, etc., etc. 

He citado estos cortos datos, para hacer resaltar el hecho del 
trastorno sufrido por aquella porción de los Campos ñég-reos 
en época reciente, testificando la continuación en tiempos 
bien modernos, de la acción volcánica, aún hoy bien mani- 
fiesta. 



18 boletín de La. real sociedad española 



Posilipo. 

La colina de Posilipo, al O. de Ñapóles, sembrada de pre- 
ciosos hoteles y villas de recreo, cuyo nombre procede de otra 
villa del famoso libertino Védius Pollion, llamada Pausily- 
'pon: (sin cuidados), que más tarde perteneció á Augusto, es 
una eminencia alarg-ada, compuesta de rocas tobáceas, brechi- 
formes, y de apariencia estratificada. En ella se ven trozos de 
masas volcfmicas de todos tamaños, ag'lomeradas por materias 
arcilloso-calizas, dando al conjunto, de dureza variable, un 
aspecto particular. Lo notable y dig-no de verse en esta colina, 
es la célebre gruta, mejor dicho galería, abierta quizá desde 
tiempos de Augusto, citándola Séneca como un pasadizo es- 
trecho y sombrío. Durante la dominación española, fué agran- 
dada y restaurada por Alfonso I de Aragón , por el virrey Don 
Pedro de Toledo y por Carlos IIL Es una obra maestra de la 
antigüedad, descrita en numerosos libros y folletos. Sólo con- 
signaré el hallazgo reciente en ella, con motivo de unas exca- 
vaciones hechas, que continúan actualmente, de un hermoso 
trozo de obsidiana de algunos kilogramos de peso. Como este 
ejemplares único hasta ahora, según mis informes en la mis- 
ma gruta, no quise perder la ocasión de traer conmigo parte 
de aquella notable roca, y aun cuando destinada al Museo de 
la Universidad de Ñapóles, logré conseguir un buen pedazo de 
la obsidiana verde-pardusca, muy transparente, que me pro- 
pongo analizar. Es raro hallar trozos de este tamaño entre el 
material tobáceo de Posilipo, y parece digno de anotarse este 
encuentro casual y reciente, del que se pueden deducir algu- 
nas consideraciones sobre el origen y formación de la colina 
y sus relaciones con las zonas ^volcánicas de Ñapóles, espe- 
cialmente la occidental de los Campos ñégreos. 

Como resumen de esta rápida visita á las regiones volcáni- 
cas del golfo napolitano, puede decirse que aquella privilegia- 
da comarca es hoy única en el mundo por la variedad de los 
fenómenos que en ella tienen lugar, siendo posible hacer un 
estudio acabado del volcanismo activo en todos sus grados y 
fases: desde la explosiva y lávica, hasta la simple emanación de 
anhídrido carbónico, constituyendo las mofetas, tan abundantes 
allí, pasando por los intermedios de solfatara y de emanado- 



Bol. de la R. ÍSociedad Esp. de Historia Nat. 



Tomo VI.— Lám. I. 



!?t5i-|. 




■%Á-J»"^ 




Extremo de la gran corriente de 1855, en el pueblo de San Sebastiano, 
en parte destruido; á unos 6 kilómetros del Vesubio. 




Gran corriente de 1851, en el camino del Observatorio. 



Bol. de la K. Sociedad Esp. de Historia Nat. 



Tomo VI.— Lám. II. 




Lavas de 1895, cerca del Observatorio. 




Aspecto del Vesubio en Octubre de 1905, con las hendeduras y fumarolas 
de la parte O. del cono. — Desde cerca del Observatorio. 



t)E tílSTOUlA NATURAL. 19 

nes termales, como atestig-uan los múltiples manantiales calien- 
tes, visibles desde la salida de Ñapóles hasta la isla de Ischia. 
Todo" esto es bien dig-no de larg-a y detallada descripción; hag-o, 
no obstante, punto final por hoy, para no alarg-ar más esta bre- 
ve reseña, que refleja simplemente las primeras impresiones y 
observaciones más salientes recog-idas durante mi estancia en 
la bulliciosa y aleg^re capital del antig'uo reino napolitano. 

Nota. — Las fotog*rafías que acompañan á esta reseña, esco- 
gidas entre otras varias que se pudieron tomar, ilustrarán 
algo acerca del aspecto del Vesubio en Octubre de 1905, y 
de las g-randes corrientes de 1851, de 1855 y 1895, con el ca- 
mino que conduce al Observatorio, camino abierto en las la- 
vas de los referidos años. 



Boletín bibliográfico. 

Enero. 

Academia nacional de Ciencias. Córdoba (República Argentina). í Boletín). 
1905. T. xvni, eutr. 1." 

Académie des Sciences. Paria. (Comptes rendus). 1905. T. cxli, n° 22. — 
MüNTZ et Laixé: Rech. sur la nitriflc. intens. — André: Sur l'eclipse 
tot. du Sol. du 30 aoút 1905 á Tortosa. — Michel-Lévy: Exam. pétrogr. 
de quelq. roch. volc. des iles Tuamotou et de Tile Pitcairn. — Solaco- 
Lu: Sur les fruits parthénocarp. — Gallaud: Un nouv. ennemi des Oa- 
féiers en Nouv. -Caled. — Stefanowska et Chrétien: Recb. statist. sur 
Tevol. de la taille du Lin. — Zograf: La ealotte cervic. cbez les Naupl. 
de VArtemia saZma. — Gravier: Sur un prét. cas de reprod. par 
bourgeonn. chez les Anuél. Polycbét. — Künstler et Gixeste: Les 
spbér. trophoplasm. des iafus. ciliés. — Pizon: Rech. sur une prét. 
ovulase des spermatoz. — Loisel: Toxic. du \\\. sémin. et considér. 
génér. sur la toxic. des prod. génit. — Négbis: Emersión crétac. en 
Gréce. — Termier: Sur la struct. géol. de la Cordill. cantabr. daos la 
prov. de Santander. — Deprat: Sur les dépóts carbón, et perm. de la 
feuille de Vico (Corsé). — Mecquexem: Le gisem. de vertébr. fossil de 
Maragha.^N° 23. — Laveran: Contrib. á l'étude de larépart. des mou- 
cbes tsetse dans l'O. afric. fran9. et dans l'Etat indép. du Congo. — 
Maheu: Sur l'exist. des laticif. á caoutchouc dans un genre de Mé- 
nisperm.: Tinomiscium Miers. — Marais de Beauchamp; Sur l'org. 
rétrocérébr. de cert. Rotif. — Bohn: Sur le phototrop. des larves de 
Homard. — Termier: Sur la struct. géol. des Pyrén. ocoid. — Noül: Sur 
l'orient. que prend un corps allougé pouv. rouler sur les fonds dans 
uu cour. liq.- - Haug; Sur les fossiles dévon. de l'Abenet 0GCÍd.=N° 24. 



80 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Lacroix: Les syénites uéphél. des iles de Los (Guin. fran9.). — Bon- 
nieb: L'accoutum. des abeill. et la conl. des fleurs.— Bois et Gallaud: 
Modif. anat. et physiol. prov. dans cert. plant. tropic, par le chang. de 
milien.— Lepévre: Prem. essais sur l'infl. de la lum. dans le développ. 
des plant. vert., sans ga?, carb., en sol artif. amidé. — Gourdon: Les 
roch. érupt. greuues de laTerre de Graham. — Rothschild: Explor. de 
l'Afr. Orient. — Burtrand: Sur les charriag. des Pyrén. ariégeois et 
orient.=rN" 25. 

American Naturaiist (The). Boston. Dec. 1905. Vol. xxxis, u" 468. — Heim- 
DET,: Ecology of the Willow Cone Gall. — Tran.seau: Forest Cent, of 
East. Amer. -Marión: Maudib. and Pharyng. Muscl. of Acanthias and 
Raía. — Gilbert: Occurr. of Echinostomum spinulosum Rud. 

Baleares (Las). Palma de Mallorca, Nov. 1906. Año vi, n° 60. 

Canadian Entomologist (The). London. Ontario. 1905. Vol. xxxvir, n° 11. — 
Crosby: Tbe Spid. of the Rochp. Cave. — Cockerell: New Bees of the 
gen. Osmia and Andrena. — Harris: Infl. of Apid. on Geogr. Distrib, 
of cert. Flor. Types. - Ashmead: New arrangem. of the á.nts or 
Superfam. Formicoidea. - Ludi,ow: Mosquito Notes.— Bueno: The 
Hemipt. Heteropt in «American Insects». — Cockerell: A Gall on 
Bearberry.— AiNSLiE: Caligrapha (Chrysomela) pnirsa.^=N° 12. — Har- 
ris: Infl. of the Apid. on Geogr. Distrib. of cert, Flor. Types.— Fer- 
nald: North Amer. Tortricid.— Grabham: Not. on some Jamaic. Culic. 
Taylor: What is EuchcBca comptaria, Walker?— Kirkaldy: Catal, of 
the gen. of Aphid. — French: Nitidiila hipustulata in a new role. 

Campagnes scientifiqíies dii Prince Albert de Monaco. Monaco, 1905. 
Fase. XXXI.— Pettit. Descript. des encéph. de Grampus griseus Cuv., 
de Steno frontatus Cuv. et de Globicephalus melas Traill. 

Commission du Service Géologique du Portugal. Lisbonne. 1904-1905. — 
KoBY et Ohoffat: Polypiers du Jurass. supér. 

Enseñanza fLa^.— Concepción de Chile. Nov. de 1906. Año iv, n° 11. 

Entomologist' s Record (The), London. 15 Dec. 1905. Vol. xvii, n° 12. — 
Tütt; Retrosp. of a Lepidopter. for 1905.— Burrows: Hybrid Lepidopt. 
SiCH: Larv. Habits. — Floersheim: Not. on Pijrameis atalanta.— Eikd: 
Lepidopter. not. froni Monmouthshire. — Turner: Not. on Coleophora 
hemerohiella. — Powell: Habits of Argynnis clisa.— Swb: Microlepid. 
in the Hallsham distr. — Chapman: Scents of Insects. — Trumpet hairs 
on the pupa of Chrysophanus dispar. — Harrison: Social Hymenopt. 
in North Durham. — Dadd: The season 1905 in Germany. Lepidopt. — 
Harrison: Note on Volucella bomhylans. — 3íegachile circumcincta Lep., 
in Durham.— Burr: Synops. of the Orthopt. of West. Europe. 

(Se continuará.) 



Sesión del 7 de Febrero de 1906. 

PRESIDENCIA DE D. JOSÉ CASARES GIL 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fue apro- 
bada. 

Correspondencia. — Se dio cuenta de una carta del socio hono- 
rario D. Joaquín María Castellarnau, que dice así: 

Madrid, 20 de Enero de 1906. 
Sr. D. Salvador Calderón, Presidente de la Real Sociedad Espa- 
ñola L.E Historia Natural. 
Mi más distinguido amigo: Coa el agradecimiento más profundo he re- 
cibido la distinción con que la Real Sociedad Española de Historia Na- 
tural me ha honrado, nombrándome su socio honorario. Por lo mismo 
que tengo la conciencia do no merecerlo, estimo más el favor que nuestros 
compañeros me han dispensado, y desearía fuese usted intérprete de mis 
sentimientos, y en la próxima sesión les manifestara mi reconocimiento 
por verme elevado, por su bondad, á un sitio de honor, al cual jamás, ni 
en sueños, había pensado poder llegar. 

Reciba, desde luego, las gracias y el testimonio del alto aprecio en que 
le tiene su antiguo y afectuoso amigo q. 1. b. 1. m., 

Joaquín María Castellarnau. 

— Se anunció también haberse recibido el programa de pre- 
mios para el concurso del año 1907, abierto por la Real Aca- 
demia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid. 
Dicha docta Corporación adjudicará tres premios á los autores 
de otras tantas memorias merecedoras de esa recompensa y 
relativas á las tres secciones que comprende la Academia. El 
tema señalado para desarrollar en la Sección de Ciencias Natu- 
rales, es el sig-uiente: 

«Catálogo descriptivo de las especies españolas de moluscos 
pertenecientes á todos ó parte de los grupos que á continuación 
se indican: 

»Primero, Cefalópodos; segundo, Nudibranquios; tercero, 
Pulmonados de las familias Testacélidos, Parmacélidos, Arió- 
nidos y Limácidos». 

T. VI.— Febrero, 1906. 6 



82 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

A la Memoria acompañarán fotografías, fototipias ó dibujos 
en color, que representen de una manera exacta las especies. 

La Academia adjudicará un premio, un accésit y una men- 
ción honorífica. El primero consistirá en un diploma, una me- 
dalla de oro, 1.500 pesetas en metálico é impresión de la Me- 
moria, entreg'ando 100 ejemplares al autor. El accésit consistirá 
en diploma, medalla de oro y 100 ejemplares de la Memoria 
impresa. La mención honorífica en diploma solamente. El 
plazo para la admisión de trabajos con destino á este concurso 
expirará el 31 de Diciembre de 1907. 

— Asimismo se participó el recibo del programa del Congreso 
Geológico Internacional, que se celebrará en México durante 
el año corriente. 

A propósito de este Congreso, el Sr. Bolívar indicó que el 
Museo de Ciencias Naturales había desig-nado á nuestro con- 
socio D. Salvador Calderón para que le representase en dicha 
Asamblea internacional, y que el Sr. Calderón había aceptado 
el nombramiento, ofreciéndose á dar una conferencia sobre 
Geología ante los congresistas, para lo que había sido especial- 
mente invitado por el Comité ejecutivo del Congreso. La g^es- 
tión del Museo coincidirá con la de la Sociedad, que tiene 
acordado desde el año pasado solicitar del Ministerio de Ins- 
trucción pública se nombre al Sr. Calderón delegado oficial 
de España en el referido Cong-reso. 

— Por último, se comunicó á la Sociedad que la Academia 
de Ciencias de San Luis del Misurí había remitido una invita- 
ción para asistir á un banquete conmemorativo del quinqua- 
g-ésimo aniversario de la fundación de dicha Academia, que 
tendrá lugar el día 10 de Marzo próximo, acordando dar las 
gracias á dicha corporación y felicitarla con este motivo. 

Comunicaciones. — El Secretario presentó dos interesantes car- 
tas remitidas por D. José Esteva, y tituladas Hongos anómalos 
y Caso de proliferación en la «Bellis perennisy> espontánea. 

— Dio también cuenta de otros dos trabajos enviados por don 
Daniel Giménez de Cisneros, con el título ^% Notas varias y 
Apuntes imr a el estudio geológico de la provincia de Alicante. 

— El Sr. Calderón leyó un fragmento de una carta inédita de 
D. José Macpheron, sobre los g-abarros del g-ranito. 

— El Sr. Taboada Tundidor, comunicó verbalmente á la So- 



DE HISTORIA NATURAL. 83 

oiEDAD noticia de ensayos que están llevándose á efecto, por 
iniciativa suya, en Galicia, para el cultivo y reproducción en 
estanques de las ang-uilas de mar. 

— El Sr. Bolívar presentó un estudio sobre «Yacimientos y 
manantiales radioactivos de España», debido al catedrático de 
la Facultad de Ciencias de la Universidad Central, D. José 
Muñoz del Castillo, que ya en otra ocasión nos favoreció con 
una comunicación interesando á los socios mineralogistas en 
el estudio de la radioactividad, y que pasó á la Comisión de 
publicación. 

Secciones. — La de Barcelona celebró sesión el día 17 de Ene- 
ro, bajo la presidencia de D. Ramón Turró. 

Leída el acta de la sesión anterior, fué aprobada. 

Quedó admitido como socio numerario D. Juan Julia y Olsi- 
na, presentado en la sesión anterior, 

— El Sr. Casares (D. Antonio) presentó un hermoso ejemplar 
fructificado de Campijlopas poly tricoides , recogido por dicho se- 
ñor en Santiago de Galicia, en donde fructifica con frecuencia. 

— El Sr. Llenas leyó un voluminoso trabajo t\.iw\s.(\.o Contribu- 
ción al estudio ds la Liqmnologla de Cataluña, en el que resume 
todas sus observaciones y lo que hasta el día se ha hecho res- 
pecto á liqúenes de dicha reg-ión. 

— También presentó el Sr. Llenas unos ejemplares de la No- 
tocJilceua Ma:anthm, recogidos en el lugar llamado El salto de 
Gualba (Montseny). 

No habiendo más asuntos de que tratar, se levantó la sesión. 

— La sección de Zaragoza celebró sesión el día 30 de Enero, 
bajo la presidencia de D. Pedro Ferrando. 

— El P. Navas presentó y leyó una nota ¡Sobre una pequeña 
colección de Neurópteros de Italia, remitida por el profesor Feli- 
pe Silvestri, de Pórtici. 



Antes de dar por terminada la sesión, el Sr, Casares Gil, que 
la había presidido, dirigió la palabra á los señores presentes, 
dándoles las g-racias por su designación para la vicepresiden- 
cia de la Sociedad en el presente año, cargo para el que, mo- 
destamente, se declaró sin merecimientos, y que sólo podía 
ocupar contando de antemano con la benevolencia y el con- 



8» boletín de la real sociedad española 

curso de todos. El Sr. Casares añadió que le era muy simpático 
el carácter familiar que revisten nuestras sesiones, recordando 
á este propósito el del mismo tono que acostumbran dar á sus 
reuniones periódicas otras Sociedades científicas extranjeras. 



Notas y coniTinicaciones. 



Yacimientos y manantiales radioactivos de España 

POR 

D. JOSÉ MUÑOZ DEL CASTILLO 

Las invitaciones que tuve el honor de dirig-ir, á fines de 1904 
ofreciendo los servicios del Laboratorio de Radioactividad á la 
Real Sociedad española de Historia natural, á la Sociedad 
Española de Hidrología Médica, y á los profesores y técnicos 
é interesados en materia de mineralogía, minería é industrias 
químico-inorgánicas, han producido resultados verdadera- 
mente lisonjeros, en el sentido de que á la fecha, 31 de Di- 
ciembre de 1905, en que cerramos la presente nota, ó sea en 
poco más de un año, hemos log-rado determinar la existencia 
en nuestra Península, de cinco manchas ó zonas en que hay 
masas y especies radioactivas, y la de más de 24 manantiales, 
.entre termales y fríos, cuyas ag-uas se hallan, asimismo, dota- 
das de actividad radiante. 

Ag-radezco muy sinceramente tan entusiasta colaboración^ 
que honra á España; pero séame permitido hacer mención 
especial de los jóvenes doctores D. Eugenio Morales Chofré, 
D. Faustino Díaz de Rada, D. Eduardo Amaro Herrera, y del li- 
cenciado D. José de Olavarrieta, todos discípulos míos, sin 
cuya asidua é incansable cooperación hubiera sido imposible 
realizar, en tan corto tiempo, el sinnúmero de reconocimien- 
tos que se han efectuado; y de que no da suficiente idea decir 
que hemos examinado las ag-uas de más de 80 fuentes natura- 
les, y alg-unos cientos de muestras de rocas, tierras y espe- 
cies minerales. 

Como medio complementario y sintético de presentar los re- 
resultados obtenidos, hemos compuesto el adjunto mapa, donde 



DE HISTORIA NATURAL. 



¥5 



CANTÁBRICO 
Santander. 

3ví(>do 




A F R I C A 



7>^/í/'-t- -ff r,J-^^yí, 



Manchas radioactivas. 

I. — Comprende las localidades Colmenar Viejo, Torrelodones, Colme- 
narejo, Galapagar y San Rafael de El Espinar. 

II.— Comprende las localidades Valencia de Alcántara, Albiirquerque y 
Albalá. 

Iir.— Comprende las localidades Barrueco-Pardo y Saucelle. 

IV.— Comprende las localidades Motril, Torviscón, y Sierra Nevada en 
Almería. 

V.— Comprende las localidades Conquista y Venta de Azuel. 



Manantiales radioactivos-medicinales. 

1. La Toja.— 2. Buyeres de Nava.— 3. Puente Viesgo. — 4. Molinar de 
Carranza.— 5. Belascoain.— 6. Panticosa.— 7. Fitero Viejo.— 8. Santa Te- 
resa.— 9. Trillo. — 10. Alhama de Aragón.— 11. La Garriga.— 12. Vichy Ca^ 
talán.— 13. Alange.— 14. Hervideros de Fuensanta.— 15. La Aliseda.— 
16. xMhama Viejo de Granada.— 17. Villavieja de Nules.— 18. Villar del 
Pozo.— (0). Arnedillo (Logroño), Busot (A.licante), Fuencaliente (Ciudad 
Real) y Mondáriz (Pontevedra). 



86 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

se señalan, mediante un grueso punto negro, 18 veneros hidro- 
luedicinales activos; y, con una mancha rayada, las cinco 
zonas radioactivas; empleando el sig-no (0) para indicar la falta 
de confrontación respecto de cuatro ag-uas termales; y no ha- 
biendo dado representación á las fuentes frías. 

Observará el lector, puesto que salta á la vista, que ning-ún 
esmero hemos procurado en cuanto á emplazar con exactitud 
ni los parajes ni la. poblaciones, por bastar á nuestro objeto 
una simple aproximación. 

Manchas radioactivas. 

I. Situada entre las provincias de Madrid y Seg-ovia, hálla- 
se formada por terrenos de los términos municipales de Colme- 
nar Viejo, Torrelodones, Colmenarejo, Galapag-ar y San Rafael 
de El Espinar. En las clásicas obras de D. Casiano de Prado y 
de Naranjo, y aun en apuntes de las explicaciones hechas 
por D. Donato García, hace nn sig-lo, "señálase la presencia 
de estos minerales uránicos, y de ellos existen muestras en los 
museos y colecciones; de modo que nuestra labor hubo de 
tener por objeto encontrar la chalcolita en dichos sitios, y re- 
conocer su radioactividad; cosa que hemos log-rado, menos en 
Galapag-ar, donde hasta el presente, no hemos tenido la for- 
tuna de hallar mineral alg-uno urano-radífero. 

Los de San Rafael han sido encontrados por vez primera por 
nosotros, en colaboración con el profesor de la Escuela Supe- 
rior de Industrias de Cartag-ena Sr. Retamal Martín. 

Debe confiarse en que sucesivas exploraciones fijarán mejor 
la extensión y detalles de esta mancha, mediante el descubri- 
miento en ella de nuevos parajes en que se aprecie la chalco- 
lita, ó la autunita, ó la zeunerita, ó la wolframita radífera, que 
son las especies por nosotros halladas; ú otras ig-ualmente 
dotadas de actividad, como el uranocre, señalado en Torrelo- 
dones, aunque nosotros no hayamos log-rado encontrarlo. 

II. Esta mancha comprende las localidades Valencia de Al- 
cántara y Albalá, de la provincia de Cáceres, y Alburquerque 
en la de Badajoz. El ing-eniero de minas D. Lucas Mallada 
descubrió, hace un cuarto de sig-Io, la chalcolita en tales para- 
jes; y nosotros hemos comprobado la radioactividad de un 
ejemplar de Valencia de Alcántara, donado á nuestro Labora- 



DE HISTORIA NATURAL. 87 

torio por el Sr. Retamal Martín, y la de otro procedente de Al- 
balá, que debemos al catedrático de Historia Natural del Insti- 
tuto de Córdoba, Sr. Hernández Pacheco. Hasta el presente, no 
hemos conseg-uido adquirir muestra alg'una de Alburquerque. 
ni. Mancha, señalada recientemente por nosotros, que com- 
prende los pueblos de Barrueco-Pardo y Saucelle, en la provin- 
cia de Salamanca. Los Sres. D. Dionisio García Alonso y D. Mi- 
guel Fernández de Gata, nos remitieron, de la primera de dichas 
localidades, una muestra piritoso-arsenical-cuarzosa, y varios 
cubos de pirita descompuesta, débilmente radioactivas; y el 
Sr. Robledo Serrano nos ha enviado casiterita cristalizada y 
wolframita, igualmente activas. Es probable que la extensión 
de esta zona sea alg-o considerable; y existe algún indicio 
para sospechar en ella la presencia del torio. 

IV. Mancha, que en estos días empezamos á delinear, y que 
comprende los pueblos de Motril y Torviscón, en la provincia 
de Granada, y las faldas de Sierra Nevada, en la de Almería; 
siendo muy probable que ocupe extensión de alguna impor- 
tancia. En ella han resultado radioactivos los minerales ferro- 
cobrizos de Motril, presentados en el Laboratorio por D. Fer- 
nando Aravaca; los parecidos de Torviscón, y un cinabrio, 
también del partido de Albuñol, traídos por D. Victorio Lan- 
cha; y los ferruginosos, especialmente, de Sierra Nevada, que 
ha sometido á nuestro examen D. Joaquín Gómez de Mercado 
Aparicio. 

V. Esta mancha es acaso la más interesante de cuantas 
hasta la fecha llevamos señaladas. La constituyen minerales de 
bismuto nativo y de bismutina; y de los reconocimientos prac- 
ticados, en colaboración de nuestro auxiliar- ayudante señor 
Amaro, parece resultar existente en ellos el Polonio. La pri- 
mera noticia'que tuvimos de tan curiosas especies, fué debida 
á nuestro compañero el catedrático de Mineralogía de la Uni- 
versidad Central, D. Salvador Calderón, quien nos presentó 
ejemplares notables, procedentes de Conquista y Venta de 
Azuel, en la provincia de Córdoba, remitidos al Museo de 
Ciencias Naturales por el catedrático Sr. Hernández Pacheco, 
de que dejamos hecho mérito. 

No es fácil presumir el área que podrá alcanzar la zona en 
cuestión, donde la existencia del cobalto y otros elementos re- 
dobla el estímulo para su estudio. 



boletín de la real sociedad española 



Manantiales Maro-medicinales. 

Las investig-aciones que realizamos, de acuerdo y con la co- 
operación de la Sociedad Española de Hidrolog-ía Médica, nos 
permite indicar, á la /echa, la radioactividad de los sig-uientes 
veneros minerales: 

La Toja (1). — Provincia de Pontevedra. — Ag-uas clorurado- 
sódicas. Temperaturas entre 16" y 00°. 

Buycres de Nava (2).— Asturias. — Ag-ua sulfurado-cálcica ar- 
senical. Temperatura del manantial del Director, 25". 

Puente Viesgo (3). — Provincia de Santander. — Ag-uas cloru- 
rado-sódicas. Temperatura del manantial del establecimien 
to , 35°. 

Molinar de Carranza (4). — Provincia de Santander. — Aguas 
clorurado-sódicas. Temperatura, 32",5 á 36°. 

Belascoahí (5). — Navarra. — Ag-uas bicarbonatado-sódicas. 
Temperatura, 26", 6. 

Filero Viejo (7). — Navarra.— Ag-uas clorurado-sódicas. — Tem- 
peratura, 47", 6. 

Pantícosa (6). — Provincia de Huesca. — Ag-uas nitrog-enadas. 
Temperatura, 26",25 á 28°,8. 

Vichy Catalán (12).— Provincia de Gerona. — Ag-uas bicarbo- 
natado-sódicas. Temperatura, 50° á 60°. 

La Garriga (11). — Provincia de Barcelona.— Ag-uas clorura- 
do-sódicas. Temperatura, 41° á 45°. 

Santa Teresa de Avila (8). — Provincia de Avila.— Nitrog-ena- 
das. Temperatura, 9°. 

Alhama de Aragón (10).— Provincia de Zarag-oza. — Ag-uas 
bicarbonatado-cálcicas. Temperatura, 32°,5 á 37°, 5. 

Trillo (9). — Provincia de Guadalajara. — Ag-uas de composi- 
ción bastante distinta, seg-ún los manantiales. Temperatura, 
23° á 29°. 

Alanje (13). — Provincia de Badajoz. — Ag-uas bicarbonatado- 
cálcicas. Temperatura 22° á 26°. 

Hervideros de Fuensanta (14). — Provincia de Ciudad Real. — 
Ag-uas bicarbonatado-ferrug-inosas. Temperatura, 16° á 22°. 

Villar del Pozo (18).— Provincia de Ciudad Real.— Ag-uas bi- 
carbonatado-ferrug-inosas. Temperatura, 25°, 8 á 28°,3. 



DE HISTORIA NATURAL. 9 

La Aliseda (15). — Provincia de Jaén. — Ag-uasbicarbonatado- 
ferrug'inosas. Temperatura, 17° á 18°. 

Villavieja de Nules (17). — Provincia de Castellón. — Ag-uas 
sulfatado-calcicas. Temperatura, 29° á 45°. 

Alhama viejo de Granada (IG).— Provincia de Granada. — 
Ag"uas bicarbonatado-cálcicas. Temperatura, 45», 2. 

Se halla pendiente de comprobación la radioactividad acu- 
sada por los manantiales de Mondáriz (Pontevedra), Arnedillo 
(LogToño), Fuencaliente (Ciudad Real) y Busot (Alicante); 
y también ofrecen cierta débil actividad alg-unas de las ag*uas 
de La Sellera (Gerona), bicarbonatado-sódicas, que carecen de 
establecimiento. 

Los anteriores datos relativos á la clasificación y tempera- 
tura de los manantiales, pertenecen al libro de los Sres. Alei- 
xandre y Pérez Fábreg-as, dedicado, en 1903, á los miembros 
del XIV CongTeso Internacional de Medicina. 

Varias de estas ag-uas, como las de Alanje, Santa Teresa de 
Avila, Panticosa, etc., son claramente olig'ometálicas; y, por 
lo tanto, precisa referir sus virtudes médicas, en más ó en 
menos, á la radioactividad. 

Buen número de establecimientos y localidades no poseen 
una sola fuente, sino dos ó más, á veces bastante diferentes 
por su composición y temperatura, y que unas son radioacti- 
vas y otras no. Pero, sobre estos particulares, no conceptua- 
mos del caso entrar en la presente nota. 

Fuentes frías. 

Corrientemente se admite que las aguas radioactivas son 
termales, á pesar de lo cual dejamos señaladas en tal con- 
cepto las de Santa Teresa de Avila, que tienen 9° de tempe- 
ratura, seg-ún el Sr. Muñoz Ramos. 

Nuestras investig-aciones referentes á manantiales fríos que 
brotan en las proximidades de los yacimientos radioactivos, ó, 
cuando menos, á distancias que permiten establecer relación 
de hechos, han patentizado la actividad de los sig'uientes: el 
que mana en Motril, cerca de la mina de D. Fernando Arava- 
ca arriba mencionada; uno en las Matas y otro en Torrelodo- 
nes, á pocos kilómetros de Madrid, ambos pertenecientes á la 
clase de las llamadas aguas cárdenas, en las vecinas sierras; y 



90 boletín de la real sociedad española 

varios en El Espinar, especialmente el denominado Torera, 
situado no lejos y más abajo del macizo en que se halla la 
chalcolita. 

La explicación puede ser ig'ual en todos los casos, y reduci- 
da á que las ag'uas, termales ó frías, se radioactivau cuando 
atraviesan terrenos en que existen substancias dotadas de ac- 
tividad radiante. 

* 
* * 

Vamos á permitirnos una lig-era dig*resiün á modo de preli- 
minar al término de la presente nota. 

Cuando en el pasado Septiembre tuvimos el honor de ser 
presentados al sabio profesor de Mineralogía de la Sorbona 
Sr. Michel, por el eminente matemático Sr. Carvallo, oímos, 
de tan autorizados labios, la opinión de que en las profundi- 
dades de la corteza terrestre, y entre la materia en ig-nición 
del centro del Planeta, deben existir g'randes cantidades de 
masas correspondientes á metales de peso atómico elevado, 
entre ellas de Radio. Idea conforme con los estudios sobre la 
densidad del astro que habitamos, en términos g-enerales; y 
con el fenómeno de la actividad de muchas ag-uas termales, 
en particular. 

El interés grande de la conversación que sobre minerales 
radioactivos sostuvimos g-ran porción de la tarde, nos movió á 
rog-ar á tan amable coleg-a una breve nota, con destino á la 
publicidad, donde, por vía de ejemplo, apareciese alg-ún he- 
cho relacionado con sus opiniones. Y el ilustre hombre de 
ciencia ha tenido la bondad de complacernos remitiéndonos, 
por conducto del Dr. Morales Chofré — preparador privado de 
nuestro Laboratorio en el curso anterior, que actualmente 
amplía sus estudios en la capital de Francia— el dibujo aquí 
representado, referente á un trabajo realizado en las inme- 
diaciones de Joachimsthal, ó sea en plena zona de substan- 
cias fuertemente activas, sobre un filón cobaltífero con g-ang-a 
de cuarzo, dolomía, calcita y baritina. 

Dice así textualmente el Sr. Michel: 

«Muy importantes minas de cobalto se encuentran en L'Erz- 
gebirg-e, siendo las principales Schuceberg-, Marienberg-, Bu- 
naberg-, Joachimsthal y Johang-eorg-enostalt. La de Joa- 
chimsthal hállase en la parte más alta de la red sur de L'Erz- 



DE HISTORIA NATURAL. 



91 



g-ebirg-e , y está constituida por pizarras micáceas, cuyas ca- 
pas sig-uen la dirección EO. con declive hacia el N. 

Tales masas minerales proceden de la época primaria, y en 
su seno se han producido resquebrajaduras, rellenadas des- 
pués por filones de pórfidos cuarzíferos, de basalto y fonolitas^ 
en la época terciaria. Las remociones durante ésta provocaron 




Corte del filón Hildebrand á Joactiimsthal.— A, plata arsénica!.— C , calcita. -D, do- 
lomia.-L, arcilla flloniana.— P, pirita.— Q, cuarzo.— R, plata roja. -U, pechurana. 

grandes trastornos, determinando fracturas, alg'unas de ellas 
con su vértice inferior próximo á las materias todavía en es- 
tado de fusión. Y asi han salido minerales que contienen 
cuerpos simples de elevado peso atómico, más ó menos á la 
superficie, en forma de bolsadas. 

La anchura de estas hendeduras (de las que se ha reconoci- 
do hasta ahora 36 principales), varía de 15 á 60 cm., llegando, 
excepcionalmente, hasta 1 y 2 m.; no siendo uniforme el modo 
como están rellenas. 



92 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Las principales especies contenidas en ios filones pueden 
referirse á seis grupos: 

1.° Minerales de Ag (plata nativa, arg-irosa, plata neg-ra, 
roja, kerarg-irita). 

2." ídem de Ni (nickelina, chloanthita, milerita). 

3." ídem de Co (esmaltina y asbolana). 

4/' ídem de Bi (bismuto nativo, bismutina, bismutocre). 

5." ídem de As (arsénico nativo, mispiquel). 

6.° ídem de ¿/(pechblenda ó pechurana). 

Las bolsadas de esta última se encuentran en los filones; 
g-eneralmente en la intersección de las capas transversales 
designadas en las fig-uras por P, Q, ^—representativas de te- 
rrenos primitivos— con el terreno moderno, representado por 
D. El indudablemente en la masa íg-nea central de la Tierra 
debe haber cantidades muy g-randes de minerales, formados ó 
disociados, correspondientes á metales de peso atómico ele- 
vado (el plomo, el bismuto, el radio, el torio y el uranio, 
etcétera).» 

* 

* * 

Como final de esta comunicación, vamos á permitirnos la 
libertad de ofrecer á la Sociedad española de Historia natu- 
ral, para bien de la ciencia, tan fervorosamente en su seno 
cultivada, el puesto de honor que en la importante investig-a- 
ción en que nos hallamos empeñados, tiene reservada la 
Geolog-ía. 

Por muy expresivamente que manifestemos nuestro recono- 
cimiento á los señores socios y eminentes naturalistas D. Sal- 
vador Calderón y D. L. Fernández Navarro, no acertaremos á 
exteriorizar el que les debemos y sentimos por la eficaz y va- 
liosa ayuda que de ambos hemos solicitado continuamente, y 
que de los dos hemos obtenido siempre tan afectuosa como 
sabia. Cooperación mineralóg-ica, con la cual estamos ciertos 
seg-uir contando; pero que, por sus pasos, nos ha traído al caso 
y á la necesidad de que Radioactividad y Mineralog-ía busquen 
ya la fusión de los hechos respectivos en las amplitudes de las 
concepciones g-eológ-icas. 

El alcance del tal aspecto de la cuestión es, en efecto, ver- 
daderamente excepcional y extraordinario. 

¿Tiene fundamento la conjetura atrevidísima de Rutherford, 



DE HISTORIA NATURAL. í« 

que en los actuales tiempos va posesionándose de los espíritus, 
seg-ún la cual, los átomos de Uranio, y aun los de Torio, se 
desinteg'ran espontáneamente, apareciendo como productos de 
la disg-reg-ación otros elementos— el Radio, el plomo, etc.— sin 
que cese el fenómeno, hasta la resolución total en Helio? 

Pues de semejante proceso, que debe estarse desarrollando 
desde hace millones de años en la costra terrestre, no puede 
menos de haber escrituras que sólo el geólog-o sabe leer. 

¿Es, por el contrario, pura fantasía, seg-ún creemos, la hipó- 
tesis de la desintegración, y los fenómenos radioactivos no 
ponen en pelig'ro las ideas clásicas sobre la materia y la ener- 
gía, sobre los átomos y las moléculas, sobre las leyes y los 
procesos de las formas inorgánicas, }' sobre las teorías fisio- 
lógicas! 

Pues igualmente en las rocas, en los filones, en las especies 
minerales, estarán esculpidos hechos de significación decisiva, 
cuya interpretación sólo al geólogo resulta posible. 

¿Es, por último, que, ala vista de horizontes preñados de es- 
peranzas en aplicaciones trascendentales de las substancias 
radioactivas, hemos de resig*narnos ante el hecho brutal de 
que sólo existan unas contadas docenas de gramos de Radio 
esparcidas por la superficie del Planeta? ¿O tendrán razón el 
Sr. Michel, y los que como él piensan, y se podrán explorar 
con éxito, al objeto, los caminos del centro de la Tierra, hasta 
donde ello sea prácticamente posible? 

El geólogo lo dirá: sus hipótesis, y sus estudios para confir- 
marlas ó desecharlas, resolverán cuestión tan vitalísima, que 
sólo dejaría de serlo si se descubriese que los fenómenos ra- 
dioactivos fuesen, como nos lo parece, simples efectos de me- 
canismos moleculares susceptibles de ser formados en nuestros 
laboratorios. 

Bajo la presión de la importancia del asunto, numerosos 
filones han sido ya objeto de examen detenido, según nos re- 
cuerda el Sr. Michel; y la labor continúa con empeño, siendo 
el último trabajo de que tenemos noticia una notable Memoria 
publicada el año pasado por la Academia de Ciencias de Vie- 
na, original de los Sres. José Stép, administrador general de 
las minas imperiales do Joachimsthal, y R. Becke, profesor 
afamado de la Universidad vienesa. Investigaciones abundan- 
tes en hechos, de que surgen puntos de vista teóricos, que 



91 boletín de la real sociedad española 

quizá teng-an campo de realización, en alg'una escala, en las 
manchas radioactivas que dejamos señaladas, ó en otras de 
la Península que puedan encontrarse; siquiera nuestra preocu- 
pación, hoy por hoy, se concentre en la de las sierras de Gua- 
darrama (I), y en la de Córdoba (V), por lo notable de ambos 
casos; y dada, además, la circunstancia de hallarse la primera 
tan próxima al domicilio oficial de la Sociedad, y de que la se- 
g-unda se encuentra alg-o en la esfera de acción del joven profe- 
sor y socio Sr. Hernández Pacheco, cuya laboriosidad y no deca- 
dentes entusiasmos científicos, con tan justo motivo permiten 
abrigar risueñas esperanzas. 

Excusado es consig-nar, por conclusión, que al invitar á esta 
Real Sociedad española á una empresa de tal mag-nitud, se 
entiende, claro está, que es adjudicándonos la colaboración 
incondicional en la parte del trabajo referente á los fenóme- 
nos radioactivos. 

(Laboratorio de Radioactimdad de la Facultad de Cieticias de 
Madrid: 31 de Diciemhre de 1905.) 



Algunos Mirmeleónidos y Ascaláfidos de Persia y Siria 
recogidos por el Sr. Martínez de la Escalera 

POR EL 

PROF. F. KLAPALEK, DE PRAGA. 

Aunque escasas en número, no por eso dejan de ser intere- 
santes las especies recog-idas por el disting-uido viajero arriba 
mencionado en su viaje á Persia, contribuyendo los datos, que 
á continuación expondré, á ampliar nuestros conocimientos de 
su repartición g-eográfica. Los ejemplares pertenecen al Museo 
de Madrid. 

Palpares libelluloides L. 

1 cf Persia, Bazouf, Haut Karoum, vi, 1899; 1 9 Persia, 
Susa, VI, 1899, Akbés. Este ejemplar es notable por su color 
pálido, que casi impide se perciban los anillos obscuros del 
abdomen. 



DE HISTORIA NATURAL. 95 

Palpares Walkeri Mc-Lachl. 

1 cj"; 1 9- Persia: Bazouf, Haut Karoum, vi, 1899. Especie 
que hasta ahora sólo se había citado de Aden. 

Palpares aesclinoides. 

Enyusek. 

MyrmecEelurus trlgrammus Pall. 

Persia: Bazouf, vi, 1899. 1 cf , 2 99. Una de éstas tiene el 
pronoto de color amarillento, lo mismo que en los ejemplares 
procedentes de Francia. 

Creagris pliimbeus Oliv. 
Persia: Bazouf, vi, 1899. cf9 Ksemenog-ráaf, 1 9- 

Myrmeleon Ouljanini Mc-Lachl. 

Persia: Bazouf, vi, 1899. 1 J", 19- Esta especie fué conocida 
primeramente del Turkestan y hallada después al Occidente 
de Arg-el. 

Ascalaphus syriacus Mc-Lachl. 

Siria, Akbés, v, 1898. 1 c^. Bimbog-hadag-. 

Ascalaplius rhomlDOideus Scheid. 
Akbés. 

Ascalaplms lacteus BruUé. 
Akbés, V, 1898. 

Teleproctopliila barbara L. 
Persia: Bazouf, vi, 1899. 

Bubo hamatus Keng\ 

Persia: Bazouf. 1 cf , 1 9- Lalí. Chiuaar. Las alas posteriores 
tienen una coloración como ahumada, en el ápice. 



N 



96 boletín Ülí LA REAL SOCllíDAD ESPAÑOLA 



Casos de proliferación en la «Bellis perennis» espontánea 



D. JOSÉ ESTEVA, PBRO. 

Bajo la mano del hombre y la influencia del cultivo, es bien 
sabido adquiere con frecuencia en los jardines la bellori- 
ta, Bellis perennis, ñores por demás anómalas y llamativas. 
Así son de todo el mundo conocidas las variedades prolíferas 
denominadas en Francia mere Gigogne, ó mere de famille, así 
como también nuestras belloritas dobles, rojas, blancas, rosas, 
manchadas, tubulares, verdes, etc., etc. 

Lo que creemos, se sabe menos, es que aún en estado espon- 
táneo, salvaje por así decirlo, ofrece esta plantita, con harta 
frecuencia, multitud de las modificaciones florales que vemos 
en los jardines. Y ello es así, sin embarg-o. He aquí alg-unas 
de las muchas extravagancias, algunas por cierto muy fre- 
cuentes y repetidas, que durante el último otoño hemos podi- 
do observar sobre alg'unos pies de Bellis perennis espontánea. 

Es por demás sabido, que la cabezuela de la plantita en 
cuestión, está constituida por una serie ó circunferencia de 
flores blancas ó rojas femeninas liguladas ó semiflosculosas 
que envuelve el botón central dorado de flores hermafroditas 
tubulares. Eso, no obstante, hemos encontrado cuatro pies de 
belloritas, cuyos capítulos poseían todos hasta tres series de 
lígulas concéntricas. Los pies, en cuestión, crecían vigorosos 
en terreno fértil y de mucho fondo, al paso que los pies, cuyas 
anomalías seg'uiremos citando, vivían todos en suelo pedre- 
goso, árido y pobre. 

Las flores radiales ó lig'ulares de esta compuesta, son unila- 
biadas y terminadas por tres dientecitos, como es habitual en 
el grupo de las compuestas radiadas. Una cabezuela, empero, 
presentaba sus flores periféricas todas, á excepción de tres ó 
cuatro bilabiadas, siendo el labio externo algo mayor, recto y 
bidentado. El inferior, casi lineal, estaba tendido sobre el bo- 
tón central de flores tubulosas, dando al conjunto del capítulo 
un aspecto abigarrado, anormal, que llamaba poderosamente 
la atención ya desde lejos. Esta anomalía debe ser bastante 



DE HISTORIA NATURAL. 97 

rara en la Bellis, pues con haber examinado muchos pies de 
esta planta, no hemos encontrado ningún otro capítulo que 
la presentara. 

Hemos visto un escapo de Bellis perennís espontánea, coro- 
nado por una cabezuela doble. Una doble fila de hojuelas in- 
volúcrales y otra de flores blancas semiñosculosas, continua- 
ción unas y otras de las brácteas, y flores radiales, que en 
las inflorescencias ordinarias de esta planta rodean al botón 
central de flores flosculosas, atravesaba por mitad, como un 
diámetro de círculo, á la cabezuela de referencia. 

Es cosa muy frecuente encontrar Bellis espontánea con bo- 
tones múltiples, es decir, prolíferos, pudiendo tal proliferación 
ser sencilla ó múltiple, y en arabos casos completa ó más ó 
menos abortada. Trataremos de describir alg-unos de los múl- 
tiples casos de esta índole que hemos tenido ocasión de exa- 
minar. 

Del centro mismo de la cabezuela, de la mitad del botón 
■central de flores tubulares de la Bellis, arranca con frecuen- 
cia otro botón de flores tubulares amarillas, rodeadas de una 
corona de flores labiadas y circuidas á su vez por un cerco ó 
una corona de bracteitas verdes. Es este simplemente un caso 
de proliferación sencilla que, repetimos, es frecuentísimo en 
la belloriía. Nanea en la Bellis espontánea hemos podido dar 
con un botón secundario ó prolífero, provisto de eje que lo le- 
vantara sobre la cabezuela principal, ya se trate de un caso de 
proliferación sencilla como el que acabamos de reseñar, ó ya 
de proliferación múltiple de que nos ocuparemos lueg"o. 

Aveces, Ueg-a á abortar más ó menos el capítulo accesorio en 
el caso de proliferación sencilla, no siendo raro quede reduci- 
do á un penacho de hojitas verdes, que á primera vista, y des- 
de lejos, simulen un insecto posado sobre un capítulo'normal. 
El aborto queda otras veces reducido á la mitad de las flores 
radiales y de las brácteas del capítulo secundario central, 
quedando entonces dos arcos concéntricos, uno blanco interior 
circuido por otro verde y dentro el botón de flores tubulares de 
la cabezuela principal. Ni es raro el que aborte uno cualquie- 
ra de estos dos arcos. 

Más frecuente aún que la proliferación sencilla, con serlo 
ésta mucho, resulta en la Bellis perennis la proliferación múl- 
tiple. En este caso, dentro del capítulo ordinario, en la axila 

T. VI. -Febrero, 1[0G. 7 



98 boletín be la EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

de las flores ya tubulosas, ya radiadas, nacen nuevos capítu- 
los secundarios, cuyo número hemos visto oscilar entre dos y 
diez. Unos resultan siempre más tardíos, menos desarrollados- 
que otros; unos son completos, otros rudimentarios, y más ó 
menos abortados. 

Las anomalías florales á que en la bellorita dan orig-en por 
el aborto estas proliferaciones múltiples, son muchas y por 
demás curiosas. Así, el florón amarillo central resulta frecuen- 
temente salpicado de manchas ya blancas, rojas ó verdes, de- 
bidas á fragmentos de involucro bractear, ó de la corona radial, 
de flores labiadas de cabezuelas secundarias que no han lle- 
gado á desarrollarse. Hemos encontrado un capítulo de la Bel- 
lis que nos viene ocupando, en que suponemos que de eso& 
abortos en el centro del florón central amarillo de una cabe- 
zuela, al parecer normal, se había desarrollado un círculo de 
hojitas verdes, vacío en su centro, y rodeado de otro círculo 
de flores blancas semiflosculosas femeninas. 

Bueno será advertir, para terminar, que las anomalías des- 
critas, con ser muy frecuentes, como tenemos indicado, no lo 
son en todas partes. A veces se encuentran numerosos pies de 
Bellis, cuyas inflorescencias son todas perfectamente regula- 
res; pero no bien aparece una cabezuela anómala, puede darse 
casi por seguro no será la única. Generalmente le siguen otras 
y otras cabezuelas dotadas de la misma ó muy parecida ano- 
malía, lo que da margen á suponer, si las anomalías en 
cuestión se propagan de generación en generación. Lo que 
nos parece muy probable es que los ejemplares cuyas anoma- 
lías hemos reseñado, no pueden haberse escapado de ningún 
cultivo. 



Hongos anómalos 



D. JÓSE ESTEVA, PBRO. 



Aun cuando no sea cosa enteramente nueva dar con un 
hongo que viva parásito sobre otro de la misma especie, es 
siempre bastante raro tal encuentro, y constituye por lo mis- 
mo, y sobre todo en determinados casos, una curiosidad muy 




DE HISTORIA NATURAL. 99 

interesante y digna de estudio. Bajo este concepto hemos creí- 
do del caso dar á conocer á la Sociedad los dos ejemplares de 
parasitismo fung'uícola, fig*urados en los dibujos adjuntos. 

En la fig'ura adjunta, a representa el sorabrerito de un 
hong-o normal denominado, seg-ún la persona que lo encon- 
tró, Escarlet blanch, en esta región. No hemos podido deter- 
minar su filiación científica por falta de 
ocasión de estudiarlo personalmente, y 
en estos momentos ignoramos dónde 
habrá ido á parar el ejemplar que fué 
encontrado en Anglés, cerca de Gero- 
na, pasando sucesivamente por varias 
manos, hasta perderse, según supone- 
mos. En la parte media del sombrerito 
de referencia, se levanta el pedicelo b 
de otro hong-o de la misma especie perfectamente conformado 
y en posición vertical sin adherir con el hongo que sirve de 
soporte más que la base de su pie, en lo que el caso presente 
se diferencia de otros análogos. Así en el descrito y figurado 
por el Dr. Jacquet en el número 1.228 de la interesante revista 
francesa La Nahire, el hongo superior apoya y adhiere, á más 
del pedículo, uno de los bordes laterales de su sombrerito, 
sobre el del hongo principal. 

Tal vez una espora traída por el viento ó por otra cualquier 
causa, habrá venido á caer casualmente sobre un hongo congé- 
nere en vías de desarrollo; espora que, al desarrollarse, habrá 
introducido un micelio dentro de las células del himenio del 
hongo soporte, con los cuales se habrá anastomosado, nu- 
triéndose á expensas de las mismas, hasta constituir un doble 
hongo. 

Más raro se nos figura todavía el caso que representa el 
segundo grabado adjunto, trazado á la vista del modelo ya 
desecado, y, por consig"uiente, deformado, por haber así lle- 
gado á nuestras manos. No es posible tampoco asegurar á 
qué especie pertenece, dado su estado actual, pero por los ca- 
racteres que aún conserva, parece ser una Russula. Aquí, el 
honguito secundario yace tendido sobre el principal sombre- 
rito contra sombrerito, con el pie de aquél dirigido hacia arri- 
ba. Es éste, creemos, uno de los casos de parasitismo funguí- 
cola más raros é interesantes de cuantos se conocen hasta el 



100 boletín de la keal sociedad española 

día. Fué encontrado en las inmediaciones de Gerona durante 
el último otoño sobre pizarras silúricas en descomposición. 

La circunstancia de hallarse, al parecer, alg-o atrofiada la 
parte terminal del hong-uito superior, así como el estar 
alejados los dos hongos en el punto en que se cog-ieron de 
todo objeto cercano, en que pudiera ag'arrarse el pedículo su- 
perior, hace suponer si tal vez el hong-o secundario se había 
desarrollado sobre el principal por alg-una de las maneras si- 
g"uientes: 1/ Un hong-o, en vías de desarrollo, puede haber 
sido arrancado y traído por el viento ú otra causa cualquie- 
ra sobre otro hong-o cong-énere, dejándoles como apare- 
cen en el dibujo adjunto, en cuyo 
estado habrán en seg-uida fusio- 
nado sus células hasta formar un 
todo íntimamente unido y trabado. 
2.'' También hubiera podido suceder 
que una espora se desarrollara nor- 
malmente entre la hojarasca en que 
se cog-ió, y en que lueg-o se hubiera 
reconocido, é invertir así el hong-o 
que sustentaba, el cual casualmente 
viniera á caer sobre otro hong-o semejante, con el cual se 
hubiera fusionado por el sombrerillo. 

Menos probable parece que el hong-o superior se haya des- 
arrollado á expensas de un tuberculito producido por el hong-o 
soporte, y menos aún que una espora, desarrollándose casual- 
mente sobre un hong-o, haya, por la acción que sobre determi- 
nadas esporas tiene la luz (1), orig-inado un micelio que, contra 
lo ordinario, se dirig'iera hacia arriba, atrofiándose tan pronto 
su himenio correspondiente, y pudiera vivir á expensas del 
hong-o víctima sobre que se posara. 

Alg-o más verisímil pudiera parecer que dos esporas di- 
versas, seg-mentándose en dirección opuesta, una en la base, 
otra en la pared superior de una g-rieta del suelo, ó en una ca- 
vidad tapizada por la hojarasca en vías de putrefacción, hu- 
bieran venido al final á encontrarse y soldarse por la cara su- 
perior de sus sombreritos respectivos. 



1) Constantin; Les Végetanx et les milieux cosmiques^ p. U2. 




DE HISTORIA NATURAL. 101 



Notas entomológicas 

POR 

EL R. P. LONGINOS NAVAS, S. J. 

XIII 

Sobre una pequeña coIecciÓR de Neurópteros de Italia, 
reunida por el profesor Felipe Silvestri, de Portici. 

Por lo que pueda ser útil para el couociraiento de la fauna 
neuropterológ-ica, daré á conocer el resultado de mis investi- 
gaciones sobre una pequeña colección de Neurópteros, forma- 
da casi en su totalidad el verano pasado de 1905, por el distin- 
g-uido naturalista profesor Silvestri, de Portici, quien tuvo la 
amabilidad de enviármela para su determinación, ofreciéndo- 
me á la par g-alantemente de los duplicados. Y si bien las más 
de las especies ofrecen poco interés por tener un área muy ex- 
tendida, otras, en cambio, son bastante raras, y alg-una forma 
no citada todavía en Italia. 

Lihellula depressa L., Portici, Templo Junio, 1905. 
Crocothemis erythríea BrulL, Portici. 
SympetruM Fonscolombei Sel., Portici. 

— striolatum Charp., Portici. 

Orthetnim h'unneumYon^o,., Civerrano, Ag-osto, 1905. 

— cancellatum L., Portici. Un ejemplar 9- Es especie 

bastante local y más rara que las anteriores, las 
cuales suelen verse donquiera. 
jEsclma mixta Latr., San Vito, Julio, 1905. 16 Agosto 1905. 
Calopteryx JicemorrJioidalis Van der Linden., Nicastro. Septiem- 
bre, 1905. 
Lestes barbara F., Portici. 

— Bryas Kirby., Portici. 
Agrión Lindeni Sel., Portici. Especies frecuentes, más raras la 

Dryas. 
Ascalaphus italiciis F., San Vito di Norm. Mayo, 1905. Varios 

ejemplares típicos, uno de alas más pálidas. 
Palpares libelluloides L., San Vito di Norm. 2 Jun. 1905. Nicas- 
tro. Agosto, 1905. 
Macronemícrus appendiculatiis Latr., Nicastro. 5 Agosto, 1905. 



10> BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

FormicaUo telragrammicusY., San Vito di Norm. 24 Junio 1905. 

Creagris iJlumlens Oliv., Torre del Greco, Junio, 1905. 

Myrmeleon nemausiensis Borkli., Nicastro. 10 Ag-osto 1905. No- 
table hallazg'o que extiende el área de esta especie circun- 
mediterránea. 

Nemura variegata Oliv., Bevag-na. 

C/irysopa vnlgaris Schn. Muchos ejemplares. San Vito, 2 Junio 
1005. Nicastro, Julio, 1905. 

— vnlgaris var. radialis Navas. Parece nueva para Italia, 

y es muy rara aun donde abunda la forma típica. 

— clatJirata Sclin., San Vito, 16 Junio 1905- 

— ;;erZ« L., San Vito, Serranova,23 Mayo 1905. Nicastro, 

Baratta. 2 Mayo, 1905. 
^ 2)rasina Burm., Nicastro, Septiembre, 1905. 

— Cienei Ramb., San Vito di Norm., Junio, 1905. 
Kothochrysa itálica Rossi., Nicastro, 3 iig-osto 1905. San Vito, 

Septiembre, 1905. 
Sialis liitaria L., Florencia. 
Psocus 7iel)ulosus Steph., Nicastro, 28 Junio 1905. Me resta al- 

'g-una leve duda por lo imperfecto del ejemplar único. 
Mantisi^a iKvla L. var. brwmea nov. Alis membrana brmmta. 

Bistíng-uese del tipo por la coloración más obscura de todo 
el cuerpo. Las manchas pardas de cabeza, tórax y abdomen, 
tiran á neg'ro píceo, y el estig-ma es de color de café rojizo. El 
tinte del ala es de un color de café claro, alg-o más acentuado 
hacia la base, donde amarillea el tipo. 

No hallando que se haya dado nombre á esta forma, aunque 
Hag-en ya citó las de alas pardas, me ha parecido denominarla 
brunnea, del color que en ella domina. 

Un ejemplar de San Vito, Serranova, 16 Junio 1905. 
RapJiidia ophiopsis L., San Vito, Mayo, Junio y Julio, 1905. 
Panorpa comnmnis L., Portici. 
GramnotaiUus atomarius L., Portici. 
Micropterna nyclerobia M'L., Portici. 

Obs. De las 32 formas examinadas, resultan de especial in- 
terés las sig'uientes: Lestes Dryas, AscalapJms italicits, Palpares 
Ubelluloides, Myrmeleon nemausiensis, Chrysopavidgaris var. o'a- 
dialis, Notkochrisa itálica, Mantispa perla var. brunnea, Gram- 
notaulus atomarius y Micropterna nycterohia; dig-nas de ser ci- 
tadas de las localidades de donde proceden. 



DE HISTORIA NATURAL. 103 



Sobre Geología del Sudeste de España 

rOR 
DON DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

No siendo fácil comunicar aisladamente á la Real Sociedad 
ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL las numerosas noticias relacio- 
nadas con la g'eolog'ía del Sudeste de España, datos que pue- 
den tener alg-ún interés para el que se propong-a hacer un 
estudio detallado de esta parte de la Península, reunimos en 
esta nota alg-unos de los recog-idos en las últimas excursiones. 
Son, por lo tanto, hechos sueltos, pero que pueden servir para 
relacionarlos con otros conocidos, sin otras pretensiones por 
ahora. 



I. Be la existencia de restos del gen. <íMastodony> en Carayaca 
{Murcia). — Al practicar un desmonte para la ampliación del 
cementerio de Carayaca, hubo necesidad de extraer un g-ran 
número de metros cúbicos de tierra. El corte está hecho en el 
cuaternario, en un limo rojo que se encuentra sobre la masa 
de loess y aluviones antig-uos, de donde se han extraído bas- 
tantes armas de piedra, y una parte de las que en 1887 reg-alé 
al Museo de Madrid, proceden de este sitio, extraídas á mi 
presencia por diferentes personas. 

Indudablemente muchos de los fósiles que aparecen en los 
barrancos de las inmediaciones, son producto de los arrastres, 
y el Mioceno ha sufrido una erosión en extremo considerable, 
pues he encontrado un g-ran trozo de un Pectén, que parece el 
P. Burdigalensis Lam., en el fondo de un barranco, entre arras- 
tres del Triásico; pero lo que más llamó la atención fué un 
trozo de diente que yo califiqué en aquella época (1884), como 
perteneciente á un gran herbívoro, sin atreverme á más. Re- 
unida ya mi pequeña colección, sospeché se trataba de un 
pezón de muela de Mastodonte, y el Sr. Mallada lo reconoció 
inmediatamente, disipando mis dudas. Tratándose de un pe- 
queño fragmento, no es fácil fijar la especie; pero no cabe 
duda que procede del Mioceno. 

El que dirigía las obras, D. Francisco Puerta, me dijo no 



101 boletín de la real sociedad ESPAÑOi^A 

había vuelto á encontrar ning-ún otro pedazo. Como del Mio- 
ceno de Alcoy se citan dos especies, M. arvernensis y M. lon- 
girrosiris, nada tiene de particular que alg-una de ellas se ex- 
tendiera por la provincia de Murcia. 

II. Restos de <íElephas primigeniíis Blum», en el cuaternario 
de Murcia. — En el pasado mes de "Enero me comunicó mi dis- 
ting-uido amig'o D. Luis Pérez Bueno, entusiasta por las anti- 
g-üedades, que en un reciente viaje á Murcia había visto un 
molar de enormes dimensiones, extraído del cuatarnario de la 
Vega de aquella ciudad. Comprometió á su dueño para que me 
lo presentara, y tuve la mala suerte de no poderlo ver, porque 
un comisionista francés lo adquirió antes en 200 pesetas. Me- 
dicen que pesaba 3 kg-., y por el dibujo que me hicieron,, 
parece que debe referirse á esta especie que también se ha 
citado en Cuevas de Vera (Almería). 

III. Restos de un gran herhmoro en Valdeganga (Albacete). — 
El profesor de instrucción primaria del pueblo de Altea, don 
Pascual Serrano, me enseñó no hace mucho tiempo un molar 
de g-ran tamaño procedente de una cantera del pueblo de Val- 
deg-ang-a. Desgraciadamente tiene la corona destrozada y el 
marfil al descubierto, no existiendo más que restos del esmalte 
en la proximidad del cuello. Las raíces son anchas, paralelas y 
terminando en dig-itaciones redondeadas. Igmoro á qué g-énero 
pueda referirse. 

IV. De la existencia del piso Albense en las cercanías de Ca~ 
ravaca.—En una reciente excursión que hice acompañando al 
Sr. Mallada, encontramos trozos de un g-ran AcantJioceras en 
el Racó de Cortes (1), y aunque la especie no la he podido de- 
terminar, es exactamente ig"ual al encontrado por mí hace años 
en el NO. de la provincia de Murcia. Como el Racó de Cortes- 
esta perfectamente descrito por el Sr. Nicklés como Albense, 
no cabe duda que este piso se encuentra también en Carava- 
ca en unión de los demás del Infracretáceo, dato que puede 
tener interés para el estudio g"eológ-ico de la provincia de 
Murcia. 

V. De la existencia del Titánico en el Norte de la ¡írovincia 
de Alicante. — Aunque desde hace mucho tiempo se calificó de 



(1) Recó de Cortes se lee en los mapas de la provincia, y así lo escribe también e I 
Sr. Nicklés; pero en el país se pronuncia Racó. 



DE HISTORIA NATURAL. 105 

Jurásica la sierra de Crevillente, no es precisamente de ella de 
donde proceden los mármoles rojos, venosos, con numerosos 
ammonites que después de recibir pulimento, producen el más 
bello efecto. Las serrerías de mármoles establecidas en Monó- 
var, Novelda, y principalmente en Aspe, reciben sus materia- 
les de las canteras de la Ramlla Honda, Sierra del Rollo y del 
término de la Romana, en donde el Titónico presenta un g-ran 
desarrollo. La hoja 45 del Mapa g-eológ-ico señala estos lug-ares 
como Mioceno; error fácil de comprender dado el excesivo 
trabajo de la Comisión, el corto número de personas dedica- 
das á esta labor, la falta de datos 'anteriores, así como de 
aficionados que prestaran su concurso con datos precisos y 
objetos recog-idos y basta la falta de medios de comunicación. 
Pero no es de este yacimiento tan interesante del que me voy 
á ocupar en estas líneas, sino de otro también ignorado que 
debe existir hacia el NE. de Villena, en punto llamado la 
Ve7ita del Gitano. 

En Abril del año 1905 fui á Villena con objeto de ver unos 
fósiles del Cretáceo de aquellas inmediaciones. Esta mancha 
está bien representada en el Mapa, aunque no pude precisar 
sus límites, y como manifestara mi interés por conocer los me- 
jores materiales de construcción que se empleaban en la loca- 
lidad, el Sr. Serra, Director del Colegio y algunos profesores 
del mismo establecimiento, me indicaron los mármoles que 
adornaban el templo parroquial. Este bellísimo edificio con- 
tiene gran cantidad de recuerdos históricos, y entre los mate- 
riales empleados hay hermosas pilas de mármol Titónico 
procedente de la localidad antes citada. 

También se extraen mármoles de buen aspecto de las can- 
teras de las Peñas de la Cabrera, punto situado entre Sax y 
Salinas, á la derecha del camino del primero de estos pueblos 
al segundo. 

VL El Neocomiense de Busot. — Habiendo acompañado al 
Sr. Mallada durante varios días, el 12 del pasado Enero nos diri- 
gimos al pequeño pueblo de Busot, en donde tan experto geó- 
logo hizo precisas observaciones acerca de la continuación de 
la mancha nummulítica de esta parte de la provincia. Mucho 
debo  sus oportunos consejos, y en esta ocasión me indicó 
un lugar, por él ya conocido, distante pocos minutos del pue- 
blo, en donde había de ver el Neocomiense con caracteres com- 



i06 boletín de la real sociedad española 

pletamente nuevos para mí. Dando la vuelta al pueblo, y al 
pie de un pequeño y antig-uo castillo que domina al poblado, se 
presenta el lufracretáceo con un extraño aspecto. La roca es 
una oolita ferruginosa, de color rojo subido y g-rano muy ig'ual, 
y en ella hay abundancia de fósiles de fácil caracterización. 
♦Sobresale entre ellos una Dwvalia, indudablemente D. dilatata 
Blain., y esto hace creer que se trata de las capas más anti- 
g-uas del piso Neocomiense; también se encuentran abundan- 
tes Belemniics cilindricos, uña forma joven de braquiópodo, 
que creo sea un Pygope, una ó dos especies de Desmoceras, un 
Hoylites y algunos de difícil determinación. Este tipo, que 
podemos calificar de siderolUico, se extiende hasta ocultarse 
bajo las marg-as y calizas que forman el cerro del Castillo. 

VIL El cretáceo de la Sierra de la Cortina. — En sus Étiides 
géologiqíies sur le Sud-est de VEspagne, cita Mr. Rene Nicklés 
la Sierra de la Cortina, situada al NO. de Benidorm como 
formada por el Mioceno, bordeada al SE. por una estrecha faja 
de Eoceno 3^ otra de cretáceo indeterminado. Cierto que al 
calificarla de Miocena, lo hace añadiendo una interrog-ante (1); 
pero de seg-uro que si el Sr. Niklés hubiera pisado la expre- 
sada Sierra, habría cambiado de opinión. El día 7 de Enero 
la visité acompañando al Sr. Mallada, quien 2 ó 3 km. antes 
de llegar á ella, me manifestó su opinión de que no podía ser 
Miocena, tal vez immmulitica, acaso cretácea como 7/iás probable, 
y al cabo de poco tiempo toqué con mi mano la prueba de su 
aserto, que me demostraba una vez más su vista experimen- 
tada y su verdadera sag-acidad, para buscar el sitio más á pro- 
pósito de reconocimiento. 

Hacia la mitad de la mencionada Sierra presenta una espe- 
cie de estribo oblicuo, que se eslabona al macizo principal 
muy cerca de su extremidad SO. Fórmase entre ambas masas 
un rincón, un Racó, el de las Bastidas, y por su fondo corre un 
{3rofundo barranco lleno de peñones de caliza marmórea, g-ris 
clara, con algunos pedernales incluidos. Estas piedras proce- 
den de amabas cumbres, y en las laderas se advierten unas 
cuantas capas de margas en un todo semejantes á las del lu- 
fracretáceo de otros puntos. Separámonos á la lleg'ada á la 



(1) Esquisse géologique de la región ¿>ti4 de Callosa de Ensarriá. Pl. vi. 



DE HISTORIA NATURAL. . il 

♦Sierra, sig-uiendo el Sr. Hallada por la arista del contrafuerte 
en dirección á su unión con la masa central, y yo tomé por el 
fondo del barranco con ánimo de reunirme á él á la primera 
indicación; pero me fué imposible verificarlo por lo áspero del 
terreno, y al verificar la seg'unda tentativa, seg-uí por un lecho 
de marg-as, un tanto pizarrosas, teniendo que volver al ba- 
rranco, tropezando en mi forzado descenso, con un trozo de 
ammonites que recuerda á una Pulchellia; no pude encontrar 
más, y para no perder tiempo, pues el Sr. Hallada quería visi- 
tar aquella misma tarde el Tosal de la Cala y el Tosal de Be- 
nidorm, avancé por el lecho del barranco hasta encontrar á 
mi sabio maestro y amig-o, que, menos afortunado que yo, sólo 
había recogido un trozo de Pectén de imposible determina- 
ción. Coraunicámosnos nuestras impresiones, que confirma- 
ban sus sospechas, y descendiendo él por el barranco, trepé 
por la ladera de la Sierra hasta su cumbre, subiendo por un 
áspero peñascal, sin encontrar otro fósil; pero la formación es 
idéntica á la del Racó de la Bastida. En todo lo que la vista 
avanzaba, no se veía otra cosa que desnudos riscos, parduscos; 
pero el martillo ponía de manifiesto el mármol g"ris claro 
antes citado. Buzan al E. 24". En la ladera N. del Racó la incli- 
nación es la misma próximamente; pero la direción está va- 
riada un cuadrante, es decir, que buzan al S. 

El barranco se desvía al salir del Racó y se dirig-e casi nor- 
mal á la costa, llevando sus arrastres hasta una pequeña playa 
formada entre el Tosal de Benidorm y el de la Cala, atrave- 
sando una mancha de Eoceno, al cual pertenecen los dos mon- 
tículos citados, reconocidos antes por el Sr. Nicklés. Nada tiene 
de extraño que el joven g-eólog-o francés recibiera alg-una indi- 
cación, no comprendida, de alg-uno de los campesinos del con- 
torno, pues como ya he dicho, en la falda SE. de la Cortina, 
cita una faja de Eoceno, que encontramos al paso, junto al 
Cortijo de la Balsa redonda. 

VIII. La laguna de Salinas y noticias acerca de la supuesta 
Sierra de la Solana. — En el mes de Febrero del año anterior, 
fui invitado por el Sr. Pérez Bueno, abog-ado de Alicante y 
gran coleccionador de antig-üedades, á pasar un día en una 
posesión de su propiedad, situada en las inmediaciones de la 
lag-una de Salinas. Desde la estación del Sax nos dirig-imos al 
valle, en cuyo fondo se encuentra la pintoresca lag"una. Limi- 



108 . boletín de la. real sociedad española 

tan el horizonte por el N. la Sierra de Carboneras; al NO y 0.^ 
la Sierra de Salinas, y por el S. se levantan tres Sierras de re- 
cortados picos, la de la Sima, Ja Umlria y la Cámara (1), que 
en días despejados reflejan sus tonos azulados en las tranquilas- 
ag'uas de la lag-una. 

El fondo de este valle no recibe otras ag-uas que las pluviales,. 
las de pequeños manantiales de las sierras que lo circundan, 
y no teniendo salida, encuentra en la evaporación la com- 
pensación de la que recibe; asi es que, en años lluviosos, 
crece de tal manera, que ha lleg-ado á medir 11 km. de con- 
torno. Los dueños de las fincas inmediatas han naveg-ado en 
aquellas soseg-adas ag'uas, y como alg-ano de los manantiales 
proceden del Triásico superior, la sal se va acumulando en la 
lag-una, y en veranos secos Ueg-a á cristalizar en alg-unos pun- 
tos de la orilla. En otro tiempo se sacaba sal de ella y hasta 
hubo una casilla con vig-ilantes, cuyo sueldo importaría seg-u- 
ramente más que el valor de la sal extraída. 

En la actualidad se ha reducido considerablemente tanto, 
que, en puntos en donde hubo más de 2 m. de ag*ua, se cruza 
hoy á pie enjuto. Caminando sobre terrenos sembrados de sal 
y yeso, lleg-amos á unas pintorescas ruinas dominadas por un 
torreón del que sólo restan tres paredones de bastante altura. 
Aquello fué en otro tiempo el pueblo de Salinas y sus arbo- 
ledas se conservan mineralizadas, extendiendo sus blanquí- 
simas ramas como otros tantos esqueletos. 

Las excavaciones para hacer canales ó para preparar la 
tierra, por si fuese posible alg-ún cultivo, han tropezado con 
abundantes restos humanos del antig-uo cementerio, también 
sumerg-ido durante muchos años. El Sr. Sánchez Carpintero, 
ilustrado joven, que después de haber terminado las carreras- 
de Medicina, Farmacia y Ciencias, se ha recluido voluntaria- 
mente en aquellos lug*ares, me dio muchos detalles referentes 
á la lag-una y me prometió una copia de la relación existente 
en el archivo de la villa de Salinas, fundada hoy á más de un 
kilómetro de distancia en la ladera de la Sierra. Transcribo 
fielmente la relación del hecho, copiada por el Sr. Pérez Bueno 
de los libros del archivo. « Pedro Azorín, Síndico y procura- 



(1) cámara, dicen los mapas equivocadamente. 



DE HISTORIA NATURAL. 109 

ílor g-eiieral del lug-ar de Salinas, dice: que el día 30 de Octubre 
de 1751, sucedió una abundante lluvia que quedó el lug-ar 
hecho una lag'una, levantando seis palmos y hasta ocho, en 
alg'unas partes, y continuó la lluvia cuatro días más, lo que, 
visto el peligTO, sus moradores, estando lloviendo, salieron del 
lug'ar con extremos llantos y clamores, llevando cada uno 
sobre sus hombros sus respectivas mujeres é hijos. Todo lo 
■cual ocurrió de haberse encontrado la lag'una al lado del lugar 
llena de ag-ua, ocasionadas por no haber sacado la sal de ella 
desde treinta años antes y el aumento de sal á cualquier llu- 
via.... » Aunque la redacción de la adjunta deja mucho que 
desear, revela el estado de ánimo del síndico Azorín, al ver su 
pueblo totalmente destruido por el crecimiento de la lag-una. 

La vuelta á Alicante, en compañía de mis queridos amig-os 
Sr. Pérez Bueno y del catedrático del Instituto D Heliodoro 
Carpintero, se efectuó caminando junto á la lag'una para pasar 
por entre las sierras de la Sima y de la Umbría, y aunque lle- 
vaba á mano la carta de la provincia, levantada por el señor 
Coello, al pasar junto á la sierra de la Umbría, no encontré el 
estrecho valle allí marcado, por cuyo fondo corre, seg-ún el 
citado mapa, la ramMa de la Cámara, ni dimos vista á la sierra 
de la Solana, resultando ser una sola sierra que recibe estos 
dos nombres de las dos faldas situadas, una al N. y otra al S. 
Consultadas muchas personas de Monóvar, se han expresado 
siempre en este sentido, y si realmente no existe tal sierra de 
la Solana, debe borrarse de la carta. 

IX. Más /(kiles del Jurásico de Fuente Álamo (Albacete). — 
El ilustrado y laborioso joven D. Eloy Coloma Sirvent, profe- 
sor de instrucción primaria de Fuente Álamo, con un celo y 
un entusiasmo dig-nos de todo encomio, dedica las horas libres 
de trabajo á hacer excursiones con sus alumnos. Procedimiento 
dig-no de ejemplo y que da por resultado la formación de un 
pequeño g-abinete de Historia natual, con el que enseña á los 
niños los rudimentos de la Ciencia, despertando en ellos el 
entusiasmo por las colecciones y paseos escolares que ilustran 
y robustecen á la vez, librándolos del aire infecto de los malos 
locales en que se tienen, generalmente, las escuelas. En el 
pasado mes de Diciembre me remitió, para su clasificación, al- 
«•unos fósiles más, que kay que añadir á la lista presentada por 
mí á la Real Sociedad española en la sesión del 4 de Octubre 



lio boletín de la real sociedad española 

último. Fig'nran entre ellos varios ammonites, uno parecido al 
A. Humphiesimius , y otros de difícil determinación, siendo 
notable un tallo de Apiocrinus que debía pertenecer á un indi- 
duo de g-ran tamaño. 

X. Calkas marmóreas iriásicas del término de Aspe. — Aun- 
que de diferentes puntos del Triásico de la provincia, se extraen 
las calizas marmóreas venosas, de tono azul obscuro ó ne- 
g-ruzco, no igualan á las de la Sierra Negra, situada cerca de 
Aspe y no lejos del pantano de Vinalapó. He recibido muestras 
pulidas del mejor efecto y que pueden competir con los már- 
moles extranjeros. Este yacimiento no está indicado en el 
Mapa, sin duda por lo reducido de su extensión. 

XI. OoUta ferruginosa de la PueMa de Muía. —Cerca, de los 
baños de Muía, situados en la carretera que une Murcia á Ca- 
ravaca, se presenta el Mioceno marino con fósiles ig-uales á los 
encontrados en Alicante; pero no muy distante de este paraje 
se halla una formación oolítica ferriig-inosa, citándose, parti- 
cularmente, en la llamada Cañada de los Perdigones, nombre 
que expresa bien la clase de roca que la forma. No he estado 
en aquel paraje, pero por las muestras que me remiten y por 
otros detalles que recibo, entiendo que el Nummulítico no está 
lejos de allí y que esas capas de oolita ferrug-inosa debe repre- 
sentar el tipo sideroolitico del Eoceno, análog'o á los que se 
conocen en el Jura, Berrí y otras localidades del extranjero. 

XII. De la existencia prohaMe de otra mancha nummulltica 
al NO. de la Sierra del Cid (x\licante). — La disposición que 
afectan las montañas al N. de Alicante, me hace pensar que 
debieron estar en parte, al menos, emerg-idas durante el últi- 
mo período del Eoceno, y si mi sospechas se confirmaran, ne- 
cesariamente se habrán de encontrar nummulites hacia Elda, 
Petrel y puntos más distantes del NO. del Cid. Las próximas 
excursiones nos sacarán de dudas. 



DE HISTORIA NATURAL. 111 

Sobre los gabarros del granito 

POR 

I). JOSÉ MACPHERSON (1) 



Y paso á la cuestión de los g-abarros, ó mejor, á lo que de 
ellos pienso, puesto que se me pide mi opinión personal. 

En muchos sitios de la cordillera de Guadarrama pueden 
verse estos nodulos, y á veces con abundancia extraordinaria. 
Las aceras de las losas de las calles de Madrid suministran al 
observador variadísimos ejemplares en forma de manchas de 
contornos limpios, que se destacan después que la lluvia ha 
lavado aquéllas, y no pueden menos de llamar la atención. 
Recuerdo como localidad curiosa en este respecto, el seg-undo 
túnel á la salida de Avila, camino de la Cañada, en donde los 
g-abarros son tan numerosos que el g-ranito de las trincheras 
simula en un todo una puding-a ó cong-lomerado de negaros 
cantos, ag-lutinado por un cemento g-ris blanquecino. Pudiera 
citar otros muchos parajes de la misma cordillera donde se 
repite cosa semejante. 

Hace tiempo que se ha observado que estos nodulos están 
formados sencillamente por un g-ranito de g"rano más fino que 
el que los envuelve, sumamente rico en mica, con cuarzo no 
muy abundante y feldespato triclínico en notable cantidad (2}. 

He hecho bastantes preparaciones de gabarros de la cordi- 



(1) Fragmentos de una carta inédita. 

Es sabido que con el nombre de gabarros designan los canteros de la Sierra de Gua- 
darrama los nodulos redondeados de color obscuro que se alojan en el granito, desta- 
cándose del tono grisáceo de éste. 

Merece notarse que las ideas emitidas por el autor en el año de 188G, en que se 
escribió la carta de que se ha entresacado el presente fragmento, concuerdan con las 
posteriores y más recientes opiniones admitidas sobre esta discutida cuestión. — 
(iV. de la Com. depubl.) 

(2) Según Prado {Descrip. Jis. y geol. de laprov. de Madrid, 186-t, pág. 43), los pica- 
pedreros llaman gabarros á los nodulos pequeños é irregulares de 10 á 20 ó más cen- 
tímetros de diámetro, que son partes que se labran con dificultad, y negros á otros de 
mediano tamaño en que la mica se presenta aislada, formando ríñones, por lo regu- 
lar, redondos ú ovalados; c<algunas veces llegan á tener 30 y 40 cm., y en este caso, su 
figura varía bastante».— (jV. de la Com. depnbl.) 



112 boletín de la real sociedad española 

llera, que es, en suma, un g-ranito más básico que el que los 
envuelve; pero lo que de más interesante he hallado, es su 
estructura, reveladora de una serie de fenómenos dinámi- 
cos Vese un ataque desde el exterior hacia el interior de la 
masa aprisionada; en los bordes se ha g-enerado feldespato, 
monoclínico, que con frecuencia ha atrapado particulillas de 
mica y demás elementos del gabarro, al paso que otras veces, 
por el contrario, parece como si las hubiera despedido hacia 
sus bordes; se aglomeran entonces en éstos ajustándose á ellos 
con frecuencia, lo que presta á la roca aprisionada en dichos 
bordes, la apariencia de una estructura fluidal. Esta serie de 
fenómenos la he descrito con mayores detalles al ocuparme de 
las pizarras que vienen empotradas en los granitos de Santa 
Eufemia. 

La conclusión importante á que se llega en presencia de los 
hechos citados, es que la roca g-ranítica es de formación pos- 
terior al g-abarro y más acida que la del estado anterior, á la 
que durante una fase determinada fué paulatinamente asimi- 
lando, incorporando y haciendo, en suma, parte de su propia 
substancia. 

Describiendo los granitos de la provincia de Sevilla, y par- 
ticularmente aludiendo á la Ribera de Cala, he descrito un 
fenómeno semejante, por lo que se refiere al proceso genético, 
aunque de un orden inverso (1). En dicho sitio, y, sobre todo, 
en el camino de Castilblanco al Ronquillo, aparece tan confusa 
la repartición del verdadero g-ranito y de las rocas sieníticas 
que le acompañan, que parece difícil darse cuenta del fenó- 
meno; pero en el cauce de la ribera, donde el terreno se pre- 
senta bastante al descubierto, se ve el granito atravesado por 
innumerables vetas de color más obscuro, extremadamente 
irregulares, que se deslien en su masa y con frecuencia predo- 
minan hasta dejar reducido aquél á trozos irregulares em- 
potrados en la materia invasora más obscura. 

El g-ranito ha sufrido una transformación in sitii, que pare- 
ce haberse efectuado durante un larg-o período posterior á su 
consolidación. 

Así como en el proceso que se observa en los g-abarros de la 



(1) Estiidio geológico y petrográfico de la provincia de Sevilla, 1879, páginas 25 y si- 
guientes. 



DE HISTORIA NATURAL. 113 

Sierra de Guadarrama, la roca que resulta es más acida que 
la orig'inaria; en el caso de la provincia de Sevilla, por el con- 
trario, la resultante es más básica que la primitiva, pues no 
sólo posee mayor cantidad relativa de feldespato triclínico, 
sino que el cuarzo disminuye, y aún desaparece totalmente en 
alg-unos sitios y la mica se transforma en anfíbol. 

Hechos semejantes se interpretan de diverso modo por los 
g-eólogos: para unos es simplemente el resultado del enfria- 
miento de un mag-ma, durante el cual las relaciones con el 
medio ambiente variaron en mayor ó menor g"rado; para otros 
las fases sucesivas de ésta como asimilación de los elementos 
de una roca anterior en otra nuevamente formada, es obra de 
fases sucesivas, separadas por espacios de tiempo, en que nue- 
vas energías lian cambiado las condiciones de relación entre 
ambas rocas. 

Yo veo en los ejemplos citados, la prueba de movimientos 
moleculares influidos por esfuerzos orog-énicos; en unos casos, 
parece como si el proceso hubiese abortado por haber faltado 
el necesario esfuerzo en un momento determinado; en los g-ra- 
nitos de la cordillera y en los de la provincia de Sevilla, que 
pasan á sienitas, el proceso puede, por el contrario, haberse 
realizado casi por completo, habiéndose borrado las pruebas 
tang-ibles de sus etapas sucesivas. 

Preparo un trabnjo en que mostraré cómo en casos semejan- 
tes las rocas eruptivas absorben y hacen suyos los materiales 
que hallan en su contacto, á los cuales prestan energ-ía para 
darles una nueva forma y estructura. 



Boletín bibliográfico. 

Febrero. 

Académie des Sciences. París. (Comptes rendus.) T. cxli, n° 26, 26 Déc. 1906. 
Deprat: Sur la présenc. de trachyt et d'andésit. á hypersth. dans le 
Carbonif. de Corsé.— Jumelle: Le Rapiña Ruffia, palmier á cire.— 
Heckel: Sur une variat. import. du tubero, du Solanum 3Jaglia 
Schlecht. — voN Linden. L'assimil. de Tac. carbón, par les chrysal. 
de Lépidopt.— Bohn: Sur le parallél. entre le phototrop. et la parthé- 
nogen. artific. — Wintrebebt: Sur l'iudépend. de la métamorph. vis- 
T. VI -Febrero, 1906. H 



114 boletín de la. real sociedad española 

á-vis du systéme nerv. chez les Batrac. — Thevenín: Sur la découverte 
d'amphib. dans le terr. honiller de Commentry.=T. cxlii, n° 1, 2 Janv. 
1906.— Bouvier: Nouv. observat. sur les Pycnogonides.— Grand'Eury: 
Sur les mntations de quelq. plant. fossil. du terr. houiller. — Mol- 
liard: Struct. des végét. développ. á la lumiére, sana gaz carbón. — 
Noel Bernard: Symbioses d'Orchid. et de divers champign. endophyt. 
Qdidor: Sur les Copépod. recuell. par la mission Charcot.— Cépéde: 
Sur une microsporidie nouv. Pleistophora macrospora . — Fauré Fre- 
MiET: Sur la struct. intime du protopl. chez les Protozoaires.^N" 2, 
8 Janv. 1906. — Guérin: Sur les canaux gécrét. du bois des Diptéro- 
carpées. — Maige: Sur la respirat. de la fleur. — Kcehler: Sur les Echi- 
noderm. recueillis par la mission Charcot.=N° 3, 16 Janv. 1906. — 
Deprat: Les roches alcalin. des envir, d'Evisa (Corsé) — Hugounenq: 
Sur la vitelline de Faínf. — Négris: Sur la nappe charriée du Pélopo- 
nése. — Glangeaud: Une ancienn. cbaine volcan, au NO. de la chaine 
des Puys.^N" 4, 22 Janv. 1906. — Tison: Sur le mécanisme de chute 
de cert. burgeons terminaux. — Hariot et Patouillard: Sur un nouv. 
genre ¿ie champign. de l'Afrique Orient. anglaise. — Qltidor: Sur le 
Leposphilus labrei Hesse et sur la famille des Fhilichtkydce. — Boüin 
et Ancel: Action de l'extr. de glande interstit. du testicule sur le dé- 
veloppem. du squelette et des organ. génit. — Glangeaud: Reconstitu- 
tion d'uu ancien lac oligocéne sur le versant N. du massif du Mont- 
Dore.— Chüdeau: Nouvell. observat. sur la géolog. du Sahara. — Bous- 
SAC: Sur la format. du réseau des Nummulites réticulées. 

Académie internationale de Géographie Botaniqii,e. Le Mans. (Bulletin.) 
IS"^ année (3" serie), n" 196, 1 Janv. 1906.— Navas: Observat. sur le 
Congrés. botan, de Vienne en 1905. — Hackel: CataL des Gramin. chi- 
noises de Bodinier et d'Argy. — Marasne: Oontribut. á l'étude de la 
distribut. géograph. des végétaux dans le Cantal. — Ballb: Contribut. 
á la flore bryolog. des envir. de Vire. — Thériot: Diagnos. de quelq. 
Mousses nouv. 

Aquila. Budapest. T. xii. 1905. 

Ármales histor ico-naturales. Musei Nationalis Hungarici. Budapest. 1905. 
Vol. III, pars second. — Horváth: Hémipt. nouv. de Japón. — Bezzi. 
Empidid. neotrop. Mus. Nation. Hung.— Béla: Bouinou. a boKv. Pu- 
lacayo-bányából — Melichar: Gen. tria Fulgorid. mundi antiq. — 
Rzehak: Das Kalksintervork. am «Siklós» bei Leva in Ungarn. — No- 
bilí: Decap. e Isopod. della Nuova Guin. Tedesca.— Szépligeti: Über- 
sicht der palilarkt. Ichneum.— Brues: Phorid. from the Indo-Austral. 
Reg.— Horváth: Tingit. nov. vel min. cogn. e reg. palaeart. — Csiki: 
Conspect. gen. Mycetaeiua, Endomychid. subfam. — Csiki Ernó: 
Coleopt. nov. ex Hung. 

American Naturalist (The). Boston. Vol. xl, n° 469, Jan. 1906.— Durnford: 



DE HISTORIA NATURAL. 115 

Flying-fish Flight, and an Unfixed Law of Nature.— Parker: Double 
Hens'Eggs. — Cannon: Biologic. Relatious of Certaiu Cacti. — Dbxleb 
AND Freund: Contribut. to the physiol. and Biology of the Dugong. 

Baleares (Las). Palma de Mallorca. Año vi, n.° til, Dic. 1905. 

Berliner Entomologische Zeitschriff. Berlín Band l. 1905. 

Botanisk Tidsshrift. Copenhague. T. 27, fase. 1. 1905.— Jonssox: Vegeta- 
tion, i Syd-Island. — Rosenvinge: Om fremmede Alger ilanddreone paa 
Jyllands Vestkyst.— Friderichsex: Rubi fra Madeira. — Ostenfeld: 
Skildringer af Vegetation, i Island. — Preliminary Remarks on the 
Distribut. and the Biology of the Zostera of the Danish Seas. 

Burean of Government Laboratories. Manila. N° 29, Sept. 1905.— Merrill: 
New or Noteworlthy Philippine Plants.— The Source of Manila 
Elemi. 

Canadian Entomologist. (The.) London. Ontario. Vol. xxxviii, n° 1, Jan. 
1906. — Lyman: A North Americ. EntomologisLs'Uuion. — Crawford: 
Some new species of Halictus. — Chagnox: Haltica rufa at Mount 
St. Hilaire. — Kirkaldy: Catalog. of the gen. of Aphidfe. — Schaeffer: 
Two new Oncideres. — Qüayle: Notes on Tceniorhynchussquamiger Coq. 

Casopis. Praze. Rocnik ii, Cislo 4. 1905. 

Entomologische Litteraturhlatter . Berlin. Jan. 1906, n° 1. 

Entomologisk Tidskrift. Stockholm. Arg. 26, Haft 1-3, 4, 1905. 

Entomologist' s Record (The). London, Vol. xviii, n" 1, Jan. 15 th, 1906. — 
Hudson: Retrospect of a Coleopterist for 1905. — Coohrane: Over and 
Over again.— Burr: Synops. of the Orthopt. of West. Europa. — Torner: 
Notes on Coleophora nigricella. — Dadd: The season 1905ÍD Germany. 
Lepidoptera. — Chapman: The Pupa of Chrysophanus dispar. — Oten- 
den: Random Notes on the Lepidopt. observ. in the season 1905. — 
Doncaster: Mendel's Law of Heredity. 

Feuille des Jeunes Naturalistes (La). Mulhouse. 1905. 1 Dec. iv serie, 
n" 422. — Hickel: Les variat. du type chez les Oupressin. — Lavtlle: 
Le Megaceros hibernicus Hart, aux env. de Paris, dans les dépóts in- 
franeolith. — Collat: Sur le Reincckea angustilobata Brass sp. et le 
Frceconia Dollfusi Rasp., du Callovien.^-N" 423. — Laville: Les prét. 
éolith. du Sénonien et de l'Eocéne infer. — Caziot: Les Labrador, des 
Alpes-Marit. au point de vue mineral. — Dautzenberg et Dürouchoux: 
Supplém. á la faun. malacol. des envir. de Saint-Malo.=N° 424, 
1 Févr. 1906.— Greppin: Les Dépots jurassiq. de la Normandie. — 
Dautzenberg et Dürouchoux: Supplém. á la faunule malacolog. des 
envir. de Saint-Malo (Suite). 

Giornale di Scienze naturali ed economiche. Palermo. Vol. xxv. 1905.— Oli- 
vERi et Carapezza: L'etá geolog. e l'analisi chimica di Talune rocce 
calcaree siciliane. — Giardina; SuU'esietenza di una spec. zona 
plasmat. perinucl. nell' oocite.— Pagaxo: Saggio di locali?,zazioni cere- 



116 boletín de la real sociedad española 

bellari.— Spallitta: Sul decorso delle fibre centripete del gran sioi- 
paticc— Checchia-Risfoli: I Crostac. dell' Eocene dei dintorni di 
Monreale. 

Ingeniería. Madrid. N.os 28-30, Enero 1906. 

Instituto geológico de México. México. (Boletín.) 1905. N.° 20.— Bose: Re- 
seña acerca de la geol. de Chiapas y Tabasco. 

Instituto de Sueroterapia, Vacunación y Bacteriología de Alfonso Klll. 
Madrid. Año i, nos i_3, igoó. 

Jardín Botánico de Valencia. Valencia. 1906. 

Johns Hopkins Hospital. Baltimore. (BuUetin.) Dec. 1906. Vol. xvi, n° 177. 
Vol. XVII, n° 178, Jan. 1906. 

Katalog Literatury Naukowej Poiskiej. Krakow. T. v. Rok 1905. Zeszyt i i ii. 

Musée OcéanograpMque de Monaco. Monaco. (BuUetin.) 1905. N" 63. — Her- 
gesell: Sur une explor. de l'atmosph. libre. =N° 54. — Allemandet' 
Analys. des échantill. d'eau de mer.=]SͰ 55. — Bouvieb: Sur les Crust. 
Décap.=N° 50. — Princh; Albert de Monaco: Considérat. surlabiolog. 
mar.=N° 57.— Berget: La Houle et les Vagues.=N° 69.— Jodbin: Gi- 
sements des MoUusques comest. des cót. de France.^N" 60. — Hé- 
rouard: Sur Felagathuria Bouvieri. 

Museum of Comparative Zoology (BulletÍ7i). Cambridge. 1905-1906. — Vol. 
xLvi. n° 10. — Reichensperger: Z. Anatomie vou Pentacrinus Deco- 
rus, W. Y. T. H.^N" 11.— Garman: New Plagiostomia.=N° 12.— Gar- 
MAN, Barvour and Bangs: Vertebraba froin the Savanna of Panama.= 
N° 13.— Ritter: Octacnemus.=Vol. xlviii, n" 2. — CARPENTER-The De- 
velopm. of the oculoraotor nerve.=:Vol. xlix. — Geological series, 
Vol. vni, n° 1. — Davis: Glaciation of the Sawatch Range.^N" 2. — 
Davis: The Wasatch, Canyon, and House Ranges. Anaual Report for 
1904-1905. 

Novitates Zoologicce. Tring. Vol. xii, n° 3. 1906. 

Nuova Notarisia (La). Modena. Serie xvii. Gennaio 1900. 

Philippine Weather Bureau. Manila. July 1906. 

Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales. (Revista.) Madrid. 
1905. T. III, n" 3. — Madrid Moreno: Los terminac. nervios, en las 
ventosas de algunos Cefalóp. = N.° 4. — Pittaluga: Estudio acerca de 
los Dípteros y de los parásitos. 

— (Memorias.) T. xxiii. 19u5.— Garba&so: De undulationibus electricis, 
libri dúo. 

Real Academia de Ciencias y Artes. (Memorias.) Barcelona. 1905. Vol. v, 
n.os 14-18.— Bergeron y Almera: Aplicación de la teoría de los man- 
tos recubrientes al estudio del Macizo del Tibidabo. 

Real Sociedad Geográfica. Madrid. (Boletín.) 1906. T. xlvii, 4.° trim. — 
Briei,: a lo largo del río Ara.— Colón: Descripc, y cosmogr. de Esp.— 
Beltrán; La Geogr. en 1904. 



QE HISTORIA NATURAL. 117 

Revista científica profesional. Barcelona. Nov.-Dic. 1905. Afío viii, 
n.os 85-86. 

Revista chilena de Historia natural. Valparaíso. Oct. de 1905. Año ix, n." 5. 
SiLVESTRi: Nuovi Diplop. del Chile. — Porter: Brev. instrucc. para la 
Recol. de Arácn. y Miriáp.— HeRaERA: Teor. de la plasraojén. por 
combin. de los ¡ons. — Sodiro: Anturios ecuator. (contin.) 

Revue Siiisse de Zoolojie. Genéve. 28 Dec. 1905. T. 13, fase. 3.— Penard: 
Not. sur quelq. Sarcodin. — Piguet: Le Bythonomus Lemani de Grabe» 
Lessert: Arachn. Granbünd. — Bretscher: Oligochaet. der Schweiz. — 
Thor: Neue Beitr. z. Schweizer. Acarinenfauna. 

Royal Microseopical Society. London, (Journal.) Dec. 1905. Part. 6, n° 169. 

Schweizerischen Entomologischen Gesellschaft. ( Mitteilungcn.) Schaffiaausen. 
Vol. XI, Heft 3, Dezemb. 1905. — Bugnion; L'estomac du Xylocopa vio- 
lácea Fab.— Born: Eine hybride Carabenform. — Bolívar: Les blattes 
myrmécophyles.— Rougemont: Catal. des Lépidopt. du Jura neucbáte- 
lois.— Frey Gessner: Hymenoptera Helvetise. 

Sociedad Aragonesa de Ciencias naturales . Zaragoza. (Boletín.) Nov. 1905. 
T. iv, n° 9. — Navas: Not. zoolog. — Díaz de Arcaya: Explic. de los 
modeL cristel.— Pau: Plant. de la prov. de Huesca (cont.)=N° 10, 
Dic. 1905.— Pau: Plant. observ. dans l'Ampourdan. — Santandreu: 
Excurs. por las orillas del Gallego. — Pau: Plant. de la prov. de 
Huesca. 

Sociedade scientifica de Sao Paulo. Sao Paulo. (Revista.) Set. 1905. N° 2. — 
UsTERi: Contrib. para o conhecim. das flor, das conif. — Braga: Not. 
sobre a Flor, e Faun. de Ophir. — Florence: Voyage fluv. du Tieté á 
l'Amaione. 

Societá italiana di Scienze naturali. (Atti). Milano. Vol. sliv, Fase. 3.°, 
Genn. 1906. — Martorelli: 11 Dendrocopus Major L. — Barbieri: Diiíe- 
renziam. istolog. nella regione ottica del cervello. — Ninni: Sopra due 
casi d'arresto della migrazione oculare. — Cozzi: Osservaz. interno al 
polimorf. del roselaccio. — Airaghi: Brachiuri nuevi. — Echinidi 
miocen. della Sardegna. — Belloti: Di una netev. varietá di celeraz. 
della tinca cemune. 

Société Botanique de Frunce. Paris. (Biilletin.) T. 50^ 1903. Fase. 10. — 
Keed: Deux neuv. Champign. Ascemyc. — París: Muscin. de l'Afrique 
Occid. frang. — Foücaud: Note sur le Spergularia r«6ra,Fen8l. — Chodat: 
Plantee Hasslerianae. — Chodat et Wilczek: Contrib. á la Flore de la 
Républ. Argent. — Hariot et Güyot: Contrib. á la Flore phanéreg. de 
l'Aube. — Sudre: Excurs. batelog. dans les Pyrénées. — Gagnepain: 
Contrib. á l'étude du pellen des Géraniac. — Hemsley: La Flore du 
Thibet eu de la Haute Asie. — Masters: Un aper9u general du genre 
Pinus.— Sommier: La Flore de l'Archipel Toscan. — Huber: Matériaux 
p'our une Flore de rAmazene.=T. 51''. 1905. (4" serie, t. iv.)— Vilmo- 



118 boletín de la real sociedad española 

rik: Hortus vilmonnianus.=T. 52". 1906. Fase. 7. — Fierre: Plant. 
nouv. de l'ÁBie Tropic. — Maranne: Trois espec. rares de l'Auvergue. — 
Henriques: Avena HackelU sp. nov.— Bouly: Notes lichénol. — Battan- 
DIER et Trabüt: Not. sur quelq. plaat. de la flore atlant. — Rouy: Not. 
floristiques. — Kersers: Local, nouv. pour la flore du Berry. — Vilmo- 
rin: Sur les tuberc. aériens de la Fomme de terre. — Gagnepain: Zingi- 
bérac. nouv. de i'herbier du Muséum.— Boult: Not. lichenolog. — Spi- 
re: Contrib. á l'étude de la flore indo-chin. — Gatin: Contrib. ál'étude 
chimiq. de la germinat. du Borassus flabelliformis L.— Friedel: Par- 
nassia palustris á sépal. pétaloides.=Fasc. 8. — Bouly: Lichens des 
envir. de Versailles.— Gandoger: Le Bellis azorica Hochst. — Decrock: 
Note sur la défln. des tissus prim. et second.— Gavk: Trois plant. nouv. 
de la Flore de France. — Gatin: Sur la radicule embryonn. du Musa 
Ensete Gmel. — Rouy: Remarq. sur quelq. Colchiq. — Lecomte: Sur 
quelq. espéc, du genre Trychoscypha de l'herbier du Muséum. — Coste 
et SouLiÉ: Odontites cebennensis sp. nov. 

Société Entomologique de Belgique. Bruxelles. (Ármales.) 20 Déc. 1906* 
T. 49, X. — Rousseau: Dtscript. de Carab. nouv. de l'Afrique tropic. — 
Jacobs: Hyménopt. paras, obten, de quelq. nymphes de Microlépidopt. 
et d'autres nymph. — Olivier: Descript. de Lampyrid. nouv. — Moser: 
Neue Cetonid.-Art. 

Société Ouralienne d'Amateurs des Sciences naturelles. (Bulletin.) Ekateri- 
noslav. T, xxv, cuad. 1, 1905. (En ruso.) 

Stettiner Entomologische Zeitung. Stettin. Jahrg. 66, Heft n. 1905. 

TJniversity of Colorado Studies (The). Boulder, Coló. Vol. iii, n° l,nov. 1906. 

Wiener Entomologische Zeitung. Wien. xxv Jahrg. i Heft, 20 Jan. 1906. — 
Bergroth: Systemat. undsynonim. Bemerkungen üb. Hemipt. — Neue 
austro-nialay. Hemipt. — Neue Hemipt. aus Madagask. — Bezzi: Die 
Dipterengattung Methylla Hansen. — Reitter: Coleopterolog. Notizeu. 
Koenig: Dritter Beitrag z. Coleopt.— Fauna des Kaukasus. — Ville- 
nedve: Descript. de 2 nouv. espéc. de Limnophora des bords de la 
Méditerran. — Reitter: Neue Coleopt. aus der palaarktisch. Fauna. — 
Drei neue im Quelgebiet des Indus. — Fleischkr: Eine neue Varietat 
des Colon Viennense Herbst. — Formanck: Bemerkungen üb. bekannte 
Rüssler und Beschreibung einer neuer Art. — Villeneuve: Not. Dip- 
térolog. 

Wilson Bulletin (The). Oberlin. Ohio. N° 53, Dec. 1906,-Hunt: A-Birding 
Among the New Jersey Fines.— Swales: Birds of Southeastern Mi- 
chigan. — Mills: Some Breeding Records from East Poiut, Georgia. — 
Hann: Birds of Summit County.— Taverner: Ornithology a Science. — 
Priority.— Henninger: Three Hitherto Unknown Pelican Records from 
Ohio.~An addition to the Birds of Middle Southern Ohio. 
Wissenschaftliche Insektenbiologie (Zeitschri/t). Husum. Bd. t, Heft 12, 



DE HISTORIA NATURAL. 119 

29 Dez. 1905. -Karawaiew; Versuche üb. die internation. Beziehun- 
gen einig. Antennophorus- Arten. — Frikderichs: Z. Kenntnis einig. 
Insekt. und Spinnentiere von Villafranca. — Auel: Messuugen an Le- 
pidopter. — Dewitz: Üb. das Zustandekommen der Farbiicg bei Schmet- 
terlingkokons. 

Zoologisch-botanischen Gesellschaft (Verhandhmgen). Wien. lv Bd., 9 uud 
10 Heft. -Kohl: Z. Kenntnis der Hymenopterengattung Passaloecxis 
Shuck.— Matr: Hymenopterolog. Miszellen.— Bauer: Laub-und Leber- 
moose von Porto Alegre. — Bernhader: Folge neuer Staphylin. der 
palaarktisch. Fauna. — Cobelm: Contrib. alia Imenotterol. del Trenti- 
no. — Strasser: Dritter Nachtr. z. Pilzflora des Sonntagberges. 

Zoologischer Anzeiger. Leipzig. 1905. Bd. xxix, n" 18. — Yatsü: Not. on the 
youug Discinisca. — Dreyling: Beobacht. üb. die wachsabscbeid. Org. 
bei den Hummeln. — Fisher: A New Psolus from Monterey Bay, 
Californ. — Exderlein: Zwei nene bescbnppte Copeognath. aua dem 
Berust. — Cholodkovrky: Eine IdiogenesSpec. mit wohlentwick. Sco- 
lex. — Ssilantjew: Üb. ein. sich. konstat. Fall der Parthenog. bei ein. 
Kilfer. — Saling: Notiz. üb. Parthenog. bei Tenebrio molitor L.—Z^koff: 
Berichtigung.=N° 19. — Ekaian: Die System, und Synonym. der Co- 
pepodecgatt. Boeckelía. — Likdinger: Spinnende Schnecken. — Kiernik: 
Beitr. z. ilistol. der Pedicell der Eohin.— Daul: Das Syst. der Aran. — 
Fülmek: Beitr. z. Kenntn. des Herz. der Mallophag. — Birula: Skor- 
piolog. Beitr.=N° 20, 8 Jan. 1906. — Schneider: Z. Ktnutnis der freí 
im Fiunischen Meerbnsen vorkommenden Nematod.— Corti: Sulla 
Paramermis contorta di Kohu.— Noack: Eine Zwergform des afrika- 
nisch. Elefant. — Oüdemans: Das Tracheensyst. der Labidostomid. — 
Üb. die morpholog. Bedeutung der Glieder der Mandibeln bei den 
Acari-Bermerkung.--BARTHELs: Die grossen Hautdrüsen der Echi- 
naster- Arten. — Bütschli: Nochmals üb. die EinM'irkung konzentriert. 
Kalilauge auf die Nadeln der Calcispong. — Bergroth: Aphylin. und 
Hyocephalin. — Wolterstorff: Úb. den Formenkreis des Tritón vitta- 
tus Gray. — Leisewitz: Üb. Steinbocke aus dem Zentral. Tian-Shan. = 
Nos 21-22, 23 Jan. 1906.— Brock: Bemerkungen üb. zwei Tripyleen- 
Arten aus dem Nordraeere. — Endkrlein: Liiusestudien. — Meixner: 
Zwei nene Landplanarieu. — Poche: Was ist Lernanthropus tefradac- 
tylus B. S.?— Bretscher: Üb. ein neues Enchytraeidengenus. — 
Braün: Bemerkungen üb. das Zungenbein von Musfela martes. 

Zoologist (The). London. Dec. 15 th. 1905. N° 774.— Patterson: Soma 
Fish-not. from Great Yarmouth for 1905. — Aplin: Not. on the Or- 
nithol. of Oxfordshire, 1903.=N° 775, Jan. 1906.— Me Intosh: Pho- 
togen. marin. animal. —Jackson: Not. on the Nesting of Tringa 
Alpina. 



laO BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Aranzadi (D. Telesforo de). — La flora forestal en la Toponimia euskara. 
San Sebastián, 1905. 

Catálogo de hongos observados en Cataluña. (Bol. K. Soc. esp. Hist. 

nat., Dic. 1905.) 
Buen y del, Cos (D. Odón de). — Hidrarios de nuestras costas mediterrá- 
neas. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Dic. 1905 ) 
— La región mediterranéenne des Baleares. (Soc. Zool. de France, 1905.) 
Calderón (D. Salvador). — Sobre la presión como agente minerogénico, 

(Bol. K. Scc. esp. Hist. nat., Nov. 1905.) 
Carl (D. J.j — Diplopodes de la Guiñee espagnole. (Mem. R. Soc. esp. 

Hist. nat., t. I, mem. 15.) 
Casares Gil (D. Antonio).— Flora bryológica de Montserrat. (Bol. R. Soc, 

esp. Hist. nat., Nov, 1905.) 
Choffat (D. Paul) —Le Crétacique dans TArrabida et daus la contrée 
d'Ericeira. 

Pli-faille et ohevauchements horizontaux dans le Mesozoique du 

Portugal, 
FtBNÁNDEZ Navarro (D. Lucas).— D. Benito Hernando y Monge (noticia 
necrológica). (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Nov. 1905 ) 

Las minas de El Espinar. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Dic. 1905.) 

FosT Sagdé (D. Norberto).— Geología. Barcelona, 1905. 
García Mercet (D. Ricardo).— Un iGorytes> y una «Bembex> de Ma- 
rruecos. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Nov. 1905.) 
— Mutílidos nuevos de España. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Dic. 1905.) 
Graiño (D. Celestino). — Excursión ornitológica por la provincia de León. 

(Bol, R. Soc. esp Hist. nat., Nov. 1905.) 

Grouvelle (D. A.) - Nitidulides, Colidiides, Cucujides et Mycetophagides 

de la Guiñee espagnole. (Mem. R. Soc. esp. Hist. nat., t. l, mem. 14.) 

Jiménez de Cisneros (D. Daniel).— El yacimiento de azufre de la Peña de 

Catí, en el término de Petrel (Alicante). (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., 

Dic. 1905.) 

Llenas t Fernández (D. Manuel).— Algunos liqúenes de los alrededores 

de Cuenca. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Dic. 1905.) 
Malcolm Bdrr.— Una especie nueva de Opisthocosmia (Dermápteros) . 

(Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Dic. 1905.) 
Martínez de la Escalera (D. Manuel).— Una nueva especie de «Eulipus> 
WoU. (Tentyrini)áe Río de Oro. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Nov. 1906.) 

— Sistema de las especies españolas del gen. c Asida» Latr, n. (Bol R. Soc. 

esp. Hist. nat., Nov. 1905.) 
Mdñoz del Castillo (D. José).— El Mapa de la Radioactividad hidro- 
minero-medicinal de España. (Soc. esp. Hidrol. med.) 

— Observations critiques sur les bypothéses de la Desintegration atomi- 

que et de la Dissotiation moleculaire chimico-physique. Madrid, 1905, 



Sesión del 7 de Marzo de 1906. 

PRESIDENCIA DE DON FLORENTINO AZPEITIA 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué 
aprobada. 

Presentaciones.— Se hicieron cuatro propuestas de socios nu- 
merarios. 

Comunicaciones verbales.— Se leyeron dos notas remitidas por 
el Sr. Jiménez de Cisneros, acordándose la publicación de las 
mismas en el Boletín. El Sr. Bolívar presentó una nota sobre 
minerales radioactivos que el Sr. Muñoz del Castillo destina á 
nuestro Boletín, y otra de nuestro consocio el Sr. Cadevall, de 
Tarrasa, sobre plantas nuevas para la Ciencia de la flora de 
Cataluña. 

— El Sr. Calderón dijo haber leído en un periódico un tele- 
grama de Crevillente, puesto el día 20 del pasado mes de Fe- 
brero, en el que se da la noticia de que la noche anterior, á las 
diez, se sintió un terremoto en aquella localidad que duró dos 
segundos, y que produjo alg-una impresión en el vecindario. 
Añadió el Sr. Calderón que era ésta la única noticia que hasta 
ahora se había publicado respecto al fenómeno de que se da 
cuenta, y que creía curioso ponerla en conocimiento de la So- 
ciedad, por si podía ampliarla alg'ún socio. 

— El Sr. Dusniet y Alonso presentó un trabajo sobre Los 
«Apidos» de Espaíta, g'énero Celyoxys, que pasó á la Comisión 
de publicación. 

— El Sr. Zulueta participó haber hallado en las cercanías del 
cerro de Vallecas, yendo de excursión con su compañero de 
estudios, Sr. Amoedo, una tortug*a fósil de g-ran tamaño que, 
extraída con g-randes precauciones del terreno en que se en- 
contraba, ha sido trasladada al Museo de Ciencias Naturales 
de Madrid, al que han cedido g-enerosamente el hallazg-o sus 
descubridores. 

El Sr. Zulueta ofreció entregar una nota, que será publicada 

T. VI.— Marzo, I9n6. 9 



122 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

en el Boletín, con todos los detalles relativos al descubri- 
miento y extracción de este curioso quelonio fósil. 

A propósito del hallazg-o hecho por los Sres. Zulueta y Amoe- 
do, los Sres. Bolívar, Calderón, Azpeitia y Ribera, hicieron al- 
gunas consideraciones relativas á su importancia y á los tra- 
bajos que están practicándose y han de practicarse para la 
mejor conservación de este g'ran fósil. 

— El Sr. Ribera, al felicitar por su descubrimiento á los se- 
ñores Zulueta y Amoedo, se cong-ratuló de la parte activa que 
los alumnos de la Facultad de Ciencias Naturales toman hoy 
en los trabajos de la Sociedad, y de la asistencia de los mis- 
mos á las sesiones mensuales, indicando que esto constituye 
un evidente testimonio del entusiasmo con que estos jóvenes 
siguen sus estudios, y que de ellos puede legítimamente espe- 
rarse una notable generación de naturalistas é investiga- 
dores. 

Notas bibliográficas.— El Sr. Calderón leyó las siguientes: 

Mossen Norbert Font y Sagué: Curs de Geología di7iámma y 
estratigráfica aplicada á Catalunya. Barcelona, 190.5, 480 pági- 
nas y 305 grabados intercalados. 

Con este título, nuestro laborioso y eminente consocio de 
Barcelona, el Dr. Font y Sagué, bien conocido por otros traba- 
jos anteriores, algunos aparecidos en nuestro Boletín, acaba 
de dar á luz una obrita interesante en todos respectos. Toman- 
do por base la clásica Geología de Lapparent, el autor presen- 
ta un resumen claro y conciso de cuanto se sabe de la Geolo- 
gía catalana; es una obra de popularización, y por ello está 
escrita en lengua catalana para la mejor comprensión del pú- 
blico á quien se destina. La mayoría de los grabados represen- 
tan accidentes del suelo del Principado, lo cual constituye una 
de las principales novedades de esta obra, lujosamente impresa 
y editada con el mayor gusto. 

Felicitamos sinceramente á nuestro sabio colega, deseando 
sirva su trabajo de ejemplo y estímulo para que otros natura- 
listas los compongan semejantes sobre otras regalones de la 
Península, medio el más eficaz de todos para propag-ar la afi- 
ción á estos estudios. 

Simmersbach, O.: Der Eisenerzreichtum Spanie7is. Glückauf, 
t. 41, 1905, págs. 1.377-1.382. 



DE HISTORIA NATURAL, 123 

Esta nota es una enumeración de los principales yacimien- 
tos de hierro de España, comprendiendo la producción y com- 
posición de las menas que le suministran. 

Douvillé, Robert: Sur Jes Préalpes subbétiqties aux enmrons de 
Jaén. (Compt. rend. Ac. Se, 3 juillet, 1905, t. cxli, pág-s. 69-71.) 

En la reg-ión estudiada, la serie estratigráfica comprende los 
siguientes miembros: 1.", trías yesoso con ofitas; 2.°, jurásico 
con formaciones toárcicas y titónicas fosiliferas; 3.°, calizas 
marg-osas del cretácico inferior y medio, con sus niveles habi- 
tuales; 4.'', cretácico superior en masas enormes de calizas en 
masa, frecuentemente olíticas; 5.°, nummulítico (eocénico 
medio); 6.°, miocénico (aquitaniense, burdig-aliense, helve- 
ciense); 7.°, pliocénico. 

El aquitaniense está representado por una facies muy nota- 
ble pelág-ica con g-lobig-erina, radiolarios y diatomeas. 

La tectónica puede resumirse de la manera sig-uiente: yen- 
do de N. á S. se encuentra una primera zona en que el cretá- 
cico superior forma un manto sobre el triásico y el miocénico; 
después viene una segunda zona en la que los terrenos secun- 
darios determinan un anticlinal acostado al N.; por último, 
una última zona en la que está formado por el jurásico, mon- 
tado en ciertos puntos sobre la zona central. Entre la terce- 
ra y Granada los fenómenos de corrimiento (charriage) 
parecen ser menos intensos que en la región estudiada por el 
autor. 

Douvillé, Robert: Síir les Préalpes subMtiques au sud dii Gua- 
dalquivir. (Compt. rend. Ac. Se, Nov., 1904, t. cxxxix, pági- 
nas 884-894.) 

En el valle del Guadalquivir, las capas miocénicas débil- 
mente onduladas, reposan directamente sobre el triásico yeso- 
so con ofitas que forman allí apuntamientos. Mas al S. las ca- 
denas subbéticas están constituidas entre Jaén y Granada, por 
el jurásico, el cretácico y el eocénico. En los alrededores de 
Jaén, la mayoría de los macizos cretácicos están rodeados, los 
unos en su mayoría, y los otros en la totalidad de su periferia, 
por las margas y calizas miocénicas. Dondequiera que la es- 
tratificación puede observarse, se comprueba que estas últimas 
se hunden francamente bajo el cretácico, que descansan, por 
consiguiente, sobre un terreno de fecha más moderna. De otra 
parte, se ve en toda la región el neocomiense, el cenomanien- 



124 boletín de la. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

se ó el cretácico superior descansar indiferentemente sobre el 
triásico. 

Probablemente se está en presencia de uno ó muchos man- 
tos venidos del S. y compuestos de terrenos secundarios y eocé- 
nicos. Estos mantos han deslizado sobre el substratum del triá- 
sico, que se hace visible en muchos puntos á través de ojales. 
Los cabezos de los plieg'ues han venido á cubrir el miocénico 
en una extensión de 4 ó 5 km. 

Las cadenas subbéticas jueg'an entre las reg-iones bajas, y el 
macizo cristalino de Sierra Nevada, exactamente el mismo 
papel que los Prealpes suizos entre la planicie molásica y las 
eminentes cadenas calizas de Suiza y la Saboya. 

En la Z. d. D. geol., ges., lv, 4, 1903 y lvi, 1904, figuran las 
dos notas siguientes de Krusch : «Uber Zinkkarbonatoolithe 
von Santander in Spanien», 10, y «Uber magmatische Nicke- 
lerzausscheinungen iin Serpentín von Malaga», 11. 

También en la Z. f. praktische Geol., xii, 7-9-1904, se en- 
cuentra el siguiente artículo: I. Schmidt und Preiswerk: «Die 
Erzlagerstátten von Cala, Castillo de las Guardas und Aznal- 
collar in der Sierra Morena (Prov. Huelva und Sevilla)», 
225-238. 

Fallecimientos. -El Sr. Calderón participó el de nuestro emi- 
nente consocio corresponsal extranjero el profesor E. Cohén, 
de la Universidad de Greifswald. Recordó el lugar distinguido 
que ocupó el finado en punto á ¡Petrografía, siendo autor de 
un atlas de fotografías de preparaciones de rocas y minerales 
sin rival hasta ahora, y sus excepcionales méritos en el estu- 
dio de los meteoritos, en el que fig-uraba como la primera auto- 
ridad de Europa. 

— El Secretario dio cuenta igualmente del fallecimiento de 
nuestro consocio D. Eduardo Malaguilla, acordándose, á pro- 
puesta del Sr. Presidente, hacer constar en el acta el senti- 
miento de la Sociedad por tan sensible pérdida. 

Secciones. — La de Baucelona celebró sesión el día 7 de Fe- 
brero, bajo la presidencia de D. Ramón Turró. 

— El Sr. de Buen dio cuenta del homenaje tributado á la 
memoria de nuestro llorado consocio D. Juan Joaquín Rodrí- 
guez Femenías, por el Ateneo Científico de Mahón, á cuyo 



DE HISTORIA NATURAL. 125 

acto asistieron los Doctores Llenas y Alabern, representando 
á nuestra Sociedad, y además el Dr. de Buen, representando á 
la Universidad de Barcelona. Con este motivo lee dicho socio 
alg-unos datos más acerca de la vida científica del Sr. D. Juan 
J. Rodríg-uez Femenías. 

El mismo Sr. de Buen presenta un trabajo titulado «Notas 
de un viaje á Menorca, que comprende lo sig'uiente: I. Excur- 
sión á Calas-Covas. — Habitaciones rupestres. — II. Excursión al 
barranco de Alg-endar. — III. La Mola. — IV. Alg-unos datos 
zoológ'icos, y V. Anomalías en las antenas de una lang-osta. 



Notas y comunicaciones. 



Plantas nuevas para la Ciencia, correspondientes 
á la Flora catalana 

POR 

JUAN CADEVALL Y DIARS 

A las varias especies nuevas para la Ciencia que el amig-o 
Pau y el hermano Sennen han señalado en Cataluña durante 
el último año, deben añadirse las siguientes, observadas du- 
rante las muchas excursiones que he efectuado. 

Jmiiperus Mariana Cad. ( J. phoeuicea — ./. conmmnis). — Dise- 
minada en la montaña de Montserrat, donde la descubrió el 
P. Adcodato F. Marcet. 25 Junio. 

Filmaría calcarata Cad. — Viñedos silúricos ó pizarrosos in- 
mediatos á la Puda de Montserrat, al pie de la carretera de 
O lesa. 2 Mayo. 

Estas dos especies, con susfig-uras, [a, Fumaria muralisSoná. 
y el Medicado dep'cssa Jord., nuevas para Cataluña, se publi- 
caron en las Memorias de la Real Academia de Ciencias y Ar- 
tes de Barcelona, correspondientes al mes de Ag'osto. 

Helianlhemum angustipetaliim Cad.— Bosques inmediatos á 
la Font de Tag-ast, Berg-a. 26 Julio. 

Centaurea CadevaJlii Pau. — Yermos y márg-enes de Valldo- 
reiX; cerca de S. Cug-at del Valles. 20 Julio. 



126 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

La descripción y dibujos de estas dos especies, juntamente 
con la relación de otras muchas plantas críticas catalanas se 
hallan pendientes de publicación en dichas Memorias. 

Hieradum heterademim Arv.-Touv. et Cad.— Rocas de Pegfue- 
ra, Berg-a. 26 Julio. 

B. arnoglossoides Arv.-Touv. et Cad.— Tierras marg-osas de 
Bag-á, junto al Cementerio. 28 Julio. 

H. glossophyllum Arv.-Touv. et Cad.— Rocas de CoU de Jon 
(Sierra de Cadí). 31 Julio. 

H. sonchophyllum Arv.-Touv. et Cad.— Rocas de Tag-ast. 26 
Julio, y de CoU de Jon. 31 Julio. 

La descripción de estas cuatro especies se publicará tan 
pronto pueda terminarla el eminente especialista francés y 
coleg-a, M. Arvet-Touvet. 



Notas de un viaje á Menorca 

POR 

ODÓN DE BUEN 

Estuve en Menorca á fin del año pasado y primeros días de 
éste, representando á la Universidad de Barcelona en el home- 
naje tributado á Rodríg-uez Femenías. 

La sección de excursiones del Ateneo de Mahón me honró 
org-anizando algunas en mi obsequio, y en ellas recogí algu- 
nos datos que ofrezco á nuestros consocios por si encuentran 
alg-o útil. 

He de hacer constar que no consig-no aquí ning-una de las 
observaciones hechas durante la campaña del vapor Roland 
(del Laboratorio Arago), por las costas menorquinas; serán 
objeto de un trabajo más extenso. 

I 

EXCURSIÓN Á CALAS- COBAS. — HABITACIONES RUPESTRES 

Acompañados de varios amigos, el Sr. Llenas y yo hicimos 

en una tarde, partiendo de Mahón, esta excursión notabilísima. 

En acantilados calcáreos verticales, cerca del mar, y á lo 



DE HISTORIA NATURAL. 12T 

largo de una doble cala, continuada por profundo barranco, 
que bien pudo arrastrar en tiempos remotos buen caudal de 
ag-ua dulce, se hallan numerosas cuevas; fueron otro tiempo 
habitaciones humanas de difícil acceso, de gran capacidad y 
excelente orientación para librarse de los fuertes vientos del 
Norte. 

Las hay altas y bajas, algunas en grietas inaccesibles; por 
dentro tienen oquedades distintas, columnas de la misma 
roca; hay una de dos pisos, con el suelo del superior hundido; 
otra con su correspondiente reja de piedra y departamentos 
laterales, á la que llaman vulgarmente la prisión. Son, en ge- 
neral, muy amplias. 

Fueron, sin duda, excavadas por los primitivos habitantes 
de la Isla, aprovechando oquedades y hendeduras naturales 
que en tan gran número ofrecen las calizas de Mallorca y 
Menorca; y por ellas debieron pasar generaciones sucesivas de 
trogloditas, y es raro no se utilicen aún, como pasa en la Gran 
Canaria con las habitaciones rupestres de los guanches. 

En una de las cuevas mayores, que está derrumbada, hay 
inscripciones romanas, bien inteligible alguna. 

Menorca es rica en monumentos megaliticos, que aún es- 
tando bien estudiados, merecen una revisión detallada, ha- 
ciendo excavaciones bajo un plan concienzudo. Talayots, 
Navetas, recintos diversos, grutas, debieran ser nuevamente 
explorados, reuniendo la multitud de datos que acerca de ellos 
se han publicado y que no forman un cuerpo de doctrina. 

Fué nuestro guía en esta excursión el Sr. Hernández Sans, 
que conoce como nadie estas construcciones antiguas de Me- 
norca. 

No se presta mucho la época esta del año para herborizar. 
No obstante, pudimos ver lo rica y lo especial que es la flora 
de aquel barranco y aquellas rocas. En buen tiempo debe ser 
esta excursión de las más útiles á los botánicos. 

El Sr. Llenas hizo buen acopio de liqúenes. La vegetación 
es bastante tupida, cosa no muy frecuente en Menorca. For- 
man el matorral las especies sig'uientes: Centisco (en fruto); 
Clematis cirrhosa (vulg. Vidauba), de grandes flores péndulas, 
mu}' ornamentales, con los sépalos atigrados; Lonicera iwi'plexa 
(vulg. Gabarrera); Smilax áspera (vulg. A.ritja); Rubia peregri- 
na; Rubm discolor, Phillyrea angnstifoliay Ph. media; Romero; 



12S boletín de la real sociedad española 

Jiiniperus phcenicea. Sobre las matas se destacan alg-unos ejem- 
plares de olivo salvaje (UUastre ú Oastre vulg-.); un individuo 
secular hay en el barranco de Calas-Covas, de g'rueso tronco 
retorcido, que mide cinco brazas de circunferencia; parece 
formado por 10 troncos menores reunidos. 

En el suelo del matorral ha}' puntos sombríos cubiertos por 
la Selaginella denticuJata y por abundantes Arisariim vulgare, 
entre cuyas hojas, muchas invadidas por e\ Phytliosiphon Ari- 
sari, aparecían las flores erguidas. Por todas partes se veían 
las flores de Bellis, las hojas verdes del AsphodeJiis microcar- 
ptis (Aubó y Parrasa, vulg-.), tan característico de la veg*etación 
balear y las anchas hojas de la Scilla marítima (Seba mari- 
na, vulg-.j. Cerca ya del mar, abundaban tallos secos de un 
Scolyímis, que bien pudieran ser €\. grandiflorus. 

Las rocas calizas cercanas al mar nos proporcionaron her- 
mosos ejemplares del Asplenmm mariniim, además de Poliji^o- 
dmm mugare, Ceterach offichtarum, A dianthiim CapiUus- Veneris, 
Crühmum mañümiim (Fonoy mari, vulg-.), un Dancus del tipo 
del Maiiritaniais, A Ilüim triquelrum {solo hojas), Teucríum Po- 
lium var. angustifoUa, T. ¡ancifoliiim, Micromeria Rodriguezii, 
UmMlicus pendulimis, Sedum altissimum, Parietaria difusa, 
E'UfhofMa exigua var. tricuspidata , Sonchus cervícornis, for- 
mando verdaderos erizos inabordables, Loius Creíicus. 

Ante las cuevas hay una veg-etación de ortig-as (Urtica mem- 
branácea y U.pilulifera), Arnm ItaUcmn, ínula viscosa, I. crith- 
moides (en flor), Statice, Asparagiis aciitifolius, A. horridus, y 
otras plantas del matorral, aparte de las especies que suelen 
abundar cerca de las ruinas, en todas partes. 

Al pie de las cuevas, en el fondo de la cala y en la misma 
orilla del mar, mana una fuente de ag-ua dulce, que no suele 
ag-otarse en el verano. 

II 

EXCURSIÓN AL BARRANCO DE ALGENDAR 

Sin disputa, la más hermosa de la Isla. El Barranco, exca- 
vado por las ag-uas en las calizas miocénicas que llaman en 
el ^ais sanio, ofrece panoramas de g-ran belleza. Hay abundan- 
cia de ag-ua dulce, huertas en que se cultivan naranjas y lau- 
reles; además se abre en dirección al S. y está libre, portante, 



DE HISTORIA NATURAL. 129 

de las fuertes tramontanas que imposibilitan la vida arbórea 
en otros puntos de Menorca. ' 

El Barranco tiene unos 5 km,, desde cerca de Terrerías á la 
desembocadura (cala de Santa Galdana), y en alg-unos puntos 
más de un centenar de metros de altura. 

Desde la capital, la excursión puede hacerse en un día; pero 
resulta bastante fatigosa. Nosotros la hicimos del siguiente 
modo: 

Salida en carruajes, de Mahón, á las 6^ 20'. 

Visita á la Naveta de Rafael Ruhi cerca de Alayor. 

Almuerzo en|Mercadal, continuando en coche hasta Perrerías. 

A pie, desde Ferrerías á Santa Galdana por dentro del Ba- 
rranco. 

A pie, desde Santa Galdana á Ferrerías por Santa Ponsa, y 
en coche, hasta Mercadal. 

Comida en Mercadal. 

En coche á Mahón. 

Se nos hizo muy difícil la marcha por el Barranco, desde el 
Molino de Abajo (un lugar espléndido), porque estaba el piso 
encharcado en algunos puntos y lleno de lodo en otros, amén 
de vernos obligados á saltar muchas paredes de piedras sueltas. 

Apenas vimos en flor otras plantas que el Oxalis cermia (Fió 
de vellana), el Bellis anmia y el Leucojimi Hernandezü que es 
abundante en algunos parajes y se caracteriza bien por la 
manchita verde que tienen en el ápice sus blancos tépalos. 

Los peñascos calizos se hallan en muchos puntos cubiertos 
por ramas péndulas del Capparis spinosa (allí inerme) y por 
higueras adaptadas á esa vida rupestre; en el suelo, por la 
abundancia de sus hojas típicas, adiviné la presencia de la 
Férula commmiis y de la Pastinaca lucida (anchas y mal olien- 
tes); vi también hojas de Vinca media, de Daucus maxmus, de 
Coronilla (/lauca, de Chelido7iium majus, de Smilax áspera, de 
una Viola que debe ser la stolonifera, de Potentilla reiüans^ de 
Arisarnm vulgare, de Unibilicus (allí hay dos especies: pendu- 
linus y Gaditanus), de Sedum aJtissimum. En los setos apare- 
cían: Cratoegus hrevispina, Ruhis discolor, Rudia peregrina. En 
el lodo: Mentha rotwidi folia. En las grietas de los peñascos y 
en las fuentes: Adianthum Capillns Veneris, Polipodium vul- 
gare (forma genuina y \ar.- serratum), Asplenium Adianthum 
nigrum, Ceterach officinarum y Píeris aquilina. Abundaban en 



130 boletín de la real sociedad española 

las márg-enes de los reg-ueros las hojas de un lirio que debe 
ser el Iris Pseudacorus, y en las charcas, sobre todo, cerca de 
la desembocadura, hay espesura de Typha ¡ati folia, Phragmi- 
tes communis, Jmicus acutus, J. hiifonius y alg-unas otras espe - 
cies difíciles de reconocer. 

Muy abrigada y bastante profunda es la cala de Santa Gal- 
dana. Su playa, formada por ese barrillo calcáreo, tan carac- 
terístico en Baleares (sobre todo en Mallorca donde no hay 
terrenos primarios), estaba llena de Posidonia Caulini muerta, 
arrancada por las olas de las extensas y frondosas praderas 
submarinas que adornan aquel litoral; abundaban las pelotas 
de mar, aglomeraciones tupidísimas de fibras Ae. Posidonia que 
botánicos de salón consideraron como un g-énero especial de 
algas conferváceas (á las fibras de una monocotiledoneaü), 
confirmándole con el pomposo nombre de Aegagropila. 

Desde la playa, puede ascenderse por el pinar de Santa 
Ponsa hasta el predio de este nombre, por buen camino. 

El pinar ofrece el mismo aspecto que los de la zona Norte 
de Mallorca. Arboles, solo hay el Pinus Halepensis y el Qtiercus 
Ballota. Arbustos, anoté los siguientes: Romero, Erica multi flo- 
ra, Lentisco, Cistus allidus, C Salmaefolius, C. Monspelie7isis , 
Jimiperiis Phcenicea, Myrtus commmiis;\2iñ g-randes matas del 
Ampelodesmos tenax y las hojas abundantes del As2)hodelus mi- 
crocarpiis, más los ramos sarmentosos del Smilax áspera, dan 
carácter al matorral. 

A la ida visité la Naveta de Rafael Rubí; á la vuelta, en el 
camino de Santa Ponsa á Perrerías, el Talayotde Bini-Calsich. 

La Naveta está bien conservada; deben su nombre estas 
construcciones megalíticas, á la forma de nave volcada que 
tienen. Aquella sirve para resg-uardar g-anado. El Sr. Hernán- 
dez nos hizo notar la estrecha puerta, cuyas ranuras indican 
que se cerraba herméticamente con una losa pesada, y nos 
indicó que debieran ser estas construcciones osarios, porque 
de algunas se han extraído carretadas de huesos humanos. 

El Talayot no está tan bien conservado; subimos al muro de 
g-ruesas piedras, adornado entonces por las flores de la Vinca 
media. Allí cerca se veía la losa vertical, de lo que llaman mesa 
del Talayot, que está formada por dos grandes losas rectangu- 
lares; una plana, horizontal, descansando sobre otra perpen- 
dicular, colocada de canto. 



DE HISTORIA NATURAL. 131 

III 
LA MOLA 

La fortaleza de este nombre, á la entrada del hermoso puerto 
de Mahón, reposa sobre calizas terciarias que á su vez descan- 
san en el terreno devónico. Es una zona de contacto dig-na 
de estudio. Como las calizas filtran fácilmente las ag'uas y las 
pizarras del devónico, no son permeables, por la zona de con- 
tacto hallan las filtraciones fácil cauce, originándose en la 
parte S. una fuente abundante en la misma orilla del mar, en 
el llamado Clot de la Mola. Y deben ser las filtraciones aún 
más abundantes de lo que puede apreciarse, porque en aquel 
sitio viven animales marinos de aquellos que buscan el ag-ua 
dulce. AUi se recog-e en abundancia el pequeño pez que llaman 
los pescadores Roseti (un Aphya) y que será objeto de una ex- 
tensa nota en que comunicaré á la Sociedad mis observaciones 
acerca de esta especie. 

Es la Mola buena localidad botánica, pero no en Enero; el 
monte estaba pelado; allí vive en abundancia la que llaman 
vulgarmente Camamila de laMolaiSantoUnaChamoecyparissus), 
que buscan por su aroma delicado, y allí pude ver hermosos 
ejemplares en ñor de una especie bien estimada por los botá- 
nicos: el Crociis Cambessedesii. 

Es también buena localidad para obtener fósiles terciarios, 
porque se ha excavado mucho el terreno. 

Los que visiten la mola deben ver una pequeña g-ruta que 
encontraron los ing-enieros militares al hacer excavaciones y 
que tiene alg-unas bellas estalactitas. Está iluminada por 
acetileno. 

IV 

ALGUNOS DATOS ZOOLÓGICOS 

En este tiempo, el zoólogo que visite Mahón debe hacer todas 
las mañanas una visita al mercado de pescado. Aparte de las 
numerosas especies de peces que encontrará, ha de llamarle 
la atención la abundancia y la variedad de los moluscos. 

Entre los calamares no es raro que encuentre el Ilex üoin^ 



132 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

detii, al que llaman los pescadores Alutja. Pero, con este mis- 
mo nombre desig-nan también al Todarodes sagittatus, que á 
veces alcanza dimensiones g-ig'antescas. 

Abundan, normalmente, cuatro mariscos característicos; la 
escupiña grabada { Venus verrncosa); la oslra rot/a {Spondylus 
gtederoims); el dátil de mar {LUhodomus Uthophagus) y elpeic de 
cadrit (Arca Nocb). Son comida exquisita, si se saben condi- 
mentar. Los dátiles abundan en alg'unos puntos hasta el ex- 
tremo de que saqué en cierta ocasión tres docenas de una sola 
piedra y no muy voluminosa. Se prestan mucho á su trabajo 
de litofag'ia las calizas aquellas en que el agua hace estragos 
de denudación. 

Aparte estos moluscos, vi vender varias especies de Pectén 
que llaman vulgarmente Chel; Modiola barbata, que conocen 
con el nombre de Bitu; el Cardiimí edtiJe; una Tellina; el Pec- 
tén varius (vulgarmente Rumera) y el Murex trunculus. 

Como comestibles se vendían en abundancia actmias y los 
Microcosmiis; á estos les denominan Pichona. 

Dijéronme que á veces, en primavera, el puerto se llena de 
legiones de Velella spirans. Otro tanto he observado en la costa 
de Barcelona. Los peces comen con avidez la Velella (que lla- 
man vulgarmente Barella) y se envenenan, encontrándoles á 
miles sobre las aguas; las personas que comen estos peces 
sufren perturbaciones gástricas. Los pescadores secan la Vele- 
lla y la emplean, en pequeñas dosis, como cebo. 

V 

ANOMALÍA EN LAS ANTENAS DE UNA LANGOSTA 

El distinguido farmacéutico de Mahón Sr. Ferrer, cuidadoso 
observador de las especies marinas mahonesas, me proporcio- 
nó un notable caparazón de langosta que ofrece la particula- 
ridad de tener bifurcada una de las grandes antenas. Había 
sido pescado el animal en la costa de Menorca. 

La antena bifurcada es la derecha. La izquierda y las peque- 
ñas antenas, son normales. 

El ejemplar es joven: mide el caparazón 20 cm., 8 el céfalo- 
tórax y 12 el abdomen, sin comprender el telson. 

Ordinariamente en las dos grandes antenas, el último artejo 



DE HISTORIA NATURAL. 133 

basilar es más larg"ü que ancho, y tiene, lo mismo que el pe- 
núltimo, un surco long-itudinal que le divide en dos zonas: 
una interna, ancha, y otra externa, estrecha. 

En esta langosta, y en la antena bifurcada, el último artejo 
basilar tiene la zona interna más corta de lo ordinario y en 
ella se apoya una larga fusta de longitud y forma normales, 
igual en un todo á la fusta de la antena izquierda, que no 
está bifurcada. 

La zona externa del mismo artejo, se diferencia de la in- 
terna formando ángulo con ella, pero sin separarse por com- 
pleto. 

El artejo parece así formado por dos ramas: una inferior 
(zona interna), que lleva la fusta normal; otra superior, corta, 
estrecha (zona externa), en la cual se articula una doble fusta, 
formada por dos grandes ramas que tienen base común, de 
la que divergen, alcanzando la longitud de la fusta normal. 

Las dos grandes ramas no son iguales: la externa es sen- 
cilla; en cambio, la interna, á unos 12 cm. de la bifurcación, 
vuelve á dividirse en dos filetes delgados, uno de los cuales 
aparece roto en el ejemplar; pero tenía igual longitud que el 
otro (unos 14 cm.) 

En resumen: la antena derecha de esta langosta ofrece cinco 
ramas. 

La fusta izquierda, normal, mide 32 cm. 

La fusta derecha (rama interna no bifurcada), tiene igual 
longitud. En la bifurcada cada rama mide 26 cm. 

Hubiese sido muy instructivo conservar viva esta langosta, 
estudiando las modificaciones de las antenas en diferentes 
mudas. 

El ejemplar llegó ya muerto á poder del Sr. Ferrer. 



ia4 boletín de la real sociedad española 



Los «Apidos» de España 

POB 

JOSÉ MARÍA DUSMET Y ALONSO 

II 

Género Ccelioxys. 

Alas anteriores con una celdilla radial, alargada, redon- 
deada en SU extremo, el cual está separado del borde del ala; 
dos celdillas cubitales, la primera ig'ual, ó poco mayor, que la 
seg-unda; ésta mucho más estrecha por la parte superior, que 
por la inferior; el segundo nervio transverso-discoidal.se uneá 
la seg-unda celdilla discoidal antes del extremo de ella. Escu- 
dete con un fuerte diente á cada lado, dirigidos hacia atrás. 
Pos-escudete inerme. Ojos con pelos bien visibles, con auxilio 
de lente. Abdomen con 6 segmentos dorsales y 6 ventrales. 

9 Antenas de 12 artejos. Abdomen cónico. Ano abierto. 

cf Antenas de 13 artejos. Segmento anal con 6 á 9 espinas 
bien marcadas. Espacio lampiño bajo los ojos, más ó menos 
visible. 

El nombre científico de este género, que significa vieíitre 
aguzado, y el de Kegelbienen (abejas cónicas), que le dan los 
autores alemanes, indican su aspecto, aún más marcado en 
las hembras que en los machos Los caracteres señalados le 
separan, sin duda posible, de los restantes Ápidos. Su forma y 
su color, generalmente negro, á veces rojizo, con bandas ab- 
dominales de pelos blancos ó grises, le pueden confundir úni- 
camente con los Dioxys (en los que, no sólo el escudete, sino 
también el pos-escudete, llevan dientes), ó con algunos Mega- 
c/iile, los cuales tienen el escudete inerme y el abdomen más 
redondeado. 

Pertenece este género á las abejas parásitas, ó sea á aquellas 
que depositan sus huevos en nidos de especies de otros grupos, 
para que sus larvas vivan á expensas de las provisiones allí 
acumuladas. Los huéspedes suelen pertenecer á los géneros 
MegacMle y Podalirius {Megilla^^ AnthopJiora\ Vuelan en pri- 
mavera y verano, siendo más abundantes en Junio y Julio. 



DE HISTORIA NATURAL. 135 

Las fechas extremas observadas en España, son el 23 de Abril 
y el 8 de Septiembre; pero adviértase que muchos de los ejem- 
plares observados no expresan la fecha de su captura. Nunca 
se encuentran en g"ran abundancia, y solamente las especies 
auToUmbcUa, conoidea, afra y rufocaudata están alg-o más ex- 
tendidas. He podido, sin embarg-o, estudiar hasta 134 9 y 122 cf, 
utilizando, no sólo los recog-idos por mí y los del Museo de Ma- 
drid, sino los que han tenido la amabilidad de facilitarme mis 
amig-os los Sres. García Mercet y Schramm, de Madrid; Bofill, 
de Barcelona; R. P. Navas, de Zaragoza; R. P. Saz, de Orihuela; 
La Fuente, de Pozuelo de Calatrava; Boscá, de Valencia; Fló- 
rez, de Cang"as de Tineo, y Cazurro, de Gerona; á quienes doy 
expresivas g-racias por su concurso. Proceden dichos ejempla- 
res de 38 localidades diferentes, sin contar las de Cataluña, 
que no están separadas. 

Este g-énero se halla repartido por casi todo el mundo, ci- 
tando 145 especies el Catálog-o de Dalla Torre; 29 correspon- 
den á la fauna paleártica, seg-ún Friese, de las cuales solamen- 
te 20 ó 22 deberán admitirse. Hemos encontrado 16 en España, 
de las que tres se citan ahora por primera vez. Probablemente 
hay una ó dos más nuevas, que, por ser ejemplares únicos, no 
quiero describir. 

La distinción de las especies se funda, principalmente, en la 
existencia de verdaderos pelos, ó en la de escamas (pelos cor- 
tos, planos y alarg-ados). Además, en las 9? en la forma del 
seg-mento anal. En los cf cf, en la existencia de espinas en las 
caderas anteriores y en el número y forma de las espinas ana- 
les. Este sexo ofrece mayor dificultad y alg-unas especies se 
confunden muy fácilmente. 

Para este trabajo seguiré el mismo plan que en otro ante- 
rior sobre Ápidos. (Bibliografía, núin. 3), tomando como guía 
principal la obra de Friese (4), la cual, así como la de Pérez 
(9), recomiendo á los que quieran hacer un detenido estudio 
de este género. 

En cada especie señalo las fechas de captura y la longitud 
de los ejemplares observados, así como las modificaciones acci- 
dentales que pueden presentarse. En las especies escasas se 
indica el número de ejemplares; en las abundantes tan sólo 
las localidades, y aún se suprimen las muy próximas. 

Algunos ejemplares dudosos han sido vistos por el profesor 



136 boletín de la REA.L SOCIEDAD ESPAÑOLA 

J. Pérez, nuestro disting-uido consocio de Burdeos, á quien 
expreso aquí mi sincero agradecimiento. 

He utilizado las sig-uientes obras, sin citar otras muchas 
consultadas: 

(1) BofiU (J. M..)—Cat('fleck de Insectes de Catalunya. Apidoe. 

(Butll. Inst. Cat. Hist. Nat., 1904-1905.) 

(2) Dalla Torre (C. G.) — Catalogus hyinenopteronmi hucusque 

descriptoniTii systemaücus et synonymiciis. Vol. x. Lipsiae, 
1896. Apidaí (Antophila). 

(3) Dusmet (J. M,)— Zoí Ajñdos de España. I. Gen. Melecta, 

Crocisa y Epeolus . (Bol. R. Soc. Esp. Hist. Nat., Marzo, 
1905.) 

(4) Friese (E..)—Die Bie?ien Buropa's. Theil i. Berlín, 1895. 

(5) Gog-orza {i .)—Himenópteros cazados por D. Máximo La- 

guna en El Escorial. (Act. Soc. Esp. Hist. Nat., tomo xi, 
1882.) 

(6) Gribodo (G.) — Spedizione italiana nelV África equatoriale. 

(Ann. Mus. Civ. Storia Nat. di Genova. Vol. xxi, 1884.) 

(7) Gribodo (G.) — Sopra alcune specie nuove ó poco conosciute di 

imenotteri antofili. (Bol. Soc. Ent. italiana, tomo xvi. Fi- 
. renze, 1884.) 

(8) Lepeletier de St. Farg-eau (Cte.) —Hist. Nat. des Insectes. 

Uyménopiéres . II. París, 1841. 

(9) Pérez {5.)—Contribution a la f aune des apiaires de France. 

(Act. Soc. Linnéenne de Bordeaux. Vol. xxxvii, 1883.) 

(10) Pérez (J.) — Espéces nouvelles de melliféres de Barbarie. Bor- 

deaux, 1895. 

CUADROS DE DETERMINACIÓN 9- 

1 . Con pelos ; sin escamas 2. 

— Con escamas, solas ó mezcladas con pelos 6. 

2. Seg"mentos anales cortos, el inferior poco más larg-o ó an- 

cho que el superior 3, 

— Seg-mentos anales alg-o alarg-ados, el inferior bastante ma- 

yor que el superior 4. 

— Seg-mentos anales muy larg-os, el inferior no más ancho 

que el superior, puntiag-udo y con su porción libre de 
doble long'itud que la del otro 5. elongata Lep. 

3. Seg-mento anal superior (visto de perfil) con extremo en 



DR HISTORIA NATURAL. IST 

forma de g-ancho. Epístoma con tomento 

1. auTolimbaia Forst. 

— Seg-mento anal superior de forma ordinaria. Epístoma con 

pelos largos 2. rufescens Lep. 

4. 5." segmento ventral g-rande, truncado en su extremo, más 

ancho que el sexto. . . (aJata Forst.) 

— 5.° seg-mento ventral ordinario 5. 

5. Espolón externo de las tibias posteriores grueso y romo. 

Segmento anal inferior, estrechando sucesivamente y 
terminando en punta . . 3. conoidea Kl. 

— Espolón externo ordinario, ó sea ag-udo. Seg-mento anal 

inferior de lados paralelos, estrechando después brusca- 
mente y continuando con lados paralelos hasta su extre- 
mo, que es redondeado 4. 4-dentata L. 

6. Seg-mentos anales anchos, el inferior poco más larg-o que 

el superior 7. 

— Segmentos anales alarg-ados, puntiag-udos; porción libre 

del inferior de doble long-itud, por lo menos, que la del 
superior 10. 

7. Segmento anal inferior redondeado, el superior con fuerte 

quilla prolongada en ana espina (decipiens Spin.) 

— Segmento inferior terminado en un ángulo saliente.. 8. 

— Segmento inferior truncado ó escotado 9. 

8. Seg"mento inferior con lados paralelos y estrechando lueg'o 

con rapidez, terminando en un ángulo recto 

10. oMusa Pérez. 

— Seg'mento inferior de forma triang-ular, terminado en un 

ángulo ag-udo 9. coturnix Pérez. 

9. Segmento inferior truncado, ó con una ligera escotadura. 

Seg-mentos primero y último rojos. Escamas abdomina- 
les alargadas; 8 á 9 mm 8. hmmorrhoa Forst. 

— Segmento inferior con escotadura bien marcada. Mandí- 

bulas rojas. Escamas abdominales cortas; 7 á 11 mm. . . 

6. afra Lep. 

— Seg-mento inferior con escotadura poco profunda. Fajas 

muy ensanchadas á los lados y muy estrechas en el cen- 
tro. Todo negro. 11 á 13 mm 7. emarginata Forst. 

10. Seg-mentos anales muy largos, con lados paralelos.. 11. 

— Segmentos anales triangulares, adelgazando poco á poco 

hasta su extremo, que es ag-udo 13. 

T. vi.-Marzo, 11)06. 10 



138 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

11. Porción libre del seg-mento inferior, casi tan larg-a como 

la mitad del resto del abdomen. Clípeo rojo, muy g-iboso. 

16. acanthura III. 

— Porción libre del seg-mento inferior, tan sólo una cuarta 

parte del larg-o del abdomen. Clípeo negro, casi plano. 12 

12. Segmento anal superior inclinado hacia arriba: el inferior 

truncado en su extremo. Además de las fajas abdomina- 
les hay otras manchas laterales 15. argéntea Lep. 

— Seg-mentos anales muy inclinados hacia abajo: el inferior 

con su extremo redondeado 14. Fórsteri Mor. 

13. Seg-mento inferior rojo, ag-udo, sin escotadura en su ex- 

tremo 14. 

— Seg-mento inferior neg-ro, con una escotadura muy peque- 

ña en su extremo. Tórax con escamas esparcidas 

13. polyce7itris Forst. 

14. Fajas abdominales estrechas en el centro (una fila de esca- 

mas). Seg-mento anal superior, sin escamas 

12. rufocaicdata Sm. 

— Fajas abdominales con tres ñlas de escamas en el centro. . 

Seg-mento superior con una mancha blanca á cada lado. 

11. Irevis Ev. 

d 

1. Con pelos; sin escamas. Caderas anteriores armadas de 

espinas larg-as y romas. Seis espinas bien desarrolladas 
en el seg-mento anal 2. 

— Con pelos y escamas. Sin espinas en las caderas ante- 

riores 7. 

— Con pelos y escamas. Espinas en las caderas anteriores.. . 

15. argéntea Lep. 

2. 4.° seg-mento ventral, teniendo en el centro del borde una 

escotadura, cuyos extremos suelen ser espinosos. . . 3. 

— 4.° seg-mento ventral sin escotadura en el borde 5. 

3. Espolón externo de las tibias posteriores, g-rueso y romo. . 

3. conoidea Kl. 

— Espolón externo ordinario, ag-udo 4. 

4. Primer seg-mento abdominal, con abundantes y larg-os 

pelos. Fajas abdominales anchas. 5.° segmento sin dien- 
tes laterales 4. 4-de7itata L. 

— Primer segmento desnudo en el centro. Fajas estrechas en 



DE HISTORIA NATURAL. 139 

el medio. 5.° seg'inento con pequeños dientes laterales.. 

2. rufescens Lep. 

5. Un pequeño diente entre las dos espinas inferiores del seg-- 

mento anal 1. aurolimbata Forst. 

— Sin tal diente ; sólo las seis espinas 6. 

6. Las cuatro espinas internas reunidas de modo que casi se 

reducen á dos bidentadas en su extremo, (alata Forst.) 

— Las seis espinas bien distintas 5. elongata Lep. 

7. Seg"mento anal con siete espinas (decipiens Spin.) 

— Segmento anal con nueve espinas 8. 

— Seg-raento anal con ocho espinas 9, 

8. Espina central bien marcada. Seg^mento anal con una g-iba 

aquillada. Long-. 13 mm 16, acanthura 111. 

— Espina central pequeña. Seg-mento anal cubierto de pelo 

en el centro. Long-. 6 á 8 mm 9. coturnix Per. 

9. Las seis espinas centrales próximas, formando una prolon- 

g'ación del seg'mento anal bastante separada de las dos 
espinas externas inferiores 10. 

— Segnnento anal de forma ordinaria 11. 

10. Espinas centrales superiores, situadas más altas que las 

laterales. Seg'mento anal sin escamas en el centro. Man- 
díbulas negTas 13. polycentris Forst. 

— Espinas centrales superiores, situadas más bajas que 

las laterales. Prolong-ación anal aún más marcada. 
Faja de escamas del seg-mento anal completa. Man- 
díbulas, antenas y patas, más ó menos rojas 

10. obtusa Per. 

11. Espinas inferiores laterales del seg'mento anal muy peque- 

ñas, reduciéndose casi á unos áng-ulos. Antenas, man- 
díbulas y espinas, rojas 8. kísmorrkoa Forst. 

— Espinas laterales bien marcadas 12. 

12. 4.° seg'mento ventral con el borde escotado en el centro. 13. 

— 4." seg'mento con borde entero. Espinas ag-udas; las cen- 

trales inferiores larg-as. Seg'mento anal con manchas la- 
terales; en el centro una quilla brillante 

12. rufocaudaia Sm. 

13. Debajo de los ojos hay un espacio oval, lampiño, brillante, 

que está elevado formando un pequeño diente 14. 

— Dicho espacio lampiño, si existe, no está elevado forman- 

do diente 15. 



140 boletín de la eeal sociedad española 

14. Seg-mento anal formando en el centro una g-iba que ter- 

mina en el orig-en de las espinas. ... 14. Forsteri Mor. 

— Seg-mento anal sin dicha giba 11. brevis Ev. 

15. Primer seg-mento casi del todo cubierto de escamas amari- 

llentas. Fajas abdominales anchas, triseriadas en el cen- 
tro 7. emarginata Forst. 

— Primer seg-mento con escamas blancas sólo á los lados, 

fajas muy ensanchadas á los lados, estrechas ó desapa- 
reciendo en el centro. Con frecuencia hay indicios de fa- 
jas en la base de los seg-mentos, además de las del borde. 

6. afra Lep. 

1. G. aurolimhata Forst. —Sinonimia, C. recurva ñchGnoik. — 
C. reflexa Schenck. 

Madrid!— Chinchón! (en Madrid) — Escorial (en Madrid) (Gar- 
cía Mercet!).— Pozuelo (en Ciudad Real) (La Fuente!).— Valla- 
dolid!— Ciudad Rodrig-o (en Salamanca) (Sanz!)— Sobradiel(en 
Zarag-oza) (P. Navas!). — Ainbel! (en Zarag-oza).— Calatayud! 
(en Zarag-oza). — Calamocha! (en Teruel).— Cataluña (Bofill!). — 
Orihuela (en Alicante) (P. Saz!).— Valencia (Boscá!)— (Se en- 
cuentra en Alemania, Grecia, Asia Menor, Cáucaso, Arg-elia.) 

Long-. observada, 9 12 á 15 mm.; cT 9 á 13. De Mayo á Sep- 
tiembre. 

Se ve que esta especie está bien extendida por España. Es 
característica en las 9 9 l^- forma del último seg-mento dorsal 
que, visto de perfil, ofrece una fuerte quilla long-itudinal, la 
cual baja cerca del extremo, formando una especie de escotadu- 
ra limitada por dos dientes, uno anterior y otro más marcado, 
posterior, ó sea en el extremo mismo del seg-mento, resultando 
así una especie de g-ancho. El último seg-mento ventral está, 
seg-ún Friese, terminado en el tipo de la especie por una punta 
central y dos laterales. En ning-uno de los ejemplares que he 
estudiado sucede así, correspondiendo más bien á la var. aJge- 
riensis Friese, ó, mejor aún, al C. ogivalis Pérez. 

De éste dice su autor la valve iiiférieure, élargie dans le genre 
du C. vectis , mais plus large el lüiis courte , en ogive surmonlée 
d'un faihle api^endice ohtus. De la var. algeriensis dice Friese, 
que los dientes del seg-mento ventral son redondeados é imi- 
tan la forma del C. 4-dentata. Pero si en este concepto se acer- 
can más nuestros ejemplares al C. ogivalis, en cambio la esco- 



DE HISTORIA NATURAL. 141 

tadiira ó g-ancho característico del último seg-mento dorsal, en 
unos muy marcada, lo está poco en otros, asemejándose más 
á la algeriensis «la placa anal superior muestra la forma carac- 
terística de la aiiroli ilibata, aunque alg-o menos marcada {tcemí 
auch 'derschwommen)'í> que á la ogivalis ide 6^ segment rebordé et 
comme dédoiiblé mais 'plus 2)rofondément». 

M. Pérez, á quien remití alg'unos en consulta, opina que son 
aurolimbala, pero pareciéndose al ogivalis, aunque con pun- 
tuación más débil. Le hacen dudar, sin embarg'O, por esta tran- 
sición, si el ogivalis podrá ser solamente una variedad. 

Como entre las 24 9$ estudiadas no hay relación constante en- 
tre las variaciones de forma del seg-mento anal superior, las 
más lig'eras del inferior, la franja de pelos del 5.° seg-mento 
ventral, que es más ó menos blanca ó amarillenta (nunca ama- 
rillo dorado como el tipo), y la puntuación más ó menos g-ro- 
sera, pero siempre haciéndose más espesa y fina hacia el ex- 
tremo del abdomen, es indudable que todas deben ser de la 
especie aurolimbata, sin dar lug-ar á resolver á qué variedad 
pueden reducirse. 

Las consideraciones precedentes no pueden extenderse á 
los cf cf, por no estar descrito el del C. ogivalis ni el de la 
var. algeriensis. Los que hemos visto, se diferencian bien de 
otras especies por el pequeño diente (séptimo), que hay entre 
los dos inferiores del seg-mento anal, por la falta de escotadura 
en el 4.° seg-mento ventral, y por los espolones neg-ros. En 
el 5.° seg-mento hay dientes laterales, á veces poco desarrolla- 
dos. En los seg-mentos ventrales, además de las bien marcadas 
fajas marg-inales de pelos, hay otras en la base de los seg-men- 
tos, pero este carácter es de poca confianza, porque dichas 
fajas basilares pueden desvanecerse casi completamente. El 
séptimo diente en unos es muy marcado (ejemplares de Ambel 
y Chinchón); en otros lleg-a á ser muy poco visible, sin g-uar- 
dar esto relación con otros caracteres. 

Un ejemplar de Valencia, con puntuación abdominal más 
profunda y escasa, y con espinas cortas, especialmente las 
centrales superiores, sospecha M. Pérez si será el (J" de su 
(7. ogivalis. 



142 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

2. C. rufescens Lep. — Sinonimia, C. hedescens Nyl. — (7. lanceo^ 
lata Schenck (nec. Nyl.).— C. fallax Mocs.— C. ohtiisata 
Sclienck. 

San Fernando (en Madrid) (García Mercet!); Sierra Morena 
(Lag-una!); Cang-as de Tineo (en Oviedo) (Flórez!); Bilbao (See- 
bold!); Gerona (Cazurro!); Cataluña (BofiU!); Valencia (Boscá!). 

(Se encuentra en toda Europa y en Asia Menor). 

Long'. 10 á 14 mm. En Mayo. 

La 9 i^e distingue bien de la aiirolimhata por el seg-mento anal 
superior con su extremo horizontal sin formar g-ancho ni esco- 
tadura. Los seg-mentos anales son muy cortos; el inferior pue- 
de ser truncado recto (var. odtusata Schenck), redondeado 
(var. hehescens Nyl.) ó tridentado (en el tipo), g-eneralmente con 
dientes obtusos. Un ejemplar de Valencia tiene dientes ag-udos 
y sólo 9 mm. de long-itud. En otro, también de Valencia, el 
borde posterior es truncado y como trisinuado. Debe ser espe- 
cie variable, y, atendiendo á los pocos ejemplares observados, 
pudiera ser que se ag-rupen aquí varias formas. La pilosidad 
suele ser amarillenta. El epístoma con larg-os pelos grises. El 
l)rimer seg-mento abdominal con bandas anchas laterales, que 
forman una faja interrumpida en el centro, uniéndose á veces 
por pelos aislados, sobre todo en el áng-ulo de la porción de- 
clive. 

Los (^ (^ tienen el 4.° seg-mento ventral escotado en su bor- 
de, y con marcadas espinas á los extremos de las escotaduras. 
Las espinas anales están mucho más próximas entre sí que en 
la aurolimhata. 

3. C. conoidea Klug-.— Sinonimia, C. vedis Curtís.— C. pttnctata 
Lep. 

Madrid!; Las Arenas (en Vizcaya) (Schramm!); Ormáizteg-ui! 
(en Guipúzcoa); Cataluña (Bofill!); Cortellas (en Orense) (Gar- 
cía Várela!). 

(Se encuentra en casi toda Europa). 

Long-. $ 12 á 16 mm.; c? H- I^e Junio á Septiembre. 

Esta especie es la única que tiene el espolón externo de las 
tibias posteriores g-rueso y romo. Se disting-ue, además, por las 
g-randes manchas triang-ulares á los lados de los seg-mentos. 
abdominales. La cara tiene pelos larg-os blanco-amarillentos, 
el epístoma tomento gris en la $, pelos larg-os en el cT, con 



DE HISTORIA NATURAL. 143 

una escobilla de pelos amarillos casi naranjados en el borde. 
El escudete, á causa de su g-ruesa puntuación, tiene el borde 
aserrado, y el áng-ulo central resulta bidentado. Las mesopleu- 
ras son muy pelosas. En el (^ el 4." seg-mento ventral tiene en 
su borde una escotadura, con algunas espinas en los extremos. 
Las espinas superiores centrales del seg-mento anal del cT son 
anchas, romas, casi como paletas. 

Observación.— Wi C. alata Forst., es una especie de Alemania 
y Austria, que no conozco, debiendo ser fácil de distinguir por 
la forma del segmento anal en uno y otro sexo, según se indi- 
ca en los cuadros de determinación. 

4. C. 4-deiitata L.— Sinonimia, C. cónica Lep.— C. acula Nyl. 
Una 9 Cataluña (Bofill); citada de El Escorial (en Madrid) 

(Laguna!); (Bibl. 5.) {C. acula). 

(Se halla en toda Europa). 

Long. 13 mm. 

Algo parecida al rufescens, pero los segmentos anales en 
la 9 son más largos: el inferior ancho, después se estrecha for- 
mando un marcado ángulo, que es redondeado, luego conti- 
tinúa con lados casi paralelos, y el extremo es redondo. El 
epístoma es peloso, teniendo en el borde largos pelos amarillo- 
rojizos. Las franjas abdominales son estrechas, sin ensanchar 
apenas á los lados. P]l metatórax y el primer segmento, con 
largos pelos blancos. Las espinas del escudete, poco encorva- 
das, no son paralelas entre sí, sino divergentes. 

El (^, que no he visto, debe determinarse fácilmente, según 
el cuadro de clasificación. 

5. C. elongata Lep. — Sinonimia, C. simplex Nyl. — C. Iricuspi- 

dala Forst. — C. aciiminala Nyl.— C mandihularis Nyl. 

Madrid (García Mercet!); Villa Rutis (en Coruña) (Bolívar!); 
Cortellas (en Orense) (García Várela!); Cangas de Tineo (en 
Oviedo) (Flórez!); Bilbao (Seebold!); Cataluña (Bofill!); Orihue- 
la (en Alicante) (P. Saz!); Valencia (Boscá!). 

(Se halla en varias regiones de Europa; la mandihularis no 
estaba citada de España). 

Long. 9 á 14 mm. De Mayo á Agosto. 

Lo característico en la 9 es la forma del segmento anal infe- 
rior, mucho más largo que el superior, redondeado en el ex- 



144 boletín de la REAL SOCIEDAt) ESPAÑOLA 

tremo, y ofreciendo, antes de él, una pequeña espina á cada 
lado. El escudete tiene su borde muy ang-uloso, terminando en 
un tubérculo ó espináronla. Las fajas abdominales completas 
en el tipo, son interrumpidas en el centro en la var. acnmina- 
ta Nyl , en cuyos (f cf el4.°seg'mento ventral tiene ig-ual pun- 
tuación que los anteriores, mientras que en el tipo la tiene 
más espesa y fina. Otra variedad es la mandibulmis Nyl., que 
se disting-ue por los espolones neg-ros, á diferencia de las dos 
anteriores en que son de color claro. Aunque la obra de Friese 
las deja separadas como tres especies, ya indica su próxima 
relación, y Pérez cree que deben refundirse en una. 

Esta opinión me parece fundada; los ejemplares que he visto 
corresponden la mayor parte á la acuminata, alg-unos son du- 
dosos entre ella y la elongata; un ¿^ de Orihuela y otro de Ca- 
taluña corresponden á la ^nandibiiJaris, de cuya 9, fácil de dis- 
ting'uir por sus mandíbulas fuertemente arqueadas, no he 
visto ningún ejemplar. 

6. C. afra Lep. — Sinonimia, C. corónala Ftirst.— C. mandihida- 
Tis Chevr. (nec Nyl.). 

Es probablem.ente la especie más abundante en España. Vi- 
llaverde!; Montarco!; Escorial! (en Madrid); Bilbao (Schramm!); 
Ormáizteg'ui! (en Guipúzcoa); Sobradiel (en Zaragoza) (P. Na- 
vas!); Cataluña (BofiU!); Orihuela (en Alicante); (P. Saz). 

Long". ^1 k\\; (^ 1 k\0 mm. De Abril á Septiembre. 

(Se encuentra en el centro y mediodía de Europa, Argelia, 
Asia Menor y Cáucaso). 

Se distingue la 9 por la forma del último segmento ventral, 
con escotadura bien marcada, por las mandíbulas rojas y por 
la quilla elevada en la frente. Los seg'mentos anales son siem- 
pre algo rojizos, sobre todo el ventral. El borde del escudete 
no es aserrado; sus espinas, relativamente cortas y poco en- 
corvadas. Las bandas ventrales son anchas á los lados y estre- 
chas en el centro, interrumpiéndose á veces (como ya indica 
Friese). Ha de tenerse muy presente en ésta, como en todas las 
especies que tienen escamas, la facilidad con que se caen, pu- 
diendo dar lug-ar á errores de clasificación. Así , hay algunas 
afra casi sin escamas en el vientre. 

Los (^ (^ tienen en la base del escudete dos manchas bien 
marcadas de escamas, que rara vez faltan. Por lo deraás^ en el 



DE HISTORIA NATURAL. 145 

tóraX; más bien que escamas agrupadas, hay pelos sueltos. El 
diente debajo de los ojos (característico de C. hrevisy Forsleri), 
aquí no es saliente ó muy poco, pero sí se nota bien el espacio 
lampiño entre la pilosidad. Las mandíbulas y las antenas sue- 
len ser rojas, especialmente las primeras, pero hay ejemplares 
en que se obscurecen mucho. El borde del escudete no es ase- 
rrado. La banda del seg'mento anal, bastante marcada, no está 
interrumpida en el centro, salvo raras excepciones. Las espi- 
nas centrales superiores son romas. Estos dos últimos caracte- 
res la separan de C. rufocaudata. 

7. G. emarginata Forst.— Sinonimia, C. rolnsta Mor. 

Una 9 Cercedilla! (en Madrid!); un (^ Cataluña (Bofill). 

(Especie de Austria-Hung-ría y Turquestán. No estaba citada 
de España). 

Long". 12 á 13 mm. Ag-osto. 

Su aspecto es el de C. conoidea, pero en vez de pelos tiene 
escamas, y sus espolones son ag-udos. Las mandíbulas son ne- 
g-ras, así como el seg-mento anal, el cual, en la 9, es menos pro- 
fundamente escotado que en C. afra. El escudete tiene el bor- 
de fuertemente aserrado (bidentado en el centro). En el abdo- 
men hay g-randes manchas laterales unidas por una línea 
delg-ada, que á veces está interrumpida. 

8. C. hsemorrhoa Forst.— Sinonimia, C. ^7í/í;/¿e/^« Mor. 
Una 9 Montarco! (en Madrid). 

Long-. 7 mm. Julio. 

(Especie de Francia, Austria, Eg-ipto. etc. El catálog-o de Bo- 
fill la cita de Cataluña). 

El seg-mento anal inferior presenta señales de escotadura 
alg'o más indicada que lo que se observa en el dibujo de Frie- 
se. Las escamas de las bandas abdominales son larg-as. El l.°y 
último seg-mentos dorsales son completamente rojos, el 2.° lo 
es á los lados, en el 3." y 4.", aunque obscurecido, también se 
observa lateralmente el tinte rojizo. El vientre es todo rojo. 
El borde del escudete está marcadamente aserrado. 

9. C. coturnix Pérez (J" inédito). 

Tres 99 y un (^ Madrid (García Mercet!); 1 9 Villaviciosa! 
(en Madrid); 1 ^f El Pardo (en Madrid) (Arias); 1 9 Escorial (eu 



14(5 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Madrid) (García Mercet!); 1 9 Ciudad Rodrig-o (en Salamanca) 
(Sanz!); 1 c? Riela (en Zarag-oza) (P. Navas!); 1 9 y 2 (j^ (j' Ori- 
huela (en Alicante) (P. Saz!). 

Long-. 6 V2 9^ 8 mm. De Mayo á Septiembre. 

La 9 tiene el último segmento ventral de forma triangular, 
como en la hamorrkoa; pero más estrecho y termina en una punía 
roma, no siendo nada escotado. El vértex y mesolórax tienen gran- 
des escamas, blanco-amarillentas, dispersas y mezcladas con po- 
cos pelos blancos. Las fajas abdominales son muy ensanchadas á 
los lados; en el centro tienen varias filas de escamas, y éstas son 
más cortas que en Immorrlioa. Las manchas de escamas junto al 
pronoto y á las escamillas y las del escudete, son muy marcadas. 
El abdomen es negro con el extremo rojo, y, á veces, con indicios 
de rojo obscuro en los primeros segmentos. El vientre, casi ente- 
ramente cubierto de escamas, suele ser rojo, bien vivo, ó bien 
obscurecido. 

Los (^(^ que he citado (en número de cinco), creo que deben 
referirse á esta especie. Presentan, además de las ocho espinas ana- 
les, una pequeña entre las inferiores. Esto sólo ocurre en las 
miTolimlata y acantJmra, con las que no pueden confundirse. 
Son próximos á la limmorrhoa; pero ningún autor cita en ésta la 
novena espina, bien visible en dichos ejemplares, que precisa- 
mente han sido cazados (dos de ellos) á la vez que coturnix 99- 

Creo, por tanto, que, más probablemente que otra especie nueva, 
serán los (f(f de estas 09, á las cuales se asemejan mucho. 

Las mandíbulas y antenas son de un rojo obscuro, á veces casi 
negro. El mesolórax apenas tiene las escamas tan abundantes y 
características de la Q. Bueno es advertir que, en C. poJijcentris, 
las 99 tienen escamas semejantes á las de coturnix, y en los ¿^(f 
están reemplazadas en gran parte por pelos bastante largos, como 
aquí ocurre. Las fajas abdominales son anchas, tri-seriadas en el 
centro y más álos lados. Por debajo, las escamas cubren casi todo 
el abdomen; en la parle posterior de los segmentos son muy abun- 
dantes, formando remolinos, y alargadas casi como pelos. El seg- 
mento anal tiene nueve espinas, las centrales inferiores son las 
más largas, las cuatro superiores algo menores; las inferiores ex- 
ternas las más pequeñas, pero bien marcadas, no reducidas casi 
á unos ángulos como en hmmorrhoa; la novena pequeña, como en 
auTolwibata, situada entre las inferiores. El abdomen es lodo 
negro, excepto el segmento anal, que es rojizo, con las puntas de 



DE HISTORIA NATURAL. 147 

todas las espinas obscurecidas. Este segmento está cubierto por 
encima, hasta la base de las espinas, por una gran mancha de 
pelos blancos (en hamorrhoa son escamas). 

10. C. obtusa Pérez. 

Dos 99 Madrid! Cuatro r^d" Madrid (Schramm!).— Un ^ Esco- 
rial (en Madrid) (G. Mercel!).— Una C Pozuelo de Galatrava (en 
Ciudad Real) (La Fuente!) 

(Citada de Cataluña, por Bofill; de Málaga, por Pérez, y se 
encuentra además en todo el S. de Europa, hasta el Cáucaso.) 

Long. 9 7 á 8 ram.; (/ 8 á 9. De Julio á Septiembre. 

La 9 tiene un segmento anal inferior característico, con lados 
paralelos, estrechando después bruscamente y terminando en una 
punta roma, que viene á ser un ángulo recto. El segmento anal 
superior es bastante más corto, separado del inferior, truncado 
y ligeramente escotado. Ambos son rojos; pero el resto del abdo- 
men puede ser rojo ó negro, habiendo transiciones. Las mandí- 
bulas y antenas rojas; pero el escapo y último artejo, suelen ser 
más obscuros, y, á veces, toda la antena se ennegrece. Las fajas 
abdominales ensanchan mucho á los lados. Las escamas son cor- 
tas, más semejantes á las de C. cotnrnix que á las de iKemorrJioa. 

Los cTcf' tienen las cuatro espinas superiores y las dos centrales 
inferiores muy aproximadas, formando una prolongación del seg- 
mento anal bastante separada de las dos inferiores externas. Este 
carácter sólo se maniüesta en C. polycentris, pero menos marca- 
damente. En obtusa (J' las antenas son de un rojo amarillento, 
con el escapo y el primero y último artejos del funículo negros. 
El abdomen es negro, observándose á veces algún trozo de rojo 
muy obscuro, especialmente en el segundo segmento dorsal. Hay 
faja completa de pelos en el segmento anal, no interrumpida en 
el centro. 

11. C. hrevis Ev. Sinonimia, C. 8-dentata Schenck (nec. Lep.) — 

C. erytliropyga Fcirst. 

Una 9 Madrid. (Mus. Madrid).— Una O y un (/Madrid (García 
Mercel!). — Dos 99 Vizcaya (Schramm!). — Un (f Sierra Morena 
(Laguna!) 

(Se extiende por todo el centro y mediodía de Europa, hasta el 
Cáucaso y Argel.) 

Long, 8 á 10 mra. Abril á Agosto. 



148 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Por el tamaño no puede disliiigLiirse de la rnfocmidata. Las 
escamas de las fajas dorsales son más cortas en la brevis, gene- 
ralmente (no siempre) más amarillas, lo cual suele ocurrir tam- 
bién en las del tórax, en el que se forman manchas más marca- 
das. El epístoma de las 99 tiene pelos blancos, que en el borde son 
más lai-gos y amarillos. Las manchas de escamas á los lados del 
segmento anal, pueden desaparecer en ejemplares mal conser- 
vados. Las antenas son de un rojo obscuro que puede casi ser 
negro. 

12 .G. rufocaudata Sm. Sinonimia, C. H-dentata Lep. (nec Schenrk.) 
C. echinata Forst. 

Madrid! Villaviciosa! (en Madrid). — Montarco! (en Madrid) 
Sardón de Duero! (en Valladolid). — Ciudad Rodrigo (en Sala- 
manca) (Sauz!). — Orense (P. Navas!).— Galatayud! (en Zarago- 
za.)— Cataluña (BofiU!).— Alicante (G. Mercet!) 

(Especie del centro y sur de Europa.) 

Long. 9 8 á 10 mm.; (j^ 6 á 8. De Junio á Agosto. 

Los segmentos anales de la 9 son aún más aguzados que en la 
brevis. Antenas negras. Epístoma con largos pelos blancos, y lo 
mismo en el borde. Escudete anguloso en el centro y algo biden- 
tado. Las escamas de las fajas abdominales son largas ( unas tres 
veces su ancho). Así ocurre que^ aunque suele haber una sola fila 
y en la brevis tres, tiene la faja casi la misma anchura, por lo 
cual hay que observar con cuidado. Las espinas anales del (^ son 
todas muy agudas, distinguiéndose por esto de «/f«, así como 
por las fajas más iguales, por estar menos ensanchadas á los lados 
(en a/ra lo están mucho y casi desaparecen en el centro). 

La var. ecMnata Forst. se distingue por sus escamas tan alar- 
gadas, que son más bien pelos. No he visto ningún ejemplar. 

13. C. polycentris Forst. Sinonimia, C. co7ispersa Mor. 

Una 9 Ribas de Jarama! (en Madrid). — Un (^ Ribas (G. Mer- 
cet!).— Dos 99 y dos ¿"cT La Guardia (en Álava) (P. Navas!).— 
Cuatro 99 y un (^ Pozuelo de Calatrava (en Ciudad Real) (La 
Fuente!) 

(De Austria y el Cáucaso. No citada de España.) 

Long. 9 á 11 mm. En Agosto. 

En la 9 ios segmentos anales son triangulares, de mediana 
longitud, el inferior doble que el superior, éste con quilla; el in- 



DE HISTORIA NATURAL. 149 

ferior con punta estrecha que está escotada eu ángulo, pero dicha 
escotadura sólo es visible con bastante aumento, lo cual puede 
hacer que pase inadvertida. En el tóiax hay bastantes escamas 
dispersas, aisladas, acompañadas de pelos también aislados. An- 
tenas negras ó muy ligeramente rojo-obscuras. 

Los cTcf tienen en el tórax bastantes pelos y pocas escamas. Las 
especies del último segmento se juntan en un haz de seis, bas- 
tante separado de las dos inferiores laterales. Esta prolongación 
anal no es tan marcada como en obtusa. El diente que hay bajo 
los ojos se distingue bien, como en Forsteri ó hrevis. 

Otro cf de Ribas (G. Mercet!) tiene las escamas amarillentas y 
su forma general es más gruesa. Como ambos caracteres se indi- 
can más ó menos en los otros ejemplares, creo que éste sea sola- 
mente una variedad de la misma especie. 



Debemos aquí citar un ¡^ de Pozuelo de Galatrava (en Ciudad 
Real) (La Fuente!), que remití en consulta á M. Pérez, quien cree 
que no es polycentris. De ser especie nueva sería próxima á la 
que nos ocupa. 

Otro cf *ie la colección Seebold (Museo de Madrid), que muy 
probablemente procede de Bilbao, ha sido clasificado por M. Pq- 
TQi como polycentris. Sin embargo, la prolongación anal (grupo 
de seis espinas), se marca poco; la faja anal no está interrumpida 
y hay un noveno diente pequeño, y colocado entre los inferiores, 
recordando el C. aurolimbata. ¿Se trata, acaso, de otra especie 
nueva? Con ejemplares únicos y siendo tan variables y difíciles 
de distinguir los (^(^ de Codioxys, no estamos en el caso de re- 
solver estos dos úliin;os problemas. 

14. C. Forsteri Mor. 

Dos 99 y tres cf cf Madrid (Mercet! Schramm! Dusmet!). — Un ^f 
Montarco! (en Madrid). — Un (f Sardón de Duero! (en Valladolid). 

(Se encuentra en todo el S. de Europa, el Gáucaso y Ai-gelia.) 

Long. 9 12 mm.; cf 9 á 10. De Junio á Agosto. 

La 9 se distingue bien por los segmentos anales largos, el infe- 
rior doble que el superior, y ambos muy inclinados hacia abajo. 
Epístoma casi lampiño. Gara con abundantes pelos blanco-amari- 
llentos. Mandíbulas negras. Antenas de un rojo muy obscuro, casi 



150 boletín de la real sociedad española 

negras. Escudete característico, por formar en el borde un ángulo 
muy agudo, el cual está hendido, resultando dos fuertes dientes. 
Bandas abdominales completas, bastante anchas y mucho más á 
los lados, las cuales se hallan en el borde de los cinco primeros 
segmentos: además, en el primero hay otra en el ángulo con la 
parte declive. 

El cf tiene ocho espinas anales; las centrales inferiores, que son 
las más largas, inclinadas hacia abajo. El 4.° segmento ventral 
tiene una escotadura poco marcada. El 5.° tiene un surco longitu- 
dinal. El escudete y franjas abdominales son como en la 9- En 
el centro del segmento anal dorsal hay una giba bien visible, sin 
quilla: á los lados de ella hay manchas de pelos (no de escamas). 
El 5.° segmento (y á veces el 4.°), tiene el borde lampiño rojizo. 

Observación. — El C. cmidata Spin., de Italia, Francia, Alema- 
nia y Egipto es, según Friese, en la 9 una variación del Fórsteri: 
el cf , descrito por Gribodo, debe serlo del argéntea Lep. 

15. C. argéntea Lep, 

Una 9 Valencia (Boscá!).— Un (^ Tiermas (en Zaragoza) (Sanz!). 
Dos cf cf Madrid (Schramm!).--Dos c^cf Jaramiel! (en Valladolid). 

(Especie del S. de Europa. Citada de Cataluña por Bofill.) 

Long. 9 14 mm,; c?, 12 á 13. En Julio. 

La 9 tiene el epístoma plano, negro, con pelos grises más cor- 
tos que los del resto de la cara. Los segmentos anales son más 
cortos que en acanthura; el superior levantado en su extremo, el 
inferior, de doble longitud, truncado, ligeramente escotado, con 
pelos amarillentos formando pestañas á los lados. Fajas abdomi- 
nales ensanchadas á los lados y llegando á reunirse con otras 
manchas laterales que hay en la base de los segmentos. 

El (f es, entre las especies con escamas, el único que tiene espi- 
nas en las caderas anteriores. Las fajas abdominales del borde de 
los segmentos son estrechas. Tiene además, en el 1.°, otra junto al 
borde anterior ó parte declive, ensanchada á los lados. En el 2.°, 
una muy estrecha en el medio del segmento, que puede reducirse 
á manchas laterales. En el 3.°, 4." y 5.°, faja muy ancha, completa, 
en la parte media. En el 6." manchas laterales. 

1 6. C. acanthura III. Sinonimia, C. 4-ílentata Sanz (nec L.) — (7. ma- 

crura Forst. 
Una 9 y un cf Madrid (Schramm!).— Una 9 El Pardo (en Ma- 



DE HISTORIA NATURAL. 151 

drid (Arias!) (Mus. Madrid). — Una 9 Tiermas (en Zaragoza) 
(Sanz!) (Mus. Madrid). 

(Se halla en todo el S. de Europa y Argelia.) 

Long. 9 16 nim.; q 13. En Julio y Agosto. 

La 9 tiene el epístoma con los ángulos laterales obscuros, el 
centro rojo formando una abultada giba con dos impresiones 
verticales separadas por una quilla. Las antenas, el segmento pri- 
mero y el último, son más ó menos rojos; pero parece variar bas- 
tante este carácter. El segmento anal es muy largo, su prolonga- 
ción inferior, doble que la superior, llega á ser la mitad que el 
resto del abdomen. 

El c/ tiene la cabeza más ancha que el tórax. Nueve grandes 
espinas anales, la central más baja que las otras. En el centro del 
segmento anal hay una giba con marcada quilla, que abajo des- 
aparece en una depresión. 

Observación. — La C. decipie?is Spin., tiene caracteres que la 
separan bien de cualquiera otra en ambos sexos. Hasta ahora se 
ha encontrado en Argelia, Egipto, Greta, Transcaspia y N. de la 
India. 



Apuntes para el estudio geológico de la provincia de Alicante 
(Parte primera: alrededores de la capital.) 

POK 

DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

El observador que, desde un punto elevado, tiende la vista 
por los alrededores de Alicante, juzg-a que el Mioceno y el Cua- 
ternario se reparten el campo; pero si, atentamente y desde 
cerca, examina una por una las pequeñas lomas de que está 
sembrada la planicie, nota que el Nummulítico desempeña 
también su papel, apareciendo en unos puntos y sirviendo en 
otros de apoyo á las calizas helvéticas. Aunque no citado, que 
yo sepa, en ning-una publicación, el Eoceno de Alicante es tan 
rico en fósiles como cualquiera otra reg-ión de la provincia. 

Desde la Sierra de San Julián, situada al NE. de Alicante, 
hasta el pequeño pueblo de Villafranqueza ó el Palamó, como 
también se le llama, se extiende una serie de colinas, cuya 
base es constantemente nummulítica, y las cumbres las for- 



152 BOLETÍN DE LA EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

man calizas miocenas del tramo helvético. Seis se disting-uen 
claramente como islotes en medio del cuaternario, no siendo 
visibles alg-unas de ellas hasta encontrarse á corta distancia; 
tal es su poca altura. La orientación de ellas se halla fácil- 
mente en las cartas de Coello, trazando una recta que una 
la Cmz de Piedra, primera estación del tranvía de vapor que 
une Alicante con Muchamiel, y la Cruz del PaJamó, situa- 
da en la carretera de la capital á Villafranqueza. El conjunto 
de estas colinas ha recibido el nombre pomposo de Cordillera 
de los Angeles, nombre sacado del partido rural que se en- 
cuentra á poca distancia de su extremo NO., y no lejos de la 
carretera de Villafranqueza, y entre ésta y la de San Vicente de 
Raspeig. 

Todavía al O. de la carretera del Palamó hay otros aflora- 
mientos del Nummulítico, pero las calizas que los coronan 
(Cerro de Lunares) presentan un carácter muy diferente (la- 
custre) de las que forman la cumbre de la cordillera de los 
Ang-eles. Para su más fácil comprensión, dividiremos esta nota 
en varias partes, ocupándonos en cada una de ellas de las 
reglones en que pueden dividirse los alrededores de Alicante. 

1." Región. Desde la costa hasta la linea férrea de Mucha- 
miel.— Lo.^ mayores elevaciones de la costa hasta encontrar la 
Sierra Helada, situada entre Benidorm y Altea, son, induda- 
blemente, el Castillo de Santa Bárbara y la Sierra de San Ju- 
lián. M. Nicklés ya se ocupa de ellas, aunque muy brevemen- 
te, en sus Étiides géologiqíies sur le Sud-Est de V Espagne, y de 
fijo que si hubiera tropezado en sus excursiones por la provin- 
cia con el Nummulítico del Palamó, le hubiera citado y ha- 
bría visto la unión del Eoceno con el Mioceno de estos sitios, 
notable por más de un concepto. Adivina la superposición de 
esta parte del Mioceno, y consag-rando sus esfuerzos al estudio 
de las cuatro regiones por él eleg-idas (1), pasa de larg-o, dedi- 
cando cortas líneas al resto de la provincia. Observador exac- 
to, caracteriza con precisión los terrenos que ha pisado, mar- 
cando con interrog-aciones los sitios dudosos, dejando ancho 
campo á investig-aciones posteriores, librando de prejuicios la 
mente de los que hayan de continuar el estudio minucioso de 



(1) Sierra de Foncalent y Serreta Negra, alrededores de Alcoy y Mariola, La Ma- 
rina y alrededores de Cuatretonda. 



DE HISTORIA NATURAL. 1Ó3 

la región. Procedimiento muy juicioso, y que, en mi concepto 
debía seg'uirso siempre, de la misma manera que cuando no 
se puede cerrar una curva de trazo continuo, se la construye 
por punios. 

El Helvético de Santa Bárbara y San Julián, lo forma supe- 
riormente una caliza basta, alg-o marg-osa y arenosa, toda ella 
penetrada de fósiles marinos; es una verdadera molasa con 
aspecto de formación litoral. El grueso de esta capa varía mu- 
cho, y pasa á constituir inferiormente gruesos bancos calizos, 
con fósiles escasos, conservándose aún pectenes, ostreas, dien- 
tes de selacios y huesos de quelónidos y cetáceos. Ya en otra 
nota remitida á esta Sociedad, he hablado sobre el particular, 
aunque ligeramente. Hoy puedo añadir á la lista publicada 
algunos g'éneros más, habiendo encontrado hasta la fecha 
dientes de Carcharodon, Oxijrhiíia, Lamna, Odontaspis, Scyllium, 
á los que hay que agregar tres ó cuatro especies de Sphasro- 
diis. Esta caliza es la empleada como piedra de construcción 
en Alicante, que, aunque tiene la ventaja de su fácil labra, pre- 
senta el grave inconveniente de su alteración al aire, redu- 
ciéndose en algunos puntos á polvo finísimo. 

Por bajo de esta molasa, aunque no siempre á la vista en las 
canteras de San Julián, sin duda por la g-ran potencia del de- 
pósito calizo, se encuentra en unos puntos un falún amari- 
llento, de g-rano muy fino, bastante fuerte para ser empleado 
como piedra de construcción (cantera del Garbinet), conte- 
niendo numerosos trozos, rara vez garandes, de conchas 
y poliperos, pero que pueden determinarse alg-unas espe- 
cies, y entre ellas un pectén delgado, trasluciente, liso por 
su superficie externa, y las costillas por el interior aproxima- 
das de dos en dos, el Peden (6 Anmsium) cristatus (falún de la 
ladera S. de las Atalayas, falim de las inmediaciones del Cas- 
tellar, camino de Elche á Aspe). Pero en el resto de la reg-ión, 
lo más frecuente es encontrar debajo de la molasa una capa 
de cong-lomerado de cantos calizos, un verdadero Naf/eJfluh, 
del que nos ocuparemos más adelante. 

Separando estas alturas de la cordillera de los Ang-eles, se 
extiende el Cuaternario, constituido en unos puntos por una 
especie de travertino, ó por un loess muy calizo en otros, 
manchado de rojo por el hierro. La mayoría está cubierto por 
aluviones modernos y por tierras de cultivo. A la parte opues- 

T. VI. -Marzo, 1906. 11 



154, boletín de la. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ta, en la ladera que baña el Mediterráneo, las calizas helvéti- 
cas forman acantilado; pero hacia la extremidad NE., es decir, 
sig'uiendo la costa hacia el Caho de la Huerta, se presenta una 
formación por todo extremo curiosa. Se trata del Cuaternario 
marino, que forma una 'playa levantada más de 20 m. Una 
arena ag-lutinada empasta numerosísimas conchas actuales, 
formando lechos con g-ran reg-ularidad, que se extienden hasta 
el Cabo, punto en el que terminan mis observaciones en la ac- 
tualidad. La formación vuelve á ser helvética hasta la playa 
del Campello. 

Entre las colinas del Cabo y la Sierra de San Julián, el mar 
hace un pequeño seno, conocido en el país con el nombre de 
la Albnfereta. Encuéntranse allí ruinas al })arecer romanas, y 
alg-unos cronistas é historiadores de la región, creen ver en 
aquéllas los restos del Alicante de otros sig-los, del antig'iio 
Lucentun. El sitio empero, no parece muy á propósito para con- 
tener una ciudad, aunque fuera pequeña; y, por otra parte, 
quizá en la época á que quieren referirse, el mar ocupara 
parte de las tierras bajas de la Albufereta, puesto que ha de- 
jado huellas indelebles, tanto 
en las perforaciones de las ro- 
cas por los litüdomos, como en 
la formación de marmitas de 
(/¡gante, que actualmente están 
llenas de alg-as secas y otros 
productos que la mar arroja en 
las tormentas. Los numerosísi- 
mos hoyos de esta especie que 

^^cc-^ón a. n^^ marmita de gigante áe ^^í^ton eU loS últimOS pUUtOS 

Xa. playa levantada {.\\\mí^vex&), qüQ -pre- de \^ playa levantada, parecen 

sent.i un notable estrechamiento en la , ... ' 

mitad inferior. A la izquierda otra que ^blCrtOS CU UUa areUlSCa de al- 

empezo á formarse. g'uua más cousisteucía; pero la 

parte superior se desmorona con g-ran facilidad, quedando 
actualmente, reducida á g-randes manchas, lo que un tiempo 
sería una playa continua. 

2.^ Región. Desde la linea férrea de MiicMmiel á la carretera 
del Palamó. — Esta seg-unda región comprende un triáng-ulo 
cuyos vértices son Alicante, Santa Faz y Villafranqueza. Si se 
quisiera hacer el mapa de esta pequeña extensión, habría que 
colorear en g-ris, representando el Cuaternario y el actual, los 




DE HISTORIA NATURAL. 155 

tres vértices y los lados de Alicante á Santa Faz, y desde aquí 
á Villafranqueza, dejando una línea en el centro, que une la 
Cruz de Piedra de la Huerta con la del Palamó, y desde aquí á 
Villafranqueza, es decir, la llamada cordillera de los Angeles, 
que habría que colorear en amarillo subido para representar 
el Nummulítico en las laderas, y en amarillo claro para el 
Mioceno de las cumbres. Lo único interesante aquí, es la citada 
serie de colinas, que hemos procurado recorrer en cuatro ex- 
cursiones distintas, hasta formarnos cabal juicio de su dispo- 
sición. 

La primera loma, de pocos metros de elevación, se encuen- 
tra á escasa distancia de la Cruz de la Huerta, y ya antes de 
Ueg^ar á su falda, se recog-en cantos de caliza nummulítica, 
procedentes de estas formaciones, y que se han empleado en 
la construcción de pequeños múreles para contener las tierras 
de cultivo; g'racias á esto, pudimos dar con el Nummulítico. 
buscando con cuidado, el día 14 del pasado Enero, acompa- 
ñando al Sr. Hallada en un corto paseo por estos alrededores. 
Los lechos de caliza nummulítica separan otros de marg'as, con 
abundantes fósiles, y en esta loma se han encontrado, en di- 
ferentes excursiones, Nv.mmulites complánala L., N. granulosa 
kYc\\., Assilina exponens Sow., N. variolaria, Prenaster Desor 
Cott. , Echinolampas Stiíderi Ag-ass., Conoclypeus conoideas 
Ag-ass., C. VilanovcB Cott., Micropsis Lusseri Desor., alg-unos 
moldes de lamelibranquios, alg-unas vueltas de Ceo'ü/iium, y 
moldes bien conservados de Vohtta, Coniis, etc. Las capas eo- 
cenas de esta loma y de la siguiente, buzan al O. 20° N., con 
una pendiente de 18°, como término medio. 

La parte superior de la loma está formada de calizas helvé- 
ticas, con ligera inclinación al E., y abundan en restos mari- 
nos, sobresaliendo un gran Clyi)easler (Cl. crassicostaliís Ag.'^j, 
ostreas (0. O f retí Kil, y algunos más), Peden Solarmm Lamk.,. 
y moldes de Venus, Tellina, Cardiiim 3^ otros indeterminables, 
así como también grandes moldes de algas {Chondrites y 
otras), que tienen cierto parecido con el Taonurus uUimus Sap. 

La segunda colina, algo mayor que la primera, está situada 
un centenar de metros más al O., y presenta idéntica disposi- 
ción é iguales fósiles, encontrándose, además, trozos de un 
Pectén que no he podido determinar, pero que he recogido 
•con mucha frecuencia en los diferentes puntos en que se pre- 




156 boletín de la. EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

senta el Eoceno de esta provincia. Alternan en él las costillas 
finas con otras más g-ruesas, y es de valvas poco convexas. En 
esta seg-unda colina se manifiesta mejor la superposición del 
Mioceno al Eoceno, limitando inferiormente las capas del pri- 
mero de estos sistemas un lecho de cong-lomerado calizo, de 
cantos muy variados en su volumen y composición, pues los 
hay del grosor de una avellana ó menores, mezclados con otros 
mayores que el puño, y proceden del Nummulítico principal- 
mente, habiendo alg-unos con aspecto cretáceo, y no faltando 
cantos de cuarcita obscura. Su espesores de unos 50 cm, próxi- 
mamente y, reg-istrándolo con cuidado, se 
ven alg'unos cantos impresionados, fenó- 
meno que en otro tiempo preocupó tanto á 
los sabios, y que no ofrece otro interés 
sino el demostrar la plasticidad de los sóli- 
dos. El dibujo adjunto representa un poco 
urr«:pr¿ra"«: ^el cong-lomerado arrancado por mi, pava 
to rodado, con dos pro- couservar uii pequeiio gHiijarro que ofrece 

fundas impresiones AA, . . . ' . ^ 

de la cordillera de los Án- cuatro impresiones muy manifiestas. So- 
^^^^^- bre el lecho de cong-lomerado, y en los 

puntos en que las capas helvéticas lo dejan al descubierto, 
se hallan alg-unos Balanus. 

Subiendo á la loma se encuentran las capas fuertes de cali- 
za, profundamente ag-ujereadas por litodomos. Alg-unas de 
estas perforaciones están ceg-adas por la tierra; pero, g'ene- 
ralmente, se presentan con aspecto tal de frescura, que no 
dudo hayan sido abiertos durante el Cuaternario ó en los pri- 
meros tiempos de la época histórica. Cuando se ven tantos 
ag-ujeros en la cumbre de estas dos colinas, se recuerda inme- 
diatamente la lüaya levantada de la Albufereta, distante de 
allí muy pocos kilómetros. No se puede dudar de la presencia 
del mar en estos campos durante el Cuaternario, y estas coli- 
nas y los montes del contorno, serían otros tantos islotes de un 
diminuto archipiélag-o. En estas primeras colinas, que acaso 
fueran sólo escollos, encontrarían su alberg-ue millones de li- 
todomos, y las perforaciones que les sirvieron de morada, vie- 
nen á ser hoy mudos testigos; pero cuya presencia es suficiente 
para darnos á conocer el antig-uo estado de esta región. 

La tercera colina, más larg'a y alta que la anterior, está casi 
toda ella formada por el Mioceno, y se ensancha mucho hacia 



DE HISTORIA NATURAL. 157 

el O., donde forma un pequeño semicírculo ó anfiteatro. Los 
fósiles son idénticos á los ya citados, porque realmente son 
las mismas capas cortadas por erosiones, en trozos de menor á 
mayor. Si se encuentran alg'unos fósiles más, debe atribuirse 
á que su mayor altura y extensión la ha defendido mejor de 
la erosión cuaternaria. De ella hemos retirado, además, alg-ún 
polipero mal conservado (Flabelliim...) y alg-unas sérpulas. En 
la pendiente del O., y casi en el fondo de la cañada, vuelve á 
aparecer el Nummulítico, calizas y marg-as blanquecinas, con 
nummulites, presentando j^a una inclinación de 36°, con buza- 
miento ig'ualraente orientado que en las anteriores: O., 20° N. 

La cuarta colina es la más raiocena de todas, y se debe á su 
g-ran masa, y á que el suelo va subiendo en dirección al Po- 
niente; así es casi toda ella; está incluida en el Mioceno, no 
habiendo más señales de Nummulítico que pequeños aflora- 
mientos, que pronto embozan las tierras del Cuaternario. Su 
aspecto macizo, su situación entre profundas cañadas, su po- 
breza de Nummulítico y el árido paisaje que la rodea, hace que 
sea la menos ag-radable de visitar. Los g-ruesos bancos calizos 
que la coronan contienen enormes pectenes, g-ruesos Clypeas- 
ter, g-randes ostras, y alg-uno que otro diente de Lamna. 

La quinta colina, separada de la anterior por un camino ve- 
cinal, presenta suave pendiente al NE., y casi en su cumbre 
queda al descubierto, en una pequeña cantera, el fahm e7idii>- 
recido, con numerosos y destrozados restos de conchas. Pudie- 
ra calificarse de molasa de g-rano fino, y en lo más alto 
de la colina se presentan las molasas bastas de que ya he- 
mos hecho mención tantas veces. La estancia en ella es muy 
desag-radable, porque una Compañía ha eleg-ido aquellos sitios 
para depositar las basuras de Alicante. En verano es imposi-» 
ble permanecer allí unos minutos, y no obstante, viven unas 
familias en unas casuchas miserables, entre montones de es- 
tiércol y despojos de toda clase, en compañía de unos cerdos 
que se mantienen de aquellas inmundicias. Con tal rég-imen, 
no son de extrañar las muchas enfermedades, en particular la 
triquinosis y los cisticercos. 

Una pequeña depresión separa esta colina de la sexta y úl- 
tima, que es de todas la más alta y esbelta, y desde donde la 
vista se recrea con un bello panorama entre las huertas de 
Alicante y Villafranqueza; el Mediterráneo al S., y las monta- 



158 



boletín de la real sociedad española 



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ñas del Cábese, Gijona, Maigmó, el Cid y Fontcalent, por el res- 
to del horizonte. Al O. y por su pie, pasa la carretera de Villa- 
franqueza, dirig-ida casi de S. á N., y á la orilla del camino, 

en el punto culminante de és- 
te, se alza la Cruz del Palamó. 
Las capas nummulíticas, cali- 
zas y marg-as, cortan el cami- 
no, formando con él un áng-ulo 
de unos 20" (de NNE. á SSO.); 
pero su inclinación es mucha, 
casi vertical á alg'unos 100 me- 
tros al E. del camino y con bu- 
zamiento al E. 20'^ S., es decir, 
formando una pendiente con- 
traria á las capas obseivadas 
en las primeras colinas, pero 
las capas intermedias ofrecen 
repliegues muy variados y con 
pendientes cada vez mayores. 
Esta disposición ha^e aparecer 
al Eoceno como las varillas de 
un abanico abierto. 

A orillas del camino son nu- 
mero.sísimos los fósiles que se 
encuentran y que no cito aquí, 
para evitar repeticiones. Sobre- 
sale por su número la iSerpula 
(ó Rotularia) spirideea Lamk,, 
y muchos ejemplares justifican 
lo dicho ya á. esta Sociedad en 
una de las notas del pasado 
Diciembre acerca del desarro- 
llo de esta especie, presentán- 
dose desenrolladas en su últi- 
ma porción, hasta formar un 
cilindro irregular de dos ó tres 
centímetros. 
Numerosos bloques de caliza helvética se hallan disemina- 
dos por las laderas, destrozándose alg-unos al caer de la cum- 
bre. En ellos es muy frecuente encontrar dientes de solacios 



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DE HISTORIA NATURAL. 1^9 

y í\.ü SpIícBrodus. Cual sea la causa de este destrozo de las cali- 
zas mioceiias, se percibe bien claramente al levantar la vista 
á la arista de Ui loma. La molasa se nitrifica rápidamente, de- 
jando los peñascos más voluminosos convertidos en verdade- 
ros cascarones, formando ag'ujeros y cuevas, alg-unas capaces 
á contener varias personas. El resultado de ese ataque es una 
tierra menuda, de tacto húmedo, sin duda por la formación de 
nitrato calcico, que irá pasando muy lentamente á potásico, 
cuando la presencia de este álcali lo permita. Aplicando la 
leng'ua, se nota alg-o de sabor fresco alcalino. El ag-ua del la- 
vado precipita abundantemente por el oxalato amónico, y 
amarillea lig-eramente con el cloruro platínico, demostrando 
así la presencia de la cal y la potasa. Alg-unos bloques caídos 
pesarán seguramente más de cinco toneladas, y esto puede ci- 
tarse como efecto destructor de tan pequeño microorganismo. 
Las bacterias déla nitrificación nos han sido muy útiles en nues- 
tra recolección de fósiles; atacan la molasa, la reducen á pol- 
vo, y dejan los dientes de selacios perfectamente limpios. Así 
hemos recogido en el fondo de las pequeñas cuevas y coberti- 
zos, hermosos ejemplares de Lamna, Carcharodon (dientes 
muy pequeños, acaso de otra especie de este género, distinta 
del C. aíigustidens y C. megalodon), Crysophrys, Scylliiim, Oxy- 
rhina, etc. 

La colina se ensancha considerablemente al N. y NE., for- 
mando al O. otro pequeño semicírculo, comparable al ya cita- 
do en la tercera. Los estratos levantados del Eoceno llegan 
hasta pocos metros de la cumbre, sobre todo en la ladera O., y 
dominan por completo al N. y NO., en donde una serie de re- 
pliegues los hace buzar al N. en algunos puntos. Esta mancha 
eocena tiene más de un kilómetro cuadrado, perdiéndose bajo 
el Cuaternario al llegar á la vega de Villafranqueza. Induda- 
blemente, vuelven á aparecer más adelante, pero esto será ob- 
jeto de otra nota. 

3." Región. Desde la carretera de Villafranqueza al Cuaterna- 
rio del barrio de Benalúa.—k la izquierda de la carretera que 
une Alicante con el Palamó, se extiende una mancha cuater- 
naria, interrumpida en su comienzo por el Mioceno de la base 
del ruinoso castillo de San Fernando, y por una colina aisla- 
da, situada á unos dos kilómetros de la capital. La inspección 
de esta colina nos la hizo ver como prolongación de las capas 



160 boletín de la real sociedad española 

nummulíticas del último cerro de la cordillera de los Ang-eles 
ó del Garbinet; es decir, la más nummulítica de todas. Los es- 
tratos calizos, saliendo al descubierto en muchos sitios, mar- 
can la dirección antes citada (N. 20** E.), de modo que las ca- 
pas de ésta, llamado Cerro de Lunares, buzan al E. 20° S., con 
una pendiente de 45°. Abundan los nummulites, y en la cima 
se ofrece un banco calizo de unos dos metros de espesor, casi 
horizontal, con tonos rojizos en la fractura fresca, y encerran- 
do conchas del g-énero Helix. El banco pasa á ser coug'lome- 
rado en alg-unos puntos (1), y se emplea como piedra de cons- 
trucción, pues su resistencia lo permite. 

¿Cuál es el orig-en de esta formación? A primera vista, la juz - 
g-ué un travertino muy fuerte. M. Og-iez, de Ginebra, la tenía 
como lacustre mioceno. ¿Podría reíerirse al Mioceno superior 
que se cita en alg-unos puntos de la provincia? No obstante es- 
tas dudas, creo que se trata del Cuaternario, contemporáneo de 
los más altos depósitos de \di playa levantada de la Albufereta. 
Las tierras de cultivo rodean á esta colina, y vuelven á apare 
cer las mismas calizas rojas al ONO. y SO., formando una he- 
rradura, cuyos extremos son el antig-uo molino de viento, cer- 
ca de la Cruz del Palamó y, por otra parte, la cruz levantada á 
principios de siglo en la loma, continuación del castillo de San 
Fernando, y que domina el cementerio de Alicante. Si se sube 
á esta última por la espalda de la ruinosa y abandonada forta- 
leza, asoman de nuevo las capas del Mioceno, pero ya en for- 
ma de marg-as muy arcillosas, coronadas por un cong-lomerado 
gTueso de g-ran espesor. Los arrastres y la alteración de la 
marg-a han provocado desplomes en el conglomerado, y masas 
de 20 á 30 toneladas se encuentran caídas en la pendiente. 
Superiormente, la formación tiene una g'ran uniformidad; 
bancos de la caliza rojiza, de un metro próximamente, sepa- 
rados por otros que se van nitrificando y formando cobertizos 
de muchos metros de longitud, y hasta dos de fondo en alg-u- 
nos sitios. Los desplomes son frecuentes. El aspecto de las 
cumbres es extraño; una serie de gig-antescos escalones. 

Siguiendo hasta la cruz levantada para conmemorar la en- 
trada del siglo XX. la formación es idéntica. En la zona infe- 



cí) Estas calizas y conglomerados, los he visto también en el campo de Cartagena. 



DK HISTORIA NATURAL. 161 

rior, y en una escotadura del monte, que hace frente al SE., 
se abren unas canteras de piedra blanquecina, sin un solo fó- 
sil marino; en cambio, abundan las conchas de Helix. Se ve 
que el depósito es el mismo. En esta colina, el Mioceno sopor- 
ta á la dudosa formación lacustre, de una manera análoga á 
como el Eoceno del Garbinet sirve de fundamento al helvético. 
El Cuaternario vuelve á presentarse cubriendo el OSO. de 
Alicante, salvo un pequeño montículo situado á alg-unos pasos 
de la plaza de San Francisco, frente á la estatua de Maissona- 
ve, que parece puesta en aquel sitio para pedir la demolición 
de aquella loma, que estorba y afea la entrada de la bella ca- 
pital alicantina. No aparecen ya formaciones terciarias hasta 
mucho más allá de la Cruz de Elche, con las lomas de la Sienta 
de las Atalayas, á la derecha de la carretera de Elche, corta- 
das por la carretera de Novelda y las que componen la sierra de 
Santa Pola. Entre las Atalayas y el mar se presentan otras pe- 
queñas lomas dispuestas con g-ran reg-ularidad, en donde tam- 
bién he encontrado el Mioceno (helvético). Estas colinas for- 
man el Racó de Cherra {Rincón de la Tinaja), y serán objeto de 
otra nota. Limitóme en la presente á los contornos de Alican- 
te, y dejo el resto, hasta conseg'uir la determinación de las nu- 
merosas especies fósiles recog-idas, coniprendiendo la presente 
desde el Calo de las Huertas hasta el álveo de la Rambla de las 
Ovejas, es decir, poco más de lo que expresa el dicho alican- 
tino: De eren d creu. 



Especies nuevas de Coleópteros de Marruecos 

POR 
MANUEL M. DE LA ESCALERA 

Filalia (Sitaris) cerambycina sp. nov. 

Cabeza con ki frente y vértice amarillo-rojizos, fuertemente pun- 
teada y finamente pubescente de amarillo-dorado y pardo-obscu- 
ro; con una línea ligeramente saliente, brillante, longitudinal 
que arranca del occipucio; resto de la cabeza y por debajo negra ó 
pardo muy obscuro, así como los palpos. 

Antenas intensamente negras y males, tan largas casi como el 
cuerpo; extraordinariamente robuslas y muy aserradas hacia afue- 



162 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ra, con todos sus artejos notablemente más largos que anchos, 
excepto el 2.°, libres, trapezoidales, deprimidos y cortados en bisel 
á partir del 4.°; el último tan largo como los dos anteriores reuni- 
dos, estrangulado en su parte media y luego acuminado, al punto 
de parecer formado por la fusión íntima de dos artejos. 

Protórax negro luciente, fuertemente punteado, algo más largo 
que ancho, redondeándose hacia el borde anterior á partir de la 
mitad; apenas saliente hacia el borde posterior, que no es rebor- 
deado; biimpresionado lateralmente en su parte anterior y coa 
una fina estría longitudinal media. 

Escudete negro. 

Élitros diváricos como en los Sitaris y de su misma forma, 
amarillo-claros en su totalidad, excepto una mancha negro-par- 
dusca en su tercio posterior, pero qu€ deja libre el ápice donde 
reaparece el tono amarillo; fina y desordenadamente punteados. 

Abdomen y patas amarillos, exceptuando el extremo de los fé- 
mures, que es negruzco, y algo menos el final de las tibias y 
tarsos ligeramente obscurecidos; tibias posteriores notablemente 
más largas que los fémures correspondientes, aquéllas tan largas 
como sus tarsos. Los tarsos de las patas anteriores é intermedias 
extraordinariamente más largos que sus tibias; coxas y piezas 
metalorácicas-negras ó f)ardo-obscuras. 

Loe. 1 cf. Mogador, 11-1905. 

La forma especial de las antenas y su volumen sin similar 
en sus congéneres, y la extraordinaria longitud de sus tarsos an- 
teriores é intermedio?, me deciden á proponer para esta especie 
una sección en los Süaris, para la que propongo el nombre de 
Filalia, en honor de la dinastía mogrebita; por su coloración debe 
estar próxima á Sitaris táurica Motsch, que no conozco. 

Anoxia Rattoi sp. nov. 

Protórax con pubescencia doble: una corta escamiforme, blanca, 
sentada, escasa, y otra larga, erizada y revuelta, amarillenta, densa. 

Élitros con una sola pubescencia densa, escamiforme, sentada, 
bicolor, amarillenta y blanco-nivosa, formando manchas irregu- 
lares como en emarginata, y aún menos serialmenle dispuestas 
que en ella, en sentido longitudinal, por estar más mezclada la de 
tono amarillo con la de color blanco; en algunos ejemplares las 
dos fajas nivosas yuxtasuturales son bien aparentes, y en otros no 
existen, por predojninar la amarilla, no por frote. 



DE HISTORIA NATURAL. 163 

Los restantes caracteres como en A. emarginata, y en cuanto á 
aspecto general, algo más corta y rechoncha que ella, é inconfun- 
dible por su doble pubescencia protorácica, que la distancia igual- 
mente de A. australis y similares, de las cuales está más alejada 
que de A. emarginata. 

Loe. cf 9. Mogador, 7-1905. 



Nuevos minerales radioactivos de «San Rafael», 
de El Espinar (provincia de Segovia) 



JOSÉ MUÑOZ DEL CASTILLO 

En labor paciente, donde compiten el tesón de los propietarios 
del coto minero de San Rafael por explorar aquellos hermosos 
sitios, y los esfuerzos del centro especial de investigación recién 
fundado por nuestra iniciativa en la Facultad de Ciencias de Ma- 
drid, van siendo reconocidas multitud de muestras que, no son de 
Chalcolita, pero sí radioactivas, en el transcurso del año acadé- 
mico actual; ejemplares de los que buen número está aún á medio 
estudiar, y otros han dado ya materia para este avance. 

Dos motivos nos deciden á publicar los resultados que siguen 
á continuación: uno, el hecho notable que surge de que, en tan 
gran extensión de terreno, lo mismo la superficie que el subsuelo 
posean actividad radiante; lo cual permite sospechar si San Ra- 
fael, bien acreditado por su salubridad, será una verdadera esta- 
ción de cura de aire, y ello debido á la radioactividad que al am- 
biente comunique el suelo. Y otro, el hallazgo de minerales uraní- 
feros dotados de actividad considerable, no ya diseminados, como 
la chalcolita, sino constituyendo filón de potencia, según las no- 
ticias que se nos comunican. 

Ambas circunstancias reclaman con interés que se efectúen ob- 
servaciones y reconocimientos en el sitio, complemenío de los 
trabajos de Laboratorio; y á ello estoy decidido, para muy pronto, 
contando con la cooperación de la Real Sociedad Española de 
Historia natural, tan generosamente patentizada en la presente 
nota por la parte importante que en ella corresponde, y que tanto 
agradezco, á sus distinguidos miembros D. Salvador Calderón y 



i6i " boletín de la real sociedad española 

D. Lucas Fernández Navarro, á quienes he sometido la clasifica- 
ción de las muestras. 

REMESA DEL 3 DE OCTUBRE DE 1905 

I. Paraje: Mina «Flor de El Espinar». 
Clasificación: Roca alterada, con limonita. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 53,75. 

II. Paraje: Mina «Flor de El Espinar» (vía). 
Clasificación: Granito con dorita. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 28,9. 

II r. Paraje: Mina «Flor do El Espinar». 
Clasificación: Cuarzo filoniano con chalcolita. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g. : 12. 

IV. Paraje: Mina «Flor de El Espinar». 
Clasificación: Ortosa. 

Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 55,81. 

V. Paraje: Mina «Delirio». 
Clasificación: Cuarzo con dorita. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g,: 3,33. 

VI. Paraje: Arroyo Mayor, mina «Amable». 
Clasificación: Granito alterado. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 56,25. 

VII. Paraje: Mina «La Cacera». 
Clasificación: Limonita, cuprita y cobre nalivo. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 5,55. 

VIII. Paraje: Mina «La Cacera», pozo «La Reina». 
Clasificación: Rocas con óxidos de cobro y de hierro. 
Radioactividad en voltios-hora- 100 g.: 30,57. 

IX. Paraje: Mina «La Reina», nuevo filón «La Torera». 
Clasificación: Cuarzo con cobre nativo y limonita. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 25,14. 

X. Paraje: Kilómetro 33. 
Clasificación: Roca eruptiva alterada. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.; 7,14. 

REMESA del 3 DE NOVIEMBRE DE 1905. 

XI. Paraje: No indicado. 
Clasificación: Cuprita y limonita. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 67,5. 



DE HISTORIA NATURAL. 165 



REMESA DEL 28 DE NOVIEMBRE DE 1905 

XII. Paraje: 

Clasificación: Limonita, calcita y ¿wolframita? 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: los dos primeros troci- 
tos, 0; el último, 102. 

REMESA DEL 11 DE DICIEMBRE DE 1905 

XIII. Paraje: Mina «La Reina», á 17 m. de profundidad. 
Clasificación: Cuarzo con cuprita y cobre nativo. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g,: 18,4. 

REMESA DEL 27 DE ENERO DE I 90G 

XIV. Paraje: «La Cacera», travesía á Madrid. 
Clasificación: Roca eruptiva alterada, con mica y limonita. 
Radioactividad en vollios-hora-100 g.: 18. 

XV. Paraje: Ti'avesía del pozo á Madrid. 
Clasificación: Pirita limonitizada. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 48. 

XVI. Paraje: Túnel, filón á Madrid. 
Clasificación: Cuarzo con mica y wolframita. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 22,4. 

XVII. Paraje: «La Torera». 
Clasificación: Limonita y cuarzo. 
Radioactividad en voltios-hora-100 g.: 13,6. 

MUESTRAS EXCEPCIONALES 

Paraje: Siguiendo la carretera desde San Rafael hacia Madrid 
unos tres kilómetros, y separándose de ella como 500 metros, no 
lejos del León, hállase la mina Amable, de donde nos han sido 
traídas, para su examen, varias muestras cuya radioactividad al- 
canza cifras superiores á cuanto hemos podido observar, hasta la 
fecha, en minerales españoles. 

Clasificación: El conjunto de sus caracteres externos asemeja 
la especie de referencia á la pechblenda, á la annercpdila, á la 



i6(i boletín de la real sociedad española 

ilrotantalita, etc. (1). Pero presentándose de la manera mal defi- 
nida que es corriente en los filones y en muchos minerales disemi- 
nados, procedemos actualmente á un reconocimiento químico. 

Radioactividad en voltios-hora-lOü g.: 
?.0I 1,5. — Primer ejemplar ensayado. 
2484,3. — Otro ejemplar algo más puro. 

Observaciones. — 1.'' Con objeto de establecer alguna compara- 
ción entre este mineral y la chalcolita, teniendo en cuenta los 
números graduantes que se atribuyen por varios investigadores 
á tal última especie y á la pechblenda de diversas procedencias, 
encargamos al Sr. González que nos proporcionase una pequeña 
cantidad de lam.inillas del fosfato de Cobre y Uranio de San Ra- 
fael, lo más limpia posible de ganga. Complacidos por dicho se- 
ñor con su habitual bondad, hemos encontrado que la radioacti- 
vidad de las plaquitas que nos envió se halla representada por 
.588,23 voltios-hora-lOO g. 

2.* Atentos á fines análogos, hemos reconocido en el electros- 
copio varios compuestos de Uranio comerciales. Tres decigramos 
de uranato de Plomo acusan una radioactividad de 12.400 voltios- 
hora-100 g. Cifra 5 á 6 veces, tan solo, superior á la del mineral, 
y que da alguna idea industrial de la riqueza del mismo en cuer- 
pos dotados de actividad radiante. 

3." Cinco muestras de la substancia en cuestión, colocadas 
sobre placas fotográficas, han impresionado á éstas notable- 
mente en tres días. 

(Laboratorio de Radioactividad de la Facultad de Ciencias de 
Madrid.) 



(1) La. annero'd i ía Gs considerada como niobato hidratado de Uranio, Itrio, Cerio y 
Torio, en la pegmatida. Groth la clasifica como pironiobato de Itrio y Uranio, prescin- 
diendo de los demás constituyentes. 

La itrotantalita contiene, principalmente, según Grotli, pirotantalato de Itrio y tan- 
talato de Calcio y Hierro, como también pequeñas cantidades de Uranio, Tungsteno 
y Estaño, sin negar la presencia del pironiobato de Itrio. 

Nuestros amigos D. Salvador Calderón y D. .losé Retamal Martin nos dieron á co- 
nocer, hace casi un año, una itrotantalita de Toledo, en que no pudimos discernir la 
radioctividad, acaso por las circunstancias en que hubimos de efectuar el examen, ó 
quizá por carecer de Uranio. 

El mineral de radioactividad importante sobre que hoy empezamos á llamar la aten- 
ción es interesantísimo; y, con el de Toledo, constituye, probablemente, el segundo y 
primer caso de hallazgo de tierras raras en España. 



DE HISTORIA NATURAL. 167 

Boletín bibliográfico. 

Marzo. 

Académie den Sciences. Parig. (Compies rendas.) T. cxlii, n° 5, 29 Janv. 1906. 
LefévPvE: Épreuve general, sur la nutrit. amidée des plant. verles en 
inanition de gaz carbón. — Jacobesco: Nouv. champign. paras., Trema- 
fovalsa MatrucJioti, causant le chancre du Tilleul. — Anthony: Les cou- 
pures génériq. de la fam. des Bradypodidce. — Küntsler et Gineste: 
Gontrib. a la morphol. genérale des Protozoaires supér. — Bonket: Sur 
l'anatom. et riiistolog. des Ixodes.— Kilian: Sur une fauae d'Ammo- 
nites néocrétac. — ISégris: Sur les racin. de la uappe de charriage du 
Péloponese. — Y ves Dei.age: Capture d'un Cachalot du genre Kogia 
Gray,=N° 6, 5 Fevr. 1906. — Wintrebert: Sur le passage á travers les 
gangl. spin. de faisceaux provenaut des racin. motric, chez les Ba- 
trac. — Kilian et Lory: Sur l'exist. de breches calcair. et polygéniq. 
daus les montagn. situées au SE. du Mont Blanc.=N'' 7, 12 Fevr. 
1906. — Gravier: Sur la faune annélidienne 'de la mer Rouge et ses 
affinités.— Pacaut et Vtgier: Les gland. salivaires de VHelix x>omatia. 
IS" 8, 19 Fevr. 1906. — Oardot: Note sur la végétat. bryologiq. de l'An- 
tarctide. — Víala et Pacottet: Sur les levures sporul. de Champign. á 
périthéces ( Gla'osporiumj.— Fizot:: L'évolution des colon, de Diploso- 
)va spovgiforme Giard. -Qüidor: Sur le mále et l'appareil suceur de 
•Jsicothoa Astaci. — Cayeux: Les tourbes des plages bretonnes. 

Académie internationale de Géographie boíanique. Paris. (Bulletiji.j N<'s 197- 
198, 1"' Fevr.-Mars 1906. — Olivier: Les princip. parasites de nos 1¡- 
chens fran(,'ais (suite). — Domin: Plantae novae buhemic. annis 1900- 
1904 detectae vel descriptae (suite). — Léveillé: Sur 1^ présence de 
VAzolla Caroliniana, en Chine.— Cyperacées sino japonaises.— Contrib 
á la flore de la Mayenne ¡ suite J. 

American Natnralist (The). Bostor. N° 470, Febr 1906. — Ayers: The Uni- 
ty of the Gnathostome Type.— Shimer: Oíd Age in Brachiopoda. — 
Eycleshymer: The habits of Necturus maculosus. 

Baleares (Laf). Palma de Mallorca. N."* 62, Enero 1906. 

Broteria. S. Fiel. Yol. v, fase, i, 26 Jan. 1906. — Luisieh: O ultimo Con- 
gresso internac. de Botan. — Rick: Pilze ans Biazil. 

Canadian Entomologist (The). London. Ontario. Yol. xxxviii, n" 2, Febr. 
1906. — Sherman: The Dragon-flies and Damsel-flies. — Pearsali.: What 
Euchaica comptaria. — Swenk: New Bees of the genus Golletes — 
Ainklie: Guests of Spittle Insects.— Wolley Don: List of the Macro- 
Lepidopt. of Alberta (contin.). — Walker: Records in Orthopt, froni 
the Cañad. NO. — Chígnün: Capture oí Sphinx luscitiosa at Montreal. 



168 boletín de la KEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Coquillett: Five new Culicid. from tlie Westlndies. — Babne.s: A new 
Lasiocarapid from Arizona. 

Entomologische LitteratarhlaLter. Berlín. Sechster Jahrg. N" 2, Febr. 1906. 

Feuille des Jeunes Naturalistes (La). París. — Goury et Güignon: Les 
Insect. parasites des Cracífér. — ALESSA^DRI: Nouv. genre de cépha- 
lopod. de rÉocéne des envírons de París. — Dadtzesbero et Ddrou- 
cHOUx: Supplém. á la fauuul. malacolog. des envír. de Saiut-Malo (fin). 

Ingeniería. Madrid. N.os 31-33, Febr. 1906. 

Institució catalana d'Historia natural. Barcelona. (Butlleti.) — Fagot: 
Contríb. á la faune malacolog. de la Catalogne. — Maluqüer: Guía per 
la cassera, preparac. y conservac. deis lepidópt. 

Instituto Físico-Geográfico Nacional de Costa Rica. San José de Costa 
Rica. (Anales.) T. ix, 1896. 

Instituto Geológico de México. México. (Parergones.) T. i, n.° 9, 1905.— Or- 
DÓÑEZ: Los Xalapazcos del Estado de Puebla (1." parte). 

Johns Hopkins Hospital (The). Baltimore. (Bulletin.) N° 179, Febr. 1906. 

Musée Océanographique de Monaco. Monaco. (Bulletin.) W 58, 29 Janv. 
1906.— JoüBix: Les larves et les métamorph. des aním. marins.=N° 61, 
10 Fevr. 1900. N" 62, 12 Fevr. 1905.— Nathansohs: Sur l'icfluence de 
la circulat. verlicale des eaux sur la production du Plankton marin. 

Musée Teyler. (Archivis.) Haarlem. Serie ii, vol. ix, 3." y 4." parte. 

Novitates Zoologicae. Tring. Vol. xin, n*^ 1, 1906. — Hellmayr: On tlie birds 
of the ísland of Trmidad. — Warrex: New Drepanulidae, Thi^rididae, 
Uraniidae and Geometridae. — 3 ok\)\tí: Two new ^graHsítWae. — Roths- 
CHiLD: On a new parasít. tineid moth from Queensland. — Jordán aud 
Rothschild: Notes on the SipJionaple7-a from the Argentine. — New 
Sphingidae. — llocuscBíhX): Notes on bat fleas.— Two new Saturniidae. 

Observatorio Meteorológico magnético central de México. México. ( Boletín. } 
1902. 

Fhiiippine Journal of Science (The). Manila. Vol. i, n"^ 1, Jan. 1906.— 
Freer: On the Water Relations of the coconut Palm (cocos nucífera). 
On the Oil Produc. from the Nuts. — The Factors Entering into the 
Rancidit. of the Oil. —The Insects attacking the Trees. — Walker: 
The Coconut and Its Relation to the Product. of coconut Oil. — 
Woolley: The Occurrenc. of Schistosoma Japonicum in the Philíppine 
Islands. 

Philippine Weather Burean. Manila. (Bulletin.) August 1905. 

Pliysilcalisch-Medicinischen Gesellschaft. Würzburg. (Sitzitngs-Berichte.J 
N«is 3-6, 1905. 

— ( Verhandlimgen.) Band xxsviii, nos 2-4. 

Real Academia de Ciencias y Artes. Barcelona. (Boletm.) Vol. ii, n." 8, 1906. 

Revista Científica profesional. Barcelona. N." 87, Enero 1905. 

(Continuará.) 



Sesión del 4 de Abril de 1906. 

PRESIDENCIA DE D. FLORENTINO AZPEITIA 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué 
aprobada. 

Admisiones. — Fueron admitidos como socios numerarios los 
Sres. D. Eduardo Amoedo y Galarmendi, D. Maximino San 
Mig'uel de la Cámara, D. ManuelJerónimo Barroso y D. Joaquín 
García González, presentados, respectivamente, por D. x4.ntonio 
Zulueta, D. xlbelardo Bartolomé del Cerro, D. Agustín Cabrera 
y Díaz y D. Igmacio Bolívar. 

Fué presentado un nuevo socio numerario. 

Correspondencia. — Se leyeron dos cartas, una de Mr. A. Grou- 
velle y otra de Mr. J. Bourg-eois, dando las g-racias por su nom- 
bramiento de socios correspondientes. El Sr. Grouvelle mani- 
fiesta al mismo tiempo que desea recibir las publicaciones de la 
Sociedad, abonando la cuota correspondiente. El Sr. Bourgeois 
remite, con su carta, alg-unas de sus publicaciones sobre insec- 
tos coleópteros, para enriquecimiento de nuestra biblioteca. 

Notas y comunicaciones. — El Secretario presentó un trabajo 
de D. Daniel Jiménez de Cisneros, referente á sus excursiones 
g'eológ'icas por la provincia de Alicante en el mes de Marzo 
último. 

—El Sr. Calderón leyó un trabajo bibliog-ráfico de nuestro con- 
socio el P, Filiberto Díaz sobre la industria aurífera en la ac- 
tualidad. 

— El Sr. Martínez de la Escalera presentó la descripción de una 
especie nueva del g-énero Asida, y leyó una nota sobre una 
Sii(/niodera paleártica . 

— El Sr. Ribera le3'ó una nota del Sr. Cabrera Latorre, rela- 
tiva á los chimpancés del Muni. 

— El mismo Sr. líibera dio lectura á una comunicación 
sobre la cría y aprovechamiento del avestruz en Europa. 

A propósito de las curiosas é interesantes noticias de que dio 

T. VI.— Abril, 19C6. ' 12 



170 boletín de la real sociedad española 

cuenta el Sr. Ribera, el Sr. Zulueta dijo que en el Jardín Zooló- 
gico del Parque de Barcelona hay una pareja de avestruces 
que se han reproducido en domesticidad,pero cuyas crías han 
muerto siempre jóvenes. 

— El Sr. Amoedo dio cuenta de los trabajos que, en unión de 
su compañero Sr. Zulueta, están llevándose á cabo para re- 
constituir la tortug-a fósil encontrada en las cercanías de Va- 
llecas, manifestando que hasta la fecha han podido reconsti- 
tuirse varias placas dorsales, los huesos coracoides y algún 
otro. 

— El señor Presidente añadió algunos detalles sobre el trabajo 
de reconstitución de dicho quelonio, consignando que se podrá 
llegar á la determinación especifica del ejemplar encontrado. 
Hizo justos elogios de los Sres. Zulueta y Amoedo, por el acierto 
con que están llevando á cabo la reconstitución de este fósil. 

— El Sr. Lázaro é Ibiza presentó y leyó una noticia sobre el 
hallazgo del Couvolmilus Durandoi en España. 

Notas bibliográficas.— El Sr. Calderón leyó la siguiente: 

Pilz, R. — Die Bhiglanzlagersüítteih von Mazarrmí in Spanien 
(Los yacimientos de galena de Mazarrón).— Zeitsch. f. prakt. 
Geol., t XIII, Berlín, 1905, págs. .385-409. Con un plano y 20 figu- 
ras intercaladas. 

El autor comienza por una ojeada sobre la geología del dis- 
trito minero de Mazarrón, constituido por rocas arcaicas, .ter- 
ciarias y cuaternarias. Las Sierras principales consisten en 
calizas, dolomitas, pizarras micáceas y filitas; estas últimas 
en el contacto con las rocas eruptivas más modernas, consisten 
en pizarras sericíticas, afines á las verdaderas talcocitas, con 
intrusiones de pizarras anfibólicas y cuarzo. 

La cadena arcaica principal está atravesada por rocas erup- 
tivas terciarias, tanto andesitas básicas como dacitas. Ambas 
se hallan bastante alteradas, tanto por acción atmosférica 
como por manantiales termales, convirtiéndose en kaolín, y 
á trechos en materias aluminosas, bajo la influencia de las 
aguas sulfhídricas. Las rocas eruptivas yacen sobre cuarzo 
y sobre el terciario más moderno, que el autor califica de 
plioceno. 

Los yacimientos de galena aparecen entre las dacitas y en 
los contactos de ellas con las rocas arcaicas, ya en masas, ya 



DE HISTORIA NATURAL. Hl 

diseminadas ó ya como verdaderos filones. El espesor de éstos 
es tan variable, que los hay desde 10 cm. hasta varios metros. 
y su extensión es g-eneralmente rau_y reducida. 

Las o-ang"as contienen, además de detritus de rocas y mate- 
rias arcillosas, hierro espático, calcita, dolomita, en parte per- 
lada y en parte parda, baritina y cuarzo, y como formaciones 
modernas yeso y mendozita; en los filones hay, en cambio, 
g-alena, blenda, pirita, marcasita, calcopirita, mag'uetita y 
rara vez olig-isto especular, plata nativa y mercurio, y como 
productos secundarios limonita, cerusita, smithsonita, piro- 
morfita y mimetesita. 

Los parajes en que radican estos yacimientos son tres: el 
monte de San Cristóbal, Los Perules y Las Pedreras Viejas. 

La estructura de estos filones es, por lo común, la de masas 
desordenadas, rara vez brechiformes ó lechos. 

Los productos primarios de orig-en profundo se disting^uen 
por ser una mezcla de g-alena y blenda, eng*astadas en cuarzo 
y magmetita, que faltan á mayor profundidad, acabando por 
esterilizarse; los secundarios se encuentran en el coronamiento. 
La ley sufre grandes alteraciones, sobre todo donde los filones 
están atravesados por las rocas arcaicas. Es de notar la elevada 
ley de plata de la g-alena arg-entífera, la cual es, en g-eneral, 
de 1 393 á 1.746 g-., y lleg-a, en ocasiones excepcionales, hasta 
6.687 g". por tonelada de plomo. 

Termina el autor haciendo la historia de estas minas y tra- 
tando de su explotación. 

Secciones. — La de Barcelona celebró sesión el dia 7 de Mar- 
zo, bajo la presidencia de D. Ramón Turró. 

Fué leída y aprobada el acta de la sesión anterior. 

— El Sr. Turró dio lectura á una interesante nota titulada «Di- 
gestión del Bacilus Virg-ula y del Bacilusde Ebher por el jug-o 
tiroideo», explicando al mismo tiempo alg-unos detalles obser- 
vados en dichos fenómenos autolíticos. 

— El Sr. Llenas dio cuenta de que existía en los arenales de 
Casa Antúnez la variedad albidus Friv. del Tribitlus terrestris, 
hasta hoy citada sólo en España por Lang-e en el reino de 
Murcia. Presentó además el Sr. Llenas varios ejemplares de 
dicha variedad. 

No habiendo más asuntos que tratar, se levantó la sesión. 



172 boletín de La REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

— La Sección de Zaragoza celebró sesión el día 28 de Fe- 
brero, bajo la presidencia de D. Pedro Ferrando. 

— El P. Navas, recordando un articulo publicado en la FeíiilJe 
des Jeunes natiir alistes, sobre la distribución g-eog-ráfica del 
aiulusco Helix (Leucochroa) candi dissima, que se dice litoral, 
presenta ejemplares, recog-idos por él, de localidades no men- 
cionadas y dig-nas de consig-narse, por ser interiores de la Pe- 
nínsula. Estas son: Granada, en la Sierra Elvira; Zarag-oza, 
frecuente en los alrededores de la ciudad; Valdespartera y 
Ag-reda (Soria), que es la localidad más interior. En Tortosa 
halló una forma turriculada muy interesante. 

— El mismo presenta lamonog-rafía de losHemeróbidos (Neu- 
rópteros) neárticos, por Banks, de interés para la taxonomía 
de los paleárticos. 

— Sobre los Bombus (Himenópteros) de Bohemia ha escrito 
una monog-rafía el Profesor Klapálek, de Prag-a. Contiene datos 
interesantes de anatomía, que podrán ser útiles también á los 
himenopterólog'os de España. 

— El mismo P. Navas dijo que el Btibo hamatus Keng-, que se 
cita en la pág*. 95 del Boletín de nuestra Sociedad, es Bnhopsis 
hamatus Klug-. 

— La misma Sección celebró sesión el día 28 de Marzo, bajo 
la presidencia de D. Pedro Ferrando. 

Fué propuesto para socio numerario D. Ramón Gómez, por 
el P. Navas. 

— El señor Presidente manifestó que á D. Vicente de Val y 
Julián, Vicepresidente déla sección, le había sido reg-alada una 
g-ran Placa de iñata. con expresiva dedicatoria, por el Coleg-io 
Farmacéutico de Córdoba, en nombre de todos los de España, 
por haber sido el iniciador y org-anizador de la Asamblea Na- 
cional de Farmacéuticos que se celebró en Zarag-oza en 1904, y 
propuso se hiciese constar en acta la satisfacción de todos por 
la distinción de que había sido objeto, acordándose por unani- 
midad. 

— El Sr. Navas presenta los trabajos del Sr. Banks, de los 
Estados Unidos, sobre Neurópteros, de interés para la entomo- 
log-ía g-eneral y aun para la europea, á pesar de versar sobre 
Neurópteros neárticos. 

El primero lo titula «Descripciones de Neurópteros neárticos 
nuevos». Son 47 las especies que se describen, cuyos tipos 



DE HISTORIA NATURAL. 173 

existen en la colección de Banks. Las descripciones están en 
inglés. Acompañan al trabajo dos láminas. 

El seg'nndo es la «Revisión de los Hemeróbidos neárticos». 
El autor, que ya había hecho una revisión de los Crisópidos 
neárticos, prosignie en sus favoritos estudios con la revisión de 
los Hemeróbidos. Primeramente los mismos nombres de Heme- 
róbidos y Crisópidos que conserva, nos parecen muy acertados, 
en vez de llamar Hemeróbidos á los Crisópidos, como alg-unos 
hacen. 

Divide los Hemeróbidos en tres subfamilias: DUarinos, Sisi- 
rinos y Hemerobinos. 

Separando con H;igen los Dilarinos para constituir familia 
aparte, los Diláridos, análog'a si, pero muy distinta de los He- 
meróbidos, dividiremos á éstos en dos tribus: Sisirinos y Heme- 
robinos, bien caracterizados por la estructura de sus alas. 

Tres nuevos g-éneros establece el autor, dos de los cuales, 
Lomamyia y Boriomyia, preferimos escribir Lomariúa y Borio- 
mia. á fin de evitar la desinencia en 7nyia, adoptada para alg-u- 
nos g'éneros de Dípteros. 

Las descripciones son completas y sencillos y claros los cua- 
dros dicotómicos, por lo cual, y porque al menos cinco especies 
de Hemeróbidos neárticos existen también en Europa, es útil 
para la entomología europea el bien elaborado trabajo del se- 
ñor Banks. 

— El Sr. Ferrando lee una nota sobre «Rocas hipogénicas de 
Zarag"oza». 

Notas y comunicaciones. 



Homenaje á Rodríguez Femenias 



POR 

ODÓN DE BUEN 



En los últimos días del año pasado celebró el Ateneo de Ma- 
lión una solemne velada en homenaje al sabio botánico que 
fué socio fundador de esta Sociedad. Presidía el ilustre Co- 
mandante de Estado Mayor D. Antonio Victory y asistieron las 
autoridades locales. Adhirióse, por expresivo teleg-rama del 



174 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Rector, la Universidad de Barcelona, y representaba á ésta 
nuestro consocio D. Odón de Buen. La Real Sociedad española 
DE Historia natural tuvo por representantes, al Sr. Alabern 
y al Secretario de la Sección de Barcelona Dr. Llenas. 

Leyó el Sr. Ballester, dig-no Secretario del Ateneo, una bien 
escrita Memoria acerca de Rodríg-uez Femenías, uno de los 
fundadores de aquel centro de cultura, y estuvo encarg-ado del 
discurso en homenaje al sabio alg-ólog-o menorquín, el señor 
de Buen. Terminó la velada con discretas frases del presidente 
en nombre del Ateneo y en nombre de la apenada familia de 
Rodríg'uez Femenías. 

El Ateneo g'uarda las ricas colecciones alg-ológ-icas del re- 
nombrado botánico, por cuya buena conservación hacen votos 
todos los especialistas. Guarda, igualmente, las importantes 
colecciones de Cardona y Orfila. 

Contribuyendo á tan justo homenaje, reproducimos á conti- 
nuación alg'unas notas del discurso del Sr. de Buen, que, de 
este modo, podrán ag-reg-arse á la biog-rafía escrita por D. Fede- 
rico Gredilla y Gauna y publicada en este Boletín (1). 



«Rodríg-uez Femenías había nacido en Mahón el año 1839, y 
en Mahón pasó casi toda su vida. La capital de Menorca g-uar- 
da recuerdos imperecederos de las iniciativas que había toma- 
do y de las actividades que desarrolló en beneficio de la cul- 
tura pública y del prog-reso de aquella isla, desde los carg-os 
elevados que desempeñaba, tanto en el terreno político, como 
en el financiero. 

De intelig-encia perspicaz, de una firmeza g-rande, y, sobre 
todo, de un extraording-rio amor al estudio, puso sus excep- 
cionales condiciones de carácter al servicio de las Ciencias 
Naturales, alcanzando justa fama de botánico concienzudo. 

Cuantos naturalistas, atraídos por la sing-ular riqueza de la 
flora y la fauna menorquinas, visitaron la isla, fueron sus ami- 
gaos, sus corresponsales, y aún sus admiradores; cuantos le 
consultaron respecto á las especies críticas de aquel territorio, 



(1) Gracias á las facilidades que para ello hemos encontrado en la Junta directiva 
de aquella culta Corporación damos ho^' el retrato del ilustre botánico, objeto de esta 
nota, lo que no pudimos hacer cuando se publicó la biografía del mismo. (Nota de 
la C. de P.j 



Boletín de la Soc. Españ. de Hist. Nat. 





ÜK HISTORIA NATURAL. 1"5 

obtuvieron amable y sabia respuesta. De aquí la reputación que 
g-ozaba fuera de España. De aquí que su nombre esté unido al 
descubrimiento de muchas especies botánicas y aún zoológ"i- 
cas: Sagina, Senecio, Meniha y Micromeria Rodrif/uezH; Peltogas- 
ter Bodrigiiczii , curioso crustáceo parásito de los Pagunis, etc. 

Cultivó especialmente la botánica fanerog-ámica primero, 
y la alg-ülog'ía después; pero recopiló cuidadosamente cuanto 
se escribía acerca de la Historia Natural de Menorca, y en 
folletines de los periódicos de Malión pueden hallarse notas 
suyas sobre Espong-iarios, Pólipos, Equinodermos, etc., que 
habían sido citados ó descritos por los zoólog-os que visitaron 
la isla. 

Aunque no se dedicó especialmente á la Geolog-ía, en los 
tiempos en que era apenas conocida la de Menorca, hizo indi- 
caciones muy precisas acerca de los terrenos allí representados. 

Hermite, en su Descripción geológica de Mallorca y Menorca, 
consig-na lo sig'uiente: <<Las ideas de Rodríg^uez acerca de la 
reg-ión septentrional de Menorca, son más exactas que las de 
Marmora» (1). 



Hacia el año 1860 se iniciaron en Rodríguez Femenías las 
aficiones botánicas. Quien g-uió sus primeros pasos fué un 
amig-o íntimo, M. de Colombier, Inspector de Telég-rafos en 
Francia, con el cual herborizó en Mallorca y Menorca y al que 
rinde homenaje de reconocimiento en uno de sus escritos (2), 
haciendo constar que el cultivo de la Ciencia le había deparado 
g-randes satisfacciones. 

Sus progresos botánicos pueden verse en la serie de trabajos 
que publicó, principalmente en los Anales de la Sociedad es- 
pañola de Historia Natural, de la que era socio fundador. 

Catálogo razonado de las plantas vascíilares de Menorca ( 1865 
á 1868). Son muy notables los capítulos que dedica á la des- 
cripción de la isla y á los estudios realizados en ella hasta 
aquella fecha. 

Dos especies nuevas de Menorca. («Bull. Soc. Bot. de France», 
1869). 



(1) Aludía á los datos consignados por Rodríguez en 1835, en el capítulo Aconstitu- 
ción fisica>> de su Cat. de las plantas de Menorca. 

(2) Excursión botánica al Puig de Torrella (Mallorca). 



176 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Catálogo de las plantas y árboles de adorno que se cultivan e7i 
Menorca, 1874. Ampliado eii 1901. 

Suplemento al Catálogo de plantas vasculares de Menorca. 
(«Anales Soc. esp. H. n.», vol. iii, 1874). 

Catálogo de los Musgos de Baleares. («Anales Soc. esp. H. n.». 
vol. IV, 1875). 

Adiciones á la Flora de Menorca. («Bull. Soc. Bot. de France», 
1878). 

Cultivo y explotación del esparto. Mahón, 1878. 

Excursión botánica al Puig de Torrella (Mallorca). («Anales 
Soc. esp. H. n.», vol. viii, 1879). 

Herhorización en Panticosa, Julio y Agosto de 1879. (« Anales 
Soc. esp. H. n.», vol. xix, 1890). 

Flórula de Menorca. Un tomo de 200 y xv pág-inas, que com- 
prende cerca de 1.000 especies. Están excluidas las Algas. 
Mahón, 1905. 

Esta última obra, la más completa de las publicadas acerca 
de la Flora menorquina, acabó de imprimirse poco antes de la 
muerte del autor. De sus mismas manos tuve el honor de reci- 
bir un ejemplar en una de las frecuentes visitas que hizo en 
los últimos meses de su vida á mi laboratorio de la Univer- 
sidad. 

Las publicaciones citadas suponen un enorme trabajo de 
investigación; muchos años invertidos en el estudio; una gran 
escrupulosidad y verdadera conciencia científica. Pocas de sus 
determinaciones específicas fueron corregidas. 

Este carácter serio, escrupuloso, le había captado las simpa- 
tías del gran botánico Willkomín, con el que sostuvo íntima y 
frecuente correspondencia, y de cuantos tuvieron relaciones 
científicas con él, que fueron muchos. 

Aparte de la comprobación concienzuda de aquellas especies 
anteriormente citadas, ó halladas primeramente por él en Me- 
norca, se debe al Sr. Rodríguez Femenías el descubrimiento y 
la descripción de bastantes fanerógamas nuevas para la Cien- 
cia. A la ñora balear pertenecen las siguientes: 

Lepidium Carrerasii, Viola stolonifera, Vicia hifoliolata, Qa- 
lliimi Crespinianum, Centaurea Baleárica, Lysimachia Minori- 
censis, Linaria fragilis, Digitalis dubia, Daphne vellaoides, 
Malva Minoricensis, Althcea Baleárica, Allium cestivalis. 

Su última nota fanerogámica la trajo personalmente á mi 



DE HISTORIA N'ATURAL. l^iT 

laboratorio poco antes de morir. Hablando y consultando con 
él tiempo atrás acerca de las plantas que había yo visto y re- 
cogido en la isla de Cabrera, en los dos últimos veranos, le 
indiqué me parecían los Scolijmus, allí abundantes, de porte 
distinto al S. hispanicus; que quizá correspondiesen á la espe- 
cie >S'. grandi/lorus Desf. Un día de este verano encontré en mi 
mesa de trabajo un ejemplar fresco de S cohj mus grandi flor us j 
una nota del Sr. Rodríg-uez diciendo que, en efecto, debía con- 
siderarse aquella planta como perteneciente á la ñora balear. 



Con ser importantes los trabajos fanerog-ámicos del Sr. Ro- 
dríg-uez Femenías, no tienen, ni con mucho, la trascendencia 
científica que sus investigaciones acerca de las Algas. 

Está ligada tan íntimamente la flora marina á las circuns- 
tancias del medio, y ejerce en la región litoral influencia tan 
grande en la vida de los animales, que para juzgar délas con- 
diciones bionómicas de una zona, es un dato precioso el cono- 
cimiento de las alg-as que en ella viven. 

De los trabajos realizados por nuestro ilustre consocio acerca 
de las algas que habitan los diversos fondos de ]ñ planicie Uto- 
ral que circunda el grupo mayor de las islas Baleares (Mallor- 
ca, Menorca y Cabrera^, han de sacar mucho partido los bió- 
logos. 

Hasta las campañas de dragado y sondeo realizadas en de- 
rredor de aquel Archipiélago por el vapor Roland, del Labora- 
torio Arago (anexo de la Sarbona) (1), sólo noticias sueltas se 
tenían de tan interesante comarca mediterránea en lo referente 
á la biología marina. Encomiábanse la riqueza de la fauna y la 
excepcional posición de aquellas islas; se habían descrito espe- 
cies típicas; pero ningún estudio metódico, de carácter gene- 
ral, se había llevado á cabo. 

Las investigaciones algológicas de Rodríg-uez eran el dato 
más positivo. En ellas ya se vislumbraba la variedad y riqueza 
de la planicie litoral de Menorca constituida por terrenos g*eo- 
lóg-icos varios. De los trabajos de nuestro biografiado se había 

(1) Véase mi trabajo La Región Méditerranéenne des Baleares. (Bull. Soc. Zool. de 
France. Sept. 1905.) 



ns boletín de la real sociedad española 

deducido ya la profundidad á que alcanzaba en aquellas ag-uas 
la influencia de la luz solar. 

En adelante, cuando se complete el estudio bionómico de la 
planicie litoral balear, después de la futura campaña del Ro- 
land, podrá apreciarse hasta qué grado han sido trascenden- 
tales los trabajos alg'ológ'icos de Rodríg-uez Femenías. 

Uno de los últimos que realizó fué la clasificación de las 
alg-as recog"idas por el Roland en la campaña de 1904. Por el 
interés que esta lista, aún inédita, ofrece, la copio á conti- 
nuación. 



Alg'as de Porto Cristo (Mallorca), recogidas sobre las rocas 
de O., á 2 m. de profundidad. 
Halimeda Tuna. 
Asperococcus hilbosus. 
Rypnea imisciformis. 



Alg-as recog'idas en la punta NO. de Cabrera. Fondo de cas- 
cajo. Profundidad de 63 á 112 m. 
Palmo'phylUim orbicula tum. 
Codüim tomentosum. 

— Biirsa. 
Carpomitra Cabrera. 
Halopteris fiHcina. 
Zanardinia coUaris. 
Cystosira Montagnei. 
Neurocauloii grandifolmm . 
Lome7itaria 'phaligera. 
RhodophyUis blfida. 
Gloiocladia fiircata. 
SphíBTococcus coronopifolius . 
PeyssoneJUa squamaria. 
Rytiphlcea tinctoria. 
Vidalia volubilis (1). 



(1) Esta especie, que conocen los pescadores con el nombre vulgrar de herba torta, 
tapiza grandes extensiones de la planicie entre Mallorca y Cabrera. La red salió algu- 
nas veces llena por completo de Vidalia. 



DE HISTORIA NATURAL. 179 



Sp. nova, próxima á Fauchea. 
Callymeuia microphylla. 



Algas recogidas á 6 millas al SSE. de Cabrera. Fondo de 
arena g-ruesa conchífera. Profundidad, 101 m. 
Laminaria Rodriguezii . 
Dictyo ta dicho tom a . 
PhyUo'phova nervosa. 
Fauchea repens. 

— niicrospora. 
PeyssoneUia squamaria. 
Balyseris polijpodioides. 



Rodríguez debió comenzar sus investigaciones algológicas 
hacia 1880. 

En su afán de estudiar todos los seres naturales de la flora 
y fauna menorquinas. viendo el escaso conocimiento que se 
tenía de las algas de aquella región, abordó resueltamente su 
estudio. 

En verdad que está muy abandonada esta especialidad por 
nuestros naturalistas. Apenas si tenemos de la rica flora algo- 
lóg'ica de nuestras variadas costas, otros datos que los de Ro- 
dríguez, los de Lázaro é Ibiza, acerca de las algas del Cantá- 
brico, y los de G. Fragoso, respecto á las de la costa gaditana. 

Contribuyen al abandono, en primer término, las dificulta- 
des de la recolección y del estudio; hay que disponer de dragas 
y embarcaciones á propósito, que motivan gastos de alguna 
cuantía, dada nuestra pobreza; hay que arrostrar las fatigas 
de la pesca del tou, ó retribuir bien y adiestrar á los pescado- 
res, y hay que contar con microscopio, bastante material y 
costosa biblioteca. 

La fortuna de Rodríguez Femenías le permitió vencer la ma- 
yor de las dificultades, y su amor al estudio y su inteligencia, 
hicieron lo demás. Yo le oí decir muchas veces que era la al- 
golog'ía una especialidad muy cara. 

Para favorecer el desarrollo de la afición á estos estudios, 
tenía el pensamiento de publicar una obra con claves y nume- 
rosos grabados; preparó no pocos materiales, que he visto. 



l^(0 boletín de la real sociedad española 

Desgraciadamente, la muerte le ha sorprendido sin lleg-ar á 
realizar sus nobles propósitos. 

Al comenzar sus trabajos de alg-olog-ía, fué su consejero 
M. Bornet. Asi lo hace constar en el párrafo sig'uiente al dedi- 
carle una especie nueva: «Fué— dice — un g-uía tan inte ig-ente 
y un apoyo tan eficaz en mis investigaciones, que le corres- 
ponde de derecho g-ran parte del mérito que pueda caber k mis 
descubrimientos.» 

En 1888 apareció en estos Anales su trabajo fundamental: 
Algas de Baleares. 

En notas sueltas, que titulaba Dalos algológicos, fué publi- 
cando después sus descubrimientos y observaciones. En los 
mismos Anales vieron la luz los signiientes: 

I. Dos esjjecies mievas del gen. uSilophylhim». 

II. La constiliicUn mineralógica del suelo ¿puede contribuir á 
la riqueza algológica de nn pais^ 

III. Una especie nueva del gen. <.<Cladhgmenia». 

IV. Nuevas Jiorideas. 

Para inmortalizar su nombre en la ciencia, le dedicó Schmitz 
el g'énero Rodrigiiezella, y allá en los interesantísimos fondos 
de la planicie litoral de Baleares, extiende sus anchas frondas 
la más hermosa de las alg-as de la reg'ión: la Laminaria Rodri- 
giiezii de Bornet.» 



Nota sobre la cria y aproveciíamiento del Avestruz en Europa 

POR 

EMILIO RIBERA 

Hace alg'unos meses pudieron nuestros consocios tener noti- 
cia por el periódico Alrededor del Mundo y por alg-ún otro de 
que en Niza se habia instaurado una Granja de Avestruces, 
como los franceses llaman á los establecimientos agrícolas des- 
tinados á la cría metódica y á la explotación de estas g-randes 
aves. Se trataba de un ensayo hecho con las precauciones de- 
bidas para ver de obtener en- el litoral mediterráneo francés lo 
que en Arg^elia vienen hace años consig-uiendo nuestros veci- 
nos transpirenaicos. La nueva g'ranja ha dado excelentes re- 
sultados, y me ha parecido por ello que tendría interés para la 



DE HISTORIA NATURAL. 181 

Sociedad Española de Historia Natural que se supiera que 
en aquélla viven ya más de cien avestruces, en plena y ñor" 
mal producción, demostrando la posibilidad de la aclimata- 
ción y aprovechamiento de tan útil animal, no sólo en Niza, 
sino en todas las localidades de condiciones climatológicas 
análog-as de Europa, de las que tantas tenemos en España. 
Sabido es que los productos aprovechados en este caso son: las 
plumas, cuyo valor, en la ornamentación femenina las mejo- 
res, y en la confección de penachos y plumeros de lujo las res- 
tantes, es muy valiosa; los huevos no empollados, que se ven- 
den para objeto de adorno; las pieles, que tienen mucho apre- 
cio; la g-rasa, que lo consigue mayor aún en la perfumería de 
lujo, y los excrementos, que, mezclados con la arena del par- 
que en que se mantiene encerrados á los avestruces, consti- 
tuyen un regular abono. 

Y conste que los franceses no se contentan con esta explota- 
ción para sus posesiones de Argelia y para Niza, sino que su 
Gobierno acaba de nombrar un delegado para que estudie y 
proponga la introducción de este nuevo ramo de riqueza en 
todas las posesiones francesas en que pueda resultar en bue- 
nas condiciones. Conste también que, al extender la explota- 
ción del StriUMo Camelus L., no hacen más que copiar á los 
ingleses, que, comprendiendo las grandes utilidades que ha- 
bía de dar, la tienen extendidísiraa en sus dominios del Cabo, 
del Natal y del alto Egipto; sólo en el primero pasan de cien 
mil los avestruces que hay hoy en domesticidad. 

Con la extensión de este negocio se ha conseguido que no 
desaparezca especie tan interesante, que en estado salvaje lle- 
vaba rápido camino de destrucción, perseguida por la codicia 
generalmente ignara de los cazadores, como ha ocurrido ó va 
á ocurrir con otras especies de grandes mamíferos y aves. 

No terminaré esta ligera noticia sin excitar á nuestros con- 
socios á que procuren la introducción en España y sus islas 
de tan útil aprovechamiento, para el cual mé propongo bus- 
car y publicar cuantos datos puedan ser pertinentes y de inte- 
rés científico ó aa-rícola. 



lf-2 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Sobre el chimpancé llamado «enganga»' por los pámiies del Muñí 

POR 

ÁNGEL CABRERA LATORRE 

Desde que, hace tres años, me ocupé de las especies del g"é- 
nero Chimpancé en mi trabajo sobre los mamíferos de la re- 
g-ión del Muni (1), se han publicado acerca de estos g-randes 
monos dos estudios importantísimos que ponen en claro cier- 
tas cuestiones no bien resueltas en aquella época, y como con- 
secuencia me oblig-an á rectificar ciertos errores en que en- 
tonces me hizo incurrir la falta material de comparación apro- 
piado al objeto. El primero de dichos estudios por el profesor 
Matschie, apareció en los Sitziings-Berichten der Gesellschaft 
natm'forsckender FreumJe, Berlín, 1904, p. 55. El segundo por 
Rothschild, fué publicado en los Proceedings de la Sociedad 
Zoológ-ica de Londres, tomo i de 1904, p. 413. 

Dos notables sorpresas supuso para el zoólog-o el primero de 
estos trabajos. Consistió la primera en devolver Matschie al 
g-énero en cuestión el nombre de Simia, y á su especie tipo el 
de Simia satyrus, que de derecho le corresponde, y que equi- 
vocadamente venía aplicándose al orang-után. En la edición 
de 1758 del Sistema NatiiTOS, considerada hoy como punto de 
partida para los efectos de la ley de prioridad, Linneo llamó, 
en efecto. Simia satyrus á un antropomorfo neg-ro y africano, 
al mismo que Tulpius había descrito bajo el nombre de Saty- 
rus indicus y que realmente era un chimpancé joven de la 
costa Occidental de África. Verdad es que el mismo Linneo 
aplicó el mismo nombre al orang-után en la edición de 1866; 
pero estando ya empleado para otra especie, lóg-icamente ha 
de llevarlo la primera á quien se dio. La seg-unda sorpresa 
fué que el famoso tscheg-o, el Troglodytes tschego deDuvernoy, 
considerado por unos como variedad, por otros como buena 
especie y por alg-unos como un híbrido, resultó no ser más que 
el mismo chimpancé común, el T. niger de Geoffroy, ó sea el 
Simia satyrus de Linneo, lleg-ado á la edad adulta. 

(1) Memorias de la Soc. Esp. de Hist. Nal., i, 1903, p. 40. 



DK HISTORIA NATURAL. 18S 

Actualmente no cabe ya discusión acerca de estos dos extre- 
mos, y así vemos que Rothschild, en su trabajo, se muestra en 
un todo conforme con ellos. En cuanto al número de especies 
que contiene el género, punto sobre el cual tanto se ha discu- 
tido, la cosa varía, pues mientras Matschie admitió siete, Roths- 
child reduce este número á cinco, advirtiendo que el eminente 
zoólog-o del Museo de Berlín, tras de nuevas y más detenidas 
investigaciones, se encuentra conforme con esta última opi- 
nión. También participa de ella el ilustre africanista Sir Harry 
Johnston (1), y no hay que decir si es de valor el parecer de 
quien tan bien conoce la fauna africana y tantas oportunidades 
ha tenido de estudiarla en la propia África. 

De estas cinco especies, ti es {Shniasatynis, S.koolookamhaj 
S. Anbryi) son comunes al Kámerun y al Gabón. Los pámues 
del río Muni, sin embarg'o, sólo parecen conocer dos, acaso 
porque la tercera no se acercará tanto á la costa. Una de estas 
dos especies, la que ellos llaman ngoro, nkwrii ó nkulii, es 
evidentemente el S. satyrns, ó Troglodijtes niger de Geoffroy. 
YA ejemplar joven y el cráneo de hembra adulta que del Cabo 
San Juan trajo el Sr. Escalera, no dejan duda alguna respecto 
á este punto. Por lo que toca á la segunda especie que los in- 
dígenas denominan enganga y que yo describí y representé en 
mi trabajo, fué en este considerada como AníhropopUheciis 
tschego, Duv.; pero desde el momento en que este nombre re- 
sulta ser sinónimo de S. satyrns, debo inevitablemente modi- 
ficar mi opinión. 

Que el enganga no es el S. satyrns, es indudable. Sus peque- 
ñas orejas, sus manos estrechas y largas y otros muchos carac- 
teres enumerados en mi descripción de un macho muy adulto, 
lo demuestran suficientemente. Tampoco puede ser el S. koo 
lookamba, puesto que no tiene las orejas enormes que á éste 
caracterizan. Pero los caracteres de la tercera especie, ó sea 
del *S'. Aubryi, tal como los enuncia Rothschild, le convienen 
perfectamente. Como el Troglodytes Aubryi de Gratiolety Alix, 
ofrece el enganga cierto aire gorilino, orejas muy chicas, mar- 
cado proñatismo, ojos muy separados entre sí y el último mo- 
lar inferior con cinco puntas en vez de cuatro. Ya al escribir 
mi descripción del enganga noté la semejanza que con él tenía 



(1) Proc Zool. Soc. of London, ii, 1905, p. 70. 



181 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

el mono descrito por los citados autores franceses, y tanto fué 
así, que me atreví á incluir. el Troglodytes Aiihryi en la sino- 
mia del Anlhropopitemis tschego. Hoy, después de haber estudia- 
do más detenidamente el asunto, y con el valioso auxilio de 
los trabajos de Matscliie y Rothschild, estoy persuadido de 
que, en efecto, el Simia Aubryi es la misma especie, no que el 
tschego de Duvernoy, pero sí que mi tschego, es decir, que el 
enga7\ga de los pámues. Por consig-uiente, mi descripción de 
este antropomorfo y la figura que de él di en 1903, son, si no 
me equivoco, la primera descripción y la primera figura que 
se han publicado del Simia Auiryi adulto. 

Hecha esta rectificación, á la que creo estaba obligado, ter- 
minaré haciendo constar, por si algo pudiera valer, que los 
dos chimpancés que fig-uran en el Museo de Ciencias Natura- 
les son enteramente inútiles para cualquier estudio serio. El 
ejemplar adulto es casi por completo artificial, y por consi- 
g'uiente, bueno, á lo sumo, como obra de arte, pero sin valor 
ninguno científico. El otro, que se adquirió como procedente 
del río Fong'o (?), es demasiado joven; por su cara enteramente 
negra y sus grandes orejas, me parece que debe clasificarse 
como ;S'. koolookamba. 



Digestión del Baciüus Virgula y Bacillus Ebhert 
por el jugo tiroideo 

POR 

RAMÓN TURRÓ 

En otros trabajos he demostrado que los plasmas orgánicos, 
reducidos á materia soluble, contienen iii vi tro y fisiológica- 
mente enzymas que atacan las bacterias y las funden hasta re- 
ducirlas á materia amorfa. En la imposibilidad de negar unos 
hechos tan claros y tan fáciles de comprobar, Bachman, con 
otros autores, ha supuesto que no se trataba de verdaderos fe- 
nómenos de digestión, sino de autolisis. La misma razón ha- 
bría para calificar la fusión de las bacterias en el seno del se- 
rum, ó en el de leucocitos, de autolíticos, que los que obteng'o 
in titro con el jugo tiroideo obtenido por medio de la prensa ó 
con los macerados en agua salina de la pulpa esplénica. renal, 



DE HISTORIA NATURAL. 185 

hepática, etc., pues unos y otros fenómenos son absolutamente 
idénticos. Mas por si quedare alg-una duda de que estos fenó- 
menos de dig"estiün son debidos á una causa zimótica externa 
y no á una vacuolización por causa interna del protoplasma 
bacteriano, tomo el raspado de un cultivo en agar-agar de Vi- 
brión colérico, y en un cristal de reloj lo mezclo íntimamente 
con unas g-otas de jug-o tiroideo fresco. 

Instantáneamente (haciendo una preparación, fijándola á un 
suave calor y tiñéndola con la solución acuosa de violeta de 
g-enciana) se observa que un ^ran número de virg-ulas están 
rodeadas de una enorme cápsula, de forma g-lobular, en la que, 
por fusión, se transforma su protoplasma y otras se han fun- 
dido ya del todo, quedando, como vestig-io de la bacteria, una 
cápsula vacia; en una fase más adelantada del proceso, se ob- 
serva que casi todos los vibriones y las cápsulas han desapa- 
recido disueltos en el seno del jugo tiroideo, que toma una 
consistencia análog-a á la clara del huevo. 

Fenómenos completamente análog-os se observan con el 
B. Ebhert, raspándolo del agar y mezclándolo con jug-o ti- 
roideo. 

La rapidez con que estas digestiones se efectúan, aleja toda 
sospecha de que puedan atribuirse á fenómenos de autolisis. 
La reg-resión vacuolizante del protoplasma de estas dos espe- 
cies no puede ser lóg-icamente atribuida á una causa interna, 
sino á una acción hidrolizante externa, comparable á la ac- 
ción de la pepsina clorhídrica al infartar y disolver la fibrina. 

(Sesión de 7 de Mayo de 7906, de la Sección de Barcelona, de 
la Sociedad Fspaíiola de Historia Nalnral.) 



Rocas hipogénicas de la provincia de Zaragoza 

POR 

PEDRO FERRANDO 

Por creerla de intsrés para el mejor conocimiento de la g-ea 
arag'onesa, voy á dar noticia en la presente nota, de alg-unos 
ejemplares de rocas eruptivas que he hallado revisando la co- 
lección petrog-ráfica reg-ional, formada por el que fué Decano 
de esta Facultad, D. Bruno Solano y Torres. 

T. VI. -Abril, 1906. 13 



186 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Además de numerosas rocas sedimentarias y de espilitas de 
las estribaciones del Moncayo, ya mencionadas en la Memoria 
g-eológ'ica de la provincia, escrita por el Sr. Palacios, existen 
las sig"uientes, no referidas en dicho trabajo: 

Un pórfido anñbólico, ó mejor dicho, una. por/irita dioriiica 
procedente del pueblo de Aluenda, que está situado en la for- 
mación siluriana de la Sierra de la Virg-en. 

Enrita cuarcifera de Fombuena y unos fórfidos cuarciferos, 
cuyo fondo felsítico está bastante descompuesto, de Luesma, 
cuyas localidades están ambas situadas en el extremo meri- 
dional de la Sierra de Alg-airén, junto al limite con la provin- 
cia de Teruel. 

De Yistabella, pueblo próximo á los que acabamos de citar, 
un hermoso ejemplar de diorita, muy característico. 

De Epila, que seg-ún el mapa g-eológ-ico está sobre terreno 
mioceno, una notable espiliia que, además de la caliza amig-da- 
loidea que caracteriza á esta variedad de diabasa, presenta 
unas capas delg-adas de espesor uniforme y próximamente pa- 
ralelas, constituidas por caliza blanca cristalina parecida al 
mármol estatuario. 

La denominación ó clasificación que asig-no á estas rocas se 
deduce de su examen macroscópico y que, por tanto, tratán- 
dose de rocas hipog-énicas, podrá ser en parte modificado por 
el estudio microscópico que pienso hacer de las mismas. 



Algunas especies del género «Ammopliila» 

POR 

RICARDO GARCÍA MERCET 

El estudio y diferenciación de las especies de este g-énero es 
hoy bastante difícil de llevar á cabo con exactitud, á causa de 
no haber niug-ún trabajo monog-ráfico, escrupuloso, que pueda 
servir de g-uía en las investig-aciones. El Sr. D. Edmundo An- 
dró, en el tomo iii del Species des Hymenoptéres de Europe, 
publicado en 1888, reunió y diferenció todas ó la mayor parte 
de las formas paleárticas hasta entonces descritas, realizando 
con ello un trabajo, sin duda, meritorio y que pudo ser útil 
en la época en que se efectuó; pero que, al presente, ofrece 
poco ó ning'ún interés, puesto que, sobre haberse descrito cpn 



DE HISTÜHIA NATURAL. 187 

posterioridad muchas más de la misma fauna, se sabe que en 
la obra de André hay varias especies confundidas y que todas ó 
■casi todas las que en ella fig-uran están insuñcientemente des- 
■critas. Creo que el Sr. Kohl, del Museo de Viena, tiene en pre- 
paración la monog-rafía del g-énero Ammophila. Cuando este 
intelig-eute naturalista haya realizado la empresa que se le 
atribuye, el reconocimiento, dificilísimo hoy, de estos insectos, 
podrá efectuarse con mayores probabilidades de acierto y con 
mucha mayor facilidad. 

No obstante las deficiencias consigmadas, he emprendido el 
■estudio del g-énero AmmopMla en nuestro país, y espero, den- 
tro de unos meses, haber llegado á conocer suficientemente las 
que viven en él, prometiendo para entonces un trabajo que 
las abarque. Entretanto, daré á conocer cuatro formas nuevas 
que he encontrado, ampliaré la descripción de una especie me- 
ridional, que viviría también en el norte de España, y hablaré 
de otra cuya presencia en la Península no estaba averig-uada. 

Ammophila (Psammopliila) Alpina Kohl. 

De esta especie, que sólo estaba citada de los Alpes suizos, 
he encontrado tres ejemplares 9 entre los Himenópteros sin 
-determinar del Museo de Ciencias naturales. 

Los ejemplares de referencia se ajustan casi exactamente 
á la descripción de su autor, diferenciándose sólo por presen- 
tar rojo el tercer seg-mento del abdomen. Los tipos de la 
Amm. Alpina tienen el tercer seg-mento abdominal (cuarto 
■contando como primer seg-mento el peciolo) enneg-recido hacia 
■el ápice. Las 99 ^"'^ ^lue estoy refiriéndome, proceden de Pan- 
ticosa, en la provincia de Huesca. 

Ammophila (Psammophila) Arlasi nov. sp. 

Nigra; robusta; mandibulis (ápice nig-ro excepto) seg-men- 
tisque abdominalibus 1-3 rufis; petiolo et seg-mentis 5-6 nig-ris; 
seg-mento 4.° rufo, apicen versus plus minusve nig-ricante; ca- 
pite, pronoto et mesonoto nigro-hirtis; mesopleurae et meta- 
thorace canopilosis; clypeo et facie sparse albopubescentibus. 
• Orbitae interiores, ab ocello antico, paullulum minus dis- 
tantes quan ad médium clypei; clypeo vix convexo, g-rosse 
punctato, in tertio apicali deplanato et depresso; pronoto cras- 
siusculo, parum nítido, sparse punctato; mesonoto antice 



]88 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

sutura long'itudinali abbreviata instructo, magis dense pune- 
tato quam in Amm. affine; metathorace área dorsali transversa 
et oblique striata, strig-ae distinctissime g-rossiores quam in 
Amm. affine; lateribus thoracis mag-is irreg-ulariter rug-osis; alae 
subinfuscatae, nervis ferriigineis; anticae cellula radial! ápice 
rotundato, breviter truncato; cellula cubitalis secunda nervum 
discoidalem priraum et secundura excipit; abdomine nitido^ 
sparse punctato; petiolo distincte breviore quam in Amm. Ty- 
dei, paulo long-iore quam iwAmm. í?/)??¿e, tarsorum posticorum 
articulo secundo vix long-iore; anntenis et pedibus fere ut in 
Amm. affiine constructis; ung'iculis haud dentatis O. Long-.. 
18-23 mm. 

cf . A fem. differt. Corpus g-racilius; oculi clypeum versus 
distincte convergfentes; clypeo fere ut in mare Amm. affinis^ 
constructo sed long-iore; clypeo et facie arg-enteo pubescentibus; 
capite et thorace cano pilosis, in vértex pilis nig-ris inmixtis; 
abdomen pruinosum, seg-mentis 5-7 nig-ris; petiolo metatarso- 
postico fere aequale vel paullulum long-iore. Long-. 18 mm. 

Patria: España. El Pardo, alrededores de Madrid, Junio de- 
1905. Arias Encobet, 9.— Madrid, 26 de Mayo de 1904, cT! 

Esta especie pertenece al g-rupo de la Amm. af finís, dentro del 
que reproduce el tipo de la Amm. /'era, que es del g-rupo de la 
Amm. hirsuta. Se diferencia de la Amm. afflnis por la forma 
del clípeo, por la puntuación de éste, que es más compacta y 
forma en el centro como una fosita; por la puntuación del me- 
sonoto, también más apretada; la estructura del área dorsal del 
metatórax, mucho más g-ruesamente estriada (con las estrías 
anteriores más g-ruesas y flexuosas que las del tercio posterior); 
la pilDsidad de las pleuras y metatórax, que es g-ris blanque- 
cina, y la coloración del abdomen, que es rojo sobre los seg- 
mentos 1.°, 2.°, 3." y casi todo el 4,"; los seg-mentos ventrales- 
1-5 son rojos; el 6.° negro. 

De la Aonm. Tydei y especies afines, como la Amm. gxüussa 
Morice, Amm. pungens Kohl, Amm. minax Kohl y Amm. fi,am- 
da, se diferencia mucho más todavía, y creo innecesario apun- 
tar sus caracteres distintivos. 

De la Amm. alpina Kohl, también del g-rupo de la af/inis, se 
disting-ue por su mayor tamaño (la Alpina mide 10-13 mm.) la 
pilosidad del tórax, que es neg-ra en la especie de Kohl; la co- 
lorjación del abdomen, más rojo en la nueva especie; la estruc- 



DE HISTORIA NATURAL. 189 

tura del área dorsal del metatórax, la long-itud del peciolo (en 
ia alpina más corto que en la affinis y más larg'o que en ésta 
«n la Amm. Ariasi). 

Con el nombre de Amm. dispar ha descrito Taschemberg- una 
especie de Karthoum (Nubia), cuyos caracteres contienen bas- 
tante bien á la por mí descrita. Pero siendo dudoso que una 
especie nubiana, y que río se ha encontrado en la reg-ión del 
Norte de África, sea la misma que la hallada en los alrededo- 
res de Madrid, me he decidido á describir ésta como nueva. 
Por otra parte, la descripción de Taschemberg' no es lo sufi- 
■cientemente minuciosa para que por ella pueda disting-uirse 
la Amm. disipar de las especies afínes. Creo, sin embarg-o, que 
\?í Amm. dispar debe diferenciarse de la Amm. Ariasi, entre 
otros caracteres, por la estructura del área dorsal del meta- 
tórax, que es rug'osa en la especie de África y reg-ularmente 
estriada en la especie nueva. 

Se la dedico con mucho g-usto á su colector, el aventajado 
alumno de la Facultadde Ciencias Sr. Arias Encóbet. 

Ammopliila (Psammopliila) Mauritanica nov. sp. 

Amm. hirsuta similis et affinis. Nig-ra, rubusta; mandibulis 
{ápice nigro excepto) etabdominis segmentis primo, secundo, 
tertioque rufis; petiolo et seg-mentisquarto (basi rufa excepta) 
quinto et sexto nigris; capite nigro hirto, pilis ciñereis inmixtis; 
thorace superne albo villoso, inferné nigro-hirto; ano cano 
piloso. Oculi clypeum versus fereparalleli; clypeo convexo, fere 
ut in Amm. hirsuta constructo; facies configuratione Amm. 
Jiirsíita; pronoto crassiusculo; scutello parum convexo, pune- 
tato- striato; fronte, vértice, pronoto, mCsonoto et metathoracis 
área mediana dense punctatis; pleurae punctato-rugosae; fo- 
vea ante callos humerales striata. Abdomine fere nudo; petiolo 
distinctissime longiore quam in Amm. hirsuta, tarsorum posti- 
<;orum articulo primo (metatarso) paulo breviore; alae fere hya- 
linae vel leniter flavescentes, nervis testacese, anticae cellula 
radiali magis rotundata quam in hirsuta: antennae graciliores, 
articulo secundo flagelli tertio quartoque simul sumptis fere 
aequali; calcaribus tibiarum posticarum longioribus quam in 
Amm. hirsuta; pectén tarsalis pedum anteriorum distinctis- 
sime longius. 9 Long. 20 mm. 

La descripción que antecede está hecha sobre dos 9$ reco- 



190 BOLETÍN L>E LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

g-idas en Táng-er, por el Sr. Martínez de la Escalera, en el mes 
de Julio de 1905. Los ejemplares á que aludo se acomodan 
bastante bien á la descripción que de la Ámm.fera da Lepele- 
tier en el tomo iii, pág-. 635 de la Hist. Nat. des Ins. Hym; pero 
no creo que correspondan á esta especie. Sería preciso cono- 
cer el tipo de Lepeletier para disipar las dudas que rae sug-ie- 
ren los ejemplares marroquíes que tengo á la vista. Se diferen- 
Q,m.n de la Amm. fera (ateniéndonos á la descripción de Lepe- 
letier) por su mayor tamaño, presentar el dorso del metatórax 
neg"ro y blanquecinos los pelos del 6." segmento abdominal. 
Aw.m. fera: long. 14 mm.; dorso del metatórax algo pardusco; 
pelos del ano negTos. 

El área dorsal del metatórax, en la Amm. fera, seg-ún André, 
es rug-osa. Esto aumentaría sus diferencias con la Amm. Mauri- 
tánica. 

En prensa ya este trabajo he visto una AmíiiopMIa de Bilbao 
(colección Sebold), que pudiera ser la Ámm.fera Lep. y que es 
bien distinta 'de la Amm, Mauriianica. Tendría, entonces, la 
Amm. fera la puntuación del dorso del tórax más apretada, el 
área dorsal del metanoto punteado rugoso estriada, el peciolo 
más corto, las antenas más g-ruesas y las alas más obscureci- 
das que la Amfn. Maiiritaiiica. 

Ammopliila (Psammopliila) errabunda nov. sp. 

Nig-ra, nítida, capite et thoracis parte antica nigro pilosis^ 
metathorace albo villoso; segmentis abdominalibus 1-3 rufis; 
petiolo, ápice seg-mentitertioetsegmentis 5-6 nig-ris; ano nigro 
piloso. Oculi clypeum versus fere paralleli; oceli postici ab 
oculi quam ínter se magis distantes; clypeo convexo, sparse 
punctato, fere utin Tydei con^tvncio; pronoto et mesonoto niti- 
dis, sparse punctatis; mesonoto antice sutura mediana longitu- 
dinali instructo; scutello planiusculo, nítido, sparse punctato; 
metathoracis área dorsalis irreg-ulariter transverse-striata; pleu- 
rae magis regulariter transverse striatse; alae leniter flavescen- 
tes, apicen versus subinfuscatse, anticae cellula radíali breviter 
acuminata; abdomine nudo, nítido; petiolo duobus trientibus 
metatarsi postico longitudine fere aequali. Pedes nigrí, niti- 
dí; pectén tarsali antico long-ior quam in Amm. Tydei; unguiculi 
haud dentati; articulo secundo flagelli, tertio quartoque simul 
sumptis paulo breviore. 9- 



DE HISTORIA NATURAL. 19! 

Loiig-. 17 mm. 

Patria: España. Alrededores de Madrid (Arias Encobet). 

Especie que se diferencia bien de la Amm. Tyclei Guill, y es- 
pecies afines por el color del abdomen, pubescencia de la ca- 
beza y tórax, puntuación, dimensiones relativas del peciolo, 
etcétera, etc. 

De la Anwi. Caucásica Mocs, por la pilosidad del metatórax, 
blanca en la Amm. polita y neg-ra en la otra; la puntuación del 
mesonoto y escudete (lisos en \?iAmm. Caucasica)y\^ estructura 
del área dorsal del metatórax, muy finamente rug-osa, apenas 
arrug-ada transversalmente en la especie asiática. Sería nece- 
sario ver ejemplares de la Amm. Caucásica para establecer con 
exactitud las diferencias de una y otra especie, pues la Cauca- 
sica está insuficientemente descrita. 

Ammopliila (Psamraopliila) homogénea nov. sp. 

Amm. Tyclei affinis sed facile disting-uenda. Nig-ra, nítida, 
albo pilosa; mandibulis teg-ulisque rufescentibus; seg-mentorum 
abdominís 1-4 rufis; petiolo et seg-mentis 5-7 vel 5-6 nig-ris; 
clypeo et facie argénteo pubescentibus; fronte et vértice nig-ro 
hirtis. Oculí clypeum versus in ¿^ parum converg-entes in 9 fere 
paralleli; ocelis posterioríbus ab oculi quam ínter se plus dis- 
tantibus; clypeo fere plano, víx elong^ato, ápice rotundato, 
marg-ine antico, in medio, paulo exciso cf; fere uti in Tydñ 
constructo 9; capíte ab antico viso distinctissime minus lato 
quam in Tydei; capíte, pronoto, mesonoto, scutelloque mag"is 
punctatis; pronoto crassíusculo, mesonoto antice sutura me- 
diana long'itudinalí instructo; metatliorace área dorsalistrans- 
verse rug-oso-stríata; pleurae punctato-rugoso-stríatae; pe- 
tiolo breve, metatarso postico multo brevíore, tarsorum postio- 
rum articulo secundo paullulum long-iore; abdomine minus 
elong-ato quam ín species affinis, subpíriforme, nudo. Alae 
leniter flavescentes, apicem versus subinfuscatae, anticae cel- 
lula radiali breviter acuminata; pedibus plus minusve cano 
pruinosis; ung-uiculi haud dentati. (^ et 9- Long-, ¡^ 13 mm.; 
9 16-19 mm. 

Patria: España. Alicante! (22 Mayo 1903). 

Por el abdomen ensanchado y corto, la brevedad del peciolo 
y la pubescencia del tórax, menos abundante que en los cf'cf 
de la Amm. Tyclei, el cf de la especie que he descrito parece, á 



192 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

primera vista, una 9 de PsatmnophUa, y puede disting'uirse 
fácilmente de los que con él son afines. También se diferencia 
de la Amm. Tydei, por tener la cabeza, vista de frente, más re- 
donda y menos ancha; las órbitas internas de los ojos {c^) menos 
convergentes hacia el clípeo, y, sobre todo, por la brevedad del 
peciolo (c^ y 9). 



El «Convolvulus Durandoi» en España 

POB 

BLAS LÁZARO É IBIZA 

En la excursión que á fines de Mayo de 1905 realicé, en 
unión de los Sres. Casares, Rivas Mateos y Rodríg'uez López 
Neyra por Despeñaperros, recogí un Convolvulus que desde 
luego llamó mi atención por sus hermosas corolas grandes y 
rosadas, y por los grandes rodales que formaba en las laderas 
de la línea férrea. Estudiado después detenidamente en Ma- 
drid, hube de notar que no podía referirle á ninguna de las 
especies de que yo tenga noticia de haber sido mencionadas 
alguna vez como españolas. 

Especie perenne, con los tallos vigorosos y poco volubles; 
lampiña, y con las hojas más bien truncadas que aflechadas 
en su base, no podía identificarla con el C. arvensis, aun cuan- 
do creyese reconocer evidente analogía con esta especie, por 
lo que busqué con gran interés las especies de este tipo que 
pudieran mencionarse en las floras délos países próximos, an- 
tes de resolveren definitiva. 

No fueron perdidas estas indag-aciones, pues, en virtud de 
ellas, he podido notar que la planta por mí recogida posee to- 
dos los caracteres que en la Flore de V Algerie, de Battandier y 
Trabut, se atribuyen al ConvolmUus Durandoi Pomel. Confír- 
manme en esta opinión la fina reticulación de sus hojas, de las 
cuales las inferiores son orbiculares, los pedúnculos robustos y 
tetragonales, los sépalos algo carnosos con la cima ensanchada 
y el color rosado de toda la corola marcadamente más intenso 
en el fondo y del cual parten líneas radiantes. Tales son las 
diferencias que separan esta especie del Convolvulus arvensis. 

No dejará de sorprender que una especie africana, que no se 



DE HISTORIA. NATURAL. 193 

ha citado aún en el litoral, aparezca en Sierra Morena; pero, 
sobre que podría hallarse, y seg'uramente se hallará en otras 
próximas de Andalucía, aunque no teng-o noticia de mención 
anterior alg'una, pues nada es más fácil que el pasar inadver- 
tidas plantas que se asimilan á otras especies que, por ser vul- 
gares nadie se cuida de recog-er, cosa de que hay sobrados 
ejemplos, la especie en África no parece ser de las que carac- 
terizan el litoral, sino de las que viven en el interior y, por 
tanto, á mayor altitud. 

Doy á conocer el hecho, no sólo por el interés de que se co- 
nozca la existencia del Convolvulus Durmidoi en nuestro país, 
sino por llamar la atención de los recolectores, que segura- 
mente la hallarán en otras localidades del Mediodía de Es- 
paña. 

El sitio en que yo la recogí pertenece al término de Santa 
Elena, fuera ya del desfiladero de Despeñaperros, entre los ki- 
lómetros 274 y 275 de la línea de Andalucía. 



Adiciones al sistema de las especies ibéricas del género «Asida» 
Una «Globasida» nueva de la provincia de Murcia 



MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA 

Globasida Schrammi sp. nov. 

Loe. La Muela (Cartagena). 

Forma general del cuerpo alargada y no muy ancha; muy 
estrangulada en los húmeros y muy deprimida en el dorso; la 
de mayor tamaño de las conocidas; antenas y patas largas y 
finas. 

Protórax no muy ancho y muy globoso, de márgenes anchas- 
y bien levantadas, de ángulos posteriores muy entrantes y 
muy romos. Húmeros casi rectos ((j^), apenas redondeados, 
pero no angulosos ni divergentes. 

Con cuatro costillas elitrales, de las que la I."" dorsal es total- 
mente nula, apareciendo sólo en algún ejemplar alguna rugo- 
sidad bien apreciable en el tercio posterior del élitro; la 2." dor- 
sal, como trazo seguido á partir de la base y borrado por com- 
pleto muy cerca de ella; la 1.' humeral, única bien marcada, 



19á boletín de la EEA.L SOCIEDAD ESPAÑOLA 

seg'uida, elevada, nada sinuosa, larg-a, borrándose en el 4.° 
posterior del élitro, con la misma inciirvación hacia la sutura 
que en cincta, curtaüpennis, etc.; la 2/ humeral, sólo indicada 
por pequeños y escasos trazos aislados y flexuosos; todas ellas 
con una corta pubescencia ríg-ida poco visible. 

Parecida, como aspecto, á G. cincta, pero distinta por sus 
áng-ulos posteriores protorácicos, romos y entrantes y ning-una 
flexuosidad de la I."* costilla dorsal; parecida á Almeriana 
por la long-itud de las patas y antenas, pero muy diferente por 
tener sólo la 1." costilla dorsal pronunciada y nada flexuosa, 
carácter que la disting-ue de las restantes especies, aparte el 
tamaño, mayor que el de la mayor quadrata, de la que se dife- 
rencia también por su estrang-ulamiento en los húmeros, que 
la acerca más á curvatipemiis, setosa j cincta, bajo ese aspecto. 



De la importancia de la nerviación de las alas en los coleópteros 
para una clasificación natural 

POR 

MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA 

La nerviación alar en la mayor parte de los Coleópteros, es 
muy reducida y uniforme dentro de los órdenes; pero en mu- 
chos casos es g-uía seg-ura para incluir en una familia especies 
erróneamente atribuidas á ella, ó para dividir otra; y en todos 
ellos sirve para atestig-uar la edad de los g-éneros y familias, 
al ig-ual que otros órg-anos en sus modificaciones marcan la 
evolución del g"rupo; y esta característica es más constante 
que la que den los órg-anos bucales modificados, según el ré- 
g-imen alimenticio del insecto, ó los de la prog'resión ó los de 
'las diferentes piezas de los anillos torácicos y ventrales; puesto 
que el ala dispuesta exclusivamente para el vuelo, no tiene 
más modificaciones que las impuestas por el mayor ó menor 
empleo de la función; sublimación de los elementos que la 
componen ó regresión y atrofia. 

Así es que no servirá la nerviación para clasificar espe- 
cies y g-éneros bien establecidos (aún cuando al final doy un 
pequeño cuadro para separar alg-unos Bupréstidos paleárti- 
cos, hasta hace muy poco confundidos); pero sí tendrá que 



DE HISTORIA NATURAL. 



195 




P T 



Fií 



emplearse á falta de otros mejores para establecer gmealogías 
racionales, menos hipotéticas que las que se señalan sin do- 
cumentos fehacientes; porque la nerviación alar lo es, en Bu- 
préstidos, Cerambícidos y Lamelicornios que hasta ahora llevo 
comparados. 

En la teoría que paso á exponer, llamaré familias superiores 
á las que vuelan mejor: son éstas las más recientes, con ha- 
bitat más variado y mayores medios de dispersión por el 
vuelo; para esta adaptación (dentro del orden ó familia á que 
pertenecen), al par que el ala han modificado todos sus órg-a- 
nos; son, pues, superiores en esta especialización. 

Para mayor simplificación desig-naré con las letras a y p los 
nervios que representan al mediano y suhmediano y con la y 
uno adyacente al submediano, el 
postmediano que jtieg-a importante 
papel en el ala de los Cerambíci- 
dos, Bupréstidos 3' Lamelicornios: 
nada diré del costal y subcostal por 
ahora, á cuyo carg-o corre el doblez 
del ala como seg-undo eje de ple- 
g-amiento, habiéndolos suprimido en el dibujo, ni tampoco 
más que incidentalmente de los finos intermedianos del área 
inferior del ala. 

En las alas de los Cerambícidos y Bupréstidos más inferio- 
res (Prionus, Chalcopliora, Ancylochira), el nervio submediano 
P está bifurcado y cerrado incluyendo una celda que es la que 

primero se modifica 
en ambos ordenes, se- 
g'ún dos procesos di- 
ferentes. 

En los Cerambíci- 
dos se acercan las dos 
ramas del nervio p 
hasta fundirse en 
una, desapareciendo 
la celda incluida, por 
estrechamiento y reducción. (Fig-. 11, g-én. Prionus a, Rhamu- 
sium b, Cerambyx c.) 

En los Bupréstidos se modifica por romperse la rama poste- 
rior ó izquierda por su extremo inferior, acortándose esta rama 





19) 



BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



primera y prolong-ándose otra vez, pero ya desviada de la ra- 
ma anterior ó derecha. (Fig-. iii, g-én. Chalcophora a, Chalcopho- 
rella b, PsUoptera c.j 
En ambos procesos ha sido el ag-ente el nervio y; empujando 

la rama izquierda de 
la celda de p, que no 
pudiendo seg'uir el 
movimiento por apo- 
yarse en su otra 
rama los nervios in- 
termedianos, ha teni- 
do que ceder, fun- 
diéndose con ella en 
los Cerambícidos; 
mientras que, en los 
Bupréstidos, y ha retraído la rama izquierda de p, produciendo 
la rotura de la celda en su extremo inferior. 

En los Bupréstidos superiores el tronco de la ya ahorquilla- 
da p se acorta, rompiéndose la conexión de su rama izquierda 
con y (fig. IV, g-én. Acmmodera a), mientras que en otros (figu- 
ra IV, g-én. Coroehus b), ha desaparecido el trozo inferior de y. 
En los Cerambícidos superiores (Opsilia), el nervio y está 
muy debilitado como en otros Bupréstidos (Agrilus), siendo la 






Fig. IV. 



Fie'. V. 



tendencia en unos y otros á la desaparición de esa celda cerra- 
da, última ya que conservan, haciéndose la nerviación, radial, 
independiente y sin conexiones transversas. 

El tipo más perfecto del ala en los Lamelicornios es esta de 
Cetonia en que a, p, y, son rectos y seg-uidos sin horquillas ni 
conexiones por haber adquirido el máximum de rig-idez y sim- 
plicidad, exactamente como las varillas de un abanico. (Fig-. v, 
g-én. Cetonia.) 



DE HISTORIA NATURAL. 



107 




d 



Fig. VI. 



Los Lamelicornios están más avanzados en el perfecciona- 
miento del ala que los Bupréstidos y Cerambícidos superiores, 
habiéndose especializado más para el vuelo : en ning-uno de 
los que conozco de 
nuestra fauna pa- 
leártica, existe la 
celda del nervio p 
ni aún vestig'io de 
ella, y queda sólo 
la formada por p 
y y en alg'unos, 
siendo este el esquema del proceso evolutivo de su desaparición 
(fio-. VI, g"én. Anoxia a, Anisoplia b, Amíplúcoma c, Cetonia d), 
produciéndose el fenómeno por dislocamiento de la conexión 
de y con p, que ya no tenía más que una rama. 

Parece demostrado así que la celda cerrada es sig"no de infe- 
rioridad en Bupréstidos, Cerambícidos y Lamelicornios, y que 
los dos primeros están ig-ualmente avanzados en cuanto al 
perfeccionamiento del ala, y que lleg-an á él sin conseg-uir la 
superioridad que para la función del vuelo presenta el ala de 
Cetonia, en la que y es nervio tan sólido como p, mientras que 
en aquellos se ha debilitado mucho, haciéndose accesorio para 
darle solidez y sólo en Acnmodera es independiente (de lo que 
llevo examinado!; pero sin ser más fuerte que los intercostales 
libres. 

En otra nota trataré de éstos, porque demuestran el por qué 
en Cerambícidos y Bupréstidos el ala no es susceptible de lle- 
g"ar al tipo, ideal alcanzado por los Lamelicornios en Cetonia: 
puedo adelantar tan sólo que la nerviación intermediana que 
jueg-a gran papel en Cerambícidos y Bupréstidos, especiali- 
zándose mucho, ha sido una pérdida en detrimento de los ner- 
vios fundamentales a, p, á los que no ha dado solidez sino 
apoyo, quedando después aislados en el área inferior del ala 
al perfeccionarse ésta, atrofiándose paulatinamente después 
de perder su conexión con aquéllos. 

En resumen, el ala de Lamelicornios, Bupréstidos y Ceram- 
bícidos, tiende, ó ha llegado ya á la nerviación radial simple 
sin celdas ni horquillas, excepto las del costal, subcostal y, á 
Veces del mediano, impuestas por el doblez de la punta ó me- 
dio del ala para ser recubierta por el élitro, y que son de muy 



198 



BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



diferente tipo que las de p y y arcaicas, únicas reticulaciones 
cerradas que quedaban en el ala de los órdenes examinados. 

Así, dentro de uno de ellos, conocido el proceso evolutivo, 
podrá atisbarse con el examen de la nerviación el punto de 
partida y el camino que ha recorrido en relación con los gru- 
pos afines: y claro es que este asunto más interesa á la Biolo- 
gía que á la sistemática; pero aún para esta, y como vía de 
ensayo, doy el sig-uiente cuadro que confirma la importancia 
de este elemento para una clasificación natural. 
Borde posterior del ala, encorvado lig-eramente hacia dentro 

desde el ápice hasta el punto donde termina el nervio me- 





Fig. viir. 

diano y desde ahí encorvado hacia afuera; nervio mediano 
desde el nacimiento del ala hasta la horquilla, poco más 
larg-o que desde ese punto hasta su terminación (fig\ vii) . . . 

ChalcopJiorini. 
Borde posterior del ala desde el ápice en curva seg-uida sin 
sinuosidad entrante; nervio mediano desde el nacimiento 
del ala hasta la horquilla más del doble más larg-o que 
desde ese punto hasta su 
terminación (fig-. viii). .. 

Psilopterini. M 

Chalcopliorini. 

Horquilla del nervio sub- 
mediano cerrada, for- 
mando celda ovoidea 

(figMx) 

Gen. Chalco2)hora (maña- 
na, detrita). 

Horquilla del nervio submediano abierta, con la rama derecha 
de su bifurcación larg-a y la izquierda corta incurvada hacia 

la anterior con tendencia á cerrar la celda (fig-. x) * 

Gen. ChaJcophoreUa (stigmaUca, 4-ocnlalaJ. 





Fiff. IX. 



Fig'. X. 



DE HISTORIA NATURAL. 199 



Una Stigmodera paleártica 



MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA 

El tipo del Buprestis sanguinea F. es de Mog-ador, confirmada 
la localidad por el hallazgo al pie de un m atojo de EpJie- 
dra sp.? de algunos restos de 1 (5^ perteneciente á ese coleóp- 
tero (una mitad posterior de un élitro, dos anillos ventrales y 
un protórax), en los que se aperciben algunas diferencias con 
larga serie de cf de la especie de España que Champion halló 
en Gea sobre Ephedra nehrodensis, y atribuye á la especie de 
Fabricius y que sospecho sea diferente, sin poder decidir hasta 
obtener más materiales de Mogador; conocido el habitat sobre 
las Ephedra en España y Mogador, no ha de ser difícil dar con 
ella en época oportuna en esta última localidad. 

Pero no se trata de esto, sino de la persistencia del error en 
colocar el B. sanguinea al lado de las Ancylochira, como ha 
hecho Kerremans en su Genera con el gen. Tamina, fundado 
sobre esta especie. 

Ya Champion dice cómo muchas Stigmodera australianas 
poseen el dimorfismo sexual de nuestra especie. 

Hubiera bastado la indicación para que Kerremans, conoce- 
dor de toda la familia, llevara su gen. Yanmia á su lugar na- 
tural, si no le hubiera bastado el examen de los caracteres sin 
seguir á Marseul y á los otros, que vieron tan sólo la colora- 
ción que la acerca á las Ancylochira en los cfcf. 

Kerremans, frente al Buprestis sanguinea, al encontrar que 
tiene las tibias anteriores inermes en los dos sexos, sin el gan- 
cho de los Q (^ de las Ancylochira, que el primer artejo de los 
tarsos posteriores es corto, poco más largo que el segundo y no 
como el de las Ancylochira casi tan largo como los tres siguien- 
tes reunidos; que tiene las antenas cortas, de artejos anchos y 
espesos, y no como las de las Ancylochira largas y de artejos 
alargados; que el último segmento ventral carece de los dien- 
tecillos de la Ancylochira y no es trapezoidal; si no le hubiera 
bastado la forma del protórax y el paralelismo del cuerpo y 
su acilindramiento, que no se presenta nunca en los Bupres- 



200 boletín de la real sociedad española 

iini, de cuerpo aplanado, ovoideo y nada paraleliforrae; nunca 
debió contentarse con creer qua era alg-o diferente tan sólo de 
las Ancijlochira, separarle de ellas y crear un g-énero deján- 
dolo ahí. 

Ni aun siquiera se fija en que si \9,& Eiirijthy rea tienen, como 
Biiprestis sanguínea, tibias anteriores inermes, que el pri- 
mer artejo de sus tarsos posteriores es corto también, que 
los ojos de los ¡^ c^ son también g"lobulosos, así g-rosso modo 
podía atribuir Yamina á las EiirytJiyrea; claro es que no se le 
ocurre y que no podía hacerlo por la forma del protórax y del 
último anillo ventral, á más de la del prosternón y metaster- 
nón; hubiera debido fijarse en éstos y marchar más lejos á bus- 
car su similar, dando simplemente en las Stigmodera, máxime 
cuando Champion dice que conoce Sügmodera australianas 
dimórficas en los mismos términos que esta paleártica. 

Y así es, efectivamente, buena y simplemente Stigmodera, 
con el prosternón truncado y derecho, casi plano y bordes an- 
tero-posterior de las caderas posteriores paraleloides, sin po- 
derla separar g-enéricamente de las Stigmodera, muy afín de 
S. Ausiralasice de Victoria, que es la más próxima de la escasa 
media docena de australianas que conozco. 

Pero es inconcebible que el autor de un Genera, que ha de 
poseer conocimientos generales y míe d'ensemUe, hag-a de una 
Stigmodera un género colocado al lado de AncylocMra, g-énero 
que desaparece ipso facto; así es que la sinonimia de esta asen- 
dereada especie habrá de quedar establecida así, provisoria- 
mente, hasta un arreglo de las ¡Stigmodera que se impone. 

Stigmodera (Castiarina) sanguínea F. 

Biiprestis sanguínea Fabr. $. 
— Levaillanti Luc. 9- 
AncylocMra margarípicta Mars. cf . 
Biiprestís sanguínea Champ. cf $. 
YamÍ7ia sau guinea Kerr. cf 9- 

Todo ello viene de que adolece de vicio de origen la clasifi- 
cación de los Bupréstidos, basada en caracteres arbitrarios, 
resultando por ello los Stígmoderíni un centón de grupos anti- 
téticos, como los Buprestiní y muchos otros. ¿Qué duda cabe 
de que con algunos PoJycestini habrán de ser agrupados mu- 
chos Stigmoderiní, y de que los Buprestiní deben ser por com- 



DE HISTORIA NATURAL. 201 

pleto dispersos? ¿Cómo alejar Latipaljñs iñsaiia en los Psilop- 
terini de Dicerca berolineusis en los BnprestinP 

Hay una prueba fundamental, aparte los caracteres morfo- 
lógicos, para llevar ^S'. sanguínea á su lug-ar, que demuestra 
plenamente la sinonimia establecida. 

Sabemos que -S'. sanguínea vive sobre Ephedra nehrodensis de 
la familia de las Gnetdceas [Gymnospermas), ocupando el lugar 
más bajo en la escala de las fanerógamas^ en unión de las Co- 
nifiras, Cicadeas, y Taxáceas. Las Ephedra presentan un tipo 
marcadamente arcaico que por su facies recuerda en algo las 
Equisetáceas . 

Las Stigmodéra, que viven sobre Gnetáceas y Casiiarineas, 
deben representar dentro de los Bnpréstidos un tipo más infe- 
rior que el de los que viven sobre plantas de tipo más complejo 
como las Eurythyrea y parte de las Pmcilonota, huéspedes de 
las plantas de hoja caediza. 

Ha sido preciso en el tiempo, que las Ephedra y sus huéspe- 
des, fuere cual fuere su patria de origen, hayan podido emi- 
grar, rompiendo el círculo de hierro de las zonas tropicales 
durante un período de enfriamiento terrestre, alejándose pos- 
teriormente de dicha zona ante la vuelta del Ecuador á sus 
condiciones climatológicas, arcaicas y actuales, no pudién- 
dose admitir en modo alg'uno que las Ephedra boreales y sus 
Stigmodéra hayan derivado paralelamente de protoephedras y 
protostigmoderas boreales y australes en líneas sin conexión 
alguna. 

Esto hace retraer, sin embargo, á una época antiquísima el 
nacimiento del grupo Stigmodéra en una de sus secciones, tal 
cual es hoy, con una persistencia de caracteres durante milla- 
res de años verdaderamente asombrosa (como si no bastaran 
los datos paleontológicos, trayéndonos en el succino represen- 
tantes de géneros hoy vivos todavía en todos los órdenes de 
insectos): encontrándonos en Stigmodéra sanguínea y en algu- 
nas australianas los caracteres producidos por el dimorfismo 
sexual, perpetuados sin haber producido en esta paleártica 
desviación alguna desde el Jurásico probablemente, durante el 
gran esplendor de las Gymnospcrmas; y no se acierta á vislum- 
brar en qué masa de tiempo los ascendientes de estas Stigmo- 
déra dimórficas se distanciaron de las restantes, adoptando en 
su variabilidad ese dimorfismo sexual que hace tan antitéticos 

T. vi.-Abril, 1906. 14 



20-2 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

como vestidura los ^(^ de las 99, teniendo en cuenta que la 
coloración parece lia de ser en los insectos poco constante; ello 
es que las 2}^'oiosH(/mode7'a roían ya como las actuales, veg-eta- 
les en cierto modo superiores, y habían lleg-ado al límite de su 
evolución durante el Jurásico probablemente, en cuanto se 
refiere á nuestra especie, que no ha podido acomodarse á otro 
medio de vida, abandonando las seculares y humildes Ephedra 
que tienen la menor cantidad posible de madera roíble en 
nuestra zona. 

En Australia, por el contrario, donde las Casuar Ineas (que 
aunque Angiospermas conservan gran semejanza con las Gy- 
nospermas) han diversificado en multitud de formas; también 
las Stigmodera han proliferado en muy diferentes sentidos, 
produciendo un esplendor del g-rupo que nada dice en favor 
de que Australia sea la patria de las Stigmodera, sino que allí 
hoy encuentra el g-rupo condiciones favorables para evolucio- 
nar, al paso que la nuestra paleártica, en verdaderos islotes, 
harto hace con conservarse, reduciendo su área cada vez más. 

Pero de todos modos, en parte de las australianas y en esta 
nuestra, el simple carácter. del dimorfismo por coloración ha 
persistido con todos los otros más fundamentales, sin ser posi- 
ble hacer una sección aparte para S. sanguínea, que desde el 
Jurásico es tal cual era, una Stigmodera (Castiarina) sin po- 
derla entroncar con Ancylocliira ni Eurythyrea, que viven so- 
bre familias botánicas diferentes; y se demuestra cómo para 
una clasificación racional de los Biipréstidos, insectos poco 
diferenciados y muy compactos al parecer, por tanto, no podrá 
seg-uirse el mismo sistema que para otros, basando la división 
sobre unos caracteres escog-idos al azar entre los más aparen- 
tes, ni sobre situaciones g-eog-ráficas de las familias tomadas 
sin examen detenido, ni g-eneralizando por la facies que pre- 
senten, sino sig-uiendo criterios muy diferentes para cada g-é- 
nero; en los Bufréstidos habrá de tenerse muy especial cuenta 
de la Botánica y de los órg-anos del vuelo, muy descuidados 
por los coleopteristas. 

Y, sobre todo, estamos muy lejos para afirmar apriorística- 
mente la comunidad de orig-en para las familias y los órdenes 
y las clases en los insectos. 

Ya en mi «Sistema de las especies ibéricas delg-en. Asida>~>, en 
las Glohasida apunto la imposibilidad de que, si desde el tercia- 



DE HISTORIA NATURAL. 203 

rio á hoy las especies españoiasy africanas iio han evolucionado 
más que en mínimos detalles de org*anización, hayan podido, 
sin erabarg'o, en períodos g'eológ'icos anteriores sus ascendien- 
tes distanciarse de los de las actuales A Ip/íasida, lo bastante 
para poderlas atribuir contra ese dato positivo una comunidad 
de orig-en; sus líneas g-enealóg-icas no son ya converg-entes, 
sino verdaderas asíntotas, sin que basten millones de millones 
de años para fundirlas; y lueg-o quedará por buscar el entron- 
que con las Madila sudafricanas, por ejemplo, y no hay edades 
posibles que hag-an concordar á los Asidinii con otras familias 
de los TeneJjrionidos y á los ascendientes de éstos con los de 
SiigModeras, que ya en el Jurásico, cuando se admite que apa- 
recieron las Dicotiledóneas, tenían un g-rupo de especies dimór- 
ficas que han perpetuado esa simple diferencia de coloración 
sexual hasta hoy día. 



Excursión al triásico superior de Sierra Negra, del término de Aspe 

(provincia de Alicante), y noticias acerca del mismo sistema en otros 

puntos del SE. de España 



DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

Al SE. de Aspe, y en el espacio comprendido entre el río Vi- 
nalapó y la carretera que une este pueblo con Elche, se ex- 
tiende una g'ran mancha triásica, que he tenido ocasión de 
estudiar recientemente. En efecto, en Diciembre último reco- 
rrí, á pie, la distancia que separa ambos pueblos, con la espe- 
ranza de pasar muy cerca del Despeñadero del ÜasteUar, fián- 
dome de la carta del Sr. Coello, y con gran sorpresa mía, noté 
que el camino se aparta mucho á Occidente, alejándome del 
Castellar y de la Sierra Negra, objeto preferente de mi excur- 
sión. 

Desde Elche hasta el principio de la Sierra del Burón solo se 
encuentra cuaternario y aluviones modernos, y después una 
formación miocena(helveciense) constituye la nota dominante, 
presentándose las molasas con escasa cantidad de fósiles, en 
buen estado de conservación. Hacia la mitad del camino aso- 



204 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

man unas capas de molasa muy arenosa, casi sin falún, ama- 
rillentas, que encierran alg-unas ostreas y trozos de Peden 
cristatíis. Es el mismo horizonte, que tantas veces he visto en 
ios alrededores de Alicante, y que puede reconocerse también 
en la falda S. de la Sierra de las Atalayas, al O. de la capital, 
en la bifurcación de la carretera general y la que se dirig-e á 
Elche. En las trincheras abundan Chondrites ú otras alg-as, 
cuyos moldes se han descrito ya en otro lug-ar con el nombre 
de Cos de dona, que reciben en la reg-ión. Distínguense tam- 
bién perforaciones que atraviesan diversos estratos, casi nor- 
malmente, pero que no pueden confundirse con Taonuriis,. 
Chondrites ú otras impresiones y moldes de cuerpos org-ánicos. 
La pasta marg'osa que rellena estas perforaciones, está unifor- 
memente repartida, ensanchándose en aijuellos puntos en que 
los estratos ofrecen menor resistencia, mientras que las forma- 
das por cuerpos orgánicos están perfectamente limitadas, no 
siendo raro verlas rodeadas de una delgada capa semicris- 
talina. 

Hasta las proximidades de Aspe no se encuentra otra forma- 
ción que la miocena; cerca ya del pueblo se presentan capas 
que parecen del Eoceno, y aunque en la primera excursión no 
di con Nummulites, me aseguran que los hay no lejos de aque- 
llos sitios. Ya en los alrededores del pueblo reaparece el cua- 
ternario, ocultando las demás formaciones. 

Con ánimo de visitar la Sierra Negra volví á Aspe el 8 de 
Febrero, y guiado por el Sr. Almodóvar, Director del Colegio 
de segunda enseñanza, y por el profesor D. Antonio Soria y 
algunos alumnos, salimos con dirección al SE., atravesando 
parte de la vega y unas colinas eocenas, cercanas á La Nia^ 
propiedad del Dr. Hernández, que se extienden hasta la lla- 
mada Cruz del Salvador. Pasada esta pequeña faja nummulí- 
tica, aflora ya la formación de Keuper y sigue, hasta perderse 
de vista, por el SE. El terreno se encuentra cortado por nume- 
rosos y profundos barrancos, que ponen al descubierto las 
margas irisadas y potentes bancos de yesos grises y rojis, es- 
tos últimos con abundancia de cuarzos hematoides. En medio 
de un laberinto de colinas desprovistas casi por completo de 
vegetación, el paisaje ostenta un aspecto melancólico y de ex- 
trema soledad. Nuestro guía, un joven marmolista, no cono- 
cía bien el camino, pues sólo trabajaba los mármoles titónicos- 



DE HISTORIA NATURAL. 205 

del Rollo y de Ramlla Honda, y nos hizo dar un rodeo de hora 
j media antes de lleg-ar al punto objeto del viaje; pero no me 
pesó, porque pude apreciar la g-ran extensión del Keuper y 
pasar por alguna de las profundas cavidades, que forman cir- 
cos en aquellos lug'ares. A primera vista no se comprende cómo 
no se llenan de ag-uas pluviales; pero descendiendo á ellas se 
ven ang"Ostas salidas, á modo de cañones estrechos y profun- 
dos, que dan salida á las aguas para unirse al curso de los ba- 
rrancos antes mencionados. 

Las formaciones de yeso abundan en este terreno accidenta- 
do, y no lejos del sitio llamado Bítpanel son objeto de activa 
explotación. Desde allí pueden ya disting-uirse los elevados 
picachos de la Sierra Neg-ra, y siguiendo un camino de carros, 
y dando nuevos rodeos, llegamos á la base de la sierra, que. 
aunque pequeña, presenta un aspecto imponente con sus es- 
tratos verticales y los grandes peñascos que amenazan derrum- 
barse. El mármol que se extrae de sus canteras es del más bello 
efecto, pues en medio de su masa casi negra se destacan venas 
blancas, que corresponden á otras tantas fracturas, rellenas de 
infiltraciones de diferentes g-ruesos, entrecruzándose, como 
testimonio de las numerosas dislocaciones que en diferentes 
épocas ha experimentado la formación No es tampoco raro 
encontrar en los mármoles pulidos señales de resbalamiento 
de unos fragmentos sobre otros, de lo que en la iglesia parro- 
quial de Aspe hay ejemplos muy curiosos. 

Nos encontrábamos al pie de la Sierra y en su parte occiden- 
tal. Los derrubios forman un plano inclinado, por el que des- 
lizan los bloques, pues la cantera se abre á alguna altura, 
siendo la parte S., no representada en la adjunta figura, laque 
proporciona mármoles de más estima, es decir, de negro más 
intenso, en el que contrastan las venas blancas, produciendo 
el mejor efecto. En esta parte, la Sierra ofrece sus estratos ver- 
ticales hasta una altura considerable, asemejándose á antiguos 
murallones de un castillo en ruinas. Las gruesas bancadas 
marmóreas, de un color azulado de pizarra, muy obscuro, se 
mantienen erguidas, gracias al enorme espesor de los estratos. 

Bordeando la sierra hacia el N. se van viendo estratos más 
delgados, sólo de algunos centímetros, y á un kilómetro de 
distancia se pueden apreciar marcadas inñexiones de las capas, 
y aunque algo del aspecto se debe atribuir al desgarramiento 



206 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

de las mismas más bien que á accidentes estratig-ráficos, el 
conjunto no deja de ser curiosísimo. 

Muy por bajo de estas formaciones se encuentran lechos 
de areniscas micáceas, de un blanco ceniciento, é inferiormente 
á ellas, otras rojas, en un todo ig-uales á las estudiadas en la 
nota en que se habla del Triásico síiperior del Cerro de la Venta 
(Diciembre, 1905). 

Como las calizas neg-ras marmóreas van perdiendo lenta- 
mente su compacidad, pasando por lechos de calizas tabulares 
azuladas, y últimamente por calizas marg"osas, asemejan estas 
formaciones al triásico superior de Raibl, y aunque hasta el 
presente no hemos encontrado ningún fósil, es verisímil que 
una MyopJiorya que he visto pertenezca á estas formaciones. 
No pierdo la esperanza de encontrarlos, y me propong-o para 
ello repetir las excursiones. 

A distancia de 2 km. al N. de la Sierra reaparecen las arenis- 
cas rojas en forma de g-randes cantos rodados, siendo dig-no de 
notarse el hecho de estar perforadas por numerosos ag-ujeros, 
debidos, al parecer, á lüodomos. Ocupan casi la cima de una 
colina y á orilla del sendero que bordea un profundo barranco. 
Un g'uijarro que conservo presenta hasta 14 impresiones, bien 
manifiestas. También alg'unas tablitas de caliza marmórea 
ofrecen parecido fenómeno; pero tan surcadas de orificios, 
que tienen aspecto criboso. La parte inferior de estas forma- 
ciones es constantemente el Keuper, con sus marg'as de colo- 
res vivos y sus gTandes masas de yeso g-ris. 

La vuelta á Aspe puede hacerse en menos de una hora, aun- 
que con precaución, porque el sendero tiene más de un paso 
difícil y peligToso. 

Las o/itas diabdsicas de Bnrete (Murcia).— '^l camino que une 
Murcia á Caravaca corta el río Quipar, á alg-unos kilómetros 
al E. de Ceheg-ín, y pasando el hermoso puente de hierro, 
construido hace unos veinte años, se encuentran, á la parte S. 
de la carretera, unas pequeñas Sierras, continuación de la de 
Quipar, aunque su formación es por completo diferente. La 
Sierra de Bnrete, al menos en su falda N., es triásica superior, 
presentando la misma constitución que las de otros lug-ares ya 
citados. Por encima de las raarg-as irisadas, y atravesándolas, 
aparece una masa ofítica, reputada en el país como mineral 



DE HISTORIA NATURAL. 207 

explotable (1), aseg-urando los prácticos de la reglón que cou- 
tienen abundancia de blenda. El actual propietario de aquellos 
terrenos, mi disting'uido amig'o D. Fernando Martínez Oliva, 
me invitó á ver estas supuestas minas, y allí fui el 14 de Sep- 
tiembre de 1903. A poca distancia de la carretera se presentan 
las calizas tabulares obscuras, con los mismos caracteres que 
las de todas las localidades antes descritas como triásicas su- 
periores, y en la falda N. de la pequeña Sierra, y junto á un 
barranco, aparece una masa ofitica de no mucha extensión. 
La roca presenta abundancia de hojuelas de olig'isto, con as- 
pecto micáceo, aunque no forman masas que.teng-an arriba de 
2 ó 3 cm. en la parte explorada. Le aconsejé no continuara los 
trabajos, y así lo hizo. 

Rodeando la Sierra aparecen las margas irisadas y los yesos, 
y de alg-unos puntos manan pequeños hilos de ag-ua que lleva 
en disolución sulfato mag-nésico, siendo de notar una fuente- 
cilla un poco mayor, conocida hace mucho tiempo por sus pro- 
piedades purgantes. 

En las inmediaciones del pueblo de Santomera, ú uno y otro 
lado de la carretera de Murcia, se presentan á menudo las ma- 
sas ofíticas, continuación de las que abundan en la Sierra de 
Orihuela, notándose la alteración de las calizas mag-nesianas 
inmediatas, que toman aspecto tabular, casi pizarroso, con 
denlritas, alg'unas de muy buen aspecto. Otras calizas se han 
vuelto esponjosas, amarillentas y como reticuladas (piedra 
bomba en el país), y en ocasiones las porciones inmediatas á 
las ofitas pasan á pizarras, tan suaves al tacto que pudieran 
pasar por pizarras talcosas (2), habiendo sido ésta, sin duda, la 
causa de considerarse estas Sierras como paleozoicas, contri- 
buyendo al error las calizas pizarrosas de color morado y las 
areniscas transformadas en cuarcitas. El olig'isto se encuentra 



(1) Lo mismo ocuire en las ofitas de. la Cuesta Negra, al NO. de Caravaca; las dife- 
rentes rocas eruptivas del Cabezo de Gil de Ras, que corta la carretera á poca distan- 
cia del pueblo, y tantas otras. 

(2) El reverendo P. Saz, profesor del Coleg-io de Santo üomingro, de Orihuela, me 
remitió el pasado año rocas de varios aspectos, procedentes de la Sierra inmediata al 
pueblo, habiendo algunas, que pasarían por talcitas, idénticas á las que se encuentran 
en el triásico de Cartagena, que unas y otras pudieran creerse paleozoicas si no se 
supiera su procedencia. En Lorca (Sierra del Caño) se encuentran areniscas trans- 
formadas en cuarcitas del más extraño aspecto. También en el Keuper de esta loca- 
lidad se hicieron trabajos en busca de blendas, smithsonitas y malaquitas. 



208 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

en mayor cantidad que en Bureta; así es que en alg-unos sitios 
de la Sierra de Orihuela es explotado, dando buen mineral, 
aunque la cantidad no debe ser considerable. También existen 
malaquitas, objeto de beneficio dispendioso, y años atrás 
se encontraron pequeñas cantidades de cinabrio. 



El triásico de Lorca. — Al O. de esta ciudad, y separando una 
considerable mancha del Mioceno, situada al N. de otra gran 
extensión de Cambriano, que corre al SO. liasta internarse en 
la provincia de Almería, se eleva una Sierra que tiene su punto 
de partida junto al GiiadaUnihi ó rio de Lorca, yendo más de 
10 km. al O., casi toda ella del triásico superior, excepto en 
su extremo oriental. Forma éste el Peñón de la Vélica, de cali- 
zas terciarias (Mioceno probablemente), y las cumbres de esta 
primera y menos elevada parte de la Sierra, sobre la que se 
levanta el antig-uo castillo. La cima de la Sierra del Caño, pro- 
piamente dicha, consiste en areniscas micáceas de color rojo, 
con aspecto pizarroso, cubiertas en alg-unos sitios por un g-rueso 
lecho de congiomerado poligénico, que indudablemente cons- 
tituye el contacto del Triásico y del Mioceno, como puede verse 
en el sitio llamado Los Pilones, g-arg-anta situada entre el cas- 
tillo y la Sierra del Caño, de la que aquél es dependencia. Este 
ag"lomerado está formado por cantos de cuarcitas, pizarras 
cámbricas de varias clases y calizas, muy duras en alg-unos 
sitios. En la ladera N. del castillo enormes bloques de esta roca 
desprendidos de la zona superior y cerca de Los Pilones, la 
formación terciaria se ha desplomado en el sitio llamado de 
las Sálicas. 

En toda la extensión de las areniscas rojas citadas no he 
visto huellas de Chondrites ni de otro fósil, aunque la he se- 
g-uido por espacio de muchos kilómetros. En la ladera S. de la 
Sierra aparecen, por debajo de las areniscas rojas, las marg-as 
irisadas, dominando los tonos rojos en la parte oriental (falda 
del castillo, San Lázaro y cercanías del Calvario), y el tinte 
azulado y verdoso en la parte occidental. La subida natural de 
la Sierra, escarpada por ambas laderas, es la línea de crestas 
que parten de Los Pilones hasta su extremo O,, el cual alcanza 
una elevación considerable. 

Como los deberes profesionales me impedían permanecer en 



DK HISTORIA NATURAL. -20^ 

Lorca durante ias épocas más favorables para excursiones, y 
sólo podía ir en los meses de verano, para hacer la correría 
sin las molestias de la alta temperatura de Julio y Ag-osto, pro- 
puse á alg'unos amig'os realizar el viaje de noche, aprovechando 
una fecha de luna llena, para lleg'ar sin calor á lo más alto y 
reconocer con la luz del alba y á las primeras horas de sol lo 
más alto de la Sierra, dejando el descenso para las siete ó las 
ocho. Aunque muchos aceptaron g'ustosos la idea, por lo que 
tenía de extraordinaria, lleg-ado el momento sólo D. Manuel 
Monteg-rifo y Fajardo se prestó g"ustoso á emprender el cami- 
no. Salimos de Lorca á las diez y media de la noche; subimos 
por San Lázaro, y á las once lleg-ábamos á Los Pilones, y desde 
este punto empezamos á ascender la Sierra del Caño, propia- 
mente dicha. Caminamos unos 2 km. por calizas terciarias (1), 
que sólo ocupan esta parte de la arista de la Sierra, pasando 
á poco á las areniscas rojas micáceas, en algunos sitios tan 
frag-mentadas que formaban considerables masas sueltas. La 
luz de la luna, absorbida por el color rojo-morado del suelo, 
producía una impresión de tristeza, aumentada con la sole- 
dad de aquel paisaje, completamente estéril. En algunos sitios 
parecía que pisábamos sobre carbonilla; tal era la obscuridad 
que reinaba en el suelo. Pasábamos á las doce y media frente 
á un antig'uo acueducto situado 100 m. más abajo y que sirve 
para el paso del pequeño curso de ag'ua de que en otro tiempo 
se abastecía la ciudad, y que tiene su salida por la fuente si- 
tuada frente á la Coleg-iata de San Patricio. Más adelante cru- 
zamos un difícil paso, y entramos en un pequeño semicírculo, 
al que hacían sombra los elevados picos que lo rodean, dándole 
cierto parecido con un circo lunar. Poco más de la una de la 
madrug-ada pasábamos por entre elevados peñascos de calizas 
blancas (miocenas seguramente) simulando monumentos cicló- 
peos, que precedían á un llano perfectamente alumbrado, 
gracias á la tiaturaleza del suelo calizo y á la cal viva espar- 
cida alrededor de unos hornos que encontramos al paso. Media 
hora después llegábamos á un sendero peligrosísimo, abierto 
en la ladera S. de la Sierra, teniendo que retroceder ante el 
temor de caer de una altura mayor de 200 m., pues la ladera 
forma un ángulo de cerca de 70" en aquel sitio. Habiendo dado 

(1) Todas estas formacioues fueron reconocidas á la vuelta de la excursión. 



210 



boletín de la real sociedad española 



después con la verdadera senda, lleg-amos muy cerca de la 
cumbre, de la que nos separarían unos 300 m. y poco más de 50 
de altura. Descansamos un breve rato, y como el terreno se 
presentaba invariablemente con la misma composición, habien- 
do pisado casi toda la noche las areniscas rojas y rojo-mora- 
das, cerca de las tres comenzamos el descenso, con objeto de 
atravesar ciertos lugares un poco difíciles antes que alumbrara 
el sol, temiendo al vértig-o que podría determinar en nosotros 
la vista de las profundidades junto á las que habíamos transi- 
tado. Reconocimos detenidamente algnmos puntos cercanos 
al camino, y nos encontrábamos en Los Pilones, Ueg-ando á 
las siete de la mañana á la población. 

En el triásico de la Sierra del Caño, y más particularmente 
en la ladera N., se encuentran masas de cuarcitas blancas y 
rosadas en potentes bancos levantados como diques, y de los 
elementos sueltos cercanos al pequeño barranco que sale de 
Los Pilones, hemos recog-ido en otras expediciones, en unión 




Inflexione.-; en un trozo de caliza pizarrosa, 
procedente del triásico de Los Pilones CLorcyi'. 

Las fajas sombreadas representan calizas 
azules y las claras zonas amarillentas. ^ t. n. 



Trozo de cuarcita que envuelve 
un núcleo de arenisca micácea y 
fajas de la misma arenisca, proce- 
dente del Iriásico superior de la 
Sierra del Caño (Lorca). ¡í t n. 



de D. Antonio López Villanueva, profesor normal de Murcia, 
un trozo de roca, con aspecto pizarroso, con dobleces é inflexio- 
nes que recuerdan una serie de sinclinales y anticlinales. 

Otro frag-mento g'rueso de cuarcita blanca rosada forma ca- 
pas que envuelven un núcleo de arenisca micácea de color 
ag-risado. Parece como una comprobación de que ciertas cuar- 
citas no son sino areniscas transformadas. 



DE HISTORIA NATURAL. 211 



Nuevos datos para la Geología del Sudeste de España 



DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

I. El Mioceno de la Sierra de las Atala¡/as. — Al O. de Ali- 
cante, y sig-uiendo la carretera que desde la capital con- 
duce á Monforte, se encuentra la pequeña Sierra de las Ata- 
layas, á unos 4 km. de distancia, brevemente estudiada por 
Mr. Nicklés (1). Atrajo mi atención la abundancia de fósiles 
que me participaron había en ella, y allí me he dirig-ido varias 
veces con mis alumnos del Instituto. 

No pasó de ser la primera excursión una exploración ligera, 
faltos de tiempo después del empleado en la inspección de la 
Serreta Negra y en el Rincón de los Santos (Foncalent). No 
obstante la poca luz crepuscular, se recogieron muchas espe- 
cies, y esto nos oblig-ó á volver tres días después (8 Noviembre), 
repitiendo las correrías el 19 y el 25 del mismo mes. 

El g-ran número de alumnos que tomaron parte en estos pa- 
seos escolares permitió aumentar considerablemente las colec- 
ciones del Instituto y el descubrir capas margosas cargadas de 
fósiles, algunos no citados, que yo sepa, en las listas publica- 
das en diferentes obras. Ello me mueve á escribir las siguien- 
tes líneas, no sin dar antes las gracias á los Sres. Pérez Dagni- 
no, Martí, Martorell, Gómez Llueca, Puigcerver, Borja, y á 
otros, á cuya actividad y entusiasmo por estos conocimientos 
debemos la posesión de gran cantidad de fósiles. 

La Sierra de las Atalayas forma una pequeña arista de es- 
casa elevación, pero que se destaca perfectamente en medio 
del cuaternario que la rodea. Tiene su principio á muy poca 
distancia al O. de la Rambla de las Ovejas. Su dirección gene- 
ral es de ENE. á OSO. próximamente, y su mayor altura no 
pasará de 50 m. sobre el nivel de la carretera, no exce- 
diendo de 2 km. su longitud total. Preséntase, por tanto, 
como una serie de pequeñas colinas, si bien en la localidad se 



(1) RccJierches géologiques sur les terrains secondaires y tertiaires de laprovince d'A li- 
cante et du sud de la province du Valence, pág. 137 y pl. iv. 



212 



boletín de la. real sociedad española 



emplean las palabras sierra y cordillera, aun para las más in- 
significantes elevaciones. Principia cerca de la hacienda titu- 
lada La Lucrecia y termina en la Atalaya Grande, situada en 
la parte occidental, desde donde se domina una gran llanura, 






darrrtera. Jr 




Las Atalayas desde el centro de la laguna desecada. 

A. — Casa de Caturla, en cuyas inmediaciones se encuentran capas margosas coa 
discordancia de estratificación, por lo que se supone sean nummuliticas. 
1.— Molasa con Heterosteginas y dientes de peces. 
2.— Bancos calizos. 
3.— Molasas inferiores. 



formada casi toda ella por el cuaternario. La inclinación ge- 
neral de sus capas es hacia el E. 30" S., con una pendiente de 
unos 16°. Así es que presenta un suave declive hacia la carre- 
tera, mientras que al NO. aparece cortada y dejando ver sus 
estratos hasta cerca de la depresión, que fué en otro tiempo 
una laguna, situada entre ella y la Serreta Negra y la parte 
meridional de la Sierra de Foncalent. 

Forma las capas superiores una molasa bastante fuerte que 
encierra numerosos fósiles, entre los que se encuentran restos 
de Peden, Cstrea, Lima, Cardium, Venus, Voluta, Conus, Ce- 
rithimn, etc., etc. Su espesor es variable, pues mientras que en 
algunos sitios es sólo de algunos centímetros, dejando al des- 
cubierto la capa caliza inferior, en otros alcanza algunos me- 
tros. Esta capa deja al descubierto en ciertos puntos una mo- 
lasa amarilla, de grano muy fino, que contiene trozos del 
Peden crisialus Bronn, pequeñas ostreas y corales. En las cer- 
canías de la Venta de las Atalayas, á la izquierda del sendero 
que va de la carretera á la casa de Caturla, se presentan estas 
molasas en unas pequeñas barranqueras fraguadas por las 
aguas pluviales. 

Allí se encuentran el Peden Solarium Lamk. y el P. Burdi- 
galensis Lamk., pues á esta especie creo deba referirse uno 
que alcanza hasta 20 cm., poco convexo, de 14 costillas, muy 
convexas al principio y que cerca de los bordes van aplanan- 



DE HISTORIA NATURAL. 213 

dose, hasta desaparecer casi. Otro ejemplar de pequeño tama- 
ño, con una valva muy convexa y de 15 costillas, ig-noro á qué 
especie pueda referirse; no falta tampoco un pequeño Chlamys 
en las capas superiores. 

El Sr. Nicklés cita la Ostrea Offreü Kil. como característica 
de las Atalayas, pero sin duda se encuentran además otras es- 
pecies. 

Los g'éneros Cardium, Venus, Pholndomya (una especie de 
g'ran tamaño), Lima, Spondijliis, tienen también sus repre- 
sentantes, aunque, por desg-racia, los ejemplares recog-idos se 
encuentran en un estado que hace muy difícil su determi- 
nación. 

En la parte alta de la Atalaj^a Mayor, que es, como hemos 
dicho, la más occidental, la molasa se reduce, poco á poco, á 
polvo, fenómeno debido sin duda á las eflorescencias salinas 
que presenta. Los ejemplares g-uardados en las colecciones se 
cubren de sales, principalmente cloruro sódico y sulfato mag-- 
nésico, más alg-unas sales calcicas, pues precipitan abundan- 
temente con el oxalato amónico. Acaso la nitrificación no sea 
extraña al fenómeno. El resultado es la formación de pequeñas 
cuevas y cobertizos, que prestan un aspecto extraño á las ci- 
mas. La parte exterior de estas molasas permanece sin alte- 
rarse, pero sólo en el espesor de unos cuantos centímetros, de 
tal manera que hay g-randes cavidades que se hunden al peso 
de una persona. Este hecho rae parece que encuentra su expli- 
cación en la infiltración de las ag-uas de lluvia, que disolviendo 
las sales de la parte superficial, las conducen al interior, rom- 
piendo ó disg'reg-ando su masa al cristalizar en las superficies 
de las hendeduras. Así este polvo es salado, y el 
viento y otras causas de dispersión van ag-ran- 
dando lentamente estas cavidades. Los dien- 
tes de peces, conchas y demás restos, resisten 
á esta acción destructora, y por eso en estas 
cavidades, como en la ya citada del Garbinet, 
se hallan buenos ejemplares, completamente tItlTor\X¡''!m¿ 

limpios. ceuo de las Atala- 

T -, ., . 1 111 yas. Alicante. 

La lormación superior, molasa muy blanda, 
encierra á millares pequeñas Heierostegina, que empastan los 
moldes de Lamelibranquios, Gastrópodos y hasta de Taomirus, 
y entre ellos formas muy curiosas, en un todo semejantes á los 




•214 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPATÍOLA 

moldes de alg-as ya citados con el nombre de Cos de dona en la 
nota en que me ocupé del nummulítico de Ag-ost. La profusión 
con que se encuentran estos pequeños fósiles es tal, que en 
alg-unos puntos de la Atalaya Grande forman un verdadero 
cong"lomerado, como se sabe acontece en la cuenca del Gua- 
dalquivir. Pequeños pectenes se encuentran también entre 
ellas, y no faltan radiólos de Cidaris ó de alg-ún otro g*énero 
vecino. 

Los dientes de peces no son tan abundantes como en la Cor- 
diUera de Jos Ángeles. Sólo los hemos visto, hasta el presente, 
de Lamna y Chrysophrys, pero quizá no falten Oxijrhmas, por 
ser g-énero mu}' frecuente en el Mioceno del SE. de España. 

Reposa bajo de esta molasa una capa caliza de dos ó tres me- 
tros, que se destaca fácilmente á distancia. En ella los fósiles 
están muy destrozados, sobresaliendo los g"éneros Peden y 0^- 
irea, que son los predominantes en las Atalayas. Esta es la 
caliza de Clyjyeaster, y más particularmente su parte inferior, 
de donde se han extraído el C¡. crassicosiatus Ag". y otra espe- 
cie que creo deba ser el ^7. al tus Lamk., una de las más repar- 
tidas en España. A estas capas corresponden también una 
Sciitella, indeterminable por su estado de conservación, y alg"u- 
nas Beterosiegina. 

La parte inferior es más pobre en fósiles, reproduciendo por 
sus caracteres la zona superior. En alg-unos puntos, y ya casi 
en la base, se presentan unas calizas marg-osas que buzan 
al N. y que están, por lo tanto, en discordancia con las capas 
helvecienses. Por su aspecto recuerdan al Nummulítico y con 
duda las señala el Sr. Nicklés como tales, y aunque se han re- 
petido las excursiones con el objeto de cerciorarnos, no hemos 
tenido la suerte de encontrar fósil alg-uno que nos sacara de 
dudas. Nada tendría de particular la existencia del Eoceno en 
estos lug-ares, dada la identidad de formación con la Cordillera 
de los Áng-eles, que, como ya he dicho en otra nota, descansa 
sobre marg-as nummulíticas. Es el asomo nummulítico más 
próximo á Alicante y uno de los más ricos en fósiles. 

La presencia del g-énero Heterostegina, alg-unos de cuyos 
ejemplares alcanzan 8 mm. de diámetro, viene á confirmar 
una vez más el parecido de estas formaciones con el Mioceno 
de Viena, y en una próxima nota pienso comunicar á nuestra 
Sociedad el hallazg-o de otros foraminíferos en el Mioceno de 



DE HISTORIA NATURAL. 215 

la provincia de Murcia, ig'uales á los citados en las calizas de 
Leytha (1) y formaciones análogas inmediatas á aquella capital. 

Al N. de las Atalaj'as se encuentra una g-ran depresión del 
terreno, imposible de cultivar por encontrarse cubierto de sa- 
les, principalmente cloruro sódico, pareciendo como una ex- 
tensa lag-una desecada. Ya Nicklés señaló este sitio en la Pl. iv 
de su obra, indicando los numerosos afloramientos de Infra- 
cretáceo en las proximidades de Foncalent. En medio de esta 
llanura se presentan pequeñas manchad de calizas azuladas, 
oon numerosos ammonites que, por su forma, parecen neoco- 
mienses, y en alg-unos puntos la capa de tierra es sólo de unos 
cuantos centímetros. El Infracretáceo se extiende hasta muy 
cerca de las Atalayas. 

II. El Infracretáceo del N. y NO. de FoncaIenl—J)escTÍt-Añ 
cuidadosamente por el Sr. Nicklés las Sierras de Foncalent y 
Serreta Neg-ra, nada tenía que añadir á su concienzudo tra- 
bajo; y sólo á título de curiosidad he recorrido multitud de ve- 
ces estos lug-ares, aprovechando la circunstancia de poder 
hacer noche en la casa de campo de mi disting-uido amig*o el 
Sr. Elizaicin, situada en el extremo N. de Foncalent. La afición 
de mi amig'O á las antig-üedades le ha hecho recorrer las inme- 
diaciones en busca de objetos romanos, de los que abundan 
en aquellos sitios (2), y juntos hemos visitado los contornos de 
la Sierra y encontrado fósiles infracretáceos en puntos distin- 
tos y á donde no llegaron los estudios del Sr. Nicklés. En mi 



(1) Lingiíliiia costata d'Orb., Dentalina elegans d'Orb., AmpJiistegma Haueri d'Orh. 
y algún otro género poco conocido. 

(2) En las cercanías de la casa de Foncalent, y no lejos de la antigua capilla, hoy 
en ruinas, se encuentran innumerables trozos de vasijas romanas de todos tamaños, 
ánforas, jarrones, platos, tazas, etc., unas de barro ordinario, otras primorosamente 
labradas, conteniendo inscripciones, dibujos, ornamentos de orden jónico y bástalos 
sellos ó contraseñas del fabricante. También se encuentran numerosos fragmentos de 
vidrio, ya alterado, formando escarnillas irisadas en su superficie; pero lo que más 
llama la atención es un sencillo capitel (?) de granito de mica negra, que el Sr. Eli- 
zaicin conserva en su casa de campo. Forma esta piedra un prisma cuadrado de 0,8í 
metros en la base por 0,13 de altura; de modo que viene á ser como una losa de mucho 
grueso, y en sus caras laterales corre un surco ó canal de un centímetro de profundi- 
dad. Formando cuerpo con la losa se encuentra un cilindro de 0,7G m. de diámetro 
por 0,09 de altura, lo que le da el aspecto de la parte alta de un capitel, y en este su- 
puesto, tomando como módulo 0,38, debe corresponder á una columna de más de 7 m., 
incluso basa y capitel, si se trata de alguno de los órdenes jónico, corintio ó com- 
puesto, y de más de 5 m. si toscano ó dórico. Acaso sea una modificación introducida 
en el arte primitivo español, no muy conocido; pero de todas maneras, esta piedra 



2ii? boletín de la real sociedad española 

última visita á aquellos lugares disting-uí á larg-a distancia 
una serie de pequeñas alturas ai NNO. de la casa de Fonca- 
lent y formando la continuación de la Sierra Mediana, ya estu 
diada en otra nota que comuniqué á nuestra Sociedad. Conve- 
nía reconocer aquella parte para unir los trabajos hechos en 
Foncalent con los de Sierra Mediana, y á ello dediqué la ma- 
ñana del 11 de Marzo último, recorriendo de paso las dos 
pequeñas manchas' que el Sr. Nicklés señala en su Esquise 
géologique de la Sien'a de Foncalent (Pl. iv) como cretáceo inde- 
terminado, inclinándome á considerarlas como continuación 
del Neocomiense con que termina la Sierra, como asimismo 
las pequeñas lomas inmediatas á la hacienda de la Campaneta, 
situada alg-o más al N. Dirig-iéndome después al NO., crucé 
por otra lag-una salada, que aún conserva bastante ag"ua en 

alg-unos puntos, 
dejando otros en 
seco y cubiertos 
de sal. Pasada es- 
ta lag-una el sue- 
lo ofrece una pe- 
queña inclina- 
ción, y desde este 
j^nto son ya fre- 

El Racó del Oabach. , , 

cuentes los en- 

l.-Travertinos y aluviones antiguos. 

2.- Zonas infracretáceas formadas por margas azuladas de CUCntrOS de am- 

diferente consistencia. mouites piritOSOS 

y pequeños trozos de Belemnites. El terreno es constante- 
mente el mismo y parece como continuación del de Sierra 




granítica, traída, como otras muchas, de lejanos países, pues no es de suponer que 
fuera ella sola de este material, da idea de la importancia del edificio á que se la des- 
tinó Las construcciones rurales habrán empleado las otras, y estos capiteles, que no 
tienen cómoda colocación en las paredes, quedan como bancos ó asientos á la puerta 
de las casas de campo. Así vi en 1891 un bello capitel jónico junto á la puerta de una 
casita edificada en la falda del Cerro de Beaza (Cartagena\ en la Encarnación (Cara- 
vaca), etc. 

La existencia de una quinla romana, ó acaso de un templo 6 de unas termas para 
utilizar el agua caliente de la fuente donde se deriva el nombre de Foncalent (28" c.) 
parece indudable, y en una excursión verificada, el .5 de Noviembre último, por la 
Serreta Negra, frente á Foncalent y en las inmediaciones del Porlell, encontré un 
gran trozo de díabasa primorosamente pulida y como formando parte de una escultura 
ú otro adorno. 



DE HISTORIA NATURAL. 211 

Mediana, y por tanto nada tiene de particular el hallazg"o de 
especies ig-uales á las del Rincón de los Santos. Una hora 
después lleg-aba á la falda de las lomas del Racé del G-abach, y 
tornamos descanso en un diminuto barranco que recog"e las 
ag"uas de las laderas, dominando en aquellos parajes mar- 
gas azuladas de tinte muy claro, separadas de trecho en 
trecho por delg'ados lechos de caliza amarillenta con manchas 
ferrug'inosas. Corta además el barranco un banco de arenisca 
rojiza, alg-o micácea, de unos 50 cm., y todas estas capas buzan 
al SE., con una pendiente próximamente de 70". 

Las marg-as azules son muy pobres en fósiles; tan sólo por 
excepción encontré, después de mucho examinar, un molde 
borroso de Holcodiscus (?), de pequeño tamaño; pero entre las 
marg-as sueltas que arrastran las ag-uas pluviales al fondo del 
barranco, es frecuente hallar núcleos piritosos y alg-unos am- 
monites bien conservados. 

Entre las especies recog-idas en los llanos situados entre Fon- 
calent y el Racó del Gabach fig-uran un Holcostephamis inier- 
medius d'Orb., que parece representar la zona del HopUtes neo- 
comiensis, una PulcheUia, parecida á la P. compressissima d'Orb. 
y otra en mal estado, un Hoplites, de costillas más g-ruesas 
que el H. cryptoceras d'Orb.; trozos de Besmoceras, dos Holco- 
discus, uno de los cuales se encuentra también en el Rincón 
de los Santos y en Sierra Mediana, y el Phylloceras lethys d'Orb. 
cerca del Racó y en el fondo del pequeño barranco mencio- 
nado, así como también trozos de Belemnites no determinables. 

Coronan la parte superior del Racó unostravertinos de color 
rojizo, alg-o inclinados hacia elE., incluyendo en su parte me- 
dia unos aluviones que alcanzan en total de 8 á 10 m. Como 
las marg-as azules se alteran fácilmente, los travertinos forman 
como una cornisa en la parte alta de las lomas, pero faltan en 
la última porción hacia el N. de^Foncalent, en unas lomas si- 
tuadas muy próximas al meridiano que pasa por la casa del 
Sr. Elizaicin y como á 3 km. de distancia. 

ni. Infracretáceo al N. de Muc/iamiel — En una excursión 
efectuada con los alumnos Sres. Pérez Dag-nino, Vidal, Martí 
y Gómez Llueca, el día 18 del pasado Marzo, encontramos una 
g-ran mancha de Infracretáceo al N. del pueblo de Muchamiel. 
Habíamos salido en el tranvía de vapor que hace el servicio 
entre Alicante y el Ravalet. y seg-uimos la carretera de Jijona 

T. V. -Abril, 1906. 15 



218 BOL. riN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

hasta el kilómetro 6, en busca de un yacimiento fosilífero, que 
no encontramos, sin duda por error nuestro. No teniendo en- 
tonces tiempo bastante para continuar la exploración, dejamos 
la carretera y tomamos un antig-uo camino vecinal que con- 
duce á Busot, partiendo del lado mismo de la seg-unda casilla 
de peones camineros. Habiendo seg-uido por él como un kiló- 
metro, dimos ccn alg-unos fósiles secundarios, con g'ran sor- 
presa mía, pues había oído decir que toda aquella extensión 
era nummulítica. Junto al camino vecinal encontramos pe- 
queños trozos de Belemnites, y á alg"una distancia al N. los 
alumnos descubrieron un buen yacimiento de equinodermos, 
principalmente Hemiaster, alg-o parecidos á los del Albiense, 
como también un diminuto Amononites piritoso, semejante á 
un SchlahacMa, pero no fácil de determinar por ser una forma 
muy joven. Continuando por este camino lleg-amos á un pro- 
fundo barranco abierto entre marg-as azuladas, sumamente 
inclinadas, que buzan al E., con una pendiente de 70 á 75°, y 
en ocasiones casi verticales, alternando con lechos de caliza 
alg-o micácea. 

No encontramos fósiles en nuestro recorrido, y únicamente 
entre las piedras rodadas del lecho del barranco halló el señor 
Martí una caliza fuerte amarillenta, con impresiones de dos 
vueltas de un Turrilites que, comparado con otros ejemplares 
que poseo, parece ser el T. Bergni Brong-., procedente, sin 
duda, del albiense de alg-ún punto más al N. El barranco 
recibe sus ag"uas de la Sierra de Almadén (el E. de Jijona) y 
de los otros barrancos que salen del O. de Cabesó. El cenoma- 
nense no debe estar lejos, porque á los pocos días los alumnos 
me trajeron una Discoidea cylindrica Ag"., idéntica á la que 
encontramos á la salida del Racó de Cortes. 

Todo el barranco del Verg'elet, que así nos dijeron se llama- 
ba, continúa en la misma formación de marg-as azuladas obs- 
curas, con g-ran inclinación. Por la parte S., y cerca de Mucha- 
miel, el barranco afluye al río Cartalla, que lleva sus ag-uas á 
la playa del Campello. 



DE HISTORIA NATURAL. 219 



Boletín bibliográfico. 

Marzo. 

Revista de Medicina tropical. Habana. T. vi, n.° 10, Oct. 1905. 

Royal Microscopical Society. London. (Journal.) N" 170, Febr. 1906. 

Société Entomologiqíie de Belgique. Bruxelles. ( Anuales. J T. 49% n" xi, 
3 Janv. 1906.— Bovie: Catal. des Anthribides.^N" xii, 25 Janv. 1906. 
Desneox: Varietés termitolog. — Lamberé: Revis. des Prionidee. — Ber- 
groth: Rhynchota Jíliopica. — Bergroth et Schooteden: Note sur les 
Hémiptér. recueillis á Kinchassa.=N° xiii, 20 fevr. 1906. T. 50% n" 1, 
2 fevr. 1906. — Moser: Zwei neue Valgiden-Arten von Sarawak. — 
ScHOUTEDEN: Hemiptcra. — A supplementary list to Kirkaldy's Cata- 
logue of Aphidee. — Vn nouv. ennemi du Cacaoyer. 

United States National Museum. Washington. (Bulletin.) N" 64, 1905. — 
RiCHARDsoN. Monograph on the Isopods of North America.=N° 55, 
1905. — Flint: A contrib. to the Oceanogr. of the Pacitic. 

Wissenschaftliche Insektenhiologie (Zeitschrift). Husum. Band ii, Heft 1, 
31 Jan. 1906. Wasmanx: Z. Lebensweise von Átemeles pratensoides 
Wasm, — Lampert: Verhalten niederer Tiere gegen Formalindampfe. — 
Taschenberg: Beitr. z. Lebensweise von Necrobia ruficollis F. — Dücke: 
Biolog. Notizen über einige Südamerik. Hymenopt. — Reineck Über 
das Auftreten von zwei Chrysomelidenarten in Thüringen. 

Zoological Society. London. (Proceedings.) 1905. Vol. i, part ii. — Tate: On 
Sonth- American Cichlid. — Meinertzítagen: On a new oribi Antelope. 
Crossland: On the Cape Verde Marine Fauna. — Pocock: On Horn- 
Growt in a castrated Prongbuck.— Johnstoíí: On Mammals and Birds 
of Liberia. — Hinton: On Abnormal Remains of theRedDeer.— Broom: 
On the Primit. Reptile Procolophon. — Woodward: On the Dinosaur 
Cetiosaurus leedsi. — Mitchell: On a Giraffe from Nigeria. — Shipley: 
On Entoparasites. — Thomas and Schwann: On Mammals from Zulu- 
land.— Boulenger: On a new Newt from Yunnan.- Lonnberg: Hares 
from Southern Sweden. — Butler: On the Giant Eland of the Bahr el 
Ghazal. — Burne: Ou the Anatomy of the Leathery Turtle.=Vol. ii, 
part 1. - Minchin: On the Sponge Clathrina contorta. — Beddard: On 
the Anatomy of the Ferret-Badger. — Pycraft: On the Osteol. of the 
Eurylaemidaj. — Beddahd: On the Encephal. Arterial Syst. in Saurop- 
eida.— Johnston: On the Nomenclat. of the Antropoid-Apes. — Ander- 
sen: On Bats of the genus Bhinolophus. —BBRGnorn: On Stridulating 
Hemipt. of the Subfamily Halyinee. — ^Mitchell: On the Anatomy of 
Limicoline Birds.— Pocock: On a Hainan Gibbon. — Delmé-Radcliffe: 
On the Natural History of the Uganda Anglo-german boundary.— 



220 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Gadow: On Mexican Amphibians and Eeptiles. — Bodlenger: On new 
Mexican Reptiles. — On Sonth-African Batrachians and Reptiles. — 
Beddard: On the Anatomy of the Yellow-Throated Lizard. — Gorham: 
On South- African Coleopt — Assheton: On the Fpetus and Placenta 
of the Spiny Mouse. — Barón Nopcsa: On the supposed Clavicle of 
Diplodocus. 

— (Transadions.) Vol. xvii, part 4j 1905.— Boolenger: On the varieties of 
Lacerta muralis in Western Europe and North África. 

Zoologischer Anzeiger. Leipzig. Bd. xxix, n° 23, 6 Febr. 1906. — Schkeider: 
Süsswassernematod. aus Estland.^KowALEWSKi: Mitteilung. üb. eine 
Idiogenes-Spedes.— Os'í: tib. die Regenerat. der Antenne bti Oniscus 
murarius. — Keilhack: Oladoceren aus den Dauphiné-Alpeu. — Lar- 
GAioLLi: Üb. das Vorkommen von Doppel-augen bei eín limnetisch. 
Daphnie. — Braun: Die Ausführunge giinge der Milchdrüse von Pho- 
caena communis.^=^í^° 24, 23 Febr. 1906. — Kdlagin: Die Liinge des 
Bienenrüssels.— Emery: Üb. W. H. Ashmeads nenes System der 
Ameisen.— Goldschmidt: Mitteilung. z. Histologie von Ascaris. — 
Friese: Üb, die systemat. Stellung der Strepsipteren. — Colé: Feeding 
habita of the Pycnogonid Anoplodactylus lentus. 

Zoologist (The). Loudon. N° 776, Febr. 15"' 1906.-Soiithwell: Not. on 
the Arctic Whaling Voyage of 1905. — Renshaw; The Pigeon Hollan- 
dais. — Waters: Not. on Marine Crustácea in Confinement. — Hancock; 
A Note on the Arance around Yarmouth.— Ruskin: A Plea for the 
Further Recognit. of Sub-species in Ornithol. — Benson: BirdNot. in 
Switzerland and Germany in June and July 1 905. 



Almera (D. J.) — Descripción geológica de la comarca titulada «Plana de 
Vich>. (Mem. R. Soc. esp. Hist. nat., Madrid, 1906.) 

Bois (D. M. D.) — Description de Plantes nouvelles (Bull. de la Soc. botan, 
de France, Paris, 1 906.) 

— Nécessité de l'étude scientifique des productions naturelles coloniales. 

Bruxelles, 1905, 

— Présentation du Pé-tsai ou Chou de Chine (Brassica chinensis L.) 

(Bull. du Mus. d'Hist. Nat , Paris, 1905.) 

— Sur une pomme piriforme. (Journ, de la Soc. nation. d'Hortic. de 

France, Paris, 1904.) 
Bois (D. M. D.) ET Gallaud (D, I.)— Modifications anatomiques et phy- 

siologiques provoquées dans certaines plantes tropicales par le chan- 

gement de milieu. (Compt. rend, de l'Acad. des Scienc, Paris, 1905.) 
Geoutelle (D, a.) — Description d'un Caiydien du groupe des Cerylon. 

(Bull. de la Soc. Entom. de France, Paris, 1906.) 



DE HISTORIA NATURAL. 221 

Grouvelle (D. A.j — Description d'un Laemophdoeus nouveau de Mada- 
gascar. (Bull. de la Soc. Eotom. de France, Paris, 1905.) 

— Famille des Hétérocerides. 

— Quelques Clavicornes nouveaux de la République Argentine. (Rev. del 

Mus. de La Plata, La Plata, 1905.) 
Jagerskióld (D. L. a.)— Results of the Swedish Zoológica! Expedition to 

Egypt and the White Nile, Upsala, 1905. 
Kerner (Dr. Franz). — Beitrage zur Kenntniss der OrthopterenFauua der 

Hercegovina. (Verhandl. der k. k. zoolog. -botan. Gesellschaft, 

Wien, 1898.) 

— Beitrage zur Kenntniss der OrthopterenFauna Griechenlauds. (Berli- 

ner Entomol. Zeitschr., Berlin, 1902.) 

— Über die ven Herrn Dr. Karl Grafen Attems aus Kreta mitgebrachten 

Orthopteren. (Verhandl. der k. k. zoolog.-botan. Gesellschaft, Wien, 

1903.) 
Llord t Gamboa (D. Ramón).— Una visita á las regiones volcánicas del 

golfo de Ñapóles. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Madrid, 1906.) 
Navas (D. L.) — Notas zoológicas, ix. (Bol. Soc. arag. Cieñe, nat., t. iv, n° 9.) 

— Notas entomológicas. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Dic. 1905. 
PicciOLi (Dott. Ludovico). — IlLegname di Farnia e di Rovere,Frienze, 1906. 
Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales, — Anuario. Madrid, 

1905. 

— Programa de premios para el Concurso del año 1907. 

Real Academia de Ciencias y Artes. — Nómina del personal académico. Bar- 
celona, 1905. 

RiojA (D. José). — Nota acerca de diversos yacimientos y variaciones de 
color de la cAdamsia Rondeletii» D. Ch., é indicación de la nueva va- 
riedad var. cubera». (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Nov. 1905.) 

Strobl (D. G.) — Spanische Dipteren. (Mem. R. Soc. esp. Hiet. nat., Ma- 
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Torino (D. Damián). — Memoria presentada al x Congreso de la Nación. 
Buenos Aires, 1904-1905. 

— Anexo A á la anterior Memoria. 

— Anexo B á la anterior Memoria. 

Ventalló (D. Domingo).— Contribució al estudi de la Fauna lepidopte- 
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Abril. 

Academia Mexicana de Ciencias exactas, físicas y naturales. México. (Ana- 
les.) Tomo I, 1903, n.os 1-2. 

Académie des Sciences. Paris. (Comptes rendus.) T. cxlii, 1906, n" 9, 26 Fevr. 
Berthelot et André: Recherch. sur quelq. métaux et miner. trouvés 



222 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

dans les fouilles. — Víala et Pacottet: Sur les kystes des Gloeosporium 
et sur leur rCle dans l'orig. des levures. —Stellosphoera mirabilis, nou- 
velle larve d'Astérie. — Argand: Sur la tectonique du ruassif de la 
Dent-Blanche. — Chudead: D'Iféronane á Zinder. — N" 10, 5 Mars.— 
Guignard: Le Haricot á acide cyanhydrique, Fhaseohis lunatus L. — 
Leger et Duboscq: L'evolut. des Eccrina des G/owíms. — Bounhiol: 
Sur le gisement huitrier natur. de la Macta (Algér.) et le regine d'e- 
coulem. de cette riviére. — Chabrin et Goupil: Les ferments du pla- 
centa. — Lambert: Sur la durée dea persist. de l'activ. du cceur isolé.— 
Montier; De l'influeuce de la vieillesse sur la press. arter.— Glan- 
geaud: Une chaine volcan, mioc. sur le bord occid. de la Limagne. — 
KiLlAN et Gentil: Découv. de deux horizons cretac. remarq. au 
Maroc. — Martel: Sur le grand cañón du verdón (Basses-Alpes), son 
age et sa format.^N" 11, 12 Mars. — Depéret: L'evolut. des Mammif. 
tertiaires; import. des migrations.— Pelourde: Contrib. á l'anatom. 
systemat. de quelq. geures de Fougéres. — Dangeard: La fécondat. 
nucléaire chez les Mucorin. — Rothschu.d et Neuville: Sur V Hylochce- 
rus Meinertzhageni O. Ths.— Bordas: Struct. des csecums ou append. 
filiforra. de l'intestiu moyen des P%Z¿¿es.— Hérubel: A propos de 
l'anat. conip. des Sipunculides. — Morofk: Sur l'evolut. des prétendus 
Coccidies des Céphalop.— Léger: Sur une nouv. maladie myxosporid. 
de la Truite indigéne. - Gadtrelet: La réaction du sang, fonction de 
la nutrit. — Chevalier: Sur les glaciers pléistoc. dans les valléesd'An- 
dorre. — Glangeadd: Les volcans du Livradois et de la Comté. — Ar- 
gand: Sur la tectonique des zones d'Ivrée et du Strona. — Petit et 
Courtet: Les sédiments á Diatomées de la región du Tchad.=N" 1 2, 
19 Mar.g. — Lacroix: Sur les facies de variat. de certain. syénites né- 
phéliniq. des iles de Los.— Boüvier: Sur les Gennadas on Pénéides 

bathypSlag.— Lévy: Surlafeuille de Gap au , — Cayeux: Struct. 

^ 8000Ü 

et orig. problable du mineral de fer magnét. de Diélette (Manche). — 

Vassikre: Sur les Gasterop. Nudibranch. et sur les Marséniadés de 

l'Expéd. au tarct. du Dr. Charcbt. — Léger et Hesse: Sur la struct. de 

la paroi sporale des Myxosporid. — Pelseneer: Un genre de Lamellibr. 

á bouches multipl. — Villemin: Rayons X et activité genit. — Kayser 

et Manceau: Sur la malad. de la Graisse des vins. — Henry; Sur les 

lois de l'elastic. muscul. et leur applicat. á l'Énergetique. — Hang: 

Nouv. données paléontol. sur le Devon. de l'Ahenet occid.— Cornet: 

Sur la faune du terr. houiller infér. de Baudour. — Rekier: Sur la flore 

du terr. houiller infér. de Baudour.— Thoulet: Le calcaire et l'argile 

dans les fonds marins. 

Académie Impériale des Sciences de St. Fétersbourg. (Annuaire du Musée 

Zoologigue). 1905. Tomo x, nos i_2. 



DE HISTORIA NATURAL. 223 

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part 2 and 3; 1905, vol. LVii, part 1. 
American Natwalist (The). Chicago. 1906, vol. xl, n° 471.— Stone: Notes 

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Wií.LOox: Anatomy of Acmrea testudinalis Müller.— Hollick and Jef- 

fret: Affinities of Cert. Cretaceous Plant Remains Commonly refer- 

red to the Gen. Dammara and Brachyi)hillum. — Colé: A New Pycno- 

gonid from the Bahamas. — Barbour: Addition. Notes on Bahama 

Snakes. 
Anales del Museo Nacional. San Salvador. Tomo 2.°, n.° 15.— Güzmán: 

100 mater. textiles de El Salvador. — Rodríguez Luna: Flores de palo. 

Sompopos. — Güzmán: Botan, industr. de Centro-Amér. (cont.). 
Archives de Zoologie experiméntale y genérale. 4' serie, tome 2% 1904; 

tome 3^ 1905, nos 1-2, 4. — Notes et Revue. ]904, nos 1.2, 5-I]; 1905, 

nos 3-9. 
Archives Néerlandaises des Sciences Exactes et Naturelles La Haye. 1906, 

serie 11, tome xi, r et 2" livraisons. — Schreinemakers: Cristaux mix- 

tes dans les systémes ternaires. — Beijerinck et Rand: Sur l'excitat. 

par traumat., le parasitisme et l'écolement gommeux chez les amyg- 

dalées. 
Baleares (Las). Palma de Mallorca. 1906, n.os 63-64. 
Burean of Government Laboratories. Manila. 1906, n.° 36. 
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tués á l'ouest de l'Afrique. 
Canadian Entomologist (The). London. Ontario. March 1906, vol. xxxviii, 

n° 3.— Lochhead: Household Insects.— Pearsall: Another Geometr. 

Tangle.— Woglum: Two new Scale Insects.— Weeks: New Lepidopt. — 

Girault: Trichogramma pretiosa and a new variety.— Cockerell: The 

Coccid genus Eulecanium. — Haight: Noctuid and Geometr. Moths 

from Ternagami Lake. —Evans: Cañad. Coleopt. not heretof ore recor- 

ded. — Taylor: The species of Eupithecia occurring at Calgary. 
Casopis. Praga. 1906. Rocnik iii, cislo i. 
Chicago Academy of Sciences. Chicago. (Bulletr\) 1901, vol. u, n° xv; 1902. 

nos 111 y V. Special Publicat., n" 1. 
Davenport Academy of Sciences. Davenport. (Proceedings.) Vol. vii (1897- 

1899); vol, VIII (1899-1900); vol. ix (1901-1903). 
Deutsche Entomologische Zeitschrift. Berlín. 1906. Erstes Heft. 
Entomological Society. Ontario. (Annual Report.) 1905. 
Entomologische Litteraturblatter. Berlín. Marz 1906, n" 3. 
Entomologist' s Record (The). London. 1900, vol. xii; 1901, vol. xiii; 1902, 

vol. XIV, nos i_6, 8, 10-12; 1903, vol. xv, nos I-7, 9_i2; 1904, vol. xvi, 

nos 1-6; 1906, vol. XVIII, nos 2-3. 



224 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Faculté des Sciences. Marseille. (Anuales ) Tomo xv, 1906. 

Feuille des Jeunes Naturalistes {La). París. N" 418.— Labeaü: Note sur la 
flore marit. du littoral fraiK;. de la Mer du Nord (fin).— Plateau: No- 
tice géologique sur le territoire de Merfy (suite).— Mingaud: Nouv. 
captures de Platypsyllus castoris Rits. — DoLtFüs: Études sur les crus- 
tacés Isopod. terrestres de l'Europe et du bassin méditerr. (á suivre). 

Field Columhian Museum. Chicago. Geological series, vol. ii (1904), nos 6-6; 
vol. III (1905), n" 1. Zoological series, vol. iv (1904), part i y il; vol. v 
(1904). Report series, vol. ii (1904), n° 4. 

Forestry Burean. Manila. (Bulletin.) 1903, n° 1. 

Ingeniería. Madrid. 19t6, nos 34_36. 

Institiició Catalana d'Historia Natural Barcelona. (Butlleti.) 1906, nos 1-2, 
Cadevall: Excursionisme botánich. — Soler: Rectificac. de la nomen- 
clat. d'una «Perdix».— J. Maluquer: Moluschs terrestres y d'aygua 
dolsa deis voltants de la Pobla de Segur.— S. Maloquer: Guía per la 
cass., preparac. y conservac. deis lepidópters (acab.). 

Institut de Botanique de I' Université. Montpellier. 1 906. Serie mixte, mé- 
moire n° 2. 

Institut de Zoologie de V Université. Montpellier. 1904 1905. 2^ serie, mé- 
moir 1415. 

Jardín Botánico de Tifiis. 1906, vol. ix, n° 1. (En ruso.) 

Johns Hopkins Hospital. Baltimore. (Bulletin.) 1906, vol. xvii, n° 180. 

K. K. Naturhistorischen Hofnmseums. Wien. (Annalen.) 1904, Band xix, 
nos 1-4. 

K. K. Zoologisch-botanischen Gesellsclwft. Wien. ( Verhandlunqen) 1906, 
LVi Band, 1 Heft.— Brehm und Zederbauer: Beitr. zur Planktonun- 
tersuch. alpiner Seen.— Brehm: Untersuch. üb. das Zooplankton eini- 
ger Seen der nordlichen und ostlichen Alpen. — Brauns: Zur Kenn- 
tnis der südafrikanisch. Hymenopt.— Penther: Bemerkung. üb. einige 
Scorpione aus Kreta. 

Missouri Botanícal Garden. St. Louis. Sixteenth annual Report. 1905. 

Musée Teyler. Haarlein. (Archives.) 1904, serie ii, vol. viii, b'= part.; 1905, 
serie ii, vol. x, V part. 

Musei di Zoología ed Anatomía comporata. Torino. (Bolletino.) 1904, vol. xix. 

Museo cívico di Storia Naturale. Genova. (Annali.) 1904-6, sene 3.^ vol. i. 

3hiseo Nacional. Buenos Aires. (Anales.) Serie iii; 1904, tomo iii; 1905, 
tomo IV. 

Museo Nacional. Montevideo. (Anales.) 1905, señe ii, entrega ii.— Sección 

histórieo-filosófica. 1905, tomo ii, entrega i. 
Muséum d'Hidoire Naturelle. París. (Bulletin.) 1904, nos 4-8; 1906, nos i-6. 

(Continuará.) 



Sesión del 9 de Mayo de 1906. 

PRESIDENCIA DE DON FLORENTINO AZPEITIA 

El Secretario accidental, Sr. üusmet, leyó el acta de la sesión 
anterior, que fué aprobada. 

Admisión y presentaciones. — Quedó admitido corno socio nu- 
merario D. Carlos Rodríg-uez y López Neira, propuesto en la 
sesión anterior, por D. Marcelo Rivas Mateos. 

Se hicieron otras tres propuestas de socios. 

Correspondencia. — Se leyó una carta del Dr. Schultess-Rech- 
berg", de Zurich, y otra de Mr. P. Lesne, de París, dando g-ra- 
cias por su nombramiento de socios corres'pondientes. 

Se dio cuenta de la tercera circular del Comité org-anizador 
del Cong-reso Geológico Internacional de Méjico, que ha de 
inaugurarse el (3 de Septiembre. 

Se leyó una carta circular del Dr. Richard, Secretario de 
S. A. el Príncipe de Monaco, referente al proyecto del Primer 
Cong"reso Internacional de Oceanog-rafía que habrá de cele- 
brarse en aquella población con motivo de inaug'urarse el 
g-randioso Museo Oceanógrafico debido á la munificencia y 
entusiasmo científico de aquel Soberano, conviniéndose, por 
todos los señores que usaron de la palabra, en que merece 
aplauso de cuantos se interesan por el progreso de la Ciencia, 
la iniciativa' tomada por S. A. S., y que se transmita al doctor 
Richard la adhesión incondicional de la Sociedad para tan 
útil proyecto. 

Comunicaciones verbales. —Pll Sr. Vázquez presentó el pros- 
pecto de una gran publicación sobre Lepidópteros, indicando 
la conveniencia de que la Sociedad se suscriba á ella. Se acor- 
dó estudiase este asunto la Comisión de publicación, conce- 
diendo desde lueg-o su aprobación á lo que ésta resolviese. 

— El Sr. Rivas Mateos (D. Marcelo) leyó la reseña de una 
excursión á Motril, y el Sr. Lázaro ofreció una nota referente 
á las plantas notables de aquella zona. 

— El mismo Sr. Lázaro presentó la sig-uiente nota: 

T. v.-Mayo, 19(16. 16 



226 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Como el catálog-o de hepáticas españolas debe ser aún muy 
incompleto, no habremos de asombrarnos de que aun los que 
no cultivan especialmente dicho g-rupo de plantas, pero reco- 
rren los campos con frecuencia, puedan recog-er ejemplares de 
especies que anteriormente no se hayan citado. Tal es el caso 
de nuestro activo consocio y eminente profesor Sr. Boscá, 
quien hará dos meses me remitió para su determinación al- 
g'unas plantas, y entre ellas una hepática taliforme recog-ida 
en Oliva, cerca de Sag'unto. 

Examinada ésta, resultó corresponder á la especie Oliona 
Itálica Dumortier {Aitonia Itálica Lindberg-, AnthTocephalus 
Italicus Sassi, Plagiochasma Italicum Notaris), que hasta aho- 
ra no había sido hallada en la Península. La especie fué reco- 
nocida primeramente en Lig-uria , donde durante bastante 
tiempo se la creyó localizada, pero recientemente se compro- 
bó su existencia eii Francia, en el litoral mediterráneo, y el 
hallazg-o del Sr. Boscá demuestra su existencia en España, y 
hace muy probable su presencia en otras localidades penin- 
sulares de la reg'ión oriental. 

— El Sr. de Buen llama la atención acerca del envío de in- 
vertebrados vivos que ha hecho en ios comienzos de este mes 
el Laboratorio Arag-ó, de Banyuls sur Mer, al Museo de Ma- 
drid, con motivo de las Conferencias de Biología Marina que 
ha tenido el honor de explicar estos días en el Ateneo, usando 
del derecho que le concede el Real decreto de Noviembre 
de 1901 y con la venia del Sr. Director del Museo. 

El envío de animales vivos tiene importancia, porque han 
Ueg-ado perfectamente, incluso los crustáceos que tan difíciles 
son de transportar, á pesar de la temperatura elevada de los 
días primeros de este mes. La Compañía de ferrocarriles Ma- 
drid, Zaragoza y Alicante, permitió que viniesen las cajas con 
los animales vivos, en el tren de lujo de Portbout á Madrid, 
mereciendo por ello un aplauso. 

Además, es el primer envío de tal importancia y con tal pro- 
pósito que se ha hecho en España, y prueba que pueden sur- 
tirse nuestras cátedras y laboratorios del interior, perfecta- 
mente, de animales vivos. 

Una vez que el Laboratorio de Baleares (en org-anización) se 
establezca, el servicio para, las cátedras y laboratorios de Ma- 
drid, podrá hacerse regulíirmente, sin dificultad. 



DE HISTORIA NATURAL. 227 



I 



En el envío fig-uran Esponjas muy notables y brillante re- 
presentación de Pólipos y Equinodermos, como puede verse en 
la lista adjunta. 

Aprovecho — dice el Sr. de Buen— la ocasión para ag'radecer 
al Laboratorio Arag-ó (anexo de la Facultad de Ciencias de 
París), á su ilustre Director M. Pruvot y al Subdirector Dr. Ra- 
■covitza, el desinteresado é importantísimo concurso que han 
prestado á mis Conferencias, como hace años prestan á mis 
lecciones en la Universidad de JBarcelona, y á mis estudios de 
Eiolog-ía marina. 

Animales de Banyuls lleg-ados vivos á Madrid: 
^sponf/iaríos.—Siiheñtes domuncula, — S. ficus — Euspong-ia 
oíRcinalis. — Tethia lyncurium. — Axynella polipoides.— Sy- 
con capillosus. 
J^ólipos. — Agiaophenia pluma. — Sertultirella polyzonia. — An- 
tennularia antennina. — Alcyonum palmatum. — Veretillum 
cynomorium. — Pennatula phosphorea. — Gorgúna verrucosa. 
Sympodium coralloides. — Heliactis bellis. — Sag-artia para- 
sítica. — Ilyanthus diaphanus. — Actinia equina. — Anemonia 
sulcata. — Adamsia palliata. 
equinodermos. — Strong-ylocentrotus lividus. — Holothuria tubu- 
losa. — Cucumaria Plancí. — Asterias g-lacialis. — Echinaster 
sepositus. — Antedon rosacea. 
J^oliqueíos — Spirog'rai)his Spallanzani. 

Cuatro ó cinco especies no determinadas aún. 
Brioxoarios. — Sal icorn aria fistulosa. 

Alg'unas especies no determinadas. 
Braquiópodos. — Meg-erlia truncata. 

■Crustáceos . — Eupag'urus Prideauxi. — Pag-urus stríatus. — Dro- 
inia vulg-aris.— Portunus depurator? 
Una' Caprella y varios anfípodos, aún no determinados. 
IIoluscos. — Doris tuberculata. — Murex brandaris — Anomia 

ei)hippium. — Avicula tarentina. 
Ascidias, — Phallusia mamillata. — Microcosmus sp — Cynihia 
papulosa. — Polycyclus Renieri. 

Con este motivo, el Sr. Artig-as felicitó al Sr. de Buen por la 
iniciativa y por el éxito de estas conferencias, haciendo notar 
la importancia que entrañaban, porque por su medio se hace 
comprender el interés de estos estudios y se populariza su co- 
nocimiento, sobre todo haciéndolo de la manera amena y ag-ra- 



228 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

dable como lo ha realizado el Sr. de Buen, quien se ha servi- 
do de proyecciones y de los ejemplares vivos, facilitados por 
la Universidad de París. 

El Sr. de Buen dio las g-racias al Sr. Artig-as por sus juicios 
tan favorables á su persona, y aprovechó la ocasión para ma- 
nifestar que pronto sería un hecho la fundación de un nuevo 
laboratorio biológ-ico en nuestro país, que estaría situado en 
las Baleares, á cuyo fin, g-racias á las g-estiones del Director 
del Museo de Ciencias Naturales, se le había nombrado por el 
Ministerio de Instrucción pública, en unión del profesor señor 
Fuset, de Palma, para constituir la Comisión que había de es- 
tudiar y proponer al Gobierno las condiciones en que podría 
fundarse dicho Establecimiento, habiendo encontrado todo 
género de facilidades en el Ayuntamiento de Palma y en la 
Diputación, que habían votado 1.500 y 1.000 pesetas, respecti- 
vamente, para los primeros g-astos, con lo que ya se disponía 
de local apropiado para la instalación del futuro laboratorio, 
lo que la Sociedad oyó con la mayor complacencia. 

—El Sr. Ribera (D. Emilio! enseñó á los socios un tubo, con- 
teniendo polvo volcánico (vulg-armente cenizas) arrojado por el 
Vesubio en la erupción del mes de Abril del año corriente, reco- 
g>ido por la tripulación del vapor Matyas Kiraly, estando éste an- 
clado en el puerto de Ñapóles. Seg-ún el testimonio de dicha tri- 
pulación, durante una sola noche se depositó sobre la cubierta 
del barco una capa de 50 centímetros de altura, que, seg-ún lo 
que aumentó la inmersión del vapor, pesaba 50 toneladas. 

Esta muestra ha sido donada al Sr. Ribera, y por rueg-o del 
mismo al Museo de Ciencias Naturales, por D. J. Ricardo Mo- 
rales, farmacéutico de Valencia, quien lo ha recibido directa- 
mente del capitán del vapor citado. 

—El mismo señor socio leyó la sig-uiente nota sobre alg-unos 
datos del presupuesto para Instrucción pública de Francia 
en 1905 y 1906: 

«No es Francia de los países en que la Instrucción pública 
está más ni mejor atendida financieramente, ni de los en que 
la masa social aumente con donaciones de grandes sumas los 
recursos que el Tesoro público destina á fines docentes ó cien- 
tíficos; no puede, sin duda alg-una, compararse bajo estos as- 
pectos con Alemania, Inglaterra y los Estados Unidos. Pero, 
por lo mismo, entiendo que ha de tener interés para nuestra 



DE HISTORIA NATURAL. 229 

Sociedad el que se conozcan en ella los recursos que el país 
vecino destina oficialmente á las enseñanzas públicas y á las 
misiones científicas relacionadas con la de la Historia Natural, 
j el que estos datos se publiquen en nuestro Boletín para que 
se divulg-uen, sean conocidos en el país y vayan las g-entes 
comparando lo que allende el Pirineo se hace con lo que propor- 
cionalmente aquí podría y debería hacerse, tanto más cuanto 
que los particulares, entre nosotros, solo se acuerdan para sus 
donaciones, inter vivos 6 2Jos¿ moriem. de las instituciones pia- 
dosas ó benéficas. 

Destina Francia al personal del Museo de Historia Natural: 
en 1906, 683.050 francos, y destinó en 1905, 678.000; ídem al 
material, respectivamente, 329.200 y 331. '000. 

Debiendo tenerse en cuenta que en estas sumas no se in- 
cluye nada que á la Facultad de Ciencias se refiera, pues está 
ésta atendida con la parte que le corresponde de la dotación 
para enseñanza universitaria, la cual dotación es en 1906, para 
personal, de 10.952.225 francos, y para material, de 2.575.705. 

Para viajes y misiones científicas y literarias se destinan 
324.500 francos; para impresiones, 130.810, y para Subvención 
á la Misión científica de Marruecos, 40.000; sumas ig-uales á las 
concedidas en 1905. Es de advertir, á propósito de la última 
partida, que esta Misión percibe, además, auxilio con carg"o á 
las dos partidas precedentes. 

Estos datos están tomados del presupuesto promulg'ado ofi- 
cialmente el 18 de Abril próximo pasado. 

Por si alg-uien desea saber lo que el presupuesto español 
dedica al Museo de Ciencias Naturales entre personal y mate- 
rial, diremos que son 55.000 pesetas, que, sumadas con 41.500 
que al Jardín Botánico se destinan, forman un total de 96.500 
pesetas para análog-os servicios que los que en Francia están 
dotados con 1.012.250 francos. 

— En nombre del Sr. Martínez de la Escalera, fueron presen- 
tados dos artículos para el Boletín, «Asida Lazaroi» y «Sistema 
de las especies ibéricas del géuevo Asida L-ati., 111, Subgénero, 
Flongasiday>, en el del Sr. Cabrera Latorre otro sobre «Mamí- 
feros de Mog-ador», y en el del Sr. Esteva, de Gerona, «La de- 
hiscencia y diseminación del Papaver Rhoeasy) y «Las hojas 
de la Onobrychis saiiva». 

— El Sr, Calafat (D. .Tuanj presentó una nota sobre minera- 



230 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

les fosforescentes, titulada «Un nuevo mineral fosforescente de- 
la provincia de Murcia», haciendo ver dicha propiedad en unas- 
calizas de aquella procedencia, que había recogido en su re- 
ciente viaje á la referida localidad. 

— El Sr. Fernández Navarro presentó una nota titulada, 
«Plan de una exploración g-eológ"ica del Noroeste africano». . 

— El Sr. Bolívar dijo que se habían recibido varias Memorias- 
para el tomo I, destinado á la fauna del Muni, y que tenían 
por objeto el estudio de los Crustáceos, por el Sr. Nobili; el 
de alg'unos Neurópteros, por el profesor Klapalek; el de los 
Dermápteros, por el Sr. Burr; el de los Estafilínidos, por 
Mr. Fauvel; los Crisomélidos y Coccinélidos, por el Sr. Veise,. 
de Berlín; los Tenebriónidos, por el Sr. Gebien, de Hamburg-o^. 
con lo que la publicación de dicho tomo recibiría un notable 
adelanto. Presentó además un estudio de los Locustídeos para. 
el mismo tomo. 

Noticias bibliográficas. — El Sr. Calderón leyó la sig-uiente: 

Vidal (Luis Mariano) y Depéret (Ch.), «Contribución al estu- 
dio del Olig-oceno de Cataluña. (Mem. de la R. Acad. de Cien- 
cias y Artes de Barcelona, v, núm. 19, 1906). (Con versión 
francesa). — 19 pág-inas y 6 cortes g-eológicos intercalados. 

Este importante escrito alcanza suma trascendencia, no sólo- 
para la g-eolog-ía de Cataluña, sino para todo el centro y Norte- 
de la península ibérica. Sintetizando los resultados de muchos 
trabajos anteriores y completándolos con otros nuevos, ba- 
sados en cuidadosas investig-aciones estratig-ráficas y paleon- 
tológ-icas, lleg-an los autores á las conclusiones siguientes: 

«El principal resultado del presente trabajo será haber de- 
mostrado que la potente formación terciaria de Cataluña, has- 
ta aquí referida en su mayor parte al Mioceno lacustre (mioce- 
no del Ebro), es en realidad de edad OUgoceno, y sucede en 
perfecta concordancia á los depósitos eocenos del contorno de 
la cuenca. 

»Esta conclusión se aplica, no sólo á la cuenca lacustre de 
Cataluña, sino también á las partes vecinas del reino de Ara- 
g-ón, lo cual nos hace entrever la posibilidad de comprender 
asimismo en el Olig-oceno la mayor parte de los depósitos ter- 
ciarios del centro y del Norte de España. Si se dejan aparte 
los pequeños depósitos que en Madrid, Teruel y Valladolid,, 



DE HISTORIA NATURAL. 231 

han suministrado osamentas de mamiferos, tales como Hip2)a- 
vion g radie, y Mastodontes^ cuya edad del Mioceno superior no 
es dudosa, quedan aún grandes extensiones cuyos caracteres 
litológ"icos recuerdan más bien los de la serie olig-ocena de Ca- 
taluña, y de las que los pocos fósiles citados hasta hoy, como 
son Limnaea loiigiscata, Phmorbis cornu, etc., parecen también 
justificar esta apreciación.» 

Los Sres. Azpeitiay Fernández Navarro y el mismo Sr. Cal-- 
derón, hicieron varias indicaciones, con motivo de la anterior 
noticia bibliog-ráfica que la Socieüad oyó con mucho g"usto. 

Secciones. — La de Zaragoza celebró sesión el 2.5 de Abril, en 
la cual quedó admitido como socio el Sr. D. Ramón Gómez, 
propuesto en la sesión anterior. 



Notas y comunicaciones. 



El género «Tetraconcha» Karsch 

POB 

IGNACIO BOLÍVAR 

Uno de los g-éneros dimorfos más notable de los Faneropté- 
ridos es el Tetraconcha, descrito en 1890 por el Dr. Karsch, de 
Berlín, por solo el cf, tan diferente de la 9? que, al conocer 
ésta, la consideré como g'énero nuevo y la describí con el nom- 
bre de Tellidia en 1893. 

Su historia es la sig-uiente: 

1890. — Describe el Dr. Karsch el g-énero solo por el cf en 
«Entomolog-ische Nachrichten», de Berlín (Jahrg-ang* xvi, n° 4, 
pág-. 61), dando á conocer la especie T. fenestrata, é indica su 
afinidad con Oíiophysa (1). 

En el mismo año y publicación (S. 360), describe^el autor 
otra especie T. sUchyrata, por sólo el cf (2). 

(!) Orthopterologische Mittheilungen. 4. Uber Phaneropteriden. 

(■2) Verzeichniss der von Herrn Dr. Paul Preuss auf der Barombi-Station in 
Deutsch-Westafrika 1S9) gesammelten Locustodeen aus den Familien der Phane- 
ropteriden, Mekonemiden und Gryllakriden. 



232 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

]891. — En su «Addimenta zar Monog-raphie der Phanerop- 
teriden» (1) Brunner (S. 115), da cabida al g-énero en el grupo 
Oíiaphysce, creado por Karsch en «Beitrag-e zur Kenntnis der 
Plianeropteriden Fauna Afrika's, der Seychellen und Mada- 
g-askar» (Berliner Entom. Zeitschr. Bd. xxxii (1888) S. 453, 
colocando dicho g-rupo entre el Tylo'psidm ^' el Hormilicey enu- 
merando tres especies, de las que dos se describen por primera 
vez y siempre por sólo los cf cf , que son T. fenestrata Karsch, 
scalaris y smaragdina Brunn, pág"inas 115 la primera y 116 las 
dos últimas, dando un dibujo (fig\ 20) de \?ijenestrata, que no 
me parece el de dicha especie, sino en todo caso el de la scala- 
ris, pues en él aparece el lóbulo lateral del pronoto más alto 
que ancho, al contrario de lo que sucede en aquella especie, y 
los élitros estrechados hacia el extremo y redondeados en él, 
mientras que en feneslrata tienen paralelos los bordes anterior 
y posterior y están terminados en el extremo por ancha trun- 
cadura. 

Es, además, curioso que Brunner nada dig-a de la coloración 
de la especie al describirla, siendo tan notable como poco 
frecuente en los insectos de esta familia. 

De las dos especies nuevas, que describe Brunner, lo. scalaris 
es la mi&msi síic/iyrala de Karsch, habiendo desconocido Brun- 
ner la publicación de Karsch, en que fué descrita, seg-ún pue- 
de comprobarse por la enumeración que hace aquel autor al 
principio de su notable estudio de las obras que consultó y 
entre las que no figura la referida. 

1893.— En esta fecha he descrito el g"énero Tellidia en los 
«Anuales de la Société entomologique de France», vol. lxii, pá- 
g'ina 177, Pl. 1, fig'. 9 (2), cng-añado por su forma, tan diferente 
de la de los cJ'd'j y también por la equivocada colocación del 
g-rupo junto al Tylopsidw, que no es la que le corresponde 
como ahora diré. 

La colocación del g-rupo OtiaphijSfe en el sistema de Brunner 
(1. c), no me parece natural, pues las analog-ías de los insec- 
tos que comprende con los del g-rupo EpMppiíhy 1(6 son, á mi 

(1; Verhandlungen de K. K. Zoologisch-botaaische Gesellschaft in Wien. 

(1) Voyage de M, Oh. Alluaud dans le territoire d'Assinie (Afrique occidentale en 
Juillet et Aout 1886, 14^ Mémoire. (Memoria presentada en Octubre de 1392 y que no 
se publicó hasta la fecha indicada). 



DE HISTORIA NATURAL. 233 

entender, tan evidentes, que el que solo conozca las 99 no se 
le ocurrirá colocarlas en otra parte; asi señalé yo, al descubrir 
el g"én. Tellidia, su afinidad con el PoJichne, y el mismo 
Karsch liabia indicado ya, al dar á conocer el Otiaphysa, su 
relación con el Dicti/ota Br. Así que, la colocación que de él 
liace Brunner sólo puede explicarse por el desconocimiento en 
que estuvo de las 99 ^^ sste g-rupo, puesto que solo describió 
el sexo (^ de sus especies de Teiraconcha y no parece haber 
visto tampoco las del Otiaphysa. La disposición del oviscapto 
parece abonar la colocación en el EpJtippitJfyíee, siquiera sean 
dentados sus bordes, pues lo son muy lig-eraraente y no me 
jíarece este carácter, tan débilmente manifiesto, de más valor 
para la filiación dé estos g-éneros que la finura y elasticidad 
<ie las antenas, que contrasta con la frag-ilidad que tienen en 
los l'yJopsis, y la disposición de las numerosas venas de los éli- 
tros, etc., que el mismo Brunner señala. Así es que creo debe 
colocarse este g-rupo Otiaphysce á continuación de EpMppi- 
thytcB, sacándolo de la sección 5' de Brunner, donde en mane- 
ra alg-una puede hallar colocación por la pequenez de su ovis- 
capto, que contrasta con el carácter asig'nado á esa sección de 
tener un oviscapto tanto ó más g-rande que el pronoto, pues 
de colocarlo allí habría que hacer una salvedad por lo que res- 
pecta á este gTupo. 

Por lo que toca á las especies, falta determinar si mi Tellidia 
longipes puede ser la 9 de alg-una de las descritas de Tetracon- 
cha y de las que sólo es conocida la de la T. stichyraia Karsch ó 
scalarís Brunn; pero como poseo la de la T. /eneslrata Karsch 
y la de la smaragdina Br. , que no han sido aún escritas, hay 
(jue considerar como correspondiendo á otra especie distinta 
la hnyipes Bol. 

He aquí la descripción de las 99 de las dos especies á que 
me he referido; pero antes señalaré las diferencias g-enerales 
que se observan entre los cfcT y las 99 ^n este g'énero: 

cf . Caput parvum. Fastig'ium verticis oblique elevato pro- 
ductum, articulo primo antennarum vix latius, ápice in lobos 
dúos terminatum antice breviter continuatum et sulcatum, 
cum fastig-io fr.'Utis contig-uuñi. Scroba? antennarum marg"ine 
interno spatio latitudine articuli primi disjunctse. Elytra elon- 
g-ata, ápice truncata et femorum ápice superautia. Venís ra- 



231 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

dialibus basi discontig-uis flexuosis atque incrassatis; venis; 
iilnaribus basi valde inflexis. 

9. Caput latiusculum. Fastig-ium verticis oblique elevato- 
productum, articulo primo antenaariim latius, ápice sabsi- 
matum antice convexum vel siib truncatum, indistincte sul- 
catum. Scrobse intus spatio latitudine articuli prirai antenna- 
rum latiore sejunctae. Elytrn breviora ápice subrotundata, la- 
tiera, apicem femorum vix superantia. Venis radialibus basi 
subcontig-uis rectissimis haiid incrassatis; venis ulnaribus basi 
rectis. Ovipositor brevissimus apieein versus ang-astatus ápice- 
acutus superne prope apicem haud vel indistincte serrulatus, 

1. Tetraconclia fenestrata Karsch. 

9 Testaceo straminea; capite pone oculos linea fusca per 
lobos laterales pronoti continuata; elytris venis plurimis cam- 
pis radialibus et ulnaribus areolis minutis fuscis circumdatis; 
pedibus fusco punctatis, spinis femorum nec non ápice tibia- 
rum anticarum nig-ris. 

Fastig-ium verticis antice indistincte sulcatum sub perpen- 
diculare, Pronotum dorso parallelo plano, lobis deflexis lon- 
g-ioribus quam altioribus marg-ine interiore rotundato et prfe- 
cipue anterius subreflexo. Elytra apicem femorum posticorum 
vix superantia ápice a marg-ine postico rotundata marg-ine an- 
tico pone médium sinuato. Venis radialibus rectissimis tan- 
tum ápice subcurvatis et disjunctis. Vena ulnari antica recta 
ante médium elytri in ramos dúos sinuosos divisa. Campo ra- 
dialibasi venulis transversis regulariter dispositis. Ovipositore 
et cercis ápice acutissimis, integ-ris. 

Long'. corp. 32; pron. 5,8; elytr. 32; lat. elytr. 9,5; long-. fem. 
ant. 9,5; interm. 13; post. 25; tibiarum ant. 9,5; interm. 14; 
post. 29; ovipos. 3 mili. 

Loe. Kainerum, L. Conradt. 

2. Tetraconcha smaragdina Brunner. 

9- Satúrate viridis, el^'trorum basi plus minusve ferrugi- 
nea; pronotum lobis deflexis ad dorsum linea fusca; ramis ra- 
dialibus areolis fuscis plus minusve circundatis. 

Fastig-ium verticis ápice convexum breviter et subindistincte 
sulcatum. Pronotum pone marg-inem anticum amplectente a 
latere transverse subelevatum, lobis deflexis inferné subrotun- 



DE HISTORIA NATURAL. 235 

datum. Elytra lata, oblong-a, marg-ine antico pone médium val- 
de rotundata ápice late rotundato-tinmcata. Venis radialibus 
rectis a basi discontig-tiis, vena ulnari anteriore recta long-e 
ante médium elytri furcata, campo radiali basi venulis trans- 
versis confertis subramosis repleto. Ovipositor acutus. 

Long'. corp. 33; pron. 6,5; elytr. 33; lat. elytr. medio 13; long-. 
fem. ant. 9,5; interm. 13; poster. 25; tibiar, ant. 9,5; interm. 14; 
po.st. 29; ovip. 2,5 mili. 

La lista de las especies es la sig"uiente: 

1. T. FENESTRATA Karscli ':<Entom. Nachrichten», xvi, S. 62 

(1890) (^ Kamerum. 
Brunner «Add. zur Monog'r. der Phanerop.», 
p. 115 excl. fig-. 20 (1891) c? Ora áurea. 

2. T. STiCHYRATA Karsch. «Entom. Nachrichten», xvi, S. 360 

(1890) cf Deutsch Westafrika. 
scaJaris Brunner 1. c, p. 116 (^ Gaboun. 
stichyrata Karsch. «Berlin. Entom. Zeitschrift» Bd, 

xxxvi, p. 320 (1891) $ Kamerum. 

3. T. SMARAGDiNA Brunuer 1. c, p. 116 ¡^ Kamerum. 

4. T. LONGiPES Bolívar. «Ann. Soc. entomol. de France», 

t. LXii, p. Lxii p. 117, Pl. 1. fig-. 9 (1893) 9 
(sub Tellidia ¡ongipes) Assinie. 



Una nueva '<Alpliasida» de Motril 

POR 

MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA 

A. Lazaroi sp. n. 

Loe. Motril. 

Forma g-eneral del cuerpo ancha y redondeada en un todo 
semejante á A. Escaleras Ob.; pero distinta de ella por su pro- 
tórax, que, en vez de tener dos g-randes manchas aterciopela- 
das cubriendo el disco, aquí es como el de A. holosericea des- 
nudo y con dos pequeñas manchas solamente, viéndose la 
puntuación más fuerte y densa que en esta especie, de la que 
se diferencia, además, por el marg-en de los élitros con una 
estrecha línea pubescente blanca plateada como en Escahrfe. 

Constituye el tránsito de A. holosericea á A. Escalerm v. Al- 



•236 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

jmjarrensis por tener como ésta una seg-unda costilla suple- 
mentaria corta, y habrá de colocársela en el cuadro dicotómico 
á continuación de ésta, antes de A. Mariini. 

Geog-ráficamente también establece el paso de A. holoseri- 
cea de Málag-a á Escalerce de Lanjarón, que, con su v. Alpnja- 
rrensis, ha descendido hacia Nerja por el SO., dejando aislada 
á A. Lazaroi en Motril, donde ha sido encontrada por el profe- 
sor Lázaro, á quien me complazco en dedicarla. 

Es especie muy interesante, porque da la clave del meca- 
nismo de la desaparición de las manchas aterciopeladas pro- 
torácicas; así como las del N. de Sierra Nevada sig-uen un pro- 
ceso de división de las dos g-randes fundamentales de Clemen- 
iei en las seis á.QBecerr(By Obertkuriy Sánchez Gomezi, así éstas 
del S. las reducen como en Laxaroi o subdividen en cuatro' 
como holosericea, ó desaparecen totalmente como en Maríinezi, 
argenteo-limhala y luctuosa, para reaparecer más lejos en la 
de los Algarbes, A. Volxemi que las tiene como ésta Lazaroi. 
pero dentro de otro tipo de Alphasida, paralelo y alarg-ado. 



Henri de Saussure (i). 

POP. 
MALCOLM BURR 

La ciencia ha perdido á un obrero alta y justamente reputa- 
do en la persona de Henri de Saussure, famoso entomólog-o 
suizo, valetudinario desde hace alg'unos años, el cual falleció 
tranquilamente en su casa de Ginebra, en la mañana del lu- 
nes 20 de Febrero de 1905. 

Era el eminente entomólog-o hijo de una familia distinguida, 
pues descendía de Mong-in de Saussure (1469 á 1541), Señor de 
Dompmartin, que ocupó un puesto elevado en la corte de 
Lorena durante el sig-lo decimosexto. Su hijo Antonio (1514 
á 1569), aceptó la Reforma, siendo perseg'uido y encarcelado, si 
bien pudo escaparse. Se refugió primeramente en Neucliatel, 
después en Ginebra y últimamente en Lausana. Su biznieto 
Elie, Señor de Morrens, se domicilió en Ginebra, en donde ad- 



(1) Nota necrológica, publicada por Malcolm Burr en ^The Entomologist's Record>>, 
vol. xvn, núm. ~, 1905, y traducida por el mismo. 



Boletín de la Soc. Españ. de Hist. Nat. 







DE HISTORIA NATURAL. 237 

quirió nacionalidad de la República helvética el año 1635. Mu- 
chos de sus descendientes fueron personajes importantes por su 
participación en la vida pública de su país: seis de ellos como 
miembros del Consejo de los Doscientos; uno síndico y otro 
embajador famoso en la corte británica. Horacio Benedict de 
Saussure, g-eólog-o renombrado, fué ei primero que subió hasta 
la cima de Mont Blanc, y su nieto, Henri de Saussure, no al- 
canzó menor renombre por sus obras científicas. 

Nació nuestro biog-rafiado en Ginebra el 27 de Noviembre 
de 1829, y recibió su enseñanza primera en Briquet, y más 
tarde en el conocido establecimiento de Fellenberg- et Hof- 
wyl. Los años pasados allí, ejercieron una influencia notable 
en el desarrollo de su personalidad. Su amor á la naturaleza y 
á los paisajes g-randiosos, al aire de las montañas y al ejerci- 
cio físico, fué alentado por sus maestros, quienes se maravi- 
llaban viendo la profundidad y la variedad de los conocimien- 
tos del joven naturalista, quien conocía, no solamente la Zoo- 
log-ía, sino la Geolog-ía, la A.rqueolog-ía, la Historia y también 
la Geog-rafía, mostrando á la par viva simpatía por la Ag-ricul- 
tura y el alpinismo. 

De reg-reso á Ginebra, el joven empezó sus estudios acadé- 
micos bajo la dirección de Francois Jules Pictet de la Rive. El 
mismo Pictet, que influyó mucho en la educación científica de 
Eduardo Claparéde, Hermann Fol y Alois Humbert, dirig-ió la 
atención de Saussure hacia el estudio de los insectos. En este 
tiempo empezó éste su obra mag-istral sobre las avispas solita- 
rias, que acabó en París, en donde vivió durante varios años, 
sig-uiendo los cursos de la Sorbona. Durante su permanencia 
en la capital francesa, frecuentaba siempre el Museo, donde 
contrajo amistad con H. Milne Edwards, Emilio Blanchard y 
muchos colegas, cuyos nombres más tarde adquirieron g-ran 
nombradla. En el año 1852 tomó el diploma de Licenciado de 
la Facultad de París, y en 1854, en la Universidad de Giessen, 
el de Doctor. 

En el año 1854, de Saussure empezó sus viajes con su cama- 
rada Enrique Peyrot. Después de haber visitado las Indias oc- 
cidentales, los dos viajeros fueron á Méjico, donde, á pesar del 
estado turbulento y peligTOSo del país, entonces en revolución 
continua, pudieron reunir colecciones sumamente ricas y pre- 
ciosas. De Saussure no era especialista de espíritu estrecho; 



233 BOLETÍN DE LA REAL SUCIEDAD ESPAÑOLA 

prestaba atención, tanto á la hidrolog-ía, como á los volcanes ó 
á los miriápodos, á las antig-üedades como á las avispas y ortóp- 
teros, que tanto le interesaban. En este tiempo publicó su co- 
nocida Descripiio7t d'un volcan éteint du Méxtque (Bull., Socié- 
té Géol. de France, 1857); sus notas sobre el volcán delJoruUo 
(Lausanne, 1859) y sobre Le Pie d'Orizaba (1858): su Descrip- 
iion d'ime ancienne ville méxicaine (París, 1858), Memoire sur 
quelques mammiféres du Méwique (París, 1860), y varias otras 
obras sobre las aves, los miriápodos, los mamíferos, los 
crustáceos y la etnología del país, en donde realizó sus viajes. 
¡Qué alegTÍa para un hombre tan altamente simpático, erudito 
y entusiasta, la de viajar por un país tan mag-nífico como 
poco conocido! 

Durante su residencia en el Nuevo Mundo, de Saussure vi- 
sitó los Estados Unidos, haciendo conocimiento personal con 
Luis Ag-assiz, de Henry, entonces jefe de la «Smithsonian Ins- 
titution», y muchos otros famosos naturalistas americanos. 

Cuando volvió á Europa en 1856, no decayó su predilección 
por los volcanes, pues siguió publicando varias notas sobre las 
erupciones del Vesubio y del Etna. Para formarse idea de la 
variedad y amplitud de sus tareas en este tiempo, véanse al- 
g"unas de sus obras. Entre ellas trató de Ag-ricultura, en una 
muy notable, intitulada Memoire sur ¡a maniere d' atteler ¡es 
boeufs, que mereció medalla de oro en la Sociedad Central de 
Agricultura de Francia y en otra que versa sobre el estrag-o 
causado en los viñedos por la PhijIIoxera vaslalrix, atrajo la 
atención del Consejo Federal, el cual, más tarde, acabó prohi- 
biendo la importación en Suiza de plantas extranjeras, i)rinci- 
pio de una larg-a lucha contra esta plaga. 

Entonces empezó Saussure la g-ran serie desús obras magis- 
trales sobre los himenópteros y los ortópteros, á las cuales de- 
bió su g-ran fama. Versan sobre los himenópteros, lasiYo?í?;e- 
lles considéraiions sur la nidification des guépes (Ginebra, 1855), 
Études sur la famille de vespides (París, 1852-57), Spiopsis of 
American Wasps (Washington, 1875). sobre los himenópteros 
recogidos durante el viaje de la iVot^ar^ (Viena, 1867i, Mélanges 
himenopiérologiqíies (fascicules 1, 2, Ginebra, 1854 y 1863), A ca- 
talogue of the gemís Scolia (en colaboración con Jules Sicliel, 
París, 1864), Note sur les Massariens (París, 1853), Notes sur les 
organes luccaux des Massaris (París, 1857), Eistoire naturelle des 



Dlí HISTORIA NATURAL. 239 

Hymenopiéres de Madaí/ascar (París, 1890), con muchísimas 
•otras Memorias y notas breves. 

Pero como ortopterólog-o, es como el nombre de Henri de 
■Saussure se recordará siempre. De sus Mévioires pour servir d 
V hisLoire du Méxique, des AnliJJes el des Jüats Unis, la parte 
tercera es Orlhoptéres de V Amérique moyenne (1864), y la cuar- 
ta es Manlides arnericaines (1871). El Ministro de Instrucción 
pública en París (1870) le encarg-ó la publicación de una gran 
•obra que apareció bajo el título de Míssion scientifique au Me- 
dique. En 1874 describió los ortópteros recog-idos por Fedchen- 
ko en el Tarquestán. Entre los años 18(33 y 1868, dio á luz 
las seis partes de las Mélaiiges orihoptérologiques, que compo- 
nen dos g-ruesos volúmenes, continuando varias obras impor- 
tes sobre los blátidos y los mántidos, pero en especial la mo- 
nog-rafía de los g*rílidos. Esta continúa siendo hasta hoy la 
obra mag-istral sobre dicha familia; muchas especies nuevas 
han sido descritas después, pero nadie ha llegado á componer 
una monografía sobresaliente de semejante g-rupo. 

Entre los años 1859 y 1870, publicó varias notas, principal- 
mente descripciones de varias formas, y en 1879 Spicilegia En- 
iomolüglca genaxieiisis, 1., Genre Hemimerus. El autor propuso 
formar un nuevo orden con este insecto tan extraño, aunque 
se sabe que fué eng-añado por una mala preparación. La con- 
tinuación de esta serie, la //., Pamphagiens (1887) fué seg-uida 
de monog-rafías parecidas sobre las familias menos numerosas 
de los ortópteros: Prodroimís Oedipodiorum (1884). con sus Ad- 
ditamenia (1888), tratando de \o& Oedijmdidos áQ\iT\\u\ú.o entero; 
después la Sgnopsis de la iribú des Sagiens, seguida de una 
Nole supplementaire, y revisiones de varias familias de los bláti- 
dos, los Paiiesíhides, Epil ampri des , en 1895, los Perisphaerides 
en el mismo año, en colaboración con León Zehnter, quien le 
ayudó también á escribir el primer volumen de los ortópteros 
sobre los blátidos y los mántidos en la Biología Centrali- Ame- 
ricana, y una obra parecida sobre los blátidos y mántidos de 
Madagascar, publicación de Grandidier. Colaborando con Al- 
fonso Pictet, escribió un Catalogue d' acridiens (1887), Icono- 
graphie de Santerelles tertes (1892). Sus notas y Memorias bre- 
ves, por ser numerosas, no pueden ser aquí mencionadas. 

La cuestión del orig-en del hombre interesaba también á este 
.naturalista tan versátil en sus aficiones; formó una colección 



240 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

etnológica y antropológica muy rica, que regaló, con su gene- 
rosidad acostumbrada, al Museo de Ginebra. En el año 1868 
exploró la cueva de Scé, cerca de Villeneuve, en donde con el 
mayor cuidado, descubrió reliquias de vida humana, induda- 
blemente contemporáneas del rengífero. 

En el año 1858, con la ayuda de seis camaradas, fundó la So- 
ciedad Geográfica de Ginebra, de la que fué Presidente en 
1888 89; representó á esta Sociedad en los Congresos internacio- 
nales de París en los años 1875 y 1889. Desde 1857 hasta el nom- 
bramiento del Director, el profesor Bedot, de Saussure fué miem- 
bro del Comité que administraba el Museo de Historia Natural 
de Ginebra. Como colegas, tuvo á sus antig'uos maestros F. J. 
Pictet, Dr. Brot y de Loriel-le-Fort. Con su entusiasmo carac- 
terístico, se entregó á la obra de arreglar y organizar las co- 
lecciones. A pesar de su edad avanzada, trabajaba reg'ular- 
mente y con ardor, clasificando los numerosísimos ortópteros 
del Museo, mientras en su residencia de Genthod organizaba 
sus himenópteros, que dio recientemente al Museo. El trabaja 
prestado á este centro aumentó enormemente el valor de las 
colecciones, y él añadió la biblioteca suntuosa de especialista^ 
que había reunido durante su larga y continua labor. 

En el año 1897, el Ayuntamiento de Ginebra hizo una mani- 
festación pública como signo del agradecimiento á los cua- 
renta años de trabajo consagrado al Museo de su ciudad nataL 

Las instituciones científicas más importantes del mundo- 
colmaron á de Saussure de honores y dignidades; nuestra 
Real Sociedad Española se honró eligiéndole socio correspon- 
diente en Febrero de 1904, y socio honorario en Enero de 1905, 
¡un mes antes de su fallecimiento! En Agosto de 1904 recibi6 
en su casa de Genthod á los miembros del Congreso Interna- 
cional de Zoología celebrado en Berna, último hecho de su 
larga y aprovechada vida científica. 

El fallecimiento del insigne Henri de Saussure es, además 
de una gran pérdida para la ciencia, un doloroso quebranto 
para sus muchos amigos. Los que tuvieron la buena suerte de 
conocerle, estaban encantados con la profundidad y también 
con la amplitud y variedad de su saber, no menos que por el 
atractivo y la gracia de su conversación. Otros, que no tuvie- 
ron la dicha de tratarle, le conocían como sabio cortés y aten- 
to, siempre dispuesto á ayudar al más humilde de sus corres- 



DE HISTORIA NATI RAL. '211 

ponsales con el arsenal inag-otable de sus vastos conoci- 
mientos. 

Generosamente ofrecía hospitalidad á sus araig-os y corres- 
ponsales en su casa de Genthod, tan pintoresca y tan g'racio- 
samente situada al borde del hermoso lag-o de Ginebra. 

Muchas notas necrolog'icas han aparecido y continuarán 
.apareciendo sobre varón tan preclaro; pero seria de desear que 
fueran escritas por sus coleg-as íntimos ó alg-uno de sus con- 
temporáneos de los que le conocían personal é íntimamente (1), 
los cuales podrían darnos nota exacta, simpática y viva sobre 
sabio tan disting-uido y amig-o tan excelente y caballeroso. 



Nota bibliográfica acerca de la industria aurífera en la actualidad 



FILIBERTO DÍAZ, PBRO. 

De Villafranca del Vierzo procede una bel