BOLETIlsr
DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
DE HISTORIA NATURAL
TOMO IX.— 1909
MADRID
ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET
IMPRESOR DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA
Libertad, núm. 29.— Teléfono 991.
1909
JUNTA DIRECTIVA
REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL
FJ^:EÍ,Jíl. 1909
Presidente . . . D. José Gómez Ocaña.
Vicepresidente D. Joaquín González Hidalg-o.
Tesorero D. Ig-nacio Bolívar y Urnitia.
Secretario D. Ricardo García Mercet.
Vicetesorero . . D. Cayetano Escribano y Peix.
Vicesecretario D. Doming-o Sánchez y Sánchez.
Bibliotecario. . . D. Emilio Fernández Galiano.
Cotnitiátt de publicación.
D. Blas Lázaro é Ibiza. — D. Lucas Fernández Navarro.—
D. Ang-el Cabrera Latorre.
Co*niMÍón dB Catálogo»,
D. Blas Lázaro é Ibiza.— D. Federico Gredilla y Gauna. —
D. José María Dusmet y Alonso. — D. Juan Manuel Díaz del
Villar. — D. Enrique Pérez Zúñig-a. — D. Ang-el Cabrera Lato-
rre. — D. José Gog'orza y González.
SECCIÓN DE BARCELONA.
Presidente D. Carlos Ferrer,
Vicepresidente D. Carlos Calleja y Borja-Tarrius.
Tesorero D. Manuel Llenas y Fernández.
Secretario D. Antonio Casares Gil.
SECCIÓN DE SEVILLA.
Presidente D. Manuel Medina.
Vicepresidente D. Julio del Mazo y Franza.
Tesorero D. Francisco Isern y Tixé.
Secretario D. Federico Chaves y Pérez del Pulg-ar.
7 ♦
O 6
JUNTA DIRECTIVA
SE:CCI(f>N DE ZARAGOZA.
Presidente D. Pedro Moyano y Moyano.
Vicepresidente D. José Antonio Dosset.
Tesorero D. Pedro Ferrando y Más.
Secretario D. Celso Arévalo y Carretero.
SECCIÓN DE GRANADA.
Presidente R. P. Anselmo Tomás Corrales.
Vicepresidente D. Manuel Maldonado Sanz.
Tesorero D. Francisco Espejo Casabona.
Secretario. D. Juan Luis Diez Tortosa.
Comisióu para el fomento del Mnseo regional
D. Pascual Náclier y Vilar.—D. Francisco Aranda y Millán.
D. Manuel Diez Tortosa.
SOCIOS FUNDADORES
DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL
D. José Argumosa. f
D. Ignacio Bolívar y Urrutia.
Excma. Sra. D.' Cristina Brunetti
de Lasala, Duquesa de Mandas.
D. Francisco Cala, f
Excma. S.aD.a Amalia de Heredia,
Marquesa Viuda de Casa Loring.
Excmo. Sr. D. Miguel Colmeiro. f
D. Antonio Cipriano Costa, f
Excmo. Sr. D. Cesáreo Fernández
Losada.
D. Saturnino Fernández de Salas, f
D. Manuel María José de Galdo. f
D. Joaquín González Hidalgo.
D. Pedro González de Velasco. f
D. Ángel Guirao y Navarro, f
D. Joaquín Hysern. f
D. Marcos Jiménez de la Espada, f
D. Rafael Martínez Molina, f
ü. Francisco de Paula Martínez y
Sáez. f
D. Manuel Mir y Navarro.
D. Patricio María Paz y Membiela. f
Excma. Sra. Condesa de Ofiate. f
D. Sandalio Pereda y Martínez, f
D. Laureano Pérez Arcas, f
D. José María Solano y Enlate.
D. Serafín de Uhagón. j
D. Juan Vilanova y Piera. f
D. Bernardo Zapater y Marconell. f
Presidentes que ha tenido esta Sociedad desde su fundación
en 8 de Febrero de 1871.
1871-72. Excmo. Sr. D.Miguel Col- 1889.
meiro. f
1873. D. Laureano Pérez Arcas, f 1890.
1874. limo. Sr. D. Ramón Llórente
y Lázaro, f 1891.
1876. limo. Sr. D. Manuel Abe- 1892.
leira. f 1893.
1876. Excmo. Sr. Marqués de la Ri-
vera, t 1894.
1877. limo. Sr. D. Sandalio Pereda
y Martínez, f 1895.
1878. D. Juan Vilanova y Piera. f
1879. Excmo. Sr. D. Federico de 1896.
Botella y de Hornos, f
1880. D. José Macpherson. f 1897.
1881. D. Ángel Guirao y Navarro, f 1898.
1882. Excmo. Sr. D. Máximo La- 1899.
guna. t 1900.
1883. Excmo. Sr. D. Manuel Fer- 1901.
nández de Castro, f 1902.
1884. D. Pedro Sáinz Gutiérrez, f
1886. D. Serafín de Uhagón. f 1903.
1886. D. Antonio Machado y Nú-
ñez. t 1904.
1887. limo. Sr. D. Carlos Castel y 1905.
Clemente, f 1906.
1888. Excmo. Sr. D. Manuel M. J. 1907.
de Galdo. f 1908.
D. Ignacio F. de Henestrosa,
Conde de Moriana. f
D. Francisco de P. Martínez
y Sáez. f
D. Carlos de Mazarredo.
D. Laureano Pérez Arcas, f
Excmo. Sr. D. Máximo La-
guna, f
Excmo. Sr. D. Daniel de Cor-
tázar.
D. Marcos Jiménez de la Es-
pada, t
D. José Solano y Eulate, Mar-
qués del Socorro.
D. Santiago Ramón y Cajal.
D. Manuel Antón y Ferrándiz.
D. Primitivo Artigas.
D. Gabriel Puig y Larraz.
D. Blas Lázaro é Ibiza.
D. Federico Oloriz y Agui-
lera.
Excmo. Sr. D. Zoilo Es-
pejo, t
D. José Rodríguez Mourelo.
D. Salvador Calderón Arana.
D. Florentino Azpeitia.
D. José Casares Gil.
D. Luis Simarro y Lacabra.
XilST^ ZDE SOCIOS
de la Real Española de Historia nafural
EN 1.° DE ENERO DE 1909.
Socios protectores.
EN ESPAÑA.
S. M. el Rey D. Alfonso XIII.
S. A. el Archiduque Luis Salvador.
Excmo. Sr. D. Manuel Allendesalazar, Ministro de Estado.
Excmo. Sr. Duque de Medinaceli.
Excrao. Si'. Duque de Alba.
Excmo. Sr. Duque de Luna.
Excmo. Si-. Marqués de Santa Cruz.
Excmo. Si'. Marqués de Urquijo.
EN EL EXTRANJERO.
S. A. S. el Príncipe Alberto de Monaco.
Socios honorarios.
Brunner von AVattenwyl (Cari), Consejero áulico.— Lerchenfel-
derstrasse, 28, Viena.
Gastellarnau (D. Joaquín María de), Ingeniero de Monte?.—
Segovia_, y en Madrid, Montera, 30.
Engler (Dr. Adolf), Geheimer Regierungsrath, Professor der
Botanik, Director des Kgl.-botanischen Gartens und Mu-
seums. — Motzstrasse, 89, Berlín, W.
Geikie (Sir Archibald), Director of Geological Survey of England
and Wales. — 28, Fermyn Street, S. W., Londres.
Lubrock (Sir.Iohn), Lord Abevury. — Bart. M. D. Saint James, 2,
London, S. W.; también en Down (Keut), High Elms
(Inglaterra).
S LISTA DE SOCIOS
Ramón Y Gajal (Excmo. Sr. D. Santiago), de las Reales Acade-
mias de Medicina y Ciencias, Catedrático en la Facultad
de Medicina, Consejero de Instrucción pública. — Calle de
Atocha, 125, Madrid.
ScuDDER (Samuel Hnbbard).' — 156, Brattle Street, Cambridge (Es-
tados-Unidos de la América del Norte).
Tschermak (Prof. Dr. Gustav). — Universilát, Viena.
Van Thiegen (Ph.), Professeur administrateur au Museum d'His-
toire naturelle. — 22, rué Vauquelin, Paris.
Socios Correspondientes extranjeros (1).
MM. Acloque (Alexandre).--69, Avenue de Segur, Paris. — (His-
toria natural general.)
André (Ernesl), Notario honorario; de la Sociedad ento-
mológica de Francia. — 17, rué Victor Hugo, Gray
(Haute-Saóne, Francia). — ( Himenópteros , especialmente
Formícidos y Mutilidos.)
Arnold (Dr. J.) — Munich.
Balsamo (Francesco). — Via Salvator Rosa, ¿90, Ñapóles. —
(Botánica y principalmente algas.)
Bedel (Louis), de la Sociedad entomológica de Francia. —
20, rué de I'Odéon, Paris, 6e. — (Coleópteros paleárticos.)
Blanchard (Dr. Raphael), Profesor en la Facultad de Me-
dicina; de la Academia de Medicina, Director de los Ar-
chives de Parasitologie. — '226, Boulevard Saint-Ger-
main, Paris, 7«. — (E^itomologia general, Hirudineos.)
Bois (D.), Asistant au Muséum. — 15, rué Faidherbe á Saint-
Mandé (Seine), Francia. — (Botánica.)
BouLENGER (G. A.), del Museo británico. — Courtñeld Road, 8.
South Kensington, S. W. — Londres. — (Herpeiología é
Ictiología.)
BouRGEois (Jules). — Sainte Marie aux Miues (Alsacia). —
(Malacodermos.)
Brancsik (Dr. Cari). — Trencsen (Hungría). — (Entomología.)
Brizi (Ugo). — Museo Agrario, Via Santa Susana^ Roma. -
{Botánica y principalmente flora de Italia.)
(1) Con el objeto de fomentar las relaciones científicas entre los socios, se indica
entre paténtesis y con letra bastardilla, después de las señas de su domicilio, si el
socio cultiva en la actualidad más especialmente algún ramo de la Historia natural.
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 9
MM. BucKiNG(Dr. H.), Profesor en la Universidad.— Estrasburgo
(Alemania).
Gamerano (Lorenzo), Profesor de Anatomía comparada y
Director del Maseo zoológico de la Universidad. — Palazzo
Garignano, Turin (Italia). — (Anatomía comparada,
Gordiidos.)
Gannaviello (Prof. E arico) .—Villa Bruno, Portici (Ña-
póles).
Garl (Dr.), Ayudante del Museo de Historia natural.— Gi-
nebra (Suiza). — (Entomología, Miriápodos.J
Ghevreux (Edouard). — Route du Gap, Bóne (Gonslantina).
Argelia. — (Crustáceos anfipodos.)
Delacroix (Dr. G.), Agregado al Instituto nacional agronó-
mico y Director de la Estación de Patología vegetal. —
11 bis, rué d'Alésia, Paris.
Dervieux (Ermanno). — Via Massena. 34. — Turin (Italia).
De Toni (Pr. Dr. Joannes Baptista), Director del Jardín
Botánico de la Universidad de Módena (Italia).
DisTANT (W. L.) — Steine Haus, Selhurst Road, South Ñor
wood, Surrey (Inglaterra). — (Hemipteros.)
DoLLFus (Adrien), Director de La Feuille des Jeunes natu-
ralistes. — Rué Pierre Gharron, 35, Pariy.
Fauvel (G. Alberto), Abogado.- Rué Ghoron, 3, Gaen (Fran-
cia. — (Coleópteros ¿( especialmente EstafilíHÍdos.J
FouMOUZE (Armand), Doctor en Medicina. — 78, Faubourg
Saint-Denis, Pa,ris.— (Entomología médico- farmacéutica.)
Gebien (H.) — Slockhardtstrasse, 2], Hamburg-Hamm. —
(ColeópterosJ
Gestro (Raífaello), Doctor, Vicedirector del Museo cívico de
Historia natural. — Villeta Dinegro, Genova (Italia). —
(Coleópteros.)
GiORDANO (Dr. Domenico), Profesor de Matemáticas é His-
toria natural en el R. Gimnasio de Ragusa (Sicilia,
Italia).
GiRARD (Albert Alexandre), Secretario científico de S. M. —
Lisboa (Portugal). — (Ictiología y Malacología.)
Griffini (Dr. Achille). — Turin (Italia). — (Entomología.)
Grouvelle (A.) — Director de la Manufactura nacional de
tabacos de Issy, rueErnest-Renan, Issy-les-MouUueau^
(Seine) (Francia). — (Clavicornios exóticos,]
10 LISTA DE SOCIOS
MM. Heckel (Edouard), Profesor en !a Facultad de Ciencia?.—
31, Gours Lieutaud, Marsella (Francia). — (Botánica.)
HoRVÁTH (Géza) , Doctor en Medicina, Director del Museo
nacional de Hungría. — Museumring, 12, Budapest
(Austria-Hungría). — (Hemípteros.)
Janet (Charles), Ingeniero de Artes y Manufacturas. — 71 ,
Rué de Paris, Voisinlieu, pres Beauvais (Oise), Fran-
cia. — (Costumbres y anatomía de las hormigas )
Klapalek (Prof. Francisco).— Karolinenthal, 263, Praga. —
(Tricópteros y Neurópteros.)
Kraatz (Gustav), Doctor en Filosofía, Redactor de la
Deutsche Eniomologische Zeitschrift. — W. 9, Linkstras-
se, 28, Berlín. — (Coleópteros.)
Lagerheim (Prof. Gustav), Profesor en la Universidad de
Estocolmo. — (Botánica sur americana.)
Lesne (Pierre), Asistente de Entomología del Museo de His-
toria Natural. — 10, Avenue Jeanne, Asniéres (Seinc)
(Francia). — [Entomología, Coleópteros.)
Lewis (Jorge).— 87, Frant Road, Tumbridge Wells (Ingla-
terra). — (Coleópteros del Japón é Histéridos.)
Lo BiANGO (Salvador), Comendador. — Estación Zoológica,
Ñapóles (Italia).
Martin (Rene), Abogado. — Le Blanc (Indre) Fi'ancia. —
(Neurópteros de Europa y Odonatos.)
Meunier (Stanislas), Profesor de Geología del Museo de
Historia natural.— 3, Quai Voltaire. Paris.— fLiío-
logia.)
Montandon (Arnald L.) — Filaréte, Strada Viilor, Bukarest
(Rumania). — (Hemípteros, principalmente heter ápteros.)
Nery Delgado (J. F.), Geólogo.— Rúa de D. Carlos I, 35,
Lisboa. — (Geología.)
Olivier (Henry). — Baroches-au-Houlme (Orne), Francia.
Orhigny (H. d'), Arquitecto.— R. Saint-Guillaume, 21, Pa-
rís, 7®. — (Coleópteros.)
Pérez (Dr. J.)~RneSaubat, 26, Enváao^.—fEimenópteros).
PicciOLi (Comm. Francesco), Director del Instituto fores-
tal. — Vallombrosa (Italia). — (Botánica.)
PiCGiOLi (Lodovico), Subinspector forestal. — Siena (Italia).
(Botánica.)
Porter (Garlos E.), Catedrático de Botánica en la Univer-
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 11
sidad Católica; Laureado de la Academia internacional
de Geografía Botánica de Le Mans; Miembro honorario
de la Facultad de Ciencia^' de la Universidad Mayor de
San Marcos, de Lima; Académico de mérito de la de
Ciencias de la Habana; Correspondiente de la R. de
Ciencias de Madrid; Oficial de Instrucción pública; Di-
rector general y Jefe de la Sección zoológica del Museo
de Historia natural de Valparaíso y de la Revista Chile-
na de Historia natural. — Casilla, 2352, Santiago, Chile.
(Histología.^ Crustáceos decápodos, hemipteros y lon-
gicornios.J
MM. Reitter (Edmond). — Paskau {Xuslrki).— (Coleópteros.)
Richard (Jules), Doctor en Ciencias, Director del Museo
oceanógrafico. — Monaco. — (Crustáceos inferiores.)
Salomón \Dv. W.) — Instituto Mineralógico de la Universi-
dad. — Heidelberg (Alemania).
ScHouTEDEN (lí.) — 12,Chaussée d'Ixelles, Bruselas. — (He-
mípteros.J
ScHULTHEss Rechüerg (Auton V.), Doctor en Medicina. —
Thalacker, 22, Zuric (Suiza). — (Entomología, Ortópteros.)
SoDiRO (R. P. J.) — Quilo (Ecuador).
TuRNEZ (W. Henri), de la Comisión Geológica. — Washing-
ton (Estados- Unidos) DC. — (Geología.)
Washington (Dr. HenrySt.) — Locust, Monmouth Co., N. J.
(Estados Unidos).
Weise (J.) — Griebeuowstrasse, 16, Berliu, ii. 37.- (Coleóp-
teros, esp. Curculiónidos y Crisomélidos. j
Socios numerarios (1).
190!. Administración Militar (Biblioteca de). — Madrid.
190J. Aguilar y Carmena (D. Fernando), Farmíicéutico. — Calle
de Jorge Juan, 17, Madrid. — (Botánica.)
1902. Alabern (D. Enrique), Doctor en Medicina. — Plaza del
Príncipe, 4, Mahón. — (Citología general é Histología.)
1897. Alaejos y Sanz (D. Luis), Doctor en Ciencias, Ayudante
de la Estación de Biología marina. — Santander.
(1) El nombre de los socios numerarios va precedido de la cifra que indica el año
de su admisión en la Sociedad y el de los socios fundadores de la abreviatura S. F.
12 LISTA DE SOCIOS
1908. Albarracín y Cañizares (D, Cándido M.»), Farmacéutico
de Gádor (Almería).
1907. Alcalde del Río (D. Herminio), Profesor en la Escuela
de Artes ó Industrias de Torrelavega (Santander),
1905. Alcaraz (D. Antonio.) — Ingeniero agrónomo. — Castellón.
1906. Aldaz (D. Julián). — Zumaya (Guipúzcoa).
1901. Almera (D. Jaime), Canónigo de la Catedral. — Sa-
gristans, 1, 3.°, Barcelona. — (Geología y Paleonto-
logía.)
1902. «Alrededor del Mundo.» — Atocha, 135, Madrid.
1907. Alvarez (D. José), Presbítero. — San Miguel baja, 10,
Granada. — (Entomología y Botánica.)
1908. Alvarez de Cienfuegos (D. Antonio), Profesor auxiliar en
la Facultad de Medicina. — Granada.
1908. Alvarez de Cienfuegos y Cobos (D. Miguel). — Granada.
1906. Amoedo y Galarmendi (D. Eduardo). — Urnieta, San Se-
bastián (Guipúzcoa).
1908. Andreu y Rubio (B. José), Profesor de Historia natural
en el Seminario de Orihuela (Alicante).
1875. Antón y Ferrándiz (D. Manuel), Catedrático en la Facul-
tad de Ciencias, Jefe de la Sección de Antropología y
Secretario del Museo de Ciencias naturales. — C. de Oló-
zaga, 5 y 7, Madrid. — f Antropología.)
1894. Aragón y Esgacena ( D. Federico), Doctor en Ciencias
naturales, Catedrático en el Instituto. — León.
1898. Aramburu y Altuna (D. Pedro), Doctor en Medicina, Ca-
tedrático en la Escuela de Veterinaria. — San Felipe, 4,
Zaragoza.
1905. Aranda Millán (D. Francisco), Doctor en Ciencias natu-
rales. Auxiliar en -la Universidad. — Granada.
1885. Aranzadi y Unamüno (D. Telesforo), Doctor en Farmacia
y en Ciencias naturales, Catedrático en la Facultad de
Farmacia de la Universidad. — Barcelona. — (Antropolo-
gia y Botánica.)
1903. Areses (D. Rafael), Ingeniero Jefe del Distrito Forestal
de Pontevedra. — Tuy (Pontevedra).
1902. Arévalo (D. Celso), Doctoren Ciencias naturales. Profe-
sor auxiliar en la Universidad de Zaragoza. — (Geología.)
1904. Arias Encobet»{D. José), Colector del Museo de Ciencias
naturales.— Hortaleza, 130, 3.°, M-AáTÍá.— (Dípteros).
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HLSTORIA NATURAL. 13
i896. Arráez y Garrías (D. José), Abogado. — G, de Caste-
lar, 14, Sevilla. — (Antropología criminal.)
1887. Artigas (D. Primitivo), Ingeniero Jefe de Montes. — G. del
Reloj, 9, principal izquierda, Madrid. — (Silvicultura.)
1906. Asher y G.* (A.)— 13, Unter den Linden, Berlín, W.
1872. Ateneo científico y literario (Biblioteca del). — G. del Pra-
do, 21, Madrid.
1900. AzAM (D.José), Arquitecto. — 14, rué de Trans, Dragui-
guan (Var), Francia. — (Ortópteros y Hemípteros.)
1897. AzPEiTiA Y Moros (D. B'lorentino), Profesor en la Escuela
de Minas. — Glorieta del Gisne, 3, hotel, Madrid. —
f Malacologia y Diatomens.)
1902. Bago y Rubio (D. Miguel), Gomandante de Ingenieros. —
G. de Trajano, 15 y 17, Sevilla.
1904. Bahía y Urrutia (D. Luis), Abogado, Ex-diputado á Gor-
les. — Hilario Peñasco, 2, Madrid. — f Agricultura.)
1907. Balbin Rivero (D. Facundo).— Príncipe, 20, Madrid.
1906. Balguerias y Qüesada (D. Eduardo), Alumno de la Fa-
cultad de Giencias. — Madrid.
1901. Ballestero Pardo (D. Mariano), Doctor en Giencias. —
Galatayud (Zaragoza),
1905. Barcia Trelles (D. Juan), Ingeniero agrónomo. — Lis-
la, 20, Madrid.
1891. Barras de Aragón (D. Francisco de las), Doctor en Gien-
cias naturales, Gatedrático de Mineralogía y Botánica
de la Universidad de Oviedo. — (Entomología y Bo-
tánica.)
1905. Barre (Sr. Barón de la). — G. deGopons, 7, 2.°, Barcelona.
1901. Barreiro Martínez (R. P. Agustín). — Gonvento de Padres
Agustinos, Valladolid. — (Botánica y Lepidópteros.)
1895. Bartolomé del Gerro (D. Abelardo), Doctor en Giencias
naturales. Auxiliar, por oposición, de la Universidad,
Profesor del Laboratorio Gentral de Medicina legal. —
Daoíz, 3, Madrid.
1889. Becerra y Fernández (D. Antonio), Doctor en Giencias
naturales, Gatedrático en el Instituto. — Ciudad Real. —
(Entomología agrícola y dibujo científico.)
1894. Benedicto Latorre (D. Juan), Farmacéutico. — Monreal
del Gampo [Teruel). —(Botánica y moluscos terrestres.)
1905, Benedito (D. José M.*), Jefe del Laboratorio de disecación
14 LISTA DE SOCIOS
del Museo de Gieucias naturales. — Don Ramón de la
Cruz, 12, Madrid.
1901, Benet Andreu (D. José), Catedrático en el Instituto. —
Almería.
1906, Benito y Pinol (D. Manuel). — Puerta de Jerez, 4, Sevilla.
1898. Benjumea y Pareja (D. José). — Santa Ana, 51, Sevilla.
1905. Bernard (D. Francisco), Ingeniero de Montes. — Prado, 3,
Madrid.
1903. Bescansa Casares (D. Fermín), Catedrático de Historia
natural en el Instituto. — Orense. — (Botánica.)
1904. Biblioteca García Barbón. — Vigo (Pontevedra).
1904. Biblioteca universitaria. — Granada,
1890. Blanco del Valle (D. Eloy), Catedrático de Historia na-
tural en el Instituto. — León.
1892. Blanco y Juste (D. Rafael), Doctor en Ciencias natura-
les. Profesor en la Escuela normal — C. de Sandoval, 4,
Madrid.
1898. Blas y Manada (D. Macario), Doctor en Farmacia. —
C. del Pez, 1, Madrid.
1908. BoBAiRA Y Segarra (D. Fernando). — Plaza de Castelar,
Valí de Uxó (Castellón).
1901. BoFiLL (D. José María), Doctor en Medicina. — G. de Ara-
gón, 281, Barcelona.
s. F. Bolívar y Urrutia (D. Ignacio), Catedrático en la Facul-
tad de Ciencias, Jefe de la Sección de Entomología en el
Museo. — Paseo del Obelisco, 17, Madrid, — fOrtópteroa,
Herm'pteros y Arquípteros.)
1872. Bolívar y Urrutia (D. José María), Jefe facultativo de la
Casa de Socorro de Chamberí. — G. de Prim, 15, Madrid.
1882. Bolos (D. Ramón), Farmacéutico, Naturalista. — C. de
San Rafael, Olot (Gerona.). ~( Botánica. J
1898. Borobio (D. Patricio), Catedrático en la Facultad de Me-
dicina. — Coso, 100, Zaragoza. — (Pediatría.)
1872. BoscÁ y Gasanoves (D. Eduardo), Licenciado en Medici-
na, Catedrático de Historia natural en la Universidad.
Paseo del Grao, Valencia. — (Reptiles de Europa.)
1900. BoscÁ Y Seytre (D. Antimo), Doctor en Ciencias natura-
les, Catedrático en el Instituto, — Teruel.
1877. Breñosa (D. Flafael), Ingeniero de Montes de la Real
Casa, — San Ildefonso (Segovia). — (Cristalografía.)
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 15
1901. BructUés V EscuDER (D. Ga.s!Ímiro), Doctor en Farmacia y
en Ciencias. — G. del Bruch, 66, Barcelona. — (Histología
vegetal.)
1883. Buen y del Gos (D. Odón de), Senador, Catedrático de His-
toria natnral en la Universidad, Director del Labora-
torio biológico-marino de las Baleares. — G. de Aribau,
Barcelona. — (Biología marina.)
1905. BuiGAS Y Dalmau (D. José), Cónsul de España en Moga-
dor (Marruecos).
1897. BüRR (D. Malcolm).— Eastry S. O. Kent (Inglaterra).—
( Dermápteros y Ortópteros.)
1905. Busto (D. José del), Ingeniero de Minas. — G. de Olóza-
ga, 8, Madrid.
1901. Caballero (D. Arturo), Licenciado en Ciencias, Conser-
vador de la Sección do Herbarios del Jardín Botánico. —
Lope de Vega, 11, Madrid.
1908. Cabeza de León (D. Salvador), Catedrático de la Facultad
de Derecho en la Universidad. — Santiago.
1902. Cabrera y Díaz (D. Agustín), Doctor en Ciencias, Auxi-
liar en la Universidad. — Barcelona.
1891, Cabrera Y Díaz (D. Anatael) , Medico cirujano. — Laguna
de Tenerife (Canarias). — (Himenópteros.)
1896. Cabrera y Latorre (D. Ángel), Agregado al Museo de
Ciencias naturales , Caballero de la orden civil de Al-
fonso XII.— G. de D. Pedro, 9, M.a.áTÍd .—(Mamíferos y
Dibujo científico.)
1897. Cágeres y González (D. Juan). — C. del Duque, 8, Carta-
gena. — (Entomología.)
1904. Cadevall y Diars (D. Juan), Doctor en Ciencias, Profesor
en la Escuela industrial. — Tarrasa. — Botánica.
1906. Calafat León (D. Juan), Colector del Museo de Ciencias
naturales. — G. de Valverde, 26, Madrid.
1892. Calandre Y Lizana(D. Luis). — Pasaje de Conesa, Cartagena.
1-872. Calderón y Arana (D. Salvador), Catedrático de Minera-
logía y Botánica en la Facultad de Ciencias, Jefe de la
Sección de Mineralogía en el Museo. — G. de San Bernar-
do, 56, principal derecha. — (Geología y Petrología.)
1901. Calleja y Borja-Tarrius (D. Garlos), Catedrático en la
Facultad de Medicina. — Cortes, 248, praL, Barcelona. —
(Histología.)
16 LISTA DE SOCIOS
1902. Calvo y Antón (D. José). — G. de Gerona, 111, Barcelona.
1908. Camarón (D. Rafael), Abogado.— Plaza de Matute, 5,
Madrid. — [Mineralogía.)
1905. Campo Prado (D. Fernando de), Farmacéutico, Profesor
de Historia natural y de Agricultura en el Colegio cató-
lico, Individuo de la Sociedad española de Física y Quí-
mica.— C. Real, 16, La Coruña.
1889. Camps (Sr. Marqués de), Diputado á Cortes. —Canuda, 16,
principal, Barcelona.
1905. Canals (D. Salvador), Diputado á Cortes.— Almagro, 33,
Madrid.
1907. Caramanzana y Baquedano (D. Felipe), Oficial mayor de
Contaduría del Ayuntamiento.— C. de Avila, 3, Cuatro
Caminos (Madrid). — (Patología vegetal.)
1905. Carballo (D. Jesús María), Director del Colegio Salesia-
no. — Santander. — (Geología y espeleología)
1894. Carbó y Domenegh (D. Manuel), Catedrático en el Insti-
tuto. — Huelva.
1877. Carvalho Monteiro (Excmo. Sr. D. Antonio Augusto de),
Doctor en Derecho y en Ciencias naturales por la Uni-
versidad de Coimbra, y miembro de la Sociedad de Acli-
matación de Río Janeiro. — Rúa do Alecrim, 70, Lisboa
(Portugal). — (Lepidópteros.)
1901. Casamada Mauri (D. Ramón).- Pelayo, 17, 2.°, Bar-
celona.
1901. Casares Gil (D. Antonio), Capitán de la 4.* Compañía
de Sanidad militar, Barcelona. — (Hepáticas y Musgos.)
1901. Casares Gil (D. José), Catedrático en la Facultad de Far-
macia, Ex-Senador del Reino. — C. de Santa Catalina, 5,
Madrid. — (Análisis químico mineral.)
1906. Gascón y Martínez (D, José), Director de la Granja agrí-
cola de la región leonesa. — Palencia.
1901. Gasino de Zaragoza.
1905. Castro y Pascual (D. Francisco), Doctor en Farmacia. —
C. del Barquillo, 26, Madrid.
1903. Castro y Valero (D. Juan), Catedrático en la Escuela
de Veterinaria. — Santa Isabel, 15, Madrid.
1901. Cátedra de Historia natural de la Universidad de Bar-
celona.
1901. Cátedra de Historia natural déla Universidad de Santiago.
DE LA. REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 17
1907. Cátedra de Mineralogía y Botánica de la Universidad
Central. — Madrid.
1884, Cazurro y Ruiz (D. Manuel), Doctor en Derecho y en
Ciencias naturales, Catedrático en el Instituto. — Gerona.
C Ortópteros xj dípteros de Europa^ Micrografía.)
1905. Cendriíro (D. Orestes), Licenciado en Ciencias naturales.
C. del Dos de Mayo, 2, Madrid.
1906. Cerrolaza y Armentia (D. José), Licenciado en Cien-
cias. — Colegio del Corazón de Jesús, Don Benito (Ba-
dajoz).
1891. Chaves y Pérez del Pulgar (D. Federico), Doctoren Cien-
cias físico-químicas. — C. de Jesús, 17, Sevilla. — (Mine-
ralogía y Cristalografía.)
1873. Codorniu (D. Ricardo), Ingeniero de Montes. — Murcia.
1904. Colegio de Santo Domingo, — Orihuela.
1898. Colomina y Carolo (D. Alejandro de), Doctor en Ciencias
naturales, Catedrático en el Instituto. — C, de Alfon-
so XH, 5, 1.°, Pontevedra.
1907. Colomo y Amarillas (D. Victoriano), Profesor en la. Es-
cuela de Veterinaria. — Cava baja, 14, Madrid.
1878, Comerma (D, Andrés A.), Ingeniero de la Armada. —
El Ferrol.
1903. Consejo general de Agricultura, Industria y Comercio de
Valencia.
1892. Corrales Hernández (D. Ángel), Licenciado en Ciencias
naturales, Catedrático en el Instituto, — Cabra (Cór-
doba).
1901. Correa de Barros (D. José Maximiano), — S. Martinho
d'Anta, Sabroza (Portugal),
1872. Cortázar (Excmo. Sr. D. Daniel de), Ingeniero Jefe de
Minas, de las Reales Academias de la Lengua y de
Ciencias exactas, físicas y naturales. Consejero de
Instrucción pública. — C. de Velázquez, 32, hotel,
Madrid.
1901. CoscoLLANO Y Durillo (D, José), Profesor auxiliar en el
Instituto. — C. de la Concepción, 29, Córdoba.
1902. Cru y Marqués ( D. Enrique), Naturalista disecador. —
Reyes Católicos, 7 y 9, Sevilla.: — (Entomología y Orni-
tología. J
1903. Cruz (D. Emiliano de la). Ingeniero jefe de las Minas
Tomo ix.— Enero 1909. 2
18
LISTA DE SOCIOS
de Ribas (Gerona), délas Sociedades geológicas de Lon-
dres, Francia, Bélgica é Italia, etc., Ingeniero graduado
de los Institutos de Minas de Londres y de Neucastle.—
Minas de Ribas, Gerona.
1902. Cruz Nathan (D. Ángel B. de la), Profesor en el Institu-
to. — G. de la Libertad, 117, Cabañal (Valencia).
1889. Dargent (D. Florismundo), Ingeniero. — Moralejo, 5,
Aguilar (Córdoba).
1902. Deulofeu (D. José), Catedrático de Química inorgánica
en la Facultad de Farmacia. — Santiago.
1899. Díaz (R. P. Filiberto), Doctor en Ciencias, Conservador
por oposición en el Museo de Ciencias naturales. — C. de
San Miguel, 21 duplicado, Madrid.
1908. Díaz Carmona (D. Francisco), Catedrático en el Instituto
general y técnico. — Granada.
1890. Díaz del Villar (D. Juan Manuel), Doctor en Medi-
cina, Catedrático en la Escuela de Veterinaria.— Ato-
cha, 127 dupl.°, Madrid.— (^Epizoarios y Entomozoarios.J
1901. Diez Tortosa (D. Juan Luis), Profesor auxiliar de la Fa-
cultad de Farmacia.— Reyes Católicos, 47, Granada. —
( Botánica J
1907. DíEz Tortosa (D. Manuel), Alumno de la Facultad de
Ciencias. — Granada.
1898. DossET (D. José Antonio), Doctor en Farmacia.— Plaza
de Sas, 2, Zaragoza. — (Diatomeas.)
1903. DuLAU (M.)— Sobo Square, 37, Londres.
1890. DusMET Y Alonso (D. José M.), Naturalista agregado al
Museo de Ciencias naturales, Doctoren Ciencias. — Plaza
de Santa Cruz, 7, Md^áviá.—fUimen ápteros.)
1898. Eleizegui (D. Antonio), Catedrático en la Facultad de Far-
macia. — Plaza de la Universidad, 5, 3.°, Santiago.
1888. Elizalde y Eslava (D. Joaquín), Catedrático de Historia
natural en el Instituto. — Logroño.
1894. Engiso y Mena (D. Juan), Licenciado en Derecho.—
Huercal-Overa (Almería). — (Entomología.)
1902. Escribano (D. Cayetano), Doctor en Ciencias, Conser-
vador del Museo de Ciencias naturales. — C. de Horta-
leza, 76, Madrid.
1908. Escudé (D. Francisco), Médico.— Plaza de Alonso Martí-
nez, 7, 3." izqda., Madrid. — (Lepidópteros.)
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 19
1872. Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos
(Biblioteca de la).— C. de Alfonso XII, Madrid.
1872. Escuela de Ingenieros de Montes (Biblioteca de la). — El
Escorial (Madrid).
1894. Escuela de Veterinaria de Madrid.
1905. Escuela Normal de Maestros de Granada.
1906. Escuela Normal de Maestros de Huesca.
1907. Espejo y Casabona (D. Francisco), Regente de la Escuela
normal de Maestros. — Granada.
1875. EsPLUGA Y Sancho (D. Faustino), Catedrático de Historia
natural en el Instituto. — Trinidad, 3, Toledo.
Í902. EsPLUGUEs Y Armengol (D. Julio), Profesor auxiliar
del Instituto y Jardinero 2.° del Botánico. — Valencia.
1905.- Estación de biología marina.— G. de Castelar, Puerto
Chico, Santander.
1902. Esteva (D. José), Presbítero. — C. de la Clavería, 5. —
Gerona. — (Botánica general y Criptogámia.)
1878. Facultad de Ciencias de la Universidad (Biblioteca de-
la), — Valencia.
1906. Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada. •
1902. Facultad de Ciencias de la Universidad de Oviedo.
1901. Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona.
1906. Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada.
1908. Fernández Arcoya (D. José), Catedrático de Historia na-
tural. — Granada.
1874. Fernández de Castro (D. Ángel), Ingeniero de Montes. —
C. de Fabiola, 3, Sevilla.
1900. Fernández de Gatta y Calache (D. Manuel), Doctor en
Farmacia. — Vilvestre (Salamanca) .
1904. Fernández Gall\no (D. Emilio), Licenciado en Ciencias
Naturales.— C. de Alfonso XII, 74, Madrid.
1908. Fernández Martí (D. José). — Moro-Zert, 16, 1.", Valencia.'
1907. Fernández Martínez (D. Fidel). — Granada.
1890. Fernández Navarro (D. Lucas), Catedrático de Cristalo-
grafía en la Facultad de Ciencias. — C. Real, 31, Leganés
(Madrid).
1875. Ferrand y Couchoud (D. Julio), Ingeniero Jefe de la pri-
mera sección de vía y obras de los Ferrocarriles Anda-
luces. — C. de Feria, 100, Sevilla.
1900. Ferrando y Más (D. Pedro), Catedrático de Mineralogía
20 LISTA DE SOCIOS
y Botánica en la Universidad.— C. de Ganfranc, 4, Za-
ragoza.
1885. Ferrer (D. Carlos), Doctor en Medicina y Bachiller en
Ciencias. — Ronda de la Universidad, 16, 1.°, Bar-
celona.
1908. Ferrer (D. Francisco), Ingeniero de Minas. — Granada,
1907. Ferrer Hernández (D. Francisco), Licenciado en Cien-
cias — G. Guillermo Rollan, 4, Madrid.
1901. Ferrer y Hernández (D. Jaime), Auxiliar de la Facul-
tad de Ciencias.— G. Guillermo Rollan, 4, UsLÚñá.— (Mi-
neralogía.)
1901. Finestres y Fogh (D. Eduardo). — Ager (Lérida).— (^3/¿ne-
ralogía.J
1879. Flórez y González (D. Roberto). — San Francisco, 21,
principal, Segovia. — (Entomología.)
1901. FoNT Sa&ué (D. Norherto), Presbítero.— C. de Fontane-
11a, 15, 3.", Barcelona. — (Geología.)
1902. FoRTEZA Rey y Forteza (D. José). — Colón, 23, Palma de
Mallorca (Baleares).
1888. Fuente (D. José María de la), Presbítero. — Pozuelo de
Calatrava (Ciudad-Real). — (Entomología, Coleópteros de
Europa. Admite cambios de estos insectos.)
1890. FusET Y TuBiÁ (D. José), Doctor en Ciencias naturales,
Catedrático en el Instituto de Palma. — Mallorca. —
(Gusanos y Dibujo científico.)
1904. Galán (D. Alfonso), Alumno de las Facultades de Cien-
cias y Farmacia. — C. de Villanueva, 23, Madrid.
1903. García Callejo (D. José María). — C. de Atocha, 72. — (Na-
turalista preparador.)
1872. García y Arenal (D. Fernando), Ingeniero del puerto. —
Vigo (Pontevedra).
1906. García González (D. Joaquín). — C. de Preciados, 46, 3.°,
Madrid.
1877. García y Mercet (D. Ricardo) , Secretario de la Asocia-
ción española para el progreso de las Ciencias, Natura-
lista agi-egado al Museo de Ciencias naturales, Farma-
céutico de Sanidad militar. — C. de la Princesa, 11, Ma-
drid. — (Himenópteros de Europa.)
1904. García Mon é Ibáñez (D. Francisco), A.lumno déla Facul-
tad de Ciencias. — C. de la Luna, 18, Madrid.
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 21
1899. García Várela (D. Antonio), Doctoren Ciencias natura-
les, Catedrático de Mineralogía y Botánica en la Uni-
versidad de Santiago (Galicia). — (Hemípteros.)
1908. García Vélez (D. José), Doctor en Farmacia. — Granada.
1902. GarriCtA y Barberán (D. Gerardo), Farmacéutico. — Ge-
rona.
1900. Gelabert Rincón (Rvdo. D. José). — Llagostera, Gerona.
(Mineralogía y Geología.)
1884. GiLA Y Fidalgo (D. Félix), Catedrático excedente de la
Facultad de Ciencias. — Segovia. — (Botánica y Geo-
logía.)
1877. GoCtOrza y González (D.José), Catedrático de Anatomía
y Fisiología animal en la Universidad Central. — C. de
San Bernardino, 7 cuad.", Madrid.
1890. GoiTiA (D. Alejandro), Licenciado en Ciencias. — C. de
Aguirre, 4, Madrid.
1906. GÓMEZ (D. Ramón). — C. de Espoz y Mina, 6 y 8, Zaragoza.
(Mineralogía micrográfica.)
1905. Gómez de la Maza (D. Manuel), Catedrático en la Univer-
sidad de la Habana (Isla de Cuba).
1894. GÓMEZ OcAÑA (D. José), de las Reales Academias de
Medicina y Ciencias, Catedrático de Fisiología en la
Facultad de Medicina. — C. de Atocha, 127 duplicado,
Madrid.
1905. González (D. Anselmo). — C. de la Montera, Madrid.
s. F. González Hidalgo (D. Joaquín), de la Real Academia
de Ciencias, Catedrático de Malacología y animales
inferiores en la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sec-
ción de Malacología del Museo. — C. de las Fuentes, 9,
Madrid.
1908. González Rodríguez (D. Adolfo). — Zaragoza.
1902. González Sánchez (D. Francisco). — Granada.
1900. Gota y Casas (D. Antonio), Doctor en Medicina. — C. del
Pilar, 16, Zaragoza.
1899. Graiño y Caubet (D. Celestino), Doctor en Farmacia, Co-
mendador de la Orden civil de Alfonso XII, Subdele-
gado del partido judicial. Inspector farmacéutico de
Aduanas, Farmacéutico municipal, Delegado de la Junta
de Gobierno y Patronato del Cuerpo de titulares. Expro-
fesor de la Escuela de Artes y Oñcios, etc. — Aviles (As-
^ , LISTA DE SOCIOS
turias). — (Mamíferos xj Aves. Reptiles de España. Admite
cambios.)
1«82. Gradilla y Gauna (D. Apolinar Federico), Catedrático de
la Facultad de Ciencias, Director y Jefe de la Sección
de cultivos del Jardín Botánico. — G. de la Estrella, 7,
principal, Madrid. — (Geología y Botánica.)
1898. Gregorio y Rocasolano (D. Antonio), Catedrático de Quí-
mica en la Facultad de Ciencias.— Temple, 20, Zaragoza.
(Gramíneas.)
1893. Guillen (D. Vicente), Médico- cirujano, Jardinero mayor
del Botánico. — Valencia.
1901. Gutiérrez Martín (D. Daniel), Doctor en Farmacia.—
Constitución, 17, Avila. — (Botánica y Entomología de
la Provincia.)
1898. Halcón (D. Fernando), Marqués de San Gil.— C. de Al-
fonso XII, 50, '$}QV\\\di.—( Patología vegetal.)
J907. Heintz (D. Luis), Licenciado en Ciencias, Director del
Colegio de Nuestra Señora del Pilar. — Goya, 13,
Madrid.
1890. Hernández y Álvarez (D. José), Licenciado en Ciencias
naturales. Catedrático de Agricultura en el Instituto.—
Badajoz. — (Botánica.)
1893. Hernández-Pacheco y Esteban (D. Eduardo), Doctor en
Ciencias naturales, Catedrático del Instituto de Córdo-
ba.— Santa Feliciana, 14, Madrid.— /"Geoíogiía.;
1875. Heyden (D. Lucas von), Mayor en reserva. Doctor en
Filosofía, honoris causa, individuo de las Sociedades
Entomológicas de Alemania, Francia, San Petersburgo,
Suiza, Italia, etc., Caballero de las Ordenes del Águila
Roja prusiana, de la Cruz de Hierro y de San Juan.—
Schlosstrasse, 54, Bockenheim, Frankfurt am Main (Ale-
maiiia). — (Coleópteros.)
1888. Hoyos (D. Luis), Doctor en Ciencias naturales y en Dere-
cho, Catedrático de Agricultura en el Instituto.— Toledo.
(Antropología.)
1901. Hueso (D. José), Doctor en Ciencias, Profesor numerario
de la Escuela Normal.— Valencia.
1907. Huguet y Padró (D. Mariano), Doctor en Medicina.—
Barcelona. — (Bacteriología.)
1:895. HuiDOBRO Y Hernández (D. José), Doctor en Ciencias, Con-
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 23
servado!", por oposición, en el Museo de Ciencias natu-
rales.— G. de Ruiz, 12, 2.% Madrid.
1899. Ibáñez Díaz (D. Francisco Antonio). — Duque, 9, Cartage-
na. — (Botá7iica.)
1895. Ibarlügea (D. Casto), Catedrático de Agricultura en el
Instituto. — Moreras, 6, 2.°, Cáceres.
1902. Imprenta de Fortanet'. — Calle de la Libertad, 29,
Madrid.
1908. Instituto general y técnico de Alicante.
1905. Instituto general y técnico de Badajoz (Biblioteca del).
1906. Instituto general y técnico de Baeza.
1903. Instituto general y técnico de Barcelona.
1901. Instituto general y técnico de Burgos.
1906. Instituto g'eneral y técnico de Ciudad Real.
1872. Instituto general y técnico de Córdoba.
1907. Instituto general y técnico de Granada.
1901. Instituto general y técnico de Guadalajara.
1903. Instituto general y técnico de Huelva.
1908. Instituto general y técnico de Huesca.
1908. Instituto general y técnico de la Coruña,
1904. Instituto general y técnico de Orense.
1901. Instituto general y técnico de Palnia de Mallorca.
1904. Instituto general y técnico de Pontevedra.
1872. Instituto general y técnico de San Isidro (Biblioteca
del).— Madrid.
1903. Instituto general y técnico de San Sebastián (Guipúzcoa).
1901. Instituto general y técnico de Santiago.
1880. Instituto general y técnico de Valencia.
1901. Instituto general y técnico de Vitoria.
1901. Instituto general y técnico de Zaragoza.
1907. Instituto internacional. — C. de Fortuny, 20, Madrid.
1873. IÑARRA Y Echevarría (D. Fermín), Catedrático en el ins-
tituto general y técnico de Guipúzcoa. — C. de San Mar-
tín, 21, 2.°, San Sebastián.
1908. IsERU Y TixÉ (D. Francisco). — C. de las Águilas, 18, Se-
villa. — {Ornitología y especialmente Oología ornitológica
andaluza. J
1904. Jacobs (Dr., H.) — Luxemburgplatz, 3, Wiesbaden (Ale-
mania.)
1872. Jardín Botánico (Biblioteca del). — Madrid.
24 LISTA DE SOCIOS
1906. Jerónimo Barroso (D. Manuel), Licenciado en Ciencias. —
G. de Juan Bravo, 28, Segovia.
1896. Jiménez Gano (D. Juan), Galedrático de Historia natural
en el Instituto. Gasa Blanca. — Guenca. — (Lepidópteros.)
1884. Jiménez de Gisneros (D. Daniel), Catedrático de Historia
natural en el Instituto. — G. de Medina, 38, Alicante.
1899. Jiménez Munuera (D. Francisco de P.) — G. del Car-
men, 57, 3.", Cartagena. — (Botánica.)
1898. Jlmeno (D. Hilarión), Doctor en Ciencias, Director del
Laboratorio químico municipal. — Coso, 127, Zaragoza.
1901. Jimeno Egurbide (D. Florentino), Doctoren Farmacia. —
Plaza Real, 1, Barcelona,
1906. Julia Olsina (D. Juan), Licenciado en Farmacia.— G. de
Buenavista, 9, Barcelona. — (Botánica.)
1895. Kheil (D. Napoleón M.), Profesor en la Escuela de Co-
mercio, Socio del Club de Historia natural de Praga y de
las Sociedades Entomológicas de Berlín, Stettin y Dres-
de. — Ferdinandstrasse, 38, Praga (Bobemia).
1908. Klincksieck (Paul).— 3, rué Gorneille (a cote de l'Odeon),
Paris 6^,
1908. Kracht (W.)--G. del Prado, 12, 3.°, Madrid.
1907. Laboratorio biológico marino de Baleares.— Palma de
Mallorca.
1906. Laboratorio de radiactividad de la Facultad de Ciencias
de Madrid.
1884. Lauffer (D. Jorge), Agregado al Museo de Ciencias natu-
rales, Caballero de la orden civil de Alfonso XII. — Galle
de Juan de Mena, 5, Madrid. — (Coleópteros de Europa.)
1901. Laza (D. Enrique), Director propietario del Laboratorio
químico. — G. del Duque de la Victoria, 6, Málaga.
1880. Lázaro é Ibiza (D. Blas), de la Real Academia de Cien-
cias, Doctor en Farmacia y en Ciencias, Catedrático
de la Facultad de Farmacia.— G. de Palafox, 19, Hotel,
Madrid. — (Botánica.)
1908. Liceo de Costa Rica.— San José de Costa Rica (Vía Havre) ,
(América Central).
1889. López de Zuazo (D. José), Doctor en Ciencias naturales,
Catedrático en el Instituto. — Burgos.
1907. López Mateos (D. Rafael), Catedrático de Agricultura en
el Instituto. — Albacete.
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORL\ NATURAL. 25
1901. LÓPEZ Mendigutia (D. Fernando). — G. de Gampoamor, 12,
Madrid.
1908. López Robles (D. Joaquín), Farmacéutico y auxiliar de
Ciencias en el Instituto. — León.
1908. Lora Castillero (D. Isidoro), Ingeniero de Montes. —
Granada.
1905. Lozano Rey (D. Luis), Doctor en Ciencias, Conservador
del Museo de Ciencias naturales. — Galle de Veláz-
quez, 36, Madrid.
1897. Llanas (D. José María), Farmacéutico militar. — C. de
Argensola, 17, Madrid.
1901. Llenas y Fernández (D. Manuel).— G. del Carmen, 44, 2.°,
1.^, Barcelona. — (Botánica.)
1902. Llobet y Pastors (D. Luis), Farmacéutico. — Gerona.
1902. Llord y Gamboa (D. Ramón), Doctor en Ciencias y Me-
dicina. — Jorge Juan, 13, Madrid. — (Química geológica.)
1908. Llovet Vergara (D. Alejandro). — Segovia.
1897. Maciííeira y Pardo (D. Federico G.), Cronista oficial de
Orligueira (La Goruña). — (Prehistoria.)
1878. Mac-Lennan (D. José), Ingeniero. — Apartado 38 Bilbao.
1907. Macho Tomé (D. Aquilino), Doctor en Farmacia. — Sal-
daña (Falencia).
1905. Madariaga (D. Guillermo). — G. de Luis Vélez de Gueva-
ra, 11, Madrid.
1887. Madrid Moreno (D. José), Doctor en Ciencias, Profesor
Sub-Jefe encargado de la Sección de bacteriología del
Laboratorio municipal, Catedrático de Técnica micro -
gráfica é Histología vegetal y animal en la Facultad de
Ciencias, Consejero de Sanidad. — G. de Serrano, 40,
Madrid. — (Micrografia.)
1907. Maldonado y Sáenz (D. Manuel), Ingeniero de Minas. —
Granada.
1903. Maluquer y Nicolau (D. José). — Jaime I, 14. — Barce-
lona. — (Malacología.)
1904. Maluquer y Nicolau (D. Salvador). — Jaime I, 14, Barce-
lona. — (Lepidópteros.)
1873. Marín y Sancho (D. Francisco), Licenciado en Farmacia.
G. de Silva, 49, 2." derecha, Madrid.
1899. Martín Ayuso (D. Dionisio), Ingeniero agrónomo, Direc-
tor V Catedrático del Instituto. — Oviedo.
26 LISTA DE SOCIOS
1889. Martínez de la Escalera (D. Manuel). — Villaviciosa de
Odón (Madrid). — CColeópteros de Europa.)
1906. Martínez de Pisón y Paternina (D. Manuel), Conde de
Villafranqueza,. Ingeniero. — Río Gabriel, Requena (Va-
lencia)^ — (Micología y Lepidópteros).
1892. Martínez Fernández (D. Antonio), Doctor en Ciencias
naturales, Catedrático en el Instituto. — Ciudad Real. —
(Entomología é Histología.)
1897. Martínez Gámez (R. P. Vicente). — Fuente, 5, Jimena
(Jaén). — (Ornitología de España.)
1903. Martínez Girón (D. Paulino). — Corral del Rey, 11,
Sevilla.
1906. Martínez Lechón (D. Enrique). — Calle de Jovellanos,
Sevilla.
1893. Martínez Núñez (R. P. Zacarías), Agustino, Doctor en
Ciencias naturales. — Madrid.
1889. Martínez Pacheco (D. José), Doctor en Farmacia. — San
Juan (Alicante).
1906. Martínez Sáenz (D. José). — Licenciado en Farmacia. —
Granada.
1874. Martínez y Ángel (D. Antonio), Doctor en Medicina. —
C. de Horlaleza, 89, Madrid.
1901. Martínez y Martínez (D. Cesáreo), Catedrático en el Ins-
tituto. — C. del Convento, 2, Gijón.
1898. Más Y Guindal (D. Joaquín), Oficial 1." de Sanidad mi-
litar. — C. de Ruiz, 13, Madrid.
1898. Mateos Pérez (D. Félix), Profesor en la Escuela de Vete-
rinaria. — Santiago (Galicia).
1882. Mazarredo (D. Carlos), Ingeniero Jefe de Montes. — G. de
Claudio Coello, 24, Madrid. — (Neurópteros y Arácnidos.)
1905. Mazarredo (D. Rafael), Ingeniero Jefe de Caminos. —
C. de Alcalá, 31, Madrid.
1897. Mazo y Franza (D. Julio del), Abogado. — Arguijo, 5, Se-
villa. — (Ornitología.)
1884. Mederos Y Manzanos (D. Pedro) j Licenciado en Ciencias
naturales. — San Lorenzo (Gran Canaria).
1888. Medina Ramos (D. Manuel), Doctor en Medicina, Cate-
drático de Anatomía en la Escuela de Medicina. — C. de
San Vicente, 8, Sevilla. — (Himenópteros.)
1907. Medina Rodríguez (D. Manuel), Subdelegado de Farma-
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 21
cia de las islas de Lanzarote y Fuerteven tura.— Arrecife
(Islas Canarias).
1892. Mendoza (D. Antonio), Jefe del Laboratorio provincial en
el Hospital de San Juan de Dios. — G. de Santa Isabel,
34, Madrid.
1906. Menet (D. Adolfo).— G. de la Ballesta, 30, Madrid.
1879. Mercado y González (D. Matías), Médico cirujano titular.
Nava del Rey (Valladolid).
1897. Merino (R. P. Baltasar), S. J., Profesor de Física y Química
en el Golegio de La Guardia (Pontevedra). — (Bo-
tánica.)
1894. MiQUEL É IiuzAR (D. Manuel de). Teniente Goronel de
Ingenieros. — Logroño.
s. F. MiR Y Navarro (D. Manuel), Director y Gatedrático de
Historia natural del Instituto.— J^aseo de Gracia, 43, 2.°,
1.", Barcelona.
1876. MiRALLES DE IMPERIAL (D. Glcmente). — Rambla de Estu-
dios, 1, 2.°, 1.*, Barcelona.
1902. Moles Ormella (D. Enrique). — Balmes, 19, Barcelona.
1908. Molina y Moreno (D. Francisco). — Farmacia, 9, Madrid.
1908. Montero y Rodríguez-Almanza (D. José).— Montera, 44,
2.°, Madrid.
1905. MoNviEDRO Y Abellán (D. Antonio). — Madrid.
1903, Moran Bayo (D. Juan), Gatedrático de Agricultura en el
Instituto. — Górdoba (durante el verano en Medina de las
Torres (Badajoz).
1908. Morcillo (D. Ramón), Presbítero, Profesor del Sacro-
Monte. — Granada.
1900. MoRODER Y Sala (D. Federico). — G. de En Bou, 11,
Valencia.
1906. Moscoso (D. M. R.).— San José de las Matas (Provincia de
Santiago), República Dominicana. — f Botánica).
1908. MoYANO GoRDÓN (D. Antonio). — Granada.
1898. MoYANO Y MoYANO (D, Pedro), Gatedrático en la Escuela
de Veterinaria. — Azogue, 96 y 98, Zaragoza. — (Etnolo-
gía zootécnica.)
1902. Muñoz-Cobo (D. Luis), Doctor en Ciencias.— Catedrático
en el Instituto. — Baeza. — (Malacología y Mineralogía.)
1898. Muñoz Ramos (D^ Eugenio), Doctor en Farmacia, Li-
cenciado en Ciencias físico-químicas, Director del Labo-
28 LISTA DE SOCIOS
ratorio municipal y provincial. — Valladolid. — (Micro-
grafía. J
1872. Museo de Ciencias naturales (Biblioteca del). — Paseo de
Recoletos, 20, bajo, Madrid.
1894. Museo Pedagógico (Biblioteca del). — G. de Daoiz, 3',
Madrid.
1889. Muso Y Moreno (D. José), Ingeniero de Montes. — G. del
Prado, 20, Madrid.
1889. Nacher y Vilar (D. Pascual), Catedrático en la Facultad
de Ciencias. — Granada.
1907. Nacle Herrera (D. Juan). — Granada.
1905. Nascimento (D. Luis Gonzaga do). — Setubal (Portugal).
1905. Navarrete (D. Adolfo).— C. de Zurbano, 8, Madrid.
1903. Navarro (D. Leandro), Profesor de Patología vegetal en
el Instituto Agrícola de Alfonso XII. — Madrid.
1907. Navarro Moreno (D. José), Médico. — Granada.
1908. Nieto Valls (D. Gustavo), Licenciado en Ciencias Natu-
rales. — Ponferrada (León).
1908. No Y García (D. Eduardo), Catedrático de Física general
y Decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad. —
Salamanca.
1902. Novella (D. Joaquín), Catedrático en el Instituto de
Figueras.
1898. NovoA Y Alvarez (D. Francisco), Vice-cónsul de Portu-
gal en Goyán, Socio correspondiente de la Arqueológica
de Pontevedra y de la Española de Higiene, Comenda-
dor de las Ordenes de Cristo y de la Concepción de Villa-
viciosa de Portugal, Médico municipal de Tomiño. — (Por
Tuy), Goyán.
1905. Núñez de Prado (D. Enrique).— C. de Olózaga, 8, Madrid.
1872, Oberthür (D. Carlos), de la Sociedad Entomológica de
Francia.— Faubourg de Paris, 20, Reúnes (Ile-et-Vilai-
ne), Francia. — (Lepidópteros.)
1872. Oberthíjr (D. Renato), de la Sociedad Entomológica de
Francia. — Faubourg de Paris, 20, Reúnes (Ile-el-Vilai-
ne), Francia. — (Coleópteros.)
1872. Observatorio Astronómico. (Biblioteca del). — Madrid.
1901. Oliver Rodés (D. Benito). — Rambla de San José, 23,
Barcelona. — (Análisis de química mineral.)
1896. Olóriz (D. Federico), de la Real Academia de Medicina,
«
DE LA REAL ESPA>;OLA DE HISTORIA NATURAL. 29
Catedrático en la Facultad de Medicina. — G. de Atocha,
96, Madi'id. — (Antropología.)
1887. Onís (D. Mauricio Garlos de), Licenciado en Giencias.
G. de Santa Engracia, 23, principal, Madrid.
1899. Ohamas y González (D. Pablo). — La Orotava (Canarias). —
(Coleópteros y Ornitología de Canarias.)
1890. Ohtega y Mayor (D. Enrique). — G. de Carretas, 14, Labo-
ratorio químico, Madrid.
1897. Orueta (D. Domingo de), Ingeniero de Minas.— Gijón. —
(Fauna inferior marina del Cantábrico.)
1905. Padró (D.José), Tecnógrafo de la Facultad de Giencias.
G. de las Huertas, 70, Madrid.
1894. Palacios (D. Pedro), de la Real Academia de Giencias, In-
geniero Jefe del Cuerpo de Minas. — C. de Montesquin-
za, 9, Madrid.
1881. Pantel (R. P. José), S. J. — Kasteel Gemert, por Helmond.
Holanda (Bravante septentrional). — (Anatomía de insec-
tos, Ortópteros.)
1905. Pardillo Vaquer (D. Francisco), Doctor en Giencias
naturales, Ayudante del Laboratorio de Biología mari-
na. — Palma de Mallorca (Baleares).
1898. Pardo y Sastrón (D. José), Licenciado en Farmacia. —
Valdealgorfa, por Zaragoza y Alcañiz (Teruel). — (Bo-
tánica.)
1890. Pau (D. Carlos), Farmacéutico.— Segorbe (Castellón). —
(Botánica.)
1882. Paúl y Arozare.na (D. Manuel José de). — Plaza chica de
San Vicente, 1, Sevilla. — (Patología vegetal.)
1903. Pazos Caballero (D. J. H.), Médico-cirujano. — Miembro
de varias sociedades científicas y Corresponsal de la
Academia de Giencias de la Habana. — Martí, 46, San
Antonio de los Baños (Cuba). — (Dípteros parásitos.)
1898. Pella y Forgas (D. Pedro), Ingeniero industrial, químico
y mecánico. Socio de mérito de las Económicas Arago-
nesa y Gerundense de Amigos del País y del Ateneo de
Teruel, Ingeniero Jefe de la explotación del Ferrocarril
de Cariñena á Zaragoza.— Zaragoza. — (Geología.)
1907. Pereyra Galviatti (D. José), Perito agrónomo por la
Escuela de Montpellier. — Arrecife (Lanzarote. Islas Ca-
narias). — (Agronomía y Geología Agrícola de Canarias.)
30 ,• LISTA DE SOCIOS
1881. Pérez Lara (D. José María). — Jerez de la Frontera (Cá-
diz). — f Botánica.)
1907. Pérez Molina (D. Miguel), Director de la Academia ge-
neral de enseñanza, — Ciudad Real.
1873. Pérez Ortego (D. Enrique), Doctor en Ciencias. — Pro-
fesor auxiliar en el Instituto del Cardenal Cisneros. —
C. de San Bernardino, 7, Madrid.
1894. Pérez Zúñiga (D. Enrique), Profesor auxiliar en la Facul-
tad de Medicina. — C. del Fúcar, 19 y 21, Madrid.
1907. Peris Fuentes (D. Ernesto). — Burriana (Castellón).
1902. Pi Y Suñer (D. Augusto), Catedrático en la Facultad de
Medicina. — Barcelona.
1901. Pie (D. Mauricio), de la Sociedad entomológica de Fran-
cia. — Digoin (Saóne-el-Loire), Francia. — (Ent. general
de Argelia. Col. é Himenopt. paleart. Meliridos, Ptini-
dos, Anticidos ^ Pedilidos, Brüquidos y Nanophyes de
todo el mundo.)
1903. Pittaluga ( D. Gustavo), Doctor en Medicina. — C. del
Marqués del Duero, 10, \°, Madrid. — (Investigaciones
micrográficas aplicadas á la clínica.)
1903. Planellas (D. Juan), Farmacéutico. — Cayey (Puerto
Rico).
1905. PoNs (D. Enrique), Licenciado en Ciencias naturales,
Catedrático en el Instituto. — Jerez de la Frontera.
1887- Prado y Sáinz (D. Salvador), Doctor en Ciencias natu-.
rales, Catedrático y Director del Instituto. — Guadalajara.
1908, Prefecto (R. P.), del Colegio del Sagrado Corazón. —
Barcelona.
1874. PüiG Y Larraz (D. Gabriel), Ingeniero de Minas. — C. de
Fomento, 1 duplicado, i.° derecha, Madrid.
1895. Ramón y Cajal (D. Pedro), Catedrático en la Facultad de
Medicina. — Sitios, 6, Zaragoza. — (Histología.)
1872. Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales
(Biblioteca de la). — C. de Valverde, 26, Madrid,
1901. Real Biblioteca de Berlín (Konigliche Bibliolhek).— Beh-
renstrasse, 40, Berlín W; 64.
1907. Reyes Calvo (D. Manuel), Licenciado en Ciencias. —
C. de Carranza, 11 dupl.°, Madrid.
1883. Reyes y Prosper (D. Eduardo), Catedrático de Fitografía
' en la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sección de herba-
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. ai
rios en el Jardín Botánico. — G. de la Palma Alta, 30,
Madrid, — (Anatomía microscópica vegetal, Criptógamas
y Orquídeas de España.)
1872. Ribera (limo. Sr. D. Emilio), Doctor en Ciencias natura-
les; Catedrático jubilado. — C. de Prim, 15, Madrid. ,
1908. Rico JiMENO (D. Tomás), Catedrático de Historia natural
en el Instituto. — La Coruña.
1901. Rio (D. Carlos del), Naturalista agregado al Museo de
Ciencias. — C. de la Lealtad, 5 y 7, Madrid.
1886. RiojA Y Martín (D. José), Doctor en Ciencias naturales,
Director de la Estación de biología marina. — C. de Cas-
telar, Puerto chico (Santander). — fAnatomía de anima-
les inferiores.)
1902. Riva (D. Maximino de la), Profesor au.xiliar en la Facul-
tad de Farmacia. — Santiago.
1901. Rivas Mateos (D. Aurelio), Licenciado en Farmacia. —
Serradilla (Cáceres).
1896. Rivas Mateos (D. Marcelo), Catedrático en la Facultad de
Farmacia de la Universidad. — Glorieta de Bilbao, 1,
Madrid, — f Botánica.)
1902., Rivera y Ruiz.(D. Miguel), Catedrático en el Instituto. —
Murcia.
1903. Rivera Vidal (D. Pedro). — Barcelona. — (Botánica.)
1884. Rodríguez Aguado (D. Enrique), Doctor en Ciencias y
Medicina, Profesor auxiliar de la Facultad de Ciencias.
C. de los Reyes, 7, Madrid.
1906. Rodríguez y López Neira (D. Garlos).— C. de Malasaña, 9,
Madrid.
1903. Rodríguez y López Neira (D. Manuel), Farmacéutico. —
C. del Cardenal Cisneros, 40, Madrid.
1880. Rodríguez Mourelo (D. José), Académico de la Real de
Ciencias exactas, físicas y naturales. Profesor de Química
industrial orgánica en la Escuela Superior de Artes é In-
dustrias. — C. delPiamonte, 14, Madrid. — (Mineralogía.)
1908. Rodrígo Lavín (D. Cipriano), Doctor en Medicina. —
C. de la Princesa, 16, Madrid.
1902. RoF Y Godina (D. Juan), Veterinario Militar. — Plaza de la
Feria, 19, Lugo.
1907. RoussEL Y Ory (D. León), Ingeniero Agrónomo, Cate-
drático de Agricultura del Estado en Francia, Director
32 LISTA DE SOCIOS
del servicio agronómico de la Sociedad general de In-
dustria y Comercio. — G. de Atocha, 120, Madrid,
19Ü5. Royo y Llobat (D. Adolfo), Farmacéutico. — Ruzafa, 39,
Valencia. — (Malacologia.)
1887. Ruiz Arana (D. Segundo S.), Licenciado en Farmacia. —
Caparroso (Navarra).
1907. Ruiz y Cuevas (D. Florián).— Madrid.
1873. Saavedra (Excmo. Sr. D. Eduardo), Ingeniero de Cami-
nos, Individuo de las Reales Academias de la Lengua,
de Ciencias y de la Historia, Consejero de Instrucción
pública. — C. de Fuencarral, 74 y 76, principal, Madrid.
1890. Sáenz y López (D. Juan), Licenciado en Ciencias natu-
rales, Director del Colegio de Santa Ana. — Mérida (Ba-
dajoz).
1907. Salcedo (D. Pedro), Ingeniero Jefe de Montes.— Granada.
1901. Sánchez Bruil (D. Mariano), Catedrático en el Instituto
general y técnico. — C. de Alfonso I, 28, Zaragoza.
1891. Sánchez Navarro y Neumann (D. Emilio), Doctor en Cien-
cias naturales, Profesor auxiliar en el Instituto. — G. del
Sacramento, 11,2.° izq.% Cádiz. — (Entomología.)
1908. Sánchez Navarro y Neumann (R. P. Manuel M.''), S. J. —
Granada.
1885. Sánchez y Sánchez (D. Domingo), Doctor en Ciencias
naturales y en Medicina, Conservador, por oposición,
en el Museo, Profesor en la Escuela de Artes é Indus-
trias. — C. de Atocha, 96, Madrid. — f Anatomía compa-
rada.)
1899. Sanchíz Pertegas (Excmo. Sr. D. José).— G. de San Vicen-
te, 151, Valencia.
1905. Sancho (D. Enrique)— C. de Orellana, 1, Madrid.
1906. San Miguel de la Cámara (D. Maximino). — C. del Ca-
ballero de Gracia, 25, Madrid.
1901. San Román Elena (D. Manuel), Doctor en Teología, Licen-
ciado en Derecho , Canónigo Doctoral de la S. I. C. de
Calahorra (Logroño).
1902. San Salafranca (D. Francisco). — Condal, 9, Barcelona.
1898. Santos y Abreu (D. Elias) , Licenciado en Medicina y Ci-
rugía y Director del Museo de Historia natural y Etno-
gráfico. — Santa Cruz de La Palma (Canarias). — (Ento-
mología y Botánica.)
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 33
1879. Sanz de Diego (D. Maximino), Disecador 1.°, por oposi-
ción, del Museo de Ciencias naturales. — G. de San Ber-
nardo, 94, 1.", Madrid. — { Comerciante en objetos y libros
de Historia natural y en utensilios para la recolección,
preparación y conservación de las colecciones; cambio y
venta de las mismas en todos los ramos.)
1900. Saulgy (Feliciano Gaignart de). — 3, rae Ghátillon, Metz
(Lorraine). — (Coleópteros y Ortópteros de Europa.]
1902. ScHRAMM (D. Jorge).— G. de Monteleóu, 23, pral., Ma-
drid. — (Coleópteros, Cerambícidos.)
1886. Seebold (D. Teodoro), Ingeniero civil, de la Sociedad de
Ingenieros civiles de París, Gomendador de la Orden de
Gai'los III, Gaballero de varias órdenes extranjeras. —
(Lepidópteros.)
1898. Segó VIA y Gorrales (D. Alberto), Gatedrático de Zoología
general en la Facultad de Ciencias. — Leganitos,47, Madrid
1908. Selgas (D. .lulián), Médico en Valdemoro de la Sierra
{GneacoL).^( Lepidópteros.)
1902. Seminario conciliar de Orihuela.
1872. Senado (Biblioteca del).— Madrid.
1897. Seras y González (D. Antonio).— Monsalves, 12, Sevilla.
(Histología. J
1907. Serradell (D. Baltasar).— C. de San Pablo, 71 y 73, Bar-
celona. — (Conquiliología, Paleontología y Mineralogía.)
1899. Silva Tavares (Excmo. Sr. D. Joaquín de), de la Real Aca-
demia de Ciencias de Lisboa, de la Sociedad entomoló-
gica de Francia, Socio correspondiente de la Real Aca-
demia de Ciencias y Artes de Barcelona y fundador de la
Sociedade Portuguesa de Sciencias Naturaes, Profesor
en el Colegio de San Fiel, Portugal.— fZoocecidias.j
1908. Simancas Señan (D. Francisco). — Granada.
1889. Simarro (D. Luis), Doctor en Medicina, Catedrático de
Psicología experimental en la Facultad de Ciencias. —
C. del General Oráa, 5, Madrid. — (Histología.)
1880. Simón (D. Eugenio). — Villa Said (70, rué Pergolose), 16,
Paris IB*'. — [Arácnidos.)
1890. Sir-et (D. Luis), Ingeniero. — Cuevas de Vera (Almería).
(Geología y Antropología.)
1901. Sobrado Maestro (D. César), Catedrático en la Facultad
de Farmacia. — Santiago. —(Botánica.)
T. ix.-Enero, 1909. 3
34 LISTA DE SOCIOS
s. F. Solano y Eulate (D. José María), Marqués del Socorro,
Catedrático jubilado de la Facultad de Ciencias — G. de
Jacometrezo, 41, Madrid. — (Mineralogía y Geología.)
1901. Soler y Batlle (D. Enrique), Farmacéutico militar. —
C. Mayor, 51, Sarria (Barcelona). — (Botánica).
1S98. Soler y Cargeller (D. Juan Pablo), Doctor en Ciencias,
Catedrático de Agricultura en el Instituto general y téc-
nico. — C. de Alcoraz, 7, Huesca. — (Microquimica.)
1904. Spoerri (D. Eurico). — Librero. — Pisa (Italia).
1908. Suárez Figukroa y Cazeaux (D. José). — Banco de España,
Tortosa (Tarragona).
1903. Subirás Olave (D. José). — Regimiento infantería San
Quintín, niim. 47, Figueras (Gerona).
1905. Surmely (D. Eduardo), Profesor de idiomas. — Concep-
ción Jerónima, 15 y 17, Madrid.
1903. Taboada Tundidor (D. José), Doctor en Ciencias na-
turales. — Orense. — (Entomología.)
1907. Tacquin (Dr. A.)— Mogador (Marruecos).
1899. Tarazona y Blangh (D. Ignacio), Catedrático en la Facultad
de Ciencias. — Valencia.
1899. Tarin y Juaneda (D. Rafael), Doctor en Ciencias natura-
les, Profesor auxiliar de la Universidad.— Torno de San
Cristóbal, 9, Valencia.
1908. Tello (D. Francisco), Médico.— Santa Isabel, 40, Madrid.
1907. Tomás Corrales (R. P. A.), Rector de las Escuelas Pías
y Catedrático de Historia natural. — Granada.
1901. Tomás y Gómez (D. Calixto), Catedrático de Anatomía en
la Escuela de Veterinaria.— Córdoba.— (Anaíomía com-
parada.)
1900. Torremogha Tellez (D. Lorenzo), Médico militar— C. del
Pacífico, 24, Madrid.
1902. Turró (D. Ramón), Director del Laboratorio Microbioló-
gico.— C. del Notariado, 10, Barcelona . — CBacíerio-
logía.)
1896. Tutor (D. Vicente), Doctor en Medicina.— Calahorra (Lo-
groño) . — (Coleópteros.)
1903. Universidad de Santo Tomás.— Manila.
1905. Urquijo (D. Estanislao).— C. de Alcalá, 41 cuadruplica-
do, Madrid.
1904. Uruñuela (D. Julio), Licenciado en Ciencias naturales,
DE LA. REAL ESPAÑOLA. DE HISTORIA NATURAL 35
Conservador en el Jardín Botánico. — G. de la Monte-
ra, 39, Madrid.
t908. Valdelomar Gijón (D.Mariano), Farmacéutico. — Granada.
1900. Vales Failde (D. Javier), Vicario general y Abogado. —
G. de la Pasa, Madrid.
1908. Valle (D. Alberto del), Farmacéutico. — Don Ramón de la
Gruz, 51, Madrid.
1887. Vázquez Figueroa y Gánales (D. Aurelio), Inspector Jefe
de Telégrafos, jubilado. — Plaza de Jaüdenes, 101, Guada-
lajara. — (Lepidópteros de Europa.)
1902. Vázquez FiptUeroa y Mohedano (D. Antonio), Arquitecto. —
Plazade Jaúdenes,Guadalajara. — (Coleópteros de EuropaJ
1906. VerdaCtUer Gomes (D. Pablo). — Valencia.
1905. Vera (D. Vicente), Profesor auxiliar en el Instituto de San
Isidro. — G. de la Goncepción Jerónima, 16, Madrid.
1907. Vidal y Gareta (D. Francisco), Gatedrático en la Univer-
sidad Gentral. — G. de Leganitos, 47, Madrid.
1899. Vidal y Gompaire (D. Pío), Doctor en Giencias naturales,
Conservador, por oposición, en el Museo. — G. de Justi-
niano, 7, Madrid.
1893. ViLA Y Nadal (D. Antonio), Gatedrático en la Facultad de
Giencias. — Salamanca.
1896. ViÑALs Y Torrero (D. Francisco), Doctor en Medicina. —
Plaza de los Ministerios, 9, Madrid.
1904. Williams and Norgate, Libreros editores. — 14, Henrietta
Street. — Govent Garden (Londres), W. G.
1907. Wynn Ellis (D. Federico). — Barcelona. — (Botánica.)
1907. Zabala y Lara (D. Miguel), Químico de la Azucarera
Santa Juliana y Farmacéutico. — Granada.
1907. Zambrano y García de Garavantes (D. José), Farmacéu-
tico. — Granada.
1897. Zamora y Garrido (D. Justo), Licenciado en Farmacia,
Director del Colegio de segunda enseñanza de San Agus-
tín. — Siles (Jaén), por Valdepeñas é Infantes. — [E^i-
tomología , especialmente de la Sierra de Segura.)
1905. Zulueta (D. Antonio de).— Alfonso XII, 74, Madrid.—
(Herpetología).
36 LISTA DE SOCIOS
Socios agregados.
1904. Aterido (D. Luis), Jardinero Mayor del Botánico. — Madrid
1906. Beltrán Bigorra (D. Francisco), Alumno de Ciencias na-
turales.— G. Mayor, 25, Nules (Castellón).
1908. DíEz ToRTOSA (D. Ángel), Profesor auxiliar en el Insti-
tuto. — Granada.
1899. Escribano y Ramón de Moncada (D. Francisco), Licen-
ciado en Medicina. — Argamasilla de Alba (Ciudad-Real).
1898. Izquierdo (D. Juan Antonio), Catedrático de Ampliación
de Física en la Universidad. — Zaragoza.
1903. Orensanz (D. José), Profesor auxiliar interino en la Es-
cuela de Veterinaria. — Zaragoza.
1906. Sabater Diana (D. Gregorio), Alumno de Ciencias natu-
rales. — C, de Hernán Cortés, 14, Valencia.
Socios que han fallecido en 1908.
protectores
S. M. F. el Rey D. Carlos de Portugal.
honorarios
Gaudry (Albert), de París.
correspondientes
Finot (P. Adrien Prospeij, de Fontainebleau.
GiARD (Alfred), de Paris.
KoNOw (Friedrich Wilhelm), de Meklenburg.
NUMERARIOS
1908. Cossío (D. Benito), de Granada.
1902. FRANCois(Ph.), de Paris.
1905. GuiJELMo (Excmo. Sr. D. José), de Madrid.
s. F. Martínez y Sáez (D. Francisco de Paula), de Madrid.
s. F. Zapater y Marconell (D. Bernardo), de Albarracín.
RESUMEN.
Socios protectores 9
— honorarios 9
— correspondientes 57
— numerarios 437
— agregados 7
Total 51»
Madrid, 1.° de Enero de 1909.
El Secretario,
I Ricardo García Mercet.
ÍNDICE GEOGRÁFICO DE LOS SOCIOS ^*^
ESI=JL3^.A.
Ager (Lérida)
Finestres.
Aguilar (Córdoba)
Dargent.
Albacete
López Mateos.
Alicante
Instituto.
Jiménez de Cisneros.
Almeria
Benet Andreu.
Argamasilla de Alba (C. Real)
(A) Escribano.
Arrecife.
Medina Rodríguez.
Pereyra Galviatti.
Avila
Gutiérrez Martín.
Aviles (Oviedo)
Graiño.
Badajoz
Hernández Alvarez.
Instituto.
Baeza
Instituto.
Muñoz Cobo.
Barcelona
Almera.
Aranzadi.
Barre (Barón de la).
BofiU.
Brugués.
Buen.
Calvo.
Calleja.
Camps.
Casamada.
Casares (A.)
Cátedra de Historia natural.
Facultad de Farmacia.
Ferrer (O.)
Ferrer y Hernández (J.)
Font.
Huguet y Padró.
Instituto.
Jimeno Egurbide.
Julia Olsina.
Llenas.
Maluquer (J.)
Maluquer (S.)
Miralles.
Mir.
Moles.
Oliver.
Pí y Sufíer.
Prefecto (R. P.) Col. S. C. de J.
(*) No figuran los residentes en Madrid. Las iniciales H, C ó A, precediendo á un
apellido, indican que se trata, respectivamente, de un socio honorario, correspon-
diente ó agregado.
38
ÍNDICE GEOGRÁFICO DE LOS SOCIOS
Rivera Vidal.
San Salafranca.
Serradell
Soler (E.)
Turró,
Wynn EUis.
Burgos
Instituto,
López de Zuazo.
Burriana (Castellón).
Peris Fuentes.
Cabra.
Corrales Hernández.
Cáceres
Ibarlucea,
Cádiz
Sánchez Navarro.
Calahorra (Logroño)
San Eomán Elena.
Tutor.
Calatayud (Zaragoza)
Ballestero.
Caparrosa (Navarra)
Euiz Arana.
Cartagena (Murcia)
Cáceres.
Calandre.
Ibáñez.
Jiménez Munuera.
Castellón
Alcaraz.
Ciudad Real
Becerra.
Instituto.
Martínez Fernández.
Pérez Molina.
Córdoha
Coscollano.
Hernández-Pacheco.
Instituto.
Moran.
Tomás y Gómez (C.)
Cuenca
Jiménez Cano.
Cuevas de Vera (Almería)
Siret.
Ferrol (Coruiía)
Comerma.
Fig Iteras
Sueiras.
Novella.
Gador (Almería)
Albarracín.
Gerona
Cazurro.
Esteva.
Garriga.
Llobet.
Gijón (Oviedo)
Orueta.
Martínez y Martínez.
Goyán (Pontevedra)
Novoá.
Granada
Alvarez (J.)
Alvarez de Cienfuegos (A.)
Alvarez de Cienfuegos (M.)
Biblioteca universitaria.
Díaz Carmena.
(A) Diez Tortosa (A.)
Diez Tortosa (J.)
Diez Tortosa CM.)
Escuela normal de Maestros.
Espejo.
Facultad de Ciencias.
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL.
39
Facultad de Farmacia.
Fernández Arcoya.
Fernández Martínez.
Ferrer.
García Vélez.
González Sánchez.
Instituto general y técnico.
Lora.
Maldonado.
Martínez Sáenz.
Morcillo.
Moyano.
Naclier.
Nacle Herrera.
Navarro Moreno.
Salcedo.
Sánchez Navarro Neumann.
Simancas.
Tomás Corrales.
Valdelomar.
Zabala.
Zambrano.
Guadalajara
Instituto.
Prado.
Vázquez (D. Antonio).
Vázquez (D. Aurelio),
Rueiva
Garbo.
Instituto.
Hucrcal- Overa (Almería)
Enciso.
Huesca
Escuela normal de Maestros.
Instituto.
Soler y Carceller.
Jerez f Cádiz)
Pérez Lara.
Pons.
Jimena (Jaén)
Martínez Gámez.
La Coruña
Instituto.
Eico.
Campo Prado.
Za Guardia (Pontevedra)
Merino.
Laguna de Tenerife (Canarias)
Cabrera (A.)
La Orotava (Canarias)
Gramas.
Leganés (Madrid)
Fernández Navarro.
León
Aragón.
Blanco del Valle.
López Eobles.
Logroño
Elizalde.
Lugo
Eof y Codina.
Hagostera (Gerona)
Gelabert.
Malión (Baleares)
Alabern.
Málaga
Laza.
Mérida (Badajoz)
Sáenz López.
Monreal del Campo (Teruel)
Benedicto.
Murcia
Codorníu.
Eivera (M.)
Nava del Rey ( Valladolid)
Mercado.
40
ÍNDICE GEOGRÁFICO DE LOS SOCIOS
Nules (Castellón)
(A) Beltrán Bigorra.
Olot (Gerona)
Bolos.
Orense
BescaiiBa.
Instituto.
Tabeada.
Orihuela (Alicante)
Andreu.
Colegio de Santo Domingo.
Seminario.
Ortigueira (Cortina)
Maciñeira.
Oviedo
Balbin.
Barras.
Facultad de Ciencias.
Martín Ayuso.
Pale7icia
Gascón.
Palma de Mallorca (Baleares)
Forteza Rey.
Fuset.
Instituto.
Laboratorio biológico marino.
Pardillo.
Ponferrada (León)
Nieto.
Pontevedra
Colomina.
Instituto,
Portugalete (Bilbao)
Mac-Lennan.
Pozuelo de Calatrava.
Fuente.
Rio Cábriel- Requena (Valencia)
Martínez de Pisón.
Salamanca
Nó y García.
Vila Nadal.
Saldaña (Palencia).
Macho Tomé.
San Ildefonso (Segovla)
Breñosa.
San Lorenzo (Canarias)
Maderos.
San Lorenzo del Escorial (Madrid)
Biblioteca de Montes.
San Sebastián
Instituto.
Iñarra.
Sta. Cruz de la Palma (Canarias)
Santos Abren.
Sta. Cruz de Tenerife (Canarias)
Cabrera y Díaz (A.)
Santander
Alaejos.
Carballo.
Estación de Biología.
Eioja.
Santiago (Coruña)
Cabeza de León.
Cátedra de la Universidad.
Deulofeu.
Eleicegui.
García Várela.
Instituto.
Mateos.
Riva.
Sobrado.
Segorbe (Castellón)
Pan.
Segovia
Castellarnau.
Flórez.
Gila.
Jerónimo.
Llovet.
Serradilla (Cáceres)
Rivas Mateos.
Sevilla.
Arráez.
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL.
41
Bago.
Benito Pinol.
Benjumea.
Chaves.
Crú.
Fernández de Castro.
Ferrand.
Halcón.
leern.
Martínez Girón.
Martínez Lechón.
Mazo.
Medina.
Paúl.
Seras.
Siles (Jaén)
Zamora.
Tarrasa (Barcelona)
Cadevall.
Teruel
Boscá (A.)
Toledo
Espluga.
Hoyos.
Torrelavega.
Alcalde del Río.
Tortosa (Tarragona)
Suárez Figueroa.
Tuy (Pontevedra)
Areses.
Valdealgorfa (Teruel)
Pardo.
Valdemoro de la Sierra (Cuenca)
Selgas.
Valencia
Boscá (E.)
Consejo de Agricultura.
Cruz Nathan.
Esplugues.
Facultad de Ciencias.
Guillen.
Hueso.
Instituto.
Moroder.
Royo Llovat.
(A) Sabater Diana,
tíanchíz.
Tarazona.
Tarín.
Verdaguer Comes.
Valladolid
Barreiro.
Muñoz Ramos.
Yigo (Pontevedra)
Biblioteca G.* Barbón.
García Arenal.
Vilvestre (Salamanca)
Fernández Gatta.
Vitoria
Instituto.
Zaragoza
Aramburu.
Arévalo.
Borobio.
Casino.
Dosset.
Ferrando.
Gómez R.
González.
Gota.
Gregorio.
Instituto.
(A) Izquierdo.
Jimeno (H.)
Moyano.
(A) Orensanz.
, Pella.
Ramón y Cajal (P.)
Zumaya (Guipúzcoa)
Aldaz.
índice geográfico de los socios
Es:T:E^.^iNrj"Ei^o
Alemania
Asher, — Berlín.
(C) Arnold. — Munich.
(C) Bourgeois. — /Sí. 3Jariemix Mi-
nes.
(C) Bucking. — Estrasburgo.
(H) 'EngXer.—Berlin.
(O) Gebien. — Hamburgo.
Heyden. — Frankfíirt am Main.
Jacobs. — Wiesbaden.
(C) Kraatz. — Berlín.
Eeal Biblioteca. — Berlín.
(C) ^Silomon.—Heidelberg.
Saulcy. — Metz.
(C) Weise {5.)— Berlín.
Argelia
(C) Chevreux. — Bóne.
Austria-Hungría
(C) Brancsik. — Trencsen.
(H) Brunner. — Viena.
(C) Horvath. — Buda2}est.
Klieil. — Praga.
(C) Klapalek. — Praga.
(C) Reitter.— Paskau.
H) Tschermack. — Viena.
Bélgica
(C) Schouteden. —^rwseZas.
Chile
(C) Porter. — Santiago.
Costa Rica
Liceo. — San José.
Cuba
Gómez de la Maza. — Habana.
Pazos. — San Antonio.
Ecuador
(C) Sodiro. — Quito.
Estados Unidos
íH) Scudder. — Cambridge.
(C) Turnez. — Washington.
(C) Washington. — Lociist, Mon-
mouth.
Puerto Rico
Planellas.
Francia
(C) Acloque. — París.
(C) André. — Gray.
Azam. — Draguignan.
(O) Bedel.— Pans,
(C) Blanchard.— Pans.
(C) Bois. — Saint-Mandé.
(C) Delacroix. — París.
(C) DoUfus. — París.
(C) D'Orbigny. — París.
(O) Fauvel. — Caen.
(C) Foumouze. — París.
(C) Grouvelle (A.) — Issy.
(C) Reckéi.— Marsella.
[ C) Janet. — Voisínlieu.
Klincksieck.— París.
(C) Lesne, — Asnieres.
(C) Martin (R.)— Le Blanc.
(C) Meunier.— Poris.
Oberthur [Ch.)—Rennes.
Oberthur {'R.)—Bennes.
(C) Olivier. — Baroches au Houlme.
(C) Férez.— Burdeos.
Pie. — Digoín.
Seebold . —París.
Simón. — París.
(H) Van Tieghem. — París.
Filipinas
Universidad. — Manila. ■,
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL.
43
Holanda
Pantel. — Kasteel Gemert.
Inglaterra
Boulenger. — Londres.
Burr. — Eastry.
(C) Distant. — South Norwood.
Dulau. — Londres.
(H) Geikie. — Londres.
(C) 'L&víís (G.)~Tumhridge Wells.
(H) Lubbock. — Londres.
Williams. — Londres.
Italia
(C) Balsamo. — Ñapóles.
(C) Brizi. — Roma.
(C) Camerano. — Turin.
(C) Cannaviello. — Portici.
(C) Dervieux. — Turin.
(C) De Tom.—Módena.
(C) Gestro. — Genova.
(C) Giordano. — Ragusa (Sicilia).
(C) Griffini.— r«nn.
(C) Lo Bianco. — Ñapóles.
(C) Piccioli (Fr.) — Vallombrosa.
(C) Piccioli (L.) — Siena.
Spoerri. — Pisa.
Monaco
(C) Richard. — Monaco.
Portugal
Carvalho. — Lisboa.
Correa. — San Martinho (Sa-
hroza).
(C) Girard. — Lisboa.
Nascimento. — Setubal.
(C) Nery Delgado. — Lisfioa.
Silva lavares. — San Fiel.
Rumania
(C) Montandon.—5tí A-aresí.
Suecia.
(C) Lagerheim. — Estocolmo.
Suiza
C&x\. — Ginebra.
Schulthess Rechberg.— Zuric.
Marruecos.
Buigas. — Mogador.
Tacquin. — Mogador.
República Dominicana.
Hoscoso. — San José de las
Matas.
RELACIONES
del esfado de la Sociedad y de su Biblioteca
LEÍDAS EN LA SESIÓN DE DICIEMBRE DE 1908
POR EL SECRETARIO
D. RICARDO GARCÍA MERCET
Y EL BIBLIOTECARIO
D. ÁNGEL CABRERA LATORRE
Memoria de Secretaría.
Señores:
En el año que toca á su fin, la Real Sociedad Española de
Historia natural ha desarrollado, como en los anteriores, el
programa que le señalan sus Estatutos y Reglamentos, publican-
do 10 Boletines, que reunidos, constituyen un tomo de 492 pá-
ginas y 5 cuadernos de Memorias, que si estuvieran contenidas
en un volumen compondrían un total de 226 planas de paginación.
No he de enumerar yo en el breve resumen que voy á presen-
taros, los trabajos que componen nuestras publicaciones en el
año corriente, pues ello equivaldría á reproducir el índice de los
varios cuadernos que se han distribuido. Pero ya que no lo haga,
absorbiendo un espacio que reclaman los estudios científicos que
aparezcan en el Boletín en que esta Memoria ha de ir incluida,
permitidme os recuerde el nombre de los consocios que con su
colaboración dieron origen á los cuadernos que hemos repartido,
y que os señale á los Sres. Calderón, Jiménez de Gisneros, Her-
nández Pacheco, Fernández Navarro, Calafat y Díaz, como auto-
res de los trabajos que sobre mineralogía ó geología se han pu-
blicado; á los señores Lázaro é Ibiza, Bescansa Casares, Aran-
zadi. Esteva, Casares Gil, Jiménez Munuera, Navas y Russel,
como firmantes de los estudios botánicos que han visto la luz; á
los señores Bolívar, Escalera, Gómez Ocaña, Pantel, Navas, Ba-
rras, Cabrera Latorre, Zulueta, Isern y Titxe, Gonzaga do Nasci-
46 RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
mentó, Fuente y Cabrera y Díaz, como suscriptores délas páginas
ocupadas con notas y comunicaciones referentes á la zoología, y
á los señores Garballo, Navarro Neumann, Sánchez y Sánchez,
Baraibar, Gogorza, Eleizegui, López Mateos, Diez Tortosa, Ca-
lleja y Borja, Gramas, Fernández Martínez, Azpeitia, Barras,
y Hernández Pacheco, como exponentes de numerosas observa-
ciones presentadas á vuestra consideración durante el trans-
curso del año ó autores de artículos sobre materias de diversa
clasificación. Además se han publicado en todos los Boletines
mensuales, eruditas y concienzudas noticias bibliográficas de-
bidas á los señores Calderón, Fernández Navarro, Hernán-
dez Pacheco, Lázaro ó Ibiza, Aranzadi y Heintz, y por lo que res-
pecta á los cuadernos de Memorias, á que antes me referí, consig-
naré que los publicados en 1908 han sido cinco: dos corres-
pondientes al tomo I, Memoria 26. «Los mamíferos de la Guinea
Española», por D. Ángel Cabrera, y Memoria 27. «Mánlidos
de la Guinea Española», por D. Ignacio Bolívar, y los otros
tres al tomo v, «Los Apidos de España» (género Anthidium),
porD. José María Dusmet; «Contribución al conocimiento de los
equinodermos de España», por D. Francisco Aranda Millán, y
«Datos geológicos acerca de las posesiones españolas del Norte
de África», por D. Lucas Fernández Navarro.
El que durante el año que finaliza haya podido la Sociedad
proseguir sin interrupción el curso de sus publicaciones, distri-
buyendo Memorias y Boletines en número no inferior al de los
años precedentes, revela que la labor de los naturalistas españo-
les ha sido más intensa y fecunda en el actual. Bien distinta-
mente se advierte esto, recordando que en 1908, las personas que
en nuestro país se dedican á los estudios histórico-naturales,
además de colaborar como de costumbre en las publicaciones ya
establecidas, han contribuido copiosamente á la celebración del
Congreso general científico organizado en Zaragoza por la Aso-
ciación Española para el progreso de las Ciencias, cuya Sección
de Naturales resultó una de las más brillantes de la Asamblea,
y muchas concurrieron también ai Congreso dispuesto en la
misma ciudad por la Sociedad aragonesa de Ciencias Naturales,
presentando trabajos dignos de la mayor estimación. Estos
hechos, que considerados aisladamente, tal vez dijeran ó signifi-
caran poco, si se relacionan con lo que puede observarse en otros
órdenes de la actividad y en otros ramos de conocimientos, donde
DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA 47
también se ha advertido este año producción desusada, deben
revestir extraordinaria importancia y significación, y fomentar
en todos los corazones la esperanza de que se avecina una era
de verdadero florecimiento y prosperidad para la ciencia espa-
ñola, en la que los naturalistas se disponen á figurar como uno
de los principales factores.
Esta Memoria, que quiero hacer brevísima, quedaría incom-
pleta si en ella no presentara resumido el movimiento de so-
cios que durante el año actual se ha verificado. Para daros de él
una sucinta idea, manifestaré que la Sociedad se compone ac-
tualmente de 519 miembros, cifra jamás superada, de los cuales
9 son protectores, otros tantos honorarios, 57 correspondientes,
437 numerarios y 7 agregados. Las bajas por renuncia ó aban-
dono de largo tiempo, han ascendido á 23 de socios numerarios
y 2 de agregados, ampliamente compensadas con 42 nuevas ad-
misiones. También las hemos sufrido por fallecimiento, eleván-
dose á 10 las' que por tan triste motivo tenemos que registrar.
Los socios que por defunción dejan de figurar entre nosotros, son
los señores D. Francisco de P. Martínez y Sáez y D. Bernardo Za-
pater, ambos fundadores de nuestra Sociedad, de los que se ha
hecho cumplido elogio en nuestro Boletín, y que en los primeros
años de nuestra publicación colaboraron en ella asiduamente con-
tribuyendo con sus estudios á que despertase en nuestro país la
afición á la Entomología; S. M. el Rey de Portugal D. Carlos de
Braganza, que también se dedicaba á trabajos científicos, habien-
do publicado un libro interesante sobre «Fauna marina»; el señor
Cossío, Ingeniero jefe de Minas, que no llegó á figurar en nuestras
listas por haber ocurrido su muerte en fecha muy próxima á la
de su ingreso; el profesor Alberto Gaudry, del Museo de París,
reputado paleontólogo, autor de numerosas obras de su especiali-
dad, y los no menos conocidos en el mundo científico señores
A. P. Finot, W. Konov y A. Giard, que aparecían entre nosotros
como miembro honorario el primero y como correspondientes
los otros tres. Por último, entre los numerarios fallecidos, ade-
más de los ya mencionados, se encuentran los señores D. José
Guijelmo, Director que fué de Penales, y M. Ph. Francois, Jefe
de trabajos prácticos en la Sorbona. La ciencia española llora la
pérdida de estos sabios naturalistas que tanto honraron y enalte-
cieron nuestra Sociedad, y yo querría que el tiempo me permi-
tiese dedicarles un recuerdo más cumplido y más en armonía
48 BELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
con SUS grandes merecimientos. Pero contra mi deseo y volun-
tad he de poner fin al relato que estoy haciendo.
*
* *
Mas no he de hacerlo sin anunciaros que el creciente inte-
rés que en nuestro país se advierte por los estudios histórico-
naturales, va á traer como consecuencia obligada la creación de
Secciones de la Sociedad en capitales donde hasta ahora no po-
día pensarse establecerlas, por el corto número de socios que en
ellas residían. Así en Santander, donde se ha reunido un núme-
ro suficiente de personas aficionadas á cierta clase de investiga-
ciones que caen dentro del campo de nuestra acción, va á consti-
tuirse una Sección, que podría llamarse Espeleológica, porque
los afiliados á ella piensan dedicar preferentemente su actividad
y las luces de su entendimiento al estudio de las cavernas prehis-
tóricas que existen en aquella comarca. Así, en Santiago, quieren
también fundar y organizar otra Sección algunos catedráticos de
la Universidad, que cuentan con el concurso de otros valiosos
elementos locales. Y así también, en lo sucesivo, veremos que á
medida que se despierte y cunda en nuestro país la afición á las
ciencias que cultivamos, se nos dirigirán solicitudes para estable-
cer Secciones que den motivo con sus juntas periódicas á la co-
municación inmediata y directa entre los consocios residentes en
un mismo punto. El nombre de nuestra institución irá de esta
manera siendo cada vez mejor conocido en España, y nos será
con ello posible influir de un modo más eficaz y directo que aho-
ra, en la cultura general del país, en el conocimiento de los seres
y de los productos naturales de nuestro suelo y en el desarrollo de
aquellos ramos de la riqueza pública cuya prosperidad se halla
más íntimamente enlazada con los estudios é investigaciones á
que dedicáis vuestros desvelos.
El Secretario,
Ricardo García Mercet.
DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA 49
Estado de la Biblioteca.
Durante el año que, para nuestra Sociedad, termina oñcial-
menle con esla sesión, ha continuado la marcha progresiva de la
Biblioteca, acaso con mayor intensidad que en años anteriores.
Los cambios que veníamos sosteniendo con otros centros cienlíñ-
cos se conservan todavía, y á ellos se han añadido algunos nue-
vos, de modo que, reuniéndoles las suscripciones, asciende á 207
el número de publicaciones que actualmente recibimos, según se
detalla en la adjunta lista.
Los donativos en libros y folletos no han sido menos numero-
sos é importantes que en años anteriores, sumando más de dos-
cientas entradas en el índice. Entre los más notables, debo men-
cionar la obra Alcornocales é industrien corchera , de nuestro con-
socio D. Primitivo Artigas, los trabajos del Sr, Klapalek sobre
tricópteros y neurópteros, los de los señores Th. Durand y H. Pit-
tiere acerca de la flora de Cosía Rica y otros que, especificados ya
en el Boletín bibliográfico mensual, sería prolijo enumerar ahora.
Al aumento de nuestra librería ha contribuido muy notable-
mente la adquisición de una gran parte de la biblioteca de nues-
tro llorado amigo el profesor D. Francisco de Paula Martínez y
Sáez; en ella figuran obras clásicas de Zoología, que por estar
agotadas hace muchos años, no nos hubiera sido fácil obtener de
otra manera.
Pasando á otro orden de cosas, me complazco en manifestaros
que, gracias al celo del Auxiliar de la Biblioteca, el índice por
autores está enteramente terminado, ó hablando con más exac-
titud, puesto al día, pues ya se sabe que en instituciones donde el
progreso es tan rápido y considerable, esta labor no tiene nunca
término. Debo añadir también que en el transcurso del año he-
mos encuadernado unos 200 volúmenes.
Reforma importante, no se ha realizado ninguna en la Biblio-
teca, pues no me atrevo á considerar como tal el aumento de las
estanterías, extendiéndolas hasta el techo, con lo que en parte y
provisionalmente se ha resuelto el problema de la falla de local,
que sigue haciéndose más sensible cada día.
El Bibliotecario,
Ángel Cabrera Latorre.
T. IX.— Enero, 1909. 4
LISTA DE LAS SOCIEDADES
C09 las que cambia, y de las publicaciones periódicas
que recibe, la F^eal Sociedad Española
de f4istoria natural
Alemania
•■
Deutsche entomologische Gesellschaft, Berlín.
Deutsche Entomologische Zeitschrift.
Entomologischer Internationaler Verein, Stuttgart.
Entomclogische Zeitschrift.
Entomologische Litteratiirblatter, Berlín.
Entomologischer Verein in Berlin.
Berliner Entomologische Zeitschrift.
Entomologischer Verein zu Stettin.
Entomologische Zeitang.
Geologisches Centralblatt, Leipzig.
Naturse Novitates, Berlin.
Naturhistorische Gesellschaft zu Nürnberg.
Ahhandlungen.
Jahreshericht.
Mitteilungen.
Phyaikalisch-medicinischen Gesellschaft zu Würzburg.
Sitzungsberichte.
Verhandlungen.
Verein für naturwissenschaftliche Unterbaltung zu Hamburg.
Verhandlungen.
Zeitschrift für Wissenschaftliche Insektenbiologie, Husum.
Zoologischer Anzeiger, Leipzig.
Zoologischer Museum, Berlin.
Mitteilungen.
Austria-Hungría
Académie des Sciences de Oracovie.
Bulletin international.
LA EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 51
K. K. Natiirhistorisches Hofmuseiim, Wien.
Annalen.
K. K. Zoologisch-Botanische Gesellschaft in Wien.
Verhandlungen.
Museum Nationale Hanganciim, Budapest.
Annales historico-nniurales.
Societas entomológica Bohemiee, Praga.
Ac.ta.
ÜDgarische Centralbureau für ornithologische Beobachtungen, Budapest.
Aquila.
Wiener Entomologische Zeitung, Wien.
Bélgica
Observatoire royal de Belgique, Bruxelles.
Annales.
Annuaire.
Société belge d'Astronomie, Bruxelleg. *
Annuaire.
Bulletin.
Société belge de Géologie, de Paléoiitologie et d'Hydrologie, Bruxelles.
BMetin.
Mémoires.
Société entomologique de Belgique, Bruxelles.
Annales.
Mémoires.
Société royale zoologique et malacologique de Belgique, Bruxelles.
Annales.
Brasil
Museu Goeldi de Historia natural e Ethnograpbia (Museu Paraense), Para.
Boletim.
Museu Paulista, Sao Paulo.
Revista.
Sociedade scientifica de Sao Paulo.
Revista
6osta Rica
Instituto físico-geográflco nacional de Costa Rica, San José.
Anales.
Sociedad nacional de Agricultura, San José de Costa Rica.
Boletín.
ehile
Museo nacional de Valparaíso.
Revista chilena de Historia natural.
Société scientifique du Chili, Santiago.
Actes.
52 - PUBLICACIONES QUE RECIBE
Dinamarca
Société botanique de Copenhague.
Botanisk Tidsskrift.
Egipto
Société entomologique d'Égypte. Le Caire.
Bulletin.
España
Clínica y Laboratorio, Zaragoza.
Colegio de farmacéuticos de Baleares, Palma de Mallorca.
Las Baleares.
Comisión del Mapa geológico de España, Madrid.
Boletín.
Memorias.
Facultad de Ciencias de Zaragoza.
Anales.
Farmacia y Medicina, Barcelona.
Gaceta farmacéutica española, Barcelona.
Ingeniería, Madrid.
Institució catalana d' Historia natural, Barcelona.
ButUetí.
Laboratorio de investigaciones biológicas de la Universidad de Madrid.
Trabajos.
Laboratorio municipal de Higiene de Madrid.
Boletín.
Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales de Madr'd.
Anuario.
Memorias.
Revista.
Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona.
Boletín.
Memorias.
Real Sociedad Geográfica de Madrid.
Boletín.
Revista de Geografía Colonial y Mercantil.
Sociedad aragonesa de Ciencias naturales, Zaragoza.
Boletín.
Sociedad española de Física y Química, Madrid.
Anales.
Estados Unidos y sus Colanias
Academy of Natural Sciences of Philadelphia.
Proceedings.
LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HLSTORIA NATURAL. 53
Academy of Science of Saint-Louis.
Transadioyis.
American Association for the Advancement of Sciences, Cincinati.
Proce.edings.
American Miiseum of Natural History, New York.
Annual Report.
Bullefin.
Brooklyn Institute of Arts and Sciences.
Cold Spring Harbor Monographs.
Museum. Science Bulletin.
Chicago Academy of Sciences,
Annual Report.
Bulletin.
Geological and Natural History Survey.
Natural History Survey.
Special Publication.
Davenport Academy of Sciences.
Proceedings.
Departamento de lo Interior. Oficina de Agricultura. Manila.
Boletín del Agricultor,
Revista agrícola de Filipinas.
Department of the Interior. Bureau of Forestry. Manila.
Bulletin.
Department of the Interior. Weather Bureau. Manila Central Observatory.
Annual Report.
Bulletin.
Essex Instituto, Salem.
Bulletin.
Field Museum of Natural History, Chicago.
Publications.
Johns Hopkins Hospital, Baltimore.
Bulletin.
Johns Hopkins University Circular.
Missouri Botanical Carden^ St.-Louis.
Annual Report.
Museum of Compara tive Zóology at Harvard College, Cambridge.
Annual Report.
Bulletin.
Oberlin College.
Zaboratory BxüleHu.
Smithsonian Institution, U. S. National Museum, Washington.
Annual Report.
Bulletin.
Contributions from the ü. S.
Miscellaneous Collection.
National Herbarium.
Proceedings.
Report,
54 PUBLICACIONES QUE RECIBE
The American Naturalist, Boston.
United States Department of Agricultura, "Washington.
Bulletin.
United States Geological Survey, Washington.
Annual Report.
Bulletin.
Mineral Ressources of the United States.
Monographs.
Professional Paper.
Water-Supply and Irrigatiun Paper.
University of CaUfornia, Berkeley.
Piiblications.
University of Colorado, Boulder.
Studies.
University of the State of New York. New York State Museum.
Annual Report.
Bulletin.
Wilson Ornithological Club, Oberliu, Ühio.
The Wilson Bulletin.
Wisconsin Academy of Sciences, Arts and Letres, Madison.
Transactions.
Wisconsin Geological and Natural Hiatory Survey, Madison.
Bulletin.
Francia
Académie des Sciences de Paris.
Comptes rendus.
Académie internationale de Géographie botanique, Le Mans.
Bulletin.
Annales des Sciences naturelles. Zoologie Paris.
Bulletin scieutiflque de la France et de la Belgique, Paris.
Faculté des Sciences de Marseille.
Annales.
Institut de Zoologie de l'Université de Montpellier.
Travaux.
Laboratoire d'Histologie de la Faculté de Médécine de Montpellier.
Travaux.
La Feuille des Jeunes Naturalistes, Paris.
Le Naturaliste, Paris.
Muséum d'Histoire Naturelle de Paris.
Bulletin.
Revue des Pyrénées, Toulouse.
Société botanique de France, Paris.
Bulletin.
Mémoires.
Société botanique de Lyon.
Annales. %
LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 55
Société des Amis des Sciences naturelles de Kouen.
Bulletin.
Société des Sciences naturelles de TOuest de la France, Nantes.
Bulletin.
Société de Spéléologie, Paris.
Spelunca.
Société entomologique de France, Paris.
Bulletin.
Aúnales.
Société géologique de France, Paris.
Bulletin.
Société linnéenne de Bordeaux.
Actes.
Société linnéenne de Normandie, Caen.
Jíidletin.
Mémoires.
Société linnéenne du Nord de la France, Amiens.
Bulletin.
Mémoires.
Société nationale des Sciences naturelles et mathématiques de Cherbourg.
Mémoires.
Société zoologique de France, Paris.
Bulletin.
Université de Toulouse.
Annuaire.
Rapport annuel.
Holanda
Fondation de P. Teyler van der Hulst, Haarleui.
Archives du Musée Teyler.
Société hoHandaise des Sciences, Haarlem.
Archives néerlandaises des Sciences exactes et naturelles.
Inglaterra y sus Colonias
Australian Museum, Sydney.
Records.
Colombo Mnseum, Ceylán.
Spolia Zeylanica.
Entomological Society of Ontario.
Annual Report. '
Linnean Society of New South Wales, Sydney.
Froceedings.
Natural History Society of Glasgow.
Transactions.
Queensland Museum, Brisbone.
Annals.
56 PUBLICACIONES QUE RECIBE
Royal Microscopical Society, London.
Journal.
Royal Physical Society, Edinburgh.
Proceedings.
South Africaa Museum, Capetown.
Annals.
The Cana<iian Eatomologist, Gaelph.
The Entomologist's Record and Journal of Variation, London.
The Zoological Record, London.
The Zoologist, London,
University of Toronto.
Studies.
Zoological Museum of Tring.
Novitates zoologicae.
Zological Society of London.
Proceelings.
Transactions.
Italia
Laboratorio di Zoología genérale e agraria della R. Scuola superiore
d'Agricoltura in Portici.
Bollettino.
La Nuova Notarisia, Modena.
Musei di Zoologia ed Anatomía comparata della R. Universitá di Torino.
Bollettino.
Museo Cívico di Storia naturale di Genova.
Annali.
Reale Stazione di Entomología agraria in Fírenze.
Redia.
Rivista coleotterologica italiana, Camerino.
Societá di Naturalisti in Napolí.
Bollettino.
Societá di Scienze naturali ed economiche di Palermo.
Giornale di Scienze naturali ed economiche.
Societá entomológica italiana, Fírenze.
Bullettino.
Societá italiana di Scienze naturali in Milano.
Atti.
Societá toscana di Scienze naturali, Pisa.
Atti.\
Societá zoológica italiana, Roma.
Bollettino.
Japón
Tokyo Zoological Society.
Annotationes zoologicae japonenses.
LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 57
México
Instituto geológico de México.
Boletín.
Farergones.
Sociedad científica «Antonio Álzate», México.
Memorias y Revisto.
Monaco
Instituí océanographique, Monaco.
Bulletin.
Resultáis des campagnes scientijiques du Prince Albert I" de Monaco.
Noruega
Universitas Regia Fredericiana, Christiania.
Sociedad geográfica de Lima.
Boletín.
Perú
Portugal
Academia Eeal das Sciencias, Lisboa.
Boletim.
Memorias.
Annaes de Sciencias Naturaes, Foz do Douro,
CoUegio de S. Fiel.
Broteria.
Commi^ao dos trabalhos geológicos de Portugal, Lisboa.
Communicagoes.
Memorias.
Institut royal de Bactériologie Cámara Pestaña, Lisboa.
Archives.
Portugalia, Porto.
Sociedade Broteriana, Coimbra.
Boletim.
Société portugaise de Sciences naturelles, Lisboa.
Bulletin.
República Argentina
Academia nacional de Ciencias, Córdoba.
Boletín.
58 PUBLICACIONES QUE RECIBE
Museo de La Plata.
Revista.
Museo nacional de Buenos-Aires.
Anales.
Rusia
Jardín botánico de Tiflis.
Kaukasische Museum, Tiflis.
Mitteilungen.
Musée zoologique de 1' Academia impériale des Sciences de St. Pétersbourg.
Annuaire.
Societas entomológica rossica, S. Petersburgo.
Revue russe d'Eníomologie.
Trudy (Horae).
Société impériale des naturalistas de Moscou,
Bulletin.
Nouveaux Mémoires.
Société ouralienne d'Amateurs des Sciences naturelles, Ekaterinoslaw.
Bulletin.
Salvador (El)
Museo Nacional de El Salvador, San Salvador.
Anales.
Suecia
Entomologiska Foreningen i Stockholm.
Entomologisk Tidslcrift.
Université Royale d'Upsala.
Suiza
Naturforschende Gesellschaft in Basel.
Verhandlungen.
Schweizerische Entomologische Gesellschaft, Schaffhausen.
Mitteilungen.
Société Vaudoise des Sciences naturelles, Lausanne,
Bulletin.
Société zoologique suisse et Muséum d'Histoire naturelle de Ganéve.
Revue suisse de Zoologie.
Uruguay
Museo nacional de Montevideo.
Anales.
Emilio Fernández Galiano,
Bibliotecario.
boletín
REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL
Sesión del 13 de Enero de 1909.
PRESIDENCIA DE D. JOSÉ GÓMEZ OCAÑA
Abierta la sesión, ocupa la presidencia el Sr. D. Florentino Az-
peitia.
— El Secretario leyó el acta de la anterior, que fué aprobada.
— Acto continuo, el Sr. Azpeitia manifiesta que habiendo sido
elegido Presidente de la Sociedad, para el año actual, D. José Gó-
mez Ocaña, procede que este señor le sustituya en el puesto que
ocupa accidentalmente y le invita á dirigir la parte científica de
la sesión,
— El Sr. D. José Gómez Ocaña, al posesionarse de la presiden-
cia, dirige un saludo de agradecimiento á todos los presentes, y
después de algunas frases dedicadas á poner de relieve el servicio
que á la cultura española viene prestando la Sociedad con sus
importantes publicaciones, indica que convendría estudiásemos
el modo de ensanchar el campo de nuestra acción y de que sea
más conocida y estimada la obra científica que llevamos á cabo.
Para ello podrían organizarse conferencias públicas sobre cues-
tiones de inmediata utilidad y que afectaran á los intereses gene-
rales del país (por ejemplo, á la agricultura, á la industria mine-
ra, etc., etc.), encomendándoselas á aquellos de nuestros conso-
cios cuya competencia sobre los asuntos que hubieren de tratarse
fuere bien notoria. También podría la Sociedad llevar sus se-
siones á puntos de España donde se desconoce nuestra existencia
y la importancia de la labor que anualmente realizamos, y de este
modo conseguiríamos no sólo atraer un contingente respetable de
adhesiones al cuerpo social, sino promover la atención del país
hacia los estudios histórico-naturales.
El Sr, Gómez Ocaña añadió que estas ideas que presentaba á la
consideración de todos sus consocios, debían ser discutidas y me-
60 boletín de la real sociedad española
joradas por una comisión que para ello se designase, pero que él
las exponía como testimonio del interés que le inspira la Socie-
dad y del alto aprecio en que tiene á las personas que la forman.
El Sr. Bolívar dijo que creía hacerse intérprete de los sentimien-
tos de todos expresando al Sr. Gómez Ocaña la satisfacción con
que se habían escuchado sus palabras, reveladoras de los nobles
propósitos que le animan y de lo que se prepara á hacer en bene-
ficio de la Sociedad durante el período en que ha de presidirla.
Añadió que varias veces se ha pensado en organizar conferencias
sobre asuntos relacionados con la Historia Natural, pero que para
llevar á la práctica el proyecto se tropezó siempre con obstáculos
é inconvenientes, entre ellos, el reducido local de la sala en que
solemos celebrar nuestras sesiones. Esta'dificultad, agregó el se-
ñor Bolívar, la tendremos resuelta durante el año corriente, pues
al trasladarnos al nuevo alojamiento que se nos ha cedido por el
ministerio de Fomento, en el Palacio de Bellas Artes, tendremos
á nuestra disposición una sala de suficiente amplitud, donde po-
drán organizarse fácilmente toda clase de conferencias y decursos
de esludios libres, dando á estos actos la publicidad y resonancia
que deben tener.
Antes de pasar á los asuntos incluidos en el orden de la sesión,
el Sr. Bolívar manifestó que el Sr. D. Luis Simarro, que debía
entregar la presidencia en el día de hoy á su sucesor, D. José
Gómez Ocaña, no podía cumplir personalmente este deber, á cau-
sa de hallarse ausente de Madrid, y organizando en Valencia el
Comité local del segundo Congreso de la Asociación Española
para el progreso de las Ciencias.
El Sr. Ribera (D. Emilio), abundando en las ideas expresa-
das por el Sr. Presidente, expuso su creencia de que la Sociedad
debía además ofrecerse al Excmo. Sr. Ministro de Fomento para
auxiliarle en el desarrollo científico y progresivo de los intereses
materiales del país, resolviendo cuantas consultas se dignasen ha-
cerle sobre asuntos agrícolas, industriales ó comerciales relacio-
nados con los servicios de dicho ministerio y con las Ciencias na-
turales, especialmente en la redacción de las hojas sueltas que para
vulgarización científica y desarrollo comercial, ha comenzado á
publicar y repartir gratis la Dirección general de Agricultura.
Para empresa tan laudable cuenta la Sociedad con socios espe-
cialistas en multitud de estudios sobre la Gea, Flora y Fauna es-
pañolas, á los cuales podríamos encomendar las ponencias de las
DE HISTORIA NATURAL. 61
consultas que se recibiesen, relacionadas con la especialidad de
cada uno; y cuenta, adem;ís, con la excelente biblioteca social de
que disponemos. Y esta biblioteca podría acrecentarse si el minis-
:,ro concediera algún auxilio ó subvención á la Sociedad, en com-
pensación á los servicios que le prestara. Por otra parte, el Sr. Ri-
bera consignó que estaba seguro de que el Sr. Ministro y el Sr. Di-
rector general de Agricultura acogerían muy bien este ofreci-
miento, pues había tenido el honor de oírselo al anunciarles que
iba á proponer que se les hiciera, cuando, en ocasión de saludarles
en un acto oficial, estuvo recientemente con una comisión de otra
Sociedad, de la que formaba parte el dicente en unión de nues-
tro digno consocio el Sr. Bahía, quien apoyó ante dichos altos fun-
cionarios el pensamiento que queda expuesto.
La Junta aprobó la gestión practicada y los ofrecimientos ex-
presados por los Sres. Ribera y Bahía, y acordó que la Directiva de
la Sociedad estudie la forma y acuerde el momento en que deba
llevarse á la practícalo propuesto por el primero de dichos señores.
Admisiones y presentaciones. — Fueron admitidos los señores
presentados en la sesión anterior y propuestos también para so-
cios numerarios, D. Eduardo Gazorla, Director del Colegio Poli-
técnico de Motril, y D. Francisco de P. Gazorla, Farmacéutico
de la misma localidad, presentados por el Sr. Diez de Tortosa; el
Instituto General y Técnico de Reus, porD. Gayetano Escribano;
el de Guenca, por D. Ignacio Bolívar, en nombre de D. Juan
Gano; el P. Manuel Bordas Gelma, Escolapio, de Madrid, por
D. Salvador Calderón; D. Armando Golarelo, Catedrático de la
Facultad de Filosofía y Letras; D. Eugenio Labarta, Ligeniero de
Minas; D. Joaquín Vaamonde, Profesor auxiliar de la Facultad
de Medicina; D. César Fernández Garrido, Catedrático de Física;
D. Cándido Ríos y Rial, Director del Instituto, y D. Eduardo
del Río Lara, Catedrático de la Facultad de Medicina, todos de
Santiago, propuestos por el Sr. Eleizegui López; D. Juan Ardois,
de Madrid, propuesto por D. Manuel M. de la Escalera, y D. An-
tonio González Iiún, Capitán de Ingenieros, Director de la traída
de aguas de Torrelavega, presentado por D. José Rioja.
Aprobación de cuentas. — El Secretario participó que los señores
designados en la sesión de Diciembre para examinar las cuentas
de J908, han emitido el informe siguiente:
62 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Los que suscriben, comisionados por la Real Sociedad Española
DK Historia Natural, para el examen de las cuentas de la mis-
ma correspondientes al año 1908, tienen el gusto de manifestar:
1." Que han quedado invertidas las 5.000 pesetas de la subvención
anual concedida por el ministerio de Instrucción pública y Bellas
Artes, y 2." Que de los recursos ordinarios recaudados por la So-
ciedad, que ascienden á 7.438,69 pesetas, se han gastado 6.934,47
pesetas, quedando por lo tanto un saldo á favor de la Sociedad en
1.' de Diciembre de 1908, de 504,22 pesetas. Existe también otro
saldo á favor de la Sociedad, por atrasos, de 2.989,41 pesetas.
La comisión tiene el gusto de consignar el estado floreciente de
la Sociedad, y propone á la Junta un voto de gracias para el
Tesorero D. Ignacio Bolívar, y otro para el Vicetesorero D. Ca-
yetano Escribano, que con tanto celo é inteligencia han desempe-
ñado sus respectivos cargos.
Madrid, 7 de Diciembre 1908. — Enrique Pérez Zúñiga. — Jijan
Calafat. — Orestes Gendrero.
El Sr. Bolívar manifestó que el voto de gracias que para él
proponen los señores informantes, debía hacerse extensivo á los
Tesoreros de las Secciones de provincias y á cuantas personas han
contribuido á facilitar la gestión de la Tesorería; acordándose así
por unanimidad.
— El Sr. Castro y Valero, catedrático de la Escuela de Veterina-
ria de esta Corte, comunica el fallecimiento del eminente profe-
sor de Zootecnia de la Escuela de Veterinaria de Alfort, M. Raoul
Georges Barón, de cuya sabiduría había informado á la Socie-
dad cuando después de su regreso de la Comisión oficial que des-
empeñó en Francia y Bélgica, dio cuenta de las concordancias
existentes entre los sistemas de Sansón y Barón acerca de las
bases de clasificación de razas de animales domésticos, expo-
niendo entonces los principios fundamentales que, de acuerdo
con M. Barón, podían conciliar en lo posible, pero en lo esencial,
ambos sistemas.
El Sr. Castro y Valero, elogiando la erudición extraordinaria
y las relevantes cualidades personales del insigne profesor Ba-
rón, expresó su hondo sentimiento por la gran pérdida que con
esta muerte sufren la Veterinaria, la Zootecnia y la Etnología, y
terminó rogando á la Sociedad acordase consignar en el acta de
esta sesión el sentimiento con que había sabido el fallecimiento de
tan ilustre catedrático; accediéndose á ello por los presentes.
DE HISTORIA NATURAL. 63
— El Sr. Calderón participó el fallecimiento del profesor Gau-
dry, ocurrido en París el 28 de Noviembre último. Inútil sería
hacer el elogio del eminente miembro del Instituto de Francia y
profesor de Paleontología det Museo de Historia natural, una de
las mayores lumbreras de la época moderna. Al sentimiento qne
pérdida tan irreparable tiene que producir en cuantos á las Cien-
cias naturales se consagran, tenemos que añadir el nuestro por
babernos privado su muerte de un socio honorario de tan gran
renombre.
Nueva Sección. — ElSr. Bolívar, en nombre de los socios residen-
tes en la provincia de Santander, expuso el deseo de que la Socie-
dad autorizara allí el establecimiento de una Sección, que pudiera
denominarse Espeleológica por dedicarse preferentemente la ma-
yor parte de las personas que habrán de formarla á los estu-
dios espeleológicos y á la exploración de las cavernas prehis-
tóricas que en tanta abundancia existen en la comarca santan-
derina.
La Sociedad acordó el establecimiento, en Santander, de esa
nueva Sección, admitiendo que pueda llevar el calificativo que se
indicaba, siquiera haya de ocuparse en el estudio de las Ciencias
naturales en general.
Notas y comunicaciones. — El Secretario en nombre de D. Daniel
Jiménez de Gisneros, presentó dos trabajos titulados <Excursión
á la Sierra de Foncalent» y «Noticia acerca del encuentro de un
gran Hippurites en Rabasa (alrededores de Alicante)».
—El Sr. Calderón entregó un trabajo sobre «Objetos prehistóri-
cos de la provincia de Tarapacá ¡(Chile)», remitido por D. Fran-
cisco de las Barras.
— El mismo Sr. Calderón dijo algunas palabras sóbrelos recien-
tes y terribles terremotos que han arrasado el suelo de Calabria
y Sicilia, cuyas historia científlca es prematuro relatar. Por hoy
sólo sabemos las desgracias y ruinas de que nos da cuenta la
prensa, cuyas referencias contristan el ánimo.
En nuestra Península sólo han tenido eco débil dichos sismo?.
Sin embargo, el aparato Milne, del Observatorio magnético-m -
teorológico de la Universidad de Coimbra, registró varias sacu .i-
das terrestres relacionadas con aquéllos desde las siete de la ta de
del día 27 del pasado mes, hasta las cuatro y veinticinco del di
64 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
28, é indicó sacudidas más violentas durante quince minutos. Las
precursoras duraron cuatro minutos y el paroxismo once.
En Tenerife, de cuyos sismos venimos dando noticia gracias á
las comunicadas por nuestro consocio el Sr. Oraraas, también se
sintió el día 5 del corriente á las once y cuarenta y cuatro minu-
tos un fuerte temblor de tierra, de ocho segundos de duración. El
movimiento no fué ondulatorio, sino vibratorio. En las casas se
dice que sonaron las campanillas y se movieron los muebles, pro-
duciendo la consiguiente alarma en los vecinos, que se lanzaron á
la calle. Felizmente todo se redujo á esto. En la bahía no ocurrió
nada.
El citado Sr. Gramas participa también haber ocurrido en Tene-
rife, con posterioridad á las últimas noticias que comunicó, tres
sismos: uno en 19 de Diciembre, alas nueve y diez de la noche, de
cinco segundos y bastante fuerte; otro, el ahora mencionado del 5
de Enero, á las once y cuarenta de la noche, de E. á W., con gran-
des sacudidas, las mayores sentidas hasta ahora en la isla, y pre-
cedido de ruido, durante unos nueve segundos, y otro el día 8 á
las nueve y media de la noche, repitiéndose á las doce de la
misma, no muy intensos. Se asegura que á las tres de la tarde
del día 5 del corriente se oyeron explosiones como de cañonazos,
por los obreros que extraen la piedra pómez en las cañadas de
cerca de Teide.
—El Sr. D. Luis Mariano Vidal dirige un saludo á todos los
presentes, como primera vez que asiste á una de nuestras sesio-
nes, y con motivo de las noticias comunicadas á la Sociedad por
el Sr. Calderón dice que, según referencia de algunos periódicos,
durante los días en que ocurrieron los terremotos de Calabria y
Sicilia, se observó en las aguas del pequeño lago de Bañólas,
en la provincia de Gerona, una erupción extraordinaria, que su-
ponían relacionada con aquellos acontecimientos. En vista de esto
marchó el dicente á la localidad, donde pudo comprobar que solo
se trataba de una ascensión ó crecimiento del barro del fondo, de
los que en aquel lago embudado suelen acontecer; pero que este
fenómeno, contra lo asegurado por la prensa periódica que de
él se ha hecho eco, no puede tener ninguna relación con los sis-
mos de Italia registrados en el mes de Diciembre, sino que más
bien debe depender de otras causas, como el derretimiento de las
nieves, grandes temporales de lluvia, etc., pues ha observa
do que siempre una subida de las aguas del pequeño lago á que
DE HISTORIA NATURAL. 65
nos referimos coincidió con abundantes nevadas en las monta-
ña? próximas.
Notas bibliográficas. — El Sr. Calderón leyó las siguientes:
Gagel, C: Der Pie de Teyíde auf Tenerife (Himmel und Erde,
1898, 20, págs. 320-328).
Esta nota es una breve descripción del Pico de Tenerife y de
los cráteres de elevación que le rodean, del circo de Las Cañadas^
así como algunas circunstancias particularmente notables en la
composición de sus rocas, y noticias nuevas sobre la formación
de la nieve pernitente y de actividad solfatárica bastante en au-
mento del cráter.
De Marchi (L.) La marea nel Mediterráneo (Ren. Acc. Lincei,
(5), tomo xviL, l^í" semt., págs. 12-17, Roma, 1908).
El autor pone en relieve los hechos que combaten la teoría de
Sterneck y otros sobre las mareas de la cuenca del Mediterráneo.
Según aquel sabio, la onda de marea se originaría en la región
más profunda de la cuenca por la suma de las pequeñas oscilacio-
nes debidas á la componente vertical de la atracción lunisolar.
En cambio, Harris y Gablovitz consideran las mareas de dicha
cuenca como otros tantos centros uninodales independientes.
Por su parte, De Marchi relaciona las aparentes anomalías de
la marea del Mediterráneo con la particular conformación de
cada una de las cuencas, las cuales desvían la corriente provoca-
da por la componente horizontal de la atracción lunisolar.
Remer (M.), Thiton na Mallorce^ 1908, pág. 18, y un mapa en
bosquejo.
Tenemos noticia de esta nota, escrita en lengua tsecheque, por
una referencia hecha por el mismo autor en alemán, y aparecida
en la Geologisches Zentralhlatt, tomo xi, pág. 529. Se trata del re-
ato de una excursión realizada en la isla de Mallorca, con objeto
de estudiar sus capas titónicas. Después de dar noticias sobre los
trabajos anteriores y de exponer su opinión personal, el autor
pasa á describrir dicho terreno, haciendo notar el hallazgo de las
formaciones diflásicas junto á Bendinat, próximo de Palma y una
de las llamadas capas de Nesselsdorf, análogas á las calizas rojas
con restos de Grinoides, cerca de Can Torella, entre Binisalem
y Lloseta.
T. ix.-Enero, 1909 5
66 boletín de la. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
R. Ghudean, Le golfe de Mauritanie (Soc. géol. de France,
séance du 21 Décembre 1908).
Recogiendo el autor los datos qaese poseen sobre la distribu-
ción de los terrenos antiguos, entre ellos los de Quiroga, en la
Mauritania y la distribución de las formaciones terciarias entre
estos terrenos y el Atlántico (Miocénico (?) en Río de Oro, según
Font y Sagué y Pleistocénico en la Mauritania francesa), recono-
ce la disposición de un golfo cuaternario, que ha durado hasta
una época bastante reciente. La distribución y caracteres de las
cadenas de dunas que cubren la planicie, á veces hasta 10 y 15
metros está de acuerdo con dicha noción.
«Puede ser interesante recordar, añade, que se conocen en Tom-
bomton depósitos cuaternarios marinos. La comunicación con el
Atlántico pudo hacerse entre el Tagant y el Adrar Tmar.
»E1 cabo Blanco está formado de depósitos de estuario, cuyas
.relaciones con las areniscas de Krekche no he podido ver. Los
únicos fósiles hallados hasta el presente son un Helix y un Buli-
minus, ambos con afinidades canarias. Este hecho, conexionado
con la presencia de algunas especies vegetales en Port-Elienne,
indica, quizás, que hasta el Cuaternario, las Canarias han estado
unidas al África.»
G. Mengaud, Sur les environs de San Vicente de la Barquera
(Soc. géol. de France, séance du 21 Décembre 1908).
El autor ha realizado una exploración geológica en los alrede-
dores de la citada localidad santanderina. Los acantilados ofrecen
un amplio corte del Nummulítico, en el cual se distinguen dos
niveles fosilíferos principales: el inferior es abundante en Numm.
atacicus, N. kevigatus, Assilina granulosa, Orthophragmina Ar-
chiaci, es decir, la fauna del Luteciense inferior. En la parte su-
perior se encuentra un conjunto de margas rojizas con intercala-
ciones de bancos de areniscas y conglomerados caracterizados por
el Numm. intermedius asociado á numerosas lepidociclinas del
grupo L. formosa^ que es el equivalente de las capas superiores de
Biarritz. Con estos fósiles se recogen en algunos puntos ejempla-
res más ó menos rodados arrancados de las capas más antiguas,
cuyos elementos se vuelven á encontrar en los conglomerados.
Entreellos figuran: Orhitolina connoidea^ Nummulites kevigatus,
N. aturicus, Assilina granulosa, Orthoprliagmina, etc.
Se han encontrado asimismo en las capas superiores Cerithium
DE HISTORIA NATURAL. 67
del Stampiense y poliperos afines á los de Montecchir Maggiore,
Los fósiles del yacimiento rehecho difieren por su color y su
modo de conservación de los que son propios de los horizontes
superiores.
Dando cuenta Douvillé de esta nota en la Sociedad geológica de
Francia, hizo notar la trascendencia de las observaciones que
contiene, particularmente como comprobantes de la asociación tan
constante de las lepidociclinas con los Nummulites del grupo del
N. interíiiedius ,
Secciones. — La de Zaragoza celebró sesión el día 30 de Diciem-
bre, bajo la presidencia de D. Pedro Moyano, leyéndose el acta de
la sesión anterior, que fué aprobada.
A conlinuación tomaron posesión de sus cargos los individuos
de la nueva Junta directiva para 1909, cuyo Presidente dio las gra-
cias por haber sido elegido y ponderó los méritos de su antecesor.
— D. Pedro Moyano propuso como socio numerario al Sr. Deca-
no de la Facultad de Ciencias, D. Paulino Savirón, y como socio
agregado á D. Emilio Aramburo, doctor en Medicina y profesor
auxiliar de la Escuela de Veterinaria.
— El Sr. Ferrando dio cuenta detallada del resultado de la ex-
cursión hecha á Villanueva de Gallego, con objeto de estudiar la
turbera allí descubierta á orillas del río. Presentó ejemplares de
turba y fósiles recogidos en la excursión y dio idea, por medio de
dibujos, de las condiciones de tan importante yacimiento.
Con dicho motivo, D. Adolfo González propuso que la Sección
estudiase el modo de organizar excursiones científicas en condicio-
nes económicas para los socios de la Sección, y que del resultado
de las mismas se diese cuenta en las sesiones. Aprobada por una-
nimidad la proposición, se encargó á los Sres. Moyano y Ferrando
para que llevasen á la práctica dicha idea.
— La de Granada se reunió el 29 de Diciembre, bajo la presi-
dencia de D. Pascual Nacher, aprobándose, en primer término,
el acta de la anterior.
— Fué propuesto como socio numerario D. Lorenzo Navarrete
Chacón, maestro de la Escuela superior de Martes (Jaén), presen-
tado por D. Francisco Espejo.
— Se dio cuenta de varios donativos de ejemplares para el
Museo.
m boletín de la real sociedad española
— Se acuerda comenzar desde el principio de año una serie de
conferencias sobre asuntos relacionados con la Historia Natural ,
que serán desarrolladas por los socios en diferentes Centros de
Enseñanza, como la Escuela Normal de Maestros, Escuelas de
Adultos, etc.
— El presidente, Sr. Nácher, expuso en síntesis los trabajos lle-
vados á cabo en el presente año por esta Sección, como son la pre-
sentación de comunicaciones, publicadas en el Boletín de la So-
ciedad, obras de vulgarización, como la hoja conteniendo las ins-
trucciones contra la plaga de la remolacha que se repartió á los
labradores, las excursiones realizadas á distintos puntos de la pro-
vincia y, por último, la formación del Museo regional, que merced
á la generosidad de los consocios y otras personas ajenas á la
Sociedad, va creciendo de día en día en importancia.
Añadió, por último, varias palabras para congratularse de
los resultados obtenidos, prometiendo su activa cooperación como
hasta aquí, aunque deje de ocupar la presidencia, por disponerlo
así los Estatutos.
A continuación se procedió á la determinación de cargos para
1909, resultando elegidos:
Presidente: R. P. Anselmo Tomás Corrales.
Vicepresidente: D. Manuel Maldonado Sanz.
Tesorero: D. Francisco Espejo Casabona.
Secretario: D. Juan Luís Diez Tortosa.
Vista la conveniencia de nombrar una comisión encargada del
fomento del Museo, se acordó formasen parte de la misma los se-
ñores D. Pascual Nácher, D. Francisco Aranda y D. Manuel Diez
Tortosa.
— A propuesta del Sr. Nacle Herrera, se dio un voto de gracias
á la Junta saliente y se levantó la sesión.
DE HISTORIA NATURAL. t59
Notas y comunicaciones.
Nota sobre dos momias procedentes de Qulllagua (Chile)
FRANCISCO DE LAS BARRAS
Entre los donativos que con motivo de su tercer centenario,
celebrado en Septiembre último, ha recibido la Universidad de
Oviedo, fig-ura uno muy valioso é interesante remitido por don
José Moldes, español establecido^en Chile y verdadero patriota,
gran entusiasta de este centro de enseñanza.
Consiste el envío en hermosos ejemplares de los nitratos de
Chile, fósiles, objetos prehistóricos y dos momias.
De ellas daremos hoy cuenta, sin perjuicio de hacerlo en
notas sucesivas de todos los objetos referidos.
Proceden dichas momias del pueblo de Quillag-ua, en la pro-
vincia de Trapacá, seg-ún certificación que les acompaña fir-
mada por D. Serafín Pinedo, vic/ecónsul de España en Iqui-
que, fechada en 11 de Abril de 1908 y leg-alizada, la firma, en
la Intendencia de Trapacá en 6 de Mayo del mismo año, decla-
rando que por parte de las autoridades chilenas no hubo in-
conveniente alg-uno en que dichos ejemplares fueran remi-
tidos á España.
Son estas momias una de hombre y otra de mujer, hallán-
dose ambas en cuclillas, en la posición en que era costumbre
colocar los cadáveres entre los antiguos peruanos; sistema de
enterramiento que, como es sabido, se ha encontrado en las
regiones más distantes de América. Aunque no tan uni-
forme como Morton afirma, suponiéndolo extendido antigua-
mente sin interrupción desde el Canadá á la Tierra del Fuego,
está probado que su gran extensión no es exclusiva, ni mucho
menos, á los pueblos del Perú. Es interesante la observación de
Dobrizhoffer, el cual compara este modo de colocar los cadá-
veres con la estación uterina del feto.
•70 boletín de la real sociedad española
Dentro de la posición común á los dos ejemplares, conviene
notar alg-unas diferencias. El hombre tiene las piernas dobla-
das con las rodillas próximas á la barba, los brazos cruzados
sobre el pecho y el cuerpo y cabeza erg-uidos. La mujer pre-
senta las piernas dobladas de la misma manera, pero el brazo
izquierdo pende á lo larg-o del cuerpo y el derecho pasa entre
los muslos y el vientre, estando sin duda la mano en un prin-
cipio cog-ida al otro brazo, aunque posteriormente se ha sol-
tado. El tronco resulta encorvado hacia delante, con la cabeza
inclinada, apoyándose la cara en las rodillas y formando un
pronunciado arco la espina dorsal.
Esta última momia se halla por completo desnuda, pero la
de hombre conserva fuertemente adherida al cuerpo parte de
una tela basta de pelo de alpaca y con un aspecto semejante al
de las esteras llamadas vulg-armente de cordelillo. La tela en-
volvería seg'uramente todo el cuerpo, formando un saco. En la
cabeza lleva un g-orro de punto, de los que tan comunes fueron
en el Perú. Es del mismo pelo que la tela y penden de él va-
rios cordones, dos de los cuales lo sujetaban por debajo de la
barba.
Aunque no son las momias los mejores ejemplares para las
medidas antropológ-icas, hemos tomado alg-unas que nos ofre-
cían cierta exactitud, obteniendo para el hombre un índice
cefálico de 84 y para la mujer de 90. Uno y otro están com-
prendidos dentro de las medidas que el disting-uido antropó-
log-o chileno Dr. D. Luis Vergara Flórez en su excelente tra-
bajo titulado «Cráneos de paredes g-ruesas») (1), cita recogidos
por él en el mismo pueblo de Quillag-ua y que no tiene defor-
maciones visibles. No obstante, el de la momia de mujer nos
parece alg-o deformado.
Sig-uiendo la hoja antropométrica del Cong-reso de Antro-
polog-ía celebrado en Monaco en 1906, hemos obtenido para el
hombre un índice facial de 40 y para la mujer de 47. La altura
total de la cara desde el nacimiento del pelo á la barbilla, es
en el hombre de 160 mm. y en la mujer de 180 mm.
(1) ^Cráneos de paredes gruesas. Nuevas investigaciones sobra 63 cráneos de Qui-
llaguay algunos do la costa», ^e¡5¿sía chilena de Historia natural . Káo IX, núm. 4,
80 de Agosto de 1905.
DE HISTORIA NATURAL. "71
Calculamos aproximadamente para el hombre una estatura
de 1,70 mm. y alg'o menos para la mujer.
No vamos á extendernos acerca de las razas del país, para
lo cual nos remitimos á los trabajos publicados sobre el asunto
que, resumidos, pueden verse notablemente expuestos en la
obra de nuestro compañero y consocio el disting-uido antro-
pólog-o D. Luis de Hoyos (1).
El sabio Dr. Verneau opina, en vista de multitud de datos,
que todos ó casi todos los antig*uos habitantes del continente
americano descienden de poblaciones septentrionales (2).
Lo indudable es la presencia de distintos pueblos y su mez-
cla más acentuada en algunos puntos y especialmente en
Quillag-ua. Acerca de cuya reg-ión, dice el citado Dr. Verg-ara
Flórez, que es fácil convencerse de que parece haber sido lu-
g-ar de reunión, acaso de feria ó de descanso para los que du-
rante larg-as jornadas atravesaban las pampas. Da para esto
varias razones, entre ellas la etimolog-ía de la palabra qui-
Uag-ua, procedente de la voz quilla guaTti que denota conjun-
ción, encuentro ó reunión.
Sus exploraciones en las huacas de aquella localidad, le
hacen deducir que allí se han mezclado varias poblaciones, las
cuales caracteriza por sus cráneos formando cuatro tipos (3):
«1.°, cráneos de paredes gTuesas, subbraquicéfalos sin defor-
maciones; 2.", cráneos de paredes normales con lig-eras tenden-
cias á eng'rosarse, hiperbraquicéfalos con deformación levan-
tada; 3.°, cráneos de paredes más bien delg"adas, alarg-ados,
braquicéfalos, subbraquicéfalos, á veces subdolicocéfalos, con
deformación echada, y 4.°, cráneos de paredes normales con
tendencias al eng-rosamiento, sin deformaciones.»
Atribuye los primeros á los antig-uos changos; los seg-undos,
aunque no de unmodo concluyente, á los quichuas ó antig-uos
peruanos; los terceros á los ainiaraes, y los últimos, que consi-
dera resultado de mezclas, los atribuye principalmente á los
changos que parece eran los más extraños á la costumbre de
las deformaciones. «Es indudable, añade, que en las regiones
(1) «Etnografía, clasificaciones, prehistoria y razas americanas». Madrid, 1900.
(2) UAntropologie, t. XVIII, 1907, pág-. 146.
(3) Trabajo citado.
■72- boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
más australes los sepulcros de los changos no ostentan estos
cráneos deformados».
Relacionando nuestras observaciones sobre las dos momias,
objeto de esta nota, con la memoria del Dr. Verg-ara Flórez,
nos inclinamos á considerarlas como pertenecientes á la raza
de los changos, que seg-ún las investig-aciones del mismo an-
tropólog-o, ha debido de poblar toda la costa sur y occidental
de esta parte del Nuevo Mundo.
Sesión del 3 de Febrero de 1909.
PRESIDENCIA DE D. JOSÉ GÓMEZ OCANA.
El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué
aprobada.
Admisiones y presentaciones. — Fueron admitidos como socios
numerarios, además de los señores consignados en el acta de la se-
sión de Enero, D. Mariano Faura y Sans, presbítero, el P. Lo-
renzo Sierra, de Jjimpias, y D. José Escalante, director del Ins-
tituto de Santander, presentados, respectivamente, por los seño-
res Bolívar y Rioja.
D. Manuel Hernández Alvarez Reyero, Arquitecto municipal
de Santiago, y D. Ramón Sobrino Buhigas fueron propuestos
también para socios numerarios, por D. Antonio Eleizegui y el
Sr. Galán.
Proposiciones. — El Sr. Presidente manifestó que, cumpliendo el
acuerdo tomado en la sesión de Enero, la Junta directiva de la
Sociedad se había reunido para estudiar la forma en que podrían
llevarse á la práctica las proposiciones presentadas en aquella re-
unión, resolviendo someter al juicio de sus consocios el proyecto
siguiente:
Que se procure averiguar, dirigiéndonos á las personas más
caracterizadas de las principales poblaciones de nuestro país, las
cuestiones científicas que ofrezcan interés mayor en cada una de
ellas y, cuando esto nos sea conocido, solicitemos el concurso de
todos nuestros consocios, invitándoles á que por medio de confe-
rencias públicas sobre las materias que fueren de su predilección,
popularicen los conocimientos que se consideren de más inmediata
utilidad en las diferentes localidades á que nos hayamos dirigido.
Para hacer más eficaz y efectiva la misión educadora que la So-
ciedad trata de acometer, podría también ponerse de acuerdo con
otras que persiguen fines análogos, tales como la Sociedad espa-
ñola de Física y Química, la Asociación para el progreso de las
Ciencias, etc., cuyo concurso seguramente obtendríamos en cuanto
T. IX.— Febrero, 1909. 5
74 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
á ellas nos dirigiésemos enterándoles de nuestros planes y solici-
tando su colaboración.
— El mismo Sr. Presidente sometió también á la aprobación de
la Asamblea las proposiciones siguientes, que fueron aprobadas
por unanimidad:
1.* Que se contribuya con la suma de 500 pesetas al segundo
Congreso de la Asociación Española para el progreso de las Cien-
cias, que se celebrará en Valencia durante el mes de Septiembre
próximo.
2.' Que se concedan 100 pesetas á la Sección de Granada,
como auxilio para el establecimiento del Museo regional que está
organizando.
Y 3.* Que se remitan 50 francos para la suscripción interna-
cional abierta en París con objeto de erigir un monumento á la
memoria del gran químico francés Marcelino Berthelot.
— El Sr. Gómez Ocaña manifestó, asimismo, que la comisión
que ba de visitar al Sr. Ministro de Fomento para ofrecerle el
concurso de la Sociedad en la forma y modo propuestos por el
Sr. Ribera en la sesión de Enero, podrían componerla el autor de
la proposición, los Sres. Bahía y Díaz del Villar, el Secretario y
él, como Presidente actual, pues tendría mucho gusto en acompa-
ñarlos. La Junta se manifestó conforme con lo expuesto y, por in-
dicaciones del Sr. Bolívar, acordó que se visite también al Sr. Mi-
nistro de Instrucción pública, informándole de los proyectos que
trata de llevar á la práctica la Sociedad. Se acordó también ofre-
cer algunos lomos de nuestras publicaciones, con ocasión de la
visita que vamos á hacerles, á los señores Ministros menciona-
dos, así como al Sr. Subsecretario de Instrucción pública y al se-
ñor director de Agricultura.
— El Sr. Ribera propuso que se solicite del Sr. Ministro de Ins-
trucción pública el establecimiento, en Madrid, de una Estación de
sismología, que podría instalarse en el Museo de Ciencias Na-
turales.
Nueva Sección. — El Sr. Bolívar participó que habiéndose re-
unido en Santiago un número suficiente de socios, los señores que
allí residen desean constituir una nueva Sección de la Sociedad;
accediéndose á ello unánimemente.
DE HISTORIA NATURAL. 75
rallecimientos. — El Sr. Calderón dio cuenta del de nuestro
distinguido consocio D. Manuel Miquel é Irizar, acaecido el 26
de Enero último en esta corle. Era el finado coronel de Ingenie-
ros, y gozaba de gran reputación por su competencia científica
entre sus compañeros, de la cual ha dejado en Valencia gallardas
muestras; pero á nosotros nos loca solo recordarle como entu-
siasta naturalista, que cultivaba con tanto talento como perseve-
rancia la Paleontología y, en especial, la de los Vertebrados.
Aunque poco dado á escribir, todos recordarán su última nota
sobre aReslos fósiles encontrados en San Morales (Salamanca)»,
que apareció en el tomo vi (págs. 352-357) de nuestro Boletín;
pero lo que quizás ignorarán muchos es que este trabajo, de apa-
riencia modesta, tenía una importancia inmensa, puivsta de re-
lieve por el eminente Ghoffat, y que de él han dado cuenta casi
todas las revistas geológicas de Europa. Añadió el Sr. Calderón
que en conversación tenida con el finado pocos días antes de
su muerte, le dio cuenta de las consecuencias á que lus nuevos
descubrimientos paleontológicos realizados en aquel yacimiento
y en otros de Castilla le permitían llegar, los cuales hubieran
arrojado gran luz sobre el problema de actualidad de la edad y
vicisitudes de las cuencas terciarias centrales.
Es de lamentar que las notas en preparación y los ejemplares
y libros reunidos por el diligente consocio se pierdan sin prove-
cho para nadie, como en otras ocasiones semejantes ha sucedido.
. Los socios presentes acordaron, á propuesta del Sr. Calderón,
constase en el acta su sentimiento por tan dolorosa pérdida.
— También tenemos que lamentar la de otro consociu: la del
eminente botánico D. José Pardo y Sastrón, fallecido cu Alcañiz
el día 29 del mes pasado á los ochenta y siete años de e.lad. Sus
admiradores le tributaron una sentida manifestación de duelo,
al que se une nuestra Sociedad.
Notas y comunicaciones.— El Secretario, en nombre do los res-
pectivos autores, presentó los trabajos siguientes:
«Observaciones en un Erodium siipracanum trasplantado», por
P. Telesforode Aranzadi; y
«Notas de Espeleología», por el P. Jesús Carballo.
—El Sr. Llord y Gamboa leyó un estudio titulado «Análisis del
aragonito de Molina de Aragón».
— El Sr. Bolívar presentó una nota sobre el Argas reflexus.
ia boletín dtí la eeal sociedad española
—El P. Faura y SanS entregó, en nombre del autor, un ejem-
J)lar del libro titulado Historia de les Ciencies Naturals á Catalu-
nya, del sigle IX al sigle XVIII, per Mossen Norbert Font y Sagué.
— El Sr. Calderón dijo que El Cronista de Málaga del 28 del
pasado mes de Enero, dio cuenta de haberse sentido el mismo día
en el pueblo de Totalán, cercano á aquella capital, un temblor
de tierra que causó gran alarma en el vecindario. La sacudida,
aunque muy breve, fué bastante intensa, y en algunos edificios
dejó señales de conmoción. Los vecinos, al notar el fenómeno,
salieron á la calle muy alarmados, y transcurrió algún tiempo
antes de restablecerse la calma.
En el bajo Alemtejo y en la comarca de Beja, se han sentido li-
geras sacudidas, acompañadas de ruidos subterráneos el día 31
del pasado mes.
Gomo gran parte de Europa está bajo la influencia de un régi-
men de tempestad sísmica, interesan por extremo cuantos datos
puedan reunirse para saber si ésta se extiende ó no á nuestra Pe-
nínsula, según se dijo en la sesión anterior.
De la región mediterránea del continente africano también hay
indicaciones de trepidaciones del suelo, y asimismo en los últi-
mos días de Enero se sabe, por moros fugitivos llegados á Teluán,
que en el poblado de Romara, situado á 50 kilóm.etros de dicha
plaza, ha ocurrido una catástrofe producida por un temblor de tie-
rra, y se dice que por el consiguiente desprendimiento de una
montaña, en la que se hallaba situado el pueblo, quedaron sepul-
tados un centenar de muertos y heridos.
Secciones. — La de Zaragoza se reunió el 27 de Enero, bajo la
presidencia de D. Pedro Moyano, actuando de Secretario D. Al-
fonso González.
Leída el acta de la anterior fué aprobada.
Acto seguido fueron admitidos socios D. Paulino Savirón y don
Emilio Aramburu, y presentados D. Gabriel Galán y Ruiz, cate-
drático de la Facultad de Ciencias, por el Sr. Ferrando, y don
Manuel Olivar, doctor en Medicina, por el Sr. Moyano.
Seguidamente fueron leídas por el Sr. Moyano dos notas, una
referente á un feto de morueco y cabra y otra de un monstruo
ciclocef allano . Ambos ejemplares fueron vistos por los señores
socios.
DE HISTORIA NATURAL. fü
— La de Granada celebró sesión el 28 de Enero.
Posesionados de sus cargos los señores que .forman la Junta
para el presente año, y ocupada la presidencia por el R. P. An-
selmo Tomás Corrales, fué leída el acta de la sesión anterior,
quedando aprobada.
, Fueron admitidos como socio numerario D. Lorenzo Xavarre-:
te y, como socios agregados, D. Eduardo Gazorla y D. Francisco
de P. García Gazorla. -
Se hizo una nueva propuesta.
— El Sr. Presidente usó de la palabra para proponer que por
los socios de esta Sección, que tengan especial interés por los es-^,
tudios geológicos, se organicen frecuentes excursiones al ohjeto-
de hacer un estudio lo más detenido y minucioso posible de la
gea de la provincia. Se extendió en atinadas consideraciones so--
bre el interés que, tanto desde el punto de vista científico, como,
desde el de las aplicaciones á la agricultura, etc., tendrían estos
estudios. . -,
Fué aprobada la proposición del Sr. Presidente.
— El Sr. Espejo Gasabona habló de la importancia que tiene
hoy la llamada «Fiesta del Árbol», por cuanto dice á la repobla-
ción forestal y al grado de cultura, y propuso que por la Sección
se hagan las gestiones necesarias para la celebración de la misma
en Granada, empezando por solicitar de las autoridades y en-
tidades locales el apoyo moral y material que, á no dudar, dada
la trascendental importancia de dicha fiesta, han de prestarle in-
condicionalmente, máxime cuando se ha tratado de celebrarla en
otra ocasión por iniciativa del Municipio, no llegando á realizarse
por dificultades de la estación en que se intentó.
La idea fué acogida con entusiasmo por los socios, acordándose
el nombramiento de una Gomisión encargada especialmente de
dar desarrollo á la misma,
— El Sr. Aranda Millán leyó un trabajo intitulado «Xota sobre
moluscos de Lanzarote (Ganarías)».
— El Sr. Diez Tortosa (Juan L.) presentó una nota sobre «Datos
para la flora micológica de la región meridional de España», mos-
trando los ejemplares citados en dicho trabajo.
— Por último, se dio cuenta de los donativos recibidos para el
Museo V Biblioteca.
■78 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
— La de Santander quedaconstituída en la íorma que indica ei
acta que se copia:
«En la ciudad de Santander, en el Salón de Juntas de las Ca-
sas Consistoriales, á las tres y media de la tarde del día 29 de
Enero de 1909, se reunieron con el carácter de socios de la Real
Sociedad española de Historia natural, los señores siguientes:
D. José Rioja Martín, con representación de la Estación de
Biología Marina; D. Gabriel Pombo Ibarra, D. Ermidio Alcal-
de del Río y D. Luis Alaejos.
D. Jesiis Garballo, con la representación del Excmo. Sr, Mar-
qués de Comillas, D. Germán de la Mora, D. Jesús Grinda y
D. Félix de la Garma.
D.Juan Herrera Oria, con la representación de D. Enrique
Diego Madrazo: D. Vicente Quintana, D. Luis Martínez y Fer-
nández y D. Julián Fresnedo de la Calzada.
Preside á instancias de los señores presentes, D. Luis Martínez'
y actúa como Secretario accidental, D. Julián Fresnedo de la
Calzada.
El Sr. Presidente ruega al Sr. Rioja explique la razón de esta
reunión.
El Sr. Rioja expone su objeto, que no es otro que el de consti-
tuir la sección de Santander de la Real Sociedad española de
Historia natural, debidamente autorizados los socios reunidos
por la Directiva de Madrid.
Se da por constituida la Sección, y de conformidad con el re-
glamento se procede al nombramiento de cargos y se aprueban
los siguientes:
Presidente honorario, Excmo. Sr. Marqués de Comillas.
Presidente efectivo, D. José Rioja Martín.
Vicepresidente, D. Gabriel Pombo Ibarra.
Secretario, D. Jesús Carballo.
Tesorero, D. Luis Alaejos.
Igualmente se acuerda que la Sección se reúna todos los pri-
meros lunes de cada mes, debiendo tomar posesión de sus cargos
los señores nombrados más arriba, en la primera reunión, que se
celebrará el lunes 1.° de Febrero próximo.
Se acuerda proponer para la admisión de socios á D. Alvaro
Lanuza, D. Enrique Martín Vélez y D. Eduardo de la Pe-
draja.
DE HISTORIA NATURAL.
El Sr. Rioja manifiesta que con anterioridad á esta sesión ha
sido propuesto á Madrid el nombramiento de los señores D. José
Escalante y D. Antonio González Irún.
Y no habiendo más asuntos de que tratar se levantó la sesión.»
Notas y comunicaciones
El turbal de Villanueva del Gallego
POR
PEDRO FERRANDO
Habiendo tenido noticia de la existencia de este turbal por mi
discípulo D. José Gómez Redó, que dio breve cuenta de él en
la sesión del 7 de Noviembre de 1906 de la Sociedad Aragonesa,
decidí hacer una excursión al sitio de referencia para estudiar
aquella roca y las condiciones de su yacimiento. Nos sirvió ga-
lantemente de guía el citado Sr. Gómez Redó y asociáronse tam-
bién á la expedición el reverendo P. Navas y D. José Pueyo.
La turba ha sido puesta al descubierto por la erosión del río
Gallego, que en el término municipal de Villanueva y en el tra-
S' Matee de áoRiío
ydLnttna cU dálltae
"■^^^ZIT^IJ^" Tí > ^(ceiin deL cauce
yecto comprendido entre los pueblos de San Mateo y Pcñaflor,
tiene su cauce abierto en la formación aluvial que constituye la
feracísima huerta de Zaragoza. En dicha parte la corriente ejerce
una intensa acción erosiva sobre la orilla derecha, por formar
80 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
allí un recodo, lo cual hace que, al decrecer el río, se observe
perfectamenle el turbal eu esta orilla así como en la opuesta,
donde no se presenta más que algún pequeño depósito.
La formación de turba se halla recubierta por una capa de ar-
cilla parda ó negruzca pasando insensiblemente á turba hojosa
ó papirácea, que es la variedad más abundante de esta formación.
Sobre la arcilla parda hay arcilla amarillenta y rojiza con con-
creciones ferruginosas de limonita que se deposita alrededor de
pequeños tallos ó raíces carbonizadas, y cubriendo á estas capas
está el depósito aluvial, constituido por la tierra cultivada en la
parte superior y cantos rodados en la inferior.
Por bajo de la turba aparece una capa de marga deleznable
amarillenta, con nodulos calizos y ferruginosos, que parece ser
el loess de la formación subyacente. Es, por tanto, éste, un tur-
bal bajo ó de llanura, que se formó al terminar el período aluvial.
Caracteres de la turba: Parte de este yacimiento pertenece al
tipo de los turbales de bosque, cuya substancia ofrece estructura
leñosa, muy compacta, reconociéndose perfectamente en algunos
ejemplares las capas concéntricas anuales del leño y los nudos
de la madera; en ciertas porciones la compacidad es tan grande,
que tienen mucho parecido con la variedad de lignito denomi-
nada azabache. Esta materia, todavía completamente leñosa, está
mezclada con abundante turba hojosa, de coloración parda ó ne-
gra, y que, según su consistencia, ofrece tránsitos insensibles
por una parte á la variedad terrosa mezclada con gran cantidad
de arcilla que ocupa la porción superior del yacimiento, y por
otra á las cortezas de árboles, no transformados aún en verda-
dera turba. Ninguno de los ejemplares recogidos pertenece á la
variedad típica, de estructura aüeltrada y esponjosa, formada
principalmente por musgos del género Sphagnum.
Fósiles.— Eülve las capas arcilloturbosas se hallan con bastante
abundancia el Bulimus acutus (Cochlicella acuta) y el B. decolla-,
tus, el Helix cespitum y el H. nemoralis y especies de los géneros
Limnea, Bythinia, Planorhis, Cyclostoma y Pisidium.
Además, se han encontrado restos de grandes mamíferos, tales
como un molar de Elephas, cuyos huesos fuerjn arrastrados por
la corriente del río, y la porción basilar inserta en el frontal de
los dos cuernos de un gran Cervus, que muy bien podría ser el
C. tarandus ó reno.
DE HISTORIA NATURAL. 81
Estudio sobre los minerales de wolframio de España
POB
CONRADO GRANELL
La presente nota es el extracto de un estudio que venimos
realizando hace tiempo desde el punto de vista de la compo-
sición química de diferentes ejemplares españoles de especies
de wolframio ó tung-steno.
De los diez minerales de este cuerpo que se conocen, sola-
mente se han hallado en nuestro país hasta la fecha la wolfra-
mita, la ferberita, la scheelitay la cuproscheelita, de las cuales
voy á decir algunas palabras relativas á suyacimiento y com-
posición.
AVoLFRAMiTA Y FERBERITA. — Es la wolframíta una mezcla
isomoforma de wolframato de hierro y mang-aneso, y en alg'u-
nos casos, además, de cortas cantidades de tantalato y niobato
de estos mismos metales (columbita). Cristaliza en el sistema
monoclínico prismático.
En España abunda bastante esta especie, estando registradas
oficialmente 34 minas. El Sr. H. Pacheco se ha ocupado en esta
Sociedad de los yacimientos peninsulares de wolframíta (1),
notando que la g-i-an mayoría arman en la zona g-ranítica,
estratocristalina y cámbrica, que corre desde Galicia por el N.
de Portug-al, Zamora, Salamanca y Cáceres, hasta la falla del
Guadalquivir. Criaderos menos importantes hay en las cor-
dilleras centrales y aun en la provincia de Toledo (Almorox).
Aparte de esta zona sólo tenemos noticias de los interesantes
cristales de Sierra Almag-rera, estudiados por Selig-mann^ y de
una localidad en que este mineral acompaña á lascheelita en
la sierra de Mijas (Málag-a) por ejemplares existentes en el
Museo de Ciencias naturales y en la Escuela de Minas de
Madrid.
En cuanto á la ferberita, descubierta por Breithaupt en la
Sierra Almag-rera (2), es el wolframato de hierro con muy cortas
(1) «Distribución de la wolframíta en España y yacimiento de tungsteno del cerro
de las Cabezas de Montero». Bol. R. Soc. esp. Hist. nat. t. v, págs. 247-254, 1905.
(2) Eevisla m¿}iera,t. Lii.1^52. ■ ; -
82 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
cantidades de mang-aneso, isomorfo de la wolframita, especie
hasta ahora privativa de España y Portug-al.
En España, á juzg-ar por los análisis que hemos practicado^
abundan las ferberitas y es notable el caso que presenta una
muestra, cuyo análisis consig-naremos después, porque deja
descartado el juicio emitido por Dana en su Mineralog-ía (edi-
ción 1906), de que una ferberita pura, esto es, formada por wol-
framato de hierro y exenta de mang-aneso, no es probable que
exista en la naturaleza.
En la mayor parte de las localidades españolas, como sucede
en las extranjeras, se presenta la wolframita como accesoria
de la casiterita. Así ocurre en los filones de cuarzo de la reg-ión
estannífera del NW. de España, que Hallada (1) determina co-
menzando en el término de Merza, límite N. de la provincia de
Pontevedra, cruza la de Orense, después al W., sig-uiendo por
Ribadavia, Freas de Eiras, Monterrey y Villar de Ciervos (Za-
mora) hasta el vecino reino de Portug-al; yacimientos de es-
taño que pasan del g-ranito al arcaico y viceversa, citando
como localidades bien determinadas en el g-ranito las del
monte Balsidrón al SE. de Ribadavia, frente á Porto Mono en
las orillas del Tambre, al NW. de Santiag-o en Carbajosa.
A los yacimientos estanníferos que arman en el estrato-
cristalino de Zamora y Salamanca, acompaña la wolframita,
entre otras localidades en los g-neis de Martinamor, cerro del
Atalaya, existiendo también el mineral en cuestión, aunque en
pequeñas cantidades, en los criaderos de estaño de las pizarras
cámbricas de Salamanca, términos de Torrubias, Alquería
de Ceg-ueña, Santo Tomé de Rozados, Bernoy y Cemprón.
En Hoyo de Manzanares (Madrid) el mineral aparece en
frag-mentos hojosos empotrados en el cuarzo filoniano, que es
como se presenta en las localidades mencionadas, acompa-
ñando al estaño.
Por lo que respecta á los criaderos de la 'provincia de Cáce-
res, arman en el g-ranito, como sucede en la sierra de Jalama,.
término del Acebo, Garrobillas, Valencia de Alcántara y Cá-
ceres; en unos, el mineral está asociado á la casiterita, siendo-
la manera común de presentarse en cristales empotrados en
filones de cuarzo lechoso; alg-unos, como los de Garrobillas,
(1) Explicacióa del Mapa geológico de España, 1. 1, págs. ns y 545.
DE HISTORIA NATURAL. 83
probablemente más ricos en las porciones superiores que la
erosión hizo desaparecer, puesto que el mineral aparece con
profusión en cantos sueltos por los terrenos próximos á los
filones.
La abundancia de yacimientos de la especie que nos ocupa
en nuestro país, se señala por el hecho de que sólo en la colec-
ción de minerales de España del Museo de Ciencias naturales
de Madrid, existen representadas las sig"uientes localidades: Ri-
badavia y Penouta (Orense); Peñasqueira (Sierra de la Estre-
lla) y Carvajales (Zamora); Hinojosa del Duero, Navasfrías,
Saucelle (Salamanca), Acebo, Garrobillas, Cáceres, Valencia
de Alcántara (Cáceres), Hoyo de Manzanares (Madrid), Almo-
rox (Toledo), Montoro (Córdoba) y Sierra de Mijas (Málaga).
Aparte de estas localidades citan los profesores Calderón
(D. S.) y Tenne de Berlín en la obra titulada «Die Mineral-
fundstáten der Iberischer Halbinsel», Berlín, 1902, Carbajosa,
Puebla de Caramiñal, Arosa (Galicia), Vitig-udino (Salamanca)
y Canchal de la Muela, Trampol, Montánchez y Pedroso (Cá-
ceres), Zalamea (Badajoz), Navalmoleda (Córdoba) y Marmo-
lejo (Jaén).
Posteriormente á estos trabajos hemos tenido noticias de la
existencia de wolframitas en las minas del marqués de la Can-
delaria en Torrelodones (Madrid) y Flor del Espinar (Seg-ovia),
Ponferrada, mina Carmelita (León), Berruecopardo y Ciudad
Rodrig-o (Salamanca), Buitrag-o (Madrid), Linares (Jaén) Can-
saburros y Casa de Don Antonio (Cáceres), Ayuntamiento del
Bollo y Beobiz (Orense) y Mina de la unión (Cartag-ena).
ScHEELiTA. — Es el wolframato de cal cristalizado en el siste-
ma tetrag'onal en formas bipiramidadas. Se halla en los mis-
mos yacimientos que la wolframita, y las localidades españo-
las en que hasta la fecha se ha encontrado, seg-úu Tenne y
Calderón (1) son las sig-uientes:
Garg-anta de Buitrag-o (Madrid), Linares y Marmolejo (Jaén),
Estepona (Málag-a); alrededores de Málag-a y Ponferrada (León).
CupRoscHEELiTA. — Es el wolframato de cobre y calcio, Iso-
morfo de la especie anterior.
P. Eduardo Hernández Pacheco (2) encontró, en pequeñas
diseminaciones con la anterior, esta especie nueva para lag-ea
(1) Op. «ü., páginas 222 y 223.
(2) Op. cit., pág. 251.
81
boletín de la keal sociedad española
española, en la mina SoriJresa, de wolfram de Montoro, ha-
biéndose recibido después en el Museo de Ciencias naturales
buenos ejemplares de la misma procedencia.
Composición química de Jos ejemplares por nosotros analizados
Wolframitas y ferberitas
1 Zamora
2 Saucelle (Sala-
manca)
3 Garrobillas (Cá
ceres)
4 Cansaburros
(Cáceres)
5 Zamora
6 Ribadavia
(Orense)
7 Berruecopardo
(Salamanca)..
8 Torrelodones
(Madrid)
9 Linares (Jaén) .
10 Ayuntamiento
del Bollo
(Orense)
11 Montoro (Cór-
doba;
12 Ciudad Rodrigo
(Salamanca). .
13 Buitrago (Ma-
drid)
14 Hoyo de Man-
zanares (Ma-
drid)
15 Navasfrías (Sa-
lamanca)
16 Flor del Espi-
nar (Segovia).
17 Carba jales (Za-
mora)
W03
FeO
70,75
28,67
75,58
23,74
75,83
23,02
76,03
22,76
76,18
21,4'j
75,90
20,87
72,41
23,41
75,84
19,71
75,79
19,22
76,05
19,41
75,51
19,02
75,47
14,31
75,46
12,41
76,93
12,37
75,83
11,24
70,08
16,90
76,12
10,45
MnO
Nada
0,46
0,95
1,02
1,85
2,89
3,25
3,48
4,52
4,58
4,90
9,86
11,08
11,25
12,41
13,65
14,41
A12 03
CaO
0,12
0,09
Nada
Indic.
>
Nada
>
>
>
Indio.
>
0,21
0,06
0,16
Nada
0,74
»
Indic.
>
Nada
»
0,28
I
Indic.
>
0,29
>
0,31
»
0,15
0,42
Indic.
Nada
>
Sn02
Nada
0,22
Nada
99,63
: 99,78
: 99,80
: 99,81
-■ 99,49
: 99,67
99,71
99,77
: 99,53
100,04
99,61
99,64
: 99,24
99,80
99,63
100,05
99,98
DE HISTORIA NATURAL.
85
Scheelitas
18 Alrededores de Málaga
19 Ponferrada (León)
20 Marmolejo (Jaén)
W03
FeO
K
80,15
Indic.
ludic.
80,22
>
s
80,17
Nada
y
CaO
19,73 = 99,88
19,54 = 99,76
19,81 = 99,99
Cuproscheelita
21 Montoro (Córdoba):
Anhídrido túngstico 78,69
Cal 10,91
Oxido cuproso 2,57
— ferroso 0,03
Silice 7,91
Pérdida por calcinación 1,24
Alúmina, potasio, litio, ácido sulfúrico Indicios
Damos á continuación algunas noticias sobre los caracteres
y procedencia de los ejemplares que nos han servido para los
precedentes análisis:
1. Esta muestra es un canto rodado, de color rojizo en su
superficie y g-ris en su interior. Su estructura es á simple
vista amorfa, pero examinada la muestra con auxilio de una
lente, aparece g-ranular cristalina. Nos la proporcionó D. José
Sánchez, de Madrid, y como se trataba de un terreno no de
nunciadOj solamente pudimos alcanzar que nos dijese la pro-
vincia de su procedencia, la cual es Zamora.
2. Es una masa de estructura g-ranular, cristalina, de color
negro pardusco. Procede de Saucelle (Salamanca), y nos la
proporcionó D. Salvador Calderón, de los ejemplares repetidos
existentes en el Museo de Ciencias naturales de Madrid.
3. Es una muestra formada por la reunión de grandes
cristales prismáticos empotrados en cuarzo, de color negro
pardusco y fractura hojosa. Nos dio esta muestra D. Francisco
Cobes, comerciante dedicado al negocio de minas.
4. Cantos rodados encontrados en una tierra laborable de
Garrobillas (Cáceres), en el término de Cansaburros. Tiene los
8c boletín de la real sociedad española
caracteres físicos de la muestra anterior. Nos la proporcionó
D. Francisco Cobes.
5. Ejemplar de estructura análog-a al seg-undo. Fué faci-
litado por D. José Sánchez, y procede también de Zamora.
6. Muestra parecida á la 3, proporcionada por D. Salvador
Calderón, existente en el Museo de Ciencias naturales de
Madrid.
7. Ejemplar recristalizado, metamorfizado, con g-ang-a
cuarzosa y micacita; proporcionado por D. Julián César Sán-
chez, catedrático auxiliar de la Universidad de Salamanca.
8. Análog-o al 3 y proporcionado por el marqués de la Can-
delaria. Procede de Torrelodones (Madrid).
9. Muestra parecida á la 3, proporcionada por D. Salvador
Calderón y procedente de los ejemplares repetidos del Museo
de Ciencias naturales de Madrid.
10. Debemos el ejemplar á D. Manuel García Martínez,
quien lo recolectó en unos terrenos de aluvión de la cuenca
del río Ribey, reg-ión en donde se supone debieron residir los
bibalos, pueblo de Galicia que alcanzó en la antig-üedad g-ran
renombre por el arte exquisito con que construyeron armas y
armaduras de bronce y acero.
11. Muestra análog-a á la 3 y proporcionada por D. Salva-
dor Calderón. Procede de los ejemplares repetidos del Museo
de Ciencias naturales de Madrid y fué recog-ida por el señor
H. Pacheco en la mina Sorpresa, de Montoro (Córdoba).
12. Ejemplar muy parecido al 2, proporcionado por el señor
Fernández Arias, de una mina de Ciudad Rodrig-o (Salamanca)
de su propiedad.
13. Muestra como la tercera, donada por D. Enrique
Orteg-a.
14. Ig-ual al anterior y proporcionada por el marqués de la
Candelaria.
15. Ejemplar análog-o al 3, pero que además del cuarzo que
como g-ang-a llevan todos los ejemplares, tiene también mis-
pickel. Le debemos áD. José Giral, catedrático de la Universi-
dad de Salamanca.
16. Muestra de estructura laminar hojosa, de color pardo
rojizo, proporcionado por D. Salvador Calderón, de los ejempla-
res repetidos del Museo de Ciencias naturales de Madrid. Fué
recolectada en Flor del Espinar por D. Lucas Fernández Na-
Bol. tic la K. Soc. Esp, de Hist. Kat.
Tomo IX.— L.úi. I.
f4acha;s prehistóricas.
B.jl. do la R. Soc. Esp. de Hist. Xat.
Tomo IX.,— Lam. IL
^m
,í'S^W
,»\
Hachas prehistóricas.
DE HISTORIA NATURAL. 87
Tarro, catedrático de la facultad de Ciencias de la Universidad
€entral.
17. Mineral análog-o al 3, proporcionado por D. Enrique
Orteg-a.
18. Son dos cristales imperfectos, de color blanco g-risáceo,
que nos facilitó para su análisis D. Salvador Calderón.
19. Muestra formada por una masa de color rojo limpio,
con cortas cantidades de micacita en su superficie. También
iios fué proporcionada por el Sr. Calderón.
20. Masa cristalina g-ranular, de color blanco amarillento,
■donada por D. José Villar, Ing-eniero de minas, procedente de
una mina de wolfram de Marmolejo (Jaén.)
21. Cerro de las Cabezas, en Montoro (Córdoba). El ejem-
plar, del cual se desprendió un trocito para el análisis, existe
•en el Museo de Ciencias naturales.
Creémonos oblig'ados antes de dar fin á este escrito, á hacer
■constar nuestro más sincero y ferviente agradecimiento hacia
D. Salvador Calderón, D. Cayo y D. Enrique Orteg-a Mayor,
D. Lucas F. Navarro, D. Eduardo Hernández Pacheco, D. José
Giral, D. César Sánchez Martín, el Sr. Marqués de la Candela-
ria, D. Manuel Martínez, D. Francisco Cobes y D. José Sán-
chez, pues cada cual en su esfera nos ha proporcionado todo
g'énero de datos, material y elementos necesarios para la reali-
zación de este trabajo.
Objetos prehistóricos de la provincia de Tarapacá (Chile)
(Láminas i y ii )
POR
FRANCISCO DE LAS BARRAS DE ARAGÓN
Entre los objetos procedentes de Chile regalados á la Univer-
sidad de Oviedo con magnanimidad digna de profundo agradeci-
-miento por D. José Moldes, figuran, como indicaba en mi nota
anterior, varias puntas de flecha de piedra, procedentes de Punta
Pichalo, en la provincia de Tarapacá, localidad que antes perte-
neció al Perú.
Sabido es que en los depósitos de guano de América del Sur,
se han encontrado multitud de objetos prehistóricos y precolom-
bianos, entre ellos algunas joyas, mucha cerámica, y en algunos
«8 BOLETÍN DE LA KEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
yacimientos del Perú unos tridentes de madera muy dar;i de que,
sin duda, se servirían para la explotación, pues el guano se em-
pleaba ya como abono en el imperio délos Incas.
El Dr. Vergara Flórez, en el trabajo citado en la nota de refe-
rencia (1), hace mención de su visita á las construcciones, depósi-
tos de conchas, etc., que constituyen los paraderos habitados por
los indios chatxgos al Norte de Duendes ^Tocopilla).
«Lo que llama la atención en estas vetustas ruinas (dice) os que
hay muestras palpables de que estos changoíi explotaban el cobre.
En las huacas se han encontrat^o pequeños bloques de cobre á me-
dio fundir, calcinado, ó bien láminas elaboradas de este metal.»
Añade que hay muestras de esta clase en h\s huacas de Quillagua,
de donde proceden las momias de que dimos cuenta.
Precisamente con las puntas de ile:ha vino uno de esos trozos
de cobre, que recibimos en la misma caja que éstas, sin indicación
especial, y también con ellas un diente fósil de escualo que no
guarda relación alguna con los otros fósiles del mismo donativo
y que acaso sirvió de amuleto; destino probable también del obje-
to de anfibolita que representamos en la figura 15. ¿Proceden estos
objetos de las huacas de Quillagua, y por tanto, debimos dar
cuenta de ellos con las momias, ó son de la guanera de Punta Pi-
chalo? Esto último es lo que parece más probable, pues cou los
objetos de esa procedencia los recibimos.
Lo miís importante de esta parte del donativo del Sr. Moldes,
son las puntas de flechas de piedra tallada, fabricadas de cuarzo,
silex, jaspe y calcedonia, siendo algunas de delicada labor.
En cuanto á su antigüedad, tendríamos'que entrar en la cues-
tión de la del hombre en América, que no hemos de abordar
aquí, refiriéndonos á los trabajos que sobre la materia se han
hecho y hacen actualmente.
No obstante, no holgará por completo, citar las conclusiones á
que llega en ese asunto Mr. Thomas Wilson, conservador de la
sección de Arqueología del Museo Nacional de Washington [T¡.
»En todos los Estados Unidos (dice) se han encontrado instru-
mento?, que por su forma, su apariencia, sus dimensiones, su
(1) Cra/iíoí ¿ej;aríífe5^r««íi5. Revista Chilena de Historia Natural. Año xi, nú-
mero 4, Ag-csto 1905.
(2) Com^'.e reuiu de la douziime session du Cengrcs Internationa! D'Anthropologie eí
jyArchMogie pnhistoriques de Paris, 1000. Publicado por ilasson y Compañía, V&T\Sy
1902. «La alxa antigüedad del hombre en la América del Norte».
DE HISTORIA NATL'KAL. (®
modo de fabricación y [)V(i\)h\)\(tm(in\.fi «,\i uso, presentan la mayor
semejanza con los instrumentos paleolíticos de Europa, Esta cues-
tión ha sido objeto de importantes discusiones en el Congreso la-
ternacional de americanistas de París en 1800. Las actas de sus
sesiones demuestran la semejanza de los instrumentos paleolíticos
de América y de Europa, y en virtud de esta seraenjanza se puede
admitir como valedera la hipótesis de que pertenecen al mi-irno
grado de cultura.» «Aunque los hechos y argumentos precitados
(añade) no establecen la alta antigüedad del hombre en América,
se VG que militan en su favor.»
El Sr. Montano, en la reunión del Congreso de Antropología,
celebrada en Monaco en 1000 (1), con motivo de la presentación
de varios objetos procedentes de una cueva de Sancti-Spiritus^
hace notar so semejanza con los neolíticos de Europa.
El Dr. Verneau (2), á la vez que emite su opinión de que los
antiguos habitantes del extremo sur del continente americano,
descienden de poblaciones septentrionales, dice que el número y
variedad de objetos, principalmente de las hachas de bronce, es
muy grande, así como las de piedra, entre las que hay muchas
comparables á las neolíticas de Europa y otras que son deformas
originales y muy variadas.
Xohay que olvidar que el uso de los instrumentos, especialmen-
te puntas de flecha de piedra, ha continuado hasta nuestros días, á
lo que se refiere Darwin en su Viaje alrededor del Mundo {?)] ha-
blando de una excursión de Copiapó á la Cordillera, al decir que
abundan en el país los restos de antiguas casas indias, en cuyas
ruinas se recogen pedazos de telas, instrumentos de metales pre-
ciosos y espigas de maíz. 'íMe han dado, añade, una punta de
flecha de piedra ágata, precisamente de la misma forma de las que
hoy se usan en la Tierra del Fuego; esta punta la habían encon-
trado en una de esas casas en ruinas» (4).
Últimamente, Ralzel dice, al tratar de los fueguinos y refirién-
dose á algunas de sus tribus, que actualmente constituyen sus úni-
(1) «Objetos precolombinos de la Isla de Cuba». L' Anthropologie, tomo ivii, página.
132, 1906.
(2) Les nouzeaux documents antfiropologiques rapportée$ de V Efiuateur par le Dr. Ri-
vet. V Anthropologie, tomo xviii, pág. 146, 1907.
(3) Tomo II, cap. xvi. Chile septentrional y Perú, pág. 117. Edición de Sempere,
Valencia.
(4) "Las razas humanas'^. Edición de Montaner y Simón, tomo ii, gág. 8o.
T. iz. -Febrero, 1909, 7
90 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
cas armas el arco, la flecha y cuchillo, y que emplean para la con-
fección de las puntas de flecha los vidrios de las botellas. Añade,
que por no encontrar en su país materiales á propósito ó no saber
fabricarlos, los adquieren á lo que parece por cambio, con los pa-
tagones. Añade que están fuertemente adheridas al mango, y
rectifica á Lubbok, quien pretende que están apenas clavadas en
él, suponiendo que lo hacen así para que los cristales se queden
dentro de la herida.
El ya citado Mr. Wilson, estableció una clasificación (1) para
las puntas de flecha de lanza y cuchillos, abarcando en ella á la
vez los objetos encontrados en Europa y en América. Su sencillez
y carácter práctico son grandes, y entendemos que merece ser se-
guida cuando se trate de clasificar los objetos á que se refiere,
como lo haremos nosotros ahora.
Forma dos grupos: el primero comprende las puntas de flecha
y de lanza, diferenciándolas sólo por sus dimensiones, y el se-
gundo los cuchillos.
Del primer grupo, que es el que nos interesa, hace cuatro divi-
siones, que son:
División 1." Puntas en forma de hojas. — Las coloca al princi-
pio por considerarlas las formas más antiguas, é incluye en ella
todas las variedades elípticas, oblongas, lanceoladas, etc., que no
tienen barbillas ni pedúnculo. La subdivide en las clases si-
guientes:
Clase A. — Puntas agudas en los dos extremos con el máximum
de anchura hacia el tercio ó cuarto inferior.
Clase B. — Puntas más ovales y menos agudas que las preceden-
tes, con la base cóncava, recta ó convexa.
Clase C. — Puntas agudas en un extremo, largas y estrechas con
bordes paralelos y base cóncava, recta ó convexa. Estos instru-
mentos se encuentran sobre la costa del Pacífico.
División 2.^ Puntas triangulares. — Comprende esta división
•lodos los ejemplares triangulares, cualquiera que sea su base ó
sus bordes. No tienen pedúnculo ni hombros, pero por la extre-
mada concavidad de su base, algunas de estas puntas parecen bar-
badas cuando están colocadas en un asta.
(1) (^Clasificación délas puDtas de fleclia, puntas de lanza y cuchillos de piedra».
■Compte rendu del Congreso de Antropología y Arqueología Prehistórica. Reunión de
París de 1900, pág. 298, París, 1902.
DE HISTORIA NATURAL. 91
División 3.* Puntas pedunculadas. — En esta clase entran todas
Jas que tienen pedúnculo, sea cualquiera la forma de su base. (Se
exceptúan algunas pedunculadas, que coloca el autor en la divi-
sión siguiente.) Forma tres clases:
Clase A. — Puntas rómbicas, sin hombros ni dientes.
Cíase B. — Puntas con hombros.
Clase C. — Puntas con dientes.
En las tres divisiones precedentes están contenidas las puntas
de flecha más comunes; pero teniendo en cuenta que hay otras ó
poco numerosas, ó localizadas en regiones pequeñas, pero todas
bien caracterizadas, creyó conveniente Mr. Wilson formar con
ellas un grupo independiente.
División 4.* Puntas con caracteres diferentes. — La subdivide
del modo que sigue:
Clase A. — Con los bordes tallados en bisel.
Clase D. — De bordes denticulados ó en forma de sierra.
Clase C. — De pedúnculo bifurcado.
Clase D. — De largos dientes iguales, especiales de la Georgia
(Estados Unidos).
Clase E. — De sección triangular particulares de la provincia de
Chiriquí (Panamá).
Clase F. — De corte transversal, ensanchado, especiales á la Eu-
ropa occidental.
Clase G. — Hachas de pizarra pulimentada que se encuentran
entre los esquimales, en Nueva Inglaterra y en el estado de
Nueva York.
Clase 11. — Asimétricas.
Clase I. — De formas extrañas.
Clase K. — Perforadores.
Esto es lo que comprende eu el primer grupo; en cuanto al de
los cuchillos se extiende muy poco el autor, diciendo que sus ca-
racteres son: presentar un pedúnculo, uno ó dos hombros y uno
ó los dos bordes con filo. Son generalmente asimétricos y algunas
veces tienen redondeada la punta, revelando que han servido so-
lamente para cortar.
Los ejemplares de puntas de flecha que constituyen el donativo
en cuestión son 26 puntas sueltas y una con asta. Todos pertene-
cen alas tres primeras divisiones del primer grupo. De la primera
tienen representación las clases A y B, la segunda está también
representada, y de la tercera las clases B y C. A la parque hemos
93 boletín de la real sociedad española
estudiado cada uno de los ejemplares hemos hecho un ligero di-
bujo, que permite que acompañen á ésta las figuras de todos ellos.
División 1/ Clase A. — Lám. i, núm. 1. De cuarzo blanco;
midiendo 51 mm. de longitud por 17 de anchura máxima.
Lám. i, nüm. 2. Do cuarzo blanco; midiendo aproximada-
mente 48 mm. de longitud, pues tiene algo rota una de las pun-
tas, por 18 de anchura máxima.
Lám. 11, nüm. 16. De cuarzo blanco; midiendo 19 mm. de an-
chura máxima. No puede determinarse su longitud por estar enas-
tada. Es el asta un trozo de rama de poco peso, pues su parte me-
dular alcanza 8 mm. de diámetro, siendo el total de 14. Su longi-
tud es de 385 mm., pero parece haber sido larga y cortada moder-
namente. Gomo se ve por las dimensiones, queda rebasada por los
bordes de la punta. Esta se halla fija en una hendedura hecha en
el extremo del palo y amarrada fuertemente con un hilo grueso,
estando todo el sitio de amarre y como un tercio de la piedra,
embadurnados de una especie de pegamento pardo achocolatado,
acaso venenoso. La manera de estar enastada es semejante á la
que Mortillel presenta en la fig. loG de la lámina xx (1), refirién-
dose á la época Solutrense.
Lám. i, núm. 3. Trozo de punta de cuarzo blanco, que alcanza
55 mm. de longitud máxima y que tendría una probable de 70;
mide 40 de anchura máxima.
Lám. I, núm. 4. Trozo de punta de cuarzo blanco de 40 mm.
de longitud, que completo alcanzaría unos 65, y que mide de an-
chura máxima 25.
Lám. I, núm. 5. Es una lasca de roca vitrea volcánica, algo
curva con retoques en sus bordes y lisas las caras superior é infe-
rior, midiendo 49 mm. de longitud por 19 de anchura máxima,
que debió ser algo mayor por estar roto uno de los bordes.
Todas estas formas de la clase A se corresponden perfecta-
mente con las que estudia Mortillet, como correspondientes á la
época Solutrense del período Paleolítico (láminas xvii, xvm, xx y
alguna otra). Es interesante la observación de Mr. Wilson, de que
en realidad, la forma de todas estas puntas no puede referirse á la
hoja de laurel solamente, por lo que adopta para ellas el nombre
(1) Musée prékistoriqíte, par Gahriel de Mortillet. Segunda edición. París. Schleicher
fréres, editores, 1903. ,
Todas nuestras citas de Mortillet, se refieren á esta obra.
DE HISTORIA NATURAL. Qi
genérico de lanceoladas. En cambio, es algo inexaclo afirmar que
todas tienen su anchura máxima en el tercio ó cuarto inferior de
su longitud, pues aunque esto sea lo más frecuente, no es regla ab-
soluta, siendo muy numerosas las excepciones.
Clase B. — Las puntas que á ella pertenecen, son de formas,
oblongas ú ovales, á veces ovoideas, pero con la base truncada.
Lám. I, núm, 6. Punta de silex; mide 46 mm. de longitud
máxima, 19 de anchura máxima y 5 de anchura en la truncadura
que por construcción tiene en su base. En conjunto, presenta la
forma lanceolada por lo que pudiera referirse á la clase anterior,
á no ser por la pequeña truncadura mencionada.
Lám. I, núm. 7. De silex, con 39 mm. de longitud máxima,
20 de anchura máxima y una truncadura en la base de 8 mm.
Presenta en conjunlo la forma lanceolada como la anterior.
Estas dos puntas pueden relacionarse por la semejanza de sa
forma general con las de la época Solutrense, que se figuran en
las láminas xvii y xx de Morlillet, el cual presenta en esta última,
la 155, un ejemplar procedente de Groenlandia, con la base no,
puntiaguda; pero lambién pudieran referirse á algunas déla época
Robenhausiense, del período Neolítico, representadas en la lámina
xLvii y alguna otra.
Lám. 1, núm. 8. De calcedonia, con 52 mm. de longitud má-
xima y 22 en su mayor anchura.
Lám. I, núm. 9. De calcedonia, con 54 mm. de longitud y 25
de anchura máxima.
Lám. 1, núm. 10. De calcedonia, con 49 mm. de longitud
aproximada (está algo rota la punta) y 24 de anchura máxima.
Estas tres puntas pueden referirse á las figuras 488 y 489, esta
última principalmente, de la lámina xlvii de Mortillet, correspon^
diente á la época Robenhausiense.
División 2.* Lám. i, núm. 11. De calcedonia con 55 mm. de
longitud por 23 de anchura máxima. Es delgada y de talla muy
fina.
Lám. I, núm. 12. De calcedonia; longitud máxima 42 mm.;
longitud desde el fondo de la escotadura, pues es la que la tiene
más pronunciada 37 mm. Anchura máxima 30 mm.
Lám. ir, núm. 1. De calcedonia, con 40 mm. de longitud má-
xima y 25 de mayor anchura.
Lám. II, núm. 2. De calcedonia, con 29 mm. de longitud má^
xima y 19 de anchura máxima.
91 boletín de la real sociedad española
Lám. II, núm. 3. De calcedonia, con 30 mm. aproximada-
mente de longitud (tiene rota la punta) y 18 de anchura máxima.
Lám. II, núm. 4. De calcedonia, con 22 mm. de longitud
máxima aproximadamente (tiene rota la punta) por 12 de anchura
máxima,
Lám. II, núm. 5. De jaspe gris, con manchas rojas; longitud
máxima 25 mm. por 13 de anchura máxima.
Lám. II, núm. 6. De jaspe rojo; longitud máxima 23 mm. por
14 de anchura máxima.
La forma de estos ejemplares corresponde á las representadas
en las flgs, 484 y en especial en la 485 de Morlillet, lámina xlvií
de la época Robenhausiense.
División 3.* Clase B. — La base de la punta forma con el pe-
dúnculo un ángulo obtuso ó recto.
Los tres ejemplares que existen en la colección no son de los
más finamente tallados, pero ofrecen caracteres bien definidos y
pueden referirse á figuras de las que presenta Mortillet en las lá-
minas referentes á la época Robenhausiense.
Lám. II, núm. 7. De jaspe gris con los hombros poco acusa-
dos. Longitud total, 40 mm.; longitud del pedúnculo, 9 mm.; an-
chura en la base, 14 mm.
Lám. II, núm. 8. De jaspe rojo. Longitud total, 42 mm.; lon-
gitud del pedúnculo, 10 mm.; anchura en la base, 15 mm.
Lám. II, núm. 9. De jaspe rojo. Longitud total, 33 mm.; lon-
gitud del pedúnculo, 8 mm ; anchura en la base, 16 mm.
Clase C. — En ella los salientes laterales que forma la base con
el pedúnculo, en vez de coincidir en un ángulo obtuso ó recto, for-
man ángulo agudo y los que habíamos llamado hombros, se con-
vierten en dientes ó adaraj?s.
Lám. II, núm. 10. De cuarzo blanco; longitud máxima (sin
el pedúnculo), 10 mm. Anchura máxima, 16 mm.
Lám. II, núm. 1 1. De cuarzo; longitud máxima (sin el pe-
dúnculo), 22 mm. por 18 de anchura máxima.
Lám. II, núm. 12. De calcedonia; midiendo 20 mm. de longi-
tud máxima por 19 de anchura máxima.
Lám, II, núm. 13. De calcedonia; midiendo 30 mm, de longi-
tud máxima por 24 de anchura máxima, llegando sus adarajas á
10 mm. de longitud, pues es la que las tiene mayores. No po-
nemos la longitud de los pedúnculos porque en todas están más ó
menos rotos.
DE HISTORIA NATURAL. 9»
Todas estas puntas son referibles á las representadas en la obra
de Mortillet en los niíms. 488, 494 y 495 de la lámina xlvii, que
corresponde á la época Robenhausiense.
Lám. II, núm. 14. De sílex; midiendo una longitui total apro-
ximada (comprendido el pedúnculo), pues la punta está rota, de
50 mm. Longitud del pedúnculo, que está intacto, ,12 milímetros.
Anchura al nivel de la base del pedúnculo, 21 mm. Longitud de
la adaraja que conserva entera, 10 mm.
Por sus dimensiones, forma y factura presenta ésta marcadas
diferencias con las otras puntas de la misma clase. No encontra-
mos en Mortillet formas que se asemejen mucho á ella, y en-
cambio, por el modo de estar construida, presenta analogías con
las que Mr. Wilson llama puntas de formas extrañas, clase 1 de la
división 4.', de las que advierte que son todas de silex y la mayor
parte de los valles del Ohío y del Misisipí.
Datos para la flora micológica de la región meridional de España
POK
JUAN LUIS DIEZ DE TORTOSA
Animado por el ejemplo que nos da, y el llamamiento que nos
hace el distinguido botánico Dr. Lázaro, en sus «Notas Micológi-
cas», y con objeto de constituir una colección con destino á la cá-
tedra de Botánica de la Facultad de Farmacia de Granada, vengo
prestando desde hace algún tiempo atención preferente á la reco-
lección y conservación de los hongos, cuyo estudio, en lo que se
refiere á nuestra ñora, es aún bastante deficiente, por las causas
señaladas por dicho Sr. Lázaro.
En los trabajos publicados recientemente por este profesor, so-
bre dicho asunto, como en los del docto catedrático de Barcelona,
Dr. Aranzadi, se han dado noticias geográficas respecto á muchos
hongos no citados antes en España; con lo cual nuestra flora mi-
cológica, que hasta hace pocos años parecía pobre, cuenta en la
actualidad con un crecido número de especies.
En los trabajos ahora mencionados, casi no se hace referencia,
sin embargo, á la región meridional, y se sigue, por lo tanto,
asignando á la misma un reducido número de especies, que es el
que figuraba en la obra de Golmeiro «Enumeración y Revisión
93 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
de las plantas de la Península Hispano-lusitáoica», mas algunas
dadas á conocer por el Sr. Barras de Aragón en sus «Datos para
la Flórula Sevillana» (Actas Soc. Esp. Hist. nat., 1. xxvi), y por
el tír. Hernández Pacheco en una nota sobre «Algunos hongos
basidiomicetos recolectados en los alrededores de Córdoba» (Actas
Soc. EíP. Hist. nat., xxij) y en otra titulada «Datos para la
flora micológi.ca de los alrededores de Córdoba» (Bol. Soc. Esp.
Hist. xat., t. i, p. 130).
Para completar estas noticias, eslimo de alguna utilidad comu-
nicar el resultado de mis observaciones en dicha región meridio-
nal. Las especies citadas en la presente nota son nuevas para
aquélla y algunas de ellas para la flora de España.
No hago referencia de las mencionadas anteriormente en An-
dalucía, pues no intento redactar un catálogo de todas las especies
observadas, tanto más, cuanto que sólo he verificado mis recolec-
ciones en la provincia de Granada, y señaladamente en las inme-
diaciones de la Fuente de la Culebra, lugar cercano á la capital,
y en el que por las especiales condiciones del terreno, se desarro-
llan multitud de hongos, y de donde proceden la mayor parte de
las especies que se mencionan en la presente nota. Sólo por ex-
cepción me ocupo de algunas citas antiguas, que por razones es-
peciales he creído conveniente recordar.
Tremella mesenterica Retz.
Pocas citas se han hecho de esta especie en España, y éstas sólo
referentes á las regiones del Norte y Centro. La he hallado so-
bre ramas podridas de la Sierra de Alfacar, durante el mes de No-
viembre, si bien bastante escasa.
Clavaria fastigiata Bu 11.
Abunda en las inmediaciones de la Fuente de la Calebra, en los
alrededores de Granada.
Polyporus nigricans Fries.
Tanto á esta especie, como á algunas otras, según veremos lue-
go, se les asigna Cataluña como única localidad en España, por ser
dicha región una de las mejor estudiadas desde el punto de vista
micológico, merced á los continuos trabajos del Sr. Aranzadi (1).
(1) Fué tamLién observada en Cataluña por Texidor.
DE HISTORIA NATURAL. 97
Pero la investigación de otras regiones demuestra que no son'
exclusivas de las localidades en que primeramente han sido ob-
servadas, como ocurre con la de que tratamos, la cual ha sido ha-
llada por nosotros en Granada.
Lepiota ielveola Bres.
En el Jardín Botánico de la Universidad recogí, sobre tierra,
ejemplares de esta especie, que.no encuentro citada en España.
Se trata, pues, de una especie más que añadir á la Flora penin-
sular.
Armillaria mellea Fr.
Observada en Córdoba por el Sr. Hernández Pacheco; cita alu-
dida por el Sr. Lázaro en su trabajo «Notas micológicas 2." serie».
Confirmo su frecuencia en la región meridional, como en los
bosques úe la x\lhambra y otros puntos.
Plioliota -íEgerita Fr.
Aunque considerada como común en España, no he encontra-
do ninguna referencia especial relativa á Andalucía. La he visto
abundante sobre troncos rojos de álamos, en la Alhambra y ala-
medas de las inmediaciones de Granada.
Es una de las pocas especies de hongos que se comen en Gra-
nada.
Cortinarius collinitus Souv.
En una eítcursión realizada en el pasado mes de Noviembre á
Jesús del Valle, encontré varios ejemplares de este curioso agari-
cáceo, que sólo he visto citado de Cataluña, por el Sr, Aranzadi.
Omplialia iimbellifera Fr.
Especie nueva también para la región meridional. Se cita úni-
camente de Aragón y Galicia; pero la he recolectado con frecuen-
cia en varios sitios de esta localidad. (Barranco de la Zorra, Silla
del Moro.)
Hygrophorus niveus Scop.
Hallado hasta ahora solo en Cataluña, por el Sr. Aranzadi;
pero visto por nosotros en las cercanías de Granada (Fuente d^
la Culebra.)
98 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Hygropliorus conicus Fr.
En la obra de Golmeiro se cita este hongo de Andalucía, cerca
de Osuna (Maldonado). La he recogido en la Golilla de la Cartuja
y en la Fuente de la Culebra.
Coprinus micaceus Fr.
Entre otras especies del género Coprinus recolectadas en las
cercanías de la Fuente de la Culebra, he hallado el C. micaceus
Fr. citado ya de Navarra (Lacoizq.) y Valencia (Clem), por otros
autores.
Psathyra gyroflexa Fr.
Sobre troncos y ramas podridas he hallado esta especie, nueva
para nuestra región.
Marasmius Rotula Fr.
Se le indicaba en las regiones Norte y Centro de España. En
diferentes ocasiones le he recogido en Granada.
Russula nigricans Fr.
Como tantas otras la he recogido en la Fuente de la Culebra.
Está solo citada en España, de las provincias Vascas y Cataluña,
por el Sr. Aranzadi y de la Casa de Campo (Madrid), por el se-
ñor Lázaro.
Dictyolus canalipes Laz.
En el otoño de 1905 encontré en el Barranco de la Zorra, en
las inmediaciones de Granada, unos pequeños hongos que me
llamaron poderosamente la atención por sus especiales caracteres.
Creí se trataba de alguna de las especies del género Dictyolus
descriptas por primera vez por el Sr. Lázaro, en uno de sus inte-
resantes trabajos sobre hongos (1), no atreviéndome á referirlos
á ninguna de ellas. Posteriormente, la publicación de la se-
gunda serie de las «Notas micológicas» del citado profesor, me ha
permitido referir aquellos ejemplares á la nueva especie D. ca-
nalipes Laz., que en ella se describe.
(1) Lázaro: «Nuevos hongos de España». Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., tomo ii,
pág. IM.
DE HISTORIA NATURAL. 9&
Pleurotus salignus Fr.
He recogido ejemplares en los troncos y con pedicelo casi nula
en las alamedas de la Fuente de la Culebra.
Geaster mammosus Fr.
En los cerros, sobre la Fuente del Avellano. Solo encuentro una
cita de esta especie en la Península Ibérica, hecha por BrotercN
referente á los bosques de Reirá y Extremadura (Portugal).
Tulostoma hrumale P.
De la misma localidad que la especie anterior proceden los
ejemplares de ésta que figuran en la colección de hongos de la
Facultad de Farmacia de Granada.
Phallusimpudicus L.
Entre cañaverales, en la Huerta de la Pajarita, cerca del Río
Genil, durante el mes de Noviembre. Los ejemplares recogidos
pertenecían á la var. togatus, por llevar el sombrero en su base
una gorgnera ó golilla reticulada, blanca, procedente de la mem-
brana que envuelve el pie en la primera edad.
Recolectado por mis antiguos alumnos Sre?. Llopis Milán y
Sánchez Belloso, poseo un curioso ejemplar de la forma tipo qu&
presenta la volva de color de púrpura. Fué hallado frente al ca-
llejón de los Nogales, en las inmediaciones del Genil. (Noviem-
bre de 1908.)
Morcliella semilibera D, C.
Abundante en primavera, sobre la tierra, al pie délos álamos en
el bosque de la Alhambra. Creo no ha sido citada de España.
En la obra de Dumée (1) aparece representada esta especie en
una de sus láminas.
Helvella lac uñosa Afz.
Colmeiro, en su obra mencionada, cita esta especie como de
Andalucía en el Goto de Santa María; pero no se consigna en los
trabajos de los Sres. Barras y Hernández Pacheco, por lo que
creo oportuno recordar que he tenido ocasión de observarla en
Galicasas (Granada).
(1) Dumée: «NoutcI atlas de poche de cliampignons>>. '^
ICO BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Mitrula paludosa Fr.
V Indicada por primera vez en España por el Sr. Lázaro (1), que
dice haberla recogido en el bosque de Raíces (Asturias), una de
las localidades mejor exploradas por este ilustre botánico.
Corresponde «i Granada el segundo lugar en donde ha sido ha-
llada, pues en la primavera de 1908 he visto algún ejemplar en
las cercanías de la Fuente de la Culebra, tantas veces citada.
Teziza venosa Pers.
Entre otras especies del género Pcziza he hallado una que creo
debe referirse á la P. venosa Pers. Según parece no se había vis-
to aún en nuestro país.
Lacliiiea coccinea Jak,
Recogida en la Fuente de la Culebra sobre ramas podridas. Se
menciona de algunas localidades del NO. y Centro de España.
Noticia acerca del hallazgo de un gran «Hippurites» en Rabasa
(inmediaciones de Alicante)
POR
D. JIMÉNEZ DE CISNEROS
En la nota comunicada á nuestra Sociedad en la sesión de Ju-
lio último, nos hemos ocupado del Cretáceo de Villafranqueza, lu-
gar situado como á unos cuatro kilómetros al Norte de Alicante.
Expusimos nuestra creencia de que el piso Cenomanense prolonga-
ba sus capas hacia el SW. hasta encontrar los primeros cerros de
Piqueres y la colina en que se alza el ruinoso castillo de San Fer-
nando. La escasez de fósiles y el mal estado de casi todos los que
se encuentran, constituye una dificultad grande para la determi-
nación de estos pisos, evidentemente cretáceos (Mesocretácico y
Ñeocretácico, con arreglo ala nueva designación).
■ La proximidad de estos sitios á la capital hace fácil su explo-
ración, y gracias á las numerosas excursiones realizadas, vamos
reuniendo algunos datos de interés para el estudio de la provin-
cia. En los días 14, 21 y 28 del pasado mes de Noviembre, acom-
<lí Lázaro: ((Notas micológicas». Segunda serie, 1907.
DE HISTORIA NATURAL. iOI
pafíado de gran iiúmero de alumnos, comenzamos un registro
detenido de los nerros de Piqueres y de las pequeñas lomas de
Rabasa, que son continuación de los de Piqueres. Fórmase cerca
déla hacienda de Rabasa un pequeño estrecho entre dos lomas
y el corte por el que pasa un camino vecinal, pone de manifiesto
las capas cretáceas formadas por calizas blancas, margas nodu-
losas de color gris azulado y margas arcillosas de color verde
amarillento, con numerosos núcleos piritosos. Su dirección es
deN. 60° E. áS. 60°W. buzando S. SCE.conuna pendiente de 70^
ó más, puesto que en algunos sitios las capas se aproximan á la
vertical. Estas descansan sobre las arcillas del Gault, con las que
se confunden, á trechos ocultas por el Cuaternario; las margas
arcillosas amarillentas y verdosas contienen algunos equinoder-
mos, por desgracia tan destrozados, que no se hace fácil su cla-
sificación.
De estas capas, las calizas son las que han resistido más á la
erosión, quedando como crestones que sobresalen 25 ó 30 metros
sobre el fondo del pequeño valle. Recorridos diferentes veces en
estos últimos años, no hemos encontrado restos que pudieran
indicarnos su edad; ha sido preciso examinar capa por capa y
emplear en esta operación tardes enteras^ hasta que uno de los
alumnos, el Sr. Martínez Blanquer, me indicó había en la colina
inmediata al estrecho de Rabasa un fósil de gran tamaño. Su-
biendo á la colina, encontramos la parte inferior de un gran
Sippurites, que pensábamos retirar entero y tuvimos que aban-
donar la operación, pues era tal su tamaño, que no bastaban á lo-
grarlo los cinceles y martillos de que íbamos provistos. Al día si-
guiente retiraron los alumnos gran parte del fósil, y esto á pedazos,
no habiendo logrado retirar el resto que se esconde entre las capas
de caliza compacta; así es que al presente ignoramos las verdaderas
dimensiones de la concha. Por su forma parece ser el Hippurües
cornii-vaccinum Goldf., especie que suele alcanzar dimensiones
enormes (1). Este descubrimiento demuestra la existencia del Cre-
táceo medio en los alrededores de Alicante, y por la naturaleza
de las rocas y su disposición confirma mis suposiciones de la
existencia del Cenomanense en las cercanías de Villafranqueza j
probablemente la del Turonense y Senonense, en puntos más
cercanos aún á la capital.
(1) La parte extraída mide más de 0,60 m^etros,
102 BOLETÍN DE LA EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Si desde Rabasa marchamos á Alicante, con dirección al cas-
tillo de San Fernando, encontramos unas capas blancas de calizas
pizarrosas con núcleos piritosos, algunos de los que representan
organismos mal conservados de imposible determinación. Los
numerosos pliegues, torceduras, pequeños anticlinales caídos y
otro accidentes estratigráficos hacen difícil el estudio del terreno
sin una observación muy detenida; pero su semejanza con las ca-
pas de Vülafranqueza inmediatas á los depósitos de creta margo-
-sa y á los de creta blanca, me hacen pensar si representarán al-
guno de los pisos superiores del Cretáceo, ya que parece probable
la existencia del Senonense y aun del Danés en los alrededores de
Novelda. No faltan tampoco los pequeños depósitos de creta blan-
ca ó amarillenta en la parte NW. del castillo de San Fernando.
Excursión á la Sierra de Foncalent
POR
D, JIMÉNEZ DE CISNEROS
La Sierra de Foncalent se levanta al W. de Alicante como una
arista de difícil acceso, dominando las colinas y pequeñas sierras
inmediatas, por lo que parece de mayor altura de lo que es real-
mente. Las descripciones que se han hecho de esta Sierra (1) y la
relación de algunos que dicen haber subido á su cumbre, sobreco-
gen el ánimo de tal manera, que emprendí esta excursión, tanto
tiempo deseada, con grandes precauciones y no sin temor, el día
4j del pasado Diciembre.
La descripción que de ella me hicieron algunos pastores no co-
rrespondía con lo que había leído. La sierra tiene subida por va-
rios sitios, y particularmente por uno situado en la umbría, pue-
de subirse á la cumbre en menos de una hora; tampoco estaban
muy conformes con la orientación atribuida á Foncalent, ni con
la altitud que le asignan algunas cartas de la costa. Tres alumnos
(1) «La Sierra de Foncalent est située k deux lieures de marche á TOuest d'Ali-
•fcante; elle s'étend de SSW. á NNE. sur une longueur de 8 íi 10 kilómetres
Le Versant Est est abrupt, vertical au Sud, presque inaccessible au N. Le ver.
sant Ouest n'est accessible que dans la partie N. Partout ailleurs des parois vertica-
les rendent l'acces du somment presque impjssíble >> R. Tsicklés, Eludes g ^oloff i-
ques sur le Sud-Est de l'Espagne,'^ég.\i\,
DE HISTORIA NATURAL. 103
del sexto año, los Sres. Girón, Hernández Magán y Mauricio, me
indicaron el día 28 de Noviembre que trataban de subir al día si-
guiente y me servirían de guías en la excursión, y aunque traté
de disuadirlos, ascendieron el día 29 hasta las cimas del ENE.
trayendo pruebas indudables de su excursión y algunos fósiles
muy destrozados, entre los cuales creo reconocer una concha de
Ammonites del género Oppelia.Y oWievon á Alicante, verificando el
descenso por la ladera S., que es la vertiente Este que dice el señor
Niclílés, casi toda ella abrupta, por la que marcharon audazmente
hasta llegar al Rmcón de los Sa7itos. No tuvieron tiempo de reco-
rrer la Sierra de extremo á extremo; pero trajeron la evidencia
del posible descenso por otros lugares.
El mapa del Sr. Goello, publicado en 1859, atribuye á la Sierra
de Foncalent la dirección próximamente de NNE. á SSW.; este
mapa ha servido al Sr. Nicklés para trazar los planos que
acompañan á su obra, y así, no es extraño que en esta parte es-
tén equivocados. Al tratar de fijar la posición de dicha Sierra eu
la carta que estoy formando, aparecía, próximamente en la direc-
ción ENE. á WSW., es decir, desviada unos 40° de la posición que
se le asigna en la carta de la provincia. Una excursión á la Sierra
resolvería estas dudas, así como también comprobaría si efectiva-
mente es el Titónico el terreno que forma la cumbre, puesto que
el Sr. Nicklés indica no haber encontrado fósiles en la cumbre,
pero sí abajo, juzgando que proceden de la cima, supuesto que de
otro punto no pueden proceder, los trozos de Perisphinctes eudi-
chotomus Zilt. Dos años hace que he encontrado trozos de Peris-
phinctes en las inmediaciones del extremo WSW. y no lejos de
la carretera de Madrid. Si las capas verticales, que forman esta
parte de la Sierra, se continúan acaso en el llano, me explicaría
la cantidad de Ammonites que se encuentran cerca del pantano ó
laguna desecada, situada entre la Sierra y los Altos de las Ata-
layas.
Salí en la mañana del G de Diciembre, acompañado de los se-
■ñores Gómez Llueca, Leveroni, Girón y Hernández Magán, y lle-
gados al extremo ENE. de la Sierra (NNE. eu los mapas), vacilé
'un .momento entre seguir las indicaciones del tartanero que nos
conducía, el cual aseguraba ser más rápida la ascensión por la
parte de la Umbría, ó adoptar la ruta que dos de mis compañeros
- de excursión h-abían tomado el domingo anterior, prefiriendo esto
último en vista de las seguridades que me daban los Sres. Girón
íoí boletín de la real sociedad española
y Hernández Magán, dejando para el descenso las indicaciones
del conductor del carruaje, que se comprometió á guiarnos hasta
la casa de Rodes, situada al pie de la vertiente NNW.
Subimos sin dificultad hasta los 135 metro?, en donde existe un
torreón arruinado que debió ser atalaya en otro tiempo. La pen-
diente se acentúa después, sin ser molesta, hasta una altura de
unos 250 metros, en donde la Sierra forma un pequeño lomo, á
partir del cual la pendiente se suaviza, constituyendo un paseo
agradable. Los estratos llevan la dirección de N. 65° E. (1) ó N. 70° E.,
€on buzamiento hacia el N. 25° W. ó N. 20° W. y pendientes muy
grandes hasta de 70°. Caminando por los cantos de los estratos, á
veces por verdaderos callejones entre dos estratos paralelos, llega-
mos á la altitud de 410 metros, á las doce y media del día. Gomo
los mapas publicados atribuyen á Foncalent una altitud de 724,
creía encontrarme muy lejos de la cumbre; pero los alumnos Gi-
rón y Hernández rae aseguraron estábamos ya muy cerca, y tras
un ligero descanso en una pequeña cueva, decidimos continuar
hasta el extremo occidental de la Sierra, en donde haríamos alto
para comer. Subimos después á una cumbre algo escarpada que
domina toda la parte oriental de la Sierra, en cuyo punto el ba-
rómetro indica 425 y es el marcado con la cifra 500 en el pequeño
plano que de la Sierra levantó el Sr. Nicklés. Este sabio geólogo
describe con exactitud la constitución de la Sierra, habiendo te-
nido yo la suerte de encontrar algunos trozos de Perisphinctes y
una especie que juzgo del género Oppelia, y si la altitud de esta
parte de la Sierra aparece en su trabajo mayor que la verdadera,
se debe, sin duda, á que habrá dispuesto de un solo barómetro,
no pudiendo por tanto hacer corrección alguna. Tuvimos la suer-
te de elegir un día sereno, y disponiendo en Alicante de un buen
barómetro, en el que se hacían lecturas de media en media hora,
pudo después comprobarse que sólo hubo una pequeña variación
á las tres de la tarde, dato que hemos tenido en cuenta.
El pico más elevado de esta parte oriental se encuentra sólo á
425 metros próximamente sobre el nivel del Mediterráneo, domi-
nando un collado formado por una falla de la Sierra y que ya cita
el Sr. Nicklés. Esta garganta se llama el Collado de la Celia fCe-
lla-ceja), y desde aquí se puede descender, sea por el SSE., cami-
no de grande pendiente, ó por la parte contraria NNW., en donde
(1) Nos referimos siempre al meridiano magnético.
DE HISTORIA. NATURAL. 105
tiene origen un barranco llamado también de la Celia , todo él
lleno de cantos de gran tamaño, y por entre los cuales se descien-
de sin gran molestia hasta el fondo del valle formado entre Fon-
calent y la Sierra Mediana, no lejos de la casa de Rodes. Hay por
tanto tres caminos, por lo menos, para subir á la Sierra de Fon-
calen t.
El collado de la Celia se encuentra á 390 metros sobre el mar,
dominado al ENE. por el alto pico de que hemos hablado antes.
En este lugar debió pasar M. Nicklés largas horas de explora-
ción, y no teniendo esta punta de la Sierra nombre alguno, la
bautizamos con el nombre úq Pico Nicklés, aceptado gustosamente
por los habitantes del contorno; su vertiente S. está cortada ver-
ticalmente, formando un gran precipicio, y'la parte N. forma una
áspera pendiente, presentando los bordes de los estratos, casi ver-
ticales, con abundancia de silex zonados, de forma generalmente
cilindrica, desde el grueso del dedo al del brazo ó más, diversa-
mente ramificados. Estas curiosas aglomeraciones de silex que-
bradizo, me recuerdan otra formación parecida que he encontrado
en el cerro de las Fuentes, inmediato á Archivel, al W. de Gara-
vaca y las del cerro de la Buena Vista, cercano á esta ciudad, re-
firiéndolos yo al Titónico, puesto que junto á ellos he encontrado
el Phylloceras mediterraneus Neum., Aptychus punclatus Voltz y
trozos de Perisphinctes difíciles de clasificar (1), Tanto en Fonca-
lent como en el NW. de la provincia de Murcia, abundan las ca-
lizas, más ó menos margosas, de color azulado ó gris, aunque no
faltan en ninguna de las dos localidades las calizas rosadas ó ro-
jas tan desarrolladas y tan características en otros horizontes de
esta facies del Oolílico.
■El calor nos obligaba á defendernos de los rayos solares, po-
niéndonos á la sombra que proyectaban algunos estratos vertica-
les semejantes á lienzos de muralla. No llevábamos provisión de
agua, creyendo que en esta época del año no nos había de'molestar
el exceso de temperatura; falta de previsión que habimos de pagar,
quedándonos sin beber hasta las cinco de la tarde, y aun cuando
yo contaba con hallar algo de agua, de las lluvias de días ante-
liores, retenida en el hueco de las rocas, sólo encontramos una
cavidad que contenía unos cuantos litros de agua, muy fresca y
(1) Excursiones por el NW. de Caravaca.—'Qo\. R. Soc. Esp. Hist. nat., viii. Di-
ciembre 1907.
T. :x.-Febrero. 1909. 8
106 boletín de la real sociedad española
muy limpia, de la cual no bebimos por haber visLo en el fondo
una gruesa araña.
Desde lo más alio del Pico Nicklés se divisa toda la Sierra, cuya
dirección general es de N. 70° E. á S. 70° W. El centro tiene pró-
ximamente la misma altura que el extremo ENE., estando forma-
do por una arista aguda entre el plano vertical que forma escar-
pados de más de 100 metros y la rápida pendiente del NNW. En
muchos sitios hay que caminar á un metro del precipicio, par-
ticularmente al comenzar el último tercio, en donde existe un
paso algo peligroso; pero tenía empeño en llegar hasta el extre-
mo, porque según observaciones hechas desde otras sierras, me
parecía que esta parle era la más elevada de todas. Los estratos se
disponen verticalmente, dejando aislada al SSE. una gran roca
que se levanta como un trozo de muralla sobre un precipicio de
más de doscientos metros. A esta roca se la llama La peña de San
Vicente, visible desde muchos kilómetros, habiéndome servido
como jalón para conocer, mediante visuales, la verdadera orien-
tación de la Sierra; es punto menos que imposible llegar hasta
ella y nos contentamos con verla desde el estrecho sendero que
conduce al extremo occidental de Foncalent. Esta última parte se
ensancha formando una gran planicie, casi horizontal, de cerca
de dos hectáreas, dominando el conjunto de la Sierra y formando
como una gran cabeza, el Cap-gros, como se la llama en el país,
contrastando con la aguda arista que forma el resto.
El Gap-gros se encuentra á 450 metros sobre el Mediterráneo,
no teniendo más entrada que el estrecho sendero por el que he-
mos penetrado, siendo inaccesible por los demás puntos. La ca-
liza margosa azul que le forma, ofrece sus capas poco separadas de
la vertical y aun rebasando de ella, estando dirigidas al N. 80° E.
De fósiles sólo hallamos el molde de un Pectén (?) indeterminable.
Habíamos caminado cerca de 5.000 pasos desde el extremo
ENE. de la Sierra, lo que da idea de su longitud, ó sea algo más
de tres kilómetros, no excediendo de cuatro la longitud total (1). De-
dicamos la primera media hora á observaciones, notando que el
pico más elevado de la Sierra de San Pascual se encuentra á ma-
yor altura (2) y la Sierra Mediana» casi paralela á la Foncalent, se
destaca por su color verdoso, existiendo entre ambas un estrecho
(1) M. Nicklés le atribuye 8 kilómetros.
(2) No obstante las cifras equivocadas de la carta de la costa.
DE HISTORIA NATURAL. 107
valle, todo él formado por el Infracreláceo ó Eocretácico, abundan-
te en fósiles y algunas manchas de Triásico superior que asoman
por entre las fallas del Infracretáceo ó fuera de su lugar sin orden
y colocadas encima de las margas y calizas del Neocomiense.
Salimos de la planicie del Gap-gros á las tres de la tarde, y re-
corrimos en poco más de media hora la distancia que nos separa-
ba del collado de la Celia, y comenzamos el descenso por el lecho
del escarpado barranco, encontrando los mismos materiales que
describe M. Nicklés. En rigor, el barranco no es otra cosa que
la depresión formada en la Sierra por la falla que la divide obli-
cuamente; así es que las capas de la parte oriental llevan la di-
rección N. 6'o° E., mientras que el fondo y ladera occidental, van
con corta diferencia al N. 80° E. ó N. 75° E. Unas y otras capas di-
fieren poco de la vertical, y además de las margas y calizas azu-
ladas se encuentran capas de areniscas grises. Casi en la termi-
nación inferior del barranco existe una gran falla y comienzan
unas capas arcillosas, de tono amarillo-verdoso, con algunos fó-
siles que creo deben referirse ai Gault. La dirección de estas ca-
pas es N. 64° E.
Atravesando una faja de terreno cultivado llegamos á la Casa de
Bodes poco antes de las cinco de la tarde, decidiendo terminar la
excursión dando vuelta á la Sierra por la parte occidental. El pai-
saje es algo sombrío, y durante algunos meses, inmediatos al
solsticio de invierno, una buena porción de la ladera NiN W. queda
en sombra, lo que hace comprender la orientación de la Sierra y
lo escarpado ó pendiente de la misma. No existen en esta parte
acantilados, salvo en el Gap-gros, y así es que se hace posible
el acceso por los numerosos y pequeños barrancos que descienden
al valle. Los relatos de precipicios y muralla^ que rodean la Sie-
rra, son un tanto exagerados.
Se nos hizo de noche antes de doblar el extremo occidental;
sólo pudimos apreciar el relieve de la Sierra, tan semejante en
esta parle á la ladera opuesta, que para apreciar el contorno basta
mirar al trasluz, por el reverso, una fotografía de la parte SSE.
Pasamos al pie del Gap-gros, que extendía su larga sombra hasta
cerca de la carretera, y con una espléndida luna llena pudimos
contemplar aquellos peñascales que se elevan á más de 350 me-
tros sobre el camino.
La excursión á Foncalent ha dado por resultado: 1.° Compro-
bar que el Titónico forma toda ó parte de las cumbres. 2.° Que la
Í03 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
dirección de la sierra, en vez de ser NNE. á SSW., es de ENE. á
WSW. próximamente, puesto que la línea recta que pasa por el
Pico Nicklés y el centro del Gap-gros, puntos extremos y más ele-
vados de la Sierra de N. 70° 30' E. á S. 70" 30' W. (MM), y tenien-
do en cuenta la declinación para este año y lugar (N. 12° 23' W.),
resulta ser la verdadera dirección de N. 58° 7'E. á S. 58° 7' W.,
estando la mitad última de la Sierra aún más desviada al W. y
3." Que la verdadera altitud de la Sierra, se ha exagerado en las
cartas de la costa, no pasando de 450 metros en el Gap-gros, en
vez de 754, cifra que atribuyo á error de imprenta.
Esta primera visita á Foncalent sólo ha tenido por objeto dar-
nos cuenta de su situación, altitud, etc.; nuevas excursiones que
proyecto, es de esperar arrojarán más luz respecto á la constitu-
ción geológica de dicha Sierra.
Nota. — Una nueva excursión realizada el 31 de Enero con 13
alumnos del Instituto, me ha permitido reconocer detenidamente
los alrededores de Foncalent. Por el B. y SE. existen gruesas ca-
pas de aluviones casi enteramente formadas por fragmentos del Ti-
lónico y algo del Neocomiense, encontrándose algunos fósiles piri-
tosos (Gasa de Gassen), pero principalmente trozos de Perisphinctes,
entre los que se encuentran ejemplares de gran tamaño. Desgra-
ciadamente están muy destrozados, pero puede asegurarse que
existen varias especies, entre las que se encuentran una de finí-
simas costillas bifurcadas á diversas alturas, alternando con otras
simples; otra de gruesas costillas falciformes, no faltando algu-
nas formas que recuerdan el gen. Simoceras y aun alguna pró-
xima á la Oppelia pseudoflexuosa Favre. Ginco alumnos subieron
al Pico Nicklés trepando por el SSE. de la sierra, hasta alcanzar
el collado de la Celia, volviendo algunas horas después con abun-
dancia de trozos de P. eudichotomus Ziíl. y alguna otra especie del
mismo género, recogidos en la proximidad de la cumbre.
Otra. — En la nota publicada en el Boletín de Diciembre último
se han deslizado varias erratas, leyéndose en la de la página 458
Raío por Racó, y Placenticeras Nicosits, en vez de Placenticeras
Nisus, con arreglo al original.
DE HISTORIA NATURAL. 109
Observaciones sobre dos formas monstruosas
POR
PEDRO MOYANO
Monstruo ciclocefaliano. — Para el Museo déla Escuela de Vete-
rinaria de Zaragoza, nos ha sido entregado por un alumno nues-
tro, Sr. Satué, una cabeza de cabrito, la que por nosotros exami-
nada, representa un monstruo autósito, ciclocefaliano.
La referida cabeza es de un tamaño más pequeño que el natu-
ral, y se halla cubierta de pelo negro con una mancha blanca en
el centro de la misma.
Ofrece la particularidad notable, que la da nombre, de tener
un solo ojo en el centro; la mandíbula superior se halla atrofiada,
faltando los propios de la nariz y el tabique nasal, siendo, en
cambio, la inferior muy saliente, con cierto prognatismo y la
lengua saliente é inclinada á un lado. La cavidad orbitaria es
única, de mayor diámetro que el normal; en los maxilares supe-
riores ofrece dos molares, otros dos en los inferiores y cuatro in-
cisivos.
Según investigaciones de Dareste, la génesis de la referida
monstruosidad, explícase de la manera siguiente:
Las retinas, generadas por los nervios ópticos, considéranse
como la resultante de la fusión de las paredes de las vesículas
oculares, tituladas cerebrales anteriores, formadas por una di-
latación ó ensanche del canal medular, que va haciéndose cada
vez mayor transversalmente. Lis futuras retinas se hallan yuxta-
puestas á ambos lados de la línea media, para, en una etapa ulte-
rior, separarse, ocupando los dos extremos de la vesícula ocular,
y al conseguir su volumen total, ciérrase el canal.
Guando este fenómeno es prematuro ó precoz, por suspensión
y error de desarrollo, se unen las futuras retinas yuxtapuestas, y
como consecuencia, se forma teralológicamente en la línea me-
dia una sola vesícula y luego un solo ojo, en lugar de las dos
separadas en los casos fisiológicos, que generan los ojos nor-
males.
Dareste cree que puede atribuirse como causa de la ciclópia, la
presión ejercida en la pared anterior del amnios.
lio boletín de la real sociedad española
Son ya dos los ejemplares de esta monstruosidad que cuenta
el Museo de la referida Escuela.
Feto de morueco y cabra. — Gomo ejemplar curioso hemos reci-
bido del Veterinario de Longares, Sr. Sampietro y Orus, discípu-
lo nuestro, un feto de tres meses, abortado por una cabra, y que
procede de la unión sexual con un morueco ó carnero padre, rea-
lizada de intento por dicho Sr. Sampietro, propietario de aquélla
y quien me asegura la certeza del caso.
El feto ofrece en su aspecto exterior gran semejanza con la es-
pecie materna; es hembra y tiene los vestigios de las marmellas
en el cuello, las tetas de conformación como las de cabra, y tron-
co y extremidades de la citada especie. La región caudal muy
larga y péndula, es la que guarda más analogía con la que ofrece
la especie paterna.
El peso y tamaño es como el normal, unos 400 g.
Nos refiere el Sr. Sampietro haber visto ya varios casos de fe-
cundaciones de cabras por moruecos; pero nunca logró observar
el completo desarrollo intrauterino, pues por lo general no llegan
al último período de gestación. En todos los casos han sobreveni-
do abortos, y en el de referencia ha logrado conservar el feto, y
nos le ha remitido para su examen.
Mucho se ha hablado de productos resultantes de las uniones
sexuales, como la que referimos, y hasta se ha asegurado que
pueden ser viables. Es lo cierto que nunca se ha logrado obtener-
los en este estado en los diferentes ensayos realizados y que en
condiciones normales de vida no hemos visto ninguno; sin em-
bargo, son varios los casos ya observados de fecundidad de cabras
por moruecos.
Análisis químico del aragonito de Molina de Aragón
POR
RAMÓN LLORD y gamboa
Momentos antes de comenzar la sesión última habida en esta
Sociedad, hablaba conmigo nuestro distinguido consocio D. Sal-
vador Calderón acerca de lo mucho que está por hacer en el estu-
dio químico de los minerales y rocas, citándome como ejemplo,
entre los numerosos minerales cuya composición química se
DE HISTORIA NATURAL. 111
ignora por no existir de ellos análisis conocido, el caso particular
del aragonito de Molina de Aragón, el cual, por haber dado nom-
bre ala especie mineralógica, merecía, ciertamente, ser estudiado
en el indicado concepto.
Deseoso de llenar esta laguna, prometí al Sr. Calderón ocupar-
me del asunto á la mayor brevedad, y el resultado de lo hecho
durante el pasado mes de Enero, queda consignado en esta nota:
Los cristales, en realidad .maclas columnares del aragonito
de Molina de Aragón, tienen colores blanco-grises ó rosados; los
de este último color han sido los elegidos.
La disolución clorhídrica del mineral, examinada al espectros-
copio, produce dos espectros: uno, muy intenso, del calcio y otro,
bien visible, pero más fugaz, correspondiente al estroncio. La cir-
cunstancia de poder observar directamente este último espectro
en las disoluciones clorhídricas del mineral, y de la facilidad de
la observación, demuestra que el estroncio se halla en cantidad
apreciable, siendo posible su dosificación. En efecto, el análisis
de 1 g. del polvo de un cristal previamente lavado y desecado, ha
dado el resultado siguiente:
En 100 partes.
Carbonato calcico 97,357384
Carbonato eslróncico 1 ,609282
Materias extrañas (arcilla ferruginosa) ". . . 0,000480
Agua interpuesta (humedad en los cristales) 0,080000
Pérdida 0,952854
Total 100,000000
Del análisis anterior resulta:
1." Que no hay magnesia apreciable en 1 g. de mineral.
2.° Que el aragonito de Molina de Aragón es relativamente
rico en estroncio.
3." Que el color rosado de los cristales es debido á la parte in-
soluble; es decir, á la cortísima proporción de arcilla ferruginosa
separada por filtración de la disolución clorhídrica, como se de-
muestra tratando por dos ó tres golas de ácido clorhídrico con-
centrado, el polvillo rojizo obtenido por la expresada filtración. El
ácido ataca entonces á la parte ferruginosa de la arcilla, y puede
obtenerse, al diluir y tratar por el ferrocianuro de potasio, el azul
pálido, característico de la ínfima cantidad de hierro contenida en
el diminuto polvo inso\[ihle.~fLaboratorio'particular del autor.)
112 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Sobre moluscos de Lanzarote (Canarias)
POR
F. AliANDA MILLÁN
En la excursión que hice á Lanzarote acompañando al Sr. Her-
nández-Pacheco, el principal objeto era el estudio de la Geología
de la isla; pero al mismo tiempo, recogimos cuantos ejemplares
biológicos encontramos á nuestro alcance. En esta nota doy á co-
nocer las especies de moluscos recogidas y cuya determinación ha
puesto fuera de duda nuestro competente consocio D. Florentino
Azpeitia, y señalo algunas particularidades de sus yacimientos.
Moluscos terrestres. — En las laderas de la Montaña Emine en-
contramos dos especies: el Helix pisana Müll. var. gemínala
Mouss. y el Helix Graselti, todos estos adheridos á las ramas de
la planta allí llamada aliaga. Esla particularidad y la observación
de ejemplares de todos los tamaños y dibujos que hacen el tránsito
insensible de una especie á otra, confirman la idea de que los
H. Graselti no son otra cosa que individuos jóvenes del H. pisana
var. gerninata.
Existe una extensa faja de arenas que cruza la isla, donde la
vegetación espontánea escasea mucho, siendo la característica de
esta región, la presencia constante de la Euphorhia helioscopia L.?
Esla región, que los naturales del país llaman El Jable, está for-
mada de capas de arenas que el viento traslada de una costa á
otra, formando dunas; debajo de la arena se encuentra en algu-
nos puntos gran cantidad de nidos de Anlophora, que por su
forma especial, y estar huecos, llaman barrililos. Mezclados con
ellos y formando un verdadero estrato en la llanura de Tim-
baiba, existen las conchas de las tres especies siguientes: Steno-
gyra (Rumina) decollala Lin., Helix sarcostoma Lin. y Parma-
cella callosa Mouss., que aunque especies vivientes, en la actuali-
dad, al menos las dos primeras, no las hallé en el resto de la isla,
pudiendo considerarlas para Lanzarote como especies suhfósiles.
La vida, en tiempos no muy lejanos, de los himenópteros y de
especies de moluscos tan voraces, hace suponer la existencia de
praderas 6 matorrales en lo que actualmente es un arenal, y en-
DE HISTORIA NATURAL. 113
tre los isleños se conserva alguna tradición favorable á esta
suposición.
Es digna de apuntarse la considerable cantidad de Parmacella
callosa que en este yacimiento se encuentra, y que es tal, que en
cinco minutos que nos detuvimos el Sr. H. -Pacheco y yo, recogi-
mos más de cincuenta ejemplares; en tanto queMousson, al crear
esta especie, sólo tuvo un ejemplar á la vista, y al observar la
callosidad de que está provista, y á la que alude el nombre espe-
cífico, duda entre rué sea una especie nueva ó un caso teratoló-
gico de otra especie. Pueden verse los ejemplares que posee nues-
tra Sociedad y por ellos asegurarse que se trata de una buena es-
pecie, porque todos presentan la callosidad indicada.
La isla Graciosa, cruzada asimismo por el Jahle, presenta la
monotonía de un desierto interrumpido solamente por algún
montículo de plantas secas cubiertas por arenas, aparte de los
cinco volcanes que posee. El arenal está sembrado de cubiertas
quitinosas de coleópteros (Pimelia, principalmente) y de conchas
pertenecientes á las tres especies de Helix citadas en tan gran
cantidad, que forman una capa superficial de algunos centímetros,
produciendo al andar un ruido característico al aplastarse. No en-
contramos ejemplares vivos, y la explicación nos la dieron los is-
leños al asegurar que no había llovido en Graciosa hacía cuatro
años.
Moluscos marinos. — En Lauzarole, en la cosía del W. y en un
cráter invadido por el mar, existe una charca llamada del Golfo,
que aunque separada del mar por unos cincuenta metros, se co-
munica mediante las mareas y por filtraciones á través délas are
ñas. En esta charca de agua, muy densa, por la cantidad de sales
que posee, recogimos las especies siguientes: Trochus fOxysteleJ,
Tamsi Dunk., Trochocochlea sagiltifera Lam. var., edulis Sow.,
Purpura haemastoma Lin., Venus verrucosa Lin., Fsammobia ves-
pertina Gmel., Venerupis irus Lin.
De esta última especie, que es litófaga, se recogen en el charco
del Golfo los ejemplares muertos, entre el légamo debido á la
destrucción de las rocas por los agentes geológicos: son de un ta-
maño gigante, de dos á cuatro veces mayores que los más grandes
de la Península.
El Golfo es una buena localidad para recoger especies marinas
porque abundan también los equinodermos y los gusanos, nerei-
dos principalmente.
■114 boletín de la real sociedad española
GonsliLuye un alimento predilecto de los isleños la Patella as-
pera Lam., var. Sowei D' Orb., Patella crenata D' Ofb. y Halio-
tis coccínea Rv.; tanto es así, que encontramos grandes depósitos
de conchas, ya al aire libre, ya cubiertas por Jos sedimentos, á
modo de kiokenmodingos.
La Spirula Peroni Lam., se encuentra en todas las costas.
Sólo me queda por citar dos especies recogidas en la isla de
Lobos, por D. Tomás Doreste, que se hallaba entonces al servicio
del Faro, y nos las cedió íjenerosamente: el Spondt/lus gaedero-
pus Lin. y el Argonauta Argo Lin. 9-
En resumen, las especies recogidas son las siguientes:
Ilaliotis coccínea Rv. Lanzarote.
Oxystele Tamsi Dnnk. Charco del Golfo (Lanzarote).
Troclwcochlea sagittifera Lk., var. edulis Sow. Id. (id.)
Patella áspera Lam., var. Sowei D'Orb. Lanzarote.
P. crenata D'Orb. Lanzarote.
Purpura hsemastoma Lin. Charco del Golfo (Lanzarote).
Helix písana iMüll., var. gemínala Mouss. M, Emiue (Lan-
zarote).
H. Grasetti Tarn.
H. sarcostoma W. Bertlt.(Subfósil). Llanura de Timbaiba (Lan-
zarote).
Stenogyra (Rumina) decoUata Lirf. (Id.) Id.
Parmacella callosa Mouss. (Id.) Id.
Spondylus Gaederopus Lin. Isla de Lobos.
Venerupís irus Lin. Charco del Golfo (Lanzarote).
Venus verrucosa Lin. Id. (id.)
Psammobía vespertina Gml. Id. (id.)
Spirula Peronii Lam. Playa del W. (Lanzarote).
Argonauta argo Lin. 9- Isl^ de Lobos.
Publicacíories que ha recibido la í^eal Sociedad Española
de fiistoTÍa J^atural durante los meses de Diciembre
de 1908 g Enero de 1909.
fZa liste suivante servirá comme acensé de réception.)
Alemania
Deutsche entomologische Gesellschaft, Berlín.
Deutsche Entomologische Zeitschri/t. Jahrg. 1909, Heft i.
Entomologische Litteraturblatter. R. Friedlauder und Sohn, Berlín. 1908,
n° 12; 1909, n° 1.
DE HISTORIA NATURAL. 115
Eatomologisclier Internaíionaler Verein, Stuttgart.
Entomclogische Zeitschrift. xxii. Jahrg., n^s 36-43, 190S-1909.
Nalurse Novitatee, Berlín. 1908, nos 18-24.
Naturhistorische Gesellschaft zu Nürnberg.
Ahhandlungen. Tomo xvii, 1907. Apéndice al tomo xvii, 1908.
Mitteilungm. 1907, nos 1-6; 1908, n° 1.
Zeitschrift für Wissenschaftliche Insekteubiologie, Hiisum. Bd. iv, Hefte
10-12, 1908.
Zoologischer Anzeiger, Leipzig. Bd, sxxiii, nos 21-26, 1908-1909.
AUSTRIA-HUXGRÍA
K. K. Zoologisch-Botanische Gesellschaft in Wien.
Verhatidlungen. lviti. Band, 8. und 9. Heft, 1908.
Museiim Nationale Hiingaricum, Budapest.
Anuales historico-nnturales. Vol. vi, pars 2* 1908.
üugarische Centralbureau íür ornithologische Beobachtungen, Budapest.
Aqiiila. T. xv, 1908.
Wiener Entomologische Zeitung, Wien. xxvii. Jahrg, ix. und x. Heft, 1008.
Bélgica
Société belge d'Astronomie, Bruxelles.
Bidletin. 13"^ année, nos ii_i2, 1908.
Société belge de Géologie, de Paléontologie et d'Hydrologie, Bruxelles.
Bidletin. Procés-verbaux des séances du 21 Janvier, 19 Fevrier,
17 Mars, 16 Avril, 12 Mai, 16 Juin et 15 Juillet 1908.
Mémoires. T. xxii, 1908.
Société entomologique de Belgique, Bruxelles.
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Mémoires. Cuad. xv, 1908.
Dinamarca
Société botanique de Copenhague.
Botanisk Tidsskrift. 29 Binds, 1. Hefte, 1908.
Egipto
Société entomologique d'Égypte. Le Caire.
Bulletin. 1908, 3« fascicule.
España
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Las Baleares. Año ix, n.° 96, 1908.
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Anales. Año ii, n." 7, 1908.
Farmacia y Medicina, Barcelona. Año iii, n." 25, 1908.
Gaceta farmacéutica española, Barcelona. N.os 144-146, 1908.
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Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales de Madrid.
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Revista de Geografía Colonial y Mercantil. T. v, n.o» 11-12, 1908.
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ToNi (G. B. de) É Foeti (A.) — Intorno alie relazioni di Francesco Calzo-
lari con Luca Ghini (BuU. Soc. Bot. ital., 1906.)
Sesión del 3 de Marzo de 1909.
PRESIDENCIA DE D. JOSÉ GÓMEZ OCANA
El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué
aprobada.
Admisiones y presentaciones. — Fueron admitidos los señores
presentados en la sesión anterior y propuestos, también para so-
cios numerarios, D. José Loristán Gómez de Membrillera, presen-
tado por el Sr. Bovaira; D, Federico Sánchez Cabezudo, doctor en
Farmacia, de Garriches (Toledo), por el Sr. Hoyos Saiuz; D. José
Gómez Vega, de Santander; D. Diego Mendoza, de Madrid; el
Instituto de Manquinhos, Río de Janeiro (Brasil), por el Sr. Bo-
lívar, y el P. Agustín Malcón, profesor del Golegio de PP. Agus-
tinos de Uclés (Cuenca), por el P. Barreiro.
Cumlsiones. — El Sr. Presidente manifestó que la Comisión de-
signada para visitar á los ministros de Instrucción pública y de
Fomento, tuvo el honor de ser recibida por los Sres. Rodríguez
San Pedro y Sánchez Guerra el martes 2 del actual, á los que in-
formó de los trabajos que realiza la Sociedad actualmente, y de
las empresas que en lo futuro se propone acometer. Tanto uno
como otro consejero estuvieron muy deferentes con la Comisión
y elogiaron los volúmenes de nuestras publicaciones que les fue-
ron entregados como muestra de la labor que anualmente lleva á
cabo la Suciedad. La Comisión saludó después ai Subsecretario
de Instrucción pública, y no pudo hacerlo al Director de Agricul-
tura, por no hallarse éste á la sazón en su despacho.
— El mismo Sr. Presidente' participó, que en el mes de Agos-
to próximo celebrará la Escuela y Sociedad de Antropología de
París el quincuagésimo aniversario de su fundación, y que sería
de muy buen efecto que en las solemnidades académicas que con
tal motivo habrán de celebrarse en la capital de Francia estu-
viésemos representados por algunos de nuestros consocios.
La Junta se manifestó conforme con lo propuesto por el señor
Presidente y acordó designar para que lleven nuestra representa-
T. :x.— Marzo. I9C9. 9
]22 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
ción en los actos de referencia á los Sres. Antón, Oloriz, Aranzadi
y Hoyos Sainz.
Asuntos varios. — El Sr. Ribera manifestó, con respecto ala
proposición por él presentada en la sesión de Febrero, que se ha
enterado de que el Gobierno establecerá dentro de un plazo rela-
tivamente corto cinco estaciones sismológicas, que distribuirá
entre las provincias de Toledo, Almería, Alicante, Goruña y Na-
varra, emplazándolas en las respectivas capitales ó en lugares á
ellas próximos.
Gon motivo de esta manifestación, expusieron brevemente sus
opiniones sobre el asunto los Sres. Fernández Navarro y Oloriz,
expresando la utilidad que reportaría el establecimiento de una
estación análoga en Madrid.
— El Sr. Bolívar participó que los alumnos de la Escuela de
Veterinaria de Zaragoza, queriendo dar una prueba de afecto á
su profesor D. Pedro Moyano, por haber sido elegido Presidente
de la Sección aragonesa de nuestra Sociedad, le obsequiaron hace
pocos días con un banquete.
Notas y comunicaciones. —El Secretario, en nombre de D. Ma-
nuel M, de la Escalera, presentó la descripción de dos coleópte-
ros nuevos de Marruecos.
— El mismo dio lectura á la siguiente nota remitida por don
Daniel Jiménez de Gisneros:
«El día 21 de Febrero del corriente año se sintió en Alicante
una fuerte trepidación que duró unos cuatro segundos. Los
relojes indicaban lasi ocho y siete minutos de la mañana, no pu-
diendo asegurarse fuese esta hora con exactitud en atención á
la marcha incierta é irregular de los de la población.
De las observaciones propias y del testimonio de muchos veci-
nos, parece deducirse que las vibraciones se efectuaron de WSW.
á ENE., no pudiendo asegurarlo por falta de aparatos.
Los oficiales de telégrafos que estaban de servicio, para cono-
cer si había habido interrupción en las líneas, comunicaron rá-
pidamente con algunos puntos de la provincia y, gracias á esta
feliz idea, pudo conocerse que las trepidaciones habían sido más
violentas al W. que al E., habiendo revestido carácter alarmante
en Torrevieja y en Grevillente, en donde el vecindario, asustado,
se salió rápidamente de los edificios.
DE HISTORIA NATbHAL. 123
Como era muy posible que en la madrugada hubiese habido
otras oscilaciones y .jue pasaran inadvertidas para la mayoría,
•me dediqué el día 21 á inquirir si efectivamente se habían senti-
do algunos movimientos sísmicos antes del citado, pudiendo
comprobar que entre tres y cuatro de la madrugada se había per-
cibido una trepidación de menor intensidad y duración que la de
las ocho de la mañana.
Hubo personas que solo percibieron la de la madrugada, y
otras aseguraron haber sentido la noche anterior, hacia las once,
una ligera trepidación.
No se han producido derrumbamientos ni desgracias persona-
les. En Elche me aseguran hubo rotura de vidrios y otro tanto
ocurrió en Grevillente y Torrevieja».
— El Sr. Fernández Navarro, en nombre de nuestro consocio
-de Granada, P. Manuel María Sánchez Navarro, presentó á la
SociErjAD algunos números del Boletín mensual de la Estación
sismológica de Cartuja, así como numerosas fotografías. Estas
representan algunos sismógrafos de los empleados en aquella es-
tación, construidos en sus talleres según diferentes modelos, tan
profundamente modificados á veces, que pueden llamarse apara-
tos Caríu/a. También las hay entre ellas que reproducen sismogra-
mas de terremotos conocidos (Messina, Turkestan, Ghilapa), y de
otros varios no mencionados.
Los señores socios examinaron con interés dichas fotografías,
así como el Boletín.
— El Sr. Calderón añadió las siguientes noticias sobre terre-
motos sentidos en España recientemente, como débiles manifes-
taciones de la última recrudescencia sísmica que ha experimen-
tado la región mediterránea.
El día 15 del mes pasado, á las tres y cuarenta y nueve minu-
tos, se registró en el Observatorio del Ebro un temblor de tierra
de cercano epicentro, alcanzando las componentes Vicenlini una
amplitud de 25 mm.
Las manifestaciones más importantes en nuestra Península
han sido las del día 21 en la región alicantina, donde por cierto
son pocos frecuentes estos fenómenos, habiéndose recibido noti-
cias de las localidades siguientes, que corroboran las que nos ha
enviado el Sr. Jiménez de Cisneros y que acaban de leerse.
Elche. — Ligero temblor durante la madrugada; otro más inten-
so á las ocho y tres minutos, >iue duró dos segundos, y otro un
124 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
poco después. Machas casas han quedado resentidas, siendo
grande la alarma durante y después de las dos últimas sacudi-
das; pero sin que afortunadamente haya habido desgracias per-
sonales.
Crevillenle. — Una primera trepidación se sintió, según se dice,
á las ocho y quince segundos, durando cuatro segundos y pasan-
do en dirección E. á W. Momentos después se percibió una nue-
va sacudida, mucho más intensa, si bien de menor duración. Los
edificios oscilaron bien visiblemente y hubo gran alarma en el
vecindario.
Novelda. — Aquí sólo se percibió la primera de dichas sacudi-
das, con bastante intensidad, pero muy breve. Los edificios osci-
laron y la población los abandonó llena de pánico.
Aspe. — Tampoco se habla aquí de haber notado claramente
más que el movimiento de las ocho y minutos de la mañana, con
intensidad y marchando de NE. á SW., con cuatro segundos de
duración. Causó gran alarma.
En Canarias, en cambio, no se ha sentido niuguna trepidación,
después de las últimas de que se dio noticia en la sesión anterior
con referencia al Sr. Gramas.
Dijo también, como resumen de las noticias que viene comu-
nicando sobre los sismos de fecha reciente en España, Canarias
y Marruecos y de las observaciones que contiene la nota del
Sr. Navarro Neumann, de que da cuenta el acta de la Sección
de Granada, que no arrojan ninguna luz para aclarar el fenómeno
acaecido en Sicilia y Calabria el 28 de Diciembre de 1908. Lo
característico de este sismo es que su zona epicentral se encuentra
en la depresión del mismo Messina.
Conviene descartar para la apreciación de la importancia de
fenómenos semejantes, sus efectos destructores, los cuales depen-
den principalmente de] la densidad de la población que habita en
la zona afectada, de la clase de construcción de los edificios y de
otras circunstancias enteramente extrañas al fenómeno geológico.
Así, por ejemplo, en el caso de que se trata, lo que ha aumentado
los desastres principalmente ha sido la retirada del mar, que se
precipitó en seguida con una gran violencia sobre la ribera. En la
estación del camino de hierro de Reggio, situada cerca de la costa,
el agua salió del suelo en surtidores violentos, lo que se explica
fácilmente por el choque de la ola sobre un suelo empapado de
agua.
DE HISTORIA NATURAL. 125
Es indudable que en la población y en el fondo del estrecho de
Hessina ha habido cambios de nivel, aunque no están todavía me-
didos con precisión; pero es probable que sean debidos á simples
deslizamientos délos terrenos de aluvión, sobre los cuales están
construidos los muelles de aquellas ciudades.
Después de todo, geológicamente hablando, los ültimos terre-
motos de Sicilia y Calabria no son más que sencillos agrieta-
mientos, desprovistos de importancia, aun comparados con otros
que afectaron la región, como el que elevó 100 metros una parte
del suelo de Sicilia y abrió el mar Rojo.
— El Sr. F. Navarro dio noticia de un temblor de tierra acae-
cido en el pueblecitode Totalán, cercano á Olías, á fines de Ene-
ro, y del cual no han hecho mención los periódicos de Madrid,
pero sí El Cronista de Málaga de 26 de Enero, si bien no precisa
el día de la ocurrencia.
La sacudida, aunque breve, tuvo intensidad suficiente para que
algunos edificios exparimentaran el efecto de la conmoción y para
producir bastante alarma en el vecindario. Parece ser que el mo-
vimiento sísmico repercutió en Olías y en Málaga, más débilmen-
te, señalándose la oscilación en el Observatorio del Instituto, en
€uyo centro de enseñanza se agrietaron algunas paredes.
— El Sr. Calderón dijo que, según noticias del día 7 del mes
pasado, comunicadas por el mencionado Sr. Oramas, nuestro
consocio, había estallado por entonces cerca de La Orotava, un
bólido, que fué percibido por muchas personas.
Añadió que, según había leído en alguna revista, varios sabios
alemanes emprenden en estos días una correría científica por las
islas Canarias, proponiéndose instalar un Observatorio de inves-
tigación en el Pico de Tenerife, á cargo de los profesores Herge-
rel y Pannwitz. El príncipe de Monaco ha prometido también su
concurso, proponiéndose, entie otras cosas, ayudar á aquellos sa-
bijs, haciendo observaciones á bordo de su yate Princesa Alicia,
en un sitio próximo á las Azores.
— El mismo Sr. Calderón participó que había recibido del pro-
fesor D. Faustino Elspluga algunas rocas del yacimiento en que
se encuentran los fósiles terciarios marinos de los alrededores de
Toledo, de que había dado noticia en sesiones anteriores, refirién-
dose á las actas de la Sociedad geológica de Francia.
Aún no había tenido tiempo de examinar aquellas muestras,
■que se proponía estudiar, pero desde luego creía un deber de jus-
]0(5 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
ticia declarar que dicho Sr. Espluga era el descubridor de tan ia-
teresantes fósiles, que había reconocido en sus excursiones con
los alumno?, á quienes hace tiempo llevaba al paraje en que se
encuentran aquéllos para enseñarles el carácter de la fauna
marina.
— El Sr. Caballero, en nombre de D. Federico Gredilla, mani-
festó que deseaba informarse respecto á un trabajo sobre la Flora de
la Rioja, presentado hace tiempo á nuestra Sociedad por D. Ilde-
fonso Zubia y que aún no ha sido publicado en nuestras üíemorias.
El Sr. Bolívar, á íalta de algún socio de la Comisión de publi-
caciones, dijo á este respecto que siendo de muy considerable
extensión el trabajo del Sr. Zubia, —tanto que de imprimirse
ocuparía él solo un volumen de nuestras Memorias — había ha-
bido necesidad de prescindir de él en cuantas ocasiones hubo
de tratarse de imprimirlo. Añadió el Sr. Bolívar que sabía tam-
bién que en la Comisión de publicaciones predominaba el criterio
de eludir la publicación de los trabajos simplemente enumerati-
vos de plantas recogidas, cuando éstos alcanzasen proporciones
extraordinarias; pero que á pesar de ello, si el Sr. Caballero creía
interesante el catálogo del Sr. Zubia, podía encargarse de redu-
cirlo ó extractarlo y, una vez hecho esto, se pasaría de nuevo á la
Comisión ó se publicaría por capítulos sueltos.
El Sr. Caballero manifestó que habiendo fallecido el Sr. Zubia
y reclamando sus herederos este trabajo, nada podía resolver de
momento sobre la proposición que se le presentaba, pero que de
ella daría cuenta á la familia del finado, trasmitiéndonos, cuando
la obtenga, su respuesta.
Nota bibliográfica. — El Sr. Rivas Mateos comunicó la si-
guiente:
Los Sre=. J. Pitard y L. Proust han publicado recientemente
un tomo de 500 páginas referente á la Flora de Canarias. El libro
se titula Les lies Cañarles — Flore de L'Archipel. En el pie de
imprenta, dice: Librairie des Sciences Naturelles, Paul Klinck-
sieck. Rué Corneille, 3.
Como ya indican en el prólo?o ios autores, es una obra incom-
pleta y dada prematuramo.ile á la publicidad ante el anuncio de
que el profesor Sch:iJK va á publicar un libro referente á la ve-
getación fie Canarias.
oin embargo, el libro de los Sres. Pitard y Proust resulta in-
DE HISTORIA NATURAL. 127
teresante. Estudian, en primer lugar, la Geografía botánica del
archipiélago canario, llamando la atención el capítulo referente á
las zonas de vegetación, que es un estudio muy notable y de
gran interés.
Luego, y siguiendo una clasificación muy discutible en la épo-
ca actual, exponen en forma de.catálogo las especies y variedades,
citando localidades con lujo de datos, y todos ellos de gran utili-
dad para botánicos y turistas.
En este libro falta todo lo referente á Talófitas, ocupándose so-
lamente de Muscíneas, Griptógamas fibroso-vasculares y Faneró-
gamas. Hay que advertir que en el catálogo de Hepáticas cola-
bora con Pilard M. Gorbiére, y en el de Musgos el Dr. Negri, de
la Universidad de Turín.
Las especies nuevas— en crecido número — están bien descritas,
y al final del tomo hay 19 láminas con preciosos fotograbados
que representan paisajes con especies típicas de la Flora del Ar-
chipiélago canario.
Secciones. — La de ZaraciOza celebró sesión el 25 de Febrero, bajo
la presidencia de D. Pedro Moyano, actuando de Secretario don
Adolfo González.
Fueron admitidos como socios numerarios D. Gabriel Galán
Ruizy D. Manuel Olivar, propuestos en la anterior.
— El Sr. Orensanz, profesor de la Escuela de Veterinaria, expuso
á la Sociedad la manera de realizar las prácticas de la digestión
artificial en el Laboratorio de Fisiología de dicha Escuela; los se-
ñores Ferrando y González bosquejaron un trabajo de análisis de
unas rocas, del que darán cuenta en otra sesión, y el Sr. Moyano
habló de la determinación étnica de algunas razas de ganado.
Otros señores socios quedaron en hacer trabajos para sesiones
próximas, y á propuesta del Sr. Presidente se acordó realizar una
excursión científica, en el mes de Marzo, á la Puebla de Albortón.
—La de Granada se reunió el 27 de Febrero de 1909, bajo la
presidencia de D. Manuel Maldonado Sauz.
Quedaron admitidos como socio numerario D. José de Peso y
Blanco, doctor en Medicina, y como agregado, D. Leopoldo Señan
Díaz, propuesto el primero por D. José Alvarez y el segundo por
D. Francisco Simancas.
—El Sr. Presidente dio cuenta de las gestiones que ha practicado
128 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
la comisión nombrada para la celebración de la Fiesta del Árbol
en Granada, según propuso el Sr. Espejo Gasabona, en Ja sesión
del pasado mes de Enero; acordándose, en vista de lo manifesta-
do, que conste en acta lo altamente satisfecha que está la Sección,
por la exquisita galantería con que el Sr. Conservador Mayor de
la Alhambra acogió á la comisión que fué á visitarle, y por haber
ofrecido darle cuantas facilidades estén en su mano para que tan
simpática fiesta pueda celebrarse en los bosques de la Alhambra,
en el mes de Diciembre, pues exigencias especiales de locali-
dad aconsejan que las plantaciones se verifiquen en dicha época.
Se acordó dar las gracias al Ingeniero de Montes, Sr. Godorniú,
por la donación de un ejemplar de la «Crónica de la Fiesta del
Árbol».
— El R. P. Navarro Neumann lee un trabajo titulado «Nota so-
bre el terremoto de Messina del 28 de Diciembre de 1908».
— El Sr. Nácher ofrece al nuevo socio Sr. Peso cuantos elemen-
tos tenga la Facultad de Ciencias y puedan utilizarse para la con-
ferencia que se propone dar dicho señor.
— Se dio cuenta de varios donativos de ejemplares para el Mu-
seo y, refiriéndose á éste, el Sr. Diez Tortosa (D. Juan L.), dijo:
«Desde un principio, al iniciar la idea de la constitución del Mu-
seo, se pensó en darle carácter regional, pues no se debía circuns-
cribir á los límites políticos de una provincia, sino atender á los
naturales de una región. En su consecuencia, y de acuerdo con
varios consocios á quienes he consultado, creo debemos reunir
en el Museo que estamos formando, los materiales naturales de
la zona denominada Andalucía oriental, que comprende las pro-
vincias de Málaga, Granada, Jaén y Almería, y dedicar espe-
cial cuidado al estudio de lo referente á la gea, flora y fauna de
la región.
Para ello, y considerando necesario el concurso de aquellos de
nuestros consocios que residen en localidades de la zona señalada,
les he comunicado nuestro pensamiento y solicitado su apoyo, ha-
biendo ya obtenido contestación satisfactoria de los Sres. Muñoz
Cobo, Siret, Zamora, Martínez Gómez y Albarracín , los que se
ofrecen á cooperar en nuestra labor.»
—El Sr. Diez Tortosa (D. Manuel) hace la siguiente comu-
nicación:
«Peces de Almuñecar»: Habiéndome proporcionado el Sr. Do-
rronsoro, como fruto de su estancia en la mencionada playa me-
DE HISTORIA NATURAL. 129
diterránea, una nueva remesa de peces para su clasificación, he
procedido á ello, y hoy puedo enviar la nota de unas cuantas espe-
cies, como continuación de la publicada en el Boletín de Febrero
del año pasado. — Hippocampiis guttulatus Guvier. — Trachinus
vípera Guv. — Blennius palmicornis Guv. et Val. — Callionymus
lyra L. — Mullus harhatus C\iv . et Val. — Lichia glauca E. Moreau.
Sargus Rondeletii Guv. et Val. — Box salpa Guv. et Val. — Pagellus
tnormyrus L. — P. acame Risso. — P. erythrinus L. — Crenilabru.t
ocellatus Forskal. — Mugil laheo Guv. et Val. — Ammodytes cice-
rellus Rafin.
— La de Santander celebró sesión el 1." de Marzo, bajo la pre-
sidencia de D. José Rioja, siendo admitidos los señores presenta-
dos en Febrero.
Fué propuesto D. Manuel García Rueda, por el Sr. Rioja.
— El Sr. Garballo da noticia de seis sepulturas netamente cán-
tabras en Solía, de las cuales se limita ahora á anunciar el hallaz-
go, pues apenas ha hecho más que enterarse de ello.
El Sr. Alcalde del Río manifiesta haber visto otras muy pa-
r-ecidas á las que dice el Sr. Garballo.
El Sr. Garballo se encarga de presentar una nota sobre las se-
pulturas citadas, y el Sr. Alcalde del Río otra sobre las vistas
por él.
— El Sr. Alcalde del Río manifiesta que una de las grutas descu-
biertas por el Sr. Breuil, resulta del período Musteriano, carac-
terizada por los instrumentos y por el suelo; está en Unquera.
Presenta: un raspador de cuarcita; una punta de silex amarillo y
otra lanceolada Solutrense de cuarcita, y dientes y muelas de la
mandíbula inferior del Rhinoceros tichorhinus. Dice que conti-
núa su estudio y presentará una nota cuando esté terminado.
Se acuerda crear unaGomisión para la formación del Museo, la
cual será nombrada en la sesión próxima.
130 boletín de la. real sociedad española
Notas y comunicaciones
Nota sobre el terremoto de Messina del 28 de Diciembre de 1908
MANUEL M. S. NAVARRO NEUMANN, S. J.
Aunque sea preciso aguardar todavía algunos meses para reunir
la copia de datos que hoy se exige en las monografías referentes
á sismos de alguna importancia, y más si estos i'evisten el inusi-
tado interés del reciente desastre que acaba de asolar gran parle
de la Sicilia y de la Calabria, casi sin igual en la historia, quizás
no carezca de interés la siguiente nota, de carácter mucho más
modesto. En ella nos contentamos con anotar algunos datos to-
mados de los registros de observaciones de la Estación Sismoló-
gica de Cartuja y relacionarlos con los de las demás españolas
que actualmente se hallan en actividad.
La posición de todas estas Estaciones resulta excelente para el
estudio de dicho terremoto, pues si sus distancias al presunto
epicentro, que podemos suponer muy cerca de Messina, es, res-
pecto á algunas, superior á la de la mayoría de las otras euro-
peaj!, en cambio se hallan casi en el acimut W. á orillas del mar
que los separa del lugar de la catástrofe. A esto puede atribuirse,
conforme á la hipótesis recién emitida por el Dr. Segismundo
Szirtcs (1), de la Oficina Central de la Asociación Sismológica In-
ternacional, hoy sita en Estrasburgo, lo exagerado délas amplitu-
des que presentan en los gráficos los primeros y segundos movi-
mientos preliminares, sin que, empero, aparezca tan clara la dis-
minución que, según la misma, deberían presentar las ondas de
la llamada porción principal.
El hipocentro del terremoto del 28 de Diciembre último parece
hacer sido submarino y de muy escasa profundidad (2), á lo que
(1) Auguste Sieberg, L'/nxcriptioninsiruinentale des Seismes etla Phjjsiquedu Qlobe,
Revue genérale des Sciences, 20« année, n° 2 SOjanvier 1909).
(.2) Prof. T. Taramelli, Dei Terremoti di Calabria e Sicilia, Rivista di Fisica, Mate-
muticas, etc. (Gennaio 1909, p. 20).
DE HISTORIA NATURAL. 131
hay que atribuir lo restringido de su áreapleistosista, que abarca
uua elipse de 100 X 75 km., muy pequeña en relación con la ex-
traña violencia de la sacudida, pero que parece característica de
muchos terribles sismos italianos, como el que costó la vida en
1883 á más de 2.000 personas en la isla de Ischia, y que apenas
se sintió en Ñapóles, á menos de 30 km. y el del 23 de Octubre
de 1907, que ocasionó en el pueblo de Ferruzzano la muerte á
158 personas, al paso que el número total de víctimas no pasó de
IG7, según los datos recogidos por el director del Observatorio
Sismológico de Messina, profesor Rizzo (1), salvado milagrosa-
mente en el reciente terremoto.
Casi toda el área de sacudidas más violentas cae en el mar y
resulta un poco excéntrica y algo menor que la del terrible terre-
moto del 5 de Febrero de 1783 (2), al que ha superado, sin embar-
go, en efectos destructores.
Con fecba 1.° de Febrero del actual nos escribía el eminente
director del Observatorio Geodinámico de Rocca di Papa, profe-
sor G. Agamennone, que es probable no se llegue á conocer nun-
ca el número exacto de las víctimas, pero que cada vez se insistía
más, en los centros mejor informados, en hacerlas ascender á la
aterradora cifra de 200.000, jamás superada en ningún terremoto
histórico, comprendiendo entre ellos al que el año 526 de nues-
tra era asoló las costas del Mediterráneo inferior.
El efecto dinámico ejercido por el terremoto de Messina sobre
toda la corteza terrestre no ha sido muy considerable, lo quo
constituye otro argumento más en prueba de la superficialidad
de su foco. A pesar de los 9.300 km, que nos separan de Chilapa
(Méjico), el más fuerte de los terremotos que agitó á dicha ciudad
el 2G de Marzo de 1908, y cuya área de trepidación se extendió
desde el Golfo de Méjico al Océano Pacífico y desde Colima, al W.;
Calpulalpan, al NW. ; Tulancingo, al N., hasta San Cristóbal,
al E. (3); esto es, en un perímetro de 6° x 1 1° nos dio una ampli-
tud absoluta de 500 u en la porción principal del sismograma por
(1) Nuovo contrihuto alio studio della propagazione dei movimenti sismici, Mem. R. Acc.
delle Se. di Torino (1908, pág. 10, 334).
(2) Goggia, Quelques réjlexions sur le tremhlemenl de (erre dit 2S Dbre., Cosmos (nu-
mero 1.255, 13 février, 1P09, pag. HS).
(3) A. Sieberg ¡a Makroseismische Nachrichlen, N" 10 (-1 Seiten\ Kais. Hauptst f.
Erdb. in Slrassburg. E., 1908.
132 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
750 ¡JL que midió en el de Messina (1), cuya Estación Sismológica
distaiDa sólo 1.690 km, de Cartuja. Pues bien, aquella violenta
agitación no produjo desgracias personales, según los autorizados
informes del director del Observatorio Nacional de Tacubaya
(Méjico), señor Ingeniero D. Felipe Valle, si bien en ello influyó
no poco la construcción de los edificios, en su mayoría chozas y
la escasez de la población.
Esto no obsta para que el terremoto de Messina haya debido
■dejar sus huellas en los gráficos de casi todos los sismógrafos del
mundo, por poco favorables que le hayan sido sus períodos pro-
pios. En Manila, á unos 93°, lo han inscrito, tanto los péndulos
horizontales como el microsismógrafo Vicentini, á pesar de ser
el período de este último de solos 2,4^ y de 50 veces su aumento
para las agitaciones de muy rápido ritmo.
La hora inicial, correspondiente al sector 8", es las 12'' SS'" 39%
las de los segundos movimientos preliminares las 12'' 45"" 22% y
la de la porción principal las 12'^ 56™ 42^, en la componente
NNW.-SSE. del Vicentini (2). Aplicando la fórmula del sabio
profesor de la Universidad de Tokio Dr. F. Omori, '„ = t —
l.lGo y« (3), y restando 8'', para reducir el tiempo al del meri-
diano de Greenwich, admitido como inicial para todos los cálcu-
los sismológicos, resulta como hora en que debió tener lugar la
sacudida las 4'^ 20™ 0^, y como distancia del foco, según "a fórmu-
la del mismo: x'^™- =17,1 y^— 1.3C0 km., 10.660 km , igual á la
que da la primera regla del profesor Láska: x '■^'"- = (y™ — 1) 1.000,
10.700. Entrambas cifras resultan, para esta distancia, muy se-
mejantes á la deducida con el auxilio de la conocida fórmula:
eos 6 = sen o sen tp^ -f- eos cp eos <po eos (A — \] .
Después de haber citado de paso las observaciones llevadas á
cabo en ese jirón en mal hora arrancado á la madre patria, pase-
mos á la Península, dado que aún no hemos recibido datos del
Observatorio que los PP. de la Compañía de Jesús tienen en su
(1) A 7 300 km. de distancia en Ottawa (Canadá) la máxima amputad no pasó de
\i l>-, según e\ liecord N° 10 del profesor Otto Klotz, á cuj-a amabilidad debemos
una magnifica copia por contacto del sismograma que obtuvo con sus péndulos foto-
gráficos Bosch provistos de amortiguadores.
(2) P. Miguel Saderra Masó S. J., Seismological BuUetin, Manila, Observatory N» 18
(December, i:08).
(3) Bulleiin of the Imperial Earthquake liivestigation Commiííee {To'kyo, January,
1907).
DE HISTORIA NATURAL. 13S
Colegio de Belén, sito en la Habana, donde es casi seguro hayan
obtenido gráficos con sus péndulos Omori-Bosch.
En el Observatorio é Instituto de Marina de San Fernando,
bajo la dirección del excelentísimo señor capitán de navio de pri-
mera clase, D. Tomás de Azcárate, ha registrado el fenómeno sa-
tisfactoriamente el péndulo fotográfico Milne, nüm. 6, cuyo au-
mento externo y período propio parecen ser siete veces y 17%
respectivamente. Las horas indicadas en el Registro de Observa-
ciones Sísmicas son las 4'» 24,'"9 para el comienzo del sismo-
grama, las 4'^ 28'" 4, para el de las grandes ondas, á la vez que
para el máximum , aquí de 7 mm., 4'' 58, ■"4, para el final de la
porción principal y G'^ 7,"^ 1, para el del movimiento.
Gomo resulta imposible el separar unas ondas de otras en los
gráficos de estos péndulos, que unen á la lentitud extremada con
que se mueve el papel receptor, la carencia de amortiguador y el
grueso considerable de la línea producida por el paso de la luz al
través de la rendija que lleva sujeta el mismo péndulo, y, por
otra parte los segundos movimientos preliminares alcanzaron
enormes proporciones absolutas en nuestros gráficos, podemos
considerar á las 4^^ 28"", 4, como hora inicial de aquellos, lo que
coloca el epicentro á 1.9U0 km. de San Fernando, según la ya
citada regla de Láska con la corrección del profesor H. Benndorf.
Esa distancia es muy aceptable, dado que el epicentro en manera
alguna es un punto matemático, sino una superficie de hasta mu-
chos kilómetros cuadrados. Es lástima que una Estación tan im-
portante, dotada de un personal tan escogido y á cuyo frente se
halla una persona de las brillantes dotes del señor general Azcá-
rate, cuyo celo y entusiasmo por los estudios sismológicos nos
son bien conocidos, no cuente con un instrumental más mo-
derno.
El conocido astrónomo barcelonés, D. José Gomas Sola, direc-
tor del Observatorio Fabra, en una nota presentada á la Acade-
mia de Giencias de París, dio cuenta de sus observaciones refe-
rentes al terremoto de Messina, obtenida?, principalmente, con el
auxilio de un sismometrógrafo Gancani de 200 kg. de masa, 3,60
metros de longitud, ó sea algo menos de 4* de período y 17,3 ve-
ces de aumento. La hora inicial fué las 4^^ 23'" 50^ y los segundos
movimientos se iniciaron á las 4'^ 26"" 9% hora que da como
dudosa.
La porción principal comenzó á las 4''3l'^\ La amplitud fué
134 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
de 2?", 4 (1), en la hipótesis que parece admitir de que la porción
principal de los sismos está constituida por desviaciones de la
vertical, ósea midió menos de 7mm. La distancia que rr.edia en-
tre Messina y el Observatorio Fabra es de unos 1.20ükm. se-
gún el Sr. Gomas Sola, quien prefiere los resultados obtenidos
con el auxilio déla fórmula del doctor G. Jordán, x''"'^?, 73 y \.2,
igual, en este caso á 1.094 km. á los 1.320 que le da la de Láska.
Aplicándole á esta última la corrección Benndorf, aquí de menos
100 km., resultan 1.220, cifra sensiblemente igual á la más pro-
hable.
En el Observatorio del Ebro (Tortosa), dirigido por el P. Ri-
cardo Girera, S. J., se han obtenido buenos gráficos (1), de los
cuales se han remitido ferrotipias á numerosos observatorios.
Los sismogramas de entrambos péndulos horizontales Grablo-
vilz, á pesar de la extremada sencillez de la construcción de estos
y de ser sus masas de solo 12 kg., han resultado superiores á los
de Vicentini, mostrando una vez más lo indispensable que es un
período pendular suficiente; pues délo contrario se agota con
rapidez en los terremotos de epicentro algo lejano el aumento ex-
terno del péndulo. También se impone el amortiguamiento, á no
contentarse con gráficos vistosos, por cierto, pero nada compara-
bles con los obtenidos con oíros instrumentos. La hora inicial
fué las 4'^ 23" 15^, con un segundo de aproximación, que es la
mayor que hoy puede exigirse, y que en Tortosa se obtiene gra-
cias á las observaciones meridianas repetidas todos los días que
el estado del cielo lo permite y ala excelente marcha del péndulo
astronómico con compensación de invar, sistema Riefler, conque
cuenta ese importante Observatorio solar, por desgracia mucho
menos conocido dentro que fuera de España.
En la Estación Sismológica de Gartuja (Granada), pertenecien-
te también á la Gompañía de Jesús, todos los instrumentos en
servicio inscribieron este terrible sismo, y dos de ellos, precisa-
mente de los construidos en nuestro talleres, sufrieron tan brus-
ca sacudida, poco después de iniciarse los segundos movimientos
preliminares, que sus estiletes inscriptores se salieron fuera de
las bandas, con desviaciones de la línea media de 42 mm. en el
(1) Le tremhlemcnt de terre (iu, 2S dcccmbre 1008 enrégistré a V Ohsen-atoire Fahra.
(Barcelone), Compt. rend. Acad. Sciences (ISjanvier 1900..
(2) Reproducidos en el Cosmos.
DE HISTORIA NATURAL. 135
Omori modificado, y de 70 mm., en el bifilar (1). El Wichert de
200 kg., cuyas constantes eran 4^ y 4,5^ de período, 126 y 73 de
aumento y 5 y 4 de coeficiente de amortiguamiento, respectiva-
mente, para sus componentes N.-S. y E-W., nos dio un buen sis-
mograma con lIOp. y 4^ en los 1°^ movimientos, 1,110 [x (42 mi-
límetros), y 10^ en los 2°^ y 650 ¡x (22 mm.), como máximo en la
componente N.-S. y 750 ¡j. en el máximo principal de la E.-W.
Especies nuevas de Marruecos
POE
MANUEL M. DE LA ESCALERA
Globasida mauritana sp. n. loe. Melilla.
Fdcies en un todo semejante á Gl cartagenica, igual por la
talla, convexidad del cuerpo y disposición y realce de las costi-
llas, pero desprovista de las series de pinceles vellosos que carac-
terizan á esa especie y distinta de ella como de las otras españo-
las por tener los ángulos posteriores protorácicos agudos como
simiaticollis de Oran, de la que se distingue por ser más estran-
gulada en los húmeros, más alargada y convexa, con el disco del
protórax mucho más globoso y con las márgenes protorácicas no-
tablemente más incurvadas, con lo que resultan los ángulos pos-
teriores aún más agudos.
Según el Sr. Arias, que la ha descubierto en los alrededores
de Melilla, es muy abundante, como ocurre con sus congéneres,
siendo, como todas ellas, especie invernante.
Gracilasida Ariasi sp. n. loe. Melilla.
Las Gracilasida con las Granulasida, ambas orientales, encie-
rran con las Planasida, genuinamente occidentales, los tipos de
Asida españoles y africanos de las invernantes terrosas; siendo
las más difíciles las primeras, aparte las Globasida ya estudiadas;
y esto no por otra razón que por la falta de materiales. Especies
muy pequeñas por lo general, invernantes y sumamente locali-
(1) Estos péndulos conservaban las mismas constantes que tenían cuando nos ocu-
pamos de ellos en la Nota sobre los macrosismos esiiaTioles, publicada recientemente en
este Boletín.
136 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
zadas, sólo por<;asualidad se hallan en las colecciones. Con el nom-
bre de j9i/gírnfl?aRosh (especie muy distinta, como que es una. Plana-
sida), he visto varias diferentes de Argelia; la, pygmcea de Allardes
también una Gracilasida y la pusillima de Kraatz también lo es.
Esta especie nueva de Melilla, que dedico <á su descubridor el
Sr. Arias Encobet, de quien son de esperar dado su celo muchos
descubrimientos, se caracteriza por su forma plana y ovalada en
los c5^c? y ligeramente convexa en las 99 Y apenas estrangulada
en los húmeros, los cuales son redondeados en los dos sexo?.
Protórax granuloso de n)árgenes estrechas y poco levantadas,
de ángulos posteriores nada prolongados hacia atrás, menos sa-
lientes que el lóbulo mediano, que tampoco hace gran avance so-
bre los élitros, adaptándose casi la base del protórax á la de éstos,
viéndose así por encima los húmeros que no están recubiertos
por los dichos ángulos y que son obtusos por lo general ó rectos
en los ejemplares paraleloides (1).
Élitros más ó menos alargados, ligeramente aplanados con
cuatro series de elevaciones costiformes más pronunciadas en la
mitad posterior, paralelas á la sutura y de las que la segunda, que
nace del pliegue antehumeral, es la más regular, pero nunca se-
guida.
Patas finas y largas, castaño rojizas como los palpos y antenas,
que son gráciles.
Observaciones en un «Erodium supracanum» transplantado
TELESFOnO DE ARANZADI
A principios de Septiembre de 1907 arranqué una planta de
Erodium supracanum de las proximidades de la ermita de San
Juan de Monserrat y la planté en una maceta de mi domicilio de
Barcelona. El lugar en que crecía naturalmente se halla á unos
1.000 m. de altitud y, aunque no muy grande, da carácter alpi-
(1) En las Gracilasida dentro del mismo sexo se presentan en todas las especies dos
tipos muy pronunciados uno paraleloide y alargado con facies de Plaiiasida, y otro
estrangulado en los húmeros y con élitros ensanchados en su tercio posterior.
DE HISTORIA NATURAL. : 137:
no á esta habitación su suelo peñascoso, no dominado apenas por
ninguna altura superior inmediata, máxime con orientación al
Mediodía y con escasísimos matorrales. Los primeros días tuve la
maceta en el comedor y después en la galería de cristales con
orientacióu al N., por lo que sus hojas tomaron posición ver-
tical, á pesar de llegar las vidrieras hasta el techo. En vista de
esto la trasladé á un balcón, donde aprovechaba las horas de sol
casi por completo, si bien con la reducción del cielo á la mi'tad,
que la fachada de una casa supone y con la irradiación ó reflexión
imperfecta del sol en esta misma fachada, así como la disminu-
ción de tiempo de sol directo que la sombra de la baranda pro-
duce. No la regaba masque una vez por semana; meses enteros
estuvo sin riego ninguno cu invierno y volví á atenderla en pri-
mavera con riego más frecuente, aunque escaso. A mediados de
Julio la dejé al cuidado de un amigo en una galería encristala-
da de orientación NE., y á mediados de Noviembre volví á
trasladarla al balcón de mi domicilio con orientación al Me-
diodía.
Para la interpretación de las observaciones que voy á exponer
juzgo conveniente hacerlas preceder de la característica de la es-
pecie tomada del « Pródromos florre hispanicre» de Willkomm ot
Lange, pues no he tenido tiempo de leer la de líérilier.
Erodium secc. rhizomatosa: folia omnia pedunculique scapifor-
mes e rhizomata crasso, carnoso v. lignoso, s^epius subterráneo
peciolis emarcidis stipulisque dense aggregatis corónalo egredien-
tes; caule propterea nullo. — A: folia bipinnatisecta, rachi denta-
to s. segmentis minoribus, saípe decurrenlibus, cum majoribus
alternantibus.~-£'. supracanum Hérit. 1. c. tab. 2 (G. rupestre
Pourr.) Cav. Diss. iv., p. 225, tab. 90, fig. 3'. Amo, p. 661.
Dense pulvinato-cíespitosum, inodorum, rhizomate crasso,
atvofusco, ad collum reliquiis petiolorum persistentibus dense
slipato; fo]iisí;reiuíer petiolatis, ambitu elliplico-ovatis, bipiuna-
Useclis, segmentis 2-di ordinis elliplicis, obtusiusculis, adpresse
pilosis, subtus sa3pius viridibus, supra iiicanis; stipulis minutis,
lanceolato-acuminatis, fusco-membranaceis; pedúnculo foliis du-
plo longiore c. 2" L, adpresse puberulo, umbella 2-4-flora, bracr
teis minutis, ovato-lanceolatis, pedicellis fructiferis refraclis, ca-
lyce parum longioribus, fructu vix duplo brevioribus; sepalisova-
libus, breviter mucronatis, petalis calyce duplo v. ultra longiori-
bus, pallide roséis v.enis saturatioribus; carpidiis albo-pilosis,
T. IX. -Marzo, 1009. 10
138
boletín de la real sociedad española
rostro vix ultra V2" longo, cauda intus breviter albo-strigosa, se-
mine ovali, fusco, Iffivi. Jun.-Jul.
Es de advertir que en la descripción de la Flora del Dr. Amo se
dice: hojas largamente pecioladas, lacinias lanceolado-lineares,
1. Cáliz típico —2. Cáliz anormal del 3 de Julio.— 3. Cáliz de la flor tetrámera del
20 de Junio.— 4. Nueva plantita el 18 de Diciembre, á los treinta y tres días de sem-
brada —5. Hoja 1.a (3.*) el 6 de Diciembre á los veintiún días de la siembra.- ü. Hoja 3."
(5.*) el 24 de Diciembre á los treinta y nueve días de la siembra.
(Todas las figuras en tamaño tres veces mayor del natural.)
estípulas bifurcadas; escapos con 2-3 flores, mucho más largos
que las hojas, adornados de 4 á 5 brácteaslineares-setáceas; sépa-
los oblongos, estriados, mucronado-aristados; pétalos de color pur-
púreo claro con venas del mismo color aunque más subido, traso-
vado-remellados, doble de largos que el cáliz; válvulas del fruto
DE HISTORIA NATURAL. 139
vellosa?, con depresiones orbiculares en su ápice, sin pliegue, ter-
minadas en arista ensortijada cuando madura el fruto.
He de hacer notar desde este momento que las estípulas de
mi ejemplar no son bifurcadas, y no es de suponer que en este ca-
rácter haya influido nada el cambio de condiciones biológicas.
Las hojas son realmente canosas por encima, aparentando es-
tar polvorientas, con abundantísimos pelitos cortos, gruesos, blan-
cos, aplicados (I); por el envés son más verdes, con escasos pelos
más delgados y traslucientes, las lacinias no son lineales. El total
d3 la planta ocupa una superficie que con las dos manos se som-
brearía muy sobradamente.
Desarrollo de las hojas.— En primavera llegaron algunas á 5 y
6 cm. de longitud; por riego frecuente á fin de Junio tuvo excesi-
va frondosidad y se irguierou los peciolos, llegando á principios
de Julio algunas á 7 y 8 era. de longitud y el 10 de Julio á 6 V2
de altura. Después de cuatro meses largos con escasa luz del Nor-
deste, así como los pelos canosos disminuyeron mucho y se hi-
cieron más traslucientes, algunas hojas llegaron á 11 cm. de lon-
gitud, pero principalmente por el peciolo, que es erguido, grueso
en la base de unos 2 mm.; el limbo apenas mide 2 V2 cm.
El 21 de Noviembre había algunas hojas con peciolo de 8 V2
centímetros y limbo de 2 V2; e^i cambio el 14 de Diciembre las
dimensiones respectivas eran de 3 V2 Y 1'8, ó sea longitud total
5 V2 y 6l 24 de Diciembre 3'2-f-r8^5, gracias á un régimen de
sol y poco riego (menos de 100 c. c. por semana).
El desarrollo de cada hoja durante su vida individual es muy
variable; no he podido comparar su duración con la de las hojas
en la planta silvestre, pero por lo que hace á la transplantada, se
puede decir que en otoño y con el clima benigno de Barcelona no
llega á un mes, acontar desde la longitud total de Va cm.; al prin-
cipio crecen casi lo mismo el limbo y el peciolo; pero á las dos ó
tres semanas antes de empezar á marchitarse, domina ya el alar-
gamiento del peciolo. Teniendo en cuenta que la menor longitud
definitiva observada en los peciolos es de 2 V2 cm. y en los lim-
bos de t cm., lo que hace una reducción de 3 V2 veces en aqué-
llos y 2 V2 en éstos con relación á las hojas ahiladas del verano
pasado á la sombra, es de suponer que aun con la exposición al
(1) fin Noviembre, después de cuatro meses de vida de galería al NE., estos pelos
escaseaban mucho.
lJe¿j jCia- fin íQ liálcdiL. m» se h&brá con^^xiiüD íoüa la reñiiccióB
ii¿ ;ar: oe afa-á - rta ¿¡.pTüYiinaD-
La i: - za ya ííii ai^nuüs casos mK
y meái» jui^ iif; ]narciuia73&, nasniras qs& £l pttc»t>lf> si^oe Aim
crf' - ~ -■ üQtPt!,
ikt: I - oofíiilí)
en propin-ciáa al :i3£mpD pooeiccs iiscir qut la nülad dal largo á&-
fc_, :;za fü p^ - smpe-
piísiiiifi cüiüíigiiar por la tl , . ^ unas UDJas con
Tfiiadóü á Dlzt2¿. sea por la misremiia xi£ pisiciáii, firismacíÁii, Í£>-
s¿ií ---.-■ — - - . -- . . - r - r - : . - - , ^acsas
ñíi~ - fin la
TTiBOinián y por ambas mativDs s^dhiicíd 1 jn^aeBlar ¿atüs d mné-
xii marcha ñsl creci mienta, ¿aimi» par iraml f¿ gsfnfírza á
£La: - - íAí.
t-iícariDíi. — T.n? ñiK inamsri» fiscapos alcanzaroii tí nía Q£ iiarfi~
C&; "afc más Tí¿ : ^ cmj; ¿gg-
pL .,,,,„.. L ñf; Jubi)
iia ... gii£ HD sé
£i «mxüfjria fin Jis anüSí» si^níeniss pasaáos á ia stmijara; «l X&-
. __ - 1 : o^ ffl «1 £fD£ ainiD sn pri-
mera íídt «1 7 ás JaiHo can * ^z, cm- d£ lar^s jjd alcarnana más
gnfc á U'i áncD ¿ias im;- D
Hz ---sí» ^/ 5- 1a iercsra parte áfc «n ioiígi-
Inü itel üia ¿e iñor£S^2iíCia ia ¿Icsuizaiiiii, el ¿£il 3 ¿£ Jiíbi» fiá£d£
Aic- : - - ' - ' - : ' ■ ' ^ ^ — isQ
xtiaíD mries; ü Hne ^/ ^ jisgaruc üulas üí cmtr&i j séplimí) nía anles
áela: él
¿ia ai - . :,,_...... ..^ .. ..^.. ^^.., ..^. .._.!,... .,^„.-.-.. __Jí¡r
-ratarüi* ¿ üi:íüíír¡ínuíiuiüfc, perD ííí paires gns una üí^THiáa Har
áidluyE: hí^tísOLuñít ai crücimisiüD fai lu* ¿iaís gns preí - —
j»;'; — r- - r . . -. ~.. . .- ... -., - . . ..™ .- . j_
Cit . . ' . - ^^
K^mr !l2t marciia ¿£Ü dsssimtllD bol üI d£ ^ D cül ¿£J i^ út Jíühh,
gi]£ 3aabia aiotiaañi) la cnarla paj"!!: üdis: üia£, j .¿I ^ 7 ^/^ ¿£:1
DE SISTQBIA :yATiraAL. ¡41
mismo día. que había alcanzado sa Guart;i parte trece días
antes.
De los 44 escapes observados , sólo 21 dieron 2 capallos : los 23
restasites no produjeron más que una Sor solitaria cada uno yes
de advertir también que ninguno de los 21 que dieron 2 f_ •■ • -
ías hÍ20 florecer el mismo dfa, sino coa diferencia de 4:
ras lo meaos, 3 de ellos con daco días de diferencia , i áe eilos
con seis y 2 con siete días de diferencia. Una t . '^
ios eseapos unifloros, en deñnitiTa^ se debía al . i
segunda ior: pero es» otros estaba iadicado ya esfe cartícter por
la reiacción del nttGaerQ de brácteas de 3 á 2. En total, desde el
29 de Mayo al f 4 de Julio se abrieron 57 ñores y siguió ñare-
ciendo la planta durante su estancia en la galería al Nordeste.
Pedieelús. — Cuando todavía apenas se aprecia á simple vista el
pedicelo, el i^apallo e~^ " ' " "'' - ■ ' " : luego se yergc^ - - ; . - - - - - ^
UQche de la víspera '. . e^scencia aparece •.-
pullo cabizbajo, asomando ya el traje de boda eorollno por entre
los sépalo*.
El día de la florescencia el pedicelo tiene una longitiid de ~ ^
á 13 mm.. siendo menor, generalmente, el de la flor que va
á ser seguida de otra y mayor el de ésta; en aquellos en que se
ha hecho la medición se ha encontrado que el pedicelo soli-
tario alcanza por término medio 14 mm., llegando en algunos á
18; el pedicelo acompañado de otro con tendencia á abortar llega
el día de la florescencia ñor término medio á 12. el pedicelo acom-
pañado de otro que florecerá más tarde alcanza , por término me-
dio, á 10 (que es el mínimo en que puede quedar elsoüEario) y el
de ía segunda flor unos 15* j, siendo el mínimo observado en
ella de !4 y en la primera de 7 ^\. Se ve. pues, con bastante
claridad que una segunda flor hace quedar más corto el pedicelo
de la primera y alarga el sayo propio más que sr estuviese sola;
¿es simplemente cuestión de precocidad en la florescencia de la
primera y aplazamiento en la de la segunda? Asi parece, rero
no me atrevo á decir qnt esto pase de ser una conjetura
Siete días antes de la florescencia apenas alcanza el pedicelo á
2 mm., cinco y cuatro días antes de 2 Vi á -^í tf"^ "ii^ íiJti-
tes de o Vj á 6, pudiéndose ya apreciar en alguno la tendencia á
quedar corto ó á alargarse: dos días antes alcanza la mitad del
largo que ha de tener el día de la florescencia., y la víspera puede
estar todavía en menos de los - j 5 * '., para 9 *^j. 8 para 13 * j.
142 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
9 para 15) ó haber alcanzado ya los V4 (12 para IC). La variedad
de cifras correspondientes al crecimiento diario no permite nin-
guna deducción, porque tratándose de pocos milímetros, y sin ha-
ber marcado los puntos de medición, ésta es muy insegura.
Flores. — Son algo zigomorfas unas, completamente actinomor-
fas otras, salvo la disposición quincuncial, deque luego hablare-
mos, en el cáliz; son pentámeras, pero á esto han hecho excepción
3 tetrámeras, una de las 2 del primer día de florescencia (29 de
Mayo) y cuya compañera, floreciente seis días después, será pen-
támera, otra del 20 de Junio y cuya compañera de seis días antes
era pentámera, otra solitaria del 5 de Julio. Son morfológicamen-
te hermafroditas, pero proterandras con un día de diferencia y su
tamaño es muchísimo mayor que el de las especies del llano, al-
canzando sus diámetros á 16 X 14 Va Y 16 X por 15 mm. y
destacándose extraordinariamente de la exigüidad del follaje y
sobre su fondo canoso. En la planta trasplantada y con rizoma un
tanto ramificado, se sucedió la florescencia de manera que al pri-
mer día con 2 escapos florecidos siguieron cinco días sin nuevas
flores, el sexto con 2 y séptimo con 3, otro sin nuevas flores y los
siguientes con 1, 2, O, O, O, 2, 2, 2, 2, O, 3, 1, 1, 1, 3, O, 1,2, 1,0,
3, 3, O, O, O, 1, 3, 2, 1, 2, 1, O, 3, 1, 3, O, 2, 1.
Cáliz. — Llega á 5 ó 6 mm. de longitud la víspera de la flo-
rescencia, cuando ya asoma la corola en la flor inclinada, habien-
do llegado á la mitad de esta longitud nueve ó diez días antes. Los
sépalos son abarquillados, con mucrón corto, brusco y algo pa-
tente, cerca del cual hay muchos pelos blancos en la cara inter-
na. Tienen, como ya hemos dicho, disposición quincuncial, como
los de la rosa; los 2 más externos, más anchos y con 5 nervios
verdes; uno algo más estrecho con 4 y el mucrón en la prolonga-
ción de uno de los nervios, por lo que resulta asimétrico como el
tercer sépalo de la rosa y suele tener en el lado menos desarrolla-
do ó más interno el nervio más tenue y margen oscariosa sin ner-
vio; los 2 sépalos más internos son más estrechos y con 3 nervios
verdes, los dos laterales más tenues y las dos márgenes escario-
sas sin nervio. En algún caso hay margen escariosa en todos y el
cuarto sépalo (entre los dos externos) tiene un cuarto nervio muy
tenue. En otro caso (del 3 de Julio), uno de los sépalos externos
(entre los dos más internos) posee 2 mucrones correspondientes á
2 nervios, á un lado 2 nervios más, uno de ellos más corto, al
otro lado un nervio tenue y margen escariosa; el otro sépalo ex-
DE HISTORIA. NATURAL. 143
terno tiene un mucrón, á un lado 3 nervios más y un poco de
margen escariosa en la base; al olro lado 2 nervios más y próxi-
mo al del mucrón un tercero muy tenue y que no llega á la base;
■el tercer sépalo ofrece á un lado 2 nervios fuertes y al otro lado
del medio 2 tenues y margen. escariosa; creyendo poder conjeturar
que las anomalías de este caso serán debidas al exceso de riego.
La flor tetrámera del 20 de Junio tiene un sépalo con los ca-
racteres de externo, 2 con los caracteres que hemos asignado al
tercero de las pentámeras y su lado débil hacia el sépalo externo,
un cuarto con los caracteres de los 2 internos de las pentámeras
y opuesto al sépalo externo, lo que ya indica claramente su pre-
floración; su posición es diagonal con relación al otro pedúnculo
•del día 14 ya fructificado. La flor tetrámera del 5 de Julio no ofre-
ce los 4 sépalos igualmente distribuidos; uno mayor está más se-
parado, uno intermedio en ángulo recto, pero olro dividiendo en
dos el espacio de 210°, y éntrelos 2 intermedios olro estrecho
formando ángulos de 67°. Ateniéndonos á la flor del 20 de Junio,
más bien que á la del 5 de Julio, por haber notado anomah'as á
principio de Julio en otra flor pentámera, debemos considerar la
prefloración y hasta la manera de ser de los sépalos como conse-
•cuencia de su condición numérica, y no como resultado de abor-
to; es decir, que las flores tetrámeras muestran iodos los caracte-
res de tales, como si fuesen típicas.
Corola. — Ya hemos indicado antes su tamaño cuando está com-
pletamente abierta y en las flores mayores; en el capullo están los
pélalos plegados en varios pliegues; son anchos, muy ligeramen-
te escotados y con uña estrecha, casi blancos, con venas de color
violeta y con pelos blancos en la base, cerca de la uña, en el haz;
forman una ligera concavidad el primer día de florescencia, pero
en el segundo son completamente planos y aún algo vueltos, des-
pués de haber estado un poco recogidos por la noche anterior, al
mismo tiempo que se inclinaba algo el pedicelo. Su desigualdad
•ó zigomorfismo no se nota con la misma claridad en todas las co-
rolas, pero es apreciable también en las tetrámeras. La flor del 7
•de Julio, pequeña y pentámera en el resto, tenía, sin embargo,
solamente 4 pélalos, presentando también la anomalía de te-
ner dos mucrones en un sépalo y ser uno de los estigmas menor.
Ija florescencia se realiza antes de darles el sol (fachada al medio-
día, último piso, Junio), antes de las siete.
En las flores no polinizadas pueden caer los pélalos el tercer día
;i44 boletín de la- keal sociedad española
(pentámera del 20 de Mayo) ó quedar marchito sin caer alguno de
ellos (letrámera del mismo día); mientras que las flores poliniza-
das (el segundo día de florescencia) se desnudan de su traje de
boda á la hora y media de celebrada ésta, y se dan casos también
de esperar un aplazamiento de veinticuatro horas en la boda, con
el traje fresco y lozano, para desprenderse de él á las dos horas de
lograda ésta. Sin embargo, hay ejemplos de corola arrugada y que
no se desprende en flores polinizadas y fructificadas, como de co-
rola desprendida en flores no fructificadas al tercer día ó ya al se-
gundo ó primero. También es de notai^ el caso de la flor occiden-
tal del 14 de Junio que, á pesar de haber intentado polinizar el 15
con su propio polen y haber podido quizás ser polinizada median-
te un insecto con el de una flor del 15, conserva sus pétalos y se
inclina la noche de este día, perdiendo 2 de aquéllos la mañana
del 16, que es lluviosa; en esta mañana intento su polinización
con una flor del 15 y su fructificación ulterior, por tanto, no se
puede asegurar á qué es debida; es de las fructificadas que con-p
servan los pétalos arrugados.
Estambres. — Sus filamentos son al principio del color de las
venas de los pétalos, aunque más pálidos ó tendiendo algo al co-
lor carmesí y su dehiscencia es muy temprana, por lo que no des-
taca este color en las anteras, sino el minio de los granos de po-
len. Al día siguiente, los estambres fértiles, que son alternipétalos,
en vez de seguir erguidos se tienden contra los pétalos con la
abertura hacia abajo y hasta esconden sus anteras por debajo de
éstos y acaban por desprenderlas, pero hay casos excepcionales
en que no sucede así ni al tercer día. El polen de una flor del 3
de Julio fué de color pálido, y el de otra del 2 se puso completa-
mente blanco en veinticuatro horas (época en que se observaron
otros síntomas anómalos y de exceso de riego); otra del 13 tenía
ya las anteras marchitas ó vacías á las nueve de la mañana del
mismo día.
Pistilos. — Son epipétalos (por consiguiente las flores obdiplos-
téraones) y el primer día de florescencia tienen los estigmas apli-
cados unos contra otros; el segundo día se hacen éstos patentes y
han crecido de 1 á 1 X nim., mientras el ovario lo ha hecho de
2 á 2 \\.
Polinización. — Visto que á los dos días de abierta se le han
caído los pétalos á la primera flor pentámera y los sépalos se han
aproximado, que á los tres días le sucede lo mismo (salvo el con-
DE HISTORIA NATURAL. 145
servar un pélalo marchito) á la tetrámera, quo á los seis días se
secan el cáliz y el pedúnculo de la pen lamerá (el de la tretámera
duró hasla el 13, por ir acompañada de una flor del día 4, que no
es tetra, sino penlámera); aproveché la coincidencia de que hu-
biese flores nuevas el día 5 para polinizarlas del 4, pero quise ha-
cer un experimento distintivo polinizando una con polen propio y
otra con polen de flor del día 5; esta última del 4 se desnuda á la
hora y media ó dos horas y á la noche junta los estigmas y cierra
el cáliz. Ninguna de las dos flores del día 4 se inclina al anochecer
y sí lo hacen las del propio día 5. La flor del 4, polinizada por la
del 5, tiene el día 6, al anochecer, el pedúnculo en ángulo menor
de 135° con el escapo, y el día 8, por la tarde, el escapo tendido.
En otras muchas flores verifiqué la polinización con flor del día
siguiente, en la mayor parte comprobando su eficacia; en otras,
necesité esperar dos días, y fué eficaz en dos casos, mientras que
ha resultado ineficaz la polinización con flor de cuatro días des-
pués, con flor contemporánea ó consigo misma. También he ob-
servado señales de polinización en otras cinco flores sin mi in-
tervención, pero me lo explico perlas visitas de un himenóplero (?}
negro de poco más de medio centímetro de longitud, que sorpren-
dí el día 9 de Junio, al mediodía. Que sus visitas, ó las de otros in-
sectos, no eran muy frecuentes lo dan á entenderlas muchas flo-
res que se marchitaron sin polinización, descontando, como es
natural, aquellas que no se seguían del florecimiento de otras en
los días siguientes.
Consecuencias de la polinización en el escapo y el pedúnculo. —
La primera que se observa, es la formación de un ángulo menor
de 135° y que en algunos casos puede bajar á 113° entre aquellos
dos, á lo que corresponde oli'O parecido entre el pedúnculo y el
ovario (la flor ó el fruto), de manera que éste queda erguido, casi
verlical; el efecto es como de alejamiento, pero no habiendo otro
pedúnculo, ó á lo más uno, en el mismo escapo, no se compren-
de la utilidad, que en otro caso tendría el alejar unos frutos de
otros pnra que no se engarcen en la madurez y no estorben á la
flor subsiguiente.
Otra consecuencia, no tan marcada ni tan pronta, es que el es-
capo se tienda más ó menos; según lo va haciendo, y cuanto más
se acentúe este movimiento, vuelve á abrirse aquel ángulo, lle-
gando en algunos casos á 180, pero en otros se conserva por mu-
chos días en su valor, próximo á 135 ó á lo más á 158.
i46 boletín de la. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
En algunos de los escapos frucLificados he observado, después
de tendidos, que tienen su base abultada y purpúrea por encima;
así como en los pedúnculos, junto al receptáculo, una hinchazón
de color verde pálido, en tanto que el resto del pedúnculo es cada
vez más pardo, rojizo y enjuto.
El escapo crece después de dar la primer flor y antes de abrirse
la segunda, pero también con la maduración del fruto, hasta
18 mm. en algún caso si hay segunda flor, de O á 10 si es
unifloro. El pedúnculo puede crecer en algún caso hasta 8 y 10
milímetros con la maduración del fruto, pero es de advertir que
en estos alargamientos debe haber influido el exceso de riego; el
pedúnculo crece de 1 á 6 Va mm. después de la florescen-
cia, principalmente el primer día, pero también después de la po-
linización.
Crecimiento del cáliz y del fruto. — Su diámetro es de 3 Va á los
dos días de florecer, de 4 mm. á los cinco días, de 4 Va ^^ los
once, doce y quince; su longitud es de 7 mm. el cáliz á los cuatro
á ocho días, llegando en algunos casos á 8 mm.; una vez seco y
sin contar el mucrón 6.
El ovario tiene al día siguiente do la florescencia 2 Va ''^ 3 Va
milímetros; al segundo día 3 Va á 5 V4; al tercer día, 6 á 8 Va) al
cuarto, 6 Va á 14, asomando ya el pico por encima del cáliz; al
quinto, contando el pico^ son ya 9 á 20 Vaí al sexto, entre 12 y
23 V4; al séptimo, entre IG Va y 23 Va; al octavo, entre 18 y 25;
al noveno, entre 22 Va Y 24, y al décimo, 23 Va á 26. Los tama-
ños más frecuentes son 2 V2 ^^ primer día; 3 V2 el segundo; 7 el
tercero; 11 V2 el cuarto; 12 el quinto; 15 el sexto; 22 Va el sépti-
mo, y 25 el octavo.
Frwío.— Hacia el quinto ó séptimo día de la florescencia comien-
za á teñirse el pico de púrpura por la mitad inferior; á los catorce
días empieza a volverse pardo por la punta; á los dieciséis casi
todo él está pardo, pero el cáliz se conserva verde; á los dieciocho
y veinte aún persiste el color verde en el abullamiento del pe-
dúnculo bajo el receptáculo; á los diecinueve á veintiuno, se des-
prenden los aqueiiios.
El aquenio maduro tiene unos 5 mm. de largo por 19 el
pico, en cuya base aparecen dos campos (no hoyos) punteados, ve-
rrugosilos y sin pelos blancos; entre los dos campos hay una es-
pecie de quilla, y el resto de la superficie del aquenio está cubier-
ta de pelos canos casi aplicados hacia arriba en dos series á los
DE HISTORIA NATURAL. 147
lados de una línea longitudinal. El pico ó arista tiene pelos largos
en el lado inlerno (convexo después de arrollado) y muy cortos,
como verruguilas amarillentas (doradas), en el lado externo.
De 15 frutos en que pude observar todo su desarrollo, solo ma-
duraron bien 6, y en ellos nada más que 2 ó 3 de los 5 aquenios
que debería producir cada flor; los otros 9 frutos se marchitaron
sin madurar y no sin haber crecido lo suficiente en longitud al-
gunos de ellos.
De los frutos procedentes de las flores del 4, 7, 8, 14, 17 y 23 de
Junio, guardé algunos aquenios maduros para sembrarlos en
otoño.
Germinación. — El 15 de Noviembre planté varios aquenios
madurados en Junio en el Erodium supracanum que había tras-
plantado de Mouserrat á principios de Septiembre del año anterior.
A los quince días estaba arraigado el embrión de uno de ellos y
con los cotiledones extendidos, peciolados, con los peciolos casi
verticales; los cotiledones son elípticos, asimétricos, con mayor
desarrollo en uno de los lados de la base, el lóbuloizquierdo, pes-
tañosos, con pelos glandulosos y con una hendedura al tercio de
la longitud del limbo, por el lado Norte. En este mismo día otro
aquenio tiene el pico arrollado á la hoja de un Allium, los cotile-
dones, aún no libres del pericarpio y testa, pero de color verde y
la raicilla ha penetrado en tierra; al día siguiente los cotiledones
están ya libres, pero todavía con los limbos en el plano vertical
(el nervio medio horizontal formando ángulo recto con el pecio-
lo); al otro día, en sus dos y media de la tarde, los cotiledones se
han enderezado, y uno de ellos, el del Norte, está ya en plano ho-
rizontal; es de advertir que este segundo embrión está cerca del
borde Sud de la maceta y sombreado por él; el 24 de Diciembre
no tiene el hipocotile más que un milímetro de grueso, mientras
que el de la otra planta alcanza á 1 V^-
El embrión más precoz y más soleado tiene ya una tercera hoja
de tamaño y forma apreciables á simple vista el G de Diciembre;
de los 7 lóbulos de su limbo, 5 están extendidos, 3 de ellos senci-
llos y 2 con dos escotaduras cada uno. El 9 de Diciembre se han
extendido ya las 2 pínnulas de la base, cada una de las cuales
tiene 5 lóbulos, algunos con escotadura lateral. El día 1 1 aparece
la cuarta hoja opuesta á la tercera, ambas cruzadas con los cotile-
dones, siendo ésta aproximadamente la disposición de las hojas
en la planta adulta, pero no con exactitud matemática que permi-
148 boletín de la KEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
tiera generalizar las divergencias allomadas V4 y ^L- La cuarta
hoja tiene también 7 pínnulas, pero más complicadas que las de la
tercei'a hoja; la terminal se ve ya claramente el 24 de Diciembre
que tiene 2 lóbulos, uno de ellos ligeramente escotado; las 2 pín-
nulas siguientes tienen, la de la izquierda una escotadura lateral,
la de la derecha 2 escotaduras y entre ella y la terminal hay un
pequeño lobulillo, característico de las especies de la sección ri-
zomatosa A; el siguiente par de pínnulas tiene, la izquierda un
lóbulo terminal, 2 izquierdos y 1 derecho; la derecha 5 lóbulos el
24 de Diciembre de los que el terminal con una ligera escotadu-
ra lateral; cada una de estas pínnulas tiene en su base un peque-
ño lobulillo; el par de pínnulas de la base tiene, la izquierda 7
lóbulos de los que 4 de la base presentan tubercuhtos como de
mayor complicación futura, la derecha 4 lóbulos, el terminal es-
colado, y los dos de la base, con tuberculilos. En este día se inte-
rrumpieron las observaciones, por ausencia.
Eu la planlita más precoz las longitudes, medidas en los peciolos
de los cotiledones, oscilaron entre 6, 7, 9, 7, 8 mm., y el largo
y ancho de los limbos fué de 6 X 4; en la planlita más sombreada
se alargaron aquéllos de 5 (3 de Diciembre) á 6 (día 4), 8 (día G),
1 1 (día 9) y 13 uno de ellos (día 10), los limbos de 4 X 3 (día 3) á
5x3 (día 9), y el hipocotile de 7 (día 3) á 9 (día 4). En la más pre-
coz y soleada empezaron á marchitarse los cotiledones el día 24.
En la plantila más precoz el peciolo de la 3." hoja crece de tres
milímetros fdía 6) á 4 (día 9), 5 (día 10), 6 (día 14), 9 (día 18), 10
(día 24); el de la 4.^ hoja de 2 (día 9), á 2 V2 (día 10), 3 (día 14),
7 (día 18), 8 (día 24); en la más sombreada el peciolo de la 3.' hoja
de 4 (día 10) á 6 (día 14), 9 (día 18), 11 V2 (día 24), ó sea mucho
más que en aquella por falta de sol; el de la 4." hoja de 6 (día 18)
á 10 (día 24).
El limbo de la 3." hoja de la plantila más precoz crece de 3 (día
G) á 4 (día 7), 5X4 (día 9), 5 V2 X 5 (día 10), 6x6 (día 14),
7X7 (día 24); el de la 4.» hoja de 2 V2 (día 10) á 5x3 (día 14),
6X5 (día 18), 6 V2 X 7 (día 24); el de la 5." hoja es ya de 6 X 5
el día 24 y su peciolo de 3 V2 asomando superpuesto á la 3.', aun-
que un poquito más occidental.
El limbo de la 3.'' hoja de la planlita más sombreada crece de
2 (día 10) á 4 (día 14), 5x3 (día 18) y 5 X 5 (día 24), ó sea me-
nos que en la soleada y mucho menos que su propio peciolo; el
de la 4." de 3 (día 18), á 5 X 4 (día 24).
DE HISTORIA NATURAL. 149
■ Resumen.— Laá observaciones dan resultados referentes á la
característica morfológica de la especie, á su característica bioló-
gica, á los efectos de las nuevas condiciones de vida.
1.° Resultados referentes á la característica morfológica. —
La 4.* hoja, contando con los cotiledones, tiene ya la forma ca-
racterística en la especie, aunque un poco menos complicada.
Las estípulas no son bifurcadas y las lacinias de las hojas no son
lineales, sino conformes á la descripción de Willkomm; son ca-
nosas, como pulverulentas, por el haz. Los cotiledones y prime-
ras hojas tienen pelos glandulosos, rojos, patentes ; los escapos
tienen después de la polinización la base rojiza y abultada y el
resto con pelos rojizos aplicados. Los escapos solo dan dos flores,
más veces una, y cuando dan dos no simultáneamente, sino
con varios días de diferencia; las brácteas no son más que tres o
dos respectivamente y no lineales setáceas, sino aovado lanceo-
ladas. Siendo la longitud del fruto, por término medio 24 milí-
metros, y la del' cáliz florido 6, resulta el pedicelo la mitad de
largo que aquel y doble que éste.
Las flores son algo zigomorfas muchas de ellas, incluso las
tetrámeras, y en otras no se puede apreciar tal carácter; son pen-
támeras, excepto tres tetrámeras entre 57 y de ellas dos. en esca^
po en que la otra flor había sido ó iba á ser pentámera (la otra
solitaria): hubo también otra con cuatro pétalos, pentámera en
el resto. Son tan grandes como el limbo de las hojas, en condicio-
nes naturales quizás mayores, pero los pétalos no pasan de vez
y media el largo de los sépalo?.
Los sépalos son elípticos, abarquillados, con mucrón corto,
brusco y algo patente, cerca del cual hay muchos pelos blancos
en la cara interna; tienen disposición quincuncial, los dos más
externos con cinco nervios de un verde intenso, el tercero algo
■más estrecho con cuatro asimétricos y el lado interno con mar-
gen escariosa; los dos más internos, más estrechos, con tres ner-
vios y las dos márgenes escariosas. Las flores tetrámeras tienen
un sépalo externo, dos semi-internos y uno interno; su preflora-
ción es, por tanto, resultado de la tetramería y ésta no se puede
explicar por aborto. Los pétalos son casi blancos con venas de
color violeta y con pelos blancos en la base cerca de la uña, en el
haz; los estambres son del color délas venas de los pétalos ó ten-
diendo algo á carmesí, y el polen de color do minio, allernipéta-
los los fértiles y epipétalos los estériles, así como los pistilos.
150 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Los aquenios son de unos 5 mm. de longitud y su pico ó
arista de 19, en tanto que el cáliz ha alcanzado casi á 8, reducién-
dose otra vez después de seco. Aquellos están cubiertos de pelos
canos casi aplicados hacia arriba en dos series á los lados de una
línea longitudinal, á manera de quilla y dejando dos campos (no
hoyos) calvos, punteados ó verrugositos, en la base de la arista,
que tiene pelos largos en el lado interno (convexo después de
arrollado) y muy cortos, como verrugnilas amarillentas ó doradas
en el lado externo.
2.° Resultados referentes á la característica biológica. — Es una
especie alpina, que requiere mucho sol y muy poca agua, preci-
samente lo contrario del Geranium Rohertianum en Barcelona.
Los escapos crecen con mucha más rapidez que las hojas y aún
se puede decir esto de los pedicelos; de ellos es menor el de la
flor que va á ser seguida de otra y mayor el de ésta, con relación
al de aquella cuya compañera aborta y sobre todo con relación
al de la solitaria, en proporción respectiva de 10, 15 '/g, 12, 14,
quizás debido á precocidad en la primera y aplazamiento en la
segunda. Una segunda flor parece influir acelerando el creci-
miento del escapo en los días que preceden al florecimiento de la
primera.
Las flores son proterandras, con diferencia de un d/a bien cum-
plido y muy probablemente unisexuales, fisiológicamente hablan-
do; como en los escapos bifloros hay diferencia de varios días en
la floración de sus flores, la polinización tiene que proceder de otro
escapo; pero puede muy bien ser de la misma planta, como lo
prueban los dos aquenios germinados, los seis frutos maduros,
los 15 frutos desarrollados, á pesar de las condiciones un tanto
desfavorables en que se la mantuvo.
Cuando apenas se aprecia á simple vista el pedicelo el capullo
está inclinado, luego se yergue y la noche de la víspera de la flo-
rescencia está el capullo cabizbajo, asomando ya la corola; el día
en que se abre la flor (lo hace antes de las siete de la mañana),
los pétalos forman concavidad, los estambres están erguidos y con
las anteras abiertas; los estigmas aplicados unos contra otros; el
segundo día, á hora variable, los pétalos están planos y aun algo
vueltos, los estambres están tendidos y aun vueltos, las anteras
vacías casi completamente, los estigmas abiertos ó patentes y vez
y media mayores que la víspera, la cara interna de los sépalos
está barnizada de néctar. La noche intermedia ha pasado la coro-
DE HISTORIA NATURAL. 151
la un poco recogida y el pedicelo algo inclinado; Ja segunda, no.
A la hora y media de la polinización de la flor en su día feme-
nino se desnuda de sus pétalos y á la noche junta los estigmas y
cierra el cáliz; á la noche siguiente forman el pedicelo con el es-
capo y el ovario con el pedicelo ángulo menor de 135°; dos días
después se tiende más ó menos el escapo, principalmente, si es
unifloro ó después de la polinización de la segunda flor. Esto úl-
timo parece útil, en cuanto á que así estorba menos á las flores
subsiguientes; lo primero sería útil en una umbela con varios
frutos para que no se enzarzaran unos con otros al madurar, pero
en escapos unifloros ó bifloros con varios días de diferencia en
la floración, no parece aceptable esta signiñcación. A medida que
se tiende el escapo se abre el ángulo con el pedicelo, si está en el
plano vertical. En la base del escapo fructificado hay un abulta-
miento, teñido de púrpura por encima; en el pedicelo, junto al re-
ceptáculo, aparece una hinchazón de color verde pálido, en tanto
que el resto del pedicelo es cada vez más pardo rojizo y enjuto.
El escapo crece después de dar la primera flor y antes de
abrirse la segunda, pero también con la maduración del fruto:
algo parecido ocurre con el pedicelo, el primer día de florescencia,
después de la polinización y con la maduración del fruto. Este
madura á los diez y ocho ó veinte días después de la polinización,
duplicando el largo del ovario, sin contar el pico; contando éste,
llega al 1/4 de su longitud definitiva al segundo día después de
la polinización; á la mitad, el cuarto día; á los V3 el quinto y en-
tre el cuarto y el sexto empieza á teñirse el pico de púrpura por
la mitad inferior, volviéndose pardo desde el día 13.°, empezando
por la punta para completar el cambio de color el decimoquinto.
El aquenio conserva su poder germinativo por lo menos cinco
meses; puesto en condiciones de germinar tarda menos de quince
días en arraigar y extender los cotiledones verdes epigeos, pecio-
lados, elípticos, asimétricos, con mayor desarrollo en uno de los
lados de la base (lóbulo izquierdo), pestañosos, con pelos glandu-
losos, patentes, rojizos; en la semana siguiente se desarrolla casi
completamente la tercera hoja, aunque continuando su crecimien-
to durante el me?, á la vez que se desarrolla una cuarta hoja y
aun una quinta después.
3.° Resultados del cambio de condiciones de vida. — Con una
gran disminución de luz y exceso de riego en verano los pelos
canos disminuyeron mucho y se hicieron más traslucientes; el
552 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
limbo de las hojas aumentó desde menos de 10 á 25 mm. y el
peciolo desde menos de 25 á 85; además, el peciolo se hizo mucho
más erguido, grueso y jugoso y duraba mucho más que el limbo.
También los escapes se alargaron de 35 á 105 y quizás más. Aun-
que abortaron varias flores secundinas de los escapos bifloros, no
parece suficiente este hecho para suponer que las condiciones
nuevas de vida lo hayan motivado, pues con algún exceso de rie-
go, si bien con mucho sol, dio la planta 57 flores en cuareata y
siete días, y después á la sombra siguió floreciendo. La resisten-
cia á la sequía en el invierno anterior fué extraordinaria.
El aquenio germinado á la sombra da un hipocotile más del-
gado, sus cotiledones alargan los peciolos á vez y media más que
6l soleado, como también sus hojas siguientes, mientras que los
limbos quedan más raquíticos.
En cuanto á las anomalías observadas en algunos sépalos, dis-
conformidad del número de pétalos con los otros verticilos y su
persistencia después de marchitos no podemos hacer más que
conjeturar estén en relación con el exceso de humedad. Más se-
guro es que la falta de maduración de algunos aquenios, y sobre
todo de muchos frutos es debida al exceso de humedíid y falta de
sol, pues además de fallar nueve de los 15, que en el balcón so-
leado formaron arista, otro tanto sucedió con todos los formados
á la sombra.
Notas de Espeleología
POR
JESÚS CARBALLO, S. S.
1. La gruta de Altauíira en la Academia francesa, — II. Conservación de los
monumentos prehistóricos y de las grutas. — III. Eecientes hallazgos
neolíticos en la Montaña.
El sabio príncipe de Monaco ha presentado á la Academia de
Ciencias de Francia un acabado trabajo sobre la gruta de Alta-
mira (Santander), resultado de las pacientes investigaciones de
los Sres. Garlailhac y abate Breuil. Los dos eminentes arqueólo-
DE HISTORIA NATUIÍA.L. • 153
gos han realizado un esmerado estudio de dicha memorable gruta
y de algunas más de esta provincia, en la que por varios aüos
han repelido sus viajes con el mismo fin.
ir
Esta circunstancia me hace aprovechar la ocasión para recordar
•que en el Congreso de Naturalistas, celebrado en Zaragoza el año
pasado, presenté al mismo una memoria, al fin de la cual pedía
un voto urgente encaminado á obtener de los poderes públicos el
inmediato cierre de las cavernas que pudieran ser de evidente in»
teres para la ciencia. De ello dieron cuenta los periódicos y re-
vistas de casi todas las provincias. Mas luego he podido cercio-
rarme de que no todos comprendían el alcance de mi proposición,
cuando yo creía que hasta los más profanos la juzgarían atinada.
Felizmente, el Congreso en pleno votó en favor de ella y todos
los hombres de ciencia que conozco desean lo mismo. Así es,
•que las razones que voy á exponer muy brevemente son un re-
sumen de las expresadas en Zaragoza á fin de aclarar mi idea
para los que quieran juzgarla.
Son las grutas obras maravillosas de la naturaleza, que el sa-
bio estudia y el artista admira, por las impresiones jamás soñadas
que producen con el goce de lo grandioso, lo bello, lo hórrido, lo
misterioso que en ellas se les presenta simultáneamente.
En España aún se mira esto con la mayor indiferencia; pero
-en Austria, Suiza, Bélgica, Francia, Italia, Estados Unidos, en
una palabra, en las naciones más adelantadas, son las cavernas
objeto de especiales estudios y centro de atracción de innumera-
bles amantes de la naturaleza que á ellas afluyen. Semejantes
ejemplos debieran ser suficientes para estimularnos á respetar y
apreciar esos singulares monumentos que forman el encanto de
los sabios.
He pedido en Zaragoza, y conmigo todos los naturalistas allí
congregados, que los poderes públicos intervengan en el asunto,
proveyendo, según lo exigen la ciencia y la honra de España;
pero no tengo la menor esperanza de éxito, dada la indiferencia
€on que tales cosas se miran aquí. Tal vez la Comisión del Mapa
Geológico pudiera hacer algo en este sentido; y entusiasmo, le
tiene y mucho, el dignísimo señor Presidente de la misma, mi
-amigo y compañero de excursiones espeleológicas , el Iluslrísimo
T. IX.— Marzo, 1908. • 11
154 ¡ boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Sr. D. Luis M. Vidal. Lo que de él dependa, es indudable que s&
efectuará.
Las grutas, á más de ser por sí inimitables monumentos nacio-
nales, encierran restos interesantísimos para la Antropología, la
Prehistoria, la Pintura, la Historia del Arte, la Filosofía, etc.; me
refiero particularmente á las pinturas murales y grabados pre-
históricos.
Los recientes estudios espeleológicos nos descubrieron que los
troglodilas eran más artistas de lo que se suponía, y las manifes-
taciones del arte que nos legaron causan hoy admiración á los
peritos. Una profusión de objetos bien pulimentados, imágenes
finamente grabadas en hueso, en asta de ciervo y en piedra, for-
man el tesoro hallado á costa de muchos sacrificios. Pero lo que
más sorprende es indudablemente la pintura mural prehistórica.
Imágenes hay de animales que revelan una maravillosa expre-
sión de vida y mucho talento artístico por parte del autor.
Es de notar, que el centro clásico de tales pinturas, ese tesoro-
ambicionado por los extranjeros, es nuestro, está en España, en
Santander; y no sólo esto, sino que el descubridor fué también
un español, D. Marcelino Sautuola. Ahora permitidme una supo-
sición: Si el Estado franqueara las puertas de los museos permi-
tiendo que los muchachos y la gente rústica estropearan las pare-
des, arrebatasen los cuadros y pinturas, hicieran pedazos las esta-
tuas ¿qué concepto formarían de nosotros las demás naciones? Los
científicos y personas de recto criterio ¿qué dirían de las auto-
ridades consentidoras de tal anarquía? Pues esto, que á primera
vista parece paradójico, es la realidad, tratándose de esos intere-
santísimos museos naturales, las cavernas. Estas hállanse actual-
mente á disposición de todos, y hasta parece que en lugar de ser
visitadas son invadidas por patrullas dominadas del espíritu de
destrucción. En las estalactitas causan ruina y destrozos irrepara-
bles, raspan los grabados y pinturas murales y esparcen fuera los
objetos.
Hay en Viesgo siluetas de manos de trogloditas perfectamente
estampadas en la roca, que son un verdadero tesoro; conservan
fielmente las dimensiones, los perfiles, la postura, etc., constitu-
yendo para el estudio del hombre primitivo el único monumen-
to que nos queda, porque una mano entera de aquellos tiempos re-
motos no la hallaremos jamás, ni tal vez tampoco el simple esque-
leto, á causa de la incineración practicada entre los trogloditas.
DE HISTOHIA NATUKAL. 155
El valor intrínseco de tales siluetas, como de los frescos mura-
les, fácilmente se comprende. Los cuadros de un museo de pin-
turas pueden ser superados por otros de los mismos autores, y
casi nunca son ejemplares únicos, mientras que la antigüedad de
las pinturas prehistóricas no es reemplazable con nada, y las
hace incomparablemente más vaHosas que los cuadros ó estatuas
de un museo. Por verlas y copiarlas se han hecho penosos viajes,
y varios estudiosos han venido á nuestro país hasta de Norte
América, por todo lo cual el honor nacional exige la conserva-
ción de tan valiosos ejemplares.
En la vecina República poseen tamhién grutas con pinturas y
grabados; mas, ¡de cuánto aprecio no son objeto! Las alumbran, las
ponen accesibles y transitables, inventan barquillas portátiles,
escaleras manuales, tienden puentes, teléfonos, ofrecen planos y
explicaciones, etc.; en fin, nada falta de cuanto necesite el visi-
tante.
Claro es, que no se pretende el cierre de todas las grutas sin dis-
tinción, que eso sería inútil y extremado; pero se pide el de mu-
chas que son de mérito superior, ejemplares únicos y de recono-
cida utilidad para la ciencia,
III
No ha mucho, en una notita inserta en nuestro Boletín (1),
hacía notar cómo en la Montaña apenas se había hallado repre-
sentación formal de los tiempos neolíticos y que parecía pasarse
aquí bruscamente del paleolítico al histórico-romano ó al cántabro.
Como éste último es del dominio de la arqueología y yo no puedo
salir de los confines de la geología, lo dejo á otros competentes
en la materia; pero reconozco que sería muy interesante estudiar
lo que tal vez pudiéramos llamar período ó piso cántabro. En
dicha provincia, lo más abundante y general son los objetos pa-
leolíticos, y después ya los metálicos bastante perfeccionados; mas
hasta el presente, nadie ha hecho de éstos un estudio concienzu-
do, y por lo menos estoy seguro que se conoce mucho más y
están bastante mejor clasificados los objetos de piedra y de hueso.
De todos modos, el paleolítico está aquí bastante estudiado y sus
restos abundan mucho; al paso que el protohistórico, cántabro,
(1) «Bol. R. Soc. Esp. Hist. Nat.ij-Octubre de 1908.
156 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
celta, romano, ó lo que sea, creo que aún se ignora absoluta-
mente.
El período neolítico, como arriba expuse, apenas figuraba en
los hallazgos montañeses; al menos carecíamos de objetos que lo
caracterizasen bien, como en la alta meseta de Castilla. Los úni-
cos ejemplares que he podido ver los posee en su museo un ilus-
tre personaje, que con verdadero provecho y entusiasmo cultiva
la espeleología (1). Son unas hachas pulimentadas, y aún éstas
proceden de territorio próximo ya á Falencia.
Recientes investigaciones han dado por resultado el hallazgo
de objetos que caracterizan bien el neolítico, y que tengo en mi
poder. El primero fué una hachita encontrada en una huerta al
aire libre, en Arnuero, cerca de Santoña; es semejante á otras de
Andalucía. Muy dura, de fibrolita, con tenues venas férricas y
pulimentada con esmero. Según mi amigo D. Luis Sanjurjo
(propietario del terreno), cuando la hallaron conservaba todavía
el betún con que debía estar pegada al mango.
En una cantera caliza explotada por la Compañía de Altos Hor-
nos, para la fusión del mineral, había una gruta que he recorri-
do hace cuatro años; como me pareciera interesante, encargué á
mi amigo D. Bonifacio Revuelta (jefe de la explotación, á quien
estoy muy agradecido) que registrara el yacimiento de la entra-
da, después de poner un par de barrenos explosivos á la capa de
estalagmita que lo recubría (2). No les fué posible examinar esta
con detención por falta de tiempo, pero se halló en ella una her-
mosa hacha de diorita, lisa, de 0,12 m. de largo, con el filo bien
conservado; otra hacha de 0,08 m. (que llegó á mis manos, ya
rota por obra del minero, el cual esperaba hallar cuando menos
oro dentro).
Una tercera, hermosísimo ejemplar, es de porürita verde, salpi-
cada de cristalitos feldespálicos, de perímetro trapezoidal, que
mide 0,10 m. de largo por 0,06 de ancho.
Lamento no haber podido hasta ahora dirigir allí una explora-
ción formal, tanto más, cuanto que la colina va desapareciendo con
la extracción de la piedra caliza que la compone, de tal modo,
(1) El Excmo. Sr. D. Claudio López, segundo marqués de Comillas.
(2) Hago público mi agradecimieuto ,á esta Compañía por la eficaz ayuda que me
presta poniendo á mi disposición obreros, locomotoras, etc., con el fin de favorecer
mis investigaciones.
DE HISTORIA NATURAL. 157
que la gruta citada ya no existe. Queda, sin embargo, el yaci-
miento y otra gruta que se registrará pronto.
También se hallan muchas brechas osíferas; de una de ellas
saqué un tercer molar de Ursus spilxus^ perteneciente á un indi-
viduo grande y viejo. Otros fragmentos óseos aparecían, pero
imposibles de clasiñcar, entre ellos uno de gran tamaño. El pro-
fesor Yilanova encontró en este mismo valle un molar de Bhino-
ceros tichorhinus.
Aunque no es del caso, como dato geológico, citaré la existen-
cia de una vena en medio de la masa caliza, de origen coralífero,
muy hermosa por presentarse de estructura macroscópica; sin la
lente se distinguen bien las sinuosidades dendrí ticas.
De lo arriba expuesto, se deduce que actualmente tenemos en
la Montaña verdadera representación del neolítico; pero en muy
pequeña proporción comparada con la del paleolítico. Se conclu-
ye igualmente que los pastores de dicho período en esta comarca
ya traficaban y tenían medios de comunicación, porque las rocas
antiguas de que están fabricados los referidos instrumentos, son
a^uí exóticas.
Estos datos son insuficientes para asegurar de los pastores neo-
líticos lo que aseguramos de los cazadores trogloditas, es decir,
que han ocupado la provincia de Santander durante todo el pe-
ríodo paleolítico, desde la época chellense hasta la magdalenense,
y que la poblaron en toda su extensión, desde la costa hasta los
precipicios y cañadas de la cordillera, llegando en los Picos de Eu-
i'opa á la misma región de las nieves.
El «Argas reflexus» en España
POR
IGNACIO BOLÍVAR
En uno de los últimos números del BuUelin de la Société ento-
ivologique de France, el Sr. E. Olivier ha tratado de una invasión
del Argas reflexus, arácnido del orden de los Acaros, que vive en
los palomares, con motivo de haberse encontrado esta especie en
una pequeña aldea cerca de Vichy (AUier). El Argas, que ataca
á los pichones, llegó á desarrollarse en tales términos que, inva-
diendo los pisos inferiores de la casa, acabó por ser molesto para
-158 BOLETÍN DE LA. KEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
los alumnos de la Escuela que en el bajo se hallaba instalada.
La plaga resistió todas las medidas que contra ella se tomaron,
causando la desesperación del Inspector de enseñanza primaria
que llegó á pensar hasta en prender luego á la casa. El autor de
la nota discurre sobre la probabilidad de llegar al resultado ape-
tecido sitiando por hambre al temible arácnido, pues no encon-
trando medio de alimentarse, seguramente llegaría á desaparecer
en breve.
Gomo respuesta á esa nota me parece oportuno dar á conocer
otra que tengo entre mis papeles relativa á este mismo arácnido
la cual dice así:
D. Antonio Pretel Navarro, Médico-cirujano de Bienvenida
(A-lbacete), me envió hace algún tiempo, en consulta, varios ejem-
plares de un arácnido, que no es otro que el Argas re*lexus, reñ-
riéndome algunas particularidades acerca de ellos que me hicie-
ron desear recibir noticias más precisas acerca de lo observado
sobre estos animales, las cuales me facilitó, á ruegos del Sr. Pre-
tel, D. Francisco Yagüe, de Alcaráz, dueño de la finca donde
existe el referido arácnido. Reuniré dichas noticias, que creo in-
teresantes, en la forma concreta que él lo hace, contestando á mis
preguntas.
Estos animales, me dice, han sido siempre desconocidos aquí
hasta que se construyó la nueva casa, sin haberse encontrado en
otras, en las que hay también palomares, donde se han buscado
con interés, así como en los pichones y palomas. Salen de las pa-
redes por estrechos resquicios, y especialmente por las juntas de
las puertas y por la unión del piso con aquéllas, encontrándose
individuos do diferentes tamaños. Se hinchan como de sangre,
aunque no hayan picado á persona ni animal alguno, pues entre
los que ahora se han recogido los hay llenos, sin que la casa se .
haya habitado hace tiempo. Se les ha sorprendido en el momento
de picar á una persona, observándose que la picadura pasa casi
desapercibida al hacerla, pero al poco rato va apareciendo un
círculo inflamatorio, duro, rojo, erisipelatoso, que produce gran
prurito y ardor, durando este estado unas treinta horas, al cabo
de cuyo tiempo empieza á disiparse la inflamación, no sin que
el lesionado sufra mucho por causa del picor, que le lleva hasta
arañarse y producirse erosiones en la piel, pero aparte de las mo-
lestias locales, no causan al hombre mayores daños, no observán-
dose ni fiebre ni malestar general. Verifican su salida de los hue-
DE HISTORIA NATURAL. '■ 159
«OS en que se esconden y su emigración por las paredes en la
obscuridad, sin que se oculten después, pues muchos de ellos -se
les ve como pegados al techo y á los muros é inmóviles durante
el día, refugiándose también con frecuencia detrás de los cuadros
amuebles. f
La casa en que se hallan es pequoñita; se limpia á diario
•cuando está habitada y se recogen todos los días cuantos ácaros
se ven, que suelen ser de 30 á 40, pero á la mañana siguiente ya
han salido otros tantos. No existen en ella animales á quienes
puedan atacar y de cuya sangre vivan, porque hace años que
falta el palomar que antes hubo, ni entonces eran conocidos del
guarda que habitaba la casa, aunque en otras habitaciones.
Gomo se ve, la esperanza puesta por M. Olivier en su remedio,
no ha de dar resultado inmediato si son exactas las observacio-
nes antes indicadas, pues la vida de estos animales se prolonga
por mucho tiempo, aun en medio de una abstinencia absoluta (I).
El Dr. Blanchard, nuestro ilustrado consocio, que tan á fondo
conoce los parásitos del hombre y las especies que le molestan ó
atacan, ha publicado una nota interesante á continuación de la
4el Sr. Olivier y en el mismo Boletín, que recomiendo á los que
tengan interés en saber algo más acerca de este animal. Voy á
recoger como más interesantes las indicaciones siguientes, que re-
sumen lo generalmente conocido de estos seres. La invasión de
las habitaciones por el Argas^ es un hecho frecuente; vive éste,
de ordinario, en los palomares, escondiéndose durante el día en
las grietas de los muros ó de los muebles, y por la noche sale de
ellas, dirigiéndose en busca de los pichones, cuya sangre chupa,
siendo bajo este respecto sus costumbres semejantes á las de la
chinche común. Guando es abundante puede hasta causar la
muerte de los pichones por la anemia que les produce. De los
perjuicios que origina no están exentas las palomas mismas, pues
las incomodidades que las ocasionan hacen que la puesta no se
efectúe con regularid-id y dan por resultado que muchos huevos
resulten claros ó rolos por las mismas aves. La longevidad del
Argas es tan grande, que, según ha podido comprobarse, persiste
(1) Confirma también este aserto lo que refiere P. Gervais en AA'alckenaer (ílist.
nal des Ins.-Aptéresj, respecto á la observación de Hermann, que conservó vivo en un
frasco un Argas de esta especie durante ocho meses, sin que tomara alimento alguno
ni depusiera excrementos y sin que se notara en él reducción de su tamaño.
160 boletín de la real sociedad española
en los palomares abandonados hasta seis años después de haber
desaparecido de allí los pichones, siendo en estas circunstancias
cuando invade las habitaciones y ataca al hombre, atribuyéndose
la mayor parte de las veces su picadura á la chinche, por tener
iguales costumbres que ella, se.í^ün se ha dicho.
Pero aún son mayores los daños debidos á esta especie, puesta
que al picar inocula á los polios la Spirochceta gallinarum, la que
es causa, al multiplicarse en la sangre, de una septicemia general-
mente mortal, tomándola de unos pollos é inoculándola á otros,
pues según Schellack, cuando ha chupado sangre infectada, con-
serva por espacio de sesenta y cuatro días la posibilidad de in-
ocular la Spirochceta á otro animal, y aun cuando no se conoce
ninguna Spirochceta en los pichones, deduce Blanchard la con-
clusión de que bien pudiera deberse á una de ellas la mortalidad
observada en algunos palomares en ciertas épocas. No está compro-
bado que la espiroqueíosis humana pueda ser propagada por el
Argas, á pesar de que el Dr. Blanchard recibió de Colombia ejem-
plares iguales al nuestro, que fueron recogidos por el Dr. Franco
en casas en que se había observado la fiebre recurrente, debida,
como se sabe, á la Spirochceta recurrentis, y está confirmado que
en África también se conoce una fiebre motivada por la picadura
de otro acaro, el Ornithodorus moiibaía, de la que sucumbió
Dulton, víctima de sus investigaciones sobre esta enfermedad y
sobre la del sueño, producida, como se sabe, por un flagelado
{Trypanosoma gamhiense) diseminado igualmente por la pica-
dura otro articulado, de la Glossina palpalis.
Deduce de esto el Dr. Blanchard la conveniencia de perseguir
los Argas, que pueden ser causa de enfermedades aun para el
hombre mismo, y recomienda el proyectar con las convenientes
precauciones vapores de petróleo sobre las paredes en las hende-
duras de éstas y de los muebles, repitiéndolas varias veces hasta
conseguir el efecto destructor deseado.
El Dr. Blanchard tratará extensamente de este asunto en
una obra en publicación que se ha de titular L'Insecte et l'in-
feclion.
Conviene recordar también que otras especies de este género,
como son el Argas persicus y el Tohlozani, producen en Persia,
donde habitan, tales molestias al hombre, que el primero ha lle-
gado á ser conocido con el nombre de chinche venenosa de Mia-
ña^ y siquiera haya mucha exageración en lo que de ella se ha
DE HISTORIA NATURAL. IGl
dicho, pues hasta existe la creencia de que su picadura puede ser
mortal, es indudable que ataca al hombre y posible, por tanto,
que pueda ser agente de alguna infección poco conocida.
Una inclusión de gneis en el granito
POR
LUCAS FERNÁNDEZ NAVARRO
En el camino que va desde Almorox á Cenicientos, en la Sierra
de Guadarrama , he tenido ocasión, durante una de mis últimas
excursiones, de ver un curioso trozo de gneis incluido en grani-
to, á una distancia que no bajará de 10 kilómetros de cualquiera
de los dos manchones gnéisicos inmediatos.
La inclusión está comprendida dentro de una gran lastra de
granito, en medio del camino, en la cuesta que se encuentra in-
mediatamente después de pasar el pinar intermedio entre ambos
pueblos. Es alargada, de forma irregular, de medio metro de lon-
gitud y al exterio" no presenta ninguna particularidad digna de
mención: es sencillamente un gneis micáceo gris, del tipo más
frecuente en la próxima Sierra.
Al microscopio aparece como una roca relativamente fresca,
con los caracteres generales de las de su especie. La mica, muy
abundante, fuertemente coloreada y en consecuencia bastante po-
licroica, está un tanto alterada por los bordes; pero se conserva
fresca en el centro. Les cuarzos se presentan en fenocristales
irregulares, con las inclusiones característica?. De los elementos
esenciales, son los feldespatos los más escasos, estando muy tri-
turados y un tanto descompuestos. Gomo minerales accesorios
pueden citarse únicamente escasos apatitos y granulos de mag-
netita comprendidos entre abundantes productos limoníticos.
Me induce á citar este hallazgo el ver así comprobado una vez
más un interesante punto de vista de nuestro inolvidable geólogo
D. José Macpherson. Indicó este en su Ensayo de historia evolu-
tiva de la Península ibérica [Anales de la Sociedad española de
Historia Natural, tomo xxx, 1901), que los granitos de España,
al hacer erupción durante el período carbónico, debieron romper
los materiales arcaicos y paleozoicos preexistente?, arrastrar sus
fragmentos y hasta disolverlos en muchos casos, explicando así
162 boletín de la real sociedad española
la presencia de retazos aislados de gneis entre las grandes masas
graníticas, hecho que ya había llamado la atención de Prado, y
los cambios de buzamiento que estos fragmentos presentan , con
relación á las masas que no pudieron ser perturbadas á la salida
de la roca eruptiva.
Parece natural que estos procesos no se realizaran sin produ-
cir en los gneis gran metamorfismo, de que en verdad no se ha-
llan muchas pruebas en la Sierra próxima. El encuentro de este
insignificante fragmento de gneis en plena masa granítica, con-
servando todos sus caracteres distintivos, demuestra palpable-
mente que el fenómeno mecánico ha podido verificarse sin acom-
pañamiento de procesos metamórficos profundos.
Esta observación me ha movido á dar á conocer un hecho que,
seguramente, no es único, pero sobre el que no se ha llamado to-
davía bastante la atención.
Jasmináceas de Canarias
POR
AGUSTÍN CABRERA Y DÍAZ
La especie del g-énero Jasminum de Tenerife y la Palma,
descrita por Webb y Berthelot con el nombre de /. BarreUe-
r¿, es idéntica, seg-ún opinión de Masferrer, al /. odoratis-
simiim L. de Madera, como que no dudó en incluir á la prime-
ra de dichas especies en la sinonimia de la segunda. Pero,
además de esta especie que es propia de la flora de las indica-
das islas, se ha citado por Bory de Saint-Vicent el /. offici-
nale L., como espontáneo en Tenerife, y por Sauer elj.pu-
milwn Link., como recolectado por Buch, en el Barranco del
Río; de una y otra especie, los datos que puedo aportar, son
negativos, pues ni los he recog-ido en mis frecuentes herbo-
rizaciones ni tengo noticias de que hayan sido encontrados
fuera de los cultivos por ningún otro observador de los que
frecuentan aquellas islas.
En Agosto de 1905, en la isla de la Gomera, en las proximi-
dades de la cumbre que separa á San Sebastián de Hermigua,
fueron recog-idos por el Sr. Sobrado unos ejemplares pertene-
cientes al g-énero Jasnúmim, distintos en un todo á los de la es-
DE HISTORIA NATURAL. 163
pecie de Tenerife y la Palma, con los cuales creo la nueva for-
ma específica que á continuación describiré.
Jasminum odoratissimum L.
De las Canarias; habita en Tenerife y la Palma.
Jasminum Augeroni nov. sp.
Frutescens, ereclus, glaber, ramulis sub-angulatis. Foliis al-
ierfiis, írifolialis, coriaceis^ glaberrimis, nerviis semi-orMculari-
l)us; folioliis inferioribus appositis in tertio superioripetioli, inae-
qiiilateris, ovatis, ápice obtusissimo vel rotundato cordato cum
nervio íuedio elongato mucronato; folióla lerminalis etiam ovalis,
major quam laterales, aequilatera; base roiiuidata et ápice aeqiie
cordato vel mucronato, ut supra dictls. Floribus sub-terminali-
1)us, semi-sessilibus; hracteae ovatae vel lineares acuminatce. Tu-
his calycis minor quam Í7i J. odoratissimum Z., dentibics parvis
et obtusis. Corolla corollm J. odoratissimum liaud dissimilis. —
Fructum novi vidi.
Los caracteres que alejan á la planta anteriormente des-
crita del ,/. odoratissimum L., se encuentran en las foliólas, las
cuales, á la par de ser completamente ovales, satisfaciendo la
acepción de la palabra que indica la forma, están escotadas en
el ápice y el nervio medio se prolono-a en mucrón; en la espe-
cie de las otras islas, las foliólas, por el contrario, son ovalado-
lanceoladas y nunca lie visto que presenten la escotadura y
prolong'ación del nervio medio que tanto caracteriza á la espe-
cie descrita más arriba; además, la manifiesta semi-orbicula-
ridad de los nervios del /. Augeroni le separa del /. odoratissi-
mumL.; las brácteas de esta última especie son obtusas y li-
neares, y en la primera, pudiendo tenerlas lineares, lo frecuente
es que afecten forma ovalada. El tubo del cáliz es mayor que
en el /. odoratissimum, y los pedúnculos de éste son mucho ma-
yores que los del /. Augeroni.
He dado á la especie que describo el nombre del Rey (men-
cey) g-uanche, de más valía en aquella isla.
164 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Temperatura del agua de las Burgas de Orinse
POK
FERMÍN BESCANSA
Aun cuando reiteradas veces se hayan publicado descripciones
de estas famosas Burgas, paréceme que no huelga que en nuestro
Boletín consten los datos que enumero á continuación y que son
de observación propia.
De este manantial de agua termal, que se ha hecho notable por
estar situado en el centro de la capital (en Ja parte más baja), se
dice que sale el agua hirviendo, aunque su temperatura es bas-
tante inferior á 100° c, y sin que se recuerde intermitencia al-
guna ni variación en su caudal.
Mana el agua caliente por distintos puntos, estando los principa-
les dispuestos en buenas condiciones para que pueda ser utilizada
por el público, siendo conocidos con los nombres de la Burga de
arriba, la Burga de abajo (la más importante) y un pilón ó pozo
cuadrado con fondo de reja, en donde se limpian aves y restos de
animales.
Con objeto de saber exactamente la temperatura y por si puede
servir de dato geológico, hice las siguientes determinaciones en
distintas épocas del año, con temperaturas bastantes diferentes,
para descartar los errores que pudiesen provenir de las variacio-
nes exteriores. Empleé para ello un termómetro con divisiones
de 0,^2° c, que da indicaciones exactas, perteneciente al Gabinete
de Física del Instituto, introduciéndolo en los caños por donde
sale el agua.
En Abril de 19C7 las temperaturas observadas fueron:
Burga de arriba, los dos caños G6,r c.
Burga de abajo, caño de la derecha G4,4
— — izquierda 68,8
Pilón 07,2
En 3 Octubre de 1908, con máximas á la sombra de 31° c. y
32° c.
Burga de arriba Gfi,3° c.
Burga de abajo, caño de la derecha 65,1
— — izjuierda 6/
DE HISTORIA NATURAL. 165
En 2G Enero 1909, con mínimas de —6° c:
Barga de arriba 66, 1
Burga de abajo, caño de la derocha 6'i,5
— — izquierda 66,8
La diíerencia entre los dos caños de la Burga de abajo debe ser,
por la diferencia en el caudal, menor en el de la derecha.
Las substancias que lleva en disolución, según análisis hecho
€n 1866 por el Dr. D. A. Casares, en un litro de agua, son:
Bicarbonato sódico 0,278 gramos.
Silicato sódico tribásico. 0,210 —
Cloruro sódico 0,040 —
Acido carbónico libre 1 75 ce.
Además contiene 0,02 g. de fluoruro sódico por litro, según aná-
lisis del Dr. Comabella en 1897.
Pablicaciorics qae ha recibido la F^eal Sociedad Española
de fiistoria í^atural durante el mes de Febrero de 1909.
(La liste suivante servirá comme acensé de réception.)
Alemania
Entomologischer Internationaler Vereiu, Stuttgart.
Entomclogische Zeitschrift. xxii. Jahrg., n^'S 44-48, 1909.
Entomologische Litteraturblatter, Berlín. 1009, n° 2.
Zeitschrift für Wissenschaftliche Insektenbiologie, Husum. Band v, Heft i,
1909.
Austria-Hungría
Académie des Sciences da Cracovie.
Ballet in international 1908, nos 9-io.
K. K. Zoologiscli-Botanische Gesellschaft in Wien.
Verhandhnigen. Lviti. Band, 10. Heft, 1908.
íáocietas entomológica Bohemiae, Praga.
Acta. Rocník v, Císlo 4, 1908.
Wiener Entomologische Zeitung, Wien. xxviii. Jahrg., 1. Heft, 1009.
BÉLGICA
Société belge d'Astronomie, Bruxelles.
Annales pour 1909.
Bulletin. 1909, n° 1.
Société entomologique de Belgique, Bruxelles.
Annales. T. 52% fase, xiii, 1909; t. 63°, fase, i, 1909.
España
'Colegio de farmacéuticos de Baleares, Palma de Mallorca.
Las Baleares. N.° 97, 1908.
166 boletín de la EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Farmacia y Medicina, Barcelona. Año ni, n.° 26, 1908.
Gaceta farmacéutica española, Barcelona. N.os 147, 149^ 1909.
Ingeniería, Madrid. N.os 139-140, 1909.
Institució catalana d' Historia natural, Barcelona.
Butlleti. 1908, nos 8-9.
Institución libre de enseñanza, Madrid.
Boletín. N.° 582, 1908; n.° 583, 1909.
Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales de Madrid.
Memorias. T. xxvi, 1908.
Revista. T. vir, n.° 5, 1908.
Real Sociedad Geográfica de Madrid.
Boletín. T. l, 4." trim. de 1908.
Revista de Geografía Colonial y Mercantil. T. vi, n.° 1, 1909.
Sociedad española de Física y Química, Madrid.
Anales. T. vii, n.° 60, 1909.
Estados Unidos y sus Colonias
Departamento de lo Interior. Oficina de Agricultura. Manila.
Oficina de Montes. Circular n.° 3, 1908.
Revista agrícola de Filipinas. Tomo 1. n° 9, 1SC8.
Department of the Interior. Burean of Forestry. Manila.
Annual Report for the period July 1, 1907, to June 30, 1908.
Bulletin. ]S° 9, 1908.
Johns Hopkins Hospital, Baltimore.
Bulletin. Vol. xx, n" 215, 1909.
The American Naturalist, Boston. Vol. xLiii, n° 506, 1909.
The Philippine Journal of Science, Manila. Vol. i, n" 9, 1906.
Wilson Ornithological Club, Oberlin, Ohio.
The Wilson Bulletin. Vol. xr, n° 4, 1908.
Francia
Academia des Sciences de Paris.
Compies rendus. T. cxlviii, nos 5-8, 1909,
Academia Internationale de Géographie botanique, Le Mans.
Bulletin. N" 231, 1909.
Annales des Sciences naturelles. Zoologie. París. T. viii, n.os 5-6. 1908.
La Feuille des Jeunes Naturalistes, Paris. N" 461, 1909.
Le Naturaliste, Paris. IS"' 526-527, 1909.
Société botanique de France, Paris.
Bulletin. 1908. Nos 8-9.
Société entomologique de France, Paris.
Annales. Vol. lxxvii, 1908, 3" trimestre.
Inglaterra t sus Colonias
Australian Museum, Sydnej\
Records. Vol. vii, n° 3, 1909.
Royal Microscopical Society, London.
Journal. 1909, part 1.
DE HISTORIA NATURAL. 167
The Canadian Entomolcgist, Guelph. Vol. xli, n" 2, 1909.
The Entomologiet's Record and Journal of Variation, London. Vol. xxi,
n^ 2, 1909.
The Zoologist, London. iSi° 812, 1909.
Italia
Reale Stazione di Entomología agraria in Firenze.
Redia. Vol. v, fase, i, 1908.
Societá italiana di Scienze naturali in Milano.
Átti. Vol. xLvii, fase. 3.°, 1909.
Societá ticinese di Scienze naturali, Locarno.
BoUetiino. Años i-iv, 1904-1908.
Japón
Tokyo Zoological Society.
Annotationes zoologicae japonenses. Vol. vi, part v; vol. vii, part i, 1908.
México
Instituto geológico de México.
Boletín. N." 17, 1908.
Portugal
CoUegio de S. Fiel.
Broteria. Serie de vulgariza^ao scientifica. Vol. vui, fase, i, 1909, Serie
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Bulletin. T. ii, fase. 1-2. 1908.
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Société Vaudoise des Sciences naturelles, Lausanne,
Bulletin. Vol. xliv, n° 1G4, 1908.
Bedel (^L.)— Captures des Coléoptéres dans la forét de Compiégne. (BulL
Soc. entom. de France, 1907, n° 14.)
— Description d'un Harpalodema nouveau de Tunisie. (Bull. Soc. entom.
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— Nouvelle liste de Coléoptéres récoltés á la Ferté-AUois et Itteville»
(Bull. Soc. entom. de France, 1907, n'' 8.)
— Observations sur divers «Onthophagus> du groupe de VAmyntas 01.
(Bull. Soc. entom. de France, 1908, n° 17.)
— Observations sur le «Larinus Lenzeae> Fabre. (Bull. Soc. entom. ¿e
France, 1908, n" 13.)
Blanchard (R.) — Les tableaux de métissage au Mexique. (Journ. Soc. des
Américanistes de París, nouv. serie, t. v^ n° 1, 1908.)
Peyerimhoff (P. de). -Liste des Coléoptéres du Sinaí. (L'Abeílle, t xxxi^
1907.)
)68 boletín de la. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Hablé (E.)— -Faune quaternaire de Saint-Sébastien (Espagne). (Bull. Soc.
géol. de France, 1908.)
— Faune quaternaire de la province de Santander (Espagne). (Bull. Soc.
géol. de France, 1908.)
— Ossements de renne en Espagne. (L'AnthropoIogie, 1908.)
Navarro Nkumann (M. S.)— BuUetin sismique, Septembre, Octobre, No-
vembre 1908. (Bull. Soc. belge d'Astronomie, lí!08, nos 11-12.)
— La nouvelle Station sismologique de Cartuja (Grenade). (Bull. Soc.
belge d'Astronomie, 1908, n° U.)
NicKLÍ;3 (R.)— Feuille de Dijon au 320.000* (Bull- de la Carte géol. de
France, t. xviii, 1908.)
— Le Lias de Tournemire. (Bull. Soc. géol. de France, 1907.)
— Sur l'existence de la houille á Gironcourt-sur- Vraine (Vosges). (Compt.
rend. de l'Acad. des Se. de Paris, 1909.)
Pitard (L.) et Proüst (L.)— Les lies Cañarles. Flore de l'Archipel. París,
1908.)
RoYER (M.)— Liste d'Hemipteres des euvirons de la Ferté-Allois. (Bull. Soc.
entom. de France, 1907.)
Salomón (W.)— Der Einbruch des Lotschbergtunnels (Verhandl. des Na-
turhist.-mediz. Vereins zu Heidelberg. N. F. x. Band, 1. Heft, 1909.)
— Die Adamellogruppe. I. Teil. Wien, 1908.
— L 'origine degli scisti sericitici in Valle Camonica. (Commentari
deír Ateneo di Brescia per l'anno 1907.)
Universidad de Valencia. — Catálogo de las semillas recolectadas en el
Jardín Botánico durante el año 1908. Valencia, 19C9.
ZüLUETA (A. de).— Nota sobre Batracios y Reptiles de Mogador, con des-
cripción de la forma joven de «Saurodactylus mauritanicus> (Dum. et
Bibr.) (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., Diciembre 1908.)
Sesión del 14 de Abril de 1909.
PRESIDENCIA DE D. JOSÉ GÓMEZ OCANA
El Secrelario leyó el acta de la sesión anterior, que fué
íiprobada.
Admisiones y presentaciones. — Fueron admitidos los señores
presentados en la sesión anterior y propuestos, también para
socios numerarios, los señores D. Manuel Iradier, por el señor
Uruñuela; D. Manuel V. de Loro y Gómez del Pulgar, por el
Sr. Bartolomé del Cerro, y D. Pedro Riera, de Barcelona, por el
Sr. Escribano.
Notas y comunicaciones. — El Secretario, en nombre de D. Da-
niel Jiménez de Cisneros, presentó un trabajo titulado «Resumen
de algunas excursiones realizadas por la provincia de Alicante y
datos relativos á los temblores de tierra ocurridos en Febrero
de 1909».
— El Sr. LauíFer presentó la descripción de los siguientes Co-
leópteros nuevos: Pterostichus (Poecilus) dimidiatus var. viridicce-
ruleus Y var. niger; Pt. (Steropus) galaecianus, nov. sp.; Cebrio
Carrenoi var. rufescens; Leptura macúlala var. Escudei y Cera-
tophyus Marthiezi nov. sp.
— El Sr. Calderón, en nombre del Sr. Barras, presentó una
nota sobre las observaciones que está practicando en el Jardín de
Kew (Inglaterra) relativas al cultivo de esporas de heléchos.
— Se dio cuenta de un trabajo remitido por el Sr. Hernández
Pacheco con el título de «Estudio geológico de Lanzarote y de las
islas Canarias», cuyo mapa presentó el autor en una de las ante-
riores sesiones.
— El Sr. Fernández Navarro presentó cuatro notas geológicas.
— El P. Mariano Faura presentó un estudio sobre los Graptoli-
tos señalados en Cataluña.
El mismo leyó la siguiente noticia:
Un terremoto en Cataluña. — Conocida es de todos los geólogos
la región volcánica de Olot, cuyas extraordinarias manifestacio-
nes de energía llamaron la atención desde que se fué conociendo
la Geología de nuestra península ibérica,
T. is.-Abril, 1909. 12
no boletín de la real sociedad española
El primero que reconoció científicamente dicha región fué el
distinguido naturalista Bolos en 1796, y luego siguieron dando
noticias respecto á ella muchísimos observadores, que patentiza-
ban la importancia, tales como Madure en 1808, M. De Billy en
1828, desde cuya fecha han visitado los volcanes de Olot nume-
rosos geólogos de nuestro país y otros muchos que han venido del
extranjero para relacionar esos efectos de volcanismo con los de
otras regiones, principalmente con las que tiene influencia la
depresión mediterránea. Fruto de estos estudios son los trabajos
de los señores Vidal, Gelabert, Almera y Font y Sagué... y, últi-
mamente, la monografía publicada por esta Sociedad, de los seño-
res Calderón, Cazurro y Fernández Navarro.
Pues bien, esta región volcánica no está en reposo, sino que
retiene en su seno ciertas energías que no pueden menos de ma-
nifestarse con temblores periódicos.
La prensa catalana da noticias de un nuevo terremoto allí
acaecido, que es de alguna importancia, aunque felizmente no te-
nemos que lamentar desgracias personales. Para mayor detalle
he pedido al Sr. Estove, catedrático de Historia Natural del
Seminario de Gerona, una ñola especificando lo ocurrido con
todos sus pormenores.
Pues bien, todos estos antecedentes y la horrible catástrofe de
Mesina y Reggio, hacían suponer que esta región también daría
señales de vida; y así sucedió el martes día 6 á las 9^^ 38™ de la
noche.
He aquí las noticias dadas por la prensa de la localidad:
El Tradicionalista de Gerona detalla los lugares precisos en que
se sintió el terremoto, que fueron los pueblos de Torn, Sant Mar-
tí de Campmajor, Sant Miguel, Mieres, Porqueres, Pujarnol,
Bierd, Odri, Canet, etc.. y también tembló Gerona, registrándolo
el sismógrafo que posee el Instituto.
El Diario de Gerona ha publicado más detalles referentes á los
efectos del terremoto, que ocasionó grandes desperfectos en algu-
nas casas; los vecinos salieron á las calles atemorizados, ignorando
la causa de aquellas trepidaciones, que.no solamente se percibie-
ron con tal intensidad en Amer, Valí d'Hortolets, Sant Ariol, etc.,
sino también en las Encíes, La Barroca y S. Esleve de Llensara,
etcétera.
Observando la situación de los pueblos indicados, se ve que to-
dos ellos están comprendidos entre los ríos Fluviá, Bugent, Ter
DE HISTORIA NATURAL. VJl
y Ten-i; entre Besalú, Sarda, Santa Pau, Sant Feliu de Pallareis,
Amer y Banyolas,
Desde Besalú se hallan situados en dirección S. hasta Amer,
en este orden: Torn, S. Martí de Gampmajor, Sant Miguel, Mie-
res, Porqueres, Falgons, Pujarnol, Bierd, Odri, Canet, S. Ariol,
Les Encíes, La Barroca, S. Esteve de Llensara y Amer.
No sabemos hasta qué punto habrán llegado estas ondulaciones.
La Ven de Catalunya sigue dando noticias sobre los efectos de
este terremoto. Dice que en Olot el temblor duró más de un se-
gundo, y en otros sitios fué de mayor intensidad, creyéndose al
principio el vecindario que se trataba de la explosión de alguna
délas calderas de las fábricas vecinas. El Jueves Santo, día 9,
llegó á Olot el distinguido diiector del Observatorio Fabra de Bar-
celona, D. José Gomas y Sola, para estudiar este movimiento sís-
mico que han señalado todos los observatorios de Cataluña, reco-
giendo datos interesantes relacionados con la Geología dinámica
que le faltaban para completar algunos estudios sobre nuestra
región volcánica.
Quizasen la próxima sesión podré dar noticias más precisas so-
bre este acontecimiento sísmico, si recibo nuevas comunicaciones.
— El mismo señor dio cuenta de las exploraciones de cavernas y
simas que viene efectuando la Sociedad de Excursionistas de Bar-
celona, y con este motivo explicó el alcance que tienen los estu-
dios espeleológicos, y enumeró alguno de los descubrimientos de
animales, plantas y objetos prehistóricos que se han hecho recien-
temente en Gataluña. A continuación, valiéndose del aparato de
proyecciones del Museo de Historia natural, hizo ver diversas foto-
grafías de la región y de las simas que han sido objeto de dichas
exploracione?.
— El Sr. Calderón dijo que continúan sintiéndose las trepida-
ciones sísmicas en la costa levantina, de que dio noticia en las
sesiones anteriores, siendo la última, hasta ahora, la que se ha
percibido en Gandía, el día 29 del pasado mes de Marzo. Dicen
tuvo dos segundos de duración y no produjo ninguna desgracia,
aunque sí gran alarma.
El mismo Sr. Calderón añadió que, según noticias fragmenta-
rias que había leído en los periódicos, el día 13 del mes pasado»
ancló en el puerto de Tenerife el vapor alemán Capvüano, condu-
ciendo la Comisión científica que hará estudios eu el observatorio
que allí lleva encargo de instalar.
172 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Los comisionados, en número de 70 profesores, están presididos
por los Doctores Panuwitz y Hergesell.
Habrán de instalar su observatorio en el Teide, y lo cons-
truirán bajo la dirección del ingeniero Sr. Haenslen, habiéndose
empezado á edificar en las Cañadas una casa para albergue de ios
obreros encargados de levantar los pabellones de madera y hierro
regalados por el Kaiser para alojar al personal científico que ha
de realizar los estudios. El Ayuntamiento de la Orotava ha cedi-
do gratuitamente 10 hectáreas de terreno. Ha salido el personal
de telégrafos para montar estaciones eu la isla de Hierro y Peñón
de la Gomera.
Aunque los trabajos de esta Comisión son preferentemente
geodésicos y meteorológicos, no dejarán de extenderse á las cien-
cias naturales y de relacionarse algunos con ellas, como lo prue-
ba la participación del Príncipe de Monaco en esta empresa, del
cual se dice que irá á Canarias el próximo verano á hacer obser-
vaciones, y que costea los gastos del personal de la Comisión. Por
€Ste motivo, añadió el Sr. Calderón, he dado á la Sociedad las
noticias que preceden, en verdad incompletas y que sería intere-
sante ampliara persona más enterada del asunto.
Notas bibliográficas. — El Sr. Calderón comunicó las siguientes:
R. Michael: Das nianganerzvorkommen in der Ncilie von Cmdad
Realin Spanien (Zeitsch. f. prakl. Geol., XVI, 129 á 130, 19Ü8)-.
El autor ha dado una descripción de este yacimiento de manga-
neso, que, en realidad, es conocido de antiguo. Radica en Bi lies-
teros, cerca de la estación de La Cañada, y consiste en arcillas im-
pregnadas de pirolusita y teñidas por ella; son éstas, en su mayo-
ría, de edad diluvial y se presentan como productos de descom-
posición de los basaltos y sus tobas, que están inmediatos.
Además acompañan á la roca manganesífera acumulaciones irre-
gulares de granos, pedazos, bandas y lentejones aislados de psilo-
snelana. Su ley oscila entre 35 y 51 de manganeso con ¡,85 ¡lor
100 de fósforo.
La formación es irregular, extendiéndose sobre una gran
planicie.
Mar Schulze: XJéber ein sedime^it aiif Tenerife (Cañaren)
(Monatsber. d. Deutsch. geol. Ges. 1908, núm. 8-10, páginas
243-246).
DE HISTORIA NATURAL. 173
O. Boettger: Liste der Mollusken aus einem Sande im Barran-
co von Tegina auf Tenerife (Cañaren) (ídem, páginas 246-249).
Estas dos notas se refieren á una forn^ación sedimentaria ha-
llada en un barranco al Este de Tegina, separada de la costa unos
100 á 150 metros, y elevada unos 40 á 60 sobre el nivel del mar.
Consiste en una serie de capas arenosas horizontales, que no for-
ma bandas continuas entre las rocas volcánicas de los Barrancos,
sino que aparece en masas de distinto espesor, que llega hasta 10
metros. La roca es una arenisca amarilla clara, formada en su
mayor parte de detritos lávicos y el resto por fragmentos de con-
chas. La manera de aparecer entre las rocas volcánicas, indica
que han sido conducidos estos elementos á las oquedades y hue-
cos de ellas. Al tiempo de la sedimentación estas arenas estaban
manitiestamente á la altura á que hoy aparecen. El barranco
existía ya, pero alcanzando sólo pocos metros de profundidad. Su
arroyo posaba la arena acarreada y los caracoles terrestres en la
desembocadura del mar por esta parte y al pie de los Barrancos.
Numerosas conchas marinas aparecen mezcladas con los caraco-
les terrestres.
A estas consideraciones añade Schulze la de que después que
el sedimento hubo alcanzado su espesor actual se operó un levan-
tamiento del suelo, que colocó la formación á la altura en que se
encuentra. Durante este levantamiento el barranco se profundizó
notablemente, hasta alcanzar su fondo en la parte más baja la al-
tura del nivel del mar. La cifra de este alzamiento se puede
estimar en unos 40 á 60 metros.
Por su parte Boettger, ha examinado los moluscos que contie-
ne la roca arenosa mencionada en la orilla del mar, donde hoy
solo vive la Ervilia castanea Mtg., y ha hallado siete especies
de caracoles terrestres, siendo notable que difieren mucho de las
formas que en parte viven todavía. Aplicando con alguna proba-
bilidad el criterio que se tiene para Europa con respecto á forma-
ciones semejantes, dice el autor que estas se referirían á un dilu-
vium antiguo ó quizás al Pliocénico moderno.
El Sr. Barras ha remitido las siguientes noticias bibliográficas:
Notes from Ihe Royal Botanic Garden Edimburgh.
La revista con cuyo nombre encabezamos esta nota, es órgano
oficial del Jardín botánico de Edimburgo, y muy importante des-
de el punto de vista científico. Data su publicación del año 1900,
174 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
y en ella están contenidos infinidad de datos históricos de este
establecimiento é interesantes trabajos de investigación verifica-
dos en él.
A su Regias Keeper, el profesor Dr. Isaac Bayley Balfour, se
debe el desarrollo de esta publicación, cuyos progresos y mejoras
se observan inspeccionando la serie de sus tomos. Tampoco esta-
rá de más decir que el jardín es uno de los primeros centros in-
gleses para la enseñanza de la Botánica, y que en la actualidad
se. construyen en él nuevos edificios para laboratorios y clases de
los nuevos cursos de criptogamia, que empezarán probablemen-
te dentro del año actual.
Uno de los asuntos tratados con más extensión y riqueza de
datos en la publicación á que nos referimos, ha sido el creci-
miento en espesor de los árboles, que motivó varios trabajos de
Mr. David Ghristison á partir del primer tomo y de ¡VI. A. W. Bor-
thwick.
Otro conjunto de datos de grandísimo interés para el conoci-
miento de la flora escocesa, es la nota de todas las excursiones
verificadas desde 1846 hasta 1878 inclusive, 'por el profesor John
Hutton Balfour, acompañada de las listas de plantas recogidas,
cuyos ejemplares se conservan en los herbarios del jardín.
También se ha publicado la historia de sus principales jardine-
ros á partir de 1756. Encontramos, además, tres notas entomoló-
gicas relacionadas con la Botánica.
Es la primera de Mr. R. Stewart Mac Dongall y se titula Life
History and Habits of Rhizophagus depressus Fowler. Está en el
tomo I con una figura.
En el mismo tomo, hay otra nota del mismo autor con cuatro
figuras, tres do ellas iluminadas á mano, tituladas: Life-History
and Habits of Clerus formicarius L.
Por último, en el número xvn de la publicación, se inserta otro
trabajo de Mr. Robert Godfrey, titulado: Note on the Animal Life
of tJie Hothouses of ihe Roijal Botanic Garden, Edimburgh. En él
se citan las siguientes especies, encontradas en aquellas estufas:
Stenogyra geodallii MnWev.— H y alinia cantábrica Werterl. —
Zonitoides mimisculus Binn. — Tetramoriuní guiñéense Fabr. —
Technomyrmex albipes Smith. var. hrunneiyes Forel. — Strumi-
genys incisa Forel. — Ponera punclatissima Roger. — Tapinoma
melanocephalum Fabr. — Plagiolepis exigua Forel.
De algunos trabajos botánicos de interés, últimamente publi-
DE HISTORIA NATURAL. 175
cados en la Revista, daremos en nota ó notas sucesiva?, cuenta á
la Sociedad.
■ — Sobre algunos trabajos de Mr. Elice Félix Perredés, ejecuta-
dos en los Wellcome Chemical Reseach Laboratories, en Londres.
1." «A contribution to the pliarmacognosy of Offlcinal Stro-
phanthus seed», número 15 de las publicaciones del Laboratorio.
Se trata de un trabajo histológico, en que el autor describe por
completo las semillas de referencia, procedentes del Este de África,
y cuyo descubrimiento, verificado por Sir John Kirk, data de 1861.
Hace primero la historia de su descubrimiento y estudio, pa-
sando luego á la descripción exlerna de ellas, que son variables
en tamaño y forma, y presentan desde el ápice hasta la mitad ó dos
tercios, por debajo de cada una un lomo en el que está la cicatriz
del funículo, pero en posición variable. Los pelos son tiesos y
plateados y dispuestos en series longitudinales, presentando las
semillas, cuando estos han sido raspados, un color verde ó verdo-
so obscuro.
Entrando luego en el estudio histológico lo hace detenidamen-
te de las cubiertas, albumen y embrión. Las primeras y el segun-
do están surcados longitudinalmente. Las células délas cubiertas
ofrecen mayor complicación de lo que á primera vista podría su-
ponerse. Los pelos no exceden de un milímetro de longitud. Con-
sidera el autor que las variaciones observadas en las secciones
transversales de estas cubiertas pueden servir de base para dife-
renciar las diferentes variedades de semillas de Strophanthus.
Las capas interepidérmicas las divide en tres partes: una inferior
mucilaginosa, otra media pigmentaria y otra superior irregular,
que sólo ocupa la parte correspondiente á los lomos de separación
de los surcos.
Las células del albumen presentan diferentes aspecto?, según
las condiciones de la observación, pero es lo probable que sean
poligonales y de paredes delgadas.
El embrión consiste en dos cotiledones plano-convexos unidos
por una radícula bien manifiesta, dirigida hacia el ápice de la se-
milla. El contenido del embrión es semejante al del albumen,
pero más abundante.
También se ocupa de la acción del ácido sulfúrico sobre ellas.
El trabajo va acompañado de ocho láminas que contienen se-
senta y dos figuras y de una nota bibliográfica.
176 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
2.° The Anatomy of the hark of Robinia pseudo-acacia L.
En este trabajo, que lleva el núm. 2t en las publicaciones det
Laboratorio Welcome, presenta el autor un estudio detenido de
la corteza en cuestión, precedido de unos párrafos acerca de la in-
troducción de la Robinia en Europa: hace su estudio externo y
luego pasa al examen anatómico, dividiendo la descripción en
cuatro partes: primera, masas fibrosas; segunda, parénquima;
tercera, tejido criboso, y cuarta, radios medulares.
No añadimos más detalles porque sería necesaria, para que tu-
viesen interés, la inspección de las figuras, que son diez y ocho>
formando cuatro láminas que acompañan al texto.
Gomo segunda parte de este trabajo y su complemento figura
con el núm. 20 de la misma publicación una Memoria de mon-
sieur Frederid B. Power titulada The chemistry of the bark of
Robinia pseudo-acacia L. en la que, como el título indica, se hace
un detenido estudio de su composición química.
3." The botanical characters of some Californian species of
Grindelia.
Es un breve estudio crítico de varias especies del género Grin-
delia, fijando sus caracteres diferenciales. Va acompañado de dos
láminas, en las cuales hay representación de las especies G. ro-
busta NnüaU, G.camphorum Greene, G. squarrosa Dunal y G. cu-
neifolia Nuttall.
Este trabajo hace el número sesenta y cinco de las publicacio-
nes del Laboratorio.
— «Sobre el hecho de presentar diferentes tipos de pelos el alelí
amarillo». Con este título el Dr. Broodle, director del Laboratorio
Lodrell de Kew, ha publicado recientemente una interesante nota
en los Annals of Botany (1). Conocido es que los pelos del alelí
son fusiformes y dispuestos paralelamente á la superficie de la
hoja, á la cual están unidos por un corto eje ó tallilo que existe
en su mitad; por tanto, partiendo este eje puede considerarse la
parte superior como si fueran dos brazos dirigidos uno á cada
lado y puestos en línea recta.
Observó el autor de la nota que en los cotiledones dominan pe-
los de más de dos brazos, tres, cuatro, cinco y aún seis, en raros
(1) Vol. XXI t, nú 01. Lxxxviii.
DE HISTORIA NATUHAL. HT
casos estos últimos, y que el primer par de hojas que de dichos
cotiledones procede, si bien á primera vista con una simple lente
presenta los pelos normales, sometido á un examen escrupuloso al
microscopio, resulta tener bastantes pelos de más de dos brazos.
Otra observación interesante es la de que cultivando semillas
de alelí en arena se obtenía un primer par de hojas con más nú-
mero de pelos estrellados (218 pelos en veinte plantas), que cul-
tivándolas en marga (97 en veinte plantas). En cambio, en la
planta cultivada en marga estaban la mayor parte de los pelos
estrellados en la cara superior de las hojas, mientras que en las
cultivadas en arena el número era casi igual á uno y otro lado.
La cantidad de pelos estrellados disminuye en seguida en los
siguientes pares de hojas.
Deduce el Dr. Broodle, muy atinadamente, que lo probable es
que se trate de un carácter filogénico conservado en los primeros
estados del alelí y que debió ser extensivo á toda la planta en los
predecesores de la especie actual. Esta hipótesis se confirma con
el hecho de que varias especies del género Erysimun, próximo al
Cheiranthus, tienen en su estado de total desarrollo pelos estre-
llados. -
Secciones. — La de Zaragoza celebró sesión el 31 de Marzo, bajo
la presidencia del Sr. Moyano, actuando de Secretario D. Adolfo
González.
El Sr. Moyano, en elocuentes frases, expresa la satisfacción
con que ve la Sociedad acuden á su seno personas de tanto
valimiento como el Sr. Savirón, decano de la Facultad de Cien-
cias, y el Sr. Galán, profesor de la misma, y que dados las
grandes dotes de ilustración de ambos señores, espera de ellos
una colaboración asidua y efectiva que contribuya á hacer prós-
pera la Sección. Los Sres. Savirón y Galán agradecen las pala-
bras que les ha dedicado el Sr. Moyano y se ponen incondicional-
mente á la disposición de la Sociedad para todo cuanto signifique
progreso de las ciencias naturales.
Se aprueba por unanimidad la complacencia con que ha vista
la Sociedad (]ue el antiguo Secretario de la Sección, Sr. Arévalo,
haya sido nombrado profesor de Historia natural del Listituto de
Mahón.
A continuación se propone, sin discusión, á D. Adolfo Gonzá-
lez, como Secretario en reemplazo del Sr. Arévalo.
ns boletín de la real sociedad espamola
— El Sr. Ferrando da cuenta de la excursión realizada á la Pue-
bla de Alborlón el 28 de Marzo último, que resultó ser de mucho
interés. Presentó varios ejemplares de caliza recogidos en las can-
teras que existen en aquella población, todos muy curiosos, re-
saltando unos que llevan incluidos cristales de diferentes piritas.
El mismo señor da una ligera idea de los trabajos que piensa prac-
ticar sobre dichos ejemplares y que comunicará á la Sociedad una
vez terminados. También lo hará el Sr. Gómez Pou.
Seguidamente el Sr. González y Rodríguez lee una interesante
nota titulada «Nueva roca del Moncayo», estudiándola bajo sus
aspectos morfológicos, químicos y micropelrográficos, sacando en
consecuencia que la citada roca era una arenisca de las llamadas
molasas. Presentó como material de trabajo preparaciones micros-
cópicas de la roca y microfotografías muy curiosas de las mismas.
— El Sr. Savirón da noticia de un viaje que ha hecho á la pro-
vincia de Soria y bosqueja un estudio acerca de unas aguas mi-
nerales que contrastan por la gran cantidad de ácido sulfúrico li-
bre, cuyas aguas fueron recogidas en manantiales de un terreno
eminentemente sulfuroso cerca de Grávalos. En su día dará cuen-
ta á la Sección del resultado de sus investigaciones. El Sr. Dosset
agregó también algunos datos.
Se debatió la conveniencia de realizar una excursión al Mon-
c-ayo, acordándose que dicha excursión se efectúe á fines del mes
de Junio próximo.
— La de Granada celebró sesión el 30 de Marzo último, bajo la
presidencia del R. P. Anselmo Tomás Corrales.
Se propuso como nuevo socio á D. Blas Portales Pía, alumno
de la Facultad de Ciencias, por el Sr. Aranda.
—El señor Presidente dio cuenta de haberse concedido por ini-
ciativa de la Junta directiva de Madrid 100 pesetas para encabe-
zar la lista de suscripción destinada al establecimiento del Museo
regional que estamos organizando.
Se acordó autorizar á la Comisión del fomento del Museo para
la distribución de esta cantidad y todo lo que se recaude, procu-
rando se estudie la forma de engrosar la suscripción iniciada para
atender á los gastos del Museo.
— El Sr. Simancas Señan (D.Juan) manifestó que habiendo te-
nido lugar en diversos sitios organizado? por diferentes entidades
científicas variados actos para conmemorar el centenario del na-
DE HISTORIA NATURAL. n9
cimiento del ilustre Garlos Darwin creía oportuno que por esta
Sección se dedique algún recuerdo á la memoria de tan insigne
naturalista, lo que podría verificarse en el próximo Noviembre,
con motivo del 50. ° aniversario de la publicación de su célebre
obra Origen de las especies.
—El Sr. Aranda Millán presentó un trabajo intitulado «Nota
sobre seis casos de monstruos dobles»., mostrando los ejemplares
disecados citados en el mismo.
A continuación de la sesión, y en una de las salas déla Uni-
versidad, desarrolló el Dr. Aranda una conferencia sobre Tera-
tología.
— Sección de Santander. — fPor error en el ajuste del núm. 2
•del Boletín dejó de incluirse el acta que se inserta á continuación).
Celebró sesión el 1.° de Febrero de 1909, bajo la presidencia del
Sr. Rioja, y toman posesión de sus cargos:
El Sr. Rioja, como Presidente; el Sr. Pombo, como Vicepresi-
dente, y el Sr. Carballo, como Secretario.
Manifiesta el Sr. Rioja que el Sr. Alaejos, elegido Tesorero,
acepta el cargo, pero que no ha podido venir á tomar posesión.
Se da por tomada posesión del cargo de Tesorero al Sr. Alaejos.
Se autoriza al Sr. Secretario para la adquisición del sello y ma-
terial de oficina necesario.
— El Sr. Carballo presenta un hacha recogida en las Canteras
deCamargo en una caverna ya destruida. Es unaporfirita verde,
salpicada de cristalitos feldspáticos, muy completa y rara.
— El Sr. Rioja ofreció hacer una acuarela de la misma.
— ^El Sr. Alcalde del Río da lectura de una carta del Sr. Secreta-
rio de S. A. el Príncipe de Monaco, en la cual se dice que S. A. se
halla dispuesto á sufragar el costo de investigaciones en las ca-
vernas de esta región, y que después de estudiados todos los efec-
tos en ellas recogidos, se proponía entregarlos á un Museo local
si éste se hallara en condiciones.
Se acuerda que el Presidente.se dirija al Excmo. Ayuntamien-
to estimulándole á aprovechar esta ocasión de adquirir los obje-
tos en cuestión.
A continuación fueron propuestos para ser admitidos como so-
cios los Sres. D. Federico de Vial, D. Alfredo Lasala, D. Jesús
Escobio, D. Carlos Rojas, D. Mariano Morales, D. Carlos Esca-
lante Arce y D. Pedro Fernández Cavada.
180 boletín de la real sociedad española
— La misma sección de Santander celebró sesión el día 5 de
Abril, bajo la presidencia de D. José Rioja, reuniéndose á las cua-
tro de la tarde en el salóu de Juntas del Excmo. Ayuntamiento.
Fué admitido el socio D. Miguel Rueda, propuesto en k sesión
última por los Sres. D. Hermilio Alcalde del Río y D. José
Rioja.
Se propusieron para su admisión dos nuevos socios: D. Juan
Antonio Abarca, presentado por el Padre Jesús Garballo, y don
Paulino García del Moral, que lo fué por dicho señor y D. José
Rioja.
Se nombró una Comisión para el Fomento del Museo regional
correspondiente á esta Sección, compuesta de los Sres. D. Luis
Martínez (Alcalde Presidente del Excmo. Ayuntamiento); D. Fe-
derico Vial, D. Hermilio Alcalde del Río y D. Julián Fresnedo.
— El Padre Garballo manifestó que remitiría á Madrid para su
publicación la nota prometida en la sesión anterior sobre las se-
pulturas y esqueletos humanos cántabros de que en ella había
dado cuenta.
— El Sr. Alcalde del Río comunica el descubrimiento acabado
de hacer por él de una estación prehistórica, correspondiente al
nivel superior del yacimiento Magdaleniano, situada en un abri-
go natural de la roca en la vertiente Sur del cerro denominado
«Peña Gastillo», en la jurisdicción de Santander.
En dicho yacimiento había encontrado, como datos déla fauna
correspondiente, restos de buey, caballo, ciervo y arvícola; tam-
bién conchas de Patella vulgata y Lütorina, que mostró á los so-
cios, así como utensilios de dicha época, de los cuales prometió
dar nota después de hacer nuevas exploraciones y estudio del ma-
terial que siga recogiendo en el referido yacimiento. Se acordó
por los socios reunidos dar cuenta á las autoridades para ver de
proteger en alguna forma dicho sitio de todo acto de destrucción
ó de indiscretas exploraciones.
— El Sr. D. Enrique Martín Vélez presentó unas preparaciones
microscópicas de tejidos vegetales, hechas por un procedimiento
de invención suya, que por falta de microscopio no pudieron ser
examinadas en tal momento, y por ello y para casos análogos se
reconoció la conveniencia de reunirse en lo sucesivo en la Esta-
ción de Biología Marina, acordándose hacerlo así.
Dicho señor quedó en remitir una nota del procedimiento de
su invención, que consiste en la aplicación de silicatos de potasa
DE HISTORIA NATURAL. 181
y de cal, tanto para la inclusión y retenimiento del objeto entre
el porta y el cubre, cuanto para el reforzamiento en el borde de
este último, en su unión con el porta, ya de sí hecha por la capa
tran^'parente extendida entre ambos y en que va incluido el objeto
preparado.
Y no habiendo más asuntos deque tratar, se levantó la sesión.
— Sección de Santiago de Galicia. Sesión de constitución. —
Reunidos el 2 de Marzo en el Laboratorio de Zoología de la Fa-
cultad de Ciencias los socios residentes en Santiago acordaron
constituir una Sección en esta ciudad, previa la autorización de la
Junta directiva de la Sociedad.
La Junta directiva para el año actual la forman los Sres. Elei-
cegui. Presidente; Ríos Rial, Vicepresidente; Sobrado Maestro, Te-
sorero, y García Várela, Secretario.
En la piimera sesión se tomaron los siguientes acuerdos: 1."
Formar colecciones regionales, que quedarán por ahora deposita-
das en el Laboratorio de Zoología de la Facultad, hasta que por
su número é importancia se haga necesario instalarlas en otros
sitios. 2,° Nombrar una ponencia que redacte una exposición en
la que se haga constar la importancia de los observatorios sismo-
lógicos y la conveniencia de fundar un establecimiento de esta ín-
dole en Santiago. 3.° Gestionar del Estado y del Ayuntamiento
la concesión de terrenos adecuados para fundar un Jardín Botáni-
co que responda á las necesidades actuales de la enseñanza y cul-
tivo general. 4.° Realizar excursiones científicas por la región. La
Sección celebrará sesión el último miércoles de cada mes.
— Sesión de 31 de Marzo. Se celebró bajo la presidencia del
Sr. Eleicegui.
De conformidad con lo acordado en la sesión anterior, los se-
ñores Eleicegui y García Várela entregan interesantes minerales
de Galicia para las colecciones de la Sección. El Sr. Cabeza de
León presenta un lacértido con dos colas.
— El R. P. Merino lee una nota sobre «Heléchos de Galicia».
— El Sr. García Várela lee una comunicación sobre la procesio-
naria del pino en los bosques de Galicia.
Se presenta como socios á los Sres. D. Miguel Gil Casares,
catedrático de la Facultad de Medicina, y D. Heliodoro Gallego
Armesto, doctor en Ciencias y catedrático de la escuela de Artes é
Industrias de Santiago.
182 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Notas y comunicaciones
La dolomitización en el Valle de Campóo (Santander)
POR
LUIS DE HOYOS SAINZ
En mis «Notas sobre la Geología de Campóo» (1), hice notar
la múltiple presencia de materiales magnesianos en las capas
terminales del Triásico y en las inferiores del Jurásico. Poste-
riormente, y continuando el estudio de la complicada geotectónica
del alto valle del Ebro, he descubierto varios yacimientos de ro-
cas magnesianas, el más importante de los cuales di á conocer
al Profesor Sr. Calderón, en Noviembre de 1904, remitiéndole
ejemplares de unos minerales, que yo consideraba dudosamente
como Giobertita, y que la, autoridad especial de dicho geólogo,
clasificó, unos como Breunerita y otro como -Sparíatía, compa-
rando estos últimos con una variedad de carbonato calcico man-
ganesífero, descubierta en los Estados Unidos.
De uno de estos minerales, trajo muestras en el verano de 1906,
al Museo de Ciencias Naturales, su recolector Sr. Calafat, y fué
dado á conocer en este Boletín, con el nombre de Giobertita de
Reinosa, en una nota explicativa de su excursión por las provin-
cias cantábricas. En realidad, debe calificarse más bien de Breu-
nerita. A completar el conocimiento de dichos materiales y expli-
car el intenso fenómeno de la dolomitización en aquellas forma-
ciones, se dirige esta nota.
La importancia litogénica y aun tectónica de las acciones dolo-
mitizantes, ha sido reconocida particularmente por los geólogos
alemanes y austríacos, al desentrañar la estratigrafía de los pri-
meros períodos secundarios en los Alpes, y posteriormente, su
aplicación á los Pirineos, la hizo notar Stuart Menteath en una
nota acerca de los «Límites de la dolomía de Barcelona», publi-
cadaenel Bull. Soc. Géol. de Fr., tomo xxvi, pág. 824, 1898, con-
(1) «Anal. Soc. esp. Hist. nat.», t. xs, Actas, 19, 1891.
DE HISTORIA NATURAL. 183
linuación de otra en que afirmó que «parece desempeñar la dolo-
mitización uu papel análogo á la formación del granito», porque
el origen de la dolomía continúa á través de las edades geológi-
cas, y explica el carácter en bolsadas de sus capas y los movi-
mientos complicados de las cuencas en que se presenta.
La persistencia de la acción dolomítica desde el Cámbrico al
Jurásico superior, es manifiesta en los Pirineos, según dicho geó-
logo^ y los varios autores de comunicaciones presentadas al Con-
greso de la Sociedad Geológica de Francia, celebrado en Barce-
lona, y cuyos trabajos publicó el «Boletín de la Comisión del
Mapa Geológico de España», en el tomo vii de 1900. No es, pues,
extraño, que la facies dolomítica se continúe por la cordillera can-
tábrica y se manifieste en el entronque de esta con la Ibérica, en
el suelo montañoso del Valle de Campóo, formado por sedimen-
tos triásicos y jurásicos que cubren al Carbouífero, el cual, en el
mismo valle, inicia la serie paleozoica que hacia el O. se hace
cada vez más antigua.
Las tres formas de los procesos dolomíticos se presentan en las-
calizas que terminan el período Triásico y comienzan elJurásico,
calizas dependientes de las margas irisadas, que tienen un proba-
ble origen lacustre, adecuado según la opinión de Dana, confir-
mada actualmente por Walther, para la formación de los carbo-
natos de magnesia. Á dichas rocas corresponden las dolomías en
delgadas capas que se presentan entre Villar y Proaño y que re-
piten las descritas en Todi por Reim, hasta en la presencia de los
pliegues-fallas de minúsculo tamaño, comunicando á la roca una
seudoexfoliación ó crucero típico en los dobleces ó charnelas de
los pequeños pliegues.
Otro proceso de dolomitización, realmente deuterógeno ó secun-
dario, es el que corresponde á la descalcificación, el cual se opera
en las calizas, siempre que sean ásperas ó cavernosas, y se hace
dominante en muchos afloramientos de la base del Jurásico, en
que aparecen las dolomías alveolares y cavernosas del tipo lla-
mado carniolas, con una dureza y tenacidad verdaderamente ex-
cepcionales. Tal ocurre en varios puntos de las trincheras del fe-
rrocarril, entre Pozazal y Reinosa, y más abajo, entre Santiurde
y Barcena, donde alternan cortes triásicos con los jurásicos. Es^
de notar que en muchos huecos ó soplados de la roca, y aun en
algunas cuevas de las que tanto abundan en el valle, las paredes
no son realmente calizas, sino dolomíticas, y las capas estalactíti-
184 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
cas, his recubren por contiimacióa de la acción dolomitógena en
los estratos superiores.
El aspecto y estructura de estas dolomías se presenta en Cer-
vatos de un modo completamente igual al de las capas de Fal-
kenstein, en Alsacia, representadas en la lámina xxxviii , de la
reciente obra de E. Haug, y colorándose la superficie por un ver-
dadero fenómeno de rubefacción, originada por el hidróxido de
hierro, que en la descalciñcación superficial de las calizas liásicas,
da origen á los tipos de tierras arcillosas, denominadas por ios
italianos térras rossas^ y que son abundantísimas en lodo el Jurá-
sico de la provincia.
El tercer proceso de dolomilización, considerado como el más
importante, y tal vez originario de los otros modos, que se pre-
sentan como derivados y ulteriores, es el que más concretamente
estudiamos en esta nota. Constituye un caso de metamorfismo
dependiente de las erupciones melafíricas ú ofí ticas, por virtud
del cual disoluciones de carbonato de magnesia, en un agua car-
gada de ácido carbónico, actúan sobre las calizas, á las que di-
suelven y sustituyen en parte, pudiendo, después de terminado
un verdadero proceso de saturación magnesiana, depositarse él ó
los carbonatos de magnesia, como les hallados en los diversos ya-
cimientos campurriaiios.
El origen de estas sales magnesianas está ya hoy fuera de toda
duda que se halla en relación de dependencia con las emisiones
de oflta, como lo demuestran las formaciones de Tharand, donde
dichas rocas, atravesando capas de caliza, han producido su do-
lomilización, por un verdadero metamorfismo periférico, de igual
modo que se ha formado el Grenzdolomü ó Dolomía límite del
Triásico en el Tirol. En el sanlanderino las ofitas aparecen con
verdadera profusión, siguiendo la ley general en toda la forma-
ción de esta época en Europa occidental, donde se caracteriza por
las innumerables emisiones ofíticas de reducida área, que atrave-
saron las margas de Keuper y parece no afectaron á las sedimen-
taciones liásicss, única diferencia de las de esta región, en la
cual se continuó la emisión ofítica en pleno liásico y aun des-
pués en otros valles de la provincia cuyas ofitas son, según los
estudios de los Sres. Quiroga y Calderón, de edad posterior á és-
tas, que yo considero coetáneaá del Lias medio.
Dichas emisiones ofíticas, que proporcionaron las sales mag-
nesianas para la formación de la dolomita y sus congéneres y de-
DE HISTORIA NATURAL. 185
rivados, las señaló el Sr. Gil y Maestre en su «Memoria geológica
de Saulander», publicada en 1863, en dos puntos del Valle de
•Campóo; pero nosotros hemos recogido hasta 11 ejemplares de
otros tantos afloramiemtos ofíticos, dos de ellos el pasado verano
y cuyos ejemplares remitimos al Museo de Ciencias Naturales,
formando parte de una serie de los materiales que constituyen el
nudo montañoso Ibero-pirenaico; estas emisiones ofiticas son
f?iempre de reducidas dimensiones y se presentan repartidas en
los contactos ó muy cerca de ellos, de las formaciones que deter-
minan el Triásico, con margas y arcillas yesíferas, y comienzan el
Liásico con areniscas, muy rara vez, y calizas grises, casi siem-
pre de una extraordinaria pobreza en fósiles ambas formaciones.
Por lo anterior, puede apreciarse la generalidad de la acción
magnesiana en sus tres formas, hoy bien estudiadas, y conjetu-
rarse el modo y causa de la producción de los depósitos de mine-
rales magnesianos, bien caliza dolomítica, bien Breunerita, con no
escasos indicios de manganeso, según análisis de algunos ejem-
plares de los explotados. Todos eUos representan depósitos de
cristalización á veces, de concentración siempre, de disoluciones
en que la mayor solubilidad de la caliza dejó predominante la
magnesia, originando fondos situados en varios puntos délas pri-
meras calizas liásicas, y que se repiten en toda la falda de la cor-
dillera caliza, que desde las cercanías de Santiurde va en direc-
ción W3W. hacia Fontibre y Soto, descansando en ambos lados
ó extremos sobre las formaciones triásicas; pues además de los
dos puntos en que se explotan, se han hallado estos minerales en
Salces, Fontibre, Morancas y otros sitios, colocados todos ellos en
la vertiente SE. de la citada cordillera y donde ésta se presenta
como ondulada, por efecto de la compresión general, que aparece
realizada en el mismo sentido de su eje longitudinal.
La mina explotada con el nombre de San José, está situada en-
tre los pueblos de Fresno, Nestares y La Miña, en el sitio deno-
minado Fontoria, al SW. y en una depresión del cerro llamado
Totero, que es una do las estribaciones laterales de la cordillera
citada, cuyas calizas terminan á 300 m, abajo de la explotación
hacia el Ebro, apareciendo unas margas que son triásicas y se
continúan pasado el cauce y la divisoria del río hasta el Hijar,
en cuyos terreros ó derrubios se presentan más desarrolladas y
típicas. Por tal razón, y siendo casi el término de la formación
jurásica, es casi seguro que tengan allí las calizas poco espesor,
T. ix.-Abril, 1009. 13
186 boletín de la EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
y si se profundizara, se llegaría pronto al Triásico, cuyas rocas-
no hay duda aparecen en la otra explotación de breu nerita.
Las calizas azules negruzcas, de grano fino, presentan una in-
clinación general de 30° al SE.; pero en la parte explotada se re-
duce á la mitad, y aún en algunos puntos aparecen más horizon-
tales. Después de una capa de tierra vegetal, de espesor variable,,
vienen calizas con uno de 5 á 12 m., las cuales pasan gradual é
insensiblemente á la roca llamada por los mineros magjiesüa, ha-
biendo verdadera dificultad en señalar las salbandas. Por ella
es forzoso perder en la explotación una gran cantidad del
mineral de pobre ley, por no ser fácil ni económico separarle de
la caliza encajante, ya que en realidad no hay filón ni bolsada en
el concepto geológico, pues la formación es meramente un ver-
dadero lentejón, cuyo eje mayor puede decirse va de E. 10° S. á.
W. 10° N., hundiéndose un poco hacia el W. la capa que se ex-
plota, cuya anchura puede calcularse en 80 m., no siendo posible
determinar el diámetro longitudinal, por no haber llegado los
sondeos á fijarle; la potencia media puede también estimarse en
unos 8 m., aunque en algunos puntos sigue la perforación sin.
haberla terminado, si bien como ésta se hace á cielo descubierto
y por un verdadero método de cantera, se desconoce la profundi-
dad, tanto más cuanto las aguas que brotan en gran abundancia,
en una fractura de la roca explotada, no permiten labores profun-
das por el sistema de pozos.
La sencillez del yacimiento descrito no se presenta en la mina,
llamada Esperanza, situada en término de La Miña, sitio llamado
Gotera del Valle, y en la ladera del cerro conocido por Hoyos ó-
Hilluelos, que es una de tantas estribaciones de la siempre citada
cordillera jurásica. Los afloramientos asoman allí en un cerrete.
geotectónicamente muy alterado y confuso, apareciendo como
levantadas las calizas que buzan 35° al NW. en general, pero ver-
ticales á trozos y con aspecto análogo al que presentan las bre-
chas calizas de origen metamórfico, antes descritas, comiO depen-
dientes de las erupciones ofí ticas en varios puntos del Jurásico
campurriano. Puede afirmarse, sin embargo, que no hay allí aso-
mos ofíticos y que las brechas son por completo obra de fenóme-
nos mecánicos, del plegamiento y rotura de las primeras capas,
resultando luego, por efecto de infiltraciones superficiales, em-
pastados los trozos de caliza por otros de cemento de igual compo-
sición, pero más claro y evidentemente eslalactítico.
DE HISTORIA NATURAL. 187
Complícase más la estratigrafía del yacimiento por la aparición
de unas margas arcillosas, de colores claros, coronando las cali-
zas que cubren á los minerales magnesianos por la parte NW. y
que forman una faja perfectamente distinguible, que corre de
NE. á SW. desde las Costeras hasta el llano de Salces, y sube al
serrijón, que al otro lado del Ebro constituye la separación con
el valle del Hijar.
Las quiebras y fracturas del lentejón magnesiano le hacen
aquí adquirir cierto aspecto de filón; pero no cabe duda que es
una formación totalmente acurltica, aunque en relación directa
con fenómenos endógenos; por estas fracturas con falla, la explo-
tación ha sido en esta mina más desigual y desordenada. Á nues-
tro juicio, la extensión del yacimiento es bastante mayor que la de
Foutoria, pues á 500 m. al E. y al SW, se han hallado afloramien-
tos de la roca magnesiana y se han hecho demarcaciones de per-
tenencias en los dos años últimos.
Hasta la fecha no se ha realizado estudio y análisis mineraló-
gico ni químico de los carbonatos de magnesia, que con el nom-
bre impropio de Magnesita vienen explotándose en la región. De
un análisis industrial de la Breunerita se puede inferir una ley
media de 47 por 100 en crudo y de 90 después de una calcinación
en hornos especiales á unos 1.400 ó 1.500 grados, por la que
pierde el 55 por 100 de su peso y cambia su color y estructura,
tornándose en una masa negra y áspera, un tanto sonora, y en la
que se destacan manchas de un blanco puro, formadas por la cal-
cita; según la cantidad de ellas se aprecia bien la ley y, por tanto,
la intensidad del proceso magnesiano.
En la actualidad estamos haciendo, en unión del químico se-
ñor Úbeda y Sarachaga, un análisis físico y químico de los varios
minerales magnesianos que se presentan en esta facies dolomí-
tica de los terrenos secundarios del Valle de Campóo.
BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Sobre los heléchos de Galicia
P, BALTASAR MERINO, S. J.
Una de las galas que más embellecen la región galaica, tan ad-
mirada y elogiada de propios y extraños, es sin duda la clase de
los heléchos. Estos modestos vegetales, todos de variado y muchos
de elegante porte, impresionan gratamente la vista y el ánimo
donde quiera que volvamos los ojos: ya formen orla de esmeralda
á la corriente de ríos y riachuelos, ya se escondan en las caver-
nas ó entre la maraña de los matorrales, ya se cobijen en las um-
brías de los bosques ó alegren las arideces de las rocas.
Hemos logrado recoger cuantas especies se citan en Galicia,
excepto el Trichomanes radicans Swartz, indicado por Nyman,
respecto á cuyo hallazgo ninguna noticia tenemos ni tampoco
cuanto al descubridor, ni á la localidad y ni siquiera estación. En
cambio hemos descubierto algunas especies más de las citadas,
siendo probable que en los montes de Lugo viva el Aspidium
Londiitis Swartz, que también vagamente menciona el Sr. Col-
meiro, como de Galicia, pues hemos encontrado un híbrido de
esta especie. Solamente reseñamos aquí las especies indubitables,
omitiendo algunas cuya categoría es disputada ó diferentemente
apreciada conforme al criterio individual, y con mayor razón pa-
samos en silencio el sinnúmero de variedades que un país de re-
lieve y clima tan variados imprime á toda la vegetación.
He aquí los géneros y especies:
Géneros. Especies.
Gymnogramma Desv G. leptophylla Desv.
Polypodium Sw P. vulgare L. y var. serratum.
^, ., , ^ ( Ch. fragrans W. et Berth.
Lhetlanthes Sw „, , .
( Lh. hispánica Mett.
Adianthuyn L A. Capillus Veneris L.
AUosorus Bernhd A. crispus Bernhd.
Pleris L P. aquilina L.
Blechnum Roth B. Spicant Roth.
Scolopendrinm Sm S. offícinale Sm.
DE HISTORIA NATljiíAL. 189»
Géneros. Especies.
A. Filix femina Bernhd.
A. marinum L.
A. Trichomanes L.
Ásplenium L (. ^ ^ . ^
\ A. Ruta muraría L.
A. lanceolatum Huds.
A. Adianthiim nigrum L.
Phegopteris Fée Ph. polypodioides Fée.
( C. fragilis Beruhd.
Custopteris Bernhd , „ . „ i
^ -^ ( C. regía Bresl.
P. Thelipteris Roth.
P. oreopteris DC.
Polystichum Roth P. Filix mas Roth.
P. aew,ulum Gorb.
P. spinulosum DG.
/ A. aculeatum Koch.
Aspidium R. Br A. LoncJiitis Sw.
' A. lobato X Lonchitis Murt.
Woodwardia Sm W. radicans Gav.
Davallia Sm D. canariensis Sw.
Osmunda L O. regalis L.
Ophioglossum, L O. lusitanicum L.
Trichomanes L T, radicans Sw.
Total 18 géneros y 31 especies. En toda España se cuentan,
que sepamos, 48 especies, de modo que á Galicia pertenecen pró-
ximamente el 70 por 100, ó sea 2/3 de la totalidad. De las 31 espe-
cies gallegas eran ya conocidas en el país 23, pudiendo añadir
ahora otras 8, ó sea 25 por 100. Estas 8 que hemos recogido en las
reiteradas excursiones por gran parte de Galicia son Woodwardia
radicans Gav., Ásplenium aemulum Gorbiere, Aspidium lobato X.
Lonchitis Murt., Polystichum oreopteris DG., Cystopteris regia
Prest., Phegopteris polypodioides Fée, Allosorus crispus Bernhd.
y Cheilanthes fragrans W. et Berth.
El área de dispersión de las especies gallegas es muy varia,
mientras que el helécho común Pteris aquilina se le ve donde
quiera señoreándose de todo el territorio, creciendo tan lozano al
nivel del mar á pocos metros de la costa, como á unos 1.600 me-
tros de latitud en las vertientes de las más elevadas crestas; el
Allosorus crispus^ por el contrario, vive como su centro en allitu-
190 boletín de la real sociedad española
(les de 1.700 metros arriba, pues en los Picos de Aneares, singular-
mente en el de Peña Rubia, este helécho, juntamente con la Fes-
tuca indigesta Bss., Eskia Ramd. y Liiziila leptoclada Pau, tapiza
los más encumbrados picachos. Lo propio puede afirmarse del As-
pleniurn marinum respecto á sus exigencias climatológicas; en
vano se le buscará fuera de las costas atlánticas desde Escocia
hasta las Canarias, siendo por extremo raro en las mediterráneas.
Los demás heléchos ni revelan una expansión tan extraordinaria
como la Pteris aquilina^ ni se ciñen á una zona tan restringida
y caracterizada como los dos últimamente mencionados. Algunos
que parecen tener su cuna en altitudes alpinas ó subalpinas, como
el Asplenium oreopteris, Cystopteris regia y Phegopteris polypodioi-
des (sin hablar del Aspidium Lonchitis por no haberle encontra-
do y sí sólo un híbrido), descienden en Galicia á comarcas relati-
vamente bajas, el primero á unos 600 m. s. m. escasos á la raíz
del monte Guadraraón (Lugo), y á unos 700 m. en el valle de Lón-
zara; el segundo, en el mencionado Guadramón, vive á unos
500 m. s. m, y á la misma latitud ó quizás menos en los montes
que rodean á Mellas (Orense); el tercero, seguramente raro, le
hemos visto en las quebradas de un monte de Novaes, cosa de 4
kilómetros de la estación de Sequeiros (Lugo). Otros heléchos
propios de la meseta central europea, tales como el Aspidium
aculeatiim, Polystichum spinulosum, Blechnum Spicant, se pro-
pagan entre nosotros hasta en la zona marítima. Por fin, hay es-
pecies que, por su gran desarrollo y asombrosa multiplicación en
las regiones bajas, parecen si no haber tenido su origen primiti-
vo, al menos haber escogido en esos puntos de ambiente benigno
su estación favorita, y que, sin embargo, aunque disminuyendo
en número de individuos y estampando en su fisonomía las seña-
les de un clima riguroso, ascienden á las estribaciones de los
montes más altos, ó, por lo menos, viven en la región media de
Galicia.
El delicado culantrillo de pozo ó cabello de Venus, Adianthum
Capillus Veneris, salpicado por el oleaje marítimo en las rocas de
la isla Ons, intérnase hasta Sequeiros y Montefurado, y se gua-
rece en los peñascales mojados de las Ermitas (Orense); el no
menos delicado y el único anual de nuestros heléchos, el Gym-
nogramma leptophylla, que verdeguea en casi todas las paredes y
taludes de la zona marítima, se corre hasta cerca délas montañas
-de Lugo, vésele en los muros de contención de la carretera entre
DE HISTORIA NATURAL. 191
Noceda y Piedraflta de Gebrero, entre 700 y 800 m. s. m. Pero,
sin discusión, los más invasores, exceptuando, téngase por enten-
dido, la Pleris aquilina, son los heléchos macho y hembra Polys-
tichum Filix mas, el Aspleyíiurn Filix femina y el tan conocido
Polypodium vulgare. El primero, el helécho macho comienza á
mostrarse á 40 ó 50 metros de la costa, recorre con profusión mara-
villosa todo el centro, y revistiendo formas extrañas, impresas,
cuando menos algunas, por los rigores de las heladas, se agazapa
-en algunos rincones de los montes de Gourely de los Aneares. En
ambas sierras podemos contemplarle pequeño y raquítico en su
■variedad ohtusum Post, semejante, dice el Sr. Ghrist, al que se
encuentra en Siria y en las montañas de Córcega y Gerdeña. En
los mismos sitios se deja ver la forma caprichosa ó var. heleopte-
ris Milde, de segmentos y lóbulos sumamente irregulares, y en
otra forma aun más interesante^ pues su solo aspecto forzosa-
mente nos trae á la memoria el Polystichum rigidum DG.; por
■este gran parecido ha creado el Sr. Ghrist la subvar. pseudo-
rigidum.
El helécho hembra Asple7iium filix femina sigue desde la cos-
ta hasta las estribaciones de las mayores montañas galaicas las
-huellas de su compañero el Polystichum filix mas, adquiriendo
su desarrollo máximo en la región media, creciendo su hermosa
fronde hasta un metro con los lóbulos generalmente muy recor-
tados. Tal se presenta en el Incio á lo largo de las márgenes del
Cave, en las hondonadas del Oribio (Iribio) y délos valles de Lón-
zara y Lonzarela (Lugo). En la zona m.arítima este helécho cam-
bia frecuentemente de aspecto, con estatura menor y lóbulos más
anchos, asemejándose á la var. mariniim Moore, que vegeta en
Escocia. Por fin, el Polypodium, vulgare L. corre y se difunde por
toda Galicia, con la particularidad de que el tipo de frondas estre-
chas y segmentos enlerísimos ó someramente dentados, propio de
la región media europea, sólo se deja ver, y al parecer con escasa
frecuencia, en las mayores altitudes délos Aneares, la var. serra-
ium DG. de la región meridional es la que profusamente se pro-
paga en Galicia con formas numerosas más ó menos estables.
192 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
La procesionaria del pino (CneUwcampa Pityocampa Gat.)
en los bosques de Galicia
POB
ANTONIO GAIICÍA-YARELA
Es tan alarmante el incremento que este año ha tomado este
Lipárido, que apenas hay pino que no presente las bolsas sedo-
sas características y las huellas de los destrozos causados por sus
orugas. La alarma de los habitantes de esta región está justifica-
da, pues si la plaga continúa con este desarrollo, no es aventu-
rado pronosticar la ruina de una de las fuentes de ingresos más
importantes del país. La oruga y las bolsas que construye en
las terminaciones de las ramas de los pinos (^Pmi<s Pinasíer Sol.),
eran ya conocidas en esta comarca desde tiempo inmemorial;
pero como su desarrollo no era grande y los efectos no muy per-
ceptibles, no preocupaba mucho su existencia. El aspecto que pre-
sentan este año los pinares del país, á consecuencia del enorme
incremento de dicho insecto, levela claramente que se trata de
una plaga formidable que urge combatir.
Los caracteres y costumbres de las procesionarias están ya per-
fectamente estudiados por entomólogos de los siglos xviii y xix (1),
Respecto á la del pino (Cnethocampa Pityocampa Gat.), se sabe
que la mariposa aparece en Junio y Julio; las hembras depositan
los huevos en la base de las hojas de dicha planta; las orugas sa-
len a últimos de Julio y primeros de Agosto, y construyen en la
parte terminal de las ramas grandes nidos ó bolsas sedosas de
forma cónica, en los que se ocultan durante el día y de donde sa-
len después de la puesta del sol. Estas procesionarias pasan el in-
vierno en sus nidos, pero no alcanzan su completo desarrollo
hasta la primavera siguiente; en esta época los abandonan, des-
cienden del árbol y se introducen en tierra, tejen un capullo y se
transforman en crisálidas, de donde saldrá la mariposa en Junio
ó Julio. La oruga se reconoce fácilmente por su color negro-azu-
(1) Eéaumur, Mémoires...^ t. ii, p. 119. — Boisd uval, Essai sur V Entomologie Hortico-
le, p. 477.
DE HISTORIA NATURAL. 193:
lado ea el dorso y por tener ocho tubérculos pelosos amarillo-
rojizos en la línea media.
Los pelos de estas orugas son urticantes, aunque en menos
grado, según parece, que los de la procesionaria de la encina y
roble (Cnethocampa processionea L.); sin embargo, la picazón que
causan es muy intensa, á juzgar por la inflamación producida en
las manos de la persona que me ha entregado algunas ramas de
un pino atacado por dichas orugas, manifestándome además que
no pudo conciliar el sueño durante la noche, á consecuencia d&
la sensación dolorosa que le producía la irritación.
Para combatir la procesionaria del pino se aconsejan los mis-
mos procedimientos que para la del roblo, esto es, quitar de los
pinos las bolsas sedosas por medio de ganchos enmangados y
quemarlas en seguida. Esta operación debe hacerse á últimos de
Agosto ó en Septiembre, en un día lluvioso, para que las orugas
se encuentren todas en sus nidos. Aconseja Boisduval frotarse
antes las manos y la cara con un poco de aceite.
El ingeniero Sr. Azcárate (1) recomienda para quitar las bolsas
de procesionarias el uso «de unas tijeras montadas en largos
mangos, con las que pueden cortarse cómodamente las bolsas, y
una vez éstas en el suelo, rociarlas con petróleo y pegarlas fuego
hasta reducirlas á ceniza». Pero al Ojarse en la situación de las
bolsas ó nidos y lo íntimamente adheridos que están álasramas^
se ve que no puede hacerse tan fácilmente esa operación, tratán-
dose de la procesionaria del pino.
M. Pissot había ya empleado á mediados del siglo pasado una
mezcla de 10 partes de aceites pesados, de las fábricas del gas,
con 100 de agua, empapando los nidos de procesionarias con este
líquido. Parece ser que este procedimiento ha dado buenos resul-
tados.
Pero todos estos medios de combatir la plaga, dado el extraor-
dinario desarrollo que alcanza en la actualidad en Galicia, serán
muy costosos y de difícil aplicación.
Es probable que la plaga disminuya espontáneamente en años
sucesivos, es decir, sin recurrir á procedimientos artificiales de
destrucción, pues en muchas ocasiones la multiplicación excesi-
va de una especie animal en un lugar determinado obedece á un
desequilibrio en la fauna de la comarca, por la escasez de otras
(1) Insectos y criptóyamas que invaden los culiivos de España, p. 330.
J94 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
especies que en la lucha por la existencia están encargadas de li-
mitar la propagación de la primera.
En algunas bolsas ó nidos de este año, he observado que un
gran número de orugas estaban muertas por el desarrollo en ellas
de un hongo entomoftoráceo, que será ya un obstáculo para el
incremento de la plaga, Darwin (1) ya había hecho notar que
■cuando una especie, por efecto de circunstancias muy favorables,
aumenta desordenadamente en número en una localidad, se pro-
ducen las epidemias que tienden á limitar su crecimiento.
Al abrir otros nidos he visto salir, ya completamente desarro-
llados, algunos dípteros del grupo de los taquinarios, que harán
una guerra activa á las orugas.
En estos dípteros y en algunos icneumónidos, bracónidos, cal-
cídidos, proctotrúpidos, etc., se encontrarán, seguramente, auxi-
liares poderosos, los más eficaces, sin duda, para combatir á la
procesionaria del pino.
Especies nuevas de «Tachysphex»
POR
RICARDO GARCÍA MERCET
Tacliysphex gracllicornis sp. nov.
Fem. Submagnus, robustus, niger; mandibulis in medio, ala-
rum teguke, segmentorum abdominis 1-3 rufis; segmenta 4-5
nigro-fusca; segmento sexto área pygidialis flavo-rufa, subtus
rufescente; Iílííe anticaí tarsique totis rufescentes. Glypeolato fere
ut in pygidiali constructo; oculi in vértice longitudineflagelli ar-
ticulo tertio Ínter se distantes; antennce longíe, gráciles; facies et
thorax dense punctatis; segmento mediano área dorsali coriáceo,
íateribus superne oblique rugoso-striato, inferné coriáceo, trunca-
tura trasversim striato rugosa; alie infuscalpe, cellulacubitalis se-
cunda ad venam radialem satis lata, areola cubitalis tertia parum
producía; pedes robusti; calcar posticum metatarso brevius; área
pygidialis lata, subnitida, subpolita, sparse punctata.
Long.; 13 mm.
Mas. Glipeo magis convexo. Anlennarum articulis brevioribus;
(1) Origen de las especies, ed. Esp., 1. 1, p. 100.
DE HISTORIA NATURAL. 195
oculi in vértice longiludine flagelli articulo secundo ínter se dis-
tantes; facies áureo pubescens; segmentorum abdominis 4-7 ni-
gris; segmento 1° fere ut in Panzeri constructo; pedes graciliores
quam in femina.
Long.: 10-11 mm.
Melilla, Julio de 1908. 1 9, 3 d'cf (Arias Encobet!).
Esta especie pertenece indudablemente al grupo del Panzeri y
pygidialis, de los que se distingue por las antenas más finas y de
artejos más largos; por la puntuación del mesonoto más visible y
gruesa (como la del pectinipesj; por las estrías ó arrugas fuertes
■de la parte superior lateral del metatórax; por las alas, tan ahu-
madas como las del nigripennis, y por el área pigidial de la 9,
•más ancha que en el Panzeri, menos pulimentada que en el py-
gidialis, con puntos gruesos muy esparcidos.
T. Sauíidersi nov. sp.
Fem. Medius, niger, mandibulis tarsisque apicem versus rufes-
cenlibus; clypeo fere recte trúncalo, vix arcuato; oculi in vértice
longitudine flagelli articulorum 2-3 inter se distantes; antenna-e
compárate gráciles; thorax multo magis dense et subtiliter punc-
tatusquam in Mediterráneo et niíido; segmento mediano área dor-
sal! longitudinalller sed irregulariter slriato, lateribus striato
aciculato; alae parum fumatae, cellula cubitalis secunda ad venam
radialem satis lata, tertia ul in Mediterráneo producta sed magis
angustata; abdominis segmentis 1-3 argénteo fasciatis; área py-
gidialis, lata, polita, sparse punctata.
Long.: 6,5-10 mm.
Mas. Similis. Antennae crassiusculae; oculi in vértice longi-
tudine flagelli articulorum 1-3 inter se distantes; área dorsali ma-
gis rugosa; abdominis segmento ultimo forma consueta.
Long.: G mm.
Madrid! Aranjuez!
Especie intermedia entre el T. nitidus y el Mediterraneus, con
Jos que pudiera confundirse, por lo que consignaré los caracte-
res diferenciales entre unos y otros.
T. nitidus. 9: Clípeo truncado sobre el borde anterior; ór-
bitas internas de los ojos, en el vértice, separadas entre sí por
una distancia igual á la longitud del primero y segundo artejos
del funículo; puntuación del mesonoto gruesa y esparcida; área
pigidial estrecha y alargada; área dorsal del metatórax rugosa.
1D6 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
(5^: Órbitas internas, á la altura del vértice, separadas entre sí
por una distancia igual á la longitud del segundo y tercer artejos
del funículo; borde anterior del clípeo ligeramente curvo, de
muy poca longitud; puntuación del mesonoto esparcida.
T. Saundersi. Q: Glípeo truncado sobre el borde anterior; ór-
bitas internas, en el vértice, separadas entre sí por una distancia
igual á la longitud del segundo y tercer artejos del funículo;
puntuación del mesonoto muy apretada; área dorsal del metató-
rax estriada longitudinalmente (las estrías un poco flexuosas);
tercera célula cubital estrecha; área pigidial más ancha que en el
nitidus, c? '• Órbitas internas á la altura del vértice separadas entre
sí por una distancia igual á la longitud de los tres primeros arte-
jos del funículo; borde anterior del clípeo como en el nitidus,
aunque más largo; puntuación del mesonoto más compacta que
en el nitidus y Mediterraneus, pero más fina que en éste.
T. Mediterraneus. 9^ Borde anterior del clípeo denticulado;.
órbitas internas, en el vértice, separadas entre sí por una distan-
cia igual á la longitud del segundo y tercer artejos del funículo;
puntuación del mesonoto gruesa, más compacta que en el 7iitidus,
pero menos que en el Mediterraneus; cabeza y tórax más pubes-
centes que en estas dos especies; tercera célula cubital ancha;
área pigidial, ancha también, ^f: Borde anterior del clípeo ondu-
lado; puntuación del mesonoto gruesa; cabeza y tórax más tomen-
tosos que en las especies anteriores; órbitas internas de los ojos,
á la altura del vértice, separadas entre sí por una distancia igual
á la longitud del primero, segundo y tercer artejos del funículo
reunidos.
Dedico esta especie al conocido himenopterólogo inglés mister
Edward Saunders.
T. Cabrerai nov, sp.
Mas. Parvus, niger, facies argénteo scricea; clypeo parum con-
vexo, fere recte trúncate; oculi in vértice longitudine flagelli ar-
ticulorum 2-3 magis inter se distantes; antennae robustae, articu-
lis brevioribus quam in species afines fnitido, cegyptiaco, brevi-
penne)\ thorax dense punctatus; segmento mediano área dorsali
rugoso, lateribus striato; alae fere hyalinae, cellula cubitalis se-
cunda ad venan radialem satis lata; área cubitalis tertia parum
producta; abdominis segmenta 1-5 argénteo fasciata.
Long.: 5-6 mm.
DE HISTORIA NATURAL. 197
Fem. Antennae graciliores; oculi in vértice longitudine flagelli
arliculorum 2-3 minus inter se distantes; área pygidialis elonga-
ta, nitida, sparse punctata.
Long.: 5,5-7 mm.
Madrid! Escorial! Aranjuez! Montarco!
Especie muy próxima al T. Aegyptiacus Morice, del que se di-
ferencia bien el cf , pero con cuya 9 pudiera confundirse.
Se distinguen uno de otro por los caracteres siguientes:
r. Aegyptiacus. cf : Artejos 4-12 del funículo, mucho más lar-
:gos que anchos; tórax muy pubescente; puntuación del pronoto,
profunda y separada; alas amarillentas. $: Órbitas internas délos
ojos, en el vértice, separadas entre sí por una distancia mayor que
la longitud del segundo y tercer artejos del funículo; alas ama-
rillentas.
T. Cabrerai (J': Antenas muy gruesas; artejos 4-12 apenas más
largos que anchos, sobre todo los intermedios, que son casi tan
anchos como largos; pubescencia del tórax, fina; puntuación del
mesenoto más suave y apretada que en el Aegyptiacus; alas casi
hialinas. 9^ Órbitas internas de los ojos, en el vértice, separadas
entre sí por una distancia menor que la longitud del segundo y
tercer artejos del funículo; puntuación del mesonoto más fina y
menos apretada que en el Aegyptiacus; alas casi hialinas, sola-
mente un poco obscurecidas hacia el ápice; pubescencia del tórax,
más fina y corta.
El T. Cabrerai ¡^ se diferencia del nitidus por las antenas
gruesas y de artejos cortos y por la puntuación del mesonoto,
más fina y apretada; la 9 del Cabrerai es menor y más esbelta
que la del nitidus, con los artejos del funículo más cortos y la
puntuación del dorso más fina y compacta.
Es especie estival, que se recoge en los meses de Julio y Agos-
to, en sitios arenosos, expuestos al sol y próximos á los ríos ó
arroyos.
Pongo á este Tachysphex el nombre de un entusiasta é inteli-
gente himenopterólogo español, el Sr, Cabrera y Díaz (D. Ana-
tael), al que se debe el conocimiento de buen número de espi3cies
nuevas de las islas Canarias.
T. brevipennis nov. sp.
Fem. Parvus, niger, facies subaureo sericea; mandibulis, scapo
subtus, alarum tegulae, tibiis tarsisque rufotestaceis; abdominis
198 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
iegmenla dorsalia 1-2 rufesceucia vel rufa. Clipeo vix convexo^
in margo antico leviler arcuato; oculi in vértice longitudine fia-
gelli arliculorum 1-2 inler se dislaiiles-, anlennae gráciles; thorax
nigroaeneus, dense punctalus; segmento mediano área dorsalis
longiludinaliler et irregulariter rugoso- slrialo, laleribus acicu-
lato-striato; alae anlicae breves, parum fumatae, cellula cubitalis
secunda ad venan radialem augusta, areola cubitalis tertia breve,
vix producía; pedes compárate gráciles; calcar poslicum meta-
tarso multo hrevius; área pygidialis angusta, elongata, sublilis-
sime aciculata, sparse punctata.
Long.: 6 mm.
Mas. Toto niger, tibiae posticae rufescentes; facies argénteo
sericea; oculi in vértice longitudine flagelli articulorum 2-3 inter
se distantes; abdominis segmenta 1-4 argénteo fasciata; antenna-
rum articulis breviores quam in femina.
Long.: 3,5-5 mm.
Escorial, Julio de 1907!
Esta especie se distingue bien, por los caracteres expuestos, de
todas las del género. La 9» á primera vista, pudiera tomarse por
un Myscophus, de los que se diferencia en seguida por la estruc-
tura de las alas.
El ^ tiene sus parecidos entre los Tachysphex del grupo del
nitidus, distinguiéndose de éste por las alas cortas y forma de la
tercera célula cubital, que es poco alta y de lados casi paralelos.
La puntuación del tórax es más apretada que en el nitidus, la del
abdomen más fuerte, los artejos de las patas posteriores más finos,,
poco menos anchos en la base que en el ápice; las antenas mucho
más delgadas, con los artejos 3.° al 5.° del funículo tres veces más
largos que anchos. El (j^ y la 9 tienen el segmento medio muy
corto y la célula radial corta y ancha. Es también muy caracte-
rística, en uno y otro sexo, la pequenez de la tercera célula cubital.
El T. hrevipennis es especie muy rara, que se ha encontrado
hasta ahora solamente en un sitio del Escorial, á la salida del pue-
blo por la carretera de Guadarrama.
T. descendentis.
Fem. T. Psammohio valde similis et affinis, sed robustiore et
minus nitidus. Niger; alarum tegaelíe ferruginae, segmentorum
abdominis 1-2 rufls, nigro maculatis; tarsis apicem versusrufes-
centibus. Oculi in vértice longitudine flagelli articulorum 1-2
DE HISTORIA NATURAL. igft
Ínter se distantes; facies et thorax magis grosse et dense pancta-
tis; segmento mediano área dorsali irregnlariter rugoso striato;.
alae hyalinae, cellula cubitalis secunda ad venam radialem satis
angusta; área pygidialis nítida, elongata, grosse et sparse pune-
tata; pedes rubustiores; spinulae fortiores quam in psammobio.
Long.: 8 mm.
Escorial (Julio 1907) y Alicante (Junio 1903)!
Muy parecido al T. psammobius, del que se distingue por los
caracteres siguientes: tórax y abdomen menos charolados; pun-
tuación de cabeza, tórax y abdomen más densa y visible; alas más
transparentes; primero y segundo segmentos del abdomen rojizos
con mancha negras sobre el dorso; el tercero completamente ne-
gro; área dorsal del metatórax más rugosa y pubescente; espinas
de las tibias más fuertes; cuerpo más rechoncho.
Notas sobre el cultivo de las esporas de heléchos
POR
FRANCISCO DE LAS BARRAS
De los trabajos que con motivo de nuestra comisión en In-
glaterra venimos practicando en el Jardín Botánico de Kew y
otros, figura el del cultivo de los heléchos, y creemos que pueden
ofrecer algún interés las siguientes noticias referentes al asunto.
Trabajamos al presente sobre esta materia en el laboratorio
Jodrell de Kew, que dirige el Dr. Boadle, al cual nos complace-
mos en consignar aquí nuestro agradecimiento por las muchas
atenciones de que le somos deudores.
Para exponer el asunto de la presente nota debemos hacer, ante
todo, una distinción, y es que el cultivo puede tener por única
finalidad observaciones de laboratorio ó realizarse para la cría de
las plantas; y conviene tener en cuenta que en los casos de tra-
tarse de especies recién llegadas de un país de diferente clima, de-
ben preceder algunos ensayos de laboratorio al otro cultivo.
Claro está que en ambos casos necesitamos recolectar las espo-
ras, y que la época propia para ello varía de unas especies á otras,
siendo necesario hacerlo cuando los esporangios empiezan á abrir-
se. Entonces se corta la fronde, se pone en sitio caliente y seco
con los esporangios hacia abajo sobre una hoja de papel y se cu->
200 boletín de la real sociedad española
bre con otra, dejándola en esta situación por dos ó tres días. No
está de más una campana ú otra cubierta que impida el que con
el aire vengan esporas de diferentes especies, y, lo que es peor,
de hongos.
Las esporas de helécho pueden conservar mucho tiempo su fa-
cultad germinativa si se guardan en recipiente herméticamente
cerrado y bien seco. La siembra para la cría de las plantas con-
viene hacerla á fines de invierno ó comienzo de la primavera.
Claro está que para estudios de laboratorio, y disponiendo de es-
tufas en condiciones, es buena cualquier época del año. Nosotros
hemos empezado las nuestras á principios de Enero, y, aunque
acaso el desarrollo ha sido algo más lento que en otra época, no
hemos tenido verdadera dificultad.
Para el principio de la germinación es indiferente la substancia
sobre que se haga la siembra, pudiendo ser turba, marga, arena,
barro cocido triturado, papel de filtro, agua y otros cuerpos.
Lo fundamental, en todo caso, es la más escrupulosa desin-
fección.
Partiendo de esta base se pueden adoptar varios métodos, pero
el más expedito para los trabajos de laboratorio es el empleado
por el Dr. Boodle, de Kew, que nosotros hemos seguido y pensa-
mos seguir en ulteriores trabajos. Consiste sencillamente en lo-
mar un platillo de vidrio y poner en el fondo una rodaja de papel
de filtro bien humedecido, haciendo sobre él la siembra. Gonvic-
ue, para comparar, poner en el mismo platillo un vidrio de reloj
con agua y en ella cultivar también algunas esporas; el todo se
cubre con otro platillo de vidrio un poco mayor y se lleva á la
estufa, colocándolo bajo una campana de vidrio. Si se trata de
especies que no requieren mucho calor y el laboratorio está, como
es natural, en buenas condiciones de calefacción y no sufre cam-
bios bruscos de temperatura, pueden quedarse en él. Hemos he-
cho las experiencias colocando los cultivos en siiios de poca luz,
debajo de las mesas laterales de las estufas. Pero, en todo caso,
importa que cada cultivo se haga por completo hasta su termina-
ción en las condicionéis en que empezó, para poder comparar con
otros en que dichas condiciones varíen. Por supuesto, hay que
tener cuidado de añadir de cuando en cuando agua, que supla a
la que se pierde por evaporación.
Influye bastante en la mayor ó menor cantidad de clorofila, en
el crecimiento de los rizoides, en la formo, etc., el que la germi-
DE HISTORIA NATURAL. 201
■nación se haya hecho en agua, en papel, etc., y esto determina
■diferencias que han de tenerse en cuenta en cada caso.
Tampoco hay que olvidar que en un mismo cultivo, de la misma
especie, aparecen grandes diferencias en el tiempo del desarrollo,
el cual suele ser bastante más rápido en unas esporas que en
otras.
Gomo ejemplo de los resultados obtenidos, acompañamos las
siguientes figuras dibujadas al microscopio, que representan va-
rios grados de crecimiento en algunas especies.
Fig. 1.* Espora de Polypodium Phymatodes L., especie del
Asia y África tropicales á los nueve días de cultivo en una estufa
á 70° Farenheit, en sitio de escasa luz.
Gomo se ve, empieza á formarse el protalo, en cuyo extremo
hay ya granos de clorofila, iniciándose también el primer rizoi-
de. Se observan además, gotas de grasa, que en grados más avan-
zados del desarrollo van desapareciendo (I). Gultivo en papel de
filtro.
Fig. 2.» Representa otra espora de la misma especie y del
mismo cultivo, pero más adelantada, ofreciendo ya dos tabiques
y tres células con granos de clorofila; está siempre mucho más
abundante en la célula terminal.
Fig. 3.* Gultivo en el mismo tiempo y condiciones de una es-
pora del Polypodium nigrescens Bl., de la Judia y Polinesia. El
•desarrollo en general de esta especie, es más lento, pues, abun-
dando en la primera los protalos, que ofrecían ya dos tabiques
celulares; aquí, la mayoría, solo presentaban uno.
La espora dibujada, no es de las más avanzadas en la germi-
nación.
Fig. 'i.' Frótalo de Pteris droogmansiana De Wild., especie
procedente del Gongo Belga, á los veintiocho días de cultivo en
estufa á 55° Farenheit, con poca luz y sobre papel de filtro. No
se distingue más que un tabique celular, pero la longitud alcan-
zada es relativamente grande y se inician los rizoides. Gomóse
ve, existen todavía golas de grasa.
Fig. 5.* Protalo de una espora de la misma especie cuUivada
(1) Con oVijeto de evitar repeticiones, llevan las cuatro primeras las mismas letras,
y eu las demás no las creemos necesarias, pues basta la simple inspección compa-
rativa con las primeras, para comprenderlas. — a = grasa. — i = exospora. — c = ri-
zoide.— í?=endospora, primera célula del protalo.— /=cloroflla.—^=tabique celular.
T. :x.-Abril.l9(9. 14
202
boletín de la real sociedad española
en agua, en un vidrio de reloj, durante los veintiocho días y en
las mismas condiciones de luz; pero en estufa de 70° Farenheit.
El aumento de temperatura ha determinado un mayor desarrollo^
habiendo cuatro células con bastante clorofila, y seis rizoides; dos
empezando á crecer y cuatro grandes, de los que uno tiende á ra-
mificarse.
Fig. 6." Protalo de Polypodium Phymatodes L., á los cuaren-
ta días de cultivo en la estufa de 70° Farenheit y en las condicio-
nes de luz indicadas. Cultivo de agua en un vidrio de reloj. Hay
abundante clorofila en todas las células y el protalo forma un án-
gulo. Existen dos rizoides desarrollados y uno empezando a ha-
cerlo.
Fig. 7.* Corresponde á la misma especie, tiempo y condicio-
nes que el anterior, con la diferencia de que el cultivo ha sido en
papel de filtro. Se ve que sólo hay clorofila en la célula terminal
DE HISTORIA NATURAL.
213^
y el prolalo es recto. Ofrece tres rizoides, como en el caso an-
terior.
Fig. 8." Prolalo de Polypodium Phymalodes L., á los cincuen-
ta días de cultivo en agua, sobre un vidrio de reloj, en la estufa
á 70° Farenheit. Es uuo de los más avanzados en el desarrollo,
habiéndose iniciado el tabicamiento transversal, que ha origina-
do ya un grupo de células. Posee abundante clorofila y cuatro ri-
zoides.
Fig. 9/ Polypodium nigrescens B!. Cultivado en las mismas
condiciones y tiempo del anterior, mostrando la iniciación del ta-
bicamiento transversal.
Fig. 10. Prolalo de la misma especie y del mismo cultivo,
pero mucho más avanzado que el anterior, pues presenta en los-
mismos cincuenta días un numeroso grupo de células.
^04 boletín de la. real sociedad española
Otro procedimiento, que también hemos ensayado, es el culti-
vo sobre un trozo de turba. Repetimos que toda la dificultad so
halla en la desinfección. Para conseguirla la sometimos á la ac-
ción del vapor de agua á 100", durante cuatro horas. Después de
■dejarla enfriar dentro de la estufa de desinfección, la sacamos y
practicamos la siembra, colocándola bajo una campana de vidrio
«n la estufa fglass housej del Laboratorio. Los resultados son se-
ínejantes, pero el peligro de que las esporas de hongos invadan
•el cultivo y se desarrollen matando á los protalos, es mucho
tnayor.
El cultivo sobre turba se puede emplear no sólo para experien-
•cias de Laboratorio, sino también para la cría de las plantas defi-
nitivas; mas para esto, quizás el mejor método, que podríamos
llamar clásico de Kew, es el del Dr. Willian IL Lang. Hacía la
siembra en una mezcla de marga y arena, cuyos dos elementos
«sterihzaba previamente, por separado, en una estufa de aire ca-
liente á 120" c. de temperatura. Después de mezclados los ponía
•en la maceta en que iba á hacerse el cultivo y sometía ésta á una
nueva desinfección á 100°. Todavía después los empapaba en
agua hirviendo, y cubría inmediatamente la maceta con un vidrio
plano, esterilizado, dejándola enfriar. Guando eslaba fría, hacía
la siembr.i, cubriendo inmediatamente de nuevo con el vidrio y
la colocaba en la estufa aneja al [laboratorio. En ésta, para evitar
las hibridaciones imprevistas, no se tenían heléchos de especie
■diferente de la del ensayo y no se levantaba el vidrio absoluta-
mente para nada, hasta que los protalos estaban desarrollado?.
Después de nacidos, el peligro de una infección disminuye mu-
cho, y se puede levantar si hace falta para experiencias.
Como á pesar de todo, casi siempre hay alguna infección por
los hongos, el Dr. Lang aplicaba una disolución de permanganato
potásico en el punto atacado.
Teniendo en cuenta, como base, este procedimiento, se sigue en
jardinería el método ordinario para la cría de heléchos, acercado
lo cual añadiremos algunas indicaciones.
Si se trata de heléchos procedentes de países tropicales, impor-
ta mucho tenerlos en una atmósfera constantemente húmeda y á
una temperatura comprendida entre los 70 y 75° Farenheit. En
temperaturas más bajas también germinan muchas de las espe-
cies, pero en general es más lento su desarrollo. Si se trata de
heléchos procedentes de los países templados, bastará colocarlos
DE HISTORIA NATURAL. 205
en un invernadero ordinario sin calorífero, pero en buenas con-
diciones de humedad y no en sitio obscuro.
Aunque la siembra puede hacerse en distintas clases de reci-
pientes, lo preferible es que sea en macetas de un decímetro
de diámetro, poco más ó menos, para poderlas manejar fácil-
mente, lian de estar agujereadas por ab¿ijo para que el agua no
se estanque.
La preparación para la siembra, se hace llenándolas hasta la
mitad de turba fibrosa, Sphagnum, ó sencillamente de una mez-
cla de marga y arena, y sobre esto se pone una capa como de una
pulgada déla substancia sobre que en realidad se va á hacer el
cultivo y que puede ser cualquiei-a de las indicadas al principio
de estas notas. En el jardín de La Royal Horticultural Society,
situado en Wisley (Surrey), hemos visto emplear para relleno de
la maceta trozos de cacharros de barro cocido (cachos de tiestos), y
encima arena blanca, habiéndonos podido convencer, por nosotros
mismos, de que el resultado era excelente.
Las macetas no deben llenarse hasta arriba, sino dejar un hue-
co, como de una pulgada, con objeto de que entre el vidrio de que
hemos hablado, para taparlas, y las plantitas quede espacio sufi-
ciente y se forme en él una atmósfera húmeda.
Antes de verificar la siembra hay que regar hasta que estéa
bien empapadas las macetas, y dejarlas escurrir.
Para la siembra deben tomarse las precauciones posibles, tra-
yendo bien tapado el papel con las esporas é invirtiéndolo sobro
el tiesto, que se tapará con el vidrio en cuanto estén esparcidas.
Esto debe hacerse en habitación cerrada en que no haya corrientes
de aire.
A fin de que las macetas tengan una humedad uniforme, se po-
nen sobre unos platillos con un poco de agua, ó se rodean de es-
topa mojada, mas esto no es suficiente y hay que regarlas de
tiempo en tiempo, sumergiéndolas hasta la mitad en agua, pues
el riego por encima dificulta y hasta imposibilita en algunos ca-
sos la fecundación.
En las condiciones indicadas, se colocan los tiestos en una es-
lufa y aun dentro de ésta bajo una segunda cubierta de cristales-
ó campanas, en el caso de que sean pocas. De la temperatura ya
hemos hecho antes indicación, pero en todo caso importa mucho
que no haya cambios bruscos.
Lo primero que indica la germinación es el color verde qu&
206 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
tómala superficie, adquiriendo los protalos, después, el aspecto
de hepáticas.
Eu este estado las especies de heléchos presentau diferencias
grandes de unas á otra?, tardando en crecer tiempos variables,
generalmente entre dos y seis mese-. Tienen una temporada en
que aparentemente se suspende el desarrollo, y es hasta que se
verifica la fecundación, siendo este el período crítico en que hay
que conservar más uniforme la humedad y temperatura.
Una de las operaciones más delicadas es el trasplante cuando,
terminada la germinación de los protalos, éstos cubren por com-
pleto la superficie, haciéndose necesario dividir la masa verde en
pequeños trozos y ponerla en otras macetas, preparadas de la
misma manera, tomando para ello precauciones á fin de evitar
la desecación.
Hecho esto, y esperando á que las plantas avancen algo masen
su crecimiento, es necesario empezar á acostumbrarlas al aire re-
lativamente libre de la estufa, poniéndolas destapadas durante un
rato diariamente en la parte más resguardada de ésta, y supuesto
siempre que la atmósfera está muy cargada de vapor de agua.
Nota subre seis casos de monstruos dobles
FRANCISCO ARANDA MILLaN
(Lámina iii.)
Habiendo adquirido un ejemplar teratológico con destino al
Museo regional de esta Sociedad, y existiendo otros cinco más eu
los Museos de la Universidad é Instituto, me encargué de redac-
tar una nota acerca de ellos, facilitándome el Sr. Diez Tortosalos
datos recogidos al disecar algunos ejemplares (1).
1.'' Sus europaeus Palla?. (Cerdo común). F'ig. 1.
Colocado un feto frente al otro se hallan soldados por la región
anterior del tórax, de forma que comenzando la fusión en el pun-
(1) Pueden consultarse en los Eoletines te la Reíl Scciedad Española de
Historia Natural las siguientes notas de casos análogos:
Año 190!, pág. 291. -Año 1903, pág. 329. -Año, 19o5, págs. U3y 322.-Año 1909, pá-
E'inalG9.
Bol. de la E. Soc. Esp. de Hist Nat.
Tomo IX. —hhí. IIL
DE HISTORIA NATURAL. 207
to de origen del único cordón umbilical, aumenta progresiva-
mente hasta llegar á la región cefálica, quedando las dos cabezas
confundidas en una, pero ensanchada en el occipital. Presenta
sólo dos oídos. Como la unión es frente á frente para que puedan
soldarse los elementos del cráneo y cara, las cabezas han girado
un cuarto de círculo, haciéndose antero-pcsteriores con relación
ai plano transversal de los troncos. Siendo la soldadura por la cara
anterior del tórax, presenta las cuatro extremidades torácicas,
aun cuando en la figura no se ven más que dos de ellas. Los tron-
cos y órganos adheridos son iguales entre sí y proporcionales
en cada individuo, á excepción de las orejas que son desiguales y
el conduelo auditivo externo del lado izquierdo que está obstruido.
2.° Sus europaeiis Pallas. (Cerdo común). Fig. 2.
Toda la descripción anterior puede aplicarse á este monstruo
■con una salvedad: que la soldadura es en menor grado, pues
•comienza en el esternón y tiene, por lo tanto, dos cordones um-
bilicales. Las cabezas, al confundirse como en el caso anterior,
presentan los occipitales y temporales casi completos, pero uni-
dos, teniendo dos oídos laterales y dos posteriores juntos, con dos
pabellones ú orejas, todas iguales.
3." Capra hircus L. (Cabra). Fig. 3.
Es un caso idéntico al anterior.
3.° Ovis Ories L. (Oveja). Fig. 4.
La unión de la cabeza y parte del cuello es lateral, iniciándose
la separación en las últimas vértebras cervicales. Presenta el res-
to, á partir de la región torácica, separado y normal, con todas las
■extremidades en posición adecuada para la marcha.
Ovis Ories L. (Oveja). Fig. 5.
Tienen de común las caras antero-laterales del tórax, resultan-
do el esternón ensanchado por la soldadura de los dos, y las colum-
nas vertebrales independientes. Las cinturas escapulares y las
extremidades derecha é izquierda, respectivamente, ascienden y
se unen, presentando libres tan solo el metacarpo y dedos. El cue-
llo, cabeza, región abdominal, así como las restantes extremida-
des, están aisladas y se apoyan en el suelo con seis de ellas, dos
torácicas y cuatro abdominales.
0.° Capra hircus L. (Oveja). Fig. 6.
Solamente tienen de común el esternón y tejidos blandos ad-
yacentes.
El resto es normal é igual en los dos individuos.
203 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Clasificación:
En todos los casos que acabamos de describir se trata de ano-
malías profundas, de dos individuos iguales confundidos ó adhe-
ridos; se incluyen, por lo tanto, en el grupo de monstruos dobles
simétricos.
El núm. 1 es mononfaliano hemipago (de pagos, unir), pues
tienen un solo ombligo y cabeza común.
Todos los demás tienen dos ombligo?; son, por lo tanto, euson-
f alíanos.
Los números 2 y 3, que ofrecen dos caras, una normal y la otra
rudim.entaria, representada solamente por los dos oídos unido?,,
corresponden á los jdniceps (del Jano mitológico).
El núm. 4, que tiene cabeza única y la separación se verifica en
la región cervical, es un monocefaliano deradelfo.
El núm. 5 es un monstruo torasópago (unión por el tórax).
Y, por fin, el G es un monstruo esternópago (unido por el es-
ternón.)
Polispermia; super fecundación. — Con estos nombres se desig-
na el accidente de la fecundación que produce los monstruos
doble?.
La Anatomía comparada confirma la existencia de huevos con
dos vesículas germinativas, así como también los espermatozoos
con dos núcleos cefálicos craniáticos (Salisbury y Gulter). Si em-
bargo, no es lo probable que se deba á esta circunstancia la pro-
ducción de monstruos dobles.
Las teorías expuestas para explicar la formación de éstos son
dos. La de la división, que considera á uno de los fetos como un
retoño ó reproducción por fisiparidad del otro; la cual no es hoy
admisible más que tratándose de algunas anomalías, como la po-
■ lidactilia. La segunda teoría es la de la fusión, que supone que el
huevo es único, pero que, al formarse la vesícula blastodérmi-
ca, aparecen dos líneas primitivas, desarrollándose cada embrión
alrededor de cada una de ellas, verificándose la unión de los dos
seres por la proximidad de estas líneas, las cuales, merced al gran
poder proliferante del tejido embrionario, llegan á soldarse en las
regiones puestas en contacto. Según esto, si las dos líneas primi-
tivas están muy distantes y no se encuentran, podrá darse el
• caso de dos gemelos libres, procedentes de un solo huevo. El caso
sexto de los que presentamos está en el límite de los gemelos li-
bres, puesto que con una ligera intervención quirúrgica se les.
DE HISTORIA NATURAL. 20»
podría haber dado cá cada uno vida independíenle. Puede haber,
por lo tanto, gemelos con un liuevo, un corion, una placenta y un
amnios^ cuyo resultado se debe á la diplogenesis, y gemelos pro-
cedentes de dos huevos, dos corion, dos placentas y dos amnios^
que es el caso más frecuente.
¿Por qué aparecen dos líneas primitivas?
De varias maneras puede explicarse. Recasens (1) supone que
no S3 descarta el óvulo más que de un glóbulo polar, y se realiza
la fecundación del óvulo y del segundo glóbulo polar antes de que
se haya eliminado de aquél.
Otros, como H. Fal, Hertwig y Selenka, suponen que cuando
el huevo se halla enfermo, bien por herencia respecto al animal
que lo engendra, bien por encontrarse fatigado ü otra causa
cualquiera, la membrana que se produce después de penetrar el
espermatozoo, no puede formarse, y da lugar a que penetren
más de uno. El primer pronúcleo masculino se une al pronú-
cleo femenino, y el núcleo resultante se suelda á un pronüclco
masculino, segundo, tercero, etc. Fal demostró experimental-
mente, en huevos de equinodermos, que el número de invagi-
naciones de la gástrula corresponde al número de monstruos fu-
turos.
Teratogénesis. — Algo se puede hacer en este respecto, pues Da-
reste, Féré y L. Blanc, en 1893, han realizado experiencias obser-
vando que la luz blanca debilita el desarrollo de las células blas-
todérmicas. El embrión de pollo se orienta perpendicularmente al
eje del huevo, con el extremo grueso á la izquierda. Haciendo ac-
tuar localmento la luz, L. Blanc determinó un cambio de direc-
ción del eje embrionario, dirigiéndose la extremidad al foco lumi-
noso. Féré ha confirmado estos hechos, llegando á la consecuencia
de que las luces anaranjada, violeta y roja son más desfavorables
al desarrollo del huevo que la blanca. La luz debilita la prolife-
ración primitiva; la zona más clara se desarrolla menos y dará^
por lo tanto, la región coxígea.
Estas observaciones, y la posibilidad de cambiar á voluntad el
eje del embrión (determinismo tefalogénico), tienen gran impor-
tancia, porque esta orientación juega trascendental papel en la
formación de monstruos dobles, como veremos por la siguiente
explicación:
(1) Tralado de j^aríos. -yi&dná, U08.
"210
BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Diplogenesis.—U. Fal. descubrió en 1879-1883 que narcotizando
huevos de erizo de mar pueden penetrar dos espermatozoos y dar
lugar á la formación de dos líneas primitivas que aparecen sobre
el disco hlastodérmico, afectando todas las disposiciones posibles.
(Fig, 2). La línea primitiva avanza siempre hacia el centro del
disco. (Fig. 1.) La punta perifé-
rica a forma la región caudal; la
porción central [3 origina la re-
gión cefálica.
Según lo que precede tendre-
mos los siguientes casos:
I." Si las líneas primitivas
están en una misma dirección
como en A (fig. 2), los capucho-
nes cefálicos avanzan, dando lugar á monstruos unidos por la ca-
beza, tomando la forma representada en A. En este caso están los
ejemplares que hemos descrito antes con los números 1, 2 y 3.
2.° Si las líneas primitivas forman ángulo recto ü obtuso,
como en D. se sueldan lateralmente como en C. Tal ocurre en el
núm. 4 de los descritos, pertenecientes todos ellos á los monstruos
teratodelfos de L G. Saint-Hilaire.
3.° Si las líneas primitivas son paralelas, como en C, los mons-
truos se unirán por el centro, como en c y c', y lo mismo sucede
Fig. 1.
d)
A A X X V Y
A I C C ¿ d'
Fig. 2.
si forman ángulo agudo, como en C. Tales son los monstruos 5
y 6 descritos anteriormente, que corresponden á los teratópagos
de G. Saint-Hilaire.
4.° Si las líneas primitivas se encuentran como en D, la unión
se hace por el capuchón caudal, y tendremos las formas d d\ de
las que no hay representante en esta nota. Son los monstruos te-
ralodinos de G. S. H. Los monstruos heteroüpianos ó parásitos se
DR HISTORIA NATURAL. 211
-explican, porque en los primeros tiempos del desarrollo un feto
«sluvo en parte detenido por el desarrollo del otro, á consecuencia
de compresiones, y si esta absot.ción en el desarrollo llega á ser
mayor, dará lugar á un feto entero ó parle del mismo individuo
en otro (teratomas).
Así se explica la diferencia tan grande en el desarrollo del pa-
bellón de la oreja y la obstrucción del conducto auditivo externo,
descritos en el caso primero.
Por último, en el caso niím. 5, tenemos la extremidad torácica
-derecha é izquierda de cada uno de ellos soldada anteriormente,
en vez de hacerlo por los lados. Este hecho puede explicarse su-
poniendo que por un retraso en el desarrollo del amnios los dos
¿Otones que deben formar estos miembros al principio aparecen
orientados, como la anomali.i citada, y estando comprimidas, se
sueldan antes de verificarse la rotación.
Enumeración de los moluscos
recogidos por la Comisión exploradora de Marruecos
JOAQUÍN GONZÁLEZ HIDALGO
Moluscos terrestres
Helix arábica Terver. Chafarinas.
Ejemplares con 4 fajas transversales y blancos del todo.
— alahastriíes Michaud. Chafarinas, Melilla, Resting-a, Cabo
del Ag'ua, Beni-Bu-Fruor.
Con 5 fajas neg-ruzcas ó g-rises; con 4 fajas, por unión de
la 2^ y 3,"; con 2 fajas en la parte inferior, y blanca del todo,
sin fajas.
— Líicasi Deshayes. Restinga, Zeluán.
Var. Rifensis Pallary. Melilla.
— imnctata MuUer. Mohamed Ou Berkrane,
Variedad en que desaparecen las zonas transversales en la
parte terminal de la última vuelta, siendo sustituidas por lis-
tas long'itudinales negruzcas. La forma es semejante á la de
las //g/?á;^?«¿C(frt'/rt5 de España, denominadas por Bourg-uig-nat
212 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Helix apalolena. La Helix punclatd de Bourg-aig-nat no es la de
MuUer.
Helix láctea MuUer. Beni-Bu-Fruor.
— aspersa MuUer. Beni-Bu-Fruor, Melilla.
— Dermiculata MuUer. MeUUa.
— xantliodon Antón. MeUUa, Zeluán, Beni-Bu-Frour,
— Pisana Muller. Cabo del Ag-ua, MeUUa, Resting-a.
— ¡enticula Ferussac. Zehián.
— ajñcina Lamarck. Zeluan.
— aciita MuUer. Zeluán.
— M7^baraLiuué. Resting-a, MuUiya.
— lanuginosa Boissy. Muluya.
— lauta Lowe. Zeluán (Bourg-. Molí. Algerie, lám. 23, fig-u-
ras 12 á 14).
— arenarum Bourg-uig-nat. Zeluán (Id., lám. 27, fig-s. 1 á3).
— variabais Draparnaud. Zeluán (Id., lám. 23, fig-s. 10, 11).
— Henoniana Bourg-uig-nat. Melilla.
Ríimina decollata Linné. Resting-a, Cabo del Ag-ua.
Ejemplares de g-ran tamaño.
Fernssacia Vescoi Bourg-uig-nat. Muluya.
Clausilia Mdens Lin. var. Zeluán, Muluya.
Tudora ferniginm Lamarck. Melilla.
Leonia mamillaris Lamarck. Melilla.
Moluscos marinos
«
Murex hrandaris Linné. Melilla.
— triinculus Linné. Melilla.
Purpura hmnasloma Linné. Melilla, Chafarinas.
Pisania maculosa Lamarck. Melilla.
Nassa mutabilis Linné. Melilla.
Cantharus UOrbignyi Payraudeau. Melilla.
Tritón nodiferus Lamarck. Melilla.
Columbella rustica Linné. Melilla.
Conus meditar ranexis Hwass. Melilla.
Cancdlaria cancellata Linné. Resting-a.
CeritMum mügatiim Brug-niere. Melilla.
— rupestre Risso. MeUUa.
Bitiium reticulatum Dacosta. Muluya.
Littorina punctata Gmelin. Resting-a.
DE HISTORIA NATURAL. 213
LiUorina neritoides Liniié. Chafarinas.
Tiirritella iripUcaia Brocchi. Melilla.
Turto nifjosiis Linné. Resting-a.
J^hasianeUa speciosa Muhlfeldt. Resting-a.
Trochus arliciilatus Laraarck. Chafarinas.
— ardens Salís. Resting-a.
— Magiis Linné. Melilla.
— conuloides Lamarck. Resting*a.
— fragarioides Laraarck. Melilla, Chafarinas.
— exasperatusVenwQ.wi.'RQ&img^.
Tatella ferruginea Gmelin. Melilla.
— ccBrulea Linné. Melilla.
— ¡usitanica Gmelin. Melilla.
— áspera Lamarck. Melilla.
Elphonaria Algesira Quoy. Melilla.
Barnea candida Linné. Cabo del Ag-ua.
Mactra sluUorum Linné. Resting-a,
Bolen marginatus Pennant. Restinga.
Ensis Ensis Linné. Cabo del Ag-ua.
CeratisoJcii Legumen Linné. Cabo del Ag-ua, Resting-a.
Tellina dimana Costa. Resting-a.
— lüanata Linné. Melilla,
— serrata Renier. Melilla.
— exigua Poli. Resting-a.
Donax Trunculus Linné. Resting-a.
— semistriatus Poli. Melilla.
— venustus Poli. Resting-a.
Dosinia Ivpinns Poli. Melilla.
Venus Gallina Linné. Resting-a.
Petricola UtJiophaga Retzius. Melilla.
Cardium tuberculatum Linné. Melilla.
— 2miicicosiaiu77i Sowerby. Resting-a.
— edule Linné. Melilla.
— oMongum Chemnitz. Melilla.
Arca Noé Linné. Melilla.
— harhata Linné. Melilla. ;
Pectunculus gadilanus Gmelin. Melilla.
Mytilus plclus Born. Melilla.
LitJiodomiis lilhophagus Linné. Melilla.
Peden flexuosiis Poli. Melilla.
214 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Publicaciones que ha recibido la í^eal Sociedad Española
de Jiistoria fJatural durante el mes de ]VIarzo de 1909.
(La liste Síiifante servirá comme acensé de réception.)
Alemania
Deutsche entomologische GescUscliaFt, Berlín.
Deutsche Entomologische Zeitschri/t. 1909, Beiheft, Heft ii,
Entomologisclier Internationaler Verein, Stuttgart.
Entomologische Zeitschri/t. xxii. Jahrg., nos 49-52; xxui, Jahrg , u° ],
1909.
Naluríc Novitates, Berlín. 1909, nos 1-1.
Physikftlisch-medicinischen Gesellschaft zu Würzburg.
Sitzungsherichte. 1907, n° 8; 1908, uos 1-2.
Verhandlimgen N. F. Band xl, n"' 2-3, 19D8.
Verein für naturwissenscliaftliche Unterhaltuag zu Hamburg.
Verhandlimgen. Bd, v, Heft ], 3, 1909.
AuSTRIA-HaNGRÍA
K. K. Zoologisch-Botanische Gesellschaft in Wien.
Verhandhingen. lix. Band, 1. und 2. Heft, 1909.
Katalog Literatury naukowej Polskiej. T. viii, zeszyt i i ii. Rok 1908.
Wiener Entomologische Zeitung, Wien. xxvni. Jahrg., ii. Heft, 1909.
Bélgica
Société belge d'Astronomie, Bruxelles.
Bulletin. 1909, n«' 2-3.
Société entomologique de Belgique, Bruxelles.
Anuales. T. 63^ fase, ii, 1909.
BrasiLi
Museu Goeldi de Historia natural e Ethnographia (Museu Paraense), Para.
Boletim. Vol. v, n.° 2, 3 909.
Cuba
Revista de Medicina tropical é Higiene. T. i, n.° 7, 1908.
Egipto
Société entomologique d'Egypte. Le Caire.
Méinoires. Vol. 1, fase. 1, 1908.
España
Clínica y Laboratorio, Zaragoza. Año v, n.° 1, 1909.
Farmacia y Medicina, Barcelona. Año iv, n." 28, 1909.
Gaceta farmacéutica española, Barcelona. N.os 150-152, 1909.
Ingeniería, Madrid. N.os 141, 143, 145, 1909.
Institució catalana d' Historia natural, Barcelona.
Batlleti. 2." época, any 6.°, n.° 1, 1909.
DE HISTORIA NATURAL. 215>
Institución libre de enseñanza, Madrid.
Boletín. Año xxxiii, n.os 587-588, 1909.
Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona.
Memorias. Vol. vil, n."' 6-8, 1909.
Real Sociedad Geográfica de Madrid.
Revista de Geografía Colonial y Mercantil. T. ví, n.° 3, 1909.
Sociedad aragonesa de Ciencias naturales, Zaragoza.
Boletín. T. viir, n.° 2, 1909.
Sociedad española de Física y Química, Madrid.
Anales. N.° 61, 1909.
Estados Uniüos y sus Colonias
Departamento de lo Interior. Oficina de Agricultura. Manila.
Revista agrícola de Filipinas. Tomo i, n"' 10-11, 1908.
Department of the Interior. Weather Bureau. Manila Central Observatory..
Anniial Report for 1906.
Bidletin for February, March, April, May and June, 1908.
Johns Hopkins Hospital, Baltimore.
Bidletin. Vol. xx, n" 216, 1909.
Museum of Compara ti ve Zoology at Harvard CoUege, Cambridge.
Bidletin. Vol. lii, n" 7, 1909. •
The American Naturalist, Boston. Vol. xlui, n° 607, 1909.
University of Colorado, Boulder.
Studies. Vol. VI, n° 1, Í908.
FRA^"ClA
Académie des Sciences de Paris.
Comptes rendus. T. cxlviii, nos 9.14, 1909.
La Feuille des Jeunes Naturalistes, Taris. N° 462, 1909.
Le Naturaliste, Paris. Is"' 528-530, 1909.
Société botanique de France, Paris.
Bidletin. T. 54^ session extraordinaire, 1907.
Holanda
Société hoilandaise des Sciences, Haarlem.
Archives néerlandaises des Sciences exactes et natiirelles. Serie ii, t. xiv^
Pet 2' livr., 19Ü9.
Inglaterra t süs Colonias
South Africaa Museum, Capetown.
Annals. Vol. v, part vi; vol. vi, part Ii, 1908.
The Canadian Entomologist, Guelph. Vol. xli, n° 3, 1909.
The Entomologist's Record and Journal of Variation, London. Vol. xxi,.
n'' 3, 1909.
The Zoologist, London. iS° 813, 1909.
Zoological Museum of Triog.
Novitates zoologicae, Vol. xv, n° 3, 1909.
Italia
La Nuova Kotarisia, Modena. Serie xx', 1909.
'¿\G boletín de la real sociedad española
Rivista coleotterologica italiana, Camerino. Auno VI, u"' 8-11, 1908; anno
VII, n"' 2-3, 1909.
Societá entomológica italiana, Firenze.
Bullettino. Auno xl, trim. i-iT, 1908.
Societá toscana di Scienze uaturali, Pisa.
Aiti. Yol. XVIII, nos 1-2, 1908-1909.
MOXACO
luítitut océauographique, Monaco.
Bulleiin. N."^ 131-137, 1909.
Portugal
Academia Real das Sciencias, Lisboa.
Sessao publica en 26 de Mar90 de 1906 e 16 de Juuho de 1907.
Collegio de S. Fiel.
Broteria. Serie de vulgariza9ao scientiñca. Yol. viii, fase, ii, 1909.
Rusia
Kaukasische Museum, Tiflis.
Miüeilungen. Band iv, Lief. 3. 1909.
Société impelíale des naturalistes de Moscou.
Bulleiin. 1907, n° 4.
Suiza
Société Vaudoise des Sciences naturelles, Lausanne,
Bulletin. Yol. xlv, n° 165, 1909.
Aranda Millas (F.) — Sobre moluscos de Lanzarote (Canarias). (Bol. R. Soc.
esp. Hifct. nat. Febrero, 19C9.)
ARA^ZADI (T. de).— Observaciones en un cErodiura supracanum> trans-
piantado. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat. Marzo, 1909.)
Barras (F. de las). — Nota sobre dos momias procedentes de Quillagua
(Chile). (Bol. R Soc. esp. Hist. nat. Enero, 1909.)
— Objetos prehistóricos de la provincia de Tarapacá (Chile). (Bol. R. Soc.
esp. Hist. nat. Febrero 1909.)
Bescaksa (F.) — Temperatura del agua de las Burgas de Orense. (Bol. R. Soc.
esp. Hist. nat. Marzo, 1909.)
Cabrera y Díaz (A.) — Jasmináceas de Canarias. (Bol. R. Soc. esp. Hist.
nat. Marzo, 1909.)
Carballo (J.)— Notas de Espeleología. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat. Marzo
1909.)
Dalgaro (Dr. D. G.)— Notes on the climate of Mont'Estoril and the Ri-
viera of Portugal. Lisboa, 1908.
DlELZ ToiiTOSA (J. L.)— Datos paradla flora micolóqica de la región meri-
dional de España. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat. Febrero, 19C9 )
Sesión del 5 de Mayo de 1909.
PRESIDENCIA DE D. JOSÉ GÓMEZ OCAÑA
El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué
aprobada.
Admisiones y presentaciones. — Fueron admitidos los señores
presentados en la sesión anterior, y propuestos también para so-
cios numerarios D. Jorge Delgado Lauger, de Barcelona, por el
Sr. García Mercet, y D. Rafael Folch y Andreu, también de Bar-
celona, por el Sr. Rivas Mateos.
Notas y comunicaciones. — El Secretario, en nombre de D. Daniel
Jiménez de Gisneros, presentó un nuevo trabajo de nuestro activo
consocio, resultado de sus frecuentes excursiones geológicas.
— El Sr. Medina leyó una comunicación relativa á las experien-
cias que están practic^dose en el Laboratorio de Fisiología de la
Facultad de Medicina, para determinar la acción de la adrenalina
sobre las ranas.
— El Sr. Fernández Navarro presentó varios gráficos del sismo
que se dejó sentir en gran parte del territorio de la Península el
día 23 de Abril último, gráneos obtenidos en el Observatorio de
Cartuja y enviados por nuestro consocio el P. Navarro Neumann ,
— El Sr. Calderón leyó una extensa información acerca del fe-
nómeno sísmico de referencia, y el P. Faura dio cuenta de un
nuevo terremoto ocurrido en la región volcánica de Olot.
— El mismo señor presentó y entregó como donativo para
nuestra biblioteca, un folleto, del que es autor, sobre Crustáceos
fósiles de Cataluña.
— El Sr. Castro Valero presentó varios números de La Revista
Agrícola, en los que aparecen insertos los arlícuios que el comu-
nicante viene dedicando á la clasiPicación del ganado caballar.
Con este motivo, el Sr. Castro Valero expuso sus puntos de vista
sobre la taxonomía de los animales domésticos.
Secciones. — La de Zaragoza celebró sesión el 29 de Abril, bajo
la presidencia del Sr. Moyano.
T. IX -Mayo, 1909. 15
218 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
— El Sr. Moyano presentó una planta graminácea, llamada
vulgarmente Faraz, recogida en San Mateo de Gallego, y que
produce en las reses lanares que la consumen graves fenómenos
de intoxicación. El Sr. González indicó sus sospechas de que di-
cha planta sea, á juzgar por su porte, el Phalaris arundinacea L.
— El Sr. Aramburu dio 4 conocer más detalles de la referida
planta, y se convino que, en unión del Sr. Moyano, realicen ex-
periencias en la Escuela de Veterinaria, de la que son profesores,
al objeto de estudiar detenidamente los efectos que produce en el
ganado lanar y medios de corregirlos, de confirmarse la acción
f.óxica señalada y observada por muchos ganaderos.
— La de Granada se reunió el 29 de Abril, bajo la presidencia
de D. Manuel Maldonado Sanz.
— Fué admitido como socio D. Blas Portales Plá, y presentados
1). Pablo Fábregas, ingeniero de minas, por el Sr. Maldonado;
D. Felipe Alva Romero, por el Sr. Alvarez Jiménez, y en con-
cepto de agregado D. José Santacruz de la Gasa, por el Sr. Diez
Tortosa (M.)
— Se dio cuenta de varios donativos de ejemplares para el Mu-
seo, y de obras para la biblioteca, acordándose dar las gracias á
los donantes.
— El Sr. Maldonado presentó unos ejemplares de bismutita, y
loyó á este propósito la siguiente nota:
El bismuto en la provincia de Granada se presenta en el térmi-
no municipal de Baza y paraje que llaman El Tesorero, acompa-
ñando á los óxidos de hierro. Se hizo el descubrimiento en el im-
portante filón de la mina Hernán Corles, en donde se encuentra
diseminado, sin orden, en la masa de óxido de hierro, hasta la
profundidad de 100 metros próximamente, sin que hasta la fecha
existan indicios de que acompañe á los carbonatos en que se trans-
forma aquel filón en profundidad. También se dice haberse ob-
servado cobre asociado al estado de pirita cuando ébta acompaña
al hierro, como sucede frecuentemente en aquella zona.
La especie mineralógica á que pertenece, es la hismutita (hidro-
carbonato de bismuto), presentándose casi exclusivamente en
cristales aciculares derivados del prisma rómbico pseudomorfos
de los de bismutina, de color amarillo ó verde amarillento, y
también en granos del mismo color.
Fuera del filón de Hernán' Cortés^ únicamente se presenta en
DE HISTORIA NATURAL. 219
«scasos afloramientos que no se han formalizado, hasta ahora, en
profundidad.
La ley, después de un detenido estudio, suele ser del 12 ó 14
por 100, llegando en algunos ejemplares hasta el 35 por 100.
— El Sr. Diez Tortosa (Juan L.) leyó un trabajo titulado «Nota
■sobre el turbal de El Padui».
A continuación de la sesión tuvo lugar una conferencia, por
el Dr. Del Peso y Blanco, ocupándose de «Focas del Uruguay»,
ilustrándola con numerosas proyecciones y exhibiendo pieles,
dientes y otros objetos.
— La de Santiago de Galicia celebró sesión el 28 de Abril, bajo
la presidencia del Sr. Eleizegui, quedando admitidos como socios
numerarios los Sres. D. Ruperto Lobo y D. Miguel Gil Casares,
catedráticos de las Facultades de Ciencias y de Medicina, respec-
tivamente, y D. Heliodoro Gallego Armesto, que lo es de la Es-
cuela de Artes 6 Industrias, lodos ellos presenLados en la sesión
anterior, y propuesto D. Eduardo Lozano y Monreal, ingeniero
industrial y catedi'ático de la Escuela de Arles é Industrias.
— El Sr. Presidente da cuenta de la excursión realizada por al-
gunos socios á las minas de Fornás, y lee una nota sobre un a Reac-
tivo combinado para la doble coloración en histología vegetal».
— El P. Merino pi-esenta una colección de Heléchos de Galicia,
referente á la nota que había leído en la sesión anterior.
Notas y comunicaciones
Nota sobre el terremoto sentido en la Península Ibérica
el 23 de Abril de 1909
POB
SALVADOR CALDERÓN
I
La presente comunicación tiene por objeto ofrecer á la Socie-
dad un resumen ordenado y crítico de las numerosas noticias
que los periódicos, multitud de cartas dirigidas á aquellos y á nos-
otros particularmente, y las comunicaciones de los Observatorios
han dado sobre el importante acontecimiento sísmico del pasado
220 ' boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
mes, exponiendo como resumen algunas consideraciones que nos
ha sugerido lodo el conjunto de aquellos dato?. Sin duda, debe-
mos esperar de los geólogos portug\ieses, como ha sucedido en
análogas ocasiones, un trabajo más completo y científico relativo
á este terremoto, que ha alcanzado más intensamente y con más
deplorables consecuencias á su país que al nuestro; pero como la
aparición de semejante trabajo tiene necesariamente que aplazar-
se bastante, hemos creído útil, sobre todo, por lo que se refiere
al territorio español, el presente avance, en el ^]ue han colaborado-
varios socios, que se citarán oportunamente.
A las 5 h., 44 m. y 19 s, de la tarde, según el Observatorio As-
tronómico de Madrid, se sintió en esta capital el primer movi-
miento sísmico. El cielo estaba despejado, la tarde espléndida, la
temperatura era de 24" c. y el barómetro anunciaba, como en el
día anterior, tiempo variable; es decir, que ni la más ligera per-
turbación atmosférica precedió al terremoto (1). Tampoco se han
observado fenómenos magnéticos. Los aparatos registradores se-
ñalaban hace días calma completa, después de un largo tiempo
en que los microsismos no habían cesado.
El sentido general de la propagación de las ondas sísmicas ha
sido en Madrid de SW. á NE. (2), bien perceptible en muchas
casas por la oscilación de las lámparas y objelos colgantes. Según
los profesores del Observatorio de la Universidad de Goimbra, el
epicentro debí;) encontrarse en el mar, cerca de las costas de Por-
tugal, y en opinión de alguno, en el mismo Portugal. Es sabido
que el famoro terremoto de 1752, que destruyó Lisboa, partió de
Sierra Estrella.
Respecto á la duración, aunque diversa según las noticias de
los si;ios, en que se ha hecho sensible el fenómeno, puede esti-
marse como promedio en cinco ó seis segundos en dos sacudidas
(1) A título de curiosidad (y no porque pensemos, como en algún tiempo se supu-
so, y aun hay quien cree, que pueda tener esta relación con los terremotos} recorda-
remos que se ha observado que hacia la tarde en que se percibió el sismo una peque-
ña mancha que se destacaba en el cuerpo del Sol, adquirió gran extensión, y simul-
táneamente apareció en el borde del disco una enorme protuberaLcia, cuyo penacho
se elevó en pocos minutos á prodigiosa altura, desapareciendo pronto. El espectro de
esta protuberancia ha invertido en parte ciertas rayas, que suelen permanecer obs-
curas de ordinario. Todas estas circunstancias indican una gran actividad en el Sol.
^2) El Observatorio de Madrid dio como aproximada la de N. á S., fundándose, á
falta de otros instrumentos más precisos, en que un teodolito colocado en dirección
E. á \V., no movió su burbuja durante la sacudida.
DE HISTORIA NATURAL. 221
-completas, ó sean cuatro oscilaciones separadas por un brevísimo
intervalo, siendo más duradera la segunda y entre ambas una
leve oscilación. Con posterioridad se reprodujo el fenómeno en
menor escala, aunque solo se ha percibido de un modo seguro en
pocos sitios; así el 24 á las cuatro de la tarde en Madrid y á las
-dos de la madrugada en Lisboa y el 25 á la una de la tarde en
Azambajo se sintieron sacudidas muy perceptibles; otra á las
■cinco en Benavenle y Samora Córrela, y el 27 otra en Coruche
y otros pueblos de Portugal.
Los datos son incompletos para determinar la velocidad de las
ondas sísmicas, y además bastante discordantes por no referirse
á horas oficiales y seguras. En el Observatorio de Madrid pudo
fijarse el comienzo de la sacudida, pero ésta paró el péndulo eléc-
trico.
Entre los fenómenos secundarios, citaremos los ruidos que en
unas localidades se sintieron claramente, al paso que dejaron de
percibirse en otras. En Portugal, Gáceres, Huelva, y, según pa-
rece, de Tortosa, llegaron noticias de haberlos advertido con ma-
yor ó menor intensidad. En Madrid hay personas que aseguran
haberlos oído en algunas iglesias y sitios silenciosos, si bien
flébiles.
Resumiremos, para terminar esta breve exposición de los fenó-
menos generales del terremoto último que nos ocupa, los datos
proporcionados por algunos de nuestros Observatorios.
El Astronómico de Madrid, reconoció las oscilaciones por sus
sigmoscopios antiguos, pero careciendo de aparatos registrado-
res, no ha podido comprobar, ni la dirección, ni la intensidad del
sismo, logrando solo aproximarse á la determinación por proce-
dimientos indirectos de los movimientos y del sentido de la pro-
pagación. Además, pudo señalar el descenso considerable en el
registrador barométrico, que sufrió una sacudida de 1 mm.
Hé aquí los datos recogidos en este centro:
Día 23. — I.'* oscilación á las 5 h. y 45 m. de la tarde, señalada
en la curva de un barógrafo de mercurio, lo mismo que las si-
guientes. 2.* oscilación á las 6 h. y 5 m.; menos amplia que la
.anterior, que pasó desapercibida para el público. 3.* oscilación á
las 8 h.; un poco mayor que la segunda, pero menor que la pri-
mera, siendo percibida por algunos.
Día 24. — Una pequeña oscilación á las 4 h. de la larde. De ésta
nadie ha dado cuenta en Madrid.
222 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
El Observatorio Fabra, de Barcelona, registró en sus aparatos
un terremoto próximo á las 17 h., 41 m. y 42 s. del 23 de Abril
con oscilaciones que exceden por su amplitud á cuantas han sido
registradas allí hasta ahora. Los movimientos duraron, aproxima-
damente quince minutos. También el Observatorio del Ebro, en
Tortosa, acusó un violento terremoto, cuyo gráfico nos ha sida
proporcionado por mediación del Sr. Pérez Zúñiga, para que
puedan examinarle los socios. La pluma del sismógrafo salió del
papel, siendo las oscilaciones do amplitud excepcional, aunque
por esta circunstancia no pudo determinarse. Los movimientos
más fuertes duraron tres minutos, pero fueron perceptibles du-
rante veinte.
De Gerona nos ha remitido nuestro consocio el profesor Cazu-
rro un notable gráfico obtenido por él, el día 23 con un sismó-
grafo Vicentini del Instituto de aquella capital, lo que prueba, en
unión de los datos anteriores, que en toda la región catalana se
hizo muy sensible para los aparatos el fenómeno sísmico que nos
ocupa.
El P. Navarro Naumann ha enviado algunos gráficos obteni-
dos el referido día 23 con el auxilio de los sismógrafos de la Esta-
ción de la Cartuja, délos cuales reproducimos el siguiente.
Respecto al extranjero da noticias una breve comunicación de
A. Angot á la Academia de Ciencias de París (1), por la cual sa-
bemos que el terremoto ha sido registrado en Saint-Maur el
día 23; que el profesor Kilian ha señalado en Grenoble á las
(1) Co»?j!)ü.-reM.,26 A1i:il, 1909.
DE HISTORIA NATURAL. 223
8 h., O m., 3 s. (liempo medio de París (?) ), una sacudida de di-
veccióu NW. á SE., que parece corresponder al máximum princi-
pal de oscilaciones de la componente NS. en Saint-Maur, y que en
Perpignan se han observado dos sacudida?, de las cuales la prin-
cipal tenía dirección NS. y la otra N V4 NW.
II
Vamos á intentar dar un resumen de las principales observa-
ciones recogidas en las diferentes localidades de la vasta zona en
que se ha sentido el terremoto, llamada por algunos de Lisboa y
Madrid. Alcanzó toda su intensidad en la cuenca del Tajo, yendo
en disminución desde Lisboa hacia el interior, y como prolonga-
ciones, la región del Guadalquivir por el Mediodía, y en la direc-
ción contraria, el Norte de Portugal y Galicia.
Examinaremos estos datos, distribuidos por regiones en orden
de la intensidad con que obró en ellas el fenómeno sísmico, y en
el de su propagación.
Portugal. — Los geólogos de este reino darán, seguramente, no-
ticia exacta de la repartición que tuvo allí el terremoto, y otras
noticias interesantes. Por ahora sólo sabemos que alcanzó á mu-
chas poblaciones de aquel reino, con distinta intensidad; que en
ambas márgenes del Tajo se derrumbaron edificios, siendo nume-
rosas las víctimas en la zona comprendida entre Santarem y Lis-
boa, habiéndose extendido el movimiento desde el Algarve hasta
Oporto.
La primera sacudida importante se sintió el día 23, á la hora
indicada, y otras menores el 24, el 25 y el 27, como antes hemos
dicho. E) día 23 fué acompañada de ruidos subterráneos, y se dice
que el Tajo se salió de madre en varios puntos, inundando los
campos.
En Lisboa, la primera sacudida, sentida aproximadamente á
las cinco de la tarde, fué violentísima, durando unos seis segun-
dos, con intervalos inapreciables y el empaje, vertical al princi-
pio, se fué volviendo horizontal. Aunque naturalmente, como
luego explicaremos, la intensidad alcanzó proporciones distintas,
según los barrios y las calles, por virtud de su dirección, en ge-
neral todas las cumbres de las siete colinas en que se asienta
aquella capital se agitaron haciendo sufrir á las iglesias, entre
ellas la de Grada y las casas antiguas, dando lugar, á veces, á in-
224 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
cendios, como uno producido por la caída de un hornillo encen-
dido.
En toda la comarca denominada Ribalejo, entre Santarem y
Lisboa, los desperfectos han sido de consideración. La iglesia del
Salvador, de Santarem, está tan agrieteada, que será preciso de-
rruirla. Benavente, Samora y Salvaterra, sitios principales délos
desastres, tienen un subsuelo arenoso, que habrá á ellos contri-
buido, y en Benavente, desde el día del terremoto se han secado
las fuentes, y de las grietas abiertas en el suelo brotan manantia-
les de agua fangosa, que el vecindario se ve obligado á utilizar.
Tuvo en este pueblo el suceso proporciones de catástrofe, hun-
diéndose numerosos edificios, entre ellos la Central de Telégrafos,
y llegando las víctimas á cuarenta, entre muertos y heridos. El
vecindario pasó la noche en el campo. También en Goimbra y
Gezimbra hubo desgracias y algunos muertos.
Aunque la zona del desastre no ha sido extensa, hay que la-
mentar no pocas desgracias en Portugal, que no bajan de CO
muertos, un centenar de heridos graves y más de 20 desapareci-
dos, habiendo quedado sin viviendas numerosas familias, por lo
cual continúan desde los últimos días de Abril las expediciones
de víveres á la región siniestrada, y el personal sanitario pasaba
las noches al aire libre en los lugares asolados adonde había sido
dirigido. El rey acudió, desde luego, ú Benavente, con el ministro
de Obras públicas, y el Consejo de ministros acordó un crédito
extraordinario de 500.000 pesetas, con el cual, el votado de 100.000
pesetas por nuestras Cortes y otras cantidades recibidas de parti-
culares, se piensa reconstruir, parte al menos, de las casas des-
truidas, empezando por las de las aldeas.
Extremadura. — Son numerosas las noticias más ó menos pre-
cisas que hemos podido reunir sobre esta extensa región y de
pueblos apartados entre sí, lo que indica que toda ella fué afecta-
da por el acontecimiento sísmico de que tratamos.
De Cáceres, el profesor y consocio nuestro B. Casto Ibarlucea,
envió al día siguiente del terremoto, las siguientes noticias:
«Por si algún interés ofrecieran para nuestra Sociedad de ílis-
TORiA Natural, tengo el gusto de manifestarle los pequeños da-
tos observados en esla población el día de ayer, sobre el terremo-
to que se veriAcó á las 17'\ 45^" del meridiano de Greenwich.
A dicha hora se sintió una fuerte trepidación en el suelo, pare-
des, puertas y ventanas de lodos los edificios, aun de aquellos
DE HISTORIA NATLTKAL. 2<i5
que están conslriu'dos con muros de bastante espesor y de piedra
de manipostería, como el Palacio Episcopal, Audiencia, iglesias y
muchas casas antiguas, en una de las que me encontraba y noté
un ruido como el producido por un conjunto de máquinas que,
moviéndose, se encontraran sobre nuestras cabezas; siendo de ad-
vertir que la casa constaba de piso bajo y principal, en el que nos
encontrábamos.
Duró el ruido o" próximamente, y después de cinco minutos
de haber cesado, aún se observó el movimiento de una lám.para
eléctrica de cuatro brazos que se encontraba suspendida del
techo.
En la mayor parte de las casas y en todos sus pisos se percibió
el movimiento de las camas, mesas, con las copas y objetos sobre
ellas colocado?, sombreros colgados en sus perchas; y en la Au-
diencia, he oido llegaron á derrumbarse armarios y cuadros col-
gados en las paredes.
En el campo, á un kilómetro de distancia de la población, sitio
denominado Paseo Alto, vieron oscilar una masa de piedra que
en él se encuentra, de volumen de unos 6 metros cúbicos, asen-
tada por una superficie de un metro cuadrado próximamente.
Tal es el fenómeno sísmico que ayer asustó á toda la gente y la
hizo salir precipitadamente á la calle.»
Simultáneamente se hizo perceptible el fenómeno en otros pue-
blos de la misma provincia de Gáceres, habiendo llegado á los pe-
riódicos noticias deHervás, Navalmoral de la Mata, Coria y Sa-
lorino.
En todos fué muy intensa la primera trepidación, cuya dura-
ción calculan en dos segundos (de Coria se ha dicho, seguramen-
te por errata, que doce segundos), y grande la alarma, por hacer
muchos años que no ocurría cosa análoga; pero sin consecuen-
cias quo lamentar. En Navalmoral de la Mata sonaron 'as campa-
nas de la torre.
El Sr. H. Pacheco nos participa que en la divisoria del Tajo y
el Guadiana, que separa las provincias de Gáceres y Badajoz, se
percibieron ruidos subterráneos y hubo movimiento de tejas,
como sucedió en el pueblo de Alcuescar.
También en Badajoz alcanzó gran intensidad el movimiento,
produciendo desperfectos en varios edificios de la plaza Alta, de
las calles de Minavo, Soledad, Melchor y Evora, y en el cuartel
de Gastilla. El pánico fué grandísimo. También se hizo muy sen-
226 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
sible la trepidación primera en Don Benito, donde oscilaron los
edificios y se rompieron muchos cristales, con la consiguiente
alarma; en Villagarcía parece se sintió menos, y fué leve en Za-
fra y Burguillos. Respecto á las horas y duración, las cifras son
tan discordantes que hemos creido inútil consignarlas.
Castilla. — En esta región las noticias se refieren á la provincia
de Ciudad Real, Madrid (capilal), Toledo y una parte de Ciudad
Rodrigo, ya en Salamanca y, por tanto, fuera de la zona propia-
mente castellana.
De Ciudad Real (capital), el profesor D. Antonio Martínez,
nuestro consocio, nos escribió al día siguiente del suceso comuni-
cando las noticias que reproducimos:
«A las seis menos cuarto del día de ayer, y en dirección S. á
N. aproximadamente, se sintió aquí durante unos seis á siete se-
gundos una fuerte conmoción, con oscilación de vidrieras y puer-
tas, que alarmó á todo el vecindario. Muchas personas se marea-
ron, y los enfermos del hospital, donde se han grieteado tabiques
y techos, se levantaron de la cama y salieron huyendo. Una cam-
pana de la iglesia de San Pedro dio un golpe bien perceptible.»
Análogas referencias hemos recibido de Almagro, donde perci-
bieron dos fuertes sacudidas, casi simultáneas: !a primera vibra-
toria y de unos tres segundos, y la segunda, de menos duración,
XJero no menos intensa. También sonaron campanas en algunos
templos, y el pánico fué tan grande, que se admiraron después del
suceso, al saber que no había ocurrido ninguna desgracia. En la
prensa hemos leído que en Villamanrique las sacudidas duraron
seis segundos, y que los relojes se pararon á las 6'^ 50™; también
se percibieron aquéllas en Valdepeñas.
De la provincia de Toledo sólo hay noticias de haber percibida
el sismo en Puente del Arzobispo, con escasa intensidad.
En Madrid se hizo sentir, como es muy sabido, ei terremoto en
forma de bruscas sacudidas. Nosotros lo percibimos en nuestra
casa, situada frente á la Universidad, y nos dimos cuenta clara
del fenómeno merced á la experiencia que de apreciarlos nos ha-
bía dado nuestra residencia en la América Central, pudieudo re-
conocer su marcha de SW. á NE., por la oscilación de una lám-
para eléctrica pendiente del techo. Otras muchas personas le per-
cibieron también en diferentes sitios, precipitándose á la calle y
abandonanao oficinas y cafés; y los conductores de tranvías que
marchaban cuesta arriba, notaron que se alteraba la velocidad.
DE HISTORIA NATURAL. 227
Es notable que no haya habido, sin embargo, ni el más levó
contratiempo que lamentar.
Las noticias publicadas en los periódicos y las que nos han co-
municado particularmente sobre las manifestaciones del fenóme-
no en esta capital, son tan numerosas, que para dar una idea de
ellas, aun prescindiendo de muchas, se hace necesario clasificar-
las por zonas.
En la del centro se sintió fuertemente la primera trepidación;
tal sucedió en la Puerta del Sol y sus cercanías, á pesar del gran
movimiento de carruajes que allí hay constantemente. De los
varios establecimientos de la calle de Pontejos bajó alarmadísima
la gente en tropel, y sufrieron mareos y perturbaciones nervio-
sas varias señoritas telefonistas, reinando en aquella Central ex-
traordinaria confusión, al mismo tiempo que oscilaban las lám-
paras eléctricas y los hilos telefónicos. También se produjo
gran alarma en la plaza de Santa Cruz, particularmente en el nú-
mero 7, y algunos vecinos percibieron con espanto la oscilación
de la alta torre de la iglesia. Igual pánico en las calles Mayor,
Felipe III, Siete de Julio y otras de la barriada, como en vaiias
casas de la de Sevilla, particularmente los números 4 y 6, donde
oscilaron y cayeron algunos muebles, como también un espejo
que se desprendió de la pared en una casa de la plaza de San
Miguel. Al relojero Max Schnabel, de la calle del Príncipe, se le
paró un péndulo, acusando la misma hora que hemos dado con
referencia al Observatorio.
En la zona del Norte da testimonio de la energía de la sacudida
la gran alarma que se produjo en muchas de sus calles: Conde
Duque, Amaniel, San Bernardo, Alberto Aguilera, Monteleón,
Ruiz, Saudoval y adyacentes. Sonaron campanillas y se encen-
dieron varias lámparas eléctricas por el movimiento producido en
las llaves, y parece que se hundió un muro en el cuartel del
Conde Duque. Se ha hecho la observación de que mientras en la
Glorieta de San Bernardo reinaba general pánico, en las vecinas
calles de Monserrat y Quiñones nadie se había dado cuenta del
fenómeno; también en la parte alta de la calle de Argensola, y en
las de Orellana, Santa Teresa y Justiniano se sintió más que en
las calles contiguas, y hubo en aquéllas roturas de vajilla y des-
prendimientos de aparatos de luz eléctrica. El pánico fué grande
en el mercado del Arco de Santa María y en las barriadas del dis-
trito del Hospicio, especialmente en las calles comprendidas entre
223 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
la de Hortaleza y el Barquillo. En el barrio de Salamanca perci-
bieron bien el balanceo en algunas habitaciones de varias calles,
pero solo en los pisos altos, según nos participa el Sr. Llord y
Gamboa.
Tampoco faltaron sustos en la zona del Snr y movimientos de
lámparas y muebles, que hicieron temer durante algunos momen-
tos el derrumbamiento de las muchas casas viejas, que son la
mayoría de las que hay por aquella parte de la población. Pero
donde la confusión alcanzó mayores proporciones, fué en la Fá-
brica de Tabacos, por la salida tumultuosa de las operarlas.
De la zona del Este hay pocas noticias que referir. Dícese que
en la calle de Santa María se hundió el pisodo una casa, pero sin
causar desgracias. En el Congreso se celebraba sesión y, sin em-
bargo, nadie se dio allí cuenta de lo que ocurría.
Por último, en la zona W. también se hizo sensible el fenóme-
no, originando repiqueteo de campanillas y caída de cuadros en
algunas casas. En la calle de Ferraz, sobre todo hacia la parte
media de la vía, los vecinos, aterrorizados, se lanzaron á la calle.
Aunque con débil intensidad se notó la sacudida en el Palacio
Real.
Las aparentes anomalías en la intensidad de las trepidaciones
observadas en la población y que tanto han sorprendido á algu-
nos, se explican fácilmente. Desde luego la amplitud de la oscila-
ción es mayor en los pisos elevados que en los bajos, y por lo mis-
mo en la parte alta de la ciudad ediflcada sobre colinas que en la
que está en las depresiones; por eso la barriada de Pon tejos, Es-
parteros, parte alta de la calle de Atocha y plaza de Santa Cruz,
que componen la zona más elevada, es donde parece que ha sido
mayor la intensidad. Luego la orientación de las calles, en senti-
dos normal ó paralelo al ds la propagación de las ondas sísmicas,
es, como se comprende, una causa que modifica totalmente la ac-
ción destructora de ellas sobre los edificios y la intensidad de la
trepidación; por eso en calles próximas, pero diferentemente di-
rigidas, han sido tan diversas en su energía las manifestaciones
y la alarma, como queda dicho (1).
De los pueblos de la provincia de Madrid no hay noticias, ni
tampoco de las provincias limítrofes.
(1) Se ha hablado de muchos resquebrajamientos producidos por el terremoto,
que probablemente son, en realidad, anteriores á él.
DE HISTORIA NATURAL. 229
Andalucía. — El sismo del pasado mes ha afectado á un vasto
lerrilorio de Andalucía, que comprende Jas provincias de Córdo-
ba, Jaén, Sevilla, Huelva y Cádiz; por consiguiente, toda la re-
gión occidental andaluza, siendo muy significativo que ninguna
noticia haya llegado respecto á la oriental, que tan castigada ha
sido en otros acontecimientos de este género y en la que son más
frecuentes los sismos.
Por lo que se refiere á Córdoba y Bujalance, la trepidación,
aunque de duración corta, fué intensa, percibiéndose el sonido
de algunas campanas. Como los terremotos se repiten casi todos
los años en aquella capital, aunque con energía distinta, no fué
excesivo el pánico.
De la provincia de Jaén hay noticias discordantes: en Ubeda
dicen que se percibió intenso temblor durante cinco segundos en
dirección de E. á W., al paso que en Bailen y Jódar le calificaron
de ligero.
También fué el fenómeno percibido en Sevilla, pero con distin-
ta intensidad en los difereotes ámbitos de la población, pues al
paso que en el centro la gente abandonó rápidamente casas y ca-
fés, y la fuerte trepidación derribó muebles y paró muchos relo-
jes, en las carreras de caballos, donde acudió numeroso público,
nadie se apercibió.
De los pueblos de la provincia hay noticias de que en Lora y
Alcalá de Guadaira, á las 5'' y So"", se sintió la sacudida durante
cinco segundos.
El profesor y consocio nuestro D. Manuel Carbó, ha comunica-
do las siguientes noticias:
«El 23 de Abril último se sintieron en Huelva, capital, dos sa-
cudidas sísmicas algún tanto intensas, con ligero intervalo entre
una y otra.
La trepidación fué bastante perceptible para parar la mayoría
de los relojes de péndulo; el de la torre de la Concepción se paró
á las cinco cuarenta y cuatro minutos, y teniendo en c.ienta que
este reloj suele adelantar de cuatro á cinco minutos al de la esta-
ción de Sevilla (tomando éste como oficial), puede lijarse la hora
que ocurrió el fenómeno á las cinco y cuarenta minutos de la
tarde.
En el interior de las casas el temblor se notó perfectamente,
produciendo la consiguiente alarma y siendo muchas las perso-
nas que, asustadas, se lanzaron á la calle.
230 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Los que en aquellos momenlos se hallaban aislados y en abso-
luto reposo en una habitación tranquila, percibieron un ruido
subterráneo, al parecer, de procedencia lejana.
Por los datos recogidos y por el testimonio de algunas personas
de la localidad, parece deducirse que las vibraciones se e:ectuaron
de SE áNW.
Según la escala de Forel Mercalli, pueden considerarse las sa-
cudidas de 5", es decir, bastante fuertes; se sintieron por toda la
población, algunas campanillas sonaron solas, oscilaron las lám-
paras, y las oscilaciones de algunos ediGcios elevados fueron bien
perceptibles.
En los barcos surtos en la ría se notaron las sacudidas con
bastante intensidad; el agua de los pozos se agitó ostensiblemente
y en algunos ascendió hasta medio metro, siendo muchas las
personas que se marearon.
No se observó ningún fenómeno precursor al temblor de tierra.
El ruido sísmico se percibió mientras duró la segunda sacudi-
da, que fué un poco más intensa y de alguna mayor duración
que la primera; este ruido puede compararse al de un trueno
lejano.
El intervalo entre las sacudidas fué muy corto, pudiendo calcu-
larse la duración total del fenómeno de seis á siete segundos.
El terremoto se verificó con un tiempo sereno, cielo despejado
y sin viento; los días anteriores fueron calurosos, notándose que
después de ocurrido el fenómeno, aumentó la intensidad del vien-
to y descendió algo la temperatura.
Afortunadamente no hay que registrar ninguna desgracia per-
sonal, ni se han derrumbado ni agrietado edificios.»
También debemos á otro profesor y consocio, D. Enrique Pon?,
datos sobre el alcance del sismo en Jerez de la Frontera:
«El día 23 de Abril se sintió en esta población, durante dos se-
gundos, un terremoto con rumbo, aproximadamente, de W. á E.,
que empezó á las 37 h. y 40 m. Con menos de un segundo de in-
tervalo se sucedieron dos sacudidas poco intensas y más percep-
tible en la parte baja de la población, oscilando ostensiblemente
los objetos suspendidos en las habitaciones, sobre todo de los pi-
sos altos.»
Prolongaciones del sismo de que tratamos, aunque localizadas,
se han manifestado que sepamos en Cataluña, Salamanca y Gali-
cia, como diremos á continuación.
DE HISTORIA NATURAL. 231-
Cataluña. — Ya hemos vislo que en este principado los aparatos
registrai'on de un modo intensísimo las trepidaciones. También
se dice que fueron percibidas en la forma ordinaria de terremo-
tos, aunque levemente en Barcelona, y que en Tortosa sintieron
ruidos subterráneos. En cambio, no se percibió nada en Olot, se-
gún noticias de nuestro consocio de aquella localidad D. Ramón
Bolos (1).
Salamanca. — Se ha percibido el terremoto con cierta intensi-
dad en Ciudad Rodrigo, particularmente en la parte del Mediodía
4e la población, hacia las seis de la tarde del referido día.
Galicia. — Las noticias más seguras que poseemos referentes á
esta región son las siguientes, remitidas por nuestro consocio pro-
fesor D. Alejandro de Colomina, de Pontevedra:
aEl día 23 de los corrientes se dejaron sentir en Pontevedra dos
-eacudidas sísmicas bien distintas. Pasaron éstas inadvertidas para
muchas personas, entre ellas el que estas líneas escribe; pero de
los datos adquiridos entre mis alumnos de la Cátedra de Historia
oatui-al y del testimonio de diferentes sujetos interrogados al efec-
to, parece desprenderse: 1.°, que el fenómeno tuvo lugar á las
17 h. y 4U m., siendo su duración total de unos cinco segundos,
la segunda sacudida un poco más larga que la primera y el inter-
valo muy corto, pero bien perceptible; 2.°, que las oscilaciones
fueron horizontales y en dirección NE. á SW.
Muchas personas percibieron la trepidación de los muebles ó
■de las paredes, según la actitud en que cada cual se hallaba, el
ruido de las vidrieras y la oscilación de las lámparas pendientes
-del techo.
No tengo noticia de que se hayan producido efectos destructo-
res, ni accidentes personales á consecuencia del sismo en esta co-
marca.
■ En Vigo y Villagarcía también se notaron las trepidaciones,
según noticias aquí recibidas de dichas localidades.»
(1) Con este motivo da el Sr. Bolos noticias fiel terremoto ocurrido el día 6 del mes
pasado á las nueve y media en parte de la provincia de Gerona, de que se ocupó el
Sr. Faura en la sesión anterior. La onda atravesó los Pirineos en dirección de Cam-
prodón, alca zando en el Rosellón bastante intensidad. En el mismo Olot apenas se
sintió, y menos entre éste y la frontera, pero si en los valles de Santa Pan y de Hóste-
íes, al Sur y SW. de aquella población, y al otro lado del Pirineo.
'232 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
iir
El terremoto del 23 de Abril último ha dado una nueva prueba
de la inestabilidad de nuestro planeta, afectando á regiones tan
sólidas como la vieja meseta castellana y á territorios como el
ámbito de Madrid, que por asentarse en ella y por la constitución
de su subsuelo, parecen tan poco propicias para experimentar
estos fenómenos que son, en efecto, aquí muy raros y poco in-
tensos.
La zona afectada parece totalmente peninsular, habiendo el te-
rremoto recorrido una línea que, partiendo de la desembocadura
del Tajo en Portugal, se dirigió al W., al través de Extremadura,
para chocar contra la meseta de Castilla la Nueva, propagándose
en disminución á lo largo de las grandes fallas en direcciones di-
vergentes á Andalucía, Cataluña y Galicia. El foco y la dirección
jiredominante de propagación radican en esa singular línea que
el Tíijo recorre unas veces ensanchada y otras encajonada, como
una vieja línea de fractura primordial en la constitución del ma-
cizo ibérico.
La influencia de las fallas como vía de propagación de las on-
das sísmicas explica la enorme extensión en que el fenómeno ha
sido sentido y el que no se haya hecho sensible á veces en pun-
tos intermedios entre dos afectados de un modo perceptible. Asi-
mismo parece manifiesta la influencia de la falla del Guadalqui-
vir por la diferencia de intensidad de las trepidaciones á ambos
lados de ella, debilitándose hacia el Mediodía.
Así como las fallas han favorecido la transmisión, los viejos ma-
cizos montañosos la han retardado, sirviendo la sierra de Guada-
rrama de obstáculo insuperable, pues ninguna noticia hay del te-
rremoto al Norte de Madrid.
Los datos expuestos declaran el carácter tectónico de este te-
rremoto, independiente por completo de la distribución de nues-
tras regiones volcánicas y en relación, en cambio, con los macizos,
depresiones y fallas de gran parte de la Península afectada por el
sismo.
Se hace notar este terremoto por su independencia con respec-
to á los de la costa mediterránea, de que hemos venido dando
cuenta en las sesiones anteriores, y que pueden estar ligados
DE HISTORIA NATURAL. 233
con el de Messina, como un eco debilitado de ellos. Precisamente
en estos días no se ha recibido noticia alguna de trepidación en
las provincias mediterráneas.
También los datos referentes á Andalucía prueban que no se ha
afectado la zona de la Cordillera Bética tan tristemente afamada
por su sismicidad.
Réstanos decir dos palabras sobre la importancia del aconteci-
miento, objeto de estos desaliñados renglones. Esta no es grande
por las modificaciones geográficas que haya determinado, que pa-
recen insignificantes y limitadas á la cuenca del Tajo en Portugal,
tampoco loes en punto á las desgracias que ha ocasionado, circuns-
critas asimismo á aquella limitada zona; poro esto último puede
ser debido á que las sacudidas afectaron á regiones muy poco po-
bladas. En fin; el fenómeno ha sido de breve duración, pues á los
pocos días nada anormal se observaba en los aparatos registrado-
res, los cuales sigue acusando todavía movimientos del terremoto
en Messina, después de más de tres meses que cesó de producir
los estragos, por lo cual, dado el carácter de este movimiento, no
parece probable su repetición por ahora. No ha sido, sin embar-
go, insignificante el de Lisboa y Madrid que reseñamos, ni por
su extensión, ni por los efectos que se han podido apreciar en las
poblaciones, según los cuales estaría entre los números 6 y 7 de
la escala de diez términos de Montessus de Ballore, y hacia el
grado 8 de la de Forel-Mercatti.
Naturalmente, estas consecuencias, escritas al correr de la plu-
ma, no tienen carácter definitivo y las ofrecemos como una in-
terpretación aproximada de los hechos presentados sobro el inte-
resante acontecimiento sísmico del 23 de Abril próximo pasado;
mas no se nos oculta que se necesita un estudio más detenido y
copioso de datos depurados que, sin duda, realizarán los geólogos
portugueses, principalmente por lo que se refiere á su territorio,
que ha sido el más profunda y dolorosamente afectado.
T. IX. -Mayo, 1003. 16
231 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Un nuevo terremoto en la región volcánica de Olot
POR
M. FAURA Y SÁNS, PBRO.
Cumpliendo la promesa hecha en la sesión anterior, de am-
pliar los datos preliminares relativos á este terremoto, con los que
me comunicaran personas fidedignas, me dii'igí á mi distinguido
amigo el presbítero D. José Esteve, catedrático de Historia Na-
tural en el Seminario conciliar de Gerona, quien, sin tardar , me
dio varias explicaciones de lo sucedido, que están conformes
con la noticia ya publicada en nuestro Boletín.
Además se ha dignado darnos á conocer la opinión del director
del Observatorio Fabra, de Barcelona, Dr. D. José Gomas y Sola,
respecto de este notable movimiento sísmico, ocurrido en las co-
marcas de Amer y Olot el 6 del mes pasado, al que concede no
escasa importancia científica, como puede verse por lo que á con-
tinuación extractamos:
«Desde luego, escribe el Sr. Gomas y Sola, resulta imposible
para este terremoto fijar la situación del epicentro si éste se con-
sidera como un punto, resultado que no solo es aplicable á este
caso, sino, en mi concepto, á todos. En efecto; el epicentro de
este terremoto no fué un punto: fué una línea. De todos los datos
conocidos se infiere que los puntos en que con mayor intensidad
se manifestaron las sacudidas fueron las comprendidas entre el
Pasteral y San Feliu de Pallarols, es decir, á lo largo de una lí-
nea de 12 ó 15 kilómetros de longitud. En Olot, el movimiento se
hizo muy perceptible en algunos barrios, mientras en otros no se
notó nada; entre los primeros se citan los próximos al cráter
Montsacopa. Fué también el movimiento perceptible, para muchas
personas, en Bañólas y en Gerona; en cambio, no se notó abso-
lutamente nada en Gastellfoliit, etc. Al S. de Gerona no hay no-
ticia de haberse percibido el fenómeno. En Barcelona se registró
el movimiento gracias, simplemente, á la sensibilidad de ios sis-
mógrafos del Observatorio Fabra.
j)Una circunstancia muy digna de mención en este terremoto
ha sido la diferencia notable de intensidad entre unos puntos y
otros, separados por muy peca distancia. Estas discrepancias, apar-
DE HISTORIA NATURAL. 235
te de los efectos atribuidos á la diversa perceptibilidad de unos
individuos con respecto á otros, al mayor ó menor silencio en el
momento del choque, al habitar un piso bajo ó alto, débanse, in-
dudablemente, conforme he podido cerciorarme, á la mayor ó
menor solidez de los cimientos de las casas. En terrenos blandos
y cavernosos (muy frecuentes estos últimos en aquella región)
las sacudidas han sido menos sensibles que en terrenos rígidos ó
elásticos. Estas discrepancias eventuales demandan muchos datos
para poder señalar la línea epicentral. Esta, según he indicado,
pasa sensiblemente por el Pasteral, Arnés, Las Planas y San Fe-
liu de Pallarols.
«Fijémonos en dicha línea. Inspeccionando el terreno ó un
mapa orográíico detallado, observamos inmediatamente que aque-
lla sigue una cuenca ó depresión comprendida entre la sie-
rra de Finestras y la de Nostra Senyora del Far; y si nos fijamos,
sobre el terreno, en estas sierras, no es difícil descubrir extensas
é importantes fallas que las limitan, por lo menos, del lado de la
cuenca, que han debido producir los bellos y típicos acantilados
de los paisajes olotinos.
«Por consiguiente, considero como cierto, en principio, que
dicho movimiento fué esencialmente orogénico, en relación con
una nueva dislocación ó hundimiento. Y al decir orogénicos, de
conformidad con lo que diferentes veces he indicado, no pretendo
significar que la orogenia sea independiente del volcanismo, sino
que ambos deben considerarse como dos fenómenos paralelos ó
colaterales; es decir, que no se trata de la obra de una fuerza ex-
pansiva ó volcánica, sino de un fenómeno de dislocación ó de
plegamiento orogénico. Corrobora, sobre todo, este aserto, entre
otros hechos, el área relativamente extensa de conmoción, la es-
casez de ruidos subterráneos (los pocos que se señalan se compa-
ran á un ruido no muy extenso y seco) y la falta, hasta estos
momentos, de replicar ó ecos.
oSe trata, en otras palabras, de una manifestación brusca de
€Ste proceso secular de dislocación, no raro en aquel antiguo golfo
pliocénico, limitado por los macizos pirenaicos y la sierra del
Monseny. Es de notar que los desastrosos terremotos del siglo xv
que asolaron casi toda Cataluña, tuvieron la misma línea epicena
iral del último movimiento del G de Abril. Y esto lo consigno, no
á título de alarma, sino simplemente para hacer resallar un he-
cho que considero científicamente muy importante.
236 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
«Aun cuando las consecuencias tienen que ser poco rigurosas^
por fundarse en una sola observación, parece poder afirmarse que-
la profundidad del foco de conmoción ó hipocentro debió ser con-
siderable. Calculando el ángulo de emergencia de las ondas por
los sismogramas del Observatorio Fabra, y suponiendo que la
propagación del movimiento se efectúa sensiblemente por ondas
esféricas, dicha profundidad resulta de unos 30 km. del orden de-
la mayoría de las profundidades de los hipocentros orogénicos y
tectónicos.»
Las concienzudas afirmaciones del eminente astrónomo y sis-
mólogo Dr. Gomas y Sola, revelan ampliamente la importancia
de este terremoto para el estudio de la Geología dinámica de Ca-
taluña. La tectónica se manifiesta en la provincia de Gerona pro-
fundamente revuelta, en virtud de encontrarse en el centro de
aquellos colosales levantamientos que á principio de la era ter-
ciaria motivaron el alto relieve de la cordillera pirenaica, al mis-
mo tiempo que la del Monseny, resurgiendo la base granítica y
cortando después de levantados á todos los estratos que la cubrían.
Semejante movimiento tendría lugar al final del período Eocé-
nico, desde el momento que éste se observa cubierto por los estra-
tos oligocénicos los cuales se conservan casi horizontales. Por lo-
tanto, muy natural es que las capas eocénicas se encuentren todas
agrietadas y en ciertos puntos formando fallas.
Yo no dudo que la falla principal por efecto de la depresión es-
la que pasa por la línea epicentral señalada ja por varios terremo-
tos, comprimida por las dos de resistencia antes indicadas. Creo,
además, que esta falla está en relación con la que cruza por el Alto
Valles pasando por Olesa en dirección á La Pobla de Claramund
por el Panadés Alto, ya que no hace mucho tiempo que en Tarrasa.
y sus alrededores se notó un ligero temblor de tierra.
Como consecuencia de estos movimientos tectónicos podría-
mos afirmar que el Montserrat crece en virtud de su resistencia,
máxima y por los efectos de la falla que pasa por sus pies. En
vista de estas repetidas manifestaciones dinámicas, sería de sumo
interés se hiciera una nueva medida exacta de la altura de la
montaña, lo mismo que de S. Lloreus del Munt y del Monseny,
que son los picos más elevados de esa linea que tiende al levanta-
miento.
Esos movimientos tectónicos han sido ya señalados por los geó-
logos que han estudiado aquellas comarcas; pero ahora, con ayu-
DE HISTORIA NATuKAL. 237
da de la sismografía, podemos ampliar los conocimientos expre-
sados y quizá explicarnos varios fenómenos geológicos que
continuamente se manifiestan en aquella región volcánica de
Olot.
Reactivo combinado para la doble coloración
en la histología vegetal
POR
ANTONIO ELEIZEGUr LÓPEZ
Para poder apreciar con exactitud las modificaciones que expe-
rimenta la membrana de la célula vegetal, se aplican á su estu-
dio diversas materias colorantes, para las cuales goza de diferente
poder electivo, según su composición; si una preparación histo-
lógica vegetal la ponemos en una disolución convenienlemenle-
■inenle preparada de carmín, observaremos, después de haberla
lavado, que lodas aquellas células cuya membrana se halla cons-
tituida por celulosa no modificada se teñirán de rojo, quedando
•sin teñirse los elementos esclerenquimatosos, lignificados y
suberiücados.
Empleando después un colorante propio de las membranas así
modificadas, habremos obtenido una preparación que ofrecerá
dos colores diferentes.
Las preparaciones doblemente coloreadas son tan hermosas
€omo instructivas y en ellas distinguen con facilidad los diver-
sos elementos, aun aquellas personas que no han profundizado
en los estudios histológicos.
Los métodos de doble coloración son siempre largos, porque
para ponerlos en práctica es preciso sumar el tiempo que exigen
los dos colorantes con sus lavados correspondientes y el trans-
porte de unos líquidos á otros, todo lo cual representa pérdida di
tiempo, complicación en la operación y peligro de que se rom-
pan ó estropeen los cortes. Con el fin de simplificar la técnica,
economizar tiempo y alejar peligros se han ensayado en histolo-
gía vegetal diversos reactivos combinados, siendo los más en uso:
la solución alcohólica de prodigiesina y verde malaquita (Rosen-
berg); la violeta neutra de Gasella (Godfrin); la solución acuosa
ligeramente acética de fuchsina y verde de metilo (Guignard), y
233 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
el verde yodo y carmín (Gordonnier y Mirande). Este último es
el más empleado para distinguir las membranas celulósicas délas
ligniQcadas, esclerenqiiimatosas y suberiñcadas.
Tan sencillo, rápido y seguro como los procedimientos de
Gordonnier y Mirande para la doble coloración, es el uso de la
hematoxilina y verde yodo, substancias que no he visto indicado
nunca que se empleasen combinadas y con el uso de las cuales
en un solo líquido obtengo preparaciones coloreadas en verde
y i-ojo.
Preparación del reactivo. — Hago, primeramente, una disolu-
ción de hematoxilina, según la fórmula de Delafield (1).
Preparo luego la disolución acuosa de verde yodo al 1 por 100.
Se mezclan luego las dos disoluciones en la proporción de
100 c. c. de la primera por 10 c. c. de la segunda. Se agita y que-
da preparado el reactivo.
Marcha que ha de seguirse:
\.° Tratar los cortes por el agua de Javel ó la solución acuosa
de hidrato de doral.
2." Lavarlos con agua repetidas veces.
3.' Ponerlos durante diez minutos en una solución concen-
trada de potasa cáustica.
4.° Lavarlos de nuevo con agua.
5.° Sumergirlos en el colorante, en donde han de tenerse de-
cinco á diez minutos.
6.° Jjavar con agua.
7.° Pasarlos á la glicerina, si han de montarse en ella ó en la
gelatina glicerinada, y al alcohol de 90° primero, al absoluto,
después, y por fin al xilol cuando se quieren conservar en el bál-
samo ó en la resina de Dammar.
En las preparaciones que así se obtienen resultan coloreadas en
rojo las células no modificadas, y en verde-azulado los elementos
esclerenquimatosop, lignificados y suberificados.
El tratamiento por la potasa asegura siempre el éxito de la
operación.
(1) Se disuelven 4 g. de hematoxilina cristalizable en 25 c. c. de alcohol abso-
luto Previamente se hizo una disolución acuosa concentrada de alumlire amoniacal.
De esta solución aluminosa se toman 400 c. c. soljre los que se vierte la solución al-
cohólica de hematoxilina. Esta mezcla se deja expuesta á la luz en una botella abier-
ta, durante tres 6 cuatro días, pasados los cuales se filtra y añaden 100 c. c. de glice-
rina y otro tanto alcohol metílico. Pasados dos días se vuelve á filtrar. Para usarla.
se diluye, generalmente, en agua.
DE HISTORIA NATURAL, 239
Excursión á las minas de Fornás (Corana)
POR
ANTONIO ELEIZEGUI LÓPEZ
En la tarde del día 20 de Abril se hizo la excursión que los so-
cios de esta sección de Santiago habían proyectado realizar á las
minas de Fornás.
Hállanse estas minas á unos 8 kilómetros al E. de Santiago, en
el paraje denominado Cobas de Fornás, parroquia de Arines,
Ayuntamiento de Coujo.
Lo accidentado y molesto del camino que conduce á ellas, lo
avanzado de la hora, pues el sol estaba próximo á su ocaso, y lo
incierto de la distancia que faltaba por recorrer, han sido causa
de que la mayor parte de los expedicionarios se detuviesen antes
de llegar allá, ocupándose en la fructuosa tarea de recolectar
plantas y coger insectos. Contándome entre los que llegaron al
término del viaje, voy á permitirme dar algunos datos referentes
á las citadas minas.
El eminente geólogo é ingeniero de minas, D. Guillermo
Schulz, que consagró parte de su vida al estudio geológico de
Galicia, en donde prestaba sus servicios profesionales, publicó el
año 1835 una Descripción geognóítica del reino de Galicia, acom-
pañada de un mapa petrográfico de este país. En este concienzu-
do trabajo se ocupa de las minas que hemos visitado, en los tér-
minos siguientes: «las muchas piritas marciales que abundan en
Galicia, pueden beneñciarse para caparrosa y, en este sentido, se
puede recomendar el inmenso cúmulo de este mineral, en For-
nás, cerca de Santiago, en donde ya existía en remota antigüedad
un establecimiento de esta especie» (1).
El nombre del paraje, que es en gallego Fornais, derivado de la
palabra latina fornalias ó fornalia, que significa lugar de hornos,
las labores antiguas que allí se ven y las tradiciones del país,
confirman la ci-eencia de qne este criadero fué explotado en tiem-
pos muy remolos.
En el siglo último había allí varias concesiones mineras, en
(1) Schulz, Descripción geognóstica del Reino de Oalicia, pág. 49.
240 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
las que se hicieron trahajos de iiivesligación, arrancándose, en
1881, 150 toneladas de mineral, que se enviaron á Inglaterra para
practicar su análisis; pero en vista de su resultado, ó por causa de
los gastos de transporte, dada la alejada situación del yacimien-
to, se suspendieron las labores, existiendo en la actualidad dos
minas, de 30 y de 12 hectáreas, que no se explotan.
El criadero se encuentra en una masa de anñbolita, roca que
abunda al E. de Santiago y que, por su gran dureza, se emplea en
la construcción de caminos. No se conoce 'ningún análisis de la
pirita de Fornás, pero al distinguido consocio D. Ruperto Lobo,
que acometió la empresa de analizar, con la competencia que le
distingue, todos los ejemplares mineralógicos de nuestra nacien-
te colección, seremos deudores de tan importante dato.
Especies nuevas de Meloidos del SW. de Marruecos
POR
MANUEL M. DE LA ESCALERA
Sitarobracliys Buigasi sp. n.
En los primeros días de Marzo y en los nidos de barro adosa-
dos á las piedras con exposición á Levante y Mediodía de una
Chaücodoma de cabeza, protórax y patas rojas, con el abdomen
negro en las 99» ^^ encuentran: celdas abiertas por la especie que
acaba de salir, otras cerradas ocupadas aún por sus propietarias
y otras también cerradas que contienen parásitos, una Chrysis,
un calcídido ó la especie de coleóptero que se describe.
Esta se encuentra aún en una falsa pupa oblongo encorvada de
color rojizo, cubierta por la piel seca de la última larva.
En esta falsa pupa se ven claramente en uno de sus extremos
el abultamiento de las partes de la cabeza, tres pares de tubércu--
los obscuros que por su posición corresponden á las patas mame-
lonadas de la larva, dos líneas laterales de seis estigmas y sobre
ellas otras dos de ocho tuberculilos como los que indican la posi-
ción de las patas.
Abiertas estas pupas, aparece el Sitarohrachys ya desarrollado
ó una pasta mucilaginosa amarillenta; coincide, por tanto, la
aparición de la Chaücodoma con la de este Meloido que sólo se
retrasa en unos días á la especie que parásita.
DE HISTORIA NATURAL. 241
La falsa pupa es sumamente parecida á la de los Sitaris que
parasitan á las AnthopJwras y á las de los Zonitis que viven en
las celdas de las Osmia.
El género fué creado por ReíLter para su especie brevipennis de
los Balkanes de la que solo se conoce la 5; de esta especie africa-
na he tenido la suerte de obtener los dos sexos salidos de las fal-
sas pupas, y es el más interesante de los Meloidos paleárticos por
el dimorfismo sexual; el cf tiene élitros completos y alas perfec-
tamente desarrolladas, de las que se sirve para el vuelo, tiene la
facies de un Zonitis, mientras que la $, de abdomen enorme, sin
alas y con los élitros cortos y dehiscentes, recuerda á los Meloc.
Se aparean apenas salidos del nido, del cual no se separa la 9
como las de algunos Lepidópteros ápteros (Domhyx, etc.), duran-
do la cópula unos diez minutos; separada del cf que se aleja, qui-
zá en busca de otra 9 »o fecundada, la que ya lo está, pone en
un paquete hasta cerca de 500 huevos en poco más de una hora,
reduciéndose el abdomen y ocupando sus anillos una posición
normal; en la 9 no fecundada la parle quilinosa de los mismos,
queda separada de la de los anillos contiguos por una distancia
cuádruple de su anchura, de tal manera está distendida la piel
que los une.
Me complazco en dedicar tan notable especie á mi buen amigo
y consocio D. José Buigas y Dalmau, cónsul de España en Mo-
gador, donde la he encontrado.
(J. — Cabeza con todas sus partes, antenas y palpos, protórax,
escudete y cuerpo negros de pez, excepto los 4 últimos anillos
abdominales, que son rojizo amarillos carunculados como los
élitros; palas asimismo negras menos las uñas, rojizo obscuras;
antenas de 11 artejos de los que el último es vez y media más
largo que el anterior y acuminado; los restantes del 3 al 8 trape-
zoidales, bastante más largos que anchos; 9 y 10, más cilindri-
cos; en pu conjunto van adelgazándose las antenas muy ligera-
mente de la base al ápice y sobrepasan en longitud á la mitad
■del cuerpo.
Cabeza truncada en la base donde tiene su mayor anchura, es-
trechándose sus lados rápidamente hasta las mandíbulas, forman-
do un triángulo equilátero ; plana en la frente granujienta, sin
que los ojos sobresalgan apenas á los lados.
Protórax transversal, convexo, eon la base casi recia, bastante
más estrecha que la de los élitros, de lados que se ensanchan
242 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
en línea recta y ángulo muy obtuso hacia el borde anterior don-
de tiene su mayor anchura, siendo dicho borde en curva saliente
con una profunda fosa redonda en el medio del protórax, cerca
de su base y en el resto de su superficie granujienta como la
cabeza.
Patas anteriores, intermedias y posteriores inermes, sin espi-
nillas terminales al fin de las tibias ó si existen tan pequeñas que
no se distinguen con el aumento ordinario de una lente, cubier-
tas por la escasa y corta pubescencia negra de las patas ; uñas de
los tarsos, cortas y bífidas.
Élitros completos, sin dejar al descubierto más que el pigidiOy
abrazando ampliamente los húmeros, con la sutura unida hasta
los dos tercios de su longitud y desde aquí hasta su termina-
ción dehiscente, moderada y ligeramente acuminados en el fin.
Pubescencia densa y corta^ negra sobre las partes negras y ro-
jizo dorada sobre las amarillentas. Facies general de un Zonitisr
mutica.
9- — Con la misma coloración en todas sus partes que el cf ,
menos en los últimos anillos abdominales, que no son por com-
pleto amarillentos, sino los dos últimos en la cara dorsal y el an-
terior sólo en su borde final, siendo negros en la cara ventral y
sólo amarillentos en su borde.
Con las antenas notablemente más cortas y de artejos más ci-
lindricos y finos, no pasando de la mitad del cuerpo.
Forma y proporciones de cabeza y protórax como en el cT- Éli-
tros cortos sin cubrir más de V4 ^el abdomen vacío, dehiscentes
desde su base, como los élitros de un Meloé, de los que se dife-
rencian principalmente por no montar el uno sobre el otro.
Patas inermes como en el cf y notablemente más cortas, sobre
todo en sus tarsos, terminados lo mismo que en él por corta&
uñas bífidas.
Meloé pallidicolor sp. n. loe Mogador.
Especie pequeña de cuerpo; cabeza antenas y palpos, patas incluso
las coxas, protórax y élitros amarillos de paja vieja, espinas termi-
nales de las tibias rojizo acarameladas como las uñas bífidas, ab-
domen pardo rojizo, pubescencia corta rojizo dorada; en algunos
ejemplares la coloración es más ensombrecida, tirando á un roji-
zo achocolatado en cabeza, prbtórax y élitros; pero las antenas,
palpos y patas conservan el color claro; en los ejemplares frescos
DE HISTORIA NATURAL. 249
Ó bien secados, ofrecen un contraste notable los ojos negros ma-
tes y las mandíbulas en su extremo también negras, destacando
de la cabeza luciente, clara, de puntuación finísima que la hace
parecer lisa, con una muy fina y poco marcada estría desde el oc-
cipucio al vértice, que es ligeramente abombado entre los ojos.
Antenas largas, filiformes, tan gruesas al final como al princi-
pio, con todos sus artejos á partir del tercero, cilindráceos más
del doble de largos que anchos y próximamente del mismo tama-
ño todos, si no es el último, casi dos veces más largo que el ante-
rior, pero no más grueso que él y acuminado.
Protórax transverso, de base excavada en arco de círculo, de
ángulos posteriores redondeados y gibosos, de lados curvos con
su mayor anchura próximamente hacia el medio y con el borde
anterior ligeramente entrante, glol ular, con una depresión en la
línea media y dos redondeadas á uno y otro lado en el tercio an-
terior; puntuación fina, aunque algo más marcada que la de la
cabeza.
Espaldas nada angulosas y fin de los élitros agudo, pero bien
redondeado.
Patas poco robustas, las anteriores é intermedias con sus tibias
bastante encorvadas hacia dentro, con fuertes espinas terminales,
tarsos gráciles notablemente más largos que las tibias corres-
pondientes y con todos sus artejos mucho más largos que anchos
y no muy comprimidos, uñas bífidas muy fuertes.
Sin similar entre las que conozco por su coloración que la
hace difícilmente visible en las dunas y terrenos arenosos donde
se encuentra durante el invierno con extrema rareza.
Lydiis Marrakensis sp. n. loe. Marráques.
Talla y coloración semejante á Lydus marginatus , con la dife-
rencia de que la mancha negra es solo sutural , quedando siem-
pre más campo rojo -vinoso que negro, aun en los casos en que
estese extienda; por lo general, la mancha negra es estrecha,
basilar, sin pasar del medio de los élitros, sin desaparecer tam-
poco en ningún ejemplar; mas frecuentemente la mancha se pro-
longa hasta los V4 de la longitud de los mismos, pero siempre en
todos los ejemplares es estrecha y mal limitada.
Cabeza y protórax más brillantes con la puntuación más clara,
pero bien impresa, negros y con densa pubescencia, también ne-
gra, con las mismas preporciones que en marginatus.
•244 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Antenas largas y robustas con Jos tres últimos artejos algo más
linos que los anteriores; el cuarto, vez y media más largo que el
quinto.
Cuerpo y patas negro de pez, con la pubescencia del abdomen
á trozos argentada; en el interior de las tibias anteriores tira á
rojizo como en las plantas de los tarsos que son gráciles termina-
dos en largas uñas bífidas; las espinas terminales de las tibias
son corlas, pero muy robustas.
Especies de Zonabris del SW. de Marruecos
POK
MANUEL M. DE LA ESCALEnA
Al describir aquí hasta siete especies de Zonahris del SW. ma-
rroquí, pruébase con ello el casi total desconocimiento de su fauna
á pesar de las numerosas especies descritas de Marruecos con
anterioridad, puesto que solo me ocupo de los materiales recogi-
dos por mí en dos campañas de primavera únicamente en la cos-
ta y dos itinerarios á Marráquesy al Sus, calcúlese lo que habrá
de dar de novedades un país tan fértil como inexplorado.
Así que este cuadro no es ni aun un avance á la fauna de la
región, sino un medio útil para la descripción de las especies
nuevas que en él aparecen, marcando sus diferencias con las
otras por mí recogidas; claro es que el tiempo facilitará á los
que me sucedan un trabajo de mayor fuste.
Por los atisbos, tengo la convicción de que la fauna de Ma-
rruecos ha de sobrepujar en mucho en cuanto á los coleópteros á
la fauna ya de por sí extraordinariamente rica del Sur de Espa-
ña; cuando de 19 especies de Zonahris por rutas relativamente
trilladas, más de un tercio son novedades, y cuenta que estos in-
sectos tienen áreas muy extensas, no es mucho suponer que otros
géneros y otras familias hayan de guardar proporciones equiva-
lentes entre lo que de ellas se conoce y lo que en colecciones y en
•el campo está por estudiar; labor de muchos habrá de ser ésta, y
de tranquilidad y tiempo.
Habiéndome cabido en suerte el ser uno de los iniciadores del
movimiento producido en nuestra Sociedad para la creación de
la Comisión de estudios del NW, de África, puedo y debo animar
DE HISTORIA NATURAL. 2l5
á nuestros consocios á que ese movimiento no cese, importunan-
do á unos y á otros constantemente, porque sólo el tesón y la
constancia nos llevan de ventaja en Marruecos los otros europeos
y sería necio que trabajos con fruto comenzados , solo por moro-
sidad se estanquen y no avancen; ciiéstales á los otros el arran-
que y á nosotros la persistencia en el esfuerzo inicial y es más
fecunda ésta que el primero por vigoroso que sea.
A. Especies con las antenas negras.
I. -19. Antenas largas, con la maza poco aparente y con
sus artejos poco apretado?.
Élitros con fajas negras transversales.
Élitros con dos fajas transversales y el final de lo&
élitros negro.
Artejos 8, 9 y 10 de las antenas bastante más largos
que anchos Z. oleae Gast. — Marráques.
Artejos 8, 9 y 10 de las antenas casi transversos.. . .
Z. tricincta Ghevr. — Marráques.
Élitros con tres fajas transversales.
Con un borde negro en el ápice
Z. AhdeJkaderi sp. n. — Marráques (I).
8. -7. Con el fin de los élitros rojo sin borde negro
Z. maculata Bdi. maiira Ghevr.
9.-2. Élitros con manchas aisladas puntiformes.
10.-14. Gon cuatro puntos sobre cada élitro.
11.-12.-13. Gon cuatro puntos sobre cada élitro de los que el úl-
timo externo se une con la mancha apical, de-
jando una estrecha zona amarilla entre la man-
(1) Las fajas transversales tienen tendencia á interrumpirse, pero por lo general
todas tres llegan á la sutura que es negra, aunque á veces solo en parte; la faja pos-
humeral nunca llega al borde externo del élitro como generalmente llegan la media-
na y la posterior; su anchura también varía, siendo indistintamente más anchas las
zonas negras ó rojas del élitro, pero siempre irregulares y en zig-zág; cabezii y protó-
rax son anchos y robustos, aquélla tan ancha como éste, ambos fuerte y groseramen-
te punteados, negro mate y con vello negro; antenas largas, llegando al borde pos-
terior del protórax con todos sus artejos notablemente más largos que anchos y con
la maza poco marcada; el protórax con su mayor anchura á los dos tercios de la base
y desde aquí rápidamentj estrechado hacia adelante; escudete y ba:e do los élitros
en las depresiones antehumerales negros; espinas terminales de las tibias fuertes,-
así como las añas bífldas y rojizas, siendo el resto de las patas negro como toda la ve-
llosidad.
2.
-9.
3.
-6.
4.
-5.
5.
-4.
6.
-3.
7.
-8.
'246 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
cha alargada así formada y el borde del élitro
Z. Taliari sp. n. — Marráques (1).
12.-11.-13. Con cuatro puntos negros sobre cada élitro, aislados
y un estrecho reborde apical negro
Z. Schreibersi Rch.— Marráques.
13.-11.-12. Con cuatro puntos negros sobre cada élitro única-
mente y sin borde apical
Z. Madani sp. n. — Marráques (2).
14.-10. Con más de cuatro puntos sobre cada élitro.
15.-16. Con seis puntos azules, cabeza, protórax, cuerpo y
patas azulados. Z. Hemprichi Klug. — Marráques.
16.-15. Con seis puntos como en las demás especies del
cuadro.
17.-18. Pubescencia del protórax negra, sutura de los éli-
tros en la base con mancha negra, que se une á
veces con los puntos internos del primer par, en
forma de hierro de lanza
Z. circumflexa Chevr. — Marráques, Mogador,
Casablanca.
18.-17. Pubescencia del protórax argentada y sin mancha
negra en la sutura
Z. impressa Chevr. — Marráques.
19.-1. Antenas cortas, con la maza más aparente y los
artejos de ésta bastante ó muy apretados.
20.-21. Pubescencia del protórax negra, puntos de los éli-
tros pequeños y de ellos los externos más aleja-
dos de la base que los internos de su par corres-
pondiente ;
Z. hirtipennis Rfr. — Marráques, Mogador.
21 . - 20. Pubescencia del protórax argentada.
(1) Pudiera esta especie atribuirse á una pequeña Schreibersi aberrante, pero el
tamaño mitad menor, constante de Ta/iari, su larga pubescencia negra, erizada so-
bre los élitros, color amarillo y no rojo, en vivo, tarsos muy estrechos y exigüidad de
las espinillas terminales de las tibias, alejan toda sospecha; las antenas, aunque poco,
son proporcionalmente más Itrgas también.
(2) Se distingue bien de Schreibersi, aparte de la falta del reborde apical negro,
por su cabeza y protórax lucientes que en dicha especie son mates, por tener éste su
mayor anchura á los 3(4 de la base desde donde se estrecha muy rápidamente , tarsos
muy comprimidos y apenas vellosos, mientras que, por el contrario, sobre los élitros
la pubescencia es muy densa y erizada como en Tahari y á la inversa que en Schrei-
bersi.
DE HISTORIA NATURAL. 247
22. -23. Seis puntos como la especie anterior, pero grandes
y de ellos los externos á la misma distancia de la
base que los internos de su par correspondiente. .
Z. brevicollis Bdi. — Marráques.
23.-22. Seis puntos de los que á veces desaparecen los in-
termedios ó alguno del primer par, pero con uno
suplementario humeral y ápice de los élitros
manchado de negro, artejos de la maza extraordi-
nariamente apretados unos con otros
Z. Silbermanni Ghevr. — Mazagán.
B. Especies con las antenas rojas.
'24.-25.-29. Patas y palpos negros, pubescencia protorácica ar-
gentada y seis puntos sobre cada élitro, de los
cuales los del último par suelen fundirse, forman-
do una faja transversa raras veces
Z. duodecimmaculata 01. — Gasablanca, Maza-
gán, Mogador.
25.-24.-29. Patas rojas y palpos negros.
26.-27.-28. Pubescencia protorácica argentada así como la res-
tante del cuerpo, patas y élitros; dos pequeños
puntos en la base á uno y otro lado de la sutura
que casi siempre se unen, formando una pequeña
mancha; otro punto humeral; dos mayores equi-
distantes de la base; otros tres de los que el del
centro está más cerca de la base que los otros dos
de su serie y de los que el externo es el mayor,
sin tocar por ello al margen del élitro, y otros
tres en igual disposición sin tocar al margen ni á
la sutura, sin ninguna mancha ni reborde negro
en el ápice ni en la sutura más que la basilar ya
citada, siendo todo el resto del élitro amarillo;
palas y antenas rojizo claras, con las espinillas
terminales de las tibias y los tarsos ensombreci-
das, así como la pubescencia de estos últimos; pro-
tórax notablemente más largo que ancho y cabeza
bastante más ancha que él; maza antenal con los
artejos bastante aglomerados como en ruficornis
y las restantes del grupo
Z. argenteo'puhescens sp.'n. — Mazagán.
248 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
27.-26.-28. Pubescencia protorácica negra, con mancha sutural
en la base y otra humeral, dos manchas poshume-
rales de las cuales la externa siempre está más lejos
de la base que la interna, y dos fajas transversales
en zig-zág, de las cuales la primera llega pocas ve-
ces á la sutura y borde, siendo esto muy frecuento
en la segunda, sin mancha ni borde apical negro;
patas rojizo obscuras y tarsos negros, así como
la pubescencia del cuerpo, menos la de los élitros
que es amarillenta
Z. riificornis F. var. iangeriana Pie. — Gasablan-
ca, M¿izagán, Mogador.
28.-26.-27. Pubescencia protorácica negra así como la restante
del cuerpo, patas y élitros con mancha sutural en
la base y otra humeral, dos manchas poshume-
rales de las cuales la externa siempre está en la
misma línea que la interna con respecto á la base
y dos fajas transversales en zig-zág, de las cuales
la primera llega siempre al borde externo y
la segunda se descompone muy frecuentemente
en lúnulas, comenzando por el punto externo
que no toca nunca al borde del élitro, sin mancha
ni borde apical negro?; patas rojizo obscuras
con los tarsos, apenas más ensombrecidos, dis-
tinguiéndose á pesar de la facies tan semejante
de puntos y fajas de los élitros de todas sus simi-
lares por la cabeza y protórax lucientes, con la
puntuación aislada, clara y muy profunda y por la
forma del protórax más largo que ancho como en
argenteo-puhescens
Z. Maelaini sp. n. — Tiznit ^Sus.)
29.-24.-25. Patas y palpos rojos.
30.-31. Especie pequeña con la pubescencia elitral negra y
antenas con los artejos más apretados; puntos y
fajas como ruficornis, menos la mancha basilar de
la sutura que aquí no existe, fuera del escudete;
tarsos como las tibias y fémures rojizo claros, no
más ensombrecidos que ellos
Z. rufipalpis sp. n. — Tarudant (Sus.)
31.-30. Especie mediana como ruficornis con la pubescencia
DE HISTORIA NATURAL. 249
elitral rojo dorada, de un tono rosa absolutamen-
te distinto del de las demás especies, visible desde
luego; antenas con los artejos más separados unos
de otros; puntos y fajas como ruficornis, á la cual
copia menos en el color de los palpos y de la pu-
bescencia que las hacen inconfundibles , así como
por la masa anlenal menos fuerte y menos aglo-
merada
Z. igneopubescens sp. n. — Tiznit fSus.)
Besumen de algunas excursiones realizadas por la provincia de
Alicante y datos relativos á los temblores de tierra ocurridos
en Febrero de 1909
DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS
. Los temblores de tierra ocurridos en esta región el 21 de Fe-
brero originaron extraordinaria alarma en gran parte de sus ha-
bitantes, habiéndose extendido la noticia de que en la inmediata
sierra de Grevillente se habían abierto grietas de consideración
por las que salia tanta cantidad de vapores, que al condensar-
se envolvían la sierra. Con el fin de comprobar estos extremos
•marché el día 9 del pasado á la citada sierra, subiendo por la ca-
rretera trazada desde Grevillente á Aspe, algunos kilómetros y
hasta unos 300 m. de altura. Nada anormal encontré en este
examen, haciendo notar que la niebla que envolvía parte de la
sierra se del)ía á un alumbramiento de aguas, de larga fecha, que
poseyendo una temperatura superior á la media anual, condensa
su vapor durante la estación fría, fenómeno en que, por lo visto,
muchos no habían parado la atención.
Tampoco existían grietas, ni en la montaña ni en los edificios
próximos al camino, aunque se habían percibido bien todas las
oscilaciones producidas desde el 20 de Febrero, particularmente
la de las ocho de la mañana del día 21 , que fué la más intensa y
■de mayor duración. Publicáronse estas observaciones y algunas
otras con ánimo de tranquilizar al público y al mismo tiempo un
T. :x.-Mayo,19C9. 17
250 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
artículo del Sr. Landerer (1), tratando en todos estos escritos de-
deshacer el error del supuesto vaticinio del temblor de tierra en
fecha y lugar determinados, y no obstante el pánico crecía, inter-
pretando equivocadamente, pero siempre en sentido terrorífico,
cualquiera frase científica cuyo sentido les fuera desconocido.
Cada vez más alarmados acudieron al Sr. Alvarez Sereix, el que
les transcribió unos párrafos tranquilizadores del Sr. Mier y
Miura, haciéndoles ver la imposibilidad de conocer de antemano
en fecha y lugar fijos, cualquier movimiento de la corteza terres-
tre; conceptos que ya el público había leído en cartas y artículos
publicados. No bastando la autorizada palabra de los Sres. Lan-
derer y Mier, se solicitó un artículo del Sr. Comas y Sola, del
Observatorio Fabra de Barcelona, quien, como era de esperar,
abundó en los mismos conceptos; pero nada lograba calmar los
ánimos leyendo, entre líneas, ideas no expresadas, ni tal vez pen-
sadas. Se necesitaba un justificante del terror invencible que do-
minaba á una gran parte de la población y ya se habían escrito una
ó dos cartas á Mr. Marchand, quien contestó que él no anunciaba
terremotos para lugar determinado ni había nombrado para nada
esta región; pero recomendaba la observación para los días 18 y
19, que quizá se produzcan pequeños movimientos del suelo y pre-
cedan á otro más fuerte (2), y aunque esta carta fué calificada de
tranquilizadora, alguien vio en este párrafo, de una extrema va-
guedad, la ratificación del pronóstico. A pesar de una última
carta escrita por el P. Girera, en la que decía habían interpreta-^
do mal los anuncios de Mr. Marchand, dándoles un sentido que
no tenían, se desbandaron miles de personas, prefiriendo pasar
algunos días en medio de las mayores molestias, antes que per-
manecer en Alicante ó en Elche, que fueron las poblaciones en las
que el miedo atacó con más intensidad. Los días 16, 17, 18 y 19-
de Marzo fueron de verdadero éxodo, constituyendo un curioso
(1) La Semana de Elche, La Voz de Alicante y El Diario de Alicante y algo en car-
tas de corresponsales de esta población dirigidas á los periódicos de Madrid El Mun-
do, La Correspondencia de España y otros.
(2) El Sr. Berruti escribió á Mr. Marchand, el día 3 de Marzo, en vista del pánico des-
pertado y á esta carta contestó Mr. Marchand el 6 del mismo mes , siendo publicada
en Heraldo de A licante del 9 de Marzo, 2 .» plana, columna i.«. Mis artículos y cartas se
empezaron á publicar el día 5 de Marzo ante el terror que dominaba á gran número
de personas, incapaces ya de reflexión. Por tanto, mal pudieron mis escritos haber
provocado la alarma ni por las ideas vertidas, ni por la fecha, como algunos, aturdi-
dos por el miedo, han creído, leyendo entre líneas, ideas ni escritas ni pensadas.
DE HISTORIA NATURAL.
251
caso, digno de estudio, tanto para la Psicología como para la Me-
dicina de esia región.
Con el fin de ampliar algo las ideas que tenía respecto á los te-
rrenos que forman la continuación ENE. de la sierra de Grevi-
líente, continué mis excursiones por esta parte, tratando además
de averiguar si el temblor se había experimentado con más in-
tensidad en el anticlinal roto que forma esta pequeña cadena;
concepto que ya había yo emitido en cartas particulares á raíz
del fenómeno y en publicaciones el o de Marzo y siguientes.
La excursión desde Elche á Aspe, dio por resultado la comproba-
ción de lo que había supuesto, porque las oscilaciones fueron
más perceptibles á lo largo de estas pequeñas sierras, notándose
además mayor número de ellas en el día 21 de Febrero.
A tres kilómetros de Aspe, y nueve de Elche, se alza en el borde
occidental de la carretera un cerro coronado por tres cumbres có-
nicas (I), alineadas de S. 20" W. á N. 20° E. (MM.) integrado por
gruesas bancadas de lumaquelas, alternando con margas nodulo -
sas bástalas cumbres, inclinadas al S. 10° W. y con una pendiente
de 15", lo que hace que la cumbre situada más al N. tenga su
vértice formado por las mismas capas que la base de la más me-
ridional. La edad de este cerro es aún dudosa; inclinándome á
considerarle como nummulítico y sobre el cual descansa toda la
formación miocénica (Helveciense) que empieza á 2 km. al N. de
Elche y se extiende desde Albatera hasta Alicante, siguiendo pa-
ralelamente á la costa.
El cerro de las Tres Hermanas.— M. Margas con Pentacrinns.—h. L. Potentes ban.
cadas de lumaquela formada por trozos de equinodermos, de conchas de laraelibraa -
quios y foraminíferos. — MN. Margas nodulosas con equínidos, PentacrtHics, etc. Las
cumbres están formadas de calizas arenosas y margas. Al pie del cerro se encuentra
la casilla de peones camineros. Vista tomada desde lo alto de Sierra Negra.
Al pie del cerro de las Tres Hermanas se encuentra la casilla
de Peones Camineros, la cual ha experimentado tales sacudidas,
(1) Cerro de las Tres Hermanas.
252 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAKOLA
que lian determinado su agrietamiento, en parte, aumentando
Otras grietas antiguas. Se percibieron allí oscilaciones hasta las
cuatro de la tarde (1), de tal intensidad , que si hubieran alcanza-
do á alguna población, quizá hubieran dejado triste recuerdo.
La situación de esta parte de la región en el contacto de varios
sistemas, puesto que el Triásico y el Cretáceo se hallan á menos
de un kilómetro y en estratificación sumamente discordante, no
es extraño que hubiera favorecido el fenómeno adquiriendo alar-
mantes proporciones; pero me abstuve de hacer pública estas ob-
servaciones, que sólo servirían para aumentar el miedo insupe-
rable que se experimentaba.
El Mioceno, en general poco inclinado, forma una bóveda an-
ticlinal rota en su vértice, en donde se origina una gran depre-
sión ocupada toda ella por el Keuper, con sus materiales carac-
terísticos coronados por las areniscas micáceas de color rojizo,
verdoso ó gris y siempre de estructura más ó menos francamente
pizarrosa, las calizas tabulares grises ó azuladas, en las que se
encuentran pequeños fósiles (Myophoria, Monotis) y otros orga-
nismos á los que parece no haber dejado crecer aquellas aguas
magnesianas, manteniendo solo una vida raquítica y desmedra-
da, y por último, las grandes bancadas de caliza negra con nume-
rosas venas blancas espáticas de infiltración caliza, como en otras
grietas de diferentes épocas.
Este es el piso que supongo Raihliano y que he dado á conocer
(1) Según la relación de la familia del peón caminero, se percibió una oscilacióa
muy fuerte á las ocho de la mañana y otras menores á las ocho y media, á las diez y
á las cuatro de la tarde. En la mayor, á las ocho de la mañana , oyeron el ruido hacia
el WSW. antes de sentir movimiento alg-uno, de modo que la onda parecía marchar
con menos velocidad que el sonido. Igualmente notaron como la onda se dirigía ha-
cia el ENE.
Observaciones parecidas hicieron algunos hortelanos de Elche, los que asegu-
ran haber visto oscilar el ramaje de los árboles situados al W., antes que la onda lle-
gase á ellos. El Sr. Gonzálvez, profesor del colegio de segunda enseñanza, vio oscilar
una lámpara de una de las habitaciones de su casa en la dirección W. á E., próxima-
mente. El hecho de percibirse el ruido antes que la oscilación del suelo, parece á pri-
mera vista, probar que la onda caminaba con relativa lentitud, si bien pudiera ser
conducido el ruido por el suelo, que, como es sabido, transmite mejor y ton mucha
más velocidad las ondas sonoras. Tal vez así se explique el ruido subterráneo que
precede á los temblores de tierra; pero la observación de muchos hortelanos de Elche
demuestra que la velocidad de la onda sísmica no debía ser muy grande.
DE HISTORIA NATURAL. 253
á nuestra Sociedad en diferentes notas (1). Estas capas están di-
versamente replegadas; pero llevan una dirección general de
NNW. á SSE. próximamente, y algunos estratos que han reba-
sado la vertical N. 4rW. produciendo la natural confusión, si no
se aprecia desde lejos el conjunto de la sierra.
El Keuper, que por su naturaleza litológica resiste poco á la
denudación y á la acción de arrastre, está surcado de numerosos
y profundos barrancos que obligan á seguir sendas en extremo
tortuosas y no exentas de peligros , encontrándose por todas
parles yesos de colores abigarrados, algunos cuarcíferos y mar-
gas irisadas con margas fuertes de color gris, que atraviesan los
cauces y producen escarpados de consideración.
La carretera corta á un kilómetro de las Tres Hermanas, unas
capas calizas y margosas, blancas, en las que no he encontrado
fósiles, y que llevan la dirección N. 50° E. próximamente, con
pendientes hasta de 58° hacia SE. Esta disposición y su situación
con relación al Nummulítico me hace suponer que se trata del
Cretáceo superior (probablemente Senonense), continuación de
las capas de igual edad que aparecen al SW. cortando la carre-
tera de Aspe á Grevillente, bajo el Nummulítico. Al NW. se ex-
tiende un valle, de fondo cuaternario, que forma la tierra de cul-
tivo de Aspe, en cuyo límite se asienta la población.
Todas estas colinas han sido objeto de numerosas excursiones
en estos años últimos. La exploración de la carretera de Grevi-
llente pone de mauifiíigto la sucesión de los depósitos terciarios
sobre el Cretáceo. A corta distancia del pueblo de Grevillente se
encuentran gruesas capas de conglomerados y aluviones de color
rojizo con una gran inclinación al S. Estas capas pudieran repre-
sentar los horizontes superiores del Mioceno, ó acaso del Plioce-
no, en vez del Cuaternario, porque de serlo estos últimos depó-
sitos, había que admitir que la sierra se había levantado después
del Cuaternario. Estas capas , que tienen una pendiente de unos
(1) El Tr fásico de Alicante, V)\c.\QQ'á\ El Triásico de Sierra Negra, PLhT\\\9(íQ; Ex-
cursiones por los alrededores de San Vicente de Raspeig, La Sierra de la Mola, Mayo 1903.
La sierra de Orihuela y la de Callosa de Segura corresponden también á este piso
y al Keuper, sin más diferencia que la falta de Ofitas en la última de estas sierras y
las transformaciones que á las rocas triásicas han hecho experimentar las masas
eruptivas que tanto abundan en la primera. (Excursiones por el S. y SW. de la pro-
vincia de Alicante, Abril 190-*.)
254 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
40°, cubren á otras de calizas bastas que parecen ser las. cali-
zas de Clypeaster tan abundantes en esta región, con dientes de
peces fOxyrhina, Sphíerodus, Carcharodon, Lamna, etc.), que
descansan sobre otras más margosas cen restos de lamelibran-
quios, alternando desde este punto las calizas bastas, margas y
arcillas yesíferas, con capas de arcillas de espesor variable, hasta
llegar á una zona inferior en la que se encuentran potentes capas
de arcillas grises ó azuladas (1).
En las inmediaciones del barranco de Manresa aparecen las
calizas y margas helvecienses cuajadas de fósiles, idénticos á los
tantas veces citados, en las Atalayas, Racó de Gherra, etc., y en
las cercanías del punto llamado Alto de las Amoladeras se encuen-
tran capas de arenisca amarillenta sobre margas nummulíticas en
donde se recogen Assilina exponens, N. levigata (?) Serpitla (Ro-
tularía) spirulcea y algunos equinodermos. Más adelante el cami-
no corta unas lomas de aspecto cretáceo, en donde se encuentran
algunos equinodermos mal conservados y que me han parecido
pertenecientes al género Micraster.
Las excursiones efectuadas en Mayo del año anterior por el
NN-E. de Elche, sitio llamado de las Vallongas, no han dado otro
resultado que coleccionar muchos fósiles miocenos, particular-
mente en el sitio llamado Cueva de las Pechinas, que es una es-
pecie de cobertizo natural formado por un grueso banco calizo
con abundantísimos fósiles, descansando sobre capas más flojas
que el agua de un barranco ha socavado. Su inclinación es próxi-
mamente al SSE. y su pendiente de 15", Unos 2 km. más al NE.
aparecen entre los desgarrones del Mioceno las margas irisadas,
yesos de varios colores y calizas obscuras. Esta pequeña mancha
triásica está alineada con otras muv numerosas situadas en la
(1) La sucesión de estas capas es la siguiente: Calizas fuertes fosilíferas y margas
arcillosas, de color amarillento, con más de 20 m. de espesor; caliza fuerte, 2 m.; arci-
lla rojiza ó naranjada, 0,15 m., con Ostrea crassissima y otras; margas arcillosas gris
amarillento, con trozos de Lima, Pectén, pinzas de cangrejos, etc., 2 m.; caliza fuerte
0,20 m.; arcilla sin fósiles, 2 m.; margas calizas fuertes con abundancia de Choiidrites,
3 m.; margas noJulosas, 2m.; margas arcillosas con Lima y radiólos de Cidaris, 8 m ;
margas fuertes, pizarrosas, 2 m.; arcillas sin fósiles, un metro; margas nodulosaa
fuertes, 10 m.; arcilla, un metro; molasa, 10 m.; arenas y arcillas, 3 m.; marga arcillo-
sa, un metro; molasa con abundancia de Chondrites, 2 m.; arcilla amarillenta yesí-
fera, 10 m.; arcillas grises verdosas ó azuladas, más de 20 m. En este punto la incli-
nación va siendo menor y en la parte alta del camino aparecen las capas superiores
citadas.
DE HISTORIA NATURAL. 255
misma dirección y que vienen cortando la provincia en una ex-
.tensión considerable.
Las excursiones por las carreteras de Elche á Aspe nos han
dado resultados parecidos, si bien la cantidad y estado de conser-
vación de los fósiles han sido motivo para repetir nuestros paseos
.por estos sitios. A distancia de 6 km. de Elche, hemos dejado la
-carretera para seguir hacia Oriente por un tortuoso sendero que
•conduce al Murón y al Castellar. Estas colinas, que impropia-
mente llevan el nombre de sierras, están situadas á Occidente y
á Oriente, respectivamente, del río Vinalapó. Ambas cortadas ha-
-cia el álveo del río, presentan sus abruptas pendientes tan próxi-
mas, que el río camina por un estrecho aprovechado para la
construcción del pantano de Elche, hermosa obra de pasados si-
glos que constituye la mayor riqueza del campo y huerta, y aún
su rendimiento será mayor cuando se le limpie de la gran canli-
•dad de fangos que en la actualidad casi lo ciegan.
Se apoya su muro, por una parte en las colinas situadas al
S. del Murón y por Oriente en la base del Castellar, reforzando
la construcción dos, á modo de islotes peñascosos, que se alzan
•en el estrecho del álveo. De esta manera el muro está formado
de tres porciones arqueadas, que dan al conjunto una gran
.solidez.
El Murón no ofrece de particular más que la presencia de can-
tos sueltos de caliza nummulílica que se encuentran en las coli-
nas del W. y parecen proceder de las formaciones situadas más
.al N. Los fósiles se hallan en general en buen estado de conser-
vación; así se han podido retirar ejemplares del Pectén cristatus
Bronn., completos, á pesar de lo delicado de estas conchas.
El Castellar, orientado de ENE. á WSW. próximamente, ofrece
.una gran quebrada hacia el río Vinalapó, el despeñadero de Cas-
tellar, y pendiente más suave hacia el S. Está formado por calizas
miocenas, y probablemente la parte superior del Helveciense,
bastante compactas para poder ser utilizadas como piedra de can-
tería. Su elevación permite dominar las colinas inmediatas, y, por
consiguiente, todo el campo de Elche, y por el estrecho que for-
man las sierras y por cuyo fondo corre el río, se percibe una gran
parte del campo de Novelda. En nuestra excursión del 13 de
-Marzo último nos enteramos por el guarda del pantano de que en
lo alto de la sierra se encontraba U7i castillo de moros, y esto nos
decidió á subir. Poco habíamos subido cuando al llegar á una
25G boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
altura de unos 200 m. percibimos claramente un resto de mura-
lla que corre paralelamente al borde del despeñadero y en puntos
junto al mismo precipicio. El muro, que tiene cinco ó seis pies
de espesor, está formado por grandes piedras, algunas de ellas
quizá de una tonelada, sin argamasa en su base, pero construido
superiormente con piedras de menor tamaño unidas con mortero.
Este muro, en parte ciclópeo, me hizo sospechar se trataba de una
fortificación de épocas diversas, como tantos otros que existen en
nuestra Península. Siguiendo el borde, y siempre subiendo, lle-
gamos á unos 280 m., después de haber recorrido más de 1.200
pasos junto al muro y haber visto las ruinas de otros muchos
perpendiculares al primero que dividirían la fortaleza en varios
recintos. Esta especie de campo atrincherado está dominado por
una construcción más moderna, romana ó árabe, formada por
fuertes muros, de los que no restan más que unos 2 m. sobre el
suelo, pudiendo distinguirse bien una especie de palio do armas
rodeado de habitaciones no muy capaces y que la gente dice ha-
ber sido calabozos, probablemente vivienda de los defensores.
Desde lo más alto de esta fortificación se distingue bien el con-
junto, formado por un rectángulo de unos 1.300 pasos de longitud
y como una mitad de ancho defendido al N. y NW. por una
sola muralla, que bastaba, teniendo al pie un precipicio de 50 ó
más metros, y por el E. una rápida pendiente, que á poco es-
fuerzo podía defenderse. La parte del S. era seguramente la peor
defendida, y por eso, sin duda, se multiplicaron los muros que
arrancan de la gran muralla del N. y forman ángulos, para ha-
cer una defensa escalonada. De qué época sea esta fortaleza no
podré decirlo; probablemente de todas, puesto que allí se en-
cuentran barros que parecen romanos y celtibéricos, y de seguro
que los árabes, como último pueblo dominador, utilizarían tam-
bién este lugar defendido.
Ignoro si alguna historia de la localidad menciona el Castellar.
Tal vez sea así; pero, de seguro que si atribuye su erección al
pueblo árabe, se equivoca. La naturaleza de las murallas, la exis-
tencia de barros antiguos y, más que todo, los enterramientos
que se han encontrado al N. en una bajada del Despeñadero, de
donde fueron extraídos cadáveres con vasijas de formas extra-
ñas, y asimismo tres puntas de flecha de pedernal, que el señor
González regaló á un amigo suyo de Alicante, y que aún no he
podido ver, hacen pensar que cuando los primeros pueblos inva-
DE HISTORIA NATURAL. 237
sores de que nos habla la historia arribaron á nuestras costas,
era ya muy vieja la fortaleza del Castellar.
Recorriendo aquel hacinamiento de ruinas vino á mi memoria
otro campo semejante, aunque do más reducidas proporciones:
Asso, con su fortaleza defendida por el río Quipar. Allí, como en
el Castellar, se suceden unos dominadores á otros, pero en ambos
sitios el lugar es elegido primeramente en la edad neolítica, para
defender el estrecho paso de un río, como si en aquellas épocas,
en que nuestra nación debió estar cubierta por espeso bosque,
fuese la orilla de un curso de agua el camino más seguro para el
paso de hombres y ganados.
El poco tiempo que permanecí en el Castellar, no me permitió
levantar siquiera el esbozo de un plano, y si el trabajo no se ha
hecho en alguna publicación, me prometo llevarlo á cabo, y no
sabiendo si nuestra Sociedad posee datos de tan interesante lu-
gar, he creído oportuno dar esta especie de noticia como preám-
bulo de otra más completa. Descendí del Castellar, recogiendo al
paso algunos trozos de areniscas lustrosas, casi cuarcitas, de co-
lor rosado y un pedazo de una, al parecer, toba basáltica, muy obs-
cura y un tanto cavernosa, que parece haber sido utilizada como
moleta. Idénticos materiales que los encontrados en Asso y de qué
ya di cuenta á nuestra Sociedad en la nota de Octubre de 1903.
También en Aspe se han encontrado numerosos restos de la
edad de piedra. El Dr. Hernández posee diversos cuchillos de
silex recogidos cerca de su finca, inmediata al pueblo, y ya di
cuenta de una punta de flecha encontrada en la otra sierra situada
al W. de Aspe. La comarca parece que estuvo muy poblada en
pasadas edades, y la vista de algunos fósiles pertenecientes al Se-
nonense, piso que hasta hace poco juzgaba muy escaso en la pro-
vincia, me decidieron á emprender dos excursiones, dando por re-
sultado, no sólo el encuentro del Senonense con algunos de sus
fósiles característicos, sino, adem s, el hallazgo de otro yacimiento
prehistórico no sospechado hasta el presente.
En una excursión realizada el 13 de Abril del año anterior,
acompañado de gran número de alumnos del Instituto, recorrí
las sierras de Mola y algo de Beties, siendo lo más interesante el
hallazgo de abundantes fósiles triásicos en el sitio llamado Fuen-
te de la Reina, inmediato á la nueva carretera que une Novelda
y Monovar. A mi regreso á Novelda el médico D. Ismael Pastor,
muy aficionado á antigüedades, me enseñó entre fósiles algunos
258 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
uummulites de una loma situada frente al cementerio y un gran
equinodermo, que á primera vista me pareció ser el Ananchytes
ovata Leske, y en esta duda escribí una nota que se publicó en el
Boletín del mes de Mayo. El 22 de Febrero, acompañado de once
alumnos, me dirigí á Novelda, deteniéndome primeramente en la
loma del cementerio, formada por calizas y margas nummulíti-
cas que llevan la dirección N. á S. próximamente, buzando al E.
con una pendiente de 56°. La loma tendrá próximamente un ki-
lómetro y su escarpe hace frente á otro situado al SW. y á dis-
tancia de 3 km. A él nos dirigimos, y una vez llegado á la Horna
baja, que es el nombre que recibe en la localidad, recorrimos la
ladera NE., encontrando capas de creta margosa, calizas blancas
compactas y otras semicristalinas con escasos fósiles, principal-
mente foraminíferos, que parecen referirse al gen. Cristellaria (?),
subiendo hasta la cumbre, que en esta parte alcanza unos 470 me-
tros, y en donde las capas de caliza semicristalina y de un blanco
amarillento, presentan en la superficie numerosos foraminíferos
del tamaño de lentejas y que á primera vista parecen uummuli-
tes. Los estratos llevan la dirección de NW. á SE. próximamente,
buzando al SW. con unos 25° de inclinación.
El extremo oriental de la Horna se alza como un pico escarpa-
do, y tal vez por esto se le llama el Murón, nombre que frecuen-
temente se emplea en la provincia para designar un monte que
presente escarpas de consideración, y cuya altitud no excede de
470 m., algo menor que las cumbres situadas al W.; pero su si-
tuación le hace dominar un extenso campo. Recorrido en un cor-
to tiempo, encontramos fragmentos de barro antiguo, areniscas
lustrosas muy coherentes y algunas piedras que parecen trabaja-
das por mano del hombre, y no teniendo ya apenas tiempo, apla-
zamos su investigación detenida en la convicción de que había-
mos encontrado algún yacimiento prehistórico.
Repetida la excursión el 28 de Marzo, y después de visitar otra
vez Sierra Negra, ascendimos al Murón de la Horna, dando en la
cumbre con numerosos trozos.de vasijas de barro, unos rojizos y
otros negros, toscamente elaborados y tan fragmentados que no
puede formarse idea de su figura. Solo al descender logramos ha-
llar un pedazo de barro rojo, parte superior de una gran vasija,
á juzgar por la hechura, el cuello de ella y de notable espesor.
Encuentránse, además, trozos de arenisca cuarcífera de grano muy
fino y lustrosa, calizas rojas que no parecen pertenecer al terre-
DE HISTORIA NATURAL. 259
no, y areniscas bastas con señales de haber servido de afiladeras.
En algunos puntos se han hecho excavaciones sin otro objeto que
buscar tesoros, y resultado de estas investigaciones es el destrozo
que se advierte en vasijas, piedras y hasta en los huesos huma-
nos, de los que se encuentran esparcidos algunos fragmentos, sin
haber podido recoger ninguno completo. Teníamos la eviden-
cia de que se trataba de un yacimiento prehistórico, pero nos fal-
taba una prueba, porque las piedras, al parecer, utilizadas por el
hombre y halladas en el mes anterior no satisfacen, tanto por su
forma como por el material calizo de que están formadas, y no
tardó en encontrar el alumno D. Juan Benavente una pequeña
hacha de Jade, ó tal vez de Nefrita, blanca, confusamente fibrosa
con un ligero tinte verdoso en algunos puntos y manchas rosadas
en las fracturas ó pequeñas grietas, color que atribuyo á una al-
teración de la piedra. Su anchura es de 36 mm., y del largo no
puede juzgarse por estar partida. Su corte, bien conservado y li-
geramente curvo y un tanto desviado á un lado, ofrece en los can-
tos facetas muy pronunciadas, efecto de uu desgaste excesivo.
Está perfectamente pulimentada, y hubiera sido un buen hallazgo
si estuviera completa.
V
Insí'ntmeníos de Kefrita.
A. — Hacha del Murón de la Horaa. B.— Trozo de ciucel de Cati. t. n.
Nefrita blanca, con pequeñas man- Nefrita clara y fibrosa con man-
chas verdes muy claras, t. n. chas de un verde muy obscuro.
El encuentro de una arma neolítica tallada en este material,
sea jadeita, ó nefrita, se presta á consideraciones, porque uno y
otro mineral parecen de origen distante, y, sin embargo, no son
raros los instrumentos neolíticos de estos minerales; pero por lo
que yo he visto hasta el presente, siempre han sido de pequeño
tamaño. Procedente de Cati, cerca de Petrel, poseo un pequeño
instrumento de 16 mm. de ancho, y que debió ser largo, proba-
260 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Memente usado como cincel; es blanco, manchado de verde obs-
curo y de estructura fibrosa perfectamente pulimentado.
Nuestra excursión tenía, además, el objeto de reconocer si efec-
tivamente se trata del piso Senonense. Ya en una nota, publicada
en Marzo de 1907, me ocupé de la Horna, no habiendo recorrida
entonces más que las colinas situadas al SE. de esta pequeña sie-
rra y parle de la ladera de este mismo lado, en donde se presen -
tan las capas de calizas nummulíticas levantadas y diversamente
replegadas. Reconocida ahora la ladera opuesta, resulta formada
por calizas fuertes en la base, y sobre ellas creta margosa de un
blanco sucio, con algunas capas de creta blanca, conteniendo no-
dulos de pedernal pardo amarillento y superiormente calizas se-
micristalinas, de color claro y algunas margas, en las que se en-
cuentran bastantes equinodermos, casi todos mal conservados;^
pero basta reconocer algunos de ellos para convencerse de que se
trata del piso Senonense, así hemos comparado estos fósiles con
otros ya determinados y hemos podido comprobar su identidad-
El Ananchytes ovata LesKe ó Echinocorys vulgaris Breyn, es for-
ma característica, pero muy variable; unas veces grande, de
70 mm. de alto por 90 mm. de largo, de forma abultada, mientras
que en otros casos ofrece menor tamaño, aplanado y más parecida
á las figuras que tan frecuentes son de este fósil.
Otras especies hemos encontrado en mayor númeio correspon-
dientes al género Micraster, probablemente el M. coranguinum
Agass., y algunas otras tan parecidas como el M. contestudina-
rium Agass. y el M. Brongnarti Hébert. No cabe, por tanto, la
menor duda respecto á la existencia del Senonense en esta parte
de la provincia. Recientes excursiones me han demostrado que
este piso es más abundante de lo que á primera vista parece, ha-
biendo encontrado un Echinoconus^ probablemente el E. conicus
Breyn ú otro Galerites, muy parecido, así como grandes bancos
de rudistas que serán objeto de otra comunicación.
DE HISTORIA NATURAL. 261
Excursiones por las Sierras de Cabrera, Carbonera y Morrón
roB
DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS
En la mañana del 27 de Agosto del pasado año salí en compa-
ñía del Sr. Gómez Llueca en el primer tren, con ánimo de recorrer
á pie dQsde las cercanías de Sax hasta el W. de Villena, recono-
<:iendo al paso las Peñas de Cabrera, la Sierra de Carboneras y las
del Rincón y Puerto de la Harina. Bajamos en el apeadero de
Santa Eulalia, y atravesando el valle en que se encuentra la colo-
nia de este nombre, nos dirigimos á las peñas ó picachos de Ca-
brera, distantes unos 6.000 pasos, y comprendiendo entonces que
no había bastante tiempo en un día para reconocer una extensión
tan grande, preferí dedicar la atención á los primeros lugares ci-
tados, dejando la sierra del Rincón y la del Puerto de la Harina
para más adelante.
La parte baja del valle está ocupada por una extensa mancha
•del triásico superior, continuación de la que se extiende al W. de
Villena, oculta á trechos por el loess y aluviones modernos. El
terreno Nummulítico que cierra esta depresión por el íá. se levan-
ta como una muralla con sus estratos próximos á la vertical, y
sobre uno de ellos está construido el antiguo castillo de Sax. La
continuación del Nummulítico al E. estaba reconocida hace mu-
chos meses, y de ello me ocupé en una nota al tratar de la Peña
Rubia de Villena y la Peña de Sax (1), y siendo preciso conocer
si las Peñas de Cabrera pertenecían á esta formación, trepamos
por la ladera oriental hasta una altura de 715 metros, en donde
existe un mojón que separa los términos de Sax y Villena. Las
-calizas fuertes que forman las cumbres aparecen cortadas en ca-
pas paralelas, poco separadas de la vertical, alternando con otros
estratos más flojos que por su alteración han dejado aislados los
primeros. Los fósiles escasean, tardando en encontrarlos, siendo
frecuentes los cantos rodados de caliza marmórea blanca, muy
fuerte, en la parte baja de la ladera y de los que sólo por excep-
ción contenían algunos Nummulites, pero en lo alto de las Peñas
<l) Abril, 1907. págs. 174 y 175.
262 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
encontramos grandes individuos del mismo género. La caliza que
los encierra recuerda la del Peñón de Sax, situado al S. 66° E., y
del que las Peñas de Cabrera forman la continuación.
Bajamos de las Peñas por la ladera N., encontrando el mismo
terreno hasta ocultarse bajo el cuaternario, y llegamos á la Casa
de Tolva después de la uua de la tarde, dirigiéndonos á la sierra
de Carboneras, subiendo hasta su cumbre, situada á 675 metros,
en donde hicimos alto después de un recorrido de 14.000 pasos.
El terreno cambia de aspecto, presentándose unas calizas areno-
sas, grises, alternando con calizas fuertes y otras que recuerdan
ciertas calizas cretosas grises con manchas blancas. Contienen
fósiles muy alterados, y sólo á la bajada pudimos encontrar pe-
queñas Orhitolinas que recuerdan las del cretáceo rnedio ó ceno-
manense. Los estratos buzan próximamente al SE. con escasa
pendiente.
Descendimos de Carboneras por la parte del NW. y atravesa-
mos un estrecho valle cubierto de viñedo, dirigiéndonos á la sie-
rra del Rincón, de la que sólo pudimos apreciar su dirección y el
gran macizo que forma, lo que no puede estimarse en el mapa de
la provincia, al cual habíamos ajustado nuestra excursión. Nos
separaba una gran distancia del Cerro del Fraile, situado junto á
la carretera de Villena á Yecla. y en donde nos esperaban los se_
ñores Serra, Cortés, Hurtado, Sandoval y otros para conducirnos
á Villena, siéndonos preciso caminar rápidamente en dirección
del santuario de las Virtudes. Atravesamos una ancha faja de te-
rreno arenoso que recuerda el que existe en la falda NW, de la
Peña Rubia, inmediato al Nummulítico, y después de dos horas
de marcha llegamos al obscurecer al cerro de la Virgen, descan-
sando en el pintoresco santuario de las Virtudes.
Al siguiente día salimos muy temprano con dirección á la
Venta del Gitano, situada en el límite de esta provincia con la de
Albacete. El camino cruza un extenso campo de cultivo hasta las
inmediaciones de la Sierra del Morrón, j más al N. se encuentran
unas lomas, por entre las que se abre paso un pequeño barranco
llamado de A^igosto, y junto al que se hallan unas pequeñas can-
teras, de las que se extraen las piedras marmóreas de color rosado
ó rojo que se han empleado como mármoles, no teniendo más in-
conveniente que la falta de continuidad del material, encontrán-
dose en su masa huecos que impiden su aserrado en tableros, uti»
lizándose solamente en masas como zócalos, peldaños, colum-
DE HISTORIA NATURAL. 263
ñas, etc., de muy buen efecto. Son idénticas á las explotadas en
Turballos y otros puntos déla Sierra de Benicadell (1). Buzan
estas capas calizas al NE. próximamente, no encontrándose fósi-
les en ellas, habiendo sólo extraído después de un minucioso re-
gistro unos poliperos que recuerdan al género Dendrophyllia em-
pastados en la caliza.
La Sierra del Morrón es mucho más rica en restos orgánicos,
formada de caliza blanca, semicristalina, cuyas capas buzan al S.
magnético, próximamente y con una pendiente de 15 á 20°. Las
canteras abiertas á la explotación ponen de maniflesto capas muy
fosilíferas, y de ellas se han extraído Inoceramus, Nerinea^ nume-
rosos moldes de Gastrópodos y algunas especies del grupo Budis-
tas, entre los que podemos citar un Radiolites de mediano tama-
ño, cuyas bandas lisas, un tanto cóncavas, una de doble anchura
que la otra, están separadas por tres costillas que forman dos sur-
cos estrechos, semejantes álos que adornan el resto de la concha.
Las infiltraciones han producido una estructura semicristalina
rellenando las conchas de calcita y destruyendo los fósiles de tal
modo que en su mayoría están reducidos á moldes internos. La
abundancia de trozos de conchas de Badioliles que se exiraen de
las canteras hacen creer que estos animales formaban un potente
banco en el que las generaciones se sucedían, á modo de los arre-
cifes madrepóricos. Apenas hay piedra en la que no se perciba
algo del enrejado prismático de la concha de estos moluscos. No
faltan trozos muy gruesos que deben referirse á la concha del ge-
nevo Sphcerulües, y tanto en uno como en otro género ha desapa-
recido la capa interna de la concha, dejando un molde interno de
calcita blanco-amarillenta que se desprende fácilmente por la per-
cusión. La presencia de estos fósiles en las sierras del N. de Vi-
llena ha sido de gran utilidad para el reconocimiento del cretáceo
medio y superior en otros puntos de la provincia en donde se pre-
sentan las mismas rocas desprovistas de restos orgánicos.
(I) Bol. de la R. Soc. Esp. de Hist. N^t., Abril, 1907.
264 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Publicaciones que ha recibido la f^eal Sociedad Española
. de flistoria ^latural durante el mes de ñbril de 1909.
(La liste suivante servirá comme acensé de réception.)
Alemania
Entomologischer Internationaler Verein, Stuttgart.
Entomclogische Zeitschrifí. xxiii. Jahrg., nos 2-5, 1909.
Nalurse Novitates, Berlín. 1909, nos 3-6.
Austria-Hungría
Académie des Sciences da Cracovie.
Bulletin International 1908, nos 1-2.
Societas entomológica Bohemise, Praga.
Acta. Rocník vi, Císlo 1, 1908.
Wiener Entomologiscbe Zeituug, Wien. xxviii. Jahrg., iii. Heft, 1909.
Bélgica
Société entomologique de Belgique, Bruxelles.
Anuales. T. 63°, fase, iii, 1909.
Dinamarca
Société botauique de Copenhague.
Botanisk Tidssknft. 29 Binds, 2. Hefte, 1909.
España
Facultad de Ciencias de Zaragoza.
Anales. Año 11, n.° 8, 1908.
Gaceta farmacéutica española, Barcelona. N.° 154, 1909.
Ingeniería, Madrid. N.os 140-147, 1909.
Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales de Madrid.
Revista. T. vii, n.os 6-7, 1908-1909.
Eeal Sociedad Geográfica de Madrid.
Boletín. T. l, !.'■'• trim. de 1909.
Sociedad española de Física y Química, Madrid.
Anales. N.° 62, 1909.
Estados Unidos y sus Colonias
Departamento del Interior. Oficina de Agricultura. Manila.
Revista agrícola de Filipinas. Tomo 1, n" 12, 1908; t. n, n° 1, 1909.
Johns Hopkins Hospital, Baltimore.
Bulletin. Vol. xx, n" 21?, 1909.
The American Naturalist, Boston. Vol. xLiii, n° 508, 1909.
University of Colorado, Boulder.
^ÍMt/ies. Vol. VI, n°2, 1909.
Wilson Ornithological Club, Oberlin, Ohio.
The Wilson Bulletin. Vol. xx, n° 4, 1908.
(Continuara.)
Sesión extraordinaria del 2 de Junio de 1909.
PRESIDENCiA DE D. JOSÉ GÓMEZ OCAÑA
Abierta la sesión, el señor Presidente manifestó que el objeto de
ella era el de proceder al nombramiento de un socio honorario
para ocupar la vacante que había dejado el ilustre paleontólogo,
Alberto Gaudry, Profesor del Museo de París, y que la Junta di-
rectiva proponía para este puesto al profesor Edward B. Poulton,
de la Universidad de Oxford, bien conocido de todos los presentes
por sus estudios zoológicos, expuestos en numerosas publicacio-
nes que le han valido la alta consideración de que goza en el
mundo científico.
La Sociedad aprobó esta designación con las formalidades que
previene el Reglamento.
Sesión del 2 de Junio de 1909.
PRESIDENCIA DE D. JOSÉ GÓMEZ OGaÑA
El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué apro-
bada.
Admisiones y presentaciones. — Fueron admitidos como socios
numerarios los señores D. Jorge Delgado Lauger y D. Rafael
Folch y Andreu, de Barcelona, que fueron propuestos por los se-
ñores García Mercet y Rivas Mateos, respectivamente; D. Agustín
Moreno y Rodríguez y D. Abilio Rodríguez y Rosillo, de Sego-
via, propuestos por el Sr. Gila, y D. Miguel Vila Gómez, de Va-
lencia, presentado por el Sr. Ribera.
Homenaje á Darwin.— El señor Presidente manifestó que en el
mes de Abril último, se celebró en Inglaterra el quinquagésimo
aniversario del fallecimiento de Darwin, y en el mes actual se
Verificará en la Universidad de Cambridge una gran fiesta 6
solemnidad científica dedicada á la memoria de aquel sabio
naturalista inglés. Añadió el Sr. Gómez Ocaña, que sean cuales
T. ix.-Jiinio, 1009. 18
266 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
fueren las opiniones que sobre las teorías darwinianas se pro-
fesaren, no puede menos de reconocerse universalmente el gran
mérito de la obra llevada á cabo por su autor, uno de los espíritus
más cultos y perspicaces de su tiempo y uno de los más infatiga-
bles y concienzudos observadores que ha producido la humanidad.
Por todo ello, y por lo que significa el nombre de Darwin en
las Ciencias Naturales, dijo el señor Presidente que la Sociedad
debía hacerse representaren la solemnidad científica de Londres
y que proponía se confiriese esta comisión á nuestros consocios
los señores D. Santiago Ramón y Gajal y D. Luis Simarro, que
han sido designados con igual objeto, para llevar á Inglaterra la
representación de España por la Junta de Estudios superiores, y
que también proponía formase parte de esta Comisión el profe-
sor Edw. B. Poulton, miembro honorario de la Sociedad, que
asistirá seguramente á las solemnidades académicas que se pre-
paran en la Universidad de referencia.
La Sociedad encontró muy atinadas las razones expuestas por
el Sr. Gómez Ocaña, acordando por unanimidad lo propuesto por
el Sr. Presidente.
Asuntos varios.— El señor Tesorero puso en conocimiento de
la Sociedad, que tenemos en prensa varias Memorias relativas á
la Guinea española con las que pronto se dará por terminado el
tomo I de las mismas, y que habiéndose acordado nombrar socios
correspondientes á los autores extranjeros de los trabajos que
forman parte de dicho tomo, procedía hacer este nombramiento
en favor de los señores E. Simón, de París, N. M. Kheil, de
Praga, y Shelford, de Oxford; quedando así acordado.
— El Sr. Zuluetadió cuenta de la suscripción abierta en París
para acuñar una medalla con el busto del profesor Alfredo Giard,
recientemente fallecido, proponiendo que la Sociedad contribuya
á dicha suscripción, con la que se trata de enaltecer la memoria
de tan ilustre sabio, que ha figurado también entre nosotros como
socio correspondiente extranjero. La proposición fué acogida
favorablemente por la Junta, acordándose que la Sociedad con-
tribuya con 50 francos á esta suscripción.
— El Sr. Secretario manifestó haberse recibido invitación para
asistir al acto inaugural del monumento erigido en el Jardín de
Plantas, de París, por suscripción mundial, en honor de Lamarck,
lo que se verificará el día 13 del corriente; acordándose agradecer
DE HISTORIA NATUUAL. 257
la invilaciüii y que nos representen en dicha solemnidad los se-
ñores Arauzadi y Barras de Aragón, que se encuentran en París.
Notas y comunicaciones. — El Secretario, en nombro de los res-
pectivos autores, presentó los trabajos siguientes:
«Datos para la flora micológica gallega», por D. G. Sobrado.
«Datos sobre los Trixalinos», por D. I. Bolívar.
«Mineral de hierro de la provincia de Lugo», por D. Antonio
Eleizegui.
«Un nuevo Rhinolophus de Filipinas», por D. Ángel Cabrera
Latorre, y
«Datos para la fauna de la provincia de Ciudad Real», por don
José María de Lafuente.
— El Sr. Rioja presentó, en nombre de D. Enrique A^elez, una
nota sobre el empleo de los silicatos alcalinos en el montaje y
cierre de las preparaciones micrográficas.
— El Secretario leyó la siguiente noticia, remitida por nuestro
consocio el P. Faura:
«En la costa de Levante, de la provincia de Barcelona, ha acae-
cido un terremoto local, el cual no tiene relación con la región
volcánica de Olot, sino que se puede considerar como consecuen-
cia del movimiento de báscula que presenta dicha costa con rela-
ción á las costas de Garraf, accidentado por la presión mediterrá-
nea, según otros muchos datos que inclinan á creerlo.
El caso es que el día 24 de Mayo, á las once de la mañana,
49' O", en el Observatorio Fabra se inició fuertemente la
repercusión de un terremoto de epicentro muy próximo, que •
afecta principalmente á la componente horizontal NS. y á la ver-
tical. El movimiento duró en los sismógrafos del Observatorio
1' 31", terminando por un débil golpe momentáneo, seco, princi-
palmente en la dirección E.-W,
Fué este terromoto de regular intensidad, dejándose sentir por
casi toda la costa, aunque débilmente en Mataró, como también
en algunos barrios de Barcelona. De todas las noticias recibidas
y relacionadas con este fenómeno puede deducirse que el epicen-
tro estuvo situado sobre Alella y Teyá, en donde alcanzó el
grado VI de Mercalli (pánico general y movimiento muy sensible
de objetos colgados y muebles.) Fué precedido de intensos ruidos
subterráneos.
Esta zona presenta un movimiento bascular muy lento, corres-
263 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
pondiéndole el de hundimiento, pero casi perpendicularmente
á esle movimiento tectónico corresponde el de la falla ó rotura
paralela á la costa, efecto de la gran presión mediterránea, por
lo que se motivarán otras fallas, que serán de menor importan-
cia, no obstante de que por ellas. se tenderá al quietismo. Ese
descenso de toda la costa, se prueba por el avance del mar y el le-
vantamiento del lecho de los torrentes, de un modo particular
junto á la desembocadura; pero el descenso no se verifica unifor-
memente, sino que se manifiesta con ciertas ondulaciones ó ru-
gosidades, correspondiendo ala línea de Alella á Masnou, una
parte de máximo descenso, así como en Mataró es mínimo, rela-
cionado con el general. No hay duda que se repetirán estas mani-
festaciones sísmicas locales (1).
— El Sr. Fernández Navarro leyó una nota titulada: «Perfora-
ciones artesianas en el cuaternario de Castilla la Nueva».
El mismo señor, presentó unos gráficos del movimiento sísmico
observado el día 4 de Mayo, á las 5 horas y 28', en Melilla. Según
el gráfico, obtenido en el sismógrafo de la Junta de obras de aquel
puerto y enviado por el ingeniero de la misma, D. Manuel Bece-
rra, la duración de la oscilación fué de 1' 40" según el eje de
las X; 1' 3" según el de las Y, y de O' 57" según el de las Z.
Probablemente se trata de un eco debilitado de! movimiento de
Messina, más bien que de un sismo relacionado con el de Madrid
de 23 de Abril, que no se ha dejado sentir en Melilla. Esta loca-
lidad tiene, sin duda, más relaciones geológicas con Sicilia y el
Sur de Italia que con la meseta central ibérica,
— El Sr. Ribera, leyó la proposición siguiente:
El conocimiento de la existencia y condiciones de las aguas
subterráneas de nuestro suelo, adquiere de día en día mayor im-
portancia, lo mismo desde el punto de vista puramente científico,.,
que desde el de la aplicación de ésas mismas aguas á las necesi-
dades de la vida humana. Quien pueda proporcionar datos fide-
dignos sobre materia tan importante realizará, por consiguiente,
una hermosa obra de Ciencia histórico natural, de Ciencia agrí-
cola y, en muchas ocasiones, de Ciencia higiénico social. En
(1) Efectivamente, según las otserTaciores publicadas por el Observatorio Fabra,.
de Barcelona, el día SO del mismo mes, desde las dieciseis hasta las dieciocho horas,
se han registrado algunos grupos muy débiles de microsismos verticales. (Noticia del
Sr. Bordñs Celma.)
DE HISTORIA NATURAL. 269
Francia hace años, en B.ngica, Italia y los Estados Unidos iioy,
hasta entre nosotros, comienza el interés privado á ocuparse de
■ello con la ayuda de aparatos que pretenden auxiliar y aun resol-
ver la investigación de las corrientes acuáticas del subsuelo.
Parece, pues, llegado el momento para que la Real Sociedad
Española de Historia Natural acometa la formación de un En-
sayo de Mapa hidrográfico subterráneo de la Península ibérica,
que pueda servir de punto de partida y de provechosa consulta
para las investigaciones de este género; no es ello empresa impo-
sible, siquiera sea difícil, contando como cuenta la Sociedad con
asociados competentes en todas las regiones de España, los cua-
les, por el conocimiento de la gea de las localidades que íes sean
familiares, y por las consultas que hagan á los conocedores de
ella, podrán facilitar datos seguros ó probables para la empresa
de que se trata. Será una hermosa obra de progreso científico muy
propia de los fines que en esta Sociedad se persiguen.
Fundado en las precedentes consideraciones, el socio que sus-
cribe tiene la honra de proponer:
1.° Que se acuerde la formación del Ensayo de Mapa expre-
sado.
2.° Que para llevarlo á efecto se nombre una comisión de so-
cios á la que se pasen todos los datos que á tal fin se recojan, la
cual, en su día, formará las hojas del Mapa del modo que estime
más conveniente, y las publicará con las Memorias qae procedan,
previa la aprobación por la Sociedad,
3." Que se excite el celo de todos los socios y aun de todos los
amantes del progreso científico en esta importante materia, para
que aporten á la Presidencia de la Sociedad cuantos datos conoz-
can ó puedan recoger sobre el asunto; especialmente los profeso-
res de Historia Natural, oficiales y no oficiales, los ingenieros de
todos los ramos, los agricultores y los prácticos que más ó menos
empíricamente se ocupan de aguas, pueden y parece que deben
aportar datos precisos para una obra que resultaría un monu-
mento de gloria para la Ciencia española, si la hacemos entre
todos con el cariño que merece y sin más exclusivismo que el de
distinguirse cada cual en su realización.
La Sociedad, tomando en consideración la proposición del se-
ñor Ribera, por entender que la formación del Mapa hidrográfico
subterráneo de la Península es una necesidad nacional digna de
ser acometida inmediatamente, acordó:
2-;o BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
1." Que una Comisión conslituida por los señores Tesorero^
Vidal, Azpeitia, Calderón, Ribera y Fernández Navarro, proceda
á formular el plan y plantear los trabajos convenientes para el
comienzo de la ejecución de esta obra.
2." Que desde luego conste en acta que la Junta excite el celo
de todos los señores socios y aun de todos los amantes del pro-
greso científico en sus relaciones con la hidrología subterránea^
para que procuren reunir los datos que sobre la materia puedan
obtenerse en cualquier región de España, y los remitan á la
Presidencia de la Sociedad: particularmente interesan los rela-
tivos á perforaciones intentadas ó realizadas en busca de aguas
artesianas ó mejor de cualquier capa de aguas ascendentes y los
que se refieren, en general, á busca de aguas subterráneas en
cantidad, conviniendo especificar las rocas encontradas en los
suelos atravesados y la formación geológica de éstos, con remisión
de maestras ó ejemplares demostrativos cuando sea posible. Las
vacaciones veraniegas se prestan al acopio de estos datos por lo
mucho que durante ellas se está en el campo, y la Sociedad con-
fía en que los señores socios tomarán con interés asunto de tanta
importancia científica y social.
Notas Limiográficas.— El Sr. Calderón, leyó la siguiente:
E. [\aiser: Das Steinsalzvorkommen von Cardona in Catalonien
(Neues Jahrbuch für Min., Geol. u. Pal., 1909, I, 14-27, 3 lám.)
A pesar de lo mucho que se ha escrito sobre el famoso yaci-
miento de sal de Cardona,] la Memoria del reputado profesor de
Giessen, ofrece todavía evidente interés, desde el punto de vista
mineralógico.
Después de una breve noticia de lo publicado sobre el yaci-
miento, pasa el autor á tratar de su situación y caracteres, expo-
niendo alguna observación personal. Examina después deteni-
damente la estructura de la sal, notando que la parte superior del
depósito difiere por completo en este respecto de la inferior; en
esta última, muestra una disposición no estratificada y la subs-
tancia es homogénea, al paso que en la parte superior hay una
serie de capitas de diferentes colores, rojo, gris, amarillento, blan-
co y aun transparentes, atravesadas á trechos por bancos de arci-
lla y pequeñas bandas de yeso, cambiado á veces en anhidrita.
Los lechos están arrollados y fruncidos de manera que parece un
caos el sistema de líneas de estratificación, io cual se representa
DE HISTORIA NATURAL. 271
en una vista que acompaña al trabajo, aunque no muy buena;
pero este arrollamiento, por efectos de disolución en la pirte in-
ferior del depósito, no trasciende á la sal clara ni á las gredas de
la cima, que se hallan casi horizontales. Recuerda con este moti-
vo el autor que la plasticidad de la sal ha sido demostrada ja por
varios autores, tratándose de otras localidades.
Bajo otro epígrafe se examinan los fenómenos de disolución
superficial, recordando que Cardona es una localidad clásica como
ejemplo de la conservación del cloruro sódico al aire libre en un
clima favorable. Después de dar una idea de la hidrografía de la
localidad, pasa á ocuparse de los conocidos canales de las super-
ficies expuestas á la intemperie, que representa en dos figuras, lo
que le sugiere una observación estimable: la de que el arrolla-
miento de la estratificación inñuye en la distribución oblicua con
respecto á los fruncimientos de las costillas en relieve con filos
cortantes que separan los canales. El aspecto de este labrado de la
superficie de la sal, recuerda el hielo, sobre lodo, délos glaciares.
La lixiviación superficial da origen á nuevas cristalizaciones,
que son rellenos de las grietas y cavidades de la sal blanca, de
grano extraordinariamente fino y bellas estalactitas niveas, don-
de hay grandes espacios. Es notable la prontitud con que éstas se
forman. En una lámina representa el autor una de estas caver-
nas, de cuyo techo penden estalactitas de medio metro, compara-
bles á las cavernas calizas, si bien aquí no hay estalagmitas.
Ocúpase después el autor, de los cristales con figuras de corro-
sión, lo que constituye la parle más nueva de su trabajo. Se trata
de cubos de hasta 8 cm. cubiertos de sal gruesamente cristalina y
clara. En los cristales no envueltos nada se percibe; pero en los
englobados del modo dicho, un efecto de refracción hace aparecer
las figuras de corrosión de su superficie con excavaciones y rayas
dispuestas según las caras y las diagonales. Contienen éstas, in-
clusiones fluidas del agua madre y poros gaseosos, en la superfi-
cie de las cuales la reflexión total hace destacar las caras de los
hermosos cristales, en grupos de extraordinaria belleza.
El origen de estas figuras de corrosión quizá no es otro que
golas de lluvia caídas en el estanque en que se formaban los cris-
tales. Se propone el autor ocuparse en otra nota más en particu-
lar de estos ejemplares y de sus corrosiones y presentar fotogra-
bados.
Con algunas ligeras consideraciones sobre la explotación de la
•¿72 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
sal en Cardona, desprovista de novedad, termina el profesor de
Giessen su Memoria, que, como dije al principio, no deja de ofre-
cer bastante interés desde el punto de vista mineralógico.
Secciones. — La de Zaragoza celebró sesión el día 26 de Mayo
de 1909, bajo la presidencia de D. Pedro Moyano y actuando de
Secretario D. Adolfo González.
— El Sr. Ferrando dio cuenta de la excursión geológica que con
algunos de sus alumnos hizo á Oliete (provincia de Teruel) con
objeto de que estudiasen prácticamente los sistemas triásico, ju-
rásico y cretácico, que en el término de dicho pueblo se hallan
muy bien representados. Dijo ser dicha localidad de lo más típico
que ha visto en Aragón para la enseñanza de los terrenos enume-
rados, tanto por la variedad de fósiles característicos de los mis-
mos, como por la disposición arquitectónica del liásico en rela-
ción con las dolomías y yesos triásicos subyacentes.
— El Sr. Savirón, cumpliendo lo ofrecido en una de las sesiones
anteriores, dio lectura á una interesante nota sobre el análisis
que ha hecho del agua de una fuente del término de Gornago,
provincia de Logroño.
— La de Santander celebró sesión en la Estación de Biología
marina el día 10 de Mayo, bajo la presidencia del Sr. Pombo.
Quedaron admitidos los nuevos socios D. Juan Antonio Abarca
Fornés y D. José García del Moral, presentados en la sesión an-
terior, acordándose el que se corregirá con la nota que presentará
en la primera ocasión posible el Sr. Vélez, un error que contiene
la primera noticia dada en la sesión anterior del procedimien-
to de montaje y cierre de preparaciones microscópicas por él
ideado.
— El Sr. Alcalde del Río dio cuenta de una nueva caverna con
gráfica rupestre y un yacimiento magdaleuiense.
— El Dr. Lanuza participó haber visto en un corte de mina de
Solía más sepulturas, que cree conveniente que se examinen, y se
acuerda, en efecto, hacer un estudio de ellas.
— El P, Carballo manifestó haber efectuado una excursión á los
altos del Ason para investigar si allí existieron glaciales cuater-
narios, y promete continuar este estudio en sucesivas excur-
siones.
DE HISTORIA NATURAL. -213
—La de Santiago de Galicia celebró sesión el día 21, bajo la
presidencia del Sr. Eleicegui.
— El Sr. Sobrado lee una nota sobre «Hongos de los alrededores
de Santiago».
— El señor Presidente presenta otra del ingeniero de minas
Sr. Eleicegui Ituarte, sobre «Mineral de hierro en la provincia
de Lugo».
Se acuerda enviarlas á Madrid para su publicación en el Bo-
letín.
Los señores Deulofeu y Lobo comunicaron el propósito que
tienen de analizar las tierras del partido judicial de Santiago, con
el objeto de que los agricultores sepan la clase de abonos que de-
berán emplear en ellas, siendo conveniente para el mejor resul-
tado de tan excelente propósito que se anuncie en los periódicos
locales para que los labradores puedan enviar muestras de sus
tierras, advirtiéndoles que el estudio se hará gratuitamente.
Notas y comunicaciones
Neue Arten und Varietaeten von Coleopteren der pyrenáisclieii
Halbinsel
VON
G. LAUFFER
II
Pterosticlius (Poecilus) dimldiatus a. niger m.
A forma typica corpore toto nigro differi.
Sierra de Gredos. Martínez y Sáez, Lauífer colleg.
Eine von der Stammlorm durch total schwarze Farbung aus-
gezeichnele Aberration. Es soUen also damit nichl Exemplare
gemeint sein, welche vermullich durch die Unbilden der Witte-
rung, Abscheuerung u. s. w. den ursprünglichen metallischen
Schmelz der Oberseile eingebüsst haben. Derarlige Stücke haben
aber immer auf dem umgeschlagenen Rand der Flügeldecken,
sowie auf einem Teil der Hinterbrust und deren Episternen
274 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
eiiie metallische Fárbung (1). (Die Unterseite ist nicht immer,
wie von einigen Autoren angegeben wird, sondeni nur in Aijs-
iiahmsfalleu ganz schwarz.)
Dass Slücke mit ganz grüner Oberseile (a. viridis m.) vor-
kommen, erwahnt gleichfalls schon der genannte Autor.
In der Umgebung von Córdoba ist eine Form mit braunbron-
zener Oberseite (a. aerosiis m.) háufig. Meine sammtlichen dort
gesammelten Exemplare weisen eine solche Farbung auf.
Pterosticlius (Poecilus) diinidiatus a. subviolaceus m.
A forma typica thorace elytrisque atrocoeraleis aut violaceis
distinguenda.
Sierra de Gredos. Martínez y Sáez colleg.
Oberseite schwarzblau oder dunkel violett. Zuweilen macht
diese Farbung auf Kopf und Halsschild, besonders in der Um-
gebung der Langseindrücke, einem schwarzgrünen Schimmer
Platz.
Pterosticlius (Steropus) galaecianus nov. sp.
Pterosticho globoso primo intuito simillimo, sed minore, bre-
viore; capite, prothoraceque paulo ampliatis, corpore toto supra
minus convexo; pronoto magis rotundato; elytris ante apicem
subindistincle sinuatis; cf segmento ultimo abdominis foveola
inslrucLo.
Long. 13 Va- 16 Vi- Lat. S-GV» mm.
Goruña. Tomas Rico colleg. In Golecc. Museo de Madrid,
Gollecc. Martínez y Sáez, Gollecc. LauíTer.
Kleinen Exemplaren der spanischen Form des Pterost. globo-
sus ziemlich áhailich, unterscheidet sich die neup. Art von jener
durch kürzere, ñachere, etwas breitere Korperform, seitlich und
besonders gegen die Basis viel runderes Halsschild. Beim cf hat
das letzte Bauchsegment auf seiner Hinterhálfte ein grosses,
rundliches, massig tiefes Grüb(;hen, ¿Ihnlich wie bei Pelerost. ma-
didus, aber ohne die erhabene Querkante am Vorderrande. Dieser
Gharakter sowohl, ais der Umstand, dass die bei Pterost. glohosus
vorhandene, raassige Ausrandung vor der Flügeldeckenspitze
(1) Auf solche Exemplare scheint sich die von Sturm (Deutschl. Insekten V p. 9')
erwáhnte schwarze Ahaaderung zu heziehen.
DE HISTORIA NATURAL. '¿I'o
der neuen Art fast vollslandig fehlt, und das viel rundere Hals-
schild, machen dieselbe leicht erkenntlich.
Die Zahl der Borslenpunkte auf dem Hinlerrand des lelzten
Ventral?egments ist für gewühnlich weder ais spezifischer, noch
ais Geschlcchlscharakler veiwendbar, da nicht nur deren An -
zahl auf beideii Seiten háafig verschiedenist, sondern nicht sellen
(¿^^ mit 3-4, anslatt der normalen 2, und $2 mit 5-6 solchen,
anstatt 4 vorkommen. Wohl ist aber in gewissen Fallen der
Abstand derselben zu einander ein nicht zu unterschatzendes
Merkmal.
Von Pterost. madidus und dessen Varielalen ist galaecianus iu
seinem Habitus grundverschieden.
Leptura (Strangalia) maculata Poda a. 9 Escudei m.
Pronolü pone ángulos laterales macula flava utrinque signato,
a forma typica tantum diíTerl.
Mein Freund Don Francisco Escudé erbeutete vor 2 Jahren in
Nieva de Cameros (Provinz Logroño) eine Anzahl von Exemplaren
der L. maculata deren 99 ^ámmtlich auf dem Halsschild zwi-
schem dem Seitenhócker und den Hinterwinkeln einemehr oder
weniger grosse gelbe Makel besilzen. Diesse 99 haben auch den
kleinen, queren, gelben Flecken am Vorderrrand des Halses den
ich bei verschiedenen, aus Gentraleuropa und Spanien stammen-
den Exemplaren meiner Sammlung íinde.
Geratophyus Martinezi nov. sp.
Slatura C. Rossii Jeck. et similis sed ^f tibiis anticis dente
apicali furcato, cornu frontis simplice, superne sulcato; 9 P''0~
cessu pronolo antice Iruncato angulisque hebetatis praecipue
diíTert.
(¿^Q Margine externo genarum fere recto; prothorace margini-
bus lateralibus magis rotundatis atque deplanatis; elytris pone
humeros vix dilatalis, nec non strigiis plerumque interruptis,
vel rainus regulariter explicatis; segmentis ventralibus abdomi-
nis punclato-scabris et valde pilosis.
Long, 15-22 V2. Lat. 7-13 V2 mm.
Sierra carpeto-betonica, Galicia. Martinez y Saez, Lauffer co-
lleg. Collect. Museo de Madrid, Gollect. Martinez y Saez, Gollect.
Lauffer.
Gestalt und Farbung des italienischen C. fíossü Jeck., unter-
'276 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
scheidet sich aber ven diesem beim (^ durch dea zweizinkigen
Endzahn der Vorderschieneii und das einfache, obeii iii seiner
ganzen Lánge geriiinte Kopfhoru; beim O durch den vorne ab-
geslutzten, au den Seiten nicht gezahnten, sendera verrandeten
Halsschildhücker, und ia beidea Geschlechlern durch die beinahe
geraden, seitlich nicht erweiterten Wangen, das an den Seiten
rundere und daselbst breit verflachte Halsschild, den hinter den
Schultern wenig erweiterten, bedeutend schmálera Marginalrand
der Decken, deren seichtere, ungleichmássigere Punktslreifen
mit weniger glatten (unebeneren) Zwischemaanien, sowie die
viel slai'kere Behaarung der Abdominal-Segmente und dadurch
bedingte, viel dichter raspelig punktirte, rauhe Oberfláche der-
selben.
Obgleich Exemplare mit so intensiv metallisch violetter Farbe
wie sie in ItaHen vorkommen, sich unter dea mir vorliegenden
Slücken nicht beflnden, werden solche aber zweifellos auch ven
der neuen Art existieren.
Ich widme diese interesante Art dem Andenken meines ver-
storbenen Freundes und Meislers, Don Francisco de P. Marlinez
y Saez, Professor der Nalurwissenschaften an der hiesigen Uni-
versilat.
In meiner demnjnhst erscheinenden Revisión der Gattung
Ceratophyus s. str., werde ich versuchen in deren Synonimie
Klarlieit zu brinden.
Excursión á la Peña de Jijona
Daniel jiménez de cisneros
Entre Jijona y Tibi se alza la Peña de Jijona que tiene su cum-
bre á 1.2:22 m. sobre el Mediterráneo. Un camino muy bien cons-
truido une ambos pueblos, bordeando el mediodía de la montaña
y subiendo hasta más de la mitad de la altura, dominando un ex-
tenso panorama. La excursión que emprendí en el mes de Julio
con ánimo de llegar á lo alto de la montaña, me permitió reco-
ger algunos datos que creo de interés para nuestra Sociedad
tanto por los fósiles encontrados en las cercaaías de Jijona, como
DE HISTORIA NATURAL. 277
para el conocimiento de la estratigrafía de esta parte de la pro-
vincia.
Salimos de Muchamiel en las primeras horas de la mañana del
30 de Julio con dirección á Jijona, atravesando primero la faja
iiummulítica que corre paralelamente á la costa, y caminando
después sobre el cretáceo medio y el Infracretáceo que se exlien-
de formando una mancha muy extensa.
El terreno sube á medida que se separa de la costa, alcanzando
unos 300 m. en el punto en que aparece el triásico superior per-
teneciente á la estrecha faja que corta la provincia de NE. á SW.
En la Cruz de Jijona alcanza 375 m. y siempre subiendo se
encuentra el pueblo á 440 como altura media que corresponde á
la iglesia parroquial.
La población se extiende poruña abrupta ladera dominada por
cerro escarpado en el que no he encontrado fósiles. No faltau es-
tos en la colina situada al E. del pueblo que corona una pequeña
ermita y de allí proceden una Schloenhachia y algunos equino-
dermos cretáceos.
Al NE. de Jijona se encuentra un pequeño cerro, llamado de
Cantallohos, en donde se encuentran dos formaciones diferentes,
toda la base y gran parte de la ladera del SW. está constituido
por una caliza arenosa algo micácea, de color gi'is azulado que
parece pertenecer al cenomanense con abundancia de Rhychone-
lla, Terehratida, Orbitolina, Janira (una especie de gran tamaño
idéntica á la que se ha encontrado en algunos puntos del ceno-
manense), pequeños Belemnites, etc. En la parte alta dominan
las calizas de color claro, en parte semicristalinas, de las que he-
mos retirado algunos fósiles de gran interés. Radiolites, Echino-
conus, Cypra y otros muchos más géneros, cuyas especies no he
podido aún determinar por falta de libros y medios de compara-
ción. Hay trozos de gruesos Hamites y un Echinoconus que se
parece al E. coniciis Breyn (vel Galerites albogalerus Klein) por
lo que juzgo que se trata de una rica fauna del Senonense(l), que
estudiaremos detenidamente en la Memoria que proyecto de la
provincia de Alicante, limitándome á dar cuenta en el presente
de este importante yacimiento.
Atravesando un profundo barranco afluente, el más importan-
te del río de Jijona ó Cosió^ subimos por el camino que conduce
(O Existen, además, los generes Ano.nch¡/les, Pyrgopolon, etc.
2-8 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
á Tibi, no encontrando fósiles. Las capas de margas calizas muy
trastornadas parecen llevar la dirección general d SW. á NE.
próximamente, con pendientes de 70 á 80° hacia el SE. Las mar-
gas claras muy arcillosas recuerdan á las encontradas en la par-
te alta de Albense ó quizá la base dol cenomanense. Dos alum-
bramientos de aguas nacen á grande altura, y aunque no muy
abundantes parecen de muy buena calidad, sirviendo para abasíe-
íecer la población. Llegamos hasta 625 m. de altura en el punto
llamado La Naveta, regresando á Jijona después de obscurecido.
A la mañana siguiente muy temprano salimos de Jijona con
dirección á Tibi, sin detenernos hasta el punto en que el camino
alcanza su mayor altura, 710 m., al que llegamos poco después de
las siete de la mañana. El deseo de conocer lo alto de la Peña y
al propio tiempo la ladera S. de la montaña hizo que nos dividié-
semos en dos grupos, marchando los señores Andreu, profesor
del Seminario de Orihuela, Gómez Llueca, Pérez Dagnino y Mar-
tínez Eróles á la cima, provistos del barómetro, los útiles para la
caza de insectos, máquinas fotográficas, etc., mientras que el se-
ñor Vidal y Ramos y el que suscribe reconoceríamos la falda.
Subieron rápidamente por la áspera ladera de la montaña, y me-
dia hora después los perdimos de vista entre las escabrosidades,
mientras que el Sr. Vidal y yo encontrábamos abundancia de
equinodermos, casi todos en muy mal estado, pertenecientes al
género Micraster probablemente el M. coranguiniim Agassiz del
piso Senonense, algunos moldes de algas (Chondrites ?) y una
pequeña Lima muy destrozada. Alternan las calizas y margas
cretosas amarillentas cuya dirección es N. 50° E, á S. 50° W. bu-
zando al N. 40° W. con pendiente de 80'; pero la montaña parece
tener su cumbre de otra formación muy diversa y así lo pudo
comprobar el Sr. Gómez Llueca que descendió cerca de las nueve
de la mañana, trayendo grandes trozos de caliza con abundancia
de Nummulites. No pudieron pasar délos 1.100 ra. de altura, en-
contrándose cortados ó rápidas pendientes difícilmente accesibles,
y hallando siempre las mismas rocas decidieron bajar. Tampoco
habían sido muy afortunados en la caza de insectos.
Todo lo que la vista alcanza hacia el S. en una considerable
extensión, parece formado por el cretáceo, con estratos muy in-
clinados. Continuó nuestro viaje hacia Tibi, adonde llegamos á
las once, deteniéndonos para comer junto á una abundante fuen-
te inmediata á la capilla de la Magdalena, á la sombra de unos
DE HISTORIA NATURAL. 279
corpulentos cipreses. Este punto está situado á 547 m. sobre el
Mediterráneo, razón por la cual goza de un verano soportable y
á ello contribuye la frescura que proporciona su fértil vega. Se
descienden algunos metros y se encuentra el pueblo, que es de re-
ducido vecindario, sin otra cosa notable que su pequeño templo
que se atribuye al famoso Juan de Herrera. Rápidas pendientes
conducen al fondo del río Castalia ó Monnegre, que unos kilóme-
tros más bajo encuentra el muro del Pantano, construido en tiem-
po de Felipe II y que en la actualidad ha tratado de amplificar-
se, no habiendo pasado de la labor preparatoria con grave detri-
mento del antiguo y bien construido muro (1). Se atraviesa el
Castalia por un punto situado 90 m. más bajo que Tibi, y se con-
tinúa en dirección de la Venta de este nombre hasta llegar á un
punto llamado la Cruz de la Punía, 670 m. sobre el mar. Este
sencillo monumento parece indicar la entrada del Valle de Casta-
lia y su situación al extremo oriental del Crestall le hace gozar de
un excelente punto de vista, si su posición en aquel paso y á
tanta altura no estuviese combatido de ordinario por un fuerte
viento cuya fuerza motriz nadie ha pensado utilizar. Los cam-
pesinos me dijeron que cuando sopla con fuerza, la estancia en la
cruz se hace imposible, sonando con estruendo al chocar con el
alto desfiladero del Crestall, en el que termina la mole del Maig-
mó. Una sencilla cruz de hierro, colocada en lo alto de un pilar
octogonal, lleva la inscripción de un traslado efectuado en 1795.
El paisaje hacia el S. es un tamo triste, dominando una serie de
picos y montañas desprovistos de vegetación.
Al S. comienza la formación triásica del Estret Boch y se con-
tinúa al pie del Maigmó, formando el cauce del Barranco blanco
hasta ocultarse bajo el cretáceo, que á su vez queda escondido por
por el Eoceno de Agost.
(1) Habiendo levantado las grandes piedras que coronaban el muro, para elevarlo
unos cuantos metros más, quedó detenida la obra, hasta que ha vuelto á cubrirse
para evitar que las aguas de lluvia alterasen la antigua y bien construida mampos-
tería.
2í:'0 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Nota sobre el turbal de El Padul
POB
JUAN LUIS DÍEZ TORTOSA
En un interesante trabajo publicado en nuestro Boletín por el
sabio profesor Sr. Calderón y el que intitula Nota preliminar so-
bre la turba y los turbales de España (I), aparece una ligerísima
indicación referente á El Padul (Granada), como muestra de la
existencia de dicha roca en Andalucía en donde el clima no es
favorable para su formación.
Recientemente, durante las vacaciones de Semana Santa, he
realizado una excursión habiendo visitado El Padul, entre otras
localidades, pudienao de este modo apreciar la importancia y ex-
tensión del referido turbal, y recoger diferentes muestras de
turba con destino al Museo regional que por la sección granadina
se está formando.
En mi correría he sido atentamente acompañado por el distin-
guido profesor D. Ricardo Navarro, quien me ha ilustrado con
copiosos datos y gran número de observaciones interesantes res-
pecto al turbal, facilitándome noticias de los trabajos ejecutados
con motivo de la formación de una sociedad inglesa que intentó
el aprovechamiento de tan interesante producción.
Dar á conocer algunos de aquellos datos, así como ciertas obser-
vaciones propias, motivan la presente nota.
Es El Padul un pueblecito de la provincia de Granada, á 21 ki-
lómetros de la capital, situado al comienzo de una gran llanura
rodeada completamente por cerros y montañas á la que se conoce
con el nombre de «La Laguna», denominada de esta manera por-
que, en efecto, así lo era. Se dice que los Reyes Católicos hicie-
ron donación de la misma á uno de sus vasallos, como lugar de
recreo.
Hubo una ocasión en que se pensó desecar la vasta laguna,
(1) Boletín de i,a Sociedad Española de Histor'a Natural, tomo iii, 1903;
página 417.
DE HISTORIA NATURAL. 281
deseando, según algunos, hacer desaparecer el gran peligro que
ofrecía aquel pantano, que ocasionaba enfermedades á los liabilan-
tes de las regiones próximas, y según otros, convenir aquel
suelo, cubierto de agua á la sazón, en extenso campo laborable.
Parece que hubo diferentes tentativas pai-a dar salida á las aguas
y decidiéronse á abrir un canal con dirección SE., yendo á engro-
sar estas aguas las del río Durcal, que forma después el Guadalfeo,
el cual desemboca entre Motril y Salobreña.
Una vez dada salida á las aguas, quedaron al descubierto la
mayor parle de los terrenos bañados por ellas, desarrollándose
gran número de plantas que utilizaban los vecinos de El Padul,
Duranie algúu tiempo fueron aquellos lugares apastadero de ga-
nados, pero no se lardó en comenzar á meter en labor los sitios me-
nos húmedos, procediendo á las penosas faenas de romper el prado
que formaban las laigambres y al acarreo de tierras de otros sitios,
las que echadas sobre el suelo húmedo y mezcladas con los restos
de las plantas que habían vivido allí tan largo período de tiempo,
constituyeron una capa laborable de mucha estimación.
Desde los comienzos de la roturación de La Laguna, parece que
€ra utilizada como combustible la raigambre y demás restos de
las plantas que allí so desarrollaban, utilizando, con el mismo íin,
una substancia negruzca y fibrosa que se hallaba en abundancia
debajo de las plantas. Secada al sol pierde mucho de su peso y
arde con facilidad, exhalando un olor desagradable. Por su com-
bustibilidad y caracteres exteriores, parecidos ala pasta que dejan
los residuos de la aceituna al extraer el aceite, los naturales del
país comenzaron á llamar á esta substancia orujo de La Laguna,
nombre con el que se la designa también actualmente.
Mucho tiempo transcurrió sin que el llamado orujo sirviera de
nada, hasta que allá, por los años 1874 y 1875, un ingeniero va-
lenciano, D. Joaquín Yila, pensó si podría servir para cocerla
caliza, y habiendo hecho pruebas satisfactorias, construyó una
calera contigua, en el sitio llamado Llanos de Marcheua, donde se
veían hasta hace poco restos de tal industria.
En 1901, D. Ricardo Navarro, mi amable acompañante, obtuvo
del dueño de los terrenos de La Laguna, mediante un contra-
to, la cesión del derecho de la explotación, por treinta años, del
turbal y la venta absoluta de los terrenos que aún quedaban
incultos, que eran unos 350 marjales, denominados aLos
Carriles».
T. :x. -Junio. 1909. 19
2g2 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Hecha la compra proindivisa entre el Sr. Navarro y otros se-
ñores, al poco tiempo fué solicitada por un subdito inglés, D. Juan
Garmichael, en representación de su hermano D. Jaime, la cesión
del negocio, á lo que se accedió, entregando cierta cantidad en
señal de contrato (1).
Transcurrido el plazo señalado para la formación del contrato
y no habiendo sido posible á los señores Garmichael reunir el
capital necesario, lo que se habían propuesto mediante la forma-
ción de una sociedad titulada «Compañía de turba española limi-
tada.— Capital: -50.000 libras esterlinas»), hubieron de desistir de
su empresa, renunciando al anticipo entregado, así como á la mul-
titud de trabajos y desembolsos que habían hecho.
Por encargo de los señores Garmichael, entre otros trabajos, fué
examinado el turbal y de él se sacaron muestras por el profesor
G. A. Salhstron, cuyas muestras fueron examinadas por Mr. J. W.
Hinthley y por el profesor Watson Smith.
El informe del profesor Salhstron, que copiamos en parte,,
dice así:
«He visitado el turbal y á continuación expongo mi opinión:
))E1 turbal se cultiva en su mayor parte y, por consecuencia, la
falta de musgos le da una apariencia muy diferente á la de los
turbales que generalmente se ven en Inglaterra y otros países.
»La parte que no se cultiva del citado turbal es suficiente para
proporcionar combustible por varios años, sin tener que recu-
rrir á la parte que produce renta, aunque la explotación se lleve
coa actividad.
»La Laguna ha sido desaguada parcialmente y se confía que el
Gobierno español lleve á cabo el desagüe total de la misma á poco
que se solicite.
»Debido al desagüe incompleto de la laguna, que visité en la
peor época del año para el caso, no pude obtener mues'.ras de pro-»
fundidad; pero como siempre se observa que las capas inferio-
res de un turbal son mejores que las superiores, considero que
las muestras por mí tomadas, á una profundidad de dos pies, no
representan la clase mejor del turbal. El Sr. Garmichael me ense-
ñó una muestra tomada cá una profundidad de 13 pies, y confieso
(1) El precio señalado al turbal era de S.'O.OOO pesetas, incluyendo el valor de los
terrenos.
DE HISTORIA NATURAL. 283
que nunca vi un ejemplar de turba de tan buena calidad, ni en
la Gran Bretaña, Suecia, Italia y Terranova, ni en otros países
en donde he visitado diferentes turbales.
sGonsidero que la turba de la superñcie, de donde yo he toma-
do las muestras, es de buena calidad, y esta opinión mía se ve
confirmada por el análisis, que, aunque dé un tanto por ciento
muy alto en cenizas, también lo da muy alto en alquitrán, amo-
niaco y ácido acético; además de que la experiencia me tiene en-
señado que en todo turbal, á medida que se profundiza la turba,
contiene menos cenizas y más alquitrán.
«Respecto á los componentes químicos de la turba, según los
informes del profesor Watson Sniith y del Sr. J. W. Hinchley,
los considero muy satisfactorios aun cuando, como dejo dicho, el
tanto por ciento de cenizas de esas muestras de la superficie, re-
sulte bastante alto. Sin embargo, no lo es tanto como el contenido
en muchos carbones ordinarios, y especialmente en casi todos los
conocidos en Granada.
»La fibra útil de esta turba difiere bastante de otras por mí
examinadas, y no creo probable que en un turbal se encuentre
fibra útil para la confección de ropas, sombreros ó para usos qui-
rúrgicos, pero sí creo que haya bastante cantidad de fibra útil
para hacer papel y empaquetar frutas.
»He calculado aproximadamente la profundidad de la turba y
encuentro hasta 12 pies de turba sólida coutinua, sin que haya
indicación alguna que haga suponer la terminación del yacimien-
to á la citada profundidad.
»Personas serias me aseguran que, cuando se estaba haciendo
el canal de desagüe, se llegó á una profundidad de 30 pies sin
encontrar el fin de la turba; opino que la laguna contiene una
grande cantidad de turba buena, suficiente para permitir á la
Compañía realizar una explotación en gran escala durante mu-
chos años.»
Continúa en su informe el profesor Sahlstrom haciendo cálcu-
los sobre gastos de explotación y beneficios que podrían obtenerse
de este yacimiento.
Como se indica anteriormente, es característico en este turbal
la falta de musgos, pues en su mayoría se encuentra en cultivo.
En la parte no cultivada, denominada «Los Carriles», solo he
observado la presencia de carrizo, anea, juucos y algunas otras
plantas perennes cuyos rizomas y demás restos se encuentran
284 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
mezclados con la turba que he recogido de las capas superiores
de la formación.
La composición de la turba y los productos que pueden extraer-
se do la misma, se mencionan en el trabnjo del profesor Watson
Smith, cuyo informe firmado en 23 de Abril de 1902, copiamos
á continuación:
«El profesor Sahlstiom me ha mandado, para su examen, dos
muestras de turba procedentes de la «Laguna del Padul», pro-
vincia de Granada (España). Una de ellas procede de la superficie
y es húmeda y blanda, y la otra es dura y seca y parecida al lig-
nito. Ambas son negras y aparecen con la descomposición carac-
terística de las turbas.
»Sometidas á la combustión, en condiciones análogas, la turba
dura no arde con facilidad ni hace llama como la madera ó el
carbón bituminoso, pero se pone incandescente y entonces arde
con llama, dejando, por último, una porción pequeña de ceniza.
«Conviene hacer constar que en un clima cálido, como el de
España, es sumamente fácil y económico el secar la turba al aire
libre, apilándola convenientemente.
«Destilada la muestra de turba seca ha dado los productos si-
guientes: 41 .por 100 de carbón de turba; 19,73 de alquitrán, creo-
sota y otros destilados; 7,60 por 100 de peso de gas inflamable
(ó sea 58,1 14 c. c. por kilogramo), y 10,96 do agua amoniacal que
contiene 3,41 por 100 de amoniaco puro. El resto, que no se de-
talla, está compuesto de gas no inflamable.
»Creo conveniente decir que en la destilación seca de maderas,
turbas y materias semejantes, los caracteres de los productos que
se obtienen dependen principalmente de la mayor ó menor tem-
peratura que se emplee en la destilación.
«También diré que he observado que producíala turba seca áci-
do acético en mínima cantidad y que bien pudiera ser que, trata-
do en la fábrica convenientemente, dicho combustible produjera
el ácido acético en proporciones de ser beneficiado; pero lo que no
se obtendrá, y en cantidades importantes, será amoniaco ni al-
quitrán.
«Respecto á la especie de los residuos de la turba seca, no pue-
do decir si serían compactos ó en polvo, porque necesitaría antes
hacer una prueba en grande escala; pero sí puedo decir que la
turba seca no contiene indicios de materia bituminosa que sea so-
luble en bencina, como lo son nuestros carbones bituminosos (los
DE HISTORIA NATURAL. 285
ingleses), y que las escorias no forman conglomerados como los
carbones de Inglaterra.
«Estoy seguro que, si se destila la muestra de turba seca <á baja
temperaluia, se obtendrá parafiua y aceite de parafina con nafta,
ácido acético, amoniaco, creosota y brea, y si la destilación se
hace á elevad i temperatura dará gas para el alumbrado, alquitrán
semejante al obtenido del carbón de piedra, amoniaco y fenol.»
Observaciones sobre los Tnixalinos
POE
IGNACIO BOLÍVAB
Dentro del sistema propuesto por M. Brunner von Wattenwyl
en 1893 (1) los Iruxalinos del antiguo mundo pueden distribuirse
del modo siguiente:
Truxalinos
1. Foveolffi verticis inferse vel nullfe.
2. Fastigium verticis lamínalo extensum. Antennaí depressse,
ensiformes. Elytra quum perfecte explicata sunt ápice acu-
minala, acuta. Femora poslica angulis apicalibus hori-
zontaliter produclis, acuminalis, raro haud producds
(Eulhynous) (2).
3. Caput pronoto multo longius.
4. Antennaa ab oculis valde remotse. Corpus lineare, longissi-
mum. Oculi rectangulares anlice truncali Cannulce.
Cannula Bol. (3)
4. Anteunse ab oculis parum distantes. Oculi oblongi antice
attenuati haud truncati AcridcB.
5. Lobi mesosternales intus plus minusve rotundali inter se
distantes Acrida L. (Siál.) (4)
(1) Revisión dii Systhne des Ortkoptéres, etc. (Annali del Museo Cívico di Storia na-
turale di Genova, ser. 2.*, vol. xiii (xxxiii), 1893 )
(2) Desconozco el género Euthynous y no sé por tanto si es este su verdadero sitio.
(3) He propuesto este nombre en 1106 ea este mismo Boletín en sust'tución de
Calamus Sss. que había sido empleado con anterioridad por Swains para los peces.
(4) Véase Bolívar (I.): Tablean poitr la détermination des espi^ces dugenre Tryxalis F^
(Feuille des jeunes naturalistes. Paris, 18!'3). -Bolívar (I.): vlc>v<?«mcAMea (Bol. déla
R. Soc. ESP. DE Hjst nat., t. VIII, 190"f). — Burr (M.): A monogruph of tile genus «Acri-
da» Slcíl. ^T^ans. Ent Soc. of London, 1902; part ii, June).
286
BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
6. Elytra iii utroque sexu similia; aréis mediastina et scapu-
lari opacis, irregulariter reticulatis, haud ampliatis. Ca-
rina laterales prozonaí recia?, parallela?. Ungiies tarsorum
breves, arolio iis £eque longo, ápice dilátalo, magno
s. g. Acrida L. (Bol.)
6. Elytra in (f aréis mediastina et scapulari ampliatis, hyalinis,
venulis transversis regulariter dispositis reticulatis. Cari-
na^, laterales prozonpe flexuo?ae. Ungues tarsorum articulo
terlio parum breviores, arolio compresso, brevissimo
s. g. Acridella Bol.
5. Lobi mesosternales ¡^ intus sutura louga contigui
Acridarachnea Bol.
3. Gaput pronoto haud vel vix longius, raro sesqui longius.
Oculi antrosum attenuati antice haud truncad. Antennffi
vix ante oculos inserlffi (spatio inter antennas et oculos
longitudine oculorum haud longiore Pargse.
7. Pronotum dorso carinis lateralibus instructum. Lobi genicu-
lares femorum posticorum acute producti.
8. Elytra et alíB explicata ápice acuminata.
9. Gaput et pronotum rugis longitadinalibus compluribus ins-
trucla vel prsecipue pronoti dorso valde rugoso.
10. Área discoidali alarum in utroque sexu normali haud fe-
nestrata.
11. Antenníe ab oculis longitudine oculorum sub ¿eque distan-
tes. Fastigium ante oculos duplo longius quam latius
Glyphoclonus Karsch.
1 1 . Antennse ab oculis parum distantes vix ante oculos insertse.
Fastigium ante oculos vix longius, raro sesqui longius
quam latius.
12. AntennaB extus fortiter serratse, articulis basalibus singulis
dente acuto produclis; segmentis ultimis prsecipue in c^
confusis articulo magno cylindraceo formantibus. Lobis
apicalibus femorum posticorum subflequalibus
Parga Walker (1)
12. Antennse subsimplices, extus articulis haud productis, usque
apicem articulatse. Angulis apicalibus femorum postico-
rum acutis interno majore Paraparga Bol. (2)
(1) El nombre Aniycus Stal. no puede prevalecer sobre ñste por haber sido emplea-
do ya por Koch en 1847 para los arácnidos.
(2) A este género pertenece Maclim-idla strigosa Bol.
DE HISTORIA NATURAL. 2S7
10. Área discoidali alarnm in lUroque sexu dilátala venis trans-
versis regulariter feneslrata Amphicremna Karsch.
9. Capul el pronotum Irevia, haud longitrorsutn rúgala nec ru-
gosa; pronolum tanlum carina media carinisque margi-
nalibus inslructum.
Í3. Femora poslica anguli apicali exlerno quam inlerno mullo
longiore, aculo Oxyolema Karsch.
13. Femora poslica angulis apicalibus oblusis ángulo interno
quam exlerno vix longiore.
14. Elytra apicem femorum longe superantia apicem versus
sensim acuminala. Fasligium verticis parabolicum.
15. Proslernum tubérculo nullo. Corpus gracilius. Elytra acule
acuminala Machceridia Slál.
15. Proslernum lumidum, subtuberculatum. Corpus crassius.
Elytra minus acula, suboblusa Gelastorrhinus Br.
14. Elytra apicem femorum vix superantia fere usque apicem
parallela el ápice súbito acuminala. Fasligium verticis
subtrigonum Wilverthia Bol.
8. Elytra lobiformia, lateralia, ápice obtusata vel rotundata.
Alse nullae.
1 6. Lobi laterales pronoli margine inferiore recto. Fasligium ver-
ticis marginibus ubique seque lalis. Pronolum margine
postico truncalo-rolundalum. AntenníB arliculis ultimis
confusis Pargsella Bol. (1).
16. Lobi laterales pronoti margine inferiore sinualo. Fasligium
verticis marginibus antrorsum ampliatis, antice multo
quam postice latioribus. Pronotum margine poslico sinua-
lum. Anteunce usque apicem articulatse. Odontomelus Bol.
7. Pronolum dorso carinis marginalibus destitulum. Lobi ge-
niculares femorum posticorum haud producti
Eutliynous Sla.1. (2).
2. Fasligium verticis haud laminato extensum plus minusve
acuminatum. Antenna^ teretes vel anguste ensiformes.
Elytra cum perfecte explícala sunt ápice rotundata. Femo-
ra postica angulis apicalibus rotundatis, deflexis, haud
productis.
(1) Género formado sobre una especie del Museo del t^ongo. P. Incluosa Bol.
(2) Coloco aquí este género por la indicación de Stal de que es afín á Amycusy
MachmHAia.
588 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
17. Ala3 venis radialibus iii terlia parte apicali incrassatis et
constriclis (1) campo disfoidali in cf late fenestrato. Foveo-
]í)e verlicis laterales, triangulares vel nullse.. . . Orphulce.
18. Alse posticíB venis analibus haud incrassalis, normaliter ex-
plicatis.
19. Pronolum nriedio haud conslrictum, dorso snbparallelo
Comocris Bol. (?)
19. Pronotum medio valde conslrictum, carinis lateralihus in-
flexis Caleiihoriis Fieb. (3)
18. Al.ie poslicíe venis analibus fortiter incrassalis. Pronolum
médium conslrictum Froggaüia g. n. (4)
17. Ala? venis radialibus non conslrictis; campo discoidali non
feneslrato.
!:¿0. Elytrorum campns scapularis c? haud dilatatus, opacus,.
irregulariler reticulatus.
21. Tibiíe poslicai apicem vcrsus haud vel indislincte dilatalse,
marginibus rotundaiis Phlceohce.
22. Pronolum dorso carinis lateralibus plus minusve explicatis^
rarum obtusalis sed distinctis (Siimba).
23. Carinte laterales pronoti reclíe in prozona semper paralle-
lae proptei- hoc dorso pronoti ubique seque lato vel relror-
sum tanlum leviter amplíalo.
24. Dorsum pronoti Isevi, haud longilrorsum carinulatum.
25. Fasligium verticis antice plus minusve angulalo produclum»
26. Garinse laterales pronoti percurrenles usque marginem pos-
licum continuatcB.
27. Sulco typico pronoli dístincle pone médium silo; metazona
quam prozona valde breviora; carinis lateralibus ubique
parallelis.
(!) El Sr. Brunner hace la observación de que hay truxalinos que tienen en el
borde anterior del ala una mancha estrecha obscura que no debe confundirse con el
carácter expresado, que consiste en un engrosamiento con aproximación de las venas.
{'¿) Según el Dr. Karsch, el C^rysochraon semicarinaíus Gerst, seria igual al Coma-
cris sansibaricíis Bol , de modo que el C.semicarinatus Gerst, será el tipo del género Co-
macris Bol.
(3) Este nombre debe prevalecer sobre el de Oxycoryphus Fisch., por ser anterior.
A este género pertenece, además de la especie europea C. compressicornis Latr., según
he podido ver en el Museo Británico el ornaíusWsil'k. (Stenobothrus ornaUts). Cat. t. iv,.
p. 164.
(4) Establezco este género para el Hyalopteryx australis Walker, especie que co-
nozco gracias á la generosidad del naturalista australiano Sr. Froggatt, ventajosa-
mente conocido por sus publicaciones, á quien me complazco en dedicarlo.
DE HISTORIA NATURAL. 289
28. Lobi laterales pronoli longiores quam altiores, margine infe-
riere refuto.
29. Elytra ahbreviata, lateralia, pronoto paullo longiora; margi-
ne postico dorsi pronoti medio rolundatoet uLi'inqne pau-
llo emarginato Lohopoma Karsch.
29. Elytra perfecte esplicata vel abbreviata, intus sese legentia;
margine postico pronoli obluse angulalo rotnndato
Orthochlhn Karsch.
28. Lobi laterales pronoti breviores quam aniice altioi-es, mar-
gine interiore medio oblase angnlato, parte dimidia ante-
riore obliíjna, asccndenli vel sinuala.
30. Elytra perfecte explicata.
31. Species asiaticse Phlceoha.
31. Species a fricaiiíe Cymoclilha Karsch.
30. Elytra Inbiformia, la'eralia.
3?. Aníenna3 tolíe conipressíe. Statura majore. Kirh'jella g, n.
32. AnteniiíE basi lanlum compres?íe in dimidio apicali subcy-
lindri( ffi. Slaluia minore Zygophlceoba Bol.
27, Sulco typico pronoti medio vel vix pone médium silo; dorso
retrorsum sensim amplíalo Bodiinia Bo].
26. Carinoe laterales pronoti prope ángulos humerales oblitera-
re vel lotee parum distinciíe.
33. Cariníe parum explicaiíe. Antennse brevissimae marginem
posliciim pronoli in ^T haud allingenles basi distincte
ampliata? Sumba g. n.
33. Cariiiíe explicaige. Antennse minus breves marginem posti-
cum pronoli altingenles vel superantes basi leviter am-
pliatíe.
34. Elytra alseque perfecte explícala Duronia Stal (Bol).
34. Elytra abbreviata, lateralia. Ala? rudimentarias vel nuUíe. ..
Paraduronia g. n. (1)
25. Fastigium verticis transversum antice leviter produclum el
semicirculariter rolundatum Coryphosima Karsch.
24. Dorsum pronoti carinulis longitudinalibus prrecipue in me-
tazona mullís inslructum Rhabdoplea Karsch,
23. Garinse laterales pronoti inflexce vel curvaise retrorsum di-
vergentes propter hoc raetazona retrorsum ampliata.
(1) Propongo este nuevo género pa.r& Parap/ilaoba carinaía y ííímowí Bol., que no
pueden figurar en el mismo género que P. platyceps Bol.
290 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
35. AntenníE filiformes vel anguste ensiformes sed haud se-
rratse.
36. Carinaí laterales pronoli in prozona a sulcos anteriores
haud interraplse.
37. Elytra alse ]ue perfecte explícala Duroniella Bol.
37. Elytra abbreviala, lateralia. Alse nuUíe vel rudimenlariíe.
38. Margo poslico pronoli rolundato vel obluse angulalo-pro-
duclo. Garinse laterales retrorsum param divergentes.
39. Elytra oblonga-patelliformia. Fastigium verticis conca-
viusculum medio haud cariuulalum .... Kaloa g. n. (1)
39. Elytra lanceolala. Fastigium verticis planiusculum medio
carinulatum ParaphUeoha Bol. (2)
38. Margo poslico pronoti sinuato-angulalo, carinse laterales in
metazona retrorsum valde divergentes.. Phlceobida Bol.
36. Gariníe laterales pronoti in prozona a sulcos transversos dis-
lincte interruptse.
40. Fastigium verticis marginibus aculis haud punctalis; foveo-
Ipe verticis nuUse.
41. Elytra abbreviata lateralia acule lanceolata. Alse rudimea-
tarise Uganda g. n.
41. Elytra perfecte explícala ápice rolundato- trúncala. Alie per-
fecte explicalse.
42. Antennse distincte ensiformes sed deprespse capite el prono-
to unilis cf 9 mullo longiores. Sulco typico pronoli pa-
rum pone médium silo. Staiura raajore, 22 cT, 24 9 mili.
43. Lobi geniculares femorum ápice rolundati, carina media
pronoti in prozona integra.
44. Fastigium productum subelongatum; costa frontalis inter
antennas ocellum versus sensim angustala, ad ocellum
valde coarctata. Antennse ad basin distiule ensiformes.
Tibise posticae exlus spinis 8-9. Species africause
Holopercna Karsch (3).
44. Fastigium parum productum subtransversum; costa fronta-
lis inter antennas marginibus subparallelis, ad ocellum
haud vel indistincte coarctata. Antennse filiformes. Tibia*.
<1) Comprende una especie K. iabelUfera Bol. del Congo.
(2) Reservo este género para P. platyceps Bol. de la India.
(3) A este género corresponde Duronia Oerstaecheri. Bol. no distinta de H. rjelestis
Karsch.
DE HISTORIA NATUKAL. 291
posticíE extus spinis 10-12. Species asiaticai
Kidhya g. n. (1)
43. Lobi geniculares femorum posticorum acule producii; carina
media pronotiin prozona biinterrupta. Sjostedtia g. n. (2)
42. Antennío filiformes tantum prope basin compressiusculre
marginem posticum pronoti in cf parum in 9 haud supe-
rantes. Sulco typico pronoti medio sito. Statura minore
14 (j^, 24 9 mili. Species africanse... Chirista Karsch (3)
40. Fastigium verticis marginibus obtusis, punclatis, inferné
foveolis plus minusve indicaiis perpeudiculariter sub mar-
gines fastigii absconditis.
45. Statura majore habitu Chorthippi. Sulco typico pronoti ante
médium sito Pseudochirista g. n. (4)
45. Statura minore habitu Dociostauri. Sulco typico pronoli pone
médium sito.
46. Elytra perfecte explicala Gymnoholhrus^ol.
46. Elytra médium abdominis attingenlia Madurea Bol.
35. Anlennse serratíe basi late depressae Acteana Karsch.
22. Pronotum dorso carinis lateralibus nullis.... Parapleuri.
47. AntenníB breves, serratae Ocnocerus Bol.
47. Antenna? filiformes.
48. Pronotum valde compressum, dorsum anguslissimum
Zacompsa Karsch (5).
48. Pronotum leviter compressum, dorsum subcylindricum.. . .
Parapleurus Fich.
21. Tibiíie posticae apicem versus sensim dilatatse, marginibus
acu lis Paracinemse.
49. Lamina subgenitalis (^ cónica, producía, cercis valde lon-
giora. Tibia? posticíe extus spinis 11-12 armalíe
Paracinema Fisch.
49. Lamina subgenitalis rf breviter cónica, cercis haud vel vix
(i) Establezco este género en honor de Mr. Kutliy y corresponden ú el Dvronia ver-
sisolor y de.ñorata Br.
(2) Comprende una de las especies de mayor tamaño del grupo, que no creo se
haya descrito y que procede del Himalaya
(3j Reservo sólo para este género Síenobothrus comptus Walker. ^ Duronia virgula
Bol. ^= Chirista varians Karsch.
(4) Comprende Chirista Jtavolineata y manca Karsch .
(5) Solo conozca este género por la descripción y pudiera ser que no fuera este. el
itio que deba ocupar en el sistema.
292 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
superanlia. Tibiee poslicas exlus spinis 8 tanlum armaOe.
Jamesonia g. u. (I)
20. Elytrorum campus scapularis (f^ dilatatus, hyalinu?, venis
obliquis regulariter scalatus Chrysochraontes.
50. Anlennse elonga'se filiformes basi tantum compressíe sed
haud fJilaln'se. Lobi laterales pronoti margine inferiore in
parle dimidia aiUica obligue iruiicali valde sinuali.
51, Tibiae posticíe pone médium distiiicte iiUrorsum curvatse.
Prouotum sulco typico dorsali longe pone médium sito,
propter hoc melazoiía quam prozona dimidio breviora.,..
Amesotropis KarFch.
51. Tibise posticíE rectíe vel indislinle curvaise. Sulco typico
pronoli parum pone médium silo, prozona parum vel
haud duplo longiora quam metazona.
52. FoveoLtB verticis iiulla? vel sublus aperlte imperfecte ler-
minalse.
53. Foveolíe verticis nullíe. Costa frontalis ad fastigium haud
vel leviler compressa Chrysodiroon Fisch.
53. Foveoloe verlicis fusco repletíe imperfecle terminaiíe sublus
aperlíe. Costa frontalis ad fasligium valdc compressa. . ..
Leva g. n. (2)
52. FoveoIíB verticis perpendiculariter disposiise elongaise plus
minusve impressse Kraussella g. n. (3)
50. Anlenníe distincle ensiformes prope basin dil.Ualíe.
54. Foveolai verticis nullae Diahlepia Kirby.
54. Foveola? verticis instruclse Ochrilidice.
55. Fasligium verticis oculo aeque vel sutseiue longum. Foveo-
la? apicem fastigii haud attingenles. Pronotum subcylin-
dricum, carinis lateralibus obliteratis; lobi laterales mar-
gine inferiore recto. Área scapularis elytrorum (j^ valde, 9
paullo dilátala. Lobi mesosternales coniigui. Cerci cf in-
curví Ochrilidia Sial.
55. Fastigium verticis oculo brevius. FoveolíE apicem fasiigii
fere extensse. Pronotum dorso plano carinis lateralibus
explicatis; lobi laterales margine inferiore antice plus mi-
(1) Propong-o este género para una especie del Congo descubierta por el Dr. Shef-
fleld Neave. Jamesonia dimidiata Bol. del Museo del Congo.
(2) A este género vienen á parar Oymnobothrus scapularis é indiais Bol.
(3) Propongo este nombre para Stethophyma amabile Krauss.
DE HISTORIA NATURAL. 293
nusve sinualo. Área scapulari elytrorum (^ parum, 9 haud
dilátala. Lobi mesoslernales iater se distantes. Gerci cf
redi.
56, Fastigiiim verticis oculo dimidio brevius. Foveolas verticis
laterales angiislissiiiise, lineares, api^em fastigii haud at-
tingentes. Lobi mesoslernales late dislantes
Platyjilernodes Bol.
56. Fastigium verticis oculo mullo brevius. Foveolse laterales
laliores.
57. Lobi mesoslernales cf spalio relrorsum sensini amplíalo pa-
rum aiigusliore sejuncli. Fdsligium verticis Irigonum
se|uilatüm. Pronotum carinislaleralibus ad sulcos áulicos
distiucte coarctalis antrorsum miuus quam relrorsum di-
vergeiilibus, sulco typico fere in medio silo. Tibiae pos-
ti< se exlus spinis 10 armaise.. Martmella g. n.
57. Lobi mesoslernales ¡^ intus rotundalo-angulali, leviter dis-
tantes spalio x-formi sejuncli. Fastigium verticis plus mi-
nusve Iransversum. Pronoli carinis laleralibus reclis, sul-
co typico dislincte pone médium sito. Tib'se posiitse exlus
spinis 12-13 armalstt Platt/plerna Fich.
1. Foveolse verticis a supero discreise, rhomboidales, oblongse
vel triangulares ilnpres^ se vel replclse.
58. Elytra vena intercálala in área discoidali (inter venam ra-
dialem posticam et venam ulnarem anteriorem) nulla.
59. Calcaria bina interiora libiarum posticarum sulíe]ualia,
calcare apicali a basi regnlariler cúrvalo a calcare prse-
cedenle parum breviore, forma haud dissimilis. Species
pise ipne Europese.
60. FDVeoIse verticis rhomboidales, impresFse Chorlhippi.
61. Fuveolse verticis angustiores. Garinse laterales pronoti per-
ducise. Valvulse ovipositoris liberse.
.62. AnleniiEe ñliformes Chorthippus Fieb. (1)
62. Aiiteniiíe haud filiformes vel clavalse.
63. Aiileniise ápice clavalse GomphocerusTh.
í3. An ten nce fusiformes Phlocerus Fisch. W.
61. Foveolse verticis latieres. Pronoti carinse laterales diluise et
vittis albidis cruciatis suppleise. Valvulse ovipositoris a
(1) Sustituyo este nombre al de Stenobothrus por razón de prioridad.
¿9i boletín de la real sociedad española
lamina supraanalis obtectíe Dociostaurus Fieb. (I)
60. Foveolse verticis repleiíe vel obsoletíe vel leviter impressse
raro angnsise, elongalge.
64. Área discoidali elytrorum ubique parallela vel apicem ver-
sus leviter augustata Pnorisce.
65. Costa frontalis ad fasligium anguslis&ima, sulcata, margini-
bus incrassalis.
06. Elytra área scapulari dilátala Rhnphotittha Karsch.
66. Elytra área scapulari haud dilátala. Ogmcthela Karsch (2)
65. Costa frontalis plana ad fasligium lata vel leviter angustata.
67. Fasligium verticis carina media nulla, concaviusculum. Vér-
tex inter oculos subtricarinatus Ticra g. n.
67. Fasligium verticis superne antice a carina media plus mi-
nusve continúala vel postice abbreviata in foveolas duas
divissum. Foveolse verticis obsoletissimse sub indistinctse.
68. Garinse laterales pronoti redíB, dorso pronoli retrorsum sen-
sim amplíalo. Lobi metasternales pona foveolas conligui.
Pnorisa Siál.
68. Carinaí laterales pronoti medio dislincte coarclatse antror-
sum et retrorsum divergentes.
69. Foveolae v¿rticis a costa frontali discrelae, trapezoidales tan-
tum punctis impressis manifestse. Lobi metasternales
pone foveolas conligui Dnopherula Karsch.
69. Foveo'se verticis nullae, témpora tola grosse impresso pune-
tata cum costa fronlale confusa. Lobi metasternales pone
foveolas iu 9 dislanti Apnorisa g. n. (3)
64. Área discoidali elytrorum apicem versus in cf forliter, in 9
parum sed distincte augustata quam área ulnaria multo cT
vel 9 distincte angustiora Arcypterce,
70. Fasligium verticis transversum vel subtransversum.
71. FúveolfP verticis delinealíe parum impressse haud punctalae.
Aiilacobothrus Bol.
71. Foveolse verticis punctalae, replelse haud marginahB.
72. Pronoli carinis lateralibus inter sulcos plus miuusve calloso
ampliatis, rugalis vel grosse impresso-punctalis. Lobi me-
(1) Sustituyo este nombre al de Stauronoíus, por ser más antiguo aquél.
(2) Ni este género ni el RkaphoHttha Karsch me son conocidos, pero los coloco
aquí en la proximidad del Pnorisa Stal, por las indicaciones de su autor.
(3) A este género deben venir las A P.(7ro55a y /w«í70Síí Bol.
DE HISTORIA NATURAL. "295
tasteniales pone foveolas haud appi-oximati. Elytra ia (^
perfecte explícala, in 9 pl^is minusve abbreviata vel iu
utroque sexu abbreviata, rarissime iu 9 explícala. Área
scapulari et área ulnari vena spuria intercálala nulla. Alte
infamalse. Colore flavo vel oliváceo nigro vario. Tibias pos-
ticse sanguineae Arcyptera Serv.
72, Pronoti carinis lateralihus rectis vel angulafis inter sulcos
haud amplíalo rugatis vel lotis impresso-punctalís. Lobi
metasternales pone foveolas approximati et conligui. Ely-
Ira alaejue perfecte explícala. Área discoidali et área ulna-
ría vena longiludinali spuria instructis. Alce hyaliníe api-
cem versus tantum infumatse. Colore paludo vel pallide
testaceo, fusco vario. Tibife posticíe coerulcas vel pallide
coerulescentes.
73. Cariiioe laterales pronoli rectíe, impresso punctatíe, continuae
et concolores. Área scapulari elytrorum in utroque sexu
parum amplíala. Alae disco interno roseo apicem versus
leviter infumatse Ramburiella Bol.
73. Carinas laterales pronoli ante sulcum typicum angulatge et
subinterruplfe lineaflava conlínualfE. Área scapulari ely-
trorum ia utroque sexu valde amplíala. A'íe hyalinae sua-
visime flavescentes ápice breviter obscure maculatse
Stethophyma Fisch.
70. Fastigium vertícis angustius, subelongalus. Frons valde re-
clínala. Foveolse verlicis impressfe, submarginatíB. Alas co-
loralae. Tibiíe posticse extus spinis 10-1 1 ármalas
Pseudoarcyptera g. n. (1)
59. Calcaria bina interna tibiarum posticarum valde iccequalia.
Calcar apicale basi reclum pone médium tantum recurvum
a calcare pisecedente regulariter cúrvalo et multo minore,
valde diversum Prostelhophymce.
74. Foveolse verlicis grosse impresso-punctalse haud vel confuse
marginatae. Venis radialibus elytrorum (^ valde inflexis;
aréis interadialibus ad médium ely tri ampliatis
Prosletliophyma g. a.
74. Foveolse verlicis impressse explicalEe. Venis el aréis radiali-
bus normaliter explicalis.
75. Costa frontalis modice lata fastigium versus sensim angus-
(1) Es tipo de este género Arcyptera Carvalhoi Bol.
296 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
tala sparse et leviler punctata. Fions valdc reclinala
Pliorenula g. n.
75. Costa frontalis latissima marginibus parallelis instructa.
Frons parum obliqua Berengueria g. n, (1)
58. Elytra vena intercálala in arca discoidali inslrucla. Species
mundi anliqui et Auslralije Aiolopi.
76. Vena intercálala media vel-venae radiali magis appropiu-
quata.
77. Pronotum carinis lateralibus instructnm. Chortoicetes Bv.
77. Pronolam carinis lateralibus uuUis. . . Brancsikeílus Baer,
Aiolopus Fiüb. (2)
76. Vena intercálala vense ulnari magis appropinquita quam
veuse radiaii Mecoatelhus Fieb.
Description d'une nouvelle espéce de «Dorcadion»
PAR
G. SCHRAMM
Dorcadion Ardoisi sp. nov.
Corps allongé, noir, peu brillant.
Tole Iraversée d'une strie longitudinale bien marqnée, étroite
sur le vértex et sur le fronl, tíos élargie euli-e les yeux; parmi la
ponctualion fine et ferrée du fronl, qui est parscrné de poils noirs,
court?, dressés et peu denses, apparaissent de nombi-euses fosset-
tes irrégulicres, plus cu moins arrondies et paifois confluentes,
quelques-nnes petites, d'autres assez large;-; sur le veriex, les fos-
selles, dont ceitaines sonl tres larges, s'unissent pour former ré-
seau, et l'on ne distingue presque plus la fine ponctualion du fond.
Épistome separé du front par un pli tics accentcé; le rebord
supérieur est horizontal ou subhorizontai; rinfcrieur décrit au
centre une courbe concave prononcée et se releve ensuite sur les
cólés en angles obtus pour aller rejoindre les tempes.
(1) Comprende dos especies descubiertas por el Dr. Sheffleld Neave en el Congo, y
recuenlo con este nombre el del ilustrado- malacólogo P. Bérenguier que tanto se
distingue en el estudio de los ortópteros.
(2) El Sr. Berg ha propuesto este nombre para sustituir al de Acimptus Branc, ya
empleado anteriormente; como no me es conocido no puedo señalar sus diferencias
con Aiolopus Fieb. = Epacromia Fisch.
DE HISTORIA NATURAL. 297'
Labre pourvu inférieurement de longs poils couchés, noirs ceux
de la couverture et dores ceux qui sont au-dessous.
Palpes noirs, sauf Textieine bout du dernier article, qui est
roux.
Prothorax un peu plus large que long chez le cT, netement irans-
verse chez la 9) couvert de fortes callosités grcssiérement et irré-
gulierement poucfuées, et muni sur les coles de quelques rares
poils hérissés; opines laterales prononcées. II existe au centre du
prolhorax un gros tubercule aplati, environné par une dépression
assez large et peu profonde, qui se poursuit en se rétrécissant a
travers la parlie antérieure jusqu'a alteindre le bord.
Elytres plus de deux fois plus longues que larges, anguleuses
aux épaules, bien rebordees dans les deux tiers supérieurs, ñne-
ment ridées en tous sens et ponctuées comme sur le front jusqu'
un peu au-delá de leur moitié supérieure; elles sont parcourues
longitudinalement, en oulre du pli humeral qui se prolonge de
facón a en toucher presque rextrémité, par deux coles tres fortes
et tres saillantes qui, partant des épaules, s'inclinent légerement
vers la suture dont elles s'approchent insensiblement sans l'at-
teindre; la plus externe disparait un peu avant la fin du pli hu-
meral, et la plus interne se prolonge encoré moins. Entre la su-
ture et la cote interne, entre celle-ci et la colé externe, et entre
cette derniore et le pli humeral, s'étendent de larges bandes pu-
bescentes d'un blanc pur ou légorement cendré, qui s'unissent a
la base des élytres dont elles recouvrent totalement l'extrémité,
donnant naissance alors á une quatrieme bande pubescente, de
méme couleur, qui remonte le bord marginal sans en dépasser la
moitié inférieure.
Antennes tvbs longues, couvertes de poils raides et courts, les
premiers arlicles présentant en oulre inférieurement quelques
soies hérissées; celles du cf arrivent á une courte distance de l'ex-
trémilé des élytres et leurs articles, tros développés, sont légore-
ment aplatis; celles de la 9 dépassent sensiblement la moitié des
élytres et sontaussi un peu aplaties.
Pattes á pubescence cendrée tres fine, disparaissant facilement.
Long. 14 á 18 mm.; larg. cT 5 V2Í 9 6 V2-
Loe. Sierra de Gredos (1900 m.)
Cette espcce se distingue á premiore vue de toutes ses congé-
neres, et spécialement du Seoanei Gratills, dont les exemplaires
pubescents le rappellent quelque peu, par la présence du pli de
T. IX. -Junio, 1P09. 20
298 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
l'épistome, les antennes longues et aplalies, les épaules saillanfes
et la forme du corps qui cst bien plus allongé que dans l'espüce
citée.
Je me fais un plaisir de dédier cclte es[.6ce á nolrc zélé colle-
gue, M. J. Ardois, en compagnie duquel je Tai découverte pen-
dant une excursión aux plateaux eleves de la Sierra de Gredo?.
La souche originaire en est évidemment le Dorcadion Spinolae
Dalm. qui, descendu de Reinosa, est alié habiter la sierra de Gala
et la provence de Burgos, sans modificalions sensibles. L'extrome
rameau de cette branche principale est representé par le valliso-
letanum LauíT., de Valladolid, et le castillanum Ghev. de la
Vieille-Gaslille (Navarredonda), qui ne diíTcrent pas essentielle-
ment du Spinolae. Ges trois espoces n'ont que des traces de plis
élytraux, plus acentúes toutefois chez la derniére. II en resulte
done qu'une espoce primilivement submontagnarde, est allée ha-
biter la plaine sans subir pour cela de modifications sensibles de
sculpture ou de coloration. Par ailleurs, il est sorti á un moment
donné de la branche précilée un rameau qui s'cst étendu u'une
part dans les Asturies et de i'autre dans des provinces plus meri-
dionales, pour constituer le Seoanei, Graolls, dont les élytres sont
parfois a peu pies lisses, comme celles de Spinolae, et parfois a
cotes saillantes, présentant aussi dans certains exemplaires uno
pubescence blancbátre assez fugace. G'esl ce Seoanei qui, aprés
avoir fait vie de plaine, est alié s'installer dans la Sierra de Gre-
dos, á 1.900 metres d'altilude, pour constituer VArdoisi. Ici, nous
trouvons íixés d'une facón dcfinitive et permanenle les deux ca-
racteres qui u'avaient été qu'ébauchés dans le Seoanei: cotes sail-
lantes et pubescence blanche entre les cutes, et de plus, nous ob-
servons les nouveaux qui sont signalés ci-dessus; c'estqu'en effet,
au fur et á mesure que les espcces se transformen!, elles acquie-
renl de nouveaux caracteres qui les éloiguent de plus en plus de
leur souche primilive.
DE HISTORIA NATURAL. 299
Perforaciones artesianas en el cuaternario de Castilla la Nueva
?0R
LUCAS FERNÁNDEZ NAVARRO
De algunos años á esta parte, y especialmenie en el litoral
levantino de nuestra Península, cunde la afición al estableci-
miento de pozos artesianos, con los que se han resuelto problemas
tan interesantes como el abastecimiento de aguas potables para
Linares y Alicante, el riego de buena parle de la huerta de
Murcia, etc. En Madrid, sin duda por el fracaso de todos los tra-
bajos anteriores, especialmente del pozo de cerca de 200 m., per-
forado sin éxito en el Pasaje de Mateu, no se había desarrollado
la afición á estas interesantes y útilísimas obras.
Recientemente, sin embargo, gracias al modesto éxito alcanzado
en El Pardo, donde la casa Figuerola, de Valencia, ha conseguido
aguas surgidoras en dos perforaciones (siquiera no sea en canti-
dad muy considerable), nuevas investigaciones han sido empren-
didas en diversos lugare.", de los alrededores de la corte. Por des-
gracia, hasta ahora no acompañó el éxito á estos intentos, no obs-
tante lo cual no puede decirse que hayan sido del todo perdidos,
puesto que nos permiten hacer algunas deducciones, tanto técni-
cas como puramente científicas, para las que antes no estába-
mos, por carencia de datos, autorizados.
La presente nota es un ligero avance á dichas deducciones. En
ella DOS limitaremos á considerar el terreno cuaternario, por ser
en el que las exploraciones se han hecho en mayor número. En
un trabajo anterior (1) expusimos nuestra opinión por lo que se
refiere al terciario, en el cual juzgamos casi segura la existencia
de dos considerables niveles de aguas artesianas, á unos 200
y 400 m., respectivamente, más rico el segundo que el primero.
Las perforaciones i'ealizadas en este terreno no pasaron de 120
ó 130 m., siempre con resultado negativo. Nada nuevo pueden,
por lo tanto, decirnos, y sólo serían de interés cuando hubieran
atravesado por completo el piso de las arcillas, cuyo espesor no
bajará de 200 m.
(1) Los pozos artesianos en Madrid. Publicado en la Revista Agrícola. Madrid, 1908.
30O BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
He aquí, en primer término, los datos que nos hemos podido
procurar. Entre ellos incluímos los de pozos de las provincias de
Toledo y Cáceres, pero situados en la misma banda cuaternaria
del Sur de la cordillera Carpelo-Vetónica.
Pozuelo. — Dos pozos á 690 m. sobre el nivel del mar, de
unos 50 m, de profundidad, obteniendo aguas ligeramente ascen-
dentes y en poca cantidad.
Madrid. — En la calle de Bravo Murillo, nüm. 20, á 680 m. de
altitud. Se han profundizado hasta ahora 127 m., encontrando
varios niveles de aguas ascendentes, pero no surgidoras.
En la Inclusa, á 660 m., se han profundizado 147, con igual
resultado. A los 138 se ha penetrado en las arcillas terciarias.
Alcohendas. — Finca de la Moraleja, á 670 m. Profundidad
alcanzada, JOO m. Apenas se han encontrado aguas.
Carabanchel Alto. — A 670 m. Profundidad, 50 m. Aguas ascen-
dentes, pero no surgidoras.
í?i(mera. — Somosaguas. Dos pozos á unos 655 m., uno en la
finca del Sr. Navarro Reverter, que lleva profundizados 150 m. sin
encontrar aguas.
— Otro en la finca del Sr. Larios, de 116 m. de profundidad,
suspendido por accidentes de la perforación. Este pozo, al tratar
de extraer la tubería, dio agua surgidora que corrió durante diez
minutos, sin que pueda decirse si la interrupción fué debida al
agotamiento del depósito, ó, lo que parece más probable, á inter-
posición de arena en el tubo.
El Pardo.— E\ primer pozo, situado junto al río á 610 m., con
50 de profundidad, tiene aguas surgidoras en cantidad de 10.000
litros hora, con 2 m. de salto posible.
El segundo, próximo al anterior, pero 8 m. más alto, alcan-
za 85 de profundidad y produce 18.000 litros hora, con un sallo
posible de 6 m.
El tercero, situado á más altura, en El Torneo, ha llegado hasta
los 108 m. de profundidad, sin lograr más que aguas ascen-
dentes.
Villamantilla. — Finca de D. Antonino Rofazza. Dos pozos
á 600 y 580 m., respectivamente, habiendo alcanzado el prime-
ro 110 m., y llegando el segundo á los 60; ambos apenas sin aguas
ascendentes.
Torrijos. — Noalos. Pozo de 142 m., con aguas que alcanzan
á 28 por debajo del nivel del suelo.
DE HISTORIA NATURAL. 301
— -Perobeque. Se ha llegado á 80 m., sin hallar apenas agua.
Malpica. — Pozo de 110 m. de profundidad, sin agua.
Talavera de la Reina. — Dos pozos en la margen derecha del
Tajo, ambos muy próximos al río. En el primero, de 54 m.j el
agua quedó á 1 m. por debajo del nivel del suelo. En el oíro,
de 73 m., se ha conseguido un escasísimo caudal, que puede subir
hasta 1,60 m. de altura sobre el suelo.
Talayuelas. — Dehesa de San Benito, á 350 m, de altitud. Van
perforados 125 m., con resultado negativo.
No incluímos en la lista anterior algunos otros pozos de muy
escasa profundidad, ni tampoco el de Navalmoral de la Mata, del
que tenemos noticia, pero no datos. En ninguno de los omitidos
se ha logrado agua surgidora.
Ninguna de las perforaciones citadas, salvo la de la Inclusa de
Madrid, ha salido del cuaternario, siendo éste un dato que
merece consignarse. Se creía, y yo mismo lo he afirmado alguna
vez, que este terreno diluvial no llegaba nunca á un espesor
de 100 m., y se ve ahora que en puntos relativamente bajos como
Somosaguas, El Pardo y Villamantilla, pasa de 150, 108 y 110
metros, respectivamente. Es de advertir que en El Pardo (pozo
tercero), y sobre todo en Talayuelas, donde el trépano bajó 108
y 110 m., respectivamente, el lugar de la perforación dista muy
poco del afloramiento de los granitos.
Parece, pues, que la potencia de esta formación diluvial, hacia
su límite Norte, es desde el principio muy considerable. Lo cual
no sucede en el borde meridional, donde los numerosos aflora-
mientos terciarios denotan el poco espesor del diluvium. En Ga-
nillejas los pozos ordinarios alcanzan el mioceno á los 20 m. En
algunas huertas de Getafe, las norias de 6 ó 7 m. explotan el nivel
acuífero que se establece en el límite de ambas formaciones. En
la cimentación del puente de la Princesa, por último, el terciario
ha sido encontrado á los 6 m. de profundidad. En ciertos puntos
la reja del arado revuelve materiales de ambas formaciones.
Otro carácter del cuaternario, que se ha puesto de manifiesto
con estos trabajos, es la uniformidad de su constitución. Se
reduce á las consabidas arenas graníticas más ó menos teñidas
por el hierro ó el manganeso, y más ó menos cargadas de arcilla
en ciertos niveles, hasta convertirse en los llamados gredones. En
esta riqueza arcillosa hay un grado importante, que es el que
llaman canutillo, porque las tierras se retraen en las superficies
302 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
libres, formando prismas imperfectos; son el material utilizado
en los alrededores de Madrid para la fabricación del ladrillo que
llaman recocho. La interposición de cantos rodados (guijo) y de
vetas blancas caolínicas ó calcáreas, son accidentes más raros.
Los amontonamientos de grandes cantos de origen torrencial, y
tal vez glaciar en parte, sólo se encuentran al pie mismo de
la sierra.
El diluvium, como se deduce de esta constitución, es, en gene-
ral, un suelo de gran permeabilidad; pero la interposición de las
arcillas, casi siempre en forma de lentejones, le hace en ciertos
lugares perder esta aptitud. Así, no es raro ver ciertos sitios en que
las aguas de lluvia persisten casi todo el año, habiendo pueblos
como Brúñete, muy escasos en agua, que hallan en estas lagunas
un remedio á su pobreza, remedio que, como es natural, pagan
bien caro en moneda de calenturas. No hay que decir que los
niveles acuíferos hallados en las perforaciones lo han sido siem-
pre en las zonas menos arcillosas.
Esta uniformidad de constitución y esta distribución del mate-
rial impermeable, no en estratos de gran superficie, sino en
masas aisladas, relativamente poco importantes, hacen al cuater-
nario de nuestra región poco apto para el arlesianismo. Así lo
.vl^j¿¿#^^;- •■."'•/•'."".■•■"•.'■•'.•'"■■ ■■':■. ■ ". ;■ •'
comprueba el hecho de que de más de veinte perforaciones que
conocemos, en la extensa zona comprendida entre Alcobendas
al NW. de Madrid y Talayuelas, en la provincia deCáceres, sólo
en los dos pozos, casi juntos, de El Pardo, se haya visto saltar el
agua sobre el suelo, y esto en bien modesta cantidad.
Las aguas que en este terreno se encuentran no son verdaderas
DE HISTORIA NATURAL. :303
aguas artesianas, á cuya existencia se opone, como liemos visto,
su constitución. Sin embargo, en ciertos casos podrán hallarse en
condiciones de surgir por encima del suelo, nunca en gran canti-
dad. Supongamos la disposición indicada por la figura, en la
■cual A B representa una de estas masas arcillosas lenticulares, y
la línea de puntos el nivel freático. Una perforación en el
punto P daría lugar al ascenso del agua sobre el nivel del suelo.
Otras disposiciones podrían imaginarse en que asímismp se con-
siguieran aguas surgentes, sin verdadero artesianismo. Tal vez
uno de éstos será el caso de los pozos de El Pardo.
Comprueban esta manera de ver, los niveles absolutos de las
principales aguas encontradas, que vienen á ser de 514 m. (In-
clusa), 527 (El Pardo),"565 (calle de Bravo Murillo), 580 (El Par-
do), 624 (Garabanchel). No se trata, sin duda, de una zona arte-
siana de profundidad determinada, sino de varios depósitos sin
conexión entre sí. No es tampoco un nivel freático general, puesto
que no sigue en nada las desigualdades superficiales, viéndosele
más alto en El Pardo, que está á 610 m. sobre el mar, que en la
calle de Bravo Murillo (G80); 110 m. más bajo en la Inclusa que
en Garabanchel, teniendo ambos puntos casi idéntica altitud (660
y 670 m.)
También las aguas sub-álveas pueden elevarse como si fueran
artesianas, cuando en una extensión del cauce, suficientemente
grande, están separadas del agua superficial por un lecho imper-
meable. En el citado puente de la Princesa, después de atravesar
los 6 m. de materiales modernos y otros 8 de margas miocenas,
se han obtenido aguas que se elevaban más de 2 m. sobre el nivel
del estiaje. Las que en uno de los pozos de Talavera de la Reina
han sabido á 1,60 m. sobre el suelo, son también, sin duda, aguas
de esta clase.
Resulta, en resumen, que no son aconsejables en el terreno de
que nos ocupamos las perforaciones artesianas, puesto que sería
una casualidad dar con un depósito en las condiciones necesarias.
Aun en este caso especial, lo probable será que el caudal alum-
brado sea muy escaso. Las mayores probabilidades de éxito se
encontrarán en las veguadas de los ríos, tanto por ser lugares
bajos, como porque en ellos se sumarán las aguas sub-álveas alas
que podríamos denominar pseudo-artesianas. Por último, como el
diluvium parece reposar siempre sobre las arcillas impermeables
del piso mioceno medio, de gran espesor, cuando en una perfora-
30^1 boletín de la real sociedad española
ción se alcance este nivel sin haber logrado el agua, será inútil
seguir perforando si no se dispone de medios para atravesar en
tada su potencia las mencionadas arcillas terciarias.
No terminaré esta noticia sin llamar la atención sobre la conve-
niencia de emprender algunas perforaciones á gran profundidad
en el terreno terciario, trabajo quizá costoso para un particular,
pero de poca importancia para una corporación. Con ellas se lo-
grarían datos de carácter científico interesantísimos, puesto que
podríamos con toda seguridad conocer la naturaleza y espesor de
las capas de nuestro subsuelo, como se conocen mediante los po-
zos artesianos los materiales que constituyen la cuenca parisién.
Desde el punto de vista práctico, la utilidad no sería menor, pues-
to que averiguaríamos las circunstancias de riqueza y profundi-
dad de nuestras aguas subtei-ráneas, así como las dificultades téc-
nicas y económicas que habría de presentar su alumbramiento.
Un nuevo «Minolophus» filipino
ángel cabrera.
Entre los quirópteros de la colección del Museo de Ciencias
Naturales, he encontrado un Rhinolophus de Filipinas, que
rae parece representar una especie nueva. Sus caracteres no
convienen con los de ninguna de las formas filipinas recono-
cidas por Knud Andersen en sus numerosas y eruditas memorias
sobre este género. De las demás especies orientales, á la que más
se asemeja es á Rh. stheno. Como éste, pertenece al grupo simpléx
y se distingue de simplex, horneensis, virgo, etc., por el alarga-
miento notable de la segunda falange del tercer dedo, el acorta-
miento de la primera del cuarto, y lo abultado de las prominen-
cias nasales anteriores en el cráneo; pero, á diferencia de stheno,
conserva la larga cola de las especies más primitivas del grupo.
Al describir esta nueva forma, he creído justo dedicarla al antes
citado zoólogo, como testimonio de admiración hacia sus notables
estudios acerca de los quirópteros.
DE HISTORIA NATLííáL. 303
Rliinolophus Anderseni sp. n.
Diagnosis. — Parecido á Rh. stheno, pero cou la cola más larga,
próximamente como la tibia.
Caracteres externos. — Apéndices nasales grandes; la herradura
muy ancha, cubriendo por completo el hocico cuando se mira por
encima; silla con los bordes prácticamente paralelos, y la proyec-
ción conectiva alta y ligeramente convexa, como en todas las es-
pecies del grupo simplex^ pero arrancando de un punto algo más
alto que de ordinario, casi del ápice mismo de la silla. Falange
I1I2 más larga que una vez y media la IIH; IV* muy corla, como
V4 del metacarpiano del mismo dedo. Plagiopatagio inserto á cosa
de 1 mm. sobre el tobillo.
Co/or.— Leonado sucio, tirando ligeramente á rojizo, por enci-
ma; algo más ubs:uro entre los hombros y parte alta del lomo.
Leonado pálido por debajo.
Cráneo.— La. caja cerebral se parece mucho en su forma á la de
Rh. nereis, sobre todo vista de perfil, pero la región facial ofrece
un aspecto enteramente distinto y más semejante al que caracte-
riza á la especie stheno, pues, lo mismo que en ésta, las prominen-
cias nasales posteriores aparecen muy deprimidas, lo que hace
resaltar mucho las anteriores centrales.
Dientes como en stheno, es decir, pm^ en la serie dental y muy
pequeño; pm.^ desviado hacia fuera, y pm^ y pm^ tocándose por
dentro.
Dimensiones (tipo en alcohol). — Cabeza y cuerpo 46 mm.; oreja,
largo, 18, ancho, 14,5; ancho de la herradura, 10; antebrazo, 45;
tercer metacarpiano, 30,5; IIT, 12; IIP, 21; cuarto metacarpia-
no, 32; IV», 8; IV^, 13; quinto metacarpiano, 32,8; Y\ 9.5; V^,
12; cola, 21; tibia, 20; pie, lU.
Cráneo: longitud total, 20; ancho mastoideo, 9; ancho déla caja
cerebral, 8,3; ancho zigomático, 9,2; ancho de las protuberancias
nasales, 5,5; serie dental superior, desde el frente del canino, 8;
mandíbula, desde el cóndilo al frente de los incisivos, 12,3; serie
dental inferior desde el frente del canino, 8,5.
Hah. — Filipinas, probablemente Luzón.
Tipo. — Macho adulto, pero con los molares aún no desgasta-
dos, de Filipinas, sin localidad concreta ni nombre del colector.
Museo de Madrid, núm. 1.024. Regalo del Sr. Uhagón.
Observaciones. — Ésta especie no puede confundirse con ningún
otro Rliinolophus filipino, como se ve por la siguiente clave, quo
306 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
permitirá distinguir todas las formas de aquel archipiélago des-
critas hasta ahora.
A. Base de la silla formando, con los lóbulos iuternasales, una expansión
en forma de copa Rh. philippinensis .
B. Base de la silla normal.
o. Orejas más largas que la mitad del antebrazo Rh. hirsidus.
h. Orejas mucho más cortas que la mitad del antebrazo.
a Silla con los bordes ligeramente cóncavos ó paralelos.
a" Longitud del antebrazo, unos 38 mm.; falange IV * mayor
que Yi del cuarto metacarpiano Bu. virgo.
b" Longitud del antebrazo, unos 45 mm.; falange VI* como
Ys del cuarto metacarpiano Rh. Anderseni.
h' Silla ovalada, con bordes convexos,
c" Ápice de la silla normal.
a'" Longitud del antebrazo, 53-57 mm. Rh. suhrufus.
b'" Longitud del antebrazo, 44-47 mm.
a IV Ancho de la herradura, más de 9 mm.; de las
protuberancias nasales del cráneo, más
de 5,5 Rh. arcuatus.
tiv Ancho de la herradura, menos de 9 mm.; de
las protuberancias nasales, menos de 5,5. .
Rh. arcuatus exíguus.
d" Ápice de la silla formando una bolsa triangular
Rh. inops.
No he tenido en cuenta el Rh. luctus, var. rufa mencionado
por Eydoux y Gervais como de Manila, por tratarse de una forma
inuy dudosa. Si no es, como cree probable el Dr. Andersen, el
Bh. philippinensis, por lo menos pertenece al mismo grupo que
éste, y no puede, por tanto, confundirse con Rh. Anderseni, que
es de un grupo muy distinto.
Datos para la fauna de la provincia de Ciudad RealO
POR
JOSÉ MARÍA DE LA FUENTE
XX
Coleópteros
Malthodes Fontenellei Ganglb.
Especie descrita de ArgeUa. La hemos recogido en Fuencalieu-
te, nueva para Europa.
(1) Véanse las Actas de esta Sociedad de 1827, páginas 129, m, 202 y 210; las de
Í8;)8, pág-inas 83, 97 y 205; las de 1899, páginas 30 y 210; las de l'.)00, páginas 188; el Bo-
letín de 1<J0:, píg. 133; el de 1902, pág. 105; el de 1933, pág. 312; el de leOl, pág. 381; el
de 1906, pág. 284 y el de 1907, pág. 317.
DE HISTORIA NATURAL. fiOT
Simplocaria hrevistriata Reill.
Der Simplocaria seniistriata sehr nahestehend, etwas kürzer
und breiter gebaut, sehr kurz oval, namentlich hinten nichl zu-
gespitzt, obea inetallisch brun, der Kopf wenig dunkler, Unter-
seile sammt Fühlern und Beinea brunroth. Die Oberseite ist fei-
ner panktirt, die Decken streifen feiner ausgeprügt, noch kürzer,
die Behaarung mehr greis, etwas kürzer, zahlreichere weisse
irregulare makeln bildend, die bis zur basis herauf reichen. —
Long. 2,6 mili.
Spanien: Pozuelo de Galatrava.
Von P. José María de la Fuente in einiger Anzahl eingesendet.
Edm. Reilter in Deutsche Ent. Zeitschr., 1900, pág. 83.
Cardiopliorus signatus var. nigritliorax n. var.
Prolhorax omniuo niger. Pedes ruü, prceter femora medio per-
late obscura.
Las patas en esta variedad, de la que hemos cogido dos ejem-
plares en Pozuelo, son rojas con todos los fémures obscuros muy
anchamente en su mitad. Pero lo que la distingue principalmente
de la forma típica es el tener el protorax completamente negro.
En el tipo el protorax es negro con una faja roja en la bese y en
la variedad granjasenús Pie, única hasta ahora conocida, este ór-
gano es rojo con algunas manchitas negras en la parte anterior.
Zonabrls varians Gyll.
El nombre de varians dado á esta especie por Gyllenhall en
1817, ó el de inconstans que le aplicó Ghevrolat después en 1865,
le cuadra perfectamente. El Catálogo de 1906 inscribe, sin embar-
go, dos solas variedades: íO-spilota Ghevr. y luteipennis Mars.;
empero hay muchas más, pues solo en Pozuelo hemos obtenido
nosotros hasta nueve, además del tipo. A darlas á conocer tiende
esta nota que ofrecemos á los debutantes. Los términos emplea-
dos no necesitan explicación, solo diremos que el número de
manchas ó fajas de que hablamos se refieren á cada uno de los
élitros.
La Zonabris varians se encuentra, á veces en número, sobre
Knautia arvensis Goult y más rara vez en las Euphorhia.
1 . Élitros sin manchas ni fajas v. luteipennis Duf.
— Élitros con manchas, ya solas, ya acompañadas de una faja
mediana transversal 2 .
808
BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
2. Élitros con manchas solas, sin faja transversal 3.
— Élitros con manchas y una faja transversal mediana 4.
3. Una sola mancha en cada élitro (sutural posterior)
V. wiipunctata m.
— Dos manchas en cada élitro, que pueden ser: ó las 2 ante-
riores ó 1 anterior y 1 posterior suturales
V. bipunctata m.
— Tres manchas: 1 anterior sutural y 2 posteriores (tipo); ó 1
anterior y 1 posterior suturales y 1 mediana marginal; ó 2
medianas y 1 sutural posterior; ó 2 anteriores y 1 poste-
rior sutural van'ans Gyll.
— Cuatro manchas: 2 medianas y 2 posteriores; ó 1 anterior
sutural, 1 mediana marginal y 2 posteriores; ó 1 anterior
y 1 mediana marginales y 2 posteriores; ó, finalmente, 1
anterior y 1 posterior suturales y 2 medianas
V. quadripunctata m.
— Cinco manchas: 1 anterior sutural, 2 medianas y 2 poste-
riores V. quinquepunctata m.
— Seis manchas: 2, 2, 2 v. sexpunctata m.
4. Élitros con dos manchas posteriores, v. bipunctatofasciata,
— Con tres manchas: 2 anteriores y 1 posterior sutural; ó 1 an-
terior (indistintamente sutural ó marginal) y 2 posterio-
res V, tripunctatofasciata m.
— Con cuatro manchas: 2 anteriores y 2 posteriores
iO-spilota Chevr.
Pacliyhrachis obscuricolor n. sp.
Niger. Tribus primis articulis antennarum ferrugineis; episto-
ma albido flavescenti; capite inter oculos punctis duobus minus-
culis et duobus utrinque super epistoma, prothorace margine an-
teriori et laterali elytrorumque marginibus basali et epipleura-
rum (in his parte antica cúrvala et ora externa tanlum), necnon
duabus lineolis, una medio basi longitudinaliler posita et altera
apicali, transversa, luteis; thoracis mesepimeris etiam luteis; pe-
dibus testaceis cum arista dorsali femorum exterius obscurata,
León. 4 milim.
Patria: Pozuelo, Majo; Fnencalienle, Aprili; in Lavandula pe-
diinculata L. detectus.
P. Kraatzi Ws. afflnis; sed major, obscurior, etc. • -
El estudio que precede lo hemos verificado sobre siete indivi-
DE HISTORIA NATURAL. 309
dúos, siendo algunos de los caracteres enunciados variables. Los
caracteres fijos son el color de la base de las antenas, del episto-
ma, de las cuatro manchitas de la cabeza y de las mesepimeras,
que se hallan en los siete ejemplares examinados. Los demás ca-
racteres varían, siempre con tendencia al'melanismo: así en dos
ejemplares la margen anterior del protorax es negra y la lateral
apenas se halla teñida de color; las epipleuras son negras en
otros dos, y hasta la mancha apical, que parece más constante,
desaparece en un individuo.
Bagoiis Fuentei Pie.
Petit, assez robuste et relativement large, roussátre ou obscur-
ci, revélu de squamules blanchátres ou jaunálres, avec quelques
taches foncées sur les élytres et des bandes également variables,
parfois décomposées sur le prothorax; antennes en partie noires;
paites testacées avec les tarses foncés. Rostre assez court et épais,
un peu arqué; prothorax granuleux, pas plus large que long,
subparalléle sur les coles postérieurs, rétréci en avant, íaible-
menl impressionné en dessus, avec des bandes foncées variables,
parfois interrompues; élytres distinctement plus larges que le
prothorax, relativement courts, subparalléles, puis courlemeut
atténués á l'exfrémité, sansgibbosités postérieuresnetles, distinc-
tement striés avec les intervalles plus ou moins et en partie
convexes, parfois subcosliformes, sans macule grisátre antéapi-
cale, mais avec des macules foncées variables plus ou moins net-
tes; palles moyennes, testacées avec les tarses foncés, le 3'^ arti-
cle des tarses pas plus large que les précédents. Long, 2 mili.
Espagne: Pozuelo (J, M. de la Fuente, in collections Fuente
et Pie).
\ oisin áe pallidipes Pie,' mais avec un sysleme de coloralion
bien différent.
Maur. Pie in UEchaiige, 1908 pág. 81.
Hypurus Fuentei (Schultze) Desbr.
Long. 2 milim. Subglobiformis, convexiusculus, niger, auten-
nis (clava fusca), tibiis tarsisque rufis; supra nigro-fuscescens, in
Prothorace squamulis albesceutibus sparsis. Elytris ápice sub-
concoloribus, transversim bifascialis, fasciis anguslis, valde uu-
dulatis, squamulis albo-subargenteis formatis, pectore squamulis
sparsis, induto.
:3io BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
E?pagne. Pozuelo de Calatrava, recu de M. de la Fuente, á qui
renlomologie est redevable de nombreuses et inleressanles dé-
couverles.
Gonslamment de un tiers plus grand que H. luctxiosus, plus large
plus globuleux; de ircne structure; antennes plus longuement
ciliées poslérieurement; prolhorax plus ampie, plus fortement
anguleux latéralement dans sa 2*= moitié, brusquen'ient rétréci
eusuite; fascies des Elytres plus étroités, plus nettes, plus fes-
tonnées.
Chez le luctuosus ees fascies sont ordinairement assez confuses,
plus réduites; rarement les squamules blanches envahissent pres-
que toute la surface et le sommet des Elytres est plus ou moius
rougeátre.
J. Desbrochers des Loges in Le Frelon, xvj, pág. 64.
Publicaciones que ha recibido la f^eal Sociedad Española
de Jiistoria l^atural durante el mes de Abril (continua-
ción) 9 Mayo de 1909.
(La liste siiivante servirá conime accusé de réception.)
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Sociedad aragonesa de Ciencias naturales, Zaragoza.
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Sociedad española de Física y Química, Madrid.
Anales. Año vii, n.° 63, 1909. (Continuará.)
Sesión del 7 de Julio de 1909.
PRESIDENCIA DE D. SALVADOR CALDERÓN
El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué
aprobada.
Homenaje á Darwin. — El Sr. Secretario participó que el Sr. Bo-
lívar había asistido en representación del Gobierno español á las
fiestas del Centenario de Darwin, celebradas en Cambridge en los
días 22 al 24 de Junio, en las que la Sociedad había tenido una
lucida representación, pues además del profesor Poulton, de la
Universidad de Oxford, que la había representado oficialmente
también el profesor Geikie, nuestro consocio honorario, había
desempeñado un brillante papel, estando encargado de la única
Conferencia que allí se ha dado coa ocasión de las fiestas.
El Sr. Rodríguez Mourelo manifestó que como modesto tributo
á la memoria del insigne naturalista, iba á leer unas notas bio-
gráficas del mismo que publicó hace años en la Ilustración Espa-
ñola y Americana.
El trabajo del Sr. Rodríguez Mourelo fué escuchado por la So-
ciedad con señaladas muestras de complacencia.
Notas y comunicaciones. — El Sr. Jiménez de Cisneros, que de
paso por Madrid asistía á la sesión, presentó un trabajo titulado
«Excursiones por los alrededores de Elche».
El mismo leyó la nota siguiente:
«El 1 ." de Julio, á las dos y doce minutos de la tarde, se percibió
en Alicante una ligera oscilación que terminó con una violenta
sacudida. Tres segundos después se percibió una sacudida más
violenta^ como de unos dos segundos de duración, acompañada
de ligero ruido.
Según el testimonio de diferentes personas, aquella noche, des-
pués de las 11'^ y 30'", se percibió otra pequeña sacudida de escasa
intensidad.
El día 2 de Julio, á las 1 F' y hS"" de la mañana, se percibió otra
sacudida violenta, pero de muy escasa duración. Por la noche, di-
T. IX— Julio, 1909. 21
— ÍR. > - • ^«i?«íí*í<ít5í> «)íl Ifcí^ ;$>iít¿N(^ *V*
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316 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Los reunidos felicitaron á su consocio por el considerable nú-
mero de especies que en tan corto tiempo ha reunido y clasificado,,
á la vez que por su buena presentación.
Notas y comunicaciones
Los últimos descubrimientos del hombre fósil en Europa
POR
TELESFORO DE ARANZADI
(Lámina iv.)
En gracia á la importancia que para la paleontología humana
tienen los descubrimientos de que voy á dar cuenta sucinta á
la Sociedad, me permito pedirle su venia para entretenerla aten-
ción de los socios con trabajos ajenos.
Tres son Jos hallazgos más importantes de estos dos últimos,
años, uno en territorio alemán y dos en territorio francés, dos
efectuados por hombres de ciencia, alemanes y suizos, uno por
hombres de ciencia, franceses; los expondré por orden crono-
lógico.
* *
A unos 10 km. al Sudeste de Heidelberg, en el valle del
Elsenz (afluente del Neckar), en la aldea de Mauer hay unos des-
montes de arena llamados de Grafenrain, desmontes constituidos
de loess reciente, de 5,74 m. de espesor en la capa superior, de-
bajo de la cual hay 5,18 m. de loess y loess arenoso antiguos y
debajo de éstos está la arena interpuesta con lechos de greda
(lettej y cantos rodados hasta el fondo de los desmontes; estas
arenas ofrecen 23 lechos diferentes, el 12.° de ellos con cantos
erráticos de glaciar.
Por debajo del depósito glaciar, á 24,10 m. por debajo del bor-^
de superior de los desmontes y á 0,87 de elevación sobre el fondo,
en una capa (la 4.' de las 23 empezando por abajo) constituida
por un conglomerado calizo de cantos rodados, se encontró en Oc-
tubre de 1907 una mandíbula humana bien conservada, que fué
objeto de un estudio detallado por parte del Dr. O. Schoetensack
Bol. de la R. Soc. Esp. de Hist. Nat.
Tomo IX. -LÁM. IV.
Cráneo encontrado 69 üa Chapelle, Dep. de la Correze (Francia)
(Cliché facilitado por La Science au xx*^ siécle)
DE HISTORIA NATURAL.
317
'(Der Unterkiefer des Homo Heidelbergensis, Leipzig 1908j. Res-
pecto del período geológico á que se la ha de referir Moritz
Alsberg de Kassel (Globus, Januar 1909) no duda en resolverse
por las capas de transición
entre el plioceno y el dilu-
vium, y, por consiguiente,
en calificarla como el resto
humano más antiguo entre
los de estratigrafía bien com-
probada; en apoyo de esta
opinión aduce la ausencia
del mainmuth, así como la
presencia del Elephas anti-
quus y de otros fósiles característicos que aproximan el período
de formación de estas capas á los forest hed de Norfolk (Ingla-
terra) y al plioceno superior del Mediodía de Europa (presencia
del Rhinoceros etruscus Falc. y caballo de forma de transición
entre el Equus Stenonis Cocchi y la forma de Taubach). La man-
díbula, lo mismo que un canto rodado de caliza á ella adherido,
está cubierta de dendritas de limonita y compuestos de man-
ganeso.
A primera vista llama ya la atención la ausencia completa de
barbilla, característica de las mandíbulas diluviales hasta hoy
conocidas, y lo macizo y grueso del cuerpo, lo mismo en la sín-
fisis como en las ramas laterales, que quizás inclinarían á encon-
trarle cierto aspecto de antropoide, sino fuera por el carácter com-
pletamente humano de los diente?, principalmente la falta de pre-
dominio ó desarro-
llo de los caninos y
de adaptación del
primer premolar al
canino superior. Es
de notar la poca ar-
monía que hay en-
tre dientes y man-
díbula, pues aqué-
llos, aunque en ab-
•soluto grandes, son relativamente pequeños, sobre todo el molar
tercero; excepto éste, los molares tienen cinco tubérculos, como
según M. de Terra en los australianos. La cavidad de la pulpa de
318 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
los molares es muy grande, mientras que el espesor de la dentina
y cemento no se distingue del que tienen en el europeo actual;
Schoetensack lo pone en parangón con un carácter infantil del
europeo en el sentido de la persistencia de un carácter muy pri-
mitivo de los primates, procedente de cuando se formaron los plie-
gues y curvaduras y con ellos los tubérculos; de la pequenez re-
lativa de los dientes deduce la exclusión de todo estadio antropoide
en su ascendencia y lo califica de rasgo anterior al antropoide,
común á éste y al hombre.
Se nota la falta de borde básico en la sínfisis {incisura suh-
mentalis que Klaatsch encuentra en los australianos); puesta
la mandíbula sobre un plano horizontal, la región media no le
toca en una extensión de 50 mm., circunstancia que no veo sea
suficiente como expresión de aquel carácter, pues el borde in-
ferior de muchas mandíbulas modernas es tal, que en aquella
posición queda al aire una mayor parte de la región media de
dicho borde. También concuerda la mandíbula de Mauer con la
de los australianos en la presencia de Trigonum postmolare, con-
tinuación del borde alveolar no muy rara vez ocupada por un
4.° molar supernumerario en éstos.
La robustez de las apófisis y surcos que sirven de inserción al
digástrico y al geniogloso contradice á la teoría de WalkhoíT de
la correspondencia entre la formación de la barbilla en el hombre
reciente y la actividad de aquellos músculos con el desarrollo del
lenguaje articulado en el mismo. Las ramas ascendentes son muy
anchas (lo que recuerda á los lemúridos fósiles), hasta 60 mm.
en lo alto de la apófisis, mientras que en 12 recientes el término
medio no fué más que de 37,4 mm.; la altura hasta la apófisis co-
ronoides es de GG,3 mm,, lo cual no es ninguna exageración; la
altura del cuerpo de 29,9 en la distal del tercer molar y 34,3 en-
tre el primero y el segundo, el grueso de 17,5 entre los incisivos,
23,5 en la distal del tercer molar, más de 10 en el borde inferior
bajo los molares. La escotadura entre el cóndilo y la apófisis co-
ronoides es muy somera (parecida á la del cinocéfalo) y aquel
tiene una superficie articular muy grande (transverso 22,8, diá-
metro en el derecho 13, en el izquierdo 16); en él ve también
Schoetensack una indicación de la incisura subcoracoidea del
M y celes, género en que se han encontrado varias aproximacio-
nes al hombre. El ángulo es de 107°, mientras que en las razas
europeas de ángulo más abierto, como los vascos alcanza á 132°7
DE HISTORIA NATURAL. 319
por término medio; pero aún dentro de la Península encontra-
mos valores de mandíbulas recientes que se aproximan más al
de Mauer que al de los vascos. Según los perfiles diagramáticos
de la monografía de Schoetensack parece deducirse que la man-
díbula fósil de Heidelberg debe de estar próxima al punto de par-
tida de la evolución hacia los antropoides y hacia negros y blan-
cos, aunque más exacto creemos sea considerarla dotada de tales
caracteres pre-antropoides por atavismo; por su comparación
con la mandíbula de Spy se la podría caliñcar de pre-uean-
dertaloide.
En el Périgord (departamento francés de la Dordogne) en el
valle de la Vézére, célebre en los anales de la Prehistoria desde
hace 46 años por los continuos descubrimientos en él efectuados,
desenterraron en terrenos arrendados para sus investigaciones
arqueológicas por O. Hauser, este señor y el profesor Klaatsch en
presencia de varios miembros del Congreso antropológico alemán
de Frankfurt, entre el 12 y el 14 de Agosto de 1908, y con toda
clase de precauciones, un esqueleto, cuya existencia se reveló cin-
co meses antes y resultó ser de un joven de unos diez y seis años,
esqueleto que yacía en la cueva inferior de Le Moustier con pe-
dernales elaborados, característicos de la época llamada mustie-
rense, pequeños, con el bulbo de percusión en una cara y ligera-
mente trabajados en la otra, pero también con otros pedernales
del tipo de Saint Acheul, mayores que aquellos, trabajados por
ambas caras y llamados, á causa de su configuración, por los pre-
historiadores franceses coup de poing; sin rastro ninguno de reno.
El cráneo de este joven presenta los caracteres de la raza de
Neandertal, según el profesor Klaatsch, cuyo trabajo de restau-
ración ha calificado de defectuoso un hombre de ciencia francés,
quien añade que dicho cráneo tiene todavía dentro de los alvéo-
los los dientes de laseguuda dentición. Parece ser que su posi-
ción indica haber sido enterrado expresamente, aunque no en
fosa, sino en el suelo amontonando tierra sobre él, pues bajo el
cráneo había una piedra á manera de cabecera y el cuerpo estaba
en la posición de un durmiente, la mejilla sobre el codo derecho
y el brazo izquierdo extendido á lo largo del cuerpo, la pierna de-
recha extendida y la izquierda doblada, bajo la mano izquierda
un coup de poing de unos 17 cm., un poco más lejos un raspador
320 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
de 13 cm. y alrededor abundantes huesos de toro bravo, en parte
calcinados.
Este esqueleto, que da ocasión á un doctor de Basilea para dar
rienda suelta á su fantasía, lo quieren aprovechar algunos ale-
manes para decir de los franceses que de un esqueleto encontra-
do en Le Moustier hace unos veinte años no han dado á la publi-
cidad ningún estudio.
En el departamento francés de la Gorreze, colindante por su
Oeste con el de la Dordogne, á menos de 50 km. de Le Moustier
y á 22 al sur de Brive, en la aldea de La Ghapelle aux Saints, en
una gruta de sus inmediaciones buscaban desde 19()5 instrumen-
tos de la edad de piedra tres sacerdotes, A. Bouyssonie, J. Bouys-
sonie y L. Bardon, cuando el 3 de Agosto de 1908, á unos GO cm.
de la superficie, tropezaron con restos humanos, que como me-
jor pudieron empaquetaron y remitieron en una caja al Museo de
París al profesor de paleontología, M. Marcellin Boule, quien ha
dirigido la reconstrucción del cráneo hecha por Papoint de ma-
nera muy satisfactoria y ha dedicado todos sus desvelos al estu-
dio de estas piezas. Un hombre de ciencia, alemán, hace observar á
este propósito que éntrelos sacerdotes franceses está muy extendi-
da la afición á la prehistoria, y como aficionados, las condiciones
de yacimiento las comprobaron macho menos cuidadosa y cir-
cunstanciadamente que lo fueron en el caso anterior; ignoro la
justificación que pueda tener esta apreciación en que el profesor
hace de juez y parte en una comparación de fuera de cátedra, pero
los tres descubridores aseguran que la capa arqueológica de 30 á
40 cm. que cubría al esqueleto estaba intacta, y el último yacía
enterrado en una fosa rectangular de 145 X 100 X 30 cm., orien-
tada casi de E. á W., echado de espaldas con la cabeza en el án-
gulo SW. y ajustada con piedras, la mano derecha hacia la ca-
beza probablemente, el brazo izquierdo extendido, las piernas
plegadas y vueltas hacia la derecha; encima de la cabeza había
tres ó cuatro pedazos grandes, planos, de huesos largos, encima
el extremo de un metatarsiano de un gran bóvido, dos primeras
falanges y una segunda, prueba de que la pata la habían coloca-
do con su carne. No hay restos de fabricación ni huesos utiliza-
dos, pero sí huesos roídos, rotos para extraer el tuétano y tirados
DE HISTORIA NATURAL. 321
entre puntas de pedernal y raedores, lo que hace suponer fuese
una tumba y no una habitación. Los 22 renos y 1 1 bóvidos, dos ó
tres caballos, marmota, zorra, tejón, Rihnoceros tichorhinus, ca-
bra montes y lobo, determinados por MM. Harlé y Boule, deci-
den á este último ( L" Anthropologie^ XIX, 513) por el pleistoceno
medio; arqueológicamente parece corresponder al mustierense
superior, pues apenas hay una vaga reminiscencia del coup de
poing amigdaloide, y en cambio algunas piezas presagian el
aurignaciense (hojas retocadas, raedores ordinarios y aquillados);
las piezas encontradas pasaron de mil, principalmente raedores y
puntas; había también punta-raedor, cortador (coupoir) y sierra,
la mayor parte retocados; el material es un hermoso jaspe amari-
llo, alguno cuarzo halino ó ahumado y varios cantos formando
bolas.
El estado de conservación de los restos humanos parece ser
mucho mejor que en el de Le Moustier, debido á la edad avan-
zada á que murió el individuo correspondiente, faltando única-
mente algunos huesos de la base del cráneo y los nasales, las apó-
fisis coronoides y el cóndilo izquierdo de la mandíbula, así como
todos los dientes á excepción del segundo premolar izquierdo, y en
cuanto á los molares habían desaparecido en vida. Tiene perfec-
tamente caracterizado el tipo de Neandertal y hasta exagerándolo
algo, lo cual no tiene nada de extraño; porque según Klaatsch su
edad avanzada debió haber producido, como también sucede en el
europeo moderno, una reducción de altura y por el sucesivo des-
arrollo de la musculatura de masticación un engrosamiento de
los arcos superciliares, razón por la cual tiene mucho más ate-
nuados estos caracteres el de Le Moustier á causa de su juventud
y el de Gibraltar probablemente por ser del sexo femenino. Es de
enorme tamaño con relación á la estatura, calculada á lo más en
160 cm. según las proporciones europeas, mucho menos según
las de los vedas, alcanzando aquél á 1.600 c. c. de capacidad, de-
ducida por Boule del índice cúbico y comprobada por Verneau y
Rivet; capacidad que no impide á un soi-disant prudente articu-
lista el atribuirle una inteligencia evidentemente casi nula. La
longitud alcanza á 208 mm., longitud que Klaatsch dice no haber
visto en ningún cráneo moderno, pero sin salir de España hemos
medido nosotros alguno de 206 (Véase un avance á la antropolo-
gía de España). Stolyhwo encuentra el límite en 224; la anchura
alcanza á 156, y el índice, por consiguiente, es de 75; la altura
322 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
basio-bregmática, diceKlaatsch á sus lectores, que no es más que
de 116 (límite mínimo en las razas humanas); pero Boule, quien
debe saberlo, nos dice que el índice de altura es de 62,5, lo cual
sería imposible con aquella dimensión, por lo que debemos espe-
rar á datos más circunstanciados. Además de muy bajo y con
frente muy escapada, tiene los arcos superciliares muy promi-
nentes y sin depresión glabelar, formando un rodete destacado de
la frente por un surco ancho que va sin discontinuidad de una apó-
fisis orbitaria á la otra; las líneas temporales apenas son visibles;
el occipital es muy deprimido y muy saliente, los ángulos iniacos
menores que los que Schwalbe atribuye á los cráneos de Nean-
dertal y Spy; no hay protuberancia occipital externa sino un re-
borde transversal ó torus occipitalis transversus robusto, que co-
rresponde al inio y líneas semicirculares superiores, entre las
cuales y las inferiores las desigualdades del hueso denotan una
fuerte musculatura en la nuca. El plano del agujero occipital ape-
nas se desvía del alvéolo-condíleo, formando el mayor contraste
posible con los cráneos modernos de la región y los vascos, pero
sin que podamos decir por ahora si se sale de los límites observa-
dos en las razas humanas modernas; el agujero es muy alargado
y más atrasado que en la raza humana en que lo sea más al pare-
cer, los cóndilos occipitales muy aplanados, las apófisis mas-
toideas muy pequeñaa y las ranuras digástricas profundas. El es-
pesor de la bóveda es muy grande.
La cara es muy alta, del proslio á la glabela = 100, de aquél al
nasio = 88; pero también es muy ancha, bizigomática= 152, por
lo que el índice resulta más bien de cameprosopo; el ángulo fa-
cial naso-alvéolo-condíleo es de 69°, pero en cambio, apenas hay
prognatismo subnasal; las órbitas son muy grandes y bastante
redondag, con índice 88,6; la abertura nasal es grande, bastante
ancha, pero no más que el máximo individual y casi el provincial
en España, pues el índice es de 55; su borde inferior parece aca-
nalado;, el maxilar superior no tiene fosa canina como según
Huxley y Solías el cráneo de Gibraltar; la bóveda palatina es muy
larga y con curva dentaria casi upsiloide; la mandíbula es ro-
busta, gruesa, con rama ascendente muy ancha, ángulo truncado,
cóndilos aplastados y anchos, escotadura sigmoidea somera, sin
barbilla, pero con apófisis geni bien desarrolladas y no se nota la
menor señal de aproximación á los antropoides por el desarrollo
de los caninos. En conjunto parece que morfológicamente, al de-
DE HISTORIA NATURAL. 323
cir de Boule, habría que considerar este cráneo entre el Piúie-
cantropiis de Java y las razas humanas actuales más inferiores.
Del resto del esqueleto no tenemos aún conocimienlo exacto, y
por consiguiente no se puede justificar con ello la tesis, sostenida
hace veintitrés años por Fraipont y Lohest y recalentada en esta
ocasión en los artículos de vulgarización, de que la raza de Spy,
identificada con la de Neandertal, se caracterizase, á causa de la
inclinación hacia atrás en los cóndilos del fémur y superficie ar-
ticular de la tibia, por su actitud y marcha inclinada y á veces
casi á gatas. Anatómicamente considerados los huesos de Spy die-
ron al Dr. Bello Rodríguez (Le fémur el le tibia chez l'homme et
les anthropoides. París, 1909) una robusticidad de diáflsis y cabe-
za femorales, no que los confunda, pero que los aproxima á los de
los antropoides, un índice de longitud del cuello del fémur tam-
bién elevado; ángulo correspondiente reducido, no pudiendo ar-
güir esto una aproximación^á los antropoides, pues siendo menos
de 1 15'" y en los eslavos modernos de 1 17°, es de 121" en el gorila,
126° en el chimpancé y mayor en el orangután, 125", 8 en el fran-
cés moderno y 133 en el australiano; índice pilástrico y torsión
completamente humanos, aunque coincidiendo con una gran an-
chura del fémur; tibia poco platicnémica y con torsión positiva-
mente humana, mayor que los europeos modernos, sin caracteres
claramente pitecoides, y añade este autor (pág. 17) que no son las
proporciones tibio-femorales las que pueden distinguir al hombre
de los antropoides. El profesor Klaatsch califica (Umschau,
Marzo 1909) aquella tesis de disparate, añadiendo que por los ca-
racteres puramente anatómicos podría sostenerse en cuanto á los
huesos de los australianos con igual fundamento que los indivi-
duos á quienes pertenecían no podían andar derechos, lo que no
concuerda con la realidad; por lo que hace al color de la piel y su
pelaje en el hombre de La Ghapelle es pura fantasía todo lo que
se ha escrito y dibujado en las revistas de vulgarización; según
parece cayeron también algunos periódicos alemanes y france-
ses en el quidproquo de incluir la imagen del profesor Boule con
un cráneo de gorila en la mano, lo cual hizo creer á muchos pro-
fanos que aquel era el cráneo de La Ghapelle.
Si el cráneo de La Ghapelle no nos hace considerar á la raza de
Neandertal más pitecoide de lo que hasta ahora se la había consi-
derado, sí confirma varios caracteres que antes se tenían por muy
inseguros y algunos como meras conjeturas; por otra parte, no es
g¿4 boletín de la real sociedad española
de naturaleza áresolverelliligio entre Schwalbe y Stolyhwo acerca
de la discontinuidad entre el Homo primigenius ó de Neandertal
y el Homo sapiens. De hecho, aquella raza es muy distinta de la
negroide de Grimaldi, estudiada por Verneau y casi contempo-
ránea del hombre de La Güapelle; éste tiene un instrumental in-
ferior al de Grimaldi, cuyos utensilios tienen una fisonomía par-
ticular. El instrumental de La Ghapelle no es precisamente el del
hombre más primitivo, pero está á gran distancia respecto de la
perfección del de los artistas prehistóricos de la raza de Gro-Mag-
non, cuyos caracteres anatómicos son también muy distintos; así,
pues, no se resuelve el problema de si hay que considerarlo como
el patriarca de las razas europeas modernas dolicocéfalas, ó como
representante de un pueblo extraño á éstas.
He de terminar dando las gracias al Dr. Verneau por su ama-
bilidad en facilitarme la utilización del cliché para la lámina que
acompaña á este arlículo.
Una necrópolis en las minas de Solía (Santander.)
JESÚS CARBALLO, S. S.
En la njta inserta en nuestro Boletín del pasado Marzo lamen-
taba la ignorancia en que nos hallamos respecto de lo que en la
Montaña pudiéramos llamar período 6 piso Cántabro; de donde
resulta una laguna entrfe la arqueología histórico-romana y la
arqueología prehistórica, ya bastante estudiada. Encarecía por
esto la necesidad de que algún estudioso de la provincia tendiese
un puente sobre esa laguna, uniendo con incontestables descu-
brimientos lo prehistórico á lo histórico, puesto que á mí no es
dable salirme de los confines de la geología.
Mas antes que el Boletín llegase á mano de los lectores, un
nuevo hallazgo en una mina de hierro próxima al Astillero, mo
hizo salir de casa para ver yo mismo unas sepulturas, probable-
mente cántabras.
Fueron halladas en la Mies de Solía (Villaescusa), en terreno
DE HISTORIA NATURAL. 825.
perteneciente á la Compañía Orconera, 12 kilómetros al S. de
Santander (1).
Estaban orientadas todas estas sepulturas mirando al E., y lo&
esqueletos, tendidos en posición recta y no encogidos, como ge-
neralmente sucede en los pueblos orientales. Su estatura era la
ordinaria, excepto uno que medía dos metros, guardando toda la
osamenta las debidas proporciones, como se dejaba ver bien en
las grandes mandíbulas, fémur, húmero, peroné, etc.
Las dimensiones ordinarias de las sepulturas bien conservadas,
son: 1,70 m. de largo, 0,45 cm. de profundidad, por 56 cm. de
ancho en la cabecera y 30 en los pies. Continuando las excavacio-
nes, hallamos otras muchas, casi todas conteniendo un esqueleto,
pero en tan mal estado de conservación, que al tocarlos se redu-
ducían á polvo, resultando muy difícil el reconocimiento. Tam-
bién hallamos algunas sepulturas de niño, que apenas medían
0,50 cm. de largo.
Como se ve, se trata de una verdadera necrópolis, pues lleva-
mos levantadas cerca de veinte sepulturas, y aun queda mucha
campo por explorar.
La construcción no puede ser más sencilla: una caja cuadran -
guiar formada por losas pizarrosas, en el fondo, el suelo natural
de la excavación, y todo ello cubierto por losas también piza-
rrosas.
Mas á la grata impresión producida por tan interesante hallaz-
go, ha seguido la decepción de que este pueblo, ni por olvido nos
legó un solo objeto de su industria ni un signo de su arte. A juz-
gar por el último cráneo que he desenterrado y contemplado bien,
antes que se redujese á polvo, diría que se trata de un puebla
idiota.
¿A qué raza pertenecía? Desde luego se puede asegurar que na
son árabes, ni cristianos, ni romanos; trogloditas del paleolítico,
tampoco. ¿Será el neolítico ó postmagdalenense que ocupó casi
toda la Península y cuya existencia en la Montaña yo demostré
en mi útima nota? (?).
(1) No quiero perder la ocasióa de dar las más expresivas gracias á mi entusiasta
amigo D. W. Beathy, inteligente y digno gerente de la mina, quien para evitar posi-
bles desmanes, dio orden de que en lo sucesivo nadie toque las sepulturas hasta qua
yo vaya á reconocerlas.
(2) «Notas de Espeleología», Marzo 1939.
826 BOLETÍN DE LA EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
En caso aflrmativo, ¿sufrieron estos habitantes la invasión de
los cántabros ó hay un gran lapso de tiempo que separe á los pri-
meros de los segundos, ó ambos pueblos son la misma cosa con
diferente nombre? No se sabe, ni conozco prehistoriógrafo alguno
que lo haya aclarado.
Unas sepulturas que el señor marqués de Comillas me enseñó
(que él tiene por cántabras), halladas en Espinilla, cerca de Rei-
nosa, son indudablemente de la misma raza que las que me ocu-
pan. La única diferencia está en que las losas de Espinilla con-
sisten en piedra arenisca y las mías son pizarrosas, cosa que
tiene su fácil explicación, por los próximos afloramientos de estas
rocas y por la facilidad con que ambas se pueden trabajar.
Para orientarnos en esta obscuridad, tampoco nos sirve la cla-
sificación prehistórica corriente en edades de la piedra, del co-
bre^ del bronce, etc.; porque en toda la necrópolis no se ha halla-
do un solo objeto ni de piedra ni de metal.
A pesar de las dificultades apuntadas, voy á exponer algunas
conclusiones que á mi juicio se deducen del primer estudio de
esta necrópolis.
Primeramente, se trata de un pueblo bárbaro é inculto, muy
inferior á los trogloditas magdalenenses, que habían poblado
muchos siglos antes el mismo territorio; lo cual supone, ó una
gran decadencia en el arte y la industria ó la ocupación poste-
rior del territorio por una raza bárbara.
Y esta raza no era como la primera, troglodita; porque dejó
intactas las obras espeleológicas de arte, de sus predecesores, de-
mostrando con esto que no habitó las cavernas.
La antiquísima raza primera, si bien era aún analfabeta, tuvo
talento suficiente para expresar gráficamente sus hazañas, valién-
dose de ciertos signos convencionales: éstos existen aún, y si la
ciencia llega á interpretarlos, se ensancharán los confines de la
Historia con la de una raza más de cazadores, que por su vitali-
dad ocuparon y dominaron parte de Francia y España, y de la
que hasta el presente no había la menor sospecha.
Por el contrario, la raza que construyó la necrópolis á que me
refiero, es muy posterior á la otra y, no obstante, inferior en civi-
lización. Desconocía el arte, y parece que apenas contaba con la
más imprescindible industria, ya que en veinte sepulturas y en
todo el campo no hemos hallado ningún resto de ella, pudiendo
afirmarse otro tanto de los habitantes de Espinilla.
DE HISTORIA NATURAL. 327
Los ingenieros ingleses de la mina creyeron ver ciertos graba-
dos en una de l.is losas, pero poco ti-abajo me cosió probarles que
se trataba de huellas de un corrimiento de tierras, mediante el
cual, las aristas de una brecha caliza habían rayado la losa por la
presión de las capas superiores.
Este pueblo, aunque religioso, es probable que no creyera en
la transmigración de las almas como muchos orientales, pues en
ninguna sepultura hallamos viático; pero debían adorar al sol,
porque todos los esqueletos están mirando á Oriente. Y esto era
practicado hasta con escrúpulo, según se deduce de una tumba
que tenía dos esqueletos y donde se conoce que, para enterrar
al segundo, levantaron el primero, diseminando los huesos; pero
cuidaron de que el cráneo quedase mirando á Oriente. Es de notar
que esta orientación es perfecta, probándola con la brújula del
ingeniero. Tampoco eran errantes (como las tribus de América),
sino estables y con población fija, porque la sepultura citada de
los dos esqueletos era más ancha que las demás; lo cual denota
previsión y estabilidad, y lo confirma que el primer esqueleto,
que era de mujer, fué sepultado antes que el segundo, pertene-
ciente á un varón, y ambos de individuos viejos, según se dedu-
cía de las dimensiones craneanas y de los molares. Se diría que el
hombre había querido ser enterrado en la sepultura de su madre.
Como se ve, esto está en manifiesta oposición con las teorías
de M. Mortillet, cuando dice que los pueblos antiguos carecían
de toda idea religiosa, y que para ellos el hombre fallecido era
sencillamente una máquina gastada que se desecha por inútil, sin
que ya nadie se cuide de ella. Aquí están todos los esqueletos
cuidadosamente depositados, mirando á Oriente, los brazos y
piernas en simetría y algunos con la cabeza colocada en un hueco
preparado al efecto, con piedras á ambos lados. Todo ello, pues,
supone rito religioso y amor de la familia.
¿Será posible averiguar la edad de esta necrópolis? Opino que,
mientras no poseamos más datos, sólo podremos formar conjetu-
ras más ó menos ciertas. Es indudable, sin embargo, que estos
hombres son anteriores á los cristianos ó romanos y posteriores
al período paleolítico, quedando la duda de su edad entre el neo-
lítico (piedra pulimentada) y el protohistórico (de los metales).
Mas las grandes divisiones de las edades no nos sirven, tratándo-
se de una especial localidad. En nuestros días hay muchas tribus
salvajes que todavía están estacionadas en la edad de piedra.
32á boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
He dicho antes que esta necrópolis pertenece, ó á una razi d&
la Edad neolítica ó de la protohistórica, pero el período protohis-
lórico, tratándose de la Montaña, es el cántabro. De donde resulta
que estas sepulturas ó son cántabras ó neolíticas. Mas en la antes
citada nota, creo haber demostrado precisamente que en esta
provincia apenas se hallaba resto alguno neolítico, y no concuer-
da su escasez con una necrópolis de más de veinte sepulturas en
la costa y otras tantas en Reinosa. Todo induce, pues, á creer que
tales sepulturas no son neolíticas sino cántabras.
Hay más; yo creo que, debido á la fiereza de esta raza, tan pon-
derada por los romanos, no han podido penetrar aquí los pueblos
neolíticos, que en la meseta castellana tanto predominaron y
cuyos hermosos trabajos aún hoy admiramos, explicándose así la
escasez de objetos pulimentados en la Montaña. Verdad es que
también carecemos de objetos cántabros; pero esto tiene ya su ex-
plicación en la historia que de ellos trata.
Strabón, hablando de los cántabros, asegura que eran muy in-
dependientes y fieros: y todos sabemos que, unidos á los asturia-
nos y gallegos^ se hicieron fuertes en los montes, siendo el terror
de los romanos y obligando al mismo Augusto á venir en perso-
na para reducirlos.
Teniendo sus moradas en los montes, es muy difícil que se con-
serven objetos hasta nuestros días en un país tan lluvioso: basta
la inclinación del monte para que todo sea arrastrado con las tie-
rras. Además, los romanos concibieron tal odio contra ellos, que
ponían singular empeño en demoler sus obras á fin de borrar su
recuerdo de la historia. Así lo asegura el citado geógrafo griego.
El mismo dice que los cántabros no usaban dinero, ni plata, ni
oro; el comercio se hacía por mutuo cambio de frutos y objetos:
enterraban á sus muertos y extendían el cadáver en la fosa.
Quien haya desenterrado aquellos esqueletos y contemplado
bien las tumbas en que yacían y lea después esta descripción, no
puede dejar de ver confirmadas las opiniones arriba expuestas.
Por lo que antecede, podemos suponer con bastante fundamen-
to que la necrópolis es cántabra, y presumir que aquí el período
cántabro suple al neolítico, es decir, que en la Montaña se debió
prolongar por más tiempo que en Castilla el paleolítico, especial-
mente el magdalenense, y á continuación de éste el cántabro. De
modo que el neolítico es aquí casi accidental. Mas lo que prueba
la larga duración del paleolítico en la Montaña, es que los objetos
DE HISTORIA NATURAL. 329
se hallan tanto en capas muy profundas como en otras superficia-
les. Muchos siglos de duración acusa la diferencia de nivel en ca-
pas que nos muestran la misma industria y la misma raza.
El período neolítico estaría en esta provincia sustituido por la
prolongación del magdalenense y principios del cántabro, y se-
gún esto, la clasificación de Mortillet no sería adaptable ala Mon-
taña; la que sigue Vilanova en su Geología Ibérica está más con-
forme, pero es más vaga y especifica poco.
Suponiendo ya que la necrópolis es cántabra, ¿será dado fijar
su edad dentro de este mismo período? Careciendo en absoluto de
signos y objetos es casi imposible, porque el periodo cántabro
debió durar muchos siglos.
No obstante, la situación topográfica de este campo funerario
algo puede significar. Está la Mies de Solía en un valle, al pie de
una pequeña sierra y próxima al mar: la abundancia de tumbas,
la disposición de los cadáveres, la previsión del que mandó cons-
truir la tumba más ancha para contener dos individuos, etc., dan
indicios plausibles para creer que, por entonces, ese pueblo go-
zaba de paz. Mas, por otra parte, Strabón dice que los cántabros
habitaban los montes y tenían el mismo género de vida que los
asturianos y gallegos, quienes se hacían invencibles en sus mon-
tañas. Augusto, después que fueron reducidos, les obligó á bajar
á los valles y á poner sus moradas próximas á la costa, exigién-
doles además un riguroso desarme. De este modo, careciendo de
embarcaciones, los romanos les tenían más á mano, haciéndoles
imposible un nuevo pronunciamiento. Esto ya es motivo muy
plausible para creer que la necrópolis data del tiempo de Augus-
to, ó sea cuando los cántabros fueron obligados á abandonar sus
montes para ocupar los valles próximos á la costa, donde gozaron
un período de paz forzosa, único en que pudieron construir tantas
sepulturas en el lugar citado. Cuentan, pues, dichos esqueletos
diez y nueve siglos de existencia.
Mi poca salud y ciertas dificultades, hijas de la rutina en que
vivimos, me han impedido estudiar la osamenta y especialmente
los cráneos. Estos habían ya sido mutilados cuando me avisaron,
pero aun pude recoger uno de mujer joven, bien conservado, y
otro de hombre viejo, que he debido reconstruir. Este es de per-
files bastante anormales, mientras que el primero ofrece tanta
capacidad encefálica y perfiles tan regulares como el de cualquier
persona de nuestra raza actual.
T. ;x.-Julio,1909. 22
330 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Notas geológicas
POR
LUCAS FERNÁNDEZ NAVARRO
En la presente nolicia voy á reunir algunas observaciones reco-
gidas durante las excursiones que realizo con frecuencia, ya solo,
ya con alumnos y aficionados, por las inmediaciones de Madrid.
No son, ciertamente, de gran importancia, puesto que todas con-
sisten en rectificaciones de detalle á lo que ya se sabe respecto
de esta región. Son datos, sin embargo, que convendrá tener en
cuenta para esludios minuciosos.
1. Límites entre el terciario y el diluvium, al S. de Madrid.—
Aunque parezca cosa muy sencilla la distinción de ambos terrenos,
presenta, sin embargo á veces, cierta dificultad, pues las arenas
cuaternarias, cargándose de arcillas pasan álos gredone?, que en
nada se distinguen de las arcillas terciarias. Otras veces entre las
mismas arenas se interponen calizas terrosas blancas que las ha-
cen tomar el aspecto de ciertas margas miocenas. Tanto es así,
que geólogos muy competentes han sospechado la existencia del
plioceno en esta cuenca (opinión que no comparto) para explicar la
facies terciaria que á veces presentan los materiales del diluvium.
; Esta confusión no es posible en las proximidades de la Sierra,
donde las arenas son gruesas, bien caracterizadas, á veces con
cantos rodados de variable tamaño, de granito, gneis y cuarzo. En
cambio, en ciertas depresiones y sobre todo hacia los bordes del
terciario, es frecuente encontrar suelos arcillosos de muy difícil
determinación. Por eso no tiene nada de particular que los lími-
tes entre ambos terrenos carezcan á veces en los mapas de una
precisión de detalle, á que solo puede aspirarse después de muy
repetidas observaciones.
A partir del puente de Toledo, cuyos cimientos, como es bien
sabido, están en terciario, el límite de ambos terrenos va á la iz-
quierda de la carretera de Madrid á Toledo hasta el kilómetro 5,
en el cual, antes de llegar al arroyo de Pradolongo, pasa á la de-
recha. Forma aquí un cerróte ancho y bajo (sobre el que están las-
ruinas de un palomar) que avanza como un cabo en el cuaterna-
rio, volviendo otra vez á pasar á la izquierda de la carretera. Si-
DE HISTORIA NATURAL. 331
gue después el límite por el citado arroyo de Pradolongo hasta
que éste encuentra á la línea férrea de Gáceres, casi en el punto
en que la misma cruza la carretera de Andalucía.
Marcha después coincidiendo con la línea férrea, que á su
izquierda deja el terciario y á su derecha un diluvium de muy
poco espesor, Pradolongo, que con las grandes lluvias se enchar-
ca á consecuencia de lo arcilloso del subsuelo. Desde poco antes
de la estación de Villaverde, el límite forma un gran arco con la
concavidad hacia dicho pueblo, que está en el terciario, lo mismo
que sus dos estaciones.
Hasta aquí no hay gran diferencia con lo señalado por Prado
en su excelente aMemoria»; pero en adelante, los límites reales
difieren un tanto de los marcados en el mapa, teniendo el dilu-
vium más extensión de la que se le asigna.
En vez de pasar la línea limitante por cerca de Leganés y Fuen-
labrada, desde el S. de Villaverde se dirige á encontrar el ferro-
carril de Alicante al principio del kilómetro 12, desde donde
tuerce hacia Getafe, que está todo él en pleno cuaternario. Entre
Getafe y Leganés no hay nada de terciario, ni se le alcanza en los
pozos de las norias, que suelen medir 10 ó 12 m.
La línea que vamos siguiendo, á la altura de Getafe, se inclina
algo al SO. y atraviesa el ferrocarril de Badajoz, precisamente por
el hito del kilómetro 18. Un poco antes, entre la carretera y el fe-
rrocarril, á la derecha de éste, quedan unas huertas en cuyas no-
rias se puede apreciar que el espesor del cuaternario no baja de 6 á
7 m. El arroyo Culebro (kilómetro 19) está ya en pleno terciario^
terreno que hace aquí otra entrada hacia Poniente, constituyendo
el conocido cerro de las Alcantueñas de Parla. Este pueblo queda
en cuaternario.
Desde el S. del mismo, la línea tuerce al SE. para rodear por
Poniente á Torrejón de Velasco y seguir luego por la margen
derecha del arroyo de Guaten hasta Yeles, pueblo que queda en
terciario. Aquí también tiene el mioceno menos extensión de la
que el mapa le asigna, puesto que el cuadrilátero limitado por
Torrejón de la Calzada, Torrejón de Velasco, Gasarrubuelos y
Yeles, que he recorrido minuciosamente en todas direcciones, es
indudablemente cuaternario.
En cambio, al salir ya de la provincia de Madrid, en la de To-
ledo, ocurre lo inverso. El límite desde Yeles se dirige á Illescas,
que todavía está en cuaternario. Pasa la vía férrea antes del
332 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
disco del lado de Azaña y sigue entre el ferrocarril y la carre-
tera de Toledo, may próximo á ésta y aun atravesándola en algún
punto, como en el kilómetro 43, por Yuncos y Yuncler, á unirse
en Yillaluenga con el límite señalado en el mapa. Queda así den-
tro del terciario toda la extensión señalada como diluvial, com-
prendida entre las vías férreas de Gáceres y Badajoz, dentro de la
cual se hallan Yeles, Azaña, Pantoja, Cobeja, Yuncler y Villa-
luenga.
2. Manchones terciarios en el diluvium. — El mapa señala algu-
nas pequeñas manchas de terciario en pleno diluvium; unas cuya
existencia no he comprobado, otras de extensión muy distinta de
la indicada por Prado, y también alguna no señalada en el mapa
geológico.
Al primer grupo pertenecen los dos manchoncitos indicados
cerca del límite meridional de la provincia, uno entre Serranillos
y Batres, el otro en término de este último pueblo, á orillas del
río Guadarrama. En cuanto al primer afloramiento, indudable-
mente ha sido tomado por arcilla terciaria el gredón diluvial que
en ciertos puntos forma la superficie del suelo, En algunos de los
profundos barrancos ó «careabas» del arroyo que pasa por ambos
pueblos, se pueden ver cortes idénticos á los de San Isidro, en
Madrid, en que los gredones alternan con las arenas abigarradas.
Tampoco hemos podido dar con el manchón del Guadarrama,
que creemos no existe. En el kilómetro 12 de la carretera se obser-
van en las trincheras capas alternantes de gredón y arenas abiga-
rradas, y sólo en un punto afloran en extensión de pocos metros
unas margas blanquecinas escasamente coherentes, pero que
están superpuestas á las arenas, por lo cual no me parecen ter-
ciarias.
El afloramiento terciario de 60 m. de longitud que cita y repre-
senta Prado al NO. de Quijorna, tampoco creo que pueda consi-
derarse como tal, según razonaré en la nota siguiente. En cam-
bio, veremos en la misma que existe muy próximo otro man-
choncito indudable, de bastante más importancia, que no estaba
citado.
Otro hemos de señalar, que sin duda por su poca extensión,
pues no excederá de 15 ó 20 m.^, ha pasado inadvertido. Es la
cumbre del cerro llamado aCabeza de Gelafe» ó «Buenavista de
Gelafe» (701 m. de altitud), vértice geodésico situado en el límite
de los términos de Getafe y Leganés, entre estos dos pueblos y
DE HISTORIA NATURAL. 3H3
Fuenlabrada. La roca que aflora es una caliza margosa con el as-
pecto de la que generalmente forma los primeros bancos del piso
superior del mioceno de esta región.
El pequeño manchón triangular, inmediato á Goslada, tiene
una extensión mucho mayor de la que el mapa le asigna. Siguien-
do desde Madrid la carretera á Francia por la Junquera, se ve
que el terciario empieza en Ganillejas mismo, donde se aparta la
carretera de Ajalvir, y sigue por la de Francia hasta encontrar
los aluviones del río Jarama, bordeando los cuales baja hasta
San Fernando. Así, todo el cuadrilátero comprendido entre Ga-
nillejas, Vicálvaro, San Fernando y el puente de Viveros, es ter-
ciario. Dentro de este manchón, que probablemente se une por
debajo del río con el de Paracuellos, está comprendido el pueblo
de Goslada con todo su término.
También tiene más importancia de la señalada el manchón
comprendido entre Paracuellos de Jarama y Torrejón de Ardoz.
Saliendo de este pueblo, en cuanto el camino empieza á subir, lo
hace entre cerretes terciarios que se extienden desde el Jarama
hasta la carretera que va de Torrejón hacia Ajalvir. Están forma-
dos por silex opaloide, con margas de escasa coherencia, debajo
de cuyos materiales aparece una arenisca micácea poco coheren-
te, con nodulos de ópalo. Encima do los cerritos se conservan
restos del diluvium que cubrió lodo aquéllo uniformemente. Pa-
sados dichos cerros, el camino se desarrolla de nuevo en cuater-
nario hasta Paracuellos. El ancho Je la faja terciaria, dirigida
de NE. á SE., no excederá en mucho, por término medio, de un
kilómetro. En la direciíión en que se alarga el citado afloramien-
to se ven cerritos de análogo aspecto, lo cual indica que este ter»
ciarlo se une por debajo del diluvium, y seguramente á poca
profundidad, con los asomos miocenos de la orilla del arroyo
Torote.
3. Inmediaciones de Quijorna. — Al NO. de Quijorna, entre
este pueblo, Valdemorillo y Villanueva del Pardillo, se extienden
en dirección de NE. á SO. unos curiosos apuntamientos arcaico, cre-
tácico y terciario, adosados á la gran masa granítica que por aquí
constituye la Sierra de Guadarrama. El adjunto apunte da idea
bastante exacta de sus formas, posición y dimensiones relativas.
Los manchones son de poca extensión, y yo los he atravesado
recientemente por cuatro sitios. Yendo de Villanueva del Pardillo
á Valdemorillo; bajando desde dicho punto á la Espernada (Villa-
334
boletín de la real sociedad española
nueva de la Cañada), por la carretera; en el camino de Valdemo-
rillo á Quijorna, y en el que va desde este último pueblo á Na-
valagamella. Esto me permite añadir algunos datos á lo que ya
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se sabe acerca de esta interesante zona de contacto entre la Sierra
y él diluvium de su pie.
El terreno arcaico está constituido por un gneis glandular, tan
profundamente alterado en algunos sitios, como en ciertos cortes
de la carretera, que sus gruesas glándulas se desprenden aisladas
al menor esfuerzo y todo él se desmorona entre los dedos. Fre-
cuentemente está atravesado por grandes filones de cuarzo, de
microgranitos y de pegmatitas, algunas turmaliníferas. En medio
de las perturbaciones eslratigráflcas, propias de estos terrenos,
puede discernirse un buzamiento predominante hacia el SE., es
decir, normal á la dirección del eje del afloramiento.
La extensión del mismo debe ser algo mayor de lo indicado en
el mapa y su forma menos regular. En la carretera se ve que
empieza en el kilómetro 41 y sigue hasta muy cerca de Valdemo-
rillo, pasado el 44. Saliendo de este último pueblo para Quijorna
se encuentra el gneis á poco de pasar el cementerio, y se camina
por dicho terreno en un espacio de cuatro á cinco kilómetros. En
cambio, entre Quijorna y Navalagamella, la anchura del aflora-
miento se ha reducido á un kilómetro escaso.
DE HISTORIA NATURAL. 335
El cretácico forma una banda muy alargada que empieza al NE.,
■cerca del arroyo de los Palacios y se estrecha y desaparece al N.
de Qaijorna, bastante antes de alcanzar al río de Perales. Forma
€omo una ladera ó plano inclinado entre el nivel elev¿ido del
arcaico y el inferior del diluvium. Es atravesada primero por el
río Auleucia, en cuya margen izquierda forma todavía cerros de
bastante altura, por la carretera, y por el camino de Quijorna á
Valdemorillo. Todo el manchón está lleno de canteras para hacer
cal, lo que permite distinguirle desde gran distancia cuando se
llega á él por el diluvium.
Los materiales constitutivos de este cretácico son calizas, mar-
gas, arcillas y areniscas, predominando las primeras y las últi-
mas; también hay entre las arcillas algún delgado lecho de ligni-
to terroso. Los buzamientos son concordantes con los del gneis
-en el contacto, pero la inclinación de los estratos es menor en
este terreno, y á poca distancia se hacen horizontales.
El nivel de las areniscas es siempre inferior y uniforme. Son
de cemento silíceo y en algunos puntos parecen cuarcitas. Sobre
este tramo viene otro más desarrollado, predominantemente cali-
zo, con lechos interpuestos de margas abigarradas y de arcillas, á
veces algo micáferas. La caliza es siempre más ó menos margosa,
blanca, rosada ó amarillenta. Lleva fósiles que, aunque bastante
abundantes, no son susceptibles de una exacta determinación; se
trata de rudistas que, á pesar de su mal estado, permiten calificar
de cenomaneuse este cretácico (1).
Cita Prado, al NO. de Quijorna, un diminuto manchón tercia-
Tic, constituido por arenisca feldespática. Este material existe,
en efecto, cerca de los límites con Valdemorillo, en el majuelo
del Gura Viejo, adonde van las mujeres del pueblo á recoger
arena para fregar, y aflora nuevamente á unos 200 m, más ade-
lante. Es una roca friable, que se desmorona entre los dedos, for-
mada por granos de cuarzo poco rodados, con un abundante
cemento bhinco, de materia caolínica. Otra muy análoga se en-
cuentra también en los cortes de la carretera de las Rozas á Vi-
llanueva del Pardillo, cerca de este pueblo.
Ya me había parecido muy extraña esta arenisca tan distinta
■de las que por todas partes se encuentran en el terciario. En el
(1) Prado menciona de las calizas de Quijorna el Mytilus Vernemli, n. sp., que
figura en una lámina.
336 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
trayecto de Quijornaá Navagalamella pude convencerme de que
se trata sencillamente de un material cuaternario: el residuo de
la alteración de los gneis fácilmente descomponibles del manchón
inmediato, transportado á poca distancia de su primitivo yaci-
miento. En efecto, en el fondo de un barranco que pasa desde el
gneis al diluvium, se ve el tránsito insensible de las arenas cuar-
zosas ordinarias á este material caolínico, y del mismo á los
gneis más ó menos alterados. Entre ambas clases de arenas se
encuentran cantos rodados de cuarzo y de gneis poco descompues-
to, que dejan fuera de duda el origen y edad de dichos materiales.
Sin embargo, el manchón terciario existe en efecto y con más
importancia de la que le asigna Prado, pero es exactamente al N.
de Quijorna y no formando islote en el diluvium, sino adosado por
su extremo oriental al cretácico y por el opuesto al gneis, á cuyos
terrenos separa del cuaternario inmediato. Es alargado en senti-
do ENE. áOSO., muy estrecho, y de una longitud de un par de
kilómetros. Se distingue muy bien, porque forma una sierrecilla
aguda que en su mitad occidental se reduce á una verdadera aris-
ta. Comprende las posesiones llamadas El Goto, en término de
Valdemorillo, y La Tárama y Peña Parda, en el de Quijorna.
Está formado por una masa de silex con sepiolita basta, que
por su dureza ha resistido la acción erosiva de las aguas. Los pe-
dernales son brechoides, á veces una verdadera red de sílice con
las mallas ocupadas por núcleos de sepiolita. En las cavidades
hay muy lindas calcedonias concrecionadas, grises, moradas y
aun completamente negras. Es, en suma, un cerro muy análogo
al de Almodóvar y al de los Angeles, situado en las estribaciones
mismas de la sierra.
Mineral de hierro en la provincia de Lugo
POR
ANTONIO ELEIZEGUI ITUARTE
La explotación del hierro en esta provincia es muy antigua. Ya
en la Edad Media se arrancaba en las veneras de Roques, tér-
mino de la Puebla del BroUón y de Formigueiros, de Gaurel, por
obreros del país y vizcaínos. Su consumo estaba limitado á surtir
las numerosas herrerías instaladas en aquellos términos y en los
DE HISTORIA NATURAL. 337
del Indo, Samos y Quiroga. El mineral, mezclado con el de igual
clase de Vizcaya, se beneficiaba en forjas catalanas, utilizando
pequeños saltos de agua y combustible vegetal. Obteníase, por
término medio, 35 por lOU de hierro dulce, del cual, la mayor
parte, se consumía en Galicia y el resto en Portugal y en las
provincias próximas de León y Castilla. La producción de las fe~
rrerías ha sido á fines del siglo xviii de unos 20.000 quintales de
hierro al año, con un valor de 2.200.000 reales. Hace tiempo que
estas forjas se hallan inactivas ó arruinadas por falta de combus-
tible en parte, y sobre todo por las condiciones que hoy tiene la
industria siderúrgica.
A principios del siglo último se estableció en Sargadelos, á 18
kilómetros al E. de Vivero, una fábrica de fundición en la que se
construyó el primer alio horno de España é, inmediata a ella, otra
de cerámica. Se empleaban minerales de ViveroyReinanle (Lugo)
y de Vizcaya, y kaolines y arcillas de aquella costa. La produc-
ción de hierro fundido se elevó, algunos años, á 30.000 quintales,
que se consumieron en Trubia, en Ríotinto y en la tubería del
canal de Lozoya. A mediados de aquel siglo se suspendieron los
trabajos del establecimiento siderúrgico.
Recientemente surgió el movimiento minero de la provincia,
existiendo en el año 1907, 386 concesiones de hierro, con una su-
perficie de IL 706 hectáreas. La producción, que en 1899 había
sido de 14.000 toneladas de mineral, adquirió un rápido desarro-
llo, llegando en 1906 á 314.037 toneladas y alcanzando en un de-
cenio (1899-1908) la cifra de 1.733.503. Disminuyó en los dos últi-
mos años, debido á la situación del mercado de los hierros, y no
obstante sólo la superaron las provincias de Vizcaya, Santander,
Murcia, Almería y Sevilla.
Gran número de las minas de hierro se hallan inactivas por
falta de vías de comunicación y por el elevado precio de las tari-
fas de transporte, que no permite llevar beneficiosamente á los
puertos de la Goruña y Vigo los minerales situados á más de cien
kilómetros.
Toda la producción se debe á las Sociedades «Minera de Villao-
drid» y «The Vivero Iron Ore Go. Ltd.», pues, aun cuando se ex-
plotaron hasta hace poco tiempo las concesiones de los términos
de Germade y Trasparga y las de Montefurado de Quiroga, ac-
tualmente están paralizados los trabajos.
La «Sociedad minera de Villaodrid», que se constituyó en Bil-
338 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
bao con un capital de 6 millones de pesetas, posee en aquel tér-
mino un coto muy importante y explotó las concesiones situadas
al E. y en la proximidad del río Eo.
El criadero, que es un filón-capa, se halla constituido por he-
matites parda y siderosa, enclavado en las pizarras del sistema
siluriano; se ha reconocido en gran extensión, sigue una marcha
regular y fué cubicado por el ingeniero Sr. Gaytán de Ayala, en
unos 3 millones de toneladas de mineral, cuya cifra se eleva por
la adquisición de naevas minas. Su dirección es de N. 30° E. á
S. SO*" W.; la potencia media de 10 metros y buza al NW, , con
una inclinación próxima á la vertical en algunos puntos.
Las labores son á cielo abierto y subterráneas, y desde los tajos
y las galerías baja el mineral por vertederas y planos inclinados
para ser transportado el más rico y calcinado el de menor ley. La
calcinación se efectúa en hornos de cuba, que producen 50 tone-
ladas diarias cada uno, mezclando la hematites de segunda cali-
dad con los carbonatos y elevando por este medio la ley de las
primeras y desprendiéndose el anhídrido carbónico de los segun-
dos. Los minerales, que tenían 46,50 por 100 de hierro, 0,076 por
100 de azufre y 0,69 por 100 de fósforo, alcanzan después de la cal-
cinación 52, 0,018 y 0,773 respectivamente de aquellos elementos.
Al pie de los trabajos y á 6 metros sobre el nivel del río Eo,
arranca un ferrocarril de vía estrecha, construido por la misma
Sociedad, que ha sido el primero de su clase en Galicia y que es,
también, de servicio púbhco. Tiene 34 kilómetros de longitud,
desde Puente Nuevo á Puente Estrecho, en la vía de Ribadeo, con
un desnivel de 65 metros entre los puntos extremos y con esta-
ciones en Puente Nuevo, San Tirso, Porto-Voga y Ribadeo. Gomo
la vía sigue el curso del Eo, ha sido necesario construir grandes
muros de sostenimiento y contención y 13 túneles, con una lon-
gitud total de 1.550 metros. Entre las obras más importantes se
hallan: el viaducto de Regó da Viña, los puentes sobre los ríos
Turia, Eo, Trabada y Reme y el cargadero de tramos metálicos.
A éste llegan los trenes con vagonetas-tolvas de 3 metros cúbicos
de capacidad y 6 toneladas de carga útil, que se vacian en una
vertedera á los buques que allí atracan. Pueden cargarse 2.000
toneladas diarias, que se exportan á Inglaterra y Alemania.
La Sociedad «The Vivero Iron Ore Go. Ltd.» explota algunos
de los yacimientos de mineral de hierro del término de Vivero,
que han merecido, desde hace años, la atención de importantes
DE HISTORIA NATURAL. 339
industriales, y fueron estudiados por el ingeniero D. Rafael
Sáeuz-Díaz. El criadero, constituido por hematites parda, siderosa
y hierro magnético, y reconocido en una longitud de 15 kilóme-
tros, desde el paraje Testa do Ferro, á orillas del mar, hasta San
Miguel de Sama, tiene una dirección NE.-SW., inclinación entre
65° y 8U° y una potencia variable, de 10 á 20 metros. El terreno en
que yace, consta esencialmente de pizarras arcillosas del sistema
siluriano y relacionadas con rocas eruptivas.
La Sociedad posee 18 concesiones, pero actualmente sólo se ex-
plotan las que radican en los montes Silvarosa y Ghoupín, y se
practican importantes reconocimientos en las zonas próximas para
llevar á cabo la explotación cuando sea beneficiosa desde el punto
de vista económico. Además del filón principal existen otros dos,
uno á 90 metros del muro y otro á 40 del techo de aquél. Los mi-
nerales tienen una ley media de 49 por 100 de hierro, 0,50 por
100 de fósforo y 0,10 por 100 de azufre.
Primeramente se hacían las labores á cielo abierto; hoy son
subterráneas en su mayor parte, y para los barrenos se emplean
perforadoras de aire comprimido.
Es muy notable el cable aéreo, el primero en su clase en Gali-
cia, que la Sociedad instaló para el transporte de mineral á la ría
de Vivero. Hallándose las minas de Silvarosa á 408 metros sobre
el nivel del mar y en terreno sumamente quebrado, hubiera
sido muy costosa la construcción de un ferrocarril y se impuso la
instalación del cable aéreo, sistema Bleichert, construido en los
talleres de Zorroza do Bilbao, hoy «Sociedad Española de cons-
trucciones metálicas». Tiene una longitud total de 5.570 metros,
repartida en cuatro trozos, desde el depósito de Labandeira hasta
el que se halla á orilla del mar, con pendientes muy pronuncia-
das y pasando por sinuosidades del terreno en arcos de 180 me-
tros de luz y sobre una encañada de 324 metros de ancho y 70 de
altura. Puede transportar 3.000 toneladas de mineral en doce ho-
ras, en baldes de una tonelada de cabida. El mineral va, por un
puente de carga, á una vertedera, que puede alargarse ó acortarse,
á los vapores amarrados á las boyas, que lo transportan á los mer-
cados de Inglaterra y Alemania.
A causa de la gran pendiente del terreno, el cable no necesita
fuerza motriz especial, y, cuando está todo en marcha, tiene un
sobrante que se modera é iguala por medio de un aparato y regu-
lador de freno.
340 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
La mayor parte de los operarios y empleados viven en un ba-
rrio construido, lo mismo que la capilla, á expensas de aquella
Sociedad, y en la proximidad de las labores.
Hay algunos otros criaderos importantes en la provincia, algu-
nos de los que fueron estudiados por los ingenieros Sres. Sáenz-
Díaz, Cueto, Revilla y Laborde, en los términos de Incio, Gaurel,
Puebla de Brollón, Navia de Suarna, Meira, Monforte, Vivero,
Muras, Orol, Villameá y Villalba, cubicándose en ellos grandes
masas de minerales y con ley de hierro que los haría explotables;
pero, mientras no desaparezcan las causas que anteriormente he-
mos mencionado, permanecerán inactivas las concesiones que en
ellas existen, y la riqueza minera que encierra el suelo de la provin-
cia de Lugo no será elemento importantísimo de su prosperidad.
Si se prolongase el ferrocarril de Villaodrid á empalmar en
Lugo con la línea general (unos 45 kilómetros) y se construyese
el de Villaodrid á Villafranca del Bierzo, incluidos recientemente
en el plan de los secundarios, podrían explotarse los yacimientos
de Meira, Fonsagrada, Navia de Suarna y Becerrea é instalando
vías aéreas los de Gaurel, Incio, Monforte, Puebla de Brollón, Ri-
vas de Sil y Villameá. Si, además, se realizase el proyecto del fe-
rrocarril de la costa, podrían explotarse también los criaderos de
la parte Norte de la provincia.
Sobre el hallazgo del Cethorinus (Selache) maximus Gun.,
cerca de Melilla
FOB
CAYETANO ESCRIBANO
(Lámina y.)
Los días 18 y 19 del pasado mes de Mayo, varios periódicos
diarios de esta corte publicaron telegramas de sus corresponsales
en Melilla, en que daban noticias bastante extensas, ya que no
muy exactas, de la captura en las inmediaciones del Cabo Tres
Forcas de un animal marino de unos 3 m. de longitud, que por
su extraño aspecto calificaban de monstruo, sin que por los carac-
teres que le asignaban, muchos de los cuales han resultado des-
pués erróneos, pudiera deducirse de qué especie se trataba, ni aun
siquiera precisarse con probabilidad de éxito si correspondería á
Bol. de la R. Soc. Esp. de Hist. Nat.
Tomo IX.— LÁM. V.
¡Cetborinus (Selache) maximus> Gun
DE HISTORIA NATURAL. 341
un cetáceo, ó por el couirario se trataría de un pez más ó menos
gigantesco.
Gracias al celo científico y plausible generosidad de la Cámara
de Comercio de la citada plaza africana y, en especial, de su
Presidente D. Pablo Vallesca, dos días después se encontraba tan
curioso ejemplar en nuestro Museo de Ciencias Naturales que, de
este modo, ha visto enriquecidas sus colecciones con una nueva é
importante especie, ya que sus representantes son escasos en los
pocos mares en que hasta el presente se le ha encontrado, y rarí-
simos en el Mediterráneo, por lo cual no es preciso añadir que el
hallazgo que nos ocupa tiene excepcional importancia.
Se trata, como indica el título de esta nota, del Cethorinus yna-
ximus Gun. Su tamaño, 2,92 m., nos indica que es un individuo
joven, puesto que los adultos pueden llegar á medir hasta 12 y
14; Además, es característico de los primeros presentar el hocico
sumamente prolongado y estrecho, mientras que en los segundos
se reduce considerablemente y apenas puede considerarse más
que como una terminación cónica y anterior de la cabeza.
Estas y otras variaciones más ó menos aparentes, han podido
hacer creer en otros tiempos que se trataba de especies y aun
géneros distintos, así es que su sinonomia (Squalus maximus
Lin.; SelacJie máxima Müll. et Henle; Squalus elephas Les.; Squa-
le pelerin P. et H.; Selache rostrata Pav.; Polyprosopus, etc.) se
ofrece abundante y expresiva en la mayoría de los casos.
Por la disposición y forma de sus enormes aberturas branquia-
les, que recuerdan las esclavinas que llevan los peregrinos, se les
ha dado en Francia este nombre. Los portugueses, á su vez, les
denominan t^eixe-Carago.
Su pesca activa parece reducida exclusivamente á Noruega, don-
de se le utiliza para unes industriales, y principalmente para la
extracción de su hígado.
Se cita como localidad característica de este curioso escualo el
Océano Atlántico, al N. y S. de los grandes bancos, pues aunque
también se le ha capturado en otras, tales como Dieppe, Saint-
Malo, Concarneau, Eastport, Provincetown, etc., generalmente lo
ha sido una sola vez, lo cual quiere decir que debe considerarse
como especie rara ó poco abundante en las mismas.
Se supone que los jóvenes viven á grandes profundidades,
mientras que los adultos lo hacen en la superficie, dejándose me-
cer por las olas; y unos y otros se. alimentan exclusivamente de
342 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
animales marinos pequeños, que retienen en la boca gracias á
unas barbillas y repliegues, mientras el agua en que van envuel-
tos pasa á las aberturas branquiales.
Gomo complemento á esta breve noticia, publicamos el fotogra-
bado que acompaña á este número.
Una fuente cuya agua contiene sulfato aluminico
PAULINO SAVIRON
Con motivo de la expedición á una fuente de agua mineral,
cuyo análisis se rae había encargado, tuve ocasión de examinar
otra fuentecita que manaba á distancia relativamente pequeña
de los tres manantiales de aguas sulfhídricas que yo iba á ana-
lizar.
Esta fuentecita da agua limpia y cristalina, de marcado sabor
ácido y astringente. Los habitantes de las proximidades le llaman
agua de limón.
Surge el agua de una ladera cerca del fondo de un pequeño ba-
rranco; el terreno, en las proximidades de la fuente, y aun apar-
tándose de ella, y á lo largo de la ladera, está humedecido; todo
él presenta, como el agua, fuerte reacción acida; su color es gris
obscuro, casi negro; hay diseminadas abundantes agrupacio-
nes de pequeños cristales de azufre. Allí, como en una gran ex-
tensión del terreno circundante, se presenta mucha pirita blanca
óxidos de hierro, y no lejos, á unos 3 km., bastante lignito.
Todo el terreno es alto- y muy quebrado. La fuente se halla
á 850 m. sobre el nivel del mar, en la colonia agrícola de La Pa-
zana, término municipal de Gornago, provincia de Logroño, en
los confines de la de Soria.
Analizada una muestra someramente sobre el terreno, y con
los limitados medios de que disponía para este objeto, llamó mi
atención la gran proporción de sulfatos y de alúmina que el agua
contenía y la ausencia casi absoluta de hierro. Recogida una can-
tidad del agua y transportada al laboratorio de esta Facultad de
Giencias, determiné cuantitativamente las substancias que princi-
palmente contiene.
DE HISTORIA NATURAL. \Í4S:
He aquí los resultados obtenidos:
Densidad á 15" 1,0031
Residuo fijo por evaporación á 180" 4,256 gramos por litro.
Anhídrido sulfúrico (SO.) 2,3013 —
Cloro i" 0,0859 —
Alúmina (AljO.) 1,1788 —
Cal(GaO) 1 0,3972 —
Pérdida y no determinado 0,2928 —
Total residuo por litro 4,2560 —
Gomo se ve por el resultado del análisis y se deduce de las pro-
piedades del agua, ésta contiene sulfato alumínico en proporción
notable, con algo de sulfato de calcio y poco cloruro calcico.
Zaragoza, 26 de Mayo 1909.
Turba de Villanueva del Gallego
POR
PAULINO SAVIRÓN
El deseo de conocer totalmente la Turba estudiada desde el
punto de vista hislórico-natural por el Sr. Ferrando (páginas
79-81), me ha inducido á analizarla.
El pequeño trabajo que me he propuesto contiene tres partes:
1.* Análisis de la Turba como combustible (análisis indus-
trial).
2.* Análisis elemental.
3.' Productos de la destilación seca en la misma.
La primera parte, ya terminada, es la que figura á continua-
ción. Sucesivamente daré cuenta de los resultados hallados en las
otras dos.
Análisis de la Turba del Gallego como combustible.
Se ha realizado en la variedad denominada leñosa por el se-
ñor Ferrando, porque la llamada hojosa, más superficial, es una
mezcla de la primera con cantidades crecientes de arcilla, confor-
me se coge más á flor de tierra. Así, pues, variará su composi-
ción en el sentido de aumentar progresivamente las cenizas de la
Turba cuando se queme, si ésta es más superficial. Gomo es na-
3it boletín de la real sociedad española
tural, el combustible es más puro y menos alterado cuanto más
lejos se encuentra de la acción del aire y de los agentes atmos-
féricos.
Se pulverizaron varios trozos de la Turba leñosa para hacer
muestra media. Estos son muy quebradizos, y saltan como vidrio
al quebrantarlos en el mortero. Dan un polvo pardo algo verdoso
y duro, que no mancha los dedos. Por la acción del calor arde
con facilidad y da gases abundantes, que á su vez arden con llama
clara y luliginosa. El producto fijo de la carbonización tiene ten-
dencia á aglutinarse, formando un cok duro y brillante.
Deja pocas cenizas, muy ligeras, de color rojo vivo, casi total-
mente solubles en ácido clorhídrico, dando una disolución rojo-
parda que contiene mucho hierro.
Colocando un poco de Turba en un tubo de ensayo seco, y ca-
lentando fuertemente el combustible, da gases y líquidos que se
condensan en las paredes frías del tubo. El agua de condensación
tiene reacción fuertemente acida.
Resultados del análisis de la Turba desde el punto (jle vista in-
dustrial.
Agua higroscópica (humedad á 110° C.) 8,517 por 100.
Productos volátiles (menos humedad).. 33,823 —
Carbono fijo 53,450 —
Cenizas :.... 4,210 —
Azufre, total (Bscka) 3,243 —
Calorías determinadas en este laborato-
rio con la bomba calorimétrica de
Mahler „ 5,160
El cok obtenido en el anterior ensayo en la proporción de 57,66
por 100 (cenizas, más carbono fijo) es muy aglutinado, duro y
brillante.
Las cenizas, muy rojas, como hemos dicho anteriormente, con-
tienen mucho hierro (óxido férrico), sílice, alúmina, cal, algo de
magnesia, sulfatos é indicios de ácido fosfórico.
El óxido férrico lo contienen en la proporción de 59,310 por
100; la sílice, con algo de alúmina (elementos de la arcilla), en la
de 20,636 por 100. El resto de las cenizas lo componen principal-
mente la cal, magnesia y ácido sulfúrico (probablemente yeso).
La reacción de las cenizas es neutra.
En otra Nota se dará cuenta del resto del trabajo.
DE HISTORIA MATUKAL. 845
Datos para la Flora micológica gallega
CESAR SOBRADO MAESTRO
Atendiendo á indicaciones particulares de mi querido maestro
el Sr. Lázaro, hace algún tiempo vengo dedicándome al estudio
de los hongos que crecen en los alrededores de Santiago. El cli-
ma fresco y húmedo de este país se presta, como el que más,
para el desarrollo de estas plantas, á lo que se debe que durante
todo el año, y muy especialmente en el otoño, se disponga de
abundante material de estudio.
En mis frecuentes paseos por estas cercanías, vengo observan-
do que el desarrollo de algunos hongos es bastante caprichoso, al
parecer, y probablemente motivado por otras circunstancias que
la humedad y temperatura convenientes. En el otoño de 1904 he
recolectado en el bosque llamado de la Duquesa, gran cantidad
de individuos de Ccmtharellus cibarius Fr., sin que en los otoños
sucesivos haya encontrado un solo ejemplar de esta especie en el
mismo sitio; cosa análoga me ha ocurrido con otras especies, ta-
les como el Hydnum imhricatum L., la Clavaria coralloides L. y
alguna más. En cambio, hay especies que no dejan de presentarse
nunca; tal ocurre con la Amanita verna P., Russula emética
SchfBl, Boletus granulatus L., Lactarius piperatus Fr. y algu-
na otra.
La mayor parte de las especies consignadas en esta nota han
sido recolectadas por mí en los bosques de pinos que tanto abun-
dan en esta región; algunas en los robledales, y muy pocas en
sitios completamente descubiertos. Debo algunos ejemplares á la
actividad de mi distinguido amigo el Sr. Eleicegui. Es notable
que los bosques de pinos, que tan mal se prestan, en general,
para el desarrollo de toda otra vegetación, reúnan inmejorables
condiciones para la vida de gran número de hongos, á juzgar
por la abundancia con que éstos aparecen en los pinares.
He aquí la lista de las especies recogidas hasta el día en la ex-
presada región:
T. ix.-Julio, 1909. 23
346 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Tremelináceos.
Tremellodon gelatinosuyn Scop. — Otoño. Bosque de la Duquesa.
Calocera viscosa Pers. — Otoño. ídem.
Hidnáceos.
Hydnum imbricatum L. — Bosque de la Duquesa.
— repmidum L. — Bosque de Harguindey (Saij.
Poliporáceos.
Boleliis granulatus L. — Otoño. Bosque de la Duquesa.
— scaber Bull. — Otoño. ídem.
— luridus Schffiff. — Ventosa.
— bovinus Kr. — ídem.
Agaricáeeos.
Amanita verna P. — Bosque de la Duquesa.
— ccesarea P. — ídem.
— muscaria P. — ídem.
— vaginata Lam. (?). — Ventosa.
Volvaria bombycina Fr. — ídem.
Lepiota excoríala Sch. — Bosque de la Duquesa.
Armillaria robusta Fr. — Bosque de Harguiudey.
Pholiota caperata Fr. Ventosa.
— mutabilis Schgeff. — Esclavitud.
Psalliota campestris Fr. var. praticola. — Bosque de la Duquesa.
Corlinarius cinnamomeus var. semi-sa7iguineus. — Ventosa.
Hypholoma fasciculare Huds. — Bosque de la Duquesa.
— velutinum Fr. — Ventosa.
Lactarius piperatus Fr. Gonjo.
— pallidus Fr. Bosque de la Duquesa.
— subdulcis Fr. — ídem.
— deliciosus Fr. — Id.
Lentinus tigrinus Fr. — Ventosa.
Cantharellus cibarius Fr. — Bosque de la Duquesa.
Clitocybe laccata Fr. — ídem.
DE HISTORIA NATURAL. 347
■Paxillus involutus Fr. — Bosque de la Duquesa.
Tricholorna equestre Fr. — Id.
— Schumacheri Fr. — Esclavitud.
Enioloma lividum B. — Bosque de Harguindey (Sar).
Hygrophorus conicus Fr. — Esclavitud.
— coccineus Fr. — Bosque de la Duquesa.
Mycena pura Fr. — ídem.
Nola7iea mammosa Fr. — Id.
Panceolus papilionaceus Fr. — Ventosa.
Marasmüís Oreades Fr. — Bosque de la Duquesa.
Russiila emética SchaelT. — Bosque de la Duquesa y Ventosa.
Collyhia clavus SchíeíF. — Bosque de la Duquesa.
Schizophilum commune. — Botánico.
Claudopiis variahilis B. — Bosque de la Duquesa.
Pleurotus salignus Fr. — ídem.
Lieoperdáeeos.
Lycoperdon coelatum Bull. — Ventosa.
G-eastráceos.
^easter hygrometricus P. — Bosque de la Duquesa.
Faláeeos.
Phallus impudicus. — Esclavitud y Bosque de la Duquesa.
Helveláeeos.
Leotia lubrica Pers. — Bosque de la Duquesa.
De todas estas especies son dignas de especial mención, por no
haber sido indicadas hasta ahora como formando parte de nues-
tra flora, el Tremellodon gelatinosum Scop. y la Calocera viscosa
•de Pers., ambas recogidas en otoño pn el Bosque de la Duquesa;
de la primera no he recolectado más que dos ejemplares; la se-
gunda es relativamente abundante. También resulta nuevo para
nuestra flora el Boletus hovimis Kr,
En lodos los bosques abunda durante el otoño el Boletus gra-
318 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
nulatus L. Consigno como de especial interés el hallazgo de esta
especie en nuestra región, porque viene á confirmar lo que á pro-
pósito de la misma dice mi sabio maestro el Sr. Lázaro en sus
Notas micológicas (2.* serie).
En otoño he tenido ocasión de recoger repetidas veces ejempla-
res de la Leoiia lubrica Pers., especie únicamente citada en As-
turias por el Sr. Lázaro y posteriormente en Cataluña por el dis-
tinguido botánico Sr. Aranzadi.
Observaré, para terminar, que de la Entoloma lividum B., re-
cogida por mí en estos alrededores, no encuentro otra indicación
que una cita del Sr. Aranzadi, que la ha hallado en Cataluña,,
siendo probable que esta especie viva en buena parte de nuestra;
Península, por no ser fácil se encuentre localizada en dos regio-
nes tan distantes.
Empleo de los silicatos alcalinos en el montaje y cierre de prepara-
ciones microscópicas
POE
ENRIQUE MARTÍN VÉLEZ
Al hacer mi aprendizaje de parte de la técnica microscópica en-
la Estación de Biología marina de Santander, el estudio de las
múltiples operaciones que en la mayoría de los casos exige el
montaje de las preparaciones microscópicas me hizo pensar en
otro procedimiento que pudiera ser más sencillo, más rápido y de-
resultados, si no superiores, de seguro iguales que los hasta
ahora conocidos, al menos en determinados casos.
Teniendo en cuenta las propiedades físicas y químicas de los
silicatos sódico y potásico (líquidos), me ocurrió hacer uso, y
por vía de ensayo, de las soluciones de dichos compuestos que-
circulan en el comercio; primero hice algunas preparaciones con
la solución potásica y después con la de sodio, y los resultados
fueron poco satisfactorios, debido, entre otras causas, á que la in-
dustria lanza al comercio estas substancias para otros usos que-
no requieren la pulcritud y pureza tan extremadas como los es-
tudios ópticos.
Lejos de desanimarme, y convencido de que disponiendo de
buenos medios los resudados habían de ser positivos, me decidí
DE HISTORIA NATURAL. (»19
á preparar en mi modesto laboiatorio de Farmacia las solucioues
antes indicadas, pero si salvados quedaban con esto ciertos incon-
venientes que presentan los productos adquiridos en el comertio,
no se consiguieron sin embargo, mis deseos, puesto que las pre-
paraciones no resultaron á satisfacción del Sr. Rioja; y, en efecto,
la solución potásica se descompone pasados algunos días, y las
■substancias sufren las consecuencias de esta alteración; la solu-
ción sódica es muy higroscópica y las preparaciones no pueden
conservarse en sitio húmedo.
Para salvar estos inconvenientes y, como siempre, animado
por el Sr. D. José Rioja, me ocurrió preparar una sal doble de si-
licato sódico-potásico fundiendo en crisol, y á la temperatura del
rojo-blanco, una parte de sílice, dos de carbonato sódico y una de
carbonato potásico, agregando luego agua parahacer una solución
acuosa de silicato sódico potásico de 22° B°.
Esta solución, filtrada por papel, resulta un líquido incoloro,
transparente, de reacción neutra y propiedades ópticas muy acep-
tables; las substancias con ella montadas se conservan muy bien,
y de esperar es que su perpetua inalterabilidad sea un hecho, dado
el medio en que se encierran.
La solución de silicato sódico-potásico se mezcla con el agua
sin perder sus propiedades ópticas, y precisamente tal cualidad
es la más sobresaliente para nuestro objeto, puesto que con ello
se evita la serie de manipulaciones necesarias para lograr la des-
hidratación de los cuerpos, ganando también tiempo y economi-
zando dinero.
Operar con la solución de silicato sódico potásico es muy sen-
cillo; pueden montarse las substancias directamente poniéndolas
en el portaobjetos, vertiendo sobre ellas, mediante una pipeta,
una gola de esta solución, é inmediatamente colocando el cubre-
objetos; pero como el líquido es muy denso, el aire que retienen
las substancias tarda en salir, y como no se puede esperar mucho
tiempo porque el líquido se solidifica pronto, hay que acudir á la
compresión, y no siempre da resultados positivos. Este incon-
veniente se remedia con la previa operación siguiente:
En cápsula de porcelana se mezclan partes iguales de la solu-
ción de silicato y agua destilada; se sumergen en la mezcla los
objetos que se han de montar, y cuando hayan ganado el fondo de
la cápsula (prueba de que no tienen aire) se trasladan al portaob-
jetos; se vierte sobre ellos una gota de solución á 22", se coloca el
350 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
cubreobjelos y la preparación así dispuesta se traslada á sitio-
seco hasta que se solidifique (dos ó tres horas).
Las preparaciones así montadas se conservan muy bien en lu-
gar no húmedo; pero si se quiere tener más seguridad y que
resistan hasta la atmósfera más cargada de vapor acuoso y aun
la acción constante del agua, pueden cerrarse con un cemento por
mí ideado, de fácil manejo, y resultados excelentes, cuya fórmula
y preparación es la siguiente:
Carbonato de cal finamente pulverizado 1,00
Silicato potásico del comercio 1,00
ídem sódico del id 2,00
En cápsula de porcelana, y con varilla do vidrio, se mezclan ín-
timamente estas substancias, y una vez conseguida una masa ho-
mogénea, y sirviéndose de un pincel muy fino, se procede al cie-
rre, siguiendo en esta manipulación las reglas conocidas. lie
de aconsejar al operador que antes de dar el segundo filete debe-
cerciorarse de que el primero está casi seco, lo que se consigue te-
niendo un poco de paciencia y sin emplear altas temperaturas,
sino un calor de 40° como máximo, para lo cual hay que va-
lerse de una cápsula, que contenga arena y conserve esta tempe-
ratura, sobre la cual se colocan las preparaciones seguidamente
de haber practicado el cierre.
De lo expuesto se deduce que el silicato sódico-potásico es un
medio de montaje muy cómodo, rápido, económico, de propieda-
des ópticas muy aceptables y en el que las substancias se han de
conservar por tiempo ilimitado.
Mis experimentos los he practicado con substancias vegetales,
y cuando el tiempo me lo permita, haré extensivas mis observa-
ciones á materias procedentes del reino animal, y si, como espe-
ro, los resultados son tan favorables como lo han sido en los ve-
getales, me apresuraré á publicarlos con la misma satisfacción
que lo hago ahora.
DE HISTORIA NATURAL. 351
Nota sobre reptiles de Melilla (Marruecos)
POR
ANTONIO DE ZULUETA
Boulenger (1) divide Mairaecos en dos distritos erpetológicos
de extensión muy desigual: el marroquí y el langerino. Este com-
prende, desde luego, el promontorio en que se asientan Tánger,
Tetuán y Ceuta; pero sus límites con el otro distrito no pueden
fijarse por faltarnos aún datos para ello. La región del Rif, por
ejemplo, está casi inexplorada desde el punto de vista erpetológi-
co, y esta circunstancia hace interesante la pequeña colección de
reptiles objeto de la presente nota, recogidos incidentalmente
por el Sr. Arias el año pasado en los alrededores de Melilla á
donde fué enviado á formar colecciones entomológicas por la Co-
misión de investigaciones biológico-marinas de las costas del
N. de África.
Con ser sólo diez las especies de reptiles recogidas, la presen-
cia entre ellas de Saurodactylus maiiritanicus (Daméril et Bi-
bron), Psammodromus Blajici (Lataste), Eremias gultulata Lich-
tenstein y de la forma típica de Chalcides ocellatus (Forskál), per-
mite afirmar que Melilla pertenece perfectamente al distrito
marroquí y no al tangerino, pues las formas nombradas que
viven en toda Berbería, faltan en este último.
Lista de las especies.
1. Saurodactylus mauritanicus (Duméril et Bibron).
Gymnodactylus mauritanicus Duméril et Bibron, 183G.
Saurodactylus mauritanicus Boulenger, 1891; Doumerguc, 1901,
Tres adultos, cazados en Noviembre.
Uno de ellos presenta el dorso gris con manchitas blancas más
ó menos perfectamente orladas de negro, que es la coloración
típica de la especie como la describen Daméril et Bibron (1536) y
(1) 1891.— Boulenger (G. A.), Catalogue of the reptiles and batrachians of Barbary
fMorocco, Algeria, Tuuisia)^ based chiejly upoii the A'otes and Collections made in 1S80-
1884 by M. Fernand Lataste (Tr. Zool. Soc. London, vol. xiii, pág. 93-164, pi. xiii-xviii).
352 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Boulenger (1891), que conviene con la de los numerosos adultos
de Mogador que estudié en otra nota (1908). Pero los otros dos
tienen el dorso gris irregularmente salpicado de manchitas de
color pardo obscuro casi negro, coloración que no había sido has-
ta ahora descrita.
2. Agama Bibroni A. Duméril.
Agama Bihronii A. Duméril, 1851; Boulenger, 1891; Doumer-
gue, 1901.
Dos hembras jóvenes, cazadas en Noviembre.
3. Psammodromus Blanci (Latasle).
Zerzoumia Blanci Lalaste, 1880.
Psammodromus Blanci Boulenger, 1891; Doumergue, 1901.
Dos machos adultos. No había sido citado de Marruecos; vive
en Argelia.
4. Acantliodactylus vulgaris Duméril et Bibron.
Acanthodactylus vulgaris y A. lineo-maculatus Duméril et
Bibron.
Acanthodactylus vulgaris Boulenger, 1891; Doumergue, 1901.
Un adulto y tres jóvenes, cazados en Noviembre.
Los cuatro pertenecen al tipo de la especie, esto es el A. vulga-
ris de Duméril et Bibron (1839), el tipo de Boulenger (1891), y el
A. vulgaris var. vulgaris de Doumergue (1901). Tienen las esca-
mas dorsales no aquilladas y la subocular se insinúa entre las
labiales, formando así parte del borde libre del labio.
5. Eremias guttulata (Lichtenstein).
Lacerta guttulata Lichtenstein, 1823.
Eremias guttulata Boulenger, 1891.
Siete ejemplares, cazados en Noviembre.
Tienen el disco transparente del párpado cubierto por escamas
numerosas; el collar, aunque apenas libre, es muy perceptible en
toda su extensión; la placa nasal muy variable en tamaño: en
algunos es cuádruple del de las que le rodean, en otros es igual
al de éstas.
Los autores que con anterioridad á Boulenger 1887 (1) se han
(1) Boulenger (G. A.), Catalogice of the Lizards in the British Museum. Second edi-
tión. Vol. III (London, printed by order of Uie Trustees, IvoL, 8.", xii + S^S pág., xi.pl )
DE HISTORIA NATURAL. 353
ocupado en el estudio de la fauna de Berbería, han referido los
Eremias de este país á tres especies distintas: E. guítulata
{Lichtenslein) 1823, E. pardalis Dumérilet Bibron 1839, E. Simo-
ni (Boettger) 1883.
Boulenger, que había tenido á la vista los numerosos ejempla-
res del British Museum, cuyas procedencias son muy variadas,
los tipos de Lichtenstein y los de Boettger, viene en convenci-
miento de que las tres pretendidas especies son una sola, que
ofrece una gran variación individual, la cual se extiende por el
N. de África y el SW. de Asia, desde Arabia y Siria á Sind. A
esta única especie le correspondería el nombre E. guítulata (Lich-
tenstein) 1823, del que serían sinonimias pardaíis y Simoni.
Cuatro años después (1891) al ocuparse Boulenger (1) especial-
mente en la fauna berberisca se ratifica en esta opinión, y en un
cuadro sinóptico que presenta, puede verse la gran variación ¿n-
dividual que ofrecen aun aquellos caracteres que los autores han
elegido como distintivos de las especies.
Esto no obstante, Doumergue, 1901 (2), cree que procede sepa-
rar las formas de Eremias en dos especies: E. guítulata y E. Gui-
chenoíii, nombre nuevo este último que propone para la forma
que Guichenot, 1850, figuró con el nombre E. pardalis, á la que
refiere una hembra de Méchéria, de laque da una larga descrip-
ción.
Los siete ejemplares de Melilla aunque ofrecen, como he dicho,
importantes variaciones individuales, se asemejan más á la des-
cripción de esta hembra que á la que Doumergue nos da de
E. guítulata (¿ensu stricto) sin que quiera yo con esto juzgar la
cuestión de si deben distinguirse en Berbería dos especies de
Eremias.
6. Chalcides ocellatus (Forskal).
Lacerta ocellata Forsknl, 1775.
Chalcides ocellatus Boulenger, 1891.
Gongylus ocellatus Doumergue, 1901.
Dos ejemplares adultos, cazados en Noviembre. Ambos pertene-
cen al tipo déla especie (/brma typica de Boulenger, 1901; variété
(1) Obra citada.
v2j 1901.— Doumergue (F.), Essai sur la f aune erpétologique de l'Oranie avec des ta-
Meaux analy tiques et des notions pour la. détermination de touts les reptiles et batraciens
du MaroCfde l'Algérie et de la Tunisie. (Oran, Fouque, 1 vol., 8.°, '101 pág., xxvii pl.)
354 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
typica de Domergue, 1901), el cual no había sido citado de Marrue-
cos ni hallado en el litoral de Berbería.
7. Eumeces algeriensis Peters.
Eumeces pavimentatus var. algeriensis Peters, 1864.
Eumeces algeriensis Boulenger, 189!; Doumergae, 190'.
Un ejemplar adulto, cazado en Noviembre.
•
8. Trogonophis Wiegmanni Kaup.
Trogonophis Wiegmanni Kaup, 1830; Boulenger, 1891; Doumer-
gue, 1901.
Siete individuos, cazados en Noviembre y uno cazado en Agosto.
Todos ofrecen la coloración típica.
9. Tropidonotus viperiniis (Latreille).
Coluher viperinus Latreille, 1802.
Tropidonotus viperinus Boulenger, 1891; Doumergue, 1901.
Un individuo joven, cazado en Agosto, y dos también jóvenes
que lo fueron en Noviembre.
10. Macroprotodon cucuUatus (I. Geoífroy Saint-Hilaire).
Coluher cucuUatus 1. GeofTroy Saint-Hilaire, 1827.
Macroprotodon cucuUatus Boulenger, 1891; Doumergue, 1901.
Cuatro individuos, de ellos uno joven, cazados en Noviembre.
Tienen 21 series de escamas alrededor del cuerpo (menos uno
que sólo tiene 19 series), las gastrostegas varían entre 160 y 184,
las urostegas entre 42 y 50, la anal es en dos ejemplares sencilla
y doble en los otros dos.
Nota sobre reptiles de Cabo Juby (N. W. de África)
POR
ANTONIO DE ZULUETA
Las cuatro especies de reptiles que cito á continuación fueron
recogidas incidentalmente en Tarfaya (Cabo Juby) el 22 de No-
viembre de 1906 por el Sr. Martínez de la Escalera, comisario de
la Comisión permanente para la exploración del NW. de África.
Aunque ya conocidas las cuatro especies, dos de ellas ofrecen
particular interés por la región en que han sido halladas.
DE HISTORIA NATURAL. 355
1. Geckonia Chazaliae Mocquard.
Geckonia Chazalice iMocquard, 1895; Günlher, 1903.
Un ejemplar.
Esta hermosa especie, única en el género, sólo ha sido citada de
Cabo Blanco [Mocquard) y Río de Oro (Günlher).
2. Scincus officinalis Laurenti.
íScincus officinalis Laurenti, 1768; Boulenger, 1891; Doumer-
gne, 1901.
Un ejemplar.
Esta especie peculiar del Sahara y de las orillas del Mar Rojo,
no ha sido hasta ahora hallada en el Sahara marroquí. Su pre-
sencia en Cabo Juby hace suponer que habita también la región
occidental del desierto.
3. Acantliodactilus scutellatus (Audouin).
Lacerta sciitellata Audouin, 1829.
Acanthodactylus scutellatus Boulenger, 1891; Doumergue, 1901,
Cuarenta y siete individuos, de ellos ocho jóvenes.
Todos pertenecen á la sub-especie aureiis Günther, 1903.
4. Cerastes vipera (Linné).
Coluber Vipera Linné^ 1758.
Cerastes vipera Boulenger, 1891; Doumergue, 1901.
Un ejemplar adulto.
Esta especie peculiar del Sahara, era conocida de todas sus re-
giones menos de la marroquí. El haberla hallado en Cabo Juby
induce á creer que vive en todo el desierto.
Excursiones por los alrededores de Elche
POR
DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS
La afirmación hecha en una de mis últimas notas refiriéndome
á la antigüedad de las fortificaciones del Castellar de Elche, atri-
buyéndolas á un período prehistórico, fué motivo de nuevas ex-
cursioneS) habiendo reunido datos bastantes para asegurar que el
Castellar es una antiquísima fortificación erigida en la edad de la
Í556 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
piedra pulimentada y utilizada después por los hombres de las si-
guientes edades hasta los últimos invasores de la Península.
Posteriormente á la fecha de la nota de referencia, vi en la co-
lección de D. Pedro Ibarra algunos objetos encontrados en el Cas-
tellar, siendo de notar un largo agujóu de bronce, que recuerda,
por su forma, útiles semejantes pertenecientes áesta edad. Noticias
recogidas en Elche acerca de diferentes adornos de cobre ó de
bronce hallados en sepulturas prehistóricas del Castellar, fueron
causa de que hiciera feliz conocimiento con D. José Antón
Maten, quien, como encargado de la construcción de una impor-
tante obra de desviación de las aguas del Vinalapó, había dado
orden de recoger y conservar cuantos objetos se encontrasen al
practicar las excavaciones. Confirmó la noticia del encuentro de
dos esqueletos, adornado uno de ellos con varios brazaletes y sor-
tijas de bronce. Poseía algunos de estos objetos algo deteriorados
por las infiltraciones y se desprendió generosamente de ellos, visto
el interés que manifesté por dibujarlos, prometiéndome además
cuantos objetos se encontrasen, dándome algunos detalles de las
armas de piedra halladas junto á estos esqueletos, y al lado de
las armas de la edad neolítica, trozos de vasijas de un barro ne-
gro micáceo, semejante al de los fragmentos encontrados en mi
primera excursión al Castellar.
Mis frecuentes viajes á Elche y mis entrevistas con D. Pedro
Ibarra y D. Leopoldo Gosálbez motivaron una excursión al SW.
de Elche por la parte llamada la Marina, cerca de la desemboca-
dura del río Segura. Existen en el extremo de una larga colina,
llamada Sierra del Molar, unas cuevas denominadas de los Cochi-
nos, por creerse que durante algún tiempo sirvieron de guarida á
una manada de cerdos que volvieron al estado salvaje. Se asegu-
raba además que era tal la extensión de estas cavernas que des-
cendían hasta el mar; pero nosotros sólo nos proponíamos averi-
guar si se encontraban en ellas restos prehistóricos. El descubri-
miento de una antiquísima muralla puesta al descubierto al cons-
truir una nueva acequia y el hallazgo de una escultura represen-
tando un toro, nos decidieron á emprender esta larga excursión,
aplazando la del Castellar, por hallarse este último lugar tan pró-
ximo á Elche que en todo tiempo puede ser visitado.
Salimos en las primeras horas de la mañana del 20 de Mayo
con dirección á la Marina, atravesando primero la huerta de El-
che, y al cabo de hora y media llegamos aun terreno bajo y pan-
DE HISTORIA NATLRAL. 357
lanoso, cruzado de numerosas regueras que desde el campo de Al-
hatera se dirigen al mar ó á la albufera de Elche. La gran llanura
que hemos cruzado eslá formada por el Cuaternario, pero estos
lugares bajos y pantanosos, llamados Saladares en el país, son
más recientes. Su altitud es tan poca, que en muchos puntos
iguala á la del mar ó se halla algo más baja, siendo por lo mis-
mo muy difícil su desecación una vez que se inundan. Ya cerca
del Molar el terreno se levanta algo, apareciendo vestigios del
Cuaternario marino con los mismos fósiles que los encontrados
en la albufereta de Alicante. Esta playa levantada bordea las
alturas terciarias hasta algo más de 80 metros, que parece ser el
total de emersión de esta parte desde la era cuaternaria. Induda-
blemente la formación debió extenderse por todo el litoral, ha-
biendo desaparecido por efecto de la erosión marina en el período
actual. Estos depósitos de fango que forman el Saladar y las ex-
tensas llanuras de esta parte de la provincia, serán quizá el resul-
tado del relleno ó terraplén efectuado por los ríos Vinalapó y más
particularmente el Segura, siendo un extenso delta limitado por
las elevaciones de la costa ó una sucesión de lagunas y estuarios,
cuyos restos son las albuferas y lagunas que existen actualmente.
En los tiempos que sucedieron al Cuaternario esta parte debió ser
poco habitable hasta la época histórica, y esto quizá explique la
abundancia de restos prehistóricos en las partes altas y su esca-
sez en los llanos.
Llegados á la Marina, fuimos inmediatamente á visitar las rui-
nas de murallas distantes algo más de tres kilómetros al SW. So
encuentran estas en muy mal estado, y aunque de formación
tosca la presencia de algunos objetos de cerámica hicieron com-
prender al Sr. Ibarra que eran de la época romana, ó por lo me-
nos que los romanos las habían utilizado. A un kilómetro ó poco
más se encuentra la tosca escultura que representa un toro, aun-
que muy mutilada la figura, pues le falta la cabeza y tiene rotas
las extremidades anteriores. Mide próximamente 1,20 m. y aun-
que peor conservado parece idéntico al encontrado hace años en
las cercanías de Elda, en el que se notan las aberturas cuadradas
á los lados del frontal para la introducción de la espiga de los
cuernos, que, en opinión de los anticuarios, debían ser de bronce,
creencia que parece confirmarse por el hallazgo de astas de bron-
ce, de tamaño proporcionado á las citadas esculturas.
Con gran dificultad pudo sacarse una fotografía, porque el
358 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
cielo se mostraba amenazador y comenzaba á caer una abundan-
te lluvia. Albergados en una casilla ruinosa, aprovechamos una
clara para dirigirnos á las cuevas de los Cochinos, muy en con-
tra de la opinión del Sr. Ibarra, que prefería encaminarse á las
casas del Molar. Las seguridades que nos dieron unos cazadores
que se habían incorporado á nuestra excursión hizo que nos
dirigiéramos á las cuevas, que se encontraban á cosa de un kiló-
metro al W., y en donde podíamos sin peligro esperarla tormen-
ta que se nos echaba encima. La última pai-le del trayecto hubo
que recorrerla á escape, y en medio de un violentísimo agua-
cero nos refugiamos en la primera de las cuevas.
Grande fué nuestra decepción al considerar que las cuevas pa-
recen debidas á la extracción de piedra empleada como piedra de
molino, y á esto se debe, sin duda, el nombre de esta pequeña
sierra. El suelo, cubierto de gran cantidad de piedras de todos ta-
maños, hace imposible una exploración en pocas horas. Mis com-
pañeros avanzaron algo á la luz de una linterna, no encontrando
otra cosa que espesas capas de murcielaguina. A.guantando la llu-
via pasamos de unas á otras cuevas, que están muy próximas,
encontrando en todas las mismas rocas y la misma clase de ex-
plotación. Cinco fueron así visitadas de las diez y seis que conté,
aunque algunas tienen comunicación con otras, formando un ver-
dadero laberinto subterráneo. Una de ellas, notable por su gran
extensión, presenta en el techo un gran agujero, por el que pene-
traba bastante luz para hacer una curiosa fotografía del grupo de
excursionistas.
La roca está formada por arenas gruesas, cuarzosas, conglome-
radas por material calizo de una gran solidez. Es un depósito de
playa con numerosas conchas reducidas en su mayor parle al
molde ó hueco, habiéndose disuclto á consecuencia de las infil-
traciones y quizá contribuido el material calizo á cementar con
más solidez los granos de cuarzo, de un modo análogo á lo que se
observa en ciertas areniscas que sólo presentan la traza de sus fó-
siles. En los puntos en que el material es más calizo las conchas
se encuentran apenas alteradas. Dominan las conchas de Pectmi'
culus efecto de su gran espesor.
El origen de estas arenas cuarzosas hay que buscarlo en los
materiales que el Segura arrastra al mar. Las erosiones de la
costa vecina no pueden suministrar estas arenas, siendo aquélla
en su mayoría de calizas miocénicas. El mayor caudal del Segura
DE HISTORIA NATURAL. 359
en otro tiempo, y la situación de la desembocadura explican, sin
duda, la existencia de estos depósitos, extremos ú orillas de un
gran delta. Ya al tratar de las formaciones de Rojales, emití la
opinión de un gran delta, adonde han ido á confundirse restos ma-
rinos y fluviales, como los de emidosaurios, Tnojit/íc y huesos de
ungulados.
Volví en estos últimos días á visitar el Castellar de Elche atraí-
do por la posibilidad do encontrar nuevos objetos. Acompañado
de los Sres. Pomares y Gosálbez subí por la parte menos escarpa-
da del Castellar, encontrando gran cantidad de pedernales y cal-
cedonias llevados allí para fabricar con ellos puntas de flecha y
otros útiles. También encontramos trozos de andesitas con gran-
des cristales de mica negra que parecen proceder del campo de
Cartagena, por ser idénticos á las rocas de Beaza y Laura. Estos
trozos presentan superficies pulidas, pero lo que más abunda son
los trozos de arenisca cuarzosa rojiza, de grano muy fino, con
grandes superficies de desgaste y que, indudablemente, han ser-
vido de amoladeras. Estas areniscas lustrosas las he encontrado
siempre en los diferentes yacimientos prehistóricos de la región.
Pudiera decirse que son características de ellas.
Mi última excursión, verificada el 2 del corrienie, tenía por ob-
jeto principal levantar el plano del Castellar, pero una vez en el
terreno comprendí que era tarea de varios días, limitándome á
fijar sobre la carta de la provincia los puntos extremos de la for-
taleza y la situación de la pequeña acrópolis que domina este con-
junto de fortificaciones.
Bajando por la parte Norte hasta las canteras recién abiertas
encontramos los destrozados huesos dedos esqueletos, los mismos
que llevaban los brazaletes de bronce que me regaló el Sr. Antón
Maleu. La escasa consistencia de estos restos y lo mal tratados
que fueron impidió su conservación. Tan sólo parte de los huesos
del cráneo recogí juzgándolos de más interés, porque de los hue-
sos largos no quedaban más que esquirlas. Los trabajadores déla
cantera me aseguraron haber extraído además dos hachas de pie-
dra pulimentada y restos de vasijas de barro obscuro micáceo. De
las inmediaciones se han extraído pedazos irregulares de hierro
que, seguramente, son de una época posterior. Igualmente me
entregaron una larga punta de hierro que parece haber servido
como punta de venablo. El encuentro de armas de piedra y sólo
adornos de bronce hace pensar que estos restos corresponden á
360 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
una época de transición entre las dos edades, cuando el cobre y
el bronce se consideraran como materiales muy caros, siendo de
notar que en el Castellar no se han encontrado otros instrumen-
tos de bronce. De lamentar es no haber conservado los cráneos de
estos esqueletos. Las generaciones se han sucedido ocupando el
Castellar celtíberos, romanos y árabes, y sus restos se encuen-
tran en confuso montón ó dispersos por el monte. Probablemen-
te en otros puntos de la región se han sucedido las civilizaciones.
En la Alcudia, punto situado en la huerta de Elche y á distancia
de unos dos kilómetros, existen en una pequeña loma restos cel-
tibéricos y romanos. Una breve excursión con el Sr. Gandía,
conservador del Museo Arqueológico de Barcelona, y con los
Sres. Ibarra y Rodríguez Glement, nos permitió recoger restos de
diferentes edades y hasta los huesos de un pie humano entre car-
bones. Cerca de aquel sitio se encuentra un montón de ruinas que
mantiene un trozo de fuste levantado como recuerdo del ha-
llazgo de la bellísima escultura conocida por la Dama de Elche^
existente hoy en el Museo del Louvre. El original tocado que
adorna esta estatua, se ha prestado á numerosas interpretaciones,
siendo de notar que se ha encontrado en el cerro de los Santos,
en el término de Montealegre, una pequeña cabeza muy muti-
lada, que posee actualmente D. Pascual Serrano, anticuario de
Alicante, con los grandes discos situados á ambos lados de la
cabeza y el capuchón plegado por detrás, que recuerdan los es-
peciales adornos de la Dama de Elche.
Nota sobre un fósil del tramo Kimeridgense del Montsecli (Lérida)
roR
LUIS M . VIDAL
(Láminas vi y vii.)
Presento á la Real Sociedad Española de Historia Natural un
notable ejemplar procedente de las calizas litográficas de Santa
María de Meya, en la sierra del Montsech, provincia de Lérida,
que es un curioso efecto de fosilización. Pertenece al tramo Ki-
meridgense del jurásico superior.
Su forma tiene toda la apariencia de un astérido del grupo de
los Oreaster, 6 sea Peníaceros, aunque uno de los cinco brazos pa-
Bol. de la R. Soc. Esp. de Hist. Nat.
TomoIX.— LÁM. VI.
■"S"»..^'
í^ama jouep de conííera C09 cuatro brotes terminales
(«Pagiophgllun? cirinicurr?») del tramo kimeridger^se del
Montsech (üérida). Ejemplar intacto.
Bol. de la R. Soc. Esp. de Hist. Nat.
Tomo IX.— LÁM. Vn.
•>>
>s "
■<*4'-
í^ama joucp de conifera C09 cuatro brotes terminales
(«Pagiopl^glIunQ cirinicunQ») del tramo kimeridgense del
]VIontsech (üérida). Ejemplar preparado.
DE HISTORIA NATURAL.
uní
rece eslar deteriorado y no se ve en la parle inferior; mas, por
otra parle, las dos series de tubérculos perforados que, á modo de
ventosas, adornan los costados de los brazos le dan cierta seme-
janza con un cefalópodo.
En la imposibilidad ñe compararlo con formas análogas, por no
haberlas en las colecciones paleontológicas españolas, envié una
fotografía al eminente naturalista Herr Zittel, de Munich, autor
de la conocida obra de Paleontología que lleva su nombre, mani-
festándole las dudas que me asaltaban sobre la colocación del
ejemplar en dicho grupo, porque si bien parece deber referirse á
él por su aspecto, mejor que á ningún otro, no deja de ser extra-
ño que no se descubran huellas de placas en su piel, la cual apa-
rece lisa del todo, contra lo que debiera suceder en un individuo
bien conservado.
El hallazgo de un astérido hubiera sido de gran valor, porque
estos seres, tan abundantes en la fauna actual, son, en cambio,
sumamente raros en las hiladas geológicas.
Contestóme el sabio profesor que se trataba probablemente de
un o^tíndo, peroque la fotografía no bastaba para
reconocer con certeza los elementos que forman
los brazos, y me recomendó consultase á Herr
Fraas, de Stuttgart, que ha sido discípulo suyo
y se ocupa especialmente en los Astéridos supra-
jurásicos.
Este profesor también, por la copia fotográfica,
juzgó de pronto que se trataba de un Pentaceros,
pero á la vista del ejemplar original, me pidió
permiso para preparar un extremo de uno de los
brazos, por parecerle que se veía una materia
carbonosa en el fondo de los tubérculos perfora-
dos que corren á lo largo de sus bordes.
Y, en efecto, levantada una pequeña porción
de la epidermis caliza, se ha puesto al descubier-
to el fósil, que es realmente, como sospechó dicho
naturalista, de naturaleza carbonosa, y ofrece to-
dos los caracteres de un vegetal perteneciente á
las coniferas, resultando ser el Pagiophyllum ci-
vinicum Sap. Es esta una especie descubierta en el jurásico supe-
rior de Gerin (Francia), y de la cual he hallado varios ejemplares
en la misma cantera de donde procede el fósil que motiva esta
T. IX. -Julio, 190!». 21
362 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
nota, según determinación que hizo con ellos á la vista el inspec-
tor general de Minas de Francia y distinguido fltólogo M. Zeiller.
Así, pues, el curioso objeto que presento es una ramita de di-
cha conifera con cuatro brotes terminales, y su extraña semejan-
za con un astérido resulta de que la piel que aparece no es propia
del individuo, sino suministrada por la materia petrificante, y de-
bida á que durante la fosilización, en el tranquilo lecho de lodo
donde estaba tendiio, lo cubrió una delgadísima cutícula caliza,
y las puntas de las agudas hojuelas de cada ramilla se tradujeron
al exterior de esta falsa epidermis por tubérculos puntiagudos
que, más tarde, al rozarse en sus vértices, han quedado artificial-
mente perforados y tomado el aspecto de pequeñas ventosas.
Es este un nuevo y singular efecto de fosilización que pudiera
llamarse engañosa, puesto que ha dado aspecto de fósil del reino
animal á un ser perteneciente al reino vegetal.
Acompaño una fotografía én tamaño natural del ejemplar in-
tacto; otra del mismo después de haber sido preparado levantan-
do la epidermis de un brazo, y otra de una ramita de Pagiophy
llum civi7iicum procedente de la misma localidad que aquél.
Publicaciones que ha recibido la f^eal Sociedad Española
de flistoria J^atural durante el mes de Mago (continua-
ción) y üunio de 1909.
(Za liste suivante servirá comme acensé de réception.)
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Sesión del 6 de Octubre de 1909.
PRESIDENCIA DE D. SALVADOR CALDERÓN
El Secretario leyó el acta de la sesión, anterior que fué
aprobada.
Notas y comunicaciones. — El Secretario presentó, en nombre de
D. Telesforo de Aranzadi, una reseña de la sesión celebrada por la
Société d'Anthropologie de París el día 7 de Julio último con mo-
tivo del quincuagésimo aniversario de su fundación y dio cuenta
de que la Junta directiva, en sesión de Julio, había acordado
proponer para socio correspondiente al conocido antropólogo
Dr, R. Verneau, de París, Profesor de Antropología en la Sor-
bonne, propuesta que fué aceptada por la Sociedad.
— El Sr. Fernández Navarro, en nombre de nuestro consocio
el P. Sánchez Navarro, presentó varias fotografías de aparatos
empleados en la Estación sismológica de Cartuja (Granada), así
como sismogramas obtenidos en dicho centro y que se refieren á
sismos de 23 de Abril, 11 de Junio, 30 de Julio, 2 de Agosto
(sentido en Badajoz) y 17, 18 (sentido en Granada), 19 y 28 de
Septiembre. En las cartas que acompañan la remisión de las
fotografías se dan curiosas noticias sobre alguno de estos terre-
motos y sobre los aparatos empleados en su observación.
El mismo Sr. Fernández Navarro, presentó un trabajo titulado
La península del Cabo Tres Forcas CYehel Guork). Noticia físicO'
geológica, que se acordó pasara á la Comisión de publicación.
— El Sr. Bolívar presentó una memoria sobre Acridinos nuevos
del Museo de Ginebra, en la que presenta el resultado del examen
de una serie de estos insectos que le fueron enviados para su es-
tudio por el referido Museo.
Donativos. — El secretario presentó las obras siguientes, regala-
das á nuestra biblioteca porD. Antonio Zulueta:
Essai sur la faune herpetologique de VOranie, por F. Dou-
mergue, y Herpetologia Europea^ por el Dr. Edid Schreiber.
Noticias bibliográficas. — El Sr. Calderón leyó las siguientes:
Mengel, M. O.: Aperen sur la teclonique et la sismicité des pays
T. IX.- Octubre, 1909 25
370 boletín de LA KEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
catalans (Compt. rend. de l'Assoc. frauc. pour rAvannement des
Sciences, Congr. de Glermont-Ferrand, 1908).
De esta interesante nota nos limitaremos á reproducir el resu-
men y conclusiones con que la termina su autor:
1." Los países catalanes (El Rosillón y Cataluña) forman par-
te de un compartimiento de la corteza terrestre cuya osatura es
un complejo de antiguos pliegues, de dirección armoricana unos
y constituyendo la extremidad oriental de la cadena pirenaica, y
otros de dirección varística que interesan el S. de Cataluña y las
Baleares, pero independientes de la cadena bélica. Este último
sistema provendrá probablemente del retroceso en plano de los
primeros pliegues de la fosa mediterránea, próximamente á la al-
tura de Bagur.
2." El área volcánica de Olot habrá sido preparada por la dis-
cordancia de los plegamientos terciarios cabalgados hacia el N. y
dirigidos al NE. sobre los pliegues antiguos dirigidos en diferen-
te sentido, no siendo probablemente la salida de los magmas más
que la repercusión en la región de que se trata ya fracturada, del
hundimiento posloligoceno de la extremidad oriental de \a.región
catalana.
3.** El despertamiento de la actividad sísmica de los siglos xiv
y XV, puramente regional^ sería una consecuencia de una ruptu-
ra de equilibrio de dicha región y en particular de la clave del
arco, Prals de Molió, Gerona.
4.° Los sismos á comienzos del siglo xx, revelados principal-
mente por los instrumentos, provienen del paso de ondas de ori-
gen extra-regional, con esfuerzos macrosísmicos en la proximi-
dad de los pliegues-fallas.
5." La cadena pirenaica no serviría de ningún modo de pan-
talla á los sismos que tuvieran su epicentro en los países catala-
nes, pero parece amortiguar sensiblemente las ondas que dejan
pasar los Corbieres. De otra parte el complejo de pliegues de la
región catalana parece ser un obstáculo á la transmisión de los
sismos de la extremidad meridional de España.
Estas últimas consideraciones, fundadas sobre un número de
hechos relativamente restringido, son más bien presunciones,
que sólo se mencionan para dar una idea de los datos preciosos
que se pueden obtener del estudio de la sismicidad de los países
catalanes. La discusión de las observaciones metódicas que per-
mitiría la creación de una estación sísmica en Perpignan, así
DE HISTORIA NATURAL. 3'1
como á la extremidad occidental de la cadena y su comparación
con las efemérides sísmicas del Pie du Midi, de Barcelona, de
Tortosa, de San Fernando y de la estación que se ensaya en el
mismo Olot, sobre la antigua área volcánica catalana, no tardaría
en precisar el papel de los Pirineos y de sus dependencias en la
mecánica sismológica.
Discutiendo el Sr. Glangeaud, en la sesión en que el Sr. Men-
gel dio cuenta de este trabajo, su alcance, hizo notar la analogía
de posición de los volcanes de la región de Olot con algunos del
macizo central francés. Según la comunicación precedente, pare-
ce están edificados sobre fracturas paralelas al eje de un anticli-
nal NW., y los movimientos sísmicos señalados están igualmen-
te en relación con sus líneas tectónicas, teniendo relaciones aná-
logas en el macizo central.
Choffat, en un trabajo bibliográfico sobre la geología de Portu-
gal (Gommun. da Gomm. do Serv. geol., vii, 1909), cita al ter-
minar los varios escritos modernos de Vidal, Depéret, Miquel y
Douvillé, que dan noticias relativas á los grandes lagos terciarios
de la Meseta, resumiendo sus consecuencias en estos términos:
«Las memorias citadas demuestran «que las [cuencas terciarias
de la meseta presentan una serie de edades mucho más compleja
de lo que se suponía y demanda estudios estratigráficos más pro-
fundos». Resulta cada vez más evidente que la mayoría de las
cuencas terciarias deben referirse al Oligoceno, y aun al Oligoce-
110 inferior, al paso que el Mioceno sólo juega un papel subordi-
nado y no está representado probablemente más que por sus pi-
sos más superiores. Además, estos depósitos oligocénicos no son
exclusivamente lacustres, puesto que se ha observado mezclas de
fósiles marinos y salobres cerca de Toledo y de Guenca. «Así des-
aparece poco á poco la antigua leyenda de los grandes lagos mio-
cénicos de agua dulce sentados en la superficie de la Meseta ó en
su contorno.»
En su última nota el Sr. Douvillé, basándose en el descubri-
miento de un Fusus afín al F. hulhiformis, admite que el tercia-
rio de los alrededores de Toledo, pertenece probablemente al le-
cho del Eoceno. Los vertebrados recogidos por el Sr. Miquel (don
Manuel) en los alrededores de Salamanca, se refieren á especies
que en Francia se encuentran en el Eoceno superior y el Oligo-
ceno inferior ó medio.
372 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Hobbs, W. H.: Guadix formation of Granada, Spain (Bull.
Geol. Soc. Am., vol. 17, págs. 285 á 234, láms. 35 y 36. 1906).
Esta nota describe Ja formación que ocupa una parte conside-
rable de la superficie de la planicie de Guadix en el flanco N. de
la Sierra Nevada como un ejemplo de un depósito torrencial y
nota depósitos semejantes en el S. de Italia. En concepto del au-
tor muchas areniscas y conglomerados de 1.000 á 1.500 pies de
espesor hallados en rocas de antigua formación se explican me-
jor como depósitos torrenciales de las áridas regiones que como
depósitos marinos.
Quelle, Olto: Beitrage zur Kenntniss der spanischen Sierra Ne-
vada (Zeit. d. Ges. f. Erdkunde, Berlín 1908, núm. 5, 1908).
De este pequeño trabajo, que no hemos podido consultar, sólo
sabemos que se refiere á la Geografía física de la Sierra Nevada
y que se examina en él su antiguo glaciarismo y su débil repre-
sentación actual. También se trata de Geografía botánica.
Jolean, L.: Note sur quelques dents de poissoris fossiles du Río
de Oro (Sahara occidental). Biill. Soc. Geol. France (4) vii. pági-
na 514-516).
La fauna ictiológica de esta región presenta una asociación inte-
resante de especies pliocénicas y miocénicas, aproximándose á la
del Saheliense de Argelia. También ha suministrado la molasa
de Río de Oro un equínido y moluscos que confirman la prece-
dente aserción. Tiene esta fauna un marcado carácter tropical y
litoral, indicando la existencia de una comunicación fácil con el
mar del gran geosinclinal transverso del Atlántico.
El Boletín Mensual de la Estación Sismológica de Cartuja
(Granada), correspondiente á Julio, da las siguientes noticias de
macrosismos españoles, de algunos de los cuales no se ha tratado
en nuestro Boletín:
«Mayo,i909:Dia 22.— En Nacimiento (provincia de Almería), se
sintió á las 9'' un terremoto trepidalorio de seis segundos escasos
de duración y gran intensidad. El pánico producido fué grande,
sin que haya que lamentar desgracias ni perjuicios (V-VI F. M.).
(La Independencia (Almería), comunicado por el Hermano Este-
ban Tortosa (S. J.). (Corresponde al terremoto núm. 53 de nues-
tro Boletín],
Junio: Día 30.— En Torrevieja (provincia de Alicante), á
DE HISTORIA NATIjRAL. 3^3
las 18^ 30"', terremoto III Forel-Mercalli con ruido subterráneo
bastante fuerte, que fué disminuyendo gradualmente. (Prof. don
José Andreu.)
Julio: Dia í."— A las 14*" 10"", terremoto VI-VII (núm. 70 de
nuestro Boletín], en Torrevieja, Guardamar y Torre la Mata, con
ruido subterráneo muy fuerte. — VI en Rojales, Benijofar, Bene-
juzar y Jacarilla (ruido subterráneo fuerte). — V en Almoradí,
Dolores, San Fulgencio, Daya Nueva, Daya Vieja y Bigastro (con
ruido).— IV en Orihuela, Elche, Grevillente y Benterri (poco
ruido). — Sentido en otras poblaciones, cada vez más débilmente,
conforme están situadas más lejos de Torrevieja. — Duración 8^. —
Las personas notaron la impresión de movimiento en el sentido
de la vertical, pero los objetos movibles acusaron dirección NE-SW.
— En Torrevieja repitió á los pocos minutos débilmente. — (Señor
Andreu.)
En Murcia se sintió á las 14"^ 12'" una ligerísima oscilación
seguida de una brusca sacudida de unos dos segundos de dura-
ción. Tres ó cuatro segundos después se notó otra de igual dura-
ción, precisamente, pero más fuerte que la primera. Por la noche
se percibió una oscilación muy ligera. (Prof. D. Daniel Jiménez
de Gisneros.)
Día 2. — O'' SS'",— Otro terremoto sentido con dos grados menos
de intensidad, próximamente, en los dos primeros grupos de
poblaciones antes citados. Menos duración.
\h 45m^ — eq las rriismas poblaciones que el día 1." de Julio,
exceptuando las del último grupo. Intensidad, un grado inferior.
Duración, ocho segundos ó algo más. Duración NE-SW.
3'\ — III á IV en Torrevieja. La misma dirección.
10^'. — IV-V en Torrevieja. Tras de éste varios débiles á peque-
ños intervalos.
11^1 58'" En las mismas poblaciones que el día l.'.'con un grado
menos de intensidad, dándose buena cuenta hasta en las pobla-
ciones del último grupo. Duración, seis segundos.
En las del primer grupo [siguierou á este terremoto varios
débiles.
(Sentido también en Murcia á las 11^ 57°" como brusca sacudida
de cortísima duración, acompañada de ligero ruido, el cual parece
haberse vuelto á oir allí por la noche). (Núm. 71 de nuestro
Boletín. Sr. Jiménez Gisneros.)
23''. — III-IV en Torrevieja, seguido de varios más débiles.
374 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Lía 3. — B'^-e^. — Varios del grado III en Torrevieja.
Lía 4.— 16'» 30"'.~Il-ni en Torrevieja.
Día 5. — lOK — III-IV en Torrevieja, seguido de varios muy
débiles.
Día 10.— 2\^ 30»".— III en Torrevieja.
23^^. — 111 en Torrevieja. Entre este día y el 19 se sintieron
varios débiles en Torrevieja.
Día Í8. — 1^ 30 •", — Sacudida III en Almoradí y IV en Beneju-
zar (provincia de Alicante). (P. José Ferrando, S. J.)
Día Í9.— 22" 45'". —III en Torrevieja.
Día 25.— 4'i 45"^.— III en Torrevieja.
Día 30. — 10'» 35"\ — Terremoto de alguna consideración
O V F. M. ?).»
Con posterioridad ha ocurrido el día 18 del corriente mes un
terremoto en Granada, á la una y cuarto, durando cuatro segun-
dos y produciendo alarma, ya que no desgracias ni accidentes
que lamentar. Es de esperar que la Estación granadina dará deta-
lles de este sismo.
— El Sr. Barras envió la siguiente nota bibliográfica:
Excursions hotaniques en Espagne et au Portugal, por Robert
Ghodat. Géneve. Imprimerie Eugenie Froreisen. 1909. 132 pági-
nas en 4.° Dedicatoria á la memoria de Edmundo Boissier.
El trabajo que motiva esta nota es, como su título indica, la
relación de las excursiones que en nuestro país ha realizado
el Dr. Ghodat, profesor de Botánica en la Universidad de Gi-
nebra.
Que es trabajo concienzudo, que revela un gran conocimiento
de la flora española y que reúne datos de gran interés, no es nece-
sario encarecerlo, dada la notoriedad científica de su autor. Pero
de más interés aun para nosotros, que la obra publicada, es el
hecho de que una Universidad de Suiza se haya fijado eu nuestro
país para campo de las excursiones de sus alumnos.
Guando al visitar el Instituto Botánico recibimos de manos de
su autor el ejemplar que tuvo la bondad de dedicarnos, nos dijo
que anualmente, además de las excursiones pequeñas, verifica
una de un mes, y que esta es exclusivamente á la Península Ibé-
rica, que por la riqueza de su flora tiene excepcionales condicio-
nes para el objeto. Son ya cinco las veces que en compañía de
sus alumnos ha recorrido el profesor Ghodat distintas regiones de
DE HISTORIA NATURAL. 375
España y Portugal, y los nombres de ellas son los títulos de los
capítulos de su obra. Hasta ahora han visitado Aragón, Cataluña
y parte del reino de Valencia, casi todo Portugal y gran parte de
Andalucía.
Según me dijo, proyecta ir un verano á las sierras de Gua-
darrama y Gredos, y estudiar luego las provincias del Norte.
Gomo declara en las primeras páginas del trabajo, su objeto en
estas excursiones no es precisamente el estudio de detalle, sino
fijar el agrupamiento en formaciones y asociaciones, y á este cri-
terio responde todo él, consignándose, además, muchos datos y
detalles interesantes de distintas clases.
En todas las excursiones, precisamente en armonía con
su objeto principal, han hecho numerosas fotografías, y los
fotograbados de cincuenta de ellas están intercalados en el
texto.
Además, el profesor Ghodat ha pintado una colección de acua-
relas de distintos puntos, y dos de ellas, reproducidas al cromo,
figuran al final de la obra.
La importancia del trabajo, y más aún de las excursiones reali-
zadas y en proyecto por el sabio botánico con sus alumnos, son
causa de que me apresure á ponerlas en conocimiento de la So-
ciedad, por si pudiera en algún modo facilitarlas y fomentarlas
€n lo sucesivo con su apoyo.
— El Sr. Fernández Navarro leyó la siguiente:
P. Ghoffat.: Note sur les filons de phosphorite de Logrosan
(Extr. du Bull. de la Soc. belge de Geologie T. xxiii (19Ü9) Me-
moires). Planche II.
El distinguido geólogo, que ha visitado recientemente la loca-
lidad, después de algunas generalidades sobre los yacimientos de
fosforita de Extremadura, da una ligera noticia histórica de los
de Logrosan y enumera rápidamente, siguiendo á Mallada, los
principales filones. La mayor parte del trabajo está dedicado á la
descripción detallada del filón de Gostanaza, actualmente en ex-
plotación, llegando á conclusiones bastante halagüeñas para el
porvenir de los yacimientos de la localidad.
Secciones. — La de Granada celebró sesión el 30 de Septiembre
de 1909, bajo la presidencia accidental del señor decano de la Fa-
cultad de Farmacia.
376 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Se dio cuenta de los donativos recibidos para el Museo y
Biblioteca.
— Fué leída una extensa nota del P. Navarro Neumanu, intitu-
lada El nuevo péndulo vertical de la Estación Sismológica de
Cartuja (Granada), á la que acompaña, con destino á la Sección,
fotografías del mismo y de varios sismogramas correspondientes
á algunos de los terremotos registrados con el nuevo aparato.
Entre ellos, los locales de 18 y 22 del corriente mes.
Se acordó dar las gracias al P. Navarro por su donativo de
fotografías.
— El Sr. Simancas Señan reseñó la excursión realizada, en
unión de varios consocios, á la Cueva de Pinar, una de las más
importantes de la región. Comunicó que, por el dueño de los
terrenos en que ella radica, se están efectuando excavaciones en
busca de un imaginario tesoro. Como en estos trabajos podría
encontrarse algo que interesase á la Sección, propuso, y fué
acordado, se organice una excursión para visitar de nuevo esta
localidad.
— La de Zaragoza celebró sesión el 29 de Septiembre, bajo la
presidencia de D. Pedro Moyano.
— El Sr. Aranda presentó el Boletín y demás publicaciones de la
«Asociación de Labradores de Zaragoza», y solicitó, en nombre de
la misma, el cambio con las de la Sociedad, así como también el
concurso de los socios entomólogos, para estudiar los medios de
destruir la plaga de Jí!lia rostrata, vu\ga.rmente\\sLmsLáa. garapati-
llo, que tan grandes perjuicios causa en las plantaciones de trigo.
— El Sr. Ferrando dio cuenta del resultado déla excursión que
hizo la Sección al Moncayo á principios de Agosto último, y en
la cual recogiéronse insectos y ejemplares muy interesantes de
cuarcitas que por su especial estado de descomposición se aseme-
jan en su aspecto exterior á ciertas rocas eruptivas.
— El Sr. Moyano manifestó la conveniencia de que algún socio
de la Sección llevase la representación de la misma al Congreso de
Valencia organizado por la Asociación española para el progreso
de las Ciencias, acordándose, por unanimidad, designar para ello
á D. Paulino Savirón.
— El Sr. Aranda manifiesta que la «Asociación de Labradores de
Zaragoza» le encarga solicite el cambio de sus Boletines por los
de la Sociedad española de Historia natural , y de alguna
DE HISTORIA NATURAL. 377
Memoria que tenga relación con la Agricultura, y á la vez, aten-
diendo á su fin patriótico y á los precedentes de haber estudiado
esta Sociedad algunos insectos perjudiciales á la Agricultura,
solicita el concurso de sus asociados para estudiar y resolver las
consultas que en materia de Entomología agrícola se nos haga,
no dando lugar á que nuestras Sociedades agrícolas recurran á los
científicos del extranjero, como actualmente sucede, estimulando
así la idea ya iniciada de crear para este objeto una Sección de
Entomología agrícola en el Museo de Historia Natural de Madrid.
Uno de los insectos que más perjuicios ocasionan actualmente
en esta región, es un hemíptero llamado vulgarmente garapatillo,
que no hay que confundir con otro nombre vulgar de garrapato,
que se refiere á una especie de Ixódido.
El insecto, del cual remito algunos ejemplares, es jí^lia ros-
trata. La cabeza y el protórax de esta especie son de forma cónica
con tegumentos duros, sirviéndoles perfectamente para levantar
las glumillas y glumélulas. Guando el albumen amiláceo del trigo
se halla en estado lechoso, introduce el insecto su pico por el
extremo superior y libre, absorbiéndole de este modo.
El trigo atacado por el garapatillo presenta un orificio pequeño
en el extremo, y el perispermo arrugado para adaptarse al resto
del albumen, y el perjuicio que ocasiona es proporcional á lo que
pierde en peso la semilla.
Estudiando su biología, tal vez encontrásemos algún medio
para destruir sus huevos ó el insecto en estado de larva, y satis-
faríamos así las consultas de los agricultores.
— La de Santander celebró sesión el 7 de Junio de 1909, en la
Estación de Biología marina, bajo la presidencia de D. Gabriel
Pombo.
Después de leída, se aprueba el acta de la anterior sesión, y á
fin de evitar posibles equivocaciones se acordó que cada socio re-
dacte por escrito toda nota que crea conveniente hacer constar en
la sesión.
A continuación, el Sr. Vélez presenta numerosas preparaciones
microscópicas, hechas por el método que él había indicado en
otra sesión, las cuales fueron examinadas con todo detenimiento
por los señores socios, y habiéndose invertido en ello mucho
tiempo y no habiendo otros asuntos urgentes de que tratar, SQ
levantó la sesión.
378 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Notas y comunicaciones
Del cincuentenario de la «Société d'Anthropologie» de París
POE
T. DE ARANZADI
Si en la sesión solemne celebrada el 7 de Julio último en el
gran anfiteatro de la Facultad de Medicina pudo decir M. Bayet,
director de la enseñanza superior y representante del ministro,
que podría atreverse á considerarse á si mismo como un décimo
de antropólogo por sus trabajos históricos, bien puedo yo deciros
también que no he sido en estas instructivas fiestas más que un
quinto de delegado español, con la capitis diminutio de no pre-
sentar la información acerca de la Antropología en España, pro-
metida por mi compañero de delegación L. de Hoyos. No ha de
ser ello óbice para que dé cuenta á la Sociedad del resultado de
mi delegación en ésta, empezando por hacer resaltar la impor-
tancia de la que, celebrando su cincuentenario y reconocida desde
hace cuarenta y cinco años de utilidad pública, se mantiene libre
é independiente, contando con la protección del príncipe de Mo-
naco, de los de Bonaparte, Essling y Gantacuzéne, de los barones
de Rothschild y Raye, marqueses de Breteuil y La Mazeliere, y,
sobre todo, de tantos y tantos exploradores, y de la actividad cien-
tífica de más de 300 socios, al lado de lo cual poco pueden influir
en su independencia 1.000 francos de subvención del Estado.
Dieron la nota de distinción ceremoniosa en esta sesión, Cam-
bridge, Oxford, Florencia y Londres con sendos diplomas de feli-
citación, elegantemente caligrafiados, y entregados por los dele-
legados respectivos.
Terminó la sesión matutina con la historia de la «Société»,
leída por el Dr. Manonvrier.
Reanudada la sesión por la tarde, en pleno dominio de Júpiter
pluviosus, como decía el profesor Waldeyer, de Berlín, comenzó
éste por hablar en francés, para pedir excusas por la continuación
de su discurso en alemán, exponiendo en el transcurso de él el
estado de los problemas antropológicos en Alemania, y termi-
KE HISTORIA NATURAL. 3^9
nando por la proposición de un proyecto de reservas de antro-
poides en el África occidental, donde poder estudiarlos en sus
condiciones naturales de vida, bien distintas délas de los jardines
zoológicos, al mismo tiempo que se evitaría su extinción completa,
muy terrible si se tiene en cuenta que sus esqueletos alcanzan un
valor comercial de 1.500 á 2.000 francos.
El barón de Audriand-Werburg, de Viena, hizo también una
información acerca de los trabajos antropológicos en el imperio
austro-húngaro, avivados por las distintas nacionalidades que lo
constituyen, y para terminar, expuso los progresos del estudio
etnográfico de la casería, masía ó cortijo, desde los trabajos de
Bancalari hasta la magnífica publicación recientemente empren-
dida por la Asociación Austriaca de Ingenieros y Arquitectos, y
que lleva ya tiradas setenta y tantas láminas en folio.
De las comunicaciones procedentes de Londres y Oxford, no
puedo dar cuenta, por haber sido pronunciadas en inglés, y debe-
remos esperar á traducirlas con toda calma cuando se publique
el volumen dedicado por la «Société» al cincuentenario.
Soren Hansen, de Copenhague, expuso los resultados obtenidos
en su país en Antropología pedagógica, principalmente en el estu-
dio del crecimiento, por el Comité antropológico establecido
en 1904, y que desde el año de 1907, después de medir muchos
miles de individuos de uno y otro sexo, adultos y niños, y anotar
el color de ojos y cabellos en unos 300.000 niños, nos da el fruto
de su trabajo, encerrado en poco más de 300 páginas de texto
danés, incluido un resumen en inglés. Pittard, de Ginebra,presentó
también su informe, haciendo resaltar que los temas antropológi-
cos estaban incluidos en los programas cantonales de segunda
enseñanza, tanto de varones como de hembras; Schenk, de Lau-
sana, hizo resaltar la importancia del descubrimiento de los pala-
fitos en Suiza; Houzé, de Bruselas, se extendió en consideraciones
acerca de la evolución sociológica; Montané, de la Habana, dio
también su informe, del que hemos de mencionar el dato de que
sólo en edificación se llevan gastados en aquel Museo 250.000
francos; siguieron los informes de Rutol, de la Sociedad Geoló-
gica belga; Jacques, igualmente de Bruselas; Mochi, de Floren-
cia; Fraipont, de Lieja; Volkov, de San Petersburgo, y el de
Stolyhwo, de Varsovia, leído por Manouvrier.
El jueves, por la mañana, el profesor Verneau hizo los honores
de la visita de los delegados al Museo etnográfico del Trocadero,
380 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
que dicho sea de paso no tiene de presupuesto más que 22.000
francos, de los que 18.270 son para personal, mientras que el de
Berlín alcanza á 235.000; por falta material de tiempo, ó por otros
motivos tan justificados como éste, se prescindió en absoluto de
la visita á la Sección europea, yendo toda la comitiva á descansar
de las dos horas de inspección y conferencia á pie firme, y á
reponer sus fuerzas en la primera plataforma de la Torre Eiffel,
donde es de advertir que no sólo los delegados, en número de 18,
sino también las señoras de varios de ellos, estuvieron en calidad
de invitados. Sin perder momento, se pasó después á dedicar una
hora al Museo Guimet, que justifica la exclusión del Museo del
Trocadero de todo lo concerniente al Asia, pero sin poder evitar
la duplicación con el del Louvre respecto de las antigüedades
egipcias y demás clásicas; es aquel un ejemplo acabado de lo
mucho que vale un industrial verdaderamente ilustrado, apasio-
nado por la ciencia, y desinteresado, cuando el Estado sabe y
quiere secundar con acierto sus iniciativas. También aquí le fué
preciso al conservador M. Milloné prescindir de la visita á parte
de las salas para detenerse algo en explicaciones respecto de los
objetos más dignamente representados; el tiempo apremiaba para
recorrer en menos de una hora los cuatro y medio kilómetros que
nos separaban de l'Hótel-de-Ville, donde habíamos sido galante-
mente invitados por el Ayuntamiento, pudiendo oir en tal ocasión,
cómo el presidente de la Société Mr. d'Echerag agradeció el ca-
rácter de independiente con que la representación de la ciudad de
París había calificado á aquélla, pero sin morderse la lengua
para dolerse de la disminución á la mitad, en la subvención
á l'Ecole d'Anthropologie, acordada recientementepor este Ayun-
tamiento. No bien repuestos de estas fatigas, forzoso fué también
aceptar la invitación á la recepción que en honor á la Société
d'Anthropologie daba el príncipe Rolando Bonaparte, cuya biblio-
teca y colecciones bien podría envidiar un establecimiento cien-
tífico, no de los peor dotados en España, y en cuyos salones tuvi-
mos ocasión de ver dedicadas fotografías de personas harto cono-
cidas de las dos últimas generaciones de españoles, lo cuaI no les
impide mantener un incógnito eficaz en sus incursiones.
La mañana del viernes se dedicó á comunicaciones científicas,
empezando por la del Dr. Livi, sobre la influencia de la esclavitud
en la población de Italia, influencia manifiesta de una parte por
la fisonomía un tanto mogola de gran número de individuos de
DE HISTORIA NATURAL. 381
la región de Venecia, principal puerta de entrada de los esclavos
procedentes de la Europa oriental durante la Edad Media; de otra
parle se puede deducir de los documentos referentes á los esclavos
de Sicilia, que una mitad eran negros y una cuarta parte aceitu-
nados, mientras que los casa-natrici presentaban muchísima más
proporción de blancos, prueba evidentísima de la abundancia del
mestizaje; terminó comparando la influencia de los negros en la
población de los Estados Unidos á una mancha de tinta sobre un
papel blanco, y en la de Italia la de negros y mogoles á una man-
cha de aceite que se extiende, atenuándose por toda la superficie
del papel; hizo hincapié, por último, en que se debe hacer lugar,
como á la antropología prehistórica, á la antropología histórica.
El Dr. Rutot expuso el método científico de observación, com-
paración y experimentación aplicado á la tecnología prehistórica,
extendiendo la primera á la topografía, estratigrafía, etc., distin-
guiendo en la segunda los pedernales tallados intencionalmente
ó no, de los que los paleontólogos franceses llaman de débi-
tage, etc., proponiendo en la tercera que para decidir, por ejem-
plo, acerca de los percutores, se practiquen percusiones repetidas
de huesos, frutos, etc., con guijarros sobre otro mayor que haga
de yunque, y se examinen los efectos en los utensilios naturales
así empleados. El Dr. Raymon, en nombre de Mester Córner,
presentó un cráneo cuaternario (chelense-achelense) inglés nean-
dertaloide, pero Pittard expuso su opinión de que se trata de un
verdadero Homo sapiens, tanto como pueden serlo el de Engis y
el de Tilbury. Mr. Chauvet, notario de Rufiec, Gharente, pre-
sentó también algunos hallazgos de objetos prehistóricos; el
Dr. Godin expuso algunas observaciones acerca del crecimiento,
y Volkov, profesor de Antropología de San Petersburgo, presentó
los hallazgos de una estación paleolítica de Mézine (Gobierno de
Tetternigor), explorada en 1808-09 por el informante y dos discí-
pulos suyos, Fimenko y Sakharov.
Estos hallazgos, entre los que se cuentan huesos calcinados,
leño y carbón, pedernales (núcleos, hojas, sierras, frotadores ó
raspadores, buriles, barrenillos con muesca), figuras de diverso
material y tamaño ornamentadas y de forma enigmática, etcé-
tera, figuraban en las vitrinas de una Exposición instalada en la
sala de sesiones de la Sociedad, y en que pudimos ver también una
colección metódica del Dr. Capitán con tipos chelense, achelen-
se I, achelense II (más puntiagudas), de las mesetas de la Vien-
3i2 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
ne (triangulares, octogonales y casi circulares), de La Micoque
(más pequeñas), mustierense, oriñaciense, solutrense, magdale-
nense; otra colección eneolítica de la Galla meridional (Vanclu-
se, etc.) del Dr. Raymond con los dos tipos de cerámica incrus-
tada y pintada y objetos de cobre puro sin indicios de estaño,
que hubieran podido dar satisfacción cumplida al paladín español
de la edad del cohre, mi maestro Vilanova, tan combatido por los
que quisieron fundar los dogmas de la prehistoria en hechos in-
completamente observados, encerrados en determinadas fronteras
é interpretados con prejuicios metalúrgicos aún no del todo des-
aparecidos; otras instalaciones de Thieullen, de las canteras de
piedra molar de la Beauce, taller prehistórico de Fontenay aux
Roses; de piedras-figuras con retoques intencionales de Berlín,
Hervé y Papillault.
A las dos de la tarde, en el Palacio de Justicia, el jefe y funda-
dor del servicio de identificación atmosférica , M. Bertilzon, ex-
puso y presentó los procedimientos de su sistema con un ejemplo
práctico, el aprendizaje de los policías y la fotografía jurídica; el
Dr. Ghervin presentó allí mismo una simplificación de los craneó-
grafos mediante la fotografía. De allí nos dirigimos al Museo de
Historia Natural, donde, después de admirar los moldes de los
enormes saurios regalados por el archimillonario americano Gar-
neggie, pasamos al laboratorio de paleontología, donde pudimos
contemplar el cráneo de La Ghapelle-aux-Saints, ejemplar de
hombre fósil que bien merecería por su importancia figurar, se-
gún el decir del profesor von Luschan, en lugar tan distinguido
como la galería de Apolo del Museo del Louvre, y ciertamente que
los diamantes de la corona, en ésta expuestos, no son objeto de
una vigilancia tan celosa como lo es aquél por parte del profesor
Boule; por un egoísmo bien explicable en un hombre de ciencia,
quiere justificar su retención en las colecciones de paleontología
diciendo que se trata de un animal y no de un hombre, distinción
demasiado sutil refiriéndose á un ser que tallaba instrumentos
mustierenses y que fué enterrado humanamente por sus allega-
dos. Subimos acto seguido al último piso, en que se encuentran
instaladas las colecciones de antropología, empezando por las ra-*
zas prehistóricas (descanso de la escalera), sala del marqués de
Vibrayc (quien, como nos dijo nuestro cicerone el profesor Ver-
neau, regaló su colección de prehistoria al Museo á condición d©
no desmembrarla}, sala de anatomía (desarrollo, variación, ano-
DE HISTORIA NATURAL. 'dSS
malías, monstruosidades, patología, mutilaciones, deformacio-
nes) y galería de cráneos y esqueletos, amén de dibujos y fotogra-
fías de las razas de fuera de Europa. Después de tomar un refri-
gerio en casa del bibliotecario del Museo, M. Deniker, conside-
ramos también obligación nuestra acudir al banquete oficial, en
que los delegados y sus señoras eran los invitados de la «Société^^,
banquete cuya esplendidez y lucimiento competían con los cele-
brados en los Congresos científicos internacionales de carácter
oficial; los brindis extranjeros, puramente efusivos, tuvieron un
eco simpático en la observación del profesor Blanchard de que, lo
mismo que von Luschan venía á inspirarse en la ciencia antro-
pológica francesa, era él por su parte el primer estudiante francés
que acudió alas Universidades alemanas venciendo prevenciones
y apartamiento, cuyo motivo supo discretamente dejar sin decir,
y conste que el profesor Blanchard es un buen patriota; de índole
más interna la tratada en los discursos del director de enseñanza
superior Mr. Bayet, del presidente de la «Société», M. d'Echerac,
del ya indicado profesor de la Facultad de Medicina, Dr. Blan-
chard, del académico y director del Museo de Historia Natural,
profesor Perder, pusieron de manifiesto las diversas tendencias
y posibilidades que respecto de las cátedras y actividades antro-
pológicas existen entre las varias corporaciones y poderes pú-
blicos, sin que ello obstase para que todos deseáramos á la «So-
ciété» d'Anthropologie de París un centenario tan feliz y próspero
como el cincuentenario, aunque nosotros no pudiéramos presen-
ciarlo.
En la mañana del sábado expuso el farmacéutico de Ghálons-
sur-Marne, E. Schmit, las publicaciones de arqueología y antro-
pología marnesa (Champagne) y presentó algunos cráneos pre-
históricos trepanados; M. Hervé nos habló de la «Société des ob-
servateurs de Thomme» fundada en 1799; M. Papillault nos pre-
sentó el cerebro de Broca, cuyas cisuras son muy difíciles de des-
embrollar y denominar por haber muchas que no encajan en los
esquemas y en el que aparece muy desarrollada la circunvolu-
ción que lleva su nombre, pero presentando al mismo tiempo un
signo pitecoide, ¿será una anomalía?; M. Deniker presentó el mapa
de distribución de la pigmentación en Europa, basada en la propor-
ción de morenos por el pelo y los ojos; M. Archambault expuso
algunos datos etnográficos de Nueva Caledonia, y M. Gartailhac,
lamentándose con razón de no haber podido realizarse la excur-
38Í boletín de la EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
sión á las más interesantes grutas de los Pirineos y el Périgord
(nueves días y 225 francos cada partícipe), nos dio una interesan-
te conferencia con proyecciones acerca de diversos signos inex-
plicados en las pinturas de las grutas, haciendo los honores de la
primacía á la de Altamira, para estudiar la cual los profesores
españoles necesitarían ser ricos por su casa, y como este motivo
no puede manifestarlo en el extranjero el pudor nacional, seguirá
manteniéndose incólume el prejuicio de nuestra apatía y pereza.
Para Gartailhac parte por lo menos de los llamados teckformes
serían más bien escudos, y habría otro semejante á un arma aus-
traliana anterior al bumerang; varios animales aparecen heridos
ó apuntados por flechas, alguno con heridas, para cuya represen-
tación se aprovecharon los hoyuelos de una estalagmita, todo lo
cual explica el motivo en cierto modo trascendental de estos di-
bujos, análogo al que animaba á las mujeres inglesas para pinchar
el retrato de Krüger durante la guerra de los boers; también es
curiosa la analogía entre las figuras de manos de tres de las 372
grutas visitadas por el conferenciante (habiéndole llamado la aten-
ción primeramente sobre aquéllas «un monsieur espagnol»), y la
de los dibujos australianos; las grutas españolas á que se refirió
en la conferencia las clasificó como oriñacienses (con caballos y
bisontes).
La tarde del mismo día acudimos á Saint Germaint-en-Laye, en
cuyo Museo de antigüedades nacionales nos recibió su conserva-
dor, M. Salomón Reinach, explicándonos las más recientes ad-
quisiciones, estudios y descubrimientos y obsequiándonos, por
último y de sorpresa, con un delicado refrigerio, que las señoras
estimaron con doble motivo, pues la tarde fué penosa y caldeada.
El domingo, suprimida la parle de la excursión referente á Abbe-
ville, nos trasladamos en número de una veintena á Amiens, don-
de nos esperaba el director de escuelas M. Gommont, para guiar-
nos á Saint Acheul y explicarnos en diferentes niveles del terreno
sus estudios de varios años, que le han dado por resultado la re-
colección de un millar de instrumentos de pedernal, de que se
deduce una evolución local de los tipos, del chelense ó prechelense
al achelense y mustierense, á partir de los contemporáneos del
Elephas antiquiis y el Rhinoceros Merckii; para que nada faltase
á ilustrarnos mejor en las condiciones del terreno, allí mismo se
extendió en una ladera un plano y un corte geológico del yaci-
miento. Repetidos golpes de pico y azadón y el hallazgo de es-
DE HISTORIA NATURAL. 335
quirlas de utilización vinieron á demostrar la cantidad de tiempo
y trabajo que supone la abundante colección de instrumentos
típicos que pudimos luego examinar en su asaz modesta casita.
Las esquirlas de utilización las encontró en el limo rojo en núme-
ro hasta de 8.000, y encuentra la prueba de que se trata de un
taller «in situ» cu el hecho de poder ajustar exactamente muchos
trozos ó esquirlas como procedentes del mismo riñon de peder-
nal y haber encontrado también percutores é instrumentos no
acabados.
Después de adquirir algunos ejemplares, mediante indemniza-
ción correspondiente á lo abonado en su día á los obreros, almor-
zamos con relativa brevedad para dirigirnos por la tarde á Mon-
tiéres; pero como tarde de domingo los tranvías iban llenos, por
lo que hubimos de alquilar dos diligencias, en las que atravesa-
mos por la feria sin poder detenernos á contemplar sus fenóme-
nos; el profesor Blanchard nos refirió después haber visto una
negra albina con cabellos de color de azufre y ojos negros, un
gigante de 2,33 m., el soldado americano Dickens, muy bien con-
formado y sin la menor señal de acromegalia; una mujer cangre-
jo, ó sea con solo dos dedos en cada mano y en cada pie. En Mon-
tiéres la excursión fué más fatigosa que á la mañana á causa de
la lluvia, el barro y los mosquitos y por estar los puntos de visita
más dispersos, lo que hacía difícil en una tardo establecer la co-
rrelación; allí encontramos pedernales resquebrajados por el fue-
go á muy corta profundidad, en puntos que M. Gommont refiere
á la época neolítica, y después de tres horas y media de subir y
bajar los desniveles de la tierra de ladrillos y de tener ocasión de
oir un poco del patois de la Picardía («l'cat qui s'cauffe» en vez de
«le chat qui se chauffe»), nos apresuramos á ir á descansar en los
vagones del tren que nos conducía á París. No era tiempo ya de
dedicar nuestra atención á las bellezas artísticas de la ciudad (su
catedral parece ser una de las más hermosa?) y sólo de pasada
alcanzamos á ver el monumento á Julio Verne, en cuyo pedestal
dos figuras de adolescentes, absortos en la lectura de una novela,
personifican su verdadero público predilecto.
T. IX —Octubre, 1909. 2f)
383 boletín de LA EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
El nuevo péndulo vertical de la Estación Sismológica
de Cartuja (Granada)
POR
MANUEL M. S. NAVARRO, S. J.
En una nota anterior (1) indicábamos la rapidez del ritmo de
los macrosismos españoles, los más interesantes para nosotros,
así como lo restringido en general de su área de sacudimiento
perceptible sin el auxilio de instrumentos, circunstancias ambas
de las que resulta la pequenez de las amplitudes verdaderas
inscritas por los instrumentos, de acuerdo con la fórmula
A = — ;p- — = 40 X -^rr, en la cual Á es la máxima aceleración
que sufre el suelo al paso de las ondas, T el ritmo del movimien-
to y a la amplitud de la desviación. De donde se deduce que á
un solo milímetro de desviación registrado por un instrumento
cuyo aumento fuese igual á uno, corresponderían terremotos de
los grados V, VI y VII Forel-Mercalli, esto es, tan fuertes como
la sacudida granadina del 18 de Septiembre del corriente y las
dos sacudidas más violentas del reciente enjambre sísmico senti-
do principalmente en Torrevieja en el pasado Julio, á ser los pe-
ríodos del movimiento respectivamente de un segundo, siete dé-
cimas y medio segundo, respectivamente, períodos por cierto de
los más frecuentes.
Esto nos impone, en las circunstancias en que nos hallamos,
análogas á las de las Estaciones Sismológicas de la Europa Cen-
tral, mientras se prolongue la relativa calma sísmica de que aún
gozamos, el empleo de fuertes aumentos, sobre todo hallándose á
unos 100, 200 y 300 km. próximamente, puntos tan importan-
tes como Málaga, San Roque, Murcia y Alicante, aun desprovis-
tos de sismógrafos, según nuestras noticias.
El profesor Viechert, de Gotinga, indicó en el Congreso Sismo-
lógico habido en Roma en 1906 los aumentos de cien á doscien-
tas veces como los más recomendables en las condiciones ordi-
(1) «Datos sobre los macrosismos españoles», Bolktín de Octubre, 1908.
DE HISTORIA NATURAL. 387
narias europeas (1), añrmando en una interesante discusión ha-
bida durante el mismo, que los mejores instrumentos eran toda-
vía incapaces de dar gráficos de todos los terremotos de mediana
intensidad que tengan lugar en un radio de 500 km.s (2).
Nosotros, sin negar empero la verdad de este aserto, opinando
que al forzar considerablemente el aumento podríamos aumentar
también el número de los terremotos cercanos registrados é ins-
cribirlos mejor, si se exceptúan naturalmente, los más fuertes, que
exigen instrumentos apropiados, nos animamos á construir un
sismógrafo de extraordinaria multiplicación, especialmente des-
tinado al estudio de los sismos españoles. De estos llevamos re-
gistrados una docena este año, habiendo podido comprobar por no-
ticias particulares ó de la prensa ocho, ó sea un 66 por 100, tanto
considerable que esperamos aumentar si nuestros consocios nos
auxilian, imitando á los señores Andreu, Cazurro, Hernández y
Jiménez de Gisneros, á cuya amabilidad debemos numerosos ó
interesantes datos.
También abrigábamos la esperanza de poder determinar con
mayor precisión el momento preciso de la llegada de las prime-
ras ondas de los telesismos, tan íntimamente ligada con impor-
tantísimos problemas de geofísica, cuales son el coeficiente de
rigidez de la Tierra y su constitución íntima, disminuyendo el
número nada escaso de sismogramas en los cuales sólo se puede
reconocer la llamada porción principal.
Para esto intentábamos, no sólo formar el aumento, si nos era
posible, muy por encima de las 250 veces que acaba de proponer
en los Beitrage zur Geophysik el sabio profesor de Graz H. Benn-
dorf (3), sino también eliminar un elemento que perjudica en ex-
tremo, los barosismos ó agitaciones de la Tierra más relaciona-
dos con los fenómenos meteorológicos que con los mismos terre-
motos.
En Gartuja (Granada), el período de los barosismos es próxi-
mamente de unos 5 ^/^ál segundos, por lo general, mientras
que el de los primeros movimientos de los telesismos oscila entre
los 3 y 4 y el de los terremotos que disten de menos de 500 kiló-
(1) «Comptes rendus des Séances de la pére reunión de la.C. P. de l'Ass. l¿"e latern.
de Sismologie», pág. 45.
(2) Ibid., pág. 163.
(3) Bd. X. H, I. S. 14(K. M.)
S88 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
metros no suele pasar de los 4 segundos, aun en la porción prin-
cipal de sus sismogramas. Conviene, pues, diferenciar unos mo-
vimientos de otros, aumentando más los favorables que losad-
versos^ para que así resalten aquellos.
Esto se conseguiría adoptando un período pendular favorable,
de acuerdo con la fórmula de "Wiechert, aplicable á los péndulos
— ^t
sin amortiguamiento: A» = ;— , en la cual Av representa
1 —
7 *
-» o
el aumento verdadero que tiene en el gráfico el movimiento re-
gistrado; Oí el aumeuto del péndulo para movimientos de ritmo
muy rápido (relación entre los brazos de las palancas multiplica-
doras, etc.); y t j To, respectivamente, el período del movimiento
que analizamos y el propio del péndulo.
El período más conveniente hubiera sido 3 á 4 segundos, co-
rrespondientes á una longitud pendular de 2 Va á 4 metros. Te-
nía empero dos inconvenientes: por una parte resultaba un poco
elevado para la mayoría de los sismos españoles, y por otra par-
te exigía una masa más considerable que la que teníamos á nues-
tra disposición, si queríamos probar á pasar de las 300 veces de
aumento y llegar siquiera á las 400. Así, por vía de ensayo, nos
contentamos con una longitud pendular de un metro, ó sea con 2
segundos de período, la que exigía una masa de 135 á 240 kilo-
gramos con los aumentos ya citados, para una fuerza de restitu-
ción de miligramo y medio por cada milímetro de desviación en
las bandas, fuerza muy suficiente para que un buen péndulo tra-
baje en condiciones aceptables, pero que, en general, no conviene
disminuir.
En cuanto á la disposición de las palancas multiplicadoras y
otros puntos importantes, nos vimos obligados á apartarnos por
completo de los demás sismógrafos verticales de gran aumento
que conocemos, como son los microsismógrafos Vicentini, hoy
tan extendidos, los Agamennone y el Wiechert de 17 toneladas
del Instituto de Física de Gotinga.
El Vicentini, aparte de su defecto capital, que consiste en ser
sus agujas flexibles y la presión de estas sobre laa bandas varia-
ble, nula ó demasiado débil á veces, y en cuyo caso se pierden
los gráficos ó muy fuerte y el instrumento pierde su sensibilidad,
presenta considerables roces en sus conexiones y necesita una
gran fuerza de restitución si ha de funcionar medianamente.
DE HISTORIA NATURAL. 389
Así en la hipótesis muy aventurada de que consiguiésemos cons-
truirlo con el mismo esmero que en los reputados talleres del
célebre Instituto de Física de la Universidad de Padua, hubié-
ramos necesitado una masa de 600 á 1.000 kg. para nuestro
objeto.
Los Agamennone de 1.500 y 2.000 kg., de los cuales acaba
de montar uno en la Estación Sismológica Principal de Toledo
el tan distinguido ingeniero geógrafo D. José Galbis, aún no han
sido descritos, pero parece sean el mejor invento de su fecundí-
simo constructor el ilustre profesor G. Agamennone, uno de los
sismólogos más beneméritos y conocidos de cuantos cultivan algo
tan hermosa ciencia. Con masas de plomo tan respetables y una
longitud pendular de metro y medio, en la práctica no aumentan
más de 150 veces, lo que nos hubiera obligado á emplear tres
ó cuatro toneladas para nuestro péndulo, ó quizás algo más,
dado que la ventaja de tener una masa de gran densidad es
muy considerable, y nosotros no contábamos más que con hie-
rro viejo, la mayor parte en gruesos fragmentos irregulares, y
grava.
Tampoco el famoso péndulo de 17.000 kg. de Gotinga nos inci-
taba mucho á que le imitásemos, pues con una longitud pendu-
lar equivalente de solo 56 cm., su aumento no pasa de 2.200 ve-
ces; esto es, exige para su funcionamiento una fuerza de restitu-
ción de 6 mg, poco más ó menos como el Vicentini.
Nos vimos, pues, obligados á idear un modelo nuevo, ya que
los conocidos no llenaban ni con mucho nuestras aspiraciones, y
también á ensayar un principio que no sabemos se haya apli-
cado todavía: el empleo de muelles antagonistas con un fin del
todo distinto al de Wiechert. Este eminente sismólogo emplea en
su magnífico péndulo astático un solo muelle antagonista, con el
objeto de oponerse á la caída de la masa hacia un lado ú otro,
consiguiendo así un sistema oscilante, eminentemente inestable,
y cuyo período oscilatorio propio crece en razón inversa de la
fuerza del muelle antagonista dentro de ciertos límites, pasados
los cuales el péndulo se cae á un lado ú otro, esto es, resulta hábil.
Nosotros usamos dos muelles antagonistas muy débiles, obrando
el uno en sentido contrario del otro, con el objeto de establecer la
conexión entre las dos palancas multiplicadoras, de las cuales la
de mayor aumento es también inscriptora, y forman ambas un
sistema estable perfectamente equilibrado, y que apoya con una
390 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
ligerísima presión en la aguja terminal del péndulo, amplificando
así las desviaciones de éste.
En los primeros ensayos empleamos un solo muelle mucho más
fuerte, obteniendo así sismogramas bastante aceptables, sobre
todo en uno de los violentos terremotos mejicanos del 30 de Julio
del presente año, en el cual se ven de una manera que no deja la
menor duda tres terremotos diferentes, en los cuales los primeros
movimientos preliminares miden 6, 7 y 0,5 mm. respectivamente
de amplitud y un 1 mm. los máximos verdaderos, cuando de las
18 Estaciones Sismológicas de las que tenemos hoy noticias lo
hayan registrado (1), sólo han visto el 1." y el 2." la de Estrasbur-
go y el 1." y levísimos vestigios del 3.° uno de los Gollner Rep-
soldan de Tiflis.
El rozamiento era de 0,6 mm. con 400 veces de aumento, esto
es, muy aceptable. Hoy, sin embargo, gracias á la adición del
muelle compensador, apenas llega á la tercera parte con 500 ve-
ces de aumento y 2,25 segundos de período. Su fuerza de restitu-
ción, por consiguiente, es de un solo miligramo.
Según nuestras noticias, parece ocupar por su aumento el cuar-
to lugar entre todos los sismógrafos hoy en actividad, y el segun-
do puesto entre los de inscripción mecánica, dado que tanto la
componente vertical del profesor Straubel, de Jena, de 2.000 ve-
ces de aumento, como el más poderoso de los péndulos que
S. A. S. el Príncipe B. de Galitzine tiene montados en Pulkowo,
cuyo aumento es de 800, son de inscripción fotográfica y el último
de multiplicación eléctrica, siendo las curvas que trazan estos mu-
cho menos finas que las de los instrumentos de inscripción me-
cánica.
Su masa en cambio apenas le bace merecer con sus 280 kg., el
cuarentavo lugar.
En el mes que lleva este sismógrafo-vertical-Cartuja de traba-
jar con su cronógrafo, nos ha permitido determinar con precisión
el comienzo de los primeros movimientos preliminares de cuatro
(1) Entre ellas tres tienen Rebeur, tres Milne, cinco péndulos astáticos de 1.000 á
1.200 kg. Wiechert, una de 200 kg-. del mismo, así como otra una componente vertical
también Wiechert de 1.300 kg. y otra la componente vertical más poderosa de cuan-
tas existen. Los Vicentini de las cuatro que los poseen se han portado bastante mal,
dando gráficos muy incompletos, con amplitudes de 0,2 á 0,3 mm. Algunas están mu-
cho más cerca, y las más ligeras, exceptuando á Tiflis, no distan del epicentro 1.000 ki-
lómetros más que Cartuja, que se halla á 9.300 próximamente.
DE HISTORIA NATURAL. 391
terremotos muy lejanos, que los otros iustrumentos, incluso el
bifilar de 425 kg. recién salido también de nuestros talleres, no
nos permitían apreciar y comprobar el comienzo de otros seis.
Además de los terremotos ya citados de Ghilapa y Acapulco,
nos ha dado bonitos sismogramas de los dos de Siena (■25-viii),
del de Lisboa, también sentido en Badajoz, del 2 del mismo mes
y de los locales del 18 de Septiembre (V.° Forel-Mercalli), y su
réplica del 22 y cercanos del 17 (40 km.) y 19 también de Sep-
tiembre, cuyo gráfico comienza á las 10^ 0"^ 368, y cuyo epicentro
parece distar unos 370 km. de esta Estación Sismológica. La am-
plitud máxima del sismo hispano-portugués, mide 8 Va cm. en
el gráfico y 18 V2 ^^ <Í6l granadino.
La construcción de este péndulo es de las más fáciles, y el ma--
terial que hemos empleado de lo más económico.
Su masa está formada por un recipiente cilindrico de palastro
de 45 cm. de diámetro, por la misma altura relleno de hierro
viejo y grava, con un peso total de 280 kg, Gomo algunos trozos
que no cabían se colocaron encima en forma de cono uniéndolos
con yeso, la densidad del conjunto apenas pasa de 3 V2-
La suspensión á la Cardan es la empleada por Wiechert, solo
que está vuelta al revés y tiene algunas pequeñas modificaciones,
impuestas por ser la pieza principal forjada en vez de fundida.
Los muelles son trozos de hoja de sierra de 18 ram. de anchura
por 0,7 de espesor y 40 de largo libre. La suspensión pende por
uno de sus extremos de una vigeta en T empotrada en el muro, y
á la que se hallan unidos dos de sus resortes por medio de pernas.
El otro extremo sostiene la masa por el intermedio de un grue-
so tubo de hierro de 4 cm. de diámetro, fijo por su extremidad
inferior al fondo del recipiente, el que se halla reforzado con ba-
rras de hierro en cruz. El período del péndulo sin su aparato
multiplicador, es de 2,01 á 2,03 segundos en entrambas compo-
nentes, de las cuales, á imitación de lo hecho por Wiechert con
su colosal péndulo, sólo hemos montado una, aunque pensemos
montar la otra dentro de unos meses.
Las palancas mulliplicadoras son dos: la primera, formada por
un tubo de acero tan ligero como resistente, lleva sujeta al eje so-
bre el cual puede girar, y formando con él un ángulo de 45°, una
aguja de acero que se apoya sobre otra del mismo metal, situada
en la prolongación hacia abajo del eje del péndulo, y cuyo punto
de contacto con el brazo corto de la primera palanca multiplica-
392 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
dora dista 50 cm. del centro de gravedad de la masa^ lo que da
un aumento inicial de 1 V2 veces. El aumento propio de la pri-
mera palanca es de diez veces. La segunda palanca mulliplicado-
ra tiene su brazo largo formado por una paja en cuya extremidad
está la aguja inscriptora de vidrio hilado, montada sobre un eje
de acero y equilibrada con cera, de tal modo que la presión que
ejerza sobre el papel ennegrecido donde ha de trazar el gráfico
apenas pase' de medio miligramo. Gomo el aumento propio de
esta palanca es de algo más de 33 V2 veces el total del sismógra-
fo, para los movimientos de ritmo excesivamente rápido es de:
1 V2 X 10 X 33 V2 = 500 veces próximamente.
Entrambas palancas giran alrededor de ejes de acero, los que
descansan sobre rubíes y se hallan equilibrados con sumo esme-
ro, detalle de gran importancia al que, en unión á la ligereza de
las agujas y al escaso peso de nuestras palancas multiplicadoras
cuyo peso no llega á 4 g., creemos poder atribuir los resultados
que vamos obteniendo con los cuatro sismógrafos de 106 á 425
kilogramos salidos de nuestros talleres y españoles tres de ellos,
en toda la extensión de la palabra.
En el sismógrafo vertical de que nos ocupamos, contribuyen
no poco á su buen funcionamiento los dos muelles antagonistas,
situados cada uno en el eje de una de las palancas multiplicado-
ras y que las mantienen relacionadas, transmitiendo sus movi-
mientos y ampliándolos. Los muelles que empleamos son espira-
les reguladores de despertador, y la transmisión de movimientos
se efectúa gracias á una aguja de acero, cuyas dos extremidades
afiladas en cono de unos 30°, se apoyan en dos cupulitas de ace-
ro provistas de cavidades cónicas, y situadas la [una en el brazo
largo de la primera palanca multiplicadora y la otra en el corto
de la segunda. Entrambas están dispuestas en sentido contrario,
con objeto de que las dimensiones del conjunto sean muy mode-
radas, y se hallan montadas sobre una plataforma de latón con
los ajustes convenientes, sólidamente sujeta á una de las dos
fuertes barras situadas debajo del péndulo y empotradas en el
muro del cual pende éste y cuyo objeto es triple: impedir la caída
del péndulo en el caso en que se rompiese la suspensión; servir
para el montaje del péndulo; y por último para inmovilizarlo, su-
biendo convenientemente unos tornillos.
Su cronógrafo consiste en un electro-imán de timbre ordina-
rio, cuyo martillo golpea en vez del timbre un trozo de hierro
DE HISTORIA NATURAL. S93
forrado de corcho para amortiguar las sacudidas, y colocado de-
bajo de la pequeña plataforma de latón donde descansan los ejes
de las palancas multiplicadoras. Este sencillo artificio, ligera mo-
dificación de los usados por los Profesores D. Alejandro Malladra
y Mr. H. H. Riggs, Directores, respectivamente, de importantes
Estaciones Sismológicas de Italia (Domodossola), y de Turquía
Asiática (Harpoot), da excelentes resultados suprimiendo el para-
laje horario, sin obligarle empero á las palancas multiplicadoras
á sufrir bruscas desviaciones, nada beneficiosas en la tan autori-
zada opinión del Dr. C. Mainka de Estrasburgo, como ocurre con
los Wiechert pequeños y medianos (1), y sin levantar periódica-
mente las agujas inscriptoras, lo que tampoco' está exento de in-
convenientes, como acaece con los Wiechert gran^ modelo, los
Bosch-Hecher y los mismos Mainka.
Aunque opinemos ser el amortiguamiento casi indispensable y
tengamos ideado uno para este péndulo, pensamos trabaje duran-
te algunos meses sin él, con el objeto de poder estudiarlo así me-
jor, y para usarlo como sismoscopio en la determinación del co-
mienzo de los telesismos.
Nouvelles espéces d'Acridiens du Musée de Genéve
PAR
IGNACIO BOLÍVAR
Gen. Kraengia nov.
Vértex oculo valde latior utrinque lobo erecto oculo haud vel
vix altiore, antice imperfecto marginatus. Oculi parvi parum ele-
vati. Costa frontalis inter antennas compresso producta, antice
posticeque sinuata, marginibus compresso elevatis antrorsum sen-
sim divergeutibus. Ocelli postici inter oculos siti. Palpi compres-
si. Antennae parum ante oculos insert£e,articulis 11 elongatis api-
ce ampliatis, spinoso erosis compossitce, arliculis apicalibus com-
pressis subdilatatis, penúltimo augusto, ultimo brevissimo, cóni-
co. Pronotum antice truncatum, tectiforme, carina media elevata,
cristata, pone humeros profunde sinuata, deinde primo lobata pos-
(1) Die im Haag im Sept. 1907 zum Wettbewerb ausgestellten Instrumente,
gina 18.
394 boletín de LA KEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
tice panim elévala; carinis lateralibus prope margiuem andcum
distinctis, ángulos humerales obtusos carinis compressiusculis;
processu apicera femorum posticorum haud atlingente depres-
siusculo, antice carinis obliquis elevatis confluentibus ápice an-
gulatim exciso. Lobi deflexi ángulo postico deorsum verso, pos-
tice Jale trúncalo, margine postico profunde sinuato. Elytra alse-
que nulla. Feraora 4 anticacompressa, ampliata, supra subtusque
lobato spinosa. Femora postica carina superiori alque área exter-
na pone médium tuberculatis. Articulis primo tertioque tarso-
rum posticorum seque longis.
Ge genre vienl se placer á cóté de Tripetalocera par la réduc-
tion des articles des antennes, lesquelles ne sont pas cependant
de la móme forme maisgréles, composées d'articles allongés gros-
sis vers l'extrémité el fortement scabreux, les apicaux étant quel-
que peu comprimes; le dernier est tres petit el accuminé.
Kraengia apicalis sp. nov.
Fusco cinérea. Vértex oculo subduplo latior. Antennse fuscse
articulo ante ultimo flavo, ultimo minuto, nigro. Pronotum crista
media ante depressionem humeralerem bilobata, lobo primo mi-
nuto, secundo magno, rotundato, pone depressionem humeralem
lobo rotundato parvo, deinde carina media leviter elévala; dorso
pronoli in parle tertia apicaliconcaviusculo, carinis marginalibus
acutiusculis, pone médium carina obliqua utrinque, medio conver-
gentibus ángulo obtuso formantibus; prope apicem utrinque ca-
rinula abbreviata. Femora antica superne lobis tribus acutis, in-
ferné lobis serrulatis duobus. Tibias marginibus serrulatis. Tarsi
fusci articulo tertio medio annulo paludo. Femora postica superne
Irilobata, lobis triangularibus, extus in área media rugis elevatis.
Tibiíe posticse concaviusculse subinermes. Tarsi annulati. Lamina
subgenilalis ápice angulatim excissa.
Long. corp. cT 8,5; pron. 6,8; fem. post. 4,5.
Loe. S. Célebes, Bua-Kraeng, 5000. Febr. 1896. H. Fruhstorfer.
Eugavialidium flavopictum sp. nov.
Gríseo fuscum, flavo ferrugineo pictum. Vértex oculo paullo
latior medio subcarinalus, utrinque sublobatus. Costa inler an-
tennas valde rotundato producía. Pronotum granoso-impressum
antice truncatum; carina media flavo subtuberculata pone hume-
ros depressa compressiuscula et subundata, carinis lateralibus in
DE HISTORIA NATURAL. 395
prozona parallelis, perfecte explicatis; processu apicem femorum
posticorum valde superante, carina media usque apicem conti-
núala, lateralibus acutis, minute crenulatis, ante apicem oblittera-
tis, angulis humeralibus obtusis externe carinula abbreviata ins-
tructis, disco pronoti tuberculis magnis, duobus pone ángulos
humerales quatuor ad médium processus; lobi deflexi grauosi
margine antico tubérculo flavo, obtuso, ángulo postico extrorsum
productum sed haud spinosum, margine postico sinu profundo
subrectangulari. Elytra oblonga, elongata, impresso puuctata. Pe-
des antici compressi, scabri, marginibus lobato undatis; fusco et
flavo annulati. Femora poslica carina superiori granoso subspicu-
lata suaviter undata, área externo media ad médium tuberculata.
Tibias posticse parum dislincte annulatse, marginibus denticula-
ti?. Tarsi postici articulo primo gracili, elongato, pulvillis sub-
sequalibus pulvillo tertio crassiore. 9-
Long. corp. 9 16; pron. 19,5; fem. post. 8 mili.
Loe. Calcuta.
Deux exemplaires tout á fait semblables par la coloration mais
assez differents sous d'autres rapports, a tel point que je doute
qu'ils puissent appartenir á la meme espoce, mais il faudrait pou-
voir examiner plusieurs exemplaires pour tranchercette question.
Dans le deuxiéme, le pronotum n'est pas tuberculeux et les care-
nes laterales ainsi que celle du railieu sont obtuses etl'angle pos-
térieur des lobes latéraux se prolonge en épine.
Eugavialidium Bedoti sp. nov.
Griseo fuscum, parvum. Vértex oculo vix latior medio haud
carinatus utrinque marginibus breviter lobatis. Costa inter an-
tennas ante oculos insertas rotundato producta. Pronotum anlice
truncatum postice pone geniculas posticas valde extensum et
usque apicem tricarinatum. Carina media ad sulcum posticum et
parum pone ángulos humerales rotundato elévala, dorso inter
humeros convexiusculo-bicarinato, pone humeros depresso-fossu-
lalo, processu carina media leviter elévala albido interrupta, ante
médium utrinque tubérculo lineari abbreviato, carinis lateralibus
in prozona parallelis, angulis humeralibus obtusis, carinula ex-
teriore iustructis; lobi deflexi margine antico haud tuberculati,
ángulo poslico spina parva acula, ápice autrorsum recurvo un-
cinato producto. Pedes antici breves; femora anlica carina supe-
riori compressa, crenulata et medio sinuata, inferiore ante me-
396 BOLETÍN DE LA EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
dium dentículo acuto armata; intermedia undata; postica griseo
et fusco varia superne lobato crenulata, inferné tantum minute
apiculata. Tibise posticíE inermes, flavo annulatge. Tarsi postici
gracili; pulvillis acutis, pulvillo tertio minus gracile. cf .
Long. corp. 10; pron. 16; fem. post. 6 mili.
Loe. Java occident. Pengalengan, 4000, 1893. H. Fruhstorfer.
Gette espéce vient se placer á cóté du G. AurivilUusi Bol.
Eugavialidium Feae sp. nov.
Colore testaceo, fusco variegato. Vértex oculo latior, granula-
tus parum distincte carinatus, utrinque fossulato-sublobatus. Pro-
notum antice truncatum, postice'longe productum, dorso rugis
compressiusculis elevatis suboblique positis instructo, carina
media antice biundata, inter ángulos humerales depressa, carinis
lateralibus in prozona parallelis, processu usque apicem tricari-
nato; angulis humeralibus obtusis acute marginatis: lobis defle-
xis antice haud dentatis margine antico integro, ángulo postico
in lobum triangularem acutum productum, margine poslico pro-
funde et abrupte sinuato. Femora antica carinis superiore et in-
feriore acute lobatis; intermedia superne lobato-crenulata, inferné
lobis acutis instructa; postica minute undulata. Tibise poslic?e
tantum crenulatge, fusco annulatse. Lamina subgenitalis 9 basi
subrotundato producía (^.
Long. corp. cf, 11; pron. 17; fem. post. 7 mili.
Loe, Carin Cheba.
Prochain de S. Birmanicum Br. de la meme provenance mais
a vértex plus larga et dont le bord antérieur des lobes latéraux du
pronotum est inerme ei arrondi. Dans la figure du Birmanicum
les jambes postérieures apparaissent denticulées du cote extérieur
bien que la description les sígnale comme ótant «integerrimge».
Criotettix Lombokensis sp. nov.
Griseo fuscus plerumque capiíe superne nec non fascia longi-
tudinali dorsali pronoti griseis. Vértex oculo valde angustior,
medio carinatus marginibus antrorsum sensim convergen tibus,
inter carinam et margines distincte elougato impressus. Oculi
superne in margine interno puncto fusco opaco. Costa frontalis
inter antennas rotundato producía. Antennae capilares, fuscfB,
basin versus pallidiores. Palpi albidi. Pronotum deplanatum,
carina media levissime elevata, dorso minute granulato inter hu-
DE HISTORIA. NATURAL. 397
meros linea elévala laterali, pone humeros fossulato, processu
apicem femorum valde superante, marginibus laleralibus obtu-
satis haud carinatis, carinislateralibusin prozona explicatis sub-
parallelis; lobis deflexis extrorsum acute spinosis. Pedes autici
longiusculi fusco et flavo annulati. Femora postica fusca obligue
fere trifasciata minute granosa, carina superiori subindistincte
undato grauulata, flavo et fusco alternatim ornata. Tibioe posticíe
fusca3 basi annulo paludo. Pulvilli acuti, pulvillo tertio distincte
longiore. cf 9-
Long. corp. 8; pron. 13; fem. post., 5,8 mili.
» » 13; » 16; » » 7,5 »
Loe. Lombok Sapit 2.000' Mai Juin, 1896. H. Fruhstorfer.
Espéce tres prochaine de C. tricarinatus ,Bol. mais plus grande
avec le pronotum plus deprime, les carenes dorsales moins sail-
lantes et les bords du processus arrondis, non carenes. II est aus-
si prochain du C. oculatus Bol. mais outre sa taille qui est plus
grande il difí"ere par la cote frontale plus fortement sinuée, le
vértex plus étroit, le pronotum non rugueux avec la carene raé-
diane non saillante ainsi que par la coloraiiou.
Systolederus Carli sp. nov.
Colore superne cinéreo fusco, inferné pallide flavescente. Vértex
angustissimus ínter oculos carinatus. Oculi modice promiuuli
globosi, inferné breviter angustati. Antennae vix ante oculos in-
sertas. Costa a latere visa ad ocellum sinuata. Pronotum laevis-
sime granulosum sub heve, planiusculum, carinula media pa-
rum distincta, recta, carinulis marginalibuslsevissimis, subindis-
tinctis, processu usque ad apicem tricarinato apicem femorum
superante; lobis deflexis inferné late pallidis, ángulo postico api-
ce angusle rolundato. Femora antica haud uudulata, postica pa-
Uida fusco varia; área infero externa ad carimam superiorem
linea nigra interrupta, carinis acutis rugulis obliquis granulosis.
Tibise posticse basi annulo pallido. Tarsi postici pallidi articulo se-
cundo fusco; pulvillo tertio articuli primi longissimo plus dimi-
dia longiludine articuli occupanti.
Long. corp. ¿^ 8; pron. 11,5 fem. post. 5 mili.
» » 9 12; » 12; » » 6,5 »
Loe. Lombok Sapit 2.000' Mai-Juin, 1896. H. Fruhstorfer.
398 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Mazarredia javanica sp. nov.
Colore fusco. Antennis tibiisque anterioribus nec non tarsis
posticis pallide ferrugineis. Vértex oculo valde latior minute gra-
nulosus et distiucte bifossulatus, carina media anticesubproducta
cum costam frontalera continúala et ante bifurcationem granulo
nigro instructa, costa inter antennas módica rotundata late pro-
ducía. Antennse gracillimae breves apicem versus fusco annulaiae
vix ante oculos insertse. Pronotum antice truncatum postice Ion-
ge productum et usque apicem tricarinatum, dorso rugís subse-
riatis, inter humeros utrinque linea longitudinale subelevata. Ca-
rina media compressiuscula praecipue antice et pone humeros,
inter humeros depressa ad sulcum typicum subcristulata; carinis
lateralibus in prozona explicatis et antrorsum divergentibus; lobis
deflexis antice infra oculos breviter carinulatis, ángulo postico ex-
trorsum deplanato et subacute producto postice oblique trúncalo,
margine postico obtuse sinualo. Elytra parva, oblonga, impresso
punctata ápice pallidiora. Alse perfeclíe explicatse. Femora antica
compressa carinis obscure undulatis, postica crassiuscula, mar-
ginibus minute crenulatis. Tarsi antici fusco annulali, poslici
pulvillis crassis obtusis tertio vix validiori (^ 9- Valvulse oviposi-
toris elongata augusta.
Long. corp. cf 12; pron. 14; fem. post. 7,2 antennarum 4,5 mili,
— 9 13,5; pron. 15,5; fem. post. 7,8.
Loe. Java.
Espéce prochaine de M. insularis Bol. mais de taille plus grande,
á vértex bien plus large que les yeux, a carene médiane dépri-
mée devant les angles huméraux, etc.
Mazarredia indotata sp.
Mazarreda javanica affinis, vértice a supero viso longitudine
oculorum haud latiore, utrinque lobis antice rotundatis; pronoti
carina media crista parum elévala, iuter ángulos humerales de-
pressa, antice et postice cristulata, ángulo postico loborum late-
ralium minus extrorsum expanso et magis obtusato 9*
Long. corp. 13; pron. 16,5; fem. post. 8. mili.
Loe.
Mazarredia sikkinensis sp, nov.
A M. javaniea primo intuito simillima sed carina media pro-
noti inter sulcos cristula brevi, rotundata, propter hoc carinula
DE HISTORIA NATURAL. 999
antice posticeque depressa, pulvillis articuli primi tarsorum par-
vis, asqualibus, femoribus quatuor aiiterioribus elongatis, ángulo
postico loborum lateralium obtuso, minus expanso (^.
Long. corp. 11; pron. 13,5; fem. post. 7,8 mili.
Loe. Sikkin.
Mazarredia oplitlialiiiica sp. n.
A M. celehica valde affinis, vértice antrorsum sensim angus-
tato, antenuis longe ante oculos insertis, femoribus anticis miuus
longis, tarsis posticis magis elongatis, elytris ápice flavis 9-
Long. corp. ^f 8,5; pron. 11,8; fem. post. 5,5 mili.
Loe. Sibs S. E. P. .
Mazarredia laticeps sp. n.
Testaceo fusca. Vértex oculo sublatiore antrorsum parum an-
gustatus medio et lateribus carinatus et ulrinque subfossulatus
antice imperfecto marginatus, ocelli ad médium oculorum, incras-
sati. Antennse vix ante oculos fere inter oculos possilíe. Oculi
exserti validi. Pronotum superno granulosum subrugosum, an-
tice truncatum postice longe et acute productum usque apicem
tricarinatum, carina media leviter et subseque elevata; lobi de-
flexi margine antici carinula brevi, ángulo postico extrorsum
parum reflexo postice truncato. Elytra parva, oblonga. Alie apicem
pronoti attingentes, íuscíe et irideo micantes. Femora antica eion-
gata, carinis subundatis, postica carinis granulosis. Tibire posti-
cífi carinis breviter spinosis. Tarsi postici gracili, elongati, pulvi-
11o tertio secundo parum longiori.
Long. corp. 8; pron. 12; fem. post. 6 mili.
Loe. Upper Assam.
Mazr redia africana sp. nov.
Grisea. Vértex oculo vix latior antrorsum angustatus utrinque
impressus medio carinatus; costa frontali ante oculos valde rotuu-
dato producta ad ocellum leviter sinuata. Antennse fere in medio
oculorum sitse, filiformes, articulis duobus basalibus magnis.
Ocelli postici inter dimidia partem superiorem oculorum siti. Ocu-
li haud exserti. Pronotum antice truncatum, postice longe acumi-
natum, carina media usque ad apicem perducta parum elevata, an-
tice suaviter convexa pone humeros subdepressa, dorso leviter ru-
guloso punctato, inter humeros convexiusculo pone eos subfossu-
400 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
lato postice obtuse tectiformi, carinis lateralibus iu prozona per-
fecte explicatis, inter humeros carina dorsali utrinque instructa;
angulis humeralibus obtusis. Lobi deflexi antice infra oculos ca-
rinula abbreviata; ángulo pos tico extrorsum producto, postice obli-
gue trúncalo, margine postico rectangulato-sinuato. Elytra parva
oblonga, punctata. Alae infumatse ápice pronoti vix superantes.
Femora antica brevia valde compressa sed haud expansa carinis
fere rectis et subparallelis. Femora postica carinis minutissime
granulatis. Área infero externa fusca. Tarsi postici articulis pri-
mo tertioque íeque longis, pulvillis parura produclis, tertio sub-
longiore; articulo ultimo fusco, annulo paludo ornato, cf.
Long. corp. 7; pron. 11; fem. post. 5 mili.
Loe. Gamerum.
Je ne connais aucune espéce africaine de ce genre; parmi les
nombreuses especes de tettigiens du Gamerum et de la Guiñee
que j'ai examinées je n'avais trouvé aucune Mázarredia.
Genus Xistrella nov.
Gorpore elongato. Gaput angustum, modice exsertum. Oculi
globosi, subprominentes. Vértex inter oculos planatus, antice cur-
vato marginatus. Gosta frontali marginibus antrorsum leviter
divergentibus, inter antennas compresso rotundato-producta ab
ocellum sinuata. Anteufe ante oculos distincte insertíe. Ocelli
postici fere ante oculos siti. Pronolum antice truncatum postice
longe subulatum carina media inter ángulos humerales obtusa-
tos gibbosa, valde elevata, denique leviter elevata, lobis deflexis
ángulo postice haud extrorsum vel Iseviter productis apicen ver-
sus sensim angustato ápice obtusato margine postico recto late
sinuato. Elytra oblonga. Alse perfecte explicáis. Pedes antici
elongati, marginibus compressis undatis et utrinque subsulca-
ti. Tibias posticse sulcalse, Iseviter apicem versus amplialse mar-
gine externo denticulato. Tarsi postici articulis primo tertioque
subgeque longis. Valvulse ovipositoris elongatse serrato spinosse.
Ge genre vient se placer prés de Xistra dont il différe princi-
palement par la longueur des fémurs antérieurs et par la forme
du pronolum dont le dos est gibbeux et dont l'angle poslérieur
des lobes latéraux est moins saillant et plus arrondi que dans
tous les genres de la section.
DE HISTORIA NATURAL. 401
Xistrella dromadaria sp. nov.
Fusco testacea. Vértex oculo subfeqae latus, carina media pa-
rum distincta, utrinque depressiusculus. Pronotum dorso carina
media rotundato-elevata, compressiuscala, pone humeros depres-
sa: carinis lateralibus prozonre brevibus, parallelis. Elytra im-
presso-punctata, ápice paluda. Pulvilli articuli primi tarsorum
posticorum obtusi pulvillo tertio parum validiore. ^ 9-
Long. corp. (^ 9,5; pron. fem. post. mili.
» » 9 ^2; » 17; » » 6,5, »
Loe. Sikkin, L. M.
Scabritettix Biolleyi sp. nov.
Colore viride et fusco testaceo. Vértex oculo parum latior an-
lice truncatus ante oculos haud productus, carina media antice
subindistincte producía, superne deplanatus versus oculos sub-
depressus et pone médium tubérculo leviter elevato instructus.
Costa frontalis inter antennas rotundato producía ad ocellum
sinuata inter oculos humilis. Occiput granosum. Pronotum antice
truncatum postice subulatum apicem femorum superante, planius-
culum, valde rugoso-subtuberculosum, carina media distincta sed
leviter elevata inter ángulos humerales depressa, deinde usque
apicen processus undulata, carinis anticis expressis a sulco trans-
verso profunde impresso terminatis, sulco typico in dorso utrin-
que impresso sed carinas humerales haud interrumpenti, pro-
cessu basi subfossulato postice rugis elongatis, ángulo postico
loborum lateralium valde sed haud acule produelo postice oblique
trúncalo. Elytra ferruginea, angusla, elongata. Alse apicem pro-
noli allingentes fusse. Femora anlica valde undulato lobala; pos-
tica pallide oblique subfasciata, carina superiori griseo sublobala
carina inferiori árese externo-mediíe pone médium tubérculo valde
distinelo armalffi. Tarsi poslici arliculus primus tertio sub bre-
vior; pulvillo tertio secundo vix longiore. 9-
Long. corp. 9; pron. 11; fem. post. 6 mil!.
Loe. Cariblanca P. Biolley.
Prochaine du S. scahrosus et du acutüobus Morse, mais en dif-
iere par plusieurs caracteres qui sont indiques dans la diagnose.
Acridium hrachypterum Luc. et Bíis.
Loe. Maroc. Vaucher.
Gette espéce n'est pas synonyme de Nohrei Bol. du Portugal
T. IX.— Octutre, 1909. 27
402 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
mais distincte principalement par la cote frontale arrondieet non
siauée entre les antennes et le vértex, par les fémurs plus courts et
plus larges, par le corps beaucoup plus raboteux et gros, etc.
Acridium dilatatum Haan.
Tettix dilatata Haan. Bol.
Loe. Java occidení. Pengalengan 4000' 1893. H. Fruhstorfer.
Java orient. Montes Teugger 4000' 1890. H. Frutistorfer.
Le pronotum peut étre plus ou-moins long; dausla plupart des
exemplaires que j'ai examines le processus ne dépasse pas les fé-
murs poslérieurs.
Nomotettix Saussurei sp. nov.
Colore gríseo. Vértex oculo duplo lalior, obtuse tectiforme,
utringue subcaualículatus, medio antice triangulariter valde pro-
ductus, a latere visus supra oculos acute elevatus. Costa frontalís
Ínter oculos fortiter rotundato-sinuata, Pronotum acute tecti-
forme, antice obtuse angulatum, postice acumínatum apicem fer-
morum posticorum haud attingente, crista media a latere visi
suaviter arcuata, dorso asperato; lobi deflexis ángulo poslico ex-
trorsum leviter expanso, rotundato truncato. Femora antica prse-
cipue inferné carinis undulatis. Pulvillus tertius artículi primi
tarsorum posticorum pulvillo secundo vix longior. cf .
' Long. corp. 8,5; pron. 7,5; fem. post. 5 mili.
Loe. Santa Cruz, Mojoapan prés d'Orizaba. Región des pins.
Le manque d'ailes me fait présumer qu'il s'agit d'un exemplaíre
non encoré développé.
Coptotettíx problematicus sp. nov.
Obscure fuscus. Vértex oculo sublalior utrínque fossula elon-
gata, medio cariuatus, lateribus marginíbus antice recurvis, costa
frontali ante oculos rotundato producta, antennse ínter oculos in-
serlse. Pronotum antice truncatum postice subulatum c? longe
productum, 9 apicem femorum haud attingente, dorso ruguloso ad
sulcos subfossulalum, ínter humeros convexiusculo, cariuis late-
ralibus ín prozona explicatis, obliquis, carina media leviter elevata
ínter sulcos breviter íncrassata; lobi deflexi ángulo postico sub-
extrorsum expanso atque postice late truncato. Elytra oblonga
impresso-punctata. Alae abbrevíalae 9 ^pl apicem pronotí sublon-
^iores. Feniora antica carinis subuudatis. Femora postica inferné
DE HISTORIA NATURAL. 403
obscuriora. Tarsi postici arliculus primus articulo tertio distincle
longior, pulvillo tertio elongato.
Long. corp. cf 8,5; pron. 11,5; fem. post. 5,8 mili.
» » 9 10 » 9 » » 6,8 »
Loe. Haut Assam.
Par la forme des lobes latéraux du pronotum cette espéce res-
semble á celles du g. Mazarredia dans lesquelles ees lobes sont peu
saillants mais les articles du tarse postérieur ont tout á fait les
mémes proportions que dans le g. Coptotettix.
Je rapporte les deux exemplaires c^ 9 ^í^e j'ai vus á la raéme
espéce, bien que le pronotum soit plus développé dans l'exem-
plaire cf .
Saussurella sumatrensis Bol.
Loe. Java, Perak.
Les exemplaires originaux qui appartiennent au Musée de
Genes proviennent de Sumatra, et je ne les ai pas revus depuis
que j'en ai fait la descriplion. Je pense qu'on peut rapporter á
cette espéce ceux de ees provenances dont les différences doivent
étre assez peu importantes. Les dimensions des (^ sont:
Long. corp. 13; pron. 18; fem. post. 7,5 mili.
Publicaciorjes que ha recibido la f^eal Sociedad Española
de historia l^íatural durante los meses de dulío á Sep-
tiembre de 1909.
(La liste suivante servirá comme acensé de réception.)
Alemania
Deutsche entomologische Gesellschaft, Berlín.
Deutsche Entomologische Zeitschrift. Heft v (Mit Tafel viii und ix),
1909.
Entomologischer Internationaler Verein, Stuttgart.
Entomologische Zeitschrift. Nos 15-24, 1909.
Entomologische Litteraturblatter, Berlín. N"" 8-9, 11-14, 18-21, 1909.
Entomologischer Verein in Berlín.
Berliner Entomologische Zeitschrift. 54 Band, 1909.
Geologisches Centralblatt, Leipzig. 1909, Band 12, nos 1-12.
Stettiner Entomologische Zeitung. 1910, Heft i.
Zeitschrift für wissenschaftliche Ineektenbiologie, Hnsum. Bd. v, Heft
6-8, 1909.
Zoologischer Museum, Berlín.
Mitteilungen. 1909, iv. Band, ?. Heft.
404 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Austria-Hungría
Académie des Sciences de Cracovie.
Bulletin international Nos 3-6, 1909.
K. K. Naturhistorisches Hofmuseum, Wien.
Annalen. Band xxli, n° 4, 1907-1908.
K. K. Zoologisch-Botanische Gesellschaft in Wien.
Verhandlungen. Lix.Band, 6 Heft, 1909.
Societas entomológica Bohemise, Praga.
Acta. Rocník vi, Císlo 2, 1909.
Wiener Entomologische Zeitung, Wien. xxviii. Jahrg. v, vi. Heft, 1909.
Bélgica
Société belge d'Astronomie, Bruxelles.
Bulletin. íi"^ 6-8, 1909.
Société belge de Géologie, de Paléontologie et d'Hydrologie, Bruxelles.
Bulletin. T. xxn, nos 8-11, 1908-1909.
Mémoires. T. xxii, 1908. Fase. ii.
Nouveaux Mémoires. Serie i, n° 4, 1908.
Société entomologique de Belgique, Bruxelles.
Anuales. T. 63^ vi-viii, 1909.
Dinamarca
Société botanique de Copenhague.
Botanisk Tidsskrift. 29 Binds, 3. Hefte, 1909.
España
Gaceta farmacéutica española, Barcelona. N.os 165-172, 1909.
Ingeniería, Madrid. N.os 165-161, 1909.
Institució catalana d' Historia natural, Barcelona.
Butlleti. 1909, n»^ 5-6.
Institución libre de enseñanza, Madrid.
Boletín. N.° 692, 1909.
Laboratorio de investigaciones biológicas de la Universidad de Madrid.
Trabajos. 1909. T. vii, fase. 1-3.
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Boletín. Vol. i, n°^ 1-2, 1909.
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Boletín. 1909, n."^ 5-8.
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Spelunca. T. vii, n** 56, 1909.
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Société hollandaise des Sciences, Haarlem.
Archives néerlandaises des Sciences exactes et naturelles. Serie ii, t. xiv,
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1909.)
— Nota sobre un fósil del tramo Kimeridgense del Montsech (Lérida).
(Bol. R. Soc. esp. Hist. nat. Julio, 1909.)
ZüLTTETA (A. de).— Nota sobre reptiles de Melilla (Marruecos). (Bol. R. Soc.
esp. Hist. nat. Julio, 1909.)
Sesión del 3 de Noviembre de 1909.
PRESIDENCIA DEL SR. D. JOSÉ RODRÍGUEZ MOÜRELO
El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué
aprobadíi.
La Sociedad acordó constase en acta la satisfacción con que se
había enterado del nombramiento de Caballero de la Legión de
honor hecho por el Gobierno de Francia á favor de nuestro conso-
cio el ilustrado Decano de la I^'acultad de Ciencias de Zaragoza,
D. Paulino Savirón, lamentando que las propuestas hechas para
análogas distinciones con motivo del Congreso celebrado en aque-
lla población por la Asociación para el Progreso de las Ciencias,
no hayan sido hasta ahora atendidas por nuestro Gobierno.
Presentaciones.— Fué propuesto para socio numerario D. En-
rique Eguren y Bengoa, presentado por D, José Loastaus.
Donativos. — D. Lucas Fernández Navarro entregó con destino
á nuestra biblioteca, las obras siguientes, de que es autor:
Investigación y, alumhramienlo de aguas subterráneas. — Pozos
artesianos.
Notas y comunicaciones. — El P. Mariano Faura leyó una nota
sobre el supuesto aragonito de San Sadurní de Noya.
— El Secretario, en nombre de D. José María de la Fuente, leyó
un apunte titulado: «Consideraciones sobre una nota de M. Pie.»
— El Sr. Calderón presentó una nota titulada: «Nuevo hallazgo
de Brucita en Cataluña».
Notas biblic gráficas. — El Sr. Fernández Navarro leyó las dos
siguientes:
Almera (Rdo. Dr. D. Jaime): Ensayo de una síntesis de la evo-
lución geológica de la comarca de Barcelona. (Mem. de la R. Aca-
demia de Ciencias y Artes de Barcelona.) Julio de 1909.
Interesante estudio, de carácter sintético, como indica su nom-
bre, para el cual está perfectamente preparado su autor, por el
profundo conocimiento que tiene de la Geología catalana. No es
T. IX.— Noviembre, 1909. 28
410 boletín de la real sociedad española
fácilmente extractable, pero está resumido en las siguientes con-
clusiones con que termina:
1." Este litoral de Cataluña está constituido por un macizo
montañoso, integrado por rocas arcaicas y graníticas, que consti-
tuyen un manchón correspondiente á una antigua bóveda ó anti-
clinal, orientado según la dirección de NE. á SW,
2* Que el mismo se puede considerar como una zona débil ó
de hundimiento, que lleva la misma dirección.
3/ Que á lo largo de la cadena litoral corre una falla de 50 ki-
lómetros, cuando menos, de longitud.
4." Que durante los trastornos orogénicos que precedieron al
período miocénico, la mitad oriental de esta bóveda, limitada por
dicha falla, ha ido cayendo en el fondo del Mediterráneo de una
manera escalonada.
5.* Que los fragmentes que restan de esta cadena litoral, no
son más que ruinas ó jirones de dicha antigua bóveda, rota y hun-
dida en el fondo del mar, entre las Baleares y el litoral español.
6.' Que desde entonces dala la separación de éste de aquéllas
y la deposición en los contornos del Mediterráneo, de los sedi-
mentos pertenecientes á los períodos neogénicos.
Comas y Sola (D. José): Nota sobre el terremoto olotino del 6 de
Abril de 1909 y el terremoto penbisular del 93 de Abril de i909.
Cálculo de la profundidad hipocentral. (Mem. de la R. Acad. de
Ciencias y Artes de Barcelona, Agosto de 1909.)
En cuanto al primer terremoto, de que ya dio cuenta entre nos-
otros nuestro consocio Sr. Faura (1), el ilustrado director del Ob-
servatorio Fabra le asigna el grado vi ó vii de la escala de Mer-
calli. Determina por medio de líneas isosistas la posición del epi-
centro, y deduce que fué una línea ó superficie alargada de 12 á
15 km., entre el Pasteral y Sau Feliu de Pallarols. Aunque situa-
do el epicentro en plena región volcánica, parece que el origen
tectónico del sismo no ofrece duda. Hace notar que dicho epicen-
tro coincide con el de los que en 1427 y 1428 asolaron la misma
región.
Respecto del terremoto del 23 de Abril, cuyo epicentro parece
coincidir bastante con el célebre de Lisboa de 1755, llega á con-
clusiones análogas á las sentadas por el Sr. Gilderón y publica-
(1) Sesión de Abril del corriente año.
DE HISTORIA NATURAL. 411
'das en el Boletín de nuestra Sociedad correspondiente á Mayo de
-este año. Le asigna, por de contado, un origen tectónico.
Con motivo de este estudio, deduce la siguiente fórmula origi-
nal para el cálculo de la profundidad hipocentral
0^ — CC-í
V =
--l(v-4
2íc
-en la cual: o = distancia del epicentro al observatorio, y ce = di-
ferencia entre las distancias del hipocentro al observatorio y al
•epicentro. El último dato se calcula por la fórmula
V
x = — [o — (Í3— íi)u].
En esta: V= velocidad de propagación de los movimientos pri-
meros; 'j =: velocidad de propagación páralos de la tercera fase;
4^ y Í3 = tiempos de llegada al observatorio, de los movimientos
de las fases primera y tercera. Aplicando las fórmulas á este caso,
deduce una distancia hipocentral considerable.
El Sr. Calderón leyó las siguientes noticias bibliográficas:
León W. Collet: Quelques ohservations sur la géologie de la
■Sierra Majorque. (Archiv. des scienc. phys. et natur. de Gene-
ve. 1909. Con una lámina, 18 páginas.)
El autor, acompañando al profesor Chodat por la sierra de Ma-
llorca, ha tenido ocasión de hacer allí observaciones 'geográficas
y geológicas. Empieza por exponer la estratigrafía de la ¡isla, en
vista de los trabajos publicados sobre ella, según los cuales tienen
representación los terrenos Triásico, Liásico, Jurásico, Cretácico
(Neocomiense, Barramiense, Gaultiense y Cenomaniense), Ter-
ciario, en todos sus miembros, y Cuaternario. Pasa ájexaminar el
papel orográflco de algunas formaciones, empezando por las rocas
eruptivas. Son éstas volcánicas básicas, que forman diques en el
Triásico entre SoUer, Tuant y la Calobra, Después examina en el
mismo respecto las calizas del Jurásico, que desempeñan el mismo
f)apel orográfico que sus equivalentes en los Alpes.
La parte tectónica es la más nueva y original delj trabajo que
examinamos. Los autores que del país se han ocupado relacionan
las Baleares, de una parte, á la Cordillera Bética, y de otra á los
Alpes marítimos. En cuanto á la época de la ruptura, el descubri-
íniento del Anthracotherium magnun por nuestro consocio el
412 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Sr. Vidal, demostró que era postoligocénica; según Gollet, aún
puede precisarse más y referirla al Pliocénico. La estructura im-
bricada es característica, á su juicio, de la tierra de Mallorca, con
empuje de SE. á NW.
Trata, para concluir, de las calas, pequeños golfos muy aproxi-
mados que recortan la costa poco profundamente. Combate la
opinión de Penck, según la cual son desembocaduras de torren-
tes invadidos por un movimiento positivo del mar, que probarían
la existencia de ún descenso de la tierra firme, y da razones para
afirmar que se trata únicamente de erosiones marinas, facilitadas
por la presencia de diques en el Triásico calizo. Termina pregun-
tando si los terraplenes de ciertas calas podrían corresponder al
Pliocénico inferior, que representaría en Mallorca los cautos
rodados encontrados en Argelia por de Lamothe á 432 metros
dé altitud.
J. Félix: Ueher eine untertertiáre KoraUenfauna aus der Ge-
gend von Barcelona. Palaeontographica. Stuttgart. 1909. Con
una lámina. 113 á 137.
El autor ha dispuesto de Una gran colección de corales tercia-
rios de Barcelona, casi todos del paraje llamado «Gasa Llucia»,
que han sido recogidos por un colector de la casa Grebel, Wend-
1er et Gie., de Ginebra.
Recuerda las especies eocénicas de dicha provincia, citadas por
Vézian, y posteriormente por Maureta y Thos y Godina, pasando
después á la descripción de las especies siguientes de Barcelona:
Actinacis delicata Reuss., Litharaea rudis Reuss., Goniaraea
octopartita Oppenh., G. clinactinia Oppenh., Astraeopora decaphy-
lla Reuss., Dcndracis Haidingeri Reuss., Cycloseris patera Flx.,
Leptoseris patula Micht. sp,, Mycetoseris hypocrateriformis Reis.,
Sidero fungia bella Reiss., Stylocoenia emarciata M. Edw. et J.
Haime, Leptomussa costellata nov. sp. Pattalophyllia cyclolitoides
Opph., P. hilohata Flx., P. dilatata nov, sp., Coeloria (?) platy-
gyra Reuss., Hydnophyllia hicarenala Reis., H. serpentinoides
Reis., H. venusta Reuss., Trochosmilia hilohata Vézian, Tr. irre-
gularis Deshayes y Heliopora Dellardii Reuss.
Termina con un cuadro en que figuran las especies descritas en
esta Memoria y su distribución geográfica y geológica.
DE HISTORIA NATURAL. 413
El Sr. Barras remite las siguientes notas bibliográficas:
Carbón dioxide transport in leaves, by Prof. J. W. Molí. Comu-
nication concerning the dissertation of Mr. K. Zijlstra, eniitted
Kohlensüuretransport in Blcütern.
La comunicación á que nos referimos y que nos ha sido dona-
da por su autor, es una tirada aparte del «Proceeding of the Mee-
ling of Salurday, February 27-1909» de la aKoniklijke Akade-
mié van Wetenschappen te Amsterdam» y forma un folleto de
veinte páginas, exponiendo los puntos capitales de la Memoria
del Dr. K. Zijlstra, ayudante del Laboratorio de Botánica de la
Universidad de Groninga.
De la Memoria aún no tenemos noticia, pero se insertará en el
«Recueil des Traveaux Botaniques Neerlandais».
Se trata de investigaciones de fisiología vegetal, que son conti-
nuación de las emprendidas en 1877 por el Profesor Molí, de di-
cha Universidad de Groninga.
Estas investigaciones lo condujeron á la conclusión de que la
influencia del dióxido de carbono existente en el suelo, y en con-
tacto, por tanto, con las raíces de una planta, no tiene influencia
sobre la formación del almidón en las hojas.
Decía el Dr. Molí en aquel trabajo, que en una hoja ó parte de
hoja, colocada en un espacio desprovisto de dióxido de carbono,
no hay formación de almidón, aunque las partes inmediatas estén
colocadas en una atmósfera rica en él.
El Sr. Zijlstra, en sus actuales trabajos, ha repetido, en parte,
ias experiencias del Dr. Molí, y, además, ha experimentado con
otras muchas especies de plantas y atendido con gran cuidado á
todos los detalles técnicos, para obtener resultados de verdadera
exactitud.
Colocando hojas con la base en una atmósfera rica en dióxido
de carbono y la mayor parte del limbo en aire desprovisto de él,
ha logrado comprobar que el almidón formado en dicha base,
avanza algo y constituye una zona en la parte de la hoja privada
del contacto delgas en cuestión, por lo cual puede asegurarse que
existe interiormente algún transporte de él, pero esta zona está
siempre limitada á muy pocos milímetros, y dadas las condicio-
nes en que es necesario disponer la experiencia, resulta que en el
estado natural no hay transporte apreciable. Vienen, por tanto, á
quedar conformes, los dos investigadores en la conclusión de que
el dióxido de carbono del suelo, aunque sea absorbido por las raí-
414 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
ees, no tiene acción alguna sobre la formación del almidón en las-
hojas.
Etude sur le geotropisme, por Artur Maillefer.Tirada aparte de-
36 páginas del «Bullelin de la Société Vaudoise des Sciences Na-
turelles> , Lausanne, Junio 1909.
El Dr. Maillefer es ayudante de la cátedra de Botánica de la
Universidad de Lausana, y tiene establecida en el Instituto Bo-
tánico una instalación especial para sus estudios sobre el geotro-
pismo, en que se ocupa hace ya más de dos años.
El trabajo á que se refiere esta sucinta noticia, es en realidad
preliminar y dedicado á dar á conocer con descripción y figuras
el aparato de su invención destinado á las investigaciones de di-
cho geotropismo, basándose en los mismos principios del aparato
de Fitting. También expone los primeros resultados de sus expe-
riencias sobre la avena, que le han conducido á deducir la siguien-
te ley: La inducción geotrópica (efecto producido sobre la planta)
es proporcional á la fuerza centrifuga y al tiempo durante el cual
esta fuerza ohra.
Ley que enuncia también de este otro modo: Para que la ¿n-
ducción geotrópica producida por una fuerza f^ sea igual á la pro-
f
ducida por una fuerza í^, es necesario que la relación -r^ sea igual
á la — !- de los tiempos durante los cuales obran las fuerzas.
Estos resultados le han conducido á definir la inducción geo-
trópica como el producto de la fuerza que actúa sobre la planta ^
por el tiempo durante el cual obra y á escoger una unidad geotró-
pica «que será — dice — , por ejemplo, la inducción producida por
una fuerza de aceleración g z=. 9,81 m., obrando durante un se-
gundo».
Una segunda parte del trabajo está dedicado á la «interpreta-
ción matemática de los resultados obtenidos por los diversos au-
tores que han hecho experiencias cuantitativas».
Studi sui rapporti tra la distribuzione delle piante é la constitu-
zione fisico-clinica del suolo. Es un concienzudo trabajo del doc-
tor G. Gola, del Instituto Botánico de Turín, inserto en el volu-
men tercero de los «Anali di Botánica del Prof. R. Pirota» y que
alcanza en dicho tomo desde la pág. 416 á la 512.
DE HISTORIA NATURAL. 415
Se ocupa primero ea las propiedades del terreno, estudiando
la influencia que en relación á su constitución física y química
tienen las disoluciones que por él circulan, y también la de un pre-
cedente ó contemporáneo revestimiento vegetal. Dedica luego un
capítulo á la influencia que ejerce la composición química del suelo.
Trata después de las asociaciones vegetales en relación con las
disoluciones que el terreno contiene, exponiendo sus investiga-
ciones experimentales sobre las soluciones de varios terrenos, y,
por último, sobre la germinación de las plantas en soluciones
«aliñas de varia concentración.
Gomo resultado principal de su trabajo llega á la siguiente
conclusión: «La división de las plantas en relación al substratum
sobre que crecen, en psammóülas, higrófilas, xerófilas, calcícolas,
calcífugas, silicícolas, humicícolas, etc., no tienen un significado
que responda á las condiciones que presiden la relación que hay
entre ellas y el suelo; y si bien en muchos casos esas relaciones
están en estrecha dependencia con la estructura física ó con la
composición química de ellos, en otros muchos casos son el resul-
tado de diferentes factores muy complejos. La característica prin-
cipal de los terrenos impregnados de soluciones muy diluidas es
el estado coloide de algunos délos componentes, mientras que en
los terrenos que tienen disoluciones fuertemente concentradas
la propiedad cristaloide de otros componentes ejerce una influen-
cia preponderante.
Propone el nombre de plantas gelícolas para las que habitan
terrenos del primer tipo y alícolas para las que viven en los de-
más, y para los casos en que el carácter geloide ó cristaloide se
presenta de un modo muy intenso, los nombres de pergelícola y
peralicola.
Termina haciendo referencia á estos grupos de otros casos espe-
ciales que pueden presentarse, y advirtiendo que no es dado mar-
car de un modo completamente exacto los límites de un grupo
á otro.
Trabajos del Dr, R. Pampanini, del Instituto Botánico de Fio-
renda.
Nos referimos solamente á los trabajos que datan de los últi-
mos meses del año anterior y parte del actual que han sido pu-
blicados en el Bulletin della R. Societci Toscana de Orticoltura,
y Bulletino della Societá Botánica Italiana. Todos son de siste-
416 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
mática, que es la especialidad del Dr. Pampanini, y, por tanto, nos
limitaremos á dar sus títulos con los nombres de las especies que
describe ó critica.
En el Bullettino de la Sociedad Toscana de Horticultura: ^dne-
ca australis Trelease», estudio critico de seis páginas acompa-
ñado de una hermosa fototipia. — «Un nuevo Lycopodium L.
pseudo-squarrosum Pampanini», estudio de sólo dos páginas de
un licopodio existente en el Jardín Botánico de Florencia. Va
acompañado también de una hermosa fototipia. — «Agave litteaoi-
des Pampanini» con un fotograbado que acompaña á la des-
cripción.
En el Bullettino de la Sociedad Botánica Italiana: «Una specie
ed una varietá nuove di Tithonia Desf.D Ambas están descritas
sobre ejemplares del Jardín Botánico de Florencia, originarios
de Méjico, y han recibido los nombres de Thittonia Vilmoriana
Pampanini y Tithonia Kuhceformis. (Yacg) Gass. var. Bourgea-
na Pampanini. (Sesión de 14 de Noviembre de 1908.) — «Un Iris
probabilmenle ibrida dell I. Illyrica Tomm. e dell 1. paluda
Lam. ed una nuova varíela di quest'ultima.» La variedad nueva
ha recibido el nombre de 1 pallida Lam. var. dalmática Pampa-
nini. (Sesión de 14 de Noviembre de 1908). — «Alcune Kalanchoé
della Eritrea.» Contiene este trabajo las descripciones de las espe-
cies: Kalanchoé Marinellii Pampanini; ^. marmorata Baker for-
ma Somaliensis (Hook f.) Pampanini; Kalanchoé Quartiniana
A. Rich. var. micrantha Pampanini y A'. Schimperiana A, Rich.
(Sesión de 13 de Febrero de 1909.) Proceden todas las especies
descritas del viaje científico verificado á la colonia italiana de
Eritrea por el Profesor G. Dainelli y O. Marinelli en 1905.
Trabajos del Dr, Guilio TrienchieH^ del Jardín, Botánico de
Ñapóles.
A tres asuntos corresponden estos trabajos, que debemos á la
atención de su autor, así como todos los antes citados.
Es el primero el estudio de las arborícolas, acerca de las que
versa la Memoria titulada: « Arborícele de Sicilia», folleto de 22
páginas y una lámina, tirada aparte del «Bullettino deH'Orto Bo-
tánico della R. Universitá di Napoli» (t. ii, fase. 2.) Es una ex-
tensa lista de las plantas arborícolas de Sicilia precedida de algu-
nas páginas haciendo historia y explicación del asunto y acom-
pañada en forma de notas de una abundante bibliografía.
DE HISTORIA NATURAL. 411
Olra cuestión á que se ha dedicado y dedica actualmente el
Dr. Trinchieri, es el estudio de la caulifloria acerca de la cual
lleva hechas muchas experiencias y consignado datos que viene
publicando hace años, siendo los principales los que siguen:
«Gontributi alio studio della caulifloria». (Atti della Accademia
Gioenia di scienze naturali di Gatania, 1906..) — «Intorno á due
piante cauliñore. — Estratto del Malpighia. Annoxxi.» — «Un nuo-
vo caso di caulifloria (Citrus Bigardía Risso var. multiforme). —
«Estratto dal «Bulletino dell'Orto Botánico della R. Universitá di
Napoli», t. II fase. 2.°. — «Della caulifloria nel fico domestico».
(Bull. O. Bot. R. ü. Nap.), t. ii, fase. 2.°
Estudiando los distintos casos sobre que versan estas notas, va
exponiendo sus experiencias y observaciones acerca del origen del
fenómeno, que consiste morfológicamente, como es sabido, en el
desarrollo de las yemas florales durmientes, y el cual se encuen-
tra en estrecha relación con la humedad del ambiente, pero obe-
deciendo también á otra porción de causas que varían de unos
casos á otros.
Últimamente, el Dr. Trinchieri ha publicado en el mismo Bo-
letín una nota titulada: «Su di un caso teratologico conservato
nell Erbario Gussoniano», y que es un caso de proliferación del
Arpagia saxatilis Ten. (Leontodón crispus Vilf. var. saxatilis
Rchb.) Tanto este trabajo como los anteriores, van acompañados
de las láminas necesarias.
El Sr. García-Várela leyó la siguiente nota en la Sección de
Santiago.
Investigaciones sobre el Mícro-plankton de la Ría de Arosa, por
el Dr. Garús Falcón de Villagarcía.
Son tan contados los trabajos que sobre estos asuntos se reali-
zan en nuestro país, que bien merece la obra del Dr. Carús se
llame sobre ella la atención de los naturalistas españoles, pues
además de contribuir al conocimiento de nuestra fauna y flora
marina, constituye un buen auxiliar para nuevos estudios en las
rías gallegas.
La obra está bien editada y revela en el autor una gran afición
á los estudios de Fisiología marina, además de un desprendi-
miento poco común en nuestro país, tratándose de esta clase de
publicaciones.
Está dividido el trabajo en doce capítulos: el primero se de-
413 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
dica al concepto y ñnalidad del micro-plankton, haciendo resaltar
la importancia de estos estudios, no sólo desde el punto de vista
de la Historia Natural pura, sino por su utilidad para la pesca é
industrias marítimas con ella relacionadas.
Los cuatro capítulos siguientes tratan del origen, evolución,
morfología y biología de los seres que constituyen el micro-
plankton y, por último, de la técnica de las recolecciones y pre-
paraciones microscópicas.
En los restantes capítulos se describen seis excursiones reali-
zadas en la ría de Arosa, con indicación de los materiales reco-
gidos, y terminando con un cuadro estadístico de la flora y fauna
microscópica y una carta geográfica de dicha ría.
Al texto acompañan 14 láminas, con 293 figuras bastante acep-
tables.
Secciones. — La de Zaragoza celebró sesión el día 27 de Octubre,
bajo la presidencia de D, Pedro Moyano, actuando de Secretario
D. Adolfo González.
A continuación el Sr. Presidente manifestó que habiendo sido
nombrado por el Gobierno de Francia Caballero de la Legión de
Honor el socio D. Paulino Savirón, celoso é ilustrado Decano de
esta Facultad de Ciencias, estimaba debiera hacerse constar en el
acta la satisfacción sentida por todos de tan justa distinción, re-
caída en el citado consocio, y así se acordó por unanimidad.
También hizo presente que el Congreso para el adelanto de
las Ciencias, que ha de celebrarse en Valencia, había sido apla-
zado hasta nueva orden, y lo hacía saber para conocimiento de
los asociados.
— El Sr. Ferrando presentó una preciosa colección de prepara-
ciones micrográficas, de rocas eruptivas y clásticas, que fueron
justamente admiradas por todos los reunidos, como material de
estudio.
— El Sr. Aramburu dio cuenta de una excursión realizada el
verano pasado en el término de Canillas (Barcelona), enumeran-
do sucintamente una colección de plantas y de moluscos que dio
á conocer.
— El Sr. Aranda hizo atinadas observaciones referentes á Ento-
mología agrícola, de gran aplicación práctica.
DE HISTORIA NATURAL. 41&
La de Granada celebró sesión el 4 de Noviembre de 1909, bajo
la presidencia del R. P. Anselmo Tomás Corrales. Asiste D. Ma-
nuel Carbó., catedrático del Instituto de Almería.
— Fueron propuestos como nuevos socios numerarios, D. Fer-
nando Moreno Sevilla, por D. Francisco Simancas, y D. Anastasio
Garzón Vera, por D. Leopoldo Señan.
— El Sr. Nácher dio cuenta de las gestiones realizadas por
el Comité local de Granada de la Asociación Española para el Pro-
greso de las Ciencias, á fin de que en esta capital se reúna el
III Congreso organizado por la Asociación. Leyó la carta en la
que el ilustre presidente de ésta, Excmo. Sr. D. Segismundo Moret
contesta á la petición formulada por el Comité.
— El señor presidente recordó que por la Sección se habían
hecho análogas gestiones al organizarse el Congreso de Zaragoza.
Propuso, y fué acordado, se recabase de nuevo tal distinción para
Granada.
— El Sr. Maldonado dijo que, en espera de verse realizado este
pensamiento, se activase la formación de colecciones de objetos
naturales que se están reuniendo en el Museo regional.
— El señor presidente manifestó se iban á reanudar los trabajos
para la celebración en Granada de la «Fiesta del Árbol», por ini-
ciativa de la Sección, dada la proximidad de la fecha señalada
para este acto.
— El Sr. Diez Tortosa leyó una nota sobre las prácticas realiza-
das por los alumnos de la cátedra de Botánica de la Facultad de
Farmacia en el pasado curso.
— A continuación, y con auxilio del aparato de proyección, el
Sr. Del Peso exhibió numerosas fotografías obtenidas por él del
Museo de Historia Natural de París y del notable «Jardín Zooló-
gico» que posee en Montevideo el distinguido y rico aficionado
Sr. Rosel.
— La de Santander celebró sesión el día 12 de Octubre de 1909,
en la Estación de Biología Marina, bajo la presidencia del señor
Rioja.
— El Presidente propuso que la Comisión del Museo constituida
en anteriores sesiones, se dirija al Ayuntamiento en demanda de
local y de instalación convenientes, donde puedan colocarse en
depósito los objetos que reúna la Sección para la formación del
Museo respectivo, fomentando así el Museo regional incipiente
420 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
con que ya cuenta el Excelentísimo Ayuntamiento de Santander,
y para llenar el fin propuesto, se acordó que se dirigiese el Presi-
dente de esta Sección, formulando la petición expuesta, al Alcalde
Presidente del expresado Ayuntamiento, cumpliéndose así tam-
bién lo acordado en la sesión de 1." de Febrero último, á propó-
sito de las cosas de las cavernas españolas que pudiese ceder
S. A. S. el Príncipe de Monaco, después de su estudio.
Además se acordó que ingresara en la caja del Tesorero lo
recaudado en la Estación de Biología para la formación del Mu-
seo en cuestión, y que se enviasen á clasificar al Museo de Madrid
los fósiles recogidos en la provincia por el Sr. Linares, que pien-
san destinarse al referido Museo regional.
— El Presidente da cuenta de la muerte del sabio naturalista
Dr. D. Antonio Dohrn, fundador, Director y propietario de la
Estación Zoológica de Ñapóles, cuya pérdida para la Ciencia será
un duelo universal al que seguramente ha de asociarse la Real
Sociedad Española de que esta Sección forma parte, acordándose
constase en acta el sentimiento.
— El P. Sierra presenta la sigu-iente nota:
«Limpias (Santander). — Al hacer un pequeño desmonte para
formar un paseo en los patios del Colegio de San Vicente, he re-
cogido entre arcilla muy arenosa, á 30 m. de profundidad, una
raedera (racloir) de cuarcita achense, de 175 mm. de largo,
87 mm. de ancho y 50 mm. de grueso. Otra semejante á ésta
fué hallada por el Abate Breuil en San Felices de Buelna. Se pre-
sentará fotografía de ambas.
Rasines (Santander). — Los estudios practicados este verano en
la cueva del Valle, permiten clasificar su nivel superior como
asibiense (por los harpones planos encontrados en el mismo),
y el inmediato inferior como magdaleniense típico.
Aitzkolgho-Mendaro (Guipúzcoa). — Al Sur de Mendaro hay
un altozano llamado Aitzkolcho, y en su vertiente SW. encontré
el 17 de Agosto de este año vestigios de una Estación paleolítica,
recogiendo un microlito de sílex y un molar (probablemente de
un gran bóvido) que con otros huesos estaba incrustado en la
roca caliza.»
— El Sr. Rioja enseñó á los socios las publicaciones de Biología
marina correspondientes á las exploraciones de S. A. S. el Prín-
cipe de Monaco que dicho Soberano había regalado á la Estación
Biológica de Santander después de su visita en el mes de Agosto
Bol. de la R. Soc. Esp. de Híst. Nat.
Tomo IX.-LÁM. VIII
fías Guork ((fttlo Tre/[ Ferc^)
(fala Hatajan
Cnio Viep
tala, de jTtut o
del Toxa dt laj Htaut,
Caío di la/ Pe^iif
Cala. TpAViontdTUiy
Jilote Charranea ^
Marina del Braaut
^"^ g Lo^ Tarallaru/
Cala, cíe Utfi Peñofi .
Punía de Pet'un Jífndido
Piinia Bermejc
Cáfila Bernujoj^
(faío del Piiio
(fala^ Bu-Amar
Cala del Berch
CaU. Blanca,
W^ FimU eU la. jSaliniueu
j,l6^l^l^'
Es cata.
Península del Yebel Quork. ó Cabo Tres Forcas.
Bol. de la R. Soc. Esp. de Hist. Nat.
Tomo IX.— LÁM. IX.
FiG. i.^ — Lta Puntilla g el Cabo Tres porcas, desde la Sabinilla.
FiG. 2.'' — Barranco de la Sabinilla. puente.
DE HISTORIA NATURAL. 42i
Último, y asimismo el tratado de Oceanografía del Dr. Richard^
Director del Museo Oceanógrafico de Monaco, regalado también á
la Estación por dicho naturalista.
La de Santiago celebró sesión, bajo la presidencia del señor
Eleicegui.
— El Sr. Cabeza de León presenta como socio al Sr. Martínez Ro-
dríguez, párroco de Cabrero (Piedrafita-Lugo), y comunica á la
Sección que este señor, sin apoyo oficial de ninguna especie, tie-
ne establecida en las altas montañas donde se asienta su parro-
quia una estación meteorológica, dotada de todos los aparatos
necesarios para el estudio de los obscuros problemas atmosféricos,
dedicándose especialmente á los que se refieren á la formación de
las tempestades. Como hace ya años que está dedicado á estos
asuntos, es probable que pronto pueda comunicar á la Sociedad
los resultados de algunos de sus trabajos.
— El Sr. Eleicegui presenta como socio á D. Manuel Golpe Nií-
ñez, alumno de Farmacia en esta Universidad.
— El P. Merino lee una nota sobre una «Nueva localidad de
Lycopodium inundatum L.»
Notas y comunicaciones
La península del Cabo Tres Forcas (Yebel Guork)
Noticia fisico-geológica
(Láminas viii y ix)
POR
LUGAS FERNÁNDEZ NAVARRO
Sumario: I. Fisiografía de la región.— 11. Meseta continental.— III. Maciza
silúrico. — LV. Macizo volcánico. — V. Consideraciones finales.
I
Como resultado de nuestras excursiones geológicas en terri-
torio rifeño, teníamos en preparación, entre otros, un estudio de
conjunto sobre la Geología del Rif oriental. Este trabajo debió
ser completado con las excursiones del pasado verano, impedidas
422 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
por la campaña de Melilla. En espera de que mejores circunstan-
cias nos permitan concluir dicho estudio, damos un avance del
mismo en lo que se refiere á la península del Cabo Tres Forcas,
que, sobre ser muy interesante, ofrece una individualidad bien
definida.
Sabido es que dicho promontorio (Yebel Guork de los moros)
constituye el accidente más importante de toda la costa rifeña,
formando un pronunciado saliente que interrumpe casi en su
centro (0°, 40' long. W. de Madrid) el extenso arco que se abre
desde Punta Almina (Ceuta) hasta Cabo Falcón (Oran). Su forma
es la de un triángulo isósceles alargado, en cuyo lado oriental, y
cerca de la base, está situada Melilla. La longitud de la base, á la
altura de Mar Chica, es de unos 13 kilómetros; la altura del trián-
gulo, de más de 20 (lám. viii).
La península es toda ella un promontorio de confuso relieve y
costas abruptas, cerca de las cuales es frecuente hallar grandes
fondos que permitirían la aproximación de buques de mucho ca-
lado. Vista desde Melilla, ó mejor desde la batería abandonada
de Cala Morillo, se distinguen tres macizos sucesivos bien desta-
cados: uno primero, de cumbre aparentemente plana ó poco on-
dulada, el más alto de los tres, por el que se une al continente;
otro más abrupto y de altura poco menor; el tercero, por fin, algo
más bajo, de perfil extraordinariamente irregular y complicado
(fig. 1.* y lám. IX, fig. 1.*). El primero es una verdadera meseta,
el segundo constituye una cumbre única, mientras que el último
es un amontonamiento confuso de diversos picos, entre los que se
distinguen tres más importantes que los demás. En la termina-
ción del último está el verdadero Cabo, Ras Guork de los rífenos,
invisible desde la costa oriental.
A pesar de su proximidad á la plaza española, este territorio ha
sido siempre una de las zonas de más difícil penetración para los
europeos. Con una población pobre y escasa, estéril, sin caminos,
ha tentado poco la curiosidad de los viajeros. Kn su totalidad per-
tenece á la fracción He) Guork, kabila de Benisicar, una de las
más extensas, aunque no de las más pobladas de la provincia de
Kelaia.
El único camino que recorre la península es el que va desde
Tajclment-Met-Mohamed á Melilla, del cual parten algunas estre-
chas sendas hacia los escasos poblados, ocultos entre los replie-
g\ies del terreno. Se desarrollan sus ocho ó diez primeros kilóme-
DE HISTORIA NATURAL. 423
tros sobre la meseta continental, siempre subiendo por el lomo
agudo de la cordillera hasta alcanzar, frente á la Punta de la Sa-
binilla, la cota de los 400 metros, la mayor de todo el macizo. La
superficie del suelo en este trozo es caliza, y, aunque á derecha é
izquierda se abren profundos barrancos, quedan sin embargo,
bastantes espacios cultivables que conservan vestigios de una
gran riqueza forestal, hoy desaparecida (1).
Al llegar á la altura de Gala Blanca, el piso eslá interrumpido
por una depresión brusca, especie de escalón de 150 á 200 metros,
que á derecha é izquierda se prolonga hasta el mar por dos gran-
des barrancos; es la terminación de la parte continental del pro-
montorio. Cambia en seguida la naturaleza del suelo, que pasa á
ser predominantemente pizarroso, y el nivel vuelve á elevarse
bruscamente hasta una altitud que no bajará de 300 metros. Es-
tamos en el segundo macizo, de laderas tan raídas, que el camino,
aun convertido en senda, no puede seguir la divisoria mucho
tiempo, y pasado un colladito, á dos kilómetros del anterior ba-
rranco, se desliza por la falda occidental hasta el poblado de Ta-
jelment-Met-Mohamed, donde puede decirse que termina.
El mencionado aduar, que con su docena de chozas, es segura-
mente uno de los poblados más populosos de toda la península,
está situado en la depresión que separa del terminal el anterior
macizo. Esta es una violenta escotadura dirigida de NE. á SW.,
verdadera cuchillada de Roldan, que hiende el promontorio hasta
una altura de 30 ó 40 metros sobre el nivel del mar. En el po-
blado mismo nacen dos barrancos, el de Levante ó Río Salado,
que termina en la Gala de la Peña, y el occidental, que vierte el
agua de las lluvias en la Gala del Pozo de las Higueras.
Pasada la escotadura principia el tercer macizo, de naturaleza
volcánica, accesible solo por sendas de cabras, lleno de picachos,
ol más alto de los cuales calculo que alcanzará sobre el mar unos
¿50 metros. Sobre la roca pelada que los forma no se ve destacar
el más pequeño arbusto.
En la costa occidental, junto á la Gala Tramontana, que perte-
(1) Hace algunos años todo este trozo era un hermoso pinar, que los kabileños han
reducido á leña ó carbón para venderlo en Melilla. Hoy sólo se ven matas de brezo y
brotes de pino y lentisco, no conservándose de la antigua población forestal más que
un reducido bosque de pinos en las inmediaciones del Santón de la Puntilla. La codi
cia, las malas cosechas y la constante anarquía, han dado fin de lo demás.
424 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
nece al seg-undo macizo, se encuentra un pelado islote, á que se
da el nombre de Isla Charranes. En la costa oriental, cerca ya
del Cabo, están los farallones. Son tres rocas salientes, mayor la
del centro, y todas de la misma naturaleza que la costa inmediata.
A pesar de su proximidad á tierra, la profundidad del canal es
suficiente para que por entre ellos y la tierra ñrme pasen sin cui-
dado alguno vapores de cualquier calado.
II
La marcada individualización y distinta naturaleza petrográ-
fica de los tres macizos, corresponde perfectamente á sus diferen-
cias de origen y edad.
La porción más meridional del macizo, continuación del conti-
nente, es, como hemos dicho, de naturaleza caliza en la superficie,
pero no idéntica en toda su extensión. La mayor parte es rojiza,
algo arcillosa, compacta y de aspecto travertínico, idéntica á la
que en las inmediaciones de Melilla empasta abundantes üeíix,
Leucochroa, Cyclostomus, Leonia, etc. Se trata, pues, de una ca-
liza tobácea lacustre. Es de notar que dicha capa, no sólo se ex-
tiende horizontalmente sobre los materiales que después mencio-
naremos, sino que á veces se la ve descender por las laderas de
los barrancos, como si se hubiera depositado cuando ya éstos se
habían empezado á excavar. No alcanza nunca gran espesor este
material, no excediendo generalmente de tres ó cuatro metros.
Pasado un café moruno, donde el camino tuerce francamente
hacia el Norte, antes de la depresión que separa los dos macizos,
hay un trecho en que las calizas anteriores desaparecen y dejan
lugar á otras menos coherentes, blancas, no concrecionadas y con
poliperos y grandes Pectén y Odrea; es decir, marinas.
Nada más se ve en la superficie; pero en las laderas de los ba-
rrancos, y sobre todo en los acantilados marinos, puede obser-
varse que las calizas superiores se apoyan en otras de mayor
espesor, formando potentes bancos, que ya en la Punta de Ros-
trogordo no bajarán de 15 metros. Son seguramente las mismas
fosiliferas, que por erosión han quedado al descubierto en el pun-
to antes mencionado.
En la superficie de este suelo calizo se observan por ciertos
puntos unas cavidades infundibuliformes de algunos metros do
profundidad, ocupadas en parle por arcilla roja pulverulenta, que
DE HISTORIA NATURAL. 42o
cuando son seccionadas por el acantilado parecen chimeneas. De
ellas hay cerca de la Punta de Rostrogordo una completa, por la
cual se ve el mar desde la superficie de la meseta, como á través
de un tubo. El fenómeno es muy curioso, aunque no nuevo cier-
tamente, y se explica con facilidad por la acción disolvente de
las aguas de lluvia. Esta?, cargadas de ácido carbónico por su
trayecto á través de la atmósfera, disuelven y arrastran la cali-
za (1), dejando un residuo arcilloso (arcilla de decalcificación) más
ó menos abundante. El desigual repartimiento del disolvente y las
diferencias locales de solubilidad, explican por qué el proceso se
inicia en determinados puntos. La depresión originada provoca
un mayor aflujo de agua en los mismos, con la consiguiente exa-
geración del fenómeno, cuyo último resultado es la formación de
estas chimeneas, sumideros ó simas, á que los franceses dan los
nombres de gouffres, bétoires, dolines, etc.
Soportando á todos estos materiales calcáreos se encuentra un
enorme espesor de areniscas, casi siempre poco coherentes, blan-
cas ó amarillentas con piutitas negras, sin fósiles en loque yo he
podido observar. Están formadas por granillos rodados de sílice,
cementados por una pasta muy abundante, constituida por arcilla
y caliza, á veces en menudos granos cristalinos. Las pintas ne-
gras son escamas de oligisto más ó menos limonitizadas. Es de
notar que estas areniscas dan muy abundante la reacción del áci-
do fosfórico.
Constituye, por último, la base de toda esta formación, una ca-
liza blanca fosilífera, con abundantes moldes de Mytilus, Pleuro-
tomaria (?), pequeños erizos, etc. Está bañada por el mar y al-
canza un espesor de cuatro ó cinco metros en la parte descu-
bierta.
En Muelle Colorado falta ó no se ve esta capa caliza fosilífera,
y, en cambio, por debajo de las areniscas se presentan algunos
metros de arcillas rojizas á que debe su nombre dicha localidad.
Mencionaremos, por último, que al final del barranco de la
Sabinilla, á un par de metros sobre el nivel del mar, hemos visto
una fuente que brota sobre un banco calizo lleno de ostreas fuer-
temente empastadas en la roca, indeterminables, pero de facies
mesozoica. (Lám. ix, fig. 2.').
(1) La solubilidad de la caliza en el agua carbónica es de 0,12 por 109, cifra que,
geológicamente, es importante.
T. IX.- Noviembre, 1909, 29
426
boletín de la real sociedad española
El mejor punto para observar la sucesión de tcdos estos mate-
riales es el acantilado de un centenar de metros de altura, que re-
cibe el nombre de Los Cortados, al nivel de la Punta de Rostro-
gordo (ñg. 1.'). Se observa que el conjunto de las capas presenta
una eslralificacióa concordante, poco distinta de la horizontal,
muy regular en las calizas superiores é inferiores, y algo m.ás per-
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Fig. 1.»
—Los Cortados, Meliila.
aj Lastra caliza (postplioceno?).
bj Caliza ) , ,.
c) Arenisca ' (Pl'oceno).
dj Caliza (mesozoico?).
turbada en las areniscas. Gomo éstas constituyen una roca menos
coherente, la caliza superior forma en algunos puntos cornisa
saliente, que se fragmenta y deja caer al pie del acantilado gran-
des trozos, que el oleaje va poco á poco triturando.
En los terrenos análogos de Meliila suelen hallarse nodulos de
silex entre las areniscas, hacia los niveles superiores, y aun lechos
delgados y extensos de la misma substancia en las zonas de sepa-
ración de la arenisca y la caliza suprayacente. También se obser-
va con frecuencia, interpuesta entre las calizas claras, otra de
color obscuro, granuda, cavernosa, nodular, con laminillas de
oligisto.
La escasez de los fósiles, que por otra parte no están concluí-
dos de determinar, hace muy difícil fijar la edad de este conjunto
DE HISTORIA NATURAL. 427
de capas. Por lo que de dichos fósiles puede deducirse y por las
conclusiones á que en Argelia se ha llegado con respecto á mate-
riales análogos, creemos muy probable que la caliza tobácea su-
perior represente un depósito lacustre, tal vez cuaternario muy
antiguo ó, lo que es más probable, del plioceno superior. Las ca-
lizas marinas superiores son con seguridad pliocenas (astienses?).
Parecen por su posición ser también pliocenas las areniscas cal-
caríferas. Las calizas inferiores con Mytilus, así como las arcillas
de Muelle Colorado, pueden pertenecer al plioceno inferior ó á
la porción más alta del mioceno. Nada puede afirmarse aún, ni
como probable, de la caliza con Ostrea del Barranco de la Sa-
binilla.
El carácter provisional de esta nota no permite una discusión
detenida de las anteriores conclusiones que, por otra parte, han
de ser examinadas más en detalle cuando, estudiados á fondo fó-
siles y roca, hagamos nuestro trabajo de conjunto sobre el Rif
oriental.
III
El macizo central de Tres Forcas, también sedimentario, es
mucho más antiguo, como desde luego denotan la naturaleza y
aspecto de sus rocas constitutivas. Consisten, sobre todo, en piza-
rras satinadas y de colores claros (las más abundantes), ú obscu-
ras y de aspecto muy semejante al de las micacitas superiores
arcaicas. A ellas se subordinan cuarcitas generalmente obscuras,
y cuarzos ñlonianos blancos. También hemos hallado algún con-
glomerado brechoideo cuarzoso, de cemento muy limonítico, con
oligisto micáceo interpuesto.
Abundan en el macizo los compuestos de hierro, que forman
á veces mineral explotable: hematites más ó menos terrosas, oli-
gisto micáceo, limonitas compactas ó sueltas, etc. Hemos encon-
trado asimismo algunas bolsadas de pirolusita, y nos ofrecieron
llevarnos á ver criaderos do un mineral que, á juzgar por las ex-
plicaciones de los indígenas, debe ser antimonita.
Los sitios en que más abandan los minerales, según he podido
ver, son el trozo de costa comprendido entre Peñón Hendido y la
cala de las Peñas, donde desemboca el Río Salado, al Norte; así
como entre Cala Bermeja y Cala Blanca, en la vertiente oriental,
donde todas las cuarcitas de la margen izquierda del Uad Tate-
428
BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
guüment están impregnadas y rellenas de óxidos férricos. Me
han hablado también de una mina importante que hay pasada la
Puntilla, y de otra en el borde mismo del mar, en un sitio llama-
do Garb Taheldit, en tierras de Adduua, pasada Gala Blanca. Las
Punía de Rostrogordo
\
Ttrci'ám (PUcce n^^
^= l^ahoioico~tSíh:iriix- )
EriafUvo moderno (An&íltas )
Fig. 2.»— Esquema de la Península del Cabo Tres Forcas, vista desde Melilla.
hay asimismo en la costa occidental hacia la Gala Tramontana ó
Ensenada de Gharrancs. También parece que existen en la Penín-
sula piritas de hierro cupríferas, que seguramente estarán situa-
das en el macizo que nos ocupa. Es de notar que todos estos mi-
nerales, por su situación en la orilla misma del mar, que ofrece
grandes fondos inmediatos á la costa, se hallan en condiciones
económicas excelentes para su transporte.
No existen fósiles que nos permitan fijar con certeza la edad de
estas pizarras, cuyo aspecto, sin embargo, no deja duda de que se
trata de materiales paleozoicos. Esta carencia de restos orgánicos
es, por lo demás, común á casi todos los terrenos primarios del
Norte de África. Eay que recurrir casi siempre para clasificarlos,
á su analogía con otros bien conocidos, ó al dato de la posición,
cuando éste pueda servir para resolver el problema.
En nuestro caso, se observa que las pizarras, muy perturbadas,
próximas á veces á la vertical, pero con buzamientos predomi-
nantes hacia el Sur, sirven de substratum á los materiales ter-
ciarios que se depositan sobre ellas en posición casi horizontal.
De la misma manera en el Raro (entre Mazagán y Marraqués),
las pizarras y areniscas do edad silúrica ó devónica son el apoyo
en que se asientan las areniscas pliocenas. Un grupo análogo de
4
DE HISTORIA NATURAL. 429
pizarras arcillosas, lustrosas ó tegulares, interpuestas con cuarci-
tas blancas ó coloreadas por óxidos de hierro, sin fósiles, ha sido
reconocido por el eminente geólogo M. Gentil en la zona marroquí
frontera á Uxda, y calificado por él de silúrico. Según el mencio-
nado autor, los materiales de la misma edad de la cadena costera
denominada Sahel de Oran, también sin restos orgánicos, son
asimismo «pizarras á menudo lustradas y con numerosos filones
»de cuarzo lechoso y bancos de cuarcitas blancas, rosadas ó pardas.
))Estas á veces de grano grueso,' pasan alguna vez á verdaderas
»pudingas de cantos y cemento silíceos».
Todo ello rae lleva á colocar sin género alguno de duda en el
silúrico el segundo macizo del Ycbel Guork, cuyo equivalente
fosilífero serían las pizarras tegulares con graptolitos de los Ait-
Medinal, al S. de Demnata, en el Alto Atlas. Llevando más ade-
lante las analogías, pudiera sospecharse que son ordovicienses
las pizarras con abundantes bancos de cuarcita del Uad Tateguil-
ment, y más inferiores, tal vez cámbricas, las de Peñón Hendido
y sus inmediaciones. Para hacer, sin embargo, con alguna segu-
ridad dichas afirmaciones, sería preciso un estudio muy detenido
de la arquitectura del macizo y algún hallazgo de fósiles.
Debe observarse que el reconocimiento de este silúrico de Tres
Forcas, en el centro de un extenso arco costero, que es predomi-
nantemente terciario en su porción oriental y secundario en la
■occidental, precisamente en el punto en que la costa avanza más
al Norte, comprueba la existencia, sospechada por Gentil, de este
terreno, en toda Ja cadena del Rif, entre Anyera y Argelia.
IV
El límite que separa el manchón silúrico del más avanzado de
la Península, corre como hemos dicho por una profunda depre-
sión orientada de NE. á SW. Al Norte de esta línea de separa-
-ción, se eleva una masa volcánica muy uniforme, de aspecto de-
solado, constituida por numerosos picachos irregulares destacados
sobre una base única. No se ve, al menos en lo por mí observado,
el menor resto de materiales explosivos ni de cavidades crateri-
formes, no pudiendo considerarse los conos existentes sino como
el efecto de la acción erosiva de las aguas sobre materiales en pe-
ríodo desigualmente avanzado de alteración y que presentan di-
versa resistencia á los agentes externos. Parece que se trata de la
430 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
raíz de un antiguo volcán, probablemente submarino, cuyo apa-
rato de explosión ha desaparecido por completo. Este hecho y la
facies misma de la roca, su profunda alteración, dan un marcado
aspecto de vetustez á este conjunto volcánico. De los materiales
eruptivos del Norte de África que conocemos, los que más se ase-
mejan á éstos son los de Ghafarinas, que hemos estudiado en un
trabajo anterior (1).
Macroscópicamente, el tipo dominante es una piedra de un tinte
gris ó rojo-obscuro uniforme, que en la fractura fresca presenta
motitas alargadas de color blanco mate ó rojizo amarillento, de-
bidas á los feldespatos. Estos han desaparecido en la zona exterior
dejando la roca plagada de menudas cavidades, que la dan un íal-
so aspecto escoriáceo. Es dura, bastante pesada y de olor arcilloso.
No produce efervescencia con los ácidos, y da reacción abundante
de ácido fosfórico. Otras veces el fondo es gris claro ó blanco-
azulado, con nidos amarillentos irregulares y con una costra sa-
perficial caliza.
Un tipo que se aparta bastante del anterior y que sólo he halla-
do en el aduar Tajelment-Met-Mohamet, es una roca gris verdosa
muy agrietada con puntos negros (augita) y nidos blancos irregu-
lares (calcedonia): hace efervescencia y tiene, como todas, un mar-
cado aspecto de material alterado. En ningún punto del manchón
he observado disposición en corrientes, ni las formas prismáticas
de retracción tan comunes en otros centros volcánicos. En los
Farallones y otros puntos, la roca está atravesada por vetas del-
gadas de una limonita sumamente dura.
El estudio de las secciones delgadas confirma la profunda alte-
ración que el aspecto exterior indica, haciendo un tanto difícil la
determinación específica; Puede, sin embargo, apreciarse desde
luego, que no hay variedad de tipos específicos, sino simplemente
grados de alteración de uno solo, ó ligeras variaciones del mismo.
La estructura es en todos los casos porfídica, con una masa fun-
damental microlítica abundante, en que destacan fenocristales,
ni muy numerosos ni de grandes dimensiones. Nunca se presen-
tan indicios de fiuidalidad, ni puede apreciarse la existencia de
magma vitreo, tal vez por el estado de alteración general de
la roca. )
(l) Datos geológicos acerca de las posesiones españolas del Norte de África. Mem. de
la R. Soc. esp. de Hist. nat., tomo v, Mem. 6.^ (19^ 8,\
DE HISTORIA NATURAL. 431
Los fenocrislales son casi exclusivamente plagioclasas polisin-
téticas de bandas anchas y estrechas que alternan irregularmente
(labradoritas?), alargadas, rotas, corroídas, invadidas por el mag-
ma y con frecuencia muy arcilliücadas. A veces son más brillan-
tes, con fracturas irregulares, parecidas á grandes cristales de
sanidino, de que les distinguen, sin embargo, las extinciones y
la estructura polisintética, de la cual siempre quedan, por lo me-
nos, indicios.
Muy frecuentemente, sobre todo en los cristales mayores, se
manifiesta por la extinción una marcada estructura zonar de que
siempre hay señales, cuando menos por la distribución de las in-
clusiones, por la marcha de la descomposición, etc. En algunos
cristales se ven grandes agujas de apatito, y en todos numerosos
poros gaseosos é inclusiones líquidas. A veces está ocupado el
centro de la plagioclasa por una placa irregular de oligisto.
El magma es casi siempre indescifrable á causa de los produc-
tos arcillosos y limoníticos que le impregnan. Los microlitos que
mejor suelen destacarse son los feldespáticos, sencillos, alargados
y sin orientación marcada. Pueden verse además otros menores,
que más bien parecen fragmentos de fenocristales, irregulares,
amarilleuto-rojizos en luz natural y de colores brillantes entre los
nicoles, muy policroicos en tintas verdes y rojas, sin estriación
visible y con extinciones normales ó poco distintas délas norma-
les. Me inclino á creer que son trozos de hiperslena en vías de al-
teración. Se encuentra, además, algún cuarzo granulítico secun-
dario y granos de pirita, abundantes en ciertas preparaciones.
La roca verdosa que antes hemos mencionado como tipo algo
distinto, lo es también al microscopio. En esta los cristales por-
fídicos feldespáticos, tan rotos que á veces están sólo en fragmen-
tos irregulares, no son siempre polisintéticos, pudiéndose sospe-
char que algunos son de sanidino. Con ellos se presentan otros
pequeños fenocrislales de augita, muy alterados, pero en los que
aún se perciben las estrías de crucero, los contornos y los brillan-
tes colores de polarización: el centro de algunos está parcialmen-
te convertido en mica blanca. El magma es completamente indes-
cifrable por la abundante limonita que le impregna, en la que
sólo destacan por su color los microlitos feldespáticos. Por últi-
mo, los huecos y hendiduras de la masa, que son voluminosos y
abundantes, están rellenados por calcedonia amarillenta, de es-
tructura esferolílica.
432 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
De todo lo que llevamos expuesto y por el conocimiento qu&
tenemos de otros materiales eruptivos de las regiones próximas,
creemos que la roca de Tres Forcas, notablemente uniforme á
pesar de la considerable extensión que ocupa, puede en conjunta
considerarse como una andesita piroxénica en grado de altera-
ción muy avanzado. Dentro de esta clasificación general hay dos
modalidades: la augítica con sus impregnaciones de sílice calce-
doniosa, y la hipersténica. La primera, que corresponde ala roca
verdosa de Tajelment-Met-Mohamet, es, con mucho, la menos
abundante.
Respecto á la edad de las andesitas de Ras Guork ó Tres For-
cas, nada podemos decir con certeza, puesto que ningún dato po-
sitivo nos permite fijarla. Ni se pueden observar materiales sedi-
mentarios superpuestos al eruptivo, ni se descubre por ninguna
parte el substratum del mismo. Por no haber, ni siquiera se en-
cuentran las inclusiones ó enclaves de rocas arrancadas y arras-
tradas en su ascenso por la masa eruptiva, que en otros puntos
permiten conocer la naturaleza de los terrenos á cuyo través se
ha verificado la erupción. Tenemos que limitarnos á meras con-
jeturas, deducidas de lo que se sabe respecto á zonas volcánicas
semejantes.
Las de Chafarinas y Alborán, de que en anterior trabajo nos
hemos ocupado (Op. cit.), se hallan en iguales condiciones de in-
determinación, por lo que de poco pueden servirnos en este caso.
No así las erupciones andesíticas de Cabo de Gata y del volcán
de Tirafuine (Argelia), estudiadas con gran detalle por Calderón
y Osann las primeras, y por Gentil las segundas.
En Tirafuine, las especies petrográficas son andesitas piroxé-
nicas, posteriores á otras horbléndicas, como éstas lo son á otras
biotíticas; datan las primeras, que son las análogas á las de Tres
Forcas, cuando más, del mioceno medio, habiendo sido cu-
biertas por sedimentos del mioceno superior. En Cabo de Gata
se presentan los mismos tipos de andesitas, siendo también más
modernas las piroxénicas que las micáceo-horbléndicas. Pero
Osann considera algo más reciente este conjunto, admitiendo en
él dos estadios: uno primero ante-pliocénico y otro final, del plio-
ceno inferior. Las fuerzas orogénicas que formaron la Cordillera
Penibética (sistema alpino) han dejado ya huella de su acción so-
bre el macizo eruptivo de Cabo de Gata.
La roca de Tres Forcas parece ser por su aspecto y estado un
DE HISTORIA NATURAL. 433
término medio entre las piroxénicas de Tirafuiíie y Cabo de Gata.
No conserva resto alguno reconocible de aparato explosivo, como
se los ha señalado en nuestra costa SE.; pero ello puede no ser
debido tan solo á su antigüedad, sino á que aisladas, sometidas
sin defensa á la acción destructora del mar y de la atmósfera, y
con una masa notablemente menor que sus similares del Tira-
fuine, las andesitas del Ras Guork han sufrido una denudación
relativamente mayor. De todo ello, y sólo con carácter prelimi-
nar, puede deducirse que la erupción que estudiamos debió rea-
lizarse entre el mioceno superior y principios del plioceno.
Un hecho que merece tenerse en cuenta, es la presencia en
todos estos centros eruptivos, de una invasión silícea, acerca de la
cual llamábamos la atención al estudiar las rocas de Alborán y
Chafarinas (Op. cit.), que también Osann y Gentil hacen notar
en sus trabajos, y que hemos comprobado en la andesita augíti-
ca de Tres Forcas. Este fenómeno viene á establecer un nuevo
lazo de unión entre los mencionados centros volcánicos, y puede
interpretarse como indicio de una fase final solfatárica quo todos
ellos han presentado, caracterizada por la existencia de fumarolas
acidas y acuosas.
Todo lo que llevamos dicho respecto á la estructura y compo-
sición geológica de esta curiosa península de Tres Forcas, nos
permitirá esbozar algunas consideraciones generales que expli-
quen ciertos rasgos fisiográ fieos de la región.
Cuando en otro estudio relacionemos todas las observaciones
que hemos ido acumulando, estas consideraciones podrán alcan-
zar una gran amplitud.
Compréndese en primer lugar, conocida la naturaleza de los
materiales que la forman, la existencia de esta península, avan-
zando más de veinte kilómetros mar adentro desde la línea gene-
ral de costa. Los sedimentos terciarios que constituyen la ma-
yor parte del arco costero, sobre todo en su segmento oriental,
areniscas y calizas de escasa coherencia, ceden fácilmente al arie-
te marino que sin cesar las bate. Pero aquí, unidas á la gran
masa eruptiva, cuyas condiciones de resistencia son excepciona-
les, encuentran en ella un dique protector que las defiende con-
tra la erosión.
434 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Este papel que juega el macizo audesílico de Ras Guork con
respecto á la península de que forma parte, se repite quizá frente
al Cabo del Agua, á poco más de dos millas del cual, sobresale el
macizo andesítico de las Ghafarinas. Faltan aquí los sedimentos
paleozoicos, menos resistentes que la roca volcánica, pero mucho
más que las areniscas terciarias. No se ven indicios de que nun-
ca hayan existido, y más bien creemos que por su falta pueda
explicarse el que no se conserve unida la erupción de Ghafarinas
al continente, como quizá lo estuvo en algún tiempo.
De todos modos, colocado sobre la elevada costa de Kebdana,
viendo desarrollarse graciosamente el arco litoral entre ambos
cabos, Tres Forcas y del Agua, y contemplando los dos macizos
volcánicos terminales, Ras Guork y Ghafarinas, es imposible sus-
traerse á la idea de que ambos salientes son debidos, en parte al
menos, á la gran resistencia que á la erosión oponen las dos ma-
sas de andesita.
En nuestro trabajo repetidamente citado, indicábamos la exis-
tencia de un arco eruptivo andesítico rodeando al hundimiento
del Mediterráneo occidental, é interior á otro gran arco basáltico.
La masa de Tres Forcas y la de nuestro Gabo de Gata, enlazadas
entre sí por los restos de volcán submarino que constituye el
islote de Alborán, señalan el límite occidental de las erupciones
de esta naturaleza en la citada cuenca mediterránea. Ningún ma-
terial andesítico se encuentra á Poniente de esta banda, que como
ya hemos indicado alguna vez, viene á jalonar para nosotros la
línea costera que unió África con Europa en la época anterior á
la constitución del gran sistema alpino.
Las andesitas de Tres Forcas completan, pues, la línea erupti-
va interna, pudiendo decirse que su existencia en el extremo de
este saliente, que el continente africano tiende hacia el europeo de
Gabo de Gata, podría haber sido sospechada por múltiples razones.
Si el arco básico tiene la realidad de existencia que para el más
ácido hemos comprobado, será muy probable que en el interior
de la zona rifeiía occidental nos esté reservado el hallazgo de ma-
sas basálticas más ó menos considerables, como las de las inme-
diaciones de Ain-Temouchent (Argelia), las del monte Seguaria
en el Garet (1) y las que nosotros hemos mencionado en la base
del Gurugú, junto á Melilla.
(1) De este monte, que no hemos visitado, pero que nos ha sido posible fotografiar
desde Zeluán, nos han enseñado pedazos de roca basáltica.
DE HISTORIA NATURAL. 435
Si admitimos, como se hace generalmente, que la depresión
mediterránea es la resultante de una serie de hundimientos par-
ciales, en ninguna parte podrá hallarse otro mejor determinado
que el de la curva que se extiende entre ambos cabos. En efecto,
en el fondo del arco, cerca de su punto medio, se encuentra una
tercera comarca eruptiva, la del Gurugú, cuyo lugar más avan-
zado al Norte es el Atalayen, masa uniforme de basalto, que se
eleva un centenar de metros sobre el nivel de Mar GhiCa, en la
cual forma una pequeña península. Esta comarca, como corres-
ponde á su situación en el fondo del arco y en la proximidad de
un centro eruptivo moderno, es una de las mas inestables del lito-
ral mediterráneo. La Mar Chica ha sido varias veces, en uu pe-
ríodo relativamente corto, salina, lago cerrado, lago en comuni-
cación con el mar, encontrándose hoy en un proceso de desecación
muy acentuado.
También el hallazgo de los estratos silúricos tiene una signifi-
cación importante. Sabido es que los diversos sedimentos, entre
el Atlas y el Mediterráneo, se presentan en zonas confusamente
paralelas á la costa, tanto más modernas, cuanto más meridiona-
les. Si se observa el mapa geológico de Argelia, se verán todos
los puntos salientes del litoral jalonados por materiales erupti-
vos ó paleozoicos. Aquí, del mismo modo, las rocas silúricas
aparecen en contacto inmediato con las eruptivas, como corres-
ponde al borde interno de la faja que rodea al hundimiento del
Mediterráneo occidental.
Señalemos, por último, un hecho notable que en nuestras ex-
cursiones hemos podido observar, y que nos ha llamado la aten-
ción. Es el de que mientras la línea de costa se abre entre Tres
Forcas y Cabo del Agua en terrenos terciarios ó más modernos, á
Poniente del Yebel Guork predominan los acantilados consti-
tuidos por calizas, cuando menos de la edad mesozoica.
Si el hundimiento mediterráneo se continuara á Occidente, más
allá del meridiano Tres Forcas — Alborán — Cabo de Gata, no ha-
bría razón para este cambio de materiales. Pero en el momento
en que se admite esta antigua línea litoral, el hecho se explica
naturalmente, puesto que la costa de hoy, siendo la intersección
con la parte del haz montañoso que se encorva hacia Europa, va
encontrando, cuanto más occidental, materiales más antiguos.
La disposición de los terrenos en las inmediaciones de Ceuta,
donde vemos sucederse de E. á W. los sedimentos arcaicos de la
436 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
península de la Almina, los paleozoicos del campo exterior de
Ceuta y los mesozoicos de Sierra Bullones, os una comprobación
más de este punto de vista, que en posteriores trabajos hemos de
ampliar considerablemente.
Baste por el momento lo que llevamos apuntado, para com-
prender el interés extraordinario que desde el punto de vista geo-
lógico nos ofrece esta curiosa península del Yebel Guork. Segu-
ramente en fecha breve será fácil recorrerla en condiciones dife-
rentes de las precarias en que yo lo hice, disfrazado y bajo la
mirada recelosa de alguno de los que más tarde han dirigido la
resistencia á nuestras armas. El estudio minucioso de este terri-
torio suministrará, sin duda, datos de gran valor, no sólo para
el conocimiento geológico de aquella pequeña comarca, sino tal vez
también para aclarar la historia del Mediterráneo occidental.
Consideraciones sobre una Nota de Mr. Pie.
POB
JOSÉ MARÍA DE LA FUENTE
En el núm. 298 (Octubre, 1909) de UEchange consagra su di-
rector D. Mauricio Pie, nuestro buen amigo, unas cuantas líneas
á la Zonahris varians Gyllh., haciendo alusión en ellas al peque-
ño trabajo que sobre el mismo asunto acabamos de publicar nos-
otros en el Boletín de la Real sociedad esp. de HrsT. Nat. del
año que corre, pág. 308.
Parécenos en primer lugar que en vez de empezar diciendo el
Sr. Pie: Zonahris varians Gyllh... parait identique á la v. iO spi-
Iota Chevr. debió decir varians Mars. (nec Gyllh.), puesto que,
como añade después, el tipo de Gyllenhal no tiene faja elitral, y
por consiguiente no puede ser sinónimo de él iO-spilota Chevr.
que la tiene, sino de varians Mars.
Prosigue el sabio entomólogo asegurando que el tipo de Gy-
llenhal, ó sea el Z. varians descripto por este autor, no tiene sino
dos puntos, uno anterior y otro posterior sobre cada élitro, y
como consecuencia, que mi var. bipunctata debe referírsele como
sinónimo. Ciertamente, no hemos visto la descripción original
de Gyllenhal; ^ero al consignar en nuestro Cuadro sinóptico que
su tipo presenta tres puntos en cada élitro, uno anterior sutural
DE HISTORIA NATURAL. 437
y dos posteriores, en vez de los dos que dice nuestro colega no
hemos hecho sino copiar al Sr. de Marseul que así lo asegura.
«Gylleuhal, dice de Marseul (Monograph. des Mylahr. d'Europe,
pág. 106), décrit la principale variatiou (varians) dans laquelle
les élytrés sont entiérement jaunes, avec trois points noirs, deux
pres de la suture, l'un au tiers, l'autre vers le bout, et uu eu faca
de ce dernier, prés, du bord lateral...»
Propone, por último, el Sr. Pie mudar el nombre de mi var,
quadripunctata en pozuelensis á causa, dice, de existir ya qua-
dripunctata L. Mas como esta es especie distinta sin relación al-
guna con varians Gyllh. no vemos tal necesidad. Ya el Sr. Mar-
tínez de la Escalera dio (en nuestro Boletín de 1901, pág. 14"2)
concienzudas razones á este respecto y por lo mismo no insisti-
mos más en él; únicamente añadiremos que en la práctica se si-
gue también nuestro criterio, como puede convencerse cualquie-
ra consultando, por ejemplo, los Catálogos, especialmente el de
1906: Anaspis 4-maculata Gyll y An. Geoffroyi var. i-maculata
Costa; A. thoracica L. y A. flava var. thoracica Em.; Zonabris
himaculata Klug y Z. hivulnera var. himaculata Pall.; Zon. hi-
punctata 01. y Z. 4-fasciata var. hipunctata Bilb. etc., etc., etc. '
La deducción que de todo esto sacamos es que los nombres de
nuestras variedades nuevas no necesitan rectificación, aunque
agradeciendo ex carde al Sr. Pie sus deferencias en nuestro favor
por la sustitución de alguno de aquéllos en Fuentei y pozuelensis.
Una nueva localidad del «Licopodium inundatum» L.
POR EL
P. B. MERINO
Siendo esta planta rara en nuestra Península, creemos conve-
niente mencionar la localidad donde hace poco la descubrimos.
Hasta ahora, que sepamos, respecto á Galicia sólo dos sitios han
sido señalados donde se deja ver; el primero, por Lange, en al-
gunos brezales muy húmedos próximos á Lugo; el segundo, por
D. Marcelino Rodríguez Franco, en algunas hondonadas del mon-
te Gástelo, cerca de Galdo y de donde hemos recibido varios
ejemplares.
En una excursión verificada el 24 de Septiembre del presente
433 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
año 1909 con nuestro distinguido amigo y entusiasta espeleólogo
P. Jesús Garballo dimos con un tercer sitio. El expresado P. Car-
bailo deseaba reconocer de visu unas figuras célticas grabadas en
piedra granítica, un ciervo, varios grupos de circuios concéntricos,
conteniendo en su interior series de puntos, etc. Esa roca y otras va-
rias de igual ó mayor interés están situadas al pie del monte Ven-
tosa, en la parroquia de Ames, como á 8 kilómetros de Santiago.
Nosotros entretanto nos desviamos á una cañada distante de la
primera roca inspeccionada como 200 metros, y en ella en su
fondo turboso regado por un arroyo que se desliza á trechos sub-
terráneo, á trechos descubierto, apareció un crecido número del
Lycopodium inundatum L., ocupando una extensión de unos 50
metros de longitud por 6,10 de anchura. Acompañaban á esta es-
pecie plantas comunes en parajes semejantes: Anagallis tenc-
ua L., Pingiiicula lusitanica L., Radiola linoides Gmel., Drosera
intermedia Hayn,, multitud de musgos y alguno que otro pie
del Lotus angustissimus L. Algunos individuos del Lycopodium,
sin duda por haberse retrasado la fructificación, despedían al to-
carlos las esporas á modo de polvillo sutil.
Nota sobre el supuesto «aragonito» de San Sadurni de Noya
POE
M. FAURA Y SANS
El forn d'en Serafi de San Sadurni de Noya es el lugar clá-
sico de este supuesto aragonito. Se halla en un estrato duro,
muy compacto, de arenisca margosa, constituyendo una especie
de conglomerado de moldes de fósiles característicos del Helve-
ciense, entre los cuales abundan la Venus Aglaurce y V. hlandi-
coides\ además se encuentra en perfecto estado y en ejemplares
de grandes dimensiones la Ostrea crassissima, y también algunos
Pectén y equinidos.
En el Helveciense del Panadas se presentan alternándolas mar-
gas azules y amarillentas con las capas más resistentes, que fal-
tándoles base para sostenerse, por ser más ó menos deleznables
las capas margosas, y quebrándose por las diaclasas, se desprenden
rodando hasta los torrentes, presentando el aspecto de una ciudad
DE HISTORIA NATURAL. 439
en ruinas, principalmente en la confluencia de l'Avernó con
el Noya.
Uno de estos estratos, con ligera inclinación hacia el N.-NE.,
pasa por el torrente junto al horno de ladrillos que tiene en las
inmediaciones de San Sadurni el Sr. Serafín Alemany. Como
lo desmoronan continuamente para sacar las margas arcillosas,
tamizándolas, para la fabricación de ladrillos, resulta que siguen
renovándose aquellos terrenos, entre los cuales se encuentra con
más abundancia este supuesto aragonito.
El Dr. Almera, en sus diferentes publicaciones que hacen refe-
rencia á la constitución de los estratos del Panados, cita este
aragonito. El profesor de Geología de los Estudis Universitaris
Catalans, visita anualmente con sus alumnos esta localidad; y
muchos extranjeros y distinguidos geólogos se han llevado mues-
tras de dicho mineral. Aunque ya se dudaba fuera verdadero
aragonito, pues que nadie había visto este modo de presentarsp^
característico de esta localidad, por ser fibroso se le tenía como tal,
persistiendo la incertidumbre.
Pues bien, para desvanecer de una vez todas estas dudas y
determinar con precisión la especie mineralógica que nos ocupa,
di algunas muestras á mi distinguido profesor de Mineralogía,
el Dr. Salvador Calderón, quien después de diferentes estudios
opina que se trata simplemente de calcita fibrosa, variedad que
llamó fibro-sedosa Haüy. De la misma opinión son el Dr. Fernán-
dez Navarro y el P. Filiberlo.
Se han hecho las modernas reacciones clásicas para distinguir
el aragonito de la calcita, y al microscopio se han estudiado los
prismas que constituyen estas fibrillas, llegando al resultado de
que se trata de la especie romboédrica y no de la rómbica
Generalmente se presenta en las partes de más consolidización,
tanto que en la más externa es sumamente compacta, formando
grandes masas, algunas de 15 cm. de diámetro, y luego, más al
interior, se distinguen bien las fibras, pero se aislan con dificultad,
mientras que en el centro casi siempre están á punto de soltarse
al menor esfuerzo. El aspecto macroscópico es el de madera
fósil. La llaman los del país fusta petrificada, por presentarse
en capas sedimentarias, según las cuales, por estar constituidas
de fibrillas, se van deshaciendo. El color de las porciones com-
pactas es de un gris obscuro, pero luego se convierte en amari-
llento, parecido al oro; la parte compacta, muy brillante, pasa á
41Q boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
fibrosa en el centro, y estas fibras se rompen, según capitas que
generalmente corresponden á cada milímetro, aunque pueden ser
■de algunos centímetros de longitud. Todas las fibras son parale-
las, sin notarse ningún centro de irradiación, como generalmente
se presentan en el aragonito.
El origen de esta variedad es difícil de interpretarse, pues
raras veces se ha encontrado en circunstancias parecidas. A mi
modo de ver, puede atribuirse á la época de la formación de los
mismos estratos en que yace. Es de suponer que el mar miocé-
nico entró por el Vendrell, y que por un nuevo hundimiento
del terreno, posteriormente al Burdigalense, el mar Helveciense
penetró mucho más adentro del Panadés, pasando de Subirats;
«iendo, por lo tanto, San Sadurni casi el límite de esta extensa
bahía, donde habitarían la Ostrea, los equínidos y coraliarios.
Durante este período hubo diferentes inundaciones, á las que
■corresponden los estratos de arenisca margosa; pero como luego
persistieran las aguas turbias durante largos periodos, se depo-
sitaría el lodo, de cuyos sedimentos resultaron estas extensio-
nes de margas azuladas. Otras nuevas inundaciones repetirían
sucesivamente los estratos, á cada uno de los cuales correspon-
dería el arrastre de las conchas mayores, y con las arenas for-
marían estos bancos, que tienen de 1 á 2 m. de espesor. Ulterior-
mente, por la presión, al mismo tiempo que la humedad, se des-
<3ompondrían las conchas, quedando solamente los moldes; pero
por la compresión se reduciría el carbonato de cal que, con el de
las margas mezcladas de arenisca, cristalizaría en estas concre-
<:iones estratificadas, puramente calcáreas, sin duda debidas á la
presión simultánea á la petrificación.
En el Museo del Seminario Conciliar se conservan diferentes
masas de esta calcita. Además, en el Museo local que tiene don
Antonio Mir, en San Sadurni de Noya, he visto excelentes ejem-
plares.
DE HISTORIA NATURAL. 441
Nuevo hallazgo de Brucita en Cataluña
POR
SALVADOR CALDERÓN
El interesante y raro mineral á que se refiere la presente nota,
ha sido recogido recientemente en la provincia de Barcelona, al-
rededores de Sant Sadurní de Noya, por nuestro diligente conso-
cio el Sr. Faura y Sans, habiendo tenido nosotros ocasión de es-
tudiar y de clasificar como pertenecientes á dicha especie unas
muestras que ha donado al Museo de Ciencias Naturales.
Esta Brucita es de color blanco, con brillo óseo en las superfi-
cies y algo perlado en las fracturas, tierna y flexible, presentán-
dose en estado de costras delgadas de un milímetro cuando más
y muy extensas. Las superficies libres ofrecen caras de fricción, y
en el contacto yacente descansan sobre una arcilla, á la que está
adherido el mineral, que consiste en tenues masas de agregación
testácea. Se parecen por su aspecto á algunos ejemplares de Nueva
Jersey.
En el ensayo ha dado perfectamente las reacciones que corres-
ponden al hidrato de magnesia, incluso la reacción caracterís-
tica de Lambert, desalojando óxido de plata pardo de la disolución
de nitrato argéntico. No ha desprendido ácido carbónico, y todos
sus caracteres químicos indican la pureza de este mineral.
Tres circunstancias son de notar en tan interesante hallazgo:
la pureza de su substancia, de que acabamos de hablar; la aso-
ciación del mineral á arcillas modernas, geológicamente hablan-
do, y su abundancia relativa, pues cubre extensas superficies.
Investigaciones ulteriores permitirán quizás averiguar su génesis.
El Sr. Faura nos ha dado noticia de este descubrimiento en los
siguientes términos:
«La primera vez que vi este mineral fué en casa del entusiasta
geólogo D, Antonio Mir, que tiene una importante colección pa-
leontológica del país. Este me enseñó un pequeño ejemplar que
había encontrado recientemente en el torrente de la «Font-Santa»
tíu los alrededores de Sant Sadurní de Noya, y que le parecía de
<'Structura ósea. Como yo tenía interés de visitar este solitario
sitio por su fuente intermitente, que da abundantísimo líquido
T. IX.— Noviembre, 1909. 80
442 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
por espacio de unos días cada siete años próximamente, fui allí
acompañado del sobrino del Sr. Mir, Mariameta, en el mes de
Julio último, y, explorando los alrededores, pude dar con una
pequeña falla con desnivel de medio metro en los estratos oligo-
cénicos (Aquitaniense), consistentes en una arenisca rojiza algo
arcillosa y dolomítica. Cortando estos estratos se encuentran las
capitas del mineral, que desde luego me pareció magnesiano, y
del que recogí algunos trozos que, recién sacados, ofrecían una
coloración azulada, pero que, al desecarse, se vuelven blancos,
con ligeros tonos rojizos» (1).
La Brucita, como es sabido, no es una especie abundante. Sus
principales yacimientos se encuentran en la serpentina y calizas
cristalinas de la América del Norte, en Suecia, Rusia y el Tirol,
hallándose casi siempre impura. En España se ha citado escueta-
mente de Villa de Serón (Almería) por Naranjo, siendo sensible
que este mineralogista no diese alguna noticia de sus caracteres
y yacimiento. Nosotros hemos visto en ejemplares de serpentina
de la Serranía de Ronda filoncillos de una substancia que parece
Pencatita, esto es, una mezcla de Brucita y Calcita.
Las precedentes consideraciones creemos ponen de relieve el
interés del nuevo hallazgo de Brucita, no sólo para la Mineralo-
gía española, sino para la general.
Publicaciones que ha recibido la I^eal Sociedad Española
de historia natural durante el mes de Octubre de 1909.
(La liste suivante servirá eomme acensé de réception.)
Alemania
Entomologischer Internationaler Verein, Stuttgart.
Entomologische Zeitschrift. xxni. Jahrg. N" 25, 1909,
Entomologische Litteraturblatter, Berlín. ISI° 10, 1909.
Zeitschrift für wissenschaftliche Insektenbiologie, Husum. Bd. v, Heft
9, 1909.
AUSTRIA-HUNGEÍA
Wiener Entomologische Zeitung, Wien. xxvni. Jahrg. vli, vili. Heft, 1909^
Bélgica
Société entomologique de Belgique, Bruxelles.
Anuales. T. 43% ix, 1909.
(1) Después de presentada esta nota, me comunica el mismo Sr. Faura que, según
noticia particular recibida del Sr. Tomás, en la Academia de Ciencias de Barcelona
figura un ejemplar igual á los aquí descritos, procedente de Balaguer.
DE HISTORIA NATÜliAl,. 44J
Brasil,
Sociedade scientiflca de Sao Paulo.
Revista. Vol. iv, n.os 1-4, ]908.
Costa Rica
Sociedad nacional de Agricultura, San José de Costa Rica.
Boletín. 1907, n."' 1-11; 1908, n"' 12-19.
Egipto
Société entomologique d'Égypte. Le Caire.
Bulletin. 1909, P et 2' fase.
ESPAÍÍA
Estación Sismológica de Cartuja (Granada).
Boletín. 1909, n."' 8-9.
Gaceta farmacéutica española, Barcelona. N.os 173-175, 1909.
Ingeniería, Madrid. N.os líj3-165, 1909.
Institución libre de enseñanza, Madrid.
Boletín. N.<" 593-694, 1909.
Laboratorio de Radiactividad, Madrid.
Boletín. Vol. i, n»' 3-4, 1909.
Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona.
Memorias. Vol. viix, n.»' á-6, 1909.
Estados Unidos t sus Colonias
Departamento del Interior. Oficina de Agricultura. Manila.
Revista agrícola de Filipinas. Tomo 11. n.os 5-6^ 1909.
Field Museum of Natural History, Chicago.
Fublications. 1908, vol. i, n° 4; vol. iv, n° 1; vol. vii, n° 7, 1909.
Johns Hopkins Hospital, Baltimore.
Bulletin. Vol. xx, n° 223, 1909.
Museum of Comparativo Zoology at Harvard College, Cambridge.
Bulletin. 1909, vol. Lir, n° 9.
Smithsouian Institution, U. S. National Museum, Washington.
Report for 1909.
The American Naturalist, Boston. Vol. xliií, n° 514, 1909.
Francia
Académie des Sciences de Paris.
Comptes-rendus. T, cxlix, nos 14-17, 1909.
La Feuille des Jeunes Naturalistes, Paris. N° 469, 1909.
Le Naturaliste, Paris. 1909, nos 542-543.
Société entomologique de France, Paris.
L'Abeille. T. xxxi, n" 3, 1909.
Inglaterra y scs Colonias
Australian Museum, Sydney.
Records. Vol. vii, n° 4, 1909.
Royal Microscopical Society, London.
Journal. Part 5, 1909.
The Canadian Entomolcgist, Guelph. Vol. xli, n° 10, 1909.
444 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
The Entomologiet's Eecord and Journal o£ Variation, London. Vol. xxi,
n° 10, 1909.
The Zoologist, London. N° 820, 1909.
Zoological Society of London.
Proceeiings. 1909, pagas 201-544.
Italia
La Nueva Notarisia, Modena. Serie sx, Ottobre 1909.
Societá di Naturalisti in Napoli.
Bollettino. Vol. xxii, 1908.
México
Instituto geológico de México.
Parergones. T. ni, n.° 1, 1909.
Monaco
Instituí océanographique, Monaco.
Bulletin. N°' 160-153, 1909.
República Argentina
Academia nacional de Ciencias, Córdoba,
Boletín. T. xviii, entrega 3.a, 1906.
Castellarnau (J. M.) Navarro (Leandro) y Eobredo (Leopoldo H.) — La
enfermedad del castaño. (Memoria presentada al limo. Sr. Director de
Agricultura, Industria y Comercio, por la comisión nombrada de R. O.
de 18 de Julio de 1908 para estudiar la enfermedad que, con carac-
teres de plaga, ataca al castaño en las provincias del Norte y Noroeste.
Madrid, 1909.
Chevreux (F.)— Amphipodes. (Arch. Zool. exp., vol. xui, n° 2. París, 1909.)
Fernández Navarro (L.)— Investigaciones y alumbramiento de aguas sub-
terráneas. Barcelona.
— Pozos artesianos. Barcelona.
Galbis (Jofé) y Barandica (Manuel).— Ensayo de determinación de las di-
ferencias de longitud entre Madrid, Barcelona y desierto de las Pal-
mas. Madrid, 1909.
Galbis y Eourígüez (J.) — Ensayo de los métodos fotogramétricos en el tér"
mino municipal de Otero de Herreros (provincia de Segovia). Madrid.
1908.
Medina (Alfonso).— Quimismo de la digestión estomacal. (Tesis para el
doctorado en Medicina.) Madrid, 1909.
Navarro-Neumann (Emm. M.») — Aperan des Instruments les plus usités en
Sismologie. (Extr. des nos 7-8 (1909) du Bull. de la Soc. Belge
d'Astron.) Bruxelles, 1909.
Sesión del 1.° de Diciembre de 1909.
PRESIDENCIA DEL SR. D. FLORENTINO AZPEITIA
El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué aprobada.
Admisiones. — Quedó admitido como socio numerario D. Enri-
que Eguren Bengoa, presentado en la sesión de Noviembre.
Donativos.— El Secretario presentó varios folletos remitidos para
la Biblioteca de la Sociedad por nuestro ilustrado consocio el se-
ñor D. Garlos Portar, director del Museo de Valparaíso. Entre las
publicaciones de referencia figura un librito muy curioso publi-
cado en la Habana el año 1888 por D. Juan Ignacio de Armas,
bajo el título de La Zoología de Colón y de los primeros explora-
dores de América. También entre los opúsculos recibidos hay al-
gunos de que es autor el mismo donante, ó sea el Sr. Porter, me-
reciendo de ellos especial mención una nota de ictiología, ó lista
de las especies de peces más importantes comunes á las aguas de
Chile y Perú, la bibliografía chilena de Helmintología y los mi-
riápodos de Chile.
La Sociedad, en vista de lo expuesto por el Secretario, acordó
constase en acta el agradecimiento de todos al Sr. Porter por los
donativos de obras que ha hecho á nuestra Biblioteca.
— También el Secretario presentó otras dos obras, regaladas
por sus respectivos autores. Es una de ellas el tomo iii de la
Flora descriptiva é ilustrada de Galicia, escrita por nuestro con-
socio el R. P. Baltasar Merino; y la otra un folleto que con el tí-
tulo de La Minería en el distrito Coruña-Lugo ha publicado, con
motivo de la Exposición Regional de Santiago, el Ingeniero jefe
de minas D, Antonio de Eleizegui.
Ambos señores se han hecho acreedores al agradecimiento de
la Sociedad por el envío de estas importantes publicaciones.
Asuntos varios.— El Sr. Ribera manifestó que durante su últi-
ma estancia en Valencia tuvo ocasión de visitar la colección pa--
T. :x.-Diciembre,!909. 30
446 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
leontológica conocida con el nombre de colección Botet, de cuyo
estudio y presentación ha estado encargado nuestro erudito y la-
borioso consocio D. Eduardo Boscá. Con este motivo el Sr. Ribe-
ra encareció la riqueza de la referida colección, y el trabajo que
para la reconstrucción y montaje de los ejemplares que la consti-
tuyen ha realizado el Sr. Boscá, añadiendo que nuestro ilustre
consocio solo esperaba poder solucionar algunas dudas consul-
tando las colecciones de los principales Museos de Europa que
conservan restos de los grandes mamíferos fósiles de que se com-
pone la celebrada colección para poder publicar el estudio que
sobre ella ha realizado.
Notas y comunicaciones. — El Sr. Faura y Sans presentó un tra-
bajo titulado el Origen geológico de los manantiales de la Font de
la Pólvora (Gerona).
— El Sr. Lauffer anunció que el día 2 de Noviembre último
falleció en Berlín, a la edad de setenta y ocho años, el célebre co-
leopterólogo profesor Dr. G. Kraatz, uno de los pocos supervivien-
tes de aquella época de florecimiento de la Entomología sistemá-
tica, allá entre los años 50 y 75 del siglo pasado.
Hombre de vasta ilustración y dotado de un gran golpe de vis-
ta, era considerado como una de las primeras autoridades en la
ciencia entomológica. Su gran dominio en ella, unido á la agudez
de su pluma, hicieron de él un adversario temible en el palenque
científico.
Estaba en relaciones con casi todos los primeros entomólogos
de su tiempo y había realizado numerosos viajes por Europa,
sobre todo por Francia, cuya capital era para él, desde su juven-
tud, uno de los puntos de más atracción.
El año 1865 emprendió, en compañía de v. Kiesenwetter, Gle-
mens Müller, Hoffmannsegg y Seidlitz, una excursión entomoló-
gica á nuestro país, excursión que dio por resultado el conoci-
miento de gran número de especies nuevas.
Kraatz, que había nacido en Berlín el año 1831, se doctoró en
Jena el año 1856, fué más tarde con v. Kiesenvvetter y Schaum
el continuador de la obra de Erichson Nalurgeschichte der In-
sekten Deutschlands, yes el autor de infinidad de especies y do
cerca de 1.400 trabajos entomológicos. El peso de los años y la
pérdida casi completa de la vista pusieron término á tan asom-
brosa actividad, coronada por la creación del Deusche Entornólo-
DE HISTORIA NATURAL. 447
'gische National Museum, al que hizo donación de su extensa bi-
blioteca y colección.
La, Deutsche Entomologische Gesellschaft (a,nles Entomolog . Ve-
rein in Berlín), pierde con la muerte deKraatzá su maestro que-
rido, el que fué su presidente desde 1857, año de la fundación de
la Sociedad, y el mundo entomológico una de sus primeras figu-
ras, al luchador que siempre estaba en la brecha, dispuesto á de-
fender á su querida ciencia, la Entomología sistemática.
— El Sr. Calderón se ocupó de la erupción del Teide, partici-
pando á la Sociedad que el Sr. Fernández Navarro había salido ya
€on dirección á Tenerife para estudiar el grandioso fenómeno ini-
ciado el día 18 del actual en aquel volcán apagado hacía tanto
tiempo, y que en breve tendríamos noticias exactas por nuestro
distinguido consocio de la nueva erupción.
Añadió que tuvo propósito de haber dado cuenta en la sesión
de los principales fenómenos y marcha de este notable aconteci-
miento, recopilando las noticias que los periódicos han venido
publicando sobre él y los partes oficiales, pero que resultan in-
congruentes y á veces con equivocaciones de bulto que hacen im-
posible un relato ordenado, siquiera fuera provisional. Sólo
parece seguro que en la falda de la montaña por la parte NW. so-
bre los pueblos de Tanque y Santiago se han abierto tres ó cua-
tro bocas activas, de las cuales unas han arrojado grandes canti-
dades de vapor de agua y ceniza?, después de producir detonacio-
nes y temblores importantes, y la otra, la que está debajo de la
montaña Flores, ha vomitado lava en gran cantidad. Ésta ha co-
rrido formando brazos que han avanzado con más velocidad en
unas cañadas que en otras, paralizándose hacia el día 26 los que
van por Santiago y Manchas, al paso que seguía en aquella fecha
-corriendo el que iba en dirección á Tanque. Se atribuye un espe-
sor de 10 á 15 m. á algunas de estas masas de lava. Las últimas
noticias daban como terminada la erupción, pero nada puedo
afirmarse con certeza ni de lo allí pasado ni del estado actual del
fenómeno hasta que lleguen las observaciones de nuestro com-
pañero hechas con conocimiento de estos asuntos y sobre el
terreno.
— Dióse lectura á una carta remitida por nuestro consocio en
Arrecife (Canarias), D. José Pereyra Galviati, en la cual se hace
un resumen de la erupción volcánica de Tenerife en los siguien-
tes términos:
448 boletín de LA KEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
«Desde hace un año se vienen sintiendo en diversas parles de-
la isla frecuentes movimientos sísmicos.
La erupción comenzó en el sitio de la montaña de las Flores^
abriéndose tres cráteres, de los cuales brotaba lava que descendía
por los llanos de Bilma, en dirección á los pagos de Tamaimo y
Arguayo, con una velocidad de 6 metros por hora, habiendo
recorrido hasta las doce del día 19 una distancia de 4 kiló-
metros.
El día 19, á las nueve de la noche, se formó un cráter en la
montaña Chiyero, inmediata á la montaña Negra, de donde bro-
tó lava que avanza por el sitio llamado Las Manchas y valle de
Santiago, el cual es probable sea sepultado. Forma la corriente
lávica dos brazos, de los cuales uno se dirige por el valle dicho,
habiendo recorrido á las dos de la tarde del día siguiente una lon-
gitud de 3 kilómetros, siendo la anchura de 400 metros y de dos
el espesor, avanzando 2,8 metros por minuto* el otro brazo lávico
se dirige á Franchi y Erojeos. Del cráter salen constantemente
llamaradas y se desprenden con gran ímpetu y ruido espantoso
grandes masas de piedra y lapilli que caen en lluvia sobre las cer-
canías, y arrastradas por el viento reinante del SW., llegan hasta
La Orotava.
La lava que baja por los llanos de Bilma, procedente de los pri-
meros cráteres, se bifurcó en dos brazos: uno con dirección á Ero-
jeos, y el otro por las Manchas.
Uno de los cráteres de la Montaña de las Flores se cerró y se
abrió otro nuevo en la Montaña Corredera.
Estos datos proceden de la relación que del fenómeno han
hecho los Sres. Galbán, Ligeniero, y D. Antonio de Ponte, Li-
cenciado en Ciencias, testigos presenciales».
La carta de nuestro consocio el Sr. Pereyra es de fecha 23 de
Noviembre de 1909.
Notas bibliográficas. — El Sr, Calderón leyó las siguientes:
Fernández Navarro (I-.), Poros artesianos; 128 páginas, 18 figu-
ras y 1 mapa.
ídem. Investigación y alumbramiento de aguas subterráneas;
161 páginas, 33 figuras.
Estos dos trabajos componen, respectivamente, los tomos lxxxvi
y Lxxxvii de la colección de Manuales Soler, y son los últimos
aparecidos en esa importante publicación. Con esto se compren-
DE HISTORIA NATURAL. 449
-de que se trata de escritos destinados á la difusión de ideas cien-
tíficas y prácticas á la vez para el público en general.
En el primero de estos Manuales, dedicado á la memoria del
maestro Vilanova, se expone al alcance de cualquier persona
medianamente ilustrada lo que es un pozo artesiano y los proble-
mas que entraña su perforación, para lo cual preceden unas no-
ciones de Geología pertinentes al asunto y ceñidas á él. En los
ejemplos, tanto de lo que pudiéramos llamar parte general, como
de lo referente á los pozos artesianos, el autor se refiere siempre
de preferencia á España y aprovecha su experiencia personal, lo
que avalora grandemente su trabajo. Al mismo propósito respon-
de la feliz idea de ilustrarlo con un mapita geológico, en colores,
de la Península Ibérica, que expresa la distribución de las gran-
des masas de terrenos clasificadas en cinco grupos.
El Manual destinado al estudio de las aguas subterráneas está
dedicado á la memoria del gran geólogo español D. José Mac-
pherson. Su objetivo es explicar lo que son estas aguas y el modo
de alumbrarlas en nuestro país, combatiendo la idea reinante de
que la solución del problema hidráulico está en la multiplicación
de canales y pantanos, cuando lo urgente es buscar el líquido
que haya de llenarlos. Este Manual se completa con el anterior;
pero aquí adquieren más desarrollo las cuestiones de origen, ca-
racteres y régimen de las aguas subterráneas, el arte de buscar-
las y los medios de alumbrarlas, que son asuntos de otros tan-
tos capítulos.
• Con decir que el Sr. Fernández Navarro ha logrado poner al
-alcance de lectores faltos de preparación científica el difícil cues-
tionario enumerado, creo hacer el mayor elogio de estos dos im-
portantes trabajos.
O. Mengel, Monographie des aTerratremolsy) de la región caia-
iane. (Bull. Soc. Ramond, Bagnéres-de-Bigorre, 1909.)
El autor presenta en este trabajo una relación de los sismos
que han afectado á la región catalana (Rosillón y Ampurdán)
en el transcurso de los tiempos históricos y modernos, insistien-
do en los que se han producido en la proximidad de la cadena
montañosa. Esta relación, extraída de muchos documentos y pu-
blicaciones (entre ellas la nuestra sobre los volcanes de la provin-
€ia de Gerona en la que la diligencia de nuestro consocio el se-
ñor Cazurro ofreció copiosos datos), comienza en 1224 y termina
450 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
con la repercusión en Perpiñán del temblor de tierra de Mesina
en Diciembre de 1908. Termina reproduciendo las consideracio-
nes que sobre la relación entre la sismicidad y la tectónica de la
región expuso en un trabajo de que hemos dado cuenta en otra
nota anteriormente.
O. Mengel, De Váge des calcaires primaires des Pyrénées-Orien-
tales. Schistes primaires. Gothlandien. Devonien inférieur. Con-
clusions tectoniques. (Bull. Garte géol. de France, t, xix. 1909.)
La serie de cuestiones enunciada, de carácter estratigráüco, cou-
ducen al autor á consideraciones tectónicas interesantes, y seña-
ladamente á la final de que bandas de caliza primaria están colo-
cadas á caballo en ciertos puntos, como cerca de San Juan de las
Abadesas, en Nava, junto á Ribas, constituyendo un verdadero
arrastre (charriage) sobre el Terciario de un Primario en serie
trastrocada.
— El Sr. Barras envió la siguiente noticia bibliográfica:
Lo statto attuale della conoscenze sulla vegetazione dell' Italia e
proporle per la costituzione di un Comitato permanente Pro Flora
Itálica per la regalare ma esplorazione. Relacione e Programa.
Tirada aparte de las Atli della Societd italiana per el progressa
delle scienze.
Segunda reunión. Florencia, Octubre de 1908. Tipografía Na-
zionale. Roma, 1909.
Consta el folleto de 107 páginas en 4." mayor,y va firmado por.
los doctores Beguinot, Fiori, Forti, Negri, Pampaniui, Trotter,
Vaccari y Zodda, que constituyen el Comité permanente Pro-
J^lora Itálica. Con ellos han colaborado á la redacción otros dis-
tinguidos botánicos italianos. El propósito del Comité es hacer el
estudio botánico integral de la Península italiana. El trabajo so
divide en dos partes, dedicada la primera á exponer el estado dé-
los conocimientos acerca de la flora fauerogámica de Italia, y de
la criplogámica la segunda.
La parte de Fanerogamia, que, como puede presumirse desde
luego, es la más documentada y completa, empieza por una intro-
ducción acerca de la flora de Italia en general, respecto á la que
se proponen hacer un estudio metódico y completo. No es del
todo nueva, habiendo tenido como precedentes ^ entre otros, los
trabajos de T. Caruel, y muy especialmente de F. Parlatore, á
DE HISTORIA NATURAL. 451
quien se debe la formación en Florencia del herbario central ita-
liano; núcleoy origen del magnífico Instituto botánico construido
modernamente en aquella capital, y que es el más importante
eslablecimieuto de esta clase en Italia, el cual cuenta, además,
con numerosos jardines é Institutos repartidos por todo el país.
Entre los esfuerzos verificados en el mismo sentido de que la
introducción se ocupa, sólo haremos referencia al Congreso botá-
nico que reunió en Palermo la Sociedad Botánica Italiana, y en
que fué uno de los temas á discusión el siguiente: SuW impar-
tanza di un' opera, sulla geografía botánica d' Italia é vicerca dei
mezzi piu seciiri per compierla. Desde luego fué aceptado, y se
nombró una Comisión para llevarlo á la práctica; pero los auto-
res del trabajo se quejan de que no llegó á funcionar tal Co-
misión.
Terminada esa introducción general y el examen de preceden-
tes, pasan los autores á dar cuenta del estado presente de los
conocimientos acerca de la flora en las distintas regiones del país,
y dedican un capítulo, dividido en dos partes, á los Alpes y terri-
torios alpinos; otro á la llanura de Padua; otro, dividido en tres
partes, al Apenino y territorios inmediatos; otro al litoral é islas,
y un último, á Istria y regiones próximas.
En cuanto á la criptogamia, tras una corta introducción, dedi-
can un capítulo á las Briofitas; otro, mucho más extenso, á las
Algas, y un tercero á los Hongos y Liqúenes, haciendo, dentro
de cada uno de los grupos, el estudio por regiones geográficas.
Como consecuencia de toda la información, resulta que, si bien
hay numerosos trabajos hechos acerca de la flora italiana, aún
falta mucho que investigar en ella, y el reavivar el celo de los
botánicos y ordenar sus esfuerzos con objeto de llegar á un cono-
cimiento total de las plantas del país será el fin á que el Comité
dirigirá sus esfuerzos, como hemos indicado antes.
Para facilitar los trabajos del Comité, previa una información
preliminar, considera divididas las regiones de Italia en cuatro
grupos. 1.° Regiones florística y fitogeográñcamente bien explo-
radas. 2.* Regiones acerca de las que, aunque haya publicados
pocos datos, consta que por iniciativa particular ó de centros cien-
tíficos, se han remitido ya materiales, y están actualmente en
vías de estudio. 3." Regiones, y son la mayor parte, según advier-
ten, de las que hay publicadas numerosas listas de plantas, pero
fragmentarias, casi siempre anticuadas y del todo insuficientes
452 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
desde el punto de vista geográfico. 4.° Regiones completamente
ignotas ó sólo imperfectamente exploradas.
En uno de los últimos párrafos, el Comité hace la siguiente
declaración, un tanto enérgica: «Si esta empresa, como tantas
otras, ha de morir aun autes de nacida, tendremos el dolor de
haber hecho un esfuerzo con éxito negativo, pero podremos tam-
bién confesar que Italia no está aún preparada para comprender
la necesidad de una obra tan ventajosa á su decoro científico.»
A lo dicho, para terminar, sólo añadiremos el siguiente dato,
procedente del Botaniker-Adresshuch, de Dorfler, que exponen,
lamentándose, en una nota los autores de la Memoria. Son las
cifras que indican el número de botánicos que existen en algunas
naciones de Europa, colocadas por orden decreciente de po-
blación:
Habitantes. Botánicos.
Alemania 60.637.859 2.129
Austria-Hungría 45.476.259 987
Gran Bretaña 43.73G.793 1.164
Francia 38.961.945 2 078
Italia 32.475.253 469
España 18.617.íj57 137
Bélgica 7.074.910 187
Holanda 5.609.659 282
Suecia 5.360.811 477
Suiza 3.325.023 .SOI
De cuyo cuadro se deduce que la densidad de los botánicos,
proporcionalmente á la de la población, en las diez naciones cita-
das, decrece en el orden siguiente: Suiza, Suecia, Francia, Ho-
landa, Alemania, Gran Bretaña, Bélgica, Austria-Hungría, Italia
y España.
Claro está que una estadística de esta naturaleza es de un valor
muy relativo, pues se trata de un asunto en que la calidad puede
suplir con gran ventaja á la cantidad; pero, de todos modos, el
que la proporción de personas que se ocupan de una rama cien-
tífica en un país sea pequeña, no deja de ser muy significativa; y
como precisamente en España tiene la Botánica tan brillante his-
toria, es aún más deplorable el verla ocupar el último lugar
actualmente.
Por entender que el hecho merece ser tenido en cuenta, y por
si pudiera servir de modelo de orientación la iniciativa tomada
por los botánicos italianos, creemos cumplir un deber dando
cuenta de uno y otra á nuestra Sociedad.
DE HISTORIA NATURAL. 453
— M. Faura y Sans leyó las nota? siguientes:
M. O. Mengel, Monographie des Terratremols de la región
catalane. (Bull. de la Soc. Ramoud. Primer semestre, 1909.
Bagnéres de Bigorre.)
El distinguido director del Observatorio Meteorológico y Mag-
nético de Perpiñán acaba de publicar esta interesante monografía,
intentando establecer una relación entre la sismicidad y la arqui-
tectura de esta región que caracteriza geológicamente y denomina
Región Catalane.
Se propone el autor en esta nota dar una monografía de los sis-
mos que han afectado á la región catalana en el transcurso de los
tiempos históricos y modernos. Insiste sobre los que fueron pro-
ducidos en las cercanías de la cordillera pirenaica, recopilando las
relaciones que pueden tener importancia con los que han sido
objeto de interesantes comunicaciones á la Société Ramond.
La monografía, que resulta bastante completa, no es más que
una ampliación de la Tabla que publicó de los sismos catalanes
en su Apergu sur la tectonique et la sismicité des pays catalans, de
la que ya dio cuenta en esta sección bibliográfica mi distinguido
profesor, el Dr. Calderón, en la sesión del 6 de Octubre pasado.
En aquella sencilla Tabla solamente anotaba los años en que se
sintieron terremotos, y, á ser posible, los meses, días y horas de
los mismos, la localidad principal en que fué notado y por la que
se conoce el temblor, tomando el nombre déla misma, y, por últi-
mo, evaluaba la intensidad según la escala de Marcalli.
Esto es lo que publicó en aquella Tabla; pero en la presente
monografía reproduce dichos sismos, con ligeras enmiendas,
citando las fuentes de donde ha tomado los datos, y copiando
íntegramente el texto de donde los sacó, lo que supone la revisión
de muchísimos documentos.
Se remonta Mengel á darnos noticia de un terremoto acaecido
en Barcelona el 17 de las calendas de Diciembre de 1224, por
constar en la Marca Hispánica, Chr. de Barcelone, col. 755, que
«hora nona, fuit terrae modus in Barchinona»; y tampoco deja de
mencionar el que cita Perreras en su Historia Cfeneral de Espa-
ña, correspondiente al año 580, pero que el autor no ha podido
comprobar.
Sigue anotando todos los terremotos de que se tiene noticia,
hasta los del 1907 ( 18 Febrero, 2'^ 45™), ocuirido en Rubí, y el de
Tordella, cerca de Besalú (21 Octubre, 4'» 36"'), que fueron los más
454 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
importantes, y consigna los microsismos registrados en el Obser-
vatorio Fabra, de Barcelona, desde 1906, que son unas interesan-
tes efemérides publicadas por su director, el eminente astrónomo
Sr. Gomas y Sola; cita, además, para concluir, su monograíía,
el de 28 de Diciembre de 1908, aunque fué repercusión de aquel
terrible de Mesina.
En otro capítulo sintetiza todos estos fenómenos y hace un
resumen de las causas orogénicas y dinámicas que han contri-
buido á su producción. La estratigrafía, y más aún, la tectónica
de la región catalana, demuestran su sismicidad, poniendo en
evidencia las variaciones en el transcurso de los tiempos históri-
cos y modernos, y dice que no es más que una supervivencia de
las dislocaciones sucesivas que han revuelto su suelo, y que, en
efecto, lleva numerosas huellas de grandes manifestaciones erup-
tivas que se han señalado en diversos períodos geológicos. Expone
á grandes rasgos las erupciones de los tiempos primarios y secun-
darios, pasando luego á la época terciaria, en la que el movi-
miento de inmersióu es el de la geosinclinal sudpirenaica, que-
dando las aguas marinas en la antigua cuenca secundaria, mas
una transgresión en dirección al E.; en esta sinclinal es donde
han tenido lugar los fenómenos de metamorfismo, con formación
de depósitos que al fin de los tiempos terciarios y al principio de
los cuaternarios deberían verter la gran masa basáltica por casi
inda Cataluña, y de un modo especial por Olot y el país de Bas.
Al terminar esta interesante nota, reproduce las mismas con-
clusiones conocidas ya de nuestros consocios (1), que se han
visto confirmadas las dos últimas, por el modo de repercutir en
el Rosellón durante el sismo del 11 de Junio de este año, del
que presentó Mengel una nota en la Sociedad Meteorológica,
corroborando sus últimas hipótesis expuestas en 1908 en Cler-
mond-Ferrand, que, por cierto, por ahora son las que dan una
idea más exacta de ¡cómo se presentan esta clase de fenómenos
sísmicos.,
M. O. Mengel, Feuille de Prades. (Bull. de la Garte géol. de
France. Número 122. Tomo xix, 1908-09, Julio 1909.)
Es una nota que revela notable intuición en lo referente á geo-
(1) Calderón, iVo^ííi bibliográficas.— {Bol. R. Soc. esp. Hist. nat. — T. ix, pá-
gina 370.)
DE HISTORIA NATLRAL.
455
logia dinámica y á sus efectos. Se lanza el autor á estudiar la
edad dudosa de las calizas primarias de los Pirineos orientales,
motivo de tantas polémicas entre los geólogos que han tratado de
las vertientes francesas, y que desconociendo las nuestras, han
combatido las teorías de los geólogos españoles. Mengel se basa
en sus observaciones personales, recogidas recorriendo Catalu-
ña, con objeto de hacer la comparación de una y otra parte de
los Pirineos, reconociendo en ellas una extensa zona de meta-
morfismo manifiesto.
Con los mismos argumentos pasa á reconocer las pizarras pri-
marias, separando los diferentes estratos por nueve niveles que
de abajo á arriba son los siguientes:
' Silúrico inferior? y medio ,
Gothlandiense,
Devónico interior .
= ].— Gran espesor de pizarras en ma-
sas compactas.
= 2. — Pizarras con diversas tonalidades
y de poco espesor.
= 3.— Pizarras que se rompen en placas
romboédricas,
= 4. —Zona pizarro-cnarzosa (con tres
facies casi idénticas).
= 5.— Pizarras micáceas de un gris ama-
rillo ó rosa. (A veces faltan.)
^ 6. — Pizarras de un verde amarillo, lus-
trosas y que pasan á grauwac-
kas con Orthis Adonice (1).
= 7. — Pizarras con manchas, de un rojo
vivo; el color general es gris
que pasa á negro.
= 8. — Pizarras negras, que se separan
en placas de poco espesor (con
Graptoliíos).
;= 9. — Pizarras calizas rosáceas (con En-
crinusj.
Termina esta nota sentando varias conclusiones tectónicas refe-
rentes á la dirección de Calmeilles-Reyroux, línea que ocupa
(1) A mi modo de ver, por la explicación que de ellas da, es de creer que serán las
pizarras que, en la provincia de Barcelona, los Sres. Almera y Barras han referido al
Ordoviciense.
456 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
sensiblemente el eje del abanico que integra á Albéres; en el plie-
gue general de toda esta parte meridional, dicho eje está al Nor-
te, mientras que lo hace al Sur en la septentrional.
— El Sr. H. Pacheco comunicó las siguientes notas biblio-
gráficas:
Brun (Alberl), Synthese dii quartz. (Extrait des Archives des
Sciences physiques et naturelles. Genéve, 1908.)
Se trata de una comunicación hecha en la sesión del 16 de Abril
del año indicado, por Mr. Brun, condensada en dos páginas, y
que tiene por objeto demostrar que en un sistema volcánico anhi-
dro, la tridimita y el cuarzo pueden cristalizar simplemente por
la influencia de los vapores de cloruros que se escapan de la chi-
menea eruptiva, ó que impregnan el magma.
El procedimiento operatorio seguido por el autor, consiste en
exponer masas de sílice fundida á la acción de una mezcla de va-
pores de KGl y NaCl al abrigo del aire y á la presión ordinaria,
formándose por transformación del vidrio el cuarzo en fibras y
cristales de tres milímetros. La temperatura empleada es de 700°
á 750° y la duración de la operación de cuarenta horas á tres ó
cuatro días.
Brun (Albert), Quelques recherches sur le volcanisme aux vol-
cans de Java (^4'«« partie). (Extrait des Archives des Sciences phy-
siques et naturelles, Février 1009. Geneve.)
Se refiere este trabajo á los resultados de la campaña que du-
rante el verano de 1908 realizó el autor sobre los volcanes en acti-
vidad de la isla de Java, la cual fué escogida con preferencia á otro
distrito volcánico en atención á lo intensas que son allí las preci-
pitaciones atmosféricas. De sus investigaciones deduce el señor
Brun que el epifenómeno acuoso (como él dice), es accesorio en el
volcanismo y debe ser separado del proceso eruptivo, atendiendo
á consideraciones de orden geológico, físico-químico y meteoro-
lógico.
Comienza su estudio el autor por el volcán Semeroe, descri-
biendo sucintamente su morfología y constitución; pasa á descri-
bir su fase paroxismal, de régimen strombólico., para lo cual se
instaló en el borde cratérico, fotografió la explosión, observó los
humos y masas de cenizas proyectadas, y recogiendo los materia-
les emitidos y entre ellos fragmentos de bloques incandescentes
DE HISTORIA NATUEAL. 451
caídos junto á él y rolos por el golpe de la caída, descendió del
volcán, sin poder realizar el análisis de los gases que se despren-
dían de los fumarolas, pues lo intensamente bombardeado que á
cada explosión volcánica estaba el sitio donde se desprendían, im-
pedía instalar los aparatos. Termina el estudio de este volcán^
exponiendo las experiencias y análisis pertinentes al Semeroe.
En el Brama, segundo volcán estudiado, pudo Mr. Brun insta-
lar sus aparatos y realizar las experiencias, relatando especial-
mente las pertinentes al estado de sequedad de las nubes de ceni-
zas lanzadas por el cráter. Observaciones numerosas en el Merapi
Papandajan y otros tres volcanes reducidos al estado de solfata-
ras frías, son expuestas clara y concisamente. En el Merapi hace
notar la formación de una aguja de lava que se eleva lentamenta
como la estudiada por Lacroix en la Montaña Pelada,
Termina la memoria con las siguientes conclusiones:
1.* Los gases eruptivos son anhidros.
2." La intensidad de las fumarolas acuosas en un volcán dado^
considerando iguales los demás fenómenos eruptivos, depende
únicamente de la suma de precipitaciones atmosféricas que el
volcán soporta y puede ser capaz de colectar.
Acompaña al trabajo una lámina con seis fotografías obtenidas
por el autor y que representan fenómenos eruptivos de los volca-
nes japoneses.
Brun (Albert), QueJques recherches sur le volcanisme aux voU
cans de Java {CinqiiiemepartieJ. Le Krakatau. (Exlrait des Archi-
ves des Sciences physiques et naturelles, Juillet 1909. Geneve.)
Este trabajo es continuación del anterior y en él relata el autor
el aspecto y constitución actual del célebre volcán del estrecho de
la Sonda que en 1883 produjo la erupción más formidable que
registra la historia del volcanismo. Estudia primero la morfología
que ahora presenta el Krakatoa; la isla que tenía altitudes de60O
á 800 metros y extensión de cinco minutos de arco de Norte á Sur
y tres de Este á Oeste, queda reducido á un islote en forma de
media luna que, á lo más^ alcanza la longitud de un minuto de
N. á S. Los cráteres están invadidos por el océano, no quedando
fuera del agua más que la mitad del cono Sur, del Bakala, mos-
trando el islote su armazón constituida por bancos sucesivos de
lava sólidos y espesos, cuya resistencia explica la violencia y lo
instantáneo de las explosiones finales que destruyeron la isla.
458 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Sobre estos bancos hay una cubierta de pómez de 20 metros de
espesor, que Mr. Brun considera de gran interés, y con la cual ha
efectuado principalmente sus análisis de laboratorio, que expone
á continuación, deduciendo de ellos la siguiente consecuencia:
«Los gases de la erupción del Krakatoa, en 1883, eran especial-
mente ricos en cloro libre, cuya proporción pasaba del 50 por 100
en volumen, lo que entraña como consecuencia anhidricidad».
Acompañan á esta memoria cuatro fotografías obtenidas por el
autor, representando los acantilados de la actual Krakatoa.
Cuentas. — El tír. Escribano, como Vicetesorero, leyó el si-
guiente
Estado económico de la Real Sociedad española de Historia natural
en 1." de Diciembre de 1909.
La Sociedad ha invertido en el presente año la suma de
11.437,76 pesetas, y tiene un sobrante de 663,46.
Procede lo gastado.
1.** De la subvención anual concedida á la Sociedad por el
Ministerio de Listrucción pública y Bellas Artes, que se eleva á
la suma de 5.000 pesetas, invertida en su totalidad, según se acre-
dita por el siguiente estado, y cuya cuenta, formalizada por el
Habilitado de estos fondos, consta este año de las siguientes par-
tidas:
PESETAS.
Abonado por impresión de los tomos de Memorias, incluso del
tomo I, que se terminará este año 2.097,73
Id. por papel para la impresión de las mismas 409
Id. por láminas y grabados para dichas Mevoeias 726,80
Importan los gastos de la Biblioteca, según relación adjunta.. 1.655,47
Id. los de habilitación é impuestos del Estado 111
Suma igical á la concedida 5.000,00
2." De los recursos ordinarios de la Sociedad que con el saldo
sobrante del año anterior han ascendido á 7.101,22 pesetas, cuya
cuenta de ingresos y gastos, que arroja un saldo á favor de la So-
ciedad de 663,46 pesetas, es la siguiente:
DE HISTORIA NATURAL. 459
Estado de los ingresos y gastos ordinarios de la Real Sociedad espa-
ñola de Historia natural desde 1.° de Diciembre de 1908 á 30 de
Noviembre de 1909.
INGRESOS.
PESETAS.
Saldo á favor de la Sociedad en 1." de Diciembre de 1908 501,22
Importe de las cuotas corrientes de un socio protector (180); un correspon-
diente extranjero (10); trescientos sesenta y seis numerarios, once
de ellos extranjeros (5.506,50) y trece agregados (104) 5.800,50
Id. de cuarenta y tres cuotas atrasadas de socios numerarios, de ellas
seis de extranjeros y un agregado G62
Id. de las cuotas adelantadas para 1910 de los socios Sres. Andreu,
Von Heyden, Nascimento, Pazos y Seminario conciliar de Ori-
huela, y del Sr. Tazos por 1911 ZS
Id. por gastos de tiradas aparte cobrados 4S
Id. por venta de publicaciones 8,50
Total 7.101,22
GASTOS.
Abonado por impresión del Boletín tomo vni (números 6-10) y tomo ix
(números M)) 2.302,37
Id. por papel para la impresión del mismo C9l
Id. por láminas y grabados 595,50
Id. por suscripciones acordadas por la Sociedad 711,30
Id. por haberes de los dependientes 780
Id. por gastos de correo y envió de publicaciones 581,41
Id. por gastos menores y presupuestos de las Secciones 773,18
Total 6.437,76
RESUMEN.
Importa lo recaudado por recursos ordinarios de la Sociedad.. 7.101,22
Id . lo gastado 6.^37,';6
Saldo á favor de la Sociedad en l."de Diciembre de 1909 66.:í,46
La Sociedad tiene, además, un saldo á su favor, por atrasos, de
2.705,91 pesetas, según resulta de los estados y comprobantes
que se acompañan.
Madrid, 1." de Diciembre de 1909. — El Tesorero, Ignacio
Bolívar.
Elección de cargos. — El Sr. Presidente manifestó que con arre-
glo á lo establecido en los artículos 8." y 9.° de nuestro Regla-
460 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
mente, procedía designar los señores que han de asumir la direc-
ción de la Sociedad durante el año venidero, y verificada la
correspondiente votación, resultó elegida en esta forma la
JUNTA DIRECTIVA PARA EL AÑO 1910
Presidente: D. Joaquín González Hidalgo.
Vicepresidente: limo. Sr. D. Emilio Ribera y Gómez.
Tesorero: D, Ignacio Bolívar y Urrutia.
Secretario: D. Ricardo García Mercet.
Vicetesorero: D. Cayetano Escribano y Peix.
Vicesecretario: D. Domingo Sánchez y Sánchez.
Bibliotecario: D. Emilio Fernández Galiano.
COMISIÓN DE PUBLICACIÓN
D. Blas Lázaro é Ibiza, D, Lucas Fernando Navarro, D. Ángel
Cabrera Latorre.
COMISIÓN DE CATÁLOGOS
D. Blas Lázaro é Ibiza, D. Federico Gredilla y Gauna, D. José
María Dusmet y Alonso, D. Jnan Manuel Díaz del Villar, D. En-
rique Pérez Zúñiga, D. Ángel Cabrera Latorre y D. José Co-
gorza y González.
Secciones. — La de Zaragoza celebró sesión el 24 de Noviembre,
bajo la presidencia de D. Pedro Moyano y actuando de Secreta-
rio D. Adolfo González.
— El Sr. Aranda manifestó que en las acequias de la arboleda
llamada de las Balsas de Ebro viejo, del término del Arrabal de
Zaragoza, existen en cantidad enorme, larvas de dos especies del
género Tritón (anfibio urodelo): el Tr. cristatus, Laur. y el
Tr. tceniatus, Schn. y una variedad que se propone estudiar en
la próxima primavera, que es la época en que se les encuentra en
estado adulto. Con este motivo el Sr, Ferrando puso de mani-
fiesto la importancia que tenía dicho hallazgo para la enseñanza
de su clase de Zoología general, pues así los alumnos podrán ya
observar las metamorfosis de dichas especies, que tan interesantes
son para el conocimiento del desarrollo de los vertebrados.
A continuación se procedió á la elección de la Junta directiva
para el próximo año de 1910, resultando elegida la siguiente:
DE HISTORIA. NATURAL. 46!
Presidente: D. José A. Dosset.
Vicepresidente: D. Paulino Savirón.
Secretario: D. Adolfo González.
Tesorero: D. Pedro Ferrando.
La de Santander se reunió el 22 de Noviembre, bajo la presi-
dencia del Sr. Rioja.
Fué presentado como socio, el P. Saturio González (de Silos),
por los Sres. Rioja y Garballo.
— El Sr. Vial anuncia que ya se obtuvo del Ayuntamiento el
permiso para ocupar una habitación destinada á la colocación de
vitrinas para el Museo regional. Por unanimidad se designó al
Sr. Vial para que gestione todo lo relativo á este asunto.
— El Sr. Rioja presentó los donativos hechos para el Museo
regional por los Sres, D. Luis Sanjurjo y D. José Senach, con-
sistente en una colección de conchas y un bello ejemplar de Pi-
romorfita de Horcajo (Ciudad Real), respectivamente. Se acordó
darles las gracias por dichos donativos.
— El P. Sierra, en confirmación de lo dicho en la sesión ante-
rior, presentó un harpón plano como característico del asiliense
y otros harpones cilindricos, un punzón doble y un alisador que
denuncian el magdalenense; enseñó igualmente numerosas foto-
grafías, hechas por el Sr. Lasalle, de los útiles hallados por la
Comisión del Príncipe de Monaco, en la gruta del Valle (Rasines).
El Tesorero presentó las cuentas del corriente año y el presu-
puesto para 1910, que quedó aprobado en la forma siguiente:
Gratificación al mozo repartidor 20 pesetas.
Gastos de secretaría 20 »
Total 40 pesetas.
Después se nombró por unanimidad la siguiente Junta de go-
bierno para el año 1910, teniendo en cuenta que las Juntas nom-
bradas en los años de constituirse la Sociedad ó las Secciones,
han continuado en el año siguiente:
Presidente: D. José Rioja Martín.
Vicepresidente: D. Gabriel Pombo é Ibarra.
Tesorero: D, Luis Alaejos.
Secretario: R. P. Jesús Garballo.
Comisión del Museo: Sres. Vial, Fresnedo, Luis Martínez y
Alcalde del Río.
T. IX. -Diciembre, 1909. • 31
462 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Notas y comunicaciones
Contribution á l'étude des Silphides cavernicoles d'Espagne
DR. B. JEANNEL,
du Laboratoire Arago, k Banyuls sur-mer.
C'esl á M. l'abbé H. Breuil, le préhistorien bien connu, queje
dois la plupart des especes dont la liste va suivre. Au cours de
ses recherches dans les grottes ornees des environs de Santander,
qu'il poursuit en collaboration avec M. Alcalde del Rio, M. Breuil
a bien voulu se charger de faire quelques récolles zoologiques et
je puis d'ores et déjá donner la liste des Bathysciae qu'il y a re-
cueillis. Je leur joindrai la description d'un Speonomus qui m'a
été tres aimablenaent communiqué par M. R. Oberthür et celle
d'une forme nouvelle que j'avais jusqu'á présent coufondue avec
le Bathyscia trópica Ab.
Les nombreux Silphides cavernicoles européens se répartissent
dans une vingtaine de groupes phylogéniques bien distincts mal-
gré leurs apparenles ressemblances dúes á la convergence. Sans
entrer ici dans des détails sur la facón dont doit élre comprise la
classification de ees divers groupes, je dirai seulement que chaqué
groupe renferme des genres voisins non seulement par leurs
caradores morphologiques, mais aussi par leur distribulion géo-
graphique. G'est principalement la structure de l'organe copula-
teur mále (1) qui permet de limiter de facón étroile les groupes
et les genres qu'i) convient d'admettre.
En Espagne il existe trois groupes phylogéniques tres separes,
occupant chacun un territoire géologique spécial. Ge sont: 1-° le
groupe pyrénéen, commun aux deux versants espagnol et fran-
cais, comprenant en Espagne les genres Speonomus Jeann., Per-
rinia Reitt,, Troglocharinus Reitt.; 2-° le groupe tributaire du
(1) Pour des renseignements généraui sur la structure de l'organe mile des Ba-
thysciae, voyez: R. Jeannel. Biospeologica X, Coléoptéres (2.e serie), in Archiv. Zool.
exp. et gen., serie 5, t. i, n." 6, p. 491 et seq.)
DE HISTORIA NATURAL. 453
golfe de Vizcaya et du bassin du rio Tage, groupe atlaatique,
avec les deux nouveaux geiires Speocharis et Breuilia; 3-° le grou-
pe du sud de l'Espagne, méditerranéen, avec les genres Spelaeo-
chlamys Dieck et Anillochlamys (nov. gen.). Ges considéralions
recevront ultérieuremeiit un plus ampie développement.
Speocharis, nov. gen.
Espéce type: Dathyscia arcana Schaufuss.
Organe copulateur mále (fig. 1 et 2) tres petit et peu arqué sur sa
face ventrale. La lame básale du penis est longue, étroite et plis-
sée; l'extrémité apicale du penis est large et aplatie. L'appareil
éjaculateur intrapénien est constitué par un sac évaginable dont
le fond donne insertion, en arriére de l'abouchement du conduit
éjaculateur, á un stylet longet minee, libre dans la cavité du sac.
Ce stylet est caractéristique des Speocharis, II n'existe pas trace
des grosses baguettes articulées qui se trouvent sur la paroi du
sac des Speonomus et genres voisins. Les styles latéraux du pa-
ramére sont greles et portent trois soies á leur terminaison.
Caracteres externes. — La forme du corps est large, ovalaire. La
tele est rétractile sous le prothorax, sa carene occipitale est bien
marquée. Les cotes du prothorax vus de profil décrivent une
courbe á convexité ventrale; ils sont réguliérement arques, non
sinués avant la base. Les élytres ne sont pas sondes; ils portent
fréquemment une strie sutúrale et leur sommet dépasse la pointe
du pygidium. La carene mésosternale est tres développée; son bord
antérieur est droit, son angle arrondi, son extrémité postérieure
prolongée en une longue épine qui repose sur la surface du mé-
tasternum (fig. 4). Gette forme de la carene ne se retrouve nuUe
partque chez Speocharis et Breuilia. Le métasternum n'est pas
carené et les hauches postérieures sont contiguos. Les antenaes
sont de longueur variable; leurs deux premiers articles sont
épais et de mome longueur, le dernier article est en general tres
long, bien plus grand que l'avant-dernier. Les tarsos antérieurs
des males ont cinq articles dont les trois premiers sont dilates.
Les espoces qui entren t déjá dans le genre Speocharis sont les
suivantes: S. Uhagoni Sharp, S. adnexus Schaufuss, S. vasconi-
cus La Brúlerie, S. Perezi Sharp, S. arcanus Schaufuss, S. auíum-
nalis Escalera, S. Cisnerosi Pérez-Arcas, S. Sharpi Escalera,
-S. flaviobrigensis Uhagon, iS. Seeboldi Uhagon, S. filicornis
Uhagon.
461
boletín de la real sociedad española
Obs. — Les especes arcanus et adnexus avaient déjá élé séparées
des Bathyscia par Schaufuss, en 1861, sous les uoms de Quaestus et
Quaesticulus; mais ees deux genres, bases sur des caracteres sans
importance ou méme inexacts, tels que la plus cu moins grande
dilatation des tarses des males et l'existence de cinq articles aux
tarses antérieurs des femelles, ont été rejetés avec juste raison;
ils ne peuvent pas aujourd'hui reparaitre dans la nomenclatura.
Speocliaris Breuili, nov. spec— Long.: 2 mm.
Forme allongée, convexe, atlénuée en arriere. Ponctuation fine
et dense. Pubescence dorée, assez longue. Antennes atteignant les
trois quarls de la longueur du corps, á huitiéme article bien plus
court que le 9^, á 11® trois fois aussi long que le 10% á massue
Fig. 1.— Organe copulateur male <iu Speochañs Breuili Fig. 2.— Organe copula-
Jeann., vu de profll; l'appareil éiaculateur intrapénien est t^ur mñle du ^peocharis^
évacriné (^ 1001 Bremh Jeann., lace dor-
evagine IX louj. sale (x 100).
aplaíie et bien marquée. Prolhorax rétréci a sa base, presen taut sa
plus glande largeur á Tunion des trois quarts antérieurs et du
quart postérieur. Elytres sans slrie sutúrale, ponctués, sansstrio-
DE HISTORIA NATURAL. 465
les transversales, Icgerement rélrécis en avant, fortement atté-
nués en arriére. Carene mésosteruale bien développée, arrondie,
á épine postérieure atteignant le niveau de la moitié du métas-
ternum. Faltes gréles et longues. Tarses antérieurs des males
largement dilates; leur premier article est plus large que le som-
met du tibia. Tarses postérieurs aussi longs que les deux tiers du
tibia correspondant, á premier article á peine plus court que les
trois suivants réunis.
Organe copulateur mále (flg. 1 et 2) gréle, assez fortement arqué
en avant, á styles latéraux tres minees. Le styiet du sac interne
du penis est tres long et tres ñn et il existe dans le tiers moyen
du sac deux gros faisceaux de longues épines qui se hérissent en
tous sens quand le sac se retourne au dehors pendant l'accouple,-
ment (fig. 2).
Voisin des S. arcanus Schauf. et Perezi Sharp, comme lui pri-
ves de strie sutúrale á rélytre. II differe du premier par sa taille
plus petite, ses tarses antérieurs males plus larges que le tibia,
son prothorax rélréci a la base, les faisceaux d'épines du sac in-
terne de son penis; il diíTére du second par les mémes caracteres,
mais par sa taille plus grande.
Découvert par M. l'abbé H. Breuil dans la cueva del Pindal,
située sous le phare du méme nom, á Pimiango, dans le partido
de Llanes (prov. d'Oviedo), en Aoút 1908, Avril et Aoút 1909.
Dans la meme grotle se trouvent encoré Trechus Escalerai Ab. et
Breuilia triangulum Sharp.
Speocharis Escalerai, nov. spec. — Long.: 2 mm.
Forme courte et convexe, rappelant celle du S. Sharpi Esca-
lera, Pubescence courte et éparse. Ponctualion fine et serrée. An-
tennes atteignant la moitié de la longueur du corps, plus courtes
chez les femelles, a 8<^ article deux fois aussi long que large, á 11«
article ovalaire, deux fois aussi long que le 10% á massue aplatie.
Prothorax un peu plus large que les élytres, non rétréci asábase.
Elytres á strie sutúrale bien visible, á suture saillante, ponctués,
sans strioles transversales. Carene mésosteruale h épine posté-
rieure atteignant le tiers de la longueur du métasternum. Tarses
antérieurs males bien plus larges que le sommet du tibia. Tarses
postérieurs aussi longs que les deux tiers du tibia correspondant.
Organe copulateur mále arqué, non sinué sur sa face dorsale.
Les styles latéraux du paramero sont gros, plus épais a la base
466 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
qu'au sommet. Le sac inlrapénien portu, outrelestylet, deux fais-
ceaux symétriques de longues épines, comme ceux de -S. Breuili.
S. Escalerai est tres voisin des S. Sharpi Escalera el flavio-
hrigensis Uhagon, II diíFére du flaviohrigensis par sa forme plus
courte el plus trapue, ses élytres plus courts, la face dorsale de soq
péais qui n'est pas sinuée (celle de flaviohrigensis est siiiuée com-
me l'estcelle de S. Breuili, ñg. 2). II se distingue enñn du S. Shar-
pi par la longueur du huiliéme article de ses aotennes, ses tarses
antérieurs males plus larges, son prothorax un peu plus étroit.
M. l'abbé H. Breuil l'a trouvé en Avril et en Juillet 1909 dans
la cueva de Gullalvera et dans la cueva de Govalanas, pres de Ra-
males (prov. de Santander); il l'a repris en Juillet 1909 dans la
cueva de Valle, á Rasines, pros de Ramales. Dans la grande cueva
de Gullalvera se trouvent encoré Antisphodrus Fairmairei Schau-
fuss, Trechus Barneviüei Pandellé et Speocharis Minios.
Je me fais un devoir de le dédier á M. Martínez de la Escalera
á qui uous devons une excellente monographie des Bathysciae
d'Espagne, parue dans les Anales de la Sociedad Española de
Historia Natural, en 1899.
Speocharis Minos, nov. spec— Long.:
3,2 mm.
Forme ovci" le, Iresconvexe, tres at-
ténuée en arriére (fig. 3). Goloration
brun foncé extremement brillanl, rap-
pelant celle du Farahathyscia Spagno-
loi Fairm. Pnbescence tres fineet tiés
courte. Sculpture exlraordinairement
fine et superficielle. Antennes filifor-
mes, aussi longues que le corps, le dé-
passant presque, formées d'arlicles su-
bégaux; les articles terminaux sont
cylindriques et uon aplatis. Prothorax
court, tres couvexe, á cotes pea arques;
son contour se continué sans brisure
avec celui des élytres. Élytres cunei-
formes, tres longs, k suture saillante,
á strie sutúrale entiere, s'écartant á
peine de la suture au milieu. Le dis-
. , X . o .1 Fig. 3. —Speocharis Minos Je&nn.,
que est ponctue tres finement; les íemeiie(x 15).
DE HISTORIA. NATURAL. 467
poiüts soat ecartes, disposés sans ordre et le légument est poli
entre les poinls. Carene mésosternale (fig. 4) tres élevée, a aa-
gle á peine émoussé, á épine poslérieure aussi longue que le
métasterüLim, atteignant
les hanches postérieures.
Paites tres longues et tres
gréles; tibias intermédiai-
res épineux et arques, ti-
bias postcrieurs droits;
tarses postérieurs aussi
lono"*? Cfue les deux tiers Fig- 4. —Carene mésosternale du .y/jeocAamM/JOS
° ^ vue de profil (X -10).
du tibia correspondant.
Organe copulateur mále court, épais et peu arqué. La face dor-
sale du penis n'est pas sinuée. Le stylet du sac intrapénien est
court et épais; sa longueur ne dépasse pas le tiers de celle du pe-
nis. Les styles latéraux du paramere sont relativemeut gréles et
leurs soies terminales tres longues.
Cette espéce est certainement une des plus remarquables de la
faune espagnole. Sa taille, sa couleur, la longueur de ses anten-
nes et sa forme l'éloignent de toutes les espéces connues. Le
Speocharis le plus voisin du Minos est le filicornis Uhagou qui
posséde comme lui des antennes filiformes, cylindriques, á 11«
article aussi long que le 10^; mais il est impossible de confondre
les deux especes.
Découvert en Avril 1909 par M. l'abbé H. Breuil dans la cueva
de Gullalvera, prés de Ramales (prov. de Santander). Je ne con-
nais malheureusemeut de cette belle espéce qu'une seule femelle
et un fragment d'un mále, l'abdomen, ce qui m'a permis d'étudier
l'organe copulateur. Je ne sais pas quelle est la structure du pro-
thorax, des antennes et des pattes antérieures chez le mále.
Breuilia, no7. gen.
Espéce type: Bathyscia triangulum Sharp.
Organe copulateur mále (ñg. 5) tres difieren t de celui des Speo-
charis. Le penis est plus ou moins arqué, sa pointe est minee,
efñlée, aigué, son corps présente un étranglement dans le milieu
et sa face dorsale n'est jamáis sinuée, sa lame básale est longue'
étroite, finement rebordee. Le sac intrapénien ne porte ni style
ni paquels symétriques d'épines, mais il est pourvu sur toute sa
face interne de grosses dents crochues, disposées sans ordre, qui
468
boletín de la real sociedad española
jouent le méme role que les épines du sac de S. Breuili lorsque le
sac se retourne au dehors pendant l'accouplement. Les styles la-
téraux du paramere sont tres épais, irrégu-
liers, aplatis latéralement de facón á former
des sorLes de valves; leur sommel se termi-
ne en bec crochu et porte 3 á 6 soies.
Caracteres externes. — La forme genérale
et les principaux caracteres morphologiques
externes sont á peu pres ceux des Speocha-
ris. Gomme chez eux on trouve de grandes
variations dans la forme des antennes, la
sculpture, la strie sutúrale, etc. Le protho-
rax est ampie, sa base est peu ou point si-
nuée. Les élytres sont toujours cuneifor-
mes et ne portent jamáis de strioles trans-
versales. La carene mésosternale est tres
haute, arrondie, son bord ventral est sinué
et son extrémité postérieure se prolongo en
une longue épine qui s'appuie sur la sur-
face du métasternum. Les tarsos antérieurs
des males dans toules les especes connues
sont tros largement dilates. Le premier ar-
ticle du tarse postérieur est aussi long que
les trois suivants réunis.
En fait ce n'est done que par la structure
de leur órgano copulateur que les deux gen-
res se distiuguent.
Le genre Breuilia renferme le B. triangulum Sharp et les deux
especes nouvelles qui suivent:
Fig. 5.— Organe copula-
teur mile du Breuilia trian-
gulum Sharp, face dorsale
Breuilia cuneus, nov. spec. — Long.: 2 mm.
Forme cuneiforme, convexo. Pubescence dorée, courteet serrée.
Ponctuation fine. Antennes dépassant un peu les angles posté-
rieurs du prothorax, á massue aplatie, á 1 1« article bien plus grand
que le 10% á 8^ article un peu plus court que ses voisins, plus long
que large. Prothorax forlement convexo, de méme largeur que
les élytres, non rétréci á sa base; celle-ci légcrement sinuée. Ély-
tres atténués fortement dans leurs deux tiers postérieurs, marqués
d'une strie sutúrale effacée en arriero; leur angle apical est arron"
di, non tronqué. Carene mésosternale élevée, á angle arrondi, á
DE HISTORIA NATURAL. 469
épine poslérieure atleignant environ le milieu du métasternum.
Tarses antérieurs males bien plus larges que le sommet du tibia, á
trois premiers arlicles dilates, á premier article plus grand que le
second. Tibias intermédiaires épais, arques, portaut des épiues sur
leur bord externe.
Organe copulateur mále tres fortement arqué en avant, formant
presque un angle droit. Styles latéraux du paramére enormes,
plus longs que le penis, élargis en massue a leur sommet et por-
tant trois soies, dont Tune, plus longue, est tordue en spirale.
Dents intérieures du sac intrapénien inégales; les dents básales
sont plus grosses que les dents apicales.
Tres différent du B. triangulum par sa petite taille, sa slrie su-
túrale, ses antennes aplaties, a 11* article tres long, la forme ar-
quee de son penis et par son sac intrapénien á dents básales plus
grosses; il est bien plus voisin du B. tibialis.
Je connais de cette espece un unique individu mále trouvé par
M. l'abbé H. Breuil en Juillet 1909 dans la cueva de Venia de la
Perra, prés des thermes de Molinar de Carranza (partido de Yal-
maseda, provincia de Vizcaya).
Breuilia tibialis, nov. spec— Long.: 1,8 a 2 mm.
Méme forme, mcme pubescence et ponctuation que le précé-
dent. Antennes alteignant á peine la moitié de la longueur du
corps, semblables á celles du B. cuneus, sauf que les articles ter-
minaux sont un peu plus larges. Prothorax aussi large que les
élytres, non rétréci a la base, a disque assez fortement convexe.
Eiytres alténués dans leurs deux tiers postérieurs, a sommet
arrondi, á suture saillanle et tectiforme, a strie sutúrale entiére,
bien visible jusqu'au sommet. Carene mésosternale haute, épais-
se, arrondie, prolongée en arriére par une longue épine qui at-
teint á peu prés la moitié du métasternum. Tarses antérieurs
males bien plus larges que le sommet du tibia, semblables k ceux
du B. cuneus. Tibias intermédiaires tres arques, extraordinaire-
ment épaissis, surtoul chez les males; l'épaississement se faitgra-
duellement de la base au sommet. La coupe des tibias intermé-
diaires est circulaire, il n'existe done pas d'arétes; leur bord ex-
terne enfin est absolument privé d'épines et ne porte que la
seule pubescence fonciére, formée de petits poils conches et les
quatre éperons normaux au sommet du tibia.
Organe copulateur mále sensiblement arqué. Sa courbure est
470 boletín de LA KEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
intermédiaire entre celles da B. triangulum et B. cuneus. Les
dents básales du sac intrapénien sont plus grosses que les dents
apicales. Les styles latéraux du paramero sont volumineux, mais
prives de massue terminale, au contraire effliés a leur sommet;
de leurs trois soies, Tune est longue et externe, les deux autres
sont plus courtes et dirigées en dedans.
Les différgnces sexuelles sont importantes. Ghez les femelles les
antennes sont plus courtes, les cotes du prothorax sont moins
arrondis, les élytres moins cuneiformes, plus renflés au milieu,
les tibias intermédiaires sont moins épais, mais inermes, les tar-
ses antérieurs enfin n'ont que quatre articles grcles.
Les variations individuelles sont fréquentes et il n'est pas rare
de trouver des males dont l'aspect lende á devenir celui des
femelles.
Tres voisin du B. cuneus, le B. tibialis s'en distingue surtout
par la forme anormale de ses tibias intermédiaires. De plus son
penis est bien moins arqué et les styles latéraux du paramére se
terminent en pointe au lien d'étre dilates en massue.
Recueilli en grand nombre par M. l'abbé H. Breuil en Aoút
1909 dans la cueva de San Roque, á Valle (provincia de San-
tander).
Speonomus Jeannel (1908, in Archiv. Zool. exp. et gen., serie 4,
t. VIII, u° 3,p. 299. — Revisión: Jeannel, in L'Abeille, xxxi, p. 57).
Appartiennent au genro Speonomus les espéces espagnoles sui-
vanles: -S. Crotchi Sharp, S. Mazarredoi Uhagon, S. Bolivari
Escalera, S. fugitivus Reitter et l'espéce nouvelle suivante.
Speonomus Obertliuri, nov. spec. — Long.: 2,6 mm.
Formo ovale oblongue, peu convexo, non atténuée en arriere.
Sculpture fine, strioles des élytres serreos et bien nettes. Pubes-
cence dorée, courte, assez dense. Antennes atteignant á peine la
moitié de la longueur du corps, á 2^ articlo aussi long que le pre-
mier, un peu plus long que le 3"^, á 7« articlo fortement dilaté, a
8® árdele globuleux, aussi long que largo, á 11^ articlo aplati lé-
gérement et a peine plus grand que le 10^. Prothorax do memo
largeur que les élytres, peu convexo, a base nettemont bisinuéo,
á cotes faiblement arques. Élytres réguliérement convexos, strio-
les en travors, sans strie sutúrale, non deprimes sur la suture;
ils sont environ uno fois et demie aussi longs que largos; leur
DE HISTORIA NATURAL.
471
sommet est arrondi et recouvre la pointe du pygidium. Carene
mésosternale haule, á bord antérieur convexe et ópais, á angle
denté, crochu, á bord ventral tres minee, sans épine postérieure.
Pattes gréles, longues. Tibias intermédiaires arques, épineux sur
leur bord externe; tibias postérieurs droits. Tarses postérieurs
aussi longs que les trois quarts du tibia correspondant.
Voisin des S. Crotchi etMazarredoi^ il se distingue aisément du
premier par sa forme plus large, ses élytres bien plus courts, la
briéveté de son huitieme article des antennes, sa grande laille.
II est plus difficile a distinguer du -S. Mazarredoi; cependant il
est bien plus grand que lui, ses antennes sont plus courles, son
prothorax présente sa plus grande largeur exactemenl á la base
au lieu que celui du S. Mazarredoi est légéreraent rétréci a la
base et présente sa plus grande largeur un peu avant les angles
postérieurs.
Découvert en Juin 1879 par MM. Rene Oberthür et L. Bleuse
dans la cueva de San Adrián, h Cegama, dans le partido d'Azpei-
tia (prov. de Guipúzcoa). La seule femelle connue se trouve dans
la collection de M, R. Oberthür.
AnillocMaiiiys, nov. gen.
Espéce type: Bathyscia trópica Abeille.
Organe copulateúr mále long et arqué sur
sa face ventrale. Le penis (fig. 6) est régu-
lier, fortement aplati d'avant en arriére. Sa
lame básale est longue, non rebordee, son
bord libre est ovalaire. Son sommet, tres
aplati, est arrondi et mousse. Le sao intra-
pénien est tout différent de celui des autres
genres. II n'y a pas de valvule á la terminai-
son du conduit éjaculateur et le calibre de ce
dernier passe par une Iransition insensible a
celui du sao intrapénien. L'armature du sac
est tres réduite. Pas de stylet ni de dents,
mais une épine unique et ventrale au mi-
lieu de la longueur du sac et quelques peti-
tes épines tiés fines disséminées dans la re-
gión apicale. Les styles latéraux sont gré-
FiR. 6.
, - . , , . ^,^. '-•■ -Organe copúla-
les, bien plus courts que le penis et portent teurmáieciei'.iHiV/oc/í^a-
, , , , . , . . . mys trcpicus Ab., face
pres de leur exlremile trois petiles soies. dorsaic (x loo).
472 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Caracteres externes. — Le corps a une forme tres spéciale, cour-
te, large, tres convexe, presquehémisphérique. Ponctuation assez
fine, pubesceüce courte et tres rare. Antennes courtes ct aplaties,
á 11® arlicle plus long et plus large
que le 10«. Prothorax large, á cotes
réguliorement arques. Elytres sou*
des sur la suture, sans strie sutú-
rale, ponctués sans ordre. Le som-
met des élytres dépasse amplement
^. „ ^ . , , , le pvgidium, sa forme est variable,
Fig. 7. —Carene mesosternale de ^"^
i'AniUochiatmjs íropicus Ab., vue de mais il Dorte Quelquefois des saillies
divariquées qui sont tout a fait la
réduction des longues pointes des élytres du Spelaeochlamys. Ca-
rene mesosternale (üg. 7) élevée, sans épine saillante en arriére.
Son angle est denté, son bord antérieur épais. Tarses antérieurs
males de 5 articles faiblement dilates.
Genre voisin de Spelaeochlamys Dieck, malgré la difTérence
d'aspect. Mais comme ailleurs il existe ici cote á cote deux formes,
Tune épaisse, l'autre gréle, appartenant toutes deux au meme
groupement phylogénique.
Les deux espcces du genre sont les suivantes:
Anillochlamys tropicus Abeille de Perrin.
II existe chez celte espbce de nombreuses et bien remarquables
variations dans la forme de i'apex des élytres, Ghezlaplupart des
individus que j'ai pu examiner, les élytres forment a leursommet
un angle aigu et les deux bords suturaux sont accolés jusqu'á
I'apex. G'est la la forme typique. Ghez qaelques autres exemplai-
res le sommet de chaqué élytre est arrondi légerement. Enñn chez
deuxexemplaireidela collection R. Oberthür, dont l'un provient
de la Sima del Aigua, l'autre est éiiqueté «Garcagente», les élytres
sont fortement divariqués; leur sommet forme deux lobes déhis-
cents, bien limites en dehors par une sinuosité du bord marginal
de l'élytre. Pour bien mettre en relief le rapprochement que cette
variation marque vers le genre Spelaeochlamys, je propose de la
nommer var. apicalis, nov.
Anilloclilaniys Bueni, nov. spec— Long.: 2 mm.
Forme tros convexe, hémisphérique, a peine rétrécie en arriére.
Coloration foncée. Pubescence presque invisible. Ponctuation ex-
DE HISTORIA NATURAL. 473
trémement ñne sur le prolhorax, plus forte sur les élylres. Anteu-
nes atteignant á peine les angles postérieurs du prolhorax, á deux
premiers articles épais et de mome longueur, k articles o«, 4«, 5®
el 6^ Ués greles, á articles 7% 9% 10^ el 11« larges et aplatis, h ár-
dele 8e transverse, a 11^ article plus long que le 10^, á 6^ article
plus court que ses voisins. Prolhorax k peine aussi large que les
élylres, á cotes peu arques, a base fortemeul bisinuée; sa plus
grande largeur se mesure exactement á la base. Élylres ponclués
sans ordre, á rebord marginal bien visible de haut, a sommet a
peine arrondi, dépassanl amplemenl la pointe du pygidium, á su-
ture non déprimée. Pas de strie sutúrale. Carene mésosternale
haute, á angle émoussé, crochu. Palles courtes et larges, a tarses
postérieurs aussi longs que les deux liers du libia correspondan!.
Tres différenl du tropicus Ab. par le contour de son prolhorax,
sa forme bien plus convexo, sa ponctualion bien plus ñne. Ghez
tropicus le prolhorax esl beaucoup plus large que les élylres el ses
coles sont fortemenl rétrécis á, la base.
Découvert en Janvier 1906 par M. E.-G. Racovitza dans la
cueva de Andorial, á Santa Paula, dans le partido de Denia (pro-
vincia de Alicante). Je l'avais toul d'abord altribué par erreur h
VA. tropicus (Biospeologica V, p. 319).
C'est pour moi un plaisir de dédier cetle espéce, en témoignage
de respeclueuse amilié, á M. le professeur Odón de Buen.
Enfin voici, pour terminer, la liste des grolles oü M. l'abbé
Breuil a recueilli des Silphides cavernicoles.
1. Cueva de la Loja, h Buelles, partido de Llanes (Oviedo), Acút
•1908, Avril et Aoút 1909: Breuilia triangulum Sharp et
Speocharis Perezi Sharp.
2. Cueva del Pindal, á Pimiango, partido de Llanes (Oviedo),
Aoút 1908, Avril et Acút 1909: Breuilia triangulum Sharp
et Speocharis Breuili Jeannel (avec Trechus Escaler ai kb.)
3. Cueva del Se//, a Panes, partido de Llanes (Oviedo), Acút
1909: Speocharis Perezi Sharp.
4. Cueva sur la Peña Mellera, a Panes, partido de Llanes (Ovie-
do), Acút, 1903: Breuilia triangulum Sharp el Speocliaris
Perezi Sharp (avec Trechus Escalerai Ab.)
5. Cueva de San Roque, a Valle (Santander), Aoút 1909: fíreuilia
tibialis Jeannel.
414
6.
10.
BOLKTiN UK LA UKAL SOCIBDAD KSrA?50LA
A. AUamira h SanliHana del Mar, partido de Torre-
'TvegaX^ -Im., Acm 1008. Avrü et A^nt V.m-. Speo-
Cue a e Zlui.^. í. Suancc, parUdo de Torrc.aveg» ,Sa„.
undcr). Acül 190'.l: Sp«c».arí. arcanu. Scl.autuss el
S Sharpi Escalera.
Cuet de la» .I,,"»'. í' >-■»"'''• P""'"" ''° T":™'»;*"" '^"•
U .den, Avnl W.l: «?««''■<■"• """'"" ^"í*" "''• ,
Cu doüc,o..W«,áSau.a Isabel, partido do lorrela.ega
(Samando,). Avril e. Jmlle. Vm: Sp.ocl.ar,. arcan».
Cu'^vr:»::;:.; de .a s.a.io,. -« S....» ....... ...rUdo de Tor.
relávela (Sau.ander). .luillc. l'.Kfl: .>íp.«(,<.r,. adneru
^,hi\ifii«s el S. arcanus SchaufuH».
n CaJ adel 6a...l/o. a PaerlcVicsgo. partido de VUlacarned
'' (Santander). AoOi 1908. A.ril et Juillet 1.09: SpeocUar.
Sharpi Escalera el S. autumnali, K^ralera.
r. u! Cuevas de Coí^r.c^. part.do de Torrclavega (SanUnder
Ji.iilet 1900: SpeocUaris arcanut ^>chauf.
13 Cueva de Santien ou de lo« Se.V.r.s a l'ucnlc d- A. , : v
\ó. vélica .,, 4^ ,,.
lido de Sauliudfr, Acn . ^ '
otítumníilM Ksialera.
U. Cueva de //orno, de la /Vña. h San Felice de Hue na, ,.,.
lido de Torrclavega (Santani »?«»» Axn.
1909: SiJé-oi/iarijaiifimínalií i i.
r, Cueva do Cullalvera, a llámales Santander . Avrü el A
1909: SpeocUarU Minos Jcannel el ¿>. E$calerat Jcaní
ir,. Cueva de Cofatana», á R.v ' ^ inUnder», Avnl • '• A
1909: Sptfoc/i a rís Escai¿r-- . ol.
17. Cueva de Valle, h Rasinc-s partido de Uamalea (SauUn 1
.Iiiillel 1909: SpeocUaria EHCalerai .leanncl.
18 Cueva de Venia de la Perra, á Molinir do Carranta, pa:L
de Valmascia (V.7.viv,.V .luillel 19>JJ. Ilreu,ha cun»
Jeanncl.
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DE HISTORIA NATURAL.
4-:5
Algunos vegetales gigantescos de Galicia
ANTONIO ELEIZEGUI LÓPEZ
(Lámina x.)
Si Galicia se caracteriza por la abundancia de la vegetación que
tan poderosamente contribuye á su proverbial belleza, no suele
distinguirse por el gran desarrollo de las plantas que pueblan su
suelo, lo cual tiene lógica explicación en las condiciones de su
clima, templado en
casi toda ella y frío
en algunas regiones.
Por eso merecen lla-
mar la atención de
los naturalistas las
curiosas fotografías y
los interesantes ejem-
plares que, de vege-
tales gigantescos ga-
llegos, presenta en la
Exposición de San-
tiago el Cuerpo de
Ingenieros de Mon-
tes, merced al entu-
siasmo y reconocida
competencia del Ins-
pector Sr. Dávila y
del Ingeniero señor
Areses, nuestro que-
rido consocio.
Entre las fotogra-
fías figuran:
Un castaño de Tor-
beo ( Ribas de Sil ) Lugo
1,50 m. del suelo.
El famoso tejo de la finca que en Puentedeume posee la señora
de Tenreiro. La circunferencia del tallo de esta taxácea es de
Tejo de Puentedeume.
cuya circunferencia es de 6,40 m. á
476 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
3,56 m. y en su copa se tallaron caprichosos pisos, de los cuales
da idea la fotografía que acompaña á esta nota.
Por comparación con el volumen de las personas, cuyas imáge-
nes aparecen á los lados del laurel que reproduce la lámina x,
se puede juzgar cuál será el desarrollo que adquirió el que crece
en Sotomayor (Pontevedra), que mide 1,57 m. de circunferen-
cia á metro y medio del terreno.
La corpulencia de un pino piñonero de Sobrado, del cual la cir-
cunferencia del tronco llega á 2,25 m., es aventajada por otro in-
dividuo de la misma especie de la Golpilleira (Pontevedra), que
tiene doble diámetro.
Proporcionalmente supera á todos estos el castaño de Bembibre
(lám. x), Viana del Bollo (Orense), que produce anualmente más de
doce fanegas de castañas; mide de circunferencia 14,10 m. á 1,50 m.
del suelo, y bajo sus ramas pueden cobijarse varias familias.
Como ejemplares raros de plantas considerablemente desarro-
lladas se ven: un trozo de tallo de boj procedente de Guillarey
(Tuy) de 28 cm. de diámetro; otro de laurel, de Tuy (diámetro,
48 cm.); una urce que englobó una piedra y llegó á tener 28 cm.
de diámetro, recogida en Entieza (Tuy); y por último, sólo men-
cionaré un trozo de tallo de saúco y otro de hiedra de 19 y 22 cm.
de diámetro, respectivamente, y que proceden: el primero de So-
tomayor (Pontevedra), y el segundo de San Glodio (Lugo).
Origen geológico de los manantiales de la Font de la Pólvora
(Gerona)
M. FAURA SANS, PBRO.
(Láminas xi, xii y xiii )
La invicta Gerona, mil veces gloriosa en la Historia de su hon-
roso pasado, se ve rodeada de ricos manantiales carbónicos á los
que se consagra esta modesta Memoria. Entre ellos el más abun-
dante y provechoso, que hoy utiliza la industria, es el de la Font
de la Pólvora, aunque son muchísimos los conocidos con el nom-
bre de aigiia picant, que se encuentran cerca de la capital.
Despojándome de todo afán de popularidad expondré en esta
Memoria la importancia científica que en realidad alcanza, al
mismo tiempo que daré una ligera idea del actual y venidero
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DE HISTORIA NATURAL. 4T7
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