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Full text of "Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural"

BOXjETinsr 



t)K LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



DE HISTORIA NATURAL 



TOMO XII —1912 



MADRID 

ESTABLECIMIENTO TIPOGKÁFICO DE FORTANET 

IMPRESOR DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Libertad, núm. 29.— Teléfono 991. 
1912 



JUNTA DIRECTIVA 



REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 



I'-A-S.-A. 1912 



Presidente D. Ricardo Codorníu. 

Vicepresidente D. J. Manuel Díaz del Villar. 

Tesorero D. Ig-nacio Bolívar y Urrutia. 

Secretario D. Ricardo García Mercet. 

Vicetesorero D. Cayetano Escribano y Peix. 

Vicesecretario D. Federico Moroder y Sala. 

Bibliotecario D. Ang-el Cabrera Latorre. 



Contitión de publicación. 

I). Blas Lázaro é Ibiza. — D. Lucas Fernández Navarro. — 
D. Doming-o Sánchez y Sánchez. 

Cotniaión de Catálogo», 

D. Blas Lázaro é Ibiza.— D. Federico Gredilla y Gauna.— 
D. José María Dusmet y Alonso. — D. Juan Manuel Díaz del 
Villar.— D. Enrique Pérez Zúñig-a.— D. Ang-el Cabrera Lato- 
rre. — D. José Gog'orza y González. 

SECCICf>N OE BARCELONA. 

Presidente D. Carlos Calleja y Borja-Tarrius. 

Vicepresidente D. Augusto Pí y Suñer. 

Tesorero D. Francisco Pardillo y Vaquer. 

Secretario D. Emilio Fernández Galiano. 

SECCIÓN DE SEVILLA. 

Presidente D. Bernardo Tenorio. 

Vicei)residente D. Manuel José Paul y Arozarena. 

Tesorero D. Francisco Isern y Tixé. 

Secretario D. Romualdo González Fragoso. 

Vicesecretario D. Francisco Doblado Bertholeet. 



n t 



o i 



JUNTA DIRECTIVA 



SECCIÓN OE ZARAGOZA. 



Presidente D. Patricio Borobio. 

Vicepresidente D. Pedro Aramburu. 

Tesorero D. Pedro Ferrando y Más. 

Secretario D. Francisco Aranda Millán. 

SECCIÓN DE GRANADA. 

Presidente D. Bernabé Dorronsoro y Ucelayeta. 

Vicepresidente D. Manuel M.* S. Navarro Neumann. 

Tesorero D. Carlos Rodríg-uez López Neira. 

Secretario D. Juan Luis Diez Tortosa. 

Comíjsión para el fomento del Uluseo regional. 

D. Pascual Nácher y Vilar.— D. José Taboada. — D. Nicasio 
Montes Garzón. — D. Fernando Moreno Sevilla. 

SECCIÓN DE SANTANDER. 

Presidente D. José Olabe y Alonso. 

Vicepresidente D. José Gómez Veg-a. 

Tesorero D. Federico Vial. 

Secretario D. Luis Alaejos y Sanz. 

Comisión del iVf useo. 

D. Luis Martínez y Fernández. — D. Federico Vial. — D. Her- 
milio Alcalde del Río. — D. José Rioja Martín. 

SECCIÓN DE SANTIAGO. 

Presidente D. José Deulofeu y Poch. 

Vice2)reside7ite D. Maximino de la Riva. 

Tesorero D. César Sobrado Maestro. 

Secretario D. Antonio García Várela. 



SOCIOS FUNDADORES 

DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 



D. José Argumosa. f 

D. Ignacio Bolívar y Urrutia. 

Excma. Sra. D/ Cristina Brunetti 

de Lasala, Duquesa de Mandas. 
D. Francisco Cala, f 
Excma. S.aD.a Amalia de Heredia, 

Marquesa Viuda de Casa Loring. 
Excmo. Sr. T>. Miguel Colmeiro. f 
D. Antonio Cipriano Costa, f 
Excmo. Sr. D. Cesáreo Fernández 

Losada. 
D. Saturnino Fernández de Salas, f 
D. Manuel María José de Galdo. f 
D. Joaquín González Hidalgo. 
D. Pedro González de Velasco. f 



D. Ángel Guirao y Navarro, f 

D. Joaquín Hysern. f 

D. Marcos Jiménez de la Espada, f 

D. Eafael Martínez Molina, f 

ü. Francisco de Paula Martínez y 

Sáez. t 
D. Manuel Mir y Navarro. 
D. Patricio María Paz y Membiela. f 
Excma. Sra. Condesa de Oñate. f 
D. Sandalio Pereda y Martínez, f 
D. Laureano Pérez Arcas, f 
D. José María Solano y Enlate. 
D. Serafín de Uhagón. f 
D. Juan Vilanova y Piara, f 
D. Bernardo Zapater y Marconell. f 



Presidentes que ha tenido esta Sociedad desde su fundación 
en 8 de Febrero de 1871. 



1871-72. Excmo. Sr. D. Miguel Col- 1890. 
meiro. f 

1873. D. Laureano Pérez Arcas, f 1891. 

1874. limo. Sr. D. Ramón Llórente 1892. 

y Lázaro, f 1893. 
1876. limo. Sr. D. Manuel Abe- 

leira. f 1894. 

1876. Excmo. Sr. Marqués de la Ri- 

vera, t 1895. 

1877. limo. Sr. I). Sandalio Pereda 

y Martínez, f 1896. 

1878. D. Juan Vilanova y Piera. f 

1879. Excmo. Sr. D. Federico de 1897. 

Botella y de Hornos, f 1898. 

1880. D. José Macpherson. f 1899. 

1881. D. Ángel Guirao y Navarro, f 1900. 

1882. Excmo. Sr. D. Máximo La- 1901. 

guna. t 1902. 

1883. Excmo. Sr. D. Manuel Fer- 

nández de Castro, f 1903. 

1884. D. Pedro Sáinz Gutiérrez, f 1904. 
1886. D. Serafín de Uhagón. f 1905. 

1886. D. Antonio Machado y Nú- 

ñez. t 1906. 

1887. limo. Sr. D. Carlos Castel y 1907. 

Clemente, f 1908. 

1888. Excmo. Sr. D. Manuel M. J. 1909. 

de Galdo. f 1910. 

1889. D. Ignacio F. de Henestrosa, 1911. 

Conde de Moriana. f 



D. Francisco de P. Martínez 
y Sáez. f 

D. Carlos de Mazarredo. f 

D. Laureano Pérez Arcas, f 

Excmo. Sr. D. Máximo La- 
guna, f 

Excmo. Sr. D. Daniel de Cor- 
tázar. 

D. Marcos Jiménez de la Es- 
pada, f 

D. José Solano y Eulate, Mar- 
qués del Socorro. 

D. Santiago Eamón y Cajal. 

D. Manuel Antón y Ferrándiz. 

D. Primitivo Artigas, f 

D Gabriel Puig y Larraz. 

D. Blas Lázaro é Ibiza. 

D. Federico Oloriz y Agui- 
lera. 

Excmo. Sr. D. Zoilo Espejo, f 

D. José Rodríguez Mourelo. 

D. Salvador Calderón Ara- 
na, f 

D. Florentino Azpeitia. 

D. José Casares Gil. 

D. Luis Simarro y Lacabra. 

D. José Gómez Ocaña. 

D Joaquín González Hidalgo. 

limo. Sr. D. Emilio Ribera y 
Gómez. 



XjIStj^ idiej socios 
de Ici Real Española de Hisforia natural 

EN 10 DE ENERO DE 1912. 



Socios protectores. 

EN ESPAÑA. 

S. M. el Rey D. Alfonso XIII. 
S. A. el Archiduque Luis Salvador. 
Excmo. Sr. D. Manuel Allendesalazar. 
Excmo. Sr. Duque de Medinacelí. 
Excmo. Sr. Duque de Alba. 
Excmo. Sr. Duque de Luna. 
Excmo. Sr. Marqués de Santa Cruz. 
Excmo. Sr. Marqués de ürquijo. 

EN EL EXTRANJERO. 

S. A. S. el Príncipe Alberto de Monaco. 
Sr, Marqués de Mauroy. (Francia.) 

Socios honorarios. 

Brunner voN Wattenwyl (Garl), Consejero áulico.— Lerchenfel- 

derstrasse, 28, Viena. 
Gastellarnau (D. Joaquín María de), Director de la Escuela de 

Ingeniero de Montes. — El Escorial. 
Engler (Dr. Adolf), Geheimer Regierungsrath, Professor der 

Botanik, Director des Kgl.-botanischen Gartens und Mu- 

seuras. — Motzstrasse, 89, Berlin, W. 
Geikie (Sir Archibald), Director of Geological Survey of England 

and Wales.— 28, Fermyn Street, S. W., Londres. 
LuBBOCK (Sir John), Lord Abevury.— Bart. M. D. Saint James, 2, 

London, S. W.; también en Down (Kent), High Elms 

(Inglaterra). 



LISTA DE SOCIOS 



PouLTON (EdwardB.), Profesor de Zoología en la Universidad.— 
Oxford (Inglaterra). 

Ramón Y Gajal (Excmo. Sr. D. Santiago), de las Reales Acade- 
mias de Medicina y Ciencias, Catedrático en la Facultad 
de Medicina, Consejero de Instrucción pública. — Calle del 
Príncipe, 41, Madrid. 

IscHERMAK (Pfof. Dr. Gustav). — Universitat, Viena. 

Van Thiegen (Ph.), Professeur administrateurauMuseum d'His- 
toire naturelle. — 22, rué Vauquelin, Paris. 

Socios Correspondientes extranjeros (1). 

MM. Acloque (Alexandre). — 69, Avenue de Segur, Paris. — (His- 
toria natural general.) 

André (Ernest), Notario honorario; de la Sociedad ento- 
mológica de Francia. — 17, rué Víctor Hugo, Gray 
(Haute-Saóne, Francia). — ( Himenópteros , especialmente 
Formícidos y Mutilidos.) 

Arnold (Dr. J.) — Munich. 

Balsamo (Francesco). — Via Salvator Rosa, "290, Ñapóles. — 
(Botánica y principalmente algas.) 

Bedel (Louis), de la Sociedad entomológica de Francia. — 
20, rué de l'Odéon, Paris, 6«. — (Coleópteros paleárticos.) 

Blanchard (Dr. Raphaél), Profesor en la Facultad de Me- 
dicina; de la Academia de Medicina, Director de los Ar- 
chives de Parasitologie. — 226, Boulevard Saint-Ger- 
main, Paris, 7«. — (Entomología general^ Hirudineos.) 

Bois (D.), Asistant au Muséum.— 15, rué Faidherbe á Saint- 
Mandé (Seine), Francia. — (Botánica.) 

BouLEN&ER (G. A.), del Museo británico. — Courtfield Road, 8. 
South Kensington, S. W, — Londres. — (Herpetología é 
Ictiología.) 

Brancsik (Dr. Cari).— Trencseu (Hungría). — (Entomología.) 

Brizi (Ugo). — Museo Agrario, Via Santa Susana, Roma.— 
CBotánica y 'principalmente flora de Italia.) 

BucKiNG (Dr. H.), Profesor en la Universidad. — Estrasburgo 
(Alemania). 



íl) Con el objeto de fomentar las relaciones científicas entre los socios, se indica 
entre paréntesis y con letra bastardilla, después de las señas de su domicilio, si el 
socio cultiva en la actualidad más especialmente algún ramo de la Historia natural. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 9 

MM. BuRR (Malcolm), Doctor en Ciencias por la Universidad de 
Oxford, Ingeniero jefe de «Kent Goal Concessions Ltd.» 
— Gastle Hill House, Dover (Inglaterra). — (üermápteros 
y Ortópteros. J 

Gamerano (Lorenzo), Profesor de Anatomía comparada y 
Director del Museo zoológico de la Universidad. — Palazzo 
Garignano, Turin (Italia). — ( Aiiatomía comparada, 
Gordiidos.) 

Gannaviello (Prof. Eurico). — Villa Bruno, Portici (Ñapóles.) 

Garl (Dr.), Ayudante del Museo de Historia natural. — Gi- 
nebra (Suiza). — (Entomología, Miriápodos.) 

Ghevreux (Edouard). — Roule du Gap, Bóne (Gonstantina). 
Argelia. — (Crustáceos anfipodos.) 

Delacroix (Dr. G ), Agregado al Instituto nacional agronó- 
mico y Director de la Estación de Patología vegetal. — 
11 bis, rué d'Alésia, Paris. 

Dehvieux (Ermanno). — Via Massena. 34. — Turin (Italia). 

De Toni (Pr. Dr. Joannes Baptista), Director del Jardín 
Botánico de la Universidad de Módena (Italia). 

DiSTANT (W. L.) — Steine Haus, Selhurst Road, South Ñor. 
wood, Surrey (Inglaterra). — (Hemipteros.) 

DoLLFus (Adrien), Director de La Feuille des Jeunes natu- 
ralistes. — Rué Pierre Gharron, 35, Paris. 

Fauvel (G. Alberto), Abogado. — Rué Ghoron, 3, Gaen (Fran- 
cia. — (Coleópteros y especialmente Estafilínidos.) 

Gebien (H.) — StockharJtstrasse, 21, Hamburg-Hamm. — 
(Coleópteros.) 

Gestro (Raffaello), Doctoi', Vicedirector del Museo cívico de 
Historia natural. — Villeta Dinegro, Genova (Italia). — 
(Coleópteros.) 

GiORDANO (Dr. Domenico), Profesor de Matemáticas é His- 
toria natural en el R. Gimnasio de Ragusa (Sicilia, 
Italia). 

GiRARD (Albert Alexandre). — Lisboa PovlügR]).—Clctiologia 
y Malacologt'a.) 

Griffim (Dr. Achille), Profesor en el R. Instituto técnico 
de Bologna (Italia). — (Entomología.) 

Grouvelle (A.) — Director de la Manufactura nacional de 
tabacos de Issy, rué Ernest-Renan, Issy-les-Moulineaux 
(Seine) (Francia). — (Clavicornios exóticos.) 



10 LISTA DE SOCIOS 

MM. Heckel (Edouard), Profesor en la Facultad de Ciencias. — 
31, Gours Lieutaud, Marsella (Francia). — (Botánica.) 

HoRVÁTH íGéza), Doctor en Medicina, Director del Museo 
nacional de Hungi-ía. — Museumring, 12, Budapest 
(Austria-Hungría). — (Hemipteros.) 

Janet (Charles), Ingeniero, Doctor en Ciencias. — Faubourg 
Saint-Jacques á Beauvois, Oise (Francia). — (Geología y 
Paleontología. Hormigas, Avispas y Abejas.) 

Rheil (D. Napoleón M.), Profesor en la Escuela de Co- 
mercio, Socio del Club de Historia natural de Praga y de 
las Sociedades Entomológicas de Berlín, Steltin y Dres- 
de. — Ferdinandstrasse, 38, Praga (Bohemia). 

Klapalek (Prof. Francisco).— Karolinenlhal, 263, Praga. — 
(Tricópteros y Neurópteros.) 

Lagerheim (Prof. Gustav), Profesor en la Universidad de 
Estocolmo. — (Botánica sur americana.) 

Lesne (Pierre), Asistente de Entomología del Museo de His- 
toria Natural. — 10, Avenue Jeanne, Asniores (Seine) 
(Francia) . — [Entomología, Coleópteros.) 

Lewis (Jorge).— 87, Frant Road, Tumbridge Wells (Ingla- 
terra). — (Coleópteros del Japón é Histéridos.) 

Martin (Rene), Abogado. — Le Blanc (Indre) Francia. — 
(Neurópteros de Europa y Odonatos.) 

Meunieu (Stanislas), Profesor de Geología del Museo de 
Historia natural. — 3, Quai Voltaire. Paris. — (Litologia.) 

Montandon (Arnald L.) — Filaiete, Strada Viilor, Bukarest 
(Rumania). — (Hemipteros, principalmente heterópteros.) 

Olivier (Henry). — Baroches-au-Houlme (Orne), Francia. 

Orbigny (H. d'), Arquitecto. — R. Saint-Guillaume, 21, Pa- 
rís, 7®. — (Coleópteros.) 

Pérez (Dr. J.) — Rué Saubat, 26, Burdeos. — (Himenópteros) . 

PiGciOLi (Comm. Francesco), Director del Instituto fores- 
tal. — Vallombrosa (Italia), — (Botánica.) 

PiCGiOLi (Lodovico), Sub-Inspector forestal.— Siena (Italia). 
(Botánica.) 

Porter (Carlos E.), Catedrático de Botánica en la Univer- 
sidad Católica; Laureado de la Academia internacional 
de Geografía Botánica de Le Mans; Miembro honorario 
de la Facultad de Ciencia^- de la Universidad Mayor de 
San Marcos, de Lima; Académico de mérito de la de 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 11 

Ciencias de la Habana; Gorrespondienle de la R. de 
Ciencias de Madrid; OQcial de Instrucción pública; Di- 
rector general y Jefe de la Sección zoológica del Museo 
de Historia natural de Valparaíso y de la Revista Chile- 
na de Historia natural. — Casilla, 2352, Santiago, Chile. 
(Histología, Crustáceos decápodos, hemipteros y lon- 
gicornios.) 
MM. Reitter (Edmond).— Paskau {kn&tria).— (Coleópteros.) 

Richard (Jules), Doctor en Ciencias, Director del Museo 
oceanógrafico.— Monaco. — (Crustáceos inferiores. J 

Salomón (Dr. W.)— Instituto Mineralógico de la Universi- 
dad. — Heidelberg (Alemania). 

ScHOUTEDEN (H.) — 12,Chaussée d'Ixelles, Bruselas.— ('/ie- 
rre ípíeros.j 

ScHULTHEss Rechuerg (Aulon V.), Doctor en Medicina.— 
Thalacker,22,Zurich {Süiz3i].-(Entomología, Ortópteros.) 

Shelford (Robert).— Museo de la Universidad, Oxford (In- 
glaterra). 

Simón (Eugéne).— Villa Said (70, rué Pergolose), 16, 
Paris 16®. — (Arácnidos.) 

Sodiro (R. P. J.)— Quito (Ecuador). 

Torre (D. Carlos de ia), Catedrático en la Universidad de 
la Habana (Cuba). 

TuRNEz (W. Henri), de la Comisión Geológica.— Washing- 
ton (Estados-Unidos) DC— (Geología.) 

Verneau (Dr. Réné), Profesor en el Museo de Historia na- 
tural.— 48, Rué Ducouédic, 14^ Paris (Francia). 

Washington (Dr. Henry St.)— Locusl, Manmouth Co., N. J. 
(Estados Unidos). 

Weise (J.)— Griebenowstrasse, 16, Berlin, n. 37.- (Coleóp- 
teros, esp. Curculiónidos ij Crisomélidos.) 



12 LISTA DE SOCIOS 



Socios numerarios (1). 

1909. Abauca (D. Juan Antonio). — Santander. 

1901. Administración Militar (Biblioteca de). — Madrid. 

1903. Aguilar y Carmena (D. Fernando), Farmacéutico. — Ules- 
cas (Toledo). — (Botánica.) 

1902. Alabehn (D. Enrique), Doctor en Medicina, — Plaza del 

Príncipe, 4, Mahón. — (Citología general é Histología.) 

1897. Alaejos y Sanz (D.Luis), Doctor en Ciencias, Ayudante 

de la Estación de Biología marina.— Santander. 
1908. Albarracín y Cañizares (D. Cándido M."), Farmacéutico 

de Gádor (Almería). 
1907. Alcalde del Río (D. Hermilio), Profesor en la Escuela 

de Artes ó Industrias de Torrelavega (Santander). 

1906. Aldaz (D. Julián). — Zumaya (Guipúzcoa). 

1901. Almera (D. Jaime), Canónigo de la Catedral. — Sa- 

gristans, 1, 3.°, Barcelona. — (Geología ij Paleontología.) 

1902. «Alrededor del Mundo».— C. de los Caño', 4, Madrid. 

1907. Alvarez (D. José), Presbítero.— San Miguel baja, 10, 

Granada. — (Entomología y Botánica.) 

1908. Alvahez de CiENFUEGOs Y CoBOs (D. Miguel).— Granada. 
1906. Amoedo y Galarmendi (D. Eduardo). — Alameda, San Se- 
bastián (Guipúzcoa). 

1908. Andreu y Rurio (D. José), Profesor de Historia natural 
en el Seminario de Orihuela (Alicante). 

1875. Antón y Ferrándiz (D. Manuel), Decano y Catedrático en 
la Facultad de Ciencias, Director del Museo de Antro- 
pología.— C. de Olózaga, 5 y 7, Udiáñdi.~( Antropología.) 

1894. Ahagón y Esgagena ( D. Federico), Doctor en Ciencias 
naturales, Catedrático en el Instituto. — León. 

1898. Aramburu y Altuna (D. Pedro), Doctor en Medicina, Ca- 

tedrático en la Escuela de Veterinaria. — San Felipe, 4, 
Zaragoza. 
1905. Aranda Millán (D. Francisco), Doctor en Ciencias natu- 
rales. Auxiliar en la Universidad. — Plaza de Aragón, 5, 
Zaragoza. 



(1) El nombre de los socios numerarios va precedido de la cifra que indica el año 
de su admisión en la Sociedad y el de los socios fundadores de la abreviatura S. F. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 18 

1885. Aranzadi y Unamuno (D. Telesforo), Doctor en Farmacia 
y en Ciencias naturales, Catedrático en la Facultad de 
Farmacia de la Universidad. — Cortes, 635, 3.°, 2.% Bar- 
celona. — (Antropología y Botánica.) 

1910. Ardiz Acha (D. Manuel).— Paseo de Pamplona, 7, Za- 

ragoza. 
1909. Ardois (D. Juan).— Calle de la Princesa, 41, Madrid. — 
(Coleópteros del Globo.) 

1911. Arenys de Plandolit (Doctor en Medicina). — Barcelona. 

1903. Areses (D. Rafael), Ingeniero Jefe del Distrito Forestal 

de Pontevedra. — Tuy (Pontevedra). 
1902. Arévalo (D. Celso), Doctor en Ciencias naturales, Cate- 
drático en el Instituto.— Avenida de Vigo, 8, Salaman- 
ca. — (Geología.) 

1904. Arias Encobet (D. José), Doctor en Ciencias, Conservador 

de Entomología por oposición del Museo de Ciencias 
naturales.— Núñez de Balboa, Asilo de las Mercedes, 
Ma-áviá.— (Dípteros). 

1906. AsHER Y C* (A.)— 13, Unter den Linden, Berlin, W. 
1872. Ateneo científico y literario (Biblioteca del).— C. del Pra- 
do, 21, Madrid. 

1911. Ateneo de León. 

1900. AzAM (D.José), Arquitecto.— 14, rué de Trans, Dragui- 

gnan (Var), Francia. — (Ortópteros y Hemipteros.) 
1897. AzPEiTiA Y Moros (D. Florentino), Profesor en la Escuela 

de Minas.— Glorieta del Cisne, 3, hotel, Madrid.— 

("Malacología y Diatomens.) 
1902. Bago y Rubio (D. Miguel), Comandante de Ingenieros. — 

C. de Trajano, 15 y 17, Sevilla. 

1904. Bahía Y Urrutia (D. Luis), Abogado, Senador del Rei- 

no.— Hilario Peñasco, 2, Uaáviá.— (Agricultura.) 

1907. Balbin Rivero (D. Facundo).— Príncipe, 20, Madrid, 
1906. Balguerias y Qüesada (D. Eduardo), Licenciado en la 

Facultad de Ciencias.— Madrid. 

1905. Barcia Trelles (D. Juan), Ingeniero agrónomo.- La- 

gasca, 52, Madrid. 
1891. Barras de Aragón (D. Francisco de las), Doctor en Cien- 
cias naturales, Catedrático de Mineralogía y Botáni- 
ca de la Universidad. — Cádiz. -fEníomoZogfía y Bo- 
tánica.) 



14 LISTA DE SOCIOS 

1901. Barreiro Martínez (R. P. Agustín). — Convento de Padres 
Agustinos, Valladolid. — (Botánica y Lepidópteros.) 

1895. Bartolomé del Cerro (D. Abelardo), Doctor en Ciencias 
naturales. Auxiliar, por oposición, de la Universidad, 
Profesor del Laboratorio Central de Medicina legal.— 
Calle de San Bernardo, 66, Madrid. 

1911. Beathy (Beatrice M.) — Astillero (Santander). 

1910. Bello y Rodríguez (D. Silvestre). — Reyes Católicos, 4, 
Las Palmas (Canarias). 

1906. Beltrán BiGORRA (D. Francisco), Doctor en Ciencias na- 
turales. — C. de Valverde, 2, 2.°, Madrid. — (Botánica.) 

1894, Benedicto Latorre (D. Juan), Farmacéutico. — Monreal 
del Campo [TqywqY].— (Botánica y moluscos terrestres.) 

1905. Benedito (D. José M.'), Jefe del Laboratorio de taxidermia 
del Museo de Ciencias naturales. — Don Ramón de la 
Cruz, 12, Madrid. 

1898. Benjumea y Pareja (D. José). — Santa Ana, 51, Sevilla. 

1905. Bernard (D. Francisco), Ingeniero de Montes. — Plaza de 
la Villa, 1, Madrid. 

1910. Berraondo (D. Manuel), Preparador en la Escuela de 
Montes. — Escorial. 

1903. Bescansa Casares (D. Fermín), Catedrático de Historia 

natural en el Instituto. — Orense. — (Botánica.) 

1904. Biblioteca García Barbón. — Vigo (E^ontevedra). 
1904. Biblioteca universitaria. — Granada. 

1892. Blanco y Juste (D. Rafael), Doctor en Ciencias naturales, 
Profesor en la Escuela normal. — Sandoval, 4, Madrid. 

1898. Blas y Manada (D. Macario), Doctor en Farmacia. — 
C. del Pez, 1, Madrid. 

1901. Bofill (D. José María), Doctor en Medicina. — C. de Ara- 
gón, 281, Barcelona. 

s. F. Bolívar y Urrutia (D. Ignacio), Catedrático en la Facul- 
tad de Ciencias, Director del Museo de Ciencias Natura- 
les. — Paseo del Obelisco, 17, Madrid. — (Ortópteros, lle- 
mípteros y Arqiiípteros.) 

1872. Bolívar y Urrutia (D. José María), Jefe facultativo déla 
Casa de Socorro de Cliamberí. — C. de Prim, 15, Madrid. 

1882, BoLÓs (D. Ramón), Farmacéutico, Naturalista. — C. de 
San Rafael, Olot (Gerona), — (Botánica. J 

1909. Bordas Celma (R. P. Manuel), Escolapio. — Barcelona. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 15 

1898. BoROBio (D. Palricio), Gatedrálico en la Facultad de Me- 
dicina. — Coso, 100, Zaragoza. — (Pediatría.) 

1872. BoscÁ Y Gasanoves (D. Eduardo), Licenciado en Medici- 
na, Catedrático de Historia natural en la Universidad. 
Paseo del Grao, Valencia. — (Reptiles de Europa.) 

1900. BoscÁ Y Seytre (ü. Antimo), Doctor en Ciencias natura- 

les, Catedrático en el Instituto. — Teruel. — (Mineralogía.) 
1908. BovAiRA Y Segarra (D. Fernando). — Plaza de Castelar, 

Valí de Uxó (Castellón). 
1877. BabÑosA (D. Flafael), Ingeniero de Montes de la Real 

Casa. — San Ildefonso (Segovia). — (Cristalografía.) 
1912. Brolemann (H. W.) — l'au (Bajos Pirineos, Francia). — 

( Entomologíci general, especialmente Miriápodos.) 

1901. Bruguésy EscuDER (D. Casimiro), Doctor en Farmacia y en 

Ciencias. — Bruch, 66, Barcelona. — (Histología vegetal.) 
1883. Buen y del Cos (D. Odón de), Ex-Senador, Catedrático de 
Mineralogía y Botánica en la Universidad Central, Di- 
rector del Laboratorio biológico-marino de las Baleares. 
C. de Serrano, 80, Madrid. — (Biología marina.) 
1911. Buen y Lozano (D. Rafael de), Licenciado en Ciencias. — 
C. de Serrano, 80, Madrid. 

1901. Caballero (D. Arturo), Doctor en Ciencias, Conservador 

de la Sección de Herbarios del Jardín Botánico, Auxi- 
liar interino de la Universidad. — Barcelona. 
1908. Cabeza de León (D. Salvador), Catedrático de la Facultad 
de Derecho en la Universidad. — Santiago. 

1902. Cabrera y Díaz (D. Agustín), Doctor en Ciencias, Gate- 

drálico en el Instituto. — Canarias. 

1891, Cabrera y Díaz (D. Anatael) , Médico cirujano. — Laguna 

de Tenerife (Canarias). — (Himenópleros.) 
1896. Cabrera y Latorre (D. Ángel), Agregado al Museo de 
Ciencias naturales , Caballero de la orden civil de Al- 
fonso XII. — C. de D. Pedro, 4, Madrid. — (Mamíferos y 
Dibujo científico.) 
1904. Cadevall y Diars (D. Juan), Doctor en Ciencias, Profesor 

en la Escuela industrial. — Tarrasa. -^Eoídnica. 
1906. Galafat León (D. Juan), Colector del Museo de Ciencias 
naturales. — C. de Valverde, 26, Madrid. 

1892. Calandre y Lizana (D. Luis). — Pasaje de Conesa, Car- 

tagena. 



16 LISTA DE SOCIOS 

1901. Calleja y Borja-Tarrius (D. Garlos), Catedrático en la 
Facultad de Medicina. — Cortes, 248, pral., Barcelona. — 
(Histología.) 

1910. Cambronero y González (D. Saturnino), Farmacéutico 

militar. — Calle de las Veneras, 1 y 3, 1.° dcha., Madrid. 

1905. Campo Prado (D. Fernando de), Farmacéutico, Profesor 
de Historia natural y de Agricultura en el Colegio cató- 
lico, Individuo de la Sociedad española de Física y Quí- 
mica. — G. Real, 16, La Coruña. 

1889. Camps (Sr, Marqués de). Diputado á Cortes. — Canuda, 16, 
principal, Barcelona. 

1905. Canals (D. Salvador), Diputado á Cortes. — Almagro, 23, 
Madrid. 

1907. Caramanzana y Baquedano (D. Felipe), Oficial mayor de 
Contaduría del Ayuntamiento. — C. de Avila, 3, Cuatro 
Caminos (Madrid). — (Patología vegetal.) 

1905. Carballo (D. Jesús María). — Colegio Salesiano, Santan- 

der. — (Geología n espeleología ) 

1894. Garbo y Domenech (D. Manuel), Catedrático en el Insti- 
tuto. — Almería. 

1877. Carvalho Monteiro (Excmo. Sr. D. Antonio Augusto de). 
Doctor en Derecho y en Ciencias naturales por la Uni- 
versidad de Coimbra, y miembro de la Sociedad de Acli- 
matación de Río Janeiro. — Rúa do Alecrim, 70, Lisboa 
(Portugal). — (Lepidópteros.) 

1901. Gasamada Mauri (D. Ramón). — Pelayo, 17, 2.°, Barcelona. 

1901. CasaresGil (D. Antonio), MédicoMayorde Sanidad militai'. 
P. de Santa Catalina, 2, Madrid. — (Hepáticas y Musgos.) 

1901. Casares Gil (D. José), Catedrático en la Facultad de Far- 
macia, Senador del Reino. — Plaza de Santa Catalina, 2, 
Madrid. — (Análisis químico mineral.) 

1906. Gascón y Martínez (D. José), Director de la Granja agrí- 

cola de la región leonesa. — Palencia. 
1901. Casino de Zaragoza. 

1911. Castaños Fernández (D. Emiliano), Licenciado en Cien- 

cias Naturales. — Santa Eulalia, 12, Toledo. 
1905. Castro y Pascual (D. Francisco), Doctor en Farmacia. — 

C. de la Libertad, 37, Madrid. 
1903. Castro y Valero (D. Juan), Catedrático en la Escuela 

de Veterinaria. — Santa Isabel, 15, Madrid. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 17 

1901. Cátedra de Historia natural de la Universidad de Bar- 
celona. 

1901. Cátedra de Historia natural de la Universidad de Santiago. 

1907. Cátedra de Mineralogía y Botánica de la Universidad 
Central. — Madrid. 

1884. Cazurro y Ruiz (D. Mauuel), Doctor en Derecho y en 
Ciencias naturales, Catedrático en el Instituto. — Gerona. 
f Prehistoria y Micrografía.) 

1905. Cendrero (D. Orestes), Doctor en Ciencias naturales, Ca- 

tedrático en el Instituto. — Huelva. 

1906. Cerrolaza y Armentia (D. José), Licenciado en Ciencias. 

Colegio del Corazón de Jesús, Don Benito (Badajoz). 

1891. Chaves y Pérez del Pulgar (D.Federico), Doctoren Cien 

cías físico-químicas. — C. de Jesús, 17, Sevilla. — (Mine- 
ralogía yi Cristalografía.) 

1911. Clavijo y Clavijo (D.* Rosario), de la Escuela Superior 
del Magisterio. — C. de la Encarnación, 12, 3.°, Madrid. 

1873. CoDORiNiu (limo. Sr. D. Ricardo), Ingeniero jefe de Mon- 
tes. — Murcia. 

1904. Colegio de Santo Domingo. — Orihuela. 

1898. GoLOMiNA Y Carolo (D. Alejandro de), Doctor en Ciencias 
naturales, Catedrático en el Instituto. — C. de Alfon- 
so XH, 5, 1.°, Pontevedra. 

1907. CoLOMO Y Amarillas (D. Victoriano), Profesor en la Es- 

cuela de Veterinaria. — C. del Olivar, 1, Madrid. 
1878. Comerma y Batalla (Excmo. Sr. D. Andrés Avelino), 
General de Ingenieros de la Armada y Licenciado en 
Farmacia. — Canalejas, 84, El Ferrol. 

1892. Corrales Hernández (D. Ángel), Licenciado en Ciencias 

naturales, Catedrático en el Instituto. — Cabra (Córdoba). 

1901. Correa de Barros (D. José Maximiano). — S. Marlinho 
d'Anta, Sabroza (Portugal). 

1872. Cortázar (Excmo. Sr. D. Daniel de), Ingeniero Jefe de 
Minas, de las Reales Academias de la Lengua y de 
Ciencias exactas, físicas y naturales, Consejero de Ins- 
trucción pública. — C. de Velázquez, 32, hotel, Madrid. 

1901. Coscollano y Burillo (D. José), Catedrático en el Insti- 
tuto. — Baeza. 

1909. Cotarelo (D. Armando), Catedrático en la Universidad. — 
Santiago. 

Tomo xii.— Enero, 1912. 2 



18 LISTA DE SOCIOS 

19U2. Cru y Marqués ( D. Enñ(jue), Naturalista disecador. — 
S. Vicente, 245, Valencia. — (Entomología y Ornitología.J 

1903. Cruz (D. Emiliano de la), Ingeniero jefe de las Minas 
de Ribas (Gerona), délas Sociedades geológicas de Lon- 
dres, Francia, Bélgica é Italia, etc., Ingeniero graduado 
de los Institutos de Minas de Londres y de Newcastle. — 
Minas de Ribas, Gerona. 

1902. Cruz Nathan (D. Ángel B. de la). Profesor en el Institu- 
to. — G. de la Libertad, 117, Cabañal (Valencia). 

1910. Dantín Y Cereceda (D. Juan), Catedrático en el Institu- 
to. — Albacete. 

1910. Darder Pericas (D, Bartolomé), Alumno de la Facultad 
de Ciencias. — Vallori, 18, Palma de Mallorca. — {Paleon- 
tología.) 

1910. Darder y Cánaves (D. Emilio). — Temple, 9, Palma (Ma- 
llorca) . — (Paleontología .) 

1889. Dargent (D. Florismundo), Ingeniero. — Moralejo, 5, 

Aguilar (Córdoba). 

1909. Delgado Lauger (D. Jorge). — Paseo de Colón, 3, Bar- 

celona. 
1902. Deulofeu (D. José), Catedrático de Química inorgánica 

en la Facultad de Farmacia. — Santiago. 
1899. Díaz (R. P. Filiberto), Doctor en Ciencias, Conservador 

por oposición en el Museo de Ciencias naturales. — C. de 

Lagasca, 20, Madrid. 

1890, Díaz del Villar (limo. Sr. D. Juan Manuel), Doctor en 

Medicina, Catedrático en la Escuela de Veterinaria, Con- 
sejero de Sanidad. — Atocha, 127 dupL", Madrid. — (Epi- 
zoarios y Entomozoarios.J 

1901. Diez Tortosa (D. Juan Luis), Catedrático de la Facultad 
de Farmacia. — Reyes Católicos, 47, Granada. — ( Bo- 
tánica. J 

1907. DíEz Tortosa (D. Manuel), Alumno de la Facultad de 
Ciencias. — Granada. 

1910. Doblado Bertholeet (D. Francisco), Ingeniero munici- 

pal.— Alameda de Hércules, 69, Sevilla. 

1911. Dodero (D. Agostino), fuu Gno.— Vía Sturla, 49, á Sturla 

(Genova). — (Coleópteros de Europa.) 
1882; Dorronsoro (D. Bernabé), Decano y Catadrático déla Fa- 
cultad de Farmacia. — Granada. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 19 

1898. DossET (D, José Antonio), Doctor en Farmacia. — Plaza 
de Sas, 2, Zaragoza. — (Diatomeas.) 

1903. DuLAU (M.)— Soho Square, 37, Londres. 

1890. DusMET Y Alonso (D. José M.), Naturalista agregado al 
Museo de Ciencias naturales, Doctoren Ciencias. — Plaza 
de Santa Cruz, 7, Madrid.— (^//¿me/?ópíeros.j 

1909. Eguren y BENfiOA (D. Enrique).— Florida, 22, Vitoria. 

1898. EleizeCtUi (D. Antonio), Catedrático en la Facultad de Far- 
macia. — Plaza de la Universidad, 5, 3.°, Santiago. 

1888. Elizalde y Eslava (D. Joaquín), Catedrático de Historia 
natural en el Instituto. — Logroño. 

1894. Engibo y Mena (D. Juan), Licenciado en Derecho. — 
Huercal-Overa (Almería). — (Entomología.) 

1909. Escalante Y Arce (D. Carlos), Maestro.— Villaescusa (La 
Concha, Santander). 

1902. Escribano (D. Cayetano), Doctor en Ciencias, Conser- 
vador del Museo de Ciencias naturales. — G. de Colme- 
nares, 6, 2." izqda., Madrid. — (Dibujo científico,) 

1908. Escudé (D. Francisco), Médico. — Plaza de Alonso Martí- 

nez, 2, 3." izqda,, Madrid. — (Lepidópteros.) 
1872. Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos 

(Biblioteca de la).— C. de Alfonso XII, Madrid. 
1872. Escuela de Ingenieros de Montes (Biblioteca de la). — El 

Escorial (Madrid). . 
1894. Escuela de Veterinaria de Madrid. 

1905. Escuela Normal de Maestros de Granada. 

1906. Escuela Normal de Maestros de Huesca. 

1907. Espejo y Casabona (D. Francisco), Regente de la Escuela 

normal de Maestros. — Granada. 
1902. Esplugues y Armengol (D. Julio), Profesor auxiliar 
del Instituto y Jardinero 2.° del Botánico. — Valencia. 

1905. Estación de biología marina. — Puerto Chico, Santander. 
1902. Esteva (D. José), Presbítero. — C. de la Clavería, 5.— 

Gerona. — (Botánica general y Criptogamia.J 

1909. Fábrectas (D. Pablo), Ingeniero de Minas. — Granada. 
1878. Facultad de Ciencias de la Universidad (Biblioteca de 

la). — Valencia. 

1906. Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada. 
1902. Facultad de Ciencias de la Universidad de Oviedo. 
1906. Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada. 



20 LISTA DE SOCIOS 

1909. Faura y Sans (D. Mariano), presbílero. — Plaza de Go- 

mas, 2, Las Corts, Barcelona (en Madrid, San Ber- 
nardo, 3). 

1910. Fernández (D. Ambrosio), Agustino. — Colegio de Uclés 

por Tarancón (Cuenca). — (Lepidópteros). 

1911. Fernández Alonso (D.* Juana), Maestra. — Alcalá', 13, 

Madrid. 

1908. Fernández Arcoya (D. José], Catedrático de Historia na- 

tural. — Granada. 

1(S74. Fernández de Castro (D. Ángel), Ingeniero de Montes. — 
Conde de Benomar, 15, Sevilla. 

1904. Fernández Galiano (D. Emilio), Doctor en Ciencias Na- 
turales. — Auxiliar en la Universidad, Barcelona. 

1909. Fernández Garrido (D. César), Catedrático de Física en 

el Instituto. — Santiago. 

1907. Fernández Martínez (D. Fidel). — Granada. 

1890. Fernández Navarro (D. laucas), Catedrático de Cristalo- 
grafía en la Facultad de Ciencias. — C. Real, 31, Leganés 
(Madrid). 

1900. Ferrando y Más (D. Pedro), Catedrático de Mineralogía 

y Botánica en la Universidad. — Paseo de Sagasta, 7, 
principal, Zaragoza. 

1885. Ferrer (D. Garlos), Doctor en Medicina y Bachiller en 
Ciencias. — Ronda de la Universidad, 16, 1.°, Barce- 
lona. 

1907. Ferrer Hernández (D. Francisco), Licenciado en Cien- 
cias — Mahón. 

1901. Ferrer y Hernández (D. Jaime), Auxiliar de la Facul- 

tad de Ciencias. — C. Guillermo Rollan, 4, Madrid. — (Mi- 
neralogía.) 

1879. Flórez y González (D. Robei'to). — San Francisco, 21, 
principal, Segovia. — (Entomología.) 

1901. FoLCH Y Andreu (D. Rafael). — Facultad de Farmacia, 
Madrid. 

1910. Franganillo Balboa (P. Pelegrín), S. J. — Colegio de 

PP. JJ., Gijón. 

1888. Fuente (D. José María de la), Presbítero. — Pozuelo de 
Calatrava (Ciudad-Real). — (Entomología, Coleópteros de 
Europa. Admite cambios de estos insectos.) 

1890. Fuset y Tublá (D. José), Doctor en Ciencias naturales. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 21 

Catedrático en el Instituto de Palma. — Mallorca. — 
(Gusanos y Dibujo científico.) 

1904. Galán (D. Alfonso), Licenciado en la Facultad de Cien- 
cias, Conservador del Laboratorio biológico marino de 
Baleares. — Palma de Mallorca. 

1909. Galán y Ruiz (D. Gabriel), Catedrático en la Escuela Su- 
perior del Magisterio. — T. de San Lorenzo, 18, Madrid. 

1909. Gallego Armesto (D. Heliodoro), Doctor en Ciencias, 

Profesor de la Escuela de Arles é industrias. — Santiago. 

1910. Gamundi Ballester (D. Juan), Farmacéutico militar. — 

Palma de Mallorca (Baleares). 

1872. García y Arenal (D. Fernando), Ingeniero Jefe de Ca- 
minos, Canales y Puertos. — Lista, 4, Madrid. 

1906. García González (D. Joaquín). — C. de Preciados, 46, 3.°, 
Madrid. 

1908. García López (D. José), Maestro de la Escuela Superior. — 
Loja (Granada). 

1877. García y Mercet (D. Ricardo), Secretario de la Asocia- 
ción española para el progreso de las Ciencias, Natura- 
lista agregado al Museo de Ciencias naturales, Subins- 
pector de Sanidad militar. — C. de la Princesa, |11, Ma- 
drid. — (Himenópteros de Europa.) 

1904. García Mon é Ibáñez (D. Francisco), Alumno déla Facul- 
tad de Ciencias. — C. de la Luna, 18, Madrid. 

1899. García Várela (D. Antonio), Doctoren Ciencias natura- 

les, Catedrático de Mineralogía y Botánica en la Uni- 
versidad de Santiago (Galicia). — (Hemípteros.) 
1910. García Velázquez (D. Pedro), Ingeniero de Minas. — Calle 
de Res, 6, Sevilla. 

1908. García Vélez (D. José), Doctor en Farmacia. — Granada. 

1909. Garma (D. Félix de la), Diputado provincial, Licenciado 

en Derecho. — Santander. — (Piscicultura.) 
1909. Garzón Vera (D. Anastasio). — Granada. 

1900, Gelabert Rincón (Rvdo. D. José). — Llagostera, Gerona. 

(Mineralogía y Geología.) 
1909. Gil Casabes (D. Miguel), Catedrático de la Facultad de 

Medicina. — Santiago. 
1884. GiLA y FiDALGO (D. Félix), Catedrático en la Facultad de 

Ciencias. — Torrejón, 13, Sevilla. — (Botánica y Geología.) 
1877. Cogorza y González (D.José), Catedrático de Anatomía 



22 LISTA DE SOCIOS 

y Fisiología animal en la Universidad Central. — G. de 
Alberto Aguilera, 23, Madrid. 

1890. GoiTiA (D. Alejandro), Licenciado en Ciencias.— Avila. 

1909. Golpe Núñez (D. Manuel), Alumno de Farmacia. — San- 
tiago. 

1906. GÓMEZ (D. Ramón). — C. de Espoz y Mina, 6 y 8, Zaragoza. 
(Mineralogía m icrográfica .) 

1911. GÓMEZ Llueca (D. Federico), Farmacéutico. — Palmaalta, 
32 dupl.°, 2.° dcha., Madrid, y C. Mayor, 23 y 25, Ali- 
cante. — (Geología.) 

1894. GÓMEZ OcAÑA (D. José) , de las Reales Academias de Me- 
dicina y Ciencias, Catedrático de Fisiología en la Facul- 
tad de Medicina. — C. de Atocha, 127 duplicado, Madrid. 

1909. GÓMEZ Vega (D. José). — Santander. — (Antropología.) 

1910. González (D. José), Teniente Coronel de Ingenieros. — 

G. de Meiidizábal, 30, MSiáviá.— (Biología.) 
1910. González (D. Salurio), P. B. — Convento de Santo Domin- 
go de Silos (Burgos). — (Mamíferos.) 

1881 . González Fragoso (D. Romualdo). — Campana, 10, Sevilla. 
s. F. González Hidalgo (D. Joaquín), de la Real Academia 

de Ciencias, Catedrático de Malacología y animales in- 
feriores en la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sección de 
Malacología del Museo. — C. de las Fuentes, 9, Madrid. 

1909. González Irún (D. Antonio), Capitán de Ligenieros, 
6." Regimiento. — Valladolid. 

1902. González Sánchez (D. Francisco). — Granada. 

1900. Gota y Casas (D. Antonio), Doctor en Medicina. — C. del 
Pilar, 16, Zaragoza. 

1899. Graiño y Caubet (D. Celestino), Doctor en Farmacia, Co- 
mendador de la Orden civil de Alfonso XII, Subdele- 
gado del partido judicial. Inspector farmacéutico de 
Aduanas, Farmacéutico municipal, Delegado de la Junta 
de Gobierno y Patronato del Cuerpo de titulares, Expro- 
fesor de la Escuela de Artes y Oficios, etc. — Aviles (As- 
turias). — (Mamíferos y Aves. Reptiles de España. Admite 
cambios.) 

1882. Gredilla y Gauna (D. Apolinar Federico), Catedrático de 

la Facultad de Ciencias, Director y Jefe de la Sección 
de cultivos del Jardín Botánico. — C. de la Estrella, 7, 
principal, Madrid. — f Geología y Botánica.) 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORLA NATURAL 23 

1893. Guillen (D. Vicente), Médico-cirujano, Jardinero mayor 
del Botánico. — Valencia, 

1898. Halcón (D. Fernando), Marqués de San Gil.— G. de Al- 
fonso XIÍ, 50, ÜQviUd.— (Patología vegelal.J 

1907. Heintz (D. Luis), Licenciado en Ciencias, Director del 
Colegio de Nuestra Señora del Pilar. — Goya, 13, 
Madrid. 

1909. Her.vández Alvarez Reyero (D. Manuel), Arquitecto mn- 
uicipal. — Cáceres. 

1890. Hernández y Álvarez (D. José), Licenciado en Ciencias 
naturales. Catedrático de Agricultura en el Instituto. — 
Badajoz. — (Botánica.) 

1893. Hernández-Pacheco y Esteban (D. Eduardo), Catedráti- 
co de la Facultad de Ciencias, Jefe de las Secciones de 
Geología y Mineralogía en el Museo de Ciencias natu- 
rales.— C. de Eloy Gonzalo, 13, Maidrid.— (Geología y 
Paleontología.) 

1909. Herreba Oria (D. Juan), Médico del Sanatorio Madrazo.— 
Santander. — (Histología patológica.) 

1875. Heyden (D. Lucas von), Mayor en reserva, Doctor en 
Filosofía, honoris causa, individuo de las Sociedades 
Entomológicas de Alemania, Francia, San Petersburgo, 
Suiza, Italia, etc.. Caballero de las Ordenes del Águila 
Roja prusiana, de la Cruz de Hierro y de San Juan. — 
Schlosstrasse, 54, Bockenheim, Frankfurt am Main (Ale- 
mania). — (Coleópteros.) 

1888. Hoyos (D. Luis), Doctor en Ciencias naturales y en Dere- 
cho, Catedrático de la Escuela Superior del Magisterio.— 
Sagasta, 28, M-dáviá.— (Antropología.) 

1901. Hueso (D. José), Doctoren Ciencias, Profesor numerario 
de la Escuela Normal. — Valencia, 

1907. HuGufiT Y Paüró (D. Mariano), Doctor en Medicina.— 
Bircelona. — (Bacteriología.) 

1895. HuiDOBRO Y Hernández (D. José), Doctor en Ciencias, Con- 
servador, por oposición, en el Museo de Ciencias natu- 
rales.— C. de Ruiz, 12, 2.°, Madrid. 

1899. Ibáñez Díaz (D. Francisco Antonio).— Duque, 9, Cartage- 
na. — (Botánica.) 

1895. Ibarlugea (D. Casto), Catedrático de Agricultura en el 
Instituto. — Moreras, 6, 2.°, Cáceres. 



21 LISTA DE SOCIOS 

1902. Imprenta de Forlanet. — Galle de la Libertad, 29, Madrid. 

1908. Instituto general y técnico de Alicante. 

1905. Instituto general y técnico de Badajoz (Biblioteca del). 

1906. Instituto general y técnico de Baeza. 

1903. Instituto general y técnico de Barcelona. 
1901. Instituto general y técnico de Burgos. 

1906. Instituto general y técnico de Ciudad Real. 
1872. Instituto general y técnico de Córdoba. 

1909. Instituto general y técnico de Cuenca. 

1907. Instituto general y técnico de Granada. 
1901. Instituto general y técnico de Guadalajara. 

1903. Instituto general y técnico de Huelva. 

1908. Instituto general y técnico de Huesca. 

1908. Instituto general y técnico de la Coruña. 

1904. Instituto general y técnico de Orense. 

1910. Instituto general y técnico de Falencia. 

1901. Instituto general y técnico de Palma de Mallorca. 
1904. Instituto general y técnico de Pontevedra. 

1909. Instituto general y técnico de Reus (Tarragona). 

1872, Instituto general y técnico de San Isidro (Biblioteca 

del). — Madrid. 
1903. Instituto general y técnico de San Sebastián (Guipúzcoa). 
1901. Instituto general y técnico de Santiago. 
1880. Instituto general y técnico de Valencia. 
1901. Instituto general y técnico de Vitoria. 
1901. Instituto general y técnico de Zaragoza. 
1909. Instituto Oswaldo Cruz, — Caixa, 926, Río de Janeiro, 

Brasil. 

1873. IÑARRA Y Echevarría (D. Fermín), Catedrático en el Ins- 

tituto general y técnico de Guipúzcoa. — Pez, 34, 3.° iz- 
quierda, Madrid. 

1908. IsERN Y TixÉ (D. Francisco). — C. de las Águilas, 18, Se- 
villa. — (Oología ornitológica.) 

1872. Jardín Botánico (Biblioteca del). — Madrid. 

1906. JerúnixMo Barroso (D, Manuel), Doctor en Ciencias natu- 
rales, Auxiliar en la misma Facultad. — Salamanca. 

1896. Jiménez Cano (D. Juan), Catedrático de Historia natural 
en el Instituto. Casa Blanca,— Cuenca. — (Lepidópteros.) 

1884, Jiménez de Cisneros (D. Daniel), Catedrático de Historid, 
natural en el Instituto.— C. de Medina, 38, Alicante. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 25 

1899, Jiménez Munuera (D. Francisco de P.) — G. del Car- 
men, 57, 3.°, Cartagena. — (Botánica.) 

1901. JiMENO Egurbide (D. Florentino), Doctoren Farmacia. — 
Plaza Pieal, 1, Barcelona. 

1908. Kracht (W.)— Blumerhof, 7. III. Berlín. 

1909. Labarta (D. Eugenio), Ingeniero de Minas. — Santiago. 

1907. Laboratorio biológico marino de Baleares. — Palma de 

Mallorca. 

1906. Laboratorio de radiactividad de la Facultad de Ciencias 

de Madrid. 

1909. Lanuza (D. Alvaro), Médico. — Astillero (vSautander). — 
(Antropología.) 

1884. Lauffer (Excmo. Sr. D. Jorge), Agregado al Museo de 
Ciencias naturales, Gran Cruz del Mérito Agrícola, Ca- 
ballero del mismo y de la orden civil de Alfonso XU. — 
Calle de Juan de Mena, 5, Madrid. — (Coleópteros de 
España.) 

1880. Lázaro é Ibiza (D. Blas), de la Real Academia de Cien- 
cias, Doctor en Farmacia y en Ciencias, Catedrático 
de la Facultad de Farmacia. — C. de Palafox, 19, Hotel, 
Madrid. — (Botánica.) 

1911. Lhomme (León), Editor, Miembro de varias Sociedades 
sabias. — 3, rué Corneillo, Paris, 6«. 

1908. Liceo de Costa Rica. — San José de Costa Rica (Via Havre), 

(América Central). 

1909. Lobo (D. Ruperto), Catedrático de la Universidad. — 

Santiago. 
1909. LÓPEZ (Excmo. Sr. D. Claudio), Marqués de Comillas. — 

Madrid. 
1889. LÓPEZ DE Zuazo (D. José), Doctor en Ciencias naturales. 

Catedrático en el Instituto. — Burgos. 

1907. López Mateos (D. Rafael), Catedrático de Agricultura en 

el Instituto. — Granada. 
1901. López Mendigutia (D. Fernando), Doctor en Ciencias na- 
turales, Profesor auxiliar por oposición de la Facultad 
de Ciencias. — C. Nueva, 8, 2.°, Valladolid. 

1908. López Robles (D. Joaquín), Farmacéutico y Catedrático 

en el Instituto. — Tarragona. 
1908. Lora Castillero (D. Isidoro), Ingeniero de Montes. — 
Granada. 



26 LISTA DE SOCIOS 

1909. Loro y Gómez del Pulgar (D. Manuel V.) — G. de Ato- 
cha, 18, Madrid. 

1909. LousTAU Gómez de la Membrillera (D. José). — Valencia 
de Alcántara (Cáceres). 

1905. Lozano Rey (D. Luis), Doctor en Ciencias, Catedrático de 
zoografía de Vertebrados de la Universidad Central. — 
Calle de Velázquez, 36, Madrid. 

1909. Lozano y Monreal (D. Eduardo), Ingeniero, Profesor 
de la Escuela de Artes é Industrias. — Granada. 

1901. Llenas y Fernández (D. Manuel). — Corles, 453, principal^ 

2.*, Barcelona. — (Botánica.) 

1902. Llord y Gamboa (D. Ramón), Doctor en Ciencias y Me- 

dicina. — Jorge Juan, 59, Madrid. — (Química geológica.) 

1908. Llovet Vergara (D. Alejandro). — Piamonte, 4, Madrid. 
1897. Maciñeira y Pardo (D. Federico G.), Cronista oficial de 

Ortigueira (La Coruña). — (Prehistoria.) 
1878. Mac-Lennan (D. José), Ingeniero. — Apartado 38 Bilbao, 
1907. Macho Tomé (D. Aquilino), Doctor en Farmacia. — Sal- 
daña (Palencia). 

1909. Madrazo (D. Enrique Diego), Director del Sanatorio. — 

Santander. 

1887. Madrid Moreno (limo. Sr. D. José), Doctor en Ciencias, 
Profesor Sub-Jefe encargado de la Sección de bacteriolo- 
gía del Laboratorio municipal, Catedrático de Técnica mi- 
crográfica é Histología vegetal y animal en la Facultad 
de Ciencias, Consejero de Sanidad y de Instrucción pú- 
blica. — C. de Serrano, 40, Madrid. — (Micrografía.) 

1907. Maldonado y Sáenz (D. Manuel), Ingeniero de Minas. — 
Granada. 

1903. Maluqüek y Nicolau (D. José). — Lista, 66, Madrid. 

1910. Marcet (R. P. Adeodato), O. S. R.— Monasterio de Mont- 

serrat, Monistrol (Barcelona). 

1873. Marín y Sancho (D. Francisco), Licenciado en Farmacia. 
C. de Silva, 49, 2.» derecha, Madrid. 

1910. Martín Lecumberri (D. Nicomedes E.), Doctor en Cien- 
cias Naturales.— C. de la Princesa, 18, Madrid.— (^Dm- 
tomáceas. MicrofotografíaJ. 

1909. Martín Vélez (D. Enrique).— G. de Rivas, 21, Sestao 
(Bilbao). — (Histología vegetal.) 

1889. Martínez de la Escalera (D. Manuel). — Consulado de Es- 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTOmA NATURAL 27 

paña en Mogador (Marruecos). — (Coleópteros de Europa.) 

1892. Martínez Fernández (D. Antonio), Doctor en Ciencias 

naturales, Catedrático en el Instituto. — Ciudad Real. — 
(Entomología é Histología.) 

1897. Martínez Gámez (R. P. Vicente), Catedrático en el Insti- 

tuto. — Albacete. — (Ornitología de España.) 
1903. Martínez Girón (D. Paulino), Abogado y Vice-Góusul 
de Chile. — Corral del Rey, 9, Sevilla. 

1893. Martínez Núñez (R. P. Zacarías) , Agustino, Doctor en 

Ciencias naturales. — Madrid. 
1909. Martínez Rodríguez (D. José), Párroco de Cebrero, Pie- 

drafita (Lugo). 
1874. Martínez y Ángel (D. Antonio), Doctor en Medicina. — 

C. de Hortaleza, 89, Madrid. 

1909. Martínez y Fernández (D. Luis). — Santander. 

1901. Martínez y Martínez (D. Cesáreo), Catedrático en el Ins- 
tituto. — C. del Convento, 2, Gijón. 

1910. Más Magro (D. Francisco), Licenciado en Medicina. — 

Calle de Ramón y Cajal, Crevillente (Alicante). 

1898. Más Y Guindal (D. Joaquín), Oficial 1." de Sanidad mi- 

litar. — C. de Ruiz, 13, Madrid. 

1898. Mateos Pérez (D. Félix), Profesor en la Escuela de Vete- 
rinaria. — Santiago (Galicia). 

1905. Mazarredo (D. Rafael), Ingeniero Jefe de Caminos. — 
C. de Alcalá, 31, Madrid. 

1897. Mazo y Franza (D. Julio del), Abogado.— Capuchinas, 4, 
Sevilla. — (Ornitología.) 

1884. Mederos Y Manzanos (D. Pedro), Licenciado en Ciencias 
naturales. — San Lorenzo (Gran Canaria). 

1909. Medina Martínez (D. Alfonso), Médico.— Calle de Serra- 
no, 36, Madrid. 

1888. Medina Ramos (D. Manuel), Doctor en Medicina, Cate- 
drático de Anatomía en la Escuela de Medicina. — C. de 
San Vicente, 8, Sevilla. — (Himenópteros.) 

1907. Medina Rodríguez (D. Manuel), Subdelegado de Farma- 
cia de las islas de Lanzarote y F'uertevenlura. — Arrecife 
(Islas Canarias). 

1909. Melcon (R. P. Agustín).— 10, Jang-tszée-poo-Road. 
Shanghai. China (Via Siheña).— (Lepidópteros.) 

1892. Mendoza (D. Antonio), Jefe del Laboratorio provincial en 



28 LISTA DE SOCIOS 

el Hospital de San Juan de Dios. — G. de Santa Isabel, 
34, Madrid. 

1909. Mendoza (D. Diego). -Madrid. 

1906. Menet (D. Adolfo).— G. de la Ballesta, 30, Madrid. 
1879. Mercado y González (D. Matías), Médico cirujano titular. 

Nava del Rey (Valladolid). 
1897. Merino (R. P. Baltasar), S. J., Profesor de Física y Química 

en el Golegio de La Guardia (Pontevedra). — (Botánica.) 

1910. MiR Y Llambias (D. Antonio).— Mahón. 

s. F. MiR Y Navarro (D. Manuel), Director y Gatedrático de 
Historia natural del Instituto.— J^aseo de Gracia, 43, 2.°, 
1.% Barcelona. 

1902. Moles Ormella (D. Enrique).— Balmes, 19, Barcelona. 

1908. Montero y Rodríguez-Almanza (D. José).— Montera, 44, 

2.", Madrid. 

1910. Montes Garzón (D. Nicasio). — Granada. 

1911. MoNTEVERDE (D. Félix), lugeoiero de Montes, Profesor 

en la Escuela. — El Escorial (Madrid). 

1909. Mora (D. Germán de la).— Genova, 24, Madrid. 

1909. Morales (D. Mariano), Médico, Inspector de Sanidad pro- 

vincial. — Bulevar, Santander. 

1903. Moran Bayo (D. Juan), Gatedrático de Agricultura en el 

Instituto. — Górdoba (durante el verano en Medina de las 
Torres (Badajoz). 

1908. Morcillo (D. Ramón), Presbítero, Profesor del Sacro- 

Monte. — Granada. 

1910. Moreno Agrela (D. Juan M.) — Granada. 

1909. Moreno Sevilla (D. Fernando).— Granada. 
1909. Moreno y Rodríguez (D. Agustín).— Segovia. 

1900. MoRODER Y Sala (D. Federico), Golector zoológico del 
Museo de Ciencias Naturales. — G. de Velázquez, 69, 
Madrid. — (Entomología, Coleópteros y Hemípteros.J 

1906. Moscoso (D. M. R.).— San José de las Matas (Provincia de 
Santiago), República Dominicana. — (Botánica), 

1908. Moyano Cordón (D. Antonio). — Granada. 

1898. Moyano y Moyano (D. Pedro), Gatedrático y Secretario en 
la Escuela de Velerinaria.—S. Nacional, 18 dupl.°, Za- 
ragoza, — (Etnología zootécnica.) 

1902. Muñoz-Cobo (D. Luis), Doctoren Ciencias. —Catedrático 
en el Instituto.— Málaga.— fA/aíacoíogría y Mineralogía.) 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORLV NATURAL 29> 

1898. Muñoz Ramos (D. Eugenio), Doctor en Farmacia, Li- 
cenciado en Ciencias físico-químicas. Director del Labo- 
ratorio municipal y provincial. — Valladolid. — f-V/icro- 
grafla.) 

1872. Museo de Ciencias naturales (Biblioteca del).— Hipódro- 
mo, Madrid. 

1894. Museo Pedagógico (Biblioteca del).— C. deDaoiz, 3, Madrid 

1889. Muso Y Moreno (D. José), Ingeniero de Montes.— C. del 
Prado, 20, Madrid. 

1889. Nacher y Vilar (D. Pascual), Catedrático en la Facultad 
de Ciencias. — Granada. 

1907. Nacle Herrera (D. Juan).— Granada. 

1905. Nasgimento (D. Luis Gonzaga do).— Setubal (Portugal). 
1905. Navarrete (D. Adolfo).— C. de Zurbano, 8, Madrid. 
1909. Navarrete Chacón (D. Lorenzo), Maestro de la Escuela 

Superior de Marios (Jaén). 
1903. Navarro (D. Leandro), Profesor de Patología vegetal en 

el Instituto Agrícola de Alfonso XIl. — Madrid. 

1908. Navarro y Neumann (R. P. Manuel M." S.), S. J.— Direc- 

tor de la Estación sismológica de la Cartuja.— Apartado 
núm. 32, Granada.— fSismoíogfía y especialmente terre- 
motos españoles.) 

1908. Nieto Valls (D. Gustavo), Licenciado en Ciencias Natu- 
rales. — Ponferrada (León). 

1908. No Y García (D. Eduardo), Catedrático de Física general 
y Decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad. — 
Calle del Prior, 17-23, pral., Salamanca. 

1902. NovELLA (D. Joaquín), Catedrático en el Instituto de 
Figueras. 

1898. NovoA Y Alvarez (D. Francisco), Vice-cónsul de Portu- 
gal en Goyán, Socio correspondiente de la Arqueológica 
de Pontevedra y de la Española de Higiene, Comenda- 
dor de las Ordenes de Cristo y de la Concepción de Villa- 
viciosa de Portugal, Médico municipal de Tomiño, Socio 
de número de la Cruz Roja Española y condecorado con 
la medalla de plata de la misma Sociedad y con la de 
plata de Puentesampayo.— (Por Tuy), Goyán. 

1872. Oberthür (D. Carlos), de la Sociedad Entomológica de 
Francia.— Faubourg de París, 20, Reúnes fUe-et-Vilai- 
ne), Francia. — (Lepidópteros.) 



so LISTA DE SOCIOS 

1872. OBEnTHÜR (D. Renato), de la Sociedad Entomológica de 
Francia.— Faubourg de París, 20, Rennes (Ile-et-Vilai- 
ne), Fvñncia..— (Coleópteros.) 

1872. Observatorio Astronómico (Biblioteca del).— Madrid. 

1911. Olabe Alonso (D. José).— Santander. 

1911. Olea y Górdova (D. Gregorio).— Subinspector Farmacéu- 
tico de Sanidad Militar.— Hospital Miltar, Valencia. 

1909. Olivar (D. Manuel), Doclor en Medicina.— Zaragoza. 

1896. Olóriz (D. Federico), de la Real Academia de Medicina, 

Catedrático en la Facultad de Medicina.— G. de Atocha, 
127, Madrid. — (Antropología.) 

1887. Onís (D. Mauricio Garlos de). Licenciado en Giencyas. 
G. de Santa Engracia, 23, principal, Madrid. 

1899. Gramas y González (D. Pablo).— La Orotava (Ganarlas).— 
(Coleópteros y Ornitología de Canarias.) 

1890. Ortega y Mayor (D. Enrique).— G. de Garretas, 14, Labo- 
ratorio químico, Madrid. 

1897. Orueta (D. Domingo de), Ingeniero de Minas.— Gijón.— 

(Fauna inferior marina del Cantábrico.) 
1905. Padró (D. José), Tecnógrafo de la Facultad de Giencias. 

G. de las Huertas, 70, Madrid. 
1894. Palacios (D. Pedro), de la Real Academia de Giencias, In- 
geniero Jefe del Guerpo de Minas.— G. de Montesquin- 
za, 9, Madrid. 
1911. Pan Fernández (D. Ismael del). Licenciado en Giencias 
naturales.— G. del Dos de Mayo, 2 tripl.", Madrid, y 
Plaza de Amos Salvador, 3, 3.°, Logroño.— ('6^eo/osfía.; 

1881. Pantel (R. P. José), S. J.— Maíson d'étndes, Gemert (Ho- 

landa). — (Anatomía de insectos, Ortópteros.) 
1905. Pardillo Vaquer (D. Francisco), Gatedrático de Crista- 
lografía en la Universidad. — Barcelona. 
1890. Pau (D. Carlos), Farmacéutico, Licenciado en Ciencias.— 
Segorbe (Castellón). — (Botánica.) 

1882. Paúl y Arozarena (D. Manuel José de).— San Vicente, 

10, Sevilla. — (Patología vegetal.) 

1903. Pazos Caballero (D. J. H.), Médico-cirujano.— Miembro 
de varias sociedades científicas y Corresponsal de la 
Academia de Ciencias de la Habana.— Martí, 46, San 
Antonio de los Baños [Giiha].— (Dípteros parásitos.) 

1909. Pedraja (D. Eduardo de la).— Santander. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 31 

1911. Pelayo Martín del Hierro (D. Manuel), Mélico. — Sao- 
tander. 

1898. Pella y Forgas (D. Pedro), Ingeniero industrial, químico 
y mecánico, Socio de mérito de las Económicas Arago- 
nesa y Gerundense de Amigos del País y del Ateneo de 
Teruel, Ingeniero Jefe de la explotación del Ferrocarril 
de Cariñena á Zaragoza. — Zaragoza. — (Geología.) 

1907. Pereyra Galbiati (D. José), Perito agrónomo por la 
Escuela de Montpellier. — Arrecife (Lanzarote. Islas Ca- 
narias) . — (Agronomía y Geología Agrícola de Ca- 
narias.) 

1881. Pébez Lara (D. José María). — Jerez de la Frontera (Cá- 
diz) . — f Botánica.) 

1907. Pérez Molina (D. Miguel), Director de la Academia ge- 
neral de enseñanza. Caballero de la Orden civil de Al- 
fonso XII. — Ciudad Real. 

1873. Pérez Ortego (D. Enrique), Doctor en Ciencias. — Pro- 
fesor auxiliar en el Instituto del Cardenal Cisneros. — 
C. de San Bernardino, 7, Madrid. 

1894. Pérez Zúñiga (D. Enrique), Profesor auxiliar en la Facul- 
tad de Medicina.— P.° de Trajineros, 32, Madrid. 

1907. Peris Fuentes (D. Ernesto). — Burriana (Castellón). 

1909. Peso y Blanco (D. José), Dr. en Medicina.— Gran Vía, 13, 
Granada. 

1911. Peso y López (D. José), Alumno de Farmacia. — Granada. 

1902. Pi Y Suñer (D. Augusto), Catedrático en la Facultad de 

Medicina. — Barcelona. 
1901. Píe (D. Mauricio), de la Sociedad entomológica de Fran- 
cia. — Digoin (Saóne-et-Loire), Francia. — (Ent. general 
de Argelia. Col. é Hime7iopt. paleart. Melíridos, Puni- 
dos^ Antícidos^ Pedílidos, Brüquidos y Nanophyes de 
todo el mundo.) 

1903. Pittaluga ( D. Gustavo), Catedrático de Parasitología 

de la Facultad de Medicina en la Universidad Central. — 
C. de Serrano, 62, Madrid. — (Investigaciones micro- 
gráficas aplicadas á la clínica.) 

1903. Planellas (D. Juan), Farmacéutico. — Cayey (Puerto Rico). 

1909. PoMBO Ibarra (D. Gabriel). — Santander. 

1905. PoNs (D. Enrique), Licenciado en Ciencias naturales, 
Catedrático en el Instituto.— Pamplona. 



32 LISTA DE SOCIOS 

1908. PoRPETA Y Llórente (D. Florencio), Gatedrálico de la Uni- 

versidad. — Granada. 

1909. Portales Plá (D. Blas), Alumno de la Facnllad de Cien- 

cias. — Granada. 
1887. Prado y Sáinz (D, Salvador), Doctor en Ciencias natu- 
rales, Gatedrálico y Director del Instituto. — Guadalajara. 

1910. PucHOL (D. Antonio), Licenciado en Medicina. — Marios 

(Jaén). 
1874. PuiG Y Larraz (D. Gabriel), Ingeniero de Minas. — C. de 

Fomento, 1 duplicado, 1." derecha, Madrid. 
1909. Quintana Trueba (D. Vicente)^ Cirujano del Sanatorio 

Madrazo. — Santander. 
1895. Ramón y Cajal (D. Pedro), Catedrático en la Facultad de 

Medicina. — Sitios, 6, Zaragoza. — (Histología.) 
1872. Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales 

(Biblioteca de la).— C. de Valverde, 26, Madrid. 
1901. Real Biblioteca de Berlín (Konigliche Bibliolhek).— Beh- 

renslrasse, 40, Berlín W. 64. 

1907. Reyes Calvo (D. Manuel), Farmacéutico, Licenciado en 

Ciencias. — Plaza de Herradores, 2, Madrid. 

1883. Reyes y Prosper (D. Eduardo), Catedrático de Fitografía 
en la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sección de herba- 
i'ios en el Jardín Botánico. — C. de San Bernardo, 56, 
Madrid. — (Anatomía microscópica vegetal, Criptógamas 
y Orquídeas de España.) 

1872. Ribera (limo. Sr. D. Emilio), Doctor en Ciencias natu- 
rales; Catedrático en la Escuela Superior del Magiste- 
rio. — Calle de Orellana, 1, Madrid. 

1908. Rico JiMENO (D. Tomás), Catedrático de Historia natural 

en el Instituto. — Toledo. 

1909. Riera (D. Pedro). — Abaixadors, 11, Barcelona. 

1909. Rio Lara (D. Eduardo), Catedrático de la Universidad. — 
Santiago. 

1886. RiojA Y Martín (D. José), Doctor en Ciencias naturales, 
Director de la Estación de biología marina. — C. de Gas- 
telar, Puerto chico (Santander). — (Anatomía de anima- 
les inferiores.) 

1909. Ríos Y RfAL (D. Cándido), Director y Catedrático de His- 
toria natural en el Instituto general y técnico. — Santia- 
go. — (Mineralogía.) 



DE LA. REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 33 

1902. Riva (D. Maximino de la), Profesor auxiliar en la Facul- 
tad de Farmacia. — Santiago. 

1896. RivAS Mateos (D. Marcelo), Catedrático en la Facultad de 
Farmacia de la Universidad; Diputado á Cortes. — Glo- 
rieta de Bilbao, 1, Madrid. — (Botánica.) 

1902. Rivera y Ruiz (D. Miguel), Catedrático en el Instituto. — 

Murcia. 

1908. RodríCtO Lavíx (D. Cipriano), Doctor en Medicina. — 
C. de la Princesa, 16. Madrid. 

1884. Rodríguez Aguado (D. Enrique), Doctor en Ciencias y 
Medicina, Profesor auxiliar de la Facultad de Ciencias. 
C. de los Reyes, 13, Madrid. 

1910. Rodríguez Bouzo (D. José), Licenciado en Ciencias natu- 
rales. — Orense. 

1906. Rodríguez y López Neira (D. Carlos). — Catedrático de 

Farmacia. — Granada. 

1903. Rodríguez y López Neira (D. Manuel), Doctor en Far- 

macia, Profesor auxiliar de la Facultad de Farmacia. — 
C. del Cardenal Cisneros, \, Madrid. — (Liqúenes de 
España.) 
1880. Rodríguez Mourelo (D. José), Académico de la Real de 
Ciencias exactas, físicas y naturales, Profesor de Química 
industrial orgánica en la Escuela Superior de Artes é Li- 
dustrias. — C. del Piamonte, 14, Madrid. — (Mineralogía 
y Química.) 

1909. Rodríguez y Rosillo (D. Abilio). — Segovia. 

1910, Romero Rodrigo (D. Francisco). — Calle de Pontejos, 1,3% 

Madrid. 

1907. RoussEL Y OnY (D. León), Ingeniero Agrónomo, Cate- 

drático de Agricultura del Estado en Francia, Director 
del servicio agronómico de la Sociedad general de In- 
dustria y Comercio. — C. del Prado, 7, Madrid. 

1873. Saavedra (Excmo. Sr. D. Eduardo), Ingeniero de Cami- 
nos, Individuo de las Reales Academias de la Lengua, 
de Ciencias y de la Historia, Consejero de Instrucción 
pública. — Calle de Fuencarral, 74 y 76, principal, 
Madrid. 

1890. Sáenz y López (D. Juan), Licenciado en Ciencias, Direc- 
tor del Colegio de Sania Ana. — Mérida (Badajoz). 

1907. Salcedo (D. Pedro), Ingeniero Jefe de Montes. — Granada. 

T. xii.-Enero, 1912. 3 



34 LISTA DE SOCIOS 

1901. Sánchez Bruil (D. Mariano), Catedrático en el Instituto 
general y técnico.— G. de Alfonso I, 28, Zaragoza. 

1909. Sánchez Cabezudo (D. Federico), Doctor en Farmacia.— 

Carriches (Toledo). 
1891. Sánchez Navarro y Neumann (D. Emilio), Doctor en Cien- 
cias naturales, Profesor auxiliar en el Instituto.— G. de 
Santa Inés, 2, Cádiz.— (Entomología.) 

1910. Sánchez Roig (D. Mario).— Calzada del Cerro, 827, Ha- 

bana (Cuba). 

1885. Sánchez y Sánchez (D. Domingo), Doctor en Ciencias 
naturales y en Medicina, Conservador, por oposición, en 
el Museo de Antropología, Profesor en la Escuela de Ar- 
tes é Industrias.— C. de Atocha, 96, Madrid.— ^naío- 
mía comparada.) 

1899. Sanchíz Pertegas (Excmo. Sr. D. José).— C. de San Vicen- 
te, 151, Valencia. 

1906. San Miguel de la Cámara (D. Maximino).— Doctor en 
Ciencias Naturales, Auxiliar en la Universidad.— Bar- 
celona. 

1898. Santos y Abreu (D. Elias) , Licenciado en Medicina y Ci- 
rugía y Director del Museo de Historia natural y Etno- 
gráfico.— Santa Cruz de La Palma (Canarias).— fEjiío- 
mología y Botánica.) 

1911. Santos Ruano (D. Leoncio), Médico.— Santander. 

1879. Sanz de Diego (D. Maximino), Disecador 1.°, por oposi- 
ción, del Museo de Ciencias naturales.— C. de Abel, 8 
(Cuatro Caminos), Usidviá.— (Comerciante en objetos y 
libros de Historia natural y en utensilios para la reco- 
lección, preparación y conservación de las colecciones; 
cambio y venta de las mismas en todos los ramos.) 

1900. Saulcy (Feliciano Caignart de).— 3, rué Chátillon, Metz 
(Lorraine). — (Coleópteros y Ortópteros de Europa.) 

1909. Savirón y Caravantes (D. Paulino), Decano y Catedrático 
de la Facultad de Ciencias. — Zaragoza. 

1902. ScHRAMM (D. Jorge).— C. de Monteleón, 23, pral., Ma- 
drid. — (Coleópteros, Cerambícidos.) 

1886. Seebold (D. Teodoro), Ingeniero civil, de la Sociedad de 
Ingenieros civiles de París, Comendador de la Orden de 
Carlos Iir, Caballero de varias órdenes extranjeras.— 
(Lepidópteros.) 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 35 

1898. Segovia y Corrales (D, Alberto), Catedrático de Zoología 

general eii la Facultad de Ciencias. — Leganitos, 47, 
Madrid. 

1908. Selgas (D. Julián), Médico en Valdemoro de la Sierra 

(Gnenca). —(Lepidópteros.) 
1902. Seminario conciliar de Orihiiela. 
1872. Senado (Biblioteca del).— Madrid. 

1897. Seras y González (D, Antonio). — Monsalves, 12, Sevilla. 

( Histología. J 

1907. Serradell (D. Baltasar).— C. de San Pablo, 71 y 73, Bar- 

celona. — fCo)%quiliología, Paleontología y Mineralogía.) 

1909. Sierra (R. P. Lorenzo). — Limpias (Santander). — (Espe- 

leología.) 

1899. Silva Tavares (Excmo. Sr. D. Joaquín de), de la Real Aca- 

demia de Ciencias de Lisboa, de la Sociedad entomoló- 
gica de Francia, Socio correspondiente de la Real Aca- 
demia de Ciencias y Artes de Barcelona y fundador de la 
Sociedade Portuguesa de Sciencias Naturaes. — Rué de 
Saint- Clement, 226, Río Janeiro (Brasil). — (Zoocecidias.) 

1908. Simancas Señan (D. Francisco). — Granada. 

1909. Simancas Señan (D. Juan de Dios). — Granada. 

1889. SiMARRO (D. Luis), Doctor en Medicina, Catedrático de 

Psicología experimental en la Facultad de Ciencias. — 
C. del General Oráa, 5, Madrid. — (Histología.) 

1890. SiRET (D. Luis), Ingeniero. — Cuevas de Vera (Almería). 

(Geología y Antropología.) 
1901. Sobrado Maestro (D. César), Catedrático en la Facultad 
de Farmacia. — Santiago. — (Botánica.) 

1909. Sobrino y Buigas (Ramón), Doctor en Ciencias naturales, 

Auxiliar en la Universidad. — Santiago. 
s. F. Solano y Eulate (D. José María), Marqués del Socorro, 

Catedrático jubilado de la Facultad de Ciencias. — C. de 

Jacometrezo, 41, Madrid. — (Mineralogía y Geología.) 
1901. Soler y Batlle (D. Enrique), Farmacéutico militar. — 

C. Mayor, 51, Sarria (Barcelona). — (Botánica). 

1898. Soler y Carceller (D. Juan Pablo), Doctor en Cien- 

cias, Catedrático de Agricultura en el Instituto general 
y técnico. — C. de Alcoraz, 7, Huesca. — (Microquimica.) 

1910. Soler y Luesma (D. Amadeo), Doctor en Medicina y Ci- 

rugía. — Palacios Malaver, 8, Sevilla. 



36 LISTA DE SOCIOS 

1911. Soler Segura (D. Federico), Coronel de Infantería reti- 
rado. — Plaza de Oriente, 2, Madrid. 

1911. Solo de Zaldívar y Medina (D. Juan), Licenciado en Cien- 
cias naturales. 

1908. SuÁREZ FiGUKROA Y Cazeaux (D. José), Médico. — Madrid. 

1903. SuEiRAS Olave (D. José). — Hospital militar, Ambulancia 
de montaña, núm. 3, Barcelona. 

1905. SuRMELY (D. Eduardo), Profesor de idiomas. — Coacep- 
ción Jeróninia, 15 y 17, Madrid. 

1903. Taboada Tundidor (D. José), Doctor en Ciencias na- 
turales; Catedrático en el Instituto. — Granada. — (Ento- 
mología.) 

1899. Tarazona y Blanch (D. Ignacio), Catedrático en la Facultad 
de Ciencias. — Príncipe Alfonso, 11, Valencia. 

1899. Tarín y Juaneda (D. Rafael), Doctor en Ciencias natura- 

les, Profesor auxiliar de la Universidad. — Torno de San 
Cristóbal, 9, Valencia. 

1908. Tello (D. Francisco), Médico.— C. de Aguirre, 1, Madrid. 
1910. Tenorio (D. Bernardo). — Venerables, 5, Sevilla. — (Geo- 
logía.) 

1909. Tomás (D. Lorenzo).— Barcelona. 

1907. Tomás Corrales (R. P. A.), Rector de las Escuelas Pías 

y Catedrático de Historia natural. — Granada. 

1901. Tomás y Gómez (D. Calixto), Catedrático de Anatomía en 

la Escuela de Veterinaria. — Córdoba. — (Anatomía com- 
parada.) 

1900. ToRREMOCHA Tellez (D. Lorcuzo), Catedrático en la Fa- 

cultad de Medicina. — Sevilla. 

1902. Turró (D. Ramón), Director del Laboratorio Microbioló- 

gico. — C. del Notariado, 10, Barcelona. — (Bacteriología.) 
1896. Tutor (D. Vicente), Doctor en Medicina. — Calahorra (Lo- 
groño). — (Coleópteros.) 

1903. Universidad de Santo Tomás. — Manila. 
1911. Universidad de Viena (Biblioteca de la). 

1904. Uruñuela (D. Julio), Doctor en Ciencias naturales. Con- 

servador en el Jardín Botánico. — Puerta del Sol, 7, 
Madrid. 
1909. Vaamonde (D. Joaquín) Profesor auxiliar en la Univer- 
sidad. — Santiago. 

1908. Valdelomar Gijón (D.Mariano), Farmacéutico.— Granada. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 37 

1900. Vales Failde (limo. Sr. D. Javier), Vicario general y 
Abogado.— G. de la Pasa, Madrid. 

1 908. Valle (D. Alberto del), Farmacéutico.— Don Ramón de la 

Cruz, 51, Madrid. 
1902. Vázquez Figueroa y Mohedano (D. Antonio), Arquitecto. — 
Plaza de Jaúdenes,Guadalajara. — (Coleópteros de Europa] 

1905. Vera (D. Vicente), Catedrático en la Escuela Superior del 

Magisterio, Profesor auxiliar en el Instituto de San 
Isidro. — G. de la Concepción Jerónima, 16, Madrid. 

1906. VerdaCtUer Comes (D. Pablo).— Valencia. 

1909. Vial (D. Federico).— Santander. 

1909. Vidal y Carreras (D. Luis Mariano), Inspector general 

del Cuerpo de Ingenieros de Minas, Presidente de la 
Comisión del Grisú, Miembro de la Real Academia de 
Ciencias y Artes de Barcelona, Socio correspondiente de 
la Real Academia de Ciencias exactas, físicas y natura- 
les de Madrid. — Barcelona. 
1899. Vidal y Compaire (D. Pío), Doctor en Ciencias naturales, 
Conservador, por oposición, en el Museo. — C. de Justi- 
niano, 7, Madrid. 

1910. Villar (D. Eugenio), Profesor ayudante de la Escuela de 

Arles é Industrias. — Santiago. 

1896. ViÑALS Y Torrero (D. Francisco), Doctor en Medicina. — 

Plaza de los Ministerios, 9, Madrid. 

1904. Williams and Norgate, Libreros editores.— 14, Henrietta 

Street. — Govent Carden (Londres), W. C. 
19Ü7. Wynn Ellis (D. Federico). — Barcelona. — (Botánica.) 

1907. Zabala y Lara (D. Miguel), Químico de la Azucarera 

Santa Juliana y Farmacéutico. — Granada. 

1907. Zambrano y García de Caravantes (D. José), Farmacéu- 
tico. — Granada. 

1912, Zamora (D. Ricardo), Farmacéutico. — Siles (Jaén). 

1897. Zamora y Garrido (D. Justo), Licenciado en Farmacia, 

Director del Colegio de segunda enseñanza de San Agus- 
tín. — Siles (Jaén), por Baeza. — (Entomología, especial- 
mente de la Sierra de Segura.) 

1905. Zulueta (D. Antonio de), Doctor en Ciencias naturales, 

Conservador por oposición en el Museo. — Hipódromo 
(Museo de Ciencias), Madrid. — (Herpetología.) 



38 LISTA DE SOCIOS 

Socios agregados. 

1909. Aramburu (D. Emilio), Doctor en Medicina y Profesor en 

la Escuela de Veterinaria. — Zaragoza. 
1904. Aterido (D. Luis), Jardinero Mayor del Botánico —Madrid 
1911. Barrerán y Tros de Harduyá (D.*» Pilar). — Alfonso Xll, 

15, Madrid. 
1911. Barrera Urueta (D.' María del Pilar).— C. de Yillalar, 3, 

Madrid. 

1911. Becares Más (D." Luisa).— G. de la Bolsa, 16, pral. dere- 

cha, Madrid. 

1912. Bolívar Y Pieltaín (D. Cándido).— P.° del Obelisco, 17, 

Madrid. — (Carábidos de Europa.) 

1910. Casares (D. Demetrio).— Granada. 

1909. Cazohla (D. Eduardo), Director del Colegio Politécnico de 
Motril (Granada). 

1911. Diez y Díez (D." Adelaida).— Calderón de la Barca, 3, 3.", 

Madrid. 
1911. Diez Torres (D.* Leonor).— Bretón de los Herreros, 21, 
principal, Madrid. 

1908. Diez Tortosa (D. Ángel), Profesor auxiliar en el Insii- 

tuto. — Granada. 

1909. Escorio Franco (D. Jesús).— Gaboya, 6, 4.% Santander.— 

(Antropología.) 
1899. Escribano y Ramón de Moncada (D. Francisco), Licen- 
ciado en Medicina. — Galle de Hidalgo, Torrevieja (Ali- 
cante). 

1909. García Gazorla (D. Francisco de P.), Farmacéutico.— 

Motril (Granada). 
1890. Fernández Carada (D. Pedro).— Santander. 
1898. Izquierdo (D. Juan Antonio), Catedrático de Ampliación 

de Física en la Universidad. — Zaragoza. 
1911. Pérez Solsona íD.* Josefa).— Corredera alta, 21 tripl.°,2.% 

Madrid. 

1910. Requena Espinar (D. Enrique).— Granada. 

1909. Santa Cruz de la Casa (D. José), Alumno de Farmacia.— 

Bocanegra, 4, Granada. 
1909. Señan Díaz (D. Leopoldo), Estudiante.— Reyes Católicos, 

40, Granada. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 39 

1911. Serrano Pablo (D." Leonor).— Valencia, 16, 4.°, Madrid. 
1911. Trlnxé y Velasco (D.» Angela).— Hartzembusch, 6, 3.°, 

Madrid. 
1911. Troncoso Sagrero (D/ Julia).— Gonstilucióu, t, Valla- 

dolid. 
1911. Uriz y Pi (D." Josefa).— Bolsa, 6, Barcelona 

Socios que han fallecido en 1911. 

honorario 
ScuDDER (D. Samuel H.) 

correspondientes 

BouRGEOis (D. Julio). 
FouMOUZE (D. Armando). 

NUMERARIOS 

1889. Becerra y Fernández (D. Antonio). 

1872. Calderón y Arana (D. Salvador). 

1909. Escalante (D. José). 

1875. EsPLuaA y Sancho (D. Faustino). 

1909. Iradier (D. Manuel). 



RESUMEN. 

Socios protectores 10 

— honorarios.... O 

— correspondientes 58 

— perpetuo 1 

— numerarios 4~3 

■ — agregados 21 

Total 5~5 

Madrid, 10 de Enero de lí>l-2. 
El Secretario, 

Ricardo García Mercet. 



índice geográfico de los socios 



(*) 



Esi^^^^nsTj^ 



Aguilar (Córdoba) 
Dargeat. 

Albacete 
Dantín. 
Martínez Gámez. 

Alicante 
Instituto. 
Jiménez de Cisneros. 

Almeria 
Carbó. 

Arrecife. 
Medina Eodríguez. 
Pereyra Galviatti. 

Avila 
Goitia. 

Aviles (Oviedo) 
Graifio. 

Badajoz 
Hernández Alvarez. 
Instituto. 

Bae»a 
Instituto. 

Barcelona 
Almera. 
Aranzadi. 
Areny de Plandolit. 
Boflll, 



Bordas. 

Brugués. 

Buen. 

Calleja. 

Camps. 

Casamada. 

Cátedra de Historia natural. 

Delgado Lauger. 

Faura. 

Fernández Galiano. 

Ferrer (C.) 

Folch Andreu. 

Huguet y Padi»ó. 

Instituto. 

Jimeno Egurbide. 

Llenas. 

Marcet. 

Mir. 

Moles. 

Pardillo. 

Pí y Sufier. 

Riera. 

Serradell 

Soler (E.) 

Sueiras Olave 

Tomás. 

Turró. 

Uriz y Pi (D." J.) 

Vidal. 

Wynn Ellis. 



(•) No figuran los residentes en Madrid. Las iniciales H, C ó A, precediendo á un 
apellido, indican que se trata, respectivamente, de un socio honorario, correspon- 
diente 6 agregado. 



DE LA BEAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 



4i 



Bxirgos 
Instituto. 
López de Zuazo, 

Burriana (Castellón). 
Peris Fuentes. 

Cahra. 
Corrales Hernández. 

Cihrero (Piedrafita, Lugo) 
Martínez Rodríguez. 

Cácere s 
Hernández Alvarez Reyero. 
Ibarlucea. 

Cádiz 
Barras de Aragón. 
Sánchez Navarro, 

Calahorra (Logroño) 
Tutor. 

Camargo (Santander) 
Martín Vélez. 

Carriches (Toledo) 
Sánchez Cabezudo. 

Cartagena (Murcia) 
Calandre. 
Ibáñez. 
Jiménez Munuera. 

Ciudad Real 
Instituto. 

Martínez Fernández. 
Pérez Molina. 

Córdoba 
Instituto. 
Moran. 
Tomás y Gómez (C.) 

Crevillente (Alicante) 
Más Magro. 

Cuenca 
Instituto. 
Jiménez Cano. 



Cuevas de Vera (Almería) 
Siret. 

El Escorial 
Monteverde. 

Ferrol (Coruña) 
Comerma. 

Figueras 
Novella. 

Gador (Almería) 
Albarracín. 

Gerona 
Cazurro. 
Esteva. 
Garriga. 

(jrijón (Oviedo) 

Frangauillo. 

Martínez y Martínez. 

Orueta. 

Goyán (Pontevedra) 

Novoa. 

Granada 

Alvarez (J.) 

Alvarez de Cienfuegos (M.) 

Biblioteca universitaria. 
(A) Casares. 
(A) Diez Tortosa (A.) 

Diez Tortosa (J.) 

Diez Tortosa (M.) 

Dorronsoro. 

Escuela normal de Maestros. 

Espejo. 

Fábregas. 

Facultad de Ciencias. 

Facultad de Farmacia. 

Fernández Arcoya. 

Fernández Martínez. 

García López. 

García Vélez. 

Garzón Vera. 

González Sánchez. 

Instituto general y técnico. 

Ijópez Mateos. 

Lora. 



42 



ÍNDICE GEOGRÁFICO DE LOS SOCIOS 



Lozano Monreal. 

Maldonado. 

Montes Garzón. 

Morcillo. 

Moreno Agrela. 

Moreno Sevilla. 

Moyano. 

Nacher. 

Nacle Herrera. 

Navarro Neumann. 

Peso y Blanco. 

Peso y López. 

Porpeta. 

Portales. 
(A) Keqnena. 

Rodríguez L. Neira. 

Salcedo. 
(A) Santa Cruz. 
(A) Señan. 
(A) Simancas (J.) 

Simancas Señan. 

Taboada. 

Tomás Corrales. 
Valdelomar. 

Zabala. 
Zambrano. 

Guadalajara 
Instituto. 
Prado. 
Vázquez (D. Antonio). 

Ruelva 
Cendrero. 
Instituto. 

Huércal-Overa (Almería) 
Enciso. 

Huesca 
Escuela normal de Maestros. 
Instituto. 
Soler y Carceller. 

lllescas (Toledo) 
Aguilar y Carmena. 

Jerez (Cádiz) 
Pérez Lara. 



La Coruña 
Campo Prado. 
Instituto. 

Za Guardia (Pontevedra) 
Merino. 

Laguna de Tenerife (Canarias) 
Cabrera (A.) 

Za Palma (Canarias) 
Bello y Rodríguez. 

La 0)-otava (Canarias) 
Gramas. 

Leganés (Madrid) 
Fernández Navarro. 

Zeón 
Aragón. 

Limpias (Santander) 
Sierra (R. P.) 

Zogroño 
Elizalde. 

Zoja (Granada) 
García López. 

Llagostera (Gerona) 
Gelabert. 

Mahón (Baleares) 
Alabern. 
Ferrer. 
Mir. 

Málaga 
Muñoz Cobo. 

Marios (Jaén) 
Navarrete. 
Pucho] . 

Mérida (Badajoz} 
'íáenz López. 

Monreal del Campo (Teruel) 
Benedicto. 

Motril (Granada) 
Cazorla. 
García Cazorla. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 
Murcia 



i3 



Codorníu. 
Rivera (M.) 

Nava del Rey ( Valladolid) 
Mercado. 

Nules (Castellón) 
Beltrán Bigorra. 

Olot (Gerona) 
Bolos. 

Orense 
Bescanea. 
Instituto. 
Rodríguez Bouzo. 

Orihiiela (Alicante) 
Andreu. 

Colegio de Santo Domingo. 
Seminario. 

Ortigueira (CoruñaJ 
Maciñeira. 

Oviedo 
Balbin. 
Facultad de Ciencias. 

Falencia 
Gascón. 

Palma de Mallorca (Baleares) 
Darder. 
Fuset. 

Gamundi Ballester. 
Instituto. 
Laboratorio biológico marino. 

Pamplona 
Pons. 

Ponferrada (León) 
Nieto. 

Pontevedra 
Colomina. 
Instituto. 

Portugalete (Bilbao) 
Mac-Lennan. 



Pozuelo de Cala tr a va. 
Fuente. 

Meus (Tarragona) 
Instituto. 

Salamanca 
Arévalo. 
Jerónimo. 
Nó y García. 

Saldaña (Palencia). 
Macho Tomé. 

San Ildefonso (Segovla) 
Breñosa. 

San Lorenzo (Canarias) 
Mederos. 

San Lorenzo del Escorial (Madrid) 
Biblioteca de Montes. 
Berraondo. 

San Sebastián 
Instituto. 
Sta. Cruz de la Palma (Canarias) 
Santos Abreu. 

Sta. Cruz de Tenerife (Canarias) 

Cabrera y Díaz (A.) 
Santander 

Abarca. 

Alaejos. 

Beathy. 

Carballo. 

Escalante (C) 
(A) Escobio. 

Estación de Biología. 
(A) Fernández Cabada. 

Garma. 

Gómez Vega. 

Herrera Oria. 

Lanuza. 

Madrazo. 

Martínez. 

Morales. 

Olave. 

Pedraja. 

Pelayo. 



44 



índice geográfico de los socios 



Pombo. 


Halcón. 


Quintana. 


Isern. 


Rioja. 


Martínez Girón. 


Santos Ruano. 


Mazo. 


Vial. 


Medina. 


Santiago fCoruña) 


Paúl. 


Cabeza de León. 


Tenorio. 


Cátedra de la Universidad. 


Torremocha. 


Cotarelo. 


Seras. 


Deulofeu. 


Sokir Luesma. 


Eleicegui. 
Fernández Garrido. 


Siles (Jaén) 
Zamora. 


Gallego Armeeto. 
García Várela. 
Gil Casares. 
Golpe Núñez. 
Instituto. 
Labarta. 


Silos (Burgos) 
González. 

Tarragojia 
López Robles. 

Tarrasa (Barcelona) ' 


Lobo. 


Cadevall. 


Mateos. 


Tervel 


Río Lara. 


Boscá (A.) 


Ríos. 


Toledo 


Riva. 


Castaños. 


Sobrado. 


Rico Jimeno. 


VaamonJe. 
Villar. 


Torrelavega. 
Alcalde del Río. 


Segorbe (CasíeilónJ 


Rojas. 


Pau. 


Torrevieja (Alicante) 


Segovia 


(A) Escribano. 


Castellarnau. 


Tw'y (Pontevedra) 


Flórez. 


Areses. 


Llovet. 


TJclés (Cuenca) 


Moreno Rodríguez. 


Fernández. 


Rodríguez Rosillo. 


Malcolm. 


Sevilla. 


Valdemoro de la Sierra (Cuenca) 


Bago. 


Salgas. 


Benjumea. 


Valencia 


Chaves. 


Boscá (E.) 


Doblado. 


Crá. 


Fernández de Castro. 


Cruz Nathan. 


Gila. 


Esplugues. 


García Velazquez. 


Facultad de Ciencias. 


González Fragoso. 


Guillen. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTÜUIA NATI UAL. 



45 



Hueso. 

Instituto. 

Olea. 

Sanchíz. 

Tarazona. 

Tarín. 

Verdaguer Comee. 

Vale7icia de Alcántara 
Loustau. 

Vallad olicl 
Barreiro. 
González Irún. 
Muñoz Eamos. 
Troncos© Sagrero (D.* J.) 

Vigo (Pontevedra) 
Biblioteca G.* Barbón. 

Vitoria 
Instituto. 

Zaragoz'i 
Ateneo científico escolar. 



(A) Arambuní (E.) 

Arambnru P.) 

Aranda. 

Ardiz. 

Borobio. 

Casino. 

Dosset. 

Ferrando. 

Gómez R. 

Gota. 

Instituto. 
(A) Izquierdo, 

Moj'ano. 

Olivar. 

Pella. 

Eamón y Cajal (P.) 

Sánchez Bruil. 

Savirón. 

Zumaya (Guipúzcoa) 
Aldaz. 



E^^Ti^.^iÑrj'Ei^o 





Alemania 


(H) 




Aslier, — Berlín. 


IC) 


(C) 


Ar n ol d . — Mu n ich . 




(C) 


Bourgeois.— Sí. Marieaux Mi- 


(C) 




nes. 


(C) 


(C) 


Bu.ck[ng.~EdrasbHrgo. 


(H) 


(H) 


Engler. — Berlín. 




(C) 


Géhíen.—Hamburgo. 






Heyden. — Frankfurt am Main. 


(C) 




Kracht. — Berlín. 






Real Biblioteca. — Berlín. 




(C) 


Sa.\omon.—IIeidelberg. 


(C) 




Saulcy. — Metz. 


(C) 


Weise(J.)— Berlín. 
Argelia 




(C) 


Chevreux. — Bóne. 
Austria-Hungría 




(C) 


Brancsik. — Trencsen. 


(C) 



Brunner. — Viena. 
Horvath. — Budapest. 
Kheil. — Praga. 
Klapalek. —Prfl^ra. 
Reitter.— Paskau. 
Tschermack. — Viena. 
Universidad (Bib'iot.^) — Viena. 

Bélgica 
Schouteden. — Bruselas. 

Brasil 
Instituto Oswaldo Cruz. 

Chile 
Porter. — Santiago. 
Costa Rica 
Liceo. — San José. 

Cuba 
Pazos. — San Antonio. 
Sánchez Roig. — Habana. 
Torre.— Habana. 



46 



ÍMDICE GEOGRÁFICO DE LOS SOCIOS 



Ecuador 
(Cj Sodiro.— Quito. 

Estados Unidos 

(C) Turiiez . — Washington. 
(C) Washington. — Lociist, Mon- 
moutli. 

Puerto Rico 
Planellas. 

Francia 

(C) Acloque.— Pans. 
(C) Anávé.—Gray. 

Azam. — Draguignan. 
(C) Bedel.— París. 
(C) Blanchard.— Pan's. 
(C) Bo\b.— Saint-Mandé. 
(C) Delacrois.— PrtrJs. 
(C) DoUfus.— París, 
(C) D'Orbigny.— París. 
(C) Fauvel.— Caen. 
(C) Grouvelle [A.)—Issy. 
(C) Heckel. — xlíarse/to. 
( C) Janet. — Voisinlieu. 
(C) Lesne. — Asjiieres. 
Lhome. — París. 
Marqués de Mauroy. 
(C) Martin (R.)— Le Blanc. 
(C) Meuuier.— París. 

Oberthur {Gh.)—Rennes. 
Obertiiur {'R.)—Rennes. 
(C) Olivier.— Paroc/ies au Eoulme. 
(C) Pérez.— Pwrrfeo.-f. 
'Pie— DigoÍ7i. 
Seebold.— París. 
Simón. — París. 
(H) Van Tieghem. — París. 
(O) Verneau.— París. 

Filipinas 
Universidad. — Manila. 



Holanda 
Pantel. -iTasíeeZ Gemert. 

Inglaterra 

Bouleuger. — Londres. 

Burr. — Dover. 
(C) Distant.— Soní/i Nonoood. 

Dulau. — Londres. 
(H) Geikie.— LoMfZres. 
(C) Lewis {G.)~Tumbridge Wells. 
(H) Lubbock.— jLojifZres. 
(H) Poulton.— Oxford. 
(C) Shelford. -Oxford. 

Williams.— Zondrcs. 

Italia 

(C) Balsamo. — Ñapóles. 

(C) Brizi.— Poma. 

(C) Camerano. — Turin. 

(C) Cannaviello. — Porticí. 

(P) Dodero. — Genova. 

(O) Dervieux. — Turin. 

(C) De Ton').— Módena. 

(C) Gestro. — Genova. 

(C) Giordano.— Pa^-wsa (Sicilia). 

(C) Griffini.— Tiírin. 

(C) Piccioli (Fr.)— 7aWo?n6rosa. 

(C) Piccioli (L.)— Siena. 

Marruecos. 

Buigas. — Mogador. 

Martínez de la Escalera.— ilio- 

gador. 
Tacqmn.— Mogador. 

Monaco 

(C) Richard.— Monaco. 

Portugal 

Carvalho. — Lisboa. 
Correa. — San Martinho (Sa- 
hroza). 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 



47 



(C) Girard. — Lisboa. 

Nascimento. — Setuhal. 

Rumania 

(O Montandon. — Bukarest. 

Suecia. 

(C) Lagerheim. — Estocobno. 



Suiza 
Cari.— Ginebra. 
Schulthess Rechberg.— Zuñe. 

República Dominicana. 

Hoscoso. — San José de las 
Matas. 



RET. ACIONES 
del esfado de la Sociedad y de su Biblioteca 

LEÍDAS EN LA SESIÓN DE DICIEMBllE DE 1911 

POR EL SECRETARIO 

D. RICARDO GARCÍA MERCET 

T EL BIBLIOTECARIO 

D. ÁNGEL CABRERA LATORRE 



Memoria de Secretaría. 

Señores; 

Podéis creerme si os digo que va constituyendo para mí una 
verdadera preocupación esto de tener que hilvanar, al fin de cada 
año, la reseña de los trabajos que han ocupado nuestras sesio- 
nes. Aunque no se trate de una obligación cuyo cumplimiento 
exija grande esfuerzo mental ni me ocupe un tiempo que pueda 
calificar de apreciable, va apoderándose de mí de tal modo la fati- 
ga y he hecho una distribución tan completa de mis horas de tra- 
bajo, que fuera de lo que constituye el objeto de mi diaria aten- 
ción, ni ánimo, ni voluntad, ni espacio me quedan para nada. 

Bueno. Dejándome de divagaciones que no vienen á cuento, 
pero que consigno á fin de que no extrañéis la parquedad con que 
habré de expresarme, voy á entrar de lleno en el asunto que me 
toca desarrollar, y que se reduce, como sabéis, á exponer algu- 
nas consideraciones acerca de los trabajos en que se ha ocupado 
nuestra Sociedad durante el año corriente. 

Ya habréis visto que el Boletín que hemos publicado no des- 
merece, ni por su volumen (590 páginas), ni por las notas qne lo 
han compuesto, de los de años anteriores. Han colaborado en él 
los Sres. Barras de Aragón, Bolívar, Cabrera, Casares Gil, Dan- 
tín Cereceda, Jiménez de Cisneros, Madrid Moreno, Faura Sans, 
Hernández Pacheco, Fernández Navarro, Calderón, Navarro Neu- 
mann, Sobrado Maestro, Arias Encobet, Lázaro é Ibiza, Orueta, 
Gamundi Ballester, Boscá Seytre, Carballo, Cadevall, Merino, 
Escalera, Savirón, Schramm, Pardillo, Pérez Zúñiga, Bolívar 

T. XII.— Enero, 1912 4 



50 boletín de la real sociedad española 

Pieltaíii y algunos más que, como los anteriores, figuran entre 
nosotros en calidad de socios numerarios ó agregados. 

Pero nuestra publicación mensual, no sólo ha recogido este 
año firmas de consocios y compañeros, sino que se ha procu- 
rado también la de algunos hombres eminentes que no figu- 
ran en nuestras listas, reproduciendo trabajos que habían alcan- 
zado cierta resonancia. Así, en el número del mes de Noviembre, 
aparecieron la lección inaugural del curso de Química Biológica 
que en la Facultad de Farmacia de Madrid dio este año el Sr. Ro- 
dríguez Garracido, y el discurso que sirvió para inaugurar los 
trabajos de la Sección de Ciencias Naturales en el último Con- 
greso celebrado por la Asociación británica para el progreso de las 
Ciencias, discurso escrito por el profesor de la Universidad de 
Dundee, Mr. D'Arcy W. Thompson. Por cierto que si leísteis con 
atención estos trabajos, seguramente habréis caído en la cuenta 
de que por el criterio filosófico que respectivamente los informa, 
podría muy bien creerse que el del maestro español era materia 
suscrita por algún extranjero, y el del profesor inglés exposición 
trazada y juicios lanzados por algún compatriota nuestro. Eso de 
que un naturalista inglés, en cuestiones de biología, se muestre 
vitalista y creyente, y que un biólogo español sustente, sobre las 
mismas materias, un criterio eminentemente físico-químico, dis- 
crepa tanto de las opiniones que comúnmente tenemos acerca 
de los extranjeros y de nosotros mismos, que no puede menos de 
llamar la atención y de prestarse á meditaciones y comentarios. 

La publicación de los trabajos á que me refiero ha constituido 
un acierto indiscutible, y por ello felicito desde aquí al autor de 
la idea, D. Ignacio Bolívar, que, como recordaréis, en la sesión de 
Octubre, os propuso introducir esta reforma en nuestras publica- 
ciones. Los números de nuestro Boletín solían acoger solamente 
trabajos de pura investigación personal, y esto les restaba atrac- 
tivo parala inmensa mayoría de sus lectores, pues la enumeración 
ó el relato de nn descubrimiento no suele interesar sino ámuy li- 
mitado número de personas. En cambio, un artículo de exposición 
de doctrinas ó de examen de teorías, despierta la curiosidad gene- 
ral y tiene buen número de curiosos. Sin embargo, mirando ha- 
cia fuera, no debemos abusar de esta clase de trabajos, porque el 
interés de los que nos buscan desde otros países radica precisa- 
mente en que nuestra publicación es, puede decirse, la única 
donde aparece expuesto el resultado de los estudios de investiga- 



DE HISTORIA NATURAL. 



ción á que nos entregamos los naturalistas españoles. Fuera de 
aquí, nos solicitan precisamente por los trabajos que hacen de 
nuestro Boletín mensual un folleto que no puedeleerse. 



En el año que corre, la Sociboad ha trasladado su domicilio 
desde el Museo Antropológico al Palacio del Hipódromo, donde 
está instalándose también el Museo de Ciencias Naturales. En 
nuestra nueva residencia no estamos de prestado, como hasta aho- 
ra veníamos viviendo, sino establecidos por derecho propio, pues 
una Real orden del Ministerio de Instrucción pública nos ha auto- 
rizado para ello, cediéndonos aquí locales para celebrar las sesio- 
nes, establecer las dependencias de Tesorería y Secretaría y dispo- 
ner convenientemente ucesira biblioteca. Para reunimos men- 
sualmente, contamos con un espacioso salón, de quince metros de 
longitud por diez de anchura, en que podrá instalarse un aparato 
de proyecciones, pues es muy á propósito para conferencias y re- 
unión de gentes. La biblioteca ha ganado también considerable- 
mente con su nuevo local, y dispone de estanterías donde agrupar 
con cierto orden las muchas publicaciones que recibimos como 
cambio y las que se adquieren por compra directa. Todo esto cons- 
tituye para la Sociedad una mejora tan evidente, que sería censu- 
rable omisión no tomar nota de ella en este relato. 



El movimiento de socios ocurrido durante los doce últimos me- 
ses ha sido de bastante consideración, y acusa un estado cada vez 
más floreciente de la agrupación que componemos. El número de 
altas registradas se eleva á treinta, mientras que el de bajas se 
contiene dentro de límites muy reducidos, siendo de notar que 
nunca entre nosotros superan las separaciones voluntarias á las 
adhesiones que del mismo modo recibimos. Entre las bajas hay 
que anotar, con profundo, con singular sentimiento, las ocurridas 
por defunción. Todos los años tenemos, por este concepto, pérdi- 
das muy sensibles que lamentar; pero en el presente hemos ex- 
perimentado una de extraordinaria magnitud en la persona del 
querido amigo D. Salvador Calderón, que era tan sabio como mo- 
desto, y tan modesto como asiduo trabajador. Nuestras publica- 
ciones están llenas de notas, de artículos, de reseñas debidas al 
infatigable profesor, que no dejaba pasar reunión nuestra sin apor- 



52 boletín de la real sociedad española 

tar á ella, en una ú otra forma, algún fruto de su privilegiado ce- 
rebro. Por esto notamos tanto su ausencia los que componemos la 
parte, por decirlo así, inamovible de la Junta directiva de la So- 
ciedad, que es la que corre con todo lo relativo á la edición de 
nuestras publicaciones. Estábamos tan acostumbrados á su co- 
laboración, que al faltarnos ésta parece que nos falla algo de que 
no se podía prescindir, algo que considerábamos como esencial é 
indisolublemente unido á la obra que venimos llevando á cabo los 
naturalistas españoles desde el año 1872. Calderón fué en vida, in- 
disputablemente, el colaborador más asiduo de nuestras publica- 
ciones. Coged, si no, al azar, cualquier tomo de nuestros Boleti- 
nes ó de nuestros Anales, hojeadlo, y ya veréis cómo el nombre 
de este ilustre maestro ha dejado en él la huella de sus trabajos. 
Sin embargo, un hombre tan de verdad eminente, tan sabio^ ha 
muerto sin que apenas su desaparición haya tenido resonancia 
fuera de nosotros. Aquí, sí; aquí, la pluma de Hernández Pache- 
co le dedicó un magistral artículo necrológico. Pero fuera, nada, 
ó casi nada, pues la prensa periódica, que cuando fallece cual- 
quier nulidad política ó cualquier literato ramplón, quiere hacer- 
nos creer con la biografía del finado que ha perdido el país un 
verdadero portento, apenas dedicó á la muerte de Calderón una 
gacetilla de las que ya se tienen compuestas en las redacciones 
para dedicarlas á la muerte de cualquier insignificante pelagatos. 
Así, puede decirse que este hombre sabio y laborioso como pocos 
desapareció del mundo bullanguero de los vivos tan calladamente 
como su modestia lo había hecho pasar por la tierra. 

No ha sido Calderón el único consocio cuya muerte tenemos 
que lamentar aquí. También durante el año que termina hemos 
perdido á los Sres. Becerra, Escalante, Espluga é Iradier, de en- 
tre nuestras listas de socios numerarios; al famoso ortopterólogo 
norteamericano H. Scudder, que estudió también los insectos 
fósiles, y á nuestro colaborador Jules Bourgeois, especialista en 
Malacodermos, que figuraba en la relación de los correspondien- 
tes extranjeros. A la memoria de todos dedicamos un recuerdo en . 
esta propicia ocasión, ya que no se haya hecho al tiempo de reci- 
bir la noticia de estos infortunios. 



Termino anunciándoos, para principio de 1912, la publicación 
de algunos cuadernos del tomo de Memoria que pensamos dedicar 



UE HISTORIA NATURAL 53 

á estudios históricos naturales de Marruecos. Además tenemos en 
cartera varios trabajos para el tomo corriente de Memorias. De 
modo que en el año próximo van á recibir uu grande impulso 
nuestras publicaciones. Ello demuestra que se trabaja con fe y con 
buen resultado, y que ni se extingue el entusiasmo entre los na- 
turalistas españoles, ni merma el número de los que tienen algo 
útil que decir ó algo que enseñar á sus contemporáneos. 

Sólo de este modo se puede conservar y aun acrecer el crédito 
de que goza nuestra Sociedad en el extranjero. 

El Secretario, 

Ricardo García Mercet. 



boletín de la real sociedad española 



Estado de la Biblioteca. 

El año 1911 ha sido para la Biblioteca de nuestra Sociedad uno 
de los más prósperos, siendo especialmente de notar en él un con- 
siderable aumento en el número de publicaciones periódicas que 
recibimos á cambio de las nuestras, con la particularidad de que 
ninguno de los nuevos cambios ha sido solicitado por nosotros, 
sino que en todos los casos la iniciativa ha partido de las Socie- 
dades ó Centros que editan las referidas publicaciones. Este he- 
cho, que indudablemente constituye una honra para nosotros, 
creo yo puede atribuirse á la aparición del tomo i, completo, de 
las Memorias de esta Sooiedad. Es evidente que, aun los hom- 
bres de ciencia más libres de humanas debilidades, miran en 
los libros y publicaciones, no sólo el valor técnico, sino la pre- 
sentación, que el buen gusto y el sentimiento artístico no están 
reñidos con el saber, y dejando á un lado falsas modestias, hemos 
de convenir en que el mencionado volumen, editado con verda- 
dero lujo en cuanto á la parte gráfica, y en el que tiguran fir- 
mas de prestigio universal, ha sido un éxito en este sentido. 

Los centros que, como digo, han solicitado el envío de nuestras 
publicaciones, comprometiéndose á enviarnos las suyas, son la 
Internationalen Entomologen-Verein, de Stuttgart; el Ministerio 
de Fomento, de Costa Rica; la Biblioteca Municipal de Guaya- 
quil; la Sociedad Malagueña de Ciencias; la Estación de agricul- 
tura experimental de la Universidad del Illinois; la Estación en- 
tomológica de la Facultad de Ciencias de Reúnes; el Rijks Her- 
barium, de Leiden; el Museo de Sarawak, y la Rivista técnica e 
coloniale di Scienze applicate, de Ñapóles. Además, debo recordar 
que la Sociedad Mexicana de Historia Natural ha reanudado, en 
combinación con el Museo Nacional de Historia Natural de Mé- 
jico, la publicación de su antiguo órgano, La Naturaleza^ y por 
consiguiente, el cambio del mismo con las publicaciones de esta 
Sociedad. 

Los donativos en libros y folletos recibidos durante el año que 
acaba de transcurrir, han sido tan numerosos como importantes. 
No he de enumerarlos aquí, puesto que mensualmente se da 
cuenta de ellos en el Boletín bibliográfico, pero sí aprovecharé 



DE HISTORIA NATURAL 55 

esta oportunidad para dar públicamente las gracias á cuantos nos 
los hicieron, haciendo constar especialmente, como los que más se 
distinguieron por el número ó valor de sus envíos, los nombres 
de los Sres. Barras, Blanchard, Bolívar, Castellarnau y Pallary, 
y debiendo mencionar, sobre todo, el de nuestro querido consocio 
D. Francisco Viñals, por su obsequio de varias obras clásicas, 
todas ellas célebres y antiguas á la vez, por lo que sería difícil ad- 
quirirlas de otra manera. 

La Sociedad ha continuado todas sus suscripciones á obras y 
Revistas, y además ha adquirido por compra algunas de las pri- 
meras, entre ellas el Grand Dictionnaire Encyclopédique de La- 
rousse, que se nos ofreció en condiciones ventajosas y que, aun- 
que no sea una obra puramente científica, como compendio de 
cultura general, debe figurar en toda Biblioteca bien provista. 

En el mes de Agosto, el taller de encuademación nos hizo en- 
trega de 174 volúmenes empastados, los que reunidos á algunas 
partidas anteriores más pequeñas y al aumento de cambios, exi- 
girá durante el presente año una ampliación de la estantería, 
ampliación que actualmente está en estudio, buscándose la ma- 
nera de que resulte á la vez cómoda y económica. 

Aunque la necesidad de esta ampliación y los trabajos de ins- 
talación de luz eléctrica han ocasionado alguna interrupción en 
los trabajos de régimen interno de la Biblioteca, éstos han conti- 
nuado con toda la actividad posible, ordenándose durante el año 
unos i. 500 folletos, cuyas papeletas han sido cuidadosamente 
comprobadas y en muchos casos renovadas, y dejando completa- 
mente en orden el índice en todo lo referente á Historia Natural 
general y á todas las ramas de la Zoología. 

El Bibliotecario, 
Ángel Cabrera. 



LISTA DE LAS SOCIEDADES 

C017 las que cambia, g de las publicaciones periódicas 

que recibe, la I^eal Sociedad espai^ola 

de fíistoria natural 



Alemania 

Deutsche Entomologische National Bibliothek, Berlín. 
Deutsche Entomologische Gesellschaft, Berlín. 

Deutsche Entomologische Zeitschrift. 
Entomologischer Internationaler Verein, Stuttgart. 

Entomologische Zeitschrift. 
Entomologische Litteraturblatter, Berlin. 
Entomologischer Verein in Berlin. 

Berliner Entomologische Zeitschrift. 
Entomologischer Verein zu Stettin. 

Entomologische Zeitung. 
Geologisches Centralblatt, Leipzig. 
Internationalen Eutomologen- Verein, ¡Stuttgart. 
Entomologische Rundschau. 
Insektenhórse. 
Societas Entomológica. 
Naturse Novitates, Berlin. 
Naturhistorische Gesellschaft zu Nürnberg. 
Abhandlungen. 
Jahresbericht. 
Mitteilungen. 
Physikalisch-medicinischen Gesellschaft zu Würzburg. 
Sitzungsberichte. 
Verhanilungen. 
Verein für naturwissenschaftliche Unterhaltuiig zu Hamburg. 

Ve7-handlungen. 
Zentrdlblatt íür allgemeine und experimentelle Biologie, Leipzig. 
Zeitschrift für wissenschaftliche Insektenbiologie, Berlin-Sclióueberg. 
Zoologischer Anzeiger, Leipzig. 
Zoologischer Museum, Berlin. 
AIitteilunge7i. 

Austria-Hungría 

AcaUémie des tíciences de Cracovie. 
BuUetin internaiional. 



LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 57 

K. K. Naturhistorisches Hofmuseum, Wien. 

Annalen. 
K. K. Zoologisch-Botanische Geeellschaft in Wien. 

Verha7idlungen. 
Katalog Literatury naukowej Polskiej, Budapest. 
Museum Nationale Hungaricum, Budapest. 

Anuales historico-naturales. 
Societas entomológica Bohemise, Praga. 

Acta. 

Ungarische Centralbureau für urnithologische Beobaclituugen, Budapest. 
Aquila. 

Wiener Entomologische Zeitung, Wien. 

Bélgica 

Observatoire royal de Belgique, Bruxelles. 
Anuales. 
Annuaire. 

Société belge d'Astronomie, Bruxelles. 
Annales. 
Annuaire. 
Btdletin. 

Société belge de Géologie, de Paléontologie et d'Hydrologie, Bruxelles. 

Bulletin. 

Mémoires. 
Société entomologique de Belgique, Bruxelles. 

Annales. 

Mémoires. 

Société royale zoologique et malacologique de Belgique, Bruxelles. 
Annales. 

Brasil 

Instituto Oswaldo Cruz, Río de Janeiro. 
Memorias. 

Museu Goeldi de Historia natural e Ethnographia (Museu Paraense), Para. 

Boletim. 
Museu Paulista, Sao Paulo. 

Revista. 
Sociedade scientifica de Sao Paulo. 

Revista. 

6osta Rica 

Instituto físico-geográfico nacional de Costa Rica, San José. 

Anales. 
Sociedad nacional de Agricultura, San José de Costa Rica. 

Boletín. 
Ministerio de Fomento, San José. 

Boletín de Fomento. 



58 PUBLICACIONES QUE RECIBE 

* 

ehile 

La Educación costarricense. 

Mevista. 
Museo nacional de Chile, Santiago. 

Boletín. 
Museo nacional de Valparaíso. 

Revista chilena de Historia natural. 
Société scientifique du Chili, Santiago. 

Actes. 

Dinamarca 

Société botanique de Copenhague. 
Botanisk Tidsskrift. 

Ecuador 

Biblioteca Municipal, Guayaquil. 
Boletín. 

Egipto 

Société entouiologiqne d'Égypte. Le Caire. 
Bulletin. 
Mémoires. 

España 

Asociación española para el Progreso de las Ciencias, Madrid. 

Broteria, Salamanca. 

Clínica y Laboratorio, Zaragoza. 

Colegio de farmacéuticos de l^aleares, Palma de Mallorca. 

Las Baleares. 
Comisión del Mapa geológico de España, Madrid. 

Boletín. 

Memorias. 
Facultad de Ciencias de Zaragoza. 

Anales. 
Farmacia y Medicina, Barcelona. 

Anales. 
Gaceta farmacéutica española, Barcelona. 
Ingeniería, Madrid. 
Institució catalana d'Historia natural, Barcelona. 

Butlleti. 
Institución libre de enseñanza, Madrid. 

Boletín. 
Instituto ceutral Meteoiológico, Madrid. 
La Ciencia agrícola, Barcelona. 
Laboratorio de investigaciones biológicas de la Universidad de Madrid. 

Traljajos. 
Laboratorio de Ra üactividad de la Universidad de Madrid. 

Boletín. 



LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 59 

Laboratorio municipal de Higiene de Madrid. 

Boletín. 
Observatorio meteorológico de Cartuja (Granada). 

Boletín ynensual. 

Boletín anual. 
Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales, de Madrid. 

Anuario. 

Memorias. 

Revista. 
Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. 

Moletin. 

Memorias. 
Real Sociedad Geográfica de Madrid. 

Boletín. 

Revista de Geografía Colonial y Mercantil. 
Sociedad aragonesa de Ciencias naturales, Zaragoza. 

Boletín. 
Sociedad española de Física y Química, Madrid. 

Anales. 
Sociedad malagueña de Ciencias, Málaga. 

Boleiin. 

Estados Unidos y sus Gioljnias 

Academy of Natural Sciences of Philadelphia. 

Proceedings. 
Academy of Science of Saint-Louis. 

Transadions. 
American Association for the AdVancemeut of Sciences, Cincinali. 

Proceedings. 
American Museum of Natural History, New York. 

Annual Repwt. 

Bulletin. 
Brooklyn Institute of Arts and Sciences. 

Cold Spring Harbor Monographs. 

Museum. Science Bulletin. 
Chicago x\cademy of Sciences. 

Annual Report. 

Bulletin. 

Geological and Natural History Survcy. 

Natural History Survcy. 

Special Publication. 

Davenport Academy of Sciences. 

Proceedings. 
Departamento del Interior. Oficina de Agricultura. Manila. 

Boletín del Agricultor. 

Revista agrícola de Filipinas. 
Departamento del interior. Oficina de Agricultura. Mani'a. 

Annual Report. 

Bulletin. 



60 PUBLICACIONES QUE RECIBE 

Department oí the Interior. Weather Burean. Manila Central Observatory 
Annual Report. 
Bulletin. 

Essex Institute, Salem. 

Bulletin. 
Field Museum of Natural History, Chicago. 

Publications. 
Johns Hopkins Hospital, Baltimore. 

Bulletin. 
Johns Hopkins University Circular. 
Missouri Botanical Garden, St.-Louis. 

Annual Report. 
Museum of Comparative Zoology at Harvard CoUege, Cambridge 

Annual Report. 

Bulletin. 

Oberlin CoUege. 

Zaboratory Bulletin. 
Public Museum of the City of Milwankee. 

Annual Report. 

Bulletin. 

Smithsonian Institutiou, U. S. National Museum, Washington. 

Annual Report. 

Bulletin. 

Contrihutions from the ü. S. 

MiscellaneoHS (Mledion. 

National Herbarium. 

Proceedings. 

Report. 
The American Naturalist, New- York. 
The American Review of tropical Agriculture, México. 
The Journal of Nervous and Mental Disease. New York. 
The Philippine Journal of Science, Manila. 
Tufts College, Massachussets. 
United States Department of Agriculture, Washington. 

Bulletin. 
United States Geological Survey, Washington. 

Annual Report. 

Bulletin. 

Mineral Ressotirccs of the United States. 

Professional Paper. 

Water-Snpply and Irrigation Paper. 

University of California, Berkeley. 
Publications. 

University of Colorado, Boulder. 

Studies. 
University of Illinois, Agricultural Experimeut Slation, Urbana. 

Bulletin. 
University of the State of New York. New York State Museum. 

Annual Report. 

Bulletin. 



LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL (Jl 

Wilson Ornithological Club, Oberlin, Ohio. 

The Wilson Bulletin. 
Wiscousin Acadeniy of Sciences, Arta aiid Letres, Madison. 

Transactions. 
Wisconsin Geological and Natural Histor}' Survey, Madison. 

Bulletin. 

Francia 

Académie des Sciences de París. 

Comptes-rendus. 
Académie Internationale de Géographie botanique, Le Mans. 

Bulletin. 
Alíñales des Sciences naturelles. Zoologie. París. 
Bulletin scíentifique de la France et de la Belgique, Paris. 
Bulletin trimestriel de l'Enseigneraent profesionnel et technique des 

Peches maritimes, Paris. 
Faculté des Sciences de Marseille. 

Anuales. 
Instituí de Zoologie de l'Université de Montpellier. 

Travaux. 
Laboratoire d'Histologie de la Faculté de Médecine de Montpellier. 

Travaux. 
La Feuille des Jeunes Naturalistes, Paris. 4« année, n" 476-477, 1910. 
L'Echange, Moulins. 
Le Naturaliste, Paris. 
Muséum d'Histoire Naturelle de Paris. 

Bulletin. 
Revue des Pyrénées, Toulouse. 

Bulletin. 
Scciété botanique de France, Paris. 

Bulletin. 

Mémoires. 
Société des Amis des Sciences naturelles de Rouen. 

Bulletin. 
Société des Sciences naturelles de l'Ouest de la France, Nantes. 

Bulletin. 
Société de Spéléologie, Paris. 

Spelunca. 
Société d'Océanographie du Golfe de Gascogne. Bordeanx. 

Rapports. 
Société eutomologique de France, Paris. 

Anuales. 

Bulletin. 
Société frangaise de Minéralogie. 

Bulletin. 
Société géologique de France, Paris. 

Bulletin. 



62 PUBLICACIONES QUE RECIBE 

Société linnéenne de Bordeaux. 

Actes. 
Société linnéenne de Lyon. 

Annales. 
Société linnéenne de Normandie, Caeii. 

BuUelin. 

Mémoires. 

Société linnéenne du Nord de la France, Amiens. 

Bulletm. 
Mémoires. 

Société nationale des Sciences natnrelles et mathématiqnes de Cherbourg. 

Mémoires. 
Société zoologique de France, París. 

Bulletin. 
Station de Pigcieultnre et d'Hydrobiologie derUniversité de Tonlonse. 

Bulletin. 
Station Entomologique de la Faculté des Sciences, Rennep. 

Insecta. 
üniversité de Toulouse. 

Annuaire. 

Bulletin. 

Annual Report. 

Holanda 

Fondation de P. Teyler van der Hnlst, Haarlein. 

Archives du Musée Teyler. 
Rijks Herbarium, Leiden. 

Mededeelingen. 
Société hollandaise des Sciences, Haarlem. 

Archives néerlandaises des Sciences exactes et naturelles. 

Inglaterra y sus Colonias 

Australian Museutn, Sydney. 
Legislative Assembly. 
Records. 

Colombo Museum, Ceylon. 
Spolia Zeylanica. 

Entomological Society of London. 
Trayisactions. 

Entomological Society of Ontario. 

Amiual Report. 
Linnean Society of New South Wales, Sydney. 

Froceedings. 

Natural History Society of Glasgow. 
The Glasgoiü Naturalist. 
Transactions. 

Queeneland Museum, Brisbane. 

Annals. 
Koyal Microscopical Society, London. 

Journal. 



LA. KEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 63 

Royal Physical Society, Edinburgh. 

Proceedings. 
Sarawak Museum. 

Journal. 
South African Museum, Capetown. 

Report. 
The Canadian Entomologist, London. 

The EQtomologist's Record and Journal of Variation, London. 
The Zoological Record, London. 
The Zoologist, London. 
University of Toronto. 

Studies. 
Zoological Museum of Tring. 

Novitates zoológicas. 
Zoological Society of London. 

Proceedings. 

Transactions. 

Italia 

Laboratorio di Eoologia genérale e agraria della R. Scuola superior e 
d'Agricoltura in Portici. 

Bollettino. 
La Nuova Notarisia, Modena. 
Musei di Zoología ed Anatomía comparata della R. Universitá di Torino. 

Bollettino. 
Museo Cívico di Storia naturale di Genova. 

Ajinali. 
Reale Stazione di Entomología agraria in Firenze. 

Redia. 
Rivísta coleotterolog'ca italiana, Camerino. 
Ri vista técnica e coloniale di Scienze applícate, Napoli. 
Socíetá di Naturalisti ín Napoli. 

Bollettino. 
Socíetá di Scienze naturali ed economiche di Palermo. 

Giornale di Scienze naturali ed economiche. 
Societá entomológica italiana, Firenze. 

Bullettino. 
Societá italiana di Scienze naturali in Milano. 

Atti. 
Socíetá toscana di Scienze naturali, Pisa. 

Alti. 
Societá zoológica italiana, Roma. 

Bollettino. 

Japón 

Tokyo Zoological Society. 

Annotationes zoologicae Japonenses. 



64 PUBLICACIONES QUE RECIBE 



México 

Instituto geológico de México. 

Boletin. 

Parergones. 
Instituto Médico Nacional, México. 

Anales. 
Museo Nacional de Historia Natural, México. 

La Naturaleza. 
Sociedad científica «Antonio Álzate >, México. 

Memorias y Revista. 

Monaco 

Institnt océanographique, Monaco. 
Bulletin. 
Résultats des campagnes scientijiques du Prince Alhert P" de Monaco. 

Xoruega 

üniversitas Regia Fredericiana, Chrietiania. 

Perú 

Sociedad geográfica de Lima. 
Boletín. 

Portugal 

Academia.das ScienciaB, Lisboa 

Boletim. 

Memorias. 
Annaes de Sciencias Naturaes, Foz do Douro. 
Commi^ao dos trabalhos geológicos de Portugal, Lisboa. 

Communicagoes. 

Memorias. 
Institut de Bactériologie Cámara Pestaña, Lisboa. 

Archives. 
Sociedade Broteriana, Coirabra. 

Boletim. 
Société portugaise de Sciences naturelles, Lisboa. 

Bulletin. 

República Argentina 

Academia nacional de Ciencias, Córdoba. 

Boletín. 
Museo de La Plata. 

Anales. 

Revista. 



LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTOMA NATURAL 65 

Museo nacional de Buenos-Aires. 
Anales. 

Rusia 

Jardía botánico de Tiflis, 
Kaukasische Museum, Tiflis. 
Mitteilungen. 

Musée botanique de TAcadémie impériale des Sciences, St. Pétersbourg. 
Travaux. 

Musée zoologique de TAcadémie impériale des Sciences de St. Pétersbourg. 

Annuaire. 
Societas entomológica rossica, S. Petersburgo. 

Mevue russe d'Entomologie. 

Tru'Iy (Horae). 

Société impériale des naturalistes de Moscou. 
Bulletin. 
Noiiveaux Mémoires. 

Société ouralienne d'Amateurs des Sciences naturelles, Ekaterinoslaw. 
Bulletin. 

Salvador (El) 

Museo Nacional de El Salvador, San Salvador. 
Anales. 

Suecia 

Entomologiska Foreningen i Stockholm. 
Entomologisk Tidskrift. 

Geological lostitution of the University of Upsala. 

Bulletin. 
üniversité Royale d' Upsala. 

Suiza 

Naturforschende Gesellschaft in Basel. 

Verhandlungen. 
Schweizerische Entomologische Gesellschaft, Scbaífhausen. 

Blitteilungen. 

Société Vaudoise des Sciences naturelles, Lausanne. 

Bulletin. 
Société zoologique suisse et Muséum d'Histoire naturelle de Genéve. 

Revut; suisse de Zoologie. 

Uruguay 

Museo nacional de Montevideo. 
Anales. 

Venezuela 

Museo Nacional, Caracas. 
Annales. 

Ángel Cabrera, 
Bibliotecario. 
T. sil. -Enero, 1912. 5 



boletín 



REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 



Sesión del 10 de Enero de 1912. 

PRESIDENCIA DEL ILUSTRÍSIMO SEÑOR DON RICARDO CODORNÍU 

Al abrirse la sesión, ocupa la presidencia el limo. Sr. D. Emi- 
lio Ribera. 

El secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué apro- 
bada. 

Posesión de cargos.— El Sr. Ribera invita á ocupar la presiden- 
cia á D. Ricardo Godorníu, y con este motivo, dedica algunas 
frases al nuevo presidente de la Sociedad, persona cultísima, 
cuyos trabajos sobre repoblación forestal le han conquistado un 
nombre respetable entre la intelectualidad española, habiendo 
también contribuido al establecimiento en nuestro país de la Aso- 
ciación de los amigos del árbol, en la que figura como uno de los 
miembros más entusiastas y laboriosos. 

— El Sr. Godorníu, al sustituir al Sr. Ribera en el puesto que 
tan dignamente ha ocupado durante el año 1911, se muestra pro- 
fundamente reconocido á la Sociedad por la distinción de que le 
ha hecho objeto, y agradece á su antecesor las frases encomiásti- 
cas que le ha dedicado. 

— El Sr. Díaz del Villar da también las gracias por haber sido 
elegido vicepresidente de nuestra Junta directiva, y dice que cree 
haber sido llamado á ella, no por méritos personales, sino como 
representante de una clase y como sucesor y discípulo del sabio 
maestro D. Ramón Llórente Lázaro, que fué presidente de la So- 
ciedad á poco de ser constituida, allá por el año 1874. 

Presentaciones.— Para socios numerarios fueron propuestos el 
Instituto de Albacete, el Sr. Dr. Otto Quellf, de Bonn, y la Sec- 



68 boletín de la real sociedad española 

ción de Ciencias de la Facultad de Medicina de Cádiz y de la Uni- 
versidad de Sevilla, presentados respectivamente por los Sres. Es- 
cribano y Barras de Aragón. 

Admisiones. — Quedaron admitidos como socios los señores pre- 
sentados en la sesión anterior. 

Notas y comunicaciones. — El secretario, en nombre de los res- 
pectivos autores, presenta los trabajos siguientes: 

«Noticia del descubrimiento del Mastodon angustidens en el 
Cerro del Cristo del Otero (Falencia)», por D. Juan Dantin. 

«Nuevos datos sobre el volcán Chinyero», por D. Lucas F, Na- 
varro. 

«El Negret y sus alrededores», por D. Daniel Jiménez de Cis- 
neros. 

«Datos micológicos para la flora española», por D. R. González 
Fragoso. 

«Sobre dos nuevos yacimientos ordovicienses en los bajos Piri- 
neos», por el P. Faura y Sanz. 

— El Sr. Hernández-Pacheco hace notar la importancia que re- 
viste el descubrimiento del Mastodon angustidens y de otros ma- 
míferos fósiles, de que da cuenta la nota enviada por el Sr. Dantin. 

El hallazgo de restos de mastodonte y de los demás mamíferos 
miocenos que le acompañan en el yacimiento de Palencia, prue- 
ban una vez más, dice, la creencia sustentada desde antiguo por 
los geólogos españoles, de que las formaciones terciarias del con- 
junto de la meseta ibérica reconocen un origen claramente con- 
tinental, correspondiendo á depósitos de agua dulce, sin que el mar 
haya penetrado durante el mioceno en estos parajes, ocupados 
entonces por extensos pantanos, en las márgenes de los cuales 
abundarían los mamíferos, cuyos restos repartidos por los fondos 
fangosos, convertidos hoy en bancos de arcillas y margas yesífe- 
ras, se han encontrado en varias localidades. Los numerosos fó- 
siles de moluscos de agua dulce que existen en las calizas caver- 
nosas y margas de los páramos castellanos, no dejan tampoca 
lugar á duda respecto al origen lacustre de tales rocas. 

Todo esto viene á confirmar lo que siempre se ha creído en Es- 
paña sobre el origen de las potentes formaciones miocenas de 
Castilla; es decir, que tales depósitos no reconocen origen marino 
ni de estuario, como parece deducirse de lo que expone un geólogo 



DE HISTORIA NATURAL 09 

francés en su reciente trabajo de conjunto respecto á geología de 
España. Las formaciones marinas ó de aguas mezcladas reconoci- 
das en algunos sitios del centro de la península, como, por ejem- 
plo, en Toledo, y de las cuales nos hemos ocupado en una nota 
publicada en nuestra Sociedad no hace mucho, son independien- 
tes délos depósitos claramente no marinos, que ocupan casi todo 
el ámbito de las Castillas y no deben considerarse como interca- 
ladas entre éstos. 

Los restos de mamíferos fósiles recogidos y preparados con 
gran pericia por el Sr. Dantín, yacen en el límite inferior de una 
capa arenosa con estratiñcación cruzada, superpuesta á otra arci- 
llosa, lo cual parece indicar que fueron arrastrados por alguna co- 
rriente fluvial de la época y depositados en algún remanso. 

Los datos contenidos en la nota presentada á la Sociedad y no- 
ticias particulares posteriores, hacen suponer que el yacimiento 
de Falencia es uno de los de más interés de España respecto á 
mamíferos fósiles. 

— El Sr. Fernández Navarro manifiesta por carta que en su 
última publicación, «Estudios geológicos en el Rif oriental» (Me- 
moria de la R. Soc. esp. de Hist. Nat., t. viii, Mem. 1 .a), se ha co- 
metido una omisión que le interesa salvar. 

En la carta geológica que acompaña dicho trabajo, cuyas prue- 
bas no han podido ser corregidas por el autor, se ha suprimido 
un pequeño apuntamiento de rocas eruptivas que constituye el 
cerro de Tauima, cerca de Zeluán, en la gran mancha cuaternaria 
que rodea á Mar Chica. A dicho afloramiento andesítico se hace 
referencia en el texto de la Memoria (págs. 50 y 55). 

— El Sr. De Buen presenta una nota preliminar acerca de los 
peces de la costa mediterránea de Marruecos, en la que compen- 
dia el resultado de las exploraciones que, bajo su dirección, han 
venido efectuándose durante los dos últimos años en las aguas 
marinas de la zona del Rif. 

— El Sr. González participa que con motivo de una larga expedi- 
ción que ha efectuado por el W. de España y región central de 
Portugal, ha reconocido que la alineación montañosa de Credos 
está interrumpida por una depresión transversal hacia la parte de 
Béjar y que otra depresión análoga separa las sierras de Gata de 
la portuguesa de la Estrella. Al recorrer estas regiones ha reco- 
nocido que en dicho territorio portugués las rocas graníticas apa- 
recen constituyendo cuatro tipos distintos de granitos y granuli- 



"O boletín de la real sociedad española 

tas, no sólo con estractura y composición mineralógica diferente, 
sino que por la manera cómo se disponen entre sí los diversos ti- 
pos cree puedan corresponder con toda probabilidad á otras tantas 
épocas distintas. 

Manifiesta dicho señor que no teniendo ordenados sus apuntes 
ni terminado el estudio geológico, no presenta ahora la nota co- 
rrespondiente. 

— El Sr. Hernández- Pacheco, aludido por el Sr. González, ma- 
nifiesta que está de acuerdo con los puntos de vista que, respecto á 
tectónica de la península sostiene este señor, diciendo que para él 
es muy clara la depresión que entre la sierra de Béjar y sierra 
de Hervás por una parte, y de la Peña de Francia y Gata por 
otra, señalan las cuencas altas del Alagón y del Tormes, hasta el 
punto que en un trabajo que tiene en preparación, respecto á di- 
visión de la península en regiones naturales, considera como in- 
dependientes las situadas á oriente y occidente de esta depre- 
sión, y que respecto á la sierra de la Estrella, están de acuerdo 
las manifestaciones del Sr. González con los puntos de vista que, 
respecto á tectónica de Portugal, sostiene Mr. GhoíFat. 

Hace á continuación algunas consideraciones relativas á la edad 
de los granitos de España y á la distinción de los que pueden re- 
putarse como arcaicos y hertzinianos. 

El Sr. Azpeilia hace notar en este mismo respecto las alteraciones 
que estas rocas eruptivas han ejercido en algunas sedimentarias: 
por unos, reputadas como pérmicas, y por otros, como triásicas. 

— El Sr. Ribera presenta unas ramas de naranjo atacadas por 
el poll-roig, y dice que este funesto cóccido se ha presentado hace 
poco en la provincia de Córdoba, adquiriendo en seguida propor- 
ciones de plaga de gran intensidad. Añade que el poll-roig ha 
sido importado sobre Córdoba á unas palmeras procedentes de la 
provincia de Málaga. 

— Con motivo de la anterior comunicación, los Sres. De Buen, 
Roussel y el mismo autor de ella, discurren ampliamente sobre 
los medios que vienen poniéndose en práctica para combatir la 
plaga del poll-roig y exponen la conveniencia de que la Sociedad 
dirigiese una exposición al señor ministro de Fomento, consig- 
nando la opinión que sustentan los entomólogos españoles acerca 
de la eficacia que puedan tener las fumigaciones de ácido cianhí- 
drico en la extinción de un insecto tan enormemente difundido 
por nuestras provincias del Mediodía y del Levante. 



DE HISTORIA NATURAL "71 

—El Sr. Hernández Pacheco inJica que este asunto se confíe á 
la competencia y al criterio de la Junta directiva de la Sociedad, 
y asi se acuerda. 

Examen de cuentas.— El secretario lee el siguiente informe emi- 
tido por los señores designados en la sesión de Diciembre para el 
examen de las cuentas de 1911: 

«Los que suscriben, comisionados por la R. Soc. esp. de Historia 
Natural para el examen de sus cuentas anuales correspondientes 
al año 1911, tienen la satisfacción de comunicar lo que sigue: 

1.° Que la Sociedad ha invertido en el citado año las 5.000 pe- 
setas de la subvención anual concedida por el Ministerio de Ins- 
trucción Pública y Bellas Artes, más 6.366,83 de sus recursos or- 
dinarios, lo que hace un total de 11.366,83 pesetas. 

2.° Que los ingresos ordinarios, que han ascendido á 8.546,30 
pesetas, más las 5 000 de subvención, dan un total de 13.546,30, 
quedando, por tanto, un saldo efectivo á favor de la Sociedad de 
2.179,47 pesetas. 

Además, hay un saldo por créditos á favor de la misma de 
2.888,65 pesetas. 

La Comisión se complace en consignar el estado floreciente de 
la Sociedad, pues nunca sus reservas efectivas fueron tan creci- 
das, á pesar de tener sus pagos al dfa. 

Madrid, 20 de Diciembre de 1011. — Juan Dantin. — Francisco 
Deltrán. — N. Esteban Martín ÍíEcum.íerri. » 

—El Sr. Ribera propone un voto de gracias para los señores 
tesorero y vicetesorero, á cuya gestión se debe el satisfactorio es- 
tado económico de la Sociedad, extensivo á todos los socios que 
ejercen el cargo de Tesoreros do las Secciones. 

—El Sr. Casares indica que el voto de gracias debe comprender 
á toda la Junta directiva de la Sociedad, y así se acuerda unáni- 
memente. 

Secciones.— La de Barcelona celebró sesión el 16 de Diciembre, 
bajo la presidencia do D. Carlos Ferrer. 

El señor presidente dio cuenta del objeto de la reunión, que no 
era otro que tratar de reanudar los trabajos de la Sección, inte- 
rrumpidos hacía bastante tiempo. Sus palabras fueron recibidas 
con viva satisfacción por parte de los asistentes, quienes desde 
luego mostraron su conformidad y sus buenos deseos. 



72 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

El Sr. Serradell expresa su esperanza de engrosar el número de 
socios con algunos más. El mismo señor, anuncia que posee va- 
rios centenares de diapositivas, que pone á disposición de los se- 
ñores socios. El Sr. Calleja le contesta, dando las gracias en nom- 
bre de la Sección. 

El citado señor Calleja pronuncia algunas frases alentando á 
los socios á trabajar, y propone que la Sociedad organice confe- 
rencias públicas de vulgarización. Se acuerda así, conviniéndose 
que en la primera sesión del nuevo año se señale tema para una 
conferencia, así como persona que la desarrolle. 

Se procede á la elección de nueva Junta directiva, y resulta ele" 
gida la siguiente: 

Presidente: D. Carlos Calleja. 
Vicepresidente: D. Augusto Pi Suñer. 
Tesorero: D. Francisco Pardillo. 
Secretario: D. Emilio Fernández Galiano. 

Queda acordado el celebrar las próximas sesiones en el Gabi- 
nete de Historia natural de la Universidad. 

Y, finalmente, se acuerda también expresar en acta el agrade- 
cimiento de la Sección á su anterior Junta directiva. 

— La de Zaragoza celebró Junta el 29 de Noviembre, bajo la 
presidencia de D. Paulino Savirón. 

Tratóse de la elección de nueva Junta para el año de 1912, re- 
sultando elegida por unanimidad la siguiente: 

Presidente: D. Patricio Borovio. 

Vicepresidente: D. Pedro Aramburu. 

Tesorero: D. Pedro Ferrando. 

Secretario: D. Francisco A randa. 

Y no habiendo más asuntos de que tratar, se levantó la sesión. 

La misma Sección se reunió el 27 de Diciembre, bajo la presi- 
dencia de D. Paulino Savirón. 

El señor presidente dio posesión á la nueva Junta elegida para 
el próximo año de 1912, ocupando la presidencia D. Patricio Bo- 
rovio, que manifestó su agradecimiento por la distinción de que 
había sido objeto, ofreciéndose en todo á la Sociedad, de la cual 
manifestóse entusiasta, haciendo de ella un cumplido elogio. El 
presidente saliente, D. Paulino Savirón, agradeció como se me- 



DE HISTORIA NATURAL 73 

recíau los ofrecimieiUos del Sr. Borovio y expresó sus deseos de 
que en el nuevo año tuviese la Sección vida más próspera que en 
los anteriores. 

El señor tesorero propuso el presupuesto de gastos para 1912, 
que fué aprobado. 

Y después de cambiar impresiones sobre la organización de ex- 
cursiones que contribuyan á completar el conocimiento de la re- 
gión y enriquecer el Museo de Historia Natural de la Facultad, 
se levantó la sesión. 

— La de Santander se reunió el 20 de Diciembre, bajo la presi- 
dencia del P. Jesús Garballo. 

El secrelaiio da lectura al acta de la anterior, que es aprobada. 

El P. Garballo indica que la Comisión de monumentos de Viz- 
caya se propone hacer un estudio detenido de las cuevas de aque- 
lla región, y que se ha puesto en relación con ella para estar al 
tanto de sus estudios. 

El tesorero presenta el estado de cuentas en el año 1911 y el 
presupuesto para el próximo. 

Acio seguido es propuesta la nueva Junta para 1912, que es 
aprobada por unanimidad, y queda constituida en la siguiente 
forma: 

Presidente: D. José Olabe Alonso. 
Vicepresidente: D. José Gómez Vega. 
Tesorero: D. Federico Vial. 
Secretario: D. Luis Alaejos Sauz. 

La Comisión del Museo regional la forman los Sres. D. Luis 
Martínez Fernández, D. José Rioja y Martin, D. Federico Vial y 
D. Hecmilio Alcalde del Río. 

Y no habiendo más asuntos de que tratar, se levanta la sesión. 

— La de Granada celebró sesión el 30 de Diciembre de 1911, 
bajo la presidencia de D. Rafael López Mateo. 

Fué admitido como nuevo socio numerario D. José Peso López, 

El señor presidente se lamentó de que en el año actual no haya 
realizado la Sección una labor más intensa, aunque en parte sea 
debido al trabajo que exigió el Congreso de las Ciencias, verifica- 
do en Granada con éxito singular. 

La elección de Junta para el próximo año dio el siguiente re- 
sultado: 



74 boletín de la real sociedad española 

Presidente: D. Bernabé Dorronsoro. 
Vicepresidente: P. Manuel María S. Navarro. 
Tesorero: D. Carlos Rodríguez López Neira. 
Secretario: D. Juan Luis Diez Tortosa. 

Para la Junta de fomento del Museo regional, Sres. Nácher, 
Taboada, Montes y Moreno Sevilla. 



Notas y comunicaciones 



Nuevos datos sobre el volcán Ghinyero (Tenerife) 



POH 

L. FEI'.NÁNDEZ mavarko 



En mi Memoria sobre la erupción volcánica del Chin yero (1) in- 
diqué ya cómo de mis observaciones recién concluida la erupción, 
y de las de Cabrera en Junio de 1910, se deducía el enfriamiento 
rápido del volcán y la paulatina destrucción de su cono de restos. 
En el pasado mes de Julio he tenido ocasión de visitarle nueva- 
mente y comprobar el avance de ambos proceses. 

El cono pequeño, separado del principal por el brazo de lava 
que contornea á este último hacia Levante, no ha sufrido altera- 
ción sensible en su aspecto y dimensiones. Está completamente 
frío, tanto que, marcando el termómetro al aire 1 4° centígrados, 
baja hasta 10' cuando se le introduce 20 cm. entre las escorias y 
lapillis de las bocas. 

En el cono principal ha cesado casi por completo la actividad 
fumaroliforme, conservándose tan sólo tres fumarolas amarillas: 
una sobre la primera boca, otra sobre la tercera, y otra hacia la 
gran escotadura del borde. La emisión de gases en todas es insen- 
sible, y sin la coloración de los sublimados y la elevación de tem- 
peratura que en ellas se comprueba, pasarían fácilmente inadver- 
tidas. Sobre la corriente lávica no se observa ya ninguna fu- 
marola activa, habiendo desaparecido caai todos los sublimados 



(1) Erupción volcánica del Chinyero en Noviembre de 1909. (An. de la 
Junta para ampliación de estudios é investigaciones científicas, t. v, Me- 
moria 1.a Madrid, 1911). 



DE HISTORIA NATURAL 75' 

blancos que tanto abundaban antes. Sólo se conservan las sales, 
en pequeña cantidad, en ciertos punios, resguardados de la lluvia. 
Esta rápida extinción de las fumarolas es un carácter que agre- 
gar á los que han singularizado la erupción del Gliiuyero, tan 
efímera en todas sus manifestaciones. 

El avance del proceso destructivo del gran cono, aunque bien 
patente, no es tan grande como yo esperaba, lo cual se explica, 
sin duda, por tratarse de un país de lluvias escasas. La superficie 
externa sigue siendo muy regular y de color negro intenso, ex- 
cepto en la misma cúspide, donde los materiales están rubefica- 
dos, y las grietas circulares se han acentuado bastante. No se han 
iniciado nuevas grietas, sobre todo transversales, que valgan la 
pena de mencionarse, más que hacia el extremo Sur de la cum- 
bre, donde considerables desmoronamientos han variado bastante 
el aspecto del cono. 

Donde más descarnado y raído por los desmoronamientos se 
halla éste es en la pared interna, sobre todo en las concavidades 
correspondientes á las bocas segunda y tercera. En la primera 
se ha formado un talud rojo de restos rodados, á modo de nu 
cono de deyección, muy próximo á la vertical y de gran regula- 
ridad. Hacia las grietas de esta pared se ven algunas manchas 
blancas correspondientes á conductos de fumarolas seccionados 
por la actual superficie del cráter. Aun en las escasas fumarolas 
actuales, la cantidad de azufre y sal amoníaco es pequeña, debién- 
dose la coloración, en gran parte, á la alteración que han sufrido 
las escorias por influencia de los gases de la fumarola. 

Hemos podido llegar hasta el fondo de los cráteres, y en nin- 
guno se puede reconocer un orificio de salida bien localizado. 
A partir de cada uno de ellos, se encuentran en la masa de lava 
grandes grietas semicirculares que marcan las ondas formadas 
por la marcha de la corriente. 

En los cráteres se nota algún calor, pero no por todas partes, 
sino en puntos determinados. Metiendo el depósito del termóme- 
tro á 15 ó 20 cm. entre las escorias que todo lo recubren, sube 
hasta 28°. Al SE. del cono, en la morrena lateral izquierda del 
brazo de lava que le rodeó por este lado, hay un sitio con abun- 
dantes sublimados, donde el termómetro llegó á los 200°. En la 
morrena lateral derecha, en la misma dirección, la temperatura 
es todavía mayor, pues el termómetro alcanzó los 200° rápida- 
mente, sin que, por habérseme roto el termómetro de 3GÜ°, haya 



•76 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

podido medirla exactamente; calculo que se acercaría la tempera- 
tura alcanzada á los 300°. Se observa que los puntos de tempera- 
tura elevada se encuentran localizados á lo largo de la grieta por 
donde se verificó la erupción. El cono en conjunto está frío, pero 
en ciertos puntos se nota gran calor, sobre todo junto á las fu- 
marolas, y el termómetro enterrado alcanza en seguida los 200°, 
siendo seguro que en algunos sitios pasaría de los 300.° 

También hemos podido llegar hasta los conitos adventicios, 
hacia los que llamamos la atención en nuestro trabajo, situados 
sobre la corriente en el pequeño brazo que rodea al cono. Todos 
ellos se han desmoronado casi por completo, habiendo quedado 
en su lugar un pequeño montón de lapillis y escorias sueltas. De 
los sublimados, si los hubo en su interior, no quedan ya ni res- 
tos. Se ve, pues, que no se trataba de intumescencias lávicas 
(hornitos) ni de conos de cenizas, sino de las «fumarolas erupti- 
vas» de Palmieri. 

Hasta aquí nuestras observaciones. Collet, Brun y Montagnier 
han hecho objeto la erupción del Ghinyero de algunas notas pu- 
blicadas en los Archives des Sciences physiqíies et naturelles de 
Genéve y en la Société süisse de Chimie, A continuación extraigo 
de dichas notas algunos datos que me parece interesante señalar. 

Uno de ellos es una cifra de velocidad de la corriente lávica, 
que, según Collet y Montagnier, era de 15 m. por hora en la 
tarde del 19 de Noviembre. Supongo que se traía de un dato ad- 
quirido y no observado. 

Brun y Collet (1) dan el siguiente análisis de las sales conden- 
sadas en una fumarola á 500 m. de las bocas, el 21 de Diciembre 
de 1909. (Costras blancas, coloreadas en algunos sitios de amari- 
llo pálido): 



(1) Brunt et Co let. Étude des matériaux recoltés par M. Benry F. Mon- 
tagnier au volcan Ghinyero. (Arch. des Se. phys. et nat. de Genéve, t. xxix, 
1910, pág., 61 8). 



DE HISTORIA NATURAL 77 

Cloruro de amonio 79,35 

Cloruro ferroso 1,86 

Fluoruro de amonio 9,46 

Fluoruro de calcio 1,21 

Fluoruro de silicio. 3,67 

Acido clorhídrico libre 3,72 

Alúmina indicios. 

Manganesa ligeros indicios. 

Total 99,27 



Dos diferencias esenciales presenta esle análisis comparado 
con el que para nuestra Memoria hizo el Sr. Del Campo. En pri- 
mer término, la falta del cloruro magnésico, hallado en nuestro 
análisis en considerable proporción. En segundo lugar, la exis- 
tencia de una gran cantidad de fluoruros, siendo la primera vez 
que se cita el flúor, según creemos, en las sales de las fumarolas 
de Canarias. Esta disparidad de análisis, aunque realizados sobre 
muestras distintas, tiene suficiente importancia para que nos pro- 
pongamos volver sobre nuestros trabajos con el mayor cuidado. 

Añaden Brnn y Collet que si estas sales se subliman en con- 
tacto del aire húmedo, el fluoruro de silicio se descompone, for- 
mándose copos de sílice mezclados á las otras sales, que son en- 
tonces insolubles en el agua. Como las sales analizadas eran ínte- 
gramente solubles, deducen los autores que la sublimación ha 
tenido lugar «en el seno de un gas que, en todo caso, debía con- 
»tener menos agua que la atmósfera, en la cual la experiencia ha 
»sido hecha, y cuyo punto de saturación era á 9°». Recordemos 
que á esta conclusión de la anhidricidad de las fumarolas había- 
mos llegado nosotros por la existencia del cloruro de magnesio 
sin la menor porción de óxido del mismo metal, pues á la tempe- 
ratura de las fumarolas, de haber vapor acuoso, hubiera tenido 
lugar una reacción (Mgr Cl^ + HjO = 2HCÍ 4- MgrO), cuyos resul- 
tados habrían sido la producción de una gran cantidad de ácido 
clorhídrico libre y el depósito de óxido de magnesio. 

También es notable el análisis del vidrio volcánico después de 
separados los cristales mediante el ataque de los lapillis con una 
disolución acuosa caliente de ácido oxálico puro. Hallan en dicho 
vidrio un 43 por 100 de sílice, un 5,1 por lÜO de anhídrido ti:á- 
nico y un 5,2 por 100 de protóxido de manganeso. Como se de- 
duce de las anteriores cifras, el vidrio es mucho más báisico que 



•78 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

la roca compacta, en que nosotros hemos hallado un 50 89 por 
100 de sílice. Es muy notable la proporción del titano (pequeña 
cantidad, según nuestro análisis de la roca completa). Es, por úl- 
timo, sorprendente la considerable cantidad de manganeso, ele- 
mento que no se ha delatado absolutamente en el análisis de 
nuestro ejemplar. 



Noticia del descubrimiento de restos de mastodonte 
y de otros mamíferos en el Cerro del Cristo del O ero (Falencia) 

POR 
JUAN DANTÍN CERECEDA 

En las cercanías de Falencia, en pleno terciario castellano, al 
hacer á fines del año pa?ado excavaciones en terrenos de propie- 
dad de D. Cándido Geimán, con objeto de extraer arcilla para la 
industria tejera, aparecieron algunos grandes huesos de vertebra- 
dos que deshacíanse al extraerlos, á causa de su mal estado de 
conservación y del descuido de los obreros, y á los cuales no con- 
cedieron los trabajadores importancia alguna. El hallazgo de al- 
gunos molares de mastodonte mejor conservados, á causa de su 
especial estructura y composición, acabaron por llamarla atención 
del dueño de los terrenos y de otras personas de la localidad que, 
reconociendo la importancia científica de los restos fósiles, se di- 
rigieron al Gobierno en súplica de que no se perdiesen para la 
ciencia tan importantes hallazgos y los que de sí pudiera dar el 
yacimiento, al emprender de una manera metódica y científica 
las excavaciones. 

Además de esto, el Sr. Germán puso generosamente los ejem- 
plares á disposición del señor ministro de Instrucción pública, 
ofreciendo todo género de facilidades para la ejecución de las 
excavaciones. 

Enterado nuestro querido maestro el Sr. Bolívar, director del 
Museo de Ciencias Naturales, consiguió con su celo de siempre 
por las cuestiones científicas, y mediante su gran actividad, que 
el ministro, Sr. Gimeno, atento, cual nadie, al interés científico, 
cediese para el Museo el ofrecimiento que el propietario de Fa- 
lencia Sr. Germán había hecho. 

Auseate á la sazón y en comisión científica en el extranjero, el 



DE HISTOnlA NATURAL "39 

jefe de la Sección de Geología Sr. Hernández- Pacheco, en mi con- 
cepto de ayudante de los trabajos de investigaciones geológicas 
en España á cargo de dicho profesor, fní comisionado por el di- 
rector Si-. Bolívar para dirigir las excavaciones pertinentes al 
asunto en cuestión, partiendo para Falencia el 16 del próximo 
pasado mes de Diciembre. 

Apenas llegado á la capital castellana, comencé por marchar al 
yacimiento y contratar dos obreros que me ayudasen en la ex- 
cavación. Varios días llevo entregado á esta labor y al estudio del 
terreno, y dada la importancia del descubrimiento del Mastodon 
(Ttítrabelodon) y el número y condición de las observaciones he- 
chas que entre sí se completan, no he dudado en redactar esta 
nota preliminar. 

Conviene, ante todo, poner de relieve los rasgos más interesan- 
tes de la naturaleza geológica de Falencia, para el mejor enten- 
dimiento de la condición del terreno, de su constitución y hasta 
del modo de yacer de los restos fósiles que motivaron mi viaje. 

La población de Falencia se halla situada, en pleno mioceno 
castellano, dentro de la enorme mancha terciaria enclavada entre 
las últimas estribaciones N. de la Sierra de Guadarrama y el ex- 
tenso manto cuaternario que desde las vertientes S. de lasastures 
montañas, cubre gran parte de la provincia de León. 

El V;ille del Río Garrión, donde se encuentra situada Falencia, 
está limitado al W. en el lugar á que nos referimos, por una eleva- 
ción en forma de artesa volcada (característicos accidentes orográ- 
ficos de los paisajes de esta región), llamada Fáramos de Autilla 
por tomar el nombre de este pueblo. Al E. limítanle los páramos 
de Villalobón, elevaciones idénticas á la anterior en forma y en 
altura y que deben su nombre al pueblecillo edificado en su pie. 
Estos últimos páramos de Villalobón se continúan á su N., aco- 
dándose hacia el W., originando el promontorio avanzado apelli- 
dado La Miranda, denominación que obedece sin duda á la es- 
plendidez y magnificencia de las vistas (todas las llanuras palen- 
tinas que genéricamente se designan con el nombre de Tierra de 
Campos) que desde allí pueden contemplarse. 

Sepáranse de La Miranda, por un vallejo ang-osto y profundo, 
una serie de pequeños cerretes en dirección S., formando con el 
páramo una alineación perpendicular, á modo del mango de un 
martillo, los cuales originan precisamente el Cerro de San Jua- 
nillo, las Cuestas de San Juan y el Cerro del Cristo del Otero, en 



80 boletín de la real sociedad española 

cuyas faldas S. han sido encontrados los restos del Mastodonte y 
de algunas otras especies más. 

Las faldas occidentales de las parameras de Yillalobón y las 
vertientes opuestas de los mencionados cerrillos, dibujan el va- 
llejo ó vega de Villalobón, por cuyo fondo corren las aguas de 
un arroyo, resultante de las vaguadas de las alturas colindantes, 
de muy escaso caudal, y que unos kilómetros más abajo vierte 
sus aguas en el río Cerrión. 

El pequeño cordal de colinas, respetadas de la denudación, que 
se desprende de La Miranda, presenta, como anteriormente diji- 
mos, su avanzada más meridional en el Cerro del Cristo del Ote- 
ro, de todas ellas la de mayor elevación, aun cuando es de unos 
110 m. sobre la llanada y alcance aproximadamente unos 810 
metros sobre el nivel del mar. La forma del Cerro es la cónica, y 
como su distancia á la capital no es superior á kilómetro y medio, 
se puede observar cómo desde la estación del ferrocarril del Nor- 
te, se va elevando gradualmente el terreno hasta alcanzar la cum- 
bre del Cerro mismo. 

Al N. del Cerro, y separándole del Cerro de San Juanillo, exis- 
ten unas cuestas de escasa consideración, siempre sin abandonar 
su forma de artesa volcada, coronadas por margas muy coherentes, 
cuyas laderas de rápidas vertientes y desprovistas de vegetación, 
son ejemplo vivo de una intensa erosión y denudación que las 
fragmentan en agudas crestas y hondos barrancos, formas y figu- 
ras de erosión que apellidan cárcahos en el país. 

Desde La Miranda, admirable observatorio, se contemplan, 
hasta fundiise en el horizonte, las llanuras inmensas de tonos 
sobrios, llamadas Tierra de Campos, sin ningún accidente ni re- 
lieve que rompan la uniformidad del plano, si se exceptúa la 
gran laguna de La Nava, sabana líquida de considerables propor- 
ciones. Toda la monótona Tierra de Campos, y las llanuras que 
están al pie de las pai'ameras descritas y que se abren en amplio 
panorama al NW. de Falencia, están salpicadas de charcos inmen- 
sos ó pequeñas lagunas, que deben su origen á las aguas de lluvia 
y que permanecen largo tiempo estancadas ó detenidas, á causa 
de la falta de desnivel del suelo y de la casi absoluta impermea- 
bilidad de las margas arcillosas y de las arcillas, sus materiales 
constituyentes. 

Colocándose en alguna elevación, y haciendo observaciones 
con el barómetro, sorprende la igualdad de altura que alcanzan 



DE HISTORIA NATURAL 81 

la superficie superior de las mesetas de los páramos y la cumbre 
del Cerro del Cristo. Todas ellas no exceden de los 808 á 810 m. 
sobre poco más ó menos, y suben hasta un desnivel de un cen- 
tenar de metros con respecto á la llanura sobre que están descau- 
sando. Las analogías subsisten en lo que atañe á su constitución 
geológica. Las forman arcillas y areniscas, más ó menos sueltas 
y casi siempre de escasa coherencia; margas yesíferas con crista- 
les de selenita de desmedidas dimensiones, de un color amari- 
llento ahumado, en su inmensa mayoría maclados y dando lugar 
á grandes yesos en punta de flecha, y coronando por último las 
mesetas surgen las calizas de agua dulce con arcillas procedentes 
de decalcificación, carbonato calcico muy fosilífero y correspon- 
diente, como no se ignora, al tramo superior de la formación. 
Esta disposición se observa, mejor que en ningún otro, en los 
páramos de Aulilla, en donde el espesor de las calizas superiores, 
con no ser muy grande, es de alguna consideración. 

Abocetada ya, aun siempre dentro de términos tan generales, 
la topografía general del territorio para fijar la posición del Cerro 
del Cristo del Otero y señalar sus relaciones con el relieve gene- 
ral, interesa más á nuestra actual consideración referirnos á la 
estructura del Cerro predicho y á los fósiles que en él han apare- 
cido y se están descubriendo actualmente. 

El Cerro del Cristo del Otero, colocado al NE. de Falencia 
y á una aproximada distancia de kilómetro y medio, revela en 
su constitución litológica estar constituido por las capas siguien- 
tes: En la base se hallan arcillas con una potencia de unos 11 m. 
de espesor, de finísimo grano, compactas y firmes y de tonos 
pardo-rojizos ó amarillentos, por lo general, aunque se las en- 
cuentra también grises. Es de advertir, si bien no se ignora ser 
carácter de las formaciones lacustres terciarias españolas, el que 
forman capas ó lechos perfectamente horizontales, como lo acusa 
el nivel, conservando las capas su regularidad y paralelismo 
primitivos, en demostración del reposo, no turbado con pos- 
terioridad, con que las arcillas debieron sedimentarse. De tales 
estratos arranca el donante de los fósiles Sr. Germán las ar- 
cillas necesarias para la industria tejera, y el profundo tajo 
abierto en el Cerro en su rumbo S. para semejante explotación, 
es conocido por las gentes con el nombre de «barredo». Las arci- 
llas de los estratos que nos ocupan no son del todo puras, aun 
cuando para los efectos industriales así deben considerarse, ya 

T. XII. -Enero, 1912. 6 



82 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

que todo lo más alcanza á uq 11 por 100 la proporción del carbo- 
nato de cal que las impurifica. Por otra parle, la sucesión de es- 
tratos arcillosos está de vez en cuando interrumpida por capitas^ 
siempre de pequeño espesor en relación con la total potencia, de 
margas grises ó cenicientas bastante yesíferas, y entre las mis- 
mas arcillas hay intercalados cristales de selenita (espejuelo) pe- 
queños, deslucidos y como rodados. 

Terminan estos depósitos arcillosos en su parte superior en una 
estrecha faja, tan sólo de algunos centímetros de espesor, de una 
marga cenicienta que alberga yesos cristalizados, de perfección 
y transparencia sin igual en sus cristales, de los cuales recogí 
muestras. Semejante marga es llamada «greda» en el país. 

Gomo detalle no exento de interés, merece consignarse el hecho 
de que con relativa frecuencia aparecen entre las margas en que 
se terminan los estratos arcillosos, trocitos de lignito y escasos 
restos carbonosos. 

Descansando sobre la potente formación arcillosa, aparece sola- 
mente en determinados sitios un conglomerado como de medio 
metro de espesor constituido por grava ó pequeños cantos de ca- 
liza irregulares, empastados por una substancia sabulosa de ele- 
mentos más ó menos ínfimos, pero siempre distintos á simple 
vista. Esta roca detrítica, de bastante resistencia y cuyos ele- 
mentos van siendo más gruesos en razón de su profundidad, se 
conoce entre los obreros con el nombre de cascajo. 

Cabalmente en esta pudinga es en donde se hallan huesos fósi- 
les (á veces fragmentarios y rodados) de especies diferentes y de 
grupos diversos y aun distantes del de los proboscídeos, encon- 
trándose siempre en buen estado de conservación. 

En aquellos lugares en que aparece la pudinga, descansa sobre 
ella, y pasando por tránsitos insensibles en fuerza de reducirse 
el tamaño de sus elementos constitutivos, una potente masa de 
arenas cuarzosas, cementadas en la base por la misma arena y 
que hacia arriba van perdiendo gradualmente en coherencia hasta 
quedar deleznables y sueltas en su parte superior. 

Interpoladas entre los lechos de las arenas no escasean las ca- 
pitas de una gran delgadez, de arcillas grises, por lo general. Las 
arenas tienen tonos amarillentos claros, que contrastan, si bien 
no de una manera exagerada, con el tinte de las arcillas. 

Sobre las arenas se apoyan y continúan hasta la cumbre del 
Cerro capas alternantes de margas (con un 70 á 80 por 100 de 



DE HISTOHIA NATURAL Kí 

cal) blanquecinas ó grisáceas é interrumpidas por una línea de 
margas cenicientas más dura («cenizal» en la localidad), en la que 
existen gran abundancia de yesos cristalizados, laminares y ma- 
clados, que constituyen lo que llaman «rabillo» en el país, quizá 
porque casi todos presentan la forma en punta de flecha. Los 
cristales de yeso arman en las margas y forman variedad extensa 
de disposiciones. No son raros, sin que queramos decir que sean 
muy frecuentes, los moldes de univalvos, según nos ha sido po- 
sible observar. 

En el plano de contacto entre las arcillas y las arenas, pero 
siempre enterrados y cubiertos por la arenisca cuarzosa, se en- 
cuentran y se siguen encontrando en gran número los huesos 
fósiles del Tetrahelodon descubiertos á fines de Noviembre de 
19 II y que han sido causa de mis actuales trabajos. 

Los huesos no aparecen tendidos en un plano único; se han 
ido encontrando á profundidades muy diferentes y en planos 
muy diversos, en toda clase de posiciones, desde la horizontal 
hasta casi la vertical, posición esta última la peor de todas, por 
lo multiplicadas que resultan las dificultades de su extracción. 

Los procedimientos seguidos para su preparación previa, con 
objeto de extraerles sin que se fragmenten, han sido los prescri- 
tos por la Smithsonian Institution (United States National Mu- 
seum). Guardando todas las indispensables precauciones |el éxito 
es seguro, y los huesos salen sin la menor rotura. En general, y 
salvo excepciones, los huesos se deshacen y pulverizan á la me- 
nor presión, y cuantas personas, antes de mi llegada á Falencia, 
han tratado de sacar alguno tirando de él simplemente, se les ha 
quedado entre las manos. No se hallan en su posición natural, 
sino revueltos y dispersos, aunque siempre tan próximos que 
una gran parte de ellos estaban en un espacio menor de dos me- 
tros cuadrados. 

En el lugar en que los huesos se han ido presentando, las 
capas de las arenas que descansan sobre las arcillas están en es- 
tratificación cruzada característica de acarreos de cierta violencia, 
indicando la proximidad en que se encuentran los diversos hue- 
sos del mastodonte. 

Es de notar que, alrededor de los huesos, las arenas adquieren 
una firme cohesión, que su color se torna en gris obscuro y que 
sus elementos adquieren más tamaño, circunstancia la primera 
que influye poderosamente en la lentitud del descubrimiento del 



84 BOLtTÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

hueso, porque dada la tenacidad de su revestimienlo, pudiera 
romperse la materia ósea. En contacto mismo con la superficie 
exterior del hueso existe un barro de un color ceniza obscuro 
como margoso, desde únicamente algunos milímetros á 4 ó 5 cm. 
de espesor, no siendo extraño que deba su naturaleza y su matiz 
á la materia orgánica. No falta nunca, hasta tal extremo, que la 
presencia de este barro blando, suave y adherido por completo á 
todos los salientes y surcos del hueso, nos anunciaba siempre su 
vecindad, obligándonos á extremar las precauciones en la exca- 
vación, sin que «i una sola vez nos defraudase su aparición. 

Tales son los datos pertinentes al yacimiento, que he creído 
de interés consignar en esta nota y á la vista de los ejemplares 
in situ. 



Datos micológicos para la flora española 

POR 

R. GONZÁLEZ FRAGOSO 

Gomo considero de interés cuantos puedan ser aportados para 
el conocimiento de nuestra flora criptogámica, no quiero dejar de 
consignar algunos 'que, si bien no de importancia, merecen ser 
citados, y pueden facilitar las investigaciones de otros botánicos. 
Son: unos, de especies, cuya presencia en nuestra flora podía 
desde luego suponerse y se refieren, otros, varios, á hongos aún 
no completamente estudiados, y que, por ello, merecen toda 
nuestra atención, seguros de que una investigación pertinaz y 
constante podrá acaso llegar á resolver puntos tan dudosos hoy 
como importantes son en la Sistemática micológica. 

He aquí los datos á que me refiero: 

Diseomicetos. 

1. TrocMla Craterium (D. G.) Fríes.— Sacf^. y Syll. fung. Yol. vm, 

pág. 728. 

Esta especie se encuentra en las hojas secas caídas de Hederá 

Ilelix^ llenando de iunumerales puntitos negros la cara inferior 

de ellas. Su facies couídica corresponde al Myxosporium para- 



DE HISTORIA NATURAL 85 

doxum De Not. Al llegar á su forma perfecta, en madurez, rom- 
pen muchas veces en la cara superior de las hojas. 

Como otras análogas, acaso su forma conídica determine la 
caída prematura de las hojas; pero su madurez completa en la 
forma nscospórica, sólo se encuentra en las hojas secas, caídas y 
en la época otoñal. 

Loe— Alcalá de Guadaira.— .Vmbas formas. 

Pirenomieetos. 

2. Phyllachora Gynodontii ^Sacc.) NiessL— Sacc. Syll. fung. Vol. ii, 

pág. Ü02. 

Esta especie, muy curiosa, y cuya área de dispersión en Euro- 
pa no es muy extensa, la he encontrado una sola vez en Sevilla 
en el Cynodon Dactijlon, en cuyo tallo y hojas aparece bajo la 
forma de pequeñísimos tubérculos negros, más ó menos regula- 
res, formados por el estroma. El ejemplar que he recogido no te- 
nía aún ascosporas, pero la forma característica y dimensiones 
de las peritecas, no dejan lugar á dudar de la determinación. 
Ciertamente se encontrará en algunos sitios, con abundancia, en 
época más adelantada á la que cito. 

Loe. — Sevilla, — En Marzo. 

Uredináceos. 

3. Puccinia glumarum (Schm.) Erikss. et Henn.— Sydow, Mo- 

nogr. Uredin. Vol. i, Puccinia, pág. 706. 

Especie de estado ecídico desconocido, facies uredospórica y te- 
leutospórica, la primera hipofila; la segunda, encontrándose en 
tallos y hojas (cara inferior también), en líneas, por lo general 
seriadas. El ejemplar que tengo presenta pocos teleutosoros y sí 
bien seriados en corto número. Los teleutosporos, de pedicelo en 
su mayoría nulos, van acompañados de parausos encurvados. Se 
encuentran sobre Aveyía y multitud do gramíneas. 

Esta especie es fácil de confundir con la Puccinia dispersa, 
Erikss. et Henn. — cuya forma ecídica se encuentra en la Anchu- 
sa officinalis y en la Lycopsis arveiisis — , pero sus laedosoros y 
teleutosoros, generalmente se hallan en la parte vaginal de las 
hojas, y las teleulosporas están casi siempre brevemente pedice- 
ladas. Suele encontrarse sobre Sécale cércale y otras gramíneas. 



86 UOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

4. Puccinia triticina, Krickpson. — Sydow, Monogr. Uiedin. Vol. i, 

Pucci7iia, pág. 716. 

Esta especie, que morfológicamente pertenece al tipo Puccinia 
rubigo-vera, no tiene facies ecídica conocida, y, por tanto, como 
casi todas las análogas, aunque considerada como autoíca, será 
heteroíca. Los ejemplares que poseo sobre Triticum vulgnre pre- 
sentan teleutosoros pequeños, seriados principalmente en los 
tallos, de color negro, y rompiendo ampliamente la epidermis, 
cuando maduros. Los numerosos parausos, que acompañan á las 
teleulosporas, harán fácilmente distinguir esta especie de la Puc- 
cinia graminis Pers. 

Loe. — Alcalá de Guadaira. — Final del verano (facies teleutos- 
pórica. 

5. Puccinia siraplex (Koern) Erickss. et Henn.— Sydow. Monogr. 

Uredin. Vol. i, Puccinia, pág. 756. 

Esta especie, también como la anterior, probablemente hete- 
roíca, cuya facies ecídica desconocida nos obliga á considerarla 
autoíca, se presenta en la forma teleulospórica, formando peque- 
ños soros lineares, á veces punctiformes en las hojas, y más par- 
ticularmente en los tallo?. Los ejemplares que poseo, no obstante 
tener sus teleulosporas en madurez, no rompen la epidermis, y 
precisa hacer un corte para observarlas. Se encuentran sobre 
Hordeum vulgare, pero también podrán hallarse sobre II. disti- 
chum, murinum y Koeleria pheloides. Distingüese fácilmente de 
las especies análogas por las numerosas mesosporas ó teleutospo- 
ras unicelulares que acompañan á las bicelulares, y por su pedi- 
celo ensanchado, parduzco, cortísimo y á veces nulo. 

Loe— Alcalá de Guadaira. — Fines de verano en su facies teleu- 
tospórica. 

6. Melampsora? Quercus (Brondeau) Schroet. — Sacc. Syll. fun, Vo- 

lumeu vil, pag. 594. 

Esta especie, de la que sólo se conoce la forma uredospórica, ha 
sido ya incluida por el Sr. Lázaro Ibiza en su «Flora Española». 
La cito, á pesar de ello, porque los ejemplares que poseo, y que 
debo al modesto profesor y buen amigo D. Francisco de las Ba- 
rras de Aragón, se encuentran parásitos sob re las hojas del Quer- 
cus Tozza, especie sobre la cual, que yo sepa, no ha sido citada 
nunca concretamente. La pequenez de los uredosoros, por lo ge- 



DE HISTORIA NATURAL 87 

neral esparcidos, de este uredináceo, hace muy difícil el percibir- 
los en la cara inferior vellosa de la citada especie. 

7. MelampsorelIa?Riciiii(Biv.) De-Toni.— Sacc. Syll. fang. Volu- 

men VII, pág. 596. 

Esta especie que he encontrado con abundancia en Sevilla, so- 
bre Riciniis conmwiis, y que también se encuentra sobre /?. specta- 
bilis, tiene un área limitada, que yo sepa, hasta hoy, á Italia y 
Portugal. Sus soros, que son numerosísimos á veces, y que siem- 
pre vi hipoülos, son amarillo-anaranjados, pulverulentos, y sus es- 
poras caen fácilmente. Estas son globosas, elípticas, rara vez algo 
aplastadas, verrugosas, y acompañadas de parausos claviformes. 
No son conocidas otras facies de esta curiosa especie, cuya inclu- 
sión en el género Melampsorella es más que dudosa, y por ello se 
la considera como autoíca. Gomo he podido seguir su desenvol- 
vimiento un año entero creo se trata, ó de una especie hneroíca, 
6 bien de un hongo uredináceo imperfecto. Sus parausos, por lo 
demás, obligan en realidad á sacarlo del género Melampsorella, 
uno de cuyos caracteres es la ausencia de ellos. 

Las esporas, al germinar, destruyen, al parecer, con su micelio 
el mesofilo, y al caer dejan una cicatriz constituida por ambas 
epidermis. Los repetidos ataques de este uredináceo á una mis- 
ma planta concluyen por producir la muerte de ella, como he vis- 
to algíin que otro ejemplo. Su desenvolvimiento parece acrecen- 
tarse con el calor que subsigue á las lluvias, por lo general, en el 
invierno y primavera de Sevilla. 

Loc.--Sevilla.-Todo el año, especialmente de Diciembre á Junio. 

8. Cffioma pulcherrimum, Bubak.— Hariot, Ured. pág. 263. 
Especie biológica que se encuentra abundantemente en Sevilla, 

sobre la Mercurialis annua. Su forma leleutospórica, no conocida, 
habrá que buscarla en los Populus, acaso en el Populus alba. Pa- 
rece abundar en Túnez y Argelia, pero en Europa solo ha sido 
encontrada en las cercanías de Perpignan, y aun acaso sea de otra 
especie, también biológica. Sus caracteres morfológicos en nada 
difieren de los de la facies ecidica de la Melampsora Rostrupii, 
Wagner, que se encuentra sobre Isl Mercurialis perennis (Cceoma 
mercurialis Mari), Link. (1). 

(1) Uredo conflaens, var. Mercurialis Martius. Prodr. Fl. Mosq, pág. 229 ' 



88 BOLETÍN DE LA HEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

A juzgar por la lectura del Uredo Cceoma Merciirialis (Mark.) 
Link de la Sylloge fungorum, de Saccardo, parecería que esta 
forma ecídica se encuentra indistintamente en la Mercurialis 
annua y en la M. perennis, pero no parece ser así (1). Yo sólo pue- 
do decir que la euconiré en Sevilla en la Mercurialis annua, úni- 
camente. 

Forma soros numerosos esparcidos, ó más bien agrupado?, y 
aun confluentes, sobre todo en los tallos, de un bello color ana- 
ranjado; en las hojas casi siempre hipofilos. 

Hifomicetos. 

9 Tuberculina Ricini (Cocc.) Sacc. et Syd.— Syll. fung. Volu- 
men XIV, pág. 1118. 

Esta especie parásita de los soros de Melampsorella? Ricini, 
sólo ha sido citada en una localidad de Italia boreal, en Bologna. 
Sus esporodoquias, de un color violáceo pardo, se confunden y 
y hacen confluentes con los soros del uredináceo. Los conidiófo- 
ros filiformes, sencillos, en manojos, hialinos, y sus pequeños co- 
nidios, ligeramente violáceos, apicales, globosos, de gruesa mem- 
beana, y de 6 — 8 p. de diámetro, harán distinguir fácilmente este 
hongo imperfecto. 

10. Alternaría BrasslCffi(Berk?) Sacc. — Syll. fung. Vol. iv, pági- 
na 546. Variedad, macrosTpora, H. 

Se encuentran los ejemplares que he visto en la nerviación me- 
dia, más gruesa de la Brassica olerácea, var. botrytis, bajo la 
forma de puntos y líneas, á veces de algunos milímetros, seriados, 
paralelas las series, y negruzcos. Sólo conocido en su forma co- 
nídica, hay que colocarlo entre los hongos imperfectos, pero 
ciertamente vendrá, una vez conocidos, á unirse á los Esferiáceos, 
como otras especies análogas. 

Forma césped, con hífas brevemente ramosas, de ápices iguales. 
Los conidios, que caen en seguida, son fusiformes, como en for- 
ma de maza, primero continuos, luego hasta con 6 — 8 divisiones, 
generalmente horizontales, rara vez perpendiculares, y siempre 
de color oliváceo, más obscuro cuanto más adelantado el desarro- 



(1) V. FiscHER, Die Ured. d. Schweiz. Berna, 1904, pág. 501. 



DE HISTORIA NaTUBAL 89 

lio. En su completo desenvolvimiento alcanzan dimensiones de 
60 — 80 X 15 — 20 ij.; la anchura en su mayor diámetro. 

Loe. — Sevilla.— Noviembre. 

No quiero terminar esta pequeña nota, sin dar las gracias á 
mis amigos los micólogos Sr. D. Blas Lázaro Ibiza y monsieur 
Paul Hariot, á quienes he consultado muchas de mis dudas, 
y á los que debo, puedo decir, lo poco que sé referente al difícil 
estudio de los hongos inferiores. 



El Negret y sus alrededores 

POK 

DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

La creación de un apeadero de ferrocarril en las proximidades 
de Agost, entre las estaciones de San Vicente de Raspeig y Mon- 
forle Gabarrera, ha facilitado mucho el conocimiento de esta par- 
te de la provincia. Recorridos rápidamente los 16 km. que dista 
de Alicante, se encuentra el excursionista en el centro de un cam- 
po, á la vista de formaciones de varios sistemas, y después de unas 
cuantas horas de excursión puede volver cómodamente á la capital, 
utilizando un tren mixto que llega á Alicante á las 19 horas y 20 
minutos. La estación de Agost es un excelentepunto de partida, que 
hemos aprovechado con ventaja en el corto tiempo que lleva abier- 
ta al servicio público. 

El edificio de la estación está emplazado sobre depósitos cuater- 
narios, en los que el loess alcanza gran espesor, y por entre las 
erosiones de estos materiales, así como en las trincheras de la vía 
férrea, asoman las margas irisadas del Keuper, Al X. y W. de la 
estación se alzan varias colinas de formación] triásica y en las 
que dominan las calizas negras ó azuladas que coronan el Triási- 
co. Entre todas se hace notar, por su elevación y por el color de 
sus calizas, la llamada Cabezo Negret, ó simplemente el Negret. 
Su situación, entre areniscas y margas irisadas, destaca notable- 
mente, y su abrupta cumbre, accesible fácilmente sólo por elN., 
debió llamarla atención de los pueblos primitivos, que acaso la 
utilizasen como fortaleza. 

El Negret había ya sido visitado por nosotros en elmes de Mayo 
de 1908, y recorrido varias veces el trayecto que le separa del pe- 



90 boletín de la real sociedad espaí5ola 

queño cabezo del Mosquito, de idéntica formacióu que el Negret. 
Sólo la dirección de sus capas es distinta, N. 63 E. y buzando al 
N. 27 W. con una pendieute de 33°. Esta pequeña loma, formada 
por calizas negras que recuerdan las de Albatera, descansan so- 
bre areniscas moradas y calizas tabulares, en delgados lechos que 
encierran fósiles diminutos. El Mosquito y el Negret forman par- 
te de una bóveda anticlinal, rota en su porción superior. 

Las calizas que forman el Negret, casi en su totalidad, son muy 
obscuras, surcadas de anchas venas de calcita, producto de infil- 
traciones que han debido ser de diferentes épocas, cruzándose con 
frecuencia de una manera muy clara. Los fósiles contenidos en 
estas calizas son escasos, y además muy difíciles de hallar por el 
color de la roca, siendo imposible separarlos de la ganga. Alguno 
de gran tamaño suele ofrecerse con aspecto de infiltración, en 
blanco, y que si bien se destaca fácilmente no puede aislarse de 
ninguna manera. Mejor resultado se obtiene en las calizas grises 
ó amarillentas, tallándolas rocas, hasta sacar caras pulimentadas, 
que convierten los guijarros en poliedros, y cuando se nota la pre- 
sencia de alguno de ellos, desgastar con ángulo bastante agudo 
por las inmediaciones hasta conseguir otra sección del mismo fó- 
sil. Queda así éste comprendido en un ángulo diedro, y en la pro- 
ximidad de la arista y por la forma de las secciones puede, á veces, 
determinarse el género á que pertenecen. Por este medio hemos 
conseguido ver diminutas formas de Turhonella y Nái'ica (?), y 
muchas secciones de Lamelibranquios. 

El Negret tiene sus capas inclinadas con regularidad hacia el 
N, 30" E., con una pendiente próximamente de 27°, y por esta 
parte el acceso es fácil, encontrándose sumamente escarpado por 
el S. y de difícil subida por el W., porque las calizas se presentan 
como un largo crestón que corona el cerro. La parte del SE. y E., 
toda ella formada por las calizas negras, se presenta muy escar- 
pada y contiene algunas pequeñas canteras; pero lo que más llama 
la atención es la presencia de un muro ciclópeo casi destruido, 
que conserva algunos trozos á la altura de unos dos metros, y en 
el que hay piedras de más de una tonelada de peso. 

La presencia de este muro en un lugar en que no hay cultivo 
ni posibilidad de que lo haya, adosado, en parte, á un alto escar- 
pe y formando un rectángulo de bastante extensión, me hizo sos- 
pechar, en el mes de Junio último, que era una fortaleza de los 
tiempos prehistóricos, y uniendo este dato al encuentro de un 



DE HISTURIA NATURAL 91 

núcleo de Ofita diabásica, que hallé en ladera S. en Mayo de 
1908, se aumentaron mis sospechas, hasta verlas completa- 
mente confirmadas en la larde del 31 de Diciembre último, en 
la que hice una corta excursión, aprovechando la circunstancia 
de encontrarse en Alicante mi antiguo y aventajado discípulo se- 
ñor Gómez Llueca. Con él y un hermano suyo dimos vuelta al 
cabezo Negret, encontrando el muro ciclópeo un tanto destruido, 
por estar retirando piedra para otras construcciones, aunque to- 
davía se conserva un gran trozo. Encontramos pequeños fósiles, 
que la alteración superficial de las calizas deja al descubierto, y 
entre las que es muy difícil poder determinar especies; creo per- 
tenecen á los géneros Myophoria, Natica, etc., así como también 
existen Chondrites con ramificaciones. 

No es la parte paleontológica la más interesante, tratándose del 
Negret. Subiendo por el N. del cerro hemos visto, ya cerca de la 
cumbre, abundantes trozos de Ofltas, circunstancia que sólo pue- 
de explicarse admitiendo que estas rocas han sido llevadas allí por 
el hombre prehistórico; y no cabe duda, porque en toda esta man- 
cha Iriásica no hay un asomo de rocas eruptivas, y además por- 
que algún gran trozo se presenta pulimentado. El velo parece irse 
descorriendo poco á poco, con el encuentro de trozos de barro ne- 
gro, con apariencia micácea, y algunos otros conteniendo peque- 
ñas piedras engastadas en la masa del barro, siendo de notar un 
fragmento en el que aparecen claramente pequeños romboedros 
de calcita, mineral que no ha sufrido alteración sin duda ningu- 
na, por la baja temperatura á que se ha verificado la cochura de 
estas vasijas, probablemente al fuego al aire libre, lo que parece 
confirmarse al notar que estos barros tienen desigual resistencia 
y color en un mismo trozo, no admitiendo, como algunas publi- 
caciones dicen, que las primeras vasijas fueron endurecidas sólo 
por la acción del Sol, porque estas se hubieran deshecho al con- 
tacto de un líquido, y de ningún modo hubieran resistido la 
acción de tantos miles de años. 

Buscando por la cumbre del Negret pasamos gran parte de la 
tarde, encontrando á cada poco fragmentos de barro prehistórico, 
trozos de Ofitas, pequeños pedazos de pedernal, hasta que el se- 
ñor Gómez Llueca vio en la cumbre misma una gran vasija des- 
trozada, de barro gris bastante grueso, en cuya construcción se 
ha empleado el torno. Medio enterrada, han podido conservarse 
los fragmentos y con cuidado los extrajo', habiéndola yo re- 



í2 boletín de la real sociedad española 

coQSlitLiído al día siguiente, y aunque incompleta permite for- 
marse idea de ella. La vasija, bastante grande, tiene un borde 
adelgazado y forma atondada, recordando á la que extrajimos en 
1897 en el yacimiento prehistórico de Rambla Bermeja, y del que 
ya di cuenta á nuestra Sociedad en una de mis primeras notas. 
La calidad del barro es la misma, sin otra diferencia que estar 
provista aquélla de cinco pezoncitos simétricamente distribuidos 
alrededor de la boca, y presentar la del Negret sólo dos en los 
extremos de un diámetro y á unos 3 cm. de la boca. En cuanto 
á los trozos de barro rojo y negro, no so ha podido reconstituir 
con ellos vasija ninguna. 

La ladera W. del cerro por donde descendimos, está formada 
por las calizas negras arriba y unas calizas flojas, casi margosas, 
de color claro, en la parte inferior, las que á su vez descansan so- 
bre las areniscas rojas y verdes siempre micáceas, que forman el 
tramo superior del Triásico. Toda esta ladera está sembrada de 
trozos de Ofltas, entre los que hemos encontrado algunos grandes 
y como destinados á servir de percutores. 

El Negret debe considerarse como un yacimiento prehistórico, 
de mediana importancia. Las exploraciones que pienso llevar á 
cabo podrán proporcionarnos datos de mayor interés. 

Las areniscas, con abundantes laminillas de mica que forman 
los horizontes inferiores á las calizas y margas ya citadas, contie- 
nen impresiones y huellas muy notables. En la excursión del 31 
hemos encontrado un gran trozo con ondulaciones, semejantes á 
las que se producen en las arenas situadas en poco fondo. En ella 
se han encontrado también muy bellos Chondrites (?), finamente 
estriados. Es la arenisca verde la que encierra mejores ejempla- 
res, notándose, hacia el NE. del Negret, la frecuencia de estas im- 
presiones, en la que parecen percibirse las finas estrías de peque- 
ños Calamites. 

Las areniscas grises inferiores á éstas se encuentran ya en con- 
tacto con los yesos del Keuper, y entre éstos y las margas rojizas 
se encuentran los yacimientos de Lignito del cerro de la Venta, 
de los que ya di cuenta á nuestra Sociedad en el año 1905. Hoy 
sólo añadiré unas líneas á lo ya dicho en aquella fecha. Estos ya- 
cimientos de Lignito corresponden á puntos del litoral Triásico y 
así lo demuestran los fósiles encontrados, un pequeño Cerithium, 
especie que parece hacer en el Triásico superior su aparición, y 
entre las capas de arenisca que encierran los lignitos piritosos, 



DE HISTORIA NATURAL. 98 

numerosos fragmentos de huesos, desprovistos de conducto me- 
dular, y tan fracturados que es difícil formarse idea de ninguna 
pieza, abundando los trozos de huesos planos, y todos teñidos de 
un azul verdoso, sin duda por la formación de fosfato de hierro. 
Estos huesos proceden de una capa situada entre las areniscas 
rojas, y que formaría un verdadero bone-hed, como en otros sis- 
temas. 

En las cercanías de estos depósitos, hacia el SE., se encuentra 
una colina, en la que las margas cenicientas y dolomíticas for- 
man repliegues curiosísimos y verdaderos núcleos de muchos 
centímetros de diámetro rodeados de capas concéntricas, y que 
no pueden, por tanto, suponerse debidos á presiones laterales. 
Esta colina, llamada del Estahlimento, parece ser la representa- 
ción del Muschelkalk, y en ninguno otro punto hemos encontra- 
do calizas parecidas. No hemos visto fósiles para poder determinar 
la edad de estas capas, aunque los buscamos con verdadero ahin- 
co. Tan sólo una delgada capa con Myophoria en abundancia, 
pero de tan pequeño tamaño que es muy difícil su determinación 
específica. Si estas capas de la loma del Balahlimento correspon- 
dieran al Muschelkalk, serían indudablemente la representación 
del Wellenkalk ó Muschelkalk inferior del tipo Franconieuse (1). 
Nuevas excursiones á estos lugares tal vez nos proporcionen datos 
bastantes para demostrar esta suposición. 



Publicaciones que ha recibido la I^eal Sociedad Española 
de flistoria ^Jatural durar¡te el mes de Diciembre de 1911. 
fZa liste suivante servirá comme acensé de réception.) 

Alemania 
Entomologischer Litteraturblatter, Berlín. 1911, n° 12. 
Internationalen Entomologen-Verein, Stuttgart. 

Eniomologische Rundschau, xxviii Jahrg., n° 24, und Hauptregister. 

Insektenhorse. xxvni Jahrg., nos 49-52; xxix Jahrg., n' 1. 

Societas entomológica, xxvi Jahrg., n° 18; xxvil Jahrg., n" 1. 
Katm-fe Novitates, Berlin. 1911, nos 18-2!. 

Zeitschrift für wissenschaftliche Insektenbiologie, Husum. Bd. vii, Heft 12. 
Zoologiecher Anzeiger, Leipzig. Bd. xxxvni, nos 24-25; Bd. xxxix, n° 1. 



(1) Formación parecida hemos encontrado en la parte oriental del Cas- 
tillo de Sagunto. 



94 boletín de la real sociedad española 

Austria-Hungría 
Académie dea Sciences dñ Cracovie. 

Bnlletin international. 1911, n»? 8 A, 8 B y 9 A. 
K. K. I»iaturhi8torÍ6clies Hofmueeiim, Wien, 

Annalen. Band xxr, nr. 1-2. 
K. K. Zoologiscb-Botanische Gesellschaft in Wien. 

Yerhandlungen. lxi Band, 7-8 Heft. 
Musenm Nationale Hnngariciim, Budapest. 

Annales historico-naturales. Vol. ix, pars secunda. 
Wiener Entomologische Zeitung, Wien. xxs Jahrg., ix und x Heft. 

BÉLGICA 

Société belge de Géologie, de Paléontologie et d'Hydrologie, Bruxelles. 

Bulleün. 26* année, nos i_io. 

Memorias. T. xxiv. 

Nouveaux Mémoires. N° 3. 
Société entomologique de Belgique, Bruxelles. 

Annales. Tome 65% xi et xii. 
Société royale zoologique et malacologique de Belgique, Bruxelles. 

Annales. Tomes xliv et xlv. 

Costa Rica 
Ministerio de Fomento, San José. 
Boletín de tomento. Año i, n.° 7. 

España 
Ingeniería, Madrid. N.os 238-243. 
Sociedad Malagueña de Ciencias, Málaga. 
Boletín. Vol. ii, n.° 22. 

Estados Unidos y sus Colonias 

Academy of Natural Sciences of Philadelphia. 

Proceedings. Vol. lxii, parts ii-iii; vol. lxiii, part i. 
Academy of Science of Saint-Louis. 

Transadions. Vol. xviii, nos 2-6; vol. xix, nos l-io. 
American Museum of Natural History, New York. 

Annual Report for the Year, 1910. 

Bulletin. Vol. xxix 
Broolvlyn Institute of Arts and Sciences. 

Museum. Science Bulletin. Vol. i. Index. 
Departamento de lo Interior. Oficina de Agricultura. Manila. 

Revista agrícola de Filipinas. Vol. iv, n° 8. 
Department of the Interior. Bureau of Forestry. Manila. 

Annual Report for the fiscal year. June, 30, 1911. 
Department of the Interior. Bureau of Science. Manila. 

Mineral Resources of the Philippine Irlands. 
Department of the Interior. Weather Bureau. Manila Central Observatory. 

Bulletin for June 1911. 



DE HISTORIA NATURAL. 95 

Field Museiim of Natural History, Chicago. 

Publications. Nos 146-150. 
Johns Hopkins Hospital, Baltimore. 

Bulletin. Vol. xxli, n° 250. 
Johns Hopkins University Circular. 1910, nos 6_i0; ¡gn, nos i-2. 
Museum of Comparative Zoology at Harvard College, Cambridge. 

Annual Report for 1910-1911. 

Bulletin. Vol. luí, n° 6; vol. liv, n" 9. 
Smithsonian Institution U. S. National Museum, Washington. 

Annual Report. 1909. 

Bulletin. 73, 74, 76. 

J\ational Herbarium Contributions. Vol. xiii, n° 6; vol. xv. 

Proceiings. Vols. 37-39. 
The American Naturalist, Boston. Vol. xlv, n° 540. 
United States Geological Survey, Washington. 

Bulletin. Nos 436, 438, 439, 441, 443, 446-447, 453, 465. 

Professional Paper. N° 72. 

Water-Supply and Irrigation Paper. Nos 257, 258, 270. 
University of California, Berkeley. 

Publications. Vol. 6, nos lO-U and 14; vol. 7, nos 3-G; vol. 8, n" 1. 

Francia 

Académie des Sciences de Paris. 

Comptes rendus. 1911, nos 23-26; 1912, n°'l. 
L'Echange, Monlins. 27« aunée, nos 322, 324. 
La Feuille des Jeunes Naturalistes, Paris. N° 493. 
Société botanique de France, Paris. 

Bulletin. Tome 58% 7. • 

Mémoires. Tome 68% 3 f. 
Société entomologique de France, Paris. 

Annales. Vol. lxxx, 2" trimestre. 
Station Entomologique de la Faculté des Scienees, Rennes. 

Inse"Ja. 1" année, n"' 1 1-12. 

Inglaterra y sus Colonias 

Natural History Society of Glasgow. 

The Glasgow Naturalist. Vol. iii, nos i_4. 

Transactions. Vol. ti, índices; vol. viil, part 11. 
Royal microscopical Society, London. 

Journal. 1911, part 6. 
The Canadian Entomologist, Guelph. Vol. Lxin, n° 12. 
The Entomologist's Record and Journal of Variation, London. Vol. xxiil, 

n° 12. 
The Zoologist, London. Vol. xv, n° 180. 

Italia 
Musei di Zoologia de Anatomía comparata della R. Universitá di Torino. 
Bolleiino. Vol. sxv. 



96 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Eeale Stazione di Entomología agraria in Firenze. 

Redia. Vol. vii, fase. ii. 
Ri vista coleotterologica italiana, Camerino. Anno ix, n" 12. 
Ei vista técnica e coloniale di Scienze applicate, Niipoii. Anno i, n" 12. 
Societá italiana di Scienze naturali in Milano. 

Atti. Vol. L, fascicolo 2" e 3°, 1909. 
Societá toscana di Scienze naturali in Milano. 

Atti. Mtmorie. Vol. xxvi. 

Monaco 
Institut océanographique, Monaco. 
Bulletin. N"^ 218-219. 

Portugal 
Collegio de S. Fiel. 

Broteria. Vol. x, fase. ]. 

SoiZA 

Société Vaudoise des Sciences naturelles, Lansanne. 

Bulletin. Vol. xlvii, n° 174. 
Société zool)g¡que suisse et Muséum d'Histoire uaturelle de Genéve. 

Revue suisse de Zoologie. Vol. 19, n"' 16-21. 



AzPEiTiA Moros (D. Florentino). — La diatomología española en los comien- 
zos del tiglo XX. (Asociación Española para el progreso de las Cien- 
cias, 1911.) 

BoRGE (O.) — Die Sürewasseralgenflora Spitzbergens. Kristiania, 1911. 

Carus (C. G.)— Traite élémentaire d'anatomie comparée. (París, 1835. (Do- 
nativo de D. Francisco Vifíalp.) 

DoGKix (PauP.— Hétérocéres nouveaux de l'Amérique du Sud. Eennes, 
1911. Fase. IV. 

Heinrotq (Dr. J. C. A.)— Lehrbuch der Anthropologie. Leipzig, 1822. (Do- 
nativo de D. Francisco Viñals.) 

Longo (Prof. E.)— Sul Fiens Carica. (Annali di Botánica, vol. ix, fase. 4.") 

Massart (Jean).--Esquisse de la Géographie botanique de la Belgique, 
(Recueilde l'Institnt botanique Leo Errera, 1910.) 

EoussEL (León).— El Mundo de los Hongos. Madrid, 190S. 

Spallanzani (Mr. l'Abbé). — Opuscules de Pbysique anímale et végétale. 
Geneve, 1777. (Donativo de D. Francisco Viñals.) 

Straus-Durckheim (Hercule).— Traite pratique et tbéoriqne d'Anatomie 
comparative. París, 1844. (Donativo de D. Francisco Viñals.) 



Sesión del 7 de Febrero de 1912. 

PRESIDENCIA DEL ILMO. SR. D. RICARDO CODORNIÚ 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué 
aprobada. 

Admisiones y presentaciones. — Fueron admitidos los señores 
presentados en la sesión de Enero, y propuestos para socios nu- 
merarios D. Ernesto Cusi y Ventades, alumno de la Facultad de 
Ciencias, y D. Pedro Castro Barea, presentados, respectivamente, 
por los Sres. Breñosa y Hernández Pacheco. 

Asuntos varios. — Se leyó un oficio del Presidente de la Junta 
para ampli-ición de estudios é investigaciones científicas, autori- 
zando á esta Sociedad para colocar en la Estación de biología al- 
pina de la sierra de Guadarrama, la lápida conmemorativa de los 
naturalistas españoles que más se han distinguido en el estudio 
de la fauna, gea y flora de esa cadena de montañas. En el mismo 
oficio se dan las gracias á esta Sociedad por el donativo de publi- 
caciones que destina á la biblioteca de la mencionada Estación. 

— Se dio lectura á una invitación que nos dirige The Academy 
o f Natural Sciences of Philadelphia para asistir al Centenario de 
su fundación, que se celebrará en el mes de Marzo próximo. 

— El Sr. Lozano elogia un bando recientemente publicado por 
la alcaldía de Madrid y relativo á la protección de los animales 
domésticos. Con este motivo dirige un aplauso al Sr. Francos 
Rodríguez y ensalza la gestión de éste al frente del Municipio ma- 
drileño. Por último, indica la conveniencia de que una Comisión 
de la Sociedad visite al señor Alcalde y se ponga á disposición de 
éste para suministrarle informes sobre las medidas que deberían 
adoptarse para hacer efectiva, útil y provechosa la campaña de pro- 
tección á los animales domésticos que viene emprendiéndose. 

— El Presidente encuentra muy acertado cuanto ha dicbo el 
Sr. Lozano, y propone que la Comisión de referencia la constitu- 
yan el autor de la proposición y los Sres. Bolívar, Díaz del Villar 
y Cabrera. Al acordarse de conformidad, se conviene quede incor- 
porado á la Comisión el Presidente de la Sociedad Sr. Codorniú. 

T. XII.— Febrero, 1912. 7 



93 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

— El Sr. Bolívar propone que en la visita que se haga al señor 
Francos Rodríguez, le pida la Comisión se cree en Madrid un 
verdadero jardín zoológico, como el que poseen todas las grandes 
capitales del mundo. 

— El Sr. Rioja participa que en la recepción celebrada en el 
Ministerio de Instrucción Pública para festejar al Príncipe de 
Monaco, tuvo el honor de saludar á S. A. R. en compañía de 
los Sres. Antón y Lázaro, que se le unieron para cumplir este 
deber de cortesía, en nombre de la Sociedad, con el ilustre mo- 
narca extranjero. 

—La Sociedad acuerda haberse enterado con satisfacción de la 
iniciativa tomada por el Sr. Rioja. 

Concurso académico.— El Secretario participa que la Real Acade- 
mia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid, ha abier- 
to un concurso para adjudicar tres premios á los autores de las 
Memorias que desarrollen satisfactoriamente los temas siguientes: 

\.° Deducción de una fórmula ó de un sistema de fórmulas ó, 
en suma, de wia teoría matemática que suministre el medio de 
calcular a priori, con seguridad mayor que la consentida por los 
procedimientos en uso, la resistencia á la marcha que en aguas 
tranquilas encuentran las obras vivas de los buques. 

Propuestas y aplicadas hay fórmulas en gran número, muchas 
de ellas empíricas, para valuar la resistencia de los buques á la 
marcha; sería muy ventajoso disponer, al proyectar los buques, 
de expresiones analíticas, sólidamente cimentadas, de las leyes á 
que obedece la antedicha resistencia, evitando así, en lo posible, 
incertidumbres enojosas y la necesidad del auxilio de los procedi- 
mientos delicados y hasta inseguros de la experimentación con 
modelos, á no ser como complementario recurso comprobatorio. 

Se desea que el aspirante al premio exponga una teoría que dé 
respuesta satisfactoria al tema enunciado, deduciéndola de los 
adelantos en las ciencias de pura especulación; de experimentos 
nuevos, y de los trabajos en uno y otro terreno realizados hasta 
el día con más ó menos fortuna. 

2." Estudio teórico ó experimental de cualquier fenómeno elec- 
tróptico ó magnetóptico. 

3.° Memoria geognóstico-agricola de alguna comarca de Espa- 
ña, que no haya sido objeto de publicación anterior. 

Los premios ofrecidos serán de tres clases: premio propiamente 



DE HISTORIA NATURAL 99 

dicho, accésit y mención honorífica. El primero consistirá en un 
diploma, una medalla de oro, 1.500 pesetas en metálico y regalo 
de 100 ejemplares de la Memoria impresa, cuando haya sido pu- 
blicada. El accésit consistirá en diploma, medalla y 100 ejempla- 
res de la Memoria impresa. A la mención honorífica sólo se otor- 
gará un diploma especial. 

El plazo para la admisión de trabajos se cerrará el 31 de Di- 
ciembre de 1913 á las cinco de la tarde. 

Comunicaciones. — El Secretario presenta una comunicación titu- 
lada «Excursión desde Novelda al Pinoso», de que es autor don 
Daniel Jiménez de Gisneros. 

— El Sr. Danlín presenta huesos y molares de mamíferos ter- 
ciarios encontrados en el yacimiento fosilífero de la provincia de 
Falencia á que se refiere el trabajo sobre el Tetrahelodon angusti- 
dens publicado en el Boletín del mes de Enero último. 

— El Sr. Cabrera hace notar la importancia de los trabajos lle- 
vados á cabo por el Sr. Dantín, y felicita á éste por el resultado de 
su viaje á Falencia. 

— El Sr. Bolívar añade que el Sr. Dantín ha traído 22 cajones 
llenos de restos fósiles, entre los cuales se encuentran algunos 
ejemplares en magnífico estado de conservación. 

— El Sr. Casares Gil (A..) presenta un ejemplar de Fontinalis 
Lachenaudi Card. , que recogió en Septiembre próximo pasado 
en los alrededores de Santiago de Galicia, en el río Sarela (lugar 
de Yidan). Las hojas múticas, anchas, cóncavas, no carenadas, 
muy patentes y remotas, le llamaron desde luego la atención; 
pero por razones que no son del caso, no pudo examinarlas hasta 
hace poco. En el número correspondiente á Noviembre último de 
la Revue hryologique vio la descripción que da el sabio briólogo 
M. Gardot de esta especie, y por la sola enumeración de los carac- 
teres macroscópicos sospechó que era la misma que él había en- 
contrado en Galicia. Estudiada después con más detenimiento, 
comprobó que se trataba, en efecto, de la Fontinalis Lachenaudi, y 
para mayor seguridad envió un ejem.plar al propio M. Cardot, que 
confirmó la determinación. 

Esta especie, encontrada primero por Lachenaud y después por 
■Copey en la Alta-Saona, la describe Cardot como sigue: 

«Fontinalis Lachenaudi Card. sp. nova. Mollis, viridis vel lu- 
tescenti-viridis, sicca nitidula, habitu F. hypnoidei sat similis. 



100 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Gaulis pedalis vel subpedalis, basi parce denudatus, flexuosu?, 
laxissime et irregulariler pinnatus, ramis remotis, elongatis, vix 
cuspidatis. Folia moUia, remota, laxissime disposita, patentissima, 
plus minus distincte dimorpha: caulina late ovato-lanceolata, 4-5 
millim. longa, 2-3 lata, carinato-conduplicata, obtuse acutave, 
ápice iutegra vel subdenticulata; ramea minora, ovato-vel oblon- 
go-lanceolata, 3-4 millim. longa, 1,25-1,75 lata, concava, haud vel 
indistinclissime carinata, nec conduplicata, ápice obtusa minute 
denticulatavelcrenulata. Gelluloe rhomboideo-lineares, parietibus 
peranguslis, alares oblongíe, plus minus distinclae. Ceetera 
desunt.» (1). 

— El Sr. Vidal (D. Pío) dice que al tratar de instalar los varios 
ejemplares de ictiosauros, que procedentes de Boíl (Wurtemberg), 
y traídos por D. Juan Vilanova, posee nuestro Museo, surge 
cuando se observa la pizarra con el ejemplar más completo, con- 
teniendo otro más pequeño en su cavidad tonícica, el problema de 
la viviparidad ó no viviparidad de estos monstruosos reptiles de 
la era secundaria. 

Seeley fué el primer naturalista que observando el hecho afirmó 
la viviparidad de los Ictiosauros, y Gaudry en sus «Fósiles Secun- 
darios» reproduce (adhiriéndose á esta teoría), un ejemplar de la 
Galería del Museo de París, con un feto en la cavidad abdominal 
«de desarrollo muy avanzado, y con la cabeza dirigida según su 
posición natural hacia el ano del grande. Ahora bien, teniendo 
en cuenta que el feto del ictiosauro que nosotros poseemos, no sólo 
se encuentra en otra región distinta que el representado por Gau- 
dry, como es la cavidad torácica, sino que ocupa en ella una posi- 
ción contraria á la de aquél, esto es, tiene su cabeza dirigida en 
el mismo sentido que la cabeza del mayor, posición que, según el 
mismo Gaudry, no es la natural del feto, lógico nos parece poner 
en duda, por lo menos por lo que á nuestro ejemplar se refiere, 
la viviparidad de los ictiosauros. Habría que admitir, antes ó des- 
pués de explicar la posición inversa del pequeño, una matriz ó 
cloaca excesivamente grande que llegara hasta donde era preciso 
para poder contener un ser que, por otra parte, no está como pare- 
ce debiera estarlo, ocupando el menor espacio posible, sino que 
se halla perfectamente estirado (y más en nuestro ejemplar toda- 
vía que en el del Museo de París). 

(l) Revue bryologique, núm. 6, 1911, pág. 119. 



DE HISTORIA NATURAL 101 

Todo esto confirma no andaba muy desacertado Backland, 
cuando al estudiar el asunto, en la última edición de su Paleonto- 
logía, afirmaba que no cree en la viviparidad de todos los ictio- 
sauros, fundándose en que «en otros Saurópsidos é Ictiópsidos en 
que existe el mismo modo de reproducción, éste no es distintivo 
de ningún grupo en total», y en que «todos los ejemplares con 
jóvenes, representados por el profesor Seeley pertenecen á una 
misma especie». Nosotros no sabemos si la especie á que se refi- 
rió Seeley, perteneced la especie /. tenuirrostris Gonyb., que es la 
que Gaudry ha considerado como vivípara, pero sí estamos se- 
guros de que el de nuestro Museo no corresponde á dicha especie 
tenuirrostris, ya que tiene tres filas de placas en cada nadadera 
en vez de las cuatro de aquél; por lo tanto, podría el nuestro ser 
ejemplo más bien que de viviparidad, como el del Museo de Pa- 
rís (suponiendo que éste lo fuera), de ictiosaurofagia, y como el 
mismo Gaudry representa en su citada obra, coprolitos de ictiosau- 
ro conteniendo escamas de peces y vértebras de otro ictiosauro pe- 
queño, no repugna admitir que un animal que está fuera de duda 
que comía á otros de su misma especie (como sucede á varios rep- 
tiles acuáticos actuales), se engullera en ocasiones alguno entero. 

Hay que desechar, por último, la idea de que el pequeño 
hubiese quedado por casualidad empotrado en la misma pizarra 
que el grande, por lo que atañe á nuestro ejemplar al menos, en 
atención á que aquél (como se ve en el grabado que de un dibujo 
original del Sr. Rioja se obtuvo), está perfectamente incluido ó 
alojado entre las costillas del mayor, ocultando con su cabeza y 
espinazo algunas de las del lado izquierdo (mirando hacia la ca- 
beza de los dos), mientras que las del lado derecho pasan por de- 
lante del pretendido feto. 

Secciones.— La de Barcelona celebró sesión el día 21 de Enero, 
bajo la presidencia de D. Gai-los Calleja. 

— El Sr. Presidente saluda á la Sección en nombre del Sr. Rec- 
tor, el cual ofrece además su concurso para todo aquello que sea 
en beneficio de la vida y desarrollo de la misma; tales manifesta- 
ciones fueron unánimemente agradecidas. 

Acto seguido se procede á la discusión del presupuesto, que no 
pudo efectuarse en la sesión de Diciembre por ser de índole pu- 
ramente constitutiva y no estar presente el antiguo tesorero, se- 
ñor Llenas. 



102 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

— A instancias del Sr. Serradell, se acuerda proponer á la Jun- 
ta Central apruebe el aumento de 70 pesetas al presupuesto de 
100 pesetas que de tiempo atrás se establecía, aumento destinado 
al capítulo de imprevistos, que en lo sucesivo tendrá mayores 
atenciones por las conferencias que la Sociedad se propone dar, 
colecciones regionales que piensa reunir, etc. 

— El Sr. Calleja propone como socios á D. Ángel Sirvent, pro- 
fesor auxiliar de la Facultad de Medicina, y á D. José Bosorus, 
alumno de la misma y dueño del Museo Prehistórico y Paleon- 
tológico que lleva su nombre y que, por boca del Sr. Calleja, pone 
á disposición de los socios para su estudio é investigaciones. Se 
nombró nna Comisión, compuesta por los señores Presidente, 
Fuset y Serradell, para que visite las colecciones y den cuenta de 
ellas á la Sociedad. 

— El Sr. Serradell presenta á D. Roberto Ferrer Gomis, alumno 
de la Facultad de Ciencias; propone también que se realice una 
excursión mensual por Cataluña, á ün de reunir materiales para 
el Museo regional que debe formar la Sección y contribuir además 
al estudio de la comarca. 

— Finalmente, el Sr. Arias leyó un trabajo, ilustrado con foto- 
grafías y dibujos, sobre un asílido nuevo, y el Sr. Caballero otro 
sobre brotaciones anormales de un tilo, proyectando varias pre- 
paraciones microscópicas demostrativas de las observaciones por 
él realizadas. 

— La de Santander celebró sesión el 29 de Enero, bajo la pre- 
sidencia de D. José Olabe. 

El Sr. Olabe presenta como socio numerario al Sr. D. Vicente 
Aguinaco, médico-oculista de esta población. 

—La de Zaragoza celebró sesión el 3 de Enero, bajo la presi- 
dencia de D. Patricio Borovio. 

— El Sr. Ferrando presentó una nota bibliográfica sobre una 
obra del Sr. Dalloui. 

Notas bibliográficas. 

— Del P. Faura Sans (sesión de Madrid): 

Bertrand (L. ': Carte géologique détaillée; feuille de Bagneres de 
Lnchon, núm, 252. 

El gran mapa geológico ampliado de la vecina República fran- 



DE HISTORIA NATURAL 103 

cesa, hecho á la escala de 1 : 80.000, está para ser completado en 
breve, puesto que fallau tan sólo unas siete hojas por publicar. La 
última que ha salido á la luz pública es la de Bagnéres de Luchon, 
que comprende una buena parte de la provincia de Lérida, y 
en ella está estudiado todo el Valle de Aran; región que visita- 
mos en una de nuestras excursiones por la región catalana. El 
Valle de Aran, dadas las circunstancias topográficas de estar si- 
tuado en la vertiente francesa, las escasas vías de comunicación 
y la altitud de las montañas, es poco explorado por los natura- 
listas españoles, y en cambio los franceses hacen en él estudios 
especiales en varios aspectos. Por eso no es de extrañar que, al 
hacer la carta geológica, no limiten sus demarcaciones siguiendo 
la frontera, sino que también representen una buena parte del 
territorio español, por lo que se impone una ampliación del mapa 
geológico actual de nuestra Península. 

El eminente geólogo M. Bertrand ha llegado á hacerse cargo 
de la embrollada estratigrafía de la cordillera pirenaica, y son 
conocidas todas sus publicaciones que se refieren á la geología 
de los Pirineos Centrales por la profusión de datos y detalles que 
contienen. En esta hoja quedan patentes sus profundos conoci- 
mientos y el recto criterio científico que le guía. 

Bertrand ha descifrado las obscuras relaciones estratigráficas 
de los Altos Pirineos, invirtiendo para la confección de esta carta 
unos nueve años de trabajo constante. 

No obstante su meritoria labor, me atreveré á hacer una ob- 
servación, puesto que en el mapa ha confundido en una misma 
formación la erupción de Bossost y el granito de los montes desde 
Puerto de Galdes al Maladeta, siendo así que son completamente 
diferentes. El granito délos picos elevados de los Pirineos corres- 
ponde al verdadero granito fundamental, pero la erupción de 
Bossost es más moderna y predomina en ella la estructura peg- 
matítica, por lo que M. Bertrand debería haberlos separado en el 
mapa, señalándolos como tales. 

Los que quieran amplias aclaraciones sobre el asunto pueden con- 
sultar á Garalp, Garez, Leymerie, Dalloni, Roussel, Gourdon, etc. 

— Oppenheim (Paul): Bemerkungen zu Prof. Johannes, Félix: 
Uber eine untertertiare korallenfauna aus der Gegend von Bar- 
celona. (Observaciones acerca de la nota del profesor Johannes 
Félix, concerniente á «Una fauna coralina en el terciario inferior 



104 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

de los alrededores de Barcelona»). — Sonder-Abdruck aus den Mo- 
natsberichten der Deutschen Geologischen Gesellschaft, Bd. 6?, 
Jahrg., 1910, uúm. 2. 

Nuestro malogrado maestro y consocio D. Salvador Calderón, 
en una de sus notas bibliográficas, nos dio cuenta de la Memoria 
de Félix (Bol. de la R. Soc. Esp. de Hist. nat., tomo ix, pág. 412). 

Mas luego, H. P. Oppenheim, de Berlín, publicó una excelente 
nota crítica en un folleto de 14 páginas, el cual es el objeto de la 
presente nota bibliográfica. 

Comienza este interesante trabajo fijando de un modo exacto y 
preciso la situación de los yacimientos fosilíferos objeto de las 
investigaciones de Félix, relacionándolos geológicamente con el 
terreno circundante y de las vertientes de Monserrat hacia el lado 
de Igualada, donde se encuentran situados; su localidad precisa 
es en ca'n Lluciá de Caslellolí, yacimiento fosilífero que yo he vi- 
sitado en el verano próximo pasado. 

Hace luego un examen geológico muy detenido de estos terre- 
nos; se ocupa de las especies que para su examen y debida com- 
probación recibió del profesor Félix, liaciendo notar algunas dis- 
paridades de criterio entre el suyo propio y el de este autor. 
Nosotros habíamos notado también ciertas inexactitudes en las 
determinaciones específicas de Félix, motivo por el que nos decidi- 
mos á visitar el expresado yacimiento, podiendo recoger muchos 
ejemplares délos poliperos más característicos, por lo que estamos 
convencidos del fundamento de las aclaraciones de Oppenheim. 

Así, en vez de la Actinacis delicata Reuss., tomada por Félix 
como base, señala como más adecuada y exacta la A. cognata del 
eocénico medio de Cormons y otra forma de Macedonia. 

La Goniarseca octopartita Opp. ha sido señalada como Astrocoe- 
nia aegyptiaca Félix, procediendo ambas referencias de tipos egi[,- 
ciacos y macedónicos, lo que aprovecha para señalar las íntimas 
relaciones y semejanzas entre los yacimientos catalanes de Bar- 
celona y los de Macedonia, á pesar de la gran distancia que media 
entre unos y otros. 

Expone luego la necesidad de una revisión en los Dendracis, 
por la confusión actual con la Madrepora, dudando asimismo del 
Cycloseris patera Félix, que, según su respetable opinión, no pue- 
de separarse del C. Perezi Miln. Edw. (= C. Borsonis Mich.), ti- 
pos todos ellos de Niza. 

La Stylocoenia macrostyla Reuss., de Félix, debe serla S. ema)- 



DE HISTORIA NATURAL 105 

ciata M. E. La Leptomiisa costellata Fel., corresponde á las Tro- 
chosmilia, no pudiendo precisar si será la T. varicosa Reuss., ó la 
T. Panteniana Gat., á causa de imperfección de las característi- 
cas en el grabado de Félix. 

La PettalophijUia cyclolitoides Bell, corresponde al Leptaxis ex- 
pansa Fel.; la P. bilobata Mich. á la P. costata d'Ach.; la P. dila- 
tata Fel. tiene que separarse en dos formas, según los ejemplares 
figurados: la más pequeña corresponde á la P. bilohaia d'Ach., 
mientras que la otra á la Leptophyllia dilátala Reuss. 

Duda también el autor de la autenticidad de la Trochosmilia 
hilohata Mich. á base déla descripción de Félix, creyendo se trata 
de una Placosmilia. 

En varias de s'us consideraciones se apoya en ejemplares y da- 
tos remitidos por el ilustre ingeniero de Minas y eminente geó- 
logo catalán D. Luis M. Vidal. Gomo resultado de nuestra última 
expedición hemos podido mandar al insigne paleontólogo alemán 
V. Oppenheim abundancia de poliperos fósiles del tan importante 
y discutido yacimiento Luteciense de ca'n Lluciá, término de 
Gastellolí, de la provincia de Barcelona, los que tiene pendientes 
de estudio. 

—Del Sr. Darder (sesión de Madrid): 

Sur quelques fossiles pyriteux du Gault des Baleares.— Xsí se 
titula la nota publicada por Mr. Paul Fallot en los «Anales de la 
Universidad de Grenoble», tomo xxii, núm. 3, correspondiente al 
t:rcer trimestre del año 1910. 

En esta nota describe los Ammonílidos recogidos por Mr. No- 
lán en el Gault de Baleares, el cual fué el primero que reconoció 
dicho piso en aquella isla, y hace notar que algunos do ellos (Phy- 
lloceras Tethys) existen en el Yalangiense y Barremieuse del Me- 
diodía de Francia; oiro fPhylloceras Royanum) es propio del ap- 
tense de esta última localidad, y, por último, algunas especies se 
han descrito en el Geuomanense y Senonense de la India. 

La fauna, dice, tiene una facies análoga á la de la India, carac- 
terizada por la falta total de Hoplites, Acanthoceras, Dottvilleice- 
ras, etc., y por la abundancia de formas lisas. 

En Mallorca se presenta el Gault en sus horizontes medio y su- 
perior, faltando el inferior, que existe, sin embargo, en Ibiza. 

He aquí la lista de las especies nuevas descritas por M. Paul 
Fallot: 



106 boletín de la real sociedad española 

Gaudrijceras Aeoliforme P. Fallot; Puzosia Kiliani P. Fallot; 
Puzosia JSolani P. Fallot, 

Además, se encuentran terebratulas, Inoceramiis, gasterópo- 
dos, Beleyn7iites y equinodermos, entre ellos un Hemiaster (?) de 
gran tamaño, no citados en la nota por referirse ésta únicamente 
á los Ammonites (Darder). 

Estos fósiles están en las arcillas que descansan sobre el Ba- 
rremiense, faltando el Aptense, y sobre aquéllas están las calizas 
nummulíticas. 

— Del Sr. Ferrando (sesión de Zaragoza): 

Marius Dalloni: Étiide géologique des Pyrénées de r Aragón. 
Marseille, 1910. (Un volumen en 4.° de 444 páginas, con 56 figu- 
ras intercaladas y tres láminas al final.) 

Esta interesante Memoria, que resume todo lo publicado hasta 
la fecha sobre la constitución geognóstica del Pirineo aragonés, 
la divide el autor en tres parles: Bosquejo geográfico, Estratigra- 
fía y Tectónica. 

En la primera describe, siguiendo principalmente á Schrader 
et de Margerie y á Mallada, la disposición topográfica de la re- 
gión, terminando con unos datos muy interesantes sobre los mo- 
vimientos seísmicos registrados por Marchaud en el Observatorio 
del Pie du Midi, de que es director. 

En la parte estratigráfica, trata detenidamente de las diversas 
formaciones sedimentarias é hipogéuicas que constituyen los Pi- 
rineos aragoneses, empezando la descripción de cada terreno por 
una introducción histórica, á la que sigue el resumen de los da- 
tos observados y las conclusiones deducidas. Esta parte tiene no- 
vedades especialmente interesantes, tales como incluir el terreno 
pérmico entre las formaciones secundarias por su independencia 
estratigráfica con los terrenos primarios y sus manifiestas analo- 
gías con el triásico. 

En Tectónica muéstrase muy discreto respecto á la aplicación 
de las modernas teorías de arrastres de pliegues imbricados, que 
tanto éxito han tenido en la explicación de la estructura de los 
Alpes y de los Cárpatos; por ello, tal vez, le juzga favorablemente 
en su último folleto sobre los yacimientos metalíferos de los Pi- 
rineos occidentales (Marzo de 1911) el severo crítico de Geología 
pirenaica P. W. Stuart Menteath. 



DE HISTORIA NATURAL 107 



Notas y comunicaciones 



Contribución al estudio del carácter de la flora fanerogámica 
de Albacete 



POR 

JUAN DANTIN CERECEDA 



La provincia de Albacete, y más señaladamente todavía el tér- 
mino de la capital misma, no han sido aún objeto de ningún es- 
tudio especial desde el punto de vista botánico, fenómeno tanto 
más extraño cuanto que la posición del país, su particular fisio- 
grafía, su clima y hasta su propia constitución geológica, son mo- 
tivos más que suficientes para llamar la atención del viajero sobre 
una flora que ha de ofrecerle necesariamente notables circuns- 
tancias. Durante el tiempo en que, por razones de nuestra profe- 
sión, permanecimos en la manchega ciudad, hemos estado estu- 
diando sin interrupción la flora fanerogámica de sus contornos^ 
y, merced á ello, nos es hoy posible redactar estos ligeros apun- 
tes, cuya pretensión, bien modesta, se reduce á fijar el carácter 
délas plantas espontáneas que en aquellos alrededores habitan. 
De existir ó de sernos conocidos trabajos especiales sobre la flora 
de la región, hubiéramos vacilado antes de presentar las líneas 
presentes; mas la falta de publicaciones referentes á la cuestión 
motiva nuestro atrevimiento. 

Toda la comarca recorrida por nosotros para la recolección y es- 
tudio de las especies, se halla comprendida en el adjunto croquis y 
abarca los alrededores de la capital de la provincia de Albacete, mas 
los términos de Tinajeros y Felipa por el N. y los de El Salobral, 
Argamasón y Los Anguijes por el S. Al E., se incluye también 
una pequeña parte del término de Chinchilla, al pie de la sierra ó 
serreta de su nombre, aun cuando realmente, dada su altura, no 
merezca, ni mucho menos, título tan pomposo. La comarca en- 
tera se halla enclavada en la meseta central de la Península, pre- 
cisamente en su borde SE. y en el ángulo sud-oriental de los ex- 
tensos páramos de la Mancha, llanura dilatadísima limitada ya 
en estas cercanías por los primeros levantamientos de la mencio- 



108 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

nada Sierra de Chinchilla al E. y los de las Peñas de San Pedro 
al S. y más á su SW. por la Sierra de Alcaraz, nudo montañoso de 
verdadera importancia, con alturas dignas de ser tenidas en cuen- 
ta. La posición geográfica exacta de Albacete es la de 38°, 59' y 47" 
de latitud y T 49'o4" de longitui E. del meridiano de Madrid. 

Las determinantes del clima de la región que se considera 
son, aparte de su misma situación geográfica, su altura sobre el 
nivel del mar (680 metros por término medio, que viene á ser pró- 
ximamente la de la meseta central) y una multitud de circuns- 
tancias y condiciones locales que, en lo posible, iremos especifi- 
cando (1). 

El clima de Albacete es bastante estremado, si bien no en la 
medida en que lo pregona su fama tradicional; se parece al de la 
meseta central de España, aunque con temperaturas bastante más 
exageradas y con algunas otras ligeras variantes. Se caracteriza 
por ser frío y seco en invierno, cálido y sumamente seco en ve- 
rano, primaveras extraordinariamente agitadas y revueltas, que 
obedecen no sólo á grandes oscilaciones termomctricas, sino á la 
presencia de recios vientos del W. y NW., acompañados, con 
cierta frecuencia, de inopinadas granizadas, capaces de compro- 
meter las ya cercanas cosechas. El otoño es, de todas, la mejor es- 
tación; su ambiente es tibio y moderadamente húmedo, condi- 
ciones más que excelentes para la oportuna recolección del aza- 
frán, riqueza del país; los vientos bonancibles, sin que lleven 
consigo bruscos cambios de temperatura. Con todo, lo más carac- 
terístico, lo peculiar del clima que nos ocupa, es la escasa hume- 
dad del aire; ella motiva las fuertes oscilaciones del termómetro 
en el período diurno, más especialmente en el invierno y en el 
verano. No son raros en el mes de Enero largos períodos de días 
completamente despejados, de calma y agradable temperatura al 
sol, seguidos de noches extremadamente frías con mínimas de 
cinco á siete grados bajo cero y hasta de diez y de once si han 
sido precedidos de alguna nevada. Del mismo modo, durante la 
estación estival, tras días de calor abrasador, se disfruta de no- 
ches muy frescas, llegando en las madrugadas á hacerse sentir 



(1) Todas las noticias y datos numéricos referentes al clima se deben 
á la amabilidad de mi compañero Sr. Alonso, catedrático de Física y Quí- 
mica y jefe del Observatorio del Instituto de Albacete, á quien guardo 
profundo reconocimiento. 



DE HISTORIA NATURAL 109 

el frío con marcada intensidad. En la primera quincena de Mayo, 
realmente temible, raro es el año en el que no se note algún des- 
censo anormal de la temperatura con mínimas de cero grados ó 
muy próximas á este límite, y en los momentos en que siempre se 
causan graves daños en los cultivos y en las viñas especialmente. 

En lo que afecta á los vientos dominantes, pueden colocarse en 
este orden: W., SE. y NW. El primero y el último son más fre- 
cuentes en los primeros meses del año, invierno y primavera, y 
llegan á adquirir en ocasiones enorme violencia, debida por cier- 
to, en parte, á la falta de accidentes orográficosen los puntos car- 
dinales de donde proceden. El SE. y el E. son más propios de los 
meses restantes. El N. y el NE. apenas si se presentan, pero cuan- 
do soplan van acompañados de una extremada frialdad. La ya 
citada falta de humedad, de suyo tan característica, da lugar tam- 
bién á la escasez de nieblas en Albacete. Solamente en algunas 
mañanas de Diciembre y en menor número en las de Enero se 
notan, para desaparecer á más tardar de doce á dos de la tarde. 

Si de estas generalidades que, no obstante, precisan ya deter- 
minadamente el carácter del clima, pasamos á los dalos numéri- 
cos, nos encontramos con que la temperatura media del invierno 
es de o°,2; la de la primavera, de 11°, 6; la del verano, de 2-2°, 7, y 
la del otoño, de 14°,6, así como la temperatura media anual es de 
13'',4 (I). Si abandonando las temperaturas medias pasamos á 
ocuparnos de los promedios de las máximas y de las mínimas, 
observaremos que el promedio de las temperaturas máximas del 
invierno es el de 16°; el de las de la primavera 26°, 5; el de las del 
verano 3"/°,l; el de las del otoño 26°,9, y el anual 26°,6. En las mí- 
nimas, el promedio del invierno está reducido á — 6°,6; el de la 
primavera alcanza ya á — 0°,6; el del verano asciende á S°,3; el 
del otoño es de 2°,1, y el anual es, por último, de r,0. 

Pero nadie ignora que en las investigaciones fitográficas es sólo 
de una relativa importancia el conocimiento de la temperatura 
media anual, y es, en cambio, de un primordial interés la obser- 
vación de las temperaturas extremas y su distribución anual. En 



(1) Las medias anuales se refieren al año natural y pueden, por tanto, 
diferir de las que se obtienen con las de las cuatro estaciones, que se re- 
fieren al año meteorelógico contado desde 1." de Diciembre al 30 de No- 
viembre. El invierno de cada año comprende el mes de Diciembre del an- 
terior. 



lio IJOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

tal respecto, las temperaturas máximas extremas de Albacete son 
las siguientes: la del invierno, 21°,!; la de la primavera, 36°, 9; la 
del verano, ^l^S; la del otoño, 35", i, y la del año, 41°, 8; natural- 
mente, la de su verano. En cuanto toca á las mínimas extremas, 
la temperatura del invierno es de — 11°, 5; la de la primavera, 
— 8°, 2; la del verano, 5°,8; la del otoño, —5°, 6, y no hay necesi- 
dad de advertir que la mínima extrema del año es la de su invier- 
no, — 11°, 5. Con datos semejantes ya estamos en condiciones de 
asegurar que la oscilación termométrica de la región, entre la mí- 
nima del invierno y la máxima de su verano, llega á alcanzar una 
diferencia de 530,3. Se explica ya suficientemente que el clima sea 
tan extremado. 

Se afirmaba en líneas anteriores que lo característico del clima 
de la comarca era la escasa humedad atmosférica; así lo ponen de 
manifiesto las observaciones higrométricas sobre la humedad re- 
lativa del aire, que en el invierno alcanza 72, en la primavera 55, 
en el verano sólo 38 y en el otoño 64, elevándose el promedio anual 
únicamente á 58. 

No se señala el clima por lo lluvioso, tanto que los días de llu- 
via al año son solamente 64 y la cantidad de lluvia caída la de 
363 mm, por término medio. Tal número de días y tal cantidad 
de lluvia pueden descomponerse así: en el invierno llueven quin- 
ce días y caen 63 mm. nada más; en la primavera, veintitrés de 
los primeros y 136 mm.; en el verano, muy seco, sólo siete de los 
primeros y 54 de los segundos, y en el otoño, diez y nueve y 111, 
respectivamente. Fácilmente se alcanza ahora, con la reunión de 
tantos y tan diversos elementos climatológicos, lo frío y seco del 
territorio, circunstancias que condicionarán el carácter déla vege- 
tación y determinarán igualmente la escasa duración de su vida, 
ya que á una primavera agitada y variable sucede bruscamente 
un verano abrasador que agosta todo en muy poco tiempo. 

Los datos que anteceden son siempre el promedio de las obser- 
vaciones tomadas en el último decenio, las cuales no tenemos in- 
conveniente en reproducir en los siguientes cuadros para mayor 
ilustración de la cuestión (1): 



(1) Las observaciones se interrumpieron en 1." de Julio de 1902, por 
reconstrucción de la torrecilla del Observatorio, y se reanudaron en la 
primavera de 1903. Se han agrupado en un año (1902-1903) las observa- 
ciones de los seis primeros meses de 1902 y de los seis últimos de 1903. 



DE HISTORIA NATURAL 



111 



Temperaturas medias. 





AÑOS 


Invierno. 


Frimavera. 


Verano. 


Otoño. 


Anual. 


1900 . 




6,9 


11,4 
12,0 
J2,0 
12,6 
12,7 
10,5 
11,2 
11,2 
11,8 
10,1 


23,0 
24,0 
•22,5 
23,tD 
V2,7 
V3,4 
22,9 
20,9 
21,3 
22,4 


'7,4 
10,0 
14,3 
13.9 
12,5 
13,8 
14,9 
15,7 
14,2 
12,9 


14,0 


1901 




4,9 


14,0 


1902- 
19Ü4 . 


1903 


4,9 
4,6 


13,6 

13,9 


1905 . 




5,0 


13,1 


1906. 




4,7 


13,1 


1907 . 




4,1 


13,5 


1908. 




6,3 


13,4 


]9i;9 . 




4.7 


13.1 


1910. 




6,2 


12,8 


Di 


'cenio 


6,2 


11,6 


22,7 


14,6 


13,4 



Promedios de las máximas. 





AÑOS 


Invierno. 


Primavera. 


Verano. 


Otoño. 


Anual. 


1900 . 




17,9 


25,3 
24,9 
27.6 
26,1 
29,1 
26,3 
27,3 
26,1 
26,4 
25.5 


36,9 
36,0 
36,9 
37,2 
37,6 
38,1 
38,1 
36.7 
36,8 
36,6 


28,0 
25,7 
29,1 
27,2 
24,7 
26,8 
2.1,9 
28,4 
27,5 
26,7 


26,8 


1901 




14,1 


25,1 


1902- 
1904. 


1903 


15,2 
14,9 


27,4 
26,4 


1905 . 




15,5 


26,8 


1906. 




15,9 


26,9 


1907 . 




17,1 


2t5,6 


1908 , 




16,3 


27,0 


1909 . 




15,1 


26,7 


1910, 


eceyxio 


17,5 


26,4 


D 


16,0 


26,5 


37,1 


26,9 


26,6 



Promedios de las mínimas. 





AÑOS 


Invierno. 


Primavera. 


Verano. 


Otoño. 


Anual. 


1900. 
1901 . 




-2,5 

-7,6 


-0,4 

1,0 

2,0 

0.9 

- 1,4 

-0,9 

-2,7 

0,0 

-0,6 

-3,7 

-0,6 


9,6 
10,9 
9,2 
9,3 
8,9 
11,0 
8,6 
9,1 
8,2 
8,3 


2,7 
2,3 
-0,6 
1,5 
1,9 
1,4 
2,8 
4,6 
2,1 
2,2 

2,1 


2.2 
1,0 


1902- 
1904 


■1903 


-9,2 
-6,1 


0,7 
1,8 


1905 , 




-6,4 


0,6 


1906. 




-8,2 


0,7 


1907 , 




-8,4 


0,5 


1908 . 




-6,7 


1,9 


1909 




-6,6 


0,9 


1910, 




-4,8 


0,2 


Decenio 


- 6,6 


8,3 


1,0 



112 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Humedad relativa. 





A Ñ S 


Invierno. 


Primavera. 


Verano. 


Otoño. 


Año. 


1900. 
1901 




68 
73 


62 
57 

6tj 
55 
5U 
58 
49 
62 
57 
53 


39 
42 
43 
36 
38 
37 
34 
39 
36 
38 


62 
66 
57 
66 
64 
65 
66 
66 
59 
65 


66 
60 


1902- 
1904. 


•1903 


82 
76 


61 

66 


1905. 




69 


56 


1906 . 




"2 


68 


1907 
1908. 




6á 
72 


55 
57 


1909. 




70 


56 


1910 




73 


58 




ecetiio 






D, 


72 


55 


38 


64 


68 



Temperaturas máximas extremas. 



AÑOS Invierno. Primavera. Verano. Otoño. Año. 



1900 21,1 29,9 37,9 32,9 

1901 16,1 30,1 37,3 34,0 

1902-1903 16,5 29,1 39,0 33,8 

1904 18,0 32,8 38,6 33,9 

1906 16,1 30,6 39,8 33,2 

1906. 16,5 36,9 39,5 32,1 

1907 19,1 29,3 40,3 31,9 

1908 16,4 32,6 39,0 35,1 

1909 ■ 19,6 30,3 41,8 33,0 

1910 19,3 29,5 36,9 34,2 



Decenio 21,1 36,9 41,8 36,1 41,8 



Temperaturas mínimas extremas. 



A Ñ .S 


Invierno. 


Primavera. 


Verano. 


Otoño. 


Año. 


1900 


- 2 8 


-5,2 
-2,0 
0,0 
-3,8 
- 3.3 
-3,7 
-8,2 
-2,8 
-5,0 
-5,0 

-8,2 


8,8 
10,2 
5,8 
7,4 
8,2 
9,8 
6,4 
6,1 
6,0 
6,8 


-2,3 
-4,0 
-5,6 
-4,3 
-1,0 
-3,7 
-0,7 
-1,8 
-3,6 
-2,2 




1901 


- 11, 6 




1902-1903 .. 

1904 


.. -11,5 
- 7 




1906 


- 11 3 




1906 


- 9,7 




1907 


-113 




1908 

1909 


.. - 7,8 

- 7 8 




1910 


- 6 8 










Decenio 


.. -11,6 


5,8 


-6,6 


-11,5 



ANOS 



DE HISTORIA NATURAL 113 

Lluvia total y días de lluvia. 

lavierno. Primavera. Verano. Otoño. Año. 

Total. Dias. Total. Días. Total. Dias. Total. Días. Total. Dias. 



1900 


. 86 


17 


172 


24 


90 


6 


100 


15 


416 


60 


1901 


. 92 


19 


loó 


23 


92 


8 


89 


24 


454 


79 


1902-1903.... 


. 62 


19 


162 


28 


100 


5 


52 


12 


36o 


61 


1904 


75 


18 


134 


19 


29 


7 


141 


17 


380 


Hl 


1905 


. 38 
. 99 


11 
16 


38 
169 


10 
26 


S3 
45 


8 
U 


135 
162 


25 
17 


245 
466 


54 


1906 


74 


1907 


. 33 


11 


88 


17 


54 


3 


150 


26 


320 


57 


1908 


. 38 


1.5 


168 


21 


46 


9 


113 


21 


366 


61 


1909 é... 


. 58 


13 


141 


31 


33 


5 


67 


18 


288 


65 


1910 


. 52 


14 


134 


26 


23 


4 


102 


18 


327 


64 






Decenio . . . 


. 63 


15 


13d 


23 


54 


7 


111 


19 


363 


64 



El carácter que el clima pueda determinar en la naturaleza de 
la vegetación espontánea, se halla modificado por la fisiografía 
particular del territorio entero, la constitución geológica del te- 
rreno, el régimen de su? aguas y el aspecto general del suelo. 

La comarca por nosotros recorrida se halla en su mayor parte 
en las llanuras manchegas, áridas y desoladas, limitadas al S. por 
las Peñas de San Pedro, cordal NE. de la Sierra de Alcaraz, con 
una altura máxima de 1.290 metros, y al E. por la Sierra de 
Chinchilla, parte de cuyas colinas hemos recorrido también en 
nuestras herborizaciones. Además de las pequeñas elevaciones de 
Chinchilla, existen en El Salobral unos cerros, llamados en lape- 
dauía Cerros del Marqués, situados al E. del pueblo, délos cuales 
el Cerro de la Artillería alcanza entre todos la máxima elevación, 
que viene á ser de unos 770 metros, altura de escasa importancia, 
si se tiene en cuenta que la llanura se halla en aquellos parajes 
á 699 metros sobre el nivel del mar (1). Por Los Anguijes y Ar- 
gamasón destacan unos cerreles, también de minúsculas elevacio- 
nes, que representan las últimas gradas \. de las Peñas de San 
Pedro. 

De reducidas proporciones son estos relieves, pero destacan por 

(1) Véase mi nota Una excursión por los alrededores de <El Salobral», 
en el Bol. de la R. Soc. Esp. de Hist. nat. del mes de Febrero de 1911. 

T. XII.— Febrero, 1912. 8 



114 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ser los únicos en la región, que en el resto, no es sino la extensa 
llanura uniforme y continua de la Mancha, que se extiende en 
dirección NW. hasta perderse de vista. 

El régimen de las aguas se halla en armonía con el relieve. Los 
arroyos que surcan mansamente la llanura en reducido número, 
sobre ser en general de corto recorrido, apenas si disponen de al- 
gún caudal. El terreno, en conjunto, ya por su constitución litoló- 
gica, ya por su falta de desnivel, es pantanoso, y las aguas, en 




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muchos sitios, propenden á estancarse. Hablen por mí la laguna 
del Acequión, y la más grande de las de El Salobral (esta última 
ya enteramente desecada), más algunas otras que por ser de me- 
nor tamaño no presentan tanto interés. Contribuyen á esteen- 
charcamiento la poca ó nula permeabilidad del suelo, la falta del 
desnivel necesario para el desagüe y la ausencia de los indispon- 



DE HISTORIA NATURAL 115 

sables cauces para recoger las aguas que, empantanando las tie- 
rras, así perjudican á la salud pública como al cultivo. Respon- 
diendo á la necesidad de evitar daños semejantes, se trazaron 
hace algún tiempo varios canales que, partiendo de las lagunas, 
terminan todos en el canal de María Cristina (véase el croquis), 
e\ cual vierte á su vez sus aguas al NE. en el río Júcar. 

En la actualidad existe ya una vasta red de saneamiento que 
ha mejorado notablemente una gran zona; á pesar de ello, el te- 
rreno, de extraordinaria sequedad en la inmensa mayoría de los 
puntos, se mantiene húmedo en otros muchos, sin que ello no 
sea obstáculo á la abundancia de las aguas subterráneas (1). 

Las aguas, tanto subterráneas como superficiales, no son pre- 
cisamente de primera calidad: las de las lagunas suelen ser salo- 
bres, cargadas de sulfates (de cal, de sosa, de magnesia), si bien 
nunca muy exageradamente. 

La constitución geológica del país, no menos interesante, pue- 
de apreciarse en el croquis que acompaña á estos apuntes. Sólo 
dos terrenos existen: el mioceno lacustre, que forma casi la tota- 
lidad de la Mancha, enorme cuenca terciaria, plana y extensísima, 
levantada en sus límites al contacto de los secundarios, siguiendo 
la regla general; y el cretáceo de Chinchilla, que al levantarse 
para originar la Sierra de Chinchilla, abarca y limita el mioceno 
que le bordea. 

Los materiales litológicos de la cuenca miocena manchega, tie- 
nen por distintivo el carácter de su uniformidad: ciertos sedimen- 
tos de origen mecánico, arcillas principalmente, y sedimentos 
químicos del yeso y algunas otras sales. Semejantes rocas, depo- 
sitadas en períodos de extrema tranquilidad, como lo dan á en- 
tender la regularidad y paralelismo de los estratos, son las si- 
guientes: margas, arcillosas y yesosas; arcillas, siempre las pre- 
ponderantes; calizas de origen lacustre, de facies diversas y 
muchas veces magnesianas (-2); arenas silíceas, no muy abundan- 
tes, y yesos entremezclados con las arcillas y las margas. Presen- 
tánse al mismo tiempo manchas salitrosas en bastantes lugares 
y en uno de ellos en el propio Salobral, en donde si se hace 
imposible el cultivo, brota en oposición una flora característica. 



(1) Véase mi nota de Febrero de 1911, ya citada. 

(2) Véase mi nota Datos litológicos sobre 'íEI Salobral» en el Bol, de 
LA R. Soo. Esp. DE HiST. NAT. de Marzo de 1911. 



116 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

A mayor abundamiento, algunas eflorescencias de epsomita blan- 
quean el suelo. 

Una constitución litológica como la que acaba de citarse, da 
lugar á una flora determinada y á la presencia de aquellas espe- 
cies vegetales que establecen de una manera precisa las relacio- 
nes entre la planta y el terreno sobre que habitan. Son abundan- 
tes las Urtica y los Chenopodium, que ponen de relieve suelos 
nitratados; ciertas Quenopodiaceas que se citan más adelante, 
Salsoláceas, Statices, el Sphenopus Goxiani Trin., el Lygeum 
spartum Lotfl., el Lepturus incurvaius Trin., el Scirpus Taber- 
ncemontani Gm., el Juncus acutus, el Plantago crassifolia Forks 
y el P. maritima L., la Erythrcea spicata Pers., Artemisia Ga- 
llica Willd., el Senecio aurícula Bourg., Centaurea hyssopi folia 
Vahl., la Zolliko/eria resedcefolia Goss., con ciertos Sonchus, la 
FranJcenia pulverulenta L., la Reseda alba L., y algunas otras 
incluidas en listas posteriores, ponen bien de manifiesto la natu- 
raleza salina del suelo. 

Dominando las arcillas, las margas calizas, las margas yesosas 
y aun los yesos mismos, nada extraño es que vivan y prosperen 
el Lygeum spartum Loefl., citado en la anterior relación, y se- 
ñalamente en El Salobral, el Agrostis nebulosa Boiss. et Reut., 
varias Stipa como las -S. pennata L., S. júncea L., S. parviflo- 
ra Desf., S. barbata Desf., S. Lagascce Roem., la Mélica nebro- 
densis Parlat., el Agropyrum curvifolium Lge., el .Aceras anthro- 
pophora R. B., el Crladiolus Reuteri Boiss., el Asparagus albu& 
L., ávido de la cal; el Colchicum bulbocodioides M. Bieb., seña- 
ladas especies de Salsola (S. vermiciilata L., S. kali Ten.), y de 
Atriplex (A. glauca L., A, Halimus L.), especies de Siatice (S. 
ccesia Girard., S. echioides L., S. dichotoma Gav., S. ovalifolia 
Poir.), \ai Salvia officinalis L., el Stachys palustris L., la Nepe- 
ta Nepetella Koch., el Omphalodes linifolia Moench., el Convol- 
vulus lineatus L., la Erythrcea gypsicola Boiss., Artemisia 
Barrelieri Bess., A. herba-alba Asso, en El Salobral; el Echinop& 
ritro, L.; el Leontodón Hispanicus Merat.; el Taraxacum tomen- 
tosus Lge., en El Salobral; la Crucianella patula L., el Cachrys 
Icevigata Lamk., el Sedum gypsicolum Reut., la Herniaria fru- 
ticosa L. , el Ononis crassifolia Duf. , el Astragalus cruciatus 
L., el A. alopecuroides L., el Hippocrepis comosa L., y el //. sea- 
bra D. G., la Ruta pubescens Wild., el Peganum Harmala L., 
las Gypsophyla Vaccaria Libth. et Sus., y la G. Struthium, L,, 



DE HISTORIA NATURAL 117 

la Reseda alba L., antes raeucionada, el Helianthemum squama- 
tum Pers., la Eruca vexicaria D. C, tan característica y abun- 
dantísima en toda la región; la Moricandia arvensis D. C, la 
Mathiola tristis R. B., el Alyssum serpyllifolium Desf., la Neslia 
paniculata Desv., el Iberis pectinata Gouan., el Lepidium suhu- 
latum L., y el Delphiniíim puhescens D. C. 

Existen también, ya cuidamos de advertirlo, arenas silíceas, y 
se recolectan, para demostración, el Anthericum ramostim L.; los 
gamones fAsphodelus fistulosiis L.; .4. microcarpus Viv.); el Uro- 
petalum serotinum Gaul.; el Allium sphoero-cephalum L.; la Ko- 
chia scoparia Schrad; el Plantago Coronopus L.; el P. Lagopus L.; 
el P. Bellardi Al!.; el Byssopus officinalis L.; el Stachys hirta L.; 
el Sideritis romana L.; varios Verbascum(V. Thapsus L.; V. vir- 
gatum Witti.; V. sinuatum L.); la Nonnea violácea D. C; la Al- 
kanna tinctoria Tausch.; la Chlora imperfoliata L.; varios Heli- 
chryson (H. decumbens Gambess.; B. Stcechas D. G.); el Ayiacyclus 
valentinus L.; la Centaurea áspera L.; la C. linifolia Vahl.; la 
Thrincia hispida Roth.; Andryala arenaria Boiss. et Reut.; la 
Corrigiola ielephifolia Pourr.; el Astragalus peyítaglottis L.; el 
Helianthemum interynedium Thib., y otras muchas más. 

Por lo que atañe al aspecto general del terreno es, en su mayor 
parte, desolado y triste y su vegetación de tonos apagado?; hasta 
los mismos Gerros del Marqués y las colinas de Ghinchilla parti- 
cipan de este carácter. Algunos pinos (Pinus Pinea L.) rompen 
la monotonía del paisaje de la llanura, y el monte de García Ruiz, 
al S. de Albacete, camino de El Salobral, es la única mancha de 
color que destaca en estas dilatadísimas parameras. El Canal de 
María Gristina, en ambas márgenes se halla adornado de unas 
filas de árboles (Populus tremida L.; P. alba L., muy abundante; 
P. canescens Sm., y P. nigra, con el Ulmus campestris Sm., prin- 
cipalmente), que forman á lo largo de él una estrecha línea de 
verdor, en donde crecen multitud de especies de otro carácter ya. 
Puede muy bien asegurarse que, si el aspecto de la vegetación es 
misérrimo, la flora es en cambio medianamente rica. 

La posición geográfica de la comarca estudiada; su relieve; el 
régimen de sus aguas; la constitución geológica y mineralógica 
del terreno, de naturaleza arcilloso-margosa, yesosa y con frecuen- 
cia salina; el clima del país y ante todo la enorme diferencia en- 
tre sus temperaturas máximas y mínimas, que hemos dicho llega 
á ser de 53°,3; su estío seco y abrasador; su invierno riguroso, 



118 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

seco y frío, y la sequedad excesiva del ambiente, son todas concau- 
sas que originan en Albacete una flora decididamente esteparia con 
todo su cortejo de circunstancias; falta de especies arbóreas, á na 
ser las cultivadas por el hombre; aspecto de desolación en el pai- 
saje y presencia de especies vegetales características. Se encuen- 
tran en toda la región que abarca el croquis las siguientes: Ma- 
crochloa tenacissima Klh. (atocha; esparto), que se presenta igual- 
mente en las estepas del Centro y del Sur de España; ciertas 
especies del género Stipa, entre ella?, S. fennata L., S. júncea L., 
S. parviflora Desf., S. parviflora Desf. vai'. contorta Lge., Stipa 
capillata L., S. barhata Desf., S. Lagascoe Roem.; el Polypogon 
littoralisSm., propio de suelos esteparios y salinos; el Serrafalcus 
Lloydianusi Gr. Godr.; el Agropyrum curvifolium Lge.; la Kwle- 
ria Castellana B. et. R.; el Allium pallens L.; las Salsola ver micu- 
lata L. y la S. kali Ten.; la Suseda fruticosa Forks.; los Atriplex 
glauca L., A. Halimus L. y ^. patula L.; algunos Statices, como 
S. coesia Girard., 8. echioides L., /S. dichotoma Gav., -S. ovalifo- 
lia Poir.; la Linaria glauca D. G.; elLycium afrum L.; la.Nonnea 
micrantha Boiss et Reut.; las Erythrcea gypsicola Boiss y la 
E. Barrelieri, que ya fueron objeto de mención; la Campánula 
decumbens D. G.; ciertas Artemisias, como la A. Gallica Willd^ 
que vive en El Salobral; la A. herba-alba Asso var. glabrescens, 
que vive en los sitios de la anterior; el Senecio aurícula Bourg,; 
el Carduncellus araneosus Boiss et Reut.; el Microlonchus Iser- 
nianus Gay et Webb.; la Zollikoferia resedoefolia Goss.; los Son- 
chus crassifolius Ponu. y S. acuaticus Pourr.; la Callipeltis cucu- 
llaria D. G.; la Pimpinella dichotoma L.; la Lagoecia cumi- 
noides L,; la Malva cegyptiaca L., encontrada entre Albacete y 
Chinchilla; Id, Frankenia Reuteri Boiss.; las Reseda erecta Lag. y 
la R. alba L. y el Alyssum spinosum L., que habita los Cerros del 
Marqués (El Salobral). 

En todos los trabajos de conjunto publicados sobre la distribu- 
ción de las distintas floras de nuestro país, se excluye Albacete y 
con él su parte N., S. y W. de las estepas castellana ó murcia- 
na, dejando la primera muy á su N. y haciendo partir la estepa 
murciana al SE. de la capital de la provincia, cuando acabamos 
de demostrar con la cita de las especies características que, por 
toda la región recorrida y explorada, se extiende una flora fran- 
camente esteparia. Y todavía, á mayor abundamiento, tenemos 
que añadir que, por la especial posición del territorio, colocado 



DE HISTORIA NATURAL 119 

eatre la estepa castellana por su lado NW. y casi en los límites de 
las estepas murcianas por su parte opuesta SE<, se encuentran 
plantas de una y de otra estepa, cuando no comunes á ambas, con 
lo que vienen á representar los lugares por nosotros recorridos, 
puntos de unión entre la mancha esteparia que desde el S. de 
Madrid invade parte de Castilla la Nueva y las que más al S. de 
esos lugares invaden en manchas gran parte del antiguo reino 
de Murcia. No parece esto indicar sino que la zona esteparia que 
comienza en Madrid marcha sin interrupción en dirección SE. has- 
ta terminar en la costa, sin otras modificaciones que alguna va- 
riación en las especies á medida que se van sustituyendo las cir- 
cunstancias que determinan el medio y que la distinta latitud, la 
proximidad al mar, la escasez de lluvias, la presencia de monta- 
ñas, etc., van haciendo aparecer otras nuevas. 

Entre las especies comunes á ambas estepas, y por no citar sino 
las más importantes, se encuentran: Macrochloa tenacissima 
Kth., Stipa harbata Desf., Kceleria Castellana B. et R., Sueda 
fruticosa Forks., Stalice ovaíifolia Poir. , Linaria glauca D. C, 
Lycium afrum L,, Nonnea micrantha Boiss. et Reut., Erythrcea 
gypsicola Boiss., Callipeltis cucullaria D. C, Pimpinella dicho- 
toma L,, Lagoecia cuminoides L., Malva oegyptiaca L., Franke- 
nia Reuteri Boiss. 

No es preciso cuidar de advertir que la única flora existente en 
la comarca sea la esteparia^ sino que ya se comprenderá que, mez- 
cladas con ella, se encuentran las plantas características de toda la 
región central de la Península, que no son, en suma, más que es- 
pecies pertenecientes á la flora mediterránea. Díganlo las plantas 
espontáneas que se recogen: Urginea Scilla, Stein, que, aunque 
escasa, se encuentra al N. de Albacete; Asphodehis fistulosus L., 
A. microcarpus Viv., y A. cerassiferus Gay. (gamón, gamonito), 
determinados Quercus, Q. ilex L. ( Mata-parda j, Q. coccifera L. 
(Mata-rubia), Q. pseudo - coccifera Webb. (Mata-rubia), que se 
hallan en el Monte de García Ruiz; algunas timeleáceas como el 
Daphne Gnidium L. (Mata-pollo), Timelea Sanamunda A\l. y 
T. tÍ7ictoria Endl., ciertas cistáceas, como Cistus albidus L., C. 
ladaniferus L., Helianthemum ledifolium Wild., B. interme- 
dium Thib., H. leptophyllum Dun., que se recogen en el Monte 
de García Ruiz, más otras numerosísimas que no se citan en gra- 
cia á la brevedad. 

Queremos, antes de terminar, decir dos palabras sobre algunas 



120 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

plantas dignas de mención, por tratarse de algunas especies ci- 
tadas por Lange, que parece ser recorrió algo la región, y que 
hemos tenido la suerte de encontrar. Tales son, por ejemplo: Thy- 
mus Funkii Goss., recogida cerca de Los Anguijes; Centaurea re- 
supinata Coss., rara y encontrada en los Tinajeros y Felipa; 
Centaurea Spachii C. H. Schultz, hallada por Funk en los cerros 
de Balazote y encontrada por nosotros en los cerretes de Los An- 
guijes; las malvas propias de los terrenos áridos y arcilloso-yeso- 
sos: Malva sherardiana L.,M. Hispánica L. , M. trífida Gav., 
M. oegyptiaca L.; la Polygala Boissieri Goss. et Bourg, que habi- 
ta en la próxima Sierra de Alcaraz y encontrada por nosotros en 
un pinar pequeño, llamado de Picazo, situado al W. de Albacete; 
el Heliaynthemum squamatum Pers., tan relativamente abundan- 
te en los terrenos arcillo-yesosos de la Mancha; la Fumana viscí- 
da Spach., var. Icevipes Wilk, recogida por Funk en Balazote y 
hallada por nosotros en Los Anguijes; la Brassica valentina 
D. G., en los campos de Ghinchilla; el Sisymbrium hispanicum 
Jacq., hallada por Bourgeau entre Albacete y Ghinchilla y reco- 
gida por nosotros en los campos próximos á la carretera que une 
ambos puntos. 

Parecerían incompletas estas notas si dejásemos de mencionar, 
muy á la ligera, las plantas cultivadas que vienen á ser, con leve 
diferencia, las mismas objeto de la industria agrícola en la región 
central de España, con exclusión del olivo que en la región, por 
lo extremado de sus inviernos, no prospera. Se siembran y reco- 
lectan entre los cereales: las cebadas {Hordeum vulgare L., la co- 
mún; H. distichum L., ó pamela; H. hexastichum L., la ramosa); 
los trigos (Triticum vulgare Will. var. oestivum ó trigo candeal; 
T. v. var. hyhernum, chamorro ó mocho; T. turgidum L., T.du- 
rum Desf. ó recio; T. Gínrtnerianum Lag., llamado claro ó rojal 
en Albacete; T. Linneanum Lag., designado por Geja ó Jeja en 
Albacete y uno de los que más se cultivan); el centeyío (Sécale cé- 
rcale L.), que da indicio de la pobreza del suelo y del país; la ave- 
na (Avena sativa L.) y el maíz (Zea mays L.), llamado en la co- 
marca muy impropiamente panizo ó panizo rosero. Gultívanse 
también \--i vid, en grande escala; algo el cáñamo, y sobre todo, 
y este es el cultivo más característico, el azafrán (Crocus satixms 
L.), riqueza del país y origen de toda una serie de rústicas cos- 
tumbres peculiares de esta parte de la Mancha. Se ha prescindido 
en esta relación de todas las plantas de huerta y de la alfalfa, que 



DE HISTORIA NATURAL 121 

aunque cultivadas, nunca lo son en grandes extensiones y exigen, 
además, el auxilio del regadío, siempre muy limitado en la re- 
gión, por la escasez de agua de que se dispone. 



Brotaclón anormal de un tilo 

POR 
ARTURO CABALLERO 

Durante varios años consecutivos hemos venido observando 
el especialísimo proceso vegetativo de un tilo, Tilia platyphy- 
lla Scop., que crece en el Jardín Botánico de Madrid. Se trata de 
un árbol joven, de unos doce años, según los dalos que hemos 
adquirido, dominado y bastante cubierto hacia el Mediodía, más 
descubierto hacia el Norte y provisto en su pie de humedad bas- 
tante. Todavía no ha fructificado. 

Su brotación de primavera nada de particular ofrece, y se veri- 
fica en él á la vez que en los demás tilos del Jardín; pero hacia 
la segunda mitad de Junio empieza á presentar la hoja, con el 
el cambio consiguiente de coloración, aspecto de otoñada y algo 
más adelante, en la segunda quincena de Julio, se desprende, 
quedándola copa del árbol completamente desnuda. En esta hoja 
desprendida, comparada con la que cae en el otoño, nada anor- 
mal se observa, siendo idéntico, en absoluto, el mecanismo de su 
caída. A los pocos días, algunas yemas durmientes (criptoblastos) 
de la parte superior del tronco, muy pronto acompañadas por las 
yemas auxiliares de las ramas de primavera, inician una nueva 
brotación que se extiende rápidamente de abajo á arriba, y, en 
poco más de una semana, vuelve á vestirse de nueva hoja la copa 
del árbol. 

Este hecho se ha repetido de una manera perfectamente regu- 
lar desde el verano de 1906, en que lo observamos por vez prime- 
ra, hasta este último verano de 1911, es decir, durante seis años 
consecutivos. 

Con el fin de conocer las modificaciones estructurales produci- 
das por esta curiosa vegetación, hemos estudiado unas cuantas 
secciones microscópicas practicadas en ramas del tilo que nos 
ocupa, y, como consecuencia de tal estudio, podemos afirmar que 
la estructura se ha modificado, en consonancia con el modo de 



122 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

vegetación expuesto, presentando, á causa de hacerse activo el 
cambium en cada brotación, dos anillos de madera por año per- 
fectamente limitados. Por tanto, una rama de un año de este tilo 
se podrá confundir, por tal accidente de su estructura, con otra 
i¡e dos de un tilo ordinario; se diferenciarán, sin embargo, por 
tener la primera la región peridérmica apenas desarrollada, al 
paso que la segunda la ofrece bien manifiesta. 

Finalmente, hemos podido observar, comparando entre sí los 
distintos anillos en las secciones estudiadas, que los correspon- 
dientes á la brotación de primavera tienen, en general, menor 
crecimiento que los formados en la brotación estival. 

Si ahora se nos pregunta la causa de esta anomalía, tenemos 
que contestar que no la conocemos y que, respecto de ella, sólo 
podemos hacer conjeturas, más ó menos fundadas. 

No se trata, en efecto, de una brotación de segunda savia, ni 
de que un árbol pierda, en el transcurso del verano, mayor ó me- 
nor cantidad de hoja, fenómenos ambos muy frecuentes y que son 
casi siempre debidos á causas transitorias; la anomalía que nos- 
otros acabamos de describir se repite todos los años de la misma 
manera, es permanente y, por tanto, también deberá serlo su cau- 
sa productora. 

El tilo es un árbol que vegeta bien en un suelo fresco, en expo- 
sición no muy castigada por el sol y, según hemos indicado al 
principio, estas son las condiciones en que vive el que ahora nos 
ocupa; la brotación de las yemas durmientes, antes mencionadas, 
y lo dicho acerca del mayor desarrollo alcanzado por los anillos 
de verano, son pruebas, á nuestro entender suficientes, de que el 
árbol está bien nutrido y no se podrá alegar como causa de la 
caída de la hoja en el mes de Julio una alimentación escasa. 

Ahora bien; como de todo esto parece deducirse que la causa de 
esta anomalía es independiente del medio, ó sea que no radica 
en el exterior, tendremos que ir á buscarla al mismo individuo 
vegetal y, en tal caso, nos hallaremos en presencia de una raza 
nueva, caracterizada por tener dos brotaciones cada año. 



DE HISTORIA NATURAL 



123 



NOTAS DIPTEROLÓGIOAS 

I[ 

Una nueva especie de Asílido de España 

POR 
JOSÉ ARIAS 

Asilus Bolivari nov. sp. (figuras 1 á 3), cf y 9- 
cj".— Cabeza: frente y cara negras, recubiertas completamente 

de pruinosidad blan- 
co-grisácea. Ocelos 
bien visibles, pardo- 
obscuros, rodeados 
de algunas cerditas 
negras. Vértex con 
dos gru pitos latera- 
les de cerdas negras, 
entre las que se des- 
tacan dos ó tres de 
color blanco. Occi- 
pucio recubierto de 
pruinosidad, como la 
frente y cara, y con 
una corona de cerdas 
blanco- grises. Parte 
inferior de la cara 
bastante prominente, 
con pruinosidad gris- 
blanquecina, y con 
cerdas blancas nu- 
merosas y muy des- 
arrolladas, habiendo 
en la base, á ambos 




Fig. h^-cf- 





Fig. 2.^— Q. 



Fig. 3. 



121 boletín de la real sociedad española 

lados, dos ó tres grandes cerdas entrelazadas. Trompa negra, bri- 
llante, con pelos tlancos muy largos en la base, especialmente 
abundantes en la parte inferior y sobre todo en los lados, donde 
son mucfio más numerosos. Palpos negros, con pelos negros y 
blancos entremezclados. Antenas negras, excepto el segundo ar- 
tejo; primer artejo de longitud casi doble que el siguiente y con 
cerdas esparcidas de color también negro; segundo artejo no tan 
grueso como el precedente, de color pardo-amarillento, con cer- 
das negras, pero menos numerosas y más cortas que el primer 
artejo; tercer artejo, de longitud próximamente igual á los dos 
primeros reunidos, de color negro mate, comprimido lateralmen- 
te, sin cerda alguna, y de la forma que indica la fig. 3; estilo 
apical negro, liso, de longitud igual á la del primer artejo, no 
articulado, gradualmente adelgazado hacia el ápice, donde se 
encorva ligeramente. 

Tórax: coloración fundamental pardo-grisácea, coa dibujos for- 
mados por pruinoisdad blanquecina, recubierto todo él de peque- 
ñísimas cerdas negras, y con algunas cerdas mayores, también 
negras, más espaciadas, situadas á los lados y en la porción pos- 
terior del mesotórax; escudete del mismo color pardo y con cer- 
das negras aisladas; á los lados del metatórax se destacan dos es- 
pacios recubiertos de pruinosidad gris-blanquecina, algo argen- 
tada. Balancines parduscos, algo más claros en la base. 

Abdomen: coloración fundamental negra, mate; primer anillo, 
con el borde posterior recubierto por pruinosidad blanquecina 
argentada (sobre la cual se ven numerosas cerditas blancas), ex- 
cepto en la línea media, donde persiste la coloración fundamental 
negra, por lo cual se constituyen dos manchas laterales blanque- 
cinas; estas manchas se ensanchan á los lados hasta invadir casi 
•R)da la anchura del anillo, y en los bordes posteriores más ex- 
ternos del mismo, se observan dos mechones de gruesas cerdas 
negras. Segundo, tercero y cuarto anillos abdominales, provistos 
de idéntica ornamentación, es decir, con las mismas manchas la- 
terales blanco-argentadas, cuya longitud queda reducida á la ter- 
cera parte de la total del segmento y cuya anchura es un poco 
menor que las del primer anillo, por lo cual el espacio negro que 
las separa se va haciendo mayor. La superficie de estos anillos 
no ocupada por las citadas manchas, es de un color negro mate 
y con abundantes cerdas pequeñas de igual color. El quinto y 
sexto anillos completamente negros. En el séptimo aparece nue- 



DE HISTORIA NATURAL 125 

vamente la pruinosidad blanco-argéntea, no tan intensa como en 
los primeros, y así continúa en los restantes segmentos. Genita- 
les de color negro, recubiertos de larga pilosidad blanquecina. 
Los semianillos ventrales del abdomen ofrecen una coloración 
uniforme, recubiertos todos ellos y en toda su extensión de prui- 
nosidad blanco-rojiza, argentada, aunque no tan brillante como 
en el dorso, y el primer semianillo ventral carece por completo 
de pruinosidad. Patas parduscas, unicoloras; los dos pares ante- 
riores algo más claros que el posterior, y todas ellas con los fé- 
mures un poco más obscuros que las tibias y tarsos. Las patas 
están cubiertas de corta pilosidad blanca en toda su extensión y 
provistas de abundantes cerdas negras. Tarsos algo más claros, 
con uñas negras. Alas ahumadas uniformemente, dejando única- 
mente espacios algo más claros en la porción basilar anterior y 
posterior, y alrededor de los nervios discoidal y posterior. Ner- 
viaciones alares pardo-negras. 

$. — Coincide con la mayor parte de los caracteres del (^. Las 
diferencias más importantes son las siguientes: la talla es mayor 
que en el cf. Las manchas blancas abdominales tienen mucho 
menor desarrollo y desaparecen completamente á partir del quin- 
to segmento, sin reaparecer en los últimos. Oviscapto negro bri- 
llante, ligeramente comprimido y constituido como en A. crabro- 
niformis L. Las alas son de color negro más intenso que en el c^. 
Las patas en su totalidad son también más obscuras que en el 
otro sexo. 

Patria. — Madrid (Agosto y Septiembre 19Ü4, col. Arias), dos 
(f cf y dos 99- Una 9 del Museo de Madrid, sin localidad. Todos 
los ejemplares pertenecen al Museo de Madrid. 

cf. — Longitud del cuerpo: 17 mm. ídem del ala: 12 mm. 
9 » j) » 22 mm. » » n 13 ram. 

La especie que acabo de describir, y que tengo mucho gusto 
en dedicar á mi respetable y querido maestro D. Ignacio Bolívar, 
se diferencia extraordinariamente de las especies de esta misma 
familia, correspondientes á la fauna paleártica. El primer ejem- 
plar conocido de esta interesante especie es la 9 citada, que figura 
en el Museo de Madrid sin indicación alguna relativa á su proce- 
dencia. Ese ejemplar fué remitido, entre otros dípteros españoles, 
al profesor Strobl el año 1905; Strobl lo devolvió sin determinar, 
considerándolo como exótico y suponiendo pertenecía al género 



126 boletín de la real sociedad española 

Asilits, aunque con duda. No es de extrañar la suposición de 
Strobl, pues verdaderamente la especie más bien tiene analogías 
con los Asílidos exóticos que con los que viven en nuestros cli- 
mas. Así continuó este ejemplar en las colecciones del Museo de 
Ciencias Naturales de Madrid hasta que, con motivo de un pe- 
queño arreglo preliminar de las mismas, observé que dicho ejem- 
plar era exactamente igual á cuatro que poseía en mi colección, 
y que hoy pertenecen también á nuestro Museo de Ciencias Na- 
turales, que capturé en los alrededores de Madrid el año 1904. En 
el pasado año, visitando los principales Museos de Europa, traté 
de determinar esta especie, comparándola con las existentes en esas 
colecciones, sin hallar ninguna á que poder referirla, y observan- 
do al mismo tiempo que su ornamentación la separa completa- 
mente de cuantas especies de Asílidos viven en nuestras latitudes. 
Quizá con esta especie pudiera constituirse un nuevo género, afi- 
ne al genero Asilus, en el cual la incluyo provisionalmente. De 
las especies exóticas, el Asilus apicalis Walk., recuerda algo por 
su ornamentación y por la coloración general del cuerpo á la es- 
pecie que nos ocupa, aunque ésta es de talla mucho menor. Las 
especies europeas ó paleárticas del género Asilus conocidas hasta 
hoy, son tres: A. barharus L., A. crahroniformis L. y A. lucidus 
Wied. Esta última especie debe ser muy rara; no he podido ver 
ejemplar alguno de ella, por lo cual sólo indicaré las diferencias 
que á primera vista distinguen A. Bolivari áelsis oirás dos especies, 
que también se encuentran en España. La talla del A. Bolivari es 
menor que en A. harbarus y A. crabroniformis; además, la orna- 
mentación, como se deduce de la descripción y de las figuras que 
acompañan á esta nota, es completamente distinta, pues estas es- 
pecies poseen alas amarillo-rojizas y patas del mismo color, mien- 
tras que en A. Bolivari las alas son obscuras, casi negras, y las 
patas par Jo-negras. También la coloración de las antenas y la del 
tórax separa bien esta especie de las otras dos y la del abdomen 
es totalmente diferente. 



DE HISTORIA NATURAL 127 



Excursión desde Novelda al Pinoso 

POR 

DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

Las excursiones verificadas en el pasado verano por el W. de 
la provincia de Alicante, han dado por resultado el reconocimien- 
to de una gran parte del término de Mónovar y su partido judi- 
cial hasta la vecina provincia de Murcia. La parte paleontológica 
se ha enriquecido con el encuentro de especies no citadas en la 
región, y la mineralogía con el de algunos minerales en el tér- 
mino del Pinoso. Hago aquí sólo una breve relación de estas ex- 
cursiones, reservando el estudio detallado para el trabajo desti- 
nado á la Junta para ampliación de estudios é investigaciones 
científicas. 

Comenzó nuestra excursión de Julio por el reconocimiento del 
terreno que se extiende entre las estaciones de Mónovar y Novel- 
da. En este trayecto, que se puede estudiar con facilidad á causa 
de las numerosas trincheras que se han construido para la vía 
férrea, sólo hemos encontrado Mioceno y Triásico superior. A 
menos de un kilómetro de la estación de Mónovar aparece el pri- 
mero de estos terrenos con una pendiente cercana á la vertical 
(80° próximamente), buzando al N. 10° E. La formación marina, 
constituida por calizas un tanto arenosas, encierra numerosos 
fósiles de los géneros Pectén, Osircca, Venus, etc., y muchos 
Chondrites. Mas fuerte esta caliza forma hacia el S. algunas coli- 
nas por entre las que se abre paso el río Vinalapó, siendo muy 
notable el corte realizado en una de ellas junto á un puente de 
mucha elevación sobre el citado río. 

En el kilómetro 421 aparece el Triásico superior en forma de 
margas rojas y verdes, con abundante yeso y superiormente 
calizas tabulares grises y obscuras con cristales de pirita. En el 
hectómetro 3 se nota un resbalamiento muy apreciable de estas 
calizas sobre las margas en dirección E. á W. próximamente. 
Hasta el kilómetro 422 abundan las calizas grises y los yesos 
negros ó muy obscuros; después dominan las margas rojas y 
verdosas hasta las proximidades de la estación de Novelda, en 



128 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

donde abundan las areniscas ii-isadas de que ya hice mención en 
otras notas. 

Reunidos en Novelda con D. José Andreu, que se había en- 
cargado de la parte entomológica de la excursión, y con mi anti- 
guo discípulo D. Jesús Benlloch, salimos de la población con 
dirección á la Romana, atravesando toda la mancha nummulíti- 
ca que se extiende al N. de la sierra de la Horna. Esta pequeña 
sierra, de la que ya me he ocupado en diferentes ocasiones, está 
rodeada de Nummulítico, asomando cerca de las cumbres la 
creta margosa senonense con las especies características (Micras- 
ter coranguinum A gas. Echinoconus conicus Breyn. Echinocorys 
vulgaris Breyn, etc.), que representan horizontes diversos de la 
creta senonense, y aunque existen más especies se encuentran 
tan alteradas que en los ejemplares se hace difícil ¡la determina- 
ción. Es el borde de una falla que por elevación permite ver las 
capas del cretáceo superior por entre la formación nummulítica 
desgarrada. Las capas de este sistema buzan al S. 60° W,, con una 
inclinación de 70°, según puede apreciarse en la loma situada al 
W. de la Horna y á uuos 500 metros de ella; pero el Nummulítico 
se encuentra muy replegado en algunos sitios y diversamente 
encorvado, llegando á tener poca pendiente en las gruesas banca- 
das calizas aprovechadas para la extracción de excelente sillería 
y una gran parte de los materiales empleados en la construcción 
de algunos edificios públicos de Madrid, que proceden de canteras 
de las inmediaciones (canteras de Seller, Batech ó Bateig, etc.). 

El camino sigue sobre cuaternario, casi todo él cultivado, aso- 
mando á trechos los crestones del Nummulítico en donde abun- 
dan los Foraminíferos, y en otra nota publicada en Febrero de 
1910 (pág. 141), he indicado la existencia de dientes de Sparoides 
en las capas nummulíticas de este campo. Las pequeñas lomas 
que se encuentran junto al camino son de la misma formación y 
parecen formar parte de las sierras que quedan al N. del campo 
que atravesamos, llamadas sierras de Beiíes y de Duaime. La 
primera de éstas, explorada en dos ocasiones, no nos ha dado 
fósiles que permitan su determinación, y aunque posteriormente 
á la fecha á que me refiero he subido hasta la cumbre, sólo 
hemos hallado moldes indeterminables. 

Llegamos á la aldea de la Romana á media tarde, y aunque 
sólo pensábamos permanecer corto tiempo, la noticia que nos dio 
el cura párroco respecto á la existencia de numerosos fósiles en 



DE HISTORIA NATURAL 129 

las cumbres veciuas nos decidió á descansar allí aquella noche, 
aprovechando lo que quedaba de luz del día para subir al cerro 
de la Cruz, todo él formado de calizas titónicas en las que se 
encuentran algunos ammonite?, pero más particularmente Bra- 
quiópodos. 

No es la Romana el punto más occidental de la mancha de 
Jurásico superior que presenta esta provincia; la pequeña sierra 
de la Mola, situada al NW. de Novelda, presenta en su ladera 
W. un asomo titónico que, si bien es escaso en fósiles, la natura- 
leza del mármol que se extrae no deja lugar á dudas. Es, quizá, el 
extremo de la mancha titónica de la región SE. de España, por- 
que si bien el Sr. Vilanova, en un estudio muy rápido que hizo 
de la provincia de Alicante para la busca de aguas subterráneas, 
sospecha que unas calizas rojas que vio en las cercanías de Bu- 
sot pudieran ser titónicas, nada hemos encontrado que demues- 
tre la existencia de la fase mediterránea del Jurásico en esta 
parte de la provincia. 

La manchita titónica de la Mola forma como un islote al extre- 
mo oriental de la gran mancha que, comenzando en el Rollo, se 
interna en la provincia de Murcia. Al Occidente de Aspe, camino 
de Hondón de las Nieves, aparece la misma formación en la pe- 
queña sierra de Orts (I), reconocida últimamente, formada de 
calizas jurásicas muy fracturadas, amarillentas ó grises, y aun- 
que en ella no he encontrado fósiles, es idéntica á las calizas de 
Aptychus que se encuentran más al W. en la loma del Pino y la 
Pedrera, localidades clasificadas como jurásicas desde hace más 
de medio siglo. 

El sistema no se presenta como manchas sueltas de corla ex- 
tensión; en rigor es una sola mancha cubierta por el cuaternario 
ó por aluviones modernos en los lagares más profundos; por esto 
se presenta en ambas laderas de la sierra de Grevillente hasta 
su enlace con la de Albatera en el collado de la Algüeda, forma 
las colinas que rodean á Hondón de las Nieves y las inmediatas 
á Hondón de los Frailes, de donde se han extraído grandes Peris- 
phincles y prolongándose por la cresta montañosa, continuación 
del Rollo, forma alturas tan importantes como la Peña de la 



(1) Sierra de Os y sierra d'Os, que por corrupción del nombre hacen 
los campesinos, habiendo escrito Coello Sierra de Dios. 

T. xn. -Febrero, 1912. 9 



130 boletín de la real sociedad española 

Mina y las cumbres del Algayat, iiileruándose la formación en 
la provincia de Murcia por el término de Abanilla. 

El cerro de la Cruz de la Romana, es continuación délas lomas 
de Rambla Honda, de donde se han extraído mármoles desde 
tiempo inmemorial. La parte inferior forma bancadas de calizas 
marmóreas, rosadas ó amarillentas, alternando con capas de 
margas arcillosas de un rojo subido. En éstas suelen encontrarse 
algunos ammonites, particularmente de los géneros Simoceras y 
Perisphinctes; pero lo que llama la atención son las capas de la 
cumbre, por la abundancia de Braquiópodos que encierran, 
Hállanse allí dos especies del género Rhynchonella y tres ó cua- 
tro del género Terehratula, y como en esta breve noticia no puedo 
entrar en pormenores, que aparecerán en la pequeña Memoria 
que de esta parte de la provincia estoy formando, sólo me ocupa- 
ré aquí de dos especies que, por lo raras en la región, merecen 
que les dediquemos unas cuantas líneas. La primera es un Bra- 
quiópodo que por las descripciones y figuras debe ser la Terehra- 
tula triangulus Lamk. Aunque esta especie figura en el tomo ii 
de la Sinopsis de las especies fósiles que se han encontrado en Es- 
paña, del Sr. Mallada, los dibujos, según el mismo paleontólogo 
corresponden á individuos que forman el tránsito á la T. rectan- 
gularis. La especie que nos ocupa es perfectamente triangular, 
de unos 20 á 30 mm. de largo desde el ápice al centro del borde 
paleal. En algunos individuos el triángulo es casi equilátero, 
porque apenas hay 1 mm. de diferencia entre la longitud de los 
lados, el foramen es muy pequeño y los ángulos del borde pa- 
leal, muy pronunciados. De las valvas, la mayor, que es algo 
más convexa, présenla esa pequeña elevación de que habla M. Pio- 
let, terminando en el borde paleal con una ligera ondulación, á 
modo de un pequeñísimo bocel; en tanto que la valva menor 
ofrece una ligera depresión que se corresponde con la convexi- 
dad de la otra valva, de modo que el borde paleal aparece ligera- 
mente ondulado. Los individuos pequeños se parecen más á un 
triángulo equilátero, mientras que los de mayor tamaño son fran- 
camente triángulos isósceles. También es de notar que estas on- 
dulaciones de las valvas apenas son perceptibles en los indivi- 
duos jóvenes, que presentan, por tanto, el borde paleal en forma 
de línea con una ligerísima curva. 

La otra especie á que hice referencia es del género Sphenodus, 
Los dientes de esta especie son raros en el titónico de la región. 



DE HISTORIA NATURAL 131 

no habiendo encontrado hasta el presente más que otro ejemplar 
en el titónico de Gehegín, en mal estado de conservación. El en- 
contrado en las canteras de mármol de la Romana, aunque no 
completo, permite suponer que se trata del Sphenodus longidens 
Agas. Es un trozo de unos 28 mm. de largo por 6 mm. de ancho, 
conservando esta misma anchura en casi su totalidad, salvo el 
primer tercio, en que termina en punta muy aguda y levemente 
inclinada á un lado. El diente se presenta de sección oval con dos 
quillas muy cortantes, de cerca de 1 mm. de anchas, finas y de 
borde liso, formadas sólo de esmalte, de modo que vistas al tras- 
luz se ofrecen como dos líneas brillantes. Espero que nuevas ex- 
cursiones nos permitan recoger más datos sobre especie tan rara 
en la región. 

Salimos de la Romana á la mañana siguiente, dirigiéndonos 
hacia el N. por un camino vecinal que conduce alas canteras ter- 
ciarias, de que ya hablí en otra nota. Seguimos faldeando la sie- 
rra del Coto, poblada aún de extensas manchas de bosque, y nos 
dirigimos hacia el W., hasta llegar á un pequeño caserío que se 
llama las Casas del Señor. Un breve descanso cu este punto, que 
está cerca de 600 m. sobre el Mediterráneo, nos permitió contem- 
plar el extenso paisaje que nos rodeaba. Cierra el horizonte por el 
S. la Sierra del Coto, que parece de formación terciaria. Distingüe- 
se al E. la Peña Safra, de recortada cresta, formada por lumaque- 
las nummulíticas, y al NE. el alto pico de Cabrera, de la misma 
edad, con otras elevaciones menos notables y que nos eran cono- 
cidas. Al N. y NW. se percibe la sierra de Salinas y el Carche al 
W., altura que nos proponíamos visitar al día siguiente. 

Continuamos la marcha en dirección á las canteras de Amor- 
qui, que con las del Batech comparten la fama, siendo muchas 
veces calificadas como caliza? de Novelda, eslimadas en la cons- 
trucción y ornamentación y hasta en estatuaria, por lo que en 
todas estas canteras se nota una gran actividad. No encontré fó- 
siles ni los canteros me dieron noticia de ninguno de ellos, ha- 
llando sólo algunos pedernales de color muy claro entre las capas 
calizas, sospechando se trata de una formación terciaria y proba- 
blemente uummulítica. 

Subiendo más, llegamos cerca de medio día á una pequeña 
fuente, llamada de la Canaletja, en donde esperé al Sr. Andreu, 
que se había separado con el Sr. Benlloch y el otro acompañante 
en dirección á unos barrancos llamados de las Tres Fuentes, en 



132 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

busca de insectos, en lo que no tuvo gran fortuna. Reunidos, con- 
tinuamos hasta el caserío de los Ensobres ó Encebres, en donde 
D. Demetrio Sanchiz nos comunicó datos de mucho interés respec- 
to al Cabezo de la Sal, que ya teníamos á la vista. Con extremada 
cortesía se ofreció á acompañarnos á visitar el cercano barran- 
co, á condición de que todos nos sentásemos después cá su mesa, 
obligándonos así á aceptar una atención con otra, de las que que- 
damos sumamente reconocidos. Según el Sr. Sanchiz, el barranco 
penetraba profundamente en el Cabezo hasta llegará un punto del 
que no se podía pasar. En el suelo se había encontrado mineral 
atraíble por un imán y algunas otras curiosidades. Una media 
hora invertiríamos en ir desde su casa de los Ensebres hasta la 
entrada del barranco, pequeño cauce de las aguas pluviales que 
abre su álveo entre masas de aluviones antiguos formados prin- 
cipalmente con materiales triásicos. El lecho del barranco entre 
multitud de granos de yeso, caliza y alguno que otro cristal de 
cuarzo, suele presentar hojitasde Oligisto fácilmente reconocible. 
No es difícil encontrar algún cristalillo romboédrico de esta espe- 
cie, y D. José Andreu me entregó un bellísimo y pequeño cristal 
encontrado con otros en una depresión del barranco. Empezamos 
á encontrar también trozos de un mineral obscuro de facies rom- 
boédrica, hasta que Benlloch recogió un gran cristal algo defor- 
mado que representa un romboedro basado ó tronco de romboe- 
dro de medianas dimensiones. La primera impresión fué la de 
que habíamos encontrado Teruelita, y en esta creencia he estado 
hasta que el ensayo que hemos practicado en el Instituto nos ha 
demostrado que no existe nada de cal en el mineral citado. Más 
cierta parece la presencia de la Magnesia y, sobre todo, del óxido 
ferroso, por lo que creo que se trata de una Breunerita que lleva 
interpuesta ó mezclada cantidad de yeso, por lo que la efervescen- 
cia se efectúa con extraordinaria lentitud. Recogida una pequeña 
cantidad de arena del barranco, separé después, mediante la ba- 
rra imantada, una cantidad proporcionalmente muy grande de 
Magnetita, próximamente un 7 ú 8 por 100, que me hizo pensar 
en la enorme cantidad de este mineral que se desprendería de las 
rocas del Cabezo. Una segunda excursión verificada en Octubre 
me hizo comprender que la cantidad de Magnetita es grande en 
el fondo de las depresiones del lecho del barranco por efecto de 
su mayor densidad, mientras que en el resto del álveo apenas se 
notan pequeños granos. Recogida una gran cantidad de esta are- 



DE HISTORIA NATURAL 133 

na en la segunda excursión, hemos logrado aislar pequeños cris- 
tales octaédricos, casi microscópicos, pero muy bellos. 

La presencia de estos minerales en el barranco se explica na- 
turalmente por los arrastres procedentes de las cumbres del Ca- 
bezo. En la primera excursión y guiados por el Sr. Sanchiz, llega- 
mos á una especie de circo pequeño, casi inaccesible, que en parte 
tiene sus paredes formando bóveda, y habiendo caminado unos 
dos mil pasos por este estrecho cauce, tuvimos que volver á los 
Ensebres. Repetida la excursión en los días últimos de Octubre, y 
después de más de dos horas de registrar aquel laberinto de peque 
ños barrancos, di, por fin, con el Barranco hondo, que así se llama 
le anteriormente visitado. Una reciente tormenta dificultó extra- 
ordinariamente la excursión, y saltando grandes charcos y tre- 
pando por donde podíamos, pudimos dar con una estrecha senda 
que nos condujo á la parte alta, salvando el salto ó caída de que 
antes hice mención. Esta senda conduce á un lugar en donde 
hay una fuentecilla abundante en sulfato magnésico, y se la llama 
los Purgateros en aquel campo. El Barranco hondo es la reunión 
de otros dos muy estrechos y abruptos, por los que penetramos 
difícilmente hasta donde pudimos. En el más occidental abunda 
la Magnetita y el Oligisto en brillantes laminillas, y de aquí pro- 
ceden los octaedros del primero de estos minerales citados. 

En la hermosa labor postuma de nuestro ilustre maestro y 
querido amigo D. Salvador Calderón, figura el yacimiento salí- 
fero del Pinoso, como perteneciente á la era Terciaria (1), y cla- 
ramente se ve que es una errata no corregida, por cuanto á ren- 
glón seguido se habla del cerro á 22 kilómetros de Villena de 
idéntica constitución, en donde se presenta la sal bajo capas de 
yesos de diferentes colores... Si el distinguido mineralogista hu- 
biera tenido más exactas noticias habría citado la Magnetita, el 
Oligisto y la Breunerita (?) de este yacimiento; pero los datos 
tomados de la obra de Bowles, están frecuentemente equivocados 
y los minerales confundidos, llamando algunas veces mármoles á 
todas las calizas y confundidos los lugares. El Cabezo es Triásico. 

Busqué desde el primer momento la roca que por alteración 
dejara en libertad los citados minerales, y tratándose de aquella 
masa del Keuper, nada más fácil que suponer la existencia de 
una masa ofílica. No tardamos en encontrar los fragmentos en el 

(1) Los Minerales de España, tomo i, pág. 396. 



131 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

lecho mismo del barranco, presentándose unas veces bajo la forma 
de roca alterada de un gris azulado, idéntica á la encontrada eu 
la sierra de Albatera y en donde se encontró la Aerinita cristali- 
zada (1). Otra roca más obscura, que acaso sea la misma ofila, se 
presenta cuajada de puntitos brillantes, y finalmente, aunque en 
pequeña cantidad, he encontrado trozos de una Diabasa ('/') en la 
que los cristales de plagioclasa y piroxeno se destacan con toda 
claridad. 

Dejamos el caserío de los Ensebres y nos dirigimos hacia el Sur 
bordeando la gran masa triásica del Cabezo. A poco tiempo pene- 
tramos en el barranco délas Tres fuentes, que baja desde la sierra 
del Goto, y corriendo después junto al mismo Cabezo de la Sal. 
Los materiales que arrastra son calizas terciarias, principalmente 
nummulíticas, como puede apreciarse arrancando los guijarros 
que empasta un travertino rojizo que se descubre á los lados de 
este profundo barranco. 

Toda la margen derecha descansa en la masa triásica, y en al- 
gunos sitios se ven algunas calizas obscuras y tabulares, pero 
dominan las margas rojas y de otros colores. Caminando junto 
al Cabezo dimos vista á la famosa mina de sal gema, explotada 
desde tiempo inmemorial. Subimos la pendiente por una senda, 
único camino de servicio hasta el pasado año, y por el cual han 
bajado railes de toneladas de sal á lomo de caballerías; hoy se 
construye un camino que permite subir carruajes hasta el inte- 
rior de la mina. 

La enorme masa de sal gema se encuentra entre margas mora- 
das, no habiéndose visto el contacto con el terreno en el interior 
de la excavación, y es muy posible que existan depósitos de otros 
cloruros y de sulfatos. La masa explotable, de un espesor enorme, 
permite la entrada por un ancho túnel, cuyas paredes, piso y te- 
cho están abiertos en la masa misma del depósito salino. Provis- 
tos de luces penetramos en aquel antro, y después de haber cami- 
nado como unos 30Ü metros, llegamos á una enorme excavación, 
centro principal del trabajo. Con dificultad subimos por el amon- 
tonamiento de grandes bloques desprendidos del techo á fuerza 
de barreno, unos blancos, como masas de nieve, pero lo más fre- 
cuente de un bello color de rosa, y de los cuales cogí unos grandes 



(1) En Albatera se encuentran pequeños cristales de Aerinita, al pare- 
cer monosimétricos. 



DE HISTORIA NATURAL 135 

trozos para el Museo de Madrid. Conducidos por un obrero dimos 
vuelta á una gran masa de sal que aguanta la techumbre y pe- 
netramos en una galería oblicua que nos condujo al cabo de unos 
diez minutos á la entrada del subterráneo. Seguramente si ea la 
región no existiesen las salinas de Torrevieja, con su explotación 
racional y acertada, la sal del Pinoso sería mucho más conocida, 
pudiéndose aplicar aquí el dicho vulgar de que lo mejor es ene- 
migo de lo bueno. El que ha visitado una vez el depósito del 
Cabezo sale convencido de que muchos lugares citados como 
notables por sus depósitos de sal gema, son acaso menos impor- 
tantes que el depósito del Pinoso. 

Una gran parte de la masa de sal se destina para la fabrica- 
ción de bolas de unos 12 ó 15 cm. de diámetro para uso de las 
caballerías. He visto depósitos de muchos miles y las fabrican 
niños de doce á quince años, con tanta destreza y tan rápidamen- 
te, que á pesar del ínfimo precio obtienen un mediano jornal. 

A unos 650 metros sobre el Mediterráneo se abre la entrada de 
la mina, calculando en unos 800 ó 900 la altitud total de la mon- 
taña, toda ella triásica, aunque está rodeada de otras formaciones. 
Descendimos con los resplandores crepusculares y era ya de no- 
che cuando llegamos á la villa del Pinoso. 

Las observaciones hechas en esta localidad serán objeto de otra 
nota. 



Un parásito del «poll-roig» 

FOB 
RICARDO GARCÍA MERCET 

Entre los Calcídidos parásitos del piojo rojo del naranjo que he 
encontrado en nuestro país, figura la siguiente especie, á cuya 
descripción añadiré algunas palabras sobre el papel que podría 
desempeñar en la lucha emprendida contra el funesto coco que 
ha diezmado la producción naranjera en algunas regiones de Es- 
paña. 

Aphelinus chrysompliali nov. sp. 

Hembra. — Cuerpo de color amarillo de limón claro, con los es- 
temas rojo-escarlata y los ojos compuetos de color oliváceo en el 



136 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

iuseclo fresco y negruzco eii los ejemplares conservados; mandí- 
bulas rojizas en el ápice; antenas de color amarillento sucio; alas 
hialinas, con una infumación tenuísima alrededor del plerostig- 
ma y otra más apreciable en la base del nervio marginal; desdo 
éste al astigmático se extiende una nubécula ligerísima por todo 
el limbo del ala; nervios alares de color amarillo claro; escudete 
con un trazo negro sobre el centro de la sutura posterior; patas 
amarillentas. 

Cabeza casi tan ancha como el cuerpo; ojos pestañosos; estemas 
dispuestas en triángulo obtuso; mandíbulas cortas, tridentadas 
en el ápice, con el diente interno reducido y redondeado. Antenas 
insertas cerca del borde del clípeo; escapo alargado, cinco veces 
más largo que ancho; pedicelo campanuliforme, dos veces más 
largo que ancho en el ápice; primero y segundo artejos del fu- 
nículo moniliformes, muy cortos; reunidos componen una longi- 
tud que equivale, próximamente, á dos tercios del pedicelo; ter- 
cer artejo más ancho que los precedentes, un poco más largo que 
los dos anteriores, tomados en conjunto; maza tan ancha como el 
tercer artejo, adelgazada hacia el ápice, más de tres veces más lar- 
ga que el artejo anterior, algo más larga que el pedicelo sumado 
á los tres artejos que le siguen. Pedicelo, funículo y maza con pe- 
litos superficiales; esta última lleva dos series de sensorios longi- 
tudinales, y una sola el artejo anterior. Gara y vértice con alguna 
pilosidad corta muy esparcida. 




Fig. L*— Antena de Aphelinus chrijsomphali (muy aumentada). 

Pronoto corto, con seis cerditas á lo largo de la sutura meso- 
notal; escudo del mesonoto con diez cerditas dispuestas en tres 
seríes: una de seis sobre el borde anterior, otras dos pestañitas 
en el centro, una á cada lado de la línea media, y otras dos de- 
trás de éstas, próximamente en el tercer tercio de la región. Pa- 



DE HISTORIA NATURAL 



137 



rápsides muy estrechas en la base, con dos pestañitas sobre el 
mismo borde externo; aséelas con una cerdita dorsal; escudete 
con cuatro pestañitas discales; dorsiilo muy corto. Todas las re- 
giones del noto poligonalmente reticuladas, pero la reticulación 
es tan fina y superficial que difícilmente puede distinguirse; es- 
cudo y escudete con un surco en su líuea media. 







Fig. 2.» -Ala anterior de A . chrysomphali (muy aumentada). 

Alas anteriores más cortas que el cuerpo, más de dos veces más 
largas que su mayor anchura, con pelitos bastante diseminados 
sobre el disco, y cuatro ó cinco filas longitudinales de cerdilas en- 
tre la línea calva y la base del nervio marginal; sobre éste, en el 
mismo borde del ala, se insertan nueve cerditas largas y dos en 
el ceutro del submarginal; las pestañas margiuales como en las 
especies más conocidas del género f A. mytilaspidis, A. diaspidis, 
Á. fuscipennisj; pterostigma claviforme, no muy redondeado; 
nervio posmarginal nulo. Alas posteriores subtriangulares, re- 
dondeadas en el ápice, con pelitos discales en series de poca regu- 
laridad; las pestañas más largas del borde posterior un poco más 
cortas que la anchura máxima del ala. 




Fig. 3.»— Ala posterior de A . crhysomphali (muy aumentada). 

Patas normales; fémures anteiiores y posteriores algo engro- 
sados, sobre todo los últimos; fémures intermedios largos y es- 



138 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

trechos; espolón délas tibias intermedias tan largo, por lómenos, 
como el metatarso correspondiente. Endofragma corto. 

Abdomen liso, tan ancho como el tórax, con dos palitos latera- 
les sobre los segmentos 1-3; tres cerditas también laterales sobre 
los anillos cuarto y quinto y dos á cada lado del sexto; espirácu- 
los bien desarrollados, con dos cerditas de gran longitud. Ovis- 
capto no muy saliente. 

Longitud del cuerpo (tomada desde el estema anterior al extre- 
mo del oviscapto): 0,60-0,80 mm. 

Alas anteriores: longitud, 0,60 mm.; anchura máxima, 0,22; 
longitud de las pestañas más largas, 0,045 mm. 

Alas posteriores: longitud, 0,48 mm.; anchura máxima, 0,08; 
longitud máxima de las pestañas del borde, 0,07 mm. 

Patria: España (Valencia, Alicante, Sevilla, Castellón, islas 
Baleares). 

Observaciones. — Esta especie ha sido encontrada como parásito 
exófago del piojo rojo del naranjo, Chrysomphalus dictyosper- 
mi var. pmnulifera, en las regiones más invadidas por esta funes- 
ta cochinilla. Es un parásito externo al cuerpo de la víctima 
(aunque viva bajo el escudo del Góccido), como A. aonidiae de 
Aonidia lauri y A. longiclavae de Aspidiotus hederce, y podría 
constituir, sin duda, un poderoso auxiliar del hombre para com- 
batir la plaga del poU-roig. Al empezar mis estudios sobre los 
parásitos de Góccidos, encontraba muy rara vez este Afelino bajo 
los escudos del Chrysomphalus; pero de poco tiempo á esta paite 
lo voy hallando con alguna frecuencia, lo que prueba que empie- 
za á prosperar y á cundir por las regiones donde tantos estragos 
causa en los naranjales la cochinilla que lo alberga. Esto permite 
suponer que si se procurara ó favoreciera de algún modo la mul- 
tiplicación de este parásito, llegaría á constituir un freno contra 
la difusión del Chrysomphalus y podría dejarle reducido á las pro- 
porciones de enemigo soportable. Hasta ahora la especie que he 
descrito se ha encontrado solamente sobre el Chrysomphalus dic- 
tyospermi, ya viva esta cochinilla en el naranjo, ya en el evómi- 
no, el aligustre ó el peral. Parece como si fuera un parásito pro- 
pio del poll-roig, á lo menos en nuestro país, pues es el Galcídido 
que se encuentra siempre bajo el escudo del Chrysomphalus, lo 
mismo en una región que en otra. No quiere decir esto que sea 
el único parásito que tenga el poll-roig, sino que es el que parece 
presentar por él loque podría llamarse una afinidad electiv.^. Este 



DE HISTORIA NATURAL 139 

afelino y un Aphyciis, que en un principio clasifiqué como A. fla- 
vus Horvard, pero que ahora me parece m¿ls bien que debe ser 
una variedad de .-i. philippiae Masi, son las dos especies de Gal- 
cídidos que hasta el día llevo encontradas exclusivamente en el 
piojo rojo del naranjo. 

Los materiales que me han servido para obtenerlas se los debo 
principalmente á los farmacéuticos militares D. Juan Gamundi 
(de Palma de Mallorca) y D. Miguel Iborra (de Alicante), á los 
catedráticos D. Federico Gila (de Sevilla), D. Orestes Gendrero 
(de Huelva), D. Daniel Jiménez de Gisneros (de Alicante), al en- 
tomólogo D. Federico Moroder y al joven botánico D. Francisco 
Bertrand. Gonsigno los nombres de todos ellos aquí como testi- 
monio público de reconocimiento y gratitud por la espontanei- 
dad y diligencia con que me han proporcionado plantas invadi- 
das por el piojo rojo. 







^ 



Fig. 4.*— Ala anterior de Aphelimis diaspidis (muy aumentada). 

Es este insecto especie muy afín de A. diaspidis, de A. fusci- 
pennis, de A. abnormis, todos los que presentan la maza de las 
antenas tres veces más larga que el penúltimo artejo. Pero las 
alas de las dos primeras especies son mucho más pilosas en el 
disco que las del nuevo Aphelinus y presentan entre la línea cal- 
va y la base del nervio marginal nueve filas verticales de pesta- 
ñitas, mientras que A. chri/somphali lleva sólo cuatro filas de 
pestañas entre la base del ala y la franja depilada que arranca del 
pterostigma. Sobre el escudo del mesonoto hay en el nuevo Afe- 
lino tres series de cerditas, y en A. diaspidis y fuscipennis se en- 
cuentran cuatro. De A. abnormis se diferencia porque éste presen- 
ta punteada la base del escudo, las alas perfectamente hialinas, 
siete filas verticales de cerditas entre la línea calva y la base del 



140 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ala y el noto perfectamente liso. A. chrysomphali presenta de- 
bajo del pterostigma una infuscación apenas perceptible; A. dias- 
pidis y A. fuscipemiis la llevan intensa. Los segmentos abdomi- 
nales de éstos ofrecen manchas obscuras laterales; A. chrysom- 
phrtli no las tiene. 



Publicaciones que ha recibido la f^cal Sociedad Española 
de J4istoria l^latural durante el mes de Enero de 1912. 
fZa liste suivanfe servirá comme acensé de réception.) 

Alemania 
Deutsche Entomologische Gesellschaft, Berlin. 

Deutsche Entomologische Zeitschrift. 1912, Heft 1. 
Internationalen Entoinolog:en-Verein, Stuttgart. 

Entomologische Rundschau, xxxix Jahrg., nos i_2. 

Insehtenhórse. xxix Jahrg., nos i_4. 

Societas entomológica, xxvii Jahrg., n^-s 2-3. 
Zoologischer Anzeiger, Leipzig. Vol. xxxix, nos 2-3. 

Austria-Hungría 
Societas entomológica Bohemise, Praga. 
Acta. 19)1, Cislo 2-4. 

Uugarische Centralbureau für ornithologische Beobachtnngen, Budapest. 
Águila. T. xviil, 1911. 

Bélgica 
Société entoraologique de Belgique, Bruselles. 
Annales. Tome lv, fase, xiii; tome lvi, fase. i. 

Ecuador 
Biblioteca Municipal, Guayaquil. 
Boletín. 1911, n.os 18-19. 

España 
Clínica y Laboratorio, Zaragoza. Año vii, n." 23. 
Institución libre de enseñanza, Madrid. 

Boletín. Año xxxv, n.os 620-621. 
Institut de Ciencies, Barcelona. 

Arxius. Any i, n.° 1. 

Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales, de Madrid. 

Revista. Tomo x, n.os 1-3. 
Sociedad aragonesa de Ciencias naturales, Zaragoza. 

Boletín. Tomo x, n.° 12; tomo xi, ]. 

(Continuará.) 



Sesión del 6 de Marzo de 1913. 

PRESIDENCIA DEL I L ¡VI O . SR . D. RICARDO CODORNÍU 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué 
aprobada. 

Admisiones y presentaciones.— Fueron admitidos los señores 
presentados en la sesión de Febrero, y propuesto para socio nu- 
merario D. Antonio García Maceira, Inspector general de Mon- 
tes, jubilado, cuya presentación hace D. Ricardo Godorníu. 

Fallecimientos.— El Sr. Pérez Ziíñiga participa el fallecimiento 
del sabio catedrático de la facultad de Medicina D. Federico 016- 
riz, que fué presidente de la Sociedad el año 1902. 

—El Sr, Presidente manifiesta que la Junta se ha enterado con 
profundo sentimiento de esta nueva pérdida que experimenta la 
Ciencia española, pues el Sr. Olóriz era un Catedrático ilustre, 
un investigador original y concienzudo y persona que á su ex- 
traordinaria cultura reunía condiciones de carácter excepcio- 
nales. 

— El Sr. Bolívar indica que con motivo del fallecimiento del 
Sr. Olóriz y como testimonio del aprecio en que todos le tenía- 
mos, debería publicarse en nuestro Boletín una noticia biográfica 
del finado. 

— Los señores Pérez Zúñiga y Sánchez y Sánchez, opinan que de 
este trabajo podría encargarse el Sr. Gómez Ocaña, grande amigo 
y compañero del Sr. Olóriz, cuyo trato y cuya casa frecuentaba. 

La Sociedad^ encontrando muy razonable lo expuesto, acuerda 
que asi se haga y que dichos señores participen al Sr. Gómez 
Ocaña la misión que se le ha conferido. 

— El Sr. Ribera añade que, como complemento de la noticia 
necrológica que se dedique en nuestro Boletín al Sr. Olóriz, de- 
bería publicarse el Catálogo de la colección de cráneos españoles 
reunida por tan ilustre antropólogo. 

— El Sr. Sánchez quedó encargado de practicar cerca de la fa- 
milia del finado las gestiones conducentes á dicho fin. 

— El Sr. Díaz del Villar participa que también ha fallecido otro 

T. XII.— Marzo, 1912. 10 



142 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

consocio nuestro, el Sr. D. Calixto Tomás y Gómez, catedrático de 
Anatomía de la Escuela de Veterinaria de Córdoba, indicando que 
con este motivo podría dirigirse una carta de pésame á la familia 
del finado. 

— La Sociedad declara haberse enterado con sentimiento de la 
muerte anunciada por el Sr. Díaz del Villar, y acuerda acceder á 
sus indicaciones. 

Comunicaciones.— El Secretario presenta un trabajo titulado 
«De Orihuela á Murcia», de que es autor D. Daniel Jiménez de 
Cisneros. 

—El Sr. De Buen da cuenta de una excursión escolar á las mi- 
nas de Almadén, verificada en el mes de Febrero último, y enu- 
mera los resultados obtenidos. Anuncia para la primera semana 
de Abril otra excursión del mismo género, en que se visitará 
Alicante, Elche, Ibiza, Barcelona y Montserrat. Invita á los seño- 
res presentes á que se incorporen á este viaje y á que examinen, 
una vez termine la sesión, los magníficos nodulos de pirita de hie- 
rro traídos de las minas de Almadén. Por último, ofrece presentar 
un relato minucioso de esa excursión una vez se verifique el estu- 
dio y clasificación del material en ella recogido. 

— El Sr. Hernández-Pacheco presenta varias notas bibliográfi- 
cas y por encargo del Sr. Fernández Navarro un trabajo «Sobre 
las formas fibrosas de la sílice del terciario castellano», que este 
señor le ha remitido desde París. 

Secciones.— La de Barcelona celebró sesión el 18 de Febrero 
bajo la presidencia de D. Carlos Calleja. 

Fueron admitidos los socios presentados en la sesión anterior, 
y se propuso para numerarios á los siguientes: D. Ricardo Zari- 
quiey. Doctor en Medicina, y D. Alejandro Torres Mínguez, Far- 
macéutico, ambos propuestos por el Sr. Serradel; D. Luis Soler y 
Pujol, naturalista preparador; D. Manuel Gómez Fantova y don 
Antonio Tarrés Piera, alumnos de la Facultad de Ciencias Natu- 
rales, propuestos por el Sr. Pardillo; D. Andrés Bertrán Olivella, 
D. Buenaventura Portóla Rodeja y D. Antonio Menacho Suaña, 
alumnos de la misma Facultad, por el Sr. San Miguel, y D. Fe- 
derico López Amo, Inspector de primera enseñanza de Barcelona, 
por el Sr. Calleja. 

En cumplimiento de los acuerdos anteriormente tomados, el 



DE HISTORIA NATURAL 143 

Sr. Presidente da cuenta de los preparativos hechos para realizar 
una excursión á Olot durante los días 20 y 21, saliendo en auto- 
móvil de Barcelona, pasando por Mataró, Santa Goloma de Parnés 
y La Sellera, y regresando por Besalú, donde se visitaría el mu- 
seo Bosoms, Bañólas, con su notable lago, Gerona y regreso al 
punto de partida. 

El Sr. Serradell aceptó la invitación del Sr. Presidente de dar 
una conferencia en los primeros días de Marzo acerca de los fenó- 
menos de erosión por el agua, que ilustrará con proyecciones de 
las diapositivas que dicho señor posee referentes á esta acción 
geológica en Cataluña. Se acordó invitar oficialmente alas demás 
Sociedades y Corporaciones científicas. 

El Sr. Calleja dio lectura á una carta de D. Eduardo Fontseré, en 
la cual solicita el concurso de la Sección para el Congreso regio- 
nal de Museos y Asociaciones de cultura que ha de celebrarse en 
Villanueva y Geltrú en el próximo mes de Abril, y de cuya Co- 
misión de Ciencias ha sido nombrado Presidente. 

Considerando la Sección de vital interés la formación de Museo 
regional y Biblioteca, se nombró para ello la Comisión siguiente: 

D. Lorenzo Tomás, sección de Mineralogía y Geología. 

D. Arturo Caballero, sección de Botánica. 

D. José Fuset, sección de Zoología. 

D. Baltasar Serradell, catálogo de nombres vulgares. 

D. Roberto Ferré, Bibliotecario. 

El Sr. Serradell entregó á la Sociedad algunos de sus trabajos 
malacológicos y espeleológicos, á fin de dar comienzo á la forma- 
ción de la Biblioteca, donativo que la Sociedad agradeció viva- 
mente. 

El mismo señor presentó una nota relativa á una nueva espe- 
cie de Helix, del grupo del H. gualteriana, mostrando al propio 
tiempo los ejemplares objeto del estudio, y el Sr. Pardillo otra 
sobre Ostrácodos marinos de la bahía de Palma de Mallorca, al- 
gunos de los cuales presentó dibujados. 

— La de Santiago celebró sesión bajo la presidencia del señor 
Deulofeu. 

— El Sr. García Várela participa que entre varios objetos reci- 
bidos en el Museo de la Facultad de Ciencias, figura un ejemplar 
de ulmina, procedente de los alrededores de Torrecilla de Came- 
ros (Logroño), y, al efecto, recuerda una nota del señor Doset, 



141 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

publicada en nuestro Boletín, sobre unos ejemplares de la Sierra 
de Guara (Huesca); un trabajo del Sr. Calderón sobre la ulmina 
natural, publicado en la Revista de la Academia de Ciencias, y 
las breves noticias que sobre esa formación se dan en su notable 
obra Los Minerales de España. 

Para el Sr. Doset la ulmina se formó con residuos de excremen- 
tos del ganado lanar ó cabrío, aglutinados con la humedad y trans- 
formados con el tiempo. El Sr. Calderón, fundándose en las con- 
diciones en que se obtiene la ulmina en los laboratorios, en una 
experiencia de Mulder, y en el examen de los ejemplares de Sierra 
de Guara, Villara (Orense) y Castañares de las Cuevas (Logroño), 
deducía que la ulmina natural debía su origen á la transforma- 
ción de un agregado de musgos y de otras hierbecillas que con 
ellos se crían, á consecuencia de la acción sobre esas plantas de 
un ácido mineral, suponiendo fuese el sulfúrico, procedente de la 
reducción de las piritas. 

El ejemplar de Torrecilla de Cameros presenta iguales caracte- 
res que los asignados al de Castañares de las Cuevas. En verano, 
cuando la atmósfera está seca, se presenta rígido y frágil; en at- 
mósfera húmeda, se ablanda y se deja moldear en la superficie. 
Arde con llama, hinchándose. Examinado en preparaciones mi- 
croscópicas, se observan fibras y células vegetales. El olor recuer- 
da el de los excrementos del ganado cabrío, y esto, unido á que la 
localidad de donde procede el ejemplar es frecuentada por grandes 
rebaños de estos rumiantes, podía conducir á la opinión emitida 
por el Sr. Doset. Sin embargo, para dilucidar por completo el 
asunto del origen de la ulmina natural, es indispensable hacer un 
estudio in situ complementario del realizado en el laboratorio,^ 
pues es probable, como ya decía el Profesor Calderón, que la 
cuestión del origen de la ulrtiina natural sea muy compleja, por 
referirse á procesos geológicos, químicos y biológicos. 

—El Sr. Sobrado presenta una nueva nota para la flora micoló- 
gica gallega. 

—El Sr. Deulofeu lee un trabajo sobre Hematología comparada 
del Profesor de la Escuela de Veterinaria, D. Abelardo Gallego, 
y considerándolo la Sección interesante, se acuerda remitirlo á la 
Comisión de publicación por si cree oportuno insertarlo en nues- 
tro Boletín. 

El Sr. Labarta comunica que ha hecho con éxito las gestiones 
oportunas cerca de sus compañeros los Ingenieros de Minas de 



DE HISTORIA NATURAL 145 

Galicia, para que envíen ejemplares de minerales y rocas de esta 
región para aumentar las colecciones de la Sección. 

El Sr. Presidente propone que la próxima excursión se verifique 
&[ Pico Sacro, y así se acuerda. 

Notas hibliográficas. 

—Del Sr. Hernández -Pacheco (sesión de Madrid): 
J. F. Nery Delgado fouvrage postumej. Terrains paleozoiques 
du Portugal. Études sur les fossiles des schistes á Néréites de San 
Domingo et des schistes á Néréites et á Graptoliles de Barrancos.— 
Commission du s^rv. geol. du Portugal. Lisbonne 1910. (Un tomo 
en 4.° mayor con 68 páginas y 36 laminasen fototipia.) 

Esta obra del ilustre Nery Delgado es en cierto modo conti- 
nuación y está hecha bajo el mismo pian que su célebre Estudo so- 
bre os Bilobites, etc., del silúrico portugués. Hace primero una 
descripción detenida de las especies, anotando cuidadosamente la 
bibliografía y sinonimia de cada una. Las especies descritas y re- 
presentadas son treinta y siete y una docena de impresiones de 
significación dudosa. De Nereites describe catorce especies, tres 
de Crossopodia, trece Myrianites, tres Phyllodocites, tres Lophoc- 
tenium y diversas huellas de anélidos, de animales desconocidos 
é impresiones de gotas de lluvia. El número de especies nuevas se 
eleva en total á veinticinco. 

Las láminas, son de una magnificencia y exactitud insupera- 
bles; consisten en reproducciones mediante la fototipia de fotogra- 
fías de las pizarras que contienen los fósiles hechas con acierto, 
detalle y claridad tal, que se estudia en ellas como en los ejem- 
plares mismos. Son los clichés de M. D. Santos y la fototipia de 
J. Leipold. 

Este trabajo cierra la serie de las del ilustre geólogo respecto al 
silúrico portugués, que tanto interés tiene para el estudio del pa- 
leozoico español, que en esencia presenta los mismos caracteres. 

CommunicaQoes da Commissüo do servigio geológico de Portu- 
gal. Tomo VIII (con siete estampas). Lisboa, 1910-1911. 

Comprende los siguientes trabajos de geología de la penín- 
sula ibérica, de los cuales no se ha dado cuenta aún en nuestro 
Boletín: 



Í46 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Sur des poissons et autres fossiles du silurien supérieur du Por- 
tugal, por F. Priem. GomprendB esta nota diez páginas y dos lá- 
minas en fototipia. Refiérese el trabajo á la determinación de los 
fósiles remitida al autor por el Sr. J. F. Nery Delgado. Consisten 
estos en espinas de las nadaderas dorsales de ciertos escuálidos 
Onchus tenuistriatus Agassiz y Byssacanthus fOnchus) aff. arcua- 
tus Agassiz, una huella de mandíbula de Plectrodus mirahilis 
Gastón. Dientes también de peces Compylodus Delgadoi, n. sp. 
y otros dientes, escamas y fragmentos de huesos de vertebrados 
difícilmente determinables. 

Después hace el autor una comparación entre los peces del silú- 
rico de Inglaterra y los de las provincias bálticas, para establecer 
su analogía con los portugueses. Termina la Memoria con la de- 
terminación de restos de invertebrados diversos que acompañan 
en el yacimiento á los vertebrados mencionados. 

Note supplémentaire sur le feldespath de San Bartolomeu 
(AlcobagaJ, por V. Souza-Brandáo. Se trata de un estudio quími- 
co muy detenido, del cual deduce consecuencias respecto á la ma- 
nera cómo se ha constituido y cristalizado el feldespato albítico 
analizado por el autor. 

Descrigáo de algunas rochas da regiao da Penacova, por V. Sou- 
za-Brandáo. Comprende 33 páginas, y es un estudio detenido y 
completo de rocas sedimentarias y eruptivas de la región mencio- 
nada. Abarca el trabajo tres grupos de rocas y un aditamento. 
En el primero, estudia las rocas de las capas culminantes del 
silúrico inferior, al SE. de Bussaco, consistentes en dolomita ca- 
vernosa, calizas, margas y arcillas, silicitas y cuarcitas, y oolitos 
turingíticos. La denominación de silicita, creada por el autor, 
la aplica á aquellas rocas sedimentarias, formadas esencialmente 
por sílice, y que constituyen depósitos inmediatos (autígenos) de 
soluciones, mediante proceso químico ó biológico, y no son de 
naturaleza clástica (alotígenas). 

Los oolitos turingíticos son pizarras verde-obscuras, de es- 
tructura eolítica y que contienen un mineral, la turingita, del 
grupo de las leptocloritas. 

En el segundo grupo estudia los cantos procedentes del conglo- 
merado de la base del silúrico inferior al SE. de Bussaco. En el 
tercero, rocas eruptivas de la misma localidad, como espilitas, 
clastodiabasas, variolitas y diabasas. 
Comprende el aditamento el estudio de cuatro rocas del silúri- 



DE HISTORIA NATURAL 147 

co de Barrancos, en el Alentejo, á saber: caliza silícea, lidita, 
diabasa uralílica y sienita albítica. 

A. Lacroix: Les laves du volcan actifde la Reunión. (Extrait des 
Comptes-rendus des séances de TAcadémie des Sciences, t. 154, 
pág. 251, séance du 29 Janvier, 1912). 

La nota de Mr. Lacroix tiene el interés, por lo que atañe á geo- 
logía española, de referirse en ella á las curiosas estalactitas de lava 
de las grutas volcánicas de Canarias, especialmente de Lanzarote 
y de Hierro, las cuales, tanto el Sr. Fernández Navarro como 
nosotros, hemos descrito y representado en las Memorias, publi- 
cadas en la Sociedad, que tratan de dichas islas (I). 

El autor, en vista de las preparaciones microscópicas hechas con 
sus ejemplares y con los que de Canarias le hemos enviado, ge- 
neraliza á todas las lavas basálticas las particularidades que 
ofrecen las estalactitas de la isla de la Reunión. 

En contra de lo que á primera vista pudiera creerse, las estalac- 
titas delgadas de lava basáltica y las estalagmitas tienen una es- 
tructura muy cristalina, estando su superficie formada por una 
zona de magnetita, que soporta cristales de augita, generalmente 
envueltos en grandes láminas de plagioclasa, aumentando la di- 
mensión de los minerales hacia el eje del ejemplar. No difieren 
químicamente de la roca normal, salvo que están desprovistas de 
olivino. La causa de la gran cristalinidad debe ser producida por 
el recocido, favorecido por la persistencia de la corriente de lava 
en el túnel en que se han formado. 



(1) Hernández-Pacheco: Estudio geológico de Lanzarote y de las Isletas 
canarias. (Memorias de la R. Soc. esp. de Hist. nat., Mem. 4^, t. vi, 1910.) 

Fernández Navarro: Observaciones geológicas en la Isla de Hierro. (Me- 
morias de la R. Soc. esp. de Hist. nat., Mem. 2.% t. v, 1907-1908.) 



148 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Notas y comunicaciones 



Sobre las formas fibrosas de la sílice del terciario castellano 



POE 

L. FERNÁNDEZ NAVARRO 



Con los nombres vagos de sílex, pedernal, calcedonia, etc., se 
conocen cuerpos, hasta hace poco, imperfectamente definidos, en 
que se mezclan en proporciones variables el ópalo y varías for- 
mas de sílice anhidra. La especificación de estos cuerpos es debi- 
da sobre todo á los estudios de Mallard, Michel-Lévy y Meunier- 
Chalmas, primero, y de Wallerant y Lacroix, más recientemente. 

Resumiendo estos trabajos, puede decirse que existen hasta seis 
formas cristalinas de la sílice anhidra, que son las siguientes: 

1." Cuarzo. Positivo; sin fibrosidad; en individuos completa- 
mente definidos, cualquiera que sea su dimensión. 

2.° Guarzína. Positiva; fibrosa; con extinción paralela á w¿, (sen- 
tido del alargamiento); con el signo del alargamiento positivo. 

3." Galcedoníta. Positiva; fibrosa; extinción paralela á n^; sig- 
no del alargamiento negativo. En la calcedonita hay dos varieda- 
des, según que la birrefríngencia es uniforme á lo largo de cada 
fibra (calcedonita sin arrollamiento), ó varía á lo largo de una 
misma fibra (calcedonita con arrollamiento). 

4." Lutecita. Positiva; fibrosa; signo del alargamiento positi- 
vo; extinción variable entre 0° y 29° de n^, según las fibras. 

5." Pseudocalcedonita. Negativa; fibrosa; signo del alarga- 
miento negativo; birrefríngencia constante á lo largo de una mis- 
ma fibra y notablemente menor que en las cuatro formas ante- 
riores. 

6." Lussatita. Positiva; fibrosa; extinción longitudinal; birre- 
fríngencia tan débil que no permite comprobaciones en luz con- 
vergente. 

Bien entendido, que no se han de tomar como nombres de otras 
tantas especies los citados, excepto acaso la pseudocalcedonita, 
cuyas diferencias cristalográficas con las otras formas son consí- 



DE HIST0RI.4. NATURAL 149 

derables. Son maneras de la sílice anhidra, debidas probablemen- 
te á las condiciones de una cristalización imperfecta. No habiendo 
sido reproducidas artificialmente, ignoramos en absoluto cuáles 
puedan ser dichas condiciones. 

Por lo demás, cuando se adquiere el hábito de observarlas, se 
llegan á distinguir casi siempre á primera vista por sus modos de 
asociación, que son muy característicos, la lutecita y cuarzina; por 
el signo negativo del alargamiento, las calcedonitas; por la falta 
de fibrosidad el cuar¿o, y por la débil birrefriugencia la lussati- 
ta y la pseudocalcedonita. 

Hasta ahora no han sido bien estudiadas más que las sílices de 
un corto número de localidades, por lo cual no se puede genera- 
lizar acerca de la extensión de estas formas del anhídrido silícico. 
Se sabe, sin embargo, que las más frecuentes son la cuarcina y la 
calcedonita, que por sí solas constituyen las calcedonias, y, mez- 
cladas con el ópalo, los silex. A ellas se une casi siempre un poco 
de cuarzo microlítico. La pseudocalcedonita parece menos frecuen- 
te. En cuanto á la lutecita y la lassatita, no habían sido halla- 
das hasta ahora más que en los alrededores de París la primera, y 
en Lussat (Auvernia) la segunda. 

Por haber encontrado ambas entre las sílices del terciario 
castellano, que estoy estudiando, es por lo que creo justificada la 
presente nota. Más adelante me propongo ampliar mi actual tra- 
bajo, extendiendo mis estudios á todos los "sílex y calcedonias de 
la Península Ibérica que me pueda procurar. 

He aquí, ahora, las localidades en que he podido comprobar la 
existencia de cada una de estas formas: 

Cuarzina. — Constituye la parte cristalina de los silex de Yilla- 
luenga (Toledo) y se encuentra también en pequeña cantidad en 
los ópalos de Ribas de Jarama (Madrid) y de otras localidades. 

Calcedonita. — Forma pequeños nidos en los ópalos de Yillaluen- 
ga y constituye los silex del Cerro de los Angeles (Getafe) y de los 
Cerros de la Trapa (Getafe), así como algunos pedernales de Villa- 
luenga, En todos estos yacimientos la calcedonia observada es sin 
arrollamiento, pero en la calcedonia tan abundante y conocida 
del Cerro de los Angeles, se encuentra esta variedad mezclada con 
la de arrollamiento, formando bellísimas esferolitas. 

Lutecita. — Se encuentra en pequeña cantidad en el silex de las 
Alcantueñas de Parla (Madrid). Las calcedonias de las inmedia- 
ciones de Alcalá de Henares, camino de Torres, están formadas 



150 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

casi exclusivamente por lutecita perfectamente caracterizada, en 
agrupaciones sumamente interesantes. 

Lussatita. — Se halla en el pedernal de Ribas de Jarama y for- 
ma también una gran parte de la masa de los ópalos translucien- 
tes de Vallecas (Madrid). Su modo de yacimiento es algo distinto 
del que presenta en la localidad francesa, pues en vez de formar 
películas de revestimiento sobre las calcedonias, constituye aquí 
venas y filocintos más ó menos ramificados. 



Un afeliníno nuevo de España 

POR 
RICARDO GARCÍA MERCET 

Prospaltella filicornis nov. sp. 

Macho. — Cabeza y tórax de color pardo ocráceo; abdomen pardo 
obscuro; antenas amarillento-parduscas; patas de color amarillo 
pálido; fémures posteriores pardo claro; ojos negruzcos; estemas 
de color de carmín obscurecido. 

Cabeza más estrecha que el tórax; ojos marcadamente híspidos; 
mandíbulas tridentadas, con dientes agudos; antenas insertas 
cerca de la boca, tan largas como el tórax y abdomen reunidos; 
radícula dos veces más larga que ancha; escapo casi cilindrico, un 
poco engrosado hacia el medio, cuatro veces más largo que ancho; 
pedicelo ligeramente aovado, casi do* veces más largo que ancho; 
todos los artejos del funículo cilindricos y estrechos; el primero 
un poco menos de vez y media más largo que el pedicelo; el 




Fig. 1. «—Antena de Prospaltella filicornis (muy aumentada). 

segundo un poco más largo, justamente vez y media más largo 
que el pedicelo; el cuarto y quinto de igual longitud, más de tres 
veces más largos que anchos; la maza uniarticulada, tan larga 
como el artejo precedente y la mitad del primero del funículo, 
más de cuatro veces más larga que ancha. Tórax un poco más 



DE HISTORIA NATURAL 



151 



largo que ancho; pronoto cortísimo; escudo del mesonoto más 
ancho que largo, reticulado, con ocho cerditas dispuestas en tres 
series, cuatro sobre el borde anterior, dos en el centro, en el tercer 
tercio de la longitud del escudo, y dos, también á cada lado de la 
línea media, cerca del borde posterior; escudete en óvalo trans- 
verso, casi dos veces más ancho que largo, con cuatro pestañitas 
sobre el dorso; parápsides anchas en su mitad anterior y muy 
estrechas, de lados casi paralelos, posteriormente. Alas anteriores 
más largas que la cabeza, tórax y abdomen reunidos; dos veces y 
media más largas que anchas, con el disco cubierto de pestañitas 
cortas, dispuestas irregularmente; nervio marginal tan largo 
como el submarginal; el postmarginal rudimentario; el esligmá- 
tico se incurva suavemente, formando una maza estrecha, agu- 
zada hacia el ápice, y cuyo extremo se dirige hacia el borde supe- 
rior del ala; sobre el nervio marginal, en el mismo borde del ala, 
se observan siete pestañas fuertes, otras dos sobre el submargi- 
nal y una en la conjunción de éste con aquél; las pestañas del 







Fig. 2.a— Ala anterior de P.filicornis (muy aumentada). 

borde posterior del ala cortas, relativamente; el disco de ella 
hialino, excepto en la parte comprendida entre el nervio margi- 
nal y el borde inferior, por la que se extiende un ligero ensom- 
brecimiento. Alas inferiores estrechas, alargadas, unas siete veces 
más largas que anchas, con pestañas largas en el borde posterior, 
midiendo éstas una longitud que supera un poco la de la anchura 
máxima del ala; el disco poco pestañoso; las pestañitas dispuestas 
irregularmente en tres series horizontales. Patas largas y finas; 
metatarsos muy desarrollados; el del tercer par, tan largo como 
los tres artejos siguientes reunidos; el del segundo par, tan largo 



152 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

como el segundo, tercero y la mitad del cuarto artejo reunidos; el 
de las patas anteriores, próximamente de igual proporción que el 
de las intermedias; el espolón de las tibias intermedias alcanza 
sólo en longitud la mitad del primer artejo. 

Abdomen corto, tan ancho como el tórax y poco más largo que 
éste; segmentos casi de igual longitud, cada uno con una cerdita 
á los lados, cerca del borde apical; espiráculos del penúltimo ani- 
llo con dos largas corditas. 

Endofragma visiblemente estrechado hacia el ápice, llega al 
borde posterior del segundo segmento abdominal. 

Longitud del cuerpo: 0,67 mm. (tomada desde el estema ante- 
rior al borde del último segmento abdominal). 

Alas anteriores: longitud, 0,71; anchura máxima, 0,30; longitud 
de las pestañas más largas del borde, 0,07 mm. 

Alas posteriores: longitud, 0,59 mm.; anchura máxima, 0,09 mi- 
límetros; longitud de las pestañas más largas del borde infe- 
rior, 0,10 mm. 

Patria: España (Madrid). 

Observaciones. — Esta especie la describo sobre el ejemplar úni- 
co que de ella poseo, obtenido de un Lecanium que vive sobre las 
hojas de la Aralia Sieholdtii, en el Jardín Botánico madrileño. 

Debe ser muy afín de Prospaltella conjúgala Masi, á juzgar por 
la descripción de esta especie, publicada en el Bolletino del Labo- 
ratorio di Zoología Cfenerale é Agraria della R. Scuola Superiore 
d\Agricoltura in Portici, vol. iii, págs. 146-148. Se diferencia de 
esta especie por las proporciones de los artejos de las antenas, 
pues P. conjúgala presenta los del funículo dos veces más largos 
que anchos, y en P. filicornis la longitud de esos artejos es, por 
lo menos, tres veces mayor que su anchura. Se distingue también 
por la forma del pterostigma, más alargado y estrecho en la nueva 
especie; por la distinta coloración; por el número de corditas que 
se encuentran sobre el escudo del mesonoto, y de fijo por algunas 
otras particularidades que se podrían fácilmente señalar teniendo 
á la vista ejemplares de P. conjúgala, que sirvieran de punto de 
comparación. 

Las alas deben ser también diferentes en una y otra especie, 
pues el señor Masi, en carta que me ha escrito, dice que P. conju- 
gata presenta las alas anteriores como P. Berlesei, y las de P. fili- 
cornis son mucho más anchas que la de dicha especie, y con las 
pestañas marginales mucho más cortas. 



DE HISTORIA NATURAL 153 

Creo que con P. conjúgala, P. filicornis y alguna otra especie, 
podría formarse, por lo menos, un subgénero dentro del Prospal- 
tella, dividiendo éste en dos, uno paralas formas cuyos cf presen- 
tasen antenas de ocho artejos (P. tristis Zehntner, P. lahorensis 
How., y las que sucesivamente se encontrasen en este caso), y 
otro para las especies cuyo cT ofreciese antenas de siete artejos 
(P. conjúgala, P. filicornis y las que resultasen presentando esta 
misma particularidad). La circunstancia de no ser conocidos hoy 
otros machos de Prospallella que los de las especies citadas (1), 
impide desde luego establecer por ese sólo carácter la subdivi- 
sión genérica á que estoy refiriéndome, pues al hacerlo no sa- 
bríamos con certeza en cuál de los dos grupos incluir las muchas 
formas cuyo sexo masculino no se ha encontrado aún. 



Peces de la costa mediterránea de Marruecos 
(Notas preliminares) 

POR 
ODÓN DE BUEN 

I 

En las penosas excursiones realizadas bajo mi dirección por la 
costa del Rif, tan poco conocida, recogimos numerosa colección 
de peces que hemos reunido en el Laboratorio de la sección de 
vertebrados del Museo de Madrid, con el propósito de realizar un 
detenido estudio. Ha retrasado la realización de mi propósito el 
traslado del Museo al nuevo local del Hipódromo, pero tengo con- 
fianza en que no ha de tardar mucho en publicarse el resultado de 
nuestros trabajos ictiológicos. 

En la recolección y preparación de los ejemplares, ha colabo- 
rado eficazmente el Dr. Lozano y Rey, actualmente catedrático 
de vertebrados y jefe de esta sección en el Museo de Ciencias Na- 
turales. 

Una parte de la colección, la más interesante, fué enviada á 



(1) Hace poco ha publicado Girault una Prospallella perspieuipennis 
cuya descripción no he podido proporcionarme todavía y desconozco el 
sexo sobre que estará descrita. 



151 boletín de la real sociedad española 

mi distinguido amigo el Dr. Fage, naturalista al servicio de las 
pescas marítimas en el Laboratorio Aragó, de Banyuls-sur-Mer, 
y ha tenido la bondad de determinar los ejemplares que nos era 
difícil estudiar aquí con la escasez bibliográfica que padecíamos; 
los primeros datos que ha obtenido inspiran una nota que acaba 
de dirigir á la Sociedad Zoológica de Francia. 

Otra parle, depositada en el Laboratorio biológico- marino de 
Baleares, es la que yo he determinado. 

Y quedan aún materiales numerosos reunidos en el Museo de 
Madrid, á los cuales he dado un primer vistazo. 

He creído necesario publicar estas notas previas mientras re- 
dactamos, Mr. Fage y yo, el trabajo definitivo, para que se com- 
prenda la importancia de nuestras investigaciones en la costa del 
Rif, y para que deje de ser aquella región una incógnita, como lo 
era antes, por la escasez de datos positivos que de ella se tenían. 

Realizado el trabajo completo, serán las costas mediterráneas 
de Marruecos tan conocidas, desde el punto de vista ictiológico, 
como las más cultas del Mediterráneo europeo. 

He aquí la lista de las especies hasta ahora determinadas: 



II 

Ciclóstomos. 

1 . Petromyzon marinus L. 

vulg. Pega timón. — Melilla. 

Selacios. 

Lámnidos: 

-2. Scyllium canicula Guv. 

vulg. Pinta roja. — Ghafarina?. 
3. Alopias vulpes Bp. 

vulg. Pez zorro. — Melilla. 



Galéidos: 

4. Mustelus vulgaris M. Hle. 

vulg. Cazón. — Melilla. 

5. Galeus canis Bp, — Ghafarinas. 



DE HISTORIA NATURAL 155 

ESPINÁCIDOS: 

6. Squalus vulgaris (Risso). — Melilla. 

7. Squalus BlainviUe (Risso). — Melilla. 

8. Centrina Salviani Risso. 

vulg. Guarrito. — Melilla. 

Garcáridos: 

9. Sphyrna zygcena Raf. 

vulg. Cornuda. — Melilla. 

Cetorrínidos; 

10. Cetorhinus maximus (L.) 

Cabo Tres Forcas. — Un ejemplar joven, de 3 metros, en 
Mayo de 1909. 

ESGUATÍNIDOS: 

ti. Squatina squatina L. 

vulg. Angelote. — Melilla. 

RlNORÁTlDOS: 

12. Rhinohatus columnce Bp. 

vulg. Guitarra. — Melilla. 

Ráyidos: 

13. Raja punctata Risso. 

vulg. Baya. — Melilla, Ghafarinas. 

14. Raja miraletus L. 

vulg. Glisol.— Melilla. 

TORPÉDIDOS: 

15. Torpedo ocellata Raf. 

vulg. Temhlaera. — Melilla, Ghafarinas. 

Dasiátidos: 

16. Dasyatis pastinaca [L.] 

vulg. Míian.— Melilla. 

MlLIOBÁTIDOS: 

17. Myliohatis aquila (L.) 

vulg. Chucho. — Melilla, Ghafarinas. 



156 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Teleósteos. 

Plectognatos. 
Molidos: 

18. Orthagoriscus mola Schm. 

vulg. Muía. — Melilla. 

Balístidos: 

19. Balistes capriscus Gm. 

vulg. Escopeta. — Melilla. 

Apodos. 

Anguílidos: 

20. Anguila anguila (L.) 

vulg. Anguila. — Melilla, Mar Chica. 

GONGÉRIDOS: 

21. Conger conger (L.) 

vulg. -Sa/io. — Melilla. 

22. Congermurcena baleárica (Delar). 

vulg. Madre del Safio. — Melilla. 

MURÉNIDOS: 

23. Murcena helena L. 

vulg. Murena. — Melilla. 

Malacopterígios. 
Ofídidos: 

24. Fierasfer acus Kp. 

vulg. Cinta. — Comensal de Sticliopus, vulg. hizcozho. 

Gádidos: 

25. Gadus luscus L. — Melilla. 

26. Merlucius merlucius L. 

vulg. Merluza (á las pequeñas, Pescadillas). — Melilla. 

27. Phycis phycis (L.) 

vulg. Brotóla. — Melilla. 



de historia natural 157 

Macrúridos: 

28. Macrourus coelorhynchus Risso. 

vulg. Rata de Canto. — Melilla. 

Pleuronégtidos: 

29. Pleuronectes rhomhus L. 

vulg. Roagallo. — Melilla, Mar Chica. 

30. Platophrys podas (BeW.) 

vulg. Remol. — Melilla. 

31. Arnoglossus laterna (Walb.) 

vulg. Tapaculos. — Melilla, Mar Chica. 

SOLÉIDOS: 

32. Solea angulosa Kaup. 

vulg. Lenguado. — Melilla. 

33. Solea lascaris (Risso). 

vulg. Lenguadillo. — Mar Chica. 

Glupéidos: 

34. Clupea pilchardiis Art. 

vulg. Sardina. — Melilla. 

35. Sardinella aurita Cuv. et V. 

vulg. Alacha. — Melilla, Cabo Tres Forcas. 
3G. /liosa vulgaris Cuv. 

vulg. Sábalo. — Melilla. 

37. Alosa finta Jarr. 

vulg. Sábalo. — Mar Chica, 

Los jóvenes llevan Peroderma cylindricurn. 

Engráulidos: 

38. Engraulis encrasicholus L., ra,za. Mediterránea Fage. 

vulg". Boquerón. — Melilla, Mar Chica. 

ESCOMBERESÓGIDOS: 

39. Tylosurus acus Lacep. 

vulg. Almila. -Melilla. 

Hemiránfidos: 

40. Hyporamphus Picarti (C. et V.) 

vulg. Saltón. — Mar Chica. 

T XII.— Marzo, i912. 11 



]58 boletín de la real sociedad española 

Exocétidos: 

41. Exoccetus Rondeleti C. elY. 

vulg. Volador y Golondrina. — Melilla, Ghafarina?. 

Aeantopterígios. 

ESFIRÉNIDOS: 

42. Sphyrcena spliyrcena (L.) 

vulg. Espetón. — Melilla, Mar Chica. 

Macrorranfósidos: 

43. Macrorhamphosus scolopax L. 

vulg. Trompetero. — Melilla. 

Mugílidos: 

44. Mugil cephalus L. 

vulg. Lisa. — Melilla, Mar Chica. 

45. Mugil saliens Risso. 

vulg. Lisa. — Mar Chica. 

46. Mugil auratus Risso. 

vulg. Afwjoí.— Melilla. 

Aterínidos: 

47. Atherina mochon C. et V. 

vulg. Pez de Rey. — Mar Chica. 

POMACÉNTRIDOS: 

48. Chromis castanea Cüv . 

vulg. Castañuela. — Melilla. 

Lábridos: 

49. Symphodus ocellaris (L.) 

vulg. Tordo. — Melilla. 

50. Thalassoma pavo [L.) 

vulg. Obispo. — Melilla. 

51. Julis juUs (L.) 

vulg. Doncella. — Melilla. 

52. Xyrichthys novacula (L.) 

vulg. Galán. — Melilla. 



DE HISTORIA NATURAL 15{> 



Hemúlidos: 

53. Orthopristis Benelti Lowe. 

vulg. Roncador.— MehWsí, Mar Chica. 

54. Parapristipoma viridense G. et Y. 

vulg. Boca de Oro. — Melilla. 

Ménidos: 

55. Spicara alcedo (Risso). 

vulg. Judío y Caramel. — Melilla. 

EspAridos: 

56. Dentex dentex Val. 

vulg. Capítol.— MeMWa. 

57. Dentex filosus Val. 

vulg. Sama de pluma. — Melilla. 

58. Spondyliosoma cantharus (Gm.) 

vulg. C/iof)a. — Melilla, Mar Chica. 

59. Chrysophrys aurata L. 

vulg. Z)oracia.— Melilla, Mar Chira. 

60. Pagrus pagrus (L.)— Melilla. 

61. Pagrus orphus C. el \ . 

vulg. Pargo. — Melilla, Mar Chica. 
• 62. Pagrus Bertholoti Val.— Melilla. 

63. Pagellus mormyrus (L.) 

vulg. ^tírrera.— Melilla, Mar Chica. 

64. Pagellus breviceps G. et V. 

vulg. Pacha. — Melilla. 

65. Pagellus acame G. et V. 

vulg. Besugo. — Melilla. 

66. Pagellus hogaraveo (Brüii.) — Melilla. 

67. Pagellus erythrinus (L.) 

vulg. Breca. — Melilla, Mar Chica. 

68. Charax puntazzo [Gm.) 

vulg. Sargo picudo. — Mar Chica. 

69. Diplodus vulgaris (GeofF.) 

vulg. Mojarra. — Melilla, Mar Chica. 

70. Diplodus annularis (L.) 

vulg. Raspallón. — Melilla, Mar Chica. 

71. Diplodus sargus [L.] 

vulg. Sargo. — Melilla, Mar Chica. 



160 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

72. Box boops (L.) 

vulg. Boga. — Melilla, Mar Chica. 

73. Box salpa (L.) 

vulg. Zalema. — Melilla, Mar Chica. 

74. Oblada rnelanura L. 

vulg. Doblada. — Melilla, Mar Chica. 

MúLiDOs: 

75. Mullus barbatus L. 

vulg. Salmonete. — Melilla, Mar Chica. 

76. Mullus barbatus surmuletus L. 

vulg. Salmonete. — Melilla. 

Tríglidos: 

77. Dactylopterus volitans L. 

vulg. Chicharra. — Melilla, Chafarinas. 

78. Trigla lyra L. 

vulg. Rafel. — Melilla, Chafarinas, Mar Chica. 

79. Trigla corax Bp. 

vulg. Patrón, — Melilla, Chafarinas. 

80. Trigla corax Bp. var. poeciloptera. — Melilla. 

81. Peristedio7i cataphractum C. et V, 

vulg. Malarmado. — Melilla, Chafarinas. 

Escorpénidos: 

82. Seorpcena scrofa L. 

vulg. Gallineta. — Melilla, Chafarinas. 

83. Seorpcena porcus L. 

vulg. Rascasa. — Melilla, Chafarinas. 

84. Sebastes dactyloptera Günlh. 

vulg. Pampol rascas. — Chafarinas. 

Berícidos: 

85. Beryx decadactylus Cuv. 

vulg. Japuta. — Melilla. 

Serránidos: 

86. Apogon imberbis Güth. — Melilla. 

87. Dicentrarchus punctatus (Bloch.) 

vulg. Batía.— Melilla, Mar Chica, 



DE HISTORIA NATURAL 161 

88. Dicentrarchus lábrax (L.) 

vulg. Róbalo. — Melilla, Mar Chica. 

89. Polyprion cernium Val. 

vulg. Pampoí.^ Melilla. 

90. Serranus atricauda Günth. 

vulg. Vaca serrana. — Melilla. 

91. Serranus cabrilla []j.] 

vulg. Serrano. — Melilla, 

92. Se7'ranus scriba (L.) 

vulg. Vaca. — Melilla. 

93. Paracentropristis hepatus (L.) — Melilla. 

94. Epinephelus gigas (Bviin.) 

vulg. A/ero.— Melilla, Chafariuas. 

95. Epinephelus alexandrmus (G. et V.) 

vulg. 4bade;o. — Melilla. 

96. Epinephelus canimis (Yal.j 

vulg. Chema. — Melilla. 

97. Mycteroperca rubra (Bloch.) 

vulg. 6^iíano.— Melilla. 

98. Anthias anthias (L.) 

vulg. Tres Colas.— Tves Forcas. 

ESGIÉNIDOS: 

99. Umbrina ronchus Val. 

vulg. Corballo de hondura. — Melilla. 

100. Umbrina cirrosa (L.) 

vulg. Berrugato. -MeliWa., Mar Chica. 

101. Umbrina Lafonti Movea.u. 

vulg. Corballo de arena. — Melilla. 

102. Scicena aquila (Lacep.) 

vulg. Corbinato. — Melilla. 

103. Scicena timbra (L.) 

vulg. Corbina.— Melilla, Ghafarinas, Mar Chica. 

XíFiDOs: 

104. Xiphias gladius L. 

vulg. Aguja pa/ea. — Melilla. 



162 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ESCÓMBRIDOS: 

105. Scomher scombrus L. 

vulg. Caballa. —MeliU^, Tres Forcas, Ghafarinas. 

106. Scomber colias Gm. 

vulg. Caballa. — Melilla, Mar Ghica, Ghafarinas. 

107. Pelamys sarda Bl. 

vulg. Cerda.— Melilla. 

108. Lichia amia (L.) 

vulg. A las jóvenes Dorado; á las grandes Serviola. — 
Melilla. 

109. í ichia vadigo Risso.— Melilla. 

110. Lichi(t glauca (L.) 

vulg. Palometa. — Melilla. 

111. Serióla Dumerilii[Pásso]. 

vulg. Verderol. — Melilla. 

112. Trachurus tr achurus \j. 

vulg. Jurel. — Melilla, Tres Forcas, Ghafarinas, Mar 
Ghica. 

1 13. Decaplerus rhonchus (Geoff.) 

vulg. Jurel Real. — Mar Ghica. 

1 14. Zeus faber L. 

vulg. Ga/ío.— Melilla. 

115. Coryphcena equisetis L. 

vulg. Llampua. — Melilla. 

116. Slromateus fiatolu L. 

vulg. Pámpano. — Melilla. 

GÓBiDOs: 

117. Gobius niger L. 

vulg. Torillo. — Mar Ghica. 

Blénnidos: 

118. Blennius pavo Ris^so. 

vulg. Vieja y Perro. — Melilla. 

119. Blennius palmicornis G. et V. 

vulg. Vieja y Perro. — Melilla. 

120. Blennius tentacularis Biün. 

vulg. Vieja y Perro.— Melilla. 

121. Blennius Montagui Flern. 

vulg. Vieja y Perro. — Melilla. 



de historia natural 163 

Traquínidos: 

122. Trachinus draco L. 

vulg. Araña. — Melilla. 

123. Trachinus araneus Cuv. 

vulg. Araña. — Melilla. 

124. Trachinus radiatus G. V. 

vulg. Araña. — Melilla. 

125. Lranoscopus scaber L. 

vulg. fiaía.— Melilla, Ghafariuas. 

LÓFiDOs: 

126. Lophius piscatoriiis L. 

vulg. ñape.— Melilla. 

127. Lophius budegassa Bp.— Melilla. 

iir 

De las localidades en que estos peces se encuentran, naturaleza 
de los fondos, etc., di una nota sumaria en mi comunicación al 
V Congreso Internacional de Pesca, que se celebró en Roma en 
Mayo último, acerca de la pesca en la costa del Rif. 

Resalta en la lista anterior, ante todo, una gran riqueza áe 
formas específicas. 

En segundo término, llama la atención la presencia y aun la 
abundancia de peces que provienen de las costas occidentales de 
África. Algunas especies, que son abundantes en Canarias, no es- 
casean en las proximidades de Melilla. La mezcla de formas 
atlánticas con formas mediterráneas, es nota bien característica 
déla fauna de aquel litoral del Rif. Ya hice resaltar el hecho en 
una comunicación inserta en este mismo Boletín (1), agregando 
que incuestionablemente la corriente atlántica que penetra en el 
Mediterráneo por el Estrecho de Gibraltar, sigue la costa del Rif 
hasta la desembocadura del Muluya. 

El Serrajíus atricauda es común en las Azores, Madera, Cana- 
rias y costa occidental del África. Nunca había sido citado en el 
Mediterráneo. 

La Parapristipoma viridense, había sido citada en el Medite- 



(1) Junio, 1910. Plan de trabajos comunee en los Laboratorios biológi- 
co-marinos del Mediterráneo. 



Í64 BOLETÍN DE LA REAL SUCIEDAD ESPAÑOLA 

rráneo, pero seguramente es escasa pasadas las costas del Rif, 
mientras en éstas abunda. Lo mismo sucede con el Dentex filosus, 
el Decapterus rhonchus, el Orthopristis Benetti, la Umbrina rhon- 
chus, el Dentex filosus, etc. La captura de ejemplares sueltos á lo 
largo de la costa mediterránea del África y aun en el Adriático, 
es accidental. La presencia de las especies del Atlántico S. indi- 
cadas, en la costa del Rif, es constante; constituyen motivos de 
pesca cada año. Tengo, además, certeza de que algunas crecen y 
aun crían en la costa rifeña; además de las bandas emigrantes que 
cada año aparecen, hay ejemplares endémicos. 

El estudio de los ejemplares que el Dr. Fage ha tenido á su 
disposición, le ha permitido desde luego fijar bien la característi- 
ca del Byporamphus Picarti, muy distinto del F. unifasciatiis de 
Bahía y Madagascar, y definir exactamente la Solea angulosa. 
Estoy cierto de que el examen detenido de los ejemplares que 
resta estudiar, ha de permitir obtener de otras especies resulta- 
dos auálagos. Es en la costa rifeña muy abundante la serie de los 
Epinephelus; son también abundantísimos los escualos; ofrecen 
gran interés los esciénidos, de los que hay ejemplares de tamaños 
y habitat muy diferentes. 

Hemos recogido cuidadosamente los nombres vulgares; todos 
e'los pertenecen á nuestro idioma; algunos corresponden á los 
que reciben las mismas especies en Canarias; otros son frecuen- 
tes en la costa andaluza y muchos coinciden con los que se dan 
á los mismos peces en Torrevieja; hay que tener en cuenta que 
las flotillas pescadoras que cada año hacen campaña cerca de Me- 
lilla ó en Ghafarinas, están tripuladas por pescadores de Torre- 
vieja ó pueblos inmediatos. 



IV 

Sin duda alguna la localidad más interesante de la costa rifeña 
es Mar Chica, laguna extensa apenas separada del mar por una 
faja de arena que no pasa de 150 m. en algunos puntos, y que 
tiene detrás la dilatada llanura de Zeluán. 

Mar Chica es poco profunda, y sólo en derredor del Atalayón, 
cerro eruptivo situado del lado de Melilla, la profundidad es algún 
tanto considerable. El fondo le forma ese barro negro, caracterís- 
tico de lagunas análogas, y hay algunas praderas de zosteráceas 
de hojas lineales casi. 



DE HISTORIA NATURAL 165 

Ha tenido esa laguna alternativas de comunicación amplia con 
el mar y de absoluto aislamiento, con períodos intermedios en 
que la comunicación, durante los temporales, no bastaba para 
compensar la evaporación. 

En la fauna de aquella costa, estas alternativas tienen gran 
influencia. Una buena parle de los peces atlánticos viven en Mar 
Chica, y adaptándose algunas formas á esa especie de estabula- 
ción forzosa, han debido adquirir caracteres especiales. 

Nosotros hemos conocido Mar Chica en plena comunicación, 
con plétora de pescado; en ella entraban hasta escualos de mediano 
tamaño; había abundantes bandas de sábalos (Alosa), de boque- 
rones, de caballas, de jureles, de saltones (Byporamphus), de 
roncadores (OrthopristisJ, de jureles reales (DecapterusJ; los espá- 
ridos se pescaban por toneladas (chopas, doradas, pargos, herre- 
ras, brecas, sargos, mojarros, raspallones, bogas, zalemas y do- 
bladas); lo mismo las lisas, los róbalos (Dicentrardius), las cor- 
binas, berrugatos CUmhrina cirrosa), salmonetes, espetones, 
arañas, roagallos, frigias, lenguados, anguilas, Atherinas, etcé- 
tera, etc. 

Hemos visto algunas especies recluidas allí, escasas fuera de la 
zona de mar inmediata, como los saltones y las alosas. 

Hemos visto la laguna aumentando en verano de salazón y des- 
poblándose, con las márgenes llenas de peces muertos después de 
haber quedado escuálidos, sin masas musculares casi, y en su 
mayor parte ciegos. 

Hemos admirado la resistencia enorme de doradas, lisas y róba- 
los, que aún vivían cuando la salazón llegaba á siete grados, que 
luego perecían, después de quedar ciegos, y muertos parecían de 
cartón. 

Y, por último, hemos visto Mar Chica convertida en salina, 
despoblada, muerta. 

Y cuando en 1910 (primeros de Agosto) se abrió la Bocana, 
vimos entrar en bandas incontables los peces, á tomar posesión 
de aquellas aguas, llenas de materia orgánica, por las que tienen 
marcada preferencia. 

Y si guardamos tristes recuerdos de aquella apertura en que 
perdimos ricos materiales, se destrozó nuestro barco y estuvimos 
expuestos á perder la vida, no es ingrato el recuerdo de la emi- 
gración, el éxodo, casi fabuloso, de peces que presenciamos y de 
aquella pesca originalísima realizada por moros desnudos, que 



166 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

hacían destrozos golpeando con sables y hasta con palos las ban- 
das de peces. 

Insisto en que Mar Chica es la nota más interesante de aquella 
costa, y en que sus alternativas han tenido influencia decisiva en 
la característica de la fauna ictiológica de la región, cuyos carac- 
teres atlánticos son tan notables. 



Dos nuevas especies españolas del género «Asida» 

POE 
M. MARTÍNEZ DE LA ESCALERA 

Glabrasida Uhagoni sp. n. 
Loe. Cala en la prov. de Huelva (C. Bolívar). 

Long. 9 18 mm.; (^' 12 mm. 
Larg. » 17 » » 9 » 

Cuerpo negro, alargado, moderadamente convexo, desnudo en 
el profórax y gran parte de los élitros, sobre los que se perciben, 
y más cerca de su terminación, numerosas cerditas rojo-doradas 
visibles con un pequeño aumento, muy cortas y apenas recli- 
nadas. 

Cabeza muy profunda y gruesamente punteada; antenas lar- 
gas, llegando al borde posterior del protórax con todos sus arte- 
jos, á partir del tercero, dos veces más largos que anchos, por lo 
menos, gradualmente ensanchados hasta el ápice, con el artejo 
10 trapezoidal tan largo como ancho mirado por su mayor an- 
chura y el 11 globular, siendo las antenas en la 9 fi^ás cortas y 
sus artejos también en proporción. 

Protórax transverso, de márgenes levantadas y anchas, con el 
borde liso y redondeado; de base bisinuosa más estrecha que la 
de los élitros, con los ángulos posteriores declives y moderada- 
mente prolongados y agudos; con el disco reliculado por igual 
con los puntos oblongos profundos y contiguos, haciéndosela re- 
ticulación más gruesa y profunda en las márgenes. 

Élitros con vestigios de tres costillas vagas y apenas salientes 
del fondo, profusamente punteados, puntuación que se convierte 
en granulación fina cerca de los húmeros y en los bordes y tercio 
posterior de los élitros. 



DE HISTORIA NATURAL 167 

Patas fuertes y robustas con pubescencia dorada y corta, así 
como el abdomen, que está profusamente punteado con puntos 
redondos y aislados. 

Este tipo viene á colocarse al lado de Gl. Crotchi Uhag. y Mar- 
seuli All. y es distinto de ambas por las diferentes puntuaciones 
del protórax, que recuerda algo al de las GL Gondotiy ventñcosa. 

La doy este nombre en recuerdo del naturalista que más con- 
tribuyó al conocimiento de la fauna entomológica española, don 
Serafín de Uhagón. 

Planasida Candidoi sp. n. 

Loe. Gala en la prov. de Huelva (C. Bolívar). 

Long. 2 18 mm.; cT 16 mm. 
Lat. » 8,0 » » 7 » 

Cuerpo negro ó castaño obscuro; oval, muy alargado y plano 
por arriba, más ó menos cubierto por una capa terrosa que ocul- 
ta en parte la pubescencia dorada de que están provistos los élitros, 
así como unas costillas vagas, ramosas, interrumpidas y poco 
aparentes y donde la pubescencia es más visible. 

Cabeza medianamente punteada y más unamente en el labio. 
Antenas gráciles, llegando al borde posterior del prolórax, con 
todos sus artejos, á partir del tercero, muy notablemente más 
largos que anchos, poco engruesadas hasta el noveno y brusca- 
mente ensanchadas en el 10 trapezoidal transverso, el 11 globular 
y bien destacado del precedente, finamente erizadas de pubescen- 
cia rojiza. 

Protórax transverso, casi plano en el disco y con las márgenes 
anchas y muy levantadas; bisiuuoso en la base y de ángulos pos- 
teriores agudos y acusados, bien prolongados hacia atrás, pero 
nada divergentes ni rebatidos; algo más estrecho en dicho pumo 
que la base de los élitros; de lados redondeados, pero no con ex- 
ceso; disco cubierto de granulaciones medianas, aisladas, algo 
más contiguas cerca de las márgenes y sobre éstas, donde son me- 
nores; cara inferior del mismo muy profundamente fosulada. 

Élitros con ramosidades costiformes poco aparentes, ó mejor ves- 
tigios de tres ó cuatro costillas interrumpidas; hacia el medio de 
la base dos apuntamientos de costillas bien aparentes lisas y bri- 
llantes de 2 á 3 mm. de longitud y desvanecidas después, con al- 
gunos pequeños granulos cerca de la base; con la arista lateral 



168 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

cortante y levantada y parte rebatida del élitro finísimamente 
granulada. 

Abdomen muy finamente punteado y pubescente de rojo-dora- 
do. Patas gráciles y de tarsos alargados; tibias anteriores con 
granulaciones regulares en su borde externo, lo que las hace apa- 
recer como aserradas. 

Pertenece al grupo de Paulinoi Per. y Morae Pérez, y dife- 
lente por su tamaño mitad mayor, granulación protorácica que 
la acerca por este carácter á marginicollis Ramb. y por el aserra- 
do de las tibias anteriores, poco frecuentes en las «Asidas». 

Dedico la especie, que como la anterior de la misma locali- 
dad ha sido encontrada por D. Cándido Bolívar y Pieltain, á tan 
entusiasta colega. 



Notas para la flora micológíca gallega 

pon 
CÉSAR SOBRADO MAESTRO 

Todo el tiempo que vengo dedicándome al estudio de los hon- 
gos de los alredores de Santiago, me ha preocupado la idea de 
formar una colección que fuese testigo de mis trabajos. Esto ofre- 
cía sus dificultades, no sólo por lo que á la conservación de los 
hongos se refiere, sino, y muy principalmente, por lo cara y de 
gran volumen que la tal colección había de resultar. Hoy, feliz- 
mente, estas últimas dificultades han desaparecido, pues nuestro 
consocio mi querido amigo el Sr. García Várela, ha puesto á mi 
disposición los recursos necesarios, y ya en el Museo de Historia 
Natural de esta Universidad hay los primeros 100 ejemplares de 
la futura colección. 

Utilizamos para la conservación soluciones acuosas de formol 
de variada concentración, y por lo que hasta abora puede obser- 
varse (algunos ejemplares llevan cinco meses en formol) la forma 
general del hongo se conserva siempre; las especies de algunos 
géneros (Russula, Amanita) pierden ó cambian su coloración, y 
hay especies que conservan el mismo aspecto que tenían; en todo 
caso es conveniente, y así lo hacemos, indicaren las etiquetas, las 
coloraciones en fresco. Algunas de las especies conservadas se 



DE HISTOniA NATURAL 169 

han mencionado en notas anteriores, pero otras son nuevas para 
!a flora de estos contornos. Tal ocurre con las siguientes: 

TremeUa mesenterica Retz.— Sobre ramas muertas de roble. 
San Lorenzo. En casi todas las estacas que sirven de sostén á los 
alambres que bordean los jardines del paseo de la Herradura. 

Craterellus sinuosus Fr.— De esta especie, recogida por primera 
vez en Asturias por mi querido maestro el Dr. Lázaro, y publica- 
da en sus notas micológicas (segunda serie) con una buena foto- 
grafía, he recogido este Otoño abundantes ejemplares en el Bos- 
que déla Duquesa. 

Dos nuevas especies del género Hydnum tenemos que añadir 
alas publicadas anteriormente: el Hydnum graveolens Délas, y el 
R. mucidtim Pers.; ambos fueron recogidos en el Bosque de la 
Duquesa: el último no ha sido mencionado hasta ahora como for- 
mando parte de nuestra flora. 

A las numerosas especies de Boletus, ya publicadas, hay que 
añadir el 

Boletus cianescens Bull. — Gastiñeiriño. 

— armeniacus Q. — ídem. 

— castanneus Bul).— Bosque de la Duquesa. 

— pachipus Fr. — ídem. 

— Boudieri Q. — ídem. 

Del género Polyporus hemos recogido dos nuevas especies, el 
P. radiatus Sou. (Gastiñeiriño) y el P. velutinus en el Campo de 
Santa Isabel, el primero parásito sobre troncos de cerezos, y el se- 
gundo sobre ramas de roble; éste, no ha sido citado en España. 

Pholiota agerita Fr.— Sobre troncos de chopo en la Herradura 
y carretera de La Goruña sobre saúco en las carreteras del monte 
Pedroso y Gastiñeiriño. 

Del género Cortinarius hemos encontrado cinco especie más: el 
C. duracinus Fr. ya indicado en otras localidades y el C. orella- 
ñus Fr., C. hrmineus Per., C. Isabellinus Batsch., C. acutus nue- 
vos para la flora española, todos fueron recogidos en el Bosque 
de la Duquesa, y de todos tenemos ejemplares en la colección de 
la Facultad de Ciencias. 

Nuevo es también, para nuestra flora, el Rypholoma suhlaterí- 
tium S., recolectado en San Lorenzo. 

En el mismo caso se encuentra el Gomphidius ro^eus Fr., del 
que poseemos un buen ejemplar que se conserva admirablemente 
y que fué recolectado en el monte Pedroso. 



no BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Lactarius ichoratus Batsch. y Laclarius serifluus Fr. var. cimi- 
carius Batsch. De ambas especies poseemos ejemplares perfecta- 
mente conservados: la primera, recolectada en el Bosque de la 
Duquesa; la segunda sobre robles en los Molinos de San Loren- 
zo; ambas no han sido citadas hasta ahora en España, 

Anellaria separata L. He recogido únicamente tres ejemplares 
de esta bonita especie en el camino del Monte Sarela, ejemplares 
que se conservan muy bien y que son los primeros de este géne- 
ro que se recolectan en España. 

Helvella lacunosa Afz. — Bosque de la Duquesa. 



Sobre dos nuevos yacimientos ordovícicos en los Bajos Pirineos. 
(Nota prelimmar) 

POR 

M. FAURA V SANS 
(Lámina iv.) 

Relación estratigráfica de la Collada de Tosas. — Acompa- 
ñado deM. A. Joly, geólogo argelino, estuvimos en la Collada de 
Tosas, sitio donde el ingeniero jefe de los ferrocarriles transpirenai- 
cos, el Sr. Salinas, había encontrado algunos restos fosilíferos, 
que se hallan en el Museo de Madrid. -Fuimos en busca de ellos 
y á hacer un reconocimiento in situ, por tratarse de una forma- 
ción paleozoica muy antigua; pero solamente pudimos recoger 
ciertas impresiones muchísimo más dudosas que las mandadas 
anteriormente. En lo alto de la Collada, en la carretera que va de 
Ribas á Puigcerdá, hay las pizarras ordovícicas, con buzamiento 
al NE., y, luego, saliendo de la Collada Vieja, hacia la cantera 
de Plana Rodona, queda por debajo del camino el afloramiento, 
al parecer de cuarcitas, que son unos extraordinarios crestones 
de grauwackas cuarzosas, de muy gruesos elementos, con mani- 
fiestos caracteres de pudinga. Aquella ladera es de pendiente bas- 
tante uniforme, sobresaliendo las grauwackas, debajo de las cua- 
les, como incluidas en aquellos mismos estratos, están unas pi- 
zarras de un color verde sucio. Por debajo se extiende un ba- 
rranco de muy poca importancia, que tiene su origen allí mismo, 
en la Collada Vieja; siguiendo por él, como á unos 200 m. agua 
abajo y en la ladera izquierda á unos 15 ó 20 m. de altura so- 



Bol. de la R. Soc. esp. de Hist. nat. 



Tomo Xn.— LÁM. IV 




FiG. I.^ — «Favosites;>, n. sp. 




FiG. 2.^ — «Cystiphyllum», sp. ¡nd. 



DE HISTORIA NATURAL 171 

bre el fondo, es el lugar preciso donde Salinas encontró sus 
fósiles. 

Yo no pude ver más que algunas malas impresiones fosilíferas, 
pero que pueden servir de apoyo para nuestros estudios (1). En 
cambio lo que rae llamó más la atención fué la presencia de aque- 
llas grauwackas, que si bien corresponden á un nivel más infe- 
rior á las pizarras ordovícicas de la carretera, están levantadas 
por una fuerte compresión lateral, que continúa á lo largo de la 
cordillera pirenaica; debido, á buen seguro, á una profunda falla 
que figue por la Molina y reaparece más allá de la Gerdaña. En 
combinación con aquélla, que podríamos considerar como prin- 
cipal, había otra oculta de menos importancia; lo que deduje por 
una ligera diferencia de inclinación que se nota en los estratos 
raanifieslamente ordovícicos y aquéllos, y, por último, debajo 
un césped espeso que cubre todas estas relaciones estratigrá- 
ficas; más allá de aquellos crestones, reaparecen las calizas griot- 
tes devónicas, muy espatizadas, de colores grises y con estratifi- 
cación desordenada. 

Mejor idea dará de aquellas condiciones estratigráficas el corte 
que acompañamos (fig. 1.'); y esperamos que con los trabajos de in- 
geniería que se están realizando en aquellos terrenos podremos 



(1) Ea estas mismas páginas del Boletín nos dio cuenta el profesor 
D. Eduardo H. -Pacheco del descubrimiento del Sr. Salinas (Bol. ds la 
R. S. Esp. DE HisT. NAT., t X, pág. 89, 1911), con motivo de haber manda- 
do dicho ingeniero unos ejemplares para el Museo que parecían ser de Ar- 
cheociatida'; pero como eran aquéllos en extremo confusos, la clasificación 
no pudo ser más que dudosa. Después, el Sr. Salinas encontró otros ejem- 
plares que también están en el Museo, los cuales en opinión del Sr. Her- 
nández-Pacheco, presentan caracteres de Trochocystites sp., característicos 
del Cámbrico superior, deshechando la opinión de corresponder al grupo 
de los ArcheuciatidcB. 

Posteriormente á nuestra excursión ha hallado el Sr. Salinas otro ejem- 
plar que ha tenido la amabilidad de ofrecérnoslo para nuestros estudios, 
en el cual hay diferentes tallos de Encrinites y algunos OrtJiis, en impre- 
siones muy difíciles de servir para la clasificación; solamente hay una 
forma bastante completa, que, en opinión del Ur. Almera, parece sea el 
Orthis of. testudinaria de Coem. No obstante, por el aspecto del conjunto 
de la roca, podría muy bien tratarse del Üoblenciense Devónico inf. (?). 

Por ser todos estos ejemplares rodados los menciono aquí, ein atrever- 
me á fijar los respectivos niveles, puesto que podrían haber sido arras- 
trados de otros lugares cuyas formaciones á buen seguro que no estarán 
muy lejos del lugar de referencia, y fijamos, como es muy natural, sus épo- 
cas con ciertas reservas. 



172 



boletín de la real sociedad española 






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,i^T-r./ 











i^t.G. 



Fig. \^ — Sección topográfica de la Collada de Tosas; 
debajo, el corte estratigráñco de la misma en la dirección A B. 



1. Grauwaokas de la base del Ordovícico. — 2. Fiiadios de pizarra verdosa, 
los cuales están adeaiás intercalados en los estratos anteriores. — 3. Piza- 
rras arcillosas de tonos rojizos y amarillos muy micáceas en algunos pun- 
to?, y en otras arenosas, con el aspecto de grauwackas de elementos muy 
pequeños.— 4. Son de la misma naturaleza que las anteriores, pero sus 
elementos son más finos; entre ambas estratificaciones se encontraron las 
impresiones fosilíferas. — 5. Pizarras arcillosas, rojizas y verdes, marca- 
damente ordovícicas y fósiles. — 6. Supuestos estratos gotlandienses, de pi- 
zarras carbonosas con Graptolites en la Collada Verde. — 7. Probables ca- 
lizas negras del gotlandiense superior, cuya dirección se manifiesta al ex- 
terior en Camprodón. — 8. Capas del Coblenciense, silúrico inferior que se 
hace visible en la Seo d'Urgell. — 9. Macizo de caliza griotte correspondien- 
te al Devónico medio, que sigue paralelamente á la cordillera pirenaica. 
Cuaternario que cubre todas aquellas relaciones estratigráficas, y que en 
el valle de Tosas y de la Molina, por efectos del glaciarismo llega á adqui- 
un gran espesor.— í*. Gran falla que ha levantado los estratos silúricos. — 
F'. Falla supuesta, debida á ciertas diferencias de inclinación entre los 
estratos. 



DE HISTORIA NATUKAL HS 

completar nuestros estudios, aprovechando en estos momentos la 
ocasión presente tan sólo para dar á conocer este esbozo, dada la 
trascendencia que pudiera tener para la buena marcha de las ope- 
raciones en el túnel que han empezado á abrir; toda vez que el 
trazado, últimamente hecho, sigue casi paralelamente á estas re- 
vueltas estratificaciones y por el eje crítico de rotura, debida ésta 
álos movimientos orogénicos del levantamiento pirenaico. 

Yacimiento fosilífero de Pardinas. — Yendo en dirección á 
Pardinap, por el río Segadell, siguiendo el camino que va de Ribas 
á Gamprodón, á media hora de Ribas aparecen aquellos mismos 
estratos de grauwacka de la ladera de la Collada de Tosas. Esta 
pudinga está compuesta de gruesos cantos rodados de cuarzo y 
pizarras, todos ellos compenetrado?, existiendo además entre ellos 
algunos filadlos de pizarra verdoso-rojiza; sin duda alguna que 
podríamos referir estas grauwackas á los movimientos preca- 
ledonianos (1) que se^ pudieran iniciar en las primitivas com- 
presiones laterales debidas á un plegamiento general, de las que 
más adelante debió surgir la cordillera pirenaica con sus conse- 
cuentes fenómenos de transgresión y regresión respectivos. 

Un cuarto de hora antes de llegar al pueblo de Pardinas, en el 
mismo camino, y después de haber pasado á ca'n Vinyes, hay 
unos estratos de verdadera grauwacka poligénica, de granos más 
finos y de aspecto algo gnéisico, en la cual pudimos nosotros ha- 
llar algunos fósiles en buen estado, muy pocos por cierto, pero los 
suficientes para determinar aquellos dudosos estratos, que induda- 
blemente pertenecen al nivel de Caradoc y tienen una gran si- 
militud con los del yacimiento de Moneada, que Almera (2), Ba- 



(1) Tales movimientos orogénicos tuvier:.n efecto entre el Silúrico y el 
Devónico. Manifestáronse de una manera característica en Inglaterra y 
Escandinavia, comprendiendo parte de la península ibérica. 

(2) Almera. — Descubrimiento de otras dos faunas del silúrico inferior en 
nuestros contornos, determinación de sus niveles y del de la fauna de los 
filadios rojo-purpúreos de Papid, Crónica Científica, t. xv, 1891. 

Almera. — Caracterización del Cuhn en el Putxety Vallcarca, y descubri- 
miento de cuatro niveles del período silúrico en los alrededores de Barcelona. 
Crónica Científica, Barcelona, 25 Marzo y 10 de Julio de 1891. 

Almera. — Excursión geológica dirigida á estudiar las relaciones del grupo 
de Mongat con el de Vallcarca. Memorias de la Real Academia de Ciencias 
y Artes de Barcelona, vol. iv, núm. 26, 1902. 

T. xn.— Marzo, 1912a 12 



174 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

rrois (1) y de Angelis (2) convieaen en considerar de aquella época. 
M. Mengel, en aquellas notas que anualmente publica acerca de 
las formaciones geológicas de los Bajos Pirineos, alguna que otra 
vez menciona esta grauwacka, en la que pudo reconocer el Or- 
tJiis Actonice en algunos puntos. Sin embargo, él no se ocupa de 
ninguno de estos yacimientos en particular, toda vez que su ob- 
jeto principal es hacer una relación sucinta de sus excursiones 
por lo que afecta alas revoluciones estratigráñcas que han tenido 
lugar con el colosal levantamiento pirenaico. Se desprende, no 
obstante, de sus descripciones, que no le pasó por alto el recono- 
cimiento de la grauwacka en las inmediaciones de Pardinas, sin 
citar de aquella localidad fósil alguno (3). 



(1) Barrois {M.Ch.). — Observations sur le tcrrain silurien des environs 
de Barcelone. Bull. soi;. du Nord., fc. xix, pág. 13, y t. xx, pág. 61, 1891.— 
Bol. de la Com. del Mapa Geol. de España, Madrid, 1893. 

Barrois (M. Ch.). — Sur le terrain devonien de la Catalogue. Ann. soc. géol. 
du Nord., pág. 182, 1892. 

(?!) De Angelis (J.)- — Contribución á la fauna paleozoica de Cataluña. — 
(Versión del original latino, por el Dr. J. Almera).— Bol. de la R. Ac. de 
Cien, y Art. de Barcelona, Abril de 1898. 

(3) Mengel (M. O.) —Feuille de Prades.— Ext. du Bull. de la carte géol. 
de France, num. 122, t. xix (1908 1909). Julio de 1909.— En la pág. 5, al 
hacer la relación cronológica de las pizarras primarias, dice: «Comme gi- 
sements nouveaux de grauwacke á Orthis, je signalerai celui qui va da 
col de Tosas a Ribas en passant par Pianolas.» 

Mengel (M. O.).— Feuille de Prarfes.- -Ext. de Bull. de la carte géol. de 
France, num. 126, t. xx (1909-1910).— Mayo de 1910, pág. 5: «Je signalerai 
encoré le Gothlandien dans la región de Ribas oü 11 af fleure de part et 
d'autre de le vallée de Pardinas, entre ees deux afleurements j'airetrouvé 
coupant la vallée, suivant une direction ESE.— WNW. les poudingues du 
silurien moyen.» Estos son los estratos de referencia correspondientes al 
Ordovícico inferior; y los Gotlándicos de pizarras negras con Orapto- 
lites siguen á lo largo del valle hasta la Collada Verde y tienen una gran 
amplitud en el valle del Ter, junto á Camprodón, 

M. Mengel no cita fósil alguno de las grauwackas de Pardinas; en cam- 
bio pudo reconocerlos en las inmediaciones del yacimiento anterior, 
esto es, de la Collada de Tosas, por cuya razón, dadas sus analogías en las 
relaciones estratigráñcas, como también por la similitud en sus caracteres 
petrográficos, consideramos á ambos yacimientos del Ordovícico inferior, 
nivel de Caradoc; conclusión formulada por M. Mengel en la página ante- 
rior, que dice; <Si de la Seo on remonte la vallée du Segre, ou cótoie tout 
d'abord des schistes zonés qui rappellent ceux de la base du Silurien 
moyen (n° 2 de ma clasification provisoire.- Bull. id. n° 122, t. xix, 1908- 
1909, p. 128). On rencontre ensuite dans la tranchée de la route, de gros 
bañes de poudingues silicieux du silurien moyen, alternant, comme dans 



DE HISTORIA NATURAL 



\15 



Pues bien; eii la localidad predicha, encoutraraos esta graii- 
wacka de elementos mucho más pequeños, aunque de estructura 
pizarrosa, y muy granuda su textura; entre estos estratos, junto 
al camino y subiendo un poco más arriba por el barranco de ca'n 
Nofre, pasan insensiblemente aquellas grauwackas á pizarras 
muy compactas y de elementos arcillosos, con abundantes inclu- 
siones fosilíferas (üg. 2.') La fosilización base producido espatizán- 
dose el carbonato de cal, distinguiéndose, por lo tanto, algunas 







f ig. 2.*— Corte estatigráfieo de Pardinas, normal al río SegadeU. 

1. Grauwackas de la base del Ordovícico.— 2. Grauwackas en pizarras, 
de elementos pequefíop, que son las más fosilfferas.— 3. Pizarras arci- 
llosas y rojizas. — 4. Fstiatos gotlandienees, caibonosos con Graptohtes. — 
6. Caliza griotte, correspondiente al Devónico medio, que constituye il 
macizo del monte Taga. — 6. Cnaternario que recubre todas las estratifica- 
ciones primarias del valle SegadeU.—^. Supuesta falla en correspondencia 
con la del coite anterior. 



manchitas blancas y espática?. Este carbonato de cal, por lo mismo 
(juees puro y no contiene elementos cuarzosos como la pizarra, 
tiene que sufrir forzosamente la influencia de los agentes dinámi - 
eos externos, descomponiéndose con gran facilidad aquella subs- 
tancia y dejando en hueco las impresiones de los restos orgánicos 
fosilizados que contienen. 
Los fósiles reconocidos son los siguientes: 



la vallée de Tosas, avec quelques bañes de schistes gréseux ou satinés 
violacés. Un peu plus loin cette formation est recouverte par una serie de 
schistes verdátres á tiges de crinoides pasgant en hauteur á la grauwacke á 
Orthis du Caradoc.» 



176 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Favosites n. sp. — De este antozoo tetracoralario, de la familia do 
los porílidos, aunque no sea muy abundante, hemos podido reco- 
ger algún ejemplar, como el que reproducimos (lám. iv, fig. 1.*), 
que no deja lugar á duda respecto á su colocación en este género. 

Al descubrir por primera vez esta clase de fósiles el Dr. Alme- 
ra, en el cerro de Moneada, mandó algunos ejemplares de co- 
rales y briozoos al paleontólogo de la Real Universidad de 
Roma, el Dr. D. Joaquín de Angelis, junto con otros ejemplares 
de los contornos de Papiol. Del resultado de sus estudios publicó 
de Angelis una nota (1), en la que constan los menores detalles 
de su clasificación. Reproduce, al tratar del Favosites sp. ind. de 
Moneada, la descripción de Meneghini (2) por haber podido en- 
contrar un solo ejemplar que correspondía del todo á las figuras 
citadas (3); y, sin bien no presentaba todos los caracteres alega- 



(1) De Ángélia. — Contribución á la fauna paleozoica de Cataluña. Bol. de 
la R. A. de Cien, y Art, de Barcelona, Abril de 1898.— Debemos advertir 
que nosotros, en Pardinas, no hemos encontrado el Ptylodictya costellata 
M'Coy que acompaña al Favosites en Moneada, donde abunda extraordi- 
nariamente y que se describe en este folleto. 

(2) De Angelis.— Op. cit , pág. 4. — c (Conjunto cilindroide de 25 mm. de 
largo y 10 de diámetro, formado de producciones obcónicas irregularmente 
angulosas, radiantes del eje á la superficie y de abajo arriba, sin orden vi- 
sible, las que van á terminar á la superficie en secciones oblicuas, irre- 
gularmente exágonas, desigualmente distribuidas, de medio milímetro, 
poco más ó menos. La extremidad inferior del conjunto está ligeramente 
adelgazada, y no truncada por la fractura, como la parte superior. En ella 
las producciones obcónicas son más cortas y más inclinadas; retorcidas 
hacia abajo al principio, pasan á ser horizontales para dirigirse hacia arri 
ha con un ángulo más agudo que forman con el eje, pero conservando 
siempre una ligera curvatura, cuya concavidad está dirigida hacia abajo. 
Estas producciones prismático-obcónicas no tienen todas las misnoas di- 
mensiones; sólo las mayores alcanzan, adelgazándose, el eje; las demás 
están sencillamente intercaladas, pero se aproximan á las primeras por su 
extremidad adelgazada, resultando de ello una apariencia de bifurcaciones 
repetidas, que en realidad no son más que yuxtaposiciones. Cada una de 
estas producciones presenta en la superficie rugosidades transversales, ó 
mejor asperezas tuberculiformes salientes en los ángulos, sin que sean es- 
tos tubérculos los que los unan en un conjunto. Estas rugosidades, aunque 
muy incompletamente conservadas, parecen haber estado en su origen re 
gularmente distribuidas. Están unas de otras á la distancia de medio milí- 
metro aproximadamente. Las producciones prismático obcónicas, son evi- 
dentemente el molde interior de las cavidades viscerales. De ellas resulta 
una disposición enteramente análoga á la del Favosites reticulata.t 

(3) Meneghini.— fa/eo»í. de I' He de Sardaigne. — T. n, pág. 98, lámina 
B. f. 16,16". 



DE HISTORIA NATURAL \T1 

dos por aquel autor en su descripción, no obstante, sin titubear, 
lo refiere de Angelis á aquel mismo género, aunque no se atreve 
á darle determinación específica. Y á continuación, dice: «Los 
ramos son obscuramente poligonales, á causa de su malísimo es- 
tado de conservación; pero parece cierta su atribución genérica, 
pues el polipero es macizo (?), conveso, compuesto de poliperitos 
basaltiformes (?). Los restantes caracteres genéricos no son visi- 
bles. En vano efectué cortes en él, pues nada me dejaron ver; 
antes al contrario, en vez de quitarme dudas, me originaron otras. 
Empero, la identidad de este ejemplar con el fósil silúrico de Ger- 
deña me parece cierta. Silúrico inferior: = (Nivel de Garadoc)». 

Estamos de acuerdo con de Angelis en todas estas conclusiones, 
puesto que he podido examinar el ejemplar de referencia que se 
conserva en la colección del Dr. Almera. Hemos leído la descrip- 
ción del Favosites reticulata (1), y en seguida se nota la difei en- 
cía de otros muchos caracteres, lo que es motivo suficiente para 
estar por la separación, como categóricamente lo afirma de An- 
gelis. Y, además, por haberse considerado recientemente esta es- 
pecie como devónica por Mallada en su Sinopsis. 

Los ejemplares de Pardinas son muy similares á los de Mon- 
eada; solamente que los de esta última localidad presentan unos 
poliperitos basaltiformes que integran la masa coralina con 
mayor robustez, siendo algunos de mayor diámetro, y presentan 
unas secciones marcadamente exágonas en ciertos individuos. 
Mientras que los de Pardinas, si bien por los caracteres morfoló- 
gicos externos apenas si se diferencian, en cambio las secciones 
oblicuas de las producciones radiantes son más redondeadas, y 
cubren su superficie unas rugosidades asimétricas que servían 
para dar trabazón al edificio general. En los demás coinciden los 
principales caracteres de la descripción de Meneghini, de confor- 
midad con las interpretaciones de Angelis. 

No nos cabe la menor duda de que se trata de una nueva forma 
específica, muy afine al F. radiata. Sin embargo, como carece- 
mos de material de comparación, y además por no sernos sufi- 
cientes las obras que hemos consultado de nuestras bibliotecas, 



(1) Midne Edwards et J. Hairae.— Folijp. foss des Terr. yalaeoz, pagina 
241. Brith.foss. Coráis, v, p. 215, lain. xlviii, fig. 1 . 
Milne Edwards. — Eist. Nat. des Coi'., t. ni, pag. 255. 
Mallada. — Sinopsis de los fósiles de España, t. i, lam. xvi, fig. 2. 



178 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

no nos creemos autorizados para darle nombre, y sí publicamos 
la fotografía de uno de los mejores ejemplares que hemos recogi- 
do en Pardinas para que pueda servir de tipo de clasificación. 
Damos con ello un paso más adelante, puesto que de Angelis dejó 
esta especie como indeterminable y no publicó lámina alguna, 
mientras que ahora podemos muy bien considerarla como nueva, 
característica del Ordovícico catalán y del nivel de Garadoc, 
por hallarse dicha especie en varios yacimientos de un mismo ho- 
rizonte. 

Encrinites. — Hay varias especies manifiestamente distintas, y 
son extraordinariamente abundantes. No hemos podido hallar 
ejemplar alguno que presentara los caracteres suficientes para su 
buena clasificación, debido á su pequenez y á su peculiar estado 
de fosilización. Algunos de los más característicos pertenecen al 
grupo de los Pentacrí nidos. 

Cysiiphyllum sp. ind.— En este mismo yacimiento hemos en- 
contrado un polipero difícil de poder clasificar, pero que tiene 
una gran trascendencia. No nos ha sido posible llegar á una de- 
terminación concreta para definir el grupo á que pertenece. La 
fotografía que reproducimos (lám. iv, fig. 2."), da una idea de la 
disposición de las cámaras de los poliperitos de la colonia: hay dos 
particiones manifiestas, una radiante y la otra casi circular, algo 
deformadas por una compresión sufrida al fosilizarse. Pero, debido 
á las malas condiciones de fosilización, han desaparecido una se- 
rie de caracteres precisos para poder llevar este fósil á un grupo 
determinado. 

Se distinguen en el ejemplar dos zonas diferentes de consolida- 
ción: la central, de pocos tabiques, irregularmente esparcidos, sin 
poderse distinguir en ella la disposición de las cámaras axilares; 
en cambio á aquélla sigue otra segunda zona que es la que más 
ha resistido la influencia de la descomposición; hay en ella una 
difusión de tabicaciones sucesivas, al mismo tiempo que reforza- 
das por anillos circulares más fuertes y resistentes; las cámaras 
intercostales son abundantes y rellenas, de formas cuadraugula- 
res dispuestas simétricamente, y, por último, existe la zona ex- 
terna, en la que las tabicaciones radiantes son más gruesas y han 
resistido á la destrucción, pero sin poderse apreciar entre ellas 
los espacios correspondientes á los individuos, debido á una des- 
composición casi total de las tabicaciones circulares. 

No hemos intentado hacer un corte para estudiar la estructura 



DE HISTORIA NATURAL 179 

interior de esta forma coralina, temiendo la destrucción de este 
único ejemplar, dadas sus malas condiciones de fosilización. 

Nada más podemos decir de este coral, por ser indeterminable 
á causa de su mal estado de conservación, y además por haberse 
abierto la roca por la mitad, sin poderse distinguir nada de la su- 
perficie exterior para estudiar, al menos, sus partes anatómicas 
externas, toda vez que las interiores han quedado tan confusas, 
por lo que en vano hemos acudido á las obras clásicas de corales 
paleozoicos de Hall, Milne-Edwards, M'Goy, Haime, etc., no 
dando siquiera con el género á que pudiera pertenecer el ejem- 
plar que reproducimos. Y sólo puedo decir, con muchas dudas y 
reservas, que presenta ciertas semejanzas con el Cijstiphyllum 
Lonsd. sp. ind. 

Nautílido g. ind. y sp. ind. — Un sólo ejemplar ha aparecido del 
grupo de los cefalópodos, perteneciente á los nautílidos. Se presen- 
ta el ejemplar muy deteriorado por efecto de varias compresiones, 
que por su rara fosilización resulta muy difícil su clasifica- 
ción. Pudimos, no obstante, distinguir perfectamente su arrolla- 
miento en espiral, aunque el ápice del ejemplar está fuera de su 
sitio y aplastado, por lo que al principio dudábamos si pudiera 
ser algún Trochoceras; pero la existencia de tabiques, claramente 
discernibles, que se suceden unos á otros, dejando espacios bas- 
tante grandes, nos indujo á considerar el ejemplar como un Nau- 
tílido. Poco más podemos decir, por no ser fácilmente reconoci- 
bles los sifones que deben poner en comunicación unas cáma- 
ras con otras. 

Orthis calligramme Dalm.— Este braquiópodo es una especie 
característica del Ordovícico en Cataluña, al cual acostumbra 
acompañarle el O. Aetoniaa Sow.; especie esta última que M. Men- 
gel ha podido reconocer en otras localicades. No hemos podido 
separar un ejemplar que esté completo, por hallarse casi lodos 
ellos aplastados; y, del conjunto de ejemplares examinados, pode- 
mos dar esta especie como cierta sin reparo alguno. 

Estas y otras muchas especies indeterminadas son las que en 
estos momentos nos permiten dar noticia del nuevo yacimiento 
de Pardinas, y esperamos poder aumentar la lista cuando hagamos 
nuevas excavaciones en esta localidad, lo mismo que en la Colla- 
da de Tosas. 



180 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÍ50LA 

Eu resumen: queda probada, pues, la determinación Ordoví- 
cica, nivel de Caradoc; y así podremos comprobar y establecer 
con estos nuevos dalos, como de Angelis, las analogías que 
existen entre los montes occidentales de la Gerdeña y los 
de Cataluña, por los caracteres paleontológicos, facies litoló- 
gica, las relaciones cronológicas estratigráficas y las mismas 
manifestaciones oroplásticas. Localidades que han sido objeto de 
valiosas publicaciones por La Marmora, Meneghini, Bornemann, 
Zoppi, De Estefani, Traverso, de Angelis, Bartoi?, Almera, Ber- 
gerón y Mengel. 



Publicaciones que ha recibido la f^eal Sociedad Española 
de flistoria l^atural durante el mes de Enero de 1912. 
(La liste suivante servirá comme acensé de réception.) 

Estados Unidos y sus Colonias 
Departamento de lo Interior. Oficina de Agricultura. Manila. 

Revista agrícola de FilipinaS. Vol. iv, n° ',). 
Johns Hopkins Hospital, Baltimore. 

Bulletin. Vol. xxiii, n° 251. 
Public Museum of the City of Milwaukee. 

Bulletin. Vol. i, part u. 
The American Naturalist, Boston. Vol. xlv, n° 541. 
Wilaou Ornithological Club, Oberlin, Ohio. 

The Wilson Bulletin. Vol. xxiii, nos 3-í. 

Francia 

Académie des Sciences de Paris. 

Comptes rendus. Tome 154, nos 2-3. 
Académie Internationale de Géographie botanique, Le Mans. 

Bulletin. 21' année, n" 266. 
La Feuille des Jeunes Naturalistes, Paris. 42' année, n° 4íi4. 
Société fran^aise Je Minéralogie. 

Bulletin. XXXIV, n° 5. 

Inglaterra y sus Colonias 

Queensland Museum, Brisbane. 

Annals. N° 10. 
The Canadian Entomologist, Guelph. Vol. lxiv, n° 1. 

The Entomologist's Record and Journal of Variation, London. Vol. xxiv, 
n" 1. 

The Zoologist, London. Vol. xvi, n° 181. 



DE HISTORIA NATURAL 181 

Zoological Society of London. 
Proceedings. 1911, part iv. 

Italia 
Ri vista técnica e coloniale di Scienze applicate, Napoli. Anno ii, n'^ 1. 

PORTÜOAI, 

Collegio de S. Fiel. 

Broteria. Vol. x, fase. 1. 

República Argentina 
Ministerio de Agricultura. 

Anales. Tomo y, n.° 4; tomo vi, u" 1. 

Rusia 
Societas entomológica rossica, S. Petersburgo. 

Revue russe d'Entomologie. T. xi, u° 3. 

Trudy (Horae). T. xl, n° 2. 
Société impériale des naturalistes de Moscou. 

Bulleiin. 1910, n° 4. 

SUECIA 

Entomologiska Foreningen i Stockholm. 
Entomologisk Tidskrifi. 1911, Haft 1-4. 



Barras de Aragón (F. de las).— Notas botánicas. (Anales de la Junta 

para ampliación de estudios é investigaciones científicas, 1911.) 
Bolívar (I.)— Orthoptéres nouveaux du Congo Belge. (Annales de la Soc. 

Entom. de Belgique, 1911.) 
Cabrera (A.) -The subspecies o£ the Spanish Ibex. (Proceed. Zool. Soc. of 

London, 1911.) 
Calderón (S.)— Los minerales de España. Madrid, 1910. 
Cqevreüx (E.)-Sur les Amphipodes des Expeditions antarctiques fran- 

caises. (Compt'. Rend. Acad. Scienc. de Paris, 1911.) 
Fernández Navarro (L.) -Erupción volcánica del Chinyero, Tenerife, en 

Noviembre de 1909. (Anales de la Junta para ampliación de estudios 

é investigaciones científicas, 1911.) 
García Maceira (A.)— Las agallas foliares de los robles. Madrid, 1911. 
— Los lepidópteros más dañosos á los montes españoles. Madrid, 1911. 
Premier Congrés International d'Entomologie. Bruxelles, Aoút 1910. Vol. ii, 

mémoires. 



182 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



]VIcs de Febrero 
Alemania 
Entomologischer Litteraturblatter, Berlín. 1912, n° 1. 
Internationalen Entomologen-Verein, Stuttgart. 

Entomologische Rundschau, xxxix Jahrg., noa 3-4. 
Insektenbórse. xxix Jahrg., nos e_9. 
Societas entomológica, xxvii Jahrg., n*^s 4_6. 
Zoologischer Anzeiger, Leipzig. Bd. xxxix, nos 4_g. 

Austria-Hungría 
Académie des Sciences de Cracovie. 

Bulletin international. Nos 9 B, 10 A y 10 B. 
Wiener Entomologisclie Zeitung, Wien. xxxi Jahrg., i Heft. 

Bélgica 
Société belge d'Astronomie, Bruxelles. 

Bulletin. XXXI* année, n° 1. 
Société belge de Géologie, de Paléoutologie et d'Hydrologie, Bruxelles. 

Bulletin. T. xxv, 1911, nos 6-7. 

Memorias. T. xxv, fase. i-ii. 
Société entomologique de Belgique, Bruxelles. 

Aúnales. Tome l\i, n. 

« 

Costa Rica 
Ministerio de Fomento, &-an José. 

Boletín de ¡omento. Año i, nos. 7.9. 

España 
Clínica y Laboratorio, Zaragoza. Año viii, n.os 1-2. 
Club Montauyene, Barcelona. 

Butlleti. Any i, n.° 1. 
Ingeniería, Madrid. N.° 246. 
Institución libre de enseñanza, Madrid. 

Boletín. Año xxxvi, n." 622. 
Sociedad aragonesa de Ciencias naturale?, Zaragoza. 

Boletín. Tomo xi, 2. 
Sociedad española de Física y Química, Madrid. 

Anales. Año x, n.os 89-90. 

Estados Unidos t sus Colonias 
Departamento del Interior. Oficina de Agricultura. Manila. 

Revista agrícola de Filipinas. Voi. iv, n.os 10-12. 
Johns Hopkius Hospital, Baltimore. 

Bulletin. Vol. xxiíi, n" 252. 
Smithsonian Institution, U. S. National Museum, Washington. 

Bulletin. 77. 

JSational Herbar ium. Vol. xiii, part 12. 
The American Naturalist, New- York. Vol. xlvi, n" 542. 



de historia natural 18b 

Francia 
Académie des Sciences de Parie. 

Comptes-rendus. 1912, nos 6-9. 
Académie Internationale de Géographie botanique, Le Mans. 

Bulletin. 21^ année, n° 267. 
Faculté des Sciences de Marseille. 

Amiales. Tome xix. 
Instituí de Zoologie de TUniversité de Montpellier. 

Travaux. 20 et 21. 
Laboratoire de Mineralogie de la Faculté des Sciences, de Nancy. 

Travaux. K" 3. 
LEchange, Moulins. 28 année, n" 326. 
Muséum d'Histoire Naturelle de Paris. 

Bulletin. 1910, nos 3_7; ign, nos i-4. 
Revue des Pyrénées, Toulouse. Tome xxii, 2' e: i' trimestres; tome xxiii, 

1^-3 trimestres. 
Société botanique de France, Paris. 

Bulletin. Tome 68^ Session extraordinaire de Juin, 1911, 1' fascicule. 

Jociété botanique de Lyon. 

Aúnales. Tome xxxv. 
Société des Amis des Sciences naturelles de Rouen. 

Bulletin. XLV année. 
Société des Sciences naturelles de l'Ouesf de la France, Nantes. 

Bulletin. Tome x, 3« serie, tome i, P-3' trimestres. 
Société de Spéléologie, Paris. 

Spelunca. Tome viii, n° 65. 
Société géologique de France, Paris. 

Bulletin. Tome viii, n° 9; tome x, nos \-i. 
Société linnéenne de Normandie, Caen. 

Bulletin. 6^ serie, 2^ volume. 
Société linnéenne du Nord de la France, Amiens. 

Bulletin. Tome xix. 
Société nationale des Sciences naturelles et matbématiques de Cherbourg. 

Mémoires. Tome xxxvii. 
Station de Pisciculture et d'Hydrobiologie de 1' üniversité de Toulouse. 

Bulletin. 2* année, nos g-io. 
üniversité de Toulouse. 

Annuaire. 1911-1912. 

^nMttaíEe;)orí. 1909-1910. 

Inglaterra t sus Colonias 
Australian Museum, Sydney. 

Legislative Assembly.l9\í, second session. 
Linnean Society of New South Wales, Sydney. 

Froceedings. Vol. xxxvi, part 2. 
South African Museum, Capetown. 

Annals. Vol. x. part ii. 



184 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

The Canadian Entomologist, Loudon. Vol. xliv, n° 2. 

The Entomologist's Record and Journal of Variation, London. V'ol. xxiv, 

n°2. 
The Zoologist, Loudon. Vol. xvi, n° 182. 
Zoological Museum of Tring. 

Novitates zoologicae. Vol. xviii, n» 3. 

Italia 
La Nuova Notarisia, Modena. Auno xxvii Genaaio 1912. 
Rivista coleotterologica italiana, Camerino. Auno x, n° 1. 
Rivista técnica e coloniale di Scienze applicate, Napoli. x\nno ii, n" 2. 
Societá entomológica italiana, Firenze. 

BullettÍ7io. Auno xlii, 1910. 
Sccietá zoológica italiana, Roma. 

Bollettino. Vol. xi, fase, xi-xii; vol. xii, fase, i-vin. 

Monaco 
Instituí océanographique, Monaco. 
Bulletin. N»' 220-223. 



Bolívar (1.) — Orthoptéres nouveaux recueillis par le Dr. Sheffield ííeave 

dans le Katanga. (¡Men:. Soe. entomol. de Belgique, 1911.) 
Briax (A.) — Copepodi parassiti dei pesci d'Italia. Genova, 1906. 
GiABD (A.) — Contro verses transformistes. Paris, 1904. 

— CEuvres diverses, réunies et rééditées par les soins d'un groupe d'élé- 

ves et d'amis. I. Biologie genérale. Paris, 191 1. 
GcTALLART Elías (E.) — Ampliación de la piscifactoría de Asturias. Madrid, 

1911. 
Janet (Ch.)— Sur l'ontogénése de l'insecte. Limoges, 1909. 

— Sur la morphologie de l'insecte. Limoges, 1909. 

— Note sur la phylogénése de l'insecte. Rennes, 1909. 

— Sur la morphologie des membranes básales de Tinsecte. (Mém. Soe. 

Académ. de l'üise, 1909. 

— Sur la parthénogénése arrhénotoque de la fourmi ouvriére. (Mém. Soe. 

Académ. de l'üise, 1909. 

— Sur un Nématode qui se développe dans la tete de la Fórmica fuaca. 

(Mem. Soe. Académ. de l'Oise, 1909.) 
LiZASOAijí (I.)— Piscicultura y astaeicultura. Manual. Madrid, 1911. 



Sesión del 10 de Abril de 1912. 

PRESIDENCIA DEL ILMO. SU. D. RIGAKDO CODORNÍU 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué apro- 
bada. 

Admisiones y presentaciones. — Fueron admitidos como socios 
numerarios los señores presentados en la sesión de Marzo y pro- 
puesto el P. Fr. Melchor de Benisa, Director del Observatorio de 
Totaua. 

Asuntos varios. — El Sr. Sánchez y Sánchez da cuenta de las ges- 
tiones que ha llevado á cabo para cumplir la misión que le tiene 
conferida la Sociedad en lo relativo á la publicación del catálogo 
de las colecciones de cráneos españoles reunidas por el ilustre an- 
tropólogo D. Federico Olóriz. Manifiesta que ha tenido el honor 
de visitar á la señora viuda é hijos del que fué nuestro Presiden- 
te, y que éstos agradecen las manifestaciones de pésame expresa- 
das por nuestra Sociedad y están dispuestos á facilitarnos todos 
los datos ó apuntes relativos á la colección de referencia que pue- 
dan encontrarse entre los papeles y libros del finado. Participa 
también que ha visitado al decano de la Facultad de Medicina, 
Sr. D. Julián Calleja, con objeto de exponerle los deseos de la So- 
ciedad, encontrándole propicio á dar toda clase de facilidades para 
la publicación del catálogo de que viene hablando. Indica, por úl- 
timo, que sería conveniente dirigir una comunicación al decano 
de aquella Facultad, solicitando los datos necesarios para poder 
imprimir el catálogo de referencia. 

— El Sr. Ribera declara que la Sociedad debe haberse enterado 
con gran satisfacción de las gestiones practicadas por el Sr. Sán- 
chez, y pide que se proceda desde luego á verificar la notificación 
por éste pedida, acordándose así por unanimidad. 

— El Sr. Bolívar indica la conveniencia y hasta la necesidad de 
formar un vocabulario de términos técnicos de Historia natural, 
ya que en el de la Academia Española figuran acogidas y defini- 
das tan pocas voces de las que empleamos los naturalistas conti- 
nuamente. A esta publicación podrían contribuir todos los miem- 

T. xii.-Abril, 1912. 13 



186 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

bros de la Sociedad, remitiendo papeletas de los términos por elli s 
conocidos, con su3 correspondientes definiciones. Luego en junta 
se daría lectura de estas papeletas, y después de discutidas se irían 
reuniendo para proceder á su publicación cuando tuviéramos do 
ellas un número que se creyeía suficiente. 

— El Sr. Ribera encuentra muy plausible la proposición del 
Sr. Bolívar, y dice que con este motivo podría imprimirte tam- 
bién alguna actividad á la formación del catálogo de nombres vul- 
gares, hace tanto tiempo proyectado, 

— El Sr. Díaz del Villar dice que convendría publicar en la cu 
bierta del Boletín un anuncio llamando la atención de los seño- 
res socios acerca de la formación del diccionario de términos téc- 
nicos, y solicitando el concurso de todos. 

— El Sr. Presidente manifiesta que la Junta directiva de la So- 
ciedad se hace cargo de todo lo expuesto, y acepta las proposicio- 
nes presentada?. Añade que las papeletas que vayan redactándose 
se remitan al Secretario, el que dará cuenta en cada sesión de las 
que durante el transcurso de cada mes se hayan recibido. 

— El mismo Sr. Presidente da cuenta de la visita hecha al Al- 
calde, Sr. Ruiz Jiménez, para felicitarle por ia campaña de pro- 
tección á los animales domésticos iniciada por su antecesor en el 
cargo, Sr. Francos Rodríguez, y para interesarle la creación de 
un Parque zoológico municipal como el que poseen todas las gran- 
des capitales del mundo. Dice (^ue el Sr. Ruiz Jiménez se mani- 
festó muy complacido al recibir nuestra visita, mostrándose tam- 
bién muy interesado en la creación de un Parque zoológico. Por 
último, añade, que la Comisión que celebró esta entrevista con el 
señor Alcalde estuvo también á saludar al Sr. Francos Rodríguez 
en su domicilio, teniendo que limitarse á dejar tarjeta, por hallar- 
se fuera de Madrid; pero que el Sr. Francos, en cuanto se enteró 
de la visita que había recibido, le puso una cai-ta de agradecimien- 
to, en la que también ofrecía apoyar las gestiones que la Sociedad 
practique para conseguir la creación del Parque zoológico. 

Fallecimientos.— El Sr. Bolívar participa la muerte de nuestros 
consocios los Sres. D. Eduardo Saavedra, D. Félix Gila, D. Félix 
Mateos y D. José Hernández Alvarez. La Sociedad acuerda conste 
eu acta el sentimiento con que se ha enterado de estas pérdidas 
tan sensibles. 



DE HISTORIA NATURAL 187 

Comunicaciones.— El Secretario presenta una nota sobre una 
Prospaltella nueva de España, y otra que remite el Sr. Jiménez 
de Cisneros sobre los fósiles del cretáceo medio y superior de San- 
tander. 

—El Sr. Cabrera Latorre hace una comunicación sobre las di- 
ferencias existentes entre la Capra pyrenaica Victorice Cabrera 
y la Capra pyrenaica lusitanica Franca, 

El Sr. Paura Sans lee las siguientes noticias de terremotos 

registrados recientemente en Cataluña: 

aA las 6'» 55' 40" del 20 de Fbrero último, los microsismógra- 
fos del Observatorio Fabra registraron la repercusión de un tem- 
blor muy próximo que debió ser perceptible en su epicentro. 

La distancia epicentral teórica fué de unos 70 kilómeros, y la 
duración del movimiento de 40". Según el Sr. iMelé, de Tosa 
(Gerona), este terremoto fué, en efecto, perceptible en dicha loca- 
lidad como una fuerte sacudida de poca duración. 

Terremoto 1-111-1912, en Teyá (provincia de Barcelona). 

A las 8'^ 21' lo" del día I .° de Marzo, los tres sismógrafos del 
Observatorio Fabra, de Barcelona, registraron un débil temblor 
de epicentro muy próximo, y de unos 16" de duración. 

La distancia teórica epicentral es de unos '20 kilómetros. Según 
noticias, este temblor ha sido perceptible en Teyá (Barcelona), 
yendo acompañado de una detonación brusca y sorda. 

Durante las primeras horas del día 1.°, el péndulo cónico y el 
vertical de gran masa registran varios grupos de ondas de 0,5" de 
período, microsismos que parecen ser continuación de los que se 
registraron durante la última semana. 

Los días 3, 4, 6 y 7, los microsismos son muy débiles y de corto 
período.» 

Secciones.— La de Zaragoza celebró sesión el 28 de Febrero, bajo 
la presidencia de D. Patricio Borovio, y actuando de Secretario 
D. Juan A. Izquierdo. 

— El Sr. Ferrando presentó un ejemplar de siderosa cristalizada, 
irisante, del distrito minero de Matamoros (Bilbao), cuyos crista- 
les romboédricos ofrecen la particularidad de estar recubiertos 
por numerosos cristalitos verdes de aspecto hexagonal, que por 
su coloración y brillo, el ser insolubles en el ácido nítrico y dar 
con la perla de sal de fósforo el esqueleto de la sílice juntamente 
con el color propio del hierro, cree son de Ripidolita ó Proclorita 



188 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

de Dana. Manifestó ser interesante esta especial asociación de la 
proclorita á la siderosa por no estar consignada en las obras de 
Mineralogía. 

— La misma Sección se reunió el 27 de Marzo, bajo la presi- 
dencia de D. Patricio Borovio, y actuando de Secretario el señor 
Moyano. 

— Kl Sr. D. Juan A. Izquierdo, mostró á los concurrentes las fo- 
tografías estereoscópicas de panoramas geológicos publicadas por 
la casa «Educational View company», que han sido adquiridas 
recientemente por la Facultad de Ciencias, para la enseñanza de 
la Geología. 

— D. Pedro Ferrando presentó la fotografía y vaciado en yeso del 
reptil fósil sauropterígido uotosaurido encontrado en Estada 
(provincia de Huesca), por el Sr. Salamero, manifestando que por 
su parecido con la figura del Lariosaurus Balsatni, del Museo de 
Munich, publicada en el Tratado de Paleontología de K. A. Zittel, 
creía que se trataba de un ejemplar perteneciente á la citada 
especie de Lariosaurus. Ponderó la importancia del hallazgo por 
ser el primer fósil sauropterígido reconocido en Aragón, y mani- 
festó la conveniencia de que la sección organizase una excursión 
á la mencionada localidad para poder observar el ejemplar origi- 
nal que posee el Sr. Salamero y reconocer las condiciones geoló- 
gicas del yacimiento. 

— La de Granada se reunió el 23 de Marzo, 

Posesionados de sus cargos los señores que constituyen la Jun- 
ta de la Sección para el corriente año, el Presidente, D. Bernabé 
Dorronsoro, después de expresar su agradecimiento por la desig- 
nación para este cargo, ofreció laborar con el mayor interés para 
el desarrollo de las tareas de la sección. Propuso, y fué aceptado 
un voto de gracias para los señores de la Junta anterior y muy 
en especial para su Presidente, el Sr. López Mateo, por la inter- 
vención personal en la Fiesta del Árbol, que al fin se ha instau- 
rado en Granada por la decidida voluntad del gobernador civil de 
la provincia, y que tuvo lugar el 11 del corriente mes. 

— El Sr. Fernández Martínez leyó una nota intitulada «Contri- 
bución al estudio histológico del bazo». 

— Noticiosa la Sección de la venida á Granada del ilustre botáni- 
co Mr. Robert Chodat, de la Universidad de Ginebra, en unión de 
varios de sus discípulos para realizar una excursión á Sierra Ne- 



DE HISTORIA NATURAL 189 

vada y la Con traviesa, se acordó que una Comisión pasara á visi- 
tarlos para ofrecerse á nuestros distinguidos huéspedes. 

—La de Barcelona celebró sesián el 24 de Marzo, bajo la pre- 
sidencia de D. Garlos Calleja. 

Quedan admitidos los socios presentados en la sesión anterior, 
y presentados como numerarios D. Santiago Subirachs Figueras 
y D. Jaime Escalas Real, alumnos de la Facultad de Ciencias, por 
el Sr. San Miguel; D. Jesús Goizueta y Díaz, catedrático y deca- 
no de la Facultad de Farmacia y D. Jesús M.* Bellido y Golfe- 
richs, profesor auxiliar de la Facultad de Medicina, por el señor 
Calleja; D. Alejandro Planellas, catedrático de la Facultad de Me- 
dicina, y D. Juan Bautista Aguilaramat, ingeniero industrial, por 
el Sr. Pardillo, y D. Ramón González Dehesa, doctor en Ciencias, 
por el Sr. Galiano, y como socio agregado D. Nicasio Olivan Pa- 
lacín, licenciado en Farmacia, por el Sr. Galiano. 

— Se lee una comunicación del Sr. Presidente de la Sociedad 
Astronómica de Barcelona, en la que nos participa que dicha en- 
tidad ha acordado invitar á los socios de la Real Sociedad Espa- 
ñola DE Historia Natural, á los actos de divulgación científica 
que aquélla realiza, atención que la Sección agradece. 

—El Sr. Presidente da cuenta de haberse celebrado la Confe- 
rencia pública que desarrolló el Sr. Serradell, tratando de fenó- 
menos de erosión, producidos por el agua de lluvia. Se conviene 
que la próxima corra á cargo del Sr. San Miguel, que hablará 
sobre glaciarismo. 

—El Sr. Presidente indica la conveniencia de organizar otra 
excursión, y se conviene en que se verifique á Papiol, localidad 
interesante desde el punto de vista geológico. 

—Los Sres. Serradell y San Miguel hacen donación al Museo 
regional de la Sociedad de algunos moluscos y rocas, respectiva- 
mente. Se acuerda conste en acta el agradecimiento de la Socie- 
dad á dichos señores. 

— Se presentan las siguientes comunicaciones: 

Una del Sr. San Miguel relativa á la excursión á Olot, acompa- 
ñada de fotografías para proyección. 

Otra del mismo señor sobre estratigrafía del Montjuich. 

El citado consocio da también cuenta de haberse encontrado 
por primera vez en Can Margarit (término de Gavá), ejemplares 
de hidrocincita, smiihsonita y pirolurita. 



190 boletín de la real sociedad española 

Otra del Sr, Galiano dando cuenta de una nueva reacción colo- 
rante de las membranas lignificadas de Jas células vegetales, en 
la que proyectó varias preparaciones microscópicas comprobantes. 

Otra del Sr, Pardillo, en la que describe una nueva mezcla de 
pirita. 

El mismo señor entera á la Sección del hallazgo en Pedralbes 
de un mineral raro, al parecer del grupo de las sulfo-sales, cuya 
descripción detallada y determinación la hará después de un estu- 
dio más detenido de los ejemplares que posee. 

— La de Santander celebró sesión el 30 de Marzo, bajo la pre- 
sidencia del Sr. Olabe. 

— Queda admitido el socio presentado en la sesión anterior. 

— El P. Carballo da cuenta de su viaje á Madrid, con objeto de 
hacer entrega, al Museo de Historia Natural, del esqueleto de 
Mammut encontrado en las minas de Heras por el Sr. Salguero. 

También indica que en la caverna de Mirones (Ayuntamiento 
de Miera), hay abundantes yacimientos Magdalenenses y de in- 
dustria primitiva, diferenciándose, de las otras cuevas de la mis- 
ma época, en que el habitante de ésta había desarrollado mucho 
más la industria de la pesca, á juzgar por los objetos encontrados 
en ella. 

— El Sr. Yial manifiesta que han quedado en el Ayuntamien- 
to destinadas dos salas: una de ellas, con cuatro vitrinas, á la 
colocación de objetos prehistóricos, y en la cual figuran ya los de 
la gruta de Resines, y la otra para la instalación de los minerales, 
conchas y demás objetos de Historia natural, que se conservan 
en el Museo regional. 

Después de una breve discusión entre los Sres. Carballo y Vial, 
se acuerda que todos los objetos recogidos en las cuevas de esta 
provincia deben guardarse en el Museo que se forma en el Ayun- 
tamiento. 

— El Sr, Olabe presenta una nota sobre «La edad de piedra en 
la América del Norte». 



DE HISTORIA NATUKaL 191 



Notas bibliográficas 



—Del Sr. Olabe (sesión de Santander): 

La edad de piedra en la América del Norte.— Con este títu- 
lo (1) ha publicado M. Moorehcad, curator del servicio de Ar- 
queología americana, una muy curiosa obra dedicada á los restos 
irateriales de la actividad del hombre, hallados en la región Nor- 
te de Méjico, de la cual sólo se da en esta nota b.^eve noticia de lo 
que afecta al estudio de la civilización en la Edad de Piedra en la 
América del Norte, estudio que allí se facilita por el extraordina- 
riamente considerable número de ejemplares descubiertos, la ma- 
yor parte catalogados y descritos. 

No aporta dalos respecto á la época más ó menos aproximada á 
que se pueda i jar el principio de la antigüedad del hombre en 
América, y consecuentemente tampoco dice nada referente al ori- 
gen de la Edad de Piedra, subsistiendo las dudas que respecto á 
estas cuestiones hall imos al estudiarlas en el viejo continente; 
pero, en cambio, se precisa notablemente el período final de esta 
edad, puesto que los primeros conquistadores, los primeros mi- 
sioneros, los primeros exploradores, Coronado, Solo, Smilh, Hen- 
iiepin, etc., atestiguan que en su época respectiva la civilización de 
la Edad de Piedra era laque existía únicamente en muchas tribus 
indias, y que sólo por invasión de la nuestra terminó tal civiliza- 
ción. Aun en nuestros días, según el testimonio de W J. Me Gee, 
los indios Serí, isleños de una del Golfo de California, viven en 
plena Edad de Piedra, valiéndose para las necesidades de la vida 
de conchas y cantos rodados que recogen á orillas del mar y que 
utilizan generalmente, si no tales cuales son, labrándolos apenas. 
De las observaciones recogidas, trabajosamente se ha llegado á 
averiguar que la explotación de las canteras de donde se extraía 
la primera materia, así como la técnica de su extracción era dife- 
rente, según la naturaleza de los materiales explotados: silex, cal- 
cedonia, jaspe, morrillo, etc. Así en Fliut Ridge (Ohio), lugar 
donde existe la mayor explotación conocida (12 km. de longitud 
por una anchura varia de unos centenares de metros hasta 4 ó 5 
kilómetros), el procedimiento seguido era el siguiente: 

(1) W. K. Moorehead. The Slone age in North America, 2 yol. in 8." Lon- 
dres, A. Constable. 



192 boletín de la real sociedad española 

Con útiles improvisados, palos endurecidos al fuego, astas de 
ciervo, piedras, etc., se arañaba el suelo hasta poner al descu- 
bierto la superficie de silex, sobre la cual se apilaba leña, la que 
producía por su combustión una temperatura elevada en la capa 
de la roca, logrado lo cual se rociaba con agua, hendiéndose y 
abriéndose en todas direcciones. Se extraían los trozos desprendi- 
dos y se comenzaba la operación nuevamente hasta formar una 
especie de pozo en la caliza por bajo de los estratos de silex. Este 
horno ó pozo se revestía de una gruesa capa de arcilla y se carga- 
ba de leña que, al quemarse, desagregaba la roca y dejaba el silex 
en libertad. Las piezas más grandes se partían, golpeándolas con 
trozos de cuarcita ó de granito de 10 á 30 kg-. de peso, que se ma- 
nejaban con ambas manos. Los trozos más pequeños se desbasta- 
ban, teniéndolos con la una mano y golpeándolos con otro pedazo 
á modo de martillo, directamente ó de modo indirecto con un cin- 
cel de hueso ó de piedra que el operador sostenía con la misma 
mano que sujetaba la piedra y sobre el cual golpeaba con la otra 
mano armada de otro trozo. Se terminaba la fabricación del obje- 
to por el método que Gerard Fewke, llama de presión, imprimien- 
do un movimiento rectilíneo á un cincel de hueso, movimiento 
igual al que se ejecuta cuando con una navaja tratamos de aguzar 
una astilla ó mediante una especie de pinza formada por dos tro- 
zos de hueso sólidamente engastados en un mango. 

Finalmente, se ha comprobado que en algunos casos se valían 
de una palanca que, apoyada en un hueco hecho de propósito en 
el pie de un árbol, imprimía á una piedra cortante y dura una 
presión considerable y muy capaz de hendir una roca más blanda 
colocada debajo. 

El trabajo se realizaba por diferentes obreros, por cuyas manos 
pasaba el objeto para el desbaste, talla, pulimento, etc., obtenién- 
dose los cuchillos, hachas, puntas de lanza, etc., conocidos de 
todos. 

Aparte de éstos, que pudiéramos llamar tipos universales por 
ser idénticos en el antiguo y nuevo mundo, se han encontrado 
otros propios de la América del Norte y que revelan un desarro- 
llo de la técnica más acabado, más perfeccionado que el que entre 
nosotros alcanzó, por el decorado el adorno que se aprecia en no 
pocos ejemplares. Entre los objetos que describe M. Moorehead 
en su obra (que ilustran numerosos grabados, cuyo examen evita 
descripciones no siempre de fácil comprensión) se encuentran nu- 



DE HISTORIA NATURAL 193 

merosos ejemplares de pipas, de las cuales, unas, son retratos; 
otras, reproducciones de animales (rana), de una sobriedad y se- 
guridad en el trazado y de una finura en la ejecución verdadera- 
mente notable. 

Aun cuando el libio de M. Moorehead no se ocupa para nada 
del hombre ni de las investigaciones antropológicas y únicamen- 
te describe tipos de objetos sin hacer tampoco g-randes clasifica- 
ciones cronológicas, resulta obra interesante y digna de estudio 
por las aplicaciones que puedan hacerse de los datos en ella co- 
leccionados. 



Notas y comunicaciones 



Descubrimiento de restos de «mammutli)) y de otros mamíferos 
en el cuaternario ferrífero de Pámanes (Santander) 



POR 
J. CARBALLO 



La presente noticia tiene dos objetivos principales: 1.°, señalar 
la existencia de una importante zona de cuaternario lacustre en 
la prolongación meiidional de la bahía de Santander, por las al- 
deas de Maliaño, Solia, San Salvador, Gabárceno, La Concha y 
Pámanes; 2.°, indicar la fauna de mamíferos que permiten deter- 
minar con fijeza la edad de la formación. 

Debemos hacer constar que, gracias á los directores y propieta- 
rios de las minas de hierro situadas en la última localidad citada, 
los Sres. D. Julián Salguero y su hijo D. Luis, que han sabido 
apreciar en todo su valor fel interés que para la ciencia tienen las 
investigaciones paleontológicas, he podido realizar los estudios 
que motivaron la nota que presento á nuestra Sociedad. 

Los Sres. Salguero no tan sólo han realizado con sus obreros 
los trabajos necesarios para la extracción de los restos fósiles de 
mammuth y demás grandes mamíferos á que nos referiremos, 
sino que sin reparar en los gastos que ocasionaba, prepararon 
estos fósiles con gran cuidado para su conservación, y á petición 
mía, los regalaron al Museo Nacional de Ciencias Naturales, á 



194 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

cuyo eslablecimiento fueron entregados personalmente por don 
Luis, dando así prueba de patriotismo y de cuitara. 

La mina Inadvertida, en donde se han encontrado los restos, 
se halla, como hemos dicho, en el pueblo de Pámanes, barrio de 
Torriba, en la ladera meridional de Peña-Cabarga, á 25 kilóme- 
tros al S. de Santander. 

Los trabajos mineros que allí han realizado los Sres. Salguero 
han permitido poner de maniflesto la constitución geológica del 
terreno, que reputamos como cuaternario, y trazar el corte que 
describimos, que comprende un espesor vertical de 27 metros, 
que es la potencia máxima de la mina. 

Las diferentes capas se conservan horizontales y concordantes, 
como es lógico teniendo en cuenta lo moderno de la formación, 
siendo su disposición la siguiente, contando de arriba á abajo: 

1/ Capa superior, de siete metros de potencia, constituida por 
arcilla margosa, con algo de mineral ferrífero de baja ley y can- 
tos rodados de ofitas. 

2.* Lecho de mineral de hierro del tipo corriente en la zona 
minera de Peña-Cabarga. Tiene la capa un espesor medio de cin- 
co metros, y en ella se encontró una limonita concrecionada y de 
textura arcillosa hasta el punto de tener todo el aspecto de madera 
fosilizada y petrificada por el hierro. El hierro de esta zona tiene 
una riqueza de un 28 por 100. 

3.' Capa de marga turbosa de un espesor de siete metros, y 
con todos los caracteres de haber sido depósitos de fondo de una 
laguna. En esta zona se encontraron un testuz con los núcleos 
óseos de dos grandes cuernos correspondientes á un gran bóvido, 
midiendo la cornamenta un metro sesenta centímetros de punta 
á punta, y un diámetro en la base de los cuernos de veinte centí- 
metros; juntamente con el testuz aparecieron varias costillas, vér- 
tebras y huesos del carpo del mismo animal. 

Más abajo, en el fondo de la misma capa, en contacto casi con 
la infrayacente, se hallaron restos de Cervus cantabricus Graels, 
consistentes en molares y parte de la cornamenta. 

Próximos á éstos estaban los restos del Elephas primigenius, 
consistentes en gran parte déla pelvis, cuya anchura máxima era 
de un metro y noventa centímetros; una tibia, en mal estado de 
conservación, de 0,72 metros; un fémur de 1,10 metros, y gran 
parte del cráneo en estado tan frágil y deleznable que no pudo ser 
conservado, estando, en cambio, en perfecto estado los cuatro mo- 



DE HISTORIA NATURAL 195 

lares, los dos inferiores perfectamente encajados en la mandí- 
bula con sil sínflsis completa y que miden 0,25 m. de largo 
por 0,15 de ancho. Finalmente, de una de las defensas pudo con- 
servarse la parte espiral, que, empotrada en yeso, se envió al Mu- 
seo de Madrid, juntamente con los molares y huesos especifica- 
dos del mammuth, cuya determinación específica no me da lugar 
á duda alguna, 

4.' Sigue á la capa margosa otra de mineral de hierro útil y 
que se explota, teniendo un espesor de ocho metros y terminando 
posteriormente en arcilla impermeable, que descansa sobre las 
calizas dolomíticas del cretáceo. 

Tuda esta formación rellena una depresión entre elevaciones de 
calizas cretácicas, teniendo la pequeña cuenca un contorno oval 
de 400 metros de eje mayor por 300 de eje menor. 

El hecho de estar los fósiles bajo la primera capa de mineral de 
hierro y la disposición y constitución de los sedimentos, prueban, 
á mi juicio, de una manera clara su edad cuaternaria. 

Estos descubrimientos han venido á comprobar las ideas que 
tenía hace tiempo respecto á la edad geológica de los criaderos 
ferríferos de la zona de Peña-Cabarga, reputados por ilustres geó- 
logos (quizás por falta de estudio detenido de ellos) como corres- 
pondientes al cretáceo, engañados por la roca sobie que yace la 
formación ferrífera, que es una caliza cretácea, lo cual les hizo 
generalizar á todos los de Santander el origen de otros de la pro- 
vincia y especialmente de los célebres de Bilbao. 

De lo expuesto se deduce que los criaderos de hierro que hemos 
reseñado son geológicamente de formación cuaternaria, aunque 
por su aspecto se asemejen á los de Bilbao. Más aún: algunos de 
ellos son de formación relativamente reciente, porque en la mina 
de Cabárceno se han hallado hachas de tipo neolítico y hachas de 
cuarcita á siete metros de profundidad, todo lo cual viene á con- 
firmar que se trata de arrastres de minerales de hierro, arrastres 
de época, incluso la actual. 

Gomo mi propósito en la presente nota es tan sólo dar cuenta 
de la fauna descubierta, aplazo la publicación de nuevos datos 
respecto á esta curiosa formación cuaternaria para más adelante, 
cuando tenga más datos de otras localidades inmediatas. 



196 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Nota sobre una excursión por la provincia de Gerona 

POR 

MAXIMINO SAN MIGUEL 

;Para dar cumplimiento al acuerdo volado en la sesión del 21 de 
Enero del corriente año, según el cual la Sección de Barcelona, 
DÉLA Real Sociedad Española de Historia Natural, realizará 
cada mes una excursión á alguna de las regiones más interesan- 
tes, desde el punto de vista que constituye el fin que dicha Aso- 
ciación persigue, el Sr. Presidente comunicó en la siguiente se- 
sión las gestiones realizadas para organizar una á la región vol- 
cánica de Olot, á la vez que invitaba á los socios que desearan 
tomar parteen ella. Acordóse el itinerario propuesto, y se fijaron 
los días 20 y 21 de Febrero para llevarla á cabo. 

En la excursión tuvieron los socios ocasión de admirar las be- 
llezas naturales del país recorrido, y aunque no pudieran descu- 
brirse hechos nuevos, no dejó de ser fructífera para la mayor par- 
te de los excursionistas, y, sobre todo, para el Museo regional de 
nuestra Sociedad, que vio ingresar en sus vitrinas los numerosos 
y valiosos ejemplares recogidos. 

Lo más interesante de la excursión fué, sin duda alguna, las 
visitas á los Museos y colecciones particulares, en muchas de las 
poblaciones de la región. 

En San Feiiú de Pallarols el Dr. Bosch dio á conocer á los ex- 
cursionistas una hermosa colección de objetos prehistóricos en- 
contrados en los alrededores del pueblo. En Olot contemplamos 
la riquísima colección de productos volcánicos del Museo Gelabert, 
llamando la atención, sobre todo, una serie de bombas basálticas 
de tamaños que oscilan entre el de un perdigón y el de una de un 
metro cúbico próximamente; dos ejemplares de loba volcánica, 
que encierran leños carbonizados y materiales correspondientes á 
las tres épocas de erupción habidas en este territorio, la última 
de las cuales formó los conos volcánicos tan regulares, que en la 
actualidad se destacan de la llanura de Olot. 

No debemos proseguir sin hacer constar nuestro agradecimien- 
to á D. Manuel Cazurro, que se uió á los excursionistas en la Se- 
llera y que, con amabilidad insuperable, puso á disposición de 



DE HISTORIA NATURAL 197 

todos SUS profundos conocimientos sobre la geología del país, 
explicando siempre, con gran claridad, los fenómenos observados, 
y acompañándonos en Olot á visitar los volcanes próximos, en los 
que nos hizo una detallada exposición de los fenómenos volcáni- 
cos y del carácter de las erupciones en esta comarca. 

En Gerona nos dio una Conferencia de Arqueología y Prehis- 
toria á la vez que nos enseñaba la interesantísima y valiosa co- 
lección del Museo Arqueológico de dicha población, del cual es 
director nuestro sabio consocio. 

En Besalü tuvimos ocasión de estudiar la numerosa y notabilí- 
sima colección prehistórica del Sr. Bosons, profesor de primera 
enseñanza que fué en dicho pueblo, quien, con una constancia 
digna de imitación, ha logrado reunir un verdadero museo, en el 
que no nos cansamos de admirar la sala dedicada á utensilios de 
la época Magdalenense, principalmente algunos puñales, agujas, 
harpones y anzuelos encontrados en la estación prehistórica de 
Seriñá. Contiene además este museo un gigantesco mamífero 
fósil, que se creyó podría ser un cetáceo, opinión que refutaron 
los geólogos excursionistas y nuestro Presidente, basándose en 
caracteres morfológicos de los huesos de las extremidades; como 
en esta localidad no se han encontrado huesos cranianos ni dien- 
tes del animal en cuestión, no podemos formar juicio hasta hacer 
de él un detenido estudio; el animal, desde luego, debía ser gi- 
gantesco, y quizá se trata de restos pertenecientes á dos especies 
distintas. 

En Bañólas fué objeto de nuestra admiración su pintoresco 
lago desprovisto de afluente y con emisario superficial (el río 
Terrin). 

Los Sres. Cazurro, Serradell y el autor de esta nota, nos dedica- 
mos á recoger algunos crustáceos, moluscos y unas colonias de 
infusorios que aparecen como masas gelatinosas pegadas á las ro- 
cas del fondo; estas colonias, formadas por el Ophrydium versati- 
le Bory, presentan multitud de cristalitos de carbonato calcico, 
aprisionados entre la substancia gelatinosa. 

La propiedad que tienen estos infusorios de fijar el carbonato 
calcico, tiene un alto interés geológico; se encuentra en el barro 
del fondo de este lago un tanto por ciento muy elevado de dicha 
sal y en abundancia cristales de calcita, cuya formación, por pre- 
cipitación directa de la disuelta en el agua, requiere una concen- 
tración mayor que la actual en el lago que nos ocupa; es muy 



198 boletín de la beal suciedad española 

probable, según esto, que la mayor parte por lo menos de la cal- 
cita del fondo sea debida a estas colonias, qae viven en casi toda 
la cuenca, por ser ésta de poca profundidad media (la máxima 
alcanza 70 m., y esto en pequeza porción). 

Su longitud máxima, tomada según una línea NS., es de 1,800 
metros; la anchura máxima 950 m., y la mínima 380 metros. 

El lago es de agua dulce, de color verdoso, muy limpia y está 
en vías de extinción, habiendo ocupado una extensión mucho 
mayor, cuando su formación, que no se puede trasladar más allá 
de la época en que se extendieron por la región las grandes co- 
rrientes de lava basáltica. 

Es pobre en planklon, por lo menos en la época en que nos- 
otros le visitamos, que á pesar de estar la atmósfera tranquila, el 
cielo despejado y las aguas del lago nada agitadas, no pudimos 
encontrar ningún animal de plankton superficial, aunque recorri- 
mos en barca una buena parte de su superficie con objeto de re- 
coger crustáceos inferiores. 

Antes de dar fin á esta breve exposición, hemos de anotar un 
dato que no tenemos noticia haya sido citado. A la derecha de la 
carretera de Santa Goloma de Farnés á Olot y entre aquella villa 
y Anglés, se presenta en una gran extensión el granito descom- 
puesto, dando lugar á una capa de 30 m. de espesor cuando me- 
nos; en todas las escarpas de esta arena granítica se observan ca- 
prichosas formas de erosión, pero una, sobre todo, merece citar- 
se: consiste ésta en un semicírculo de unos 50 m. de cuerda, 
ocupado por conos de una notable regularidad, que alcanzan hasta 
dos metros de altura y aun más algunos, modelados por las aguas 
corrientes en las arenas dichas; lamentamos no haber podido fo- 
tografiar tan notable forma de erosión. 

No creemos oportuno dar más detalles de la excursión, que 
equivaldrían á describir fenómenos y regiones conocidas y estu- 
diadas antes de nuestra visita. 



DE HISTORIA NATURAL 199 



Un aparato para microfotografía con el microscopio colocado 
en cualquier posición y especialmente en la posición inclinada (í) 



POH 
DOMINGO DE ORUETA Y DUARTE 



Reconocen, cuantos emplean con frecuencia el microscopio, que 
la posición más cómoda para trabajar con él es la inclinada. Las 
ventMJas de trabajar en esta posición se acentúan más cuando se 
emplean microscopios grandes, como son la mayor parte de los 
modelos de los constructores ingleses. Es sabido también que 
cuando se está trabajando con el microscopio inclinado y se quie- 
re fotografiar el objeto que se está examinando, es preciso cam- 
biar la posición del microscopio, poniéndolo vertical ú horizontal, 
y á veces transportarlo á la mesa especial que soporta al banco 
de óptica con sus aparatos de alumbrado, centrarlo allí otra vez 
y adaptarlo después á la cámara fotográfica; todo lo cual resulta 
bastante incómodo y exige cierto tiempo. Pero aún hay otro in- 
conveniente más grave, y consiste en que, una vez conseguido en 
la observación directa un alumbrado conveniente para la perfecta 
visibilidad del objeto, no se consigue siempre encontrarlo de nue- 
vo cuando se cambia la posición del microscopio y hay que efec- 
tuar de nuevo todas las operaciones. 

Estos inconvenientes los encuentran todos los que tratan de 
valerse de la fotografía como de un medio auxiliar de sus obser- 
vaciones microscópicas, y en muchas ocasiones han desanimado 
al micrógrafo y lo han llevado á prescindir de ella, al menos en el 
trabajo diario y corriente. 

El aparato que he ideado y que se describe en este artículo se 
ha construido para tratar de vencer los anteriores inconvenientes 
y realizar el siguiente programa: 

a) Poder lomar microfotografías con el microscopio en cual- 
quier posición, especialmente en la inclinada, sin tener necesi- 



(1) Publicado en la Revista Minera y acordada su reproducción en el 
Boletín por la Comisión de publicaciones por el interés que puede tener 
para nuestros colegas. 



200 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

dad de mover el instrumento, ni modificar ni cambiar el alum- 
brado. 

h) Tener siempre dispuesto el aparato de microfotografía para 
usarlo en el momento que se quiera, y sin que estorbe al opera- 
dor cuando éste no tiene necesidad de emplearlo. 

cj Que las microfotogratías obtenidas con él sean del tamaño 
más conveniente para los trabajos científicos; que la cámara pue- 
da alargarse y acortarse para combinar los aumentos, y que se 
pueda enfocar sobre un vidrio deslustrado ó transparente con la 
facilidad que da la posición horizontal de la cámara. En una pa- 
labra, poder realizar un trabajo serio, con todas las garantías de 
buen resultado. 

Las dos fotografías adjuntas (véase la lámina), representan el 
aparato en la posición de trabajo corriente (fig. 1.*) y en la posi- 
ción para microfotografía (Qg. 2.*), bastando una explicación su- 
cinta para comprenderlos. 

La cámara, construida por la casa Cari Zeiss, de Jena, va mon- 
tada sobre una barra redonda B, y tanto su frente anterior como 
el posterior pueden moverse á lo largo de ella y fijarse en cual- 
quier posición por medio de tornillos, cuyo extremo entra en una 
ranura en forma de V que lleva la barra B á todo lo largo, con lo 
cual quedan siempre los dos frentes en posición vertical. 

La cámara, extendida del todo, alcanza una longitud óptica de 
0,80 m,, admite placas de 13 por 18 cts., y sus chasis tienen mar- 
cos intermedios para las dimensiones más pequeñas. 

La barra B va sostenida por un collar c, dentro del cual puede 
avanzar ó retroceder; merced á lo cual la cámara entera se puede 
acercar ó separar del microscopio sin necesidad de mover la co- 
lumna que lo soporta, y quedar fija en la posición que se quiera, 
apretando un tornillo que atraviesa al collar c y que entra en la 
ranura en forma de V de la barra. 

El collar c va soportado á su vez por una barra vertical que 
forma cuerpo con él, y que entra á rosca en dos tuercas í y t', 
por medio de las cuales se puede subir ó bajar la barra B y con 
ella la cámara fotográfica. La tuerca t sirve para apretar á la otra 
tuerca f é impedir que la altura del aparato varíe cuando se le 
hace girar sobre la columna C. Las dos tuercas se manejan con 
una llave a. La amplitud del movimiento en sentido vertical es 
de 75 milímetros y sirve para que la cámara se pueda adaptar al 
miscroscopio, sea cual sea la inclinación que á éste se dé. 



DE HISTORIA NATURAL 



201 




Fig. I.'' — Aparato microfotográfico del Sr. Orueta, en la posición 
de trabajo corriente. 




S' s 

Fig. 2.' — Aparato del Sr. Orueta, en disposición para microfotografía. 



T. XII.— Abril, 1912, 



14 



202 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Todo el conjunto que forman la cámara, la barra B y las tuer- 
cas í y í' va soportado por una columna vertical C y una base de 
fundición M, iguales á las que la casa Zeiss emplea para sus cá- 
maras verticales; pudiendo girar todo él sobre dicha columna y 
quedar fijo en cualquier posición por medio del tornillo í". La 
base M lleva dos tornillos s y un pivote fijo s' para poderla nive- 
lar. El extremo inferior de estos tornillos entra en una ranura 
que llevan las piezas de apoyo p, y pueden correr dentro de ellas 
moviendo á la columna y á la cámara paralelamente al eje del 
microscopio. La amplitud de este movimiento es de 37 milímetros, 
y merced á él y al vertical, de que hablamos antes, se puede ajus- 
tar la cámara con exactitud al microscopio y compensar rápida- 
mente las diferencias de longitud que experimenta el tubo de éste 
al cambiar de objetivos ó de oculares. 

La pieza que principalmente caracteriza el aparato es un pris- 
ma P de reflexión total, muy transparente, que se coloca sobre el 
ocular y que puede cambiarse fácilmente de un ocular á otro. 
Este prisma desvía los rayos en dirección perpendicular al eje 
del microscopio, y va provisto de una pieza cilindrica, en cuyo 
interior entra otra de menor diámetro que lleva la cámara, unién- 
dose así ésta y el microscopio, sin entrada de luz del exterior y 
sin que haya contacto entre ambos. 

La figura 1.* representa los aparatos en la posición correspon- 
diente á la observación directa. El microscopio, que es un «Grand 
Model Van Heurck», de los Sres. Watson and Sons, de Londres, 
está en posición inclinada, pudiendo el observador inclinarlo más 
ó menos, según su comodidad, pues los movimientos de la cáma- 
ra, ya descritos, permiten compensar ampliam.ente cualquier 
cambio de inclinación. La cámara está colocada á la derecha del 
observador, mediando entre ella y el microscopio un espacio libre 
de 0,40 m., que es muy suficiente para que el operador pueda 
mover los brazos y manipular el microscopio sin tropezar con la 
cámara. Además, este espacio puede aumentarse, si así se desea, 
moviendo el microscopio hacia la izquierda del operador y com- 
pensando este aumento de distancia con un avance de la barra B 
también hacia la izquierda. 

Cuando el objeto está bien alumbrado y se desea tomar la foto- 
grafía, no hay que hacer más que cambiar el ocular por el que 
lleva el prisma (ó poner este sobre el mismo ocular que está sir- 
viendo para la observación directa), y llevar la cámara á la posi- 



DE HISTORIA NATURAL 203 

ción de la figura 2.*, haciéndola girar 90' y moviendo su parte 
anterior hasta que se una con el microscopio. Entonces la ima- 
gen se proyecta sobre el cristal deslustrado, y si su posición en él 
no es la conveniente, se la modifica haciendo girar la platina del 
microscopio, ó moviendo la preparación sobre la platina. 

Para enfocar se mueve con la mano derecha el tornillo del mi- 
croscopio, pues para el largo máximo de 0,80 m. que puede tener 
la cámara el brazo alcanza bien al tornillo, sobre todo cuando se 
cambia el cristal deslustrado por el transparente y se mira la 
imagen á través de la lente de enfocar, porque entonces la cabeza 
se coloca muy cerca del vidrio y el brazo alcanza mejor al tornillo. 

El obturador O sirve para dar la exposición que se desee. 

Réstanos decir algo del aparato de alumbrado. No es necesario 
tener uno para la observación directa y otro para la microfoto- 
grafía. Por el contrario, hay ventajas en emplear uno solo para 
ambas cosas, siempre y cuando se pueda modificar la intensidad 
de la luz para que no moleste á los ojos cuando se trabaja mucho 
tiempo seguido. Quizás el foco de luz que mejores condiciones 
reúne es la lámpara Nerust, modificada por Kohler, porque la luz 
es muy intensa, muy fija, y el campo del microscopio resulta uni- 
formemente alumbrado. 

Para conseguir que el haz de luz caiga siempre en el centro del 
espejo del microscopio, se montan los aparatos de alumbrado en 
un banco de óptica triangular F, de 0,50 m. de largo (lo cual per- 
mite centrarlos y enfocarlos exactamente), y se coloca este banco 
sobre un pupitre de madera (flgs. 1.* y 2.*), que puede tomar todas 
las inclinaciones entre la posición horizontal y 50*. Este aparato es 
muy fácil de manejar y ocupa poco sitio. Se puede colocar á la iz- 
quierda del operador como está en las figuras, ó bien delante del 
microscopio. 

El aparato de alumbrado que el autor emplea se compone de 
una lámpara Nernst N, con soporte T, para vidrios coloreados ó 
filtros líquidos de diversas clases, y un colector L, con diafragma 
iris, construido por Zeiss; pero dicho se está que en el banco de 
óptica se pueden montar los aparatos que el observador prefiera 
y centrarlos de una vez para todas, inclinándolos después más ó 
menos en su conjunto por medio del pupitre, según sea la posi- 
ción que se dé al microscopio. Para reducir la intensidad de la 
luz se ponen uno ó más vidrios blancos deslustrados en el sopor- 
te T, y se quitan al hacer la fotografía. 

* 



204 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

El aparato puede tomar fotografías por medio del prisma, es- 
tando el microscopio en posición horizontal ó en la posición ver- 
tical; pero en estos casos se puede también prescindir del prisma. 
Si el microscopio está horizontal, se coloca el eje de la cámara en 
prolongación del eje del microscopio. Si éste está vertical, se 
cambia la posición de la barra B, introduciendo ésta directamente 
en la columna (1), y el aparato se convierte en la cámara vertical 
de Zeiss, representada en los catálogos de microfolografía de esta 
casa. Pero la ventaja real del aparato consiste en la facilidad con 
que se toman fotografías con el microscopio en posición inclinada. 

El autor ha hecho con este aparato muchos trabajos de microfo 
tografía; entre otros, varios de diatomeas difíciles á 1.200 diáme- 
tros con objetivos apocromáticos de 1,40, A. N., y los resultados 
han sido siempre buenos. El coste del aparato es insignificante, si 
se compara con el de las grandes instalaciones de microfotografía. 



De Oriliuela á Murcia 

POR 
DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

Los datos, algo confusos, que hace unos meses recibí respecto 
á la existencia del terreno Liásico en la vecindad de la carretera 
de Abanilla (Murcia), me decidieron á emprender una corta ex- 
cursión, realizada el domingo último en compañía del reverendo 
Padre E. Saz S. J., profesor del Colegio de Santo Domingo de 
Orihuela; de D. José Andreu, profesor del Seminario, nuestro 
consocio, que tantos trabajos hace en Entomología, y de un pro- 
fesor del Colegio de Santo Tomás. Salí de Alicante el sábado 2 del 
corriente con dirección á Orihuela, y pasé una parte de la noche 
reconociendo los muchos materiales que el P. Saz ha traído del 
extranjero (2) y los que en sus últimas excursiones ha recogido 

(1) Eb preferible, sin embargo, tener una segunda barra adicional. 

(2) Figuran entre éstos muchos y bellos ejemplares de Belemnitella, 
Belemnites y diversos Braquiópodos, de los cuales be reconocido á mi re- 
greso á Alicante la especie Trigonosemus Palissyi Woodward del Cretáceo 
superior. En La Ñora ha encontrado Clypeaster grandifolius Bronn., Proto- 
ma cathedralis Def.; Heterostegma, probablemente H. costata Lamk., for- 
mando grandes masas. Esta especie se ha confundido, sin razón ninguna 
que explique el error, con el gen. Orbitolites, según he visto en algunas 
publicaciones. 



DE HISTORIA NATURAL 205 

en las cercanías de San Jerónimo, inmediato al pueblo de La 
Ñora. 

En una ñola publicada en Abril de 1906, páginas 209 y 210, me 
he ocupado ligeramente de las formaciones triásicas de Santo- 
mera, continuación del Triásico de Orihuela, reconocido deteni- 
damente por el Sr. Mallada, que corrigió el error con que apare- 
ció la primera edición del Mapa geológico, en donde figuraba 
como Paleozoico. En esta creencia persiste el Sr. Nicklés (1) al 
hablar de la Sierra de Callosa de Segura, no obstante que la for- 
mación es la misma desde los cerros inmediatos á la estación de 
Albatera-Gatral, donde comienza, hasta las colinas de Espinar- 
do en la huerta de Murcia. Poco he de añadir aquí á lo ya dicho 
y de un punto tan visitado y reconocido. De todos los registros 
mineros hechos, sólo el de minerales cupríferos ha dado algún 
resultado, y en la actualidad se encuentran abandonados, justifi- 
cando la proverbial pobreza de la mayoría de los depósitos triá- 
sicos. 

Recorrimos brevemente las cercanías de Santomera, y, aunque 
buscamos con afán, no dimos con rastro de fósiles. En el pequeño 
cerro situado frente á la gran masa de ofitas, ya visitada en 19Ü6, 
DO sólo encontramos calizas magnesianas de colores obscuros 
y dolomitas tubulares, ferríferas, que por alteración tiñen de 
manchas ocráceas algunas partes de la colina. Su inclinación de 
20° hacia el E., no es dalo de ningún valor, porque toda esta for- 
mación triásica está tan sumamente plegada y con tantos tras- 
tornos en su estratigrafía, que á cada momento varía de dirección 
y buzamiento. 

Llegados al empalme de la carretera de Fortuna, seguimos por 
esta vía unos dos kilómetros hasta las colinas que se alzan al E. de 
la carretera. A pesar del mal tiempo que se nos presentó, nos in- 
ternamos por una pequeña cañada hasta llegar á unas canteras 
de yeso en explotación. La misma formación continuaba sin se- 
ñales de la proximidad del tan buscado Liásico (2); llegados al 



(1) Sur l'existence (le phénom'enes de charriage en Espagne. — BuU. Soc. 

geol. de France, 1904, pág. 246 dans les terrains primaires qu'un exem- 

ple á Callosa de Segura entre Alicante et Murcie je n'ai pu, á defaut de 

fossiles determinables, en reconnaitre l'áge exactement, mais il appartient 
certainement au Primaire 

(i) No cabe duda de que en la provincia de Murcia existen algunas 
manchas de Liásico no señaladas aún, además de la gran masa de este te- 



206 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

pie de un gran desplome, encontramos una gran masa de piza- 
rras amarillentas, tan ricas en magnesia, que algunos trozos pu- 
dieran confundirse con esteatita. Su estratificación, sumamente 
confusa y revuelta, forma en algunos sitios ondulaciones invero- 
símiles y aparecen margas verdosas entre ellas, y en la parte in- 
ferior las calizas negras, venosas, con planos de resbalamiento 
perfectamente pulimentados. Cruzándose con ellos y formando 
ángulos muy variados, pude notar otros que parecen indicar tras- 
tornos de distinta antigüedad, y por bajo de estas calizas existen 
grandes masas de un yeso blanquísimo con estructura sacaroi- 
de, que es objeto de explotación. 

Mientras que me detenía á contemplar estos planos de desliza- 
miento y registraba con escrupulosidad las pizarras, por si en- 
contraba alguna Myophoria como la de Orihuela, único fósil que 
poseo de esta parte del sistema, el Rvdo. P. Saz y D. José Andreu 
buscaban por otra cantera, y, aunque fueron poco afortunados 
en la caza de dípteros, trajeron muy bellos ejemplares de yeso 
sacaroide con inclusiones de azufre de la mayor pureza. No tar- 
damos en encontrar numerosas manchas de este último mineral 
en todo el depósito de yeso, y aun se pudo retirar alguna peque- 
ña cantidad de sulfato magnésico que hallaron en eflorescencias 
en el techo de las excavaciones. 

Volvimos á la carretera de Murcia atendiendo á que en toda la 
extensión que la vista podía abarcar no se divisaban otras forma- 
ciones que las ya reconocidas. Atravesamos el Esparragal, y nos 
detuvimos en unos pequeños cerros, también de terreno triásico, 
constituidos por areniscas rojizas, muy micáceas, que le dan as- 
pecto pizarroso y calizas negras. Lasareniscas pasan á pizarras muy 
micáceas en algunos puntos, habiendo sido esto causa del error 
cometido, calificando estos puntos como Paleozoicos. Las calizas 



rreno que he dado á conocer en diferentes publicaciones (Sierra del Gavi- 
lán). En una reciente excursión á Lorca (18, 19 y 20 de Febrero), con ob- 
jeto de cerciorarme de la naturaleza de los cerros situados al NE. de la 
población, he tenido ocasión de ver en poder del Sr. D. José Mención di- 
versos ammonites, entre los que reconocí á primera vista, por ser especies 
muy comunes, el Eildoceras bifrons Brug. y el Ludioigia aolensis Zieten; la 
presencia del Lias superior ó Toarsense es evidente y por la localidad que 
el Sr. Mención me dice, que figura como Nummulítico, indica que es abso- 
lutamente desconocida. Acaso sea una reducida mancha sin importancia y 
que me propongo visitar en breve. 



DE HISTORIA NATURAL 207 

tabulares, azuladas ó moradas, contribuyeu á mantener este error. 

En algunos puntos del Esparragal se han encontrado muy be- 
llos cristales de cuarzo lechoso ó completamente diáfano (cristal 
de roca), y en otros hematites que han sido objeto de tentativas 
de explotación. 

Pasado el Esparragal nos dirigimos á Monteagudo, que se divi- 
sa al W., coronando una antigua fortificación el cerro cónico á 
que debe su nombre. Monteagudo está incluido en la mancha 
triásica que llega hasta Espinardo, si bien interrumpida, ó mejor 
dicho, oculta á trechos bajo el cuaternario que se extiende por 
todo el fondo del valle. El caserío está edificado en la falda S. y 
SW. del cerro, y una senda tortuosa conduce á las fortificaciones, 
cuyo exterior se conserva aparentemente en buen estado. Lo más 
importante que hallamos fué una mancha ofítica, no señalada 
aún, que se encuentra al SW. del castillo y al pie mismo del es- 
carpe. Mis compañeros de excursión retiraron algunos ejemplares 
muy buenos de una diabasa, en la que se distinguen, con facili- 
dad, los cristales de plagioclasa y los de piroxeno, con numero- 
sas manchas de oligisto laminar. 

El contacto de las ofltas con las rocas Iriásicas ha producido la 
alteración ó metamorfismo local, que en una pequeña zona forma 
calizas cristalinas, yeso sacaroide, dolomita (?) y láminas de oli- 
gisto, estando toda la roca manchada de gris verdoso y de rojizo. 
Las ofitas se cubren en otros puntos de manchas de un verde in- 
tenso (Epidola?). 

Los materiales que integran el monte son los hasta aquí nom- 
brados en los otros puntos reconocidos: pizarras amarillas, untuo- 
sas, que se exfolian fácilmente; areniscas rojizas ó amarillentas, 
de grano menudo, areniscas inoradas, micáceas, de grano muy 
fino; calizas magnesianas, pardo-rojizas, transformándose en do- 
lomitas cavernosas, por disolución del carbonato calcico, y, final- 
mente, calizas magnésicas (?) blancas, de estructura pizarrosa, 
con numerosas dendritas idénticas á las recogidas en el cerro de 
Santomera, aunque en mucha menor cantidad. 

El cerro de Monteagudo ha debido ser ocupado por el hombre 
en los tiempos prehistóricos, yá esta causa debe atribuirse la 
existencia de diferentes rocas, que no son propias de su forma- 
ción geológica. Hemos encontrado un fragmento de basalto (?) 
labrado, trozos de areniscas lustrosas, de lasque servían para afi- 
ladera y algunos pedernales. 



208 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Habiendo visitado en el año anterior el cerro de Espinardo, uti- 
lizado como cantera, terminó nuestra excursión dirigiéndonos a 
Murcia para efectuar el regreso por vía férrea, dejando á mis com- 
pañeros en Orihuela y continuando el que suscribe hasta Ali- 
cante. 



Las granulaciones eosinóftlas en el hombre 
y en los mamíferos domésticos.— (Trabajos de laboratorio.) 

POR 

ABELARDO GALLEGO 
Catedrático de la Escuela de Veterinaria de Santiago. 

Hace algunos años, y después de consultar obras y revistas ve- 
terinarias que nada me enseñaron sobre el particular, comencé á 
estudiar prácticamente la constitución histológica de la sangre en 
los mamíferos domésticos. El primer animal objeto de mis inves- 
tigaciones, fué el buey. Quise conocer su fórmula leucocitaria, y 
me sorprendió mucho encontrar un 14 por 100 de leucocitos eosi- 
nóülos. Y como yo sabía, porque de algo tenía que partir, que la 
proporción de leucocitos eosinófllos del hombre normal varía en- 
tre muy estrechos límites (I por 100 á 3 por 100), creí sincera- 
mente que se trataba de un caso de eosinofilia, cuya causa me era 
imposible averiguar desde el momento eu que el citado animal no 
tenía manifestación alguna que indicase un estado patológico. 
Continué mis investigaciones, y al cabo de examinar la sangre de 
veinte animales de la misma especie (bueyes y vacas) aparente- 
mente sanos, y encontrar un 14 y hasta un 20 por 100 de leucoci- 
tos eosinófilos, rae creí con derecho á concluir: el buey tiene ma- 
yor número de leucocitos eosinófilos con relación á las demás va- 
riedades leucocitarias que el hombre. 

Como se comprenderá, ante el hallazgo de este dato tan inespe- 
rado, sentí deseos de continuar mis investigaciones en los demás 
animales domésticos, y después de una serie de peripecias, alcan- 
zando éxitos y sufriendo fracasos, llegué á adquirir los datos que 
sintéticamente voy á exponer: 



DE HISTORIA NATURAL 209 



Cifras medias— producto de 15 á '20 observaciones en cada espe- 
cie—de leucocitos eosinófilos en el hombre y en los mamíferos 
domésticos adultos. 

Hombre lá 3 por 100. 

Caballo.. 6á 7 — 

Mulo 6á 8 — 

Asno 8 á 10 — 

Buey 14á20 — 

Carnero <5 á 10 — 

Cabra 2á 4 — 

Cerdo 6á 8 — 

Verro lU á 12 — 

Gato 12 á 16 — 

Conejo 1^ 2 

Conejillo de Indias 2á 4 — 

Hecha, pues, excepción de la cabra, conejo y conejillo, la pro- 
porción de leucocitos eosinófilos por 100 es mayor en los mamí- 
feros domésticos que en el hombre. 

¿Por qué esta abundancia de leucocitos eosinófilos en los ma- 
míferos domésticos? Es sabido cuáles son las causas más frecuen- 
tes de la eosiuoñlia en el hombre. La eosinoñlia aparece en la 
convalecencia de casi todas las infecciones agudas; en las afec- 
ciones cutáneas, prolopálicas ó por descarga toxínica ó microbia- 
na; en las intoxicaciones agudas, aunque precedida de neutroñlia; 
en muchas enfermedades parasitarias (ankilostomiasis, cisticerco- 
sis, triquinosis, filariosis, etc.); en el asma, y, en fin, en ciertas 
afecciones de los órganos hematopoyéticos. 

Pero los animales domésticos normales, ¿tienen algo que se pa- 
rezca á los referidos estados patológicos del hombre? A no ser 
quizá la mayor abundancia de parásitos intestinales y cutáneos, 
no encuentro nada que se asemeje á las dolencias citadas. Pero 
¿no será esta abundancia de leucocitos eosinófilos un carácter es- 
pecífico? La edad, según mis cuatro últimas observaciones, no es 
indiferente en la proporción de eosinófilos. En dos cabritos y dos 
terneras he encontrado cifras muy inferiores de eosinófilos con 
relación á la cabra y al buey. 

Queden, pues, consignados estos datos y busquen los médicos 
y veterinarios su explicación racional. 

Pero no sólo difiere la sangre del hombre y de los animales 
por la proporción de leucocitos eosinófilos, sino, y esto es más cu- 
rioso, por el número, forma, dimensiones y caracteres histojiii- 
micos de las granulaciones eosinóQlas. 



210 boletín de la real sociedad española 

En efecto; con una paciencia, que á muy pocos envidio, he lle- 
gado á poder distinguir al microscopio la sangre de los animales 
domésticos y la del hombre, al principio por los detalles que en 
otra ocasión describiré, y además por los caracteres de las granu- 
laciones eosinófilas, y hoy por solo estas últimas. 

Confieso que me ha costado mucho trabajo estudiar bien lo 
poco que conozco acerca de las granulaciones eosinófilas, pero á 
quien quiera comprobar mis investigaciones le costará mucho 
menos si sigue la técnica que voy á indicar. 

Necesitaba yo para estudiar las diferencias á que me refiero, un 
buen reactivo, es decir, un buen colorante, porque, digan lo que 
quieran los hematólogos, la eosina y todos los demás colorantes 
ácidos, no liñen bien las granulaciones eosinófilas. Encontré el 
reactivo por una verdadera casualidad. No voy á ocultar su nom- 
bre ni su composición; esto sería poco serio. El reactivo es el 
Triácido de Ehrlich (Ehrlich's Triacidlosung). Todos los hemato- 
lógos le han manejado, pero á ninguno, que yo sepa, se le ha ocu- 
rrido emplearle en la forma que yo lo hago. He aquí cómo opero: 

Fijo las preparaciones de sangre al alcohol, éter ó al calor á 
110°. Vierto el líquido de Ehrlich sobre la preparación, y en se- 
guida la llevo á la platina de Malassez, al sitio en que está Í00° 
próximamente. Dejo teñir el triácido de Ehrlich á esta tempera- 
tura, por espacio de uno ó dos minutos. Lavo al agua corriente 
por bastante tiempo, para arrastrar el líquido colorante, que ha 
adquirido un aspecto pastoso. Después tino, ó no, por la lionina 
fenicada, según me convenga ó no que queden bien visibles los 
núcleos de los leucocittos y las granulaciones basófilas. Si tino 
con la tionina durante un minuto, vuelvo á lavar la preparación 
al agua corriente, seco y examino á inmersión. 

Con esta técnica consigo que las granulaciones eosinófilas se 
liñan intensamente y que aparezcan perfectamente destacadas 
para estudiar todos sus caracteres, contarlas y medirlas. 

Se creerá que las granulaciones eosinófilas, siguiendo la téc- 
nica indicada, se tiñen del mismo color en todos los animales. 
Pues no es así. 

Las granulaciones se tiñen en azul violado intenso, en violeta, 
en rojo violeta ó en rosa, según la especie animal. 

He aquí, en síntesis, estas diferentes tinciones: 



DE HISTORIA NATURAL 211 



Coloración de las granulaciones eosinófilas por el Triácido 
de EhrlicJi en caliente. 



Rosa 



Azul violáceo intenso 


Rojo violeta 


Hombre. 


Caballo. 


Mulo. 


Cabra. 


Asno. 


Conejo. 


Buey. 


Conejillo de Indias. 


Carnero. 




Cerdo. 





Perro. 



Bueno será que haga observar que las granulaciones eosinófi- 
las del caballo difícilmente se tiñen todas de un modo uniforme; 
así es que se ven en un mismo leucocito granulaciones rojas, rojo- 
violeta y violetas. Hay, pues, una verdadera policromasia. Pero, 
eso sí, se tiñen pronto, al extremo de que á mí me ha ocurrido 
más de una vez teñirlas con dicha coloración, realmente, sin pre- 
tenderlo. En efecto; teñida la sangre del caballo por el triácido 
en irlo, que es como todos los hematólogos le usan, basta expo- 
ner la preparación, aun después de lavada, á la acción del calor 
en la platina de Malassez, para que las granulaciones eosinófilas 
pasen de rojas á rojo-violeta ó á violeta. 

Las granulaciones del perro, que he dicho que se tiñen en rosa, 
quedan poco detalladas, aunque más que si se tiñeran con la 
eosina al agua ó al alcohol, la aurancia, el orange G., la fucsina 
ó la rubina acidas. Yo estoy convencido de que para ver bien las 
granulaciones eosinófilas del perro, lo mejor es no teñirlas. En 
efecto; cuando se tiñe la sangre del perro con la tionina ó con 
el azul de Unna, que no tiñen generalmente las granulaciones 
eosinófilas, resaltan admirablemente por su refringencia extraor- 
dinaria. 

Se ve, pues, que las granulaciones eosinófilas no deben tener 
una misma composición química en todos los animales, dado que 
su coloración es distinta en un mismo reactivo. Pero es más: en 
varias ocasiones, y sin intentarlo, he logrado teñir las granula- 
ciones eosinófilas del buey en azul intenso. Y no citaré más he- 
chos, que parecen poner en grave aprieto la concepción de Ehr- 
lich, respecto de la especificidad química de las granulaciones 
leucocitarias. Esto será objeto de otro trabajo. 

En fin, para terminar: las granulaciones eosinófilas, decía, di- 



212 



boletín de la real sociedad española 



fieren según la especie animal en cuanto á su número por leuco- 
cito, á su forma y dimensiones, como sintéticamente expongo á 
continuación: 



Caracteres de las granulaciones eosinófilas del hombre 
y de los animales. 



Hombre. 
Caballo . 



Mulo . . . 

Burro . . . 
Buey.. . 
Carnero . 

Cabra, . . 
Perro 

Cerdo. . . 
Gato 



Conejo . . 
Cobaya . 



Forma 



Esféricas 

Irregulares. Poliédri- 
cas. Ovoides. Re- 
dondeadas 

Irregulares, pero ten- 
diendo á redondez . 

Esféricas 

Esféricas 

Ovoide prolongada y 
esféricas 

Ligeramente ovoides. 

Desiguales. Ovoides y 
esféricas 

Esféricas 

Apelotonadas. Alar- 
gadas y esféricas. . . 

Esféricas. Muy apre- 
tadas 

Esféricas. Muy agru- 
padas 



Número 
por leucocito 



200 á 300 

30 á 70 

50 á 70 

80 á 100 

150 á 170 

150 á 170 
300 á 350 

40 á 100 
200 á 250 

Incontables 

150 á 200 

150 á 200 



Dimensiones 



0,10-0,90-1,00 a 



1,00-2 -3,75 ¡j. 



1,00-1,50- 
1,00-1,25- 
0,80-0,90- 

0,95-1,00- 
0,76-0,90- 

0.76-1,00- 
0,60-0,60- 

0,80-0,90- 

1,00-1,20- 

0,25-0,90- 



■2,60 ¡j. 
2,00 |Ji 

•1,00 ¡JL 

1,10 ¡j. 
■1,25 tji 

2,00 ¡j. 
•1,00 ¡X 

■1,00 ¡j. 

■1,25 ¡JL 

-1,50 ¡JL 



Dimensión 
dominante 



0,90 ¡j. 

2,00 ¡JL 

1,50 [JL 
1,26 ¡JL 
0,90 |x 

1,00 ¡X 
0,90 ¡JL 

1,50 ¡X 
0,60 ¡X 

1,00 ¡X 

1,00 ¡X 

0,90 [X 



Estas medidas están tomadas con el ocular micrométrico de tor- 
nillos, de Schsauben, último modelo Leilz, que, con el objetivo 
de inmersión homogénea 1,30, del mismo fabricante, y una lon- 
gitud de tubo de 145 mm,, aprecia 0,054 ]x. Y hago esta observa- 
ción por si se dudase de la exactitud de las cifras que quedan se- 
ñaladas, que, después de todo, cualquiera puede comprobar. 

Aun sin el citado aparato, con un aumento de 1.000 diámetros, 
quien esté acostumbrado á las observaciones microscópicas, nota 
fácilmente las diferencias de tamaño. El ojo ejercitado es un ins- 
trumento de medida exactísimo. No hay micrómetro ocular que 
le iguale. 

Tenía el propósito de decir algo sobre la significación de las 
granulaciones eosinófilas. Pero ¿para qué? Ninguna nueva hipó- 
tesis podría aportar. Cualquiera que lea este trabajo hasta el final — 
lo que será prueba evidente de su interés por esta índole de co- 
nocimientos — sabe como yo, ó [mejor que yo, cuanto se ha dicho 
acerca de este asunto, y no es justo que moleste más su atención. 



DE HISTORIA NATURAL 



213 



Afelininos españoles 

RICARDO garcía MERCET 



Prospaltella leucaspidis nov, sp. 

Cuerpo de color amarillo ligeramente pardo, con el vértice, el 
borde del pronoto, las suturas de los escudos y ios lados del ab- 
domen un poco obscurecidos; ojos negruzcos; estemas del color 
del carmín; mandíbulas rojizas. 

Cabeza tan ancha como el tórax, ojos apenas híspidos; estemas 
dispuestos en triángulo obtuso, los posteriores más separados en- 
tre sí que del estema anterior y más distantes del borde interno 
de las órbitas que de uno 
á otro; mandíbulas triden- 
tadas, con dientes peque- 
ños y romos. Antenas in- 
sertas en el centro de la 
cara, próximamente á igual 
distancia de la boca quede 
la línea correspondiente al 
borde inferior de los ojos; 
radícula más de dos veces 
más larga que ancha; esca- 
po cilindroide, estrechado 
hacia el ápice, más de cua- 
tro veces más largo que an- 
cho; pedicelo ovoideo, en- 
grosado hacia el medio de 
su longitud, casi dos veces 
más largo que ancho; fu- 
nículo triarticulado, todos 
sus artejos más estrechos que el pedicelo; primero y tercero casi 
iguales en longitud y más largos y anchos que el segundo; maza 
de tres artejos, más ancha y más larga que el funículo; las tres 
porciones que la constituyen casi de igual longitud, la última mar- 
cadamente conoidea. Tórax liso, en conjunto tan ancho como 
largo; pronoto corto; escudo del mesonoto media vez más ancho 




Fig. 1.a— Antena de V de P. leucaspidis 
(muy aumentada). 



314 



boletín de la real sociedad española 



que largo; escudete, parápsides y axilas de conformación general; 
sobre el escudo hay cuatro cerditas apenas visibles, dos hacia el 
medio de la longitud de esta porción torácica, cerca de sus bordes 
laterales, y dos próximas al borde posterior; escudete con dos cer- 
ditas anteriores, y otras dos cerditas largas ya casi sobre el dorsi- 
11o; axilas y parápsides llevan también una cerdilla cada una. 




Fig. 2.*— Ala anterior de P. leucaspidis (muy aumentada). 



Alas anteriores más cortas que el cuerpo, bastante estrechas, hia- 
linas, con pestañas largas sobre el borde posterior y pestañitas 
sobre el disco desde el arranque del nervio marginal hasta los 
bordes del ala; nervio marginal con siete pestañas, tan largo como 
el submarginal; el postmargiual falta del todo; el estigmático 
arranca del marginal describiendo una curva suave y dirigién- 
dose hacia el borde superior del ala termina en punta no muy afi- 
lada. Alas posteriores triangulares, estrechas, alargadas, con pes- 
tañas largas sobre el borde inferior y algunas pestañitas forman- 
do tres filas irregulares en el disco. Patas fuertes, robustas; 
fémures posteriores engrosados; metatarsos anteriores más largos 
que los dos artejos siguientes reunidos; metatarsos intermedios 
y posteriores más cortos que los dos artejos siguientes reunidos; 
espolón de las tibias intermedias tan largo como el metatarso. 
Abdomen tan ancho como el tórax en la base, marcadamente es- 
trechado hacia el ápice, con todos los segmentos casi de igual 
longitud, cada uno con una cerdita á los lados, cerca de la base; 
espiráculos bien manifiestos, con cerdas largas; oviscapto poco 
saliente. Endofragma estrecho, que llega casi- al ápice del segundo 
segmento abdominal. 

Longitud del cuerpo, 0,62-0,70 mm. (tomada desde el esterna 
anterior al borde extremo del último segmento abdominal). 



DE HISTORIA NATURAL 



215 



i^'l 



-íV 



Longitud de las alas anteriores, 0,52 mm.; anchura máxiraia, 
0,17; longitud de las pestañas más largas, 0,08. 

Longitud de las alas posteriores, 0,46 mm.; 
anchura máxima, 0,07 mm.; longitud de las 
pestañas más largas, 0,10 mm. 

Macho. — Difiere de la hembra por el color 
pardo obscuro del pronoto, lados del tórax y 
abdomen; el amarillento parduzco de la cabe- 
za, antenas, escudo y escudete. Las antenas 
presentan los tres artejos del funículo casi de 
igual longitud, y los tres que deberían formar 
la maza un poco más largos; pero, en realidad, 
sólo los dos últimos artejos puede decirse que 
constituyen la maza de la antena; los artejos 
de ésta y los del funículo dos veces más largos 
que anchos. El cuerpo, en general, es más 
alargado y más estrecho que en la 9- 

Longitud del cuerpo, 0,56-0,68 mm. 

Patria: España, Madrid. 

Observaciones. — Esta especie ha sido encon- 
trada como parásito eudófago del Leucaspis 
pinifoliae sobre el Piniis Austríaca cultivado 
en el Jardín Botánico madrileño. La Prospal- 
tella vive á expensas de la larva y la ninfa del 
Leucaspis y dentro de ésta completa su desarro- 
llo, saliendo al exterior rompiendo la cutícula 
ninfal del Diaspino, y perforando luego la co- 
raza de éste. Esta especie es una verdadera 
Prospaltella, mientras que la descrita en el 
anterior Boletín con el nombre de P. filicor- 
nis estoy cada vez más convencido de que debe formar un gene 
ro aparte. 



/ 



50JJ' 



Fig'. 3.'— Antena de cf 

de P. leucaspidis (muy 

aumentada). 



216 boletín de la real sociedad española 



Publicaciones que ha recibido la f^eal Sociedad Española 
de flistoria jsiatural durante el mes de Marzo de 1912. 
(La liste suivante servirá comme acensé de réception.j 

Alemania 
Entomologischer Litteraturblatter, Berlín. 1912, n° 3. 
Geologisches Centralblatt, Leipzig. Band 16, Nr. 8-14 und Kegister; Band 
17, Nr. 1-9. 

Internationalen Eutomologen-Verein, Stuttgart. 

Entomologische Rtindschau. xxxix Jahrg., nos 5_7. 

Insektenbórse. xxix Jahrg,, nos 10-14. 

Societas entomológica, xxvii Jahrg., n'-s 6-7. 
Naturse Novitates, Berlin. 1912, n° 3. 
Zoologischer Anzeiger, Leipzig. Bd. xxxix^ nr. 7. 

Austria-Hungría 
Académie des Sciences de Cracovie. 

Bulletin international. 1912, nos 1 A, 1 B. 
K. K. Zoologisch-Botanische Gesellschaft in Wien. 

Verhandlungen. lxi Band, 9-10 Heft. 
Wiener Entomologische Zeitung, Wien. xxxi Jahrg., ii Heft. 

Bélgica 
Société belge d'Astronomie, Bruxelles. 

Annnaire pour l'an 1912. 

Bulletin. XXXI* année, n° 2. ' 

Costa Rica 
Ministerio de Fomento, San José. 

Boletín de í omento. Año i, nos. 9-10. 

Egipto 
Société entomologiqne d'Égypte. Le Caire. 
Bulletin, 1911, 1 fase. 

España 
Broteria, Salamanca. Vol. x, fase. 1-2. 
Clínica y Laboratorio, Zaragoza. Año vhi, n." 3. 
Ingeniería, Madrid. N.os 247-252. 
Institución libre de enseñanza, Madrid. 

Boletín. Año xxxvi, n.° 623. 
La Ciencia agrícola, Barcelona. Año 11, N.os 13-14. 
Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. 

Boletín. Vol. ni, n.° 3. 

Memorias. Vol. ix, n.° 1; x, n.** 3. 

Nómina del personal académico. 1911-12. 



DE HISTOHIA NATURAL 217 

Sociedad aragonesa de Ciencias naturales, Zaragoza. 

Boletín. Tomo xi, 3. 
Sociedad española de Física y Química, Madrid. 

Anales. Año x, n.° 91. 
Sociedad malagueña de Ciencias, Málaga. 

Boletín. Vol. in, n ° 26. 

Estados Unidos y pus Colonias 
Academy of Natural Sciences of Philadelphia. 

Proceedings. Vol. lxiii, part li. 
Chicago Academy of Sciences. 

Bulletin. Vol. iit, nos 4-6. 

Special Publication. N° 3. 
Departamento del Interior. Oficina de Agricultura. Manila. 

Revista agrícola de Filipinas. Vol. v, n." 1. 
Department of the Interior. Weather Bureau. Manila Central Observatory. 

Bulletin for July 1911. 
Field Museum of Natural History, Chicago. 

Publications. iSl° 151. (Geo)ogical series, vol. iii, n° 9.) 
Johns Hopkins Hospital, Baltimore. 

Bulletin. Vol. xxiii, n° 263. 
Museum of Comparative Zoology at Harvard CoUege, Cambridge. 

Bulletin. Vol. luí, nos 7-9; yol. Liv, nos 7-8, 10; vol. Lv, n" 1. 
Smithsonian Institution, XJ. S. National Museum, Washington. 

Contributions from the U. S. National Herbariiim. Vol. xiv, part 3; 
vol. XVI, part 1. 

Proceedings ofthe U. S. National Museum. Vol. xl. 
United States Geological Survey, Washington. 

Bulletin. Nos 431, 449-452, 454-464, 467-469, 472-483, 486-490,495. 

Mineral Ressources ofthe United Síaíes.1909, parta i and 11. 

Monographs. lii. 

Professional Paper. Nos 70, 73, 75. 

Water-Siipply and Irrigation Paper. Nos 256, 261, 263, 265-269, 272-277 
University of California, Berkeley. 

Publications. Vol. vi, n" 15; vol. vii, nos 7-8; vol. viU, nos 2, 4-7. 
Wisconsin Academy of Sciences. Arts and Letres, Madison. 

Transactions. Vol. xvi, part 11. 
Wisconsin Geological and Natural History Survey, Madison. 

Bulletin. N" xi-xiv. 

Francia 

Aoadémie des Sciences de París. 

Compies-rendus. Tome 154, nos 10-14. 
Académie internationale de Géographie botanique, Le Mans. 

Bulletin. 2r année, nos 208-269. 
La Feuille des Jeunes Naturalistes, Paris. 42« année, n° 496. 
L'Echange, Moulins. 27'' année, n° 327. 



218 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Société entomologique de France, Paris. 

Aúnales. Vol. lxxx, 3' trimestre. 
Société franíjaise de Minéralogie. 

Bulletin. Tome xxxiv, n° 6; tome xxxv, n" 1. 
Station Entomologique de la Faculté des Sciences, Rennes. 

Inserta. V année, n" 13. 

Inglaterra t sus Colonias 
Linnean Society of New South Wales, Sydney. 

Froceedings. Vol. xxxvi, part 3. 
Royal microscopical Society, London. 

Journal. 1912, part 1. 
The Cauadian Entomologist, Guelph. Vol. Lxlv, n° 3. 

The Entomologist's Record and Journal of Variation, London. Vol. xxiv, 
n°3. 

The Zoologist, London. Vol. xvi, n° 183. 
Zoological Society of London. 

Froceedings. 1912, part i. 

Transactions. Vol. xx, part 1. 

Italia 
Rivista coleotterologica italiana. Camerino. Anno x, n° 2. 
Rivista italiana di Ornitología, Bologna. Anno i, n"^ 1-2. 
Rivista técnica e coloniale di Scienze applicate, Napoli. Anno ii, n" 3. 
Societá italiana di Scienze naturali in Milano. 
Atti. Vol. L, fase. 4°. 

México 
Instituto Médico Nacional, México. 
Anales. Tomo xa, n° 1. 

Portugal 

CommÍ9ao dos trabalhos geológicos de Portugal, Lisboa. 

Communieagoes. Tomo viii, 
Institut de Bactériologie Cámara Pestaña, Lisboa. 

Archives. Tome iii, fase. ni. 

Rusia 
Kaukasische Museum, Tiflis. 
Mitteilungen. Band v, lief 4. 

Suiza 
Société zoologique suisse et Muséum d'Histoire naturelle de Genéve, 
Revue suisse de Zoologie. Vol. xx, n<" 1-2. 



Brolemann (H. W.) — A propos d'un systéme des Géophilomorphes. 
(Arch. Zool. Expérim., 1909.) 



DE HISTORIA NATURAL 219 

BbOlemann (H. W.)— Complément á la description du Spelísoglomeris 
RacovifzcB Silvestri. (Arch. Zool. Expérim., 1908.) 

— Chüopodes monégasques. (;Bu11. Mus. Océanogr. de Monaco, 1904.) 

— Description d'un genre nouveau et d'une espéce nonvelle de Myriapo- 

des de France. (Bull. Soc. Entomol. de France, 1908.) 

— Description d'un nouveau Polydesme d'Espagne. (Bull. Soc. Entomol. 

de France, 1902.) 

— Diagnoses préliminaires d'espéces nouvelles de Schendylina. (Bull. Soc. 

Entomol. de Drance, 1911.) 

— Le genre Acanthiulus. (Ann. Soc. Entomol. de France, 1903.) 

— Ce genre Paraiulus. (Ann, Soc. Entomol. de France, 1902.) 

— Mastigonodermus Boncii, nov. sp. (Buíl. Soc. Entomol. de France, 1908.) 

— Materiali per lo studio della fauna eritrea raccolti nel 1901-03 dal 

Br. A. Andreini, tenente medico. I. Myriapodes. (Bull. Soc. Entomol. 
Italiana, 1993.) 

— Materiaux pour servir a une faune des Myriapodes de France. N"' 32- 

35. (La Feuille des Jeun. Natur., 1906.) 

— Materiaux pour servir a une faune des Myriapodes de France. N"' 36- 

37. (La Feuille des Jeun. Natur., 1909.) 

— Mecistauchenus nouveau genre de Géophilide. (Bull. Soc. Entomol. de 

France, 1907.) 

— Myriapodes de Costa Rica recueillis par M. le Professeur P. Biolley. 

(Ann. Soc. Entomol. de France, 1905.) 

— Myriapodes de Guatemala recueillis par Don Juan J. Rodríguez. (Bull. 

Soc. Zool. de France, 1904.) 

— Myriapodes de la mission du chemin de fer Thiés-Kayes recueillis par 

le Dr. Conan. (Mém. Soc. Zool. de France, 1906.) 

— Myriapodes du Musée de S. Paulo. (Revista do Mus. Paulista, 1901.) 
-- Note préliminaire sur les genres de Schindylina. (Bull. Soc. Entomol. 

de France, 1911.) 

— Os Myriapodos do Brazil. (Catálogos da Fauna Brazileira editados pelo 

Musen Paulista, 1909.) 

— Polydesmiens pyrénéens. (Soc. d'Hist. nat. de Toulouse, 1910.) 

— Quelques Géophilides des collections du Muséum d'Histoire naturelle. 

(Bull. Mus. d'Hist. nat. de Paris, 1909.) 

— Recherches sur les Myriapodes de Corsé et leurs parasites. (Arch. 

Zool. Expérim., 1903.) 

— Symphiles et Diplopodes monégasques. (Bull. Mus. Océanogr. de Mo- 

naco, 1906.) 

— Symphiles, Pselaphognathes, Polydesmoides et Lysiopétaloídes. (Arch. 

Zool. Expérim., 1910.) 

— Un mystérieux Myriapode, Scolopendropsis bahiensis Brandt. (Bull. Soc. 

Zool. de France, 1897.) 



220 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

BrOlemann (H. W.)— Un nouveau Myriapode de Costa Rica, Platyrrhaeus 
Pococki. (Bull. Soc. Entomol. de Franca, 1911.) 

— Un nouveau Myriapode de Costa Rica. (Bull. Soc. Entomol. de Fran- 

ca, 1911.) 

— Un nouveau Myriapode franjáis. (Bull. Soc. Entomol. de France, 1907.) 
Capus (G.) et Bois (D.)— Les Products Coloniaux. Origine, Production, 

Commerce. Paris, 1912. 
JüiLLET (A.)— Recherches anatomiques, embryologiques, histologiques et 

comparatives sur le poumon des Oiseaux. (Arch. Zool. Expérim., 1912. ) 
Navarro Neumann (Emm. M. S.) — La récente éruption du Volcan TaaL 

(Ciel et Terre, 1911.) 
Regnault (Félix).— Les Endogamies. (Bull. Soc. d'Antropol. de Lyon, 1911.) 
ToNi (G. B. de).— In memoria del botánico Luigi Sodiro, (Atti Pontif. 

Accad. Rom. Nuovi Lincei, 1910.) 



Sesión del 1/ de Mayo de 1912. 

PRESIDENCIA DEL ILMO. SU. D. EMILIO RIBERA 

El Secretario lee una carta del Presidente D. Ricardo Godorníu, 
excusando su asistencia por ocupaciones ineludibles. Da después 
lectura al acta de la sesión anterior, que se aprueba. 

Admisiones. — Quedan admitidos como socios numerarios los 
señores propuestos en la sesión de Abril, y es presentado por el 
Sr. Hernández-Pacheco el licenciado en Ciencias Naturales don 
Emilio Rodríguez y López Neira, y por el Sr. Rioja el Sr. D. Fian- 
cisco Gereijó, residente en Santander. 

Comunicaciones.— El Secretario presenta una nota sobre un gé- 
nero nuevo y dos especies de Mimáridos, nuevas también, y en 
nombre del Sr. Lafuente entrega una comunicación titulada «Da- 
tos para la fauna de la provincia de Ciudad Real». 

— El Sr. Dusmet da cuenta de sus observaciones sobre la nidifi- 
cación de la Ammophila hirsuta. 

— El Sr. Hernández- Pacheco participa que en compañía del se- 
ñor Dantín, y del alumno del Museo de Ciencias Naturales, señor 
Castro, nuestro consocio, ha verificado recientemente dos nuevas 
excursiones al yacimiento fosilífero de la provincia de Palencia, 
habiendo recogido restos de especies hasta ahora no encontradas 
en el depósito objeto de estas exploraciones. 

— El Presidente invita al Sr. Pacheco para que exponga á la 
Sociedad en una nota el resultado de esos últimos descubri- 
mientos. 

Secciones.— La de Barcelona celebró sesión el 21 de Abril, bajo 
la presidencia de D. Carlos Calleja. 

Quedan admitidos los socios presentados en la última sesión, y 
propuesto como socio numerario, por el Sr. Serradell, D. Alberto 
Carsi, constructor de pozos artesianos. 

— El señor Presidente da cuenta de haber explanado el Sr. San 
Miguel su anunciada conferencia sobre «Fenómenos de glaciaris- 
mo». Se conviene en que la próxima sea desarrollada por el señor 

T. XII.— Mayo, 191-2. 15 



^2 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Serradell, quien con ella continuará la exposición de los fenóme- 
nos de erosión por el agua, que comenzó en su anterior conferen- 
cia. El Sr. Serradell muestra su conformidad con lo acordado, y 
á propósito de ello, anuncia el reciente derrumbamiento de la 
piedra movediza de Tandil (República Argentina), uno de los me- 
jores ejemplares de roca erosionada. El mismo socio da cuenta de 
haberse realizado la excursión á Papiol, que resultó fructífera por 
los ejemplares de minerales y fósiles recogidos. 

—El señor Presidente propone que la próxima se verifique á la 
región marítima de Gasleldefells, de carácter geológico y zoológi- 
co. Así se acuerda. 

— El mismo señor comunica que la Sociedad astronómica de 
Barcelona invita por su conducto á nuestros consocios á que asis- 
tan á la inauguración y visiten la Exposición de Estudios lunares 
que aquella importante entidad organiza. La Sociedad agradece la 
invitación y promete su visita. 

—El señor Secretario propone, y así lo acuerda la Sección, que 
se den las gracias al Sr. Jardí, Profesor de esta Facultad de Cien- 
cias, por el concurso que graciosamente nos ha prestado en la pro- 
yección de fotografías en las conferencias organizadas por nuestra 
Sección. 

— Fué presentada una comunicación del Sr. Pardillo referente 
á un mineral de oligisto procedente del Cabo Tres Forcas. 

— El señor Secretario manifestó, por encargo del Sr. San Mi- 
guel, que en la excursión á Can Margarit ha encontrado en las 
canteras de caliza del carbonífero inferior varias especies minera- 
les, las cuales están confusamente mezcladas entre sí, en las grie- 
tas de la caliza, indicando quizá la existencia de bolsadas en don- 
de los minerales se hallan en mayor cantidad. Las especies son 
las siguientes: Esmitsonita cristalizada con calamina; calamina, 
concrecionada, semejante á calcedonia y compacta de color azu- 
lado y rodeada de hidrocincita. También halló la pirolusita en 
nodulos sobre caliza escalenoédrica y por fin la limonita y hema- 
tites roja, esta última en la arenisca abigarrada del Triásico 
de Gavá. 

— La de Zaragoza se reunió el 24 de Abril bajo la presidencia 
del Sr. Borovio. 

— El Sr. Moyano notifica á la Sociedad el fallecimiento del se- 
ñor Gila, fundador de la Sección de Zaragoza, y le dedica senti- 



DE HISTORIA NATURAL 223 

-das frases de elogio, acordándose que conste en acta el senti- 
miento de todos por tan sensible pérdida. Después presentó algu- 
nos fósiles de los géneros Rhynchonella y Plicatula, recogidos en 
en los alrededores de Maranchón (Guadalajara). 

— El Sr. Aranda presentó fósiles de Beceite (Teruel) y comentó 
lo fructuosas que resultan las excursiones á Cameros (Logroño), 
dando cuenta de las especies interesantes del género Dorcadion 
y de varios géneros de Carábidos, recogidas allí por D. Cándido 
Bolívar, á quien ha acompañado en una reciente excursión. 

La Sociedad se felicita de que el Sr. Aranda haya sido nom- 
brado Catedrático de Zoología de esta Facultad de ciencias. 

— El Sr. Ferrando proyecta una excursión en la segunda quin- 
cena de Mayo á Vista Bella, con objeto de recoger rocas erupti- 
vas, ofreciendo asistir varios socios á la expresada excursión. 

— La de Santiago celebró sesión bajo la presidencia dei señor 
Deulofeu. 

— El Sr. García Várela comunica que con motivo de un cursillo 
de Entomología que viene explicando en la Facultad de Ciencias, 
se han realizado varias excursiones por los alrededores de Santia- 
go, recogiendo numerosos ejemplares que presenta á la Sección, y 
que servirán de núcleo para ir formando en la Universidad la co- 
lección entomológica regional. 

El mismo Sr. García Várela lee una Nota sobre el género Cossu- 
iia Siál (Coreidos de la región etiópica) que se remite á Madrid 
para su inserción en nuestro Boletín. 

— El Sr. Cabeza de León comunica que está ultimando una 
Nota histórica sobre la pesca de la ballena en las costas de Gali- 
cia, y que tan pronto reciba unos datos que tiene solicitados la 
presentará á la Sección, por si la Sociedad considera interesante 
publicarla. 

— El Tesorero de la Sección, Sr. Sobrado, participa que ya se 
han hecho efectivas todas las cuotas corrientes de los socios de 
Santiago, y que su importe se ha remitido á la Tesorería general. 



224 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Notas y comunicaciones 



Una historia del Perú contenida en un cuadro al óleo de 1799 

POR 

FRANCISCO DE LAS BARRAS DE ARaGÓN 
(Láminas i, ii y iii.) 

Habiéndome encargado el Director del Museo de Ciencias Na- 
turales la descripción del cuadro á que se alude en el título de 
este trabajo, con el fin de dar cuenta á la Real Sociedad española 
DE Historia natural de esta curiosa pintura, cumplo hoy el en- 
cargo recibido publicando el resultado del trabajo que realicé du- 
rante mi permanencia en Madrid como encargado por la «Junta 
para ampliación de estudios é investigaciones científicas» para es- 
tablecer la Estación alpina de Biología de la Sierra del Gua- 
darrama. 

Contiene el cuadro á que me refiero, la Historia natural, civil 
y geográfica del reino del Perú y la representación de gran nú- 
mero de formas animales y vegetales que viven en el mismo, y 
aun quizás algunas de muy diverso origen (1), que el autor in- 
cluyó entre aquellas, sin duda por desconocer su procedencia y 
suponerla originaria de la región americana á que se refiere 
el cuadro de que hablamos. 

Las especies están distribuidas en la forma que puede apre- 
ciarse por las láminas que acompañan á este trabajo, y cada una 
de ellas lleva al pie una leyenda explicativa; de modo que, coma 
anuncia el título, además de la historia civil y geográfica de aquel 
antiguo reino, á la que está dedicada la parte central del cuadro, 
se contiene en el mismo la de su fauna y flora y además la etno- 
gráfica, puesto que también hay buen número de figuras que re- 



(1) Sirva de ejemplo de esta afirmación la figura del Lémur variegatus, 
que es una de las representadas en el cuadro, y, que como es sabido, es 
una especie de Madagascar; el ejemplar copiado se conserva todavía en 
el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. 



DE HISTORIA NATURAL 225 

presentan los naturales del país, divididos en civilizados y sal- 
vajes, con sus diversas vestimentas. 

Mide el lienzo 3,25 m. de longitud por 1,15 m. de altura y está 
pintado al óleo, llevando escritas las leyendas con tinta ordina- 
ria sobre el blanco de la pintura. Fué ejecutado en Marzo de 1799 
por Luis Thiebauf, debiéndose lo escrito, y sin duda la idea que 
presidió á su ejecución, á D. José Ignacio Lequanda, quien lo 
dedicó, como reza el título, á la Suprema Secretaría de la Real 
Hacienda de India?. 

Este cuadro perteneció al Ministerio de Hacienda, donde figu- 
raba en uno de los despachos de aquellas oficinas, hasta que hace 
algunos año?, y por gestiones del muy erudito literato y natura- 
lista D. Marcos Jiménez de la Espada, de D. Miguel Golmeiro, 
director entonces del Museo, siendo Subsecretario de Hacienda 
D. Antonio M.* Fabié, fué cedido á este Museo como lugar más 
apropiado para su exhibición, figurando hoy en la sala de confe- 
rencias donde se verifican las sesiones de nuestra Sociedad. 

En la reproducción del cuadro he procurado conservar cuidado- 
samente la pésima ortografía y abreviaturas que se ven en el ori- 
ginal, habiéndome ayudado en la comprobación D. Eduardo Bal- 
guerias y Quesada, alumno á la sazón del curso de que estaba yo 
encargado en el Museo, tarea larga y pesada, pues como puede 
juzgarse por lo abultado de este escrito, la relación es minuciosa 
y la letra menuda y borrosa en muchos sitios. 

No era fácil para mis solas fuerzas dar las referencias cientí- 
ficas de las especies que se enumeran, para lo que se necesitan los 
conocimientos de diversas especialidades en Historia natural, por 
lo que he prescindido de ellas, excepto para las plantas, dejando 
que con el cuadro á la vista y las facilidades que dará el tener im- 
preso el texto, puedan nuestros consocios ocuparse á su sabor en 
esclarecer é ilustrar esta Historia del Perú con la explicación de 
los animales que en ella aparecen, dando á conocer el nombre 
que hoy llevan en la Ciencia. 



226 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

(Parte superior central (lámina i). 

Quadro de Historia natural, Civil y Geográfico 
del Reyno del Perú, año de 1799. 

DEDICADO Á LA SUPREMA SECRETARÍA DE REAL HACIENDA DE INDIAS 

Discurso preliminar. 

La falla de noticias exactas é individuales que hemos notado 
relativam.*^ á la América, nos ha inspirado la idea de reducir á 
un breve Quadro, lodo quanto la naturaleza ofrece de extraño y 
admirable en la parle que se conoce con el nombre del Perú, y 
que hemos tenido proporción de examinar. Una historia comple- 
ta de todos los ramos que comprehende este Plan, es empresa su- 
perior á nras fuerzas, y no lleuaría el objeto que nos hemos pro- 
puesto de reducir á brebe Suma para la utilidad común todas las 
noticias que pueden interezar á los curiosos. Por consiguiente 
hemos preferido el método de presentar reducido á un punto de 
vista lo más interezante que se nota en los tres Reynos de la Na- 
turaleza y en la especie humana, que son los objetos más dignos 
de la atención del hombre. =Para proceder con orn, hemos divi- 
dido uro Quadro en tres parles. Comprehende la 1 .* La Geografía 
física que ocupa el Centro, presentando la tierra sin otro adorno 
que sus montañas, ríos y costas marítimas. En la 2.' se notan los 
var.» establecim.'°^quehan form.'^" los hom.» y las división.* polí- 
ticas en q.® han repartido el terreno, el núm.° de sus habitantes, 
y el uso que hace de las produce.*^ natur.% é industriales p.» el 
giro del Com.", y para acudir á sus necesid.^ La parle 3.', se con- 
sagra á la hist.^ Natur.'. Una descripc." de cada uno de los ani- 
males raros de esta p.*^^ de Amér.°» produciría una obra mui vo- 
luminosa y agena de uro intento: la simple inspecc."^ de sus 
figuras dibujad.'" con la mayor exactit.<*, y presentadas con sus 
naturales colores, da ideas más exactas que las descrip." más pro- 
lijas que son propias de los que se ciñen á tratar únicam.*« de 
este Ramo, con método científicü.^iNro objeto es sólo presentar 
dalos ciertos recopilados con la mayor concisión y clarid.'^, para 
que los sabios tengan fundam.*'° sólido en que apoyar sus espe- 
culaciones, y los curiosos un compendio de las maravillas que la 
naturaleza ha derramado en aquellos Países. Ojalá sirviera de es- 



DE HISTORIA NATURAL 227 

tímulo este ensayo para que ingenios más felices y perfecion.'io 
esta idea, nos presentasen, como en bosquejo, todo lo que en el 
Mundo físico y moral contiene de curioso é interezante; cuia no- 
ticia ilustrando los entendiuLt^o* nos elevaría á admirar y alavar 
con más fervor, la omuipot.'' y sabiduría del Ser Supremo de 
tantas maravillas. 

Madrid 14 de Marzo de 1799.— José Ignacio Lequanda. 



Mapa Geográfico del Reyno del Perú. 

PLANO GENERAL DEL VIRREYNATO DEL PERÚ 

Que manifiesta sus Costas Marítimas, el origen, direcciones y 
confluencias de sus Ríos principales, división político y geográ- 
fica en siete Intendencias, la posición de sus Capitales, sus confines 
con los Virreynatos de Sauta Fe y Buenos Ayres, y los términos 
que por el Oriente los dividen de las Naciones Bárbaras de la 
Pampa del Sacramento y Pajonal, comprehendiendo hasta los 
Países incógnitos. 

Arreglado á algunas observaciones Astronómicas, Planos par- 
ticular, ^ y de reconocim.to= hechos en la Montaña R.^. 



Corro Mineral de Gualgayoe ó Chota. 
(Centro primera columna.) 

HISTORIA 

El Reyno mineral, pide por sus recomendables objetos unos 
conocimientos tan bastos, como el Vegetal y Animal: los tres 
abrazan quantas producciones comprehende la naturaleza, y per- 
tenece á la Historia natural Botánica y Mineralógica, ellos for- 
man lo que llamamos Física y abraza el conocimiento de las ope- 
raciones de aquélla, auxiliando la Química á mostrar la composi- 
ción de estos cuerpos, y las experiencias el modo con que los 4 
Elementos de que está compuesto el Universo, influyendo unos 
sobre otros, y los efectos que producen. Así como la Historia en 
el Vegetal tiene el conocimiento de las plantas, y el Reyno ani- 
mal trata de todo Ser viviente, así también la Mineralogía enseña 
en el mineral quales son las diferentes tierras de que está com- 
puesto el Globo, sus Piedras, sus Metales, Petrificaciones y demás 



228 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

que encierra eu sus entrañas, pero, dejando ahora el discurso so- 
bre cada una de estas partes, pasaremos á iiablar de nuestro pro- 
pósito que es manifestar el estado de la Minería del Perú.=Una 
costumbre heredada, perjudicial y vergonzosa, hace que no se 
vean los adelantamientos en el tráfico Mineral en medio de la 
abundancia con que nos brinda la Tierra, pues parece que la Pro- 
videncia quiso que las Yndias excediesen en riquezas metálicas á 
los siglos memórales del Oñr y de Tarsis. En este Siglo ilustrado 
vemos adelantadas las Artes y las Ciencias dedicándose los Sabios 
á la Escritura para perfeccionar aun los oficios más mecánicos, y 
aunque sobre el modo de labar, de incorporar el Azogue, y el 
acierto en el método de la Fundición, ha merecido el desvelo de 
muchos en lo antiguo y lo moderno; con todo, los principales Artí- 
fices de la Minería, operan á la ventura, y por una costumbre here- 
dada que jamás abandonaran si no aplica todo el esfuerzo y poder 
el alto Gobierno. = E1 Yndio que se reputa por el siervo común de 
las Américas, es el primer Artífice para la extracción y beneficio de 
metales, siendo el fruto de su sudor y lágrimas para ágenos Seño- 
res. Su carácter es el ser insuperable de la costumbre heredada, 
y careciendo de estímulo no dobla sus tareas ni adelanta sus co- 
nocimientos. El Soberano Dueño del Rico Ymperio, al conocer 
estos defectos ha procurado sabia y justamente remediarlos, cos- 
teando una numerosa compañía de Mineralogistas científicos baxo 
de la Dirección del Ilustrado Varón de Nordem-flich, consejero 
intimo que fué del Rey de Polonia; pero á pesar de sus esmeros, 
según los experimentos jurídicos á que asistí y en que intervine, 
no resultaron los progresos que se pronosticaban entre el antiguo 
sistema de Almagamación (sic) y el nuebo de Barriles. Sea el que 
fuese el progreso estriva no en el método de beneficio, sino en 
€l menor costo de extraer los metales del Centro á la superficie. 



(Centro segunda columna.) 

MINERAL 

No se puede sujetar á duda que un ahorro de manos es uno de 
los puntos más interesantes por la sarta de Yndios que tiene el 
Reyno, y esto con el de menos consumo del Azogue y arreglo de 
labores podrá ofrecer muchas ventajas á nuestro tráfico mineral, 
único patrimonio de estas Yndias y al qual debe dedicarse el es- 
mero. El estado actual de las minas del Reyno se reduce á 391 in- 



DE HISTORIA NATURAL 229 

genios de beneficio de plata, y 121 piruros ó guinvaletes de oro que 
se trabajaban con la dedicación de 728 Mineros del primer Metal 
y 69 del segundo, según las razones dadas á aquel Gobierno por 
d R.i Tribunal de Minería en 1790. Se conocen 4 de Azogue en la 
actual labor: 4 de cobre y 12 de plomo, pero no se trabajan dos de 
Platina. Las más notables por sus riquezas son las de Chota y 
Pasco, que ambas fundieron en dicho año 237.284 marcos: Gua- 
rochirí 80.580: Lucauas, Gaslrovirreyna y otras de la pertenencia 
de Guamanga 14.779 marcos y dos onzas, y Arequipa, Gaylloma y 
Tacna 79.473 marcos siete onzas, sin consideración á los que de es- 
tos Minerales pasan á fundirse al Virreynalo de Buenos-ayre?: de 
modo que traídas estas partidas á una suma hacen 412.117 mar- 
cos, los que se han ensayado en las Gaxas del Reyno en el preli- 
cho año de 1790, que reputados á 8 V2 Pesos, hacen 3.503.512 Pe- 
sos y un real, sin consideración á lo que han producido otros 
Minerales que hay en Gnxatambo, Guamachuco y Auyos y otros 
que complementan el valor de más de 6 millones de Püsos que se 
amonedan reducidos á la Ley de 11 dineros de plata y oro en la 
Real Gasa de Lima en cada un año.=Ultimamente todo Político 
debe conocer que en el Perú sólo han de ser tres los Ramos que 
le hagan prosperar, quales son la Minería la industria, para co- 
lectar los fondos útiles á otras Regiones y el Comercio, sin cuyo 
fomento, aun aquélla es un cuerpo muerto. Está pidiendo á gri- 
tos la razón la reforma de los minerales del Perú: el innordenado 
trabaxo de los Yndios: sus primeros Artífices, nace del escaso con- 
tingente que reportan por tan penosas tareas, nacido lodo del en- 
gaño y ambición de sus Dueños; no hay horas de ordenanza, ni 
regla que fixen sus labores. Si á los Yndios se les hiciese partíci- 
pes en los metales de extracción, como en México, con el título de 
Tequio ó partido y Capchas en Potosí cediéndoles la Mina para 
que extraigan los Peones los metales que cada uno pueda desde 
el Sábado p.^'la tarde hía el Dom.° p."" la mañana con más la fran- 
queza del Azogue, prosperaría sin duda alguna este tráfico. 

{Explicación que lleva al pie el cuadrito que representa el cerro de Gualga- 
yoc ó Chota.) 

I. — Explicación del actual beneficio 

A. Boca de la Mina, por donde sacan el Metal. 

B. bitio á donde se depositan los Metales. 



230 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

G. Lugar á donde se pone el desmonte ó escombro. 

D. Conductores del Metal al ingenio ó Escombro. 

E. Quebraderos de Metales. 

F. Ingenio en que se reducen los Metales á Polvo. 

G. Cedazo ó Zernidero de Metal. 

H. Guerpo de incorporo que se separa con los pies. 

I. Guerpo que está en beneficio con Sal y Azogue. 

J. La Arina ó polvo de metal quando es de quema se lleva del 
Trapiche al Orno, de aquí al Buytron y de aquí á la Tina donde 
se laba y sale el Guerpo de Plata. 

K. La Pella mezclada. 

L. Máquina con que se extrahe el Azogue de la Plata, y que- 
da depurada y limpia. 

M, Pueblo ó asiento del Mineral. 

N. Río. 

(Faja manuscrita que se extiende alrededor circunscribiendo la parte cen- 
tral del cuadro. — Parte horizontal superior^ subdividida en diez capituloSy 
de los que cada %mo ocupa dos cuadritos.J 

Fandación del Ymperio de los Yacas y su conquista. 

Quanto se ha dicho hasta aquí en oi-n á la famosa questión de 
los prim.s Poblad. s del nuevo Gontinente como de las Potest.% 
religión y costumb.® observad. ^ en los siglos anter.^ á la funda- 
cióii de los Ymper.s Mexicanos y Peruano, estriva en Sixtem.* 
aéreos por meras conjeturas. El Libro augusto de ios Yucas, que 
era compuesto de Gordon.^ con nudos á que llamaron Quipos, ha 
dado alguna luz para saber q.« Manco=Gapac, el mas sagaz y as- 
tuto entre los de su Nación, fundó la Giud.^ del Guzco en el año 
de 1043 de la era christ.', eligiéndole para su Corte y seííalando 
por insignia de la Dignidad Soberana, la Borla roxa. Aun vene- 
ran los Yndios la memoria de este famoso Héroe, pues en sus cán- 
ticos le dan muchos atributos semejantes á los que en la China 
prestan á Gonfucio y los Atenienses dieron á Solón por sus sabias 
Leyes; le hacen autor de los caracteres ó nudos en que sifravan 
sus anales: prim.° con el arte, y después con el poder de las ar- 
mas engrandeció su Imperio, logrando dilatarlo sus lexílimos des- 
cendientes y succesores, desde el equador hasta el Trópico de 
Capricornio. Reduxo sus Pueblos á vida sociable, los instruyó en 
la agricultura y otras arles; hízoles creer que era hijo del Sol, y 
le edificó Yupac-Yupanqui, un magnífico Templo, obligándolos á 



DE HISTORIA NATURAL 231 

darle adoración. Estableció por baza fundamental de su Imperio, 
el asiduo y constante trabajo de sus Vasallos; y que los frutos de 
sus cosechas se distribuyesen en tres partes: una era para su 
Patrimon." ñ.\ otra consagravan al culto de su Deidad, y la ter- 
cera quedaba al Labrador; de modo, que unidas estas y otras sa- 
bias Leyes al premio del verdadero mérito y recta administración 
de eTuslicia, eran la felicidad de esta Nación. Succedieron 13 Em- 
peradores hasta el año de 1533 en que conquistó esta Monarquía 
D. Francisco Pizarro, quitando el Cetro y la vida al tirano Ata- 
hualpa, que había usurpado el dominio á su lexítimo Soberano 
Guascar-Ynga. Los Emperad.^ Católicos desde Carlos l.^de Espa- 
ña hasta el actual reinante Carlos 4." (que Dios gue) han sido 1 1 
y 41 los Virreyes y Presidentes que han mandado aquel dominio 
á su R.^ nombre sin que jamás halla merecido en estos su digni- 
dad, el menor contraste y altas prerrogativas. La Conquista y 
dominio Español trasladó á aquellas Regiones la Religión verda- 
dera, las Artes y las Ciencias; muchos animales útiles al trabajo 
y alimento, así como abundantes y copiosos frutos y otros efectos 
de que carecían. La España, y aun el antiguo mundo todo, ha 
sido partícipe de sus riquezas metálicas y otras maravillosas pro- 
ducciones de que tanto abunda en sus tres Reynos, recompen- 
sándose mutuamente uno y otro Emisferio, para mantener las 
necesidad,^ naturales é inconstancia del hombre. 

Descripción Geográfica del Reyno del Perú. 

Se tiene dicho en el anterior capítulo de la fundación del Ym- 
perio Peruano, que se extendía el dominio en tiempo de sus últi- 
mos Soberanos, desde el Equador hasta el Trópico de Capricor- 
nio; y aunque los Español. ^ lo conservaron sin desmenbrarlo 
sustancialm.'^e en más de 2 siglos, obligó la política á segregar en 
el año de 1718 las Provincias de Quito por el Norte, para unirlas 
al Virreynato del nuevo Reyno de Granada, y en el de 1778 por 
el Sur, otras, para erigir igualm.'e el del Río de la Plata. Su ma- 
yor extensión está comprehendida entre los grados 2 y 23 de lati- 
tud austral, extendiéndose en su mayor anchura desde el 297 
hasta el 310 de longitud, tomando el primer meridiano del pico 
de Tenerife: siguiendo lo largo y rodeos de la Costa por el mar 
Pacífico, tiene 423 leguas: se observa por la disposic.» de la tierra, 
una notable varied.^^ en sus climas. Acia las riveras del mar se 



2^2 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

extienden unos inmensos Arenales que corre á lo largo toda la 
costa, y solo son deliciosos, templados y de cultivo los Valles y 
las vegas de los Ríos que, descendiendo de las altas y nevadas 
cordillera?, siguen su curso hasta entrar en el Occeano pacífico. 
Toda esta parte de la Costa vaja la divide una cadena de cerros, 
por lo regular áridos y fragosos; pero su esterilidad es abundan- 
temente recompensada con las riquezas de la plata y el oro que 
extrahen de sus entrañas. A todo este espacio, que es frígido y 
tempestuoso, en que se comprehenden muchas quebradas y llanu- 
ras, dan e! nombre de Sierra. Estas innumerables colinas van á 
terminar en la Cordillera de los Andes que atraviesa toda la Amé- 
rica Meridional y Septentrional, teniendo á su Oriente la caluro- 
sa, pero amena Montaña Real, poblada en las inmediaciones del 
magestuoso Río de las Amazonas y otros colaterales mui cauda- 
losos, de innumerables Tribus de Yndiossalvages, de que solo te- 
nemos una general y confusa noticia. 

Población antigua y moderna del Ymperio Peruano. 

En ninguna materia estubieron más distantes del acierto los 
historiad.^ Europeos, como en flxar niím." de los habitantes del 
nuevo Mundo, pues no falta quien haga subir su población, al 
exagerado de 120 millón.^, graduando tal vez por el inmenso 
espacio de su terreno sus cálculos arbitrarios. La constante ob- 
servación que hemos hecho en aquel Continente por más de 30 
años, y las más seguras noticias y documentos que nos comuni- 
caron muchas person.^ instruidas y sensatas, nos hacen creer que 
los eslablecim.'^°s de las Nación.» Europeas, no llegan á 2-2 mi- 
llón.* de personas, siendo probablem.*^ inferior el que componen 
las tribus salvages. Estas en que pudiera caver el abultado cálcu- 
lo, no disfrutan de las ventajas de una sociedad bien ordenada, y 
además que viviendo por lo regular de la Caza, y de la pezca, ne- 
cesitan y deven ocupar un inmenso terreno, como efectivam.*^^, lo 
acreditaron cuantos han visitado sus fronteras, y mucho del in- 
terior. La del Perú en lo que componían la dominación de los 
Yncas, nunca llegó á 4 V2 millón.^ de habitantes, según el Censo 
principiado por Lope García de Castro, y concluido por D. Fran."^" 
de Toledo en 15V5, q.^ cotejado con el de Lima de 1791 y cómputo 
de las Provincias que se le segregaron para crear el Virreynato 
de Buenos-ayres, y Presid.* de Quito, asciende á más de 3 ^2 "^i" 



DE HISTORIA NATURAL 233 

llones; pero si se hiciesen unos Padrones arreglados y justos, se- 
ría quizá éste el primero, sin embargo que hubo causas físicas de 
despoblación como la epidemia del año 20 de este siglo que casi 
devoró la mayor parte de la nación Yndia. El Virreynato de Lima, 
de que se trata, contiene 107612-2 personas, (sin incluir la Intend.^ 
de Puno nuevam.^« agregada) las 608694, Yndios, 135755, Españo- 
les, y el resto de negros y otras castas que de éstos se derivan, com- 
poniendo solo su capital, 62910 de todas clases, edad.* y condicio- 
nes. Este cálculo es mui deminuto, pues se save con evid.*, que 
quando se forman semejantes catastro?, se disminuye fraudellen- 
tam.** el verdadero número de habitantes por el vano rezelo del 
Vulgo que presume son siempre precursores de nuevos impues- 
tos. Fuera de que es mui común en América, la emigración de 
unos Países á otros en la gente Yndiana, huyendo de estos empa- 
dronamientos, para lo qual les ofrecen grandes proporciones; lo 
basto del terreno, y la cortedad de sus ajuares. 

Sistema del Govierno de los Emperadores Yncas y Españoles. 

Luego que tuvo formado su Ymperio Manco-Capac dictó la Ley 
de succesión declarando por heredero del trono al Príncipe que 
naciese de la Emperatriz, ó en su defecto de la Colla, eligiendo 
siempre la más hermosa y discreta entre las Pallas sus nobles Con- 
cubinas. Estava dividido el reyno en quatro departamentos que 
parece correspondían á las quatro partes cardinales del mundo. 
Había en cada uno su Governador que presidía al Consejo de su 
distrito; pero en la metrópoli tenía el govierno el tribunal Supre- 
mo que juzgava á aquéllos, y á los demás Jueces de su dominio. 
En cada Pueblo había sus magistrados, un Comisario ó Fiscal 
observador de sus operaciones. Tenían sus régulos ó Casiques 
cuio mando y señorío comprehendía hasta mil familias. Cada mes 
davan razón de sus graves asuntos los Jueces inferiores á aquel 
autorizado Governador del Departam.*" y éste al Emperador quien 
examinava en el Senado las ocurrencias de cada uno. Quando 
los Soberanos de Castilla succedieron á los Yucas en este dila- 
tado Ymperio, crearon unos Governadores autorizados, que luego 
tubieron el alto grado de Virreyes, cuias prerrogativas se leen en 
el nuevo Código de la recopilación Yndiana. Lima fundada por el 
conquistador en 1535, se declaró capital de aquel extenso País, 
erigiendo en ella diferentes Tribunales y Jueces para los fines de 



■234 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

SU destino. Los territoriales de las Provincias se titulavan recien- 
te la conquista Encomenderos, después fueron nombrados Corre- 
gidores; pero desde el año de 1784, se dividió el govierno de aquel 
Imp.° en 8 Intendentes, y 58 Subdelegados, sujetos todos al Vi- 
rrey en los términos que se advierten en sus ordenanzas munici- 
pales. Está dividido el mando del Virrey como Gefe supremo de 
aquellas distancias en 4 partes: Eclesiástica, Política, R.^ Hacien- 
da y Guerra, con sus respectivos Trib.^ y Jueces, q.« resuelven 
las mater.^ según las natur.^^de sus caus.^. 

Riquezas naturales del Reyno y sus pres.tes Valores. 

El Perúdeve pagar con sus riquezas metálicas y otros preciosos 
frutos con que brinda la feracidad de su terreno, los afanes de la 
industria Europea, y para ello deve contar por patrimonio en la 
actualidad, arreglado todo al Quinquenio de 790 á 794 con 6,700 
^ p.s deducidos por años común de este Período, de los 27.967.566 
p.s amonedados y de 5.593.513 p.^ 2 '^ ^.^ en la balanza favorable 
del Comercio, que hace con sus frutos en el Virreynato del río 
de la Plata inclusos 100 G anuales q.« pueden importar sus pro- 
pios frutos de Lana de Vicuña, Alpaca, Algodones y Cascarilla, 
sin consideración alguna á los Cobres de Chile, Cacaos de Guaya- 
quil y otros artículos que uo son del Reyno. Esta riqueza es más 
de 5 Va millones, la recoge la industria mercant.^ después que 
circula por la R.' Hacienda y miembros de su Com.° interno, de 
modo que puede decirse, que áecepcióu de 1.100 G p.° que quedan 
en el Reyno para Situados, com.pra de Trigos en Chile, tintas en 
Guatemala, maderas, y construcciones en Guayaquil, y Negros de 
la Costa de África, el resto viene á la Europa, sin que entre en este 
cálculo, las pastas de oro y plata para el uso y ornato de aquellos 
moradores, ni el contrabando de estos metales. Si nros. Españo- 
les hubiesen tenido la cuidadosa atenc."^ de hacer transitables los 
caminos para internar en la Montaña R.^, civilizando por medio 
del Com.°, á las Naciones Salvajes que la ocupan se habrían des- 
cub.° muchas preciosidad.*, y cultivádose el Cacao, la Casc.% bálsa- 
mos, gomas y otras maravillos.^ produce.^, que puestas en luxoen 
las nac^ de Europa y Asia, habrían equilibrado las riquezas, que 
nos extraheu con sus manufactur.s 



DE HISTORIA NATURAL 235 



Carácter de los Peruanos Yndígenas, y naturalizados. 

Para hablar con exactitud del carácter de los habitantes del 
Perú, conviene distinguirlos en las tres clases principales de que 
se componen, que son Yudios, Españoles, y Negros, de cuios enla- 
ces resultan otras Castas mescladas. — Acerca de los Yudios, hubo 
á principios de la Conquista de América qui&n los disputó hasta la 
nacionalidad; y los más moderados los consideraron como una 
raza embrutecida y degenerada. El tiempo ha demostrado quan 
groseramen.t^ se engañaron en este falso concepto, pues se ha 
visto en repetidos exemplares, que el Y^ndio es capaz de los más su- 
blimes conocim.'^os de las Ciencias, como lo han acreditado muchos 
que han cultivado sus talentos; y serían más numerosos los exem- 
plares si todos tubiesen las proporciones de educación que los Es- 
pañoles, y Europeos. Se ha notado que los domina el temperam.*'* 
flemático, y por tanto no se ha visto hasta ahora ningún Y^udio 
loco. Este mismo temperamento los hace mui aptos para todo lo 
que exige profunda meditación y paciencia: son rezelosos, y des- 
confiados, efectos de su cituacion: poca fuerza les hacen las razo- 
nes, si no van acompañadas del Exemplo. Como son tímidos y pu- 
silámines, son por conseq.» supersticiosos, crueles y vengativos: 
sus pasiones dominantes son la embriaguez, la pereza, y el liver- 
tinage. Su sobriedad en la comida y vestido es más bien efecto de 
indolencia, que de un principio virtuoso. El Español Peruano es 
idólatra del fausto y ostentación. Sólo apetece la opulencia en 
quanto se proporcionan medios para lucir: prefiere los honores á 
la utilidad: disimula prudente los agravios, ama á su patria, y es 
en extremo fiel á su Soberano: mira con emulación á sus compa- 
triotas y mucho más á los Europeos: es urbano, tímido y sagaz 
para pedir: save disimular sus defectos ó vicios sin hipocresía, 
pero con destreza y circunsp.°" Es naturalm.*^ fecundo en hablar 
con gracia y energía: su talento agudo y despejado, se anuncia 
desde los tiernos años, y le hace apto p.* las ciencias á que tiene 
propensión. En el bello sexo se reúnen las gracias de la hermo- 
sura con los atractivos de su ingenio sutil, seusibilid.^', y agrado 
q.s encantan, é interesan. 



236 boletín de la real SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Comercio Marítimo y Terrestre. 

El Perú siempre se ha dedicado más al beneficio de las minas, 
que á las especulaciones mercantiles. Hemos visto con dolor en 
aquel Ymperio, la gran falta de estas luces, y por tanto en el tomo 
20 del viagero universal, se dieron aquellos que pudimos adqui- 
rir en tan remotas regiones deseosos del bien del Estado. El Co- 
mercio de la mar del Sur, ha tenido desde su conquista, tres épo- 
cas, con otros tantos sixtemas en su giro, siendo también tres los 
conductos por donde se hace su tráfico universal. El primero con 
la Península fué el de los Galeones por la ruta de Portovelo. El 
2." se contrajo por el Cavo de Hornos, restringiendo al número de 
embarcaciones que permitía el Soberano; y el tercero y más feliz, 
el libre Comercio y navegación. El de los Puertos del mar pací- 
fico entre sí se hace en embarcaciones construidas en aquellas 
costas; y el terrestre estriva en el mutuo abasto de los efectos de 
Europa, y del País de donde retornan otros, y la plata y el oro 
de sus Minas. En el Quinquenio de 1785, á 89, navegaron de Es- 
paña á Lima, 42.099.313 p.^ 6 V» '"•' de precios de plaza con prin- 
cipal y costos hasta ser puestos en Lima en los Almacenes de sus 
dueños, y su exportación en moneda y frutos, su valor en la Rada 
de Cádiz, fué de 35.979.339 pesos, 6 Vs ^^- $• Su mayor fomento, 
deve nacer del buen cultivo, y beneficio de las primeras materias 
útiles á Europa, y de la comodidad de sus transportes por mar y 
Tierra; pero siempre será un problema, el si será conven.*^ que 
la América pague en frutos reservánd.^^ el numer.o. 

Real Hazienda del Virreynato del Perú. 

Conociendo los Virreyes, que la baza de una Monarquía, es la 
R.i Hacienda, han tenido en estos últimos tiempos la cuidadosa 
atención de pedir al Tribunal respectivo un estado gral. por un 
quinquenio que manifieste los valor.^ y pensiones fix.^, y extraor- 
dinarias que tubo aquel Govierno. Por este sabio y único medio 
saven graduar los gastos con los rendim.^^^" para que no dejando 
vencer la balanza en el exceso, no se experimenten las tristes con- 
seq.«^ que son consiguientes á la falla de esta economía. Los ac- 
tuales productos que forman el R.^ Patrim." de aquel Reyno se- 
gún el último quinquenio de 794 por la universalid.'^ de sus 



DE HISTORIA NATURAL 237 

ramos suben á la Suma de 4 V2 millones de pesos $; estando re- 
putado el gasto ordinario y extraordinario poco más que en 3 V2 
mili.» de modo que con una regular economía, pueden sobrar en 
una época tranquila, esto es sin guerra 800 (g pesos para remitir al 
Erario de la matriz. No deve un Virrey zeloso y amante de los 
beneficios de la Corona, hacer estrivar sus anelos, tanto en au- 
mentar los ramos cuanto en el fomento de la agricultura, Comer- 
cio, industria y minería y en arreglar los gastos parlicularm.*^ ex- 
traordina.o*; éstos se han conocido en aquel Dominio por la lima 
sorda que impide los sobrantes copiosos. Aunque los Virreyes 
son también Yntend.'^® ¿q ^q metrópoli, no pueden atender con 
esmero al por menor de la R.^ Hacienda, y parece sería conven.*® 
hubiese este magist.<^° en la capit.i p.« niuch.^ fines útiles, aunq.* 
dilatados para referirse en su por menor, pero sujeto al Virrey 
para evitar compet.^^* á la ambiciosa autoridad. 

Montaña R.1 y sus Naciones de Ynd.» Salvages. 

Esta hermosa porción del Universo, aiin^jue poco conocida en 
sus interioridades, se ha observado ser en p.*« la más amena, la 
más fecunda y rica en producciones naturales de cuantas com- 
prehende nro antiguo y nuevo continente. Pastos amenos Países 
están habitados de innumerables Tribus de Yndios salvages cuios 
usos, y costumbres, religión, y carácter tienen no poco que ad- 
mirar, como se puede leer atentamente en io^ lomos 20 y 21 del 
Viagero universal, á cuio autor he dado estris y oti-as noticias úti- 
les al Conocim.*^" de aquell.* Regiones. = l.o< cíuiquistadores del 
Ymperio Peruano, llenos de ideas, de jalona y de ambición, se 
imaginaron ó dieron crédito á las fábulas de otros Reynos aun 
más poderosos que los de Montezuma y Aihanlpa. En estos in- 
cógnitos Países fingieron el gran Paytití, el En un, el Dorado, y 
otras Monarquías; y aún establecieron un Ytnperio de Amazonas. 
Causa admir.°" ver á mos mejoies Esciitoies en este siglo ilus- 
trado, defendiendo su exist.^ como en la Moiiai-qní¿i del Dorado 
las estatuas q.® servían de rico y a^ra lable adorno de sus torres 
y Chapiteles, y fundando sus Jardines húh más hermosos que 
aquellos con que Semíramis adornó los nintos de Bibilonia. No 
hay duda que si las plumas de Remisí'o, B dtgues, Ralego, Gu- 
milla, y otros hubieran sido tan felices cotno las de Homero y 
Virgilio, habrían realzado estas fábulas al grado de ser aplaudidos 

T. XII.- Mayo, 1912. 16 



238 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

SUS ingenios. No hay pues semejan t.^ Ymper.% Soberanos, ni Ania- 
zon.% todo fué obra de la anibic." y de la noved.^ aunq.« la exist.» 
de las Amazon.s q.« tuvo orig." de Otellana, fué un equivocado 
concepto de que estamos plenam.t^ desengañadas en aq.i emisfe- 
rio. Véase en este quadro la i.' Nación délas Yndias del Ñapo. 

Sucesos notables desde la Conquista del Ymp.° 

Se fundó Lima en 1535: la batalla entre los Pizarros y Alma- 
gros se dio en 1538. Se erigió Lima en Obispado, en 1543. En 1544 
la Real Audiencia. En 1548, se elevó á Arzobispado. Kn 1545 se 
descubrió el Mineral de Potosí. Llegó al Perú Pedro de la Gasea, 
en 154G. La R.^ Aud.» de la Plata fué creada, en 1559, y la de 
Quito, en 1563. En 1564, se hizo el descubrimiento de la Mina de 
Azogue de Guancavelica. En 1560 se celebró el primer Consilio 
Provincial en Lima. En 1568, se estableció la R.' Sala del Cri- 
men; y en 1570, el Tribunal de la Ynquisición. En 1574, el de Cru- 
zada. En 1578 fué degollado por Toledo el Príncipe Tupac- Amaro: 
visitó el Reyno. En el propio año pasó al Sur el primer Pirata 
nomb."^'^ Drak. Se fundó la Universid.'^ en Lima en 1591. Nació 
Santa Rosa en 1586. En 1600, se numeró Lima y tenía 14.263 ha- 
bitantes. Se erigió el Tral. de Cuentas en 1605 y el Consulado eu 
1609. Murió San Fran.c° Solano, 1610. El Pirata Holandés Flere- 
mit entró en el Puerto del Callao eu el mismo, con 11 Navios y 
murió despechado, de no poder tomar la Ciudad. En 1638 se esta- 
bleció el Papel Sellado, y fueron en él los alborotos de Puno, á 
donde murió degollado Salcedo. En 1687, destruyó á Lima un 
terremoto. Por los años de 740 se hizo la medida, acerca delequa- 
dor en Quito. En 746, arruinó á Lima un temblor. En 741, pasó 
aquellos mares Anzon. En 1752, se trató de la línea divisoria. En 
1755, se numeró á Lima y tenía 54 © almas con su aria. Eu 767, 
se expatriaron los Jesuítas. En 773, se erigió la Aduana. En 778, 
se dividió el Virreynato para crear el de Buenos Ayres. En 777, 
pasó de Visitador general D."^ José Antonio Areche: En 780, se 
sublevó Joseph Gabriel de Tupac-Amaro, con más de 60 © hom- 
bres, q.^ vencido fué sentenciado á pena de muerte. En 1796 se 
recivió de Virrey del Perú, D. Ambrosio O Rings Marq.^ de Osor- 
no, que siendo Presidente de Chile, restauró á Osorno el Capit." 
D. Tomás Figueroa. 



DE HISTORIA NATURAL 239 

(Faja vertical de la izquierda.) 

Yntendencia de Truxillo. 
La Ciudad de Truxillo, cabeza déla Yntendencia y Obispado de 
su nombre, está situada á los ocho grados y 19 minutos de latitud 
austral, á media legua del mar, y á las dos está su Puerto llama- 
do Guanchaco: comprehende siete partidos en lo político, pero 
ocho en lo Eclesiástico y son Truxillo que es su Capital: Lambu- 
yeque y Piuraal Selentrion que también son de Costa: Caxamar- 
ca, Guamachuco y Chachapoyas de Sierra están á su oriente, y 
Patas al occidente, por donde pasa el Rio de las Amazonas, par- 
ticipando estos dos últimos de la montaña Real. Tiene esta Ynten- 
dencia de Norte á Sur ciento setenta y ocho leguas desde Tum- 
bes hasta el Río de Santa: del Est á Oest doscientas diez y seis: 
desde cabo blanco hasta el Río de Cumbasa en el País de los Mo- 
tilones, de los Lamas por caminos comunes. Consta de doscien- 
tas once poblaciones y muchas ñucas rústicas, en las que hnbitan 
doscientas quarenta y un mil, setecientas quarenta personas se- 
gún el último censo celebrado en mil setecientos, ochenta y siete, 
por el Ylustrísimo Señor Mariínez Compañón. Sus producciones 
naturales consiste en Azúcar, Granos, Menestras, Olivos, Cacao, 
Brasil, Algodón, Gomas, Tabaco, Resinas, Salitres, Copal, Pesca- 
dos, Café, Pimientos, Juncos, Cascarilla, Calaguala, Cañafistola, 
Metales de Plata, oro, cobre, plomo, ganado mayor y menor de 
Castilla y de la Tierra de que hacen mucho Comercio. Las ma- 
nufacturas que les proporcionan estos frutos naturales en sus res- 
pectivos partidos, son la ropa que llaman ordinaria que fabrican 
de sus lanas y abundantes algodones. Azúcar, Cordobanes, Jabón, 
Sombreros, Esteras de junco, Zapatos, Mantelería, Fresadas, Col- 
chas, Zera, Tintas, Gomas, Azeytes, Bálsamos, y otros muchos 
artículos que producen aquellos abundantes y amenos Países 
siendo sus naturales los más industriosos de todo el Perú, por las 
razones dadas por los Administradores de Aduanas de aquellos 
Partidos en los años de mil setecientos, ochenta y nueve, y no- 
venta arregladas á un Quinquenio, ascendió el Comercio activo 
de sus frutos é industria á dos millones, ciento sesenta y seis mil, 
doscientos noventa y dos Pesos, cinco reales en cada uno. Fundó 
esta Ciudad Capital el Conquistador D. Francisco de Pizarro en 
mil quinientos treinta y cinco en memoria de su Patria Truxillo 
de Extremadura. Era sitial del Príncipe Soberano titulado el gran 



240 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Chimu, conservándose todavía los fragmentos de los magníficos 
Palacios en que vivía, y los suntuosos Panteones que llamamos 
Huacas en que se enterraban con sus tesoros y muchos Hieroglí- 
ficos de que hice descripción prolija en el Mercurio Peruano sien- 
do Ministro principal de la Real Hazienda de aquella Yntenden- 
cia. Hasta que aquel 111.'"» Obispo hizo la prolija visita de su Dió- 
cesis se ignoraban muchas producciones varias en los tres Rey- 
nos, y á sus noticias debí el por'er ilustrar en p.*^ la Historia de 
ella; pues en este Quadro se contienen 19 Quadrúpedos, algunas 
aves y Yervas que adquirí de este sabio y otros Curiosos investi- 
gadores de la hermosa naturaleza. 

Yntendencia de Lima. 

Lima fundada por D." Francisco Pizarro en el año 1535 alas 
riveras del Río Rimac á los 12 grados 27 minutos de latitud y 70 
grados 25 minutos de longitud, logró la prerogaliva de ser la Ca- 
pital de este basto y dilatado Ymperio siendo silla de sus Virreyes^ 
Arzoliispos y principMles Magistrados. Está situada á las dos le- 
guas del mar y Puerto del Callao, y ella es la factoría universal 
de toda suerte de Trancos: confina por el Norte con la Presidencia 
de Quit(, por el L. con las Naciones feroces del Pajonal: por el 
S. con la Audiencia del Cuzco, y por el O. con el inmenso mar 
Pacífico. El Virrey es lambiéa Yntendente Privativo de su Pro- 
vincia y com prebende ocho [Partidos que son el Cercado de la 
misma Capital: Cañete, Yca, Chancay y Santa en la Costa, y 
Yaullo ', Giiarochiri, y Canta en la Sierra residiendo en lodos ellos 
149.1 12 personas de lodos sexos, edades y condiciones de las que 
pueblan la Ciudad 62.910, con su Área y las restantes en sus res- 
pectivas Ciudades, Villas, Lugares y fincas rusticas. Ocupa la 
Ciudad el ámbito de 10 millas con su área y algunas fincas rusti- 
cas. En quanlo á los monumentos y edificios del tiempo de la 
Gentilidad remóla, sólo se conservan los fragmentos á las cinco 
leguas de Lima el gran Templo del Ydolo Pachacamac y la casa 
donde estaban depositadas á aquella especie de doncellas deslina- 
das al culto del Sol: también se ven en el Partido de Cañete y de 
Chacay las célebres fortalezas de Pativilca y Ervae, cuya magni- 
ficencia y conductos subterráneos me han admirado siempre, que 
me he detenido A su reconocimiento. Se observan también los Si- 
tios y Ceños elevados que cultivaron p.^ aprovechar su terreno. 



DK HISTORIA NATURAL 241 

subiendo las aguas con artificio nunca bien ponderado en medio 
de que no conocian las maquin.* Ydraulicas: Hay muchos Sepul- 
cros ó Panteones de donde se sacan muchas momias mejor con- 
servadas que las orientales por virtud de la tierra con otras es- 
pecies y curiosidades prodigiosas que admiran el entendimiento 
humano. Sus frutos principales se reducen en toda la Yn tendencia 
á cañadulce, Yerva para Caballerías, Menestras, Ortalizas, Fru- 
tas y raices, y algún pescado, y en los demás Partidos se fabrica 
Azúcar, Salitres, Algodones, Azeytunas, Dátiles, Burros silves- 
tres, Trigo, Vinos, Aguardientes, Ganados de Castilla, y del Pais, 
Minas de Oro y Plata, Cobre y Plomo: el valor de sus frutos na- 
turales, y con que hicieron mutuo Comercio en los Partidos de 
Provincia, ascendió deducido de un Quinquenio por año común 
á 2,169,553 Pesos; 4 reales, sin incluir el valor de sus Metales: su 
clima es el más agradable y lisongero de quantos conoce el anti- 
guo y nuevo Mundo; pero menos conforme y saluble á los Jobenes 
q.«álos ancianos, quiza porque lo benigno y suave del tempera- 
mento no se conforme con la robusted juvenil, lo que también se 
ha observado en quasi todos los Paises situados entre los dos Tro- 
picos: es aquel Valle una perpetua Primavera supliendo la falta de 
lluvias las aguas de regadío que descendiendo por sus Ríos de 
las Sierras elevadas, riegan y fertiliziu sus campos: carece de 
Truenos, rayos, relámpagos y recios vientos, pero son frecuentes 
sus temblores. Tiene esta Capitel! R.^ Universidad, y los Tribuna- 
les de Ynquisición, Audienc* de lo Civil, Criminal y Cuentas, 
Junta superior de Haz.<^a. Consulado, Alzadas, Minería, Proto- 
medicdto: Casa de moneda, Aduanas, Estanco de Tabaco, Caxas 
R.*: Contaduría de Tributos, Juzgad.^ de Censos, de Difuntos y 
otros. La distancia hace q.^ sus Virrey.^ representen una auto- 
rid.** tan elevada que hacen sean algunos más temidos que ama- 
dos. La elección de buenos asesores suele ser el punto fixo del 
buen régimen de la Justicia, 

(Faja inferior horizontal.) 

Yntendeneia de Arequipa. 

Esta Ciudad, caveza de la Yntendeneia de su nombre, y Silla de 
sus Obispos, fué fundada por Pedro de Anzures, por orden del 
Conquistador Pizarro en 1536 á 20 leguas del Mar en los 17 gra- 
dos 25 minutos de latitud Meridional, en el ameno Valle de Quil- 



242 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ca, dándosele el lílnlo de Ciudad por Real gracia de 22 de Diz/* 
de 1540. La baña el Río Ghili, y es lan expuesta á temblores que 
se ha arruinado desde la conquista siete veces: está dominada de 
un bolean que arroja cenizas como el Ezna: Gomprehende 7 Par- 
tidos, que son Arequipa, Gamaná, Condezuyos, Goyaguas, Mo- 
quegua, Arica de Puerto habilitado, y Tarapacá, habitados de 
136.809 personas en 149 Poblaciones, situadas, unas en la Gosta 
y otras en la Sierra: tiene 4 Puertos frecuentados que llaman de 
intermedio con otras muchas Garetas capaces de agregar Embar- 
caciones, y en ellas se presume que hacen contrabando los Yngle- 
ses que pasan á la pesca de la Vallena: hay minas de Plata, y la 
de Tarapacá en la Gosta más poderosa que las ponderadas de Tar- 
sis, y Potosí, pero la dureza de sus metales y falta de agua les im- 
pide costearse con 23 marcos p/ cajón. =Los frutos principales de 
su cosecha é industria son Aguardientes, Vino, Granos, Menes- 
tras, Papas y otras raíces: Azeyte, Pimiento, Tinta grana, Ganado 
mayor y menor de Gastilla, Vicuñas, Guanacos, Llamas, crecido 
número de Burros silvestres. Cobre, Estaño, Plomo, Azufre y 
otros fósiles. Hacen sus naturales mucho Comercio con licores y 
ropas ordinarias que texen: con el Virrey nato de Buenos-ayres, 
habiendo ascendido por año común, deducido de un Quinquenio, 
á 1.854.000 Pesos. Estas tres son las Yutendencias q.^ participan 
de la Cot-ta de la Mar del Sur, y paso á la noticia de las 5 restan- 
tes, situadas en la Sierra. 

Yntendencia de Tarma. 

Tarma Villa situada á los 11 grados 33 minutos, 12 segundos 
de latitud y 69 grados y 29 de longitud: está Poblada de 5.538 per- 
sonas. Hasta el año de 178i en que se establecieron las Yutenden- 
cias. Era una Población á donde residía el Corregidor, pero hoy 
está autorizada por ser Silla de sus Yntendentes: empieza la juris- 
dición de su Partido (á cuyo Arzobispado pertenece) á las 40 le- 
guas de Lima por la parte del N, y confina por el O, con varias 
naciones de Yndios Ynfieles que habitan en la Montaña Real: Por 
esta parte se han hecho muchas correrías, y han entrado en las 
Tierras de Conquista, tanto que en el de año 1742 invadieron la 
numerosa Población de Guancavamba y otra dimisión, bajo del 
mando del Yndio llamado Apuinga; Ympata de sagacidad extraor- 
dinaria que apostatando nuestra Religión y dominio, armó Exér^ 



DE HISTORIA NATURAL 243 

cito é hizo perecer al célebre Capitán Don Fabrisio Bartoli con 
toda la Tropa, hasta que el Mariscal de Campo, Marqués de Mena- 
hermosa, hizo retirar al Enemigo á la parte interior de los Andes. 
Desde este tiempo se tiene allí una Guarnición, y esta después de 
la muerte de aquel Ympostor astuto que ponía en movimiento á 
aquellos Bárvaros: ha sido bastante á impedir nuevas invasio- 
nes: en su Territorio está el famoso Mineral de Lauricocha ó 
Pasco, y es el que más riquezas ofrece oy al Perú. Riegan este 
País varios Ríos, como son el de Parí, que nace de una profunda 
Laguna que llaman Chinchaicocha, que tiene nueve leguas de 
largo y 3 de ancho: algunos Geógrafos le dan en ella su nacim.^o 
al Río de las Amazonas: comprehende la Yntendencia 7 Partidos; 
que son Tarma, Jauxa, Caxatambo, Conchucos, Guailas, Gua- 
malies, Hualuca y 285 Poblaciones, inclusas dos Anillas y una 
Ciudad, que las habitan 201.255 Personas: muchos de sus Países 
confinan con la montaña Real, y otros están situados por sus án- 
gulos y confines en ella. Los frutos que producen sus Partidos 
son Ganado de Castilla, Vicuñas, y muchas Lanas, de que fabri- 
can ropa con abundancia: Cascarilla, Azúcar, Algodones, Granos, 
Menestras, Pimientos, Sogas, Sebo?, muchos dulces, maderas ex- 
quisitas y otros frutos q.« en su comercio produgeroa por año co- 
mún, deducido de un quinquenio 1.705.212 Pesos, sin incluir el 
valor de los metales de oro y Plata. Por el Partido de Guamalies 
se mantiene intacta la calzada ó camino R.' de los Yucas para la 
Montaña y Quito. 

Yntendencia de Puno. 

Esta Yntendencia correspondía al Virreynato del Río de la Pla- 
ta, desde su creación en el año de 1778, y en el de 796 se les se- 
gregó y unió al de Lima con sus Partidos de Ghucuito, Asángaro, 
Lampa y Carabaya. Confina por el E. con la gran Laguna: por 
el O. con la cordillera de la Costa; por el N. con Puno; y por el 
SE. con Pacages, habiéndosele incorporado el partido de Guanéate. 
No se ha tenido la prolixa atención de formar un Censo para sa- 
ber provablem.te el número de sus habitantes y Poblaciones; pero 
su computo es de 115 (5 de todos sexos y edades: el temperamen- 
to de esta Yntendencia es tempestuoso y frío, pero saludable: es 
abundante en minas de Plata y Oro, como en Ganados de Castilla, 
Vicuñas, Alpacas y Llamas ó Carneros de la Tierra, fabricándose 



241 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

muchas ropas de unas y otras Lanas: produce también muchos Gra- 
nos y Legumbres, como también raíces de muchas clases: Comercia 
también en sebos, en Carnes, Mixo, Quinoa, Ganados y Pescao que 
sacan y salan los Yndios pescadores llamados Uros de la famosa 
Laguna de Chocuiío q.^ tiene 51 leguas de largo N.E. S.E., siendo 
su fondo bastante para que naveguen eu grandes Embarcaciones, 
y tiene entre otras Yslas una de 5 leguas cou Población en ella. En 
Lasangaro hay un manantial en cuya agua reposada hay un 
expecie de azeyte que sobrenada y lo usan para alumbrarse, como 
el común, sus habitantes. En Lampa hay un célebre Castillo de 
los Yndios gentiles de figura quadrada con Estancos de agua 
magníficos: hay también un Lago de la caliente, y este Partido 
como el de Carabaya comercian en gran cantidad de Coca: en el 
de Puno está desamparado el famoso antiguo mineral de Laicaco- 
ta, á donde le cortaron la cabeza á su Poderoso Dueño Salcedo 
por causas de que después se vindicaron sus descendientes. 

Yntendeneia de Guaneaveliea. 

Esta Villa, una de las más famosas de esta América, por las 
célebres minas de Azogue que se laborean. Está situada en los 18 
grados 53 minutos de latitud, y á los 68 grados 45 minutos de 
longitud: fundóla de orden del Conquistador D." Fran.c" de Piza- 
rro, D." Fran.<=° de Ángulo, hijo del Conde de Oropesa en 5 de 
Ag.»^» de 1552 de donde le vino su primer nombre de Villa-rica 
de Oropesa: dista de Lima por caminos 70 leguas y 36 de Gua- 
manga, estando sugeta su jurisdic."" en lo Eclesiástico al Obispo 
deesta última Diócesis: es habitada de 5.146 personas: comprehen- 
de 4 Partidos, que son: el Cercado déla Villa de Guaneaveliea: el de 
Angaraes, Isla de Tallacaxa y Castro Virreyna: con 88 Poblacio- 
nes comprehendiéndose una Ciudad y una Villa 30.917 personas: 
su temperamento es muy rígido, tanto que no permite producción 
alguna de granos ó frutos, extrayendo sus moradores de otros, 
partidos los necesarios para subsistencia, tolerando las incomodi- 
dades del Clima y su carestía por el alicitivo de la riqueza de su 
mineral: tiene esta Villa un arroyo de agua con la qual se hacen 
grandes petrificaciones, de modo que después las emplean los ve- 
cinos en las Casas y templos de ella. De presente está muy decaí- 
do el laboreo de la Mina: pues según las últimas razones corres- 
ponde la extracción de este agente á 2 © quintales al año, poco 



DE HISTORIA NATURAL 245 

más Ó menos: hasta estos últimos tiempos abastecía á todos los 
minerales de Plata del Perú; pero desde el año 760 es notable la 
escased que se experimenta, obligando á que se auxilien con los 
de Almadén. La opinión más recibida en quanto al descubri- 
miento de esta mina es á favor de Gonzalo Navincopa, Yndio de- 
pendiente de Amador de Cabrera en el año de 1561, aunque no 
falta quien diga haber sido Enri.jue Garcés en el de 15(36. Compró 
S. M. esta veta, clavo ó bolsón á aquél en el de 1570: el uso del 
Azogue para el beneficio de la Plata, por medio de la Almagación 
ó incorporo, empezó en 1571 siendo el primero que lo puso en 
práctica Pedro Fernández Velasco. De presente se ha dado per- 
miso para el Pallaqueo, esto es de que saquen los vecinos ó Mi- 
neros el metal que puedan por su diligencia, el qual les compra 
el Rey, y lo vende reducido á Azogue á los Mineros á 73 Pesos el 
quintal. Se ha descubierto últimam.'^ una veta llamada de Silla- 
cara en la misma Villa que en poco más de un año ha dado 908 
quintales, con el solo costo de 28 Pesos 6 V2 1"-" cada uno.=Los Fru- 
tos principales de su cosecha é industria en los Partidos de la Yu- 
tendencia se reducen (sin incluir las Minas de Azogue, Plata y 
Oro), alguna azúcar, yerva hicho que suplo por leña p,*"^ los hor- 
nos de aquel metal, oro-pimiente, ocre y almagre, Ganado de 
Castilla, Vicuñas y Llamas, Trigo, Menestras y Seuo: su Comercio 
está reputado de los frutos y efectos q.« se extime en 263 ^ Pesos. 

Yntendencia de Guamanga. 

Esta Ciudad, Capital de su Yntendencia, la fundó el Conquista- 
dor B.^ Fran,°° de Pizarro el año de 1539, con el nombre de San 
Juan de la Vitoria por la que logró del Emperador Manco que 
con poderoso Exército le presentó batalla en las llanuras de aquel 
Valle, y que según los Historiadores decidió la conquista del Ym- 
perio: está situada á la falda de la Cordillera Pveal de los Andes, 
á los 13 grados un minuto de latitud y 68, y 6 de longitud. En el 
sitio en que hoy está fundada, se dio la sangrienta Batalla entre los 
dos Conquistadores, Almagro y el Governador Lope de Castro en 
1542, quedando por éste la campaña. Su clima es templado y be- 
nigno, aunque algo seco: es Silla de sus Obispos é Yntendentes, y 
una de las Poblaciones de mejor planta y perspectiva de quantas 
he visto en toda la América Meridional, construida de cal y canto 
con hermosos Jardines y Chapiteles, rodeada en formado muralla 



246 boletín de la real sociedad española 

de los arbustos de Tuna ó Higo-palla. Com prebende siete Parti- 
dos, todos de Sierra, que son: el de la misma Ciudad, el de Anco, 
Huanta, Vilcasguaman, Andaguaylas, Lucanas y Parinacochas, 
que todos contienen la Población de 111.410 personas: las 5.378 
de Españoles: 29.621 mestizos: 75.284 de Yndios, y el resto de otras 
Castas, siendo el número de su Capital 25.970.=-=Esta Ciudad era 
muy pobre; pero desde que se erigió en Yn tendencia, y el presente 
Autor estableció en ella Caxas de Real Hacienda, extinguiendo 
las de Guancaveiica se ha hecho industriosa, comercianta y opu- 
lenta. Tiene también Administraciones de Alcavalas, Tabaco y 
Correos: Tiene Universidad y un Colegio: su Cabildo Eclesiástico 
se compone de qualro Dignidades, dos Canongías de Oposición y 
dos raciones; ocurren el Metropolitano y otros por apelación en 
las Causas Eclesiásticas; tiene las Religiones Dominicana, de San 
Francisco, San Agustín, y la Merced, con un Convento Hospitala- 
rio de San Juan de Dios, y dos Monasterios de Monjas de Santa 
Clara y del Carmen. Su principal Comercio y producciones con- 
siste en Ganados de Castilla y de la Tierra, de cuyas lanas fabri- 
can mucha ropa ordinaria: lienzos de algodón, Fresadas, Colchas, 
mantelería, zapatos, Azúcar, dulces, Coca, Quesos, Vaquetas y 
otros Artículos menores; el Comercio de los Partidos ha ascen- 
dido por año común, deducido de un Quinquenio, sin incluir 
Fletes, derechos y otros gastos á un millón treinta y un mil 
veinte y seis Pesos. 

(Faja vertical de la derecha.) 

Yntendencia del Cuzco. 

Esta ciudad la fundó Manco-Capac para capital de su Ymperio 
el año de 1043 de la Era Cristiana, á los 15 grados 40 minutos de 
latitud, en un terreno desigual y temperamento inconstante, frío, 
tempestuoso y poco sano; era la mayor y más suntuosa población 
de la América Meridional; sus moradores adoraban al Sol á quien 
erigieron el más ostentoso y magnífico Templo del Mundo, sobre 
cuyas ruinas fabrican los Españoles algunos edificios, y se ven los 
fragmentos de unO muy admirable al Occidente de la Ciudad, de 
modo que apenas se halla monumentos de su grandeza y explen- 
dor. El conquistador Fran.°° Pizarro entró en ella en 9 de Octu- 
bre de 1534, dominándola y tomando posesión en nombre de 
Carlos 5.°, Emperador de Alemania y primero de España; ha 



DE HISTORIA NATURAL 247 

perdido mucho de su grandeza local; y oy está reducida su juris- 
dicióu al corto recinto de dos leguas: siempre fué governada en lo 
político por un Corregidor y se creó un Obispado en 6 de Sep- 
tiembre de 15 í8, últimamente se erigió Real Audiencia con un 
Presidente é Yntendente, á cuyo cargo corren los 11 Partidos del 
Cuzco, Abancae, Aimaraez, Cotabamba, Calcaylares, Hurubam- 
ba, Paruro, Chumbibilcas, Tinta, Quispicanché y Pancartambo, 
en los guales hay 233 pueblos, dos Villas y la capital, con 216.282 
personas: las 159.105 de indios; 31.828 españoles; 23.104 mestizos 
y el resto de otr.^ castas mixtas. Todo con arreglo al censo celebrado- 
en 1791. Carece de puertos, porgúelos 11 Partidos están en lo in- 
terior de la Serranía, participando algunos de la Montaña Real. 
Los frutos naturales é industriales de gue hacen Comercio son 
Trigo, Maíz, Menestras, Frutas, Raíces, Azúcar, Coca tinta, Grana, 
Ganado mayor y menor; Lana, de gue fabrican mucha ropa ordina- 
ria de Vicuña y Alpaca: Algodón, Vaguetas, suelas, pimiento, Ma- 
deras para fábricas: tiene algunas minas gue se trabajan poco, de 
oro, plata y cobre. La ciudad tiene 31.982 personas: las 16.122 de 
Españoles, 14.254 Yndios y el resto de castas libres; los calculistas 
afirman está errada esta numeración, pues afirman gue pasa de 40 
© habitantes. Tiene su Cabildo secular y Eclesiástico; Gefes de B..^ 
Haz/'a, y Administradores de Tabacos y Alcavalas como en todas las 
Capitales de Yn tendencias. El valor de los frutos y efectos de su 
cosecha é industria p.''» las Provincias agenas de su Departamento, 
ascendieron por año comuna 1.310.392 Pesos, sin incluir el valor 
de los metales de Oro y Plata ni el recíproco gue tubieron los Par- 
tidos. En el de Calca y Lares se ven las ruinas de un Palacio y 
Fortaleza construido por el 5." Emperador, de admirable estensión 
y precauciones para ofender, defenderse y hacer fuga por sus 
conductos y subterráneos, muy dilatados: En Tinta, á donde el 
insurgente Tupac Amero fraguó su rebelión el año de 1780, gue- 
riendo ocupar el sitial de sus ascendientes Emperadores Yucas, se 
ve otra fortaleza gue manifiesta la osteutaco"^ de su dueño, el ter- 
cer Emp.o'", gue tiene 9 puertas, y sus muros de piedra sillería, proli- 
jam.*« trabajada. En el partido de Quispicanché se ven las ruinas 
del último Emp.»'" Guascarinca, por donde pasa la laguna, llama- 
da Rumicolea, á donde se asegura arrojaron sus tesoros, así como 
en la de Uros, la célebre cadena de oro, fabricada para el día del 
nacimiento de este Príncipe, gue muchos, creyendo en ella su exis- 
tencia han perdido para desaguarla los caudales ciertos por los du- 



248 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

dosos: Estas provincias, priacipalmeote las qae se llaman del Co- 
llado, han sido reveladas en diferentes épocas, desde la Conquis- 
ta; pues los Yndios de estos Países se miran como los más belicosos 
del Ymperio: La última espantosa revelión de aquel insurgente, y 
otras causas políticas, obligaron al Supremo Gefe de los Gobiernos 
á establecer aquella Real Audiencia en su Capital, y alguna tropa 
p/^ su respeto y defensa. La raya de Vilcanota era el término ó 
división por la parle interior de la Sierra del Virreynato de Lima 
del de Baenos-ayres, pero por última Real disposición lo es la 
Laguna de Chocuito, correspondiente á la Yulendencia de Puno, 
segregada de éste para unirla á aquel. Tiene la ciudad del Cuzco 
su CabilJo, con la preeminencia de preferir sus Vocales en con- 
cursos á los demás del Reyno. Rentas de Aduanas, Estanco de 
Tabaco, Correos: Comisarios de Cruzada é Ynquisición: Juzgado 
de Yntestados: de Censos, de Y^ndios y Funerales. Su Cabildo ecle- 
siástico se compone de cinco Dignidades y dos Canongías de opo- 
sición: tres de presentación y dos raciones: hay diez Conventos 
de Religiosos: los dos Hospitalarios, tres Monasterios de Monjas 
con nueve Viaterios y tres Colegios de Latinidad, Artes y Teolo- 
gía, con ocho parroquias para su pasto Espiritual. Hay Univer.""! 

Prevención. 

Al reverso de este Quadro Histórico se había propuesto su Autor 
colocar uuas tablas de resortes, en las q.« se manifestasen ya Arit- 
mética y ya en relación, los valores universales de aquella Real 
Haz.''» y Patrimonio, las Rentas Eclesiásticas sus gastos; los déla 
Magistratura y Guerra, con un compendio de su método de go- 
bierno en aquellos Dominios, &c.*; pero el cumplimiento de los 
Soberanos preceptos, le obligan á ausentarse para no poder veri- 
ficar su conclusión. 

Pintado por Luis Thiebaut. 



DE HISTORIA NATURAL 24» 



(Faja destinada A la etnografía que se ve en la parte superior del cuadro 
bajo el título de < Naciones civilizadas y salvagesy.) 

ITaciones civilizadas. 

— Yndio con su inbeslidura de Alcalde de Maynas; e?tán re- 
ducidos á la Religión Católica; navegan por el río de las Amazonas 
y sus colaterales en canoas pequeñas: son adictos á la caza, y pez- 
ca, y hacen provis.^ p.'* su alim.*° 

— Yndias de Maynas: son muy laboriosas, trabajan los cam- 
pos y hacen Alfombras, Sombreros y otras curiosidades, con las 
hermosas plumas de las Aves de Montaña; viven muy subordi- 
nadas á sus maridos, y cada una texe la ropa de su familia. 

— Las Yndias de Paita, y Golan visten el prs.*« armonioso tra- 
je y navegan con los varones que salen á la pezca: estando desti- 
nadas á salar el Pezcado y cá cuidar del alimento del Marido y sus 
Compañeros. 

— Los Marineros de estas costas, que por lo regular son Yn- 
dios, aunque menos diestros en las maniobras al paso que más 
tímidos en las borrascas, son más diestros en nadar q.« los Eu- 
ropeos, y aunq." las barquillas en q.*^ pezcan en la costa, nauf.*"^ 
se hechan á la agua p.^ ponerl.^ en su curzo. 

— Las Yndias de los Valles, al paso que más civilizadas son 
también más trabajadoras que las de la Sierra: su pral exercicio 
es la Rueca para que con sus ilazas fabriquen los varones sus tra- 
ges, Mantelerías, colchas, etc., y son Agriculturas masque los 
hombres. 

— Yndios de Valles, de los que se distinguen los de Lambaye- 
que y Piura, siendo en lo laborioso y mercantil, semejantes á 
utros Catalanes en España. Como son exentos de dros, de lo que 
fabrican hacen perjuicio á los Españ.* en sus comercios. 

— La Yndia sigue la misma suerte en el trabajo: la mujer lexí- 
tima es esciaba del Varón, pero su concubina es su S.^; procuran 
tener hijos mestisos, para verlos libres de Tributo y acercarse á la 
gerarquía española. 



^0 boletín de la. real sociedad española 

— El Yndio de la Sierra es como el esclavo escrapticio de la 
Polonia, ó el Siervo común, obedece más al rigor que ala dulzu- 
ra: él es el que saca los metales, el agricultor, el traginante, y el 
brazo fuerte para mantener la opulencia del Español. Ya dije en 
«1 cap." del caráC" de los perú.» lo oport." 

— Las Yndias de los Motilones, procuran con exfuerzo tener 
hijos lexítimos ó naturales, porque en sus tareas, y especie de her- 
mand.<^ para socorrer sus necesidades naturales porque desde los 
5 años tienen ración á la par que los ancianos y las mantienen. 

- Los Yndios Motilones de los Lamas se distinguen por sus 
costumbres y Policía de los demás de la Costa y Sierra: lamis ria 
de su país les obliga á ser dedicados al trabajo y tragines: son in- 
signes jugadores de Pelota, sacan á sobrebrazo y bolean con la 
cabeza. 

— Los Negros do la Costa de África, que pasan por contrato, 
rara vez se civilisan, pero son honrados, y trabajadores: mas los 
nacidos en aquella región, son cultos, aunque perversos sirven 
en las fincas Rústicas, y servicio doméstico; pues pocos se dedican 
á las Artes. 

— Las Negras que nacen en Lima son mejores que los varo- 
nes, su exercicio es el servicio doméstico, en las Haziendas, las 
esclavas; pero las libres se dedican á Bibanderas, regatonas y 
otros exercicios de la Plebe ínfima, las bozales son más estimadas 
p.^ el trabajo. 

— Los Molatos, que se derivan de la mésela del blanco y del 
negro imitan en su desemboltura á los Gitanos de nuestra Espa- 
ña; es la casta que más se une al español, y también los más cul- 
tos y háviles para las artes mecánicas y liverales. 

— Las Mulatas son las que más se dedican al servicio domés- 
tico, es imponderable su desemboltura y agudeza: son el Archivo 
de los secretos de sus amos y de constante fidelidad: comen mal 
y visten, y para este fin es su tarea y afán. 

— Limeño: no se le puede negar su bella disposición para las 
Artes y Ciencias, carece del fuego y espíritu del Europeo: son pru- 
dentes, astutos y más adictos al trabajo dispositivo, que el obre- 
ro, prefieren la dignidad al Tesoro. 



DE HISTORIA NATURAL 251 

— Limeña: se distingue por su trage extraordinario, dexán- 
dose admirar por su talento y agudeza: tiene doble espíritu y al- 
tivez que ios Varones regionales, con cuyo imperio constante lo- 
gran la prerrogativa del dominio. 

Salvages. 

— Yndia Ycaguate, del río Ñapo: su pial ocupac."'* es hacer 
lazos p.* apricionar las Avez. Los hombres, por estaciones, salen á 
la caza, y pezca p.'' sus ríos, y son obligadas en su aucencia á de- 
fender la tierra; en este tpo, pues, llegó Orellana á sus riveras, y 
le presentaron cruel batalla, de donde viene el origen verdadero 
úe\ fabuloso Ymperio de las Amazonas y el nombre de este ma- 
jestuoso Río. 

— Yndia Payaoüe de S. Miguel, á las inmediaciones del Ma- 
rañen ó Amazon.s, se tiñen las manos y la cara con unas listas 
coloradas, ésta? son las que, quando paren, llevan al río á sus 
hijos, á donde los laban y no guardan cama después del parto, y 
hacen sus ordinarias ocupaciones. 

— Yndio Boga del Ñapo, combertido que habita en dicho Río, 
colateral del de las Amazonas, con la instrucción de los Españoles 
fabrican. Embarcaciones, y navegan con belas reputándose los de 
«sta Nación por los más diestros Nabegantes entre los demás sal- 
bag-es. 

— Yndia Maina, que habita en las riveras del gran Río Vca- 
jalí, se presume ser transplan ta(da) esta tribu ya reducida: siendo 
•éste, con que ba pintada, su trage doméstico. Es Tribu humana y 
más cultivada q.« las q.« se conocen en aq.""' Ríos. 

— Yndio Guerrero de la Nación de los Panos del Río Manoa: 
se reputan p.'' los más diestros flecheros, son muy temidos de las 
Tribus confinantes: andan en sus marchas con mucha velosidad, 
no dan quartel á las mugeres q.« aprisionan, son dados á la com- 
pos.°" de benenos q.« benden con estim.°" 

— Yndio del Río Hucayalí, son Antropófagos, enemigos irre- 
•conciliables de las Tribus de la Pampa del Sacramento, en defecto 
de carne humana, comen pezcado, residen en un colateral del 
Ucayalí, y están persuadidos que no hay otras gentes en el Mun- 
do sino las q.« conocen. 



252 boletín de la real sociedad española ' 

— Yndio Cepeo, del mismo río Ucayalí: Asan y comen á sus 
difuntos, persuadidos que en ello les hacen el mayor sufragio: 
reducen á Cenizas algunas parles del cuerpo humano, y sirven de 
condimento á sus manjares, y en medio de esta bárbara costum- 
bre, es dócil y tratable. 

— Yndio Humurana, del Río Urito, que entra en el Marañón, 
en esta Tribu se han conocido blancos, cuya mistión puede prove- 
nir de los Carapachos ó esp.««, précianse de nigrománticos, y p."^ 
esta supuesta Ciencia son benerados de las Naciones Confinantes, 
su astrología bulgar es muy segura, pues observando la atmó(s)- 
fera proff" las tempesl,^ 

— Yndia Humurane de la misma Nación que tam.» llaman 
Capanagua, caminan y nabegan siempre con sus Maridos y si- 
guinedo la costumbre de los Camuchiros, viven en cada casa tan 
grande como una de iirás Calles muc.» familias. Son muy huma- 
nas y tratab.^. 

— Yndio Yagua de la quebrada de Pebas andan desnudos: son 
muy dados á la Pezca y después de abastecer su Tribu, hacen co- 
mercio con las otras confinantes, se congregan hombres Mugeres 
y Niños á comer y dormir juntos. 

— Yndia del R. Putumayo: tiene mucha inclinación á la Pez- 
ca, no conocen el pudor pues la Pampanilla que las cubre es por 
mero luxo, solicitando para este objeto las plumas más hermosas- 
de las Aves de aquellos dilatados Bosques. 

— Yndio Yuri del mismo R. Putumayo todo su luxo lo ha- 
cen estribar en el hermoso plumage de la cabeza, p.'" cuyo ñn 
son los más solícitos para cazar las Aves de más vistosas Plumas^ 
se pican la cara cuyas manchas los hacen pareser barbudos. 

— Yndio Yquilo del R. Nanay es muy diestro en el manejo- 
de la Lanza. Componen sus brebages, á especie de Servesa con el 
cogollo del árbol echisero, que á imitación del Opio que usan 
los Asiáticos, les causa como á éstos un deliquio de ideas gratas 
y risueñas. 

— Yndia de la misma Nación Nanay; muy festiva, pues se 
exercita en continuos bayles y canto amantes del Extrangero y 
conoce poco las LL. del pudor. Sus partes vergonzosas las cubre 



DE HISTORIA NATURAL 253 

la Muger con unas ileras de Dientes de monos ó de aq."°8 Gue- 
rreros q. mataron los suyos en batalla. 

— Yndia Guaque ó Maguare del R. Yapurá. Esta Nación es 
de antropófagos, siendo la gala de sus heroicas empresas colgarse 
al cuello los Corazones de los que matan durante su campaña, 
entran en sus Poblaciones con esta cruel insignia dando espan- 
tosos gritos: hacen cesina de la carne hum.* q. concideran p/ la 
más delicada de sus manjares: y son errantes. 

— Yndia de los Garapachos en el R. Pachitea. Tribu admira- 
ble p.'" su color muy Blanco y semejante á los Albinos, y á aque- 
lla de q.^ abla el conde de Bufón haberse encontrado en el Gob."° 
de Panamá: son Antropófagos, presentaron cruel Batalla al 
P. Girval, con su comitiva, pondera la hermosura de estas Muge- 
res sobre las de Georgia y la Mingrelia. 



(Animales y plantas contenidos en el grupo lateral izquierdo del centro del 
cuadro (lámina ii). Cada cuadrifo de los en que está dividido representa 
una planta y un animal, y lleva debajo las leyendas correspondientes co- 
menzando por la de la planta.) 

{ Fila primera. ) 

— Sinamon: apreciable en Lamas por el color de su madera, 

y por la oja q.« aplicada en pa , quita el dolor de cabeza: bajo 

su sombra havita la célebre culebra de dos cabezas de 24 pulg.^ 

— Mono León ó Ardilla por imitar á ésta en su viveza y desaso- 
siego: es pequeño, pero su piel armoniosa; y Golilla abultada lo 
hace agradable á la vista, se domestica y sirve de diversión á las 
Señoras por sus propiedades; es de carne comestible y habita 
como los demás de su especie, en la Montaña. 

— Cando, muy armonioso á la vista, y así lo es también su ma- 
dera sólida, que apetecen para hacer de ella obras prolijas: su cas- 
cara es muy amarga, como la de la cascarilla fina. 

— Mono verde, los hay en las Montañas de diferentes tama- 
ños; los comen en los Lamas y Moyobanba, los Yndios porque 
están en la creencia que quita toda enfermedad crónica, no es tan 
vivo como los demás de su especie, algunos hay blancos con pin- 
tas verdes, Uámanles Monos Blancos, 

T. XII.— Mayo, 1912. H 



254 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

— Pupayo, que produce la fruta de su nombre en los luga- 
res calientes de Sierra y de Montaña: una de las más apetesidas 
por su gusto y vrd. cordial, entre las q/ produce la América. 

Mono Ginebra: es abundante y mayor que los comunes de 

carne comestible gustosa y muy diferente á la de los demás, no es 
tan travieso ni de tantos visages como los otros: en Moyobanba 
le llaman Maquisapa: se domestica y anda detrás del Amo como 
los Perros. 

— Quinual: árbol de lugares fríos de Sierra, muy estimado 
por sus ojas que cosidas en Leche, alivia su baño á los que pa- 
decen gota. 

— Mono colorado: de iguales propiedades á los de su especie, 
llámanlo en las Misiones de Sión, Omeco porque se párese algo 
en el color á la culebra de este nombre de dos cabezas: Su pellejo 
es apreciado de los Yndios para hacer parches á los Tamvores. 

— Renaca ó Aguage: sirve para conservas, tiénese por muy 
fresca y sana: se produce con abundancia en los Países de la 
Sierra. 

Chorochoro, uno de los más ariscos entre los Monos, pero 

el adorno de su encrespada Golilla que adorna su cabeza, lo hace 
estimable; es en su estatura tan grande como la Marimonda: y de 
carne comestible y grata al gusto dc3 aquellos Naturales: se ali- 
menta de Maíz y frutas. 

— Avillo, se cría en los valles ardientes: da un fruto como el 
de la Naranja, pero sus pepitas como de un real de plata saben á 
coco: Se sirven de ellas p.' purgas en co-imiento de chicorias. 

Mono Coto: habita en la Montaña: su estatura como los co- 
munes, célebre por el tumor que tiene en el cuello, con barbas y 
melena: grita ronco y desapacible, su carne es comestible hecha 
cesina, q« es como la usan los Yndios de Misión, alimentase de 
frutas y se domestica. 



(Fila segunda.) 

— Cascarilla. Árbol que abunda en muchos lugares de Monta- 
ña, de que se hace un crecido Com.o p.' Europa; se descubrió en 
Cuenca su vñTp.' Tercianas y otros usos. 



DE HISTORIA. NATURAL 255 

— Danta ó gran Bestia: havita en la Montaña R.' y riveras del 
gran río de las Amasonas: su estatura como Ternera de año, y 
carne semejante: el mayor que se halló entre los Trópicos. Em- 
prende Batalla con el Tigre, éste vense en la llanura, aquél en el 
bosque, su uña raspada y vevida en agua dicen quita el mal de 
corazón. 

— Angely, es un Árbol muy hermoso á la vista, de cuya cor- 
teza en la Montaña hacen sestos, siendo su madera la más apre- 
siada para Balsas en q/ navegan por los Ríos. 

— Capi Guara, especie de Guangana de la estatura del Serdo 
y carne semejante, anda continuamente en la agua y lodasales. 
Habita en muchos lugares de Montaña, y los Yndios Salvages las 
cazan con diligencia para su alimento. 

— Brasil, en la montaña, sin aprecio de sus Naturales, y los 
que saben su virtud para los tintes, aunque difícil y costoso á los 
Países de su consumo: los prácticos lo consideran mejor q.« el de 
campeche. 

— Añusqui: havita en los lugares más frios de la Sierra: 
abunda en los Lamas: Su estatura algo mayor que la de un Gato, 
se mantiene de raíces, reputándose su carne por la más delicada: 
en su carrera es más veloz que el Corzo: Los Yudios son muy so- 
lícitos de cazarlos con flecha para su alimento. 

— Caraño: abunda en la Sierra, y produce la resina de su 
nombre, la usan en parches para dolores de cabeza, Ciática, y para 
extraer frialdades. 

— Tejón: reside en los Países mas fríos de la Sierra, es muy 
diferente de los de Europa: Se alimenta de Caña dulce y Abejas. 
En la estación del Ybierno se le rajan las manos cuyo dolor le 
hace dar gritos espantosos, hasta que llega el Estío que sana y 
descansa. 

— Itauva: es Árbol de madera fragante y sólida de la que ha- 
cen obras estimables produce una semilla cuyos granos y jugo 
lo usan p.* quitar las inflamaciones. 

— Perico ligero: nombre irónico por su suma lentit.'' pues 
andando todo un día, no abansa 20 varas, de noche es más ágil: 
al mover un pie se queja tan adolorido y melancólico q.^ orroriza 



256 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

al oyente, solo la ambre lo coumu(e)ve, su fealdad, su lamento^ 
y garras grandes con desproporción sirven á su defensa, pues la 
fiera más activa al oirle y verle, se auyenta. 

— Cañafístola: Árbol que produce unos canutos de un jugo- 
dulce que lo aplican para purgas en Europa y América, y de que 
se hace gran com.° por su utilidad. 

— Oso Ormiguero: así llamado por la afición á las Orraigas en 
cuyas Guebas mete su lengua larga y delgada, y quando la siente- 
cargada la recoge y así las traga: Presenta Batalla al León y Ti- 
gre y si se dejan abrazar de él los vence en la Lid. Havita en 
Jaén, su estatura como los coman. ^ 



(Fila tercera.) 

— Tamarindo: se da en la Costa produce unas frutas de agra- 
dable gusto, se gasta en las Boticas p.^ purgas en limonadas p.* 
refrescar la sangre, hacen, vasos de su palo q.^ dicen sirven para 
quitar la idrop.^. 

— Chachapas: de una quarta de largo y tercia de alto, adonde 
más abunda es en Chachapoyas; Es arisco; y aprisionado se me- 
lancolisa, y muere: siempre andan q.'^" menos cuatro juntos: ali- 
méntase de frutas muy maduras; y las berdes q.* loma las escon- 
de, hasta que lo estén. 

— Sangre de Drago. Árbol de Montaña, su corteza cosida en 
agua la usan aquellos Naturales para atajar fluxos de sangre, y 
aun p.* dolores de muelas. 

— Quirquincho^ ó Mulita: es una especie de Armadillo, pera 
de doble estatura: havita en los montes elevados y fríos de la Sie- 
rra: se alimenta del jugo de la tierra á donde fabrica una oquedad 
profunda; es de Carne gustosa y útil p.* quitar los aogos. En loa 
oídos se le cría una serilla semej.*® al Almizcle en el olor. 

— Árbol María: que produce el aceite de su nombre, es muí 
alto y recto del cual se sacan en Guayaquil los palos mayores 
para Navios: se cría en toda la Montaña. 

— Maceas: havita en Paucartambo, Lamas, y otras Fronteras 
de Montaña, es de una tercia de largo, y quarta de alto, su carne 
agradable, y piel armoniosa lo hace apreciable entre aquellos na- 



DE HISTORIA NATURAL 257 

turales: es nocturno; y de día se ensierra en su Cueva; quandolo 
persiguen se esconde bajo de la agua. 

— Molle, Árbol de lugares calieutes, exala un fuerte olor, pro- 
duce unos granos como pimienta, y se le parece mucho en el gus- 
to, arroja su tronco resiaa blan.*. 

— Chosca: algo mayor que la Liebre, havita en la Monta- 
ña R.^; es de veloz carrera, que nunca es recta sino haciendo 
círculos, sin que el Animal más ligero pueda aprisionarlo. Escon- 
de sus hijos en huecos subtemineos q.® fabrica. 

— Otuhanva: se cría en la Sierra, su madera es muy sólida, y 
lustrosa, la usan p." obras de muebles y pralm.*^^ para embutidos, 
produce unas bolitas negras q.« el capullo sirve para labar y hace 
mucha espuma. 

— Chichipi y por algunos Chipichipi: vive en los Lamas, Jaén 
y otros lugares de Montaña, de media vara de largo y quarta de 
alto; es manso, pero aprisionado se marchita y muere, es de carne 
comestible, anda en los árboles, mantiénese de Gusanos y siempre 
está con la lengua de manifiesto. 

_ Palo=santo: se cría en Piura, y templados de Sierra, produ- 
ce una resina buena para curar la sangre luvia desleída y bebida 
en agua, y p.» dolor.^ de cabeza. 

— Capicuro: havita en las Quebradas y templados de la Sie- 
rra, es una especie de Puerco espín pJ que poblado de espinas 
las vibra en su defeuza, es algo mayor que un gato casero, y de 
<:arne comestible, á su frente y cabeza la cubre un hueso que 
imita á una concha perfecta. 



{Fila cuarta.] 

— Quinaquina: se da en la Montaña. Su corteza y resina 
quemada fortaleze la cabeza, y su pepita en agua p.* pujos de 
sangre. 

— Sorosoro, especie de raposo; pero maior y más astuto; para 
hacer la presa se juntan cinco, forman un quadro al animal que 
intentan aprisionar y el quinto lo combate al centro secundán- 
dose cada uno; hasta que cansando á la presa, le embisten todos 
unidos, y así lo comen. 



258 boletín de la heal sociedad española 

— Guailamho, y por otro nombre Ghan, se produce en luga- 
res fríos: su corteza reducida á polvos sana las llagas que pa- 
recen incurables, es Árbol muy recto y lo usan p." construir 
Casas. 

— Raposo de todo temperamento. Su piel beteada y armonio- 
sa con la virtud de su hígado tostado y reducido á polvos y be- 
bido en agua, que cura el dolor de costado, lo hace apreciable. 
Se alimenta de Aves y frutas, especialmente de Azeytunas, y es 
tanta la afición que tienen á éstas, que destruyen los Olivares. 

— Piñón de Montaña: la tela de su fruto es muy purgante y 
usada para este fin la hoja puesta sobre los tumores los sana, y 
su cosim.*» es bueno p.* las ülseras. 

— Chucha: especie de Raposo, pero Animal mui astuto y de 
propiedades muy semejantes. Su estatura poco mayor que una 
quarla: abunda en muchos lugares de Montaña, y aun en algunos 
de la Sierra. 

— Café, se produce con abundanc* en Guanuco, Lamas, Jaén, 
Guayaq.i y otros lugares de Montaña, algunos lo consideran tan 
bueno como el de la Martinic.i. 

— Lobo de Río, Anfivio: habita en Piura y otros Países poco 
mayor que un Gato casero, es comestible, su piel es del color que 
se presenta pero quitándole el pelo de la superficie, le queda una 
peluza morada agradable y suave. Sobre estos pellejos duermen 
los que padecen de ahogos. 

— Canelo: en la Montaña los hay de tres especies: una como 
la bastarda de Xaba, otra semejante á la de Quijos, de que hay eu 
América un monte llamado de los Canelos, y la 3." como la de 
China. 

— Armadillo: este hace sus cuebas para el centro de la Sierra, 
á donde se esconden muchos, uno está de Sentinela que al menor 
ruido entra para dar aviso, y por este motivo es muy difícil apri- 
sionarlos, es comestible y de Carne Gustosa. 

— Copa!: Árbol como el Cedro, da un fruto semejante al Mani- 
dulce que se come, su resina sirve de incienzo y también lo usan 
los sombrederos p.' dar consist.^ á la lana. 

— Achumi: havita en Jaén y otros lugares de Montaña, de una 



DE HISTORIA NATURAL 259 

tercia de largo, y quarla de alto, anda continuamente en los Arbo- 
le?, se mantiene de culebras y sabandijas, su viril, es un hueso 
puro y siempre de manifiesto, es arisco. 

(Fila quinta.) 

— Almendro, q.^ produce su fruto dentro de una vainilla, sirve 
p.* disipar inctiazones, el Aceite q.« se saca de la Almendra y la 
leche de ellas sirve p.« curar la Pulm." 

— Huaijhuac: Habita en Caxamarca, y otros lugares de Sierra; 
largo como una tercia, pero muy delgado; tiene continua guerra 
con los Guis; de modo que si halla mil á todos mata más p."" sa- 
ciar su gusto cruel que por chuparles la sangre: hacen bolsas de 
su piel, 

— GuailuJo: se produce en los Lamas, las Montañas y Jaén: 
las pepitas q.'^ dá á manera de Frijol, coloradas, y negras, las traen 
colgadas los Yndios al cuello para preservarse de los malos Ayres. 

— Cni: especie de conejo, y una de las viandas más delica(das) 
de toda la Nación Yndia, dedicada á su cría, se mantiene de yer- 
vas: es muy manso: hace sus cuevas como aquél, pero es mucho 
menor que aquél: los hay de varios y vistosos colores, pero los 
más son atabacados. 

— Gfuayusa: Árbol de templados: da una semilla colorada, 
que tomada en agua caliente quita la indigestión, y espanta el 
sueño: la célebre Avesilla Picafror se mantiene del jugo (de) sus 
frores. 

— Opacaso Amfivio: los hay en las riveras del Río de la Ghiía, 
en Piura y otros, es algo parecido á la Yguana: es comestible, y 
aunque de buen gusto es su carne muy asquerosa por lo gomoso 
de ella; de modo que se deshace al tomarla con la mano ó te- 
nedor. 

— Plátano: los hay de muchas clases, cuya fruta es una de las 
más excelentes de la América, y en muchas partes de ella,-parli- 
cularm.t<= qq la Montaña suple p."" el pan de Trigo. 

— Punchana ó Lapa: de pelo jaspeado de la estatura de un 
Armadillo grande, y de carne comestible y gustosa: se alimenta 
de yervas, ozea la tierra, y tiene algunas propriedades del serdo, 
abunda en la Montaña R.' Mainas y otros Países de frontera. 



260 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

— Vainilla: este arbusto se dá en muchos lugares de montaña, 
cuyo fruto mezclado con el Cacao le da un gusto agradable, y en 
Mojos y otros Países, se usa mucho. 

— Cunocuno: es una especie de Perico ligero ó Perezoso, cada 
paso que da, con imponderable lentitud, es dando espantosos gri- 
tos origen de su mala organización, se alimenta deojas de Árbol, 
y hasta que las consume todas no baja de él, y no es perseguido 
de ningún animal, pues al oyrlo se auyentan. 

— Bálsamo Negro: de Climas templados, su corteza es eñcaz 
como aquel, haciendo cosimiento de ella para curar las heridas, se 
hacecom.° de él en todo el Reyno. 

— Llauque: en Jaén Pataz, y otros lugares de Montaña, de dos 
tercias de largo, y poco más de una de alto, es manso si no lo aco- 
san, y se domestica, se alimenta comúnmente de las frutas del 
Plátano y Papaya, que quita berdes de los árboles y las madura 
en su cueva. 



(Animales y plantas contenidos en el grupo lateral derecho del centro del 
cuadro (lámina iii). Las leyendas comienzan por la del animal.) 

(Fila primera.) 

— Mono chanco: que algo difierre en la cara y orejas á los co- 
munes abunda en Jaén y Riveras del Río de las Amazonas: los 
he visto dicecados en los Gavinetesde Historia Natural de Madrid 
y París, en el Brasil son apreciados. 

— Pacae ó Guaba: produce en su baina una especie de Algo- 
don que es su fruta, tan suave, dulce y jugosa, que se reputa por 
una de las más gratas al gusto: al paso que es fresca y sana. 

— Mono Chosne: su estatura es de media vara: es nocturno, y 
es tan profundo su sueño de día que aunque lo golpeen, no des- 
pierta fácilmente carga en el lomo su cría, y aunque maten á la 
Madre primero dexa aprisionarse que soltarse, y así los cazan. 

— Azarquero: su fior olorosa, y quemado todo el Árbol es mui 
fragante: sus ramas las hechan en los aumaderos del Tavaco de 
modo que no llegue la llama q.^ tiene debajo, y le dá un olor muy 
agradable. 

— Mono fraile: muy pequeño y manso algunos tienen cerqui- 



DE HISTORIA NATURAL 281 

lio como el de un Religioso y por esto le dan el nombre, es su 
figura como la de la Marimonda, y su carne comestible y muy 
apreciada de los Naturales de las Provincias donde se cría. 

— Algarrobo: este Árbol se produce en la Costa y Valles, abun- 
da en Piura, es el que ofrece mayores utilidades por su fruto que 
se da en unas bainitas para engordar el Ganado, como su cogollo 
á que llaman tamason; su madera se petrifica. 

— Casacuillo: especie de Mono pero de propiedades muí ra- 
ras y diferentes, esto es, no tan vivo en las operaciones de aque- 
llos. En lugar de pelos viste espinas hasta de quatro dedos de 
largo, pero no las dispara y se mantiene de frutas. 

— Shnarua: se produce en la montaña R.'; la corteza de sus 
raíces es muy espinosa y sirve p.' la disentería, y es muy apreciada: 
arroja una leche que adonde cae hace llaga y los Yndios se cubren 
p.* cortarlo. 

— Mono Cardenal: el más hermoso que se conoce entre los 
de su especie por el pelo purpureo y esponjado, de color inimita- 
ble que adorna su cabeza: el savio Naturalista Bufón (sic) lo llama 
con error Pinche p."" la noticia q.« le dio Mr. de la Gondamine. 

— Chirimoyo: que se produce en los Valles, y algunas que- 
braduras de Sierra la fruta más gustosa de estas Yudias, pero muy 
fría é insana. Su flor es muy olerosa y es con la que componen 
las Señoras sus mixturas. 

— Mono Dominico: abunda en la Montaña R.' es de los más 
eslimados en su clase por su viveza y propiedades particular- 
mente en el Brasil. También lo he visto disecado en los Gabine- 
tes de Historia Natural de Madrid y París. 

— Guar ó Guargar: los hay de dos especies; este se cría en 
templados, cosida y bebi la oja ó su flor enloquese según la do- 
sis, si es poca, por algún tiempo, y si es mucha, perpetuamente. 

(Fila segunda.) 

— Guanaco: á especie de las Vicuñas, de la estatura de un 
Benado grande habita en lo más frígido de la Sierra, es muy 
arisco y apricionado de pequeño se domestica: defiende á las Vi- 
cuñas en el Chaco ó cerco q.« se les hace p.* aprisiou.^: salta y 
aq.^'^® lo imitan. 



262 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

— Pitajaya 6 Gigantón: dá en muchos lugares de Sierra, y su 
fruta es de las más exquisitas, blanca y colorada: se orina co- 
miéndola rojo y asusta al q.^ ignora este secreto. 

— Huangana: especie Jabalí es animal de montaña se co- 
nocen 5 especies: los Indios salbages hacen sus monterías y es la 
carne de su común alimento va pintado p.'' la rareza de tener el 
hombligo al lomo q.« produce un olor á Almisque desagradable. 

— Ortiga de montaña: Árbol de seis varas: la oja ervida en 
agua y enjuagándose con ella es ol mayor de los expecificos para 
curar el dolor de muelas si se atina con la causa de él. 

— Llama 6 Carnero de la Tierra: havita en los lugares mas 
frígidos de la Sierra: su estatura como la de un Borrico pequeño; 
el mayor de los Quadrupedos, después de la Gran Bestia, que 
hallaron los Españoles en las Yndias: Sirven para los tragines de 
las Minas y cargan hasta seis arrobas. 

— Árbol de Sangre ó palo de sangre los hay de tres especies, 
se hacen bastones de él p/ la virtud que encierra de contener la 
sangre de cualesquiera heridas con solo aplicarlo, cura también 
la Sangre Luvia. 

— Alpaca: imita al Carnero de la tierra, habita en los Países 
más fríos de la Sierra, es uno de los Quadrupedos de mas magni- 
tud q.e se encontró en las Yndias es comestible, y mui apreciado 
por la lana, de que hacen algunos texidos los Yndios del Cuzco, y 
se domestica. 

— Lúcumo. Árbol que produce una fruta dulce muy agrada- 
ble al paladar y de excelente olor, es empachosa, pero su calidad 
ni es fría ni caliente, la pepita es casi semejante á la castaña. 

— Pacran: su estatura como un Perrito pequeño: vive en las 
quebradas de mejor temple, tiene algunas propiedades de raposo 
hasta en su alimento es nosivo á las sementeras pues q.''" no 
encuentra Gallinas ó Huevos apela al Maíz, choclos y otras es- 
pecies, 

— Achote. Árbol de todos temperamentos, de m.ucho consumo 
en el Perú, porque lo usan en lugar de pimienta molida da color 
i gusto á las comidas, lo usan también p.' el color amarillo de 
alg.* rústicas manuf.^ 



DE HISTORIA NATURAL 263 

— Sorro de listas: de todo temperamento, de macho aprecio 
por la excelente virtud de su hígado q.^ reducido á polvos y bebi- 
dos con oportunidad, sana el dolor de costado: Sus orines son 
muy fétidos y humedeciendo con ellos su coposa cola los esparce 
y auyenta al enemigo. 

— Palto: este Árbol se dá en los Valles y Quebradas de la 
Sierra, produce la fruta llamada Palta en el Perú, y en otros Rey- 
nos Aguacate, es tenida [i.'' una de las más agradables de las In- 
dias. Su cogollo cosido es bueno p.* el Cancro. 



(Fila tercera.) 

— Picudo: en Chachapoyas y en Jaén, su estatura como una 
Liebre, se alimenta de raíces, su carne es gustosa, es arisco y ve- 
loz, teme tanto al Perro que su ladrido basta para auyentarlo: 
combate con la culebra Aulum y regularm.^^ es bencido este Qua- 
drúpedo por el Reptil. 

— Tara ó taya. Árbol de lugares templados: es útil su fruto 
para hacer tinta de escribir, y el corazón de su tronco lo usan para 
dar color negro, sus bainitas en cosim.'^° sirven para los ojos. 

— Vicuña: habita en lo más fríxido de la Sierra: su estatura 
como la de una Cabra mui apresiada p."" su finísima Lana, de que 
se hace Comercio para Europa: se domestica, comen su carne los 
Yndios; andan siempre juntas, abundan en los Obisp.°* de Cuzco 
y Guamango. 

— Tutumo. Árbol de templados, produce una Calabaza llama- 
da tutuma, remedio eficaz cosida y bebida su agua para arrojar 
las Postemas interiores, quando están en estado, y quando ñolas 
desbarata y hace arrojar. '^ p.r ja orina. 

— Ronzoco: en la Montaña Real, es especie de Serdo cuya 
carne es semejante: Los Yndios de Lamas y Mainas la usan como 
la de los Saginos: se alimenta de caña braba, continuamente está 
en el agua, de donde sale para buscar su alimento diario. 

— Guayabo. Árbol que produce en los Valles y la Sierra, da la 
fruta de su nombre algo paresida en la figura á los Peros: de ex- 
celente gusto, es fria ventosa é insana: exala un olor arromático 
mui agradable. 



264 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

— Chiiischuis: como un Sjrrillo en su estatura habita en las 
Sierras más frígidas, se alimenta de corderos, y entabla su lid, con 
la culebra Subucan. Su piel es muy estimada porque puesta á 
los pies en forma de escarpín los hace sudar, también sirve p." 
alfombras. 

— Palillo: Árbol que da una fruta algo paresida al Níspero, 
de excelente gusto y sano, tiene el mismo nombre la fruta que el 
Árbol, y se cría en lugares de costa, es muy alto y frondoso. 

— Soto: habita en las Jaleas de Gaxamarca, y otros Países. 
Su estatura como un Perro de presa; es carníboro, y cruel ene- 
migo de los cuyes, muy veloz en su carrera y atrevido; pero teme 
al hombre, carece de orejas, p.^ lo q.^ tiene unos conductos muy 
pequeños, y la cola larga. 

— Zerezo: Árbol de Montaña, produce una fruta parecida á 
las de España en su figura y tamaño, pero no en el gusto, es 
muy ardiente y comida con exceso origina tabardillos. 

— Pericote de montaña: algo mayor que un Gato: habita en 
Mollobamba, es muy parecido al Ratón campesino; Tiene sus 
Cuevas adonde acopia el Maíz de que se alimenta: se domestica 
y es muy divertida su lid con el Gato, pero al ñn este lo venze 
y mata. 

— Echicero: se cría en la Montaña, de 20 á 25 v.s de alto: su 
gruesa barriga se rebienta por Agosto dando un tremendo esta- 
llido de trueno, y entonses creen los Yndios quedar abobados para 
siempre y se alejan p.'" esta causa á fin de no oirlo. 

(Fila cuarta.) 

— Pulupulu 6 Mulita. Habita en muchos lugares de la Sierra: 
los hay de varios tamaños hasta de dos tercias de largo de cor- 
pulencia, es de carne paresida á la del Serdo que la guizan en su 
propria concha: acozado se esconde en ella, y de la q.* hacen em- 
butidos en Chachapoyas. 

— Árbol de Sangre de Drago: se produce en varios lugares 
de montaña, tiene varios usos en la Medicina; pero su corteza 
cosida la aplican bebida para atajar el ñiixo de sangre. 

— Ñonga. Habita en las Riveras del Río Guallagas y en su 



DE HISTORIA NATURAL 265 

estatura es poco mayor que una cabra muy temible de Yndios 
salvages, enemigo cruel del hombre y amante de la muger, á quien 
alaga y si puede apriciona y lleva: anda siempre en dos piez y es- 
pantado es carnívoro y nocturno. 

— Palma: que se da en la montaña y otros climas calientes 
se producen de dife(ren)tes clases y frutos, ya en cocos, grandes 
y pequeños, ya en Dátiles que es alimento común de aquellos na- 
turales. 

— Viscacha: este Quadrúpedo habita en muchos Países de la 
Sierra algo parecido al Conejo, hace quevas, se mantiene de Yer- 
vas y de granos y no se domestica, es muy veloz, y sentido: comen 
su carne los Yndios y lo cazan para este fin, y por su suave piel. 

— Guanábano: da una fruta bien semejante en su figura y 
gusto á la Chirimoya: no es regional, fué trasplantado de México, 
es fruta ventosa é insana, no tiene el mayor consumo. Se produ- 
ce en los Valles. 

— Mucamuca: de una quarta de largo y sesma de alto, havi- 
ta en la Sierra y Valles, es raro por la bolsa natural que tiene por 
la superficie del vientre adonde carga sus hijuelos hasta que están 
en estado de alimentarse de frutas, y A vez. 

— Paipai: se produce este Árbol en la Sierra, y Valles, es de 
mucho consumo y grande utilidad, porque de sus bainillas se 
hace una tinta negra, para teñir cordobanes, Sombreros y otras 
muchas cosas. 

— Mutmut: es animal que en cierto tiempo se presenta vo- 
lando con alas más perfectas que las de un Murciélago: la cola en 
este estado es un conjunto de lana escarmenada no perdiendo 
aquellas, se transforma en un Ratón con manos, piez y cola. 

— Lacre: este árbol se da en la montaña de Guamanga, des- 
tila una resina muy blanca que la tiñen colorada con el sumo del 
Achotillo. 

— Arynadillo: de las mismas propiedades del Pulopulu ó Mu- 
lita, es común en la Montaña, su estatura como de una tercia de 
carne comestible, y por tanto muy apetesida de los Yndios salba- 
ges, que la comen con mucho aprecio se conocen de tres clases. 

— Cucharilla. Árbol de lugares templados, en su flor colora- 



266 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

da produce unos bástagos semejantes á cucharitas, la corteza es 
como la de la cascarilla fina y amarga, su madera es apetesida 
para obras. 



(Fila quinta.) 

— Canchaluca: havita en las montañas de Turma, Jaén, y 
los Lamas, tiene una bolsa al vientre semejante á la de la Muca- 
muca, en la que también guarda sus crías: este Quadrúpedo es 
muy arisco su estatura, de media v.' de largo y tercia de alto. 

— Aliso. Árbol que se cría en lugares frios: su cortesa sirve 
para curtir cueros, y sus cogollos para supurar postemas, ponien- 
do sobre ella la oja, es muy sólida su madera, de color amarilla 
blanco. 

— Musguimusgui: habita en la Montaña R.^, por Chachapo- 
yas, y otras fronteras. Es de la estatura del Armadillo se ignoran 
sus propiedades, y modo de subsistir: los Yndios Ynfieles co- 
men su carne, anda en los árboles y es conocido con diferentes 
nombres. 

— Yguerón. Árbol que abunda en los Valles, picado su tronco 
destila una Leche que sirve para los potrosos, aplicándola á la 
parte para curar sus quebraduras, sus ojas sirven para disloca- 
ciones. 

— Chinchilla: abunda en Lipes, en el Obisp.'^" del Cuzco se 
se ven algunas, es de pelo finísimo, y de esta Peletería se ha he- 
cho comercio á España, aquí la usan p." bolsas de Sigarros, 
es arisco y su carne comestible, pero poco acostumbrada para 
este fin. 

— Ada ó Indamomo. Árbol de lugares calientes se tiene su 
corteza por muy aperitiva: hacen de ella una miel, dándole punto 
afuerza de fuego, se usa para curar toda especie de llagas. 

— Nonorieta: este animal es raro: se ve en las riveras del 
Apurimac p.'' las fronteras de Guanta, de día está en esta postu- 
ra, es nocturno, su canto es semejante al ruido de un torno q.''" lo 
despiertan hace ademán de embestir furioso, y retirado el ene- 
migo buelve á su letargo. 

— Morero. Árbol de lugares calientes, muy elevado, y grueso, 



DE HISTORIA NATURAL 267 

y SU tronco poblado de espinas: su madera puesta en humedad se 
petrifica y es tan sólida q.« suple en algunas obras p/ el fierro. 

— Suis. Habita en las Sierras de Gaxamarca y Guamachuco: 
su estatura es de media vara de largo, y una tercia de alto: se man- 
tiene de Corderos y obejas: es muy arisco, y uno de los Quadrúpe- 
dos más velozes en su carrera. Se acerca á las Poblaciones y teme 
á los Perros. 

— Cacao de Montaña: crece este Árbol de 8 á 10 var." de alto, 
produce un melonsito dentro del cual se crian las pepitas ó granos 
de su nre (2). 

— Pinche: uno de los quadrúp.°^ más raros q.« tiene la Mont." 
R.i, no tanto p."" su hermosa Guedeja semejante á la de un León 
africano, sino p.^ su maravilloso canto, muy parecido al de un 
Canario, se le observa la peregrina circunsta.* de nacerle el viril 
de entre la raya de los dos Genitales ó Testículos. 

— Solimansucho. Los Yndios de Montaña sanan con sus ojas 
toda especie de llagas, cociéndolas y poniéndolas en punto de 
miel y hechas polbos labándolas con la Yerva cudillo, las sana 
á los ocho días. 



(En el centro del cuadro donde está el mapa del Perú hay cuatro cuadritos, 
dos á cada lado, cov este títuloj: (lámina i). 

PECES LOS MÁS RAROS Y VISTOSOS DEL MAR DEL SUR Y SUS RÍOS 

D. Caballito tiene 1 7» varas de largo: salta sobre el agua: 
pare por el ombligo. 

A. Emperador de una vara de largo y V4 de ancho: quando 
es perseguido se hace una bola, y no puede tragarle el Enemigo 
p.*" esto y p/ sus dos alas. 

E. Cochinito célebre por sus quatro aletas, ó pies como el 
Lobo: sale á tierra: es de 1 X v. de largo; respira por un conducto 
que tiene en la cabeza. 

H, Tambor chico; quando lo persiguen otros Peces se hincha: 
es de color muy hermoso en el Agua, es comestible y de buen 
gusto. 

F. Media Luna: no tiene escama: es muy atrevido: devora á 



'i68 boletín de la real sociedad española 

todo viviente que cae al Agua: tiene much.'' y agudos dientes y 
anda con los taburon.^ 

G. Manta: muy temida de los Navegantes por voraz y carni- 
cera: hace la presa con las Alas y oprime con las Astas: la vi en 
París disecada. 

O. Miirice: tiene una bolsa de humor, color purpúreo; y se 
presume ser de! mismo que tenían en Tiro p.''^ dar color á sus 
trages celebrados. 

K. Machira de color hermoso, es de 3 v.» de largo: la herida 
de su espada es benenosa, es de escama y comestible de impulso 
violento. 

J. Pege Gallo, llamado así por la cresta que tiene en su cabe- 
za, no tiene escama, es comestible, y de largo de tres quartas de 
largo. 

M. Angelóla, de piel sin escama, y sirve ésta de lija á los Car- 
pinteros, es de Carne comestible y gustosa, es abundante. 

S. Pulgal, es de escama, y de un color roxo encendido, que 
pierde algo quando muere, de media vara de largo, y es comes- 
tible. 

L. Pege Rape célebre por las aletas, y el color verde en la 
parte superior y roxo que tiene en la inferior, carece de escama. 

N. Perico, el más hermoso de los peces del Sur; es comestible 
y siempre anda en alta mar. 

C. Pege Sierra, se presentó á Salomón de las Costas de Siria, 
como un prodigio de la naturaleza, es veloz y carnicero. 

B. Pege Espada, mui violento, conbate á la Ballena, la vence 
y mata. Es tan grande la fuerza de este Pege, que he visto pasado 
con su espada el costado de una Balandra y un zurrón de Añil 
forrado en cuero. 

JE. Guitarra, Pege de la mar del Sur, es comestible y avun- 
dante, pai e por el ombligo, y le viene su nombre del parecimiento 
á la Guitarra. 

Y. Pege zapo, es de una quarta de largo, y de comida más re- 
galada de todos los de la mar del S.; siempre está pegado á las 
peñas. 

H. Tambor grande de hermoso color, se incha como una vola 
quando es perseguido, es comestible y de carne mui gustosa. 

BE. Pege Gfato, llamado así por la cabeza parecida tanto á la 



DE HISTORIA NATURAL 269 

del Gato casero. P. Chita, Pega mui perseguido de los Lobos de 
la Costa del Sur por el gusto y delicadeza de su carne. 

A. Vaca marina ó Pege Buey, es anüvio de carne gustosa ó 
comestible: las hay h.*^ de 10 qq.^ salen á comer Yervas á las ri- 
veras del Río Marañón, y otros que distan del mar más de 600 leg.^ 
contra la opinión de Bufón y otros Naturalistas que afirman no 
existir lexos de su desembocadura al mar.^^B. Stingaro, de 1 */j 
V.» de largo, y muy gustoso, aunque poco saludable. =0. Qami- 
tana, es muy apetesido este pez de los Yndios Gentiles porque 
es el más suave y delicado de aquellos Ríos.=D. Bocachico es 
muy espiuoso, y poco grato al paladar.=E. Chamhira ó Chalina, 
es el q.^ sala y de que hacen abundantes provisiones. =F. Ara- 
guana, tiene un sabor amargo y desagradable. =G. Chamhira 
chico, no tiene más espina que la del espinazo y es muy resva- 
ladiso. 



(Debajo de los cuadritos de peces, hay á cada lado del Cerro mineral de 
Gualgayoc dos cuadritos que dicen:) 

— Iguana, especie de Camaleón y Lagarto, abunda en los Ríos 
de la parte austral, y en Panamá, sirve de alimento común, sien- 
do su carne de gusto delicado, y sana, sus huevos son muy apete- 
sidos de los Yndios de Maynas y los Salbages de la Montaña que 
los prefieren á los de la Tortuga. 

— Lobo Marino, abunda en todas las costas del mar del Sur, 
sobre su República y modo de subsistir han tratado mucho los Na" 
turalistas antiguos y modernos. Desde que los Yngleses han pasa- 
do á la pezca de la Ballena, se ha conosido la utilidad de su piel, 
y Graza, y sólo los cazaban los Naturales y los dueños de las Ha- 
ziendas de Trapiches p.» con el azeite hazer el alumb.''^ de los 
Trapiches. 

— Lobo de Río, hay abundancia en el de las Amazonas y otros, 
sus colaterales, es amfivio y palmípedo como todos los de su es- 
pecie, es muy dócil, y fácil de ser aprisionado, no se saca de su 
piel utilidad alguua, no obstante que quitándole el pelo serdoso 
que tiene en la superficie, le queda una pelusa de agradable color, 
y mucha suavidad. 

— Lagartos, los hay hasta de 11 v.^ de largo, son comunes 

T. XII.— Mayo, 1912. 18 



270 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

en Algunos Ríos caudalosos de América; estos amfibios son muy 
borases. Su unto ó manteca tiene diferentes aplicaciones en la Me- 
dicina, y sus colmillos son estimados para Yesqueros. El modo de 
matarlos es regularm.*^ tomando una estaca agusada p/ ambos 
lados pendiente de una soga, y al abrir la boca p.« hacer la presa 
se ciaba. 



(Faja horizontal superior que representa aves y plantas y se compone de 32 
cuadritos. A la izquierda comenzando por la planta.) 

— Huar-huar ó huarac: su cocim.*" tomado en agua enloquece 
á perpetuidad, 

— Páxaro Fuin-Fuin: habita en los Lamas: se alimenta de 
gusanos, tiene canto agradable que se le oye de noche y quando 
llueve. 

— Yerba del ahorcado: se cría en lugares templados: ervida 
en agua y bebida la aplican en la costa y sierra p.""* el mal de 
orina. 

Pinza 6 Predicador: se cría en la m-taña Piura, habita en 

los árboles: su pico raspado y desleído en agua, quita la gota 
coral: he visto de tres clases ó diversos plumages en el Gabinete 
de Historia natural de París. 

— Flor de campana, se cría en Valles y Sierra: es su flor su- 
dorífica y es muy usada. 

— Páxaro Coto: así llamado por el que manifiesta, que ade- 
más de ser agradable á la vista tiene un canto ronco y grato. 

— Agengihle: la usan mucho en los Países fríos para curar el 
expasmo. 

— (ruanchaquero: reside en muchos Lugares de montaña: tie- 
ne agradable canto, se doméstica, busca las oquedades de los ár- 
boles y en ellos anida, 

— Perrilla, su cocim.*° bebido en agua conL^^ la usan para la 
tisis y emorragias. 

— Chuis ó Suisui: es de los páxaros más hermosos por su plu- 
mage que tiene la montaña. No tiene cauto, sino un graznido que 
es pronóstico de lluvia inmediata. 



DE HISTORIA NATURAL Til 

— Contra- y erva real: la usan mucho en la sierra por refige- 
raule y corrige la sangre. 

— Páxaro-niño: habita las riberas del mar, se alimenta de 
peces: anda rectamente en dos pies á saltos: sus alas son de cartí- 
lago y poca pluma: su estatura de un ganso. 

— Lengua de Baca: yerva de Lugares calientes q.« aplican su 
cocim.*"' con buen éxito p.""* desinchar los pies. 

— Camunga: habita en Jaén: su pluma es tan fina que imita 
al terciopelo negro: su canto es de graznido: su estatura como pa- 
loma: anda en las riveras de los Ríos. 

— Yerva del Oso: la usan mucho en la Sierra para quitar el 
gálico, guardando una dieta regular. 

— Ynti-pisco: de pluma verde muy armoniosa, y usada de los 
Ynüios bárbaros para sus adornos: su estatura de un Loro y no 
tiene canto. 

— Ceniaura: la usan cocida y tomada en agua para quitar los 
empachos y ectiricia. 

— Mirotechupa: páxaro que habita en temperamentos de Sie- 
rra: se mantiene de frutas y anida en los árboles: su canto es tan 
grueso espantoso y desagradable para el resto de las aves que al 
oirle se horrorizan. 

— Camandila 6 Chumla: nace en Lugares ardientes y secos: 
la usan mucho en la sierra cocida y bebida en agua porque con- 
tiene la sangre por las vías; á donde más se usa es Moy.^ 

— Páxaro del Sol: el más fuerte ó difícil de matar de cuantos 
se conocen en la montaña Real: los Yndios prueban en él la acti- 
vidad de sus venenos; pues disparada la flecha sino cae al impul- 
so de la erida, no tiene aprecio para sus destinos. 

— Barhasco: se produce con abundancia en los Valles: hay 
un bexuco de este mismo nombre, y se valen los Yndios de aquélla 
y éste para la pesquería, pueshechándola en las Lagunas se (No 
termina). 

— Cuchapisco: habita en las lagunas: se alimenta de frutas: 
grita como un cerdo; y el que le oye su graznido, y no tiene noti- 



272 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

cia de él se espauta: también se retira en ciertas ocasiones del año 
á los Bosques y anida en los árboles más elevados. 

— Cardo santo: es grande la fé que tienen en ella los Yndios 
de la Sierra para curar incordios, friyendolasojas en seboúsanse 
también su semilla para purgantes, y su leche para fluxiones de 
los ojos. 

— Toropisco: de la estatura de un Loro: su canto es en todo 
semejante al bramido de un Toro y para ello baja la cabeza: sien- 
do tanto el esfuerzo que hace para que resuene que se hincha por 
la vegiga: habita en la montaña R.' y anida en los Arboles. 

— Yerva mora: se halla en temperamentos ardientes y tem- 
plados: la usan estos naturales p.* descargar la cabeza, reventando 
uno de sus gra.°^ á la nariz. 

- - Botosque: de la estatura de una perdiz es de montaña: ani- 
da en los árboles más elevados donde habita su canto es algo pa- 
recido á un clarinete sin compás p.'' lo que no es agradable sino 
á la vista por su hermoso plumage. 

— Lechuguilla: de todo temperamen.^o; sus ojas p.'^« sobre 
las llagas las refresca: hace purgar; y seca: su cocim.^" es bueno- 
bebido para curar los tabardillos. 

— Trompetero: una de las aves más extrañas q.« se han visto 
por la armonía con que imita á la trompeta por la vía prepostera;; 
es de la estatura de un pabo pequeño del que hecha anatomía se 
le encontraron las tripas ensortijadas. 

— Yerha del Benado: se produce en todo temperamento, es 
muy bueno su cocimiento para la supresión de orina, se aprecia 
mucho y se vende en los mercados. 

— Carpintero: habita en la montaña, su estatura como na 
pollo regular; se entretiene en agujerear los Arboles con su fuerte 
pico imitando á los golpes de un Carpintero, de donde le viene su 
nombre. 

— Tápate ó vergonzosa: se produce en templados, cocida y 
bebida la agua es buena para la sangre luvia, muy conocida por 
la particularidad de q.« tocada una oja se cierran todas. 

— Pilco: páxaro de rara hermosura por la variedad y vista d& 



DE HISTORIA NATURAL 273 

los colores de sus plumas engalanándolo más el penacho rojo que 
adorna su cabeza; es de la estatura de una gallina, no tiene canto 
y habita en la montaña. 



(A la derecha, comenzando por el ave.) 

— Pilco-Nayo, Habita en la Sierra y es su estación en los Va- 
lles. Se servían de su pluma los Emper.^ para sus ornatos. Care- 
ce de canto. Su estatura como de Gallo. 

— Yerva Yaravisca, en la Sierra la usan para constipaciones 
y llagas en la boca. 

— Yntimaman ó Yru-iru: no tiene canto determinado, pero 
imita al de las otras aves, al sonido de las campanas, ladrido de 
los perros, se domestica tanto que salen con el amo que los 
cría. 

— Contra-glándulas: yerva así llamada por los naturales de 
Casamanca y otros Países de Sierra por la virtud que tiene de que 
amarti.* las disp.' 

— Buy: páxaro que habita en Lamas, de estatura de un Loro, 
de agradable vista por el color de su fina pluma: ladra como un 
perro, y al oirlo ladran éstos p.^ la propiedad con que los imita. 

— Yefva de SJ'^ M.'^, el zumo de ella es eficaz desleído en 
agua p.ra curar los ojos, por lo q.® se usa mucho. 

— Chiroque: habita en los Países de la Costa, muy estimado 
por su dulce y agradable canto: se domestica: los hay de diferen- 
tes colores. 

— Botoncillo: críase á la orilla de las acequias de los Países 
templados: su cocimiento quita el dolor de muelas. 

— Pato-Castañetero: habita en las Lagunas de los Valles y de 
las Sierras: mantiénese de Pececitos y gusarapos: tiene este nom- 
bre porq.« luego q.^ los aprisiona suena el pico como unas casta- 
ñetas. 

— Yerva del Clavo: se cría en Lugares templados, y macha- 
scada poniéndola al lugar de la muela que duele, quila el dolor. 

— Pinza 6 Predicador: los hay de cinco especies que se dis- 



274 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

tinguen por sus colores y tamaño: su pico, raspado y bebido eá 
agua, ó su lengua puesta en infusión, quita la gota coral y 
pasmo. 

— Viznaga: se dá en temperara. *"* templados de Sierra y 
Valles; la usan p.* curar el dolor de Costado. 

— Zachapisco: ave de montaña: hace un ruido que imita á 
las sonajas de los Danzantes y con su orgulloso ruido auyenta á 
los demás paxaros que lo oyen. 

— Vervena: la gente pobre de los Valles y sierra tienen tan- 
ta fe con ella p.'"» curar las úlceras q.^ no usan de otra. 

— Silvador: páxaro que imita al Loro en su estatura y pluma- 
ge, aunque suele ser el de éste más hermoso: tiene dulce canto y 
deleitable, y es ave de montaña. 

— Bexuco naharrete: se cria con abundancia en Ghachap.», y 
su corteza raspada hechándola sobre las llagas mata todo gusano. 

— Yntimamay: ave de rapiña que no puede el pincel imitar 
sus agradables colores: pronuncia esta voz en la montaña donda 
habita, es arisco y no se domestica. 

— Coralito: yerva de montaña, la usan mucho la gente del 
campo p.*"» quit.'" tabardillos. 

— Fluquichuvi: es un ave que tiene un graznido espantoso y 
no se encuentra otra en estas regiones de vuelo más rápido: y no 
se domestica. 

— Rpjarjarillo: su flor, cocida en agua, la aplican con éxito 
p.* las emorrag.s 

— Paharuncha: habita en los montes de Piura: es muy ale- 
gre y brincadora: se domestica lo mismo q.* una gallina: anida 
en los árboles y es comestible. 

— Lancetilla macho: su cocimiento sirve para quitar infla- 
maciones. 

— Sumaipisco: páxaro que en su canto remeda al Tigre de 
donde viene su nombre, habita en Mollobanba y otros Lugares de 
Montaña. 

— Mariturma macho: se cría en partes húmedas, principal. *« 
junto á las acequias: es buena cocida en agua para las tercianas. 



DE HISTORIA NATURAL 275 

— Pacungo: ave que grázaa y no cania: habita en Chachapo- 
yas: le viene este nombre de que algunas tienen todo el cuello 
colorado, que signif.* su ure en lengua Yndica. 

— Yerva del Alacrán: se cría en Lugares templados, y puesta 
machacada en la picadura de esta sabandija quita el dolor inme- 
diatamente. 

— Biaza: de hermoso plumage verde: de la estatura de una 
gallina, y su canto es con mucha propiedad semejante al gruñido 
del cochino. 

— Chin- chin: se cría en lugares fríos y templados: cocida y 
bebida su agua es buena para los afectos al pecho. 

— Bandurria: habita en los valles y es conocida en la sierra 
con el nombre de Cocán: se come su carne estando manida y las 
Irip.^ hechas polvo sirven p.« los ahogos. 

— Calagualo: se cría en lugares fríos; cocida y tomada su 
agua, es buena p.""^ golpes y evitar las apostem.^ inter.^. 

— Putilla: habita en la costa y sierra: esta ave es muy adicta 
á habitar cerca del agua: su color rojo armonioso y encendido la 
hacen esiirn.^ 

— Salvia: se cría en Lugares templados, y muy buena para 
cur.'' los pasmos; sus ojas en la boca hacen solt/ la lengua. 



(Faja horizontal inferior compuesta de 36 cuadros, comenzando por la planta) 

— Inyohledo: se come en la Sierra, de agradable gusto, y fácil 
digestión; se le dá á los enfermos convalec.'^^s 

-;- Gars Manca: Camaronera, así llamada por la suma afic." 
que tiene á los Camarones q.^ vusca en los Ríos, vajo de las pie- 
dras con su largo Pico. 

— Alherjilla: en templados, sirve para quitar las nuves délos 
ojos mascándola y echando el sumo. 

— Picaflor ó Quinde: los hay de hermosísimos plumages, y 
del que las Emperatrices hacían sus trages para el día de sus ca- 
samientos; avundan en la montaña, son muí pequeños. 



276 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

— Yerra de S.^ Antonio: cuyas ojas son eficaces p/^ curar úl- 
ceras ó llagas, espolvoreada ó eu vanos. 

— Candon ó Unicornio volátil: célebre por su asta en la frente 
y eu los dos encuentros de las alas, es una especie de Cartílago 
endurecido, es poco menor que un Buitre. 

— Yerva de S.« Josef: su jugo sirve para curar cridas, y amar- 
tajada para las apostemas exteriores. 

— Buhonero: ave de montaña poco mayor que una Gallina 
célebre por la volsa natural q.« le cuelga de su pescuezo, y el pe- 
nacho que adorna su caveza, havita eu la monlaña. 

— Achira: de temperamentos calientes, es uua raíz que la asan 
en hornos, y tiene un gusto raui agradable y dulce. 

— Garza Rumichuna: havita en los Ríos y Lagunas; se ali- 
menta de pecesillos, tiene mucha pluma y mui poca carne; an- 
dan muchas juntas, y en estac.** pasan á la Sierra. 

— Altamisa: en valles de Sierra, hacen uso de ella p/' vanos 
á los pies, constipac.^, y facilitar los partos á las mugeres aplicán- 
doles el vaho. 

— Gallo del Rio Yapurá: y se juzga ser el primitivo, sin que 
haya perdido nada el doméstico por el adulterio con otras aves, 
según la semejanza que con él tiene éste de los vosques. 

— Tuna ó Higo Palla: que produce el célebre tinte magno ó 
Cochinilla, de que hacen mucho uso aq.^ utraies más ñna que la 
de N. A. 

— Cargach: havita en la montaña, su estatura de una Pa- 
loma, anida en los huecos de las Casas de Campo; se alimenta de 
lombrices y otros ins.*°^. 

— Bejuco ravo de zorro: de este sacan en la montaña los Yn- 
dios bárbaros, cociéndolo con otras yer%'as el más activo veneuo. 

— Gruanchaquero: llámase así porque imita á esta voz, los hay 
de diferentes colores: se mantiene de granos y es mui decidido 
por comer unos ins.*°s llamados Grillos. 

— Punrapaura: se cría en lugares fríos y templados, usan de 
su cocim.'° p.'-'' contener la sangre por la boca. 



DE HISTORIA NATURAL 277 

— Bandurria: ave acuátil que anda spre acompañada con 
muchas de su especie: es comestible y si logra el cazador matar 
una puede fácilm.^^ matar las demás que no se sep."". 

— Raicilla: se cría en los lugares temp.^, usan su cocimiento 
p.""* contener ó atajar las emorragias y otras aplicaciones. 

— Churanuri: se cría en la montaña y Sierras: no tiene Can- 
to determinado, pero remeda el de algunas aves: es vistoso por el 
Penacho de su caveza, y hermosa pluma. 

— Calentura Huasca: que traducido del Yndio al Castellano, 
dice Bejuco de la Calentura, su cocimiento la quita, y lo aplican 
para tavardillos. 

— Alcatraz: se cría en la montaña y sierra: difiere en algo 
de los de Europa: su buche es bueno para las Ernias: quitada la 
pluma de encima quédala piel con una pelusa muy blanca y ñna. 

— Avilla: este Bejuco se cría dentro de cagetillas, que está 
dentro de un Coco, sirve su tronco vevido en agua p.^'' poner en 
curso la meztuac.^ y la pep.*»^ p/* dec/^. 

— Pato turnan: de carne comestible habita en las Lagunas 
de la Sierra y valles: lo hace armonioso su cuello blanco y plu- 
mage azul: se alimenta de gusanos y pececillos. 

— Cumarhuarca: es de México, se toma una porción de él, 
y se hace ervir en agua, y tomándola quita las calenturas. 

— Gorrioncito ó por otro nombre come-dulce: es de todos Lu- 
gares fríos y calientes: célebre porque con su canto imita las pa- 
labras de Christo es Dios: se domestica. 

— Lancevilla emhra: mui fresca, excelente específico para 
quitar las fiebres malignas, bebida la agua de su cocimiento. 

— Loro, que difiere de los comunes por la viveza de los colo- 
res y penacho roxo: es mas apreciado por la facilidad con que se 
le enseña á hablar: habita en lugares de montaña. 

— Mimbre: se produce en Lugar. ^ templados; los Yndios de 
Lambayeque hacen un gran comercio de los Petates y sombrer.' 
que texen con él. 

— Perdiz: se cría en la montaña y sierra: se crían de tres 



278 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

clases una algo mayor que gallinas, aunque su carne menos gus- 
tosa que las de Europa. 

— Yerva del gallinazo: excelente expecíñco para curar la 
ectiricia, cociéndola y bebiendo este con el de la Yedra. 

— Yanto: Ave de montaña de mucha hermosura por el pe- 
nacho de plumas roxas que adornan su Gaveza, y es de agrada- 
ble canto, y no se domestica; es de carne comestible. 

— Visnago: arbusto que da una flor amarilla acopada, como 
la amapola, sirve para los dientes, y su cocim.*^" lo suministran 
á los paralíticos. 

— Paügi: ave de montaña de la estatura de una paba media- 
na muy perseguida de los Yndios Salvages por lo gustoso y deli- 
cado de su carne. 

— Fuecichilca: para el dolor pleurítivo ó costado, las ojas 
secas, y puestas en infución las aplican á la parte del dolor coa 
buen éxito. 

— Chirriquidi: se tiene por la menor de las aves conocidas, 
en la montaña: le viene su nombre de q. continuam.'e y aua 
quando vuela imita á la voz de su nombre. 

— Yerva refrijarillo macho: toman la agua de su cocim.*» las 
mujeres para facilitar la menstruación, con conocida utilidad. 

— Quinquin: habita en los árboles más elevados y pronuncia 
esta voz de donde le viene su nombre: el color de su pluma ama- 
rilla es muy armonioso; habita en la sierra y Valles. 



(Comenzando por el ave.) 

— Queroguegue: los hay de varios colores y de canto mui 
agradable, se domestica y los crían suelt.^ ó en Jaula. 

— Yerva Moia, la usan para sacar los Gusanos de las muelas, 
también la usan las mugeres para peinarse porq.® dicen refresca 
la cabeza. 

— Piche: de canto mui agradable y de pluma bistosa: es 
mui estimado; se domestica y canta ai-moniosamente en las 
Jaulas. 



DE HISTORIA NATUKAL T.Q 

— Poleo: he... (1) de esta el junquillo, la albahaca, claveles, 
manzanas y otras flores hacen estos naturales un cocimiento del 
qual extrahen el espíritu y llaman Aguarica. 

— Chuco: ave de temperara. '"^ calientes de muy dulce canto 
se mantiene de frutas y particularm.*® de avp.». 

— Hortiga: yerva de lugares calientes que la usan con buen 
éxito en labativas p.^^ curar disenterías malignas. 

— Gallineta: havita en las orillas de las Acequias y en las 
Lagunas, se mantiene de lombrices^ y es mui perseguida por lo 
gustoso de la carne. 

— Granadino: arbusto que enrreda y produce la fruta de su 
ure, mui estimada por ser cordial y tener un gusto agridulce 
muy agradable al paladar. 

— Pato Real: Ave de montaña la más hermosa que se conoce 
por los diferentes colores y brillos de sus plumas que rematan en 
puntas de oro. 

— Pacoyuyo: Yerva de lugares templados, tiene mucha acti- 
vidad para curar las llag.^ de boca y lab.-''. 

— Garza Colorada: de hermoso plumage, havita en los Ríos, 
y Lagunas de agua dulce; se mantiene de Pecesillos y Gusarapos, 
es muy sentida. 

— Tumbo bejuco: regional de Truxillo y sus inmediaciones, 
es mui fresco y gustoso con vino, Azúcar y canela, que es como lo 
usan. 

— Gfunchaquero: los hay de varias especies muy estimados 
por su dulce canto: se domestica, y las plumas del Pecho se apete- 
cen mucho de los Yndios Bárb.®. 

— Algodón: arbusto de lugares cal.^ lo hay de varios colores; 
se hacen de él alg.^ mauuf.^ ord. en el Perú, como tamb."» al."» 
com.° á E.^ 

— Cucuyo: ave de montaña, le viene su nombre de que- casi 
pronuncia su nombre. 



(1) Los puntos indican los trozos ilegibles porque está esconchada la 
pintura. 



280 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

— Cerraja: Yerva de Lugares templados que cocida sus raí- 
ces y las de la Lechuga y escarola, la usan para refrescar la san- 
gre y q.« llaman Tisana. 

— GUguero, de montaña doblemente mayor que los que co- 
nosemos en Europa: Su hermoso Plumage y la melodía de su 
Canto lo hace estimable de estos Naturales. 

— lerva Crespa: la usan mucho en el Perú especialm.*® las 
mugeres para peinarse estrujándola en agua. 

— Sarapico: es Ave aquátil muy perseguida de los Cazadores 
por la delicadeza, y exquisito gusto de su Carne. 

— Fresa: á que llaman frutilla en el Perú: se produce en Lu- 
gares templados. Es muy apetecida y se hace un gran consumo 
de ella. 

— Perdiz: de montaña de la clase de las mayores que se co- 
nocen, muy apetecida por lo blanco y agradable de el gusto de su 
Carne. 

— Pie de Perro: en idioma Yndioo Vsumbache, sirve su co- 
simiento para curar las llagas ó heridas, eu baños. 

— Comedulce: havita en la Tierra y montañas, los hay de dos 
clases; llámase así p.'' la afición que tiene á picar las Cañas de 
azúcar. 

— Poleo: Yerva que se produce en climas templados; la usan 
mucho en América para componer las mixturas p.'' su suave y 
exquisito olor. 

— Funge: havita en los Lamas y Moyobamba, de exquisito 
plumage, aprisionado da unos gritos muy fuertes y sin inter- 
misión. 

— Aijbimho: yerva que se produce en todo temperamento, la 
usan estos naturales para dar color á las obleas. 

— Pichiche ó Uvio: havita en las Costas y Sierra, mui vivo, 
spre está en rnovim.*" y canta de noche, regularm.*^ qdo hace 
Luna; se domestica. 

— Chamico: Yerva de lugares cal.**^ su cocim.*° bevido causa 
demencia y en mucha cant.''^'^ locura. 



DE HISTORIA NATURAL 281 

— Gilguero de montaña: doblem.*^ mayor q.« los q.« conoce- 
mos en Europa, de plumage vistoso, canta mui dulcem.^« y se 
domestica como aquéllos. 

— Culem: excelente espf.'=° p/ curar indigest.^; se toma coma 
el té y se hace comercio de él. 

Apalijii: los hay de tres esp.», una de ellas tiene una ba- 
rriga que la arrastra, tiene armonioso canto, es comestible de car- 
ne gustosa y havita en la montaña. 

— Azafrán: se produce en lug.^ calientes, sirve p.* tintes 
amarillos, y se hace gran comercio de él. 

— Quindemamay de montaña: imita en su canto á la Co- 
torra, su pluma verde es mui hermosa p.^' lo q.« 'es mui estim"'» 
de los Yndios. 

— Bejuco de montaña: se cortan 4 dedos de él y se pone en 
infus.'^ con azúcar p.* quitar las pecas. 



(Columna vertical de la izquierda compuesta de 10 cuadros, comenzando por 
la planta.) 

— Alvergilla: se da en los templados; hacen uso de ella estos 
naturales para quitar las nuves de los ojos; estrayendo el jugo de 
esta planta. 

— Flautero: llamado así porque además de su hermosura com- 
pone un harmonioso canto, imitando armoniosamente á una 
flauta. 

— Contrayerva de Inca: se da en lugares mui fríos de Sierra; 
la usan mucho p.* fiebres recias y tercianas tomada en cocim."». 

— Venmi: En Jaén y Chachapoyas se cría, tiene un canto 
muy agradable parecido al del Flautero. 

— Sierrecilla: se produce en temperamentos templados; la 
usan mucho estregada ó cocida en agua sirve para purga."". 

— Siete Colores: llamado así por tantos que le hermosean, 
havita en Jaén, tiene agradable canto y se domestica. 

— Yerva de Sto. Domingo: su cocimiento bueno p.* llagas y 
espolvoreada su oja, reducida á polvos la sana. 



282 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

— Arrocero: esta Avecilla reside en los Valles, no tiene canto, 
pero es de armonioso plumage, guando muere alguna se congre- 
gan muchos á enterrarla, se mantiene de arroz de los Valles p/ lo 
q.^ le dan el nre. 

— Yguerilla: es un arbusto q.« se da en los temperam.'"» de 
Sierra y Valles, cría una pepita q.« de ella se saca aceyte p/* 
alumbrar. 

— Guaraguai: conócenlo tamb.° p.'' pájaro de S.*^ Rosa: tiene 
un canto agradable: anda en los Arboles á donde se anida, y se 
alimenta de alg.« frutas. 

— Centaura emhra: se cría en temperam.t^s templados, la 
usan para indigestiones y se la conoce la virtud que al Gulem. 

— Picogordo: pájaro que siempre anda en vandadas con los de 
su especie, es temido por los Agricultores por el daño que hacen 
en las Sementeras, carece de canto, anida en los Arboles y su car- 
ne es desag.^ie 

— Clavillo: Yerba mui arom.^'c^ y que sirve de especería para 
alg.^ manjares, de temperam.'^°s de Sierra. 

— Arrocero roxo: havita en los Valles, algo mayor que el Ca- 
nario, andan spre muchos juntos, y destruyen las mieses, ca- 
rece de canto, anida en la tierra. 

— Yerba Romana: sus ojas aplicadas á las llagas y heridas 
las sana, y, por tanto, la prefieren a otra medicina. 

— Páxaro, de cinco colores de pluma muy armoniosa, pero 
no canta: los he visto colocados en los Gavinetes de París y Ma- 
drid, como los más estimables. 

— Canchalagua: se da en lugares fríos, se hace comercio de 
ella, sirve p.""^ corregir la sangre, fresca en infucion. 

— Avilillo: es esta avecilla pequeña, de singular viveza y aseo, 
como p."" la pluma de color muy armonioso y suave canto; abun- 
da en la sierra y Valles. 

— Bejuco machausca: es Bejuco cuya raíz es buena para cu- 
rar las fiebres intermitentes, bazo, opilac», y la usan mucho. 

— Paucar: tiene esta ave un silvido tan fuerte y de tanta ve- 



DE HISTORIA NATURAL 283 

hemencia que atolondra á quien la oye cercana: su estatura es de 
una gallareta, habita en la Sierra. 



(Columna vertical de la derecha compuesta de 10 cuadros, comenzando por 
el ave.) 

— Auripisco: habita en los montes más espesos y anida eu los 
árboles más elevados, y se alimenta de todos frutos: carece de can- 
to y sólo pronuncia la voz de su nombre. 

— Yerva de la mestruación: cocida y bebida su agua sirve 
para conten.'" el exceso de ella. 

— Citarapisco: Páxaro cuyo ñré le viene de andar spre en 
los Lugar.s donde hay unas hormigas llamadas atareni de las q.« 
se alimenta, y causa la picadura de éstas dolor como la de las 
abejas. 

— Bexuco amhiguara: sirve de composición con otras yerbas 
p.""^ el veneno que usan los Yndios Bárbaros en las p.*** de las 
flech.s. 

— Güerequeque, cujonre le viene á esta ave de casi pronun- 
ciar esta voz: en Piura las crían sueltas en las casas para que las 
limpien de insectos y reptiles de los que está en continua perse- 
cución. 

— Yerva de la Trinidad: se cría en Lugar.* ardientes; masti- 
cada su oja quita el dolor de muelas, y es contra la corrupción. 

— Cuervo de montaña: le viene este nombre de su graznido y 
otras propiedades semejantes á los de Europa, con todo que son 
diferentes en el color. 

— Rejalgarillo: se produce en todos temperamentos; se tiene 
p.'' muy bueno su cocim.*" para quitar la ecliricia. 

— Pavapisco: se cría entre los Fabos de la montaña Real, ésta 
es una de las aves de más herm.^ pluma, anida en los árboles y se 
domestica. 

— Cascapilla, se produce en Lugares fríos; el agua de su co- 
cim.*" es apropósito para labar las úlceras, que las sana. 

— Pacunga: ave de montaña que grazna y no canta, algunas 



284 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

tienen el pescuezo, por la paiie del buche, un color roxo, de cuyo 
orig."^ le viene su nombre. 

— Pacunga: da en lugares templados y ardientes; se hace uso 
de ella para curar la Idropesía con felices efectos. 

— Periquito: los hay de muchos colores en la monta.°a ; tienen 
analogía con los Loros, p.^ se le enseñan alg.^ palabras, destruyen 
las mieses. 

— Chinchanco: la usan mucho p.'"* extraerlos fríos tomada en 
Ynfusión. 

— Cfuangacho: se alimenta de culebras y es divertida su lid; 
es estim.<^o p.-'' curar la Lepra reducido á polvos; con plumas y en- 
tero puesto en una olla al fuego hia q.® esté mui seco. 

— Yerva romana ó manjula: la usan en cocim.*° bevida p.""* 
quitar los catarros. 

— Quatro colores: havita en la montaña, mui est.''" por su 
pluma azul; no tiene canto, ni se domestica. 

— Ulimpulu: Es buena p.''^ las inflamac.» externas puesta en 
emplasto. 

— Organero: ave prodigiosa por su canto que hta hora no so 
ha conoc.''° semejante en su gorjeo; andan tres juntos y todos can- 
tan en comp.az y armo.°'^ 

— Bledillo: tiene más eficacia que la malva p.'"^ quitar 
emp.<='>''^. 



(En cada esquina exterior del cuadro hay un cuadrito cuya leyenda, empe- 
zando por los superiores, de izquierda á derecha, dice:) 

A. Sapira negra y color muy brillante, tiene un silvido 

agradable. 

B. Bivora comhitulo ó Coral muy venenoso. 

C. Boba, ni enviste ni tiene ponzoña. 

D. De dos cabezas, y ombligo al lomo. 

E. Rapid ágil y su veneno es de difícil remedio. 



DE HISTORIA NATURAL 285 

A. Manches, de 2 y 3 var.^ de largo, sin veneno activo. 

B. Rumicuna, su color verde es muy hermoso, de veneno 

mortífero. 

C. Cascabelillo, por q.^ suena así al andar: no tiene veneno. 

D. Corulillo: atrahe las aves inmediatas con el álito. 



1. Insecto de dos cabezas, opinable si la unión es por natu- 

raleza. 

2. Ronzapa: bolátil prodigioso para el combate y daña con su 

hasta. 

3. Araña de color carmín muy agradable y su humor es 

finis.'' tinta. 

4. Albacuro, que de noche parece una brasa de fuego. 

5. CTrillo ó Loro, cuyo color de oro y verde es muy vistoso. 

6. Gusano del Árbol Guaba, se convierte en crisálida. 

7. Grillo que al volar alumbra en las Tinieblas de color vivo. 



1. Bolátil de color prodigioso oro y verde: es nocturno. 

2. Mariposa que se eleva á grande altura como las ave?. 

3. Grillo, ó Colegial: le alumbran los ojos de noche como 

luceros. 

4. Runa: insecto peludo q.*^ alumbra p.'" los anillos de noche. 

5. Ynsecto que, seg." el influxo del Sol, muda de color como 

Camaleón. 



Observaciones 
sobre la nidificación de la «Ammopliila hirsuta» Scop. 

POR 
JOSÉ MARÍA DUSMET Y ALONSO 

El 22 de Abril último hice una excursión entomológica, reco- 
rriendo dos veces los seis kilómetros que separan las estaciones de 
Villaviciosa y Guadarrama, en la línea de Madrid á Villa del 
Prado. 

A las dos menos cuarto estaba en un pequeño camino, limitado 
á la izquierda por un sembrado y á la derecha por un ribazo as- 

T. xii.-Mayo, 1912. 1» 



286 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

cendente bastante pendiente, cuando observé una hembra de 
Ammophila hirsuta Scop., el más común de nuestros Esfégidos 
de tamaño grande. Bajaba el talud arrastrando una larva cuyo 
volumen sería cuádruple que el suyo. Inmovilizada la presa, 
como es sabido que ocurre, á consecuencia de las picaduras del 
aguijón del himenóptero en los centros nerviosos, las cuales pro- 
ducen la parálisis, marchaba la Ammophila á caballo sobre su 
víctima. Es notable la velocidad con que camina, á pesar de que, 
por lo grueso de la larva, las patas del esfégido llegan con dificul- 
tad al suelo, sin que, no obstante el desnivel bastante fuerte y las 
abundantes hierbas que encuentra, suelte nunca la presa, ni tam- 
poco ruede arrastrada por aquella masa inerte. 

Al llegar al camino, algo arenoso, le cruza con rapidez, forman- 
do en él un ángulo agudo, pero yendo á parar en el borde opues- 
to, próximamente enfrente de donde empezó la travesía. Entre 
talud y camino recorre unos cuatro metros en seis minutos. 

En las primeras hierbas de la orilla, casi sin vacilar, deja á su 
víctima sobre una matita, una gramínea silvestre, á unos cinco 
centímetros del suelo, que está llano. Hasta entonces no se ha 
separado de la larva, ni ha volado. En cuanto la deposita, se di- 
rige á otras hierbas próximas y se frota con rapidez las patas y 
cabeza, cual si quisiese limpiarse de la grasa de su víctima. Esta 
es de unos tres centímetros de longitud. Se halla paralizada, pero 
no del todo, notándose muy ligeros movimientos. 

La Ammophila, sin detenerse un momento, da varios pequeños 
vuelos por el camino y ensaya, primero en él y luego en el talud, 
dentro de un círculo de tres metros de diámetro, en cuatro sitios 
diferentes, para hacer un agujero. En los cuatro desiste en segui- 
da, sin duda por encontrar dura la tierra. En una de las ocasio- 
nes tropieza con varias hormigas y vuela al momento más allá. 
Se eleva algo más, y á medio metro del camino, encuentra un 
sitio favorable; allí está la tierra más suelta. Empieza con furia 
la excavación con las mandíbulas y patas anteriores, acompañan- 
do constantemente el trabajo con un gruñido, más que zumbi- 
do, muy vehemente, y perceptible á varios metros de distancia. 
La observación minuciosa es difícil, pues estos insectos son 
muy vivos y recelosos, siendo de los que más trabajo cuesta ca- 
zar. Si me aproximo á menos de un metro, da un pequeño vuelo 
y tengo que retirarme algo, con lo cual vuelve inmediatamente á 
su tarea. Lidudablemente, con las mandíbulas, separa partículas 



DE HISTORIA NATURAL 287 

■de tierra, ayudándose cou los tarsos anteriores, los cuales lanzan 
con enorme velocidad los materiales hacia atrás, formando un 
montoncito bajo el cuerpo del obrero. La tierra debe estar muy 
disgregada, pues á los tres minutos ya ha profundizado tanto, 
que todo el animal desaparece en el agujero, viéndose sólo el ex- 
tremo del abdomen moviéndose continuamente á compás del tra- 
bajo de las patas. Desde entonces la tarea avanza menos, ya por 
ser la tierra más dura, ya porque á la vez que profundiza, ensan- 
cha la cavidad, y además, porque de cuando en cuando tiene que 
salir hacia atrás, arrastrando gran cantidad de tierra que va á 
aumentar el montón primitivo. Cada dos ó tres salidas de estas 
se dirige á unas hierbas para limpiarse. Unas veces se pasea so- 
lamente sobre las hojas, pero lo más frecuente es que suba á al- 
gún tallo vertical, se coloque boca abajo, y sujetándose con las 
cuatro patas posteriores, frote las del par anterior entre sí y con 
el tallo, pasándolas á veces también por la cabeza, de un modo 
que recuerda la tan conocida operación de las moscas caseras. 
Así limpia las partes que más se empolvan, los tarsos anteriores 
y mandíbulas. Todo esto lo hace con gran rapidez; en el acto, de 
un pequeño vuelo ó caminando, marcha sin vacilación al aguje- 
ro. Y así continúa profundizando y sin que se pueda ya ver su 
tarea, pero notándose cuando va á salir, porque al cesar su gru- 
ñido es que cesa el trabajo y empieza su marcha hacia atrás que, 
aunque rápida, me da tiempo para retirarme algo del nido. 

Un cuarto de hora después de empezar la excavación ha termi- 
nado la faena, y con alternativas de marcha rápida y de cortos 
vuelos, recorre durante unos momentos los alrededores y se aleja 
por fin del nido, en cuya construcción sólo ha tardado diez y seis 
minutos. Su profundidad es de cinco á seis centímetros, su an- 
chura de uno y medio, es recto y su dirección perpendicular á la 
superficie del terreno, la cual tendrá allí una inclinación de 45°. 

Terminada esa operación se dirige á buscar otra vez la larva 
que tenía preparada. Tarda nada más tres ó cuatro minutos, en 
los cuales, unas veces caminando deprisa, otras dando algíin pe- 
•queño vuelo, visita algunos de los otros sitios donde ensayó pri- 
meramente para excavar, y por último, emprende el mismo cami- 
no por el que cruzó el sendero arrastrando su presa, pero exacta- 
mente formando el mismo ángulo, con lo cual llega á las hierbas 
■en las cuales depositó la larva. 

Y aquí viene la parte de la observación que me causó mayor 



288 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

sorpresa. El camino estaba cruzado por numerosas procesiones 
de hormigas. Una de ellas, formada por Tapinoma erraticum 
Latr., pasaba muy próxima á la larva. Durante la excavación del 
nido, y sin que ni la Ammophila ni yo nos hayamos enterado, 
las hormigas han descubierto la larva y, sea por movimiento de 
ésta ó por esfuerzos de aquéllas, ha caído de la matita de hierba, 
quedando á su pie, algo cubierta, pero visible, y rodeada y aco- 
metida por bastantes docenas de Tapinoma. 

Llega la Ammophila sin vacilar hasta el sitio en donde había 
dejado la presa, y al no hallarla, á pesar de estar sólo á dos ó tres 
centímetros, pasa muy cerca y sigue buscando por los alrededo- 
res, recorre aquellas hierbas, vuelve al camino, retorna al mismo 
sitio y esta operación la repite dos, diez, cuarenta veces. Según 
pasa tiempo sus exploraciones son más extensas y llega á cruzar 
el camino, á acercarse al nido, á recorrer el ribazo por donde ba- 
jaba arrastrando á su víctima cuando la encontré, todo ello mar- 
chando ó volando con rapidez vertiginosa y volviendo á las hier- 
bas sin vacilaciones. Gontrasíe asombroso, la seguridad con que 
se orienta y sigue la ruta primitiva por donde llevó á la larva, y 
la torpeza ó ceguedad para encontrarla ó más bien para recono- 
cerla pasando junto á ella. Asi pasa media hora; entonces, en un 
momento en que está la Ammophila á bastante distancia, cojo la 
larva y la saco de las hierbas, para ver si el motivo de no fijarse 
en ella es por estar algo oculta. La deposito en la tierra del cami- 
no, en un punto del tan repetidas veces seguido por el esfégido. 
Efectivamente, regresa éste de su excursión y avanza con rapidez 
hasta erxontrar un obstáculo en su marcha. Y salva con uu 
pequeño vuelo el estorbo, sin conocer que éste es la larva que la 
causa tantos afanes y trabajos. Y sigue hasta las hierbas y vuel- 
ve á buscar otro cuarto de hora, y á pasar tocando á su vícti- 
ma, siempre sin reconocerla. En la misma faena la dejo al 
marchar. 

¿Cuál será el motivo de este desconocimiento de su presa? No- 
es la repugnancia á las hormigas, porque si eso fuese, no buscaría 
siempre esta misma larva, sino que la despreciaría y se pondría 
á buscar y cazar otra nueva. 

El total de mi observación ha durado hora y cuarto. Dos horas, 
después paso por el mismo sitio. La larva está reducida á la mi- 
tad de su volumen, á fuerza de mordeduras de las hormigas, que 
aún la cubren. La Ammophila ha desaparecido. Verdad es que- 



DE HISTORIA NATURAL 289 

•son las cinco de la tarde y la temperatura fresca, con viento algo 
vivo, hace que apenas se vean ya insectos. 

No es mi intención hacer deducciones de un hecho aislado, sino 
sencillamente exponer lo que he visto, lo cual en parte está de 
acuerdo y en parte no, con lo que indican algunos autores. 

No he visto citada la repetida limpieza de los tarsos, ni tampo- 
co ese extraño desconocimiento de la víctima, debido, probable- 
mente, á la invasión de hormigas. Los autores suponen que pri- 
mero se construye el nido y después vieue la caza. Si así lo hubie- 
se hecho nuestra Ammophila se habría evitado el fracaso. 



Las obras sobre visión microscópica de D. Joaquín María de Caste- 
llarnau y Lleopar, Inspector general del cuerpo de Ingenieros de 
Montes 

POB 
DOMINGO DE ORUETA 

Allá por los años 1875 á 1877 empezaron á divulgarse por el 
mundo científico los principios de la teoría de la visión microscó- 
pica del profesor Abbe, de la U iversidad de Jena. El principal 
centro de microscopía de aquella época era la Sociedad Real de 
Microscopía de Londres, y á ella llevó el profesor las primicias 
de su descubrimiento, con las Memorias, célebres desde entonces, 
leídas ante dicha Sociedad en 1875, 1877, 1879 y 1880. 

Prufundo fué el efecto causado en los microscopistas ingleses 
por esta teoría. Profundo y contradictorio; porque si bien hubo 
algunos que la aceptaron desde luego, hubo, en cambio, otros 
que la consideraron como atrevidísima hipótesis, y casi casi como 
un disparate científico muy bien presentado. Se comprende que 
así sucediera. Li microscopía técnica estaba en aquel entonces 
localizada en Inglaterra, mejor dicho, en Londres. Salvo tres ó 
cuatro constructores de París, y dos de los Estados Unidos, los 
restantes y principales ópticos del mundo tenían sus casas en 
Londres, y en Londres construían sus ópticas de microsco- 
pios. Allí vivían los Ross, Switf, Smith Beeck, Powell, Lealand 
y tantas otras firmas célebres que imponían, y con razón, sus 
objetivos y oculares á cuantos usaban el microscopio en aque- 
lla época. Por estos ópticos, auxiliados por microscopistas y fí- 



290 



BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



sicos, también ingleses, se habían hecho los más notables pro- 
gresos de la microscopía, que había venido á ser por ello una 
ciencia ii%glesa ó poco menos. Imaginémonos, pues, el efecto que 
debió causar el que un profesor de óptica, alemán por añadidura, 
les digera: «Los principios en que fundan ustedes la construcción 
de sus objetivos, son erróneos. El aumento es un factor secunda- 
rio en la visión microscópica. El factor principal es la apertura 
numérica, término nuevo, cuyo significado explicaba á continua- 
ción. El factor ese que ustedes llaman ángulo de abertura, expre- 
sa un concepto falso. Un objetivo de inmersión recoge y lleva á la 
imagen más rayos de luz que los contenidos en un hemisferio de 
aire.y 

Difícil de aceptar era todo ello; duros, muy duros, debieron pa- 
recerles á los microscopistas aquellos los teoremas de Abbe; pero 
lo último, lo que adrede hemos subrayado, debió parecerles, y 
les pareció, una cosa enorme, porque era totalmente antagónico 
á cuanto habían aprendido y practicado; porque desmentía la 
base misma de su educación científica del microscopio, y contra- 
decía los principios, para ellos fundamentales, de la teoría de la 
imag-en, establecidos por Lister treinta años antes, y considera- 
dos desde entonces como cosa punto menos que inmutable. Sur- 
gió, pues, la discusión que lógicamente debía surgir. Durante al- 
gunos años, la Sociedad Real de Microscopía de Londres casi no 
se ocupó en otra cosa que recibir y dar lectura á Memorias y 
opúsculos en pro y en contra de la cuestión de la apertura. Hubo 
opiniones apasionadas en contra y en pro, y pocos, muy pocos, 
términos medios. Se emitieron opiniones de todo punto peregri- 
nas, se inventaron teorías nuevas, etc., etc. En una palabra, hubo 
entonces todo lo que caracteriza á las grandes renovaciones cien- 
tíficas, algo semejante á lo que desde hacía años venía sucediendo 
con la teoría de Darwin, cuya adaptación á la corriente científica 
moderna tiene muchos puntos de contacto con la teoría de Abbe (1). 
Cosa curiosa: el profesor Abbe, sobre cuyo nombre giraba toda la 
discusión, no tomó parte en ella, ó al menos, no la tomó directa. 
Fuera por modestia, fuera, por el contrario, por alarde de alta- 
nería científica, ello es que se limitó á seguir enviando de año 



( 1) La Sociedad Real de Microscopía de Londres publicó, en forma de 
libro, el resumen de la famosa discusión sobre la apertura. Este libro lleva 
por título Memorándum on apertures. Está impreso en Londres en 188 1. 



DE HISTORIA NATURAL 291 

en año Memorias cortas y concisas, en las que iba exponiendo su- 
cesivamente los corolarios que iba deduciendo de su teoría, pero 
sin entrará rebatir directamente los argumentos en contra que 
exponían sus 'detractores. 

Fueron pasando años y poco á poco fué imponiéndose la ver- 
dad. Los que trabajaban con el microscopio vieron con sus mis- 
mos ojos que, efectivamente, los principios de Abbe se demostra- 
ban por sí mismos en la práctica diaria; que el poder de la reso- 
lución de un objetivo era función de su apertura numérica, y que 
era cierto que un objetivo de inmersión recogía más rayos de luz 
que los que contenía un hemisferio de aire. Los objetivos apocro- 
máticos, que poco después (1884) comenzó á construirla casa Zeiss, 
ya dirigida por Abbe, y basados en los principios de éste, apor- 
taron á los partidarios de la teoría un argumento tangible, difícil 
de rebatir; y con esto, y con la buena fe científica de los contra- 
rios, que predominó siempre, aun en lo más álgido de la discu- 
sión, la teoría de Abbe fué abriéndose camino, y ha llegado á 
ser hoy día universalmente admitida, y á constituir la base, no 
sólo de la microscopía, sino también de la óptica astronómica y 
demás ciencias derivadas de ésta. 

A raíz de la anterior discusión, un sabio español, el Ingeniero 
de Montes D. Joaquín María de Gastellarnau y Lleopard, compe- 
netrado con la teoría de Abbe, que había estudiado en sus fuen- 
tes mismas, y que había comprobado personalmente sobre el 
microscopio, emprendió la tarea de divulgarla en España reunien- 
do sus elementos principales, exponiéndolos argumentos de unos 
y otros, y añadiendo los experimentos prácticos que él mismo 
había hecho en su gabinete de Segovia al estudiarla. Con todos 
estos materiales publicó en 1885, en los «Anales de la Sociedad 
Española de Historia Natural», una Memoria titulada Visión mi- 
croscópica. Nota sobre las condiciones de verdad de la imagen m,i- 
croscópica y modo de expresarlas, de la cual se hizo poco después 
una tirada aparte en la imprenta de Fortanet, Libertad, 29, Ma- 
drid. Este libro fué el primero que se publicó en España sóbrela 
nueva teoría, y es también anterior al de Francotte, en francés, 
y contemporáneo con la edición del Tratado de Microscopía, de 
Van Heurck, que contiene el primer resumen de aquélla. Pode- 
mos, pues, vanagloriarnos de que en España, y gracias al señor 
Gastellarnau, se publicó la teoría de Abbe antes ó al mismo tiem- 
po que en las demás naciones latinas. 



292 BOLETÍN DE LA KEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Para juzgar del mérito de esta obra, basta decir que en la So- 
ciedad Real de Microscopía de Londres se proclamó en sesión pú- 
blica como obra extremadamente bien escrita y totalmente única 
como competencia en la exposición del asunto. Al Secretario de 
dicha Sociedad, Dr. Crisp, le sorprendió mucho que una obra así 
se hubiera escrito en español, cuyo idioma consideraba aquel se- 
ñor el menos á propósito de todos los que se hablan en el Occi- 
dente de Europa, para tratar estas cuestiones. Luego atenuaba 
este juicio tan severo sobre el idioma español, aconsejando la 
traducción al inglés de la obra de nuestro compatriota y afir- 
mando que dicha traducción había de ser beneficiosa á los lecto- 
res ingleses. 

Creemos que sí, que efectivamente hubiera sido su lectura muy 
beneficiosa á los lectores ingleses de entonces, como lo fué, y mu- 
cho, á los lectores españoles que en aquella época empezaban á 
estudiar en serio la Microscopía y querían enterarse de sus fun- 
damentos científicos. Beneficio, y muy grande, nos hizo el trabajo 
del Sr. Castellarnau, á quien desde entonces consideramos como 
nuestro sabio y queridísimo maestro. Muchos somos los que en 
esa admirable obra hemos aprendido á manejar la óptica del mi- 
croscopio. Muchos, muchísimos tanteos nos ha evitado su lectu- 
ra, y agradecidos debemos estar al maestro que tal servicio nos 
ha hecho; porque no existe en español ninguna otra obra de esta 
ciase, y aún nos atrevemos á afirmar que tampoco existe en nin- 
gún otro idioma, y así lo garantiza el testimonio mismo del pro- 
fesor Abbe, el cual, al preguntarle el autor de estas linas en qué 
libros podría aprender á fondo su teoría, contestó citando algunos 
y diciendo después: «Pero en ninguno de estos libros encontrará 
usted una exposición tan completa y tan clara del asunto como 
en uno, publicado precisamente por un español, por su compa- 
triota de usted, D. José María de Castellarnau, y que lleva por tí- 
tulo...» y aquí citaba el de la Memoria en que nos venimos ocu- 
pando. 

La obra del Sr. Castellarnau era, y forzosamente tenía que ser, 
un libro de controversia. Se escribió en una época en que se dis- 
cutían todavía los principios de Abbe. Sonaban aún en los oídos 
de nuestro maestro los argumentos de Shabolt, Wilson, Pigott y 
tantos otros, contrarios á la teoría, y el Sr. Castellarnau necesa- 
riamente tenía que rebatirlos para re vindicar á Abbe. Hay, pues, 
en esta Memoria á modo de un reflejo de cómo entonces se pen- 



DE HISTORIA NATURAL 293 

saba, y el lector encontrará en ella páginas enteras dedicadas á 
discusiones que hoy día serían innecesarias. 

Han pasado años desde entonces. La teoría de Abbe se ha con- 
solidado, no sólo por lo que en sí misma representa, sino también 
por las comprobaciones y nuevos aportes de eminentes ópticos. 
Todo ello reunido forma un cuerpo de doctrina que, incorporado 
á la dióptrica de las lentes expuesta por Gauss en la primera mi- 
tad del siglo XIX, constituye actualmente la base de la microsco- 
pía moderna, y la ha elevado á la categoría de ciencia; quitándole 
aquel resto de empirismo que todavía conservaba en tiempos poco 
anteriores á Abbe, cuando tener un buen objetivo y conseguir 
con él una buena imagen, eran cosas en las que intervenía no 
poco la habilidad del óptico constructor y un tanto también la 
buena suerte del comprador (1). 

¿Estudian los microscopistas la teoría de Abbe con la atención 
que merece ser estudiada? Creemos que no, y nos lo explicamos 
por dos razones: 

La primera, porque aun siendo hoy muchos los que necesitan 
el microscopio para el ejercicio de su profesión (médicos, farma- 
céuticos, químicos, naturalistas, etc., etc.), bien por falta de tiem- 
po, bien por no creer en la importancia que en la práctica diaria 
del instrumento tiene esta teoría, bien porque consiguen resulta- 
dos sin conocerla á fondo, creen poder prescindir de dicho estudio 
y se limitan á aprender algunas reglas prácticas y á seguir las 
indicaciones de los catálogos de los constructores ó de los trata- 
dos elementales. 

Ahora bien; es muy cierto que para manejar un microscopio, 
en el sentido usual que se da á la palabra manejar, no hace falta 
conocer á fondo la teoría científica de él. Cierto es que se pueden 
ver y se ven imágenes sin conocer las leyes que rigen su forma- 
ción. Pero no es menos cierto que este desconocimiento impide, 



(1) En 1891, y en La Crónica Científica, de Barcelona, publicó el señor 
Castellarnau un opúsculo de 106 páginas, titulado Teoría óptica del mi- 
croscopio, la imagen virtual, en el que aplica los principios de Abbe á la 
formación total de la imagen. Este opúsculo se divide en tres partes. En 
la primera, estudia el autor el ojo humano y las condiciones ópticas de la 
imagen que en él se forma; en la segunda, trata de la imagen virtual en el 
microscopio simple, y en la tercera, de esta misma imagen en el microa- 
copio compuesto. Este trabajo, menos general que la Memoria de 1885, 
sirve como útil complemento á ésta. 



294 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

en la mayoría de los casos, que el operador saque de su micros- 
copio todo el partido que podría sacar y que el instrumento es 
capaz de dar. Dicho operador tiene que proceder por tanteos, 
pierde tiempo y no acierta casi nunca. Aun en los casos en que 
acierta á manejar correctamente su combinación óptica, sólo por 
rara casualidad resulta ésta adaptada exactamente al problema 
que en aquel momento se trata de resolver. ¡Cuántas veces hemos 
visto á un operador pedirle á sus objetivos efectos ópticos que 
eran incapaces de producir! 

Es cosa realmente lamentable ver microscopios soberbios con 
equipos ópticos que cuestan miles de pesetas, que por falta de co- 
nocimientos del que los maneja, muestran imágenes deficientes é 
iguales, á lo sumo, á las que hubieran podido obtenerse con un 
modesto instrumento debidamente manejado. 

Si la teoría de Abbe fuese una cosa abstrusa y complicada, to- 
davía pudiera tener disculpa no estudiarla. Pero es precisamen- 
te todo lo contrario: es una de las teorías más sencillas y más 
claras de la ciencia moderna; basta leerla con atención para en- 
tenderla, y no hace falta tampoco para ello preparación especial 
ninguna; todo lo más, las nociones elementales de física que sabe 
hoy día tanta gente. 

Pero hay otra segunda razón para el casi general desconoci- 
miento de esta teoría: la falta de tratados en español y francés 
que la expongan con la debida claridad y extensión. Salvo el de 
Dippel, en alemán, y el de Spitta, en inglés, los demás que cono- 
cemos sólo traen extractos muy compendiados de ella; extractos 
que son excelentes para el que ya sabe los principios ópticos del 
microscopio, pero que resultan del todo deficientes para el que no 
los sabe y desea aprenderlos. Para llenar este vacío, para explicar 
la teoría completa de la formación de la imagen microscópica, ha 
revisado el Sr, Gastellarnau todos sus anteriores trabajos, y te- 
niendo á la vista los que se han publicado después de su Memo- 
ria de 1885, ha expuesto el resultado, primero, en una serie de 
conferencias dadas en Abril y Mayo de 1911 en el Museo de Cien- 
cias Naturales de Madrid, y después, en un libro que compendia 
á éstas. 

Oyente de estas conferencias, y admirador del Sr. Castellarnau, 
pudieran interpretarse como pasión de alumno á profesor los elo- 
gios que de dichas conferencias hiciéramos. Por fortuna, éstas 
se celebraron bajo los auspicios de la Junta para Ampliación de 



DE HISTORIA NATURAL 295 

Esludios é Investigaciones Cien lincas, ia cual ha tenido el buen 
acuerdo de reunirías en el libro á que antes aludíamos y cuya 
lectura es el mejor elogio que puede hacerse de la labor del señor 
Gastellarnau. Lleva este libro por título Teoría general de la for- 
mación de la imagen en el microscopio, y es, sin duda alguna, la 
obra fundamental del maestro. Contiene cuanto hoy se sabe so- 
bre el asunto, y es digno de admiración por el acopio de ciencia 
que encierra, por su método de exposición, por la claridad de la 
misma, y, sobre todo, por la enorme contribución personal del 
autor, velada por la excesiva modestia de él, pero que, á pesar de 
esto, se destaca en cada capítulo, casi en cada página. 

Consta el libro de tres parles, precedidas de un breve prólogo 
y seguidas de un capítulo de adicione?, que comprende cinco de 
éstas, correspondientes á otros tantos puntos que se han desglosa- 
do del cuerpo principal para no interrumpir el razonamiento. En 
la primera parte expone el autor la intervención del fenómeno 
dióplrico en la formación de la imagen. Lleva por título esta par- 
te «Marcha de los rayos en el microscopio y propiedades dióptri- 
cas de la imagen». Basándose en la teoría de Gauss, y más aún 
en la renovación de ésta, hecha por los modernos ópticos alema- 
nes (Czapski, principalmente), establece los conceptos fundamen- 
tales de las lentes del microscopio, cuales son: la distancia focal, 
el aumento, etc. Sentado esto, expone el original y útilísimo con- 
cepto de Abbe sobre las pupilas de entrada y salida del microsco- 
pio; concepto que, como es sabido, ha facilitado mucho á los mi- 
croscopistas modernos la cabal inteligencia de la dióptrica de los 
haces de luz. Esta exposición no la hemos visto en ningún trata- 
do de microscopía moderna, salvo en el Dippel. El capítulo terce- 
ro de esta primera parte está dedicado todo él á las aberraciones 
cromática y esférica, á la manera de corregirlas y á la exposición 
de la ley de los senos. En el capítulo cuarto estudia la ilumina- 
ción del objeto. En el quinto, la apertura numérica. En el sexto, 
la claridad de la imagen, y en el séptimo y último, la profundi- 
dad de visión. Quedan, pues, definidos en esta primera parte to- 
dos los factores fundamentales de la visión microscópica en rela- 
ción con la refracción de la luz. Claro está que el Sr. Castellarnau 
no se ha propuesto establecer una línea divisoria que no existo, 
entre los dos fenómenos, refracción y difracción, que intervienen 
en la formación de la imagen; pero sí ha tratado de agruparlos lo 
más aisladamente posible, en dos partes distintas de su libro, con 



296 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

el fia de facilitar su esludio y de que resallen mejor los efectos 
inherentes á cada uno de ellos. 

La segunda parte se titula «Génesis de la imagen microscópica 
y leyes de su semejanza con el objeto», y es la exposición más 
completa y más clara que conocemos de la teoría del profesor 
Abbe. Despejada de controversias ya innecesarias, y basada sobre 
lo expuesto en la primera parte, se desarrolla como un conjunto 
admirablemente lógico, muy fácil de comprender para el lector, 
por ajeno que éste sea á los conocimientos de óptica física. Los 
cinco capítulos en que el autor la divide, se titulan: «Génesis y 
caracteres generales de la imagen microscópica», «La imagen di- 
recta», «La imagen microscópica», «Delineación y resolución», 
«Aumento y apertura»; los que, como se ve, siguen un orden se- 
mejante al de la primera parte, para que resulte más evidente la 
ligación de ambos fenómenos. 

La tercera parte se titula «Demostración experimental de la 
teoría de la formación de la imagen», y es complemento de la se- 
gunda. Contiene los experimentos del profesor Abbe en apoyo de 
su teoría y otros verificados por el Sr. Gastellarnau con un mi- 
croscopio especial, inventado por Abbe también, y con el cual se 
explicaron las Conferencias ya citadas del Museo. Está dividida 
en dos capítulos, á saber: «Procedimientos generales» y «Ex- 
perimentos», y con ella á la vista, puede el lector seguir sobre 
el microscopio mismo cuanto se expone en la segunda parte. 

De las cinco adiciones que terminan el libro, la primera se re- 
fiere á las fórmulas dióptricas de la primera parte; la segunda al 
influjo del espesor del cubre-objeto; la tercera, una de las más 
interesantes del libro, es la demostración dióptrica de la ley de 
los senos; la cuarta es también una curiosa demostración de que 
sólo los rayos coherentes son capaces de producir interferencias, y, 
por último, la quinta, estudia el espectro de Fraunhofer produci- 
do por un rayado de líneas paralelas (1). 

Este breve resumen del libro dará idea al lector de cuál puede 
ser su finalidad práctica. Llena, desde luego, y lo llena amplia- 
mente, el vacío que señalábamos antes. Los que quieran apren- 
der el fundamento científico del microscopio, conseguirán su fin 
leyendo el libro del Sr. Gastellarnau, y para ello no necesitarán 
preparación especial; porque el autor ha cuidado muy bien de 

(1) Ei libro entero consta de 414 páginas, IGl figuras y dos láminas. 



DE HISTORIA NATURAL 297 

exponer las cosas desde el principio y ha escrito su libro par¿i to- 
dos los que deseen aprender microscopía, y no para los físicos y 
matemáticos exclusivamente. Claro está que en el texto hay fór- 
mulas matemáticas, y que en él se invocan también principios de 
física general, pues unas y otros son indispensables para el cabal 
conocimiento del asunto; pero el Sr. Gastellarnau ha procurado 
no emplear más fórmulas que las estrictamente necesarias, y aun 
éstas las explica y desarrolla minuciosamente para que cualquie- 
ra pueda comprenderlas; y en cuanto á los principios de física, 
como por ejemplo, la ley de los senos y la de la difracción, los 
expone con tal detalle y de un modo tan claro, que aun los menos 
versados en física quedan enterados de ellos. 

La lectura detenida de este libro sería poderoso auxiliar á los 
que necesitan valerse del microscopio para fines profesionales. 
Ahorraría tanteos y llevaría insensiblemente al operador á apli- 
car de antemano y para cada caso la combinación óptica más ade- 
cuada al fin perseguido, y sin exceso ni defecto de ella; esto es, evi- 
taría el hecho tan frecuente de pedirle á un objetivo lo que no es 
capaz de dar, y el no menos frecuente de emplear para una ob- 
servación dada una combinación óptica mucho más potente de lo 
necesario, que da por esto sólo imágenes imperfectas. 

Enseña, por último este libro, algo importantísimo en micros- 
copia; la verdadera interpretación que debe darse á la imagen, la 
cual, como dice muy bien el Sr. Gastellarnau, es una cosa sui 
generis, y no es, en manera alguna, como muchos creen, la re- 
producción fiel y aumentada del objeto que se examina. 



298 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Notas hemipterológicas (') 

POR 
A. GARCÍA VÁRELA. 



Contribución al estudio de los Coi'éidos de la Región Etiópica 
Occidental, 

El géü. Cossutia Sial. 

En la Hemiptera Africana de Sla!, se incluyen en el género 
Cossutia las especies metálica Sign., flaveola Drury y Stali Sign. 
La primera, desde luego, no pertenece al referido género; en el 
Catálogo de Lethierry et Severin, ya se incluye en el gen. Mictis 
Leach. Respecto á la Cossutia Stali Sign. creo que no sea otra 
cosa que una de las numerosas variedades de coloración de la Cos- 
sutia flaveola Drury. 

Estudiando los ejemplares del gen. Cossutia, recogidos en la 
Guinea Española por el Sr. Escalera (8 cf q'' y 13 99' Y ^n Ka- 
merum por M. Conradt (14 (J^f y 10 99i) '^6 podiao observar la 
variación extraordinaria de coloración (especialmente en las 99) 
de la especie flaveola Drury, á la que pertenecen todos los ejem- 
plares estudiados. 

En los (^(^ varía también la coloración, por matices insensi- 
bles, del negro al pardo-rojizo, y aún hay ejemplares que tienen 
las patas anteriores é intermedias amarillo- rojizas, y las posterio- 
res muy obscuras, pasando á negras. Por otra parte, el tubérculo 
espiniforme de la parte media inferior de los fémures posteriores 
(éstos siempre más ó menos engrosados) varía mucho en su des- 
arrollo, desde un tubérculo poco elevado, hasta una eminencia 



(1) Gracias á la amabilidad de uii querido maestro el profesor Bolívar, 
enviándome á esta Universidad de Santiago los materiales y libros nece- 
earios, puedo continuar el estudio de los hemípteros africanos, labor que 
hube de interrumpir al verme obligado á dejar el Laboratorio de Entomo- 
logía del Museo de Madrid para venir á ocupar la Cátedra que desempeño 
en esta Universidad. Tengo, pues, que expresarle mi agradecimiento por 
haberme proporcionado medios con que proseguir esos trabajos, para mí 
favoritos, en los que él me había iniciado y alentado. 



DE HISTORIA NATURAL 299 

espiniforme, triangular, muy desarrollada. Parecidas variaciones 
se notan respecto del tamaño del diente basal inferior de las tibias 
posteriores. 

Las variedades de coloración que he podido observar, según los 
ejemplares estudiados, en las hembras de la Cossutia flaveola 
Drury, son las siguientes: 

Var. I. — Amarillo-rojiza por encima. Antenas, cabeza, escude- 
te, membrana, tórax por debajo y patas, negros. Vientre amari- 
llento ó rojizo más ó menos manchado de negro. Ultimo artejo de 
las antenas (ó al menos la base) de color más claro que los res- 
tantes. 

Var. 11. — Negruzca por encima, lo mismo que las antenas, pa- 
tas y parte superior del pico. Amarillo-rojiza por debajo. Seg- 
mentos abdominales con la base marginal dorsal, rojiza. 

Var. 111. — Negra por encima y por debajo. Antenas y patas 
amarillo-rojizas. Parte terminal del último artejo de las antenas, 
más ó menos obscura. 

Var. IV. — Amarillo-rojiza. Membrana negruzca, lo mismo que 
las antenas, á excepción de la base del último artejo, que es rojiza. 

Var. V. — Gastaño-parduzca por encima; más clara por debajo. 
Antenas y patas de color amarillo claro. Parte terminal del últi- 
mo artejo de las antenas, negruzca. 

Var. VI. — Amarillo-rojiza por encima. Membrana verde-ne- 
gruzca. Antenas negras, con la base del último artejo rojiza. 
Pane inferior del cuerpo y patas, de color rojo vinoso. 

Var. Vil. — Por encima pardo-negruzca, lo mismo que las patas 
y las antenas. Parte inferior del cuerpo, amarilla. 

Var. VIH. — Negra ó pardo-negruzca por encima. Parte anterior 
de la cabeza, borde torácico, clavo y margen apical de la coria, 
amarillo-rojizo. Fémures amarillos, con la base ó con un anillo 
medio negruzco. Tibias negras. Parte inferior del cuerpo, amari- 
llento, más ó menos manchado de negro. 

Var. IX. — Coloración general como la var. VIH, pero con la 
parte anterior de la cabeza y los fémures rojos. 

Var. X. — Amarillo-rojiza por encima. Antenas, parte media de 
los fémures, membrana, tibias y parte inferior del tórax, negros. 
Vientre amarillento, más ó menos manchado de negro. 

Var. XI. — Coloración general como en la var. X. Fémures (á 
excepción del anillo medio negruzco) y vientre, rojos. 



300 boletín de la real sociedad española 

Las diferencias entre estas variedades de coloracióo, se pueden 
resumir, respecto á las hembras, en la siguiente clave: 

i4.— Fémures de coloración uniforme (negros, pardos, 
rojos ó amarillos). 
a. — Escudete negro. 

a'. — Palas y antenas negras. 

I. —Coria amarillo- rojiza Var. I. 

II.— Coria negra Var. II. 

h' . — Patas y antenas amarillo-rojizas Var. TU, 

b. — Escudete amarillo-rojizo. 
a'. — Palas amarillenla?. 

I. — Coria amarillenta y antenas negras. Var. IV. 
JI. — Coria parduzca y antenas amarillas. Var. V. 
h'. — Palas rojas ó pardas. 

I. — Coria amarillo -rojiza; palas rojas.. Var. VI. 

II. — Coria y palas parduzcas Var. Vil. 

B. — Fémures de color amarillo ó rojo, con un anillo 
medio ó con la base negra. 
a. — Escudete negro ó pardo obscuro. 

a'. — Fémures amarillentos con el anillo me- 
dio ó con la base negra Var. VIH. 

h'. — Fémures rojos con el anillo medio negro. Var. IX. 
h. — Escudete amarillento. 

o'. — Fémures amarillentos con anillo negro. Var. X. 
h'. — Fémures rojos con el anillo negro ó par- 

duzco Var. XI. 



Dos nuevos lepidópteros paleárticos.— Notas de geografía 
entomológica 

POR EL 
P. AMBROSIO FERNÁNDEZ 

El P. Emiliano Rodríguez, celosísimo misionero agustino, nos 
remitió en el mes de Octubre un pequeño lote de lepidópteros re- 
cogidos en Ya-lan, provincia de Hu-nan (China central). Desde 
el punto de vista entomológico, Hu-nan es acaso lo más descono- 
cido de la inmensa nación asiática. Mongolia, Mandchuria, Yun- 



DE HISTORIA NATURAL 301 

nan, las gigantescas cordilleras del Thibet son regiones mucho 
más exploradas que las riberas, por ejemplo, del lago Tung-ting; 
de aquí la conveniencia de ir anotando cuidadosamente todas las 
observaciones relativas á la fauna de la citada provincia, aunque se 
trate de especies bien conocidas. Por esto, y porque al lado de for- 
mas ya determinadas hay en el envío del P. Emiliano otras que 
tenemos por nuevas, publicamos la presente Nota con la lista de 
todo lo remitido y la descripción de las formas nuevas. 

Ya en el mes de Julio de 1910 publicamos otra Nota relativa al 
interesantísimo lepidóptero Pryeria sínica Moore; aquélla y ésta 
son debidas á la meritísima labor del P. Emiliano, á quien nos 
complacemos en reiterar aquí nuestro más vivo reconocimiento, 
rogándole á la vez que acepte el humilde homenaje que se le rin- 
de al dedicarle una de las dos formas nuevas por él descubiertas. 



Catálogo de las especies recogidas en Ya-lan (Hu-nan seten- 
trional) en el verano de 1911: 

Fam. Papilionidae. 

Papilio alcinous Klug. v. impediens, Rosthsch. 
Papilio borealis Fldr. 
Papilio xuthus L. 
Papilio... (Especie nueva). 

Fam. Pieridae. 

Terias hecabe L. 
Terias ohsoni Bllr. 
Gonepterix amintha Blanch. 

Fam. Danaidae. 
Dañáis genutia Gr. , 

Fam. Satyridae. 

Neope muirheadii Fldr. 
Lethe satyrina Btlr. 
Micalesis gotama Moore. 

T. XII.— Mayo, 1912. 20 



302 



BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Fam. Nymphalidae. 



Apatura ilia SchiíF. 
Erihoea marcaea Hevv. v. 



(Forma nueva) 



Papilio alcinous Klug. v. impediens Rosthsch., de Ya-lan, es bas- 
tante análogo á la forma de Ta-tsien-lou; la única diferencia no- 
table consiste en que las sinuosidades de las alas posteriores son 
mucho más profundas en los ejemplares de Ya-lan, diferencia 

que no juzgamos suficiente para 
considerarle como variedad distin- 
ta de impediens. 

Papilio polytes L. v. horealis 
Fldr. Exactamente igual á la for- 
ma paleárlica de polytes. 

Papilio xuthus L.; los detalles 
aberrantes son de tan escaso valor, 
que no merecen ser descritos. 

Papilio Richardi (Especie nue- 
va dedicada á mi hermano Ricar- 
do) (fig. 1.°). Pertenece al grupo 
que Haase denominó «Rinnenfal- 
ter», porque todas las especies del 
género Papilio que están compren- 
didas en dicho grupo tienen en el 
borde interno de las alas posterio- 
res un repliegue en forma de ca- 
nal. Colocamos esta especie entre 
Papilio syfanius Oberth. y la for- 
ma paleártica de P. polytes L. El 
corte de las alas es muy semejante al de P. borealis; las superio- 
res ligeramente dentadas, con el ángulo apical redondeado. 
Dentro de la célula cinco grandes líneas longitudinales, negras, 
análogas á las que hay en los espacios internervurales de la re- 
gión discoidal. El tercio basilar de las alas superiores, notable- 
mente más obscuro que el espacio discoidal. 




Fig. 



1.*— Ala del lado derecho de Papi- 
lio Richardi Fern. 



DE HISTORIA NATURAL 303 

Alas inferiores festoneadas, como las del P. horealis; colas en 
■espátula, poco mayores que las de esta especie. Una serie de lúnu- 
las pequeñas de color rojo claro, más ó menos salpicadas de polvi- 
llo azul, que van todo á lo largo del borde externo hasta cerca de 
la mitad del borde anal. Desde aquí hasta la célula, por la parte 
superior del disco, hay una banda formada por cuatro manchas 
elíptico-prolongadas, rojas como las lúnulas las dos más próximas 
al borde anal, blancas las otras do?. Uno de los ejemplares que 
tenemos á la vista presenta, además de estas cuatro manchas, 
otras dos blancas, una á continuación de las anteriores, otra den- 
tro de la célula, al fin de la misma. Las cuatro alas y el tórax, es- 
maltados con átomos dorados poco abundantes. La cabeza negra 
y lo mismo los palpos, pero éstos con una línea longitudinal blan- 
ca; abdomen negro, un poco más claro, sobre todo lateralmente. 
Por debajo los mismos dibujos que en la parte superior. 

Terias ohsonii Bllr. El descubrimiento de este piérido en Hu- 
nan viene á resolver, de una vez, las dudas acerca de la patria del 
mismo. Los poquísimos ejemplares que figuran hasta hoy en co- 
lecciones particulares son de procedencia desconocida, ó por lo 
menos, dudosa. Seitz fLes macrolépidopteres palear etiques, tomo i, 
página 59) cree que han venido de China ó de Formosa, pero sin 
atreverse á decidir la cuestión por falla de datos seguios. Desde 
ahora se sabe que habita la China central, y no es aventurado con- 
jeturar que está limitado á ella, pues si viviera en otras localida- 
des mejor exploradas, probablemente se habrían cazado más ejem- 
plares y no habría sido tan discutida su habitación. 

Terias hecahe L. Hay que notar, en el único ejemplar remitido, 
su igualdad á la forma tomada como tipo, que es la de la genera- 
ción primaveral. Este ejemplar pertenece, sin duda, á la segunda 
generación, que es, según los datos mejor comprobados, muy di- 
ferente de la primera. Sería, pues, de desear una revisión comple- 
ta de todas las formas de hecahe. 

Gonepterix amintha Blanch. Otro descubrimiento de trascen- 
dencia. Hasta ahora se había considerado esta especie como propia 
del Thibet y de las montañas próximas. El territorio de Ya-lan, 
donde ha sido encontrada, no sólo no es de gran elevación, ni muy 
montañoso, sino que puede considerarse como una llanura de 
poca elevación sobre el nivel del mar, interrumpida solamente 
por una serie de colinas á lo largo de la cuenca del Yang-tzse. 

Dañáis genutia Cr. — Como el tipo. 



304 



BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Neope muirheadii Fldr. — ídem. 

Lethe satyrina Btlr. — ídem. 

Micaleais gotama Moore. — ídem. 

Apatura ilia Schiff. Muy semejante á la forma descrita por 
Stichel, con el nombre de sobrina, la cual parece propia de la 
China central ó septentrional. 

Eriboea narcaea Hew. v. ^miliani (Forma nueva). (Fig. 2.*). 
Fondo de las cuatro alas, verde claro, como el tipo. Los dibujos 

obscuros de las superiores casi lo mismoque en la v. mandari- 

nus Fldr.; en cambio el borde extremo es bastante más cóncavo 

que en todas las formas conocidas de narcaea. 

Las alas inferiores reproducen en la cara superior las dos ban- 
das en ángulo agudo que tiene narcaea 
tipo, solo por debajo, y cuyo vértice 
está en el ocelo del ángulo anal; pero 
la banda marginal verde no está divi- 
dida en manchas aisladas por trazos 
negros, sino que es continua como en 
el tipo. 
t- Esta variedad nueva es de la esta- 

ción de las lluvias. 



Nuestro querido amigo D. Justo 
Zamora, Director de la Academia que 
lleva su nombre, y que con tanto in- 

Fiíí. 2.» -Ala del lado derecho de , i i t^ ^„ lo ^.^ 

Eriboea narcaea Hew. v. .^nuiiani teres se ocupa CU el estuüio üe la en- 
tomología española, nos envió en el 
pasado mes de Septiembre un lote de lepidópteros de la Sierra de 
Segura (Jaén). Aunque son de poca monta las variaciones que se 
observan en los ejemplares estudiados, sin embargo, todavía pue- 
de ser muy útil publicar la lista de lo recibido, lista que acaso 
contribuya á la formación del Catálogo y á localizar bien las espe- 
cies de la fauna lepidopterológica española. 

Por lo mismo damos también la nota de lo que nos remitió 
hace poco el dignísimo profesor del Instituto de Baeza, D. José 
Coscollano y Burillo. La inmensa mayoría de los ejemplares pro- 
cede de Suances (Santander), los demás son de Baeza. Vean los 




DE HISTORIA NATURAL 305 

dos distinguidos naturalistas en esta Nota un nuevo testimonio 
de nuestra gratitud. 



Lepidópteros de la Sierra de Segura (Jaén). 

(Verano de 1911) 

Papilio Machaon L. 

Cosmodesmus podalirius g. ae. latteri Aust. 

Pieris hrassicae g. ae. lepidii Rob. 

— rapae L. 
Leucochloé daplidice v. raphatii Esp. 
Gonepterix Cleopatra L. 
Colias croceus (edusa F.) Four. 
Melanargia lachesis Hbn. 
Satyrus briséis v. maj. meridionalis Stgr. 

— alcyone v. vandalusica Oberth. 
Pararge aegeria L. 

— megera L. 
Epinephele pasiphaé Esp. 

— ida Esp. 

— tithonus L. 

— jurtina janira v, hispuUa Hbn. 

— lycaon. 

Coenonimpha pamphilus g. ae. lyllus Esp. 
Melitaea aurinia v. ibérica Oberth. 
Argymyíis pandara Schiff. 

— lathonia L. 
Laesosopis roboris Esp. 
Thecla ilicis Esp. 
Chrysophanus phlaeas L. 

— — V, coeruleopunctata Strand. 

Polyommatus baeticus L. 
Licaena astrarche g. ae. callida Bell. 

— icarus Rott. 

— — ab. icarinus Scrib, 
Hesperia sao Bgstr. 

Adopaea lineóla Ochs. 

— thaumas Hufm. 
Acidalia ornata Se. 

— ochrata Se. 



306 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Rhodostrophia sicanaria Z. 
Larentia hilineata L. 



Lepidópteros de Suances (Santander) y Baeza (JaónV 

Papilio machaon L. — Baeza. 

Thais rumina L, v. castiliana Rühl. — Baeza. 

Pieris rapae ab. debilis Alph. — Suances. 

— — ab, inmaculata Gkll. — Suancef^. 

— — ab. metra Steph. — Baeza. 
brassicae L. — Baeza. 

— — L. g. ae. lepidii. — Suances-. 
Colias croceus (edusa F.) Foiir.— Suances. 
Euchloé belia g. ae. ausonia H bu. — Baeza. 

— belemia Esp. — Baeza. 
Vanessa urticae L. — Baeza. 
Pirameis cardui L. — Suances. 
Epinephele tithonus L.— Suances. 

— ida Esp. — Suances. 

— Justina janir a v. hispulla Hbn. — Suances. 
Angiades sylvanus Esp. — Suances. 

Deilephila lineata F. — Linares. 
Lymantria dispar L. — Suances. 

— — ab. fusca. — Suances. 
Lasiocampa quercus L. — Suances. 

— trifolii Esp. — Suances. 
Agrotis puta Hb.— Suances. 

— nigricans L. — Suances. 
Acontia luctuosa Esp. — Suances. 
Timandra amata L.— Suances. 
Euproctis baryllaria L. — Suances. 
Fidonia fámula Esp.— Suances. 
Hylophila quercana Schiíf. — Suances. 
Nepticula pomela. — Suances. 
Spilosoma menthastri Esp. — Suances. 

— mendica Esp. — Suances. 
Phragmatobia fuliginosa Gl. — Suances. 
Crambus combinellus Schiff.— Suances. 

— geniculeus Hw. v. andalusiella? — Baeza? 



DE HISTORIA NATURAL 307 

Hay, además, en el envío de D. José Goscollauo un ejea)plar 
de Arctia, caya especie no podemos determinar con seguridad 
por lo deteriorado que se encuentra. Lo más probable es que 
constituya una variedad nueva de Arctia esperi. No es posible 
resolver definitivamente mientras no tengamos á la vista varios 
tipos de absoluta integridad orgánica y de perfecta coloración. 



Cuando se publique el Catálogo de los lepidópteros de la pro- 
vincia de Cuenca, que está en preparación, daremos cuenta de 
otro lote que tuvo la bondad de enviarnos el P. Víctor González, 
ilustrado profesor del Colegio de Tapia (Oviedo). Los ejemplares 
proceden de la provincia de Falencia. 



Relación de algunas especies fósiles del Cretáceo medio y superior 

de Santander 

POR 

DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

La nota publicada en Febrero de 1910 en el Boletín de nuestra 
Sociedad, con motivo del encuentro de algunos fósiles en el Cre- 
táceo superior de los alrededores de Santander, fué tenida en 
cuenta por Mr. L. Mengaud, profesor del Liceo de Tolosa, al co- 
municar á la Sociedad Geológica de Francia el resultado de sus 
observaciones sobre aquella parte del litoral cantábrico. Deduce 
de ellas mi sabio colega, que la parte superior del Senonense 
santanderino presenta una fauna de carácter Maéstrichtiense, á 
juzgar por los fósiles citados en mi escrito y que él comprobó en 
sus excursiones, redactando una breve é interesante nota leída en 
la sesión del 33 de Mayo de 1910 y publicada en el Sumario de 
las Sesiones de la Sociedad Geológica de Francia. 

Entre las especies recogidas por mí quedaban por determinar 
gran número de ellas, debido principalmente á su mal estado de 
conservación. El deseo de recoger ejemplares en mejor estado y 
acaso más especies, fueron motivo de una segunda visita á aque- 
llos lugares en mi viaje de Agosto último, y del que incidental- 
mente me ocupé en la nota de Diciembre de 1911. 



308 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Gomo las capas del Senonense buzan al W., caminando en este 
sentido había de encontrar depósitos cada vez más modernos, y 
esto me ha permitido recoger algunas otras especies que parecen 
formar el tránsito de la fauna Senonense á la del Dáñense. 
Mr. Mengaud ha continuado sus exploraciones hasta el Nummu- 
lítico. Mi excursión terminó en las rocas que hay al W. de una 
capilla abandonada, y aun que el Senonense continúa hasta 
allí, existen especies Danenses que corroboran la opinión de 
Mr. Mengaud. 

Entre los equinodermos recogidos en 1909, figuran grandes 
ejemplares de Echinoconus conicus Breyn (Gulerites alhogalerus, 
Klein) de forma globosa, Echinocorys vulgaris Breyn (Ananchy- 
tes ovata Leske) especies senonenses características y bastante 
frecuentes en Cabo Mayor. Aunque destrozado, creo reconocer un 
Hemipneustes que probablemente será el H. pyrenaicus Kébert 
que Mr. L. Mengaud ha recogido en este sitio. Aunque algo de- 
teriorados, he encontrado pequeños equinodermos en los que creo 
reconocer el Herniaster prunella Desor, especie del Dáñense. No 
son muy frecuentes los radiólos de un Cidaris parecidos á los del 
C. suhvesiculosa d'Orb. 

Hay, además, en Cabo Mayor restos, aunque muy escasos, de 
Grinoides. Tan sólo dos artejos he encontrado de una especie del 
Gen. Conocrinus d'Orb. ( Bourgueticrinus p. p. d'Orb. Rhizocrinus 
Sars) y del que hay una especie abundantísima en el Eoceno del 
SE. de España (Conocrinus pyriformis Goldfs). Pero la especie 
de Gabo Mayor tiene los artejos mayores y proporcionalmente 
más cortos; con tan escasos datos no se puede determinar más 
que el género. 

Sólo una Serpula he visto, de forma cilindrica, muy prolonga- 
da y sinuosa, adherida á las colonias de Bryozoarios. Entre estos 
últimos sólo había reconocido en 1909 una Escharifora, vecina de 
la E. Circe d'Orb.; nuevas colonias de estos animales hemos reco- 
gido, entre los que citaremos los géneros Vincularía, Escharina, 
Eschara y Lepralia. Este último forma colonias incrustantes, 
notándose en las celdillas numerosas estrías paralelas, dispuestas 
al través. Los apéndices aviculares do que están provistos, muy 
agudos y próximos á la abertura, le hacen aparecer diferente á las 
especies figuradas en las obras de clasificación. 

Las calizas arenosas de Gabo Mayor son poco abundantes en 
Braquiópodos; sin embargo, pueden encontrarse algunas Rhyn- 



DE HISTORIA NATURAL 309 

chonellas que, aunque deformadas, recuerdan la R. vespertilio 
Brocchi, de la que acaso sean una variedad. 

Los moluscos son muy abundantes, pero poco variados, y solo 
he encontrado Lamelibranquios y tres ó cuatro especies de Gas- 
trópodos. Figuran entre los primeros una gran Odrea que no he 
podido determinar específicamente. La Ostrea vesicularis Goldfs, 
la Álectrijoixia cf. larva Lamk. Dos especies del género Spondy- 
lus, el S. truncatus Goldfs y el S. spino'^us Sow. Una Janira de 
muy pequeño tamaño, que creo sea la J. quadricostata d'Orb., es- 
pecie que se ha citado en el Cenomanense y que pasa hasta el Se- 
nonense. Más difícil de determinar es una Exogyra de superficie 
finamente rizada y de concha delgada, por lo que se encuentra 
muy fracturada. 

Por los restos de un gastrópodo de mediano tamaño, parece in- 
ferirse se trata de la Pleurotomaria santonensis d'Orb. Más abun- 
dante y mejor conservada se encuentra la Nerita rugosa Auct. 
fOtostoma ponticum d'Arch.) repartida con profusión en los alre- 
dedores de la cueva ó puente natural del W. del Faro. 

También cita el Sr. Mengaud los núcleos de calcedonia que se 
encuentran en esta localidad, y algunos de los encontrados en 
nuestra última excursión presentan un matiz azulado tan intenso 
que recuerdan las zafirinas. 

Quedan aún especies por determinar que aumentarán la lista 
de los fósiles de Santander, principalmente Autozoos, Briozoarios 
y Equinodermos. La siguiente relación la he formado con las es- 
pecies que poseo y algunas de las que he visto pertenecientes sólo 
al cretáceo medio y al superior. 

Fauna del Cretáceo medio y superior de los alrededores 
de Santander. 

Cenomanense: 

Orhitolina plana d'Arch. — Sardinero. 

Terehratula phaseolina Valenciennes. — San Martín. 

— Menardi d'Orb. — San Martín. 

Terehrirostra Bargesi d'Orb. — Sardinero. 
Rhynchonella Lamarcki d'Orb. — San Martín. 

— depressa Buch.? — San Martín. 

— plicatilis (var. Cuvieri) d'Orb.— San Martín. 
Alectryonia carinata Lamk. — Sardinero. 



310 



BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Peden asper Lamk. — San Martín. 

Pectén — San Martín, 

Janira quinquecostata Sow. — Sardinero. 

Trigonia Deslongchampsi Men. Chai. (Trigonia dcedalea Auct.) — 

Colección del Sr. Pedraja. 
Acanthoceras Rotomagensis Defranc. — Sardinero. 

Turonense: 

Esponjas del grupo Hexactinellidce. — Cabo Menor y base del 

Faro. 
Galerites suhrotundus Agass. — Cercanías del Faro. 
Hemipneustes (H. pyrenaicus Héberl?)— E. del Faro. 
Micraster hreviporus Agas.? — Cabo Menor. 
Rhynchonella Cuvieri d'Orb. — Cabo Menor. 

Senonense: 

Serpula — Caeva al W. del Faro. 

Echinocorys vulgaris Breyn. (Anajtchites ovala Leske). — Cerca- 
nías del Faro. 

Echinoconus conicus Breyn. (Galerites albogalerus Klein.) varie- 
dad globosa de gran tamaño. — Al W. del Faro. 

Micraster coranguinum Agass. — Muy abundante en la base, Cabo 
Menor y cercanías del Sardinero. 
— turonensis Bayle. — En los mismos lugares. 

Hemipneustes pyrenaicus Héberf. — Encontrado por Mr. Mengaud, 
y á esta especie creo poder referir algún ejemplar en mal esta- 
do. — Cercanías del Faro. 

Hemiaster prunella Desor (?). — Creo se trata de esta especie del 
Dáñense de la zona de Nerita rugosa (fauna Maestrichtense). — 
Cercanías del Panteón. 

Cidaris subvesiculosa d'Orb. — Radiólo y trozo del caparazón, — 
Cercanías de la Cueva del Faro. 

Bourgueticrinus vel Conocrinus — Artejos, Cerca de la Cueva. 

Escharifora Circe d'Orb. (?) — W. del Faro, cerca de la Cueva. 

Foricula spinosa d'Orb, (?) — ídem, 

Vincularia — ídem. 

Escharina — ídem. 

Lepralia — ídem, Colonia muy notable y escasa. 

Rhynchonella cf. vespertilio Brocchi, — Inmediaciones del Panteón. 

Ostrea vesicularis Goldfs. — W. del Faro. 



DE HISTORIA NATURAL 311 

Alectryonia cf. larva Lamk.? — Junto al puente natural ó Cueva 
al W. del Faro. 

Spondylus spÍ7iosus Sow. — W. del Faro. 
— truncatus Goldfs. — ídem. 

Exogyra — ídem. 

Pleurotomaria santonensis d'Orb.? — Moldes y ejemplares mal con- 
servados. 

Nerita (DesmieriaJ rugosa Hoeningh (Otostoma ponticum d'Arch.) 
Cueva ó puente natural, W. del Faro. 

N. B. Hemos prescindido en la adjunta relación de muchas 
formas dudosas é indeterminables. El presente trabajo, que es 
sólo un apunte, no tiene la pretensión de enumerar todas las es- 
pecies existentes en el Cretáceo de Santander. Véase para esto el 
Catálogo general de las especies fósiles encontradas en España^ 
formado escrupulosamente por el ilustre geólogo español D. Lu- 
cas Mallada. 



Datos para la Estratigrafía de Montjuich 

POR 
MAXIMINO SAN MIGUEL DE LA CÁMARA 

Es la bóveda tectónica de Montjuich una de las formaciones más 
interesantes geológicamente que pueden citarse del mioceno ma- 
rino de nuestra Península. 

El surgir este anticlinal aislado en una vasta llanura ocupada 
por el delta del Llobregat y por Barcelona, hace resaltar su im- 
portancia como accidente geográfico, que podría si no pasar des- 
apercibido por ser escasa su altura (196 m.) 

La proximidad á la capital de Cataluña, donde la Geología 
cuenta con muchos cultivadores, hace que haya sido objeto de 
innumerables visitas que dieron lugar á importantes trabajos so- 
bre su tectónica y paleontología. No por esto han de creerse re- 
sueltos todos los problemas que encierra tan notable formación, 
donde tan abundante es la fauna y flora fósiles, hasta el punto de 
pasar de 200 las especies hasta hoy encontradas. 

Los materiales que forman este relieve fueron depositados en 



312 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

el Mioceno, y pueden referirse todos ellos al helveciense y torto- 
niense, correspondiendo á éste la mayor parte de las capas. 

Aparecen bien visibles dos ciclos do depósito, según la noción 
introducida por priuiera vez en la Estratigrafía por los geólogos 
americanos, noción que admite una cierta periodicidad en la pro- 
ducción de condiciones análogas de sedimentación, es decir, una 
alternación de regímenes de aguas poco profundas y de alta mar. 
Un ciclo completo comprende una facie de alta mar entre dos de 
aguas litorales; una es el comienzo del ciclo, otra su terminación. 

Es sabido que cuando se produce un movimiento epirogéni- 
co negativo, el mar invade las regiones costeras y deposita una 
capa de sedimentos gruesos; si el movimiento continúa, al cabo 
de algún tiempo, en este mismo lugar, depositará arenas, que 
descausarán sobre las gravas; pasado más tiempo, los sedimentos 
arcillosos formarán una capa que cubrirá las anteriores. Guando 
se verifica el fenómeno inverso, ó sea que un levantamiento de 
la región tiene lugar, el mar va retirándose de la costa, la región 
en que se verifica el fenómeno á que nos referimos se aproxima 
al continente y los depósitos arenosos son sustituidos por arcillas 
y gravas. Esta diversidad y orden de sucesión de estos materiales 
caracterizan, por lo tanto, las ti-ansgresiones y regresiones ma- 
rinas. 

Siempre que nos encontremos en un corte geológico capas for- 
mando una serie como la descrita, podemos asegurar que tales 
movimientos han acaecido en la región donde aquéllos se asien- 
tan, y tantas series como encontremos, tantos ciclos completos 
con sus dos fases, una de hundimiento y de levantamiento otra, 
quedan demostrados. 

En líneas generales, la estratigrafía de Montjuich nos suminis- 
tra una buena prueba de la exactitud de la ley, y hasta podemos 
decir que es un esquema demostrativo de ella. 

En efecto; comienza la formación por unas capas de conglome- 
rados muy compactos, mal ó nada estratificados, y con huellas 
evidentes de un importante metamorfismo dinámico; encima de 
éstas se depositaron una serie de capas de arenisca dura, de grano 
muy fino, y muchas veces glauconífera, á los que siguen tonga- 
das de arenas muy arcillosas y arcillas, algunas azuladas, verda- 
deros barros terrígenos azules, ricos en sulfuro de hierro, que 
contribuyó á la formación de hermosas cristalizaciones de pirita, 
notables algunas por sus maclas. Los yacimientos de fósiles que 



DE HISTORIA NATLRAL 



313 



corresponden á estas capas son los más ricos en especies y en in- 
dividuos, así como la serie superior de areniscas, de un gran es- 
pesor y menos duras que las capas inferiores á los lechos de arci- 
lla; sobre estas areniscas reposan conglomerados poligénicos, for- 
mados por cantos, pertenecientes á las diversas especies de rocas 
que se encuentran en las montañas vecinas, y que pasan por el 
intermedio de areniscas con algunos cantos, á estratos margosos 
y de arcillas de grano finísimo, ricos en impresiones de hojas y 
tallos de Quercus Ileoc, Juglans, Diospyros, etc.; cubriendo á estas 
areniscas con fósiles marinos y con impresiones de hojas que 
pasan á las pudingas que coronan la formación. 

Aplicando la teoría de los ciclos de sedimentación podemos ad- 
mitir que una transgresión marina dio lugar á los depósitos que 




c: „ 

mMlMMMMMMm- 

Esquema de mi corte geológico de Montjuich. 

I. — Conglomerados metamórficos. 
II.— Areniscas duras. 
III. — Arcillas azuladas, muy fosilíferas. 
IV. — Areniscas, con glauconia y concreciones, muy fosilíferas. 

V. — Conglomerados poligénicos. 
VI. — Arcillas y margas con impresiones de hojas. 
VII. — Areniscas. 
VIII. — Conglomerados. 



forman el basamento de Montjuich, que llegó á su máximum de 
extensión cuando se depositaron las arcillas señaladas con el 
número III en el esquema que acompaña á esta nota; después, el 
mar se relira lentamente produciendo una regresión que duró el 
tiempo que tardaron el originarse la serie de capas de arenis- 



314 boletín de la. KEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

cas (IV) y aun quizá de los conglomerados (V). Terminado este 
primer ciclo, una nueva transgresión mucho más rápida que la 
anterior dejó gruesos conglomerados (V) que por areniscas más ó 
menos gruesas y coa algunos cantos, pasan á las margas y arci- 
llas de grano uno, correspondiente al máximum de transgre- 
sión (VI), después aparecen las areniscas y conglomerados regre- 
sivos con que termina el segundo y último ciclo. 

Dentro de cada ciclo pueden observarse débiles oscilaciones que 
darán lugar á ciclos secundarios, patentizables únicamente en los 
estudios de detalle; así, en la segunda fase del primer ciclo, ve- 
mos que encima de las arcillas se formaron unas capas de arenis- 
ca muy arcillosa primero, que pasa después por tránsitos insensi- 
bles á arenisca de grano grueso con algunos cantos; bruscamente 
aparecen margas de grano fino, siguiendo después la serie areno- 
sa que sostiene los conglomerados poligénicos; esta intercalación 
podría ser debida á un rápido hundimiento y quizá á una dismi- 
nución en el trabajo erosivo producido por una larga sequía ó por 
otra causa cualquiera, que impidiera una activa erosión en las 
alturas vecinas. 

La presencia de Helix y de plantas en algunas capas ha hecho 
pensar á algunos geólogos (1) en la existencia de una facies de 
agua dulce, idea á la que no podemos menos de oponernos. 

Aunque estos fósiles fueran los únicos encontrados en las mar- 
gas y areniscas, no habría razón suficiente para asegurar que 
éstas se depositaron en el seno de aguas dulces, puesto que nin- 
guno de ellos son de especies acuáticas, y tanto menos cuanto que 
con los Helix y muchísimo más abundantes se encuentran: Turri- 
tella, Pectén, Cardita, Venus, Tellina, Deiitalium, etc., géneros 
todos de aguas marinas. 

La presencia de los Helix y de las impresiones de hojas se ex- 
plica perfectamente , por arrastre al mar desde las tierras en que 
vivían; la de los demás fósiles no se comprendería por el mismo 
mecanismo desde el mar á un lago de agua dulce, lo cual de- 
muestra que no ha aparecido en el Montjuich ningún depósito de 
facies de agua dulce. 



;i) Laparent: Traite de Géologie, 6." edición, tomo ni, pág. 1618. 



DE HISTORIA NATURAL 315 



Publicaciones que ha recibido la í^eal Sociedad Española 
de fiistoria J^atural durante el mes de Abril de 1912. 

(La liste suivante servirá comme accusé de réception.) 
Alemania 
Deutsche Entomologische Gesellschaft, Berlín. 

Deutsche Entomologische Zeitschrift. 1912, Heft ii. 
Entomologischer Litteraturblatter, Berlín. 1912, n° 4. 
Entomologischer Verein ín Berlín. 

Berliner Entomologische Zeitschrift. 66 Band, Heft 3 und 4. 
Entomologischer Verein zu Stettin. 

Entomologische Zeitung. 73 Jahrg., Heft i. 
Oeologisches Centralblatt, Leipzig. Band 17, Nr. 10. 
Internationalen Entomologen-Verein, Stuttgart. 

Entomologische Rundschau, xxix Jahrg., n° 8, 

Insektenbórse. xxix Jahrg., nos 15-17. 

Societas entomológica, xxvii Jahrg., n<^s 8-9. 
Zoologiecher Anzeiger, Leipzig. Bd. xxxix, nr. 10-12. 

Austria-Hungría 
K. K. Naturhistorisches Hofmuseum, Wien. 

Annalen. Band xxv, nr. 3-4. 

. BÉLGICA 

Société belge d'Astronomie, Bruxelles. 

Bulletin. xxxiu* année, n° 3. 
Société entomologique de Belgique, Bruxelles. 

Amiales. Tome 56% ni. 

Costa Rica 
Ministerio de Fomento, San José. 

Boletín de í omento. Año i, n.° 11. 

España 
Clínica y Laboratorio, Zaragoza. Año viii, n.° 4. 
Institución libre de enseñanza, Madrid. 

Boletín. Año xxxvi, n." 624. 
Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales, de Madrid. 

Revista. Tomo x, n.° 4. 
Sociedad aragonesa de Ciencias naturales, Zaragoza. 

Boletín. Tomo xi, n.° 4. 

Estados Unidos y sus Colonias 
Department of the Interior. Weather Burean. Manila Central Observatory. 

Bulletin. August 1911. 
lowa Academy of Sciences, Des Moines. 

Froceedings. Vol. xvii. 
Johns Hopkins Hospital, Baltimore. 

Bulletin. Vol. xxiii, n° 254. 



316 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

SmithBonian Institution, U. 8. National Museum, Washington. 

Annual Report for the year ending, June 30, 1910. 

Bulletin. N» 50. 
The American Naturalist, New- York. Vol. lxi, n° 644. 

Francia 
Académie des Sciences de París. 

Comptes-rendus. Tome 164, nos 1.5-17. 
Société botanique de Franca, París. 

Bulletin. Tome 58«, 9. 

Mémoires. Tome 68^ d. 

Station Entomologique de la Faculté des Sciences, Rennes. 
Insecta. 2* année, n° 14. 

Inglaterra t sus Colonias 
Sarawak Museum. 

Journal. Vol. i, n" 2. 
Report toT 1911. 
The Caua<lian Entomologist, London. Vol. Lxlv, n° 4. 
The Entomologist's Record and Journal of Variation, London. Vol. xxiv, 

n° 4. 
The Zoologist, London. Vol. xvi, n° 184. 

Italia 
Rivista coleotterologica italiana, Camerino. Anno x, nos 3-4, 

Monaco 
Institut océanographique, Monaco. 
Bulletin. Nos 224-227. 

RésuUats des campagnes scientifiques du Prince Albert I" de Monaco. 
Fase, xxxv-xxxvi. 
Portugal 
Academia das Sciencias, Lisboa 

Boletim. Vol 111, nos 3-7; vol. iv, nos 1-6, 
Memorias. Tomo vii, parte ii; tomo xii, partes i e n. 

Rusia 
Musée botanique de 1' Académie impériale des Sciences, St. Péteí-sbourg . 

Schedce ad Herharium Floree Rossicce, vil. 

Travaux. viii-ix. 
Musée zoologique de 1' Académie impériale des Sciences de St. Pétersbourg. 

Annuaire. Tome xvi, n" 3. 

Faune de la Russie: Eydraires, 1; Foissons, 1; Oiseaux, i. 

Societas entomológica rossica, S. Petersburgo. 
Revue russe d'Entomologie. T. xi, n° 4. 

Suiza 
Naturforschende Gesellschaft in Basel. 
Verhandlungen. Band xxii. 



Lecumbbrri (E. M.)— Distribución geográfica de los Vertebrddos de la 
Fauna Ibérica. Madrid, 1912. 



Sesión extraordinaria del 5 de Junio de 1913. 

PRESIDENCIA DEL ILUSTRÍSIMO SEÑOR DON RICARDO CODORNÍU 

El Sr. Presidente manifiesta que la reunión tiene por objeto 
cubrir la vacante que en nuestra lista de socios honorarios 
produjo el fallecimiento de M. Samuel H. Scudder. 

A continuación manifestó que la Junta directiva proponía á 
la Sociedad sea eleg-ido socio honorario el entomólog-o francés 
M. Eug-enio Simón, persona muy conocida por sus trabajos 
sobre arácnidos, que ha sido presidente de las Sociedades En- 
tomológica y de Zoolog-ía de Francia, y que fig-ura entre nos- 
otros como miembro numerario desde el año 1880. 

La Sociedad, encontrando muy acertada la desig-nación pro- 
puesta por el Presidente, acuerda por unanimidad el nombra- 
miento de socio honorario á favor del Sr. Simón. 



Sesión del 5 de Junio de 1912. 

presidencia del ILUSTRÍSIMO SEÑOR DON RICARDO CODORNÍU 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué 
aprobada. 

Admisiones y presentaciones.— Fueron admitidos los señores 
presentados en la sesión del mes de Mayo, y propuestos para so- 
cios numerarios, por D. Antonio Casares, D. Carlos Vicioso Mar- 
tínez, y por D. Ambrosio Fernández, D. Manuel Pujol, de Uclés. 

Comunicaciones. — El Secretario lee una carta dirig-ida al Pre- 
sidente de la Sociedad por el Sr. D. Telesforo de Aranzadi, en 
la que trata de la formación del vocabulario de términos téc- 
nicos y vulg-ares, y dice así: 

«Muy disting-uido señor y consocio: La cuestión iniciada por 
el Sr. Bolívar y referente á la necesidad de suplirlas deficien- 
cias del Diccionario de la Academia en términos técnicos, así 
como la surg-ida en la misma sesión en el sentido de que se 

T. XII.— Junio, 1912. 21 



318 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

active la publicación del catalogo de nombres vulgares, am- 
bas cuestiones me cosquilleaban hace tiempo el ánimo impul- 
sándome á escribir á la Sociedad en tal sentido, y veo que vo- 
ces, las más autorizadas, se me han adelantado. De ello me 
felicito, pues me convenzo de que no se trataba de aprensio- 
nes ó preocupaciones mías sin importancia, y espero que así 
se traducirán con más seguridad en resultados prácticos y po- 
siblemente rápidos. 

Séame permitido aducir como argumentos dos ejemplos: 

Hace algún tiempo me escribía un irlandés, después de 
haber leído un folleto de Múgica sobre los dialectos montañés^ 
etcétera, del castellano, por haberse dedicado á la lingüística 
española, y me preguntaba cuál era la obra de donde yo había 
extraído la correspondencia científica de los nombres bilbaínos 
de peces que aparecían comunicados por mí en aquel folleto; 
á lo que le contesté que del viaje de exploración del departa- 
mento marítimo del Ferrol por el Dr. Graells. Al contestarme 
lamenta no haber encontrado esa obra, y lamenta sobre todo, 
que en el pequeño glosario para las novelas de Pereda, se de- 
finan muy insuficientemente los nombres: especie de pato, es- 
pecie de alga, especie de pez, pajarillo que canta, pececillo de 
la bahía, marisco comestible, etc., así como en el folleto de 
Múgica hay muchas palabras sin explicación, ni la más míni- 
ma, con lo cual queda el lector á la luna de Valencia. 

Este ejemplo pone en evidencia la necesidad del auxilio mu- 
tuo entre las ciencias; ¿qué podrá deducir con algo de solidez 
la lingüística del estudio de los nombres vulgares, si no sabe 
io que significan con toda precisión? Y digo con toda precisión, 
porque aun en el caso en que son realmente imprecisos, hay 
que precisar y aquilatar esta imprecisión. También aparece 
otra utilidad con la enumeración inmediata de los más diver- 
sos nombres de una especie, aun en el caso de no tener paren- 
tesco literal ó fonético, porque ayuda á razonar mejor las in- 
terpretaciones filológicas ó folklóricas, como, por ejemplo, en la 
comadreja. 

Por su parte, el naturalista que desdeñe los nombres vulga- 
res, se engaña si cree que á él no pueden servirle para nada y 
que el trabajo que se tomase en averiguarlos, confrontarlos y 
consignarlos, había de ser puro favor generoso para provecho 
exclusivo de los profanos; esto, aparte de que los que escribí- 



DE HISTORIA NATURAL 319 

mos en un idioma tenemos oblig-aciones para con él, tal como 
es fuera de la ciencia. Tenemos la obligación de hacer lo posi- 
ble porque se nos entienda, y tenemos la obligación de enten- 
der bien á los profanos. 

El otro ejemplo se refiere al tecnicismo. Hace pocos días re- 
cibí una carta de una estudiante alemana de Buenos Aires, 
que se encuentra en Munich preparando la tesis y me pregun- 
ta mi parecer respecto de la traducción al castellano de varios 
términos técnicos nuevos de la craniometría. Entre los casos 
que le parecen dudosos, está el de si se puede decir yugo por 
cigoma, y claro es que he contestado en redondo que no; pero 
en cambio no sé si todos opinarán como yo en cuanto á que 
conviene conservar la o de meso aun delante de vocal, por 
ejemplo, en mesouranio, y en cuanto á que debemos huir de 
decir craneano. 

Y ahora paso por cuenta propia á una palabra que me da 
mucha dentera y contra la que quisiera que se emprendiese 
una enérgica y persistente campaña. ¿No les parece á mis con- 
socios que es enteramente disparatado, dentro del espíritu de 
la lengua castellana, el decir medio por lo que está alrededor'? 
¿No les parece que la palabra ambiente por sí sola se basta para 
expresar el concepto biológico y físico con toda claridad, pre- 
cisión y propiedad? Ya sé que abusan más de aquella pala- 
bra los sociólogos y literatos que los naturalistas, como hay 
otros que abusan del ambiente tomándolo como instrumento ó 
sea como medio de vida, y como abusan en general los edito- 
res de enciclopedias de los nombres científicos traducidos lite- 
ralmente. En mi opinión, basta que se use una sola vez la pa- 
labra medio por ambiente para que haya abuso, y aunque esté 
arraigado, creo que así como Cejador ha conseguido que se 
escriba ya menos veces «bajo ni desde el punto de vista», no 
sería menos eficaz el ejemplo de los naturalistas y físicos para 
conseguir que sociólogos y literatos se acomodasen á ¡as cir- 
cunstancias ó al amliente en vez de «adaptarse al medio» ó «ser 
influenciados por el medio». 

Quizás se me diga que la misma razón habría para rechazar 
«milieu» en francés, y sin embargo, los franceses, que ya sa- 
brán lo que se hacen, no han encontrado inconveniente en 
emplear la palabra en tal sentido. En tal caso no habría in- 
conveniente en que llamásemos «puñetazos» á los instrumen- 



320 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

tos paleolíticos de San Isidro que estábamos acostumbrados á 
llamar hachas, aunque nadie ha podido demostrar que se usa- 
sen con mang-o ni que sirviesen para lo que sirven las hachas 
y sólo para eso. Los alemanes suelen tener tan poco reparo en 
el uso de palabras francesas, que dicen «milieu», así como sue- 
na, en vez de «Umg-ebung-», y «coup de poing-» en vez de 
«Faustkeil»; es una debilidad que no debemos imitar, pero 
tampoco la de traducir literalmente. 

Otra cuestión es la de si, en los casos en que hay que resig- 
narse á ello, hemos de traducir ó transcribir lo que oímos ó lo 
que vemos escrito: ejemplo: oriñacense ó mtrigiiacense. El se- 
gundo procedimiento, el del caoíUchoiic, nos llevaría en la 
adaptación de nombres exóticos expresados en inglés á ver- 
daderos jeroglíficos, en el peor sentido de la palabra, y merced 
á él se suele decir Wadras en vez Guadras. 

Para terminar: creo que convendría poner en claro, en cuan- 
to á los términos técnicos, que no se trata de adoptar ó recha- 
zar tal sistema, tal método, tal clasificación ó tal tecnicismo;^ 
que el problema que se va á resolver es el de las palabras; las 
ideas representadas se podrán rechazar cuando representen 
opiniones aisladas que no han encontrado eco, pero conviene 
admitir las que están en litigio. Esta admisión no supone que 
se resuelva el litigio, sino que se las reconoce beligerancia. No 
se va á resolver si se admite ó no tal división, tal orden, tal 
punto de partida ó medida, tal norma, etc.; sino cómo deberán 
llamarlos en castellano quienes los admitan ó los discutan. 

He creído conveniente exponer á la Sociedad estas aprecia- 
ciones, porque con algunas advertencias preliminares que en 
este respecto se hagan, podrán los socios ahorrarse una parte 
estéril de trabajo, no hacer éste demasiado raquítico y evitar 
á la Junta una buena parte de trabajo molestísimo. 

Saluda respetuosamente á usted y á todos los consocios, T. de 
Aranzadi.» 

Se presentan los trabajos siguientes: 

«Notas micológicas», tercera parte, por D. Blas Lázaro é 
Ibiza. 

«Notas heraipterológicas sobre Coreidos africanos», por don 
Antonio García Várela. 

«La Diatomología española del Sr. Azpeitia», nota bibliográ- 
fica, por D. Juan Gamundi. 



DE HISTORIA NATURAL 321 

^<Claves dicotómicas para la determinación de los meloidos 
indígenas», por D. Carlos Rodríguez López Neyra. 

— El Presidente recuerda á la Sociedad la conveniencia de 
proseguir las gestiones emprendidas para que el Ayuntamien- 
to proceda á la instalación de un parque zoológico digno de la 
capital de España. 

El Sr. Cabrera manifiesta que la Comisión que entiende en 
este asunto va á dirigir una exposición al Alcalde de esta villa, 
proponiendo las bases sobre que podría crearse el parque de 
referencia. 

Secciones. — La de Babcelona celebró sesión el 19 de Mayo, 
bajo la presidencia de D. Carlos Calleja. 

— Se admite el socio propuesto en la sesión anterior. 

— El señor Secretario da cuenta de haber explanado el señor 
Serradell su anunciada Conferencia sobre fenómenos de erosión 
en las rocas producida por los ríos y los torrentes, en la que 
proyectó interesantes fotografías. Se conviene en que la pró- 
xima corra á cargo del Sr. Martín Lecumberri, quien disertará 
acerca de la vida de las diatomeas. 

— El Sr. Pardillo da cuenta de haberse realizado la excursión 
á Castelldefels, en la que se recogieron ejemplares mineraló- 
gicos y zoológicos que acrecerán las colecciones del Museo re- 
gional; al propio tiempo exhibe el mismo socio varias fotogra- 
fías de carácter geológico, tomadas por él en dicha excursión. 

— Se conviene en que la primera excursión se verifique á 
Santa Cruz de Olorde, el próximo día 6 de Junio. 

— El señor Presidente propone, y así lo acuerda la Sección, 
que no se celebre sesión durante los meses de Julio y Agosto. 

— El Sr. Pardillo entera á la Sección de que el mineral de 
Pedralbes, que presentó en la sesión del mes de Marzo, y que 
con breve y ligero examen aparentaba ser del grupo de las 
sulfosales, fué entreg'ado para su estudio químico detenido á 
nuestro consocio D. Ramón González, desprendiéndose de 
aquél que se trata de una galena acompañada de cinc, hierro, 
cobre y vestigios de cadmio, composición que en parte se ex- 
plica por la concomitancia con las blendas de aquella locali- 
dad. La galena, que se presenta en filones en la fluorita, ofre- 
ce en las superficies de contacto y en gran parte de la masa, 
aspecto liso ó fibroso, mate y casi blanco de estaño, presentan- 



322 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

dose todas las transiciones desde este tipo al ordinario de las 
g-alenas hojosas. 

— El día 9 de Mayo se celebró una sesión extraordinaria con 
objeto de acordar la intervención que la Sección habría de te- 
ner en el Cong-reso reg-ional de Ateneos y Asociaciones de cul- 
tura que se ha de celebrar en Villanueva y Geltrú. El Sr. Font- 
seré, que asistió á la reunión invitado por la Junta directiva, 
ilustró á los socios sobre la sig-nificación y fines del Congreso. 

— La Sección nombró representante suyo en el Congreso al 
Sr. Fernández Galiano. 

— La de Granada celebró sesión el 8 de Abril, bajo la presi- 
dencia de D. Bernabé Dorronsoro. 

El señor Presidente hizo la presentación del Dr. Hugo Ober- 
maier, profesor del Instituto de Paleontología humana de Pa- 
rís, quien anteriormente había sido catedrático de Historia 
Primitiva del hombre en la Universidad de Viena. 

Es el Dr. Obermaier uno de los más entusiastas trabajado- 
res de la Paleontología, estudia principalmente lo que se re- 
fiere á la época cuaternaria, ante todo los glaciares cuaterna- 
rios de los Alpes y los Pirineos. 

Desde hace seis años viene visitando España el Dr. Ober- 
maier, en unión de otros colegas del Instituto, para la explo- 
ración de las cavernas existentes en nuestra nación. 

— El Sr. Dorronsoro, después de alabar la intensa labor de 
nuestro distinguido huésped y felicitarle en nombre de la Sec- 
ción, le rogó comunicara á ésta algunas noticias de sus traba- 
jos en España y la manera de que pudiera colaborarse en estas 
investigaciones. 

— Ante esta invitación el Dr. Obermaier se levantó para ex- 
presar, en primer término, su agradecimiento por las felicita- 
ciones recibidas, y á continuación expuso, en líneas genera- 
les, con gran claridad — expresándose siempre en correcto 
español — los trabajos verificados y los que en la actualidad 
está realizando. 

Hace primeramente historia de las investigaciones practi- 
cadas en unión de Alcalde del Río y otros naturalistas monta- 
ñeses, en las ya famosas cuevas de Santillana y Puente Viesgo, 
en la última de las cuales, notabilísima desde varios puntos 
de vista, se continúan actualmente las excavaciones, y dentro 



DE HISTORIA NATURAL, 323 

de pocos meses podrá publicarse una monografía muy intere- 
sante. 

También anuncia para más pronto la publicación de otro 
trabajo sobre el Abrig-o de Alpera (Almería), donde ha hallado 
hasta 50 fig-uras de hombre de estilo diferente á las pinturas 
de las cuevas santanderiuas. Habló el Dr. Obermaier de los 
trabajos que desde hace treinta años viene realizando en Cue- 
vas de Vera (Almería), D. Luis Siret (nuestro consocio), 
habiendo descubierto yacimientos de g-ran interés paleonto- 
lóg-ico. 

Se ocupó detenidamente de los trabajos del marqués de 
Cerralbo, del Sr. Cabré y otros en varias provincias. 

Después de la brillante descripción de los trabajos realiza- 
dos en España en la ciencia espeleológúca, dio el Dr. Ober- 
maier interesantes datos de la forma en que los miembros del 
Instituto de París hacen sus trabajos. El Instituto costea todos 
los g-astos de exploración, así como los g-astos de las publica- 
ciones; los investig-adores utilizan la colaboración de los espa- 
ñoles y cuantos objetos se encuentran los donan á los museos 
de la reg"ión en que se descubren ó al Museo de Madrid. 

—El Sr. Dorronsoro felicitó de nuevo al Dr. Obermaier, y á 
continuación los señores R. P. Navarro, Espejo, López Mateo y 
Diez Tortosa (J.), hicieron alg-unas indicaciones de la reg-ión y 
otros puntos visitados. 

—El Sr. Diez Tortosa (D. Manuel), anuncia que previa la in- 
vitación del Sr. Obermaier, que estima muchísimo, va á tener 
el honor de acompañarlo al nuevo yacimiento prehistórico de 
Jimena, que la Comisión francesa, acompañada del Sr. Cabré 
y el coronel ingdés Werner, van á estudiar ahora. 

—La de Santander se reunió el día 31 del pasado Mayo, pre- 
sidiendo el Sr. Olabe. 

— Se aprobó el acta de la sesión anterior. 

— El Presidente da cuenta de haber asistido, acompañado de 
varios socios, en representación de la Sociedad, al entierro de 
D. Marcelino Menéndez y Pelayo. 

— Se acuerda hacer constar en acta el sentimiento de la So- 
ciedad por el fallecimiento del insig-ne montañés, gloria mun- 
dial, y comunicar dicho acuerdo á la familia. 

— ElSr. Vial hace alg-unas observaciones acerca de la forma 



324 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

de llevar á cabo las exploraciones de las cavernas de esta pro- 
vincia y la conveniencia de que todos los objetos encontrados 
en dichas exploraciones sean traídos al Museo regional, como 
se hace con los que recog-en las personas comisionadas para 
ello por el príncipe de Monaco. 

—Después de alg-unas observaciones de los Sres. Aguinaco, 
Olabe y Alaejos, se acuerda hacer gestiones cerca de la Supe- 
rioridad para que se conceda á esta Sociedad el derecho exclu- 
sivo de dar las autorizaciones correspondientes para visitar y 
hacer exploraciones en las cavernas de la provincia. 



Notas bibliográficas. 

— Del Sr. Bolívar (sesión de Madrid): 

Malcolra Burr: Dermaptera.—Fsirsí el que no haya seguido en 
estos últimos años el desarrollo que ha tomado y las vicisitu- 
des por que ha pasado el estudio de los forficúlidos, ha decau- 
sarle verdadero asombro el cuadro en que sintetiza M. Burr la 
sistematización de este grupo al comienzo de su hermosa mo- 
nografía, titulada Bermapíera, que ha publicado M. P. Wyts- 
man en su «Genera Insectorum» (fase. 122 m., 1911). Respecto 
al incremento que ha tomado este grupo, bastará decir que se 
ha duplicado el número de especies desde la anterior mono- 
grafía publicada por Bormans en «Das^Tierreich» en 1900, lle- 
gando en la actualidad á 702, en las que se incluyen 13 espe- 
cies de colocación dudosa. Por lo que toca á la clasificación 
puede decirse que aún es más notable el adelanto, debido á 
haberse atendido á caracteres tomados de los órganos sexua- 
les, antes no tenidos en cuenta para la clasificación, y que 
Verhoeíf el primero empleó hace algún tiempo, siquiera no 
haya recibido este principio toda la atención que merecía has- 
ta que Zacher el año pasado ha comenzado á publicar sus es- 
tudios sobre la clasificación de los Der^nápteros, en los que se 
aclara y facilita la obra de Verhoeíf. En tanto que esta obra 
notable se termina, el Sr. Burr ha publicado su Monografía, 
utilizando lo que ha creído más digno de conservarse y de ser 
aceptado de las obras de todos estos autores y agotando la re- 
busca de especies descritas en estos últimos años, de donde 
proviene ese número tan considerable de especies, superior en 



DE HISTORIA NATURAL 325 

más de í^OO al que aparece en el reciente y ya anticuado catá- 
logo del British Museum «A Synonymical Catalog-ue of the 
Orthoptera, por Kirby». 

M. Burr admite tres subórdenes en el grupo de los Dermápte- 
ros, que son los de los Arixeninos, Bemimrinos y Forficidinos, 
de los que los dos primeros son parásitos sobre mamíferos y 
carecen de las pinzas terminales características de losForficu- 
linos olas poseen incompletamente quitinizadas, como sucede 
en la primera familia, siendo además ápteros, disting^uiéndose 
entre ellas porque los Arixeninos tienen el lóbulo interno de 
la maxila con dos dientes y los Hemimrinos con cuatro, te- 
niendo además los primeros ojos, aunque muy reducidos y las 
mandíbulas fuertemente comprimidas, no adaptadas á la mas- 
ticación y con el borde interno cubierto de cerdas, y los se- 
gundos que carecen de ojos, con ellas dispuestas para la mas- 
ticación, siendo vivíparos. 

El tercer suborden, ó sean los Forficulínos, se subdivide en 
tres superfamilias: rrotodermaplera, Paradennaptera y Euder- 
maptera, que comprenden 2, 1 y 3 familias, respectivamente, 
con los nombres de Pygidicranidce , LaMduridce , Apachyidíe, 
LaMidce, Chelisochidm y For/iculidce, reuniendo entre todas 
hasta 143 géneros. Las dos primeras subfamilias se distinguen 
por la presencia de un metapigidio y de un telson quitinosos, 
que faltan en la tercera, difere.iciándose entre ellas por el des- 
arrollo del esquarnopigidio, por la nerviación de las alas y por 
la forma del cuerpo, que es muy deprimido en los Apachijidm. 

Lamentando no poder dedicar mayor espacio á la exposición 
detenida del sistema de esta obra incomparable, no termina- 
remos, sin embargo, sin indicar las variaciones que por lo 
que respecta á la nomenclatura de las especies españolas se 
encuentran, y que consisten en haber pasado la Chelidura 
mialis Rb. de Sierra Nevada al nuevo género Lithinus Burr, 
con lo que se completa la desmembración de aquel género, por 
lo que hace á las especies de la Península, pues la Bolhari 
(Dur.) es Mesochelidura Verhoeff., la analis (Rb.) Lithimis 
Burr, según se ha dicho, la sinuata (Germ.) Pseudochelidura 
Verhoeíf., y sólo queda en el Chelidura Serv., la Pyrenaica 
Géné. 

Los Forficúlidos de la fauna española se reparten hoy en los 
géneros LaMduraLdiCh. , AnisolaMs Fieber., Labia Leach., Ane- 



326 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

chura Sauád., Chelidura Serv., Mesochelidura^^evh., Forfícula 
L., LitMnus Burr y PsendocJielidura Verh. 

La Monografía del Sr. Burr va acompañada de nueve hermo- 
sas láminas admirablemente dibujadas y coloreadas. La publi- 
cación de este libro es un acontecimiento de importancia en la 
historia de la sistematización de los insectos y en la bibliogra- 
fía de este g-rupo tan interesante y tan numeroso. 

—Del Sr. Gamundi (sesión de Madrid): 
La BiatomoUgia Española en los comienzos del siglo XX, por 
D. Florentino Azpeitia Moros (1), profesor de la Escuela de In- 
g-enieros de Minas. Madrid, 1011. (Un tomo en 4.", 320 páginas, 
12 láminas y dos g-rabados.) (Publicado por la Asociación espa- 
ñola 2)ara el progreso de las Ciencias. J— Es un libro que por los 
diatomólog-os se estaba pidiendo; su publicación se imponía y 
hasta era un deber de conciencia para quienes se dedican á 
esta parte de la Criptogamía el exigirla. Por una parte, las difi- 
cultades que este estudio encierra; por otra, la imposibilidad 
de hallar todas las publicaciones que de diatomeas españolas 
se han ocupado, ha sido causa de verdadero reg'ocijo entre los 
diatomistas la aparición de esa obra, que les ahorrará mucho 
tiempo y trabajo en sus investig-aciones, y servirá de estímulo 
á quienes ya iniciados en esta materia deseen hacer labor pro • 
pía y aumentar lo poco conocido de esta rama en nuestro país, 
el que, como dijo el malogrado Sr. Truan, «es por sus condicio- 
nes climatológ-icas, uno de los más favorables para la produc- 
ción de estas algas microscópica?». 

El trabajo que abarca es principalmente de recopilación de 
cuanto sobre Bacilariáceas de España se ha publicado hasta el 
día en que se editó; pero con ser esto de g-ran mérito para su 
autor, no es el único, pues esa labor de obrero de gabinete va 
acompañada de una crítica tan razonada, que se admira con el 
estudio del libro al verdadero naturalista, y con esto dicho se 
está, al hombre de ciencia, concienzudo y desinteresado. Por 
otra parte, en sus investig-aciones propias es tan vasto el estu- 



(1) Con el mismo título se publicó en los números 2.183 y 2.184 (8 y 16 
de Noviembre de 1908), de la Revista Minera, un extracto de la Memoria 
i>iesentada por el mismo autor en el Congreso celebrado dicho afío en ta- 
ragoza por la < Asociación Española para el Progreso de las Ciencias». 



DE HISTORIA NATURAL 327 

<Iio que aliraza, que se extiende desde el conocimiento g-eoló- 
-g-ico del terreno, para poder descubrir el Sr. Azpeitia depósitos 
fósiles de estos microscópicos seres, hasta el montaje y estudio 
de las especies. 

Está dividida la obra en cinco capítulos, á los que precede 
una introducción, en la que mu}^ á la ligera da algunas no- 
ciones sobre generalidades y aplicaciones y expone el plan de 
la obra. 

Dedica el primero, que parece ser constituye el principal fin 
del libro, á enumerar todas las especies vivientes y fósiles 
que tienen su habitat en España y han sido citadas en publi- 
caciones y trabajos inéditos por autores españoles y extranje 
ros. Exceptúa la provincia de Canarias, porque su distancia á 
la Península es causa de considerarla de zona fitogeográfica 
distinta. 

Supone este capitulo una labor ímproba; su mismo autor 
dice que pasan de 250 las Memorias consultadas, y es de con- 
siderar la constancia y el afán del Sr. Azpeitia para adquirir 
todas esas obras y llegar á poseer actualmente una de las me- 
jores bibliotecas de Diatomología. 

En él se enumeran por orden cronológico los trabajos, que 
pasan de 60, en que se citan especies españolas. Quedaría redu- 
cido este capítulo á obra de paciencia, si el Sr. Azpeitia no acom - 
pañara, mediante notas, sus dudas y observaciones, demostran- 
do así que ha estudiado detenidamente y salvando al mismo 
tiempo su responsabilidad en los errores que pudiera haber. 

Ocúpase en el segundo del estudio de 3.31 figuras de Diato- 
meas fósiles de Morón, fotografiadas por Ü. Ernesto Caballero. 

Poseyendo el Sr. Azpeitia el magnífico álbum donde están 
coleccionadas esas microfotografías, no podía consentir que 
labor tan importante donde se lia reunido la mejor y más nu- 
merosa colección de ese depósito, pasara inadvertida ante el 
mundo científico, y era necesario dar á conocer su contenido 
para que se estimasen en cuánto valen los méritos de otro mi- 
crógrafo español, autor de un procedimiento para la confección 
de preparaciones microscópicas sistemáticas. 

Apreciase en este capítulo la minuciosidad y detalle con que 
procede su autor para trabajar sobre base firme y segura, 
dando lo cierto como cierto y lo dudoso como dudoso. 

Estudia todas las figuras, limitándose en unas á citar la es- 



3-28 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

pecie, en otras á exponer sus dudas para clasificarlas, y dejan- 
do alg-unas sin determinar por las dificultades que, seg"ún 
expone, ha encontrado para ello. 

Es de lamentar no se haya publicado este álbum, si bien es 
de esperar se hag-a alg-ún día, pues él serviría de base para el 
conocimiento de las Diatomeas fósiles en g-eneral y de las de 
España en particular. 

Trata en el tercero de los yacimientos españoles de Diato- 
meas fósiles conocidos, el cual encabeza con un aca])ado estu- 
dio geológ-ico respecto á la edad á que pertenecen. Sólo cabe 
indicar aquí que de los 18 depósitos conocidos, siete han sido 
descubiertos por el Sr. Azpeitia, unos sobre el terreno, otros en 
las colecciones de rocas. Sabido esto, puede omitirse todo elo- 
g-io y comentario para que el lector pueda juzgar de la mag^ni- 
tud de la empresa acometida por el Sr. Azpeitia. 

Describe en el cuarto las especies nuevas, dudosas ó poco 
conocidas. Indudablemente es esta parte la más difícil de la 
obra, y en la que más cuidado ha tenido que poner el autor. 
Pueden encontrarse en ella alg-unos lunares, por no incluir 
mayor número de nuevas especies y aun de g'éneros, pero con 
semejante proceder se aprecia en el Sr. Azpeitia una de las 
características de los hombres de ciencia, la modestia. Bien 
claramente se ve al estudiar este capítulo que no le han pasa- 
do inadvertidos los datos que podría haber utilizado para 
aumentar ese número, pero se ha limitado á acatar y respetar 
lo hecho por diatomistas afamados y á señalar sus propias 
observaciones, ¡Bien merece ello la recompensa que alg-uno de 
éstos piensa otorg-arle, según me consta, dedicándole un nue- 
vo género entre los que el autor ha marcado sus dudas! 

Crea dos nuevos géneros perfectamente definidos (Secalia y 
Dossetia) y las 34 especies siguientes: 

Cydotella Calce. 
Coscinodisciis Oriieta \\\ 
-— Cahalleroi. 

Hi/alodiscns PauU. 



(Ij Recientemente se ha publicado una Memoria en que se considera 
ésta como sinónima de la Temperea miocenica Forti. Hoy está fuera ae 
duda, se trata de especies pertenecientes á géneros muy distintos. 



DE HISTORIA NATUBAL 329 

Dosseíia Temperei. 
A ulacodisciis duMus. 

— Gamimdü. 
^ygoceros Caballeroi. 
E no di a Caballeroi. 

— subrotundata. 
Pyxidicida Stella. 
Didadia Fungairiñoi . 
Fyxilla digitus. 

— FungaÁriñoi. 
Tricera tiu m Ca m b ro7ieroi . 

— Giennense. 
Hercotheca CapiU-Mediisce. 
Cymalosira Adaroi. 
SecaUia Caballeroi. 
Acünocycltis Hispaniciis. 

— Giennensis. 
Plagiogramma Hidalgoi. 
Gephiria Rodriguezi. 
Auliscus Secalli. 
Campylodisciis síellaüformis. 
Surirella parallela. 
Syyiedrosphcenia Giennensis. 
Raphoneis Caballeroi. 
Nityschia Secalli. 
Navícula problemática. 

— Dosseíi. 
Ibérica. 

— Lorcana. 
Cocconeis Calderoni. 

El capítulo quinto es el catálog-o, por orden alfabético, de 
las especies de Diatomeas que se han citado de España. Como 
su autor dice, «es el conjunto de especies que ng-nran en los 
capítulos anteriores». Parece ser una repetición de lo ya ex- 
puesto, pero en él se da fe de cuantas fuentes le han servido 
para componer su obra. Ocupa 58 pág-inas, las que encabeza 
con una razonada crítica sobre el concepto que de la especie 
se ha tenido por unos y otros en Taxonomía botánica, lo que 
ha dado lug-ar á confusiones para identificar aquélla. Por or- 



830 DOLETIN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

den alfabético va citando los géneros, y por el mismo orden 
las especies en cada uno de ellos, indicando á continuación de 
cada una las localidades en que ha sido encontrada viviente, 
fósil ó en ambos estados á la vez, señalando quiénes la han ci- 
tado, y en alg-unas en la colección en que la ha estudiado. 

Termina la obra con el índice alfabético de géneros, espe- 
cies y variedades y otro g-eneral. 

Van incluilas al final del libro 12 mag-níficas fototipias con 
82 fig-uras, obtenidas mediante la microfotog-rafía, de las espe- 
cies nuevas y dudosas. Estas reproducciones están hechas con 
amplitudes variables de 400 á 1.550 diámetros, por los señores 
Orueta, Caballero y Azpeitic» (L.), y pueden considerarse como 
modelo de exactitud. 

Para que se conozca la escrupulosidad y propósito del señor 
Azpeitia, no puedo terminar esta nota sin resistir la tentación 
de copiar de la pág"ina 228 de su libro el siguiente párrafo: 

«Coleccionadas aquí notas escritas con g'randes intervalos 
de tiempo, y algunas archivadas desde hace años, es seg'uro 
que cuando llegue el momento de las correcciones habrá que 
hacerlas en todos los sentidos que dejo apuntados; pero no 
obsta para que la flora microscópica que ahora presento, aun- 
que no esté reunida con un criterio tan armónico como yo 
deseara, por lo menos dé una idea bastante aproximada de las 
especies que se conocen en nuestro país hasta la fecha, resul- 
tando algo así como el esqueleto de la üiatomología española 
que me propongo publicar después.» 

No olvide este propósito el Sr. Azpeitia. Al convertirlo en 
hecho, es seguro que los diatomólog'os se lo agradecerán, los 
aficionados seguiremos admirándole y con orgullo podremos 
ostentar el título de discípulos suyos. 



DK HISTUHIA NaTUHAL 331 



Notas y comunicaciones 



Mimáridos nuevos de España 

POR 

RICARDO garcía MERCET 

La familia de los Mimáridos, considerada por alg-unos entó- 
mólog-os (Haliday, Ashmead, Howard, Sclimiedeknecht), como 
una tribu ó subfamilia de losCalcididos, y por otros (AVestwood, 
Forster, Thomson, Dalla Torre, Kieífer), como formando parte 
de los Proctotrípidos, comprende, sin duda, los insectos más 
diminutos que se conocen, pues algunas de sus especies no 
Ueg-an á los 0,40 mm. de longitud. A pesar de su extremada 
pequenez, estos artrópodos no han dejado de llamar la aten- 
ción de los naturalistas, pues las formas elegantes y extraor- 
dinarias que afectan algunas de sus especies, provistas de alas 
lineares é iridiscentes, que llevan en sus bordes pestañas de 
extremada longitud, sorprenden y admiran á todo el que por 
primera vez los observa y han servido para despertar la curio- 
sidad de muchos investigadores. 

A pesar de ello, en nuestro país no se ha hecho jamás obser- 
vación alguna sobre estos curiosísimos insectos, tal vez por el 
olvido en que han estado los estudios de entomología aplicada, 
pues no dedicándose al conocimiento de los parásitos de los 
vegetales, es difícil estar en condiciones de poseer y observar 
los diminutos seres á que estoy refiriéndome. 

Los Mimáridos son parásitos de los huevos de otros insectos, 
y ello explica su extraordinaria pequenez, puesto que han de 
vivir en habitación tan reducida. Los encontrados hasta ahora 
por nosotros, que son dos especies nada más, deben ser pará- 
sitos de los huevecillos de algunos Cóccidos, puesto que una 
de ellas sale de ramas de naranjo atacadas únicamente por la 
Parlatoria pergaiidei, y el otro de ramas del mismo árbol don- 
de alterna con la Parlatoria, el Lepidosaphes gloveri (Mytilas- 
23is gloveri) ó sea una de las dos especies de cochinillas que se 



332 



boletín de la real sociedad espaíÍola 



conocen con el nombre de serpela en la reg-ión de Valencia, de 
donde proceden los ejemplares objeto de nuestra observación. 
De las dos especies de Mimáridos á que me he referido, una 
constituye un género nuevo, que describiré á continuación: 

Parvulinus gen. nov. 

JIemI?7'a.— Cabeza redondeada, tan ancha como el tórax; ojos 
muy convexos, reticulados; estemas dispuestos en triángulo 
obtuso, cada uno de los posteriores próximo á la órbita interna 
correspondiente; mandíbulas bidentadas en el ápice, con dien- 
tes agudos; antenas insertas hacia el centro de la cara, lejos 




JFig. 1.^— Antena de Parvulinus auraníi (muy aumentada). 

de la boca, compuestas de ocho artejos: escapo, pedicelo, fu 
nículo (cinco artejos) y maza uniarticulada. Pronoto corto; es- 
cudo del mesonoto más largo que ancho; parápsides triangu- 




Fig. 2."— Ala anterior de Parvulinus auraníi (muy aumentic 



lares; axilas cuadradas; escudete transverso, mucho más ancho 
que largo; alas anteriores y posteriores estrechísimas, con lar- 
gas pestañas marginales, las anteriores con una expansión 
membranosa en su borde posterior, cerca de la base, constitu- 



DE HISTORIA NATURAL 



dm 



yendo como un lóbulo escotado hacia fuera; nervio marg-inal 
muy corto, apenas cubre el primer tercio de la longitud del 
ala; disco con una sola fila de pestañas, próxima al borde su- 
perior. Alas posteriores aún más estrechas que las del primer 
par; borde anterior y posterior casi paralelos; ápice redondea- 
do; disco con manchas cenicientas entre las que aparecen al- 
gunos espacios hialinos, y con una fila de pestañas próxima 




Fig. 3.'— Ala posterior de Parvulinvs auranti (muy aumentada). 

al borde posterior. Patas normales; espolón de las tibias inter- 
medias muy corto; tarsos de cinco artejos; los metatarsos un 
poco más largos que el artejo siguiente. Abdomen sentado, tan 
ancho como el tórax; oviscapto nace del cuarto segmento 
ventral. 

Macho. — Desconocido. 

Observaciones.— Este género es afín del JDícojnis Enock, con 
el que ofrece de común el número de artejos de los tarsos y la 
estrechez de las alas, diferenciándose principalmente por el 
número de artejos de las antenas y por el lóbulo escotado que 
presentan las alas anteriores. 



Parvulinus auranti nov. sp. 

Hemlra.—k los caracteres genéricos hay que añadir los si- 
guientes: Cuepo de color pardo negruzco claro; ojos y este- 
mas pardo-rojizo obscuros; escudete pardo amarillento; escapo 
y pedicelo de las antenas amarillentos; primer artejo del fu- 
nículo amarillento en la base y obscurecido en el ápice; los 
restantes artejos, incluso la maza, negruzcos. 

Superficie del cuerpo casi lisa; escudo del mesonoto con una 
estriación casi invisible, que forma como aguas sobre esta par- 
te del segmento; metanoto con algunas estrías longitudinales 

T. xii.-Junio, 1912. 22 



3'U boletín de la real sociedad española 

á los lados; el resto del insecto completamente liso. Antenas^ 
casi tan larg-as como el cuerpo; escapo corto y ancho, algo me- 
nos de dos veces más larg-o que ancho, con tres cerditas sobre 
el borde interno; pedicelo piriforme, estrecho en la base, en- 
sanchado hacia el ápice, en su mayor anchura alg"o más an- 
cho que el escapo, pero más corto que éste; primer artejo del 
funículo casi cilindrico, mucho más estrecho que el pedicelo 
y también algo más corto, unas tres veces más larg-o que an- 
cho; seg-undo artejo de la misma anchura que el precedente, 
pero un tercio más larg-o; tercer artejo de la misma long-itud 
que el segundo, pero más ancho, en forma de ánfora; cuarto 
artejo tan largo como el tercero, ensanchado hacia el ápice, 
pero en éste se estrecha formando como el cuello de una vasi- 
ja; quinto artejo un poco más corto que el anterior, visible- 
mente más ancho que los anteriores, más de dos veces más lar- 
g-o que ancho; maza alargada, doble de ancha que el artejo pre- 
cedente, tan larga como el primero, cuarto y quinto artejos 
del funículo reunidos, algo más corta que el tercero, cuarto y 
quinto, con dos sensorios longitudinales; los artejos tercero, 
cuarto y quinto del funículo llevan dos series transversales de 
pelitos, una cerca de la base y otra próxima al ápice; la maza 
está provista de cinco filas longitudinales de pelitos en la cara 
dorsal. 

Cabeza con algunas cerditas próximas á las órbitas internas 
de los ojos compuestos; escudo del mesonoto con una cerdita 
á cada lado en el principio de su tercio posterior; escudete 
con dos cerditas sobre el disco; parápsides y axilas con una 
cerdita; los anillos abdominales segundo, tercero, cuarto, quin- 
to y sexto, llevan dos cerditas á cada lado de su cara dorsal. 
Abdomen algo más largo que el tórax; endofragma ancho y 
largo, llega al tercer segmento abdominal. 

Longitud del cuerpo, 0,40 ram. 

Alas anteriores: longitud, 0,40 nim.; anchura máxima, 
0.048 mm.; longitud de las pestañas más largas del borde, 
0.16 mm. 

Alas posteriores: longitud, 0,37 mm.; anchura máxima, 
0,025 mm.; longitud de las pestañas más largas del borde 
0,10 mm. 

Longitud de las antenas: 0,33 mm. 

Patria: España (Valencia). 



DE HISTORIA NATURAL 335 

Observaciones.— ;E&i& insecto se ha obtenido de ramas de na- 
ranjo invadidas por Parlatoriaperga7idei y Lepidosaphes gloveri, 
ig-norándose de cuál de ellos será parásito, pues con el fin de 
recoger el mayor número posible de ejemplares de la nueva 
especie se prescindió de reconocer el contenido de los escudos 
de uno y otro Cóccido, única manera de haber averig-uado 
bajo cuáles se albergaban la larva y la ninfa del Mimárido 
que nos ocupa. : 

Dlcopus citri nov. sp. 

Hembra.— Color del cuerpo uniformemente pardusco; ojos y 
estemas de color casi neg-ro; antenas amarillentas en la base, 
neg-ruzcas hacia el ápice; patas amarillento parduscas. 

Cabeza redondeada, tan ancha como el tórax; ojos muy con- 
vexos; superficie del cuerpo casi lisa; escudo del mesonoto 
con una estriación ondulada; posescudete transversalmente 
estriado. Estemas dispuestos en triáng'ulo obtuso, los posterio- 
res casi contig'uos con las órbitas internas de los ojos com- 



Kig. 4.°— Antena qle Dicopus citri (muy aumentada). 

puestos. Antenas de diez artejos, más larg-as que la cabeza, 
tórax y abdomen reunidos; escapo alargado, tres veces más 
largo que ancho; pedicelo piriforme, más ancho que el escapo, 
poco menos de dos veces más largo que ancho; primero, se- 
gundo, tercero, cuarto y quinto artejos del funículo filiformes, 
largos y estrechos; primero y segundo, casi de igual longitud; 
tercero un poco más largo; cuarto más corto que el tercero; 
quinto de igual longitud que el tercero; el sexto ensanchado 
hacia el ápice, un poco más corto que el quinto, como cuatro 
veces más largo que ancho; el séptimo ligeramente infundi- 
buliforme, sólo dos veces más largo que ancho; maza entera, 
indivisa, vez y media más ancha que el pedicelo, casi tan lar- 
ga como los tres últimos artejos del funículo reunidos, escota- 
da del lado externo en el ápice, mientras que sobre el borde 
interno ofrece una ligera denticulación, con dos sensorios lon- 
gitudinales y algunos pelitos formando filas sobre su superfi- 
cie. Los artejos del funículo con algunos pelos laterales. 



336 boletín de la. real sociedad española 

Alas anteriores y posteriores de casi ig-ual long-itud, más 
larg-as que la cabeza, tórax y abdomen reunidos, con larguísi- 
mas pestañas apicales. Las mesotorácicas ligeramente ensan- 
chadas en su mitad apical, y también con una expansión ó 
ensanchamiento ovalado cerca de la base; nervio marginal 
tan corto que apenas recorre la primera cuarta parte del ala; 
disco alar suavemente ensombrecido, con cinco filas de pesta- 
ñitas en el tercio apical, dos contiguas al borde superior, dos 
al inferior y una en el centro. Alas posteriores lineares, estre- 
chísimas, con una fila de pestauitas sobre el centro del limbo, 
cerca del ápice, y algunas pestañitas sueltas casi sobre el bor- 
de posterior. 

Patas largas y delgadas; fémures posteriores un poco engro- 
sados; tarsos de cinco artejos; el metatarso anterior un poco 
más largo que el segundo artejo; los metatarsos posteriores é 
intermedios de la longitud que el siguiente artejo; espolón de 
las tibias intermedias, como la mitad del metatarso corres- 
pondiente. 

Abdomen sentado, tan ancho como el tórax, ligeramente 
estrechado hacia el ápice, con uno ó dos pelitos á los lados de 
cada segmento; espiráculos bien desarrollados, con tres cerdi- 
tas no muy largas. Oviscapto corto, arranca entre el quinto y 
sexto segmento ventral, y sobresale un poco del ápice del 
abdomen. 

Longitud del cuerpo, 0,40 mm. 

Alas anteriores: longitud, 0,4.5 mm.; anchura máxima, 
0,07 mm.; longitud de las pestañas más largas del borde, 
0,20 mm. 

Alas posteriores: longitud, 0,45 mm.; anchura máxima, 
0,02 mm.; longitud de las pestañas más largas del borde, 
0,17 mm. 

Longitud de las antenas, 0,50 mm. 

Patria: España (Valencia). 

Observaciones.— K?>t?í especie ha sido obtenida de ramas de 
naranjo invadidas exclusivamente por la Parlatoria per- 
g andel. 

La refiero al género Dicopus, descrito por Enock en Transac- 
iions of tlie Entomological Socieiy of London el año 1909, y que 
se caracteriza por presentar antenas de diez artejos y tarsos de 
cinco, las alas estrechísimas, etc., etc. Se distinguiría bien de 



DE HISTORIA NATUHaL 337 

la única especie conocida, el D. minuiissima, por presentar las 
alas un poco más anchas y los tres últimos artejos de las ante- 
nas de muy diferentes proporciones. 



Un hallazgo de restos prehistóricos 

POR 

JUAN JIMÉNEZ DE AGUILAR Y CANO 

Revelando una remota fecha en la provincia de Cuenca, se 
vienen encontrando en diversos puntos de ella, instrumentos 
y armas de piedra y bronce, adornos metálicos y utensilios de 
barro pertenecientes á distintas edades prehistóricas, habien- 
do log-rado reunir una modestísima colección de esos restos 
del pasado, procedentes de Albalate de las Nog-ueras, La Parri- 
lla, Villar de Olaya, Cuenca, Las Majadas, Alcázar del Rey, Al- 
baladejo del Cuende, Cabrejas y Nava-Ramiro, cuyos nombres 
hemos de añadir á los de Tarancón, Cañaveras, Huelves, Ca- 
rrascosa del Campo y Uclés, indicados en las escasas noticias 
acerca de este particular contenidas en la «Descripción física, 
g-eológ-ica y ag-rológ-ica de la provincia de Cuenca», de D. Da- 
niel de Cortázar y en los trabajos del P. Capelle y D. Pelayo 
Quintero sobre las «Cuevas prehistóricas de Seg-obriga». 

En la mayor parte de los pueblos citados en esta relación los 
yacimientos consisten en sepulturas, unas veces labradas en 
la roca, con hueco de forma oblonga ó trapecial ó antropoide, 
en otros casos construidas con piedras de mediano tamaño, á 
la manera de cofres de piedra (stanes cist ó kistvaens), y como 
rara excepción, en Arbolete (Alcázar del Rey) y Segobriga 
(Uclés), con urnas de barro con restos incinerados. 

Hasta aquí ninguna novedad contiene la presente nota, pues 
el hallazgo de enterramientos semejantes es muy frecuente en 
otras provincias españolas, presentándose en la región con- 
quense más abundantes estas necrópolis en las gonfolitas del 
mioceno lacustre, cuya orilla toca en la capital y se extiende 
hacia Guadalajara, dirección en la cual están situados la ma- 
yor parte de los pueblos citados. Desde luego tiene el hecho 
una explicación muy verosímil: en la fácil labra del asperón 
poco coherente que constituye el material donde se practica- 



333 BOLETIM DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ron las yacijas funerarias; ocupando cada necrópolis una ex- 
tensión considerable, con grupos separados de sepulturas que 
hacen pensar en el clan céltico de diversas ramas, con enterra- 
mientos y altares propios. 

En estas condiciones se encuentra la necrópolis de Cabrejas; 
pero en ella he observado una particularidad, que llamando 
la atención del ilustre marino portug-ués D. Fernando de Ma- 
g-alhaes, conde de Vilhas Boas, — residente accidentalmente 
en Cabrejas — se sirvió darme noticias de su descubrimiento y 
lueg-o me acompañó en la excursión hecha los días 25, 26 y 
27 para estudiar aquella estación prehistórica. 

Consiste la novedad que motiva esta nota, en unas excava, 
clones poliédricas, excepto en la pared frontal— labrada en el 
borde de los bloques de asperón— que es alabeada y donde hay 
una escotadura, canal ó g-arg-ol. El fondo es un plano alg-o in- 
clinado hacia adelante; la pared anterior es baja, siendo alg-o 
más elevadas las caras laterales — de forma trapecial casi trian- 
g"ular— cuya base mayor es la altura del rectángulo que forma 
la pared posterior tallada en parte más central del peñón. 

La proximidad de estas pilas á los enterramientos y lo delez- 
nable de la roca, excluyen totalmente la idea de que pudieran 
servir para molinos de semillas; la forma y el estado de las 
paredes también nos hace rechazar el supuesto de que se uti- 
lizaran para pulimentar las armas y raspadores de piedra — 
aparte de que las sepulturas de Cabrejas son de carácter Jcir- 
nancliense — y nos hizo suponer que fueran lugares sag-rados 
donde se inmolaran las víctimas del culto á Neton, el dios de 
la g"uerra de los celto -hispanos. 

Ni en Joly, Martillet, Vilanova, Aranzadi, Costa y Góng-ora — 
que constituyen todavai colección bibliográfico-prehistórica — 
he leído nada que mencione ni explique estos restos prehistó- 
ricos; por esto me dirijo á mis ilustres consocios de la Real 
Sociedad Española de Historia Xatural, que más afortunados 
que yo habrán tenido ocasión de leer y viajar más, rogándo- 
les me digan si saben de algunas otras localidades donde 
existan pilas semejantes, á qué uso se destinaron y qué libros 
tratan de este asunto. 



DE HISTORIA NATURAL 



339 



Escrita la nota que precede, apenas reg-reséá Cuenca, donde 
retenido por los exámenes no creí tendría ocasión de ampliar- 
la antes de la sesión de la Sociedad de Historia Natural co- 
rrespondiente al mes de Junio, recibo en este momento— sin 
tiempo para recoger más datos — un croquis que me remite el 
conde de Vilhas Boas representando la planta de una pila de 
distinta forma á la reseñada anteriormente, adicionada de una 
pila circular de más reducido tamaño. 




w.-^^ 



Fig. 1.' — [Maulas de las pilas del terreno y Huerto María. 

Nada me dice de dimensiones ni de otros pormenores mi 
distinguido corresponsal, que reclama nuevamente mi presen- 
cia en Cabrejas; solamente indica que esta excavación está si- 
tuada en otro valle distinto de la extensa posesión del Exce- 
lentísimo señor Marques de Santillana, y cerca de Villarejo de 
las Peñuela?. 




Fig:. 2.*— Pila doble en Cabrejas (calco del croquis enviado por el conde de Vilhas Boas). 



¿Debo seg-uir pensando en los cruentos cultos de Netón? 
¿Terminaremos por dar la razón al hiperbólico Martín Rizzo, 



340 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

que dice que Cuenca fué fundada por los Cóncavos descendien- 
tes de los Masagetes de la Sciiia, que yo creía pobladores de As- 
turias? 

¿Tendrá aplicación á este caso el verso de la oda cuarta de 
Horacio: 

et loctu equino sanguine Concavum? 



Un nuevo procedimiento de teñido 
de las membranas celulares lignificadas. 

POR 
EMILIO FEHNÁNDEZ GALIANO 

La demostración de la lignina por medio de reacciones coloran- 
tes, es fácil empeño. Existen, en efecto, diversos reactivos colo- 
rantes que obrando, ya sobre la lignina, ya sobre otras substan- 
cias que la acompañan, ya, finalmente, sobre los productos de su 
transformación por acciones químicas preliminares, dan tintes 
diversos á las membranas lignificadas que hacen contraste con el 
acromatismo de los restantes elementos de la planta, ó que se des- 
tacan en medio de un color diferente, que aquéllos ostentan. 

En tres grupos podemos dividir los reactivos colorantes de la 
lignina: uno formado por las substancias tintóreas que, aplicadas 
sobre el material ¡ignífero, se fijan sobre las membranas lignifi- 
cadas, liñéndolas de una manera peculiar, dejando, en cambio, 
completamente incoloras las membranas no lignificadas, y, por 
de contado, el protoplasma y productos elaborados por éste, si 
antes no hemos procedido á su destrucción por la potasa ó el hi- 
poclorito sódico; otro, comprensivo de substancias que ejercen su 
acción sobre los productos resultantes de la oxidación ó reducción 
de la lignina, obtenidos previamente por agentes químicos ade- 
cuados, dando como resultado final el teñido de las membranas 
lignificadas á exclusión de las transformadas en entina ó suberi- 
na; y el tercero, integrado por líquidos colorantes que tiñen á la 
vez las membranas lignificadas y las suberificadas y cutinizadas. 

Las substancias que tiñen directa y exclusivamente la lignina 



DE HISTORIA NATURAL 341 

son de dos clase?: 1.*, varios fenoles que, con la ayuda del ácido 
clorhídrico conceu irado, dan tintas variadas á la lignina, roja, 
por ejemplo, la producida por la floroglucina, que es el fenol más 
usado del grupo; 2.', el sulfnto de anilina ó de talio (prescindien- 
do de algunos cuerpos menos usados, como son la paratoluidina, 
metafenilenodiamina, etc.) que, con adición de ácido sulfúrico, 
impregnan de amarillo las paredes leñosas. Lo mismo los fenoles 
y ácido clorhídrico, que el sulfato de anilina y ácido sulfúrico, 
suministran excelentes reacciones distintivas de la lignina, pero 
ofrecen el grave inconveniente de que las coloraciones que deter- 
minan son pasajera?, desapareciendo rápidamente y sin dejar 
vestigio. En camhio, á la coloración producida por el sulfato de 
talio y ácido sulfúrico, no se la puede achacar este defecto. 

Los reactivos pertenecientes á la segunda de las categorías 
mencionadas, son dos: el amoníaco, que tiñe de rojo las paredes 
lignificadas sometidas á la oxidación previa por el permanganato 
potásico, y el súlfido hídrico, que vuelve, asimismo, rojos los 
elementos ligniñcados expuestos anteriormente á la acción suce- 
siva de una sal zín''ica ó plúmbica y del ácido sulfúrico concen- 
trado (reactivo de Combes). Tanto una como otra reacción son de 
resultado seguro, pero ambas presentan el inconveniente de que — 
al igual que los agentes colorantes del primer grupo— los tintes 
que engendran no son duraderos, ya que no persisten arriba de 
unas cuantas hora?; esto sin contar con que las manipulaciones 
que exigen los reactivos de Combes son sumamente largas y en- 
gorrosas. 

En cuanto á los reactivos de la última clase, á saber: fuchina, 
verde iodo, safraniua, verde metilo, iodo, pintan las membranas 
leñosas de colores vivos— rojo la fuchina, verde el verde iodo, 
rojo la safranina, verde el verde metilo, amarillo el iodo, — pero 
colorean al mismo tiempo las membranas culinizadas y suberiñ- 
cadas, de modo que no pueden recibir, con justicia, el apelativo 
de colorantes característicos de la lignina. 

Vemos, pues, por esta sumaria reseña de los procedimientos 
usados para el teñido de las membranas celulares ligniflcadas, 
que, en realidad, no existe ninguno que goce de la triple ventaja 
de teñir exclusivamente las membranas lignificadas, de ser du- 
radera la coloración obtenida y de conseguirse ésta constante y 
fácilmente. 

El objeto de la presente nota es dar cuenta del procedimiento 



342 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

que yo empleo para teñir las membranas lignificadas, valiéudome 
de la lionina fabricada por la casa Grübler, de Leipzig (1). 



Destruido el protoplasma por la inmersión de curtes finos de 
partes vegetales qu3 contienen lignina en solución alcohólica de 
potasa ó sosa, ó en acuosa de hipoclorito sódico, y bien lavados 
después, se pueden llevar los cortes á una solución acuosa muy 
diluída de tionina, cuya fórmula es ésta: 

Solución acuosa de tionina al 1 por 100.. Un volumen. 
Agua destilada Seis volúmenes. 

Después de permanecer los corles en este líquido de dos á cinco 
minutos, se sacan y lavan en agua corriente. Aquí pierden mu- 
cho color, sobre todo en las partes no lignificadas, pero la dife- 
renciación se completa en alcohol de 70° ó de 90", que roba el co- 
lor á todo el corte, excepto á las membranas lignificadas y á las 
suberificadas y cutinizadas, quedando aquéllas teñidas de azul 
intenso, y de azul más claro las últimas; desde estos alcoholes, 
pueden pasar al absoluto, y luego al aclarante y bálsamo. Hay 
que advertir que no se debe prolongar mucho tiempo la acción 
de los alcoholes, pues se corre el riesgo de que la preparación 
quede incolora, ó por lo menos palidezca grandemente la colora- 
ción que la tionina da á las membranas leñosas. 

La coloración con lionina sola puede efectuarse también de este 
otro modo, con el que se consiguen bellas preparacioE.es: 

1.° Tratamiento de los corles por la potasa ó el hipoclorito só- 
dico y subsiguiente lavado en agua. 

2.° Coloración en solución acuosa de lionina al 1 por 1.000, 
durante dos á cinco minutos. 

3.° Lavado en mucha agua. 

4.° Paso de los corles por la serie de alcoholes, vigilando la 
decoloración que se produce, sin dejar que ésta sea completa. 

5." Deshidratación y montaje en bálsamo. 



(1) Cito el nombre del fabricante de dicho producto colorante, en aten- 
ción á que se encuentran en el comercio substancias colorantes diversas 
con el nombre de tionina, que no tienen ni la composición ni las propie- 
dades de la fabricada por Grttbler. 



DE HISTORIA NATURAL 343 

Como quiera que la solucióu de tionina tiñe los cortes de una 
manera sumamente intensa, los alcoholes tardan mucho tiempo 
en decolorar las membranas no ligniñcadas, dando lugar con ello 
á que las ligniñcadas palidezcan notablemente; de ahí la necesi- 
dad de hacer rápidamente el paso por los alcoholes sin aguardar 
á que las primeras pierdan el color por completo, con lo cual se 
consigue obtener de color azul las membranas ligniñcadas, cuti- 
nizadas y suberiñcadas, mientras las celulósicas aparecen de un 
bello violado ó rojizo. No conviene, al emplear este proceder, 
montar la preparación en ningún medio acuoso, pues la decolo- 
ración en el agua, aunque lenta, continúa después de montada 
la preparación. 



Acabamos de ver que, practicando uno ú otro de los métodos 
descritos, es fácil poner de relieve las membranas lig-níferas mer- 
ced al color azul de que se impregnan; pero no es menos cierto 
que este mismo color azul, siquiera sea de menor intensidad, lo 
adquieren, asimismo, las membranas suberiñcadas y cutinizadas. 
Y aún podríamos diputar por bueno el procedimiento en aten- 
ción á la diferente intensidad de color que distingue las partes 
leñosas de las que no lo son, si no fuera porque esta intensidad 
de color se debilita extraordinariamente con el paso del material 
teñido por el agua y los alcoholes, acentuándose este rebajamien- 
to de color, tanto más, cuanto menor es la cantidad de lignina 
que impregna la celulosa. 

Por tales razones, y especialmente en este último caso, es de 
aconsejar otro proceder, con el cual he conseguido dos cosas 
igualmente importantes: 1.*, eliminar en absoluto el color que la 
tionina imprime á las paredes cutinizadas y suberiñcadas; 2.% ñjar 
el color sobre las ligniñcadas, de modo que aquél sea persistente 
y pueda desañar una prolongada estancia en los alcoholes de di- 
versos grados. 

Tal procedimiento consta de las manipulaciones que siguen: 

\° Inmersión de los cortes, previamente tratados por la pota- 
sa ó el hipoclorito sódico, en una solución acuosa de tionina al ! 
por 1.000 durante tres á ocho minutos. 

2." Lavado rápido en agua (de medio á un minuto). 

3.° Puestos los cortes sobre un porta-objetos, recubrirlos con 



344 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ácido clorhídrico concentrado, sin dejar de mover la lámina, á 
fia de que los corles queden bañados en el ácido por igual. 

4." Lavado de los cortes en mucha agua. 

5.° Alcoholes, aclarante y bálsamo. 

Al depositar el ácido clorhídrico sobre los cortes, el color rojizo 
ó azulado que éstos presentan es rápidamente virado al verde, 
desprendiéndose el exceso de color de la preparación. Moviendo 
ésta convenientemente, se decolora casi por completo, quedando 
únicamente teñidas de verde pálido las membranas leñosas. Al 
inmergir á continuación el preparado en el agua, la parte leñosa 
toma súbitamente color azul, mientras que la celulósica exhibe 
un ligero tinte rosado. Esta última delicada coloración desaparece 
á los pocos segundos de permanecer la preparación en alcohol dé- 
bil, y ya no queda teñida sino la parte ligniflcada de un color 
azul, tanto más intenso cuanto más grande es la cantidad de lig- 
nina asociada á la celulosa. La permanencia en los alcoholes, por 
muy prolongada que sea, no menoscaba en lo más mínimo la in- 
tensidad de esta coloración. 

» 

Al objeto de obtenej* simultáneamente teñidas las membranas 
lignificadas y las celulósicas, he ensayado diversas coloraciones 
dobles á base de la tionina y ácido clorhídrico, habiendo conse- 
guido buenos resultados operando de los modos que describo á 
continuación: 

Tionina y hematoxilina. 

1." Coloración de los cortes por el procedimiento de la tionina 
y ácido clorhídrico. 

2.° Lavado en agua. 

3.° Permanencia de los corles en hematoxilina filtrada du- 
rante varios minutos. Con el fin de poder vigilar la preparación, 
y no permitir que ésta resulte sobrecoloreada, no hay inconve- 
niente en diluir la solución de hematoxilina en dos ó tres veces 
su volumen de agua destilada. 

4." Lavado en agua corriente, deshidratación y montaje en 
bálsamo. 

Este modo de coloración es excelente, pues hace destacarse co- 
rrectamente las paredes celulares ligníferas teñidas de azul sobre 
el fondo violeta de la celulosa. 



DE HISTORIA NATURAL 345 

Puede igualmente conseguirse la misma coloración doble usan- 
do de un líquido que preparo, haciendo esta mezcla: 

Hemaloxilina Bohmer ó Ehrlich.. Un volumen. 

Agua destilada Cuatro volúmenes. 

Solución de tionina ai 1 por t.OOO. Un volumen. 

Lo> cortes, procedentes del agua, se abandonan en este licor — 
que dfcbe ser bien filtrado en el momento de usarlo — durante cin- 
co minutos, al cabo de cuyo tiempo, y después de lavado en agua 
y en alcohol, aparecen las partes celulósicas y leñosas teñidas, 
respectivamente, en violeta y en azul. Sin embargo, el color azul 
de la parle lignificada no es nunca tan brillante como cuando in- 
terviene el ácido clorhídrico. 

Tionina y Orsellina B D. — Los cortes, una vez coloreados por 
la tionina y ácido clorhídrico, son inmergidos en una solución 
acuosa de orsellina B B, en donde deben permanecer de diez mi- 
nutos á una hora. Después del lavado en agua, y teniendo cuida- 
do de que el paso por los alcoholes sea relativaniente rápido, 
quedan las paredes celulósicas pintadas de un color rosa que con- 
trasta bien con el azul de las iigníferas. 

Tionina y carmín aluntinoso. — Después de tratado el material 
seccionado por la tionina y ácido clorhídrico, y bieu lavado, se 
deja en carmín de Grenacher durante varias horas. Es preciso 
vigilar de vez en cuando el teñido por el carmín, pues si se deja 
mucho tiempo, llega á depositarse éste sobre las membranas lig- 
niQcadas, y mezclándose su color al producido por la tionina, re- 
sulta un pardo sucio. 



Sobre una nueva ley de macla de la pirita 

POR 
F. PARDILLO 

En la colección mineralógica de la Universidad de Barcelona 
existen unos cuantos grupos de cristales de pirita, en su mayor 
parte reunidos sin ley alguna. En uno de dichos grupos se pre- 
senta, sin embargo, un notable y perfecto ejemplar de macla que^ 
á la simple vista, denota no ser la frecuente en esta especie mi- 
neral. 



346 



boletín de la real sociedad española 



El presente trabajo ha de pecar de una deficiencia, cual es que 
no hay indicación precisa de la localidad catalana donde se cogie- 
ron estos ejemplares de pirita, que, juntamente con otros varios 
minerales, forman parte de una colección, producto de las excur- 
siones escolares por el Principado. 

No me ha detenido este pequeño inconveniente en publicar el 





Fig l.=> 



Fig. 2." 



resultado de mis investigaciones, por tratarse de un dato puramen- 
te cristalográfico, y ser la pirita el mineral que registra en la his- 
toria de sus curiosidades mayor número de casos análogos. 

Los cristales geminados se destacan del grupo en la forma que 
indica iafig. 1.^, que reproduce exactamente los dos individuos en 
cuanto á la disposición de las caras, las cuales sonde (100) y (111) 
en la combinación llamada cuboctaedro. 

La arista de los cristales mide 7 mm; las caras son bastante 
perfectas, aunque mates para corregido este defecto, y no obstan- 
te ser un solo caso el estudiado, dar crédito á las lecturas gonio- 
mélricas. 

De éstas resultan los siguientes ángulos (fig. 2.^ 

(100) : (T0(^) = 68Mr 8" 
(111) : (TTI) = 153° .3' 15" 



El plano de macla es, pues, la cara o ( 3 — 2 j de icositetraedro 

trapezoidal, cuyos ángulos con las caras (100) y (111) son, calcu- 
lados 



DE HISTORIA NATURAL 34T 

o: (100) = 34° 22' 47" 
o : (111) = 76° 34' 36" 

y sus dobles los que teóricamente forman las caras (100) : (lOÜ) 
y (111) : (TTT), que son 

Medidos. Calculados. 



(100): (100)= GSMT 8" 68Mo' 34" 
(111) : (TTT) = 153" 3' 15" 153" 9' 12" 

No es éste el único caso conocido de maclas en la pirita, según 
«aras de diploedro. En cristales del Piamonle (localidad también 
vaga) y de la isla de Elba, encontró Smolar (Groths' Zeits. 18.475) 
geminaciones con los planos de crecimiento siguientes: 

(2TT), (144), (3ü'8), (lOTs"), (210T); 

á los dos últimos los titula su investigador «casuales», denomina- 
ción que, en nuestro sentir, es impropia en todos los hechos na- 
turales, pero más aún en los de que tratamos. 

Nuestra macla es, pues, una hemitropia cuyo eje es normal á la 

cara (ó -^2 ), según se representa idealizada en la fig. 2." 



Publicaciones que ha recibido la í^eal Sociedad Española 
de flistoria Natural durarste el mes de Mago de 1912. 
fZa liste snivante servirá comme acensé de réception.) 

Alemania 
Geologisches Centralblatt, Leipzig. Band 17, Nrs. 11-12. 
Internationalen Entomologen-Verein, Stnttgart. 

Enlomologische Rundschau, xxix Jabrg., nos 9-10. 

Insektenhórse. xxix Jahrg., nos 18-22. 

Societas entomológica, xxvii Jahrg., n^s iC-11. 
Nalurse Novitates, Berlin. 1912, nos i-s. 
'Naturhistorische Gesellschaft zu Nürnberg. 

Abhandlnngen. xviu Band, ii Heft; x;x Band, r-iii Heft. 

Mitteilungen. 1908, nrs. 2-5; 1909, nr. 1. 
Physikalisch-medicinischen Gesellschaft zu Würzburg. 
Verhanilungen. Band xli, nrs. 8-10; Band xlii, nr. 1. 



348 boletín de la beal sociedad española 

Zoologischer Anzeiger, Leipzig. Bd. xxsix, nrs. 13-18. 

Zoologischer Museum, Berlín. 
Álitteilungen. 6 Band, 1 Heft. 

Austria-Hungría 
Académie des Sciences de Cracovie. 

Btilleim internaiional. i9i2, nos 2 A, 2 B, 3 A. 

K. K. Zoologisch-Botanische Gesellschaft in Wien. 
Verhandlungen. lxii Band, 1-2 Heft. 

Societas entomológica Bohemiae, Praga. 
Acta. 1912, Cislo 1. 

BÉLGICA 

Société belge d'Astronomie, Bruxelles. 
Bidletin. xxxiu* année, n° 4. 

Société entoraologique de Belgique, Bruxelles. 
Aúnales. Tome 56^ iv-v. 

Costa Rica 
Ministerio de Fomento, San José. 

Boletín de ¡omento. Año i, n." 12. 

Egipto 
Société entOQiologiqne d'Égypte. Le Caire. 
Bulletin. 1911, '2"" fase. 

España 
Broteria, Salamanca. Vol. x, fase. 3. 
Clínica y Laboratorio, Zaragoza. Año viii, n.os 5-6. 
Ingeniería, Madrid. N.os 253-255. 

Institucló catalana d'Historia natural, Barcelona. 
Butlletí. Any 8, n.os 6-9; auy 9, n.^s 1-3. 

Institución libre de enseñanza, Madrid. 

Boletín. Año xxxvi, n.° 626. 
Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales, de Madrid, 

Revista. Tomo x, n.° 5. 

Sociedad española de Física y Química, Madrid. 
Anales. Año x, n.os 92-93. 

Estados Unidos y püs Colonias 

American Museum of Natural History, New York. 

Bulletin. Vol. xxx. 
Departamento del Interior. Oficina de Agricultura. Manila. 

Revista agrícola de Filipinas. Vol. v, n." 2. 

Johns Hopkins Hospital, Baltimore. 

Bulletin. Vol. xxui, n° 255. 
Johns Hopkins University Circular. 1911, nos 3-8. 

Missouri Botanical Garden, St.-Louis. 

Animal Report. xxii, 1911. 
Museum of Comparative Zoology at Harvard College, Cambridge, 

Bulletin. Vol. liv, nos ii-l4. 
Smithsonian Institution, U. S. National Museum, Washington. 

Annual Report for the U. S National Museum, 1911. 
The American Naturalist, New- York. Vol. lxi, n° 545. 
university of Colorado, Boulder. 

Studies. Vol. IX, n° 1. (Continuara./ 



Sesión del 3 de Julio de 1913. 

PRESIDENCIA DEL SR. D. JUAN M. DÍAZ DEL VILLAR 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué 
aprobada. 

Admisiones y presentaciones —Fueron admitidos como so- 
cios numerarios los señores propuestos en el mes de Junio, y 
presentado, por el Sr. Hernández Pacheco, D. Juan Cabré y 
Ag^uilió, y por el Sr. Codorníu, D. Manuel Aulló y Costilla, pro- 
fesor de la Escuela de Ing-enieros de Montes. 

Comunicaciones. — El Sr. Cabrera presentó y leyó las sig-uien- 
tes papeletas para el vocabulario de términos técnicos cuya 
formación está acordada: 

Aberración. (Del lat. Aberrare, alejarse, apartarse.) Zoología. 
Forma ó aspecto diferente del tipo que presentan uno ó más 
individuos de una especie, sin subordinación á la localidad ni 
á las condiciones de vida, y sin que sus caracteres sean here- 
ditarios. Es lo que se llama X^^mhién variedad individual, y en 
la nomenclatura se expresa con un nombre compuesto de tres 
términos, de los que el último va precedido de la abreviatura 
Ab. 6 Var. Ejemplo: Prospalta pulverosa, ab. variegata Warr., 
ó Prospalta pulverosa, var. variegata Warr. 

Fase. (Del g-r. tcasi;} Zool. Aberración tan frecuente, que los 
individuos en ella comprendidos son próximamente tan abun- 
dantes como los que responden al tipo. La fase no suele indi- 
carse en nomenclatura. Ejemplo: La mayor parte de los Sciurus 
europeos presentan dos fases, una con cola roja y otra con cola 
neg-ra. 

Raza doméstica. Zool. La raza formada de intento por el 
hombre, cambiando artificialmente los caracteres ó las con- 
diciones de vida de una especie, y también la que, sin inten- 
ción, se forma como consecuencia de una prolong-ada sumisión 
á la domesticidad. 

Raza. (Del sánscrito Rag, seg-uir una línea recta.) Zool. For- 
ma ó aspecto diferente del tipo que, con carácter hereditario, 

T. xn.— Julio, 1912. 23 



3ño boletín de la real sociedad española 

presentan ciertos individuos de una especie, como consecuen- 
cia de un cambio natural ó artificial en las condiciones de 
vida. Las razas formadas naturalmente suelen ofrecer carácter 
local y constituyen las subespecies; las formadas artificialmente 
son las razas domésticas. 

Raza geográfica. Zool. (V. Subespecie.) 

Raza local. Zool. (V. Subespecie.) 

Subespecie. (De Sud y Species.) Zool. Forma ó aspecto dife- 
rente del tipo, y con carácter hereditario, bajo la cual se pre- 
senta una especie en una localidad ó región topográfica; ó lo 
que es lo mismo, raza formada naturalmente por la influencia 
de la localidad. Es lo que se ha llamado también variedad ó 
raza local ó geográfica, y en nomenclatura se expresa con un 
nombre compuesto de tres términos. Ejemplo: Miniopterus 
Schreibersii chinensis Thos. 

— Especie en vías de formación. En este sentido fué pro- 
puesto este término por Bates en 1861; pero siendo casi impo- 
sible determinar cuándo una especie se halla en ese estado se 
le ha dado la primera acepción, y en ella es como hoy suele 
usarse. 

Variedad. (Del lat. Varietas.) Zool. Cualquiera délas formas 
ó aspectos diferentes del tipo que puede presentar la especie. 
Actualmente suele entenderse por variedad sólo la variedad 
individual y, por consiguiente, este término viene á ser sinó- 
nimo de aberración; pero hasta hace pocos años se confundían 
bajo este nombre la siihesiKcie, la aberraciÓ7i, \?Lfase y hasta la 
raza doméstica. 

Variedad doméstica. Zool. (V. Raza doméstica.) 

Variedad geográfica. Zool. (V. Subespecie.) 

Variedad individual. Zool. (V. Aberración.) 

Variedad local. Zool. (V. Subespecie.) 

— Con motivo de la lectura de las precedentes papeletas, el se- 
ñor Bolívar pregunta qué destino deberá darse á las que suce- 
sivamente se vayan recibiendo; es decir, si se deben guardar, 
para publicarlas solamente cuando se reúna suficiente nú- 
mero para componer un volumen, ó si su publicación debe 
hacerse de un modo escalonado, conforme sus autores las re- 
mitan. Añade el Sr. Bolívar que, por lo pronto, las leídas por 
el Sr. Cabrera deben tener cabida en nuestro Boletín para 
que sirvan de modelo ó patrón á las personas que piensen pre- 



DE HISTORIA NATURAL 851 

sentar otras nuevas, pues considera éstas, por sus proporciones 
j claridad, dignas de ser tomadas muy en cuenta. 

—El Sr. Cabrera indica que á medida que se reciban papeletas 
se anuncie en el Boletín su recepción y luego queden en po- 
der de la Secretaría ó de la Biblioteca de la Sociedad durante 
algún tiempo para que las definiciones puedan ser examina- 
das por los socios á quienes les interese este conocimiento y 
estén en condiciones de discutir los términos definidos. 

— ElSr. Bolívar manifiesta que las definiciones, cuando haya 
de ellas un número suficiente, podrían publicarse con entera 
independencia del Boletín, en papeletas sueltas que se remiti- 
rían á los señores socios con las publicaciones del mes á que 
correspondiera su aparición. 

—El Sr. Zulueta hace presente la conveniencia de que se in- 
diquen las dimensiones que cada papeleta deba tener. 

— El Presidente propone que se tome en consideración todo 
lo dicho, y se acuerda de conformidad. 

—El Sr. Bolívar participa que se ha creado una Comisión de 
exploraciones espeleológicas, que forma parte del Instituto Na- 
cional de Ciencias Físicas y Naturales, dependiente de la Jun- 
ta para ampliación de estudios é investigaciones científicas, 
y que para los cargos de Presidente de la Comisión y jefe de 
los trabajos que ésta realice han sido nombrados, respectiva- 
mente, los señores Marqués de Cerralbo y Hernández Pacheco, 
proponiendo que la Sociedad dirija una felicitación al señor 
Marqués de Cerralbo, ya que el Sr. Pacheco, que está presente, 
pueda recibirla en aquel momento, y en la que se le manifieste 
la satisfacción de la Sociedad porque haya recaído la presi- 
dencia de este nuevo Centro en persona que tiene demostrada 
su gran competencia y su amor á los estudios de prehistoria. 

Se acuerda hacer la felicitación propuesta. 

— El Presidente se felicita en nombre de la Sociedad de tan 
grata nueva, y se cong'ratula también por haberse creado la di- 
cha Comisión, que indudablemente acometerá trabajos de im- 
portancia, y que pone en manos de compatriotas nuestros una 
clase de estudios de que han sido casi exclusivamente mono- 
polizadores en nuestro país naturalistas extranjeros. 

— El Sr. Casares Gil (D. Antonio) presenta la descripción de 
un musgo nuevo, encontrado en el vecino pueblo de Vacia- 
madrid. 



352 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

— El Sr. Beltrán presenta una nota sobre muscíneas de la 
provincia de Castellón, haciendo observar que, entre las espe- 
cies que enumera, se encuentran alg-unas que no estaban se- 
ñaladas como pertenecientes á la flora española. 

— El Sr. Arias Encobet presentó unas «Adiciones» á la Me- 
moria que publicó últimamente sobre los dípteros de España^ 
manifestando que la circunstancia de haber comenzado el pro- 
fesor Bezzi á publicar en la revista Broieria un trabajo g-ene- 
ral sobre el mismo asunto y el haber recibido diversas co- 
municaciones sobre dípteros aún no citados de España, le ani- 
maba á la ampliación de su trabajo para que sea la expresión 
de lo que hasta hoy se conoce sobre este orden de insectos. 

Secciones. — La de Sa>!tander se reunió en la Estación de Bio- 
log-ía Marina el viernes 28 de Junio, bajo la presidencia del 
Sr. Olave. 

Asistieron además los Sres. Cereijo, Alaejos, P. Carballo y. 
Rioja. 

— El P. Carballo dio cuenta de la creación, por Real orden 
de 28 de Mayo, de la Comisión de exploraciones espeleológ-icas. 

Hizo constar asimismo el propósito de dicha Comisión de 
sistematizar lo relativo á nuestra provincia y el habérsele en- 
cargado del comienzo de los trabajos de exploración en las 
cuevas de los montes de Miera. 

— El Sr. Olave presentó una nota bibliog-ráfica acerca de los 
recientes procedimientos para poder observar los distintos ór- 
ganos en las piezas anatómicas animales por el diverso grado 
de transparencia dado á éstas con determinados líquidos, debi- 
dos al profesor W. Spalteholz. 

—-La de Barcelona celebró sesión el 23 de Junio bajo la pre- 
sidencia de D. Carlos Calleja. 

El Secretario dio cuenta de haber explanado el Sr. Lecum- 
berri su anunciada conferencia sobre Diatomáceas, acompa- 
ñada de la proyección de un buen número de preparaciones 
microscópicas referentes á estos seres. 

El mismo señor anuncia haberse verificado la excursión á 
Santa Creu de Olorde, en la que el botánico Sr, Caballero reco- 
gió interesantes ejemplares de la flora catalana. 

— El Sr. Presidente propone, y así lo acuerda la Sección, que 



DE HISTORIA NATURAL 353 

en la próxima reunión de Septiembre se designe el lug-ar para 
una nueva excursión y se encomiende á algún socio una nue- 
va conferencia de vulgarización científica. 

—El Sr. Fuset presenta una Memoria sobre aves de Catalu- 
ña, en la que cita y describe un gran número de especies de 
la fauna catalana. Da algunas explicaciones pertinentes sobre 
su trabajo, al que acompañan muchas figuras. 

—La de Zaragoza celebró sesión el 26 de Junio de 1912, bajo 
la presidencia de D. Patricio Borovio. 

—A propuesta del Sr. Moyano se acordó constase en acta el 
sentimiento de la Sección por el fallecimiento de la hija del 
señor Presidente de la misma, el cual manifestó su agradeci- 
miento por el acuerdo. 

— El Sr. Savirón dio cuenta del resultado del análisis del 
mineral de Tauste (provincia de Zaragoza) que el Sr. Ferrando 
le había entregado para su examen químico, confirmando por 
los datos reunidos que se trataba de la especie mineralógica 
denominada Saponita. Dada la rareza de dicha especie y su 
mal definida composición química, prometió presentar en la 
próxima sesión una nota detallada de sus caracteres físico- 
químicos más notables. 



Notas y comunicaciones 



Ilotas hemipterológicas sobre Coreidos africanos (Mictidae) 
del Museo de Madrid 

POR 

ANTONIO GARCÍA VÁRELA 

Sulpicia distincta Signoret. 

A esta especie se refieren dos 99 procedentes de Kamerum 
que difieren algo entre sí por la coloración y por otras particu- 
laridades dignas de mención. 

Una es de color pardo-oscuro; lóbulo del tercer artejo de las 
antenas, obtuso; segundo artejo con un diente en el ápice; di- 
latación superior de las tibias anteriores, bien manifiesta. 



a5t boletín de la real sociedad española 

La otra es de color amarillento-rojizo, incluso las antenas.^ 
Escudete, borde y línea media long-itudinal del protórax, ne- 
gros. Membrana parduzca. Seg'undo artejo de las antenas, liso,, 
sin diente; el tercero con la dilatación superior ag-uda, trian- 
gular. Dilataciones superiores de las tibias anteriores, poco 
manifiestas, representadas solamente por un diente medio 
triang-ular. 

Los dos ejemplares tienen el cuerpo más ancho y las dilata- 
ciones inferiores de las tibias posteriores más obtusas que el 
ejemplar de la colección Noualhier que he visto en el Museo 
de París. Ang-ulos protorácicos ag-udos; marg-en denticulada. 
Escudete equilátero. Vientre inerme. Fémures posteriores muy 
engrosados y con la cresta superior característica del cf , poco 
perceptible. 

PSectropoda Bergroth (1). 

Pl. criiciata Dalla'^. 
9 cf cT, 25 $9"— Gr^^ií^^^ Española, Cabo San Juan, Escalera! 
6 cf d"» 4 99.— Kamerum, Conradt! 

1 9 Rhobomp.— Sierra Leona. 

PL granulata Stál. 

11 cf cf , 9 99-— Guinea Española, Cabo San Juan, Escalera! 

2 cfcfj 1 9- — Kamerum, Conradt. 

Pl. Hottentota Pal. Beauvois. 
8 (^(^, 14 99-— Gr"iii6a Española, Cabo San Juan, Escalera! 

PL lobata Hag-lund. 

1 cf , i 9- — Kamerum, Conradt! 

La descripción de Haglund se hizo sobre un cf solaraente,. 
procedente del Gabón. (Ofversig-t af Kongl. Vetenskaps. — Aka- 
demiens Forhandlingar. 189.5. Stockholm, pág-. 448.) Verzeich- 
niss der von Yngre Sjostedt im nordwestlichen Kamerunge- 
biete eingesammelten Hemipteren. 



(l) Propuso Bergroth este nombre para reemplazar el de Pledrocnemia 
títal ya utilizado por Stephens (Neuroptera). — 'Anuales de la Société Ento— 
mologique de Belgique, t. xxxviii, 1894, pág. 547.) 



DE HISTORIA NATURAL 355 

$.— Coloración como en el cf . Vientre inerme. Conexivo de 
los segmentos quinto y sexto del abdomen sin los lóbulos ca- 
racterísticos del cf . Fémures rectos. Tibias posteriores inermes, 
menos dilatadas que en el cí" y estrechadas hacia la base. 

Parecida (como ya lo ha hecho notar Hag-lund respecto de 
los (fcfj á la Pl. granúlala Stal. 

Pl. oblongipes Fabr. 
2 cf'cf, 3 95.— Kamerum, Conradt. 

Pl. spinosula Sig-noret. 
1 (^ . — Kamerum, Conradt. 

Odontoloba Stal. 

99.— Vientre inerme; segundo y tercer segmento sin las es- 
pinas características de los cf cf • Fémures menos engrosados y 
encorvados que en los cfcf. Espina de los ángulos apicales del 
quinto segmento del abdomen, y dientecillos de la cresta ter- 
minal inferior de los fémures posteriores no tan pronunciados 
como en el otro sexo. Tibias posteriores apenas dilatadas. He- 
mélitros de igual anchura, próximamente, que el abdomen. 

Odontoloba bellicosa Fabr. 

9.— Rojiza, tendiendo á parda. Parte media superior de la 
cabeza con una mancha negra separada de los ojos por una 
línea densamente serícea. Antenas negruzcas, con un anillo 
rojizo en la base del último artejo. Tórax, escudete, coria y 
vientre de color amarillento-rojizo, cubierto de una pubescen- 
cia dorada. Membrana de los hemélitros negruzca. 

1 ¿^.—Guinea Española, Escalera! 

1 cf ' 1 9- — Kamerum, Conradt. 

Mygdonia tuberculosa Siguoret. 

Sinonimia.— i/e/ííc^íí atra Walk , según Distant (Ann. Mag. 
Nat. Hist., serie 7, vol. vi, London, 1900;; Kuhlgatz (Archivfür 
Naturgeschichte, Jahrg. 1901, Band ii, Heft 2, p. 1157). 

4 SS, 2 99.— Kamerum, Conradt. 

2 (S(S^ 8 99.— Guinea, Cabo San Juan, Escalera. 

Todos los ejemplares son de color negro uniforme, á excep- 
ción de un (^ y una 9 de Kamerum. El cf es castaño, con las 



856 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAfíOLA 

tibias y el primer artejo de las antenas de color más claro. La 9 
es pardo-neg-ruzca con las tibias amarillo- rojizas. 

Mictis metallica Sig-noret. 

1 cf . — Kamerum, Conradt. 

M. Distant ha descrito en 1904 (Ann. Mag-. Nat. Hist., vol. 14, 
n° 79, p. 61) la especie M. ¡oricata de Angola, escribiendo lo 
siguiente á propósito de su nueva especie: «This appears to 
be tlie species figured in Thomson's Archiv. Entomol. as 
M. meiallicus Sig'n. to which the species si allied, but may 
always (apart from structural characters) be diíferentiated by 
the two large discal spots, sometimes fused, to the pronotum, 
and by the three spots to the second, third, fourth and fifth 
abdominal seg-ments. The type of Signoret's species being^ in 
the Vienna Museum i wrote to Dr. Handlirsch on the subjest, 
who kindly examined the M. meiallicus, and wrote me as fol- 
lows: Tkere are two type specimens in our Museum, Í7i both of 
which the pronotum is unicolorous, and there are two rows of 
llack spots on segmenis 2-5». 

Yo he visto dos ejemplares cf o^i uno de Kamerum (Conradt) 
y otro de Guinea (sin localidad precisa) que existen en el Mu- 
seo de Madrid. El de Kamerum presenta los siguientes carac- 
teres: El fondo del pronoto y de los hemélitros es neg'ro con 
puntuación verde-metálica, densa ó apretada en los bordes y 
más espaciada en el disco, especialmente en el pronoto. Ante- 
nas, parte posterior de la cabeza, aberturas odoríferas, faja 
transversa del primer segmento del abdomen, tubérculos del 
segundo y tercero, líneas ó fajas arqueadas del cuarto, quinto 
y sexto (producidas, sin duda, por la fusión de las manchas 
laterales y centrales) de color neg'ro. Parte inferior del cuerpo 
y patas amarillentas. Fémures, por encima, castaños. 

En el otro ejemplar de Guinea, sobre el fondo negro del pro- 
noto se destaca una puntuación verde metálica, clara y muy 
intensa en los bordes y verde azulada en el disco. En la parte 
anterior del pronoto existe un espacio obscuro sin puntuación 
g-ruesa que puede interpretarse como la mancha discoidal á 
que alude Distant en su descripción. Antenas, parte posterior 
de la cabeza, aberturas odoríferas, faja transversa del primer 
segmento del abdomen, tubérculos del seg-undo y tercero, pe- 
queñas manchas laterales, manchas centrales (apenas esboza- 



DE HISTORIA NATURAL 357 

das en los seg-mentos segundo y tercero, pero bien definidas 
en el cuarto y quinto) y dos laterales en el sexto con tenden- 
cia á fusionarse en una faja transversa, de color negro. 



Anoplocnemis Stál. 

A. curvipes Fabr. 

1 cf. — Dahomey. 

A. gracilicornis Slal. 

3 cf o ) 3 99-~I'^3^™^r'-^'^^> Conradt. 

11 cf cT» 9 9$.— Guinea, Biafra, Escalera. 

Sinonimia. — Melucha aurulenia Walk., seg-ún Distant (Ann. 
Mag. Nat. Hist., London, serie 7, vol. vi (Rhynchotal Notes 7); 
Kuhlgatz, «Archiv für Naturgeschichte», Jahrg. 1901, Bandii, 
Heft2, p. 1155. 

A. tristator Fabr. 

Sinonimia,— 9- Micíis melancholica Stál (Haglund, Ofversigt 
afKongl. Vetenskaps. Akad. Forhandlingar, 1895, p. 1449); 
Micíis liUeitarsis Wlk., según Distant (Ann. Mag. Nat. Hist., 
serie 7, vol. vi, London, 1900); Kuhlgatz, «Archiv für Naturges- 
chichte», Jahrg. 1901, Band ii, Heft 2, p. 1155. 

13 cTcT, 12 99.— Biafra, Cabo San Juan, Escalera. 

2 (Sd^ 2 99.— Kamerum, Conradt. 

A propósito de esta especie escribía Haglund: «Bei dem 
Mánnchen dieser Art ist der Hinterleibsrücken schwarz oder 
dunkel mit zwei kleinen, gelben oder gelblichen Flecken; bei 
dem Weibchen dagegen, mit Ausnahme der Basis und der 
Spitze, ganz roth oder gelbroth»; y luego añadía en una nota: 
«Ich habe doch soeben ein Weibchen gesehen mit dem Rüc- 
ken wie bei dem Mánnchen gefárbt». Entre las 14 99 ^^e yo 
he tenido presentes para esta nota, también encontré un ejem- 
plar con el dorso del abdomen completamente negro, perci- 
biéndose, no obstante, hacia el centro, un tono rojizo muy 
débil. 



358 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Datos para la fauna de la provincia de Ciudad Real í^) 

POR 
JOSÉ MARÍA DE LA FUENTE 



XXII 

Coleópteros. 

Astenus Martinezi Uhag. var. obscuratus Fuente (sub. curtulus 
Er., olim.) 

Hace ya bástanles años que enviamos á un especialista, para 
que nos los determinara, varios estafilínidos cogidos en nuestras 
cazas de Pozuelo. Uno de ellos, con el protórax rojo, nos fué de- 
vuelto, cumpliéndose aquello de aliquando dormitat Homerus, 
con la etiqueta; Sunius (hoy Aste^ius) curtulus Er. 

En el Bol. de la R. Soc. esp., 1910, pág. 442, describimos, sin 
meternos en más averiguaciones, una var. obscuratus de la pre- 
tendida especie. Pero resulta, por lo que nos escribe nuestro esti- 
mado consocio, D. Agustín Dodero, de Genova, que nos envía, al 
mismo tiempo que ejemplares, la descripción de Ast. curtulus Er. 
y Ast. tristis Er., que estos insectos son negros (excepto las patas 
y antenas), y que los nuestros típicos, vistos por el mismo señor 
Dodero, con el protórax rojo, corresponden á Así. Martinezi Uhag., 
metido indebidamente en sinonimia de tristis Er. en el Catálogo 
de 1906. 

En resumen, que Ast. Martinezi Uhag. es buena especie, y que 
el insecto descrito en nuestro Boletín, 1910, pág. 442, con el 
nombre de curtulus, etc., debe llamarse en adelante: Astenus Mar- 
tinezi Uhag. var. obscuratus Fuente. 

Hister 4 maculatus L. 

Desde que publicamos nuestra Nota en el Boletín de la 



(1) Véanse las Actas de esta Sociedad de 1897, páginas 129, 177, 202 y 
240; las de 1898, páginas 83, 97 y 206; las de 1899, páginas 30 y 210; las 
de 1900, pág. 188; el Boletín de 1901, pág. 133; el de 1902, pág. 105; el de 
1903, pág. 342; el de 1904, pág. 381; el de 1906, pág. 284; el de 190". pági- 
na 317; el de 1909, pág. 30tí y el de 1910, pág. 442. 



DE HISTORIA NATURAL 



359 



R. Soc. ESP., 1903, pág. 342, sobi'e las variedades del Hister 4- 
maculatus L., oirás nuevas han venido á sumarse á aquéllas, ha- 
ciendo necesaria, por lo tanto, una nueva revisión del grupo. 

tíkkhavdí (Entom. Blattern, 1910, pág. 177 y 1911, pág. 107), 
después de aumentar el número de las ya conocidas, aQrma y 
prueba que los Hister cephalleniciis K. Dan. y contaminatus K. 
Dan. son tan sólo variedades del líist. 4-maculatus L. 

Además, en nuestra colección tenemos dos ejemplares de Zara- 
goza, remitidos por el Rvdo. P. Navas (casaraugustanus n. v.) y 
otros dos de Pozuelo cogidos por nosotros (innominatus n. v.), 
que difieren de lodos los que se conocen lo bastante para poder 
formar, los de allí y los de aquí, dos variedades perfectamente 
distintas. 

Siendo el dibujo medio más adecuado que la palabra para con- 




/7s / 




flB^ 




/ls3 




Hi ^ 




/7z f 




Fis 6 




Hs 7 




Fes. 6 




Fis. 9 





/Tg // 




/Ta 1Z 



vencer, porque, como dice el vulgo, entra por los ojos, á conti- 
nuación va el de todas las variedades manchadas de rojo y des- 
pués la sinopsis, que nos servirá de complemento. 



SINOPSIS 



1. Élitros lisos, brillantes (á veces algo rugosos hacia el borde 
lateral) * .' 2 



360 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

— Élitros en la mitad posterior y entre las estrías dorsales fina- 

mente reticulados, mates \2 

2. Élitros con manchas rojas 3 

— Élitros negros, sin manchas • 10 

3. Con una mancha más ó menos grande en cada élitro.. . 4 

— Con dos ó más manchas rojas en cada élitro 7 

4. Mancha alcanzando los costados del élitro 5 

— Mancha separada de los costados del élitro 6 

5. Mancha estrecha, ti-ansversal, larga, situada cerca de la base 

(fig. 7) V. latepictus Bickh. 

— Mancha más pequeña, humeral, redonda (fig. 5) 

V. hiimerosus Bickh. 

— Mancha roja longitudinal, generalmente reniforme, ancha, 

dejando en la sutura un espacio negro cruciforme (luna- 
tus F., scapularis Fisch., crassimargo des Gozis) (figuras 
2, 10 y 11) V. reniformis 01. 

— Mancha roja cubriendo todo el élitro, excepto la sutura 

V. rufipennis Bickh. 

tí. Mancha pequeña, colocada junto á la base (fig. 6) 

V. intermedius Fuente. 

— Mancha grande, longitudinal, estrecha, semilunar (fig. 3).. . 

V. sinuatus Thunh. 

— Mancha pequeña, colocada junto á la extremidad (fig. 12)... 

V. pustulifer Bickh. 

7. Con dos manchas en cada élitro 8 

— Con tres manchas en cada élitro 9 

8. Manchas colocadas transversalmente, cerca de la base (fig. 4) . 

V. caesaraugustanus m. 

— Manchas colocadas en el élitro perpendicularmente (fig. 1), . 

4-maculatus L. 

9. Manchas casi punctiíormes y colocadas 2, 1 (fig. 9) 

V. sexpustulatus Bickh, 

— Mancha anterior larga, transversal, las otras dos punctiíor- 

mes y colocadas transversalmente poco después de la mi- 
tad, todas en este orden, 1, 2 (fig. 8).. v. imiominatus m. 

10. Protórax con una sola estría lateral 

V. semimarginatus Bickh. 

— Protórax con dos estrías laterales 11 

11. Propigidio liso en su parte media v. gagates lUig. 

— Propigidio punteado por igual v. Pelopis Mars. 



DE HISTOKIA NATURAL 361 

12. Élitros negros. . v. cephallenicus K. Dan. 

— Élitros manchado? de rojo v, contaminatus K. Dan. 

Cryptophagus Brucki Reitt. 

Algo frecuente en los sembrados: Pozuelo. Insecto nuevo para 
España. Sólo era conocido de Turquía y del Gáucaso. 

Vesperus conicicollis Fairm. 

Del África septentrional: ¡también en Pozuelo! 

El Sr. Medina (Actas de la Soc. esp., 1895, p;íg. 561 lo cita con 
duda de Andalucía. 

Dorcadion Amori var. peñascosum LaufT. n. var. 

Muy parecida á la var. stepariiim, y como ésta, generalmente 
desprovista de pubescencia, brillante y con la puntuación del fon- 
do finísima, pero menos apretada que en el Amori. 

Se distingue de aquella variedad por los grandes puntos redon- 
dos, diseminados irregularmente en la cabeza y en el protórax, 
por el surco de aquella que alcanza casi siempre el reborde del 
clípeo, donde termina en una fosita, y por los dos surcos de los 
élitros, que más ó menos pronunciados, llegan en los cf cf ^1 pri- 
mer tercio del estuche, y llevan puntos sumamente grandes, dis- 
puestos en serie de uno ó series dobles irregulares, los cuales 
puntos invaden mayor ó menor parte del élitro, disminuyendo 
en tamaño conforme van acercándose al ápice; el espacio entre 
ellos con ó sin ligeras arrugas vermiformes. La sutura está (como 
en todas estas formas) generalmente hundida, y así como la parte 
apical del élitro, con débiles vestigios de un finísimo tomento gris 
sucio ó pardusco. 

Las 99 tienen el cuerpo más grueso, relativamente ancho en 
la parle apical y la superficie bastante menos brillante, á veces 
con un tomento que pasa del gris verdoso al pardo claro. 

Los surcos de los élitros están en ellas generalmente menos 
acusados y más pronto obliterados. La sutura plana ó un poco 
elevada en la segunda mitad del estuche en medio de una ligera 
depresión longitudinal. 

Pero debo advertir que la escultura es bastante variable en esta 
forma respecto á los surcos y espacios más ó menos costiformes 
que determinan, como respecto al tamaño y número de los puntos. 

Entre mis 170 ejemplares hay individuos (^({' y 99 que tienen 



362 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPaSÍOLA 

los surcos reducidos á la base del éütro, lo que los asemeja bas- 
tante al sleparium; en otros pasan éstos de la primera mitad del 
élitro, mrás bien como serie de gruesos puntos ó como verdaderos 
surcos; en unos determinan una costilla suprahumeral y otra dor- 
sal; en otros, en cambio, falla la última por estar el surco reducido 
á una serie de puntos gruesos. Lo mismo hay individuos con im- 
presión interantenal muy profunda, mientras que en otros no es 
más que superficial. 

Patas y antenas negras ó rojizas. 

Long. 10-14 mm,, talla generalmente algo mayor que la del 
steparium. 

Constituye una razi que se encuentra en Peñascosa y otros 
puntos de la sierra de Alcaraz (Albacete), Ruidera (Ciudad Real). 
Martínez Escalera, colleg. J. Lauffer, in Bol. Soc. Aragonesa, 
1911, pág. 44. 



Cassida pusilla \\d\[\ v. Olcesei Pie (L'Ech., 1908, pág. 46), 
descrita de Tánger. 
También en Pozuelo. 



Brachycerus callosus m. hypocrita Bedel. 

Oculi ovati, margine iiulla, callo antice protecti; frons hasi trans- 
versim profunde excávala, excavatione arcuata; prothorax vario- 
losus, sulco medio fere toto carinato, margine antica truncata; 
elytra ovala, sutura plagis alternantibus oppositis, costis plicatu- 
lis, mediocribus; epipleura suhreticulata; tibiae haud carinatae, 
anticae subcylindricae. Long. 9 '/j f^'^^* 

(f. Angle apical des tibias postérieurs á peine prolongó en 
arriere, leur corbeille mal limitée en dehors. Dernier segment de 
l'abdomen subtronqué au sommet. 9- luconnue, 

Ti'te profondémenl et transversalement excavée h la base, l'ex- 
cavation arquee, détachant fortement le roslre; vértex convexe. 
Yeux plus longs que larges, ovales, sans rebord, surmontés en 
avant d'un fort calus frontal. Prothorax tronquean milieu de son 
bord antérienr, légérement saillant vers les yeux; angles latéraux 
mediocres, légérement arques en arriére; reliefs peu marqués, 
ceux du dos plus distincts le long du sillón median; celui-ci garui 
sur presque toute sa longueur d'une ligue cariniforme; surface 
grossiérement et rugueusement variolée. Elytres ovales; suture 
garnie de plaques opposées, alternantes; coles mediocres, plissées; 



DE HISTORIA NATURAL 363 

intervalles subréliculés. Epipleures couservant quelques traces de 
series de tubercules, chiffonnés. Dessous du corps ponctué; ponc- 
tualion des paites rare et tres-écartée, surtoul sur la face externe 
des cuisses; tibias simples, les antérieurs subcylindriques, 

A Tétai frais, le corps est revétu de petites squamules grisá- 
Ires; les plaques suturales et celles des ligues dorsale et latérale 
présentent quelques soies spiniformes, couchées, noires. 

Espagne: Almuradiel (province de Ciudad Real). Un seulexem- 
plaire, trouvé par M, Achille Raffray, et obligeamment commu- 
niqué par M. de Marseul. 

Le B. hypocrita ressemble beaucoup aux petites varietés espa- 
gooles du B. Chevrolati Fahr,, mais il paraít se rapprocher davan- 
tage des B. foveicollis Gyllh., et junix Licht., dontil se distingue 
d'ailleurs, á premiére vue, par la forte carene du sillón protho- 
racique. 

L. Bedel in Ann. Soc. Ent. Fr., 1874, pág. 119. 

Coniocleonus crinipes var, uniformis n. v. 

Elyira uniformiter albescentia, striis debiliorihus, punctis dor- 
sualibiis striarum etiam, quam in typo, invalidioribus, aliquan- 
iulum obsoletis. 

Todas las manchas negras de los élitros, las de la base, las del 
disco de forma triangular y la de los costados, faltan en el insec- 
to que describimos. Únicamente existe el punto negro, brillante, 
colocado por bajo del callo posterior. Las estrías y los puntos de 
éstas, de las internas sobre lodo, son también menos marcados 
que en los ejemplares típicos. 

Uno sólo, cogido en Enero, en la colina llamada Cabeza-parda. 
Pozuelo. 

Rhytirrhinus perplexus Desbr. n. sp. 

cf. Lg. 6: Ll. 3 mm. Oblongus, sat convexus, distincte setosus, 
antennis pedibusque rufis, his metallico-squamosis ; prothorace 
quadrato, sulcis lateralibus solis anlice mterruplis et postice fovea- 
tis; antennis magis gracilibus, articulis intermediis moniliformi- 
bus; elytris a latere leoiter arcuatis^ postice subucuminatis, ápice 
oblusis, costa Sf ápice non callosa, humeris extus arcuatim paulo 
prominentibns, striis punctis mediocribus. 

9. Oblongus, vix latior; elytris a latere, medio, fere rectis; 
antennis paulo crassioribus, articulis intermediis vix monilifor- 



364 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

mibus, minns solutis; elytris ápice hrevissime caudatis ac reflexis^ 
ante apicem, siihtus, distincte emarginatis. 

Espagne, Solana (de la Fuente). 

Gette espece que j'avais tout d'abord consideré comme une va- 
ríete da R. escorialensis me semble, apreí un nouvel examen, 
distincte par sa forme plus convexe, (J^, par les elytres légerement 
ovalaires chez ce mcme sexe et subacuminées postérieurement, 
au lieu d'ütre étroitement arrondies au sommet; par le prothorax 
plus large, non distinctement rétreci en arriere. 

La 9 du R- perplexus a les elytres bien plus oblongues que ce- 
lles du /?. escorialensis, 9; subparalléles dans leurs deux tiers 
médians, tres briévement mucronees au snminet. La ponctuation 
des stries des elytres est moins forte, plus serrée (J^ 9 Q^^ chez 
le R. escorialensis. 

La coloralion est taniót celle du R. escorialensis, h bandes et 
taches dénudées sur les elytres, tantót uniformément d'un blond 
squameux. 

J. Desbrochers in Le Frelon, xvii, pág. 184. 

Rhytirrhiniis longulus var. interstitialis Desbr. n. v. 

Elytra interstitiis ómnibus plus minusfie costatis, alternis vix 
elevatioribus. 

Espagne (Pozuelo), Algérie, Maroc. 

J. Desbrochers in Le Frelon, xvii, pág. 100. 

Ceuthorrhynclius tessellatus Schltze. 

Especie de Argelia, obtenida por nosotros en Pozuelo. Determi- 
nada por K. Daniel, de Munich. 

Tychius quinquepunctatus var. ininterruptus n. v. 

Elytra aíbo-fasciata per connexionem macularum; typo magni- 
tudine paulo breviore et elijtrormn squamis dilutioribus. 

Distingüese con facilidad del tipo por las manchas blancas de 
los élitros, unidas entre sí, formando faja; por su menor tamaño 
y por el color de aquéllos, menos vivo, más pálido: de la v. tauni 
por sus dibujos de color blanco; en tauni, todo el insecto se halla 
cubierto por encima de una pilosidad uniformemente argentada 
y con brillo sedoío, sin manchas ni bandas de color más claro. 

Algo menos frecuente que el tipo, en Pozuelo, con el que lo 
recogemos mangueando por los sembrados. 



DE HISTORIA NATURAL 365 

Eccoptogaster Demaisoni Eggers n. sp. 

Suhnitidus, piceoniger, antennis, pedibus, prothoracis margini- 
bus, nonnunquam elytris ex parte rufobrunneis, his plaga trans- 
versa picea variegatis; prothorace basis latitudine haud longiore, 
subgloboso, versus apicem coarctato, mediocriter denseque punctU' 
lato, linea media obsoleta et perangusta laevi; elytris prothorace 
vix longioribus, subparallelis, versus apicem subattenuatis, stria- 
topunctatis, interstitiorum punctis vix subtilioribus ; abdominis 
segmentis pilis flavis obtectis, segmento secundo appendice brevi 
tuberculiformi ornato. 

(J' fronte plana ^ pilis longis convergentibus paucis circumdata. 

9 ft'onte siibconvexa, rude. 

Long. 1,5-2,5 ram. Hab. Sicilia, Algeria, Hispania (Pozuelo). 

Pecbbraum mit hellen Füblern, Beinen, Halsscbildiaidern 
und oft auch Flügeldecken, die daño cine dunkle Binde tragen. 
Halsschild Kagellg, aii den Seilen gerundel, vorne am Rand ve- 
renglLindeiagescbnüft, kaum ¡aagerals breit, gla izend, mit sehi- 
schmaler, fast verscbwindender glatler Miltellinie und dichten, 
ziemlich feinen, aber deutlicben Punkten. Flügeldecken mil 
dichten, ziemlich ki afligen Punklstreifen, die Zwischeniaame 
fast gleich stark punktiert, aber nicht gestreíft, au der Nahl eini- 
ge kaum erkennbare Schiágkritzel; bis ans Ende fast parallel, an 
der Naht gerade abgestulzt, mil abgerundeten Aussenecken im 
lelzten Driltel deutlich behaart, die Segmente seiilich nicht be- 
dornt, das zweite mit kurzem, etwas nach abwii 'ts geri:hteten 
Hó ker. 

Die Slirn des (f eben mit spá 'lichen, langen, nach innen ge- 
lichleten Haareu umrahml; diejenige des 9 i^í' leicht gewci bt 
unbehaart. 

Frasspflanze und Lebensweise unbekannt. Eine Type in coll. 
Demaison zwei in coll. Leonhard, vier in coll. Eggers. 

Durch die Form seines in beiden Geschlechtern gleichen Fort- 
satzes ist er dem Ecc. Kirschi Skal. und fasciatus Reilt. ver- 
wandt. Ersterer unterscheidet sich stark durch láageres, weít- 
laiifig punkliertes Halsschild, rauh skulplierte und an der Naht 
deutlich schiajr gekritzelte Fiügeldecken. Ecc. fasciatus hat ein 
wenig laigeres Halsschild, das nach vorn kaum verengt und fast 
parallel ist; das eine Geschlecht, von dem ich sechs von Reitter 
beslimmte, braune, fast eiufarbige Stücke besitze, hat eine dicht 
und gleichmaisig lang behaarte Stirn. B3im erslen Anblick erin- 

T. sn.— Julio, 1912. 21 



366 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

nert die Form von Ecc. Demaisoni und auch seine Skalptur an 
Ecc. pygmaeus F. 

H. Eggers in Entom. Blatter, 1912, pág. 47. 

Ochüdaeus montanus n. sp. 

Corpus totum obscure testaceum. Clava antennarutn intus infu- 
mata extiis pallidula; clypeo antice rotundato, nec emarginato; 
capite cum prothoroce confertim granulalis el puhescentia brevi, 
erecta, simul coopertis; elytris profunde striatis, striis sulciformi- 
bus magnis punctis obtectis, interstitiis convexh, asperulis et con- 
fuse punctatis, uniformiter per totum setulosis, setulis hrevibus, 
erectis et veluti tonsis a latera inspectatis; femoribus posterioribus 
unidentatis. Long. 5-6 mm. 

Prope iNTEGRicEPS Semem. locandus, a quo differt tamen; pro- 
thorace granulato et elytrorum interstitiis ómnibus uniformiter 
setulosis. 

Fuencaliente, Mayo; dos ejemplares eii la montaña bajo la ho- 
jarasca. 



NOTAS CRÍSTALOGRÁFICAS 

Oligisto de Melilla 

POK 
F. PARDILLO 

Recientemente ha llegado á nuestro poder, para su determina- 
ción, un mineral de la localidad mencionada, que resultó ser una 
masa de cristales de oligisto envuelta por una ganga terrosa, de- 
leznable, de color amarillo sucio, entre cuyos compuestos se en- 
cuentra el cinc. 

Juzgando de algún interés el estudio cristalográfico del mine- 
ral de hierro, lo hemos llevado á cabo en los pasados días de este 
mes con el resultado que á continuación se indica. 

El ejemplar en cuestión procede de las minas de hierro de la pe- 
nínsula de Tres Forcas, situadas á unos 4 km. en línea recta de 
Melilla, en un afloramiento de terrenos primarios, según los re- 
cientes estudios del profesor Fernández Navarro publicados en las 
Memorias de nuestra Sociedad. 



DE HISTORIA NATURAL 367 

Los cristales son numerosos, de pequeñas dimensiones (algu- 
nos llegan á medir cerca de 0,01 m.), de caras perfectas en su ma- 
yoría^ pues pocos son los que presentan tremías, acerados y de 
fuerte brillo metálico; muy adecuados, por tanto, para las me- 
didas goniométricas. 

Hemos estudiado seis individuos, los cuales nos han dado las 
siguientes formas: 

r (100),_r' (2 11), d (411) 

Tw (59 297) 

m ( I 1 2") 

a 1 1 O F) 

c(lll) 



-con los ángulos 



Medidos. Calculados. 



r (100) : c(l 1 n = 57° 38' 57° 37' 

d (411J_ : c (11 1) = 38' 19' 38° 15' 

a (10 1) : c (1 1 1) = 90" 1' 90° 

r' (2 iT) : c {]_]_]_] = 57° 35' 57° 37' 

r (100) _ : c (TTT) = 122° 20' 122° 23' 

TT (56_29l) : c(l 1 n = 43° 14' 41" 43° 16' 51" 

a (1 Ol) : a(0 iT) = 60° 2' 6U° 

a : c = [ : 1,36557 Kokscharow. 

Según nuestras medidas las caras tc (59 29 1) son nuevas para 
este mineral. 

Los cristales son de conformación tabular (ñg. 1/j, variando el 
desarrollo de las bases. 

Algunas de las caras r' (2 1 1) adquieren gran desarrollo defor- 
mando la simetría aparente del cristal. De las caras a (1 O 1) suelen 
ser mayores tres de ellas, correspondiendo á la posición de un 
prisma trigonal; en algunos individuos las otras tres son casi in- 
visibles. Las tremías se han formado en las caras r (100) y á veces 
también en las a (1 O 1). Las bases presentan la estriación carac- 
terística. 

Las facetas d (411), m (1 12) y tt (59 29 1) pasan inadvertidas por 
-SU pequenez en muchos de los cristales. 

Estos suelen estar reunidos en crecimientos paralelos según la 



338 



boletín de la real sociedad española 



base, ya en tipo escalariforme y alargados según m (1 1 '¿] seme- 
jantes á los de Plaidt (Prusia), descritos por G. von Rath, ya]en 
sentido del eje trigonal, produciendo, por la delgadez de los indi- 




Fiff. 1. 



viduos, una serie de dientecitos en las aristas de combinación de 
las caras r (100) y a (1 O 1), 

Las germinaciones más notables por su perfección son las que 
tienen como plano común una cara de a (1 O 1). Estas agrupacio- 
nes se efectúan entre individuos de distinto tamaño ó iguales, 
teniendo común una de las bases en unos casos, como se repre- 
senta en la flg. 2.^, y en otros formando escalonamientos. 

De esta ley de combinación, que, según nuestros datos, no se 
ha citado en ningún otro caso, resulta, si cada uno de los dos in- 
dividuos tiene las dimensiones de medio cristal, la formación por 




"TV III Tt 



Fig. 2.» 



complemento de uno entero, que tan solo acusa sus partes por una 
finísima, pero recta estría, que cruza la cara r (100) y es perpen- 
dicular á las aristas de combinación de ésta con las £i(411) y 
m (1 1 2) y se continúa por las c (IH). A no ser por este detalle, 
únicamente perceptible por el aumento, nadie diría que aquellos 
individuos están constituidos por dos mitades idénticas. 



DE HISTORIA NATUKAL 969 



Algunas especies de Ostrácodos de la bahía de Palma 
de Mallorca 



POR 
F. PARDILLO 



I;a lista que á continuación se menciona es el producto de las 
investigaciones realizadas por mí durante la primavera y el prin- 
cipio del otoño de 1910 en el Laboratorio biológ^ico-marino de Ba- 
leares, al final ya de mi estancia en él como Ayudante. 

A la última circunstancia se debe, así como también á la minu- 
ciosidad y lentitud del método de captura y separación de las es- 
pecies microscópicas, y en su mayor parte contenidas ó en el fango 
de Porto- Pi ó en los diversos fondos de la bahía, y á las dificul- 
tades de su estudio, que primeramente requiere la separación y 
examen de las tenues y frágiles valvas, y después el detalle mor- 
fológico del pequeño crustáceo, que con ser riquísima en Ostráco- 
dos la fauna marina de Palma, tan sólo pueda citar 22 especies. 

Estas han sido clasificadas en vivo ó recién muertas, y por tan- 
to en la plenitud de sus colores y detalles, que con tanta facilidad 
se alteran, por poco tiempo que el animal lleve en conservación. 

El procedimiento de recolección empleado en mis trabajos fué, 
con ligeras modificaciones, el de MüUer, descrito detenidamente 
•en su monografía de los Ostrácodos de Ñapóles. Este método, con- 
sistente en larga serie de tamizados, decantaciones y sedimenta- 
ciones de los fondos subidos por la draga y la colocación ulterior 
en vasijas negras convenientemente dispuestas, lo juzgo insusti- 
tuible y fué para mí de gran eficacia. 

Las distintas especies se mantienen vivas en tiempo fresco 
quince y más días en las vasijas donde se lleva á efecto la reco- 
lección; pero no así durante los rigores del verano, en el cual 
hube de suspender las operaciones por la rapidez con que se des- 
componen los légamos orgánicos, vivienda y refugio predilecto de 
los crustáceos en cuestión. 

Las presentes líneas son, pues, los primeros datos del trabajo 
que emprendí con miras más elevadas y más grandes propósitos, 
y que pronto quedó interrumpido por circunstancias inesperadas 



370 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

qae, separándome del Laboratorio de Porio-Pi, me llevaron á la 
Universidad de Barcelona. 

Las especies encontradas fueron las siguientes: 



Fam. Cipridínidos. 
Gen. Cypridina M. Edwards. 

C. mediterránea Costa. 
Cuatro ejemplares en Vidalia, á 36 metros. 

Gen. Philomedes Lilljeborg. 

Ph. interpuncta Baird. 
Un ejemplar en pesca pelágica en la boca de Porto-Pi. 

Gen. Cylindroleberis Brady. 

C. oblonga Grube. 

Magníficos ejemplares entre Posihnia y Zoostera de Porto-Pi^ 
G. teres Norman. 

Mucho más frecuente que el anterior en diversos fondos de la 
bahía, principalmente en Lithotamnium, y en Porto-Pi en Posi^ 
donia y Zoostera. 

Fam. Halocfpridos. 
Gen. Arclliconclioecia Müller. 

A. striata Müller. 
Un ejemplar en pesca pelágica en la bahía. 

Gen. Coiichoecia Dana. 

C. Clausii Sars. 

Frecuente en las pescas pelágicas de la bahía y en la boca de- 
Porto-Pi. 



DE HISTORIA NATURAL 371 

Fam. Cípridos. 

Subfam. Ciprinos. 

Gen. Macrocypris Brady,. 

M. succinea Müller. 

Entre Vidalia, Posidonia, Zoostera, etc., de la bahía, á 22 m. 

Subfam. Pontociprinos. 
Gen. Pontocypris Sars. 

P. pirifera Müller. 

Algunos ejemplares en la Posidonia y fango de Porto- Pi. 
P. intermedia Brady. 

Frecuentísima en las algas calcáreas, fango, Posidonia, espon- 
jas, etc., á todas profundidades. La más abundante. 

Géa. Erythrocypris Müller. 

E. acuminata Müller. 

Algunos ejemplares en las algas de la bahía. 

Fam. Citéridos. 

Gé;]. Schlerocliiliis G. O. Sars. 

Sch. contortus Norman. 

En Porto- Pi en detritus de Posidonia, Zoostera y en el fango. 

Gen. Cytherois G. W. Müller. 

Cy. frequens Müller. 
Abundantísimo en Porto-Pi. 

Gen. Paradoxbstoma Fischer. 
P. triste Müller. 

Muy abundante en Porto-Pi durante la primavera. 
P. acuminatwn Müller. 

Frecuente en los fondos de la bahía y en Porto-Pi. 



d7¿ boletín de la real sociedad española 

P. riibrum Müller. 

Frecuente en primavera en Porto-Pi. 
P, incongruens Müller. 

En la Vidalia de la bahía, á 22 m. 



Gen. Paracytherois Müller. 

P. striata Müller. 

En los fondos de LiUiotamnium de la bahía. 



Gen. Xestoleberis Sars. 

X. dispar Müller (ñg. 4.^). 

En algas calcáreas de la bahía. 
X. communis Müller (figuras 1.^ y 2.*). 

Frecuentísimo y muy extendido, 
X margaritea Brady. 

Encontrado una sola vez juntamente con el anterior. 
.X. decipiens Müller (fig. 3.*). 

Un solo ejemplar entre los anteriores. 

Gen. Loxoconcha Sars. 

L. impressa Baird. 
Bastante frecuente en la Vidalia v algas calcáreas de la bahía. 



DK HisioiiíA Natural 



373 




Fig. \.^ -Xesloleleris communis. visto de 
lado. X 175. 




Fig. 2 "—Xestoleberis communis 
visto por encima, x 200. 




Fig. 3 *-Xestoleheris decipitns, visto de lado. X 200. 




Fig. W-Xestoleberis dispar. Valva izquierda, visto de lado. 



X200. 



374 BOLETÍN DE LA HEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Nueva especie española del género «Broscus» (Carábidos) 

FOE 

CÁNDIDO BOLÍVAR Y PIELTAIN 

En la colección de coleópteros del Museo de Madrid existen 
buen número de especies interesantes para el conocimiento de 
nuestra fauna entomológ-ica, en espera de que los especialistas 
en las diferentes familias quieran estudiarlas, como ya ha su- 
cedido con muchas de ellas, y recientemente con las de Asida 
y Borcadion, por los Sres. Escalera, Schramm y Lauffer. Sería 
interesante enumerar todos los tipos de descripciones de espe- 
cies publicadas por muy diversos autores que se conservan en 
el Museo y que avaloran esta colección, y quizás hag-a esta 
enumeración más adelante, aunque es tarea larg-a y detenida. 

Hoy presento á la Sociedad la descripción de una nueva es- 
pecie de Broscus que existe en la misma colección. Este géne- 
ro es la primera vez que se cita de la Península, no conocién- 
dose de España nada más que el Broscus insularis Brul., de las 
Baleares. 

Broscus Uhagoni nov. sp. 

Long". 17 mm. 

Loe: Quero (provincia de Toledo). 

9 Áptero, neg-ro , muy brillante, muy estrecho, convexo y 
cilindrico. Cabeza oval, completamente lisa por encima. Maxi- 
las rojizas. Palpos castaño-negTuzcos, con la terminación de 
cada artejo alg-o rojiza. Las antenas son cortas y, dirig-idas 
hacia atrás, escasamente alcanzarán la mitad del protórax; los 
cuatro primeros artejos son neg-ros, los restantes castaño - 
rojizos. Protórax alg-o más larg-o que ancho, muy estrechado 
hacia atrás. Por encima es completamente liso, careciendo de 
estriólas transversales. Élitros alarg-ados, poco ovales, casi pa- 
ralelos, muy convexos. Por encima son completamente lisos, 
no percibiéndose líneas de puntos sobre ellos. Áng-ulos hume- 
rales apenas perceptibles. Patas negras. 

Un ejemplar 9 en colecc. Museo de Madrid (tipo). 

Esta especie es próxima al Broscus declivis, del que se dife- 



DE HISTORIA NATURAL 375 

rencia por su menor tamaño, por ser más estrecho, convexo y 
brillante, y por la carencia de las estrías sobre la frente y de 
las líneas de puntos que se observan sobre los élitros del Bros- 
cus decHvis. 

Del Broscus cephalotes se diferencia por carecer de estriólas 
sobre el protórax y cabeza y de líneas de puntos sobre los éli- 
tros; por ser más estrecho, más brillante, por tener los áng-ulos 
humerales mucho menos marcados, y, sobre todo, por la ca- 
rencia de alas. 

Conmemoraré con esta especie el nombre de uno de los 
entomólog-os españoles que más han contribuido al conoci- 
miento de nuestra fauna coleopterológ-ica. 



«Eutostliodon physcomitrioides» nov. sp. 

POR 

A. CASARES GIL Y F. BELTRÁN 

Planta humilis, laxe crespitulosa. Caiile simplici vel e basi 
bipartito. Folia inferiora parva, superiora aproximata, spa- 
thulo-lanceolata, acunainata, integ-errima, concava, suberecta, 
raoUia, sicca laxe incumbentia, 2-2 '/., mm. long-a, laxe texta, 
retículo superiore breviter rectang-ub-exag-ono, inferiere lon- 
g-iore; costa ín sectio ira7isversa e duplice serie ceUidarum compo- 
sita, sub medio evanida. Flores monoici terminalis, paraphy- 
ses nullas, masculi in ramulo propio basilare fertili simili, 
antheridiis paucis minimis. Capsula subcernua, eolio adjunto 
piriformis, 2 mm. long-a, ¡eptoderma, cellulis ad orificium quin- 
queseriatis ang-uste rectangulis transverse, inferné elong-atis; 
coUo 1 mm. long-o, sico sulcato, estomatibus utin cseteris farai- 
lise g-eneribus; sporangium minutum solo base capsulíe filis ad- 
herens; peristomium infra orificium nascens, rudimentarium, 
16-dentatura, dentibus basi confluentibus, striolatis et pun- 
tulatis; annulo nullo; operculum parvulum, conicum trunca- 
tum, cellulis recte seriatis: calyptra 3 5 loba, recta, rostro lon- 
go; pedicellns 8-10 mm., siccitate sinistrórsum, superne dex- 
trorsum tortus. Spor^e sublfeves, rufae, 0,03 mm. 

líab. in Vaciamadrid, prope Madrid, in solo g-ypsaceo ubi 
F. Beltran in Majo 1912 leg-it. 



376 



BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 
















Enthostodon physcomítrioides n. sp. 



3 10 , 

1. Aspecto de un pie fértil, — . - 2. Forma de la hoja, -—. — 3. Ápice de 

la hoia, — .—4. Parte de la base de la hoja, —-.—5. Corte transversal de 
j ) j 1 

37 
la hoja en el tercio inferior, -—.—6. Parte del borde de la cápsula con dos 

170 170 

dientes del peristoma, .— 7. Epidermis del cuello, — j— .— 8. Un sector 

170 10 

del opérculo, -—. — 9. Cofia, -— . 



Bol. de la R. Soc. Esp. de ffist. Nat. 



Tomo XII.— LÁM. V. 




Figuras I y 11, Ihlix Ünaltcnana L.; 111, H. Laurcnti Bourg.; IV, //. GnaUerio- 
campesina Serr.; V y VI, H. campesina Ezq.; Vil, H. Spiriplaiut OÍ.; VIH, H. AIo- 
ne?tsis Fer. v. Lorcana Rossm.; IX, X y XI, H. Aloneusis Fer. 



Bol. de la R. Soc. Esp. fie Hist. Nat. 



Tomo XII.— LÁM. \L 




Figuras XII y XIII, fíi-Z/x Gualtcrlaua L.; XI\', H. Laureut¿^(^v\xg.\ XV, H. Gual- 
terio-campesina Sen-.; XVI y XVII, //. campesina Ezq.; XVIII, //. Spiriplame OÍ.; XIX, 
H. Alonensis Fer. v. Lorcana Rossm.; XX, XXI y XXII, //. Alonensis Fer. 



DE HISTORIA NATUHaL 377 

Asi como el género Fiiíos¿kodo7i, que no todos admiten, es 
un género intermedio entre Physcoriiitrium y Fuñaría, confun- 
diéndose con este último, esta especie participa de los caracte- 
res de los géneros Phijscomitrmm j Eniosthodon. Del primero 
tiene el tejidp del exotecio leptodérmico y especialmente la 
cofia recta mitriforme-lobulada característica hasta ahora del 
género Physcomitrium entre los de la familia; y con las espe- 
cies del género Entosthodon tiene de común, además de su as- 
pecto general, la configuración de la cápsula, el esporangio 
libre, unido solamente al tejido del cuello por un manojo de 
filamentos, la carencia de anillo y el peristoma rudimentario 
profundamente inserto. El carácter de la nervadura, ó mejor 
dicho, de la pseudonervadura, es único entre las especies de 
la familia. 



«Helix Giialtlero- campesina» Serradell. 

Especie, ó mejor diclio, forma nueva, intermedia entre el grupo 

de la «H. Gualtierana» L. y de la «H. campesina) Ezq. 

POR 

BALTASAR SERRADELL 
(Láminas v y vi.) 

Hace tiempo que los hermanos Joséy Miguel Colominas, me 
consultaron un ejemplar de una Helix que habían recibido de 
Cuevas de Vera (Almería) y que al primer golpe de vista les 
llamó la atención por haberles parecido distinto de los demás 
que recibieron, pertenecientes todos á la H. Laureníi^onvg., y 
que á mí me pareció una H. Laureníi Bourg. vista por encima 
y una H. campesina Ezq. vista por debajo. De momento creí que 
podía tratarse de una anormalidad; mas al poco tiempo, el se- 
ñor D. Juan Rosáis hizo una excursión á Cuevas de Vera y 
trajo otro ejemplar, al parecer igual al de referencia, y que 
comparados resultan perfectamente iguales, creyendo, desde 
luego, que se trataba de una forma nueva que no quise dar á 
conocer hasta consultarlo con el Dr. González Hidalgo, persona 
competente tratándose de moluscos, y más aún de los de Espa- 
ña, á los que se ha dedicado con preferencia, y estuvimos de 
acuerdo en que se trataba de una forma nueva, quizás producto 



378 BOLETÍN DK LA RKAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

del cruzamiento de las dos citadas, puesto que ambas habi- 
tan en la misma localidad. 

Antes de hacer la diag-nosis de la H. GuaUiero-camjJesina, 
hemos estudiado muy detenidamente las H. Guallierana L., 
Laurenti Bourg-., campesina Ezq., Alonensis Fer. y var. Lorcana 
Eossm., de este último; y habiendo reunido g-ran número de 
ejemplares, nos hemos convencido de que á pesar de la enor- 
me diferencia que existe entre una //. GuaJlierana L. y una 
H. Alonensis Fer., insensiblemente se pasa de la Gnaltiera- 
tia L. á la Laurenti Bourg-. por ejemplares intermedios, llegan- 
do á un punto que se hace preciso confesar lo imposible de re- 
ferir un determinado ejemplar á una ú otra especie. Ig-ual 
ocurre de la H. campesina Ezq. á la U. Alonensis Fer., po- 
niendo como intermedia la var. Lorcana Rossra. del H. Alo- 
nensis Fer. Entre las H. Laurenti Bourg-. y //. campesina Ezq., 
quedaba un salto, que desde hoy se salva con la forma nueva 
que á continuación describiremos con el nombre de H. Giial- 
tier o- campesina. Daremos aquí las descripciones y fotog-rafías 
de las especies mencionadas por el orden que podemos llamar 
de tránsito, para facilitar el estudio de este grupo, pues con 
las citas solas, el que quisiera comprobarlas se encontraría con 
la dificultad de poder consultar los libros indicados por su es- 
casez en las bibliotecas públicas y por el elevado coste de mu- 
chos de ellos que priva de poder adquirirlos, á menos de hacer 
g-randes sacrificios como los ha hecho el Dr, Hidalg-o para lle- 
gar á poseer quizás la mejor biblioteca de Conchiología que 
existe. 

En las figuras 7 y 18 reproducimos la //. siñriylana Oliv., 
de Jerusalén, para que puedan verse las diferencias que tiene 
con la //. campesina Ezq. y que va citada en la observación 
que reproducimos de Pfeiffer al describir esta especie. 

Del//. Alonensis Fer., reproducimos tres ejemplares (figu- 
ras 9 y 20, 10 y 21, y 11 y 22) procedentes de Tous (Valencia), 
Bonastre (Tarragona) y Alcoy, respectivamente, para que 
pueda verse cuan fácil sería pasar á la H. vermiciilata MülL, 
poniendo como intermedias las H. Constantino Forbes y 
H. /leurati Bourg. Así por este camino, no sé adonde llegaría- 
mos, pero seguramente á la destrucción de un número consi- 
derable de especies, no ya de las creadas sólo con el fin de 
perpetuar el nombre de su autor, sino de las que presentan 



DE HISTOKIA NATURAL 379 

diferencias de carácter local y aun de muchas de las aceptadas 
por autores serios. El concepto de la especie en Conchiología 
es tan vag-o, que creo que debe admitirse la palabra forma 
para sustituirla. 

Helix Gualtierana Linn. 
(Figuras 1, 2, 12, 13) 

Helix Gualtierana Linn., Syst. ed. xii, p. 1243. 

— Giialteriana Gml., p. 3621, N. 33. 

Helicigona Gualteriana Fer., p. 137, Hist. t. 62 f . 1 5 (c. anim.). 
Helix obversa Born. Test. p. 368, t. 13, f. 12, 13. 
CaracoUa Gualteriana Lam., 7, p. 97, ed. Dh. p. 146. 
Ibenis Gualterianus Mont., Conch. syst. p. 147, t. 37. 
Discodoma Gualteriana Swains., Malac. p. 329. 
Iberus Gualtieriana Morch. in Journ., Conch. xiii, p. 389. 
Helix Gualtieriana Linn. var. obversa Born., in Paetel Cat. 
Conch., 3." edición, vol. ii, p. 137. 

— — Linn. var. ornata Desh., in Paetel Cat. 

Conch., 3.'' edición, vol. ii, p. 137. 

— Gualteriana Linn., Hidalg-o, Cat. ic. t. 5, f. 46-52. 

— Gualtierana Linn.,.Pfeiffer, Monogr. Helic. Viv. i, p. 293. 

«Testa obtecte perforata, superne plana, subtus turg-ida, 
compresso-carinata, scabra, decussatim plicata, albida; anfr. 4 
exserti, ultimus deflexus; apertura ang-ulata, lunato-securifor- 
mis; perist. simplex, reflexum, marg-ine columellari appresse 
dilatato.— Diam. maj. 43, min. 34, alt. 18 mili.» 

Habita: 

Cádiz, Almería, Granada, Murcia. {Pfeiffer.) 

España, hacia Gibraltar. (Brug., Lam. et Desh.) 

Valencia, Andalucía. ( Graells.) 

Cabo de Gata. (Salvañá.) 

Huercal, Purchena, Sierra Cabrera, Río de Almanzora, Sie- 
rra Elvira. {Hidalgo.) 

Cuevas de Vera. (Rosáis.) 

Las fig-uras 1 y 12 representan perfectamente al tipo, y el 
ejemplar procede de Almería. Las figuras 2 y 13 son de un 
ejemplar procedente de Sierra Elvira, y bien puede llamarse 
var. minar. 



380 HOl.ETiy UE LA nKAL SOCIEDAD E-^PANOlA 

Helix Laurenti Bourg-uig-nat. 
(Figuras 3 y 14) 

Helix Lmirenü Bourg-. in Rev. et Mag-. Zool. xxii, 1870, p. 95, 
t. 14, f. 5-7. 
_ — Bourg'. Pfeiífer, Monogr. Helic. Viv. vii, p. 585. 

«Testa obtecte perforata, carinata, supra convexo tectiformi; 
subtus convexa, solida, calcárea, pallide g-riseo-albidula, va- 
lide crispato-sulcata, striis aug-ustis spiralibusque decussata; 
spira convexa, tectiformi, ápice obtuso, valido, subiente ele- 
ganter striatulo; anfractibus 5 carinatis (carina suturam se- 
quens), supra planis, subtus convexis, regulariter ac parum 
celeriter crescentibus, sutura lineari separatis; ultimo vixma- 
jore, carinato, prope aperturam valide subitoque descendente, 
ac subtus prope marginem columellarem turg-ido-convexo; 
apertura obliqua, leviter Innata, ad marg-inem externum an- 
g-ulata, superne fere recta, ad basin rotundata; peristomate 
recto, acuto, intus incrassatulo, ad basin validiore et reflexo; 
margine columellari calloso, in perforationem replicatim ad- 
presso; marg-inibus sat remotis, callo junctis. — Diam. 34, alt. 
19 mili.» 

Ohs. «Species Ínter H. pJanatcnn et Gualtieranam interme- 
dia, ab hac statura minore, convexa, carina minus compressa 
et prominente, sutura lineari, testa minus rug-osa, apertura 
fere aequa alta ac lata, anfractu ultimo basi convexiore, etc., 
discrepans.» 

Habita: 

Sierra de Gador, provincia de Almería. (Boiirguignat.) 

Almería, Cádiz. (Kodelt.) 

Cuevas de Vera. (Rosáis.) 

El ejemplar reproducido es procedente de Almería y me fué 
enviado por D. Eduardo Roselló, de Valencia, como tipo de la 
especie, si bien creemos es una forma intermedia entre la 
H. Gualtierana L. y la B. Laurenti Bourg-., cuyo tipo está bien 
representado en las láminas, i, fig-uras 5-7 de la obra Molí. 
Nouv. Lit., fase. 12, de Bourg-uig-nat, y en la lámina 33, Agru- 
ras 375 377 del Catálogo Iconográfico del Dr. J. G. Hidalgo. 

Muchos autores la admiten como variedad de la Helix Gual- 
tierana L. 



DE HISTORIA NATURAL 



Helix Gualtiero-campesina Serradell. 

(Figuras 4 y 16) 

Testa umbilicata, ang-ulata, supra convexo-tectiformi; sub- 
tus convexa, solida, calcárea, pallide griseo-carnea, fusca ob- 
solete fasciata, striis incrementi ang"ustis spiralibusque decus- 
sata; spira convexa tectiformi, ápice obtuso, sub lente eleg-an- 
ter striatulo; anfractibus 5, supra planulatis, subtus convexis, 
regulariter crescentibus, sutura lineari; ultimus inflatus, pe- 
riferia ang-ulatus, prope aperturain valide subitoque descen- 
dente; apertura perobliqua, leviter Innata; peristoniate acu- 
tum , intus sublabiatura, marg-inibus approximatis, supero 
expanso, basali valde reflexo, columellari dilatato, patente, 
umbilicum semioccultante. — Diam. maj. 38. min. 30, alt. 
18 mili. 

Habita: 

Cuevas de Vera (Almería). {Colominas et Bosals.) 

Aspecto, por su parte superior, de la H. Laureníi Bourg-., de 
la que difiere por su estriación más fina, menos acusada y la 
quilla de las vueltas menos saliente; por su parte inferior pa- 
recida á la H. campesina Ezq., pero las estrías son más marca- 
das y la última vuelta menos convexa; el omblig'o es alg"o más 
cerrado; la boca es más alargada y los bordes menos refleja- 
dos, debido sin duda á que el ejemplar es algo joven. 



Helix campesina Ezquerra. 
(Figuras 5, 6, 16, 17) 

Eelix campesina Ezq. (teste Bronn. catal. 1845). 

— — Chemn., ed. ii, Helix N. 111, t. 19, f. 14, 15. 

— — Ezq., Pfeiífer, Monog-r. Helix Yiv. i, p. 351. 
Campylaea camjjesina Alb., p. 83. 

Iberus (Campylaea) campesina Ad., Gen. p. 240. 

Var. P; H. Alonensis var. Lorcana Rossm. ib. p. 5, t. 62, f. 789. 

Helix campesina Ezq., Hidalg-o, Cat. ic, t. 7, f. 63-70. 

«Testa umbilicata, subg-loboso-depressa, striis incrementi 
distinctis et lineis profunde impressis spiralibus confertira re- 
ticulata, griseo-carnea, fusco obsolete fasciata et maculata; 

T. XII. -Julio, 1912. .5 



i382 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

spira brevis, obtusa; anfr, 4 \/\ vix convexiusculi, ultimus in- 
flatus, antice súbito deflexus, basi juxta umbilicum mediocrem 
non pervium subcompressus; apertura perobliqua, lunato- 
ovalis; perist. acutum, intus sublabiatum, marg-inibus appro- 
ximatis, supero expanso, basali valde reflexo, columellari di- 
latato, patente, umbilicum semioccultante. — Diam. maj. 39, 
min. 32, alt. 19 mili.» 

Ohs. «Habitu persimilis H. alonensis Fer. Differt umbilico 
aperto, sculptura distinctiore, apertura mag-is deflexa, peris- 
tomatis marg-inibus valde approximatis, basali ang-ulatim re- 
ñexo, libero. Similis H. spiriplanae Oliv, (fig-tiras 7 y 18) sculp- 
tura, marg-inibus non junctis, etc., diversa.» 

Habita: 

Provincias de Murcia y Valencia. (Tryoii el Pilsbry.) 

Sierra de Almag-ro hasta la de Gador, en Zurquena, Purche- 
na, Carriles, Gerg-al y Vedar. (Cánovas.) 

Liria, Cartag-ena, Lorca, Ag-uilas. (Salvañá.) 

Uclés. [Saint Simón.) 

Málag-a, Granada. 

Almería. (Roselló.) 

Cuevas de Vera. (Rosáis.) 

Reproducimos dos ejemplares para ver que la H. Gualtiero 
campesina tiene más parecido con los individuos alg-o jóvenes, 
y observar las diferencias del peristoma en ejemplares alg-o jó- 
venes y los muy adultos. El de las fig-uras 5 y 16 es de Murcia 
y el de las 6 y 17 es de Almería. 

Hay autores que admiten la H. campesina Ezq. como varie- 
dad de la H. A lonensis Fer. 



Helix Alonensis Fer. var. Lorcana Rossmassler. 
(Figuras 8 y 19) 

Relix Alonensis YeY.var. Lorcana Rossm., Icón. fig-. 789, par- 
te 13.% p. 5. 
— Lorcana Rossm. ^ Servain, Etude molí. rec. Esp. et Port., 
1880, p. 49. 

Habita: 

Sierra de Caño, Lorca. (Rossmassler.) 

Sierras que rodean á la Veg-a de Murcia. (Koieli.) 



DE HISTORIA NATURAL 383 

Liria. Lorca, Totana, Alhama, Huércal, Cuevas de Vera. 
(Hidalgo.) 

Tarrag-ona. (Paetel.) 

Almería. (Roselló.) 

El ejemplar reproducido es procedente de Almería. El señor 
Servain eleva esta variedad á la categ-oría de especie. 



Helix Alonensis Ferussac. 
(Figuras y, 10, 11, 20, 21 y 22) 

Eelix Alo7ie7isis Fer., Pfeiffer, Monog-r. Helic. Yiv. i, p. 284. 

— (Helicogena) Alonensis Fer., pr. 62, Hist. t. 39, f. 19, 

t. 39 B, f. 8. 
Camjnjlaea Alonensis Alb., p. 83. 
Acavíis Alonensis Gray Fig-., t. 298, f. 5. 
Iberus (Campylaea) Alonensis Ad., Gen., p. 210. 
Macularia Alonensis Kob., Cat. p. 17 cum var. Lorcana et cam- 
pesina. 
Helix Alonensis Fer., Hidalg-o, Cat. ic. t. 8, f. 71-79. 

— — Rossm., Ic.,fasc. viiy viii,p.28, lám. 36,fig-u- 

ras 497-498, fase. 13 y 14, p. 1, láms. 61-02, 
fig-s. 781-788. 

«Testa obtecte perforata, depresso-g-Iobosa, solidiuscula, va- 
rié fusco-fasciata vel marmorata, striis irreg-ularibus lineisque 
spiralibus subtiliter deciissata, anfr. 4 7^ convexiusculi, ulti- 
mus magnus, tumidus, antice breviter deflexus; apertura am- 
pia, rotundato-lunaris; perist. simplex, intus albo-sublabia- 
tum, marg-inibus subconniventibus, supero et basali vix ex- 
pansis, columellari late reflexo, appresso, perforationem te- 
g-eote— R. a. = .5 : 8. Diam. maj. 27, min. 22, alt. 16 mili.» 

Habita: 

Cartag-ena, Alicante, Lorca, Albufera, Almenara, Dosag-uas, 
Liria, Ayelo de Malferit, Peñíscola, Morella. (Hidalgo.) 

Murcia. {Paz.) 

Archena. (Aner.) 

Orihuela. (Mompó.) 

Albarracín. (Zapaler.) 

Anón. (Navas.) 



384 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Cieza, entre Mazarrón y Cartag-ena; Montaña de la Luz, Sie- 
rra de Cañadas. Sierra Marina (Alicante), Sierra de Gor (Gra- 
nada), Sierra de Leja, Veg-a de Granada, Mazarrón, Murcia. 
[Rossmassler et Kohelt.) 

Navarra? (SoUs.) 

Maestrazg-o (Castellón), Tous (Valencia). {Roselló.) 

Galicia, Almería, Baleares? (Salvañd.) 

Mallorca? [Pagenstecher.) 

Sierra de Cardó, Brafín en Tarrag-ona. {Bofill.) 

Vilaseca de Solcina. (Gibert.) 

Montserrat, (Marcet.) 

Gualba, al pie del Montseny. (Ziiliieta.) 

Málaga, Parazuelos (Murcia), Montanejos (Castellón), Alcoy, 
Ayora (Valencia), Valderrobles (Teruel), Bonastre (Tarrag-ona) 
y Rosas (Gerona). (Serraddl.) 

Las fig-uras 9 y 20, individuo de Tous (Valencia), correspon- 
de perfectamente al tipo. 

Las fig-uras 10 y 21, procedente de Bonastre (Tarragona), 
pertenece á una variedad más g-lobulosa; y 

Las fig-uras 11 y 22, recogido en Alcoy, es más pequeño que 
el tipo, la estructura de la concha más fina y su ornamenta- 
ción más parecida á la de la H. vermiculata Müll.; la sutura 
también es mucho más profunda que en el tipo. 

En cuanto á la distribución geog-ráfica de esta especie, pa- 
rece ser propia de España, pues no se ha comprobado ni por 
el Dr. Hidalgo ni por M. Horsley su existencia en Mallorca. 
También se tiene por dudoso que viva en Navarra. D. Antonio 
de Zulueta en su «Nota sobre la Helix AIo7ie7isis á Catalunya» 
[Butlleti de la Insiitució Catalana d' Historia JS'atural, seg-ona 
época, any 3, n.° 3, 1906) dice que Gualba al pie del Montseny 
es la localidad más septentrional de Cataluña en donde se ha 
citado esta especie y la más septentrional del mundo donde 
con seg-uridad se ha encontrado. Hoy podemos asegurar que 
vive en la provincia de Gerona, pues yo recogí un individuo 
vivo en Rosas, aunque no completamente desarrollado. 



DE HISTORIA NATURAL 385 



Adiciones á la Fauna Dipterológica de España 



POR 

J. ARIAS 



Después de la publicación de mi Catálog*o de la Fauna Dipte- 
rológ-ica de la Península (1), titulado Datos para el conocioniento 
de la distribudón.geográfica de los DqUeros de España, me anun- 
ció el profesor Mario Bezzi, de Turín, su propósito de comenzar, 
por iniciativa del Sr. Tavares, á publicar un trabajo g-eneral so- 
bre los dípteros de nuestro país, y cuya primera parte acaba 
de salir á luz en la revista Broiéria. 

Con este motivo y g-racias al Dr. Bezzi, he podido enterarme 
de varias publicaciones, relacionadas con ios dípteros de Espa- 
ña, de las que no había tenido conocimiento hasta ahora, y en 
las cuales se citan alg-unas especies españolas que no fueron 
indicadas en dicho Catálog-o. 

Por otra parte, nuestro consocio D. José M/ de la Fuente, se 
apresuró á comunicarme cerca de un centenar de especies, 
que recolectadas por él en. la provincia de Ciudad Real y deter- 
minadas por el P. Thalhammer, de Kalocsa, posee en su colec- 
ción, muchas de las cuales me envió en comunicación, pues 
se trata de especies que tampoco figuraban en mi trabajo. 

Todo ello, y aun algunas omisiones que observé entre los 
cecidóraidos que yo indiqué en el referido Catálog"o, por tra- 
tarse de especies que sólo fueron citadas por el profesor Tava- 
res en sus interesantes trabajos sobre cecidolog-ía portug"uesa, 
los cuales no pude examinar directamente entonces, me deci- 
dieron á realizar una nueva y detenida revisión de los mis- 
mos, con la cual el número de especies de Dípteros que con 
este motivo vienen á aumentar nuestra fauna, se acerca á 
300, sobre las 2.201 ya citadas en la publicación anterior. 
He aquí la razón de estas «Adiciones», que aunque no resul- 
ten una labor que sea exacta expresión del número de especies 



(1) Véase: Datos para el conocimiento de la distribución geográfica de 
los Dípteros de España. (Memorias de la Real íSocieuad Española de His- 
toria Natural, tomo vji, Memoria 2,a Madrid, 1912.) 



386 boletín de la real sociedad española 

de Dípteros que en nuestra patria viven, puesto que lo que 
aún resta por explorar es seg-uramente más que lo conocido, 
al menos servirá como base seg-ura para estudios posteriores, 
ya que serán muy pocas las especies conocidas hasta el pre- 
sente que yo haya podido omitir después de esta seg-unda re- 
visión, y aún muchas de las especies que en este Catálog-o se 
mencionan, lo son ahora por vez primera, pues proceden de 
las colecciones de varios de los Museos extranjeros que tuve 
ocasión de visitar en el pasado año. 

Asimismo incluyo aquí muchas especies, que aunque hace 
bastantes años fueron citadas por el Sr. Antig-a, yo las desco- 
nocía por no haber tenido á mi disposición el catálogo de la 
fauna de Cataluña, que dicho señor publicó en 1888, y que 
ahora he podido revisar, g-racias á la amabilidad de nuestro 
consocio D. José M.' BofíU, de Barcelona, quien me lo prestó 
g-enerosamente. 

Tanto á los Sres. BofiU y Fuente, como á los Sres. García 
Mercet, Dusmet y Lauffer, que han tenido la bondad de comu- 
nicarme diferentes especies de Dípteros por ellos recolectadas 
en sus excursiones, teng-o mucho g-usto en expresar aquí mi 
ag*radecimiento por su amable concurso. 

El plan que sig-o en este trabajo es idéntico al anterior. En 
primer lug-ar va una lista, por orden alfabético de especies, en 
la que se incluyen 288 especies ó variedades, que no habían 
sido aún citadas; á continuación del nombre de la especie van 
las localidades donde se capturó, y un número que correspon- 
de al índice (que está al finalj de libros donde la especie se 
mencionó ó de colecciones donde ésta se encuentra cuando se 
trata de especies aún no señaladas en ning*una publicación 
relativa á nuestra fauna. 

Después sig*ue la enumeración de esas mismas especies, por 
orden científico, debiendo advertir que, respecto á sinonimia 
y nomenclatura, he seg-uido en absoluto el criterio del Kata- 
log der Pallíarklischm Dipteren, de Kertész, que es el mismo 
que seg-uí en el trabajo anterior, pues aunque actualmente 
muchos nombres de g-éneros y familias han sido cambiados, 
no es ésta ocasión de discutir si deben ó no aceptarse todas ó 
alg-unas de esas modificaciones. 

Por último, un índice, que aunque intenté hacerlo por orden 
alfabético de autores no ha podido ser así, dada la estructura 



DE HISTORIA NATURAL 381 

especial de este Catálog-o, y por tanto, es sencillamente una 
lista de las obras dipterológ-icas ó colecciones en que hay cita- 
dos ó se encuentran ejemplares de nuestro país, cuya nume- 
ración continúa la del índice bibliog-ráfico del Catálogo ante- 
rior, y que no guarda más orden que el que yo he seguido en 
la revisión de esos diferentes trabajos ó colecciones, que no es 
otro que el en que han llegado á mi poder. 

He añadido un índice alfabético de los géneros citados en 
las dos partes de este Catálogo accediendo á las indicaciones 
del Sr. Fuente, y en el cual se incluyen todos los géneros de 
Dípteros españoles conocidos hasta el día. 

Y al final va una relación de erratas observadas en la prime- 
ra parte, y que, aunque algunas fácilmente se comprenden, 
hay otras que requieren mención especial para no dar lugar á 
confusiones. 

En definitiva, el número de especies de Dípteros conocidas 
hoy en la Península es de 2.489, repartidas en 625 géneros. 



Enumeración, por orden alfabético, de los Dípteros que com- 
prenden estas adiciones, con indicación de las respectivas lo - 
calidades. 

Abbadon Fah\ Anthrax.— La Garriga (Antiga), 110. 

acrophila Winn. Dasyneura.— S. Fiel(Tavares); Setubal (J. An- 
drieux), 27; S. Fiel, Sobral do Campo, Setubal, 114. 

acuticornis Meig. Ceratomyza.— Ciudad Real, 129. 

acuticornis Lie. Meliera— Fuencaliente (Ciudad Real), 129. 

Aethiops Fahr. Argyramoeba.— S. Fructuoso de Bages (An- 
tiga), 110. 

affinis Kief. Dasyneura.— Matta do Fundíio, Estrella, 28; Es- 
trella (perto de Manteigas) e Gerez (ácima das Ther- 
mas), 114. 

albipennis Winn. Rhabdophaga.— Matta do Fundáo, 114. 

algira Macg. Urophora.— Quinta de Pancas (Alemquer), 105. 

alpinus Pz. Eristalis.— S. Esteban Palautordera (Antiga), 110. 

Andrieuxi Tav. Carphotricha.— Arredores de Setubal (J. An- 
drieux), 27. 

annulata Meig. subsp. Absoloni Bezzi. Sciara.— Cueva de abajo 



388 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

de los Gloces, en Fanlo, partido de Boltaña (prov, Huesca); 
Cueva de Loja, en Buelles, partido de Llanes (provincia 
de Oviedo), 118. 
anthobia F. L'ów. Contarinia.-Setubal (J. Andrieux), 28; Perto 

de Setubal, 114. 
aquila Fall. Parydra.— Pozuelo de Calatrava, Fuencaliente 

(Ciudad Real), 129. 
arcuatum L. Chrysotoxum.— Jardín botánico (Antig-a), 110. 
arcuatus Fall. Syrplius.— Jardín botánico (Antiga), 110. 
arg-entata Ileeger. Leucopis.— Pozuelo de Calatrava (Ciudad 

Real), 129. 
asperulae Fr. Lie. Dasyneura.— Arredores de Setubal (Tavares), 
Arrabida (A. Luisier), Oledo (C. Zimmermann), 27; Setu- 
bal, Oledo, Monte do Barrig-a, 114. 
atra Panz. Pachygaster.— Alberche (Arias), 131. 
atrata 8ay. Scatopse.— Pozuelo de Calatrava (Ciudad Real), 

129. 
atricapilla Meig. Dioctria.— La Garrig-a (Antig-a), 110. 
atricapillus FaU. Machiiuus.— Casa Antúnez (Antig-a), 110. 
áurea Rond. Ferdinandea.— Miramar (Mallorca), 100. 
auricoUis Meig. var. maculicornis Zetl. Syrphus.— Jardín botá- 
nico (Antig-a), 110. 
baccarum Wachtl. Rhopalomyia.— Fig-ueira da Foz (A. Mo- 

11er), 114. 
bicolor R. D. Pollenia.— Pozuelo de Calatrava, Fuencaliente, 

Ciudad Real, 129. 
bifasciatus Fahr. Syrphus.— La Garriga (Antiga), 110. 
Big-oti Mik. Poecilobothrus.— S. Esteban Palautordera (An- 
tiga), 110. 
bitensis Kief. Asphondylia.— Castello Novo, perto de S. Vi- 
cente, 28; Regiáo de S. Fiel, Lousa, Gerez, U4. 
Bozzi de Slef. Asphondylia.— Setubal, Matta do collegio do 
Barro (Tavares), 27; Villa Velha do Rodara, Alg-arve, Por- 
timao, 114. 
Bragancae Tav. Dasyneura.— Matta do Fundáo (Tavares), 113, 

114^ 
brevipalpis Kief. Stefaniella.— Alg-arve, Portimáo (sitio da 

Rocha), Lagoa (Carvoeiro), 114. 
brunellae Tav. Macrolabis.— Gerez (Matta de Soutellinho), 105. 
brunnipes Fadr. Heligmoneura.— Cataluña (Antig-a), 110. 



DE HISTORIA NATURAL 389 

bryoniae Bonché. DasjDeura. — Soalheira e Castello Novo, Es- 
trella e Covilhan, 28; Regiáo de S. Fiel, Soalheira, Lousa, 
Covilhá, Estrella, 114. 

cana Meig. Xysta.— Cornet (Antig-a), 110. 

canesceus Lie. Phthiria. — Pozuelo de Calatrava, Fuencaliente 
(Ciudad Real), 129. 

capitata Deg. Gouia. — Puerto de Pajares (Heyden), 93. 

capreae Winn. Olig-otrophus.— Salg-ueiraes do Zezere (perto da 
Covilhan e Manteigas), 28; Matta do Fundáo, 114. 

capreae Winn. var. major Kief. Olig-otrophus.— Entre Runa e 
Turcifal, S. Fiel, Castellejo (Tavares), Granja (Goncalo 
Sampaio), 27; Cintra (Trotter), 99; Reg-iáo de S. Fiel, Ocre- 
sa, Matta do Fundao, Castellejo, Salg-ueiraes do Zezere 
(Manteig-as e Covilhá); Torres Yedras, Vianna do Castello, 
Gerez (perto das Thermas e entre Leonte e xllberg-aria); 
Estrella (Manteig-as), 114. 

capsulae Kief. Dasyneura.— Arrabida, Setiibal, 28; Arredores 
de Setubal (A. Luisier), 114. 

carophila F. L'úw. Lasioptera. — Setubal (A. Luisier), S. Fiel 
(M. N. Martins), 27; Portugal (Trotter), 99; Matta do Fun- 
dáo (Outeiro) (C. Mendes), 105; S. Fiel, Matta do Fundáo, 
Covilhá, 114; Coimbra (A. MoUer), perto da praia de 
S. Cruz, 114. 

cerasi L. Rhagoletis.— La Garriga (Antiga), 110. 

cerastii Binnie. Dasyneura. — Ponte de Lima (G. Sampaio), 114. 

cervi L. Lipoptena.— Cataluña (Antiga), 110. 

cimiciformis Bal Clanoneurum. — Pozuelo de Calatrava (Ciu- 
dad Real), 129. 

cinctus Schin. et Egg. Paragus.— S. Esteban Palautordera (An- 
tiga), Casa Antúnez (Antiga), 110; Pozuelo de Calatrava 
(Ciudad Real), 129. 

cinerascens Rond. Cnephalia.— Fuencaliente (C. Real), 129. 

clavipes Meig. Bibio.— Fuencaliente (Ciudad Real), 129. 

coxata Stenh. Liraosina.— Cueva de abajo de los Gloces, en 
Fanlo, partido de Boltaña (Huesca), 118. 

crassicornis/SY««;¿. Allodia.— Cuevas delDrach, en Porto Cristo, 
Manacor (Mallorca), 118. 

crataegi Winn. Dasyneura. — Monte do Barriga, perto da Co- 
vilhan, Alpedriiiha, Oledo (Tavares). 27; Regiáo de S. Fiel, 
Lousa; Alemquer (Pancas) (J. Guimaráes); Barca d'Aloa 



390 BOLKTIN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

(G. Sampaio); Brag-a (Falperra); Gerez^ Vianna do Cas- 
tello, 114. 

cucularia L. Hedroneura. — Pozuelo de Calatrava, Fuencalien- 
te (provincia de Ciudad Real), 129. 

cytisi Frailen/. Asphondylia.— S. Fiel (Tavares), 114. 

dasypyg-us Lie. Machimus.— Fuencaliente (Ciudad Real), 129. 

denticulata Mg. Sphaerocera. — Llano de Barcelona (Anti- 
8-a), 110. 

devius L. Microdon. — La Garrig-a (Antig-a), 110. 

dryobia F. Loiv. Macrodiplosis. — Gerez (Tavares), 105. 

eleg-ans Tav. Dasyneura. — Gerez (Tavares), 105; Gerez (Matta 
de M. Biel), 106. 

endog-ena Kief. Cecidorayia.— S. Fiel (Tavares), 107. 

ericae-scopariae Duf. Dasyneura.— Termo de Torres Yedras, 
perto de praia de S. Cruz, arredores de Setubal, valle dos 
Puchaleiros, Arrabida (Tavares), 27; Regiao de S. Fiel, 
Matta do Fundáo; Granja (G. Sampaio), 114. 

ericina Fr. Lio. Dasyneura.— S. Fiel, Alpedrinha, Matta do 
Fundáo, arredores de Setubal, valle dos Puchaleiros, Arra- 
bida, S. Fiel e Gardunha, Covilhan, Castellejo (Tava- 
,res), 27; Cintra (Portug-al) (Trotter), 99; Sierra de la Estre- 
lla (Tavares), 111; Alemquer (Pancas) (J. Guimaráes); Ro- 
dam; Ponte de Lima (G. Sampaio); Gerez, 114. 

erythrurus AJeig. Cerdistus.— Pozuelo de Calatrava (Ciudad 
Real), 129. 

exig-ua Meig. Tachydromia.— Pozuelo de Calatrava (Ciudad 
Real), 129. 

ÍQlmdi Panz. Odontomyia.— Monseny (Antiga), 110. 

femorata Fah'. Empis.— Pozuelo de Calatrava, Fuencaliente 
(Ciudad Real), 129. 

filicina Kief. Dasyneura.— Matta do Fundáo, Gerez e subur- 
bios de Brag-a (Tavares), 114. 

fimetarius Meig. Borborus. — Pozuelo de Calatrava (Ciudad 
Real), 129. 

flavimana Meig. Hypocera. — Cueva de abajo de los Gloces, en 
Fanlo, partido de Boltaña (Huesca), 118. 

flavipalpis Lir. Sapromyza.— Pozuelo de Calatrava, Fuenca- 
liente (Ciudad Real), 129. 

flavipes Meig. Helig-moneura- S. Esteban Palautordera (An- 
tiga), 110. 



DE HISTORIA NATURAL 391 

flavipes Meig. Hilara. — Pozuelo de Calatrava (C. Real), 129. 

ñavipes Meig. Sciara. — Cueva de abajo de Collarada ó Cueva 
de las Guixas, en Yillanua, partido de Jaca (provincia de 
Huesca), 118. 

floralis Meig. Neoascia.— Pozuelo de Calatrava (C. Real), 129. 

florum Fahr. Opomyza.— Casa Antúaez (Antig-a), 110. 

fortis Lie. Machimus. — Granada (Ribbe), 94. 

frontalis Macq. Actia. — La Garrig-a (Antig-a), 110. 

frutetorura F. Helopbilus.— Cercanías del Hipódromo (An- 
tig-a), 110. 

fugax Bec/i. Lonchaea.— Fuencaliente (Ciudad Real), 129. 

funestus Fahr. Merodon. — La Garrig-a (Antig-a). 110. 

fuscatus Fahr. Rhyphus. — Cataluña (Antig-a), 110. 

fuscinervis Lóic. Nemotelus.— Gaucin (Heyden), 93. 

fuscula FaJl. Fannia.— Jardín Botánico (Antig-a), 110. 

Gaedii Meig. Phthiria.— Pozuelo de Calatrava (C. Real), 129. 

galii H. Lw. Dasyneura. — S. Fiel e Castellc Novo (lavares), 27; 
Setubal (lavares), 114. 

g-aliorum Kie^. Schizomyia. — Castello Novo, Louza, Sobral do 
Campo (Tavares). 28; S. Fiel, Gerez (perto das Tbermas), 114. 

g-eniculata Macq. Phytomyza.— Fuencaliente (C. Real), 129. 

g-enisticola Fr. Lie. Dasyneura. — Ponte do Lima (G. "Sampaioj, 
28; 114. 

g-ermanicus L. Pamponerus. — S. Esteban Palautordera (Anti- 
g-a), 110. 

g-ermanus Wied. Hercostomus.— Pozuelo de Calatrava (O. Real), 
129. 

Giardiana Kieff. Thecodiplosis.— Perto de Setubal (A. Luisier), 
27; Arredores de Setubal e de Torres Yedras, Matta do 
Fundáo e S. Fiel (Tavare.?), 114. 

g-labra Meig. Chloropisca.— Fuencaliente (C. Real), 129. 

g-onatisteS/?e//. Machimus. — Pozuelo de Calatrava (C. Real), 129. 

Gougeletí Bigot. Selidopogon.— Fuencaliente (C. Real), 129. 

g-rata Lw. Arg-yra. — Pozuelo de Calatrava, Fuencaliente (Ciu- 
dad Real), 129. 

g-rossipes L. Hybos.— S. Esteban Palautordera (Antig-a), 110; 
Fuencaliente (C. Real), 129. 

Grünberg-i Becker. Stenopog-on. — Andalucía (col. Loew), 108. 

hispánica Tav. Rhopalomyia.— Zarag-oza (Navas), 102; Sierra 
de Guara (Huesca), (Navas), 102 bis. 



392 boletín de la real sociedad española 

humilis Ruthe, Anthrax.— S. Esteban Palautordera (Anti- 
g-a), 110. 

hygrophila Mik. Dasyneura.— Ponte do Lima (G. Sampaio), 
28 y 114. 

hyperici Bremi. Dasyneura.— S. Fiel (Tavares), 27. 

ilicis Kieff. Contarinia. — Sobral do Campo (C. Mendes), Soal- 
heira, Oledo, Perto do Sobral do Campo (Tavares), 27; Re- 
gñao de S. Fiel; Lousa, Rodam, 114. 

indag-ator Lie. Cacoxenus.— Fuencaliente (C. Real), 129. 

infantula Rond. Sarcophag-a. — S. Fructuoso de Bag-es (Anti- 
g-a), 110. 

infumata Hal. Platypeza.— La Garrig-a (Antiga), 110, 

infascatus Lio. Tabanus. — Borrag-eiros (Portugal) (Heyden), 
Puerto de Pajares (Heyden), 93. 

insig-nis Lw. Chilosia. — S. Esteban Palautordera (Antig-a), 110. 

intricarius jC. Eristalis.— Monseny (Antig-a), 110. 

irrorata Fall. Tephrilis. — Fuencaliente (C. Real), 129. 

Kiefferi Tan. Ag-romyza.— S. Fiel, e desde Castello Branco até 
a Covillian (Tavares), 27; Reg-iáo de S. Fiel (desde Castello 
Branco até a Guarda, inclusido a Estrella); Gardunha; Mi- 
nho: Ponte de Lima (G. Sampaio), 114. 

Kollari Egg. Cionophora.— Pozuelo de Calatrava, Fuencaliente 
(C. Real), 129. 

labiosa ^ec/¿. Sapromyza.— Fuencaliente (C, Real), 129. 

lappae Lw. Ag-romyza.— S. Esteban Palautordera (Antig-a), 110. 

larvarum L. Tachina.— Pozuelo de Calatrava (C. Real), 129. 

lasiophthalmus Zett. Syrphus.— S. Cristóbal (Menorca), Mira- 
mar (Mallorca), 100. 

latifrons Lw. Asyndetus.— Pozuelo de Calatrava, Fuencaliente 
(C. Real), 129. 

latilimbatus Macq. Dolichopus. — Fuencaliente (C. Real), 129. 

latipes Mp. Simulium.— Cataluña (Antig-a), 110. 

leptogastra Winn. Polylepta.— Cueva de abajo del Collarada ó 
cueva de las Guixas, en Yillanua, part. de Jaca (Hues- 
ca), 118. 

lineata F. Chlorops.— Casa Antúnez (Antig-a), 110. 

long-iseta Lw. Sapromyza. — (C. Real), 129. 

long-ula Meig. Chlorops.— Pozuelo de Calatrava (C. Real), 129. 

loti De Geer. Contarinia.— Alpedrinha, e Castello Novo, Estre- 
lla (Tavares), 28; Regiao de S. Fiel; Covilhan; Gerez, 114. 



DE Historia natural 393 

IoücoIsl Mfbs. Dasyneura. — Castello Novo e S. Fiel (Tavares), 
27; Gerez, 114. 

luctuosa Alei^f. Herina.— Casa Aatúnez (Antig-a), 110. 

Luisieri Tav. Trjpeta.—Colleg-io de S.Francisco (Setubal) (Lui- 
sier), 27; Alg-arve; Portimao, 114. 

lusitanicus Mik. Chamaesyrphus.— Cintra (Portug-al) (Ver- 
rall), 96. 

lútea 3Ji/. Empis.— Pozuelo de Calatrava (C. Real), 129. 

maculata Afei^. Xylomyia. — S. Esteban Palautordera (Anti- 
g-a), 110. 

marg-iiiata Z. Laphria.— S. Esteban Palautordera (Antig-a), 110. 

maura Frfld. Urophora.— Pozuelo de Calatrava (C. Real), 129, 

Mayeri Lieh. Asphondylia— Matta do Fundáo (Tavares), 114. 

mediterránea F. Lie. Contarinia. — Arredores de Setubal, Bus- 
saco, Gardunlia (Tavares), 27; Cintra (Portug-al), (A.. Trot- 
ter), 99; Arrabales de Setubal, Suburbios de Setubal, Arra- 
bida; valle dos Pixaleiros; Villa Velha do Rodam; Granja 
(G, Sampaio), Gerez, Estrella, perto de Sobral do Campo, 
114; Alemquer (Raneas), 114. 

melanog-aster J7e/^. Drosophila.— Fuencaliente (C. Real), 129. 

melanopus Kief. Asphondylia. — Porto (G. Sampaio), 28 
y 114. 

menthae Fierre. Asphondylia.— Ocresa (Tavares), 105. 

micans Meig. Tabanus.— La Garrig-a (Antig-a\ 110. 

millefolii H. Lie. Rhopalomyia. — Arredores de Setubal, perto 
de Torres Yedras, valle dos Puchaleiros, praia de S. Cruz 
(Tavares), 27; perto da Arrabida, 114. 

minor L. Bombylius.— La Garrig-a (Antig-a), 110. 

morio Faljr. Sciara.— Cataluña (Antig-a), 110; Fuencaliente 
(C. Real), 129. 

muricatae Meade. Dasyneura.— Oliveira do Bairro (G, Sam- 
paio), 114. 

Navasi Tav. Rhopalomyia.— Zarag-oza (Xavás), 102; Sierra de 
Guara (Huesca) (Navas), 102 bis. 

nemorum Meig. Helorayza.— Fuencaliente (C. Real), 129, 

nervorum Kief. Rhabdophag-a. —Granja (A. Nobre e G. Sam- 
paio); S. Fiel, Salg-ueiraes do Zezere (Tavares); Castro La- 
boreiro (J. A. Reis), 28; Gerez (perto das Thermas), 114. 

nig-ra L. Tipula.— La Garrig-a (Antiga), 110. 

nig-riceps Mg. Piophila.— La Garrig-a (Antig-a), 110. 



394 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

nigricornis Loew. Leptog-aster. —Venta de Cárdenas (Hey- 
den), 93. 

nigricornis Stenh. Notiphila.— Fuencaliente (C. Real), 129. 

nigrina Meig. Herina.— La Garrig-a (Antig-a), 110. 

nigrina Mág. Tachydromia.— Pozuelo de Calatrava (Ciudad 
Real), 129. 

niveus Meig. Bombylius.— Cornet (Antig-a), 110. 

nobllitatus Z. Poecilobothrus.— S. Fructuoso de Bag-es (Anti- 
g-a), 110. 

notata Meig. Leptis.— Pozuelo de Calatrava (C. Real), 129. 

obscurata Lw. Pang-onia.— Mondeg-o (Portug-al) Cea, La Guar- 
da (Portugal), León (Heyde i), 93. 

obscuritarsis Lw. Psila— Fuencaliente (C. Real), 129. 

obscurum ludí. Coniosternum.— Ciudad Real, 129. 

obscurus Lw. Dicraeus.— Fuencaliente (C. Real), 129. 

obscurus Fair. Mulio.— S. Fructuoso de Bag-es (Antig-a), 110. 

obsoleta Fall. Sapromyza.— Fuencaliente (C. Real), 129. 

oenophila Haimh. Dasyneura.— Arredores deCoimbra (MoUer), 
perto de Torres Yedras (Tavares), 27; Coimbra, 97; Quinta 
do coUeg-io do Barro. Mira (Dario Callisto), Alemquer 
(quinta de Pancas), Ponte de Lima (G. Sampaio), Vianna 
do Castello, 114. 

Olivieri Kief. Myopites.— Arredores de Setubal (A. Luisier), 
Alpedrinha (Tavares), 27; Alemquer (Pancas) (J. Guima- 
raes), 114. 

ovatus Lw. Eumerus.— S. Marsal (Antig-a), 110. 

pagana J/d/^/. Chilosia. — S. Esteban Palautordera (Antig-a), 110. 

pallida Lw. Prosopomyia.— Fuencaliente (C. Real), 129. 

pallipes Zeit. Medeterus.— Fuencaliente (C. Real). 129. 

pallipesZffíír. Oncodes.— S. Esteban Palautordera (Antig-a), 110. 

pallipes Fahr. Sciara.— Cuevas del Drach, en Porto-Cristo, Ma- 
nacor (Mallorca); Cueva de Hornos de la Peña, en San Fe- 
lice de Buelna, partido de Torrelavega (Santander), 118. 

palustris Meig. Herina.— Pozuelo de Calatrava, Fuencaliente 

(C. Real), 129. 
Panteli Kief. Olig-otrophus — Serra da Estrella (Tavares), 28 

y 114. 
paradoxus Jaenn. Tabanus.— S. Esteban Palautordera (Anti- 
g-a), 130. 
párvula Lieh. Dasyneura.— Perto de S. Fiel (Tavares), 28 y 114. 



DE HISTORIA NATURAL 395 

pectoralis Meig. Psila. — S. Fructuoso de Bag-es (Antig-a), 120. 
pedellus Deg. Chironomus.— Cataluña (Antig-a), 110. 
pedicularia Zfl'íí/. Nycteribia.— Cataluña (Antiga), 110. 
pellucida Meig Nemoraea.— Cornet (Antig-a), 110. 
peltatus Meig. Platychirus.— Faro de Llobreg-at (Antig-a), 110. 
pennatus Meig. Dolichopus. — La Guarda (Portug-al) (Hey- 

den), 93. 
periclymeni Rübs. Dasyneura. — Perto de Covilhan e S. Fiel 

(Tavares), 27 y 114. 
phillyreae Fr. Lie. Braueriella. — Matta do CoUeg-io do Barro, 

Arrabida, perto de Sobral do Campo, perto de Setubal, 

Sobral do Campo (Tavares), 27; Serra da Arrabida (Moller), 

Busacco. Cintra (Trotter), 99; Oliveira do Barro (G. Sam- 

paio); Vallong-o (A. Nobre); Reg-iáo de S. Fiel (Sobral, Cas- 

tellejo), 114. 
phillyreae Tav. Schizomyia. — Yergáo (Proenca a Nova), S. Ben- 

to, Cardig-os (Tavares), 105 y 106. 
picipes Meig. Dolichopus. — S. Esteban Palautordera (An- 

tiga), 110. 
pictipennis Lio. Phylloteles.— La Garrig-a (Antig-a), 110. 
Pierrei Kief. Rhabdophag-a. — CastelloNovo, Ocresa, Gerez, 105; 

Gerez (entre Leonte e o rio Homem), 114. 
pilipes Zett. Hilara.— Ciudad Real, 129. 
pilosa Kief. Asphondylia. — S. Fiel (Tavares), 27. 
pimpinellae F. Loto. Schizomyia. — Entre Setubal e Palmella 

(J. Andrieux), 27; Gerez, 105; Arredores de Setubal, Alem- 

quer (Quinta de Pancas) (J. Guimaráes), 114; Matta do 

Fundáo, 114. 
pini Deg. Cecidomyia. — Cataluña (Antig-a), 110. 
placida Winn Rhymosia. — Fuencaliente (Ciudad Real), 129. 
plicatrix H. Lie. Dasyneura.— S. Fiel, Castellejo (Tavares), 27; 

Alemtejo (Villa Fernando) (Fausto d'Oliveiras), Coimbra, 

Povoa de Varzim, Braga, Nine, Vianna do Castello, 

Gerez, 114. 
plumipes Fries. Tanypus.— Fuencaliente (Ciudad Real), 129. 
pluvialis L. var. procellaris Rond. Anthomyia— Fuencaliente 

(Ciudad Real), 129. 
pomonae Fah'. Bibio.— Puerto de Pajares (Heyden), 93. 
pratensis Meig. Oscinis. — Ciudad Real (Fuente), 129. 
pratorum Meig. Meromyza. — Fuencaliente (C. Real), 129. 



396 BOLETÍN DE LA REAL SOClEDAb ESPANOLA 

productus Schm. Parag-us.— Pozuelo de Calatrava (Ciudad 

Real), 129 
psittacinus Meig. Chironoinus — Fuencaliente (C. Real), 129. 
púbera Zeit. Chilosia.— S. Esteban Palautordera (Antig-a), 110. 
pulchella Tav. Acidia.— Perto de S. Fiel. 28; Marg-en de Ocresa 

(perto de S. Fiel), 114. 
pulchella Meig. Oxycera.— S. Esteban Palautordera (An- 

tiga), 110. 
pulvini Kief. Rhabdophaga.— Gerez (entre Leonte e o rio 

Horaem), 114. 
punctata Meig. Erapis —Fuencaliente (Ciudad Real), 129. 
punctatus i^ízír. Rhyphus.— Cataluña (Antig-a), 110. 
pupillata i^rt// Carpbotricha.— Matta do Fundáo (perto do Al 

caide) 28 y 114. 
quadrinotata Meig. Mydaea.— Pozuelo de Calatrava (Ciudad 

Real), 129. 
quinquelineatus Fbr. Eristalis.— Granada (Ribbe), 94; Fuen- 
caliente (Ciudad Real) (Fuente), 129. 
raphanistri Kief. Dasyneura. -Monte das Lanceiras e S. Fiel; 
Estrella (Tavares), 28 y 105; S. Fiel e Alemquer (Pancas); 
Coimbra (A. MoUer). 114; Estrella (en costa de Manteig-as), 
Povoa do Varzim, 114. 
Reinliardi Wied. Dioctria.— Fuencaliente (Ciudad Real), 129. 
relictus Meig. Chrysops.— Monseny (Antiga), 110. 
reptans Fall. Agromyza.— Fuencaliente (Ciudad Real), 129. 
riparia Meig. Lonchoptera.— Fuencaliente, Pozuelo de Cala 

trava (Ciudad Real), 129. 
riparia Meig. Notiphila.— Fuencaliente (Ciudad Real), 129. 
rosarla //. Lie. Rhabdophag-a.— Salg-ueiraes do Zezere (Man- 

teigas e Tortozendo), 28; Coimbra (Clionpal). 114. 
rosarum Harcly. Dasyneura.— Matta do Fundáo, 28; Porto 

(G. Sampaio), Alg-arve e Portiraáo, 114. 
rufa Fall. Helomyza.— Pozuelo de Calatrava (Ciudad Real), 129. 
rufescens de 8tef. Dasyneura.— Arrabida, matta do Colleg-io 

do Barro (Tavares), 27 y 114. 
ruficornis Macq. Cyphocera.— S. Esteban Palautordera (An- 
tiga), 110. 
rufimanus Meig. Machimus.— Farilháo Grande, Lisboa, 95. 
rufipalpis Macq. Phaonia.— Fuencaliente (Ciudad Real), 129. 
rufipes Beg. Dioctria.— S. Esteban Palautordera (Antig-a), 110. 



DE HISTORIA NATURAL 397 

rufipes F. Physocephala. — S. Esteban Palautordera (Anti- 
ga), 110. 

rumiéis E. L'óio. Contarinia.— S. Fiel (Tavares), 114. 

Sabaeus Falr. Lomatia.— Cataluña (Antig-a), 110. 

salicariae Kieff. Dasyneura.— Granja (A. Nobre e G. Sampaio), 
Fundáo (M. N. Martins), Setubal (A. Luisier), 28 y 114. 

salicis Schrnk. Rhabdophag-a.— Entre Runa e o Turcifal (Tava- 
res); arredores de S. Fiel (Ocresa), 27; Gerez (perto das 
Thermas); Reg-iáo de S. Fiel; Salg-ueiraes do Zezere (Man- 
teig-as e Covilhá); perto de Torres Yedras, Ponte de Lima 
(G. Sampaio), Vianna do Castello, Traz-os-Montes (Sabro- 
sa) (Correa do Barro); Coimbra (A. Molier), Coimbra (Jar- 
dín Botánico), 114. 

salicorniae RieJ". Baldratia.— Coramenda (perto de Setubal), 
(A. Luisier), 27; Alg-arve, Portimáo, 114. 

salsolae Tav. Stefaniella.-Zarag-oza (Navas), 102; Sierra de 
Guara (Huesca) (Navas), 102 bis. 

saltuum L. Palloptera.— Fuencaliente (Ciudad Real), 129. 

sarothamni H. Lw. Asphondylia.— Castello Novo (C. Zimmer- 
mann), 27; Matta do Fundáo, 114. 

Schineri Gir. Agromyza.— S. Fiel (Tavares), 27; Louriral (fal- 
das da Gardunha), 114. 

Schineri Lw. Orellia. - Cornet (Antig-a), 110. 

scoparii Rilhs. Contarinia.— Cintra, S. Fiel, 28; Castello Novo, 
Matta do Fundáo, 114. 

scrophulariae Tav. Asphondylia. -Alg-arve, Cabo Carvoeiro e 
arredores de Tavira, 105 y 106. 

scrophulariae Kief. Contarinia.— Soalheira (Tavares), 114. 

scro])hular¡ae Tai\ Macrolabis.— Matta do Fundáo, 103 y 105. 

scutata Ross. Capnoptera —Fuencaliente (Ciudad Real), 129. 

semicinereus Wied. Trichopticus.-Manacor, Sóller, Miraraar 
(Mallorca), 100. 

serpylli Kie(r. Asphondylia.— S. Fiel, Sobreiral (Tavares), 105. 

sexnotata Mág. Coenosia. — Pozuelo de Calatrava (Ciudad 
Real), 129. 

sig-nata Brischk. Chortophila. — Ntra. Sra. do Orada (perto 
de S. Vicente da Beira) (Tavares), 27; Reg-iáo de S. Fiel, 
Matta do Fundáo, Castellejo, Porto (Aliena) (G. Sampaio), 
Gerez, 114. 

signata ifez^. Mycetophila.— Fuencaliente (Ciudad Real), 129. 

T.xn.- Julio, 1912. .>« 

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398 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

sig-natus Friv. Nemotelus. — Pozuelo de Calatrava (Ciudad 
Real), 129. 

silvestris Kief. (in litt.) Dasyneura.— Fundáo, 105. 

^ovdAád. Zeil. Aphiochaeta. — Monseny (Antig-a), 110. 

spectabilis Lw. Ochthiphila.— Fuencaliente (C. Real), 129. 

squalida Mg. Scatophag-a.— La Garriga (Antiga), 110. 

stimulans Alg. Haematobia.— Cornet (Antig-a), 110. 

striata Fahr. Sarcophag-a —Jardín Botánico (Antiga), 110. 

subcoleoptrata L. AUophora. — Miramar (Mallorca), 100. 

subfasciatus Rond. Merodon.— Fuencaliente (C. Real), 129. 

subpatula Bremi. Dasyneura . — Arredores de Brag-a (Bom 
Jesús, Nine), Matta do Fundáo, 114. 

suilla Fabr. Scatophag-a.— La Garrig-a (Antiga), 110. 

sulphureus Mikn. Systoechus.— S. Esteban Palautordera (An- 
tiga), 110. 

Sundewalli Zeit. Occemyia. — Pozuelo de Calatrava (Ciudad 
Real), 129. 

taeniopa Talham. (in litt.) Dioctria.— Fuencaliente (Ciudad 
Real), 129. 

tamaricis de Stef. Rhopalomyia.— Perto da praia de S. Cruz 
(lavares), 114. 

teg-ularia Lw. Platystoma.— S. Fructuoso de Bag-es (Anti- 
ga), 110. 

tergestinus Egg. Tabanus.— Cornet (Antiga), 110. 

testacea R. D. Bucentes. — Pozuelo de Calatrava (Ciudad 
Real), 129. 

teucrii Tav. Dasyneura. — Estrella, Matta do Fundáo e Rodao, 
Nine, Gerez, Braga (Tavares), 101; Portas do Rodam, su- 
burbios de Braga (Bom Jesús), Serra de Estrella (perto de 
Lagoa do Pacáo), 114. 

thalictricola Rül)S. Clinodiplosis. — Margem do rio Ave e Nine 
(Tavares), 114. 

thapsiae Kief. Lasioptera.— Arredores de Coimbra (A. Moller), 
perto de Setubal (A. Luisier), j unto de S. Cruz (Tavares), 27. 

thymi Kief. Janetiella.— Arrabida (Tavares), 114. 

tliymicola Kieff. Janetiella. — Arrabida (A. Luisier), 27; Arrabi- 
da (entre o Portinho, e o Ontáo), 114. 

tigrina Fabr. Odontomyia.— Peñalara, Madrid, Escorial (Cazu- 
rro), Coruña (Bolívar), 131. 

trilineata Fahr. Oxycera.— -Pozuelo de Calatrava (C. Real), 129, 



DE HISTORIA NATURAL 399 

tripunctata Wied. Arg-yramoeba. — Cornet (Antig-a), 110. 

trispina límid. Sapromyza.— Pozuelo de Calatrava (C. Real), 129. 

tuberculi Hüds. Janetiella. — S. Fiel e Gardiinha (Tavares), 
27 y 114. 

tubicola Alef. Dasyneura. — Perto de Ponte do Lima (G. Sam- 
paio), Castro Laboreiro (J. A. Reis), Cintra, Matta do Fun- 
dáo (Tavares), 28; Gardunha, Castello Novo, Miuho, Ya- 
llong-o, Traz-os-Montes, Villa Real, Gerez, Vianna do Cas- 
tello, 114. 

ulicis Verr. Asphondylia.— Valle dos Puchaleiros (A. Luisier), 
arredores de Setubal, perto de Torres Vedras e da praia 
de S. Cruz (Tavares), 27; Bussaco, Cintra (Trotter), 99; 
Perto da Arrabida, Alg-arve, Lagoa (perto do Carvoeiro), 
Vianna do Castello, Ponte de Lima (G. Sampaio), 114. 

ulig-inosa Ha!. Notiphila.— Fuencaliente (Ciudad Real), 129. 

umbripennisZzr. Campsicneraus. — Fuencaliente (C. Real), 129. 

unifasciatus Lów. Tabanus. — La Guarda (Portug-al) (Hey- 
den), 93. 

urticae Perr. Dasyneura. — Matta do Fundáo (M. N. Martins), 
27 y 114. 

Valerii Tav. Rhopalomyia. — Portas do Rodáo, arredores de 
Setubal (Valerio Cordeiro), 113 y 114. 

variabiiis Panz. Chilosia . — S. Esteban Palautordera (An- 
tig-a), 110. 

varieg-ata FlI. Phortica. — Casa Antúnez (Antig-a), 110. 

varipes Meiff. Bibio. — Fuencaliente (Ciudad Real), 129. 

varius Fabr. Tanypus.— Cataluña (Antig-a), 110. 

venusta Lw. Notiphila.— Fuencaliente (Ciudad Real), 129. 

venustus iMeiff. Anthrax.— S. Fructuoso de Bag-es (Antig-a), 110. 

venustus Jiossi. Holopog-on. — Mang-ualde (Portug-al) (Hey- 
den), 93. 

verbasci VaU. Asphondylia.— Perto de Torres Vedras (Tava- 
res), 27; S. Fiel, Castello Novo, 114. 

veronicae VaU. Dasyneura.— Matta do Fundác, 28; Gerez, 114. 

vesicularis Z. Conops —Cornet (Antig-a), 110. 

viciae £ie^. Dasyneura.— Lousa (Tavares), 114. 

viciicola Tav. Dasyneura.— Matta do Fundáo (Tavares), 105. 

vitellina Lw. Conops.— S. Esteban Palautordera (Antig-a), 110. 

volvens Áíe^. Macrodiplosis.— Gerez (Tavares), 105. 



400 boletín de la real sociedad española 



Distribución sistemática de las especies referidas. 

Orthorrhapha. 

Orthorrhapha Nematocera. 

Eucephala. 

Fam. Sciaridae. 

Sciara annulata Meig. subsp. Absoloni Bezü. 

— flavipes Meig. 

— morio Fadr. 

— pallipes FaJ)r. 

Fam. Mycetophilidae. 
Subfam. Seiophilinae. 
Polylepta leptogastra Wmn. 

Subfam. Myeetophilinae. 

Rhymosia placida Winn, 
Allodia crassicornis Stann. 
Mycetophila sig-nata Meig. 

Fam. Bibionidae. 
Subfam. Scatopsinae. 
Scatopse atrata Say. 

Subfam. Bibioninae. 



Bibio clavipes Meig. 

— pomonae Fair. 

— varipes Meig. 



Fam. Ghironomidae. 



Chironoraus pedellus Deg. 

— psittacinus Meig. 



DE HISTORIA NATURAL 401 



Tanypus plumipes Fries. 

— varius Fair. 

Fam. Simulidae. 
Simulium latipes Meig. 

Fam. Rhyphidae. 
Rhyphus fuscatus Fabr. 

— punctatus Fabr. 

Oligoneura. 

Fam. Cecidomyiidae. 

Siibfam. Ceeidomyiinae. 
Grupo Lasiopterariae, 

Lasioptera carophila F. Lw. 

— thapsiae Kieff. 
Stefaniella brevipalpis Kief. 

— salsolae Tav. 
Baldratia salicorniae Kief. 
Rhabdophag-a albipennis Winn. 

— nervorum X¿e/. 

— Pierrei Kie¡^. 

— pulvini ITief. 

— rosaría lí. Lw. 

— salicis Schrnk. 
Dasyueiira capsulas Kief. 

— raphanistri Kief. 

— acrophila Winn. 

— affinis Kief. 

— asperulae F. Lio. 

— bryoniae Bouché. 

— Brag-ancae Tav. 

— cerastii Binnie. 

— crataeg-i Whm. 

— elegans Tav. 

— ericae-scopariae D%f. 

— ericinai^. Lw, 



402 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Dasyneura filicina Kief. 

— g-alii H . Lw. 

— g-enisticola F. Liv. 

— liygTophila Mih. 

— hyperici Bremi. 

— loticola Rübs. 

— muricatae Mde. 

— oenophila Haimh. 

— párvula Lieh. 

— periclymeni Rül)S. 

— plicatrix H. Lie. 

— rosarum Hardy. 

— rufescens de Stef. 

— salicariae Kieff. 

— silvestris Kieff. (in litt.) 

— subpatula Bremi. 

— teucrii Tax¡. 

— tubicola Kieff. 

— urticae Ferr. 

— veronicae Valí. 

— viciae Kieff. 

— viciicola Tav. 
Macrolabis brunellae Tav. 

— scrophulariae Tax). 

Grupo ASPHONDYLIARIAE, 

Schizomyia g-aliorum Kieff. 

— phillyreae Tax). 

— pimpinellae F. Lio. 
Asphondylia bitensis Kieff. 

— Borzi de Stef. 

— cytisi Frfld. 

— Mayeri LieJ). 

— melanopus Kiefí. 

— pilosa Kieff. 

— menthae Fierre. 

— sarothamni H. Lie. 

— serpylli Kieff. 
^ ulicis Verrall. 



DE HISTORIA NATURAL 403 



Asphondylia verbasci VaU. 

— scrophulariae Tav. 
Rhopalomyia baccarum Wachll. 

— millefolii H. Lir. 

— Navasi Tav. 

— hispánica Tav. 

— tamaricis de Sief. 

— Valerii Tav. 
Olig-otrophus capreae Wimi. 

— — — var. major Kieif. 

— Panteli Kieff. 
Janetiella thymi Kieff. 

— thymicola Kiefí. 

— tuberculi Rübs. 

Grupo DlPLOSARIAE. 

Braueriella phillyreae F. Lv. 
Contarinia anthobia F. Lw. 

— ilicis Kieff. 

— loti Deg. 

— mediterránea F. Lw. 

— rumiéis H. Lie. 

— scoparii Rübs. 

— scrophulariae Kief(. 
Thecodiplosis Giardiana Kieff. 
Macrodiplosis dryobia F. Lw. 

— volvens Kieff. 

Cecidomyia endog-ena Kieff. 

— pini Deg. 
Clinodiplosis thalictricola Rübs. 

Polyneura. 

Fam. Tipulidae. 
Subfam. Tipulinae. 
Típula nigra L. 



404 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Orthorrhapha Brachycera. 

Platygenya. 

Homoeodactyla. 

Notacantha. 

Fara. Stratiomyiidae. 

Subfam. Pachygastrinae. 
Pachyg-aster atra Pan:. 

Subfam. Clitellariinae . 

Nemotelus fuscinervis Ltr. 
— sig-natus Friv. 
Oxycera pulchella Meig. 

— trilineata Fabr. 

Subfam. Stratiomyiinae. 

Odontomyia felina Pan:. 
— tigrina Fabr. 

Fara. Xylophagidae. 
Xylorayia maculata Meig. 

Tanystoma. 
Fam. Tabanidae. 

Subfam. Pangoninae. 

Chrysops relictus Meig. 
Pang-onia obscurata Lie. 

Subfam. Tabaninae. 

Tabanus infuscatus Lw. 

— micans Meig. 

— paradoxus Jaenn. 

— terg-estinus Egg. 

— unifasciatus Lw, 



DE HISTORIA NATURAL 405 



Fam. Leptididae. 

Subfam. Leptidinae. 

Leptis notata Meig. 

Bombylimorpha. 

Fam. Acroceridae. 

Subfam. Acroeerinae. 

Oncodes pallipes Latr. 

Heterodactyla. 

Procephala. 

Fam. Asilidae. 

Subfam. Dasypogoninae. 

Leptog-aster nigricornis Lw. 
Dioctria atricapilla Meig. 

— Reinhardi Wied. 

— rufipes Deg. 

— taeniopa Thalham. (in litt.) 
Selidopog-on Goug-eleti Bigot. 
Stenopog-on Grünberg-i Becker. 
Holopog-on venustas Rossi. 

Subfam. Iiaphriinae. 
I>aphria marg-inata Z. 

Subfam. Asilinae. 

Pamponerus g-ermanicus L. 
Machimas atricapillus Fall. 

— rufimanus Mg. 

— dasypyg'us Liv. 

— fortis Lio. 

— g-onatistes ZeU. 
Helig-moneura brunnipes. Fah\ 

— flavipes Meig 

Gerdistus erytUrurus Meig 



406 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Fam. Bombyliidae. 

Subfam. Anthracinae. 

Arg-yramoeba Aethiops Falr. 

— tripunctata Wied. 

Anthrax Abbadon Fabr. 

— humilis Ruthe. 

— venustus i¥(?¿^. 
Mulio obscurus Fabr. 

Subfam. Lomatiinae. 
Lomatia Sabaeus Fahr. 

Subfam. Bombyliinae. 

Bombylius minor L. 

— niveus Meig. 
Systoechus sulphureus Mikn. 
Phthiria canescens Lie. 

— Gaedii Meig. 

Polytoma. 

Fam. Therevidae. 
Cionophora Kollari Egg. 

Orthogenya. 

Fam. Empididae. 
Subfam. Hybotinae. 
Hybos grossipes L. 

Subfam. Empidinae. 

Empis femorata Fahr. 

— lútea Meig. 

— punctata Meig. 
Hilara flavipes Meig. 

— pilipes Zett. 



DE HISTORIA NATUKAL 407 



Subfam. Taehydromiinae. 

Tachydromia exig-ua Meig. 
— nigrina Meig. 

Fam. Dolichopodidae. 

Subfam. Dolichopodinae. 

Dolichopus latilimbatus Macq. 

— pennatus AJeig. 

— picipes Meig. 
Poecilobothrus Bigotii Mik. 

— nobilitatum L. 

Hercostomus g-ermanus Wied. 

Subfam. Diaphorinae. 

Asyndetus latifrons Lw. 
Arg-yra grata Lie. 

Subfam. Hydxophorinae. 

Medeterus pallipes Zett. 
Campsicnemus umbripennis Lw. 

Acroptera. 

Fam. Lonchopteridae. 
Lonchoptera riparia Meig. 



Cyclorrhapha. 

Aschiza. 
Syrphoidea. 

Fam. SyrpMdae. 
Subfam. Syrphinae. 

Parag-us cinctus Schin. et Egg. 
Cbilosia insig-nis Lie. 
— pagana Meig . 



408 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Chilosia púbera Zett. 

— variabilis Panz. 
Platychirus peltatus Meig. 
Syrphus arcuatus Fall. 

— auricoUis Meig. var. maculicornis ZU. 

— bifasciatus FaJ)?. 

— lasiophthalmus Zett. 
Chamaesyrphus lusitanicus Mik. 
Neoascia floralis Meig. 

Subfam. !Eristalinae. 

Eristalis quinquelineatus Fabr. 

— alpinus Panz. 

— intricarius L. 
Helophilus frutetorum Fabr. 
Merodon funestus Fahr. 

— subfasciatus Rond. 

Subfam. Milesiinae. 

Euraerus ovatus Lw. 
Ferdinandea áurea Rond. 

Subfam. Chrysotoxinae. 
Chrysotoxum arcuatum L. 

Subfam. Microdontinae. 
Microdon devius L. 



Hypocera. 

Fam. Phoridae. 

Hypocera flavimana Meig. 
Aphiochaeta sórdida Zett. 

Fam. Platypezidae. 
Platypeza infumata Hal. 



DE HISTORIA NATURAL 409 

Schizophora. 

Eumyidae. 
Schizometopa. 

Fam. Tachinidae. 

Subfam. Tachininae. 



Cyphocera ruficornis Macq. 
Nemoraea pellucidal/ei^. 
Tachina larvarum L. 
Gonia capitata Deg. 
Cnephalia cinerascens Rond. 
Bucentes testacea R.-D. 
Actia frontalis Macq. 



Subfam. Sarcophaginae. 



Sarcophag-a infaiitula Rond, 

— sti'iata Falr. 
Phylloteles pictipennis Lw. 



Subfam. Calliphorinae. 



PoUenia atramentaria Meig. 
— bicolor R. D. 



Subfam. Phasiinae. 



Xysta cana Meig. 
Allophora subcoleoptrata L. 



410 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Cyclorrhapha Schizophora. 

Schizometopa. 

Fam. Anthomyidae. 
Subfam. I. Muscinae. 

Haematobia stimulans Meig. 
Phaonia rufipalpis Macq. 
Trichopticus semicinereus Wied 
Mydaea quadrinotata Meig. 
Fannia fuscula Fall. 

Subfam. II. Coenosiinae. 

Chortophila sig-nata Brischke. 

Anthomyia pluvalis L. var. procellaris Ro7id. 

Coenosia sexnotata Meig. 

Holometopa. 

Acalyptera. 
Fam. Scatomyzidae. 

Subfam. Seatophaginae. 

Scatophag'a squalida Meig. 

— suilla Fabr. 
Coniosternum obscurura Fall. 

Fam. Borhoridae. 

Borborus fimetarius Meig. 
Sphaerocera denticulata Meig. 
Liraosina coxata Slenh. 

Fam. Helomyzidae. 

Helomyza nemorum Meig. 
— rufa Fall. 

Fam. Sciomyzidae. 

Subfam. Tetanoeerinae. 
Hedroneura cucularia L. 



DE HISTORIA NATURAL 411 



Fam. Sapromyzidae. 

Sapromyza flavipalpis Lw. 

— labiosa Beck. 

— long-iseta Lie. 

— obsoleta Fall. 

— trispina Rond. 
Prosopomyia paluda Lw. 

Fam. Lonchaeidae. 

Lonchaea fQg-ax Beck. 
Palloptera saltuuin L. 

Fam. Ortalidae. 

Subfam. Ortalinae. 

Herina luctuosa Meig. 

— nigrina Meig. 

— palustris Meig. 
Meliera acuticornis Lw. 
Platystoma teg-ularia Lw. 

Fam. Trypetldae. 

Subfam. Trypetinae. 

Acidia pulcbella Tav. 
Rhag-oletis cerasi L. 
Orellia Schineri Lw. 
Trypeta Luisieri Tav. 
Myopites Olivieri Kiefí. 
Urophora alg-ira Macq. 
— maura Frfld. 
Carphotricha pupillata Fall. 
— Andrieuxi Tav. 

Tephritis irrorata Fall. 

Fam. Sepsldae. 
Piophila nigriceps Meig. 



412 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Fam. Psilidae. 

Psila obscuritarsis Lw. 
— pectoralis Meig. 

Fam. Chloropidae. 

Subfam. Chloropinae. 

Capnoptera scutata Rossi. 
Meromyza pratorum Meig. 
Chlorops lineata Fabr. 

— long-ula Meig. 
Chloropisca g-labra Meig. 
Dicraeus obscurus Lw. 

Subfam. Oscininae. 
Oscinis pratensis Meig. 

Fam. Ephydridae. 
Subfam. líotiphilinae. 

Notiphila nig-ricornis Stenh. 

— ■ riparia Meig. 

— ulig'inosa llalid. 

— venusta Lw. 
Clanoneuriim cimiciformis Halid. 

Subfam. Ephydrinae. 
Parydra aquila Fall. 

Subfam. Drosophilmae. 

Phortica variegata FaU. 
Drosophila melanog-aster Meig. 

Subfam. Geomyzinae. 
Opomyza florum Fabr. 

Subfam. Oehthiphilinae 

Ochthiphila spectabilis Lw. 
Leucopis arg-eritata Heeger. 



DE HISTORIA NATURAL 413 



Subfam. Agromyzinae, 
Cacoxenus indag-ator Lie. 
AgTomyza Kiefferi Tav. 

— lappae Lw. 

— reptans Fall. 

— Schineri Giraiid. 
Ceratomyza acuticornis Meig. 

Subfam. Phytomyzinae. 
Phytomyza g-eniculata Macq. 

Fam. Conopidae. 

Subfam. Conopinae. 
Conops vesicularis L. 
— vitellina Lio. 
Pliysocephala rufipes Fabr. 

Subfam. Myopinae. 
Occemyia Sundewalli Zett. 

Díptera Pupipara. 

Fam. Hippoboscidae. 
Lipoptena cervi L. 

Fam. Nycteriibidae. 
Nycteribia pedicularia Latr. 



T. xu.-Julio, 1912. 27 



414 BOLETÍN BE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Publicaciones y colecciones de donde se han tomado 
los datos que se citan. 

27. Tavares (Joaquim da Silva) (1).— As Zoocecidias Portu- 

g-uezas. — Enumeracao das especies até ag-ora encontra- 
das em Portugal e descripcáo de dezenove ainda nao 
estudadas.— (Annaes de Sciencias Naturaes, vol. vii, 
1900. Porto, 1902, pág-s. 17 á 108, con 2 láms.) 

28. Tavares (Joaquim da Silva) (1).— As Zoocecidias Portu- 

g-uezas. Addenda. Com a descripcáo de quinze especies 

cecidogenicas novas.— (Revista de Sciencias Naturaes 

do Collegio de S. Fiel, vol. i. Lisboa, 1902, págs. 97 

á 152). 
48.* Tavares (Joaquim da Silva) (2).— Description de deux 

Cécidomyes nouvelles.— (Marcellia, vol. i, págs. 98 á 

100. Padova, 1902.) 
68.* RoEDER (V. von).— Ueber von Schmiedekneclit in Spa- 

nien gesammelten Dipteren.— (Entom. Nachricht., 1884. 

X, págs. 253 á 257.) 

92. Bréme (Marqués de).— Note sur le genre CeratUis de 

M. Mac Leay.— (Ann. Soc. ent. France, 1842, págs. 183 
á 190.) 

93. Hetden (L. von).— Entomologische Reise nach dem Süd- 

lichen Spanien, der Sierra Guadarrama und Sierra Mo- 
rena, Portugal und den Cantabrischen Gebirgen.— Ber- 
lín, 1870.— Díptera von H. Loew., págs. 11, 12, 22, 23, 
25, 26, 27, 31, 32, 34, 36, 37, 39, 40, 41, 45, 48, 51, 
y 211 á212. 

94. RoDER (Víctor von).— Verzeichniss andalusischer Díptera 

bei Granada von Herrn Ribbe gesammelt.— (Berlíner 
entomologische Zeitschríft, 1872, págs. 191-192.) 



(1) V uelvo á citar estos dos trabajos por haberlos revisado de nuevo 
y porque la indicación bibliográfica de los mismos sufrió algunas inexac- 
titudes en la primera parte. 

(2) Las citas bibliográficas acompañadas de un asterisco indican que 
se trata de publicaciones que no he podido ver y sólo las conozco por re- 
ferencias del Dr. Bezzi ó del cKat. d. Palaarkt. Dipteren» de Kertész. 



ÜE HISTORIA NATURAL 415 

95. GiRARD (A. A.)— Excursión aux lies Berlengas et Fa- 

rilhoes. Zoolog-ie.— (Bolet. Soc. geogT. Lisboa, 1884, pá- 
gina 450.) 

96. MiK (Jos).— Ein neuer Chamaesyrplius (Dipt.)- (Wiener 

entomolog-ische Zeitting". xvii, 1898, pág-s. 143-146.) 

97. Trotter (A.)— Prima coramunicazione intorno alie Galle 

(Zoocecidi) del Portogallo.— (Bol. de Soc. Brot., 1899), 
vol. XVI, págs. 196-202.) 

98. Trotter (A.)-- Seconda coramunicazione intorno alie Galle 

(Zoocecidi) del Portog-allo.— (Bol. de Soc. Brot, 1900, 
vol. XVII, pág-s. 155158.) 

99. Trotter (A.)— Terza communicazione intorno alie Galle 

(Zoocecidi) del Portogallo.— (Bol. de Soc. Brot., volu- 
men sviii, 1901, pág-s. 152 á 162.) 

100. Yerbury (J. W.)— Baleario Insects.— Díptera. (The Ento- 

molog-ist's Monthly Magazine, vol. xxxvii. London, 1901, 
págs. 272 á 274.) 

101. Ta VARES (Joaquim da Silva).— Zoocecidias novas para a 

fauna Portugueza.— (Brotaría, vol. ii, 1903, págs. 160 
á 179.) 

102. Tavares (Joaquim da Silva).— Descripción de tres Ceci- 

domyias españolas nuevas).— (Boletín Soc. Aragonesa 
de Ciencias Naturales, 1904, págs. 276 á 278.) 
102 ^is, Tavares (Joaquim da Silva).— Descripcáo de tres Ce- 
cidomyias Hespanholas novas. — (Brotéría, 1904, pá- 
ginas 293 297.) 

103. Tavares (Joaquim da Silva). — Notas Cecídológicas. — 

(Brotéría, 1906, págs. 77 á 80.) 

104. Tavares (Joaquim da Silva). — Notas orthopterologicas. 

I. A Familia das Pliasmidae em Portugal.— (Brotéría, 

1906, págs. 84 á 98.) 

105. Tavares (Joaquim da Silva}.— Primeiro appendice a Sy- 

nopse das Zoocecidias Portuguezas. — (Brotéría, S. Z., 

1907, págs. 109 á 134, tab. ii á iii.) 

106. Tavares (Joaquim da Silva).— Diaguose de trois Cécído- 

luyes nouvelles.— (BuUetin de la Société Portugaise des 
Sciences Naturelles, i, 1907, p-ágs. 50 á 54.) 

107. Kieffer (Dr. J. J.)— Eine neue endoparasite Cecidomyi- 

de.— (Z. für syst. Hym. u. Dipt., 1907, vii, pág. 129.) 

108. Becker (Th.)— Die Loew'schen Typen in der Rosen- 



416 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

hauerschen Dipteren-Sammlung'. —(Wiener Entomo- 
log-ische Zeitschrift, xxx, 1911, pág-s. 71 á 76.) 

109. Andreü (J.) — Tipúlidos y Limónidos de España, i. (Bole- 

tín de la Soc. Arag-. de Ciencias Naturales, Marzo Junio 
1912, págs. 72 á 77, 117 á 123 y 146 á 151.) 

110. Antiga (Pedro).— Contribución á la Fauna de Cataluña. 

Catálog-o de los Dípteros observados en diferentes sitios 
del Principado. — Barcelona, 1888, 16 pág-s. 

111. Tavares (Joaquirn da Silva).— Quatro dias na Estrella.— 

(Brotéria, 1902, pág-s. 177 á 182.) 

112. Tavares (Joaquirn da Silva).— üescripcáo de tres Ceci- 

domyas novas.— (Brotéria, 1902, pág-s. 182 á 185.) 

113. Tavares (Joaquirn da Silva).— Descripcáo de duas Ceci- 

domyas novas.— (Brotéria, 1904, págs. 298 á 301.) 

114. Tavares (Joaquirn da Silva). — Synopse das Zoocecidias 

Portug-uezas. — (Brotéria, vol. iv, 1905, 123 pág-s. y 
14 láms.) 

115. Navarro (Leandro). — La Rabia (Ascochyta pisi Oud.) y 

la Mosca de los Garbanzales (Ag-romyza ciceri Nav.) — 
Madrid, 1903, 95 pág-s. y 4 láms. 

116. Herrero (Paulino Joaquín). —Instrucciones para conocer 

y combatir la Cecidomyia destructor Sa?/.— Madrid, 
1896, 32 pág-s. y 13 láms. 

117. García Maceira (Antonio). — Las ag-allas foliares de los 

robles.— Madrid, 1911, 34 pág-s. y 4 láms. 

118. Bezzi (Dr. Mario).— Biospeolog-ica. XX. Diptéres (pre- 

miére serie), suivi d'un Appendice sur les Diptéres ca- 
vernicoles recueillis par le Dr. Absolon dans les Bal- 
cans. — (Archives de Zoologie experiméntale et g-éné- 
rale, 5'' serie, tome viii, pag-es 1 h 87. París, 25 Mai 1911 , 
23 fig-ures.) 

119. Bezzi (Dr. Mario).— Diptera Peninsulae Ibericae. Pars 

prima seu g-eneralis. — (Brotéria, S. Z., vol. x, fase. ii. 
Brag-a, 1912, pág-s. 114 á 156, 16 fig-s.) 

120. * Wandelli (D.)- Florae et Faune lusitanicae specimen. 

(Mém. de Acad. real de Scienc. de Lisboa, 1797, i, pá- 
g-inas 37-39.) 

121. * Dufour (L.)— Description de quelques insectes diptéres 

desg-enres, etc., observes en Espag-ne. — (Ann. Sci.nat,, 
1833, XXX, pág-s. 209-221.) 



DE HISTORIA NATURAL 



41- 



122. 



123. 



124. 



125. 



126. 



127. 



128. 

129. 

130. 
131. 



Waltl (J.)— Reise durch Tyrol, Oberitalien und Pie- 
mont nach dem südlichen Spanien.— 1835, Passau, 
Pustel, pág-s. 247.— Vide etiam Editionem secundam 
1. c. 1837. 

Macdonald (J.)— La propag-ation du paludisme par les 
Moustiques avec une note sur leur role á Rio Tinto 
(Sud d'Espagne).— Thése de Paris, 53 pág-s., 1901. 

Sarmentó (II.) et Franca (C.)— Nota sobre algunos Cu- 
licidiosportuguezes.— (Rev. port. deMed. eChir. Prat., 
Lisboa, 1901, et C. R. de la Soc. de Biologie, liv, pá- 
gina 152.) 

Trotter (A.)— Elenco di Galle raccolte in Ispag-na. — 
(Marcellia, 1902, i, págs. 122-125.) 

PiTTALUGA (Gustavo).— Sulla presenza e distribuzione 
del g-enere Anopheles in alcune reg-ioni della penisola 
ibérica, etc. -(Atti Accad. Lincei, 1903 (5), xii^ pági- 
nas 529 á 538.) 

CoRTí (E.)— Alcuni ditteri del Portog-allo.— (Rendic. Rea- 
le Istit. lomb. di Sci. e Lett., 1903 (2), xxxvi, pág-i- 
nas 1.068 á 1.077.) 

Tavares (Joaquina da Silva). -As Cecidias do Gerez.— 

(Brotéria, S. Z., 1909, viii, pág-s. 107 á 120.) 
Colección del Sr. D. José María de la Fuente, de Pozuelo 

de Calatrava (Ciudad Real). 
Colección del Sr. D. José María Bofill, de Barcelona. 
Colecciones del Museo de Madrid. 



índice alfabético de los géneros de Dípteros 
encontrados hasta ahora en la Península Ibérica. 



PÁGINAS 

Mem. Bol. 

Acantholena (1) 222 

Acarthophthalmus 224 

Acidia 227 411 

Aciura 227 



PÁGINAS 

Mem. Bol. 

Acomyia 212 

Acrecerá 187 

Actia 212 409 

Actina 185 



(1) Con las abreviaturas Mem. y Bol. indico que las paginas donde se encuentra ci- 
tado un género corresponden á la primera parte, publicada en las Memorias ó á la 
presente del Boletín de la R. Soc. esp. de Hist. nat. 



418 



boletín de la real sociedad española 



Agromyza 

Allodia 

AUognota 

AUophora 

AUotrichoma 

Amalopis 

Amlctus 

Anachaetopsis 

Anastoechus 

Ancylorrhynchus 

Andrenosoma 

Anisomera 

Anopheles 

Anthoiiiyia 

Anthracophaga 

Anthrax 

Antiphrisson 

Antocha 

Aphaniosoma 

Aphiochaeta 

Aphrosylus 

Apodacra 

Araba 

Argyra.. 

Argyramoeba 

Asilus 191, 

Asimoneura 

Asindulum 

Asphoudylia 

Aspistes 

Asteia 

Astomella 

Asyndetus 

Atherigona 

Atherix 

Athyroglossa 

Atisea 

Atylomyia 

Azana 

Azelia 

Baccha 

Baldratia 

Balioptera 

Baumhaueria 

Beris 

Besseria 

Bibio 




236 
173 
221 
217 
232 
182 
194 
212 
195 
189 
191 
182 
178 
221 
230 
193 
191 
181 
237 
209 
203 
215 
215 
202 
393 
192 
227 
172 
180 
174 
234 
187 
202 
219 
187 
232 
232 
213 
173 
219 
207 

235 
212 
185 
21? 



409 



410 



406 



408 



407 
406 



402 



407 



401 



400 



Bicellaria 196 

Blepharoptera 224 

Boletina 173 

Bolitophila 172 

Bombyliiis 194 

Borborus 222 

Brachycampta 173 

Brachyrhaeta 212 

Brachyglossum 238 

Braueriella 

Brullaea 211 

Bucentes 212 

Cacoxenus 

Calliphora. 216 

Calobata 229 

Camarota Í31 

Camilla 234 

Campsicnemns 203 

Camptocladius 176 

Campylochaeta 211 

Caoipylomyza 179 

Canace 234 

Capnoptera 230 

Carcelia 211 

Caricea 220 

Carphotricha 228 

Catharosia 217 

Catocha 179 

Cecidotnyia. 

Centor 230 

Ceratitis 229 

Ceratomyza 2^7 

Ceratopogon 175 

Ceraturgus 188 

Cerdistus 192 

Cerioides 209 

Ceromasia 211 

Ceroplatus 172 

Chamaesyrphus 

Chersodromia 200 

Chilosia 205 

Chiromyia 235 

Chironomus 176 

Cbirosia 221 

Chloromyia 184 

Chloropieca 231 

Cblorops 230 



406 
410 



403 

409 
413 



4G7 



412 



411 



403 



413 



405 



408 



407 



400 



412 
412 



DE HISTORIA NATURAL 



419 



406 
412 



403 



Chorisops 185 

Chortophila 220 410 

Chrysogaater . 206 

Chrysomyia 216 

Chrysomyza 227 

Chrysopilus 187 

Chrysops 185 404 

Chrysotoxum 208 408 

Chrysotus 202 

Cionophora 

Clanoneurum 

Clasiopa 232 

Cüiiocera 199 

Clinodiplosis 

Clytiomyia 217 

Cnephalia 212 409 

Coelopa 222 

Coelosia 173 

Coenomyia 185 

Coenosia 221 410 

Conicera 210 

Coniosternum 222 410 

Conops... ,238 413 

Contarinia. 180 403 

Cordyla 174 

Cordylura 222 

Coremacera 225 

Corethra 178 

Crassiseta 231 

Cricotopus 176 

Ctenophora 182 

Culex 178 

Oyclocephala 232 

Cy lindromiopsis 213 

Cyllenia 194 

Cyphocera 

Cyrtonotuin 235 

Cyrtopogou 190 

Cyrtosia 1 94 

Cyrtus 187 

Czernya 211 

Dactylolabis 181 

Dacus 229 

Dalmannia 239 

Uasyarthrus 202 

Dasyueura 179 

Pasyphora 218 



409 



401 



Dasypogon 189, 190 

Desmometopa 236 

Dexia 214 

Dexiomorpha 214 

Diadocidia 172 

Diamesa 177 

Diaphorus 202 

Dichaéta 232 

Dichetophora 225 

Dicraeus 412 

Dicranomyia 180 

Dicrotrypana{Yéase Sym- 
mictus). 

Dilophus 175 

Dioctria 188 405 

Dionaea 211 

Diplotoxa 230 

Dischistus 196 

Discomyza 232 

Disjunctio 216 

Ditaenia 224 

Dixa 178 

Docosia 173 

Dolichocephala 199 

Dolichopus 201 407 

Domomyza 237 

Doros 206 

Dorycera ... 226 

Drapetis 199 

Drosophila 234 412 

Drymonoeca 202 

Dryomyia 180 

Dryomyza 223 

Dysmachus 191 

Eccoptomera 224 

Eccoptopus 191 

Echinomyia 210 

Elgiva 225 

Empeda 181 

Empis 197 406 

Enicita 229 

Ensina 227 

Ephelia 181 

Ephippiomyia 183 

Ephydra 234 

Ephygrobia 232 

Epicypta 174 



J20 



boletín de la real sociedad española 



PÁGINAS 

Mem. Bol 

Epithalassius 203 

Epitriptus 192 

Eriopogon 190 

Erioptera 181 

Eriothrix 213 

Erietalis 207 408 

Ernestia 211 

Eudoromyia 210 

Eiinierus 208 408 

Eurina 231 

Eutolmus 191 

Eutropha 230 

Exechia 174 

Exogaster '213 

Exoprosopa 192 

Exorista 211 

Fabriciella 210 

Fállenla 188 

Fannia 219 410 

Ferdinandea 208 408 

Frauenfeldia 214 

Eucellia 222 

Gastrophilus 217 

Geomyza 235 

Geranomyia 181 

Germana.. 212 

Geron 195 

Gitona 234 

Glenanthe 233 

Gonia 212 409 

Gonomyia 181 

Grabhamia 178 

Graphogaí-ter 212 

Graphomyia 2l7 

Gymnochaeta 211 

Gyirnopa 232 

Gymnopternus 202 

Gymnosoma 217 

Habropogon J89 

Haematobia 218 410 

Haematopota 186 

Halmapota 233 

Haltericerus 202 

Hammomyia 220 

Hebecnema 218 

Hecamede 232 

Hedroneura ...,.,. , , , 410 



píginas 
Mem. Bol. 

Heligmoneura 192 405 

Helocera 212 

Helomyza 224 410 

Helophilus 207 408 

Hemerodromia 199 

Hemipenthes 193 

Hercostomus 201 407 

Herina 226 411 

Heteromyza 224 

Heteropogon 190 

Heteropterina 216 

Hilara 198 406 

Hippobosca 239 

Hirtea 184 

Holopogon. 190 406 

Homalometopus 233 

Homoeonychia 210 

Hoplodonta 184 

Hoplogaster 221 

Hyadina 233 

Hybos 196 406 

Hydrellia 233 

Hydromyia . 225 

Hydrophoria 220 

Hydrophorus 203 

Hydrotaea 219 

Hygroceleuthus 201 

Hylemyia 220 

Hypocera 408 

Hypoderma 217 

Hypophyllus 202 

Janetiella 180 403 

Lamprochromus. 203 

Lampromyia 187 

Laphria 190 405 

Laphystia 190 

Lasiopa 184 

Lasiophthicus 206 

Lasiopogon 190 

Lasiops 221 

Lasioptera 179 401 

Lasiosoír a 173 

Laufferiella 210 

Lauxauia 226 

Leptis ... 187 405 

Leptogaster 188 405 

Leptomydas 188 



DE HISTORIA NATIjKAL 



4-21 



PAGINAS 

Mem. Bol. 

Leptopeza . . 199 

Lestremia 179 

Leucopia... 235 412 

Leucostoma 211 

Liancalus 203 

Liinnia 225 

Limnobia 181 

Limnophila 181 

Limnophora 219 

Limosina 223 410 

Linnaemyia. . . 210 

Lipoptena 413 

Lispa 220 

Lomatia 194 408 

Lonchaea 226 411 

Louchoptera 204 407 

Loxocera 230 

Lucilia 216 

Lydella 211 

Ly perosia 218 

Lypha 211 

Machaerium 202 

Macbimus 191 405 

Macqiiartia 213 

Macrocera 172 

Macrodiplosis 403 

Maciolabis 402 

Madiza 236 

Masicera 211 

Mayetiola 180 

Meckelia 226 

Medeterus. 203 407 

Megachetum 230 

Megerlea 215 

Meigenia 211 

Melanomelia 212 

Melanophora 214 

Melanosoma 239 

Melanostoma 205 

Meliera 226 41 1 

Melopbagus 239 

Merodon 207 408 

Meromyza 230 412 

Mesembrina 218 

Metopia 215 

Metopina 210 

Metriocnemus 177 



PAGINAS 

Mem. Rol. 

Microchrysa 185 

Microdon 209 408 

Micromorpbus ... 203 

Micropeza 229 

Micbrophorus 199 

Microphtlialma 214 

Milesia 208 

Milirbia 236 

Miltogramma 215 

Minella 213 

Mintho 213 

Molophilus 181 

Monarthropalpus 180 

Morellia 217 

Morinia 215 

Morpbomyia 213 

Mnlio 193 406 

Musca 217 

Mnscina 218 

Mycetobia 172 

Mycetophila 174 400 

Mydaea 218 410 

Myiatropa 207 

Myiobia 213 

Myiflepta 208 

Myiostoma 213 

Myopa 238 

Myopina 219 

Myopites 227 411 

Myxodexia 214 

Myzomyia 178 

Neaeropis 212 

Nemestrinus 188 

Nemopoda 229 

Nejioraea 211 409 

Nemorilla 211 

Nemorius. 186 

Nemotelus 183 404 

Neoascia 2("7 408 

JS'eoglaphyroptera. . . .. 173 

Neoitamiis . . 192 

Neurigona 201 

Norellia 222 

Notipbila 232 412 

Notonaulax 231 

Nycteribia 239 413 

Nycteribosca , . . . 339 



422 



BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Nyctia .• 215 

Occemyia 239 413 

Ochthera. 233 

Ochthiphila 235 412 

Oeydromia 199 

Ocyptera 213 

Ocypterula 213 

Odontomyia 184 404 

Oecothea 224 

Oedalea 199 

Oestrus 217 

Oligotrophus 1 80 403 

Olina 223 

Oncodes 188 405 

Onesia 216 

Ophyra 219 

Opomyza ,. 235 412 

Opsebius 187 

Orchieia 221 

Orellia 227 411 

Ornithomvia 239 

ürphnephila 178 

Ortalis 226 

Orthochile 202 

Orthocladius 177 

Oscinis 231 412 

Osycera 184 404 

Oxyna 228 

Oxyphora 228 

Pachycheta 231 

Pachygaster 404 

Pachyophthalmus 216 

Pacbyrrhina 183 

Pales 211 

Palloptera. . . 226 411 

Pamponerus 405 

Pangonia 185 404 

Paragus 204 407 

Parahy postena 212 

Parallelomma 222 

Paraprosena 214 

Parasetigena ... 211 

Parydra 233 412 

Pegomyia 220 

Pelecocera 207 

Peletieria 210 

Pelidnoptera 224 



Pelina 233 

Pericoma 179 

Phania 217 

Phaonia 218 410 

Phasia 217 

Pherbina 225 

Philonicus 191 

Philygria -. 233 

Phlebotomus 179 

Phora 209 

Phorocera 211 

Phortica.. 412 

Phronia 173 

Phryxe 211 

Phtbiria 196 406 

Phycodromia 222 

Phy Hoteles 409 

Physocepbala 238 413 

Phyto 214 

Phytomyptera 212 

Pbytomyza 237 413 

Piopbila 229 411 

Pipiza 205 

Pipizella 204 

Pipunculus 209 

Plagia 212 

Platychirus 205 408 

Platycoenosia 219 

Platynochaetus 207 

Platypeza 408 

Platystoma 22? 411 

Platyura.. 172 

Plesina 214 

Ploas 196 

Poecilobothrns 201 407 

Pogonorayia 218 

Pogonosoma 191 

Polietes 218 

Pollenia 216 409 

Polylepta 173 400 

Porphyrops 202 

Prosena 214 

Prosopomyia 411 

Protocalliphora 216 

Pseudacropsilus 202 

Pseudoholopogon 1 89 

Pseudopyrellia 218 



DE HISTORIA NATURAL 



423 



PÁGINAS 

Mem. Bol. 

Psila 229 412 

Psilocephala 196 

Psychoda... , 179 

Ptychoptera 178 

Pycnomalla i 83 

Pycnopogon 190 

Pyrellia 218 

Pyrophaena 205 

Rhabdophaga .. 179 401 

Rhacbicerus. ... 185 

Rbacodineura 212 

Rhagio 187 

Rhagoletis 411 

Rhatnphina 213 

Rhamphomyia 196 

Rhicnoéssa 237 

Rhingia 207 

Rhinophora 214 

Rhinotachina 213 

Rhopalomyia 180 403 

Rhymosia 173 400 

Rhynchocephalus 188 

Rhynchodinera 214 

Rhynchomyia 218 

Rhypholophus 181 

Rhyphus 179 401 

Rivellia 227 

Saltella 229 

Salticella 225 

Sapromyza 225 411 

Sarcophaga 214 409 

Sarcophila 215 

iSargus 184 

Saropogon 189 

Scaptomyza 234 

Scatella 234 

Scatopbaga 222 410 

Scatopbila 234 

Scatopse 174 400 

Scenopinus 196 

Sceptonia 174 

Schizomyia 402 

Scboenomyza 222 

Scboenopbilus ^03 

Sciapus 201 

Sciara 171 400 

Scicmyza , . , 224 



Sciopbila .... 173 

Selidopogon 189 405 

Sepedón 225 

Sepsis 229 

Servillia 210 

Setulia 216 

Sicus 239 

Silvius 186 

Simulium 178 401 

Sipbonella 231 

Spbaerocera 223 410 

Spbaerophoria 206 

Spbecapata 216 

Sphegina 207 

Spbenella 228 

Spilomyia 208 

Staurocbaeta 211 

Stefaniella 401 

Stegomyia 178 

Steuopogon 189 406 

Stenopteromyia 188 

Stenopteryx 239 

Stevenia 214 

Stichopogon 190 

Stilpon 200 

Stornatomyia ... 212 

Stomatorrbina 216 

Stomoxys 218 

Stratiomyia 184 

Strobliola 231 

Sturmia 211 

Succingulum 213 

Symmictus (= Dicrotry- 

pana) 188 

Symplecta 181 

Sympycnus 203 

Syutomocera 213 

Syntomogaster.. 217 

Syntormon 202 

Syritta 208 

Syrphus 206 408 

Systoecbus 196 406 

Tabanus lt^6 404 

Tachina 212 409 

Tacbista 200 

Tacbydromia 200 407 

Tacbytrecbus 20; 



4'21 



BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Tanypus 177 

Tanytarsus i77 

Tephritis 228 

Tephrochlamis 224 

Tephronota 226 

Tetanocera 224 

Teuchophorus 203 

Thalassomyia . 176 

Thecodiplosis 

Themira 229 

Thereva 196 

Thinophilus 203 

'i'hrixiou 213 

Thrypticus 202 

Ticbomyza 234 

Típula 182 

Tolmeras Iii2 

Tomomyza 194 

Toxophora 194 

Trafoia 213 

Triohina 19il 

Trichocera 1 82 

Tricholyga 212 

Trichouta 173 

Trichopticus 

Tricliosia 171 

Triclis 190 

Trimicra 181 



401 



411 



403 



PÁGINAS^ 

Mem . Bol. 



403 



410 



Trineura 210 

Trypeta 227 

Trypetoptera.. 226 

Tryptochaeta 236 

Uclesia 212 

Ulidia 127 

Urellia... 228 

Urophora 227 

Usía 194 

Verrallia 209 

Volucella 207 

Voria 212 

Wagneria... 212 

Weberia 217 

Winthemia 211 

Wohlfahrtia 216 

Xanthandriis 206 

Xanthogramma 206 

Xestomyza 196 

Xiphandrium 202 

Xylomyia 

Xylota 208 

Xysta 217 

Zenillia 211 

Zeuxia ... 214 

Zodiou 239 

Zophomyia 213 

Zygomyia . 174 



411 



411 



404 



409 



Erratas y correcciones (1) 



PÁGINA 


LÍNEA 


61 


1 


68 


3 


70 


12 


71 


18 


75 


2 


75 


4 


78 


9 


78 


10 


78 


18 


79 


7 



En lugar de 2.146, debe decir 2.2(il. 
Dice: bomaculatus; debe decir: albomaculatus. 
Dice: Tar.; debe decir: Tav. 

Añádase: antipedalis Meig. Dilophus. -España (Seidlitz), 90. 
Dice: (Colombel).; debs decir: (Colombel), &2. 
Dice: brevifurca Strobl; debe decir: brevifurcata Strobl. 
Dice: Nemestrina; debe decir: Slenopteromyia. 
Añádase: Bolivari Arias. Asüus.-Madrid (Arias), 131. 
Dice: cantabricus Strobl.] debe decir: cantábrica Strobl. 
Añádase: biunnipes A/e!> Sciara.-Irún, Sierra Morena (Strobl), 38; 
Algeciras, Montserrat (Strobl), 41. . 



(1) Estas v<Erratasv se refieren á los Datos para el conocimiento de la distribución, 
geográfica de los Dípteros de España (Mem. de la R. Soc. Esp. de Hist. Nat. t. vu. 
Memoria 2.'.— Madrid, 1912. 



píqina línea 



82 


2 


82 


3 


82 


5y7 


82 


12 


82 


15 


82 


16 y 17 


84 


11 


86 


8 


8/ 


17 


88 


6 


90 


5 


92 


17 


94 


« 


95 


10 


99 


6 


lül 


3 


102 


5 


103 


(5 


108 


16 


1C9 


17 


109 


13 


li6 


1 


118 


1 


119 


12 


123 


16 


126 


4 


126 


19 


i29 


3 


130 


13 


131 


13 


133 


5 


135 


7 


136 


11 


141 


14 


142 


12 


142 


6 


144 


n 


149 


9 


149 


16 


149 


18 


150 


7 


lf2 


6 


154 


16 


151 


9 


155 


7 


157 


15 


1E,8 


2 


158 


7 


159 


6 


165 


8y9 


165 


15 


176 


1 


179 


8 


lí^O 


6 


185 


1 


186 


7 



DE HISTORIA NATURAL 425 



Dice: Hercostonnis; debe decir: Hercostomus. 

Dice: cerviuss; debe decir: cervinas. 

Dice: Cereris; debe decir: cereris. 

Dice: Senh.; debe decir: Stenh. 

Añádase: caucásicas Fisch. Rhynchocephalus.— Jaca (Arias), 131. 

Dice: Tacliysta; debe decir: Tachista. 

Dice: Gonomyza; debe decir: Gonomyia. 

Añádase: clavipes Fabr. Merodon.— España (.^eidlitz), 90. 

Dice: Zftt ; debe decir: Zell. 

Dice: Fall.; debe decir: Fabr. 

Dice: Gymmopternus; debe decir: Gymnopternus. 

Dice: Lamprodromus; debe decir: Lamprochromus. 

Dice: Lyphia; debí decir: Lypha. 

Dice: Lamprodromus; debe decir: Lamprochromus. 

Añádase: flavescens Meig. Ploas.— España (Seidlitz), 90. 

Suprímase: flivopilosa Rigot Dicrotrypana.— Andalucía (Staudín- 

ger), y¡, y véase: costatus Lw. Symmictus. 
Dice: LauíTeria; debe decir: Laufferiella. 
Dice: Lestremica; debe decir: Lestreraia. 
Añádase: Halidayanum Rond. Thrixion— España (Pantel), 91. 

Dice: 41.; debe decir: España, 80 y 41. 

Dice: Hgg., debe decir Metg . 

Dice: leucopera; debe decir: leucopeza. 

Dice: Orei ; debe decir: Ouer. 

Dice: lútea Mg .; debe decir: lútea Pí 

Añádase: meg-acephala Lw. Ulidia.— España (Seidlitz), 90. 

Dice: M-nig-run; debe decir: M-nigruro. 

Dice: Tachysta; debe decir: Tachista. 

Dice: Acaiitophthalmus; debe decir: .Acarthophthalmus. 

Dice: nitidissima Strobl. Nemestrina; debe decir: nitidissimus 
Strobl. Nemestrinus. 

Dice: Kuspe^la; debe decir: Empeda. 

Dice: Brulloea; debe decir: Brullaea. 

Añádase; ovinus L. Melophagus.— Escorial (Arias), 131. 

Dice: Nemestrina; debe decir: Nemestrinus. 

Dice: pulchellus Kon.\ debe ilecir: pukhellus Kow 

Dice: vnr. algecirasensis Strobl.; debe decir: var. algecirensís Strobl. 
Ceratopogon.— 

Añádase: pumilus Meig. Bombylius.— Portugal (Hoffmanssegg), 85. 

Dice: brachineura; debe decir: brachyntura. 

Dice: Schruk ; debe decir: Schrank. 

Dice: sampaina Tav.; debe decir: Sampaina Tav. 

Añádase: saltatrix L Meromyza.— España (Seidlitz), 90. 

Dice: Docasia; debe decir: Docosia. 

Dice: Zett.; debe decir: Zell. 

Añádase: Alte Genil (Strobl), 12. 

Dice: speculifrons l^'íeá.;debe decir: speculifrons Meig. 

Dice: spinipes Fabr.\ debe decir: spinipes Scop . 

Dice: subfasciata Schin., debe decir: subfasciata Schum. 

Dice: sudeticus Zett ; debe decir: sudeticus Zell. 

Añádase: sy barita Fabr. Prosena. — España (Seidlitz), 90. 

Añádase: terebrans Lw. Urophora. — España (Seidlitz), 90. 

Suprímase: variabilis -S'íí?. var. obseuripenoís Strobl. Orthocladius. 
.'ÍLlto Genil (Strobl), 12, y véase sordidellus Zett. var. obscuripen- 
nis Strobl. 

Dice: Font ; debe decir: Forst. 

Dice: versicolor ^'ing. var. algecirensis Strobl.; debe decir: pulicaris 
Winn. var. algecirensis 5íro6^ 

Dice: autíustipennis; debe decir: angustipennís. 

Dice: sampaina; debe decir: Sampaina. 

Dice: melampogon Zett.; debe decir: melampogon Zell. 

Dice; lusitanica Qrier.; debe decir: lusitanica Quer. 



426 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



PÁGINA 


LÍNEA 


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2 


231 


7 


237 


1 



Dice: antumnalis; debe decir: autumnalis. 

Dice: Nemestrinus Bolivari. Strohl.\ debe decir: Stenopteromyia 

Bolivari. e^trohl. 
Dice: — graecus Lichtwardt .; debe decir: Nemestrinus graecus 

Lichtwardt. 
Dice: Dicrotrypana flavopilosa Bigot.; debe decir: Symmictus cos- 

tatus Loew. 
Suprímase: flava L. 
Dice: var. Escorialensis Strobl \ Jebe decir: flava L var. Esco- 

rialensis Strobl. 
Dice: Seliuank ; debe decir: ScJirnk. 
Dice: gilbipes Strobl. \ debe decir: gibbipes Strobl. 
Suprimase: msjor Zett. var. minor Strobl. 
Dice: august frons Stg.\ debe decir: angustifrons .Ví^. 
Dice: longispilus Strobl.; debe decir: \oQg\p'i\as Strobl. 
Dice: lútea .1/^.; debe decir: lútea P«. 

Dice: var. nvali.s Mff.\ debe decir: furcata Fall. var. rivalis Mg. 

Dice: var. cinérea Mff ; debe decir: var. cinérea Meijere. 

Dice: bombylans Lw ; debe decir: bombylans Z. 

Suprimase: — ÍHScipes Zett. 

Dice: libatrix Pand ; debe decir: libatrix Pañí. 

Dice: praceps Scop \ debe decir: praeceps Scop. 

Añádase: Hypoderma bovis L. 

Dice: augustifrons Mg.; debe decir: angustifrons Mg. 

Dice: Allognata; debe decir: Allognota. 

Añádase: Tetanocera elata Fabr. 

Añádase: Notonaulax multicingulata Strobl. var. hispánica Strobl. 

Dice: var. afinis Schn.; debe decir: var. affinis Schin. 



Muscineas de la provincia de Castellón 

POH 

FRANCISCO BELTRÁN BIGORRA 

Durante mis excursiones botánicas verificadas por la indi- 
cada provincia, lie reunido alg-unas muscineas, objeto de esta 
nota, entre las que fig-uran tres especies nuevas para la flora 
española, por cierto que las tres son de alto interés, y en parti- 
cular dos de ellas, que son especies rarísimas. Además seis son 
nuevas para la reg-ión oriental; 22 lo son para la flora del reino 
valenciano, y todas ellas, por fin, se indican por vez primera 
de la provincia de Castellón, toda vez que ésta es la primera 
publicación referente á las muscineas de la misma. En total, 
pasan de 50 las especies que indico. Proceden en su mayoría 
de la Sierra de Espadan, y alg-unas fueron recog-idas en la 
llanura que comprende los términos de Burriana, Villarreal 
y Nules. 



DE HISTORIA NATURAL «T 

En todas las especies que indico preciso la localidad, y 
cuando me refiero á alg-una que escasea, anoto también su 
habitat. Si la especie que menciono no fué indicada de la re- 
gión, observo las localidades de que fué citada, con el fin de 
poner más en relieve la importancia de su hallazg-o. 

El orden adoptado en la exposición de las especies es, para las 
hepáticas, el seguido por K. MüUer, en Die Lebermoose von 
DeiUschland, Oesierreich %ncl der Schweiz, 1906-1911; y para los 
musg-os, el adoptado por Roth en Die EiiropeiscJie Laubmoose, 
1903-1911. 

Réstame manifestar, el agradecimiento á que soy deudora 
mi querido amigo el meritísimo briólogo D. Antonio Casares 
Gil. Confieso desde aquí, que sin su ayuda y orientaciones, sin 
haber puesto á mi disposición sus buenos libros, su valioso 
herbario y el cúmulo inmenso de sus notas, no podría haber 
ultimado el estudio objeto de este humilde trabajo, ya que las 
dificultades en la especialidad briológica, no son fáciles de ven- 
cer á todo novel briólogo. 

Hepaticae. 
Marchantiales. 

Fam. Ricciaceae. 

Riccia insularis Levier, c. fr. 

Algimia. Solamente fué encontrada algo pasada en la som- 
bra de un almez, formando escasas rosetas. 

Esta especie, nueva para España, fué comunicada á J. Glo- 
wacki, el cual la clasificó con el expresado nombre. 

Se trata de una especie rarísima. Fr. Stephani, en sus S'jjecies 
Aepaticarum (en publicación), solamente la indica de Palermo 
en Sicilia (Dr. Noss). 

Fam. Targionaceae. 

Targionia hypopJiyUa L, c. fr. 

Nules y Algimia, en terrenos silíceos. 



428 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Fam. Marchantiaceae. 

Plagiochasma rupestre (Forster) St. (Aitonia rwpesiris Fors- 
ter). c. fr. 

Alg'imia y Nules, en las areniscas triásicas; Villavieja de 
Nules, en el cerro calizo del castillo. 

La única cita que tenemos de dicha especie es «cerca de 
Murcia, hacia la fortaleza de Monteag-udo» (Lg-e.)- Pero con el 
nombre de Plagiochasma italicum De Not. (Oliona itálica Dum., 
Aitonia itálica Lindb.. Antrocephalns italicus Sassi), cita D. Blas 
Lázaro de «Oliva, cerca de Sag-unto» (1), una especie recog-ida 
por el Sr. Boscá, que debe admitirse como sinónima, á pesar 
de que el eminente hepaticólog-o Fr. Stephani las admita como 
especies diferentes (2). En efecto, después de describir K. Mü- 
11er en su obra en publicación (3) el Plagiochasma rupestre, 
dice: «Stephani en ^n^ Species hepaticarum, admite dos especies 
europeas de Plagiochasma, P. italicum y P. rupestre. En vano 
me he cansado buscando caracteres diferenciales entre estas 
especies, y también inútilmente traté de distinguir los ejem- 
plares que con estos dos nombres fig-uran en el herbario de 
Stephani; siempre coincidían hasta en los más mínimos deta- 
lles. Así es que me veo oblig-ado á creer que se trata de una 
sola especie de las costas mediterráneas, y que debe llevar el 
nombre de Plagiochasma rupestre, por ser el más antiguo.» 
Dice también que el profesor Schiffner le comunicó particular- 
mente que es de su misma opinión. 

Los caracteres que Stephani da como diferenciales de ambas 
especies, espesor diferente de las células epidérmicas, etcé 
tera, etc., observa también MüUer, varían según el sitio donde 
crecen estas plantas. 

Con el fin de dar nuevo apoyo á la opinión de MüUer y 
Schiífüer, diré que en la estufita del laboratorio de botánica 
del Museo de Ciencias Naturales, hemos cultivado ejemplares 



(1) Bol. Soc. Ebp. Hist. nat., 1906. Pág. 226. 

(2) Species hepaticarum. 

(3) Die Lebermoose von Deutschland, Oesterreich und der Schweiz, pági • 
na 254. 



DE HISTORIA NATURAL 429 

recogridos en las localidades que cito, y he notado que, se- 
gún la mayor ó menor sequedad á que las haya sometido, han 
cambiado sus caracteres, correspondiendo unas veces al P. ru- 
'pestre y otras al P. iialicum. 

Reboulia hemisphaerica Raddi, c. fr. 

Ahin, Eslida y Nules («Font de cabres» y acequias). 

Grimaldia diclioioma Raddi, st. 

Nules, en las areniscas de la «Font blanca». 

Sólo indicada de Barcelona. 

Zii7mlaria vul^aris Wich.., st. 
Eslida y Nules. 

Marchantia joaleacea Bert., c. fr. 

Eslida, Nules, Burriana, YillarreaL Villavieja, Seg-orbe. Fre- 
cuente en las acequias, pero es rarísimo encontrarla fructi- 
ficada. 

Indicada solamente de Granada y Cataluña. 

Jungermanniales. 
Jungermanniaceae anakrogynae. 

Fam. Aneuraceae. 

Aneura pingiiis Dum. st. 

Ahin (formando densos céspedes en un lug-ar sombrío, sal- 
picado de ag-ua por una cascada próxima). Nules, en las ace- 
quias de los marjales, y muy escasa en «Font de cabres». 

Nueva para la flora valenciana. 

Fam. Haplonaenaceae. 

Pellia epijyhyUa (L.) Lindb. st. 
Rara en las acequias de Nules. 

La única localidad valenciana en que se conoce esta especie 
es la sierra de Chiva, donde la encontró Willkomm. 

Pellia cahjdna (Tayl.) Nees. (P. indiviae/olia Lindb. P. Fa ■ 
hro7iiana Rad.) c. fr. 
Referida solamente de Barcelona, como localidad española, 

T. XII.— Julio, 1912. 28 



430 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Fani. Codoniaceae. 

Fossombronia ecMnata Macvicar, c. fr. 

Escasísima en el cerro calizo del castillo de Villavieja. 

Vive asociada con Eurhynchium círcinahmi y Plagiochasma 
mpestre, pero siempre en ejemplares aislados. 

Cogida sin fructificación, fué cultivada en la estufa del Mu- 
seo, y en el último Abril dio dos cápsulas: uno de los pies fér- 
tiles, fué consultado con Stephani, que la reconoció con el 
apuntado nombre. 

Es la primera vez que se indica de España esta rarísima es- 
pecie, 

Fossombronia a7\ gulosa Raddi (?). 

En Nules («Font de cabres» y «Font blanca») abunda esta es- 
pecie, que no me atrevo á dar con seg'uridad. La encontré sin 
cápsulas, pero entre sus hojas vi algunas esporas que me recor- 
daron las de esta especie; mas estaban algo alteradas y no me 
permitieron formarme idea clara de los relieves que presentan 
y que son tan características. 



Jungermanniacee e akrogynae. 

Fam. Epigünanthaceae. 

PlagiocMla asplenioides (L). Dum. st. 

Sólo la encontré en Ahin, en areniscas triásicas, á unos 600 
metros de altitud. Nueva para el reino. 

Fam. Trigonanthaceae. 

Cephalozia bicuspidata (L.) Dum. (Cephalozia alpicola Mass. 
c. fr. 

Frecuente en las paredes de las acequias de Villarreal, Bu- 
rriana y Nules. 

Asociada con Pellia calycina, Fissidens bryoides y Marchan- 
tia paleacea. 

Nueva para la flora valenciana. 



DE HISTORIA NATURAL 431 

Prionolohns dentatus Schiíf. {Jnng'. deníaiaEaád., Lindb.). st. 
Nules, en las inmediaciones de la «Font blanca». Crece entre 
una Fossomdronia . 
Indicada solamente en Castro Loureiro (Pontevedra). 

Calypogeia Tric/iomanis (L.) Corda, Cincinuhis Trichomanis 
Dum. st. 
Nules, en «Font de cabres». 
Hasta hoy solo se la citó de Cataluña. 

Fam. Radulaceae. 

Radula comiüanata (L.) Dum. c. fr. 
Nules, en las areniscas del triásico, á unos 600 m. 
Esta especie es la única muscínea que indica Cavanilles en 
sus observaciones sobre el reino de Valencia. 

Fam. Madotlieceae. 

Madotheca Tlmja (Diks.), Lindb. {M. 2)Jalyphylloidea Nees., 
ex parte), st. 
Ahin, sobre calizas, y Alg-imia, en areniscas. 
Sólo se indicó de Barcelona. 

Fam. JuLulaceae. 

Frullania dilátala (L.) Dum. st. 

Alg-imia. Ahin y Nules en rocas areniscas. 

Lejennia serpillifoJia Lib. (Jung-. id. Diks.) st. 

En Nules, recubriendo de una capa verde las piedras que 
ha;y sobre la «Font de cabres» y entre el Fissidens adiantoides 
de «Font blanca». En Alg-imia entre la Fahronia pusilla. 

Nueva para el Reino valenciano. 



432 BOLETÍN DK LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Musci frondosi. 

Bryales. 

Cleistocarpae. 

Fam. Phascaceae. 

Astomum crispum (Hedw.) Hampe (Systegimro crispum Schpr. 
c. fr. 

Encontrada bastante escasa en Mayo, en el cerro calizo del 
castillo de Villavieja de Nules. 

Esta especie fué ya indicada de Mahón (Baleares) y Portu- 
g-al; pero en España, hasta la fecha, sólo se recogió en Caste- 
llón y Peñarroya (Teruel). 

Stegocarpae. 
Acrocarpae. 

Fam. Weisiaceae. 

Weissia viridula (L.) Hedw. c. fr. 

Nules, en el sitio llamado «Barranco de la Font blanca», en 
la arenisca triásica. 

Es la vez primera que se indica esta especie del Reino va- 
lenciano. 

Fam. Fissidentaceae. 

Fissidens bryoides (L.) Hedw. c. fr. 

Esta diminuta especie la encontré bastante frecuente en las 
acequias de Nules, Villarreal y Burriana, en céspedes de mus- 
cíueas que viven en las mismas {Cephalozia Mcuspidala, Pellia 
calycina, etc., etc.), y algunas veces también aisladamente en 
las paredes de las mismas acequias. 

Colmeiro (1) cita varias localidades españolas de este Fissi- 
dens, que interesa revisar, dadas las especies que antiguamente 
se comprendían con este nombre. 

Nueva para la región oriental. 



(1) Enumeración y revisión de las plantas de la Península Hispano- 
Lusitánica. 



DE HISTORIA NATURAL 433 

Fissidens algarmais Solms-Laubach (F. incnrmís var. algarm- 
ciis Husnot., F. piisiUns var. algarvicus Boul.) c. fr. 

Delicadísima especie, encontrada muy escasa entre el césped 
de una Fossomb7'07iia, en sitios húmedos del triásico inferior de 
Algimia. 

De esperar era que esta especie, encontrada en Francia, 
África, Canarias y Portug-al, se hallase también en España, 
cuya cita se hace por vez primera. 

Fissidens decipiens De Not. (F. adiantoides Mitten (pro par- 
te), c. fr. 

Nules en las inmediaciones de la «Font blanca», sobre las 
areniscas triásicas. 

Indicada solamente de Cataluña. 

Fissidens taxifolius (L.) Hedw. 
Nules en la «Font de Cabres», á unos 400 m. 
Después de la cita de Clemente en Titag-uas (A^'alencia), no 
volvió á indicarse en el reino. 

Fam. Pottiaceae. 

Trichostomum crispulum Bruch. c. fr. 

En el barranco de la «Font blanca» de Nules. 

Encontrado solamente en Cataluña y Baleares. 

Crossidium squamigenim (Viv.) Jur. [Barljula memirani fo- 
lia Schultz.) c. fr. 
En los ribazos de Alg'imia. Nueva para el reino. 

Torlula cuneifotia (Dicks.) Roth. {Barbilla ciinei folia 
Brid.) c. fr. 

Nules (barranco de la «Font blanca»). 
También nueva para el reino. 

Tortilla aíroiirens (Smith.) Lindb. (Barbilla airovirens Sch^v., 
Trichoslomum convohiium Brid.) c. fr. 
Alg'imia. Nueva para el reino. 

Tortula nmralis (L.) Hedw. (Barbilla muralis L.) c. fr. 
En los ribazos y en los muros inmediatos á Artana y á Al- 
g'imia. 



434 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Tortula inermis (Brid.)Mont. (Spitrickia inermis Bruch., Bar- 
bula subulata var. inermis Br. eur.) c. fr. 
Ribazos de Algimia. Nueva para el reino. 

Tortula ruralis (L.) Elirh. {Barhula ruralis Hedw.) st. 
Abunda en toda clase de terrenos secos. No conseguí verla 
ni una sola vez fructificada. 

Fam. Grimmiaceae. 

Grimmia pulvinata Smith, c. fr. 
Alg-imia. 

Grimmia orhicularis Br. eur. var. hngipila; c. fr. 

En las rocas calizas de Aliin y Nules. Nueva para el reino. 

Fam. Orthotrichaceae. 

Orthotrichnm diaphanum Sclird. c. fr. 

Alg-imia (en los troncos de los olivos y nog-ales). Lleg-a hasta 
los 800 metros de altitud. 

Orthotrichwm anomalum Hedw. c. fr. 

Alg"imia y Aliin, crece sobre areniscas y calizas. 

Fam. Encalyptaceae. 

Encalypta vulgaris Hedw c. fr. 

En las mismas localidades que la anterior especie. 

Fam. Funarlaceae. 

Entosthodon Templetoni Schw. c. fr. 

Nules, en la «Font de cabres», entre la Reboulia hemis- 
férica. 

Aunque no abundante, encuéntrase esta especie bastante 
extendida por España. Sin embarg-o, en la reg-ión oriental no 
fué nunca indicada. 

Funaria kygrometrica Hedw. c. fr, 
En los ribazos de Alg"imia, 



DE HISTORIA NATURAL 435 

Fuñaría serrata Br. Eu. (F. calcárea Yahl. var. convexa 
Spruce.) c. fr. 
Alg'imia y Nules (barranco de la «Font blauca»). 
Solamente indicada de Andalucía. 

Fam. Bryaceae. 

Bryum capillare L. c. fr. 

Nules, en el barranco de «Font blanca». Nuevo para el reino. 

Fam. Mniaceae. 

Mnium imdulatiim Hedw. st. 

Ahin y Alg-imia. Solamente indicada de Titag-uas como lo- 
calidad valenciana. 

Fam. Bartramlaceae. 

Bartramia stricia, Brid. c. fr. 

En el triásico inferior de Nules (barranco de la -^'.Font blan- 
ca»). Nueva para la flora valenciana. 



Pleurocarpae. 

Fam. Fontinaldceae. 

FontinaUs Buriaei Schpr. (Fontinalis h7/pnoides Ravim . var. 
Durim Husnot) st. 

Forma espesas y g-randes madejas en alg-unas acequias de 
Villarreal, Burriana y Nules. 

Esta especie mediterránea, hasta hoy sólo se encontró en 
España en las «acequias del Llobreg-at» (Casares Gil). 

Fam. Fabroniaceae. 

Fabronia pusilla Raddi. ([p) Schimyeri De Not. (F. Schimpe- 
riana De Not.) c. fr. 

En Alg'imia, y muy rara. 
Nueva para la región oriental. 



436 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Fam. Hypnaceae. 

Homalothecium sericeum Br. eu. (Leskea sericea Hedw.) st. 
Especie común. 

EuThynchium circinatum Br. eu. (Rhynchostegium circinatum 
De Not.) st. 

En las calizas del «cerro del castillo» de Villavieja. 

Ya esta especie fué indicada por Geheeb de localidad valen- 
ciana: c^Sag-unto» en Valencia (Beitr. z. Moosfl v. Spanien). 

Eurhynchmm nisciforme Milde. {Rhynchostegium rusci forme 
Br. eu.) st. 
En los arroyos y sitios frescos de Ahin y Seg'orbe. 
Nuevo para la flora valenciana. 

Thamnhim alopecunun Br. eu. {Isothecium ahpecurwmWÜÁ ) st. 
Nules en la «Font de cabres». 
Nuevo para el reino. 

Hypnum cupressiforme L. var. ericetorum Br. Eu. st. 
Muy frecuente en la sierra de Espadan. 
Clemente cita esta especie de Titag-uas (única localidad va- 
lenciana conocida), pero no indica variedad ninguna, 
var. síihjulaceiim Mol. st. 

Nules, en las rocas que bordean la «Font de cabres». 
Esta variedad es nueva para España. 



Publicaciones que ha recibido la Real Sociedad Española 
de historia I«4atural durante el mes de ]Vlayo de 1912. 
(Continuación.) 

(La liste suivante servirá comme accusé de réception.) 
Francia 
AcaJémie des Sciences de Paris. 

Comptes-rendus. Tome 154, ncs 18-22, 
La Feuille des Jeunes Naturalistes, Paris. 42^ année, iios 497-498. 
Scciété botanique de France, Paris. 
BuUetin. Tome 69^ 1. 



DE HISTORIA NATURAL 437 

Société entomologique de France, Paris. 

Alíñales. Vol. lxxx, 4^ trimestre. 
Société franíjaise de Minéralogie. 

BuUetin. Tome xxxv, n° 2. 

Inglaterra y sus Colonias 
Natural History Society of Glasgow. 

The Glasgoiü Naturalist. Vol. iv, nos 1-2. 
Royal Microscopical Society, London. 

Joíirnal. 1912, part 2. 
The Canadian Eatomologist, London. Vol. Lxiv, n° 5. 
The Zoologist, London. Vol. xvi, n° 185. 
Zoological Museum of Tring. 

Novitates zoologicae. Vol. xviir, no 4; vol. xix, n° 1 
Zoological Society oí London. 

Transactions. Vol. xx, part 2. 

Italia 
La Nuova Notarisia, Modena. Anno xxvii, Aprile 1912. 
Rivista italiana di Ornitologia, Bologna. Anno i, n° 3. 
Ri vista técnica e coloniaje di Scienze applicate, Napoli. Anno ii, n° 5. 
Societá italiana di Scienze naturali in Milano. 
Atti. Vol. II, fase. 1. 

México 

Museo Nacional de Historia Natural, México. 

La Naturaleza. Tomo i, n." 3. 
Sociedad científica «Antonio Álzate», México. 

Memorias y Revista. Tomo xxvni, n.os 9-12; tomo x^nx, n.os].6 

Portugal 
Sociedade Broteriana, Coimbra. 
Boletim. Vol. xxi. 

República Argentina 
Sociedad científica argentina, Buenos Aires. 

Anales. Tomo lsxii, entregas 3-6; tomo lxxiii, entrega 1. 

Rusia 
Société impériale des naturalistes de Moscou. 
BuUetin. 1911, n"' 1-3. 

SOECIA 

Geological Institution of the University of üpsala. 

BuUetin. Vol. xi, 1912. 
üniversité Royale d'Upsala. 

Brefoch Skrifvelser af och tiU Cari von Linné (Forsta Afdeln., del vi). 

Suiza 

Schweizerische Entomologische Gesellschaft, Schaffhausen. 
Mitteilungen. Vol. xii, Heft 3. 



43S BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Soeiété Vaudoise des Sciences naturelles, Lausanne. 

Bulletin. Vol. xLviir, n° 175. 
Soeiété zoologique suisse et Muséum d'Histoire naturelle de Genéve 

Revu>; suisse de Zoologie. Vol. xx, nos 3_5. 



Bericht der Senckenbergischen Naturforschenden Gesellschaft in Frank- 
furt am Main. 1901, 1904, 1Vj05. (Donativo de D. Joaquín González 
Hidalgo.) 

Cabrera (Ángel). -El concepto de tipo en Zoología y los tipos de Mamí- 
feros en el Museo de Ciencias Naturales. (Trabajos del Museo de 
Ciencias Naturales, núm. 3-) 

Martínez y Fernández-Castillo (A.) — Anatomía é histología del Ocnero- 
des Brunnerii Bol. (Trabajos del Museo de Ciencias Naturales, nú- 
mero 4.) 

Peso Blanco (Dr. José).— Focas de la República O. del Uruguay. Confe- 
rencia dada en la Real Sociedad de Historia Natural, Seeción de Gra- 
nada, en Abril de 1909.— Granada, 1911. 

|\^es de dunio 
Alemania 
Deutsche Entomologische Gesellschaft, Berlín. 

Deutsche Entomologische Zeitschrift. 1912, Heft 3. 
Entomologischer Litteraturblatter, Berlín. 1912, n° 6. 
Geologisches Centralblatt, Leipzig. Band 17, Nrs. 13-14. 
Internationalen Entomologen-Verein, Stuttgart. 

Entomologische Rundschau, xxix Jahrg., nos 11-12. 

Insektenhórse. xxix Jahrg., nos 23-20. 

Societas entomológica, xxvii Jahrg., nos 12-13. 
Nalurse Novitates, Berlín. 1912, nos g-n. 
Zoologiecher Anzeiger, Leipzig. Bd. xxxix, nrs. 19-20, 23-24. 

Austria-Hungría 
Académie des Sciences de Cracovie. 

Bulletin internaiional. 1912, nos 3 B, 4 A. 
Wiener Entomologische Zeitung, Wien. xxxi Jahrg., iii-v Heft. 

Costa Rica 
Ministerio de Fomento, San José. 

Boletín de íomento. Año ii, n." 1. 

España 
Clínica y Laboratorio, Zaragoza. Año viii, n." 7. 
Ingeniería, Madrid. N.os 256-258. 
Institución libre de enseñanza, Madrid. 
Boletín. Ario xxxvi. n." 626. 



DE HISTORIA NATURAL 439 

Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales, de Madri''. 

Revista. Tomo x, n.os 6-7. 
Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. 

Memorias. Vol. x, n.^s 4_8. 
Sociedad aragonesa de Ciencias naturales, Zaragoza. 

Boletín. Tomo xi, n.os ó-ñ. 

Estados unidos t gas Colonias 
Academy o£ Natural Sciences of Philadelphia. 

Froceedings. Vol. lxiii, part iii. 
Departamento del Interior. Oficina de Agricultura. Manila. 

Revista agrícola de Filipinas. Vol. r, n." 3. 
Department of the Interior. Weather Burean. Manila Central Observatory, 

Annual Report for the year 1907. 

Bulletins for September and October 1911. 
Johns Hopkins Hospital, Baltimore. 

Bidletin. Vol. xxi.i, n° 256. 
Public Museum of the City of Milwaukee. 

Bidletin. Vol. ix, n° 4. 
The American Naturalist, New- York. ''ol. xlvi, n° 646, 

Francia 
Académie des Sciences de Paris. 

Coniptes rendus. Tome 154, nos 23-26. 
Académie Internationale de Géographie botanique, Le Mans. 

Bidletin. 21" année, nos 270-271. 
La Feuille des Jeunes Naturalistes, Paris. 42' année, n° 499. 
L'Echange, Monlins. 27' année, nos 329-330. 

Revue genérale des Sciences purés et appliquées, Paris. 23' année, nos 1-12. 
Société linnéenne de Bordeaux. 

Actes. Tome lxv, 191 J. 
Station Entomologique de la Faculté des Sciences, Rennes. 

Inse"Ja. 2' année, nos iñ-i6, 

Holanda 

Société hollandaise des Sciences, Haarlem. 

Archives néerlandaises des Sciences exactes et naturelles. Serie m A, 
tome I, 3' et 4" livr. 

Inglaterra y süs Colonias 
Australian Museum, Sydney. 

Records. Vol. ix, nos 1 , 3. 
Entomological Society of Ontario. 

Annual Report for 1911. 
Royal microscopical Society, London. 

Journal. 1912, part 3. 
The Canadian Entomologist, London. Vol. xliv, n" 6. 
The Entomologist's Record and Journal of Variation, London. Vol. xxiv* 
nos 5-6. 



.440 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

The Zoologist, London. Vol. xvi, n° 186. 
Zoological Sociefcy of London. 
Proceedings. 1912, part ii. 

Italia 
Rivista coleotterologica italiana, Camerino. Anno x, n° 5. 
Rivista técnica e coloniale di Scienze applicate, Napoli. Anuo ii, n" 6. 
Societá italiana di Scienze naturali in Milano. 

Atti. Vol. Li, fase. 2^ 
Societá toscana di Scienze naturali, Pisa. 

Aíti. Vol. sxi, nos 1-2, 

México 
Instituto Médico Nacional, México. 
Anales. Tomo xit, n" 2. 

Monaco 
Institnt océanographique, Monaco. 
Bulletin. Nos 228-232. 



BüKN Y Lozano (Rafael de). — £1 Museo Oceanógrafico de Monaco y los 

trabajos realizados en 1910. (Anales de la Junta para ampl. de est. é 

invest. cient.) 
Congrés Géologique International. XXII session. Canadá, 1913.— Pre- 

miére circulaire. 
DoGNiN (PaulJ. — Hétérocéres nouveaux de l'Amérique du Sud. Fascic. v. 

(15 Juin, 1912.) 
Fernández Alonso (Juana). — Razas actuales. Madrid, 1911. 
IX Congreso Internacional de Agricultura. Madrid, 1 al 7 de Mayo de 

1911. 
Navarro Pérez (Leandro). — Nuevas aplicaciones del procedimiento de 

fumigación con el ácido cianhídrico á la extinción de una plaga de los 

olivos, producida por lo3 insectos de la especie Phh'othrips olecB (Cos- 

ta-Targ). Madrid, 1912. 
Salomón (Wilhelm). — Arietites sp. im Schiefrigen Granat-Führenden bio- 

tit-zoisit-hornfels dei Bedretto-Zone des Nufenen-Passes (Schweiz). 

(Verhandl. Naturhist.-Medizin. Verein. Heidelberg, 1911.) 

— Das Geologisch-Paláontologische, früher cStratigraphisch-Palaontolo- 

gische» Institut der Universitat Heidelberg im ersten Jahrzehnt sei- 
nes Bestehens (1901-1911). (Verhandl. Natur.-Mediz. Ver. Heidel- 
berg, 1911.) 

— Die Bedeutung der Messung und Kartierung ven geneinen Klüften 

und Haruischen. (Zeitschr. Deutsch. Geol. Ges., 1911.) 

— Granit bei Eberbach am Neckar. (Verhandl. Nat. Mediz. Ver. Heidel- 

berg, 1911.) 



Sesión del 2 de Octubre de 1913. 

PRESIDENCIA DEL ILUSTRISIMO SEÑOR DON RICARDO CODORNÍU 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué 
aprobada. 

Admisiones. — Fueron admitidos como socios numerarios los 
señores [tropueslos en la sesión del mes de Julio, y presentados 
D. Jesús Maynar Dupla y D. Joaquín Gómez de Llerena y Pou, 
presentados por el Sr. Bolívar. 

Necrología. —El Secretario dio cuenta del fallecimiento del socio 
numerario D. Manuel Garbo y Domenech, catedrático del Instituto 
de Almería, y el Sr. Bolívar participó que la Sociedad había expe- 
rimentado además la pérdida del correspondiente Sr. R. Shelford, 
de Oxford, que en pocos años había llegado á ser el especialista 
que mejor conocía los Bláiidos, sobre los que publicó numerosos 
trabajos de gran interés y que colaboró en el tomo i de nuestras i/e- 
morías, destinado á la fauna de la Guinea española. La Sociedad 
acordó constase en acta su sentimiento por tan dolorosas pérdidas. 

Coinunicaciones.— El Secretario, en nombre de los respectivos 
autores, presenta los trabajos siguientes: 

«Noticia acerca del hallazgo del sistema liásico en la provincia 
de Alicante», por D. Daniel Jiménez de Cisneros. 

«Las medidas antropométricas, según el Congreso de Ginebra», 
por D. Luis de Hoyos Sáinz. 

Tres notas bibliográficas, escritas por D. Lucas Fernández Na- 
varro, y otra del Sr. Bolívar. 

También leyó la siguiente nota, remitida desde El Escorial, por 
el Ingeniero de Montes D, Manuel Aulló: 

Parásitos del uOcneria dispam L. — En nuestro artículo titulado 
«Una plaga de Ocneria dispar L., en los encinares de El Plantío y 
El Pardo», señalábamos como parásito del citado insecto un díp- 
tero taquinario, cuya ninfa habíamos encontrado en una de las 
cajas de estudio, donde fueron colocadas varias orugas recogidas 
en la excursión á que en aquél hacíamos referencia. 

El parásito ha pasado quince días en estado de ninfa, habiéa- 

T. XII. -Octubre, 1912. 29 



442 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPa550LA 

dose transformado en la mosca Tachiyia festiva Macq., especie 
muy afín á la T. larvarum Meig., encontrada por el Sr. García 
Maceira en la Lagarta, de la provincia de Salamanca. 

Con esto hemos dado á conocer cuantos datos nos ha suminis- 
trado nuestra ya citada excursión.» 

— El Sr. Bertrán, en nombre de los señores D. Benito y D. Gar- 
los Vicioso, presenta la descripción de dos formas nuevas del gé- 
nero Onopordo7L. 

—El Sr. Gómez Ocaña participa que está terminando de escri- 
bir la biografía del sabio antropólogo D. Federico Olóriz, trabajo 
que le encomendó la Sociedad al ocurrir el fallecimiento del ilus- 
tre catedrático del Colegio de San Garlos. Añade que habiendo 
recibido el mismo encargo de la Real Academia de Medicina, 
leerá la biografía del Sr. Olóriz en la primera sesión pública que 
celebre dicha docta Gorporación, á la vez que se imprime, como 
formando parte de nuestras publicaciones. 

—El Sr. Piltaluga diserta acerca del hallazgo, en España, del 
Leihsmania infantum, un protozoario que vive en el bazo de los 
niños y determina una enfermedad que causa, donde aparece, 
gran número de defunciones. 

—El Sr. De Buen y Lozano (D. Rafael) presentó un trabajo so- 
bre las relaciones entre la sedimentación y la salinidad de los lí- 
quidos en que se verifica. 

—El Secretario, por último, participa á la Sociedad que en el 
mes de Mayo de 1913 celebrará en Madrid el IV de sus Congresos 
«La Asociación española para el progreso de las Ciencias», y con 
este motivo dirige un llamamiento á los naturalistas españoles á 
fin de que concurran á la próxima Asamblea y contribuyan al 
éxito de la misma, con trabajos propios de su especialidad. Añade 
que seguramente el Congreso de Madrid será el más importante 
de los celebrados hasta ahora por la mencionada Asociación, pues 
en él tomarán parte todas las grandes figuras de la Ciencia espa- 
ñola contemporánea. Anuncia que el discurso inaugural del Con- 
greso lo está escribiendo el sabio maestro D. Santiago Ramón y 
Cajal, y que el de apertura de la Sección de Ciencias Naturales 
será debido al ilustre botánico D. Blas Lázaro é Tbiza. 

Secciones.— La de Barcelona celebró sesión el ?0 de Septiem- 
bre, bajo la presidencia de D. Carlos Calleja. 

"SI Secretario presenta á la Sección una fotografía representan- 



DE HISTORIA NATURAL 443 

do un abrigo prehistórico de Gapellades, donativo hecho á la 
Sociedad por el Sr. Romaní; se dan lis gracias á dicho señor. 

— El señor Presidente propone, y así lo acuerda la Sección, ve- 
rificar una excursión por el río Ebro, desde Mora de Ebro hasta 
la desembocadura de este río, durante los tres primeros días de 
Noviembre. 

—El P. Bordas se encarga de explanar una Conferencia sobre 
<:itología, en fecha y hora que se avisará oportunamente. 

—El Sr. Serradell propone, y así lo acuerda la Sección, solici- 
tar un donativo de libros duplicados de la Diputación provincial y 
<3el Ayuntamiento de Barcelona. El mismo señífr propone, y así 
también se acuerda, pedir una subvención en metálico á la Dipu- 
tación provincial de Barcelona. 

Notas bibliográficas. 

— El Sr. Fernández Navarro (D. Lucas) comunica las siguientes: 

Louis Gentil: La géologie du Maroc et la genese de ses grandes 
■chaines. (Ann. de Géogr., n." 116, xxi année, Mars 1912.) 

Acompaña á este trabajo, de corta extensión pero de gran im- 
portancia, el primer ensayo de carta geológica completa de Ma- 
rruecos. Gomo para país todavía tan poco explorado, la parte con- 
cedida á la hipótesis ha tenido que ser grande, el autor distingue 
las regiones en que la coloración no es hija de la observación 
directa empleando colores rayados de carmín en lugar de las tin- 
tas planas. Esto permite que se aprecie á primera vista, no sólo 
el conjunto probable de repartición de terrenos en todo el impe- 
rio, sino también las regiones á que de preferencia deben diri- 
girse las investigaciones de los geólogos, para ir llenando las nu- 
merosas y grandes lagunas que hoy presenta la carta. 

Aunque el trabajo se hubiere limitado á la publicación de ésta, 
sería de bastante importancia para que de él hiciéramos men- 
ción. Pero además, en el texto, que pudiera considerar.se como la 
explicación de la carta, se da un resumen interesantísimo de la 
Geología de Marruecos, trabajo para el cual el autor se encuen- 
tra preparado como nadie, tanto por sus propias investigacio- 
nes, como por su conocimiento completo de todo lo publicado 
refereuie al asunto. 

Divide el territorio en las siguientes regiones naturales, que va 
examinando sucesivamente: 



444 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

I. El Alto Atlas. — Le considera dividido en dos porciones» 
oriental y occidental, correspondientes á dos áreas tectónicas, dos 
grandes domos anticlinales de núcleo antiguo y cubierta jurásica, 
separados por una zona sinclinal hacia el meridiano 9° W. 
(Demnata). 

TI. La meseta marroquí. — Llamada de este modo por su ana- 
logía de función con la meseta ibérica. Es para Gentil un pilar 
(horst) colocado al N. del Alto Atlas y constituido por una pen- 
llanura herciniana, sometida durante las épocas secundaria y ter- 
ciaria á movimientos epirogénicos que la han dado un régimen 
tabular. 

IIL El Anti- Atlas. —¥Qvvc\a.áo de dos elementos bien distintos: 
el An ti- A lias de Hooker, ó propiamente dicho, y las mesetas del 
Drá y de Tafilete, enlazados estos elementos entre sí, y con e 
Alto-Atlas por el enorme macizo volcánico del Siruia. El primer 
elemento se dirige al SW. con una estructura de cadena plegada^ 
análoga á la del Alto-Alias, dejando entre ambos relieves el valle 
simétrico del Sus, que vendría á estar como hundido entre dos 
anticlinales. Las mesetas del Drá y de Tafilete (djebel Sarro) pa- 
recen constituir, por el contrario, una zona de altas tierras de 
estructura tabular, sin una ante-cadena septentrional como 
la que el valle del Sus representa con respecto al Anti-Atlas 
plegado. 

El djebel Bani, que se alarga en una línea de más de 600 kiló- 
metros ai Sur de los relieves anteriores, podría representar una 
arruga ó serie de arrugas anticlinales, debidas á la repercusión 
sobre las capas horizontales secundarias, délos movimientos oro- 
génicos terciarios que plegaron el sistema del Atlas. 

IV. El Mediano Atlas. — Su zona de unión con el Alto Atlas 
es totalmente desconocida. Parece formado por plegamientos de 
edad terciaria del jurásico, que dejan aparecer en las crestas de- 
capitadas los terrenos más antiguos. Estas arrugas, quizá produ- 
cidas por virgación hacia el NE. de los pliegues de la cadena 
principal, van á hundir sus ejes por debajo de los depósitos mio- 
cenos del medio Muluya. 

V. El 7? i/.— Aunque muy desconocido, es indudable su inde- 
pendencia del Atlas. Su eje debe ser en gran parte jurásico. La 
constitución de la cadena es distinta de una á otra vertiente, 
pues mientras que al N. cae bruscamente hacia el Mediterráneo, 
dejando ver materiales paleozoicos y aun arcaicos, al S. aparecen 



DE HISTORIA NATURAL 445 

formaciones más recientes, en escalones sucesivos, que son recu- 
bierlas transgresivamente por los depósitos neógenos muy lejos 
del eje de la cadena. Desde el punto de vista tectónico, la caracte- 
rística principal de la cadena rifeña parece ser la disposición en 
domos. 

VI. El estrecho sud-rifeño. — Comprendido entre el Rif por una 
parte, y la meseta marroquí y el Mediano Atlas por otra. Era la 
comunicación, al fin del mioceno, entre el Mediterráneo y el At- 
lántico. Su formación sería debida á un hundimiento de los plie- 
gues del Mediano Atlas en su probable prolongación por los Beni- 
-Snassen. Conforme con esta teoría, sólo parece presentar terre- 
nos posteriores al mioceno medio, sin pliegues, y con facies 
sub-litorales ó de mar poco profundo. 

Louis Gentil: Le Maroc physique. París, Alean., 1912 (319 pá- 
ginas en 8.°, con cartas en el texto, 3,50 francos). 

Este libro, que forma parte de la «Nouvelle collection scientiü- 
que», resume en sus páginas todo cuanto se sabe de la Geografía 
física de Marruecos. Uiilizando el autor sus propias exploraciones 
■é interpretando con excelente sentido crítico las publicaciones de 
viajeros y exploradores, ha llegado á una visión de conjunto que 
ciertamente deja todavía una gran parte á la hipótesis, pero que 
de seguro se ajusta en sus líneas generales á la realidad. 

El trabajo del reputado profesor de la Sorbona es un punto de 
partida para ulteriores investigaciones, cuyo establecimiento se 
hacía necesario para orientar á los exploradores, y sistematizando 
los datos adquiridos, dar valor y colocación á los que vayan ad- 
quiriéndose. 

Va acompañado el libro de pequeñas cartas esqiíemáticas que 
ayudan grandemente á su comprensión, siendo lástima que la ín- 
dole del mismo no haya permitido adicionarle una verdadera car- 
ta física del territorio. 

La enumeración de los capítulos que componen la obra dará 
idea justa de su importancia. 

Después de una ligera introducción geográfica descriptiva en 
que se limitan las regiones naturales del imperio marroquí, dedi- 
ca el autor uu erudito capítulo á estudiar la evolución de los co- 
nocimientos científicos sobre el Moghreb. En esta parte del libro 
se hace justicia á los navegantes catalanes que tanto hicieron 
progresar á la Geografía en general, á los moros españoles y á 



446 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

nuestros viajeros Mármol, Gatell y el gran Badía, primeros que 
han dado noticias aprovechables sobre el Noroeste africano. 

El capítulo segundo es la historia geológica, hasta donde puede 
hacerse, de Marruecos y el estudio de la génesis probable de sus 
grandes cadenas. Aunque muy opinables algunas de sus afirma- 
ciones, que serán seguramente objeto de grandes controversias, 
no cabe duda que hay una indiscutible honradez científica en la 
redacción del trabajo, en el que abundan los puntos de vista ori- 
ginales ó atrevidos. 

Algo análogo puede decirse del capítulo tercero, en que estudia 
el papel del Atlas y del Rif en la orografía del Norte de África. 
Será muy discutida la manera de considerar prolongado el Atlas, 
bajo las aguas del Atlántico, así como las relaciones del Atlas 
marroquí con el Atlas sahariano y con el Atlas teliense. En cuan- 
to al papel del Rif, tan enigmático aún, el autor rehuye pruden- 
temente el ¿ar una opinión definitiva. 

Pasa después á estudiar el relieve del snelo, haciendo ver la 
influencia en el mismo délas huellas tectónicas, y determinanda 
la facies de los accidentes en relación siempre con la naturaleza 
del terreno á que afectan. Este capítulo viene á completarse con 
el siguiente, en el que se detalla la evolución de la red hidrográ- 
fica y del relieve, tan relacionadas con la historia geológica. 

Por último, los tres capítulos finales se dedican al estudio del 
clima, de la vegetación y de los suelos, sujetos todos de la mayor 
importancia, pero acerca de los cuales los datos que se poseen son 
todavía muy deficientes. Las consideraciones que hace con res- 
pecto á la riqueza natural de las tierras negras ó tirs y las tierras- 
rojas 6 hamri especialmente, tienen un gran alcance para el por- 
venir económico del imperio jerifiano. 

Intimamente relacionado este trabajo con el que anteriormente 
reseñamos, constituyen ambos un gran impulso dado á los cono- 
cimientos científicos sobre el Moghreb. Al señalar su presencia á 
los aficionados no podemos menos de felicitar vivamente á su 
autor, ya de antiguo ventajosamente conocido por sus exploracio- 
nes y estudios marroquíes. 

P. Choffat e A. Bensaude. Estudos sobre o sismo do Ribatejo de 
23 de Abril de 1009. 4 estampas (21 fig.), 2 cartas coloridas e 5 no 
texto. (Gomm. do servico geol. de Portugal.— Lisboa, 1012.) 

El importante sismo de Abril de 1909, fuertemente sentido ea 



DE HISTORIA NATURAL 447 

Madrid, y que fué objeto de una información minuciosa é intere- 
sante de parle de nuestro inolvidable consocio el profesor Calde- 
rón (1), partió de un epicentro situado á unos 30 kilómetros 
al NE. de Lisboa, se hizo sentir en un área de 215.000 kilómetros 
cuadrados, y tuvo su zona de mayor intensidad comprendida casi 
totalmente en la cuenca portuguesa del río Tajo. En la publica- 
ción á que hace referencia esta ligera nota se le estudia con toda 
extensión y detalle. 

Empieza el trabajo por una primera parle de informaciones y 
consideraciones generales, y termina por una tercera, dedicada al 
estudio de las réplicas del mismo. La segunda parte, que es con 
mucho la más extensa, se consagra á la descripción propiamente 
dicha del sismo y estudio de todas sus circunstancias. No pres- 
tándose la materia á ser resumida con la brevedad que estas notas 
exigen, nos limitamos á recomendar su lectura á los aficionados 
y á felicitar á sus autores por este trabajo, en un todo digno de 
su competencia reconocida. 

El Bulletin du Museum d'Histoire Naturel, de París, ha publi- 
cado una nota de Mme. Marie Phisalix, dedicada á las precau- 
ciones que deben tomarse en la recolección, conservación y envío 
de los animales venenosos y de su veneno, de la que reproduci- 
mos las siguientes líneas, que nos parecen de interés para los 
colectores: 

«Manera de recoger el veneno en la culebra que se quiere 
GUARDAR viva. — Inmovilizar la culebra apoyando sobre la cabeza 
la extremidad redondeada de un palo. 

Cogerla con la mano izquierda por el cuello, lo más cerca po- 
sible de la comisura labial, y bajar con la mano derecha su man- 
díbula inferior, mientras que un ayudante introduce en la boca 
un recipiente (vidrio de reloj, cápsula, platillo) que coloca debajo 
de los ganchos, previamente enderezados con un estilete. 

Comprimir lateral y moderadamente, de atrás á adelante, la 
región labial superior; el veneno sale límpido por el extremo 
de los ganchos. Se repite una ó dos veces esta operación. 

Durante esta maniobra, tener la culebra verticalmente, colgan- 
te la cola, y evitar que pueda arrollarse apoyándose en cualquier 

(1) vXota sobre el terremoto sentido en la Península Ibérica el 23 de 
Abril de 1909». (Bol. de la E, Soc. esp. de Hist. Nat., Mayo de 1909.) 



448 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

obstáculo, porque sus músculos son muy potentes, y con un brus- 
co movimiento podría desasirse y herir á los operadores. 

Cuando se trata de grandes culebras agresivas, es bueno anes- 
tesiarlas previamente para suprimir sus movimientos activos, y, 
sobre todo, para tener más seguridad en el momento, que es el 
más peligroso, en que se las vuelve á su caja. Se las colocará, 
pues, en un bocal de vidrio en que se encuentra un tapón embe- 
bido en éter ó cloroformo. 

Manera de recoger el veneno en la culebra muerta. — Sacri- 
ficar la culebra por decapitación, y tener presente que el animal 
puede morder todavía con eficacia, por lo menos durante media 
hora. 

Fijar la cabeza de lado por medio de alfileres, separando la 
mandíbula inferior, y disecar la glándula, que se descubre des- 
pués de haber hecho una incisión sobre el borde interno del labio, 
y levantando éste, ligar el canal excretor cerca de la cápsula del 
diente y terminar la disección. 

Por medio de una pinza, coger la glándula por el fondo del 
acinus, transportarla encima de una cápsula de vidrio bien lim- 
pia, y que se ha pasado por la llama (pero ya fría), seccionar el 
canal con tijeras finas, también pasadas por una llama, y con una 
pinza de dientes planos hacer salir el veneno que se extiende en 
gotitas límpidas, de coloración generalmente amarilla, pero va- 
riable con la especie de la culebra. 

Desecación del veneno. — El veneno obtenido del animal, vivo 
ó muerto, será desecado tan rápidamente como sea posible, al 
abrigo del polvo y de la luz. 

La desecación con ácido sulfúrico y las bombas de hacer hielo, 
bastante extendidas, pueden ser utilizadas. 

Se conoce que el veneno está bien seco, cuando la costra que 
ha formado se hiende espontáneamente y se desprende al menor 
choque. 

Ponerle en pequeños frascos de vidrio, cerrar bien y conservar 
en bloques de madera agujereados, qne podrán servir para el 
envío. 

Embalaje de culebras vivas. — Debe ser sólido, sencillo, con- 
fortable para la culebra y prestarse á un embalado cómodo é 
inofensivo. 

Cualquiera caja de madera, cuyas paredes tengan todas por lo 
menos un centímetro de espesor, puede ser utilizada. 



DE HISTORIA NATURAL 449 

El interior no debe tener ningún saliente ni resalto. Si se ne- 
cesita establecer separaciones para repartir los grupos de culebras 
y evitar que se asfixien amontonándose, se excavarán en las pa- 
redes laterales opuestas unas ranuras para los tabiques movibles 
y se harán éstos de metal, agujereado, ó de tela metálica. 

Dos paredes opuestas serán provistas de agujeros, perforados 
con la barrena, para asegurar el paso del aire. 

La tapa será atornillada y no simplemente clavada, de modo 
que en los choques posibles del transporte, no esté expuesta á ser 
parcialmente desclavada, y también para que un desembalaje de- 
masiado ruidoso no excite á los animales, lo que les incitaría á 
morder y á perder su veneno. 

Las culebras serán introducidas en sacos de tela fuerte y per- 
meable al aire (la arpillera de los sacos de cereales conviene muy 
bien) y de tamaño tal que puedan removerse fácilmente en el in- 
terior. Se cerrarán con dos ligaduras, hechas á cierta distancia 
una de otra. 

No añadir embalaje ninguno, porque todo lo que pudiera ser- 
vir para evitar golpes (heno, paja, viruta, etc.), es susceptible de 
fermentar y puede asfixiar á los animales. El saco debe ser bas- 
tante grande, para que él sólo llene la mayor parte del comparti- 
mento.» 

— El Sr. Bolívar (D. Ignacio) dio la nota siguiente: 

Instrumentos y operaciones de Oceanografía práctica, por 
J. Thoulet, profesor de la Facultad de Ciencias de Nancy. Tra- 
ducción de F. Batista Díaz, Licenciado en Ciencias. La Goruña. 
Imprenta de Ferrer, C. Real, Gl, 1912. 

Es tan poco frecuente entre nosotros que se traduzcan obras de 
esta índole, que merece darse á conocer la traducción del conoci- 
do libro del profesor Thoulet, arriba citado. 

El Sr. Batista, según manifiesta modestamente en el prólogo, 
no persigue otros fines que los de facilitar el estudio de la Ocea- 
nografía y fomentar en España la afición á tan interesante cien- 
cia. Su obra es de alabar y no es dudoso consiga tan loables pro- 
pósitos por el esmero con que ha realizado su trabajo y por las 
excelentes condiciones tipográficas, que hacen interesante y atrac- 
tiva la obra. 

Gomo es sabido, en el primer capítulo de ella trata de la meteoro- 
logía; en el segundo, de los diversos instrumentos empleados en 



450 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

las observaciones oceanógraficas; en el tercero, de las observacio- 
nes oceanógraficas en sus relaciones con la topografía, la litolo- 
gía, la química, la temperatura, la óptica, la compresibilidad, la 
densidad y las mareas, olas y corrientes; en el cuarto se habla 
de las observaciones practicables á bordo de cualquier barco, y 
por último, termina el libro con uu capítulo destinado al estudio 
de las orillas. La obra va acompañada de 59 grabados intercalados 
en el texto. 



Notas y comunicaciones 



Noticia acerca del hallazgo del sistema Liásico 
en la provincia de Alicante 

POE 
DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

En diversas comunicaciones á la Real Sociedad española de 
Historia natural, hemos dicho no haberse encontrado hasta el 
presente e-1 sistema Liásico. Ni los escritos nacionales ó extranje- 
ros han hablado de él, ni en los mapas publicados figura para 
nada el sistema; conservábamos, sin embargo, la esperanza de 
encontrarlo, fundándonos en la mucha extensión que el sistema 
presenta en el centro y NW. de la vecina provincia de Murcia, 
así como también en la extensión de la mancha jurásica de Ali- 
cante, mucho mayor que la señalada en el mapa de la Comisión, 
abarcando todo el límite de la provincia de Alicante hasta pene- 
trar en la de Murcia. Las inflexiones que el sistema presenta, 
formando anticlinales y sinclinales muy pronunciado?, me daba 
esperanza de hallar algo de Liásico entre las roturas de los anti- 
clinales, y cuando menos lo esperábamos hemos hallado el siste- 
ma en dos puntos á la vez. La presente nota es sólo un adelanto 
que hago á nuestra Sociedad, reservando detalles para el escrito 
que actualmente preparo para la Junta para ampliación de Estu- 
dios, ya que bajo sus auspicios hemos podido hacer el largo es- 
tudio que nos ha ocupado todo el verano. 

Habiéndome trasladado á la aldea de la Algueña, en el término 
del Pinoso, con el fin de explorar con más detenimiento todo el 



DE HISTORIA NATURAL 451 

laberinto de sierras, y del que es imposible formarse idea coa las 
diversas cartas publicadas (1), allí he permanecido gran parle de 
Agosto y la primera quincena de Septiembre, no interrumpiendo 
mis salidas al campo más que los días de tormenta. El resaltado 
ha superado á mis esperanzas. 

Las primeras excursiones realizadas con el guía José Muñoz 
Castillo, del que conservaba muy buenos recuerdos por los exce- 
lentes servicios prestados anteriormente, las efectuamos por la pe- 
queña sierra de la Espada (2), al E. de la gran masa de Quivas. 
Su situación al Sur de una gran mancha nummulítica hacía creer 
que era también terciaria; pero, una gran falla separa estas forma- 
ciones y todas las calizas de la escarpada sierra de la Espada perte- 
necen al Jurásico, ya al Oolítico ya al Liásico, porque hasta el 
presente sólo hemos extraído de allí muchos Braquiópodos que 
probablemente pertenecen al Bayociense ó al límite superior 
del Lias. 

La sierra de Quivas nos ha dado fósiles de los pisos del Oolíti- 
co, desde el Bayociense al Oxfordiense superior. Dominan las ca- 
lizas marmóreas blancas, rosadas ó rojas, con abundancia de 
Braquiópodos; calizas abigarradas desde el rojo intenso al verdo- 
so ó blanco á fajas irregulares y margas rojas muy arcillosas que 
son las que proporcionan el mayor contingente de fósiles. 

Gomo detalle para realizar el estudio de esta región, no debe 
perderse de vista que la especie más frecuente en el Oolítico su- 
perior es el Rhacophyllites Loryi Men. Ch., bastando los moldes 
para poderla determinar. Sigue en importancia el Phylloceras me- 
diterraneus Xeumayr. Las capas de los pisos superiores presen- 
tan, además de estas especies, otras bastante frecuentes: Aptychus 
punctactus Yoltz, Pijgope janüor, TerebratuZa iíoue¿ Zeusch, gran 
número de Perisphinctes y otras especies menos frecuentes. 

Se ha señalado desde hace muchos años el Jurásico en la sierra 
del Rollo, localidad más conocida por la gran cantidad de már- 
moles titónicos extraídos. En rigor, el Jurásico empiez-a en la 
falda W. de la pequeña sierra de la Mola, inmediata á Novelda, 

(1) El Instituto Geográfico no ha publicado aún sus trabajos de Altime- 
tría de la provircia. 

(2) Pequeña arista de algo más de un kilómetro de larga y dirigida 
próximamente de SW. á Jí E. Los mapas de Murcia no la señalan, el de 
Coello (Alicante) sí; pero equivocando su figura y dirección. Es sólo una 
dependencia de la de Quivas. 



452 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

destacada de la gran masa del Oolítico como si fuese un islote 
avanzado al Oriente. Entre Aspe y Hondón de las Nieves aparece 
el Jurásico con mucha más claridad, formando la sierra de Orts, 
la Ofra, la pequeña colina de la Pedrera en la falda N. de la sie- 
rra de Grevillente (1), extendiéndose bástalo más alto del collado 
de la Algüeda, escondiéndose allí bajo el Terciario superior. La 
mancha jurásica se alarga penetrando en Murcia, en donde forma 
las sierras del Cantón, Algarrobo, Quivas y la Espada, y desde 
este punto se dirige al E. para formar los altos de Zírate, Moleta 
y las lomas inmediatas á la Algueña y la sierra del Algayat, se- 
paradas de las anteriores por el cauce de la rambla que viene de 
las Tres Fuentes y de las vertientes del S. y W. del cabezo de la 
Sal del Pinoso (2). 

El Algayat, la Peña de la Mina, el Cerro de la Cava y la Sierra 
del Rollo es lodo una sola arista, con más ó menos irregularida- 
des, pero sin solución de continuidad y formada del mismo terre- 
no. En los mapas geográficos están estas sierras aisladas y con 
direcciones distintas; esta falta de exactitud perjudica mucho para 
el conocimiento de la provincia. 

Una pequeña desviación de esta mancha forma la sierra de la 
Romana, que se prolonga como un promontorio entre formacio- 
nes nummulíticas. En toda la extensión jurásica así limitada, 
aparte de algunos pequeños (3) asomos que se describirán en otro 

(1) Esta sierra presenta mucha variedad de terrenos; aparecen en la 
falda S. el Triásico superior y el Jurásico (Titónico); éste último se esconde 
bajo el Cretáceo (Neocomiense?) y aparece encima del Mioceno (Helvecien- 
se). La sierra se ha levantado después del Mioceno y acaso del Plioceno, 
si son pliocenai las capas fosilíferas que encierran el Pectén latissimus 
Brochi, de las Ventanas y del Salto del Gato, que forman una sola serie de 
capas. Desde su origen, Sierra de la Alcoraya, hasta su terminación, en el 
Morterico de Abanilla, esta cadena presenta casi todos los sistemas se- 
cundarios y terciarios, llamándose sucesivamente Sierra de la Venta, de 
San Pascual, de los Escaballons, de la Madera, de la Garganta, de Grevi- 
llente, de Albatera ó de las Ventanas, el Agudo, Salto del Gato y Peña- 
Koja de Abanilla. Córtanla tres carreteras y el camino de la Algüeda. 

(2) Esta rambla de tan largo curso es la única salida de las aguas plu- 
viales de esta parte de la provincia, recibiendo los nombres de río Chéca- 
mo y de Raaibla de Abanilla hasta su terminación en el río Segura. Su 
álveo lleva materiales triásicos, jurásicos^ cretáceos y terciarios. 

(3) En la falda S. de la Siena de Grevillente se encuentra el Jurásico 
en el fondo de los profundos barrancos que la surcan. En las proximida- 
des de la Fuente de la Zarza aparecen entre los desgarrones del Nummu- 
Jítico y del Cretáceo, fósiles titónicos, etc., etc. 



DE HISTORIA NATURAL 453 

trabajo, existen sinclinales y anticlinales, contribuyendo la rotu- 
ra de éstos á aumentar la confusión de terrenos. Las sierras di- 
chas (A.lgayat, Peña de la Mina, etc.), tienen sus capas levantadas 
hacia el S. buzando al N., y desde la ladera de esta parte, en di- 
rección de la Romana, las capas llevan inclinación contraria; for- 
man, por tanto, un sinclinal, por el fondo del cual se encuentra 
la Rambla Honda, cortando ya una, ya otra ladera, y de las que 
se puede obtener abundancia de fósiles titónicos, y las capas que 
los encierran se levantan con una inclinación de 30 á 37° hasta 
alcanzar alturas de 1.000 ó más metros. Naturalmente, los terre- 
nos más antiguos hay que buscarlos á ambos lados y por fuera 
del sinclinal, habiéndolos encontrado al N. de la Romana y al 
Sur del Algayat. 

La rocas que aparecen son calizas, rojizas ó anaranjadas, con 
algunas manchas ocráceas, verdaderos ocres amarillos en algunos 
sitioí'. Esta formación es el Liásico que nos ocupa, habiéndolo 
sospechado primeramente por la presencia de una Spiriferina, 
que recuerda la S. rostrata Schlot, y después otra con más pa- 
recido con la S. Hartmanni d'Orb. El número de fósiles es muy 
grande, pero las malas condiciones de las roca?, y el transformar- 
se en ocre, sobre todo los ammonites que encierran, hace que 
sean muy pocos los ejemplares completos que se pueden obtener. 
Caracterizan estos horizontes la presencia del A. Grammoceras 
Thouarsensis d'Orb. y el Lytoceras jurensis Ziet. Estas son las es- 
pecies tnás frecuentes, aunque no faltan otras, tales como el Am. 
(Hammatoceras) variabilis d'Orb., y el Am. (Leioceras) bicarina- 
tus Münster in Zieten. 

En el yacimiento de la sierra de la Romana abunda la especie 
Am. ( Lytocerasj jurensis Ziel, mientras que escasea el Grammoce- 
ras Thouarsensis d'Orb. Se encuentran además los Braquiópodos 
en cantidad enorme incluidos en las calizas de las capas superio- 
res, y, por tanto, muy difícil de obtener enteros. A este horizonte 
corresponde el cerro de la Cruz de la Romana, tenido hasta el 
presente como titónico, considerado como una continuación del 
Oolítico superior de Rambla Honda. Es muy notable la existencia 
de una gran Spiriferina que recuerda las formas del Lias medio, 
y como al mismo tiempo se encuentran terebrátulas que parecen 
pertenecer á la especie T. digona Sow., la Pleurotomaria conoi- 
dea Desh., y la Spiriferina Hartmanni d'Orb., se me ocurre la 
duda de si la fauna del Toarciense de Alicante presenta una 



4ñ4 boletín de la real SOCIEDAD ESPAÑOLA 

mezcla de especies Liásicas medias, juntamente con formas bayo- 
cienses y batonienses, lo que no me llamaría la atención, puesto 
que he visto ya muchas especies que exceden de los límites seña- 
lados para las especies del resto de Europa. 

El Liásico del W. del Algayat, es menos ferrífero que el de la 
Romana, y la especie dominante es el Grammoceras Thouarsen- 
sis d'Orb., del que por excepción hemos encontrado un ejemplar 
completo. Se encuentran muchísimos ejemplares fracturados y 
otros metidos en la ganga rocosa juntamente con el Am. (LytJ, 
jurensis Ziet y las terebrátulas mencionadas. 

Lo que llama también la atención es el inmenso número de 
Belemnites, algunos de un tamaño enorme, conservando los 
fragraoconos casi enteros. También se suelen encontrar éstos 
sueltos, conservando algunas cámaras fácilmente reconocibles. 

No son frecuentes las conchas del género Pectén, pero tan de- 
terioradas que hasta ahora no se han podido determinar las es- 
pecies. 

El yacimiento liásico del W. del Algayat, no lejos de la casa de 
Vitia, presenta en la zona superior unas calizas semicristalinas 
en las que he creído reconocer una Posidonomya , tal vez la 
P. Bronni Vollz, siendo de notar que en esta zona aún no hemos 
encontrado ni un solo ejemplar de Am. (Hildoceras) hifrons Brug, 
uno de los más clásicos del Lias superior. El Sr. Mallada consi- 
dera en su Sinopsis (tomo ii, pág. 3\),e\Am. Thouarsensis, como 
de una zona más elevada que el hildoceras hifrons. 

No quiero terminar estas cuartillas sin dedicar unas líneas á 
un donativo que el Sr. Roca de Togores me hizo de unos fósiles 
encontrados en la Moleta (1), primer cerro de la provincia de Mur- 
cia, y entre los que figuran especies que parecen del Lias medio; 
entre ellas hay muy bellos ejemplares de un Pygope que recuerda 
al P. Aspasia. Ya estudiaremos más adelante este pumo. 

Al caminar hacia el S. por la rambla de Abanilla en busca de 
las capas inferiores del Algayat, hemos encontrado que la peque- 
ña sierra de Gofé, casi paralela á ella, forma la otra pendiente de 
un anticlinal roto por su cumbre y transformado en valle. El fon- 
do de éste está ocupado por una formación de Neocomiense que 
se extiende unos dos kilómetros al E. En ella abundan las espe- 
cies hauterivienses y llaman la atención los numerosos Apti/chus 

. (1) Este cerro se encuentra al W. del Algayat y á unos dos kilómetros. 



DE HISTORIA NATURAL 455 

que se encuentran, particularmente el A. angulicostatus d'Orb., y 
los tránsitos de esta especie al A. Seranonis Goq., y al A. Morti- 
lleti Pict et Loriol, como pueden comprobarse en los ejemplares 
remitidos al Museo. También hay abundancia de Duvalia dilata- 
ta Blain, y otra forma muy notable y poco frecuente asurcada á 
todo lo largo y con ancho espacio para el fragmocono. 



Hallazgo de Leishmania infantum, protozoo parásito del ^<Kala- 
azar infantil», en la costa de Levante de España 

POB 

G. PITTALUGA 

Los protozoos parásitos del género Leishmania han sido objeto, 
durante estos últimos años, de estudios y pesquisas muy deteni- 
dos. Pertenecen á un grupo muy interesante, desde el punto de 
vista biológico, puesto que poseen caracteres comunes ó de gran 
afinidad por un lado con los parásitos endoglobulares y endocelu- 
lares, en particular con los Piroplasmas, y por otro lado con los 
flagelados del grupo de los Tripanosomas. De las tres especies 
descritas hasta nuestros días, la primera (Leishmania donovani) 
es el agente patógeno de una grave enfermedad endémica en el 
Oriente asiático, el «Kala-azar»; la segunda (Leishmania trópi- 
ca s. L. forunculosaj produce el «Botón de Oriente», una lesión 
cutánea, muy común en todas las regiones intertropicales; la ter- 
cera (Leishmania infantum), descubierta por Piauese y Nicolle, 
estudiada particularmente en Túnez, en Calabria, en Sicilia, en 
Grecia, determina una grave afección en los niños de corta edad 
(de uno á dos años, por lo general), endémica en los lugares aho- 
ra recordados. 

Por distintos motivos, que no es este el momento de exponer 
en detalle, nosotros sospechábamos desde hace tiempo que esta en- 
fermedad debía existir en la costa de Levante de España. En efec- 
to, durante el mes de Agosto último, con la cooperación de varios 
médicos de Tortosa y de sus cercanías, pudimos determinar la 
existencia de un foco endémico de «Kala-azar infantil» en aque- 
lla comarca, y procurarnos material parasitífero, procedente del 
parénquima esplénico (por punción del bazo). 



456 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Debemos particularmente al Dr. Vilá, de Tortosa, vivo agrade- 
cimiento por su cooperación activísima en estas investigaciones. 

En las preparaciones del material esplénico de un niño atacado 
por el «Kala-azar infantil», y procedente del pueblo de Perelló 
(cerca de Tortosa), los parásitos ( Leishmania infantum) aparecen 
numerosísimos, ya eudocelulares, ya extracelulares. 

En las grandes células (macrofagos y células gigantes, propias 
del tejido citógeno esplénico, comparables á las mieloplaxias) se 
observan á veces de 20 á 30 y más parásitos, todos ellos de aspecto 
discoidal ú ovalado, de un diámetro medio de 2 á 2 }4 |j., con una 
masa nuclear excéntrica y un recio bastoncito de cromatina ex- 
tranuclear, más ó menos alejado del núcleo y dispuesto en un 
punto cualquiera del escaso citoplasma del protozoo. Las formas 
extracelulares ó libres, entremezcladas con los materiales carac- 
terísticos de la pulpa esplénica (hematíes, desechos de hematíes, 
leucocitos, linfocitos, etc.), aparecen casi siempre más alargadas, 
francamente ovoideas, algunas de ellas puntiagudas y quizás de 
dimensiones mayores que las eudocelulares (de 3 á 3 X — ^'i*- de 
longitud). Presentan igualmente las dos masas cromáticas antes 
descritas (masa nuclear propiamente dicha, homologa, al parecer, 
del trofonücleo de los tripanosomas; y bastoncito cromático extra- 
nuclear, homólogo del Kinetonúcleo ó blefaroplasto de los tripa- 
nosomas). Jamás hemos visto en las preparaciones que poseemos, 
teñidas con los métodos de Giemsa, de Leishman, de Marino, y 
con otros procedimientos, formas flageladas. A veces se aprecia, 
con suficiente claridad, la degeneración ó destrucción del cito- 
plasma de las grandes células invadidas por la Leishmania, que 
aparecen disgregadas, reducidas á pálida sombra alrededor de res- 
tos nucleares, en cuya proximidad se hallan siempre muy nume- 
rosos parásitos. 

No nos ha sido posible todavía proceder al cultivo artificial de 
estos protozoos en los terrenos hemáticos apropiados. Los resul- 
tados de estas ulteriores observaciones formarán objeto de nue- 
nuevas Comunicaciones á la Sociedad. Por ahora nos ha pareci- 
do conveniente dar cuenta de este hallazgo, que demuestra la 
existencia en la costa de Levante, y más exactamente en el distri- 
to de Tortosa, de un protozoo parásito y de una enfermedad has- 
ta ahora desconocida en España. 



DE HISTORIA NATURAL 457 



Formas nuevas del género «Onopordon» 

POR 

BENITO Y GARLOS VICIOSO 

En las muchas herborizaciones que hemos llevado á cabo en la 
comarca de Catalayud, solamente habíamos logrado encontrar, 
hasta el año pasado, tres especies del género Onopordon: el O. acau- 
le L., especie frecuente en los terrenos áridos; el O. Acantlüiim L., 
que habita, por regla general, en las orillas de los caminos y en 
los campos incultos, abundando extraordinariamente en los te- 
rraplenes de las vías férreas y del que hemos visto colonias de su 
var. 7iana Bh., en los arenales, á orillas del Jalón; y por último, 
el O. corymhosum Willk., que parece circunscribirse á la región 
montana de la sierra de Vicort, viéndose tan sólo alguno que otro 
pie en los valles y cañadas de sus estri'naciones. 

No sin extrañeza vimos el año pasado en el terraplén del Cen- 
tral de Aragón vegetar algunos pies de esta última especie, entre 
el O. Acanthium L., y á donde debieron llegarlas semillas proce- 
dentes de la parte de Teruel, donde abunda. 

Nuestra sorpresa fué mayor al observar que entre las dos cre- 
cía un cortísimo número de pies que presentaban caracteres co- 
munes á las dos especies últimamente citadas, sospechando se 
trataría de un híbrido de ambas. 

Este verano ha vuelto á crecer con más abundancia, presentan- 
do dos variedades: la primera (el tipo) es arborescente con mul- 
titud de ramas, y cuyas hojas, más ó menos araneosas, permiten 
distinguirla de la segunda, que es completamente lampiña. 

El tamaño del tipo y su relativa abundancia, nos ha permitido 
recolectar suficiente número de ejemplares para que el Hermano 
Sennen pueda repartirla el año próximo en su excelente exsicata 
«Plantes de Espagne». 

En el terraplén de la línea de M. Z. A., y ai principio del kiló- 
metro 247, apareció por vez primera en estas inmediaciones otro 
Onopordon, que atrajo nuestra atención por su porte totalmente 
distinto de sus congéneres que teníamos vistos, presentando un 
solo tallo y numerosas cabezuelas sentadas en su extremidad; en 
los ejemplares robustos, con cabezuelas en las axilas de todas ó 

T. xii— Octubre, 1912. 30 



458 boletín de la real sociedad española 

de casi todas las hojas, y si bien por éstas parecía O. nervosum 
Boiss., por no ser gigantesco (de dos metros según la descripción), 
pues escasamente tendrá 0,80 metros, y por carecer el tallo de di- 
visiones en la parte superior, supusimos se trataba de alguna 
especie afín de una variedad del mismo. 

Consultada esta planta con nuestro amigo el Dr. Pau. nos la 
determinó como O. nervosum Boiss., var. virens Seu. 

Juntamente con ella y con el O. Acanthiutn L., que está muy 
abundante en el mismo sitio, se veían ejemplares parecidos al 
nervosum, pero canescentes, ramificados ó no en la parte superior 
con cabezuelas de O. nervosum y hojas de O. Acanthium L. Asim- 
ple vista podía asegurarse que se trataba de un híbrido entre las 
dos especies. 

La descripción de los híbridos es como sigue: 

Onopordum bilbilitanum B. et C. Vicioso. ^0. Acanthium x co- 
rymbosum Pau in Jitt. 

Planta 1-2 mt. allitudine; facies capitulisque O. Acanthii a quo 
differt; foliis araneosis aut sub-araneosis praecipue subtus; non 
ovato-oblongis sed supremis lineari-lanceolatis, latioribus quam 
in O. corymhoso; inferioribus lanceolatis vel ovato-lanceolatis, 
segmentis non divergentibus; spinis alarum et foliorum validis 
sub similibus istius speciei; squamis parce latioribus quam in 
O. Aconthio. 

«Var; viride B. et G. Vic. — Minor, viridis, omnino glabra; coe- 
tera ut precedenti.» 

0. Paui B. et G. Vic. = 0. Acanthium <, nervosum Pau. in litt. 

Gaule et foliis gossympino-canescentibus aut plus niinusve ara- 
neosis subtus parce nervosis. Gapitulis O. nervosii, sed phyllis 
augustioribus; foliis Acanthii sed subtus nervis crassicaulis et 
anthodii squamis ómnibus erectis.» 



DE HISTORIA NATURAL 



Relación entre la sedimentación y la salinidad del líquido 
en la que se realiza 

POR 
RAFAEL DE RÚEN Y LOZANO 

Con objeto de buscar la relación que existe entre la velocidad 
•en la sedimentación y la densidad del líquido en que se verifica, 
he emprendido una serie de observaciones empleando líquidos de 
-distintas densidades conocidas, y siempre el mismo sedimento. 





Fig. 1.*— Posición empleada 
para tamizar. 



Fig. -2.' 



-Embudo cerrado para separar la arcilla 
de la parte mineral. 



Estas observaciones permiten trazar la curva que nos da la ley y 
con ella todos los casos que pueden presentarse. 

Nos dice la mecánica que todo cuerpo que echamos en un líqui- 
do, cae con tanta mayor velocidad cuanto más grande es la dife- 
rencia de su densidad con respecto al líquido; claro que siendo 



460 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

superior á la de éste, pues sino quedaría en flotación. Ya vere- 
mos que cuando se trata de soluciones salinas la cosa varía, y 
donde se aprecia más esta variación es en la arcilla, por lo cual 
descarté en mis experiencias la parte mineral, separando la arci- 
lla para operar solamente con ella. 

Empleé, para que tuvieran más aplicación á los fenómenos na- 
turales las consecuencias obtenidas, un fondo marino recogido de 
una profundidad de 65 metros (Estación, 1891) frente á Monaco. 
Este fondo estaba constituido casi exclusivamente por granos muy 
finos y arcilla. Los pocos granos ya más gruesos que había los 
separé, tamizando con el tamiz 200 (esta cifra indica el número 
de mallas que hay en una pulgada ó 27 mm.j de los empleados 
para tamizar las harinas en la industria (üg. 1.*). 

La separación de la arcilla de los granos finísimos minerales es 
ya más difícil. Operé con un embudo cerrado (fig. 2."). que tiene 
una abertura en su parte superior, por la cual se pueden echar 
los líquidos, y con una llave en la parte inferior. Una cierta can- 
tidad de fondo, la que calculé necesitaba en mis experiencias, la 
separé en una cápsula de porcelana y fué tratada por 
agua libia que produce un principio de coagulación en 
las arcillas, lo que hace más fácil la separación. Hay que 
tener cuidado de no emplear el agua hirviente ó dema- 
siado caliente, porque entonces la coagulación de la ar- 
cilla es completa, y en lugar de facilitar la separación lo 
que hace es dificultarla. 

Una vez llena de agua libia la cápsula, se agita el 
sedimente con un agitador con extremo de goma (fig. 3.*), 
ó con un dedo de la misma materia; con esto la arcilla 
que se encuentra siempre adherida á las partículas mi- 
nerales se separará, y una vez separada en gran canti- 
dad, dejando reposar las partículas minerales caerán en 
seguida por su mayor densidad, y quedará encima una 
agua turbia por la arcilla que tiene en suspensión. De- 
Ag-itador cantamos esta agua en el embudo cerrado. En la cápsula 
tremo de queda aúu gran cantidad de arcilla; en efecto, si se echa 

ffoma. 

de nuevo agua tibia y agitamos otra vez, veremos coma 
queda aúu encima una agua sucia por la arcilla; decantaremos 
de nuevo en el embudo y practicaremos la misma operación va- 
rias veces, las necesarias para obtener en la cápsula una agua 
perfectamente limpia, lo que quiere decir que el sedimento qu& 



DE HISTORIA NATURAL 461 

•queda es ya completamente mineral. Desecharemos este sedi- 
mento y emplearemos la arcilla que se encuentra toda en el em- 
budo, pero con ella han pasado algunos diminutos granos mi- 
nerales que es preciso suprimir. Empleando el embudo cerrado 
su separación es muy sencilla: una vez terminadas todas las ope- 
raciones cogemos el embudo y obturando su extremo superior con 
un tapón, lo agitamos un poco, pero bruscamente, con el fln de 
que el sedimento se distribuya bien en el agua. Si lo dejamos 
después en reposo en su soporte, la parte mineral que aún queda 
se irá depositando sobre la llave de la parte inferior, y será muy 
sencillo, abriendo y cerrando bruscamente ésta, dejar caer lo que 
se vaya depositando. 

Gomo la arcilla queda mucho tiempo en suspensión, y la parle 
mineral cae relativamente pronto, cuando tras unos minutos de 
■espera veamos que ya no se deposita nada en el fondo del embudo, 
podemos dar por terminada la operación, con la seguridad de te- 
ner una arcilla perfectamente pura. En efecto, si deseando com- 
probarlo tomamos una cierta cantidad de agua turbia y la mira- 
mos al microscopio, no descubrimos en ella ni una sola partícula 
mineral. 

Echamos el agua turbia en una cápsula grande, donde espera- 
mos á que se deposite; pero ya sabemos que la arcilla en el agua 
dulce queda indefinidamente en suspensión, por lo cual hay que 
buscar algún medio de ayudarla á depositarse; esto se consigue 
echando en la cápsula unas cuantas gotas de solución acuosa de 
alumbre, que por un fenómeno que más larde explicaré, produce 
una sedimentación bastante rápida. Obtenida ésta, es fácil separar 
el agua con un sifón ó decantando, y luego, colocando la cápsula 
en un baño maría, dejaremos secar la arcilla, y unn vez seca, re- 
duciéndola á polvillo, estará en disposición de ser empleada para 
las experiencias. 

Los métodos que acabo de describir para tamizar el fondo y se- 
parar su arcilla, son semejantes á los que el profesor Thoulet em- 
plea para los análisis de fondos marinos. 

Empleé agua del Mediterráneo de una densidad 8'*= 1,0269; 
esta densidad la fui disminuyendo, en sucesivas operaciones, 
añadiendo agua destilada. De manera que hice siete observacio- 
nes, comenzando por el agua marina pura, y concluyendo por el 
■agua destilada, con términos intermedios de densidades decre- 
-cientes. 



462 



boletín de la real sociedad española 




Para hacer las experiencias utilicé dos tubos cilindricos de diá-^ 
metro bastante grande, largos de 60 centímetros, y perfectamente 
cerrados en sus dos extremos. Estos tubos (fig. 4.«) fueron mante- 
nidos en posición perfectamente veriical, suspendiéndolos por su 
extremo superior y dejándolos libres por el infe- 
rior. A uno de los dos lo mantenía en reposo, mien- 
tras que el otro era agitado fuertemente durante 
unos dos minutos, una vez lleno del agua con 
arcilla en suspensión. Esta operación tenía por ob« 
jeto observar la influencia que el movimiento pue- 
de ejercer en la rapidez de la sedimentación de la 
arcilla, porque algún autor ha dicho que las olas 
con su agitación van reuniendo las partículas arci- 
llosas que las aguas llevan en suspensión, forman- 
do así una especie de coágulos que, aumentando 
de densidad, producen una caída mucho más rápi- 
da. Ya veremos, al formular las consecuencias de 
mis operaciones, que no he obtenido una confirma- 
ción de esta idea, y que el movimiento, mientras 
dura, parece no tener más influencia que el difl- 
cultar la caída de los granos más flnos y de la 
arcilla. 

Para comenzar una experiencia, mezclaba el agua 
de mar y el fango, ya convenientemente prepara- 
dos, en dos cristalizadores, colocando la misma 

Fig. 4 "—Tubo en 

posición de en- cantidad, exactamente, de agua y arcilla en cada 

sayo. ' o j 

uno de ellos. Agitaba con una varilla para distri- 
buir bien el fango, y una vez bien mezclado, sin perder un ins- 
tante, llenaba los dos tubos y colocaba uno en reposo, suspen- 
diéndolo como queda dicho, mientras que el otro lo agitaba fuer- 
temente durante dos ó más minutos. Al comenzar cada una de las 
experiencias, anotaba la hora exacta para saber con certeza el 
tiempo empleado por la arcilla en sedimentarse. 

Una vez terminada la experiencia, decantaba el agua limpia á& 
la parte superior del tubo y después la filtraba para mayor segu- 
ridad. El sedimento lo separaba colocándolo en un gran cristali- 
zador lleno de agua destilada, y lo agitaba largo tiempo. Esto tie- 
ne por objeto separar de las partículas de arcilla la capa de sales- 
que, como veremos más tarde, se deposita sobre ellas en cada 
operación. Podía haber evitado fácilmente este lavado empleanda 



DE HISTORIA NATURAL 463 

cada vez nuevas partes de arcilla del fondo marino, pero preferí 
emplear siempre el mismo fango para comparar las observacio- 
nes lo más exactamente posible. 

Gomo se ve, lo que yo trataba ante todo era de efectuar las 
observaciones del modo más idéntico á lo que sucede en la Natu- 
raleza. Esto tiene una grandísima utilidad fácil de comprender, y 
es que luego los resultados pueden aplicarse sin reparo á los fe- 
nómenos naturales, con la seguridad de hallar su verdadera ex- 
plicación. 

Medí las sucesivas densidades del agua empleada con el areó- 
metro medio (fig. 5.*), modificación del de Buchanan, que da la 
densidad con un error máximo y al que difícilmente 
se llega de 0,0002. Hubiera podido obtener mayor exac- c^r 
titud empleando el picnómetro y aun el procedimiento 
indirecto, por cloruración, de Knudsen, pero además 
de ser más que suficiente para mis experiencias la exac- 
titud del areómetro, el empleo de los otros dos pro- 
cedimientos, por su lentitud, no hubiera compensado 
la pérdida de tiempo; además de que con el procedi- 
miento de cloruración hubiera perdido una cierta can- / n 
tidad de agua de mar cada vez, teniendo que añadir 
nueva dosis. El areómetro medio es de volumen y peso 
variable, lo cual evita el empleo de una serie de ellos, 
bastando con uno para medir todas las densidades po- 
sibles entre el agua de mar más cargada de sales y el 
agua destilada. 

Al mirar la densidad colocaba siempre en el agua un 
termómetro de los construidos por la casa Richter, de pj^ ^„_ 
Berlín, para medir las temperaturas de la superficie ^^i^ed?o.^^° 
del mar, y anotaba el resultado obtenido. Pero claro 
que esta temperatura era variable en cada operación, y como sa- 
bemos que el agua de mar se dilata con la temperatura, y, por 
lo tanto, varía de densidad en relación con ella, no podemos com- 
parar los resultados si no reducimos antes todas las densidades 
obtenidas á diferentes temperaturas á la que tendrán á una tem- 
peratura dada. Así lo he hecho reduciendo todas á 0°, pero como 
no es esta una temperatura común en el mar, con el fin de poder 
aplicar mejor los resultados á la sedimentación marina, he redu- 
cido de nuevo todas las densidades desde 0° á 15, que es una de 
las temperaturas más frecuentes en el mar. Para ello he empleado 



464 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

las tablas de Knudsen Bydrographische Tabellen y las Courhes 
de dilatation des eaux de mer de Thoulet. Por los dos procedi- 
mientos he obtenido exactamente ios mismos resollados. 

Veamos ahora cómo se opera con las tablas de Knudsen y pon- 
gamos, para mayor claridad, un ejemplo cualquiera. 

Sea una agua extraída de cierta profundidad con una botella 
cualquiera de las empleadas para ese objeto; el termómetro re- 
versible descendido con dicha botella, marcó una temperatura de 
18'', 6, que es la que poseía el agua de aquella profundidad. Con 
el empleo del areómetro, encontramos que esta agua, llevada al 
laboratorio, tiene una densidad S¡ = 1,02538 á una temperatura 
í^ 140^2. Lo que deseamos saber es la densidad que tendría el 
mismo líquido á la temperatura de 18°,6, que es la que poseía en 
el mar; para ello hay que reducir la densidad obtenida con el 
areómetro 8'*°"= 1,02538 á la que tendría la misma agua á O** y 
la densidad que nos de á O' la reducimos ya á la que poseería á 
18°,6. Para reducir la primera á 0°, buscamos en las tablas de 
Knudsen las páginas 45 y 46, donde se nos da c-g = c:; -f D. 

Esta tabla está dividida en distintas columnas: arriba están 
marcadas las densidades cr^ = 1,500, 7¿= 1,600, etc., hasta <7t = 
3,400, y verticalmente las temperaturas desde — 2° hasta + 33'. 
Para esta primera parte del cálculo tenemos S^ ' = 1,02538, 
Esta densidad está comprendida (parte superior de la página) en- 
tre 25,00 y 26,00, y su temperatura (serie vertical) entre 14° y 15". 
Necesitamos lomar los cuatro números que coinciden en las co- 
lumnas verticales de 25,00 y 26,00 y en las horizontales de 14® y 
15°, ó sean: 



1,867 
2,089 



1,912 
2,137 



Entre estos cuatro números hemos de practicar las siguientes 
operaciones: tomamos 1,867 y 1,912 y restamos el menor del ma- 
yor, 1,912— !,867=z 0,045. Este residuo se interpola en la densi- 
dad 1,02538, pero no tomando todo este número, sino tan sólo la 
cuarta y quinta cifras decimales, ó sea 38. Es decir, que interpo- 
lando 0,045 X 38 = 17, pero no hay que olvidar el valor decimal 
del número 17, que es aquí 0,017. Este resultado hemos de su- 
marlo al número de menos valor de los dos que hemos tomado de 
la tabla, es decir, que 1,867 + 0,017 = 1,884. 

La misma operación descrita hay que practicarla entre los dos 



DE HISTORIA NATURAL 465 

Otros números: 2.089 y •2,\'M. Así restaremos el menor del mayor 
2,137 — 2,089 := 0,048, y este resultado lo interpolamos como la 
vez anterior en la densidad, ó sea 0,048 x 38 = 18, y finalmente, 
lo sumamos al menor de los dos 2,089 4- 0,018 =^ 2,107. 

Con los resultados de las dos pasadas operaciones, ó sea con los 
dos números 1,884 y 2,107, hemos de practicar las mismas opera- 
ciones, aunque con una ligera variación fácil de comprender: que 
en lugar de interpolar el resultado de la sustracción de los dos nú- 
meros con la densidad, lo haremos con la temperatura 14° 2, pero 
claro que no con todo el número, sino sólo con las cifras decima- 
les, es decir, con el número 2 en este caso. Practicando, pue'*, las 
operaciones indicadas tendremos, comenzando como siempre por 
restar el menor del mayor, 2,107 -f- 1,884^0,223; interpolamos 
el resultado con la temperatura 0,223 x 2 = 446 =: 45. Este nú- 
mero, teniendo siempre en cuenta su lugar decimal, lo añadimos 
al menor de los primeros 1,884 + 0,045= 1,929. 

Finalmente, como la fórmula que guía nuestro cálculo es (7„ = 
<Tí+ D, el último de los resultados 1,929, ó sea 1,93 que es la di- 
ferencia D, tenemos que sumarlo á la densidad primera obtenida 
con el areómetro; es decir, que teniendo en cuenta el lugar deci- 
mal 1,02538+0,00193= 7 02731. Este último número es la den- 
sidad buscada o-^. 

Aún nos queda para terminar el cálculo que reducir la densi- 
dad obtenida á 0°=:S**=: 1,02731 á la que tenía la misma agua 
en el mar cuando la oDiuvimos á 18° 6. 

Para este cálculo, igual al anterior, nos servimos de las mis- 
mas tablas de Knudsen Hydrographische Tabellen, pero en las 
páginas 41 y 42, donde se nos da o-^ = o-^ — D. Gomo las operacio- 
nes son semejantes, me limitaré á indicarlas, detallando lo menos 
posible. 

Buscamos las columnas de densidades y tomamos 27,00 y 28,00, 
éntrelas cuales está comprendida la densidad 1,02731; para la 
temperatura lomamos 18° y 19° y tenemos: 

2,777 I 2,829 
3,026 I 3,080 

Restamos como siempre el menor del mayor 2,829 — 2,777 = 
0,052. Interpolamos con respecto á las dos últimas cifras decima- 
males de la densidad á 0°= 1,02731, ó sea 0,052 x 31 = 16, y 



466 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

añadimos este número al menor de los primeros 2,777 + 0,0 i G = 
2,793. 

Con los otros dos números operamos igualmente: 3, OSO — 
3,026 := 0,054, é interpolando el resultado en la densidad, obten- 
dremos 0,054x31 =z 17, y añadiendo este resultado al menor de 
los dos primeros 3,020 + 0,017 = 3,043. 

Con los dos resultados obtenidos practicaremos las mismas 
operaciones, y como en la primera parle del cálculo, interpolare- 
mos tomando las cifras decimales de la temperatura, que en este 
caso es 18°, 6, y, por lo tanto, 6 el número que necesitamos. Así, 
pue?, comenzamos por restar el menor del mayor 3,043 — 2,793 =: 
0,250, é interpolando con la temperatura 0,250 x G z^ 150, y aña- 
diendo al menor de los primeros 2,793 + 150^2,943. 

Finalmente, hemos de restar el resultado de la densidad á O" 
que obtuvimos por el cálculo anterior, según la fórmula emplea- 
da ahora a-¿ = 7o — D. Así, pues, obtendremos 1,0273! —0,00294 = 
í,0'2437, y este resultado es la densidad final que buscábamos 
S " , la que tenía el agua en el mar cuando fué extraída. 

Puede variarse el orden en los cálculos que acabamos de des- 
cribir sin que se altere el resultado. Esta variación consiste en 
que podemos interpolar al principio la temperatura en lugar de 
la densidad, y después la densidad en lugar de la temperatura. 

Todos los cálculos que acabo de indicar han sido practicados 
con todas las densidades obtenidas empleando el areómetro. Es 
decir, que obtenidas las densidades con dicho aparato á tempera- 
turas diferentes, fueron i-educidas á 0° con las tablas de Knudseu 
a^ = a¿ + D y de o-Q á <7^^o por la fórmula cr^ = o-^ — D. 

Las Courbes de dilatation des eaux de mer, son de muy fácil 
uso; no es necesario cálculo alguno para su empleo, pues con un 
sencillo método gráfico nos dan un resultado exacto. Ya he indi- 
cado que yo obtuve con ambos procedimientos iguales conclusio- 
nes. Estas me permiten trazar una gráfica que pone de manifiesto 
su significación. Practiqué para ello siete operaciones sucesivas y 
obtuve los siguientes resultados, en los que pongo las densidades 
reducidas ya á S"°. 



DE HISTORIA NATURAL 



467 



Densidades SP° 

1,0269 
1,019a 
1,0129 
1,00S8 
1,0059 
1,0027 
1,0000 



TIKMPOS DE caída ■ 



Tubo 
agitado 


Tubo 
no agitado 


25' 


23' 


27' 


25' 


29' 


27' 


30' 


28' 


31' 


29' 


32' 


30' 



En agua destilada no hay tiempo de caída porque la arcilla no 
se deposita, quedando indefinidamente en suspensión. Yo la dejé 
un mes en los tubos, y quedó en perfecta suspensión sin deposi- 
tarse nada. 

Todos los resultados de las pasadas operaciones son los puntos 
que me permiten trazar las curvas (fig. 6/), en las que tomo, como 
ordenadas, los tiempos de caída, y como abscisas, las densidades. 
Estas gráficas dan la ley de la sedimentación con respecto á la 
densidad. 

Comparando las dos curvas vemos que la agitación no posee 
aquella influencia que algunosautores señalan, acelerando la caí- 
da del sedimento; parece, por el contrario, que cae más tarde, 
aunque ésío será debido á que la agitación no cesa bruscamente 
y la arcilla no comienza á caer hasta que el agua está en casi per- 
fecto reposo. Así, pues, las olas, y en general todos los movimien- 
tos del agua, bien sea dulce ó marina, no deben tener más influen- 
cia que dificultar con su agitación la caída de los sedimentos; 
pero en cuanto estos lleguen á un lugar de reposo se depositarán 
como si no hubiesen pasado por capas en movimiento, es decir, 
sin alteración alguna. 

Casi todos los autores que han tratado estos asuntos nos hablan 
de la influencia que acabo de indicar, respecto á la dificultad que 
opone á la sedimentación el movimiento del mar, Elie de Beau- 
mont (1) dice que los ríos llevan al mar las partículas impalpables 
que quedan en suspensión mientras el agua tiene cierto movi- 
miento, pero que en la desembocadura, donde las mareas produ- 



[D Legons de Géologie pratique. París, 1845, pags. 275 y 276, tomo i. 



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«íod^uaT j^ 



DE HISTORIA NATURAL 469 

cen dos períodos de calma todos los días, se deposita ese menudo 
polvo, constituido generalmente por un fango arcilloso. 

Si ahora miramos una sola curva, nos admiramos de la peque- 
ña diferencia que hay entre los tiempos de caída á las distintas 
densidades. Las curvas tienen una inclinación muy pequeña, y 
sólo se tuercen al llegar al agua destilada, formando casi uu án- 
gulo recto. Esto nos da idea de otros fenómenos que intervienen 
en la sedimentación. Ya he hablado al principio de mi trabajo de 
que los cuerpos caen en un líquido con tanta más velocidad cuan- 
to mayor es su densidad con respecto á ese líquido, pero que la 
arcilla parecía no obedecer á esa ley. En efecto, la arcilla queda 
en suspensión indefinidamente en el aguadulce; prueban esto no 
sólo mis experiencias, sino ya otras anteriores de varios autores. 
Así Leupold (1) hizo varias observaciones con agua del río Garon- 
ne, y vio que en tiempo de crecida, y, por lo tanto turbia, no ad- 
quirió, tras diez días de un reposo absoluto, su primitiva limpi- 
dez. Claro, dice, que al principio se depositaron rápidamente las 
partículas grandes, pero las más finas descendían con una lentitud 
desesperante. Geikie (2) dice que si en uu vaso con agua dulce 
tomamos limo ó arcilla y la mezclamos completamente, cuando 
dejemos el vaso en reposo, aun después de unas horas, el agua 
estará turbia, y si no se mueve el vaso en mucho tiempo, el agua 
acabará por volverse clara. Brewer (3) ha visto precipitarse en el 
agua de mar, en treinta minutos, materias terrosas finas que en 
el agua dulce habían quedado treinta meses en subpensión. 

Este fenómeno indica que la arcilla tiene una densidad muy 
aproximada á la del agua destilada ó dulce, y, por consiguiente, 
debe tener una densidad bastante inferior á la del agua de mar, 
por lo cual debería mantenerse en suspensión en ésta con mayor 
motivo que en la destilada. Ya vemos por las gráficas que no su- 
cede así; en efecto, la sedimentación es muy rápida en el agua de 
mar. ¿Qué fenómeno interviene para producir este efecto? Ya De- 
lesse (4) nos habla de que la arcilla tiene una gran tendencia á 



(1) Élie de Beaumont: Legons de Géologie pratique. París, 1846, pági- 
na 143, tomo n. 

(2) Nociones de Geología. Nueva York, 1888, pág. 30. 

(3) Lapparent: Traite de Géologie, pág. 218, tomo i, 4.* edición. 

(4) Lithologie dufond des mera, 1871, pág. 8, 



470 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

apoderarse de las materias salinas d orgánicas, y que, por lo 
tanto, debe absorber las que encuentra en el agua de mar. 

Thoulet (1) nos describe el fenómeno con más detalle, cuando 
dice que una sal en disolución en un líquido es atraída por cual- 
quier cuerpo sólido que sumerjamos en dicha disolución, y que 
esta atracción es independiente de toda acción química. Obser- 
vó este hecho por los siguientes experimentos: preparó solucio- 
nes salinas y midió su título; las puso en contacto con cuerpos 
sólidos, y volviendo á medir el título, notó una disminución en 
su valor. Se toma la densidad del mármol en alcohol por medio 
de la balanza hidrostálica, luego se prepara una solución de 
K0002 en agua, cuya densidad, con relación al alcohol, se co- 
noce; es muy fácil, por medio del cálculo, preveerla densidad del 
mármol en esa solución; pero la medimos, y hallamos una densi- 
dad mayor. Hizo otras experiencias, y obtuvo siempre la misma 
comprobación. 

Esto explica la suciedad délos precipitados químicos, el descen- 
so del título de soluciones salinas decoloradas por el negro ani- 
mal, la clarificación de líquidos por materias coloidales, clarifica- 
ción del agua de alcantarillas por filtración á través del suelo. 

Es de interés y de aplicación práctica un fenómeno que tiene 
mucha relación con los que vengo describiendo. Se trata de lo 
que denomino Way (2), poder absorbente de las tierras que tanto 
ha modificado los conocimientos acerca del mecanismo de la ab- 
sorción por los vegetales, y que ha sido estudiado también por 
Thomson, Huxtable y oíros. Demostraron estos autores que al- 
gunas substancias solubles pierden esta facultad al ponerlas en 
contacto con el suelo, hasta el punto que, lavando después, no se 
logra separarlas del terreno en que quedaron. 

En otro trabajo, Thoulet (3), hablando del mismo fenómeno, 
dice que la atracción entre un sólido sumergido en una solución 
salina y las sales en solución, es directamente proporcional á la 
superficie del cuerpo sumergido. Así, empleando siempre el mis- 
mo mineral, pero en granos de grosor diferente cada vez, se ve 



(1) Attraction s'exergant entre les corps en dissoltition et les corps solides 
immergés {C r. Ac Se, pág. 1.072, 1885.) 

(2) Odón de Buen: Botánica, pág. 219, tomo i. Barcelona, 1891. 

(3) Attraction s'exerQant entre les corps en dif.solution et les corps solides 
immergés [O. r. Ac. Se. T. C, pág. 1.002, 1885.) 



DE HISTORIA NATURAL 471 

.que los más pequeños son los que producen un descenso mayor 
en el título de la solución. Esto explica claramente el porqué ese 
.fenómeno, que casi no se hace perceptible en los granos minera- 
les, se presenta clarísimo cuando se trata de la arcilla. 

Sidell (1) dice que los sedimentos caen en el agua salada en 
quince veces menos tiempo que en el agua dulce. Hizo experien- 
cias, no con agua de mar, sino con soluciones de sulfato de mag- 
nesia, de cloruro de sodio y de alumbre, y sacó como consecuen- 
cia el que un sedimento que en el agua de río permanecía diez 
á catorce días sin caer, en una solución salina se depositaba en 
sólo catorce á diez y ocho horas. 

E. W. Hilgard (2) ha observado que la arcilla fija inmediata- 
mente la menor cantidad de cal ú otra sal neutra existente en 
solución, pero si el agua es alcalina, queda indefinidamente en 
suspensión. 

Ya he hablado de las experiencias de Brewer (3), que vio depo- 
sitarse en treinta minutos, en el agua de mar, materias terrosas 
que en el agua dulce permanecieron treinta meses en suspensión. 

Haug (4) dice que es un hecho muy conocido el que la arcilla, 
en estado de extrema división, permanece mucho más tiempo en 
suspensión en el agua dulce ó en un agua de salinidad inferior 
á la normal, que en un agua de mar de salinidad elevada. Por el 
contrario, Thoulet (5) cree que la precipitación de las arcillas se 
opera en el agua dulce, adicionada de 10 por 100 de agua de mar, 
y, por consiguiente, de densidad 1,002, absolutamente como en 
el agua de mar pura. Según mis experiencias, debe buscarse un 
término medio, aunque más aproximado á lo que dice Thoulet, 
pues desde luego, aunque existe una diferencia entre el tiempo de 
sedimentación de una arcilla en el agua de mar pura y en el 
agua de mar adicionándole destilada hasta obtener una densidad 
muy aproximada á la de la última, esta diferencia es de pocos 
minutos, y comparándola con lo que tarda en sedimentarse en 
agua dulce se puede considerar como casi nula. La atracción de 



(1) Dana: Manual of Geology, pág. 677, 3/ edición. 

(2) Dana: Manual of Geology, pág. 677, 3.' edición. 

(3) Lapparent: Traite de Géologie, pág. 218, tomo i, 4.a edición. 

(4) Traite de Géologie. 1, Les phénomenes géologiques. París, 1907, pági- 
na 106. 

(6) Expériences sur la sédimentation (C. r. Ac. Se, 27 Octubre 1890, t. cxi, 
página 619, et Annales des mines, Janvier-Février, 1891). 



472 boletín de LA llEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

las sales disueltas por la arcilla es grandísima, puesto que le bas- 
ta una pequeña cantidad de dichas sales para sedimentarse. 

La curva que he obtenido pone fuera de duda la atracción indi- 
cada por casi todos los autores. Esta atracción es puramente físi- 
ca, seguramente semejante á la absorción que se efectúa por los 
cuerpos porosos; en virtud de ella, la arcilla, que dejamos caer 
en una agua de mar, se apodera de las sales, las deposita en su 
derredor y, aumentando densidad, cae. Para comprobar este fenó- 
meno medí el título del agua, como lo hizo Thoulet en experien- 
cias ya citadas, antes y después de dejar caer el sedimento, y en 
efecto, experimentó aquel factor un decrecimiento. Un ejemplo 
práctico que pone de relieve el fenómeno de que vengo tratando, 
es lo que sucede en la desembocadura de los ríos. Supongamos 
que el río, ya cerca de su desembocadura, desciende por una pen- 
diente casi nula, de tal manera, que la corriente de sus aguas sea 
pequeñísima; y supongamos un mar tranquilo, por ejemplo, 
un golfo, lo suficiente cerrado para que no penetren en él las co- 
rrientes. Las aguas del río llevarán en suspensión gran cantidad 
de partículas de arcilla, las cuales, al llegar al mar, se apoderarán 
de las sales y se depositarán hasta formar un delta. En el río, á 
pesar de que la corriente es pequeña, la arcilla no se depositará ó 
lo hará en pequeñísima cantidad; lo que sí podrá fácilmente de- 
positarse son los granos minerales, de tanto menor grosor cuanto 
más pequeña sea la corriente. Si comparamos esto con lo que su- 
cede en los deltas que forman los ríos al llegar á los lagos, obser- 
vamos lo siguiente: que los ríos que desembocan en los lagos son 
casi siempre torrenciales, y, por lo tanto, al llegar á las aguas 
tranquilas del lago depositan los gruesos materiales y las arenas 
más ó menos finas que por su fuerza llevan arrastrando ó en sus- 
pensión. Pero en cambio, las arcillas se diseminarán por todo el 
lago formando una capa uniforme en todo el fondo y no se depo- 
sitarán sino muy lentamente. Así, pues, como conclusión, puede 
decirse que en los mares los deltas están constituidos casi sólo por 
arcillas, y deben su formación á la absorción por éstas de las sa- 
les disueltas en el agua de ;mar; mientras que en los lagos los 
deltas son francamente arenosos, aunque siempre los gruesos 
materiales dejan huecos que son rellenados por arcilla, por cau- 
sas independientes de las que vengo hablando. 

Según esto, en el mar los materiales aportados por los ríos de- 
ben internarse poco y formarán una estrecha faja alrededor de 



DK HISTORIA NATURAL Í^S 

las costas; así sucede, en efecto, pues si bien existen sedimentos 
en los grandes fondos, son independientes de los aportes terres- 
tres. Basta conocer las denominaciones que se les da, para darse 
cuenta de su diferente constitución: tenemos así el fango de glo- 
bigerinas, de pterópodos, de radiolarios, de diatomeas, todos ellos 
formados por caparazones de seres pelágicos; y si bien á veces en- 
contramos fangos y aun arenas muy semejantes á las terrestres, 
estudiando bien la región se ve que deben su origen á la presen- 
cia de algún volcán submarino. A veces interviene también el 
viento, como sucede con las arenas del Sahara, que por el aire 
son llevadas á bastante distancia de las costas. 

Algunos autores han creído que las partículas de los grandes 
fondos pueden ser las mismas que las aportadas por los ríos; así 
Gredner (1) dice que las menudas partículas arcillosas que que- 
dan en suspensión en el agua de mar, favorecidas por las corrien- 
tes, tienen un campo de dispersión tan enorme que no pueden 
constituir un depósito importante sino tras un período muy gran- 
de de tiempo. 

Se podrá objetar á esto el que muchos ríos no forman deltas, y 
que á alguna parte deben ir sus sedimentos. En efecto, y pondré 
como ejemplo lo que sucede en el Ródano: puede haber un río 
que no forme delta, esto será debido á la existencia de una co- 
rriente marina que imposibilite á los sedimentos el depositarse en 
la misma desembocadura, y llevándolos algún tiempo en suspen- 
sión, ocasione una gran área de dispersión. Pero dado que exista 
una corriente marina, sólo podrá tener dos direcciones: una, con- 
traria á la de la corriente del río, y que, por lo tanto, en lugar 
de dificultar, ayudará á la formación del delta, y otra, paralela á 
la costa, que si bien se llevará los sedimento?, lo hará siguiendo 
las tierras, y nunca hasta muy lejos; porque, á pesar de la co- 
rriente, la arcilla va descendiendo, y en cuanto encuentra una 
capa tranquila se deposita rápidamente. 

Si no existieran corrientes en las costas, se depositarían cerca 
de ellas, mezcladas las arenas y piedras con los fangos, pero á 
causa de dichas corrientes se opera una diseminación muy regu- 
lar, y yendo desde tierra hacia alta mar, nos encontramos suce- 
sivamente arenas, arenas que van mezclándose con fangos, cons- 
tituyendo arenas más ó menos fangosas, para llegar hasta fangos 



(1) Traite de Qéologie et de Paléontologie. París, 1879, pág. 222, 
T. XII. -Octubre^ 1912. 31 



474 BOLETÍN DE T.A REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

puros, constituidos casi exclusivamente por arcilla. Y no es que 
no puedan depositarse en pequeños fondos las arcillas, sino que, 
como las corrientes remueven hasta cierta profundidad el fondo, 
aunque lograran depositarse, á causa de su pequeña densidad, se- 
rían arrastradas de nuevo por las corrientes y llevadas á profun- 
didades mayores, y si en relativamente pequeñas profundidades 
á las cuales llegan las corrientes encontramos arcillas, nunca es- 
tán solas, sino mezcladas con las arenas, entre cuyos intersticios 
han encontrado una defensa contra la agitación de las aguas. 

Los fenómenos que he estudiado tienen, pues, una importancia 
grandísima en la Naturaleza; mucho podría extenderme, porque 
toda la sedimentación está basada en ellos, y la sedimentación es 
uno de los problemas más importantes de la geología moderna 
que tiende á estudiar las causas actuales, con criterio francamen- 
te experimentalista, para aplicarlas al pasado. Así las consecuen- 
cias que de estos trabajos se desprenden, pueden servirnos para 
adivinar las condiciones de la labor geológica en mares remotos. 
Si analizadas las arcillas de un terreno, encontramos semejanza 
con las de los deltas, nos indicarán la existencia de un mar tran- 
quilo; los sedimentos con su disposición nos señalarán las co- 
rrientes, y la dispersión de las arcillas nos dirá algo sobre la sa- 
linidad de las aguas en que se verificó. También puede demos- 
trarse que no existiendo apenas sedimentación en las grandes 
profundidades, mal pudieron levantarse, como algún geólogo 
pretende, en los sinclinales antiguos las grandes montañas de 
nuestros días; por el contrario, las zonas profundas se deben ha- 
ber conservado á través de las épocas geológicas; pero este y otros 
asuntos de gran trascendencia salen fuera de mis propósitos al 
presentar mi modesta labor experimental. 

Para final, quiero hacer resaltar que por la senda experimental, 
por la labor paciente de laboratorio, se descubren grandes hori- 
zontes de fecundos decubrimientos geológicos, que ensancharán 
en lo venidero el campo ya dilatado de la geología, y que no ha 
de ser la oceanografía quien menos contribuya á estos progresos. 



DE HISTORIA NATURAL 4';5 



La Convención Antropométrica de Ginebra 

POK 

LUIS DE HOYOS SÁINZ 

La unificación de las medidas tomadas en el vivo venía siendo 
el deseo de cuantos trabajan en Antropometría, ó utilizan sus 
resultados para las miil tiples aplicaciones fisiológicas, pedagó- 
gicas y aun sociales que de sus investigaciones se realizan. Al 
poco tiempo de constituirse la técnica antropométrica, la multi- 
plicidad de medidas y aun de métodos era tal, que en 1878, en el 
Congreso de Antropólogos alemanes celebrado en Kiel, se acordó 
que una Comisión, formada por Schañ'hausen, Virchow, Broca y 
Topinard, llevara á cabo la unificación de medidas, deseo que 
veinte años más tarde se reprodujo en el Congreso internacional 
de Antropología de Moscou, por espreso encargo del anterior 
celebrado en París, pero igualmente incumplido, á pesar de ha- 
berse constituido una Comisión presidida por Yirchow, y que en 
la sección de Antropometría fué dirigida por Bogdanow, y tuvo 
por Secretario á Zograff. 

Hasta el XIII Congreso internacional celebrado en Monaco no 
se realizó obra eficaz, merced á la ponencia del Dr. Papillault, 
Secretario de la Comisión que presidieron Waldeyer y Sergi, y á 
la que se debe la redacción de la hoja de medidas de la cabeza, 
cuya traducción castellana se publicó en los Anales de la Univer- 
sidad de Oviedo, en 1907. 

En el reciente Congreso celebrado en Ginebra se constituyó de 
nuevo la «Comisión internacional de Antropometría», bajo la pre- 
sidencia del profesor von Luschan y la dirección de las sesiones de 
los profesores Manon vrier, Sergi y Duckworth, formando parte 
además los Sres. Godin y Rlvet, por Francia; Wolkof y Lolh, por 
Rusia; Marcett y Solías, por Inglaterra; Frasseto y Giufredo- 
Ruggeri, por Italia; Hillebrand, por Austria-Hungría; Herdlicka, 
por los Estados Unidos; Pittard y Schlaginhaufen, por Suiza, y 
el autor de esta nota, por los países de lengua española. 

Los deseos de la Comisión tuvieron que reducirse á escoger 
entre las múltiples medidas y varias técnicas usadas en la métrica 
del hombre vivo, aquellas que, por su exactitud, generalidad y 



4i3 boletín de La real sociedad española 

resultados obtenidos, pueden considerarse como fuera de disen- 
sión y ser recomendadas á los que se propongan investigar ó pu- 
blicar trabajos que sean comparables á los de la generalidad de los 
antropólogos; no rechazando, en todo caso, las otras medidas y 
procedimientos que pueden ser utilizados en estudios especiales, 
según el fin que cada investigador se proponga, pero dando una 
hoja de medidas que puede considerarse como canónica para los 
trabajos de Antropología étnica. 

Para el siguiente Congreso, que debe celebrarse en España, 
quedó cuanto á nomenclatura y terminología antropológica se 
refiere, así como la revisión de las hojas craniométricas y antro- 
pométricas adoptadas en Monaco y Ginebra, y el interesante estu- 
dio de la representación gráfica y fotografía antropológica. 

Es de notar cómo ha sido adoptado el método que pudiéramos 
llamar de los viajeros ingleses, prevaleciendo, á pesar de su me- 
nor autoridad é historia científica, sobre los clásicos métodos 
franceses y alemanes, no teniendo otra explicación esta elección, 
que la facilidad y sencillez de su técnica, que es realmente más 
adecuada al campo y al viaje que al laboratorio. Opinase por mu- 
chos, con razón, que se pierde en exactitud y en rigor científico 
lo que se ganó en sencillez y generalización para hacer asequible 
el trabajo antropométrico á gentes no provistas de una prepara- 
ción adecuada; pero este aumento de colaboradores en el trabajo 
será más aparente que real, pues seguirán como hasta aquí, sin 
ser utilizados, la multitud de trabajos debidos á improvisados ó 
circunstanciales antropólogos, con mayor razón después de las 
dos declaraciones del Congreso, afirmando la una, que no hasta en 
ningún caso la preparación teórica de los libros, y es precisa la 
enseñanza en el laboratorio, y recomendando y aun exigiendo la 
otra, sobre lodo para los nuevos investigadores ó publicistas, la 
publicación íntegra de los valores numéricos de las medidas toma- 
das en cada ejemplar ó sujeto. 

Otra crítica podrá hacerse á la hoja antropométrica de Ginebra, 
aunque es cierto que la Comisión debía seguir las normas esta- 
blecidas en las anteriores reuniones, y declaró por la voz autori- 
zada del profesor Manouvrier, que había de limitarse á escoger 
entre lo ya conocido y comprobado. Prefiere, á continuar la exce- 
siva tradición morfológica y meramente externa y descriptiva de 
las medidas antropométricas que pueden y deben actualmente ser 
influidas por los modernos conceptos de la Biometría y las expre- 



DE HISTORIA NATURAL 177 

^siones de la Fisiología, ya que en término final la forma no es 
más que el resultado de la actividad funcional ó de los procesos 
de evolución del organismo, y cada uno de sus puntos estará de- 
terminado por las ecuaciones de las fuerzas que le impulsan y 
originan. 

Este criterio biodinámico, que es el porvenir de la técnica an- 
tropológica, es la sola explicación de no aceptar, por considerarlos 
sistemáticos y artificiosos, ciertos métodos y aparatos de medi- 
ción, como el sistema de Bertillon, por ejemplo, y el empleo de 
los antropómetros de tablero; pero este criterio sólo ha sido ini- 
ciado, pero no seguido en esta reunión de la Comisión interna- 
cional de Antropometría, esperando ciertamente que los inves- 
tigadores que le utilizan presenten trabajos probatorios de su 
utilidad y sencillez. 

Las bases de la unificación de medidas en el vivo, que sirvieron 
al establecimiento de la hoja de medidas, son las siguientes: 

A. La posición del sujeto será de pie y la llamada ordinaria- 
mente en firme, pero sin llegar á la exageración y rigidez de la 
actitud militar; el brazo y mano, naturalmente pendiente con la 
palma vuelta, pero sin aplicar, hacia el muslo. Utilizando la toesa 
ó el antropómetro de barra, el sujeto no se apoyará en parte 
alguna, conservando la posición y el tono muscular en los breves 
minutos de la medición, que se comenzará siempre por arriba. 

B. El sistema de proyección es el general para cuantas medi- 
das no requieran ó se indique el método directo ó algún procedi- 
miento especial. Ha de advertirse que las medidas directas se 
lomarán con el calibre (compás glissiere de los franceses, Gleilzir- 
kel de los alemanes, ó los mayores glissiere anthropométrique y 
Reisestangenzirkel, respectivamente). 

C. El lado izquierdo será el que se mida, para evitar las de- 
formaciones profesionales, más frecuentes en el derecho, y con- 
viene la medida bilateral en el acromio y el gran trocánter. 

D. Debe indicarse siempre el método y el aparato usado en la 
obtención de las medidas. 

E. Siendo insustituible el aprendizaje en un laboratorio, y 
con un maestro, debe hacerse constar en el que estudió el autor 
del trabajo. 

Las MEDIDAS adoptadas fueron las sig"uientes, conservando en 
ellas la división ya convenida en el Congreso de Monaco, de esen- 
ciales y secundarias ó accesorias , que para trabajos especiales 



478 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

(crecimiento, aplicaciones pedagógicas, etc.), pueden no corres- 
ponder á esta jerarquía: 

1 . Talla ó estatura; el sujeto en la posición descrita y sin apo- 
yo, la mirada horizontal y los talones juntos, determínese la altu- 
ra del vértex por su tangencia con la rama horizontal de la toesa 
ó de la escuadra antropométrica. 

2. Altura auricular entre el trago y el origen del hélix ó ca- 
racol del pabellón de la oreja, donde falta el cartílago junto al 
surco anterior del pabellón; es el punto auricular de Martín. La 
altura de la cabeza es la diferencia de este punto á la talla, ó sea 
la línea vértico-auricular. 

3. Mentón ó barbilla en el punto de inflexión de la curva que 
sube al labip y va masó menos horizontal al cuello. 

4. Altura esternal tomada en el punto medio y más bajo de 
la escotadura del esternón. 

5. Tetilla: en el centro de la misma, pero sólo en los hombres 
y mujeres de senos no caídos. (Facultativa.) 

6. Ombligo: en el centro de la cicatriz. (Facultativa.) 

7. Pubis; en el centro de la línea media, pudiendo guiarse por 
el pliegue inferior del vientre. 

8. Apófisis espinosa de la quinta vértebra lumbar, fácilmen- 
te determinable, inclinándose algo el sujeto hacia adelante; pero 
recobrando, para determinar su altura desde el suelo, la posición 
señalada. 

La altura y la inclinación de la pelvis se obtiene fácilmente 
con las medidas 7 y 8 por una construcción geométrica ele- 
mental. 

9. Talla sentado ó altura del tronco y cabeza, estando el su- 
jeto sentado á fondo sobre el plano isquiático, ó sea tocando el 
dorso al antropómetro ó toesa, con las piernas en flexión, se mide 
la altura del vértex (ó la del acromio ó la fósela esternal para el 
tronco). El banco ó taburete debe tener 30 ó 40 cm., según la talla 
del sujeto. 

10. Altura de la pelvis sentado ó altura del vértice de la cresta 
ilíaca sobre el plano del asiento. 

11. Acromio: determinada su altura en el borde supero- exter- 
no del mismo. 

La diferencia de esta altura sobre la 7 es otra altura del tronco; 
de igual que la establecida entre ésta y el borde superior del gran 
trocánter, que es realmente la altura lateral del tronco, como es la 



DE HISTORIA NATURAL 479 

media ó central la diferencia entre las alturas 7 á 4, ó sea la 
pubi-esternal. 

12. Borde superior del gran trocánter, cuya altura se deter- 
mina del modo conocido. 

13. Altura de la espina ilíaca an tero-superior, en la inser- 
ción del ligamento de Poupart. 

14. Altura del codo en la articulación radio-humeral. 

15. Altura del puño en la apófisis estiloides del radio. 

16. Altura de la extremidad del dedo medio. 

17. Altura de la rodilla en el borde supero-interno de la 
cabeza tibial, que corresponde al pliegue de la rodilla. 

18. Altura de la canilla ó maleólo interno en su borde in- 
ferior. 

Las longitudes de las extremidades ó de sus segmentos se ob- 
tienen fácilmente por sustracción con las correstiondientes altu- 
ras. Pueden obtenerse siempre, tomando como puntos extremos, 
los indicados con el calibre antropométrico; pero es preciso hacer 
constar este cambio del método general de proyección adoptado. 

19. Braza en la máxima separación posible entre los extremos 
de los dedos medios, extendidos los brazos en cruz horizontal so- 
bre un muro, ó en su defecto, apoyados en la barra antropomé- 
trica ó toesa colocada por detrás de la espalda. 

Diámetros medidos con el compás de espesor grande. 

20. Biacromial máximo en los puntos antes definidos. 

21. Biliumeral 6 separación de las caras externas laterales del 
paquete deltoideo. (Facultativa y casi sin importancia.) 

22. Bimamelonar. (Igual valor que el anterior.) 

23. BiCRESTAL máximo de separación de los bordes externos 
de las crestas ilíacas, buscadas con las puntas del compás, resba- 
lando de arriba abajo y de delante á atrás. Es la anchura bitu- 
bercular de los antropólogos ingleses. 

24. BiESPiNAL ó separación máxima de las espinas ilíacas an- 
lero-superiores. 

25. Bitrocanteriana: en los bordes externos del gran trocánter 
deprimiendo fuertemente los tejidos con las puntas del compás. 

26. Diámetro PELVIANO antero-posterior externo, tomado des- 
de el borde superior del pubis á la apófisis espinosa de la quinta 
vértebra lumbar. 

27. Diámetro torácico transverso, al nivel de la base del 
apéndice xifoide, y manteniendo en un plano horizontal las dos ra- 



4f0 BOLETÍN DE LA HEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

mas del compás, entre la dilalación inspiratoria y la depresión 
ex piratona. 

28. Diámetro torácico transversal secundario en un plano á 
nivel del borde superior de la cuarta articulación condroeslernal. 

29. Diámetro torácico antero-postehior á la altura de la 
base del esternón en su unión con la apófisis xiloide, pero evitan- 
do colocar la rama del compás sobre ésta y manteniendo las dos 
ramas en un plano horizontal. 

30. Diámetro torácico antero-posterior correspondiente al 28, 
y como aquél, de escaso valor. 

31. Altura del esternón, medida con el calibre desde el pun- 
to 4 ó borde antero-superior de la escotadura hasta la articulación 
con el apéndice xiloide. 

32. Diámetro bicondilar del húmero. 

33. Diámetro hiestiloideo del antebrazo, secundaria y facul- 
tativa, como la anterior y siguiente. 

34. Diámetro bimaleolar. 

35. Circunferencia torácica al nivel de los diámetros 27 y 29. 

36. Circunferencia al nivel de los 28 y 30. (Secundaria.) 

37. Circunferencia mínima del cuello. (Secundaria.) 

38 y 39. Circunferencia máxima en reposo del brazo, por bajo 
del deltoides y en contracción. (De escaso valor, y facultativas, 
como todas las circunferencias de las extremidades, excepto la 44.) 

40. Circunferencia máxima del antebrazo al nivel de los 
músculos epitrocleares y epicondíleos. 

41. Circunferencia mínima del antebrazo por encima de las 
apófisis estiloides. 

42. Circunferencia máxima en el muslo al nivel del pliegue 
de las nalgas. 

43. Circunferencia mínima del muslo, sobre la rodilla. 

44. Circunferencia de la pantorrilla: máxima. 

45. Circunferencia mínima en la canilla, tomada sobre los 
maleólos. 

46. Circunferencia mínima en la cintura. (Secundaria.) 

47. Mano. Contorno de la misma sobre el que se toman las 
medidas, colocando la izquierda de modo que el dedo medio esté 
en la prolongación del antebrazo, con los dedos ligeramente sepa- 
rados; señálese el contorno marcando las líneas biestiloidea y me- 
tacarpo falangiana, así como los vértices de los ángulos digitales. 

48. Pie, contorno y medida por el mismo método perigráfico 



DE HISTOMIA NATURAL 481 

que la mano, colocando el pie derecho de modo que la pierna esté 
perpendicular, pero sin cargar en ella el peso del cuerpo. Señálen- 
se con cuidado los puntos maleolares y metatarso-falangianos, y 
el perímetro de las secciones anterior y posterior, porque es de 
poco valor y difícil de obtener con exactitud el contorno de la 
sección media. La longitud se mide desde el punto más posterior 
ó talón, hasta la prolongación del punto medio del eje de las ca- 
bezas melalarsianas, ó sea de máxima anchura, en la línea tan- 
gente al dedo que más adelante llegue, que suele ser el gordo ó el 
siguiente. 

49. Altura del empeine ó bóveda del pie, medida con un com- 
pás vertical (Volkof), desde el plano de apoyo hasta el borde su- 
perior del escafoide, hallándose sentado el sujeto. 

Tales son las medidas adoptadas, tras una prolija discusión, en 
el XIV Congreso internacional de Antropología celebrado en Gi- 
nebra; pero como para completar las que constituyen la hoja com- 
pleta de la Antropometría, faltan las correspondientes á la cabe- 
za, creemos preciso añadir á continuación la lista y definición de 
las adoptadas en el anterior Congreso de Monaco, en 1906, porque 
solamente han sido publicadas en castellano en los Anales de la 
Universidad de Oviedo^ y contienen algunos errores de impre- 
sión que merecen ser subsanados. 

Las MEDIDAS DE LA CABEZA soii las siguieutes." 

1. Diámetro anteho-posterior iMÁximo, que se toma con el 
compás, desde el punto más anterior ó glabela entre las arcadas or- 
bitarias, hasta el punto que en el plano medio ó sagital de la ma- 
yor separación de la región occipital. Debe cuidarse, como en to- 
das las medidas siguientes, no comprimir los tejidos con las pun- 
tas del aparato, y siempre que no se tenga una seguridad absoluta 
en la precisión de la medida, ha de fijarse la rama móvil en el 
tornillo de presión, y comprobar así la exactitud del milímetro 
marcado. 

2. Diámetro transverso máximo ó anchura de la cabeza toma- 
da horizontalmente, resbalando las ramas del compás sobre las 
parles laterales parieto-temporales. 

3. Altura de la cabeza, colocada como para medir la talla y 
determinando el punto auricular como para la medida núme- 
ro 2, ya indicada en las medidas del cuerpo, sirviéndose de la 
loesa. 

4. Anchura frontal mínima de difícil determinación, y corres- 



482 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

pendiendo al menor diámetro que separa las crestas laterales del 
frontal, que hay que determinar por palpación. 

Preferible es y más adecuado á la realidad llamar anchuras á las 
líneas de separación de los puntos laterales simétricos de la cara, 
reservando el nombre de diámetro á las medidas de volúmenes de 
varias dimensiones. 

5 Diámetro himastoideo máximo que separa los puntos latera- 
les de las apófisis mastoideas, y que se mide con el compás, colo- 
cado el sujeto de espaldas. 

6. Diámetro bizigomático de máxima separación de las arca- 
das cigomáticas, algo más posterior de lo que aparece á primera 
vista. 

7. Diámetro bigoniaco, determinado con el compás de uno á 
otro gonio ó vértice del ángulo de la rama mandibular, evitando 
en lo posible la parte carnosa del masétero. 

8. Altura total de la cara desde el mentón ó barbilla, compri- 
miendo la capa adiposa si existe, hasta el origen de la implanta- 
ción de los cabellos, difícil de determinar, y que reduce esta me- 
dida á la categoría de secundaria. 

9. Altura naso-barbal, tomada como la anterior, con el cali- 
bre á partir del mentón, comprimido con la rama inferior hasta 
el nasio ó depresión de la raíz de la nariz en su unión con el 
frontal. 

Esta y algunas oirás alturas de la cara, llevan el nombre de 
diámetro en el rapport oficial; pero como nada justifica tal apela- 
tivo, le sustituímos por la palabra que en castellano es más ade- 
cuada. 

10. Altura naso-bucal, tomada con el calibre, desde el nasio 
arriba, hasta la comisura ó interlínea de los labios abajo. 

11. Altura naso-alveolar correspondiente á la del cráneo, para 
lo cual basta elevar el labio superior y fijar la punta del calibre 
en el borde libre de la encía. 

12. Altura de la nariz desde el nasio hasta el origen del tabi- 
que internasal en su unión con el labio superior, cuidando no 
comprimir con la punta del calibre. 

13. Anchura de la nariz que se obtiene sin ejecutar presión, 
midiendo la separación de la cara externa de las alas de la nariz 
en la línea transversal. 

14. Salida de la base de la nariz desde la punta ó vértice libre 
del lóbulo nasal, hasta el punto que sirvió pasa determinar la al- 



DE HISTORIA NATURAL 483 

tura, Ó sea aquel eu que el plano medio está cortado por la línea 
transversal que une los puntos más apartados de los pliegues la- 
terales naso-labiales. La distancia de estos puntos puede tomarse 
con un instrumento adecuado. 

15. Anchura biorbitaria externa ó bipalpebral que separa 
los ángulos externos del ojo en su región profunda, en contacto 
con el globo ocular. Teniendo el sujeto los ojos bien abiertos y la 
mirada un poco por encima del horizon'.e, diríjase una visual á 
dichos puntos por las ramas del calibre que estará apoyado sobre 
las mejillas de aquel. 

16. Anchura interorbitaria ó latitud orbitaria interna. Mída- 
se con el calibre la separación de los ángulos internos de los ojos, 
prescindiendo de la carúncula. 

17. Anchura de la boga ó separación de las comisuras de los 
labios ó puntos donde la mucosa se continúa con la piel. Se mide 
con el calibre estando la boca en posición media. 

18. Altura bilabial ó espesor de los labios, m.edido con el cali- 
bre por la separación de los vértices de las curvas del arco labial 
superior é inferior, colocando el calibre bien vertical y sus ramas 
horizontales tangentes á los puntos, respectivamente más alto y 
más bajo de las curvas labiales. 

19 a. Longitud máxima de la oreja. Colocando la rama alta 
del calibre tangente al borde superior del hélix y la baja al borde 
inferior del lóbulo, estando la barra graduada del calibre bien pa- 
ralela al eje mayor de la oreja, y sin comprimir las ramas al hélix 
ni al lóbulo. 

19 b. Longitud de la oreja cartilaginosa: con el mismo punto 
superior que la precedente, el inferior es el borde de la concha 
cartilaginosa, por bajo de la cual la rama del calibre comprimirá 
ligeramente el lóbulo, para no medir más que la porción cartila- 
ginosa del pabellón. 

19 c. Anchura de la oreja. Distancia entre dos líneas parale- 
las al eje mayor de la oreja, tangente la una de ellas al borde an- 
terior del hélix y la otra á su borde posterior. 

* 
* * 

En la «Comisión antropométrica internacional» tratóse además 
de las medidas de los huesos aislados , especialmente para su apli- 
cación á la determinación de la talla, que es tema de excepcional 



484 boletín de la real SOCIKDAU ESPAÑOLA 

interés, sobre todo en las razas prehistóricas y fósiles, dejando 
para otra reunión el estudio del esqueleto, acerca del cual presen- 
tó un detallado trabajo el profesor Frassetto, director del Institu- 
to Antropológico de Bolonia, así como los métodos especiales 
para el análisis del crecimiento del Dr. Godin, 

Aceptóse la técnica del profesor Manouvrier, director del Labo- 
ratorio de Antropología de la «Ecole des Hautes Etudes», de Pa- 
rís, midiéndose siempre la longitud máxima, salvo en la tibia, 
que se prescinde de la espina y el fémur, que se coloca en posición 
en la plancha osteométrica de Broca. 

No pudiendo tampoco resolverse definitivamente lo relativo á 
la fotografía del cráneo, se recomendó eficazmente que sólo se 
adopten uno de los planos de orientación de Broca ó de la Con- 
vención de Frankfort. 

Actuaron de Secretarios-ponentes los Srcs. Duckworth Schla- 
ginhaufeu y Rivet. 



Publicaciones que ha recibido la í^eal Sociedad Española 
de fiistoria l^atural durante el mes de üulio de 1912. 

(La liste suivante servirá comme acensé de réception.) 
Alemania 
Deutsche Entomologische Gesellschaft, Berlm. 

Deutsche Entomologische Zeitschrift. 1912, Heft iv. 
Entomologischeu Verein Iris zn Dresden. 

Iris. Band xxui, i-iv Beiheft. 
Geologisches Centralblatt, Leipzig. Band 17, Nr. 15 uüd Register; Band 

18, Nrs. 1-4. 
Internationalen Entomologen-Verein, Stuttgart. 

Entomologische Rundschau, xxix Jahrg., nos 13, 16-18. 

Insektenbórse. xxix Jahrg., nos 27-28, 30, 32-37, 39. 

Societas entomológica, xxvn Jahrg., n^s 14-17. 
Naturíe Novitates, Berlin. 1912, nos 12-I6 und Register. 
Physikalisch-medicinischen Gesellschaft zu Würzburg. 

Sitzungsberichte. 1911, n"' 8-9. 

Verhandlungen. Band xlii, n" 2. 
Zoologiecher Anzeiger, Leipzig. Bd. xxxix, nrs. 25-26; Bd. xl, nrs. 1-9. 
Zoologischer Museum, Berlin. 

Bericht, 1911. 

Mitteilungen. 6 Band, 2 Heft. 

AUHTKlA-HuNGKfA 

K. K. Zoologisch-Botanische Gesellschaft in W^en. 
Verhandlungen. lxii Band, 3-4 Heft. 



DE HISTORIA NATURAL 48$ 

Museum Nationale Hiingaricum, Budapest. 

Anuales historico-naturules . Vol. x, pars prima. 
Wiener Entomologische Zeitung, Wien. xxxi Jahrg., vi-vii Heft. 

Bélgica 

Société belge d'Astronomie, Bruxelles. 

Bulletin. xxxiii* année, n°' 6-7. 
Société belge de Géologie, de Paléontologie et d'Hydrologife, Bruxelles. 

Bulletin. T. xxv, 1911, n"' 8-10. 

Memorias. T. xxv, fase. iii. 

Nouveaux mérnoires. N" 4. 
Société entomologique de Belgique, Bruxelles. 

Aúnales. Tome 56^ vi-viii. 

Mérnoires. Tome xix. 
Société royale zoologiqne et malacologique de Belgique, Bruxelles. 

Anuales. Tome xliv. 

Costa Rica 

Ministerio de Fomento, San José. 

Boletín de tomento. Año ii, n.»^ 2-3. 

Chile 

Instituto Central Meteorológico y Geofísico de Chile, Santiago. 
Publicaciones. N.° 1. 

España 
Asociación española para el Progreso de las Ciencias, Madrid. 

Congreso de Zaragoza. Tomo i, 2.'^ parte. 

Congreso de Granada. Tomo iv. 
Broteria, Salamanca. Vol. x, fase. 4-6. 
Clínica y Laboratorio, Zaragoza. Año viii, n."' 8-13. 
Club Montanyenc, Barcelona. 

Butlletí. Any i, n."' 4-7. 

Sota térra. 1909. 
Cuerpo Nacional de Ingenieros de Montes, Madrid, 

Asamblea forestal celebrada en Zaragoza del 18 al 23 de Septiembre 1911. 
Ingeniería, Madrid. N.os 269-264. 
Institución libre de enseñanza, Madrid. 

Boletín. Año xxxvi, n." 628-629. 
Institut d'Estudis Catalans, Barcelona. 

Amiari. 1907-1910. 

Arxius. Any i, n."^ 1-2. 

¿'Arquitectura Románica catalana. Vol. i. 

Les Pintures muráis catalanes, fase, i-iii. 
Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales, de Madrid. 

Revista. Tomo x, n.os g-lO. 
Sociedad española de Física y Química, Madrid. 

Anales. Año x, n."' 94-96. 



486 boletín de la HEaL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Estados Unidos y sus Colonias 
American Museum of Natural History^ New York, 

Annual Report for the Year 1911. 
Departamento del Interior. Oficina de Agricultura. Manila. 

Revista agrícola de Filipinas. Vol. v, n."' 4-8. 
Department of the Interior. Weather Bureau. Manila Central Observatory. 

Annual Report for the year 1908. 

Bulletins. November 1911-March 1912. 

Johns Hopkins Hospital, Baltimore. 

Bulletin. Vol. xxni, n"' 257-259. 
New York Zoological Society. 

Zoológica. Vol. i, n»' 8-10. 
Public Museum of the City of Milwaukee. 

Bulletin. Vol. x, n»^ 1-2. 
Smithsouian Institution, U. S. National Museum, Washington. 

Contributions from the U. S. National Herbnrium. \o\. xvi, parts 2-3. 

Proceedings ofthe U. 8. National Museum. Vol. xlt. 
The American Naturalist, New-York. ^'ol. xlvi, n"' 647-549. 
United States Geological Survey, Washington. 

Anniial Report. xxxii. 

Bulletin. 448, 446, 470, 484, 491, 493, 504, 605, 511, 512. 

Mineral Ressources ofthe United States. 1910, parts i and ii. 

Water-Sujyply and Irrigation Paper. 271, 276, 286-288. 
University of Colorado, Boulder. 

Studies. Vol. IX, n"' 2-3. 
Wilson Ornithological Club, Oberlin, Ohio. 

The Wilson Bulletin. Vol. xxiv, n° 2. 

Francia 
Académie des Sciences de Paris. 

Comptes-rendus. Tome 165, nos 1-12. 
Académie Internationale de Géographie botanique, Le Mans. 

Bulletin. 2P année, nos 272-273. 
La Feuille des Jeunes Naturalistes, Paris. 42^ année, nos 500-601. 
L'Echange, Monlins. 28^ année, n° 331. 
Revue genérale des Sciences purés et appliquées, Paris. 21' année, nos 14- 16, 

19, 24. 
Société botanique de France, Paris. 

Bulletin. Tome 59^ 2-5. 

Mémoires. Tome 69% 23. 
Société de Spéléologie, Paris. 

Spelunca. Tome viit, n°' 67-68. 
Société entomologique de France, Paris. 

Anuales. Vol. lxxxi, 1°'' trimestre. 
Société fran^aise de Minéralogie. 

Bulletin. Tome xxxv, n" 3. 
Station Entomologique de la Faculté des Sciences, Rennes. 

Insecta. 2' année, nos 17-20, 



de historia natuhal 48"! 

Inglaterra y sus Colonias 
Linnean Society of New South Wales, Sydney. 

Proceedings. Vol. xxxvi, part 4. 
Royal Microscopical Society, London. 

Journal. 1912, part 4. 
South African Museum, Capetown. 

Annals. Vol. ix, part ii; vol. x. part iii. 
The Canadian Entomologist, London. Vol. xliv, nos 7-8. 

The Entomologist's Record and Journal of V^ariation, London. Vol. xxiv, 
nos 7-8. 

The Zoologist, London. Vol. xvi, nos 187-188. 
Zoological Society of London. 
Proceedings. 1912, part ni. 

Italia 
Reale Stazioue di Entomología agraria in Firenze. 

Redia. Vol. viii, fase. i. 
Rivista coleotterologica italiana, Camerino. Anno x, n°^ 6-7. 
Ri vista italiana di Ornitología, Bologna. Anno i, n° 4. 
Rivista técnica e coloniale di Scienze applicate, Napoli. Anno ii, n"* 8-9 

Japón 
Tokyo Zoological Society. 

Annotationes zoologicae Japonenses. Vol. vni, part i. 

México 
Sociedad mexicana de Geografía y Estadística. 
Boletín. Tomo v, n"' 1-6. 

Monaco 
Institnt océanographique, Monaco. 
Bulletin. Nos 233-237. 

Portugal 
Société portugaise de Sciences naturelles, Lisboa. 
Bulletin. Vol. iv, fase. 3; vol. v, fase. 1-2. 

República Argentina 
Ministerio de Agricultura, Buenos Aires. 

Sección de Geología, Mineralogía y Minería. Tomo ai, nos 2-3. 
Museo nacional de Buenos-Aires. 

Anales. Tomo xxii. 
Sociedad científica argentina, Buenos Aires. 

Anales. Tomo lxxiii, entregas 2-5. 
Sociedad Physis, Buenos Aires. 

Boletín. Tomo i, n° 1. 

Rusia 
Société ouralienne d'Amateurs des Sciences naturelles, Ekaterinoslaw. 
Bulletin. T. xxxi, livr. i. 



488 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

SüIZA 
Société Vaudoise des Sciences naturelles, Lavisanne. 

Bulletin. Vol. xlviii, n° 176. 
Société zoologique suisse et Muséum d'Histoire naturelle de Genéve. 

Revuii suisse de Zoologie. Vol. xx, n° 6-8. 



Annuario biográfico del Circolo Matemático di Palermo. 1912. 
CoDORNíü (Ricardo). — Cartas forestales, Octubre de 1909 á Enero de 1911. 
Madrid, 1912. 

— Consejos para efectuar slembraB y plantaciones forestales, lineales y 

de adorno. 

— Registro y tramitación de los expedientes relativos al ramo de montes. 

Madrid, 1912. 
EwALD (Rudolf). — Untersuchungen über den geologischen Bau und die 

Trias in der Provlnz Valencia. Berlín, 1911. 
Griffini (Achule). — Strane variazioni individuali in alcune specie di Co- 

leotteri. (BoUet. di Matem. e di Scienze Fis. e Nat., Lodi, 1912.) 
PicciOLi (Lodovico). — La cipollatura dei legnami. (Atti R. Accad. del Geor- 

gofili, Firenze, 1912.) 
PoBTER (Carlos E.) — Introducción al estudio de los Miriópodos. Santiago 

de Chile, 1911. 
Premier Congres International d'Entomologie. Bruxelles, 1-6 Aoút 1910. 

Vol. I. 
Salomón (Wilhelm) — Ist die Parallelstruktur des Gotthard-granites pro - 

toklastisch? (Verhandl. Nat. Mediz. Ver. Heidelberg, 1912.) 

— Rocce paróse del Lias nella morena di fondo del Monte S. Salvatore 

presso Lugano. (Rendiconti R. Ist. Lomb. Se. Lett., 1911.) 

— Scheimbare Facettengeschiebe in der Grundmorane des Monte S. Sal- 

vatore bei Lugano. (Eclogfe Geolog. Helvet, vol. xt.) 

— Ueberschiebung des Rheintal-Grabens bei Nussloch südlich Heidel- 

berg. (Jahresb. Mitteil. Oberrh. Geol. Verein. Karlsruhe, 1912.) 

— Windkanter im Rotliegendeu von Baden-Baden. (Jahresb. Mitteil. 

Oberrh. Geol. Verein. Karlsruhe, 1911.) 
Vallina Martínez (Juan). — Los seres inorgánicos. Gran Canaria, 1912. 
WoRM (Adolf). — Untersuchungen über den geologischen Bau und die Trias 

von Aragonien. (Zeitschr. Dentseh. Geol. Gesellch., Berlin, 1911.) 



Sesión del 6 de Noviembre de 1912. 

PRESIDENCIA DEL ILUSTRÍSIMO SEÑOR DON RICARDO CODORNÍU 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué apro- 
bada. 

Admisiones y presentaciones. — Fueron admitidos los señores 
presentados en el mes de Octubre, y propuesto para socio nume- 
rario D. Luis Benedito Vives. 

Asuntos varios.— El Sr, Costa, jefe de los talleres del Laboratorio 
de Automática que con tanto acierto dirige el Sr. Torres Queve- 
do, presentó un modelo de micrótomo automático proyectado y 
construido en dichos talleres. Este aparato sirve para efectuar cor- 
tes de inclusiones en parañna, y por la sencillez de su mecanismo, 
fácil manejo y finura de cortes, puede competir con sus similares 
del extranjero. Además resulta de un coste mucho menor, pues 
construyendo unos cincuenta, el precio de cada uno no llegaría á 
la mitad de lo que cuestan los micrótomos «Minot» (más de 400 
pesetas), hoy usados en nuestros gabiaetes de micrografía. 

También presentó el Sr. Costa una escuadra inscriptora, para 
proyecciones verticales, construida en los mismos talleres que el 
micrótomo, por encargo de los disecadores del Museo de Ciencias 
Naturales. 

El Presidente felicitó al Sr. Costa por la ejecución de los mo- 
delos presentados, y le expresó el gusto con que la Sociedad ha- 
bía oído sus explicaciones y examinado los aparatos de que se 
viene haciendo referencia. 

— El Sr. Cabrera, encargado por la Sociedad de trazar el pro- 
yecto del jardín zoológico que se trata instale el Ayuntamiento 
en uno de los parques de Madrid, expuso á grandes rasgos las 
dependencias de que podría constar y la disposición que cabría 
darle. 

El jardín zoológico que se trata de construir, sin alcanzar, ni 
mucho menos, las proporciones ni riqueza que reúnen los de 
Londres, Berlín y Amsterdam, pero obedeciendo como éstos á un 

T. sil.— Noviembre, 1912. 32 



490 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

plan científico, podría compararse, sin desdoro, con el de la mayor 
parte de las grandes poblaciones europeas. 

— Los Sres. Lozano y Ribera indicaron la conveniencia de que 
en el parque zoológico proyectado se instalen acuarios de agua 
dulce y de mar, con los representantes más curiosos de nuestra 
fauna ictiológica y de animales marinos inferiores. También pi- 
dieron figure entre los pabellones del parque uno dedicado á la 
exhibición de insectos vivos. 

— El Sr. Fernández Navarro recomendó se hiciese alguna ges- 
tión para conseguir que los naturalistas formen parte de las Co- 
misiones que el Ministerio de Estado ha de nombrar para estudiar 
y fijar sobre el terreno los límites de la zona de influencia que se 
concede á España en el Norte de Marruecos, como derivación del 
tratado ó convenio hispano-fraucés, ya próximo á su firma y ra- 
tificación. 

— El Presidente dijo que se tendrán en cuéntalas indicaciones 
hechas por el Sr. Fernández Navarro, quedando encargada de pre- 
sentarlas al Ministerio la Junta Directiva de la Sociedad. 

Comunicaciones. — El Sr. Lavín presentó un estudio sobre la es- 
tructura de los cercos de los Ortópteros. 

— El Sr. Dantín Cereceda dio cuenta de una nota preliminar 
acerca de las relaciones de la red hidrográfica y del relieve en la 
meseta de la Península Ibérica. 

— El Sr. Cabrera leyó una nota sobre nombres vulgares de 
animales. Él mismo, por encargo del Sr. Aranzadi, presentó una 
noticia acerca de una relación antropométrica tradicional en Indo- 
china y Alcarria. 

— El Sr. Lozano dio cuenta de las instrucciones que ha redacta- 
do para la recolección de peces destinados á colecciones de estudio. 

— El Sr. Fernández Navarro leyó una lista de los minerales 
hasta ahora hallados en la zona de influencia española del Norte 
de Marruecos. 

— El Sr. Sánchez participó que, á causa de haber fallecido la 
esposa de D. Federico Olóriz, no le ha sido posible examinar si 
entre los papeles y documentos que dejó escritos nuestro ilustre 
consocio se encuentran algunos que pudieran servir de comple- 
mento á la colección de cráneos que en vida reuniera. Añade que 
el catálogo de esta colección se encuentra en la Facultad de Medi- 
cina, y que el decano de ella, Sr. Calleja, desde luego está dis- 



DE HISTORIA NATURAL 



491 



puesto á dar toda clase de facilidades para su publicación, bastan- 
do, al efecto, que se le dirija un oficio exponiéndole el acuerdo 
de publicarlo, que tomó la Sociedad al ocurrir la muerte del se- 
ñor Olóriz. 

— D. Francisco de las Barras de Aragón, remite de Cádiz la si- 
guiente nota: 

aDebo á la amabilidad de nuestro consocio D. Emilio Sánchez 
Navarro, el poder dar cuenta hoy á la Sociedad de un ejemplar 
interesante de proliferación en un ñTto (baya 
polisperma) de Opuntia vulgaris Mili. (Cac- 
táceas). 

Se trata, pues, de un higo chumbo que 
llegó á tener sus dimensiones normales, pues 
mide en su centro 40 milímetros de diáme- 
tro después de llevar algún tiempo en alco- 
hol. En su parte superior, á un lado, produ- 
jo una rama de 13 centímetros de longitud y 
ésta, á su vez, otra de tres centímetros; ha- 
biendo sido cortado el ejemplar cuando al- 
canzaba dicho desarrollo. 

La localidad de procedencia es Alcalá de 
los Gazules, en esta provincia de Cádiz, 
donde lo recogió el Sr. Sánchez Navarro en 
Septiembre del año corriente de 1912. 

Aunque los casos de proliferación no son 
demasiado frecuentes en los frutos, dándose 
en un higo chumbo, debe extrañarnos me- 
nos, pues la planta pertenece á un género 
cuyas bayas polispermas, plantadas en tie- 
rra, producen en bastantes casos raíces ad- 
venticias. 

Creemos que puede ser de interés consig-nar aquí el hecho, 
como ya en otras ocasiones lo hicimos con casos diferentes de 
desarrollo anormal en los vegetales, y también lo hicieron otros 
consocios, entre los que recordamos á los Sres. Colmeiro y Puig- 
gener, quienes se ocuparon en nuestras Actas precisamente de 
proliferación de frutos, mas refiriéndose á la familia de las Abie- 
táceas.» 

— D. Luis Belbeze, presentado por el Sr. Lozano, dijo que 
en las inmediaciones de Talavera de la Reina, provincia de To- 




492 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ledo, un cazador de los que se dedican á surtir á los establecimien- 
tos de Madrid que venden pájaros fritos, cogió el 12 de Octubre de 
1912, con un cepo de los llamados ballestas, una alondra adulta 
de la especie Alauda arvensis L., según clasificación del señor 
profesor D. Luis Lozano. 

El tamaño del cuerpo y colores de las plumas del ejemplar, son 
idénticos á los de sus congéneres; pero ofrece la particularidad, 
rarísima en aves adultas, de tener dos cuellos que salen separados 
desde su base, y dos cabezas perfectamente formadas, del mismo 
tamaño que la de individuos normales, con la única diferencia 
que la pupila del ojo izquierdo de la cabeza derecha, en lugar de 
ser negra, es colorada, como ocurre en muchos albinos. 

Este ejemplar, que presento á la Sociedad y que me ha sido re- 
galado en estado lamentable de conservación, falto de algunas de 
sus plumas, le he donado para las colecciones de estudio del Mu- 
seo de Ciencias Naturales. 

Secciones. — La de Barcelona celebró sesión el 20 de Octubre, 
bajo la presidencia de D. Carlos Calleja. 

El señor Presidente, en vista de la opinión de bastantes socios 
por él consultados, propone que la proyectada excursión á Mora 
de Ebro quede aplazada hasta la primavera próxima, y que, en 
su lugar, se verifique una á Gualba, al pie del Montseny. Así se 
acuerda. 

El mismo señor Presidente da cuenta de haberse celebrado la 
Conferencia encomendada al R. P. Bordas, y ruega, en nombre 
de sus consocios, á este señor, explane una segunda, en fecha que 
deja á su elección, para completar la interesante exposición de 
asuntos de Citología que hizo en la primera. El Sr. Bordas accede 
á dar en breve esta Conferencia. 

A propuesta del señor Presidente, y ruego de varios socios, se 
acuerda que en lo sucesivo las sesiones sean celebradas en el 
penúltimo sábado de cada mes. 

También acuerda la Sección hacer constar en acta su senti- 
miento por el fallecimiento del ilustre Inspector de primera 
enseñanza, de Barcelona, nuestro consocio D. Federico Ló- 
pez Amo. 

— Es presentado como nuevo socio numerario por el Sr. Pardi- 
llo, D. Antonio Dicenta Vilaplana, alumno de la Facultad de 
Ciencias de Barcelona. 



DE HISTORIA NATURAL 493 

— El Sr. Caballero hace la descripción de la Thrincia squama- 
ta, especie nueva de planta, descubierta por dicho señor en recien- 
te exploración por el Rif. 

— El Sr. San Miguel presenta un trabajo que versa sobre las 
variaciones de la costa de Huelva en el período histórico. 

La de Granada se reunió el 5 de Julio, bajo la presidencia de 
D. Bernabé Dorrousoro. 

— El Sr. Diez Tortosa (M.) dio cuenta de la excursión que reali- 
zó á fines de Abril, en compañía de la Comisión del Instituto de 
Paleontología Humana de París, al objeto de ver y estudiar una 
cueva con pinturas prehistóricas, sita en término de Benaoján, 
cerca de Ronda. Excúsase de dar una nota sobre la mencionada 
cueva, por estar próximo á publicarse un trabajo de la referida 
Comisión sobre las pinturas encontradas en ella. 

Lee después el mismo una extensa nota bibliográfica sobre la 
Memoria titulada La Estación de Biología Marina de Santander, 
que acaba de publicar su actual Director, D. José Rioja, con mo- 
tivo del XXV aniversario de la fundación de dicha Estación. 

El Secretario dio lectura á la Circular impresa, que se va á re- 
partir, solicitando de todas las personas amantes de las Ciencias 
Naturales, contribuyan enviando ejemplares y noticias sobre ya- 
cimientos de interés, con el fin de dar impulso al Museo regional. 

— El Sr. Peso Blanco exhibió una interesante colección de fo- 
tografías. 

Esta misma Sección celebró sesión el 30 de Octubre de 1912, 
bajo la presidencia de D. Bernabé Dorronsoro. 

— El P. Navarro Neuman dio lectura á un trabajo intitulado 
«Eüumeración de los terremotos sentidos en España durante el 
año de 191 1». 

— Noticiosa la Sección de la petición formulada de anexionar 
el Museo Nacional de Ciencias Naturales á la Facultad de Cien- 
cias, varios de los señores consocios se ocuparon de los inconve- 
nientes de esta medida, que desnaturalizaría los fines que debe 
llenar dicha institución. 

La de Santander se reunió en la Estación de Biología el 30 de 
Octubre, bajo la presidencia del Sr. Olabe. 

— Asiste el Sr. Llueca, que se encuentra pensionado en la Es- 
tación de Biología. 



494 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

— El señor Presidente da cuenta de la carta que ha recibido de 
D. Enrique Menéndez Pelayo dando las gracias á la Sociedad 
por los acuerdos tomados para honrar la memoria de su ilustre 
hermano. 

— A propuesta del Sr. Olabe se acuerda invitar á los socios 
para que, siguiendo los acuerdos tomados en Madrid, se proceda 
á reunir datos para la confección de papeletas de nombres vulga- 
res de la provincia. 

El Sr. Olabe indica la conveniencia de hacer algunas excursio- 
nes á distintos sitios de la provincia y recoger material que se 
iría reuniendo en el Museo regional que se ha empezado á for- 
mar en el Ayuntamiento. 

— Después de algunas observaciones de los Sres. Gendrero, 
Aguinaga y Alaejos, sobre la forma de hacerse, se acuerda ver si 
se puede conseguir rebaja de precio en el ferrocarril. 



Notas y comunicaciones 



Minerales del Norte de Marruecos 

POB 
LUCAS FERNÁNDEZ NAVARRO 

En el último libro de Calderón, Los minerales de España, no 
figuran las especies halladas en nuestros territorios africanos y en 
los sometidos á nuestra influencia. Habiéndome cabido el honor 
de suceder al inolvidable maestro en la cátedra de Mineralogía 
Descriptiva, me propongo continuar su labor, reuniendo todas las 
noticias de especies y yacimientos minerales españoles que se va- 
yan descubriendo. Tengo ya acumulados bastantes datos, con los 
cuales, y los que vaya adquiriendo, hacer en su día una adición 
al mencionado libro, ó quizá una nueva edición del mismo. 

Lo que sabemos hasta ahora de nuestra zona africana de in- 



DE HISTORIA NATURAL 495 

fluencia es muy deficiente, porque la región sometida, que es muy 
pequeña, está poco explorada, y las noticias que tenemos del res- 
to del Rif, son casi nulas. Sin embargo, me parece que no deja de 
tener interés publicar lo que se sabe, tanto para que sirva como 
un punto de partida, como para animar á otros á que continúen 
las investigaciones. 

He aquí la lista provisional, que de seguro no da ni remota 
idea de la riqueza mineralógica del Rif. 

Oro. — Se dice por los moros, que las arenas del río Kert son 
auríferas. Aunque no es inverosímil, no sabemos de ningún en- 
sayo que confirme el aserto. El río Oro, á pesar de su nombre, no 
parece arrastrar la menor partícula del codiciado metal. En Ceuta 
se han comprado varias veces pequeñas cantidades de oro en pa- 
jitas y granos, sin que se haya logrado que los yebalas vendedo- 
res declaren la procedencia. 

Antimo7iita. — Parece ser que abunda en todo el Rif, de donde 
se explota para la fabricación de afeites de tocador. En la pe- 
nínsula de Tres Forcas hay un yacimiento, sin duda pequeño, 
cuya situación precisa no me han querido señalar. 

Pirita. — En la cantera del Sarchal, en el monte Hacho, Ceuta, 
se encuentra en pintas sobre una caliza fétida. También se halla 
diseminada en las pizarras paleozoicas de la cantera de la Punti- 
lla, en la misma posesión. 

De la cabila de Benimsduy, en el Rif, frontero al Peñón de Vé- 
lez de la Gomera, me trajeron una curiosa caliza, muy pesada, 
algo cristalina, que encierra granos rodados de cuarzo y una can- 
tidad notable de pirita en cristales cúbicos perfectos y en masas 
irregulares ó en granillos redondeados. Es una roca que debe ha- 
ber sufrido fuertes presiones, por que todos los granillos presen- 
tan las estrías características de la macla según el romboedro in* 
verso, geminación que, como es sabido, se produce siempre por 
acciones mecánicas. 

Acompañando á la calcopirita de Yebel Hamman ó Monte de 
las Palomas, que luego citaremos, hay piritas de hierro más ó me- 
nos cupríferas. 

Mispiquel.—Fovma. pegaduras, motas y filoncillos, en la caliza 
fétida de la cantera citada del Sarchal (Ceuta). 

Galena. — Es la mena de las minas que posee la Compañía fran- 
cesa en Monte Afra, próximo á Beni-bu-Ifrur. 



496 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

También la he visto hojosa, muy pura, procedente de Monte de 
las Palomas (Bocoya). 

Por último, en la playa de la isla de Tierra, junto á Alhucemas, 
parece que se suelen recoger fragmentos, de los cuales he logrado 
adquirir alguno. Gomo este islote no podía visitarse cuando yo 
estuve en Alhucemas, ignoro si proceden de la misma isla ó son 
de aporte accidental. 

Calcopirita. — En la cabila de Bocoya, próxima al Peñón de Vé- 
lez de la Gomera, existe un gran yacimiento de cobres, conocido 
y tratado de explotar desde hace m.ucho tiempo. Según los ejem- 
plares que he visto, el mineral es una calcopirita en masa, que ha 
de constituir una mena excelente. 

Según Coquand, este mismo sulfuro impregna algunas ramifi- 
caciones del ñlón de serpentina del Hacho, que más tarde men- 
cionaremos. 

También me han enseñado piritas cobrizas, que decían proce- 
der de Guelaya y Kebdana, pero sin precisar las localidades. 

Cuarzo. --Se encuentra como ganga de los minerales plomizos 
de Afra, y en menos cantidad en Beni-bu-Ifrur. 

También hay pequeños prismas exagonales apuntados, que for- 
man drusas sobre otros minerales, ó tapizan geodas, en la ande- 
sita de Ghafarinas. 

Calcedonia. — Este mineral es muy abundante en todos los ma- 
teriales volcánicos de la región, donde impregna, sobre todo, las 
andesitas. Así se la encuentra en Alborán, en Gabo Tres Forcas 
y en la isla del Gongreso (Ghafarinas), donde las hay muy lindas, 
blancas, azuladas ó en bandas, tapizando geodas, recubriendo á 
otros minerales ó formando vetas y películas en la roca. Al mi- 
croscopio aparece constituida por bandas fibroso-radiadas de fibras 
con arrollamiento, muy rica en cuarzo granulítico y con algunos 
granillos de calcita interpuestos. 

Otra forma de yacimiento es como nodulos en las areniscas ter- 
ciarias de los alrededores de Melilla, y suelta en las playas (playa 
de los Gárabos, por ejemplo), procedente de la desagregación del 
mencionado material. Estas calcedonias están formadas, sobre 
todo, por cuarcina, que suele constituir grandes esferolitas. Abun- 
da en ellas el cuarzo granulítico, y las fibras de cuarcina se dis- 
ponen á veces normalmente á las caras de los granos cuar- 
zosos. 

Bornzía.— Procedentes de la cabila de los Beni-Urriaguel, cer- 



DE HISTORIA NATURAL 497 

ca de Alhucemas, he recibido unas muestras de mineral de cobre 
consisteutes, sobre todo, en este sulfuro. 

Silex. — Abunda en las areniscas terciarias poco coherentes de 
los alrededores de Melilla. Unas veces forma nodulos de hasta un 
metro cúbico y más, como en el Sidi Bajo. En otros puntos, como 
en el HitoNorte, se dispone en capas delgadas de gran extensión 
superficial, preferentemente en la zona intermedia entre las are- 
niscas y la caliza tobácea superpuesta. Se muestran estos silex 
en el microscopio pobres en sílice amorfa y con gran cantidad de 
caliza y arcilla interpuestas. La sílice cristalina está en formas 
fibrosas algo radiadas, menudas, á veces en bandas. 

Jaspe. — Los mismos yamientos que las calcedonias, presentan 
los jaspes. En las areniscas terciarias forman nodulos, que luego 
se encuentran rodados en las playas y en el cauce del río Oro. Le 
hay amarillo, pardo, negro y rojizo, siempre con brillo resinoso 
más ó menos marcado. Por debajo del fuerte de Camellos se pue- 
den observar grandes nodulos, in situ, entre las areniscas. 

En las islas Ghafarinas, sobre todo en la del Congreso y en la 
del Rey, se encuentran en las audesitas nodulos ro^os ó rojo- 
amarillentos, de fractura concoidea y brillo subresinoso. En el 
microscopio se ve que están formados de nodulos calcedoniosos 
cementados por bandas también de calcedonia fibrosa, con poco 
ópalo, y el todo abundantemente impregnado de productos limo- 
níticos. 

Oligisto.—J)e Zijanin, hacia Yebara (Kebdana), he visto oligis- 
to micáceo, y de Sidi-Brahiu, en la misma fracción, hematites 
roja compacta. 

Los conocidos hierros de Uixan, en Beni-bu-Ifrur, consisten 
sobre todo en grandes bolsadas de hematites compactas que al- 
canzan hasta un 67,88 por 100 en hierro, y contienen cantidades 
insignificantes de azufre, fósforo y sílice. También se encuentra 
la variedad oligisto micáceo en algunos puntos, como en la can- 
tera que hay junto á la antigua casa de las minas, en el Uixan 
mismo. 

Las minas de Tres Forcas, que se extienden por todo el man- 
chón paleozoico de la península, son casi exclusivamente hematites 
compactas ó algo cavernosas y oligistos micáceos. 

En Chafarinas, especialmente en la isla del Rey, abunda el di- 
gisto en laminillas triangulares casi microscópicas y aun en cris- 
talinos menudos, pero muy perfectos; unas veces en drusas sobre 



493 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

la roca volcánica, otras, sueltas entre las arenas resultantes de su 
desagregación. Los cristalitos tienen la forma aplastada general 
en esta clase de yacimientos, con la base predominante y con fa- 
cetas de romboedro y escalenoedro. 

En Nador, al abrir una trinchera del ferrocarril, se ha cortado 
una corriente de traquita que lleva en muchos puntos laminillas 
de oligisto especular, y por excepción, en ciertos sitios, cristales 
aplastados constituidos por la base, romboedro y escalenoedro. El 
mineral y el yacimiento presentan mucha analogía con los tan 
conocidos de Jumilla. 

Ópalos.— En la superficie de algunas andesitas muy alteradas 
de Alborán y Ghafarinas, se encuentra ópalo noble en pequeña 
cantidad. 

En unas lavas basálticas muy porosas de la isla del Congreso 
(Ghafarinas), se encuentra hialita gutular con pequeños escale- 
noedros muy agudos de calcita, que á veces la recubren comple- 
tamente. También he hallado hialita entre los basaltos muy alte- 
rados de una corriente que ha sido corlada por la vía férrea, entre 
Nador y el collado del Atalayóu. 

Los nodulos silíceos de las areniscas terciarias de Melilla, son 
á veces verdaderos semi-ópalos resinosos. 

Pirolusita.—Se encuentra terrosa, formando nodulos y peque- 
ñas bolsadas en la península de Tres Forcas, hacia la cala de Pe- 
ñón Hundido. 

Limonita. — Es abundante entre las pizarras y cuarcitas prima- 
rias de la península de Tres Forcas, llegando á constituir mena 
explotable. Forma vetas muy duras en la andesita de los Farallo- 
nes y costa inmediata. Por último, en la ensenada de río Salado, 
siempre en la misma península, se encuentran abundantes cantos 
rodados de un verdadero ocre amarillo. 

Calcita.— EslQ mineral forma lindas drusas de cristales escale- 
noédricos y romboédricos agudos en una brecha volcánica de la 
isla del Gongreso. También se encuentra en pequeños cristales 
escalenoédricos sobre los cuarzos, hialitas y calcedonias de la mis- 
ma isla y de la del Rey. Oras veces forma venas espáticas, consi- 
derables, en la andesita. 

En el monte Uisan, en la citada cantera de la casa antigua de 
las minas, entre las fracturas de la caliza finamente espática, se 
forman lindas drusas de pequeños cristales romboédricos con las 
caras corroídas. 



DE HISTORIA NATURAL 493 

Dolomita.— 'En la cantera de la Puntilla (Ceuta) se encuentra 
en masas espáticas, blancas, nacaradas, de superficie alabeada. 
También suele formar esta especie mineral unas capas rojizas 
traslucientes, de estructura concrecionada, sobre algunas serpen- 
tinas de Monte Hacho. 

A7ikerita. — Este carbonato forma en las andesitas de las islas del 
Rey é Isabel II numerosas venas entrecruzadas, hasta de un par 
de centímetros de espesor, con estructura espático-bacilar y color 
pardo obscuro. 

Malaquita. — De cerca de Ceuta, aunque sin querer precisar la 
localidad, la llevaban á vender los moros mezclada con otros mi- 
nerales de cobre. 

La he visto también sobre la calcopirita procedente de Monte 
de las Palomas (Bocoyaj y sobre la bornita de Beni-Urriaguel, 
frente á Alhucemas. 

En el macizo del Uixan es relativamente frecuente en pequeñas 
masas concrecionadas de estructura radiado-fibrosa, formando ni- 
dos en las cavidades de cuarzos filonianos, acompañada de crista- 
les amarillos de cuarzo. 

Azurita — De cerca de Ceuta, á donde la llevan á vender los mo- 
ros con la especie anterior. 

Psilomelana. — Se encuentra en concreciones sobre rocas alte- 
radas, y á veces recubierta por la calcedonia de las geodas, en la 
isla del Rey. 

Baritina. — Acompaña como ganga á las galenas de la mina de 
Afra, pero no la he visto bien cristalizada, sino espática. 

Yeso. — En la vertiente Sur de Monte Afra, he recogido nume- 
rosos cristalitos en hierro de lanza, que se encuentran incluidos 
en una arcilla blancuzca. 

Procedente de la playa de la isla de Tierra (Alhucenas), me han 
dado un trozo de espejuelo, respecto al cual hago las mismas sal- 
vedades que hice respecto á la galena de idéntica procedencia. 

Epsomita. — En la superficie de las rocas ofíticas alteradas del 
macizo del Uixan suelen encontrarse eflorescencias de esta sal, 
que son especialmente abundantes en una cueva situada junto al 
cauce del riachuelo, entre el Uixan y el Axara. 

También forma eflorescencias abundantes en la cantera de la 
Puntilla, en Ceuta. 

Alumbre. —En los Beni Said, entre Melilla y Alhucemas, pare- 
ce que se encuentran tierras amarillentas muy alumbrosas. 



£00 boletín de la real sociedad española 

Cromita. — No sé que se encuenlre macroscópica, pero for- 
ma inclusiones muy abundantes en la serpentina de Monte 
Hacho. 

Magnetita, — Las arenas de todas las playas comprendidas en- 
tre la desembocadura del Muluya y el cabo Tres Forcas, contie- 
nen esta especie en cantidad mayor ó menor, procedente, sin duda, 
de la desagregación de las rocas volcánicas y concentrada por la 
acción del oleaje. Abundan más especialmente en la playa de los 
Cárabos (Melilla), donde en el espacio de algunos kilómetros, en 
muchos sitios, las arenas son completamente negras. Creemos 
que podrían explotarse con ventaja, como mena de hierro, después 
de su lavado y preparación en briquetas. 

El óxido de hierro del Uixan es en buena parte magnetita, que 
forma á veces crestones considerables, como el situado en la pro- 
ximidad del antiguo marabo de Sidi Chokron. 

Andalucita. — Gomo procedente del Gurugü, me ha sido dado 
un pequeño ejemplar con muy buenos cristales de andalucita, in- 
cluidos en una especie de pizarra talcosa. Esto denotaría la exis- 
tencia de algún manchón arcaico ó paleozoico, que yo no he po- 
dido encontrar durante mis correrías por aquella zona. 

Turmalina. — Pequeños cristales de chorlo negro en los cuar- 
zos filonianos, por debajo del faro de Ceuta. 

Ruhelana. — Esta mica, propia de las rocas volcánicas, es muy 
frecuente en las aiidesitas de Chafarinas, en las que constituye 
fenocristales grandes. 

Aerinita (?). — En la pequeña colina del Chacal, á levante del 
monte Afra, se encuentran rocas eruptivas alteradas recubiertas 
en parte de un silicato azulado pulverulento, que reñero provisio- 
nalmente á esta especie mineralógica. 

Serpentina. — En el Hacho (Ceuta), frente al cuartel de la Rei- 
na, se encuentra un hermoso dique de serpentina que no bajará 
de 100 metros en su dimensión mayor. El mineral es verde claro 
y brillante ó negruzco, con estructura hojosa ó bacilar. En algu- 
nos ejemplares se perciben á simple vista grandes placas de has- 
tita. El material ha sido empleado como piedra de adorno en al- 
gunos ediñcios. En el microscopio se ve que es referible á la an- 
tigorita y se comprueba su origen piroxénico indudable. Tiene 
abundantes inclusiones de magnetita en cristales y en agrupacio- 
nes dendrí ticas ó irregulares. 

Crisotiío. — Con la especie anterior se encuentran crisotilos de 



DE HISTORIA NATURAL 501 

color verdoso claro y fibras rectas ó entrecruzadas, á veces bastan- 
te blandas. 

Talco y esteatita. — Coquand cita estos minerales de Monte Ha- 
cho. A mí me han dado un ejemplar de esteatita como procedente 
de las faldas del Gurugú. 

Saponita. — En una cueva situada en la margen derecha del río 
Oro, no lejos del zoco el Hach de Benisicar, extraen los moros este 
mineral, que usan para el lavado de sus ropas. 

Caolín. — Constituye pequeños depósitos, por descomposición 
de la roca volcánica, en muchos puntos del Gurugú y de los alre- 
dedores de Melilla. Un lugar que puede citarse, entre otros, es el 
avanzamiento de la vía del Uixan, donde abunda en vetillas irre- 
gulares en los cortes del ferrocarril. 

Coccolita (Diopsido rico en hierro). — Se encuentra en los gneis 
piroxénicos de la punta de la Almina (Ceuta). 

Petróleo. — Muy fluido y limpio, de color amarillo de ámbar. 
Procede de Ain Zorah en la cabila de Mtalza, camino de Melilla 
á Tazza. 

Lignito, — Citado en Melilla, sin duda del terciario, y probable- 
mente en cantidad poco considerable. 

Hulla. — Forma capitas delgadas y poco extensas en las are- 
niscas paleozoicas de las inmediaciones de Ceuta. 



De una relación antropométrica tradicional en Indo-China 
y Alcarria 

POR 
T. DE ARANZADI 

En el Bulletin de la Société Frangaise d'Histoire de la Méde- 
cine, t. X, fase. 4, de 1911, págs. 210 á 216, publica el Dr. Jeausel- 
me un artículo con el epígrafe «Sur quelques procedes anthropo- 
métriques en usage de temps immémorial parral les indigénes de 
la presqu'ile indo-chinoise», en el cual, tras de referirnos la con- 
sabida rúbrica oriental por impresión de uno ó varios dedos, des- 
cribe otro procedimiento más propiamente antropométrico, y que 
consiste en tomar la circunferencia del pescuezo con un hilo 
doblado, cortar éste por el término señalado en la medición, des- 
doblarlo, tomar el individuo medido los dos cabos del hilo desdo- 



502 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

blado con los dientes, y probar si pasa la cabeza por el cerco así 
formado y sujetado por los cabos entre dientes; si tal ocurre el 
individuo es adulto, y, por tanto, está sujeto al servicio militar y 
á los impuestos. 

Al leer esta descripción no pudo menos de sosprenderme la 
absoluta identidad del procedimiento, comparado con el que, me- 
dio en broma, medio en serio, usan las mozas alcarreñas, por lo 
menos entre Mohernando y Jadraque, para deducir si la que se 
ha sometido al ensayo ha parido ó no. Una advertencia un tanto 
superflua es la de que para el ensayo ha de ser el peinado de 
aldabilla, pues los moños en alto y los postizos desvirtúan la 
solución. 

Al poner en parangón las distintas aplicaciones de esta relación 
antropométrica (circunferencia del cuello X 2 ^, circunferencia 
máxima de la cabeza pasando por el punto dental) en Indo-China 
y Alcarria, resulta que el tránsito de la pubertad al estado adulto 
en el indi-chino masculino se comprueba lo mismo que el trán- 
sito de un estado fisiológico á otro en la moza alcarreña. Cabe 
hacer una primera deducción, prescindiendo de las diferencias 
sexuales: la de que en uno y otro país represente esta relación el 
tránsito á la edad adulta; la consecuencia sería á primera vista 
escandalosa para la Alcarria; pero prácticamente, y habida cuenta 
de que es un proceder extraoficial y muy eventual, no ocurre tal 
cosa, por una razón muy sencilla: la provincia de Guadalajara se 
cuenta entre las que más proporción de casadas tienen, y, si no 
entre las que más matrimonios prematuros ostentan, sí entre las 
que más cambios de estado presentan hacia el principio del tercer 
decenio de la vida; pocas son, por tanto, las mozas que llegan 
solteras á la edad perfectamente adulta. La natalidad legítima 
referida al número de casadas apenas es mayor que la media de 
España, y la ilegítima referida al número de solteras de doce á 
cuarenta, es menor que la media de España. Es muy dudoso que 
tal proceder se pudiera seguir, ni en broma, en un país en donde 
hubiese muchas solteras de más de treinta años, no por la mayor 
frecuencia de la ilegitimidad, sino por la del ajamonamiento, no 
menos que por el desarrollo muscular consiguiente á la partici- 
pación activa en las labores del campo. 

La existencia de un procedimiento idéntico, aunque con dife- 
rente aplicación en dos países tan lejanos el uno del otro, parece 
que reclama una de dos cosas: una información acerca de si tal 



DE HISTORIA NATURAL 503 

proceder existe en unaú otra de sus aplicaciones en otros países 
irtermedios, ó el hallazgo de un transmisor. La primera no me 
encuentro en condiciones de llevarla á cabo; la segunda quizá 
alguien la buscaría en un pueblo de origen asiático que ha traído 
á España no pocos elementos folklóricos, el pueblo gitano; pero no 
es la Alcarria de las regiones de España más frecuentadas por los 
gitanos. Queda, por tanto, abierta la cuestión para nuevas inves- 
tigaciones. 



DE NOMENCLATURA VULGAR 

El nombre del «Cavia porcellus» en castellano 

POR 
ÁNGEL CABRERA 

Los naturalistas españoles han sido siempre un tanto refracta- 
rios á ocuparse de la nomenclatura vulgar de los seres naturales, 
no sé si por predominar entre ellos los entomólogos y ser muy 
pocos los insectos que el vulgo desigua con nombres particulares, 
ó por un inconsciente afán que siempre manifestamos de hacer 
las cosas de diferente modo que los demás, y aludo con esto al 
contraste entre los grandes museos extranjeros, donde todo ejem- 
plar lleva indicado ante todo un nombre vulgar ó acomodado á 
la lengua vulgar, y nuestro Museo, donde por largos años hasta 
la liebre y el ratón se han exhibido con etiquetas donde sólo 
constaba el nombre científico latino, ininteligible para la mayo- 
ría de los visitantes del establecimiento. No es que yo pretenda 
dar importancia científica á los nombres vulgares, no; pero entre 
eso y despreciarlos por completo, hay un justo medio, en el cual, 
como de costumbre, está la virtud. 

Consecuencia del desprecio en que se les tiene es lo que ahora 
ocurre con el conejillo de Indias, víctima la más frecuente de los 
laboratorios de biología, y al que médicos y fisiólogos se obstinan 
ahora en bautizar con el nombre de «cobaya» ó «cobayo», nom- 
bre que ni es castellano ni tiene razón de serlo, ni motivos para 
que se le dé entrada en nuestro léxico. 

Entiendo yo que los hombres que de ciencias nos ocupamos so- 
mos los primeros obligados á dar en todas partes pruebas de cul- 
tura, y una de las mejores consiste indudablemente en hablar y 
escribir bien, procurando no alterar la lengua patria con vocablos 



504 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

exóticos mientras en ella encontremos palabras con que expresar 
las mismas ideas. «Cobaya» es sencillamente un galicismo, y em- 
plear este nombre equivale á confesar una ignorancia tan crasa en 
zoología popular, que ni siquiera se sabe que el roedor en cues- 
tión es lo que lodo el mundo llama conejillo de Indias. Dicen al- 
gunos que este nombre es excesivamente largo. Pasemos por este 
donoso pretexto, que nos obligaría á desterrar del idioma nombres 
tan corrientes como rata de agua, cangrejo de mar ó g-rillo cebo- 
llero. Pero ¿es esa razón suficiente para que traigamos á nuestra 
lengua el nombre de «cobaya»? Creo poder demostrar que no. 

En mi concepto, un nombre puede aceptarse en castellano como 
nombre vulgar de un animal en los siguientes casos: 1.° Guando 
dicho nombre lo emplea realmente el vulgo que habla castellano, 
como perro, león. "2.° Guando, aunque no haya llegado hasta el 
vulgo, lo han empleado los autores considerados como autorida- 
des en el idioma, como onagro, cinocéfalo. 3." Guando, á defecto 
de las anteriores condiciones, el nombre se emplea en alguna re- 
gión de España, según ocurre con centolla y pejerrey. 4.° Guando 
el nombre no tiene equivalente en castellano ni en ningún dia- 
lecto hablado en España, pero se emplea en el país de donde pro- 
cede el animal, como carabao, araguato. 5.° Guando también sin 
equivalente en España, y perteneciendo á algún idioma europeo, 
se ha adoptado en todos los países, como sucede con springhok ó 
con ptarmigán. 6.° Cuando, por no haber otro nombre que entre 
en los casos anteriores, es una adaptación al castellano del nom- 
bre científico, como rinolofo, cercopiteco. 

Veamos ahora si «cobaya» se encuentra en alguno de estos seis 
casos. 

Desde luego, no es nombre vulgar en ninguna parte de Espa- 
ña. En castellano se le llama conejillo de Indias ó cochinillo de 
Indias; en catalán «cunill porquí», y los vascos le dan el nombre 
de «cuy»j importado del Perú por los marinos de aquella región. 

Tampoco lo ha empleado ninguno de los clásicos que del roe- 
dor en cuestión se ocuparon. Oviedo le llama «corí», «ratón sin 
cola», «guaje» y «aperea» (1). Las Gasas, «curí», y Herrera, «cuy», 
acuri» y «pereo». 

(1) Véase Juan Ignacio de Armas, La Zoología de Colón (Habana, 
1888), pág. 90. Este autor yerra al decir que <aperea» viene de <aper», el 
cerdo salvaje; dicha voz no es más que una mala transcripción de <a prea>, 
que es el nombre brasileño del roedor. 



DE HISTORIA NATURAL 505 

No es tampoco «cobayai) nombre que los americanos den á este 
mamífero, aunque algunos autores así lo crean. En Colombia se 
le llama acuri», en Santo Domingo «curia», en Cuba «curiel», 
«acurito» en Venezuela, acuy» en el Perú y «preyá» ó «preá» en 
el Brasil. Nadie podrá quejarse de la falta de nombres locales, 
todos ellos bien adaptables al castellano, donde escoger uno breve 
y sonoro. 

«Cobaya», no ha sido adoptado por ning-ün idioma europeo, 
fuera del francés. En inglés se llama á este animalito «cavy» ó, 
más comúnmente, «Guinea pig» (corrupción evidente de «Guyana 
pig», cerdo de la Guayana); en alemán, «Meer-Schwein»; en 
sueco «marswin». Más aún: en la misma Francia, el vulgo no 
dice «cobaya», sino «cochon d'Inde». 

En fin, «cobaya» no puede aceptarse como traducción del nom- 
bre científico lalino, puesto que la verdadera denominación técni- 
nica de este animal, la propuesta por Linne en la décima edición 
de su Systema Naturae y la que, por tanto, debe prevalecer, es 
Cavia porcelliis, y C. aperea, empleada por Pallas, no es más que 
un sinónimo, es decir, un término de muy relativo valor cien- 
tífico. 

La historia del término «cobaya» acaso contribuya á negarle ia 
entrada en nuestro léxico. El antiguo naturalista holandés Pisón, 
autor de una famosa obra sobre la Historia natural del Brasil, 
publicada en 1648, dio en ella, como denominación brasileña del 
Cavia porcellus, el nombre «cobaya». No sé que semejante nom- 
bre se haya usado jamás en aquel país, y, por consiguiente, su- 
pongo que alguna mala interpretación indujo á error al citado 
naturalista. Probablemente, ocurriría algo parecido á lo que ha 
sucedido con la palabra «indri», largo tiempo considerada como 
nombre indígena de un lemúrido de Madagascar, cuando real- 
mente no es sino la exclamación con que un guía del país llamó la 
atención del primer viajero que vio aquel animal (1). Sea como fue- 



(1) Después de escritas estas líneas he leído en un trabajo del capitán 
H. N. Dunn (Froceed. Zool. Soc. of London, 1901, ii, p. 201) un caso del 
mismo género mucho más curioso todavía. Según Baker, el nombre suda- 
nés del Hippotragus equinus Bakeri es «marif», pero en realidad esta pa- 
labra significa «lo ignoro» ó <no lo sé». Fácilmente se comprende que 
Baker debió preguntar á algún indígena cómo se llamaba aquel antílope, 
y habiéndole contestado el interrogado: «Marif» («no lo sé»), el viajero 
creyó que éste era el nombre del animal. 

T. XII. -Noviembre, 1912. 33 



506 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

re, el nombre acobaya» apareció desde entonces esporádicamente 
en algunas obras de Historia Natural, hasta que Pallas, en 1777, lo 
introdujo en la nomenclatura científia, como Cavia cohaya. Aho- 
ra bien, en los comienzos del siglo xix, los naturalistas franceses 
pusieron en moda el dar como nombres vulgares los nombres 
latinos con terminación francesa, y así decían ^;priodonte géant» 
al Priodontes giganteus, «chien mesomelas» al Canis mesomelas, 
etcétera. Siguiendo esta costumbre Desmarest, Lesson y sus con- 
temporáneos, que adoptaron el nombre propuesto por Pallas, 
despreciando el que diera mucho antes Linné, transcribieron 
cohaya por «cobaye», y como entre aquellos naturalistas había 
algunos cuyas obras eran monumentos literarios á la vez que 
científicos, el nuevo nombre entró fácilmente en el léxico francés. 
Pero, ¿es motivo éste para que entre también en el nuestro? De 
ninguna manera. 

No se me oculta que también hay libros de Zoología en caste- 
llano, donde figura el nombre «cobaya»; pero no son obras de 
naturalistas españoles, sino libros extranjeros, cuya traducción se 
ha confiado á personas cuyos conocimientos zoológicos y filológi- 
cos dejaban bastante que desear, á las mismas personas que tra- 
ducen el latín Harpalus enceus, por harpalo Eneas; el francés 
«chardonneret», por acanta (!), y el inglés «sable antelope», por 
antílope de cuernos de sable, ignorando que «sable'o es aquí el 
sable heráldico, es decir, el color negro, y no el arma así llama- 
da; alas mismas personas, en fin, que han llamado turón á la 
vulgar rata de alcantarilla, cochinilla á la mariquita de las uvas 
y leroto al lirón. ¿Habrá algún naturalista que se atreva á confir- 
mar tales disparates? 

Por lo demás, me guardaré muy bien de recomendar ningún 
nombre para sustituir á «conejillo de Indias». Quien rechace éste 
por lo largo, tiene donde escoger entre los locales americanos y 
los empleados por nuestros antiguos autores. Lo único que me 
proponía era combatir la introducción de un vocablo exótico, in- 
necesario y disparatado. Tal vez lo escrito no tenga efecto ningu- 
no práctico; pero si todos los que pertenecem'os á esta Real Socie* 
dad rechazásemos este vocablo, que jamás fué español, á lo menos 
constaría la protesta de un número considerable de personas cien- 
tíficas contra una nueva adulteración de nuestra lengua, lo cual 
no sólo es prueba de cultura, sino también de patriotismo. 



Bol. (le la E. Soc. Esp. de Hist. ^'at. 



Tomo XIL— LÁM. VII. 







«Thrincia squamatér^ Cab., sp. nou. 
a, aquenio perift-rico; b, nquenio del disco. 



DE HISTORIA NATURAL 507 



Una Thrincia nueva del Rif 

POK 

A. CABALLERO 
(Lámina vii.) 

Próximo ya á terminarse el estudio completo del material botá- 
nico recolectado en la excursión al Rif que, por disposición del 
señor Director del Museo de Historia Natural, D. Ignacio Bolí- 
var, y bajo la dirección de D. Odón de Buen llevamos á cabo en 
el mes de Abril último, podemos ya ir dando á conocer, en espe- 
ra de la publicación del trabajo definitivo , las formas que del es- 
ludio de dicho material han resultado, á nuestro entender, nue- 
vas para la Ciencia. 

Cúmplenos decir, además, que creemos bastante fructífera nues- 
tra labor en el Norte de África, á juzgar por la calidad y cantidad 
del material que hemos estudiado, teniendo en cuenta las condi- 
ciones especiales de inseguridad en el país que tuvimos que reco- 
rrer, condiciones que limitaron excesivamente nuestro campo de 
acción á la vez que entorpecieron en gran manera nuestra obra. 

La especie que hoy publicamos es una compuesta del género 
Thrincia, y la denominamos T. squamata, atendiendo á las esca- 
mas, relativamente grandes, que presentan los aquenios del disco 
de la cabezuela. Se diferencia muy bien de todas las especies por 
nosotros conocidas, dentro del género indicado, dejando á un lado 
ciertos caracteres de menor importancia á nuestra Thrincia pe- 
culiares, por los que presenta en su porción subterránea y en el 
fruto; por su rizoma, recuerda la Thrincia tuberosa DC, pero se 
-distingue inmediatamente de ella por la forma de las tuberosida- 
des, que son cilindricas en la nuestra y fusiformes en aquélla; y 
por los aquenios puede decirse que difiere de todas las Thrincia, 
pues ninguna presenta las arrugas transversas, pelositas en el 
borde, de los aquenios periféricos, ni las escamas tan pronuncia- 
das de los aquenios del disco; y si á estos caracteres añadimos 
que unos y otros aquenios son apiculados, curvos y estriados, y 
tenemos, además, en cuenta el número de plumas del vilano en los 
aquenios interiores, reunimos un conjunto de caracteres que ha- 
cen de la Thrincia squamata una especie perfectamente definida. 



508 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Thrincia squamata sp. nov. 

Perennis; rhizomate brevi in tubera cilindracea geminata basi 
prolracto; foliis obloiigis in petiolum attenuatis, pinnaiilobatis^ 
runcinato vel impariter sinuatodentatis, indumento asperulo bre- 
vi pilis ápice furcalis obsitis; scapis erectis aut ascendentibus folia 
superantibus, striatis, sub calalhio aliquid incrassatis parce pilo- 
sis ex inferiori parte pilis furcalis obsitis; squamis anthodii mé- 
dium versus prfesertim pilis conformis provisis, sursum obum- 
bratis, exterioribuslinearis patentibus, interioribus erectis adpre- 
sis, lineari-lanceolatis, membranaceo-marginatis e dimidio parte 
superiori oris egregie fimbriatis; ligulis anthodio triente longio- 
ribus, glabris, sublus lividis; acbíeniis rosfralis, incurvis, striatis, 
marginalibus transverso ruguloso-pilosis, interioribus glabris^ 
príesertim sursum squamato-muricatis rostro abuodato pappo sub- 
fusco 18 plumoso pilis accessoriis denticulatis minimis interjecto. 

Planta 10-12 cm.; folia 2,5-3 cm. longa 1-1,5 cm. lata; achse- 
nia radii 6,5 mm., corona 0,5; achtenia disci 7 mm., pappus 6 mm» 

Habitat in declivis septentrionalis locis argillosis monte Guru- 
gü supra Mezquita. April. 



Enumeración de los terremotos sentidos en España durante 
el año de 1911 

POR 
MANUEL MARÍA S. NAVARRO NEUMANN, S. J. 

La siguiente lista de macrosismos españoles, continuación de 
las referentes á los años de 1909 (1) y 1910 (2), tiene por objeto, 
como aquéllas, el reunir los datos que han llegado á nuestra no- 
ticia sobre los sismos sentidos en nuestro territorio peninsular, 
para formar un todo homogéneo y que proporcione alguna idea 
sobre su sismicidad, utilizando para ello y como base, las noticias 
que publicamos mensualmente en la Sección intitulada Macrosis- 



(1) < Enumeración de los terremotos sentidos en España en 1909». 
(Bol. de la R. Soc. esp. de Hist. nat., Junio 1910, páginas 293-301.) 

(2) «Enumeración de los terremotos sentidos en España en 1910». 
(Ibid., Noviembre 1911, páginas 469-70.) 



DE HISTORIA NATURAL 509 

mos españoles de los boletines de la Estación Sismológica de Car- 
taja (Granada). 

El plan seguido es el mismo, con alguna ligera variante acon- 
sejada por la práctica. 

El número de terremotos asciende á 180, contra los 76 sentidos 
en 1909 y los 63 de 1910, y, sin embargo, lo juzgamos muy infe- 
rior á la realidad, dado que nuestros sismógrafos han registrado 
en 1911 120 terremotos, con epicentro á menos de 1.000 km., de 
los cuales 90 á lo menos son españoles, y de ellos sólo hemos po- 
dido identificar 43. 

Aprovechamos esta ocasión para rogar de nuevo á nuestros con- 
socios y demás amigos del progreso, nos auxilien con el envío de 
datos sísmicos (1), como lo hacen algunos, para que de esta ma- 
nera este trabajo que asumimos, al ver lo mal parados que salía- 
mos en publicaciones extranjeras semioficiales, resulte menos 
incompleto y, por tanto, menos indigno de nuestra amada patria. 

Los 180 terremotos peninsulares se reparten en setenta y ocho 
días sísmicos, y pertenecen á unos 17 focos distintos, 11 délos 
cuales, los números 33 á 43 inclusive, son nuevos (en nuestras 
estadísticas), y los 6 restantes los antiguos números 5 (Albuñol), 
9 (Torrevieja), 13 (Badalona), 20 (Lloret de Mar), 31 (Huerta de 
Murcia) y 32 (Santafé), los tres primeros activos en los dos años 
anteriores de 1909 y 1910. 

Foco núm. 5. AlbuTíol (Granada).— El 8 de Marzo, á las 2^ 30™, 
se sintió en Albuñol un fuerte terremoto de trepidación durante 
unos ocho ó diez segundos, acompañándole un gran ruido subte- 
rráneo. Produjo gran alarma en el vecindario (V-VI) (La Cfaceta 
del Sur [Granada]). 

En Motril se sintió á las 3 (hora mucho más exacta que la an- 
terior), durante un segundo, y por cuatro el ruido que le precedió 
y siguió. Una ferrotipia del gráfico del barógrafo Richard, mon- 
tado en el faro de dicha villa y remitido por el Ingeniero jefe, don 
Julio Moreno, muestra un engrosamiento en el trazado de un mi- 
límetro, correspondiente á la componente vertical de este sismo 
cuyo epicentro dista 54 kms. de Cartuja, donde fué registrado (nú- 
mero 44 Bol. C). Albuñol dista 60 kms. y Motril 55, y este sismo 



(1) Puede verse la manera de recogerlos en la nota que publicamos al 
efecto, intitulada <Datos macro8Í8micos>. (Ibid , Diciembre 1911, páginas 

631-537.) 



510 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

es muy probable dependa de algún movimiento de re-ajuste de la 
vecina Sierra Gontraviesa. 

Foco núm. 9. Torrevieja (Alicante). — Es probable pertenezcan 
á este foco los tres terremotos sentidos en Dolores, á una veintena 
de kilómetros hacia el NW., el 7 de Julio, y comunicados por 
nuestro distinguido consocio el catedrático D. Daniel Jiménez de 
Gisneros. El primero acaeció á las 3^ 55"^, con unos cinco segundos 
de duración y fué violento, produciendo alguuas grietas en las 
«íasas (VI), acompañándole un fuerte ruido. Los otros dos fueron 
débiles réplicas del anterior y se sintieron casi inmediatamente 
el uno después del otro á las 20^ 15"". 

Foco núm. 13. Badalona y Teyá (Barcelona). — El 5 de Enero 
se registró á las 21*^ 14'" 35^ en el Observatorio Fabra (Barcelona), 
el comienzo de un pequeño terremoto sentido en Teyá, á unos 20 
kilómetros al NE. Produjo la vibración de los cristales (IV) y le 
acompañó una detonación parecida á un trueno (1). 

A las 8^ 33"» 22' del 5 de Marzo, volvió á registrarse en el Obser- 
vatorio Fabra una sacudida con foco, á unos 15 kms. al NE. del 
mismo, donde temblaron las vidrieras y los muebles (V), acom- 
pañándola una prolongada detonación subterránea, también oída 
en el mencionado Observatorio. 

«El 28 de Agosto, entre las 22^ IS»" y las 225^ 40-", el microsis- 
mógrafo Vicenlini del Observatorio Fabra, registró una serie de 
sacudidas sísmicas de epicentro muy próximo. Fueron en número 
de seis, y tuvieron lugar á las 22^ 11^ 40s 22^» IS'" 44^ 22^ 25™ 3% 
22h25'"29s, 22*» 28°» 58» y 22^38"» 28^; la segunda fué exclusiva- 
mente horizontal, la tercera vertical y las otras afectaron á las tres 
componentes, alcanzando notable amplitud la horizontal N-S. en 
los choques cuarto y quinto. Los caracteres de estos movimientos 
fueron muy notables y únicos hasta ahora desde que se lleva á 
cabo la estadística sismológica de este Observatorio. Por noticias 



(1) De una carta del director de dicho importante centro científico, 
Sr. D. José Comas Sola, de quien son todos estos datos referentes á terre- 
motos catalanes, y los que extractamos de la Revista de la Sociedad As- 
tronómica de España, números 2 y 10. Respecto alo concerniente al 28 de 
Agosto, publicado en el núm. 7 de la misma, hemos preferido copiarlo 
textualmente. En nuestra lista, en la que no aparecen más que los terre- 
motos sentidos con seguridad por las j^ersonas, admitimos por deferencia 
al Sr. Comas Sola, y por tanto, como excepción, los mismos que dicho 
señor, aunque es muy posible sólo hayan sentido cuatro y no seis, por ser 
dos de éstos demasiado débiles. 



DE HISTORIA NATURAL 511 

recibidas, el movimiento fué sensible en Teyá, Alella y otras po- 
blaciones próximas, el cual fué acompañado de repetidas detona- 
ciones subterráneas. En aquellos momentos el Director del Obser- 
vatorio, preparando la ecuatorial para la fotografía del cometa de 
Broohs, advirtió, en estado de perfecto silencio ó quietud, algunos 
crujidos en la cúpula, que le sugirieron la idea de un terremoto, 
pero de los que se hubiera olvidado en el caso de no confirmarse 
posteriormente el movimiento.» 

Nuestro consocio el Presbítero Sr. D. Mariano Faura Sans, in- 
dica además (I): «... este terremoto pasó poco menos que inadver- 
tido en los pueblos á que afectó, esto es, entre Teyá y Alella, de- 
bido sin duda, á que la mayor parte de los habitantes estaban ya 
durmiendo; los que aún estaban despiertos ó que se levantaron al 
sentir las detonaciones subterráneas que acompañaban al terre- 
moto, llegaron á experimentar fortísima emoción, alarmándose to- 
dos. Acompañaron al ruido subterráneo, que se repitió varias ve- 
ces en poco tiempo, las clásicas trepidaciones de los cristales y los 
movimientos ondulatorios de diversos objetos colgantes.» 

El 22 de Diciembre registraron los sismógrafos del Observato- 
rio Fabra un temblor muy cercano, sentido en Teyá, Argentona 
y Tiana, cuya área macrosísmica, seguramente elíptica, está pro- 
longada paralelamente á la costa de Levante y mide 18 kms., por 
lo menos. La intensidad máxima parece haber sido IV F. M., 
acompañándole prolongados ruidos subterráneos. 

El 30 de Diciembre, á las i^ 29'" 26^ y á las 4'' 30"" 41^ se vol- 
vieron á registrar en el Observatorio Fabra dos sismos cercanos, 
más débil el segundo que el primero. Ambos se han sentido en 
Teyá, con ruido y haciendo temblar los cristales. 

Foco núm. 20. Lloret de mar. — El 14 de Diciembre un terremo- 
to, con foco á 60 kms., agitó á dos de los tres sismógrafos del Ob- 
servatorio Fabra. Fué sentido en Lloret de Mar (¿III?) durante 
tres segundos. 

Foco núm. 31. Huerta de Murcia (2). — Este foco ha sido el prin- 
cipal y con mucho más notable de todo el año, tanto por el núme- 
ro de los temblores, que pasan de 125, como por el de los días 
en que se sintieron (más de 55), y también por haber sido dos de 

(1) Bol. de la R. Soc. esp. de Hist. nat., Diciembre 1911, páginas 
519-520. 

(2) i Los recientes terremotos murcianos», Revista de la Sociedad As- 
tronómica de España, Noviembre 1911, páginas 119-122, figuras 66-59. 



512 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

aquéllos destructores, si bieu, afortunadamente, las pérdidas casi 
se reducen á las materiales, pues sólo hubo algunos heridos, á más 
de los sustos consiguientes. Éstos, explicables por la continuidad 
de las sacudidas, motivaron el que los vecinos de Lorquí, villa la 
más perjudicada, se refugiasen en sus cercanías y en chozas de 
ramas de árboles y cañas recubiertas con pajas y ramaje, ó en 
tiendas de campaña, oportunamente cedidas para el caso por el 
Ministerio de la Guerra. 

Para no alargarnos demasiado, daremos algunos datos sobre 
los terremotos más violentos, y nos contentaremos con indicar 
los días y horas en que se sintieron los demás, con sus intensida- 
des aproximadas. 

Las noticias que siguen las debemos, en su mayor parte, al 
señor Gura párroco de Lorquí, D. José Rubio Valdés, y á nuestros 
hermanos de Religión los PP. Agustín Macía, Emilio Ortega y 
Joaquín Vergara S. J. (San Jerónimo, cerca de Guadalupe), y 
también á nuestros consocios los Sres. D. José Audreu, Presbíte- 
ro (Orihuela) y D. Daniel Jiménez de Cisneros (Alicante). Otras, 
proceden de diversos favorecedores y de las publicadas en los 
diarios La Verdad (Murcia), La Gaceta del Sur (Granada) y La 
Defensa (Málaga). En las citas emplearemos las iniciales corres- 
pondientes y las distancias, y los acimuts se referirán á Lorquí, 
población que parece fué la más castigada de todas, conforme in- 
dicamos y se verá después. 

El primer terremoto de la serie y el de mayor área macrosís- 
mica fué el del 21 de Marzo á las 14^' IS-" (N." 51 Bol. CarL], sen- 
tido en gran parte de las provincias de Murcia y Alicante. Produ- 
jo sus mayores destrozos en Cotillas (6,2 kms. al S.) (1), donde se 
hundieron varias casas de campo y sufrió graves desperfectos el 
palacio del duque de Pastrana [G. S.] (VIH); en Alguazas (4,0 ki- 
lómetros al S.), tres casas se derrumbaron, la iglesia se cuarteó 
y muchas chimeneas vinieron abajo (VIII); en Campos (10,U 
al SW.), la iglesia se vino abajo (¿VIII?), ocurriendo lo mismo 
en Ceutí (1,6 al WNV^. H N.) con la escuela (¿VIII?) [D. G. S. F.]; 
en Lorquí, aunque grieteó notablemente algunos muros, y en 
particular los de su hermosa y sólidamente construida iglesia pa- 

(1) Las medidas están tomadas principalmente en un mapa de la pro- 
vincia de Murcia á escala de , publicado en 1906 por el Instituto 
Geográfico y Estadístico. 



DE HISTORIA NATURAL 513 

rroquial (Vil), pero apenas produjo alarma [R]; en Molina (5,2 
al SE.), fué violento: unas cinco ó seis chimeneas cayeron, y al- 
gunas casas quedaron cuarteadas (Vil), sintiéndose en lo restante 
del día tres fuertes réplicas; en Archena (5,2 al NNW.), fueron 
muchas las chimeneas caídas (VII) [V]\ en San Jerónimo (12,0 
al SSE.), duró unos ocho segundos, las vigas crujieron fuerte- 
mente y hubo grietas y desconchados en los cielos rasos [O], á la 
vez que se oía un fuerte ruido subterráneo; en Murcia (15,6 al SE.), 
lo apellidaron forlísimo [V] y produjo allí verdadera consterna- 
ción, á pesar de no haber sido suficientemente intenso para pro- 
ducir desperfectos en los edificios (VP á lo sumo); en Cartagena 
(56 al SSE. Vi S.), fué fuerte, causando gran alarma (V-Vl); en 
Orihuela (26 kms. al E.), alcanzó el grado V; el IV en Abanilla 
(22,5 al NE.), y el III en Lorca (60 al SW.) [V], y en Alicante 
(72 al ENE.) [J]. 

Además de las tres réplicas mencionadas del 21, se sintieron 
otras muchas en los restantes días del mes de Marzo, y en parti- 
cular las del 22 á las ll^^ 25"" (V), por la noche tarde (IV), el 25 á 
las 8^ (III) y á las 14^ 40« (V) y el 29 á las 14»^ O'" y 14^^ 44-" [O]. 
De éstas [D] cita la de la tarde del 25 como habiendo