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boletín 



HB-^Iv JLCJ^EBTxIIJL IDB I^JL líISTOniJL 



boletín 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



TOMO XLVIII 




MADRID 

ESTABLKCIMIKNTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET 

IMPRESOR DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Calle de la Libertad, núm. 29 
1 906 



«En las obras que la Academia adopte y publique, cada autor será res- 
ponsable de sus asertos y opiniones; el Cuerpo lo será solamente de que 
las obras sean acreedoras á la luz pública.» 



A55 






Estatuto XXV. 



TOMO XLviii. Enero, 1906. cuaderno i. 

BOLETÍN 

DE LA 

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

» > « < < 

INFORMES 



L 



c o s. B. :e S F o H" D S IX C I .ñ- 
DE LA 

INFANTA ARCHIDUQUESA D-^ ISABEL CLARA EUGENIA DE AUSTRIA 
CON EL DUQUE DE LERMA. 

Desde Flandes, años de isgg d 1607 y otras cartas posteriores 
sin fecha. 

81. 

Duque: Remitiéndome á mi primo que dirá á lo que despa- 
cha este correo, no diré yo en esta más de que creo que enten- 
déis el daño que seria para todo, si sucediese esto que se teme 
y cuánto es menester atajallo con tiempo; y así sé que lo pro- 
curareis cuanto fuere posible, y que no es menester encareceros 
lo que importa. De aquí no sé que deciros sino que se están ahí 
los enemigos aun sin saber lo que han de hacer ó donde darán, 
aunque se procura estar con cuidado en todas partes, si bien el 
que nosotros ponemos sirve de tan poco que al cabo no viene á 
servir sino de llevar mi primo las culpas de todo, como sé que 
se las echan aora muchos. Ojalá mostrase Nuestro Señor la 
verdad de lo que en esto y en todo ha pasado, y se veria quien 
la tiene. Yo os confieso que no puedo dexar de sentir esto, y 
creo me confesareis que tengo razón; y por eso os 15 digo. Mu- 
cho deseamos cartas de ay para saber de la salud de mi herma- 



6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

no, que me parece tardan ya mucho. El Condestable no lo hará; 
que ya vuelve de Ingalaterra. Y de aquí no hay otra cosa que 
deciros sino que ha hecho mucha calor algunos dias. A toda 
vuestra gente me encomiendo mucho: de todos deseo saber que 
están con salud y vos libre de todos vuestros achaques; y guár- 
deos Dios como deseo. De Gant á 5 de Setiembre, 1604. — A 
Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

82. 

Duque: Si os pudiera dar esta nueva de ser ganado Ostende, 
sin que fuera tras la pérdida de la Enclusa, yo os confieso estu- 
viera contentísima; pero aora el pesar de estotro no da lugar al 
contento que pudiéramos tener de haber salido con una empre- 
sa tal, que no creo ha habido su igual en el mundo. Y también 
nos estorba el contento que podríamos tener el mucho cuidado 
en que estamos puestos de un motin general, por las muchas 
apariencias que hay dello, no habiendo que dar ahora á esta 
gente, que tan bien merecido lo tiene: que cuando se amotina- 
sen, no se les podría decir que es sin razón, aunque seria la to- 
tal ruina destos Estados y un daño irremediable. Y así no puedo 
dexar de poneros todo esto delante, por lo que va en ello al ser 
vicio de mi hermano, y pediros procuréis con el cuidado que so- 
léis poner en todo lo que nos toca, que esto se remedie con la 
brevedad que el caso lo pide, pues es el de mayor considera- 
ción de cuantos se pueden ofrecer. El enemigo aun se está ay: 
no sé lo que piensa hacer; que el tiempo parece que está muy 
adelante para emprender nada. El Condestable ha vuelto bueno 
de Ingalaterra y allá quedan contentos de lo que se ha hecho. 
Nuestros diputados volvieron antiyer, que la gota del Conde de 
Aranbergue los ha detenido. Todos cuantos han visto y tratado 
á la Reyna dicen maravillas della, como dirá el Condestable y 
algunos buenos cuentos de lo que se usa por allá. Mi primo ha 
quince dias que está aqui: pienso se irá mañana á componer 
cómo ha de quedar lo de Ostende; y yo temo arto no sea otra 
ausencia de otras ocho semanas: que es todo lo que hay que de- 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 7 

cir de acá. A toda vuestra gente me encomiendo mucho; y 
guárdeos Dios como deseo. De Gant á 23 de Setiembre, 1Ó04. — 
A Isabel. — (Sobrescrito:) AI Duque de Lerma. 

83. 

Duque: Mi primo os escribe sobre un particular que entende- 
réis que toca al Marqués Espinóla; y yo por lo que deseo el 
servicio de mi hermano, no puedo dexar de deciros que aquello 
es lo que conviene para todo, por las razones que se os escri- 
ben; y antes parece que Nuestro Señor ha enviado este hombre 
aqui para remedio de tantos inconvenientes como se podian se- 
guir. El está generalmente bien quisto con todas las naciones y 
con los del pays mucho. Los soldados hacen más por él que por 
nayde. Mi hermano, aunque no es su vasallo tiene buenas pren- 
das en él para asegurarse de que le sirvirá bien y fielmente. El 
no pretende sino honra y señalarse y tener nombre en el mun- 
do, y asi siempre procurará salir con lo que tomare entre ma- 
nos. Es grandísimo trabaxador y diligente, y no rcusa ningún 
trabaxo ni peligro de su persona; y tiniendo todas estas partes, 
se le puede bien suplir lo que le falta de prática y espiriencia, 
en que no dexa de tener ya alguna por las ocasiones que se han 
ofrecido después que está aqui; y él se aplica tan bien á ello que 
se puede creer lo aprenderá bien presto. Todo esto me ha pare- 
cido deciros, porque no cumplirla con lo que deseo el servicio de 
mi hermano, si no os dijese con llaneza y verdad lo que entien- 
do que lo es ó lo será, asegurándoos que solo tengo la mira á 
esto sin que pasión ninguna pueda haber de por medio, como 
quizá lleva á otros que no deben de desealle ni tener las obli- 
gaciones para ello que nosotros, y creed que las reconocemos 
como es justo, aunque nos levanten que no; pero el tiempo será 
testigo y yo sé que vos lo creéis así, y no consentiréis que por 
lo que ay se hiciere se juzgue lo contrario, y que donde vos es- 
tais tenemos las espaldas muy siguras. Desto estoy yo bien 
cierta, y así no quiero tratar más desta materia, sino deciros 
cuan contenta me tiene el preñado de la Reyna y haber sabido 



8 boletín de la real academia de la historia. 

que mi hermano y mi nuera estaban con la salud que hemos 
menester. De la vuestra también he olgado mucho de saber que 
sea buena. Ojala pudiérades dar un vuelo con mi hermano para 
ver esto de Ostende: que no se puede decir lo que es, sino es 
viéndose. A mi hermano escribo cómo lo he andado todo, y así 
no os lo repito; pero yo asiguro que quien ve aora lo que hay 
dello, de una parte y de otra, que no le paresca mucho lo que 
ha tardado, sino antes se espante de lo que se ha hecho en tres 
años, con no haber aora memoria de las primeras fortificacio- 
nes que se hicieron, cuando se tomaron los primeros puestos. 
Es cosa (maravillosa) la gente que viene á vello de todas par- 
tes, como un jubileo, y todos contentísimos; y tienen razón, que 
ha sido redimir un gran pedago de tierra y muchos lugares; que 
solo de aquí allá, que son dos leguas, habia siete \-illajes, que 
aora todos se ^oh-erán á poblar. Todos los que vienen, llevan 
algo por memoria: unos un palo, otros un clavo ó un ladrillo; 
que hay artos por el suelo, porque en todo el lugar ha quedado 
casa en pié. Yo os prometo que no daba paso que no suspirase 
por mi hermano; porque creo que no se verá jamás en el mun- 
do otra cosa semejante. Y tras deso, se puede decir lo que de- 
cía un veneciano el otro día, que lo vino á ver: y como lo vio 
así, dijo: «¿Es posible que haya tan gran locura en el mundo 
que por unas casas rotas como estas y unos montones de tie- 
rra, se hayan muerto tanta gente y gastado tanto dinero.^» Y á 
este tono dijo las mejores cosas del mundo, que pasan arto bue- 
nas de unos á otros que vienen á vello. La gente está contenta 
con las dos pagas que se les dan aora: que cierto, se le debe mu- 
cho al Marqués en haber asigurado este motin, que nos tenia 
con mucho miedo. Esto es lo que hay por acá de nuevo; y así 
acabo encomendándome mucho á toda vuestra gente y desean- 
do saber de todos; y Dios os guarde como deseo (l). De Neoport 
á 5 de (3tubrc, 1604. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 



(i) Esta fórmula final de *Dio£ os guarde como deseo» era la usada 
generalmente por Felipe II, y de él la tomó su hija. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 



84 

Duque: Habiendo determinado de en\-iar ay al Conde de Sora 
á dar cuenta á mi hermano del estado de lo de aqui, tendré 
poco que deciros en esta, pues 61 os dirá tan particularmente 
todo lo que quisiéredes saber y lleva orden de dárosla primero 
de todo y hacer lo que le ordenáredes, porque estamos tan con- 
fiados y tenemos tan buenas pruebas de cuanto trabaxais y pro- 
curáis por todo lo que nos toca, que no me parece podria ir 
nada bien encaminado sino fuese por vuestra mano. Y así, os 
pido oyais al Conde muy particularmente; que yo espero que os 
informará de todo muy bien, y él desea tanto servir á mi herma- 
no que no dudo sino que lo procurará siempre con muchas ve- 
ras, y que os mostrará, como quien está bien enterado dello, el 
estado de lo de aqui y los remedios que se ofrecen, para que ay 
se escoja el que más con\'eniente pareciere; y la brevedad de 
su despacho importa tanto como él dirá. Espero me ha de traer 
muy buenas nuevas de la salud de mi hermano, que ya me pa- 
recen mil años lo que ha que estamos sin cartas de ay. De la 
Condesa de Uceda las tu\-e el otro día, en que me dice el buen 
rato que pasó con vos, y cómo me deseábades allí ó poder ve- 
nir acá. Yo olgara arto de hallarme en la conversación, y no 
pierdo la esperanza de lo postrero, y más aora con el preñado 
de la Reyna; y así cada credo ruego á Dios que para un hijo 
esta vez, como lo espero, y la Condesa que vos la habéis de ha- 
cer despachar bien y presto y acordallo á mi hermano, como os 
lo pido. Y también que ayudéis á la pretensión que tiene el 
Marqués Espinóla, en que os hablará el Conde de Sora: que si 
yo no entendiera que era servicio de mi hermano, no hablara 
en ello. Pero siempre es bueno dar ánimo á los que sirven bien, 
y hace que otros le tomen para hacer lo mismo. Y en esta oca- 
sión en que él ha puesto tanto de su parte para salir con esto 
de Ostende, vendría muy á propósito. Y pues el Conde os dirá 
todo lo que yo pudiera decir, aquí acabo, encomendándome 



rO a BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

mucho á toda vuestra gente, y guárdeos Dios como deseo. 
De Gant á 12 de Octubre, 1604.— A Isabel. — (Sobrescrito:) 
Al Duque de Lerma. 

85. 

Duque: No me parece que cumplirla con el servicio de mi 
hermano, si aora que vá ay el Marqués Espinóla, que os dará 
esta, no volviese (á) suplicalle le haga la merced que le tenemos 
suplicado; y por la misma razón no puedo dexar de encomen- 
dárosle mucho para que le ayudéis á que mi hermano le haga 
mucha merced; pues de la manera que el Marqués ha dexado 
su casa y ha servido lo merecen también. De más de que á mi 
hermano le está muy bien servirse del Marqués, y que él se 
haga capaz de todo, como sin duda le falta poco para estallo. 
Porque hay pocos hombres en el mundo en la era de aora; y así 
es más de estimar de la manera que el Marqués trabaxa y aven- 
tura su persona, como se ha visto en todas las ocasiones que se 
han ofrecido. Bien sé que á la primera vez que le habléis os pa- 
recerá hombre encojido y de pocas palabras, pero después que 
le tratéis, viereis que no lo es, sino que se sabe dar maña á todo: 
y así tengo por cierto que honrándole y favoreciéndole mi her- 
mano, ha de tener en él un hombre de mucho servicio. Y aun- 
que pudiera moverme lo que él nos tiene obligados, que cierto 
es mucho, pues nos ha sacado de dos ó tres petreras arto gran- 
des, no se me pone delante sino solo entender que este es ser- 
vicio de mi hermano, por las razones que aquí digo y las demás 
que os tengo escritas sobre esta materia. Y pues el Marqués 
dirá particularmente el estado de lo de acá, no tengo que alar- 
garme, quedando respondiendo á vuestras cartas con un correo 
que pienso llegará primero. A toda vuestra gente me encomen- 
dad mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas á 17 de 
de Noviembre, 1604. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 



CORRESPONDENCIA DE LA. INFANTA DONA ISABEL. 



86. 

. Duque: Yo quisiera hallar palabras para agradeceros todo lo 
que me decis en vuestras cartas de 1 7 de Setiembre y 13 de 
Octubre, y la norabuena que me dais de lo de Ostende, que yo 
recibo de tan buena gana como vos veo que me la dais: que 
bien se echa de ver lo mucho que deseáis nuestro descanso; y 
asi se ha parecido tan bien en la diligencia que habéis puesto 
para la merced que mi hermano nos ha hecho de los 400. OOO 
ducados extraordinarios, que si como conocemos esta merced por 
tan grande como ella es, pudiésemos servilla á mi hermano como 
deseamos, estañamos muy contentos, porque se veria en lo que 
la estimamos, y cuánto reconocemos lo mucho que hace mi her- 
mano y las obligaciones en que nos pone cada dia de nuevo. Y 
aunque yo le beso las manos por esta merced, que ha venido á 
tan buen tiempo, no puedo dexar de pediros se las beséis también 
por mi; y á vos os agradcsco mucho el trabaxo y cuidado que 
esto os ha costado y os cuesta cuanto nos toca, de que estoy 
yo bien cierta, y de lo mucho que os debemos. Y así querría 
muchas ocasiones en que mostraros el reconocimiento que ten- 
go dello y podéroslo agradecer con las obras, como hago con 
las palabras, que lo haria de tan buena gana como se verá siem- 
pre que se me ofresca ocasión en que mostrároslo. Y no nos 
obligáis menos en la llaneza con que me escribís todo lo que ay 
se ha dicho á propósito de la Enclusa; porque con tratar desta 
manera, espero se hará mejor el servicio de mi hermano, y para 
él es muy conveniente lo que mi hermano nos manda y vos 
apuntáis de que se castiguen los culpados, porque como tenéis 
muy bien entendido, nunca se hará nada bien sin esto, ni mi 
hermano será bien servido; y sin duda cumple para la reputa- 
ción y para tapar la boca á todos; y asi mi primo ha mandado 
hacer la información por el Auditor general, Y porque se haga 
mejor y más sin pasión, ha mandado al Veedor general que en- 
tienda en ella también; y estando hecha se enviará á mi herma- 
no para que mande en todo lo que fuere servido; aunque yo 



í2 boletín de la real academia de la historia. 

creo que no se ha de acabar tan presto, porque estamos en mun- 
do de manera que no hay aora hombre que quiera decir su di- 
cho judicialmente; y así será menester apretalles á que lo hagan, 
pues no se pueden castigar las cosas si no se prueban; y pro- 
bándose la verdad, podrá ser que también salga algo de lo que 
me apuntáis de los consejeros, aunque será fácil de decir cada 
uno que aconsejó lo que le parecía lo mejor; y si fue con pasión 
ó no, mal se podrá averiguar. Pero creed que se anda con todo 
el recato que se puede en esto; pero yo lloro cada día la falta 
que veo de hombres que sirvan á mi hermano con solo celo de 
su servicio como vos, sino que cada uno tira por su interés ó 
opinión sin mirar á más; y así se vá acabando el mundo, porque 
no sabéis de quien asir para podelle fiar nada. 

Espero estará allá el Conde de Sora y os habrá dado muy 
particular cuenta de todo lo de acá y de lo que se podría hacer, 
aunque veo habrá menester deciros poco sobre esto, por lo bien 
que tenéis entendido, como me escribís, cuanto importa aper- 
cebirnos dcnde luego para poder salir en campaña primero que 
nuestros enemigos; con que les obligamos á no emprender ningu- 
na cosa y se les cortan sus disinios, y nosotros quedamos libres 
para hacer lo que nos estuviere mejor, sin que ellos nos obli- 
guen, como hasta aqui, á ir donde ellos quisieren. Y esto á mi 
parecer es uno de los más importantes medios para acabar con 
esta guerra de todos; y yo tengo por cierto que si este verano 
se hiciese un buen esfuerzo, que el negocio seria acabado; pero 
para esto es menester apercibirle desde luego, como decis; y 
después desta pax de Ingalaterra y la toma de Ostende están di- 
ferentes nuestros enemigos, y el de Francia tanto que aora nos 
hace mil amores, y debéis ya de saber cuan gran hospedaje ha 
hecho al Condestable. Y así importa mucho sustentar esta pax 
de Ingalaterra y tener correspondencia allá; y cierto que debe- 
mos mucho á aquellos Reyes, como entenderéis más particular- 
mente de el Condestable. Yo siempre llevo adelante la amistad 
de la Reyna y ella me la tiene tan grande que se la debo con 
mucha razón y á vuestro cuñado el olgar de la merced que mi 
hermano le ha hecho, aunque nos ha de dexar mucha soledad 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 15 

cuando se vaya, porque le debemos mucho y acude al servicia 
de mi hermano con gran cuidado y voluntad; y así deseo que 
se le paresca el que hubiere de venir aqui, y que sea hombre 
que se pueda fiar del y vos holguéis de podelle decir con llane- 
za lo que quisiéredes, y aqui hagamos lo mismo; y sobre todo 
que no sea amigo de meter guerra sino pax; porque hay hom- 
bres en el mundo que su propio humor es ese, y que todo lo que 
se hace por bien, echan á mal: que no es lo que hemos menes- 
ter entre nosotros, que todos somos unos y lo hemos de ser 
siempre, y no tenemos otro fin ni deseo sino de servir á mi her- 
mano. Y así os he querido apuntar esto, aunque estoy cierta que 
no habréis dexado de mirar en ello, como quien tanto nos quie- 
re á todos y desea nuestra amistad. 

Bendito sea Dios que mi hermano y mi nuera están tan bue- 
nos como me decis, y que el preñado de la Reyna va tan adelan- 
te, que me tiene contentísima, esperando que ha de parir un hijo, 
con que mi hermano podrá dar una vuelta por el mundo. Y yo 
os prometo que se me van hartos ratos en imaginar lo que ha- 
ría si le -^-iese por acá. Muy buena jornada debe de haber sido 
la de la brama, aunque no sé cómo os dio licencia para queda- 
ros tantos dias; y yo asiguro que olgó harto de veros cuando le 
fuisteis á encontrar. Lo de Lerma me dicen que merece la hon- 
ra que le hacéis, porque es muy bueno; y asi creo lo estará la 
casa del castillo de Burgos, que es muy justo no dexar perder 
aquel lugar. Mucho me ha pesado de la muerte de su hija de la 
Condesa de Niebla, aunque como le viva el muchacho se podrá 
consolar della, y más con la buena prisa que se dá á parir. Yo 
os confieso que siempre guelgo mucho con saber della, y no 
menos de todos los demás, á quienes no dudo sino que les caerá 
la bendición que les echáis. Yo á lo menos bien sigura estoy de- 
11o y de lo que tengo en todo lo que os toca. Pésame de que no 
se os acaben aun los achaques, pero lo que trabaxais debe de te- 
ner la culpa; y cierto, habríades de mirar más por vuestra salud 
para acudir mejor al ser\acio de mi hermano, pues sabéis la falta 
que le haríades estando sin ella. Aqui la tenemos: y ha diez 
dias que venimos á este lugar, como escribo á mi hermano y 



14 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

las demás nuevas que se ofrecen, que son pocas. Cuelgo de lo 
que me decis del Duque de Osuna; y espero que no nos sacará 
en blanco la buena opinión que tenemos del: ha muchos días 
que está con tercianas. A toda vuestra gente me encomiendo 
mucho y guárdeos Dios, como deseo. De Bruselas á ig de No- 
viembre, 1604. — A Isabel.— (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

87. 

Duque: Muy bien nos ha ido estos dias con saber de ay, de 
que yo estoy muy contenta, aunque no tenga cartas de mi her- 
mano ni vuestras, pero con saber que mi hermano y la Reyna y 
mi nuera tienen la salud que hemos menester, se puede lle\"ar 
el no tener cartas; y más siendo de recien llegados á Valladolid, 
que cargarían tantas cosas como yo juzgo por lo que tengo visto 
tras las jornadas. También he olgado mucho de saber que ha- 
béis vuelto bueno, como nos lo escribe el Conde de Sora, y de 
la manera que le habéis acogido, de que estaba yo bien cierta; 
y así lo estoy de que habréis olgado de oylle, y que os habrá 
dado mejor razón y más clara que otros de lo de acá, pues yo 
pienso que no hay nayde que lo sepa todo mejor que el, y que 
no lo lleva juzgado por tanta pasión, como algunos le han que- 
rido tachar. Yo espero que él lo habrá todo desmenuzado, de 
manera que habrá mi hermano tomado la resolución que tanto 
es menester para su servicio y bien destos Estados. La brevedad 
importa lo que sabéis, pues por lo que me escribís veo cuan bien 
lo tenéis entendido; y así solo os digo que nuestros enemigos no 
duermen y el tiempo se pasa, y si se ha de hacer algo que luzga, 
es menester ganalles por la mano en salir en campaña; y así creo 
que no os descuidareis en que se tome presto la resolución de 
lo que se hubiere de hacer. 

Hanos librado Dios de otro motin c]ue estaba ya cuajado en 
Diste, pero se deshizo por parte de la misma gente de dos compa- 
ñías, que eran, que lo hicieron tan honradamente como lo habían 
hecho mal, los que se amotinaban: no lo irán á pagar al otro 
mundo, pues ya están en él los más de los culpados; otros hu- 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 1 5 

yeron y tras otros se anda, que es solo el remedio que hay para 
poner freno á estas cosas. Plegué á Dios que baste; que mien- 
tras la gente está aloxada, siempre estoy con miedo. Harto nos 
ponen estotros de Ruremunda, de que han de abrir las puertas 
si no los pagan, y cada dia salen con nuevas demandas y mil 
bellaquerías. El mal es no podellos castigar como merecen. 
Aora dicen que hay peste allá, y yo creo que no será pecado 
desear que ella ahorrase á mi hermano una buena parte desta 
paga; pero yo creo que no habrá cosa que los acabe. El Duque 
de Umala envia este criado sobre lo de su paga: él pasa necesi- 
dad y es el mejor hombre del mundo. Cierto, merece que mi 
hermano le haga merced, pues está debaxo de su amparo, y por 
eso no goza de su hacienda, y él dice que no dexará el servicio 
de mi hermano por ninguna cosa, Muy contenta está la Condesa 
de Uceda con la merced que mi hermano ha hecho á sus hijos, 
y tiene razón, y yo la tengo muy grande para agradeceros, como 
lo hago, lo que habéis ayudado á ello; y así espero que lo haréis 
en lo que á ella le toca para que se pueda venir. Y también es- 
pero que no os olvidareis ele lo que toca á Jacyncurt (l). A mi 
hermano he escrito suplicándole se acuerde de hacer merced á 
Don Juan Carrillo, de manera que no haya menester acudir á 
las residencias de Toledo, en que no dexa de hacernos falta, y 
pienso que también la hace al servicio de mi hermano, pues se 
ofrecen mil cosas de aqui, que como él las ha tratado, las tiene 
mejor entendidas que otros; y por todo esto os pido mucho 
toméis á vuestro cargo el acomodar esto, de manera que él no 
pierda y se consiga el estar ay sin haber de acudir á Toledo ni 



(i) Doña Juana de Jacincourt, tantas veces citada en esta Correspon- 
dencia, era Camarera mayor de la Infanta. Vino de Francia á España como 
dama de la Reina Doña Isabel de Valois, madre de dicha Infanta. Dice 
Bentivoglio que en i6i i era viejísima, y así por su mucha edad desempe- 
ñaba su cargo en muchas cosas Doña Catalina Livia, su sobrina, «que es 
dama de lindísimas partes y muy estimada en Palacio». En una relación 

de «Oficios de la Casa de la Reina según nómina de primero de año 

de 1572» que tengo á la vista, aparece como la primera de las damas esta 
Doña Juana con 27.000 mrs. de salario. 



l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

otra parte. Hanme dicho que murió el buen viexo de Arnedo; 
y aunque yo sé que en nayde tienen más (confianza.^) que en 
vos todos los criados viejos, no puedo dexar de pediros acordéis 
á mi hermano los muchos años que sirvió, para que haga mer- 
ced á su mujer y hijas, y bien lo habrá menester la mayor, pues 
he entendido está A'iuda, que me ha hecho lástima; y por lo que 
me sirvió, me haréis mucho placer en tomalla á vuestro cargo 
para que mi hermano la haga merced; pues también creo le ha 
servido bien su marido. Y porque esta carta sea toda de enco- 
miendas, no puedo dexar de acordaros la pretensión de Juan 
Sanchos de Colombres, que está casado con una sobrina de mi 
confesor;y entiendo que él es hombre para podelle emplear en 
lo que pide; y así me haréis mucho placer en ayudalle. 

Creo habrá llegado ya el Condestable, pues dicen los que han 
venido le toparon en Irun; yol Marqués Espinóla es tan diligente 
que también pienso estará ya allá, y que habrá dado buena ra- 
zón de sí, en que veréis que no le proponemos de acá sino por 
entender que conviene al servicio de mi hermano. Va le llegó 
la carta del Vicecanciller á vuestro cuñado, pero con todo le de- 
tendremos todo lo más que pudiéremos, y ahora están tales los 
caminos con haber llovido y llover mucho, que aunque quisiera 
será imposible irse hasta que mexore el tiempo. A toda vuestra 
gente me encomendad mucho y me dad nuevas de todos; y 
guárdeos Dios como deseo. De Brusselas á 7 de Diciembre, 
1604. — ^A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

88. 

Duque: Aunque ha tan pocos dias que escribimos y hay tan 
poco que escribir de nuevo, no quiero perder esta ocasión deste 
hombre que vá en diligencia, para deciros lo que he olgado con 
las nuevas que me ha dado vuestras la Condesa de la Fera y con 
todo lo que me ha dicho de \aiestra parte, y lo que allá la ha- 
béis favorecido, que lo uno y lo otro os agradesco mucho, y 
estoy bien cierta de lo que tenemos en vos. Bien creeréis lo que 
guelgo de prcguntalle nuevas de ay, aunque las deseo más tres- 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 1 7 

cas: que ya me parece que tardan. No sé si ay habrá entrado el 
frió tan de golpe como aqui, que es terrible el que hace, que 
casi no se puede escribir, con estar junto á la lumbre; pero con 
todo él, no se descuidan nuestros enemigos en apercibirse á gran 
prysa de todas partes; y así si se determinare mi hermano á que 
se haga algo de provecho este verano, es menester entender 
luego en ello, como os habréis enterado del Conde de Sora de 
cuanto importa esto, porque de otra manera será trabaxo per- 
dido como hasta aqui y gastar mi hermano sin provecho. Y así 
dad prisa á lo que se hubiere de hacer, por lo que esto importa 
para todo, que yo tengo gran confianza en Nuestro Señor que 
nos ha de ayudar este verano. De aqui hay pocas nue\'as que 
decir; y así acabo con encomendarme á toda vuestra gente, que 
de todos me dá muy buenas nuevas la Condesa, con que 
guelgo mucho; y guárdeos Dios como deseo. De Bruselas á 25 
de Diciembre, 1 604. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 

89. 

Duque: Nuestros enemigos se dan tan buena prisa á prepa- 
rarse, haciendo cuenta de salir en campaña á mediado el mes 
que viene, que nos es fuerza cansar á mi hermano suplicándole 
se abrevie la resolución que se hubiere de tomar, para que po- 
damos hacer algo este verano, y que sea de manera que luzga y 
no se eche á mal toda la merced que mi hermano nos hace, 
como lo será si nuestros enemigos nos cojen por la mano en 
salir en campaña. Vos tenéis tan entendido todo lo que esto im- 
porta que no he menester gastar palabras en deciroslo; y pienso 
que el Conde de Sora os tendrá bien informado de todo, pues él 
lo está y lo sabrá bien hacer, y podéis fiar que desea con veras 
el servicio de mi hermano, y que así os tratará verdad; y así 
deseo que le hayáis oido muy particularmente; porque muchos 
puntos que él llevó para tratar con vos, no hay para qué los sepan 
otros; que quizá pasiones particulares ó otras razones á este tono 
les hará que no las entiendan como vos, que yo sé que solo mi- 
ráis al servicio de mi hermano y al bien de todo. Y aunque el 

TOMO XLVIII. 2 



l8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Conde no hubiera de tratar desto por no parecer apasionado en 
ello, y así se escusaba de hablar en ello, pero yo le encargué 
particularmente que lo tratase con vos por entender que con- 
viene mucho al servicio de mi hermano, y más estando nosotros 
hasta aora sin hijos; y es lo que importa que mi hermano honre 
y tenga contentos á los de acá y muestre que fia dellos, que es 
lo que ellos más estiman de todo; y si el Conde no os hubiera 
hablado en este particular, no dexeis de apuntárselo y enteraros 
del de todo cuanto llevó orden de tratar con \os: que yo sé que 
importará mucho para el servicio de mi hermano, que estéis 
bien informado de todas estas cosas. Harto bueno seria que con 
la resolución que trújese el Conde se hubiese de tapar la boca á 
estos de los Estados generales, porque aprietan mucho las pro- 
vincias sobre ello, y se les vá entreteniendo con aguardar la reso- 
lución que trairá el Conde; que si no es de manera que á ellas 
les paresca que pueden esperar por ella algún alivio, no veo 
cómo se lo podremos estorbar sin que den en una desesperación 
que sea peor. Nuestros enemigos tienen tantos que los ayuden, 
que no les faltará nunca nada para la guerra; y así la emprenden 
de nuevo; pues también dicen que tentará el Conde Mauricio lo 
de Cleves por un casamiento que dicen está concertado aora del 
y su hermana con la hija y hijo del de Brandenburg, que es uno 
de los Electores. Y por otra parte el de Xevers, ó su amo por 
mejor decir, con esa máscara también entra á la parte; de ma- 
nera que se nos junta aora eso demás de lo que ay, pues ha de 
ser fuerza acudir también allí, por ser la llave por aquella parte 
destos Estados y incorporado mucho dello en ellos, como os 
podrá informar el Conde de Sora, y de lo que pasa en esto, que 
es buena ayuda de costa. Xo seria pequeña vernos ya libres 
deste motin, pues el mes que viene se acabarán sus cuentas, y 
si no se les paga luego, no sé qué nos hemos de hacer para sus- 
tentallos, porque no abran las puertas. Ellos merecerían que en 
saliendo los ahorcasen á todos, pues hay muchos que no solo les 
deben, pero ellos deben: que á mí no me basta paciencia de ver 
que no sea posible castigar tan grandes bellacos. Estos son todos 
los duelos de acá, que no son pocos; y el mayor para mi haber 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. I9 

mil dias, á mi parecer, que no tenemos cartas de ay, aunque por 
.algunas del ordinario sabemos que mi hermano y la Reyna y mi 
nuera estaban con salud, de que estoy muy contenta; y también 
dicen os habia nacido otra nieta, de que os doy la norabuena, 
olgando mucho de lo bien que lo hace la Duquesa de Qea, pues 
nunca serán muchas vuestras nietas si son tales como la que yo 
■dexé, como lo espero siendo hijas de sus padres. A toda vuestra 
gente me encomiendo mucho; y guárdeos Dios como deseo. De 
Brusselas á 15 de Enero, 1605. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. 

90. 

Duque: Vuestro cuñado dice que despacha un criado que ha 
■de hacer diligencia; y así no quiero perder esta ocasión, aunque 
habrán llegado allá artas cartas nuestras. En esta no hay más 
que decir sino lo que tenemos dicho en las demás, que no lo 
repetiré aquí por creer lo tenéis bien entendido, y que cuando 
esta llegue, estará ya despachado el Conde de Sora tan bien como 
yo fio de vuestro buen cuidado y diligencia. Xo hay cosa de 
nuevo después que escribimos sino hacer un tiempo de prima- 
vera. No sé si habrá obligado á mi hermano, si le hace así por 
allá de salirse algunos dias á caga. Muchos ha ya que estamos 
sin cartas de ay, que solo se puede pasar con saber que mi her- 
mano se halle con salud, como lo dicen algunas cartas de parti- 
culares que han venido estos dias, aunque viejas, pero nos 
habremos de contentar con sabello por ellas mientras no las 
tenemos más frescas, aunque quiero esperar que no tardarán en 
venir. A toda vuestra gente me encomendad mucho; y guárdeos 
Dios como deseo. De Brusselas á postrero de Enero, 1605. — 
A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

91. 

Duque: Bonísimas CarnestoUendas hemos tenido con haber 
llegado el domingo dellas las cartas de mi hermano de tres deste, 
y haber sabido por ellas la buena salud con que se hallaba con 



20 boletín de la real academia de la historia. 

la Reyna y mi nuera. Y cuando estas cartas no trujeran mas que 
esto, pudiéramos estar contentísimos, cuanto más juntándose á 
ello la mucha merced que mi hermano nos hace de todas mane- 
ras, que no sé cómo se la hemos de poder servir jamás; y aun- 
que yo le beso las manos por ella, no me contento con solo eso, 
sino con pediros se las beséis por mí; porque sé que lo haréis de 
tan buena gana como yo lo hiciera, y el agradeceros no por 
escrito sino de palabra y por las obras lo que á vos os cuesta de 
trabaxo y cuidado la merced que mi hermano nos hace. Creed 
que lo conocemos, como es justo, y que así procuraremos siem- 
pre corresponder á lo mucho que os debemos. Todo lo que mi 
hermano manda está tan bien considerado y tragado que no 
puede ser mejor; pero las cosas que son tan graves es menester 
mirallas y remirallas para que se acierten y se salga bien con 
ellas; y así mi primo os escribe todo lo que se nos ofrece para 
que mejor se encamine este negocio, pues parece que conforme 
á la cuenta que ay se hacia, no se han visto bien las relaciones 
que se han enviado de acá de las provisiones. V^os las haced mi- 
rar con mucho cuidado, pues lo que importa sobre todo es que 
la gente ande pagada puntualmente, porque con eso se puede 
hacer della lo que se quiere y castigalla cuando es menester. 
Allá se considere y tantee bien todo, y sobre ello mande mi 
hermano lo que fuere servido, que aquí no deseamos sino su ser- 
vicio y obedecelle en cuanto fuere posible; y quien otra cosa 
creyese al contrario de esto, nos haria grandísimo agravio. 
Don Agustín Mejia estoy yo cierta que servirá muy bien, que 
es honradísimo caballero; y el Marqués Espinóla hará muy 
bien lo del remate, que tanto es menester, por vernos fuera 
destos motines. Prométoos que he sentido mucho que mi her- 
mano se haya detenido ni un credo en ese lugar, estando 
tan enfermo como está, y más por nuestra causa, pues aunque 
se perdiera todo, importaba poco á trueque de su salud. Por 
amor de Dios que no se lo consintáis de aquí adelante de nin- 
guna manera; y también os quiero reñir porque os ponéis á es- 
cribir tanto de vuestra mano, teniendo los ojos como me decís; 
que el haber tardado en responder á mis cartas , yo lo perdono, 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 21 

pues se por la ocasión que ha sido; y así lo imaginaba siempre. 
No puedo dexar de encargaros la brevedad de la resolución 
deste despacho, pues nos \'emos ya en Margo y nuestros ene- 
migos á la puerta; que no hay hora sigura ya de aquí adelante. 
Yo os confieso que me guelgo de que no haya mandado mi her- 
mano partir á vuestro cuñado con este correo, porque, cierto, 
le sirve aquí muy bien; y así espero lo hará el que viniere en su 
lugar, pues me lo decís. El está muy sentido de la muerte de la 
de Cifuentes, que ha sido lástima; yo os doy el pésame della y 
el pláceme de las dos nietas que os han nacido, de que estoy 
muy contenta, aunque bien olgara que fueran nietos, porque 
siempre las mujeres somos mal recibidas en el mundo. 

Mucho os agrádese© la merced que mi hermano ha hecho á 
Jacyncurt, que ha sido hacérmela á mí muy grande; y bien se vé 
la buena amistad que le habéis hecho; y así á vos os lo quiero 
agradecer todo y esperar que por vuestro medio, andando el 
tiempo, se la hará mi hermano cumplida, y entre tanto le dará 
algún poco de ayuda de costa, pues hasta ahora no ha podido 
cobrar nada dencle que aqui mi hermano le hizo la merced. Tam- 
bién os agradesco la que mi hermano ha hecho á la Condesa de 
Uceda: ya la aguardo con alborogo para saber nuevas muy par- 
ticulares, y particularmente del dia del banquete, que no le 
dexaré olvidar los recados que le habéis dado. Harto le predico 
yo c[ue se toque, como la de la Fera, y quigá con los celos que 
ha tenido aora della se consentirá á hacello. Buenas fiestas se 
han tenido allá: á mi hermano escribo las que ha habido acá es- 
tas Carnestollendas; y cómo mi primo ha hecho volver mogo á 
vuestro cuñado (l); y si él me oyera esto, creo se enojara; pero, 
cierto, que con la máscara lo parecía más c]ue el de Osuna, con 
quien iba. Anda arto malo dias ha, y será muy justo que mi her- 
mano tenga cuenta con hacelle merced y se le provea de su ha- 
cienda, con que pueda pasar bien, que pasa necesidad, y no por 
desórdenes que hace; y no es justo que un hombre como él esté 



(i) El ¡Marqués de la Laguna, que desempeñaba el cargo de Mayor- 
domo mayor de los Archiduques y de Embajador en Flandes. 



22 boletín de la REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

aqui con ella. Del mal de la Condesa de Altamira me ha pesado 
mucho, y creo yo muy bien todo lo que me decís de cómo cria 
á mi nuera. Las viruelas de mis sobrinos espero serán ya pasa- 
das: parece que han querido parecer á su madre que las tuvo- 
tan tarde. Aquí va la memoria de Juan Sánchez de Columbres: 
entiendo que es hombre para lo que pide; y por las razones que 
os he escrito, no puedo dexar de encargárosle mucho. Entiendo 
que hay aora ocasión en que mi hermano podria acordarse de 
Juan Castillo, y así os pido mucho se lo acordéis, pues él no tie- 
ne ya edad para ir y venir á Toledo; demás de que entiendo que 
es servicio de mi hermano que él asista ay y entrar otro de nue- 
vo á tratar de todas estas materias que él tiene ya entendidas,, 
no podria ser bueno para nada. También me haréis placer de 
acordar á mi hermano haga merced de alguna pensión para con- 
tinuar sus estudios á Don Juan y Don Antonio de Brizuela; y con 
esto no se me ofrece más que decir en esta; ni de acá hay cosa 
de nuevo; y así acabo encomendándome mucho á toda vuestra 
gente; y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas, postrero de 
Hebrero, 1605. — A Isabel. 

Olvidábaseme de deciros cómo el chobo que vá con la ropa del 
Marqués de la Laguna por mar, lleva unos pavos pias y faysanes 
para mi hermano; si llegaren vivos y contentaren, enviaremos- 
más: que no ha habido hasta aora ocasión de enviallos con segu- 
ridad. Los faysanes machos en poniéndoseles colorado al rede- 
dor de los ojos, que es cuando andan en celo, es menester apar- 
tallos cada uno de por sí, porque si no se matan; y á cada macho 
se echan dos hembras, y los guebos que ponen los sacan gallinas; 
pero es menester tener mucho cuidado dellos, cuando son chi- 
cos, porque son delicadísimos: suelen criar por Abril ó Mayo. — 
(Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

92. 

Duque: No puedo dexar de agradeceros el principio de vues- 
tra carta de 25 Hebrero, pues me sacasteis del mucho cuidado 
con que estaba de la salud de mi hermano, sabiendo la falta que 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DO\A ISABEL. 

había ay dclla, con decirme que estaba muy bueno. Bendito sea 
Dios que tanta merced nos ha hecho de hbralle de las viruelas; 
que yo os confieso cada vez que me dicen las hay donde mi 
hermano está y me acuerdo que no las ha tenido sino locas, no 
puedo perder el cuidado; y asi por amor de Dios que siempre le 
acordéis que se guarde. Fue muy bien que se saliese de Valla- 
dolid y la Reyna. Las tercianas de mi nuera me dieron mucha 
pena: no se le puede negar que de todas maneras es linda cria- 
tura: guárdele Dios y dele un hermano presto, como lo espero. 
La muerte de mi sobrino he sentido como podéis pensar, aun- 
que me consuela lo bien que \'iv¡ó y murió. Bien cierta estoy 
del cuidado que mi hermano mandaria tener con ellos, y la mer- 
ced que les ha hecho en esta ocasión ha sido mucha; y bien sé 
que vos no habréis desayudado para ello. La merced que mi 
hermano nos ha hecho y hace siempre es de manera que á mí 
me faltan palabras para encarecella, y particularmente en lo que 
aora ha mandado que le sirva aqui el Marqués Espinóla, con 
todo lo demás que me decis que traerá recado el Marqués. Vos 
hacéis muy bien en no gastar palabras en encarecer lo que se 
ha hecho, pues las obras lo muestran tan bien, pero yo querría 
gastar muchas en agradeceros, como lo hago, lo que en esto ha- 
béis hecho y trabaxado, que bien se echa de ver lo que deseáis 
el servicio de mi hermano y nuestro descanso; y así estoy bien 
cierta de lo que tenemos en vos, y vos lo podéis estar de que 
lo conocemos, como es razón, y deseamos pagaros las muchas 
obligaciones que nos echáis de nuevo cada día. Yo espero en 
Dios que no os habéis de arrepentir de lo que os ha costado esto 
que se ha hecho, sino que ha de ser para un gran servicio de mi 
hermano y descanso (nuestro). Y para que esto salga cierto, 
como deseamos, es menester dar prisa á todo, pues estamos ya 
en Abril, y tengo por milagro que nuestros enemigos no hayan 
salido ya en campaña, y más con el tiempo que hace; y asi, 
pues habéis hecho lo más, por amor de Dios que deis mucha 
prisa á todo, si ya no fuese partido el Marqués, porque con un 
esfuerzo tan grande como el que mi hermano hace, no se dejen 
de hacer los efectos que esperamos por no haberse hecho á 



24 boletín de la real acadejua de la historia. 

tiempo; y yo ^'eo que entendéis esto tan bien que he menester 
deciros poco sobre ello, y lo que á esto importa la brevedad. La 
gente podrá mu}'' bien venir en navios de alto bordo, como decis, 
como vengan bien en orden, por lo que pueden topar en el ca- 
mino, y si se pudiesen embarcar con secreto y sin que ay se su- 
piese á donde han de ir, seríalo mejor, pues con un buen tiempo 
se podrían poner acá antes que los enemigos supiesen que ve- 
nían, que si lo saben, sin duda los saldrán al encuentro; y en esto 
de la mar nos llevan gran ventaja; pero con todo viniendo en 
orden y en algún número, pienso les resistirían y podrían entrar 
en Ostende sin peligro, por ser el puerto y la entrada mucho 
mejor que Gravelingas ni Dunquerque. La primer tropa de Ita- 
lia creo habrá ya partido sigun lo que ha avisado el de Fuentes. 
Mi primo enA'ió á tracUa á Don Fernando Girón, que es hombre 
cuerdo y sir\-e con cuidado; y asi pienso la traerá muy bien. Con 
la parlería del que ha de venir aqui, he olgado mucho, porque 
tengo al de Aytona (l) en la opinión que vos. Pesármela fuese 
verdad el haberse dicho aqui que era muerta su muger. Tam- 
bién no puedo dexar de deciros que se ha dicho también que mi 
hermano hacia merced de lo de Qigilia al Conde de \"illamedia- 
na; y no puedo dexar de confesaros que yo he tenido celos de 
que andando por acá vuestro cuñado le hubiese de preferirá otro 
de los que están por acá á tener cosa mejor que lo que mi her- 
mano le ha hecho merced, pues en él estará cualquiera tan bien 
empleada; pero no por eso dexo de deciros que, cierto, la merece 
el de Villamediana, que ha servido muy bien. Xo me dais nue- 
vas en esta carta de vuestra gente, y yo las echo menos, por lo 
que deseo siempre saber de todos y de vuestra salud, y cómo os 
va con los ojos: que á buen seguro no dexais de trabaxar como 
siempre por ellos; y no es eso lo que conviene al servicio de mi 
hermano. 

Con este correo en\io á la Reyna una gala para la cama, cuan- 



(i) D. Francisco de Moneada, ^larqués de Aytona, nombrado para 
reemplazar al Marqués de la Laguna en el cargo de Embajador de España 
cerca de los Archiduques. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOXA ISABEL. 25 

do esté parida, como usan acá y de una invincion nueva, que 
deseo no haya llegado allá, sino que sea esta la primera. Decí- 
me si lo aprueba vuestra hermana, que con eso yo quedaré sa- 
tisfecha de que no es mala la invincion, A toda vuesta gente 
me encomedad mucho. De aquí no hay cosa que decir de nue- 
vo, sino quedar mi primo un poco cojo de un pié (l), como escri- 
bo á mi hermano, y la ocasión no es menester confesar lo que es; 
quizá con eso no volverá, que yo arto lo deseo cierto como 
quien ha visto tanto dello en esta vida, aunque mi primo es tan 
bien regido que pienso le salvará eso. Aguardando estamos el 
nuevo Papa. Plega á Dios salga el que es menester, y que os 
guarde como deseo. De Brusselas, domingo de Ramos, 1 605.- — 
A Isabel.— (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

93. 

Duque: No sé por donde comience esta, porque por mucho 
que diga, no podré encarecer con gran parte el grandísimo con- 
tento que tengo de la merced que Nuestro Señor nos ha hecho 
en haber dado á mi hermano un hijo (2); y cuando no tuviera yo 
tantas razones para estar contentísima, vos sabéis lo que he que- 
rido y quiero á mí hermano, y que esta solo bastaba para ser la 
mejor nueva que me podía venir. Yo he recibido vuestra nora- 
buena como aquella que sé que es dada de mejor gana que otra 
ninguna y con mayor contento: y pagándoos en la misma mo- 
neda, os la doy como á quien sé que se puede dar con tanta 
razón. Bendito sea Dios que tuvo la Reyna tan buen parto y 
quedó tan buena y el Principe. Extremada debió de estar mi 
nuera con el manto: aora estimo más las nuevas que me dan dclla, 
por ver que no despryba con su hermano. Yo deseo otras car- 
tas de ay para saber cómo se hallan padres y hijos; y no puedo 
dexar de agradeceros mucho el habernos despachado luego con 
esta buena nuev"a. A mí hermano escribo como llegó acá el mis- 



(i) A causa de la gota. 

(2) El Príncipe D. Felipe, que nació el 8 de Abril de 1605. 



26 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

mo dia que cumplió seis años que nos casamos. Ya habrá llega- 
do allá el correo que aguardábades con la respuesta de la pro- 
visión del Marqués Espinóla, el cual llegó el Sábado Santo, y 
fue muy bien recibido generalmente; y asi espero será mi her- 
mano muy servido desta provisión, y que se ha de hacer algo 
de provecho este año; y asi se dá prisa á todo, como dirá el 
Marqués. De nosotros no digo lo C[ue oigamos con él; porque 
cuando no trujera otra cosa que descargar á mi primo de lo de 
la hacienda, fuera muy bien venido: que cierto era una carga 
pesada y con que no se podia contentar á nayde. De todas es- 
tas cosas se os debe á vos las gracias; y así os las vuelvo á dar. 

Ayer dio mi primo el Tusón al Marqués, y huvo tanta gente 
á velle: que no se puede creer qué bien quisto es acá. 

Aqui andamos todos ocupados en fiestas por esta merced que 
Nuestro Señor nos ha hecho: allá pienso será lo mismo; y asi no 
es tiempo de embaragar con cartas, sino que todos nos ocupe- 
mos en mostrar nuestro contento; y por esto acabo encomen- 
dándome mucho á toda vuestra gente. Y guárdeos Dios como 
deseo. De Brusselas á 25 de Abril 1605. — A Isabel. 
, Olvidábaseme de deciros cómo enviamos al de Ligne á dar la 
norabuena á mi hermano y á la Reyna; y aunque creo que mi 
primo os lo escribe, y de la pretensión que ha muchos dias que 
tiene, de que le mande mi hermano cubrir, me ha parecido ad- 
vertiros que será menester ir con tiento en esta su pretensión, 
porque aunque por su calidad y la de su casa le podria mi her- 
mano hacer esta merced, si se la hiciese á él, seria menester 
hacerla á otros tres ó cuatro, porque de otra manera seria ha- 
celles agra\'io. Heos querido decir esto, de escarmentada de lo 
que ha pasado con la almohada de la de Mansfelt; que si yo su- 
piera las cosas destos Estados como aora, nunca hubiera supli- 
cado á mi hermano se la diera. Bien quisiéramos escusar á mi 
hermano esta pesadumbre; y asi habíamos pensado enviar al de 
Ariscot, pero ha enviudado aora, con que se ha escusado de la 
jornada; y en esta ocasión nos parece justo hacer toda la más 
demostración que pudiéremos para mostrar el contento que te- 
nemos. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



CORRESPONDENCIA DE LA, INFANTA DOMA ISABEL. 27 



94. 

Duque: Paréceme que ha mil años que ni tenemos cartas ni 
escribimos; y creo que allá y acá estamos disculpados, pues me 
parece que andan por caminos; y acá aunque no los andamos, 
hemos estado aguardando que el Marqués Espinóla acabase el 
suyo y pasase el Ryn para poder decir que estaba allá, coma 
gracias á Dios lo está ya con toda la gente, como veréis más par- 
ticularmente por sus cartas; y yo espero que le ha de ir muy 
bien y que ha de tener muy buenos sucesos y recuperar la Fry- 
sa en poco tiempo. Los enemigos sienten bravamente esta em- 
presa, y asi se dcxa entender cuan importante es. En Flandes 
está el Conde Federico con la gente que quedó alli. En ambas 
partes hay menos de la que fuera menester y se pensaba, por- 
que los italianos han enfermado todos y mueren muchos; y asi 
es menester que entendáis que los prueba la tierra de manera 
que no se puede sacar ningún provecho dellos el primer año que 
vienen; y con ser esta de la mejor gente que ha venido y más 
bien tratada, pensamos no fuera así, pero ha pasado lo mismo 
que con los demás. Toda la demás gente que hay es tan buena 
que espero suplirá la falta de ser poca, Y esto es cuanto de nue- 
vo se ofrece acá. El Conde de Sora pareció que fuese con el 
Marqués Espinóla para que visitase á los que mi hermano man- 
daba y ayudase con esto á allanar las dificultades que se podian 
ofrecer, aunque espero no serán muchas por la buena orden que 
hay hasta aora, que continuándose, como se hará, no tendrán 
ocasión de quexas los vecinos. 

Madalena de San Jerónimo (l) llegó un mes ha: olgué mucho 
con las nuevas que me ha dado vuestras y de toda vuestra gente; 



(i) a pesar de la pericia y diligencia del nunca olvidado Mr. Gachard 
en punto á noticias de personas y cosas de la Corte de los Felipes, con- 
fiesa no haber podido averiguar quién era esta Magdalena, que tanto men- 
ciona Felipe II en sus cartas á sus hijas. En las de la Infanta Doña Isabel se 
la cita también repetidas veces con el nombre de Magdalena de San Jeró- 
nimo, pero sin determinar el cargo que tenía cerca de S. A. 



28 boletín de la real academia de la historia. 

y no es nuevo para mi lo que me ha dicho de lo que trabaxais y 
procuráis cuanto nos toca, y lo que tenemos en vos. Querría 
hallar palabras con que mostraros el agradecimiento que tengo 
desto, y cuan conforme es á lo mucho que os debemos; y asi lo 
podéis creer. Muy mal se pasara el haber tanto que no tenemos 
cartas, si no hubiéramos sabido por las del ordinario la buena 
salud con que se hallaba mi hermano y la Reyna y sus hijos. 
Guárdelos Dios, aunque la poca que dicen habia en Valladolid, 
me dá cuidado; y asi he olgado mucho que mi hermano fuese á 
Burgos, como decia; y confiéseos que en oyendo que está allí, 
me alborozo de parecerme le tengo más cerca. Grandes nuevas 
nos dicen de las fiestas, que sin duda debieron de ser lindísimas. 
Los ingleses han vuelto muy contentos dellas y de todo; y aqui 
aguardamos un dia destos al de Villamediana para \-olverse: con 
que se acaban todas las nuevas y ésta, con que deis mis enco- 
miendas á toda \-uestra gente, y os guarde Dios como deseo. 
De Brusselas á 2 de Agosto 1605. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. 

95. 

Duque: Cuando tengo buenas nuevas que dar, siempre me 
guelgo mucho de escribir, y más á quien se guelga tanto con 
ellas como vos, y á quien lo pelea \'erdaderamente, pues si no 
fuese por lo que \'os lo solicitáis y trabaxais ay, mal podríamos 
acá hacer nada. Bendito sea Dios, Bactendonge se ganó, como 
entenderéis más particularmente por lo que escribo á mi her- 
mano; y la victoria que hemos tenido en el rencuentro que tuvo 
la caballería, que se puede tener por milagro, y todos lo hicie- 
ron muy bien. Don Luis de Velasco lo hizo bien, y asi es justo 
se le agradesca, y Don Iñigo de Borja, y todos en general hicie- 
ron maravillas. Parece que Dios nos quiere ayudar, y asi es me- 
nester ayudarnos y que procuréis encaminar dende aora las 
provisiones del año que viene, para que sean acá temprano, y 
asi se pueda salir luego en campaña, como lo dirá el ^Marqués 
Espinóla más particularmente, y lo que esto importará, que la 
gente queda aora sabrosa la mano como dicen, y en camino, y 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOXA ISABEL. 29 

al contrario los enemigos, y asi espero que todo ha ele suceder 
muy bien, y que no ha de ser en vuestro trabaxo y cuidado. 
Grandísimo nos le ha dado el mal de la Reyna. Bendito sea Dios 
que tanta merced nos ha hecho en libralla y dalla salud, como 
hemos entendido por una carta que escribía á vuestro cuñado el 
correo mayor de Irun con un correo que pasaba. Harto siento 
los malos dias que mi hermano habrá pasado y lo que vos habréis 
trabaxado y vuestra hermana; pero cuando se sale con bien^ 
todo se puede llevar. Yo os he cudiciado estos dias que hemos 
andado por aqui á caga, que han sido muy buenos; y esto es 
muy lindo si la casa estuviese para estar en ella, aunque nos 
puso en cuidado unas tercianillas que tuvo mi primo, pensando 
fueran más; pero quiso Dios que no pasaron de tres y ha que- 
dado muy bueno, porque á todos nos dá la \ida el cxercicio, y 
el andar al campo; y porque parta luego este correo, no me 
alargo más. A toda \'uestra gente me encomendad mucho, y 
guárdeos Dios, como deseo. De Bynz á 30 de Octubre 1605. — 
A Isabel. 

96. 

Duque: Mi primo en\'ia á Don Iñigo de Borja como informado 
de todo lo que se ha hecho este verano, para que de cuenta de- 
Ilo y para suplicar á mi hermano tome resolución para lo de 
adelante con la brevedad que el tiempo pide, para llevar ade- 
lante el buen principio deste verano. Bien sé que no he menes- 
ter pediros ayudéis á esto, pues lo tenéis más á cargo que otro 
ninguno, como vemos por las obras; y asi espero que vuestro 
cuidado y trabaxo han de acabar lo que hasta aqui no se ha po- 
dido, y me prometo muchos buenos sucesos si se sale temprano 
ogaño en campaña, y asi os pido mucho la brevedad, porque 
el tiempo corre muy aprisa. No he menester encomendaros á 
Don Iñigo, pues es hijo de sus padres, sino solo deciros que ha 
servido muy bien, y que asi merece que mi hermano le haga 
merced, y se lo suplicad de mi parte. Y pues él dará todas las 
nuevas que de acá se quisieren saber, no me alargaré yo sino 
solo á deciros que estando en Binz llegó la mona que me enviá- 



3 o boletín de la real academia de la historia. 

bades: que ha sido el mejor presente que me podíades hacer; y 
asi no puedo dexar de agradecérosla; }' ella es tan buena que 
pienso llevará ventaja á la que se comió los órganos de San Lo- 
renzo. A toda vuestra gente me encomendad mucho: de todos 
deseo saber, y no sé qué piensan allá en tenernos tanto sin car- 
tas; que en verdad se pasa muy mal y con mucho cuidado, y 
más andando el tiempo tan achacoso. Dios nos trayga muy bue- 
nas nuevas y os guarde como deseo. De Brusselas á 23 de No- 
^•iembre 1605. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

97. 

Duque: El Audyencer (l) va ay á tratar lo que mi primo os 
escribe y él os dirá, que como hombre tan platico de todo lo 
de acá y que ha pasado siempre todo por sus manos, podrá in- 
formar mejor que otro, y por esto nos ha parecido envialle á él 
antes que á otro. Ha servido siempre muy bien, como creo que 
sabéis. Yo quedo muy cierta que le oiréis y alumbrareis en todo 
lo que lleva que tratar, como hacéis siempre en cuanto nos toca, 
que tenéis tanto cuidado desto que 3^0 no hallo que pediros, 
sino mucho que agradeceros, como lo hago y deseo hacer siem- 
pre. Y pues el audencier dará tan particulares nuevas de acá, 
no me alargaré yo en esta, sino solo en decir que aunque ha 
poco que las tuvimos de ay, las deseo ya muy buenas, como 
espero nos las traerá nuestro Señor. A toda vuestra gente me 
encomendad mucho y guárdeos Dios como deseo. De Bruselas, 
dia de los Reyes, 1606. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 



(i) Luis Verreyken, primer Secretario de Estado. «Es Ministro de muy 
buenas partes, escribe Bentivoglio. Háse hallado al manejo de grandes 
cosas, particularmente en las ocasiones de las últimas paces de Francia y 
de Inglaterra; y así se vé en él junta con la bondad una grande expe- 
riencia». 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 3 1 



98. 

Duque: Aunque ha poco que escribimos con el Audyencier, 
y aora hay poco ele nuevo que decir, porque allá estén sin cui- 
dado de saber lo que por acá pasa, vá este correo. De ay le 
deseamos arto, que ha mil días que no sabemos nue\as frescas, 
y así siempre vivimos con cuidado. Estos dias nos le han dado 
unos motines que se andaban armando, pero gracias á Dios pa- 
rece que se ha remediado con ahorcar algunos, que es el verda- 
dero remedio destas cosas. De provisiones no os encargo nada 
porque sé que tenéis más cuidado que nosotros de todo lo que 
nos toca; y el Marqués Espinóla informará sobre todo esto me- 
jor que nayde. Cuidado nos ha dado su mal y el haberse dete- 
nido por él en llegar ay. También nos le da su \-uelta; que habrá 
harta dificultad en pasar siguro por ninguna parte, por las mu- 
chas diligencias que hacen nuestros enemigos para cogelle; pero 
espero que Dios le librará, por lo que importa al servicio de mi 
hermano su persona aqui; y así dad toda la prisa que pudiéredes 
para que no se detenga ay, sino que mi hermano le mande des- 
pachar luego. 

No hay cosa que poder decir de acá, sino que ha hecho mu- 
cha n'ievG y yelo este invierno. Con todo ha com-alecido bien 
vuestro cuñado, que está ya muy bueno. A toda vuestra gente 
me encomendad mucho; y guárdeos Dios como deseo. De Brus- 
selas, postrero de Enero, l6oó. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. 

99. 

Duque: Aunque no sean sino dos renglones, no quiero dexar 
de hacer esto y deciros que nos va muy mal sin saber de ay 
tanto tiempo ha^ Dios nos trayga las buenas nuevas que hemos 
menester. Las que hay aqui, escribo á mi hermano, que mi ca- 
tarro no me dá lugar para repetillas. Doy os la norabuena desta 
plaga que hemos ganado en Gueldres, como á quien más guelga 
de todos los buenos sucesos de acá. Yo espero que vuestro tra- 



32 boletín de la real academia de la historia. 

baxo y cuidado se ha de lucir muy bien, y sé que no tengo que 
daros prisa por las provisiones, porque tenéis más cuidado que 
nosotros podemos tener. A mi hermano escribo cuanto importa- 
rá el dar prisa á todo; y así estoy cierta la daréis cuanto fuere 
posible. 

Con el ordinario supimos la muerte de vuestro hermano: bien 
creeréis lo que me ha pesado del buen chysguete, así por lo que 
vos lo habréis sentido, como por la obligación que yo le tenia. 
Dios le tenga en el cielo, como espero lo estará. A vuestras her- 
manas les dad el pésame de mi parte, que yo no puedo escri- 
bírsele aora, y á toda -vuestra gente me encomedad mucho; y 
guárdeos Dios como deseo, y déos muy buenas pascuas. De 
Brusselas, martes santo, lóoó — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Du- 
que de Lerma. 

100. 

Duque: Tanto cuanto habian sido deseadas las cartas de av, 
fueron bien recibidas las de primero de [Margo, y más con las 
buenas nuevas que trujeron de la salud de mi hermano y la 
Reyna y sus hijos. Plega á Dios que así las tengamos siempre. 
Aora las aguardo con cuidado de saber cómo habrá pasado el 
Príncipe su jornada. La mudanza de la Corte siento por tener 
esas leguas más lexos á mi hermano y por las comodidades que 
se dexan en Valladolid, que, cierto eran muy grandes, pero siem- 
pre se podrán gozar y mejor con menos gente y más salud; que 
la falta que habia della allí, nos hacia estar siempre con cuidado. 
Yo le tu\-iera muy grande si tras todo lo que me escribís de las 
provisiones y ida ay del Marqués Espinóla, no hubiera sabido 
por cartas suyas cuan bien se ha remediado y la merced que mi 
hermano ha hecho al Marqués, con que pienso se habrán alla- 
nado todas las dificultades que me escribistes. Estos milagros yo 
sé que vos sois el principal autor de que se hagan y el que más 
los trabaxa y más cuidado le cuesta; y así no puedo dexar de 
agradecéroslo una y muchas veces y tener el reconocimiento 
dello que es justo; y aunque yo beso las manos á mi hermano 
por tan gran merced, como nos ha hecho, en lo de las pro\'isio- 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 33 

nes y en la cjue ha hecho al Marqués, no me satisfago si vos no 
se las besáis por mí: que, cierto, yo tengo por milagro lo que se 
ha hecho, no habiendo llegado la flota. Dios la trayga con bien, 
como lo espero, pues aqui ha habido cartas de que habia ya nue- 
va de todos los galeones que se hablan perdido. Yo espero que 
con la mucha merced que mi hermano nos hace, se ha de hacer 
algo bueno este v'erano, aunque se comience tarde: que ha sido 
lástima el buen tiempo que se pierde de un mes acá, aunque 
con la tardanza de la gente de Italia y también de la que se 
levanta por acá y en Alemania, que con la guerra de Branzuyque 
se ha dilatado, no hace hasta aora falta el Marqués Espinóla; y 
así espero que llegará muy á tiempo, y se le ha avisado cómo 
le espían por el camino, para que se guarde. Muy bien emplea- 
da ha sido la merced que mi hermano ha hecho á Don Iñigo de 
Borja, y él la servirá muy bien. Aguardamosle por horas, que 
sigun lo que escribió, no puede tardar. 

Lo que me escribís de las licencias que se dan, os asiguro que 
son las menos que mi primo puede dar; y sí oyésedes lo que 
dicen del porque las niega, os espantariades; y no hay remedio 
de querer creer que tiene orden de mí hermano para ello: que 
es menester mostralla á muchos, gente particular, que parece 
que de otra manera no se les puede negar ni tenellos aquí mí 
primo por fuerza; y otros muchos que la piden por no estar de 
provecho para servir y estar estropiados y traen feés dello de sus 
oficiales y de los médicos y cirujanos que los han curado; y en 
llegando ay, sé yo de artos que han sanado. Debe de ser el ayre 
de la tierra; pero el verdadero remedio seria hacer lo que me 
escribís que el Consejo ha apuntado á mí hermano, y que se 
ejecute con mucho rigor; y yo os prometo que seria quitarnos 
de artas pesadumbres, y allá también no irían á cansar y á mo- 
ler, como lo hacen. Y los que quedan acá, en viendo que vá uno 
y que en llegando le hacen merced, luego se les le\'antan los 
píes y dicen maravillas; y mi hermano sería mucho mejor servi- 
do, sí se hace lo que me decís. 

Hay otras licencias que dá mí primo, que estas las dá por lo 
que os diré. Vendrá aora esta gente de Italia cargada de mil 
TOMO xLvm. 3 



34 boletín de la real academia de la historia. 

capitanes, porque cada uno quiere acomodar el suyo; y es fuer- 
za reformar la mita para que las compañias queden en su núme- 
ro de la gente que han de tener. Todos los reformados no 
sirven de nada aqui, sino de agotar las calles y comerse el suel- 
do de los pobres soldados, que lo están trabaxando y sudando; y 
así á estos les dá mi primo licencia por ahorrar todos aquellos 
sueldos: que me parece es más servicio de mi hermano y \os 
más. De los que van, llevan especificado en sus licencias que no 
han de ir á negociar ala Corte; y así seria bien que se viesen 
las licencias de cada uno. 

Y no puedo dexar de agradeceros mucho el cumplir tan bien 
lo que os tengo pedido de escribirme lo que entendéis; y en lo 
que toca á lo que me decis del que tenemos en Ingalaterra, acá 
no hemos entendido nada de aquello, y téngole por hombre en- 
tendido; y siéndolo, no hará cosa tan en contrario de lo que le 
tenemos mandado; y yo pienso que acude siempre á Don Pedro 
de Zúñiga, y que Don Pedro está satisfecho del. No sé si entre 
él y el de \"illamediana hubo un disgustillo, que no sabria bien 
decir qué fue: y creo que es general aora en el mundo haber 
tanta falta de hombres para podellos emplear en nada; que es 
fuerza echar mano de lo que parece más á propósito, aunque 
se atranquen otras cosas de parentescos, que no creo harán da^io 
ninguno ó tan poco como la amistad del Audyencier: que me 
he reido de lo que me decis sobre esto, y guelgo mucho de que 
os haya contentado tanto, que espero que cuanto más le tratáre- 
des, mas os contentará, sin cansar como otros, que fue lo que 
más nos movió á envialle. Pero porque acá nos hace falta, no 
puedo dexar de pediros procuréis su breve despacho; y no digo 
bueno, porque sé que será siempre lo mejor que se pudiere, 
tratando vos dello, como veo por espiriencia en todo. 

]\'Iucho siento haberos de responder en el particular del Mar- 
qués de la Laguna lo que aquí os diré; porque nayde olgara más 
que yo de que nos sirviera; y cierto nos tiene muy obligados de 
lo que acude en todas ocasiones á hacello, y merece que mi her- 
mano le haga muy particular merced, porque en lo que toca á 
su ser\icio no se ahorra con nayde, sino que habla claro y á 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 35 

voces; que pluguiese á Dios lo hiciesen así todos. Nosotros tene- 
mos prometido á los de aqui de ser\'irno3 dcUos en todos los 
oficios principales de casa, porque así es la costumbre destos 
Estados; y yo como soy el dueño, soy la primera que lo tengo 
de cumplir; y esta es una de las razones porque tenenios la casa 
junta. Y la otra porque con esto hay más conformidad en los 
criados, y también por no tener tanto gasto, pues procuramos 
ahorrallo lo más que se puede. Y así no tiene lugar lo que el 
Marqués desea, de que me pesa arto; y en lo de quedar aqui 
por Embaxador, por las razones que digo arriba, nayde olgara 
más dello que nosotros, y mi hermano' podría suplir, ya que 
nosotros no podemos hacer lo que el Alarqués deseaba, conce- 
delle alguna merced. ]\Iucho bien dicen todos del de Aytona, y 
así creo estará bien en Roma. 

Ya os he escrito cuanto me ha pesado de la muerte de \'ues- 
tro hermano, que, cierto, ha sido mucho; y mucho lo que he 
olgado con todas las nuevas que me dais de por allá, aunque 
quisiera que todo aquel tiempo hubiérades gastado en darme 
nuevas de toda \uestra gente, que no me mentáis á nayde. De- 
cisme tanto de lo que enviamos á mi hermano, que casi he esta- 
do por correrme, como si ello valiera algo; pero para que no 
yerre otra vez me decí si las camisas iban de buen tamaño, ó 
todas las faltas que llevaban. De que mi hermano y la Reyna 
hayan gustado del enano, estoy muy contenta, y de que entre- 
tenga tan bien á mi nuera. Muy bien le tendrá Pedro de Losa: 
espero que crecerá menos que Don Antonio, porque su herma- 
na, la que yo tengo, queda harto chica, y tiene ya diez y nueve 
años. 

Las pocas nuevas que hay aora acá, escribo á mi hermano; y 
olvidóseme de decille que no fuimos á ver á los de Cleves, como 
pensábamos, porque nos enviaron á pedir mucho que no fuésemos 
allá, porque no \-enian en traje de ser vistos. También escribo á 
mi hermano sobre la casa de Mádalena de San Jerónimo, á que 
os pido mucho que ayudéis, porque no se pierda aquella buena 
obra, y ella no falte en otras que acá trae entre manos. Con esto 
no me queda más que deciros, sino que no estemos tanto sin 



36 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

cartas como esta vez, que se lleva muy mal. A toda vuestra 
gente me encomedad mucho; y guárdeos Dios como deseo. De 
Brusselas dia de la Acensyon, l6o6. — A Isabel. — (Sobrescrito:) 
Al Duque de Lerma. 

101. 

Duque: Si pensara que el Marqués Espinóla nos habia de 
traer las más frescas cartas que tenemos de ay, y las buenas 
nuevas de la salud de mi hermano que deseo tener siempre, aun 
deseara más su buena llegada. El viene contentísimo con la 
merced que mi hermano le ha hecho, y con razón, y todos lo 
estamos della, como os he escrito, y la tenemos por propia y 
muy acertada en tenelle contento, pues sirve como habéis visto- 
en esta ocasión. De la merced que mi hermano nos ha hecho, os 
confieso que no querría tratar de otra cosa, sino de cuanto lo 
estimamos; y conocemos cuan grande es, cuanto más dificultades 
ha habido en ella: que en fin sin duda se puede tener por milagro. 
No se me ha hecho de nuevo lo que me ha dicho el Marqués 
Espinóla de cuanto habéis hecho y trabaxado en esta ocasión, 
que de nuevo no puedo dexar de agradecéroslo con las veras 
que yo veo que lo hacéis; que no creo lo puedo encarecer más; 
y espero que se ha de lucir muy bien, que también sé que estas 
serán las verdaderas gracias que os podemos dar. 

El Marqués va previniendo para salir en campaña, como él 
escribirá, y no hay otra cosa acá de nuevo; y el de San Germán 
dirá lo poco que de acá se ofrece, pues pienso llegará cuando 
esta. Mal edificado va de lo de Ingalaterra. Aqui hemos olgado 
con él, por saber particulares nuevas de ay. 

Mucho guelgo que mi hermano haya gogado tan bien de la 
de Aranjuez, y que el gobernador lo tenga tan bueno; que siem- 
pre le tengo perdida la mala voluntad. Y á este propósito se me 
acuerda aora de pediros una cosa que dende que estuve en Ma- 
rymont se me ha olvidado siempre que os he escrito; y es que 
me enviéis una copia de la traga de Aranjuez, que solia estar en 
el hueco de la ventana de la sala grande, que creo hizo Trybul- 
cio; y aunque no sea tan grande, no importará, porque la quie- 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 37 

ro por haber oido muchas veces á mi padre (que esté en el cie- 
lo) que las mas cosas de las de Aranjuez habia hecho por las de 
INIarymont, y aora hallamos que es así, porque como andamos 
compuniendo aquello, se van descubriendo muchas cosas como 
las de allá, y algunas no se entienden bien, y pienso que por la 
traga se entenderán. Yo deseo poner aquello muy bien y siem- 
pre con esperanza que mi hermano se ha de olgar allí algún dia; 
que esto me trae con mucha cudicia de ponello bien. 

Mucho olgaré de ver cómo se ha acomodado el aposento de 
Madrid; y San Gil me parece ha ganado en la mudanza de la 
Corte. Deseo saber si ha mudado de nombre. Siempre me pare- 
ce os puedo reñir, pues no me dais nuevas de toda vuestra gen- 
te, sabiendo lo que guelgo con ellas. Con las que me dais de mi 
nuera, he olgado mucho: debia estar lindísima con la gorra. El 
Príncipe, me dicen todos los que vienen de ay, que se parece 
mucho á su padre, de que estoy contentísima. Dios los guarde á 
todos y alumbre á la Reyna con bien; que ya me parece le falta 
poco, y pasará más trabaxo por ser en tiempo de calor, que me 
tiene con cuidado. 

Don Iñigo de Borja tarda mucho: espero nos traerá cartas, y 
asi deseo su llegada. Juan de Tejada murió el otro día hydrópi- 
co. Don Gastón Espinóla suplica á mi hermano le haga merced 
de su encomienda: hareisme placer en acordalle á mi hermano 
le haga esta merced; y también la que pretende el Chanciller de 
Brabante, Damant, que ha servido tantos años como sabéis, y 
con ella remediará tres hijas que tiene y no tanta hacienda como 
otros para remediallas, porque es hombre de bien. La Condesa 
de la Fera no acaba con este su pleyto: yo creo que la queréis 
ver otra vez y yo no pienso dexalla ir sin guarda. Suplicalde á 
mi hermano que mande la despachen en Italia, donde anda el 
pleito, pues ella no pide sino que le guarden justicia con breve- 
dad. A toda vuestra gente me encomendad mucho; y guárdeos 
Dios como deseo. De Brusselas á lO de Junio, 1 606. — A Isabel* 
— (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



38 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORL\. 



103. 



Duque: Con esta ocasión cleste criado del Marques Espinóla, 
no quiero dexar de deciros lo que he olgado de saber por las car- 
tas del ordinario que quedásedes ya sin tercianas, que me habia 
pesado mucho de haber sabido que estábades con ellas; y cierto, 
podéis creer os deseo mucha salud siempre y mucho descanso; 
y que esto es conforme á las obligaciones que os tenemos y á 
las que cada dia nos vais acrecentando. Yo creo que lo mucho 
que trabaxais os hace perder la salud, y así habíades de procu- 
rar descansar algunos ratos y no mataros, pues sabéis la falta 
que haríades á mi hermano: que por solo esto, creo mirareis por 
vuestra salud, y así no os quiero poner delante otra cosa ni 
alargarme en esta; porque no es bueno leer para convaleciente; 
y por las cartas del Marqués Espinóla sabréis cómo ha salido en 
campaña y lo que piensa hacer; y todos esperamos hará algo 
bueno este año. A toda vuestra gente me encomiendo mucho; 
y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas, primero de Julio, 
1606. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

103. 

Duque: Un mundo de dias ha que andamos para despachar; 
y aguardando cartas del ]Marqués Espinóla no se ha hecho; por- 
que dende que se fué de aquí no las ha habido. Dicen han to- 
mado algunos despachos los enemigos, pero de algunas que han 
llegado de particulares, y particularmente cuatro rynglones del 
conde de Sora, sabemos que el Marqués ha tomado dos lugares: 
el primero se llama Locom y el otro Groll, que entrambos son 
de importancia para la mira que se lle\'a. Y así os doy la nora- 
buena deste buen principio, y espero dárosla de otras muchas 
cosas con más razón que á nayde, pues os cuestan más cuidado 
y trabaxo. Ha sido, cierto, mucho, salir con hacer algo, sigun 
hace el tiempo de agua dos meses ha; que no se ha visto jamás 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL 39 

tal cosa; pero asi pienso que tardará más el invierno en entrar, 
y se podrá campear más tiempo. 

Como no hay cartas, no sabemos particularidades de nada. 
Con la vuestra de ocho deste olgué mucho por saber tan fris- 
cas nuevas de ay. Gracias á Dios que mi hermano y la Reyna 
y sus hijos estaban buenos, que no era poco con la calor que 
me decis hacia. Con todas las demás nuevas que me dais, he oí* 
gado mucho, pero no con la de ser muerto su hijo segundo de 
la Condesa de Niebla: por lo que me decis lo ha sentido dalde 
el pésame de mi parte, y espero que tendrá otros muchos. ]Mu- 
cho cuidado nos da la falta de la flota y la pimienta. Dios lo re- 
medie como puede y confunda treinta y dos navios de nuestros 
enemigos, que han partido seis dias ha á aguardalla en esas cos- 
tas; que seria bueno topase con ellos Don Luis Fajardo (l) y 
los castigase como merecen. 

De acá hay poco que decir, y las nuevas de por casa he es- 
crito á mi hermano. Olvidóseme de decille cómo habia nombra- 
do para sacar por mí de pila á su hija del Rey de Francia á Ala- 
dama de Angulema, hermana bastarda de mi madre: que me 
pareció era mejor, tiniendo allí esta tia que ella lo hiciese, que 
no enviar de acá persona que quigá se metiera en cmbaragos. 
Hanlo tomado muy mal los pretensores y sobre todos la Con- 
desa de Mansfelt, que tenia ya convidados para la jornada, pa- 
reciendole que no podia ser otra sino ella. Yo pienso querría 
que la llamasen Altega aquellos dias. Muy largos me parecerán 
los que tardare en llegar la nueva del parto de la Reyna. Dios 
la alumbre con bien, y nos ayude acá para que podamos des- 
cansar lo de ay, y quitaros á vos de trabaxo: que yo os prometo 
siento lo que padecéis con todo, como quien sabe cuan á pe- 
chos tomáis lo que toca al servicio de mi hermano. Vuestro cu- 
ñado está muy de partida. Pues nos quitaron al de Aytona (2), 
enviadnos otro hombre como él, bien intencionado y llano y que 



(i) General de los galeones de Indias. 

(2) El Marqués de Aytona, nombrado para desempeñar el cargo de 
Embajador cerca de SS. AA., fue nombrado Embajador en Roma. 



40 boletín de la real academia de la historia. 

sepa tratar con todas naciones, que es lo que aquí es menester, 
y no hombre de quimeras; que por lo que deseo el servicio de 
mi hermano, os digo esto tan llanamente, y por lo que sé que 
tenemos en vos. Hareisme mucho placer en acordaros de Juan 
Sánchez de Calombres, que por estar casado con una sobrina 
de mi confesor, deseo que mi hermano le haga merced. A toda 
vuestra gente me encomendad mucho, y guárdeos Dios como 
deseo. De Brusselas á 24 de Agosto, 1Ó06. — A Isabel. — (Sobres- 
crito:) Al Duque de Lerma. 

( Conthiiiará.) 

A. Rodríguez Villa. 



II. 
SANTA EULALIA DE ABAMLA 

Designado por nuestro digno Director para informar acerca 
de la solicitada declaración de Monumento nacional á favor de 
la iglesia parroquial de Santa Eulalia de Abamia, cúmpleme el 
honor de expresar á esta Real Academia, que con fecha 28 de 
Febrero del corriente año, el alcalde de la villa de Cangas de 
Onís, en la provincia de Asturias, se dirigió á la Comisión pro- 
vincial de Monumentos, abogando porque fuese objeto dicho 
templo de la mencionada declaración. 

A la mitad del camino, entre Cangas de Onís y Covadonga, 
á una legua de cada una de éstas, álzase la pequeña construcción 
sobre una extensa pradera rodeada de verdes lomas, dominando, 
desde su altura, la pequeña villa de Corao. 

Compónese el templo de una sola nave, habiendo sido objeto 
de transformaciones sucesivas, y aun cuando supónesele, gene- 
ralmente, construido por el rey Pelayo, fácilmente pudiera datar 
la primitiva fábrica de la época visigótica, opinión que es tam- 
bién corriente. 

Algunas exca\'aciones pudieran ilustrarnos acerca de este 
particular, pues habrían de brotar en su derredor cimientos y 



SANTA EULALIA DE ABAMIA. 4 1 

miembros arquitectónicos en abundancia, tanto más, que la cons- 
trucción hubo de ser más extensa en anteriores tiempos. IMonas- 
terio de Abelania le nombra la crónica albeldense, y, en efecto, 
hacia el año 737, parece se estableció en el mismo una comuni- 
dad de monjes bajo la regla de San Benito. 

Más tarde, el mismo citado cronicón nos relata cómo este 
Monasterio sirvió de prisión á Alfonso II, que denomina el Mag- 
no^ depuesto del trono por una sublevación, hasta que, vencidos 
sus enemigos por Teudana, ai frente de sus leales partidarios' 
fué restablecido en su trono de Oviedo (l). 

Pero la gloria mayor de este edificio será siempre haber ser- 
vido de enterramiento al insigne Pelayo. 

«Dentro del corto espacio de dos leguas solas, dice un ilus- 
trado autor, se encierran los sitios á los cuales dejó Pelayo vin- 
culados sus recuerdos: Covadonga, teatro de su victoria; Cangas 
de Onís, su corte; Abamia, lugar de su sepultura.» 

Aunque trasladados á Covadonga los restos del glorioso res- 
taurador de nuestra nacionalidad, vese su antiguo sepulcro de 
piedra con una espada esculpida colocada al lado del evangelio y 
al lado opuesto, é igualmente vacío hoy, el de doña Gaudiosa que 
ostenta una inscripción de época más moderna: Heic jacet regina 
Gaudiosa uxor regís Pelagií. 

El Cronicón del obispo Sebastián, ó de Alfonso III, da cuenta 
del enterramiento de los regios cónyuges en estos términos: Pe- 
lagiiis post noiium deciniitm regni sui amiiim complctiim ^ propria 
morte decessit et scpultus cuín uxort sua Gaudiosa Regina ter- 
ritorio Cangas in Ecclesia Sanctae Eulaliae de Velanio fiiit. 
Era DCCLXXV. (An. 737). 

El templo compónese de una sola nave, ostentando, en su 
estado actual, los caracteres del estilo románico. Es de sillería 
que, ennegrecida por el tiempo, presenta aspecto de venerable 
antigüedad. Divididos exteriormente sus muros por robustos con- 



(i) 58. Adefonsus tnagnus reg. aii. LL Isíe II rc^ni anuo per tyrannidem 
regno expídsiis, Monasterio Abelaniae esi retrusus. Inde a qiiodam leudane, 
vel aliis fidelíbus redactas^ Regnique Oveto est culmine resíiíutus. 



42 EOLETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

trafuertes, corre por la parte superior una vistosa hilada de ca- 
nes que representan cabezas humanas, de bichas ó de dragones 
sosteniendo la sencilla cornisa. 

La puerta lateral, de arco de medio punto, compónese de dos 
bocines, ó arquillos, que descansan sobre columnas pareadas, 
ocupando su tímpano curiosísimo bajo relieve que representa el 
infierno, viéndose en él buen golpe de diablos que sostienen 
sobre el fuego una caldera, de la que asoma una cabeza, fiel re- 
presentación, según el vulgo, de los eternos suplicios de don 
Opas el traidor. 

No ostenta, ciertamente, esta construcción los primores ar- 
quitectónicos de Santa María de Naranco y dé San Miguel de 
Lino que, próximas á su corte, labró Ramiro I; pero las a\'entaia 
en antigüedad, y asimismo bajo el punto de vista histórico; tanto 
más, descartado para el primero de dichos templos el carácter' 
de Palacio de dicho D. Ramiro, que un celebrado autor del de- 
cimonono siglo quiso atribuirle, hipótesis desechada hoy; dando, 
desde luego, á estos muros alto sentido de respetabilidad la cir- 
cunstancia de haber sido primitiva sepultura del cristiano cau- 
dillo, glorioso triunfador de Covadonga. 

Declarados monumentos nacionales esos dos citados templos, 
no hay motivo alguno para que la parroquial iglesia de Santa 
Eulalia de Abamia no alcance igual beneficio; es más, creo de 
estricta justicia el concedérselo, y ciertamente, si la nación acu- 
de con piadosa mano á salvar de la ruina aquellos muros, en ex- 
tremo pequeño será el sacrificio, dadas las exiguas proporcio- 
nes del monumento. 

La Academia, no obstante, resolverá, como siempre, lo más 
acertado. 

Madrid, 17 de Noviembre de 1905. 

El ^Iarqués de Monsalud. 



DE GRANADA MUSULMANA. 43 



III. 

DE GRANADA MUSUOIANA 

EL BAÑO DE LA RUINA Ó DEL <AXAUTAR> (l) 

Entre los documentos árabis que hemos podido hallar hasta 
la fecha en esta antigua corte de los reyes nazaritas, ofrece 
especial curiosidad 6. interés el que da ocasión al presente tra- 
bajo, y consiste en un pergamino, bien conservado en su mayor 
parte, con una extensión de 24 cm. de largo por I4 de ancho. 

En él se consigna primeramente un escrito diligencia de ins- 
pección y justiprecio del estado en que se hallaba el llamado 
Baño de la ritina ó del axaiitar en el tiempo de referencia. A 
continuación se expresa un contrato de compraventa entre el 
administrador de la Casa del Tesoro público, á cuyo patrimonio 
pertenecía el susodicho baño, como vendedor, y el emir reinante 
á la sazón, como comprador. 

He aquí el texto del documento y su traducción: 

j.^ ^:^> j^\ j.= Jui Ju ^^=.;m ^^;" .i" ,A 

\^^^^ íL'j^^ i-^x. j^'^ p¿l)\ .'->.' ^.¿}^^ ._..^'' r^^\ 
jyi ^? ^^r^i ^.^ ^^, ^^,,^- ^,. ^^^ ^jl^ j^ ¿^^ 



(i) £3 decir, del sótano. V. Pons. Escrituras mozárabes toledanas, pá- 
gina 179. 



44 boletín de la real academia de la hi storia. 

l_j_í.«i w.jc.^j ¿-*"-¡¡^ Is^ jljjj Jj ^Ixjt-jJ! i^Jl ;, 'j--^ v^^aJJ! 

*U _J)U (»^-^srr-i ¿^i-M j-^i^ Jo'j! ^3 *^^ ¿LL»»ví *-S^l^ sjL,^3j_J 

En el nombre de Dios clemente y misericordioso: Dios salve 
y glorifique al profeta Mohámed y á su familia y compañeros. 

Han comparecido sus testigos (los del profeta), hombres de 
inteligencia }' conocimiento respecto de lo que juran por El, 
ante el baño de la ruina, el conocido también por el baño de 
Axautar, situado dentro de la ciudad de Granada, llamado así 
(de la ruina) desde su restauración y perteneciente al dominio 
de la Casa del Tesoro público en la corte de Granada, compa- 
recencia perfecta. Y lo han inspeccionado .detenidamente y 
examinado con plena reflexión y han informado, según su saber 
y entender y por su autorizada competencia sobre el particular, 
que su precio ó \'alor en la fecha actual, y teniendo en cuenta 
su activo y pasivo, entradas y salidas y todas sus utilidades y 
accesorios, y á condición de que sea reedificado baño, tal como 
lo era primeramente, es de 650 dinares oro, equivalente cada 
uno de los dichos dinares á 75 dii^gcms de plata contante, de los 
que 80 valen una onza en dinero. Y ciertamente se ha realizado 
esto con suma rectitud, á fin de que no resulte en modo alguno 



(i) El redactor del documento advierte que van enmendadas las pa- 
labras 



DE GRANADA MUSULMANA. 45 

fraude ni daño para ninguna parte, y hacen constar esto junta- 
mente con los juramentos que se les han exigido, á principios 
del mes de Almoharrem primero del año 852 (Marzo de 1 448). 
Mohámed ben Saad y Mohámed ben Adich y Abuomar ben 
Ahmed ben Uahuí. 

J^j ^^ ^'1 Je ¿! Ju ^=.;.n ^,^^\\ ¿]\ ^j:^ 

í^.\jj>j S,:)',^^» »j:^¿vs^ Jj-^s^sli/» áJJI J--i:¿J C^.^r>' K-';-^' , .'-:$' lÁ» 

JJLO! ^LOl .^^n!! ^^J! .Un|! ^UM J3L..M :t.^3, jvyt 



JU-3! ^^yt jL^jl U'_¿J1 U'J! JUJ! \JJ\ JJ^\ 

j,^\ ^.^L J:.^! .^^^ j^^! j^^\ ^^py. ^^!, 
J3! j^ j.^1 j-^-i^j^ ^~Ji ^^^^ ^c^"-" -}^^ ^<iy^\ 

^Wl ¿.131 j^s^^! j^_^^J!^ J/^! j-xw-^l ^,'.0< j.. J3^^.^1 

^^«j^^^íí^ Jc^lL ^=^IL J^^IL ^'-k,J^ ^..U! ^eU! 
^i^Jl 0^1 ^'^J! ^j^i! ^^! \^\ ^^^\ p^\ ^^^\^ 



J^U! j^Uj! J.J.¿3I ^\J^\ _^3Ul ^^^<í^ ..WJ! j.-^^^lt ii3! 

.jLku*.;! lí^^í y! ,^s£:j --ía^s^i oJl **^3l , ¡^--¿j'' ^iii^y'l J-:STrl 

^^.jjjj! ^iiu ^r.}J! ^a^ .i_^t^^!^^AÍ^ .ü^u ^w 

8.^^,0;.^! >._,^1j:.C3!j ¡^ wx3! vji^Us._a:¿3!j 5,^^^¿^_jJ^ vj:^L-^¿J^ ^_,.ws.'-^¿> 

JiW! i¿.J^3| 5^yU clilJ!^^^ ij! j-^- ^/' i^S}\}n\^ 
^»LM ^3Ut ^JLiJl ^^U,M J^L_'l j^Ur3í J.^LJ! M_.-^! 



40 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

j^^-- , h' — ^M S^li-^\ ^^J\ ,k*_'' ^.J' jo'jlH ._^.h 

^^'- J^ ^.'-'' ^-J ^r-^í ^y ^-^^^ J--J (?) ^'j' ^h' (¿) 

o.;¿' SJ^ w4f ^^'^^^ ^¿ í:^-^-^ J.'^ ¿^^ H-^^ i¿'¿r¿ i^-x^ 



V , Y^:^ '. .J?jJ' v/» ,Ijlj.5 > tt_.vw..^a ,'_A„0 ÍjU"-" JJ'S-s ^^.' L--'j' 

Ci ;:íI i^.. i^u íj^. _y--j -^J' i^^ L^^i ^ i^^ ^,^u 

^ . ^ .... ^ ;y . • •• .. ^^..^ 

¿13» íjJl lj^l> ^L_c. JJ! ^oU ^3j.. ^Id^ íN|.^t ^íjJ! 
^r,ljb ^:=.'' <'« ^'i J^ '-'^- '--^- ^ -^^Ji <>'J^ ^<'-U c^- 

J4¿. ^ UJJ J-^c^ .^U ^yJí ^^ .,1^^-^ U j^! ¿^xL^^ 

iJl<:j! -i,.^. ."^1 ..Líl3' a^L í4=^ L¿- Jx; . ;L^. L¿— 
• ^ ( •• ^ ^ \ -^ J^ ■ ^ 



DE GRANADA MUSULMANA. 47 

En el nombre de Dios clemente y misericordioso, Dios salve 
y glorifique al profeta ]\lohárned y á su íamilia y compañeros. 

Este es el contrato. Compró, sean honrados por la gracia de 
Dios sus propósitos (los del comprador), y purificados los moti- 
vos y consecuencias, las circunstancias concomitantes y el éxito 
y feliz consecución de los deseos que se haya propuesto al 
comprar, nuestro Señor y defensor de nuestra religión y de 
nuestros intereses materiales, emir de los muslimes, el sultán, el 
imam, el califa, el héi-oe, el rey, el justo, el liberal, el caritativo, 
el que es la columna más firme y el refugio más seguro, el ca- 
paz, el bienhechor, el protector, el defensor, el sabio, el dili- 
gente, el noble, el sincero, el pródigo, el generoso, el de carác- 
ter más dulce, el más afable, el muy humilde, el muy temeroso 
de Dios, el muy continente, el muy devoto , el muy piadoso, el 
siervo de Dios, el contento con Dios, el penitente, el asceta, el 
bondadosísimo, el confiado y resignado con la voluntad de Dios, 
el santo, el campeón del islamismo, el que se ha hecho dueño 
de diversos lugares y vecindades, el vencedor, el fortificado y 
asistido por Dios, el felicísimo, el perfectísimo, y el sin igual 
Abtiabdála, el \-ictorioso por Dios, el que lucha por seguir la 
senda de Dios, hijo del grande entre los príncipes y magnates y 
vastago de reyes altos y esclarecidos, el excelso, muy poderoso, 
muy alto, muy noble, muy lamoso, muy elevado, muy ilustre, 
el preclaro, el excelente, el notable, el eminente, el que es no- 
ble apoyo ó sostén, el brillante, el celoso por la guerra santa, el 
que no tiene igual en la honrada ciencia de las virtudes, el bue- 
no, el bravo, el glorioso, el magnífico, el santificado, el agracia- 
do AbulcJmyux Nasr^ hijo de nuestro Señor, el sultán poderoso 
é imam grande y preclaro, el héroe, rey de ambas costas y 
campiñas, el de las expediciones guerreras y conquistas pere- 
grinas, el de los escuadrones victoriosos y hazañas ilustres, que 
prueban ser propias únicamente de un gran califa, \-estigios de 
califa, el justo, el bondadoso, el liberal, el celoso por la guerra 
santa, el bravo, el formidable, el victorioso, el intrépido, el pró- 
digo, el generoso, el perfecto, el santo, el agraciado por la virtud 
de Dios, el contento con Dios, emir de los muslimes Abuabdála, 



48 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORLA.. 

hijo de califas celosos por la guerra santa y de iinanics de recta 
gobernación, Dios conceda á su reino las circunstancias próspe- 
ras que antes tuvo, y le lleve la consistencia del imperio y la 
reparación de la patria y de los negocios públicos; del intendente 
ó administrador de su majestad y más pura de sus grandes gra- 
cias, el caid, el dignatario, el liberal, el único, el excelente Ibra- 
him ben Mohámed ¿ben Aub? (Dios le conserve y asegure en su 
honor y dignidad), el que vende por parte de la Casa del Teso- 
ro público, un fruto de Dios excelso, en virtud de la feliz admi- 
nistración que le está encomendada, el que pone autorizada- 
mente en manos de aquél (del emir) todo el baño de la ruina, el 
conocido por el baño de Axautar, situado dentro de la ciudad 
de Granada (guárdela Dios excelso), y cuyo nombre entre los 
bienes propios de la Casa del Tesoro público, pro\áene de su 
restauración , con sus derechos y gravámenes, sus entradas y 
salidas y con todos sus provechos y accesorios. Realiza la com- 
pra (el emir) de manera perfecta, y su precio total 650 dinares 
oro, equivaliendo cada diñar de estos á 75 dirgems de plata 
contante, de los que 80 suman una onza, los cuales tomó el ven- 
dedor y pasaron á sus manos desapoderándose de ellos el com- 
prador; y ciertamente se hará todo lo preciso para convertirlo 
(el baño) en doncella ilustre ó bien nacida (quiere decir en man- 
sión noble ó ilustre), y con esto quedará firme el término de 
la concordia, y se adjudicará á la más noble de las partes, á la 
de nuestro Señor (Dios excelso le asista), el dominio del baño 
mencionado, resultando perfecta la adjudicación, conforme á la 
zuna (ley tradicional) y al derecho de recoger la garantía, y no 
deja el vendedor á favor de la Casa del Tesoro público resto de 
derecho en modo alguno; y después que lo ha examinado de 
parte de nuestro Señor (hágale Dios victorioso) quien le merece 
confianza, y éste le ha informado sobre su situación actual y so- 
bre lo que hay en él de ruina y destrucción, y se ha realizado el 
acto á su deseo, jura ó testifica en nombre de nuestro Señor 
(Dios excelso le ayude), en aquello que se le ha encomendado, 
aquel á quien ha confiado su juramento, como si fuera su misma 
persona, y ello es un testimonio perfecto; y lo testifica el inten- 



DE GRANADA MUSULMANA. 49 

dente, el x'cndedor, en lo que depende de él, y lo reconoce es- 
tando sano y bueno, y declara la sanidad de su inspección y que 
actualmente se halla en ejercicio de la alta intendencia ó procu- 
ración, y. la fecha, principios del mes de Dios, Almoharrem, 
primero del año 852. Dios nos'haga conocer su bien y su pros- 
peridad. 



Si se estudia el anterior documento con fin histórico, lo pri- 
mero que se ofrece á nuestra mente es pensar que el baño que 
en él se menciona con el nombre de baño de la ruina ó de 
AxaiLtai , no puede ser otro, entre los varios que se citan como 
existentes en la corte de los Nazaritas, que aquel que todavía 
subsiste con el nombre de Bañuelo en el interior de la casa nú- 
mero 37 de la Carrera de Darro, esquina á la calle por donde se 
baja desde la Concepción, y que hoy podemos apreciar, pero 
en estado de inminente ruina. 

En provisión de donaciones hechas por los Reyes Católicos 
al [Monasterio de San Jerónimo en 1494, se llama al baño de re- 
ferencia, al decir del Sr. Eguilaz, baño de Chance, corrupción, al 
parecer, del nombre arábigo Xautar ó Xauter, que precedido 
del artículo se lee en el documento arábigo, habiendo perdi- 
do la letra líquida final, transformándose la (Ir) / enfática ó pa- 
ladial arábiga en 0, y transcribiéndose por nuestra ch la i^ arábi- 
ga, caso este último muy frecuente. 

Además, al reverso del documento arábigo se lee en antigua 
letra castellana el siguiente apunte: del baño de Alxautar xunto 
á las casas principales, y aunque ignoramos cuáles fuesen las 
casas principales á que se hace alusión en las palabras citadas, 
sabemos bien que en ningún otro barrio de Granada se observa 
un mayor conjunto de antiguas casas palacios que en el que 
se halla enclavado el actual Bañuelo. 

Añádase á esto que en el documento, objeto de este estudio, se 
dice expresamente que el baño llamado de Axautar pertenecía á 
las propiedades de la Casa del Tesoro público, á la Casa del Dinero 
(traduciendo literalmente), y que entre los escritores castellanos 

TOMO XLVIII. 4 



50 boletín de la real academia de la historia. 

de Granada, de la reconquista acá, se habla de una casa llamada 
de la Moneda, que dicen existió próxima al lugar donde se halla 
la casa del bañuelo, en el gran solar que hay delante de la Igle- 
sia de la Concepción. Y ahora cabe preguntar: ¿"Esa casa llama- 
da de la Moneda por los escritores castellanos antes citados, será 
la misma Casa del Dinero, Casa del Tesoro (J^l O— ') men- 
cionada en el documento arábigo? No nos atrevemos hoy á 
formular respuesta en sentido afirmativo, pero es de sospechar 
que así fuese, y que la llamada Casa de la Moneda no fuera 
precisamente la que se destinó ó construyó para Hospital por el 
sultán Mohámed V en el año 1 365 á 1 366, según consta por la 
inscripción de la lápida hallada en ella, que se conserv^a en el 
Carmen de la Alhambra, hoy llamado de Arratia, sino otro edi- 
ficio contiguo ó adosado á éste, á no ser que se suponga que 
después de servir de hospital, en años posteriores fuese destina- 
do el mismo edificio á Casa del Tesoro público. 

Aparte de esto, sabemos por el documento precedente que el 
baño de Axautar debió ser de gran antigüedad, que H-gó á ser 
arruinado, que en 1 448 era adquirido por el emir reinante con 
el propósito de restaurarlo, y por esta razón se le llamó luego el 
baño de la ruina. 

Mas, ¿quién fué este emir comprador y restaurador del baño 
de Axautar.-* El documento arábigo, tan difuso en títulos y frases 
laudatorias de los emires que en él se citan, es en extremo \'ago 
respecto á sus nombres genealógicos. Del comprador solamente 
dice Abuabdála; mas como este sobrenombre lo llevaron todos 
los Mohámed de la dinastía, no es dato suficiente para precisar 
por el cuál sea el comprador del baño mencionado. Se hace pre- 
ciso recurrir para esto á la fecha del documento, que es del año 
852 de la hégira (1448 de J. C), y á ser cierta la genealogía es- 
tudiada por D. Emilio Lafuente Alcántara (l), el emir compra- 
dor del susodicho baño tiene que ser el llamado Abuabdála 
Mohámed X, pues éste, según la cita de genealogía, reinó de 
1445 á 1453. Pero es el caso que en nuestro documento arábigo 

(i) I?iscr¿pci07tes árabes de Granada. 'íslaúriá, i'Sí^f). 



DE GRANADA MUSULMANA. 5 1 

se llama al emir comprador hijo de Abulchuyux Nasr, hijo de 
Abuabdála; mientras que en la genealogía de los reyes Nazaritas 
del ilustre arabista citado, se dice hijo de Otman Alahnat (el 
■Cojo). 

A primera vista podría resolverse esta dificultad explicando, 
como se ha hecho en algunos casos, la palabra .j1 del docu- 
mento, no en su sentido propio de hijo, sino como descendiente 
en mayor ó menor grado; y entonces había que pensar en que 
■el Abulchuyux Nasr del documento íuese el que se cita como 
cuarto rey de la dinastía, que así se nombró, y que el último 
citado, ó sea Abuabdála fuese el famoso fundador de la dinastía 
Abuabdála Mohámed I, ó su hijo y sucesor del mismo nombre. 

Pero esta explicación no nos satisface; más bien creemos que 
la palabra ..y>\ del documento se haya usado en su sentido pro- 
pio de hijo, y que, por tanto, los dos personajes citados Abul- 
chuyux Nasr y Abuabdála son respectivamente padre y abuelo 
directos del emir comprador, á quien se cita también por solo 
el sobrenombre Abuabdála. Pues fijándose en la lectura del 
susodicho documento se echa de ver que al emir comprador y á 
su supuesto abuelo se les llama nuestro Señor, emir de los mus- 
limes, sultán y otros títulos únicos y exclusivos del rey ó jefe 
del Estado, los cuales no se dan al presunto padre; es decir, al 
llamado Abulchuyux Nasr, limitándose á decirle grande prínci- 
pe, magnate, vastago de ilustres reyes. De aquí es de inferir que 
el padre directo del emir comprador no fué un sultán ó rey, 
sino un príncipe de la dinastía Nasr, que, como el cuarto rey 
del mismo nombre, tomaría el sobrenombre de Abulchuyux, y 
que á su vez era hijo de un sultán llamado Abuabdála Mohámed. 

Ahora bien; entre los personajes de la dinastía nazarita, cuya 
genealogía se tiene por más segura, existió un príncipe llamado 
Nasr, hijo del sultán Abuabdála Mohámed V de este nombre, 
que murió reinando en 793 de la hégira (1391). Y esto nos lleva 
á creer que el emir que aparece en nuestro documento como 
conaprador y restaurador del baño de Axautar hubo de ser hijo 
directo del susodicho príncipe Nasr y nieto de Abuabdála 
Mohámed V. 



¿2 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Corrobora todaA'ía más nuestra creencia el hecho de que en 
el documento arábigo se da al tercero de los personajes citados, 
ó sea al presunto abuelo del emir comprador, el título de Alganí 
Bilá (el contento con Dios), que se atribuyó preferentemente al 
susodicho AIohámed Y, y por el cual se le distingue entre los 
otros reyes de la dinastía. 

Al mismo emir comprador del baño de Axautar habrá que 
referir la moneda examinada por el eminente anticuario señor 
Delgado, que copia Lafuente Alcántara (l) atribuyéndola al 
emir Mohámed IX Asaguir (el Chico), donde se lee; 

(Abddla Algálib Bilá (el vencedor por Dios), Moliámcd, hijo 
de N'asr, hijo de Mohámed ( V), hijo de Ytísiif, hijo de Isniaily 
hijo de Nasr. 

]Mas este emir comprador del baño de Axautar, ;puede ser el 
nombrado Abuabdála AIohámed IX Asaguir? Creemos que no. 
La fecha de nuestro documento arábigo, que es de 1 448, lo ex- 
cluye completamente, pues dicho emir, según los historiadores, 
fué decapitado por su ri\-al Mohámed VIII en 1 427. Hay que 
pensar, pues, en un emir llamado Abuabdála Mohámed, que rei- 
nase en la fecha 1 448 que trae el documento, y precisamente 
la Historia señala como reinante, desde 1445 hasta 1453, á 
Abuabdála Mohámed X Alahnaf (el Cojo), quien, de no suponer 
que en parte de esos años hubiese otro emir del mismo nombre, 
cosa muy inverisímil, tiene que ser el comprador y restaurador 
del baño de la ruina ó de Axautar. 

El llamar á Abuabdála Mohámed X Alahnaf hijo de Otman, 
como al principio advertimos, es sospechoso de falsedad. El 
mismo Lafuente Alcántara, refiriéndose á esa genealogía que se 
atribuye á este rey, dice (2): «Es el único rey que no hemos 



(i) Obra citada, pág. 73. 
(2) Obra citada, pág. 74. 



DE GRANADA MUSULMANA. 5.3 

podido justificar en documentos arábigos, y por probable conje- 
tura solamente, puesto que todos le llaman Ebn Otsman, es de- 
cir, hijo de Otsman, y afirman que era sobrino de Alaisar (el 
Izquierdo, Mohámed VIII), añadimos en el cuadro genealógico 
un Otsman, hermano de aquel rey^ considerando á Mohámed X, 
ó el Cojo, como hijo suyo. Creemos conveniente hacer esta ad- 
vertencia y manifestar al mismo tiempo la desconfianza que nos 
inspiran los cronistas castellanos acerca de los parentescos de 
unos re^^es con otros, en vista de las equivocaciones en que 
han incurrido frecuentemente. 

»Sólo nos asegura algún tanto la unanimidad con que todos le 
designan de la misma suerte; pero como podría ser sobrino de 
Alaisar por su madre, dejamos á otro más afortunado en sus 
investigaciones, la aclaración de este punto.» 

Después de esto sólo me resta decir que, Abuabdála Mohá- 
med X Alahnaf, siendo hijo de Nasr y nieto de Mohámed V, 
como se desprende de nuestro documento, no era sobrino, sino 
tio de Mohámed \"III Alaisar (el Izquierdo). 

Mariano Gaspar. 

Catedrático de árabe de la Universidad de Granada. 



IV. 

FUEROS DADOS Á LOS MORADORES DE RIBAS DE SIL, 
POR D. ALFONSO IX REY DE LEÓN. A. 1225. 

«In Dey nomine amen. Noscant tam presentes quam postery 
presenten! paginam inspectury quod ego Aldefonssus Dei gratia 
Rex Legionis et gallecie do, concedo siue otorgo hominibus qui 
morantur en Ripasilis et eorum ssucgessoribus a ponte de Tey- 
xedo usque ad pontem de Sirungello foros quos a tempore auy 
mcy domini imperatoris eos michi constitun (sic) habuysse. 
Sunt autem isti. De villa de Palaciis habitatores debent daré 
Regie \'0ci annuatim in festo sancti Johanis babtiste XV Rellias 



54 BOLETÍN DE, LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

de ferro et XL tructas frescas. De Couas \". Rellias de ferro 
et XL tructas frescas. De Susanne ceram quomodo habent in 
consuetudine et XL tructas frescas qualis potuerint ¡nuenyre. 
ítem in festo sancti Cipriani, de Palaciis XL tructas frescas qua- 
lis potuerint piscary. De Couas XL tructas frescas. De Susan- 
ne XL tructas frescas quales potuerint piscary in flumine Silis 
magnas nel paruas. ítem debend daré pro iantar de Rege de 
cada fogo dúos dúos (sic) cubitos de panno Stopazo de dar et 
de tomar annuatim in festo sancti Martini. Debend autem daré 
medietatem do judegas regis que et quomodo in alus terris dan- 
tur, quam terram ipsa est feble et fragosa. Preterea non debent 
omicidium pectare nec portaticum nec rausum nec manneriam 
nec esquisam nec nupgium in predicta Ripassilis. Debent autem 
moratores ipse terre yre in apellidum domini qui terram tenue- 
rit. Ita quod eadem die quam iuerint ad casas suas Reuertantur 
etqui yre noluerit in illo debed pectare vnum carnarium aud xviii*^ 
denarios, debent et yre cum mandato domini qui terram tenue- 
rit per linguam et nichil in eolio ita quod eadem die possint 
ad domum suam rediré, debetur etiam currere montem domino 
qui terram tenuerit et vnam diem in yuerno et per aliam in 
verano. ítem si matauerint urssum in Ripasilis debent inde daré 
manus domino qui terram tenuerit et si osua (sic) ualuerint tres 
cañados de vino et tres quartas de centeno debent eam daré 
domino terre et si non, non; de alus autem uenacionibus nichil 
debent ey daré, dominus uero terre non debent yre ad calump- 
nias que ibi facte fuerint nisi ey fuerint date per concilium. Vici- 
nus uero cuy a suo uicino calumpnia facta fuerit debed inde re- 
cipere sanamentum per bonos homines si ei ipse suus uyginus 
uoluerit sanare et sinon tune demum debed inde domino terre 
querelary ud fagiat sibi directum. Preterea de ipsa Ripa homines 
non debent daré fideyusores nisi in v. solidos pro calumpniam 
qua fecerint qualicumque. item quinqué iuratores de ipsa Ripasi- 
lis debent vincere calupmniam de quingentis solidis. item non 
debet ibi fieri calda. Preterea quinqué iuratores predicti debent 
uincere xii homines de alia térra, montary autem de ipsa térra 
non debent daré terraticum de sua venagione usque ad aquam 



FUEROS DADOS A LOS MORADORES DE RIBAS DE SIL. 55 

de Xardaiiiel. Est autem predicta térra de Ripasilis cautata per 
montem de Siruncello per Riuum de Sile ad Infestum ubi cadit 
aqua de campo per autarium de Román et per aquam uyerizo 
de monteendo a la undina ad uallem de egua ad outerios super 
casa de campo verizo de omnenzon ud boiüam de Villarino et 
ad brenolam de saxo et per turriam ad coUadam furadam aqua 
de Oria a prono ubi cadit in Sil per Sil en prono ad pontem de 
teyxedo, Rio de teyxedo ad Infestum a cabo de Teyxedo a cabo 
de la Spina ad bouiam de brannam de cabo ad cornu de pena 
maiori ad coUadam Rio da Sirungello a prono ubi cadit in sil. 
Quisquis igitur intra cautos istos per forgiam intrauerit uel ibi 
uiolengiam uel fortiam fegerit vel inde aliquid per forgiam extra- 
xerit erit meus forefcctosus et mi uel sucessoribus meis vi. milia 
solidos pectabit et mealiam de auro. Preterea si seruus alienus 
cognito intrauerit intra cautos predictos liquet dominus suus 
ueniat post illum non debed eum ibi prendre nec male judicare 
set post nouem dies moratores ipsius terre debet eum inde iac- 
tare. Facta carta apud Laziana u die lulü. Era !M. CC. Ixiii.» 

Hállase esta carta de fuero inserta en un privilegio rodado 
de Alfonso XI fechado en Segovia á 20 dias de Mayo Era de 
mil e trescientos e ochenta annos, en el segundo anno que el 
Rey don Alfonso venció al poderoso Albohagen Rey de Ma- 
rruecos et de Fez et de Sugulmega et de Tremegen et al Rey 
de Granada en la batalla de Tarifa que fue lunes treynta dias de 
Octubre era de mili et trezientos et setenta et ocho annos en 
veynte et nueue annos que el sobredicho Rey don Alfonso 
Regnó. 

Pertenece este documento á la Biblioteca de la Real Acade- 
mia de la Historia, á la cual ha sido donado por conducto del 
limo. Sr. D. Gumersindo de Azcárate. 

Por la copia, 
Vicente Vigxau. 



56 BOLETÍN DE LA REAL ACADEML\ DE LA HISTORIA. 



V. 
DOS LÁPIDAS VISIGÓTICAS 

Llafranch. 

En la costa marítima de la provincia de Gerona, y al occiden- 
te del desagüe del Ter, entre los cabos de Bagur y de Palamós 
está el de San Sebastián; y al abrigo de éste la ensenada de 
Llafranch con su barrio de pescadores; la cual es puerto de la 
villa de Palafurgell, á cuyo término pertenece (l). Del suelo, 
próximo á la playa de Llafranch, donde se encontraron, fueron 
llevados á Palaturgell por su dueño tres fragmentos epigráficos 
de mármol blanco. Conocedor de su mérito, á buen precio los 
adquirió D. José Pella y Forgás, sacando á luz poco después en 
el tomo IV de su Historia del Ampiirdán (Barcelona, 1881), el 
texto del epígrafe que procuré suplir y la traducción que leal- 
mente me atribuye. Conserva los fragmentos en su poder, que 
por desgracia no figuran en la obra postrera de Hübner (2); y 
de ellos acaba de enviarme la adjunta fotografía, que importa 
dar á conocer para bien fundar el estudio crítico de tan insigne 
monumento. 

El carácter paleográfico es de fines del siglo v, ó de principios 
del siguiente. La D propende á tomar la forma angular de la 
griega, que asomó á partir de aquel tiempo (3) y se destaca en 
el remate del renglón tercero, ó en el centro del monograma 
trilítero RVD. 



(i) Derrotero general del Mediterráneo, redactado en el Depósito Hidro- 
gráfico, tomo I, pág. 428. Madrid, 1873. 

(2) Inscriptiomim Hispaniae christianarum supplementum. 'QevMn, 1900. 
Véase el tomo xxxvii del Boletín, pág. 521. 

(3) Véase el tomo xlyii del Boletín, pág. 378. 



DOS LAPIDAS VISIGÓTICAS. 



57 



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fií^G) Cíz;^/y<7 coniugi óptimo, 

L /p- z>/ /¿/Vt' quiesceiit! , Caesaria. 

[ Condit in\ hiinc tumuhim Carudi 

[co]nii/gis artas 
[Caesar/a il]lacrimans igno- 

\io\ litare coniímx. 
\^Hinc err]ore viae se\nio 



pie]tate profec[tnm 
Exctpiíint magni regem 

{su'per aethera ca\??ipi. 
[C/t paradisiacas] liceat 

[milii visere se]des, 
[Dux eL^lumeii e]ris; 

[ ñdae ínemor esto ii/galis.] 



A Carudo, su óptimo esposo, que en ]a paz de Cristo descansa, erigió 
Cesaria este monumento. 

En este túmulo de playa ignota, vertiendo lágrimas, Cesaria encierra 
los restos mortales de su esposo Carudo. 

Aquí aportó. Vejez cansada, azaroso viaje, piadoso anhelo de ver á Dios, 
le hicieron partir de esta vida. 

De aquí se ausenta. Los grandes campos del puro éter, elevadísimos, 
como á re)' le acogen. 

Para que pueda yo ver un día el paraíso, mi luz, mi guía has de ser tú. 
Acuérdate de tu fiel esposa. 



58 boletín de la real academia de la historia. 

El anciano Cánido murió piadosamente y fué enterrado junto 
á la playa de Llafranch, desconocida para él y para su afligida 
consorte. Las ideas expresadas por ignoto littorc y enwc viae 
están literalmente sacadas del libro vii (versos 1 24 y 199) de la 
Eneida; y, á no dudarlo, manifiestan el término de una larga é 
insegura travesía por mar, quizá impuesta por forzoso destierro. 
Recuérdese que al suscitar Alarico II fiera persecución contra 
los católicos, que le había de costar la vida á manos de Clodoveo,. 
desterró á no pocos magnates del clero y de la nobleza, entre 
los cuales se contaron San Volusiano, obispo de Turs (año 498), 
San Cesarlo de Arles (506) y quizá nuestro Carudo. Ni este 
nombre, ni el de Cesaría están registrados por lápidas españolas, 
diversas de la presente. En las del mediodía de Francia, que ha 
coleccionado Le Blant (l), hallamos epígrafes funerales del 
siglo VI dedicados á la memoria de personas así, ó de un modo 
semejante nombrados: Carusits^ Caesaria, Caj'usa^ siendo asi- 
mismo notable que á fines del siglo vi Cariundiis se decía el 
obispo de Nantes. Por todo lo cual, no será temeridad presumir 
que Carudo vino desterrado por Alarico de las orillas del Róda- 
no á- las del Ebro, y que arrastrado por ciega tempestad ó que- 
brantado por la dificultad de la travesía, 

Sive errore viae seu tempestatibus actus, 
arribó, moribundo ó muerto, á la ensenada de Llafranch; donde 
su viuda le consagró tan lastimoso y cristiano recuerdo. 

Los suplementos que doy á la postrera parte del epígrafe, 
acomodándome al bello estilo de la primera, no pasan de conje- 
tura, íundada en textos (2) de autenticidad no dudosa. 

Valencia. 

Justiniano, obispo de Valencia, doctísimo y religiosísimo, flo- 
reció, según lo refiere San Isidoro, reinando Teudis. De su epi- 

(i) Inscriptions chrétiennes de la Gaide, números 375, 597 y 663. Pa- 
rís, 1856. 

(2) Le Blant, tomo 11, páginas 407 y 41 1. — Hübner, números 34, 49, 86, 
142 y 165. 



DOS LÁPIDAS VISIGÓTICAS. J^ 

tafio, que comenté (l), se desprende, que su pontificado duró 
veinte años y ocho meses (años 527-548), haciéndose notar por 
la reparación de antiguos y construcción de nuex'os teniplos: 

«Nova templa constmens vctustaque rcstaurans. 

Virgines instituens monachosque gubcrnans.» 

Ningún otro monumento epigráfico había venido á corrobo- 
rar hasta hoy esta verdad histórica; pero el reciente derribo de 
la denominada cárcel de San Valero en la ciudad del Turia , ha 
puesto de manifiesto una inscripción insigne, que espero no será 
la única ilustrativa del genio arquitectónico de tan glorioso prín- 
cipe de la iglesia. 

El historiador de Valencia, D. José Martínez Aloy me es- 
cribe (2): 

«Hace algunos meses se procedió al derribo de la casa núme- 
ro 4, situada enfrente la catedral y en la plaza de la Almoina 
de esta ciudad , que contuvo la capilla de San Valero , erigida 
en 1719 para perpetuar la tradición de haber sido este sitio el 
de la cárcel donde estuvo preso aquel santo obispo de Zaragoza. 
Demolido el edificio, y abiertos los cimientos para levantar otro, 
tuve ocasión de observar allí vestigios importantes de arquitec- 
tura romana y visigótica. Separé algunas piezas que el dueño me 
consintió destinar y llevar al Museo. Entre ellas fijaron particu- 
larmente mi atención , tres fragmentos de una lápida de fino 
mármol blanco, que en el subsuelo se encontraron á 2,70 m. de 
profundidad; los cuales al momento compaginé, y cuya fotogra- 
fía le envío. 

Forman la primera mitad de un cuadrilongo, partido por su eje 
mayor de arriba abajo, alto 52, ancho, de 24 á 29 cm. La lati- 
tud de esta parte primera viene á ser, por término medio, la mi- 
tad de la longitud. Las letras, altas de 35 mm., debían ocupar en 
el ábside del edificio un puesto análogo al que obtiene la inscrip- 
ción del rey Recesvinto en la basílica de San Juan de Baños (3). 

(i) Boletín, tomo xxxvii, páginas 512-514. 

(2) Cartas del 5 y 10 de Diciembre de 1905. 

(3) Hübner, núm. 143. Véase el fotograbado de esta inscripción en el 
tomo xLi del Boletín, pág. 490. 



6o 



BOLETIX DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



Este descubrimiento lo verifiqué en sábado, 28 de Octubre. 
Al día siguiente, noticioso de mi hallazgo D. Luis Tramoyeres, 
Secretario de la Academia de San Carlos de esta ciudad y 




Correspondiente de la Real de la Historia, se dirigi(3 al mismo 
sitio, y tuvo la suerte de encontrar, revolviendo escombros, 
otros dos fragmentos de la inscripción; los cuales reunidos 
corresponden á la segunda parte de ella, que creí perdida; aun- 
que por desgracia no la completan. El primer fragmento da los 
remates de las siete primeras líneas, por este orden: I.°, rnuit ( l); 
2.°, la; 3.°, linos; 4.°, itis; 5.°, anuo; 6.°, bi; 7.°, vt. Que son rema- 



(i) Trabadas la ;/ y la /. 



DOS LÁPIDAS VISIGÓTICAS. 6 1 

tes se ve claro por la cenefa horizontal superior y perpendicular 
del cuadro á que se allegan, siendo muy de notar que los ren- 
glones pares (2.°, 4,° y 6.") son algo más cortos, y distinguen con 
puntos triangulares de puro estilo romano el hueco breve que 
los separa de la cenefa. El otro fragmento se aparta de esta ali- 
neación, aproximándose á la parte primera y ofreciendo esta 
serie de letras: renglón 6.°, rim (l); 7.°, sÍ2ts idc; 8.°, aprossus] 
9.°, mine aur; 10. °, quinqué.-» Hasta aquí el Sr. [Martínez Aloy. 
Con estos antecedentes no es difícil darse cuenta del sentido 
general de los diez hexámetros, que por vía de conjetura recom- 
pongo así: 

* Constnictiim r\enovatur opiis dum sécula cií'rrunt. 

* Füstigium qms[nam grandi super exiulit mi\la ? 
^ Nempe nam im\modicos fatisceiis egerat ajinos. 
■* Hoc probidens\tectis est Justiniamis av^Jtis 

" Tertio aniisies [regiiajiHs Theiidis íji] muio. 

'° Robore C07itríjbimnt arcas, tegulisque co]rimb¿ 

' Aptantiír himi, tájnpli ob ifsiiis ideam. 

** Fjilbida pr etérea [staiit acroierPa prossus. 

^ La?}inüna, stib lato [lu]mine aur\ata renidens, ] 

'° \Cur\miiie cum soUd{o fíilc¡tur\ qumque\cohLmiiis.'\ 
Al correr de los siglos, construida una obra, hay que renovarla. De tan 
gran basílica, como ésta lo es, quién ha pensado en restaurar la techum- 
bre.^ La cual amagaba desplomarse bajo el peso de años excesivos. En 
ello ha entendido ya la providencia del obispo Justiniano, en el año ter- 
cero que contamos del reinado de Teudis. Contribuyen á esta restaura- 
ción, por una parte, lo firme de las arcadas, y por otra, lo gallardo de las 
antefijas del cornisamento donde los corimbos de la yedra, símbolo de la 
itimortalidad, reflejan la idea capital suscitada por la vista del edificio. For- 
madas de puro jaspe, descuellan efigies (de Santos) sobre las acroteras. 
Una lámina de metal dorado rodea la fuerte cúpula, y parece sonreír ba- 
ñándose en el esplendor del astro del día. Cinco son las columnas que la 
sostienen. 

Por su crismón y paleografía, esta inscripción se coloca en el 
siglo VI. Pruébalo, además, su estilo gramatical, que, degenerando 
del corriente en el siglo anterior, dio un nuevo paso hacia el ro- 
mance^ ó latín rústico, cuyo estado lamenté hablando de una ins- 
cripción hebrea de Auch (2). En esta de Valencia ocurren evi- 
dentes solecismos y licencias prosódicas que manifiestan por un 

(i) Cortada la »z y repartida entre éste y el otro fragmento. 
(2) Boletín, tomo xlvii, pág. 378 



62 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

lado la fonética entonces prevaleciente, y por otro la tendencia 
del acento á suplantar la ley de la cantidad : jastigíum con la 
primera i breve; nam immodicos sin q.c\X\'^'&\'&\ probidens con la o 
breve en lugar de providens] tertlo antistes abreviando también la 
o y exceptuándola de la sinalefa; hivii por /;;//; ideam con la e lar- 
ga como en francés y en castellano (l)\fíLlbida ^or fulvida, dimi- 
nuti^^o áe fií Iva; pros sus y lamí nina en vez ác prorsus y lamina. 

El principio del reinado de Teudis, no bien precisado toda- 
vía (2), se limita por dos extremos: el 5 de Diciembre de 531 y 
el 21 de Febrero de 532. El obispo Justiniano, puso cima á la 
obra, de la que trata la inscripción, en el año 534, ó muy poco 
antes ó después. 

El templo que restauró Justiniano era antiguo. ¿Qué templo 
era y cuándo se fundó.? Opino que fué la catedral, en cuya pro- 
ximidad se ha descubierto la inscripción; y si esto es verdad, re- 
sulta un nuevo argumento para remontar la serie de los obispos 
de Valencia por lo menos hasta el imperio de Constantino el 
^klagno, cuyo feliz advenimiento cubrió el orbe cristiano de sun- 
tuosas basílicas. 

Al propio tiempo que Valencia se gozaba de poseer un pre- 
lado tan celoso de abrillantar el culto católico, aplaudía con igual 
moti\"o Tarragona á su metropolitano Sergio (años 5i9"554)' Del 
cual, asimismo, consta por su epitafio (3), que restauró el coro- 
namiento arquitectónico de la catedral Tarraconense y se esme- 
ró en proteger y difundir, por su propia cuenta, la fundación de 
monasterios: 

Sollers, magnanimus, pius, ingenio cato 

Hic quiescit in túmulo Sergis pontifex sanctus; 

Qui, sacrí labeniia restaura?is culmina templi, 

Haud procul ab urbe construxit coenobium sanctum. 

Madrid, 15 de Diciembre de 1905. Fidel Fita. 



(i) La razón se explica por el acento griego: Ioíol. Véanse á este pro- 
pósito las doctas observaciones del P. Arévalo sobre la métrica de Pru- 
dencio (Migne, Patrol. lat., tomo lix, col. 728. París, 1862. 

(2) Boletín, tomo xxi, pág. 15. 

(3) Boletín, tomo xxxvii, pág. 510. 



VARIEDADES 



I. 

INTERPRETACIÓN DE LAS FECHAS SABÁTICAS DE LOS JUDÍOS. 

La Séfira ú Otner. 

En nuestras Tablas de raiitcción del cómputo hebraico al cris- 
tiano y viccvcisa, se explica el modo ordinario de señalar los 
judíos las fechas mensuales; pero en algunas inscripciones he- 
braicas aparecen las lechas de los meses relacionadas con los 
sábados, en que se lee alguna sección del Pentateuco. 

Para interpretar bien estas fechas, llamadas sabáticas, y redu- 
cirlas al cómputo cristiano, es necesario primeramente a\'eriguar 
la fecha mensual hebraica á que corresponden, y después con- 
vertir ésta en la correspondiente cristiana. 

En los sábados sucesivos de cada año, excepto cuando en 
dicho día se celebran algunas fiestas, etc., se lee una sección ó 
parte del Pentateuco y á cada sábado se le designa con el nom- 
bre de la lectura que en dicho día se hace. 

Así, por ejemplo, el sábado en que se lee la sección ó parte 

Haziiiit ó Bcrcsit ó Scmot, se le llama simplemente Hazinu ó 

Beresit ó Semot. 

Los días de, la semana, precedentes á un sábado, se expresan 
del modo siguiente: 

Domingo, por ejemplo, que precede al sábado llamado Se- 
mot, se expresa por I Semot; lunes, 2 Semot; martes, 3 Seinot; 
miércoles, 4 Semot; jueves, 5 Semot; viernes, 6 Semot, y sábado, 
simplemente Semot. 

Es, por tanto, necesario para interpretar, sin equi\ocaciones 
y de un modo pronto y fácil, las fechas sabáticas formar: I.° Un 



64 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

cuadro ó tabla que contenga las \'aricdadcs de años hebraicos 
con expresión abreviada de los mismos, de modo que á primera 
vista sepamos cuál es la feria en que cada variedad de años 
comienza. 2.° Sabiendo ya esta feria inicial del año, formaremos 
para cada variedad de años una tabla, en que se vean las fechas 
que son sábados en cada mes, y al lado de cada sábado pondre- 
mos la lectura del Pentateuco que le corresponda. 

Estos cuadros ó tablas son los que hemos formado y designa- 
mos con los números ordinales: 

I- , 2. , 3. , 4 I:). 

Antes de explicar el modo de usarlos, daremos la siguiente 
demostración de que sólo existen catorce variedades de años 
hebraicos. 

Parece, á primera vista, que matemáticamente debería haber 
24 \'ariedades de años hebraicos,' pues siendo seis sus especies 
(véase el cuadro núm, l), y como el año puede comenzar por 
cuatro ferias (l), el producto de 6 X 4 = 24, expresa matemáti- 
camente el número de \'ariedades posibles en años hebraicos. 

Sin embargo, en realidad, sólo existen catorce variedades. 

En efecto, fijándose en el año común deficiente, no es posible 
que comience por las ferias j, ó 5". El año común deficiente consta 
de 353 días, ó sea de 50 semanas justas y 3 días; si comenzara 
por feria 3 ó por feria 5, su último día sería feria 5 (jueves) ó 
feria 7 (sábado), 3", por tanto, el año siguiente comenzaría por 
feria 6 ó por feria I, y como nunca el año hebraico comienza 
por las ferias I, 4, 6, resulta que tampoco el año coniitn deficiente 
puede comenzar por las ferias J, ó 5. 

Luego sólo hay dos variedades de años comunes deficientes, que 
son, unos que comienzan por feria 2 y otros que comienzan por 
feria 7. 

Siguiendo el mismo procedimiento, demostraríamos que sólo 
hay dos variedades de años comunes regjilarcs, expresadas abre- 
viadamente por 3r 3' 5r: tres variedades de años comitncs abun- 
dantes que son 2a, 5a y 7a: tres variedades de años embolismales 

(i) El año hebraico sólo puede comenzar por las ferias 2, 3, 5 ó 7. 



INTERPRETACIÓN DE LAS FECHAS SABÁTICAS DE LOS JUDÍOS. 65 

deficientes 21), 5D y 7D: iLua sola variedad de años embolismales 
regulares 3R: y, finalmente, tres variedades de ailos embolisma/es 
abundantes, 2 A, S-'^ y /A. 

En total catorce variedades, según vemos en el cuadro nú- 
mero I. 

Ejemplos en que se ve el modo práctico de hacer uso de las 
tablas. 

Sea el año hebraico ^66'^: deseainos saber á que fecha men- 
sual cristiana corresponde la fecha sabática ^ Semot. 

En las Tablas de reducción de anos hebraicos á cristianos, ve- 
mos que el año 5665 hebraico comenzó el día jo de Septiembre 
de 1904 y pertenece á la variedad 7 A, esto es, que comenzó 
por feria 7 (sábado) y que es año embolismal abundante: busca- 
remos en la tabla de <íLecturas sabáticas para años de la varie- 
dad 7^*) ó sea, núm. I 5 la <íLcctura ó sección del Pentateuco 
Semot y veremos que corresponde al día 2j del mes Tebeth: el 
día ¿j. Semot, cuya fecha deseamos saber, es el miércoles anterior 
al sábado Semot 23 de Tebeth, ó sea el día 20 del mes Tebeth. 

En nuestras Tablas de reducción del cómputo hebraico al cris- 
tiano y viceversa, buscaremos la tabla de fechas mensuales para 
años de la especie A que en la parte superior dice 10 de Sep- 
tiembre, y allí veremos que el día 20 de Tebeth corresponde al 
día 28 de Diciembre (de 1904). 

Por tanto, la fecha 4 Semot del año 5^65 corresponde al día 
28 de Diciembre de 1904, y fue un miércoles, pues el año 5665, 
según hemos dicho, comenzó en tm sábado, y, por consiguiente, 
el mes Tebeth comenzaría en un viernes y al día 20 de este mes 
corresponde ser miércoles ó feria 4. 

Ejemplo 2.° En la piedra sepulcral de R.- Salomón, hijo de 
R. Hayyim, citada por Schwab en la obra Rapport sur les ins- 
criptions hébraiques, pág. 2^", se dice «.que partió para el Edén 
el j° día de la sección Emor del año jOjS». 

El año 5038 comenzó el día 30 de Agosto de 12 77 y tuvo por 
determinante 2 A (v. Tablas de reducción del cómputo hebraico 
al cristiano y viceversa, pág. 97). 

P2n la Tabla de Lecturas sabáticas para años de la variedad 

TOMO XLVIII. 5 



66 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

2 A, señalada con el núm. 13.°, veremos que la sección Emor 
corresponde al día 13 de Jiar: el día 3.'' de la sección Emor fué 
el martes g de Jiar del año 5038- 

Buscaremos en nuestras Tablas de reducción del cómputo he- 
braico al cristiano (v. pág. 287), la señalada con la letra A, 30 de 
Agosto, y veremos que el día 9 de Jiar corresponde al 3 de Mayo 
(de 1278). Este día fué martes, pues el año comenzó por lunes y 
Jiar también comenzaría por "lunes, y, por tanto, el día 8 de Jiar 
sería lunes y el día 9 martes. 

(Otro ejemplo. M. Schwab, en la obra citada, pág. 276, cita 

otra inscripción que dice: que partió para el Edén el 3° día 

de la sección Bemidbar del año (50)26. 

El año 5026 comenzó el día 12 de Septiembre de 1 265 y tuvo 
por determinante 7a, esto es, comenzó por sábado y fué año co- 
mún abundante. 

En la Tabla de Lecturas sabáticas para años 7^) señalada con 
el núm. S.'', \-emos que la Lectura Bemidbar correspondió al día 
2 de Siwan: por tanto, el día j." de la sección Bemidbar, que \'e- 
mos en la inscripción, corresponde al día 2"/ de Jiar, que fué mar- 
tes: el 27 de Jiar corresponde al día 4 de Mayo. 

En resumen, el 3.° día de la sección Bemidbar del año 5026, 
es en nuestro cómputo el día 4 de Mayo (martes) de 126Ó. 

Ejemplo 3.° En la pág. 2'/2, de la obra ya citada de Schwab, 
leemos: 

«He aquí la estela sepulcral da la señora Belschath (¿Bele- 

Assez.^), hija de que partió para el Edén el día j." [martes) de 

la sección Vayeseb del año treinta y cinco del cómputo peque- 
ño (5035)-» 

El año 5035 comenzó el día 3 de Septiembre de 1274 y tuvo 
por determinante 2A (v. nuestras Tablas de reducción del cóm- 
puto hebraico al cristiano y \-iceversa, pág. 97). 

En la Tabla de Lecturas sabáticas para años de la varie- 
dad 2 A, señalada con el núm. 1 3, vemos que la sección Vaye- 
seb corresponde al día 23 del mes Casleu: el día 3.° (martes) de 
la sección Vayeseb sería, por tanto, el día 19 de Casleu: este 
día del año 5035 corresponde al día 20 de Xo\-iembre del año 



INTERPRETACIÓN DE LAS FECHAS SABÁTICAS DE LOS JUDÍOS. 67 

1274 de nuestro cómputo, como puede verse en nuestras la- 
bias, pág. 291. 

May casos en que desde una lectura sabática hasta otra del 
Pentateuco, transcurren 15 y aún 21 días, porque en los sábados 
intermedios se celebran algunas fiestas, generalmente. 

Así, por ejemplo, el día 8 (sábado) del mes Tísri del año 5665 
se leyó la sección Hazinu, y hasta el día 29 (sábado) del mismo 
mes, no se leyó la sección Beresit: los días comprendidos entre 
el 8 y el 29 de Tisri, se expresan por orden de semanas, refi- 
riéndolos siempre al sábado Beresit. Los días de la primera se- 
mana se llaman, desde el domingo, I Beresit I, 2 Beresit I, 3 Be- 
resit I, etc.: los de la segunda semana, desde el domingo, se 

llaman, I Beresit II, 2 Beresit II, 3 Beresit II etc., y los días 

de la tercera semana serán, desde el domingo, I Beresit III, 
2 Beresit III, 3 Beresit III, etc., hasta llegar al sábado 29 llama- 
do Beresit. 



68 



boletín de la real academla de la historl\. 



Núm. 1. Cuadro que contie7ie los géneros, especies y variedades 
de años judaicos. {Los números 2, 3, 5/ 7, significan las fe- 
rias ó días de la semana en que puede comenzar el año ju- 
daico . Las letras d, r, a; D, R, A. significan las especies de 
los años, según que constan de jjj, jj^, ^jj; jSj, 3S4 ó ^Sj 
días.) 





Dos géneros. 


Seis especies. 


Ca- 
torce 
varie- 
dades. 


Ferias en que 

comienzan 

los años. 






1 


2 d. 


2 (lunes). 






deficientes. . 


/d. 


7 sábado. 




comunes 


regulares. . . 


>3 r. 

1 

5 r. 


3 martes. 
5 jueves. 






/.a. 


2 lunes. 


Clasifica- 




abundantes .^ 5 a 


5 jueves. 


ción de 




(7 a. 

1 


7 sábado. 


los años 


I 


1 
2 D. 


2 lunes. 


judaicos. 


' 


' Deficientes .< 5 D. 


5 jue\'es. 






1 7D. 


7 sábado. 




Embolismales. 


1 

1 I\.e"-ulares . . 

1 


3 R. 

[2 A. 


3 martes. 
2 lunes. 






\ Abundantes.^ 5 A. 


5 jue\-cs. 






'7A. 


7 sábado. 



INTERPRETACIÓN DE LAS FECHAS SABÁTICAS DE LOS JUDÍOS. 69 



TABLAS DE LECTURAS SABÁTICAS 



Las siguientes tablas, señaladas con los números 2, 3, 4, hasta 
el 15, contienen las fechas que son sábados en cada mes hebraico, 
excepto algunas en que se celebran fiestas especiales, y en las 
cuales, aunque sean sábados, no se lee la sección correspondien- 
te del Pentateuco. 

Según sea la variedad de cada año hebraico (véase el cuadro 
núm. 1), la cual está escrita en nuestras Tablas de redticción del 
cómputo hebraico al cristiano y viceversa en frente de cada año, 
se hará uso de la Tabla de Lecturas sabáticas correspondiente, 
señalada con los números 2, 3... ó 15. 

Por ejemplo: si queremos saber las lechas que son sábados y 
las correspondientes Lecturas del Pentateuco para el año ^Ol\ 
(125 1 cristiano), buscaremos este año en las Tablas de rediícción 
del cómputo hebraico al cristiano y viceversa y veremos que tiene 
por determinante 2 A, esto es, que comenzó en un lunes y fué 
año embolismal abundante. Con estos datos acudiremos á la Ta- 
bla de Lecturas sabáticas, señalada con el núm. 13, que ha sido 
construida para la variedad de años 2 A, y veremos que fueron 
sábados las fechas siguientes: ó, 13 y 27 del mes Tisri (el día 20, 
aunque fué sábado, no le correspondió Lectura del Pentateuco); 
4, II, 18 y 25 del mes Alarcheswan, etc. 

En la misma Tabla núm. 13 están escritas, á la derecha de 
las fechas, las Lecturas correspondientes del Pentateuco, que 
son Vayelekh, Hazinu, Beresit para los sábados del mes Tisri, 
Noé, Lekh-Lekha, Yayera, Hayé-Sarah para el mes de Mar- 
cheswan, etc. 



70 



boletín de la real academia de la historia. 



2d 

Tabla núm. 2 de Lecturas sabáticas en años cuyo determinante 
es 2d, esto es, que comienzan por lunes y son comunes deficientes. 



Tisri. 


Schebat. 


Siwan. 


6 Vayelekh. 


I Vaera. 


2 Bemidbar. 


13 Házinu. 

1 


8 Bo. 


9 Natso. 


2^ Beresit. 

Marcheswan. 

4 Noé. 


15 Besalah. 
22 Yitro. 

(i I\Iispatim. 

( Secalim. 


16 Behaalotekha. 
23 Selah. 
30 Corah. 


II Lekh-Lekha. 


Adar. 


Tamuz. 


18 Yayera. 


í Teruma. 


7 Iluccat. 


25 Hayé-Sarah. 


6 
{ Hafsaca. 


14 Balac. 


Casleu. 


i Tetsavé. 
^Zakhor. 


21 Pinhas. 
^g^ :Mattot. 


3 Toledoth. 


i Tissa, 


"""(Matsé. 


10 Vayetsé. 


20' 
( Para. 




17 Vayislah. 


/Vayakhel. 
2;JPecudé. 
Hahodes. 

Nisan. 


Ab. 


24 Vayeseb. 


6 Debarim. 


Tebeth. 

2 Mikeks. 


13 Ethannan. 
20 Ekeb. 
2-] Reeh. 


9 Vayigas. 


5 Vayikra. 




16 \"ayehi. 


( Tsav, 
I2¡ 


Elul. 


23 Semot. 


( Hagadol. 


4 Sofetim. 




2^ Semini. 


II Tetsé. 




Jiar. 


18 Tabo. 




í Tazria. 
3 
( Metsora. 


\ Nitsabim. 
"^(Vayelekh. 




i Aharé. 
10 

, Kedosim. 






17 Emor. 






i Behar. 
24' 

/ Behucotai. 





INTERPRETACIÓN DE LAS FECHAS SABÁTICAS DE LOS JUDÍOS. 



71 



7d 

Tabla iiínn. 3 de Lecturas sabáticas en años cuyo determinante 
es 7d, esto es, que comienzan por sábado y son comunes defi- 
cientes. 



Tisri. 


Adar. 


Tamuz. 


8 Hazinu. 


^Mispatim. 


2 Corah. 


29 Beresit. 


( Secalim. 


9 Huccat. 


Marcheswan. 


A Teruma. 


16 Balac. 


6 N06. 


/ Zakhor. 


23 Pinhas. 


13 Lekh-Lekha. 


^í Tctsavé. 
/ Hafsaca. 


Ab. 


20 Yayera. 


rMattot. 
í Matsé. 


27 Hayé-Sarah. 


1 Tissa. 
22] 


Ca^sleu. 

5 Toledoth. 
12 Vayetsé. 
19 Vayislah. 


\ Para. 
[ Vayakhel. 
29|Pecud6. 
( Hahodes. 


8 Debarim. 
I 5 Ethannan. 
22 Ekeb. 
29 Reeh. 


26 Vayeseb. 


Nisan. 


Elul. 


Tebeth. 


7 Vayikra. 
14 Tsav% 
28 Semini. 


6 Sofetim. 


4 Mikeks. 
1 1 Vayigas. 


13 Tetsé. 
20 Tabo. 






18 Vayehi. 


Jiar. 


27 Nitsabim. 


25 Semot. 


í Tazria. 
/ Metsora. 




Schebat. 


í Ahare. 




3 Vaera. 


12 , . 
/ Kedosim. 




10 Bo. 


19 Emor, 




17 Besalah. 


\ Bchar. 




24 Yitro. 


26] 

( Behucotai. 

Siwan. 

4 Bemidbar. 
II Natso. 
18 Behaalotekha. 






25 Selah. 





72 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMLV DÉ LA HISTORIA. 



3r 

Tabla nüm. 4 de Lecturas sabáticas en años cuyo determinante es 
3 r, esto es, que comienzan por martes y son comunes regulares. 



Tisri. 

5 Vayelekh. 
12 Hazinu. 
26 Beresit. 

Marcheswan. 

3 Noé. 
10 Lekh-Lekha. 
17 Yayera. 
24 Hayé-Sarah. 

Casleu. 

2 Toledoth. 

9 Vayetsé. 
16 Vayislah. 
23 Vayeseb. 
30 Mikeks. 

Tebeth. 

7 \'ay¡gas. 
14 Vayehi, 
2 1 Semot. 
28 Vaera. 

Schebat. 

6 Bo. 

13 Besalah. 
20 Yitro. 

\ Mispatim. 

( Secalim. 



II 



18 



10. 



Adar. 

^ Teruma. 
^' Hafsaca. 
Tetsavé. 
Zakhor. 
'lissa. 
Para. 
' Vayakhel. 
25] Pecudé. 
( Hahodes. 

Nisan. 

3 \^ayikra. 
Tsar. 
Hagadol. 
24 Seniini. 

Jiar. 

■ I Tazria. 

I Metsora. 
o^ Aharé. 
/ Kedosim. 
I 5 Emor. 
( Behar. 
"""( Behucotai. 
29 Bemidbar. 

Siwan. 

14 Natso. 

21 Behaalotekha. 

28 Selah. 

Tamuz. 

5 Corah. 
\ Huccat. 
( Balac. 
19 Pinhas. 
Alattot. 



12 



4 
II 

18 



Ab. 

Debarim. 

Ethannan. 

Ekeb. 



25 Reeh. 

Elul. 

2 Sofetim. 

9 Tetsé. 
16 Tabo. 

. Nitsabim. 
^^(Vavelekh. 



26 



]\Iatsé. 



IXTERPRETACION DE LAS FECHAS SABÁTICAS DE LOS JUDÍOS. 



73 



5r 

Tabla núm. 5 de Lecturas sabáticas en años cuyo determinante 
es 5r, esto es, que comiensan por jueves y son comunes regiL^ 
lares. 



Tisri. 


Adar. 




Tamuz. 


3 llazinu. 


\ Teruma. 


3 


Corah. 


24 Beresit. 


' Hafsaca. 


10 


Huccat. 


Marcheswan. 

I Xoé. 


i Tetsavé. 
^/ Zakhor. 


17 
24 


Balac. 
Pinhas. 


8 Lekh-Lekha. 
15 \^ayera. 
22 Hayé-Sarah. 
29 Toledoth. 


16 Tissa. 

/Vayakhel. 
2 3]Pecudé. 

! Para. 


9 


Ab. 

Mattot. 

J\Iatsé. 

Debarim. 


Casleu. 

7 Vayetsé. 
14 Vayislah. 


Nisan. 

\ Hahodcs. 
I¡ 
' Vayikra. 


16 

23 
30 


Ethannan. 

Ekeb. 

Reeh. 


21 \"ayeseb. 


8 Tsav. 




Elul. 


28 Mikeks. 


29 Semini. 


7 


Soíctim. 


Tebeth. 


Jiar. 


14 
21 


Tetsé. 
Tabo. 


5 \"ayigas. 
12 Vaychi. 


/ ]\letsora. 


28 


Nitsabim. 


19 Semot. 
2Q Vaera. 


i Aharé. 
^ Kedosim. 






Schebat. 


20 Emor 






4 Bo. 
II Besalah. 


i Behar. 
2-/] 

' Behucotai. 






18 Yitro. 
J\^ Mispatijn. 
\ Secalim. 


Siwan. 

5 Bemidbar. 
12 Natsó. 
19 Behaalotekha. 








26 Selah. 







74 



boletín de la real academla de la historla. 



2a 

Tabla nüm. 6 de Lecturas sabáticas en años cuyo determinante 
es 2 a, esto es, que comienzan por lunes y son comunes abun- 
dantes. 



Tisri. 

6 \"ayelekh. 

13 Hazinu. 

27 Beresit. 

Marcheswan. 

4 Xoé. 

1 1 Lekh-Lekha. 
18 Vayera. 
25 Hayé-Sarah. 

Casleu. 

2 Toledoth. 

9 Vayetsé. 
16 \"ayislah. 
23 \"ayeseb. 
30 ^likeks. 

Tebeth. 

7 \"ay¡gas. 

14 Vayehi. 
21 Semot. 

28 Vaera. 



Schebat. 

6 Bo. 
13 Besalah. 

20 Yitro. 

t ?klispatim. 

27 -, 

' Secalim. 

Adar. 

4 Teruma. 
1 1 Tetsavé. 
18 Tissa. 

\ \"avakel. 

2=; 

' Pecudé. 

Nisan. 

3 Vayikra. 
Tsa^'. 
} Hagadok 
24 Semini, 

Jiar, 

i Tazria. 
I] 
f IMetsora. 

Aharé. 

Kedosim. 

1 5 Emor. 

I Behar. 
22 

' Behucotai. 

29 Bemidbar. 

Siwan. 

14 Xatso. 

21 Behaalotekha. 

28 Selah. 



10^ 



Tamuz. 

5 Corah. 

i Huccat. 
12] 

\ Balac. 

19 Pinhas. 

X ^lattot. 
26] 

f Matsé. 

Ab. 

4 Debarim. 
II Ethannan. 
18 Ekeb. 
25 Reeh. 

. ElTll. 

2 Sofetim. 
9 Tetsé. 
16 Tabo. 
^ Xitsabim, 
\ X'ayelekh. 



INTERPRETACIÓN DE LAS FECHAS SABÁTICAS DE LOS JUDÍOS, 



75 



5a 

Tabla m'im. 7 de Lecturas sabáticas en años cuyo determinante 
es 5 a, esto es, que comienzan por jueves y son comunes abun- 
dantes. 



Tisri. 

3 riazinu. 
24 Beresit. 

Marcheswan. 

I Xoc. 

8 Lekh-Lekha. 
1 5 Vayera. 
22 Hayé-Sarah. 
29 Toledoth. 

Casleu. 

6 Vayetsc. 
13 Vayislah. 
20 Vayeseb. 
27 Mikeks. 

Tebeth. 

4 Vayigas. 
II Vayehi. 
18 Semot. 
25 \^acra. 

Schebat. 

3 Bo. 
10 Besalah. 
17 Yitro. 
24 Mispatim. 



15 



Adar. 

\ 'IVruma. 
' Secalim. 
\ Tetsavé. 
( Zakhor. 
( Tissa. 
/ Hafsaca, 



(Vayakhel. 

\ Para. 

^ ( PecLiclé, 

20* 

" \ Ilahodes. 

Nisan. 

7 Vayikra. 
14 Tsav. 
28 Semini. 

Jiar. 

( Tazria. 

( Metsora. 
j^i Aharé. 

( Kedosim. 

19 Emor. 

^^\ Behar. 
2 oí 

( Bchucotai. 

Siwan. 

4 Bemidbar. 
II Natso. 
18 Behaalotekha. 

25 Selah. 

Tamuz. 

2 Corah. 

9 Huccat. 

16 BaLic. 

23 Pinhas. 



Ab. 

Mattot. 





Matsé. 


8 


Debarim. 


15 


Ethannan 


22 


Ekeb. 


29 


Reeh. 




Elul. 


6 


Sofetim. 


13 


'Petsó. 


20 


Tabo. 


27 


Nitsabim. 



76 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



7a 



Tabla núm. 8 de Lecturas sabáticas en años cuyo detej'inmante 
es 7 a, esto es, que comienzan por sábado y son comunes abun- 
da?ites. 



Tisri. 


Adar. 


Tamuz. 


8 líazinu. 


6 Teruma. 


7 Huccat. 


29 Beresit. 


^^ Tetsavé. 
" f Zakhor. 

1 Tissa. 

' Para. 


14 Balac. 


Marche swan. 

6 Noé. 


21 Pinhas. 

^^ Mattot. 
28 

^ Matsé. 


13 Lekh-Lekha. 
20 Vayera. 


\ VayakeL 
27 ^ 
' Pecudé. 


Ab. 


IJ Hayé-Sarah. 
Casleu. 


Nisan. 

5 Vayikra. 


6 Debarim. 
13 Ethannan. 
20 Ekeb. 


4 Toledoth. 


{ Tsav. 
12 

' HagadoL 

26 Semini. 


27 Reeh. 


1 1 Vayetsé. 
18 Vayislah. 


Elul. 


25 Vayeseb. 
Tebeth. 


Jiar. 

\ Tazria. 


4 Sofetim. 
II Tetsé. 
18 Tabo. 


2 Mikeks. 


Metsora. 


\ Xitsabim. 


9 Vayigas. 
16 Vayehi. 


[ Aharé. 
' Kedosim. 


2 5 

/ Vayelekh. 


23 Semot. 


17 Emor. 




Schebat. 


\ Behar. 

-4 

' Behucotai. 




I Vaera. 






8 Bo. 


Siwan. 




15 Besalah. 


2 Bemidbar. 




22 Yitro. 


9 Xatso. 




{ Mispatim. 
29] ^ 
f Sccahm. 


I ó Behaalotekha. 
23 Selah. 






30 Corah. 





,'XTERPRETACION DE LAS FECHAS SABÁTICAS DE LOS JUDÍOS. 77 

Tabla nítm. 9 de Lecturas sabáticas en años cuyo determinante 
es 2D, esto es, que comienzan por lunes y son embolismales de- 
ficientes. 



Tisri. 

6 Vayelekh. 
13 llazinu. 
27 Beresit. 

Marches wan. 

4 X06. 

II Lekh-Lekha. 
18 Vayera. 
25 llayé-Sarah. 

Casleu. 

3 Toledoth. 
10 \^ayetsc. 
17 \"avislah. 
24 Vayeseb. 

Tebeth. 

2 Mikeks. 

9 Va^'igas. 
16 \"ayeh¡. 
2}^ Semot. 

Schebat. 

I \ aera. 

8 Bo. 
15 Besalah. 
22 Yitro. 
29 Mispatim. 



Adar. 

6 Teruma. 

1 3 Tetsavé. 

20 Tissa. 

i Vavakhel. 
27 

^ vSecalim. 



4 



Ve-Adar. 

^ PecLidé. 

^ Hafsaca. 

í Vayikra. 
II 

/ Zakhor. 

isl'^^^^^'- 

/ Para. 

\ Semini. 
2=; 

' Hahodes. 

Nisan. 

3 Tazria. 
Mctsora. 
/ Hagadok 
24 Aharé. 

Jiar. 

I Kedosim. 

8 Emor. 
15 Behar. 
22 Behucotai. 
29 Bemidbar. 

Siwan. 

14 Natso. 

21 Behaalotekha. 

28 Sekah. 



10 



12 



Tamuz. 

5 Corah. 

Iluccat. 

Bakic. 

19 Pinhas. 

^\ Mattot. 
2&. 

( Matsé. 

Ab. 

4 Debarini. 
II Ethannan. 
18 Ekeb. 
25 Reeh. 

Elul. 

2 Sofetim. 

9 Tetsé. 

16 Tabo. 

í Nitsabim. 
231 

/ Vayelekh. 



78 



boletín de la real academlv de la historl-v. 



5D 

Tabla núm. 10 de Lecturas sabáticas en años cityo determinante 
¿"í 5 D, esto es, que comienzan por jueves y son embolis7nales 
abundajites. 



Tisri. 


Adar. 




Tamuz. 


3 Hazinu. 


3 Teruma. 


2 


Huccat. 


24 Beresit. 


10 Tetsavé. 


9 


Balac. 


Marcheswan. 


17 'J'issa. 


i5 


Pinhas. 




24 Vayakhek 


23 


Mattot. 


I Noé. 








8 Lekh-Lekha. 


Ve-Adar. 




Ab. 


15 Yayera. 


[ PecLidé. 
/ Secalim. 


I 


Alatsé. 


22 Hayé-Sarah. 


8 


Debarim. 


29 Toledoth. 


g^ Vayikra. 
) Zakhor. 


15 


Ethannan. 




22 


Ekeb. 


Casleu. 








7 Vayetsé. 


j^^Tsav. 
\ Hafsaca. 


29 


Reeh. 


14 Vayislah, 


\ Semini. 




Elul. 


21 Vayeseb. 


9 9' 

"^{ Para. 


6 


Sofetim. 


28 Mikeks. 


t Tazria. 


13 


Tetsé. 








Tebeth. 


29] 

/ Hahodes. 


20 


Tabo. 






2^ 


Nitsabim. 


6 Vayigas. 


Nisan. 






13 Vayehi. 


7 Metsora. 






20 Semot. 


, í Aharé. 












27 \"aera. 


14' 

/ Hagadol. 






Schebat. 


28 Kedosim. 






5 Bo. 


Jiar. 






12 Besalah. 


5 Emor. 






19 Yitro. 


12 Behar. 






26 Mispatim. 


19 Behucotai. 
26 Bemidbar. 

Siwan. 

4 Natso. 
II Behaalotekha. 
18 Sekah. 








25 Corah. 







INTERPRETACIÓN DE LAS FECHAS SABÁTICAS DE LOS JUDÍOS. 



79 



7D 

Tabla nüm. 11 de Lecturas sabáticas en años cuyo determmante 
es 7D, esto es, que comienzan por sábado y son embolismales 
deficientes. 



Tisri. 


Adar. 


Siwan. 


8 Hazinu. 


I Mispatim. 


2 Bemidbar. 


29 Beresit. 


8 Teruma. 


9 Natso. 




1 5 Tetsavé. 


16 Behaalotekha. 


Marcheswan. 


22 Tissa. 


23 Sekah. 


6 Noé. 

13 Lekh-Lekha. 
20 Vayera. 
27 Ilayé-Sarah. 


\ VavakhcL 
29 

' Secalim. 

Ve-Adar. 


30 Corah. 

Tamuz. 

7 Huccat. 




i Pecudé. 
\ Hafsaca. 


14 Balac. 


Casleu. 


21 Pinhas. 


5 Toledoth. 
12 Vayetsé. 


\ Zakhor. 
' VayiKhra. 


„í Mattot. 
28' 

/ Matsé. 


19 Vayislah. 
2ó Vayeseb. 


\ Tsav. 
20 

f Para. 

\ Scmnii. 


Ab. 

6 Debarim. 


Tebeth. 


\ liahodes. 


13 Ethannan. 


4 Mikeks. 
1 1 \^ivic¡-as. 

^ 


Nisan. 


20 Ekeb. 
Z'J Reeh. 


18 Vayehi. 
25 Semot. 


5 Tazria. 
í Aletsora. 

I2¡ 

f Hagadol. 


EM. 

4 Sofetim. 


Schebat. 


2ó Aharé. 


II Tetsé. 


3 Vaera. 
10 Bo. 


Jiar. 


18 Tabo. 
\ Nitsabim. 


17 Besa!ah. 


3 Kedosim. 


"^/ Vayelekh. 


24 Yitro. 


10 Emor. 
17 Behar. 






24 Behucotai. 





8o 



boletín de la real academia de la historia. 



3R 

Tabla ními. VZ de Lecturas sabáticas en años cuyo determinante 
es 3 R, esto es, que comienzan por martes y son embolismales 
regulares. 



Tisri. 


Adar. 


Tamuz. 


5 \"ayelckh. 


4 Teruma. 


3 Corah. 


12 Hazinu. 


1 1 Tetsavé. 


10 Huccat. 


26 Beresit. 


18 Tíssa. 


17 Balac. 


Marcheswan. 

3 Xoé. 


^\^ \'ayakhel. 
'\ Secalim. 


24 Pinhas. 

Ab. 


10 Lekh-Lekha. 


Ve-Adar. 


^\ Mattot. 


17 Yayera. 


A Pecudé. 


"/ Matsé. 


24 Hayé-Sarah. 


2 ' 
/ Hafsaca. 


9 Debarim. 


Casleu. 

2 Tolecloth, 
9 \"ayetsé. 


^ Vayikhra. 

/ Zakhor. 
16 Tsav. 


16 Ethannan. 
23 Ekeb. 
30 Reeh. 


16 Vayislah. 


í Semini. 
^1 Para. 


Elul. 


23 Vayeseb. 


7 Sofetim. 


30 Mikeks. 


Nisan. 


14 Tetsé. 


Tebeth. 

7 Vayigas. 


\ Tazria. 
/ Hahodes. 


21 Tabo. 

28 Nitsabim. 


14 \"ayehi. 


o\ ^Nletsora. 
/ Hagadol. 




21 Semot, 




28 \'acra. 


29 Aliaré. 




Schebat. 


Jiar. 




6 Bo. 


6 Kedosim. 




13 Besalah. 


13 Emor. 




20 Yitro. 


20 Behar. 




27 IMispatim. 


27 Behucotai. 

Siwan. 

5 Bemidbar. 
12 Xatso. 
19 Behaalotekha. 






26 vSelah. 





INTERPRETACIÓN DE LAS FECHAS SABÁTICAS DE LOS JUDÍOS. 



2A 

Tabla níim. 13 de Lecturas sabáticas en años cuyo deternii7iante 
es 2 A, esto es, que comienzan por hiñes y son embolismales 
abundantes. 



Tisri. 

6 Vayelekh. 

13 Hazinu. 

27 Beresit. 

Marcheswan. 

4 \oé. 

1 1 Lekh-Lekha. 
18 Yayera. 
25 Hayé-Sarah. 

Casleu- 

2 Toledoth. 

9 \"ayetsé. 
16 Vayislah. 
23 Vayeseb. 
30 iMikeks. 

Tebeth. 

7 \"ayigas. 

14 Vayehi. 
21 Semot. 

28 A^aera. 

Schebat. 

6 Bo. 

13 Besalah. 
20 Yitro. 
27 Mispatim. 



25 



Adar. 

4 Teruma. 
1 1 Tetsavé. 
18 Tissa. 
I \"ayakhel. 
Secalim. 

Ve-Adar. 

^\ Pecudé. 
/ Hafsaca. 
\ Vayikra. 
/ Zakhor. 
16 l'saw 
\ Semini. 



23 



Para. 



Nisan. 

Hahodes. 
Tazria. 
Metsora. 
Hagadol. 
29 Aliaré. 



8 



Jiar. 

6 Kedosim. 
13 Emor. 
20 Behar. 
27 Bchucotai. 

Siwan. 

5 Bemidbar. 
12 Natso. 
19 Behaalotekha, 
26 Selah. 



Tamuz. 

3 Corah. 
10 Huccat. 
17 Balac. 
24 Pinhas. 

Ab. 

^t Alattot. 
{ Matsé. 

9 Debarim. 
16 Ethannan. 
23 Ekeb. 
30 Rech. 

Elul. 

7 Sofetim. 
14 Tetsé. 
21 Tabo. 
28 Nitsabim. 



TOMO XLVIII. 



82 



boletín de la real academia de la historia. 



5A 

Tabla m'mi. 14 de Lecturas sabáticas en años cuyo determinante 
es 5 A, esto es, que comienzan por Jueves y son embolismales 
abundantes. 



Tisri. 


Adar. 


Siwan. 


3 Hazinu. 


I 'Jeruma. 


2 Natso. 


24 Beresit. 


8 Tetsavé. 


9 Behaalotekha. 




1 5 Tissa, 


16 Selah. 


Marcheswan. 


22 VayakheL 


23 Corah. 


I Noe. 


t Pecuclé. 
29 


30 Huccat. 


8 Lekh-Lekha. 


f Secalim. 




-^ -í A 7" 


, 


Tamuz. 


I 5 V ayera. 






-^ J 


Ve-Adar. 


7 Balac. 


22 Hayé-Sarah. 






29 Toledoth. 


6 \"ayikra. 


14 Pinlias. 
21 Mattot. 


Casleu. 


\ Tsav. 
f Zakhor. 


28 Matsé. 


6 Yayetsé. 


\ Se mi ni. 

-0 X. 


Ab. 


13 Vayislah. 


( Para. 




20 Vayeseb. 


\ Tazria. 

2 7 1 


6 Debarim. 


2; Mikeks. 


f Hahodes. 


13 Ethannan. 
20 Ekeb. 


Tebeth. 


Nisan. 


2^ Reeh. 


4 Vayigas. 


5 jMetsora, 


Elul. 


1 1 Vayehi. 


\ Aharé. 




18 Semot. 


12 

' Hagadol. 


4 Sofetim. 


25 Vaera. 


26 Kedosim. 


II Tetsé. 
18 Tabo. 


Schebat. 


Jiar. 


\ Nitsabim. 
' Vayelekh. 






3 Bo. 


3 Emor. 




10 Bcsalah. 


lo Behar. 




1/ Yitro. 


17 Behucotai. 




24 Mispatim. 


24 Bemidbar. 





INTERPRETACIÓN DE LAS FECHAS SABÁTICAS DE LOS JUDÍOS. 83 

7A 

Tabla nüm. 15 de Lecturas sabáticas en años cuyo determinante 
es 1 k, esto es, que comienzan por sábado y son embolismales 
abundantes. 



Tisri. 


Adar. 


Tamuz. 


8 Hazinu. 


6 Teruraa. 


5 Corah. 


29 Beresit. 
Marcheswan. 


13 Tetsavc. 

20 Tissa. 

^ J VavakheL 


^\ Huccat. 

\ Balac. 
19 Pinhas. 


6 Xoé. 


/ Secalim. 


^5\ Alattot. 
" /Matsé. 


13 Lekh-Lekha. 
20 Vayera. 


Ve-Adar. 


2"] Hayé-Sarah. 


4 Pecude. 


Ab. 


Casleu. 


Ij\ Vayikra. 
^ Zakhor. 


4 Debarim. 
1 1 Ethannan. 


4 Toledoth. 


g^Tsav. 


18 Ekeb. 


II Vayetsé. 


/Para. 


25 Rech. 


18 Vayislah. 


^,\ Semini. 




25 Vayeseb. 


{ Hahodcs. 


Elul. 


Tebeth. 


Nisan. 


2 Sofetim. 
9 Tetsé. 


2 Alikeks. 


3 Tazria. 


16 Tabo. 


9 Va y i gas. 
16 Vayehi. 


( Metsora. 
10] 

1 Hagadol. 


( Nitsabim. 
/ Vayelekh, 


23 Semot. 


24 Aharé. 




Schebat. 


Jiar. 




I Vaera. 


I Kedosim. 




8 Bo. 


8 Enior. 




15 Besalah. 


15 Behar. 




22 Yitro. 


22 Behucotai. 




29 Mispatim. 


29 Bemidbar. 

Siwan. 

14 Natso. 

21 Behaalotekha. 

28 Selah. 





84 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



La SÉFIRA, llamada también OMER 

La Séfira comienza el día 16 del mes Nisán: este día se llama 
el primero déla Séfira, y, sucesivamente, se llaman día segundo, 
tercero, etc., hasta el 49.° de la Séfira, los días 1 7, 1 8... etc. de 
Nisán, y de los meses sucesivos hasta el día 5 de Siwan. 

Ejemplo. Si un suceso cualquiera del año 5665 se designase 
por la fecha 2g de la Séfira., miraríamos la Tabla de la Séfira, y 
veríamos que esta fecha corresponde al día 14 del mes Jiar. 

Para convertir esta íecha en la correspondiente cristiana, ha- 
remos uso de las Tablas de redttccíóií del cómputo hebraico al cris- 
tiano y viceversa. El año 5^65) según vemos en las Tablas de re- 
ducción del cómputo hebraico al cristiano y viceversa, comenzó el 
10 de Septiembre de igo^; tiene \)ov determinante 7 A, esto es, fué 
año embolismal abundante, y comenzó por feria 7 (sábado). En 
las Tablas de reducción de fechas mensuales buscaremos la del 
día 10 de Septiembre para años A (embolismales abundantes), y 
veremos que el i^ de Jiar corresponde al ig de Mayo (de 1905). 

En resumen; el día 29 de la Séfira del año 5^65) es, en el 
cómputo cristiano, el día 19 de Mayo de 1 905. 

Y para que se vea la aplicación práctica de este cómputo á la 
epigrafía, un ejemplo hallamos en el epitafio de Rafael Moisés 
vSouza, existente en el cementerio de Peirehorade (Bayona), 
cuyo texto ha publicado y traducido Mr. Schwab (l). Murió en 
7 de Omer del año 5482 de la Creación del mundo, que corres- 
ponde al 9 de Abril de 1722 de la Era cristiana. 



(i) Rappori sur les inscripiioiis Jiébra'iques de la Frafice, pág. 236. Pa- 
rís, 1904. 



INTERPRETACIÓN DE LAS FECHAS SABÁTICAS DE LOS JUDÍOS. 



85 



Tabla que contiene los días de la Séfira ú Omer, y las fechas 
mensuales á que corresponden. 



Días 




Días 




Días 




de la 


Nisan. 


de la 


Jiar. 


de la 


Jiar. 


Séfira. 




Séfira. . 




Séfira. 




I 


16 


16 


1 


35 


20 


2 


17 


17 


2 


36 


21 


3 


18 


18 


3 


n 


22 


4 


19 


19 


4 


38 


23 


5 


20 


20 


5 


39 


24 


6 


21 


21 


6 


40 


25 


7 


22 


22 


7 


41 


26 


8 


23 


23 


8 


42 


27 


9 


24 


24 


9 


43 


28 


10 


25 


25 


10 


44 


29 


II 
12 


26 
27 


26 
27 


11 
12 




Siwan. 


13 


28 


28 


13 


45 


1 


14 


29 


29 


14 


46 


2 


15 


30 


30 


15 


47 


3 






31 


16 


48 


4 






32 


17 


49 


5 






33 


18 










34 


19 







Madrid, 18 de Noviembre de 1905. 



Eduardo Jusué. 



NOTICIAS 



En la sesión del 15 de Diciembre fueron reelegidos para los cargos de 
Tesorero y Vocal adjunto á la Comisión de Hacienda, que desempeñaban 
respectivamente, los Excmos. Sres. D. Bienvenido Oliver y Esteller y 
D. Manuel Danvila y Collado. 



En la misma sesión la Academia, vivamente aquejada, se enteró de que 
en el día próximo anterior había tallecido su Individuo de número, el 
Excmo. Sr. D. José María Asensio y Toledo, cuyo elogio hizo en sentidas 
frases nuestro dignísimo Director, ponderando los méritos de tan ilustre 
Cervantófilo, que redundaron con europea celebridad, así en provecho de 
las Buenas Letras como de la Historia patria. A la conducción del cadáver 
al cementerio, que fué honrado con séquito numeroso y distinguidísimo, 
asistieron, en representación de la Academia, los señores Danvila, Vives, 
Herrera y Altolaguirre. 



El día 13 de Diciembre D. Luis Jiménez de la Llave, antiguo y doctísi- 
mo correspondiente de nuestra Academia, murió en Talavera de la Reina, 
su patria; cuya historia cultivó y adelantó en sumo grado. El museo de 
lápidas romanas que allegó á costa de grandes afanes, así como el mone- 
tario selectísimo y los manuscritos de sumo valor por ser muchos de ellos 
autógrafos de nuestras celebridades literarias; la estatua que procuró y 
logró se erigiese al P. Juan de Mariana; los archivos de su ciudad natal que 
escudriñó con tesón y paciencia benedictina; sus frecuentes excursiones 
por todo el distrito Talaverano y otros de la provincia Toledana, los es- 
critos, en fin, que publicó y coadyuvó á publicar le hacen acreedor á eter- 
no recuerdo. 



Con gran estimación fué recibido por la Academia en la sesión del 9 
de Diciembre el tomo sexto de la Historia genealógica y heráldica de la 
Moiiarquia española. Casa Real y Grandes de España, que su autor, el acá- 



NOTICIAS. 87 

démico D. Francisco Fernández de Béthencourt, presentó á la Corpora- 
ción. Cuanto más adelanta esta obra en su publicación, más se compren- 
de su utilidad y conveniencia para ilustrar y depurar la historia patria. 
Buena prueba de ello es, entre otras, las numerosas citas que en Revis- 
tas y libros recientes, españoles y extranjeros se encuentran referentes 
á esta obra, apoyando en ella textos y opiniones y demostrando así la au- 
toridad y reputación de que en estos asuntos goza su autor. 

Trata este volumen sexto, que acaba de ver la luz pública, de la nobi- 
lísima Casa de Córdova, y con esto está dicho, dada la pericia del ilustre 
genealogista, el vasto y profundo interés que ofrecerá para nuestra his- 
toria. 

Desde el esclarecido conquistador de Córdoba Fernando Muñoz de Té- 
mez hasta nuestros días ha dado esta Casa á España innumerables hijos 
ilustres. «Fecunda como la que más (dice el Sr. Béthencourt) entre toda 
la nobleza peninsular, los nombres del Gran Capitán, de D. Alonso de 
Aguilar, del Conde de Cabra, del Alcaide de los Donceles, de los Córdo- 
vas Generales de Oran, y de cien y cien más le aseguran la notoriedad 
de la leyenda y el respeto y la consideración de la Historia: puede decir- 
se que este gran nombre ha sonado gloriosamente en el transcurso de 
siete siglos en todos los campos de batalla donde ha corrido la sangre es- 
pañola.. .. Ninguno de los cargos, honores y dignidades que constituyeron 
la ilustración de nuestras grandes razas históricas, escapó á los individuos 
de esta que historiamos hoy: en lo eclesiástico, Cardenales de la Santa 
Iglesia, Arzobispos, Obispos, Patriarcas; en lo militar y en lo político, 
Adelantados Mayores de la frontera, Virreyes, Capitanes Generales; en lo 
palatino, Mayordomos Mayores, Caballerizos Mayores, Ayos de los Prín- 
cipes, Gentileshombres de nuestros Reyes; sus mujeres, Camareras Ma- 
yores y Damas de nuestras Reinas, Ayas de nuestros Infantes, etc., etc. 
A la Orden del Toisón han dado los Córdovas de todas las líneas extraor- 
dinario número de Caballeros; innumerables á las Ordenes de Santiago, 
Calatrava, Alcántara y Montesa y á la Religión de San Juan de Malta, en 
todas las cuales se ha probado en cientos de ocasiones la nobleza de su 
linaje». 

La descendencia del conquistador Fernando Muñoz dividióse apoco de 
la conquista de Córdoba en cuatro grandes líneas, que llaman los genea- 
logistas las Casas capitales de Córdova, y son: la de Aguilar ó Priego, que 
es la primogénita; la de Cabra, la de Los Donceles ó de Gomares, y la de 
Alcaudete y Montemayor, que es una misma cosa. De todas ellas, y de 
sus respectivas derivaciones, se ocupa con la debida extensión el autor, 
fundamentando siempre sus juicios con textos y documentos que revelan 
la ímproba labor que en bibliotecas y archivos públicos y particulares se 
ha tomado para proceder con atinada y severa crítica. 



88 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMLV DE LA HISTORIA. 

Descuella majestuosamente entre todos los personajes de esta Casa 
D. Gonzalo Fernández de Córdova, ó como en su tiempo le llamaron mo- 
destamente Gonzalo Hernández, apellidado el Gran Capitán, cuyo talen- 
to militar y político rayó á tanta altura que deslumhró y maravilló á to- 
dos los Príncipes y Ministros de su tiempo, dejando en las páginas de 
nuestra historia indeleble y perpetua huella de sus grandes y gloriosos 
hechos. Muy de desear sería por cierto refrescar y revivificar la gran figu- 
ra de tan heroico caudillo, reimprimiendo sus crónicas impresas, ya muy 
raras, ó publicando la que existe inédita, ó mejor aún utilizándolas todas 
y los muchos documentos y cartas que, inéditos, se conocen, escribir una 
nueva, á la moderna; empresa digna de espíritu generoso y genuinamente 
patriótico. Más entre tanto que esto sucede el Sr. Béthencourt ha cum- 
plido como bueno, en la parte que le compete, estudiando con singular 
predilección la primera y más esplendente figura de la Casa de Córdova, 
y acaso la primera también de nuestra Historia militar. 

Intercalados en el texto ilustran este tomo los escudos de armas, primo- 
rosamente grabados, de toda la dilatada Casa de Córdova, con la descrip- 
ción al margen de las armas de todas las familias con las cuales se han en- 
lazado los varones de las mismas. 



El Excmo. señor Duque de Luna, cumpliendo el encargo testamentario 
de su difunta tía, la nobilísima Duquesa de Villahermosa ( f 5 de Noviem- 
bre, 1905), ha ofrecido en donativo á la Biblioteca de la Academia un rico 
ejemplar del Álbum Cervantino Aragonés, impreso é iluminado con mag- 
níficos cromos por iniciativa y á expensas de la referida señora en cele- 
bridad del centenario del «Quijote», y otro de las medallas de los Duques 
D. Martín de Gurrea y Aragón y Doña Luisa de Boija, acuñadas en la 
misma solemnidad. 



Gramática de la lengua rifeíia, por el P. Fr. Pedro Sarrionandia O(rdinis) 
F(ratrum) M(inorum), Misionero apostólico de Marruecos. Tánger, 1905, — 
En 4.°, páginas 460. Es la primera, que se ha publicado, de este idioma. 

«La lengua, dice el autor, que se habla actualmente en la mayor parte 
del Rií, llamada por los naturales zemdgijz, la amaciga, como nombre de 
raza, y zarlfiz-, la rifeña, como nombre del lugar en que se habla, es uno 
de los innumerables dialectos en que se ha transformado con el trans- 
curso de los siglos, un vasto idioma que desde los más remotos tiein- 
pos se viene hablando en todo el norte de África, desde las fronteras de 
Egipto, Nubia y Abisinia hasta el Océano Atlántico, y desde el mar Medi- 
terráneo hasta las orillas del Senegal y del Níger, en los confines del 
Sudán.» 

F. F.— A. R. V. 



TOMO xLviii. Febrero, 1906. cuaderno ii. 

BOLETÍN 

DE LA 

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 

Durante el segundo semestre del año 1905. 



REGALO DE IMPRESOS 

DE LOS SEÑORES ACADÉMICOS DE NUMERO 

Carrasco y Sayz (Excmo. Sr. D. Adolfo). «índice general del Memorial de 
Artillería desde su fundación en Junio de 1844 hasta fin de la 3.^ se- 
rie en Diciembre de 1900». Tomo 11. Madrid, 1905. 
Fernández Duro (Excmo. Sr. D. Cesáreo). Bibliotheca Agoriana. «Noticia 
bibliographica das obras impressas e manuscriptas nacionaes e es- 
trangeiras concernente as Ilhas dos Azores», por Ernesto do Canto. 
Agores, 1890. 

Bibliotheca Agoriana. «Noticia bibliographica de Escriptos nacionaes e 
estrangeiros concernentes as Ilhas dos Agores». Vol. 11, por Ernesto 
do Canto. Ponta Delgada, 1900. 

«The Catholic Church in colonial days» the thirteen colonies-the 
Ottavva and Illinois Country-Luisiana-Florida. — Texas. — New México 
and Arizona. 1 521- 1763. With portraits, views, maps, and fac-similes 
by Johii Gilmary Shea. New-York, 1886. 

«Vases de Cana», par Ferdinand de Mély (F'ondation Eugene Piot). 
París, 1904. 

«División territorial de los Estados de la República de Venezuela 
en 1904». Primera edición. San Cristóbal, 1904. 

«Ordenanza sobre derechos de patente de industrias, sancionada por el 
Concejo Municipal del Distrito Federal en 1904». Caracas, 1904. 

«Ligeros rasgos del general Juan Vicente Gómez. Páginas documenta- 
das», por D. R. Tello Mendoza. Caracas, 1904. 

«Invasiones de Colombia a Venezuela en 1901, 1902 y 1903». Cara- 
cas, 1905. 

TOMO XLVIII, 7 



90 boletín de la real acadeisha de la historia. 

«Documentos del general Cipriano Castro >. Volúmenes i-iii. Cara- 
cas, 1905. 

cExposición que dirige al Congreso Constitucional de los Estados Uni- 
dos de Venezuela el Ministro de Hacienda en 1902». Caracas. 

«Ofrenda del Gobierno del Distrito Federal en el 94 aniversario del 19 
de Abril de 1810». Caracas, 190). 

«Reglamento para el mercado principal de Caracas». Caracas, 1904. 

«Ordenanza de los impuestos sobre licores y tabaco». Caracas, 1904. 

fBoletín de los Hospitales». Año iv, núm. 6. Caracas, 10 de Junio 
de 1905. 

«Hoja de servicios del general José Antonio Páez >. Caracas, 1905. 

«La Isla de Patos , por D. Manuel Laudaeta Rosales. Caracas, 1903. 

«Intimidades», por D. R. Tello Mendoza. Caracas, 1902. 

:;Defensa Nacional>, por D. Ramón Ojeda. Quito, 1905. 

«Venezuela ante el conflicto con las Potencias aliadas: Alemania, Ingla- 
terra é Italia en 1902 y 1903». Volúmenes i-n. Caracas, 1905. 

«Memoria que presenta el Gobernador de la Sección Occidental del 
Distrito Federal al Congreso Nacional en 1905». Caracas, 1905. 

« Glorias á la Patria. 19 de Abril de 1904». Caracas, 1904. 

«Los Archivos Municipales como fuentes de la historia de Guipúzcoa», 
por D. Carmelo de Echegaray. San Sebastián, 1905. 

«Un establecimiento español en Morea en 1532», por D. F. de la Iglesia. 
Madrid, 1905. 

«Apuntes sobre el despacho de las causas criminales en las Capitanías 
generales de los departamentos marítimos y Secretarios de Justicia». 
Ferrol, 1905. 

«Anales de Guayana», por D. B. Tavera Acosta. Volumen i. Ciudad 
Bolívar (Venezuela), 1905. 

«Revista da Academia Cearense >. Tomo ix. Ceara, 1904. 

«Fiestas de la tradición del pueblo vasco». Conferencia dada el día 28 
de Septiembre de 1904 en el Instituto de Guipúzcoa, por D. Julián de 
Salazar. San Sebastián, 1905. 

«Prehistoria ecuatoriana». Ligeras reflexiones sobre las razas indígenas 
que poblaban antiguamente el territorio actual de la República del 
Ecuador, por D. Federico González Suárez, Obispo de Ibarra. Quito 
(Ecuador), 1904. 
Herrera y Chiesanova (Excmo. Sr. D. Adolfo). «Medallas españolas». To- 
mo I (Procedimientos para la acuñación. Natalicios de personas rea- 
les. Masónicas). Tomo iv (Personales). Madrid, 1905. 
Hinojosa y Naveros (Excmo. Sr. D. Eduardo). «El régimen señorial y la 
cuestión agraria en Cataluña durante la Edad Media-. Madrid? 1905. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA. 9 1 



DE CORRESPONDIENTES NACIONALES 

Alzóla y Minondo (D. Pablo). «El problema industrial ». Bilbao, 1905. 

Blázquez y Delgado Aguilera (D. Antonio). «Conferencias acerca de la 
Administración Militar en campaña». Leídas en el Centro del Ejército 
y de la Armada en el curso de 1903- 1904. Madrid, 1905. Remite dos 
ejemplares. 

Bullón y Fernández (D. Eloy). «Los precursores españoles de Bacón y 
Descartes». Salamanca, 1905. 

Marqués de Aledo (Excmo. Sr. D. Mariano Vergai-a). «Anuario de la Cuna 
de Jesús>. Año iv. (1904). Madrid, 1905. 

Moraleda y Esteban (D. Juan). «El Rito Mozárabe y la Inmaculada Con- 
cepción de María». Toledo, 1905. 

Saralegui y Medina (D. Manuel de). «Disquisiciones Nicocianas>. Ma- 
drid, 1905. 

Simón y Nieto (D. Francisco). «Sobre el enterramiento de D. Juan de 
Blankenfeld, Arzobispo de Riga». Falencia, 1905. 

Tramoyeres Blasco (D. Luis). «Un pintor catalán del siglo xvi en Valen- 
cia. Miguel Juan Porta». Barcelona, 1905. 

"Wangüemert y Poggio (D. José). «El Almirante D. Francisco Díaz 
Pimienta y su época». Madrid, 1905. 

DE CORRESPONDIENTES EXTRANJEROS 

Ayres (Sr. D. Christóbalj. «O ideal de Don Quixote». Extracto da sessSo 
commemorativa pela Academia Real das Sciencias de Lisboa. Lis- 
boa, 1905. 
Braga (Sr. D. Teophilo). «Quem íoi o auctor do Segundo Don Quixote?» 

Lisboa, 1905. 
Chavero (Sr. D. Alfredo). «Discurso pronunciado el 24 de Septiembre de 
1904 en el Congreso de Artes y Ciencias de la Exposición Universal 
de San Luis Missouri». México, 1905. 
Dodgson (Sr. E. Spencer). «Eskualdunentzat Eskuarazko egunariedo 
Almanaka Berria». Baionan 1906 """" urtheko. 
«Egurtaria edo Almanaca Eliga-oficioetaco aurkibidea». Bayonan, 1906, 
«Armanak Askara edo Ziberouko Egunaria». 1906. 
«Eskualdun Onarem Almanaka 1906 ""■""" urtheko». Ba'íonan, 1905. 
«Psalmyn Ghavid». A metrical versión oí the psalms oí David by the 
Rev. John Clague. Douglas, 1905. 
Gaffarel (Mr. Paul). «Le Blocus de Marseille et des environs par les An- 
glais (1804-1814)». Aix, 1905. 



92 boletín de la real academia de la historia. 

Hamy (Mr. Ernesto T.). cLe Royaume de Tunis en 1271. Étude de Géo- 

graphie Historique». París, 1905. 
Leite de Vasconcellos (Sr. D. J.). «Religioes da Lusitania na parte que se 

refere a Portugal». Vol. 11. Lisboa, 1905. 
Longin (Mr. Emile). «Un poete oublié. Aimé de Loy>, por Antoine Be- 

reur. Besaníjon, 1905. 
Marcel (M. Gabriel). «Lettres incdites du Cardinal Passionei á d'Anville». 

París, 1905. 
cCristophe Colomb devant la critique. La jeunesse de Tamiral», por su 

autor, M. Gabriel Marcel, publicado en el Boleiiii de la S ocíete de Ge'o- 

graphie de París. 
Montes de Oca y Obregón (Excmo. Sr. D. Ignacio). *Obras pastorales y 

oratorias». Tomo vi. México, 1905. 



DEL GOBIERNO DE LA NACIÓN 

Ayuntamiento de Ma^lrid. «Boletín». Año ix. Números 446-468. Julio- 
Diciembre de 1905. 
cEstadística Demográfica». Resumen de los meses de Septiembre á Di- 
ciembre de 1904. 
«Anteproyecto de plan general de reformas de Madrid formulado por 

la Junta consultiva de Obras». Madrid, 1905. 
iSouvenir de Madrid». (Guía oficial autorizada por el Excmo. Ayunta- 
miento con motivo de la visita del Presidente de la República fran- 
cesa, M. Loubet, á esta villa y corte en Octubre de 1905). Madrid. 
Comisaría general de Bellas Artes y Monumentos. «Álbum cromolitográ- 
fico de la decoración de las salas regias del Alcázar de Segovia», se- 
gún los dibujos trazados por D. José Avrial en 1844, antes del incen- 
dio del Monumento. 
Dirección general de Aduanas. Madrid. «Resúmenes mensuales de la 
Estadística del comercio exterior de España». Julio-Octubre 1903- 
1905. 
«Estadística del impuesto de transportes por mar y á la entrada y 

salida por las fronteras». Segundo-tercer trimestre. 1905. 
«Producción y circulación de azúcares, achicoria y alcohol en el segun- 
do-tercer trimestre 1905». 
«Estadística general del Comercio exterior de España en 1904». Partes 
primera y segunda. Madrid, 1905. 
Dirección general de Contribuciones, Impuestos y Rentas. «Estadística 
del impuesto sobre los transportes de viajeros y de mercancías por 
las vías terrestres y fluviales. Año de 1903». Madrid, 1905. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA. 93 

«Estadística administrativa de la contribución industrial y de comer- 
cio. Año de 1904». Madrid, 1905. 

Dirección gerieral del Instituto Geográfico y Estadístico. «Nomenclátor 
de las ciudades, villas, lugares, aldeas y demás entidades de población 
de España». Tomo 11. Madrid, 1904. 

Dirección general de Obras públicas. «Estadística de los gastos y datos 
de explotación délos años 1901, 1902 y 1903». Madrid, 1905. 

Inspección general de Sanidad exterior. «Boletín Demográfico Sanitario». 
Año de 1904. Primer semestre. Madiúd, 1905. 

Ministerio de Gracia y Justicia. «Discurso leído por el Excmo. Sr. D.Joa- 
quín González de la Peña, Ministro de Gracia y Justicia, en la solemne 
apertura de los Tribunales celebrada en 15 de Septiembre de 1905». 
Madrid, 1905. 



Relación de impresos remitidos por el Depósito de libros del 
Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes, procedentes 
del cambio internacional. 

Académie Royale d'Archéf)logie de Belgique. Bruxelles: 

«Annales». lvi année. 5' serie. Tome vi. 3^ livraison. Anvers, 1904. lvii 
année. 5® serie. Tome vii. i* et 2* livi-aison. Anvers, 1905. 

«Bulletin». N° iii. Anvers, 1904. N° 2. Anvers, 1905. 
Académie Royale de Belgique. Bruxelles; 

«Bulletin de la Classedes Lettres et des Sciences morales et politiques 
et de la Classe des Beaux Arts». Números 5-8. Bruxelles, 1904. 

«Bulletin de la Classe des Lettres et des Sciences morales et politiques 
et de la Classe des Beaux- Arts». N°^ 1-4 et 9-12. Bruxelles, 1905. 

cMéraoire de la Classe des Lettres et des Sciences morales et politiques 
et Classe des Beaux- Arts». Tome i. Fascicules 1-5. Bruxelles, 1904. 

«Mémoire de la Classe des Lettres et des Sciences morales et politiques 
et Classe des Beaux-Arts». Tome i. Fascicule i. Bruxelles, 1905. 

«Biographie Nationale». Tome dix-huitiéme. Premier íascicule. Bru- 
xelles, 1904. 

« Anuaire de l'Académie Royale des Sciences, des Lettres et des Beaux- 
Arts». Soixante et onziéme année. Bruxelles, 1905. 

«Bulletin déla Commission Royale d'Histoire». Tome soixante-treizié- 
me. II et iv^ bulletins. Bruxelles, 1904. 

«Table chronologique des Chartes et Diplomes imprimes concernant 
l'Histoire de la Belgique». (Commission Royale d'Histoire). Tome x. 
Bruxelles, 1904. 



9t boletín de la real academia de la historia, 

American Philosophical Society. Philadelphia: 

«Proceedings». Vol. xliii. N° 17Ó-178. April-December. 1904. 
«Transactions». Volume xxl New series. Part i. Philadelphia, 1905. 
Congresso Internazionale di Scienze Storiche. Roma: 

«Atti». Sezione iv (Volume v): Archeologia. Sezione v (Volume ix)r 

Storia del Dirito, Storia delle Scienze economiche e sociali. 
Sezione viit (Volume xii): Storia delle Scienze fisiche, matematiche^ 

natura] i e mediche. Roma, 1904. 
Depósito de libros del Ministei-io de Instrucción pública y Bellas Artes: 
fcVida Marítima». Revista de navegación y comercio. Año iv. Números 

1 15-135 (10 de Julio á 30 de Septiembre 1905). 
«Boletín Oficial de la Liga Marítima Española». Año v. Núm. 31. Agos^ 

to y Septiembre de 1905. 
Department of the Interior. Ethnological Survey Publications. Manila: 
«Negritos of Zambales», by William Alland Reed. Volume 11. Part i-iii. 

Manila, 1904. 
Directionde la Revue bénédictine: 

«Revue bénédictine». xxii^ année. N° 2. Avril 1905. 
Historical and Political 'Science. Baltimore: 

«Johns Hopkins University Studies». Series xxii. N"^ 1-12. January- 

December 1904. Series xxiiL N°' 1-2. January-February 905. 
«The American Journal of Philology>. Vol. xxiv. Whole N° 96. October- 

December 1903. Vol xxv. N"^ 1-4. Whole 97-99. January-September^ 

Baltimore, 1904. 
Instituto Smithsoniano de Washington: 

«Smithsonian contributions to knowledge». Vol. xxxiii. Washington 

1904 (part oí volume xxxiv). A comparison oí the íeatures oí the 

earth and the moon by N. S. Shaler. Washington, 1903. 
«On the construction oí a Silvered Glass Telescope, Fifteen and a Halí 

Juches in Aperture, and ils use in Celestial Photographie», by Henry 

Draper. Washington, 1904. 
íAnnual report oí the Board of Regents oí the Smithonian Institution». 

Endingjune 30, 1903. Washington, 1904. 
vlndex to the Literature oí Germanium, 1886-1903 >. Washington, 1904. 
vlndex to the Literature oí Gallium 1874-1903». Washington, 1904. 
«Annual Report oí the Burean oí American Ethnology of the Secretary 

oí the Smithsonian Institution 1899-1900». Washington, 1903. (Twenty- 

first annual report). Twenty-second annual report (1900 1901 in two- 

parts) Part 1-2. Washington, 1904. 
«Smithsonian Miscellaneous Collections». Part oí volume xliv (N° 1417) 

Volume XLV (Ouarterly Issue, Volume i) October-December 1903. 

Part oí volume xlvi (N° 144 i). Volume xlvii. N° 1467. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA. 95 

«Smithsonian Miscellaneous CoUectionS'. Volume xLvit (Quarterly 

Isue). Vol. 2. Part 2-3. Washington, 1904-1905. 
«A select bibliographie oí Chemislry 1492-1902». Second supplement. 

Washington, J904. 
«Researches in helminthology and pai'asitology >. Part of Vol. xlvi. 
Washington, 1904. 
Reale Accademia delle Scienze di Torino (Italia^; 
«Memori.e». Serie seconda. Tomo liv. Torino, 1904. 
«Atti». Volume xxxix. Disp. 8.'*-i5.^ Anno 1903-1904. Torino, 1904. 
sOsservazioni meteorologiche íatte nell' anno 1903 all' Osservatorio 
della R. Universitá di Torino». Torino, 1904. 
Societá Ligure di Storia Patria. Genova: 
«Atti». Volume xxxiv. Genova, 1904. 
Societá Reale di Napoli: 

«Rendiconto delle tórnate e dei lavori dell' Accademia di Archeología, 
Lettere e Belle Arti». Nuova serie. Anno xvii. Aprile a Dicembre 
1903. Anno XVIII. Gennaio ad Aprile 1904. Napoli, 1904. 
Société Archéologique du Midi de la France. Toulouse: 

«Bulletins. Revue fondee en 1831. Nouvelle serie. N"' 31-33. Tou- 
louse, 1904. 
Société des Antiquaires de l'Ouest. Poitiers: 

«Bulletin et Mémoires». Deuxiéme serie. Tome xxvii. Année 1903. 
Poitiers, 1904. 
Société des BoUandistes. Bruxelles; 

«Analecta Bollandiana>. Tomus xxiv. Fase. i-ii. Bruxellis, 1905. 
Société Dunkerquoise pour l'encouragement des Sciences, des Lettres 
et des Arts: 
«Mémoires». Trente-neuviéme volume. Dunkerque, 1904. 
Société de Géographie. Paris: 

«La Géographie^^. Bulletin. Année 1904. N° 6. 15 Juin 1904. Números 
i-6.Juillet-Décembre 1904. Números 1-4. Janvier-Avrilde 1905. Paris. 
Société d'Histoire á Utrecht (Pays-Bas): 

'<Willelmi Capellani in Brederode postea monachi et procuratoris 

egmondensis chronicon». Amsterdam, 1904. 
«Bijdragen en Mededeelingen van het Historisch Genootschap». Ams- 
terdam, 1904. 
Société Historique Algeriénne. Alger: 

«Revue Africaine». Bulletin des travaux. Quarante-huitiéme année. 
N°= 252-255.1" et 4* trimestre du 1904. Numero 256. i" trimestre 
1905. 
Société Les Amis des Sciences et Arts de Rochechouart: 
«Bulletin». Tome xiii. N° 4. Tome xiv, N"^ i et 3. 



96 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Sociétc de Stadistique de Marseille: 

«Répertoire des traveaux». Tome quarante-cinquiéme. (1902-1 103). Va- 

lence, 1904. 
Université catholique de Louvain: 

«Annuaire de TUnviersité catholique de Louvain». Soixante-neuviéme 

année. Louvain, 1905. 
«Programme des cours». Année académique 1904-1905. Louvain, 1904. 
«Le Néo-Criticisme de Charles Renouvier», parle Docteur E. Jaussens. 

Louvain, 1904. 
«Le Régime Legal de la Personnification civile en Hollande», par Al- 

bert Biebuyck. Ipres, 1905. 
«Études sur les théories économiques qui dominérent en Belgique 

de 1830 á 1886», par le Docteur P. Michotte. Louvain, 1904. 
«La Typographie á Bruxelles au debut du xx* siécle», par le Pére 

J.-Laurent M. Perqui. Bruxelles, 1904. 
«De canónica cleri saecularis obedientia». Tomus prior. Ferdinandus 

Claeys Bonüaert. Louvain, mcmiv. 
Université de Toulouse: 

«Annales du Midi». Revue de la France Méridionale. Seiziéme année. 

N"* 63 et 64. Juillet-Octobre 1904. N° 65. Janvier 1905. 
«Rapport annuel du Conseil de 1' Université (22 Décembre 1903) >. Tou- 
louse, 1904. 
«L'assistance publique á Toulouse au dix-huitiéme siécle», par M. F. 

Buchalet. Toulouse, 1904. 
«Annuaire pour l'année 1904-1905». Toulouse, 1904. , 

«Liberté du travail et solidarité vitale». Thése doctórale par Emilien 

Senchet. París, 1903. 
«Essai sur la méthode de Francisco Sánchez, Proíesseur de Philosophie 

et de Médecine a l'Université de Toulouse». Thése doctórale par 

Emilien Senchet. París, 1904. 
Wiscosin Academy oí Sciences, Arts, and Letters: 

«Transactionsv. Vol. xiv. Part 11. 1903. With twenty-two plates. Madi- 

son, Wis 1904. 

DE GOBIERNOS EXTRANJEROS 

Estadística municipal de la ciudad de Buenos Aires (República Argentina). 
«Boletín mensual». Año xix. Números 5-9. Mayo-Septiembre 1905. 

Estadística municipal de la ciudad de Santa Fe (República Argentina). 
«Boletín». Año iv. Número 15. Abril-Junio 1905. 
• «Anuario Estadístico de la ciudad de Santa Fe». (Publicado por la Di- 
rección de Estadística municipal j. Año 1. Santa Fe, 1905. 

Estadística municipal del Departamento de Montevideo (República Orien- 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA. 97 

tal del Uruguay). «Boletín mensual». Año iii. Números 21-26. Mayo- 
Octubre 1905. 
«Resumen anual de Estadística municipal». (Año 11, 1904). Montevi- 
deo, 1905. 

Gobierno de la Sección Occidental del Distrito Federal de Caracas (Re- 
pública de Venezuela). «Memoria que presenta el Gobernador de la 
Sección Occidental del Distrito Federal al Congreso Nacioual en 
1905». Caracas, 1905. 
«Documentos del general Cipriano Castro». Volumen iii. Caracas, 1905. 

Legación de los Estados Unidos de Méjico en IMadrid. «México. Su evo- 
lución social». Tres tomos ilustrados, en folio mayor, publicados bajo 
la dirección literaria del licenciado D. Justo Sierra y bajo la artística 
de D. Santiago Ballescá. México, 1900. 

DE ACADEMIAS Y CORPORACIONES NACIONALES 

Asamblea suprema española de la Cruz Roja. Madrid. «La Cruz Roja». 
Revista mensual ilustrada, iv época. Año viii. Números 73-74. Julio- 
Agosto 1905. 

Asociación Artístico -Arqueológica Barcelonesa. Barcelona. «Revista». 
Año íx. Volumen iv. Números 44-45. Abril-Septiembre 1905. 

Biblioteca Nacional. Madrid. «Apuntes para una Biblioteca de escritoras 
españolas desde el año 1401 al 1833», por D. Manuel Serrano y Sanz. 
(Obra premiada por la Biblioteca Nacional en el concurso público 
de 1898 é impresa á expensas del Estado). Tomo 11. Madrid, 1905. 

Centre Excursionista de Catalunya. Barcelona. «Butletí». Any xv. Núme- 
ros I26-I28. Juliol-Setembre 1905. 

Centro del Ejército y de la Armada. Madrid. «El Ingenioso Hidalgo Don 
Quijote de la Mancha». Compuesto por ]Miguel de Cervantes. Nueva 
edición publicada por D.Juan Antonio Pellicer en 1797 y dedicada 
á conmemorar el III Centenario de la publicación. Madrid, 1905. 

Comisión provincial de INIonumentos de Orense. «Boletín». Tomo 11. Nú- 
meros 44-46. Mayo-Octubre 1905. 

Institución libre de Enseñanza. Madrid. «Boletín». Año xxix. Números 
544-548. Julio-Noviembre 1905. 

Instituto general y técnico de Jerez. «Memoria del cui^so de 1902 á 1903». 
Jerez, 1904. 

Instituto general y técnico de Zaragoza. «Memoria del curso de 1903 á 
1904». Zaragoza, 1904. 

Instituto de Reformas Sociales. «Estadística de los accidentes del trabajo 
ocurridos el año 1904». Madrid, 1905. 

Instituto de Sociología. Madrid. «Boletín». Tomo i. Núm. 5. Julio 1905. 



9» boletín de la real academia de la, historia. 

Junta local del Boletín del III Centenario del Quijote. Alcalá de Henares. 
vBoletín». Números 6 y último. Alcalá de Henai-es. Mayo 1905. 

Liga Marítima Española. Madrid. «Boletín oficial». Año v. Números 31-32. 
Julio-Octubre 1905. 

«Vida Marítima». Revista de Navegación y de Comercio. Madrid. Año iv. 
Números 128-143. Julio-Diciembre igoS- 

Real Academia de Buenas Letras de Barcelona. «Boletín», Año v. Núme- 
ros 18-19. Barcelona, 1905. 

Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. «Memorias». Tercera 
época. Volumen v. Núm. 15. Barcelona, 1905. 

Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Revista». To- 
mo II. Núm. 5. Madrid 5 de Junio de 1905. Tomo :ii. Núm. 2 (Agosto 
de 1905). Madrid, 1905. 
«Memorias». Tomo xxii (Curvas especiales notables), por D. J. Gómez 

Teixeras. Madrid, 1905. 
-Discursos leídos ante la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y 
Naturales, en la recepción pública del Sr. D. Vicente Ventosa y Mar- 
tínez de Velasco el día 5 de Noviembre de 1905». Madrid, 1905. 

Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Madrid. «Memorias». 
Tomo IX. Madrid, 1905. 
V Crédito Agrícola», por el doctor en Derecho D. Luis Redonet y López 
Dóriga. Memoria premiada por dicha Real Academia. Madrid, 1905. 
«Estudio crítico de la crisis monetaria». Memoria presentada por don 
Andrés Barthe y Barthe al concurso extraordinario para ¡a adjudica- 
ción del Premio del Conde de Toreno», en el bienio de 1902 á 1904. 
Madrid, 1905. 
Estudio crítico de la crisis monetaria. — Memoria que obtuvo el < Pre- 
mio del Conde de Toreno» concedido por la Real Academia de Cien- 
cias Morales y Políticas, en el quinto concurso extraordinario, escrita 
por D.José María Jiménez y Rodríguez». Madrid, 1905. 
«Estado social que refleja el Quijote>. Discurso premiado en el con- 
curso extraordinario abierto para conmemorar el tercer centenario 
déla publicación de «El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Man- 
cha», escrito por D. Julio Puyol y Alonso. Madrid, 1905. 
cEstado social que refleja el Quijote». Discurso, también premiado en 
dicho certamen, escrito por D. Ángel Salcedo y Ruiz. Madrid, 1905. 

Real Academia de Medicina. «Anales». Tomo xxv. Cuadernos 2.° y 3.° 
15 de Julio de 1905. Madrid, 1905. 
«Farmacopea Oficial Española». Séptima edición. Madrid, 1905. 

Real Sociedad Geográfica. Madrid. «Revista de Geografía colonial y mer- 
cantil», publicada por la Sección de Geografía comercial. Actas de 
las sesiones y biografía geográfica. Año ix. Tomo iii. Números 4-5. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA. 99 

fBoletín >. Tomo xlvii. Segundo trimestre de 1905. Núm. 6. Tomo xlvii. 
Tercer trimestre de 1905. Núm. 7. 

Sociedad Arqueológica Luliana. Palma (Baleareá). 'íBoletín^>. Tomo x. 
Noviembre-Diciembre 1904. Janer-Maig 1905. 

Sociedad Castellana de Excursiones. Valladolid. -Boletín». Año 111. Nú- 
mero 31-35. julio-Noviembre 1905. 

Sociedad Española de Salvamento de Náufragos. Madrid. cBoletín». Nú- 
meros ccxLiii-ccxLVii. Agosto-Diciembre 1905. 

Sociedad General Azucarera de España. «Memoria leída en la Junta ge- 
neral ordinaria de accionistas el día 30 de Noviembre de 1905*. 

Universidad de Barcelona. «El Poder Judicial en la Corona de Aragón». 
Tesis doctoral por D. Andrés Jiménez Soler. Barcelona, 1901. 

Universidad Central. «Memoria del curso de 1903 á 1904 y anuario del 
de 1904 á 1905 de su distrito universitario v. Madrid, 1905. 
«Examen de los escritos autobiográficos de navegantes y conquistado- 
res españoles en América». Tesis doctoral por D. Manuel Serrano y 
Sanz. Madrid, 1905. 
«La propiedad privada en las guerras marítimas >. Tesis doctoral por 

D. Mariano de la Paz Gómez y Rodríguez. Madrid, 1905. 
cDiscurso leído en la Universidad Central en la solemne inauguración 
del curso académico de 1905 á 1906, por el Excmo. Sr. D. José Eche- 
garay y Eizaguirre>. Madrid, 1905. 

Universidad literaria de Granada. cDiscurso leído en la solemne apertura 
del curso académico de 1905 á 1906, en dicha Universidad», por el 
Doctor D. Francisco de P. Villa-Real y Valdivia. Granada, 1905. 
«Reseña del acto literario celebrado en la Universidad de Granada el 
día 8 de Mayo de 1905, en homenaje á Miguel de Cervantes Saavedra 
de la publicación del Quijote». Granada, 1905. 

Universidad Literaria de Oviedo. «Memoria correspondiente al curso de 
1903 á 1904 y Anuario para el de 1904 á 1905». Oviedo, 1905. 
«Discursos leídos en la solemne apertura del curso académico de 1905 
á 1906», por el Sr. Fernández Pérez Rubio. Oviedo, 1905. 

Universidad de Salamanca. «Discurso leído en la Universidad de Sala- 
manca en la inauguración del curso académico de 1905 á 1906», por 
el Doctor D. Ramón Carranza Ibáñez. Salamanca, 1905. 

Universidad de Sevilla. «Discurso inaugural leído en la solemne aper- 
tura del curso académico de 1905 á 1906 ante el claustro de dicha 
Universidad», por el Doctor D. Federico Relimpio y Ortega, Sevi- 
lla, 1095. 

Universidad de Valladolid. «Discurso leído en Ja Universidad de Vallado- 
lid en la solemne inauguración del curso académico de 1905 á 1906». 
por el Doctor D. Antonio Simonena Zabalegui. Valladolid, 1905. 



DO EOLETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

«Datos estadísticos de la enseñanza en el curso de 1903 á 1904 y Anua- 
rio del curso de 1904 á 1905. Valladolid. 



DE ACADEMIAS Y CORPORACIONES EXTRANJERAS 

Académie des Inscriptions et Belles Lettres. Paris. «Comptes rendus des 

séances de l'année 1905». BuUetin de Mai-Aoüt. Paris, mdccccv. 
Académie Royale des Sciences et des Lettres de Danemark. Copenhague. 

«Bulletin . N°* 4 et 5. Kobenhavn, 1905. 
«Les pronoms démonstratifs de l'ancien arménien>>, par Holger Peder- 
sen. Kobenhavn, 1905. 
Académie des Sciences de Cracovie. «Bulletin International >. N<« 3-7. 

Mars-Juillet 1905. 
Ateneo de Lima. Perú. «El Ateno», órgano del Ateneo de Lima. Tomo vi. 

Núm. 36. Segundo trimestre de 1905. 
Biblioteca pública de la provincia de Buenos Aires. La Plata. (República 

Argentina). (Boletín». Año vii. Núm. 81. Mayo 1905. 
«Registro oficial de la provincia de Buenos Aires. Julio-Diciembre 

de 1904». La Plata, 1905. 
Biblioteca Nazionale Céntrale di Firenze. Italia. «Bolletino^delle pubbli- 

cazioni italiane ricevute per diritto di Stampa:--. N"^ 55-59- Luglio- 

Novembre 1905. 
Canadian Institute. Toronto. «Transactions». Vol. viii. Part i. N° 16. Sep- 

tember 1905. 
Catholic Lniversity oí America. Washington. cThe Catholic University 

Bulletin». Whole N° xliii, N° 3. July 1905. Whole N° xliv. Octo- 

ber 1905. 
Centro Asturiano de la Habana. «Pollinería andante». Compuesta por 

D. Atanasio Rivero. Habana, 1905. 
Der Antiquarischen Gesellschaft in Zürich. (Sociedad de anticuarios de 

Zurich). «Mitteilungen» Band xxvi. Heft 3. Zürich, 1905. 
Faculté des Lettres de Bordeaux et des Universités du Midi (Anuales de 

la). Bordeaux. «Bulletin Hispanique». Tome vii. N"^ 3-4. Juillet-Dé- 

cember 1905. 
«Revue des Études Anciennes». Tome vii. N"' 3-4. Juillet-Décem- 

ber 1905. 
«Bulletin Italien». Tome v. N"^ 3-4. Juillet-Décember 1905. 
Faculty oí Political Science oí Columbia University. Nevv-York. tPoIitical 

Science Ouarterly». Volume xx. Number 3. September 1905. 
Instituto do Ceará. Fortaleza (República del Brasil). «Revista trimensual». 

Anno XIX. Tomo xix. i.° e 2.° trimestres de 1905. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA. 1 01 

Instituto Científico y Literario «Porfirio Díaz». Toluca (¡México). «Bole- 
tín». Tomo VII. Núm. ii. 1905. 

Instituto Histórico e Geographico Brazileiro. Río de Janeiro. ^Revista 
trimensual». Tomo lxhi. Parte 11. Tomo lxv. (3.° e 4.° trimestres). 
1902. 

Instituto Paraguayo. Asunción (Paraguay). «Revista >. Año vi. Núm. 50. 

1905 

Historical Society oí Pennsylvania. Philadelphia. «The Pennsylvania Ma- 
gozine oí History and Biography». Vol. xxix. N° 115. July 1905. 

Historical Society of Quebec. «Bloclcade oí Quebec in 1 775-1 776 by the 
American Revolutionists». Quebec, 1905. 
«Transactions». Sessions oí 1903 to 1905. N° 25. Quebec, 1905. 

Historischen und Antiquarischen Gesellschiaft zu Basel. Herausgegeben». 
v Band. i Heft. Basel, 1905. 

Museo Nacional de México. México. «Anales». Segunda época. Tomo 11. 
Números 3-9. 1905. 

Museu Etimológico Portugués. Lisboa. «O Archeologos Portugués». Volu- 
me X. N"^ 1-6. Janeiro-Setembro 1905. 

Koniglich Preussischen Akademie der Wissenchaíten. Berlín. «Sitzungs- 
berichte». xxiii-xxviii. Mai-Juli 1905. 

Koninklijke Akademie van Wetenschappen te Amsterdam. «Die lex ro- 
mana canonice compta, Romisches Recht un frühmittelalterlichen 
Italien, in systematischer Darstellung». Deel v:. N° i. Amster- 
dam, 1905. 

K. B. Akademie der Wissenschaíten zu München. «Sitzungsberichte der 
philosophisch-philologischen und der historischen klasse». Heít ii-iii. 
München, 1905, 

Kr. Hrvatsko-slavonsko-Dalmatinskog Zemaljskoga Arkiva. Zagreb. 
«Ujestuilo. Godina vii . Sveska 3-4. 1905. 

Real Academia de Ciencias de Amsterdam. «Fanum Apollinis>. Carmen 
praemio áureo ornatum in certamine poético hoeufTtiano. Amstelo- 
dami, MCMV. 

Real Associagao dos Architectos Civis e Archeologos Portuguezes. Lis- 
boa. «Bolletim». Quarta serie. Tomo x. N"* 3-6. 1905. 

R. Accademia della Crusca. Firenze. <Atti>. (Anno accademico 1903- 1904.) 
Adunanza pubblica del di 27 Gennaio 1905. 

Reale Accademia dei Lincei. Roma. cAtti». Anno cccii. Rendiconto 
dell'adunanza solenne del 4 Giugno 1905. Vol. iii. 
íAtti». Anno ccci, 1904. Serie quinta. Notizie degli Scavi di Antichitá. 

Volume I. Indici per l'anno 1904. Volume 11. Fase. 1-7. 1905. 
«Rendiconti». Classe di scienze morali, storiche e filologiche. Serie 
quinta. Vol. siv. Fase. i-ó. 1905. 



I02 boletín de la real academia -de la historia. 

R. Deputazione Véneta di Storia Patria. Venezia. «Nuovo Archivio Ve- 
neto. Nueva serie. Tomo ix. Parte ii. N"' 58-59. 1905. 
R. Societá Romana di Storia Patria. Roma. «Archivio della>. Vo]. xxviii. 

Fase. i-ii. 1905. 
Sociedad jurídico-Literaria. Quito (Ecuador). «Revista». Año iv. Tomo vi. 

Números 35-39. Mayo-.Septiembre 1905. 
Sociedade Scientifica de Sao Paulo. Brazil. «Revista». N"* 1-2. Junho-Se- 
tembro 1905. 

Societá di Storia, Arte, Archeologia della Provincia di Alessandria. Italia. 
«Rivista di Storia, Arte, Archeologia della Provincia di Alessandria». 
Anno XVI. Fase, xix (Serie uj. Luglio-Settembre 1905. 
<Gli Statuti mediti di Rosignano». Fase. 8. Alessandria, 1905. 

Societá Storica Lombarda. Milano. «Archivio Storico Lombardo». Serie 
quarta. Fase, vi-vii. Giugno-Settembre 1905. 

Societá Storica Sarda. Cagliari. «Archivio Storico Sardo». Volume i. Fas- 
cicolo i-ii. 1905. 

Sociétcdes Antiquaires de l'Ouest. Poitiers (France). <BulIetin».Deuxieme 
serie. Tome dixieme. Deuxiéme trimestre de 1905. (Avril-Juin). 

Société des Études Juives. Paris. «Revue des Études Juives». Tome l. 
N° 100. Avril-Juin 1905. 

Société de Géographie et d'Archéologie de la province d'Oran. Oran. 
(Algérie). «Bulletin trimestriel de Géographie et d'Archéologie». 
Vingt-huitiéme année. Tome xxv. Fascicule ciii-civ. Avril-Septem- 
bre 1905. 

Société des Langues Romanes. Montpellier. «Revue». Tome xlvih (v^ se- 
rie). Juillet-Décembre 1905. 

Société Nationale des Antiquaires de France. Paris. «Bulletin». 2^ trimes- 
tre, 1905. 
«Bulletin et Mémoires». Septieme serie. Tome quatriéme. Mémoires 
1903. Fascicule supplémentaire. Paris, 1905. 

The Hispanic Society of. America. «Constitution». New-York, 1904. 

Universidad de Chile. Santiago de Chile. «Anales de la Universidad». 
Tomos cxiv-cxv. Año 62. Noviembre-Diciembre de 1904. Año 63. 
Tomos cxvi-cxvn. Enero-Junio 1905. 

Universidad de la Habana. «Revista de la Facultad de Letras y Ciencias». 
Vol. I. Números 1-3. Julio-Noviembre 1905. 

Universidad Nacional de la República del Paraguay. «Anales». Publica- 
ción trimestral. Año vi. Tomo vi. Primer y segundo número. Asun- 
ción, 1905. 

Universitáts-Bibliothek in Heidelberg. «Neue Heidelberger Fahrbücher 
Herausgegeben vom Historisch-Philosophischen Vereine zu Heidel- 
berg». Jahrgang xiv. Heft. i. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA. IO3 

Universitc de Fribouig (Suisse). «Programme des cours>. Semestres d'étc 
et d'hiver 1905. 

«Autorités, Proñesseurs et étudians». Semestre d'hiver (1904- 1905). Se- 
mestre d'été 1905. 

«Etude grammaticale sur le latín de S. Filastrius». Thcáe doctórale de 
■P; C. Juret. Erlangen, 1904. 

«La tentative complexe et le Dcsistement volontaire>, par J. Musy. 
Fríbourg, 1905. 

«De l'action du soufre sur l'accnaphtene», par Paul Bachmann. Frí- 
bourg. 

«Etudes sur le Phenylacénaphtylméthame», par Eligió Dotta. Fribourg. 

«Rapport sur l'année acadcmique 1903- 1904», par le Dr. Hugo Oser. 
Fribourg, 1905. 

<Du iondement intellectuel de la morale d'aprés Aristote», par M. Gi- 
llet O. P. París, 1905. 

«Etude sur la Charge des Condensateurs>, par Romain de Wybra- 
nowskí. Fríbourg, 1905. 

«L'Ecole primaire Fribourgeoise sous la République Helvctique 179S- 
1803», par Eugéne Duval. Fribourg, 1905. 

«Esposizione della teoría delle somme di Gauss e di alcuni teoremí di 
Eisensteinj, por J\Iarco Salvadori. Pisa, 1904. 

sLa Legge Ticinese del 28 Gennaío 18S6», por Eurico Maspolí. Luga- 
no, 1905. 

«Franz Guíllímann», von Dr. Johann Kálin. Freiburg, 1904. 

«Hymnarium Parisiense», von Cari Weínmann. Freiburg, 1904. 

«Das Buch Kohelet», von Vincenz Zapletal. Freiburg, 1905. 

«Neumenkunde», von Peter Wagner. Freiburg, 1905. 

«Über den Bau und die Funktion der Antipoden ín der Angiospermen- 
Samenanlagé», von Koui'ad Lotscher. München, 1905. 

«Das studien programen der íranziskaner schulen», von Dr. Hilarien 
Felder. Freiburg, 1904. 

«Beitrag zur kenntnís der geologischen und topographischen Verhalt- 
nisses, von Dr. Jan Pradzynski. Freiburg, 1905. 

«Beitrag zur Kenntnís der geologischen und topographischen Verhált- 
nísse im südwestlichen Teile des Brunnenmassivs», von Jan Prad- 
zynski. Freiburg, 1905. 

«Das studien programm der Franziskanerschulen», von P. Dr. Hilarien 
Felder. O. Cap. Freiburg, 1904. 

«Die Freiburgische Geschichtschreibung in Neuerer Zeit>, von Proí. 
Dr. Albert Büchi. Freiburg, 1905. 

«Über den Bau und die Funktion der Antipoden ín der Angiospermen- 
Samenanlage>, von kaurad Lotscher. München, 1905. 



104 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

«Die Entwiklungsgeschichte der kanonistisch-scholastischen Wucher- 

lehre>, von Karl Lesse], lie. jur. Luxemburg, 1905. 
cDas Konverseninstitut des Cisterzienserordens in seinem Ursprung 

und seiner Organisation», von Dr. Eberhard Hoffmann. Frei- 

burg, 1905. 
cÜber die Einwirkung von Diazohydraten auí Oximinoverbindungens, 

von Dr. Harry Valdemar Bresler. Freiburg, 1905. 
«Die litterarische Kritik in Ciceros Bnitus^, von P. Rupert Haenni 

O. S. B. Sarnen, 1905. 
«Der Mcidchenhandel», von S. Mexin. Basel, 1904. 
«Lukian und die altattische Komodies. Lie. phil. P. Ildephons Leder- 

geber. Einsiedeln, 1905. 
«Beitráge zur Polnischen Wortbildung», von Titus Benni. Leipzig, 1905. 
«Die Litauer unter dem Koning jMindo\ve>, von Johann Totoraitis. Frei- 
burg, 1905. 
«Untersuchungen über eine Allemannische Evangelien-Handsclirít der 

Stadtbibliothelv in Zürich», von Jakob Baldegger. Halle, 1904. 
Université Royale de Norvége á Cristiania. «Gamle Personnavne i Nors- 

ke Stedsnavne». Eíterladt arbeide of O. Rygh. Kristlania, 1901. 
«Srensgreve Johan Gaspar Hermán Wedel Farlsberg. (i-i 779-1 812) 

(11-1S13-1814) (111-1815-1840). Kristiania, 1902. 

DE PARTICULARES NACIONALES 

Abad (Reverendo Padre Camilo María) de la Compañía de Jesús. «El Culto 
de la Inmaculada Concepción en la ciudad de Burgos». Madrid, 1905. 

Criado y Domínguez (Sr. D. Juan Pedro). «Bibliografía de la Cruz Roja 
Española». Madrid, 1905. 

Destruge (D. Camilo). «Álbum biográfico ecuatoriano». Tomos i-iv. Gua- 
yaquil (República del Ecuador). Año de 1904. 

Escosura y Tablares (Sr. D. Julio). «Ensayos electrolíticos prácticos», 
Madrid, 1905. 

Formoso Lamas (D. INIanuel). «Apuntes para la historia de Chantada». 
Madrid, 1905. 

Gallardo Lobato (Sr. D. Juan). «El Problema agrario en Andalucía >. Je- 
rez, 1905. 

Grandes (Sr. D. Fortunato). «Apuntes históricos de Salvatierra». Vitoria, 
1905. 

Linares Enríquez (Sr. D. Antonio de). «Historia de la viruela y su profila- 
xis». Málaga, 1905. 

Luna (Excmo. Sr. Duque de). «Álbum Cervantino Aragonés de los traba- 
jos literarios y artísticos con que se ha celebrado en Zaragoza y Pe- 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA. I05 

diola el III Centenario de la edición príncipe del «Quijote». Publí- 
calo la Excma. Sra. Duquesa de Villahermosa. Año 1905. Madrid. 

Manjón (D. Andrés). «Hojas del Ave María». Granada. (El Liberalismo es 
la caricatura de la libertad ó el ridículo). Hojas 41-52. Granada, 1905. 

Miret y Sans (Joaquim). «Sempre han tingut béch les oques. Apuntacions 
per la historia de les costumes privades». Barcelona, 1905. 

Obanos (Sr. D. Federico). «La Marina en el bloqueo de la Isla de León 
(1810 á 1812)». Madrid, mcmc. 

Ortíz del Barco (Sr. D. Juan). «Cartas marítimas» (Segunda tirada). Cova- 
donga, 1903. 
«Mares territoriales». Cádiz, 1905. 

Pellicena Camacho (Sr. D. Joaquín). «Los últimos repatriados». Manila, 
1904. 

Rodríguez Martín (D. M.). «Mares territoriales». Cádiz, 1905. 

Ruiz y Valarino (Excmo. Sr. D. Trinitario). «Memoria elevada al gobier- 
no de S. M. en 15 de Septiembre de 1905 por el Fiscal del Tribunal 
Supremo». Madrid, 1905. 

Saleta (Sr. D. Honorato de). «Un libro más». Zaragoza, 1Q05. 

Serrano y Sanz (D. Manuel). «Compendio de Historia de Arnérica». 
Barcelona, 1905. 

Thayer Ojeda (D. Tomás). «Santiago duranie el siglo xvi». Santiago de 
Chile, 1905. 

Ureña y Smenjaud (Sr. D. Rafael). «La Legislación Gótico-hispana». Ma- 
drid, 1905. 

Ventalló Vintró (D. José). «Historia de la industria lanera catalana. Mono- 
grafía de sus antiguos gremios». Tarrasa, 1904. 



DE PARTICULARES EXTRANJEROS 

Acosta de Samper (Sra. doña Soledad). «Celebración del tercer cente- 
nario déla publicación del «Quijote» en Bogotá en 30 de Mayo de 
1905». Bogotá, 1905. 

Almada Negreiros (Mr. A. d'). «L'Agriculture dans les Colonies Portu- 
gaises». París, 1905. 

Alves Pereira (Sr. D. Félix). «Paginas Archeologicas. Antiguidades de 
Vianna do Alemtejo». Lisboa, 1905. 

Besson (D. Pablo). «La separación de la Iglesia y el Estado ó la abolición 
del Patronato Eclesiástico». Buenos Aires. 

Campion (M. Honoré). Editor. Quai Voltaire, 9, Paris. «Les druides et 
les dieux celtiques a forme d'animaux», por H. d'Arbois de Jubain- 
ville. Paris, 1906. 

TOMO XLVIII. 8 



I06 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA LE LA HISTORIA. 

Carrera y Justiz (Sr. D. F.) clntroducción á la historia de las instituciones 

locales de Cuba». Tomos i y ii. Habana, 1905. 
Cunha Barboza (Dr. Antonio da). <Estudos Históricos». Río de Janeiro. 

Imprenta Nacional, 1899. 
Champault (M. Philippe). «Phéniciens et Grecs en Italie d'apres l'Odys- 

sée». Paris, 1905. 
Delorme (M. Emmanuel). «Les emblémes de l'Inquisition d'Espagne». 

Toulouse, 1905. 
Desdevises du Dezert (M. G.) «Souvenirs d'Emmanuel Frédéric Sprün- 

gen». (Extrait de la Revue Hispanique, tome xi). Paris, 1905. 
Dognée (M. Eugéne). «Jeant Friquet ( 1593-1667) >, por Emile Longin 

Besan^on, 1905. 
«Deux études sur S. Pierre Fouriers, por Emile Longin. Vesoul, 1905. 
Faítlovich (M. Jacques). «Notes d'un voyage chez les Falachas (juifs á 

d'Abyssinie)». Paris, 1905. 
Feliciani (Sr. Dr. Nicola). «Albori e Penourbre». Recanati, 1905. 
Fernández Guardia (D. Ricardo). «Historia de Costa Rica. El descubri- 
miento y la conquista». San José, 1905. 
Franco (M. M.) «Histoire et littérature juives pays par pays>. N° i 

(Espagne); n° 2 (France). 
Fortes (Sr. D. José). «Restos de uma villa lusitano-romana í. (Povoa de 

Varzim). Porto, 1905. 
«As fíbulas do Noroeste da Península». Porto, 1905. 
García Acevedo (D. Daniel). «Contribución al estudio de la cartografía de 

los países del Río de la Plata». Montevideo, 1905. 
Glaser (Von Eduard). «Suwa'und al-'Uzza und die altjemenischen Ins- 

chriíten». München, 1905. 
Guimaraes (Sr. D. Rodolpho). «Un manuscrit intéressants . Lisbonne, 1905. 
Lara (Sr. D.Justo de). «Cervantes y el Quijote. El hombre, el libro y la 

época». Habana, 1905. 
Lera (Sr. D. C. A.) «Primeras relaciones oficiales entre el Japón y España 

tocantes á México». Tokio, 1905. 
Mac Lehose (James), Editor, Glasgow (Escocia). «Scottish Historical Re- 

view». N° 5. October 1904. 
Miranda (Sr. D. Julián O.) «Compendio de Historia Nacional (1830-1894)». 

Segunda edición. Montevideo, 1905. 
Molina Solís (Sr. D. Juan Francisco). «El primer obispado de la Nación 

Mejicana». Mérida de Yucatán, 1897. 
«Historia de Yucatán durante la dominación española'. Mérida de Yu- 
catán, 1904. 
«Historia del descubrimiento y conquista de Yucatán, con una reseña 

de la Historia antigua de esta península». Mérida de Yucatán, 1896. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA. I07 

Ortega y Pérez Gallardo (D. Ricardo). «Historia genealógica de las fami- 
lias más antiguas de México>. Tercera edición. México, 1905. 
Pagliano (Sr. D. A\v. Emilio M.) «La Repubblica di S. Marino». Roma, 1905. 
Piette (Mr. Edouard}. <Conséquences des mouvements sismiques des 
régions polaires». Angers, 1902. 
«La Collection Piette au Musce de Saint-Germain>, par Salomón Rei- 

nach. Paris, 1902. 
«Eludes d'ethnographie préhistorique». Paris, 1904. 
«Sur une gravure du Mas-d'Azil». Paris, 1903. 
tOravures du Mas-d'Azil et statuettes de Mentón». Paris, 1902. 
«Classification des sédiments formes dans les cavernes pendant l'age 

du renne». Paris, 1904. 
«Ecritures de l'age gl^'ptique >. Paris, 1905. 
Pólit (Sr. Dr. D. Manuel María). «La familia de Snnta Teresa en América 
y la primera carmelita americanas. Publicado en Friburgo de Bris- 
govia (Alemania), 1905. 
Rodríguez García (Sr. Dr. D. José A.) «Bibliografía de la gramática y le- 
xicografía castellanas y de sus estudios afines». Habana, 1904. 
«Vida de Cervantes y juicio del Quijotes. Habana, 1905. 
Sampaio (D. Alberto). As Villas do Norte de Portugal^. Estudo sobre as 

origens e estabelecimiento da propriedade. Porto, 1903. 
Santos Lucas (Mr. le Dr. A.) Quelques mots sur les Mathématiques en 
Portugal. Notice et défense des travaux d'Antoine Cabreira». Lis- 
bonne, 1905. 
Sorbelli (Sr. D. Albano). «II trattato di S. Vincenzo Ferrer ¡ntorno al 
grande scisma d'OccidentCí-. Seconda edizione riíalta. Bologna, 1906. 
Tello Mendoza (Excmo. Sr. General R.) Documentos que refutan 
contundentemente las informaciones del Dr. Lucas Caballero en el 
interview suyo publicado en el núm. 2.273 de «El Porvenir » de Car- 
tagena (República de Colombia)». Caracas, 1905. 
«Viaje del general Cipriano Castro, Presidente de la República, al 
Centro, Sur y Oriente de Venezuela, en Abril y Mayo de 1905^. Cí.- 
racas, 1905. 
«Comentarios á los Mensajes del general Cipriano Castro». Cara- 
cas, 1905. 
«Documentos del general Cipriano Castro». Volumen iv. Caracas, 1905. 
«Juramento de Bolívar en el Monte Sacro en 1805». Caracas, 1905. 
Urien (Sr. D. Carlos I\I.) «Geografía Argentina». Estudio histórico, físico, 
político, social y económico de la República Argentina». Buenos 
Aires, 1905. 



I08 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



PUBLICACIONES NACIONALES RECIBIDAS POR CAMBIO CON EL BOLETÍN 

«Boletín de Santo Domingo de Silo3>:-. Burgos. Año vii. Números 10-12^ 
Agosto-Octubre. Año VIII. Números 1-2. Noviembre-Diciembre 1905^ 

«El Eco Franciscano». Santiago (Coruña). Año xxii. Números 285-295. 
Julio-Diciembre 1905. 

«La Ciudad de Dios». Revista quincenal religiosa, científica y literaria, 
publicada por los PP. Agustinos de El Escorial. Madrid. Tercera 
época. Año xxv. Volumen lxvii. Números 6-8. Julio-Agosto. Volu- 
men Lxviii. Números 1-7. Septiembre-Diciembre 1905. 

«Monumenta histórica Societatis Jesu a Patribus ejusdem Societatis edi- 
ta». Madrid. Annus duodecimus. Fasciculus 140-145. Augusto-De- 
cembre 1905. 

«Razón y Fé». Revista mensual redactada por Padres de la compañía de 
Jesús. Madrid. Tomo xii. Número 4. Agosto 190^. Tomo xui. Núme- 
ros 1-4. Septiembre-Diciembre. 

«Revista de Aragón». Zaragoza. Año vi. Julio-Noviembre 1905. 

«Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos». Madrid. Tercera época. 
Año IX. Número 6. Junio de 1905. Número extraordinario en conme- 
moración del Centenario del Quijote. Hayo 1905. Números 7-10. Julio- 
Octubre 1905. 

«Revista de Extremadura». Cáceres. Año vii. Número lxxui-lxxvi. Julio- 
Noviembre 1905. 

«Revista general de Marina». Madrid. Tomo lvii. Números 2-6. Agosto- 
Diciembre 1905. 

«Memorial de Artillería». Madrid. Año. 60 Serie iv. Tomo xxm. Entre- 
ga 6.^ Junio de 1905. Tomo xxiv. Entregas 1.^-4.^ Julio-Octubre 1905. 

Cuerpo Facultativo de Ingenieros del Ejército. iMemorial de Ingenieros 
del Ejército». Madrid. Año lx. Cuarta época. Tomo xxii. Núme- 
ros v-x. Mayo-Octubre 1905. 

PUBLICACIONES EXTRANJERAS RECIBIDAS POR CAMBIO CON EL BOLETÍN 

«Archives Héraldiques Suisses». Zürich. Jahrgang xix. Heft 2-3. 1905. 

«Boletín Salesiano». Turin (Italia). Año xx. Números 9-11. Septiembre- 
Noviembre 1905. 

<Etudes>. Revue íondé en 1856 par des Peres de la Compagnie de Jésus. 
París. 42^ Tome 104 de la Collection. 20 Juillet 1905. N"' 14-23 Aoút- 
Décembre 1905. 

«KwartalnikHistorycznys.Argan-TowarzstwaHistorycznego.Rocznikxix. 

Zeszyt 2-3. 1905. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA. IO9 

«La Civiltá Cattolica». Roma. Anno 56.° Vol. 3. Quad. i. 322-1. 331. Luglio- 

Dicembre 1905. 
<La Quinzaino. París. i2^annce. N"' 258-268. Juillet-Décembre 1905. 
«Napoli Nobilissima». Napoli. Volume xiv. Fase, vii-xi. Luglio-Novembre 

1905. 
cO Instituto». Revista scientifica e litteraría. Coimbra. Volumen 52. 

Nos 7- 1 o. Julho-Outubro 1905. 
«Polybiblioní. Revue Bibliographique Universeüe. Paris. Partie littéraire. 

Deuxiéme serie. Tome soixante-deuxieme, civ de la collection. 

Premiére-quatriéme livraison. Juillet-Octobre 1905. 
«Polybiblion». Partie technique. Deuxiéme serie. Tome trente-uniéme, 

cv* déla collection. Septicme-dixiéme livraison. Juillet-Octobre 1905. 
«Portugalia». Materiaespara o estudo do povo portuguez. Porto (Portu- 
gal). Tomo II. Fasciculo i. 
«Revista Lusitana>. Lisboa. Volume 8.° N° 3. 1905. 
cRevue Celtique». Paris. Volume xxvi. N"' 3-4. Juillet-Octobre 1905. 
c Revue Hispanique». Paris. Tome xii. N°^ 41-42. 
«Revue Historique». Paris. Tome quatre-vingt-neuicme (177) i. Septem- 

bre-Octobre 1905. N° 178. 11. Novembre-Dccembre 1905. 
tRivista di Storia Antica». Padova. Nuova Serie. Anno x. Fascicolo i. 
«Rivista Storica Italiana». Torino. Anno xxii. 3.^ serie. Vol. iv. Fase. 3-4. 

Luglio-Dicembre 1905. 
íThe English Historical Review». London. Vol. xx. Nos 79-80. July-Octo- 

ber 1905. 

DE LA3 REDACCIONES Y POR CORREO 

'<Acadiensis>. Vol. v. Numbers 2. April-October 1905. 

cAfricas.Revistapolíticay comercial. Madrid. Año I. Núm. i. Octubre 1905. 

«Archivo Católico». Barcelona. Año x. Volumen x.Números 103-106. Agos- 
to-Noviembre 1905. 

«Catalogus van de Pamfletten Verzameling berustende in de Koninklijke 
Bibliotheek». Vijfde deel 1776- 1795. Gravenhage, 1905. 

«Die Weltwirtschaft Zeitschrift für Kolonialwesen und Handelsgeogra- 
phie». I Jahrgang. Nr. 10. Oktober 1905. Leipzig. 

«El Mundo Latino^. Madrid. Año vi. Números 1 12-120. Julio-Diciembre 

1905- 

— Prima mensual ilustrada correspondiente á los meses de Julio-Noviem- 
bre 1905. 

«El Pensamiento Latinos. Revista internacional latino-americano-europea. 
Santiago de Chile. Año iii. Números 10-12. Abril-Junio 1905. Año iv. 
Números i y 2. Julio-Agosto 1905. 



lio boletín de la real academia de la historia. 

«En honor de Cervantes?'. Fiestas celebradas en Honduras con motiva- 
del tercer centenario de la publicación de <E1 Ingenioso Hidalgo don 
Quijote de la Mancha». Tegucigalpa, 1905. 

'<Études Américanistes Bulletin des Livres relatifs á rAmérique». Sixieme 
année.Tomeii.N°23.Janvier-Mars i6o5.N°25. Juillet-Septiembre 1905. 

«Journal de la Société de Stadistique de Paris». Quarante-sixiéme année. 
N° 9. Septembre 1905. 

«Kosmos» Revista quincenal. Buenos Aires. Año 11, Números 29-30. Julio. 
Núm. 34. Septiembre 1905. 

«Le Touriste». Revista ilustrada dedicada al fomento de los viajes por Es- 
paña y Portugal. Madrid. Año i.° Núm. i. Diciembre 1905. 

€ Monumentos Arquitectónicos de España » . Cuadernos 6.°- 1 0.° Madrid , 1905. 

cNueva Hispania>. Revista quincenal. Barcelona. Año i. Números 9-1 1. 
Julio-Agosto. 

«Revista de Derecho internacional y política exterior». Sumario. Núme- 
ros 1-3. Madrid, 1905. 
Ow//¿r¿?!. Números 1-5. Junio-Noviembre 1905. 

fRevista de Obras Públicas». Madrid. Año liii. Números i. 555-1. 577. Julio- 
Diciembre. 

«Revista do Centro de Sciencias, Letras e Artes de Campiñas». Anno iv. 
Fase. 1-4. Campiñas (E. U. do Brasil), 1905. 

«Revue Epigraphique?. Paris. Tome v. Ñus cent quiuze et cent seize. Sep- 
tembre 1904 á Mars 1905. 

cThe ruins of Mitla». London, 1904. 

«The Trustees of the Public Library of the City of Boston. Aunual repost 
1904-1905» Boston, 1905. 

«Touring-Club Hispano- Portugués». Publicación mensual. Madrid. Año k 
Números 2-4. Agosto-Octubi-e. 

«Voz de San Antonio». Revista mensual illustrada. Braga. 6.* serie 11.^ 
Nos 8-12. Agosto-Dezembro 1905. 

POR SUSCRIPCIÓN Y COMPRA 

«Boletín de la Librería» (Publicación mensual). Obras antiguas y moder- 
nas. Librería de M. Murillo, Alcalá, 7, Madrid. Año xxxiii. Núme- 
ros 1-5. Julio-Noviembre 1905. 

«Comentarios de D. García de Silva y Figueroa de la embajada que de 
parte del Rey de España D. Felipe III hizo al Rey Xa Abas de Per- 
sia». Madrid, 1905. 

«Orígenes de la novela» (Nueva Biblioteca de Autores Españoles). Tomo i> 
Introducción. Tratado histórico sobre la primitiva novela española,, 
por D. M. Menéndez y Pelayo. Madrid, 1905. 



INFORMES 



I. 



DE LA 

INFANTA ARCHIDUQUESA D-* ISABEL CLARA EUGENIA DE AUSTRIA 
CON EL DUQUE DE LERMA. 

Desde Flmides, años de ISQ9 d lóoj y otras cartas posteriores 
sin fecha. 

104. 

Duque: Mucho guclgo de escribir siempre, pero mucho más 
cuando puedo dar buenas nuevas de acá, como aora. Doy os la 
norabuena de ser ganado Rynbergue, como á quien sé que se 
guelga más de todas estas cosas; y también os la doy de haber- 
nos Nuestro Señor defendido á Venloo, que no ha sido menor 
Vitoria. Lo uno y lo otro escribo más particularmente á mi her- 
mano, y así no lo repetiré aquí. Todos lo han trabaxado muy 
bien, y así merecen que se lo agradezcan, y particularmente el 
Marqués Espinóla, que su diligencia y cuidado hacen estos mi- 
lagros; y si el tiempo hubiera ayudado, sin duda hubieran sido 
mayores, pero no se puede ir tras lo que Nuestro Señor quiere; 
y no es de poca importancia lo que se ha hecho. Aora no nos 
faltaba sino tener muy buenas nuevas de ay: que después que 
parió la Reyna, no las hemos tenido; y así estamos con cuidado. 
Arto grande nos le dá la tardanza de las flotas, tanto por lo que 
toca ay como aquí, pues es todo uno; pero espero que Nuestro 
Señor las traerá con bien, pues lo más gasta mi hermano en su 
servicio y volver por su Iglesia. 



112 boletín de la real acadejua de la historia. 

Aora quiero responder despacio á vuestra carta de 29 de 
Agosto, que no pude hacello el otro dia por la prisa con que 
partió el correo. Olgé mucho con ella y con todas las nuevas 
que me dais: y tengo mil cosas que agradeceros en esta carta, 
pero esto no es cosa nueva, sino muy vieja para mi. Mucho 
olgué con saber el cuidado que mi hermano me decis pone en 
conservar lo de San Lorenzo, y el que vos ponéis en que se 
execute; pero tampoco esto se me ha hecho de nuevo, porque 
no pudiérades ser de vuestra casa, si os faltara la buena ley, 
aunque creo que aun pasáis á todos los della, y que ninguno ha 
trabajado tanto; y no debe de ser poco lo que este verano 
habréis hecho con las juntas que me decís teníades; y más ha- 
biendo tan pocos medios para componer nada, que es el verda- 
dero trabaxo de espíritu, que sin duda es el mayor de todos. 
Pero yo me asiguro que habréis acabado más de lo posible, y 
que así no tenemos ni que pediros ni que acordaros, pues tenéis 
tanto cuidado de todo. Cierto le tenemos arto grande de ver la 
apretura en que está todo; y bien creeréis cuanto más olgáramos 
de podello remediar, que no de estar cansando siempre. 

Bonísimo parto fué el de la Reyna, pero ninguno de sus hijos 
igualará á mi nuera. Mucho y muchísimo os confieso que la 
quiero, y así huelgo tanto más con saber todas sus gracias. A 
Nuestro Señor las doy de que lo que tuvo el Príncipe en el 
pie (l), no fuese nada y se críe tan lindo. A buen siguro que 
ellos saldrán criados como de mano de vuestra hermana, que no 
creo yo que hay en el mundo mujer más á prop(5sito para ello. 
Y así me pesa mucho cuando me decis que no tiene salud. 

Lástima me ha hecho la muerte de Don Pedro de Castro (2), 
y deseo saber que vuestro tio haya escapado, que haría mucha 
falta. También me ha pesado de la muerte del Dean de Jaén. 



(i) Cabrera afirma que estuvo enfermo de usagre en el pie, y no ha- 
biéndoselo podido curar los médicos, lo tomó á su cargo doña María Gas- 
ea, mujer del Consejero D. F. de Contreras, y se mejoró. 

(2) Gentilhombre de la Cámara de S. M., casado con doña Jerónima 
de Córdoba, dama de la Reina, muy favorecida del Duque de Lerma; fa- 
lleció de apoplejía en San Lorenzo, el 22 de Agosto de 160&. 



CORRESPONDENCIA DE LA IN'FANTA DO \'A ISABEL. II3 

En todas partes se mueren cuando llega la hora, aunque sea la 
fama más en unas que en otras, como era Valladolid, pero con 
menos gente se gozará mejor. 

Mucho tengo que agradeceros en lo que me apuntáis en 
vuestra carta de algunas cosas de aqui; porque \'eo que nos ha- 
bláis con la llaneza que os debemos; y con la misma os respon- 
deré á ellas. Y diré lo primero que en lo que toca al Conde de 
Bucoy (l) escribo á mi hermano puntualmente lo que pasó y 
cómo iban españoles con él y en las barcas que iban de todas na- 
ciones, como van ordinariamente cuando se va á alguna fagyon; 
y la causa porque no hizo nada, que fue por el tiempo. Y aun- 
que el Conde pasara aquella ribera por allí, le quedaba después 
otra más dificultosa: y así aquello más se tentó por dix'ersion y 
llamar allí al enemigo para que el Marqués (Spinola) pasase 
entre tanto por otra parte que se pasa toda la ribera junta; que 
es lo que se pretende, para estar luego dentro de Olanda. Pero 
no ha querido Nuestro Señor hasta aora, pues este año que lo 
teníamos por cierto, lo ha estorbado con el tiempo. El sabe 
mejor que nosotros lo que nos conviene; y así no hay sino 
dexallo en sus manos. 

En lo que decis de haberse mudado la costumbre del aloxa- 
miento, y que sea nueva carga para mi hermano, no estáis bien 
informado, sino que hay personas mal intencionadas ó muy 
apasionadas que guelgan de decir lo que se les antoja ó parece 
sin fundamento ni saber cómo pasan las cosas. Porque en cuanto 
á mudar la costumbre, no se ha hecho novedad de muchos años 
á esta parte, como os lo habrá referido muy particularmente el 
Audencier, que lo puede saber mejor que nayde; y por los alo- 
xamientos no crece ninguna carga á mi hermano, porque de su 
hacienda ni las provisiones que envía, no se dá á la gente una 
sola placa (2) para el aloxamiento; y las que se le dan para el 
servicio y forraje, se dan del dinero que proveen las provincias. 

(1) Carlos Buenaventura Longueval, Conde de Bucquoy, uno de los 
maestres de campo más reputados del ejército de Flandes. — V.* Rahl: 
Canipagties de Bucquoy. 

(2) Placa, moneda de FJandes. 



114 boletín de la real ACADE\nA DE LA HISTORIA. 

Pero si queréis que os diga la verdad porqué es toda esta grita, 
es por los capitanes y oficiales, que por poder ellos robar más á 
su salvo, levantan estas cosas: que los pobres soldados no llevan 
más así que así. Y es fuerte caso que si es menester que están á 
la frontera para si sale el enemigo, como lo ha hecho muchas 
veces; y por si acierta á haber un hielo ó otra cosa, con que se 
ofresca alguna ocasión para hacer una buena suerte, se pierda por 
no poder juntar tan presto la gente, y sabello primero el enemigo, 
como se ha perdido alguna, por solo querer mi primo dalles 
gusto y que no anduviesen diciendo que no quiere sino acaba- 
llos y que se pierdan, y que los envía 'al degolladero. Y esta es 
también la ocasión porqué en algunas ocasiones de las más aven- 
turadas huye mi primo de enviallos, porque no digan luego que 
los envia para que los maten; pero en la de la Enclusa no dexa- 
ron de ir por esto, sino por las razones que mi primo os escribe; 
y si el Audyencier no es venido, hacéme placer de informaros 
del desto del aloxamiento: que podéis fiar no os dirá sino la 
verdad. 

Cuanto á las órdenes que vienen de ay, en materia de la dis- 
tribución de la hacienda, se guardan con la mayor puntualidad 
que es posible; pero muchas veces el estado de las cosas no dá 
lugar á que se pueda ejecutar lo que mi hermano manda. Unas 
porque muchas veces las órdenes vienen fundadas sobre infor- 
maciones falsas; y tan falsas que os confieso que muchas veces 
nos espantamos cómo es posible que se crean ay tales cosas. 
Otras, porque cuando llegan, están las cosas en diferentes tér- 
minos y estado de cuando se dieron las órdenes; y otras, por- 
que muchas veces suceden casos y acydentes nuevos, que obli- 
gan á mudar de resolución, y no dan lugar á consultallo ay 
primero, sobre lo que se habrá de hacer. Y aunque todo esto no 
toque á mi primo, pues lo de Hacienda está á cargo del Marqués 
(Espinóla), os lo he querido decir para que sepáis la verdad. Y 
pues el Marqués y los que lo manejan y los de quien esto se ha 
fiado, lo hacen, bien se puede creer que no se debe de poder 
más, y que se hace por más con\-iniencia del servicio de mi her- 
mano y de lo que conviene para todo. Y ya que se trata desta 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. IIJ 

materia, no puedo dexar de deciros que hemos entendido que 
se ha escrito de acá que, mientras el Marqués ha estado ausente^ 
ha dispuesto mi primo de las provisiones diferentemente de lo 
que el [Marqués había dexado ordenado. Y engáñanse mucho 
los que lo han escrito, porque no se ha hecho en ello mudanza 
ninguna, á lo menos cosa de consideración; y se ha guardado 
puntualmente lo que el Marqués ha avisado desde ay, y no se 
ha hecho nada sino por manos de ]\Iancicidor (i), á quien lo 
dexó encargado el Marqués; ni á él ha ordenado ni mandado mi 
primo cosa que él mismo no apuntase ó tuviese por forzosa. Y 
bien creeréis cuánto sentiremos que las cosas de acá estén en 
términos que obliguen á todos estos gastos que hace mi herma- 
no; y en lo que estimamos y tenemos que los quiera hacer, por 
solo el amor que nos tiene, sin obligación ninguna para hacernos 
esta merced, sino solo merecérsela por lo que la deseamos ser- 
vir, y lo procuramos hacer en cuanto nos es posible; y así sen- 
tiremos mucho que, por no poderse más de la una parte ni de la 
otra, hayan de venir las cosas á estado que haya de estar mal á 
entrambas, aunque por la nuestra nos hayamos de conortar por 
fuerza á pasar por ello. Pero yo espero que de ninguna permiti- 
rá nuestro Señor tal, sino que hemos de ver muy presto el fin 
desta guerra, y con eso descargado á mi hermano desta carga; 
que es lo que más nos lo hace desear. Y yo tengo esta esperan- 
za, aunque, como decis, no hay duda sino que nuestros enemi- 
gos saben muy bien lo que les conviene y así hacen su negocio 
de todas maneras. El mal es que parece que nuestro Señor les 
asiste, pues, como os he dicho, por el mal tiempo que ha hecho 
este verano, no se han podido conseguir los efectos que se pre- 
tendían y teníamos por cierto fueran parte para forzar á nuestros 
enemigos á lo que tanto reusan; y así nos habremos de contentar 
con haber tomado á Rynbergue y las demás plazas que se han 
tomado este verano; que aunque son de mucha importancia, no 
se tiene con ellas el pié dentro, como dicen: ni ellas sirven de 
más que de facilitar que esto sea otro año. Y yo tengo por cer- 

(i) El Secretario de Estado, Juan de Mancicidor. 



Il6 BOLETÍN DE L.\ REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

tisimo que en ^^iéndonos nuestros enemigos pasada la ribera, ese 
■dia vendrán á conciertos; y así lo entienden ellos, pues todo su 
cuidado es por defendella, y en todo el verano se han apartado 
della. 

En lo de les pasaportes me espanta mucho lo que decis sobre 
ellos, porque teniamos acá entendido que por el Audyencier 
estábades bastantemente informado de la verdad de lo que en 
esto pasa, y que el daño que pueden recibir los enemigos de los 
pasaportes que aqui se pasan, no les es de ninguna considera- 
ción, pues con ellos no se les abre la puerta de traficar ay, que 
es lo que les hace al caso; y en fin vemos que se les abre ay, 
aunque se conocen los inconvenientes que tiene. Y debe de ser 
por no poder más y atajarse otros mayores: que yo ansi lo 
quiero creer. \ aunque de los que se pasan aqui, se saque poca 
sustancia, es algo para donde hay tan poca, como sabéis, y os 
habrá dicho el Audyencier. Y pues no hallamos remedio por 
otros caminos, es fuerza que nos ayudemos de lo que se puede; 
■demás de que muchos lugares no pueden sustentarse de ninguna 
manera sin lo que les viene de 01anda,y se hubieran despoblado 
sin remedio, como lo comenzaban á hacer, y particularmente 
Belduque, que es de la importancia que sabéis. 

Con esto he respondido á los puntos de vuestra carta. Creo 
habrá llegado ya vuestro cuñado, aunque no sabemos del, dende 
que partió de Paris, y vuestra embaxada aguardo yo para cuan- 
do venga otro embaxador, el más honrado del mundo. Yo sé 
que serian entrambos bien recibidos. 

Muy bien acomodados están los aposentos de Madrid, pero 
todavía se me hacen cortos, y vuestra hermana la de Lemos no 
sé adonde le tiene, porque todo el de vuestra tia era muy es- 
trecho. A la Condesa de la Fera enviaré por la posta: que bien 
a menester le sirváis de solicitador, sigun la j^oca justicia que le 
hacen; y no anda en Milán el pleito sino en Ñapóles y Sicilia. 
A toda \'uestra gente me encomiendo mucho: siempre guelgo de 
saber de todos; y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas á 7 
de Octubre, l6o5. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOaA ISABEL. II7 



105. 

Duque: A mi hermano escribo cuanto se ofrece aora por acá; 
y me pesa arto de haber de decir como tenemos un motín, que 
son los que lo desbaratan todo, como ha hecho éste, para que 
no se pueda hacer más este año. Con todo tenemos gran espe- 
ranza que se ha de remediar, como se procura, para castigar tan 
grandes bellacos. Y no me alargo más en esto por lo que he di- 
cho y por haber quedado tan flaca de unos gómitos que he te- 
nido estos dias, que no está la cabeza para poder escribir. 

Yo sé que no os descuidáis para procurar el remedio de todo 
esto, que tanto es menester para que no cayga de un golpe y se 
pierda todo lo ganado: que aquí hacemos todo lo posible, y el 
Marqués (Spínola) por su parte; pero no hay poder sacar una 
blanca destos mercaderes, como ven que no viene la flota. Dios 
la trayga con bien y nos trayga buenas nuevas de ay, que ha 
tantos dias que no sabemos de la salud de mi hermano, que me 
tiene con mucho cuidado. A toda vuestra gente me encomendad 
mucho; y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas dia de San 
Lucas, 1606. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

106. 

Duque: Pues D. Pedro de Toledo lleva orden de deciros y in- 
formaros de todo cuanto yo pudiera decir, aquí no os embaraza- 
ré con repetiUo: solo diré cómo el enemigo cobró á Lochen, y el 
Marqués está allá á procurar estorballe no cobre más. No sé si 
lo podrá hacer: que este motin nos ha hecho gran daño, como 
dirá Don Pedro, y la falta que hay de dinero con no haber reme- 
dio de sacar una blanca á estos mercaderes por nada, como ven 
que tiarda la flota; y así se está en muy mal estado; y en el que 
se está ay por la misma razón, siento no menos, cierto, si no 
más; y mucho más no poderlo remediar, pero espero que nues- 
tro Señor ha de enviar el remedio para todo, como vé que es 



Il8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

menester y nos ha de traer muy buenas nue\'as de la salud de 
mi hermano y la Reyna y sus hijos, que ha tanto que no tenemos 
carta, que no sé qué decirme; y se pasa muy mal sin ellas y con 
mucho cuidado. El que vos tendréis de todas estas cosas siento 
dende acá, porque sé cuan á pechos tomáis todas las que tocan 
al servicio de mi hermano. 

No puedo dexar de encomendaros mucho á Don Pedro do 
Toledo, aunque sé que por hijo de sus padres olgareis de ayu- 
darle para que mi hermano le haga merced. Es bonísimo hom- 
bre y de la buena masa que ellos, y ha servido muy bien, y sábelo 
hacer en cuanto le mandan. 

También me haréis mucho placer en acordar á mi hermano 
las pretensiones de Don Rodrigo Laso, para que tome alguna 
buena resolución en ellas; y en un hábito por que le suplico para 
Don Alvaro Carrillo, que está aquí sirviéndonos. A toda \'uestra 
gente me encomiendo mucho: de todos deseo saber muy parti- 
cularmente; y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas á lO de 
Noviembre, l6o6. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 

107. 

Duque: Bendito sea Dios que podemos escribir mejores nuevas 
de lo que esperábamos, pues el Marqués Espinóla socorrió á 
Grol, de manera que no le osó aguardar el enemigo, tiniendo 
sus trincheras ya en el foso: que ha sido una gran suerte y en 
que se ha cobrado mucha reputación. Y así merece el Marqués 
que se lo agradezcan, pues se vé en él que cuando los hombres 
sirven con gana, no se les hace nada imposible; y yo os prometo 
que artos lo tenían por tal. Doyos la norabuena deste buen su- 
ceso y de la venida de la flota, de que han regañado arto nues- 
tros enemigos. 

Ahora lo que nos dá cuidado es este motin, aunque se hace 
todo cuanto se puede para acomodallo y para que no fuese todo 
el exército. Sería mucho menester socorrer la gente, que verda- 
deramente han trabaxado mucho este año por el tiempo que ha 
hecho, que lo más han andado con el agua á la rodilla, y se les 



CORRESPONDEN-CIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. II9 

han podrido á muchos los vestidos en el cuerpo de mojados; y 
tras eso han pasado gran necesidad. 

Bien sé que no he menester deciros esto para poneros más 
cuidado en el remedio, pues no podéis poner más del que ve- 
mos; y así aguardo que procurareis que se remedie muy presto, 
como tanto es menester. 

Los enemigos desmantelaron á Lochen, y así no habrá más 
pleito por él. Que es todo lo que de acá se puede decir. De a}' 
querria muy buenas nuevas, que sino fuera por habellas tenido 
con el ordinario, no sé qué nos hubiéramos de hacer, habiendo 
tanto tiempo que estamos sin ellas. A toda vuestra gente me 
encomiendo mucho; y guárdeos Dios como deseo. De Bruselas 
á 22 de Noviembre, 1 606. — A Isabel. — Aora me dicen acaba do 
llegar el Audyencier, de que estoy muy contenta, porque espe- 
ro con él tener nue\-as frescas de ay. — (Sobrescrito:) Al Duque 
de Lerma. 

108. 

Duque: Poco habrá que decir en esta, pues no ha sino cuatro 
días que escribimos; pero con todo no he querido que dexen de 
ir estos renglones con el despacho del [Marqués Espinóla, por 
donde A'ereis todo lo que se ofrece; y conforme á ello, estoy 
cierta que haréis los buenos oficios que soléis, y que así no he 
menester pediroslo de nuevo, pues sé el mucho cuidado que po- 
néis en todo, que me hará no alargarme más en esta. A toda 
vuestra gente me encomendad mucho; y guárdeos Dios como 
deseo. De Brusselas á 2"/ de Noviembre, 1606. — A Isabel. — 
(Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

109. 

Duque: No habiendo cosa de nuevo después que escribimos, 
habrá poco que decir en esta, pues lo que aora se ofrece dirá 
mi primo y el Marqués Espinóla; y así yo no diré sino lo que 
siempre, que es desear muy buenas nuevas de ay, que aunque 
ayer las huvo aqui con un correo de particulares, no me con- 



I20 boletín de la real academia de la historia. 

tentó con eso hasta tener cartas. Este ha dicho que la Marquesa 
de La Bañeza había parido una hija, de que he olgado mucho y 
os doy la norabuena de muy buena gana, y olgaré siempre de 
tener otras mil ocasiones para dárosla. Paréceme cosa imposible 
que Francisquita tenga ya una hija. De toda vuestra gente deseo 
saber siempre muy buenas nuevas; y pues aqui no hay ningunas, 
acabo esta con que os guarde Dios como deseo. De Brusselas á 
22 de Diciembre, l6oó. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 

110. 

Duque: Con la ocasión deste correo no quiero que se vaya 
sin estos renglones, aunque he urtado un rato deste dia para es- 
cribillos por la gente que carga siempre en él. No hay cosa de 
nuevo acá que decir, y lo que se ofrece dirá mi primo; que esta- 
mos, como suelen decir, entre el temor y esperanza. Para lo 
uno y para lo otro imjiorta que se apriete de ay, aunque no sea 
sino con palabras, de lo mucho que se piensa hacer: que el mie- 
do desto les aprieta más que nada. Ayer tuvimos nuevas de ay 
con el que trujo el tusón del de Caserta (l), con que estamos 
muy contentos, porque habia mil dias que no las teníamos. A 
toda \'uestra gente me encomiendo mucho, y decilde á vuestra 
hermana que ayer se quitó el primer repostero del telar (2) y 
que no ha salido muy malo, y á los demás se dá prisa. Y guár- 
deos Dios como deseo. De Brusselas, dia de los Reyes, 1607. — 
A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



111. 

Duque: Con grandísimo gusto fueron recibidas vuestras car- 
tas de primero y dos de Diciembre, y hablan sido bien deseadas; 

(i) El Príncipe de Caserta (Aquaviva de Aragón). Refiere Cabrera de 
Córdoba, que en 1604 le señaló el Rey 400 escudos al mes de entreteni- 
miento para que sirviera en Flandes, por no mostrar ningunos servicios 
suyos ni de su Casa. 

(2) Se refiere á los tapices que había encargado, cuya industria estaba 
entonces muy floreciente en aquellos Estados. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 121 

y reniego de lo que se pasa con estas provisiones, pues de todas 
maneras nos hacen rabiar, estorbando que no sepamos de ay 
tan á menudo como yo querria. Contentísima estoy de las buenas 
nuevas que me dais de la salud de mi hermano y la Re^ma y 
sus hijos. Dios los guarde á todos: que espero que lo que tiene 
el Príncipe en el pié, no será nada. De vuestra salud estoy con 
cuidado, pues mi hermano me escribe quedábades en la cama, 
y sigun lo que habéis trabaxado en estas provisiones, no me es- 
panta, pues yo sé de lo que á todos nos queréis, que trabaxais 
aun más con el espíritu que con el cuerpo, que es lo que más 
cansa; y por lo que á mi hermano y á todos nos cumple, no 
puedo dexar de pediros que miréis mucho por vuestra salud y 
no os matéis de manera que os haga mal; pues no se remedian 
las cosas con eso, y si vos faltáredes quedarla en peor estado. 

Arto teníamos entendido las dificultades que habia para las 
provisiones, y aora lo veo también por vuestra carta: y cuanto 
mayores han sido, tanto más las estimamos y la mucha merced 
que mi hermano nos hace; y no puedo dexar de agradeceros de 
nuevo lo que habéis trabaxado en vencellas; y no tengo que de- 
ciros de cuanto son menester, pues sé que tenéis más cuidado 
del que nosotros podemos tener. Solo os diré cuan sentido está el 
Marqués (l) de la orden que ha venido con estas provisiones, 
pues le toca no solo en el crédito, que faltándole á él no podrá 
servir á mi hermano como lo hace, pero también en la reputación, 
pues parece que habiendo fiado mi hermano del hasta aora, lo 
que ha fiado, atándole aora las manos, es porque él ha hecho lo 
que no debe; con que le perderán aora todos el respeto, pues no 
tiniendo autoridad los ministros, sabéis cuan mal pueden gober- 
nar. Y esto es aun más menester entre soldados, que si no es 
quien los trata, no sabe que gentecica son: y os espantaríades 
de lo que dicen del Marqués sobre todo. Yo os confieso que si 
hubiera sido el Marqués, que en sabiendo la orden me hubie- 
ra ido á mi casa; y no conviene dar ocasiones al ^Marqués para 
que lo haga, pues no hallará otro mi hermano que le sirva como 



(i) Spínola. 

TOMO XLVIII. 



122 boletín de la real academia de la historia. 

él, aunque tenga obligaciones de vasallo, pues el Marqués aven- 
tura su vida más que el más triste soldado, y trabaxa más que 
todos; y su hacienda vos sabéis si la ha aventurado. Demás desto 
aquí está muy bien quisto de los del pais, que es un punto de 
mucha consideración; y si alguno ha de acabar con esta guerra, 
creed que será él, porque no la lleva por interés y comodidad 
de vivir, como todos los demás; y creed que esto es verdad, y 
que quien quisiere hablar sin pasión, dirá lo mismo; y que los 
que proponen estas cosas que la tienen sin duda; y que si al 
Marqués hubiera faltado el crédito este verano, cuando tardaban 
las flotas, que sin duda se hubiera amotinado todo el exército. 

Y yo os dexo juzgar cuan bien hubiera estado á mi hermano; 
que aun no quiero tratar de lo de aqui. Y lo mismo que os digo 
del hablar con pasión, os podria decir del aloxamiento de la 
gente, pues ella está aloxada dias ha como el Marqués ha que- 
rido, y se le dá el servicio y forraxe. Pero todos los que allá van 
á gritar sobre esto, es porque no los dexan andar robando y 
tomando cuanto hay sobre el pais, que ni en conciencia ni en 
razón no se puede consentir, tiniendo ellos con qué pasar; y no 
se hace poco en disimulalles muchas bellaquerías, que si se pu- 
diesen decir por menudo os espantaríades; pero basta deciros que 
yo sé que hay ]\Iaestre de campo que hace que le contribuyan 
aora cada dia doce escudos; y si las cabezas que han de quitar las 
desórdenes son los primeros que las hacen ¿"qué harán los de- 
mas? Y estas son cosas que se ha de disimular con ellas; porque 
si se castigase un hombre por ello, se undiría el mundo y se 
levantaría todo el campo. Pero juzgad qué hará la pobre gente, 
que muchos no tienen sino una vaca para sustentar seis y ocho ó 
diex criaturas y mujer y el marido, y con esto han de dar al solda- 
do su cama y aloxamiento, y después pagar estas contribuciones, 
y al enemigo otras tantas porque no les queme sus casas, como 
lo hace muchas veces si no se componen, y cuando hay motin 
otro tanto, cómo vivirán, que yo no sé cómo no se desesperan. 

Y por aquí veréis las quexas que llegan ay cuan bien fundadas 
son: que por eso me he olgado en deciros todo esto. 

Mucho cuidado nos dá lo de Venecia. Dios lo encamine; que 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOXA ISABEL. 1 23 

mucho loan todos cuan bien anda Don Francisco vuestro sobri- 
no allá. De la salud de su madre he olgado mucho y de que á la 
de Altamira le vaya mejor de la suya, que no querría faltase 
ninguna, cierto; por que son mucho paralo que hacen. Mucho he 
olgado de saber el buen alumbramiento de la de La Bañeza: 
creo os tengo dada la norabuena de la nieta y holgara arto de 
ver cómo sabe ser madre. 

Con todas las demás nuevas que me escribís he olgado mucho 
de saber, y el casamiento de Doña Jerónima; y no puedo dexar 
de agradeceros lo que la habéis ayudado, porque es honrada 
muger. 

Mucho placer me haréis con las trazas de vuestra guerta y la 
casa del Tesoro; que me dicen está todo muy bueno. Al Mar- 
qués de Guadaleste (l) no conosco sino de oidas; pero siempre 
le he tenido por de buenas partes; y así espero que mi hermano 
habrá hecho muy buena elección en él, y aquí olgaremos con 
él. Pésame del mal de vuestro cuñado. 

De aquí no hay cosa que decir sino que yo estoy muy con- 
tenta de que hoy habemos puesto el Santísimo Sacramento en 
el monesterio de las Carmelitas descalzas, que espero hemos 
traído con ellas un gran bien á estos Estados. A toda vuestra 
gente me encomiendo mucho, y guárdeos Dios como deseo. De 
Brusselas á 25 de Enero, 1607. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. 

112. 

Duque: Poco habrá que decir en esta carta, pues ha tan poco 
-que escribimos, y lo que pudiera decir aquí, lo hace mi primo; 
y así solo añadiré lo que importa que aora no se afloxe en las 
provisiones para acabar con esto, como creo que entenderéis 



(t) D. Felipe Folch de Cardona y Borja, caballero de la Orden de Al- 
cántara, cuarto marqués de Guadaleste, íue nombrado por Felipe III para 
ir de Embajador suyo cerca de los Archiduques. Tanto él como su pri- 
mera mujer, eran valencianos. En segundas nupcias caso con doña Ana 
de Ligni, Princesa del Sacro Imperio, hija mayor de Lamoral, Príncipe de 
Ligni. 



I ¿4 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

bien, y se puede tomar el exemplo de nuestros vecinos, que por 
' estorbar las pláticas que andan, procuran hacer un gran csfuer- 
■ zo; y así le hablamos de hacer acá para acabar (de) una vez con 
esto, como espero se hada con esto; y porque sé cuan bien en- 
tendéis las cosas, no me alargo más sino á pediros que pues lo 
habéis llegado á este punto, como sin duda lo habéis hecho con 
vuestro trabaxo y cuidado, no lo dexeis de las manos al tiem- 
po que parece lleva camino de acabarse. 

Ya deseo nuevas de ay, aunque ha poco que las tuvimos, 
para saber cómo os va con vuestros corrimientos; que aunque 
el correo del otro dia dice que teníades gota, no lo quiero creer, 
á lo menos aunque lo sea, no la confeséis por tal; que á mi pa- 
dre oí que la habia encubierto artos años, poniéndole siempre 
otros achaques, que le parecía la pasaba mejor ansí. A toda 
vuestra gente me encomiendo mucho; y guárdeos Dios como 
deseo. De Brusselas, dia de la Candelaria, 1607. — A Isabel. — 
(Sobrescrito): Al Duque de Lerma. 

113. 

Duque : Por el despacho del Marqués Espinóla entenderéis 
cuanto aquí se ofrece de nuevo; y por lo que importa el secreto 
en este negocio (l) y que no se entienda que ay se sabe del por 
las razones que entenderéis, ha parecido que despache el Mar- 
qués el correo y no mi primo. Nosotros hacemos de nuestra 
parte más de lo posible, como veréis, porque este negocio tenga 
fin, movidos de procurar descargar á mi hermano de una carga 
■tan pesada, y no estalle cansando siempre; y considerando cuan 
mal le estaría que se tomase otro partido, como lo procura 
■nuestro vecino (2). Dios lo encamine como más se haya de ser- 
vir; y así se lo haced pedir allá en vuestros monesterios; que yo 
pienso tenéis en ellos quien lo sabrá bien hacer. 



(i) Refiérese á la negociación de la tregua ó paz con Holanda que por 
entonces comenzaba á tratarse muy secretamente. 
(2) El Rey Enrique IV de Francia. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOMA ISABEL. 1 25 

Mucho tardan cartas de ay, que siempre estaraos deseando 
nuevas frescas. Dios nos las trayga muy buenas. De aqui las que 
hay es que teníamos ya otro motin en casa; pero ha tres días 
que se dio en ellos y cogieron setenta y cuatro, que aorcaron 
luego de los árboles. Los otros huyeron con los enemigos. Es- 
peramos que con esto estará remediado y será escarmiento de 
otros. El enemigo ha salido con golpe de caballería y infantería: 
créese á desaloxar nuestra gente. Procúrase que no hagan nada. 
A toda la vuestra me encomiendo mucho; y guárdeos Dios 
como deseo. De Bruselas, á 14 de hcbrero, 1607. — A Isabel. — 
(Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



114. 

Duque: El Marqués P2spínola despacha este correo tan á prysa 
que no habrá lugar de escribir largo. Espero lo podremos hacer 
presto con la nueva que deseamos (l), en que me remito á lo 
que escribirá el Marqués. Solo os digo tengo aora mayor gusto 
dello, viendo que mi hermano se sirve dello y lo aprueba y vos 
también, que tan bien miráis lo que á todos nos está bien y 
tanto cuidado ponéis en ello. Dios lo acabe con bien, como lo 
quiero esperar, porque hasta aora de la manera que lo ha guiado, 
parece cosa de milagro y jamás pudiéramos pensar en tal, á lo 
menos en los medios por donde ha ido. 

Muy contenta estoy con haber tenido en muy pocos dias dos 
veces nuevas de ay con las cartas de I ó y postrero de hebrero. 
Bendito sea Dios, que mi hermano y la Reyna y sus hijos tienen 
ia salud que hemos menester. Muy buenas deben haber sido las 
fiestas de las Carnestollendas, y olgaré mucho con la relación de- 
Has, pero buenas las debéis de haber pasado con la prisión del de 



(i) La proclamación de la tregua. Sobre este asunto de la tregua y 
otros referentes al gobierno militar y político de los Estados de Flandes, 
á que con frecuencia se refieren estas cartas, véase mi obra Ambrosio Spi- 
nola, primer Marqués de los Baldases. Madrid, 1904. 



120 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HlSTORL\. 

Villalonga (l). Gracias á Dios que se descubrió antes que pasase 
más adelante; y bien cierta estoy yo que si fuera vuestro hijo» 
hubiera sido lo mismo; porque sé el amor y lealtad con que ser- 
vis á mi hermano. Podéis estar muy contento de que esto se 
haya descubierto en vuestro tiempo y de haber sido instrumento 
para ello. 

De aqui no sé otra cosa que decir sino pediros deis prysa 
se envié alguna provisión por la necesidad en que está la gente; 
que sin duda si no se socorre presto, sucederá una gran desorden» 
que seria muy perjudicial, y más en esta coyuntura. A toda 
vuestra gente me encomiendo mucho; y guárdeos Dios como 
deseo. De Bruselas á 1/ de Marzo, 1607. — A Isabel. — (Sobrescri- 
to:) Al Duque de Lerma. 



115. 

La hifanta d su hermatio I^elipe III (2) 

Señor: Por la prysa con que el Marqués Espinóla despacha 
este correo, por un despacho que le ha venido de Genova en 
materia de hacienda, no podré decir en esta más de besar las 
manos á V. M. por sus dos cartas de IQ y postrero de hebrero, 
que he recibido estos días, y la postrera bien fresca, con que 
estoy contentísima por saber la buena salud de V. M. y la Reyna 
y sus hijos: gracias á Dios que es la que hemos menester. 

Torno á besar las manos á V. M. por haberme revelado el 
secreto de la sospecha de la Reyna, que espero irá adelante, de 
que estoy muy contenta, y de la merced que V. M. me hace. 
De todas maneras plega á Dios me dexe servilla á V. M. como 
deseo. 



(i) D. Pedro de Franqueza, Conde de Villalonga, Secretario de S. M.» 
preso al salir de un sarao con otros varios ministros de S. M. «por haber 
dado mala cuenta de sus oficios (escribe Luis Cabrera de Córdova) y ha- 
berse enriquecido más apriesa de lo que fuera justo». 

(2) Hállase esta carta interpolada entre las dirigidas al Duque de 
Lerma en el Códice de la Academia. 



CORRESPONTJENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 127 

(jran cos:i ha sido que se haya descubierto la bellaquería (l) 
que pasaba en el servicio de V. M., á tiempo que V. M. la haya 
podido remediar, y sirva de escarmiento para los que vinieren. 
Yo espero que nuestro Señor ha de alumbrar á V. M. en todo 
para que tenga muchos gustos y contentos, pues tan bien le sabe 
servir V. M. 

En materia de negocios me remito á lo que escribirá el Mar- 
qués Espinóla, y espero que presto podremos escribir más des- 
pacio con la nueva que deseamos, que aora deseo que salga bien 
aquello, pues V. M. lo aprueba y tiene por conveniente. No 
puedo dexar de suplicar á V. M. mande dar prysa á alguna pro- 
visión, por la necesidad en que está toda esta gente y temer no 
den en alguna desorden que lo desbarate todo. 

A la Reyna beso las manos y al Principe y mi nuera, con 
quien estoy muy enojada porque come búcaro (2). Cada hora 

(i) Alude á la prisión del Conde de Villalonga, Pedro AlvarezPereira, 
del Consejo de Portugal, el licenciado Ramírez de Prado, el tesorero de 
Cruzada Juan Bautista Justiniano, Pedro de Baeza y Juan Núñez Correa. 
«Estas prisiones, dice Cabrera de Córdova, han causado mucha admira- 
ción en esta Corte, por ser tres personas (las tres primeras citadas) de 
quien se hacía mucho caso en ella; y así han quedado con temor otros 
ministros, y todos procurarán de aquí adelante hacer sus oficios com(í 
tienen obligación...» 

(2) Vaso de barro fino y oloroso en que se echa agua para beber y 
cobra un sabor agradable. Venían de las Indias y principalmente de Por- 
tugal y eran muy estimados y preciosos. Sus formas y tamaños eran muy 
variados. «Destos barros (escribe Covarrubias) dicen que comen las damas 
para amortiguar la color, ó por golosina viciosa; y es ocasión de que el 
barro y la tierra de la sepultura las coma y consuma en lo más florido de 
su edad.» Esta costumbre estaba muy generalizada en el siglo xvii, y los 
poetas la ridiculizaban con frecuencia: 

«Niña del color quebrado, 
ó tienes amor ó comes barro.» 

En boca de un médico, pone otro poeta estos versos: 

«Los búcaros para mi 
son de minas del Perú, 
según tengo de opiladas 
infinita multitud.» 

Nuestro erudito amigo Mr. Morel-Fatio escribió en las Melangcs de 
philologic romane, dediés d Cari Wahlund \}<\?í<zci^, 1896) un ameno é inte- 
resante artículo sobre este punto, titulado Comer barro. 



128 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

que tarda en llegar Don Rycardo se me hacen mil años, por lo 
que deseo ya ver los retratos. Dios guarde á sus dueños y 
á V. j\I. tantos años como hemos menester y yo deseo. De 
Bruselas á 17 de Marzo, 1 607. — Beso las manos á V. M. — 
A Isabel.— (Sobrescrito:) Al Rey mi señor. 

116. 

Duque: De dia en dia andábamos esperando la conclusión 
deste negocio que se trataba, que, como escribo á mi hermano, 
ha estado entre la cruz y el agua bendita, como dicen. Gracias á 
Dios, á pesar de muchos, está concluido; y yo pienso que es lo 
que mejor nos está á todos: que aunque hubiéramos querido 
mejorar algunas condiciones, no ha sido posible, como más par- 
ticularmente escribirá el Marqués Espinóla; y no se ha hecho 
poco en haber llegado á lo que nunca nayde pensó ni imaginó. 
Dios lo ha hecho milagrosamente y las oraciones de vuestros 
frailes no deben de haber ayudado poco. Para lo que falta, es 
menester acudir á esta gente, porque no haga alguna desorden, 
que es lo que aora nos dá mucho cuidado, como más particular- 
mente escribo á mi hermano. Y pues vá tanto en esto para aca- 
bar de una vez de salir de esta carga, por amor de Dios que 
procuréis se socorra con mucha brevedad; que yo os prometo 
que si no hubieran venido las provisiones del otro día, que nos 
hubiéramos visto en muy gran aprieto; pero yo espero que con 
que esto se acuda este poco de tiempo que es menester para 
acabar de componer lo que falta, y con estar compuesto lo de 
Venecia y la vitoria de Recanate, que ha sido gran cosa, que se 
ha de ver mi hermano con mucho descanso, y de manera que 
no solo desempeñe su hacienda, sino que tenga mucha para 
hacerse temer de todos los que le envidian; y vos dende aora 
os regalad y descansad para poder gozar desto, y no mataros 
como hacéis por todas las cosas, pues no las podéis remediar 
con eso, y veis cuanta falta haríades á mi hermano si le faltase- 
des. Pésame que os apriete tanto la gota: con todo, os acuerdo 
no os hagáis remedios para ella, pues aunque es penosa de su- 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOXA ISABEL. I 29 

frir, en haciéndoselos, se tullecen y se acaban: y yo lo veo aquí 
en muchos por espiriencia. 

Bonísimas pascuas he tenido con los retratos de la Reyna y 
sus hijos. Tales ángeles no los hay: yo me torno loca con ellos, 
cierto y más cuando me acuerdo que son hijos de su padre. 
Bonísimas fiestas fueron las de Carnestollendas; y no podré yo 
olvidar nunca el cura del Pardo. 

Yo quedo muy alborozada para las trazas que me habéis de 
enviar, que escogéis el mejor entretenimiento de todos, á lo 
menos á mi así me lo parece, como hija de mi padre. No habré 
menester pediros ayudéis á D. Pedro de Toledo para que mi 
hermano le haga merced, porque creo lo haréis de buena gana. 
Yo lo hiciera en pasar de aqui, pero lia cargado tanta gente 
estas pascuas, que no me ha sido posible descabullirme della; y 
así no puedo responder aora á vuestras hermanas: harélo con e¡ 
primero. Decídselo ansí, y á la mayor que esta semana se aca- 
ban los reposteros: dalde la norabuena á vuestro cuñado de mi 
parte de la merced que mi hermano le ha hecho, que también 
os la quiero agradecer por lo que he olgado della. A toda vues- 
tra gente me encomendad mucho, y guárdeos Dios como deseo. 
De Brusselas á 17 de Abril, 1607. — ^A Isabel. — (Sobrescrito:) 
Al Duque de Lerma. 

117. 

Duque: Ha llegado aqui la nueva de lo mal que ay se ha to- 
mado la tregua, de que os confieso estamos espantados; y así 
hemos querido despachar en el mismo punto este (correo) para 
dar razón de lo que se ha hecho, como lo hará particularmente 
el Marqués Espinóla, á que me remito. Y aquí solo os diré, 
conforme á lo que os tengo prometido, de deciros llanamente 
todo (lo) que aqui hemos entendido: que quien más la abomina 
es el Condestable (l); y no me espanto, porque está informado 

(i) D. Juan Fernández de Velasco, Duque de Frías, Condestable de 
Castilla, era el más decidido y altivo partidario de la antigua política es- 
pañola de no reconocer ni transigir en lo más mínimo con los rebeldes, 
sosteniendo á todo trance la guerra contra ellos, sin tener en cuenta su 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. I30 

por parientes y amigos, que todos son interesados en la guerra, 
porque viven della; y así están peor que con el demonio con 
todos cuantos tratan de la pax. Si ella es necesaria para el ser- 
vicio de mi hermano, y si su hacienda puede más con la guerra, 
á vos os lo dexo juzgar, que sabéis lo que nje habéis escrito 
sobre esto, pues jamás se viniera ni á pax ó tregua larga si no 
se hiciera estotra. 

Las condiciones della, la principal vos sabéis que mi hermano 
la aprobó: las demás siempre se procura mejorallas, como se 
tiene esperanza que se hará, como veréis por lo que escribe el 
Marqués (l). La reputación de mi hermano siempre se ha guar- 
dado y guardará, como es justo; y yo entiendo que no lo sería 
que esto no pasase adelante, ni que pareciese al mundo que mi 
hermano y nosotros no estamos tan unidos, como es justo que 
lo estemos y estaremos siempre; aunque digan ay que mi primo 
está concertado con los de Olanda, que son cosas que es mejor 
reírse dellas y creer que la pasión los hace decir estos dispara- 
tes; pero yo os lo digo todo llanamente, y os pido que este ne- 
gocio se considere bien y no sean parte pasiones particulares 
para estorbar una cosa en que tanto vá al servicio de nuestro 
Señor y bien del de mi hermano; pues se ha llegado á lo que 
nunca nayde imaginó, y nuestros enemigos sienten tanto, que 
solo eso bastaba para saber cuan bien le está á mi hermano 
verse desembarazado desta carga: que si os pudiera hablar, yo 



poderío y adecuados medios de delensa de una parte, y el aflictivo y de- 
cadente estado de España por otro. Nombrado para concertar la paz con 
Inglaterra, aceptó la jornada para ir allá por Francia, y la desempeñó bien 
y pomposamente. «Dicen que allende de la comisión que lleva de tratar 
las paces con Inglaterra, ha de poner mano en la reducción y obediencia 
de las Islas y de los amotinados y en componer otras cosas que se le han 
dado por instrucción, que según están las de aquellos Estados terna harto 
que hacer, si su poca salud y complesion ayudaren á ello.» Cabrera: Rela- 
¿■/c7;/¿j-. Nada hizo ni compuso en su rápido viaje por Flandes el Condesta- 
ble, contentándose con censurar el intento de la tregua, tan necesaria 
como conveniente, y pretender que prevalecieran sus quiméricos planes. 
(i) Ambrosio Spínola, primer Marqués de los Balbases. Estudio históri- 
co, donde están detalladas y discutidas todas las condiciones para la 
tresua. 



CARTULARIO DE SANTO TORIBIO DE LIEBANA. ¡31 

sé que os mostrara claro cuánta verdad os digo en todo esto. 
Pero no todo se puede decir por carta, y espero que vos, coma 
quien solo sirve á mi hermano por amor, lo considerareis muy 
bien: que yo no quiero detener más este correo. A toda vuestra 
gente me encomendad mucho, y guárdeos Dios como deseo. De 
Brusselas á ig de Mayo, 1607. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. 



(Coiitimiará.) 



A. Rodríguez Villa. 



II 

DOCUMEMTOS INÉDITOS 

DEL CARTULARIO DE SANTO TORIBIO DE LIÉBANÁ (año 831) 

DURANTE LOS REINADOS DE ALFONSO II, 

RAMIRO I \ FRUELA II (i) 

VIII. — Carta de 25 de Enero del año S31, folio IX. • 

Carta de donación que ficieron Ordoño y Porfluina de todo lo que 
avien por sus almas á Sancta María e a Sancto Martino e otras iglesias en 
Liévana. 

Notum est Christo, notum sit Ecclesie, id est Domini et Pa- 
troni nostre glorióse Sacte Marie, cuius baselica sita est in locum 
quod dicitur Barao, sibe et Sancto Petro cuius baselica sita est in 
locum qui dicitur Sexenia, quod nos servi vestri Ordonius et 
Proflinia (¿Profluina.f*) superno timore compulsi, propria et spon- 
taneam nostram voluntatem, absque aliqua persecucione seu 
necesítate non potestatis, non alicuius inpulsione, sed excepta 
primo anime necesítate non potesta nostre redemptionis, cre- 
dendo ei qui dixit, qui dederit unum recípiet in eternum centu- 
plum; et quia nulla potencia, quamlibet sit arta, non valet nec 
adtinget ubi elemosina, quia ípsa extinguit omne pecatum; ideo 

(i) Véase el Boletín, tomo xlvi, páginas 69-76. 



332 boletín de la real academia de la historia. 

ad Christo credimus obtatum nobis premium esse servatum pro 
fide expectatum. 

Et quia non est Deus sicut homo ut menciatur, et proinde in 
tali promisione gaudentes, placuit nobis in-salute nostra uno 
animo parique consensu ut quidquid bisi sumus abere supradicti, 
id est Ordonius, sibe de donacione Regis, sive ecciam de colata 
amicorum, sibe quod comparavi, id est ^'ineis, terris, pomares, 
exitum et regresum, molina, bustares, sibe et domicilia Christo 
et ecclesie Sánete Marie et omnia mea traderem et ex inde 
alium in ecclesüs, alium pauperibus erogarem: et similiter et 
ego Proflinia concedo Christo et Eglesie Sánete omnia quidquid 
michi dominus et maritus meus donabit in dotis titulum val 
donationis, billas, domicilia, binias, térras, pomores in territorio 
Li\-anensi in Barao et in Xecenia, ut sicut utrumque illut possi- 
demus, ita et concedimus ante quam nos finis prebeniat, aut 
mors os nostrum sigillet, quia incertis vite nostre tenemus, et 
quod die vel ora de hoc mundo ad eterna patria transeamus, 
nescimus et ignoramus, quia secundum scripturam que dicit 
redime te homo, redime te dum bibis et dum precium in mani- 
bus tuis habes et incertum est enim ut post mortem nostram 
aliquis nos fideliter redimat: et ideoque secundum quod supra 
iam locuti sumus, donamus adque concedimus Domine et Patro- 
ne nostre gloriosisime Sánete Marie Virginis quiquid abemus in 
Barao duas porciones, terciam vero porcionem ad Lone, in Barao 
ibidem in Lone horreum, cortes, seneirasIII sive exitis, gressum, 
vel regressum quod Sancto Petro in Sécenla (Xexenia supra) 
omnia quidquid ibidem est excepto quod a Sancto Vicentio 
■dedimus in Bargaudale, in est casa et horreum et illa binia no- 
bella de Faffilane et ad Camarbena ad Sancto Petro ad Eontice- 
jas, ad Sancto Romano illa conficta de illa parte ubi Dominus 
Vila (Feila en la copia del siglo xviii) (Itila?) abitavit, idest, 
casas, horrea, lecta, cortes, binias, ibidem ante casa, pomares, 
señeras, vel quidquid ibidem est; et ad Bellenia colina et ho- 
rreum, binia de Armentarii et alias duas ic ad illa nobella de 
Lopelli et una ad Maurin ad Sancto Acisclo; in Boida, casa et 
horrea sive et cortes, señera que est inter ambos arrodios, ibidem 



CARTULARIO DE SANTO TORIBIO DE LIEBANA. I3_^ 

in Boida, et ad Armanio ad Sancto lohanne vinea, qui est ad illa 
prata et señera qui est iusta segobium ad illa cobella. 

Ad Sanctam Eulaliam Caornita casa, horrea, cortes, pomares, 
nobelle iusta casa, illa casa señeras, et ad Sancta María ad Lai- 
rones casa et illa sorte de Nunilla vincas, pomares et térras et 
ad Sancto !Martino señera qui est in Mensas et binias qui in ipsa 
señera sunt: et ad (Sancta) Eulalia in Paectio et ad Sancto Mar- 
tino Torancio casa, horrea dúos, señera duas, que comparabimus 
una in Torancio et aliain Baures, vincas duas hic, (jucm compa- 
rabimus ibidem in Paeccio habeat illud in communitatem: et in 
Cessaria Sancto Christophoro sorte benfametro ante horreum, 
térras et pommares. Hec omnia concedimus ad ipsas iam supra 
dictas ecclesias, ut sacerdotes vel monachi qui ípsas eglesias 
tenuerint firmiter etindubitanter illud obtineant, vindicentadque 
posideant, térras vero, iumenta, boves,baccas, sive etpecora duní 
bixerimus abeamus ex inde tolleracionem. Postobitum vero nos- 
trum sit concesum Eglesie Sánete, sibe de \estíte, quam de 
ómnibus — De homines vero nostros sive quod liberavimus, sive 
etiam quodquod in servicio abemus, sint liberi post nostrum 
obitum, atque ingenui, atque aderentes patrocinio — solum in 
festivitate Sancti Tome et Sancti Frutuosi hoc ocurrant cum sua 
oblatione et sua elemosina ad sacerdotes vel pauperes pro ani- 
mabus nostris et cui se voluerint adplicare liberam in Dei no- 
mine abeant potestatem. 

Et siquis contra hoc quod fieri non credo, ego (Irdonius etiam 
hoc testamentum irrumpore \'oluer¡t, quislibct ille sit, imprimís 
maledictus et iram Dei non efugiat, sed sit segratus (segregatus ) 
a corpore et sanguine Domini nostri Ihesu Christi et nec partici- 
pet cum christianis, sed cum luda tradítore abeat particípium in 
eterna damnatione et insuper inferat parti vestre E i-lesie auri 
libras duas. 

Pacta scriptura testamenti vel donacionis Eglesie die octabo 
kall. P'ebruarii, Era DCCCLXVIIII — Ego Plordonius in hoc tes- 
tamento Eglesie feci -Hf ?lt Profluna (Profluina) in oc testamento 
Eglesie signum feci ^ ^ 

Muy abundante en datos geográficos es la anterior carta de 



134 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

donación hecha por los consortes Ordoño y Profluna ó Pro- 
fluina. 

Las numerosas ofrendas hechas á las iglesias de Liébana por 
€Stos consortes revelan que eran personas ricas en bienes tem- 
porales y espléndidos en procurar la gloria de Dios y el bien de 
de los pobres. 

Barao, hoy Baró, es una aldea que da nombre al valle situado 
al (3. de Potes. Por el fondo de una estrecha y prolongada gar- 
ganta desciende en aquel valle el bullicioso Deva, recogiendo á 
uno y otro lado algunos arroyos, verdaderos torrentes, alimen- 
tados por el derretimiento de los ventisqueros ó neveros, como 
allí se llaman, formados en las hondonadas de los Picos de 
Europa. 

\i\ sitio llamado Xexenia 6 Secenia^ con su iglesia en honor de 
San Pedro, debió estar en un campo próximo á Redo, donde hoy 
■existe una capilla en honor de San Pedro ad Vincula. 

Boida, hoy Bodia, pueblecito situado en una de las vertientes 
del monte Viorna, con su iglesia, muy antigua, dedicada á San 
Acisclo y á Santa Victoria. 

Armanio, hoy Arinaño. 

Lairones (Lcroncs) al SE. de Potes, con su iglesia dedicada á 
la Virgen Santísima hoy, como hace más de diez siglos. 

Lon^ que conserva el mismo nombre, pueblo junto á los Picos 
■de Europa. 

Mensas^ hoy Míeses^ donde estuvo el Monasterio de San Este- 
han de Mesaina á 2 km. de Potes. 

Torancio, To7'anso, á 15 km. de Potes, con iglesia en honor de 
San Martín, como se dice en la carta. 

Baures (Bores). — Cessaria (Cesera), sitio en la vertiente S. del 
monte Viorna, donde hoy existe una capilla en honor de San 
Cristóbal. 

Camarbena, pago situado en Turieno , aunque desfigurado el 
nombre. 

San Román, sitio próximo á Arguebanas. 

Las frases en que se dice: «.De homines vero nostros, sive quod 
Mberavhmis, sive eciam qjiodqiLod in sei'vicio abciniis, sint libcri 



CARTULARIO DE SANTO TORIBIO DE LIKHANA. 



135 



post obitum nostnun^ at íngemti atqiie adcrcntes patrocinio-» ^ reve- 
lan el estado social de las personas, y la transformación del 
siervo en hombre libre. El respeto á la libertad de estos siervos 
es tan explícita que en la misma carta se dice que, si quieren, 
pueden ponerse al servicio de otras personas; et cui se vohierint 
adplicarc liberain in Dei nomine abcant potestatem. Hermosa li- 
bertad concedida enel nombre santo de Dios. 



IX. — Carta de 28 de Marzo del año S^y, Joiio XXV v." 

Carta de la heredat que fué dada á Sanct Salvador deBellenia en Sanct 
luhan en Cosgaya, e en Pembes e en Fresno, e en Mus. 

In Dei nomine, ego Simpronius, qui sum filias patris mei Se- 
veri et matris mee Severe, placuit mihi adque convcnit \'oluntas, 
ut facerem pactum Sancto Sah'atori et Sancto lohanni in locum 
Vellenie, sive fratribus qui ibidem habitant Teuderico, Egilany 
presb. Raprari vel ceteris gasaliancs, qui ibidem abitant vel ha- 
bitaverint, trado me et omnia mea hereditate que abeo inter 
meos germanos vel heredes in villa Causecadia, in Frasino, in 
Pembes, id est térras, pomares, \'ineas in Mus et térra bacabile 
usque illa strata publica que discurrit ad Pautes, baca, bobe, res 
pumiferas, vasa, ferramenta, prata montes et fontes: hec omnia 
ibidem trado pro remedio anime mee, ut ante Deum inveniam 
ex inde aliquam parcianculam. Et si quis sane aliquis, quod fieri 
non credo, aliquis testamentum istum disrumpcre voluerit, aut 
ipsa mea hereditate inde auferre voluerit, germani, sobrini, vel 
aliquis quilibet homo in illut tulere quesierit, descendat super 
illum rumphea celestis, sicut descendit super Datan et Abiron, 
quos vivos térra obsorvuit et non habeat hereditatcm cum Deo, 
sed cum luda traditore abeat participium in eterna damnatione 
et insuper pariet penas illius parti Ecclesie omnia illut duplatum, 
vel quantum Ecclesie fuerit meliorato. 

Factum pactum vel testamentum V Kall,^ Aprilis. Era 
DCCCLXX [XJ V. Sedente Principe Ranemiro in Asturias. Ego 
Simpronius in oc testamento, quod fieri volui, manu mea-Hr feci 



136 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

coram testes tibi tradidi -Hf Egila presb. Teodericus -Hf Cabra- 
r¡ 4+7- Sempronicius -Hr Ellesindus ^ Vimirani. 

El año 837, en que está fechada esta carta, no coincide con 
el reinado de Ramiro I; pero la circunstancia de decir la carta: 
«Sedente Principe Ranemiro in Asturias» nos hace creer que la 
fecha verdadera es de tiempo de Ramiro I, y que en la era se 
omitió una X. 

Además, las personas que firman «Shnprouhis, Egila presb. 
Cabrarh, aparecen también unos en la carta del año 790 f.° XLVI 
y otro en la del año 827, f.° XL, ambas, como la que ahora 
estudiamos, referentes al Monasterio de San Salvador de Beleña. 

El sitio llamado Frasino, hoy Fresno, está próximo á Cosgaya: 
al lado opuesto del río Deva está á grande altura Pembes, en 
cuyo término está Belleña. 

Al pueblo de Pembes alude, según D. Aureliano Fernández 
Guerra, la frase «ex gente Pembelorum» de la piedra cóncava 
hallada en Santo Tomás de Collia (v. Cantabria, pág. 49). 

En esta carta se vuelve á llamar strata piiblica^ como ya no- 
tamos en la carta de 29 de Diciembre de 864 (l), al camino que 
va desde Potes hacia Cosgaya, corriente arriba del río Deva. 



X. — Carta de 20 de Abril del ano gif¡, folio XLVI. 

Carta de tierras en Mieses que vendieron los íradres de Sanct Martin 
en Val de Mesayna en esse campo. 

In Dei nomine, ecce nos fratres qui sumus abitatores in regula 
Sancti Martini locum (qui nominatur) Sella id est Cartarius, Vin- 
cencius, Froila presb. Abodimus presb. Beatits presb. Sindinus, 
Maternus, Patruellus, Anastasius, Eugenius, Busianus, Froila, 
Vincencius, Cesarius, Siongius, Capio. Vistremundus et P'roila, 
qui sumus de minimo usque máximo, vobis Munioni et uxori tue 
Gulatrudia in Domino salutem. Magnum est titulus vcndictionis 



(i) V. Boletín de la Real Academia de la Historia. Novieml re de 
1904, páginas 417 a 420. 



CARTULARIO DE SANTO TORIBTO DE LIEBANA. 137 

inquo nomo potest hoc tacum (factwn) largitatis inrumpere, ideo 
placuit nobis bono animo et propria nostra volúntate, ut vindere- 
mus vobis iam dictis Munioni et uxori tue Gulatrudie térras in 
Mesas in illo valle latus vinia Censuri et iusta domum vestram 
de termino per ubi pedibus procedimus et manibus adsignavi- 
mus usque ad agrum Messaeina et pergit ad agrum Armentari 
ipsa térra ex integro secundum antea vobis carta ad cartam robo- 
rabimus et dedisti nobis in precio pro ipsa térra scala argéntea, 
hocto sollos in duplo precio sec7tuduin lex gotiga continet et 
canonuní docent et nobis bene cumplacuit, de precio apud vos 
non remansit, sit factum, ut ex odierno die iuri possideatis, tam 
vos quam ecciam et posteritas vestra, vel cui illud relinquere 
volueritis de posteriora vestra liberam in Dei nomine abeatis 
potestatem. Si quis sane, quod fieri minime credimus, aliquis vos 
inquietare voluerit pro ipsa, an nos, an aliqua nostra subrogita 
persona, vel quilibet homo, qui ipsa ecclesia obtinuerit, sit segre- 
gatus de ipsa ecclesia et insuper pariet quantum hic resonat 
duplatum, an de nos, sive de ipsa ecclesia et hec scriptura firmis 
adque stabilita permaneat Facta carta vindicionis XII Kal.*^ Ma- 
gias, Era DCCC [C] Lili (l), regnante domno Froilane in Astu- 
rias. Ecce nos fratres in anc cartam vendictionis quem fiecimus 
et relegendo cogno\'imus manus nostras -Hf fecimus. Vincen- 
cius -Hf feci. Bagani ^ (forte Bagaudani)., Gaton presb. Vistre- 
mundus ^ iten Vincencius 4íf Busianus ^ Froila ^ Paternellus ^ 
Vermudus -rlf Eugenius -Hr Cesarius )íí Anastasius W. Caritus -Hf 
Maternus -Hf Sindinus -Hf Froila tH- Abdinus -Hf presb. -Hr Bcatus 
presb. ^ Zeteria t.* ^ Maternus t.^ Nunillo t.^ -Hf Bronille t.^ 4+f, 
Avitus t.^ -Hf Teodemirus t.'^ j Teodilli t."" y Quintilla t.'^ 7 Reve- 
lio t.'' Arginco t. - -Hr Pepi t.'' ]\lunius t."^ Martinus t.^ Justus t.® ^:: 
Ítem Justus t.^ Monnia t.'' 1^ Garsia t.^ ^ Arazon t."" ?!► Sesilli )í( 
Teodilli t.^ -Hf Flaina t.^ ^' Betraduci t.* 

La fecha de esta carta, año 815, no es admisible, y creemos 
que debe ser del 915, época en que reinaba en Asturias Frue- 
la II. En el año 815 reinaba D. Alfonso II el Casto: D. Fruela I 

(i) Al margen Era 953. 

TOMO xLviii. 10 



138 boletín de la real academia de la historia. 

reinó desde 757 ''^ /6S. Es lo más probable que el amanuense 
omitió una C en la fecha al hacer la copia. 

Además de la razón expuesta de no coincidir la fecha 815 
con el reinado de los Fruelas I ó II, hay otra muy poderosa, 
deducida de otras dos cartas del Cartulario. 

En la carta que examinamos, los monjes del Monasterio de 
San Martín (Santo Toribio después), venden á Mitnio y á su es- 
posa Gidatrudia varias tierras en Mieses y en Val de Meseyna, 
— De Munio y de Gulatrudia fué hija Vestrili ó Guestrili, dama 
piadosa que hizo grandes donaciones al Monasterio de San Mar- 
tín por los años de 940 y 9 50. — Esta dama firma en la carta 
go, f.° XXVIII. «Vistrilliqui sum filia Monioni et Gulatrudiene.» 

Si la hija de Munio y Gulatrudia vivía por los años 940-950, 
y en la carta que examinamos figuran Munio y Gulatrudia, de 
ningún modo puede admitirse la fecha 8 1 5. La carta en que 
Vistrilli firma «filia Monioni et Gulatrudiene» lleva la fecha 8 50; 
pero como dice que reinaba en León Ordoño hay que creer que 
se refiere al reinado de Ordoño III, que comenzó á reinar en el 
año P50, y de ningún modo á Ordoño I, que no se tituló ni fué 
Rey de León. 

No existe hoy sitio determinado en Liébana con el nombre de 
Sella; pero, refiriéndose la carta á tierras en Mesas (hoy Mieses), 
el nombre de Sella debió aplicarse á terrenos inmediatos á 
Mieses. 

Hoy existe un pago, próximo á Mieses, llamado La Andecilla, 
y tenemos por cierto, fundándonos en otras cartas, que La An- 
decílla de hoy era hace siglos el Lan de Ciella, ó sea el Llano de 
Ciella, Este sitio Ciella es el Sella de la carta que estudiamos. 

En la carta se hace referencia al Fuero Juzgo y á los cánones 
de la Iglesia c.secunduin Lex gotiga continet et Canomim docenty>. 

Entre las personas que figuran en esta carta vemos al presbí- 
tero Beato, que era monje en San Martín (hoy Santo Toribio de 
Liébana), pues dice la carta <íEcce nos fratres, qui sumus abitato- 
res in regula Sancti Martini... id est Cartarias... Beatus presbi- 
ter...» 

Si la fecha de 815 fuese admisible, indudablemente coincidía. 



DOX PEDRO ENRÍQUEZ DE ACEVEDO. 1 39 

con corta diferencia de años, con la época en que Beato y Eterio 
•defienden briosamente la doctrina católica contra Elipando, Ar- 
zobispo de Toledo. 

Ya hemos expuesto las razones que tenemos para corregir la 
fecha 81^ y añadirle una centena, ó sea creyendo que debe 
ser 915. 

Por tanto, los escritores como Argaíz, y algunos entusiastas 
de las glorias montañesas, se equivocaron al citar esta carta como 
testimonio de que en ella figuraba el monje S. Beato, contradic- 
tor valeroso de las doctrinas heréticas de Elipando de Toledo y 
Félix de Urgel. 

Lo único que prueba la carta es que un siglo después de la 
polémica de S. Beato, figura este nombre entre los monjes de 
San Martín (Santo Toribio), y pudiera ser prueba de la devoción 
en el país hacia ¿'. Beato. 

Madrid, 2 de Enero de 1906. Eduardo Jusué. 



III 
DON PEDRO ENRÍQUEZ DE ACEVEDO, CONDE DE FUENTES 

GOBERNADOR DEL ESTADO DE MILÁN EN LOS AÑOS 160O Á 161O 

Ampliación de su concepto personal (i). 

Débese al estudio, no menos que á la perseverancia con que 
el ingeniero italiano Sr. A. Giussani ha logrado acopiar conside- 

(i) Del que consigna el Bosquejo encomiástico leído ante la Real Acade- 
mia de la Historia en Ju?ita pública celebrada el día is de Junio de iSS^ 
por el Académico de ntlmero Cesáreo Fernández Duro, inserto en el tomo x 
de Memorias de la misma Academia. 

Opcrtuno es advertir, al citarlo, que impreso urgentemente apareció 
con varias erratas, algunas de importancia, cual éstas: 



PAGINA 


LINEA 


DICE 


LÉASE 


468 


4 


su hermano 


un hermano de 


469 


30 


francés Drake 


Francis Drake 


610 


14 


trocar los pies 


trocar los fines 


620 


19 


rescrito 


I'esercito. 



I40 boletín de la real academia de la historia. 

rabie número de datos, de referencias, de documentos, guarda- 
dos en los archivos de Italia, de Francia y aun de España, los 
cuales hasta el presente no habían salido á luz, y sobre todo á 
la inteligencia ejercitada para utilizar tan rico material al formar 
monografía extensa é interesantísima para nosotros. 

No ha tenido el autor por exclusivo objeto al personaje cuyo 
nombre figura en cabeza de la presente noticia; dedica su tra- 
bajo á la idea que presidió á la construcción del fuerte de sa 
mismo nombre, monumento colosal de arte militar, erigido en 
los confines de las provincias de Sondrio y de Como al ingreso de 
los valles del Adda y del Alera; que domina, en el territorio co- 
nocido con el histórico nombre de Plan de España. Por ello lo- 
titula El Fuerte de Fuentes. Episodios y documentos de una lu- 
cha secular poi- el dominio de la Valtelina (l); mas al tratar del 
paso de los Alpes réticos y de la gran importancia política como^ 
estratégica que revistió siempre, siendo vía precisa que conduce 
desde el Milanesado al Tirol, á Suiza, Austria, Alemania y de- 
más países septentrionales; al referir las disensiones que, por el 
libre uso de esa vía, surgieron entre España, Francia, \"enecia y 
los Cantones Grisones, convirtiendo á los valles alpinos en tea- 
tro de guerra europea; al historiar la obra grandiosa concebida 
y llevada á cabo por inteligente y valeroso gobernante con el 
fin de asegurar el tránsito continuo de tropas españolas y de re~ 
legar á tradición el antiguo proverbio discurrido para incluir en- 
tre las dificultades casi insuperables, la de poíier una pica en 
Flandcs, natural parece se ocupara del artífice inspirador, de los 
obstáculos con que tropezó y de los medios empleados para 
salvarlos. 

Al Conde de Fuentes endereza, pues, el capítulo primero del 
libro, compendiando su vida desde los comienzos, con indica- 
ción de los méritos demostrados en las campañas militares que 



(i) a. Giuásani: II Forte di Fuentes. Episodi e doaitnenti di vna lotta se- 
co/are per il dominio delta Valtellina. — Como. Tipografía editrice Ostinelli^ 
1905. En 8.° may., xi-446 págs. ilustradas con fototipias y gran copia de 
documentos. 



DON PEDRO ENRIQUeZ DE ACEVEDO. I4I 

dirigió caudillo en Portugal, Países Bajos y Francia (l), exten- 
•diéndose luego en la relación y examen crítico de los actos pos- 
teriores, en razón á que, si en concepto general de los escritores 
italianos, sobresalió entre los gobernadores españoles de la re- 
gión, si los historiadores locales reconocen su ingenio, su activi- 
dad y su energía, al examinar la severa figura como estadista y 
guerrero, no todos le son favorables. Hubo de herir no pocas 
susceptibilidades y de afectar á mayor número de intereses, para 
que se sustrajera á la censura y á la odiosidad. 

De cualquier modo, duda el autor que haya sido juzgado equi- 
tativamente, y de aquí el propósito de suplir deficiencias de cri- 
terio y rectificar especies sin fundamento, presentando á la per- 
sonalidad estudiada sin deprimirla ni enaltecerla, tal como se 
destaca en el gobierno del Estado de Milán; esto es, como apa- 
rece en los documentos, de forma que sean éstos, las obras, las 
propias palabras las que le den á conocer (2). 

El Sr. Giussani ha cumplido, á mi parecer, tan noble deter- 
minación con imparcialidad y acierto, que podrá desde luego 
apreciarse, aunque sean muy breves las indicaciones aquí con- 
•densadas, de su labor loable. 



AI ocurrir la muerte del rey Felipe II, en 1598, eran difíciles 
las circunstancias opuestas á la dominación española en Italia. 
Por un lado trabajaba activamente en contrariarla la diplomacia 
veneciana; por otro, Enrique IV de P'rancia, su enemigo jurado, 
pretendía la reivindicación del marquesado de Saluzzo, con ul- 



(i) Inserta el título de Capitán General de España, que por recom- 
pensa de tales servicios le expidió el Rey Felipe II en 30 de Abril de 1597, 
registrado en el Archivo general de Simancas. — Estado.— Leg. 1.291. 

En el Boletín de la Academia de la Historl\, año 1887, tomo x, pá- 
gina 213, se publicó título anterior de Capitán General del ejército de 
Francia firmado por el mismo Rey á 3 de Noviembre de 1593, remitido y 
•comentado por D. Carlos de Lecea y García. 

(2) Por consecuencia, son numerosos los documentos que, ya en el tex- 
to, ya por notas ó apéndices, transcribe ó extracta, según queda repetido. 



142 boletín de la real acade.\il\ de la historia. 

tcriores miras, y á la par de ambas naciones, producía conflictos 
la ambición de Carlos Manuel I, Duque de Saboya, poco dócil á 
las insinuaciones de la Corte de Madrid. 

Don Felipe III, confirmando al Conde de Fuentes la confianza 
que mereció á su padre, creándole Consejero de Estado y de 
Guerra, Grande de España (i), le confirió el gobierno de Milán,, 
en relevo de D. Juan Fernández de Velasco, Condestable de 
Castilla, poniendo en sus manos, con carta blanca, la dirección 
de aquella enredada política, en l6oo (2). 

Piensa el narrador que siendo por entonces el de Fuentes úni- 
ca entidad que por las condiciones estuviera considerada á la 
altura del Duque de Alba y de Alejandro Farnesio, no dejaría 
de influir en su designación para el destino el deseo del Duque 
de Lerma de tenerlo lejos de su persona (3). 

Ello es que embarcado en Barcelona el I 5 de Agosto arribó á 
Genova el 24, y ante todo se dirigió á Asti, correspondiendo á 
invitación del Duque de Saboya, quien, por haber declarado re- 
cientemente guerra al rey de Francia, le propuso se encargara 
de la dirección de operaciones, brindándose á combatir comO' 
simple soldado á sus órdenes. Guardóse muy bien de aceptar 
tan interesada propuesta, excusándola cortesmente, con la se- 
guridad de que, sin llegar á rompimiento, le facilitaría eficaz au- 
xilio de hombres y dinero (4). Caminó seguidamente á Alilán,. 



(i) M. a. Morel Fatio, ocupándose de la Duquesa de Alba doña María 
Enríquez, hermana de D. Pedro, en estudio tan erudito como todos los- 
suyos [BiilLetin Hispanique, tome vii, Octobre-Décembre, 1905), anota, con 
referencia á Cabrera, en sus Relaciones de la Corte de España desde ISQ^ 
hasta 1Ó14, pág. 58, que al concederle el Rey Felipe III la Grandeza le 
hizo cubrir como Enríquez y no como Conde de Fuentes, por ser su lina- 
je superior al de Acevedo, de su mujer. 

(2) El autor transcribe íntegras las instrucciones para el gobierno, fir- 
madas en JO de Mayo de 1600, cual se hallan en el Archivo de Simancas^ 
Estado, Leg. 1.288, agregando se conservan en el Municipal de Milán, Di- 
casteri, Camaretta, 1 22, las Reales Cédulas comunicando el nombramiento^ 

■(3) Los embajadores venecianos Carlos Bon y Simón Contarini lo in- 
sinuaron á la Señoría. 

(4) Relación circunstanciada del viaje y conferencias con el Duque 
contiene el despacho dirigido al Rey, con fecha 25 de Septiembre. — Ar- 
chivo de Simancas. — Estado. — Leg. 1.288. 



DON PEDRO ENRIQUEZ DE ACEVEDO. I43 

entrando ol 1 6 de Septiembre con los honores y demostraciones 
usuales en tales casos (l). 

Primera diligencia suya fué procurar amistoso trato con el ar- 
zobispo cardenal Federico Borromeo, llegando á intimarlo con 
avenencia é intimidad que duró tanto como la vida y con im- 
ponderable beneficio de los intereses públicos, toda vez que vino 
á ser causa influyente en la cesación de antiguas competencias y 
disputas interminables entre las jurisdicciones ci\'il y eclesiásti- 
ca. El papa Clemente VIII, celebrando el arreglo de semejantes 
pleitos, acordó motiL propio al gobernador asiento privilegiado en 
la Catedral, dentro del presbiterio, concesión insignificante juz- 
gada con el criterio moderno, muy grande entonces y sumamen- 
te útil al que, investido del sumo poder civil, alcanzaba con este 
favor eclesiástico, en vano solicitado anteriormente por el Con- 
destable de Castilla, acrecentamiento considerable de autoridad 
ante el público (2). 

Desde un principio, asimismo, procedió á consolidar la tran- 
quilidad del país, persiguiendo sin tregua á los bandidos y malhe- 
chores de toda especie, á aquellos ¿raiw tan al vivo pintados por 
Alejandro Manzoni (3), teniendo que acudir á medios inusitados 
cual el de pregonar bandos con nóminas de facinerosos, que as- 
cendió á veces al número de I.400 (4). 

Ejemplo notable de procedimientos en el particular fué la 
erección en Monza del padrón vulgarmente nombrado columna 
infame, notorio por la trágica historia contada también por Man- 



(i) Hay relaciones en el Archivo municipal de Milán. — Dicastero. — 
Governo. — 1 600. 

\2) En el Archivo de Simancas se conserva el breve especial de con- 
cesión expedido el 26 de Octubre de 1600. 

(3) En su novela célebre I Promesi Sposi. 

(4) Cita varios: uno el publicado el 5 de Diciembre de 1600, con títu- 
lo de Grida sopra i bravi et zufji, y los siguientes de 12 de Marzo de 1601, 
10 de Marzo 1003 y 30 de Mayo 1609, Grida genérale contra bandiü et as- 
sassini. En la lista nominal que acompaña al segundo están comprendi- 
das personas de calidad: Juan Bta. Cotica, Caballero de Jerusalem; Fran- 
cisco Bernardino Visconte, feudatario de Brignano Gera d'Adda; el con- 
de Francisco Barbiano di Belgiojoso; el conde Francisco Secco de Vi- 
mercate. 



144 boletín de la real academia de la historia. 

zoni, comentada por Ripamonti, Cantu y Zerbi (l). Sabido es 
que la señora de ^lonza, infeliz heroína en el suceso, era Sor 
Virginia María de Ley va, sobrina del iluste Antonio, y amante 
delferozjuan Pablo Osio, perteneciente á una de las más nobles 
familias milanesas. El gobernador, después de poner á precio la- 
cabeza del delincuente, mandó derrocar su casa hasta los cimien- 
tos y erigir en el solar una columna con leyenda infamante ad 
perpehiam rei nicinoriam (2). 

Cuanto fuese el Conde de h'uentes amante de la justicia dice 
en sus obras un autorizado contemporáneo, el obispo de Novara 
Carlos Bescape, confirmándolo con su proceder el cardenal Bo- 
rromeo, que no era hombre capaz de transigir con la incorrec- 
ción, y atestigúalo con los bandos la entereza mostrada en ha- 
cerlos cumplir, sin excepción de clases sociales, al poblar las 
cárceles de criminales y las galeras de España de remei-os, cosa 
verdaderamente insólita. 

Los efectos de estas y demás medidas de gobierno, reforma 
radical de pesas y medidas, instalación de tiendas, censura de im- 
prenta, resistidas por la fuerza de inercia y apego á rancias cos- 
tumbres, resaltaron en la piedra de toque de la experiencia, con- 
cluida la guerra del marquesado de Saluzzo, durante la cual se 
limitó Fuentes á ordenar la ocupación de la fortaleza del Fia- 
monte á fin de librarla de manos francesas (3), logrando con la 
prudencia y previsión, sin necesidad de dar la cara, lanzar al otro 
lado de los Alpes á los ejércitos de Enrique IV, monarca á quien 
estimaba enemigo el más temible de su patria, por lo que em- 
pleó por entero en contrarrestarle, ingenio y vida. 

Opina el Sr. Giussani haber llegado la ojeriza al punto de es- 
timularle á tomar parte en la conjuración tramada por el maris- 
cal de Biron contra su soberano, y aún le parece no fuera ajeno 



(i) Luigi Zerbi: La Signara di Monza ndla Storia. Archivo Storico 
Lombardo. Anno XVII. 

(2) Grida contra Giov. Paolo O si a Manzasca, Ni cola Pissina, dctta Pan- 
zulio et Camilla ap&llato il Rosso, servitare di deita Osio. 

(3) En ello empleó 14.000 hombres, según la relación del embajador 
veneciano Simón Contarini á su gobierno, en 1601. 



DON PEDRO ENRIQUEZ DE ACEVEDO. 1 45 

á la empresa acometida en la noche del 12 de Diciembre de l6o2, 
por el turbulento Duque de Saboya, para apoderarse por sor- 
presa de la ciudad de Ginebra (l). 

Lo indudable es que, por encima de toda idea, se consagraba 
el gobernador al acrecentamiento del prestigio y poderío de su 
patria, aumentados con la adquisición sucesiva de plazas y te- 
rritorios. La del Final resultó importantísima, porque era enton- 
ces Genova el puerto de mar del Milanesado. Allí desembarca- 
ban las escuadras de galeras el contingente de tropas destinadas 
á Flandes y tomaban á su bordo á los que habían de repatriar- 
se, Servicio importante por el que el Rey había tenido que adju- 
dicar á la República el comercio marítimo del Estado. El Conde, 
con audaz golpe de mano, tomó posesión del nuevo embarcade- 
ro, participándolo á la Corte en estos concisos términos: 

«Señor, — En este punto se acaba de ocupar el castillo princi- 
pal del Final, de que doy á V. M. la enhorabuena con grandísi- 
mo contentamiento de que me haya tocado la suerte de haber 
servido á V. M. en negocio de tanta consideración y de los mas 
importantes para la conservación de todo lo que posee V. AI. en 
Italia, con que se asigura el Estado de Milán, que es la plaza de 
armas de todos los demás, habiéndole dado una plaza de socorro 
comunicándole con la mar, que era lo que faltaba, y notable in- 
conveniente que dello se seguía» (2). 

En efecto, decayó Genova desde aquel día, pudiendo los Ter- 
cios españoles hacer libremente el viaje de Lorabardía, sin pagar 
tributo. 

A poco consiguió la anexión de Novara, que transformó en 

(1) Según el autor, los cómplices de Biron, Héber, Picote, La Fargue y 
David hallaron seguro refugio en el castillo de Milán, y en el Archivo de 
Simancas, Estado, Leg. 1.291 existen numerosas cartas de Fuentes al Rey, 
en las cuales aparece evidente su inteligencia con el Mariscal. No tan 
clara me parece la connivencia, según he consignado en mi Bosquejo en- 
comiástico, pág. 60 1 . 

(2) Despacho de 20 de Enero de 1602, Archivo de Simancas. Verificó 
la ocupación por orden del Conde su sobrino D. Diego Pimentel. 



146. BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

plaza fuerte haciendo construir obras, en parte subsistentes, con- 
memoradas en inscripción puesta en la puerta de San Gauden- 
cio (l). 

don • petrvs • enriquez • azevedivs 

comes • de • fventes 

provintiae • mediolanensis • gvbernator 

no vari am • a • se • redemptam • ambitv • maiore 

amplificatam 

firmiore ■ praesidio • finibus • tvendis 

co:mmvnitam 

novavit • m • dc • vi • 

Continuando la expansión D. Pedro Enrique de Acevedo, 
quien con la fama de capitán tenía adquiridas las de hombre de- 
terminado y ansioso de conquistas, alarmó con las dichas á los 
colindantes, visto que no por acabada la guerra disminuía el ejér- 
cito á sus órdenes. 40.OOO hombres en Lombardía y 15.000 en 
el Piamonte parecían excesivos para un Estado á cuya segu- 
ridad bastaba normalmente la décima parte, y por más que 
los razonara afirmando habían de servir en Flandes, estimando 
la declaración pretexto especioso, Venecia puso en estado de 
defensa á Bérgamo, Brescia y Crema; el gran Duque de Toscana 
reforzó las guarniciones de Piombino y la Garfagnana; Genova 
solicitó el amparo de Francia y los Grisones pensaron en confe- 
derarse con esta nación y con venecianos. Temores sin reali- 
dad, pues en 1602 se deshizo de tales fuerzas enviando uno de 
los Cuerpos á los Países Bajos, otro al Danubio, en socorro del 
Emperador, y un tercero á Genova, donde embarcó con destino 
á la infortunada expedición de Argel. 

Sin embargo, mantu\'o durante todo el tiempo de su gobierno 
contingente respetable, con indicación de querer estar siempre 
apercibido, no por insano propósito de guerra, como errónea- 
mente creyeron no pocos, sino para eficacia de su política, y tan 

(i) Se mantuvo hasta el año 1798. Silvio Pellini: Le fortificazioni di 
Novara. Novara, 1902. Documentos en el Archivo histórico de Milán, Re- 
gistro de Misivas, núm. 370. 



DON PEDRO ENRIQUEZ DE ACEVEDO. 1 47 

verdad era esto que habiéndose abocado controversias de gra- 
vedad, no sólo no movió las armas voluntariamente, sino que 
con habilidad evitó que otros lo hicieran contra él. 

Estriba en ello su mérito principal; en que sagaz diplomático,. 
con oportunas demostraciones y buenas fortalezas, satisfizo pací- 
ficamente á las miras de su soberano. 

El autor traslada la opinión de Vittorio Siri (l), al escribir 
justamente, confirmando su juicio: 

«Observábase que el Conde, sin desenvainar la espada, había 
hecho más en pro de la Corona católica que el Duque de Alba y 
otros Capitanes y Ministros de España con la violencia de los 
soldados; puesto que cuanto ellos ocuparon en la guerra restitu- 
yeron con la paz, mientras que el Conde de Fuentes con ésta se 
apoderó hábilmente de Piombino, del Final, de Castione, de la 
mayor parte de la Lunigiana, del protectorado de Modana, de la 
Mirándola (y de Soncino y de Monaco), sin que nadie chistase, 
aventajándose con tales golpes sobre el Estado de Toscana, las 
repúblicas de Genova y Lucca, sobre Mantua y Parma, así como 
con el fuerte de la Valtelina, sobre Venecia; de modo que difí- 
cilmente pudiera mejorarse en Italia las condiciones de la sobe- 
ranía de España.» 

Pero donde Fuentes dio más claras pruebas de sus dotes fué 
en la peligrosa partida sostenida por él solo contra Francia, Ve- 
necia y los herejes suizos y grisones en la vertiente de los Alpes 
réticos. No entra por de pronto el Sr. Giussani en este difícil 
tema, objeto principal de su estudio, limitándose á anticipar 
con qué habilidad y fortuna supo el anciano gobernador hacer 
frente á dos de las primeras potencias de Europa y salir victo- 
rioso de escollos al parecer invencibles, valiéndose ya de la li- 
sonja, ya de la amenaza, ya del oro, por más que las provo- 
caciones de los enemigos fueran de calidad para decidir á un 
hombre menos avezado que él á los peligros de la batalla y á la 
embriaguez de la victoria, alcanzando, no obstante, todavía con 



(i) Mcmorie recond/ie deW anuo lóoi fino al 1Ó4S. Edición de Lion, 
1649, y *^6 París, 1677. 



148 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

la vigorosa acción, incorporar á Milán los Condados de Bor- 
mio y de Chiavena, más la dicha Valtelina, sustrayéndola para 
siempre á la insufrible opresión en que estaba de casi tres siglos 
atrás. 

Interrumpe el asunto para tratar antes de la gestión del Con- 
de en las obras públicas, empezando por la fábrica del palacio 
de justicia, coronada por inscripción recordatoria que decía: 

PHILIPPO III HISPANIARVM REGE POl'ENTISSIMO 

FIDEI CATHOLICAE DEFEXSORE IMPERANTE 

D • PETRVS ENRIQVEZ AZEVEDIVS FONTIVM COMES 

EXTERNI BELLI VÍCTOR ET DOMESTICI EXTINXTOR INVICTVS 

DEXTERA AMABILIS SINISTRA FÜRMIDABILIS 

BENE AGENTIBUS DISTRIBVTIS PRAEMIIS 

IMPROBIS VERO SVPPLICIIS 

CARCERVM FORES REGIAE CVRIAE OBJECIT 

VT FIDISSIMA SIT JUSTITIAE CVSfODIA 

MDCV 

Habíala precedido la reforma de la calle, entonces nombrada 
Nueva, ahora Alciato, que enlazaba al palacio de gobierno con 
el tribunal «porque fuera más fácil y segura la vía de la justicia 
á la clemencia^). Ostentaba también lápida con leyenda. 

D • PETRVS ENRIQVEZ AZEVEDIVS 

FONTIVM COMES 

MEDIOLANENSIS PROVINCIAE GVBERNATOR 

VT ADITVS ET REDITVS A JVSTITIA AD CLEMENTIAM 

FACILLIMI CERTISSnUQUE PATERENT 

VIAM HANC E REGIA AD PRAETORIVM APERVIT 

ET AD VTILITATEM DIREXIT MDCIII 

Empresa más importante, no acabada en sus días, ni muchos 
después, acometió con objeto de conducir las aguas del Verba- 
no y del Lario á unirse con las del Ticino y luego las del Pó, 
formando canal de navegación y riego. En constancia de inau- 



DON PEDRO ENRIQUEZ DE ACEVEDO. 1 49 

guración de las obras se erigió en la embocadura un troteo con 
incripción, conserv'ada en el Museo de Milán. Reza: 

D • PETRVS ENRIQVEZ AZEVEDIVS 

PROVINCIAE íNIEDIOL GVBERNATOR 

VEL OPERE HOC PRAECLARO FONTIVM COMES 

VERBANI ET LARII HVC DVCTAS AQVAS 

IRRIGUO NAVIGABILIGUE RIVO 

TICINO ET PADO IMMISCVIT 

VBERTATEM ET IVCVNDITATEM AGRORVNÍ 

ARTIFICVM STVDIA 

PVBLICAS ET PRIVATAS OPES 

ACCESSV ET COMMERCIO FACTLI 

AMPLIFICANDO 

Dos se han encontrado entre las ruinas del fuerte, á orillas del 
Adda, que ostentan las armas reales de España y las privadas 
del Conde. En una se lee: 

SVB PHILLIPPO III 

HISPANIAR ■ REGE 

D • PETRVS ENRIQVEZ AZEVEDIVS 

COMES DE FUENTES HVIVS 

STATVS GVBERNATOR 

PROPVGNACVLVM HOC A 

FVNDAMENTIS EREXIT 

ANNO M DC VI 



En la otra: 



D . PETRVS ENRIQVEZ AZEVEDIVS 

COMES DE FVENTES 

BELLI DECVS PACIS PRAESIDIUM 

BELGICIS TRIVMPHIS PRIORVM DVCVM 

AEQVATA GLORIA 

IMMINENTIBVS ITALIAE GALLORUM ARMIS 

PACE FIRMA REPRESSIS 

PROVINTIA MEDIOLANENSI SVBLATIS MONSTRIS 



150 boletín de la real academia de la historia. 

EXPVRGATA 

IMPERII SVI DITIONE AD TYRRHENVM MARE 

NOBILI ACCESSIONE PROMOTA 

HISPANIS LEGIONIBVS NOVO AD BELGAS ITINERE 

HELVETIO FOEDERE APERTO 

EXORTA ÍNTER FINÍTIMOS PRINCIPES BELLI FLAMMA 

FELICITER EXTINCTA 

HEROICIS FACTIS NOMINIS IMMORTALITATE PARTA 

QVASI FASTIGIVM 

TRANSALPINIS IRRVPTIONIBVS QVA FÁCILES 

PER RHAETIAM PATEBANT ADITVS 

AVERTENDIS 

MVNITISSIMAM ARCEM SCOPVLIS 

FELICI CONATV IMPOSVIT 

ANNO MDCVI 

Confirman las palabras esculpidas documentos existentes en 
■el Archivo de Simancas (Estado. — Leg. 1. 293.) A saber: Carta 
del Conde de Fuentes al Rey, fecha 6 de jMay-o de 1604, expre- 
sando: 

« Para acabar de perficionar la fábrica del fuerte que se ha 

hecho en el confín de Grisones serán menester 25 o 30.OOO es- 
cudos y ahora está en defensa de manera que 200 soldados que 
tiene y 5 ó 6 piezas de artillería no lo ganará toda Francia. He 
puesto por cabo al capitán Gabriel de Mesqua, persona de quien 
tengo satisfacción para todas las ocasiones que se pudieren ofre- 
cer, y después de acabado y perficionado no será menester mas 
gente sino proveerle de mas artillería y de algunos oficiales ma- 
yores, conforme al sitio y á lo que pareciere mas conveniente, 
como á su tiempo daré mas larga cuenta á V. M.; y ahora lleva 
este despacho el Capitán Gamez, que se ha hallado á trabajaren 
él con el Capitán Lechuga desde que se puso la primera piedra, 
y lleva la planta y relación de todo aquel territorio.» 

Consulta del Consejo de Estado. 

«El Consejo ha olgado mucho de entender que el Conde ten- 



DON PEDRO ENKIQUEZ DE ACEVEDO. 151 

• 

ga ya en defensa el fuerte que ha hecho en los confines de Gri- 
sones y que sea tal que con tan poco gasto con que hará en 
acabarle, 25 o 30.000 escudos, y con el presidio de 200 soldados 
con sus oficiales y artillería, asegura que no le tomará toda l^^ran- 
cia, como el dice, y se pueda sustentar con tan poca gente ha- 
ciendo tan grandes efectos. Y parece que V. M. se sirva de agra- 
decerle mucho el gran servicio que en hacer el fuerte y dispo- 
nerle con tales calidades ha hecho, encargándole que le acabe y 
provea de artillería, vituallas )' municiones.» 

Carta del Conde de Fuentes al Rey, fecha en Milán á 16 de 
Julio de 1604. 

«Recibí la carta de V. M. de 1 1 del pasado en que me manda 
que acabe de poner en perfección el fuerte que está á la fronte- 
ra de Grisones y quedo con el cuidado que es razón de hacerlo 
pues con esto y con los 200.C00 escudos que \\ AI. dice que 
mandará enviarme para que estén de respecto en este castillo 
conforme á las necesidades, podrá la persona que me hubiere de 
suceder, oponerse á cualquier ocasión c|ue se ofrezca.» 

A esta obra especial consagra el Sr. Giussani, con la compe- 
tencia y predilección de ingeniero, once capítulos de su obra, 
ocupándose de los Yaltelinos, de los Grisones; historia de éstos, 
su alianza con venecianos y franceses, correspondencia diplomá- 
tica, emplazamiento, planos, construcción y vicisitudes de la for- 
taleza, nómina y biografía de arquitectos y castellanos ó gober- 
nadores, hasta la demolición de aquel padrastro por órdenes de 
Napoleón I en 1 796. 

Consigna el investigador cjuc la singular actividad del Conde 
de Fuentes no le conquistó la admiración ni el afecto de sus sub- 
ditos. Menudearon en la Corte las intrigas puestas en juego, 
aunque sin éxito, para conseguir su relevo en el gobierno al aca- 
bar cada trienio, que era el término ordinario de duración. 

No menciona entre los datos, muchos honoríficos á su persona, 
la acuñación en Milán de medalla con anverso y reverso iguales 
ó parecidos á los de la grabada en Flandes en 1595, diferen- 



152 boletín de la real academia de la historl\. 

ciándose tan sólo en la leyenda, goeernator mediolani 1607. 
Da en cambio á conocer el retrato al óleo, sacado, al parecer, 
del original, que posee en la \-illa de Cólico el caballero Segis- 
mundo Vitali y semblanzas varias (l), con observaciones muy 
dignas de cuenta; la de que D. Pedro Enríquez de Acevedo fir- 
maba todos sus actos de gobierno con el único título de Conde 
de Fuentes, aun después de obtener el marquesado de Voghera 
en premio de los servicios prestados en Italia (2); la de haber 
gozado sueldo de lO.OOO escudos anuales, más 200 ducados al 
mes con destino á gastos secretos, en tiempo de paz, y I. OOO es- 
cudos, también mensuales, en el de guerra, añadiendo á los cua- 
les la renta del feudo referido de Voghera, las de su patrimonio 
y el de su mujer, debía componer considerable suma; sin em- 
bargo, lejos de dejar al morir caudal de importancia, acompañó 
al testamento nota larga de débitos, empezando por la de 22.000 
escudos á la Hacienda real, con lo que se demuestra haber em- 
pleado generosamente los ingresos, sin lujos ni despilfarros, que 
austero fué en la vida como en la persona. 

Complácese el Sr. Giussani en repetir, por estimarla de exac- 
titud escrupulosa, la síntesis del historiador Giuseppe Rovelli: 

«Mantuvo el Conde hasta el fin de sus días el crédito de hom- 
bre justo, como de consumada experiencia, atendiendo á los in- 
tereses del Rey con tal dignidad y grandeza que superó á sus 
antecesores.» 

Por lo indicado, así como por la galantería del Sr. Giussani 
de remitir á esta Academia ejemplar dedicado de su notable li- 
bro, es, á mi juicio, acreedor á la gratitud del Cuerpo y á su 
más distinguida consideración. 

Cesáreo Fernández Duro. 



(i) En su número la escrita por Pietro Vervi en la Sioria di Milano, 
Capolago, 1837. 

(2) ,Se le confirió en 19 de Agosto de 1607, según despacho del Duque 
de Lerma. 



ANCLAS DE PLOMO HALLADAS EN EL PUERTO DE PALOS. 1 53 



IV 
ANCLAS DE PLOMO HALLADAS EN AGUAS DEL CABO DE PALOS 

Excmo. Sr. Director de la Real Academia de la Historia. 

Cumpliendo el honroso encargo que con fecha 26 del pasado 
mes hemos recibido de esa docta Corporación, que V. E. tan 
dignamente preside, hemos procedido al examen de los objetos 
antiguos extraídos en los trabajos que practica la Sociedad Es- 
ponjera del Sur de España, los cuales consisten, aproximada- 
mente, en unas treinta anclas de plomo de diferentes tamaños. 
De todas ellas, las únicas que presentan inscripciones son las 
que á continuación tratamos de describir. 

Acerca de la procedencia de las expresadas anclas no nos 
atrevemos á formular juicio definitivo, si bien nos inclinamos á 
la creencia , que entendemos ratificará esa respetable Corpo- 
ración, que tanto por la forma de los objetos de que se trata 
cuanto por las inscripciones que pueden apreciarse en el dibujo 
que se acompaña (l), en uno de cuyos dientes (Bb) se ofrece la 
particularidad de la ¿\ invertida, así como por el uso de la C y 
formas redondeadas de la S, puede estimarse que se trata de una 
ancla correspondiente á la época del Griego Oriental. Como afir- 
mación de esta creencia podemos reterirnos á la lápida bizantina 
existente en el Museo de la Sociedad Económica de esta ciudad, 
la cual presenta caracteres de análoga forma á los indicados, y 
cuya procedencia está perfectamente comprobada. La longitud, 
como se manifiesta en el dibujo, es de l,óo m., y el peso de 
196 kg. El tamaño de las letras mayores de 0,09 y las menores 
de 0,05. Hemos procurado reconstruir las letras que aparecen 
claramente visibles, señalando con puntos las que creemos co- 
rresponden á la palabra inscrita. En el segundo diente del an- 
cla A (d), aparece un espacio entre la I y C que no deja señal 

(i) Véase este dibujo en la pág. 157 del presente cuaderno. 

TOMO XLVIII. " 



154 boletín de la real academia de la histor/a. 

alguna,' el cual puede apreciarse en la fotografía señalada con 
la letra A (l). Respecto á la inscripción primera, que aparece en 
la fotografía letra B, donde representa la otra cara de la misma 
ancla, dejamos expuesta nuestra opinión al apreciar la D griega 
invertida y otras letras que la distinguen. 

El ancla segunda de las fotografías indicadas representa la ma- 
yor de todas las encontradas, la cual tiene una longitud de 
2,l6 m., con peso de 712 km. Presenta los dientes encor- 
vados, y la mayor curvatura que se observa en uno de ellos, 
estimamos que debe ser un accidente ocurrido por el uso, como 
parece corroborar la deformación del cubo. En su base (fotogra- 
fía letra A) presenta el ancla de que nos ocupamos dos inscrip- 
ciones sobre un resalto; una de ellas, la de la izquierda, que la 
fotografía permite leer, y la otra por completo borrada. Estas 
letras están rehundidas, y las del ancla anterior son en relieve, 
así como también las de la tercera, que es la segunda que figura 
en la fotografía C. Esta solo presenta la inscripción que aparece 
en el dibujo. Las dimensiones de esta ancla son: longitud 1 ,90 m., 
y peso 450 kg. 

La tercera ancla de la fotografía C presenta junto al cubo 
una M en extremo borrosa, y en la otra uña ó diente una marca 
ó signo que parece un pez. 

Como dato, cuyo conocimiento estimamos conveniente para 
esa respetable Academia, enviamos á \'. E. dos calcos ó im- 
prontas á los dos dientes ó uñas del ancla griega. 

Entre los objetos encontrados que pueden tener alguna rela- 
tiva importancia para el estudio histórico, hemos tenido ocasión 
de ver una ánfora de barro ordinario sin inscripción alguna, for- 
ma corriente y en perfecto estado de conservación. 

Tenemos noticias, por el señor Director, en esta de la Socie- 
dad antes nombrada de haberse encontrado algunos lingotes ó 
barras de plomo, que no hemos podido examinar. 

De una de ellas, según nuestras investigaciones, adquirió su 
posesión el Sr. Enthoren, de ciudadanía inglesa, avecindado en 

(i) Véase en la pág. 157. 



INSCRIPCIONES GRIEGAS, LATINAS Y HEBREAS. 155 

esta ciudad, el cual nos expuso la imposibilidad de presentár- 
nosla por haberse remitido al Museo de Londres. Según nos 
manifiesta el señor Director de la Sociedad á que venimos refi- 
riéndonos, en los trabajos que hasta el presente llevan realizados 
no han encontrado plancha alguna de plata. 

Es verdaderamente lamentable que la posesión de estos obje- 
tos vengan, en la mayoría de los casos, á ser de personas extra- 
ñas á nuestra nacionalidad, sirviendo para enriquecer las colec- 
ciones de los Museos extranjeros, más celosos ó con mejores 
medios que nosotros para conseguir la adquisición de aquéllos. 

Creemos deber consignar que para conseguir las fotografías 
que acompañamos hemos solicitado y obtenido el concurso del 
joven Ingeniero de Minas D. Bernardino Rolandi y Pera, cuya 
cooperación entusiasta por esta clase de investigaciones nos ha 
permitido utilizarla en el presente caso. 

Sería para nosotros motivo de satisfacción verdadera si el in- 
forme consignado llenara el deseo de esa Real Academia, á la 
cual nos complacemos en ofrecer nuestro modesto y decidido 
concurso. 

Cartagena, 25 de Noviembre de 1905. 

Ramón Laymond, 

Correspondiente de la Real Academia de la Historia. 

Diego Jiménez de Cisneros y Hervás (i). 



V 

INSCRIPCIONES GRIEGAS, LATINAS Y HEBREAS 

Litoral del cabo de Palos. 

Las treinta anclas de plomo, que los buzos de la Sociedad 
Esponjera del Sur de España han descubierto y extraído en 
aguas del cabo de Palos, se recomiendan á la atención y estudio 

(i) Fué nombrado Correspondiente de la Academia en la sesión del 
22 de Diciembre de 1905.— iV(3tó de la R. 



• 



156 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HLSTORIA. 

de nuestra Academia, en primer lugar por los epígrafes, que 
algunas contienen, y todas ellas por su material y figura. 

Anclas de plomo usaban los fenicios, que atraídos por la fama 
de nuestras minas de plata, cuya formación se atribuía á la con- 
flagración de los Pirineos, y de sus ramales a lo largo de la Pe- 
nínsula ibérica, vinieron á fundar colonias ó factorías de comer- 
cio, en nuestros principales puertos del Mediterráneo, y más 
allá de las columnas de su Melkart, ó Plércules de Tiro. Según lo 
refiere Diodoro Sículo (I), los primeros navegantes fenicios que 
vinieron á nuestra región, reemplazaron el plomo de sus anclas 
por la plata que á manos llenas les daban los iberos á trueque 
de baratijas (2). Más tarde al plomo, para labrar las anclas, sus- 
tituyó el hierro, como aquel metal había sustituido á la piedra* 
Toda la costa del golfo de Alicante, desde el cabo de Palos has- 
ta el desagüe del río Segura, estu\'o poblada de colonias feni- 
cias, conforme lo atestigua A\"ieno (3); y así no se hace extraño 
el hallar en estos parajes, aun en tiempo de los tres primeros 
siglos de la dominación romana, semejantes anclas de plomo. 
Pasan de cuatrocientas, según es pública voz y fama, las que en 
el litoral de donde salieron las treinta, han indicado los buzos 
de la Sociedad Esponjera. Bueno sería recogerlas; porque ade- 
más del lucro que su material puede reportar, no serían indife- 
rentes á un adelanto, por cierto muy considerable, de la ciencia 
histórica. 

Casi todas las anclas, que se han extraído del litoral del cabo 
de Palos, dejan de arquear sus brazos, sino es muy ligeramente, 
al uno y al otro lado del cubo ó cuello, vaciado en figura cua- 
drangular, por donde pasaba la vara de suspensión, que debía 
rematar por ambos extremos en sendas argollas del mismo, ó de 
otro metal más resistente. El ancla de esta procedencia, que ha 
venido á nuestro Museo, regalada por los Condes de Romano- 



(i) Libro V, tomo i, pág. 358, edición Didot, pág. 358. París, 1877. 

(2) ... cxy.oiTTciv tÓv cV xaií ayy.úoaic ¡Jio').U|'3oov, /ai £•/. toO ápyúpou xrjv ex xoO 
[jLoXópSou y psiav áXXáxeaSat. 

(3) Ora maritima, 452-460. 



boletín de la real academia de la historia 




ANCORAS DE PLOMO, HALLADAS EN AGUAS DEL CABO DE PALOS 



Fot. Lacoste. — Madrid. 



INSCRIPCIONES GRIEGAS, LATINAS Y HEBREAS. 



157 



nes y de Mejorada (l), me ha permitido examinar de cerca la 
forma de los brazos, parecida á la de dos picos, desmochados 
por la punta y opuestos por la base, contraponiéndose en orden 
inverso la curvatura. A esta clase pertenece el ancla primera 
del cuadro C, en la adjunta lámina fototípica: 

Esta lámina reúne en tres cuadros, superior (A), medio (B), é 
inferior (C), las tres fotografías que han enviado á nuestra Aca- 
demia sus Correspondientes los señores Laymond y Jiménez, y 
á las que se remiten en su luminoso Informe (2). 

Examinaré las inscripciones griegas y latinas, de las que han 
dado cuenta, no sin tener presentes los calcos y dibujos que 
asimismo les debemos. 

1, 2. Inscripciones griegas. Hállanse en las dos caras latera- 
les opuestas del ancla (cuadro A, l.^, cuadro B, l.^), que mide 
1,60 m. de largo y pesa 1 96 kilogramos. 

El dibujo que han hecho de ellas los Sres. Laymond y Jimé- 
nez, es el siguiente: 



11 Ye KAC 



I C C O S A 



AÍPOVH' 



COSOYCA 



Los dibujantes, no acertando á comprender el significado de 
estas inscripciones, ni el valor de dos de sus letras (S y C) grie- 
gas, que presumen sean latinas, incurren en leves defectos de 
transcripción, ó, mejor dicho, de tentativas de suplementos en ej 
brazo segundo (b) de la inscripción 1, y en el primero (b) de la 
inscripción 2. L"na y otra son anteriores á la era cristiana, y no 



(i) Mide 1,25 m. de longitud y pesa 125 kilos. Carece de inscripción. 
(2) Es el IV del presente cuaderno del Boletín, pág. 154. 



1^8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

debe equipararse su trazado con el de la inscripción cristiano- 
bizantina del siglo VI, por ellos citada, donde algunas letras la- 
tinas, como la R, usurpan el lugar de las griegas. La C, tan re- 
petida en estos dos epígrafes del ancla, es la sigvia lima?' ó cur- 
siva, que estuvo en uso tres siglos antes de Jesucristo, primero 
en los metales y luego en las piedras, como lo ha demostrado 
Augusto Boeck (l). La S de estas inscripciones no es la latina, 
sino la X, (zeta) griega, que del tipo cursivo de la mayúscula Z, 
pasó al de la minúscula que hoy retiene. Tanto éstas, como las 
demás letras, pueden llevarse, en atención á su forma, al si- 
glo m antes de la Era cristiana, mayormente si se considera que 
la O se emplea indistintamente, con exclusión de la ómega, como 
vocal ya breve, 3^a larga. Examinando el calco, advierto que el 
claro que señalan los dibujantes en el brazo b de la inscripción 1, 
se completa por los trazos de una pequeña O entre la I y la C; 
y que en el remate del mismo brazo quedan después de la S 
seguros indicios de la desinencia ON. Por último, debo notar 
que la letra final del primer vocablo en la inscripción 2, no es E, 
sino H. 

Leo, pues, y traduzco: 

I, — Zs'j; Káa;o; afó^ojv. 

Júpiter Casio (es el) que salva. 
2. — 'A'^pooÍTT) atói^ouaa. 

Venus (es la) que salva. 

Júpiter Casio poseía un templo en la ciudad de Casiope de la 
isla de Corfú, celebérrimo en todo el Mediterráneo (2). Esto no 
basta para decidir que el ancla sagrada ('-^p*) donde está su ins- 
cripción, perteneciera á un buque de aquella isla del iVdriático, 
que echase mano de este último recurso para no ser arrastrado 
por la tormenta é irse á pique junto al cabo de Palos. No rara 
vez el sobrenombre de Júpiter se tomaba del lugar, más ó me- 
nos célebre, dedicado á su culto y gloria; y así vemos que en 

(i) Corpus inscr¡pt¡07iii?n graecanim, tomo i, pág. 88. Berlín, 1828. 
(2) Mommsen, Corpus iiiscriptionuní latinarum, vol. m, números 576 
7 577- 



INSCRIPCIONES GRIEGAS, LATINAS Y HEBREAS. 1 59 

España era llamado (i) Ládíco, Anderóii^ Candíedón y Canda- 
inio. A partir de Portvendres (Portus Vencris), al otro lado del 
Pirineo, en el Rosellón, con rumbo á Gibraltar y al cabo de 
San Vicente, los antiguos nombres de promontorios bañados 
por el mar, recuerdan el culto que allí recibían \'^cnus y Júpiter; 
Promontorium templi Veneris (cabo de Creus); Mons jfovis (jNIont- 
grí, cerca del Ter, y Monjuí, de Barcelona); 'AcpooiTr,; íepov (Al- 
menara, cerca de Sagunto); Fanum Veneris ac Veneris jugum 
(cabo de Gata?); Vcucri viaj'inae consccrata insída (Algeciras?); 
xó Tf¡; Otocjfoooj íEoo'v (San Líicar de Barrameda). Ni hay que echar 
en olvido que Avieno, recorriendo la costa desde el cabo de San 
Vicente hasta la boca del Guadiana, señala en las inmediaciones 
de la ciudad de Faro, ó de Ossonoba, no solamente la isla de 
Caes (Cártarc), sino también el monte Casio, feraz de estaño, 
donde dice (2) que los griegos aprendieron á nombrar, como lo 
nombran este metal: «Cassiiis inde mons tumet; et graia ab ipso 
lingua cassiterimi prius stannum vocavit.» Y á la verdad que no 
se engañó Avieno colocando aquí una región minera de estaño; 
lo prueba un texto de Almakkarí (3) que nos ha citado nuestro 
sabio compañero D. Francisco Fernández y González (4): «Y en 
Oxosonoba hay una mina de estaño, que no tiene semejante en 
superior calidad, el cual parece plata.» 

El ancla en cuestión, con sus inscripciones griegas, quizá pro- 
venga de Faro, donde se ha descubierto una lápida consagrada 
á Júpiter (5). Ni deja de ser notable, á cuenta de esta hipótesis, 
que las monedas autónomas de Ossonoba ostentan como emble- 
ma típico de su industria y comercio marítimo, por una parte, 
un buque bogando á toda vela, y por otra, dos peces (6). 

3-5. Inscripciones latinas. 



(i) Hübner, números 2525, 259S, 2599, 2695. 

(2) Or. marit., 259-261. 

(3) Tomo I, pág. 91 del texto arábigo, edición de Leyde, 1855- 1860. 

(4) óJc 'í^i^^i)] ¿^;u.j ¿J *J2_) Y ^J.^o.£;l ^J-J JLj.iui l-j . 

-> •••»•■ ^ •• ^ ■ ^ ' ^ 

(5) Hübner, núm. 8. — Indicio del idioma griego que se hablaba en esta 
región del Algarbe, es una lápida de Tavira (Hübner, 5 171). 

(6) Hübner, Monii?nenta l¿7iguae ibericae^ núm. 181. 



Í60 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

3. En el ancla (cuadro A, 2.^, cuadro B, 2.^) enorme, que 
pesa 712 kilos y mide 2, 16 m, de largo. En la base (cuadro B, 
2.^) hacia el extremo del brazo del ancla, á mano izquierda deí 
espectador, aparece clarísima la estampilla del fabricante (i). 

L'V'LVPo o 
L{ucio) Vialerid) Lupo 

El tipo de la L, parecido al de la minúscula griega, es arcaico. 
La figura del ancla romana que sigue á la inscripción, confirma 
las reflexiones que han emitido los Sres. Laymond y Jiménez^ 
haciéndose cargo del quebrantamiento que uno de los brazos 
sufrió por causa de algún accidente. 

4. Ancla (cuadro C, 2.^) que mide 1,90 m., y pesa 450 kilos. 



AGEILI 



5. Ancla (cuadro C, 3.^) de mayor extensión y menor altu- 
ra que la precedente. En el brazo segundo está, si mal no veo, 
completa la inscripción 4, dificultando su lectura la cuerda que 
le da sombra. En el otro brazo está el cognombre del fabri- 
cante. 

L- AGEILI -L-L'MAXSVM I 

L{ucii) Ageil7\i), Li^icii) l{iberti), liíaxsiimi 
De Lucio Ageilio Máxumo, liberto de Lucio. 

Afines á este nombre del fabricante del ancla, son los que en 
otros parajes constan: L(iicíiLS) Aciliiis Maximus en SaguntO' 



(i) En e] otro brazo, á juicio de los Sres. Laymond y Jiménez, está 
«por completo borrada» la inscripción, que opino fuese repetición de la 
precedente. La fotografía permite ver en este segundo brazo una contra- 
marca, formada por un harpón de tres dientes con largo mango. 



INSCRIPCIONES GRIEG/VS, LATINAS Y HEBREAS. l6l 

(Hübner, 3966); L{iiciiis) AgiUiis S{extÍ) fiilhis) Donatus en 
Mérida (526); Qiiiiiitus) Agilcins Donatus en Mallorca (3670). 

Producto de la industria minera de Cartagena, estas marcas 
latinas de elaboración de objetos de plomo aumentan el número, 
ya considerable, de las que ha dejado reseñadas Hübner, proce- 
dentes de la misma localidad, anteriores á la Era cristiana, y 
manifestativas de que este ramo de industria, desde remotísimo 
tiempo, hasta el de Augusto, estaba confiado á personas ó em- 
presas particulares (l). 

Estas anclas, tragadas por el mar en el litoral del cabo de 
Palos, con ser tantas en número, pues llegan, según se dice, á 
cuatrocientas, y tan raras ó curiosas por ser de plomo, y al- 
gunas halladas á 20 brazas de profundidad, representan un mo- 
vimiento inmenso, comercial é industrial, que Estrabón, citando 
■á Polibio, j por su propia cuenta (2), describe con harta parsi- 
monia. Era Cartagena el emporio principal de la costa ibérica 
sobre el Mediterráneo; y de las dos mayores fuentes de su ri- 
queza regional, conviene á saber, la pesca del escombro ó caba- 
lla, y las minas de galena argentífera y de sulfuro de plomo, dos 
islas tomaron nombre: la que primero se llamó de Hércules 
y después Scombraria^ y la que los romanos llamaron Phimba- 
ria, que opino debe reducirse á la Grosa, enfrente del Mar Me- 
nor, así como aquélla á la Escombrera (3). Y con efecto, si se 
examina bien el texto de Estrabón y se compara con los de 
Avieno y del Edrisí (4), no podremos alejar la isla Plumbaria 
del Mar Menor, ni colocar esta isla, ni la Planesia^ como algu- 



(1) cTitulos apparet omnes esse aut liberae rei publicae, aut aetatis 
Augustae ineuntis. Docent metalla plumbi usque ad illam aetatem priva- 
torum íuisso. Hübner, C. I. L., vol. 11, pág. i.ooi. Compárense los suple- 
mentos del mismo autor en los volúmenes viii y ix de la Ephcmeris epi- 
graphica (Berlín, 1897 y 1903). 

(2) Libro III, cap. 11, 10; cap. iv, 6. 

(3) nXavir)aíav -/.a\ IlXoj[JLfíapíav -/.al ),'.p.voOáXaiTav ú;i:spx£'.¡i.¿i/7)v, £/ou5av sv 
-/.úzAfo aTaoi'oj; xíipazoaiO'Jí " siO' t\ toG 'HpaxXs'o'j; v^ao; rjor) 7:pó¿ Kap/Tjoov'. i^v 
ícaXoOs'. S/.o[i.,'jpap'!av. iii, iv, 6. 

(4) Dozy, Descriptiott de V Afrique eí de V Espagne. Edrisi, texto árabe, 
páginas 193 y 194. Leyde, 1866. 



102 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

nos autores lo han pretendido, cerca de Denla. Estrabón, des- 
pués de haber dado una ojeada al trayecto marítimo que separa 
Cartagena de la boca del Júcar, vuelve atrás para deslindar en 
particular algunos puntos notables de aquel trayecto. De Orien- 
te á Occidente ve tres pequeñas ciudades, escalonadas desde 
aquel río hasta el cabo de Benidorm, entre las cuales sobresalía 
Denia, colonizadas y poseídas por los griegos focenses de Mar- 
sella. AI decir Estrabón que Denia tenía cerca de sí minas de 
buen hierro nativo, no entiende hablar de cercanía absoluta, sino 
relativa ó proporcionable al trayecto marítimo de la ciudad de 
Diana á Cartagena. Aquellas minas de hierro pertenecían al 
promontorio, que denominó Pomponio Mela Ferraría, y que se- 
gún este autor dividía el seno Ilicitano del Sucronense. Es el 
cabo de la Nao; desde el cual se dirige el pensamiento del cos- 
mógrafo griego á señalar tres puntos de observación en el golfa 
Ilicitano ó de Alicante, antes de doblar el cabo de Palos y de 
tocar en la isla Escombrera. El primer punto es la isla Platiesiay 
es decir, la Plana ó Tabarca , que Edrisí coloca enfrente de 
Santa Pola, arabizando el nombre que Estrabón le atribuye (l). 
El segundo punto es la Phivibaria, reducible sin duda á la 
MuXú¡35ava de Hecateo. El tercero el Mar Menor, cuyo nombre 
latino (Pahts) transforma Edrisí en ^^'^^, , y que permanece 
en el actual del cabo de Palos- (2). Para P2strabón esta gran la- 
guna, ó albufera (X'.[jLvoOáAaTTa) formada por el mar, era de tanta 
extensión, que no cumple buscar otra, sino es el Mar Menor, 
que satisfaga al firme y verídico trazado del gran geógrafo. Allí,. 
la estación naval, que conserva su nombre latino, ó fondeadero^ 
del Estasio (Statio) da razón de cómo la isla Phmibaria pue- 
de y debe reducirse á la Grosa (3), relacionándose con el nue- 
vo argumento, que suministran tantas anclas de plomo, en aquel 
mismo litoral descubiertas. No de otro modo que la de Es- 



(i) nXavr,a;'a = ¿^l^u' (Ablaneza). 

(2) Compárense el catalán /a/j" y el castellano balsa. 

(3) Véase Madoz, Diccionario geográfico-estadístico-histórico, articula 
Mar Menor. 



INSCRIPCIONES GRIEGAS, LATINAS Y HEBREAS 1 63 

trabón procede, si bien se mira, la descripci(5n de Avieno (l): 

Sinuque in ipso surgit altis moenibus 

Urbs Alassiena (2). Post, iuguní Tráete (3) eminet, 

Brevisque iuxta Strongyle stat Ínsula (4). 

Dehinc, in huius insulae confiniis 

Immensa tergúm latera diíundit/t7.///i". 

Réstame añadir que el provecho científico sería mucho ma- 
yor si la Sociedad Esponjera se prestase á revelsir los sitios e.rac- 
tos del litoral del cabo de Palos en que las anclas han parecido. 
Si á ello no accede, respetaremos la razón del interés comercial 
que le asiste; pero, tarde ó temprano, para verdades el tiempo. 



Mahón. 

La inscripción fragmentaria hebrea de esta ciudad, de la que 
hice mérito (5) y presento en lámina fototípica, me ha venido 
representada en fotografía y en excelente calco (6) por el actual 
poseedor del mármol original que la contiene, D. Francisco An- 
dreu; el cual lo adquirió de la colección epigráfica mahonesa, 
que habían formado en la segunda mitad del siglo xviii y en la 
primera del xix los célebres arqueólogos D. Juan Ramis y Ra- 
mis y su hermano D. Antonio. En la colección paleográfica, que 
cité, del señor Paluzie y Cantalozella, publicada por D. ]\Ia- 
nuel de Bofarull, está (pág. 119)' el diseño de esta lápida maho- 
nesa; pero con haber transcurrido ya casi medio siglo después 



(i) Ora ?narit., 452-455. 

(2) Cartagena. Compárese la descripción que hicieron de esta ciudad 
Estrabón y Polibio, incluyendo á Pcrmán (Portas magnus)^ ..v-oJV del 
Ednsi. 

(3) Cerros que se extienden desde la Escombrera hasta el cabo de Palos. 

(4) Isla Grosa. 

(5) Boletín, tomo xlvii, pág. 474. 

(6) Á petición del sabio orientalista D. Antonio Vives y Escudero, 
Académico de número. 



104 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

de su publicación, nadie, que yo sepa, ha procedido á traducirla, 
ni á fijar con precisión su lectura. 

Blanco y fino es el mármol de este fragmento, que mide 
39 cm. de ancho por 29 de alto; pudiéndose calcular que la parte, 
ó fragmento inferior, que lo completaba, y cuyo paradero se 
ignora, tendría las mismas dimensiones; y que la anchura y la 
altura de todo el monumento guardaban la proporción de 39 á 58, 
ó de 2 á 3; y que, de los doce renglones que componían proba- 
blemente la inscripción entera, han desaparecido los seis pos- 
treros. 

Este mármol epigráfico dicen que se halló en las afueras de la 
ciudad, donde se presume que estuvo el antiguo cementerio he- 
breo, hacia la parte septentrional de la bahía que llaman hscui 
de Sant Antón (escollo de San Antonio), enfrente de la isleta 
del Hospital militar, notabilísima por haberse encontrado en ella 
un soberbio mosaico de época romana, cuyo diseño salió á luz 
al pie del tomo xiii de nuestro Boletín. Parecido al de Ham- 
mam-Lif (l), este mosaico recuerda, por ventura, la situación 
de la magnífica sinagoga del siglo iv, que destruyó el obispo de 
Cindadela, Severo (2). En 17 de Enero de 1 286, el rey D. Al- 
fonso II de Aragón, conquistador de la isla, arribó con su arma- 
da á la isleta del Hospital, que por esto, hasta el siglo xviii, se 
llamó del Rey. Favorecido por los judíos de la alquería, que hoy 
llaman de San Antonio, tomó allí tierra el monarca con su ejér- 
cito. Vencidos los moros, se replegaron al castillo de Monjuich 
(mons pidaicus), hasta que, al fin, se rindieron, y toda la isla que- 
dó por los cristianos (3). Poco tiempo la retuvo en su poder Al- 
fonso II, porque murió en la noche del 17 al 1 8 de Junio de 
1 291. Su hermano y sucesor, D. Jaime II de Aragón, la cedió, 

(i) Schwab, Rapport síir les inscriptions hcbraiques déla Frunce, pági- 
na 48. 

(2) Migne, Patrología latina, tomo xx, col. 737. París, 1845. 
'(3) Véase el Resumen topográfico é historia de Menorca (páginas 87 y 
88), escrito por el primer poseedor de la lápida, D. Juan Ramis y Ramis. 
Esta obra inédita, original del autor y firmada por él en 2 de Abril de 
1787, existe manuscrita en la biblioteca de la Academia, con la signatu- 
ra ^ 55. 



INSCRIPCIONES GRIEGAS, LATINAS Y HEBREAS. 1 65 

por mediación de Bonifacio. VIII, á D. Jaime lí de Mallorca; el 
cual, en la carta-puebla de fueros y franquezas de Menorca, que 
otorgó en 22 de Agosto de 1 30 1, hace expresa mención de los 
judíos y mudejares, tan arraigados en ^Nlahón, que fué menester 
reducir el exorbitante interés, que á título de usura, habían has- 
ta entonces cobrado (l). Según este fuero, el interés no podía 
exceder del 5 por 100 al año, ni crecer hasta el punto de igua- 
larse con el tanto de la suma prestada, so pena de que el acu- 
mulador (additor), ó prestamista á interés compuesto, estuviese 
obhgado á la restitución del capital y no tuviese acción sobre 
las prendas ó fianzas, ni sobre los fiadores. Declaraba además 
esta carta-puebla, yríí;/í:í?i' ó ingenuos á los cristianos moradores 
de la isla; por donde se puede argüir que semejante condición 
se haría extensiva á determinado número de hebreos de catego- 
ría sobresaliente por su riqueza, ó nobleza, ó servicios prestados 
á la Corona. La distinción de judíos francos y no francos en las 
islas de Menorca é Ibiza, subsistió hasta el 23 de Agosto de 
1 3 19, en que á todos, sin excepción, fué comunicado tan precio- 
so privilegio, que los equiparaba á los ciudadanos honrados, se- 
gún aparece de un diploma del rey D. Sancho I publicado en 
nuestro Boletín (2). De aquí pudo pro\-enir el apellido Franco^ 
propio de una familia hebrea de Mahón; no siendo preciso, de 
consiguiente, achacarlo á origen de nacionalidad fi^ancesa. 

La inscripción que examinamos, atendido su carácter paleo- 
gráfico, pertenece, como la de Agramunt (3), á los primeros 
años de la dominación cristiana en Menorca. 



(i) «ítem concedimus vobis et vestris, et perpetuo statuimus quod 
iudei et sarraceni non accipiant pro usuris nisi quatuor denarios in mense 
de viginti solidis, licet alia pacta íuerint Ínter eos; et ex quo usura equi- 
parata íuerit sorti, quod nullatenus inde constent, immo soluta sorte et 
usura aequiparata eidem sorti, teneatur additor intra restitutionem, et 
pignora et fideiussores absolvere.» Villanueva, Viaje litera?-io, tomo xxi, 
pág. 211. Madrid, 1851. 

(2) Tomo XXXVI, páginas 136 y 137. 

(3) Tomo xLvu, pág. 239. 



1 66 ' BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



I TI i* 



'¡^12n -^Viii ■^^52p^ ' 
v'2 ip::io2 nrD n'^i 



6 

7-'i 



Estela del túmulo sepulcral de (Su) Excelencia, el poderoso jefe, el in- 
teligente y elevado secuaz de justicia y misericordia, el honrado Rabí 
Judá, hijo del honrado Rabí Moisés Franco, descanse en el Edén... 

Seguían las indicaciones del día, mes y año de la defunción, y 
las fórmulas rituales, cuyos ejemplos abundan en los epitafios 
hebreos de Gerona, Barcelona, León, Toledo y Sevilla. 

El proverbio de Salomón, aplicado á nuestro Judá (l), mani- 
fiesta que la edad de este procer hebreo pasó de treinta años, y 
fué probablemente avanzada. 

La mano, que cinceló este epígrafe mahonés, era menos docta 
que artística. La distinción entre el res/¿ y el dálcth, á duras pe- 
nas le preocupa; nada le importa mudar en dleph la primera he 
de Yehudáh] y de tal manera varía el trazado del meni^ en el 
principio del renglón 4.°, y en el comienzo y remate del 2.°, que 
en este remate parece confundirlo con el tcth. 

Para explicar los dos primeros vocablos del renglón 3.°, único 
paso controvertible de toda la inscripción, consulté á Mr. Schwab, 
cuyo sentir (2) tengo por el mejor, y en la traducción he pro- 
puesto. Sin embargo, debo advertir que el primer vocablo 

(i) »Qui sequitur iustitiam et misericordiam, inveniet vitam, iustitiam 
et gloriara.» Prov., xxi, 21. 

(2) «En tete de la 3^ ligne le mot lurSl n'est pas douteux, c'est che/ 

(en ture), et el grand Rabbin des Juifsdu rite portugais dans toute la Tur- 

quie est Haham Baschi. Le premier mot est plus douteux, á condition 

d'étre indulgent pour la double íaute d'orthographe; c'est l'arabe .Li I 

^ (tres grand), superlatit de kabir^ y^l'2 en hcbreu.» 



INSCRIPCIONES GRIEGAS, LATINAS Y HEBREAS. 1 67 

("lí<2pn) puede leerse T^í^p") según lo demuestra el vocablo 
último del renglón siguiente, y equipararse á -{-ZD (kabed^ an- 
ciano, rico, noble, prepotente) ó á 733: (nicbad^ honorable, 
ilustre). La significación, resultante de esta ó de aquella lectura, 
poco varía. 

No debe parecer extraño el empleo de una palabra turca para 
denotar la dignidad, ó categoría, de un hebreo fallecido en Me- 
norca, que pudo arribar á esta isla viniendo de Esmirna, ó de 
otra ciudad del Asia Menor, que poseían entonces los otomanos. 

Palma de Mallorca. 

De varias inscripciones hebreas, existentes en esta ciudad» 
consta por el tomo ix del Boletín, pág. 296 (l), y por el 
tomo XXII del Viaje literario de Villanueva, págs. 249 y 250. He 
pedido y aguardo para su publicación ejemplares fotográficos. 

Villanueva escribió: 

«En la sacristía de la catedral se conservan dos cetros de pla- 
ta, ó bordones de los que usan los sochantres y capas en el coro,, 
de bastante antigüedad, que me parece alcanzará al siglo xiv. 
Rematan en pirámide, y en sus lados y cuellos se hallan las le- 
tras hebreas, que quiero copiar aquí: 

/ En una parte ] 

1 ( mya 

En la segunda D"i;ain 

En el cuello -finí nD:02 



(i) «Lápida de metro y medio de largo, que extraída del abrevadero 
de Itria al norte de la ciudad donde se hallaba y procedente al parecer 
de un cementerio judío contiguo á la puerta Pintada, que es la antigua 
Bei-Alcafol, se conserva, cuidadosamente recogida por la Comisión de 
Monumentos en el Museo arqueológico de la provincia. Las letras son al- 
tas nueve centímetros. Dice así: 

Rabí JSIoisés Jaquitn. Su memoria sea en bend!clo7i,t 



l68 BOLETÍN DE LA RE.VL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

t3Dua 



En la primera ^ 



( Uip 



En la segunda. 



^ min 

( ■'11P2 



En la tercera ) 



PiMiV 



(V- 



IX 



En el cuello yiKUia pTí3 



Acaso fué dádiva de algún judío convertido, de los muchos 
que había en la famosa aljama que tenían en esta isla.» 

Dádiva que hiciese á la catedral un hebreo converso, no fue- 
ron seguramente estos dos cetros de plata, porque sirvieron 
á la celebración del rito judaico en la sinagoga (i). Afortuna- 
damente no se han perdido (2). El arte y la paleografía, indi- 
cio serán del tiempo en que se labraron, y á cuál de las confis- 
caciones (3), que la sinagoga de Palma hubo de sufrir, perte- 
necen. 



Madrid, 12 de Enero de 1906. 



EiDEL Fita. 



(i) Lo demuestra la inscripción que campea en el cuello del primer 
cetro, el cual, con el otro cetro ó varilla de plata, quizá se aparejó para 
sostener el gran rollo hebraico de la T/iord/i ó de la Ley de Moisés. 

(2) Lo sé por testimonio de personas que los han visto en la catedral 
de Palma. Su estudio paleográfico, artístico é histórico, no se ha hecho 
aún atentamente. 

(3) La primera acaeció en 13 14. Véase el tomo xxxvi del Boletín, pá- 
ginas 248-257. 



VARIEDADES 



EL MONJUÍ DE LA CIUDAD DE GERONA Y LA SINAGOGA 
Y CONCEJO HEBREO DE CASTELLÓN DE AMPURIAS 

ESCRITURAS DE LOS SIGLOS XIII, XIV Y XV 



13 Junio 1207. Libro verde del Cabildo de la catedral de Gerona, folios 
149 y 150. 

Ouoniam tam sacre legos quam sacri cañones permutationes, 
que ad utilitatem ecclesie honeste et canonice cedunt, fieri per- 
mittunt; idcirco: Ego, Arnaldus, del gratia Episcopus, consilio et 
assensu totius Gerundensis capituli, ratione comutationis diffinio, 
laudo, et concedo, et in presentí cum hac scriptura trado tibí, 
bernardo de monte palatio archidiácono de angles, totas domos 
illas cum orto et ferraginali quas, pro loco et dignitate tui archi- 
diaconatus, habebas in monte judaico et Petrus carbonelli pro te 
tenebat; hec inquam, supradicta tibi comutamus et in presentí 
tibi tradimus ut ea habeas, tencas et possideas, non ratione dig- 
nitatis sicut prius, set dominio proprietatis, ut scilicet tamquam 
tuum alodium franchum possis illa venderé, obligare, et cuicum- 
que viventi tam judeo scilicet quam christiano, vel cujuscumque 
alterius conditionis sit, volueris, quocumque modo alienare, Af- 
frontant autem ab oriente hec supradicta in ferriginali Petri de 
monte judayco, sicut terminatum est, a meridie in torrente; ab 
occidente ín civictcrio qiiod cst alodium hcbrcorinn; a circio in alio 
torrente. Sicut hiis 1111°'" aflrontationibus supradicta includuntur, 
domus et ortus et arbores et fcrriginale, et quidquid dictus Pe- 



170 boletín de la real academia de la historia. 

trus Carbonelli tenet et possidet pro predicta ecclesia, sic ea 
tibí donamus, laudamus et concedimus sine aliquo retentu et 
enginio, renuntiantes omni actioni, privilegio et juri contra hanc 
comutationem nobis competito. Hoc autem donum totum tibi 
facimus, quia utile et honeste est nostre ecclesie, proptcr illud 
alodium quod tu emisti a Raymundo eymerico et ab«uxore sua 
Berengaria in parochia Sancti Martini de caciano, sicut resonat 
in instrumento emptionis inter te emptorem et ipsos venditores 
inde confecto. Quod instrumentum cum ipso alodio vlce comu- 
tationis predictorum , domino deo et ecclesie Gerundensi, et 
nominatim et expresse archidiaconatui de Angles, ad queni 
spectabant, sicut superius dictum est, predictas domus, et ortus, 
et arbores, et ferraginale, nobis tradidisti. 

Et ego, bernardus de monte palatio archidiaconus de Angles, 
recipiens predictam commutationem, propter utilitatem et me- 
liorationem archidiaeonatus de Angles, a te domino Arnaldo 
Gerundensi Episcopb et universis ecclesie Gerundensis clericis, 
dono, concedo laudo et in presentí trado predictum alodium, 
quod est in parochia Sancti Martini de caciano, \"idelicet ipsam 
mansatam quam predictus Raymundus eymericus et uxor sua 
berengaria habebant cum predicta canónica in parochia (Sanc- 
ti) Martini de caciano, cultum et heremum; et totum ipsum 
lionorem cultum et heremum, et ipsam \'ineam quam Johannes 
de ipsis paratis, homo dicte canonice, tenebat per eos, et donat 
inde tascham et braciaticum et unum anserem; et etiam unum 
campum terre, quem Petrus dalmatius, homo dicte canonice, 
tenebat per eos, unde donat tascham et braciaticum. Hec om- 
nia supradicta dono per franchum alodium domino deo et ge- 
rundensi ecclesie, et expresse et nominatim archidiaconatui de 
Angles, pro illis domibus et orto et ferraginali supradictis. Quo- 
rum commutationem ex proprietate et dominio michi facto, si- 
cut melius illud emi a predictis venditoribus et illud habebam in 
pace, sic dedi, concessi, laudavi per franchum alodium absque 
omni retentu in perpetuum predicto archidiaconatui de Angles; 
renuntians similiter omni juri scripto, quod contra hanc com- 
mutationem michi vel alicui per me competeré posset. 



EL MON'JÜI DE LA CIUDAD DE GERONA. I71 

Actum est hoc Idus junii Annodomini Alillesimo CC° Séptimo. 

Ego Raymundus dei graíia Terrachonensis archiepiscopus 
confirmo. — Arnaldus dei gratia Gerundensis episcopus. 

Bernardus de raontcpalacio impuritanensis archilevita. — Deo- 
datus bisillunensis Archile^'ita. — B(crengariiis) de monte acu- 
to. — Raymundus Gerundensis archilevita. — Arnallus prcsbiter. — 
Berengarius de albuciano, judex ordinarias, silveque archidiaco- 
nus. — Raymundus de monte rúbeo. — Petrus de caciano. — G. de 
villanova. — Ego Guillelmus de ficulneis subscribo. — (Signum) 
Petri de Pal^tio. — Arnallus de fonte coperto presbiter et cano- 
nicus. — (Signum) Guillelmi de Cartiliano. — Ego Cervianus sub- 
scribo.-— (Signum) Raymundi de Rechasen Gerundensis canoni- 
ci. — Arnaldus de Caciano piesbiter et canonicus subscribo. — 
Ego egidius presbiter et canonicus subscribo. — Ego Cervianus 
subscribo. — Petrus de locustaria presbiter Sacrista secundus. — 
Berengarius de Spaden. — Ego Berengarius presbiter subscri- 
bo. — Signum bonardelli presbiteri. — Pontius de quarto presbi- 
ter. — Ego gaufredus subscribo. — Guillelmus precentor. — -Ala- 
mandus de aqua vWa. Gerundensis Sacrista. — Signum Berenga- 
rii de galliners. — Arbertus scriptis postremus scripsit in istis. 

.Signum Petri de Castilione, qui hoc scripsi cum litteris supra 
scriptis in \' linea, die et anno quo supra. — Bernardus stephani 
levita et publicus scriptor Gerunde subscribo. 



9 Julio 1 32 1. Archivo del Vicariato en la Curia episcopal de Gerona, 
Líber iiotularum, 2, folios 85 y 86. 

Nos petrus dei gracia Episcopus Gerundensis (l): 

Attendentes quod, propter scolam si ve synagogam judeorum 

ville Castilionis que non opere hominis sed casii jortiiito riiit et 

adluLC diriita cxistit, concessimus al jame judeorum dicte ville 

quod dictam scolam sive synagogam possent reficere et amplia- 



(i) El Líber noiularum registra esta escritura entre las del año 132 1, 
así como las demás del obispo Pedro de Rocabertí; el cual había sido 
electo para esta dignidad en 14 de Octubre de 13 18. 



172 boletín de la real academia de la historia. 

re versus orientem et meridiem, qitatcniís pathim ct portiais scole 
sive synagoge predicte protendebantiir, in qitibus orationes jicbant 
per jitdeos, et sic erant de coherentibus sive pertinentiis dicte 
scole sive synagoge; et dictum patium sive solum versus orien- 
tem, quod est juxta parietes hospiciorum bernardi monerii et 
bernardi jenerii, sit necesarium dictis judeis pro introitu dicte 
scole; Recolentes eciam nos eisdem concessisse quod dictam 
scolam exaltare in altum possent per sexaginta palmos canne 
pannorum ville Castilionis (l) in altiori loco usque ad summita- 
tem dicte scole, ex quibus verbis dubium oriebatur; Volentes de- 
clarare dictum dubium et attendentes quod dictus introitus ver- 
sus orientem est necessarius judeis predictis ad intrandum dic- 
tam scolam, et inde exeundum; Ideo concedimus vobis I^acha 
salendini et Momcto astriLcJi judeis ville Castilionis presentibus, 
et ^omine aljame ejusdem ville Castilionis et omnium judeorum 
in ipsa villa nunc vel in futurum degentium recipientibus, in re- 
compensacionem dicti patii sive emendam , quod versus oc- 
cidentem possitis emere hospicia poncii avinent et uxoris petri 
castilionis quondam, contigua dicte scole, de quibus hospiciis 
possitis augmentare in amplum dictam scolam per quindecim 
palmos dicte canne, computandos a pariete veterí dicte scole et 
extra parietem versus occidentem, et residuum dictorum hos- 
piciorum possitis retiñere ad recipiendas aquas scole et alias, et 
ad curiam sive colloquium ibi faciendum, et quod possitis faceré 
hostia ibi per que ad dictam Curiam sive patium intrare valeant 
judei; et in dicto casu non possit dicta scola antiqua amplían 
versus orientem, nec spatium seu patium, quod ibi est, infra 
scolam poni. ítem quod dictam scolam exaltare valeant dicti 
judei in altum per omnes partes ejus per sexaginta palmos can- 
ne pannorum ville Castilionis. Verum si dicta hospicia poncii 
avinent et uxoris Petri Castilionis dicti judei comode habere non 
possent titulo empcionis vel alio modo, \'olumus et concedimus 
dictis judeis quod ipsi possint emere hospicia dictorum bernar- 



(i) La cana de medir paños, contenía ocho palmos, y valía aproxima- 
damente dos varas castellanas, ó 1,66 m. 



EL MONJUI DE LA CIUDAD DE GERONA. 1 73 

di monerii et bernardi jenerii que sunt versus orientem, et ibi 
faceré curiam et introitus ad dictam scolam sive synagogam, 
quam volumus posse pretendí versus orientem usque ad parie- 
tes inclusive dictorum hospiciorum bernardi monerii et bernardi 
jenerii ita videlicet quod dicta scola non fiat amplior nec exten- 
datur ultra dictum spacium sive patium, in quo judei quondam 
consueverunt orare extra dictam scolam antiquam, proutde hoc 
nobis extitit facta fides. In longitudine vero versus partem me- 
ridionalem possitis eam faceré et construere uscjue ad viain pn- 
blicain^ ita quod patium sive spacium quod ibi est, in quo nobis 
constat quod consueverunt judei orare, possitis infra scolam 
poneré supradictam, prout jam vobis per alias nostras litteras est 
concessum. 

In cujus rei testimonium mandavimus de hiis fieri publicum 
instrumentum, ipsumque sigilli nostri pendentis munimine robo- 
ran. Quod fuit actum Gerunde, VII idus julii Anno predicto; 
presentibus testibus venerabili Guillelmo de Corneliano et be- 
rengario dominici clerico ecclesie Gerundensis, Factum est. 



i.° de Junio de 1406. La Reina de Aragón, doña María de Luna, manda 
á Pedro Comte, administrador del condado de Ampurias, que renueve el 
Concejo hebreo de Castellón. Archivo general de la Corona de Aragón. 
registro 2.351, fol. 180. 

«La Reina. 

Administrador: Nos, per certes causes assats raonables havem 
deliberat mudar lo Regiment de la Aljama deis Juheus de Cas- 
tello Dampuries; e de fet per un any, qui comengara lo VIII" die 
del present mes de Juny, lo havem ordonat en la forma conten- 
gudá en la cédula sepulta en la present. 

Per queus manam tan expressament com podem que, tota 
apellado consultado e contradictio apart posades, remogats lo 
dit dia del dit Regiment tots aquella qui vuy hi son, e en lo loch 
de aquells mettats los qui son nomenats en la cédula damunt 
dita, e no altre qualsevol, go es, cascu en sou oífici, segons en 
la dita cédula es amplament e distincta contengut, qualsevulla 



174 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

pri\-ilcgis O provisions en contrari íetes no contrástalas en algu- 
na manera. En los altres empero officis en la deta cédula no 
contenguts \'olem que los Secretaris per nos are ordonats hi 
elegesquen aquells del consell, e de fora lo consell, quels paria 
faedor; faent tambe en remoure los dios regidors com en cons- 
trenyer aquells per nos are ordonats de acceptar los officis en la 
dita cédula contenguts e de regirlos, segons se pertany, aquells 
forts enantaments procehiments e constrenyments penáis que lo 
negoci demane e requer, e vos conexerets esser expedient e 
necessari. Car Nos, en e sobre les dites coses ab les dependents 
e emergents daquelles, vos comanam nostras veus plenerament 
ab la present. 

Dada en Barchelona sots nostre Segell secret lo primer dia de 
Juny de lany MCCCCVI. 

Bernardus Michaelis. — Antonius valls; etc. pro (registrata). — 
Facta in Concilio, pro (registrata). — Dirigitur Petro comitis, ad- 
ministratori Comitatus impuriarum. » 

La cédula inclusa en la de la Reina, decía: 

«Consellers. De ma major: Samuel Issach, Perfet bonsenyor, 
Abraham benvenist, Alatzar Issach, Zarch períect. De ma mit- 
]ana: Issach rouhen, Issach mahiz, Salamo struch, Enoch adret. 
De ma menor: Duran Jaco, Jucef aynay, Vidal Juceí. — Secreta- 
ris: Athan Abraham, Jucef samuel, Bonseñor \-idal. — Clavari: 
Issach mahiz. — Oydors de comptes: Issach rouhen, Struch 
aynay (l). Duran Jaco.) 

Madrid, 12 de Enero de 1906. 

Fidel Fita. 



(i) El apellido Aynay, que, según aparece de este instrumento, íué 
propio de Jucef y de Struch, se hace conocer por su forma hebrea en el 
epitafio de 

(Rubén bar Aguinay), fallecido en Castellón de Ampurias, en el mes de 
Ab del año 5103 de la Creación (23 Julio-21 Agosto de 1343). 



NOTICIAS 



En 28 de Enero ha fallecido en esta Corte el Excmo. Sr. D. José Gómez 
de Arteche, Individuo de número de nuestra Academia desde el 12 de 
Mayo de 1872. Había nacido en Carabanchel de Arriba el 13 de Marzo de 
1821; ingresó quince años después en el Colegio de. Artillería, y ascen- 
diendo merecidamente hasta el grado de General de división, se distin- 
guió por los servicios eminentes que rindió á la Patria española y por las 
obras magistrales que ha dejado impresas, como la Historia del reinado 
de Carlos //^(tres volúmenes); la militar de la guerra de la Indepe^idencia 
(catorce volúmenes), etc., é inéditas como la Historia del reinado de I'er- 
nando VII, de la cual, ya terminada, sólo se imprimió el primer pliego 
por fracaso del editor. No obstante su edad avanzada, no ha dado paz 
jamás á la pluma, ni al afán de reunir y estudiar los documentos, que en 
el ramo de historia, que cultivaba, le hacían llegar hasta el fondo de la 
verdad, distinguir hasta los menores ápices sus relaciones, y exponerla 
con discreción, solidez y lisura. Entre los muchos Informes, por él escri- 
tos, que han visto la luz en el Boletín académico, no podemos menos de 
recordar el que se titula (i) Cejitenario del Marqués de la Romana, donde, 
adhiriéndose al pensamiento que abrigan los dinamarqueses de celebrar 
en 1908 el comportamiento heroico de aquel ilustre caudillo en Odensee, 
capital de Fionia, escribió que «el que tiene dadas algunas noticias sobre 
este hermoso asunto en su Discurso de recepción en esta Academia y en 
la Historia de la guerra de la Independencia que está publicando, se ofrece 
también á facilitar cuanto ha podido reunir». 

Un Real decreto, en que expresa S. M. el Rey «el alto aprecio que le 
merecen los eminentes servicios prestados á la Patria por el General de 
división de la sección de reserva, D. José Gómez de Arteche y Mora de 
Eiexabeitia», dispuso que, no obstante la residencia en Madrid de Su Al- 
teza Real el Infante D. Alfonso María, inmediato sucesor á la Corona, se 
tributasen al cadáver de dicho General, el día en que se le dio sepultura^ 
los honores fúnebres que la Ordenanza señala para los de su empleo. En 
la comitiva que lo acompañó hasta el cementerio de Nuestra Señora de 
la Almudena, estuvo la Academia representada por su dignísimo Direc- 
tor y por una Comisión de su seno, compuesta de los Sres. Rodríguez 
Villa, Marqués de Laurencín, Vignau y Suárez Inclán. 

i 1 1 Tomo XXX, páginas 3ÓO-363. Año 1897. 



176 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

En la sesión del 1 2 de Enero presentó á la Academia el Sr. Rodríguez 
Villa un interesante tríptico de madera, propiedad de la Sra. Doña Sal- 
vadora Pujadas y Sáenz de Navarrete, viuda de Cortés, para que la Cor- 
poración lo examinase bajo sus tres aspectos, religioso, arqueológico é 
histórico. Está bastante deteriorado y su dueña se propone restaurarlo 
debidamente. Sus dimensiones son: alto 0,39 y largo 0,54. En la tabla del 
centro está representada la Virgen con el Niño en sus brazos, vistiendo 
aquélla túnica roja y manto azul. En la parte superior de cada una de las 
tablas laterales hay una cartela de forma de escudo alemán con un casti- 
llo en el centro. En la tabla lateral derecha de la Virgen se lee en carac- 
teres góticos dorados la siguiente oración: 

Aue, Virgo graciosa, 
stella solé clarior, 
Mater Dei gloriosa, 
íauo mellis dulcior, 
rubicunda plus quam rosa, 
lilio candidior, 
Omnis sanctus te honora', 
Omnis virtus te decorat, 
lesus Christus te coronat 
in celis sublimior 
all(elui)a. 

En la tabla lateral izquierda dice: 

Ab Alexandro 
papa sexto conce 
ditur legentibus sequen 
tem oracionem coram 
imagine beate Marie 
in simul cum oracio 
ne dominica et 
salutacione ange 
lica plenaria remi 
ssio peccatorum. 

Según piadosa tradición que de muy antiguo se conserva en la familia, 
dícese que al entrar en Roma el ejército cesáreo en 1527 y entregarse al 
saco de la ciudad eterna, tocóle á un capitán español llamado Sanz de 
Berrozpe, de origen navarro, entrar en una casa principal. Salióle al en- 
cuentro, afligido y desconsolado un respetable anciano, quien deshecho 
en lágrimas le dijo que podía apoderarse de todo cuanto en su casa ha- 
bía, pero que encarecidamente le rogaba y suplicaba respetase dos cosas: 
la una su hija única en quien cifraba toda su felicidad; y la otra la imagen 
de la Virgen conservada en el tríptico, que por ser recuerdo muy que- 
rido de familia, tenía en gran veneración. Conmovieron al capitán nava- 
rro las lágrimas del padre y de la hija; é impulsado por noble espíritu ca- 
balleresco tan característico en nuestra raza y tan propio de aquellos 
tiempos, prometió solemnemente respetar la divina imagen y la hija del 
anciano, y tanto se prendó de la hermosura y virtudes de aquella noble 
doncella, que vino andando el tiempo á casarse con ella y traer á su vuelta 
á España aquel estimado tríptico, que desde entonces viene conservando 
en su poder la familia de los Berrozpes de Tudela. 

F. F.-A. R. V, 



TOMO xLviii. Marzo, 1906. cuaderno iii. 

BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



HOMENAJE POSTUMO 



A LA 



DUQUKSA DE VILLAHKRMOSA 



Deber es ineludible, á la par que justa y por todo extremo 
grata misión en los altos senados que presiden el movimiento y 
desarrollo de los estudios históricos y literarios en nuestra pa- 
tria, el ofrecer público testimonio de señalada complacencia, de 
legítimo aprecio y de aplauso ferviente y caluroso, á todos cuan- 
tos, de un modo ó de otro, contribuyen al engrandecimiento y 
esplendor de nuestra cultura nacional. 

Y si quien con perseverante é incansable anhelo acumula en 
cuantas ocasiones se le ofrecen, todo linaje de merecimientos, 
toda suerte de útiles y positivos servicios, y muy repetidas y 
extraordinarias manifestaciones en pro de esa misma cultura, 
llevando su amor á la patria y al arte más allá de las fronteras 
de la vida, entonces se impone como sagrada obligación, cual 
merecida ofrenda de reconocimiento, que esas mismas Acade- 
mias rindan homenaje de admiración y tributo de gratitud á la 
memoria inolvidable de quien tal hizo, y le presente como no- 
ble ejemplo de inteligente y patriótico desprendimiento digno de 
imitación y de alabanza. 

Tal ha sido el acuerdo de la Academia, que me hicisteis el 

TOMO XLVIII. 12 



170 boletín de la real academia de la historia. 

honor de encomendar, cuando supisteis la triste nueva del fa- 
llecimiento de la egregia y llorada Duquesa de Villahermosa, 
que tanto relieve supo dar á su preclaro nombre como protecto- 
ra decidida y generosa del arte y de los artistas, iniciando en 
ocasiones, asociándose en todas, á la glorificación de las gran- 
des figuras de nuestra historia, sacando á la luz de la publicidad 
los más interesantes y desconocidos documentos del rico y co- 
pioso archivo de su ilustre casa, restaurando históricos palacios 
de sus mayores heredados, y donando á los Museos del Estado 
cuadros espléndidos y soberbias tapicerías. 

La sangre real de Aragón corría por las venas de esta gran 
señora, como descendiente directa que era de aquel maestre de 
Calatrava, D. Alonso de Aragón, hijo que fué del Rey Don 
Juan lí de Na\-arra y hermano mayor del Rey Católico, juntando 
al realce de su elevado nacimiento y á los prestigios de su opu- 
lenta posición, los halagos de su hermosura singular, de su dis- 
tinción suprema y las ventajas de una viva y clara inteligencia. 
Apenas las caricias maternales mecieron la cuna de la noble 
niña, que aún no contaba cinco años, cuando la Duquesa doña 
María Josefa abandonó este mundo en plena primavera de la 
vida, cuando esta le sonreía con las dichas y favores de su en- 
vidiable situación; pero el último beso de su madre infiltró, como 
legado postumo, en el ser.de la hija huérfana, los santos y cris- 
tianos sentimientos que parecen patrimonio ^'inculado en las 
Duquesas de \^illahermosa, y á cuyo impulso, sin duda, nacie- 
ron en su alma los actos continuados que hemos visto y elogia- 
do de inagotable caridad, de benéfica y patriótica munificencia. 
Educada en el hogar de su padre, el Duque D. Marcelino, el 
literato ilustre que fué, al decir del Marqués de Molins, el autor 
de la mejor traducción que existe en verso castellano del mejor 
poema de Virgilio, y de otras obras, que le franquearon por 
méritos propios las puertas de la Academia Española, abrióse 
su lúcido entendimiento á las cultas aficiones de quien le diera 
el ser, y al respeto y al amor á las tradiciones de su casa, ger- 
minando en ella el deseo, que más tarde vimos brotar lozano y 
vigoroso, de contribuir personalmente á la cultura histórica y 
literaria, con la esmerada y lujosísima publicación de los libros. 



HOMENAJE POSTUMO A LA DUQUESA DE VILLAHERMOSA. 179 

que en todo el mundo docto, y muy especialmente en esta casa, 
fueron recibidos con sincero y unánime aplauso, con muy mere- 
cidos encomios. 

Ni las ceremonias palatinas, donde brillaba con luz propia, ni 
las fiestas cortesanas, donde era tan celebrada por su ingenio y 
su belleza, ni la voz de la lisonja, ni los rendimientos de la adu- 
lación, desvanecieron nunca su claro entendimiento ni desvia- 
i'on su firme voluntad del propósito decidido que se había im- 
puesto de hacer algo, de hacer mucho, mejor dicho, en pro del 
arte, de la literatura y de los conocimientos históricos en su 
patria. 

Imitando el loable ejemplo de los aristócratas ingleses, que 
residen tan sólo cortos meses en la capital del reino, para no 
desatender su patrimonio y sus estados compenetrándose con 
sus inquilinos y colonos, sabio y prudente sistema que les gran- . 
jea cariñoso respeto é influencia merecida á un tiempo mismo, 
la Duquesa compartía sus estancias y sus afanes, habitando, ora 
su hermosa residencia de Pedrola, el histórico palacio de los Du- 
ques, que se presume teatro de la aventura quijotesca por Cer- 
vantes relatada en su libro inmortal, palacio que restauró y em- 
belleció con solícita y artística fidelidad á la tradición y á la 
época; ya en su guipuzcoana mansión de Juin Torrea, cuando no 
en el \'enerado Castillo de Xavier, cuna y morada de su santo 
ascendiente, gloria purísima, honor y orgullo de la Compañía de 
Jesús, castillo que debe su completa restauración y la erección 
-de su nueva iglesia, á la piedad filial, á la devoción familiar y á 
la generosidad sin límites de la finada Duquesa. Suntuosos fueron 
los festejos que se hicieron con motivo de la consagración del 
templo, anejo al viejo solar del Apóstol de las Indias, refeiidos 
con riqueza de históricas noticias en el primoroso «Álbum de 
Xavier» por ella mandado formar á su bibliotecario D. José Ra- 
món Mélida, adornado con profusión de artísticos fotograbados, 
y ejecutado en Madrid, año de lyoi. 

Ya para entonces, en el de 1 892, había dado á la estampa la 
magnífica edición del Hbro intitulado «La Santa Duquesa. Vida 
y virtudes de la venerable y Excma. Sra. Doña Luisa de Bor- 
ja y Aragón, Condesa de Ribagorza y Duquesa de Villaher- 



1 8o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

mosa», señora, por cierto, que fué hermana de San Francisco de 
Borja, A'iniendo por tal modo á juntarse en la progenie ilustre 
de los A^illahermosa, las tres más grandes figuras, los tres nom- 
bres más insignes de la Sociedad de Jesús: Loyola, Xavier y 
Borja. Avaloran el mérito de este libro, encomendado á la doc- 
ta y castiza pluma del P.Jorge Nonell, los curiosos y documen- 
tados apéndices que contiene, sacados del archivo ducal. 

Despertó poderosamente el interés ilustrado de las gentes la 
aparición en 1894 de otro interesantísimo libro por la Duquesa 
ofrecido á sus amigos y á los centros docentes, que nunca oh'i- 
daba; me ixfiero á los amenísimos y celebrados «Retratos de 
antaño», relación entre las más curiosa é instructiva de aque- 
lla sociedad y de aquella época, en cuyo relato desfilan los per- 
sonajes de mayor fuste y realce de las cortes de Carlos III, de 
Luis XV y de Jorge III de Inglaterra. Relévame de todo elogio 
el nombre meritísimo de su autor, el P. Coloma; porque es de 
notar que la Duquesa de Villahermosa jamás quiso, en su mo- 
destia, aderezar los libros que editaba y regalaba, con prólogos, 
advertencias, noticias ó comentos, sino que confiaba íntegra la 
labor, eclipsándose ella misma sin alardes de erudición, á quien 
confiaba la obra, y en verdad que sólo plácemes merecen el tina 
y el acierto en su elección. 

Con incansable y plausible actividad sacó en letras de molde 
en el año siguiente de 1 896, los dos tomos de la vida de «.Doña 
María Manuela Pignatelli de Aragón y Gonzaga, Duquesa de \ i- 
llahermosa», figura notabilísima, que por lo preeminente de su 
posición y por su influencia en la sociedad en que vivía, consti- 
tuye su documentada biogratía una de aquellas memorias ínti- 
mas nutrida de pormenores y detalles desconocidos, y de datos 
y noticias peregrinas de aquel tiempo, poco estudiado todavía, 
las postrimerías del siglo xviii y los albores del xix. Justo será 
no omitir que D. Vicente Ortí y BruU estuvo á la altura de su 
prolija y difícil misión de colector y comentarista. 

No mucho más tarde, en 1902, enriqueciéronse la numis ciáti- 
ca y la arqueología patrias con los «Discursos de medallas y an- 
tigüedades que compuso el muy ilustre Sr. D. Martín de Gurrea 
y Aragón, Duque de \"illahermosa, Conde de Ribagorza, que 



HOMENAJE POSTUMO Á LA DUQUESA DE VILLAHERMOSA. l8l 

sacó á luz la Excma. Sra. Doña María del Carmen Aragón Azlor, 
actual Duquesa del mismo título», acreditando una vez más la 
competencia y el acierto que acompañan siempre al académico 
D. José Ramón Mélida, quien revisó el manuscrito, dirigió la 
impresión y escribió la biografía del Duque D. Martín. Tan im- 
portante y artística publicación apareció, por de contado, ador- 
nada con todos los primores y filigranas de ilustración que la 
índole del asunto requería, haciendo honor, á un tiempo mismo, 
á la iUistre editora, el erudito director, y á los tipógrafos y ar- 
tistas españoles que ejecutaron el trabajo ilustrativo. 

Ya el Duque D. ^Marcelino, en l88S, había exhumado del 
olvido en que yacían, dándolos á conocer con un bien escrito 
•estudio preliminar, «Los Comentarios de los sucesos de Aragón 
■en los años 1 59 1 y I592''>) escritos por D. Francisco de Gurrea 
y Aragón, Conde de Luna, que fué testigo, actor y víctima de 
aquellas célebres alteraciones, y en cuyo escrito compiten la 
exactitud histórica y la amenidad narrati\'a, con el estilo correc- 
to y literario, cualidad que parece peculiar á esta raza de pro- 
ceres ilustrados. 

No nos creemos autorizados, aun tratándose de un homenaje 
á la memoria de la Duquesa Carmen, á descorrer el velo del 
misterio, ni á quebrantar el silencio, ni á descubrir la oculta y 
piadosa manera con que ejercía la caridad á manos llenas, que 
harto sabemos los que la conocimos y tratamos, que el más gra- 
to homenaje que pueda tributársela, el más acepto á su cristiana 
modestia, es el de no pregonar los múltiples beneficios que otor- 
gaba, las cuantiosas limosnas que repartía á los necesitados, des- 
\'alidos y menesterosos; pero permitid que os recuerde, si por 
acaso lo hubieseis olvidado, el acto nobilísimo, el hermoso ras- 
go que tuvo señalando una pensión vitalicia, que llevó el bien- 
estar y la holgura al triste y exhausto hogar de un anciano poe- 
ta, pobre y achacoso, el gran Zorrilla, quien no pudo sustraerse 
al hado adverso, al fatal sino de ruina y de miseria, que no pa- 
rece sino el compañero inseparable de los más grandes talentos 
literarios de nuestra patria. Y cuando el poeta español por ex- 
celencia abandonó las tristezas de esta \'ida para renacer á la 
vida de la gloria eterna y mundanal, con la misma pensión que 



i82 boletín de la real academia de la historl\. 

tuviera su marido fué asistida, mientras vivió, su desgraciada 
viuda, la que con Zorrilla compartió los efímeros halagos del 
aplauso y las negras amarguras de la necesidad. 

Recientemente, cuando España entera se aprestó á conmemo- 
rar en esplendida apoteosis el centenario tercero de la aparición 
del Quijote^ el libro inmortal de otro excelso escritor, y también 
escritor pobre, la Duquesa, venciendo los rigores de su crónica 
dolencia, se asoció, con todos los entusiasmos de su alma de 
mujer y de artista, á la glorificación de Cervantes en Aragón, 
mereciendo ser nombrada presidenta de honor de la Comisión 
organizadora, é instituyendo á su costa y expensas premios de 
concursos, impresiones de libros y memorias, acuñando bronces 
y medallas que perpetuasen tan fausto acontecimiento nacional, 
disponiendo excursiones y agasajos en Pedrola, sin oh'idar á los 
pobres, que compartieron la alegría general recibiendo limosnas 
y comidas, y haciendo, en suma, cuanto su amor al pueblo ara- 
gonés y su entusiasmo por el insigne manco de Lepanto, sugerió 
á su culto y delicado espíritu. En memoria de tan celebrado su- 
ceso, por éxito completo coronado, mandó imprimir el elegante 
y bello «Álbum Cervantino Aragonés», narración ilustrada y 
crónica documentada del centenario, «Álbum» que, por muerte 
de su egregia editora, ha distribuido su sobrino y heredero el 
caballeroso IJuque de Luna, que sabrá ciertamente continuar las 
tradiciones de tan preclara casa y tan gran nombre. 

Y no paró en esto, con ser tanto, lo que hizo la Due|uesa con 
ocasión del homenaje á Cervantes, que con tal motivo quiso 
realizar una obra magna, verdadera demostración de su amor al 
solar aragonés, cuna y origen de su noble raza, y como si pre- 
sintiera su ya cercano fin. Aludo á la fundación Villahermosa- 
Giiaqui^ hecha en Zaragoza, asociando á su nombre el respeta- 
ble nombre de su difunto marido, y consistente en premios 
anuales en metálico á las Letras y las Artes y la Agricultura, 
los dos primeros alternando cada año, otorgados precisamente 
en Zaragoza á concursantes naturales, ó, por lo menos, vecinos 
de ella; los premios á la Agricultura anuales y para hijos de Pe- 
drola. A este efecto constituyó la egregia fundadora un capital 
de lOO.OOO pesetas; y con vehementes anhelos, ó tal vez pre- 



HOMENAJE POSTUMO Á LA DUQUESA DE VILLAHERMOSA. 183 

sentimientos, de dejar organizada esta culta institución, quiso 
inaugurar este año mismo, coincidiendo con las fiestas del Pilar, 
el primero de los concursos, supliendo el importe de los pre- 
mios sin menoscabo del capital, que aún no había producido la 
renta correspondiente. 

Ella misma discernió en su casa de Zaragoza el galardón del 
primer concurso artístico, previa exposición de las obras presen- 
tadas, mereciéndole el escultor Sr. Palao y los pintores Sres. Ma- 
rín, Oliver, Gárate y García. 

En Pedrola fué otorgado el primer premio agrícola á los me- 
jores frutos de remolacha. 

Cuando la parca (en 5 de Noviembre del pasado 1 905") llamó 
á las puertas del alegre y soleado palacete del Real Sitio del 
Pardo, á donde la Duquesa se había retirado, presentándose en 
la Corte tan sólo en raras y solemnes ocasiones, puesta su es- 
peranza en Dios, la mirada en los su} os, que habían de prose- 
guir la gloriosa historia de familia tan ilustre, su amor en los 
pobres, su entusiasmo en el arte y en la patria, y su afecto 
en amigos y deudos, afrontó el trance de muerte con la plá- 
cida serenidad del justo, disponiendo de sus bienes terrenales 
con grande altura de miras y muy meditado acierto. 

Eligió para descanso de sus despojos el panteón de Xavier, 
donde 3^acen muchos de sus progenitores y los restos de su es- 
poso el Conde de Guaqui, legando en plena propiedad y pose- 
sión la casa santa donde viniera al mundo el Apóstol de las In- 
dias, á la Compañía misma, que se enorgullece con el brillo de 
las virtudes ejemplares de Francisco de Jasso, la Compañía de 
Jesús. ¿Quién con más celo, con tanto amor y con mayor vene- 
ración había de cuidar de reliquia tan sagrada ni enaltecer más 
el culto de aquel templo tan insigne? 

Cuando un opulento yanqui ofreció á la Duquesa millón y 
medio de francos por el soberbio retrato de su ascendiente 
D. Diego de Corral y Arellano, obra maestra de nuestro genial 
Velázquez, rechazó cortésmente la oferta pronunciando estas 
hermosas y memorables palabras: «Amo mucho á mi familia, á 
mi patria y al arte, y muy poco al dinero. Por todos los millo- 
nes del mundo no vendería yo mi Velázquez, que quiero que 



184 boletín de la real academia de la historia. 

después de mis días vaya á formar parte del Museo del Prado»; 
oferta nobilísima que supo cumplir como quien era, legando en 
su testamento á nuestro Museo Nacional, no sólo este tan nota- 
ble lienzo, sino también su compañero, el retrato de doña Anto- 
nia de Ipiñarrieta y Galdós, esposa del D. Diego, debido asimis- 
mo al pincel prodigioso de \^elázquez. Hoy son ya gala y orna- 
mento de nuestra sin rival pinacoteca. 

La artística y suntuosa colección de nueve paños flamencos 
tejidos en sedas y oro sobre cartones de Rafael, representando 
los «Actos de los Apóstoles», que adornaban los salones del 
palacio ducal, penden ya de los muros de nuestro Museo Ar- 
queológico, donde también se exponen las dos rarísimas ar- 
cas caudales de hierro, trabajo español del siglo xvi, con sólidas 
cerraduras de complicado mecanismo, compuesto de una serie 
de pestillos que irradian del punto central de la tapa, por donde 
se introduce la llave, y en las que son también de admirar sus 
delicadas labores de forja; ambas datan de los días del famoso 
Duque D. Martín, arqueólogo y erudito, quien las tenía en su 
palacio de la villa de Pedrola. 

Este ligero esbozo, estos breves y salientes rasgos de una vida 
nobilísima llena de merecimientos y de pruebas reiteradas del 
amor á la patria y del culto al arte que atesoraba el magnánimo 
corazón de la X\^ Duquesa de Villahermosa, estos someros 
apuntes escritos al correr de la pluma, bastan para justificar por 
modo cumplidísimo y concluyente, el homenaje de respeto y el 
tributo de admiración que la Real Academia de la Historia se 
complace en rendir á la memoria perdurable de la Duquesa. 

¡Dichosa ella, á quien, tras una vida merecedora de todo lina- 
je de alabanzas, acompañan en el eterno reposo de los justos el 
llanto de los des\'alidos, el cariño de amigos y deudos, el respe- 
to de las gentes, y las oraciones y plegarias de cuantos la cono- 
cieron, y que han podido escribir, á guisa de epitafio, bajo las 
barras bermejas de su regio é histórico blasón: Nació gran dama 
y supo serlo. 

El Marqués de Laurencín. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 185 



INFORMES 



I. 



DE LA 

INFANTA ARCHIDUQUESA D-^ ISABEL CLARA EUGENIA DE AUSTRIA 
CON EL DUQUE DE LERMA. 

Desde Flmides, años de 15QQ d 1607 y oirás cartas posteriores 
sm fecJia. 

118. 

Duque: Ayer recibimos las cartas de 19 deste, con que olgué 
mucho, porque ya me parecía habia mil años que no teníamos 
nuevas de la salud de mi hermano. Bendito sea Dios que tiene 
la que hemos menester. Pésame mucho de que vuestros pies no 
no estén aun buenos, pero vos los debéis de curar de manera 
que no me espanto, y el tiempo no ha sido bueno para ellos 
También á mi primo le ha cabido su parte este mes, que casi 
todo él los ha traido blandos. 

Mucho oigamos con la venida de Don Diego de Ibarra ( I ) y 
le aguardo con mucho alborozo para saber más particulares 
nuevas de ay. Las de la tregua quisiera que hubieran sido ay 
mejor entendidas de lo que han sido, pues pienso que no solo 
(no) es perjudicial para el servicio de mi hermano, sino que se 
le hace un gran servicio en ella, y que no se ha salido de lo que 
él manda y desea. Y porque mi primo os escribe largo todo 
cuanto yo pudiera decir sobre esto, no os quiero embarazar en 

(i) Era del Consejo de Guerra y fué uno de los émulos de Ambrosio 
Spínola, cuyos actos vino como á residenciar en Flandes, oponiéndose, 
sobre todo, tenazmente á la tregua larga, teniéndose que volver despres- 
tigiado á España. 



1 86 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

repetillo, sino solo diré que si tras todo esto no pareciere ay 
que es conveniente ni servicio de mi hermano pasar con esto 
adelante, que se avise luego y se romperá la plática; pero si esto 
ha de ser, es menester hacer luego las provisiones para la gue- 
rra defensiva y ofensiva, pues de otra manera todo lo que se 
gastara en ella, será sin provecho; y sobre todo os pido que no 
dexen de venir los poderes que se han pedido para el tiempo 
acordado, pues si faltasen, seria en mucho daño de la reputación 
de mi primo; y no seria justo que mi hermano consintiese eso, 
haciendo mi primo lo que hace por serville, como lo ha mostra- 
do en esta ocasión, aunque ay no se entienda ansi; pero á vos 
que sabéis todo lo que ha pasado en este negocio, y que dende 
el primer punto que se comenzó este negocio, se dio cuenta á 
mi hermano para saber lo que gustaba, y que si lo quieren mirar 
sin pasión, no se ha salido un punto de lo que mandó, os dexo 
por testigo que sé que miráis las cosas sin pasión, sino solo mi- 
rando á lo que conviene al servicio de mi hermano; y pluguiese 
á Dios lo hiciesen todos ansy. Pero hay tantos que les ciega el 
interés y la pasión que es lástima. ¡Ojala os pudiera hablar, que 
yo os mostrara esto muy bien, lo que no se puede hacer por 
escrito! Pero, como digo, si mi hermano quiere que la guerra 
pase adelante, no estorbará el venir los poderes, que luego se 
romperá y ellos no servirán sino solo de que mi primo no falte (á) 
su palabra; pero para cualquiera cosa que haya de ser, es bien 
sustentar al Marqués Espinóla y mirar por su honra y lo que ha 
servido, que ha sido mucho. Y así no puedo dexar de pediros 
miréis por él. A toda vuestra gente me encomiendo mucho, y 
guárdeos Dios como deseo. De Brusselas, postrero de Mayo, 
1607. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

119. 

Duque: Pues por los despachos del Marqués Espinóla veréis 
lo que lleva éste y lo que se ha negociado, no tendré otra cosa 
que decir aquí, sino que deseamos mucho cartas de ay con muy 
buenas nuevas de la salud de mi hermano, la Reyna y sus hijos. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 187 

También deseo saber de la vuestra, y cómo os vá con vuestros 
corrimientos, que si hace el tiempo que aquí, no será nada bue- 
no para ellos. 

De aquí no hay otra cosa que poder decir sino que partió e! 
Nuncio (l) cuatro dias ha para ay, donde creo le conocen todos, 
pues ha estado seis años por coletor en Portugal. A toda vues- 
tra gente me encomendad mucho: de todos deseo saber siempre 
particularmente; y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas, 
víspera del Corpus, 1607. — A Isabel. — ^(Sobrescrito:) Al Duque 
de Lerma. 



120. 

Duque: Ayer, viniendo de la prucision del Corpus, recibí 
vuestra carta de tres deste, con que olgué mucho, y os agrades- 
co mucho el no dexar pasar este criado del Marqués Espinóla 
sin escribirnos. Pésame que vuestros achaques vayan tan ade- 
lante como me decis; pero bien sé que aunque sean muchos, no 
podréis ser nunca inútil para el servicio de mi hermano, y así 
estoy cierta no os reservará de él como le pedis; y vos lo podéis 
estar cierto de que no os ayudaré á suplicárselo; que os mande 
que os regaléis y no os matéis trabaxando tanto , eso sí por 
cierto, pues haciendo esto podéis servir á mi hermano; y tener 



(i) Decio Caraff;i, de familia napolitana. De 1598 á 1605 había desem- 
peñado el cargo de Colector en Portugal, por lo que, como escribe la In- 
fanta, era de todos conocido. Posteriormente, Paulo V nombró á Caraffa 
Arzobispo de Damasco y le confió la nunciatura de Flandes. En Mayo fué 
promovido á la de España, y en el consistorio de 7 Mayo de 16 12 creado 
Cardenal, ocupando al año siguiente la silla arzobispal de Ñapóles. Murió 
el 24 de Enero de 1626. Puede considerarse á este Nuncio como el segun- 
do que ejerció este cargo en Flandes, habiendo sido el primero Octavio 
Mirto Frangipani desde 1596 á 1606. A CaraíTa sucedió el inolvidable 
Guido Bentivoglio, cuya piedad, saber y celo dejaron en aquellos Estados 
indeleble huella, saliendo de ellos más flamenco que italiano. En 1615 
fué nombrado Nuncio en París y creado Cardenal en 1621. Falleció el 7 
de Septiembre de 1644. Los Nuncios siguientes Ascanio Gesualdo, Lu- 
cio Morra, Lucio San Severino, Guidi del Bagno, Fabio de Lagonissa ó 
della Lionesa, Lelio Falconieri, fueron menos duraderos, y, sobre todo, 
mucho menos brillantes que los anteriores. 



lob boletín de la real academia de la historia. 

salud para ello es hacelle mayor ser\-¡cio, como os he dicho 
otras veces. 

Ya habrá llegado allá el despacho de la cesación de las armas 
por la mar, y habréis visto como no nos descuidamos nunca de 
procurallo; pero de gente tan emperrada como ha estado esta, 
no se puede sacar todo de una vez, ni como se quiere; y así se 
menester sacallo poco á poco. 

De la merced que mi hermano nos hace estamos bien ciertos, 
y tanto cuanto es mayor, tenemos más ocasión de sentir cuando 
algunos les parece que no cumplimos con esta obligación como 
debemos; y así no os espantareis de que lo hayamos hecho , sa- 
biendo de la manera que ay se ha hablado en esto de la tregua, 
pienso que por no entender bien cómo ello era. Bien sé que 
donde vos estáis, tenemos las espaldas siguras, y más pues sa- 
béis la verdad de todo y lo juzgáis sin pasión; y por saber esto 
os escribí tan llanamente todo lo que habia entendido, como lo 
haré siempre. En los despachos que aora se piden, me remito á 
lo que escribirá el [Marqués Espinóla. Creo dirá lo que importa 
que vengan (l) antes que se cumpla el plazo; y así no me alar- 
garé más en esta. Guelgo mucho que llevásedes con \'Os al Conde 
de Saldaña (2), que me dicen está tan hombre que es vergüenza 
para los que le hemos conocido tan chico. A toda vuestra gente 
me encomedad mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Brus- 
selas á 15 de Junio, 1607. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque 
de Lerma. 

131. 

Duque: Este correo vá á decir cuanto es menester dar prysa 
á en\-iar pro\-ision aqui; y pues por las cartas de primo y del 
[Marqués Espinóla entenderéis todo lo que toca á esto , no me 
alargaré yo á más de deciros que sabiendo el cuidado que po- 



(i) Parece sobreentenderse «las provisiones». 

(2) D. Diego Gómez de Sandoval y Rojas, hijo segundo del Duque de 
Lerma, Comendador mayor de Calatrava, casado con la hija y heredera 
de la Duquesa del Infantado, habiéndoles otorgado S. M. el título de Con- 
des de Saldaña, que pertenece á la Casa del Infantado. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 1 89 

neis en ello, no habré menester pedíroslo de nuevo. Bien os con- 
fieso que siento haber de nuevo de estar con este Icnguage de 
pedir en todas las cartas y estar cansando á mi hermano; y más 
sabiendo que no está tan descansado que pueda todo lo que 
seria menester. Dios abra los ojos á todos, para que miren este 
negocio tan sin pasión y interés, y tan solo por el servicio de 
mi hermano, que después no se arrepientan de lo que aora pa- 
rece que se vá encaminando: que os hablo tan claro, porque sé 
que no os ciega ni lo uno ni lo otro. 

De aquí no hay que decir sino que ha ocho dias que llegó el 
Marqués de Guadaleste. Hame parecido atinado y hombre que 
sabrá servir muy bien á mi hermano. Su muger es bonísima cosa, 
y como tienen la buena acogida que todos los de su tierra, pien- 
so serán muy bien quistos acá; que no es poco, porque tienen 
por muy graves á los españoles, particularmente á las mugeres; 
y así se espantan de ver la buena crianza de la Tílarquesa. 

Según lo que me dixo ayer un criado de mi primo, que vino 
de ay, habréis tenido guesped en Lerma, sino que seria mal 
regalado. Con todo deseo nuevas más frescas, que tardan mu- 
cho. A toda vuestra gente me encomendad mucho, y guárdeos 
Dios como deseo. De Brusselas á 10 de Julio, 1 607. — A Isabel. 
(Sobrescrito:) Al Duque de I.erma. 

122. 

Duque: Don Diego ele Ibarra despacha este correo, á lo que él 
dice, á avisar loque ha contradicho la ida del Comisario General (l) 
ay; y no nos han parecido sus razones tan bastantes para esto, 
que no nos paresca conviene mucho más al servicio de mi her- 
mano que esté bien informado- de todo lo que ha pasado en este 
negocio, pues por carta se pueden mal dar á entender todas las 
particularidades que son menester saber. Nosotros no deseamos 
sino que se acierte bien el servicio de mi hermano; y así procu- 

(i) El P. Fr. Juan de Neyen, Comisario general de la Orden de San 
Francisco, natural de Amberes, uno de los diputados por SS. AA. para la 
tregua con las Provincias Unidas. 



1 90 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

ramos buscar todos los medios que nos parece importarán para 
esto; y así os pido le oyais muy particularmente y procuréis que 
mi hermano le oiga de la misma manera: que yo espero que, 
cuando le hayan oido, nonos culparán habelle enviado. 

De aquí no se ofrece que decir, pues no ha sino dos días que 
hemos escrito. A toda \'uestra gente me encomiendo mucho, y 
guárdeos Dios como deseo. De Brussclas á 12 de Julio, 1607. — 
A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



123. 

Duque: Vuestra carta de primero deste, que llegó cuatro dias 
ha, ha sido tan bien recibida como lo son siempre las vuestras, 

V más cuando traen tan buenas nuevas de la salud de mi her- 
mano y la Re^^na y sus hijos, como yo deseo tener. Siempre pé- 
same que vuestros pies os traten tan mal como me decis, y que 
os dure tanto el corrimiento en ellos. Mi primo con hacer exer- 
cicio en pudiendo andar, cuando le toca la gota, se halla bien; y 
vos trabaxais tanto de todas maneras que no rae espanto. 

Con los despachos que mi hermano nos ha hecho merced de 
enviar, espero que ha de encaminar nuestro Señor este negocio 
de manera que quede muy ser\'ido y mi hermano también, y 
desengañados los que les parece al contrario. No hay duda sino 
que estas cosas no se pueden tratar tan bien ni claramente por 
escrito como de palabra; y á nayde hubiera estado mejor que á 
nosotros que esto pudiera ser, como creo os he escrito, lo que 
diera por poderos hablar con la confianza con que yo fio de vos. 

Y así podéis estar cierto que esto y el saber de la manera que 
procuráis servir á mi hermano, y el amor y lealtad con que esto 
es, me hace hablaros siempre claro y deciros lo que me parece; 
porque también estoy cierta de lo que tenemos en ^'os, y tan 
agradecida dello como es justo. Creo muy bien cuánto pedís á 
nuestro Señor que os dexe acertar en todo, y así confio lo hará, 
pues sabe vuestra intención. 

Muy necesario ha sido la merced que mi hermano ha hecho 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 19I 

al Marqués Espinóla de volver por su honra; y creed que 61 no 
hubiera sentido la \enida de Don Diego de Ibarra, sino trujera 
ios requisitos que trujo consigo y no se hubiera dicho lo que se 
ha dicho del Marqués, como creo que sabéis, que le tocaba tanto 
en su honra, como se puede juzgar; y así no se le puede culpar 
que lo haya sentido. Don Diego tiene todas las partes que decís, 
y cuanto á él, como creo habréis \isto por nuestras cartas, no 
nos pesó de que ^'iniese, sino á lo que venia, por la misma razón 
que al Marqués. Don Diego, en llegando el correo, publicó su 
vuelta, y así no nos dio lugar á buscalle color para ella, pero en 
todo lo demás que nos tocare, procuraremos su honra y reputa- 
ción, como es justo, habiéndole enviado mi hermano. No puedo 
dexar de deciros que está Don Diego el hombre más apasionado 
en esto de la tregua y la pax que he visto en mi vida. A la ver- 
dad creo que tiene algunos acólitos que le ayudan á ello. 

Muy bien ha hecho mi hermano en gozar con el buen tiempo 
de la buena tierra de Castilla; que debia de estar muy lindo todo 
aquello. Aqui también ha hecho hasta aora poca calor. Paréceme 
le tratan muy mal las tercianas á vuestra hermana, de que me 
pesa mucho. A toda vuestra gente me encomendad mucho, y 
guárdeos Dios como deseo. De Brusselas á 20 de Julio, 1607. — 
A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



124. 

Duque: Pues por las cartas del Marqués Espinóla sabréis á lo 
que vá este correo, no lo repetiré en esta; aunque no he querido 
se vaya sin ella para decir lo que deseamos nuevas frescas de 
ay; que aunque con el ordinario se ha sabido la buena salud de 
mi hermano, no me contento sino con sabello muy á menudo. 
También deseo saber cómo os vá de vuestros pies; y á toda 
vuestra gente, á todos me encomendad mucho; y guárdeos Dios 
como deseo. De Brusselas á 30 de Julio, 1607. — A Isabel. — (So- 
brescrito:) Al Duque de Lerma. 



192 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



125. 

Duque: Pues el Marqués Espinóla dirá á lo que vá este correo, 
no tendré que deciros en esta sino lo que he olgado de haber 
sabido por unas cartas que llegaron aquí bien frescas el otro 
dia, cómo habíades vuelto á San Lorenzo con mi hermano, y 
bueno: que siempre que supiere estas nuevas y que estáis con 
mi hermano, olgaré mucho con ellas, y esto lo podéis creer así 
cierto. De aquí no hay ningunas que daros. El de Guadaleste lo 
hace muy bien, y así espero será mi hermano muy bien servido 
con él, porque todos le van quiriendo bien acá: que á mi parecer 
es lo principal que han de procurar los que tienen su lugar. Su 
muger es como me la habíades pintado, la mejor masa del mun- 
do, y así guelgo mucho con ella. A toda vuestra gente me en- 
comendad mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas 
á 14 de Agosto, 1607. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 



126. 

Duque: Con la relación de lo que ha pasado el Audyencier en 
C)landa, despacha el Marqués Espinóla su secretario. Mi primo 
os escribe largo con él cuanto yo podría decir, aunque bien 
habría arto si me pusiese á querer discutir sobre todo lo que 
dicen yhacen los que no quieren la pax, pero espero que no 
será nada estorbo para que ay se mire el negocio como conviene 
y se tome la resolución que hubiere de ser para más servicio de 
mi hermano; que nosotros con decir lo que entendemos, habremos 
cumplido. Dios alumbre á todos como más se haya de ser\-ir, 
pues sabe que es lo principal que allá y acá se pretende; y no 
faltan artas oraciones para pedírselo. Mucho deseamos nuevas 
de ay, porque el tiempo hace aquí de manera de calor, que me 
tiene con mucho cuidado cómo se pasa ay. Plega á Dios que 
sea muy bien, y que vuestros pies no lo paguen; aunque creo 
os hace más mal el frió. Xo hay otra cosa de nue\'0 por acá. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 1 93 

A toda vuestra gente me encomendad mucho; y guárdeos Dios 
como deseo. De Brusselas á 21 de Agosto 1607. — A Isabel. — 
(Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



127. 

Duque: Pocos dias ha que recibí vuestra carta de I4de Agos- 
to, con que olgué mucho y de saber que estábades bueno con 
toda vuestra gente en las fiestas de Valdemoro, que no serian 
malas, y más si tras el torneo hubo sarao, como yo he visto 
alguna vez en aquel lugar. 

Ayer llegó el Comisario general, con quien hemos olgado 
mucho por las nuevas que nos ha dado de todo tan particula- 
res. Nuestro Señor, que guia este negocio, encaminó que le en- 
viásemos ay. Yo olgara arto que hubiera sido antes, por lo que 
decís; pero yo os prometo que habia tantos que lo contrade- 
cían, que aun después de habelle dicho que fuese, casi estuvi- 
mos para hacelle quedar. El me ha dado vuestros recados; y 
aunque todo lo que me ha dicho de vuestra parte, no es nuevo 
para mí, y sé bien lo mucho que tenemos en vos, no sé por 
donde comience á agradecéroslo por la obligación que de nuevo 
me echáis en todas ocasiones; pero creed que ésta reconosco y 
reconoceré siempre como os debo para procurar pagárosla lo 
mejor que pudiere. 

Espero se ha de encaminar bien este negocio en que anda- 
mos, como sea servicio de nuestro Señor y de mi hermano y 
bien destos Estados, pues ni allá ni acá no queremos sino esto. 
Pero hasta que venga el punto principal, como ellos quieren, 
no se podrá tratar de nada, como habréis visto por lo que llevó 
Byrago; y pues mi hermano está resuelto en concedelle , seria 
bien no perder tiempo para poder tratar lo demás, y no dar 
lugar á los buenos oficios que hacen nuestros vecinos: que aun- 
que ellos nos los quieren vender por tales, bien podéis juzgar 
cuales serán. Al de Francia se le ha muerto uno de sus Em- 
baxadores en Olanda, muy gran hereje; y por aqui se verá si 
TOMO xLviii. 13 



194 boletín de la real academia de la historia. 

nos hará mucha falta. Esto es en sustancia lo que se puede decir 
de aqui, y que llegaron á muy buen tiempo las provisiones. 
Pésame mucho del trabajo que os cuestan, y no habrá sido me- 
nor á buen siguro el ser\'icio que ha hecho el reino de los mi- 
llones (l). Ha sido muy buena nueva para nosotros y quisiera 
ya ver desembarazado desto á mi hermano, para que los emplea- 
ra en desempeñar su hacienda, que con eso se podrá reir de 
todo el mundo y emprender muchas cosas: que yo espero en 
Dios ha de salir con cuantas pusiere la mano. 

No puedo alargarme en esta porque con ser dia de vísperas, 
se ha ocupado lo más del y con despachar á Madalena de San 
Jerónimo (2), que parte mañana. Haced que le tengan un pasa- 
porte en Vitoria, para que no le abran lo que lleva, que son al- 
gunas bujerías para el Príncipe y mi nuera y los reposteros de 
vuestra hermana, y unas cajas para mi prima con unos libros y 
estampas. Y si ella llegase estando en San Lorenzo, no seria 
malo espialla y hacella ir en el traxe que vá con sus acompaña- 
dores, que yo sé que habría que reir; y háme querido hoy matar 
porque le dixe os lo habia de escribir. A toda vuestra gente me 
encomiendo mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Bruselas, 
á 7 de Septiembre, 1607. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque 
de Lerma. 



(i) En las Cortes que comenzaron en Madrid en 1607, y de las que fué 
procurador por Madrid el Duque de Lerma, se concedió al Re}^ un ser- 
vicio extraordinario de 18 millones de ducados. 

(2) A la bondad de D. Luis Tramoyeres y Blasco, docto académico de 
la R. Acad. de Bellas Artes de San Carlos, de Valencia, debo la siguiente 
curiosísima noticia sobre Magdalena de San Jerónimo, que con razón era 
por su piedad tan estimada de Felipe II y de sus hijas: 

«Razón, y forma / de la Galera, / y Casa Real, / que el Rey Nuestro Se- 
ñor / manda hazer en estos Reynos, para / castigo de las mugeres vagan- 
tes, la- / dronas, alcahuetas, y otras / semejantes. / Compuesto / por ]a 
Madre Madalena de San Ge / rónimo, fundadora de la Casa de / Probación 
de Valladolid. / (Escudo de España, grabado en madera.) / Reimpreso en 
Valencia: / Por Joseph Estévan Dolz, impressor del S. Oficio. / Año 1760. / 
(Aprobación, en Valladolid á 13 de Noviembre de 1608 años por El Doc- 
tor Sobrino.) — (Licencia, Dada en Valladolid á 13 de Noviembre de 1608 
años por El Obispo de Valladolid.) — (Dedicatoria al Rey Don Phelipe. 
Madrid I de Octubre de 1608.) Un vol. en 8." m. de 62 ps.» 

.V.~f^X O'é.CV 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 1 95 

138. 

Duque: Siendo Madalena de San Jerónimo el mensajero, no 
diré yo en esta sino que allá la podéis confesar, y os podrá decir 
cuanto quisiéredes saber de acá; y cuando llegue á sus pasqui- 
nes, creo reiréis. Hele encargado os diga mil cosas de mi parte 
y os agradesca otras tantas. También le he pedido os acuer- 
de el negocio de Jacyncurt, á que le a^'udareis de buena gana, y 
á Madalena en los suyos, que bien lo habrá menester, sigun lo 
que le han escrito de a}'^; y así os lo pido m^ucho; y le he dado 
la licencia de arto mala gana, porque siempre se ocupa en bue- 
nas obras como sabéis. Y pues esta llegará viexa, no diré mas 
de encomendarme mucho á toda vuestra gente, y guárdeos Dios 
como deseo. De Bruselas á 7 de Setiembre, I607. — ^(No tiene 
firma.) — -(Sobrescrito:) Al Duque de Lerraa. 

129. 

Duque: Pues Don Diego de Ibarra podrá dar las nuevas que 
se quixeren saber de acá, no será menester ser larga en esta. El 
ha cumplido con lo que mi hermano le mandó muy puntualmen- 
te, y así no habrá ya que decir en esto, sino pediros ayudéis 
siempre á Don Diego para que mi hermano le haga merced en 
las ocasiones y á sus hijos; pues él ha servido y sirve tan bien 
en todo lo que se le encarga que tiene merecida cualquier mer- 
ced. A toda vuestra gente me encomiendo mucho, y guárdeos 
Dios como deseo. De Brusselas á 21 de Setiembre 1607. — A Isa- 
bel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

130. 

Duque: Mil gracias doy á nuestro Señor de la merced que nos 
ha hecho en haber alumbrado á la Reyna con bien y de un 
hijo (l). Recibo la norabuena que me dais de bonísima gana, 

"(i) El 15 de Septiembre de 1607 parió la Reina un infante, al que pu- 
sieron de nombre Carlos. 



196 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

porque estoy contentísima, cierto; y os la doy como á quien sé 
que se guelga más y con más amor de todo el bien que nos 
toca. Aora no nos falta sino tener nuevas de que la Reyna está 
muy buena, que hasta tenellas no saldremos del cuidado que nos 
dan sus tercianas. A padres y hijos guarde Dios mil años, que 
en verdad hemos pasado muy malos dias con lo que tarda 
en llegar esta nueva después que la supimos por Francia, como 
escribo á mi hermano, hasta que llegó Birago. A los despachos 
que él trujo, responderá mi primo y el Marqués Espinóla; v 3^0 
solo digo que la merced que mi hermano nos hace de fiar que 
procuraremos su servicio cuanto humanamente se pudiere, es 
muy conforme á lo que le merecemos, como espero se verá por 
las obras. Dios lo encamine todo como más se haya de servir,. 
pues ni allá ni acá no deseamos otra cosa. 

A las provisiones para esta gente será menester dar pry- 
sa, pues se está sin un real, por las razones que veréis por lo 
que escribe mi primo y el ^.larqués Espinóla , y en gran pe- 
ligro de que no se amotine toda esta gente, que seria en muy 
mala coyuntura, pues no se podria salir con lo que se pre- 
tende. 

Buen trabaxo os habrá costado lo del servicio del reino, pero 
yo me asiguro que le tenéis por bien empleado, pues se ha luci- 
do tan bien, como en todo lo que ponéis la mano, pilucho me pesa 
de la poca salud de vuestra hermana, y me guelgo la tengan to- 
dos los demás, y de los casamientos de los de Altamira, que me 
han parecido muy bien. De aquí no hay nuevas que decir sino 
de caza, que con habernos venido aquí, ya ha tres semanas, no 
se entiende en otra cosa, porque el tiempo hace lindísimo, y esto 
lo es tanto que bien se \-e el buen gusto de la Reina Alaria. Arto 
sospiro porque no le puedo hacer aquí otras fiestas á mi herma- 
no como las suyas, aunque no pierdo la esperanza, aunque la 
casa no esté como entonces ni tan bien aderezada. Aqui tenemos 
al de Guadaleste y su muger, que son tan buena gente que se 
acomodan en donde quiera, y se puede olgar con ellos; y la 
Marquesa es la mejor muger que he visto. Esto es cuanto hay 
acá. A toda vuestra gente me encomiendo mucho y guárdeos 



CORRESPONDENCIA. DE LA INFANTA DONA ISABEL. I97 

Dios como deseo. De Byns á 10 de Octubre, 1607. — A Isabel. — 
(Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



131. 

Duque: Con mucho cuidado nos tiene no haber tenido cartas 
de ay, después que parió la Keyna, sino solas del ordinario, que 
eran muy viexas, aunque espero en nuestro Señor nos traerá las 
buenas nuevas que podemos desear. De aquí las que se pueden 
•decir es la mucha necesidad en que se está, temiendo cada dia 
no se amotine esta gente; que podéis juzgar en qué buen tiempo 
seria, Y así no puedo dexar de pediros mucho, deis prysa á que 
se envié alguna provisión con mucha brevedad; que pues os 
cuesta tanto trabaxo lo de hasta aqui, procurad que no sea en 
valde, como seria si nos viésemos con un motin general, con 
que se perdería esto á remate. Yo sé el cuidado que pondréis en 
ello, y así no quiero deciros más sino que hemos pasado aqui 
y en Marymont tan buenos dias que quisiera los hubiera gozado 
mi hermano; aunque los del Pardo, adonde juzgo se estará aho- 
ra, no serán malos. 

Mucho nos ha pesado de la quistion de Don Iñigo de Borja y 
Don Luis de Velasco (l), que porque creo se sabrá allá ya todo 
el caso, no digo más dclla. De toda vuestra gente deseo saber, y 
si ha parido ya la de Cea (2). A todos me encomendad mucho y 
guárdeos Dios como deseo. De Bynz á 8 de Noviembre 1607. — 
A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



(i) La riña fué en Bruselas, el 17 de Noviembre de 1607, entre los dos 
citados valerosos Maestres de campo, por sospecha que tuvo D. Luis de 
que D. Iñigo, huésped á la sazón de aquél, había hablado con madamisela 
Elena, su cuñada, merced á unas llaves contrahechas que á este fin se ha- 
bía mandado hacer. A no hallarse presente en la contienda D. Alonso de 
Luna, D. Luis hubiera matado á D. Iñigo por no llevar éste espada; aun 
así, el primero causó al segundo dos heridas; y Borja á Velasco un rasgu- 
ño en la cara. Pi-ocesados y arrestados, arreglóse poco después el asunto 
amistosamente, casándose D. Iñigo con la cuñada de D. Luis. 

(2) El Duque de Cea era el hijo mayor del de Lerma. 



boletín de la real academia de la historl\. 



132. 

Duque: Aunque no hay cosa de nuevo que decir de acá, no 
quiero perder esta ocasión para decir cuan contenta estoy de 
haber tenido nuevas de ay muy frescas, y las que podíamos de- 
sear de la salud de mi hermano y la Reyna y sus hijos; con que 
se puede llevar no haber tenido cartas. También he olgado mu- 
cho de saber que estábades con ella. .Si allá se han pasado tan 
buenos dias en el campo como acá, yo creo les habrá pesado 
tanto como á nosotros de volver al lugar. La nieve nos echó^ 
y creo tiene espantados á los valencianos: la de Guadaleste esta- 
ba muy buena con ella; pero ella es muger que lo llevará todo 
muy bien, y así es propia para acá. Estas son todas las nuevas, 
y estallas siempre deseando de ay. Hacedme placer de acordar 
á mi hermano los particulares del Marqués de Velada, pues tie- 
ne merecida cualquier merced, y yo sé que sois su amigo y ha- 
réis todo lo que pudiéredes por él; y así no os lo he menester 
pedir mucho. A toda vuestra gente me encomiendo y guárdeos 
Dios como deseo. De Brusselas á 3 de Diciembre 1607. — A Isa- 
bel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



133. 

Duque: Pues por la relación que envia el Marqués Spínola se 
sabrá todo lo que han pasado el Comisario general y el Au- 
dyencier en Olanda. No lo repetiré aqui. Dios encamine este 
negocio hasta el cabo como más haya de ser para su servicio. 
Mucho ha que no vemos cartas de ay y pásase muy mal sin sa- 
ber de la salud de mi hermano. 

De aqui no hay cosa de nuevo que decir, sino el castigo de 
los amotinados, que ha sido bien aceto á todo el mundo, y ojalá 
se hubiera hecho dende el primer motin que hubo en estos Es- 
tados. Mucho tememos, si no viene presto la provisión de ay, 
nos hemos de ver con otro; y así no puedo dexar de pediros 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 1 99 

procuréis cuanto sea posible dar prysa á ella, porque le costaría 
mucho más á mi hermano, si esta gente se amotinase. A toda la 
vuestra me encomiendo mucho, y guárdeos Dios como deseo. 
DeBrusselas á 12 de Diciembre 1607. — A Isabel. — (Sobrescrito:) 
Al Duque de Lerma. 



134. 

Duque: Mucho oigamos con las cartas del cuatro del pasado, 
pues siempre estamos deseando muy buenas nuevas de ay. La 
merced que mi hermano nos ha hecho con las provisiones ha sido 
grandísima, y como tal la estimamos; y así no puedo dexar de 
agradeceros mucho la parte que habéis tenido en ellas, que á buen 
seguro que no haya sido la menor de trabaxo y cuidado. Arto 
nos da este negocio de la pax. Dios le encamine para su servicio. 
Este correo va á avisar lo que hay de nuevo, y cómo parte tras 
él el Comisario General de San Francisco á dar cuenta de todo, 
que ha parecido necesario. Menester es que traiga una resolu- 
ción muy clara, y no de palabra sino por escrito, porque aquí no 
deseamos sino obedecer á mi hermano en todo y por todo; y así 
hasta saber su voluntad, no se hará nada, á lo menos si no se 
pueden ir mejorando los partidos. Entre tanto esto es todo lo 
que hay que decir de acá, y que parece comienza el invierno de 
nuevo, con todo lo han pasado bien los valencianos, aunque es 
para reir oir á la de Guadaleste : es bonísima. Paréceme que ha 
hecho Dios mucha merced al Condestable, y la mayor que será 
el primer viudo que por voto de todos se case luego. Aqui nos 
dicen ya que lo está con D.'^- Juana de Córdoba; que si es ver- 
dad, me parece ha escogido muy bien. A toda vuestra gente me 
encomendad mucho y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas, 
primer dia de Pascua, 1608. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Du- 
que de Lerma. 



boletín de la real academia de la historia. 



135. 

Duque: Ha parecido álosDiputados de la pax que es bien que 
vaya el Comisario general á dar cuenta á mi hermano de todo 
lo que pasa en aquella negociación y así va. Quedamos aguar- 
dando la resolución que tomará mi hermano después de habelle 
oido; y será bien que venga muy declarada, y no de palabra 
sino por escrito; porque aquí no deseamos sino cumplir en todo 
y por todo la voluntad de mi hermano, sin salir un punto della. 
Dios encamine este negocio como más se haya de servir, que 
arto se le pide. Y pues del Comisario sabréis todo lo que quisié- 
redes, no me alargaré más en esta. A toda vuestra gente me en- 
comendad mucho y guárdeos Dios como deseo. — De Bruselas, 
día de Pascua, 1608. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 



136. 

Duque: Una enfermedad que escribo á mi hermano que he 
tenido estos dias, no me dá lugar á responder aora á vuestra 
carta de 5 deste. Solo diré cuánto olgué con ella, que fue mucho, 
aunque me tiene con cuidado el mal de vuestra herma..a, y con 
deseo de saber ya que esté muy buena, que no me persuado á 
otra cosa por lo que me pesaría de que no fuese así, por mil ra- 
zones que tengo para ello, y no la menor saber la falta que haría 
al servicio de la Reina. 

Lo que hay acá de nue\'o veréis por las cartas de mi primo, 
y como no nos faltaban cuidados, se nos acrecientan aora con 
esto de Alemana, que en verdad á mi parecer se va poniendo en 
muy mal estado. Dios lo remedie. A toda vuestra gente me en- 
comendad mucho y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas á 
29 de Abril, 1608. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 



CORRESPONDENCIA DE L.\ INFANTA DONA ISABEL. 



137. 

Duque: Guelgome mucho de la ocasión cleste correo para po- 
deros dar la norabuena de la salud de \-uestra hermana, que no 
sabré deciros lo que olgué de saber con el ordinario que estaba 
ya buena. Aqui lo estamos ; y lo que hay que decir de más, ve- 
réis por los despachos de mi primo y el Marqués Espinóla. Bue- 
nos dias serán los de Aranjuez, si hace el tiempo que aqui, de 
donde no hay otra cosa de nue\'o que decir. A toda vuestra 
gente me encomendad mucho, y guárdeos Dios como deseo. De 
Brusselas, dia de la Cruz, 1608. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. 



138. 

Duque: Aunque hay tan poco que decir de aqui y yo puedo 
escribir poco por estar aun medio manca de un panadigo, no 
quiero dexar que se vaya este sin estos rynglones para decir 
que ya ha mil dias que estamos sin cartas de ay, que no lo siento 
poco. Con las que lleva éste de Don Guillen se sabrá la muerte 
de la Archiduquesa. A D. Pedro de Toledo mandamos que dé 
el pésame della de nuestra parte á mi hermano y á la Reina; y 
no enviamos de acá persona á ello por parecemos que todos los 
que van no sirven sino de cansar y importunar á mi hermano. 
Deseo que me digáis si acertamos ó erramos con esto, con la 
llaneza que yo fio de vos. A toda \'uestra gente me encomendad 
mucho y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas, á 21 de 
Mayo, 1608. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



139. 

Duque: A lle^-ar los despachos de Alemana y Olanda va este 
correo; y pues por ellos se verá lo que hay de nuevo después 
que escribimos, no habrá que decir en esta ni de aqui cosa de 



202 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

nuevo, ni lo será desear mucho cartas de ay que tardan tanto 
que no se puede llevar en paciencia, sino con pensar que mi 
hermano tiene la salud que hemos menester y que se ha estado 
olgando en Aranjuez, que deseo le haya hecho el tiempo que 
hace aqui aora, que es muy lindo. 

Ya se sabrá allá la muerte del Duque de Lorena: hemos per- 
dido aqui mucho en 61; que nos era buen vecino y amigo y nos 
guardaba muy bien las espaldas por su Estado. Y aunque nos 
podemos prometer otro tanto de su hijo, no sé si tendrá el valor 
de su padre. Estas son todas las nuevas de acá. A toda vuestra 
gente me encomendad mucho, y guárdeos Dios como deseo. De 
Brusselas á 28 de Mayo, 1608.--A Isabel. — (Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. 



140. 

Ducjue: Muy bien recibidas fueron las cartas de 28 del pasado, 
porque el mal del Príncipe había llegado acá, y nos tenia con el 
cuidado que podéis pensar. Bendito sea Dios que le dio salud: 
que cuando sabemos que padres y hijos la tienen, no nos queda 
que desear. De vuestras calenturas me pesó mucho, y paréceme 
las dexaste convalecer poco, pues luego os pusistcs en camino; 
mas como sea para dar gusto á mi hermano, ya yo sé que eso os 
dá salud. A buen siguro que le habrán pasado muy bueno en 
Lerma y Ventosilla, que lo uno y lo otro debe ser muy bueno. 
Yo diera arto por vello y arto porque viérades esto, que aunque 
no está acomodado, sino al uso de la guerra, no es malo, y yo 
procuro ponello mejor, porque espero que mi hermano ha de 
pasar aqui algún buen rato, y que vos no le dexareis. 

Este correo vuelve con la respuesta que de allá se pidió, en 
que habia poco que decir á mi parecer, pues, no hay que poner 
en razón á esta gente; y así no hay sino dexallo á Dios, como 
decis; que de una manera ó de otra es menester que venga el 
Comisario General con resolución para fin del que viene, como 
veréis por los despachos de mi primo. 

Lo de Alemania no acaba de acomodarse, y en verdad que 



CORRESPONDENCI V DE LA INFANTA DONA ISABEL. 205 

temo mucho, no lo hará bien, que será harto malo. Don Baltasar 
llegará á tiempo de hallarse en lo que hubiere de ser. 

Mucho guelgo de saber que están buenas vuestras hermanas; 
aunque me pesa se haya hecho fuera la de Altamira, que no veo 
hacen tanto provecho como se prometen. De aqui no hay que 
decir sino que ha vuelto el invierno con tanta agua que no nos. 
dexa salir de casa. Ha llegado acá la merced que mi hermano ha 
hecho á Don Pedro de Toledo, con que yo no puedo dexar de 
acordaros la del Marqués de Velada, y á mi hermano lo suplico; 
y asi espero se lo acordareis de manera que le haga esta merced, 
pues ya no se puede quexar nadie con razón de que sea conse- 
cuencia. A toda vuestra gente me encomendad mucho, y guár- 
deos Dios como deseo. De Marymont á 20 de Junio, l5o8. — A 
Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



141. 

Duque: Cogiónos este correo estando en caza, y así aunque 
la dexamos luego por venir á despachalle y no detenelle, por 
estar un poco lexos, no hemos podido venir antes; y así se es- 
cribe esta á las diez de la noche, y habiendo de madrugar mucho 
mañana, para ir á Vinz á una prucision c|ue se hace allí por ser 
la fiesta de los ocho Cuerpos santos que hay en aquella iglesia, 
todo esto me escusará no decir en esta más de que tardan ya 
mucho cartas de ay y que se desean, como es razón. Dios nos 
las traiga con muy buenas nuevas de la salud de mi hermano, la 
Reina y sus hijos. Aqui la tenemos; y se pasa muy bien la vida 
del campo. A toda vuestra gente me encomendad mucho y guár- 
deos Dios como deseo. De Marymont, á 5 de Julio, 1608. — A 
Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

14S. 

Duque: Los de la Haya, como desean no salir de la voluntad 
de mi hermano, se quieren apercibir para todo lo que puede su- 
ceder, como veréis por los despachos que lleva este, que me pa- 



204 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMLA DE LA HISTORIA. 

rece se les puede agradecer y envialles con tiempo resolución 
de todo. También lleva este cartas de Don Guillen (l), en que se 
verá lo que hay en Alemana, que no vá nada bien á mi parecer. 
Dios lo encamine todo y nos traiga muy buenas nuevas de ay, 
que ya me parece tardan. Las de aquí todas serán de andar al 
campo, y á caza, aunque no se mata tanta como ay, porque no 
se puede hacer tan fácilmente por la espesura de los bosques, y 
á los del parque no queremos aun tocar, porque haya más, aun- 
que hay artos y muy grandes. Cuando estuvo aquí vuestro cu- 
ñado, el de la Laguna, no pudimos ver ninguno, y él no podia 
creer que los habia. Ahora los vemos muchas veces, y siempre 
nos acordamos del que estaba muy bueno sobre ello. Esto es 
cuanto hay por acá. A toda vuestra gente me encomiendo mu- 
cho, y no puedo dexar de acordaros las provisiones, aunque sé 
tenéis más cuidado dello que nosotros, y guárdeos Dios como 
deseo. De Marymont á 2/ de Julio, i6o8. —A Isabel. — (Sobres- 
crito:) — Al Duque de Lerma. 

143. 

Duque: Muy bien recibidas fueron las cartas de 15 de Julio, 
porque eran muy deseadas, y nos parecia tardaba ya aquel correo 
con la resolución que se aguardaba. La que ha tomado mi her- 
mano en aquel negocio, es la que podíamos desear, y tan acer- 
tada como todas las cosas que hace, y así espero que la ha de 
ayudar Nuestro Señor, por más que haya quien nos desayude, 
como se habrá \-isto por las cartas de Don Pedro de Toledo. 
Para todo lo que puede suceder importa mucho tener hechas las 
provisiones, y más si se ha de volver á la guerra, pues se irán 
tan presto los meses que quedan de la tregua, y no es bien nos 
hallen desapercibidos. Lo que cuestan las provisiones sé muybien, 
y así me pesa cada vez que es fuerza pedillas. Yo espero que con 
lo que mi primo os escribe, \-ereis como no se ha salido de lo que 



(i) D. Guillen de San Clemente, Embajador de Felipe II y de Feli- 
pe III en la Corte de Viena. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL 205 

tiene mandado mi hermano en la distribución dellas, y cuan gran- 
des mentiras son las que de acá se han escrito sobre esto. Con- 
fiesoos que estamos muy sentidos de que ayse dé crédito acosas 
semejantes sin averiguar la verdad primero, pues si se viesen los 
tanteos que de acá se envian, se habria visto por ellos la verdad 
de todo; y ojala tuviésedes lugar con A'uestras ocupaciones para 
vellos, que os los enviaríamos siempre; pero ya yo sé que con 
ellas no podéis acudir á todo, y no podemos dexar de quexarnos 
del Consejo, pues los tienen allí y harto lugar para vellos. Pero 
lo que más hemos sentido es que piense mi hermano que ha de 
haber nayde que le obedesca mejor que mi primo, pues creo 
tiene hecha espiriencia de lo que puede fiar del. Y ojala que los 
que escriben estas cosas mirasen tanto por el servicio de mi 
hermano como miran por su particular interés. 

Con razón ha sentido la Reina la n\uerte de su madre, porque 
lo era mucho de sus hijos, y cierto hará arta falta para su tierra, 
adonde no sé qué tanto se pueda esperar del concierto que se ha 
hecho entre el Emperador y su hermano; que plega á Dios dure 
más c^ue algunos se prometen. 

Muy buena habrá sido la jornada de Lerma; y aquello me di- 
cen es lindísimo para verano, y más como vos lo habéis com- 
puesto, que como ha sido con fin de que sirva para dar gusto á 
mi hermano, ya yo sé cuan bien estará; y yo me he entretenido, 
ya que no lo puedo gozar de otra manera, con oír contar al de 
Tavara (i) cosas de allá. Hemos olgado mucho con él, y yole he 
hallado un gigante; y cuando veo estas criaturas que dexé, tan 
hombres, y llenos de hijos, me paresco viejísima. He olgado mu- 
cho de saber nuevas del, y me las ha dado muy buenas de vos 
y toda vuestra gente, que siempre lo son para mí. 

De aqui no hay ningunas, sino que ha hecho unos ocho dias 
que no han sido ni de Lerma ni de Flandes, porque hemos pen- 
sado aogarnos de calor, pero ya ha refrescado un poco. Como 
deseamos que el Doctor Paez acabe de traer á su muger para 
que esté de asiento, y entiendo aguarda su yerno que se consulte 



(i) D. Antonio Pimentel, cuarto Marqués de Tabara. 



2o6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

á mi hermano la pretensión de su hábito, os pido hagáis dar prisa 
á esto en el Consejo de Aragón, y deis esa memoria á mi her- 
mano, que es sobre lo que veréis del oficio que tiene en Valen- 
cia. También no puedo dexar de recomendaros á Don Alonso de 
Luna sobre la pretensión que tiene del castillo de Gante, que ha 
servido mucho y muy bien; y por habello hecho Pedro Castella- 
nos á mi primo, os pido acordéis á mi hermano le haga merced 
en sus pretensiones. A toda vuestra gente me encomiendo mu- 
cho. Háme pesado de la muerte del Patriarca de las Indias, que 
era bonísimo hombre; y Dios os guarde como deseo. De Brusse- 
las á 7 de Agosto, l6o8. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque 
de Lerma. 



144. 

Duque: Aunque haya poco que decir de acá después que es- 
cribimos, no quiero dexar de hacer esto con este correo que des- 
pacha mi primo á dar prisa á las provisiones, pues se acaban con 
este mes y del faltan tan pocos dias; y si no vienen á tiempo 
para el otro, temo mucho nos hemos de ver en mucho aprieto 
con esta gente; y estas cosas cuestan después mucho más á la 
hacienda de mi hermano; y así os pido, si no estuviera dada or- 
den en la provisión del mes que viene, procuréis se dé luego 
por lo que importa; y 3-0 espero habréis ya visto cómo se distri- 
buye, diferentemente de lo que ay hablan informado. Con las 
nuevas que ha traído el ordinario, que llegó ayer, de la salud de 
mi hermano, quedamos muy contentos. Espero las tendremos 
presto más frescas, que estas siempre se desean. De aquí no hay 
ninguna, sino haber refrescado. De vos y vuestra gente las de- 
seo muy buenas y que os guarde Dios como deseo. De Bruse- 
las, dia de S. Bartolomé, 1608. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Ai 
Duque de Lerma. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 20? 



145. 

Duque: Estando para despachar este (correo) con lo que ha 
\-enido de la Haya, llegó el despacho de ay de l8 deste con las 
provisiones, que ha sido tan bien recibido como la necesidad 
que habia dellas, que es cuanto se puede encarecer. Contentísi- 
mos quedamos con las buenas nuevas de la salud de mi hermano 
y la Rey na y sus hijos: que sea por mil años: que cuando el 
tiempo es achacoso, se vive con más cuidado de tener estas 
nue\-as. Pésame mucho c^ue las tercianas hayan alcanzado á vues- 
tra gente, y deseo ya saber que todos estén muy buenos. Con 
cuidado quedamos de la jornada de Alarache (l). Dios dé al 
Marqués de Santa Cruz la dicha que á su padre (2), pues las de- 
más partes creo que no le faltan. Por los despachos de mi primo 
\-ereis en el estado que está la pax y la tregua, y cuánto es me- 
nester hacer las provisiones para la guerra con tiempo, pues 
nuestros enemigos ni los que los ayudan, no se descuidan. ¥J 
guesped que nos ha venido, como escribo á mi hermano, no me 
dexa pasar de aqui. A toda \'uestra gente me encomendad mu- 
cho, y guárdeos Dios como deseo. De Bruselas, postrero de 
Agosto, 1608. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

146. 

Duque: Por los despachos que lleva este (3)... reis lo que acá 
hay de nuevo. Yo os confieso nos hemos visto muy perplexos para 
tomar esta resolución, por no tener tiempo para consultalla á mi 



(i) Ciudad marítima del imperio marroquí, que por ser foco de piratas 
berberiscos que infestaban Jáseoslas de España, fue preciso sitiarla y 
rendirla. AI efecto partió para esta plaza con escuadra el Marqués de Santa 
Cruz, y mandando las fuerzas de desembarco D. Juan de Mendoza, Marqués 
de San Germán. Después de prolongado asedio, se rindió el 20 de No- 
viembre de 1 6 10. 

(2) D. Alvaro de Bazán, cuarto Marqués de Santa Cruz, general de la 
armada del Océano, que falleció en 1604. 

(3) Está roto el papel. Parece falta «correo ve.» 



2o8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

hermano y saber su voluntad, que es la que deseamos seguir en 
todo siempre; pero habiéndolo encomendado mucho á Nuestro 
Señor y hechoselo pedir á todos los que tenemos por buenos 
para que nos alumbrase lo que habia de ser más para su servicio, 
se ha tomado la resolución que entenderéis, procurando no pren- 
dar en nada á mi hermano, sino tomándolo sobre nosotros, de 
manera que mi hermano quede libre para poder romper ó no, 
como viere le está mejor, y pareciendonos que era mejor susten- 
tar esta plática como se pudiese, para que mi hermano rompa si 
le parece que le está bien y tiene su hacienda para acudir á hacer 
la guerra, como seria menester, que esto ay se juzgará mejor de 
lo que lo haremos acá, que no sean ellos los que rompan... (l)... 
muy bien apercibidos y con las ayudas que tienen... mucho aora 
de Francia, como habrá escrito Don Pedro de Toledo, y de todas 
partes; y así no puedo dexar de acordaros que para cualquiera 
cosa es menester dar prisa á las provisiones y más estando tan 
al cabo las deste mes, y no habiendo aun aviso de que estén he- 
chas las del que viene, aunque yo estoy sigura que no os descui- 
dareis de hacer en esto todo lo posible, y aun mas como vemos 
se ha hecho otras veces. 

De aqui no hay que decir fuera desto sino desear mucho car- 
tas de ay, que ha muchos dias que tardan, á lo menos á mí asi 
me lo parece, y más sabiendo las tercianas que andan en Valla- 
dolicl, que me tiene con cuidado, aunque las cartas del ordinario 
me sacaron un poco del, y digo un poco porque siempre son 
viexas. Dios nos traiga muy buenas nuevas. A toda vuestra gente 
me encomiendo mucho y guárdeos Dios como deseo. De Brusse- 
las á lO de Setiembre 1608. — A Isabel. — (Sobrescrito:) AI Duque 
de I.erma. 



147. 

Duque: Yendo Don Rodrigo Laso ay á sus negocios, no he 
querido se vaya sin esta, para pediros acordéis á mi hermano 

(i) Roto. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 209 

haga merced en esta ocasión á Don Rodrigo conforme á lo que 
tiene servido, como sabéis, y creo por la amistad que siempre 
habéis hecho á Don Rodrigo que habré menester pediros poco 
que le ayudéis, porque sé que lo haréis de buena gana; pero por 
lo que Don Rodrigo nos ha servido no puedo dexar de deciros 
que me haréis mucho placer; y pues él dirá lo que de aquí se 
ofrece, no me alargaré más. Dios os guarde como deseo. De 
Brusselas á 25 de Setiembre, 1608. — A Isabel. — (Sobrescrito:) 
Al Duque de Lcrma. 

148. 

Duque: Por los despachos de mi primo y el Marqués Espinóla 
entenderéis lo que hay de nuevo después que escribimos y en el 
estado c[ue queda este negocio de la tregua. Yo no he podido 
dexar de decir á mi hermano lo que me parece conviene á su 
servicio, porque me parece, si \'iendo de la manera que está lo 
de aqui y sabiendo lo que me habéis escrito del estado en que 
está la hacienda de mi hermano no lo hiciera ansí, no cumplía 
con lo que era obligada, pues naide desea ni tiene razón ni ma- 
yor obligación que yo para desear que se acierte el servicio de 
mi hermano, y yo pienso cierto que el acetar la tregua, conside- 
radas todas las razones que hay para ello y el estado en que es- 
tamos allá y acá, y el en que están nuestros enemigos, que seria 
lo más acertado para todo, como pienso y estoy cierta que lo 
considerareis como conviene, pero por cumplir con lo que os 
tengo prometido de escribiros llanamente, no puedo dexar de 
pediros que en este negocio no os aconsejéis con personas apa- 
sionadas y que lo podrían estar por la guerra por su propio par- 
ticular y interés, ni por otras informadas de las de acá, que tiran 
á este mismo fin; porque con esto yo me asiguro que se tomará 
la resolución que con^-iene, que aqui arto lo pedimos á Nuestro 
Señor, y os puedo asigurar con verdad que lo menos á que mira- 
mos es nuestro descanso, sino solo que se acierte el servicio de 
mi hermano, y si se ha de volver á la guerra de ninguna manera 
lo será que se haga sola defensiva sino ofensiva, porque con la 
TOMO xLviii. 14 



2IO BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

defensiva se acabará de perder esto llanamente por las causas 
que escribo á mi hermano; y aunque aquí se platica entre los 
más del exército que basta hacella defensiva y que no importa 
que se pierda hoy una plaza y mañana otra, como será sin 
duda, y que así se ha sustentado esto cuarenta años; yo os digo 
que es muy mala cuenta ésta, porque lo primero si tras cuarenta 
años de guerra se ha de aguardar que tendrán paciencia estas 
provincias para llevalla más á cuestas, yo pienso se engañan mu- 
cho, y quedarán en una desesperación que no se pueda reme- 
diar; ni aunc|ue ellos quieran, podrán con ella, porque están muy 
acabados y todo tan caro que la pobre gente no se puede sus- 
tentar, porque como les falta el trato, que es lo principal de que 
se vive en estos Estados, todos están pobres, lo que no es en 
Olanda, que como le tienen, tras todo lo que pagan, están tan 
ricos que vienen espantados los que i'ienen de allá. Pues lo que 
ha costado á España esta guerra, vos lo sabéis; y pensar que ella 
se acabará con solo la defensiva, ya se tiene la espiriencia de tan- 
tos años; y no será sino consumir mi hermano su hacienda sin 
fruto ni provecho; lo que no será haciéndola ofensiva, pues se vá 
á ganar y no á perder, pues cuando bien un año no se gane plaza, 
con entrar en casa de nuestros enemigos, les estorbamos que no 
entren en la nuestra ni nos ganen nada. Y creed que los que son 
de otro parecer, que no miran sino solo á su provecho, y á hacer 
la guerra, estándose muy descansados en sus casas, como se vio 
bien cuando lo de Frisa, por lo que sintieron pasar allá; y aora dicen 
que no importa que se pierda aquello, que es un pié de los bue- 
nos que se pueden tener por allá. Yo os he querido decir todo 
esto, porque sé que no dexarán de llegar destos pareceres artos 
ay; y estéis informado de lo que les mueve á dallos, que no es 
cierto lo que desean el servicio de mi hermano, sino su interés y 
provecho, que es lo que me duele á mí, pues querría que todos 
le mirasen como vos, que me parece es cuanto lo puedo encare- 
cer. Arto lo podré hacer de cuan sin paciencia estoy de vernos 
tantos dias sin cartas de ay, que no sé cómo se puede llevar, que 
me tiene con mucho cuidado, y más con lo que algunos, que han 
venido de ay, encarecen la enfermedad de \^alladolid, aunque 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 2 I I 

espero, si es verdad, se habrá salido mi hermano. Dios nos trayga 
muy buenas nuevas: de toda vuestra gente las deseo, que no les 
haya alcanzado nada: á toda me encomiendo; y guárdeos Dios 
como deseo. De Brusselas á 7 de Otubre, 1608. — A Isabel. — ^(So- 
brescrito:) Al Duque de Lerma. 



149. 

Duque: Mucho he olgado con vuestras cartas de 2 y 9 deste, 
pues me han sacado del mucho cuidado con que nos tenian las 
enfermedades de ay. Bendito sea Dios que ha guardado la prin- 
cipal. Paréceme os han cabido buena parte dellas. Cierto me ha 
lastimado mucho la muerte del de Jelbes (l) y pesado conforme 
á las obligaciones que tengo para ello. 

Este correo se despacha tan á prisa para sacar ay del cuidado 
en que parece están pensando. Está concluido lo de Olanda, que 
no me dexará responder aora á vuestras cartas. Lo que hay en 
esto entenderéis por los despachos que lleva, y como no hay 
hecho nada, tendré yo poco que remediar. A toda vuestra gente 
me encomiendo mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Bru- 
selas á 24 de Otubre, 1608. — A Isabel. — (Sobrescrito:) A\ Duque 
de Lerma. 



150. 

Duque: Porque este correo que despacha el Marqués Espinóla 
no se vaya sin estos rynglones, me pongo á escribillos aunque 
no haya cosa que decir de nuevo mas de lo que hemos escrito. 
Arto deseamos ya otras cartas de ay para saber de la salud de 
mi hermano, y que sean ya pasadas tantas enfermedades: que 



(i) D. Fernando de Castro, hijo del Conde de Lemos, casado con doña 
Leonor de Portugal, Condesa de Gelves, sobrino del Duque de Lermai 
íalJeció á consecuencia de haber cenado con exceso y puéstose á jugar 
con S. M. hasta las tres de la mañana, levantándose con fuerte calentura 
y sobreviniéndole la muerte. 



212 boletín de la REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

hasta saber esto no se puede dexar de estar con mucho cuidado: 
espero no os habrán tocado; y guárdeos Dios como deseo. De 
Brusselas á 28 de Octubre, 1608. — A IsabeL--~(Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. 



151. 

Duque: Con este correo que despacha el Marqués de Guada- 
leste (l),no quiero dexar de decíroslo mucho que he olgado con 
vuestras cartas de l.° y 16 deste, y con todas las nue\'asque me 
dais en ellas de la salud de mi hermano y sus hijos. Gracias á Dios 
es la que hemos menester, y las viruelas del Principe espero se- 
rán como las de mi hermano, que con esas se librará de tenellas 
otra ^■ez. Dios los guarde á todos mil años. Las gracias de mí 
nuera creo muy bien, y no siento poco no podella gozar. Gueli- 
gome que no os haya tocado la gota con este tiempo; que á mi 
primo le ha obligado á estar seis días en la cama, que para él son 
muchos. Pésame de la poca salud que tiene vuestra hermana, lo 
uno por ella y lo otro por la falta que hará al ser\-icio de la Reina. 
De aquí no hay cosa que decir, y lo que ha}^ de negocios veréis 
por las cartas de mi primo, y yo no os quiero ocupar por si os 
cupiere algún rato de la Palomería del Pardo, que bien habréis 
menester descansar algunos para poder trabaxar tantos como 
hacéis. A toda vuestra gente me encomendad mucho y guárdeos 
Dios como deseo. De Bruselas, víspera de San Andrés, 1608. — 
A Isabel. — -(Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



152. 

Duque: Por no perder ninguna ocasión de hacer esto, no quie- 
ro que se pase este correo de Ingalaterra sin que lleve estos ryn- 



(i) La primera mujer del Marqués de Guadaleste, la discreta señora 
valenciana, de quien tan repetidos elogios hace en estas cartas la Infanta, 
se llamaba doña Isabel Bas. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 2 13 

glones, aunque por la prisa que lleva, podrán ser pocos. Y no 
habiendo cosa de nuevo que decir de acá, ni lo será desear ya 
mucho cartas de ay más frescas para saber de la salud de mi 
hermano. También deseo saber cómo os vá de vuestros pies, 
que á mi primo un poco le han tocado los suyos estos dias. 
A toda vuestra gente me encomiendo mucho y guárdeos Dios 
como deseo. De Bruselas á 12 de Noviembre, 1 6o8. — A Isa- 
bel.— (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



153. 

Duque: Poco habrá que decir en esta habiendo tan pocos días 
que hemos escrito y no habiendo cosa de nuevo después acá. 
Ayer vino el ordinario, con que estamos muy contentos por las 
buenas nuevas que ha traído de la salud de mi hermano, la Rey- 
na y sus hijos, que es lo que deseamos saber siempre. También 
lo han sido la llegada de la flota á salvamento, con que espero 
se proveerá lo de aqui conforme á lo mucho que es menester, 
como os tengo escrito, pues el tiempo corre tan á prisa. He ol- 
gado de saber que estéis con salud con toda vuestra gente. Gra- 
cias á Dios ya parece que se han acabado las enfermedades que 
han andado ay este verano, que no han llevado á pocos. A toda 
vuestra gente me encomendad mucho, y no puedo dexar de 
pediros mucho acordéis á mi hermano se acabe de resolver en 
hacer la merced, que le tengo suplicada, al Marqués de Velada^ 
pues ya no hay consecuencia con naide, y á mí me hará mi her- 
mano grandísima merced; y guárdeos Dios como deseo. De 
Brusselas á 1 5 de Noviembre, lóoS. — A Isabel. — (Sobrescrito): 
Al Duque de Lerma. 

154. 

Duque: Ha parecido necesario enviar ay al confesor de mi 
primo para que informe á mi hermano muy particularmente del 
mal estado en que está todo ib de aqui y cuanto ha menester 



2 14 BOLETÍX DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

remedio de una manera ó de otra. Yo pienso olgaréis de oille, y 
con todo no puedo dexar de pediros sea con la atención que 
piden estas cosas, y con la misma se procure mirar mucho en lo 
que conviene hacer en este negocio y la resolución que se toma, 
pues va tanto del servicio de Nuestro Señor y de mi hermano en 
ello, como sabéis. Y si esto se perdiese, no ganarla mi hermano 
nada, antes perderia mucho como sé tenéis bien entendido, pues 
os tiene costado tanto trabaxo como yo sé; y que podemos de- 
cir que por vos está aora en pié, que es conforme á la mucha 
confianza que hemos tenido de vos siempre; y yo quedo con la 
misma de que habéis de ser parte para que se tome la resolución 
que conviene. Y porque fr. Iñigo (l) dirá todo esto más larga- 
mente de la nuestra, me remito á él, deseando que os halle muy 
bueno y á toda vuestra gente, á quien me encomiendo mucho; y 
guárdeos Dios como deseo. De Bruselas primero de Diciem- 
bre, 1608. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



155. 

Duque: Poco habrá que decir de nuevo de acá con este co- 
rreo que despacha el Marqués de Guadaleste sino estar deseando 
saber nuevas írescas de la salud de mi hermano. También deseo 
saber de la vuestra, que si el tiempo hace como aqui es bien 
malo para corrimientos, que todo es llo\-er y no hace frió. Te- 
nemos aqui al Marques de Cerralbo (2), que me ha espantado 
qué hombre está. Ha traido muy buena compañía, pero vienen en 
mal tiempo para ver á Flandes, que no se puede andar por los 
caminos. Estas son todas las nuevas de acá. A toda vuestra gen- 
te me encomiendo mucho y guárdeos Dios como deseo. De 
Brusselas á 12 de Diciembre, 1608.— A Isabel.'— (Sobrescrito:) 
Al Duque de Lerma. 

(Coniimiard.) A. Rodríguez Villa. 



(i) Fr. Iñigo de Brizuela. 

(2) D. Rodrigo Pacheco, tercer Marqués de Cerralbo. 



RELACIONES ENTRE ESPAÑA Y AUSTRIA 215 

II 

RELACIONES ENTRE ESPAÑA Y AUSTRIA 

DURANTE EL REINADO DE LA EMPERATRIZ DOÑA MARGARITA, 
INFANTA DE ESPAÑA, ESPOSA DEL EMPERADOR LEOPOLDO I. 

Con este título ha publicado el Sr. D. W. R. de Villa-Urrutia 
un interesante libro, sobre el que, por encargo de nuestro dig- 
nísimo Director, voy á informar á la Academia. 

Está por escribir la historia de la decadencia de España en el 
siglo XVII. Mientras se mantuvieron vigorosos nuestro predomi- 
nio y preponderancia, tuvimos notables historiadores, biógrafos 
excelentes y brillante concurso de culti\'adores de nuestra histo- 
ria en sus diversas manifestaciones. A medida que nuestra de- 
cadencia se inicia, disminuye en número y cualidad este impor- 
tantísimo género Hterario; y cuando aquélla se pronuncia de 
modo alarmante y desastroso, puede decirse que casi desapare- 
ce en nuestro suelo aquella prodigiosa maestra de la vida, que- 
dando tan sólo representada por tal cual relación, incompletos y 
ligeros esbozos, sátiras ó epigramas tan mordaces como alam- 
bicados. Como todas son miserias y desgracias, rehuyen los his- 
toriógrafos el referirlas y publicarlas. Densas nieblas cubren el 
cielo de la historia patria. Los sucesos más importantes y tras- 
cendentales pasan casi desapercibidos para la inmensa mayoría 
de los españoles, envueltos en el misterio de las más secretas 
negociaciones diplomáticas, ó referidos cautelosamente al oído 
de limitados políticos ó cortesanos, porque, como ordinariamen- 
te sucede en estos períodos débiles y angustiosos, el poder mi- 
nisterial suele ser tiránico y enérgico en la represión del pensa- 
miento y de su libre difusión. Apenas si en las correspondencias 
diplomáticas y familiares se encuentra alguno que otro chispazo 
de refulgente luz. Los documentos que pudieran darla para es- 
clarecer la verdad, se guardan y ocultan con el más estudiado 
secreto; las plumas mejor cortadas se esterilizan; las prensas se 



2l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

mantienen mudas en cuanto á esta materia se refiere. Es menes- 
ter que pasen siglos; que las ideas políticas cambien; que el es- 
píritu público moderno surja potente y \'igoroso, ávido de co- 
nocer la verdad, ansioso de difundirla, tenaz en investigar las 
causas de infaustos sucesos pasados para estudiarlas y precaver 
y mejorar los presentes y futuros. 

Ni conviene desdeñar con exceso los años que entre 1 665 y 
1740 transcurrieron, si con frecuencia infelices, como escribió 
nuestro antepasado ilustre Director, no del todo destituidos de 
honor, durante los cuales, al fin y al cabo, nuestros padres lu- 
charon cuanto pudieron por conservar lo que hoy resta. «Princi- 
palmente (añade) extravía sus juicios el empeño de no atribuir 
la pérdida del sin igual imperio á ingénitas enfermedades nació- 
les, por el tiempo constantemente agravadas, ni á fortuitos 6 
irremediables accidentes, de que la esterilidad de Carlos II ofre- 
ce magno ejemplo, sino tan sólo á las faltas ó flaquezas reputa- 
das excepcionales y exclusivas de los que durante espacio tan 
largo en España ejercieron el poder público. Razón es que, de 
aquí en adelante, con mayor severidad se averigüen las respec- 
tivas y verdaderas culpas de aquellos españoles poco afortuna- 
dos, á no dudar, pero tan parientes nuestros como los de la épo- 
ca brillante de Carlos V, aunque no sea más que por merecer 
que nuestros hechos propios sean juzgados con indulgencia, ya 
que no acertamos á conseguir que hoy la patria ocupe más alta 
posición en el mundo que ocupó en la época anterior al Marqués 
de la Mina, y mucho menos igual á la que, cuando redactó éste 
sus Memorias, ocupaba» (i). 

A mediados del pasado siglo comenzaron algunos historiado- 
res extranjeros á estudiar crítica y documentalmente el gran 
vacío que sobre el período antedicho se advertía en nuestra his- 
toria; ejemplo que siguieron, aunque débilmente, nuestros com- 
patriotas explorando nuestros Archivos públicos y particulares, 
y publicando los felices resultados de sus investigaciones. Es, 



(i) Introducción del Sr. Cánovas del Castillo á las Memorias militares 
del Marqtiés deía Mina, D.Jaime Miguel de Guzmán Dávalos Spínola. 



RELACIONES ENTRE ESPAXA Y AUSTRIA. 217 

por tanto, plausible y digno de elogio que personas del talento 
y elevada posición del Sr. Villa-ürrutia, dediquen su luciente 
ociosidad á esclarecer aquellos puntos de historia que todavía 
permanecen, ó muy confusos y poco conocidos, ó totalmen- 
te ignorados. Aprovechando la luz que arrojan sobre las rela- 
ciones entre las Cortes de Madrid y Viena, desde 1662 á 1673, 
las 360 Cartas privadas del Emperador Leopoldo I al Conde 
F. E. Pottlng, su Embajador en Madrid, publicadas no ha mu- 
cho en la Colección de fuentes de la historia austríaca , tra'^a 
el ilustre diplomático, de quien nos ocupamos, un cuadro bas- 
tante completo de la Monarquía de España en aquel tiempo. 
No poco valor histórico quita, sin embargo, á estas Cartas el ca- 
carácter un tanto ligero, aislado y desafecto del Embajador ce- 
sáreo, toda vez que «no supo conquistarse en la Corte de Espa- 
ña la posición influyente á cjue pudo y debió aspirar. Ni obtuvo 
(dice el Sr. Villa-Urrutia), la confianza de la Reina, con ser esta 
la propia hermana del Emperador y muy austríaca de corazón; 
ni prestó ayuda á los pocos amigos con que los austríacos con- 
taban en España, ni acertó á desarmar, de grado ó por fuerza, 
á los enemigos del Emperador. Fué, en suma, uno de tantos di- 
plomáticos que bastan y aún sobran en circunstancias normales 
para mantener las buenas relaciones existentes entre dos países 
amigos: funcionarios celosísimos, y aún me atreveré á decir 
ejemplares en el cumplimiento de sus deberes, si estos sólo con- 
sisten, aparte de las funciones meramente representativas, en la 
fácil tarea de comunicar de palabra ó por escrito al Gobierno, 
cerca del cual están acreditados, los deseos de sus jefes y de 
transmitir á éstos la respuesta, juntamente con aquellas noticias, 
más ó menos importantes que puedan servir para labrar la repu- 
tación de un agente bien informado.» Por este moti\o Pótting, 
poco afecto y grato á las clases directivas y poderosas, y ape- 
nas penetrado del espíritu del país en que vivía, emite juicios y 
opiniones sobre personas y cosas, exagerados unas veces y pá- 
lidos é indefinidos otras, que con atinada crítica suaviza ó mo- 
difica el Sr. Villa-Urrutia, valiéndose de otros textos y fuentes 
más autorizados. 



2!8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORL\. 

Puntualiza nuestro autor el estado de la Corte y de la Monar- 
quía española á principio de 1663, cuando llegó á Madrid el 
Conde de Potting. Pinta á P'elipe IV de ánimo apocado, agota- 
das sus fuerzas físicas, convertido prematuramente en achacoso 
anciano, serio y melancólico, no oyéndosele apenas pronunciar 
una palabra en todo el día, falto de carácter, de decisión, de 
energía, sin afición los negocios. «Entre la gente que le rodea- 
ba, cortesanos intrigantes y políticos más ambiciosos que capa- 
ces, no había un gobernante como Richelieu, ni un administra- 
dor como Colbert, ni un diplomático como Lionne. El propio 
Conde-Duque de Olivares, que con todos sus enormes desacier- 
tos, á los que contribuyó en primer término la nativa, inconsi- 
dci'ada, peligrosísima soberbia española (l), que tantos odios le 
suscitó en PLspaña, fué por sus condiciones de entendimiento y 
de carácter muy superior á su sobrino y sucesor en la privanza, 
D. Luis de Plaro.» A la muerte de éste encargóse el Rey nomi- 
nalmente del Gobierno, que al decir de los representantes de 
Leopoldo I en Madrid, anduvo á cargo de tres personajes prin- 
cipales: el Duque de Medina de las Torres, el Conde de Castri- 
Uo y el de Peñaranda, de cada uno de los cuales hace el autor 
breve reseña biográfica, ponderando la mayor capacidad y ex- 
periencia del último. 

Otros personajes secundarios enumera después de éstos, como 
el Cardenal Duque de ALmtalto, el [Marqués de Mortara, el de 
Mondéjar, el Duque de Alba, el Marqués de Caracena, el Almi- 
rante de Castilla, el Conde de Ayala, el Marqués de Aitona, el 
Duque de Alburquerque y el Marqués de Castel-Rodrigo. Más 
influyentes aún que éstos eran, en la dirección de los negocios, 
el Secretario de Estado y del despacho universal Luis de Oyan- 
guren, al que sucedieron en tan alto cargo D. Blasco de Loyola 
y D. Pedro Fernández del Campo. En posición inferior, pero 
gozando, según parece, de gran influencia, vivía entonces en 
la Corte el Barón de Cratzenbach, alemán de nacimiento, que 
sirvió largo tiempo en Flandes, conocido por los españoles con 

(i) Cánovas. Estudios del reinado de Felipe IV. 



RELACIONES ENTRE ESPAÑA Y AUSTRIA. 219 

el nombre de Cristóbal de Angelati, secretario que fue de don 
Luis de Haro y del Duque de Medina de las Torres. Del influjo 
del famoso jesuíta P. Everardo Ncidhart en la Corte, y, sobre 
todo, del que ejerció sobre la Reina, ocúpase con más extensión, 
reconociendo que este último no tuvo límites, y que fué de ca- 
rácter mezquino y egoísta, de limitado entendimiento y escaso 
saber, altanero con sus amigos, y cobarde con sus enemigos, in- 
capaz de identificarse con la nación cuyos destinos aspiraba á 
regir y cuyas condiciones ignoraba por completo (l). Sobre la 
Reina doña Mariana no andan, según el autor, contbrmes los pa- 
receres de sus contemporáneos; pues mientras los embajadores 
venecianos ponderan la pureza de sus costumbres, la dulzura de 
su carácter y su modestia, acúsanla los franceses de terca y am- 
biciosa; echándola siempre en cara los españoles ser más afecta 
á la Corte de Viena que á la de Madrid y dejarse guiar por las 
consideraciones de su antigua casa y familia, más que por las de 
su nueva patria. 

«Los descontentos (dice el autor), cuyo número iba cada día 
en aumento, pusieron sus ojos y sus esperanzas en D. Juan de 
Austria, hombre de gran ambición, pero de escaso valer, que en 
sus campañas de Flandes y Portugal había demostrado más dotes 
de bizarro soldado que de avisado capitán... Desde su retiro de 
Consuegra fué D. Juan el alma de la conspiración tramada por los 
Grandes contra el P. Xeidhardt... y mientras doña ^lariana por su 
origen y sus aficiones era considerada como extranjera, D. Juan, 
con sus cualidades y defectos nacionales, encarnó todas las aspi- 
raciones de los españoles para dejarlas después, cuando ejerció 
el poder, por completo defraudadas...» (2). 



(i) No ha sido todavía estudiado detenidamente este importante per- 
sonaje. Acaso cuando esto se haga, resulte algo menos severo el juicio 
que acerca de él emitieron, principalmente, sus mismos compatriotas los 
Embajadores cesáreos, Potting, Barón de Lisola, y, sobre todo, el mismo 
Emperador Leopoldo. 

(2) Un diplomático español de aquel tiempo escribe en sus Memorias, 
que el autor de este informe tiene á la vista, á propósito de este hijo natural 
de Felipe IV: «Por este tiempo sucedió el arribo á Madrid de D. Juan de 
Austria. Grandes fueron las esperanzas que se tuvieron concebidas de ver 



220 boletín de LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Cada vez más decadente el partido del Emperador, algo le 
reanimó el Marqués de Castel-Rodrigo á su vuelta á la Corte, 
terminado su gobierno de los Países Bajos. Del partido contra- 
rio, ó sea francés, era el Marqués de la Fuente, tenido por hijo 
del Conde-Duque y de la mujer del alcalde de Corte D, Mel- 
chor. Era un diplomático de carrera y hubiera podido servir de 
mucho á Peñaranda y á los franceses en Madrid, si no s;: hubiera 
desacreditado y puesto en ridículo por haber contraído á los 
sesenta años segundas nupcias con la Marquesa de Espinardo 
doña Ana Portocarrero, viuda joven y hermosa, aficionada al 
lujo y á los placeres y más blanda de corazón que estrecha de 
conciencia, con menoscabo de su honra y fama. 

«Tales eran, escribe el Sr. Villa-Urrutia, los políticos que go- 
bernaban España y en cuyas manos fué acentuándose con carác- 
ter de irreparable la decadencia de la Monarquía: hombres á 
quienes preocuparon más las intrigas cortesanas y las intestinas 
discordias que los problemas de la política internacional en que 
se consumían nuestras fuerzas y nuestros recursos. 

Del estudio de la Corte de España pasa el autor al de la de 
Viena. Representa al Emperador Leopoldo I, según su corres- 
pondencia particular, tratando de su piedad no exenta de supers- 



puesto en sus manos el timón y gobierno de la Monarquía. Las más memo- 
rables resultas se redujeron á echar á Roma al Inquisidor general, Carde- 
nal Nitardo; á deponer á D. Melchor de Rocafull, vicecanciller de Aragón; 
y á degradar de la grandeza y títulos á D. Fernando Valenzuela, á quien 
envió desterrado á Filipinas. No me introduzco á discurrir en si fué ó no 
desmesurada la ambición de este monstruo de fortuna. Solo diré que se 
vieron rasgos por lo que toca á lo público, en su conducta, que prometie- 
ron mucho. El primer cuidado lo puso en desear apuntalar la decadencia 
de la Monarquía, acudiendo al remedio de lo que ha conseguido su ruina, 
que ha sido la falta de armada naval. Compró y hizo fabricar, aunque po- 
cos, algunos navios. Los Ministros de afuera se hallaron bien asistidos. En 
cuanto á mí soy testigo que D. Pedro Ronquillo (embajador de España en 
Viena, en Londres y uno de los plenipotenciarios del Congreso de Nime- 
ga) recibió en Nimega en un solo socorro treinta mil escudos; y por prue- 
ba de que los demás debieron de hacer la misma experiencia, se ha de 
tener entendido que ni había amistad ni podía caber confianza particular, 
siendo notorio que este Ministro y sus hermanos eran conocidos por cria- 
dos y dependientes de D. Juan de Austria.» 



RELACIONES ENTRE ESPAÑA Y AUSTRIA. 



tición, de sus ocupaciones, ele su irresolución, de su capacidad 
intelectual; le considera como marido ejemplar y como protec- 
tor de las artes y las letras, si bien le hace en este concepto des- 
merecer mucho el no gustarle las pinturas de Velázquez, y, por 
último, como erudito, poeta y músico. Del paralelo que hace 
entre este soberano y Felipe IV, con el que tenía muchos pun- 
tos de semejanza, sale aquél muy aventajado. 

De gran interés histórico es el' capítulo que dedica á los ma- 
trimonios de Príncipes en el siglo xvii entre Austrias y Borbo- 
nes para venir á parar al de la Infanta doña Margarita, que relata 
con \'erdadero lujo de detalles, muchos desconocidos. «Es in- 
dudable, dice, que Felipe IV de haber podido seguir las incli- 
naciones de su corazón, hubiera preferido dar su hija primogé- 
nita al Emperador; pero la imperiosa necesidad de ajusfar la paz 
con Francia y la imposibilidad de llegar á ella por ningún otro 
medio, obligóle á consentir en el matrimonio de doña María Te- 
resa con Luis XIV. Una vez concertado éste y con él las paces, 
buscó el Rey modo de desagraA'iar al Emperador; y bien porque 
se le ocurriera espontáneamente ó porque se lo sugiriera la Reina 
doña Mariana, pensó para ello en la Infanta doña Margarita, que 
apenas contaba ocho años, y cuya mano ofreció á Leopoldo por 
medio de La Fuente, con tales disculpas por lo ocurrido y tales 
protestas de amistad y cariño, que el Emperador se dio por 
satisfecho y aceptó por esposa á la tierna Infanta.» El 6 de Abril 
de 1663 se publicaron los esponsales: las capitulaciones, que 
negociaron y firmaron el 1 8 de Diciembre Potting y Aledina de 
las 1 orres, ofrecieron ya bastantes dificultades, para zanjar las 
cuales fué menester la venida de nuevo embajador, el Barón de 
Lisola, verificándose al fin los desposorios con toda pompa el 25 
de Abril de 1 666. 

Además de la servidumbre que debía acompañar á doña 
Margarita á Viena, fué nombrado Mayordomo mayor y jefe de la 
jornada hasta la frontera del Tirol el Duque de Alburquerque (l) 

(i) Con el título de Dos viajes regios (1679 y 1666), informe publicado 
por el que suscribe éste, en el Boletín de la Real Academia de la Histo- 
ria, Abril de 1903, vieron la luz varias Noticias del viaje de la Infanta doña 



222 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

que iba de \"irrey á Xápoles, y Mayordomos los Marqueses de 
la Guardia y de Povar. Comenzó la jornada el 28 de Abril 
de 1666, llegando la numerosa comitiva á Viena el 5 de Di- 
ciembre. 

Prosiguiendo el autor su relación trata en otro capítulo de Es- 
paña en la Corte de Vicna durante el reinado de la Emperatriz 
Margarita: y como esta encantadora personalidad es de todos 
conocida y admirada por los maravillosos retratos que de ella 
hizo Velázquez, crece y se aumenta nuestra curiosidad é interés 
por conocer su vida como soberana. Sin llegar á ser una belleza 
y poseer un talento superior, pero siendo toda bondad, pureza 
y dulzura, logró conquistar desde luego el corazón de su mari- 
do, cada \ez más enamorado de su viiLJercita, como la llama en 
sus cartas. Poco duró la felicidad de este augusto matrimonio. 
Condenada prematuramente á gestación perpetua, agotadas sus 
fuerzas, murió á los veintiún años de edad y á los seis de casada, 
habiendo tenido á los diez y seis años su primer hijo y llevando 
al morir el séptimo en su seno. 

Sobre la servidumbre española de esta Soberana, sus rivali- 
dades, disputas y cuestiones de precedencia entre la Camare- 
ra mayor y la Embajadora de España, que tantos disgustos oca- 
sionaron á Leopoldo I, aduce el autor curiosísimos datos de sin- 
gular estima, por reflejarse en ellos las pasiones y costumbres 
de aquel tiempo. Con la muerte de la Emperatriz acaba, según 
el Sr. Villa-Urrutia, el españolismo de la Corte de Viena. «De 
España, dice, sólo quedó en Viena la Embajada; pero con tal 
autoridad y tal prestigio, que no los alcanzó mayores en los años 
en que más pudo hacerse sentir la influencia de la Emperatriz. 
Y es de notar también que las relaciones políticas entre el Go- 
bierno imperial y el español, no fueron, durante el reinado de 
doña r^Iargarita, tan amistosas y tan estrechas como llegaron á 



Margarita Mar/a, desposada con el Emperador Leopoldo /, desde Madrid 
hasta Roveredo (Tirol) e7t 1666, tomadas del Archivo de la Casa de Albur- 
querque, que confirman y completan las publicadas ahora por el Sr. Villa- 
Urrutia. — También sobre el célebre Lisola he publicado en el Boletín 
algunas cartas inéditas é interesantes. 



RELACIONES ENTRE ESPAÑA Y AUSTRIA. 223 

serlo después de la muerte de la Emperatriz, contribuyendo á 
ello en primer término, las condiciones personales de los repre- 
sentantes diplomáticos acreditados respectivamente en la Corte 
de Madrid y en la de Viena. 

Enumera el autor en el último capítulo los personajes que su- 
cesivamente desempeñaron durante este tiempo la Embajada de 
España en Viena, haciendo observar la decadencia de su pro- 
verbial influjo. El Marqués de la Fuente, el de Mancera, el Con- 
de de Castellar, no lograron captarse las simpatías del Empera- 
dor, ó por sus reiteradas cuestiones de etiqueta ó por su despil- 
farro y deudas. Con insistencia pedía Leopoldo I á España le 
enviasen un Embajador grato y prudente, siendo al fin compla- 
cido con la persona de D. Pablo vSpínoIa Doria, ]\Iarqués de los 
Balbases, que á la sazón desempeñaba el Gobierno de Milán. 
«Era nieto del vencedor de Breda y estaba casado con doña 
Ana Colonna, hija del gran Condestable de Ñapóles, hallándose 
en posesión de una gran fortuna, que le permitió más de una 
vez sacar de apuros á su Ivey y le valió el apodo de banquero 
de la Monarquía. Ni estos servicios ni los que prestó á España 
en diferentes misiones diplomáticas por su conocimiento de los 
idiomas extranjeros y su práctica en asuntos internacionales, le 
alcanzaron la influencia á que tenía derecho y que siempre es- 
torbó su origen italiano». Bien pronto, añade el autor, logró Bal- 
bases captarse el afecto y confianza de Leopoldo, hasta el punto 
de que, un bien informado historiador contemporáneo, Pufen- 
dorf, dijera del Embajador de España que era e¿ dictador de la 
Coite Imperial. Reseña, por último, la larga y enmarañada se- 
rie de negociaciones diplomáticas, basadas casi todas en el re- 
parto de la Monarquía española, en las cuales intervino, como 
colaborador del Marqués de los Balbases, su amigo íntimo D. Pe- 
dro Ronquillo, que á la sazón, á mediados de 1673, se hallaba en 
Bruselas y gozaba fama de perito en cuestiones internacionales, 
y de muy diestro en el difícil arte de negociar. Era, dice, un 
buen hombre, cortesano á la usanza antigua, mu)' atento con 
odo el mundo, aunque en extremo presuntuoso y aficionado á 
echar bravatas y grandezas. Estos juicios de Potting sobre Bal- 



224 boletín de la real academia de la historia. 

bases y Ronquillo, son como otros muchos suyos, exagerados y 
muy parciales. Muy otro es el que yo tengo formado de estos 
experimentados y diligentes Ministros, después de haber deteni- 
damente examinado su correspondencia diplomática, encontrán- 
doles siempre en extremo discretos, modestos y muy conoce- 
dores de los tiempos, de las personas y de los negocios, por 
efecto de su larga experiencia, continuos viajes y aprovechados 
estudios (l). 

En cuanto á la influencia del ^^larqués de los Balbases, ya en 
Viena, 3'a en Ximega, en París, y, sobre todo, en ^Madrid, des- 
pués de efectuado el primer matrimonio de Carlos II, fué tan 
profunda y poderosa, que nada se intentaba en materia de polí- 
tica extranjera sin consultarle previamente, siendo siempre su 
opinión la preponderante y preferida, como la más acertada y 
hábil. Todo el peso de las relaciones con los Embajadores resi- 
dentes en esta Corte, era D. Pablo Spínola quien lo llevaba; sus 
proposiciones, sus reclamaciones, sus conferencias más secretas, 
todo cargaba sobre él; y aunque no ñguraba como Ministro, él 
era el que dirigía los negocios exteriores, recibiendo de todos 
los Embajadores, Ministros y agentes españoles en el extranjero, 
sostenida y secreta correspondencia; y á él también acudían en 



(i) Cuando publique la correspondencia íntima sostenida entre Balba- 
ses y Ronquillo, se verá claramente, por sus acciones y pensamientos, 
que eran de las pocas personas dignas y sensatas que en aquellos calami- 
tosos tiempos mantenían la representación de España con el mayor deco- 
ro, acierto y nobleza, aun á costa de grandes sacrificios y penalidades. 
Véase como pequeña muestra el opúsculo que hace muchos años publi- 
qué con el título de Misión secreta del Embajador D. Pedro Ronquillo en 
Polonia (1674) segi'in sus carias origiíialcs al Marqués de los Balbases, Em- 
bajador en la Corte de Viena. 

Estando Ronquillo de Embajador de España en Londres durante la 
revolución de 1688, se señaló tanto por los servicios que prestó á los ca- 
tólicos, que varias veces vio su vida y la de sus dependientes de la Em- 
bajada seriamente amenazada; y habiendo tenido que escapar de la casa 
que habitaba, porque se le buscaba con odio y encarnizamiento, el par- 
tido revolucionario se la saqueó y quemó, desapareciendo así su rica y 
escogida librería, íormada á costa de grandes desembolsos en sus íre- 
cufentes viajes, su colección de antigüedades y muchas preciosidades ar- 
tísticas. 



LÁPIDAS HEBREAS Y ROMANAS. 22 5 

■demanda de mercedes, ascensos y pagas, como aquel por cuyas 
manos pasaba todo. 

Con la firma del tratado de alianza de Rokycan por Ralbases 
y Ronquillo con el Canciller Hocher en 28 de Agosto de 1673; 
y con la salida de España del ligero y excéntrico Potting, muy 
ventajosamente sustituido por el (Jonde de Harrach, termina su 
estudio el Sr. \'illa-Urrutia. Por la reseña sumaria que de él 
hemos hecho, se advierte, desde luego, la importancia del asunto; 
la habilidad y maestría con que el autor, tan reputado diplomá- 
tico como celoso Ministro de la Corona, lo ha desarrollado; el 
servicio que á nuestra historia ha prestado ilustrando uno de sus 
más obscuros períodos, y la segura esperanza que á todos hace 
concebir este libro, de que su autor, no durmiéndose sobre sus 
laureles, nos brindará pronto con otros tan valiosos y estimados 

como éste. 

A. Rodríguez Villa. 



III 
LÁPIDAS HEBREAS Y ROMANAS 

Mahón. 

En otro Informe ( i) dije lo que me constaba sobre la inscrip- 
ción hebrea de esta ciudad, así por lo tocante al sitio de su 
primer hallazgo, como á sus diferentes poseedores y á la publi- 
cación de que fué objeto en Barcelona por parte de D. Esteban 
Paluzio y Cantolozella. Nuevos datos añadiré. 

I. Apunte autógraío de D. Joaquín María Bover, en ]a Biblioteca de la 
Academia, sala 12, estante 18, legajo 56. 

El autor de este apunte ofrece á los ojos del lector una copia 
imperfecta del texto hebreo (2), que expone así: 

«Esta inscripción, grabada en mármol, la posee original el 
Dr. D. Antonio Ramis y Ramis, vecino de Mahón. Segíín nos 

(i) Boletín, tomo xlviii, págs. 163-167. 

(2) Reemplaza varias letras del original por otras similares, y algunas 
omite. 

TOMO XLVUL 15 



226 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

escribió nuestro desgraciado (l) amigo y corresponsal el P.Juan 
Artigues, catedrático de árabe en el Colegio imperial (2), en carta 
de 12 de Octubre de i8ji^ no está en lengua hebrea pura, sino en 
hebreo vulgar ó en caldaico-siro, según se hablaba en tiempo 
de Jesucristo. El expresado P. Artigues le dio (3) la versión que 
pusimos en la pág. loi de nuestras Noticias histórico-topográ- 
ñcas; para la cual se valió de buenos diccionarios árabes, he- 
breos y caldaicos, y de las noticias de un amigo que entendía la 
lengua siriaca; quien creía que aquellos caracteres eran de una 
memoria del sepulcro de los macabeos, apoyándose en las des- 
cripciones del Museo Hebreo-Samaritano del Sr. Bayer.» 

2. Bover, Noiicias histórico-geográftcas de la isla de Mallorca, pág. 101, 
nota. Palma, 1836. 

«Entre las muchas preciosidades del arte y de la naturaleza 
de que se compone el escogido Museo de nuestro amigo y 
corresponsal el Dr. D. Antonio Ramis y Ramis, vecino de Mahón, 
en Menorca, se cuenta un trozo de mármol con una inscripción 
hebrea, que en sentir del memorado P. Artigues, puede ser una 
memoria del sepulcro de los macabeos, por la veneración que 
tuvieron los hebreos á esta ilustre familia, batiendo medallas y 
levantando otros monumentos en su honor. La versión latina de 
esta misma inscripción, que nos comunicó el referido P. Artigues 
en 12 de Octubre de 183 1, dice así: 

SIGNUM SEPULCHRALE. 
EX FORNICE SEPULCHRI SUME ALTITUDINEM EIUS. 

MENSURA CABI EST EIUS LONGITUDO, 

FUNDAMENTUM EST VACUU.M EIUS. 

EX ALTITUDINE QUINQUÉ PEDES. 
LEX lUSTITIAE ET MISERICORDIAE (eIUS VEL EORUM) 

SICUT MONTES FUIT PROPTER DEUM 
QUI CONVERTIT GENITUM EIUS ( VEL ILLORUm).» 



(i) Asesinado en Madrid el día 17 de Julio de 1834. 

(2) De Madrid. Véase el artículo biográfico que le consagró el autor de 
este apunte en su Biblioteca de escritores Baleares, tomo i, pág. 48. Pal- 
ma, 1868. 

(3) A la inscripción hebrea. 



LÁPIDAS HEBREAS Y ROMANAS. 22? 

No tuvo en cuenta las siglas, ó abreviaturas del original, el 
autor de esta traducción; y así salió ella disparatadísima. 

Buñola. 

En Mallorca, confina esta villa del partido judicial de Palma 
al N. con Soller, al E. con Alaró y al O. con Valdemosa. Entre 
sus predios sobresale el de Alfavia por su interés artístico é his- 
tórico, donde existía una inscripción árabe que tradujo el refe- 
rido P. Artigues, y otra que se creía, fuese árabe, pero que en 
realidad era hebrea, según lo atestiguó Bover en 1 836 y en su 
ya citada obra Noticias histórico-topográficas de la isla de Ma- 
llorca^ págs. 99-101: 

«Otra inscripción existía en 1815 en una de las habitaciones 
bajas de la casa de Alfavia que, al copiarla el célebre anticuario 
D. Francisco Whater, teniente coronel de suizos, consideró que 
era algún monograma efímero é insignificante, como él mismo 
lo dice en sus Memorias manuscritas que tenemos á la vista. 
Aunque veneramos muchísimo el mérito de aquel erudito numis- 
mático, cuyas luces reconocemos por muy superiores á las nues- 
tras, no podemos dejar de manifestar que los caracteres de la 
Alfavia, que seguramente le fueron desconocidos, son un Tzade, 
un Capk, un Aleph y un Shin del 'alfabeto caldeo; y, por consi- 
guiente, la inscripción está en hebreo vulgar ó en caldaico-siro, 
según se hablaba en tiempo de Jesucristo. Sin embargo, no aven- 
turaremos nuestra opinión acerca de este monumento, á pesar 
de que hemos visto otros de sii clase en esta isla y en la de 
Menorca.» 

A la Comisión de Monumentos de las Baleares no será difícil 
enterarnos de lo positivo que indican semejantes apuntaciones. 

Gerona. 

En esta ciudad, á mediados del año 1874, se extrajo de la casa 
número lO de la calle de Saccimor una lápida sepulcral hebrea, 
que mide 43 cm. de alto por 28 de ancho. Llevada al Museo 



228 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Arqueológico, del que era entonces Director D. I^Lnrique Clau- 
dio Girbal, este buen amigo se apresuró á enviarme copia, que 
luego publiqué en la Revista histórica-latma, con dos errores de 
traducción, que debo rectificar. La inscripción dice asi: 

p2s pv p2 apSn 

Este es el túmulo de la noble N'Estelina, mujer del ilustre y excelso 
En Bonastruch José. Sea la porción hereditaria de ellos en el huerto del 
Edén. Amén. 



Según aparece del Libro de los apotegmas de sabios, escrito 
por Judá Bonseñor (l), los antiguos vocablos catalanes bonas- 
truch y dcsastnuli equivalen á los castellanos bienaventurado y 
malaventurado, franceses bienheureux y malheureux. Astruch, 
ó estrncJi, ó struch, como el francés heureux, se toma en buen 
sentido, al revés del antiguo castellano astroso. 

En Bonastruch es nombre propio de persona que en caste- 
llano significa Don Buenaventura, así como N'Estelina, el dimi- 
nuti\o de Ester, precedido de Doña. En las escrituras hebreo- 
jurídicas de Gerona y de Castellón de Amptiria, que publicó y 
tradujo Mr. Loeb, halla buena explicación la presente lápida (2), 
y de rechazo se ilustran las cuestiones que suscita el verdadero 
nombre (3) del Rabí gerundense Bonastruch José, cjue tanto se 
distinguió en el congreso hebreo-cristiano de Tortosa, presidido 
por el antipapa Benedicto XÍII ó Pedro de Luna enl4l3. Obser- 



(i) Jahuda Bonsenyor, Libre de páranles e díis de savis e filosofofs, los 
proverbis de Salomó, lo libre de Cató, ara fets estampar complets per 
primera vegada ab un prólech y documente per en Gabriel Llabrés y 
Quintana, pág. 48. Palma de Mallorca, 1899. 

(2) Boletín, tomo viii, pigs. 51-58. 

(3) ídem, pág. 51, nota 4. 



LÁPIDAS HEBREAS Y ROMANAS. 229 

varé, no obstante, que el nombre En Bonastruch en hebreo se 
representa por el epitafio con arreglo á la pronunciación 
catalana 

al paso que los instrumentos jurídicos suavizan la última con- 
sonante (g) trocándola en g. 

Barcelona. 

Además de las numerosas inscripciones hebreas que atesora 
el Museo arqueológico provincial de Barcelona y cuya reseña ha 
de ser objeto de otro Informe (l), he de limitarme hoy á las que 
en aquel recinto no figuran. 

I. — Perdidas; pero registradas y explicadas por Matías Fede- 
rico Beck en el tomo xxxiii del Thesaiints antíquítatwii Sacra- 
rum, colección de Blas Ugolini (2). 

I. — En el huerto de una casa, donde residía D. Francisco 
Pérez Bayer (3), calle de Tallers. Decíase traída de Monjuí. 

1") 13^12 

Mestre Vidal (?) Bonafós. Sea su memoria en bendición. 

Beck tradujo: Dominatio inca in vianu Del. In abtindantia sit 
memoria eius. Las dos siglas, que dan remate al renglón final y 
significan juemoria eius in benedictione, habrían debido advertirle 
que los vocablos precedentes expresan el nombre del difunto y 
su categoría de doctor ó maestro, probablemente en Medicina. 
Bonafós fué apellido muy usado por los hebreos de la Corona de 
Aragón, Significa Buen- Alfonso, y se compone á la manera de 

(i) Los calcos de ellas, enviados por el Director del Museo, D. Anto- 
nio Elias de Molins, remití á ]\h-. Isidore Loeb. La muerte, sobrado pre- 
matura, de tan preclaro maestro, no le consintió publicarlas y dar cima á 
un estudio, digno de su consumada pericia. 

(2) Venecia, 1744-1769. 

(3) En 1755 í'J^ nombrado por Fernando VI canónigo de Barcelona, 
donde residió poco tiempo. 



230 boletín de la real academia de la historia. 

Boii-Astnich, Bon-Seriyor, Bon-Hom^ Bon-Jiiheii, etc. Acerca de 
un Vidal Bonafós ebn-Lcbí, ó Levita, que floreció hacia el pro- 
medio del siglo XV en Zaragoza y sería div^erso del que suena en 
el presente epitafio, ha dado cuenta Graetz en el tomo viii de 
Historia de los judíos, págs. 412-415. No veo dificultad en que 
Vidal se haya escrito Bidal., porque también Levi se escribió 
Lebí^ y además cabe suponer que el copiante transformase en 
betk el vati de la piedra original, desgraciadamente perdida. 

2. — En Monjuí, á mano izquierda del camino que sube al 
castillo éntrente de la viña del Sr. Costa. 

mipn Dipn Ssini Sy qtS^ 
aW¿ risn^S 'ps 'iS n:*¿'2 ^us: 

Paz sobre Israel! Lugar de la sepultura del generoso rabí Isaac, hijo de 
Abrahán Haleví. Falleció en el año 32 de la Era menor de la Creación del 
mundo. 

Este año hebreo corrió desde el 7 de Septiembre de 1 27 1 
hasta el 26 de Agosto de 1272 inclusive. 

La traducción que hizo Beck está bien (l), pero no la copia, 
porque en el centro del renglón 3.° mudó el// en man. 

3. — En casa del Marqués de Llió, callo de Moneada. De- 
bía proceder del mismo paraje del Monjuí, donde estuvo la ins- 
cripción precedente: 

['-I "¡I jbn '1 m'i2p nii'a 
[t)2vi ')]'aT¡2 'i'i*'"i iiSn anua 

Estela sepulcral de Rabí Janán, hijo de Rabí Abrahán Haleví, guárdelo 
su Roca y su Redentor. Falleció en el año 5066 de la Creación. 

Este año hebreo discurre del 20 de Septiembre de 1305 al g 
de Septiembre de 1306. Janán sobrevivió 32 años á su hermano 
Isaac. 

(i) <Pax super Israel. Locus sepulcri nobilis R. Isaac, filü R. Abraham 
Leví. Mortuus est anno 32 juxta supputationem minorem Creationis 
mundi.» 



LAPIDAS HEBREAS Y ROMANAS. 23 I 

He calculado los suplementos del renglón primero y del 
segundo por las distancias simétricas. En el remate visible del 
primero, transcribió Beck 

... :m 

preguntando si por ventura debía entenderse Raquel, esposa de 
Abrahan Haleví. No puede ser, si ha de conservarse el nun que 
sigue al jcth. Las siglas del renglón segundo están sacadas del 
salmo hebreo XIX, v-ersículo 9. 

4. — Epitafio de Don Salomón Gracián, hijo de Moisés, hijo 
éste de Shaltiel, y éste de Zerahia, fallecido en el año 5067 de 
la Creación (lO Septiembre 1 306-28 Agosto 1307). La copia 
publicada por Beck es harto defectuosa ; y la corregiré á la 
vista del epitafio del platero D. Lubel Gracián, hermano de este 
célebre doctor y escritor, que existe original en el Museo arqueo- 
lógico de Barcelona. 

Acerca del presente Salomón Gracián y de su contemporáneo 
el Maestro Vidal Botiafós, residentes ambos en Barcelona, nos 
ha conservado interesantes noticias N'Astruch de Lunel, sobre- 
nombrado Abba Mari Haj^yarjí, en su obra famosísima Min- 
jath Qiicnaoth, importante para el estudio histórico déla filosofía 
Aristotélica, hebreo-hispana, en los siglos xni y xiv. 

Beck no registró la siguiente, que en balde he buscado durante 
mi última excursión á Barcelona. 

5. — En la calle de la Riera de vSan Juan, junto á la puerta de 
la iglesia de Santa María Magdalena, en su pared exterior, en un 
sillarejo de la hilada, elevada un estado sobre el nivel del suelo, 
se leía un vocablo hebraico, que por indicación de D. Mariano 
Aguiló vi y copié en ly de Noviembre de 1 87 5* Desapareció, 
no mucho después, al demolerse el templo. 

Este sillar niedía un decímetro de ancho por dos de largo. 



gloria 



232 



boletín de la real academia de la historia. 



Un año antes, en 12 de Noviembre de 1874, recorrí el sitio 
de Monjuí, donde estuvo el cementerio hebreo; y en el seto de 
las zabilas que junto al camino limitan el campo santo, profa- 
nado en 1 39 1 y en 1 492, divisé, removí y copié los siguientes 
fragmentos de piedras sepulcrales, lastimosamente perdidos (l). 

6. — Sillarejo cuadrangular, ancho 2, alto I decímetro. 



[... 'i ni] 



□lia n 



ha 



... Doña María, hija de Rabí... 

Combinando este fragmento con el anterior se llega á la lec- 
tura de un epitafio, semejante al toledano 3 de Luzzatto, jDor su 
giro gramatical y alusivo al versículo 16, capítulo XI del libro de 
los Proverbios: «.Mulier gratíosa inveniet gloriamy^. 

l'ocándose con este fragmento, bajo las pencas de una gran 
zabila, se veía otro del mismo tipo caligráfico, espesor y calidad 
de piedra, que marcaba la fecha de la defunción de María; y es 
el siguiente: 

7. — Ancho 13; alto 20 centímetros. 



bnn 



[2...1 



Falleció en el día... del mes de... año cinco mil sesenta [y 
creación del mundo. 



de la; 



La fecha estuvo comprendida entre los años 5060 y 5069 in- 
clusive de la Creación, ó entre 1 299 y 1310 déla era cristiana^ 
8. — Fragmento en forma de cuña, ancho 21 centímetros. 

n] fSn ) [;yisn ^a ...] 



(1) Véase el tomo xvii del Boletín, pág. 199. 



LÁPIDAS HEBREAS Y ROMANAS. 233 

Este vocablo, sacado del Génesis (XXXI, 52) debía leerse en 
el primer renglón del epígrafe. 

Otras inscripciones enteras, ó casi enteras, con estos fragmen- 
tos se mostraron en dicho sitio, que han sido llevadas al Museo, 
y por esto no las pongo aquí. Una de ellas, importantísima, es 
la sepulcral de Rubén ben Todrós, que falleció en el mes de 
Siván del año 5066 de la Creación (I4 Mayo- 1 2 Junio 1306), 
siendo de edad avanzada, y tomo viva parte en la gran polémica, 
talmúdico-filosófica, historiada por Abba Mari. 

II. — Inscripciones existentes dentro de la ciudad y fuera del 
Museo. 

9. — La de la calle de Marlet, número I, en la fachada de la 
casa (l). Véase el tomo xvi del Boletín, pág. 446. 

10. — Reducidas á tristes fragmentos de lápidas sepulcrales, 
muchas inscripciones expuestas á la humedad corrosiva, ú ocul- 
tas debajo del musgo, esmaltan las hiladas de la alta pared, que 
forma el ala izquierda del atrio exterior de la iglesia de Santa 
Clara, hacia el centro de la calle de los Condes de Barcelona. 

No obstante el deterioro de todas ellas y su abandono, algu- 
nas todavía quedan reconocibles. 

Altura de un estado sobre el nivel del suelo. A mano derecha 
del espectador. 

10-13. — ^Sillares de piedra blanca: 



") 


... r\y2'^'S 


b) 


"IÍ31 


c) 


^r\ 


d] 


la^n 



La misma altura, á mano izquierda: 



(i) Al ir á entrar este pliego en prensa, he recibido de D. Joaquín 
Montal y Biosca, ilustrado fabricante de Barcelona, el ejemplar fotográ- 
fico de tan bella inscripción, que será reproducido y discutido en el pró- 
ximo cuaderno del Boletín para demostrar que su postrera sigla puntua- 
da no es ke, sino thaii, y que su fórmula ritual procede del versículo 13 
del salmo hebreo XXV. 



234 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

14-15. — Sillares de color pardo. 

^^ 

Más arriba: 

16. — Sillar cuyas letras están volcadas de arriba abajo 

17. — Grandes letras. 



A) 

{ 

18. — -Tamaño común. 



ns 



19. — Tamaño menor. 

;■) mi*; 

El aparejo de la pared es antiguo, y se puede calcular que la 
construcción data del tiempo en que el rey D. Martín de Ara- 
gón (f 31 de Mayo 1420) amplió y reformó aquella parte de su 
palacio, mejorando el tincll., ó salón del trono, que es hoy la 
iglesia de Santa Clara. El horrible estrago del Cali áe Barcelona 
(5-10 Agosto 1391), que nos ha descrito un testigo ocular (l), 
hubo de repercutir en las tumbas y piedras epigráficas del ce- 
menterio de Monjuí, bárbaramente destrozadas y condenadas á 
uso profano. 

Uno de los pocos judíos barceloneses, que sin abjurar de la 
Ley de Moisés lograron evadirse de la matanza (2) fué Salomón 

(i) Boletín, tomo xvi, págs. 433-435- 

(2) tllli, qui renuebant baptizar!, interficiebantur per vicos et plateas; 
ita quod illa die et sequenti fuerunt bene CCC judei et amplius interfec- 
ti, spoliati et depredati; ... et sic per VI dies duravit interfectio judeorum 
prout reperiebantur.» Compárense los diplomas del rey D. Juan I, inser- 
tos en el tomo vi, págs. 436-443 de la Colección de dociimaitos del archi- 
vo general de la Corona de Aragón, por D. Próspero de Boíarull. Barce- 
lona, 1850. 



LÁPIDAS HEBREAS Y ROMANAS. 235 

Gracián, biznieto quizá de aquel su homónimo doctísimo cuyo 
epitafio cité bajo el núm. 4, y nos ha conservado Beck. Lo prue- 
ba el documento siguiente: 

Barcelona, 20 Enero de 1395. Carta de seguro, inédita, que otorgó el 
rey D. Juan I de Aragón en íavor de D. Salomón Gracián. — Archivo gene- 
ral déla Corona de Aragón, Registro 1.909 ( G>-atiaf7im ^o Johannis, 1), 
íol. 214 recto y vuelto. 

Pro Salamone gracia Judeo. 

Nos Johannes dei gracia etc. Supplicantibus inde Nobis humi- 
liter quibusdam familiaribus et domesticis nostris, et consencien- 
tibus quibusdam creditoribus tui, Salamonis graciani judei bar- 
chinone, Tenore presentis, guidamus et assecuramus in nostra 
bona fide Regia te dictum Salamoncm, qui in dcstniccione calli 
judaici barchinonc fuisti dampnificatus non modicum, de ómni- 
bus et singulis contractibus et obligacionibus, per te nomine 
proprio, vel fideiussorio, aut alias, usque in diem presentem fac- 
tis quomodolibet scu firmatis, ita quod pretextu quorumvis con- 
tractuum seu obligacionum judicialium per te hucusquc, ut pre- 
dicitur, firmatorum et factorum, aut aliquarum penarum pecu- 
niariarum vel aliarum in eis vel aliquo eorum apportatarum du- 
rante presente guidatico, quod durare volumus per unum an- 
num a data presentis continué sequturum et postea quousque 
illud revocaverimus, que revocacio tibi personaliter intimari, 
vel per Civitatem barchinone voce preconis publicari habeat; et 
post ipsam revocacionem per unum mensem tune continué nu- 
merandum non possitis ex officio vcl ad partís instanciam per- . 
sonaliter capi, detineri, arrestari, impeti, conveniri aut deman- 
dari, nec in persona tua ullatenus molestari, quinimmo possis iré 
esse et stare et morari por totam terram et dominacionem nos- 
tram, et ab inde recedere, salve pariter et secure durante guida- 
tico supradicto. 

Nostre tamen intentionis existit quod, non obstante presentí 
guidatico, in bonis tuis possit ad creditorum tuorum instanciam 
fieri execucio, ut suadebunt jus et racio, ac si presens guidaticum 
a nostra Curia nullatenus emanasset. 



236 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Mandantes per eandem expresse et de certa sciencia univcr- 
sis et singulis Gubernatoribus, vicariis, baiulis ac terceriis Cu- 
riarum ccterisque universis et singulis olficialibus nostris, prc- 
sentibus et futuris, ad quos spectet eorumque locumtenentibus, 
sub nostre iré et indignationis incursu ac pena mille florenoruní 
auri nostro Erario irremisibiliter applicandorum, quatinus guida- 
ticum nostrum huiusmodi tibi, dicto Salamoni, firmiter teneant 
et observent, ac teneri et observari faciant, et non contraveniant 
nec aliquem contravenire permittant aliqua racione sen causa; 
eis et eorum cuilibet, ad cautelam, faciendi contrarium abdican- 
tes omnimodam potestatem. 

In cuius rei testimonium hanc ñeri et sigillo nostro jussimus 
comuniri. Data Barchinone, vicésima die Januarii, anno a nativi- 
tate domini Millesimo CCC° Nonagésimo Quinto. 

Rex Joijiamics). 

Dominus Rex mandavit michi bonanato egidii. Vidit eam 
Regens cancellariam, qui dixit posse expediri. ídem. 

Contrasta esta carta de amparo con la que el mismo Rey ha- 
bía concedido [2] Febrero 1 392) al escultor y arquitecto Jaime 
Desmás, acusado de haber tomado parte en el robo y saqueo 
del Cali de Barcelona: «de disraubacione ... bonorum judeorum 
civitatis Barchinone, his diehiLS titrpisshne facía debito honestatis 
abjecto, coram Nobis delatus». Destruida legalmente la primitiva 
aljama (lO Septiembre 1 392), otra se creó (2 y 3 Octubre del 
mismo año); pero tan mezquina, que sus individuos no llegaban, 
ni con mucho, á doscientos. Asignóseles la antigua sinagoga sita 
en la calle de Sanahuja, que pronto se trocó (23 Junio 1 395), ;í 
petición de cinco conversos (l), en iglesia de la Santísima Trini- 
dad, y es ahora parroquial de San Jaime. Allí, como en las sina- 
gogas de Córdoba, Toledo, Zaragoza y Gerona, brillaron magní- 
ficas inscripciones, que ojalá se descubran. 



(i) cArnaldus Macana de thesauraria nostra; et Ludovicus de Junque- 
riis, Petrus de Podiolo, Franciscus de Pedralbis, medid fisici; ac Bernar- 
dus de Pinos; noviter ad catholicam fidem conversi.» 



LAPIDAS HEBREAS Y ROMANAS. 237 



Prats de Rey. 

Esta villa (l) nobilísima del partido de Igualada en la provincia 
de Barcelona, había manifestado su antigüedad romana y su ca- 
•lidad de municipio afiliado á la tribu (Jialeria por medio de cincti 
inscripciones, reseñadas por Hübner bajo los números 4.479" 
4.483. En los postreros años del siglo xviii las dio á conocer al 
mundo sabio I). Erancisco Mirambell y Giol, erudito párroco 
de Sesglayolas, población confinante de Prats; el cual, por este 
y por otros méritos, fué nombrado Correspondiente de nuestra 
Academia en 10 de Diciembre de 1819. Hasta el año presente 
de 1905, las cinco lápidas epigráficas, que son de mármol del 
país, han permanecido, parte debajo de dos altares y parte en 
las afueras del templo parroquial, donde las reconoció el señor 
Mirambell y las coloca Hübner. Por disposición acertadísima del 
obispo diocesano, el actual cura ecónomo de Prats, I). Juan 
Camprodón, las ha trasladado al pequeño atrio exterior formado 
por la puerta lateral de la iglesia, con tan buen éxito, que al 
arrancarse la piedra núm. 4.483, ha demostrado ser opistógrafa, 
ó escrita en su anverso y reverso. Aserrado este mármol de 
arriba abajo por la mitad lateral, ha producido dos lápidas, que 
figuran ya con las demás en el atrio sobredicho. De todas ellas 
me ha enviado dibujos y notificado exactamente las dimensio- 
nes el Sr. Camprodón en carta del 1 3 del corriente. 

La nueva inscripción ha sido objeto de dos artículos, escritos 
y publicados por D. José Gudiol y Cunill en el periódico de 
Vich, titulado Gazcta Montanyesa, números del 31 de Enero y 
21 de Febrero. A mi ruego, el Sr. (ludiol ha hecho un v-iajc á 
Prats, para sacar fotografías de las inscripciones y suministrarme 
algunos datos, no poco útiles. 

Hübner, 4.479. — Alta 0,90 m.; ancha 0,55. 



fi) Nómbrase «vila des Prats de Sagarra^> en un documento del año 
1359- 



238 



boletín de la real academia de la historia. 




C{aid) Vibio Lupe reo I III v'irid) mun/c/p/\ i) S/¡^arrens{is) C\aius) Vi- 
b'riis Latro filius. 

A Cayo Vibio Luperco cuatórviro del municipio Sigarrense erigió este 
monumento Cayo Vibio Latrón su hijo. 



Esta lápida y la siguiente se hallaban debajo de la mesa del 
altar mayor de la iglesia. El colegio cuatorviral, al que pertene- 
cía Luperco, se componía de dos duúmviros ó alcaldes, un edil 
y un cuestor ó tesorero. Presidían al Ordo ó al concejo de los 
decuriones. 

El tipo de letra es de la segunda mitad del primer siglo. 

Hübner, 4.480. — Alta 0,87 m.; ancha 0,5o. El espesor, así 
como el de la precedente, mide unos dos palmos. En el renglón 
3." hay ligatura de TR. En el l.° y en el 2.° las letras finales se 
espacían y contraen, con el objeto de que los vocablos guarden 
alineación icrual ó simétrica. 



LAPIDAS HEBREAS V ROMANAS 239 

I V N I • A • E 

S E V E R ' N ^ 

C* VIBIVS- LATRO 

MATRI 

Jii7iiae Severina. C(aius) Vibius Latro matri. 

A Jimia Severina, su madre, erigió Cayo Vibio Latrón este monumento. 

El piadoso hijo que erigió á sus padres estas dos lápidas en 
Prats de Rey, ejerció en Tarragona elevados cargos del sacer- 
docio y del municipio. ' 

Hübner, 4. 481. — -Alta 0,39 m.; ancha 0,51; gruesa 0,04. Le- 
tras del tiempo de Trajano (l). 

C • ANNIVS • C • F • GAL 

PROCVLVS 
SIBI • ET • PORCIAE • RES 
TITVTAE • VXORI • OPT 

ET • S VIS . 
H • M • H • N • S • 

Ciaius) Annitis Ciaii) fijlius) Gal{eriá) Procuhcs et Porciae Restiinlac 
iixori opt[ima¿) et suis. H{pc) m{onumeiitiím'] ¡i{eredern) n{pit) s{equebir^. 

Cayo Annio Próculo, hijo de Cayo, de la tribu Galería, hizo esta sepul- 
tura para sí, para su mujer Porcia Restituta y para los suyos. Este monu- 
mento no ha de transmitirse por título de herencia. 

No imprimió esta inscripción el historiador Francisco Masdeu; 
á quien el Sr. Mirambell, con fecha del 31 d* Octubre de 1 798, 
notificó el descubrimiento. Decíale (2) que «fué hallada en oto- 
ño de 1/95 por D." Joseph Sola, vecino de la villa de Prats del 
Rey, con ocasión de haberla desenterrado las corrientes de las 
aguas, en la orilla del riachuelo llamado Morisco^ cerca de los 



(11 Véase Hübner, Exempla scripturac cp'r^raphicae latlnac, números 
430-432. Berh'n, 1885. 

(2) Sus cartas autógrafas á Masdeu, se conservan en el archivo capitu- 
lar de la catedral de Vich, sección titulada «Papeles varios del canónigo 
Ripolh. 



240 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

muros de la villa, un poco más abaxo del puesto en que cruza 
aquel riachuelo con el camino público que va á Barcelona, don- 
de permanecen vestigios de haberse extendido hasta allí la po- 
blación romana». Un día antes, es decir, en 30 de Octubre de 
1798, la preciosa lápida se había incrustado en la pared del fron- 
tispicio de la casa parroquial, donde ha estado fija hasta el mes 
últimamente transcurrido. El primero que la publicó no fué el 
P. Villanusva (l), sino el mismo Sr. Mirambell (2), habiéndola 
hecho de antemano presente á nuestra Academia por comunica- 
ción manuscrita de D. Carlos González Posada (3), fechada en 
18 de Marzo de 1804. 

La indicación del sitio, fecha y circunstancias en que se halló, 
cxtranmros de la villa y en su sitio natural ó primitivo, esto es, 
al lado de una antigua AÍa romana, demuestra que las cuatro 
restantes también se descubrirían dentro del término de Prats, y 
quizá en el centro de la \'illa, al ampliarse ó reconstruirse el 
templo parroquial, como aconteció en Badalona. 

Hübner, 4.482. — -Alta 0,80 m.; ancha y gruesa 0,59. Tiene 
recortada la cenefa superior del marco. Siglo iii. 

c- //////// Lio 

A". A N S V E T o 

PATRl 

COR N E L ' A 

C VPITA 

C[a¿ó) [Corne]lio Mansueto paíri Conidia Cupita. 

A Cayo Cornelio Mansueto erigió este monumento su hija Cornelia 
Cupita. 

El codearse en un mismo renglón las letras de mayor y de 
menor tamaño, por manera anormal, ó contra el buen gusto 



(i) Viaje liierario d las iglesias cíe España, tomo vi, pág. 118. Valen- 
cia, 1821. El P. Villanueva, al publicarla, reconoció que en 1806 había re- 
cibido el dibujo de ella, comunicado por el Sr. Mirambell. 

(2) Anocajeni, o' Alfabeto 7-eformado, lámina final. Manresa, 1813. 

(3) Biblioteca de la Academia, sala 12, estante 18, legajo 56. Consta de 
su recepción en el acta de la sesión del 13 de Abril de 1804. 



LAPIDAS HEBREAS V ROMANAS. 



241 



epigráfico, lo notó D. Marcelo Macías (l) en una lápida de As- 
íorga contemporánea de la presente. 
Hübner, 4.483.— Alta 0,96; ancha 0,4o. 





C{aIo) Liciiiio C{ai!) f{tl¿o) Gal{eria) Siloiii C{aius) Licinius Patenms 
patri ex testamento. 

A Cayo Licinio Silón, hijo de Cayo, de la tribu Galeria, erigió esta me- 
moria su hijo Cayo Licinio Paterno en virtud de su testamento. 



Antes que viese esta inscripción, sospechó el Sr. Gudiol que 
fuese grabada en el bello mármol que la contiene, por haber sido 



(i) Boletín, tomo xlvii, pág. 479. 

TOMO XLVIIL 



16 



242 boletín de la REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

éste objeto de execración y desechado para ignominia del em- 
perador Maximiano Herculio en el año 308 (l). Mas para bien 
juzgar no hay como ver; y así es que, atendiendo á la paleogra- 
fía, el doctísimo Autor de la Arqueología Sagrada catalana (2) 
ha dejado por ese lado la verdad en su punto (3). Los ejempla- 
res fotográficos de las dos inscripciones en cuestión, que el se- 
ñor Gudiol ha sacado, y que aquí se exhiben manifiestan abier- 
tamente que el cipro marmóreo se labró con su letrero funeral 
de Cayo Licinio Silón á fines del primer siglo, ó á principios del 
siguiente. Xo es mara\'illa que imperando Galieno (años 253-268), 
ó poco después, el municipio Sigarrense se \-iese gra\'emente 
aquejado de las guerras civiles, pestes horrendas é invasiones de 
bárbaros que asolaron á nuestra España y en especial á la Ta- 
rraconense, cuyo cuadro lúgubre con vivos, mas no exagerados 
colores, trazó y retrató Paulo Osorio (4). Las vías públicas, de 
continuo estragadas y provisionalmente reparadas durante aquel 
período lamentable, reflejan por medio de sus miliarios la profa- 
nación V el abandono, cuando la destrucción, de que serían ob- 
jeto cerca de las poblaciones tantos y tantos monumentos se- 
pulcrales, que adornaban las aceras; entre los cuales, á no du- 
darlo, el presente figura. 

Desaparecida, ó extinguida en Prats al cabo de dos siglos, la 
familia de los que podían reclamar á título de propiedad ese cipo 



(i) «Aixo'ns podría indicar que aquest epígrafe íou arreconat al poch 
temps d'esser escrit y que aleshores un particular en vista de l'hermosu- 
ra del marbee qu'es blanch, ab una gran taca vermellenca, Taprofitaria 
per grabarhi una inscripció dedicada a la memoria de son pare, puix que 
ja hem indicat que tal inscripció (la imperial) 'n tenia un altre a la part 
que fins ara li era oposada en el bloch marmori.> Artículo del 31 de Ene- 
ro de 1906. 

(2) Un volumen en 4.°, págs. 644. Vich, 1902. 

(3) «Per íer aquesta dedicado al emperador Maximiá ais darrers anys 
del segle iii o principes del segle iv s'aprofitá un vell cipo íunerari de 
Cay Licini que per l'hermosura de las lletres y fins per la bella redacció 
no pot ferse posterior al segle 11, resultant que la inscripció honoraria del 
emperador, obra del comú segarrench, vinguc a ocupar la fag posterior 
d'un monument sepulcral particular que ja no tindria qui 1 reivindiques.- 
Artículo del 21 de Febrero. 

(4) Historia riim, lib. vii, cap. 23. 



LÁPIDAS HEBREAS Y ROMANAS. 



243 



marmóreo, resultó, naturalmente, que la Corporación municipal 
pudiese disponer y aprovecharse de él para otros usos. Adosado 
por su antigua cara epigráfica á una pared del foro para que sir- 
viese de pedestal á una estatua, ó incrustado en un tosco arco 
triunfal, pudo recibir en su faz trocada ya de postrera en delan- 
tera, y con efecto recibió la inscripción siguiente: 




IMT • C^S • M • AVREUO 
V A L • M A X I M I A N o • 
P' F- INVICTO* AVG • 
PMAX ; TRIBF-PA-TER 
P • PROCONSVLI 
ORDO'SEGARREN 
SIS'l-S 



244 boletín de la real academia de la historia. 

Los dos primeros renglones están picados, como acontece á 
otra lápida (Hübner, 4. 097) del mismo emperador en Barcelona. 
Fueron picados en el año 308, como bien' lo advierte el señor 
Gudiol (I). 

En el renglón 4.°, la llamada de los tres puntos entre MAX 
y TRIB no es casual, sino adrede puesta con el fin de pre^•enir 
el ánimo del lector contra la lectura errónea de PA • TER al fin 
del propio renglón, que fué invertido por distracción ó incuria 
del grabador, y debe leerse TER • PA. 

Im(ei-atori) C(Bs{ar¡) Al(ai-co) Aurelio Val(erio) Maximiano, p(io) 
f(elíc¿) invicto ang{u5to), p{ontifici) max(imo), trib{UHiciae) p(otestatis) fer; 
pa(tri) p(atriae), proco7isuli, Ordo Segarrensis i(mpeiisa) s(iia). 

Al Emperador César Marco Aurelio Valerio Maximiano, pío, feliz, in- 
victo, augusto, pontífice máximo, revestido de la tribunicia potestad por 
tercera vez, padre de la patria, procónsul, costea y dedica este monu- 
mento el Concejo de Segarra. 

El año de esta inscripción es el 287 dej. C; en el cual Maxi- 
miano Herculio contaba el tercero de su tribunicia potestad y el 
primero del consulado. Este está envuelto, ó suficientemente 
marcado por aquél y por la dignidad de procónsul; y así es que 
en la inscripción no se nombra el consulado (2). 

No faltará tal vez quien dé por apócrifa esta inscripción, ó por 
sospechosa de falsedad. Abogan por su autenticidad la paleogra- 
fía y lo tachado de los dos primeros renglones, difíciles de imi- 
tarse con tanta perfección por mano ale\'Osa, La misma natura- 
leza de los errores de redacción, ó lo anormal de dos ó tres giros 
singulares, ó nada comunes, excluyen, á mi juicio, una tentati- 
va, que de seguro habría sido ajena á la índole del estilo usado 



(i) Más raro, pero cierto é indubitable, es el caso de un fragmento epi- 
gráfico romano de buena época (Hübner, 4.459), que se conserva en el 
Museo provincial de Barcelona, y en su cara posterior lleva completo un 
epígrafe hebreo muy antiguo. De ambas inscripciones he pedido fotogra- 
fías á D. Joaquín Montal y Biosca. 

(2) Véase Dcssau, Inscriptiones latijiae selectae, vol. i, núm. 617. Ber- 
lín, 1892. 



LÁPIDAS HEBREAS Y ROMANAS. 245 

por los corruptores de nuestra historia. Alucho importaría á este 
propósito averiguar cómo se descubrió esta lápida en Prats de 
Rey, y cuándo se colocó debajo de la mesa del altar de la capi- 
lla de San Pedro, hoy de San Cayetano, en la iglesia parroquial. 
A semejante averiguación han dedicado prolijos esfuerzos los 
Sres. Gudiol y Camprodón; pero el éxito no ha correspondido á 
tan penoso trabajo. El Sr. Gudiol ha recorrido uno por uno to- 
dos los impresos y manuscritos que nos quedan de D. Francisco 
Mirambell y Giol; así como el Sr. Camprodón no ha perdonado 
á fatiga de examen é inspección en el archivo parroquial de su 
cargo; pero todo ha sido en balde, porque la iglesia es antiquísi- 
ma y no consta el tiempo en que la lápida romana de este altar 
y las del maj'or, allí se pusieron. Al arrancarse éstas y aquéllas 
de su respectiva posición para trasladarse al atrio exterior del 
templo, se han descubierto cercanos á ellas, como lo nota el se- 
ñor Gudiol, dos fragmentos de un pedestal desprovisto de ins- 
cripción y un trozo informe de escultura romana. 

Terminaré notando que al distrito del municipio Sigarrense 6 
Segarrense^ pueden atribuirse dos lápidas halladas en parajes 
poco distantes de Prats de Rey. Necesita la Ciencia epigráfica 
que se reconozcan y sometan á nue\"0 examen, indicándose con 
precisión sus respectivas dimensiones y calidad de la piedra, y 
fot jgrafiándose los letreros; de donde nacerá que se' descubra^ 
aproximadamente, la época de su trazado y la recta inteligencia 
del sentido que encierran. 

Hübner, 4.456. — En Iborra, villa del partido de Cervera en la 
provincia de Lérida, al Oeste de Prats de Rey, dotada de baños 
de aguas minerales, sulfurosas, que llaman de la Puda, y no des- 
aprovecharían los romanos. El P. Villanueva descubrió este epí- 
grafe visitando la capilla de la Santa Duda, y lo descubrió por 
primera vez (l): 

«Al lado del relicario, en el mismo camarín y sobre una me- 
sita, se halla una piedra romana. Es una tabla de mármol, de 



(i) Viaje literario, tomo ix, pág. 39. Valencia, 1821. 



246 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

más de dos cuartas, hallada en las ruinas de la ¡iglesia vieja (l), 
porque la actual es obra de nuestros días."-) 

L'CAECILIO 

A&IDIL 10 

L ♦ CAEC • AGILLO 

PATRI • PIENTISSIMO 

5 ET • SEVERIANO • FILIO 

K A R [ S S I M O • A N • X V I 

L{ució) Caecilio Agidillo L[iic¿us) Caeciilius) Agilio patri pientissimo et 
Severiaiio filio karissimo an{nori¿nt) XVI. 

Lucio Cecilio Agilión erigió este monumento á su padre piadosísimo 
Lucio Cecilio Agidilo y á su carísimo hijo Severiano, de edad de 16 años. 

Compara Hübner los sobrenombres Agidilhis y Agilio^ á los 
parecidos que salen á luz en otras inscripciones de España y del 
extranjero, y pueden aumentarse con las de las anclas de plomo 
recién halladas en aguas del cabo de Palos, cerca de Carta- 
gena. 

Hübner, 4.484. — Descubierta cerca del río Rajadell (2), en 
término del lugar de este nombre, situado en un cerro al orien- 
te de Prats de Re}^ y perteneciente al partido de Manresa, pro- 
jVincia de Barcelona. Hallóla en 1794 un labrador llamado Isidro 
Viladés «enfrente de un grande edificio derrocado en territorio 
de Sant Amans». 

D o A\ 

HEVRESDl 
;£ L o D I .E 
EDOPSEQ_ 



(i) «Esta parroquialidad estaba en lo antiguo dividida en dos pobla- 
ciones, que se llamaban por eso las Iborras. En la una, situada en terre- 
no más bajo, había dos pequeñas iglesias, una de San Gervasio y Protasio, 
que todavía existía en el año 1670 y ahora está del todo arruinada, y otra 
de Santa María. > 

(2) Hübner escribió cVajadell». 



LÁPIDAS HEBREAS Y ROMANAS. 247 

La copia que recibió Masclcu de 13. Francisco Mirambell, era 
defectuosa. Hübner conjetura que en el mármol original se leía: 

D{is) M(anibus) Hcuresis el MelodicP,fil{iartim) opseq{ueiitissimanim). 
A los divinos Manes de Héuresis y Melodía, hijas amabilísimas. 

"Eupscji; significa ¡nA'cncion para componer algún discurso elo- 
cuente ú otra obra de arte. Serían hijas de algún compositor de 
música voc^l é instrumental, tan estimada y cultivada siempre 
en Montserrat y en Manresa. 



Guisona. 

Hace ocho años el sabio jesuíta P. Antonio Abella examinó 
las lápidas romanas, que todavía se conservan en su noble pa- 
tria, Isoiia, la antigua Acso de Plinio, ^^^H í^sh) de las mone- 
das ibéricas, sita entre la Noguera Pallaresa y el Segre, y dis- 
tante tres leguas al Oriente de Tremp, su capital de partido en 
la provincia de Lérida (l). Los epígrafes romanos de Isona, que 
llegan (2) hasta el número de veintiuno, fueron ilustrados por dos 
insignes de Tortosa, descubiertos en 1900, de los que dio cuenta 
á la Academia su correspondiente en Tarragona, D. Ángel del 
Arco y Molinero (3). 

Si desde Isona, yendo hacia el Sur, nos dirigimos á cruzar el 
Segre por Pons (Pontes), en cuyas inmediaciones está (alióla, la 
'^^^' iJ^ (Auriola) de Abenadarí (4), y remontamos el Llobre- 
gós, ó Bregós, tributario de aquél, pronto encontraremos la villa 
de Biosca, donde se cruzan las carreteras que bajan de Solsona 
á Cervera, y de Pons por Castellfullit, Calaf y Prats de Rey á 
Igualada. 

En la mitad del camino que de Biosca desciende á Cervera, 
está Guisona, villa bien conocida por sus lápidas romanas, que 



(i) Boletín, tomo xxxir, págs. 532-536. 

(2) Hübner, 4.458-4.478. 

(3) Boletín, tomo xxxvii, págs. 327 y 328. 
(4j ídem, tomo xxxvi, pág. 321. 



248 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

nadie, que yo sepa, se ha cuidado de examinar, después de ha- 
berlas reseñado Hübner (l), sin marcar sus dimensiones. De la 
primera se infiere con certidumbre que en Guisona estuvo la ciu- 
dad que en sus monedas ibéricas estampó la leyenda f^J^MH 
(ieéh) y fué llamada Jcsso por Plinio, 'Isaao; en las tablas de 
Ptolemeo. Por medio de esta lápida , reforzada con otra de 
Badalona y otra de Roma, que cita Hübner, se desvanece el 
error de Pedro de Marca, que redujo esta ciudad á Igualada, y 
el de Cortés y López, que la redujo á Manresa. 

La inscripción geográfica de Guisona, que en la segunda mi- 
tad del siglo XVI había visto el Arzobispo de Tarragona, D. An- 
tonio Agustí, en vano la buscó á fines del xvni el P. Jaime Pas- 
cual. Era imperial del año 283. Quizá como la de Prats de Rey 
fué opistógrafa, y por esto se ocultó á la investigación del sabio- 
canónigo premonstratense. Decía así: 

M(arco) Aur(elio) Nu | meriano | nobil)issimo) Caesari | fil(io) D(omini) 
n(ostri) M(arci) | Aur(elii) Cari aug(usti) | Ordo Jessoni | ens[ium] d(evo- 
tus) 1 n(umin¡ m(aiestati) q(ue) e(¡us). 

De 'IsaTo; provino Jessona, cuya pronunciación catalana se 
refleja por el nombre que dio á esta población (civitas Gessona) 
su reconquistador y repoblador San Armengol, Obispo de L"r- 
gel (2). Entre esta ciudad y la de Prats de Rey (Xliyaíóx de Pto- 
lemeo) corría la línea divisoria de los países Yacetano é Iler- 
cavónico, que parece conservarse en parte por la de las provin- 
cias de Lérida y Barcelona. 

Madrid, 23 de Febrero de 1906. 

Fidel Fita. 



(ij Núm. 4.452-4.455. 

(2) Villanueva, Viaje literario, tomo x, págs. 142-144, 294-299. Valen- 
cia, 1821. 



VARIEDADES 



I 
UNA INSCRIPCIÓN ROMANA DE BADALONA 

Manuscrito inédito en ia biblioteca de la Academia, estante 24, grada 
4.^, D gó; citado por Hübner, núm. 4.604. 

El erudito Arzobispo de París Pedro de Marca, en el libro se- 
gundo, cap. XV, pág. 161 de su Marca Hispánica, publicó la no- 
table y desconocida inscripción que se halla en una elevada 
peña, frente á la antigua Baetulo, colonia romana (i), hoy Bada- 
lona, villa de las más fértiles y deliciosas del reino. Después de 
haber hecho una halagüeña pintura de su campiña contigua al 
mar, la cual produce, así en frutos como en carnes, cuanto ne- 
cesita el hombre para el regalo de la vida, habla del hermoso 
monasterio de Jerónimos, llamado de la Murta, que está á me- 
dia legua, y notando que escribió en él una parte de su Marca- 
Hispánica dice que guiado por un labrador fué á ver una ins- 
cripción que está allí cerca, en la cual leyó lo siguiente: 

SOL! . D . SAPORVM 

A . P . 

ABASO ANVS 

La explicación la da dicho señor en estos términos: «Ex ea 
rupe aram fecit anus Abasso, eamque Soli dedica\it in fundo 
fortasse suo. Anus eíToeta, cui ob \'itium aetatis palatum ad sapo- 
res, et praecipue vini ignavum erat, ab eo fastidio et disipientia 

(i) No fué colonia, sino pueblo (oppidum). — Nota de la R. 



250 boletín de la real academia de la historia. 

revócate!, Solí, quem ut saporum Xumen venerabatur, gratias 
agit. Eam inscriptionem a rustico quodam indicataní nos ipsi 
exscripsimus. » Del mismo modo publicaron esta inscripción el 
Sr. Finestres en su Sylloge\ Muratori, pág. 86 de su Thesaitriis, 
el P. ]\Iasdeu, en su Historia critica^ tomo v, pág. 40, y otros, 
así nacionales como extranjeros. 

Bien es \-erdad que el erudito ^NTuratori sospechó que no es- 
taba exactamente copiada. Y es muy extraño que el P. Masdeu 
no hiciese caso de esta sospecha, habiendo podido fácilmente 
saber si era fundada con escribir á alguno de sus hermanos ó 
amigos de su patria Barcelona, que tan poco dista del lugar en 
que está la inscripción. El señor x\rzobispo Pedro de Marca, dice 
el P. !Masdeu, fué el primero que publicó esta inscripción; un 
campesino se la mostró y él mismo la copió de la peña donde 
estaba grabada, en un cerro de Cataluña, sobre Badalona. Este 
literato francés conjetura que alguna mujer anciana, llamada 
Abasona, recuperando el gusto que había perdido en su edad 
avanzada, formó un altar del peñasco y lo dedicó al Sol, Dios 
de los sabores. En esta inteligencia, la inicial D quiere decir Dco, 
y las otras dos A. P. Arain positit. ?^Iuratori juzga que esta ins- 
cripción fué in\^entada ó mal copiada por algún ignorante. Pero 
esta decisión, prosigue el P. Masdeu, aunque de un hombre cé- 
lebre, no es suficiente á desacreditar á De Marca; principalmente 
no dándonos el italiano prueba alguna de mala fe en el copiante 
Sr. De Marca. Cierto es que en la dicha inscripción no parece 
cosa alguna opuesta al estilo lapidario. Además, siendo el Sol 
aquel planeta que tanto contribuye con su calor á todas las pro- 
ducciones de la tierra y á la variedad de sabores que distinguen 
sus frutos, no se debe extrañar que algún ]3ueblo le adorase bajo 
el título de Dios de los gustos 6 sabores.» Hasta aquí el P. Mas- 
deu, que nada de lo dicho hubiera estampado, si hubiese podido 
leer por sí mismo la inscripción y respetado un poco menos la 
autoridad del Sr. Marca. Verdad es que las terminantes palabras 
de este sabio crítico: Nos ipsi excripshmis, servirán siempre de 
razonable excusa, no sólo al P. Masdeu, sino á cuantos después 
han seguido al erudito francés en orden á esta inscripción. Pero 



UNA INSCRIPCIÓN ROMANA DE BADALONA. 25 I 

lo que voy á decir demuestra que el Sr. Marca se equivocó 
grandemente. 

En Julio de 1 829, en que estuve hospedado algunas días en la 
misma celda que ocupó dicho señor en 1 648 siendo comisionado 
regio ó Gobernador de Cataluña por Luis XI\", me propuse ave- 
riguar si era fundada la sospecha del Sr. Muratori acerca de esta 
inscripción que tanto merece ahora la atención de los anticua- 
rios nacionales y extranjeros, por no conocerse otra semejante. 
Fui 3^0 mismo á verla, acompañado de algunos monjes. La senda 
que tuvimos que abrir de nuevo en un terreno muy quebrado 
para llegar al pie de la peña, me hizo sospechar luego que tal 
vez el Sr. Marca no pudo acercarse mucho á la inscripción. Se 
halla ésta á unas tres varas de alto, en un gran plano vertical que 
forma la peña, la cual mira directamente al oriente y refleja como 
un espejo los primeros rayos del astro naciente. Amontonando 
piedras y tierra, y no sin algún tropiezo, llegué á situarme al ni\'el 
de las letras; las cuales, aunque están perfectamente conservadas, 
limpié, no obstante, con una esponja mojada en vinagre para 
que resaltaran más, y en este estado las miré una y muchas A'eces, 
no sólo de frente sino también de soslayo por ambos lados; de 
suerte que me parece imposible que dejase de leer exactamente 
lo que allí está escrito, ni que se engañaran los dos monjes jó- 
venes, el P. Isidro Masnou y el P. Alberto Roca, que subieron 
también á leerlas. 

En primer lugar, aseguro que la inscripción no tiene tres líneas 
como pusieron Marca y los demás anticuarios, sino solamente 
dos, y éstas no dicen lo que hasta aquí se ha publicado, y es 

solí d. saporum . 

A. P. 
ABASO • ANUS 

sino que dice lo siguiente: 

solí d s acru m 
a p abascanus 



252 boletín de la real academia de la historia 

Xo hay ningún punto ni señal alguna entre sus dicciones, 
como ponen el Sr. Marca y los demás. El carácter de la letra es 
redondo, y la dureza de la peña y la sola vista de los caracteres 
manifiestan bien su mucha antigüedad. Todas las letras tienen 
algo más de medio palmo de alto y poco menos de ancho. 

Es, pues, e\'idente la equi\-ocación del Sr. ]\Iarca y de los que 
le han seguido. Xo me atre\'0 á dudar ni de que él mismo las 
copió, pues que así lo dice, ni menos de su pericia y talento para 
hacerlo con exactitud, pues tan distinguido lugar ocupa entre 
los sabios anticuarios. Y así prefiero creer que no pudo acer- 
carse tanto á la inscripción como yo que toqué todas sus letras, 
ó que aquel á quien la dictó después para imprimirla la escribió 
malamente. Ello es que no hay en esta inscripción ni DEO 
SAPORUM ni ABASO AX'US, y que, por consiguiente, es falsa 
la interpretación que se ha dado de ella, tanto por el Sr. ^Nlarca 
como por los demás anticuarios. En lugar, pues, de estar dedi- 
cada al Sol, dios de los sabores, por ABASO, vieja golosa, en 
acción de gracias por haber recobrado su fino paladar, como 
glosa el Sr. Marca, me parece cierto que el sentido de la inscrip- 
ción es que ABASCAXO consagró aquella ara al dios SOL. 
Digo que 7ne lo parece, porque aun dando por cierto que la D 
entre SOLÍ y SACRUM significa DEO , me queda algún recelo 
de que la A y la P separadas entre si pueden denotar alguna 
otra cosa que Araui posuit. Veo que tanto el Sr. Marca como el 
P. ALisdeu y los demás las interpretaron de este modo. Sin em- 
bargo, acordándome haber visto una inscripción entre las que 
trae el Sr. ]\Iuratori, en la cual la A y la P se interpretan Auhís 
Publius, ¿no podría ser que aquí debiésemos leer Aulus Pu- 
blius pronombre y cognombre de ABASCAXVS? Esta duda 
me parece más fundada cuando considero que estando la pa- 
labra SACRUM después de SOLÍ D, ya no es tan necesario 
para el sentido el Aram posiiít, puesto que éste queda perfecto 
leyendo de esta manera: 

SOLÍ DEO SACRUM 
AULUS PUBLIUS ABÁSCANUS 



UNA INSCRIPCIÓN ROMANA DE BADALONA. 253 

La familia de ABASCANOS no era desconocida en Cataluña, 
y cabalmente se conserva aún la de Basca al otro lado del cerro 
en que está la inscripción, camino de la Cartuja de Montealegre 
en la pequeña aldea llamada Poma. En Tito Livio se habla de 
familias llamadas Abascaims, Abascanius y Abascantiis. 

Mas en prueba de la poca seguridad con que se camina en la 
interpretación de algunas inscripciones antiguas, añadiré aquí 
que no sería tampoco extraño ej que esta inscripción esté dedi- 
cada al Solo Dios verdadero por la familia de Abascano,que en- 
tonces se hubiese convertido de la idolatría. Pues no hay incon- 
veniente alguno en suponer que SOLÍ es aquí el prenombre 
exclusivo y no el nombre propio del astro luminoso. 

Pero sea de esto lo que íuerc, siempre resulta de lo dicho 
hasta aquí que no hay la menor duda en que se han cquix'ocado 
el Sr. Marca y cuantos han publicado después esta inscripción; 
y que las dos líneas, y no tres, de que consta, dicen: 

solí d. sacrum 
a p . abascanus 

y no 

solí d. saporum 

A P. 
ABASO ANUS 

como se ha dicho hasta aquí; siendo las dos interpretaciones 
que creo más \'erisímiles: primera, que Abascaiio consagró aque- 
lla peña ¿hizo de ella un altar al Dios Sol; segunda, que Aulo 
Publio Abascano consagró ó dedicó aquella peña al dios Sol. 
Asegurada como dejo la exactitud de la copia, que saqué yo 
mismo de la inscripción, podía un hábil anticuario fijar más fá- 
cilmente su verdadero sentido (r). 

Madrid, 4 de Junio de 1S30. 

Félix Torres Amat. 

(i) Bien lo ha fijado Hübner. — Nota de la R. 



NOTICIAS 



En Málaga, día 21 del pasado Febrero, falleció el Excmo. Sr. D. Manuel 
Danvila, Académico de número desde 9 de Noviembre de 1884; la Aca- 
demia sintió, con profundísimo pesar, una pérdida tan lamentable, por- 
que nada parecía anunciar una desgracia, que por lo súbito é inesperado 
sorprendió á todos los que aguardaban del celo y del talento de tan ilus- 
tre finado, la prosecución de los admirables trabajos históricos y cientí- 
ficos con que había dotado á la república de las letras. Su Historia de Car- 
los III; su j\femoria sobre el estado de la propiedad en los diferentes Esta- 
dos españoles, premiada por la Real Academia de Ciencias IMorales y 
Políticas, y traducida al japonés en los momentos de la transformación 
del Imperio de las islas del Extremo Oriente. Los volúmenes á que dio 
cima en el Memorial Histórico de nuestra Academia, aparando casi por 
completo la documentación referente á la Historia de las comunidades de 
Castilla; los textos de las Cortes de Castilla, inéditos, que comenzó á pu- 
blicar en el Boletín académico, y el tomo v de las mismas Cortes, debido 
á su infatigable laboriosidad. 



En la sesión del 16 de Febrero fué elegido para cubrir la vacante 
de Académico de número, por fallecimiento del Excmo. Sr. D. José María 
Asensio, el limo. Sr. D.José Ramón Mélida yAlmari, Jefe de segundo 
grado del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, 
Director del Museo de Reproducciones Artísticas, Académico de número 
de la de San Fernando, Profesor que ha sido de la Escuela de Estudios 
Superiores del Ateneo de Madrid , miembro del Instituto Arqueológico 
Romano-Germánico, y autor de importantes trabajos arqueológicos é his- 
tóricos. 



En la misma sesión, el Excmo. Sr. D. Enrique Almaraz, Obispo de Pa- 
lencia, y Correspondiente de la Academia, usó de la palabra para enterar 
á la Corporación de los descubrimientos que acaban de verificarse en la 
Catedral de aquella ciudad, dentro de la famosa cueva de San Antolín, 
que presenta la misma planta y ornato arquitectónico que han colocado la 



NECROLOGÍA 255 

iglesia de San Juan de Baños entre las mejores basílicas construidas du- 
rante el siglo vil, y es modelo ejemplar de arquitectura visigótica. Des- 
pués de presentar algunas fotografías, que acreditan el resultado de este 
descubrimiento, prometió el referido Sr. Obispo de Falencia, tlar informe 
por escrito de todo cuanto hoy se ha mostrado y en adelante se descu- 
briere, para que sea publicado en el Boletín académico. 



Homeri Iliadis fragmenta Ambrosiana phototypice edita cura Docto- 
rum Ant. M. Ceriani et Ach. Ratti. Praefatus est Ant. M. Ceriani. Medio- 
lani, apud Ulricum Hoepli, mdccccv. — En 4.° prolongado, con lviii láminas 
duplicadas. 

Conocida es la edición que el Cardenal ]\Iai, en 1819, hizo de este códi- 
ce perteneciente á la Biblioteca Ambrosiana de Milán. La edición íototí- 
pica que ha salido á luz el año pasado, lo pone en manos de todos los 
eruditos, si bien las láminas que representan los cuadros de la lliada, 
explicados por el texto que en el dorso llevan, carecen de los colores 
que abrillantan el original y gradúan el nivel de la pintura greco-romana 
durante el siglo ni. El prólogo, escrito por el Dr. Ceriani, sobrio y dis- 
cretísimo, no puede menos de interesar al adelanto de la Historia de Es- 
paña y al estudio de los notables monumentos de arte y de epigrafía 
griega, que de continuo se descubren, como los allegados recientemente 
en la costa marítima de Ampurias, Denia, Javea, Elche, Cartagena, Almería 
y Cádiz. 



Inscripción ibérica de Calaceite. — Hacia el Nordeste, y dentro del tér- 
mino de la provincia de Teruel , se escalonan, á corta distancia de Norte 
á Sur, las villas de Fabara, Calaceite y Cretas, entre los ríos Matarraña y 
Algos, confluyentes en Nonaspe para rendir el tributo de su raudal copio- 
so al próximo Ebro. En Fabara, un suntuoso edificio romano (i), y en Cre- 
tas una piedra con singular ornamentación é inscripción ibérica (2), cuya 
impronta ha sacado y ofrecido á la Academia D. Juan Cabré, docto veci- 
no de Calaceite, daban fundado motivo para conjeturar, si por ventura 
en aquellos parajes existió la mansión Leonica del Ravenate, que ha de 
buscarse en el camino que sigue ahora , abreviando las distancias por 
medio de túneles el ferrocarril desde la Zaida hasta Fayón, bajando por 
la derecha del Ebro. Y, efectivamente, entre Fabara y Calaceite, al otro 
lado del jMatarraña. están Villanueva de Almazán, Maella y Alazahón, 



íl) Boletín, tomo i, págs. 440-446. — Hübner, 5.85 1. 

(2) Hübner, Monumenta linguae ibericae, núm. xviii. — Boletín, tomo xxv, 271. 



256 boletín de la real academla de la historia. 

nombres indicativos de una estación (i) ó mansión antigua. D.Juan Ca- 
bré y una Sociedad de arqueólogos, que ha fundado y preside en la villa 
de Calaceite se han dedicado, durante el verano último, á explorar los 
vastos cementerios por incineración, que al Oriente del pueblo y en las 
laderas occidentales del monte de San Cristóbal, se tienden para ambos 
lados del camino que asciende á la cumbre. Hachas de sílex, y armas de 
bronce, representaciones de escenas ecuestres, innumerables vasijas y 
otros objetos de edades protohistóricas é ibéricas ó preromanas, atesti- 
guan la remota antigüedad y perpetuidad de aquel centro de población, 
habiéndose ya comenzado á formar de estas antiguallas un selecto museo. 
Ninguna inscripción romana ha parecido hasta el presente;'] pero sí el 
fragmento de una ibérica 

• •i^©r"iM — 

u o mú 

que se agrega al número de las descubiertas en Fraga, Cretas, Iglesuela 
■del Cid v Alcalá de Chivert. 



El Boletín de la Comisión provincial de monumentos históricos y artís- 
cos de Orense, núm. 47, correspondiente á Noviembre-Diciembre de 1905, 
trae la conclusión de un buen estudio, intitulado Cementerios israelitas 
gallegos y escrito por D. Benito Fernández Alonso. Entre los nuevos y 
apreciabilísimos datos que lo ilustran, merece singular atención una cláu- 
sula testamentaria (pág. 400) de D. Judá, vecino de Alba de Tormes: «Mi 
cuerpo sea sepultado é puesto en mortaja, é ansí me entierren en el cam- 
po dinado, do yacen mis antepasados, que el Dios buen siglo dé; no en 
tierra tuerta, nin tañida, nin tocada. Non me pongan, nin de pie ni echa- 
do; sea fecha en la fuesa una séllela firme donde asienten mi cuerpo allí, 

cara puesto á Oriente, inclinando al sol é su salida Siéntase mi muerte 

en las aljamas de Bonilla, Segovia é Alva. Bien quisto fui de mi parentela, 

é ansí espero ser en el siglo venidero Digan todos: ¡Guay! ¡Guay! ¡Que 

ya murió el que bien facía!» 

Va precedido este artículo de otro (págs. 393-397), en el cual D. Mar- 
celo Macías publica y explica dos nuevas lápidas romanas, hallada?, res- 
pectivamente, en Astorga, y en la iglesia parroquial de San Justo de la 
Vega. 

F. F.-A. R. V. 



(I) , \\^fi (mancelj iJ'J..' (mirid'a). 



TOMO xLviii. Abril, 1906. cuaderno iv. 



BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



INFORMES 
I. 

DE LA 

INFANTA ARCHIDUQUESA D-* ISABEL CLARA EUGENIA DE AUSTRIA 
CON EL DUQUE DE LERMA. 

Desde F laudes, años de 15Q9 á lóoj y otras carias posteriores 
sin fecha. 

156. 

Duque: En recibiendo las cartas de cinco deste se procuró po- 
ner en execucion lo que mi hermano mandaba por ellas; pero por 
haber sido menester ir treinta leguas de aqui para executallo y 
estar los caminos terribles con lo mucho que llueve, se ha tarda- 
do hasta aora en poder avisar cómo queda cumplido cuanto mi 
hermano mandó. Y yo os asiguro que no se me han hecho poco 
largos estos dias por lo que deseaba vello hecho; y tengo mucho 
que agradeceros el servicio que me avisastes hacíamos á mi her- 
mano en ello, porque con esto hemos puesto mayor cuidado para 
que se hiciese como conviene, como lo pondremos siempre en 
todo lo que entendiéremos que lo es, quedando muy contentos 
siempre que tengamos ocasiones para mostrar esta verdad. Con- 
fiéseos que me tiene con pena y cuidado pensar que sea esto al- 
guna cosa que pueda ser de disgusto ó pesadumbre para mi her- 
mano, y también podéis creer que siento la parte que os cabrá 
TOMO xLviii. 17 



258 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

desto. Con mucha pena me tienen las opilaciones de mi nuera, 
aunque espero sanará, como yo sé os acordará de verme de la 
misma manera cuando era de su edad. A lo menos á mí bien se 
me acuerda de veros en el aposento de nuestra aya. Aqui pode- 
mos decir que hasta hoy no ha sido invierno sino verano. De ay 
nos traiga Nuestro Señor muy buenas nuevas. A toda vuestra 
gente me encomiendo mucho, y guárdeos Dios como deseo. De 
Brusselas tercer dia de Pascua. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Du- 
que de Lerma. 



157. 

Duque: Después que escribimos antiyer no hay cosa de nuevo 
que decir; y así solo servirán estos rynglones porque no se vaya 
este correo sin carta mia. Por las de mi primo y el Marqués Es- 
pinóla se verá lo que se ofrece de negocios. De ay me parece 
tardan ya mucho cartas. A la verdad yo las estoy deseando siem- 
pre, y así no es mucho que me lo paresca. A toda vuestra gente 
me encomiendo mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Brus- 
selas á 29 de Diciembre, 1608. — A Isabel.— (Sobrescrito:) Al Du- 
que de Lerma. 

158. 

Duque: Con la falta de las provisiones se está aqui en tanto 
aprieto como entenderéis por lo que escribe mi primo, que yo no 
me alargo en ello, por quedar en la cama de un desconcierto de 
estómago. No puedo dexar de pediros, aunque sé el cuidado que 
tenéis dello, procuréis que esto se remedie; y sobre todo que 
se tome la resolución que conviene para que esto no se acabe de 
perder, como os tengo escrito. Mucho tardan cartas de ay, que 
no se desean poco, con las buenas nuevas de la salud de mi her- 
mano que hemos menester. También olgaré arto de saber la ten- 
gáis con toda vuestra gente, á quien me encomiendo, y guárdeos 
Dios como deseo. De Brusselas á 7 de Enero 1609. — A Isabel. — 
(Sobrescrito:) i\l Duque de Lerma. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 259 



159. 

Duque: Tres dias ha que llegó el correo del Confesor de mi 
primo, con quien recibí \'uestra carta de 28 del pasado, con que 
he olgado tanto como con todas las vuestras, y más trayendo tan 
buenas nuevas de la salud de mi hermano y la Reina y sus hijos 
como me dais, de que quedo contentísima, y de que mi nuera 
esté mejor de las opilaciones. Dios los guarde á todos como es 
menester. Siempre echo de menos cuando no me dais nuevas de 
vuestra gente, y así lo echo en esta carta. Con alborozo aguardo 
al Confesor para saber nue\'as particulares de todos. El despacho 
que envió, vino á tan buen tiempo como veréis por los de mi 
primo; y cómo han llegado los Embaxadores á Anveres. Dios en- 
camine lo que falta para su servicio, como se le pide ay y aqui; 
y para todo importará arto lo de las provisiones, que me decis, 
para que de una vez quede mi hermano sin esta carga tan pesa- 
da. De aquí no hay otra cosa que decir sino cjue yo aguardo pur- 
garme mañana por un dolor que he traido estos dias en un lado, 
de que quedo buena. Hace un tiempo tan húmido que no se vé 
sino corrimientos. No querría hubiese alcanzado ay; á toda vues- 
tra gente me encomiendo mucho y guárdeos Dios como deseo. 
De Hebrero II, 1609. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. (Al margen:) En víspera de purga no se puede dexar de 
pedir por los médicos. Su yerno del doctor Paez no acaba de ve- 
nir, y para facilitar esto, desea c|ue mi hermano le haga merced 
de una carta en la sustancia de la que va aqui. Hareisme mucho 
placer en encaminar lo que se pudiere hacer en esto (l). 



160. 

Duque: Las postreras cartas que tenemos de ay son las que 
trujo Fr. Iñigo de Bryzuela, con quien oigamos mucho por las 

(i) La carta arriba citada es una orden de S. M. con noticia del nom- 
bramiento de D. Pedro Luis García de Ursins para caballerizo de los Ar- 
chiduques, por lo que tendrá que ausentarse de Valencia. 



200 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

buenas nuevas que nos dio de todo. Yo guelgo mucho que le ha- 
yáis conocido, porque viereis que con razón podemos estimar que 
mi primo tenga cabe sí un hombre como él. Todo lo que me ha 
dicho de vuestra parte no es nuevo para mí, y el saber cuanto 
tenemos en vos. Podeissos asigurar que lo conocemos y agrade- 
cemos cuanto se puede y que así fiamos de vos lo que no haría- 
mos de otro, con la llaneza que obliga lo que nos queréis, y que 
así lo haremos siempre. 

Los diputados de las Islas quedan ya en Anveres, con que se 
puede esperar se acabará este negocio; y yo tengo gran confian- 
za en Nuestro Señor que ha de ser para mucho servicio suyo y 
bien de la christiandad, y para mucho servicio de mi hermano; y 
no es posible sino que, pues Nuestro Señor lo ha encaminado ansy 
tras tanta oración como se ha hecho, suplicándole encaminase lo 
que más se habia de servir, que se sirve dello. El lo haga como 
puede. 

De aquí no hay otra cosa de nue\'o que decir. Yo estoy ya bue- 
na, aunque me trató muy mal una purga que me dieron. Comien- 
za á hacer tanta calor que si durase seria cosa nueva acá. El preso 
que mi hermano manda que le lleven, hubiera partido luego si 
hubiera baxel seguro en que pudiera ir. Estase fletando uno, que 
con la prisa que se le da, esperamos podrá partir, si tiene tiempo, 
las primeras aguas vivas, que serán de aquí á I 5 dias. 

Mucha pena me dan las opilaciones de mi nuera y que le duren 
tanto, aunque con el buen tiempo espero estará mejor. De cuan 
lindo es el Príncipe me guelgo mucho, aunque siendo hijo de su 
padre, no podia ser menos. Dios los guarde á todos mil años y 
alumbre á la Reina con bien. Con las nuevas que me dais de toda 
vuestra gente, me he olgado mucho, que cierto á todos les tengo 
perdida la mala voluntad. La de Cea deseo saber haya ya parido 
y bien. A todos me encomendad mucho. Banetten ha enviado ay 
á solicitar sus negocios: hareisme mucho placer en tenellos por 
encomendados para c|ue tenga buen despacho; y guárdeos Dios 
como deseo. De Brusselas á 28 de Marzo, 1609.— A Isabel. 

Decilde á mi hermano que como estamos á media cuaresma se 
me olvidaba de decille las fiestas del Carnabal: que fueron una 



CORRESPONDENCIA. DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 201 

comedia de los pajes en que entraron sus hijos del de Guadaleste, 
y lo hicieron muy bien; y otra comedia acá dentro retirada, que 
yo pagara algo porque la pudiera ver mi hermano, y un estrado 
y dosel que nos tenian puesto de disparates; y el aparato eran al- 
mofrexes y cosas desta manera como las del tesoro de vSegovia. 
Hubo un estafermo muy bueno el martes en la plaza de la villa, 
y á la noche sarao; y -estas fueron las fiestas, que no dexará de 
escobillas alguien más largamente. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 



161. 

Duque: Poco habrá que decir con este correo habiendo tan 
poco que escribimos, sino solo la muerte del Duque de Cleves, 
que es á lo que se despacha, pareciendo es bien que mi hermano 
esté informado della por lo' que allí se puede ofrecer entre los 
pretensores. Perdóneselo Dios al Emperador, que lo pudiera te- 
ner remediado con tiempo, si hubiera querido. Esto es cuanto se 
ofrece de acá, y que la tregua va caminando, como avisará mi 
primo. También partirá el preso de aqui á cuatro dias si tiene 
tiempo. De ay ha mil años no tenemos nuevas, que no se desean 
poco. Dios nos las traiga muy buenas. A toda vuestra gente me 
encomedad mucho; y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas 
á 3 de Abril, 1609.-— A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 



162. 

Duque: Porque mi hermano sepa luego cómo está concluida la 
Tregua, se despacha este luego en habiendo traido los papeles 
della de Anveres. Espero ha de ser para tanto servicio de Nues- 
tro Señor y de mi hermano como deseamos. Con las nuevas que 
ha traido el ordinario, estamos muy contentos, si bien las deseo 
ya más frescas. He olgado mucho del nieto que os ha nacido, y 
así os doy la norabuena de muy buena gana, y os pido, la deis á 
sus padres de mi parte, que no quiero otro mejor embaxador. 



202 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Aqui se han pasado bien estos dias; y por ser el que es hoy, no 
me dexará alargar más de pediros procuréis encaminar una mer- 
ced que suplico á mi hermano de manera que tenga efecto; que 
creo me ayudareis de buena gana para ello, y me diréis que ten- 
go razón en procurar aquello. A toda vuestra gente me encomen- 
dad mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas, A'^iernes 
Santo, 1609. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



163. 

Duque: Por las cartas de mi primo y del ^Marqués Espinóla en- 
tenderéis á lo que vá este correo. No puedo dexar de pediros 
mucho, mostréis en esta ocasión \"uestra buena diligencia y cui- 
dado por lo que importa al servicio de mi hermano, como veréis, 
que aunque paresca que aora será costa, será mucho ahorro y ga- 
nancia para la hacienda de mi hermano; y el entender yo cuanto 
es esto, me hace encareceros cuanto puedo lo que estimaré que 
procuréis que se acomode con bre^•edad. Con mucho deseo aguar- 
damos nuevas de ay, que en verdad que tardan ya mucho. Dios 
nos las traiga muy buenas. De aqui hay pocas que dar, sino que 
el tercer dia de Pascua, se publicó la Tregua con grandísimo con- 
tento de todos los que no interesan en la guerra. Así es el mun- 
do, que no puede dexar ó todos contentos. Yo lo estarla de saber 
que ay hiciese tan buen tiempo como aqui , porque pienso que 
mi hermano le debe de gozar en el campo. A toda vuestra gente 
me encomiendo mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Brusse- 
las á 24 de Abril, 1609. — A Isabel, — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 



164. 

Duque: Como las cosas que se comienzan á tratar y se traen 
entre manos nunca se hacen ni se entienden tan bien como por 
los mismos que las han comenzado, esta razón le ha mo\ndo á mi 
primo de volver á enviar ay á fr. Iñigo de Brizuela para acabar 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOXA ISABEL. 263 

lo que falta de componer en esta tregua, como entenderéis del; 
y también por parecerle que seria para ay de menos embarazo, 
que es lo que deseamos siempre. V^o me aseguro que os olga- 
reis de que se haya hecho esta elección y que ayudareis á todo lo 
que os pidiere fr. Iñigo de nuestra parte, como habéis hecho 
siempre; y podeissos asegurar que no deseamos sino el servicio 
de mi hermano y esto con las veras que nos obliga la obligación 
que tenemos á él, y lo que de nuevo nos obliga mi hermano cada 
dia con la merced que nos hace. Y pues fr. Iñigo os dará cuenta 
de todo y os dirá de mi parte todo lo que yo pudiera decir aquí, 
no quiero embarazaros. Con mucho cuidado estamos aguardando 
á saber nuevas del parto de la Reina. Plega á Dios nos las traiga 
muy buenas. De aqui hay pocas que decir, sino de una boda que 
tenemos, que escribo á mi hermano. A mi primo le ha tocado la 
gota estos dias en el pie derecho, que le ha hecho estar cinco en 
la cama; en fin, la primavera y el otoño no se puede escapar 
della. Deseo saber como os habrá ido, que deseo sea muy bien y 
á toda vuestra gente, á quien me encomiendo mucho; y guárdeos 
Dios como deseo. De Brusselas á 8 de Mayo, l6og. — A Isabel. 

Duque: Habiendo entendido que el Contador del exército quie- 
re dexar su oficio, os pido mucho que supliquéis á mi hermano 
haga merced del á Gonzalo GueiTa de la Vega, marido de Juani- 
ca de Vargas, á quien yo deseo mucho ver acomodado por acá, 
porque ella es todo mi servicio y le tiene tan bueno como sabéis; 
pero no bastara esto para que yo suplicara esto á mi hermano, si 
viera que él no tenia partes para serville, porque deseo más su ser- 
vicio que todo; pero el las tiene muy buenas y todas las que se 
pueden pedir en un hombre honrado y de bien, y sobre todo que 
sirve muy limpiamente, como lo ha mostrado en muchos años 
que ha servido en el armada de Contador, donde no se ha enri- 
quecido como otros; y asi me haréis mucho gusto en procurar 
que mi hermano me haga esta merced. ^(Sobrescrito:) Al Du- 
que de Lerma. 



264 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



165. 

Duque: Con la ocasión deste correo que lleva este despacho de 
D. Baltasar, no quiero dexar de hacer esto, aunque haya tan poco 
que poder decir de acá, sino que fue bien menester las nuevas 
que tuvimos ayer con el ordinario de la salud de mi hermano y 
la Reina y sus hij(3s para sacarnos del mucho cuidado con que es- 
tábamos, habiendo tanto tiempo que no teníamos nuevas de ay; 
que en verdad se lleva muy mal. Aora nos parece tardan ya mu- 
cho las del buen alumbramiento de la Reyna, que hasta tendías 
no podemos dexar de estar con mucho cuidado. También me le 
da si hace ay el tiempo que aqui de frió, que no será bueno para 
San Lorenzo; y me acuerdo el frió que solíamos pasar por este 
tiempo cuando le hacia. También deseo saber cómo os va y si os 
ha tentado la gota á la primavera, aunque espero que no; á lo 
menos asi lo deseo. Aqui estamos buenos, y nos hemos venido á 
esta casilla á gozar del campo, que está lindísimo; y sin duda todo 
esto lo es; y así no me entra en gusto cuando veo que mi herma- 
no no lo goza; pero el esperar que lo hará algún dia, me hace 
procurar componello mejor, y ello tiene aparejo para todo cuanto- 
se quisiere hacer en ello, si no es para ensanchar el aposento de 
las damas, que en uno están todas, y cada dia mudan sus camas 
á ver si hallan más lugar para vestirse; y ahora les tengo hecho 
entender que se las tengo de colgar en el aire y han de subir á 
ellas con una escalera; y sobre si ha de haber sola una escalera y 
cuales han de subir primero ó postrero, pasan muy buenos cuen- 
tos. En fin la vida del campo es la mejor de todas y creo seréis 
deste voto. Esto es cuanto se puede decir de acá. Las cosas de 
Alemana nos dan arto cuidado. Dios ponga su mano en todo, A 
toda vuestra gente me encomendad mucho y guárdeos Dios como 
deseo. De Marimont á 29 de Mayo 1609. — A Isabel. ^(Sobres- 
crito:) Al Duque de Lerma. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL 265 



166. 

Duque: Habiéndose resuelto el Marqués de Guadaleste de en- 
viar á su muger á componer su hacienda, pues vos sabéis mejor 
que nayde cuánto lo ha menester; y no habiendo podido dexar 
de aproballe esta resolución, pues él no puede hacello estando 
aqui sirviendo á mi hermano con mucho cuidado; aunque á mime 
pesa mucho de que se vaya la marquesa, porque sabéis sus buenas 
partes y lo que se puede olgar con ella, y así lo hacia yo mucho, 
y no se puede creer lo que la debo; y así no puedo dexar de en- 
comendárosla mucho, para que procuréis que mi hermano le haga 
mucha merced, C[ue no me contentaré con menos, y yo la tomo 
toda á mi cuenta, quedando con arta envidia de que haya de be- 
sar las manos á mi hermano. Ella os podrá dar particulares nue- 
vas de acá, y ya juzgo que os sentáis un rato con ella á pregun- 
talle, y con su buen gusto podrá dar muy buena cuenta de todo: 
á lo menos os podrá asigurar, como se lo he pedido, del agrade- 
cimiento que tengo á lo que acudis á lo que nos toca. Y pues será 
tan buen embaxador, yo no cjuiero embarazaros con carta larga. 
Olgara de poderos tener aqui, que la Marquesa dirá cuan lindo 
sitio es este. Y guárdeos Dios como deseo. De Marymont, dia de 
las Animas, 1609. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 



167. 

Duque: Bien podré escusar de ser larga en esta, pues lleván- 
dola el Marqués de Guadaleste, podrá dar tan particulares nue- 
vas de acá, y asi yo solo diré que ha servido á mi hermano con 
mucho cuidado y diligencia y mucho deseo de acertar; y asi 
merece que mi hermano le haga mucha merced en esta ocasión: 
que creo nayde es tan interesado como él, pues no ha podido ir 
á mirar por su hacienda como los demás. Yo no puedo dexar de 
encomendaros mucho el bueno y presto despacho del Marqués, 
quedando ya con alborozo de saber nuevas particulares con 



266 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

él de ay. Las que aqui hay dirá él; y así yo acabaré esta con en- 
comendarme á toda \'uestra gente, y con que os guarde nuestro 
Señor como deseo. De Brusselas, postrero de! año 1 609. — -A Isa- 
bel, — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



168. 

Duque: No sabría decir el contentamiento que he tenido con 
las cartas escritas de Aran juez que recibí pocos dias ha, y de sa- 
ber que mi hermano se haya olgado y hechole tan buen tiempo. 
El de aqui ha sido de manera que no hay otra cosa que catarros, 
y yo le tengo tan grande doce dias ha que no me dexa estar de 
provecho, y así no me dexará alargar en esta ni tampoco osaré 
por no saber si va sigura. ( )tros escribirán lo demás que se ofrece 
de por acá, que es arto, pero no para en claro. Disculpadme con 
vuestra hermana, que por lo que he dicho, no puedo respon- 
delle aora. Lo haré con el primero, habiendo olgado infinito con 
su carta. A toda la demás de vuestra gente me encomiendo mu- 
cho y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas á 20 de Hebrero, 
1610.^ A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



169. 

Duque: Aunque no se tengan cartas de ay, con saber que se 
está con la salud que deseamos, como hemos sabido estos dias, 
se puede pasar. Aqui la tenemos; y ha x'uelto un frió que no sé en 
qué ha de parar. No querría hubiese llegado por allá. Pocas nue- 
vas más que estas se pueden decir y más no sabiendo si estas van 
siguras. Las que se ofrecen dirá mi primo; y yo digo que nos va 
bien con la huéspeda, aunque no puede perder el cariño de su 
tierra. Todos la tenemos por ganada, y por lo disimulado procu- 
ramos convertirla, pero temo que seremos malos predicadores. 
Bien habría que reir sobre esto si se pudiese fiar de la pluma. A 
toda vuestra gente me encomiendo mucho, y hareisme mucho 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 267 

placer en suplicar á mi hermano haga la merced que le tiene 
suplicada Don jer(')nimo ValLer Zapata porque se pueda volver 
tanto más presto á servirnos. V guárdeos Dios como deseo. De 
Brusselas á 12 de Marzo, i6iO. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. 



170. 

Duque: Poco habrá que decir de acá después que escribimos, 
pues se puede fiar poco de estas cartas con estas cosas que an- 
dan; y así yo me remitiré á las de mi primo en lo que toca á ne- 
gocios, y en esta solo diré que ya deseamos mucho tenellas de 
ay, que nos parece que tardan mucho. Plega á Dios vengan con 
las buenas nuevas de la salud de mi hermano que hemos menes- 
ter, y que se haya pasado muy bien la jornada de Castilla como 
lo espero con el cuidado que tenéis de regalallos y servillos en 
vuestras casas, que no sé cómo quieren salir dellas. Yo cuando 
me acuerdo que están más cerca de acá, estoy contentísima. Pa- 
receme que ya podremos estar con cuidado, pues se va acercan- 
do el parto de la Reina. Dios la alumbre con bien. Deseo saber 
si tenéis allá toda vuestra gente ó quedaron en Madrid, adonde 
no se habrá pasado tan bien la Cuaresma. La de aqui ha sido tan 
fria que no ha habido sino nieve y más nieve. Ahora todo es ha- 
blar de guerra y más guerra. La causa se está como siempre 
perdida por su tierra y cuanto hay en ella. Don Fernando Girón 
espero habrá llegado y dado más particulares nuevas de todo. 
Artas habría si se pudiesen fiar desta, pero pues no puede ser, 
yo acabo con encomendarme á toda vuestra gente, y guárdeos 
Dios como deseo. De Brusselas, domingo de Ramos, i6lO. — A 
Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



171. 

Duque: Don P'ernando Girón sabrá dar tan buena relación de 
á lo que vá y todo lo que se quisiere saber de acá que no será 
menester embarazaros con carta. Solo diré en esta cuan contenta 



268 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

estoy con las que hemos tenido de ay, escritas en Villacastin, y 
de haber sabido la buena salud de mi hermano; y porque espero 
responder á ellas con un correo que pienso llegará primero que 
esta, la acabo con encomendarme mucho á toda vuestra gente, y 
guárdeos Dios como deseo. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque 
de Lerma. 



172. 

Duque: Las nuevas que cada día llegan de la prisa que se dá el 
de Francia á juntar su exército (l), nos obliga á dalla ay para que 
se provea con tiempo lo que es menester para resistille y no pue- 
da salir con lo que pretende; y pues sabéis cuánto importa esto, 
no habré menester pediros lo procuréis, pues sé el cuidado con 
que acudis siempre al remedio de todo. No creo se habrá visto 
ni oido en el mundo cosa semejante, si esta guerra se hace, pues 
estamos aqui acariciando y regalando la causa della, y todo mal 
agradecido; pero no por eso hemos de dexar de hacer lo que es 
justo. Si los demás hicieren lo que no lo es, espero los castigará; 
y así con hacer cada uno lo que debe y dexallo todo en sus ma- 
nos, no podemos prometernos nada malo. Arto lo es para mí 
haber tanto tiempo que estamos sin cartas de ay, que cierto se 
lleva muy mal. Dios nos traiga muy buenas nuevas. De aqui no sé 
que deciros, pues lo que se podria, no lo oso fiar desta con el 
tiempo que corre en Francia. Aun podemos decir hace frió, y así 
aun no se puede bien gozar del campo. Espero que mi hermano 
lo hará aora de Ventosilla, que debe de estar muy bueno. Deseo 
saber si tenéis ay toda vuestra gente. A todos me encomiendo 
mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas á 22 de Abril, 
lóio. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



(i) A causa de la detención de la Princesa de Conde, en Bruselas. So- 
bre este particular, véase mi libro Ambrosio Spinola, donde se refiere todo 
este suceso con curiosos detalles. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 269 



173. 

Señor: Aunque ha poco que escribimos, siempre guelgo de 
tener ocasión de hacerlo, aunque haya poco que decir de nuevo 
de acá, y no lo será desear mucho tener ya cartas de ay, que ha 
mil dias que estamos sin ellas y sin saber nada de la salud de 
V. AL, que se lleva muy mal. Aqui todo es tratar de guerra, 
como escribirá mi primo más particularmente; y cómo el de 
Francia se dá gran prisa á juntar la gente para su exército, que 
en fin quiere romper, porque no le dan esta muger, la cual está 
bien ganada por él, ó perdida por mejor decir, que me hace gran- 
dísima lástima, porque es la más bonita del mundo y más apaci- 
ble y de mejor condición; pero malos consejos que tiene y ha 
tenido la tienen tan ciega y los presentes y cartas por otro cabo, 
que yo tengo por sin duda su perdición; y así todo cuanto pro- 
curamos regalalla y ganalla, que es cuanto se puede, me parece 
que es gastar el tiempo en balde, y no se le puede quitar que no 
hable con estos que le traen los mensajes y cartas, que no faltan 
artos alcaguetes, y la principal es la muger del Embaxador de su 
Rey, que está aqui, aunque el marido no lo es, sino un honrado 
hombre; y una \'ieja que la ha criado, y así la gobierna, que es 
una que le quitaron, pero está en casa de la muger del Embaxa- 
dor, y así la escribe cada dia cuanto ha de hacer y lo que ha de 
escribir al Rey. Es tan pura Celestina que si la quisieran retratar, 
no la pudieran pintar más propia; y cuando yo me acuerdo la 
figura del galán, no es posible dexar de reírme por más guerra 
que nos quiera hacer. Pero pues él se da tanta prisa, suplico á 
V. M. se la mande dar en lo que se le suplica, pues vé cuanto 
importa para su servicio y del daño que seria que pudiese hacer 
lo que pretende en estos Estados; en que yo no me declaro más 
por ir esta en claro. Esto es cuanto se ofrece por acá, donde hace 
aun frió; y así va muy despacio el campo. Hemos ido dos dias á 
las garzas, pero ha hecho tanto aire que no se ha podido matar 
nada. Mañana se comienzan á tirar los papagayos. Todas estas 
fiestas quisiera que en pax las gozase V. M. algún dia. Como se 



ayo boletín de la real academia de la historia. 

acerca el del parto de la Reina estamos con cuidado. Dios la 
alumbre con bien: á S. M. y al Príncipe y á mi nuera beso las 
manos, y guárdenos Nuestro Señor á V. M. tantos años como 
hemos menester y yo deseo. De Bruselas á 22 de Abril, lóio. — 
Besa las manos á V. M. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Rey mi 
Señor. 



174. 

Duque: Yo no podría encarecer en esta cuan bien recibidas 
han sido esta mañana las cartas de 20 del pasado; porque ya no 
habia paciencia para estar tanto tiempo sin nuevas de ay. Gracias 
á Dios que nos las ha traído tan buenas, y que la jornada de Va- 
lladolid se ha pasado tan bien; pues á buen síguro que la de Ler- 
ma que sea buena, con el mucho cuidado que vos ponéis de ser- 
vir y regalar á mí hermano y á todos; y debe ser lindísimo todo lo 
de por allí, sigun me lo pintan los que lo han \-isto. Paréceme que 
ya podemos estar con cuidado de aguardar el parto de la Reyna. 
Dios la alumbre con bien. 

Este correo se despacha con tanta prisa á lo que entenderéis por 
cartas del Marqués Espinóla. Yo no tengo que deciros, sabien- 
do vuestro cuidado y el que ponéis en el servicio de mi hermano 
y en cuanto nos toca. Yo espero en Nuestro Señor que nos ha de 
ayudar y volver por la razón y dar poder y fuerzas á mi herma- 
no para vengar los fieros y amenazas que aora se hacen. Creo 
son todas pensando sacar con ellas lo que pretenden, pero han 
escogido mal camino. A mí solo me dá cuidado que mi primo 
haya de salir en campaña, como escribo á mi hermano; y todo 
lo que podría decir de nuestra guéspeda (l) aquí; que en verdad 
se tiene tanto . cuidado de su regalo y salud, como se podría 
si estuviera quien nos tocara mucho. Pero todo es mal agradecido, 
y para ella ponzoña todo lo que no es de su galán. El es fresco y 

(i) En este párrafo se refiere la Infanta á los temores de guerra y gran- 
des preparativos para ella que hacía Enrique IV de Francia para vengarse 
de los Archiduques por no haberle querido entregar á la Princesa de 
Conde. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 27 1 

bueno, y con eso se le puede perdonar. Estas son las nuevas 
de acá. 

De que vuestra hermana haya estado para ir á Lerma, me 
guelgo mucho, que en verdad deseo mucho la salud de todos tres 
hermanos; pero no sé si vá tan bien del interés en deseárosla por 
la falta que cada uno por su cabo harían en el servicio de mi 
hermano. De la demás de vuestra gente no me decis nada. Deseo 
saber si los tenéis todos ay. Mucho me granjeáis cuando me dais 
nuevas de mi nuera, porque yo pienso que la quiero más que no 
sus padres, por mucho que esto sea. Yo los tengo ahora á todos 
puestos en un aposento que hemos remendado, que le pudiéra- 
mos haber hecho de nuevo con lo que se ha tardado, que ha sido 
dos años, y con lo que ha costado; pero todas las obras que ha- 
cemos es desta manera, que yo como estoy avezada á las de mi 
padre, no lo puedo llevar, porque demás de tardar, no hacen cosa 
de provecho, que para que lo estuviese, ha sido menester hacelle 
y deshacelle mil veces. Ha tres dias que estamos en este aposen- 
to, y todo el adorno del mió son los retratos, con que paso la 
vida, ya que no puedo gozar los vivos. A toda vuestra gente me 
encomiendo mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas á 
3 de Mayo, 1610. — A Isabel. -(Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



175. 

Duque: Contentísimos estamos con las buenas nuevas del buen 
alumbramiento de la Reyna (l) y de que quedase tan buena y la 
Infanta. Gracias á Dios que todos son tan lindos, que por buena 
prisa que se dé en parir, nunca podrán ser muchos, y mas siendo 
hijos de mi hermano, que bien creeréis que digo esto de buen 
corazón. Plega á Dios que tengamos muy presto nuevas de que 
el Príncipe ha llegado muy bueno, como lo espero trayendole 
vuestra hermana y el buen viejo de Mercado (2), que me parece 

(i) En 24 de Mayo de 1610 nació la Infanta Margarita Francisca de 
Austria. 

(2) El Dr. Mercado, médico de Cámara, el más acreditado en la Corte. 



272 boletín de la real academia de la historia. 

le podemos tener por padre de todos viniendo con el. Muy bien 
nos ha ido estos dias de cartas, que es lo con que yo más guelgo 
y con todas las nuevas que me dais en ellas. Ya las deseo tener 
de que hayan hecho muy bien su embarcación los de Lemus (l), 
que no me espanto que os Jexe tan solo tan buena hija; pero yo 
asiguro que se sepa gobernar tan bien ella que no os pese de 
habella enviado, y vuestra hermana, como plática de alli, los 
habrá instruido, de manera que han de ser muy buenos Virreyes. 
A la de Medinasidonia tenga Dios en el cielo, que muy bien in- 
chará su lugar la de Niebla y arto ha padecido en el desierto. 
Yo creo que su suegro se hallará harto mejor con ella que con 
su muger; y yo me guelgo mucho de que la ha llevado consigo, 
porque sabré muchas veces della, que siempre los navios traen 
nuevas de allá, y algunas veces muy frescas. Y cierto que con 
lo que más me podéis grangear es con darme siempre nuevas de 
toda vuestra gente. Ya habrán llegado ay las cartas en que con- 
tábamos cómo tuvimos aqui las de la muerte del Rey de Fran- 
cia (2): por cierto ella fue terrible; pero nuestro Señor siempre 
vuelve por su causa, y bien se ha visto ahora. A mi hermano es- 
cribo todo lo que ha pasado después acá con nuestra guéspeda, 
de la cual nunca quiso irse el Archiduque Leopoldo sin despe- 
dirse, y la hizo levantar de la mesa para hablalla. Yo espero 
que con la venida de su marido, que será mañana, no tendré 
muchos dias que aguardar, sino que se podrá ir con Dios; que 
ella lo desea con gran estr^^mo, y no pienso será tan regalada, 
por mucho que lo esté, como lo ha sido aqui. Su marido ha ga- 
nado mucho conmigo en no querella ver, como escribo á mi 
hermano. Pésame que no la halle en casa Madalena de San Je- 
rónimo, porque pienso la predicara cada dia, pero no me ase- 
guro la convenciera. Yo la aguardo con mucho alborozo para que 
me cuente muy particularmente de todo lo de ay, que todos 
dicen cuan lindo es. Mucho guelgo que el Cardenal de Toledo 
haya bautizado á la Infanta, que con tan buen cura no puede 



(i) Había sido nombrado el Conde de Lemos virrey de Ñapóles. 
(2) Enrique IV, asesinado el 14 de Mayo de 1610 por Ravaillac. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 273 

dexar de sucedelles muy bien á todos, y siempre que oigo cuan 
bien lo hace, es para mí muciio gusto, como de hijo de su ma- 
dre. Yo estaba escribiendo muy á mi placer en un cenador del 
jardín, donde os quisiera tener, y viénenme á decir que llega la 
Duquesa de Ariscot: con que no puedo pasar de acjui, que solo 
esto tiene malo esta casilla, que tiene mucha vecindad á cuatro 
y cinco y tres leguas y aun á una, y así siempre hay visitas sin 
que se puedan escusar. La de aora yo la perdonara. A toda 
vuestra gente me encomendad mucho; y guárdeos Dios como 
deseo. De Marymont á 19 de Junio, lólO. — A Isabel. — (Sobres- 
crito:) Al Duque de Lerma. 



176. 

Señor (l): Si siempre nos fuese tan bien con tener á menudo 
cartas de V. M., como hemos tenido estos dias, no habría más 
que desear, pues yo me hallo con tres después que escribimos, 
porque beso las manos á V. M., y por la mucha merced que en 
ellas me hace. Yo quiero pensar que la meresco á V. M., pero 
reconosco como debo y estimo la que V^. M. me hace como es 
razón. Por la buena salud con que V. M. se hallaba, doy mil 
gracias á Dios, y de que la Reina haya quedado tan buena y con- 
valecida deste parto, y lo esté la recien nacida. El mal del Prín- 
cipe me tiene con mucho cuidado y que le dure tanto, aunque 
espero no pasará de los 40 dias; que así acontecía á V. M.; pero 
por si le durare aun la calentura, suplico á V. M. le mande dar 
un poco del palo que va aquí raspado, en agua; que es del árbol 
de Nuestra Señora de Monteagudo, que ha hecho y hace muchos 
milagros para enfermedades, y que se encomiende á ella, que 
acá lo hacemos, y hemos enviado allá por el Príncipe, y así espe- 
ro ha de estar muy bueno. También me escribe mi prima que el 
Infante Don Carlos lo quedaba ya; de que mi nuera y su herma- 
na lo estén, estoy contentísima. Sin duda que el exercicio nos dá 

(i) Esta carta está dirigida al Rey su hermano. 

TOMO XLVIII. 18 



274 BOLETÍN DE LA REAL ACADEiMIA DE LA HISTORIA. 

la vida á todos. V. M. le hará aora con la vecindad de Vento- 
silla (l), que según lo que nos ha contado el Conde de Sora del, 
debe ser muy lindo. De todo nos ha dado muy buena relación; 
y llegó un dia que íbamos á caga y le topamos en el camino; y 
mientras \enia la caga leimos las cartas de V. M., que nos truje- 
ron el buen agüero, porque matamos un muy gran lobo y dose 
corgos. Escápesenos otro por haber dexado poca gente y anduvo 
toda la red de cabo á cabo sin ser nadie bastante que diese en él. 
Yo pienso era alguna bruja, que hay muchas por allí. 

También nos ha contado el Conde la solenydad con que se hi- 
cieron las honras del de Francia; por cierto estoy por decir mal 
empleado y peor agradecido, pues verá V. M. por las cartas de 
negocios cómo no quieren dexar de ayudar á los herejes. Mucho 
ha perdido la Reina conmigo en esto, pues cuando todo su Con- 
sejo lo quisiera, lo hubiera ella de contradecir; pues le estará 
siempre arto mejor y á sus hijos la amistad de V. Ai. que no la 
de los protestantes; pero nuestro Señor volverá por su causa y 
por V. M. que la defiende, y lo reniediará como hizo en lo pa- 
sado. 

Aora quiero dexar esto y contar cómo nos vemos desemba- 
razados de nuestra guéspeda. Su marido [1) vino y no la quiso 
ver, pero tampoco quiso irse sin acechalla, y así la vio por el co- 
gote; pero ella con todos sus desdenes le andu\'o acechando de 
ventana en ventana; y cierto, no me puedo persuadir sino que 
hay algo de hechisos en este negocio, porque cuando se ven pa- 
rece que se quieren y que se le van los ojos al uno tras el otro; 
y en apartándose dicen perrerías el uno del otro, aunque el ma- 
rido parece la quiere, pero su madre y hermana, la de Orange y 
sus parientes están muy duros en que no la ha de tomar, y le 
meten en cabeza que si se descasa della se casará con una hija 
del Rey, lo cual yo no creo. En resolución, 61 no la dexa sino 
por este respeto, que por todo lo demás y otras muchas cosas 
que él dice que han pasado en Francia, no hace caso dellas nin- 



[ I I Coto redondo de la provincia de Burgos, partido de Aranda. 
(^2) El Príncipe de Conde. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 275 

guno, porque allá debe de ser ordinario; y así me parece hemos 
hecho con muy buena conciencia los oficios que hemos hecho 
para que la tomase, pues él no hacia caso de lo principal que le 
habia de hacer, de que no nos hemos reido poco. Pasadas estas 
primeras vistas, vino un primo suyo della, de parte de su padre, 
con carta de la Reyna para ella, en que le mandaba fuese con su 
marido. Al principio se hizo un poco de rogar, pero con lo que el 
otro le dijo, le escribió una carta pidiéndole perdón, y á nosotros 
se vino á echar á nuestros pies para que lo procurásemos. Tam- 
bién la Reyna nos escribió sobre ello, pero él tenia tan buenos 
alanos á las orejas que por más que lo deseó, no osó llevalla: que 
fué cosa estraña la gente que vino á buscalle en sabiendo estaba 
en estos Estados. Y decia él que si ella le hablaba una palabra 
que él no se podria detener; y así cuando se fué á despedir de 
nosotros, pidió mucho que no estuviese allí, como se hizo, pero 
estaba á la puerta, vestida y tocada á la española, bonita como 
un oro, que le está muy bien; y cuando él llegó á hablar á mí, 
cayóle muy cerca y viola, y entrambos se demudaron: que fue 
cosa de ver. Con esto se tue á ver el jardin y ella siempre tras 
él; al fin la vio en un corredorcillo y le hizo tres reverencias, y 
no habia hacelle salir del jardin, hasta que llegó un primo suyo 
que le dijo mil perrerías porque la habia mirado, y ella se quedó 
con artas lágrimas. De allí á tres dias llegó su hermana la Con- 
desa de Ubernia por ella: llegó á Vinz y otro dia fue á verme á 
Marymont, y otro dia después de comer fue por ella y la llevó 
sana y salva y llorando tanto y más por dexarnos como habia 
hecho de entrar en casa. Yo la he predicado arto, porque ya que 
ha estado aqui, deseo le sirva para enmienda, pues sus pocos 
años y malos consejos la disculpan de lo pasado. P211a me ha pro- 
metido que yo oiré como se gobierna y que no ha de haber más 
que hablar della. Plega á Dios, que es tan fácil de condición que 
con la compañía que tratare, esa la llevará tras sí; y ^s lástima, 
porque es muy bonita, como se ha visto cuando la ha dexado 
de gobernar la buena gentecilla que la traia engañada, que los 
quisiera yo entregar á los muchachos de Toledo para que hicie- 
ran su oficio; y la primera á la señora muger del Embaxador 



276 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

que dicen ha dado grandes disculpas al de Conde. La de Huber- 
nia es una mujeraza de lindísimo arte, y debe de haber sido muy 
hermosa: tiene un sosiego estremado y muy bien hablada, y es 
una muy honrada mujer, como ha dado buena prueba, pues ha 
cinco años que no sale de la prisión con su marido. Con esto he 
concluido la historia de nuestra guéspeda, quedando tan desem- 
barazados como el de Fuentes, que no se puede más encarecer. 
Ahora quiero contar de nuestra caga de Marymont, que por 
mi honra no lo habría de hacer, pero será con condición que V. M. 
se ría un poco y no me dé la \'aya. Deseábamos mucho matar 
un ciervo con yerba, porque acá es cosa tan nue\'a que en vién- 
dola huyen della y de la ballesta, como si tuese el demonio, que 
solo de miralla piensan los ha de matar; y es de manera que á un 
secretario le hizo Don Pedro de Toledo entender que un pedazo 
de corzo, que comían en el estado, estaba muerto con ella, y se 
levantó de la mesa y se fué á su aposento y hizo sacar todos 
cuantos cuchillos y tijeras había y las espadas, y no osó salir has- 
ta que le desengañaron; y Don Pedro de Zúñiga, que se ha acer- 
tado á hallarse en esta ocasión en Aíarymont, como buen cazador 
podrá contar muy buenas cosas sobre esto. En fin, yo fui una 
mañana á tirar al ciervo, y mi primo me puso en un lazo y me 
le fue á echar, porque tampoco hay quien lo sepa acá, ni se usa 
esta manera de cazar; y quedó conmigo el Duque de Umala, que 
tiene tanto miedo á la yerba como el secretario. Saliéronme cua- 
tro ciervos, y cuando voy á tirar al uno, rómpeseme la cuerda de 
la ballesta; que en mí vida he tenido mayor rabia ni mayor risa, 
porque el Duque pensó que ya todos estábamos muertos. No 
teníamos allí otra cuerda, ni otra ballesta, y así le maté con el 
arcabuz. Era muy grande y el primero que sea muerto en el 
parque, que quisiera arto podelle enviar á V. M. por la posta, 
porque no he comido mejor cosa; y así estoy muy contenta de 
cuan bien se hace allí la caga. Con esto andubimos muchas ma- 
ñanas á procurar matar uno con la ballesta, y es tan espeso 
aquello que se tira con gran dificultad. Y otra vez que yo i ba á 
tirar uno echado, llevando el de Umala la ballesta tras mí, róm- 
pese otra vez la cuerda, que él quedó el más perdido hombre 



CORRESPONDENCIA DE LA. INFANTA DONA ISABEL. 277 

del mundo. Quedamos con las ballestas sin cuerdas y dijeron que 
en Mons había uno que las hacia muy bien, y así envió mi primo 
por él, que es tres leguas de allí, y pidió un carro para traer el 
aparejo para ponellas, y al cabo trujo un ingenio que sola la 
vancuerda no cabía en toda la casa; que no reimos poco, pero 
más con la cuerda que echó. Al fin enviamos aqui por unas que 
habia traído mi primo de ay, y entre él y Don Pedro de Zúñiga 
adrezaron las ballestas y anduvimos otras no sé cuantas maña- 
nas, sin poder tirar nada; que están tan salvajes allí los ciervos 
y el bosque es tan cerrado que es menester sudar bien para po- 
der tirar; y para mí no es lo peor, porque en estando mansos no 
los puedo tirar de buena gana; y yo estaba tan picada que pro- 
puse un dia de no volver á casa sin tirar; y así hicimos llevar la 
comida al campo, que no fue el peor dia, y después de haber 
sesteado cabe un arroyo, donde se olgaron arto las damas, an- 
duvimos más de tres horas para poder tirar, y muchas veces casi 
á gatas. Ya que era tarde, yo entré á hurto á dos ciervos her- 
mosísimos y tiré al uno, no á ocho pasos de mí y tan sin sentir- 
me que nunca dexó de comer; pero le erré lindísimamente; yo 
creo de pura cudicia. Al cabo de un gran rato hallamos la jara; 
con que nos venimos á casa, yo más picada que nunca. Y así 
volvimos otro dia y anduvimos todo el dia, y comimos también, 
y tras haber estado- en mil lazos, nunca pude tirar sino ya tarde 
que en un lazo me vino un ciervo arto bien y cerca, y yo pensé 
habelle dado muy bien, y mi primo y los cazadores decían iba 
cayendo. Fuimos luego tras él y desapareció, y así le buscamos 
con el sagueso hasta que anocheció, y yo muy contenta de ha- 
belle dado. Y otro dia en amaneciendo le fueron á buscar con 
tres saguesos y gente, pensando estaría muerto en unos barran- 
cos que hay en el parque muy hondos. Cierto, nos hizo trabajar 
bien el primer dia y estotro á los cazadores; pero á las siete de 
la mañana un cazador comenzó á gritar á los otros: «Allí está. 
Allí está», y todos muy contentos. Cuando llegaron era la jara 
que estaba metida en un árbol, tan derecha y tan adentro que 
fue menester cortar el árbol para sacalla; de manera que antes 
de dar al ciervo, di en el árbol, y él quedó sano y bueno, y así 



278 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

no le podian hallar. Los cazadores no osaban tocar la jara y vi- 
niéronlo á decir en gran secreto, y tenían razón por mi honra, 
porque tales dos tiros no creo los ha errado nayde. Yo confieso 
que quedé tan picada que no quise tirar más por no erralle, por- 
que no habia sino dos dias para estar allí. Mi primo tiró después 
una mañana otro con el arcabuz, y después le echamos dos le- 
breles, con que corrió un rato, y fue muy buena montería. Fuera 
del parque no hemos podido matar ningún ciervo, porque se nos 
han escapado dos veces de las redes. Hermosísimos conejos hay 
muchos ogaño en Marymont, y el tiempo ha hecho lindísimo 
que se echa bien menos aqui, porque hace mucha calor. Yo es- 
pero que V. M. se entretendrá un rato con esta historia; y nada 
me entra en gusto de todo esto sino pensando que lo tengo de 
ver gozar á V. M. algún dia y que ha de gustar dello como de la 
caga que me cuenta V. M. que tuvo ay, que debió de ser muy 
buena. Aquí se usa mucho el echar la caga á la campaña con los 
perros y los lobos: con la nieve es bonísimo. Venimos aqui para 
la prucision del sacramento del milagro, que ha habido creo que 
toda Olanda en ella: que cierto ha sido cosa de ver. 

Estas son todas las nuevas que puedo dar de acá á V. M., de- 
seándolas de ay mucho para saber del Príncipe, que cuando se 
sabe que V. M. y sus hijos están buenos, se pasa en paciencia 
no tener tan á menudo cartas, pero cuando no lo están, no la 
puede haber. V. M. la habrá menester para leer esta; y así la 
acabo no pudiendo dexar de suplicar á V. AI. se acuerde del 
Marqués de Velada, pues lo merece lo que sirve á V. M. y tam- 
bién suplico á V. M. se acuerde de hacer merced en sus preten- 
siones al Conde de Aranbergue, que por casarse aora su hijo 
mayor con una de mis damas, que se ha criado en casa, será do- 
blada merced para mí. Al Príncipe y mi nuera y sus hermanos 
beso las manos; y guárdenos nuestro Señor á V. M. tantos años 
como hemos menester y yo deseo. De Bruselas, dia de Santa 
Ana (l), 1610. — Beso las manos á V. M. — A Isabel.— (Sobres- 
crito:) Al Rey mi señor. 

(i) 26 de Julio. 



CORRESPONDENCIA DE I.A INFANTA DOÑA ISAPEL. 279 



177. 

Duque: A una carta vuestra debo respuesta, no habiéndola 
tenido con este postrer correo; quixera fuera la ocasión otra, y 
no el no quedar bueno, que lo que debéis de haber trabaxado 
con cuerpo y espíritu con el mal del Príncipe, debe de ser la 
causa. Con mucho cuidado nos tiene; aunque espero en Dios es- 
tará ya bueno, y no veo la hora de tener estas nuevas, que en 
verdad se desean mucho. Con todas las que me escribís he oiga- 
do mucho y el Conde de Sora me las ha dado muy particulares, 
y de Lerma y Ventosilla, que todo debe ser muy bueno, y más con 
el cuidado que ponéis en servir y regalar allí á mi hermano, que 
tiene razón de hallarse tan bien en ello, y vos no la tenéis para 
no mirar mucho por vuestra salud, pues sabéis la falta que á todos 
nos haríades. 

Lo que me decis de la merced que mi hermano me hace, no 
es nuevo para mí, ni lo será el conocella como debo. ¡Ojala pu- 
diéramos reir los tres algunos buenos cuentos, que no faltaran, si 
nos viéramos en eso ! Los que han pasado con nuestra guéspe- 
da (l) escribo á mi hermano. Yo estoy contenta de habella en- 
viado sana y salva. Plega á Dios que le dure y que en su tierra 
anden de mejor pié que hasta aqui, que no veo hay mucho que 
fiar en lo que ay prometen los Florentines, y así ha sido muy 
bien hablalles claro, que creo aprovechará más. Muy buenos dias 
se ha pasado en Marimont; yo creo que mi hermano ha de reir 
con lo que le escribo de mi caga: y yo no quiero daros más que 
leer hasta saber que estéis muy bueno. A toda vuestra gente me 
encomiendo mucho; y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas, 
dia de Santa Ana (2), 1610. — A Isabel. — No puedo dexar de 
acordaros el negocio de su marido de Juanica de Vargas, por lo 
que deseo vellos acomodados, y está aora sirviendo á mi herma- 
no sin sueldo ni comodidad ninguna. ^(Sobrescrito:) Al Duque 
de Lerma. 



(i) Refiérese á la Princesa de Conde. 
(2) 26 Julio. 



28o boletín de la real academia de la historia. 



178. 

Señor. — Paréceme que nos podemos quexar con razón de lo 
que tardan en venir cartas de ay: á lo menos á mi me parece que 
ha ya mil años que no las tenemos, sigun lo que las deseo, para 
saber de la salud del Príncipe, que me tiene con mucho cuidado; 
aunque espero en Dios le dará la que hemos menester. No que- 
rría hubiese llegado ay la calor que aquí hace, porque es mucha 
y no seria buena para convalecer. 

Habrá poco que escribir aora de acá, pues no hay cosa de nue- 
vo, sino el sitio de Juliers. Dios se lo perdone á los de Alemana, 
que por su culpa se ha llegado á esto, como debe de escribir Don 
Baltasar; y todo lo quieren echar á cuestas á V. M. 

Hemos tenido dos fiestas estos días: la una ha sido la profesión 
de su hija del Conde de Sora, que no se ha visto tal contento 
como el suyo, y la otra la del beato Inacyo, que la celebraron 
en sus casas el dia que murió. Ha sido muy solene y han alcan- 
zado aqui lo que creo yo que en ninguna parte, que ha sido llevar 
las andas de su imagen cuatro, todos de su tiempo, y el uno que 
ha sido su compañero y un gran hombre y tiene noventa y siete 
años, y los demás á este tono: que, sierto, hacia devoción ver los 
buenos viejos. Esto es todo lo que hay que decir de acá. De ay 
nos trayga Dios muy buenas nue^•as; y suplico á V. M. no se ol- 
vide su retrato, que yo le aguardo con mucho alborozo. A la 
Reina y al Príncipe y sus hermanas beso las manos; y guárdenos 
Nuestro Señor á \^. M. tantos años como hemos menester y yo 
deseo. De Brusselas, dia de Sant Lorent;o, que arto me acuerdo 
este dia de los que hemos pasado juntos, 1 6 10. — Besa las manos 
á V. M. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Rey mi señor. 



179. 

Duque: No podia ser el castellano Juan de Aranda sino muy 
bien recibido, pues nos sacó del mucho cuidado con que estába- 
mos del mal del Príncipe y de haber tantos dias que estábamos 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 28 1 

sin cartas. Gracias á Dios que nos ha traido tan buenas nuevas 
de todo; y cuando se saben tan particulares como él nos las ha 
dado, es gran contento para quien no le tiene mayor que cuando 
sabe de ay. Como yo quisiera que en vuestra carta me diérades 
mejores nuevas vuestras, pues me dccis habéis pasado dos meses 
tan malos que no puede d^xar de pesarme mucho y desear saber 
que sean pasadas todas las pesadumbres que decis, y que estéis 
con el contento y descanso que yo os deseo, que será el que puede 
ser en el mundo; y no puedo dexar de pediros que no toméis las 
cosas de manera que os matéis con ellas, pues no se remedian 
con eso, y sabéis la falta que haríades á mi hermano y nos haría- 
des á todos. 

Muy bien empleada está en Juan de Aranda la merced que le 
ha hecho mi hermano, que ha ser\'ido muy bien, y es muy buena 
cosa. Todo lo que trujo de las cosas de olor, llegó muy bueno, y 
mi hermano me hace tanta merced de todas maneras que aun- 
que yo le beso las manos por ella, os pido lo hagáis también por 
mí. Es todo mucho y muy bueno; y cuando no fuera sino un al- 
filer, lo estimara yo en mucho en\'iándomelo mi hermano; y pro- 
meto que son bien menester aquí estas cosas, porque toda la vida 
se ofrecen ocasiones para dallas ó enviallas, que es tanto lo que 
por acá las estiman, porque no saben hacellas, que todo el año 
no se hace otra cosa en casa; y algunas veces está Jacyncurt tan 
sin paciencia que reiríades de oilla, particularmente cuando se 
han de enviar á estos hereges de /\lemaña, que lo envian á pedir 
como si fuese en su casa. 

Las nuevas de por acá escribo á mi hermano, que todo es 
bodas; pero olvidóseme de decille una graciosa de una de mi 
Cámara, que se casa con el más viexo capitán que hay acá; que 
por sello, ha muchos años que está reformado, y es el retrato de 
Martin de Aguas. Mira qué tal será. También creo se me olvidó 
de decille cómo hemos traido estos días un poco de luto por la 
Duquesa de Cleves, que parece la quiso llev-ar nuestro Señor 
antes que viese su Estado en poder de herejes, que ella tanto 
habia defendido. Murió tan buena muerte como vi^'ió, que es 
para tenelle arta envidia, Y á este propósito no puedo dexar de 



282 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

encargaros un negocio nuestro, que os escribirá el Conde de 
Añober (l), que á quien tiene siempre tanta cuenta con su alma 
como vos, no creo parecerá mal que deseemos ver descargadas 
las nuestras y lo procuremos en vida, pues no hay hora sigura. 
Este memorial me haréis placer de dar á mi hermano y supli- 
calle haga aquella merced á su dueño, pues sirve muy bien. 
A toda vuestra gente me encomiendo mucho, y guárdeos Dios 
como deseo. De Brusselas á 24 de Setiembre, 1 60 1 (2.) — -A Isa- 
bel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



180. 

Duque: Las cartas de 4 y 17 del pasado nos sacaron de mucho 
cuidado por saber la buena salud de mi hermano y la convale- 
cencia del Príncipe. Plega á Dios vaya muy adelante y se le ha- 
yan ya quitado las tercianas á la Infanta Doña Maria: que hasta 
saber están todos muy buenos, no se puede salir de pena, y más 
en año tan achacoso y terrible de calor. Pésame mucho de la 
parte que os ha cabido de poca salud; porque, cierto, por mil ra- 
zones os la deseo muy buena, y así os pido mucho os regaléis y 
miréis por ella. No dudo sino que os harán mucha soledad vues- 
tras hijas, porque son muy buena compañía; y podéis dar gracias 
á Dios de que hayan salido tales, y yo no me guelgo poco cuan- 
do las oigo loar de todos; y es gran cosa tener al lado con quien 
descansar un rato que se quiera bien. Vuestras hermanas me pa- 
rece no han olgado mucho este verano, pero todos trabaxais de 
tan buena gana cuando es menester servir, que parece cobráis la 
salud entonces. Mucho se debe de haber pasado con el mal del 
Príncipe. Bendito sea Dios que tanta merced nos ha hecho de sa- 
calle con bien del. Pésame que esté tan viexo el bueno de Mer- 
cado, que cierto hará gran falta. 



(i) D. Juan Niño de Guevara, hermano del Cardenal de Sevilla, nom- 
brado Conde de Villanover de Tormes en fin del año 1601, y falleció en 
Sevilla á primeros del de 1607. Eradla sazón Embajador de Felipe III 
cerca de sus hermanos los Archiduques. 

(2) Sic. Debe ser 161 o. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 2S3 

De aquí hay poco que decir, después que escribimos. Pensa- 
mos irnos después de mañana á Marymont, que hasta ver toda 
esta gente de Juliers en sus casas, no nos hemos osado de apar- 
tar de aquí. Perdóneselo Dios al Plmperador y sus consejeros, 
que, si hubieran querido, estuviera aquel'o en otro estado. Aora 
están juntos los diputados en Colonia: no sé si harán algo de 
provecho. Plega á Dios que en Francia lo hagan; que parece les 
abre nuestro Señor los ojos; pero son tantas las mudanzas allí 
que no se puede creer nada hasta que se vea. 

De lo de Saboya no quiero hablar, que cierto me ha tenido y 
tiene sin paciencia. Mucha falta hará el de Fuentes (l), que era 
hombre que se hacia temer, y así es menester para gobernar; y 
hay muy pocos hombres aora en el mundo para nada. 

He visto el papel del negocio de Juanica de Vargas, pero otro 
dia de como llegó vuestra carta, llegó el Contador á servir su 
oficio, con que el marido de Juanica queda en blanco; y así me 
habéis de hacer tanto placer de suplicar á mi hermano me haga 
merced de hacelle á su marido de Juanica la merced que hacia á 
estotro y con su sueldo, que ha un año questá sin él y trabaxan- 
do con dos oficiales á su costa en aclarar las cuentas de los baxe- 
les que se hicieron aquí, en que ha ahorrado buenos ducados á 
mi hermano, porque es muy hombre de bien y ha servido muy 
b^en y limpiamente, como se echa de ver en lo poco que ha me- 
drado; y por conocelle yo por tal, olgué de que Juanica se casa- 
se con él, y á mí me hará mi hermano esta merced, por ser ella 
todo mi servicio, y me haria gran falta si se hubiese de ir; y esta 
merced no la pido si no entre tanto que no tiene lugar la que mi 
hermano le tenia hecha. A toda vuestra gente me encomiendo 
mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas á 9 de Octu- 
bre, 1610. — (Sin firma.) — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

181. 

Duque: Con este correo, que lleva un despacho de Don Balta- 
sar, habrá poco que decir, aunque habria mucho de si se pudiese 

(ij El famoso Conde de Fuentes. 



284 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

decir por escrito el mucho cuidado con que estamos de haber 
muchos dias que no sabemos de ay. Plega á Dios no sea por í'alta 
de sakid y que nos saque desta pena muy presto con bien. Muy 
mal nos ha ido de caga este año aquí, que no la hay (sino) de 
puercos, ni el tiempo ha dado lugar para otra, pero por malo que 
le haga, siempre se puede pasear en el parque y jardin, con que 
se pasa mejor la \ida que en Brusselas; y con haber menos gen- 
te. J.a de guerra temo mucho se nos ha de amotinar, si les falta 
el ordinario; y así os pido mucho, aunque sé el cuidado que po- 
néis en esto, que procuréis se remedie el inconv-eniente que ha 
habido en esto luego, porque no nos \'eamos con algún motín, 
pues le vienen á costar tanto á mi hermano después; y si aora le 
hubiese, seria mucho peor. El otro dia escribí á mi hermano su- 
plicándole hiciese merced al Conde Otavio Visconde de lo que 
vacaba en IMilan por D. Blasco de Aragón; y habiendo entendido 
que está proveído, me haréis mucho placer de suplicar á mi her- 
mano que pues no tiene aquello lugar, le haga merced de la pla- 
za del Consejo secreto y acrecentalle la renta que tiene en el mis- 
mo Estado, asegurándoos que es hombre que lo merece muy bien 
y de servicio, y que ha trabaxado en esto de Alemana muy bien, 
como creo lo habrá avisado Don Baltasar. Gracias á Dios que 
está acabado: plegué á Dios que dure. A toda vuestra gente me 
encomiendo mucho , y guárdeos Dios como deseo. De Marymont 
á 12 de NoA'iembre 1610. — A Isabel, — (Sobrescrito:) Al Duque 
de Lerma. 



182. 

Duque: En verdad que han sido bien deseadas las cartas que 
recibimos tres dias ha, de 18 del pasado. Gracias á Dios que nos 
las trujo y con ellas tan buenas nuevas de la salud de mi herma- 
no y la Reyna y sus hijos, como podíamos desear: que me tiene 
contentísima, pues no hay mejor dia para mi que cuando las ten- 
go. Mucho he olgado de saber que estéis bueno, ]Dues, cierto, os 
deseo la salud muy de veras. Bien ocupadas habrán estado vues- 
tras hermanas, pero soIq su cuidado y el vuestro pudieran haber 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 285 

v^encido tantas enfermedades y tan largas como han pasado el 
Príncipe y su hermana. Mucho guelgo con las nue\'as que me dais 
de todos, y particularmente de mi nuera, que aunque á todos los 
quiero cuanto se puede encarecer, confieso que á ella es con gran 
estremo. Guarde Dios á mi hermano que tan misericordiosamen- 
te ha usado con el Duque -de Saboya. Plega á Dios que él lo co- 
nosca ansi. Yo os confieso que sus hijos me hacen lástima de ve- 
llos padecer sin culpa, pues pienso que no la tienen. Artas se po- 
drían dar al Emperador y sus consejeros, pues por ellas tienen á 
todo el mundo para revolver; y así me parece no se puede hacer 
mucho caudal de la concordia de los hermanos, que está muy 
vedriada á mi parecer. Dios encamine lo que hobiere de ser para 
su servicio, y lo mismo en lo de Francia; que á todos estaría 
bien lo que se trata, pero tened la mano que esto sea con la de- 
cencia que es justo de nuestra parte, que de la suya ellos se lo 
tienen en cuidado. La Reyna es muy buena, y en parte no que- 
rría lo fuese tanto. Dios la ayude. 

Muy mal nos ha ido de caga en ]\Iarymont, como escribo á mi 
hermano, y en lo que se ha pasado el tiempo allí: el de aquí es 
fryysimo después que \'enimos. Lo que me contais de las lobas 
me ha espantado para ay, pero no para aquí, que es ordinario, y 
sin rabiar hacen daño á la gente, particularmente á las criaturas, 
que no hay año que no se coman a'gunas. De ayer acá se ha di- 
cho aquí que lo de Alarache está concluido. Plega á Dios sea 
verdad. No puedo dexar de agradeceros el cuidado que me de- 
cís ponéis en el negocio de su marido de Juanica de Vargas y pe- 
diros procuréis se despache con brevedad, porque pasan mucha 
necesidad, por no tener sino lo que les damos, que es bien poco; 
y ella está muy contenta de que yo le he dicho cómo os acordáis 
della. A toda vuestra gente me encomiendo mucho, y guárdeos 
Dios como deseo. De Bruselas á II de Diciembre, 1610. — A Isa- 
bel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



286 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



188. 

Duque: Aunque siempre son muy bien recibidas las cartas de 
ay, mucho más cuando ha mucho que se desean, como lo han 
sido las que han venido aora. Gracias á Dios que mi hermano y 
la Reyna estaban tan buenos, y que la tempestad de viruelas y 
sarampión que dio al Príncipe y sus hermanos se iba pasando 
bien. Con mucho cuidado estaremos hasta saber que los que fal- 
taban lo hablan pasado también y estén todos buenos. De que 
vos lo estéis, he olgado mucho, y bien se echa de ver el cuidado 
que habéis puesto en las provisiones, pues tan bien habéis sa- 
lido del; y así me parece os lo podemos agradecer todo, como á 
quien lo ha hecho. Mucha merced nos ha hecho mi hermano con 
ellas, y la mayor el no haber menester estarle cansando cada 
día. Yo querría veros descargado de otros muchos cuidados 
como deste, que bien creo lo habríades menester, y olgara arto 
de ser parte para descansaros dellos. 

Gran cosa ha sido lo de Alarache (l), y yo recibo de muy 
buena gana la norabuena. Nuestro Señor ha de ayudar siempre 
á mí hermano que tan de veras le sirve. Yo creo me perdonareis 
fácilmente que no responda aora con particularidad á vuestra 
carta, pues lo dexo de hacer por irme con mi primo, que tras 
haber estado once días en la cama con la gota, cuando ya pen- 
samos estaba bueno, le ha dado esta noche en un pié de manera 
que no se ha podido levantar. Ha hecho terrible tiempo de hu- 
midades y frios, que creo lo causa siempre. Pido á nuestro Señor 
que libre á mi hermano de tan mala herencia, pues no basta ser 
bien reglados, como lo ha sido siempre mi primo, para escapar 
della. 



(i) El día 27 de Noviembre de 1610 llegó por la posta al Pardo, donde 
estaban los Reyes, D. Melchor de Borja, hermano del Duque de Granada, 
despachado por el Marqués de San Germán con la buena nueva de la en- 
trega de la plaza y castillos de Alarache, en Marru¿cos, en el día 20 de 
Noviembre, poniéndose en ella guarnición española. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 287 

Mi sobrino Filiberto (l) me ha escrito con este correo, y yo 
no le he querido responder hasta saber de mi hermano cómo 
manda que yo le escriba, y así os pido se lo preguntéis y me 
enviéis una memoria dello. Guelgo mucho de que se quiera que- 
dar ay. 

A mi hermano escribo cuanto por acá se ofrece, que es una 
pepitoria de artas cosas, y algunas no malas, para habellas visto. 
No puedo dexar de tornaros á acordar la merced que tengo su- 
plicada á mi hermano para su marido de Juanica de Vargas, por- 
que el comer no se puede olvidar, y ellos lo han bien menester. 
Yo asiguro que este hombre ha servido muy bien y lo hace aora 
sin sueldo en cuentas, que ha ahorrado á mi hermano artos du- 
cados; y así espero me alcanzareis de mi hermano esta merced, 
tanto más habiéndola traído este correo para otros criados de 
particulares que no han servido á mi hermano lo que el Conta- 
dor: que seria vergüenza mia; pero no quiero creer sino que 
por olvido no se la ha hecho á él. A toda vuestra gente me en- 
comendad mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas, 
dia de la Candelaria, l5l I. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque 
de Lerma. 



184. 

Duque: La diligencia con que pide Don Baltasar de Quñiga 
que pase el despacho que lleva este, no nos dará lugar á escribir 
sino dos renglones. Paréceme que todo lo de allá va de revuelta. 
Dios perdone á quien tiene la culpa dello, y nos traiga muy 
buenas nuevas de ay, que ya tardan mucho; que aunque las huvo 
con el ordinario el otro dia, eran muy viexas. Las de aqui son 
estar buenos y mi primo convalecido de sus pies; que bien lo ha 
habido menester. Hanse pasado las Carnestollendas con dos 
fiestas: una de burlas y otra de veras, arto buenas, y más para 
el poco tiempo en que se concertaron; y rematóse con un gran 
sarao. Bien creeréis cuánto deseo en todas estas ocasiones tener 

(i i De Saboya. 



288 boletín de la real academia de la historia. 

á mi hermano que gozase dellas, y cierto al Duque de Lerma 
también. A toda vuestra gente me encomiendo mucho y guár- 
deos Dios como deseo. De Brusselas á 22 de hebrero, l6ll. — 
A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



185. 

Duque: Mil cosas tengo que agradeceros en esta postrer carta 
que he recibido vuestra; y lo primero quiero comenzar por lo 
que me habéis grangeado en avisarme luego con la primer oca- 
sión la merced que mi hermano os ha hecho en haceros Ayo y 
Mayordomo mayor del Príncipe, pues con eso echo de ver que 
estáis cierto de cuanto habia de olgar de sabello; que cierto ha 
sido más de lo que puede decir la pluma. Y yo os confieso que 
si hasta aquí os deseaba mucha vida, aora os la deseo mucho más, 
porque con eso yo estaré sigura de que él Príncipe saldrá como 
criado de vuestras manos. Guarde Dios á mi hermano que así 
ha sabido conocer el amor y fidelidad con que le habéis servido 
y servís. Yo os doy la norabuena de la mejor gana que puede 
ser, y estoy segura que lo creeréis ansi de mí. A bonísimo tiem- 
po vino vuestra carta por el cuidado con que estábamos de ha- 
ber mucho que no teníamos nuevas de la salud de mi hermano 
y la Reyna y sus hijos. Gracias á Dios que todos la tenían: que 
cuando yo sé estas nuevas, estoy con reposo. Ya me parece se 
tardaba esta vez la Reyna en estar preñada, y así es muy bien 
que no olvide el oficio quien tiene tan lindos hijos. 

Este correo vá con el despacho de Don Baltasar, que veréis. 
Aquello va de rota; si Dios no pone la mano en ello y lo reme- 
dia, yo temo mucho que todo se ha de perder, y por lo menos 
no puede haber mayor mal que guerra entre los hermanos (l). 
Si todos fuesen tan desinteresados como mi primo, de que yo no 
acabo de dar gracias á nuestro Señor, presto se acomodaría; 



(i) Alude á la contienda entre el Emperador Rodolfo II y el Archi- 
duque Matías. 



LÍMITES PROBABLES DE LA CONQUISTA ÁRABE 289 

pero yo le \'eo mal remedio, y la religión católica lo pagará, que 
es lo que se debe sentir más que todo. 

Aquí estamos buenos, aunque hace arto bellaco tiempo, que 
es cuanto se puede decir; y yo no puedo dexar de pediros acor- 
deis á mi hermano el negocio del Marqués de Velada, aunque 
sé que no os descuidáis en él. A toda vuestra gente me enco- 
mendad mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Bruselas á 3 
de Margo, 1611. — Olvidábaseme de deciros que escribo á mi 
hermano suplicándole haga merced á Jacyncurt de una casa que 
tiene aqui, que ella está en ella de aposento, y aora la quieren 
vender, como veréis más particularmente cómo es todo este 
negocio por esta memoria que os envió. Hareisme mucho placer 
en procurar que mi hermano le haga esta merced, que no solo 
será para ella sino para nosotros, porque nos quitará de gran 
pesadumbre: que no podéis pensar lo que se pasa y padece aqui 
en esto de las casas; y ella no es tan grande que sacara mi her- 
mano mucho provecho della. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Du- 
que de Lerma. 



(Cotiiinuará.) 



A. Rodríguez Villa. 



II 

LÍMITES PROBABLES DE LA CONQUISTA ÁRABE 
EN LA CORDILLERA PIRENAICA 

Siendo la historia de los árabes de España tan obscura en su 
conjunto, resulta de ordinario que, en cuanto se pretende dar no- 
ticia de una región ó de una serie de acontecimientos referentes 
á la dominación musulmana, se parte de tradiciones vagas, ó ad- 
mitiendo ideas falsas ó al menos exageradas respecto á la con- 
quista, se admiten hechos que en parte alguna aparecen pro- 
bados. 

Para los tiempos de la invasión árabe, de fuentes cristianas 

TOMO XLVIIL 19 



290 boletín de la real academia de la historia 

acerca de la conquista de la Cordillera Pirenaica, sólo tenemos 
lo poco y quizá no muy exacto (l) que nos dice el llamado Isi- 
doro Pacense 6 Anónimo de Cót'doba, pues los autores árabes en 
realidad nada dicen de la conquista de esa región, sino que á lo 
sumo nos ■ dan noticia de expediciones posteriores, llevadas á 
cabo, no con idea de conquista, sino con la de coger botín, ó á 
lo sumo de debilitar á los cristianos para que no estuvieran en 
ganas y en condiciones de -hacer daño á los musulmanes; esta 
diferencia de propósito por parte de los moros, de verdadera 
conquista y ocupación ó de solo botín, no ha sido tenida bas- 
tante en cuenta por nuestros autores modernos, que no se ha- 
bían fijado en ella. 

A pesar de la falta absoluta de noticias pertinentes á esta 
cuestión, se ha dado como corriente por casi todos los historia- 
dores que los musulmanes llegaron á dominar toda la Cordillera 
Pireíiaica; pero que muy pronto fueron arrojados, no se sabe por 
quién, de la parte más montañosa donde se detuvo la recon- 
quista por bastante tiempo, hasta que, hacia mitad del siglo xi, 
los jefes ó Reyes de los Estados, Navarra, Aragón y Condes de 
la Marca hispánica, pudieron aspirar á mayores empresas y aco- 
metieron la reconquista de la tierra menos montuosa, y luego la 
llana: así tenemos la conquista de Alquézar, 1091; Huesca, 1097; 
Muñones, 1078; Purroy, Pilza, Caserres, 1060; Calasanz, II02; 
Balaguer, 1105; Os de Balaguer, lioo; Barbastro, IIOO, y Mon- 
zón, 1089. 

Alguna vez he apuntado la idea de que la parte montuosa 
desde Jaca al Condado de Pallas no estuvo nunca en poder de 
los árabes de un modo permanente, indicando como jalones pro- 
bables del territorio no sometido, sino transitoriamente en tiem- 
pos bastante posteriores á la conquista general, las poblaciones 
de Alquézar en Sobrarbe, Roda en Ribagorza y Ager en el Con- 
dado de Pallas (2); y no es que pretenda que la no dominación 

(i) Puede verse lo que hemos dicho en el tomo vii de la Colección de 
Estudios Árabes, pág. 141 y siguientes. 

(2) Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo xxxvi, página 
414. — Colee, de Estu. Ar., tomo vii, pág. 188. 



LÍMITES PROBABLES DE LA CONQUISTA ÁRABE 29 1 

de los árabes se limitó á estas regiones: creo que se extendió á 
toda la Cordillera Pirenaica; pero respecto á estas comarcas, y 
algo más por ambos lados, creo encontrar indicios en confirma- 
ción de mi tesis, y para que nadie pueda sospechar que me han 
sugerido esta idea preocupaciones regionalistas, diré que en mi 
sentir, los moros no pudieron tener interés en dominar territo- 
rios muy quebrados y pobres; hoy me propongo exponer las 
consideraciones que me han llevado á la conclusión indicada de 
que la parte ó zona más alta de los Pirineos no fué dominada por 
los musulmanes. 

Comencemos por discutir si Jaca estuvo en poder de los ára- 
bes: estoy seguro de que á la generalidad de los eruditos pare- 
cerá temeraria esta duda, y, por tanto, la cuestión, ya que la 
mayor parte de nuestros libros de historia hoy dan por corriente 
que Jaca íué conquistada de los árabes por el Conde Aznar Sán- 
chez en el año 832 ( = 216 y 217 de lahégira), de donde resul- 
taría que debió de estar en poder de los moros unos cien años; 
algunos autores adelantan esta reconquista. 

¿Está probado que el Conde Aznar Sánchez arrancase del po- 
der de los moros en estos años la ciudad de Jaca? Posible es la 
reconquista, pero ninguna noticia de ella encontramos en los 
autores árabes contemporáneos, ni tampoco en autores cristia- 
nos; es más, en los autores árabes no encontramos mencionada 
la ciudad de Jaca, sino á lo sumo en los geógrafos^ y digo esto, 
porque si bien el geógrafo El Edrisí, en la parte publicada y tra- 
ducida por Dozy y Goeje, menciona las ciudades UUv y iaU. 
que se ha traducido por Jaca (l), es poco probable que ambas se 
refieran á la misma población y que ésta sea la Jaca de Aragón; 
pues de iiU. se dice que estaba en el clima (ó distrito) de los 
olivos^ en el que están ^ dice. Jaca}, Lérida^ Mequinenza y Fraga; 
la cita de Iil.=s. es mucho más vaga, ya que el autor sienta que 
Toledo está en el centro de Alandalus, y lo prueba diciendo que 
digta nueve jornadas de Córdoba al sudoeste, de Lisboa al oeste, 



(i) Descriptioii de VAfrique et de V Espagne par Edrisi, texte árabe, 
avec une traduction, des notes et un glossaire. 



292 boletín de la real academia de la historia. 

de Santiago sobre el mar de los Ingleses, de Jaca al oriente (de 
loledo), de \"alencia al sudeste y de Almería sobre el mar de 
Siria. 

El mismo Edrisí en la descripción de la España cristiana, 
texto y traducción publicados por el Sr. D. Eduardo Saavedra, 
menciona cuatro veces á íjW , pero sin que pueda asegurarse 
de que se refieren al Jaca de Aragón, ya que tal como está el 
texto, tres veces se refiere á una población que corresponde al 
primer paso ó puerto para Francia, comenzando por orien- 
te desde Barcelona , y ülc^ , dice , está situada sobre el río 
Segre. 

Si como acabamos de ver, no es seguro que los geógrafos ára- 
bes mencionen de un modo explícito la Jaca de Aragón, parece 
bastante claro que mencionan á los Jacetanos, como gente inde- 
pendiente del poder musulmán. 

El Istahrí, marcando en cierto modo el perímetro de Alanda- 
lus, dice «luego (se va) á la región de Murcia; luego á la de Va- 
lencia; luego á la de Tortosa, que es la última de las ciuda- 
des que están sobre el mar; luego se une por la parte del mar 
con el país de Alafranch, y por la parte de tierra con el país de 
^«.C»«;s^^ Alckascas? , que es país de guerra y pertenece á los 
cristianos; luego se une con el país de los Bascones, que tam- 
bién pertenece á los cristianos; luego al país de los Gallegos 
que también pertenece á los cristianos (l). 

El mismo Istahrí, en texto publicado por Mr. Goe¡e (2), dice 
lo mismo suprimiendo algunas palabras. 

Poco antes que Istahrí, que escribió su libro entre los años 303 
y 307 de la hégira, tenemos á Jacubí, quien describiendo la parte 
del norte, dice «luego (se va) desde Guadalajara hacia oriente á 
la ciudad de Zaragoza, que es de las mayores ciudades de la 
frontera de Alandalus sobre un río llamado Ebro, y al norte de 
ella (hay) una ciudad llamada Tudela, frente á la tierra de los 

(i) Líber climatum auctore scheicjio Ahi-Ishako EI-Faresi , vulgo 
Issthachri... edidit Dr. J. H. Moeller, Gothae, 1839. 

(2) Bibliotlicca Geographorum arabiconim, ed¡. Goeje , Pars prima, 
página 37. 



LIMITES PROBABLES DE I,A CONQUISTA ÁRABE 293 

infieles llamados Bascónos, y al norte de esta ciudad hay otra 
llamada Huesca, que está limítrofe de los Francos de una clase 
llamados los Chascas» (i). 

Tenemos, por tanto, que no es seguro que los geógrafos ára- 
bes mencionen á Jaca de Aragón, pero es casi seguro que los 
Chascas que menciona Jacubí, cabalmente el geógrafo más anti- 
guo de los citados, se refiere á los Jaqueses, ya cjue dice que 
Huesca confina con una tribu ó clase de Francos que llaman 
Jaqueses, y esto no puede rcícrirse á los otros Jaqueses, que pa- 
recen resultar en la parte de Cataluña, si los datos del Edrisí no 
están tergiversados por el autor, que t. miara mal ó contundiera 
sus notas, como sospecha persona muy competente en estas 
materias. 

La confusión pudo quizá originarse por la semejanza de nom- 
bres entre Jacetanos y Lacetanos de los autores antiguos. 

De la suerte del territorio de Jaca pocos años antes de la fe- 
cha en que se supone conquistada de los moros por el Conde 
Aznar Sánchez, nos pueden dar alguna idea las noticias que los 
autores francos, y más aún los árabes, consignan respecto á un 
personaje moro, Bahhil, que por los años 79^ figuraba como 
subdito rebelde al emir de Córdoba hacia la parte inferior de la 
Cordillera Pirenaica en la actual provincia de Huesca. 

Dice Oihenart (2) refiriéndose al autor de la vida de Ludovico 
Pío, que en el año 79Ó éste se dirigió á Tolosa, donde tuvo 
junta general (conventum generalem); que allí recibió y despa- 
chó los mensajeros de Alfonso de Galicia, á los que «cum donis 
suscepit et pacifice remisit, necnon et Bahaluc Sarracenorum 
Ducis, qui locis montanis AquitanitC j^roximis principabatur, 
missos pacem petentes et dona ferentes, suscepit et remisit»; 
que muerto Bahlul fué Conde de esta región Aureolo, y á su 



(i) Bibliot. Geographornm Arah., pars séptima, pág. 355.— Advierte el 
editor que en uno de los códices en vez del nombre w»4K^l:>!!! estaba es- 
crito f^^tJJv! y que una mano más moderna puso i^^l^Li i.e. iJl¿' ab 

urbe Í3lr». 
(2) Noíitia utrius(/ue Vascvuice, pág. 2 ig. 



294 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

vez, muerto éste en 809, Amroz, prefecto de Zaragoza y Hues- 
ca, sucedió en el mando (de esta región) prometiendo entregarla 
á Ludovico Pío. 

Los autores francos, de quienes toma los datos el autor de 
Notítia utriusqiie VasconicE, dicen parte de la verdad, pero no 
toda, ni todo verdad; los autores árabes dicen también algo, pero 
de todos modos las figuras de estos personajes no aparecen 
claras. 

Abenjaldún (tomo iv, 126) sólo dice que «en el año 181 
(^/QVs de J. C.) Bahlul, hijo de Alarzuc, se rebeló en la región 
(ó por las partes) de la Frontera y se apoderó de Zaragoza, aña- 
diendo á continuación que en el mismo año llegó (á Zaragoza) 
Abdala el Valenciano, tío de Alháqucm, como se ha dicho». — 
Abenadarí (11-/ I ) (l) y Abenalatir (vi- 1 08) y el Ms. Ar. Ac. nú- 
mero 80 (fol. 266) emplean en parte las mismas palabras, aña- 
diendo que Bahlul era conocido por Ahilhachach, consignando de 
un modo explícito que Abdala el Valenciano, que se dirigía á 
Francia, llegó á Zaragoza y se hospedó con Bahlul: algo más nos 
dice Anouairí (Ms. Ar. Ac, n. 60, fol. 16. r.); á continuación 
de lo dicho por los anteriores, que pone con las mismas pala- 
bras, añade que «luego Abdala marchó á Huesca, hospedándose 
en ella con Imrán y los árabes; pero habiéndose dirigido hacia 
ella Bahlul, los sitió, y separados de ellos los árabes, Bahlul en- 
tró en Huesca, marchándose Abdala hacia Valencia, en la que 
permaneció: esto (sucedía) en el año 184.» 

Tratando del aiio 183 dice Abenalatir (vi-113) que «en este 
año hubo discordia y guerras entre un gran capitán, llamado 
Abuimrán y Bahlul, hijo de Alarzuc, que era de los principales 
de Alandalus: Abdala el Valenciano estaba con Abuimrán y 
fueron derrotados los de Bahlul con muerte de muchos de 
ellos». 

En la misma página, Abenalatir refiere la llegada de Abdala 



(1) Sin duda por errata de algún copista le llama hijo de Meruán en 
vez de hijo de Marzíic, errata muy explicable dentro de la escritura árabe 
J\.y por ^<'jjy. 



LIMITES PROBABLES DE LA CONQUISTA ÁRABE 295 

el V^alenciano á Huesca al año 184, sus discordias con Bahlul y 
su retirada á Valencia. 

Eginardo (en Marca hispánica, columna 284) introduce en 
Huesca por estos años (799) al moro Azán, diciendo: «Azan 
Sarracenus praefectus ( )scíe claves urbis cuín alus donis Regi 
misit, promitens eam se traditurum, si opportunitas eveniret»; 
pero la oportunidad no llegó. 

Sin que sepamos cuándo desaparece Bahliil, nos encontramos, 
según los autores francos, mandando en el mismo territorio al 
Conde Aureolo^ que residía á este lado de los Pirineos (trans 
Pyrineum, dicen los autores francos), contra Huesca y Zaragoza 
en los confines de la España y de la Galia (iii conñnio^ ó in co- 
mertio^ según los textos). Muerto Aureolo en el año 809 (=194 h.), 
Amroz, prefecto de Zaragoza y Huesca, ocupó el territorio de 
Aureolo, prometiendo al Emperador venir á su obediencia con 
cuanto tenía. {An. Bertin. en Esp. Sag., tomo x, págs. 572 
y 597. — 'Marca hispánica, columna 296.) 

En el mismo año 809 parece que Amroz se rebela contra 
Alháquem: así lo consigna Abensaid (Ms. Ar. Ac, n. 80., 
folio 267), diciendo: «Amrus se rebela en la Frontera; luego 
vuelve á la obediencia; mandó allí 9 años, 10 meses y dias». 

Algo más dicen de Amroz los Anales Bertinianos (Esp.Sag., x, 
páginas 598 — y xii, pág. 573) ^1 asegurar que Amroz entabló 
negociaciones con Carlo-Magno para entregarle Zaragoza, y por 
muchas causas no se llevó á efecto, y que expulsado de Zaragoza 
por Abderrahman, hijo de Abulaz, se vio obligado á entrar en 
Huesca. (Abderrahman II tardó bastantes años en suceder á su 
padre en el mando (año 821.) 

El territorio que gobernaron Bahlul y el Conde Aureolo (éste 
según lo que dicen los autores francos) y del cual se apoderó 
luego Amroz, incorporándolo á su dominio de Huesca, parece 
que debía ser la faja que media entre Huesca y las montañas de 
Jaca, ya que era Conde frente ó contra Huesca y Zaragoza, y no 
es de suponer que estuviera encargado de la defensa de todo lo 
que media entre Huesca y las Cumbres de los Pirineos. Quizá 
alguna antigua fortaleza que existiera donde hoy se conservan 



29'í BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

los restos del antiguo castillo de Loarre, sirviese de guarida á 
Bahlul y después al Conde Aureolo, como ya sospechó algún 
autor francés. Jaca, en especial si admitimos la existencia del 
Conde franco en esa región, estaría ya de un modo, casi ó sin 
casi, explícito bajo la protección ó dominio de los francos, que 
luego crearían el Condado de Aragón, ó surgiría, emancipándo- 
se de ellos: nebulosidades de nuestra historia, que hoy es impo- 
sible resolver; como indicaremos luego, quizá pudiera sospe- 
charse que la residencia de Bahlul y luego del Conde Aureolo, 
fuese el castillo de Alquézar. 

Sobrarbe y Ribagorza. — En Sobrarbe tenemos la villa de Al- 
quézar, de la que encuentro mención expresa en Abenadarí, al 
indicar que en el año 294 (= QO'*/,) Abenatauil, rey moro de 
Huesca, en sus luchas con los Bcnilope, que dominaban en Lé- 
rida, se apoderó de los castillos de Barbastro y Alquézar (l) y 
de la Barbitania^ que suponemos habían obedecido hasta enton- 
ces al emir de Córdoba, formando parte del gobierno .de Lupo, 
hijo de Mohámad. 

Los autores árabes citan con relativa frecuencia el territorio 
de la Barbitania, si bien en el nombre hay bastante vaguedad, 
pues no pocas veces aparece escrito 'lJv\s>¡ de modo que podría 
sospecharse, como ha sucedido, que se trata de Boltaña, pobla- 
ción que no encuentro mencionada en los autores árabes, si no 
lo es con este nombre 'vJlJs^j , que no figura en el gran Dicciona- 
rio geográfico de Jacut^ quien de un modo muy especial men- 
ciona por tres veces la Barbatania, diciendo «queá ella pertene- 
cían Barbastro y los castillos de Alquézar^ Albeca? (2) y Munio- 
nes: la Barbatania, según el autor, lindaba con el distrito de 
Lérida y había sido la barrera entre musulmanes y cristiatios-»; 
parece resultar que la Barbatania comprendía los territorios de 
Sobrarbe y Ribagorza en su parte baja, y como dice que había 
sido la barrera entre moros y cristianos^ estas palabras nos hacen 
sospechar que los árabes nunca dominaron de un modo perma- 



(1) Colee, de Est. Ar., tomo vii, pág. 240. 

(2) Abena (Olbena?) en el moro Rasi.^. 



LIMITES PROBABLES DE LA CONQUISTA ÁRABE 297 

nente al norte de la Barbatania, y, efectivamente, nada concreto 
encontramos que nos indique reconquista por los cristianos más 
allá de estos límites. 

El nombre ^^¿Jl Alquézar (ó Alcázar), tómese como palacio 
ó como fortaleza, nos indicaría que allí se establecieron los ára- 
bes de un modo especial, y la existencia cerca de Alquézar, de 
poblaciones que por sus nombres parecen árabes (Las Almunias 
y Almazorre) y el que no haya más al norte población alguna, 
cuyo nombre parezca de origen árabe, pueden hacernos sospe- 
char que por esta parte Alquézar fué el límite de la dominación 
musulmana; se supone reconquistada por Sancho Ramírez en el 
año 1 09 1. 

(¡Sería Alquézar el centro de Bahlul y de Aureolo y á esta cir- 
cunstancia de ser residencia de un gobernador de categoría, re- 
belde unas veces al poder de Córdoba, sumiso otras, debería su 
nombre, no tomando el de Alcalá, que parecía más natural? La 
misma circunstancia pudo dar origen á la tradición de que allí 
hubo un rey moro, al ciue, cual otra Judit, dio muerte una don- 
cella de Alquézar; el cráneo del rey moro, según la tradición 
local, estaba empotrado en una de las paredes del claustro de la 
iglesia. 

El mismo Jacut, al tratar de Barbastro, dice que era de los 
distritos de la Barbatania, y que á ella pertenecían los castillos 
de que hemos hecho mención; también al tratar de Huesca se 
menciona la Barbatania, diciendo que los distritos de Huesca 
estaban contiguos ó lindaban con los de la Barbatania. 

En los autores cristianos encontramos algunas noticias refe- 
rentes á la Barbatania, que generalmente escriben Barbotana. 

De la época romana se conoce una inscripción latina en la 
que con la abreviatura BARB parece indicarse el territorio de 
Barbastro (l), que como térra Barbotano^ consta en documento 
del año 551 (2). 

En documento del año 1080, publicado por el P. Villanue- 

(i) Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo iv, páginas 
212 y 213. 
(2) ídem. 



29o boletín de la real academia de la historia. 

va (i), se conserva la tradición de la Barbotania, mencionando 
omnis regio Barbutana, la cual, cuando fuese conquistada de po- 
der de los ismaelitas, debería pertenecer al Obispado de Roda. 

Las noticias referentes al Roda de Ribagorza con las indica- 
ciones concretas, que se refieren á las dos consagraciones de su 
Iglesia Catedral, y las que luego veremos que se refieren á 
Ager, al norte de Balaguer, nos sugirieron la ¡dea de que dichas 
poblaciones no fueron dominadas por los musulmanes en los pri- 
meros tiempos. 

Erigida en Obispado la Iglesia de Roda al tiempo de su con- 
sagración en el año 957, sus fundadores, el Conde Ramón y la 
Condesa Ermisenda, no hacen indicación alguna de que hubie- 
ran conquistado su territorio del poder musulmán; á lo sumo 
podría inferirse de los términos en que el documento está re- 
dactado (2), que hasta entonces Roda no había sido asiento de 
Obispado; pero generalmente se admite que dichos Condes se 
limitaban á restaurar la silla episcopal de Roda. 

Ahora bien, alguna noticia que se encuentra en autor árabe 
nos indica que algunos años antes el castillo de Roda había sido 
destruido (en el año 296, ó sea de 30 de Sep. de 90S á 20 del 
mismo mes de 909) por Mohámed Atauil, rey moro de Huesca, 
quien dos años antes, como hemos visto, se había apoderado de 
Barbastro, Alquézar y la Barbatania, y luego en el año siguiente 
se apoderó de Monzón y Lérida; todas estas poblaciones perte- 
necían al ualí scmi-independiente Mohámed hijo de Lupo. 

Como el texto referente á Roda es muy especial y podría al- 
guien sospechar que, si las mencionadas conquistas de Mohámed 
Atauil fueron contra musulmanes, lo mismo podría suponerse de 
la de Roda, conviene copiarlo y comentarlo. 

Abenadarí (tomo 11- 149) dice: «En el mismo año (296) Mo- 
hámed, hijo de Abdelmélic Atauil, salió contra Paliares} (Pa- 
llas) en el mes de ramadán, é hizo allí una gran matanza; llególe 
un emisario de la gente del castillo de Roda pidiendo la capitu- 



(i) Viaje literario, tomo xv, pág. 283. 

(2) Véase en Villanueva, tomo xv, pág. 295. 



LIMITES PROBABLES DE LA CONQUISTA ÁRABE 299 

lación, y ofreciendo espontáneamente los rehenes y el tributo y y 
no habiéndoles concedido esto, salieron huyendo del castillo, 
que le entregaron, y habiéndose adelantado á él, lo destruyó; en 
el mismo año se apoderó del castillo de Monte-Pedroso^ conocido 
por monte de las piedras.-» 

En primer lugar diremos que, aunque -el nombre de Rota es 
común y había otro Rota en Cataluña, junto á Vic, parece no 
cabe duda de que este suceso se refiere á Roda de Ribagorza: á 
Mohámed Atauil, dueño de la Barbatania, interesaba extender su 
reino un poco más al norte, y quizá le interesaba más que nada 
hacer incursiones en territorio enemigo con objeto de procurarse 
recursos, y lo natural era que tales incursiones se dirigiesen con- 
tra territorios cristianos, por más que, como hemos \'isto, no tu- 
viera gran escrúpulo en invadir territorio musulmán. 

Además, que el castillo de Roda pertenecía á cristianos resulta 
del texto, pues los de Roda, amenazados por las armas de Mohá- 
med, no sintiéndose con fuerzas para poder resistir, ofrecen es- 
pontáneamente lo que parecía natural que Mohámed exigiese; y, 
efectivamente, en las condiciones normales de la conquista mu- 
sulmana, sometiéndose á pagar el tributo y á entregar rehenes 
en garantía, se terminaba la guerra; pero Mohámed Atauil nece- 
sitaba destruir la fortaleza, que probablemente era frontera de la 
Barbatania, que como hemos visto, según Jacut, había sido y se- 
ría en este tiempo la barrera entre muslimes y cristianos; otros 
nombres árabes de poblaciones citadas y que conquistó ó tomó 
á los cristianos el rey moro de Huesca, no son fáciles de iden- 
tificar: el castillo de Monte-Pedrós, ó Monte de las piedras, 
conquistado en el mismo año que el de Roda, bien pudiera ser 
un castillo que estuviese donde hoy la ermita de Nuestra Se- 
ñora de Pedruy en el término de la Puebla de Roda, como sos- 
pecha mi compañero y amigo el Sr. Saavedra. 

La sumisión de Roda, ó de sus ruinas, al poder de ]\íohámed 
Atauil, probablemente debió de ser muy corta y transitoria, si 
bien sus efectos con la destrucción del castillo y destrozos cau- 
sados en la población pudieron durar largos años, pues la devas- 
tación sería bastante general: así, nada tiene de e.^trafio que se 



300 boletín de la real academia de la historia. 

tardase cincuenta años (de 908 á 95/) en restaurar la iglesia de 
modo que pudiera ser consagrada. Como antes de la fecha 908 
por ninguna parte suena la reconquista de Roda, y en ella estaba 
en poder de los cristianos, puede admitirse que siempre había es- 
tado independiente, quizá con alguna corta sumisión á pagar tri- 
buto ó parias. 

Las devastaciones producidas por Mohámed Atauil pueden ex- 
plicarnos quizá la ignorancia en cjue estaban los de Roda res- 
pecto á los nombres de sus antiguos Obispos, cuando en el año 
1 102, al contestar á la circular del Monasterio de Ripoll, piden 
sufragios por los Obispos difuntos, y los nombran por orden re- 
trógrado de este modo: Raimimdus Episcopiis boncc manorics, 
sive sui antecessores^ Salomón Episcopus, Arinulfns Episcopus^ 
Aimerictis Episcopns, Odisendus Episcopiis et alíonun, quorum 
nomina nescimus (i). 

Si admitimos que Roda en los primeros tiempos de la con- 
quista no cayó en poder de los árabes, esto cuadraría perfecta- 
mente con la tradición, más ó menos autorizada, de que se hizo 
eco el Papa Pascual II en la carta en que confirmó sus posesiones 
á San Raimundo, Obispo de Roda y Barbastro; en dicha carta, 
referida la invasión de los árabes, se añade: Uiide factum est iit 
episcopalis cathedra, quce IllerdíC fuerat in montana transiret^ in 
oppidiim videlicet, quod Rota dicitiir (2). 

Si la traslación de la Sede Episcopal á Roda tuvo lugar en los 
primeros tiempos de la dominación musulmana ó en tiempos 
posteriores, no consta, y si bien es verdad que generalmente se 
atribuye á los primeros tiempos la desaparición del Obispado de 
Lérida, nos parece más explicable en tiempos bastante posterio- 
res, si se ha de atribuir á intolerancia ó persecución religiosa por 
parte de los musulmanes, aunque, en nuestro sentir, la desapa- 
rición de los obispados no fué simultánea y se debió principal- 
mente á la casi extinción de grey cristiana en algunas ciudades 
hacia fines del siglo x. 



(i) Villanueva, obra citada, t. xv, pág. 136. 
(2) Villatiueva, obra citada, t. xv, pág. 143. 



LIMITES PROBABLES DE LA CONQUISTA ÁRABE 30I 

Restaurada la iglesia de Roda en el año 957) niodio sigl(^ des- 
pués, hacia el año lOlO, sufrió una nueva devastación por parte 
de los árabes y en ella fué hecho prisionero el Obispo Aimerico, 
que hubo de rescatarse con dinero que recogió en Francia (l); 
esta incursión, con más motivo que la anterior, debió de tener 
por objeto principal el hacer botín, y de este modo se explica 
perfectamente que á los pocos años los cristianos fueran señores 
ó tuvieran libertad en Roda; es muy probable que esta incursión 
deba referirse á unos años antes, al 393 ó 394 de la hégira, como 
veremos luego al mencionar la batalla de Albesa. 

Un siglo antes de la destrucción del castillo de Roda de Riba- 
gorza por Mohámed Atauil, se hace mención en los autores fran- 
cos de una civítas Rota destruida por el llamado Godo Aizón en 
tiempos de Ludovico Pío en el año 826 (=21 "/, hégira), si bien 
es verdad que los autores que dan la noticia suponen que la ci- 
vitas Rota estaba muy inmediata á Ausona (Vic); pero ya el 
P. Villanueva (en el tomo vi, página 4) propuso la duda de si 
la destrucción de Roda por el Godo Aizón se refería á la Roda, 
junto á Vic, ó á la Roda de Ribagorza: el autor confiesa «que la 
conjetura es débil y me basta, añade, haberla propuesto». En mi 
sentir la idea pareció aventurada al P. Villanueva en virtud de 
una preocupación muy general, de admitir casi como un dogma 
cuanto respecto á las cosas de Cataluña dicen los autores francos 
referente á los siglos viii, ix y x, y tales autores están muy lejos 
de merecer la fe que se les ha concedido; como creo haber pro- 
bado (2), los biógrafos de Cario Magno y Ludovico Pío en mu- 
chos casos no supieron la verdad ó no podían decirla. 

Las razones que hoy pueden hacer más probable la sospecha 
del P. Villanueva de que la Roda destruida por el rebelde Aizón 
es la Roda de Ribagorza, son las siguientes: 

Parece que hubo un solo Aizón, del que dan noticia los auto- 
res árabes, refiriéndole á los tiempos de Cario Magno: este Aizón 
resulta personaje histórico, al paso que el Aizón de los autores 



(i) Villmmcva, obra citada, t. xv, pág. 184. 
(2) Colección de Est. Ar., t. vii, pág. 201 y sig. 



302 boletín de la real academia de la historia. 

francos aparece en acción cuarenta años después, devastando la 
Cerretania y el Valles en tiempo de Ludovico Pío en 826, y se 
le atribuyen hechos que son raoralmente imposibles, y que acep- 
tados tal como los relatan los autores francos, hacen poco ho- 
nor al Príncipe, á quien, sin embargo, se pretende ensalzar; 
sobre todo las relaciones de Aizón con el emir de Córdoba, 
Abderramán II, tales como aparecen en la relación franca, 
puede asegurarse que son imposibles, como creemos haber pro- 
bado. 

En los autores árabes nada encuentro que pueda referirse al 
Aizón de las crónicas francas; en cambio, del Aizón moro, per- 
sonaje verdaderamente histórico, resultan datos que explican lo 
que los autores francos atribuyen á su Godo Aizón, como son, el 
haber sido aliado de los francos, el haber vuelto á la obediencia 
del emir de Córdoba y el haber hecho la guerra por la Cerdaña 
y regiones limítrofes. 

No repetiremos aquí cuanto del moro rebelde Aizón pudimos 
consignar en nuestro trabajo: baste decir que «reconciliado con 
Abderramán I, en Zaragoza, en el año 1 66? (= 78 "V3) marcha 
con éste contra Alaba y Castilla y después á la Cerretania, donde 
el ejército del Emir recoge mucho botín y somete á Abcnbelascot, 
que se presta á pagar tributo» (pág. 212). Los autores árabes 
que narran esta expedición no citan nombres propios de pobla- 
ciones: sólo mencionan la Cerretania y á Abenbelascot, como las 
denominaciones de región son generalmente vagas pueden muy 
bien indicar el límite á donde llega una expedición, omitiendo 
los nombres de las regiones intermedias. 

Teniendo en cuenta que la reminiscencia franca en lo relativo 
á Aizón, menciona el nombre de Roda, podríamos muy bien su- 
poner que la Roda que se supone destruida por Aizón, fuese la 
Roda de Ribagorza, sometida, no destituida, por las armas del 
Emir, acompañado de Aizón, ya que la Roda junto á Vic parece 
estar más allá del límite á que llegó la expedición de Abderra- 
mán y Aizón. 

Que este supuesto godo, en realidad moro, no sólo anduvo sino 
que tuvo su asiento por la parte de Roda de Ribagorza, parece lo 



LIMITES PROBABLES DE LA CONQUISTA ÁRABE 3O3 

indica bastante claramente el documento que sugirió la idea al 
P. Villanueva: en la escritura de consagración de la iglesia de 
San Esteban del Malí, pueblo muy próximo al de Roda de Riba- 
gorza, los Condes Unifredo y Toda dicen en el año 97 1: «.siciit 
auteni ibi mitto totinn ipsitm alodem, qui fuit de Ezone traditore», 
este Ezon traidor parece pueda identificarse con el Aizón moro 
traidor á su Emir, aunque reconciliado luego, y traidor á los fran- 
cos, con quienes estuvo durante algún tiempo. 

Si admitimos que la civitas Rota, á la que se refieren los auto- 
res fi"ancos al tratar con gran confusión de los hechos en que tomó 
parte Aizón, se refiere á la Roda de Ribagorza, no sería aventurar 
mucho el admitir que fuera la residencia de Abenbelascot, que, ó 
bien hubiera estado independiente hasta entonces, ó quizá hu- 
biera estado sometido á pagar tributo que entonces rehusara pa- 
gar, al cual hubiera de someterse de nuevo, como espontánea- 
mente ofreció Roda un siglo después al verse amenazada por las 
armas de Mohámed Atauil. 

El suponer á Abenbelascot, Conde de la Cerdaña, como indicó 
Dozy, no parece que sea aceptable, ya que en los documentos 
referentes á la Cerdaña, mucho más numerosos que los referentes 
á Ribagorza, no se hace mención de tal personaje, según nos dice 
persona muy competente en la historia de los pequeños estados 
catalanes. 

Agcr. Kn trabajo leído ante esta Academia en Abril de 1900, 
emití la idea de que Ager quizá no había caído en poder de los 
moros hasta mitad del siglo xi, 1050 (l); las razones en que me fun- 
daba eran los siguientes hechos consignados por el P. Villanueva 
con motivo de su viaje á la villa de Ager y examen de su ar- 
chivo (2): «Ya en el año 1036 y 104I suena esta villa poblada 
de cristianos y con un monasterio gobernado por el Abad Lan- 
franco; pero antes de I O 50 (44^/.,) volvieron los moros á reco- 
brar su posesión, quemando en su entrada las escrituras que ha- 
llaron de los cristianos»; consta esto último en documento del 



(i) Boletín de la Real Academia de la Historia, t. xxxvi, pág. 414. 
(2) Villanueva, t. ix, pág. 94. 



304 boletín de la real academia de la historia. 

año 1 06 1, en la cual fecha estaba de nuevo libre del poder mu- 
sulmán. 

Ahora bien, si en el año IO37 ^^ Abad Lanfranco reclama y 
gana en juicio ante el Conde de Urgel, Borrell, derechos que 
correspondían á la Abadía de Ager en Artesa (págs. 109 y 245) 
y en el año 1 04 1 había en Ager, al menos tres iglesias con los 
títulos de San Vicente, de San Pedro y de San Salvador^ en mi 
sentir, esto indica, ó que nunca había estado en poder de los ára- 
bes ó que, al menos, hacía mucho tiempo que había sido recon- 
quistada; y como nadie indica una reconquista anterior á este 
tiempo, ni parece probable que la hubiera, ya que la verdadera 
reconquista indudable é histórica de la línea subpirenaica en toda 
su extensión no se inicia hasta estos tiempos, nos parece más ra- 
cional admitir la hipótesis de la no dominación musulmana en 
esos territorios ó á lo sumo que se someterían á pagar tributo, 
que como hemos visto, ofrecieron los de Roda al verse amenaza- 
dos por las armas del rey de Huesca Mohámed Atauil. 

En el tiempo que media entre los años 104I y 1061 Ager su- 
frió una devastación de parte de los moros, según resulta del do- 
cumento, en el que como motivo para no poder presentar en 
juicio el testamento de la madre de dos hermanas que litigaban, 
se alega que fué destruido por los moros guando Sarracení ipsuin 
castnun et villam de Ager ceperunt, onines scriptiiras, qiias ibi 
repererunt, cremaverimt et dekverunt (pág. 94). Resulta, por 
tanto, que en el tiempo que media entre 1 04 1 y 1 06 1 los moros 
se apoderan de Ager y vuelven á perderlo. ¿Es que Arnaldo Mir 
de Tost la reconquista hacia el año I O 50, como sospechó el pa- 
dre Villanueva, ó que la incursión de la que resultó el saqueo é 
incendio de Ager se debió á una invasión de moros que tuviera 
simplemente como objeto el hacer botín.?* Cualquiera de las dos 
hipótesis es admisible, pues como en esta fecha había en Lérida 
rey moro independiente, pudo éste tratar de extender un poco 
más sus dominios, lo que no era corriente en épocas anteriores, 
como sucedió en las incursiones hechas en Cataluña por Alman- 
zor, y pocos años después por su hijo Abdelmélic en el año 1003, 
en que se dio la batalla de Albesa, en la que murió Beren- 



LIiMiTES PROBABLES DE LA CONQUISTA ÁRABE 305 

guer, Obispo de Elna, como nos dice el Nccrologio de Roda (i) 
y la Crónica de Rípoll (2): quizá en los trances de esta bata- 
lla hubo de rendirse (el Conde ?) Armengol, hijo de Borrell, 
que años después (en Junio del lOIO) murió en la batalla de 
Acaba albdcar, peleando en íavor de Mohámed Almehdi, uno 
de los dos usurpadores del califato de Córdoba contra el débil 
Hixem II (3). 

La fecha concreta de la batalla de Albesa, de la cual sólo sa- 
bíamos el año por los testimonios citados, está más puntualizada 
en Abenalfaradí, quien dice de uno «que murió en la batalla de 
Albesa (en el texto ííl.U!) cerca de Balagué (Balaguer), el jue- 
ves á diez por andar del mes rebí postrero del ano 393 (= 19 de 
Febrero del año 1003)» (4). 

Urgcl, Ccrdaña y territorio limítrofe. De la ocupación ó con- 
quista por los árabes de la parte de la Cordillera Pirenaica al 
oriente del territorio que fué después Condado de Pallas, nada 
concreto encuentro en los autores árabes, pues sospecho que 
lo que se ha tomado por confirmación de la rebelión del verda- 
dero ó falso ^Nlunuza nada tiene que ver con ella, y nos inclina- 
mos á creer que se refiere á la conquista del territorio de Mino- 
risa ó Man?'esa por el emir Alhaitam. 

Abenjaldún (t. iv, pág. II9), dice del emir Alhaitam que 
«vino á España en el mes de moharrem del año II i (= de 5 de 
Abril á 5 de Alayo de 729), fué de expedición á tierra de 'ÍJu,Sa 
y la conquistó, permaneciendo de ualí 10 meses». Abenadarí 
(t. II, pag. 2/), dice «y él fué quien L^;.-- ly¿; ^fiié de expedición 
contra Mumiza?-» Almacarí (t. i, pág. 145), emplea las mismas 
palabras que Abenjaldún, y si bien el editor, siguiendo á Abe- 
nadarí, pone l^.^:^, advierte en nota que los manuscritos de 
Abenjaldún y Almacarí ponen lt>J.j>; de donde resulta que en 
palabra ó nombre propio desconocido, por sólo el testimonio de 



(i) Esp. Sag., t. xLVí, pág. 340. — Va/anueva, t. xv, pág. 333. 

(2) Vaianueva, t. v, pág. 244. 

(3) Abenjaldún, iv, pág. 185. — Dozy, Histoirc des musulmans d'Es- 
Jiagfie, t. iir, pág. 296. 

(4) Bibliotheca Ar, his., i. vii, pág. 152. 

TOMO XLViii. 20 



306 BOLETÍN DE LA REAL ACADEML\ DE LA HISTORIA. 

un manuscrito de un autor, se corrige ó altera lo que consta ert 
varios manuscritos de dos autores diferentes. 

Examinemos si hay razón para ello. En otra parte he discu- 
tido si existió ó no un personaje llamado Alunuza (l): prescinda- 
mos aquí de esta cuestión que no hace al caso. 

La frase empleada por los autores citados ;es propia para ex- 
presar que Alhaitam fuese á someter á un rebelde.^ Tal como 
está en Abenadarí, con la noticia incompleta, podría admitirse, 
aunque lo natural hubiera sido el decir que le había derrotado ó- 
sometido; en los otros textos se dice que Alhaitam fué de expe- 
dición contra tierra de Iú,£-- y que la conquistó; si el objeto era 
someter á un rebelde, poco á cuento venía el indicar que ha- 
bía conquistado su tierra sin decir nada del rebelde. 

Admitido que en la expedición de Alhaitam se trata de un 
país, y en este tiempo las expediciones es probable que se hicie- 
ran aún con objeto de conquista, ¿de qué país se trata? Difícil 
es contestar á esta pregunta con los pocos datos que hoy tene- 
mos, pues no indicando los autores hacia qué parte de Espa- 
ña estaba la tierra de ¿i.-^.-, cabe buscarla en cualquiera de los 
puntos de la Península que no conste que hubiera sido conquis- 
tado previamente; fijándonos en la parte oriental de la Cordi- 
llera Pirenaica, con una ligera modificación en el nombre nos 
resultaría ]\linorisa 6 Manrcsa\ en los manuscritos árabes oc- 
cidentales, escrito el £ con un solo punto ¿, se confunde fácilmen- 
te con el j., y es muy posible que constando en los códices ii^--,. 
se ha^'a leído 'ít. v¿.-^ , é impreso 'í.í.jL== en tipos ordinarios; la co- 
rrección que Dozy aceptó por el prejuicio de que se trataba 
de Munuza, paleográficamente es bastante AÜolenta, pues de 
las cinco letras hay que modificar tres: para que la rectifica- 
ción que nos permitimos no parezca tan atrevida \ aun temc- 
meraria, dada la autoridad merecida de que goza el autor holan- 
dés, ad\-ertiremos que la rebelión del verdadero ó supuesto AIu- 
nuza es posterior al emirato de Alhaitam, si bien no hay más 
que dos ó tres años de diferencia. 

(i) Colección de Est. Ar., t. vii, pág. 141 y sig. 



LIMITES PROBABLES DE LA CONQUISTA ÁRABE 307 

Si se probase que la expedición de Alhaitam se refiere á r\Ian- 
resa, de un modo indirecto aparecería probado, hasta cierto 
punto, que la parte nías al norte no había sido conc[uistada hasta 
entonces, ni probablemente después. 

Verdad es que contra todo esto puede aducirse, como prueba 
de algún valor, el hecho, más ó menos histórico, del gobierno de 
Munuza en la Cerdaña; de esto hemos tratado con alguna exten- 
sión en el trabajo citado, donde el lector puede ver las razones 
en que nos apoyamos para dudar de la relación del llamado 
Isidoro Pacense^ ó Anónimo de Córdoba ó de Toledo^ como le 
llama autor muy respetable. 

Sin que contradiga á lo dicho, ni aun á lo que se dirá luego, 
puede admitirse que los musulmanes se apoderaron de los pun- 
tos más importantes del valle del Segre, ya que resulta muy 
probable que por esta parte pasaban de ordinario á las (jalias; 
varias \'eces se indica en tiempos posteriores el paso de expedi- 
ciones musulmanas por la Cerretania, sin que esto implique el 
dominio de esa región por los moros, antes al contrario, parecen 
indicar los autores que los musulmanes pasaban por país ene- 
migo haciendo botín. 

Aunque la existencia de monasterios en la parte montuosa á 
fines del siglo viii y principios del ix no prueba, en rigor, la no 
dominación de los árabes en el territorio, es un indicio que se 
ha tomado como prueba de la reconquista, y quizá puede adu- 
cirse mejor como prueba de la no conquista. 

El P. Villanueva (t. xi), cita como existente en el año 7S5 el 
Monasterio de Tresponts ó Centelles á tres leguas de Urgel; en 
803, el de Codinet (Cotinello), poco más de una legua al medio- 
día de Urgel; en 823, el de Santa Grata, sobre el río Busia en el 
Condado de Pallas; en tiempo de Cario Magno, sin fijar año, el 
de San Ginés de Bellera, entre los ríos Flamisell y Bosia; en 781, 
el de Gerri^ y en 806, el de San Saturnino ó de Tabernoles, á 
media legua noroeste de Urgel. 

El Príncipe Quintiliano (l). Al tratar de la conquista ó no 



(i) Villanueva, t. x, pág. 19. 



308 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

conquista de la parte montañosa de Cataluña, no cabe prescin- 
dir de mencionar al llamado Príncipe (ItüntiHano. El P. Villa- 
nue\-a íué el primero que encontró y publicó una corta noticia 
de este personaje: en un códice del Monasterio de Ripoll, de le- 
tra del siglo VIII, encontró el texto cronológico siguiente: <iAb 
incarnatione atitem Dñi Jhi Xri usqne in presentcm, prbmmi 
Qiiintiliani princlpis ammni, qui cst Era lxx quarta (falta la 
nota Dcc) sutit anni v>QC.y.'Krf..\\.-s> Mientras no hubo más noticias 
referentes á Quintiliano que la publicada por el P. Villanueva, 
cabía poner en duda la existencia de este personaje, sospe- 
chando que pudiera haber equivocación en la fecha; pero en- 
contrados nuevos datos, cual es la noticia de la muerte de Quin- 
tiliano en el año 7/8» e^^ '^ cual fecha, según un martirologio de 
San Juan de las Abadesas, era sciiioris de Mocrono, parece que 
hay que admitir la existencia de este personaje como señor ó rey 
ó jefe de un territorio más ó menos extenso en los montes de 
Montgrony, tanto más, cuanto en documento del año 804 figura 
otro Quintiliano, señor de Montgrony, que bien pudo ser hijo ó 
nieto y sucesor del Príncipe Quintiliano (l). 

Admítase ó no la existencia de un Quintiliano^ señor de Mont- 
grony^ con un territorio más ó menos extenso, independiente ó 
pagando tributo, para nuestra tesis resulta indiferente; los terri- 
torios no dominados por los moros, si es que antes habían es- 
tado sometidos de ^'eras á los godos, seguirían gobernándose, 
poco más ó menos del mismo modo, poniéndose al frente del 
gobierno de cada valle ó pueblo la persona de más prestigio, 
formando núcleos naturales más ó menos extensos, hasta que 
andando el tiempo, antes de fin de siglo, Carlo-i\Iagno extiende 
su influencia, los anexiona más ó menos á la moderna, y quizá 
lo que se supone reconquista del poder de los moros es en rea- 
lidad conquista contra ó sobre los naturales del país por las ar- 
mas ó influencia de los francos, contra cuya dominación pronto 
hubo quejas, como lo indican las reclamaciones elevadas á Cario 

(i) Debemos estas noticias y nota de la bibliografía relerente á Quin- 
tiliano á nuestro buen amigo D. Joaquín Wiret y Sans, distinguido inves- 
tigador de la historia medioeval de Cataluña. 



LIMITES PROBABLES DE LA CONQUISTA ÁRABE 3O9 

Magno por los naturales del país, á las cuales alude un diploma 
del año Si 2, y por cierto que entre los reclamantes figura un 
Quintiliano, que bien pudo ser el mismo que figura como scñoi' 
de ]\lontgrony en el documento citado del año 804. 

Es muy posible que Quintiliano y Abenbelascot, de quien he- 
mos hablado antes, fuesen jefes indígenas que rigieran pequeños 
estados autónomos, hasta que fueran absorbidos por la influencia 
carlovingia, los más orientales quizá antes y de un modo más 
completo, pero se emancipan antes; es muy posible que como 
Quintiliano y Abenbelascot hubiera otros jefes, cuyos nombres 
no han llegado á nosotros. 

Urgcl. La escritura de consagración y dotación de la iglesia 
de Urgel cita á principios del siglo ix (l) multitud de poblacio- 
nes ó parroquias, 278, de las cuales, según el Sr. Balari (2), 123 
corresponden al Condado de Urgel, 84 al de Cerdaña y 31 al 
distrito de Berga, correspondiendo las 40 restantes al Pallas y 
Ribagorza. 

¿Todas estas poblaciones habían sido reconquistadas por los 
naturales del país sin ó con el auxilio de Carlo-^lagno? Esto úl- 
timo es lo que se cree generalmente, pero sin pruebas; pues los 
autores francos no mencionan expedición alguna de Carlo-Magno 
á estos puntos, cuya conquista, si hubiera tenido que hacerse, 
hubiera exigido muchas campañas, ya que, suponiendo á los mo- 
ros en posesión de los castillos ó pueblos más ó menos defendi- 
dos, no era cosa tácil echarlos de ellos por lo quebrado del te- 
rreno: para poder desalojar de los riscos á muy pocos se nece- 
sitan muchos hombres, y, por añadidura, en tales territorios 
ejércitos numerosos no pueden moverse. 

Contra esto podrá alegarse que en el documento de consagra- 
ción se indica que la iglesia de Urgel había sido destruida por 
los infieles y restaurada por los padres de los que asisten al acto 
en tiempos áe\ piísimo Emperador Carlos Augusto. 

(i) La íecha resulta del 819, aunque parece ofrecer graves dificultades, 
por las cuales los más conocedores de la historia local suponen el docu- 
mento del año 839. 

(2) Balari: Orígenes históricos de Cataluña, pág. 5. 



310 boletín de la real academia de la historia 

Si el dato de la destrucción de la iglesia de Urgel por los mu- 
sulmanes es exacto, lo que no negamos, no probaría que Urgel 
hubiera estado en poder de los moros, sino que bastaba que hu- 
bieran pasado por allí, probablemente en alguna de las incursio- 
nes al otro lado de los montes: por todo el valle del Segre hasta 
las cumbres pirenaicas sospechamos que los árabes pasaron A-a- 
rias veces, como quizá lo hicieron por Jaca ; que el país y las 
iglesias sufrirían mucho con tales \-isitas no hay para qué decirlo, 
de modo que la iglesia de ürgel pudo muy bien ser destruida, 
en parte, se entiende, pues los soldados no se entretienen en 
arrancar las piedras, como se necesitaría para que pudiera ser 
verdad lo de no dejar piedra sobre piedra, como en sentido hi- 
perbólico se dice de Tarragona, en cuyas murallas ciclópeas ni 
los bárbaros ni los árabes dejaron piedra sobre piedra, y allí per- 
manecen inmóviles los bloques ciclópeos, protestando de tales 
afirmaciones. 

Admitido que los pueblos mencionados en la escritura de con- 
sagración de la iglesia de Urgel no estuvieran nunca de un modo 
permanente en poder de los moros, ¿hasta dónde se extendía el 
país libre? Se pueden marcar jalones, pero sin llegar á detalles, 
que mucho menos pueden señalarse en Pallas, Ribagorza, So- 
brarbe y Condado de Aragón. 

Por el estudio de la correspondencia de los pueblos citados 
con los nombres actuales, correspondencia que nos ha sido taci- 
litada con su habitual generosidad por el Sr. Miret y Sans, re- 
sultaría que en la fecha 819 ó 839 eran independientes los pue- 
blos al norte de la línea limitada por las poblaciones de Tremp, 
Oliana, Solsona, Lladurs, Guixes, Cisguer, Gironella y Santa 
María de Merles, en los actuales partidos judiciales de Tremp, 
Solsona y Berga. 

No quiere decir esto que al mediodía de estas parroquias ó 
iglesias del Obispado de Urgel no hubiera otros pueblos inde- 
pendientes, pues ya queda indicado que Ager nos parecía haber 
estado en estas condiciones. 

Hay algunos indicios de que la frontera que separaba á los 
moros y cristianos era una faja ó línea más ó menos ancha, que 



INSCRIPCIÓN HEBREA DE BARCELONA 



como por acuerdo tácito, pues la necesidad obligaba á ello, per- 
manecía despoblada: algo de esto indica el autor de la vida de 
Ludo^•ico Pío, al decir hablando del año 7go? «Ltídoviais ordi- 
navit illo temporc in finibiis Aquitanonim ciraunqiuxqíie firniis- 
simam tutdaui . Nam civitatcm Aiísoiiam, castriivi Cardonam, 
Castrwnscrraui ct reliqna oppida oUm deserta nmnivit, habitari 
fecit , ct Biirrcllo Couiitl cuín congrnis aitxiliís tucuda coinmi- 
sit (l). 

Si en el año "go Ludovico Pío hace que sean habitadas \'ic, 
•Cardona, Caserras y otras ciudades, desiertas ó abandonadas 
antes, podría muy bien suponerse que el abandono ó despobla- 
ción había obedecido á esta circunstancia, ya que el límite de la 
dominación musulmana próximamente llegaba á esa línea, y no 
se dice que conquistara esas poblaciones, sino que las fortificó c 
hizo que fuesen habitadas^ lo que en realidad era un reto á los 
musulmanes, indicando el propósito de hacer retroceder la fron- 
tera de separación, emprendiendo luego verdadera empresa de 
reconquista, aunque quizá con poco conocimiento de los ele- 
mentos con que podían contar los trancos: es lo cierto que las 
empresas de Carlo-Magno y Ludovico Pío en la Marca Plispa- 
nica fueron poco lucidas y de escaso ó ningún resultado. 

2 de Marzo de 1906. 

P'rancisco Codera 



III 

INSCRIPCIÓN HEBREA DE BARCELONA 
EN LA CASA NÚMERO i DE LA CALLE DE MARLET 

Esta inscripción se puso de manifiesto al público en 1820 y 
€n la misma casa que quince años antes había visitado el P. Vi- 
llanueva y descrito así (2): 



(i) Marca Hispánica, columnas 281 y 282.- 

(2) Viaje literario, tomo xvii, págs. 207 y 208, Madrid, 1851. 



312 boletín de la real academia de la historia. 

«Del (año) I2ig es la fundación de los Padres Dominicos, á 
los cuales trajo este Prelado (l) desde Bolonia y dio lugar en la 
casa del ciudadano Pedro Gruñ, junto al Cali ó Juderia, en la 
parroquia de Santiago. Esta casa posee hoy (2) Don Domingo 
Vardier, capitán agregado á esta plaza, á quien merecí que me 
dejase escudriñar las reliquias de aquella fundación. Las princi- 
pales son las paredes de la iglesia, que dan hoy á su jardín, con 
tres claraboyas ó ventanas al modo de aquel tiempo; y á la 
puerta de la casa una imagen del Padre Santo Domingo con el 
hábito antiguo, y al pie el escudo de armas del obispo Don Be- 
renguer, con un casilicio, que es del gusto de aquel tiempo, y 
puesto allí cuando se trasladaron los religiosos á la casa nueva, 
que fué (31 Octubre 1223) á poco tiempo de esta fundación». 

En esta casa, ó primer convento que tuvo en Barcelona la Or- 
den de Predicadores viviendo su santo fundador (3), tomó el há- 
bito dominicano San Raimundo de Peñafort, el día de Viernes 
Santo, l.° de Abril de 1222. Los recuerdos monumentales de una 
y otro Santo se traban por la calle de Marlet, á la cual, yendo de 
Oriente á Poniente, se entra por la de Santo Domingo^ y de la 
cual se sale por la del Arco de San Ramón. 

Pormenores históricos, tocantes al origen y vicisitudes del 
edificio, están bien indicados por D. Antonio Elias de JNIolins (4) 
y D. Buena\-entura Ribas (5). Lo dicho bastará para dar justa 
satisfacción á los reparos que opuso D. Víctor Balaguer (6) al 
redactor de la moderna lápida castellana que está debajo de la 
antigua hebrea: 

«Marlet (calle de). 



(i) Berenguer de Palou, obispo de Barcelona, años 12 12-124 1. 

(2) Año 1805. 

(3) Murió en Bolonia á 6 de Agosto de 1221. Fué canonizado en 3 de 
Julio de 1234 por Gregorio IX, y es de creer que con este motivo D. Be- 
renguer de Palou hiciese labrar la efigie del Santo. 

(4) Musco provincial de antigüedades de Barcelona. Catálogo del Museo, 
págs. 142-156. Barcelona. 1888. 

(5) Estudios históricos y bibliográficos sobre San Ramón de Pcnyafort, 
págs. 62-74. Barcelona, 1890. 

(6) Las calles de Barcelona, tomo 11, págs. 31 y 32. Barcelona, 1866. 



INSCRIPCIÓN HEBREA DE BARCELONA "SIJ 

Es la que va desde la de San Domingo (i) á la de San 
Ramón. 

Al reedificarse la casa que forma esquina en esta calle con la 
de San Ramón, se empotraron en la pared, á la izquierda de la 
puerta, dos lápidas; una de un pie cuadrado, escrita con caracte- 
res hebreos, y otra debajo con la traducción siguiente (y la indi- 
cación de la procedencia) de aquella: 

El santo rabino Samuel Hasareri. Nunca se acabe su vida. Año 692. 
Se halló con otros restos del tiempo de los judíos en esta casa, levantada 
sobre las ruinas de la qííe fimdó Santo Domingo. — 1S20. 

Esta lápida moderna recuerda la tradición, que existía en Bar- 
celona, respecto á creer que la casa donde se halló la lápida he- 
brea había sido habitación de Santo Domincfo, ó al menos de los 
Padres de su Orden. Lo cierto es que, años atrás (2), se enseña- 
ba aún por aquellos alrededores un pozo y una cocina, que se 
decía haber pertenecido á la casa del Santo >>. 

No hay tradición incierta, sino demostración histórica de ha- 
ber fundado Santo Domingo esta casa conventual en 1219. Ins- 
cripciones hebreas de tiempo posterior, halladas en semejante 
recinto, no pueden ser sino advenedizas ó traídas de otra parte; 
como lo son las del atrio de la iglesia de Santa Clara, que salie- 
ron del cementerio hebreo de Monjuí (3). 

La inscripción hebrea de la calle de Marlet no se ha movido 
del sitio donde la colocó su dueño en* 1820. Gracias al ejemplar 
fotográfico que nos ha proporcionado D. Joaquín Montal y Bios- 
ca, podemos ya fijar con certeza su lectura, interpretación y 
tiempo. 

Rojizo es el sillar que contiene el epígrafe hebreo, y proviene 
de las canteras de !Monjuí. Su cara visible mide 35 centímetros 
de alto por 30 de ancho, y dista del suelo, ó de la acera de la 
calle, tres metros. 



(.) Sic. 

(2) Antes de 1866. 

(3) Boletín, tomo xlviii, págs 433 y 434. 



314 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIV DE LA HISTORLA. 





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El santo rabí Samuel el Sardo. Repose en el Bien su alma. 



El hermoso tipo de los caracteres de esta inscripción es pro- 
pio de la primera mitad del siglo xiii. 

El autor de la traducción castellana, esculpida en la moderna 
lápida del año 1820, creyó que debía reducir la lápida hebrea 
al tiempo de los \'isigodos y cabalmente al año 692. Para llegar 
á este resultado, consideró como numerales las siglas del renglón 
postrero. La suma (50 -(-2 -|- 400) de ellas le condujo al año 
4452 de la Creación, del cual hay que restar 3760 para llegar 
al que le corresponde de la Era Cristiana. Esta conclusión está 



INSCRIPCIÓN HEBREA DE BARCELONA 315 

reñida con la paleografía del monumento. Sus tres siglas fune- 
rales 

h'22 

tomadas del salmo hebreo xxv, \-ersículo 13, aparecen en va- 
rios epitafios (l); y en ninguno tienen valor numeral ó crono- 
lógico. 

En otra equi\'Ocación incurrió el primer traductor leyendo 
Hasareri, lo que ha de leerse Hassardí y significa propiamente 
«d Sardo», ó natural de Cerdeña. Traduce bien haqgadosh por 
«el Santoyy, calificativo que solían dar los judíos á los mártires de 
su religión, y alguna vez á los que sobresalían por la práctica de 
heroicas virtudes y la santidad de su magisterio. 

Cristóbal Wolf, en su Bibliotheca hebraea (2), ha dedicado un 
sucinto artículo al doctísimo escritor del siglo xiii 

Rabí Samuel, hijo de Rabí Isaac, el Sardo, 

que vivía en el año 4935 de la Creación (3), y es citado por Rabí 
Guedaliá ben Hajiya (4) en su Cadena de la T?-adición (5). Uno 
de sus libros talmúdicos fué impreso tres siglos ha en Tesalónica. 
¿Sería este sabio escritor aquel mismo su homónimo y con- 
temporáneo que murió en Barcelona y cuyo epitafio pasó de 
Monjuí á la casa de la calle de ^larlet, donde se ocultó, reapare- 
ció y permanecer Así lo creía el Dr. Dav^id Kaufmann, y lo ex- 
presó en el tomo xvii, pág. 266 del Boletín académico; mas para 
demostrarlo convendrá, por de pronto, buscar alguna mayor luz 
en la documentación de los archi\'os barceloneses. 

Madrid, 16 de Marzo de 1906. 

Fidel Fita. 



(i) Boletín, tomo xlvii, pág. 469. 

(2) Tomo I, pág. 1.205, núm. 2.087. Hamburgo, '7 '5- Tomo 11, página 
790. Hamburgo, 1721. 

(3) 16 Septiembre 1224-3 Septiembre 1225. 

(4) Rodríguez de Castro, Biblioteca de los escritores rabinos españoles, 
pág. 377. Madrid, 1781. 

(5) Fol. 42 V. 



3l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



IV 

EL ALMIRANTE DON ANTONIO DE ALLIRI EN LA ORDEN 
DE CALATRAVA 

Aun á riesgo de incurrir, diré más, con plena certitud y abso- 
luta conciencia de caer en el feo vicio de la cursería., que el loza- 
no y juvenil, ingenio de los Sres. Sih'ela y Liniers adjudicaba en 
su tratado de la Filocalia, compuesto allá en sus mocedades, á 
todo el que empleare en sus escritos, las frases, apotegmas ó sen- 
tencias, bellas, expresivas y filosóficas, pero que el abuso lastimoso 
Y el vulgar empleo han hecho chavacanas y con\'ertido en ver- 
dadera niúsica de organillo; penetrado de ser un cursi consciente, 
no resisto á la tentaci(3n que se me viene á la pluma de estampar 
aquí el casi adagio latino gráfico y trasnochado «\ihil no\um sub 
solé». 

Y es que, en efecto, todo cuanto en el aspecto científico y es- 
peculati\"o el mundo marcha y progresa, en el orden psicológico, 
en la fisiología del corazón humano, bien puede afirmarse sin 
miedo á errar, que p/us fa changc plus c'est la mime chose; y no 
no es sólo en el orden psíquico donde acontece el fenómeno cita- 
do, sino que se extiende y ramifica por los órdenes todos y aún 
por las Ordenes., incluso las militares., que en ocho siglos de exis- 
tencia han pasado por frecuentes y repetidas vicisitudes inherentes 
á la flaca condición humana v á las miserias de la A'ida con su 
indispensable cortejo de apasionamientos, prejuicios, interpreta- 
ciones, ignorancias, ambiciones, enemistades y vanidades. 

Traigo esto á cuento, con dejos de filosofía casera, porque ha 
poco la prensa toda se ha ocupado en repetidos sueltos, gaceti- 
llas y aún artículos, de lo que dieron en llamar Crisis de las Or- 
denes, excitando, claro está, el humorismo y la ironía de algunos 
periódicos; v como el hecho ha sido público, no sé por gusto de 
quién, y como públicas han sido algunas comunicaciones y docu- 
mentos que parecían, por su índole, de carácter confidencial y 
¡iriwado, he creído oportuno, alejándome de toda aspecie de con- 



EL ALMIRANTE DON ANTONIO DE ALLIRI 317 

sideraciones y absteniéndome del menor comentario que referirse 
pudiera á esa mal llamada Crisis, el exhumar un expediente cu- 
rioso por la notoriedad del protagonista y por la extraña coinci- 
dencia y el notable parecido que encierra y tiene en origen, 
causas, imputaciones y actores con el que ha movido tanto ruido, 
y cuyo desenlace fué también en justicia favorable al asendereado 
pretendiente. 

Esta historia podrá reputarse de más ó menos amena ó entre- 
tenida, pero \-iene como anillo al dedo al reciente y discutido pro- 
ceso, y constituye un documento histórico por las enseñanzas que 
se encuentran siempre en estos cuadros realistas de usos y cos- 
tumbres de épocas y sociedades que ya pasaron; por la idea exacta 
que da del espíritu que informaba el sentir y el pensar de los que 
pudiéramos llamar intelectuales de entonces, distinto del que por 
mucho tiempo se ha creído, y también porque contiene una su- 
prema resolución que fijaba para siempre como ley escrita, y por 
quien podía darla, la norma y la regla para lo sucesiA'O, constitu- 
yendo su conocimiento y recuerdo, útil y conveniente labor his- 
tórica. 

Es, pues, el caso, que en el año de gracia de 1 62 1 á 21 días 
del mes de Abril, quiso la Majestad del Rey D. Felipe I\" pre- 
miar los merecimientos y servicios del Almirante de la Flota de 
Nue\-a España, D. Antonio de AUiri, y los que su padre Johan 
López de i\lliri, prestara como Contador de los ejércitos de S. M. 
en Flandes, con la merced de hábito en la Orden militar de Cala- 
tra\'a. 

Cumplidas las formalidades de rúbrica, y pre\'ia fianza que para 
responder á los gastos que se causaran prestó el licenciado Sali- 
nas y Avellaneda, abogado en la Corte, marcharon á practicar la 
información á San Sebastián de Guipúzcoa, de donde era toda la 
ascendencia paterna, los dos caballeros informantes nombrados 
por el Consejo, que lo fueron D. Gerónimo de Echauz, de la Or- 
den de Calatrava, y el Doctor Fray Juan Cañuto de Morales. 

Las informaciones por la línea materna en Oran (África) se 
cometieron á D. Jorge Manrique de Cárdenas, de I1 Orden de 
Santiago, Duque de Maqueda, Gobernador Capitán General de 



3 lo boletín de la real academia de la historia. 

las plazas de Oran y Mazalquivir, y á D. Juan Rejón de Silva y 
Sotomayor, Caballero de Ca!atra\'a, Veedor general de dichas 
plazas. 

En I.° de Julio comenzaron los informantes á recibir las decla- 
raciones testificales, único medio probatorio que en la casi totali- 
dad de casos practicaban durante el siglo xvii, en cuyos procesos, 
cuando más, y no siempre, aparece como solo documento la par- 
tida de nacimiento del aspirante, hecho que contesta por sí sólo á 
los c[ue por desconocimiento absoluto c ignorancia total en el 
asunto, hablan de la lenidad actual, cuando nunca, como ahora, 
se piden y demandan tal cúmulo de documentos y probanzas, 
como jaméis se exigieron hasta el siglo xviii, y no hablemos del 
XVI, donde, con la declaración pelada y escueta de tres testigos, 
aparecen cruzados muchos nombres. Guien se haya tomado la 
molestia de leer )• de repasar estos rancios papeles, fuente inapre- 
ciable de información biográfica, no habrá dejado de encontrar 
en muchos de ellos, embrollos donosos, historias peregrinas y á 
las veces dramáticas, el desenlace de las cuales era el torrente de 
bulas y breves de dispensación que de Roma afluía, y que son en 
el día, puede decirse, desconocidos de nosotros. 

Veamos, siquiera rápidamente, lo que dijeron los 50 testigos 
examinados, fijándonos en su nombre y condición aunque sólo 
sea como padrón curioso, cual conocimiento de las personas de 
más viso que por aquel entonces vivían en la capital de Gui- 
púzcoa. 

Es el primero D.Juan de Güarnizo, escribano de número, quien 
declara conocer al pretendiente Almirante de la Flota de Nueva 
España; á su padre Juan López de Alliri, contador de la gente de 
los ejércitos de S. M. en Flandes, y en Sevilla veedor y superin- 
tendente del Almojarifazgo mayor de Indias de S. M.; así como 
á su madre doña Luisa Prieto y Navarrete, monja de presente, 
con dos hijas suyas en el convento de San vSebastián el antiguo, 
extramuros de la villa. 

Sabe que sus abuelos fueron Juan López de Alliri, alcalde ordi- 
nario de San Sebastián y mayordomo de la parroquia de Santa 
Alaría en 1561, para cuyos cargos era necesario ser hijodalgo no- 



El, ALMIRANTE DON ANTONIO DE ALLIRI 319 

torio, según costumbre de la pro\-incia; su abuela lo fué doña ("ira- 
da de Legazpi, todos nobles, hidalgos de sangre, de casa y solar 
conocidos, sin que nunca hubieren desempeñado oficio vil ni que 
por bajo se reputara. 

En análogo sentido, y con extremos en todo favorables á la no- 
toria legitimidad y reconocida nobleza de los ascendientes delAl- 
mirante «que no hubieran podido ser Alcaldes ni Regidores, sino 
tuvieran bastantemente probadas sus intenciones de nobleza é 
hidalguía», informan y declaran: 

Martín Gómez de Berastegui. 

El Licenciado Juan López de Aguirre, Abogado. 

Juan de Arbelaiz, Notario del Santo Oficio. 

El Presbítero Licenciado D. Juan Luis de Lazón, Comisario de 
la Santa Liquisición. 

Licenciado D. Juan de Sant Yuste, Presbítero y Prior de las 
iglesias de la pro\'incia. 

Juan de Arbelaiz, Caballero de Santiago profeso, entretenido 
por S. M. cerca del Capitán general de la provincia y Correo ma- 
yor de la villa de San Sebastián y de la L^niversidad de Irún. 

D. Baltasar de Lazcano, Presbítero. 

Andrés de Pressa. 

Miguel de Álava. 

Iñigo Ortiz de Quejo. 

Pedro de los Arcos. 

Domingo de Garbuera. 

Juan de la Borda. 

Licenciado Domingo de Lizarza. 

Licenciado D. Luis de Lizarza, Presbítero, beneficiado entero 
de las iglesias parroquiales de la villa. 

Francisco de Urbieta. 

Miguel de Alquiza. 

Prudencio de Olalde. 

D. Antonio de Oquendo, Caballero de Santiago, Capitán gene- 
ral de la escuadra de Guipúzcoa. 

El P. Fray ^Miguel de Lizardi, de la Orden de Santo Domingo. 

Fray Juan de Santa Cruz, de la misnia Orden. 



320 boletín de la real academl^ de la historl\. 

Domingo de Iraragorri. 

Licenciado D. Pedro Martínez de Araiz, Juez eclesiástico en el 
distrito de Pamplona. 

Empero cuatro de los testigos más minuciosos y explícitos, ó 
tal vez más deseosos de enaltecer la posición y ser\-icios y el 
arraigo y la riqueza del Alcalde Juan de Alliri, abuelo del Preten- 
diente, contestaron á la pregunta novena del interrogatorio, que 
se refiere á los oficios mecánicos ó viles, de este modo: 

Tomás de Arrióla, Familiar del Santo Oficio dice «que desde 
que tiene uso de razón, hasta los presentes, ha \"isto que la gente 
noble y principal ha tratado y trata en consignar hierro y otras 
mercadurías de esta villa y provincia, para Sevilla y Cádiz, adonde 
tienen sus correspondencias, y que el dicho Juan López de Alliri, 
abuelo paterno del Pretendiente, trató en el dicho género de mer- 
cadurías por sus agentes; y que la tierra de esta provincia es tan 
tenue y el dicho trato tan común entre la gente y personas de 
ella, que no sólo no se tiene por nota y falta entre la gente noble 
v principal de ella, sino que es trato común de los caballeros y 
personas nobles de ella». 

El Capitán Esteban de Eyquiniz, se presentó de nuevo, des- 
pués de haber sido examinado, á exponer: «que recorriendo su 
memoria respecto á la nona pregunta, ha hallado que el abuelo 
paterno del Pretendiente solía navegar en na^'íos y bajeles de 
esta \-illa á la ciudad de Sevilla y á la de Cádiz con mercadurías 
de hierro, y que él mismo iba con ellas por su persona. — Pregun- 
tado qué trato es este y si pueden caer de su buena opinión, 
buen nombre y buena fama, dijo que es tan común entre la gente 
noble y principal de esta villa y de toda la provincia de Guipúz- 
coa, que hay pocos que no le tengan por ser la tierra tan corta y 
estéril, que no se podrían sustentar honradamente en sus cuali- 
dades, y no se tenía por nota ni defecto de honor ni pérdida 
de él». 

Tomás de la Parada manifiesta: «Que Juan López de Alliri, el 
Viejo, solía tratar en Flandes y Terrranova, á donde tenía sus 
correspondencias, y en navios enviaba lanas y otras mercadurías, 
y á él le en\'iaban de retorno otras mercaderías de lienzos ó can- 



El, ALMIRANTE DON ANTONIO DE ALI.IRI 32 I 

das y otras cosas que ponía en su bodega, y de allí las despa- 
chaba al por mayor á otras correspondencias que tenía en Cas- 
tilla. Preguntado, dijo que el trato más lícito y más limpio y 
ordinario entre personas nobles y calificadas que se usa en esta 
tierra, es el que ha referido, y que cuando cerca de él fué pre- 
guntado y él deponía en su respuesta, entendió que era acto 
positivo para fundar su nobleza é hidalguía, y con esto satisface 
á la pregunta». 

Joannes de Irazabal, marinero: «Sabe que Juan López de Alliri 
daba de comer á pobres trabajadores, como este testigo, hacien- 
do cargar navios á Tierra-nova con las cosas que comunmente 
hay en esta villa: sidra, sal, fierro, etc., y á él le traían la parte 
que le cabía de pescado y otras cosas que le traían del retorno, 
y las vendía de por mayor y en junto; y que el dicho trato han 
usado siempre en esta villa la gente más honrada y noble de 
toda ella, sin que se tenga por nota en ella, ni caso de menos 
valer, particularmente cuando, como lo hacía el dicho Juan Ló- 
pez de Alliri, lo hacían y hacen por sus agentes y ministros, 
quedándose ellos en sus casas por Maeses que los llaman, de ma- 
rineros; y que ni en vender por mayor los dichos pescados, ni 
en más que dar la industria y en poner la parte que le tocaba 
de los frutos de sus manzanales y de su hacienda, á pérdida ó á 
ganancia se entrometía, sino que todo lo hacía por sus agentes 
y ministros». 

Sólo estos cuatro testigos, entre los fo, hablan de lo que en 
aquel entonces se llamaba cargar^ y eso en los términos que se 
ha podido ver. El resto de los que declararon y firmaron, ni si- 
quiera paran mientes en tal ocupación ó industria, por reputarla 
sin duda cosa corriente }' normal, que ni imprimía desdoro en 
quien la practicaba, ni en nada empañaba el brillo de la notoria 
nobleza de los Alliri, que unánimes y contextes reconocían to- 
dos, y lo demostraban los cargos que ese mismo abuelo desem- 
peñaba y que pedían la hidalguía conforme á las seculares leyes 
y ordenanzas del país. 

Terminaron los informantes su cometido en (xuipúzcoa con la 
comprobación en la L^niversidad de Zubieta, jurisdicción de San 
TOMO xLviii. 21 



322 boletín de la real academia de la historia. 

Sebastián y parroquia de Usurbil, y en la villa de Villarreal res- 
pectivamente, de descender los AUiri y Legazpis de las casas 
solares, sitas en los mencionados lugares. Y no será inoportuno 
el que yo consigne aquí la grave equivocación en que incurren 
y el craso error en que vi\'en los que creen que toda casa solar 
ha de estar forzosamente adornada del escudo de armas ó del 
blasón familiar; nada de eso, antes al contrario, bien puede ase- 
\'erarse que los solares de origen más antiguo, más primitivos, 
si así puede decirse, y son \^a pocos los que quedan en pie, ca- 
recen de aquella insignia que ostentan y adornan las recom- 
puestas ó redificadas, bien por los capitanes y soldados que á la 
conquista del nuevo mundo marcharon, bien por los aventureros 
que en busca de fortuna surcaron los mares, y cuyo primer dis- 
pendio al regresar á su patria, era el arreglo, el embellecimiento 
y aun la reconstrucción de aquel solar tan querido, de aquella 
adorada cuna de muchas generaciones de su raza y de su nom- 
bre, embelleciéndole con el blasón heredado ó el que supieron 
merecer y ganar. A estos tales se les llamaba y aún se les 
llama Indianos, por su estancia en las Indias, y la mayoría de 
las casas solariegas blasonadas á ellos se debe y datan del si- 
glo xvn, época fecunda en viajes y aventuras ultramarinos. De 
ahí la distinción de nombres entre casa solar, casa solar infan- 
zona y casa solar armera. Si reza con verdad el adagio de «el 
hábito no hace al monje», puede por semejanza establecerse 
que el escudo d- la casa no daba la nobleza; que la nobleza es- 
taba en el solar mismo, en su origen, en su inmemorial y respe- 
table antigüedad. Por eso, ciertamente, y no por otra cosa, sa- 
tisfizo y bastó á los informantes del Almii-ante comprobar á 
ciencia cierta la existencia de los solares de AUiri y de Legazpi, 
y su descendencia de ellos, sin preocuparse ni decirnos si os- 
tentaban ó no el escudo ó blasón de la familia. 

\ a de regreso en ?\Iadrid, y para concluir su misión informati- 
va, compulsaron y estamparon en autos la partida bautismal del 
Almirante, que á la letra dice así: «En la villa de Madrid, oy diez 
y ocho de Setiembre de mil y quinientos ochenta y nueve años, 
yo García Garrido, teniente de cura de la iglesia del Señor San 



EL ALMIRANTE DON ANTONIO DE ALLIRI 323 

Martin, bauticr á Antonio, hijo de Joan López de Alliri y do 
Doña Luisa de Navarrete; fueron sus padrinos Don Antonio de 
Idiaquez Manrique y Doña Petronila de Muxica Manrique: fueron 
testigos Francisco Sánchez de Acuña, Francisco de Artiaga y 
Alonso Martinez— Garcia Garrido». 

Con esta diligencia dieron por conckisa la actuación y con 
informe ó dictamen en todos sus extremos favorable al neófito 
la entregaron en Consejo. 

Como trámite primero pasó el expediente ó rollo á las manos 
pecadoras del fiscal de aquel Consejo, que lo era á la sazón Don 
Juan Chumacero de Sotomayor, quien tuvo á bien, desde luego, 
oponerse á todo trance á la aprobación del proceso y al ingreso 
del Almirante en la orden, suscitando cuantos reparos, obstácu- 
los, impedimentos y censuras le vino en gana, y entablando una 
larga, injusta y apasionada recusación contra tres de los Caballé 
ros Consejeros, á quienes creía ó sabía propicios al pretendiente. 

Sus manejos ilegales, su intromisión en el negocio y la mani- 
fiesta y decidida hostilidad al solicitante, nadie la explica mejor 
que el fundamentado y sentido memorial autógrafo que el mis- 
mo Almirante Alliri dirigió á Felipe IV. Helo aquí: 



t 
SEÑOR 

Don Antonio de Alliri. Almirante de la flota de Nueva España, dice: quf 
habiéndole hecho V. M. merced de un hábito de la Orden de Calatrava, 
el Consejo de Ordenes le mandó hacer sus pruebas ordinarias y habién- 
dolas hecho y visto no le despacha. Y siendo cierto que, por la misericor- 
dia de Dios, no tiene impedimento ninguno, conforme á los Estatutos de 
la dicha oi-den, ha procurado inquirir que sea la causa de la dilación y ha 
entendido que el Consejo pleno vio sus informaciones, y de siete votos los 
tres las aprobaron en todo y por todo, y los otros cuatro dijeron se pidiese 
Dispensación á Su Santidad, por decir estaba probado que su abuelo pa- 
terno, natural de la villa de San Se!)astián, había cargado, pretendiendo 
era comprendido en el estatuto que prohibe no tengan el hábito hijos ni 
nietos de mercaderes; y habiéndolo entendido, y que de cincuenta testi- 
gos, solo cuatro, y eso singulares, decían que el dicho su abuelo paterno, 



324 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

había cargado para Terranova varias cosas de comer y que en retornf) lo 
traían Abadejo y lo enviaba á vender á Sevilla, con hierro que es el fruto de 
aquella tierra, dio un memorial en el dicho Consejo diciendo como lo que 
se carga para Terranova, no es para venderlo, sino para que lo coman los 
que envían á esa navegación, y que el Abadejo que traen en retorno, no 
. es comprado sino pescado y que así lo pueden enviar á vender y su hierro 
como frutos de su Hacienda, como se hace en todo el mundo, sin que por 
eso sean mercaderes los que venden sus frutos, ni aun cargadores que 
es tanto menos por no haber diferencia de venderlos en el lugar donde 
están á enviarlos á otro á vender. Y de que todo lo que decía en su me- 
morial era así ofreció y pidió al Consejo tomase entera satisfacción, á cuya 
causa estando junto se resolvió por mayor parte, que se volviese á hacer 
información y hallándose presente el fiscal después de haber visto los 
votos, recusó á Don Juan Serrano Zapata y á Don Juan Cuello, diciendo 
eran parientes de Don Juan de Bracamonte, su cuñado, siendo así que sus 
hijos de Don Juan Cuello, están fuera del cuarto grado con Don Juan de 
Bracamonte y que hay tan poca correspondencia entre ellos que jamás el 
dicho Don Juan Cuello, ha entrado en su casa y así conforme á derecho y 
■ á los establecimientos pudieran ser sus informantes, cuanto más mis jue- 
ces, no teniendo conmigo ningún parentesco de consanguinidad, ni afini- 
dad, ni pudiendo jamás ser interesado mi cuñado, pues aunque viniera 
probado que mi abuelo era mercader de tienda y él tuviera hijos, no les 
alcanzaba por ser biznietos, y siendo todo esto así y no siendo este juicio 
en que puede ni jamás solía haber fiscal, y que ellos por no tener quien 
se lo estorbe, lo han introducido, contra derecho y razón (cosa digna de 
que V. M. la remedie) admitieron la dicha recusación y dieron las causas 
por bastantes sin haberlas jura.do el fiscal ni dicho el grado de parentesco, 
siendo todo ello contra los principios de derecho, y lo que peor es los 
dieron por recusados, sin que les constase ni por juramento ni informa- 
ción ser ciertas las cansas, que les opusieron de recusación, y fué juez de 
ella alguno ó algunos que solicitaron al fiscal á que pusiese las dichas re- 
cusaciones; en todo lo cual y en lo de demás que abajo dice, notoriamente 
se ve la pasión y enemistad que algunos tienen á este hábito, y sabiendo 
yo la causa de ella, advertí al Presidente del Consejo de algún enemigo 
que tenía en él que pudiera recusar con justísimas causas si la dilación 
en eslos casos no fuera tan' dañosa, y tan fácil el que algvmo indignado 
eche en el Consejo algún memorial sin firma para desdorar con la dilación 
la limpieza y nobleza de los pretendientes; y después de haber dado por 
recusados á los dichos jueces, revocaron, sin poderlo hacer, el auto de 
diligencias que había hecho el Consejo pleno y según se entiende han 
consultado á V. M. que se envíe por dispensación por venir probatlo que 
su Abuelo fué mercader y lo demás que la consulta contiene. Y porque 
lo cierto es que el dicho su Abuelo no solo no fué mercader, pero ni aun 



EL ALMIRANTE DMN ANTONIO DE ALLIKI 325 

cargó, ni le está [jiobado, [)i)rqur Ids cuatro testigos que en esto hablan, 
demás de que, cnmo tiene dicho, son singulares, y en nada constantes, 
que son los que conforme á derecho eran menester para hacer probanza 
en el caso presente. Lo que dicen es las cargazones de Terranova, las 
cuales se hacen para el sustento de los que se embarcan y no pai-a ven- 
der, y esto como dicen los mismos testigos es acto de lustre y grandeza y 
se vio por los Privilegios que los Reyes antecesores á V. M. les dan ])or 
el gran servicio que les hacen en estas armazones, que este es su nombre 
verdadero; y cuando fuera así que por suficiente número de testigos vi- 
niera probado, que no lo viene, que el dicho su Abuelo había cargado, y 
cargado de frutos ajenos y asistido á ello por su persona ó criados, requi- 
sitos que expresa el estatuto, no se pudiera decir que estaba probado era 
mercader ni tenerle por tal, pues demás de que pt)r la cortedad de aque- 
lla provincia y sus grandes servicios y notoria nobleza se pudiera disimu- 
lar algo más, si bien en el caso presente nt) es menester pues según la 
costumbi-e de España, principalmente de las partes marítimas, nunca á el 
cargar se llamó ser mercader, porque lo fueran todos los hijos de las ma- 
yores casas que hay y muchos Duques, Condes y Marqueses, á que V. M. 
no debe dar lugar, pues sería tener defectuosa toda ó la mayor parte de 
la nobleza de su Reino en odio y daño de todos y provecho de ninguno 
mayormente teniendo en sí este modo de interpretación tantas cosas ini- 
cuas, porque siendo como son los estatutos de las órdenes que prohiben 
tengan los hábitos mercaderes y otros oficios, contra el derecho común 
civil y canónico, se deben restringir y no ampliar, y en los casos que no 
están expresados se debe declarar un estatuto por otro y así el de Cala- 
latrava que inhabilita hijos y nietos de mercaderes sin declarar quienes lo 
sean, es justicia se declare por el estatuto de Santiago, Título 1 de las ca- 
lidades, capítulo 5.° que dice prohibiendo lo mismo: mercader se entiende 
aquel que haya tenido tienda, y aun no alcanza sino al padre, y el d^ Ca- 
latrava al nieto. También se debe atender á como sea practicado el esta- 
tuto y se verá como se ha fiado hábitos á Burgaleses sin dispensación 
viniendo probado que cargaban por mayor lanas, y en retorno traían 
otras mercadurías y daban letras á camljio, solo porque no tenían tiendas 
ni bancos públicos y esto mismo se ha hecho con los Genoveses, y así 
mismo se han dado sin dispensación á muchos hijos de grandes títulos y 
Caballeros de la Andalucía, cuyos padres y abuelos es notorio á todos, y 
más al Consejo, que cargan y no habiendo mayor probanza que la notorie- 
dad no bastara decir que no venía probado. Y porque todo esto constará 
á V. M. y á sus ministros, no pone casos particulares que nombrará siendo 
necesario, además que esíe m^xlo de interpretación también es contra la 
mente del estatuto que prohibe mercaderes entre zapateros y t)tros ofi- 
cios mecánicos no queriendo tengan los hábitos hombres bajos y que los 
desluzcan, y así es cierto que no se irá contra la mente del estatuto dándole 



326 boletí':í de la real academia de la historia, 

á caballeros notorios por haber cargado por mayor sus Abuelos viviendo 
en tierras marítimas. Siendo pues, Señor, esto así y certísimo que mi 
Abuelo ni cargó ni está probado y que cuando cargara por mayor no era 
ser mercader, ni estaba comprendido en el estatuto, no será razón que 
V. M. permita que el Consejo por fines particulares de los de los de él, se 
amplié y platique en este caso contra lo que se ha practicado siempre y 
contra la mente del mismo estatuto y declaraciones de otros y contra to- 
das las reglas y principios de derecho, no mereciendo 76 años de servicios 
de mi padre y míos y el deseo que tengo de morir en servicio de V. M. que 
se me haga semejante agravio, y pues á la dignidad y obligación Real per- 
tenece el mantenernos en paz y en Justicia.:^ Yo suplico á V. M. me man- 
tenga en ella como en caso tan apretado que toca en el honor y reputa- 
ción, y en un juicio secreto donde por maravilla las partes alcanzan á 
saber su daño, y si una vez que se ha sabido V. M. no lo remedia, será 
ejecutoriar el que los Consejeros de órdenes sean independientemente de 
nada dueños de las honras sin poder temer castigo ni visita, siendo donde 
más era menester por ser juicio secreto sin partes y donde por lo menos 
se trata de las honras. 

Suplica á V. M. le haga merced de remitir al Consejo de ordenes este 
memorial, mandándoles que luego sin dilación alguna le informen si es 
verdad lo que se refiere en él cerca de lo que ha pasado en el despacho 
de su hábito, y que se allanen á esto todos los jueces que le votaron, pues 
para hacer relación del hecho no tiene inconveniente el que estén recu- 
sados y le tendría lo contrario; ó sírvase V. M. de mandar que le envíen 
traslado de lo que en esta pregunta dicen los cuatro testigos ó el proceso; 
nombrando los jueces que fuere servido para que vista su verdad y justi- 
cia se la hagan como más convenga á la buena administración de ella, con- 
servación de sus Reinos y honras de sus vasallos. 

Impresionada la Católica Majestad por las razones alegadas y 
los sentidos acentos de aquel viejo soldado, cuyos nobles y dila- 
tados servicios premiara con el hábito de la Orden, y á cuyo 
nombre y linaje infería grave daño la poco meditada inter\"en- 
ción de un fiscal, más exigente que la ley misma, remitió el es- 
crito al Consejo con orden de que se viese bien en este asnnto y 
en el Consejo. «En ig de Agosto de 162 1 años, se vio esta in- 
formación ])or los Sres. Presidente, Marqués de Caracena, señor 
de Pinto (D. Luis Carrillo de Toledo), el licenciado D. Juan Se- 
rrano Zapata, licenciado D. Juan Coello de Contreras, Doctor 
D. Juan de Occo, licenciado D. L.uis de Villavicencio, licenciado 
D. Pedro de Guzmán, Dr. D. Antonio de Castro y Andrade, y 



EL ALMIRANTE DON ANTONIO DE ALLIRI 327 

dijeron que en cuanto á las calidades de nobleza y limpieza, y 
demás, se aprueba, y en cuanto á la novena pregunta de la mer- 
cancía remite á más jueces». 

Estos señores expusieron á S. M. lo siguiente: 
«La orden de Alcántara prohibe que se de el hábito á hom- 
bres que hayan sido mercaderes, ni á sus hijos, y la de Calatrava 
extiende esto hasta los nietos, sin declarar los que han de ser 
tenidos por mercaderes, y así se interpreta en el Consejo de las 
Ordenes según el arbitrio de los jueces, y ocurre que, dando á 
unos por mercaderes y á otros no, concurriendo en ellos las 
mismas causas de haber cargado por mayor propios y aje- 
nos frutos, y dado letras á cambio, no teniendo tiendas ni ban- 
cos públicos; de que resultan muchos daños é inconvenien- 
tes que se podrán atajar, asentándose de una vez en el Consejo 
cuáles hayan de ser tenidos por mercaderes para el dicho efecto, 
y así convendrá que S. M. mande al Presidente que lo trate 
luego en el Consejo y avise de lo que pareciera más conve- 
niente, atendiendo á la costumbre que ha habido y á la declara- 
ción de los estatutos de la Orden de Santiago y á los daños que 
causará el gravar con esto á la nobleza de España, en particular 
en las partes marítimas, no estdndolo ninguna otra nación y sien- 
do ésta donde más falta hay de comercio. Para que se tome en 
esto mejor acuerdo, con\'cndrá se hallen en el Consejo los que 
han estado ya en él, que son: el Presidente de Castilla, I). Alon- 
so de Cabrera, D. Jerónimo de Medinilla, I). Antonio de Pedro- 
sa y D. Pedro de Vivanco, así porque digan de esto lo que hasta 
ahora ha habido en el Consejo, como que se haga con más 
acuerdo, cosa que importa tanto y que es razón se asiente para 
siempre». 

Estos mismos jueces, que no quieren acceder á la petición 
del fiscal, denegatoria del hábito, encarecen al Crran Maestre la 
trascendencia del fallo y la urgencia de aclarar lo que aún esta- 
ba confuso y de fijar una ley para siempre que evitara capricho- 
sas, arbitrarias y distintas interpretaciones; piden para mayor 
ilustración y acierto, el juicio y la opinión de los antiguos Con- 
sejeros de Ordenes, ascendidos á la sazón al Consejo Supremo 



328 BOLETÍN DE LA REAL ACADEML'\.- DE LA HISTORIA. 

de Castilla, y en ponencia que suscribe persona de tan alta auto- 
ridad jurídica como el insigne letrado Aledinilla, elevan á la Real 
resolución este curioso y notable documento: 



t 
SEÑOR 

He visto ese memorial con atención y cuidado por la gravedad de la:> 
materias, y consideraciones de estado que en el se tocan, que por su 
importancia conviene las sepan los ministros para el acierto y servicio 
de V. M.; porque siendo cierta la relación de Don Antonio de Aliri, es 
demasiado escrúpulo reparar en la ocupación y ejercicio de su Abuelo 
(^cuando se probara llanamente lo que él pretende le imputan) redun- 
dando en tan gran bien y utilidad del Reyno que los vasallos traten y se 
vuelvan industriosos, con lo cual crece el comercio y se enriquecen las 
provincias, hallándose en ellas con quien hacer asientos y cambios, que- 
dándose el dinero por este medio dentro de casa, y no se desustanciará el 
Reino con tantas sacas como se hacen de el; y no se porqué haya de ser 
este mas privilegio de extranjeros que de naturales, pues á los genoveses 
no les es estorbo para las calificaciones de hábitos y honores este género 
de ocupación; demás que lo que los «Establecimientos» prohiben es solo 
oficios viles y bajos como lo son I(js entretenimientos de peso, vara y 
tienda pública, por ser el intento y alma de las ordenanzas distinguir el 
pueblo de la nobleza, constituyendo las Ordenes militares en grande honra 
y estima, para que con ese solo premio pudiesen los Reyes satisfacer y 
contentar los vasallos que en paz ó guerra hubiesen hecho mayores ser- 
vicios á la Corona; y así por esto, como por las advertencias del memorial, 
tengo por justificada la instancia que hace á V. ¡NI. Don Antonio de Aliri, 
sobre que el Consejo informe- sin escepción de los recusados, mas antes 
todos juntos. Por que cuando se hubieran de admitir las recusaciones del 
fiscal y tu\aeran todas sus solemnidades, no es inconveniente que infor- 
men los que no resuelven y repare V. M. la querella de su vasallo. Mayor- 
mente que tales recusaciones son peligrosas en materias tan delicadas 
cuales las de la reputación y honra, fuera de que es dar mayor autoridad 
á un fiscal que á todo un Consejo, pues él solo por particulares fines y 
tlesignios podría barajar sus acuerdos y resoluciones. Movido de estos in- 
convenientes Don Juan Idiaquez, como ministro tan atentado y diestrcj en 
el manejo de negocios, nunca dio lugar á que el fiscal se introdujese en el 
despacho de informaciones. V. M. mandará lo que mas convenga. Madrid 
y Octubre 8/i.62i.=El licenciado Don Gerónimo de Medinilla. 



EL ALMIRANTE DON ANTONIO DE ALLIRI 329 

Con este alto sentido práctico, con tan levantadas miras, con 
criterio tan racional y juicioso, desviándose de todo mezquino 
prejuicio que no estaba en la letra ni podía estar en el espíritu 
de las constituciones de aquellas milicias beneméritas, atentos 
cual debían al bienestar y al engrandecimiento de la patria, que 
entonces como ahora dimanaba del trabajo y del honrado co- 
mercio de las gentes, que no creyeron incompatible con los 
timbres y blasones heredados, así opinaron y de este modo in- 
formaron, satisfaciendo la consulta soberana, aquellos gra\'cs, 
ilustres y sesudos varones encanecidos en el conocimiento y re- 
solución de los arduos problemas do la gobernación del listado, 
en que, como á Consejeros de Castilla, les competía conocer y 
resolver. 

Y es de notar que juzgaban «demasiado escrúpulo i'eparar en 
la ocupación y ejercicio del abuelo, redundando en tan gran bien 
y utilidad del Reino que los vasallos traten... y crezca el comer- 
cio»; en el primer tercio del siglo xvii, cuando los organismos 
todos de la nación- obedecían en su formación y en su funciona- 
lismo al espíritu caballeresco de razas y de castas, al inñujo de 
la época eminentemente aristocrático, al predominio de las leyes 
de privilegio y excepción, al fuero de clases; entonces, cuando 
tan en boga estaban la conservación y acrecentamiento de las 
\'iejas vinculaciones y mayorazgos y la formación de los nuevos; 
cuando se litigaba la hidalguía en las salas de hijosdalgo de las 
chancillerías de Valladolid y de Granada; cuando en los Munici- 
pios de las más insignificantes aldeas y lugares de la patria ha- 
bía la distinción de estados entre nobles y plebeyos; cuando los 
hidalgos no pechaban y lo hacían los pecheros; cuando muchos 
de los cargos y de los puestos palatinos, militares y eclesiásticos 
reservados estaban tan solo á la clase noble; cuando, en suma, 
las ideas, las preocupaciones, los intereses todos y los organis- 
mos, y las leyes vigentes, eran muy otras y muy distintas de las 
leyes, los intereses, los organismos y las ideas del día, harto dis- 
tantes en el lapso de cuatro siglos, para no haber sufrido profun- 
das, esenciales y absolutas modificaciones, en concordancia y 
armonía con las instituciones de las sociedades modernas. 



^^O BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORL\. 

Y con este alto sentido y este práctico criterio de sus conse- 
jeros, coincidió á todas luces el del Rey Felipe I\" cuando en- 
comendó el negocio á su embajador en Roma, y el del propio 
Soberano Pontífice, que lo era Gregorio XV,, quien resolvió 
para siempre y estableció como ley para lo futuro, á tenor de lo 
que deseaban, para evitar enojosas interpretaciones, los señores 
que componía el Consejo de las (3rdencs, á quien se apresuró á 
comunicar el ^Monarca lo resuelto y acordado por la Santa Sede. 

«En el Consejo á 15 de setiembre de 622 — habiéndose visto 
en el Consejo un breve de S. S, en que manda que en el habito 
de Calatra\-a y Alcántara solo obste la iiiercancia por menor y 
tienda, no por mayor, y atento que aunque está pendiente la 
causa de Don Antonio de Aliri, porque S. M. mandó que sin 
embargo del auto del Consejo se le diese el habito, que en virtud 
del dicho breve general, sea sin dispensación como á los demás 
(}ue de aqui adelante se despachasen en las dichas órdenes, y lo 
firmaron. ;> 

De tal modo concluyó este antiguo proceso que no causaría 
á mi entender en aquel tiempo menos impresión, aunque sí cier- 
tamente menor ruido, que el que ha producido el que aludía al 
comienzo de este escrito, y que no tenía en su contra ni preo- 
cupaciones de época, pues en la presente estamos felizmente 
acostumbrados á que la fortuna y la acti\-idad de muchos nobles 
sensatos, comenzando por los mismos Reyes de Inglaterra y 
Bélgica, los primeros comerciantes de los países que rigen, mue- 
van y especulen con sus capitales y con los productos de sus 
haciendas é industrias, en vez de permanecer en insana y rui- 
nosa ociosidad; ni había tampoco la incertidumbre legal que por 
entonces existía en el asunto, sustituida hoy terminantemente por 
una ley y por un acuerdo firme y no alterado del Rey y de su 
Consejo á virtud de una bula Pontificia, que muchos por lo visto 
han oh'idado, si es que alguna vez la han conocido, que existe 
en el Archivo y que debidamente cotejada es idéntica en un 
todo á la inserta en los Bularlos de Calatra\'a (pág. 562) v de 
Santiago (pág. 5/0^ donde se puede compulsar, y que en ex- 
tiacto dice así: 



EL ALMIRANTE DON ANTONIO DE ALLIRI 33 I 

Breve del papa Gregorio XV en el que dispone que los comer- 
ciantes al por mayor sus hijos y nietos pueden recibir el habito de 
las Ordenes de Calatrava y Alcántara lo mismo que el de San- 
tiago. 

En este breve se manda que la esclusion de los comerciantes para reci- 
bir el habito de las milicias de Calatrava y Alcántara según la declaración 
emanada de la milicia de Santiago con respecto al estatuto del titulo pri- 
mero del Capítulo 5.° ha de entenderse de la manera siguiente: Que no 
pueden ser admitidos en las mil'cias de Calatrava y Alcántara sin dispensa 
pontificia, aquellos comerciantes ó mercaderes que bien ellos ó sus padres 
ó abuelos tuvieren ó hubieren tenido tienda abierta de cualquier clase de 
mercancía y vendieren en la tienda, dicha mercancia, bien por si, bien por 
personas designadas por ellos; pero que de ninguna manera deben ser es- 
cl nidos aquellos que causa lucri inviertan su dinero en el comercio al por 
mayor, como se dice vulgarmente (ad grossiim) y no vendan sus géneros 
en tienda, ni los hagan vender al menudo (ad m/iiuhim). 

Dado en Roma en Santa Maria la Mayor bajo el anillo del Pescador el 
(lia 15 de Octubre y segundo del Pontificada) de Gregorio XV. 

¿No es verdad que, conocida esta antigua, curiosa é instructiva 
historia, ha de antojarse menor la cursería y más perdonable la 
exhibición de la frase trivial con que empezaba el relato, Nihil 
novum sub solé? 

Así lo pide y lo espera, 

Madrid, 23 de Marzo de 1906. 

El Marqués de Laurencín. 



VARIEDADES 



JUDÍOS ALFAQUEgUES DE SARRACENOS EN BARCELONA 

Abril, 1905. Privilegio que otorgó el Conde de Barcelona á cuatro ju- 
díos, Moisés, Jafia, Honén y Abotaib, que le habían prestado diez libras de 
plata. — Archivo general de la Corona de Aragón, escritura núm. 91 de 
las del Conde D. Ramón 'Berenguer III. 

Hec est donatio, quam facit comes remundus istis 1111°'' iudeis, 
id sunt, mosse, et iafia, honen et abotaib. 

Donat namque eis ut nullus homo in omnem suam terram non 
ducat sarracenum ñeque sarracenam ad yspaniam (l) per redemp- 
tionem nisi isti soli iudei; et nullus homo iudeus ñeque christia- 
nus non vadat in illorum navem per mercatum, si non iuerit vo- 
luntas eorum aut per illorum manum; et qui hoc eis fregerit, det 
Comiti libram I. auri, et postea hec datio fidelis permaneat. Et 
hoc teneant tantum quousque recuperent inde XII"' libras píate. 

S* RAIMVNDI COMES. 

S-Ht remundi ermengod. — S-Hf Remundi guillelmi. — S-Hf ber- 
nardi ollegarii, qui hoc scripsit anno XL. V. philippi mediante 
mesis aprihs. 

Este privilegio sirve de ilustración á dos Usages (ll y 2l) de 
Barcelona; y manifiesta cómo á principios del siglo xii los judíos 
catalanes monopolizaban el rescate de los esclavos sarracenos. 

Madrid, 23 de Marzo de 1906. 

Fidel Fita. 

(i) España musulmana. 



NOTICIAS 



En carta del 26 de Febrero último, D. Diego Jiménez de Cisneros, Co- 
rrespondiente de la Academia en Cartagena, le ha dado noticia de algu- 
nas inscripciones romanas nuevamente descubiertas en aquella ciudad y 
en su comarca. 

i.^ — En el relleno del baluarte de la izquierda de las puertas de Ma- 
drid, que se está demoliendo. Entre las tierras se encuentran huesos hu- 
manos sumamente descompuestos, tiestos sin marca, de todas épocas, y 
un ejemplar de la estampilla C • ]\EM, señalada por Hübner con el nú- 
mero 6.257 ,17- 

2.^ — Dentro del recinto de la ciudad. Lucerna elegantísima de barro 
rojizo, algo fracturada. iPor la parte superior representa un amorcillo con 
alas, á la derecha, junto al asa; á la izquierda, la antorcha de Himeneo> . 
En el fondo exterior, la estampilla griega, que corresponde á la latina 
Celsi o(ofJic!7ia) de Ampurias, y sale por vez primera. 

KeAC(=T 
KAast. 
De Celso. 

«Las letras de esta marca griega están rehundidas, hechas á mano y no 
con sello, dentro de un círculo, cuyo diámetro mide 34 milímetros». 

3.^ y 4.^ — Dos fragmentos de lápidas romanas en el Real del ex con- 
vento franciscano de San Ginés de la Jara, que por ser pesadísimos no han 
podido, por ahora, trasladarse al Museo de la Sociedad Económica. Los 
dos fragmentos están relacionados con las inscripciones 3.485-3.489 de la 
colección de Hübner. 

5.^* — Hübner, Inscriptlones Hispaniae cJiristianae, núm. 177. Acerca de 
esta inscripción griega avisa el Sr. Jiménez de Cisneros que va á proce- 
der á su lavado y fotografía, para fijar con exactitud el trazado gráfico y 
la recta lectura de tan insigne monumento, lo que no pudo conseguir 
Hübner, limitándose á decir: «Descripsi ut potui adiutus telescopios. 



Inscripciones hispano-hcbreas. — En carta del 14 de Marzo último parti- 
cipó á la Academia su Correspondiente en París, Mr. Moíse Schwab, que 
ha recibido del Ministro de Instrucción pública de Francia el encargo 
oficial de coleccionar las inscripciones hebreas de nuestro país, que toda- 
vía se conservan, y las demás de las que hay noticia, para su justa publi- 



334 boletín de la real academia de la historia. 

cación, tniducción y aprovechamiento histórico, como lo hizo con las del 
territorio de la vecina República {i). Mr. Schwab se propone asimismo 
utilizar el resultado de este nuevo estudio para un Informe destinado á 
ver la luz en nuestro Boletín, é intitulado Paleografía semifica. 



Deseoso de ilustrar la historia y la geografía de la España Cartaginesa 
el Dr. Nicola Feliciani, no contento con- haber enviado á la Academia el 
docto estudio que trata de la batalla de Hibera y vio la luz en el tomo xlvii, 
págs. 394-402 del Boletín, otro le ha dedicado, donde investiga qué re- 
giones ibéricas ocuparon los .Olcades, Érenoslos y Andósinos, que men- 
ciona Polibio, y cómo estas gentes fenecieron por consunción, ó emigra- 
ción, ó mezcla ct)n otras. 



Las eiculitiras del Cerro de los SaJiios. — -Cuestión de autenticidad por 
José Ramón Mélida. de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernan- 
do, Director del Museo de Reproducciones artísticas. — En 4.°, pág. 112, 
con 10 láminas fototípicas. Madrid, 1906. 

Desde el año 1871, hasta el de la fecha, no han cesado estas famosas es- 
culturas de agitar la opinión de los eruditos y promover acaloradas discu- 
siones, en las que, á vueltas de no pocas obscuridades y desaciertos, se ha 
dejado vislumbrar y reconocer abundantemente el arte prerromano, en 
las provincias de Albacete, Alicante y Murcia. La obra del .Sr. Mélida re- 
fiere y juzga la cuestión de autenticidad artística y epigráfica de los obje- 
tos, terminándose con un Apéndice (págs. 104-112), que da clara idea del 
Tesoro ibérico de Jdvea, descubierto en 1904 y consistente en alhajas de 
oro y plata. «Nuestros lectores — dice el autor — conocen el citado busto de 
Elche; conocen las estatuas femeniles del Cerro de los Santos, que osten- 
tan análogos adornos, y pueden ver los elementos, que para esclarecer la 
cuestión de los orígenes de tal moda oriental y la supervivencia de la mis- 
ma presentamos en una lámina (^2), con el estudio que de dichas estatuas 
hicimos. Por ellos puede apreciarse que fué moda ibera, como lo fué tro- 
yana, como lo fué cartaginesa, y como en la tierra dónele fué Cartago lo 
sigue siendo argelina un aderezo consistente en una diadema ó frontal de 
cadenillas ó de labor calada, sendas caídas á manera de ínfulas, pero de 
cadenillas también, á los lados del rostro, con rosetones á los extremos, y 
pendientes de ellas, cayendo en onda sobre el pecho, para acabar de ha- 
cerle gracioso cerco al rostro, dos ó tres gruesas cadenas, por lo general 
del género torqiiis. Esta unión del collar á las caídas de la diadema, es de- 
talle muy característico y constante en todas las variantes citadas. La sin- 



(1) Véase el tomo xlvii, págs. 361-394 de! Doletín. 

(2) Boletín, tomo xxxi, pág. 428. 



NOTICIAS. 335 

i/ul.ir disposición de tales elementos, los'caractcrcs de los mismos, lo ])ro- 
lijo de su labor, deja comprender un origen oriental, trayendo ,i la memo- 
ria los tocados y pectorales egipcios, la joyería asiática y chipriota que nos 
l)ermiten apreciar curiosas esculturas.» 

I^es Druides et les dieiix cclliqucs a forme LÍan/ma/ix, par H. D'ArJjois 
de Jubainvillc, Membre de l'Institut, professeur au College de France. — 
En 8.°, pág. VIII ■{- 204. París, 1906. 

Las lenguas célticas que todavía viven. ocu])ando luiena extensiiín de 
Francia, Inglaterra, Escocia é Irlanda, y su literatura antigua y moderna, 
entre cuyos cultivadores y profesores se distingue como el que más el 
autor del presente libro, dan á la dol)le cuestión por éste projjuesta nue- 
vo aspecto, que coincide con el de las recientes conquistas arqueológicas 
en las ruinas de la celtibérica Numancia (i) y en las rocas de la cordillera 
cantábrica, erizadas de túmulos célticos y de inscripciones ibéricas 12). 

En la última edición del Diccionario de la Lengua castellana por la Real 
Academia Española (3I, Druida se define «sacerdote de los antiguos galos 
y britanos, y se deriva del latín druida, dc-1 címrico druiz ó deriiiz, de derv, 
encina. Según Mr. D'Arbois de Jubainvillc, esta etimología y aquella de- 
finición han de reformarse ])ara ])on(M-se de acuerdo con la verdad histó- 
rica y filológica. Los ministros del culto entre los celtas se dividían en tres 
grandes ramas: agoreros, sacerdotes ó párrocos de un templo particular, 
y sacerdotes colegiados ó cenobitas. Esta última rama era la de los Druidas, 
cuyo nombre dru-vid ■Aigrúñca perspicaz ó, literalmente, «muy sabio». Pro- 
cedían de Irlanda, de donde se extendieron á la isla Británica, y de aquí 
á la Galia, donde los alcanzójulio César. Proscritos por el emperador Tibe- 
rio, se extinguieron primero en la Galia, después en Inglaterra y, por últi- 
mo, en Irlanda, su país nativo, teniendo jjor émulos á los monjes cristianos 
y á los agoreros de su rito anticpiísimo, ante cuyo choque sucumbieron. 



El Académico de número D. Adolfo Herrera ha presentado en donati- 
vo ]jara la biblioteca de la Academia, los tomos xlv y xi.vi de su obra 
Medallas españolas, que corresponden al tomo xi de las Medallas militares 
V al iii de los Centenarios. 

Los precursores espaüoles de fíacoi/ y Descartes, por Eloy Bidlón. — En 
8.°, pág. 254. Salamanca, 1905. 

El autor reivindica el título de su libro á Luis Vives, Gómez Pereira, 
Francisco Valles, Francisco Sánchez y otros filósofos españoles. 



(i) BoLtTÍN, tomo xLvii, pág. 484. 
(2! ídem, tomo xxx, p.ígs. 226-246. 
(31 Madrid. 1899. 



330 EOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

The Linares Bas-Relief and Román mivivg opctations in Baetica. En 
folio menor, pág. 22. Londres, 1906. 

Con profusión de grabados y láminas fototípicas, el autor de este estu- 
dio, Correspondiente de la Academia, lo ha publicado en la Revista ingle- 
sa Arckaeologla, vol. lix, págs. 311-332, ilustrando la historia antigua de 
Cazlona, de sus minas y varias antigüedades romanas que en parte ha des- 
cubierto, y que espera acrecentar con mayores investigaciones y no me- 
nos interesantes descubrimientos en lo sucesivo. 



Algícfias relaciones y noticias toledanas q7te en el siglo XVI escribía el li- 
cenciado Sebastián de Horozco. Publícalas el Conde de Cedillo, de la Real 
Academia de la Historia, cronista de Toledo y su provincia. — En 4.° ma- 
yor, pág. 56. Madrid, 1906. 

Añádense estas relaciones de Sebastián de Horozco á las del mismo au- 
tor, publicadas en el Boletín académico, tomo xi, págs. 290-311. La noti- 
cia que da remate á la colección formada por el Sr. Conde de Cedillo, es el 
principio de la narración de un auto de fe (26 de Mayo de 1572), en el que 
fué quemado vivo un luterano relapso, siendo inquisidor de Toledo el li- 
cenciado D. Antonio de Vaca. 



El Sr. Conde de Cedillo dio gracias por la comunicación de pésame re- 
cibida con motivo de la defunción de su señor padre político, el Barón de 
las Cuatro Torres y Conde del Asalto, Correspondiente que fué en Ta- 
rragona, y ofreció ejemplares del Boletín Arqueológico, de aquella ciudad, 
que inserta acta de la sesión celebrada en su honor el 3 de Marzo. 



En la sesión de 23 de Marzo fué elegido Académico de número, para 
cubrir la vacante ocurrida por fallecimiento del Sr. Gómez de Arteche, 
D. Rafael de Ureña y Smenjaud, Catedrático de Historia de la Literatura 
jurídica española en la Universidad Central, y renombrado escritor de 
obras que le han merecido en todo el mundo sabio singular nombradía. 



El día 25 de Marzo falleció en esta corte el Académico de número 
Excmo. Sr. D. Adolfo Carrasco y Sáyz, Director que fué del Museo de Ar- 
tillería y de la Revista Memorial de Artillería. Asistieron á la conducción 
del cadáver, á la sacramental de San Lorenzo, cuatro señores Académicos 
y nuestro dignísimo Director, el cual, en la sesión del 30 de Marzo, hizo el 
elogio fúnebre del ilustre finado, no sin lamentar la desgracia que de al- 
gún tiempo á esta parte aflige á la Academia, que en menos de cuatro me- 
ses ha visto bajar al sepulcro cuatro de sus preclaros individuos: los seño- 
res Asensio (10 Diciembre 1905), Gómez de Arteche (28 Enero 1906), Dan- 
vila (2 1 Febrero") y Carrasco (25 Marzo). — F. F. 



TOMO xLviii. Mayo, 1906. cuaderno v. 

BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



INFORMES 



I. 

DE LA 

INFANTA ARCHIDUQUESA D-^ ISABEL CLARA EUGENIA DE AUSTRIA 
CON EL DUQUE DE LERMA. 

Desde Fhxndes, años de IS99 á lóoj y otras cartas posteriores 
sin fecha. 

186. 

Duque: Pues el 2\Iarqués Espinóla, que lleva esta, podrá dar 
tan particulares nuevas de acá, no os ocuparé el tiempo que se 
tenéis tan limitado en dároslas. Solo os diré cuanto deseo que 
mi hermano haga merced al Marqués conforme á lo bien que le 
ha servido: que esto como testigo dello, os puedo asegurar que 
ha sido con la ma^'or \'igilancia }■ cuidado que se puede imaginar, 
aventurando su honra, su hacienda y su vida. Y yo no cumpli- 
rla con lo que debo á mi hermano y deseo su servicio, si no di- 
jese esta verdad, que quizá no habrá muchos que la digan, movi- 
dos de pasión ó interés; que como yo hablo claro con vos, os 
digo esto; y que, cierto, el Marqués merece toda la merced que 
mi hermano le hiciere; y la que él pretende es tan justificada 
que yo no puedo dexar de pediros ayudéis para que mi hermano 
se la haga, y que esto sea con brex'edad, porque pueda \-olver 
luego aquí el Marqués, que por muchas razones será esto mayor 

TOMO XLVIII. 22 



338 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

servicio de mi hermano. A toda \-uestra gente me encomiendo 
mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas á 20 de Mar- 
go, 161 1. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

187. 

Duque: Muy bien nos va de ocasiones para poder hacer esto, 
aunque yo quisiera fuera con otras el hacello, y más despacio del 
lugar que nos dan estos despachos de Alemana, adonde parece 
\'a todo de mal en peor; si Dios no pone la mano en ello, puede 
dar arto cuidado. Aqui le tenemos muy grande de haber ya mu- 
chos dias que no sabemos de ay; y cierto, se lle\a muy mal. De 
aquí hay poco ó nada que poder decir, sino que pasamos nues- 
tras monjas á la casa nueva, que ha salido muy bonita, como es- 
cribo á mi hermano más particularmente. En fin como el Gene- 
ral nos desaució de no darnos frailes, los hemos traído de Roma 
y bonísimas personas, que espero harán mucho fruto en estos 
Estados. Y bien es menester todo esto para las buenas vecinda- 
des que hay en ellos. A toda vuestra gente me encomiendo mu- 
cho, y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas á 24 de Marzo, 
161 1. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

188. 

Duque: Quisiera que no me cogiera este correo de D. Balta- 
sar en la cama, para poder decir muy largamente cuan buenas 
Pascuas nos dieron las cartas de mi hermano de 1 5 del pasado, 
que llegaron el Sábado Santo, y á punto que os prometo estaba 
yo diciendo que cómo hablamos de pasar las Pascuas sin saber 
de ay. Dios nos traiga siempre muy buenas nuevas. ^Muchísimo 
olgué con vuestra carta y con saber por ella que estábades me- 
jor de \'uestros achaques. El mió es el ordinario y mucho catarro, 
que han andado muchos estos dias, que me estorbará de no res- 
ponder aora á vuestra carta y también por no detener este correo, 
pues importa que allá se sepa cuanto antes en el estado que que- 
dan las cosas de Alemana, que es bien trabaxoso, aunque podrían 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOXA ISABEL. • 339 

tomar mejor pie del que se esperaba, si allá quisiesen, en que 
hay arto que dudar. Dios lo remedie. A toda vuestra gente me 
encomiendo mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas 
á 7 de Abril, i6ll. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 

189. 

Duque: Con cualquiera ocasión que pueda hacer esto, guelgo 
mucho; y así no las quiero perder, aunque hay poco que decir 
de acá, sino que estamos buenos, y mi primo se purgó dos veces 
en ocho días, que no pasó poco trabaxo, porque su estómago no 
es para purgas; pero ha quedado bueno, aunque un poco flaco, y 
pai^a convalecer y tomar vuestro consejo de hacer exercicio, nos 
hemos \"enido aqui lo más presto que hemos podido. Piémoslo 
hallado muy bueno, aunque este año no se puede decir que es de 
Flandes sino de España, que ha comenzado muy presto la calor. 
Plega á Dios que ay no la haga, porque mi hermano haya podido 
gozar de Aranjuez, que con el ordinario supimos partía para allá, 
de que yo me olgué arto por saber el provecho que le hace el 
campo y á mi nuera, que me dan mucho cuidado sus opilaciones. 
Ya deseamos mucho cartas de ay, y yo que tengáis la salud que 
os deseo y que miréis por ella, dexando un rato los negocios para 
esto, pues eso será mayor servicio de mi hermano que no dar 
con toda la carga en el suelo y faltalle; y como 3^0 \'eo cuanta 
razón tenéis en decir que no es la gente del mundo como solia, 
no puedo dexar de pediros mucho esto, pues no hallaríamos to- 
dos otro Duque de Lerma. Yo os confieso que no he podido de- 
xar de reírme mucho de que hable nayde en que tratéis con las 
damas. ¡Ojala tuviésedes mucho lugar para eso, que no les 
estaría muy mal, pues quien ha sabido ser tan buen galán, 
cuando mogo, siempre será muy buen consejero para mostralles 
á ser buenas damas. Yo arto hago porque lo sean las mías; pero 
para las costumbres de por acá no es poco que sepan estar en- 
cerradas. Otra tengo aora concertada, que pienso será gran boda, 
pues será nuera de la de Mansfelt, y tiene propio humor para su 
nuera, porque sí se le antoja, la quebrará la cabeza: es estremada. 



340 BOLETÍN DE LA REAL ACADEML\ DE LA HISTORIA. 

Si doña Margarita de Tabara sabe ser tan buena guarda mayor 
como dama, no dexará de ser de provecho para el oficio: no pen- 
sé le habían quedado hijos. 

Con este correo va despacho de Don Baltasar, con que se sabrá 
en lo que está lo de Alemana. Terribles cosas son las de los he- 
chiceros y aquella gente que han preso, ni que se puede esperar 
de bien de quien anda en tales tratos. Gran merced hizo Dios á 
mi Tia que no viese estas cosas. Dios ponga su mano en ellas, 
para que no se acabe de perder de todo punto la religión; y la 
Rey na tiene razón de estar enojada con su hermano, aunque 
pienso que los que andan cabe él son las que le echan á perder, 
y no perdería nada en tomar los consejos de su hermano mayor, 
que no se puede creer lo que todos le loan. 

Pienso habrá ya llegado ay el ^larqués Espinóla; y así no pue- 
do dexar de deciros que para guerra y para paz está muy bien 
el Marqués en estos Estados, y que haréis un gran ser^'icio á mi 
hermano en procurar que le haga merced y le mande volver 
cuanto antes; y para nosotros nos la hará mi hermano grandísima, 
particularmente á mí, que con eso podrá mi primo descuidar un 
poco y no trabaxar tanto; porque como el Marqués está tan pla- 
tico de todo lo que toca á estos Estados, puede mi primo descan- 
sar con él, como lo hace cuando está aqui; que me hace desear 
mucho velle volver presto; y así no puedo dexar de pediros mucho 
lo procuréis muy de ^-eras. No será cosa nueva para mí lo que 
me decís de cómo cria y sirve la de Altamira al Príncipe y sus 
hermanos, que es gran contento para mí saber que han de salir 
de sus manos como hijos de su padre. Cierto, le deseo la \'ida 
muchísimo. De la demás de vuestra gente no me decís nada 
y siempre guelgo mucho de tener nuevas suyas. A todos me 
encomendad, y guárdeos Dios como deseo. De Marymont á 
7 de Mayo l6li. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 



CORRESPONDEXCIA DE LA IXFAXTA DONA ISABEL. 34 1 



190. 

Duque: No se puede decir cuanto oigamos con las cartas de 
tres deste, que llegaron cinco dias ha, y con las buenas nuevas 
que han traido de la salud de mi hermano y la Reyna y sus hi- 
jos, que las teníamos muy deseadas. De que la vuestra no sea la 
que yo os deseo, me pesa mucho, y os pido mucho miréis por ella 
como veis que lo ha menester el servicio de mi hermano y del 
Príncipe; y no trabaxeis mucho, sino procurad descansar al- 
gunos ratos: que no por mataros remediareis las cosas, y peor 
remedio tendrían si vos faltásedes. Siempre guelgo mucho de te- 
ner ocasión para daros norabuena; y así os dojr de muy buena 
gana la de vuestro nieto y os pido la deis á sus padres de mi 
parte. Hanle puesto tan buen nombre que me parece nos quieren 
obligar con él á que le queramos más; pero hay tantas razones 
para esto que no es menester andallas á buscar. 

Del buen tiempo que hacia en Aranjuez me guelgo mucho por- 
que le gozase mi hermano, y vos acudis á todo, me parece, yen- 
do y viniendo. El de aquí es muy seco y ha helado unos dias y 
hecho trio y ya vuelve á hacer calor; con todo se goza bien del 
campo, porque como hay mucha agua, no se siente tanto la se- 
quedad. Yo digo que se ha trocado el cielo de acá con el de ay. 
Estamos buenos y los pies de mi primo lo están con el exercicio, 
que le da la vida. 

Aunque he besado las manos á mi hermano por la merced 
que ha hecho á Jacyncurt de la casa, os pido lo hagáis de mi 
parte. Aynas no la hubiera gozado, porque ha faltado poco 
que no la hayan despachado con una purga que le dieron los mé- 
dicos para querella curar de su pierna; está ya mejor pero no le- 
vantada, y así no creo podrá escribir. Aora que está pasado, es- 
toy por decir me guelgo, porque siempre le predico que no se 
cure, que es cosa de risa pensar que le han de sanar la pierna, 
que es ceátyca en sus años; y aora queda tan escarmentada que 
no creo se pondrá más en sus manos. 

Guelgome mucho que mi hermano conosca, como me decís. 



342 boletín de la real acade.ml\ de la historia. 

cómo le ha servido el Marqués Espinóla, y así espero que le hará 
merced para mandalle volver luego acá, y os pido se lo acor- 
deis por las razones que os tengo escrito. 

Bonísimas nuevas son las que me escribís caseras, y me pare- 
ce han quebrado bien las damas el ojo al diablo, pues se casan 
tantas. Yo olgara de hallarme á la boda de Doña Isabel de Cas- 
tro para solemnizalla como la de su madre, de quien gusté siem- 
pre mucho. No sé si se le parece su hija, la de Doña María de 
Castro. Si tiene la gracia de su padre, no hará mucho en lle\'ar 
tras sí \'iexos y mogos, que de todo se habla por acá; y Don 
Pedro de Zúñiga dexó aqui una dama, á quien en^-ia muy derre- 
tidos recados. Yo le he dicho que le ha puesto los cuernos y que 
son para disimular, y los terceros que tiene acá le defienden mu- 
cho y no lo pueden sufrir, porque ella les ha dicho cómo yo lo 
he dicho, y andan averiguando por donde lo he sabido yo y 
echando mil juicios. Yo guardo muy buen secreto. Basta habe- 
llos metido en esto para que allá y acá tengamos que reir. No lo 
he hecho arto con lo que dice la de Altamira de la \-ida de 
Doña Beatriz de Mendoza, que me parece es la de su tia Doña 
alaria de Aragón: no sé si parará en las tocas. Por amor de 
Dios que si la portuguesa es como Don Alfonso de Noroña, su 
padre, que la echen de casa; porque me acuerdo de su gesto 
y ocyco que no era cierto para dama. Yo guelgo mucho con 
todas las nue^'as que me escribis, y las estimo más sabiendo 
vuestras ocupaciones. Las de Alemana se sabrán por este correo 
de Don Baltasar, que sin duda anda muy atinado en todo, y allí 
es bien menester. Haced a\'isar en los puertos de Yiscaya que 
no abran unas cajas que lleva una criada mía, que va ay, para 
mi hermano y la Re^^n.i y mi prima y Nuestra Señora de Mon- 
serrate, que es lo que nos dexó aqui que traia para allá el padre 
Luis de Sotomayor, cuando murió, y no ha habido ocasión de 
en\'iallo hasta aora. Hareisme mucho placer en acordar á mi 
hermano el negocio del dotor Andrea Trebvgo, que nos sirve 
muy bien. A toda vuestra gente me encomiendo mucho, y guár- 
deos Dios como deseo. De Marymont á 19 de Mayo, lóli. — A 
Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



CORRESPOXDENXIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 343 



191. 

Duque: En mucho cargo somos á Don Baltasar, que nos dá 
tan á menudo ocasión para hacer esto. Querría que ay las hu- 
biese para que tuviésemos ya cartas: que me parece ha mil años 
que tu\'imos las postreras, y siempre se está con nuevo cuidado 
de tener buenas nuevas de ay. Dios nos las traiga mu\' presto. 
Las de aqui se dirán presto, porque hay pocas. El mismo dia que 
escribimos, yendonos á tomar un poco de aire, antes de cenar, se 
torció mi primo un pié en una rodera de un carro, que en \'er- 
dad nos diú buen sobresalto; pero gracias á Dios no fue lo que 
pudiera; y con estar dos dias en la cama, ha podido andar aun- 
que cojo; pero ya está mucho mejor; y lo que más temíamos era 
no le \'iniese con eso la gota; y más que al mismo tiempo coman- 
zó á llover; con que se puede decir ha sido de prueba. Hase 
puesto muy lindo el campo, y no hace calor; con que se puede 
gozar mejor. Deseo que haya sido lo mismo en Aranjuez, porque 
se haya olgado mi hermano. A toda vuestra gente me encomen- 
dad mucho; y guárdeos Dios como deseo. De Marymont, á l6 
de Junio, l6ll. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



193. 

Duque: Poco habrá que decir de acá, pues no hay cosa de 
nuevo después que escribimos; y lo que hay que es el sitio de 
Juliers dirá mi primo; y yo que tardan mucho cartas de ay y se 
desean mucho para saber de la salud de mi hermano y la Reyna 
y sus hijos, particularmente del Príncipe, que hasta saber esté 
muy bueno no puede dexar de dar mucho cuidado. También le 
tengo de la vuestra; que si ha llegado ay la calor que hace acá, 
no será bueno para ella, porque es muy grande; que es bueno 
escribir esto de Elandes, de donde no hav otras nue\'as. D. Pe- 



344 boletín de la real academia de la historia. 

dro de Zúñiga (l) las podrá dar particulares de los días que ha- 
estado aqui, que pienso llegará presto. Es honrado caballero y 
ha servido muy bien á mí hermano. Arto le lloran los católicos 
de Ingalaterra, porque les ha hecho mucho bien; y bien le han 
aora menester para la nueva persecución que ha salido aora 
contra ellos. Dios los ayude. A toda \'uestra gente me encomien- 
do mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Bruselas, dia de 
Sant Lorengo, en que hay artas memorias de los pasados, 1611. 
A Isabel. ^ — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

193. 

Duque: Poco lugar nos dá este correo de Don Baltasar para 
hacer esto; ni hay mucho que decir de nuevo de por acá, des- 
pués que escribimos. Xi lo serán estar ya deseando otras cartas 
de ay con muy buenas nuevas. Dios nos las trayga. Las de la 
coronación del Rey Matyas (2) lleva éste. Gracias á Dios que se 
ha hecho bien; con que parece se sosegarán aora algunos espíri- 
tus que pudieran habello estado siempre. Aquí estamos buenos 
y se pasa muy bien con la vida del campo, aunque la sequedad 
va tan adelante que por más prucisiones y oraciones no hay llo- 
ver; que sí Nuestro Señor no lo remedia, presto habrá mucho 
trabaxo este año. A toda vuestra gente me encomiendo mucho; 
y guárdeos Dios como deseo. De Marymont á 4 de Junio 1612. 
A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

194. 

Señor: He recibido la carta de V. M. de 14 de Hebrero, y ya 
he a\-issado á Y. ]\I. la orden que se ha dado para hacer recrutas 
aqui y en el Palatinato; y por lo que toca á Borgoñones, que es- 

[ i ; Primer caballerizo de S. M. y su primer cazador, nombrado Emba- 
jador de España en Inglaterra en Julio de 1605 en sustitución del Conde 
de Villamediana, y honrado en 161 2 con el título de Marques de Flores 
Dávila. Era de Salamanca é hijo de Don Diego, que murió de Embajador 
en Francia. 

(2) Rey de Hungría y Emperador de Alemania. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 345 

tan aplicados para este exercito y los loreneses después de le- 
vantados no duran y se desacen presto. 

Para substento deste exercito es muy conveniente que V. M. 
mande enviar las provissiones al respecto de.300.OOO escudos al 
mes, añadiendo lo que falta hasta este cumplimiento, porque de 
otra manera puede V. M. tener por niiiy cierto que en lugar de 
conseguirse progresos^ se vendrá á caer en inconvenientes que des- 
pués de sub cedidos, mal se pueden remediar; y Manjelt y Alhers- 
tat van cada dia engrosando de gente, lo cual obliga á poner en 
orden y como conviene las armas de V. AL, assi las de aquí 
como las del Palatinato para todo lo que se podrá offrezer; y en 
particular si acasso no se pudiese concertar la tregua como con- 
viene; y assi supplico á V. M. mande embiar assi mismo provis- 
sion de dinero para el Palatinato. 

De las provissiones del año passado dexan de pagar los hom- 
bres de negocios 266.999 escudos 2/3 de á 57 placas como V. AI. 
mandará veer por la declaración firmada del Pagador general que 
va con esta; que después de haberles hecho protestos se han de- 
clarado en que no pueden pagar dicha suma por no tener orden de 
los hombres de negocios de ay que dieron las letras; por lo qual 
y haver ydo pagando muy despacio lo que se ha ydo cobrando 
está la gente atrasada por sus pagas y tan necesitada, que cada 
hora temo algttna desorden grande de motin ó otros ynconvenien- 
tes, lo que me tiene con gran atydado y pena poroue antebeo el pe- 
ligro y ti abajo, y el remedio seria tarde: hame parecido despachar 
el presente correo para representarlo á V. M. y suplicarle con 
toda instancia mande que se cumplan luego los dichos 266.999 
escudos y 2/3 y se embie lo que falta de las provissiones nuevas 
hasta los 300.OOO escudos al mes y provission para el Palatina- 
to, ordenando á los hombres de negocios que hagan los paga- 
mentos con mas puntualidad que por lo passado para obiar los 
incombenientcs que de no hazerlo se seguirían', y con la orden para 
el pagamento de los dichos 266.999 escudos será conviniente 
que V. M. se sirva de mandar despacharme luego correo sin di- 
lación, como lo pide la gran necesidad y ymporta lo mucho qice 
podria encarecer ^ V. M., á quien guarde Nuestro Señor con la 



346 boletín de la real academia de la historia. 

salud y acrescentamiento de Estados que yo desseo. De Bruselas 
á 7 de Abril 1622. — Besa las manos á V. M. — -A Isabel (l). 



195. 

Señor. — Grandísima merced me ha hecho \'. M. con su carta 
de 4 del pasado, que siempre están bien deseadas y mejor reci- 
bidas, y más cuando traen las buenas nuevas de la salud de V. M. 
y la Reina que hemos menester. Paréceme que cada día podemos 
esperar á saber su buen alumbramiento, como lo espero, y que 
Nuestro Señor oirá las oraciones que hacemos por ello. Dios nos 
saque presto deste cuidado con bien. Creo que puedo dar á V. AI. 
la norabuena de la toma de Aypstad, pues están ya hechos los 
conciertos, y antiyer había de entrar nuestra gente, aunque no 
hacemos nue\'a dello podría ser viniese antes que partiese este, 
y espero será de mucho provecho para el servicio de V. M. 

Beso las manos á V. M. con todo el reconocimiento que pue- 
do de la merced que nos ha hecho con las provisiones que lle- 
garon á muy buen tiempo, y también lo que ha venido de Ita- 
lia. A . j\I. se puede asegurar que yo pondré todo el cuidado po- 
sible en la buena distribución dellas, y que todo mi deseo no es 
sino que \". ^l. sea muy bien servido. Por las cartas de mano 
agena entenderá V. ?\I. todo lo que por acá se ofrece, y así no 
cansaré yo á \ . M. con repetillo. 

El Príncipe de Gales llegó, á lo que dicen, tan contento, como 
tiene razón del buen ospedaje que V. M. le ha hecho y muy es- 
pañol y enamorado. Artos días estuvo en la mar. Yo envío aora 
á visitalle con Don Diego IMejía, y espero saber más particula- 
ridades á su vuelta. Yo las deseo saber de que le haya ido muy 
bien á V. AL por los bosques y le haya hecho tan buen tiempo 
como aquí ha hecho estos días. 

V. M. favorece mucho al bosque, y por la parte que me cabe 
en esto beso las manos á \^. M., aunque yo confieso le he que- 



t i) Lo que va en cursiva está en cifra en el original. — Archivo de Si- 
mancas. — Secretaría de Estado. — Leg. 2.'íii. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOXA ISABEL. 347 

rido siempre bien. Aquí han escrito de un gran puerco que ha 
muerto V. M., que me he olgado de oyllo, pero no querría se 
aventurase \'. M. con ellos, que son muy peligrosos, y nos vá á 
todos mucho en la vida y salud de V. M., á quien yo no quiere» 
ocupar mucho el tiempo con carta larga, porque juzgo le ten- 
drá aora V. M. en el Pardo; y así acaba besando las manos á la 
Reina y los Infantes, y suplicando á Nuestro Señor nos guarde 
á V. M. tantos años como hemos menester y yo deseo. De Bru- 
sela, día de las ánimas, 1623. — Besa las manos á V, M. — A 
Isabel. 

196. 

Señor. — Con la ocasión deste correo que pasa, del Conde de 
Oñate, no he querido se vaya sin estos rynglones, aunque de 
aquí no se ofrece cosa de nuevo que escribir, mas de lo que 
verá V. M. por las cartas de mano agena. El estado de las cosas 
de Alemana puede dar mucho cuidado. Dios ponga su mano en 
ellas, y me saque del mucho cuidado con que, estoy, aguardando 
cada dia la nueva del buen alumbramiento de la Reyna y jun- 
tamente de que \ . ^í. tiene la salud que hemos menester. Yo 
ha tres diasque he venido á este lugar á meter monjas tres da- 
mas mias y dos de la Cámara; las dos damas que son herederas, 
y fundan el monesterio con su hacienda, que es de Carmelitas 
Descalzas. Yo he deseado fuese en este lugar mas que en otro 
por ser más menester y hacer mucho fruto para la religión en 
estos Estados. Estoy muy contenta de la mejoría que he halla- 
do en la devoción y lo cjue ha crecido de gente de cinco años 
á esta parte que yo no había estado. Ha me hecho muy buen 
tiempo para la jornada; espero volver para Sant Andrés á Brus- 
selas: que es todo lo que de aquí puedo decir. A la Reyna y á 
los Infantes beso las manos; y guarde Nuestro Señor á \^. M. 
tantos años como hemos menester y yo deseo. De Gant á 19 de 
Noviembre, 1623. — Besa las manos de \'. M. — A Isabel (l). 



(i) Biblioteca déla Real Academia de la Historia. — Colección Sala- 
zar. — A 92. — Ológrafa. — Dirigida á su sobrino el Rey D. Felipe IV. 



348 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



197. 

Señor. — Con la carta de V. ]\I. de 6 del passado he reciuido 
la copia del papel que ha dado á V. M. persona zelosa de su ser- 
uicio y muy plática de lo de aqui, sobre la forma en que po- 
drían pagar estas prouincias para la guerra 20.000 infantes y 
2.000 cauallos; y auiendolo considerado con atención se me 
offreze responder lo que aqui diré. 

El autor de la dicha propuesta no pareze que tiene experien- 
cia ni noticia del estado de finanzas, ni menos de lo en que se 
distribuyen las ayudas y demás que entra en su poder del do- 
minio de V. M. tanto ordinario como extraordinario, porque 
aunque es verdad que aplicando enteramente lo que se saca de 
las ayudas, licentas, contribuciones, y passaportes á la paga de 
la dicha infantería y caualleria, haurá recaudo bastante para ello, 
pero conuendria por otra vía proueer otra tanta cantidad como 
importa lo sobredicho para acudir á otros gastos y necesidades 
inescusables que pagan las finanzas con lo que arriua se dize, 
demás de los dominios ordinarios, á sauer, la paga de 1 6 com- 
pañías de cauallos (que se haze por dichas finanzas); las guar- 
niciones ordinarias y extraordinarias del país (que al presente 
vienen á ser más de 13.OOO infantes); las placas que se dan al 
dia á los tercios de infantería española, italiana, irlandesa, inglesa, 
y escozesa (que monta gran suma cada mes); el gasto de las for- 
tificaciones y reparos de las villas y fronteras al enemigo, i á 
Francia; gasto de los fuertes nueuos, necesidades de las guarni- 
ciones, gasto de velas y leña para los cuerpos de guardia, man- 
tas, gergones y pajada para los soldados alojados en barracas, y 
el pan de munición que se da á las guarniciones, lo que dan 
para el sustento de mi casa y una infinidad de gastos, á que se 
acude del dinero de finanzas, procedido de las ayudas, licen- 
tas y contribuciones; y es de advertir que las dichas ayudas se 
consienten á condición (por la mayor parte) que se han de 
emplear en los dichos gastos y necesidades, y particularmente 
de las guarniciones y plaquillas para la gente. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 349 

El dominio ordinario es de poca importancia como \". M. po- 
drá mandar vcer por el estado que se le envío, el qual se dis- 
tribuye en otros gastos ordinarios como j)agamento de muchas 
rentas cargadas sobre él, y atrasadas de muchos años, sueldos 
de oficiales, ministros, consejos y otros, pensiones, ayuda de 
costas, recompensas, vacaciones, salarios, embaxadas ordinarias 
y extraordinarias, postas, mensajeros, y otra infinidad de gas- 
tos menudos que seria larga la expecificacion; de manera que 
empleando todo lo da el pais en los dichos gastos, no se po- 
drá acudir á otros tales á un tiempo, sino es proueyendo por 
otra via otra tanta cantidad como se saca del pais. 

En todo tiempo ha corrido la distribución de todo lo que 
da el pais por los ministros de finanzas, y aunque ha auido the- 
sorero de guerra, era dependiente dellos, y estaba á su orden, 
y después se reformaron. — Nuestro Señor guarde á \'^. ^I. con 
la salud y acrescentamiento de Estados que yo deseo. — De Bru- 
selas a 14 de Marzo de 1624. — -Besa las manos á V. M. — A 
Isabel (i). 

198. 

Señor. — Diferentes cartas de \". M. he recibido del II, 13 de 
hebrero y 5 del pasado que tratan de las cosas de la armada á 
que satisfaré en esta. En lo que toca á que los baxeles de esta 
armada, quando salen a navegar, si a su vuelta (sea sin presa o 
con ella) no les hiciere el tiempo apropósito para entrar en es- 
tos puertos, o lo estorvare otro accidente, que será bien va- 
yan al puerto del Pasage o otros de aquella costa, siempre se 
les ha dado esta orden y el dia de hoy se hallan tres uno en el 
dicho Pasage, otro en la Coruña y otro en Rivadeo, aunque este 
ultimo dicen ha ido a pique dando carena, habiéndose salvado 
la gente y artilleria; y á II que se han inviado últimamente, se 
les ha dado la orden de que se ha dado quenta á V. ^L; y por lo 
que toca a la persona que ha de tener quenta de los dichos na- 
vios que llegaren por alli y de las presas que hicieren, se irá mi- 

(i) Archivo de Simancas.— Secretaría de Estado. — Leg. 2.314 



3 50 boletín de la real academl\ de la historl\. 

rancio la que fuere mas con\"iniente; y entre tanto las órdenes 
que serán menester se darán al \'eedor y contador \icente Ancion- 
do en conformidad de lo que \ . M. manda hasta que se tome 
resolución. En lo de reforzar la armada daré quenta á A'. ]\I. 
que el dia de hoy están en la mar diez y ocho baxeles conprehen- 
didos los tres que digo arriba, se hallaran en los tres puertos de 
ahy: que no ha sido poco hallar por acá gente para tanto; y de- 
mas destos se hallan en la mar otros cinco de particulares y te- 
nemos agora en Dunquerque y Ostende doce baxeles que, aun- 
que á algunos les falta algo para acabar, estará bien presto echo; 
y por la artillería, que no hay la que es menester, se ha hecho 
un concierto con unos alemanes, que si le cumplen, como han 
escripLO últimamente, dentro de pocos dias se tendrá también. 
Marineros es lo que falta para tanto, y estos con la buena paga 
y entretenimiento se han de procurar alcanzar. De Genova no 
seria malo hacer \-enir algunos y asi podría \'. ]\L enviarme car- 
tas para aquella república y para el enibaxador que V". M. tiene 
alli, á ñn que las presente quando yo se lo avisare y haga oficios 
que permitan el poder ^'enir hasta el numero de ducientos ma- 
rineros; que el ]\Iarques de los Balbases hará diligencia en con- 
zertarlos. 

Suplico á \ '. M. que las galizabras \engan quanto antes, pues 
el \-erano es el tiempo que particularmente han de ser de ser\-i- 
cio; pero es menester que \'engan de allá con los marineros ne- 
cesarios para ellas, que de otra manera no servirían. En lo de 
armar baxeles que se toman de presa y son apropósito para ade- 
rezar de guerra, se ha hecho y se irá haciendo. En lo de tomar 
las quentas por los contadores de la sala al thenedor de basti- 
mentos y mayordomo de la artillería, se hará; y por lo del de- 
positarlo ya está hecho hasta pocos dias ha, y se concluirá bien 
presto de todo punto. Por la de los capitanes se ha enviado co- 
misario aparte que lo haga. 

Con esta envió á \". 3*1. copia de las órdenes que se han dado 
para el gobierno de la armada, como me ha mandado; y en 
quanto a la petición de las presas, la gente se ha holgado más 
con la tercera parte limpia para los que hacen dichas presas que 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 35 I 

con los quatro quintos que tenían antes; que con entrar á la par- 
te en ellos los ministros con tan graneles sueldos, no les venia á 
tocar lo que agora con el tercio; y si V. M. viene á recibir tanto 
beneficio como va de un quinto a dos tercios, y este pie es el 
que se ha tenido por acá antes de esta ultima armada, con el 
qual se han hallado hasta el dia de hoy para armar diez y ocho 
vaxeles que digo arriba, que no es poca señal de la satisfacción 
con que están los marineros; y porque acude á todo lo que es 
menester el almirante Don Fermín de Lodosa, y prometo á V. \l. 
que muy bien, y quando las cosas van en buen camino no es 
servicio de V. M. hacer mudanza, pues en tal caso se \'a á ries- 
go de perder y no de ganar. Suplico á V^. M. que no se trate de 
enviar otro almirante, como me dicen se platicaba; que aunque 
otras ^'eces \\ M. me ha hecho decir algo en esto, fue en oca- 
sión de enviar V. AI. treinta navios de guerra de los de ahi; pero 
agora que no se envían y no hay mas que esta esquadra, no es ra- 
zón dar otro superior al dicho Don Fermín; que demás que, como 
digo arriba, lo hace muy bien, entiende la lengua de los marine- 
ros y se averigua bien con ellos y no se sabe lo que hará otro. 
Nuestro Señor guarde á \'. M. con salud y acrecentamiento 
de estados que yo deseo. — De Bruselas á 7 de Abril de 1627. — 
Besa las manos á \\ ]M. — A Isabel (i). 



199. 

Condesa (2): Yo os asiguro que he olgado más de lo que sa- 
bría decir con vuestra carta, si bien pensé venia del otro mundo, 
habiéndonos aquí asigurado que estábades en él; que ha sido la 
causa de no haber respondido á vuestras cartas, por ser malos 
de hallar Embaxadorcs para allá. Pero abra que sé que estáis en 
este tan malo, que se puede decir es buen partido salir del, yo 



(i) Archivo de Simancas. — Secretaría de Estado. — Leg. 2.318. 
(2) Carta de la Infanta á la Condesa de Villanueva de Cañedo. Ológra- 
fa. — De un torno de Papeles varios. 



352 boletín de la real academia de la historia. 

me enmendaré, sin que sea menester intercesión de Santos, 
aunque estimo mucho la de la hermana Luisa, porque sé cuan 
buenas son las suyas delante de Nuestro Señor. 

Mucho me pesa de vuestros trabajos y del mal de vuestra 
nuera, que son bien grandes los que tiene. Aquí van las cartas 
para Don Gutierre con mucho deseo de que aprovechen. Pesár- 
mela mucho que no viniese con la Reyna de Hungrya vuestra 
hermana. Yo hago lo que puedo para que venga, porque sé 
cuanto le importará á la Reyna tenella cabe sí; y cuando pasó 
por aquí el Embaxador, le hable muy largo en esto para que lo 
dijese al Emperador; y así no puedo creer que no venga, que lo 
sentirla mucho. Veremos en lo que parará. A\isáme de todo y 
de vuestra salud, que os la deseo como siempre, y no creáis que 
he mudado en esto nada, ni en conocer lo que os debo y quere- 
ros como podéis fiar de quien no desea ser ingrata. No digo nada 
de ^"uestra nieta hasta ver en qué para A'uestra hermana; y mis 
muchas ocupaciones no me dejan pasar de aquí. Dios os guarde 
como deseo. De Brusselas á l6 Mayo, 1627, — A Isabel. 



200. 

Copia de párrafo de caria de ¡a Iiífanfa Doña Isabel de 2S de Xoviembre 

de 1632, á S. J\f. 

^ ...«Yo quedo contentísima de la prisa con que \". ^I. me dice 
que enviará á su hermano (l) aqui, porque demás de lo que yo 
intereso en ello, juzgo es el solo remedio para lo de aqui. Pero 
tengo de suplicar á V. M. una cosa, que creo se ha de reir della, 
pero yo le suplico muy de veras y sin saber la voluntad del 
Infante, que yo juzgo que siendo de nuestra casa seria el pri- 
mero que fuese clérigo de buena gana, y asi creo vendrá bien 
en ello: y es que V. M. le mande quitar los hábitos, porque son 
muy mal recibidos aqui los Cardenales, y asi será muy bien 
recibido sin ellos ; y son muy embarazosas las faldas largas 



(i) El Cardenal Infante D. Fernando. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 353 

para la guerra y para todo; y espero que Nuestro Señor ins- 
pirará á V. M. que nos haga esta merced... (l)». 



201. 

Las car/as que signen, hasta la 2Q4., no tienen fecha. 

Señor (2). — Por ser cosa que á una destas damas que me sir- 
ven (interesa), no puedo dexar de suplicar á V. M. me haga 
merced de mandar escribir al Condestable (3) sobre el negocio 
que verá, por la memoria que va aqui, que me han dado; que 
-aunque es para mí, la he querido cn\-iar para informar mejor 
á V. M. de lo que es. Y porque esta no es para más, quedo ro- 
gando á Nuestro Señor, guarde á V. M. como he menester y 
•deseo. De Milán á lo de Julio. — Besa las manos á V. Ai. — A 
Isabel. — (Sobrescrito): Al Rey mi señor. 



202. 

Duque: La Condesa de la Fera sabiendo que por haber sido 
mal informado mi hermano de su justicia, habia mandado dar 
la posesión de la renta del concierto que se hizo con su marido 
á su andada, me ha pedido licencia para ir á echarse á los pies 
de mi hermano y suplicalle na permita que se le haga agravio, 
sino que se le guarde su justicia. Yo entiendo que la tiene muy 
grande, y así no le he querido negar la licencia, aunque me ha 
de hacer mucha falta por lo bien que me sirve. Ella os dará 
cuenta de todo lo que en este su negocio ha pasado; y yo solo 
os digo que es una mujer de tan buenas partes y tan gran chris- 
tiana, que dende que vine aqui que la traté, deseé servirme 



(i) Archivo de Simancas. — Secretaría de Estado. — Leg. 2.047. —Alude 
á los trabajos y disgustos que pasaron los Cardenales Granvela, el de la 
Cueva 3' otros. 

(2) Carta ológrafa de la Infanta al Rey su hermano. ^Sin fecha de 
año. — Debe ser del de 1599. — De un tomo de Papeles vaiños. 

i_3 I D. Juan Fernández de Velasco, Duque de Frías, Condestable de 
Castilla, Presidente del Consejo de Italia. 

TOMO xLviii. 23 



354 boletín de Li. REAL ACADEML\ DE LA HISTORIA. 

della. Es muger muy principal, y así todo lo que hizo su marido 
con ella en sus capitulaciones, no fue mucho, pues las calidades 
eran diferentes. Su andada está quexosa della, porque no ha que- 
rido soltar el concierto que hicieron cuando enviudó; y así ha 
hablado y habla con libertad ella y su marido de la Condesa; y 
yo os puedo decir con \'erdad que no se lo deben y que ha he- 
cho por ella lo que pudiera hacer por su propia hija, y que má& 
de una y dos veces, estando Don Onofre en España, me pidió 
hablase á mi primo para que socorriesen á su andada con lo que 
aquí se les debe, que se les pagaba por mitad, y ella pedia que 
si no habia para dalles á entrambas, que pagasen á su andada^ 
pues que á ella no le faltaba de comer en mi casa. Y os puedo^ 
asigurar que na^^^de de toda la casa ha oido quexarse dellos á la 
Condesa: que os he querido decir todo esto porque sé que os 
harán diferente relación. Lo que yo os pido es que procuréis que 
se le guarde su justicia con brevedad, porque se pueda volver 
luego por la falta que me hará; y en esto me haréis mucho pla- 
cer, y sé que por ser mi criada olgareis de amparalla y favore- 
cella; y paréceme que han de decir allá, cuando la \'ean, que no 
es mala la dueña de honor, ni el trage de las viudas; y es el que 
trae, el mas oservante de acá. Hemosle dicho que lleve tragado 
que le han de dar grita los muchachos, y que todas se han de 
reir mucho cuando la vean. Estoy ya alborozada para las nue- 
vas que me han de traer, que plega á Dios sean como deseo. 
De acá las podrá dar la Condesa; y así no diré mas que os guarde 
Dios como deseo. — (Sin fecha). — A Isabel. — (Sobrescrito): AI 
Duque de Lerma. 

203. 

Duque: El Marqués Malaspina vá ay sin sus pies á echarse á 
los de mi hermano para que le haga merced, conforme lo mere- 
cen sus ser\'icios, que han sido siempre muy buenos; y el rema- 
te dellos haber perdido los pies, como veréis. Y así no puedo 
dexar de encomendárosle para que procuréis que mi hermano le 
haga merced, en que me haréis mucho placer. Y guárdeos Dios 
como deseo. — A Isabel. — (Sobrescrito): Al Duque de Lerma. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 355 



304. 

Duque: Yo creo que habré menester pediros poco que ayu- 
déis á ]\Iadalena de San Jerónimo en este casamiento que se le 
ofrece para su sobrina, pues sé con las veras que ayudáis á todo 
lo que es de nuestra casa. Por estar ella en ella deseo vella bien 
remediada; y entendiendo las buenas partes que tienejuan Hur- 
tado de Mendoza, suplico á mi hermano le honrre con título de 
secretario, á que vos habéis de ayudar, tiniendo él las buenas 
partes para ello que me han dicho: que no siendo esto, por nin- 
guna cosa olgaré que se atraviese el servicio de mi hermano. Y 
porque sé que no es menester deciros más que esto, acabo con 
que os guarde Dios como deseo. — j\ Isabel. — (Sobrescrito): Al 
Duque de Lerma. 

205. 

Duque: Don Cesar Falcó ha servido en estos Estados muy 
bien, y á nosotros de algunos años acá de caballerizo con tanta 
satisfacion nuestra que no puedo dexar de pediros, yendo aora 
ay, le favorezcáis en sus pretensiones, para que mi hermano le 
haga merced; en que me haréis mucho placer; y guárdeos Dios 
como deseo. — A Isabel.— (Sobrescrito): Al Duque de Lerma. 

206. 

Duque: Paréceme que tendré poco que deciros de las buenas 
partes que concurren en Martin de Mendoza, pues creo que las 
sabéis muy bien; y así pretendiendo él que mi hermano le haga 
merced del gobierno de Tánger, me parece que es hacer el ser- 
vicio de mi hermano en suplicalle le haga esta merced y pedi- 
ros le ayudéis para ello: que yo sé que á ninguno lo podrá dar 
mi hermano que le sirva mejor ni con más cuidado. Y por todas 
estas razones y por lo que él ha servido á mi primo, no puedo 
dexar de pediros mucho le propongáis á mi hermano para que 



356 boletín de la real academl\ de la historia. 

le haga esta merced, en que me haréis mucho placer. Y guár- 
deos Dios como deseo. — -A Isabel. — (Sobresci-ito): Al Duque de 
Lerma. 

207. 

Duque: Tanto se le dilata su justicia á la Condesa de la Fera, 
que no puedo dexar de pediros que acordéis á mi hermano 
mande que se le guarde sin más dilación, pues en lo demás se le 
hace muy gran agravio, teniéndola tan clara como la tiene. Y 
guárdeos Dios como deseo. — A Isabel. — (Sobrescrito): Al Du- 
que de Lerma. 

208. 

Duque: Sois tan amigo de ayudar á las buenas obras que no 
habré menester encomendaros mucho el Presidente de los Semi- 
narios Irlandeses, que vá ay á suphcar á mi hermano le mande 
pagar unas limosnas que algunas personas devotas les han he- 
cho. La obra es tan buena de suyo que ha menester poca reco- 
mendación; pero vos ganareis una parte de sus oraciones en 
acordarlo á mi hermano, que no es pequeña ganancia, porque 
son unos santos: que todas la veces que los veo, me confundo. 
Y porque estoy cierta de cuan de buena gana los ayudareis, no 
quiero pasar de aqui. Nuestro Señor os guarde como deseo. — A 
Isabel. — (Sobrescrito): Al Duque de Lerma (l). 

(i) (En la cubiertas Recibida á 27 de Al^ril, 1606. Era esta Ijenéfica 
institución de los Seminarios ingleses ó irlandeses tan estimada en Espa- 
ña que muchas veces por este tiempo les otorgaron justas mercedes las 
Cortes de Castilla. En la sesión de 16 de Enero de 1603, entre otras, el 
Conde de Puñoni-ostro, D. Francisco Arias de Bobadilla, representó al 
reino la necesidad que padecía el Seminario de los ingleses de Valladolid 
por los muchos colegiales nuevos que hal^ían venido «después de acaba- 
dos sus estudios de letras humanas en los Colegios de Sant Omer y Douay 
de Flandes, para proseguir las artes y teología en España, como acostum- 
bran de venir un año al Colegio de Sevilla y otro á este de Valladolid, que 
se halla al presente con cien sujetos y con mucha necesidad y deudas, 
por haber crecido los precios de los mantenimientos con la venida de la 
Corte y faltado muchos de sus principales bienhechores». Añade que Fe- 
lipe II tomó á su cargo los catorce colegiales que vinieron primero, y Fe- 
lipe III continuó asimismo sustentándolos. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 357 

209. 

Duque: Por habernos servido muy bien el Doctor V^illarreal 
hasta que murió, y yendo aora ay su hijo Atanasio de Lcgaspi, 
que también ha servido á mi primo, no puedo dexar de enco- 
mendárosle para que acordéis á mi hermano le haga merced en 
sus pretensiones, en que me haréis mucho placer. Y guárdeos 
Dios como deseo, — A Isabel. — (Sobrescrito): Al Duque de 
Lerma. 

210. 

Duque: Las muchas razones que nos ha representado Don 
Luis Blasco, nos ha movido á dalle licencia para irse, aunque lo 
bien que ha servido y las buenas partes que tiene para podello 
hacer, nos pudieran obligar á negársela. Xo puedo dexar de en- 
comendárosle y pediros acordéis á mi hermano le haga merced 
en sus pretensiones, en que me liareis mucho placer; y yo pien- 
so que no es menester pediroslo mucho, pues habéis tratado á 
D. Luis Blasco y sabéis cuan bien cumple con todo lo que se le 
encarga. Y Dios os guarde como deseo. — A Isabel. — (So- 
brescrito): Al Duque de Lerma. 

2n. 

Duque: Don Pedro Ponce de León vá á suplicar á mi herma- 
no se acuerde de hacelle merced por su Orden, pues lo tiene tan 
merecido, como creo sabéis, habiendo servido muchos años por 
la guerra y muy bien y con mucha rectitud, que en la era que 
corre es lo que más se puede agradecer; y por estarnos sirvien- 
do aora de mayordomo, me haréis mucho placer de acordar á 
mi hermano le haga merced y le despache presto para que pue- 
da volvernos á servir, que lo hace con mucho cuidado y muy 
bien, aunque entre los criados de casa tiene fama que es otro 
Conde de F"uensal¡da, que no es tacha para mayordomo. El lleva 
orden de entregaros unos baúles que envió á mi hermano y una 
caja para la Rey na, que quiero que seáis mi embaxador y dis- 



35S BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

culpéis las faltas que llevare lo que vá dentro, y el atre\-imiento 
de en\'iar á mi hermano ropa blanca; que si saliese tan á su gus- 
to que me tomase de aquí adelante por su labrandera, quedarla 
contentísima. Y así os pido mucho me digáis si le contentan á 
mi hermano las camisas, ó cómo gustará que se las hagan, y si 
\'an de buen tamaño los abaninos, y con tanto pliegue, ó las fal- 
tas que llevaren para que se enmienden. V guárdeos Dios como 
deseo. — A Isabel. — (Sobrescrito): Al Duque de Lerma. 

212. 

Duque: Juan Fernandez de Eygaguirre ha servido los años que 
sabéis: por esta razón y por estarme sirviendo muy bien, suplico 
á mi hermano le haga la merced que pretende. Hareisme mucho 
placer en suplicallo á mi hermano y acordárselo; y guárdeos 
Dios como deseo. — A Isabel. — (Sobrescrito): Al Duque de 
Lerma. 

213. 

Duque: El capitán y sargento mayor D. Jerónimo Agustyn 
ha ser\'ido en estos Estados muy bien; y así no puedo dexar de 
pediros le ayudéis en sus pretensiones, en que me haréis mucho 
placer. Y guárdeos Dios como deseo. — -A Isabel. — (Sobrescrito): 
Al Duque de Lerma. 

214. 

Duque: Juan Lermita (l) vá ay á procurar poner en orden la 
merced que mi hermano le hizo, de que hasta agora no ha goza- 



{i) Jehan Lhermite, hijo de una distinguida familia de Flandes, nació 
el 18 de Febrero de 1560; en 1587 emprendió desde Amberes un largo 
viaje por España. Felipe II le distinguió mucho por su saber y le nombró 
su gentilhombre de Cámara, y más tarde maestro de sus hijos. Hom.bre 
observador y muy amante del trabajo, escribió en 1602 unas Memorias %o- 
bre sus viajes y sobre las personas, costumbres, monumentos y demás co- 
sas notables de España, que son del mayor interés y amenidad: las tituló 
Le passete?nps, que publicaron los bibliófilos de Amberes en 1890 y 1896 
en dos volúmenes, 8.° mayor, los cuales confiesan que desde la vuelta de 
Lhermite á Amberes en 1602 carecen de noticias suyas. Esta carta de la 
Infanta da á conocer su nuevo y desconocido viaje á España. 



CORRESPONDENCIA. DE LA INFANTA DOXA ISABEL 359 

do nada. Hareismc mucho placer en ayudalle en lo que ay se le 
ofreciere, pues sabéis lo que ha servido: y pues él os dará tan 
particulares nuevas de acá, no diré yo mas de que os guarde 
Dios como deseo. — A Isabel. — (Sobrescrito): Al Duque de 
Lerma. 



215. 

Duque: Por lo bien que ha servido y sirve jNIos. de Barbangon, 
no puedo dexar de pediros acordéis á mi hermano le haga mer- 
•ced en sus pretensiones, en que me haréis mucho placer; y 
guárdeos Dios como deseo. — A Isabel. — (Sobrescrito): Al Du- 
que de Lerma. 

216. 

Duque: Yendo Don Pedro de Oballe ay, y habiéndonos ser- 
vido, no puedo dexar de encomendárosle para que le ayudéis 
en sus pretensiones. Y guárdeos Dios como deseo. — A Isabel. 
— (Sobrescrito): Al Duque de Lerma. 



217. 

Duque: Don Sancho y Don Luis de Monrroy vuelven ay; y 
por ser sobrinos de Don Pedro de Toledo, que nos sirve muy 
bien, no puedo dexar de encomendároslos; y Dios os guarde 
como deseo. — A Isabel. — (Sobrescrito). — Al Duque de Ler- 
ma (l). 



(i) En la cubierta de esta carta de mano del secretario del Duque se 
lee: «Gante. — La Sra. Inñinta. —En recomendación de Don Luis Dávila. — 
Con otras dos cartas de D. Baltasar de (^uñiga y D. Rodrigo Laso en que 
encarecen sus buenos servicios y valor de su persona, y cuan merecedor 
es de que S. M. le haga merced, y que no desmerecerá esto con V. E. por 
ser sobrino de D. Alonso de (¡^uñiga; demás de que es de los más estima- 
<los y validos soldados de aquel exercito». Esta carta, á que se refiere la 
nota anterior, debía al parecer estar dentro de la arriba inserta, y no cons- 
ta en la colección. 



360 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



218. 

Duque: A mi hermano escribo suplicándole haga merced á 
Don Nofre Escriba de alguna encomienda de su Orden, por ser- 
vir aqui muy bien y habello hecho de paje á mi padre, que esté 
en el cielo. Hareisme mucho placer en acordárselo, y Dios os 
guarde como deseo. De Brusselas, á 23 de Junio. — A Isabel. — 
(Sobrescrito): Al Duque de Lerma. 



219. 

Duque: Juan Sánchez de Colombres está casado con una so- 
brina de mi Confesor; y por esta razón y por entender tiene 
partes para cualquier merced que mi hermano le hiciere, no 
puedo dexar de encomendárosle para que le ayudéis en lo que 
se le ofreciere, en que me haréis mucho placer. Y guárdeos 
Dios como deseo. — A Isabel. — (Sobrescrito): Al Duque de 
Lerma. 

220. 

Duque: El Conde de Barlamon (l) nos sirve tan bien que no 
puedo dexar de pediros le ayudéis para que tenga buen despa- 
cho en sus pretensiones, que entiendo son justas; y guárdeos 
Dios como deseo. — A Isabel. — (Sobrescrito): Al Duque de 
Lerma. 

22L 

Duque: Simón Botello nos sirve tan bien que me haréis mu- 
cho placer en ayudalle en lo que pretende, en que también ha- 
réis servicio á nuestro Señor por la necesidad que pasa; y guár- 
deos Dios como deseo. — A Isabel. — (Sobrescrito): Al Duque de 
Lerma. 



(i) El Conde de Berlaymont era caballero de la insigne Orden del Toi- 
són de Oro. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 36 1 



222. 

Duque: La obligación que tenemos al obispo Maximiliano de 
Austria (l) me hace no perder ocasión de acordar su acrecenta- 
miento; y como aora la hay, no puedo dexar de pediros le ayu- 
déis para 1^ vacante de Santiago, que aunque ha poco que mi 
hermano le hizo merced, no creo parecerá mal á nayde que se 
la haga aora, pues él la merece. Hareisme mucho placer en pro- 
curallo; y Dios os guarde como deseo. — A Isabel. — (Sobrescri- 
to): Al Duque de Lerma. 

223. 

Duque: La ocasión de haber vacado una encomienda en Qigi- 
lia, me hace pediros acordéis á mi hermano haga merced á Don 
Gastón Espinóla (2) della, que por lo que ha servido la tiene bien 
merecida: y guárdeos Dios como deseo. — A Isabel. — (Sobres- 
crito): Al Duque de Lerma. 



224. 

Duque: Sabiendo que Gonzalo Guerra se ha de casar con 
Juanica de Vargas, creo habré menester encargaros poco le 
ayudéis en sus pretensiones. Solo os quiero decir que el velle 
tan hombre de bien y hábil y lo bien que sirve, me ha hecho 



(i) Fué Obispo ele Cádiz, de Segovia y últimamente Ai-zobispo de San- 
tiago. Falleció en 16 14. 

(2) Uno de los más ilustres capitanes del ejército de Flandes, muy es- 
timado de todos por su pericia militar y acreditado valor. Era natural de 
Sicilia, y según refiere Jerian Lhermite en su Passetemps, que le trato con 
intimidad, era hombre de gran entendimiento, de extraordinario espíritu 
y de universales conocimientos, en especial en matemáticas y fortiñca- 
ción. Estuvo propuesto en primer lugar por el Consejo de Guerra para 
Gobernador de Cambray y lo fué de la importante plaza de Bethune. «Es 
cierto (escribía el embajador D. Baltasar de Zuñiga al Rey desde Bruselas 
á 1 1 de Agosto de 1601) uno de los más pláticos deste exército y que con 
más continuación ha servido en él, y de los mejores votos que hay en este 
Consejo de guerra, y persona muy acepta al Archiduque». 



202 BOLETÍN DE LA REAL ACADEML\. DE LA HISTORIA. 

querer este casamiento, aunque me haya de hacer falta Juani- 
ca; y así estará muy bien empleada en el toda la merced que 
mi hermano le hiciere, y os pido se la procuréis y su breve despa- 
cho, porque ya sabéis que las concertadas no aguardan de bue- 
na gana. Y guárdeos Dios como deseo, — A Isabel. — (Sobrescri- 
to): Al Duque de Lerma. 

225. 

Duque: El licenciado Juan de Frías (l), que vaielve ay, ha ser- 
vido aqui á mi hermano con tanta rectitud y cuidado que tiene 
mu}' merecido que se le haga merced; y yo os puedo asegurar 
esto, y que demás dello por lo que nos ha servido á nosotros, 
me haréis mucho placer en ayudalle para que mi hermano le 
haga la merced que pretende. Y porque os dará buena cuenta 
de lo que se ofrece por acá, no me alargaré más. Dios os guarde 
como deseo. — A Isabel. — (Sobrescrito): Al Duque de Lerma. 



226. 

Duque: Por las buenas partes que he conocido en Diego Ló- 
pez de Sossa los dias que ha estado aqui y lo que entiendo ha 
servido su padre, no puedo dexar de pediros le ayudéis en la 
pretensión que lleva de que mi hermano le haga merced del go- 
bierno de Oporto, como se hizo con su padre; que entiendo 
dará buena cuenta de lo que se le encomendare; y también la 
podrá dar de todo lo de aqui. Y así no diré yo más en esta de 
que os guarde Dios como deseo. — A Isabel. — (Sobrescrito): Al 
Duque de Lerma. 

227. 

Duque: Las muchas razones que la Condesa de Uceda (2) tie- 
ne para acudir á su casa y á sus hijos, con este trabaxo que Dios 

(i) Secretario del Archiduque All^erto en Flandes, y vuelto á España 
nombrado del Consejo Real y de la Chancillería de Valladolid. 

(2) Doña María de Bazán. Murió en 1605. «Estándose aparejando idice 
Cabrera de Cordova) para volver á Flandes la Condesa de Uceda, al ser- 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOXA ISABEL. 36;; 

le ha dado, me han hecho dalle licencia para entender en esto, 
para que pueda volver más presto y con más sosiego á servirme. 
Yo sé que no habré menester pediros la ayudéis y amparéis 
para que mi hermano le haga merced; que demás de que me la 
hará también á mí mu}' grande, la pobre mujer está de manera 
que cierto yo temo que no ha de llegar ay; pero tras eso me 
parece que no tienen otro remedio los trabaxos que se le han 
juntado con la muerte de su hijo. Y porque con ella os escribiré, 
no digo aora mas de que os guarde Dios como deseo. — A Isa- 
bel. — (Sobrescrito): Al Duque de Lerma. 



228. 

Duque: Yo sé que olgareis de ver á ]\Iadalena de San Jeróni- 
mo; y pues ella os podrá decir de mi parte todo cuanto yo pu- 
diera en esta y todo lo que olgáredes saber de acá, como quien 
está bien informada, escusaré yo de deciros nada en esta: solo 
que quedo muy alborozada para las nuevas que me ha de traer 
de todos. Sé que- no he menester encargárosla ni pediros la ía-\-o- 
rezcais para que mi hermano le haga merced y á su casa; pero 
por mí os pido que hagáis esto y que lo toméis muy á vuestro 
cargo y el despedilla con brevedad porque pueda volver aun 
antes de los seis meses, por la falta que nos hará acá, particular- 
mente en el espita!, donde es mucho lo que ha trabaxado; y así 
es justo se le agradesca. Y guárdeos Dios como deseo. — A Isa- 
bel. — (Sobrescrito): Al Duque de Lerma. 

229. 

Duque: Bernardino Cásela ha servido muchos años á mi pri- 
mo, y así no puedo dexar de encomendárosle para que le ajai- 



vicio de la Infanta, le sobrevino la semana pasada i^fincs Junio 1605) una 
cólica de que murió en tres días, habiéndole hecho S. M. merced de mil 
ducados de renta y 4.000 de ayuda de costa, y de una encomienda de 
1.500 ducados de renta al Marqués de Loriana su hijo y de 600 de pensión 
á otro.» 



364 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMLA DE LA HISTORIA. 

deis en sus pretensiones; y guárdeos Dios como deseo. — A Isa- 
bel. — (Sobrescrito): Al Duque de Lerma. 



230. 

Duque: Por haber servido Don Pedro Poncé de León muchos 
años y muy bien, suplico á mi hermano le haga la merced que 
pide en un memorial que yo le envió; y por estas razones y es- 
tarnos sirviendo, deseo que mi hermano le haga merced; y así 
no puedo dexar de encomendárosle y pediros lo acordéis á mi 
hermano y lo encaminéis: en que me haréis mucho placer; y 
guárdeos Dios como deseo. — A Isabel.— (Sobrescrito): Al Duque 
de Lerma. 

231. 

Duque: Poco tendría que deciros de Don Agustín Alejia (l), 
pues le conocéis, pero por lo que le he visto servir aqui, después 
que vine, me parece que no cumplirla con el servicio de mi 
hermano si no le dixese C(3mo ha servido Don Agustín; que 
cierto ha sido de manera que merece que mi hermano le haga 
mucha merced y le honre mucho. Y así os pido lo procuréis, 
que aunque creo que por hijo de su madre os hago lisonja en pe- 
diros esto, no quiero que lo hagáis sino por mí; porque, cierto, 
le deseo á Don Agustín mucho bien y descanso, y me parece es 
servicio de mi hermano que vean hace merced á los hombres ta- 



(i) El Maestre de campo D. Agustín Mexía figuraba en los famosos 
tercios de Flandes desde el reinado de Felipe II siendo uno de sus más 
esclarecidos Generales. Después del sitio de Ostende fué uno de los ému- 
los más obstinados de Ambrosio Spínola, pretendiendo en oposición á este 
el codiciado cargo de Maestre general del ejército, que al fin obtuvo el 
genovés. Siendo ya por esta y otras razones incompatibles los dos Gene- 
rales, llamó el Rey á su Corte á INIexía, capitán insigne por su valor y ex- 
periencia militar y el mejor después de Spínola de los que por entonces 
tenía España en Flandes, castellano que había sido de la cindadela de Am- 
beres y lugarteniente general del Archiduque. En Madrid le otor- 
gó S. M. una pensión de 8.000 escudos al año, y le confirió el alto cargo 
de Consejero de Estado prestando relevantes servicios con ocasión de la 
expulsión de los moriscos. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 365 

les y que tan bien han servido como él. Y porque os dará nue- 
vas de todo lo de acá, no me alargo más. Dios os guarde como 
deseo.- — A Isabel. — (Sobrescrito): Al Duque de Lerma. 



2S2. 

Duque: A mi hermano suplico haga merced á la madre y 
hermanas del capitán Pedro Renjiío, que fue uno de los que mu- 
rieron mártires á sangre fria en la refriega pasada, habiendo ser- 
vido siempre muy bien; y así os pido lo acordéis á mi hermano, 
pues será una obra tan suyahacelles alguna merced; y Dios os guar- 
de como deseo. DeBrusselasá 12 de Abril. — A Isabel. — (Sobres- 
crito): Al Duque de Lerma. 

233. 

Duque: Por entender las buenas partes de Lope de V^elasco, 
prior de Roncesvalles, os pido le tengáis por encomendado para 
acordar á mi hermano su acrecentamiento, pues sabéis la buena 
cuenta que sabrá dar de lo que se le encargare. Y guárdeos Dios 
como deseo. — A Isabel. — (Sobrescrito): Al Duque de Lerma. 



034. 

Marqués: Don Luis Dá\'alos que vá ay, nos ha ser\'ido tan bien 
y con tanto cuidado, que no puedo dexar de pediros acordéis á 
mi hermano que le haga alguna merced: que cierto, él la merece; 
y porque sé el cuidado que ponéis en lo que os pido, no he me- 
nester deciros más que Dios os guarde como deseo. De Brusselas 
á 2 de (3ctubre. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Alarqués de Denia. 



035. 

Duque: Don Gastón Espinóla ha ser\-ido mucho y aora lo está 
haciendo; y así os pido le ayudéis en sus pretensiones. Y Dios 
os guarde como deseo. — A Isabel.— (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 



l66 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



236. 

Duque: Por lo mucho y bien que ha ser\-ido en estos Estados 
el capitán Donjuán de Quiroga, no puedo dexar de pediros le ayu- 
déis para que mi hermano le haga merced en sus pretensiones, 
en que me haréis placer. Y guárdeos Dios como deseo. — A Isa- 
bel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

237. 

Duque: Yendo ay Don Juan de Castilla y habiendo ser\'ido 
aquí, no puedo dexar de encomendárosle y pediros acordéis á mi 
hermano le haga merced. Y guárdeos Dios como deseo. — A Isa- 
bel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

238. 

Duque: Don Alfonso de A\'alos ha ser\'ido muy bien á mi her- 
mano y todos los de su casa lo han hecho como sabéis. Y así no 
puedo dexar de pediros le ayudéis en sus pretensiones para que 
mi hermano le haga la merced que pretende, y guárdeos Dios 
como deseo. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



Como la viayor parte de las carias de la Infanta qitc signen á 
éstas son de recomendación y análogas en nn todo d las preceden- 
tes, sólo se insertarán desde la siguiente los extractos ó los nom- 
bres de los recomendados, con alguna circunstancia personal, si 
la tienen, y aquellas otras referentes á asuntos políticos y militares. 

239. — «Don Diego de la Cueva, \'ino á estos Estados con mucho 
deseo de servir á mi hermano y lo ha procurado cuan- 
to ha podido y procedido muy bien y cuerdamente 
después que está aqui; y volviendo aora ay, no puedo 
dexar de pediros acordéis á mi hermano le haga mer- 
ced, como á hijo de su padre». 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 367 

240. — «El dotor Juan Bautista Assoris ha servido atjui nui\- bien 
y con mucho cuidado en Secretario de la Kmhaxada, 
dende que vino con el Marqués de Guadaleste; y tam- 
bién se ha empleado en predicar, por las buenas letras 
que tiene». (Pide para él la Infanta una pensión en el 
Arzobispado de Valencia.) 

241. — Recomendación para Mos de Barbanzon. 

242. — Id. para D. Ñuño de Mendoza. 

243. — Duque: «Como el Conde de Sora (l) se ha determinado á 
ir ay á procurar sus negocios y los de su hermano, no 
puedo dexar de pediros le ayudéis en todo para i|ue 
vuelva muy bien despachado y mi hermano le haga 
mucha merced, pues lo mucho y bien que ha servido 
lo merecen y la voluntad que tiene de continuallo; v 
no le desayudará la muger que ha tomado, porque os 
prometo es de las honradas y bien entendidas c[ue he 
tratado: no le falta sino la hermosura; y pueden tanto 
las otras partes que tiene, que nos \-iene á parecer 
bien; y me parece que nos ha estado á todos bien que 
el Conde haya topado con ella, por tener su hacienda 
en la frontera. Yo, cierto, deseo ver al Conde muy bien 
despachado, y así no puedo dexar de tornároslo á pe- 
dir y deciros el mucho gusto que me haréis en pro- 
curallo...» 

244. — Recomienda al contador Gonzalo Guerra de la Vega. 

245. — Id. á D. Iñigo de Brizuela, sobrino del confesor del Ar- 
chiduque. 

246. — Id. á Juan \'erdugo, hijo de antiguos criados de la Tia de 
la Infanta y criado del Archiduque (2). 

(i) Conde de Solre ó Sora, INIaestre de campo, flamenco muy distin- 
guido, señor de Fréres, hermano del Conde de Falces. 

(2) La carta siguiente á esta es original del Archiduque Alberto y está 
involucrada con las de la Infanta, más por ser importante se transcri- 
be aquí: 

«S. C. R. M. — Decio Carraffa, Arzobispo de Damasco, Nuncio apostólico 
en estos Estados, á quien Su Santidad ha proveido la Nunciatura de Es- 
paña, la qual va á servir acerca de la persona de V. M. con deseo y volun- 



368 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

247. — Id. á Pedro de Castellanos. 

248. — ^Habiendo ser\-ido aquí el Marcjués Bent¡\'olyo y habién- 
dolo hecho también su padre y algunos de su casa, no 
puedo dexar de pediros le ayudéis...» 

249. — «Juan Bautista de Tarsis ha servido como sabéis, y hallán- 

dose viexo y tan enfermo, como veréis, va. ay á supli- 
car á mi hermano le haga merced... (l)». 

250. — «Por lo bien que ha ser\ido aqui á mi hermano el Prínci- 

pe de Caserta y el deseo que tiene de continuallo, no 
puedo dexar de pediros acordéis á mi hermano le haga 
merced en sus pretensiones (2)». 

251. — Recomienda al [Marqués de Montefalchon (en la cubierta 
dice Alontepulchan) por haber servido en aquellos Es- 
tados y todos los de su casa. Debe referirse á D. Juan 
de la Cueva, Marqués de }kIontefalcone. 

252. — «Entiendo que las cuentas de Don Jerónimo Valter (Za- 
pata (3) están acabadas ya, y que mi hermano le al- 
canza en no sé que tanto. Lo que yo os puedo asegu- 
rar es que no ha sido por aprovecharse dello ni por 
dexar de ser\'ir muy bien y con mucho cuidado. El se 
pone en las manos de mi hermano para que haga del y 
de su hacienda lo que fuere servido. Y por servirnos 
muy bien, no puedo dexar de pediros supliquéis á mi 
hermano le haga merced en esta ocasión y se duela 

tad de satisfacer y cumplir con sus obligaciones con mucha punctualidad, 
como lo ha hecho aqui... he querido suplicar á V. M. le haga la merced 
que acostumbra á las personas tales, como él espera de su grandeza... 
Bruselas, Junio 8, 1607». 

11) Refiere Cabrera de Córdova que este personaje, á quien llama 
Tassi, del Consejo de Guerra, murió á los noventa años de edad, de resul- 
tas de un banquete que le dieron el Conde de Sora, el de Falces y otros. 

(2) En carta fechada en Valladolid á 30 de Octubre de 1604 escribía 
Cabrera de Cordova: 

cAl Príncipe de Caserta han señalado 400 escudos al mes de entreteni- 
miento en Flandes para que vaya á servir, porque no mostraba ningunos 
servicios suyos ni de su casa (Aquaviva de Aragón); y con esto merecerá 
que S. M. le haga merced y acreciente. Dicen que ha pretendido casarse 
con hermana de la Duquesa de Cea, pero hásele negado la demanda...» 

(3 ) Veedor y pagador general de Flandes. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 369 

deste hombre, para que él y sus hijos no queden per- 
didos, pues él le ha servido tan bien como pueden de- 
cir todos los que quisieren decir verdad; que si yo no 
entendiera esto, no rogara por él...» 

253. — Recomienda á mos de Barbangon. 

254. — Id. al Maestre de campo Don Pedro Sarmiento, por lo bien 
que ha ser\'ido en los Estados y con ocasión de ir á 
España. 

255. — Id. al capitán Porras. 

256. — «Por haber entendido que mi hermano no se ha aun re- 
suelto en hacer merced á Don Jerónimo Valter Qapata, 
no puedo dexar de pediros le supliquéis á mi hermano 
de mi parte y le digáis la gran obra de caridad que 
hará en hacer merced á este hombre, que está cargado 
de hijos, y se ha perdido por servir bien: que desto os 
lo puedo asigurar como testigo de vista...» 

257. — «Por haber servido siempre muy bien su padre y marido 
de la Condesa Byglya, pretende que mi hermano le 
haga merced...» 

258. — «A mi hermano escribo suplicándole haga merced á Don 
Jerónimo Valter Qapata en una ocasión que se le olre- 
ce, que para él será de mucho alivio y también ganará 
la hacienda de mi hermano; y por la lástima que me 
hace ver perdido este hombre con sus hijos por haber 
servido bien y fielmente, como podemos ser testigos 
aquí todos...» 

259. — «Yendo Don Diego de Acuña ay á sus negocios y habien- 
do servido muy bien á mi hermano en estos Estados y 
siendo sobrino de su tio, que fue criado viexo de mi 
padre, como sabéis, no puedo dexar de pediros mucho 
le ayudéis en sus pretensiones...» 

260. — -«Don Francisco de Córdoba vuelve ay y aunque sé que 
habia menester encomendárosle poco, él ha dado tan 
buena cuenta de sí, lo que ha estado aqui, que por esto 
y nieto de su agüelo no puedo dexar de pediros le 
ayudéis...» ' 

TOMO xLviii. 24 



370 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

261. — <cUna sobrina de fr. Antonio de Sosa, ministro Pro\-incial 
de la Orden de San Francisco de Portugal, que está 
aquí casada con un criado de mi primo, á quien tene- 
mos obligación, me ha pedido os le encomiende, como 
lo hago...» 

262. — Recomendación para D. Esteban de los Reyes, criado 
viejo. 

263. — vLa mujer de Gil de Rey vuelve ay, no habiendo podido 
hasta aora cobrar nada de lo que se le debe á su mari- 
do. El nos sirve de manera que no le hemos querido 
dar licencia para que vaya, y así no puedo dexar de 
pediros le ayudéis...» 

264. — Recomendación á favor de los sobrinos de fray Iñigo de 
Brizuela, con ocasión de ^'enir este á España. 

265. — <>Pasa tanto trabaxo Vicenta en cobrar la merced que mi 
hermano y mi padre le hicieron, que aora les parece 
á los que lo tiene encomendado será fuerza pasalla á 
otro cabo; y asi os pido lo encaminéis...» 

266. — Por haber servido aqui Don Gómez de Figueroa (l), no 
puedo dexar de pediros acordéis á mi hermano le haga 
merced...» 

267. — Recomendación para el capitán Pedresa, que sirvió en los 
Estados Bajos muy bien. 

268. --Id. para Cario Cattalano. 

269. — Id. para id. «El dotor Cario Catalano, capellán de mi her- 
mano, se ha querido valer de mi intercesión para que 
mi hermano le haga merced...» 

270. — Id. para D. Diego de Vargas; pide merced de hábito de 
Orden militar. 

271. — Id. para D. Pedro Espinóla que ^-a á España, y ha servido 
muchos años. 

272. — Id. para D. Alfonso Aqua\iva. 

273. — Id. para D. Agustín de Samaniego. 



(i ) Nombrado Obispo de Cádiz á principios del año 1602: era hermano 
de D. García de Figueroa, gentilhombre de la Cámara de S. M. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 371 

274. — Id. para el capellán mayor de la Caballeria, Don Juan de 
Marquelayn. 

275. — Id. otra recomendación para D. Diego de Vargas. 

276. — Id. para el Conde Juan Bautista Anguisola. 

277. — Id. para un hermano de D. Pedro Castellanos, criado del 
Archiduque. 

278. — «Por lo bien que sirvió con su hacienda Daniel Ryntflees 
no puedo dexar de pediros acordéis á mi hermano 
mande se le pague lo que se le quedó debiendo á su 
muger y hijos, que por padecer mucha necesidad, será 
una obra de caridad muy grande...» 

279. — «Habiéndose ofrecido ocasión en que mi hermano puede 
hacer merced al Contador Gonzalo Guerra, y estando 
casado como sabéis con D.^ Juana de Vargas, no pue- 
do dexar de pediros le ayudéis en su pretensión.» 

280. — «Por lo mucho que sirvió el contador Almaguer, como 
sabéis, no puedo dexar de pediros acordéis á mi her- 
mano haga merced á su yerno el Dr. Collado, en sus 
pretensiones.» 

281. — Recomendación para el Conde Otavio Visconte. 

282. — Id. para el comisario Lucas de la Cruz. 

283. — -«Pedro Diaz de (^epeda me ha servido dende que vine 
aquí muy bien; y habiendo querido aora irse con deseo 
de pasar á las Indias, donde tiene su agüelo, no puedo 
dexar de pediros le ayudéis para que mi hermano le 
haga merced: que él tiene partes que sabrá servir en 
cualquier cosa muy bien y particularmente en cosa de 
pluma...» 

284. — Recomendación para Pedro de Hinojosa, que ha servido 
trece años. 

285. — «Señor: Por las buenas partes que entiendo tiene el argo- 
bispo de Santiago (l) y la obligación que todos le tene- 



(i) Maximiliano de Austria, bastardo de la misma augusta Casa, falle- 
ció en 1614 siendo Arzobispo de Santiago. — Esta carta está dirigida á Su 
Majestad. 



372 boletín de la real academia de la historia. 

mos, no puedo dexar de suplicar á V. M. se acuerde 
de hacelle merced y sacalle de allí, cuando se ofrezca 
ocasión; que toda la que V. M. le hiciere, recibiré yo- 
por propia.» 

286. — «El Conde de Aranbergue tiene servido de manera que 
parece no hay en estos Estados quien con más ra- 
zón pueda pretender que mi hermano le haga merced; 
y como aora se halla viejo y con diex hijos y casi tu- 
llido de la gota, desea que mi hermano se resuelva en 
sus pretensiones, y así os pido mucho se lo acordéis...» 

287. — «Los servicios del Conde de Bruay han sido tantos como 
sabéis, y hallándose aora reformado con los demás, va 
á suplicar á mi hermano le haga merced conforme á 
ello...» 

288. — Recomendación para el capellán de la Infanta D.^ Cata- 
lina, el licenciado Francisco Fernandez de Zurbano. 

289. — Id. para D. Diego de Avila. 

290. — Id. para D. Alonso de Luna que ha servido muchos años 
en aquellos Estados. 

291. — Id. para D. Miguel Idiaquez «hijo de su padre» secretaria 
que fué de Estado de Felipe II y luego de Felipe III. 

292. — Id. recomendando á Juan Fernandez de Eygaguirre. — 
(Bib. Nac.) 

293. — Id. al capitán Alonso de ^'lesa. — (Bib, Nac.) 

294. — Señora (i): Siempre que tengo carta de V. M. es el me- 
jor dia que me puede venir, y el que tengo tan buenas 
nuevas de la salud de V. M., como me ha dado Don 
Rodrigo. Plega á Dios que ésta sea siempre como yo 
deseo y á la misma medida los gustos y contentos. 
Beso las manos á V. M. por tanta merced como me 
hace siempre en todas ocasiones, y en esta con la ca- 
pilla y la imagen, que son la más linda cosa y más de 



(i) Carta ológrafa de la Infanta á la Reina de Francia doña Ana de Aus- 
tria, su sobrina, á la que denominaba «mi nuera». — Sin fecha. — De un 
tomo de Papeles varios. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 373 

gusto que he visto. Y tiéneme V. M. corrida de que no 
le sé servir todas estas mercedes, y de que no me 
mande mil cosas de su gusto, pues no le puedo yo te- 
ner nunca mayor que en emplear el tiempo sirviendo 
á V. M. He olgado mucho de conocer á Don Rodrigo 
y de que haya topado tan bien Estefanica. Y por la 
merced que V. M. le ha hecho, beso yo las manos á 
V. M. y le suplico se la continué, que toda la que V. M. 
les hiciere, tomo yo á mi cuenta, como de hija de cria- 
dos tan viejos y haber ella nacido aqui, aunque me di- 
cen no lo parece en lo blanco y rubio. Don Rodrigo 
dará nuevas de acá y dirá cómo nos ha hallado en este 
lugar de Gant, adonde nos hemos venido á pasar la 
calor, por ser el más lindo lugar que hay para verano. 
Ay deseo no la haya hecho muy grande, porque goce 
V. M. mejor de la de San Germán. Dícenme todos 
cuan lindas manos tiene V, M. y así me parece estará 
esa sortija mejor empleada en ellas que en las mías. 
Suplico á V. M. la trayga, por haberse casado con ella 
su agüela de V. M. con mi padre; y para que cuando 
V. M. la vea, se acuerde que se la ha enviado la per- 
sona del mundo que más la quiere y desea servir. Y 
con esta verdad acabo suplicando á Nuestro Señor 
guarde á V. M. tantos años como yo deseo. Dia de 
Sant Lorengo, que bien creo se habrá V. M. acordado 
de la fiesta que habrá en su casa este dia: que aunque 
ha mas años que yo estoy por acá, no lo olvido. — Besa 
las manos á V. M. — A Isabel. — (Sobrescrito:) A la 
Reyna Christianísima, mi señora. — (De otra mano:) De 
la Infanta de Flandes. — A S. M. la Reina de Francia 
Doña Ana. 

(Continuat'á.) 

A. Rodríguez Villa. 



374 boletín de la real academia de la historia. 



ir 

MONUMENTO SUBTERRÁNEO DESCUBIERTO EN LA NECRÓPOLIS 

CARMONENSE 

Descripción. 

El monumento monolítico recién descubierto, que se represen- 
ta en el adjunto croquis, se halla excavado en una roca franca de 
arenisca caliza, poco compacta, teñida por el óxido de hierro, y 
examinado desde el punto de vista arquitectónico, comprende, 
en su esencia, un cuerpo principal y un colateral, figurando 
como accesorio un reducido aposento adosado al costado inter- 
medio del colateral. 

Un paso encorvado, ya practicable, da ingreso directo al mo- 
numento. Este paso comunica con una antecámara, á la cual se 
llegaba por otro largo corredor, todavía cegado, que forma es- 
cuadra con el anterior y á cuyo principio se encuentra la bajada 
practicada desde el suelo natural. 

Tanto el cuerpo principal del monumento, como el colateral, 
intextan en la fachada que mira al patio y que forma parte de la 
masa monolítica total, y en dicho frente se halla perforado un 
hueco de luces, que probablemente sería en su fundación circu- 
lar ú ovoide, y que posteriormente se rasgó hasta el pavimento,, 
colocando en su parte inferior un sillar á modo de umbral. 

El cuerpo principal, de planta ovoide, de 3,95 por 4,45 m., 
se halla cubierto por una cúpula que arranca del pavimento y 
cuya directriz es un arco apuntado. 

El buque del colateral se halla ceñido exteriormente por un 
prisma de planta poligonal irregular, que recibe una rebajada 
bóveda. 

Como al perforar de esta suerte el colateral, se dejaría sin 
apoyo alguno la cúpula principal, que caería indefectiblemente 
por su propio peso, el arquitecto autor de la obra, tuvo la racio- 
nal idea de subdividir este colateral en tres tramos, por media 



MONUMENTO SUBTERRÁNEO 375 

de arcos inferiores de refuerzo de directriz, también en arco 
apuntado, que, elevándose hasta la lucerna central superior, 
prestan á ésta todas las apetecibles garantías de consolidación. 

El monumento ha estado enriquecido con ornamentación po- 
lícroma, de la que sólo subsiste algún resto de fajeado en uno de 
los planos de fondo de colaterales y las dos varas de laurel, pin- 
tadas de verde obscuro, que se encuentran diagonalmente traza- 
das en uno de dichos colaterales. 



Juicio crítico. 

Para poder intentar, con alguna probabilidad de acierto, la 
fijación de época y destino del monumento, en que me ocupo, 
es, á mi ver, necesario efectuar un detenido análisis arqueológi- 
co y arquitectónico del mismo , después que se haya explorado 
la totalidad del terreno en cuyo subsuelo radica. 

Pero, aun reconociendo mis escasas dotes, voy á procurar, sin 
embargo, emitir, con las debidas reservas, las primeras impresio- 
nes que he recibido á la vista del monumento. 

La galería que da ingreso á esta obra, es muy general en las 
tumbas de la antigüedad; se encuentra, así en los monumentos 
fúnebres de Egipto y de la arquitectura prehelénica, como en 
Irlanda, Escocia y Escandinavia. En Fenicia y Cartago, lo más 
general era bajar directamente á la tumba por un pozo ó por una 
escalera. 

Examinado el conjunto del monumento carmonense, no en- 
cuentro en las más antiguas arquitecturas, así del Egipto como 
del Oriente, monumentos fúnebres ni religiosos á que poder di- 
rectamente asignarlo, y, por lo tanto, consideraré este dividido 
en sus elementos integrantes, á fin de poder apreciar las influen- 
cias que en él se destacan. 

Cúpulas prehelénicas. — La cúpula que forma el cuerpo princi- 
pal del monumento andaluz, corresponde, de hecho, por sus ca- 
racterísticas formas, á las tumbas micenianas de cantería de la 
edad de bronce, que, como las egipcias de ladrillo, se hallan 



370 BOLETÍN DE l,A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

construidas por hiladas horizontales en voladizo, y son conocidas 
con los nombres de. Micenas y de Heraeon (Argólida), (3rcomeno 
(Be.ocia), Vaphio (Laconia) y de Mesara que es la única micenia- 
na, d«' que tengo noticia, que, como la andaluza, se encuentra 
cortada en la roca. 

. 'NufagheS de Cerdeña. — Importa, para riii objeto, examinar 
también ; los nuraghes, construidos de grandes sillares y cuya 
planta interior ofrece ya mayor complicación que la'de las tum- 
bas griegas que acabo de recordar. Se llega á ellos por un estre- 
cho y bajo pasillo que da á acceso á una cámara, de planta 
generalmente circular de 4 á. 5 m. de diámetro, y á veces elip- 
t;ca, en la que se eleva una cúpula de directriz parabólica, de 
^ ó "j m. de altura, construida por hiladas también en voladizo y 
cuyo intradós está cuidadosamente labrado. 

En sentido del eje del pasillo de entrada, y en el perpendicu- 
lar á éste, aparecen tres pequeños ábsides salientes adosados á la 
cúpula central y cubiertos por cupulillas de análoga forma. 

Estos nuraghes, frecuentemente de dos á tres plantas, parecen 
dimanar de la antigua arquitectura prehelénica, que quedó esta- 
cionaria y se sustituyó más tarde por la arquitectura arquitra- 
bada que representa un ideal tan completamente distinto, mien- 
tras la sarda desarrolló con fortuna la interesante arquitectura 
miceniana. 

Monumentos fenicios. — Tenemos que considerar dos tipos prin- 
cipales: el de la arquitectura religiosa y el de la fúnebre. 

La adoración de los astros y de las grandes fuerzas de la Na- 
turaleza, que constituyen la esencia de la religión fenicia, hacen 
que sus templos formen un extenso patio, en cuyo centro ó á una 
de sus extremidades se eleva sobre un basamento, un taber- 
náculo que abriga, ó un edículo que encierra el emblema mis- 
tico del poder. Algunos como el de Cirium, tenían una cripta 
compuesta de varias cámaras, y está hoy comprobado que exis- 
tieron también los templos subterráneos llamados de prosti- 
tución. 

Los templos de la Gigantea en la isla de Gozzo, asi como los 
de la isla de Malta, atribuidos también á los fenicios, constan de 



MONUMENTO SUBTERRÁNEO 377 

cámaras al descubierto, de planta ov^oide, construidas de enormes 
sillares. 

En cuanto á la arquitectura fúnebre, las tumbas de Amrith, de 
Tiro y de Adlum, se hallan generalmente perforadas en la roca, 
y ofrecen un carácter genérico muy similar. 

Casi todas son subterráneas, y se baja á ellas, á \-eces por una 
escalera, pero más generalmente por un pozo en el fondo del cual 
se encuentra, en dos de los lados, una puerta baja y estrecha que 
conduce á cámaras de planta rectangular, más ó menos numero- 
sas, cubiertas, ya por techos, ya por planos inclinados, que for- 
man un ángulo diedro muy abierto, ya, en fin, de forma cilindri- 
ca, cuya directriz es un arco escarzano de mayor ó menor 
flecha. 

Los cadáveres se depositaban en sarcófagos ó bien en féretros 
colocados en nichos practicados en los muros. 

Respecto á la ornamentación de estos monumentos sepulcra- 
les, sin que la Fenicia haya llegado, ni con mucho, al alto apo- 
geo que el Egipto en los variados frescos de sus tumbas y tem- 
plos, en que tan brillantemente consignó su historia, ni á los vas- 
tos cuadros de cerámica esmaltada de las construcciones asirías 
y caldeas, está hoy tuera de duda que los fenicios, en mucha más 
modesta esfera, emplearon también en sus grutas la ornamenta- 
ción polícroma. 

Monumento carmonensc. — Las formas de este monumento no 
presentan relación alguna con las tumbas de Egipto, ni con las 
fenicias y sólo en su cuerpo central, ofrecen un reflejo de las 
prehelénicas. 

Como las tumbas de Atreo, de Orcomeno y de Micenas tiene 
el monumento carmonense una cámara de planta trapecial ado- 
sada á uno de los costados de su colateral; pero tan reducida 
que, segregado el podio que cuenta en tres de sus costados, el 
espacio restante sólo hubiera podido contener una urna destina- 
da á encerrar los huesos del finado. 

Además: no se han encontrado en el monumento restos hu- 
manos, sarcófagos, féretros ni urnas, no existiendo tampoco ex- 
cavación alguna en el suelo ni en las paredes del monumento 



37^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

mismo, ni en las de la parte hasta hoy descubierta, de la larguí- 
sima galería que á él daba acceso. No se ha hallado, por lo tanto, 
testimonio alguno que justifique su primitivo destino fúnebre. 

Hay, sin embargo, que tener en cuenta las vicisitudes que ha 
atravesado el monumento que encontró el Sr. Fernández López 
completamente terraplenado y en cuyas sucesivas capas se halla 
explícitamente consignada su historia. En el fondo han apareci- 
do restos de barros negros, enlucidos, una pila, trozos de mármol 
y gran cantidad de huesos de animales; encima de este lecho 
otro de restos romanos y sobre él QOO monedas, ciento de las 
cuales corresponden al reinado de Pedro I de Castilla. 

Se acusan, pues, al menos, tres distintas civilizaciones, sepa- 
radas entre sí por espacio de muchos siglos, que han utilizado el 
monumento, á partir de la época de su erección y que, por lo 
tanto, dificultan más el fijar su primitivo destino que, desde lue- 
go, no puede haber sido más que templo ó hipogeo. 

El ilustre descubridor del monumento, Sr. Fernández López, 
defiende con toda la energía que le prestan sus arraigadas con- 
vicciones, lentamente adquiridas en el curso de las exploracio- 
nes, que se trata de un templo fenicio consagrado á los sacrifi- 
cios y, entre otras razones, que estimo de menor fuerza, funda 
principalmente su creencia en haber encontrado gran cantidad 
de huesos de animales, que supone pertenecientes á las víctimas 
y á más la pila de mármol de los sacrificios. 

Resulta, pues, según el Sr. Fernández López, un templo con 
sus tres aberturas clásicas y encima la terraza para las aguas lús- 
trales, un patio con tres frentes cortados en la roca y el del Este 
formado por un muro de sillares. 

Por mi parte, teniendo en cuenta los caracteres y prácticas al 
aire libre de las religiones que profesaban los pueblos prehelé- 
nico y fenicio que dominaron nuestro litoral y cuyas influencias 
arquitectónicas se evidencian en el monumento, y no encontran- 
do tampoco testimonio auténtico que denote haber sido un hi- 
pogeo, no me atrevo á formular conclusión alguna respecto á su 
destino, hasta que pueda efectuar detenidos estudios basados, 
tanto en los datos ya conocidos y en los que suministren las ex- 



MONUMENTO SUBTERRÁNEO 379 

cavaciones que restan por efectuar, como en las autorizadas 
opiniones que puedan emitir personas más competentes que yo 
en la historia de los antiguos monumentos. 

Sólo creo entrever, desde luego, un notable ejemplar arquitec- 
tónico, en que se han fundido las dos influencias: fenicia y pre- 
helénica para constituir una obra, tal vez única en su género. 

Revélase, efectivamente, en tan sigular monumento, el mono- 
litismo que domina, no sólo en las viviendas de los más antiguos 
pobladores de la costa fenicia, que fueron, por lo tanto, esencial- 
mente troglodistas, sino también en la mayor parte de las tum- 
bas cavadas en la roca, tanto por los fenicios, en la extensa época 
en que dominaron la cuenta del Mediterráneo, cuanto por las 
erigidas en Cartago por sus sucesores, y aparece además e\'iden- 
te la adopción del tipo de la cúpula prehelénica, que alcanza 
mayor desarrollo en los nuraghes de Cerdeña y llega á su mayor 
apogeo en el monumento carmonense, de dimensiones análogas 
á las de los sardos, en planta, pero de menor elevación. En el 
monumento carmonense se sustituyen los reducidos ábsides del 
nuraghe de Zuri, por un colateral seguido, dividido en tramos por 
arcos radiales, en cuya monolítica masa parece entreverse el 
principio de la estructura articulada que no ha de aparecer en el 
arte, sino muchísimo más tarde. Debe además tenerse en cuenta 
el grado de perfeccionamiento relativo, con que se ha practicado 
la excavación del monumento carmonense; pues el mayor defec- 
to de replanteo que en él se advierte, consiste en no estar bien 
enfilada la planta de los arcos interiores de refuerzo de la cúpula, 
con la proyección ortogonal de la lucerna á que acometen, por 
lo cual aparecen sus paramentos muy alabeados. 

Encuéntrase asimismo en el monumento andaluz, el empleo 
de la ornamentación polícroma de tradición fenicia. 

Estas consideraciones me inducen á presumir si el monumen- 
to carmonense podrá ya corresponder á la época cartaginesa, en 
que se habían realizado marcados progresos, tanto en el herra- 
mental, como en la destreza manual de los obreros. 



380 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



Importancia del descubrimiento. 

El interesante monumento subterráneo que acabo de descri- 
bir, constituye un reflejo fiel de las civilizaciones prehelénica y 
fenicia que tan poderosamente han influido en la cultura hispana. 

Sobre él aparece una segunda excavación, practicada ya al 
aire libre, en la parte superior de la misma roca, con un ensan- 
che de segmento de círculo, en la cabecera, que, con las cámaras 
y galerías situadas en el resto del perímetro, los fragmentos orna- 
mentales, la estatua de mármol hallada en el seno de las excava- 
ciones y restos de otra, dan mayor fuerza á los anteriores descu- 
brimientos de la necrópolis, para atestiguar la exuberante vida 
que alcanzó la colonia carmonense en las épocas pre-romana y 
romana. 

Se han encontrado, además, gran número de barros pre-roma- 
nos, romanos, \'isigóticos y de la Edad Media, cuya importancia 
arqueológica se completa con la interesante colección de numis- 
mática ya citada. 

Resulta, pues, que los descubrimientos que acabo de enume- 
rar pertenecen á una continuada serie de civilizaciones com- 
prendidas, desde los obscuros tiempos correspondientes á las más 
antiguas invasiones efectuadas en la Península ibérica, hasta la 
Edad Media inclusive, en los que se halla indudablemente gra- 
bada la historia de una de las más ricas regiones de Andalucía y 
que constituye, por lo tanto, un interesantísimo arsenal de estu- 
dios, en que el arqueólogo, el historiador y el artista encuentran 
ancho campo para sus aficiones respectivas, que han de contri- 
buir poderosamente al esclarecimiento de nuestra historia. 

El descubridor de estos instructivos monumentos, que viene 
hace muchos años consagrado á tan patrióticas tareas, poseído 
más que nunca de su ferviente amor á la Patria, continúa con 
ardor las excavaciones, con lo cual, á más de prestar tan seña- 
lados servicios á la Ciencia arqueológica y á las artes en gene- 
ral, contribuye también en su muy modesta esfera, á aliviar la 



NECRÓPOLIS DE CñRMONñ 

Croquis del Monumento subterráneo monolítico cortado en la roca, 
descubierto por el Académico correspondiente de la de S. Fernando y de 
la de la historia, Sr. D. Juan Fernández López. 








Adolfo Fdez. Casanova.-Arq. 



I ¡an-lc 



Fot. Lacoste. -Madrid. 



RENACIMIENTO Ó MOVIMIENTO LITERARIO MUSULMÁN 38 1 

aflictiva situación en que se encuentran las clases obreras de 
Andalucía. 

Además, este ilustre explorador nacional, en unión del docto 
artista y arqueólogo iríglés, Sr. D. Jorge Bonsor, copropietarios 
de la necrópolis carmonense, han logrado descubrir tan intere- 
sante monumento romano, sin auxilio ninguno del Estado, á 
costa de perseverantes esfuerzos y cuantiosos sacrificios perso- 
nales, por lo cual considero muy procedente repetir la propues- 
ta que hace veinte años hicieron, sin resultado alguno, las Aca- 
demias de la Historia y de San Fernando, presentando de nuevo 
dichos señores á la Superioridad, para una recompensa honorí- 
fica digna de tan señalados merecimientos. 

Madrid, 25 de Febrero de 1906. 

Adolfo Fernández Casanova. 



III 
RENACIMIENTO Ó l\IOVIMIENTO LITERARIO MUSULMÁN 

Cuando en Marzo de 1893 di cuenta á la Academia del primer 
libro árabe litografiado en Fez, que había llegado á mis manos, 
y casi era el primero que llegaba á mi noticia, indiqué la sospe- 
cha de que fueron muchas las obras publicadas de este modo, y 
que sin duda las habría interesantes para nosotros (i): varias 
veces he tenido después ocasión de tratar del mismo asunto á 
medida que llegaban á mis manos nuevos libros adquiridos para 
la Academia, la cual, en virtud de mis indicaciones, llegó á 
tomar el acuerdo de encargar al jefe de la Comisión militar, que 
residía en Fez, el que procurase adquirir para la Academia un 
ejemplar de cada una de las obras publicadas, 3'a que no era 
fácil que se nos proporcionara catálogo de lo impreso, porque 
aun en este supuesto hubiera sido imposible en muchos casos- 
darse cuenta de la importancia de cada una de las obras , para 

(i) Boletín de la Academia, tomo xxii, pág. 294. 



382 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

hacer una selección acertada: incitaba, por otra parte, á tomar 
este acuerdo radical la circunstancia del precio módico á que se 
vendían tales libros: pero los moros, á quienes se pidieron datos 
por nuestros militares, no sabían ó no querían saber de tal indus- 
tria de reproducción de libros por la litografía, y les aseguraron 
que no había tales libros. 

Durante bastantes años hemos ido teniendo noticia de alguno 
que otro libro litografiado en Fez, que se anunciaba en catálogos 
de librerías alemanas, las cuales comenzaron á incluir también 
algunos libros impresos ó litografiados en Oriente: en estos últi- 
mos años este comercio de los libreros alemanes se ha acentuado 
bastante; pero siempre resultaba que de los libros publicados en 
el Cairo, que había visto indicados en el catálogo de la Bibliote- 
ca del Kedi\'e, no era fácil adquirir ejemplares. 

Hoy las cosas han variado bastante; en Argel conocimos hace 
un año á un librero musulmán, que nos facilitó el catálogo de las 
obras que tenía en su almacén, de las cuales, tanto mi compañero 
de viaje, mi sucesor en la cátedra de Árabe, Sr. Asín, como yo, 
compramos algunas de las que más nos interesaban, referentes 
á nuestras especiales aficiones. 

Para seguir en relaciones con nuestro librero de Argel, le 
dejamos nota de nuestro domicilio, encargándole nos remitiese 
los nuevos catálogos, como lo ha hecho con los dos que ha pu- 
blicado: el último, en virtud del cual hicimos un pedido de ^'arios 
libros, que recibimos á los pocos días, me sugirió la idea de lla- 
mar la atención de la Academia acerca del mo\-imiento ó rena- 
cimiento literario musulmán. 

Aun entre los musulmanes de Marruecos, que nos obstinamos 
en suponer semi-bárbaros, hay un gran movimiento literario, 
como lo prueban los muchos libros que publican, ya antiguos, ya 
escritos recientemente, como tuve ocasión de hacer notar al dar 
cuenta á la Academia de la interesante obra de AJimcd Anasirí. 
Historia del Almagrcb (l), que llega á tratar de la Embajada á 
Marruecos del general Martínez Campos. 

(i) Boletín de la Academia, tomo xxx, pág. 251. 



RENACIMIENTO Ó MOVIMIENTO LITERARIO MUSULMÁN 383 

Los catálogos del librero Ahmed ben Mourad, de Argel, nos 
dan á conocer un movimiento literario musulmán en Fez, Argel, 
Túnez, el Cairo, Kazan y aun en la India, del que no teníamos 
noticia en Europa, ni aun los que nos dedicamos con predilec- 
ción á estos estudios. 

Baste decir que el último catálogo comprende la enumeración 
de unas 8o obras de las publicadas en Fez, y más de 700 de las 
publicadas en otros países musulmanes, pues hay que advertir 
que los catálogos de Aben Mourad no contienen libros publica- 
dos en Europa, ni aun por europeos en Argel, según creemos. 

Adviértase que el catálogo á que nos referimos está redactado 
en árabe, sin que haya en francés más que la portada de la cu- 
bierta ( I ): también es de notar que los libros no están cataloga- 
dos de un modo revuelto, sino por materias, exceptuando los 
publicados en Fez, que constituyen como un apéndice. 

En cada una de las secciones hay libros importantes antiguos 
y probablemente modernos, pues el catálogo está redactado de 
modo que no podemos darnos cuenta de los libros, cuyos títulos 
no conozcamos previamente , ya que muchas veces no se indica 
el nombre del autor ó se indica de un modo incompleto. 

Huelga decir que los libros españoles , ó que tratan de cosas 
de España, son los que más nos han llamado la atención: entre 
estos últimos merece mención especial la obra, hasta ahora 
inédita, de Almacarí, que para la Academia se adquirió en 
Túnez, de la cual sólo se conocía en Europa un tomo existente 
en la Biblioteca Nacional de París, y que la Academia tiene 
completa en sus dos grandes \olúmenes en íolio. 

De autores españoles constan en el catálogo varios tratados 
de Averroes , con no pocos comentarios, — obras de Abenalbei- 
tar, — de Abenabderabihi, — de Abenabdelbar, — de Abensid el 
de Badajoz, — de Abenaljatib su compendio en verso de la His- 
toria de España , que ya tiene la Academia , y dos tomos de la 



{i) Catalogue \ des livres \ orientaux et marocains. \ Ahmed ben Mourad 
Turquí \ libraire | 13 Rué Randon, 13 ] Alger | 1906 | Ce Catalogue annu- 
le tous les précédents. 



384 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Ihata, que se está imprimiendo en el Cairo,— obras de Mohiedin 
Albenalarabi , — de Abenjacán, — los 17 tomos del Murciano 
Abensida, — de Abenhazam, Historia de las religiones^ en la que 
se pone de manifiesto el carácter incisivo del autor, que trata de 
un modo insolente y procaz á sus adversarios cristianos y 
judíos, sin que sea más benévolo con sus adv'ersarios de las di- 
ferentes sectas ó escuelas musulmanas; y por cierto que también 
figura en el catálogo el opúsculo escrito contra los cristianos por 
el Truchimán Abdala, el presbítero mallorquín, que se hizo mu- 
sulmán en Túnez, donde se venera su sepulcro: aunque el 
opúsculo estaba ya publicado en Túnez , no habíamos podido 
proporcionarnos sino la traducción francesa: cosa singular, entre 
los apologistas del Islamismo los dos que probablemente cono- 
cían mejor la religión cristiana, eran españoles. 

Ahora bien: ¿el movimiento literario que se manifiesta entre 
los musulmanes, publicando como para su uso exclusivo, libros 
antiguos de religión, de historia, de gramática, y, en último tér- 
mino, de todos los ramos del saber musulmán, deberá conside- 
rarse como renacimiento después de un período más ó menos 
largo de letargo, ó es continuación de lo hecho anteriormente 
sin interrupción, pero que ha sido casi completamente descono- 
cido para los europeos? 

Nos parece que hay algo de las dos cosas, y vamos á exponer 
brevemente las razones, en las que nos fundamos. 

Es indudable que en los últimos siglos xvii , x\'iii y xix de 
nuestra Era, los musulmanes de Marruecos han seguido cultivan- 
do las letras con el mismo ardor que en los siglos anteriores: es 
verdad que hasta hace pocos años serían muy pocos los europeos 
que tuviesen alguna noticia y conocimiento de escritores mo- 
dernos del Almagreb; pero hoy en los libros publicados recien- 
temente encontramos citas y biografías de muchos autores de 
estos siglos con muchísimos datos bibliográficos, hasta tal punto 
que la bibliografía de autores marroquíes posteriores á Almacari, 
que tenemos reunida en papeletas, aún sin haber copiado los 
títulos de las obras de cada autor, nos daría para publicar un 
tomo regular. 



RENACIMIENTO Ó MOVIMIENTO LITERARIO MUSULMÁN 385 

Baste decir que en 1898 se ha publicado en Fez una obra en 
tres tomos escrita dos años antes: la obra puede decirse que es 
principalmente biográfica de personajes enterrados en alguno de 
los cementerios de Fez, y en ella, el autor Mohánicd , hijo de 
Chafar, hijo de Idris, el Cataní (i), además de dar las biografías 
de bastantes literatos antiguos, entre ellos de algunos españoles 
■de quienes da buenas, y á veces peregrinas noticias, como era 
de suponer, trata principalmente de literatos y santones de los 
últimos siglos. 

Más de 140 autores resultan biografiados en la obra de Alca- 
taní, y es seguro que de ellos casi todos los pertenecientes á los 
siglos XI, XII y XIII de la hégira (xvii, xviii, xix y xx de J. C.) 
eran desconocidos en Europa, y merecerían que sus obras fueran 
objeto de estudio especial de algunos arabistas europeos. 

De los datos que resultan de Alcataní, en los siglos xi, xii y xiu 
de la hegii'a las letras fueron cultivadas en Fez con no poco 
-esplendor, al menos en cuanto al número de escritores, ya 
que de su mérito poco podríamos decir por no haberse estu- 
diado sus obras en Europa: de mis notas tomadas de Alcataní 
resultan 22 escritores del siglo xi de la hégira, — 42 del xii y 37 
del xiii. 

Que el movimiento literario musulmán en Marruecos no ha sido 
peculiar ó exclusivo de Fez, nos lo prueba de un modo concreto 
alguna de las obras de un autor citado por Alcataní, y que 
publicada también en Fez, hemos podido utilizar (2), El autor 
Mohámed Aseguir da amplias noticias de escritores del siglo xi 
de la hégira, poniendo las biografías de hasta 75 escritores, de 
los cuales sólo 8 están repetidos entre los 22 que de este siglo 
Jiemos visto que cita Alcataní: del mismo autor Mohámed Ase- 



C*"^' vj'^r' j — Obra que en catálogos europeos veo anunciada 
en 60 francos y en 32 marcos, y en uno de los catálogos de Aben Mourad 
en 26 francos: de este mismo autor encuentro citadas en los catálogos otras 
-cuatro obras. 

(2) Vide, Boletín de la Academia, tomo xxiv, pág. 373. 

TOMO xLviii. 25 



386 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

guir ha}^ otra obra muy importante publicada y traducida por 
Mr. Houdas (l). 

De escritores orientales de los últimos siglos tenemos anotado 
poco, aunque algunos hemos adquirido, pues en general no 
teníamos interés especial por ellos: pueden verse muchísimos en 
el catálogo de la Biblioteca del Cairo. 

Para probar el movimiento literario musulmán en Oriente 
durante los últimos siglos, bastaría citar la importante obra de 
Seid Mohámed Mortada, exponiendo en 1 3 tomos la Ihiya del 
gran filósofo musulmán Algazalí: obras de esta importancia, en 
la cual el autor aprovecha libros de Algazalí que ni de nombre 
eran conocidos en Europa por los que en estos últimos años se 
han ocupado en el estudio de la Filosofía árabe y aun de la espe- 
cial de Algazalí, ó Algazel, como le llaman nuestros autores anti- 
guos, no podían ser escritos á principios del siglo pasado, sin 
que tuviera muchos precedentes en el siglo xviii. 

Y por cierto que refiriéndonos á esta obra, que no habíamos 
visto, y cuya importancia científica estábamos muy lejos de sos- 
pechar, decíamos: «Sin temor de equivocarnos, podemos asegu- 
rar que ningún europeo habrá leído las 5-1 8 1 páginas de la mo- 
derna exposición ó comentario del tantas veces comentado Al- 
gazalí» (2). Si en 1897 sra esto verdad, como supongo, hoy no 
podría afirmarse, pues al menos lo ha leído un español, el pro- 
fesor de Árabe D. Miguel Asín, quien lo ha estudiado detenida- 
mente al exponer las doctrinas de Algazalí en un extenso tra- 
bajo que acerca de este autor se le encargó para la obra que con 
el título de Dictionary of RcUgions va á publicarse en Escocia 
bajo la dirección de J. Hastings. 

Pero, ¿resulta hoy algún movimiento más marcado del cultivo 
de las ciencias musulmanas por los musulmanes? Nos inclinamos 
á creer que sí , y que no depende sólo de la marcha general de 



(i) De esta obra no sabíamos que huljicra sido traducida, pues sólo 
habíamos utilizado el texto árabe cuando dimos cuenta de su publicación: 
tomo XXIV, pág. 373: nos fué advertido el error por nuestro amigo Sr. Da- 
vid Lopes. 

(2) Boletín de la Academia, tomo xxx, pág. 52. 



CONCILIO NACIONAL DE BURGOS 387 

las cosas por la granelísima facilidad que para ello proporcionan 
la imprenta y litografía, sino que en mi sentir hay un gran mo- 
vimiento especial del Islamismo, producido por reacción en vir- 
tud de las circunstancias políticas de dominación extranjera en 
Egipto, Túnez y Argelia y la amenaza que de esta misma domi- 
nación pesa sobre los musulmanes de Marruecos. 

Que en este movimiento influye el sentimiento religioso mu- 
sulmán , lo indica la predilección especial por publicar las obras 
de Algazalí, el más profundo expositor de las más elevadas doc- 
trinas musulmanas. 

La circunstancia de que el editor egipcio del libro del Truchi- 
mán Abdala, el apóstata mallorquín, se comprometa á publicar 
por su cuenta las obras de polémica religiosa contra los cristia- 
nos que se le faciliten, y el hacerlo á beneficio de quien envíe 
los originales , prueba que en el Cairo hay al menos un editor á 
quien mueve en gran manera el sentimiento religioso musulmán 
de lo cual puede inferirse que el tal librero y sus clientes ordi- 
narios no serán muy afectos á la dominación inglesa. 

Madrid, 5 de Abril de 1906. 

Francisco Codera. 



IV 
CONCILIO NACIONAL DE BURGOS (18 FEBRERO 11 17) 

TEXTO INÉDITO 

El Excmo. é limo. Sr. D. Benito Múrua y López, actual obis- 
po de Lugo, acaba de enviarme ( l) para presentarla en su nom- 
bre á la Academia, la fotografía en tamaño natural de un vetus- 
to pergamino, ancho 157, alto 175 milímetros, que obra en el 
archivo de aquella Santa Iglesia y lleva al dorso las signaturas 
siguientes: 

(i) Carta del 14 del mes corriente. 



388 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

I.^ Primitiva, en tipo de transición del visigótico al galicano: 

/ 
decretum domnobo^o cardin.ilis sánete romane ecclesi§- 



2.^ Letra del siglo xvi: Lcgaxo 2°, 11° ^j. Concilio celebrado 
cu Burgos año de noy. 

3.'' Letra del siglo xviii: Concilio celebrado en Burgos, á que 
concurrieron Vn Legado de la S."" Silla Apostólica j' Obpós de di- 
ferentes paites, en que se corrigen (^muchos) yerros que auia, asi 
en el estado eclesiástico como el seglar. Año de iioj 

Pronto demostraré que la fecha de este concilio es la que mar- 
co en el título del presente Informe. 

Como punto de partida para el examen crítico de tan curioso 
instrumento, el sabio obispo de Lugo se ha dignado escribirme: 
«El ejemplar del concilio de Burgos, cuya fotografía acompaño, 
ha estado siempre entre otros documentos, privilegios y dona- 
ciones, trazados en pergamino que datan de más remota anti- 
güedad que la de éste; documentos de los que hizo una colec- 
ción el R. P. Maestro Fr. Pablo Rodríguez, Regente del Rea! 
Colegio de Eslonza en el año mil setecientos sesenta y tres con 
el título Colección de lo contenido en el Tumbo antiguo, y diferen- 
tes privilegios existentes en el archivo de esta Santa Iglesia y en 
el de la Dignidad Episcopal. Este libro pertenece al archivo ca- 
tedral, numerado estante 11, núm. 5. Tiene dos partes. 

En la última, que titula BuUarium Lucensis Ecclesiae, in quo 
fideliter continentur aliqua Provincialia Concilla, el primer do- 
cumento que trae copiado, en la página doscientos cuarenta y uno, 
es el concilio en cuestión, al que añade la siguiente nota: «Nihil 
aliud in membrana istius Concilii reperitur transcriptum; undc 
apparet ejusmodi transumptum, seu scriptio, A'ulgo copia, non 
fuisse integraliter absoluta. lioc tamen non obstante, non par- 
\a meretur fidcs; utpote antiquum instrumentum inter alia au- 
thentica repositum.» 



CONCILIO NACIONAL DE BURGOS 389 

Sobre si merece, ó no, mucho crédito la escritura, poco mon- 
tan las dos razones en que se fijo el P. Rodríguez. Nada le falta 
al texto para que sea completo; porque, si bien el renglón pos- 
trero deja algún espacio en blanco, suficiente para contener otro 
canon, el motivo pudo ser que en realidad no le hubo, como en 
realidad así fué. La copia, pues copia es contemporánea del con- 
cilio, no bastardea por ese lado. Es antigua y se halla recogida 
entre otros documentos dignos, á no dudarlo, de crédito; mas de 
ahí no se infiere que sea auténtica. Hay que examinarla á fondo 
y depurarla críticamente. 

Lo primero que hace fruncir el ceño del lector erudito son los 
retoques y la contradicción cronológica del encabezamiento: 

Año de la Encarnación: «.M.c.VII.^>. 

Indicción : «.ix.». 

Mes de Febrero. 

II 
Día: «.II X.» délas calendas de Marzo. 

El numeral del día está retocado, habiéndose raspado el «ii» 
cjue precedía á la «x», y viéndose ahora sobrepuesto á la mis- 
ma. En el pergamino original, del cual éste es copia, debió 

escribirse «ii°x°», ó bien «iix», ó «iix» y leerse diLodcchno. El 
día del concilio corresponde al 18 de Febrero. 

Si se observa bien el numeral de la indicción (.ix.) en el ejem- 
plar fotográfico, aparece el primer punto (.) dislocado, ó no guar- 
dando la conveniente distancia entre este numeral y el vocablo 
Indictiorie. Está allí ese punto postizo, como embutido ó sobre- 
añadido por la misma mano que del primer punto genuino hizo 
una i. Las demás íes en todo el manuscrito, no presentan, como 
ésta, en su remate inferior el punto cuadrado que la distingue y 
que revela la torpe tentativa de una deformación evidente. La 
genuina indicción es, por consiguiente, la x, que solamente pudo 
recaer, — durante el mes de Febrero y dentro del intervalo de 
tiempo que la paleografía determina, — en uno de tres años: 
el II02, el 1 1 17 y el 1 132. Que no fué este último, lo prueba 
el haber asistido al concilio el arzobispo de Toledo D. Bernardo; 



390 boletín de la real academia de la historia. 

el cual falleció, como lo demostré ( I ), en 3 de Abril de 1 124. 
La exclusión del año II02 se patentiza, porque el obispo de Mon- 
doñedo, que también asistió, se titula V^allibriense; dictado que 
no corresponde á los obispos de aquella Sede antes de que rei- 
nase (l.° Julio 1 109-7 Marzo II26) doña Urraca, hija de Alfon- 
so VI, como lo ha probado el eximio P. Flórez (2). El año del 
concilio, si ha de avenirse con la indicción segurísima, tué, por lo 
tanto, el 1117. 

Este año de la era vulgar, demostrado por la indicción x, era 
en Febrero el mismo año iiij de ¡a Encarnación, según el [cóm- 
puto Pisano, seguido comúnmente por la Curia romana de aquel 
tiempo, y al que debía acomodarse el cardenal Bosón, que pre- 
sidió el concilio de Burt'os, siendo entonces Legado de la Sede 
Apostólica en las Españas: Apostolicac Scdis per Hispanias tune 
Legato. La errata del año de la Encarnación (.m.c.vu.), señala- 
do por el escritor del presente pergamino, se reduce á la omisión 
de una x; errata no poco frecuente en la transcripción de los do- 
cumentos de aquella época por distracción del amanuense. El ver- 
dadero numeral, al presentarse á discusión el texto, debe resta- 
blecerse así: <oi.c.[x] vil.». 

A nadie pueden sorprender las incorrecciones, que dejo rec- 
tificadas (3), si atendiere á los clarísimos indicios que ofrece este 
instrumento de no ser el original. Es copia contemporánea, 
mas no coetánea, de las actas conciliares. Si se hubiese escrito 
en el mismo año, ó en el seno de la rVsamblea, no veríamos el 
adverbio ttmc calificando la acción del Legado pontificio que la 
presidió, ni se habrían omitido los nombres, significados por en- 
tero ó al menos por sus iniciales, de los obispos asistentes. Afir- 
mada que sea la lecha con toda seguridad, nada nos habrá de 
costar el reconocerlos. 

No hicieron mérito, ni dieron la menor noticia de este conci- 
lio nuestros historiadores. Tampoco lo indicaron I). Juan Teja- 



(i) Boletín, tomo vii, pág. 423. 

(2) España Sagrada, tomo xvín (2.'' edición), pág. 124. Madrid, 1789. 

(3) Acerca de semejantes alteraciones véase el tomo xxxvi de la Es- 
paña Sagrada, págs. 244 y 260; y el tomo viii del Boletín, págs. 50 y 51. 



CONCILIO NACIONAL DE BURGOS 39 1 

■da (l), el P. Ganis (2) y D. Vicente de La Fuente (3). Ha pa- 
decido hasta hoy la suerte de tantos otros, que, ocultos en los 
archivos de nuestras catedrales, aguardan el momento afortuna- 
do de salir á iluminar con vi\"OS destellos el curso de la antigua 
historia, civil y eclesiástica, de Espaiía. 

La acción del concilio, atestiguada por la presente fotografía, 
se puede resumir en breves términos. Fué nacional, toda vez 
que á él concurrieron prelados de diferentes Estados españo- 
les; celebróse en Burgos á 18 de Febrero de 1 1 1/; lo presidió el 
cardenal Bosón, Legado del Papa Pascual II; y en él tomaron 
asiento con voz y voto para decretar dieoiséis cánones discipli- 
nares bajo la suprema dirección del Legado pontificio el arzo- 
bispo de Toledo D. Bernardo, y diez obispos, que fueron Pedro 
de Falencia, Diego de León, Pelayo de Oviedo, Flugo de Opor- 
to, Gonzalo de Coimbra, Jerónimo de Salamanca, Munio ó Ñuño 
de Mondoñedo, Pascual de Burgos, San Olaguer de Barcelona 
y Juan de Nimes. Acudieron sin duda, conforme era costumbre 
en semejantes casos, varios abades y magnates; y no faltó, se- 
gún parecen indicarlo varios documentos ó diplomas notabilísi- 
mos, la reina doña Urraca con su hijo D. Alfonso VIL 

De otra acción, que el concilio ejerció, consta por una bula 
de Calixto II, fechada en 5 de Marzo de II20, cuyo texto pue- 
de verse impreso en la grande obra de Migne (4), y que dice así: 

Calixtus episcopus, servus servorum Dei, venerabili fratri 
P(elagio) Bracharensi episcopo salutem et apostolicam benedic- 
tionem. 

Portugalensis episcopatus ecclesias, quas Bracharensis eccle- 
sia usurpabat, dominus predecessor noster, sánete memorie Pas- 
chalis papa , confratri nostro Hugoni Portugalensi episcopo, 
secundum antiquam terminorum definitionem restituendas, lit- 



(i) Colección de cánones y de todos los concilios de la Iglesia de España, 
tomo III. Madrid, i86i. En el apéndice del tomo v tampoco se menciona. 

(2) Sei-ies episcoporum Ecclesia cafholicie, pág. 2. Ratisbona, 1873. 

(3) Historia eclesiástica de España, tomo iv (2.^ edición), pág. 587. 
Madrid, 1873. 

(4) Patrología latina, tomo clxiii, col. 1172. París, 1884. 



392 boletín de la real academia de la historia. 

terarum suarum auctoritate, manda\'it (I); quod cum minime 
impleretur, ipse canonicam tam super easdem ecclesias, quam 
super contemptores iustitiam assecutus est (2). Qua postea simi- 
liter audaci temeritate contempta, filius noster B(oso) presbiter 
cardinalis, in partibus illis apostolice Sedis legatus, graviorem, 
sicut accepimus, inde in Burgensi concilio sententiam tulit. 

Nos itaque predicti domini nostri vestigia subponentes, itéra- 
la Sedis apostolice preceptione mandamus ut, infra quadraginta 
dies postquam ad te littere iste pervenerint, predicto fratri nos- 
tro Hugoni Portugalensi episcopo easdem ecclesias cum rerum 
suarum facias integritate restitui. Alioquin, nos extunc sepedicti 
domini nostri et legati sui (3) sententiam equitate canónica pro- 
mulgatam, apostolice Sedis auctoritate confirmatas, tibi ponti- 
ficale officium doñee ei satisfacías interdicimus. 

Datum F3everis, tertio nonas martii. 

Para obtener esta bula (5 ]\Iarzo II20), histórica del concilio 
de Burgos (18 Febrero III7) al que había personalmente asisti- 
do, y también para conseguir otra (2 Marzo Il20j, fundamental 
de aquélla (4), y finalmente las que tocaban al encumbramiento 
de la Silla Compostelana que también consiguió (5)) emprendi- 
do había el obispo de Oporto un largo, penoso y arriesgadísimo 
viaje desde las orillas del Sar hasta las del Ródano. Así lo decla- 
ró él mismo (6), estando en Logroño y disfrazado de pobre pe- 



(i) Por la bula solemne, fechada en Benevento á 15 de Agosto de 1 1 15. 

(2) En 18 de Junio de 1116. Véase Loewenfeld, Regesta Romanorum 
Pontificum, núm. 6.527. Leipsick, 1885. 

(3) Legado de Pascual II. Nótese bien. 

(4) «Ecclesiae Portugalensis protectionem (Calixtus II) possessionesque 
confirmat.» Loewenfeld, núm. 6.829. 

(5) Valencia sobre el Ródano, 26 Febrero 11 20: Delega Calixto la dig- 
nidad de Metropolitano Emeritense á Diego Gelmírez y á sus sucesores 
en la Sede Compostelana; nómbrale vicario apostólico sobre las pro- 
vincias metropolíticas de Mérida y Braga; y k) notifica al clero de ambas 
provincias. 

(6) «Adeo, Deo juvante, Papam Calixtum missus a Compostellano 
Episcopo causa Ecclesiam B. Jacobi sublimandi, videlicet ut Bracharensis 
vel Emeritana Metrópolis in Ecclesiam B. Jacobi transíeratur. Pra;tei-ea 
Papae Calixto supplicabo pro Sede mea Portugalensi Ecclesia, cui Bra- 
charensis et Colimbriensis Episcopi propriae dioeceseos Parrochias aufe- 



CONCILIO NACIONAL DE BURGOS 395 

regrino, algo después de haberse celebrado el concilio de Reims 
(20-30 Octubre 1 1 19), y dando prontamente consigo en Mor- 
laas cerca de Pau (l), á costa de mil sustos y riesgos, de los 
que se salvó como se libra de las garras del gavilán la veloz y 
tímida paloma (2). No debo aquí recordar por harto sabidos los 
trámites de la negociación, á la que dio cima el obispo de Opor- 
to para lograr lo que tanto anhelaba el de Compostela; pero sí 
advertir que si bien se mira, nada hay que demuestre ser justa 
la incriminación de trato simoniaco lanzada con ese pretexto 
por inconsiderados autores contra la buena memoria de D, Diego 
Gelmírez. Las expensas que sufragó del tesoro de su Iglesia, 
sin perdonar á ricas alhajas de gran mérito artístico é histórico (3), 
fueron á la verdad enormes; pero produjeron, no lastimando 
ningún derecho, ni interés legítimo, dos ventajas altamente con- 
siderables para nuestra nación y para la cristiandad entera. Por 
una parte, en menos de cuarenta años se vio cumplido el deseo, 
manifestado por Urbano II, de restaurar y dejar bien asentadas 
bajo la firme acción de D. Bernardo, arzobispo de Toledo, esta 
metrópoli y las de Braga, Mérida y Tarragona, sin cargar sobre 
un solo Vicario apostólico permanente la vigilante y asidua pro- 
videncia de la Santa Sede en toda nuestra Península. Por otra 
patte, los cuantiosos recursos pecuniarios que aportó Gelmírez, 



runt, ut dictante justitia deParochiis inju-^te sibi ablatis reintegrctur. > Es- 
paña Sagrada, tomo xx, pág. 282. 

(i) Llegó á Cluny á verse con el Papa no en el día de Navidad, sino en 
31 de Diciembre de 1119,0 muy poco después, como lo prueba Loe- 
wenfeld. 

(2) «Deinde (es decir, desde Logroño) Isetus et tamen adhuc pavidus 
discedit; ac, veluti columba manibus accipitris labeíacta, rapidissimo scfl 
tamen timidissimo volatu secat aera, sic Episcopus per Regnum Arago- 
nensis tyrauni, immo per médium Caribdis gressu festino transcurrit. > 
Ib/d., pág. 283. 

(3) «Paucis itaque admodum, hujus consilii complicibus, mensa rotunda 
argéntea, qus vulgo intromissa vocabatur, quie fiíerat Almostani Regís 
Sarracenoriim, continens XL marcas argenti, Crux áurea et Casula áurea 
■quam rex Ordonius dederat B. Jacobo, necnon Corona áurea ad complcn- 
dum prgedicta; benedictionis dativum, coníringuntur ut transmittaníur. 
Jbid. pág. 291.— La mesa de Almostain, rey de Zaragoza, provendría del 
botín de la batalla de Valtierra (24 Enero, 1 1 10). 



394 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMLV DE LA HISTORIA. 

no eran indiferentes á la grave preocupación que aquejaba en- 
tonces á Calixto II de poner término con mano fuerte á las dis- 
cusiones de la Tiara pontificia y de la Corona imperial; y con 
este objeto pasar los Alpes, recorrer triunfante la Italia, apri- 
sionar al antipapa, exarzobispo de Braga, Mauricio Burdino 
t Abril 1 12 1), pactar con el emperador alemán, Enrique V, la 
paz de Worms (13 Septiembre 1 122), que dio remate á la larga 
y terrible querella de las investiduras, y, por fin, devuelta la se- 
renidad y la concordia á la Iglesia universal, celebrar, como lo ce- 
lebró (27-30 Marzo 1 123), el primer concilio ecuménico del Oc- 
cidente. ¡Cuánto no le debe España, aun antes que fuese elevado 
al solio de San Pedro! Mas no es este el momento de refrescar 
su memoria. 

La precitada bula (5 Marzo 1 120), con la que amparó los de- 
rechos del obispo de Oporto, unida á la porción de las actas del 
concilio de Burgos, que acaba de descubrírsenos, manifiestan ó 
determinan con toda precisión el año de aquel concilio. Fué pre- 
sidido por el cardenal Bosón, Legado a latere de Pascual II, y 
de consiguiente es anterior á la muerte de este Pontífice (y 21 
Enero Ill8\ ó no posterior al año 1 1 17, toda vez que se reunió 
en 18 de Febrero. También es posterior á III6; porque á me- 
diados de este año, y no antes, el cardenal Bosón se internó en 
b^spaña para dar cumjolimiento á su legacía ( I ). Completan la 
demostración otros documentos, que alegaré después de expo- 
ner el texto conciliar que ya poseemos. 

A nadie, que sepa cuan exigente y delicada es la Crítica de 
nuestro tiempo, habrán de extrañar las ligeras, pero fundadas, 
correcciones y suplementos, que pongo á la bella copia archiv^a- 
da en la catedral de Lugo. Para mayor claridad numero y ofrez- 
co por separado los cánones y deslío las abreviaturas. 

Anno incarnationis dominice .m.c.xvii., (2), Indictione .x. (3), 



(i) Boletíx, tomo xl, púgs. 58-70. 

(2) En el acta original se vería la ligatura de x y v, que no entendió 
el G«piante; y por esta causa, ó por distracción, omitió la x. 

(3) El copiante trocó en i el punto que precedía á la x, c intercaló 
otro punto, cuya situación se ve dislocatla. 











CONCILIO NACIONAL DE BURGOS 



ANO I I I 7 



39^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEML\ DE LA HISTORIA. 

Álense februario, .iix. (I) kalendas Aíarcii, Sacrosancta synodus 
apud burgos celebrata est a domno Bosone, sanct§ romane §c- 
clesie cardinali, apostolice sedis per yspanias tune (2) legato. 
Cui interfuerunt domnus B(ernardus) toletanus primas et apo- 
stolice sedis vicarius, [P(etrus)] palentinus episcopus, [D(idacus)] 
legionensis, [P(elag¡us)] Ov'etensis, [H(ugo)] Portugalensis, 
[G(undisalvus)] Co(li)mbriens¡s, J(eronymus)] Salamanticensis, 
[M(unius)] Vallibriensis, [P(aschalis)j Burgensis, [O(llegarius)] 
barchinonensis, [J(ohannes)] Nemausensis, et piares abbates et 
religiosi viri. 

Oui videlicet sancti patres, plura diversa mala in yspaniarum 
regno emergentia et pravas consuetudines passim tam in cleri- 
eis quam in laicis contra christiane religionis mores et sacra- 
tissimos cañones j^lurimum inolevisse videntes, in unum in dei 
nomine congregati, invocato sancto spiritu, statuerunt: 

I. Ut nullus deinceps, ñeque episcopus nec presbyter, nec 
diaconus contra sanctissimos cañones electus vel ordinatus, in 
quo ordinatus est ministerio perfungatur. 

II. ítem, siqui eorumdem, ab episcopo usque ad subdiaco- 
num concubinas vel subintroductas mulieres deinceps palam ha- 
buerint, ab orficio et ecclesiastico beneficio privetur; et episco- 
pus qui in parrochia sua horum fornicationes v^el precibus vel 
precio ductus consenserit vel pro loco officii sui non impugna- 
verit, ordinis sui periculum incurrat. 

III. De apostatis vero et comam nutrientibus (3), et de ace- 
falis secularibus potestatibus adherentibus, decernimus ut nec 
Ínter clericos habeantur, sed anatemati subiciantur. 

IV. ítem, siquis suis vel aliorum excomunicatis comunicá- 



is i) El copista no comprendió el numeral, que debe leerse «duodéci- 
mo >, raspó dos ¿es, y transformó en dos rayitas la pequeña o sobrepues- 
to á la X. 

(2) No se aviene este adverbio con el texto original del c<jncilio. El 
pergamino de Lugo es de consiguiente un traslado, más ó menos poste- 
rior al año 1 1 17. 

(3) Esta porción de este canon se reproduce y especifica en el x del 
concilio de Tolosa, que presidió Calixto II (8 Julio 11 19) y al que asistie- 
ron el cardenal Bosón y San Olaguer. 



CONCILIO NACIONAL DE BURGOS 397 

\-erit scienler, usquc ad satisfactionem excomunicationi subia- 
ceat (l). 

V. Ítem, siquis firmilia (2), id est vasa sacra, vel salaria, in 
dominicaturam ecclesie sue alienaverit, vel in feodum^ quod in 
ispania prestimonium vocant, laicis dederit, tamquam sacrilegus 
a sacerdotal! officio rcmo\'eatur. 

VI. ítem, ut nullus episcopus \"el presbiter pactiones per 
sacramentum cum aliquibus personis absque gradus sui periculo 
confirmet. 

Vil. Ut episcopi qui in parrochia alterius ordinare \"el diiu- 
dicare aliquid presumpserint, canonicis correptionibus subia- 
ceant, et quod ibi fecerint irritum habeatur. 

\"1I1. Siquis episcopus vel cuiuslibet ordinis clericus eccle- 
siam vel ecclesiastica beneficia, secularibus potestatibus usus 
super ca (3) obtinuerit, officio ct beneficio ecclesiastico priventur. 

IX. Ut presbiteri \el clerici, qui instituta episcoporum suo- 
rum contemnunt et contra voluntatem eorum curie adherent, 
ab officio et beneficio ecclesiastico segregentur. 

X. Siquis cuiuslibet ordinis clericus, causas adversus eccle- 
siasticas personas habens (4), ad detensionem secularium potes- 
tatum confugerit, a causa sua omnino decidat et in ecclesia sine 
satisfactione non recipiatur. 

XI. Siquis clericus ^'el laicus ecclesiastica iure hereditario 
\q\ dividere \e\ disponere tempta\'erit, doñee ablata restituerit 
\-el de presumptione eidem ecclesie satisfecerit, anatemati su- 
biciatur. 

XII. Siquis predia bcati petri occulta\-| er]it, vel ocultata 
.sciens non manifestaverit, \-el debitum censum \-el ser\-itiuni non 
reddiderit, anatema sit. 



(i) En el pergamino «subiaceanÍT con dos puntos que afectan á la « c 
indican que no debe leerse, ó que redunda. 

(2) Variante del bajo-latín <firmalia> antiguo francés fefmeílles, con 
significación de firmales ú otras prendas afianzadas al dominio ó dotación 
de una iglesia. 

(3) En el pergamino «eos-». 

(4) En el pergamino «kaien/es . 



398 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORL\. 

XIII. Siquis ecclesiam violaverit, vel eius ministros ceperit 
vel dehoaéstare (l) presumpserit, doñee satisfaciat, ut sacrilegus 
omni cristiana communione privetur. 

XIV. Siquis consanguineam suam vel consanguinee cogna- 
tam Lisque ad , VIL generationem in coniugium duxerit, anate- 
ma sit. 

X\". Siquis ex nostra communi totius dispensatione conci- 
lii prolata scienter transgressus fuerit: si clericus est, ab officio 
suo sit privatus; si laicus, excomunicatus. 

XVI. Siquis episcopus vel abbas res ecclesie parentibus nisi 
pro paupertate distribuerit, ordine privandum iudicamus. 

Estos cánones guardan un término medio entre los del conci- 
cilio de Tolosa (8 Julio IIIQ) y los del concilio de León (i8 
Octubre 1114), repetidos en el de Compostela (17 Noviem- 
bre 1 1 14). En particular es muy notable el canon xiv, que tien- 
de á declarar nulo el matrimonio de la reina doña Urraca con 
D. Alfonso el Batallador, é ilustra no poco el relato sobrado la - 
cónico 6 indeciso, del arzobispo D. Rodrigo (2), de la Ilistoria 
Compostelana (3) y la de San Juan de la Peña (4). A la vista de 
este canon del concilio de Burgos mucho se debilita, por no de- 
cir se disipa, la rotunda conclusión que sentó D. Vicente de la 
Fuente, tratando de aquel enlace de la Reina y del Rey (5): «el 
matrimonio no llegó á ser anulado por judicial sentencia, sólo 
hubo un mero divorcio». 

Los dieciséis cánones fueron promulgados, como era natural, 



(i) En el pergamino idionesfare-». 

(2) «Sed tempore procedente, cum Rex intellexisset a suis bencplaci- 
tis alienam, Soriam usque eam duxit; ibique repudians dimisit eam surc 
arbitrio voluntatis. » Libro vii, cap. i. El texto de D.Rodrigo pasa por 
alto la causa principal y suficiente del repudio. 

(3) Libro I, cap. 89 y 90. 

(4j Sed lapsu temporis videns Imperator Reginam a via debita; ho- 
nestatis alienam, Invento colore quod ínter eos erat gradas consangidnita- 
tis et quod nolebat vivere in psccato^ duxit eam usque ad Soriam, et ibi 
ipsam tradidit. » Briz Martínez, Flistoria y anligüedades de San Juan de la 
Peña, pág. 699. Zaragoza, 1620. 

(5) Historia eclesiástica de España, tomo iv (2.^ edición), pág. 72. 



CONCILIO NACIONAL DE BURGOS * 399 

en día solemne (l8 Febrero 1 1 1/), concurrente con el domingo 
segundo de Cuaresma. Ninguno de los obispos, vasallos del rey 
de Aragón y de Navarra, asistió á ese acto; de lo que resulta 
que el concilio se celebró bajo los auspicios de la Reina, divor- 
ciada del Rey y en guerra con él, y enseñoreada de Burgos. 
Varios documentos patentizan semejante situación: 

I." 15 Octubre 1 1 16.-— Diploma de la Reina (l), confirman- 
do al abad de Sahagún todos sus privilegios y otorgándole el de 
acuñar moneda, pero reservándose la tercera parte de los pro- 
ductos y utilidades de la fabricación «quia e.y. gjcerra que cst Ín- 
ter me et regeni aragonensem nobis oritur necessitas.» Firmaron 
el diploma, como lo notó Sandoval (2), la Reina, su hermana, los 
principales proceres, y entre ellos los condes D. Pedro González 
de Lara y D. Pedro Ansúrez, y los siguientes prelados: Bernar- 
do, arzobispo de Toledo; Diego Gelmírez, obispo de Composte- 
la; Pedro, obispo de Falencia; Diego, de León; Pelayo, de ( )viedo; 
y Pascual, de Burgos; los mismos que á excepción de Gelmírez 
comparecen por ese orden en el concilio del 1 8 de Pebrero 
de 1 117 y que debieron trasladarse con doña Urraca á la capi- 
tal de Castilla, uniéndose allí á ellos los de Oporto, Coimbra, 
Salamanca, Alondoñedo, Barcelona y Nimes. Según la Historia • 
Compostelana (3) se reunió en Sahagún (15 Octubre 1 1 16) tan 
importante Asamblea de proceres y prelados, que fueron ver- 
daderas Cortes del reino, para zanjar las dificultades que se opo- 
nían á la cordial avenencia entre la Reina y su hijo (4), no sin 



(i) Vignau (D. Vicente), Índice de los doLUtnentos del monasierio de 
Sahagún^ pág. 23. Madrid, 1874. 

(2) Historia de los cinco Reyes, folio 124 vuelto. Pamplona, 1Ó15. 

(3) Libro I, cap. 1 13. 

(4) O mucho me engaño, ó estas fueron las Cortes, que dice el arzo- 
bispo D. Rodrigo (libro vii, cap. i), se juntaron por la Reina, tan pron- 
to como fue repudiada en Soria. La causa de ambos cónyuges había sido 
avocada por Pascual II á su tribunal, para ti-atar de ella (2 Febrero 1 1 13) 
en presencia de los delegados españoles de una y otra parte; y no sería 
extraño que la sentencia definitiva viniese ti-aída por el cardenal Bosón 
á mediados de iiió. Bajo este supuesto la acción del concilio de Burgos 
sobre el particular y la de las Cortes de Sahagún se explican perfecta- 
mente. 



400 'doletin de la real academia de la historia. 

que á ella asistiesen los obispos de Astorga, Mondoñedo y Gra- 
nada. La conciliación, mediante Gelmírez, se pactó por tres años 
duradera. Unidos de común acuerdo los partidarios de la Reina 
y de su hijo, nada pudo resistirse á la ocupación y rendición, 
no solamente de Burgos, sino también de Nájera, ó de la Vieja 
Castilla y de la Rioja. 

2.° 22 Enero II17. — Diploma de la Reina y de su hijo don 
Alfonso VII, reconocido por ella como Rey legítimamente co- 
ronado ( I ), confirman el monasterio de Cluny y á su lugartenien- 
te el Prior é Iglesia de Santa María de Nájera la posesión de Vi- 
llacardiel, Villalmóndar, etc. Lo suscribieron (2) los condes don 
Pedro Ansúrez y D. Pedro González, el arzobispo D. Bernardo 
y los obispos de Palencia, León, Oviedo y Astorga. 

3,° l.° de ]^Iarzo de 1 1 17. — La Reina, confirmando la tras- 
lación de la Sede de Mondoñedo á \^illamayor de Valdcbrea 
(Vallibria)^ y conformándose á lo dispuesto por el concilio de 
Palencia (25 Octubre III3) le da sanción, confirma las posesio- 
nes de la antigua Sede á la nueva Catedral en construcción y 
aumenta sus réditos (3). Antes de que se celebrase el concilio de 
Burgos, el Papa había aprobado la traslación por sus cartas al 
'arzobispo de Toledo (18 Julio III4), y al de Braga (3 Julio 
1 1 15) de quien era sufragáneo el obispo de Mondoñedo, No 
consta por documento explícito que en el concilio de Burgos se 
agitase este incidente; pero ello se hace muy creíble, tanto en 
razón de haber asistido al concilio el obispo Valibriense ^ como 
de haber conseguido, pocos días después, que se le librase por 
la Cancillería de la Reina el sobredicho diploma. 

y\) -^ Ego Urraka, gratia Dei Hipani§ Begina, filia piissimi Adefonsi 
Regís, una cum filia meo Adefonso diademate coronaío.t 

(2) Publiqué este diploma en el tomo xxvi del Boletín, págs. 264-266. 

(3) Publicó íntegro este diploma Flórez en el tomo xviii {2.^ edición), 
páginas 337-33Q de la España Sagrada. Al pie de él insertó la bula de Pas- 
cual II, que aprueba el acuerdo del concilio de Palencia y fué dirigida al 
arzobispo de Toledo desde TívOli á 18 de Julio de 1 1 14. La copia pésima, 
citada por Flórez, yerra todos los numerales cronológicos y la estancia del 
Papa: «Laterani, Nonis Januariu, pontiñcatus nostriannosecundo». Hasido 
corregida por Paulo Ewald al tenor del original conservado en el archivo 
capitular de Toledo. Véase Loewenfeld, núm. 6396 y 6460. 



CONCIMO NACIONAL DE BURGOS 4OI 

Otro punto, gravísimo, llamó la atención y puso en movimiento 
la acción del concilio de Burgos. El examen judicial de las recla- 
maciones hechas por el obispo de Oporto contra el arzobispo de 
Braga, el fallo que resultó y el menosprecio que de él hizo cl 
indigno sucesor de San Giraldo, todo ello nos consta por la bula 
de Calixto II, que ya expuse. El arzobispo de Braga fué excomul- 
gado por Pascual II en el concilio de Benevento (Abril, 1 1 17); y 
bien lo merecía, porque sin reparar en depravados medios para 
satisfacer su ambición, incluso el de la simonía (l) para ceñir- 
se la mitra de Toledo é intrusarse en el gobierno de iglesias, 
como la episcopal de León, que no le pertenecían, perseveró 
contumaz en su inobediencia al Pontífice. No se ha escrito aún 
una buena Memoria histórica de este infeliz antipapa, que había 
sido el tizón de la discordia religiosa y civil en nuestra España y 
acabó por serlo de Alemania é Italia. 

¿Qué significa la presencia de San (^laguer en el concilio de 
Burgos? El biógrafo contemporáneo del Santo (2) nada expresa. 
Apronta, sí, los datos, por donde podremos dar á la pregunta 
una solución satisfactoria. 

Tres veces vino á España el cardenal Bosón de Legado a la- 
tere pontificio (3). Examinemos las dos primeras. 

I.* En la conquista de las Baleares, años II14 y 1115. Mu- 
ratori (4) describe así su acción: «Glorioso riuscí quest' anno 
(11 14) air armi Cristiane per la guerra felicemente fatta ai Morí 
patroni dell' Isole Baleari. L' onore spezialmente ne é attribuito 
ai Pisani. I Mori, dissi, abitanti in quell' Isole, cioé in Eviz- 
za, Majorica, e Minorica, colle lor piraterie tenevano inquieta e 



(i) El retrato que hace de él la historia del arzobispo D. Rodrigo (li- 
bro VI, cap. 27) es verídico; pero pasa muy de corrida lo tocante á España. 

(2) España Sagrada, tomo xxix (2.^ edición), páginas 472-491. Madrid, 
1859. 

(3) Las ha reseñado D. Vicente de la Fuente con alguna deficiencia é 
inexactitud (Histo¡ia echsíástiaa de España, tomo iv, pág. 580): «i 1 15. El 
cardenal Bosón vino tres veces de Legado á España. En 1 1 16 vino á Ara- 
gón y Cataluña, y volvió en 1 120 enviado por Calixto II.» 

(4) Aimali d' Italia, tomo vi (edizione arrichita d' un' índice piü copio- 
so delle antecedenti), pág. 146. Roma, 1753. 

TOMO XLVIII. 26 



402 boletín de la real academia de la historia 

danncgiata tutta la costa d' Italia. Risoluti i Pisani di far quell ' 
impresa, ebbero ricorso al buon Papa Pascualc, per ottenerne la 
suaapprovazione e benedizione. Poscia disposto un terribil' arma- 
mento per mare, con tutte le lor forze, accompagnati da Bosone 
Cardinale Legato della Santa Sede, e da Pietro loro Arcives- 

covo, marciarono alia volta di que'Barbari In aiuto de' Pisani 

concorsero Raimundo, ed altri Conti di Catalogna, di Provcnza 
e di Linguadoca.» 

En otra disertación (l) he precisado las fechas y peripecias 
principales de aquella empresa naval, que forma época en los 
Anales de la marina de guerra española y enardeció á D. Diego 
(lelmírez para crear un astillero en Iria, ó tal vez en el Ferrol, 
dirigido por expertos armadores de Pisa y Genova (2). El carde- 
nal Bosón no fué nombrado Legado pontificio de aquella verda- 
dera cruzada contra las Baleares musulmanas, sin que de ante- 
mano (entrado el año 1 1 14) se ratificase por la República de Pisa 
el pacto de alianza, que habían hecho con D. Ramón Béren- 
guer III, Conde de Barcelona y de Provcnza^ los primeros expe- 
dicionarios Písanos, arrojados de improviso por la cerrazón del 
mar á la playa catalana de Blanes, que creían ser baleárica. El 
Legado portificio, viniendo con Pedro, arzobispo de Pisa, presi- 
dió un concilio en Barcelona, y promulgó la indulgencia de la 
Cruzada (3): 

Tum centum tenuere Patres papalia iussa. 

La imponente escuadra zarpó del puerto barcelonés con rumbo 
á Ibiza (Junio III4) que domeñó; y el día 24 de Agosto entraba 
victoriosa en la bahía de Palma. Esta ciudad se rindió (3 Abril 
1 1 15); y poco después el cardenal Bosón regresó á Italia con las 
naves de los Pisanos, que le habían traído para dar suprema di- 
rección y feliz remate á tan ardua empresa, que llenó de júbilo 
el corazón del Pontífice y de todo el orbe cristiano. 



(i) Boletín, tomo xl, páginas 50-56; xmi, 553. 

(2) Historia Compostelaiia, libro 1, cap. 103. 

(3) Boletín, tomo xl, pág. 51. 



CONCILIO NACIONAL DE BURGOS 4O3 

Basta esto solo para demostrar que el concilio de Burgos no es 
anterior al año I lió, y que el obispo de Barcelona que tomó 
parte en dicho concilio no pudo ser sino San Olaguer. 

Con efecto, D. Ramón Guillen, próximo antecesor del Santo en 
la Sede Barcelonesa, murió víctima de su celo apostólico, durante 
la expedición baleárica. A nadie se oculta que desde el año 1058 
hasta el 1232 la diócesis de Barcelona ejerció jurisdicción admi- 
nistrati^•a sobre los cristianos de las Baleares (l); y ésta, á no 
dudarlo, fué la razón que tocó más de cerca á D. Ramón Guillen 
con preferencia á los demás prelados de España y de Francia á 
la expedición Pisano-Catalana, muriendo como buen Pastor en 
Mallorca para resguardo de su grey, según lo refiere el primer 
biógrafo de San Olaguer (2): « Barchinonensis enim episcopus in 
campo Balearium insularum \'iam uni^'ersíe carnis tenuerat. Ipse 
enim pro liberatione fratrum et capti\'orum Maioricam, ex prae- 
cepto bonae memoriae Paschalis Romana Ecclesise summi ponti- 
ficis, profectus fuerat cum Bosone venerabili legato, quem prse- 
fatus Papa ad communitionem et consolationem Pisanse classis et 
totius exercitus miserat. Cum praedicto autem legato ipse Barchi- 
nonensis et alii pontífices et magna pars cleri tam [illius] quam 
caeterarum urbium, quae per loca marina sita sunt, ad excidium 
!Maioricse perrexerat». 

Llegado á Barcelona el conde D. Ramón Berenguer líl, entra- 
do ya el estío de 1115, no tardó en recibir la visita de su esposa 
doña Dulce, heredera y propietaria del condado de Provenza, 
de donde vino con San Olaguer, abad de San Rufo de Avinón y 
con grande acompañamiento para felicitar en persona al triunfa- 
dor de las Baleares. Creíble se hace que el Santo, por cuyo ta- 
lento y maduro aviso se regían ambos esposos, y que en los años 
anteriores muchísimo se había señalado como tal en arduos ne- 
gocios del Estado y de la Iglesia, concibiese , ó por lo menos 
apoyase el plan político-religioso que el Conde empezó á des- 
arrollar el año siguiente, trasladándose por mar á Italia: solicitar 

(i) España Sagrada, tomo xxix, páginas 229-321. — Villanueva, Viaje 
literario, tomo xxi, pág. 64. Madrid, 1851. 
(2) España Sagrada^ tomo xxix, pág. 474. 



404 boletín de la real academia de la historia. 

el concurso amigable de Písanos y Genoveses, repoblar la ciudad 
de Tarragona y darle estabilidad de Sede metropolitana y con 
la bendición del Papa y presencia de su Legado a latcrc suscitar 
una nueva cruzada que le hiciese señor de Tortosa y de Lérida; 
centros de operaciones que, combinándose con las de D. Alfonso 
el Batallador, sujetasen al imperio de Cristo las ciudades de Va- 
lencia y de Zaragoza. !Mas para ello se requería un \-arón de 
temple, igual ó superior al del obispo de Barcelona D. Ramón 
Guillen, recién fallecido. El Conde no \aciló. Celebrábase dentro 
de la Catedral en presencia suya y de apiñado concurso del clero, 
nobleza y pueblo por el Cabildo el acto de la elección, realzado 
también con la asistencia del Santo. Los electores no se avenían. 
El Conde se levanta; con la mirada, la voz, el ademán de entu- 
siasta inspiración manifiesta su íntimo pensamiento; y en seguida 
por \'oto unánime se aprueba. El abad de San Rufo de Aviñón es 
elegido canónicamente, aclamado y llevado como en palmas al 
palacio episcopal; pero él, recusa tamaño honor, protestando que 
no lo admite, que nadie, si no es el Romano Pontífice, podrá obli- 
garle á variar de resolución; escóndese; todos le buscan, y nadie 
le encuentra; y en la noche siguiente, al primer canto del gallo, 
huye furtivamente hacia su abadía de San Rufo. Su biógrafo ha 
descrito á maravilla la consternación de ánimo que se apoderó 
entonces de todos los buenos barceloneses. 

Las proposiciones del Conde surtieron pleno efecto en Italia, y 
todavía mayor que aquel al que aspiraba (l). Las bulas del 23 
de ]\Iayo de III6, dirigidas respectivamente á San Olaguer y al 
conde D. Ramón Berenguer III (2) puntualizan cabalmente el 



(i) «Proposuit itaque Comes sancto ac liberali animo et catholico desi- 
derio tendere navigio Romam, visera Papam, et senatum Romse, reddere 
gratias Papas Paschali de triumpho Baleari quod orationibus suis sancta 
christianorum militia super mauros obtinuerat. Deinde quserere a domino 
Papa, quod erat ei prsecipue causa sui laboris et vise, OUegarium abbatem 
sancti Rufi in episcopüm Barchinonensem Postea erat Comiti in ani- 
mo a domino Papa consilium et auxilium petere, littteras remissionis et 
obedientiae ad commovenda regna fidei contra populos perfidia;, contra 
saracenos cismarina; Hispaniae. > 

[2) Loewenfeld, números 6.523, 6.524. 



CONCILIO NACIONAL DE BURGOS 405 

tiempo en que fué nombrado pai-a venir por segunda vez á Es- 
paña el cardenal Bosón como Legado a latcre^ no ya para un 
objeto particular, cual había sido la conquista de las Baleares, 
sino con toda amplitud de acción y lugar, cual se nos ha mos- 
trado en el concilio de Burgos (i). El Papa, felicitando al Conde 
por la empresa baleárica, á la que había dado gloriosa cima (2), 
le alaba y bendice el designio de habéi^selas con los reyezuelos 
moros de taifa y con los almorávides (maiLj'Os et vioabitas), des- 
alojándolos de sus posesiones, entre las que se contaban Lérida y 
Zaragoza, y sobre todo de Tortosa, su principal guarida naval, 
é impedimento de que se repoblase Tarragona. Pero ésta no era 
la única, ni la mayor causa de que viniese el Legado. La discor- 
dia civil y sus naturales consecuencias de perturbación y relaja- 
ción de costumbres, públicas y privadas, la ingerencia del poder 
civil en el religioso y el desequilibrio de las altas potestades je- 
rárquicas, reclamaban en Castilla y Aragón un arreglo, que cor- 
tase de raíz tanto mal, y plantease, de acuerdo común, la norma- 
lidad del derecho. Ya en el año anterior (1115), á 15 de Agosto, 
envió Pascual II una encíclica á todo el clero de España, incluso 
el mozárabe, mandándole que enviase delegados (obispos, aba- 
des y doctores), para que le representasen, ó llevasen la voz del 
mismo clero, en el gran concilio de Letrán, que debía celebrarse 
y se celebró (6-1 1 Marzo 1 116), para dirimir la cuestión de las 
investiduras; la cual , resuelta según los cánones, dio pretexto al 
emperador Enrique V de embravecerse hasta el punto de amar- 
gar acerbísimamente y acortar la vida del anciano Pontífice (f 21 
Enero, 1 1 1 8). Sin duda los delegados de nuestras iglesias, además 
de cumplir con el objeto principal que los llevó á Roma, entera- 
ron á Pascual II por escrito, ó verbalmente, del estado que ellas 
tenían y de cómo la presencia de un Legado a latero no podía 

(i) En la bula, que recibió San Olaguer, dice el Papa: «venerabili fratri 
nostro, sanct§ romane ecclesie//-¿j-¿}'/í;/-t7 cardinali, queni in Híspanle par- 
tibus iegatum dirigimus apostolicum». En el concilio de Burgos se lee: 
«a domno Bosone, sanct§ romane, §cclesie cardinali, apostolice sedis per 
yspanias legato». 

(2) Véase el fotograbado de la bula original en el tomo xl del Boletín, 
pág. 72. 



406 BOLETÍN DE LA REAL ACADEML\ DE LA HISTORIA. 

menos de convenir á su reforma y sosiego. El nombramiento del 
Legado apostólico no se hizo esperar sino un par de meses. 

El conde D. Ramón Berenguer, acompañado del cardenal 
Bosón, regresó de Italia, pasando por la Provenza con el in- 
tento de obligar á San Olaguer, á que aceptase la mitra de 
Barcelona. El Santo, ^"ista la intimación del Papa, que le presen- 
tó el Legado, dobló su cerviz al yugo, asocióse á la comiti\-a, fué 
consagrado en Magalona cerca de Mompeller, y no bien hubo 
tomado posesión de su cátedra episcopal, se dedicó con igual 
tesón al desempeño de su cargo pastoral y á la rehabilitación 
de la ciudad y Sede metropolitana de Tarragona (l). 

Acerca de este ¡^unto derraman intensa luz los párrafos de la 
donación feudal ó señorío de la ciudad metropolitana que hizo el 
Conde á San Olaguer y á sus sucesores en la administración de 
la Sede (2); donación cuyos trámites han sido bien explicados 
por nuestro sabio correspondiente D. Emilio JMorera (3). Está 
fechado este diploma en 23 de Enero del año 111/ de la Encar- 
nación, que podría reducirse al IIIS de la era vulgar, si fuese 
el Florentino el cómputo por el que se rige. Mejor se acomoda 
á la evolución de los sucesos (4) el cómputo Pisano; por donde 
cumple decir que el Santo, una vez aceptados los compromisos 
que envohía la donación, se dirigió con el obispo de Nimes, re- 
presentante del arzobispo de Xarbona, á Burgos para orillar, en 
pleno concilio nacional (18 Febrero 1 1 1/), todas las dificultades 
inherentes á la reconstitución de la metrópoli Tarraconense y á 



(i) < Venit igitur Boso, venerabilis cardinalis, ad Comitem Pisis, Lega- 
tum Romse et legatos suos exspectantem Legatum vero Comes secum 
rediens adduxit in Provinciam, ubi electum Barchinonensem inveniunt 
OUegarium ; cui Legatus litteras Papae ostendit, obedientam intimat. 
Legit beatus Ollegarius; consentit, consecratur episcopus in sede Magalo- 

nas. Rediit beatus Ollegarius Barchinonensis episcopus ad sedem suam 

Interea magn^ (vir) simplicitatis Boso in obedientia Papae commovet reg- 
na fidei in filios iniquitatis et maledictde legis Agarensis. » 

(2) España Sagrada, tomo xxv (2.^ edición), páginas 229-231. 

(3) Tarragona Cristiana, tomo i, páginas 380-384. Tarragona, 1898. 

(4) En 23 de Enero de iiiS San Olaguer había partido de España y 
se hallaba cerca de Roma. 



PUERTA DE SEVILLA, EN CARMONA 4O7 

la unión de las fuerzas de toda la España cristiana contra los 
musulmanes. 

Desde Burgos el cardenal Bosón regresó á Barcelona, donde 
le hallamos el día 2" de Abril de 1 1 1/, asesorado de los obispos 
de Gerona y de \'ich, sentenciando á favor de San Olaguer en 
el claustro de la catedral el pleito de la posesión de la iglesia del 
Castellar entre el Santo y el abad de San Cucufate del Valles (l). 
Sus facultades de Legado apostólico de Pascual II «expiraron con 
la muerte de este pontífice; y presumo que salió de España, en 
compañía de San Olaguer, como había venido bajo la protección 
y con ricas dádi\"as del Conde de Barcelona. 

Madrid, 20 de Abril de 1906. 

Fidel Fita. 



V 
PUERTA DE SEVILLA, EX CAR^IONA 

La Real Academia de San Fernando ha solicitado del Minis- 
terio de Instrucción pública se declare monumento nacional la 
puerta llamada de Sevilla en la ciudad de Carmona; la Subsecre- 
taría del mismo ^Ministerio pide informe á nuestra Academia, en 
4 del actual, y el Director, por acuerdo de la Corporación, en lO 
siguiente, se ha servido designarme para que emita el informe 
pedido. 

Hace poco tiempo, en 14 de Abril del último año, el señor 
Conde de Cedillo emitió informe sobre el mismo monumento, 
por consecuencia de oficio de la Comisión de Sevilla, dando 
cuenta de las gestiones practicadas para evitar la comenzada de- 
molición de la citada Puerta. En este informe se lamentaba el 
Conde de la frecuencia con que las Corporaciones municipales 
se desentienden de la autoridad y del consejo de los altos Cuer- 
pos consultivos llamados á velar por la conservación y defensa 

(i) España Sagrada, tomo xxix, pág. 200. 



408 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

de los monumentos de reconocido \'alor histórico-arqueológico. 

Por orden del Alcalde se estaban extrayendo los sillares de 
los muros de la Puerta para hacerlos grava, cuando previo in- 
forme de la Comisión de Monumentos al Gobernador civil, man- 
dó éste suspender el brutal derribo, y en otro nuevo informe de 
la misma Comisión, consta que el daño causado era bastante á 
comprometer, en fecha más ó menos próxima, la estabilidad de 
la Puerta, y ss¡ proponía volvieran las cosas al ser y estado que 
antes tenían, bajo la correspondiente dirección facultativa y á 
costa de los autores del daño. 

La x*\cademia aprobó lo hecho por la Comisión de Monumen- 
tos de Sevilla. 

Por el año 1 88 5 tu\-e ocasión de examinar de cerca estos mo- 
numentos en compañía de distinguidos arqueólogos, entre los 
que se encontraba D. Adolfo Fernández Casanova, quien, con 
su acostumbrada cortesía, me enseñó cuantos detalles dignos de 
atención constituían la obra. 

La Puerta de Sc\'illa puede decirse que es un conjunto de 
construcciones. A medida que en el transcurso de las edades 
aumentaban los medios de ataque, se iban aglomerando allí los 
de defensa, hasta el punto de hacer inaccesible la entrada en la 
plaza. En este concepto puede considerarse su estudio de gran 
importancia para la arquitectura militar. 

La puerta romana, que es la interior, está le\-antada, como 
todo el resto de la construcción, sobre un banco de caliza poco 
compacta y de difícil acceso. 

Entre esta puerta y la exterior hay un patio, cuyo muro late- 
ral de la izquierda, según se entra, pertenece al Alcázar antiguo, 
y en cuya región intermedia existe un hermoso almohadillado 
que constituye uno de los más acabados ejemplares de este tipo 
de construcción romana. 

La puerta exterior consta de dos fábricas: una romana, que 
constituye el cuerpo posterior y se halla cubierto por bóveda 
cilindrica, como el paso á través de la puerta anterior, y otra' 
que forma el frente que mira al campo y que corresponde á la 
construcción almohade ó mauritana del sio-lo xii. 



PUERTA DE SEVILLA, EN CARMONA 4O9 

Esta última se cubre con un arco de ojiva túmida, cuyas do- 
\-elas encajan una y otras á beneficio de dientes perfectamente 
calculados y dispuestos. Coronando este arco y defendiendo la 
puerta hay bien estudiadas almenas y una ladronera sobre gran- 
des canes de piedra, y hacia la mitad de la bóveda, más cerca 
de la entrada, se ven las ranuras donde encajaba el peine al 
descender. 

Para facilitar el ingreso á la ciudad por estas puertas se ha re- 
bajado la rasante, cortando para ello la roca. La Puerta ha que- 
dado como colgada, alterándose notablemente sus proporciones 
primitivas; pero considerándola arqueológicamente, la verdadera 
obra se ye y aprecia en toda su importancia. 

Adosadas á la Puerta y Alcázar y en donde ha sido posible, 
se han le\'antado humildes casas que contrastan con la belleza y 
suntuosidad del monumento, re\'elando muy mal gusto y el poco 
respeto que en los tiempos modernos se ha tenido á páginas tan 
brillantes del arte y de la historia. 

Parte del Alcázar, tan celebrado en todas épocas, ha sido des- 
tinada modernamente á sala de presos, después para albergue 
de pobres y últimamente para guardar cerdos. 

La Puerta de Sevilla, en Carmona, constituye un precioso mo- 
numento de arqueología militar, cuya labor se debe á distintas 
civilizaciones, empezando por la romana; su conservación y re- 
paración, como obra única en su clase, sería de gran interés, me- 
reciendo, por lo tanto, que el Gobierno lo declarase monumento 
nacional. 

La Academia, como simpre, resolverá lo más acertado. 

Madrid, 20 de Abril de 1906. 

Adolfo Herrera. 



4IO boletín de la real academl\ de la historia. 

VI 
LOS RESTOS DE HERNÁN CORTÉS 

Con este título ha publicado en Méjico D. Luis González Dbre- 
gón un interesante folleto, narrando la vicisitudes porque han 
pasado los restos mortales del heroico conquistador del Imperio 
Azteca. 

Refuta el autor, en primer término, la sospecha expuesta por 
D. Pedro Sáinz de Baranda en el artículo «Castilleja de la Cues- 
ta», del Diccionario geográfico, estadístico, histórico de España, 
publicado por ^Nliñano, de que los restos de Cortés se encuentren 
en España, sospecha fundada en que el intruso Rey José dispuso, 
en 21 de Junio de l8lO, que fueran trasladados á ^léjico, y ni se 
tiene noticia de que el traslado se efectuara, ni la disposición es 
probable que fuese acatada por el Gobierno nacional en odio á 
quien la dictó. 

En prueba de que los restos fueron lle\'ados á ]\Iéjico pocos 
años después de la muerte de Cortés, cita párrafos de Bernal 
Díaz del Castillo, su compañero en la conquista de Nueva Espa- 
ña, de Fr. Juan de Torquemada y de Bartolomé de Góngora, en 
que así lo afirman; inserta las cláusulas del testamento de Cortés 
relativas á su enterramiento; narra su muerte, ocurrida el 2 de 
Diciembre de 1547! los suntuosos funerales que se le hicieron; 
cómo su cadáver fué sepultado provisionalmente en el Monaste- 
rio de San Isidro del Campo, en Sevilla, y prueba con el acta, ya 
publicada en el tomo xxii de la Colección de documentos inéditos 
para la Historia de España, que en 23 de ]\Iayo de 1566, y á 
solicitud de D. ]\Iartín Cortés, segundo Marqués del Valle, se en- 
tregaron los restos de su padre por el Prior del ^Monasterio, 
Fr. Bonifacio Cabellos á Hernán López de Calatayud para que 
fueran conducidos á ]\Iéjico. 

No ha logrado el Sr. González Obregón precisar la fecha en 
que se transportaron á América, aunque con razón deduce que 
debió ser antes de 1568, en que terminó de sacar una copia de 



LOS RESTOS DE HERNÁN CORTES 4II 

SU historia Bernal Díaz del Castillo, en la que afirma que los hue- 
sos de Cortés fueron llevados á la Nueva España y estaban «en 
Cuyuacán ó en Tezcuco, y que esto no lo sabía bien», aclarando 
la duda Fr. Juan de Torquemada en su política indiana al decir 
que «se hallaban depositados en Tezcuco»; de aquí fueron tras- 
ladados á la iglesia de San Francisco de Méjico, donde Bartolomé 
de Góngora, que escribía en el siglo xvii, dice los vio, notando 
que la calavera era de una pieza sin comesura, porque la natu- 
raleza, agrega, señaló al más señalado del Universo. 

En 1794, y por iniciativa del ilustre Virrey, Conde de Revi- 
llagigedo, se trasladaron con gran solemnidad al templo de Jesús. 
Nazareno, anexo al hospital que Cortés había fundado. 

La enemiga que á raíz de la declaración de la Independencia se 
tuvo en Méjico, á todo lo que á España se refería, y que por for- 
tuna para ambos pueblos se ha trocado en cordial amistad, alcanzó 
á los restos del héroe de Otumba, llegando al extremo de que un 
Diputado propusiera al Congreso el año de 1822, el que se qui- 
taran los huesos y demás insignias de los opresores del convento 
de Jesús; después de viva discusión nada se resolvió, pero al año 
á los siguiente, y con motivo de conducirse á la iglesia de Santo 
Domingo los restos de los caudillos muertos en la guerra de la 
Independencia, volvieron á enardecerse las pasiones y circula- 
ron impresos excitando al pueblo á que se apoderase de los hue- 
sos de Cortés para quemarlos en San Lázaro. 

El Sr. González Obregón trata de demostrar que no existió el 
peligro de que los restos fuesen profanados; pero del expediente 
que inserta en el apéndice resulta que la Junta de Gobierno del 
Estado y Marquesado del Valle de Oajaca, en \-ista de los impre- 
sos que habían circulado, del estado de la opinión y de los avi- 
sos recibidos en el Gobierno superior, que hacían temer un 
atentado en la tarde del 16 de Septiembre de 1 523, pidió pro- 
tección al Capitán general y Jefe político, y éste fué de parecer 
y aconsejó que se demoliera el panteón «para que así se olvida- 
se la memoria de él»; la Junta acordó que los huesos se enterra- 
sen en otro lugar y que el panteón tuera demolido á la mayor 
brevedad. 



412 boletín de la real academia de la historia. 

Según certificado expedido en 12 de Alarzo de 1 827 por el 
Capellán mayor del Hospital de Nuestra Señora, que el vSr. Gon- 
zález Obregón inserta como apéndice á su trabajo, el citado 1 6 
de Septiembre de 1823, y ante el temor de que el pueblo profa- 
nase los restos de Cortés, fueron éstos escondidos en la misma 
iglesia en la sepultura que está tocando por el lado del frente 
del ángulo derecho ó del Evangelio la tarima del altar de Jesús 
Nazareno, en donde se hallan, dice el certificado, encerrados en 
una caja de palo forrada de plomo y envueltos con sábana de 
cambray bordada de oro y guarnición de blonda negra de cua- 
tro dedos. 

La afirmación que hace el documento de que en la fecha que 
se expidió el certificado, ó sea el 12 de Marzo de 1827, se halla- 
ban los restos en la iglesia de Jesús, sirve al autor para refutar el 
aserto del historiador alemán D. Rodolfo Cronau de que en 1 823 
fueron remitidos á Italia á su descendiente el Duque de Terra- 
no\"a; pero si, en efecto, prueba que no pudieron remitirse en 
1S23, puesto que estaban en ]\Iéjico en 1827, no desvirtúa el se- 
ñor González Obregón, con documento alguno, la afirmación de 
éste y otros historiadores como el Dr. Alora, D. Carlos María de 
Bustamante y E. Charton, que aseguran que fueron llevados á 
Italia, y siendo así que en la actualidad no existen en el sitio en 
que se ocultaron en 1 82 3, ni se sabe, ó al menos no se dice 
dónde han ido á parar, con la misma razón con que el Sr. Gon- 
zález Obregón sienta que no hay autoridad competente ni docu- 
mento autorizado que permita sospechar que fueron llevados á 
Italia, puede también argüirse que hoy por hoy tampoco hay 
autoridad competente ni documento autorizado que permita ase- 
gurar que permanecen en Méjico. 

De sentir es que, estudio tan erudito como el del Sr. Gonzá- 
lez Obregón, no tenga digno término, dándonos á conocer dón- 
de se encuentran las cenizas del Gran Capitán, que conquistó y 
colonizó la Nueva España, á quien debe su existencia la nación 
mejicana. 

Ángel de Altolaguirre. 



DON PEDRO IV DE ARAGÓN Y LA CORTE DE FRANCIA 413 

D. PEDRO IV DE ARAGÓN Y LA CORTE DE FRANCIA 

La ReviLC Hispanique en el núm. 43 de su tomo decimotercero 
inserta un estudio de D. Joaquín Miret y Sanz acerca de las ne- 
gociaciones seguidas por D. Pedro IV de Aragón con la corte 
de Francia en los años de 1366 y 67. 

Expone el autor los trabajos diplomáticos realizados por don 
Pedro IV para asegurarse la cooperación ó al menos la neutrali- 
dad de Na\'arra antes de emprender la guerra contra D. Pedro I 
de Castilla, apoyando las pretensiones á la Corona del bastardo 
D. Enrique de IVastamara; el incorrecto proceder del Rey 
Carlos en Navarra, que se alió con el de Aragón, obligándose 
por el Convenio de Barcelona de II de Diciembre de 1 365 á 
anticiparle 30.OOO florines para sostener la guerra, y que al ver 
que D. Pedro I, después de la derrota de sus tropas y de la en- 
trada y coronación en Burgos de D. Enrique, se preparaba de 
nuevo para la lucha, auxiliado por los ingleses, abandona á su 
confederado y se pasa al partido de su enemigo, que tenía más 
probabilidades de ser el vencedor. 

La alianza de D. Pedro I con Inglaterra y XaA"arra lle\-ó al de 
Aragón á negociar la de Francia, pero no logró por el pronto 
vencer la resistencia de Carlos V á romper francamente con los 
ingleses, y sólo obtuvo el que consintiera á su hermano el Duque 
de Anjou confederarse con D. Pedro I\" y el que continuara 
permitiendo que en territorio francés se organizasen aquellas 
bandas de aventureros, cuyos desmanes sintieron lo mismo los 
pueblos castellanos afectos á D. Pedro I que los adictos á D. En- 
rique, y que llegaron á ser tan temidas, que el mismo Rey de 
Aragón se opuso á que continuaran pasando por Cataluña, y sólo 
accedió á consentirlo ante la necesidad de reforzar las tropas del 
bastardo; pero mediante la obligación que contrajeron de seguir 
determinada ruta, en la que D. Pedro situó fuertes guarniciones 
para en caso necesario contener sus desmanes. 



414 boletín de la real academia de la historia. 

La entrada del Príncipe de Gales en Castilla decidió á Car- 
los V á tomar abiertamente el partido de D. Enrique y á solici- 
tar del Rey de Aragón que declarase la guerra á los aliados; 
pero la victoria que estos obtuvieron en la batalla de Nájera 
sobre las tropas de D. Enrique entibió el ardor bélico de don 
Pedro I\^, que, cambiando por completo de política abandonó la 
causa de D, Enrique, puso especial empeño en no dar motivo á 
D. Pedro I á que rompiera las hostilidades, y envió embajadores 
para negociar con el Príncipe de Gales. 

Según el autor, la razón de Estado impuso á D. Pedro el sa- 
crificio de su amistad y alianza con D. Enrique, estimando que 
el mayor servicio que á su Patria prestó el Monarca aragonés, 
fué el rechazar firme y prudentemente las reiteradas instancias 
del Rey de l'rancia, del Duque de Anjou y del \^izconde de 
Roda, para que declarase la guerra á los ingleses, castellanos y 
navarros después de la batalla de Xájera. 

El estudio del Sr. ]\Iiret resulta muy interesante y de novedad, 
porque sus afirmaciones las justifica seguidamente con docu- 
mentos, en su ma^'oría inéditos, que originales se conserx'an en 
los Archi\'os de la Corona de Aragón. 

Ángel de Altolaguirre. 



VARIEDADES 



RECUERDOS DEL MADRID VIEJO 

En el ángulo que forma la Cava Baja de San Miguel, prolon_ 
gación de la calle de Cuchilleros con la plaza de San Miguel, y 
el solar medianero con la tradicional casa de la Bula, al hacer 
las excavaciones para construir una casa de nueva planta, se ha 
descubierto un enterramiento en galerías de tierra, que por su 
importancia, colocación y cualidades de los numerosos huesos 
humanos hallados, parece indicar que es el perteneciente á la 
antigua iglesia parroquial de San Miguel de los Othoes. 

Dicho yacimiento se hallaba á más de metro y medio de la 
superficie, y estaba formado por dos galerías subterráneas, para- 
lelas, unidas por otra transversal, y en su unión habíanse ensaur 
chado en pequeñas rotondas. La altura de las galerías, la lisura 
de sus bóvedas y su disposición general, recuerda las cuevas de 
tierra de las casas viejas de Madrid. 

Los huesos humanos son numerosos; yo he visto que podrían 
completarse más de doscientos esqueletos; los hay en todos los 
períodos de destrucción, pues se hallan englobados y confundi- 
dos en tierra movediza, que rellena por completo las galerías 
subterráneas; hay algunos tan bien conservados, que parecen de 
inhumación reciente; los hay de todas edades y de ambos sexos, 
y por las formas de los mismos, los despojos de velos y vestidos 
que se encuentran con ellos, parece que predominan los cadá- 
veres de personas de buena posición, principalmente de muje- 
res y adolescentes y niños, y los que parecen de hombre no 
tienen tampoco los rasgos pronunciados y fuertes de los restos 
de gente jornalera. 



410 boletín de la real academia de la historia. 

En las dos galerías paralelas estaban colocados ordenadamen- 
te los féretros y cuerpos, pues se interponían entre ellos restos 
de maderas, y, con ellos, trozos de vestidos y hasta medias en- 
teras; en las rotondas y galería transversal, la tierra los reunía y 
englobaba, constituyendo un verdadero osario subterráneo, en 
el que, confundidos y disgregados entre la tierra, no es posible 
apreciar nada especial de los restos y su enterramiento. 

Cerca de estas galerías, y en la misma línea que ha de llevar 
fachada de la casa en construcción y tocando con los muros de 
la casa de la Bula de la Santa Cruzada, que es el núm. 6 de la 
plaza de San 3tl¡guel, se ha encontrado otro pozo más profundo 
y más abundante en restos que el enterramiento de galería. 

El sitio de este curiosísimo enterramiento es el del Madrid 
primitivo, del ]\Iadrid árabe, la ciudad conquistada por Ramiro II 
de León en 939; el terreno creo corresponde á los solares de le 
antiquísima iglesia de San Miguel de los Othoes, cuya Capilla 
Mayor era Patronato del hijo primogénito de los Condes de Ba- 
rajas, y todavía existe á espalda de estos terrenos y frente á la 
puerta de la Mearía, la calle y plaza del susodicho Conde de 
Barajas, que por cierto no parece en ella por parte alguna la ju- 
risdicción del Excmo. Ayuntamiento de ^ladrid; tal es el aban- 
dono ó incuria en que la tiene sumida, y eso que está frente á 
un sitio tan frecuentado como la \'icaría eclesiástica, y no muy 
lejos de la propia Casa de la Villa. 

Creo es digno de mención este descubrimiento del Madrid 
antiguo, pues la construcción de las galerías subterráneas, que 
hasta tienen refuerzos de manipostería y ladrillo en sus esquinas 
revelan un enterramiento secular y ajustado á un plan que im- 
pusiera las condiciones del terreno. 

Las excavaciones se han practicado cuidadosamente y estu- 
diando todos los detalles, por cuenta de la administración del 
Duque de Alontellano, á quien pertenece el solar y la finca en 
construcción. 

iNIadrid, Abril de 1906. 

Francisco Viñals. 



NOTICIAS 



En la sesión del 20 de Abril ha sido elegido, en votación ordinaria, para 
Académico de número el Sr. D. Juan Pérez de Guzmán y Gallo, al obje- 
to de cubrir la vacante que dejó, por fallecimiento, el Excmo. Sr. D. Ma- 
nuel Danvila. 



En la misma sesión, el Sr. Rodríguez Villa presentó el tomo xxvi de las 
Cortes de Castilla, cuya impresión, como la de los anteriores que se refie- 
ren á las de Madrid (1610-161 1), ha dirigido. 



El Sr. Vignau notició haberse descubierto en una tabla, que servía de 
encuademación á cierto libro de privilegios de Toledo, existente en el 
Archivo histórico Nacional de su cargo, una leyenda hebrea notabilísima; 
y esto lo manifestó con ocasión de haber concurrido á la sesión del refe- 
rido día el antiguo Correspondiente de la Academia, Sr. Moise Schwab, 
el cual leyó un erudito informe suyo, redactado en francés, acerca de la 
Paleografía semítica en general y de la española del mismo ramo en par- 
ticular. 

La Academia, además de acordar la inserción de este informe en su 
Boletín, felicitó á Mr. Schwab por haber venido á España, desde París, 
con comisión del Ministerio de Instrucción Pública de Francia, para exa- 
minar todas las inscripciones hebreas existentes en nuestra nación, y sin- 
gularmente las de Toledo, Córdoba, Sevilla, Barcelona y Gerona, con el 
propósito de formar con ellas un cuerpo epigráfico que ha de publicarse á 
expensas de aquél Ministerio. 



La Academia acordó sufragar por su parte, con la cantidad de 500 pese- 
tas, la erección del monumento conmemorativo del P. Flórez en Villadie- 
go, patria de tan esclarecido ingenio y fundador y primer autor de la 
España Sagrada. 



Se recibió comunicación de la Comisión de ]\Ionumentos de Sevilla soli- 
citando el apoyo de la Academia á fin de que sea declarado monumento 



4<S BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

nacional la torre llamada Atalaya ó Torreón de Don Fadrique, determinán- 
dose que esta comunicación pase á informe de la Comisión de Antigüeda- 
des; y considerándose que esta Comisión tenía reducido personal, fué 
propuesto, para reforzarla, y nombrado el Sr. Herrera. 



El Sr. Codera, en la sesión del 27, leyó un informe acerca de un sello 
con inscripción árabe y flor de lis, descubierto en Toledo, que fué oído 
con mucho agrado y verá la luz en el próximo número del Boletín. 



El Sr. D. Narciso Díaz de Escovar, Correspondiente de la Academia, le 
ha comunicado desde Málaga la noticia siguiente: 

«Hace tiempo que la prensa local dio la noticia de haberse descubierto 
■en las cercanías del pueblo de Almargen, de esta provincia, algunas 
sepulturas, al parecer romanas, y dentro de ellas varios pequeños objetos 
de impf)rtancia arqueológica. 

Recientemente se han hecho otros descubrimientos en el mismo lugar, 
y est(j nos movió á hacer una visita al expresado pueblo, á fin de estudiar 
las sepulturas y formar idea sobre su época, ampliando las noticias que 
recogimos á raíz del primer hallazgo. 

No se trata de un grupo de sepulturas aislado, sino de un verdadero 
cementerio, que, á nuestro juicio, debió utilizarse en las últimas épocas 
de la dominación de Roma en España. 

Encuéntrase situado á unos 800 metros de la misma estación de Almar- 
gen, donde finalizan las huertas y principia la sierra, á la falda de esta y 
frente al pueblo. Las sepulturas descubiertas, que pasarán ya de 30, ocu- 
pan un perímetro de cerca de 100 varas cuadradas, en un mismo plano, 
que se altera en algunos puntos por las piedras y tierras que se despren- 
dieron de la sierra. 

Las sepulturas forman hileras, no una ni dos, sino varias, guardando 
•entre sí distancias iguales, ó casi iguales. Son de distintos tamaños, según 
las dimensiones del cuerpo que en ellas se sepultó, pero casi todas tienen 
una profundidad de un metro, ó metro y medio. El hoyo se labró en el 
terreno y dentro de él se colocaron unas especies de féretros de piedra 
muy dura y blancuzca, propia de aquellos terrenos, trabajada toscamente 
y que tendrá de espesor de uno á tres centímetros, más anchas estas 
cajas de piedra por la parte correspondiente á la cabeza, pero luego va 
poco á poco estrechándose hasta terminar en huecos de unos 10 á 12 cen- 
tímetros. En algunas sepulturas se han enconti-ado hasta dos cadáveres, 
muy unidos, con los cráneos completamente juntos. 

Presenciamos el descubrimiento de una de las sepulturas y creemos 
oportuno hacer la descripción. 

A una media vara de la superficie, se encontró un esqueleto de dimen- 
siones ordinarias, con la cabeza mirando al sol naciente. Al lado izquierdo 
se encontró una vasija ó cantarillo, que no pudo sacarse entero, de cerá- 
mica al parecer romana, pequeño, de boca estrecha, con asa y sin labrado 
alguno. Entre la tierra y los huesos se halló un pedazo de bronce, que 
bien pudo pertenecer á una hebilla ó á un adorno. El esqueleto reposaba 



NOTICIAS. 419 

sobre tres enormes losas de piedra blanca , cada una de las cuales podía 
mover con dificultad un hombre. 

Levantadas estas losas, se halló el féretro, de igual forma y piedra ijue 
los antes descritos, cubierto con tres ladrillos grandes, con pronunciados 
rebordes. Bajo los ladrillos había una tierra muy fina, que parecía estar 
cernida, sin mezcla de piedrecilla alguna, y en el fondo el esqueleto, en 
igual situación que el anterior, pero de mayores proporciones. También 
se encontraron junto á la cabeza, restos de otra vasija, ¡jcro ésta de barro 
encarnado, muy pulido, semejante al saguntino. Debió tener laborea, y en 
uno de los trozos aparecía labrada una i)unta de flecha muy pequeña y en 
otro un ramo de hojas puntiagudas. También se halló un resto de vasija 
de barro con rayas simétricas. 

Con gran cuidado se sacó el cráneo, que era muy grande y estaba com- 
pleto, conservando hasta varios de los dientes y muelas. Al sacarlo se des- 
prendió la parte inferior, pero la superior hemos podido conservarla ente- 
ra, no sin grandes cuidados. Los demás huesos, especialmente los de las 
piernas y caderas, se extrajeron perfectamente, como igualmente las cos- 
tillas. La columna vertebral, que en la sepultura se veía unida, sin faltar- 
le un solo anillo, se deshizo al tocarla. 

Hasta aquí la descripción parcial de una de las sepulturas. Reseñare- 
mos ahora varios de los objetos descubiertos en otras. 

Es rai-a la sepultura donde no se han encontrado vasijas de diferentes 
formas, aunque parecidas, y tamaños. Enteras han salido cuatro, de las 
que conservamos dos. 

En una sepultura, cuyo esqueleto, cráneo y dentadura, parecían reve- 
lar una joven de catorce ó quince años, se halló un pendiente de mujer, 
sencillo, de bronce. 

En otra un broche de manto, labrado, grande, que se conserva en poder 
del aficionado á estos estudios y conocido novelista D. Arturo Reyes. En 
otra un broche más pequeño, también labrado, con una N., el que pasó á 
poder de un amigo del dueño de la finca, sin que lo hallamos podido exa- 
minar, pero se nos dice que es bastante curioso. 

En otra de las cajas de piedra había una estrella, como de 2 centíme- 
tros, de bronce, con ocho rayos labrados artísticamente, con un pequeño 
hueco para colgarla en su parte superior. En otra un anillo muy fino, del 
citado metal, con unas leti'as ó signos que semejan dos A, unidas por el 
centro. Al principio de las excavaciones, aparecieron algunos otros obje- 
tos pequeños, ó trozos de bronce, á los que no se dio valor alguno y fue- 
ron abandonados. 

En el mismo terreno, entre las sepulturas, se han hallado también: un 
fuste de columna de jaspe, bien labi'ada, rota por su parte inferior, una 
base de otra columna más pequeña y una piedra labrada á mano, entre 
larga, como de un metro de largo y medio de ancho que pudo formar 
parte de una escalinata. 

El trozo de columna á que antes nos referimos tiene en su parte supe- 
rior un hueco cuadrado, como de 10 centímetros, y dentro otro pequeño. 

Recientemente se ha descubierto una caja de piedra, que sólo podría 
contener el cuerpo de un recién nacido, la que ha sido extraída y se con- 
serva en poder del Sr. Barquero. 



420 BOLETIX DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

El descubrimiento de est<as sepulturas se debió á la casualidad, pues al 
sembrarse el terreno el pasado verano se encontró la primera, sin que 
hasta la fecha se hayan practicado trabajos serios ó en forma, que es fácil 
se realicen este verano, si, como esperamos, la Comisión de Monumentos 
se preocupa de ello y cuida de que se verifiquen bajo una dirección peri- 
ta y abonando los jornales necesarios. El dueño de la finca es el propieta- 
rio de aquel pueblo D. Andrés Barquero Aviles, y á su hijo D. Andrés 
Barquero Rebollo se deben los últimos hallazgos. Ambos merecen felici- 
taciones, por su cuidado en que se conserven los últimos objetos extraí- 
dos. Una mención especialísima debe hacerse á favor del cabo de aquel 
puesto de la Guardia civil, aficionado á estos estudios, D. Enrique Benito, 
que conociendo el valor arqueológico de estos descubrimientos, los ha 
dirigido, presenciándolos y noticiándolos á determinados individuos de la 
Real Academia de la Historia, para que no quedasen olvidados. Justo es 
que el Coronel de este Tercio, nuestro buen amigo el Sr. Jaime, no olvi- 
de á individuos que por su cultura y buen deseo honran al benemérito 
Instituto, y á la Comisión de Monumentos corresponde proponerle para 
una recompensa adecuada, ya que por desgracia no es frecuente en Espa- 
ña hallar personas que de estos asuntos históricos se preocupen.» 



Nuevas inscripciones de Malaga. — Se descubren conforme sigue adelan- 
te el derribo de la antigua alcazaba de esta ciudad. La Academia ha reci- 
bido noticias y fotografías de tres epígrafes romanos y uno visigótico de 
ésta procedencia, que le han sido enviadas por el erudito canónigo y 
publicista D.José Moreno Maldonado. La visigótica se reduce á una estam- 
pilla 



y SEVERVS 



tres veces repetida en un fragmento de construcción, que el Sr. Moreno 
Maldonado sospecha ser indicativa del obispo Severo, que floreció reinan- 
do Leovigildo y Recaredo (años 578-601), y se distinguió como escritor 
doctísimo. 

Las inscripciones romanas son tres: una dedicatoria de la República 
Aíalacitana al Emperador Carino en el año 284; otra hermosamente poé- 
tica, y un fragmento 



de interpretación dudosa. 



F. F. 



TOMO XLViii. Junio, 1906. cuaderno vi. 

BOLETÍN 

DE LA 

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



INFORMES 



I. 

DE LA 

INFANTA ARCHIDUQUESA D-* ISABEL CLARA EUGENIA DE AUSTRIA 
CON EL DUQUE DE LERMA. 

Desde F laudes, anos de 15QQ á 1Ó07 y otras cartas posteriores 
sin fecha. 

295 u). 

Duque: Con cada carta vuestra tengo tanto que agradeceros 
que no sé por donde comience, y más con esta de aora, que 
es tanto lo que nos obligáis de todas maneras que yo no deseo 
sino tener muchas ocasiones en que mostraros cuanto lo estamos 
y cuan siguros de todo lo que nos decis, y que tiniendoos ay 
estamos siguros de que todo se hará bien. Mucho os agradesco 
todas las nuevas que me dais, que han sido de mucho gusto para 
mí, y más diciendome cuan bueno está mi hermano, Dios le 
guarde. Grandes envidias me habéis hecho por velle con el ves- 
tido que me decis, y bien cierta estaba yo de la merced que nos 



(i) Impresa ya la mayor parte de esta correspondencia, han parecido 
entre los papeles manuscritos del Sr. D. Pascual de Gayangos, otras quin- 
ce cartas de la Infanta al Duque de Lerma, que por no poderse intercalar 
en su sitio correspondiente, insertamos al fin. Son de los años 1601 á 1606 

TOMO xLviii. 27 



422 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

hace que habia de olgar con Don Enrique. No faltan malas len- 
guas que digan, aunque \'Os lo calléis, que el Duque de Lerma 
le pesó tanto con su llegada que salió corriendo hasta los corre- 
dores, y que si no le encontrara allí, no parara hasta la calle (l). 
Así lo creo yo por cierto de lo mal que el Duque nos quiere. 
Aora bien yo espero que algún dia hemos de ver por acá algu- 
nas postas en quien nos venguemos de todo esto. 

Buena estancia ha sido la del Pardo, como mi hermano la aco- 
modó para no faltar á lo de Madrid, aunque no me espanto que 
le pareciese á la Reina que venían cerca los \ñernes. Mucho 
guelgo que se halle ya bien en España, y no hay duda sino que 
siempre le dio la vida á mi hermano el exercicio, y más por in- 
vierno. La merced que me decis que me hace es de manera que 
yo no sé cómo servírsela, aunque sé que le quiero con la mayor 
ternura que puede haber, y que así no habría cosa que tanto 
contento me diese como podelle descansar y dar gusto. 

Lo que me decis de las provisiones ha venido á tan buen tiem- 
po que si no tuviéramos esa esperanza, no sé cómo pudiéramos 
pasar adelante. El cuidado que habéis puesto en esto, os \-uelva 
á agradecer mucho: espero han de lucir mejor que hasta aqui, 
porque este solo es nuestro deseo y cuidado. No le pierden los 
enemigos de apercibirse todo lo que pueden; y así aguardamos 
la gente con mucho cuidado. Dios la libre, que bien tiene que 
pasar sigun los que la aguardan. 

Lleváronnos la noche de Sant Andrés la almiranta en frente de 
Anberes, que es lo que hemos sentido, y más no poder castigar 
á los que anduvieron en el trato, porque vieron luego la tapice- 
ría de Don Enrique (que) corrió gran peligro, que estaba en una 
barca y junto con ella otra de nabos; y ellos traían tan bien sa- 
bido todo lo que habia que llegaron á las barcas á cortar las 
cuerdas, y por cortar la de la tapicería, cortaron la otra, y los 
que iban conoció que no era la que buscaban y comenzó á gri- 
tar al que cortaba la cuerda: «No es esa, que esa es la de nabos». 



(i) Al margen de letra contemporánea muy pequeña, se lee: «£1 mayor 
cortesano del mundo.» 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 423 

Al tiempo que pasaban á cortar la otra, dio voces un muchacho 
de la muralla: «Guarda que abren la puerta», y con este miedo 
se acogieron y dejaron la tapicería; que alguna buena oración 
regaban allá por ella. Esto es lo que ha habido de nuevo, y las 
demás nue\-as de por casa escribo á mi hermano. Las del sarao 
he gustado mucho y cuan congojado os veríades con dos damas, 
pero muy bien lo remcdiastes. Guelgome mucho de que salga 
Antonica como me decis y sus hijas de Arnedo, que en fin es 
criado viejo, y así hace muy bien la Duquesa en favorecellas. Yo 
asiguro que por más flaca que esté que nunca le falten fuerzas 
para servir, como cosa heredada de tan atrás en vuestra casa; y 
conociendo yo esto, poco tenéis que agradecerme lo que aprobé 
siempre la merced que mi hermano os hacia, pues conocía que 
le hacia servicio en que tuviese cabe sí quien le sirviese con el 
amor y ley que vos, que no siempre se halla; y esto he dicho y 
diré siempre, y por la falta que me decis que hay de hombres, 
juzgareis la razón que yo tenia para ello. Xo dudo de la buena 
ayuda que os hará la del Valle, pues solo su buen celo, cuando 
no tuviera las otras partes que tiene, bastaba para cualquier cosa. 
La buena de Gandía estará muy contenta con tener casada á su 
nieta, Mucho guelgo de que las de Saboya sirvan como me decis. 
Las cosas de allá ya sabrán ay como andan: no sé en qué han 
de parar, ni las de Alemana, que todo lo veo mal parado y no 
buen remedio para ellas, por más que se procure. Dios nos libre 
de lo que no nos sabemos librar, que ya deseo tener nue'/as de 
ser llegado lo que faltaba de la flota, que en partiendo tarde, 
siempre le acontece lo que aora, como decis; y así se habria de 
tener mucho cuidado en esto. Y á este propósito os quiero decir 
que tras haber hecho las diligencias que sabéis, como ha man- 
dado mi hermano, para quitar el trato con los de (31anda, ha 
\"enido oy nueva que les han entrado aora treinta navios carga- 
dos de mercadurías de España, que para venir hurtados son 
muchos juntos; y asi debe de haber alguna bellaquería en ello. 
Lo que me decis que quedábamos compuniendo con Boto 
para enviarme, no querría ca^rese en sus manos; que ya yo sé 
cuan bien compuesto vendrá, y tengo en mucho que en mita de 



424 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

todas vuestras ocupaciones, las toméis en eso y os acordéis dello; 
si llega tan bien como un navio nuestro que escapó con la mita 
de la ropa que traia, que no cupo más en él; y así habrá de \-()l- 
ver por lo demás, en dando lugar los enemigos; que está todo el 
canal lleno dellos, y el paso por entre todos como por milagro. 
Estraño casamiento ha sido el de doña Catalina Enriquez. Muy 
buena estará la guerta de don Juan de Borja con lo que se le 
añade, que es un lindo sitio aquel. Mucho olgara de ver vuestros 
concertados, que tienen muy buena edad, para gustar de sus 
finezas. Del mal de Diego Gómez me pesa mucho, y no puedo 
sufrir que me digáis que la de Niebla está como Ana Maria. De- 
cilde que yo defenderé su causa; y á todos me encomiendo mu- 
cho. La de Sarria querría que no nos hiciese compañía en lo que 
tardamos todas en tener hijos: y Dios os guarde, como deseo. 
De Bruselas á 19 de Enero, 1601. — A Isabel. — Discúlpame con 
la Duquesa y Marquesa del Valle: que con estas fiestas ha acu- 
dido tanta gente que no me dan lugar á responderles con este 
correo. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



296. 

Duque: Una carta vuestra me dio don Baltasar con un papel 
de doña Juana de Mendoza (l) sobre su pretensión; y no dexa de 
espantarme de la manera que habla, en que le tuvimos hecha 
merced de recibilla, pues como vos sabéis mejor que nayde, 
nunca se llegó á este término; y yo dende que salí de ay, deter- 
miné de ser\'irme de las de acá, por ser esto lo que mejor nos 
estaba, por muchas razones. La voluntad de doña Juana me 
obliga mucho, y así os pido que de mi parte supliquéis á mi her- 
mano con mucho encarecimiento haga merced á doña Juana en 
todo lo que se le ofreciere, que yo la recibiré á mi cuenta, de- 
seando mucho que doña Juana eche de ver que le agradesco la 



(i) Dama de la Reina de España, después de esta fecha, y hermana 
del Conde de Coruña. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 425 

voluntad que ha mostrado de servirme. Y Dios os guarde como 
deseo. De Bruselas á 29 de Enero 1601. — A Isabel.— (Sobres- 
crito:) Al Duque de Lerma. 



297. 

Duque: Cada vez que veo vuestras cartas, siempre hallo en 
ellas más que agradeceros, y en esta de aora mucho, por todo 
lo que me decis y el buen cuidado que habéis puesto en que vi- 
niesen las letras del mes pasado. No sé cuando hemos de servir 
á mi hermano tanta merced; y asi no le he querido besar las 
nianos en mi carta por ella, sino que vos lo hagáis por mí. Yo 
os prometo que vino á buen tiempo, porque ya teníamos cuaxa- 
do otro motin por tardalles la paga un mes. Quiso Dios que se 
descubrió, y así se han aorcado los que se han podido cojer. Es 
terrible esta gente. 

Mucho siento que la Duquesa traya tan poca salud, y que 
vuestra nieta ha^^a estado tan mala. Buen sobresalto debió de 
pasar su madre con las cuchilladas de su marido, que todos di- 
cen cuan valientemente lo hizo. Creo que todos los tendréis ya 
en Valladolid, pues dicen que á los doce del pasado era partido 
ya mi hermano para allá. Deseo que se halle muy bien como es- 
pero; que es buena tierra. 

De la pax de Francia también acá nos dan malas esperangas, 
aunque de Paris afirman que ha estado hecha, y no hay saber 
la verdad. Dios encamine lo mejor. La gente me trae con mucho 
cuidado: que cada dia salen más navios contra ella: no sé cómo 
podrá llegar acá. Nuestros enemigos hacen grandes apercibi- 
mientos de máquinas y fuegos: los más dicen que para las ga- 
leras. Arto aprisa me parece que se vá el invierno; que luego 
tendremos en qué entender. Lo que habéis acordado á mi her- 
mano de lo que os he encomendado, os agradesco mucho; y os 
pido lo hagáis aora de dos particulares que le escribo, que entram- 
bas eran muy justas que mi hermano las haga. 

Bonísima fiesta fue la de la máscara, y el cuidado de escribir- 



426 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

mela tan particularmente tengo en mucho. A don Luis l'^nrri- 
quez eché menos entre los dangantes viejos, y acordóseme de 
haberos visto ya otra vez en la galena baxa como tudesco con 
don Alonso de Quñiga. A mi hermano le debia de estar muy 
bien. ¡Oh lo que olgara que se hallara en una fiesta que le escri- 
bo que tuvimos el domingo, que por decírsela muy particular- 
mente, no la repito aqui! De la de Lemos he tenido muchas y 
muy buenas nuevas con el Conde de Sora, que fue á ganar ju- 
bileo, y pasó á Ñapóles. Dice que está bonísima: envióme boní- 
simos recados y dice que al Conde quieren más que han querido 
á ningún Virrey. De la de Altamira deseo saber cómo le va con 
los abaninos grandes. La del Valle creo muy bien que no habrá 
sacalla de su tribuna: no sé adonde se acomodará en Valladolid, 
aunque yo asiguro que halle alguna iglesia presto para sus devo- 
ciones. No sé si durará allá el trio, que aquí le ha vuelto á hacer 
y á nevar y helar muy bien. Con todo pensamos ir mañana á an- 
dar la prucisión á la Iglesia mayor. No sé qué iglesia ó capilla 
tiene mi hermano en Valladolid, ó si la hay en casa del Conde 
de Benavente. 

De acá no hay más nuevas que decir: lo que toca á negocios 
sabréis por las cartas de mi primo; y así se acaba esta con en- 
comendarme á vuestra gente y con que os guarde Dios como 
deseo. De Brusselas á primero de Hebrero lóoi. — A Isabel. — 
(Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



298. 

Duque: A mi hermano escribo suplicándole haga merced al 
Colegio de los Irlandeses de Douay, pues nosotros no les pode- 
mos ayudar tanto como lo que ellos han menester. Y porque sé 
la devoción que tenéis con ellos, no he menester pediros mucho 
acordéis á mi hermano su buen despacho, en que me haréis 
mucho placer; y Dios os guarde como deseo. De Brusselas á 
17 de Hebrero 1601. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 427 



299 

Duque: Acabando de escribir el otro día, llegaron las cartas 
■de mi hermano de 23 de Julio, y con ellas recibí dos v^uestras; y 
bien podéis juzgar lo que olgaria con ellas y de saber que estu- 
viésedes bueno tras vuestro trabajo: agradeceisme tanto lo que 
le he sentido, como sino lo debiera á vivaos y á muertos, que esto 
podéis estar cierto reconoceré siempre, como es justo; y aunque 
•espero que la Duquesa no ha menester oraciones de nayde, no la 
he olvidado en las mias, si bien las tengo por las peores del 
mundo. No he podido dexar de reirme de lo que me decis que 
no crea las nuevas que dicen de vos. Ya sabéis que no hay viu- 
do en el mundo que luego no le casen; y si queréis á la de Alans- 
felt yo sé que irá de buena gana, porque aun no pierde sus espe- 
ranzas. Yo solia decir que en quitándose un viudo los abaninos, 
que no fiaba del nada, pero yo os tengo en mejor opinión que 
■esto, aunque aquí estoy bien abegada, que ni mujer ni hombre 
pueden estar viudos mucho tiempo. 

Bendito sea Dios que tan bien se acabó la jornada de mi her- 
mano, aunque me dá mucha pena escribir todos que habia vuel- 
to flaco y descolorido; y así deseo en estremo que llegue el co- 
rreo que se quedaba despachando para saber de su salud. La 
Reyna querría que no oígase tanto: muy buena prueba ha hecho 
mi nuera en la primer jornada, y yo no querría que se me pare- 
ciese sino á su padre. Buen tiempo era el que vos acordábades 
con vella andar de nuestra buena aya y los que se juntaban allí. 

Don Juan de Tarsis tiene muy bien merecida la merced que 
mi hermano le hace, que le sirve con mucha voluntad. A 1 8 par- 
tió de Brusselas para su jornada y muy bien en orden, en que 
ha gastado arto. A mi hermano escribo lo que me pareció en lo 
de la carta de la Reyna. Piega á Dios lo haya acertado, y tras eso 
no sé en lo que se resolverá don Juan; porque á vos os tengo de 
■decir, con la confianza que sé que puedo, que vivimos en el mun- 
do con gente que sé que después de ido de aqui don Juan, dixo 



428 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORLA. 

en Brusselas que llevaba la cabeza tan grande de cosas que le 
habían dicho de mi primo, que él no pudiera creer jamás; y apre- 
tándole á quien lo dijo qué eran, le dijo que le hablan afirmado 
por muy cierto que mi primo por el mismo caso que sabia que 
mi hermano queria una cosa, luego se oponia á ella y la desbara- 
taba, y mil cosas á este tono; y que así que mal podía él hacer 
nada, pues el Conde de Aranbergue iría por un cabo y él por 
otro. Yo bien veo que esto no es sino gente mal intincionada 
que desean sembrar cigaña entre nosotros, lo cual no saldrán ja- 
más con ello, pero no puede dexar de darnos mucha pena, pues 
junto con esto se ha escrito de ay es muy diferente el modo con 
que hemos procedido en esto de Ingalaterra de lo que mi hermano 
queria. Yo no sé como se entienda esto, pues no hemos hecho 
nada que no se haya dado cuenta á mi hermano y él aprobado 
por sus cartas y por las vuestras, y todo lo que escribe el de 
Aranbergue se le ha mostrado á don Juan y se ha enviado á mi 
hermano. Si donjuán trae alguna orden diferente, mal lo pode- 
mos nosotros adivinar, no sabiendo sino lo que mi hermano y 
A'os nos habéis escrito. Yo os confieso nos tiene con mucho cui- 
dado y con mucho deseo que llegue el correo que decís, porque 
estaremos suspensos sin saber lo que hemos de hacer ni mandar 
al Conde de iVranbergue, que por haber pedido don Juan á mí 
primo que le aguardase allá, se lo había mandado; y pues cono- 
céis á mí primo, creo que no he menester deciros que la mayor 
paciencia que Dios le dá, es para llevar las cosas que le levantan; 
y pues llegan á esta, no es menester decir más. Plega á Dios que 
todos deseen y procuren el servicio de mi hermano como él lo 
hace; y podeísme creer que una de las cosas que más contenta 
me tiene de verme casada con él, es esta. Todo esto os he querido 
decir porque es bien que lo sepáis, y que veáis la confianza que 
en todo lo que nos tocare, haré de \-os. 

Llegó el correo pasado á tiempo que se acababan de protestar 
las letras, pero ya no se les dá nada de los protestos. La necesi- 
dad en que se está es de manera por tener de todo punto acaba- 
do el crédito, que os prometo que cien ducados para enviar una 
barca el otro día 'por municiones para el campo, no fue posible 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 429 

allallos. Mira cómo comerán dos exércitos; que yo no aguardo 
sino cuando nos han de decir que están amotinados. Por amor de 
Dios que procuréis que esto se remedie con la brevedad que es 
menester. Lo que pasa y ha pasado en materia de guerra escribo 
á mi hermano. Yo os confieso que no os lo repito porque no que- 
rría hablar en ello; pero aqui añado porque se ha sabido después, 
que en fin quemaron los enemigos la plataforma de Ostende con 
aquella invincion del demonio de fuegos artificiales, que han sa- 
cado aora, con que no habrá cosa sigura. En fin ellos son demo- 
nios y era menester ángeles para defenderse dellos; pero yo creo 
ay aora pocos en el mundo; á lo menos yo confienso que so^r tan 
mala que porque deseo tener alguna vez una buena nueva que 
escribir siquiera, y no siempre malas, no nos la debe de querer 
dar Nuestro Señor. No hay sino dalle gracias por lo que hace, 
que debe de ser lo que nos cumple. Hase perdido alguna gente 
que acudió con mucho ánimo y valor á matar el fuego, y entre- 
tanto les tiraban los enemigos, que no se descuidan de nada. Esto 
es todo lo que puedo decir de acá, y no es poco. 

Ya deseo saber que hayan llegado mis sobrinos y cómo ha- 
brán parecido. Y creo yo muy bien lo que haréis por todo lo 
que les tocare. 

La gente de Italia está ya acá: todavía porfiaba el de Fuentes 
á enviar los lombardos, habiéndole avisado que no los levantase 
tan con tiempo, como se escribió a y, y creo que me escribistes 
que mi hermano se lo habia enviado también á mandar. No sé 
en qué lo fundaba. 

Ha hecho grandísima calor y si ha llegado allá, habrá estado 
mejor vuestra guerta, que me acuerdo muy bien della, y siempre 
me pareció en muy lindo sitio. Por la merced que mi hermano 
me hace de acordarse de mí en esos pasos, le besa las manos. 
Arto quisiera yo velle dar algunos por acá, como esto estuvie- 
ra un poco más quieto, que no dexara de olgarse de vello, par- 
ticularmente este lugar. Dios lo haga como puede, que yo no 
pierdo la esperanza, y así os pido que miréis por vos y os rega- 
léis para que estéis muy bueno para entonces. A \uestra gente 
me encomendad mucho: siempre guelgo de saber de todos y si 



430 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

puedo les escribiré y á vuestra hermana, que he olgado infinito 
con su carta, y me pesa que no tenga la salud que le deseo. La 
Condesa de Uceda me sirve como sabéis y anda con mucho cui- 
dado como vé sus dos hijos clérigos ya hombres y sin de comer; 
y así me haréis mucho placer en suplicar á mi hermano se acuer- 
de dellos, y acordárselo cuando haya algunas ocasiones de ca- 
longias ó pensiones. Guárdeos Dios como deseo de Anveres 
á 22 de Agosto, 1603. — A Isabel. — (Sobrescrito): Al Duque de 
Lerma. 



300. 

Duque: Siempre querría que se me ofreciesen ocasiones de 
daros muchas norabuenas de tan buena gana como os la doy 
aora del casamiento de Diego Gómez, de que he olgado tanto 
como podéis creer, siendo hijo de sus padres y criado en casa; 
demás de qae á él le debo mucho, que siempre me llegaba con 
todos sus duelos ó sus contentos: él ha sido muy acertado, y así 
me lo parecen los capítulos que nos mostró don Rodrigo; y vos 
tenéis razón de olgar con la novia, por hija de sus padres. Aora 
no hay que desear sino que veáis nietos suyos muy presto, como 
lo espero; y que gozareis este contento con mucho gusto. Podéis 
estar cierto que de todos los que tuviéredes que nayde olgará 
más que yo, como sé que os lo debo, y que esta obligación re- 
conoceré siempre. Mucho quisiera ver á Diego hecho novio, 
aunque me dicen está tan hombre que lo puede ser. Contentísi- 
ma estoy con las nuevas que me dais de la salud de mi herma- 
no y mi nuera y el preñado de la Reina. Plega á Dios que esta 
vez sea un hijo. Bien cierta estoy de todo lo que me decis habéis 
olgado con mis sobrinos: querría que acertassen á servir á mi 
hermano, como deben. 

Don Juan de Tarsis se embarcó postrero de Agosto. Después 
acá no hemos sabido más del. La noche antes hubo gran cena en 
casa del Gobernador Gravelingas con los ingleses y mucha fiesta 
y muchos brindes á la salud de sus amos, y le aguardan con mu- 
cho contento. Con el despacho que aora se le envió con este 



CORRESPONDENCIA DE LA. INFANTA DONA ISABEL. 43 I 

correo que se le ha enviado, ya espero que negociará muy bien. 
Va muy en orden, como era justo enviándole quien le envia. 
Tuvo en Gante una gran boda de su hija de Agustín de Herrera 
y danzóse muy bien; y de camino vio lo de Ostende, á donde ha 
resucitado la plataforma, que tengo rabia de quien trujo la nue- 
va que nos hizo escribir con el correo pasado, pues el daño del 
fuego se pudo adregar en cuatro dias. En Bolduque se está el 
enemigo y nuestro campo, como escribo á mi hermano más par- 
ticularmente. 

jMañana partimos para Brusselas y de allí mi primo para el 
campo, porque los del lugar le dan voces que si él no va, que no 
se hace nada, como es la verdad; y aun plega á Dios que yendo; 
porque hay pocos que le ayuden y tanta falta de hombres en el 
mundo que es lástima, y no se halla aora en 61 quien sirva con 
el amor que el Duque de Lerma, ni mire tanto por el servicio 
de mi hermano, cjue este es el mayor daño á mi parecer, pues 
nayde atiende sino á su particular. No hemos olgado lo que he- 
mos estado aqui, procurando sacar algo á estos hombres, porque, 
como habréis visto en el tanteo que envió mi primo los dias pa- 
sados, los dos exércitos que están en pie y es fuerza tener para 
hacer algo, no se pueden sustentar con el ordinario, y por eso se 
pidió trasordinario ó algunos meses adelantados para sustentar 
la gente estos meses que se puede andar en campaña. Yo os 
prometo que jamás nos hemos visto tan apretados, porque no 
habia siquiera para dar un tercio de paga á la gente; y en fal- 
tando esto, es desecha la gente ó amotinada, que es lo peor; y 
lo uno ú lo otro de tanto daño, y más en esta ocasión de Boldu- 
que que tanto importa que no se pierda, que si no viene luego 
algún socorro de los que he dicho, cierto yo no sé qué haremos 
sino que se perderá todo; porque el enemigo se quedará señor 
de la campaña, si se deshace ó amotina nuestra gente; y acabado 
lo que han emprestado aqui estos hombres, yo no sé qué hare- 
mos, pues para sacalles esto se ha hecho todo lo posible; y así 
no hay esperanza de que harán más, aunque este lugar y Brusse- 
las se han obligado y hecholo muy bien. Por amor de Dios que 
miréis esto de manera que se remedie esta necesidad con la 



432 boletín de la real academia de la historia. 

brevedad que es menester, y que pongáis la mano en ello de 
manera que nos echéis otras obligaciones sobre las que tene- 
mos: y para mí lo será tan grande como podéis pensar, viendo 
la persona de mi primo tan aventurada como lo estará aora en 
el campo, y más si le faltase la gente ó se le amotinase, y si sa- 
liésemos deste verano sin que el enemigo saliese con nada. Ellos 
están ya tan apretados y más faltándoles el ayuda de Ingalaterra 
que sin duda vendrían en algo de lo que se desea, y quigá más 
presto de lo que muchos piensan. Y así os torno á pedir mucho 
miréis lo que va en esto al servicio de mi hermano, y no per- 
damos esta ocasión. 

De que el Conde de Niebla la haya tenido para volverse á su 
casa, me guelgo por su mujer, que está muy sola. Pensé escribi- 
11a con este, y ha cargado tanta gente con la partida que no me 
han dexado ni pasar de aqui, porque la Duquesa de Branguic viene 
á despedirse: que le perdonara la cortesía, pero ya la conocéis 
qué cumplida es. A toda vuestra gente me encomiendo mucho 
y guárdeos Dios como deseo. De Anveres á 8 de Setiembre 
1603. — A Isabel. — (vSobrescrito:) Al Duque de Lerma, 



301. 

Duque: Bien se ha echado de ver el mucho cuidado y diligen- 
cia que habéis puesto para remediar la gran necesidad en que 
estábamos, pues tan á tiempo ha venido el socorro. Yo espero 
que con él se ha de hacer mucho, y que á solo vos se han de dar 
las gracias de los buenos sucesos que tuviéremos, pues podemos 
decir con verdad que sois el que solo lo trabaxa. Conociendo yo 
esto tan bien, siguro estaréis que tenga dello el reconocimiento que 
es justo y mucho deseo de mostrallo con las obras. Mi hermano 
nos hace tanta merced en todas ocasiones que , aunque yo le 
beso las manos por ella, no me contento con esto sino que vos 
lo hagáis por mí muy de veras. Este correo despacha el Mar- 
qués Espinóla: él dará cuenta de lo que se ha concertado con él, 
de que espero muy buen suceso, y que por ningún camino se 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 433 

abreviada tanto aquella empresa. Cierto, él desea servir, y así os 
pido tengáis cuenta con todo lo que le tocare; pues sé que lleva 
cartas de mi primo, no tendré yo que decir, pues él dará mejor 
relación, solo que no creo podrá llevar respuesta de las que ha 
traido este correo, porque aun no sé que haya llegado allá: que 
los caminos están de manera, por corrello todo el enemigo, que 
no se puede escribir sino por cifra, que es otro trabaxo, y para 
mí el mayor no poder saber de mi primo sino de tres en tres dias 
cuando mucho, que para andar en los peligros que anda, mira lo 
que lo sentiré; con todo espero que ha de suceder todo bien, y 
más ahora con la mucha merced que mi hermano nos hace. No 
puedo pensar sino que Dios nos ha de ayudar y su Madre á in- 
^'Ocacion de vuestra imagen, que aunque es muy antigua, de cin- 
co meses á esta parte hace muchos milagros, pero de un mes 
acá de manera que se pueda decir con verdad que no va nayde 
allá que no alcance lo que pide; que cierto es para espantar. 
\ porque he visto algunos milagros muy grandes por mJs ojos, 
lo puedo testificar. De aquí no hay cosa que decir mas que esto, 
que no es poco. Tornóos á dar la norabuena de estar ya casado 
el Conde de Saldaña y haberse hecho tan bien la boda: tengo 
envidia á no habella podido festejar mucho. Mucho he sentido el 
mal parto de la Reyna, aunque espero que ya estará preñada, y 
mi nuera muy buena con haber vuelto á mamar, que ha sido 
gran cosa. Lo que me decis del remitir allá mi primo el dinero, 
creo que hará en ello todo lo que pudiere, pero á mí me habéis 
de perdonar que procuraré cuanto pueda que se pague lo que 
nos prestaron en Anveres, que tengo empeñada mi palabra sobre 
ello y quedarla desonrada si faltase della, porque se lo prometí 
muy de veras, y otro dia no me creerían nada; y cierto, ellos nos 
socorrieron en una necesidad, que de otra manera ni pudiera mi 
primo salir de aqui ni hacer cosa de provecho. A toda vuestra 
gente me encomendad mucho; y porque me piden las cartas, no 
paso de aqui; y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas, dia de 
San Francisco (i) 1603. — A Isabel. — La venida del Condestable 

(i) 4 de Octubre. 



434 boletín de la real academia de la historia. 

espero ha de ser de mucho fruto y así será bien dalle prisa, aun- 
que don Juan no perderá tiempo; pero siempre ven más cuatro 
ojos que no dos, y para tratar con aquella gente serian menester 
cien mil. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



302. 

Duque: El Marqués Espinóla despacha este criado suyo á su- 
plicar á mi hermano lo que entenderéis. Por lo que importa 
para todo que se le envíen los recaudos que pide, y mi primo ha 
escrito, no puedo dexar de pediros con todo el encarecimiento 
posible que pongáis la mano en ello de manera que se le despa- 
che bien y con la brevedad que pide el negocio; que yo espero 
que él ha de dar muy buen fin de lo de Ostende. Y porque sé 
las veras que ponéis en cuanto nos toca, no os digo más sobre 
esto; ni de aqui hay cosa de nuevo después que escribimos, sino 
haber llegado mi primo al campo, bendito sea Dios sin peligro; 
con que espero irá todo bien. Quedo alborotadísima aguardando 
después de mañana al Marqués de la Laguna, aunque por otra 
parte muy sentida de que no le he de poder hacer el recibi- 
miento que querría, porque no hay sino mujeres en este lugar, 
y aun desas faltan las hermosas; pero con todo le festejaremos 
lo más que sea posible. No lo es acabar conmigo de dexar de 
desear otras cartas, aunque ha poco que las recibimos, pues 
nunca dexo de desear saber cómo se halla mí hermano. Espero 
que será con la salud que hemos menester, y que vos la tendréis 
como os la deseo. A toda vuestra gente me encomiendo mucho, 
y acabo con que os guarde Dios como deseo. De Brusselas á 8 
de Octubre, 1603. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 

303. 

Duque: Pues os cuesta más trabaxo que á nayde lo que aquí 
nos toca, con razón se os puede dar la norabuena de los buenos 
sucesos que hubiere; y así os la doy del bueno que ha tenido el 
Marqués Espinóla en la toma de ( )ldenzeel y Lyngen, que ha 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 435 

sido una gran cosa, pues es la entrada de Frisa; y aora se vé 
cuan acertado ha sido la pasada del Ryn y echalles la guerra en 
casa, pues los enemigos casi nunca lo creyeron; y así se hallan 
atajados y con poca gente y ruin, y todo lo de por allá tan albo- 
rotado que yo entiendo que hará poca resistencia, como se ha 
visto en Lyngen, que se pudieran haber defendido mucho tiem- 
po; pero toda la Frisa desea verse en nuestro poder, porque hay 
muchos católicos; y así espero que si se pasa adelante aun este 
verano, se ha de ganar otro buen pedazo; pero temo que le ha 
de detener al Marqués no tener mucha gente, por haberla de 
repartir en tantas partes y aora meter guarnición, como es fuerza^ 
en estos dos lugares. Y así es menester que dende aora vays tra- 
zando cómo á la primavera se haga un buen esfuerzo muy tem- 
prano, que es lo que importa sobre todo, porque yo entiendo 
cierto que si se hace con tiempo, que será el postrero, y que sin 
duda vendrán nuestros enemigos á la razón; y he sido desta opi- 
nión dende que entendí el estado de las cosas de acá: que nunca 
se acabaria esta guerra hasta que se la echásemos en casa, como 
ya se vá echando de ver. El Marqués lo trabaxa de manera que 
merece que mi hermano se lo agradesca mucho y le haga mucha 
merced; y hasta aora todos han andado muy bien y le asisten muy 
bien; que han aprovechado las reprehensiones que vinieron de 
ay; y así es bien siempre traelles á la memoria la buena correspon- 
dencia que debe haber entre todos y cuánto sirven á mi hermano 
en ello. El Conde de Sora también ha servido muy bien y tra- 
baxaclo arto en ir á sosegar los vecinos; 3^ ha sido de mucho fruto 
su ida por allá. Hale costado una herida, como escribo á mi her- 
mano y fué arto no costalle la vida. También es muy justo que se 
acuerde mi hermano de hacelle merced en sus pretensiones que 
dexó por acomodar cuando vino de ay; y así lo procurad, que es 
bien tenelle contento, pues sabéis que es hombre de servicio. 

En Flandes no ha habido novedad que es todo lo que hay por 
acá. De ay querría cartas que, cierto, tardan mucho; y si no 
fuese sabiendo que están buenos, no se podria llevar. Vuestro 
cuñado no lo ha estado estos dias: ya lo está, que esta buena 
nueva del campo le ha sanado. Yo no puedo dexar de pediros 



436 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

siempre alguna cosa, porque sé que la hacéis de buena gana, 
y esta por lo que os dijeron yo habia juzgado, no podrá dexar 
de ser ansi: y es que supliquéis á mi hermano mande que no se 
le haga agravio á la Condesa de la Fera en su pleito, sino que se 
siga conforme á lo que mi hermano habia mandado cuando ella 
estuvo ay, pues ella no pide sino que se le guarde su justicia. A 
toda vuestra gente me encomendad mucho. De todos deseo saber 
que estén buenos como deseo. De Brusselas, á 2Ó de Agosto 
1605. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



304. 

Duque: Por no perder esta ocasión deste correo que despacha 
el Marqués Espinóla, hago esto, aunque hay poco que decir más 
de lo que escribimos el otro dia, y el Marqués dará mejor rela- 
ción de todo, como quien lo tiene á los ojos; y asi espero que 
mi hermano considerará lo que le escribe y pide y ordenará lo 
que fuere para su servicio, y que vos no dexareis de trabaxallo 
y encaminallo como hasta aquí, para que ya que el negocio está 
tan bien encaminado, os podamos dar las gracias del buen ñn, 
como lo espero; pero no puedo dexar de confesaros que he senti- 
do mucho que el Marqués no haya pasado adelante, como él lo 
deseaba y inclinaba á ello; pero no me parece se ha atrevido á 
ello por solo su parecer, y de acá no se le podia decir que lo 
hiciese, porque en lo que no se vé, no se puede juzgar, y lo otro 
porque después que se supo acá la toma de Lyngen, llegara allá 
tarde el enviárselo á decir; y con todo le enxió mi primo á decir 
al Marqués que en todo caso procurase pasar adelante, porque 
el tiempo era muy bueno, y es gran cosa no cortar el hilo á la 
buena dicha, y más saberse que los ánimos de los de Frisa están 
por nosotros: que, cierto, yo esperaba que fuera mucha parte 
della nuestra aun este verano. Mas para hablaros claro, y lo que 
entiendo, creo que los que están con el Marqués todos desean 
más volver á invernar á Brabante, como quien tiene ya conocida 
su comodidad; y no es esto lo que conviene, ni espero que el 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL 437 

^íarqués vendrá en ello, sino que queden pasado el Ryn; pues 
lo demás seria trabajo perdido todo lo que se ha trabajado en 
pasar allá. Y porque estéis enterado de todo, me ha parecido 
apuntaros esto, aunque de prisa, porcjue andamos en una nove- 
na, como escribo á mi hermano; y así hay poco lugar. En ella 
no me olvido de vos; allá no querria que lo liicicseis tanto, (¡ue 
ha mil años que nos vemos sin cartas. .\ toda vuestra gente me 
encomiendo mucho y guárdeos Dios como deseo. De Dyste á 7 
de Setiembre, 1605. — -'^ Isabel. — Olvidábaseme de deciros la 
mucha necesidad que pasa el Veedor General, y lo bien que sirve 
no lo merece ni su retitud; y así procurad que mi hermano le 
haga merced por su Orden ó de otra manera, que será muy bien 
empleada. — (Sobrescrito:) .\1 Duque de Derma. 



305. 

Duque: Aunque he olgado tanto como siempre con vuestra 
carta de 1 1 de Setiembre, me ha pesado mucho de la falta de 
salud que me decis que tenéis en ella, porque siempre os la de- 
seo muy cumplida; y esto no sé si es también parte de interés 
por la falta que sé que hacéis al servicio de mi hermano, cuando 
os falta; aunque os esforzáis de manera que creo os hace eso más 
daño; y así habíades de descansar unos dias y convalecer para 
poder trabajar mejor después. En lo que nos toca veo que lo ha- 
céis de manera que no tengo que pediros sino mucho que agra- 
deceros siempre, como lo hago aora. Todo lo que me decis en- 
tendéis en las provisiones, no querria fuese trabaxando tanto que 
os hiciese mal, que no siendo esto, muy necesario es que les deis 
prisa, porque temprano se pueda salir en campaña y seguir hi 
buena dicha que hemos comengado á tener, como espero le ha 
d e suceder siempre al Marqués Espinóla; y que mi hermano 
no se ha de arrepentir de la merced que le ha hecho. 

No hay cosa de nuevo después que escribimos sino haber ve- 
nido el de Villamediana bueno, pero un poco viejo. Cierto, ha 
servido bien y merece toda la merced que mi hermano le hace. 

TOMO XLVIII. 28 



438 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORL\. 

Con la llegada de su hijo, se ha detenido un poco en partir, pero 
pienso lo hará presto. Allá va en su compañía la sabandija del 
enano que en\-io á mi hermano, que espero olgará con él; y aun- 
que cresca mucho, no pienso llegará á ser gigante. Dos veces me 
le han querido hurtar franceses, pero espero que no le llevarán, 
r^on Pedro Ponce, que va también, lle\'a unos baúles y una caja 
para mi hermano y la Reyna, con orden de entregároslo para 
que se lo deis. Avísooslo para que hagáis dar recado en los puer- 
tos para que no toquen á nada. Allí van unas imágenes de 
Nuestra Señora de Monteagudo; y como me decis que andáis 
malo, no he querido aguardar á en\'iaros esa que tenia para vos. 
Es cosa de admiración los milagros que hace y la gente que allí 
acude. Paréceme que os ha tocado bien la enfermedad de Valla- 
dolid, sigun lo que me decis. De la muerte de vuestra nieta me 
ha pesado mucho, y por otra parte se le puede tener envidia; }' 
sus padres son tan mozos que pueden tener aun artas. Con las 
nuevas que me dais de todos guelgo siempre mucho y me les 
encomiendo mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Bruselas, 
dia de San Jerónimo (l), 1605. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. 



306. 

Duque: Pues el Marques de la Laguna es el mensajero, á él 
me remito en cuanto pudiera decir en esta, pues va tan infor- 
mado de todo. Cierto, nos dexa solos y ha servido aquí á mi 
hermano de manera que merece le haga mucha merced, porque 
ya sabéis que es hombre que habla claro con todos; que no dexa 
de ser menester muchas veces. Hele encomendado os diga muy 
particularmente todo lo de por acá y cuan agradecido nos tenéis 
y obligados de mil maneras, como espero lo hará; y que tendre- 
mos presto buenas nuevas de ay y del buen parto de la Reyna, 
que son bien deseadas. De aqui querría que llegasen algunas 
antes que el ^Marqués, aunque dice que va por la posta, que otro 

(i) 30 de Septiembre. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 439 

más lijero que él correría mal con el tiempo c|ue hace. A toda 
vuestra gente me encomendad mucho, y guárdeos Dios como 
deseo. De Bruselas á 29 de Agosto 160Ó. — A Isabel. — (Sobres- 
crito:) Al Duque de Lerma. 



307. 

Duque: Parte este correo tan aprisa, por la razón que enten- 
deréis, que se puede escribir poco con él, demás de que no hay 
cosa de nuevo habiendo tan pocos dias que escribimos; y lo que 
se sabe de nuevo, después acá, del campo, aunque no por cartas 
del Marqués Espinóla, es que se ha puesto sobre Rynbergue; que 
seria de mucha importancia tomalle, como lo espero, si no lo 
desbarata todo lo que ha pasado en la feria de Plagengia, que á 
vuestra hermana escribí el otro dia os lo dijese, por teneros es- 
crito cuando llegó el aA'iso. Con este lo entenderéis más par- 
ticularmente; y así es menester cjue pongáis aora todo vuestro 
cuidado para procurar el remedio, porque la mucha merced que 
nos ha hecho mi hermano este año, no sea de \^alde, ni vuestro 
trabajo y cuidado; ni perdamos los buenos principios que se lle- 
van y la esperanza de mejor fin: que si se nos amotina la gente, 
todo quedará perdido y el Marqués sobre todos, que no seria 
justo habiendo hecho y haciendo tanto de su parte. Y porque sé 
que haréis todo lo posible para remediallo, no me alargo más. 
Con mucho deseo estamos aguardando nuevas de ay. Dios nos 
las traiga buenas: á toda vuestra gente me encomendad mucho 
y guárdeos Dios como deseo. De Bruselas á 30 de Agosto (i). — 
A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



308. 

Duque: Siempre guelgo con ocasiones de poder hacer esto; y 
asi no quiero perder esta deste correo que lleva los despachos 

(i) En la cubierta añade 1606. 



440 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

del Marqués Espinóla. Por ellos se sabrá el buen término en que 
trae lo de Rynbergue, que podemos esperar que el primer correo, 
que fuere tras este, llevará la nueA'a de estar ganada. Cierto, el 
Marqués lo trabaxa bravamente; y así cuando no fuera el servicio 
de mi hermano en ayudalle, lo merece por lo que hace: que por 
lo uno y lo otro no puedo dexar de tornaros á pedir se acuda al 
remedio de lo que se ha escrito, como tanto es menester: que de 
nuestra parte hacemos todo lo posible para remediallo. 

Mucho nos ha pesado de la quistion de don Iñigo (l), por ha- 
ber sido él, que tenemos tantas obligaciones para desealle su 
bien; cuanti más que sirve de manera que nos obliga de nuevo 
á todos; pero la cólera no es en mano de los hombres muchas 
veces. 

Con mucho cuidado nos tiene lo que tarda la nueva del parto 
de la Reyna, con que yo pienso que se deben de haber errado 
en la cuenta. Dios nos traiga muy buenas nuevas de la salud de 
todos. De aqui hay poco más que decir sino de unos guéspedes 
que escribo á mi hermano que pensamos tener esta semana que 
entra. A toda vuestra gente me encomendad mucho, y guárdeos 
Dios como deseo. DeBrusselas á ii de Setiembre, 1 606. — A Isa- 
bel. — (Sobrescrito:) AI Duque de Lerma. 



309. 

Duque: Cinco horas después de partido el correo que se des- 
pachó ayer, llegó ese despacho del Marqués Espinóla, que pa- 
rece le ha llegado la nueva de lo de la feria de Plagengia, por 
allá por Colonia; y así veréis cuan aflijido está, como lo podría- 
mos estar todos, si esto no se remedia, siendo en la coyuntura 
que es. El Marqués hace de su parte todo lo posible para el re- 
medio, pero es menester que venga de ay. Yo estoy cierta lo 
procurareis cuanto sea posible por lo mucho que importa para 



(i) Parece referirse á D. Iñigo de Borja, maestre de campo del ejército 
de Flandes. 



GLI OLCADI E GLI ANDOStNI DUE POPOLI SCONOSCIUTI 44 1 

todo; y así no quiero deciros más; ni de ayer acá se ofrece cosa 
de nuevo, sino que mañana partirá vuestro cuñado, que cierto 
nos ha de dexar solos. A toda vuestra gente me encomiendo mu- 
cho y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas, postrero de Agos- 
to 1606. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



310. 

Duque: Estando este correo para partir, llegó el que traia la 
nueva del parto de la Reyna, con que quedamos contentísimos. 
Bendito sea Dios que tan bien lo ha hecho. Yo os doy la nora- 
buena como á quien se le debe, por lo que servís y queréis á mi 
hermano, y recibo la que me dais de muy buena gana, porque 
he olgado mucho con la nueva sobrina, aunque estoy cierta que 
ninguna llegará á mi nuera, y que así no desprivará. A vuestra 
carta aguardo á responder con otro, por no detener este correo 
y hacello más despacio. A toda vuestra gente me encomendad 
mucho y guelgo de que los tengáis ay todos; y guárdeos Dios 
como deseo. De Bruselas á 12 de Setiembre l6o6. — A Isabel. — • 
(Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

FIN DE LAS CARTAS 

A. RoDRÍ{;UF,Z V^lLLA, 



II 

GLI OLCADI E GLI ANDOSINI DUE POPOLI SCONOSCIUTI 

Non pochi sonó i punti interrogativi, non poche sonó le incer- 
tezze che lo studioso dell' antica geografía ibérica ha dinnanzi a 
sé, allorché deve concretare qualche cosa di definitivo intorno alie 
\-arie e piü controverse questioni. Vi sonó problemi che fatal- 
mente sembrano insolubili per sempre, benché si abbia sempre in 



442 boletín de la real academia de la historia. 

cuore la dolce speranza che 1' erudito e 1' archeologo concorde- 
mente riiisciranno col tempe strappare dagli dagli avanzi informi 
e dispersi il segreto d' un nome. 

Altrove (l) giá notammo le notizie monche ed imperfette, le 
contraddizioni, gli errori della nostra tradizione storico-geografica 
circa la Spagna del iii sec. a. C. I pochi ed incerti dati di cui si 
puó disporre sonó ondeggianti (2K sicché non sempre, anzi di 
rado, si puó giungere ad un risultato razionale ed accettabile che 
sia d' accordo con tutto ció che si possiede su quella data que- 
stione. Senza dubbio le deviazioni di alcuni nomi (deviazioni che 
possono anche essere avvenute anteriormente a Livio), le \'arieta 
di alcuni nomi speciali della lingua ibérica (varietá resa piü mar- 
cata della diversa grafía dei Greci e dei Latini (3)), 1' ignoranza 
geográfica degli antichi scrittori e molte altre cause, ci hanno 
condotto a quel confusionismo lagrimevolc che tutti devono ri- 
provare. 

Ma la ricerca sottile e difficile in mezzo al pelago delle ipotesi 
piü strane ed assurde ha la virtü di attrarre e sedurre le giovani 
menti e di spingerle ardimentose con un ultimo sforzo al di la 
della barriera tenebrosa del tempo. A noi quindi sia permesso^ 
dopo aver dedicati parecchi anni agli studi della penisola ibé- 
rica, di parlare qui di due popoli conosciuti e solo ricordati en 
passant nei migliori repertori geografici di cui disponiamo. 

Polibio (iii, 13, 5) nel 221 a. C. parlandoci delle spedizioni in- 
terne di Annibale prima di muovere alF assedio di Sagunto ri- 
corda gli Olcadi e la loro capitale Althaea (á-f i/o¡jl£voí 01 -pó; 'AXOa'av 

xr;v ¡Jap'jTá-r,v aüxcov (degli Olcadi) "OAiv /.aTícjpaTO-EOcj'j;, ediz. del Büt- 

tner Wobst). 



(i) In Boletín, tomo xlvi, cuaderno v (Mayo), 1905, e in Rivista di 
Storia antica N. S. anno x, fase, i (Novembre 1905), p. 3 e seqq. Cfr. E. 
Hübner, Boletín, t. xxxvi (1900), p. 402 e seqq. 

(2) Uckert, Geographie der Griechen und Romcr, vol. 11, 1. 1, pag. 412. 

(3) E. Hühner, A/üuumeu¿a Linguae Jdericae, Berolini, 1893; pag. 106. 



GLI OLCADl E GLI ANDOSINI DUE POPOLI SCONOSCIUTI 443 

Tito Livio ncl passo corrispondente (xxi, 5» 3)i ricorda puré 
<(li Olcadi, ma nel darci il nomc della loro capitale ci tranianda 
il nome Cartala (i): Cartalam urbcm opnlcntaut, capiit gcntis chis 
(degli Olcadi) expugnat diripitque. 

Ora, come é noto dopo gli studi proíondi e sagaci del Xissene 
del Peter, in tesi genérale é lecito aflerniare che Livio in questa 
parte dell' opera sua dipende strettamente da Polibio. La conse- 
guenza lógica di ció sarebbe pertanto di trovare nel passo citato 
di Livio il nome AltJiaca. 

E íacile convcnire, e nessuno per quello che ci risulta 1' ha mai 
aflermato, che Livio non s' é preso il gusto d' in\'entare un nome 
e di porlo arbitrariamente al posto di quelli che egli trovava nella 
sua fonte principale. Ció non si potra mai ragionevolmente so- 
stenere mancandosi assolutamente non solo di prove, ma anche 
di indizi che ci autorizzino a tentare una tale dimostrazione. 

E non é neppure il caso di pencare ad un errore del copista 
che avrebbe scambiato Cartala per Althaca. Le differenze tbne- 
tiche e morfologiche dei due nomi sonó troppo grandi per accet- 
tare poi un tentativo de ravvicinamento che noi crediamo asso- 
lutamente impossibile (2). 

Né la Cartala di Livio ha che vedere con la KasTaAia; di Stra- 
bone (iii, pag. 159), perché, tanto in Polibio quanto in Livio, 
allorché si parla della spedizione di Annibale contro gli Olcadi 
si ha r impressione che si tratti di ima spedizione fatta neU' in- 
terno della Spagna, mentre KaoTaA^'a; doveva essere non lungi 
della costa ch' é vicina alia foce dell' Ebro, come si puó ricavare 
flella descrizione straboniana. Livio del resto dice chiaramente 



(i) Nelle migliori edizioni di Livio trnviamo accettata la lezione Car- 
tala invece dell' altra Caricia. Cosí fanuo iníatti il Weissenborn (nella 
piccola e nella grande sua edizione di Livio), il Madvig, il Luchs ed altri. 
Alcuni vecchi editori ci danno Caricia, che e accettata dallo Smith, Dic- 
tionary of Grcek and Román Geography, vol. i, pag. 1 12. Cfr. nota seguente. 

(2) P. Smith (nel Dictiojiary etc., vol. i, pag. 528) ravvicina Althaea con 
Carteia. Dice che se «the latter word has lost a giittural at the beginning, 
the forms are etymological equivalents, Carilíaca=Calthaea, one form as 
we have seen of Carteia*. Cfr. Cellarius vol. i, p. 90; Wesseling, Itinerario 
Antonini, p. 404; Becker in Ersch and Grubers Encyclopedie. 



444 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

che gli Olcadi abitavano ultra Hiberwn. Ardita e arbitraria sa- 
rebbe 1' ipotesi di chi basandosi su un supposto grossolano errore 
o-eografico di Livio volesse sostenere ch' egli confuse una cittá 
indigena capitale degli Olcadi con la Carteia (El Rocadillo) ch' 
era sul mare presso 1' odierno stretto diCiibilterra. Xoi non ve- 
fliamo come si potrebbe venire a questa conclusione; perció c¡ 
sembra giustissima 1' affermazione delF Hübner circa la diversita 
della capitale degli Olcadi dalla Carteia posta nello stretto di Ca- 
des (l). Ma r a\'cre accettata in Livio la legione Caricia spinse 
giá il Doujatius (2) a quel ravvicinamento; anzi egli per essere 
conseguente nel suo errore non esitava di porre gli Olcadi nello 
stretto di Cades e cercava la ragione di quella spedizione d' An- 
nibale, non gia, come tutti crediamo, ncU' interesse di assicuraro 
i confini della pro\'incia cartaginese di Spagna e nel cercare pre- 
testi per attaccare Sagunto, ma nientemeno nel bisogno di oc- 
cupare gli sbocchi del Mediterráneo! Come se i Cartaginés! giá non 
r avessero! Non sappiamo quanti potranno accettare 1' opinione 
artificiosa di C, Müller (3), che timidamente affaccia 1' ipotesi che 
la citta degli Olcadi avesse il doppio nome di Carteia- Althaea. 
A noi sembra assai piü verisimile e piü accettabile il pensare 
che, dopo la campagna di Annibale, la capitale degli Olcadi, in 
seguito alia dispersione degli abitanti e al saccheggio dei vincitori, 
perdesse il suo nome antico (che bcn potrebbe essere 1' AXOaía di 
Polibio) e che suUe sue rovine, e nelle sue vicinanze, sorgesse poi 
col tempo una nuova cittá col nome di Cartala. Ció senza dubbio 
non sembrerá strano, essendo abbastanza comune nell' antichitá 
il sorgere di un nuovo nome in seguito ad una riedificazione. Ne 
verrebbe di conseguenza il credere, e tutto ció che fin chi s' é 
esposto non contraddice, anzi ci incoraggia a supporlo, che Livio 

(i) E. Hübner, Encxclopaedie Pauly-Wissova, vol. 2, parte 2.^, co- 
lorína 1693. 

yz) Cír. Drakemborch ediz. di Livio, tomus vi, p. 27, nota 4 (come 
commento a Livio xxi, 5, 4). Contro 1' opinione del Doujatius sta del 
resto anche 1' incertezza della lezione di Livio. I piü infatti preferís cono, 
come sopra s' é detto, Cartala invece di Caricia. 

(3) C. Müller, Strabonis Geographia. Parisiis, 1883, vol. i, parte i.^ 
p. 1 1 1. 



GLI OLCADI E GLl ANDOSINI DUE POPOLI SCONOSCIUTl 445 

nel passo citato fece uso di una fonte di\'crsa da Polibio (l). 
Ouesta fonte sarebbe senza dubbio una fonte secondaria, quasi 
certo annalistica. 

Ció ammesso, la diversitá del nome potrebbe, secondo no¡, 
spiegarsi cosi: Polibio ci tranaandó AXOa^a, perché tale doveva es- 
sere il nome ch' egli tro\'ó nelle sue fonti, ch' erano contempo- 
ranee quasi agli avvenimenti ch' espone va. Livio, pur a vendo 
sotto gli occhi r opera di Polibio, sia che in molte delle sue fonti 
annalistiche (per lo piü dell' época sillana e graccana, cioé pos- 
teriori a Polibio) trovasse concordemente il nome di Cartala, sia 
che veramente per opera dei Cartaginesi invasori, o si fosse cam- 
biato il nome alia cittá indígena di Althaea, o che nelle sue vici- 
nanze e rovine fondassero una nuova citta chiamata poi da essi 
Cartala (T impronta púnica (2) del nome rafforza una tale ipo- 
tesi) credette opportuno allontanarsi della sua íonte principale e 
tramandarci Cai'tala. 

Senza dubbio I.ivio deve avere avute delle serie e forti ragioni 
per discostarsi in quel passo dalla sua fonte, ch' egli segué sempre 
da vicino e spesso anche ad littcram. Serie e forti ragioni, tanto 
piü che si trattava di una localita a lui sconosciuta non av^endo 
egli, al contrario di Polibio, mai viaggiato nella Spagna. 

Secondo noi é assurdo c vana cosa il cercare quali delle tradi- 
zioni, la polibiana o la lixiana, dobbiamo seguiré per la nostra 



(i) o. Meltzer (Geschiclite der Karfhagcr, vol. 11, Anmerk, p. 602), sos- 
tiene appunto che Livio in quel passo usó una fonte diversa dalla sólita, 
cioé ch' ivi non si servi di Polibio. 

(2) Fin qui sempre e da tutti nei nomi di luogo spagnuoli con la ra- 
dice Kart si vide ¡'influenza púnica. L'Hübner (Encycl. Pauly-Wissovi^a iii, 
2, colonna 1619) in Cartima, in Carialias vede in vece 1' impronta ibé- 
rica. Al contrario, C. MüUer (Strabonis Geograpliicarum Tabiilae, Pari- 
siis, 1858, p. 766, in Cartalias dice: t?iome}i aperfe phoenicium^>, e in Carteia; 
inomen pnnicu7n nihil nisi urbem (Kart) designeb>. II Weissenborn (ediz. 
di Livio vol. IV, Berlin, 1872, p. 18, nota 4.^) dice: «Cartalam wahrschein- 
lich mit (Mel)kart zusammenhangend .. E il Movers (Die Phoenizier. 
vol. n."^, parte 2.^, Beilino, 1850, p. 516) sostiene appunto che Kart e <die 
Stadt, ein Wort, welches in phonizischen Stádtnamen so gewohnlich ist». 
Cír. Movers, op.cit., vol. ir, parte 2^, p. 632; Bochart, Caimán, \o\. i, 44, 
p. 682, e Siebenkees (ediz. di Strabone, tomus vii, Commcntarins in 
-ibr. i-iii, pag. 590-591- 



44^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

questione. Solo la grande e cieca fede che il Sigonio di mostró 
per Polibio puó spingerci a scusare lui e gli altri che in Li\'io xxi, 
5, 3, vollero sostituire addirittura Altlixcaní (i). Xon é giusto e 
razionale il cercare di spegnere ogni impronta della tradizione 
liviana rispetto alia cittá di Cartala. Certo questo nome che tro- 
viamo nello storico latino ha la sua ragione storica di essere per 
chi non lo crede parto d' una férvida fantasía, e come storica- 
viente vero é, e deve restare, in\-iolabile. II non trovare mai piü 
citati i due nomi in questione (Althaea e Cartala), né nei geo- 
grafi, né negli storici non ci autorizza punto a ritenerli per falsi. 
Come per Althaea cosí per Cartala si puó pensare ad una rápida 
scomparsa senza che a noi sia rimasto un ricordo duraturo. Al- 
thaea dovette sparire nei saccheggi dei soldati di Annibale. Car- 
tala puó ben essere uno di cjuei despoblados di cui la Spagna é 
piena. Ad ogni modo pare bene si possa affermare che in Cartala 
v' é impronta púnica, mentre in Althaea v'é impronta ibérica (2), 
Quanto air identificazione, data la manchevolezza dei dali, é 
chiaro che non si possa affermare proprio nulla a meno che non 
si voglia qui ricordare le ipotesi arbitrarle ed infondate. Cosí il 
Reichard in mezzo ai tanti errori dell' opera sua (3) pone anche 
quello di considerare come una stessa cittá la Cartela di Livio e 
r Althaea di Polibio e fissa la sua ubicazione nell' odierna Carcc- 
Icn che é nella pro\'incia di Albacete e poco a sud del corso me- 
dio dello Jucar (4). La posizione di Carcclcii non s' accorda né 
contrasta con quel poco che sappiamo degli Olcadi e della loro 
capitale. Ció non significa pero che dobbiamo accettare quel 



(i) Cír. Drakenborch e Rupert nelle loro ediz. di Livio. Si veda anche 
il Lexici Forcellinianí Onomasticoii. Par.s 11.^ — Prati 1S69. pag. 141. 

(2) Si confronti V Aletheius del C. I. L., voh 11, 6338^^ I' Aletheia del 
6338'''' . V Aletea del 2272. Cír. C. I. L.. vol. v, 609, 1293, 2892, 54S6, 81 10^'. 
La parentela di questi nomi con radici iberiche é evidente. 

(3) C. Teoph. Reichard, Orbis lerranim aiitiquiis, tabula vii. Norim- 
bergae. 1824. Tomus l"' 

(4) Cfr. Stieler. Handatlas, foglio xxxvi. E. 9. Stando alie nostre íonti 
non é possibile íar nomi. Percio noi respingiamo come soggetive é infon- 
date tutte le ipotesi fin qui esposte. Perché andaré alia caccia di un nome 
quando non si dispone di un dato positivo per potere sostenere una data 
identificazione.' 



GLI OLCADl E GLI ANDOSINI DUE I'OPOI.I SCONOSCIUTI 447 

r identificazionc che non ha una bas(' per potcre essere pretérita 
alie altre. Né 1' Althaea polibiana ha che vedere nulla con V Altea 
che troviamo ricorclata nel C. I. I., (vol. ii, \y. 483) Altea che fu il 
luego in cui tu trovato 1' iscrizione che nel Corpus (loe. cit.) porta 
il numero 35/8. Rispetto a quest' Altea (prov. di Villajoyosa e 
sulla costa) si osservi che non puó essere 1' 'AXOaia di Polibio, per- 
ché questa era una grande cittá (¡iapuTaTri), mentre Altea diniostra 
di essere localita di Ínfimo ordine. Inoltre ha contro di sé la sua 
posizione sulla costa, mentre 'AXOa^'a doveva essere nell' interno. 
Il Müller stesso (loe. cit., p. 112) da come molto improbabile 
questa identificazionc, poiché si pone un punto interrogativo. 

Non meno improbabile sarebbe il riavvicinare 'AXOai'a con 
i' 'AXc'a xoXi; KapTzrjTavwv di Stetano Bizantino (\edi Ethnica: parola 
'AXsá), o con r 'AXií'pva che Tolemeo (11, 6, 75) pone fi-a i Carpe- 
tani, o con la KápOaia di Artemidoro (vedi Stetano Bizantino). 11 
luogo di Althaea é senza dubbio incerto e il Forbiger giá nelle 
sue sensate cgnclusioni 1' intravvide (l). Seppure si voglia afler- 
mare qualche cosa si puó diré con abbastanza certezza che Al- 
thaea e Cartala debbono cercarsi nel territorio dell' odierna Nue- 
va Castilla occidentale. Infatti gli (^Icadi clo\-evano abitare presso 
il corso superiore dell' Anas (Guadiana) se sonó detti da Stetano Bi- 
zantino (in WXSaiía) rXr^rs'.f}'/ ti)oo'. Kac-/r]odvoc (cfr. ívto; "Ifirjpo; loü -oxíx¡j.oí> 

Stefano Bizantino in "OX/.aos;) cioé confinanti col territorio di Car- 
thago Nova. Livio (xxi, 5, 3) non ci é un gran che utile per fis- 
gare la loro posizione. Ci dice intatti soltanto ultra Hibcritm ea 
gcns. Nulla é possibile di stabilire di determinato. Né Plinio, né 
Strabone, né Tolemeo ci lasciarono alcun ricordo degli Olcadi e 
della loro capitale. La menzione che troviamo di essi in íbnti 
ad essi d' assai posteriori (Stetano Bizantino, Suida) non hanno 
che scarsissimo valore, dipendendo essi assolutamente da Livio e 
da Polibio. Ouesti cita solo tre volte gli Olcadi e sempre riferen- 
dosi ad un periodo stesso di tempo (2). Livio li cita solo nel luogo 



(O A. Forbiger, Handbuch dcr aUm Geographie. Leipzig, 1848, p. 95, 
nota 21.^ 

(2) Nel III, 13, 5 e nel iii, 14, 23 si riíerisce al 221 a. C; nel iii. 33, 9 al 
218 a. C. 



448 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

sopra ricordato, cioé sotto il 221 a. C. Tutto ció evidentemente 
ci porta a concludere che gli Olcadi dopo il loro annientamento 
da parte di Annibale perdettero ogni loro individualita e da tribu 
autónoma si disgregaron© fondendosi con i popoli vicini. 

Rispetto al loro territorio, sulla cui vastitá non si puó diré 
nuUa, si é generalmente abbastanza d' accordo nel fissarlo pres- 
so il corso superiore dell' Anas (l). Pero il Florez (2) «asignó á 
la antiquísima Olcadia el territorio entendido modernamente por 
el nombre de Alcarria. La degeneración de aquel nombre en 
éste es muy sencilla, y mucho más fácil durante la dominación 
de los árabes, para quienes este ligero cambio producía un nom- 
bre conocido (cfr. Alcarria)». Noi non crediamo che gli Olcadi 
abitassero 1' odierna regione di Alcarria^ cioé a nord-ovest dei 
Montes universales presso le sorgenti del Tago. Secondo noi 
si deve scendere alquanto piü a sud se vogliamo essere d' ac- 
cordo col ;:Xrja'.o/(opoi Kap/r,oóvo; di Stefano Bizantino. 

II Mannert (3), accettando la legione Cartela, parla dellacapita- 



(i) Neir Encyclopaedie del Pauly (Stuttgart 1848, íunfter Band pag. 891. 
Olcades) sonó posti cnordlich von Carthago Nova am ersten La ufe des 
Anas, in einem Theile des spater von dem Oretanern bewohnten Lands- 
trichs>. Nel Diccionario enciclopédico de la Lengua Española de la biblioteca 
ilustrada di Gaspar y Roig gli Olcadi sonó posti vicino ai Carpetani ed é 
detto de la regione era «muy vasta, y empezaba en las sierras de Alcaraz 
hasta las de Albarracín y Teruel», comprendiendo la parte oriéntale della 
provincia de Cuenca. 

(2) E. Florez citato nel Diccionario geogrdjico-estadistico-histórico del 
Madoz (tomo xii, Madrid, 1849, pág. 232, Olcadia). Lo sforzo continuo e 
sistemático che fa il Madoz di cercare assolutamente dal nome moderno 
quello antico ci fa essere guardinghi sulle sue conclusioni sopra citate. 
Non sembra che da Olcadia si venga ad Alcarria con una degeneración 
muy sencilla e che tanto meno si tratti di un ligero cambio. L' iiltra Hibe- 
rum di Livio é una determinazione data all' ingrosso e non deve inten- 
■dersi che gli Olcadi abitassero immediatame7ite a sud della destra del- 
V Ebro. Annibale non arrischio certo una spedizione in quelle regioni, 
tenute dalle fiere tribu celtiberiche. 

(3) Mannert, Geographie der Griccheii und Romer — ErsterTheil — Nurn- 
berg 1799, pag. 306. A pag. 407, op. cit. ¡1 Mannert, parlando degli Olcadi, 
scrive: leine nicht sehr grosse, aber streitbare Volkerschaft, welchc 
wahrscheinlich in der nemlichen Gegend in südlichen Cuenca in der 
Bergen der Ortospeda wohnto. Per Cuenca vale 1' osservazione fatta in 
fine della nota precedente. 



GLI OLCADI E GLI ANDOSINl DtlE POPOLI SCONOSCIUTI 449 

le degli Olcadi ponendola ira le montagne dell'Ortospeda, le quali 
perció sarebbero state ¡1 centro del paese. II D'Anville (l) non 
parla degli Olcadi; ma allorché ricorda gli Oretani dice ch' erano 
«vers les sources de 1' Anas, et dans une partie de 1' Orospeda». 
L' Uckert (2) li cerca invece nella contrada di Alia, altri in 0?'- 
gaz, altri ancora in Ocaña, nel regno di Toledo (3) suU' odierna 
strada ferrata INIadrid-Cuenca. 

II Forbiger (4) e il Weisenborn (5) pongono il territorio degli 
Olcadi ad ovest di Carthago Nova, in direzione di nord-ovest, 
in quella parte sopratutto che era piü ad est del territorio che fu 
poi abitato dagli Oretani. Tenendo contó appunto della posizione 
geográfica dei molti altri popoli della penisola a noi sembra che 
assolutamente non si puó porre gli Olcadi in altro luogo che 
pressp il corso superiore dell' Anas, in quel terreno cosi aspro e 
difficile per chi \'ogIia inoltrarsi nel centro della Spagna. 

Nulla s'oppone per concepire gli Olcadi quali i predecessori 
piü diretti, o meglio quali il núcleo degli Oretani, che troviamo 
cosí spesse \-olte ricordati nei tempi posteriori. Certo gli Olcadi 
in época storica ci appariscono fugacemente nel 221 a. C, e po- 
seía spariscono assorbiti forse dalle tribu vicine (6) delle mon- 
tagne deír Oretania. E molto probabile che essi avessero nel iii 
secólo a. C. spiccata individualitá e política indipendenza. II fat- 
to stesso di avere tante forze per opporsi in campo al forte 

esercito mercenario di Annibale é pro\-a non solo di fierezza, 

» 
ma anche di una non trascurabile potenza. Dal momento che 

(i) D' Anville, Géograpliic auciciinc. tome i, pag. 29. 

(2) Uckert, op. cit., vol. 11, tomo i, pag. 412. 

(3) Cfr. G. Alexander Rupert, Titi Livi Patavini opera omnia, tomo iv» 
Augustae Taurinorum, 1825, pag. 16. 

(4") A. Forbiger, op. cit., pag. 95: «einen Theil des spáter von den Ore- 
tanern bewohten Gebietes, und zwar den ostlichsten, nordlich Carthago 
Nova am ersten Laufe des Anas, hatten früher die Olcades». 

(5) Weisenborn nella sua grande edizione di Livio (con note tedes- 
che) nel vol. iv (Berlino, 1872) commentando il xxi, 5, 3, pone gli Olcadi 
«nordlich von Neu Carthago, am obern Laufe des Anas... ihr Gebiet sonst 
dem Oretanern zugeschrieben». 

(6) Sonó queste tribu montanare gli qz,-J.-.'x\ di Polibio (iii, 33, 9)? Ivi ¡a 
lezione é guasta, ma lo spazio vieta, secondo noi, che si possa sostituirc 
con 'LifTjTavo!. 



450 boletín de la real academlv de la historia. 

Annibale si spinse per primo contro di essi si deve dedurne che 
essi non solo non do\-evano essere lungi dai confini della sfera 
d' influenza cartaginese di Spagna, ma che anche era opportuno 
decimarli e disperdedi per non a\'ere ulteriori timori e sorprese. 
L' espressione H vi ana in parte (l) magis qiimn in ditione Cartha- 
ginenshini (xxi, 5» 3) ci prova tutto il fiero loro spirito di ribellione 
di fronte alia ineluttabile ser\'itLi che si appresava, e ci permette 
di serbare una parola di encomio per quei forti abitanti i cui con- 
sanguinei piü diretti, gli Oretani (anzi in Li\io i\-i ci aspette- 
remmo leggere Olcades) mostrarono cosi nobile sdegno di fronte 
ai commisari di leva cartaginesi (Livio xxi, II). Né pare che gli 
Olcadi si piegassero troppo presto, nonostante le gra\'i imposi- 
zioni pecuniarie ed il terrore con cui erano state atterrite le cittá 
minori (Livio xxi, 5). Un anno dopo (220 a. C.) gli exilies degli 
Olcadi congiuntisi a quelli di Elmantica ed ai Carpetani presso 
il Tago fecero passare un brutto quarto d' ora ad Annibale, e nel 
219 a. C. erano pronti a combatiere di nuovo (Livio xxi. Il) e 
contro essi fu necessaria una nuo\'a e rapidissima spedizione. 

Guale sia stata la sorte di molti degli Olcadi dopo il 221 a. C. 
si ricava da Polibio (iii, 14, 23). Infatti egli, nel tra mandarci la 
relazione dei provvedimenti che Annibale prese per la Spagna e 
per r África, prima di accingersi a passare in Italia, ricorda un 
corpo di truppe spedito a tener d' occhio 1' x\frica nel caso si 
fosse tentato un qualche colpo di mano su Cartagine. Tra i com- 
ponenti quel corpo sonó citati gli Olcadi (2). Ora apparisce chiaro 



(i) Secondo noi non si deve intendere che fossero del /íZ/Z/Yí» dei Car- 
taginesi. Come si spiegherebbe allora la spedizione fatta contra essi? Si 
deve interpretare invece che gli Olcadi erano nella sfera di influenza 
cartaginese, ma non giá soggetti ad essi. 

(2") In Polibio (iii, 14. 23Í vicino agli Olcadi troviamo ricordati anche i 
Tersiti ed i Mastiani, che ci sonó del tutto sconosciuti. Questi popoli e 
tribu, che non cia ppariscono che una sola volta sull' orizzonte della storia, 
áia perché si fusero, sia perché si estinsero, debbono farci pensare che 
con le dispotiche influenze púnica e romana si ebbe nel suolo ibérico una 
grande crisi che travolse 1' esistenza delle popolazioni piü fiacche e piú 
irriducibili ed ostili alia servitü strómiera. Ecco perché talvolta non restia- 
mo che con dei nomi muti, a cui invano cerchianií) di strappare un segreto 
e una storia. 



GLI OLCADI E GLI ANDOSINI DUE POPOLI SCONOSCIUTI 451 

che dopo la distruzione della loro capitale e dopo il saccheggio 
del loro territorio non resta\'a ai piü che militare sotto gli sti- 
pendi del vincitore. E cosí gli Olcadi, nonostante gli ultimi sforzi 
insieme ad altre tribu, perduta ben presto ogni loro fierezza, si 
dovettero adattare insieme ad altre popoli spagnuoli alie esi- 
genze dei tempi, restando vittime dell' abile política blanditrice 
di Annibale che anziché schiavi chiedeva alia Spagna, soldati 
per portarli contro Roma. 

Air acume dello studioso non deve sfuggirc il fatto di trovare 
quasi sempre citati (l) gli Oretani solo quando il nome Olcades 
é scomparso, cioé quando gia, secondo noi, doveva essere avve- 
nutá la loro fusione e la loro dispersione. Questo fatto puó esse- 
re eloquente per chi sappia scrutare addentro nelle nostre fonti. 
Infatti si puó ben pensare che gli Oretani non furono altro che i 
continuatori della sfortunata, ma pur forte e generosa política re- 
gionale degli Olcadi. II campo della spedizione annibalica del 
221 a. C. ci porta nell' Oretania e propriamente in quella parte 
che é bagnata dal corso superiore dell' Anas (verso la regionc 
odierna della Alancia). Ouindi anche la \-icinanza di territorio ci 
invita a ra\'\"icinare gli Olcadi con gli Oretani. E da Li\'io stesso 
(xxi, II), siccome troviamo citati gli Oretani dove manifesta- 
mente ci aspetteremo veder ricordati gli Olcadi, siamo puré 
tratti a quel ravvicinamento. 

Siccome in Strabone, o meglio nelle fonti di lui, Posidonio (2), 
Artemidoro, Asclepiade, non abbiamo alcun ricordo degli Ol- 
cadi, ma sempre di Oretani (Strabone iii, 139, I 52, 162, 163) e 



(i) Solo Livio (xxi, 11) cita gli Oretani nel 11 1 sec. a. C. In Polibio 
(iii, 33, 9) nessuno ha osato sostituire ad ¿píT-on il nome 'Qp7¡:avo'' (cfr. un;i 
delle note precedenti). Molti accettano 1' óorJT:; che é in alcuni codici. 0;r- 
tani é messo in parentesi e con punto interrogativo solo dallo Schweig- 
haüser (ediz. di Polibio, tomus i, Lipsiae 1789. p. 457 nella traduzione 
latina). 

(2) Stefano Bizantino ( £///;//( vz^KacjTaA'áv ) ci dice chiaramente che 
nel ni° libro della sua grande opera geográfica Posidonio trattava del- 
r Oretania. Anche Asclepiade di Myrlea che scrisse una -3v.r¡vr,T'.; della 
Turdetania (Strabone iii, p. 139) dovette almeno indirettamente occuparsi 
deír Oretania. 



452 boletín de la real academia de la historia. 

di Oretania (iii, p. 139, I4I, 156, 162) si puó affermare per cerlí) 
che nel 1° sec. a. C. gia non si aveva piü traccia alcuna degli 0\- 
cadi e della loro capitale. La fusione e la dispersione loro dovette 
adunque essere stata abbastanza rápida e avvenuta giá nel tempo 
al quale risalgono gran parte delle fonti che ci sonó consérvate. 
E naturale che ci \'ediamo nell' impossibiÜta di porre sulla carte 
della Spagna con sicurezza assoluta i confini degli Olcadi e della 
loro capitale. , 

Se veramente nell iii sec. a. C. gli Olcadi furono la prima tribii 
di tutta quella regione, che poi troviamo in fonti posteriori ri- 
cordata col nome di Oretania (Plinio N. H. iii, 6, I9, 25; Li- 
vio XXXV, 7; XLi, 3), possiamo ben ritenere che essi erano allora 
gli unici popoli potenti, capaci di fare una politica indipendente 
in tutta quella vasta regione oretana, che dalle vslWi superiori 
deír Anas e del Tago arrivava sin presso Malaca (Strabone in, 
pag. 139). L' essersi opposti all' avanzata straniera, 1' aver resi- 
stito fino a farsi distruggere e saccheggiare la loro capitale, V 
essere stata necessaria una infera campagna per fiaccarli (Li- 
vio XXXI, 5- Víctor cxerci tus opíilcntusqjw praeda Cartkaginem no- 
vaní in hiberna est dcdiLCtiis) ci provano che fra i tanti rami (i) di 
Oretani, disseminati verso il centro della penisola, essi soli osa- 
ron© prendere arditamente le armi contro il piü grande capita- 
no di quel tempo. II paese selvoso e ricco di metalli preziosi 
(Strabone iii, pag. 156), la densitá della popolazione, relati\-a- 
mente agli altri luoghi (Strabone iii, pag. 139: tj/vo: ), 1' essere il 
paese passabilmente fertile (f, /f'ípa \xi-z,'.tM% I'^vm süoa'afov — Strabone 
loe. cit.)., anzi ricco al sud, dovevano daré anche nel iu° sec. a. 
C. alia tribu preponderante una potenza non spregevole e tale da 
essere una seria minaccia alia poco salda compagine amminis- 
trativa e politica dei possessi cartaginesi di Spagna. 

Indiscutibilmente gli Olcadi, ancor piü di tutte le altre popo- 



(i) Un ramo di essi era non lungi dalle Colonne d' Ercole (Strabone iii, 
pag. 153), un altro nella Bastetania (Strabone iii, p. 156I. Ve n' era anche a 
sud dei Carpetani (Strabone iii, p. 153) e ad oriente della Turdetania 
(Strabone ni, p. 141). Gli 'Op'.daot di Diodoro (xxv fram. 14) forse non 
furono che un loro ramo. 



GLI OLCADI E GLI ANDOSINI DUE POPOLI SCONOSCIUTI 453 

lazione indigene spagnuole, ebbero un colpo mortalissimo dal- 
r intervento armato dei Cartaginesi nelle loro contrade. Ma la vit 
toria di Annibale fu resa piú tardi vana dalla fierezza di altre 
potenti tribu, che troppo fácilmente prestandosi al giuoco dei Ro- 
niani, contribuirono non poco a rovinare la fortuna di Asdrubale 
e conseguentemente quella di Annibale. 

Di che razza furono gli Olcadi? Furono iberici? Noi ne dubi- 
tiamo, perché siccome gli Oretani ci vengono dipinti come cel- 
tici {Oretani qui et Germani (l) cognojuinantiir (Plinio ni, 25); 
"DprjTov Fspfxavwv (Tolemeo II, 6, 59) ), ci scmbra strano che se gli 
Olcadi fossero stati di razza diversa non ci fosse stata almeni fu- 
gacemente ricordata. Probabilmente, tenendo contó anche del 
cuito di divinitá celtiche in quelle regioni (2), non si sará troppo 
lungi dal vero se consideriamo gli Olcadi quali uno dei rami piü 
potenti di quelle tribu celtiche che verso il vi° sec. a. C. invasero 
la penisola ibérica, disserainandosi nellc \'arie regioni, ove mi- 
nore trovarono la resistenza degli Iberi. 

Aleramente Stefano Bizantino (Ethica-kX^^lx) pone gli Olcadi 
quali íOvo; 'Ilirjp'a; (cfr. puré Stefano in "OA-/.aoi;:sOvot 'Iprjpwv). ]\Ia 
non si deve credere ch' ivi sOvo: abbia il significato di stirpc, di 
razza., ma solo quello sólito di popólo, come appare da altri luoghi. 

Gli Olcadi che ci appariscono cosi mistcriosi ad ignoti ven- 
gono adunque, se ravvicinati agli Oretani, ad acquistare una 
certa luce storica. Anche ad essi, avendo la fierezza di agiré da 
solí e di sdegnare V alleanza dei Carpetani e dei V'ettoni, mancó 
pertanto quella virtü collettiva di un patrio idéale nella lotta fe- 
roce contro lo straniero, lotta vana nonostante la loro fierezza 
generosa e forte. Ouei parziali ed eroici cimenti di tribu isolate 
valsero col tempo a destare la sacra fiamma dell' anima nazio- 
nale spagnuola, ritempratasi \-igorosamente e illuminata con i 
bagliori della civiltá di Roma. 



(i) Germani da tutti é inteso qui in senso di Celtici. Altrimenti sarcbbe 
enigmático il rapporto fra Oretani e Germani. 

(2) Non poche sonó le divinitá celtiche il cui culto troviamo nella 
Spagna antica. Vedasi per esempio Endovellicus e tutte le iscrizioni ad esso 
riferite (C. I. L. vol. 11. pag. 1127). 

TOMO XLviii. 29 



454 boletín de la real academia de la historia. 



* 



Fra i popoli che nelle regioni dell' Ebro piü ostacolarono ( l) 
r avanzata di Annibale nella primavera del 218 a. C. Polibio 
(iii, 35, 2) cita gli A'.prjvoa'.vo'. e gli 'Avoo'a'.voi. Livio nel passo corri- 
spondente (xxi, 23) a quello sopracitato di Polibio, ricorda gli 
Ausetani e i Lacetani. Neppure qui é il caso di correggere 1' una 
fonte coir altra, come giá alcuni voUero fare peí passato. La 
spiegazione piü accettabile rispetto a questa diversitá di nomi 
consiste nel credere che Polibio ci tramando, sia direttamente, 
sia indirettamente per mezzo di fonti scritte ed orali (2), quei 
nomi quali erano nel 11° o alia fine del 111° sec. a. C. Con 1' ocu- 
pazione armata di Annone nel 218 a. C, e con la conquista ro- 
mana poi, essendo avvenuta la grande catástrofe che travolse 
r indipendenza di molte tribu (sopratutto delle piü piccole), molti 
nomi di esse dovettero dopo non molto sparire per sempre. Li- 
vio trovando nelle sue fonti annalistiche (3) nomi diversi da quel- 
li ricordati da Polibio, forse credette bene di porre nomi co- 
nosciuti ai lettori romani del suo tempo (4). 

Comunque ció sia pare certo che Polibio nel ricordarci gli An- 
dosini (5) ci indica una tribu posta tra i Pirenei e 1' Ebro e di- 



(i) L' opposizionc vigorosa fatta ad Annibale presso 1' Ebro, piü che 
alia simpatia e all' oro dei Romani, era dovuta dalla coscienza di volere ad 
ogni costo difendere i propri interessi. Si pensi ai danni che arrecavano 
gli eserciti mercenari dell' antichitá nei paesi che attraversavano. Erano 
un vero flagello. 

(2) Si pensi qui a C. Lelio, legatus di P. Cornelio Scipione (/' Africano) 
nelle sue imprese di Spagna (221-206 a. C.) ed amico di Polibio (x 
íramm. 10). 

(3) Forse il cambiamento dei nomi é dovuto agli annalisti dell' época 
graccana e sillana, seguiti largamente da Livio, come tutti sanno. Ai tempi 
di Polibio gli antichi nomi in questione potevano essere ancora vivi. Si sa 
che i nomi sonó gli ultimi a scomparire. 

(4) Nessuna prova abbiamo per potere affermare che Livio stesso cam- 
bió i nomi trasmessici da Polibio nei nuovi nomi, sorti sulle rovine dei 
precedenti, o continuatori di essi. 

(5) Tutti gli editori al posto di AÜ30o;ou; pongono 'Avooaivoj;. II Gro- 
novio (cfr. Schweighaüser. ediz. di Polibio, tom. i, Lipsiae 1789 pag. 462; 



GLI OLCADI E GLI ANDOSINI DCE POPOLI SCONOSCIUTI 455 

versa da quelle ricordate da L¡\io. (Jió é ammissibile a mcnoche 
non si voglia credere a certe strane e cervellotiche congctture 
tendenti a volere in qualunque modo trovare un rapporto fra i 
nomi tramandatici da Polibio e quelli di Livio. 

Noi che siamo convintissimi e che sempre abbiamo sostenuto 
ed adombrati qua c la nei nostri studi (l) un rapporto fra alcuni 
popoli iberici delle regioni cis-iberiche con le tribu dell' Aqui- 
tania, sappiamo benissimo spiegarci 1' esistenza di un popólo de- 
gli Andosini nel iii° sec. a. C. 

Giá assai prima che venisse alia luce la magistrale ed esau- 
riente dimostrazione di quelle relazioni etnico-onomastiche nelle 
auree pagine della pregevolissima opera (2) di Emilio Hübner, il 
Mommsen nella sua genialitá di un erudito, precursore di pro- 
fonde vedute storiche, aveva aflermato (3) che i popoli iberici 
erano largamente rappresentati nel mezzogiorno della Gallia. 

E fuori di dubbio infatti 1' esistenza di un' Audnsia, un viats 
presso Neniatisum (Nimes) (C. I. L. vol. xii, 3362) e non meno 
certa é 1' esistenza storica nell' Aquitania di un popólo di Andosi 
o Andosscs e di un dio lócale (4) che veniva venerato sotto il 
nome di Hercules Andossus (C. I. L. vol. xii, 4316). Come nomi 
frequenti d' uomini abbiamo Audosiims, Aiidossictis , Andos- 
sus (5) nel territorio aquitano. 



Rupert ediz. di Livif), tom. iv, p. 49) congetturó Aücjooioj;, per ravvicinarlo 
all' Ausetanos di Livio (xxi, 23) di guisa che Aüioo'.o- starebbe ad Ausetaíii 
como Kaf-rjiLOt i^^ Polibio iii, 14, Stefano Bizantino, Livio xxiii, 2b) sta a 
Carpetani. Ma la congcttura del Gronovio é arbitraria, poiché se troviamo 
ricordati Kap7:r¡atO'. non troviamo mai citati gli AuacíoLOt. 

(i) L' Espag?ie au iii« siecle av. J. C. (in Boletín de la Real Acade- 
mia DE LA Historia, tomo xlvi, cuaderno v, Mayo, 1905, págs. 363-398). 

(2) E.Hübner, Momimenta Lingtiae Jdericae.BeroUni. i893,pag. 95eseg. 

(3) T. IVIommsen, Le Provhicie Romane da Cesare a Dioclcziano. Tra- 
duzione di E. de Ruggiero, vol. i, pag. 80. 

(4) Andose nel C. L L. vol xii, 4136 é un dativo. Cfr. Ihn, Real Ency- 
clopaedie Pauly-Wissowa L 2, colonna 2130. Andossus. Su HercuJes Andos- 
sus si veda I. Becker, Rhemisches Museum N. F. vol. xvu, pag. 14 e seg. 
Cfr. anche il Sacaze, Inscriptions des Pirene'es, vol. i, pag. 4 e seg. n. i. 

(5) E. Hübner, op. cit. (cfr. i vari índices che sonó in appendice). Per 
Andossus come nome di persona si veda Revue Epigrapliique, vol i, nu- 
mero 181. 



456" BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

E non si creda che i rapporti onomastici si stendano al campo 
della radice Andos, ma anche in altri molti (l): (Iluro^ IlibcrriSy 
Attacum^ Ahiria^ etc.) 

Non é nostro compito, né la preparazione e T ingegno ci bas- 
terebbero, provare con nuovi argomenti le notevoli influen- 
ze celtiche nclla penisola ibérica. L' opera vecchia si, ma pro- 
fonda e fondamentale di Guglielmo Humboldt (2) e le ricerche 
sottili e pazienti dell' Hübner ci dispensano da ció. Si pensi che 
anche al tempo dell' Impero abbiamo neo-formazioni celtiche 
negli scrittori latini. Basti qui ricordare Augitstobriga, Cacsaro- 
briga, Flaviobriga, etc. (3). E 1' Hübner anzi va anche piü in 
la quando afl'erma che egli trova 1' di Andosini non solo in 
DtYto^a e in Libisosa, ma anche in To/osa. 

Tutto ció ci determina, a parer nostro, a credere che gli An- 
dosini ricordati da Polibio siano affini e forse un ramo della popo- 
lazione omonima che troviamo quale abitatrice dell' Aquitania. 
Non possiamo certo determinare con esattezza la precisa posi- 
zione di questi Andosini. Da Polibio non é possibile ricavare 
niente di particolare. Risulta solo con abbastanza sicurezza che essi 
appartenevano alie numeróse tribu poste sulla sinistra dell'Ebro. 

P. Smith (4) pone gli Andosini presso 1' Ebro senza spiegarne 
affatto la ragione. L' avere ostacolato ad Annibale il passaggio di 
quel fiume non porta affatto la conseguenza che quei popoli 
abitassero vicini alia riva dell' Ebro. 

L' Hübner (5 ) li pone ai piedi dei Pirenei, all' est degli Ilergeti^ 



(ij E. Hübner, oJ>. cit., pag. 95-97. Ivi sonó ricordati appunto «nomina 
céltica, sive gallica, quae non iu Gallia tantum Narbonensi et in Aquita- 
nia, sed etiam in ipsa Hispania inveniuntur>^. Poco prima (a pag. 95"^ tro- 
viamo scritto: «Non pauca fluminum montium oppidorum vocabula Gal- 
lica cum Ibericis in ipsa Hispania ita conveniunt ut eiusdem linguae esse 
appareant». 

(2) G. Humboldt, Prüfiíng der Unte?-siichungen iiber die Ueberwolmer 
Hispaniens. — Berlín, 1821, pag. 82 e seg. 

(3) E. Hübner, op. cit., pag. 98. Ivi sonó ricordati 30 nomi in briga, 
certamente celtici. 

(4) Nel Dicfionary etc. di W. Smith, vol. i, pag. 135. 

(5^ E. Hübner Real-Encyclopaedie Pauly-Wisso>ia,\. 2, colonna 2130, 
Andosini. 



GLl OLCADI E GLI ANDOSINI DUE POPOL[ SCONOSCIUTI 457 

nell' odierna Catalogna. Benclic non si ]oossa aíTermare nulla di 
certo, puré sombra probabile che si tratti di una delle tanto tribu 
delle pendici pirenaicho, come pare inclini a credero anche 
r Ukert (l) e come si puó immaginare se cerchiamo quale possa 
essere stata la causa della loro opposizione all' esercito cartagi- 
nese. Infatti se gli Andosini non si fossoro trovati ad abitare in 
un tratto dolía via percorsa da Annibale, non si capirebbe il per- 
ché della loro resistenza insieme ad altri popoli di quelle vici- 
nanze. E siccome Annibale nella sua spedizione passó senza dub- 
bio presso i Pirenei orientali cioé in un punto (non esattamente 
determinabile) non lontano dall' odierna \'ia ferrata Gerona-Per- 
pignan, é ragionevole porro il territorio degli Andosini in una 
localita posta non molto ad ost dalla attuale ropubblica di An- 
dorra. Anzi chi ama cercare un rapporto etimológico (e la Spag- 
na peí passato di qucsti amatori ne la avuti fin troppi!) puó ben 
portare un nuovo argomento in favoro della nostra conclusione. 
La s di Ajidosiui puó per la nota legge del rotacismo, che non é 
aflatto ignoto nella lingua céltica (2), essere passata ad r, o cosi 
resterebbe provata ancho col sussidio della glottologia quolla con- 
clusione a cui siamo sopra venuti, di vedere cioé negli Andosini 
niente altro che un ramo di una popolazione céltica dolí' ^Vqui- 
tania, stabiliti nel ui° sec. av\ C. probabilmento ira i Pirenei nei 
pressi della ropubblica di Andorra. 

Trattandosi di popoli quasi certo montanari é spiegabilo la loro 
fierezza ed il loro ardire. II solo tentare di opporsi al passaggio di un 
potente esercito di oltro lOO mila nomini (Livio xxi, 23), l'av'or- 
gli fatto perderé non poco tempo per avero libero un passaggio, 
r avere infine prodotti dei grandi vuoti nollo file cartaginesi (3), 



(i) Uckert, op. cit., vol. 11, tomo i, pag. 317. 

(2) Si veda la grammatica céltica dallo Zeuss. 

(3) Livio (xxi, 23) ci dice che dei 102 mila uomini che Annibale aveva 
alia partenza da Cartagena, solo 59 mile ne restavano dopo il passo dei Pi- 
renei. Tenendo contó dei 10 mila fra licenziati e defezionati e degli 11 
mila lasciati ad Annone vediamo che nellc regioni dell' Ebro Annibale 
perdette 22 mila uomini. Perdita enorme senza dubbio, rappresentando ol- 
tre V5 di tutto 1' esercitcj. Ma si puó pensare che ira i 22 mila vi possono es- 
sere anche altri defezionati. 



458 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

ci determina a creciere che gli Andosini, i Bargusi, i Lacetani, 
gli Ilergeti, gli Ausetani nel m° sec. a. C. erano in grado di 
metiere insieme parecchie decine di migliaia di uomini, E ció 
é chiaro ove si pensa che tutto la popolazione maschile dai 1 6 
ai 60 anni generalmente oltre che 1' aratro o il vincastro era con 
molta facilita pronta ad usare la caratteristica spada spagnuola. 
Gli Andosini dopo il 2l8 a. C. non appariscono piü suU' oriz- 
zonte della storia. ]\ía benché storici e geografi non ne facciano 
menzione é da credere che non disparvero tanto rápidamente 
per il fatto che Annibale non fece contro essi una spedizione per 
disperderli ed annientarli come aveva fatlo invece tre anni prima 
contro gli Olcadi. Inoltre si pensi che una tribu non sparisce in 
pochi anni. Forse lentamente col sovrapporsi di altre tribu gli 
Andosini non figurarono piü in prima linea fra le molte popola- 
zioni dei Pirenei, ma restarono dimenticate in mezzo a tante altre, 
che per essere di scarsa importanza, furono condannate all' oblio 
da parte degli scrittori dell' antichita. 

Oristano (Sardegra), Gennaio, 1906. 

NicoLA Feliciani. 



III 

VASCOS, IBEROS, JNIOROS. BEREBERES 

Una de las publicaciones últimamente recibidas en esta Real 
Academia es la parte II del tomo lxvi de la Revista trimmsal 
do InstitiLto Histórico e Gcographico brazilciro. 

Corresponde el cuaderno al 2.° semestre de 1905 y en él se 
insertan, con otros trabajos, las Actas de las sesiones del Insti- 
tuto en 1903, en las cuales aparecen extractos de varios infor- 
mes presentados por la Comisión de Historia. 

Entre dichos informes, ha llamado especialmente mi atención 
el relativo á un libro del diputado portugués, Juan María Pereira 
de Lima. 



VASCOS, IBEROS, MOROS, BEREBERES 459 

Titúlase c\ libro del Sr. Pereira Iberos e Bascos , y es el 
primero de una serie de estadios sobre los antiguos pueblos que 
ocuparon la Península ibérica. Aun cuando según el eminente 
Alejandro Herculano — dice el informe á que me refiero — nin- 
guna identidad nacional existe entre la sociedad portuguesa y 
algunas de las antiguas tribus que habitaron la Península antes 
de la Era cristiana, no deben, sin embargo, despreciarse las in- 
vestigaciones críticas y científicas sobre los orígenes de todos 
los pueblos que en épocas remotas fijaron su habitación en el 
punto del planeta en que luego se constituyeron las dos nacio- 
nalidades portuguesa y española. 

El autor procura demostrar que iberos y vascos íueron ios 
primitivos habitantes de la Península; que los protohistóricos de 
la Iberia, ó sea los iberos y vascos son una rama étnica de la 
raza turania, la cual precedió á las invasiones arias; que iberos 
y vascos fueron, por lo menos, coetáneos de los atlantes; que 
el estudio de la lengua vasca no sólo prueba sus afinidades con 
las lenguas de los grupos turo-ural y caucásico, sino también con 
el grupo japonés y con la lengua de los indígenas de la Améri- 
ca del Norte, confirmándose, así, la gran dispersión de la raza 
turania. 

Al desenvolver su opinión, el Sr, Pereira de Lima acomete 
de frente problemas de etnografía general muy interesantes. 

En la clasificación de razas y pueblos admitida por aquél, ve- 
mos á la raza paleoamericana dividida en rama americana sep- 
tentrional subdividida en tres familias y rama americana meri- 
dional en las faniilia Andeana ó Andina, Pampeana y Gua- 
raní. 

Procurando indagar si vascos é iberos fueron hermanos y coe- 
táneos de los primeros habitantes del Egipto, de la Libia, de las 
Antillas, y si fueron contemporáneos en Occidente de la vetus- 
tísima civilización de la Atlántida, admite el hundimiento ó su- 
mersión de esa isla, apoyado en los textos de autores antiguos 
y modernos. 

Probada, como quiere el autor, la realidad de la Atlántida, 
asunto que constituye las primeras páginas de todos cuantos 



400 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

han escrito sobre los descubrimientos de Améric ;, fácil tarca 
es explicar la población del Nuevo Mundo. 

Nada más dice el extracto del informe. Hay, pues, que dedu- 
cir, no teniendo el libro á la vista, que, según el Sr. Pereira de 
Lima, una misma raza pobl(3 en tiempos antiquísimos toda la 
zona nortropical que va desde el Japón y Asia oriental á las An- 
tillas y parte sur de la América del Norte, pasando por la cuen- 
ca del Mediterráneo y por la Atlántida. 

El libro del Sr. Pereira de Lima parece ser un trabajo más 
sobre los muchos que años ha se vienen haciendo acerca de la 
identidad ó analogía étnicas y filológicas entre primitivos pue- 
blos españoles y africanos, y en general, entre los antiguos 
pobladores de toda aquella zona. Basta recordar, entre otros, 
los trabajos de Charencey, de Tubino y de nuestro doctísimo 
censor el Sr. P'ernández y (jonzález (Los lenguajes hablados 
por los ind'geiías de America; conferencias dadas en el Ateneo 
en 1892). 

Incidentalmentc, paréceme oportuno consignar c[uc contra la 
afirmación de algunos autores (el vSr. Tubino entre ellos, si no 
recuerdo mal), de que es inútil empeñarse en buscar ahora ana- 
logías entre el vasco y los actuales idiomas de África, está el 
dato de un viajero moderno, el Sr. Abargues de Sostén, que 
afirma haber oído durante su expedición en Abisinia y países 
comarcanos 62 palabras gal-las que se pronuncian y significan 
lo mismo que en el idioma vascuence (l). 

Con estos estudios é investigaciones, en lo que concretamen- 
te se refiere á los primitivos habitantes de la Península españo- 
la y del Norte de África, tiene relación un informe que el doc- 
tor Atgier presentó á la .Sociedad Antropológica de París en las 
sesiones del 17 Diciembre I903 y 4 Febrero 1904, y que se ha 
publicado en el Boletín de dicha Sociedad. Trátase en dicho in- 
forme del origen y significación diversa de las expresiones Moro^ 
Ibero ^ Beréber 

La primitiva significación de la palabra moro es «negro.» Eran 



(i) Boletín de la Sociedad Geográfica de Aladrid, tomo xv, pág. 311. 



VASCOS, IBEROS, MOROS, BEREBERES 46 1 

moros, negros, los habitantes del Norte de África anteriores ;1 
la in\-asión iíbico-bereber. 

La palabra tomó después otras acepciones. Etnográficamen- 
te, son moros los sucesores, en la misma región, de esos pueblos 
negros, sea cual fuere su raza ú origen; bereberes, romanos, ván- 
dalos, bizantinos, árabes y negros. Desde el punto de vista his- 
tórico, moros son los musulmanes que invadieron á España y 
Francia en el siglo viii. Tiene también la palabra significación 
religiosa; los pueblos musulmanes de África y de Asia, sea cual 
íuere su raza. 

Griegos y romanos llamaron moros á los habitantes del Nor- 
te de África porque eran negros: ¡jxjio; en griego es obscuro ó 
negro. Virgilio usa la palabra nioriis en sentido de «negro.» 
Nada importa que, como es muy posible, el vocablo derive del 
fenicio mahurin ó niaghrcbiii, esto es, los occidentales. Esos ne- 
gros vivían al O. de Fenicia; eran, pues, occidentales respecto 
de los fenicios. Los malmrin^ viaiiros ó moros eran negros, y 
griegos y romanos aplicaron su nombre á los objetos negros ú 
obscuros, fiósov ó ¡j.wpov llamaron los griegos al fruto del moral, y 
¡xajpo'j ó aéjjLajso; fué lo de color obscuro. 

Los bereberes, procedentes de P^uropa según Atgier, se esta- 
blecieron después en África septentrional. Eran blancos, y al 
mezclarse los de una y otra raza resultó una población en la que 
había y aun predominaban los individuos de color moreno obs- 
curo; á todos denominaron moros los romanos. 

Si entre griegos y romanos moro equivalía á «negro», en la 
lengua de bereberes negro se decía y se dice be7'ik. En varios 
•dialectos de esas gentes el masculino plural se forma con el pre- 
fijo /; ibcrik, pues, significa «los negros.» En otros dialectos se 
prescinde del prefijo, y berik es lo mismo en plural. Si en este 
vocablo suprimimos la terminación ik, que adjetiva, así como 
ico en ibérico, y se dobla la radical ber — lo que es bastante co- 
mún en los idiomas del Norte de África — obtendremos la -voz 
bci'bcr. 

Resulta, pues, que moro, ibero y beréber indican, no precisa- 
mente una misma raza, sino un mismo pueblo primitivamente 



402 BOLETÍN DE LA. REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

negro, que se ha ido modificando por mezcla con otros que su- 
cesivamente fueron invadiendo el país. 

Ach'ierte el Sr. Atgier que no pretende que los iberos de Es- 
paña fuesen negros; cree que eran Illancos, con cabello negro, 
y más ó menos morena la piel, como lo tueron los mismos mo- 
ros después de las invasiones. Heredaron, acaso, el nombre de 
los proto-iberos, más ó menos negros por su mezcla ó fusión con 
los indígenas de África, y así siguieron llamándose en lo su- 
cesivo, 

Madrid, 14 de Abril de 1906. 

Ricardo Beltrán v Rózpide. 



IV 

SELLO CON INSCRIPCIÓN ÁRABE Y FLOR DE LIS 
DESCUBIERTO EN TOLEDO 

El correspondiente de la Academia, Sr. D. Juan Moraleda y 
Esteban, residente en Toledo, envió recientemente la fotografía 
de un sello de bronce en perfecto estado de conservación, des- 
cubierto poco antes en una calle de aquella capital. 

Designado por el señor 1 )irector para intormar á la Acade- 
mia acerca de la leyenda árabe de dicho sello, paso á evacuar 
el informe, que se me pide, advirtiendo que por la sola inspec- 
ción de la fotografía, me hubiera sido muy difícil llegar á tener 
seguridad de leer bien la inscripción; pero habiendo sabido por 
nuestro compañero el Sr. Vives que el original había sido ad- 
quirido por el Sr. D. Guillermo J. de Osma, se me facilitó un 
calco en lacre, mediante el cual la lectura ha sido facilísima. 

El sello, bastante grande, pues tiene 32 milímetros de alto 
por 24 de ancho, es rectangular en la parte superior y redondea- 
do en la inferior: en el centro tiene una grande flor de lis in- 
cluida en un espacio que afecta la misma forma que el conjunto 
del sello, dejando en todo su perímetro una faja de cinco mili- 



SELLO CON INSCRIPCIÓN ÁRABE Y FLOR DE LIS 465 

metros de ancho, limitada interior y exteriormentc por una lí- 
nea de puntos ó perlas. 

La inscripción relativa al personaje, á c|uien debió de perte- 
necer el sello, dice así j^J» A^' ^ ^.-^ _yA ¿;^<j - \j | *..í^,'' 
/d?'a/ihn, hijo de Yúsujy hijo de ^ Umarech?: 'Dios es su protector. 
El nombre, que hemos transcrito ^Umarcch?^ podría vocalizarse, 




y por tanto leerse, de muchos modos, y sólo damos esa trans- 
cripción por dar alguna, ya que para los no arabistas resultaría 
un logogriío el poner -ni-r-di: advertiremos que en vez de la 
letra c- podría suceder que debiera leerse ¿ g, pues aunque casi 
todas las letras, que han de tener puntos, los llevan, faltan en la 
palabra ¡^j y lo mismo pudiera faltar en la primera letra del 

nombre ^ kj-: la particularidad de que la letra ^ S de • — ^^—j^j 

lleva el punto debajo, excluye toda posibilidad de que el sello 
sea oriental. 

Del personaje mencionado en el sello nada puedo decir, pues 



404 boletín de la real academia de la historia. 

es seguro que su nombre no consta anotado en mis numerosas 
papeletas en las que figuraría como 'z f^^ ó ^ y_f-\ pertenecien- 
do el sello al siglo xni, según cree su actual poseedor Sr. Osma, 
es muy posible que su nombre figure en alguna de las muchas 
■escrituras mozárabes toledanas inéditas, que se conservan en 
nuestro Archivo Histórico Nacional. 

De la parte arqueológica del sello no soy llamado á informar 
á la Academia, dada mi absoluta incompetencia en esta parte: 
si mereciera la pena de que este estudio se hiciera, Académicos 
hay por fortuna que podrían entrar en su estudio. 

El Sr. Moraleda remitió además el dibujo de un adorno de 
cobre dorado y esmaltado, que supone ser un pendiente: es 
como una media luna de bordes ondulados, que tenía cinco 
círculos esmaltados en color granate: no me compete asegurar que 
el tal adorno sea de carácter árabe como tampoco me atrevería 
á asegurar que no lo sea: de todos modos me parece que su im- 
portancia no es muy grande. 

Madrid, 27 de Abril de 1906. 

Francisco Codera. 



V 
DE LA PALÉOGRAPHIE SÉMITIQUE 

L' Espagne seule, posséde sur son sol, toute la serie successive 
des évolutions de T écriture, depuis le phénicien jusqu' au grec 
et latin, depuis T inscription trilingüe de Tortose jusqu' auxtextes 
coufiques et néo-arabes, ainsi que du judeo-rabbinique de la fin 
du moyen-áge (l), aprés les plus belles épitaphes hébraiques du 
monde entier. Méme en d' autres pays de langue espagnole, au 



(i) Ainsi, pour commencer au dernier échelon, qui nous est voisin, la 
plus parfaite exécution et description de 1' écriture cursive judéo-espag- 
nole consiste dans 1' analyse de «tres manuscritos rabinicos del siglo xv» 
par D. Francisco Fernández y González (Boletín, t. v, p. 299-377), avec 4 
planches de fac-similia irreprochables. 



DE LA PALÉOGRAPHIE SÉMITIQUE 465, 

delá de 1' Océan, on retrouve les plus beaux vestiges de signes- 
plutót peints qu' écrits. 

Les tra\-aux des plus grands épigraphistes de tout ordre , la- 
tinistes ou orientalistes, les Hübner, les Fita, Saavedra, Codera, 
Pérez Bayer, en font foi. II appartient done á la R. Academia- 
d' histoire d'en prendre acte, sous forme de 1' Exposc suivant. 



Faut-il rappeler combien la prodigicuse taculté d' écrire est 
ancienne? A 1' origine, pour consigner sa pensée par écrit, 1' homme 
s' est servi d' images peintes; puis il a utilisé ees signes figuratifs, 
soit pour conserver le souvenir des faits, soit pour les faire con- 
naítre á d' autres. Plus tard, les images ont été simplifiées: da- 
bord, par le besoin de rrduire au mínimum les efl'orts gra- 
phiques; ensuite, par le désir d'abréger ou condenser 1' opéra- 
tion figurative. 

De la derive 1' écriture idéogrammatique, tantót par images 
pour figurer les objets matéricls, tantót par des signes convention- 
nels pour representer des idees abstraites (l). P2nsuite 1' écriture 
devient phonétique, soit pour exprimer des articulations com- 
pletes ou syllabes, soit pour émettre des sons simples ou lettres 
isolées. Les essais d' écriture tentés par les aborigénes de 1' Amé- 
rique, avant la découverte de Christophe Colomb, 1' écriture az- 
téque ou celle des áutochtones du Mexique, ou 1' écriture calcu- 
liforme des Mayas du Yucatán, sont peut-étre aussi vieux que 
les hiéroglyphes égyptiens. 

De ees derniers, simplifiés par des gens pressés de prendre de 
courtes notes commerciales, sont nées les lettres de 1' alphabet 
phénicien, ou 1' hébreu primitif; d' oü, par dérivation, par modi- 
fication et souvent par complication, sont sortis les alphabets 
usités sur toute la terre. Cette théorie a été si bien admise par 
les peuples de 1' antiquité, que sans hésiter, ni douter, ils attri- 
buent r art d' écrire á Cadmus, loin de se préoccupcr du sens de 

(i) Tels sont les caracteres cuneiformes et les clefs chinoises. 



406 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORL\. 

ce mot qui signifie 1' homme du Kcdeui, «de 1' Orient». D' autre 
part, les premiers rabbins ou docteurs de la Mischnah, aussi peu 
soucieux des origines, font remonter 1' invention de 1' écriture a 
la Création, et lui donnent pour date «le 6.^ jour, au crépuscule» 
{Pirkc Abóth, Máximes des Peres, v, g), au lien d' avouer 1' in- 
certitude sur 1' époque. 

Les hébreux ont dú posséder de bonne heure 1' art d' écrire, 
qui chez les egyptiens comme chez les phéniciens remontait bien 
a\'ant le temps de Mo'ise (l). Longtemps avant la sortie d'Egypte, 
les hébreux savaient écrire (j). C était pour les plus anciens 
historiens un fait géneralement reconnu. Outre les tables de la 
Loi et les noms gra\'és sur les ornements du grand prétre, le 
Pentateuque attribue a Alo'íse et á ses contemporains des écrits 
d' une certaine étendue (3). 

A r époque des juges, 1' art d' écrire dut étre deja assez ré- 
pandu chez les hébreux, puisque selon le récit biblique á ce sujet 
(Juges, VIII, 14), Gédeon voulant chátier les habitants de Succoth 
se fit écrire les noms des chefs de cette \-ille par un jeune homme 
fait prisonnier. Au temps de David et de Salomón, on trouve 
mentionnés des ouvrages d' histoire ct d' autres compositions 
littéraires. II n' est done pas douteux que, des lors, 1' écriture 
était répandue, au moins dans les classes élevées de la société. 
II y avait probablement des écrivains publics, notamment des lé- 
\'ites qui prétaient leurs bons offices aux gens du vulgaire, lorsque 
ceux-ci en avaient besoin. Ceuxqui faisaientparticuliérement pro- 
fession de scribes portaient un écritoire dans la ceinture; selon 
r usage encoré maintenu en Orient, deja visé par Ezéchiel (ix, 
2-3). Mais de quels caracteres se servaient-ils? Ce devaient étre 
évidemment des images réduites, abrégées, dont la vue avait une 
signification et dont 1' initial d' énonciation a été converti en signe 
con\-entionnel ou lettre. Ainsi, alpha látete de boeuf), bcth (mai- 
son), etc., qui ont visiblement un indubitable sens en phénicien, 

(i) V. Hartmann, Historisch-kritische Foráchungen, p. 586-8, 601, 615. 

(2) Gesenius, Geschichte der hebráischen Sprache und Schrift, p. 142. 

(3) Exode, XVII, 14; XXIV, 4; xxxiv. 27; Nombres, xxxiii, 2; Deutéron. 
xxvn, 3; xxxi, 9 et 22. Cf. S. Munk, Palestine, p. 436-8. 



DE LA PALÉOGRAPHIE SÉMITIQUE 467 

ont donné naissance á ce que les Grecs, imites par les autres 
peuples, ont appelé Alphabeta. 

II n' est done plus nécessaire de dénnontrer que 1' ccriture hé- 
braique derive de celle des phéniciens, mais de s' arréter aux 
plus anciens monuments qui 1' ont conservée. Ahstraction laite 
de la stéle de Mesa, du viii*' siécle avant J. C, qui n' est pas juive 
mais moabite, on posséde des éléments de la susdite écriturc, 
dans r inscription du canal de Siloe, découverte daos les subs- 
tructions de Jérusalem il y a 28 ans: elle remonte au temps d" 
Ezéchias (l). Plus tard 1' alphabet hébreu archaíque, qui s' ena- 
cera peu á peu devant des lettres plus concises, se conserve dans 
les monnaies des sicles, soit des iNIacchabées, soit de Barcoche- 
ba (2), II subsiste encoré de nos jours chez les Samaritains, qui 
continuent á 1' employer courammcnt, aussi bien dans leurs livres 
liturgiques que dans leurs chroniques rédigées par leurs grands 
prétres (3). Ces niémes caracteres servent de criterium pour dé- 
terminer 1' authenticite ou la fausseté des sicles: lorsque ceux-ci 
ont des lettres carrees, ils sont faux. 



Tandis que les vestiges de 1' anciennc écriture existaient en- 
coré a titre hiératique, 1' usage d' une écriture vulgaire, plus fa- 
cile á reproduire, s' était généralisé tres longtemps avant 1' ere 
vulgaire: c' etait 1' araméen, aux traits encoré empates, épais, 
et r on peut supposer, avec M, Philippe Berger, qu'en cette der- 
niére écriture ont été conques les poésies d' Isa'íe, confornies au 
specimen ci-joint donnant les versets I-5 du ch. xl (fig. l). 

Au temps d' Ezra, selon 1' assertion du Talmud de Jérusa- 



(i) Jos. Derenbourg in Revue des Etudes juives, iii, 1882, p. 161; Re- 
nán, Journal des Savants, Mars, 1887, p. 158-164, analysant 1' oeuvre de 
Smend et Socin, die hischrift des Konigs Mesa (^Freiburg in Brisgau, 1886, 
in 4°). 

(2) Theod. Reinach, les Monnaies juives (París, 1888), p. 39-50. 

fs) Ph. Berger, Histoire de 1' écriture dans 1' antiquité (P. 1891), 11. •■ 
partie, ch. v, p. 188-203. 



468 boletín de la real academia de la historia. 

lem (l), r écriture des x^raméens commengait á étre usitée parnii 
les Juifs revenus de Babylone, ou d' Assour. Deja les premiers 
rabbins ne savaient plus quelle écriture est la plus ancienne, et 



-y v! ii^i^A nA>i) iSj^yh Ay 



^^pKóJí ^)> 



^í';v^ <iv>>\i »)^í-p K^^^ ^^^ ^ 

^v^-3!> ^^>)í^f^í ^^^v-'^^rí jy^"^ ^^^^ 

^iri^ iv^i?^/ n'^^ ^1^"» ^i'^í'? ^^^)^ 



FlG. I 



ils r avouent sans fausse honte, ou 1' admettent implicitement, 
comme ¡1 resulte de ce passage: 

«Rabbi Gamaliel dit: la Loi (Tora) a cté promulguée dans une 
écriture brisée ( ? samaritaine), et R. Yossé se range á cet avis, 
Selon Rabbi, la Loi a été énoncée en Ashuri (=syr¡en ou ara- 
méen); lorsqu' Israel pecha, 1' écriture fut convertie en lettres 
brisées, et lorsqu' il redevint \-ertueux sous Ezra, les caracteres 

(i) Traite J/egk/üa/i, chap. i. §9; traduclion franqaise, t. vi, p. 212-5 



DE I. A PALÉOGRAPHIE SKMITIQUE 469 

rcprirent leur forme antique syrienne. II est dit (Zakaric, v, 12). 
En ce jour aussi je te rendí-ai un doiible message, et d' autre part 
il est dit (Deutcron. xvii, 18): // hci ccrira wi doiible de cettc Loi 
sii7'un livrc. C est une allusion á une écriture susceptible d' etro 
modifiée (comme cellc de 1' hébreu priniitif-phcnicien). On en- 
seigne que R. Simón b. Eleazar dit au iiom dc' R. Eleazar b. Pra- 
ta, et celui-ci au nom de R. Eliezcr b. Aloda'i: la Loi a dú ctre 
rcrite en ashuri, car il est dit (Exode xxvii, lo): les crochets iii 
des colonnes. II faut done que la lettre i dans la Loi ait la forme 
droite d' une colenne (fait spécial aux caracteres araméens); 
R. Lévi dit: d' aprés R. Gamalicl, qui dit que la Loi a été pro- 
mulguée en lettres brisées (samaritain), la lettre A'ín (v ou o) 
était un miracle (l); si au contraire la Loi a été écrite en ashuri 
(araméen), il y a eu miracle analogue pour le d (s). Selon d' autres, 
le texte primitif de la Loi n' avait ni n ni □ (aussi miraculeux), 
mais bien le d»* 

De cette tradition rabbinique, confirmée par le Talmud babli 
(tr. Sanhedrin, f. 21 b et 22 a), il ressort historiquement que 
r écriture des hébreux se modifia peu a peu sous 1' influence de 
r écriture araméénne, apprisc par les juifs pendant la captivité: 
Ces renseignements généraux, un peu vagues, deviennent plus 
précis par la suité des temps. La ^lischna, tr. Gtiittin^ 11, 3 (tra- 
duction, VIII, p. 270) nous renscigne sur les éléments scriptu- 
raires du divorce en ces termes: «Pour écrire cet acte on peut 
employer tout ingrédient, de 1' enere, ou de la poudre terreuse 
peut-étre ce mot signifie: la craie (2), ou du rouge, ou de la 
gomme, ou du \itriol, ou tout objet qui reste adhérent. On ne se 
servirá pour écrire, ni du jus des fruits, ni d' un autre produit 
qui n' adhére pas. On peut écrire T acte de divorce sur n' im- 
porte quoi, méme sur des feuilles d' olivier, ou sur une corne de 
vache, en envoyant cette béte á la femme comme acte de di- 



(i) C était merveillc qu' elle nc tumbe pas, les lettres des Tables de la 
Loi étant gravees á jour. 

(2) Au tr. Sabbat, xii, 4, cette phrase se retrouve, avec un mot en plus 
qui manque ici: c' est qq Sa/n, que Raschi traduit par Orpimctit (auri 
pigmentum). 

TOMO XLVIII. 30 



47° boletín de la real academia de la historia. 

vorce. Selon R. Yossé le Galiléen, on nc devra écrire I' acte de 
dix'orce ni sur un animal \'i\'ant, ni sur un objet comestible». 

Aprés un certain temps, 1' ancienne écriture hébra'ique con- 
servée par les samaritains disparait, pour ceder la place al' écri- 
ture araméenne, comme la langue chaldéenne remplaga 1' hébreu 
pour le \'ulgaire. Toutefois, les calligraíes juifs ont su peu á peu 
donner á V écriture hébraíque la iietteté et la regularité qui l'a 
faite angulée, d' oíi le noni de carree. C est ainsi qu' aprés plu- 
sieurs siécles d' intervalle, on trouve les anciens types entiére- 
ment changés, transformes, representes á peu de chose prés tels 
qu'iis sont écrits et méme imprimes de nos jours. Cette modi- 
ftcation s' est effectuée en passant par 1' écriture araméenne cur- 
sive, dans laquelle étaient constitués les manuscrits de la Bible 
qui ont servi aux Septante, ou traducteurs de la Bible en grec, 
sous les Ptolémée, á ce que nous apprend Flavius Joséphe dans 
ses Antiqíiitcs jtidaiques (livre xii, chap. ii, § l). En tout cas, le 
changement est antérieur á 1' ere chrétienne, puisque I' Evangile 
de S, Mathieu (v, 1 8), déclarant que Jésus n' est pas venu chan- 
ger un iota á la Loi, prou\"e que des lors cette lettre de 1' écri- 
ture est la plus petite de toutes. 

Pourtant, dans la progression de naissance des lettres en hé- 
breu carré, il faut aussi teñir corapte de 1' écriture monumen- 
tale, oú les formes anciennes gardent plus longtemps leur pureté 
primitive. Le nom de n'^Zlu «Tobie» retrouvé en Syrie, sur les 
soubassements de la citadclle d' Araq-el-Emir (l), nous fait assis- 
ter á cette mutation; les trois derniéres lettres du nom sont en- 
coré de forme araméenne. C est qu' en general les deux lettres 
iod et zain servent le mieux á marquer les étapes de X alphabet. 
Tres grands á X origine, ees caracteres subissent des altérations 
paralléles, qui les aménent successivement á n' étre plus qu' un 
minee trait, avec cette différence que le lod présente toujours 
une barre de plus que le sa¡j¿. Or dans la susdite inscription re- 
produite ici (2), le wd n' a pas la forme qu' il revét sur les pa- 



(i) Melchior de Vogüe, Le Temple de Jésusaiem, p. 8o, pl. xxi. 
(2) Fig. 2. 



DE I.A PALEOGRAPHIE SÉMITIQUE 



47' 



pyrus araméens, mais sa forme archaíque. M. de Vogüe voit dans 
le nom Tobie celui du grand pére de ce Hyrcan qui construisit 




FlG. 2 

ie cháteau fort appelé par les tures Araq-el-Emir, et s' y déíen- 
dit jusqu' en 1' an I /ó avant J. C. 

On n' a pas de tres ^úe¡lles épitaphes en hébreu, puisque selon 

•^- ^ OS^.^..-- --^ 

FiG, 3 

r enseignement du Talmud de Jerusalem (tr. Shqalim, ii, 7; 
trad. V, 275), «on ne pose pas de monuments fúnebres pour les 
justes». A peine il y a quelques années, on a trouvé dans un 




472 boletín de la real academia de la historia. 

tombeau prés d' Abou-Góch en Syrie, un graffito en hébreu 
archa'ique, reproduit ci-contre en grandeur un peu réduite d' 
exécution (fig. 3). La premiére moitié de ce texte a été lúe nDini, 
forme antique du nom Joseph, par M. F. H. \^incent (l). En 
raison de leurs formes étranges, peu lisibles, ees lettres parais- 
sent remontar á la méme époque de transition que le précédent 
texte, tout en observant qu' ici ¡1 y a deja un étonnant exemple 
de tachygraphie, ou de jonction entre la 4.® et la 5.® lettre. 



III 

Aux environs du I .^'" siécle de I' ere vulgaire, I' hébreu carré 
est nettement formé, comme 1' indiquent des inscriptions du 
temps dans le \ oisinage de Jérusalem, surtout 1' une des plus 
anciennes, díte du Tombeau de S. Jacques, ou de la famille des 

Fig. 4 

Beni-Hezir (fig. 4), gravee au dessus de 1' entrée d' un des grands 
sépulcres qui dominent la vallée de Josaphat (2). 

Pour la premiére moitié de ce méme siécle, F. de Saulcy a 
rapporté de son «Voyage en Terre sainte» (i, p. 345 et 374-7), 
une inscription curieuse, malgré sa brieveté. En dirigeant les foui- 
lles pratiquées au nom de la mission scientifique de France en 
Palestine, ce savant a penetré au sein d' une caverne ou monu- 
ment funéraire de Jérusalem, auquel les indigénes attribuent la 
plus haute antiquité. Cet orientaliste a méme supposé que ce 
serait 1' emplacement du tombeau des rois de Juda, antérieur par 



(i) Revue biblique internationale, 1902, p. 276-7. 

(2) Revue arche'ologique, t. ix, 1864, p. 200 et s.; t. xi, 1865, p. 337. 



DE LA PALÉOGRAPHIE SÉ.VIITIQUE 473 

conséquent au v.® siécle avant 1' ere vulgaire; mais ríen de for- 
mel ne le prouve. Aprés avoir fait enlever les pierres de taille 
qui bouchaient 1' entrée, il a trouvé une tombe que le temps 
semble avoir respectée et qu' un. entourage de pien-es massives a 
protégée contre les nombreuses dévastations dont la capitale de 
Ja Judée a été souvent le théátre. En levant la pierre sépulcrale, 
il a vu un grand personnage des temps antiques, dont le corps 
embaumé et couvert de riches draperics d' or était resté intact. 
Mais helas! Cette apparition ne dura qu' un instant, le temps de 
la voir; au contad de I' air arrivant dans ce caveau fermé depuis 
de longs siécles, tout fut réduit en poussiére. 

II ne subsiste plus qu' un sarcophage, déposé depuis lors au 
Musée du Louvre. Cet assemblage de pierres serait muet s'il n'y 
avait une courte inscription bilingüe, en syriaque et en hébreu 
carré, de deux mots dans chaqué langue: nríDS'a n~y «Sadah ou 
Sidon, reine». On n' a pas su déterminer au juste quelle était 
cette reine ou princesse enterrée á Jérusalem; c' est probable- 
ment la reine Héléne d' Adiabéne, qui se convertit au judaísme 
avec son fils vers 1' an 30 de 1' ere vulgaire; bien que le texte ne 
donne pas ce nom, il peut s' agir de cette reine qui a pu prendre 
un surnom aprés sa conversión, Du reste, en tenant compte de 
la forme des caracteres, de 1' aspect du sarcophage et des or- 
nements de sculpture qu' il présente, il est facile de reconnaitre 
qu' il ne remonte guére au delá de 1' ere chrétienne. 

Des épitaphes remontant au v.^ ou au vi® siécle aprés j. C. se 
trouvent en Italie méridionale á Venosa. Elles ne sont pas tail- 
lées dans le bloc de la pierre, mais tracées au pinceau, en cou- 
leur rouge, en un type fort précieux pour la paléographie, parce 
qu' il emane de la main directe d' un juif, sans avoir passé par 
r instrument d' un lapicide (l). 

Vers ce méme temps, en Mesopotamie, sur V emplacement 
méme de Babylone, ou non loin de ses ruines, on écri\-ait des 
formules d' incantation magique, ou conjuratión, contre les ma- 
léfices de Satán, sur des bols ou coupes hémisphériques. A 1' in- 



(I) Reviie des études jiiives, t. vi, 1886, p. 200-7. 



474 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



térieur, sur la surface concave est écrite á 1' enere, circulaire- 
ment, 1' inscription destinée á mettre en fuite les démons et á 
préserver des maladies celui qui buvait á cette coupe. 

La langue dans laquelle sont congues ees formules d' incanta- 








H ^-^ 









\r% n ^ ^ 



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^^^. 






A 



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t^'^ 



tion est généralement celle des Targums de Babylone. L' écri- 
ture affecte des formes plus ou moins empátées, derivant de 1' 
araméen et se rapprochant d' avantage de 1' hébreu carré. Pre- 
nons comme exemple un vase de ce genre acquis il y a 25 ans 
par le Cabinet des antiques á la Bibliothéque nationale de París. 



DE LA PALEOGRAPHIE SEMITIQUE 475 

A r intérieur, selon la figure ci-jointc (fig. 5)1 sur la surface con- 
cave, se trouvent deux inscriptions qui se déroulent en spirale, 
et qui se faisant suite 1' une á 1' autre sont néannmois séparées 
par un trait á 1' enere qui court en ovale sur tout le circuit de 
la paroi. Contrairement á la plupart des coupes semblables, en 
grand nombre au British Museum á Londres, la spirale inscrite 
ne part pas du centre, mais part de la circonférence extérieure 
pour finir au centre. 

La premiére formule, celle qui est la plus rapprochée du bord 
a un peu plus de cinq lignes. La seconde formule, qui est au cen- 
tre, contient á peine quatre petites lignes circulaires. Au milieu, 
on remarque un cercle irrégulier, tres allongé, traversé par deux 
diagonales qui se croisent en forme d' X, Le grand texte com- 
mence done par les mots j^i^n 7a KniDtí et finit en: Amen Se- 
lah. Les hébraísants pourront s' amuser á déchiffrer et deviner le 
tout, en prenant pour guide la traduction suivante, que nous 
avons donnée il y a 16 ans (l): 

1. «Salut du Ciel, pour Hisda bar Ama. Toutes mauvaises 
sorcelleries, grand' oeuvres, malédictions, voeux, engagements, 
de loin ou de prés, d' hommes ou de femmes, la nuit ou le jour, 
qu' ils font contre lui, ou qu' elles font contre lui, depuis ce jour 
jusqu' á jamáis; que toutes ees choses, les unes et les autres, 
soient anathématisées, bannies, expulsées, arrachées et chassées 
de son corps et de sa demeure, hors des 248 (membres) ensor- 
celés, et hors de 1' endroit ou se tient Hisda bar Ama, sur le chemin 
de Housia. A Tétoile qui domine sur toutes les autres étoiles d'en 
haut, qui chevauche (dans le ciel), appartient le salut; car elle 
enseigne la magie aux magiciens...par l'invocationdu jujubier(?). 
Que le grand nom de Dieu soit prononcé! Amen, amen Selah. 

2. «Délivrance... par la gráce du Ciel, des mauvais esprits 
et des mauvaises maladies, et de toutes sortes d' adversités qui 
se lévent contre lui, contre Hisda bar Ama. Qu' ils disparaissent 
et soient anéantis de devant lui! Amen, amen, Selah.» 



(i) Proceedings 0/ the Society of biblical Archeology, t. xii, 1889, p. 292- 
348; cf. t. XIII, 1891, p. 583-99. 



47^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Sans nous arréter aux singuliéres expressions et tour de phra- 
ses poLir les commenter, notons seulement les particularités de 
tachygraphie et de paléographie. La forme particuliére du ^ est 
celle d' un triangle, comme le y en samaritain. Le i se coníbnd 
avec le •] et méme partois a\'ec le j; le 23 est égal au i; les trois 
j í-ttres nrin st" confondent; le «2 négligé est égal au y; le y et 
le ^¿ se ressemblent; le p est identique au ^^^ les i et x sont joints, 
= ,-| phénicien, et le : final est á angle droit, semblable á une 
équerre. 

Pour le vu.*' siecle, le Aíusée de Narbonne au Sud de la Francc 
nous offre une inscription latine, nettement datée de 1' an 2 du 
régne d' Egica, soit 1' an 688, dont V eulogie finale contientl' ex- 
])ression Sxini h'J mb*C7 «paix sur Israel» (l). Dans ees mots, les 
íormes du i et du «¿«j qui au premier aspect paraissent insolites, 
semblent réduites á cet etat par 1' cffet de la \'étusté. Le mcju 
final est privé de son jambage gauche, parce que la lettre est 
iruste; méme remarque est faite pour le zvau, légérement am- 
puté du bas, et pour T initiale iod du mot Israc'/, qui a disparu. 
II en est resulté que malgré la présence nullement douteuse de 
ees lettres, D. Chwolson, dans son Corpus d' inscriptions hé- 
braíques (n.° 33), ayant seulement sous les yeux un insuffisant 
fac-simile, au lieu de 1' original ou d" une bonne photographie, a 
declaré ees formes impossiblcs. 

Dans son «Rapportsur une inscription punique trou\'ée á Li- 
xus et une inscription juive ancienne de Volubilis, au Maroc», le 
sénateur Philippe Berger a publié le texte hebrea de celle-ci en 
r attribuant aux premiers siécles de 1' ere vulgaire. Toutefois, vu 
r étonnante ressemblance entre ees caracteres et ceux de 1' ins- 
cription de Calatayud, en Espagne, lúe par Isid. Loeb d'aprés la 
publication du R. P. Fidel Fita (2), on est enclin á admettre une 
similitude ou au moins un rapprochement de dates entre ees deux 
textes (fig. 6). Le second est de T an giQ, de structure différente 



(i) Boletín de la Real Academia de la Historia, t. xlvii, p. 368. 
(2) Boletín de la Real Academia de la Historia (Madrid, 1888), t. xii, 
p. 17; REJ., t. XVI, p. 272 



DE LA PALKOtJRAPHIE SliMITIQUE 



477 



des épitaphes de Worms ou de Mayence publiées par Ad. Merx 
(1894) qui remontent aux annes 1070 et suivantes. 

Dans cette esquisse historique dont le seul but est de faire as- 
sister au développementde récriture hébra'iquc, il n'est pas ques- 




FiG. 6 



tion de décrire toutes les épitaphes juives, ni méme de les nien- 
tionner seulement; car la gravare sur pierre, durant tout le mo- 
yen-áge, n' a guére changó: elle se ressent partout du burin ou 
de r outil du lapicide. Une exception cependant doit étre faite 
pour r inscription trouvée á Soissons, prés de la cathédrale, au- 
prés des fondations de la muraille romaine, au milieu d' antiques 
débris. II n' y a que deux lignes, de deux mots chacune: « Voici 



478 



boletín de la real academia de la historia. 



la stéle de dame Hannah (l)». La date manque. C est d' autant 
plus regrettable que les lettres, comme on peut le voir par la 
figure 7) ont un cachet spécial: elles sont peu angulées, un peu 
plus épaisses que d' ordinaire. II semble que le lapicide a eu 
devant luí pour modele un texte un peu empaté, écrit avec un 




FiG. 7 



rosean mal taillé, si bien qu' á la fin de chaqué ligne et au com- 
mencement de la seconde ligne, deux lettres se touchent d' en 
bas: ce detall secondaire est excusable dans le modele écrit, oü 
r enere a coulé d' une lettre á 1' autre; mais le lapicide, par trop 
ingénu, n'aurait pas eu besoin de reprcduire un effet de tache, 
s' il en a\-ait eu connaissance. .Vussi cette naíveté méme nous 
est précieuse comme un enseignement; elle nous montre ce qui 
se passait au xii^ ou au xiu^ siécle, époque approximative de 
cette stéle. 

IV 

Combien ¡1 est plus intéressant, aprés avoir suivi les dévelop- 
pements de 1' écriture jusqu' á son apogee, d' assister également 
á sa décadence, á sa déformation en lettres cursives, par besoin 
de tachygraphie, dans ees sombres et terribles années du moyen 



(i) BuJletin de la Société archéologique de Soíssons, 2.^ serie, 1873, t. iv, 
P- 327- 



DE LA PAI ÉOGRAPHIE SÉMITIQUE 479 



age. Or, dans un exemplaire ms. de 1' His- 
toria scolastica de Fierre comestor (ms. du 
íbnds latin á la Biblioth. nationale de Paris, 
n.° 5097), se trouvent trois notes en hébreu, 
d' une lecture difficile: I' une est écrite au 
bas d' une page blanche (f. 162 b)\ les deux 
autres sont mises á la suite de la Table des 
matiéres de 1' Histoj'ia. 

I.° Celle des trois notes qui est peut- 
étre la derniére en date est la plus facile á 
lire; elle contient ees mots: «dix deniers 
(prétés) sur ce livre ecclésiastique, le lundi 
de la section Nicabhii Tan (?) \260y. 

zf La seconde, en deux longues lignes, 
est écrite en lettres qui ne sont plus fran- 
chement carrees, mais ne sont pas encoré 
cursives ni méme rabbiniques, dites de Ras- 
chi. On peut avec effort les lire ainsi: 

... '1- '3 "i-iy iH"! is wi-nx- Sixi 
^2n npn 's su: 's 'd 

«Kaoul d' Evreux, ou jehan son serviteur 
[doit] 20 deniers...» (fig. 8). 

Le sens de la seconde ligne n' est pas 
clair, par suite de la juxtaposition de deux 
dates hebdomadaires ; peut-étre ce chiffre 
indique une fraction de la somme due, pa- 
yable a certains moments convenus. 

3.° Le troisiéme texte est double, re- 
produit ici en fac-simile complet, y compris 
une tache médiale. D' une part, on voit deux 
lignes horizontales, suivies en troisiéme ligne 
d' un mot; d' autre part il y a deux lignes 



480 EOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

verticales, perpendiculaires aux precedentes. Appelons A la 
partie horizontale et B la partie verticale, en notant de suite 
•que B parait étre une répétition de A, sauf qu' au commence- 
nient de B il y a une lacune par suite d' un trou de ver au ms. 
La lacune part du 3 de la premiere ligne, á la seconde ligne il 
manque le mot Vj!» second mot de la seconde ligne dans A. 
II est possiblc de lire ainsi ees mots: ... inx S"1 .17 Sy'jif D 
r.p'T] '1 «-0 tlcniers sur ce livre et pour interéts de retard (?). Le 




FiG. 9 



vcndredi de la section Hukatk». Aprés le mot -ini< (^ gauche, 
audessous de la tache d' enere), il y a peut-étre le mot dIiSit, nial 
orthographié de so/idos «sous» (fig. g). 

M. le Rabbin N. Porgés, consulté en son temps sur ees lee- 
tures, a répondu au sujet de la premiere, aprés confirmation du 
nom Raoul: íje voudrais compléter ce qui est barré, le joindre 
au n de la seconde ligne, de faetón á donner le montant de 1' in- 
térét, quelque chose comme [mvillü Sb «pour quatre semai- 
nes». Peut-étre cependant les deux lettres barres '2 '2 íbnt-elles 
allusion a une sorte de monnaie dépréciée, alterée. Quant á la 
fin, les trois derniéres lettres donnent 1' année et peuv^ent étre 
lúes 'b '2'n «5032=1272». Sur le second fac-simile, petit texte, 
le méme savant dit: «Dans la partie A, si je lis bien, il y a le 
mot 'isi ^ Radultus (en latin) nom du débiteur». 



DE LA PALIÍOGRAPUIE SÉMITIQUE 48 I 

Grácc á ees coartes notes de coniptabilité, conscrvces par 
suite de la valeur du livre mis en gagc pour un prét, on voit 
quelle avait été alors 1' ecriture populaire, vulgaire, rapide, qui 
n' a rien de commun avec 1' ecriture plus compasséc ct plus se- 
vera des livores d' office ou des livres rabbiniques, dont les ca- 
racteres sont restes sensiblement conformes au texte sacre, une 
fois adopté. II est done non moins important de voir comment 
se comporten^; d' autres notes de eomptabilité, écrites un siécle 
plus tard, á la fin de deux mss. latins qui se trouvent á la biblio- 
théque munieipale de Chartres. Le premier ms. est un recueil 
d' anciennes, collections de decrétales; le second contient les de- 
crétales de Grégoire IX; tous deux datent de xiu® siécle. En trois 
notes distinctes, nous av'ons de curieux specimens d' une grosse 
ecriture et de fines écritures. 

N.° I. Autant pour la forme des lettres que pour ccrtaines 
expressions techniques, ees ligues rappellent les deux mss. des 
Archives du département de la Cóte-d' or, dont le contenu a 
été publié par Isid. Loeb, sous le titre de «Livres de commerce 
du XIV® siécle» (l). Le n." I est composé de ees mots: ' 2~'h 
iins 'aCtaislS's 'v nf Sids hv «30 sous (ont été prétés) sur ce 
livre ecclesiastique, 1' an 8o du (petit) comput, le mardi de la se- 
maine Akaré Alotk» (ou 6 lyyar = 15 Avril 1320). C est tout 
ce que contient le premier ms. (fig. 10). 

N.° 2. L"n autre ms. de la méme bibliothéque ofíre deux tex- 
tes hébreux qui se touchent et dont 1' ecriture différe par la 
grosseur. Le morceau de droite, en caracteres épais, a ees mots: 
'S la '-\ n3ii'7 ;y-ivGai sin:2JX 'jn itd «15 sous (prétés á) An- 
tebra de Mamers le mercredi de la semaine Zót/¿ ha-BcrakJia^ 
r an 46 du (petit) comput» (ou 12 Tishri =: 1 1 Septembre 1285) 
retard provenant de 1' usage du calendrier julien, encoré en vi- 
gueur á cette époque. Au méme numero, la partie de gauche, en 
ecriture fine, se compose de cinq ligues et un mot, y compris la 
premiére ligne barree. Elle répéte le nom de 1' emprunteur, et 
la rature indique le renoncement au prét consentí. On peut lire 

(i) R evite des éiudes juives, t. vni et ix. Cf., t. xxx. 



4&2 boletín de la real academia de la historia. 

ceci: DnD:2"i DSt:np" onjsb iis V; i:r "¡jinu; D^<"'a^íl- iciSia 'jn ':2 
SijiQ «40 sous (prétés) á Guillaume de Boys-Gast, dans la se- 
conde semaine de la lecture Sheniini^ par son ordre á Pinhas, 
sur ees Decretales, qu'a livrées JMichel». Sans indication d'an- 
née, ni du quantiéme de semaine, le prét est daté de la secon- 
de semaine de Shemini, c' est á diré de la semaine qui pour 
la seconde fois, se trouve avant la lecture de cette section 
sabbatique, en raison de 1' incidence de la féte de Páque. 



^ní-4VÍ^r)/!>^c>j)J3JJ7V 






yih 



FlG. I o 

N." 3. Dans le méme ms. on lit, avec beaucoup d' incerti- 
tude, la mention d' un ¡Drét au debiteur précité: '^^builp" ':~ 'n 
«5 sous DibiDS -í<!2 7"^ 'n n:u mp 's riuin iDiS^a ktu 
sur ees Decrétales (prétés á) Sire Guillaume de Boys-Gast, le 
mardi de la semaine de Qorah, 1' an 5047, pour cent livres 
ecclésiastiques» (ou 26 Siwan ^ lo Juin 1287). Ce sont pro- 
bablement des traces de di\-ergence dans la prononciation, qui 
fonl varier la transcription du nom: l'une est normande, 1' au- 
tre est une atténuation ou une mauvaise audition de la pronon- 
ciation frangaise. Deux lignes hébraíques analogues ont été écri- 
tes au xiii^ siécle sur le feuillet de garde d' une bible «glosée» 



DE LA PALÉOGRAPHIK SÉMITIQUE 483 

(le la bibliothcque Mazarine, donnéc a 1' Abbaye de vSaint Víc- 
tor par Fierre de «Castro Radulfi^> (Chateauroux). 

A partir de ce moment, les écritures devicnnent de plus en 
plus rapides, ou cursives, d' autant plus qu' elles ne serviront 
plus seulement á transcrire la langue hébra'íque, niais aussi les 
langues des peuples au milieu desquels les juifs vivent désor- 
mais. Ainsi, par dérivation de la tachygraphie rabbinique, qui a 
seulement niodifié les deux lettres j^ et ^-^ en les abrégeant, sont 
nées plus tard des cursives variant selon les pays, sa\'oir: orien- 
tales, espagnole, italienne, judéo-arabe, judéo-allemande et méme 
judéo-grecque, selon les fac-similia publiés a la suite des Catalo- 
gues de manuscrits par D. Steinschneíder,' puis par Ad. Neu- 
bauer. Celles-ci offrent en méme temps le précieux avantage de 
donner une date aproximative et une ]:)rovenance régionale aux 
ccrits dépourv'us des noms de lieux, de dates ou de signature. 

Finalement, il faut aussi teñir compte des graffitl, ou ccrits 
sur pierre, non ciselés avec un outil, mais avec une pointe de 
caillou, ou un tesson de bouteille, a défaut de couteau. Trop 
souvent, avant de condamner les malheureux juifs á T exil, ou 
aux derniers supplices, on les enfermait dans des cachots, pour 
leur arracher par la terreur et par les tortures, tout ce qu' ils 
])Ouvaient produire. Ainsi, dans la Tour-Blanche á Issoudun, des 
juifs ont cté emprisonnés en 1 303, sous un pretexte quelconque: 
sur les murs de leur prison, les captifs ont grave leurs noms en 
y joignant des invocations á Dieu ou formules de priére. 

L' exemple donné ci-contre (fig. II) offre cettc particularité 
de contenir deux inscriptions superposées, comme dans un pa- 
limpseste: 1' une est en caracteres rabbiniques; l'autre, en ca- 
racteres carrés. La premiere parait íormer la couche inférieure 
et par conséquent étre antérieure en date á la couchv^ superieure 
de lettres carrees. Le tcxte était deja presque illisible lorsqu' il y 
a plus de 20 ans nous 1' a\'ons photographié; actucllement, il doit 
avoir á peu prés disparu. Ce qu' il y a de plus clair dans ees 
lignes, c' est le nom propre «la filie de Menahém», une ¡eune 
fiancée mise en prison en méme temps qu' une autre non dé- 
nommée. 



484 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 




FlG. I I 



Tout en haut de ees lignes se trouvent cinq blasons ou écus 
d' armoiries. (3n ne saurait déterminer s' ils servent d' en-téte a 
r ¡nscription en lettres rabbiniques, ou á celle en caracteres car- 
rés. Mais I' importance de ees signes hcraldiques n' est pas don- 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS Y VISIGÓTICAS 485 

teuse: tres probablement les malheureux captifs relevaient des 
seigneurs ainsi designes, et ils durent se réclamer d' eux, dans 
r espoir d' obtenir leur protection légale pour étre délivrés. Ces 
nobles seigneurs étaient (en commengant á gauche): I." Roger de 
Brosse, sire de Boussac; 2.° un écu b ande ou bure/é {&n langage 
héraldique), blasón trop commun pour étre ainsi reconnu, mais 
qui devait étre aussi du Berry: 3.° un écu chevronné (mémes 
obserx'ations); 4.° les armes des Abbés de Déols; 5.° André de 
Chauvigny de Chateauroux. 



Dans tout ce qui precede il n' a été question que de 1' art 
d' écrire en hébreu, depuis ses origines jusqu' au milieu du mo- 
yen-áge. Pourd' autres langues les archivistes paléographes 
n' auront en general qu' á adopter le présent cadre, afín de 
suivre la méme filiation et I' approprier á leur sujet spécial. 

Madrid, le 20 avril 1906. 

Dr. MoiSE Schwab. 



VI 

NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS Y VISIGÓTICAS 
DE EXTREMADURA 

Mérida. 

1). Lápida de mármol blanco de 0,38 m. de largo por 0,30 
•de altura, rota por su lado izquierdo; caracteres augusteos de 
0,05 m. en los dos primeros renglones y de 0,03 en los últimos. 

TiB cLa 

CLAVD 

HAEC LIBERTA 

D 

Tib{erió) Cla{ud¿o Caesari] C¡au\^iiia ] liaec liberta d{o7io) \^d{aty\. 

Al cesar Tiberio Claudio, Claudia liberta suya, dedicó esta base y 
estatua. 

TOMO xLviii. 31 



486 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, 

2). Lápida de mármol blanco de 0,30 m. de ancho por 0,24 
de alto, rota por la parte superior. Una moldura rodea el epí- 
grafe. Letras altas de 0,02 m; puntos triangulares. 

IRICIA 
VXOR . F . C 
FELICiO . AN . XVIIl 
•H.S.E.T.T.L. 
VERNA 

YPa\iric¿a uxor f{aciendunt) c{uravit). 

Felicia an{noruni) XVIII h{ic) s{iius) e{st). S{ii) t{ibi) t{erra) lievis), 
Verna. 

Patricia, su mujer, cuidó de erigir el monumento. 

Felición, de 18 años, esclavo vernáculo, aquí yace. Séate la tierra 
ligera. 

3). Cipo fúnebre representando un busto de mujer falto de 
cabeza. La difunta ostenta en su mano derecha un volumen 6 
manuscrito enrollado. 

En el basamento largo de 0,45 m. preséntase la inscripción 
en letras de 0,02 de altura. Puntos triangulares. 

VAL . MAXVMINAE. AVV\ XXXVIII 

////.'////// XIIII . VAL . LVPVS VXORI INCOMPARABILI 

S . E S . T . T . L 

[Z>(/j') m{anibus) s{acrum)] Val[eriae) Maxuminac annorum XXXVIJI 
\m{ensium) d{ierum)] XIIII. 

Val(erius) Lupus uxor i iticomparabili. [II(ic)] s{ita) e{sf). ,S{it) t{ibi) 
t(erra) l{evis). 

Consagrado á los dioses manes de Valeria Maxumina, de 38 años ,. 

meses y 14 días. 

Valerio Lupo dedicó á su incomparable esposa el monumento. Aquí 
yace. Séate la tierra ligera. 

4). Lápida de mármol blanco de 0,28 m. de alto por 0,I0 de 
ancho. Letras altas de 0,03 m. Puntos triangulares. 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS Y VISIGÓTICAS 



487 



vw 

T.T . L 
V MN A 



\a\mt[oni-m) \^H{¡c) s{ita) eis¿). S{it)'\ ¿{i7?/) ¿(erra) ¡(ev/s) 

\a¿]umfia muen [ti /{eci't)]. 

de años. Aquí descansa. Séate la tierra ligera alumna 

merecedora dedicó. 



5). Fragmento de mármol blanco .de 0,6o m. de ancho por 
0,12 de altura. Puntos triangulares. 

. s . T. 

[an]noriim LXV 'S{''^) f{ibi) t{erra) l{evis). 

de 65 años. Séate la tierra ligera. 

6). Lápida de mármol blanco, rota por sus cuatro lados. Le- 
tras altas, de 0,05 ni. 

.- ! V s c R 

S RECESS 
RVA\ XXX 

[yu?]lms Cr[esceiis Jidel¿?]s. Recess[it in pace anno?]rum XXX. 

Julio Cr%scencio fiel de Cristo. Descansó en la paz de edad de 30 años. 

7). Lápida de mármol blanco de 0,6o m. de ancho por l,20 
de altura. La inscripción encerrada en una corona de laurel. 



VALENTl 

NVS C FA,V. UL 

DE VIXITANN 

XXXVii REQ^VIE 

ViTIN P o DiiiD 

IVLI o ERA DLM 

A -o 



Valentimis, famul{us) Dei. Vixit aniiüs) XXXVU. Requievit in p{ace\ 
d{ie) tertio id[us) 7ul/{as), era DLII. 

Valentino, siervo de Dios. Vivió 38 años. Descansó en la paz el día i 7 
de Julio, era 552 (año 514). (Cristo Dios es) alpha (y) ómega. 



488 boletín de la real academia de la historia. 

Solana de los Barros. 

8). Losa de pizarra negra de 0,42 m. en cuadro; en su cen- 
tro hállase grabado con bastante primor un busto de mujer en- 
cerrado en una corona de laurel; en la parte superior la ins- 
cripción: 

K ALIOPE 

9). Losa de pizarra de 0,40 m. de largo por 0,30 de altura, 
rota por el ángulo superior derecho. 

D iw 

L CVNDE ZOTICVS 

PIVS FATER PIVS 

ÍN SVIS VIXIT ANN 

LXXXXII 

H -S E S "T-T • L 

D{is) m{anibus) [s{acn¿m)]. L(uc/us) Cunde Zoticus. Pius pater pius in 
mis, vixit afm{oni»i) LXXXXII. H{ic) s{ifus) e{st). S{ít) t{ibi) t{erra) 
¡{evis). 

Consagrado á los dioses manes. Lucio Cunde Zótico. Pío á su padre 
piadoso entre los suyos, que vivió 92 años. Aquí descansa. Séate la tierra 
ligera. 

El cognombre Zoticus aparece en Santiponce (H. 1 1 57) y en 
Caldas de Mombuy (H. 4493). Cunde es nuevo en nuestras ins- 
cripciones. 

10). Teja plana de barro cocido, cuyas dimensiones son 
O,Ó0 m. de largo por 0,46 de altura. Letras de 0,o6 m. 

V) ' ^\ • s 

A IVNIVS MGALIA HIR/WE 

ITALICENS • AN • LVXXI 

FIMO MV'FECI 

H'S-E'S'T'T'L 

D{is) m{anibus) Siacriim). A{ídtis) Junius Megalia Hirme italicen{si) 
animném) LXXVI. Filio meo feci. H(ic) s{itus) est. S{it) t(ibi) t{errd) 
l(evis). 

Aulo Junio Megalia, hice este monumento á mi hijo Kermes, natural 
de Itálica, de 76 años de edad. 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS Y VISIGÓTICAS 489 

Mil es el griego ¡jloO, genitivo del pronombre de primera per- 
sona, á menos que sea contracción del latín jneo. 

El cognombre Megalia es nuevo en nuestra epigrafía. 

11). Baldosa de barro cocido de 0,30 m. de ancho por 0,35 
de alto. Puntos triangulares. 

D . Al . S 

MATDIAE . Q 

TRAIO . FIL . VXOR 

D . ET .CASTISE 

5 CAES . LIBERTA 

M . FECIT 

AN . LVI. 

S.T.T.I.i 

D{is) m{anibtis) S(ac?-uní). Matidiae Q{uint¿) Traio Jil{iae) uxor[i) 
d{ecoré) et castis{imá)e Cae saris liber/ae m(aritus] fecH an{noruni) LVI- 
S{t¿) t{ibi) tierra) l(evis). 

Consagrado á los dioses manes de Matidia, hija de Quinto Traio, su 
mujer, bella y castísima, liberta de César, de 56 años de edad. Su marido 
dedicó el monumento. Séate la tierra ligera. 

12). Baldosa de barro cocido de 0,37 m. de altura por 0,27 
de ancho. Letras altas de 0,056 m. 

D M S 

KVFO IVNIVS 

INFANTI VIXIT 

A 1 1 • /\A X • D V 

5 ENNA'M -FECIT 

B A\ F 

D{is') M{anibus) siacrum). Rufo Jimius infanti, vixit a{nnos) ditos, m{en' 
ses) decem, d{ies quinqué. Eiina tniater) fecit b{ene) mierenti) f{ilio). 

Consagrado á los dioses manes. A Rufo Junio, niño; vivió 2 años, 10 
meses y 5 días. Su madre Enna dedicó el monumento á su hijo bene- 
mérito. 

El nombre Enna es nuevo en nuestra epigrafía. 



490 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

13), Baldosa de barro cocido de 0,25 m. de ancho por 0,38 
de altura. Letras altas de 0,04 m. Hay embebido de la e en la d 
del último renglón. 

D M S 

TERENCIA EVINIA 

D • MATER • ET • C 

PIVS • ET MANCl 

ANOKVM XVI 

•5 M • Vil • D • III 

S • T • T • L • 

DE So 

l)\is) m.{anihus) s{acnim). 'lerenda Evhiia D{omiiia?) mater et C{aeci- 
Itus?) et Manci, an{n)orum XVI, m{ensmm) VII, d{ierum) III. S{¿¿) t{ibi) 
tierra) l[evis). De S{7ío.). 

Consagrado á los dioses manes de Terencia Evinia, de 16 años, 7 meses 
y 3 días, hicieron este monumento á su costa, Domicia, su madre, Cecilio 
piadoso y Mancio. Séate la tierra ligera. 

14). Baldosa de barro cocido de 0,37 m. de largo por 0,27 
de altura. 



MARTIALIS 



PRIMVS AN XXV 

FAMVLVS DEI 

PoPVLl MoERoRE 

EXTIN'CTAE 

Marcial Primo, de 26 años, siervo de Dios. ¡Oti, tú cuyas llamas vitales 
con dolor del pueblo se han extinguido! 

15). Losa de pizarra negra de 0,30 m. de largo por 0,25 de 
altura; letras unciales, imperfectamente grabadas, con algunas 
cursivas intercaladas, ostentando el crismón en la última línea. 

INTEREA MED 

$ VM ENEAS lAM 

CLASSETEN 

EBA T 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS Y VISIGÓTICAS 49 1 

Como se ve, trátase del primer versículo del libro v de la 
Eneida. 

Interea médium Aeneas ian classe teiiebat certus iter , Jliictusque airas 
aquilone secabat .... 



La Alconera. 

16). Ara fúnebre de mármol blanco, rota por su parte infe- 
rior, de 0,70 m. de alto, 0,50 de ancho y 0,32 de grueso. 

D M S 

IVNIA CAlI 

RHOE AN C 

H S E S TT L 

THeV LI3ERTV / 

M AT/-^"""^ 

D{is) mianibtis) S{acrum). Jimia Calirhoe an^nomm) C{enium). Theu 
libertu{s) matij-i) \b{ene) m{erenií) ficcit)']. 

Consagrado á los dioses manes. Junia Calirhoe, de 100 años. Theo liber- 
to dedicó á su madre benemérita. 

Theo significa, además de Dios, ligero, ó el que corre. 

Todas estas inscripciones existen en mi colección de Almen- 
mendralejo, formando también hoy parte de la misma las erae- 
ritenses de Cayo Julio Lydo (Hübner, 567) y la cristiana de Eu- 
genia (1. H. C. StíppL, 333). 

Madrid, 10 de Mayo de 1906. 

El Marqués de Monsalud. 



492 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



VII 

EL MONASTERIO TOLEDANO DE SAN SERVANDO. — EXAMEN 
CRÍTICO DE UNA BULA DE PASCUAL II Y DE UN DIPLOMA 
INÉDITO DE LA REINA DOÑA URRACA. 

Antemural de Toledo, á mano izquierda del río Tajo, y en- 
frente del puente de Alcántara, descuella la torro del homenaje, 
y esparcidas yacen las ruinas del célebre castillo y monasterio 
de San Servando, que describió de mano maestra nuestro sabio 
compañero el Sr. Conde del Cedillo (l). A su historia perte- 
necen los documentos que acompaño, y cuya fecha, todavía in- 
decisa, procuraré sacar de la incertidumbre. 



I 

Letrán, 17 de Marzo de 1 1 12. Otorga Pascual II al arzobispo D. Bernardo 
la administración de la diócesis de Segovia, á menos que esta ciudad de- 
seare tener obispo propio. Concédele además que provea á la restauración 
del monasterio toledano de San Servando, y que lo disponga, ordene y 
posea con la condición de pagar á la Sede Apostólica el censo anuo de 
cien mancusos, establecido por Urbano II al ceder el monasterio á la di- 
rección y posesión del abad y comunidad de San Víctor de Marsella. — 
Loeweníeld, Regcsfa Poittificiim Romanorum, núm. 6.490. 

[Paschalis episcopus, servus servorum Dei, venerabili fratri 
B. Toletano Primati, Apostolicae Sedis vicario, salutem et apos- 
tolicam benedictionem.] 

Fraternitatis tuse petitionem clementer admisimus. Volumus 
enim ut commissa tibi Apostolicae Sedis legatione honorifice per- 
fruaris. Segoviensem civitatem, nisi proprium desideret civitas. 
ipsa episcopum, personae tuse pro gravioris paupertatis necessi- 
tate permittimus. Monasterium sancti Servandi, quod nostri juris. 
est, a praedecessoribus nostris (2) Massiliensi quondam monas- 



(i) Toledo. Guia artístico-práctica.'^^'gi. i.i 20-1. 124. Toledo, 1890. 
(2) Por escrito no consta sino de Urbano II. 



El. MONASTERIO TOLEDANO DE SAN SERVANDO 495 

terio novimus fuisse commissum. Ceterum, quia proptcr sarra- 
cenorum feritatem monachos de loco ipso discessisse cognovi- 
mus, nos monasterium ipsum, sollicitudini tuae restaurandum 
disponendumque committimus. Quod si per omnipotentis Dei 
misericordiam restaurari contingit, debitum Lateranensi palatio 
censum (l) annis singulis persolvetis. 

Datum Laterani, xvi kalendas Aprilis (2). 



19 Marzo 1 1 13. La reina doña Urraca, con asentimiento de Alvar Fáñez, 
alcaide de Toledo, otorga al arzobispf) D. Bernardo y á los clérigos de su 
catedral el regio monasterio de San Servando, con todos los bienes y po- 
sesiones de este monasterio, atendiendo á la razón indicada por la bula 
de Pascual II. — Archivo histórico nacional. Cartulario I de Toledo, fol. 54 
vuelto, 55 recto. Las variantes, que notaré, pertenecen al Cartulario II, fo- 
lio 33 r., v. 

Privilegíum sancti Servandi a domna Urraca regina filia im- 
peratoris archiepiscopo B(eriiardo) concessuin (3). 

In nomine sánete et individué trinitatis, patris videlicet et filii 
et spiritus sancti, cuius pietate tuemur vivimus et gubernaniur. 

Ego Urracha tocius hyspanie regina, scilicet (4) bone memo- 
rie Ildefonsi (5) imperatoris filia, una cum consensu albari fanniz 
tune temporis toletani principis, dedi atque regia auctoritate 
concessi domno bernardo toletane sedis Archiepiscopo insuper 
et clericis, eiusdem toletane ecclesie filiis, quoddam regale mo- 
nasterium sancti Servandi, quod situm extat extra ¡psius toleti 
menia, cum scilicet ómnibus ad se pertinentibus, tam agris quam 
vineis, villulis, molendinis, ortis, pratis, exitibus, pascuis, et cum 



(i) «Decem mancusos», según la bula de Urbano II (20 Febrero 1089), 

(2) Migne (Patrol. lat., clxiii, 393) y Loewenfeld, no atreviéndose á 
precisar la fecha, por no tener otro fundamento que el de la estancia del 
Pontífice en Letrán, señalan el intervalo de los años i loo-i 1 16. Aún más 
fluctuó el cardenal Aguirre escribiendo anno incerio. 

(3) Privileghim de do?iacio7ic monasterii sancti Servandi facta domno 
Bernardo toleíatte Sedis Archiepiscopo ei clericis eiusdem ecclesie. Cart. II. 

(4) Cart. II omite este vocablo. 

(5) Cart. II «Adefonsi». 



494 boletín de la real academlv de la historia. 

cunctis que in tempore (l) mci patris habuit vel habere debuit. 
(juippe cum illud iam pretaxatum monasterium a sarracenis de- 
structum et a massiliensibus monachis, qui nuper ibi morabantur, 
constaret desertum, Quare ego Hurracha regina ne funditus pre- 
fatum pessumdaretur monasterium, nemine rogante, nuUo pre- 
cio intercedente, sed (2) solummodo ob remedium peccatorum 
parentumque meorum, ut supradictum est, domno bernardo tole- 
tano archiepiscopoclericisque ipsius ecclesie tam presentibus quam 
et futuris illud tradidi atque concessi, eorum subveniens egestati. 
Unde, si aliquis tipo superbie sive invidie huic meo facto con- 
traierit vel contraire temptaverit, sive ille sit regie potestatis, vel 
mediocris aut servilis, seu clericus, abbas, aut episcopus, laicus, 
vel cuiuscumque dignitatis sive conditionis fuerit qui hoc meum 
factum irrumperit vel irrumpere conaverit, careat a fronte duo- 
bus luminibus, sitque anathematizatus et a corpore et commu- 
nione sánete ecclesie segregatus; necnon sicut datan et abiron 
terre hiatum patiatur, et cum iuda proditore luat penas in eterna 
dampnatione. Et ne se a seculari vindicta pro tali conamine 
immunem gratuletur, ad partem regis exsolvat solidos mille pu- 
blice monete; quicquid vero ab ecclesia ipsa per violenciam abs- 
tulerit , reddat eidem ecclesie in triplo vel quadruplo; carta 
autem sit perhenniter rata. 

o n a a a a 

Facta series testamenti xiiii kalendas aprilis, Era m.c.x-x.i. (3), 
Regnante domna Hurracha regina in toleto et in legione. 

Ego Hurracha regina quod fieri testamentum iussi manu mea 
robora vi. 

Petrus Gundisalviz comes conf(irmat). 

Rodericus comes conf. 

Froila comes conf (4). 

(i) Cart. II «temporibus». 

(2) Cart. II «set». 

(3) La primera x con rabillo, que vale 40, lo tiene raspado. El Cartu- 
lario II pone en su lugar «x»; pero al margen se nota, de letra del si- 
glo XVI «Es Era 1151», remitiéndose al Cart. I. 

(4) El Cart. II distribuye los firmantes y testigos en cuatro columnas 
de tres nombres. En la primera y en la segunda hace penúltimo el último 
nombre, y viceversa. 



EL MONASTERIO TOI/iDANO DE SAN SERVANDO 495 

Didacus (i) legionensis episcopus coni. 
Raimundus oxomensis e])iscopus conf. 
Petrus palentinus episcopus conf. 
Albarus fanniz conf. 
Fernandus garsiaz conf. 
Johannes ramiriz coní. 
Pelagius t(esti)s. 
Velascus ts. 
Ennego ts. 

cS;+í> S. VR(racha) REi&ina). 
PETRVS NO(tvit) 

El Cartulario 11 omite el signo y firma de la Reina y la del 
notario Pedro. 

Observaciones. 

Las firmas de los tres prelados que suscribieron el diploma, 
son posteriores al año I II I. Con efecto, el próximo antecesor 
de Diego, obispo de León, es decir, el historiador D. Pedro, vi- 
vía en 20 de Diciembre de aquel año y falleció, según Risco (2), 
en el siguiente. Muy poco antes habían ascendido al episcopado 
Pedro de Palencia y Raimundo de Osma, que fué más tarde ar- 
zobispo de Toledo. 

La firma de Alvar P'áñez Minaya y su consentimiento á la 
voluntad de la Reina, por cuanto era necesario desde el punto 
de vista militar, ó estratégico, derraman intensa luz sobre la 
fecha y la intención del diploma. Los Anales Toledanos prime- 
ros (3) refieren de un modo obscuro la causa, pero puntualizan 
el tiempo (29 Marzo 1 1 14) de la trágica muerte de aquel ilustre 
caudillo: «Los de Segovia, después de las octavas de Pascua 



(O Cart. II «Diacus». 

(2) España Sagfada, tomo xxxv, pág. 151. Madrid, 1786. 

(3) España Sagrada, tomo xxiii (2.* edición), pág. 388. Madrid, 1799. 



49^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

mayor, mataron á Albar Hannez, Era mclii.» El diploma, de 
consiguiente, no es posterior á este año. Está circunscrito den- 
tro de un trienio (1112-III4); y en virtud de su propia índole 
presupone la bula de Pascual II (Letran, 1 7 de Marzo), ó es pos- 
terior á ella. Esta, ¿qué fecha de año tiene? 

En el tomo i de la Gallia christiana (i), corregido y ampliado 
por el docto benedictino Dom Piolin, puede verse el mejor texto 
de otra bula de Pascual II, que confirma á (3dón, abad de San 
Víctor de Marsella, las posesiones de aquel monasterio, siendo 
para nosotros muy de notar las españolas en las diócesis de Ge- 
rona, Barcelona, Vich, Urgel y Palencia (2). La fecha de esta 
bula es el 23 de Abril de 1 1 13 (3). Suprime la posesión del 
monasterio de San Servando, porque ya no pertenecía al de San 
Víctor, y había sido adjudicada al arzobispo D. Bernardo por la 
bula Fraternitatis tiuc, fechada en Letrán á 17 de Marzo. El 
Papa, en este día de los años illi y III3, no estaba en Letrán. 
Su estancia se verifica en III2; y de consiguiente, la bula del 1 7 
de Marzo, atendido lo que ella refiere (4), es de este año. 

Refiere que los antiguos moradores del monasterio de San 
Servando lo habían abandonado compelidos por lo fiera cruel- 
dad de los sarracenos. El diploma de la Reina explica este acon- 
tecimiento más en particular, declarando ser cosa cierta que el 
monasterio había sido destruido por los sarracenos, y que los 
monjes marselleses, que poco antes (nuper) lo habitaban, no abri- 
gaban esperanza ni pretensión alguna de recobrarlo. 

¿"Cuándo lo destruyeron los sarracenos.'' Combinando los datos de 
los autores cristianos y árabes, como lo ha hecho nuestro sabio com- 
pañero, el Sr. Codera (5), resulta que á mediados del año IIIO. 



(i) Apéndice, págs. 115 y 116. París, 1870. 

(2) Dom Piolin la sustituye mal por Toledo en el suplemento marginal. 

(3) «Datum Laterani... ix kal. Maii, Ind. vi. Incarnationis 1 114, pontifi- 
catus Paschalis II, an. 14.» El cómputo de la Encarnación es el Pisano. 

(4) «Ceterum, quia propter sarracenorum feritatem monachos de loco 
ipso discessisse cognovimus, nos monasterium ipsum sollicitudini tuae re- 
staurandum disponendumque committimus.» 

(5) Decadencia y desaparición en España de los Almorávides, páginas 
232-234. Zaragoza. 1899. 



EL MONASTERIO TOLEDANO DE SAN SERVANDO 497 

La destrucción del monasterio está expresamente manifestada 
por la crónica de Alfonso VII, y atribuida al emperador de Ma- 
rruecos Alí, viniendo éste con su hijo Texufín á sitiar á Toledo; 
asedio, que duró ocho días (l). El jefe y el héroe de la defensa 
de la ciudad fué Alvar Fáñez, á quien como á Príncipe de ella, 
había encomendado Alfonso VI el gobierno de la misma. Mien- 
tras duraba y se embravecía el asedio, oraban é imploraban el 
favor divino dentro de la catedral el arzobispo D. Bernardo, su 
clero, las mujeres y los inválidos para tomar las armas. El Autor 
de la crónica fija con exactitud la situación del monasterio y cas- 
tillo de San Serx'ando, diciendo que estaban enfrente de la torre 
ó fortaleza, que defendía el paso del puente de Alcántara. En el 
día postrero los toledanos tuvieron ardimiento para hacer una 
salida, que desbarató á los agarenos, los cuales huyeron, nq sin 
haber antes pegado fuego á las máquinas y demás pertrechos de 
sitio. El ejército de Alí y de Texufín, retirándose se corrió por 
la Sagra, rompió los muros de Madrid, Olmos, Canales y Tala- 
\"era, mas no pudo domeñar los alcázares de estas villas, y tor- 
ciendo después hacia Guadalajara, cuyas murallas no pudo que- 
brantar, regresó á Córdoba. 

Comparando esta narración con la de los autores árabes, ad- 
vierte justamente el Sr. Codera que no puede atribuirse á la pri- 
mera venida de Alí, posterior á la muerte de Alfonso VI , sino á 
la segunda. En ésta, Texufín acompañó á su padre Alí, mas no 
en aquélla. Aquélla comenzó, saliendo Alí de Ceuta para atrave- 
sar el Estrecho hercúleo en 14 de Agosto de II09, y se terminó 
en el mismo año. La segunda, según lo manifiestan los Anales 
Toledanos (2), pertenece al año iiio: «Posó el Rey Alí sobre 



(i) cRex Hali venit in Sibilliam, et cum eo filius eius Texutinus, 

et moverunt castra de Corduba, et venerunt per illam terram, quai íuit 
de Alvaro Fanniz, ceperuntque castella munita et civitates, quas partim, 
destruxerunt, partim munierunt. Deinde venerunt in Toletum, et destru- 
xerunt sanctum Servandum et Az[uqu]eca; deinde ad ipsam civitatem pro- 
ximantes, machinas in locis opportunis erexerunt, eamque diu sagitta, 
lapide, lancea, telo igneque patentes oppugnaverunt.> España Sagrada. 
tomo XXI (2.^ edición), págs. 357-359. Madrid, 1797. 

(2) España Sagrada, tomo xxi, pág. 388. 



498 BOLETÍN DE LA REAL ACADEML\ DE LA HISTORIA. 

Toledo, é túvola cercada viii días, Era mlviii. Prisieron Moros 
Talavera en xvi días de Agosto, Era mcxvii[i] (i). Si, pues, la 
bula de Pascual II presupone esta fecha, y por su data de Letrán 
excluye el año I III, resulta que no es anterior al 1 1 12. 

Fué tan grande la ventaja que reportó Alvar Fáñez de su he- 
roico comportamiento, como lo patentizan los mismos Anales 
Toledanos sobre el año Illi: «Albar Hánnez priso Cuenca de 
Moros en el mes de Julio Era mcxlix. » Por ahí se ve la con- 
gruencia de haber acudido en ese mismo tiempo el arzobispo 
D. Bernardo á la Sede Apostólica, ofreciéndose á restaurar e] 
monasterio de San Servando, si desistiendo los monjes marselle- 
ses de la posesión que antes tenían, entraba él y el clero de su 
catedral en la posesión y administración del mismo monasterio, 
que efectivamente le fueron otorgados por Pascual II en 1 7 de 
Marzo de III2. El monasterio de San Ser\'ando era regio; pero 
la Reina no podía entonces conceder su diploma de reversión al 
Arzobispo, por cuanto se hallaba sujeta á la que llamaba ella ti- 
ranía de Alfonso el Batallador. El cual no accedía á que los di- 
plomas regios se extendiesen sino en nombre suyo solamente, ó 
junto con el de su esposa mayormente á partir del 18 de Abrij 
de II II, en cuyo día entró en Toledo arrogándose la potestad 
soberana. De aquí provino la ruptura entre ambos cónyuges com- 
batiendo las tropas de la Reina derrotadas por D. Alfonso el 
Batallador, en la triste refriega de Candespina, cerca de Sepúl- 
veda, á 26 de Octubre del mismo año. Los partidarios de Doña 
Urraca libraron nueva batalla en Viadangos en 23 de Abril del 
año siguiente, y ella tuvo que refugiarse en Galicia, de donde no 
salió ni se rehizo sino hasta el mes de Enero de 1 1 13, en que ya 
se firmaba reinando en Toledo y en León, exactamente como en 
nuestro diploma, referente al monasterio de San Servando. En 
los años posteriores la fórmula del reinado se muda en los diplo- 
mas de ella y de su hijo; y por consiguiente, la fecha del que 
discutimos ha de reducirse al 19 de Marzo de II 13- 

(1 > Año 1 1 10. En 1 109, á 16 de Agosto, había pasado Ah' dos días^antes 
el estrecho de Gibraltar y permaneció un mes en Córdoba, siendo poste- 
rior su jornada sobre Talavera. 



EL MONASTERIO TOLEDANO DE SAN SERVANDO 4(49 

No debo cerrar esta discusión sin advertir que la bula de Pas- 
cual II (17 Marzo III2), confió la administración de la diócesis 
de Segovia al arzobispo D. Bernardo, con lo cual se manifiesta el 
error en que incurrió D. Diego de Colmenares (l), afirmando que 
«concurrieron dos obispos españoles, Gelón de León y Pedro de 
Segovia, al concilio de Letrán que celebró Pascual II en 1 1 12». 
Risco ha demostrado (2) que Gelón no era obispo español de 
nuestra ciudad de León, sino de Saint-Pol-de Léon en la Bretaña 
francesa. El anónimo de Segovia, que introdujo mal informado 
Baronio (3), era en realidad el arzobispo de Santa Severina en 
Calabria, según aparece de la obra del historiador Guillermo de 
Malmesbury (4). El concilio de Letrán, citado por Colmenares, 
se celebró corriendo los días 1 8-2 3 de Marzo de 1 1 12; y cabal- 
mente la bula de Pascual II, que otorgó al arzobispo D. Bernar- 
do la administración de la Sede Segoviana (19 Marzo 1 1 12), se 
coloca durante la celebración de aquel concilio; lo que prueba 
que en él tomó parte el arzobispo de Toledo por sí en persona, 
ó por su delegado. 

En otro error, que no menos gravemente afecta al episcopo- 
logio de Segovia, incurrió Colmenares, mostrando una vez más 
cuánto importa no dar un primer paso en falso para no dejarse 
arrastrar por la pendiente de la lógica á temerarios juicios. Dice 
así (5): «Año siguiente, II15; se celebró concilio en Oviedo, 
cuyos principales decretos se enderezaron á la inmunidad de la 
iglesia y sus ministros, profanada por las guerras. Entre los pre- 
lados de este concilio asistió nuestro D. Pedro; y movido desta 
dotrina y del ejemplo de sus antecesores, nuestros ciudadanos 
hicieron grandes donaciones á su iglesia, cuyo templo y fábrica 
se disponía». 



(i) Historia de la insigne ciudad de Segovia, tomo i (2.* edición), pági- 
na 183. Segovia, 1846. El anotador de esta segunda edición no reparó ea 
tamaño error. 

(2) España Sagrada, tomo xxxv, pág. 156. Madrid, 1786. 

(3) An. 1 1 12, núm. vni. 

(4) Migne: Patrología latina, tomo clxxix, col. 1.379. 

(5) Tomo I, pág. 184. 



500 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Examinando las actas del referido concilio de Oviedo (i ), luego 
se ve por dónde flaquea y se reduce á puro sofisma el argumen- 
to de Colmenares. En rigor, ó hablando con precisión, no fué 
concilio de muchos obispos el pretenso de Oviedo, sino junta dio- 
cesana ó sínodo de Asturias (2). Las subscripciones de los prela- 
dos, reyes y otros príncipes, que autorizaron para otros territo- 
rios los decretos de aquella junta, le son posteriores, y no deben 
traerse á consecuencia de que fuesen trazadas en el año II 1 5. 
Después del Arzobispo de Toledo, D. Bernardo, aparecen fir- 
mando ó aprobando los decretos, el arzobispo de Compostela, 
D. Diego Gelmírez, y el de Braga, D. Pelayo Mendes; y es bien 
sabido que éste no obtuvo la dignidad de metropolitano hasta el 
ario 1 118, y aquel hasta el 112 1. .Siguen subscribiendo los obis- 
pos Munio, de Mondoñedo (ll I2-1 1 36); Diego, de Orense (l lOO- 
II32); Pelayo, de Astorga (IOQ7-I I2l); Cjonzalo, de Coimbra 
(IIII-II25); Diego, de León (l 1 12- 1 1 30); Pedro, de Falencia 
(1110-1137); Pedro, de Segovia (ii22-ii^()); Bernardo, de Si- 
güenza (1128-1143); Pascual, de Burgos (1115-II18); Sancho, 
de Ávila (II21-II24); Munio, de Salamanca (II 24- 1 1 30), y 
Bernardo, de Zamora (II44-II49). 

Las firmas de estos prelados se pusieron en diversos tiempos. 
El obispo de Zamora no subscribió antes del año 1 1 44, ni el de 
Salamanca antes del 1 1 24, ni el arzobispo de Compostela antes 
de 1 12 1, ni el arzobispo de Braga antes de 1 1 18. Así que, de 
las actas del concilio de Oviedo, no se sigue que al tiempo de 
su celebración (ó Junio IIl5)j fuese D. Pedro obispo de Sego- 
\'ia; y consta, por otro lado, que no lo fué sino después que 
hubo transcurrido un septenio desde aquella fecha memorable. 

Madrid, 11 de Mayo de 1906. P'iDEL Fita. 



(i) Tejada y Ramiro, Coleccióft de cationes y concilios, tomo iii, páginas 
239-244. Madrid, 1861. 

(2) «Constando del principio de este concilio que los que asistieron 
para el establecimiento de los decretos que en él se leen, fueron solos Don 
Pelayo, obispo (de Oviedo) y los caballeros y otras persona^ inferiores de 
la provincia de Asturias.» España Sagrada, tomo xxxviu, pág. 259. Ma- 
drid, 1793. 



VARIEDADES 



CONCILIOS DE CxERONA, SEGOVIA Y TUY 

EN I I 17 Y IIlS 

Concilio de Gerona en 22 y 23 de Abril de 1117. 

■ Villanueva en el tomo viii de su Viaje literario (i) planteó un 
problema curiosísimo, que dejó irresuelto, y que emana de un 
dato histórico, antecedente al concilio de Gerona, y consiguiente 
al de Burgos en la primera mitad del año III7. Villanueva lo ex- 
presa así (2): 

«En el archivo episcopal de la Seo de Urgel se conserva ori- 
ginal la carta que el cardenal Boso escribió al obispo Urgelen- 
se San Odón acerca de esta canónica de Cardona. Es documen- 
to curioso, del cual consta que ese cardenal lo fué del título de 
Santa Anastasia, y que de verdad fué legado pontificio en Es- 
paña, cosas de que se duda en las vidas de los papas de Chacón. 
Y pues fué honrado con el capelo por el papa Pascual II, claro 
está que esta carta es posterior al año lOQO en que comenzó 
aquel pontificado, pero no pasa mucho del año IIOO (3). En 
ella, pues, leerás cómo á pesar del precepto de la silla apostólica 
y del legado y obispo sobredichos, toda\"ía el abad de esta igle- 
sia, y por lo menos algunos de sus canónigos se resistían á re- 
conocer aquella sujeción (4); por lo cual manda el legado que 



(i) Valencia, 1821. 

(2) Págs. 174, 175,2897 290. 

(3) Pasa nada menos que diecisiete años. Villanueva, andando á tien- 
tas como Chacón, no tocó en la meta de la verdad, pero señaló el camino. 

(4) A la abadía de San Rufo de Aviñón. 

TOMO xLviii. 32 



502 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORL\. 

sean excomulgados. También se infiere que esta resistencia era 
ya antigua, esto es, desde que se intentó la sujeción. Otras cu- 
riosidades contiene aquella carta, que no son de este lugar.» 
Hasta aquí Villanueva. 

Para fijar, ó al menos circunscribir el tiempo de esta carta del 
cardenal Bosón, importa examinar bien las curiosidades que con- 
tiene, y ante todo recordar que San Odón fiié obispo de Urgel 
desde el año IO95 hasta 1 122. (7 7 Julio). 

El plazo se restringe compulsando dos bulas (l), que enume- 
ran y confirman las posesiones de la abadía de San Rufo. La de 
Pascual II (10 Enero 1 1 14) dirigida desde Letrán á San 01a- 
guer no hace mención de la abadía de Cardona (2); pero si la de 
Calixto II (28 Abril 1 123) dirigida á Ponce, abad de San Rufo (3 j. 
Entre ambas fechas se coloca por precisión la carta de que dis- 
cutimos. 

En su carta el cardenal Bosón tres veces se refiere al próxi- 
mo concilio, que había de celebrarse en Gerona en 22 de Abril\ 
lo cual es indicio inequívoco del año iiiy. 

«B(oso), tituli sanctae Anastasiae cardinalis, apostolicae sedis 
indignus servus et legatus, venerabili fratri et amico O(doni), 
Urgellensi episcopo, salutem. 

Reverenda tua honestas, dilectissime frater, sicut nos gratan- 
ter suscepit (4), ita obediendo letificat. Nam preceptum domini 
papae, quod circa negotium Cardonensis ecclesiae iam dudum 
factum fucrat (5), te complesse comperimus et clericos B(^eati) 
Rufi precepisse reinvestiri (6). Verum, c|uoniam abbatem illius 

(i) Loevvenfed, Regesta Pontificum Romanorum, num. 6.369 y 7.069. 

(2) Migne, Patrología launa, tomo clxiii, col. 336 y 337. 

(3) «Ecclesiam sánete Marie de Bezuduno (Besah'i), ecclesias sánete 
Marie et sancti Petri et sancti Joannis de Terraciis (Tarrasa), ecclesiam 
sancti Vincentii de Cardona cum sufíruganeis suis.» 'R.ohevl, Btillairc du 
pape Calixtc 11, num. 402, Paris, 1891. 

(4) Bosón, después de haber celebrado el concilio de Bui-gos (18 Fe- 
brero 1 1 17), estuvo probablemente en Urgel. 

(5) ¿En "15? . . - 

(6) Los canónigos de San Rufo que habían recibido la investidura de 
la rica Abadía de San Vicente de Cardona, fueron sin duda á viva fuerza 
expulsados ó repelidos. 



CONCILIOS DE GERONA, SEGOVIA Y TUY 503 

«cclesiae adhuc (l) resistere, et in contuniaci obstinacia audimus 
perseverare, necprecepto domini papae, nec nostro, ñeque tuo 
■obedire volentem conspicimus, praesentibus litteris dilectioni 
tuae mandamus, ut eum et omnes eius fautores et cooperatores 
et in hoc scelere adiutores, ex hoc pro excommunicatis habeas, 
■doñee ab hac malitia resipiscant, digneque, ut dominus papa 
precepit, abbati sancti Rufi et eius clericis satisfaciendo obe- 
diant. Illos vero, qui honorem beati Vincentii Cardonensis per 
manum ipsius abbatis retinent, quamdiu per eum retinuerint, ab 
omni ecclesiarum limine sequestramus, et doñee clericis Sancti 
Rufi subditi sint nequáquam absolvimus. Sed et eos, qui nomina- 
to abbati obedientiam vel hominium causa honoris ipsius eccle- 
siae fecerant, si prefatis clericis Sancti Rufi obedierint, ab illius 
obedientia et hominio absolvimus. Et ne gravamen iniuste illa 
-ecclesia patiatur, omnes dationes, commutationes, alienationes 
vel quascumque obligationes, quas prefatus Cardonensis abbas 
stulte dispertivit ab illo tempore quo disceptari lis cepit inter 
ipsum et prefatos Sancti Rufi canónicos, irritas esse censemus 
atque precipimus, et ecclesiae Cardonensi eiusque presentís tem- 
poris rectoribus dominio et potestati subici iudicamus, salva in 
ómnibus tuae ecclesiae dignitate tuaque reverentia, Scias autem 
prefatum abbatem Cardonensem a nobis esse vocatum apud 
Gerundam pro iustitia exequenda .x. kalendas Mai. 

Praeterea tuae fraternitati mandamus ut illi clerico (2) quem 
Giraldus Poncii (3) in ecclesia Agerensi preposuit, omne domi- 
nium illius ecclesiae prohibeas, et ut ad nos usque apud Gerun- 
dam. X. kalendas Mai occurrat, precipias. Quod si contempserit, 
a liminibus et officio ecclesiae arceatur. 

Sed et Giraldum Poncii, precor, ut ammoneas de censu bea- 
ti Petri (4), quod nobis redderc se spopondit, ut x kalendas Mai 
■censum ipsum Gerundae deferat. Quid si renuerit, hoc illi per te 



(i) Raimundo Bernardo, abad de Cardona durante los años iioi-i 127. 

(2) Bernardo. Consta que era abad en 1 1 15 y 1 1 16. 

(3) Vizconde de Ager. 

(4) Véase el tomo ix del Viaje lHe?-ario, pág. 113. 



^04 boletín de la real academia de la historia. 

intimamus nos pati non posse, quin de eo et de ecclesiis ¡n ditio- 
ne ¡psius constructis iustitiam ñeri pretermittamus. 

La segunda mitad de esta carta, referente á la iglesia de San 
Pedro de Ager, muestra la oportunidad y la aplicación de lo es- 
tablecido por los cánones viii y xii del concilio de Burgos (l). 

Del concilio de Gerona, al que el cardenal Bosón había con- 
vocado para el día 22 de Abril, ó cuarto domingo después de 
Pascua, corresponde ser el acta judicial, que describe así Villa- 
nueva (2). 

«En 1 1 17, día 23 de Abril, sentenció (3) como juez, junto 
con Pedro Sacrista de Gerona y Berenguer Arnal, arcediano de 
la misma iglesia, cu presencia del cardenal Bosón, una causa que 
vertía entre San Olaguer, obispo de Barcelona y el abad de 
San Cucufate del Valles.» 

Los Padres Lr. Antolín Merino y Fr. José de la Canal en el 
tomo xLiii de la España Sagrada, omitieron el dar noticia de- 
este acontecimiento, cuya importancia conoció mejor el P. Fló- 
rez, consignándolo sobre el año 111/ en los tomos xxviii y xxix,. 
pero discrepando de Villanueva cuanto al día, pues dice iué el 
27 de Abril, y mostrándose en lo demás, mucho más enterado- 
y explícito (4): 

«En el año III7 recobró el santo la iglesia del Castellar en el 
Valles, que el monasterio de S. Cucufate había vuelto á usur- 
par después del obispo antecesor; y obligó juntamente á loa 
monjes á que no tuviesen fuente bautismal en su iglesia de San 
Cucufate; ni pusiesen ni quitasen clérigos en las anejas á su mo- 
nasterio sin licencia del obispo; y que los monjes que residían 
allí solos volviesen al monasterio. Así lo sentenciaron el legado 
pontificio Bosón, que perseveraba acá, y los obispos de Gerona 
Berenguer con el de Vique Ramón, y el sacristán y arcediano de 



(i) Boletín, tomo xlviii, pág. 397. 

(2) Viaje literario, tomo xiii, pág. 127. Villanueva dice haber tomado 
éste nota del sabio canónigo premonstratense D. Jaime Caresmar. 

(3) Berenguer Dalmau, obispo de Gerona. 

(4) España Sagrada, tomo xxix, (2.=* edición), pág. 260. 



CONCILIOS DE GERONA, SSr.OVIA Y TUY 505 

<jerona en el claustro de esta catedral á 23 de Abril del año 
1 1 17, como refiere Diago (l).» 

El texto del acta, según Diago, se contiene por el libro I de 
Jas Antigüedades, fol. 20^\ y no ha visto aun la luz pública. Des- 
graciadamente no es exacta la referencia que hizo Diago al pri- 
mer libro de las Antigüedades, archivado en la catedral de Bar- 
■celona; donde á ruego mío, hace dos semanas, está buscando el 
documento el docto archivero y publicista D. José Mas, presbí- 
tero, sin que hasta ahora le haya sido posible descubrir el paraje 
en que se esconde tan interesante escritura, dignsí de mejor 
suerte. 

He demostrado que al concilio de Gerona, presidido por el 
-cardenal Bosón, legado de Pascual II, hubieron de estar presen- 
tes San Olaguer, obispo de Barcelona y arzobispo electo de Ta- 
rragona; Ramón Gaufredo, obispo de Vich; Berenguer Dalma- 
<:io, obispo de Gerona; el abad de San Cucufate del \"allés; el de 
San Vicente de Cardona; el vizconde de Ager y otros muchos 
abades y magnates, conforme al estilo de aquellos tiempos para 
semejantes asambleas. Tratándose, como ya entonces se trata- 
ba, de verificar la restauración de Tarragona, de erigir la Sede 
•de esta ciudad definitivamente, con absoluta independencia de 
la administración del arzobispo de Narbona, y de requerir el co- 
mún acuerdo de los prelados que debían reconocerse por sufra- 
gáneos del nuevo arzobispo Tarraconense para ele\"arlo al cono- 
cimiento y aprobación de la Silla Apostólica, bien se echa de ver 
que el presente concilio de Gerona re^■estiría excepcional impor- 
tancia. 

A él, sin duda, pertenecen las tres últimas subscripciones que 
preceden á la del notario en el ejemplar de las actas del concilio 
<le Vilabertrán (ll Noviembre lioo), publicadas en el apéndice 
(núm. cccxxvu) de la Marca Hispánica (2), y desprovistas de su 



(i ) Historia de los victoriosisimos Condes de Barcelona, libro n, cap. 98, 
fol. 165 vuelto, 166 recto. Barcelona, 1603. 

(2) Col. 1 2 20- 1 223. París, 1688. — Villanueva no revisó en el texto ori- 
ginal la edición de la Marca. 



5o6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

encabezamiento (I) en la Colección de Tejada y Ramiro (2). El 
cómputo de la Encarnación de este concilio de Vilabertrán es el 
Florentino, con el cual concuerda la era española (1038); la indic- 
ción, la pontifical, que. empieza en el día de Navidad ó de su Octa- 
va; y, por último, los años del reinado de Felipe I de Francia, se 
cuentan por su primera época, que dio comienzo en 23 de Mayo- 
de 1059. Poco después del concilio de Vilabertrán, celebróse en 
Gerona otro (6 Febrero lioi), cuyo tenor y actos expliqué en 
el tomo XXIV del Boletín, págs. 227-235. Presidiólo el cardenal 
Ricardo, abad de San \'íctor de ^Marsella, después de haber ce- 
lebrado y presidido los de Falencia (5 Diciembre iioo) y Hues- 
ca (otoño, 1 100). Su firma al pie de las actas del concilio de Vi- 
labertrán, es la que el ejemplar, ó viciada copia, que sirvió de 
fuente á la Marca Hispánica, desfigura torpemente así: 

Radultus, servus servorum Dei episcopus et eccleáiae romanae servus> 
vice beati Petri et domini Papae. 

El mismo cardenal en una de sus obras (3), nos da cuenta (4) 
de cómo tué promovido, siendo abad de Marsella y Legado de 
Pascual II, por disposición de este pontífice, á la dignidad de ar- 
zobispo de Narbona en 1 106, dignidad que obtuvo hasta el día 
de su muerte (5), y que envolvió la de administrador de la me- 
trópoli Tarraconense, hasta que Gelasio II, desde Gaeta, expidió 
su célebre bula Tai'raco)icnsis civitatis en favor de San Olaguer 



(i) «Anno dominicae incarnationis centesimo post millesimum, sera 
centesima xxxviii post millesimam, Indictione viii, quadragesimo etiam 
secundo anno regni Philippi Regis Francorum, scilicet m Idus Novem- 
bris, divina, ut creditur, dispositione íactus est conventus Episcoporum 
et Abbatum ac clericorum, necnon Principum terrse et reliquorum fide- 
lium Deum timentium et innumeri vulgi diversae aetatis et ordinis, in ter- 
ritorio Petralatensi, in loco antiquitus nominato Villa Bertrandi, ob de- 
dicationen ejusdem basilicse in honore Dei geuitricis fundatae.> — El 1 1 de 
Noviembre de iioo cayó en domingo. 

(2) Colección de cánones y concilios, tomo iii, pág. 227. 

Í3) Narratio vexationiim, quas ab Aimerico vicecomite Nerbonensi passus 
est Richardus archiepiscopus. 

(4) Migne, Patrología latitia, tomo clxii, col. 1597. 

(5) t 1 5 Febrero 1 1 2 1 . 



CONCILIOS DE GERONA, SEGOVIA Y TUY 507 

á 21 de Marzo de i Il8. Si pues el concilio de Gerona, presidido 
por el cardenal Bosón, se juntó á fines de Abril de 1 1 1/, no po- 
día menos de asistir á él y de ejercer parte principal, únicamen- 
te inferior á la del Legado pontificio, el cardenal arzobispo de 
Narbona, Ricardo; y si el concilio de Vilabertrán había de ser 
confirmado en sus disposiciones por el prelado diocesano, con- 
A'enía que las subscripciones se tomasen del propio cardenal 
Legado, del metropolitano Narbonense y del obispo de Gerona, 
á cuya diócesis la Colegiata de Vilabertrán y su iglesia de Santa 
María, tocaban de derecho. Y esto es lo que cabalmente signifi- 
can las tres subscripciones únicas que en el remate de las actas 
de este concilio, por vía .de confirmación, se leen: 

«Ego Boso, sanctae Anastasias cardinalis, sanctceque Romanae Ecclesise 
licet indignus servus et Legatus consignando confirmo. 

Ricardus, sanctse Narbonensis Ecclesiae Archiepiscopus, quod canonice 
factum est confirmo. 

Berengarius, Del gratia Gerundensis Ecclcsia; Episcopus.» 

La última firma es la de Berenguer Dalmacio (l), obispo de 
(jerona durante los años III3-II40, que en los claustros de 
su catedral y en presencia del cardenal Bosón, sentenció (23 
Abril 1 1 17) la causa pendiente entre el santo obispo de Barce- 
lona y el abad de San Cucufate. 

Concilio de Segovia (2 Junio?) y de Tuy 
(1.° de Septiembre de 1118). 

En la Colección de Tejada y Ramiro, este concilio, como tan- 
tos otros españoles, no se registra, pero está claramente expre- 
sado y en parte descrito por la Historia Compostelana (2), no- 
tándose en su exposición una circunstancia que lo enlaza con el 
concilio nacional de Burgos (3J. He aquí, en compendio, la na- 
rración de la Historia: 



(i) No puede confundirse con la de su predecesor Bernardo Umberto, 
que asistió al concilio de Vilabertrán. 

(2) Libro I, cap. 17. 

(3) Boletín, tomo xlviii, págs. 387-407. 



5o8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Entrado ya el año lllS, las huestes acaudilladas por la flor de 
la nobleza de Galicia, León, Asturias y Castilla, y teniendo á su 
frente la Reina Doña Urraca y el hijo de ella, Alfonso \"II, se 
corrieron allá y acá del Duero para talar la tierra castellana 
y aragonesa, que reconocía por soberano á Don Alfonso el Ba- 
tallador. Diego Gelmírez, obispo de Conipostela, se aparto de la 
hueste ó ejército, por dos motivos: uno, por estar enfermo de 
una pierna, y otro, porque no le sufría el corazón ver las depre- 
daciones de que era víctima el pobre pueblo. Resolvióse, con 
todo, de ir con sus clérigos á Segovia, con el objeto de reclamar 
para sí la devolución del prestimonio que había hecho á Mauricio, 
arzobispo de Braga, depuesto ya por Gelasio II, en tales térmi- 
nos, que este pontífice había mandado (25 Marzo 1 1 18) á don 
Bernardo, arzobispo de Toledo, que procediese á promover la 
elección de otro arzobispo Bracarense, sucesor de Mauricio, y 
consagrase al electo. La elección recayó en Pelayo Mendes, 
hombre idiota, al decir de la Compostelana. El arzobispo D. Ber- 
nardo determinó el plazo y día (Pentecost