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Full text of "Bosquejo ligerisimo de la revolucion de Mégico, desde el grito de Iguala hasta la proclamacion imperial de Iturbide"

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^üAuíJ i y^, 



¿IGEMMMO 

DE LA REVOLUCIÓN 

_ * DESft* ■£ ORITO fet IQVALÁ 

HASTA LA PROCLAMACtOíl 

IMPERIAL DE JTtJfcBIDk 

POÜ RY VERDADERO AMERfcJWO> 

Je craias Dí«a , cher, Abner, 
£t o'ai point d'aotre craintc. 

Athalie. Acte;-1- -§c. ; li 



PHILADELPHIA* 



tmprehta de Teracroaef j Naroaje$ 



j L 09^ t7 ; 



ftihi* qpanto idura rtceptipm, ¿cu vif 
kerum revoho , tanto tnotgis htdihria rértHk 
mortalium cunctit in negotiit observantur; 
quipríjbma , $p* , venerationt pctif* om« 
net destina bantur imperio , quam quemfu* 
iurum principem fortuna in oculto tentbat. 
Tactor Alto 11 , 71 , 111. 



tf ; -V 



JSío es Ibl idea que ae formarte 
4 debieran formar ios amcioms del 
mundo cuita después dd grito da 
Igwdm , fo que tuvieran m üempa 
de proéamar ia Obviad Hidalgo y 
ios primer** héroes. Entontes m 
^América na era mas que mpaetí* 
ignorante, abatido hasta d títima 
grada de envilecimiento , Ueno dd 
fanatismo moa grosero, y de las 
wm necias preocupaciones* El elu 
*mo origen de la soberanía de lo$ 
+eyes; su* ilimitadas faadkuks, has~ 
ia asentar tomo axioma, que eran 
-dueños de vidas y hoeieutfos; el res* 
peto saerosasUa con que se les trm~ 
taba , su responsabilidad ikicameñ^ 
te para te Deidad suprema , y «¿t- 

Sm para su nadon* ni ton lea 
nos hombre?; y analmente , & 
vevermdu y subordinación "mm ¿a 
tributaba a^ los obispos^ Alafa 



quisieron y el estado eclesiástico di 
general* eran dogmas comunes en 
el pueblo, aun en aquel que podía 
pasar por ilustrado. La nación opre- 
sora prevalida de estas disposiciones 
ion favorables á una esclavitud orien* 
tal, no economizó su tiranía , pa* 
ra que durase mas largo tiempo t 
sino que abusó de ella 9 ocasionan* 
dolé este abuso la pérdida de estas 
ticas posesiones. Es verdad que no 
contribuyó poco á este fin , etegem* 
'pío que ella misma dié. atreviéndo- 
se á las autoridades legítimas cuan- 
do quitó á íturrigaray de virey; 
pues hizo ver á los megicanos que 
Jos mandarines no eran tan inviola- 
-bles como se nos quería persuadir. 
~JVo contribuyó menos entonces á co~ 
**nenzdr á instruirnos en nuestros de- 
rechos la guerra de Francia. Los 
-sucesos de ella, aunque espurgados 
y desfigurados por los españoles* se» 
gun convenga a su política, deja- 
rían descubrir de cuando en cuando 
jtfgvnos . rayos de luz y que ahtührs^ 



HIT 

teth; ff.por lo menos hadan duda/ti 
é la nación sobre las ideas que has* 
ta entonces haba recibido. Sin ent* 
burgo <> como esta pequeña ilustra* 
don era conocida ele uno ú otre 
hambre reflexivo , la masa del pue- 
blo al tiempo de acompañar al gri- 
to de Hidalgo , se puede decir que, 
lo hizo por un movimiento natural^ 
por un secreto instinto de indepen-s 
dencia^ así como levanta el hom~. 
bre , sin hacer reflexión , un braza 
para resistir el golpe que se latirá* 
J&1 amor que el puebh.de la juris- 
dicción del cura Hidalgo tenia á m 
pastor , el concepto que éste héroe 
se habia grangeado en muchas pár- 
tesele la Jlmérica,por sus recomen- 
dables prendas , y aquella predispon 
sicion que tenían ios- americanos Á 
creer de fé cuanto decían los ecle- 
siásticos , y principalmente los curas¿ 
retan arbitros de las opiniones 
sus feligreses , produjo la reunión 
de mucha parte del pueblo á las mi- 
*flf de Hidalgo, á quien generó hús* 



tr 

9ct su mmrtk Con ista» véntajté 
se hubiera lograda desde enténces Im 
augusta independencia de la *<hué*i 
tied septentrional, a na haberla ato* 
éado d enemigo con hs mismas prin* 
tipias y con las propias armas. Lé 
inquisición y hs obispas prodigara* 
éscomaniones , los eclesiásticos m laá 
pulpitos y confesonarios pobtitáfror^ 
enseñaron , aconsejaron y esparcid 
ron ¡as opiniones mas erróneas. Hi* 
dalgo fué declarado herege , se pm* 
metió quemarlo en estatua si no s* 
presentaba á ser juzgado por hitfm 
posición. JVo se presenté ; pero tm 
#o la desgracia de ser preso, ys% 
sentencia y muerte fueron verifica* 
ekts con el aparólo pantomímica cah 
que hacia aquel tribunal todas sus 
endientes egecueioms y operaciones 
fantasmagóricas. Los pocas hombre* 
ilustrados que tomaron partida 9 hu 
¡siéron todos sus esfuerzos pata con* 
trarestar estas preocupaciones- ; pera 
el mal estaba muy arraigado, y bas* 
fímte consiguieran can haber manto* 



* 

«feto «ur años et fuego is tárm^ffá 
eioh eomo b ságrenla Itamadtlakaf 
ée Vesta, sin K qu& llegara nunca é 
éstinguirsé cotopktamMté* La idea 
fue po¥ entonte* debían formar tas 
Smciones de ftmtra lucha , efapto¿ 
¿estica* h gmffa y la anérquiapof 
tugurios años , hasta qué radicddaé 
¡as luces en América , con rmotitodi 
las rmsmm cuestiones políticas y mé^ 
fates v que ocasionaba h guerra, apfr 
teéiese tm gema superior y ó un 
Verdadero fárée , que reconcentrando 
iodos las Opiniones y reuniendo todos 
hs ánimos, u presentando la grak 
cuestión de Jmérica bajo su petd*^ 
itero panto de vista , venciese todos 
hs obstáculos cfue se montan al es* 
iableeimiento dé la independencia f 
tíi triunfo de la libertad. 
i Consideremos fdtmí et vksto to± 
titorio de Mégicaat tiempo del gri* 
to de Iguala , Veamos cual era fa 
idea que debida formar las nado* 
nes de su nueva revolución. Nadie 
éudatú que fa* esperanza* mas iw 



ir 

SftngeraS' debían presentarse- a cáÁ* 

Suier político. La América ilustra-, 
a na solo con la doctrina de tan* 
to libro como ha corrido en ella. 
desde d establecimiento de la Cons- 
titución española , sino lo que es : 
mas ,, con el egemplo que le daba 
la Península en la t lucha que sos* 
tenia la parte liberal contra la ser- 
vil ^ debió haber producido , en ella 
el resultado mas grandioso enfavor x 
de su libertad. Los sabios sistemas 
publicados en Europa por talentos 
raros , y que allá no kan podida, 
brillar prácticamente en t todo su es* 
plendor , por las góticas trabas po^ 
fóticas con que se halla ligado ca- 
da reino , vendrían á verificarse aquí 
en toda su plenitud. J\ i invasiones 
de potencias vecinas^ -fii pretensio- 
nes de testas corowias prepotentes, 
ni pactos de familia i ni relacione* 
de comercio ; en una palabra , na- 
da tenia que combinar la América 
para darse la mejor forma de go- 
ápemo conocido f roto una vez el 



dé^iVyMmrHfsro lazo que ta u*m 
á la EspaM* Qtedvba tfttónces por 
Mtica y naturalmente Ubre sé indo 
pendiente* señora absoluta de sí mis^ 
ma , y arbitra de ,m destino. . 
- /Q*e feliz oeasion se le presentaba 
para haberse constituido bajo loq 
principios mas estmsps de Ap, ;to?r£a| 
del liberalismo descubiertas ?., espliea* 
¿tas y desarrolladas por Monfesqmeu % 
Mabty, Ftkngiery t Benjamín Cons* 
tant 5 Frcmfclin , y Madison! ¿Quiéf 
podia figurarse que se mqlograria ta^ 
feliz instante, mipp que sepwdeofre* 
cer a una nación en una larga serie 
de aftot? ¿Quién ha frustrado las ü. 
songeras esperanzas, que la indepem 
dencia de Mégico hizo concebir a to^ 
dos los liberales del mytodo civilizado? 
¿Cómo y de "qué manera ha desapare* 
€tdo de aquel hermosa suelo la naden* 
te libertad? Este es un problema 
4c muy difícil solución para los quq 
&o han podido seguir exactamente 
-&L curso de la revolución megicana. 
\FurQ que cada patriota pueda juz^c 



Ytft 

jpr p}>r & Bste gran aemtmkSeki 
to % me he propuesto referir les 
hechos desde el grito dé Iguala hafr 
ttí la proélamacion imperud de Itor+ 
bidé. Mi obgeto no es emigrar á 
Hadte, solo busco la verdad ; cnan- 
to voy á referir está apoyado en 
ios relaciones de las personas mas 
ilustradas y nías fidedignas de Mé+ 
gico y que han hecho un gran p&* 

Í>tl en esta época, en documentos au* 
énticos que no se pueden poner ek 
duda f y en hechos que yo mismo kf 
presenciado, queque ip&e mieeiy 
rima vidi 

■- La utilidad que pueda ofréeer es» 
fe Ugerísimo bosquejo , será un* 
colección de proclamas , papeles del 
gobierno y discursos efímeros * que 
indican las huellas de la senda acui- 
té que ha seguido la toas descarto* 
da ambición , para llegar Ahtsfb> 
hes : por h mismo que és fanfá* 
til al supremo poder recoger , dei* 
truix y aniquilar estos vergonzoso* 
documentos » y hgtar de ésfe modo 



Wfcar A ' tovftmon y tmittíns M 
criminal origen de . su uswpaefan} 
e$ predio multiplicarlos, reprodu* 
tw&f w publicarlos , para* seguir la 
serie de los hechos , y reéanocér d 
principio tegítHno á ilegítimo de la 
tutortdad strprmeu > Desde oueerib* 
U la admérafde invención Je ¿* ira* 
prentá, v un pak como el de loé 
Estedófi-Vnidos > en donde Ja &'¿er« 
to/ /w* fijado su mansión , no pue- 
dtfi ya Ion usurpadores ni ios tiAs* 
X6* gozar impunemente de sus kr£- 
meñeá: Ja ndble tibertndeh impren- 
ta revelará sus atroces usurpaciones, 
Jtof mas que sé esmeren en pifídr- 
ktí y cohonestarla* eon «I nombre J 
protección de la Diftna Providen* 
eia , y consentimiento dp las pveüos^ 
Pa»é fa> época del c&buste,uklnn+ 
gaño y del erigen divino de loe, 
gobernantes; hoy 'todo se sobé, so 
Maga , oe amUza y se § alada; guiotk 
das por el fluido magnética Se ¡á 
bréijuki, i)Uekm tas /noticias eoitla 
fe rapidez a¿l v^o ; húk*<fa 



•r* recoge y descubre siempre en 4 
crisol de la imparcial crítica la 
verdad , la que entregada á lapren* 
sá pasa triunfante sobre el occeano 
de los siglos. 

~ Puede algún lector vituperarme^ 
el guardar el anónimo, y atribuí* 
á sentimiento /pocé decoroso, el si* 
leiiclo de mi nombre , como .contra*^ 
rio á la divisa que he adaptada. 

Je crains Dieu , cher Abqer, * 
- Et n'ai point d'autre cramlev 

ATHALIE. ACTE l.r Sc.-1,*» . 

■ • - <• - . , \ 

'* Si por un instante reflexiona que 
tengo sen la capital de Mégicopa* 
tientes , amigos relacionados^ y com» 
pañeros á quienes podría perjudi- 
car mi nombre, no solo escusaro^ 
mno aprobará la justicia que me 
asiste , conociendo que cumplo con 
los deberes que la amistad esige d$ 
ia verdadera delicadeza» 

JVb soy, ni pretendo ser un lite* 
foto ¡soy un simple patriota Uena, 



X! 

de entusiasmo por la libertad , ít 
gloria y prosperidad de América^ 
mi patria. Por no presenciar la ti- 
ranía que va á oprimir á la de* 
liciosa ciudad de Mégico , he aban* 
donado las risueñas vistas delpre* 
¿oso valle de Tenotchitlan por la* 
margenes del Potomac, en cuya* 
cercanías está el sagrado sepulcro/ 
del héroe de los siglos , el grande, 
d inmortal Whashington. VeniS 
aquí , ¡oh valientes megicanos! Á { 
consultar sus venerandas cenizas; jp» 
á su aspecto volvereis á templad 
vuestras almas. Este es el oráculo* 
verdadero de la VIRTUD y de lé 

LIBERTAD. 



-'JK 



BOglClUEJO 

9EU, 

SITUACIÓN DE M¿GICO 
ANTS6 »EL «RITO DE IGUALA. 



3Jda Constitución español» en su. 
utimiemío comenzó magestuosamente 4 
4¡sip ar Ja* tiaieblaA que «Ataban recen-» 
centrada! en Eapafia y América. Es ?er« 
4*d fue loe mandarines del Septentrio* 
no permitieron jamas que luciese en su 
**elo c** toda #¥ (B#pJe^Mkwr> Empero la 
simple lectura de sus instituciones 9 J d$ 
todos los escritos relativos á ella , le da- 
|tiro 1 conocer ^al bombee sus defecho^ 
y le advertían los errores en que la tira* 
nía lo había tenido sumergido. Vieron 
canonizado por uno de los articules de 
*Ua, la máxima de que la soberanía re? 
gidta ( esencialmente en la nación , lo cuqf 
liaría sido anatematizado comp Jieréticq 
por (a inqiMJÚcioB de M egico, é ¿mpugnadq 
♦^^ Wíwm 99n c4 payo? #dgf #4 1^ 



2 

escuela* y universidades. Los slbfoa dis- 
cursos de lis Megws , de los Arguelles» 
Antillones y otros ilustres diputados, es- 
parcieron ideas luminosas que desengaña- 
ron al pueblo. Con estos conocimientos, 
y con la práctica de alguna parte de 
sus instituciones 4 aunque únicamente de 
las que pertenecían al orden judicial , co- 
menzaron á echar de ver los errores ea 
que hablan Jtitida, Entonces fpé cuando 
el americano conoció que era hombre, 
y que hasta entonces jo había sido otra 
cosa que un ente nulo , 6 lo que es lo 
mismo , un vil esclavo , merced al abuso 
que había hecho la tiranía de su* opre- 
sión a e ignóratela. Conoció los es.en- 
éidos Iímimite8 de la dominación ecle- 
siástica , usurpados por ella misma , baja 
la protección de los tiranos, con qoieneo 
áé ligó para forjar las ridiculas teoría* 
del altar y del trono; y por último, pro» 
bó aunque apenas, el dulce encanto de 
ia libertad. ' ' ''• ■ 

Estado dé Mégivo después ' de kl 
. . caida de la Constitución. . \ 

Todas las esperanzas que habían hé¿ 
cho concebir estos felices principios , se 
desvanecieron cómo el humo , con la caí» 
fia de la Cónstitncion. Se tornó a en- 
tronizar et despotismo ; la ignoratocia y et 
jfenatifemo pretekdiéroü'i la tectmquist* áf 



to imperio, , J la libertad huyó ame drenta- 
¿a* para ceder el Campo á so enemig* ir- 
reconciliable la esclavitud. £1 americano 
<|ue<té esclavo como ante» en? lá reali- 
dad ; pero con ana diferencia muy not» 
¿leen el modo. Antes era an esclavo 
á quien su ignorancia hacia soportar su 
esclavitud , y ahora la detesta, después de 
haber visto la aurora de la libertad. Aque- 
lla jlusion alagüeüa que lo embriago en 
el reinado, eñmero de la C¡onatit*cion , le 
hacia mas insoportable su servidumbre. 
¿Asi como un hotobve que siempre ha es- 
tado sumergido en la miseria, sin tener 
jamas esperanza de ser rico., se halla re- 
pentinamente un tesoro que le promete 
una suerte i feliz , y el que entes no se 
había atrejvido siquiera á desear , . pero 
que estándose complaciendo en su pre- 
cioso hallazgo, . un salteador le sorpren- 
de-, se lo roba, y se llera con él to- 
das sus esperanzas, dejándolo en peor 
estado que. antes ,- : pues ahora es para 
tt' un nuevo dogal la consideración de que 
pudo ser rico , y en efecto lo fué par 
algunos momentos ; del mismo modo loe 
&segicanos sintieron doblemente la per* 
<dida de. su libertad , y la<Jfi las esperan- 
j&aft de independencia, después que lea 
Jtáb6 r su carta constitucional el ingrato» 
Aiíapo de la España. 



* 



i r Restitución de la Constitución. ) 

*• ¿ 

¿Cáál seña el placer con que la t¡6» 
ton ranaeer en su segunda época? Se 1* 
tributaban los arta tiernos elogios : ne 
fcflbia papel publico ni poesía* que no tu» 
?ie*e por obgeto alabarla y recomendar» 
la: su entero cumpiimieetó era el una- 
ce deseó* que animaba á los bveeos ; pe> 
•T© ios malos , los servales, ¿qué sentí» 
miéotos tenias^ Los frailea fanático*, lo* 
empleados, ambicioso* , 4os pretendientes 
'aduladores rieron desplomado au tirániv 
<o imperio , burlado su egoísmo , y hu»- 
muladas sus soberbia* asiros. Hé aquí 
que por un impulso .de su desespera* 
«ion, se determinan todos & trabajar eÉ 
la ruina del nuevo sistema constitución 
isat. Con tal obgete se> reúnen en las ú\ 
iateblas. de la noche los magnates, tanto 
eclesiásticos como civiles, en kr casa Pro»» 
fesa , la cual aunque conserva este nom» 
jbre , es hoy día el oratorio de S. Felipe 
*Keri , de cuya congregación son miembros 
*tos* inquisidores aátigoos , el ano euro* 
•peo nombrado el Dr. Monteagudo , y el 
•«tro americano nombrado el Dr. Tirad*, 
tambos, son anti-constitettooatea ; pero el 
ifegunda cfael , bajo , intrigante , iñ> 
ntoral y adulador, debe tenar un lu- 
gar muy preeminente entre los atroces 
f erdugos de. la infernal inquisición. Allí 



<§fe \oúMi tfté3i<Jag , se eefcan cíMcutb*;»/ 
se levantad planes confofmes I su intento. 
Bien conocieron que tbientras no s% con- 
tara la comunicación con EspaBa , a f$ 
buenos por algún tiempo , no tendría** 
efecto Bué designios. Los decretos dé Mt 
Cortés por unfia (parte , el ó<ho k loa ser- 
viles , los escritos 'efócuentés dé Florea 
Estrada , los discursos dé Martínez de hi 
Rosa , CídatraVá y Rataos Arispe, acaba* 
bao radicalmente con su prepotencia, ha- 
leían abominable hasta so nombre, jr dis* 
aponían á fá Ataérica a hacerse irtdepeá- 
diente por 4t fcnistna t y ¿entonces! Jttll- 
aerables de ellos! ¿qué remedio? No lea 
quedaba otro TV q«e el de adelantar es* 
ta independencia por un agente suyo, 
que 6 la sacrificara á la España , si all¿ 
JPiflhfóBa elKey de los literales, ó e* 
«aso contrario los dejara gobernar aqti 
cbnfbrmé á sus indignas huras de «e*» 
^ilismo. 

• • . 

/*icw de ¡os serviles en la Prtfeslh 

Estiéhdéri al 'efecto un pfah ^ué 4+ 
«obstancia viene é ser el mismo que e| 
lélé Iguala : el proyecto no pudo ser ta¿« 
jor, A nadie Sé lé ocultaba /ni aun m 
'éi\é& misinos, el ódib entre criollo 
$acftjtyine«> 1 , ( 6 ' europeo» ) £ero 
ttmbien ^ue. aunque tarto *ker* 



aun m 

>llos V 

sabiam 



* 

-mer* vista una remora para so* finee» 
el deseo de independencia que tenían 
los americanos les hacia prestar gusto- 
samente cualquier sacrificio por conse- 
guir aquella ; pues si algún motivo lea 
. hacia amar , defender y exigir vivamen- 
te el cumplimiento de la Constitución, era 
considerarlo como un puro preliminar, 
que necesariamente los conducía á ser 
independientes , y acaso por declaración 
de la España , sin hacer gestión alguna 
hostil en América : así lo hacían espe- 
rar los escritos referidos , y las noticiai 
qué se recibían de la Península. 

Elección de agente. ' 

,. Formado pues su plan , se pensó en 
nombrar un agente. Bien hubieran que* 
«jídp , elegir un europeo ; pero descon- 
fiaban de que su voz fuera atendida coa. 
confianza. Buscaron por tanto un ame- 
ricano , que fuera capaz de vender á 
sus compatriotas , y que tuviera bastan- 
te atrevimiento para tamaña empresa» 
Examinan á todos ios gefes americanos 
jrealUtas desnaturalizados , que sacrificar 
.ban su patria á su ambicien* 7 8e h** 
bian .distinguido por su servilismo , y en- 
jtre todos merece la preferencia D. Agus- 
tín Iturbide , 6 quien confian por tanto 
^ egf*cu£¡op de est9 8 t PJPy^^ 9 -* ><* 



^ *Y?6mo Iturbide es el primer' actor 
«le esta escena política , conviene para 
la mejor inteligencia de los hechos que 
voy á referir , conocer sos principios, 
§o carácter , sos inclinaciones naturales, 
el grado de reputación qoe tenia , y el 
rango que ocupaba en la sociedad an- 
tes del grito de Iguala. 

Agustín Iturbide nació en la ciudad 
de Valladolid , capital de la provincia 
de Mechoacan , año de 82 & 83 (no lo 
he podido averiguar exactamente), es 
hijo de D. José Joaquín Iturbide, nativo 
de Pamplona , hombre honrado y de regu> ' 
lares proporciones; su padre lo puso k' 
estudiar en el colegio de Valladotift, £ 
donde no pudo concluir su curso de fi- 
losofía por vicioso y desaplicado ; so- 
lo manifestó aptitud y viveza para toda 
especie de disipación y maligna trave- 
sura ; ' una de las que hizo en el cole- 
gio, fué tirar por el pié k una escalera 
en cuya estremidad superior estaba co- 
locado un mozo , ocasionándole poco me- * 
nos que la muerte con ej golpe que re- 
cibió en la calda. Desde muy tierno dio 
pruebas de tener un corazón cruel j 
duro ; sé por personas fidedignas ,'• que 
lo han oido de la boca de su mismo pa- 
dre , que siendo niño cortaba los dedos 
de los pies á las gallinas , para tener 
el bárbaro gusto de verlas andar coa : 
•alo los tronconcítos de fa* canillas. EJf* 



fpjpflo «pupo* mand* quitar la, *M* % 
«p qíño que se dirertia en tacar lof 
ojos i los pájaros, porgue temió que, 
Boa alma tan cruel deade tan, tierno, fue*, 
te un aborto de crueldad* cuando llega* - 
•e 4 desarrollarse completamente:, los pe- 
cóos sujwecu^qtes probaran has^a qu$ 
punto se ha verileado, ejte pronóstico 
en el actual geíe del ^Dahuac. Del co- 
legio pasó al regimiento infantería de mi» 
licías de VaJladoliáV En, la conspiración 
<¿ie se (¡caguo en, aquella ciudad k 6» 
d#s de 908 9 en que fueron los prin- 
cipales autores el capitán D. José Ma- 
ría García Obeso,, ye difunto, y ej, 
8nien{be; del regimiento de la Corana D. 
ariaoo Micbejena , diputado, te esta» 
ultimas Corte»,, y residente en la Per 
nfusuía , se contaba con Itnrbide por conv 
prometimiento, suya, como uno de los- 
iu^aíternot, que habia de e^ecuiar las 
órdenes superiores, porque ni su. mé- 
rito, ni 8.U4 conocimientos lo nacían acree- 
dor A dirigir la conspiración. Esta fufe, 
descubierta, persiguieron cruelmente fct 
su? autores, » y apenas se biso caso de 
ltjor^ide, , por el ínfimo, rango que ocu- 
paba,; desde, aquella época *e, adhirió al 
partido, realista ; esta primera mudanza , 

Íu;ueba su, ambición,: poco le, importaba,,» 
a, independencia de. la América y la fe- » 
licidad de su patria ; lo. que quería ere., 

*W* gnidoj, diiwe, jLhus** totume 



y eesjait tt fgimer catata» qfte le té) 
presentase , ano convirtiéndose en vetn 
dugo y asesina de sus misara» paisano* 

Í hermanos.. La primera* prueba qqedift 
su fidelidad al gobierno español o ai 
su propio interea, (por mejor decir) fus) 
encargarse de prende* 4 en padre Uo*> 

Jada , muy instruido > y une de loa ma») 
Lsünguidoa en es* misma conspiración* 
y, en efecto» le llevé prese» Valladolid* 
* Cuando levantó Hidalgo el gloriosa 
estandarte de la ^dependencia, era ttar* 
bidé aJféreg. del re&inúent* de mil** 
cías de ValMokd. 8e declara acérri* 
90 enemigo, de la cauta de la Aoaém 
ca, calculo que en tes fifea española* 
ferie mas foett' adquirir empleos » obten 
%>er mandes , y satisfacer se pueril asas 
bftcion i que seguir el noble grite de Ib 
feertad , anudando á Hidalga y A loe ver* 
dadoras patriota* á sacudir el «sises* 
yugo de la tiranía espadóla. Se constituí 
yó el vil satélite del dasaotíasno wreb 
nal , y acredité su cela con loa mande^ 
fines peninsulares,, persiguiendo atoeaat 
fuente á loa benemérito» de la Anean 
ca, é los dignos héroes de la indepea* 
sjenoia r que lo» miserables déspotas dé 
*que4 tiempo Mamaron insncsjafttetv^ ffef 

. * JVo a niram q*e á vetee, e» ttía re* 
laeion se le* dé el mitmo nombre: áJ*e 



jprettio de sus crueles servicios lo hut 
ciéron comandante del Bagio; llámase Ba-' 
gio en Nueva- Espafia, á unas llanuras fér- 
tiles , y acaso las mas cultivadas y fruc- 
tíferas, situadas desde casi las oríllasele 
Qnerétaro hasta Guanajuato , y compren- j« 
den k capá toda la jurisdicción sugeta é/ 
H intendencia de ese nombre , parte dé 
la de Velladolid, y corregimiento de Qpe- 
rétaro. Están sembradas de ciudades, poe*: 
blos , tíIIus y haciendas , que ofrecen I 
cualquiera tropa muchos recursos mu- 
tuos , por su localidad y abundancia. Es- 
te fué el sangriento teatro de la guer- 
ra de independencia , contra la cual se 
distinguió tanto Iturbide : referiré algu- 
nos de los hechos mas célebres y mas 
sabidos , que por su misma notoriedad 
en el Bagio no pueden ponerse en duda. 
En «la dudad de Guanajuato prendió» 
k varios patriotas , como catorce 6 quin- 
ce : entre ellos a D. Juan Sein , hijo, 
de uno de los sugetos principales del lu- 
gar» y entroncado con la» familias de pri- 
mera distinción ; los demás prisioneros 
eran también jóvenes distinguidos por su 
nacimiento , aunque de cortas facultades. 
Condenados todos a muerte (que era la 
pena corriente que aplicaba Iturbide, fa~ 

dio el de patriotas á los europeos y des* . 
naturalizados americanos que seguían vo- 
iuuíariamenU las banderas del dsspojism* 



culfauV como todo comandante para ha? - 
cerlo impunemente , sin dar siquiera avi-f 
so 6 Dragón tribunal superior); hizo sua 
gestiones D. Joan Sein, por media de sor 
allegados- para libertarse la tida ; movió» 
empeños los mas poderosos , pero nada 
sé consiguió , hasta qae se echó mano 
del poderoso resorte que tiene imperio 
en todo corazón ant i-americano. Ocho 
mil pesos que ofrecieron l y «e repartie- 
ron entre el rirey Calleja , su secreta- 
rio Villamil é Iturbidé , cambiaron ea 
destierro la pena capital qae debia su- 
frir Sein/El hecho hasta aquí es inde- 
coroso y execrable ; pero lo es mocho 
mas la circunstancia que le acompañó. 
Los demás reos , idénticos en la misma 
dase de delito que podía imputársete ft 
Séin , y acaso en la práctica de él mu- ■ 
Cho mas inculpables , no teniendo pro- 
porciones para exhibir cada * uño ocho 
mil pesos, propusieron entre todos tres 
mil , única cantidad que pudieren pro- 
porcionar. No diré que la justicia , la 
caridad 6 la natural compasión exigían 
t|ue Iturbidé les conmutase 1* pena, si-* 
bo que el amor propio , el interés qué 
todo hombre tiene de cohonestar sus mas 
criminales acciones , lo obligaban fi per- 
donarlos , asi como a Sein , para que no 
se oSgéfce que la sórdida codicia era el m6* 
vil le su corazón. Pero ¡qué lejos es- 
tán de encontrarse aun loa vislumbres de Ir 



firtud en alma taa corrom pida» Sin 60m4«. 
aeración alguna, ni aun á su propia reputan 
cion , exigi6 de cada uno de los reos igual 
cantidad * la que había dado, §ein ; j¡» 
90010 no pudiere» ministrársela , los pe* 
96 í todos por las armas, casi é lavis^v 
{a de sus familias y allegados ; por ci*> 
ja acción lo llen^ de improperios pábjin 
carneóte p. Florencio Camargo , uno de, 
íps reos , poco antes de morir , los que¡ 
Iturbide sufrió con la frialdad de quieaj 
ja no reconoce ningún estimulo de hch 
Dor ni de virtud. No le es m¿qe* tndet 
Corola le conducta que observó, con ef 

Íadre Luna , condiscípulo y amigo suyo* 
abiéndolo, hecho prisionero por patrio* 
4a. Lo llevó a su lado ,. le habló en est 
tjjtlo familiar el mas corriente, y con que> 
siempre se habían tratado, desde/ la in- 
(tocia ; le ofreció chocolate , 6 la que) 
gustase : él admitió lo primero , y se> 
Ve sirvió al momento. El padre se de* 
ba interiormente las gracias, por ha-* 
\er caído en las. generosas manos d% 
su condiscípulo y amigo. Uurbjde , enn 
tre tanto „ usando con él de la mayo* 
afabilidad , mo tenia otras miras que la* 
4e escudriñar con este engaño los secre-t 
tos de su coraron : consiguió en efecto 
fu intención ; pues el padre prendado de. 
la generosidad de su amigo , no dejé 
¿e descubrirle varias cosas interesantes» 
Cua*<¿o Uwbtfte tutu* co¿Megn¿4ft»j«ojfet 



w 

gsfa ; y' no* tuvo ó no espetó yft laent 
aaas , fe preguntó ¿qué le parecía el cho* 
opiato que había tomado y tk trato qu* 
le había dado? £1 padre Luna le coa- 
testó con la mayor efusión de un aln 
loa agradecida , y» entonces lturbide le 
4¡ce : pues mas te sabrá la muerte: ahon 
m verás como trata lturbide á los ene* 
migos del rey : disponte para morir den* 
tro de do* horas. Tan inesperada va* 
riacion y tan crudo fallo , no pudo mjfo 
ms que parecer al padre Luna una* bur- 
la amistosa por pasatiempo ; pero vien-i 
do que lturbide seguía seriamente su idea* 
90 tuvo otra cosa que hacer eíno di*n 
ponerse para morir , y fué en efecto 
pasado por las armas dentro del térm*»' 
do prescrito , 4 peeuir de los ruegos de? 
muchas personas de respeto y estimados! 
de lturbide 4 que sabedores «leí lance, 
te interesaron con él para impetrar et 
perdón , 6 é lo minos la dilación det 
castigo. ¿No es este un indicio de un 
ajma negra que se complace en destruir 
*\ sus semejantes? La prisión de Atrio* 
(jarcia y los partes de Salvatierra y Ce* 
laya lo prueban hasta la última evidencia. 
Con fecha 17 de abril de 1813 es- 
oribe de Salvatierra al general Cruz*, dan-* 
dolé parte de la victoria que habw coih 
eeguido , y regocijándose de haber sa*¿ 

* Esk ¿faumento te halla t»l* ñola fií-lw 



14 

ffficado el V¡érnes~Santo, enviando* í 30O 
miserables escomulgados á los profundos 
abismos : ¿y asi habla un americano? ¿y 
podrá llamarse cristiano el que asi pro* 
lana la sublime religión , que tiene por 
base la caridad? ¡Ah! semejante monstruo 
no fué, ni es discípulo del Divino Salvador, 
el Augusto Padre de las misericordias; ese 
bárbaro realista solo conoce la doctrina 
del despotismo, y solo sigue el sangoinarte 
culto de la criminal ambición. 

En el parte que dirigió desde Ce- 
laya con fecha 6 de julio de 1812, al 
comandante en gefe de la división , bri- 
gadier D. Diego García Conde , dice.* 
"Para hacer algo por mi parte, coa ob- 
jeto de quitar la impresión Cjoe en al- 
"guoos estúpidos y sin educación exis- 
"te , de que nuestra guerra es de euro- 
"peos k americanos , y de éstos 6 loé 
"otros , digo : que en esta ocasión ha 
"dado puntualmente la casualidad de que 
"todos cuantos concurrieron & ella han. 
"sido americanos , sin escepcion alguna, 
"y tengo en ello cierta complacencia, 
"porque apreciaría ver lavada por las 
"mismas manos , la mancha negra que ai- 
"gunos echaron en este pais español, y 
"convencer de que nuestra guerra es de 
"buenos k malos , de fieles á insurgen* 
"tes, y de cristianos ¿libertinos," 

• * Aote número ?. 



16 

Compárese ¡mparctftkBeate la ce«> 
docta de estos pretendidos libertinos coa 
la de este buen cristiano. El general 
Bravo , gefe distinguido de estos patrio- 
tas llamados insurgentes, benemérito ea 
grade heroico de la patria» por su coas* 
tancia y sublime ' generosidad , cogió en 
una . acción á 300 espalóles que hizo pri- 
sioneros , precisamente ea el momento 
de recibir la noticia de que su amado 
y tierno padre había caído en poder de 
sus enemigos los realistas , y lo habían 
pasado por las armas. ¡Cuál fué en es- 
te momento de acerbo dolor el primer 
impulso de la alma de Bravo , quién lo 
podría creer sino un verdadero cristia- 
no! Su primer impulso fué dar la líber? 
tad k los 300 españoles enemigos, suyos^ 
que acababan de dar tan mortal golpe 
á «u sensibilidad : los manes de mi vir* 
tuoso padre , dijo él , no se sacian con 
sangre española , solo exigen de mí ac- 
tos de caridad , nobleza y generosidad: 
que todos sean libres ; humanidad , re- 
ligión y libertad debe ser la divisa do 
todo buen patriota. 

¿No es este pretendido libertino, que 
perdona tan generosamente á 300 es pe- 
¿fieles enemigos suyos , cuyo partido aca- 
ba de matar á su padre , un poco mae 
digno del nombre cristiano, que el vil 
americano que solo por congraciarse con, 
ios tfgjes realistas saotifica el Viernes^ 



w 

ftürto ¿nvisnfe á los infi ¿ritos *3<»het. 
Oíanos suyo* , qué au supersticiosa ifenrf* 
fatacia considera efectivamente como en» 
comulgados? ]Ah > cuántas veces el hom- 
bre ñas indigno de la consideración ptf- 
Hica se halla á la cabera de ungobier* 
no 6 de uft imperio! La fortuna parece 
burlarse de la previsión humana , coto», 
¿ando en él primer rango al que no me* 
rece ni siquiera el átttme de la sociedad} 
verdad admirablemente espresada en es* 
las cétebtes palabras de Tácito. 

Mihi quanto plura te'centium rtu ve± 
térum reuel'oo , tanta toagii ludibrio, reí 
rvm mortoUuwi cut&Us in negotiis obttr^ 
tantur ; auippt'Jhmé ^ ipé , vtneration* 
ptitius , omnes destina bantur imperio, yuaih 
fuem futümfii tytiribipem fortuna tu cfeul^ 
to tenebat. -- 

Ni ann el bello sexo pudo escapar^ 
té de Su crueldad ; dígalo la cárcel de 
Cktaaajuato , ft donde fueron conducida* 
multitud 6V irtugefés , entre ellas müchaé 
señoras delicadas, sin otro crimen qué 
fer esposas , hijas*, madres o hermanas 
«te algún patriota ; Saciando en estad vtó<» 
timas miseranda» la rabia que ñd podía 
desahogar con los hombres. Muchas de 
tifas en cinta pereciérotí , otraé é impuU 
tV de la miseria é de la enfermedad, f 
todas genemlatfiíffc* acabaron eu& días las* 




nte fi causa dé lbs «WBdl y afra* 

r Jes originó tan Injusta y moles* 

•i Las emrgieas aplicas que té 

étotí por su coto padre el tatea* 

ft Goanajuato , por el sabio y élo k 

cura Lávamela , y por ¿trató m«* 

frionas de distinción, quienes coi 

motivo del nacimiento de un hijo su* 

ye interesaron con él , pidiendo su* 

enérgicamente la libertad para 

I nocente* rangferés , no produ* 

orí en él Ir menor Sensación. Lavar* 

lastimado de su desgracia y de lá 

stieia con que padecían, viendo qué 

ibian podido los ruegos , hizo una 

«•ion fundada ♦ elocuente , Ver* 

r patética al rey Sobré este itt¿ 

roced i miento ; pero todo lo sofb** 

Mo y el valimiento que Itür bidé 

« en Mégico con él Virey Calleja f 

idor Bata 11er*, los dos ftonitruos nlálf 

sanguinarios y mas anti-triotlós que haoj 

B la Península ; soló uti vil ámé¿ 

como él pudo inerecer tal prtM 



áíflli crueldad ha sido extremada, niá 
Jo ha sido menos su codicia : he habla- 
úb dé aquella, trataré algo dé esta pá¿ 
♦a 1 darlo k conoce* ten tbdos sus vicios: 
Él hecho dé Sein ^ub refért ál priu¿ 
cipio , es bastante prueba del lugar <ju# 

* * F&m I* Hoto 3i w ■- 






tiene «o su alma esta vergonzosa | 
sin embargo, aun es nada un coa 
cion de otros. A mas de hs pe ti 
que estableció en todos loa Jugari 
Bagío, á pretesto de sostener é I 
pa, exigió á los gaanajujiteñoa un pr^* 
tamo de 60.000 pesos sobre su palabra, 
sin mas recurso que dar el dinero , 
ir a la cárcel , y con tal descaro! que 
bí aun el pretesto de la tropa y so man* 
Ceñimiento esponia , sino polamtwte que 
necesitaba dinero para comerciar, y ntte 
$e lo habian de dar á viva fn&rxa, 1 
se. vera cual sería la .injusticia d* «»te 

Jréstamo, cuando á pesar do t n arterias 
b que se valió en Mégíco, 
de. sus resortes euro peí y -tiento 
«straordtóario r fué conríeu&t 
este dinero que debia , entre tanto re- 
sarcirse con , la rebaja de Ico ^ 
los acreedores r que ¡nirodu 
de plata en las cajas de aquel 
Es verdad que él nada ha pa$ai 
To . no por eso que, da ménoi* 
da la injusticia de la exucción 
que -ocasionó en el Bagio cap I 
ducion de comboyes es inca! *ü 
riesgo, ya efectivo, ya exagerado que cor* 
rian los pasagerps con los (infriólas, les 
obligaba á ir siempre ciiítodíados de al- 
|'una tropa; por lo que se juntaban mu- 
ches comerciantes , y todos comineados 
|ior una guaroicion^^uícienta t se 4 diri- 



1& 

«tan to.lotfftfelAo* $ú* quettoií , pag*tf* 

do unes? derecho» muy cuantiosos; f!l Goi 

bieroo esp&fol pttr*? aftfo^cnWfgé'de ét¿ 

tos deitechos ; tío dejaba 6 natté cfemfi 

■ar sino* efr JCoaíboyV Los feomendanteé 

para sadar- fruto coa estas ^óodtíéióne*} 

ápaxentabanV yíaurt frmentabaá & rifes? 

go de eaar serpretididas f>ór los patri<* 

¿as. fié aquí' o* campo nueWo qtfé Sé 

abrió á la codicia de Iturttidé. El G& 

bienio dé Mégico prohibía qde lósic^t 

«andantes comerciasen * (lata impedid loé 

abasos que; bajo tai (iretesté ^éodociaii^ 

Itucbide no biso Caso* de ésta prébíbil 

ciona. Sacaba de Mégic* eí comboy , eí* 

fel incluía, bajo nombre de otro, los efe** 

4»s que mas necesitaba ef Eagto. En el 

pueblo que mejor le parecía 1, détébm'et 

comboy , y coií ' cualquier pequeño moi 

4mto salla cbn su tropa ; HeVaodo ániaá¿ 

iaemtei.su cargamento; abasada los lugal 

*es> principales con sus' ttéKÚ>#{ que cd* 

tmo necesitaos de ellos *, sé les" cttmprat 

ban á precios muy cairo*. ?Defcpi*es vo£ 

-▼¡a. á conducir el -comboy , y los pobres 

comerciantes* - encontraba» ya? los legare* 

abastecidos.*," teniendo que malbaratar sus 

•efectos," & regresar con ellos J Son incafc 

flculabies los mates que resentía» et pff- 

4>Hco f les particulares conréete iKcit^ 

comercio de Itwbide. * Aquellos pueden 

-cooside^r^e i disididos en dos clases, ce* 

mercuates del Bago. j[ de J^Iég^ Lof 

3 



a>al B*tf»> ae- eac»n<»baa> o*«a«*nlo «fe 
tp , loe do Mágico tendiendo barato. EH 
públipo del fie¡po pagaba precMamentd 
ep, el awH^o. el, aecaago que debiera* 
fofrir comprado» leaietatoa .* precie* 
aauy subidoe. ...Aftarinfla i tito todas laa 
pensiónetelas, alcabelas, loa; derechos* 
jtJes dejáis, acaecióte* q«e sofrían, lor 
gomercia&te* y «I pébkco ;, y se. vera i 
cuanto . paeda, asce*dert el dalo qué en* 
/fian 4. pne* los tóate reiaotei de Mégicé 
|eaian qu# eofrir «1 gasto, de ka. reooaa 
fauttlflaaoto lado al tiempo* qee . I túrbida 
(letania- el coraboy ., miéatBasque capéat- 
ela sos efecto* ; en tna palabra» era» 
infinitos los jnafea que «o ca<iaaban, > 
Tiranizados de este modo loa pu#> 
J>los. del Bagío , {leseatyn vivamente aa> 
Gudir e|. posado ,yqgo >de aja argelino co>> 
jnapdante | pero «o linaria, los tenia ie» 
jpoble* , porque al menor; peosaauanee 
j|oe se íwbieaa traslucido, lea habría ooa> 
lado la vida *n el instante* Se pe tone 
Iturhide a> Méjico por algnaee días, .pai» 
jr« proseguir saa intrigas ?. loa guanajoa» 
ieiioa íapcovochándose de esto felic casa*» 
Jidad 1 repreaeetero* «on tanta aorimoaia 
.-na contra de e4, que ti pea ar de aaTaJimieo 
40 ea Ja cqpkal con el ioíatee Batalle? , a* 
.¿protector* y^de haber foraoacfo capricho pe» 
./•a volver á toda costa al Bagjta de coman* 
¿ante, jamas pue> conseguirlo** permaná» 

**r&m fa nota* 4+ * ■"" - •— " ::J 



'SI 

1rifeÁtt>"é# tftgie* de rfmpte cortmfel k*e» 

*%a saHr pura egecutar el plan de Igun. 

iltt. Su conducta ea todo este tiempo o» 

•fué menos perversa. Acordándote de cej 

üoftfcatartol tiranía , sorprendió en uu ca> 

fea á un 0. N. ©Hfcert, sugéto decente, 

4}*e le digéron habí» hablado nal de di, 

y le bifco firmar da recibe de £¿Taso« 

<*es ; seguramente él oyó referir esta mil* 

na anécdota entre Federico II y Vol» 

taite , f quiso imitar en •« venganea4 

ese real pereonegé. • .» 

Contrajo trato ilícito con ana seño* 

-Te principal de Jtégico ., ¿uy» reputación, 

JBe precisa \ubia, de. seductora heriho* 

aura , llena de gracias , de hechizos y 

de talento , y tan dotada de un vivo in- 

(¿enib paré toda ; intriga' y travesaray que 

su .vida liara época en ja Tronic* e*can« 

•tufosa del Anahuac. Esta pasión llegó i 

lomar tal tiótétíciá e» el corazón de Ituf» 

%ide % que lo cegó ai 'patito de consta? 

U mayor tagerfa'.qee p*sde facera* 

marido ; con el obgeto de divorciarse de 

taespee*, fingid «de car*» (y «ajA algu» 

nos dicen ^ne él '-aristao la escribid), em 

1a que Siseando la letra y firma de su 

Sra. #e figuraba due ella escribí» fc <u¿e 

Sfle su» amaWtes; Tcon ese falso docente*. 

to se présenlo Iturbide al provisor pU 

^ diendo el divorcio , el que consiguió be* 

^^ieuio encerar >^s# • propie : muger e* 

«1 convento de S. Joan de la Penitev. 



«2 

45ia. Esta ¡nocente y desgraciada victimaf 

>de tan atroz perfidia, tolo se mantuvo coa 

aets reales diarios que le asigno para 

uso subsistencia so desnaturalizado marido. 

Para dar una idea cabal del carta- 

ter de este personáges copio aqni al pié 

de la letra ¿1 irrecusable informe oJu¿ 

eo 8 de julio de 816 puso al vire y^Cá- 

.llejas el respetabilísimo Dr. D. Antonio 

-Lavarrieta ., cura, benemérito de la cin- 

.«dad de Guanajuato ,• .paisano de Iturbi- 

de y amigo de su familia* 

informe del Dr* D. Antonio £** 

% '' varrieta ,, cura ele la ciudad de 
; guanajuato \ sobre la conducta 
¿que observó hurbide siendo co» 
•• mandante general del Bagio. 

•-■ • JBscmo. Sr\— Aseguro á V. E. que 
^ttnas me he visto en mayor conflicto, que 
rren-rtl que me puso y. tiene el oficio su* 

.; * Qué mudanuatl ¡Y cuan voluble etja 
tiru&A de la fortune*! , Ahora cinco anos 
i<esta desventurada , criatura hubiera cam* 
tibiado $u tuerte por. \a Ultima cria/da, Jion- 
.irada de Mágico , y. hoy qm tiene una co~ 
.roña en- la cabeza , np hay. individuo* de 
• ningún eexo que pueda aguantar el pe$a 
*de $u orgullo , $u iwpermenfiia y . va*. 
-*»**<*• .*> '. m .v •_......,♦ 



S3f 

ftetiof le V. E. , fecha 24 delproxim». 
pasado júbío , vetativo a que yo nifor- 
me sobre la conducto civil, política, mi- 
litar y cristiana del Sr. coronel D. Agus* 
tía do Iturbide, y no sé como desempe- 
ñar esta confianza. 

„El Sr. Iturbide es mi paisano , y 
le he tenido grande afición : ha sido ub¿ 
gefe que cuando militaba bajo las drde- 
«es inmediatas do otros, hizo cosaradmi* 
rabies , y jamas se le notó otra pasio&v 
que la de la gloria. En efecto , vista la 
cosa por aquel aspecto ,. es digno de/ 
todo elogio y reconocimiento . Este , pues* 
es para mí el primer «mba razo para pro* 
dacirme con libertad , tener que hablar? 
de un sogeto que ftétan benemérito s) 
la patria. Yo mismo- en las pocas oca-' 
filones que le he escrito , le he dado loa 
mayores elogios por aquellas sus acciones^ 

„EI segando» embarazo para q*e JO- 
hable con libertad, y para que hablen 
todas las corporaciones y sugetos a quie-» 
Bes se han remitido los oficios de VE» 
es , que los trajo» el capitán D. José 
María González , - intimo confidente del 
Sr. Iturbide , y ha exigido las contesta* 
clones para llevarlas. El se titula comí- 
aionado de V. E. , pero se presume qu€ 
no lo es sino del Sr. Iturbide. Cuando 
nos ha entregado los oficios, nos ha di- 
cho que el Sr. Iturbide volverá pron- 
4p al mando de la provincia 3 ^que-esaf 



W 

jastffifcsciaaiw solo se pidin /paim mayes» 
' abundamiento. Me aseguran ademas , qu*> 
pata confirmar su dicho de la restitución 
t regreso del 8r. Iturbide , topo y pgí 
partid varios egampleres de la Gaceta»: 
en que deshaciendo el error de otra*r 
aa avisa al pébltco tgute el Sr. coronel 
p. José de Castra seta ha sido y es ce* 
mandaqta interino del Norte» y el Sr. 
hurtad* propietario. De. modo que tod* 
eonspira a intimidar A las informantes* 
T en efecto , Sr» Escme. , ka sido tan* 
t» el terror que esto ha infundido, que> 
Jara hacer los informes que Tan de es* 
ta ciudad , ka habido mil consultas; y con*, 
tabulaciones % y por última , no atrevién*. 
sjose a decir lo que sienten , se eapli* 
cao con Ignorancias , anfibologías y sutn 
terfugios , para solo hablar y no decís» 
•áda* No entro ep cuenta de estos te* 
asares * porque no soy tan malicioso, que 
Hevaado s» confidente las contestaciones! 
podrían pasar antes per la vista delSn 
Jturbide , suprimir los perjudiciales y en- 
tregar fas favorables. 
? „¿C6mo quiere V. E. que nadie too* 
ga al heroísmo de informar la verdad* 
temiendo su resentimiento , y que Jo ar-» 
ruine cuando vuelva? Hé aquí el motivo» 
por que las leyes de Espina no quie- 
ren que se residencié sángon vireyha*» 
ta que. se baya separado totalmente det 
*e*4a vJ r aun del jrevno. Jduciwatoowai 



M 

algo timoratos retratan al «ugetedetne* 
dio perfil por el lado *que titee él oje 
Voeno ; y otro* b nwy paril&Mmes, 6 cria* 
tnras del sngcto é qwc* pe residencie; 
é espectadores da «a* 'gracias , é nata* 
aslmeate üiengeites, bacán 1 im<panegiñ> 
•o que le mereata la canoaiattcibn* DeeL 
ée ahora y sj me Jbese poitnitído, ánen* 
ciaría de donde y de quienes irán- k± 
foctnee eeeivetes 6 decisivamente •tito»» 
geroa. Si haf alguno tan valeres* q«* 
ae atreva fc decir la *erleds ademas din 
qne quede a i pa oat s 4 les farsas del 
hendido í iatería qne se le presenta ebe^ 
aion de aeiquilarle , lo deseoaéditfr sat 
cfadole basta lee pecadas tfeaiafe^ydi» 
ceo él y todos- sos protectores, qee ee 
mu díscolo y > vm áesorgedte ; asesado» 
léñente de( día t no se 4e haoe cpeecisi, 
perqve preponderan t se ief orme 4o« d» 
todas ios demás. Esto óltimo a.ue diga 
á V, E. ¿ »•.» «o se» purea eongete* 
ras ; podría citar en eomprebecíen uat 
«viso qne me cenmaietin de esact»- 
4ad con motivo de Iw rep r esen ta c i ón be» 
cha contra el Sr. Iturbide sobre -el 4>rée- 
¿am» forzoso ; te oed se me atribuye i 
m\ > en er qoe literalmente me dicéte 
*se cree ene el Sr. korbiáe whwi^ 
Baglout: iSt evetve- h* en ©on»od*net*> 
N. aer* noo de lea qae mas 'aberree** 
*iHy~4oalo¿el>fodb*Jé»Joei4^^ 



í*h es absokto', cuidé V. fe <jue no f* 
calumnie*" Por .esto mismo . había peusa* 
$o representar á V. E. , á efecto de que 
previniera al Sr. Uurbide, que en cual* 

3qiem cwuque sobre 94 se ofreciera; 
iejff cuenta a- esa superioridad : lo sus* 
Íendi porque no se, avt calificase de ca> 
iloso y pusilánime;: toas, ano porque yo 
£0¿r realista por principio! y no por uti» 
l*4ad , á nadie temo. >t '*,, 

-.- . »,EI tercer embarazo, que es una ema> 
9aeioa ó consecuencia del anterior , e» 
que aunque el Sr. Iturbide tiene mu, 
chos enemigoa, ó quejosos ,> tiene p rotee* 
lores de. alta gerarquía internados en sus 
aprovechamientos Va i urio v pues , á lu- 
char, «i ¿nÉorina la verdad , contra pe* 
Cerosos rivales, que lo pueden perder,, 
; , 9 Mi cuarto y último embarazo para 
pti prjnojpaltoeéte es., qu¿'?0 per.deai 
«racifi say un hombre Meno. de defectos; 
$cfcma. me atreveré á «indicar a mi pro» 
«gimo? Acato ; y si» acaso, yo soy eL <que 
«nenas cumple con. su obligación;, de; mo* 
4o que si; ser abriera residencia contra 
***, y el ; Sr, Hurbide fuera elurcusa 4 * 
4or^:jneiXmfoiidtrJni .-* ¡» .-; .* .: > 
- ,;{Btra qué¿ ¿eaftos motivos . de patria* 
afearon, 4 temores y esnectativas de qwe 
Jie„ aae. -oubbaonnás ¿efectos^ deberán pie*. 
«pPAfararren ymi } corase* á ia.fidelidal 
^uedeho * :V. E. que se «i* de mi: al 
4$?. &uiwe«iiflfeJDa^3atoftl&ft cosaria» 



27 

ira remedidlas í á la patria que gime* 
y solovaguarda que se revele la ver- 
dad para al mar un algo los infinitos malee 
que la aquejan? ¿Caeré yo en la lasi- 
tud .mas detestable y criminal de callar, 
la verdad por unos viles y miserables 
motivos? No , Sr. Escmo< , estoy resuel- 
to á perecer antes que incurrir en se» 
mejnnte defecto. Tengo yá cerca de cin- 
cuenta afio9 , y tan quebrantado.de sa- 
lud , que no espero durar cinco anos: 
te me ha embotado la ambición z.nanctf 
he sido agitado de la codicia : el odio 
y la envidia son para mi unas pasiones 
desconocidas , * porque no las sufre lé 
grandeza de mi alma c ¿qui aventuro, 
pues , en decir lo que siento? Nada. Ven* 
gao sobre mí males de cualquiera cla~ 
se ; conjúrense contra mi todos los po- 
dérseos que protegen al Sr. Iturbide; 
yo he de hablar las verdades - que sé 4 
he oído decir en el mismo orden det 
certeza , probabilidad ó inotrtidumbre qué 
las poseo ; y V. E hará el uso que le 
parezca -de mi informe , o le condenaré 
•1 fuego. £1 espirito de . sinceridad me 
anima :. no cuido de resultas , estimas nt 
odios. Evacuaré , pues , tos ramos de 
conducta del Sr. Iturbide , por el mis-í 
mo orden que V. E, me los propone. > 
„Tre» épocas , por decirlo así , po«* 
demos distinguir de la vida del Sr. Itur* 
¿«4e ; Ja ^secedeote |t la ¿owr^eccian* 



es 

fe que, comenzada ésta:, AiKto fcnje Tat 
érdenes de distinguidos, getfes ; y la úk 
étna en que se le nombro conrandanie 
general 1 de esta provincia , y de ahí ge* 
neral del egército del Norte. La prime* 
ib fué escelente; le cenoBCo desde jé* 
ven, porqae nuestras f*mines se* tratan 
ban intimamente ; buena educaekmrsobro 
un talento luminoso i bellas modaüdade»? 
y en fin , en conjunto feliz de aprecia» 
bles cualidades sociales y religiosas, qué 
le merecieron la estimado* de Vallado* 
kd , nuestra patria común. 

,, Ce ando se desplega el . estandarte 
de k rebelión , manifestó una adhesión 
particular á la justa causa ; detesió le 
perfidia , y se consagró al semcio del 
rey. Por solo este hecho merece el Sr* 
Itarbtde los mayores elogies 5 la consi* 
deracion del soberano , y la gratitud dé 
de muchos- qué ahora le sindican con tan^ 
ta acritud; pues (fue en parte -a él le 
debieron la vida, Ce efecto , es cosa ad* 
mirabfte ver á un joven de las bellas 4 
interesante» circunstancias del 8r. Itur* 
bidé, qué hubiera representado nao de 
k)8 principales papeles en lar ínsurree* 
eiou ; posponer hasta su misma gloría 6 
la defensa de ta justicia , y escaparse del 
común centavo. 

,*Desde el principio de esa so segun- 
da época manifestó» el Sr. Itarbidegrari» 
#as disp o sicio ne s f ara te miticia* rato*} 



8* 

^atocia y vigilancia , y aqueja sublime it^ 
trepidez propia de las olmas grandes, que¿ 
parece locara á loa Parmeniones ,.y co* 
aa • njuy corriente a los Alejandros. Ea<* 
tónces faé cuando sorprendió fc Albioo> 
garcía, formidable ya en el fiagio: cuan- 
do tomó por asalto á Yurira: cuando cou> 
«« puñado de hombres desalojó la muir 
titud de rebeldes que> bajo la conducta, 
4e Moretes y Matamoros circundaban laa 
mootaoas de ValiadolicU Ninguna otra pa* 
pon le animaba que el amor al Rey y 
el incremento de x? gloria : ¡ojala si hu- 
biera continuado hasta el día , y que ñor 
hubiese dado lugar á otras pasiones de^ 
gradantes: él habría merecido el apre- 
cio de la América , j seria el honor de 
nuestra patria! Pero , ¡oh qué débiles $ 
inconstantes son las virtudes humanas^ 
A\ Se. Itufbide le sucedió lo que á al- 
gunos emperadores romanos ; admirables^ 
en los principios de su gobierno , y de- 
testables después, Mucha cuenta le ha- 
bría tenido morirse , antes de entrar ei\ 
au tercera época : habría conservado s\\ 
gloria y buen nombre , y la gratitud da 
tedas Jas generaciones. 

,«Acaso deslumhrado el Sr. Iturbide. 
con las graduaciones y ascensos que le* 
dio el Gobierno, elevándole desde te-t 
méate hasta coronel , con la. misma ra* 
pidez que habían tenido sus gloriosas ac«¿ 
«oaes , cambio de cárter y de cora^ 



., . . „ so 

£on: trató de elevarse inmaturamente? 
y para ello dicen que úé perdonó mtri- 
ga contra el Sr. García Conde, y el Sr» 
Llanos ; i quiénes (dicen también) ta- 
chó de poco espertes , y se atribuyó la* 
victorias reportadas bajo de su mando* 
áea lo que fuere de esto , lo que «1 vi- 
mos fué , que le sucedió al primero eo 
¿1 mando de está provincia, y luego 
ál otro en el comando del egército del 
Norte. Desde esté instante se apodera- 
ron del Sr. Iturbide otros sentimientos, 
y se propuso otras mirad muy contra- 
rias de ios que y las que antes lé ha- 
bían hecho operar. ;Cu*l fué entonces) 
au conducta política? Examinémosla. 

„E1 arte de bien gobernar los pue- 
blos y hacerlos felices , es lo que lla- 
mamos política , y podemos añadir por 
las circunstancias del dia, el arte de atraer 
los corazones á la justa causa del rey, 
y confirmar á los yá adheridos en el amor 
que tienen h S. M. De esta regla se ha 
separado el Sr. Iturbide en todas sus par- 
tes. Probémoslo con hechos. Sin justi- 
cia no hay buen gobierno. £1 Sr. Itur- 
bide casi no . la ha guardado con nadies 
ha castigado á muchos sin motivo. En- 
tre otros egemplares citaré por prime- 
ro al capitán Malagon , y al P. Gal van 
de Celaya : los tuvo aqvi presos cerca 
ó mas de ocho meses , porque . el pri- 
mero dijo (jué Tenderte sin» armas en G¡p& 



i 



.31 

tetare ; y el segando que habían. herido 
*\ Sr, Iturbide, qué sé yo en que ac- 
ción/ Ahí está bu causa : y me sugeto 4 
cualquiera pena ti resulta otra cosa: al 
.primero 'le costó fa vida y la ruina de 
su familia. Por segundo egemplo citaré 
4 Ja multitud de mugeres que trajo pre- 
sas de Pénjamo , á las que ni se les ha 
instruido causa , ni héchoseles cargo al- 
guno : las mas son tan inocentes como 
% Abe\ : llevan cerca de dos años de pri- 
sión. Por tercero citaré á un D. José 
Mana C amacho , de aqui , á quien tuvo 
preso sin causa porción de tiempo. Por 
cuarto citaré la orden que dio, para que 
Jas mugeres é hijos de los insurgentes 
que habitaban los pueblos fieles, se fue- 
ran con ellos bajo pena de la vida. Es- 
to me consta» y generalmente he oído 
decir, que se conduce en todo con des- 
potismo. Ello es, Sr. Escmo. , que en 
Ja prosecución de las causas y castigo 
de los rebeldes , enteramente se aparta- 
ba de los reglamentos superiores forma- 
dos por V. E. ,y por el Escmo. Sr. Ve- 
oégas. Por esto, y por lo que luego di- 
ré , es tal el terror que el Sr. Iturbi- 
de ha iofundido a los pueblos fíeles, que 
no hay hombre que no tema su venida. 
¡Qué lejos ha estado de guardar aquel 
humanísimo capítulo II de la instrucción 
<que dio V. E. para esta provincia , en 
que dice entre otras cosas: "y tratan* 



So i lo» soldados y paisanos éoáflulztí» 
ra é indulgencia mezclada cen decorosa 
firmeza!" 

* „No pueden ser felices los pueblos 
si ademas de guardarles justicia no sé 
protege su agricultura , comercio y mi- 
nería , como dice V. E en el párrafo 
^1 de su instrucción antedicha. El 'Sf. 
íturbiífe lejos de proteger ha destruidé 
todos estos ramos : él primero saquean- 
do las! haciendas de los vasallos no so- 
lamente fíeles , sino de distinguido* ser- 
Vicios. Díganlo si nó las haciend as dei 
Copal , Mendoza , & Molino , según me 
Iban dicho, pertenecientes á los Sres. Gal* 
Vez , Otero y Crespo. Bien sé que sfe 
pretestó estenuar á los rebeldes ; pero» 
en sustancia ha sido acabar con los 'fie- 
les. Ha quemado haciendas , y dado cóo. 
esto mal egemplo á los rebelde». H&fe 
lomado los ganados de ellas , é imposi- 
bilitado el futuro cultivo Habiendo pro^ 
metido custodiar las heredades con la coro> 
j>afiía r Cístico- volante, no lo ha verificado. 
M Ha destruido el comercio porqué 
como S. Sría. no solamente se hizo có+ 
piérdante sino monopolista del comercio; 
poniendo comitentes en todos los loga- 
res, detenia los comboyes: venia el azo- 
car , la lana , el aceite y cigarros d$t 
Sr. Iturbide : para conducirlos ,, dicek 

fenéralmente , que fiagia espedicioaes d¿l 
eal servició* ¿- 



83 
f „tte coadyuvado á W destrucción de 
ta niñería con su compro de platas; pues 
para comprarías a bajo pació adelantaba 
é ¿m comüenlea atonas considerables, y 
¿en el camino á protesto de las urgen- 
cías de la tropa , quitaba al dinero á to- 
éos Jos comboyades, y repartía la tata 
nomo le parcela. Los accionistas diéroa 
«a. traer, su di aero en barriles ; . y sa» 
biéndsrtó el Sr. Uarbide ahí en Irapuatot 
Júzo salir «1 comboy hasta Arandas , y 
de ahí Lo revolvía , registró todo, y te* 
snó el dinero que quiso. £1 dioero qat 

Eidia aqm con urgencia, para cuya cor 
ctacion se sacaba á loa mecióos el pret 
«¡so para el laborío de sus minas y ha? 
¿riendas , mochas vecea se «estofaría de la 
calzada, é iba á casa de su comitente, 
na donde ya los pebres ¿Moeres habían 
anaibaratado su plata. A los que le qui- 
naba «L dinero les daba libramientos con> 
Ira estas cajas * sabiendo bien que no po* 
^ban pagarlo por entonces, Infórmese 
y, £i de k plata que se lia introducir 
do ea esa <*sa de moneda, liajo el non»» 
bre del caballera Mosso , ,y confirmara 
ía que digo». Es imposible , Sr. Escmo,* 
4}ne yo historie menudamente todos los 
fechos justificantes de mi proposición, ser 
ría precisó escribir oa volumen e baste 
lo dicho y, lo que rápidamente diré de 
la que me falta , paja que V. E. forme 
idea de Us .cosas* •> 



„En lo ' qoe menos ha pencado el 

Sr. Iturbide , es en conciliar loa ánimos! 
yo entiendo que mas insurgentes ha he* 
cho con sus manejas, que los que, b* 
destruido con su tropa. No solamente i 
jos individuos , sino á las corporaóiones 
mas distinguidas ha tratado con el mas al* 
4o desprecio. Si los pobres cabildos de 
León , Silao y Guanajoato pudieran ha- 
blar con libertad , oiría V. E. los des* 
precios y ultrages que han sufrido. Era 
muy frecuente en su boca decir, que eri- 
zaría 6 degüello en tal ó tal logar por 
cualquier cosa. , Aun a los sugetos bene- 
méritos que servían al rey bajo de sus 
órdenes , los estropeaba y removía á su 
antojo, cuando no iban con sus- ideas. 
«Pregunte V. E« por qué reme vio al Sr» 
conde de Gal vez de la comandancia de 
León : por qué al Sr. Castro de la«to 
Guanajnato ; y por qué habría > removí- 
do , si hubiese podido, á Guizarnotegui 
de Celaya : porque le replicaban ; por* 
que no le auxiliaban en sus comercios, 
y porque no eran esclavos de su volun- 
tad. En fin, ¿para qué me be de can- 
Bar en menudencias? Diré solo por con-* 
clusion , que no hay un solo hombre 
«n la provincia fuera de sus criaturas, 
que lo quiera : todo el mando, se que- 
ja amargamente'; de modo que cuando» 
v se publicó , su 4 remoción , pensaron eo 
feacer una misa de ¿rocías. , ..... 



as 

< ,$i la conducta política hásldonto 
W , la civil no puede haber sido bue* 
Da. Toca é ésta en particular el órde* 
interior de los pueblos. El Sr. I túrbido 
•e ha ingerido en todo , ha dispuesto dé 
los caudales públicos y de los particu- 
lares , hasta que se le mandó acordarse 
con el Sr. Intendente. Ha publicado le* 
yes sin autoridad : ha derogado , o qué 
té yo si diga despreciado las leyes y 6r+ 
¿enes de ese superior gobierno. Se h* 
ingerido en asuntos que no son de sil 
pertenencia. Por último , ha hecho de 
un soberano , pero no justo y amante 
de sus pueblos , sino de sus convenien* 
oías; sus enemigos* le llaman el riGMA* 

JfcEON DE LA AMERICA/ 

„En cuanto a su conducta militar, 
•s público y < notorio que sus tropas no 
Heneo disciplina ni subordinación: qué 
t pesar de haberse sacado de solas estas 
cajas reales un millón y cerca de tres» 
cientos mil pesos , están deshabilitadas: 
que ka guarniciones de los pueblos es-* 
tan aniquiladas , incapaces de defender 
eos campos y ganados. Vaya un egem* 
lo: Silao , cuando entro el Sr. Itarbide, 
tenia 200 hombres de caballería ; en el 
dta no tiene ni 100. Se les ha sacado 
para Cknmacuero y otros lugares á pere« 
cer. Los insurgentes nos han atacado y 
^aqsedo millones de males : so Sría. nof 
lia sacado, taa guaruiciopes , y queoehjf 
4 



aaltdo'fel Bagle. Se dice , p*o*>yo no 
le sé , que ha fallado a las fcoafcbtnaáef 
»ee toi el Sr. Negrete. 

Si V. E. quiere saber bien todas es* 
las cosas * do se las pregunte á la* tí* 
nudos del Bagío * stne al Escmo, Sr. D* 
José de la Croe * al Si% Obispo de Gna* 
delajara, de quien tengo una carta ea 
que se espHca con amargura; al Sr. Obie* 
po de Valladolid , de quien tengo otra) 
carta en que me dice, con relación al 
$r. Iturbide , que el que pensaba salían 
ae melón salió calabaza : pregante V* Ej 
4 los vecinos y corporaciones de las pro»* 
vtnctas limítrofes á la nuestras M« ase- 
guro á V. E. ,que si el Sr. Iturbide ser 
fuera a España, y ae pusieran edictos 
Convocando acusadores y quejas , no ha- 
bría «no qae na lo fuera, eseepcuanda) 
los suyos. t 

„¿Se dhrá acaso , acaso > que es pofc 
em espíritu de ¿nsurgenoie? No es asid 
ahí ti"ne V. E. a los Sres. Orrantis, Cas* 
tro , Monsalve, Linares, Negrete fec, fec* 
amadas de todos los pueblos. Lo quest 
aborrece es e! despotismo, el orgullo} 
el espíritu de devastación por hacer sal 
negocio ; no 4a subordinación y el oel# 
por k justa causa. Ninguno ha sido man 
severo contra los insurgentes que el ca* 
baHero Guizarnotegui , y le ha llorad* 
Celaya porque era hombre 'integro, » 
fto estacionaba paca comerciar^ . ~é 



87 

* ' „flufxies*e lo relacionad* * napaad* 
fcsiher «a el Sr. Itorbide un fondo sóln 
4o de cristiandad ; perqué élte es in«* 
compatible con la inhumanidad y demai 
etcesos que he referido por majrort di* 
go ea el fondo , porque en lo esteriog 
sí le he visto oír misa, retar el tosan* 
yunque tea la Una de la mañana, en F04 
afta que lo oigan los toldados y domes? 
ticos; j me aseguran que confiesa y co? 
asalga amenudo. Esto yo ao lo entiendo* 
é lo entiendo y no puedo esplicarlo mat) 
que con decir» que nos alimentamos d* 
contradictorios. 

- . Por, conclusión aseguro $ V, E. que; 
toda esta provincia esta aniquilada , ca¿ 
ai £ara espirar , sin agrif^ltura , sin co- 
mercia Jf sia minería : y lo pepe de io¿ 
do* sin esperanza de remedio si lasoof 
aas siguen como hasta aquí; es decir, bar 
jo el sistema que Seguía el Sr. I túrbido» 
JU sistema 6 tu conducta únicamente de* 
hemos atribuir las desgracias:; pues loa 
insurgentes no son en mayor numero ds> 
lo qué eran cuando «ntrb a la coiaan* 
dancta. Ahora en los tres meses que be* 
ce está ausente el Sr* lturoide , hemos 
tenido algún, síífío ; pues los infttigablef 
tres s> cuatro Comandantes del Bagío, so T 
lo te han dedicado á perseguir a los re* 
heldes , y no { coashoyar eos mercan* 
ojias. A V. E. ao se lt ha informado ls> 
fssrskd 1 ios, farife* ¿anta ia las^asos* 



38 

¿icioiiet como de la guarnición de Ion 
lugares , siempre van ó han ido desfi* 
gurados. Las desgracias que tuvimos el 
tb de agosto próximo pasado, vinieron 
de habernos sacado gran parte de la guar- 
nición el 13 del mismo mes, y creo que 
i V. E se le quiso dar a entender, acorné 
f añHRdole el estado de la fuerza de aquí¿ 
del 1.* del mismo mes, que estaba ctm- 

Cleta. Yo sé que acciones perdidas se s 
an dado por ganadas , y obligédose á tm 
comandante local á que mude el parte: 
yo sé , y sabe todo el mundo , que la 
fuerza imiginaria se ba puesto como efec- 
tiva. A este tenor han sido todas las 
cosas. 

,, Fuera de esto que he referido, hay 
6 dicen, mucho mas, de que no pueda 
salir garante. Como por egem pió, de en- 
trar anunciando un su compañero de co- 
mercio, el saqueo de un pueblo para, 
comprar los efectos , y de ahi re* 
Venderlos : como lo de haber vendido 
6 otro su compañero , que es decir a 
sí mismo , el maiz de Mendoza á cua- 
tro reales fanega, y revenderlo á dos 
rsos : como el de alguna infidencia en 
correspondencia pública , pues dicgt 
que han venido cartas abiertas : que la 
llave ó candado de la bal i ja ha venido 
falseado ; y que en fin , el Sr. I túrbida 
( ^stá instruido de lo mas reservado ; J 
fse^uran oue y4 ba habido sus teco% 



Peticiones entre los administradores del 
correo. Son mochos crímenes estos pai- 
ra que yo lo crea ; pero esta voz es 
muy común. 

„He concluido , Sr. Escmo, , espo 
jiiéndole lo que sé y he oído decir; so» 
lo me resta asegurar á V . E. , que yo 
do aborrezco al Sr. Iturbide ; quisiera 
tanto como S. S. que las cosas no fue- 
ran como se dicen , y ser yo el prime- 
ro que tributara elogios á su conducta; 
pero amo al puWico , y no quiero coad- 
yuvar á sus desgracias ocultando la ver- 
dad. Si en algo me hubiere escedido, su- 
plico á V. E. me disimule y rompa mi 
informe : jamas habría yo dicho cosa al- 
guna si V. E. no me hubiera estrechado 
con su superior oficio : sé que seré vio* 
tima de la Verdad ; pero sufriré con re* 
signacion. 

„Dies guarde á V. £. muchos años. 
Guanajuato 8 de julio de 1816. — Escmo. 
Sr. — Dr. Antonio Labarrieta.— -Escmo. Sr. 
D. Félix María Calleja , virey de Nue- 
va-España." 

Por el tenor de este informe se in- 
fiere el valimiento que Iturbide tenia con 
el tirano Callejas, y cuales debían ser sus 
crímenes cuando obligaba á su mismo 
protector á proceder contra él , pidien- 
do informes á los realistas de reputación 
como Lavarríeu t en consecuencia de es* 



t/k redamos se tallaba ^atenido IfuiMb 
¿e en Mágico de simple coronel de raí» 
tocias ; tito mando ,; ni poder , ni consi* 
deracion , ni concepto alguno j vitia »•» 
4o entregado al juego , que es una de 
«us favoritas pasiones , y abandonado 4 
•us vergonzosos amores* 
/ ... 

-Motivos de la éhcción dé fturbidé. 

; Parecerá sin dada ana imprudencia 
•imperdonable i los serfrilpgy haber pees? 
to por agente suyo & un hombre tan des* 
-conceptuado , tan perverso y tan mal» 
•vado; pero tuvieron presentes ks con> 
«¡deracionfes poderosas qae< 1« esperten* 
<*ia acredité , y que en efecto fueron muy 
•eficaces. La primera : que loe asaertca> 
-nos son dóciles , fiques á ele poner el est 
pirita de venganza , y á perdonar CuaU 
.quiere agravio crfanuo 'se les hace un 
•beneficio , y ninguno mayetr para ellél 
.que el de hacer hi independencia. Se* 
-guada t que nunca Iturbide hacia nade 
por el interés de la patria'y el establea 
cimiento de la libertad : que en todo 
•trance sería siempre* el firiié apoyb del 
despotismo , único ebgeto de sus votes*} 
que visitaría conventos de monjas, be* 
•aria la mano & los frailes, y seguran 
en todo el plan que se propuso Fernan- 
do 7.* en el año de 14 : la tercera, que 
** jprefimda bifwcfesi* de Iturbide y «o 



o 

política, «a cGpocM0ieiit»Íéltei¿ 
geno, tu buena presencia , y sus pao* ( 
dniee< «gradadles cautivarían 4 la ptefee ' 
Ignorante , disimulando y aun oecurecien* 
do su condujese pasada con, el brillas** 
prestigio de la independencia y libertad* 
tomo en efecto asi se verificó. 
* * 

^Maniobras efe los serviks y mra% 
it IturUdé. 

Provista ya los serviles de agente; 
trataron de comenzar á maniobrar y bas-t 
*ar prosélitos. Un personage de Mégicej 
4 protesto de asuntos con los manilos] 
partió á Quadaftajéra a ponerse de acuerda 
con «1 Sr. Gruciy Kegréte , con -lo que? 
aseguraren las provincias internas de Me4 
gioa. Itarbide fue hasta entonces hebisl 
llevado «na vida privada, «¿o querer sfte&t 
darse en ningún asunto publico , v qu# 
acaso estaba resentido porque no lo ha-i 
bian distinguido eomo merecían sus cri* 
sninaiaa servicios ; .pues él era coronel 
cuando 4- otros menee tiranos loa habí* 
premiado la España con cruces de As» 
tinción ^ despachos de brigadieres , ma* 
fiscales de campa &c. , admitió el encar- 
ga , proponiéndose yá en su perverso co- 
razón engañar a los espáleles y 4 loa 
americanos. <2oasolto este negocio con sé) 
tubia Atpasia, de ^qie^ Jwnw^«AW*de> 



4* 

£sta lé ac<msejó que de ninguna 
V a proclamase el plan según se lo había* 
dado eo k Profesa , fino que le varia- 
se todo lo que hablara de reposición d% 
inquisición , y de restablecimiento absolu- 
to del sistema de. gobierno conforme es- 
taba en el año de 808. Lo. raso» en que 
8e apoyaba era la mas exacta que podría 
darse , pues Jos criollos y españoles li- 
berales , le decia , no convendrán en urf 
plan en que no se ve otrjt cosa que las 
ideas de los serviles. Es preciso contem- 
porizar con unos y otros-, y por lo mis- 
mo conviene que en el plan ni se exas- 
pere abiertamente & los liberales , ni se 
les quite toda esperanza a los serviles*' 
Convencido de esta reflexión Iturbide, leí 
propuso al Ldo. Zozaya que varias* elt 
plan con arreglo a aquellas ideas. Zaza* 
ja por su natural disipación principal men-: 
te en el juego , retardaba el desempefíoi 
del encargo de Iturbide r por lo -que en- 
fadado ¿ate , le propuse el mismo pr»yec<t 
to al Ldo. D. Juan José Espinosa de los 
Monteros , quien en efecto lo varió se- 
gún corre hoy y se proclama en Iguaku 
Verificada la reforma del plan , sin que 
supieran nada los autores de la Profesa, 
se dispuso Iturbide a> comenzar su obra, 
y con este obgeto pretendió repentina-! 
mente la comandancia de las provincias 
del Sur, que no podía servir su antiguo co» 
Jftandante Armijo, por eofermejlad. Lo» 



'43 
terviVés pusieron bajo la Custodia íe Itor* 
bidé 700.000 pesos , k pretesto de que 
los condugera al puerto de Acapulco, 
perteneciente á su comandancia, para que 
los entregara á los manilos , y así se pu* 
so en camino con estef auxilio. La orden 
enrolar qne espidió el Gobierno de Mé* 
gtco coando supo su levantamiento , da 
en substancia una idea de todo lo dicho.* 

Obgeto de los ¿erviles para come* 

guir su empresa , y considerado^ 

. nes que tuvieron para llamar al 

re$ de España. 

t ■ ■ * 

El resultado de todo era qne Itur- 
Wde derrotara á Guerrero , único gefe * 
dfe patriotas de consideración que habiar 
quedado en lab provincias mismas del Sor* 
derrotado éste, hacerse Iturbide cabeza 
de partido ó un insurgente servil de nue- 
vo cutio y especie. Neutralizadas toda* 
las pequeñas masas de patriotas , 6 sofo- 
cadas por el partido de Iturbide , y conf 
1»' voz que diera de independencia, llegar áf 
reunir las opiniones en solo él y sus pía-» 
fies. & de Iguala aunque llamaba al tief 
de España ó serlo en Mégico , no por 
eso lo consideraban capaz de alarmar los 
ánimos: lo primero porque Hidalgo, Alien* 

*¥éem la neta 5. 



4* 

i* y fes demás héroes que ptractplta» 

prácticamente la revolución , y los ceas* 
piradores de Valladolid del ano de£Oft, 
para dar crédito i tu proyecta , aspar* 
ciéroa la voz de que solo trataban da 
conservar la América íntegra para Fer- 
nando 7.°, cortando toda comunicad*» 
con España, para evitar que ae intro* 
éogeran emisarios franceses, y per ea-> 
te camino se apoderara su nación de Nue- 
ve-España , así como había dominado % 
la Península. El pueblo bajo se aluci- 
naba con estas ideas , y los hombres -de 
luces conocían que aquella vos no era 
mas que un protesto , con obgeto de que 
el pueblo en efecto se alucinara, y aun 
los españoles, ó por lo inénos no opu- 
sieran tanta resistencia , intreducieodsf 
entre ellos mismos la división da opinión 
oes. Del mismo modo discurrieron lo* 
serviles acerca del Plan de Iguala; pues 
aunque ae llamaba al rey creían que loa 
americanos lo atribuirían ( un pretesl* 
especioso de que se valia Iturbide pa-» 
ra consolidar las opiniones, asi como ha* 
Man usado de él , aunque con poeosu4 
ceso , los primaros patriotas. 

Lo segundo que los aotmó á Uame* 
al rey* fué el saber que muchos ama* 
vicaoos ilustrados , inclusos los diputa* 
dus mas liberóles que fueron ft España 
en las últimas Cortes , estaban intima- 
píente persuadidos! y M UeFa^a* otta* 



'46 
«taté que í*d¡r al Cong^efo la indeptmt 
¿encía de Mégice , bajo les anspicios df 
tm infante de la dinastía da loa Borto- 
nes , para que viniese 6 remar es la 
antigua Anahuac , único arbitrio con que 
pensaban verificar su emancipación sin 
guerras , sin disputas , sin miras ambir 
m'osas de loa particulares, principalmen* 
te comandantes de armas ; y por última, 
•in dar lugar i la anarqnm que suponían 
consiguiente á la diversiUad de opiniones» 
en case que Mágico se hiciese indep*a¿ 
diente por fuerza , y quisiese dictarse s« 
forsaa de gobierno. i ■ 

' Salida dt Iturbide paira ti Sur* 

Puesto Iturbide en camino con su 
tropa y dinero * atravesó las provincias 
slet Sur de Mégíco, llamadas allí simple* 
mente tierra caliente , porque en 'efecto 
lo es denrasiado, y por consiguiente mal- 
sano para todos los que no son nativos 
¿e ella , y tnas para |oa de tierras frias* 
Ceta ventaja ha «ido siempre muy ia«* 
rorabte h loe patrióte* de aquel 3>umb% 
porque ellos, estando aclimatados, no pe-» 
dfecenr las enfermedades que por lo re* 
galar atacan a les tropas forasteras. Lle- 
ga Iturbide al territorio de Guerrero* 
íace algunas tentativas hostiles centra fc| 
(pues ya dige que el fin era acabaría, 
fw w #1 úuioo 4e, consideración qu^ 



había quedado); le salen toa! sus ptauéa¿ 
pierde macha gente en estos ensayos* 
y asi conoció que el aniquilar a Guer- 
rero no era empresa tan fácil y tan pron- 
ta como 8a lo había figurado , y que la 
demora eá proalamar el plan era ven* 
tajosa á los liberales adictos k la Cons- 
titución. Impelido de esta consideración, 
y viendo por otra parte la perdida dé 
su fortuna si no conseguía su empresa^ 
ó lo derrotaba Guerrero; determinó va- 
lerse del engaño y de la seducción, pa* 
ra enervar, y aun si era posible, con- 
vertir á su favor la faerza dé aquel 
general. Estas han sido siempre las ar- 
mas de Iturbide , jamas ha presentado 
una acción , y desempeñádola como un 
; buen militar : aunque es atrevido , no 
"tiene táctica ni conocimientos : donde no 
hay lugar al soborno , á la intriga y fc 
la maldad , no ha . podido nunca manio- 
brar. Estas eran las armas con que ha- 
bía triunfado de los incautos patriotas. 
Se valia dé sos parientes y amigos , & 
quienes ganaba con dinero para que les 
dieran bailes y diversiones en parageaque 
consideraban seguros , y cuando mas des- 
cuidados estaban los sorprendía ; y des- 
pués remitía los partes altisonantes y 
ponderados , en que detallaba las accio- 
nes como si fuesen el resultado de la 
pericia militar , del valor mas heroico, 
y de las combinaciones mías prudeo*e4¿. 



49 

Derrota de Guerrero frustrada, pini 
puestas de Iturbide á éste, y car* 
tas de ambos. > 

Frustrada la derrota de Guerrero, 
como he dicho , le escribió una carta 
convidándolo para el sistema de indepen- 
dencia bajo el Plan de Iguala. Aquel le 
contesta una sabia carta , en que brilla 
el patriotismo mas acendrado y la* ideas 
mas liberales , y á la que no pudo con* 
testar Iturbide «no con otra enfática mis- 
teriosa , y que nada propone en sus- 
tancia , invitando á Guerrero para una 
entrevista. Si Iturbide hubiera trata- 
do de buena fé, si hubiera querido la 
independencia y libertad del reino, nada 
era mas natural que haber convenido en 
todo con las ideas de Guerrero en sa 
carta ; de suerte , que con dos palabras 
que hubiera pronunciado , conviniendo, 
con sus propuestas , yá no habia mas que, 
tratar , sino obrar los dos de acuerdo & 
*n mismo fin. Guerrero en su carta que, 
siempre le hará un honor inmortal, le. 
espone que él ha peleado por la líber-, 
tad de su patria t para eximirla del yu- 
go español , y que á cualquiera propo- 
sición que no se dirija á este obgeto** 
no puede responder sino en el camp* 
4b batalla * 



Curtas de hs Sres. generabs lF f 
- jígustin de Iturbidt , y D. Vi- 
cente Guerrero. . ^ 

Gu&lotitld* ÍO de enero ék 1821. 

Muy 8r. mío: las noticia* que ys> 
tenia del buen carácter é intenciones dé) 
V. , y que me ha confirmado D. Joan* 
Batís Bradburn , y últimamente el te- 
niente coronel D. Francisco Antonio Ber* 
dejo , me estimulan i tomar la plomar 
en favor de V. mismo y del bien df> 
k patria* 

• Sin andar con preámbulos que m» 
mm del caso , hablaré con la franqueza 
que es inseparable de mi carácter inge- 
nuo. Soy interesado como el que mar 
en el bien de esta Nuera- España, pair 
én que , como V. sabe , he nacido , y 
debo procurar por todos medios su fe-» 
Hcidad 

V. eitá en el caso de contribuir sV 
ella de un modo muy particular , y esv 
ttosando las hostilidades , y sugetandoset 
con las tropas de eu cargo las órde* : 
nes del Gobierno ; en el concepto de que- 
yo dajnré á V. el mando de su fuerza, 
y aun le proporcionaré algunos auxilios 
fara la subsistertoia de ella. 

Esta medida es en considerad** é? 



^ 



44 

ejne Tiaeiendb jk marchado nuestros *e» 
rae sentantes al Congreso de la Penínsu* 
la , poseídos de las ideas roas grande* 
éé patriotismo y de liberalidad, manifcs* 
taran con energía todo Cuanto nos es con* 
▼etueote ; entre otras oosas , el que to- 
los ios hijos del país , sin distinción al* 
gana i entren en el goce de ciudadanos, 
y tal vez que renga i Mágico , ya que 
bo puede ser nuestro soberano el Sr« 
D. Fernando 7. p , su angosto hermano 
el Sr. D. Carlos» ó D. Francisco de 
Paula ; pero cuando esto no sea , per* 
eeedase ¥. que nada omitirán de cuan* 
to sea conducente a la mas completa fe- 
licidad de nuestra patria. Mas si con* 4 
tra lo qae es de esperarse no se nos hi- 
ciese justicia , yo seré el primero tm 
contribuir con mi espada * con mí for- 
tna* y con cuanto pueda , á defender 
nuestros derechos : y lo juro á V. y á* 
la faz de todo el mundo , bajo la palabra 
áe honor en que puede V. fiar , por~ 
ejue nunca la he quebrantado , ni le 
ejuebrantaré jamas. 

Dige antes que no espero que se 
-iaite á la justicia en el Congreso, por-* 
ene en España reinan hey las i¿eas ti* 
Derales , que conceden a los hombres to* 
dos sus derechos ; y se asegura en car*, 
.tas muy recientes , que Fernando 7.° ^ 
.grande no ha querido que en las Cor* 
lee «ae dejúdan reforma* de. rufianee, y 



itaofl punta* -de esta importancia , tiwt* 
tanto no lleguen nuestros representantes, 
lo que manifiesta con claridad que estos! 
paisas le merecen á S. <M. el debid* 
aprecio. Yá sabrá V. también como por 
loa mismos priooiptos han sido puestos 
«a libertad las principales caudillos de| 
partido de V que se bailaban presos»; 
D. Ignacio Rayón , D. Sisto Verdusco* 
D Nicolás Brabo &c. Si V. quisiese en- 
viar algún sugeto que merezca su con* 
fianza para que bable conmigo y se im- 
ponga a fondo de muchas cosas de las) 
noticias que podré darle , y de mi mo* 
do de pensar , puede V. dirigirle por 
Chilpancingo , que si no hubiese llega- 
do yo , allí me espere, que no será mu- 
cho tiempo lo que tenga que aguardan 
y para que lo verifique libremente , y 
pase mas adelante hasta e»contrarme>-ai 
gusta , le acompaño el pasaporte adjun-* 
to ; bien entendido de que aunque sea 
D. Nicolás Catalán , D. Francisco Her-r 
ftández , D. José Figueroa , D lgnaci* 
Vita , 6 cualquiera otro individuo de loa. 
snas allegados á V., volverá libre & unir- 
te , aun cuando no le acomoden tas pro* 
posiciones mías. 

Supongo que V. no inferirá de nin- 
guna manera, que esta carta es por otros 
principios, ni tiene otro móvil que el 
que le he manifestado : porque las pe- 
(feíeias ventajas, que V. ha lograda, de- 



... w ..... . 

«opte ya tengo noticia , no pueden poner 
en inquietud mi espíritu, principalmen- 
te cuando tengo tropa sobrada de qué 
disponer, y que si quisiese ma^yendrie 
toas de la capital: sirviendo á V. de prue- 
ba de esta verdad , el que una fuerte 
sección ha marchado yá por Tlacote pee, 
al mando del teniente coronel Di Fran* 
cisco Antonio Berdejo , y yo con. otréj 
iré por él camino de Teloloápan , de* 
jando todos los puntos fortificados con so* 
brada fuerza , y dos secciones sobre I>. 
Pedro Alquitifa. 

El teniente coronel Berdejo va i to- 
tnar el mando que tenia el Sr. Moya , f 
le he prevenido que si V. entra en con* 
•testaciones *- suspenda toda operación con> 
tra las tropas de V. el tiempo necese* 
tío , hasta saber su resolución : todo lé 
-qo&.le servirá de gobierno. 

Si V. oye don imparcialidad mis re* 
'2ones ,* seguro de que no soy capaz dtj 
faltar en lo mas mínimo, porque esto sé- 
tía contra mi honor , que es la prende 
que mas estimo , no dudo que entrarfc 
en el partido que le propongo, pues tie- 
ne talento sobrado para persuadirse do 
la solidez de estos convencimientos. 
• £1 Sr. Dios de los egércitos me con* 
ceda este placer ; y V. entretanto dis» 
ponga de mi buena voluntad , seguro dft 
«que le complacerá en cuanto sea conv» 
*|>atjM* eoe *u deber , au atente lertf» 
o 



y* 

de hurtóte, m&t. &. Viente Guerrero^ 

&**&*&$ **** ^ la primera carta 
Wr. Itwbide. ] 

[ Pr,: D, Agustín ltui*Me, =^lípy , S¿ 
pq : fla#a «sta ,feoV llegjfr fc mis, jo*. 
Apt > atenta cari* de. V. de JO 4el cm> 
XM!*te ,; y como en «Jla roe ¿q&iaúa o/^ 
•I bien cfcja paji-ia y -jbI.imd lechal» m¿ 
timulado á ponérmela , wo¡fe#tarf lo* 
¿enumero* qqe . m animan té» #oste- 

Íer ,m* partido. Como p*r la isefeftr 
„ a, carta .descubro en V. algnn&s ¡dea* 
,de -literalidad , iroy á esplicar.Jas mi*# 
,qon franqueza , ya /que 1a* .wcjtfjstp*. 
^agyan proporcionando U iluaJtaciqn.te 
los hombres & y d^terrjmdp^aqwülofl Uem^ 
jqs a> terror y ^rbarismo^ en qu* fué- 
^pon envueltos los t mejares hijos, de este 
.desgraciado suejo*. Cpmewentos: ¿or dft- 

Íostrar sucintamente Jos jmpeipas de. 
resolución ; W,¡ncjdejtfes que hiQ¡¿- 
.ron mas justa la guerra , jr ©bljg*ro* í 
¿declarar la independencia. . , 

Todo el mundo sabe que los ama» 
jricanos , cansados de promesa* ilu^oria^ 
^grajiados hasta el e«tfemp , y*ÍoíeHta- 
,dos , por dltimq , de los diferentes go. 
pernos de España , <jue levantados ep» 
4PL? 1 jHmulto ,unq ¿ fl otep a.j«o|iu^p0|p 



«fea» mi qMptenerqo* sumergidos én 1* 
mas vergonzosa esclavitad, y privarnos 
Se las acciones que usaron los de ia Pe- 
alósala para sistemar su gobierno , da» 
rante la cautividad del rey , levantaron 
#1 grito de libertad bajo el nombre de, 
Fernando Vil ♦ para sustraerse solo do 
la opresión de los mandarines. Se acer- 
caron nuestros principelas caudillos 6 la 
capital , para reclamar su* derechos au* 
4a el virey Veaegas , y el resoltada 
ítié U guerra. Esta nos U hicieron fot* 
aaidaWe desda sas principios , y las re* 
fwesalias nos precisaron a seguir la 
arueldad de los espalóles. Cuando llega 
i nuestra noticia 1* reunión de la» Cor- 
as* de España , creíamos que calmarías 
«oes tras desgracias en cuanto se «os bt- 
4nera justicia. |Peto qué vanas fueron 
laftfeftteae esperanzas , cuando dolorosos 
desengaños ñas hicieron sentir electo» 
jnuy contrarios á loe que nos prometió- 
los! Peco ¡qué decir , y en qué ttem- 
fK>! Cuando agan&aba fie paña : cuando 
aprimid* hasta el estreno por ua ene- 
aaigo pedereao , estaba próxima a. pev* 
¿larse ¡para siempre ? citando mas nece- 
sitaba de nuestros auxilios para su re* 
-generación, entonces..... entonces descu- 
bren todo el daño y oprobio coa que 
siempre alimentan á los americanos: eá« 
tónces declaran «u desmesurado orgulfc» 
ajr tirata ; eatéo^ reprochan, coa ¿lta^ 



54 

<g* ha humildes y justa« representación 
oes de nuestros diputados : entonces se 
burlan de nosotros, y echan el resto € 
«a iniquidad : no se nos concede la igual* 
dad de representación , ni se quiere de- 
jar de conocernos* coa la infame nota de 
colonos ; aun después de haber declara- 
do á las América» parte integral de le 
monarquía. Horroriza una conducta co* 
-mo esta , tan contraria al derecho na* 
tural , divino y de gentes. ¿Y qué re» 
medio? Igual debe ser á tanto mal. Per- 
dimos la esperanza del ultimo recurso 
que nos quedaba , y estrechados entre 
Ja ignominia y la muerte, preferimos e*» 
-ta , y gritamos : independencia, y odio éter* 
mo á aquella gente aura. Lo declárame! 
•en nuestros periódicos á la faz del mue> 
ido ; y aunque desgraciados no han cor* 
^respondido los efectos á los deseos, iros 
anima una noble resignación , y hemée 
-protestado ante las aras del Dios vivo, 
-ofrecer en sacrificio nuestra existencia, 
(6 triunfar y dar. vida 4 nuestros herma* 
-nos. En -este numero está V. compren- 
dido. ¿Y acaso ignora algo de cuanto 
~llevo espuésto? ¿Cree V. que los que 
-en aquel tiempo en que se trataba de 
-au libertad, y decretaron nuestra escla- 
vitud , nos serán benéficos ahora que 
• la han conseguido , y están desembara- 
H«ados de la guerra? Pues no hay moti- 
-J|o para pemadjirae que. ellos sean üg| 



a* 

-MaKttud de recientes prueba* 

tiene V. á la vista , y atraque el trans- 
curso de loe tiempos le haya hecho ol- 
vidar la afrentosa vida de nuestros ma- 
yores , no podra ser insensible k loe 
acontecimientos de , estos últimos dias. 
Sabe V. que el Rey identifica nuestra 
causa con .la de la Península, porque loa 
estragos de la guerra en ambos hemis- 
ferios le dieron a entender la voluntad 
general del pueblo ; pero véase como es- 
tán recompensados los caudillos de ésta» 
y la infamia cen que se pretende redu- 
cir á los de aquella. Dígase ¿qué cau- 
ta puede justificar el desprecio con que 
se miran los reclamos de los america- 
nos sobre innumerables puntos de gebier- 
bo , y en particular sobre la falta de re* 

Íresentacion en las Cortes? ¿Qué bene* 
ció le resulta . al pueblo , cuando para 
ser ciudadano se requieren tantas cir- 
cunstancias , que no pueden tener la ma- 
yor parte de los americanos? Por ultimo* 
es muy dilatada esta materia , y yo po- 
dría asentar multitud de hechos que no 
dejarían luga? á la duda ; per* no quieb- 
ro ser tan molesto, porque V. se halla 
bien penetrado de estas verdades , y ad- 
vertido de que cuando todas las nacio- 
nes del universo están independientes en- 
tre si , gobernadas por los hijos de ca- 
da una , solo la América depende afren- 
. tatamente de España, siendo tan digoj 



38 
ate ocupar «I mejor Idgair efe ©l teatral 
universal. La dignidad del hombre es muy 
grande ; pero ni ésta , ni cnanto porte* 
race i los americanos , han sabido res- 
petar les españoles* ¿Y cual es el ho# 
sor que nos queda dejándonos ultrajar 
ten escandalosamente? Me avergiieizo al 
contemplar sobre este ponto , y dada-* 
«aré eternamente contra mis inayores y 
Contemporáneos , qne sufren tan omino* 
•o yogo* \ % 

m aquí demostrado brevemente cuan** 
so pnede justificar nuestra canso 4 y I* 
qne llenará de oprobio k nuestros opre- 
•ores. Concluyamos, con qu> V. fequtre» 
cadamente na sido nuestro enemigo , y 
«tío no ha perdonado medios para ase* 
gurar nuestra esclavitud , pero si entr* 
en conferencia consigo mismo , conocerá; 
que siendo americano ha obradlo mal, qué 
sn deber le exige lo contrario , que s* 
honor le encamina á empresas mas dig* 
ñas de en reputación militar, que lapa* - 
tria espera de V. mejor acogida, que «tt 
estado le ha puesto en las díanos fuer* 
«as capaces de saltarla i y qne si nada 
de éste sucediere , Otas y- los hombres 
castigarán su indolencfat Éstos i quienes 
V. reputa por enemigos , eptán distantes , 
4% serlo , que se sacrifican gustosos por 
solicitar el bien de V. mismo \ y si ali 
-guna vez manchan sus espadasen la san* 
$r¿ de sus hermanos,. Uoraa tu de«iF# 



m 

¿tata oferta , p#tq«e se n*r coiMStuiéO 
WS fcbertadotea, y Bío s*s asesinos: ma¿ 
fe ignorancia d* éstos , Ki colpa de ate** 
tros antepasado* » y •« «"» refinada per» 
idia de los homfcre* , tto* han* hecho pa* 
4etier nietos que ho debíamos, si tenues* / 
ira edoeactott varonil no», hubiesen ins* / 
pirado el carácter nacional. V. y toda 
(¿Atore sensato, fcjo* <te irritarse con 
Mi rfeticé discnrse , te gloriarán de mi 
resistencia 5 y sin feltar i la racionalidad^ 
á la setisibrlidad y ft la justicie , no po- 
t&tí reducir 4 la seHdé* de tote arj 
comento* , ««puesto oHié no frene* otro* 
pmeiptoo <!** k salracie* éé M patria; 
»or euten V. s* nttni€fe3ta«intére*ado. Si 
¿ato intattü i ¥. ¿tfié ,>iiéa, nace fe* 
**rdar el prenunciarse por h* fnisjtftti 
de las cansas? 8ep* V. diétfogeír, y no 
fte eenfttfte: defienda ws Tetdáderos de- 
techos , y esto le labrará la ootona oía» 
grande : endeuda. V* que yo no $oy el 
que quiero dictar leyes , ni pretendo sor / 
grano de mis semejante* : decídase Vy 
por los verdaderos intereses dé 9a nación^ 
y ententes tendrá la satísfeocionrde re*^ y 
me militar t ^us ordene* , y conocer! /, 
á un hombre desprendido de- la ambición/ 
é iüteresy <«e lolo aspira * substraerse 
de la opresión , y /no á élerarse so^ 
las ruinas de sus compatriotas. 
. ¿ Eéte es mi decktee, ypare eltaeuen- 
m «oft «** «egeiai' farewi djeeipbaada^ 



tállenle , que 4 su vista huyen desparte 
ridos cuantos tratan de sojuzgarla : coi* 
la opinión general de lo» pueblos , que 
están decididos a sacudir el yugo, ¿mo- 
rir : y con el testimonio de mi propia) 
conciencia, que nada teme cuando por 
delante se le presenta ia justicia en su* 
favor. * 

, , Compare V. que nada me sería mas) 
degradante como el confesarme delincuen? 
te , y admitir el perdón que ofrece el 
Gobierno , contra quien he de ser con- 
trario hasta el álümo aliento de mi vida* 
inas no me desdeñaré de ser, un subal- 
terno de V. en los términos que digo;} 
asegurándole, que na soy menos gene* 
roso , j que con el mayor placer entre- 
garía en, sus manos el bastón con qus> 
h nación me ha condecorado. 

Convencido, pues, de tan terribles; 
terdades , ocúpese V. en beneficio del 
país doqde ha nacido , y no espere el 
resultado de los diputados que marcha- 
ron á la Península , porque ni ellos han 
de alcanzar la gracia que pretenden, ni, 
nosotros tenemos necesidad de pedir por 
favor lo que se ros debe de justi- 
cia ; por cuyo medio veremos prospe? 
jrar este fértil suelo , y nos eximiremos 
de los gravámenes que nos cansa el en- 
lace con España. * 

Si en ésta » como V. me dice, reW 
lun las ideas mas liberales que cwce* 



<Jen i' los hombres todo* ene derechos; 
nuda le caesta en ese caso dejamos i 
nosotras el oso libre de todos los qué 
Bes pertenecen , asi como nos los usur- 
paron el dilatado tiempo de tres siglos; 
Si generosamente nos dejan emancipar, 
entonces diremos que es un gobierno be- 
nigno y liberal ; pere si como espero, 
Sucede lo contrario , - tenemos valor pa- 
ra conseguirlo con la espada en la mano; 
Soy de sentir, que lo espuesto es 
bastante para que V. conozca mi reso- 
lución , y la justicia en que me fundo, 
sin necesidad de mandar augeto , 6 dis- 
currir sobre propuestas ningunas , por-" 
que nuestra única divisa es : libertad; 
independencia , 6 muerte. Si este sisteme 
fuese aceptado por V. , confirmaremos 
nuestras relaciones ; me esplayaré algo 
teas , combinaremos planes , y protegeré 
de cuantos modos sea posible sus empre- 
sas ; pero si no se separa del con» ti tu* 
cional de Espada, no volveré fr recibir 
contestación suya , ni vera mas letra mia¿ 
Le anticipo esta noticia , para que not 
insista , ni me note después de impo- 
lítico , porque ni me ha de convencer 
nunca á que abrace el partido del Réy¡ 
sea el que fuere , ni me amedrentan los 
millares de soldados «on quienes estoy 
acostumbrado á batirme. Obre V. como 
le parezca, que la suerte decidirá, y 
ffife sera, mas glorioso morir en lacaa^ 



«* 

frii, <|tie rendir la cervír a! tlralov 
Nada es mus compatible con ga de«* 
fcer que él salvar ht fikitrhi» ur tiene etf a 
ebligacton mas forzosa. -N# es V. den** 
feriar condición que Qpirega, ai me per-» 
añado que dejará de imitarle, otando eav 
prender come él misma acenseja. Con* 
cloyo con asegurarte , que la nación es* 
tá para hacer nne etfplosion general) que? 
presto se esperimentaran sus efecto* ; f 
que me será sensible perezcan en ellos 
los hombres que come V. , deben §e# 
sos mejores bratos. 

fíe satisfecho si contenido del*caf«* 
la de V. , porque asi lo exige mi crían*» 
sa ; y le repito , que toda le que EM» 
sea concerniente % la total independen-* 
eta y lo demás lo disputaremos en el tan** 
po de batalla. 

Si alguna feli» mudanza me diere el 
guste que desee, nadie me- competirá I* 
preferencia en ser sn mas iet amigo f 
eerrider , come le protesta su atento C¿ 
S, M. K.**Vict*tt Qhuttttb. «Rincón d* 
Santo-Dominfo á 20 de enere) de 1821 # 

Tepeóuacuiko 4 de fibrerú de 1821* 

Estimado amigo : no dudo darle i 
V. este titulo , perqué la firmeza y el 
valor son las cualidades primeras que cons- 
tituyen el carácter del fcembre de mea, 
>mc lisengeo de dark * V*eeviwreMP 



61 

*a ftferttc ♦ qué coofiráfe fni égpre*i¿fd 

E*te déttefo , que e§ yefletttente, rilé 
hae* ¿entif que no baya Itegftdo basta) 
kéy A Inte (nabo* la aprecia bilishha d& 
V. de *0 del prdthno' paaado ; y par* 
C+ttar esta* morosidades como necesaria* 
en la gran distancia , y adelantar él bien 
éoo la rapidez que debe ser , ■ eirtio 4 
V. at portador , pttra qué le dé pftf tnl 
las idead que seria »oy largo deesp!i-J 
car too la pturtia: ; y en este logar sote 
a a eg urar fe á V. , que dirigiéhdorlos V* 
f yo & un dttsoto fío , boa resta dnicay 
fteOte acordar por uq plan bien sistema* 
éo * loa medios qué nec deben conducir 
indubitablemente , y por el camino mad 
corto. Catado hablemos V. y yo, *é ase* 
gorará de mié verdadero* sentimientos^ • 

Para facilitar nuestra comunicación 
Ifte dirigiré taegO • ChWpancIngb , doñ- 
ee no dudo qoe V. se 1 servirá acercáN* 
#e , y qoe mas haremos «in duda, en me-* 
día hora de oonfereneia , que en mucba* 
cartas. 

Aunque estoy seboro de qtio V. n<* 
dbdará un momento de la firmeza de tnl 
palabra, porqué nuntía di motfoo para! 
ello , pero -ti portador de está D. An-> 
tqnio Mier y Villagomez la garantirá á 
cátisfaccfon de V. , po¿ ai nutriese qui«& 
intente infundirle la menor desconfianza. 

A haber recibido entes la citada de 
¥V á Jtaber catad* enettoutúcaehm , fltf 



til 

frftbri* ewtoáo el sensibilísimo eacuent?» 
ghe V. tuvo con el teniente coronel D. 
Francisco Antonio. Berdejo e) 27 , por- 
que la pérdida de una y otra parte lo* 
}ia sido , cerno V. escribe á otro inten- 
to a dicho ge fe , pérdida para nuestra 
país. Dios permita que haya sido la última* 
Si V. ha recibido otra carta que coa 
fecha de 16 le dirigí desde Cuaacano- 
tepec, acompañándole otra de un ame- 
ricano de Mégico , cuyo testimonio no 
<Iebe serle sospechoso , no debe dudar 
que ninguuo en la Nueva-España es mas 
interesado en la felicidad de ella , ni la 
desea con mas ardor , que su muy afec- 
to amigo que ansia comprobar con obras 
esta verdad , y S. ML B.— ^Agustín de ¡tur* 
tufe.— Sr. D. Vicente Guerrero. 

¿Qué cosa mas sencilla que coates* 
tur Iturbide , é no proceder de malafé: 
lo mismo quiero yo , ese es el fin que 
me he propuesto cuando he resuelto pro* 
clamar la independencia? Pero sus mi- 
tas eran muy torcidas y muy contrarias 
a estos laudables obgetos. Su segunda car- 
Ja es un juego de voces, que nada coa» 
cede ú niega en substancia. 

Entrevista de Guerrero i Iturbide. 

' Verificada Ja entrevista que pidió i 
guerrero, le aluciné, asegurándole ojit 



líquél no era «as que un protesto parí 
no alarmar i los españoles , y que al ñú 
él «d sustancia do quería otra cosa si* 
no la verdadera libertad de América; pe¿ 
to que si se trascendía esta intención, 
podía frustrarse la empresa , y por lo 
mismo era preciso dar la voz y llevar 
¿adelante las proposiciones, del Plan do 
Iguala. Engañado Guerrero con este ar« 
tHd , restaba que Uurbide engañara a 1* 
trepa suya, con ideas enteramente con- 
trarias. Esta tropa era de gente necia y 
Realista hasta lo sumo, como escogida y 
creada por él para sus espediciones al 
Bag'io ; le hizo creer por tanto, que" el 
grito que se iba a dar era ei convenien- 
te al Rey de España y fe sus intereses; 
sin embargo , al ver la reunión con Guer- 
rero , muchos soldados y oficiales (lo sa- 
bemos de boca de algunos de ellos) va- 
cilaron y trataron de desertarse, creyen* 
éo que se les había engañado para con» 
Vertirlos en insurgentes verdaderos. N<* 
«bstante todos estos inconvenientes , qué 
«e procuraban allanar del mejor modo po- 
sible , se dio el grito en Iguala , pueblo 
de la provincia de Mégice en la tiera 
ealieote, el 24 de febrero de 1821. Aqut 
es necesario hacer la memoria debida & 
la hipocresía de Iturbide , que para con* 
gradarse con el pueblo y con el egéf¿ 
cito , uo admitió la distinción de gene* 
cal fue la tropa le efaecia, lurtes te tt* 



m 

fancd (I m*w* los galone* fa pofrm*! 
fje la manga del uoifprjne , ni qpiso adr> 
mtír otro nombre que ei , primer gef<* 
de las tres garanjúas * n¿ mas trataojienr 
tp que eí de V. £* Así se preparaba 4 
ganarlo todp , aparejando despreciaría 
1,94o. ¡<¿üé contraste nace je*¿e hecbocof} 
sus iqtriga* par? coronal**! 

Lkgoda de los emisarios dé bur* 
bidé á Mégico. 

inmediatamente dirigid m% emisario* 
f Mégico i estos fueron dpe : %i<o\ no j 
füa diputado «o portea por |a provincia 
d/e Guaoaj ua¿o , nombre de pocos. alean? 
ees , pceswqido te aabio , hecnpra d? 
íturbide , y tap Micto á ¿I sin conside? 
ración i jsh patria ni á su boopr, qn* 
inveho* i© Dama* ej imbécil egcla** d# 
Iturbj4e ; el otro fgé el P. Piedra , d* 
taJleptP , 4o slgw ioatrqccifn ,; pw> sin 
$<Niocimi.ento£ políticos ni de muo4o , y 
por lq misado e^gafiado por IfoirbiAe , ¿ 
quien t¿en? tamban deede entóneos uot 

Sasion decidida. JUno y otro vinieran ¿ 
lé&CQ con pliegos ptara el vi^ey Apo> 
flaca y para, alguno» particulares: debia» 
^aberíoa presentado -el día 5 de. abril, < 
fiero ia>pri^nte,naente óV 'jaron evapora* 
9? coqaisLon* j fué preso Uwx dos dial 
antes, y fugado Piedra, cogiéndole*, tfe 



m 

jfafafa supuesto d$ Gutrr$r*, para 
Mgnfkr al Gobierno* 

Itarbide pero «segurar al Gobierno 
de Mégjc© de *¡e {conducta , y quitar to» 
<dp motjyo de sospecha, que podía oca- 
ejonar su unión con Guerrero, mandó 
con anticipación un parte , que se íra- 
yvüpíé «o k Gaceta, en que dice ha* 
fcsive Jn4uJtttdo Guerreo con w gente; 
y siendo entonces muy frecuentes tales 
indultos, lo ere jó él Gobierno, y se da- 
ta las gracias por «Me servio qué había 
hecho Iturbide , haciendo realista al úni- 
tf» instN-gente -de nombre que había que- 
dare. Cecsid.ecaba por tanto el Virey, pa* 
cífico el rumbo del S*ir, y de ceussguieiu 
le Jorfe el tretno de Mégiee , y* en este 
¿encepte descansaba tranquilo euahdo41e¿ 
gó á su oído la .denuncia de que ' en 
¿tégioo hatea emúanes de Itritfbide , y 
«nal ese su cemtsion ; lee prendió , y 
quedó sobrecogido al considerar .que le ba> 
lisa engatado , en yista ée los papelea 
-que *e Jes cogieron. <La propuesta qae 
me le &i£e al *¿rey Apndaca, ¿estaba re¿ 
lucida 4 que janee el Plan de Iguala, 
4^ 4 U letra es cerno sigue*--» 



Plan 6 indicakiahes ; para elgobien* 
no que debe instalarse provisional* 
mente , con el obgeto de asegurar 

< nuestra sagrada religión, y* esta- 
blecer la independerían del impé* 
rio megicano ; y tendrá el tituló 
de Junta gubernativa de la Amé* 
rica septentrional i propuesto por 
el Sr. coronel D. Agustín de (tur* 
bidé ai Escmo. Sr. virey de JYw¿- 
va-España, Conde deiVenadito* 

1.° La religión de Nuera- España es 
y sera católica , apostólica , romana, sin 
tolerancia de' otra alguna* . : i 

2. La Nuera-España es indepetylien> 
te de la antigua y de toda otra potencia» 
•un de nuestro continente. ' : 

3. Su gobierno sera monarquía mo* 
derada , con arreglo á la Constitución po 
culiar y adaptable del reino. 

4. Será éu emperador el Sr. 0. Fer- 
nando VII,, y no presentándose perso* 
nalnaente en. Mégtco .dentro óVl término 
jjue las Cortes señalaren , á prestar él 
juramento ,^ aeran, llamados: en su caso ej 

serenísimo Sr". infante D. Carlos, el Sr. 

D. Francisco de Paula , el archiduque 

/Carlos 6 otro individuo de, casa reinan- 



9% 

te que «stimé por conveniente etCo** 
gres o. 

5. lotería las Cortes se reúnen, ha- 
brá uua junta que tendrá por obgeto tal 
reunión , y hacer que se cumpla con el 
plan en toda su estension. 

6. Dicha junta , que se denominarf 
gobernativa , debe componerse de los vo- 
cales, que habla la carta oficial del Escmo, 
Sr. Virey. 

7. Ínterin el Sr. D. Fernando VII 
se presenta en Mégico y hace el jura- 
mento , gobernará la Junta & nombre de) 
S. Af . , en virtud del juramento de fi- 
delidad que le tiene prestado la nación; 
sin embargo de que se suspenderán to- 
das las órdenes que diere , ínterin na 
huya prestado dicho juramento. 

8 Si el Sr. D Fernando VII no se 
dignare venir á líégico , Ínterin se re* 
suelve el emperador que deba coronar- 
se , la Junta 6 la Regencia mandara eft> 
aombre de la nación* 

9. Este gobierno será sostenido pop 
el egército de las tres garantías, de quo 
te hablará después. 

10. Las Cortes resolverán la cortti» 
auacioQ de la Junta , 6 si debe substi- 
tuirla una Regencia, ínterin llega la per* 
sona que deba coronarse. 

11. Las Cortes establecerán en seguí» 
da la constitución del imperio megicandf 

„ 12. Todos los habitante» da la Nu*j 
# ■ 



«8 

«*~EBp*1U , §(n diaüoctoa algaba de euro* 
peos , africanos ni indios , son ciudada* 
na* de esta monarquía , ton opcioaá to- 
do empleo , según su mérito y virtudes» 

13. Las personas de todo ciudada- 
no y sus propiedades» aeran respetada* 
y protegidas por el Gobierno. 

14. £1 clero secular y regalar se* 
r> conservado en tato su» fueros y pree~ 
minencias. 

j 15. La Junta cuidará óe que todos 
los ramos del Estado queden sin alterad 
oion alguna , y todos los empleados po- 
líticos , eclesiásticos , civiles y militare» 
qn el estado mismo en qee existen en> 
el día. Solo ser¿n removidos los que ma* 
^iíie s tea no entrar en el pkn , tubsti* 
tuyendo en su lugar los qué mea se cha** 
tingan en virtud y mérito, 

16. Se forman uá egércite proteo* 
ior , que se denominara de las tre$ g©>. 
fontfa* , porque bajo «ti .protección lo-, 
ma : lo primero , la conservación de leí 
religión católica, apostólica, romana, coo- 
perando de todos loa modos que estén» 
k su alcance, para que no haya mezcla 
alguna <le otra secta , y se ataquen opor- 
tunamente loa enemigos que puedan da* 
toarla :; lo segundo , la independencia ba» 
jo el sistema manifestado : lot tercero, la; 
uahh» íntima de americanos y europeos; 

Kes garantizando bases tan fundamenta» 
l *te ItL. felicidad de ítaeva**£s¿>aiia áa* 



69 

te* ^«4 Consentir 1» infracción de ellaf, 
se sacrificara dando la vida del primero 
al último de ans iddividuos. 

.17* Las trocas del egército dbser* 
varán la «as eincla disciplina á la letrrt 
de loa erdenaatóaa , y loa gefes y otkia* 
lídad continuaran bajo el pié en que es* 
fon boy $ «a osóte , en ana respectivas 
clase» , con oficio* á loa empleos vacan* 
lea y noe vacaras , por los que do qui* 
iteren seguir sos banderas , o cualquier 
va otra causa , y con opción fc tos que) 
ne consideren de necesidad o conveniencias 

18. Las trepas de dicho egército s# 
considerarán como de linea. 

19. Lo mismo sucederé con lasqué 
etgan luego es 1 te plan. Las que no lo di* 
Iteran , las del anterior sistema de li 
independencia que se unan inffiediatamen*» 
te á dic&o egército * y los paisanos qué 
intenten alistara© , se considerarán come 
tropas de. milicia morona! , y fa forma dé 
todas para la seguridad interior y esleí» 
rior del reino , la dictarán las Cortes. 

' 60'. Lee 1 émpteos' se concederán al 
verdadero mérito * y é virtud de infoA» 
mes de ios ¿espeotívus gefes * y en non> 
kré de la nación p'itovisionaJmente. 

21. Ínterin las Cortés pe eetubfeceí* 
ee precederá en los delitos con total a¿» 
reglo .a la Constitución española. 

$& En el de don^pi ración contra fe 
«dependencia > ae fc>n»oedetá * prittoa# 



tfa pasar ~sV otra cosa basta que las C(W 
les decidan la pena al mayor de los de- 
litos, después del de lesa magestad divina^ 

23, Se vigilara sobre los que inten- 
ten fomentar la desunión , y se reputa» 
como conspiradores contra la indepen- 
deacia. 

24. Como las Cortes que van á ins- 
talarse han de ser constituyentes , se ha* 
ce necesario que reciban las diputados 
los poderes bastantes para el efecto ; y 
como á mayor abundamiento es de mu« 
cha importancia que los electores sépala 
que sus representantes han de ser para 
el Congreso de Mégico y no de Madrid,» 
}a Junta prescribirá las reglas justas pa- 
ra las elecciones , y señalará el tiemp* 
necesario para ellas y para la apertura 
del Congreso. Ya que no puedan veri* 
ficarse las elecciones en marzo , se ea« 
trechará cuanto pea posible el término. 
Iguala 24 de febrero de 1821.— Es co- 
pia. — hurbide. 

Loé sugetos de que habla el artícu- 
lo 6, 9egun la carta reservada, son : pre- 
sidente, Conde del Venadito : vice- pre- 
sidente, ojdor D, Miguel Bataller : Dr. 
t D. José Guridi y Alcocer : Conde de la 
"Cortina : D. Juau Bautista Lobo: Dr. D. 
M utn« Monteagudo , ex-inquisidor. oidor 
: D Inidro YañVz : D José M aria Fagoa- 
<$a: Ldo. £>. Jottó jSspiaosa delosjgoft* 



n 

loto» : L3o> tX. Juan Frtnciscó.Azrjfiratt* 
t)r. D. Rafael Suarez Pereda.— Suplen* 
tes, D. Francisco Manuel Sánchez de T** 
pde ; oidor D. Ramón Oses : D. Juan 
José Pastor Morales : D. José Ignacio 
Aguirrereagoa* Esta lista fué tan mal re- 
cibida en el pueblo , que jamas la vofc» 
mié á nombrar liártele. 

Medidas del Gobierno de Mégicó 
contra Iturbide. 

No podían apetecer mas loe serví* 
las , pues á escepcion de Fagoiga* Oses» 
Tagle y algún otro, todos los demás eran 
|os mas anti-criolloe que ha tenido Mé- 
jico ; pero el Gobierno de la capttaf* 
para quien no podía darse voz mat alaiv 
jttaete que la de independencia v bajo 
cualquier pretesto que fuese , rehoyé 
las propuestas , se las hizo de paz. 4 
Iturbide , ofreciéndole el indulto con <&» 
swro y graduación superior á la que te- 
jaia , y dispuso sus tropas para defender 
£ toda costa la dominación española. Acaot- 

{ó su egército, que constaría de 6.000 
ombres , desde Mégico á S. Agustin de 
las Cueras , pueblo situado cuatro leguas 
al Sur de esta capital. Si este egército 
hubiera avanzado hacia tierra caliente* 
sin duda que hubiera derrotado compts> 
^letamenie k Uu* bidé 4 pero los fletwie* 



que trabajaban h'&voi Si 1* inó*ef*tt4 
¿encía y contra la libertad* hicieron creer 
al Gobierno que tenia «mena tropa , j» 
que estaba combinado coi» la provincia} 
de Geudaiajaray por medio de Negreta 
y Cror , y asi qué 'era mejor esperarle. 
f, defenderte, ¿ateamente , mientras que 
se mandaban reclutar en 4odo~ ai reta» 
la* mas tropas que se pudiera , y le- 
v ntadp un -grueso egéacito , perseguir- 
ío por todas partes á él y á sos abados 

Pausas fue al principie) favor yeiéron 
* los prúgtesos m hurbide* . ;->. 

V ' ' ' 

Esa apatía en qae se mantuve al Qm 
Aieroa y egfrrctto de Wegica, oV> lugar 
4r que íturbide aumentase su fuerza j 
£ana*e opimen. El supo aprovecharse de 
ésta ocasión : envía emisarios 4 enastas 
f artes podo , ponderó su partido con es* 
tremo: y mm Miados, que no perdían opesv 
-tunidad de Iterar adelante sos miras cosí 
'«1 engaño , alababan el Plan « de Iguala, 
-J lo calificaban del único que pedia lia 
'cer 1a independencia de Mágico. Se ífrir 
ígian las mas liberales , aun siendo tos mas 
realizas , y para quitar el obstáculo qué 
«podía producir el aHatiataiento- del ftty 
•de España , daban verías resanes con que 
«Peinaban al pueblo» Unes «decían i „e*re 
.iá>o,e» am quejua pFetaato <g>a»< que lqp 



•jépatferiés «o se opongan í la todepelfr 
dencia ; pere oía mea consolidada esttf, 
e* tratará «i á la «ación conviene 6 no 
ser gobernada per ««te Rey á quien llamas 
cu caso que efectivamente le convengb 
ti veYiicará ; pero ti halla que ao , esta?- 
\feieeei* ti gobierao que le sea mas fltif, 
rio que el pía» propuesto por lturbidfc 
pueda servir de embarazo puta que la 
nación quede en libertad «Je hacerlo ; pues 
eejie lturbide respecto de la nación né 
té mea o/ie un partí celar , y qúe*aen x et- 
tendieudeae hasta lo Ultimo , jamas puede 
eontar con otra oosa que con la* noluntad 
presunta de la nación , nunca podrá de* 
cirse qué esta *e ha de entender para 
admitir f no poder revocar lo que posi- 
tivamente la dañe. EA Congreso megtt 
cano constituyente ,- cuando esté "estaíbte¿> 
tide «o«r entera legitimidad y* perfecta 1^ 
hartad , será el árgano de lar voluntad es** 
presa de la nación : él entonce* calificará 
y sanc ioeo rá la que le csnvengw :• enante 
se haga hasta tanto que su instalación no 
llegue , debe entenderse provisional , y 
consentido tácitamente por la . nación -e* 
lo favorable; mas de ninguna manera eA 
lo adverso.' 9 Este modo de discurrir era 
alertamente muy conforme een el' dere- 
cho de gentes, lturbide mismo no mat* 
nifeetaba otras ideas entre las personas de 
conocimientos. Hipócrita! Asi engañaba 
-*< 1*» ¡watte* cf» los. priacipio» mxa& 



M defecho! ¿dónde está el cumplimiento 
de ellos? ¿El Congreso por ventara hn 
obrado algún momento con entera líber* 
tad? La amenaza , el temor , laa bayone* 
,ta# han precedido siempre á sos delibera- 
ciones. Si alguna vez ha pronunciado une 
ú otra palabra liberal, ha sido aventuran- 
do su existencia. No podná desmentir Itur- 
bidé* que sus promesas eran de obedecer 
A la nación , 6 lo que es lo mismo, al Con- 
greso. . Bastará recordar las palabras que 
dijo en S. Juan del Rio al licenciado 
M orales , y que éste transcribid en el 
número 9 de su «preciable periódico El 
Hombre Ubre* 

Morales* le dijo Itnrbide, el Sr. Vic- 
toria trae oigamos plams sobre forma de 
Íobierno ; pero, yé hemos quedado en qué 
> que el Congreso diga- tea , y no oérm 
¿osa ; de suerte que si el Congrtso eMcú - 
blanco , y yo hallo en mi conciencia que 
debe ser negro , digo yo blanco también: 
cuya frase la repitió dos ocasiones. 



Entrevista de Victoria con Iturbide. 

i 
Para la debida inteligencia de este 
4>asage,es necesario saber que cwandn 
¿lespues del grito de Iguala , partió Itur* 
bidé para el Bagío 6 llevar á él la inde» 
¿tendencia , tomó por, capitulación el tefe- 



75 

«Ifto-pueMo de S. Juan del Rb. E) -ge$ 
toéral B. Giiadaltipe Victoria , verdadero 
benemérito de la patria , por su valor, 
virtud y constancia , sostuvo gloriosamente 
sin /desmayar la causa augusta de la in- 
dependencia y libertad , hasta que al fin, 
hallándose sin recursos ni auxilio , y ha* 
Riéndosele indultado casi toda su tropa, 
después de la llegada del virey Apodaos 
á Mégico , se vio en la dura necesidad de 
ceder á las tristes circunstancias ., aguar? 
dando nuera ocasión para continuar . su 
noble empresa de libertar á tu patria* 
Le hizo el Gobierno muchas pcopuestat 
ventajosas * con tal que se indultase ; pero 
4BO alma es de un temple demasiado feerói* 
co para haberse humillado k la admisjon 
de un indulto ; y renunciando á su co^ 
modidad , su reposo y hasta, su misma 
existencia , mas bien quiso morir libre é 
independiente entre las fieras , que vivir 
con ignominia arrastrando la cadena del 
gobierna que oprimía á su país* Con esta 
resolución abandonó # la , sociedad de loe 
hombres , escogió por asilo ona escondida 
cuera entre las sierras de la provincia 
de Veracruz , por donde anduvo errante, 
huyendo de la tropa que constante , aun-t 
que inútilmente le persiguiera. ¿Quien 
imaginara entonces , virtuoso y magnáni- 
mo Patriota y que tu patria , independiente 
y* del. Gobierno español > doblaría la re* 
4¿Jb ante uno 4e fus jna¿ (cuele* aatéV . 



7» 
files , f te vería sin conmoverte , ertttf* 
do por los montee , donde humea atin te 
sangre tova derramad» por la libertad do 
tu patriar {Quién podría vaticinar qoo 
independiente Mégice proscribirla á Vic«« 
torio y obedecería a I túrbido , el eses** 
no de Puruaranll! £1 ilustre íbgitivo 
sopo por una feliz casualidad, que se había 
suscitado la nueva revolución delgoalof 
pero ignoraba los pormenores. Sale o 
poblado: se estiende en la provincia la 
voz de que ha parecido el impertérrito 
Guadalupe Victoria, a qvtien juzgaban unos 
muertos , otros, logado á loa Estadeo-Uni* 
dos. Lo recibe el pueblo con «I mayor 
entusiasmo , con aquel entusiasmo nebie 
que inspira el verdadero mérito y el acea* 
drado patriotismo: no con la olgaEata 
de gritos y vivas comprados 4 la plebe 
mas rain, per en vil interés. El eoaiiuh 
dante de aquella provincia , p«este por 
Iturbide , le ofrece el mando , en atencm 
i sbs méritos y á la graduación de te-* 
aient© general que le habia dado la na* 
eion Megicana, en tiempo que tuvo lá 
representación posible,' éh medio de loa 
borrones de la guerra y del desorden do 
la insurrección : toda la provincia lo pido 

Eor su gele ; pero él que solo aspira o 
i felicidad de so patria, nada admite! 
examina las bases en qne se fonda su li* 
bertadt medita atentamente los artículos 
4*1 Pkm do Iguala , y vé sgm oada baj| 



BrtB opuesto $ ella que su contenido.-» 
SWrfe A punto tte Córdoba non uta peí 
qu^ña oculta , que mas bien podía con* 
eiderarse <¡omo una compañía de ami- 
gos , -f se dirige á S. Juan del Rio, 
en donde sopo se hallaba Iturbide. Se 
le pitoaentá, 1© felicita y le agradece á 
■embre de «a nación el empelo que mes 
ninesta en querer^ hacerla libre; pero le 
hace ver con energía, :qup so .plan está 
enteramentei enrede v lleeo de mil defeca 
loa que pedían ocasionar infinito» malee 
t |a patria ; le pide que tas corrija, y cori 
eate objeto le presenta algunos «pontee 
en 'que preponía un r sistema de monar* 
qniía moderada , inéditamente -««jot y maf 
benéfico* para la nación , dado cato que te 

S lisíese elegir esta forma de gobiernos 
urbide le esquena, no encuentre raso* 
Bes eoe que'detvanfcer las teyas , y ape* 
la al ordinario recorto del engaño. Con 
este motivo le espone , que ja que la i ni 
dependencia te iba eoBsigoiendo bajo aquel 
plan , bueno ó malo , seria imprudencie 
entorpecerla enmendándolo : que euanteé 
temores pedieran causarle sus artículos^ 
se calmaban con -la consideración de que 
todo lo que hacia era provisional t y ce-» 
tonces le éij& en sustancia lo mismo qoe 
á Morales , amigo íntimo y companero de 
Victoria , desde ^uejlegá é & Juan del 
Rio. 



Hechos que manifiestan fue kurbkU 
reconocía la soberanía de la no- 
don representada en el Congreso* 

El pasage referido prueba bastante-* 
mente que Itorbide reconocía , 6 fingía 
siempre reconocer á la nación por aupe*? 
rior k él , y capaz de variar 6 reconocer 
toa disposiciones Pudiera alegar otroo 
muchos hechos que lo manifiestan , y en* 
tre ellos el de que la primera Junta que 
gobernó en Mégico , nombrada eaetasiva* 
mente por Iturbide, y compuesta en au ma» 
yoria de mm amigos, prosélitos y adulado- 
res , tuvo el nombre de Junta provisional 
Subernativa: que en. ella misma se dijo pé* 
ticamente muchas veces por sus indivt» 
dúos, no obstante que eran casa todas, 
como dige , partidarios suyos , que cuanto 
hacian era provisional : que en ella se 
debían tratar aquellos asuntos , sola- 
mente que no admitían demora , dejando 
los demás per importantes que fuesen par* 
cuando se instalara el Soberano Congre» 
ao :* y finalmente , que el mismo Itur- 
bide en ella , como presidente de la Re- 
gencia , protesto delante de inmenso pue- 
blo , en una de las sesiones que hubo 
•obre formar. la convocatoria de laa Cfa» 

*VU$t la note 6. 



tc«% qtie éstas variarían lo que tuvieran 
por conveniente , de lo que él proponía 
por entonces , y que dado caso que ellas 
decretasen cotas que no fueran de su. 
aprobación , no tenia mas recurso que 
retirarse como un particular k un paia 
estrangero. Asi alucinaba este pérfido Si- 
non al incauto pueblo : asi le buscaban 
prosélitos sus favoritos , desde que pu»b> 
cé su plan en Iguala, 

Razones en que apoyaban clgxmo% 
ti Plan de [guala* 

Otros tomaban , como suele decirse; 
la concedida. Afirmaban que el Plan de 
Iguala había sido proclamado por ítur- 
bide con ánimo de cumplirlo , y que era 
muy favorable á > la nación llevarlo ade- 
lante. Según el plan , decían, el Gobier- 
no de Mágico debe ser monarquía mo* 
¿erada constitucional : el rey debe venir 
de fuera : 4a nación deberá por lo mis* 
too formar una Constitución liberalísima, 
que Me de tal mañera al rey > que ja- 
mas pueda hacer el menor daño , y ser- 
virá únicamente de4reno á la ambición 
de los megicanos , que sin esta tralla po- 
drían quizá intentar hacerse reyes, y ti- 
ranizar á su patria. Formada esta Cons- 
titución, se llamará al rey de Espaüa, y 
caso que él no admita, a cualquiera otro» 



conforme al orden de Ibummtento* q*# 
/establece el misma pito « ai hay algiwsV 
que admita la corona , se le ofrecerá ba- 
jo la precisa coadicion da obedecer cié*, 
gamente á la Constitución formada : & 
admite la condicioa ó na:. ai lo primea 
ro , qneda atado en incapacidad da ó** 
$ar ; y si lo segundo , queda M 'pro *m 
antera libertad , sin habar, minea fofttader 
á *u palabra, en .aptitud íde elegirse al 
gobierno que quiera. Lo mismo sucede* 
rá encaso de que ninguno de los lla- 
mados quiera venir, aun antes de qué 
se les presente Ja Coosututioa. El temor 
de que la monarquía moderada se con- 
vierta *n despótica ,. ootno sucedió éh Es- 
paña can Fernando , no puede tener titf 
gar en nuestro Caso. El Key , paisana 
de sus subditos , tiene ea eu mismo re** 
na y patria, parientes , amigos ♦ y- ca« 
nexiones que Je pueden servir para c*aH 
quier intento ; paro un rey aislado cao 
ana pequeña comitiva en medio da w» 
país eatrangere ♦ no tiene recurso alga* 
no ; pues h todos les supone eos mal 
inferes recíproco entre si , que no resi 
pecto de «n rey , <f»e para ellas vie* 
ne a ser ün angelo «straio y desco- 
nocida» 



m 

Opinión de los liberales sobre el Plan 
\- de Iguala. 

• - * 

Algonee otros aseguraban simplemen* 
te que el plan era una estratagema para 
eagafiar á les españoles. Los hombree 
sensatos y de cálculo politioo raciocina'* 
feeu de esta manera. La cooducta que 
siempre fea manifestado Itarbide hace in« 
creíble que sea capaz de «na obra bue« 
na. Aun cuando ha practicado alguna ac« 
oion aparentemente virtuosa , lo ha he- 
cbo con obgeto* relativos a. su propio ín- 
teres. Así lo vimos cuando tomó eger* 
cirios espirituales efi la Profesa , sin otra 
nira q«e la de acallar á su tnuger, jus- 
tamente irritada con la calumnia que le 
levantó , y por el trato Hicito que man- 
teóla coa la señora ya antes citada. Ja* 
mas ha egercido en sus mandes la gene-' 
fosidad , la conmiseración , ni otra algu- 
«a virtud laudable , sino por miras par-* 
titulares , ya de seducir a alguno parai 
^ue entregara 6 denunciara 6 los insur- 
gentes , ya para que le descubrieran suq 
proyectos , y ya para que le sirvierais 
de emisarios en sus correrlas. En una 
palabra, es un hombre connaturalizada 
con el crimen , con la hipocresía, coa 
la bageza , con la maldad y eon la in- 
triga» 7ante< fe viHad cea* el. vicio se* 



Si 

adquieren por grados , y no de repente. 
Jamas* hubo hombre alguno que fuese su> 
mámente vicioso desde el dia mismo qu* 
quiso ser malo,' ni perfectamente virtuoso 
el dia que quiso ser bueno : uno y otro 
se consigue por hábitos : es de consi- 
guiente imposible el tránsito momentánea 
del vicio á Ja virtud, y mucho mas cua«- 
do este tránsito ha de ser de estremo 4 
estremo. £1 desempeñar con toda la dig- 
nidad de un héroe la empresa que ha 
tomado Iturbide entre manos, es obra de 
la virtud mas acendrada. ¿Y tendrá lugar 
ésta en su corrompido corazón? ¿Será 
posible que Iturbide haya adquirido ins- 
tantáneamente este fondo de perfección, 
sufocando sus perversas inclinaciones, 
arraigadas con el egercicio de sus hébí«> 
tos? ¿Podrá repentinamente haberse con- 
vertido de cruel en piadoso , de tirano 
en filantrópico , de sanguinario en huma- 
no , de ambicioso en liberal ,, de codi- 
cioso en desinteresado , de entusiasta de- 
fensor de la tiranía española, en enemi- 
go de su dominación; y finalmente, de 
$ nemigo acérrimo de la libertad- de su 
patria en su mas decidido protector ¿Q/én 
pudo hacer tan imposible metamorfosis? 
Es preciso confesar que si ella se ha 
verificado , solo puede ser un prodigio. 
Sin embargo, no será temeridad dudar 
de un milagro cuyo crédito depende aun. 
fel tiempo y de la experiencia, fot tao/o- 



«A hombre racional debe sacar en cotN 
clutioD este resultado. Si Iturbide efec- 
tivamente está convertido de corazón* 
por un arcano de la Providencia , ya no 
hay mas . qoe desear ; pues sujetándose 
enteramente á la voluntad de la nación 
espresada por su Congreso , libre y le* 
gatunamente constituido , está ya conse- 
guida la libertad del Estado megicano. Mai 
«i Iturbide nó lleva , como es de creer-* 
se , otro fin que sus miras particulares; 
para obtenerlas ha de ir por necesidad 
valiéndose poco 6 poco de sos maldades, 
tanto mas abominables, cuanto es ahora 
mayor su «trascendencia publica , que la 
que tenían cuando era un comandante de 
poca representación. Entonces podía ocul- 
tarse á los ojos de muchos : ahora fe los) 
de ninguno , pues Iturbide es el punta 
de vista de toda la America y de toda* 
las naciones. Entonces había un gobier- 

* Los partidarios de Iturbide esparcían^ 
y acaso él miaño fingió que se kabia con- 
vertido Uyendo la obra del Dr> M i er , e#- 
crita en Londres, sobre la revolución d* 
Nueva-España , que le había prestado s%> 
amigo y paisano el lieenciado Navarrete % 
la cual hace una pintura horrorosa de él % 

Íue , según decían , le hizo esclamar : el 
'adre Mier me ha pintado aquí como un 
monstruo sanguinario : lo he sido en efeo 
**V pero yo haré por enmendarme. 

7 



ti 

4» esfanol -¡nteiteSBá» en solaparen* cffc. 
merm* : ahora falto éste , y «n su lugar 
hay Írritos c$es interesados en desonr 
ferírlos y publicarlos pera la felicidad 
¿omun. Conrangamo* , pues , en que 
debemos unirnos á Iturhide para hacer 
nuestra independencia : *si obra bien , na- 
da hay mas que pedir ; y si mal , éj 
faíetno se labrara su ruina , de que na? 
cera nuestra felicidad , aunque ae retar* 
<le m poce en el segundo case. 

(lonfusion de ideas en la capital^ 
d&pues del grito de Iguala. 

Tales eran les discursos que se oia% 
s>n Mégico 3 toda hora y en todas part 
tes* Jasnas se bebía visto aquella capital 
en tanta confusión de ideas y de sentir 
Alientos como entóneos, £1 odio 6 ítur* 
bidé estaba tan reconcentrado , que mu- 
fhos decían que preferían le mas tirá- 
nica esclavitud ft 4a libertad venida por 
eus menos: muchos repetían lo mismo 
que le ocurrió al Conde, de Toreno cnant 
ato dijo en las Cértes españolas, que si 

Juera americano liberal no quisiera la 
ndependencia como la proponía Iturbide 
en .el v Plan de iguala, : esa era en efecn 
fo la opinión de todo patrióte megicano, 
Aun W* mismos que. se lisongeaben con 
alagjUnes eaperaniwj adamaban : ¡^ué 



ftetbn» qpjt Mía empresa tea (Urigiáapof 
jjd bonatyre Un ip4ig«© de la pppfiaaza 
publica como l^riíjd^! ¡A|| , si co|»o é) 
&ó $1 grfto Jo hqtóera dado Negrete, Resr • 
{aqaapte , Qniata,Dar p cualquiera otro, 

Ía que no fueraQ ios héroe* yjptpri% 
Iraro ó'Guerrerfl! Ra de adveran, qq$ 
aquellos (traja comandantes realizas, tn%- 
l^igojí da los patriota* , de donde se der 
^Qcir# «| pial concepto qut se teeia d* 
Itqrbide. Este y sus adicto* no se dor r 
¿aian en pqqderar 1198 fuerza* y sus *de r 
Jautos. Se decía, y el mismo Itutbidt 
eacribtf , que contaba cqn 30.Q0Q hoov 
brea , poqabipaaTp desde Puadalajara fc 
Jgnala: fas nojicjai fk loa pueblo* qut 
4$ Je aojan, se recibían á cada momear 
jp. Loa? aaefiicanps sabían estos progrer 
eos : «abian también que Guerrero se lf 
]»abia ¡unido , y á egemplo de este ger 
neral otro* muebos de toa antiguos par 
IrJQtaa e*e 9 andaban disperses y erra** 
¿es , $ feab¡$p dejad* la* armas de lo mar 
A9 , 6 *e habiaj* jnd*Uado ya papa re- 
ararse á sus feogajres, ya para conti- 
nuar militando pn #} partid* del Reg. 
íjato hacia caeer qpe en efecto Uurbide 
jbaíú» proplamado la libertad de buena % 
pero per otra parte au Piale fama * w 
/ata! oonduota anterior : el ponieaido del 
JPtaa de Igual* : los doce sugqtes nonv 
Jbradea pof 41 para Ja ¿u$ta 4e queyabp 



pendientes , serviles y sanguinarios eS 
tus opiniones y dictámenes : las juntas 
de la Profesa , cayo obgeto y trabajos 
casi eran públicos ; pues hasta el sere- 
no de aquella calle , sorprendido de ver 
la multitud de coches que llegaban y se 
retiraban , denunció aquellas reuniones 
al Gobierno de Mégico ; y finalmente» 
otras muchas sospechas que hacían du- 
dar de la buena fe de lturbide , ponían 
% íos 'entendimientos en el mayor con- 
flicto y agitación. Unos se empeñaban eá 
dar benignas interpretaciones á todo: otros 
en acriminar ha$ta la mas ligera sospe- 
cha: entre tanto el partido de lturbide 
te aumentaba. £1 Gobierno de Mégico en- 
gañado 6 amedrentado por las intrigas dé 
los partidarios de aquel , no podia disi- 
mular la aflicción que le causaban sus pro- 
gresos , á pesar de los esfuerzos que ha- 
cia para manifestar serenidad y y aque- 
lla aflicción misma hacia creíbles los ta- 
les progresos. Los megicanos entonces se 
vieren en este duro compromiso : ó fa- 
vorecer al Gobierno español , é tomar 
partido por lturbide. Lú primero traia 
vn daño evidente , porque si se gene- 
ralizaba la opinión en contra de aquel 
caudillo , «i en consecuencia se le re- 
volvían los pueblos, le abandonaban sus 
toldados , y lo destruía el Gobierno es- 
pañol , como que yá en su persona eá- 
taba cifrada toda la insurrección de Mégic¿, 



87 

y el Gobierno lt había declarado traidor* 
rebelde ; en una palabra , uq completo 
insurgente , era proporcionar á los ser- 
viles no triunfo de que habrían sacado 
infinitas ventajas ; pues valiéndose del or- 
gullo de la victoria, hubieran acabado 
con la Constitución en Nueva- España* 
desobedecido del todo á las Cortes 4* 
España, y remachado para siempre los) 
grillos de los megicanos. Lo segundo traía 
un daño dudoso, porque si I tur buje, co- 
mo ya se ha dicho antes , obraba cosí 
recta intención , nada mas habia que de* 
sear ; y si con intención dañada , él mis* 
mo se precipitaría 4. tu ruina. Entre es* 
tos dos estrenaos , ¿quién duda que debía 

I preferirse el segundo? Hé aquí una de) 
as verdaderas causas que contribuyeron 
a que la opinión general y sus efecipa 
se reuniesen en favor de Iturbide, Jác* 
tese éste y sus aduladores cuanto quie- 
ran en atribuir la consecucion.de sus pía» 
nes al sistema de lenidad aue se pro- 
puso : éste tenia otro origen. 

Camas de la conducta de lenidad, 
seguida por tturbide. 

Dos fueron los motivos qué. Iturbi- 
de tuve para establecerlo. El uno no des- 
cubrir la debilidad de su partido nacien- 
te en Iguala. Como él hacia alarde de 



m 

¿tafo* fcftfe ttá itámeré fie ttdjfcl* flayb* 
4úe «1 de Ms del Gobierno , y con Hr 
ojptoioft.de los pftettofc, cualquiera cór- 
Étocíetfdo *u genfrósánguftíarib, debía es- 
perar qtié envolviera eé ftlégd j aángr* 
él enemigo , y duadflO Sé viera $ué Itt* 
16 hacia ctodar dé sd |!rtepotthcía. Pata 
evitar esté teal , te propuso ftn interna 
de lenidad rigarosfehrtó , tiáido érdeñ * 
#us tropa* de t|ue solo éft uti caso apu- 
rado en qt*e too tuvieran absolutamente 
#tro tfeicurso qué batirse , Vd hicieran^ 
pero siempre que 'pudieran retirarse, 
Atraqué raerán acometidos de cuatro hom- 
bres f un cabo ?• éfc dtecir > dé unfá pe* 
^uefta pátruHa , lo Verificasen : dé est'di 
éttertfe lograba que cuando k) verte ata- . 
fcado por una ifuerz* superior sé tetira* 
fce , ho se atritra^éra ft la pequenez dé 
*tt fuerza , sino al sístérma dé lenidad 
^ue sé había prepuesto. El otro tnOti- 
**0 cñrá dar & los serviles tma prueba tfe 
rféguridád.' Cuando éstos Víérbifc qtfe él 
Plan de Iguala no era él dé iá Profesa, 
sino variado en parte, y que en lugar 
de derrotar á../GuterrefoV sejpin se. bü* 
bian propuesto ? . se había unido á él, ig- 
norando las círcünátatkcias que le obli- 
garon . á hacerty , desconfiaron tanto, que 
lítachos de los serviles cOmfrroraétidos ep 
líégico , lo desampararon absolut&mentei 
Para inspirarles , pues , ta confianza que? 
fcabia perdido > te fitf indwpen^bic usrf 



89 
ém fes tr&patf reaüataa dfe teda h ifriuM 
gencfa pasible. Llevad» de este prtncU 
pió coloca siempre en loe primeros p*e*¿ 
tdfl éi lo* realistas que se le (usaban, é 
que capitulaban coa él per necesidad de; 
■o peder resistir fe tes torea*. Procer 
96 eo tedo lo que pude- diferenciar e* 
aieteme dé independenéia del de lo» án# 
tiguo* patriotas. Postergó siempre & loe 
me* ameritado* de ellos qee té le unie» 
ven , 4 eeceftcion de uno» 6 étre come 
Chusrrero , i quien por necesidad tenia 
•ee adular y sin embargo de que, aunes* 
tes respectivamente se deben considera* 
agraviados de la mala distribución de los 
empleos*, Observa tan rigorosamente es4 
te conducta, que dio orden en la . era* 
dad de Pueblo, para que no té admití** 
ran los méritos contraído* en te snwr» 
reccíon antigua* sine solamente los aé% 
•«'tridos desde el grite de Iguala* ó be* 
jo tas banderas españolas centra tos pe» 
tríota** 

Coalición de íturbide con los ser* 
piles. 

i Aquí es donde la critica prudente 
ee persuade basta la evidencie de la ooai 
lición que tenia íturbide eon los ser vis 

< * Vean la Mt* 7. : 



•o 

|eS para dar el grito en Tguala. ¡A qu# 
fin si no , dar aun en las cosas mas pe- 
queñas un oarécter enteramente distinto 
á su revolución respecto de la de Hidal- 
go? Cualquiera revolución justa y racio- 
nal en América, debía tener por fin el 
mismo que tuvo este glorioso caudillo, a> 
saber : Ja libertad é independencia ab- 
soluta de ella. No seria justa , no seria 
racional la que no tuviese este obgeto: 
luego si lturbide trataba de diferenciar 
Ja suya de aquella, no podía ser sino 
injusta , imprudente é ilegítima. Daba ea 
efecto la disculpa de que aquellos hé- 
roes habían errado en los medios, y va- 
liéndose, él de los rectos y debidos, era 
preciso que fuera diferente su revolu- 
ción de la primera. Mas aun dado caso 
que aquellos hubieran errado en los me» 
dios, esta seria una diferencia acciden- 
tal , que no perjudicaba en nada á la aseo* 
eia de la revolución , y para hacer per- 
ceptible lturbide esta diversidad de me-. 
dios, le bastaba caracterizar la suya con 
alguna distinción también accidental y li- 
gera, para que fuese de la' misma natu* 
raleza que las cosas que se diversifica- 
ban. No se le ocultaba que ni en la 
revolución de 1608 en Valladolid , ni en 
la de 1810 en Dolores , jamas se pro» 
paso en .los planes por sistema el incen- 
dio , la devastación y la muerte. Si los 
(rimeros patriotas llegaron k echar. sa*r 



01 

%o 'íe estos medios , fué forzado! 4 usar 
de represalias , para* contrarrestar al mis- 
mo Iturbide y los demás satélites de la 
urania española , atroces y dignos agen- 
tes del despotismo ioquisistnrial , del fa- 
natismo y de las preocupaciones. Si en- 
tre ellos hubo uno ú otro 'atentado-, fué 
electo de la ignorancia de los pueblos, y 
el resultado de esa misma guerra fratri- 
cida , con que el Gobierno español y sus 
ministros sanguinarios recibieron el* gri- 
to de libertad que lanzara Hidalgo y su* 
ilustres compañeros , mas nunca fué con» 
gecuencia del sistema de operaciones dar 
los patriotas. ¿A qué fio , pues , prote-> 
ger decididamente a los españoles mafr 
obstinados contra los insurgentes , colo- 
cándolos en los primeros destinos? ¿A qué 
fin abatir y desconceptuar á éstos, de 
suerte que á escepcian de Guerrero y 
Bravo , con quienes ha tenido alguna con-í 
sideración , principalmente con el prime* 
ro , todos los demás están desatendidos; 
y el que mas ha conseguido ha sido un 
pequeño empleo que apenas le dá pa- 
ra subsistir con escasez , cuando los es- 
pañoles, los criollos desnaturalizados adic- 
tos á ellos , y los indultados , están en*? 
medio de la opulencia y profusión? Y 
analmente , ¿é que sostener con tanto ar- 
dor el Plan de Iguala al principio, pre- 
sentándosele ocasiones muy oportunas pa« 
ea variarlo? ¿No son estas pruebas eyi* 



n 

dentea de qae' su intención era no dia* 
gestar á lo» serviles? Será muy necia? 
quien bo deduzca de aquellos hechos ea» 
ta consecuencia. Basta de reflexiones , y 
eontinoemes la serte de la narración. 

Opinión general á favor de IturUde% 
y ventajas que le resultaron. 

Generalizada , pues , la opinión á fa- 
vor de Iturbide, ya bajo de éste, ysj 
bajo de aquel aspecto , comeóse á robus* 
tecerse su partido , al mismo tiempo que i 
debilitarse el del Gobierno de Mégico. Dea* 
de Iguala escribid á Tarto* comandantes* 
convidándolos con el plan : entre ello» 
io hizo á D, Anastasio Buatamante, que 
estaba entonces en ano de los pueblo* 
del Bagio. Médico de profesión , la que 
había abandonado para tomar la de las 
armas en favor del Gobierno español, 
y contra loa patriotas í valiente , orgu-* 
Rose y grosero , de pocos alcances , y 
muy decidido por la causa del Rey de 
Espafta: aleonado con el Plan de Igua- 
la, proclamó en -todo el Bagio la inde* 
pendencia ; mas aunque él ha tenido sien** 
pre la fama de esta aonionr, en reali- 
dad a quien se debe es al teniente ee< 
ronel Cortázar , que entonces se hallaba 
también en el Bagio. La caballería da) 
eatoi lugares -ea 1» mejor ¿e iodo Me* 



es 

£to , eome compuesta de gentes del 
campo \ acostumbrada* desde la niñea 
k domar caballos , y á sufrir los ri- 
gores 4e las estacione* del tifió en el 
cultivo de la tierra. Tanto incrementé 
tomó la independencia en el Baglo , f 
de tal rnaoéra fee aumento la tropa dé 
tos independientes, é trigdrante$ (nombre 
4*e daba I turbia k sus nueves revotado* 
ñafies para distinguirlos de los iniurgeti* 
M , enyo epíteto era «n ' insulto para 
ellos), 4ué creyéndose ota* seguro ltar¿ 
bidé con erta tropa , qué non ten medio 
éé la provincia tiende habrá dado el %ti* 
to , partió 'pata alfil , y Se unió con Bus* 
tanteóte y Cottafcar. fife preciso en ob* 
tequio de los americanos, *ar aquí una 
muestra de su carácter generoso. Aqoe» 
Hos mismos pueblos del feagto , tirata* 
feudos y oprimidos por Itúrbide pocos 
afios antes , al verte Cotí lá investidura* 
de defensor de la independencia , olvi* 
tian «us vnjaTias , SUS agravióte , re reci* 
ben. con ^entusiasmo , y sé someten gus* 
tbsos á sus ordenes. Ingrato! Insensato* 
Ambicioso! DeSdeiando atar bis corase* 
ees cen loa lazos indisolubles de la gfa* 
titad, del amor y de la tefnura, haem* 
puñado el tetro de hierro , para opri- 
mir con la tfauYia y despotismo i esos 
mismos pueblos , qae generosamente le 

Í entonaban , le obedecían , y se inclina* 



94 

1 ' ' ' ' • ' . r ."S 

Llegada de Iturbide al Bagío. 

Situado yá. en el Baglo, y rodeado 
de buena tropa , comenzó á prosperar rá- 
pidamente. Los papeles, públicos de Mé- 
gico , y principalmente la Abeja pobla- 
na , escrita por Troncóse en Puebla, le 
dieron mucha opinión ep los pueblos,, que 
se le unian con prontitud y entusiasmo; 
sus emisarios no perdían tiempo en se- 
ducir á las tropas enemigas ; por otra 
parte el Gobierno español se hacia odio- 
so , exigiendo préstamos , y obligando al 
servicio militar personal á los ciudada- 
nos , como que cada dia &e le escasea- 
ban mas y mas los recursos estertores; 
todas estas cansas reunidas contribuyeron 
á que Iturbide adelantase con rapidez 
•u partido. Se le unió en Valladolid su 
comandante E>. Luis Quintanar, y toma- 
da aquella plaza , aumentó considerable? 
mente su fuerza. La derrota de Hevia 
en Córdoba le. aseguró de toda la pro? 
vincia. Esta derrota , la acción de Te* 
peaca , anterior i esta , la escaramuza eni 
las goteras de Querétaro , la acción d$ 
la hacienda de la Huerta junto i Tolu T 
ca , y la del pueblo de Azcapotzalco, ham 
sido las únicas, que se han ofrecido ea 
clase de combate en toda la época de 1$ 
independencia , desde el grito de lgua^- 
W hasta la entrada en MégM?o¿ jm *á% u 2 



95 

tta ét «Más erigida por él , y acato i pe» 
gar suyo , sino fué la escaramuza de Qpe* 
rétaro , en que sorprendido por 400 hom- 
bres al pasar cerca de la ciudad para S. 
Juan del Rio , los rechazó con 30. En 
efecto , esta acción fué gloriosísima , y 
no se le podrá quitar jamas su mérito, 
ni dejar de recomendar el Talor de la 
'• tropa que «e batió. 

Propuestas que le hizo d general 
Victoria. 

Hizo, pues, mansión en san Juan 
¿el Rio, tomando desde allí todas las me- 
didas necesarias para tomar k Querétaro, 
y entonces fué cuando llegó á verle et 
general Victoria. Siempre ha considera* 
¿o Hnrbide a este verdadero héroe co- 
mo un rival que lo eclipsa en los ful- 
gentes rayos de su fama. El acendrado 
patriotismo y la generosidad , la constan*- 
cía y pureza de la conducta política que 
distinguen á este famoso gefe , tienen 
demasiado brillo para que f>oeda sopor* 
tartas aquel antiguo enemigo de la inde- 
pendencia. Le recibió , sin embargo, con 
-agrado y estimación , oyó sus reflexio- 
nes , y le contestó lo que queda refe- 
rido casi al principio de esta obra. En- 
tre otras cosas que pasaron entre los dos, 
filé una la de advertirle Victoria , qu6 



eerit a»uy «onveniepte hacer la» pti*e¡§ 
p»leg capitulaciones , y detomioer los 
apuntos mas graves que ocurrieran, por 
una asamblea de gefep militares ; la que 
debia eq algún modo suplir & frita de 
gobierno , |o cual pe observará espacial* 
píente ea la capitulación de Mtgico, cuap T 
fjo llegme el capo de su rendición; puf** 
siendo ésta la que había de dar la basf 
k la independencia de Mégico , cómo 
que ya s¿ rer?aba entre la Dación me* 
gisana y «1 poder español , egercido por; 
sus mas principales agentes , seria indis* 
pensable que se diera á aquella la ma- 
yor i# presentacioo nacional posible : y 
no pudieodo reunirse el Congreso fácilr 
loante entre las conmociones de la gueffr 
pía , á. Jo menos que se supliera su vojt 
por la d« Jos gafes mas condecorado* de) 
^gércitx). No podia darse pretensión mas 
justa que esta , y que en efecto deb¿$ 
(praotipar Uurbide : ya ae v<e que eotónr 
ees ao bpbrian salido las capítuiaciene* 
4»nforrnes con sus ¡deas , que era lo que 
¿1 pretendía estorbar. £1 pensamiento a> 
Victoria era el de todos lo* buenos. Yf 
Jtqrbide conleaeaba & hacerse sospechar 
so de ambición , porque émde el grite 
de Iguala tratQ personal y esetusivamenr 
te todas las ca^ituiaeioaes de importanr 
eia , «atrecistas con gefes del panidp 
reaú&ta, y cuantos asuntos arduos se ofre- 

«m^» mwm *m m* mpteróan y re- 



97 

«errado , sin consultar la opinión , íi 
pedir el consentimiento de nadie. Log 
hombres de juicio deseaban con ansia que 
Iturbide instalase alguna junta, con cuan* 
ta legitimidad pudieran dar las circuoa- 
¿ancias , y sirviese de apoyo a los ciu- 
dadanos , cuando se quisiera abusar de 
la fuerga militar. Otra de las pretensio- 
nes de Victoria fué , que si venia algún 
«comisionado de Cápala á transigir con 
¿lógico , ae le detuviese con decoro «-a 
alguna 4e. la* ciudades ya independien^ 
les , y ao se tratase con él nada, hat- 
¿a que do lo verificase el futuro Con* 
greso , que debía instalarse al momento 
^%ue ae tomase la capital por las tropas 
americanas. Algunos , ana de los bue- 
nos patriotas y preciados de calculista* 
políticos > se burlaban de la previsión 
áe Victoria , y creían firmemente que 
la Capalía jamas mandaría virey alguno 
Wtaefte versado en la verdadera polí- 
lica , t para saber ceder 4 las circoastaa- 
jeias , renunciando k toda especie de or- 
gullo. La venida inesperada de O-Dono- 
jé hizo vec caan acertadamente había 
previsto Victoria , y cuan étil hubiera 
eido para la nación que los tratados de 
.Córdoba hubieran sido, hechas , ai no 
por una asamblea nacional # á le menos 
•por *oa jupia do militares. 



98 

Motivos porque Victoria no Mzo 
una contrarrevolución. 

Iturbide aunque debió conocer que 
esto era lo que exigían la razón y la 
justicia , también conocía que era lo me- 
nos conveniente á sus mi rae ulteriores. 
Con frivolas razones , y protestas de 
sujetarse en todo al Congreso , 6e eva- 
día de cualesquiera insinuaciones , y se- 
guía adelante sus miras , y acaso para 
alejar de si á Victoria i mas bien que 
para honrarlo , le encomendó una pere- 
zosa comisión 6 tierra-caliente , ponién- 
dole al lado i D. José María Franco, 
gran intrigante y adulador de Iturbide, 
para que estuviera á la mira de sus mo- 
vimientos. Bien podia Victoria, ai hubie- 
ra querido , hacer una contra-revolución, 
para impedir , á lo menos , los progre* 
sos de Iturbide ; pero reflexionfc que 
esa división seria muy favorable para el 
Gobierno español , pues prevalido de ella, 
tomaría empeño en fomentarla indirecta- 
mente y con sagacidad , para debilitarlos 
mutuamente ; los desacreditaría en los 
papeles públicos como a nnos anarquis- 
tas , y cuando ya estuviesen bastante dé- 
. biles , acabaría con ambos, /rastrando 
para siempre la independencia de Amé- 
xica» Juzgé , pues , prudentemente, <ju& 



9» 

lo mejor seria sucumbir por entonces, 
para que se verificara aquella , pronos* 
ticaodo al mismo tiempo que Iturbide 
por su felonía , había de venir 6 ser vía* 
to con desconfianza , y aun k ser odia» 
do de espalóles y americarios. Profecía 
que el dia de hoy vemos cumplida; pues) 
á pesar de la mas tosca ilusión que. em- 
pañe los ojos de Iturbide , no dejara de 
conocer que á escepcion de unas cuan- 
tas bayonetas que lo rodean , y de sus 
aduludores y hechuras , los hombres de 
bien y la masa de los pueblos le abor- 
recen de muerte , como á un tirano que 
ha quitado k sus paisanos los grillos es- 
pañoles & que estaban ya acostumbrados» 
Sara agoviarlos bajo el peso de la mas 
ura cadena que ha forjadlo el despotismo* 

Toma de Querétaro, y sus conse- 
cuencias funestas para la iapitaU 

Prevenidos desde S, Juan del Rio 
los preparativos para el skío deQuere* 
taro , que dista diez leguas de aquel pue- 
blo ,. procedió Iturbide a ponerlo. La 
plaza era de la mayor consideración pa* 
ra el Gobierno español : por su situado* 
es la liare de las provincias de tierra 
adentro r por sus caudales rica : por si| 
población muy importante. Hablan sido 
infinito» loa jrecürsos que había prestadf 
8 



1í» 

Jal <3bbieiw español eo la antigua ioiur* 
reccion % m pérdida era el preliminar 
4é la de Bfegicp. Era entonces coman- 
dante de ella D. Roaungo Leaces , na* 
tiro de Montevideo : americano rao y an» 
St-criofto , lo que anuncia poco talento 
é poca «ileracien de alma; pero gefe 
bastante acreditado entre losservílee del 
«gército eapajlel c quizá no tenia el Go r 
bieroo realista oteo gefe que reuniese 
iaa prendaste éste. Cataba la plaza de 
¿bierétaco bastante bien defendida , pero 
¿qué nacía no general con poca tropa, 
f cea le opinión dei pueblo decidida en 
eonire de la causa que defendía? Pidió, 
pues , al rirey Apedace un refuerzo de 
8,000 hembras , fin los cuales oo podía 
responder de la plaza. El Virey estaba 
ya tan escaso de recursos , que no po- 
día enviarle ni 300. E| egército de Itur*. 
bjde era ya numerosísimo , pues como 
ee habn» bocho ya cau«a común , solo 
de los que le acompañaban por mera cu- 
riosidad al egército , y de los que lo se- 
guían con la esperanza de saquear la 
«¡ucjari qne se resistiera , principalmente 
Mélico , se podía formar una diriaiod 
muy respetable. Luaoes con arreglo & 
*rdenaoza, no Ufo mas remedio que 
capitular ha biso en «fecto , y Qperé* 
tere quedó per Itnrbide. Este golpe mor* 
tal desanimó infinito al Gobierna de Me* 
nico. Les Asnaieies nxaltnnW T noteidos 1 

■nww^» njnjwaF ^a^vn^^nearvnnjB'nf "ivnnnen^^a^nBwv m n^ww^wv^j^ 

¿ i 



10! 

Je *efa$a |A>ei$ia onrapt^ritóa d* *| 
nación , creyeron que f*t m*di4as di 
Apodaca tenían la culpa de los progre- 
sos <)e Ityrbide :, ¿¿terminaron Uevurlo 
t#do fi sangre y fuego , y con ^nte ob» 
gefcs depusieron ¡riateafcamente del man- 
do á aquel vi rey , y pusieron en su la- 
gar a NovfeUft^ aun par* t ü *J&ccÁoti hu- 
bo mvdUas diserta* entre «Dos ; puef 
unos^ querían ¿ éste , y Abroa » I>. Pea* 
cual J^inan : jai une ni otr<e *jra adecué* 
#9 para desempeña? la ardua empresa 
o/pe s¿ proponian. ¿Quita fea pensado 
jamas cqtórajrrestar ce* wi panado de; 
boaatoe* , por ma* sanare que se pro? 
pongan ¿¿reamar , la opinión y la rolun* 
tad te pofo una nacstfi Jevaotada en ma* 
«a? Pígato la WNBa JCspajsa .cuando s* 
«puso ¿an gloriosamente a le tiranía na* 
gole¿niea 

E*ta auarqaía ¡atener de lfég¡ca*r» 
W muevp aliciente par» aumentar ¡la opfo 
nioo en forar de Uurbi4e,'y para ae? 
frujur ane>r ,en su tropa, después dft 
1» toma de <ftuerétar* , acencd parte dt) 
su egéncito * las ¡nsjtediaciQnes de Má- 
gico , j parte Hev* consiga. Si Quena* 
taro <hah¡* sucumbido , ¿qué no harían laf 
denias ciudades? Toluca se entrega a Itutv 
l>i<te. €uernabaea hizo lo mismo .después} 
4¿ fufada Ja. taape que la defendía. Pue« 
bla capituló , y con los auxilios que pres* 
•iban estas poblaciones, o/tedó la cay 



102 > 

yHal aislaBa , y solo rodeada de tropa! 
independientes. 

Entrada de Iturbide en ¥uebla,y 
¡legada del general O-Donojú. 

En Huichilaque , pueblo inmediato 
2 Cuernabaca , se volvió á reunir Vic- 
toria coa Iturbide , porque yá era inú- 
til so comisión. Le quité éste la peque- 
ra división que le babia confiado , y yá 
acompañó «1 egército sin ninguna re- 
presentación militar , sino como un par- 
ticular solamente. Entrado que fué el 
egército á Puebla , por capitulación de 
la tropa que la defendía , después de 
algunos dias que fué preciso permanecer 
en aquella , ciudad para disponer el sitio 
de Mégico *, ocurrió no sfr que cosa , y 
tuvo Iturbide que ir hasta cerca de di- 
cha ciudad , é hizo mansión en la ha* 
eienda de Zoquiapa. En esta circuns- 
tancia le llega la noticia de que O-Do- 
nojá estaba en Veracruz , plaza que aun 
ee mantenía por el Rey. Parte inmedia- 
tamente á la ligera i encontrarlo, lo ha- 
ce venir a Córdoba , le pide una entre* 
vista , y celebra con él el tratado , que 
tomó el nombre de esa villa* Aun 
mi mismo O-Donojó parece que le cao* 

* VUut la, note 8. 



103 

so sorpresa que Iturbide se presentase 
•oto k hacer tales tratados, . Se supo éfc 
Puebla por los mismos edecanes sujos, 
k que al presentársele O-Donojú , des- 
pués de haberlo éste cumplimentado, lo 
primero que le dijo filé : ,>s opongo que 
el Sr. Victoria habrá venido* con V. ; i 
lo que contestó Iturbide que se había 
quedado enfermo en Puebla." En efec- 
to , al pasar éste, por Puebla para Cór- 
doba estaba enfermo Victoria , aunque 
de un achaque ligero , que jamas le hu- 
biera impedido acompañarlo para un asun- 
to de tanta importancia ; mas como el 
©bgeto de éste era , como queda dicbo, 
evacuar por si mismo esclusivatnente to- 
dos los asuntos políticos, en nada m¿> 
sos pensó que en brindarle con su com- 
pañí» , pues ni aun se sabe que siquie- 
ra le hubiera t comunicado el obgeto i 
que se dirigía, Ente hecho parece que 
demuestra el concepto que se tenia de 
Iturbide i en efecto , un hombre de se 
representación nacional y de se patrio» 
tismo, era de suponer que hiciera un 
papel brillante en la revolución , y la 
poca cuenta que hacia Iturbide de él, no 
era el mejor agüqro de «us proyectos. 



10* 

ftazónes pata ño tarificó* d Plan 
de Igüqlq tñ él tratado de Cor* 
daba, tf las que daba fturbidg 
y sns partidario* pan lo c%np+ 
Waño. ' 

Si «lis ihtéflcfottes feutoierftb Áñé réctá*¿ 
fcé úqtfi la Ocasión usas oportuna para da* 
Una base liberal al gtfbfernd dé Artera 
cml jQ«é gldrt* bftfeiéra ááo para Itdt^ 
bidé haber céfebraéo Ortos frátddbft , É 
los du« ¿adt babiérft tenido ojié añadir 
ni quitar el futuro Cbngrés*! \ctotk6 ¿é 
habfrt éité di*** oWl parabienes £er h» 4 
ber tenido «n digno patriota tyiéle tan 
biera preparad*) tm cátnin* liberal pt>f 
donde se hubieran podido cdtidacir , «it 
Ion óbtitkcbloS , Id* tifeléulot* , las cehibi* 
naciotté» qtte tta&'tetritte <{dé superar^ 
ra intenta* sicotera ténlétflar l ea paité ioé 
ferróte* d*l tteti de Igtíkla ^ triado dé 
Górddbat Pero ' no é« tahtá gloria, no él 
«I ¿titeé teneaütó «¿ la virtud, el tyié 
«atidfacé & un alma crimirtM y baja. Qué* 
(tesé partí fel «eWH Iknfblde la p&sesioti 
<W óhi, fl tfesnfcogé -4é tai a&as vei* 
gonzosas pasiones r la ▼anidad, la sober- 
bia , el narcótico incienso de los adu- 
ladores , el encorbamiento abatido de los 
cortesanos envilecidos ; recréese pueril- 
mente cea tea ffle3<}uin§ corona, ^ne 



101 
q\ tasnarcesible l»»rel ¿e Ir >erd«Ae*l 

gk>ria de la [mirto , .solo est* reservado; 
i sus libertadores f Washington y saín? 
mortal imitador Bolívar. Si él hubiera té* 
mdo algMn sentimiento americano y be* 
bria revocado al trota* coa O-Donojó, él 
Flan do Igualo, Le utilidad y la raíov 
lo desaprobaba* basto la evidencia, L* 
Wfcoo , porque eo Ol miaño bocho ds> 
*o babor sido jamao admitido del Gebier* 
no de Mágico , ni a*n oidd siquiera* yé> 
Oetab* Uurbide libre de la obligación d* 
eompürlo* Nadie dudó que la tfonsacio» 
ojie celebrar* entre loa independientes f> 
01 Gobierno * era no contrete bilateral 
#s decir , q*e obligaba á entrambos cobh 
tr^eDtel : per lo mismo , si alguno de> 
ello* oo aceptaba las condiciones del centra* 
lo, el otro de ninguno macera e.eedabeobftt' 
gado á cumplirlo. El Gobierno, eo Yes de> 
eeder por #« parte, no solo oo admitía lao. 
condiciones qge le proponían, sino que em 
todo obraba contra ellas , no perdona»- 
do ocasión de hostilizar á los indepen* 
dientes , y de canearles coo U opimonj 
y con les armas cuantos daños podía. De* 
lo mismo se deduce la inutilidad del plan* 
para eritar la goerrtu ¡túrbido f non 
mas que Je engañe su Amor propio , co? 
nocero . que la guerra so ovité por la ge- 
neralidad de la opinión , en cuanto fi la 
independencia ; pero do ningún ipedo por 
•cjadokoR<toiKt4 del @otoereo¿ fcuegíitf 



!0« 

la guerra se' evitó por la misma opinión, 
¿cual era la utilidad del Plan? La úoi- 
ca que podía haber surtido , era que el 
Gobierno admitiese las ventajas propues- 
tas que en él se hacían á la España, y 
abandonase enteramente las hostilidades 
jr la guerra, ; pero si esto no se conse- 
guía , será necesario confesar que el plan 
era enteramente inútil. Iturbide nada h* 
hecho por la independencia : cualquier* 
otro que hubiera dado el grito, hubie- 
ra tenido el mismo resultado , porque 
estaba tan generalizada yá la opinión de 
Jila , que á manera de torrente llera- 
ha en su curso á todas las fuerzas del 
Gobierno español. No se necesitaba ni 
genio ni talento para seguir la favorable 
corriente. Cuando se necesitaba una ca- 
beza superior y nn hombre de superior 
genio , fué cuando dio el grito Hidalgo; 
entonces fué necesario crear todo , y 
hasta la misma opinión : el que hubiera 
entonces conseguido la independencia , 
hubiera merecido el puro homenage de 
la posteridad. Ni se diga que la opinión 
del pueblo estaba generalizada en cuan- 
to al plan, y que por lo mismo era 
necesario sostenerlo. Esta es una impos- 
tura - manifiesta. Yá he dicho < las diver- 
sas consideraciones que esparcieron loa 
serviles 4 6 que tuvieron los liberales pa- 
ra sobrellevar el plan en sus principios* 
Todo A(égta> viendo el pésimo portt del 



107 

GobietnoS estaba esperando de 'momea* 
to á momento que Iturbide se valiese de 
cualquiera oportunidad de las muchas que 
aquel le proporcionaba en su conducta 
pora re Focar el plan. En una palabra, 
éste era soportado á mas no poder. Da- 
ré una prueba convincentísima de ello. 
La llegada de O-Doooju alarmó a todos 
les megtcanos : suponían que por medió 
de él intentaría Espada usar de sus mas 
linas intrigas para volver a la América 
los .grillos de que ya estaba libre. Juz- 
gaban que ésta era la ocasión ma> opor- 
tuna que se podía presentar á Iturbide 
para echar por tierra el . Plan de Igua- 
la , sin comprometer su honor ni su pa- 
labra , haciéndole ver al nuevo Virey 
la conducta del Gobierno : por lo mis- 
mo esperaban con ansia en Puebla, que 
tornase Iturbide de la entrevista con O- 
Donojé , creyendo que el resultado se- 
ria el rompimiento absoluto de todo vin- 
culo con Empana. Es de advertir que el 
pueblo de aquella ciudad es el mas fa « 
natico que hay en el imperio : domina- 
do por el estado eclesiástico despótica- 
mente , y por su obispo Peiez, que tan- 
ta por las adulaciones que este prelado» 
tributó a Iturbide , como por el presti- 
gio que yá éste había adquirido , esta-' 
ba idolatrado de aquel pueblo con el msx< 
yor entusiasmo. Pues este mismo tan adic- 
to suyo se juntó deíflü tendel palacra epis- 



10* 
¿•pal i luego "que llegé !t«rb¡6* de iré) 
tar con 0~Donojd , en la noche der 2# 
de agosto del ano pasado, y como j# 
te había sabido la amistad y unión da* 
este con aquel, y la sustancia da tos tra* 
tados , comenzaron á gritar con la onp 
yor exaltación : w* ti S*. fturbidé. 

Otra de las rasóle* qée da Itifrbt»' 
de y sus partidarios, para sostener la n«* 
oesidad del ttatado de Córdoba * es» 
el habcfr evitado por este medio el der* 
remamiento de sangre en Mégted , case» 
qué na capitulara * sino ejtte hiciera rte* 
eistenciá. Hé aquí una especiosidad: Wa> 
se el Manifiesto de O-Dotiojd , y se *e* 
rá en él las tristes circwDStaneias en que 
se hallaba el Gobierno español , al qne 
le era imposible üsica y aun morabas!* 
te resistir.* En él se rere q«o el es* 
píritu publico estaba (>ro»nnoiado y de* 
cidido : que todas las provincias tsabtat» 
proclamado la independencia : que toda* 
las plazas habían abierta saS puertas^ 
que el égército constaba de 30.000 hom*; 
bres dé tedas armé», regimentados y dis* 
eipli nados ; y para no cansarme , que té 
independencia yá era indefectible , sim 
que hubiese faerza en el mundo capan) 
de contrastarla. . Consideraciones todaar 
que hicieron que O-Oonojá jama* peo* 
tase en que podría sacafc dé ln entre*. 



10» 

Vista eon Iturbide partido ventajoso pe- 
X» España , y ¿ann loeWie se querrá perV 
áuadir ét los americanos la necesidad de 
sostener el Pluh de Iguala , para no toa- 
lograr la independencia? Hablen Sin preo- 
cupación los alucinados , y . digan si la 
Wndicloa de Méglce fué' mas bien obra 
de la imposibilidad de resistir , que dé 
las persuasiones de O-tDoaojuv El Go* 
bíerito tozo c*aotü pudo para sostenerse* 
hasta que yá rio pudo mas. Es verdad 
que las peréuacienes de O-Donojú evi- 
taros acaso qae ulgtaol realist »s éntiH 
¿¿asmados hubieran intentado resistir * 
toda costa; pero también era de espe- 
rar que éstos , por mas emro¡s*ttiadó* 
que se supongan , hubieran- cedido 4 la 
ruina evidente que les amenazaba sin 
i»ngtim\ esperanza , á tío ser por mila- 
gro de evitarla. Digsd los mas ciego» 
preocupados 4 favor dé Hurbide si creen 
de beena fe ♦ i tener el Gobierno fuer- 
za suficiente para resistirle, hubie- 
ra cedido a; las Instancias. f consejos d« 
O-Donojá? A mas de que aun cuando» 
hubiera sido necesario derramar algún* 
sangre para tensar á Mégico , revocado 
el Plato de Iguala ¿ debía haberse pre^ 
¿erído este media, si se deseaba la com-» 
plata; feftcrdad de América? pees se la. 
proporcionaba ! en un todo , y no a me- 
días , xon la capitulación de M^icO, seV - 
toróriQ 4a ?aWc* del ^laev 



11« 

Llegada de Iturbide á Azcapotzalco^ 
y medidas que empezó á tomar 
para su proclamación. 

Después de lo» tratados de Córdo- 
ba partió Iturbide al sitio de Mágico, que 
yá se puso en toda forma. Se situó en 
el pueblo de Azcapotzalco , y desde alli 
comenzó á maniobrar en la toma de la ca- 
pital por medios suaves y de política, j 
no de hostilidad. Aquí es donde comien- 
za la época de la ambician de Iturbide, 
ó por mejor decir, donde comenzó á de* 
clararse, con las ideas, de ser empera- 
dor. Algunos políticos fijan desde enton- 
ces esa época : otros la fijan en Puebla, 
estimulado con los inciensos y las bage- 
zas del obispo Pérez y del pueblo: otros 
la hacen mas antigua ; y en efecto , en 
la hacienda de S. Martinito , cerca de 
Puebla j donde hizo una corta maa~ 
siou Iturbide , antes de entrar á dicha 
ciudad , dijo un amigo sayo a «a su- 
geto verídico: hé aquí la< emperatriz de 
América , señalando á «« muge* ; y aña» 
di6 , porque ¿qué hará la jiuera-España 
con hacer emperador é, quien tanto ha tra- 
bajado por ella? Todo puede se* ; pe- 
ro lo cierto es, que en el, referido pue- 
blo, de. azcapotzalco fué deade *e co-s 
menzó á despl<jgax .coa ¿bridad. La»ift? 



111 

trigahtés aduladores de Iturbide traba- 
jaron en seducir macha parte de la tro- 
£a , coa el fio de que fi la entrada de 
Tégico lo proclamasen emperadar. Itur- 
bide trabajaba por su parte todo lo po- 
sible para hacerse favoritos. Tanto a. Áz- 
capotzalco como í Tacú baya, Tilla i ca- 
si igual distancia de Mégico que aquel 
pueblo , y donde después trasladó su 
residencia , lo fueron & ver todos sus 
conocidos , amigos y muchos aduladores, 
empleados egoístas , con el fin de con- 
seguir colocaciones , ó no perder sus des- 
tinos. Yá se supondrá que tanto éstos 
como aquellos se prostituían hasta el úl- 
timo grado de abatimiento , apoyándole 
y fomentándole sus ideas , con el fin de 
congraciarse con él , y conseguir cada 
cual sus pretensiones. 

Instalación de la Junta provisional. 

Entre el humo de estos inciensos, 
entre los perversos consejos de estos 
aduladores , nombró Iturbide despótica- 
mente , sin contar mas que con su vo- 
luntad propia , una junta provisional que 
gobernara mientras se instalase el Con- 
greso. Esta Junta se componía de sus 
mas adictos aduladores , de los hombres 
mas ineptos , 6 mas corrompidos , mas 
¡goarantee 6 mas serviles ; en fin , y de 



m 

U gente mu odiada 6 ¿esfctfnceptada de 
ílégipo ; el celebérrimo obispo de Pqe- 
fela Paw , ¿ quien mando Uaaaar co^ 
este oferto , «I Ldo. A*car«¿e, jel e*- in- 
quisidor Moateagudo , y otros poco mas 6 
menos de ia clase tde toe expresados. 
Es verdad que entre ellos mezcló uno 
£ otro de 8jw desafectos, y nombró á D, 
/osé María Fflgoaga , hombre de honor, 
de riquej** t de talento , 4e instrucción 
y de mucho concepto , como verdadera 
patriota liberal, i quien siempre ha re» 
potado ppr su enemiga , .con el fin de 
aparentar imparcialidad ; pero todos Ion 
hombree de discernimiento conocían es-» 
te ftúpocrepiag paes batiendo elegido 1$ 
mayor parte, con escesiya ventaja de su» 
fóyorUoa, y siendo él presidente de la 
Junta , claro está que be votaciones sal- 
drian siempre á su gusto y contemplación. 
, Instalada ya )a Junta » todavía es- 
tando ¿A en Tacnbnyn , entes de haber 
entrado en la capital , y evacuada ésta 
de Ja tropa que capifcalé y débil mar- 
char i«mediatan»ente pañi España, bq 
determinó la entrada solemne en Mágico 
para el día ?7 de «etiemhre del sü* 
pasad*' 



lis 

Medidas para proclamar a íturbidt 
emperador á la entrada del egér- 
: . cifo en la capital 

He, dicho que m e -estalla trabajnnd* 
Cwi eí fin de proclamar i lturbide em- 
perador en ella : esto estaba ja tao ábaur 
zado , que un clérigo- libepal quito de la 
prensa de la impremía volante del egér- 
citq, un .papel que se iba a imptimir» 
aprobando la tal proclamación. El me- 
dio de que se valió para hacerlo , í\x$ 
deci* que no contenia darlo á luz mien- 
tras lturbide i no se posesionara de la ca- 
pital , porque los españoles se valdrían 
del pretestcf de que se quebrantaba el 
Plan de Iguak , y re do varían la revolu> 
cion. Se aguardo y pues , el día de le 
entrada „ y te formó el pía» de esta ma- 
nera; debía- entrar la vanguardia del egér» 
cito gritando : viva Agustín I , emperador: 
de la América : este grite debía ser in- 
mediatamente correspondido, por el po- 
pulacho de Mtgice , seducido ya par» 
esto , entre los que hacían papel muy 
distinguido muchos frailes y clérigo*, 
que, estaban de acuerdo ; y había Upe* 
ros* destinados a gritar de trecho en tre- 
* 
* Llámate e*f é la htz del pueblo ?** 
mive $in cena ni hogtr , demuda 9 m¿9 
9 



III 

eho para escitar al pueblo, y ln»er cor- 
rer la palabra. Ya se deja enteridér <J«Je 
la vanguardia se componía de la gente 
Thas adicta k Itártride ; dé maheta que 
la trapa que siemptt? haWa ido fetí el 
egército de Tanguardia, para ese día ocu- 

Cla retaguardia , y *• coieeé eduque- 
la ttop* favorita. Alborotabas* asi el 
pueblo y el egército coa les mutuos w 
atea ♦ y luttopa íjue sé sospechaba de* 
«afecta , como quedaba k retaguardia, te-» 
lúa que ceder á la actamecwu general. 

Casualidad porque se frustré lapra* 
clamado* ese dio. 

£1 golpe hubiera sido decisivo > jte» 
«o ee frustró por púa casualidad. Itor* 
Jftde creyendo quizá- ^ue su pfeseucW 
«ausaria mayor impresión al tiempo de 
ttarobar el egército * se puso a la ca- 
toesa, aoompalado de mocho* genérales» 
untre ellos Victoria, aunque vestido dé 
«imple partioular. El pueblo á quien le 
áalté , por explicarme asi 9 la contraBéfia 
de qde la vanguardia entrara dando loa 
irivae* por otra porte, algunos liberales 
que gritaban rifa Guerrero , vira Vu> 

gtraUa , y por lo general entregados á 
Ia embriague*. Son por oifa par tt oí rt* 
édo de l* humUéud mtfwrt». 9 



115 

tjrÍH , *tnr Bitfee * fcidéfofi tfié y* ** 
m oyete con ge»éralídad 4á yot de ufa 
'«m Agmtin /, tino tolattleftte tmaüotre 
*ez * á ptfter de le* eefuetosos 4e W f*W 
tédariot , y a«ft etdtf uno fritaba lo 40* 
se le anrtojabtti ti abundo al ¿jefeft-qeietf 
tuna «las toctieeoioa > 6 estaba dttH á Itf 
Y¡8U* Le raogeerdi* qeé el entrar pet» 
oibió esto * diversidad de grifos * yá e# 
debe el tuyo, y la cota qtedo frustrada.* 

Medida* dé Im-bide párá tupro* 
¿laniacíoH ithpériút, el día de /* 
jura ¿e ía indtpendemia , y cau* 
$tt póryw u ftustré* 

Etot#ó; ffttig* Irurbide én Mégic* 
el «7 éé setiembre t se réáefclátroe Idg 
étfirefzos de •#* «dofadotiée , te fe art- 
ré la áttbioiort , y éé pré¿af6 Segaed* 

♦¿ItWtyíle eúbre tf plan éf té proctd* 
*Ktti6n rfe ItÚrbid* eHtákt $e ha Hd* 
Mudé %én tartedmdi not htite etéer úHé 
to diéfié fui fo cima * W ¿eft* tiéójtoi 
bHéa ié mdiin** de la+átig#a*diá , rf 
**&** <0t ¿fe d ttltodtoi étlétiúttkbt grita? 
UtomAgiéétin I f y A naber observado aU 
gunos léperos qve seinirééticiánSónétíréL. 
mayor it golpe de gente , y gritaban lo 
mismo , corriendo inmediatamente á otrt$ 
parte , iíoneV Aactatt to propio. 



t!8 

teBtatHr* para proclamarlo emperador el* 
día de la jura de la independencia* Con 
este obgetose sedujo* parte de la tropa; 
pero ya en ésta se habia entibiado el 
entusiasmos Las .conversaciones de loa 
liberales „ los papelea públicos y las in- 
justician de Iturbide < en las reparticiones 
ét empleos ¿habían quitado la ilusión de 
inucha parte de los preocupados, 6 en- 
gañados de antes. Así , pues vauniyie lo^ 
gráron los maniobrantes de Iturbide dis- 
poner alguna tropa ,' quedaba mucW par-, 
te desafecta *á* sus miras, y entre ella 
algunos gefes de graduación , y que ta- 
fetán) trabajado * mucho por ayudarle al lo- 
gro de la independencia, Llegó ^tode a 
noticia de Iturbide; y aunque no faltaba 
gefe - que ; tuviese dispuesta una • , arenga 
enérgica . para oponerse á su proclama^ 
cion en caso que la intentar* ese di», la 
tropa contraria k sus ideas estaba deci- 
dida , y a&í el haber intentádolo enton- 
ces , habría sjdo perderse quizá/ para siem- 
pre. Tuvieron por tanto Iturbide y sus 
partidarios la prudencia de ceder a las 
circunstancias , dejando sus proyectos pa- 
na mejor ocasión » y contentarse por en- 
tonces con jurar, simplemente la inde- 
pendencia, con arreglo al flan de Iguala 
j tratado de Córdoba. 



í f 



Ilt 

Manejo de la Junta gubernativa 
en ¿Mégico. 

i t La Junta provisional gubernativa que ' 
06 formó en Tacubaya , como dije antes, 
y que debía suplir la falta del Congreso/ 
te puso en egercicto inmediatamente qutf 
entró lturbtde en Megioo. Jamas corpo- 
racio n alguna ha cometido los desacierto» 
que esta > Junta , enteramente destituida 
de previsión política , de conocimiento* 
prácticos , y de todo sentimiento de pa- 
triotismo : ya se vé , tales eran los se> 
getos que la componían. Uno de lo» prin- 
cipios de sus operaciones , y que fe cada 
paso vociferaba , era que solamente se 
estendian sus facultades a aquellos asun- 
tos que no admitiesen demora; pero que 
los que la admitiesen se reservasen para> 
el soberano Congreso. Asi lo decían, pe- 
ro egecutaban lo contrario. Sean acusado* 
res de su conducta , las quejas de los di* 
putados del Congreso , que á cada paso 
las exhalan , y muy justas por hallarse 
en muchos asuntos con complicaciones 
indisolubles, causados por los entreme- 
timientos de la Junta provisional. Ella, 
en efecto , declaró á Iturbide general!* 
simo almirante de mar. y tierra, con tra- 
tamiento de alteza serenísima y 120000 
f esos, de sueldo aooaj , y le ofreció ce* 



III 

Ao por ana especie de gratificación na 
m41o* í* fresas en Ol ralo* do bi ti- 
cas de la inquisición , y veinte leguas 
cuadradas de terreno en ana de las pro- 
vincias de tierra adentra : hizo a sa pa- 
a>« regente bonorotto cqo 10.000 pe- 
tos de suelda : «si coarta do laa aesio* 
no* do la Jauta de do octubre, 15 d* 
aorieonbro , y «Iras,* Aprobó, ó no re* 
clamé loa notnbraoateatot de generales pa* 
la |a* provincias , dados por la flagean 
«la; otro tanto bise con loa ministerio» 
4o Querrá , do Hacienda &&, con sneU 
dos do fi¿Ktt posos cada uno. En uosj 
palabra , coartó aun las facultades* y áié 
la ley al soberano Congreso fbtoro. Nin« 
gana do estas decisiones ora» cié vtamen« 
lo egecutiras $ pero ella las eatificahj| 
do ¿los , y seguía innniobraado confdr» 
a>e á las ostras de ItnrVkte , a* que coa* 
tus partidarios dilataba cnanto podía la 
reunión del Congreso* 

Instalación de la Jmte de Regencia. 

Nombré; a la Junta de Regencia, f 
así se bace preciso hablar de ella y da 
su instalación fifegun el fian do Iguala, 
debia babor «aa jonta que representas* 
la persona del *ey fatuíro , y tnriese el 
aoder ogocatif o ; de manera que la joto 

* remato, no** la > 



m 

t* ^twsioael batía veces de 0e4gFesb¿ 
representando á 1* ««ció» y egercitndoí 
«0 algún modo el peder legislativo, aun-* 
que como te ha dicho, , en loa caso* que 
ja* admitievefi demora; y la Junta de 
{Legencie hacia las vocea del Rey , y 
desempeñaba el poder egecntivo. La Jua- 
ta provisional , como fué la que prime» 
re te instala , y la que por bu repre- 
sentación y ebgeto tenia mas dignidad 
que la de Regencia í nombró lossqge» 
toa de que ésta debía componerse ; «ka 
embargo , aunque en la realidad era na* 
digna le Junta provisional , era de mae 
trascendencia , brillo y ostentación h* de 
Regencia , como que ella copolativamen* 
|e era, la pert oea del Roy , y asi día- 

raba de todos los honores que aque» 
debía disfrutar cuando viniese. Por 
otra parte da^a lo* empleos , y tenía el 
mando de las arpias. Estas coatí deracio- 
nes movieron sin duda. 4 la provisional, 
Ciegamente vendida á Iturbide » 6 nom- 
brarlo de presidente de la Regencia. A 
mea del presidente Iturbide, ae nombra- 
ron otros cuatro regentes , que fuero* 
O-Donojíl , Barcena, Velazques de León 
y Yafiez. Nombrada la Junta de Regen- 
cia conforme se ha dicbo, quedó de pre-* 
eidente de la provisional el obispo de 
Puebla Peres ; e? decir , la misma per- < 
sona de Iturbide ; pero habiendo muer* 
to O-Doaojá fc pocos dial de la entrada 



,2 * 

4*1 egército en Rf egico , nombraron psp 
ra regente al obispo de Puebla. No con- 
tento lturbide con ser presidente de la 
Regencia, y con que la pro fisión al fue* 
se casi toda si» partidaria , hizo que te- 
ta al tiempo de nombrarlo presidente 
de la Regencia , lo declarase presiden- 
te nato de lá provisional ; pero no 
satisfecho toda? a con este honor, y que- 
riendo tener influjo directo en entram- 
bas juntas , hizo que la provisional de- 
cretase que cuando concurriese la Re- 
gencia con ella , presidiese lturbide f am- 
bas.* Decreto mas : que cuando se tratase 
de algún asunto -en que estuviesen opues- 
tas las dos juntas, discutiese la provisional 
el asunto delante de la Regencia , paral 
que ésta espusiese sus razones. Con 
estas medidas* I ogro lturbide reunir en su 

{persona el mando de los poderes legia- 
ativo y egecutivo , y que nadie le con- 
tradigese sus deliberaciones. Su votan- 
tad era la única qu e se segnia en la Re- 
gencia , como sé vera: mas adelante. Sien- 
do la Junta provisional de su devo- 
ción , ¿que podia h acer uno ú otro li- 
beral de ella , y mocho menos cuan- 
do se tenia que hablar en contra del ma- 
nejo de la Regencia, que era el de ltur- 
bide , si, tenia que h acedo á presencia de 
él y de los derais regentes? Varias oca- 

.* Feote la neta. 11. 



«\ohes se vtó palpablemente el daño; puéfc 
habiendo algunos rotos de fa provisional 
en contra de alguna providencia de la 
Regencia , luego qoe entraba ésta á qne 
se discutiera el asunto 6 su: presencia» 
quedaban muy pocos a favor de la 
opinión que antes sostenían. Por lo di- 
cho se calculará, cuales eran sus dispo- 
siciones , y j&on cuanta razón se ha que- 
jado de ellas el soberano Congreso. 

Medidas de Iturbide para impedir 
los progresos del republicanismo. 

Iturbide bien conocía que su mane-' 
jo desagradaba cada dia mas y mas al 
poeblo : que su ambición se manifesta- 
ba con rapidez : que la desconfianza se 
aumentaba en los corazones americanos, 
y que el odio a las monarquías y á los 
monarcas se iba estendiendo visiblemen- 
te por momentos. Para precaver los ma- 
les que de todo esto debían resultar, se 
Valió de varios arbitrios : el uno fué 
restringir en lo posible la libertad de im- 
prenta , y á pretesto de que no se es- 
cribiera centra las bases del Plan de Igua- 
la , ni contra la tercera garantía , que 
era la unión de americanos y españoles, 
hacia que se denunciaran los papeles que 
se imprimían , sin tener embarazo de 
llamar él misino al fiscal de-la libertad 



de imprenta, par* decirte que denuncie* 
ja un papel titulado El hembr* Ubre* 
?#mo en efecto #e denuncié ; y por bap* 
do polaco, con OCttMPD de arreglar Ul 
libertad de imprento , eacito t que s« 
Renunciaran otros varios» 

Convocatoria <fc Corees por Iturbide. 

El otro arbitrio de que se valió, fué 
de establecer ana nueva, convocatoria, $ 
cortes , diversa de la de la Constitu- 
ción españole, para que loi diputados 
salieran á so gasto. Este paso era in- 
dispensable para que no se le frustra- 
ban sus miras» El se iba hacinad? temí* 
b)e : h monarquía tenia caía instante; 
Huero* adictos ; si las elecciones de di-» 
potados se hacían con arreglo ft la Cons- 
titución española , los pueblo* tenían li* 
bertad para elegir á quien quisieran,/ 
entonces era, de esperar que fueran e|eo- 
tos los mas liberales, los que en cual- 
quier movimiento de Iturbide podian muy 
bien derribarlo. El prevenir este daño» 
hizo que proyectase un nuevo plan de) 
elecciones. Su primer intento fue que ae> 
Terificaran por estamentos ; pero con la 
espantosa desproporción que se nota en* 
su plan , dado al publico non el »onv» 
bre de Pensamiento. 

„Es na delicio creer 411& la sanción* 



133 

»#* Vi tetg* el He; , ytf«roa Regeneia, 
«pueda equilibra* i» potencie legistntivt 
„que esté en un* juete popular: ésta tier 
„pe mil nidios d* persuadir «l iacant? 
«pueblo, que le interposición o*el weto 
„ea un medie de tiranizarlo f j poresr 
irfo jamas Alegaré el cato de usar de ea, 
u Ut remedio ,. viniendo por I* minaofc 
tyquedar w eficacia , y el cuerpo repre> 
t¿eD£rti*Q *n noe ilimitada libertad ó> 
,,estraviarse , sin freno que la contenga 
„En esto se fuudárou ios republicanos 
„del Norte para establecer ud senado, 
¿,A pesar de que el presidente de loe 
„Estados , ea quien resille eí peder ege- 
„cutivo , goza de la prerogativa del ve- 
íMí y pue4s suspender el efecto de 
*,una ley. 

„Bajo> esta Mea general , y prescito 
tiendo de pormenores, cuyo arreglo de-» 
,¿a la* Regencia k la sita discreción, 
,vde V. M. , propone cerne énko me-» 
„dio de afianzar la libertad , la coovo-» 
¿«cacio* del cuerpo legislativo, compues* 
í,to de dos salas t una de representaan 
¿¿es del clero en número que no escei 
*,da de quince , ni sea menos de docer 
*,¡guaJ Damero de militares : un procu» 
arador de cada une de bs eyuotamiem 
„tos de las ciudades , y un apoderado 
M por cada audiencia territorial. 

„La segunda sala de que se escleis 
*fia les ¿lesea de la primer^, ae cen> 



isa 

apondrá de diputados elegidos inmediá» 
*,tamente por el pueblo a razón de uno 
,,por cadn cincuenta mil, advrrtiendo que 
'„eo cuanto á esto nada es mas impor- 
;,taate que abolir las opresivas trabas d$ 
„fas eleccionees consecutivas , que des- 
„truyen la sensible relación entre el 
^pueblo y tes elegidos , no menos que 
>t el influjo de opinión de la masa de los 
^habitantes en el nombramiento de sus 
„funcioiies." * 

Razones que tuvo Iturbide para pro- 
poner esta convocatoria. 

¿Puede darse mayor desproporción? 
Este plan será un eterno baldón para 
eu autor. Ya se ye ; que él como con- 
siga sus miras , no se para en los míe* 
dios , aunque lastimen su reputación. Es- 
te de que se valia era inmejorable pa- 
ra ellas. El contaba con mas de medio 
Congreso á su favor , comenzando por 
los eclesiásticos. Parece que el clero 
secular y regular al tiempo de hacer su» 
votos , ha hecho con mas solemnidad que 
cualquiera de ellos , el de apoyar con 
todas sus fuerzas y su influjo el despo- 

* Indicación dirigida por la Regencia 
del imperio é S. M. la soberana Junta 
provisional , de 6 de noviembre de 1821* * 



123 

tierno y esclavitud de Mégico. Algún di» 
quizá regenerada ésta región, no los tra-c 
tara, con la consideración 4«e ellos creen 
merecer siempre , aunque hagan los ma*t 
yores. atenidos. Pero antes de que pro-, 
rompan en agrias quejas centra Jos ami-; 
gos de la razón y de los derechos del 
hombre:, traigan- á la memoria Jos Jbe-i 
chos de., los. eclesiásticas en América.» 
¿Quienes sostuvieran con .tanto ahinco la* 
dominación española?; ¿Qniéae* han pro- 
tegido la del déspota iturnide? ., 

Es verdad que en la im^rrtecrioafaitH 
tigua haba un Hidalgo,* unoitorqlos , un> 
Matamoros , y otros sacerdotes -generoso» 
é ilustrados , que tse sacñfioavon per la 
jnsta causa; pero i^uéeon estos eá com-í 
paracion del crecido numero -q«e proínno! 
los palpitos, los confiasenartos y Jomas 
sagrado , comprometiendo las opiniones 
y las conciencias , plorando* de la igno- 
rancia de los pueblos de que ¿thutabani. 
torpemente? Conocen, que «a ¡libertad. del 
hombre está en contradicción con sus es* 
cesuras prerqgati* as r y, con *u ilimitada 
poder, de aquí es que telendo' necea i* 
dad de un gobierno que sea enemigo de 
fe libertad, y de las luces , se acomqda* 
necesariamente con el tiráoico. Este, co- 
mo 4 la vez , tiene necesidad de ellos 
para mantener a 1<* pueblos en la preo- 
cupación y ei> el jarror los favorece pro* 
lamente» De aquí es, que hallan si- 



120 

I WnetñMes dé Nbeifaf y hereje, 
fraacmasoo y seti-ftetigieeo * ilustrado y 
libertino, republicano y jacobino , sin te- 
ner, siquier» el rubor dt manifestar ta 
ignorancia Supina, los que tale* deuo^ 
miraciones 4>órfiHMtai> Estas bellas ea^ 
lídades que ? conocía en ellos -Iturbide, 
le obligaban « contar 000 tu autillo, y 
per lo áiisaao les duba una- 4an crecida 
r¿ presentaneo. £n- enante 6 ios emplea- 
dos 4 sietido bec&oras suyas 4 per ser él 
quien daba 1o* eaipleos , 00 mó presidee- 
te de Ir Regencia v fcran necesariamente 
de se partido^ pues stósdo loe «tas <te 
éHes fierabrás de- poce tttér&o * teMa* sfci 
eonservaoieo amida estreabameete i la de> 
Isurbidet Lo» nsisttw se puede decir dw 
lee mtbtares^ y éa ouaftte 6 las deeliat 
«lases , cono por sus profesiones solo en*» 
tienden ios- ¿efbeietí peculiares á ellas, 
tomaría* f*x& empeño en los ásenlos pá>. 
Micos > y «ejria fácil gaoarlos ftécedieaM 
4o; á su» ipreteatienes ¿ respéetirss á iu* 
eetjooiacionef , cotao «arporaeions* par* 
titularos. 1 ¿Qsíé opesfoion pedia* bacer 
enere Altado* deí pueblo k toda éesj 
nwkitud? ELproyectoera buano en efbc*- 
lo ■ para Itorbide , peto 4ai> opuesta al 
¡«teres aúbJwo , qtfe tute lo recibió eotf 
•* desagrado uuieereal La rutea esptp 
eiosa eti que *a* femdaM ttartádé* feráetf 
que baoiéudose la eleectóo pot eet&mefty 
*es r «e teuiiiriaii ea tlGotigreftéttogeta* 



1» 

fie todo gtMró de coftécilftteftto* , y sfc 
•alir d« su seno tendría on conjunto ák 
ilustración ** todas material. 

jPüo» efe convocatoria, admitido por 
la Junta provisional* 

Nd fa¿ oída por e! ptibKcO ésta ea* 
péciosa razón, y conociendo Itorbidelsj 
poca aceptación q*e había tenido sti idea, 
¡Mentó atercaí 6 ella én lo posible, 
cualquier reglamentó qtie se hiciese pare 
convoca* i las elecciones 1 . La Jonta pro- 
ttoional , qoe también conoció la poca; 
dftepoefckra del pieblo , para admitir loa 
eatametitos 4 y queriendo por otra oarte 
combinar tas ' idea» de Iturbidé , formó 
M plan que se discütié en sesión que 
aforó 4esdé la* nneve de la ihaflana bas- 
ta las tres y media de la tarde , á que 
afetétio harbíde en compañía de h Regen*' 
efe* El plan estaba rédocido en sustancia, 
á lo ftigttlente. <¡tue cada provincia eli- 
¿iese loa ¿¡potados que le correspondió- 
*éft , eon arreglo i mto por cada 50 mil 
habitantes : qtje las provincias *ple se- 
güü esta base nombrasen de cnatro para 
atfiba , «agiesen precisamente 0n ecle- 
trifcstfco ,ton abogada y un militar , sien 4 - 
éé titoé» para nombrar los restantes de 
catas mismas clases , 6 de las qde qui<- 
gtttefe Afcl te discutió f aptoto en te 



J28 

referida sesioa de 10 de ^noviembre é* 
)Q%1 9 pero en la de. 12 del misino mes 
Be le pusieron, algunas adiciones al plan 
referido , resolviéndose que aquellas pro- 
vincias., donde por nombrarse mas de 
cuatro diputados, debían elegir ano dé 
cada una de las tres^ clases «referidas, no 
pudiesen nombrar mas que los tres se- 
ñalados, de ellas » -escogiendo, los res- 
tantes entre las d t em#s clases del Estado» 
Esta, ligadura achicaría, impuesta al vo- 
to nacional , ,a¡ ; f)ien ideada, por Jos po- 
cos liberales de. la Ju&ta pro vi&ioDai, pa- 
ra quitar en, el Congrego, Ja influencia 
que de otra manera babrian, , teii^ta las> 
clases improductiva* 6 privilegiadas, desñ 
pues del absurdo yk cometido 4# «ejg-i 
parles un cierto número ' dé plazas segu-, 
ras , chocó sin embargo á la gente sen-r 
sata porque pecaba , en . sus, principios») 
porque restringía Ja libertad del pueblo* 
en el tínico, acto en que. directamente, 
egerce su ^pberanía en los gobiernos re-» 
preséntateos : porque tal restricción se 
creía establecida para privar al Cq^greso 
de las tuces de. aquellas, tres clases que 
por lo general eq ,Nuqva-España sonJas\ 
que poseen mas conocimientos : porque 
estando establecido en el Plan de Igua- 
la y tratado de Córdoba que se obser- 
vase la Constitución española mkntras el, 
futuro Congreso formaba la suya ¿en ¿o •< 
dp 4 lo que no ae opusiese á aquellos, er% 



129 

evidente que tn la Jauta no había fa* 
cultades para alterar el método de elec- 
ciones prevenido en aquella , y qtie el 
haber accedido a la propuesta de Itur- 
bide , aunque con la enmienda adoptada 
en la sesión del 12 , era una prueba 
de su debilidad , y de eu aquiescen- 
cia á los ambiciosos planes del genera- 
lísimo. Por las mismas miras de agradar- 
le aprobó el proyecto que á nombre de 
la Regencia propuso Iturbide el día 6 
de noviembre , para que el futuro Con* 
greso se dividiese en dos salas , provi- 
dencia que adolecía de los mismos defec- 
tos que la de la convocatoria , pues ni 
ésta era materia de las atribuciones de 
la Junta provisional , y por otra parte 
era sumamente ridículo verla dictar je- 
yes constitucionales al futuro Congreso 
constituyente. Pero I tur bidé pensaba sa- 
car de esta división dos ventajas: la pri- 
mera formar una sala de sus partidarios, 
compuesta de eclécticos y militares» 
según se ve en su plan*: y la otra que 
cuando se juntasen las dos salas , como 
que cada presidente era igual al otro* 
no podia ninguno de ellos presidir al 
Congreso pleno , y entonces por. necesi- 
dad . habían de buscar un presidente que 
lo fuera también de ellos , cuyo la- 
gar pensaba obtener Iturbide , para de 

* Vkaw la nota 12. 



este ttooáo presidir el Congreso , y ííri» 

Sirle á su antojo, como lo estaba hacieh- 
o fcon la ¡bepta Jdhta provisional. To- 
das estas miras eran muy dbviás para 
áue no las percibiese* el público , por 
lo que Iturbide se Vio precisado á dar 
lina proqlauaa en que aparenta haber ne- 
cesidad de formar un plan nueve para 
convocar á Cortes , y es la siguiente. 

Proclama del generalísimo a sus 
conciudadanos , para la convoca- 
toria del Congreso. 

aí Habitantes del imperio toegicano: mi 
corazón rabosa de placer al anunciaros 
que vais á entrar al goce de los pre- 
cioso 4 ! derechos que os concedió el aw- 
tor de )h naturaleza. ¡Ojalá hubiera si- 
do posible poneros en plena posesión dé 
«líos, desde el momento mismo en que 
acabaron de romperse las pesadas cade- 
nas que nos oprimieron tanto tiempo! 
Fero la necesidad de hacer comparación 
y cotejo entre los diferentes cálculos de 
nuestra población , sin cuyo conocimien- 
to de ninguna manera podría fijarse el 
jnútoero de diputados correspondiente & 
cada provincia: la incertidumbre de los 
Resultados de la independencia en Guate- 
mala , cuyos diversos partidos ni delyaa 
«jiiedá* ocluidos $a la coAvocatom a* 



«31 
qbettan «ntae á nosotros » n¡ llamarte» 
ai se adfeerón * su oapita] : la madure^ 
j detención que exige el dar reglas pa- 
ra el mas grave negocio político que ha* 
jm de presentársenos , y mucha* otrae 
causas» que sena largo referir, detu-j 
vieron la resolución , * pesar de los con<< 
tiouos afanes y vivos deseos de la su- 
perna Junta , p*e los de la Regencia y 
de ios míos , no menos ardientes que los 
vuestros , sin que ¿1 celo mas activo» 
fuese bastante é .apresurar un suceso por- 
que todos suspirábamos. 

# , Al ñ% venadas las dificultades, la 
Junta y la Regencia os presentan el 
Plan que de eproun acuerdo formaron* 
y en que no se kan propuesto otro ph^eta 
fuf vuestra felicidad. Si lograron el acier- 
ta , su gOEQ será cumplid» ; li no, lee 
«peda el consuelo de haberlo procura* 
éo % y de que el mal no carece de re T 
medio , pueft el actual gobierno , come; 
•eafdetoli» é interine , nunca se propusf 
diciar leyes permanentes , pi menos entro- 
meterse á formar la Constitución fiel Es* 
4*do. Sabe que función tan augusta tp T 
ca «sdtiwaroeote a lo» legítimo* rearar 
jtentaMes de .la nación : ellos serán lo* 
que con mes tiempo , con roayor.es lu-> 
ees , y coa. mejor conocimiento del V0f 
t* público mapifestado por la imprenta, 
áaré* la forma conveniente al cuerpo 
deftalative, W e en J * # ri * <te ^ ^ 



132 

glos conducirá al imperio al punto etrit* 
tiente de esplendor y de grandeza á que 
debe aspirar entre los pueblos libres de 
la tierra. 

,,En cnanto 6 ni, yo aguardo can 
impaciencia 'el venturoso día en que ins- 
talado el Congreso nacional , logre pre- 
sentarme como simple ciudadano en aquel 
santuario de la patria , para entregar el 
sagrado deposito que se ha querido con- 
fiarme , para someter á su juicio y de- 
liberación cuantas providencias se batí 
tomado en su ausencia , para protesta* 
úllt , como ya lo hice ántet i la faz de 
Mágico , y lo hago ahora $ la del mun- 
do , que ni los que al presente tienen 
las riendas del gobierno , ni mis com- 
pañeros de armas , ni yo somos mas que 
subditos del pueblo soberano, prontos siem- 
pre 6 egecotar sus órdenes , las que 'es- 
tamos muy lejos de temer sean contra- 
tías á las' bases fundamentales de nues- 
tro imperio , sancionadas ya por él mis* 
mo : religión , independencia y unión. 

^Entonces creeré haber dado el til* 
timo y el mas importante paso que so- 
lo me resta en la carrera* que empren- 
dí por mi patria ; cuyo bien general hm 
sido el norte ; sí , lo digo con la sino» 
ridad y buena fé de un hombre honrado, 
ha sido el único norte qu« me propa- 
se seguir en todas mis operaciones. En» 
teñese dejaré gustoso e> pne§t* coa qjtt 



133 

ene lian ^condecorado los que ocupaba* 
el lugar del Congreso, y que no he creí- 
do , podía rengar sin mostrarme ingrato 
y desobediente á la imagen del tobera* 
no : y ó bien me retiraré y si así lo or- 
dena, al seno de mi fatnilia , ó bien 
ocuparé el lugar que me señale en las 
¿¡Jas del egército* ó bien procuraré deseta? 
{tenar la comisión que me encargue. » 
• 9 , Americanos : si. el imperio es fe- 
liz , yo estoy premiado : 4 nosotros per* 
fenece escoger personas > dignas de re r 
presentaros ? acordaos qué 00 se trata 
yá de nombrar apoderados que vayan á. 
sufrir desaires «en lejanas regiones; si- 
no diputados, que vengan a establecer en 
Mégico las leyes que han de gobernar 
ros : de su elección depende vuestra suer- 
te y la de las generaciones venideras* 
¡Sean ellos ¿ales que, hagan vuestra pros- 
peridad y vuestra gloria! Nada mas de- 
sea , por nada mas anhela vuestro con- 
ciudadano y vuestro amigo -— Iturbide" 

Conspiración del 26 ¿¿noviembre. 

Hemos dado a la letra este . docu- 
mento , porque él es un acusador etér- 
eo de la conducta que observo para pro- 
clamarse : en ella se vea las mayores 
protestas de sumisión al Congreso, y ca- 
spa ip recoaocia y confesaba por la ¿pfe» 



13Í 

€fe atitbYids* legitima , capim de .** t«¿ 

yes en Mégico : -,hipocrital ¡qué. biéa 
fcúmptifc estas promesas s ofel^áiutolo coto 
la mayor violencia b que 1o próekfoa*- 
se. Sin embargo de aus ftretestas das** 
gradó tanto £8ta o**TO€atoria á toa aae» 
Ficaftos ilustrados , que pura oponerse 4 
ato cumplimiento formaron imt conspira* 
cioo en q&e estaban idciustfa hombre} 
(fe talento 7' dé represe nta*ioi>. El ob- 
jeto de efta era hacer : una represente* 
^ion firmada pot loa gefes eoespirafttesv 
en que demostraron la injusticia de se* 
toejaote tnodo ele elegir : presentarle es*, 
ta representación i Iturbide, y ai so re* 
faltaba la T^frofcaeiofc de> la conTOcato*- 
*¡a , jr ¿se ( ne%a&a á que sé hiciere cea 
erreglo ti 4a ¡Cetastitudoo espadóla , sor- 
pretíderto' étfr su palacio , é efe el cotí* 
teo , para tuya 'acción 4et>ia lobrar 1* 
tropa comprometida y loa 'referidos ge*» 
fea. No sé trataba de matar fe feu*bide, m- 
no oV asegurarlo coa %1 may er detíorov 
y dar al día siguiente a su prisión un raa~ 
njftesjto eapoptendo }a causa que había 
tenido , que no * era "ólra '¿¿tío* *éU dejar 
al pueblo en entera libertad para que 
eligiese ftfe «untados fcofifot|u teiaaeJElee- 
t'os da este m**> v ^ r««nW* el Cobk 
"grfeÉO , dar fa íibwted etfturbitte .pana 
tjóe esfúmese en "41 cuanto- quisiese* co* 
ino 'ante la Üníca autoridad legitima qef 
^GoooiR. la *wo¿o^megte*AaHAJil *éi fcft 



130 

Viese tenido «fecto esta copspkpcfanrcpfc) 
diversa fuera la suerte dje.los megica^ 
Dos,! Ellos deberán estar muy agradecí; 
dos $ D. Ramón fyyon , al teniente D« 
Juan García , y ft otros viles denuncian- 
tes que , 6 Henos $e una infame cobar» 
día , ó procurando, medrar ¿ costa dé 
su honor y de su patria, la frustrároj| 
fe velándola á Iturbide. , 

Creyó éste qu<¿ exagerando y acrir 
minando los motivos]. de la conspiración, 
llamaba la atención del pueblo $ su fa* 
yqr. Dispuso ja, prisión de W cojis,pi T 
t adores para una noche , . que fué la de> 
26 de novief&brn ; se verificfr con el ipa* 
ypr aparato \ p*it rollas , refuerzos f guar- 
dias dobles , una multitud de tropa en 
palacio ; en fin , tanto Alboroto que bien 
«¿ pedia decijr. con algún» propiedad: hatc 
Jactes traja cum caperttur traL Se sol- 
taban voces por todns partes, diciendo 
unos que la tropa de Guerrero quería 
sublevarse , otros que trataba de matar 
6. Uurbidé.. tos presos , que fueron 17 
porque solo se prendió á los principales^ 
eran hpoabres de l&érito y reputación" \ 
que conocían las npiras ambiciosas del 
generalísimo , que 9$o aspiraba, al inj- 

fario. Entre ellos" estaba comprendida 
íctpria, aunque no habia tepidp'partp 
cu nada, los brigadieres Bravo y ~Barr$* 
£an ; el capitán Borjja y otros. Ifuroidp 
«reyó ain d^a ojje á ^ mañana v 3J|^eor 



té no se dirían por las calles mas que 
execraciones contra tos conspiradores; mas 
tcual fué su sorpresa cuando supo que 
solo circulaban' las murmuraciones de sa 
conducta! Los presos tenían muchos adic- 
tos : el escándalo con que los había ri ar- 
restado inspiró el temor de que íturbide 
hiciese reparecer el antiguo despotismo, 
al que estaba tan acostumbrado , y este 
fué el primer golpe con que se dismi- 
nuyó el concepto de que gozaba por el 
prestigio de mirársele como libertador 
del pais. Con los presos se manejó muy 
injustamente , pues con los sugetos qtié 
tenían á su mando tropa , fué muy in- 
dulgente , como con Bravo, á quien pu- 
so muy en breve en libertad , y Bar- 
ragan, á quien dio por cárcel su propia ca- 
sa; pero con los que no 1* tenían, como Vic- 
toria , usó rigor ; pues á pesar de que 
no le resultó la menor' complicidad en 
la conspiración , lo mantuvo presó en un 
calabozo mortífero de Hin cuartel, has- 
ta que tuvo proporción ' dfe' fugarse. A los 
tirios. Matoso y Morales , ; acusados tam- 
bién , el segundo de conspirador', y el 
primero de haber hablado mal de ítur- 
bide , pero preso juntamente con los de- 
mas y en la misma noche que ellos, los 
tuvo en la prisión hasta que publicó él 
soberano Congreso su decreto de amnis- 
tía- Dije que á Victoria no le resulté 
b atener complicidad, ñu¿ no (jnite áeát 



4}m k los demás les resultase: nadaepsí» 
recio legalmente comprobado en la can* 
ta ; en la que no aparecieron amor le- 
ves indicios contra los presos ; mas ni 
aun éstos contra Victoria. Continuemos 
ta narración principal. 

Instalación del Congreso. 

Publicada la convocatoria para la$ 
Corte» , se determinó sn apertura para el 
dia 24 de febrero de 822 , en memoria d* 
cumplirse ese dia un aüo de haber da* 
do Iturbide el grito en Iguala. No per* 
dio tiempo éste en mandar agentes a. to- 
das las provincias , con el fin de que in- 
trigasen para que los diputados salieses) 
conforme á sus ideas. Ellos , en efecto; 
ayudados 'de. los serviles , que los hay 
én todas partes , trabajaron mucho; pero 
al fin no pudieron evitar que los libe* 
rales , que también hacían por su par- 
te los mayores esfuerzos , colocasen en> 
tre los diputados á muchos patriotas ilus- 
trados. Llegó , por fin , el suspirado día 
24 , en que se abrid el Congreso. Itut* 
bidé temía que desde entonces echaro 
-Jwr tierra el Plan de Iguala y tratado 
Se Córdoba. Para evitarlo tomó todas ka 
medidas que juzgó oportunas. Forjó un 
modelo , para que con arreglo a él se 
«atendiesen loa poderes de los diputa* 



tst 

4et , y lo. remitió á las .provincias. £» 
él no se les coocedia ¿acuitad para va* 
rtar la forma de gobierno , ni ninguna) 
ge las bases del Plan de Iguala. La Jun# 
|a provisional , por un abuso increíble jr 
estraordinario de su autoridad , prescri^ 
bió la fórmula del juramento, que de- 
bían prestar los diputados, con arreglo 
a, lo mismo. ¡Dar k ley una junta pro- 
visional , á la legitima y constituyente! 
l?r escribirle las bases y la forma de go- 
bierno que había de establecer! ¿Adoa« 
de está la libertad de la nación? ¿Dój»t 
de k protesta que Iturbjde hizo en S. 
Joan del Rio á Victoria y Morales , y 
que con hipocresía ha repetido tantas ve* 
ees? No contento aun con estas medidas, 
se valió también de la de inspirar ter- 
j*or. Al efecto poco tetes de Ig instala* 
«ion del Congreso , transportó á Cha* 

Sukepec (castillo situado al poniente de 
[égico en una pequeña ai tura 6 distan* 
cía de una legua) muchos caudales, mu- 
fticíones y tropa , y se fué k habitar 
allí , á frete9to de -desempeñar con mas 
desabogo sus asuntos* El fin que en es* 
to tuvo , fué acabar de infundir al Coa» 
freso un terror pájnico por medio de la 
fuerza , si se resistía 4 jurar el Fia» 
4e Iguala y tratado de Cardaba. 



130 

«p ' • . .'• * 

Medid™ f* tefñé hilrbide par* 

tokftaf tai factdtade* de los di* 

putadós. 

* Éstas medidas surtieron todo el efec- 
to que deseaba. Las firovincias creyen- 
do que si no estendian los poderes á sai 
repfeseotaertea, ca* arreglo «1 modelo re- 
mitílo por lt«i1Ñde , 4*1 te* no los «*- 
anitirian eav el Congreao t lo. ▼erifioaro* 
eenfornié i éL Sin embargo , cuando se 
juntaron en Mégioo trataron sandios de 
«Mos do qn siendo constituyentes y rae 
Atdieodo rtn ellos la. soberanía de lanar 
cáon ,j no . ostabari en obligación de obrar 
conforme á los. poderes ea le; parte qo+ 
restringían sus facultades para observar 
únicamente ei< Plari de iguala. ¿Quién 
puede 9 decían , imponer esta ley al Con- 
greso? <5 k) *6>¿e es lo inismo , ¿quién 
es snpertatf J'á 4a «ación para «bju^arla i 
oegoir la^opinion de un particular , co- 
mo <es Iterbide?: ¿Ds late. -superior á la 
nación , 6 la , nación A 41? jAcaao la Junj- 
lia provisional? ¡Si lata *eAia alguna aur 
toridad ^era por fepresentftr al Coqgrer 
#o. ¿Seta, - monos éste qee la figura do 
j*u imagen? Todos estos discursos era» 
*»uy exactos ; pero -eran argumentos ,maf 
«oncluyentes las bayonetas de Chapplte- 
sfec* Lo*,diptuado» tuviécoju ^u* cedejr 



140 

a la fuerza; jurar el Plan de Iguala y 
«ffatado de Córdoba* el dar^e ««instalar 
pión , y esperar ocasión mas oportuna 
para libertar á Mágico de su tirano* 

Conducta mutua del Congreso con 
Iturbide. r 

i. • . 

Aqot comienza la época difícil de 
Mégico. Desde i-la instalación del' Con* 
freso hasta hoy no se ha Tiste mas qua 
tina continuada lucha entre el Congreso 
€ Iturbide. Este , pretendiendo , preva» 
hdo de la fuerza , esclavizar a. la na* 
cion : aquel , por medio de la pradeo» 
táa", de la política y de la astucia, pro* 
turando librarla de sa opresor. 

'Consideraciones por las que Itur- 
bidé sostuvo el Plan de Iguala* 
y protegió a los capitulados. 

Es • indispensable pata cotoprender 
la conducta de Iturbide, aclarar antes don 
arcanos que deben haberse percibido efa 
el discurso de nuestra narración ,; k sa- 
1>er: ¿por qué. se ha tenido tanto emper- 
no en sostener 7 el Plan de Iguala, au* 
eupuesta la ambición de ser emperador? 
y ¿por qué tanta indulgencia cotí los ca~ 
>útttadofl.* y es ieor, coa ; aqoeüa troja 



141 

$- tndivufoee que jama» han querido ve* 
conocer la independencia americana., y 
aun han formado conspiraciones contra 
ella? Satisfaremos á uno y 6 otro con 
}a brevedad y claridad posible. Iturbi- 
4e bien conoció desde el principio, que 
los americanos solo admitían el Plan de 
Iguala como nn medio * para lograr la in- 
dependencia , ya que ésta habia comen- 
tado á verificarse bajo de él ; y alte- 
rar en algo so marcha , seria, como he- 
mos dicho , haberla frastrado enteramen- 
te ; pero jamas tenían en su corazón una 
inclinación positiva de que se cumplió* 
se ; por el contrario ,. deseaban que se 
presentase ocasión para librarse de él, 

Íse lamentaban amargamente de que I tur* 
ide no se aprovechase de las muchas 
que á cada paso le ofrecía la conducta del 
Gobierno de Mégtco. Conocía mas 1 túrbido 
que los megicanos en mucha parte, prin- 
cipalmente en la ilustrada , estaban in- 
teriormente decididos por el gobierno re- 
publicano , odiando de corazón á las mo- 
narquías , aunque tuviese a la especiosa 
apariencia de constitucionales moderadas. 
Supuestos tales conocimientos, debía dis- 
currirse de esta manera : si bajo cual- 
quiera consideración por justa que sea, 
revoca el Plan de IguáU y se. deja a, 
los megicanos libres del todo para darse 
la. forma de gobierno que quieran , es r 
¿ablecerta ¿in la menor, duda, la r«pu> 



11C 

Hfcanft , «rao en Chile , BueansvAirésy 
Colombia y'fceré; rodeados de repúblt* 
«as te ha» de inclinar & ese* - sistema d« 
gobierne, que ea ¡el qae coaviene 4 la 
política americanaí ; en cuyo- eaio ' paraj 
llevar adelante las mitas de coroftarsey 
había de romper • abiertamente con la na'** 
«ion, pues ya seria preciso sojuzgar!* 
por la fuerza , y en este rompimiento 
se desconceptúan* precisamente , y acarf 
so tendría por resultado su roma; con* 
q«e el únko medio era el Plan de Iguaw 
la. El pueblo , cuando mas le notará det 
demasiado terco en cumplir s» palabra} 
•tro jamas de ambicioso , pdes sostenía 
una corona para otra cabeza que la su> 
jra. Por este medio conseguía que lof 
megicanos, por el prestigio que tenia 
en virtud de haber contribuido é la in* 
dependencia , y por la consideración que 
le tenían per esa cansa, no tomasen un 
empeño decidido en promover la repu* 
trfica , sino que para evitar desagradar* 
le Helase* adelante, aanqne fuese en 1* 
apariencia, el Plan de Iguala ; y cuan* 
do mas , tratasen con lentitud de estable* 
cer aquella forma de getÉetn* , basta 
que ella misma naturalmente se coneo» 
Itdase con la propagación de las toces. Eny 
tre tanto se estorbarían astas del mejor 
«sedo posible , prohibiendo , como se bi- 
so , que la libertad de imprenta se ea> 
teaWg* a feau r< materias <} «ft«e«misieft*a 



14* 
fftPfati éé Iguala , y come en él se es- 
tablecía por base la monarquía modera* 
da, 6e podrían escribir nada sobre re* 
fíiblica \ sino cuando mas sobre los prin- 
cipo* fíberales en que se cimenta aque- 
Ha forma de gobierno. De este modo 
tío se vulgarizan las ideas republicanas; 

Kr el contrario , el público se acostum- 
ara & oir bablar y alabar las mooar* 
qaías , aunque sean bajo la forma de mo- 
deradas. Consolidada la opinión en mo- 
toarqu'ia , y no admitiendo la corona de 
Mágico ninguno de los llamados en el 
Plan de Iguala , 6 revocándose éste por 
«dguno de los justísimos motivos que hay 
para hacerlo, resta que se elija uta rey 
megtcano , y entonces yo lo seré sin 
duda , válido del prestigo que tengo , y 
de lo que maniobre por medio de mía 
•gentes. Está declarado el primer arca* 
no , pasemos al segundo. 

Ciertamente que es mas dificultoso 
de desatar que el primero , porque co- 
tno ano no se han visto resultados prác- 
ticos , son difíciles de calcular las cau- 
sas. Es publico y notorio en toda Amé- 
rica que ( Iturbide ha tratado con una in- 
diligencia sin igual á todos los españo- 
les que han sido notoriamente desafec- 
tos i la independencia : las tropas de 
toMos que capitularon en las ciudades, y 
en fuerza de la capitulación debían ha- 
ber marchado para £»pafia, se han ttaa- 



144 

tenido en América , y por mocho tt*n*> 
po cerca de Mégico : se les ha atea* 
¿ido para su pago cod preferencia, á laB 
tropas del país , y que trabajaron *n 
hacer la independencia ; á todos loa mi- 
litares que aun después de capitulados 
han tomado partido por ella , se les ha 
colocado conforme a sus respectivas Gla- 
sés en puestos honrosos , y con agra- 
rio de los americanos : en las conspi- 
raciones que han formado , a pesar de 
que han merecido todo el rigor de la 
justicia , se les ha tratado con toda Ja 
misericordia y equidad posible. Sea prue- 
ba de esta verdad, la conspiración de 
las tropas capituladas existentes en To- 
luca , ciudad situada a 16 leguas, al po- 
niente de Mégico ; la proclama de Itur- 
bide de 12 de enero da bastante idea 
«tpLj&mtado : sin embargo , fué ana mas 
de lo que en ella se dice , y con todo 
ycafle la indulgencia con que se les, trató.* 

Conspiración de las tropas capitié- 
ladas. 

Esta aun fué mayor de lo que en 

ella consta , y. para aclarar uno y otro» 

referiré el hecho ; pero antes es preci- 

- so notar que. el mismo Uurtnde califica 

* *Véa$t la nota 13. t t % 



14» 

a¿ &a 4* as proclama ét rto de lesana^ 
cioo al que de palabra é hecho se opu- 
siese * alfana de las bases del Plan de 
koala : leom* hará compatible» estas pro* 
testas después de haberlo quebrantado eo 
ki mas esencial . con su pioclamaciou de 
emperador? Si él la promovió, como es 
verdad , es reo de lesa nación ; y si no 
fué su autor > ¿por qué no castigd co r 
rao tales a los que obraron contra la* 
bases dol Plan de Iguala , que tanto har 
bia aparejado sostener? Este hombre to* 
¿o es contradicciones; prosigamos. Crns» 
mWtdeote de la audiencia de Guadalajara» 
y a quien lo mismo que deNegrete dijímoa 
al principio, loa serviles pretendieron 
convocar para que auxiliase a Iturbide e* 
el Plan de , la Profesa , por un motivo 
que ignoramos , se manifesté su contra* 
rio desde el grito de Iguala; por lo misr 
xbo el Si\ Ue^ete, que hizo indepen r 
oyente aquella provincia , lei.persigui^ y 
le trajo errante por toda ella^asta. qu* 
capituló $on determinación de irse & Es r 
t>aña. Emprendió su camino , y legando 
¿ Cuantitlan (pueblo distante siete legua* 
¿e Mégico) emprendieron, contando co* 
,u protección , un movimiento las tro? 
pas capituladas , que estaban cerca de I* 
;apkal, combinadas coo algunos mal con,- 
lentos , qoe existían dentro de, ella. El 
/movimiento rompió por Toluca ; pera 
aegun.AOttipifi de un oficial de, gfad^aey* 



M 

¿fe los qtife estaban dentro de Még 
prometidos , que le dio á un 
yo para qóe tambiem se compior 
irquel movimiento dpbia corresponder poi 
•tiros trei pontos inmediatos á la capitaJ, 
donde había tropas capituladas, \mn 
¥oz de qué miera España, Habí 
Indo éj molimiento de Tolucí . ma 
Iturbide tropo s , como consta d 
Muñía, y orden para que los d'^armaseo, 
pues en todas las capitulaciones g# leí ha- 
bía concedido & los que las aaciea lle- 
var sus armas. Iturbide ese mi*mo Jim 
que tali6 la tropa , se encaminó a Cruz, 
A *qoten hiao venir ¿ una hacienda #a* 
si dos leguas distante de Me^i^a t «no y 
. Wro concurrieron al parage 
Una peqvefia escolta; hablar id 
chúñente como una media h^ri , y cesé 
lá moción de los capitulados, JiinH 
bidé contra-onUn p.ua que no desarma-* 
"tan á los de Toluca T á quienes Ji«cul* 
Jfo cuanto pudo, Cruz »igtii¿ su marcha 
para Veracrtjz. A principios de abril hi- 
fciéroO otto movimiento Jos « apilando*, 
fjue aun «ataban cerca de Medico, itnr- 
fckm sa valió de este movir .-nenio, y aun 
aéguit el dictamen de hombre* políticos, 
41 mismo lo promovió por medio de suj 
agentes, con objeto de sorprender < 
Congreso y proclamarle emperador el día 
9 del propfo abril , de que y» h.<l>lar* 
Mi M tMiopo j y ese nüsin* dia tu? 



147 

Vi ttféAMeT el caballo >i>t«oMorani Ir 

6 refugiar** coh tes cfcpitatado* , «i acá* 
*% inüa mnjjr mal ste *a tentrfthr*.' El ei*. 
gftiM al general Cruel , iiatiitndblé creer 
que el mejor gobierno era tu monarribléi 
absoleta; qoe «j» tatúa en Mígico baat 
tante ilustración partí conservar él rét. 
gimen eonstitoeional $ que él estala pron- 
to * «feattir á Fernando Vil é * algo* 
principe de la dinastía de los ttorbonea» 
•egqn sa primitiva Plan de la Profesa* 
£1 servil Crera ,<<|tf* tx>le deseaba laabo- 
üciotí de la t?dn*títucioa , se ten* car- 
ge de orgadiaa* la tenapiracioh d fevoir 
del Rey de: España, y parff el efecto se 

E>é en comspoodeajcia eon - el general 
vita , y promovió «| alboroto de la» 
tropas e^pitotddasv Con eti»? intriga te 
propase llurnidtt dos Anea: «ft primer* 
Recitar al general PMhl* Jr<|us> le escri- 
biese 1* curtir qué te' remitió del casti- 
llo de 8. Juan de < UMa ©oji Jfecfca - $8 
•de maraw, aprovechando ' la o^ftrtunidal 
qaie le ofrecía este ce rrespo^deéeíe, pa- 
ta fingir en la cfenteietaeion que di* el 

7 de abril ^ grandes sentimientos de $a« 
trreíiiBÉo ^ -y apateeer a) públicé» eenio 
O) mas benemérita é incorruptible pa- 
triota: segando, valerse de efetedoca- 
therfto ¿ara egeenfeír se phn' de c**n* 
nación 1 el tf de abril, diciendo, como Í4> 
dijo, ave el Congreso «ataba ¿ompuest* 
40 trtiefere** te patoia , ano e<krets> 



14* 

tuan correspondencia fcon '«1 éástílló. 9 
mismo oficio del Generalísimo solicitando 
ae publique la caita que le dirigid el 
•general Dávila » y k respuesta, las qae se 
¿aliñe en la Gaceta de Megico de 10 de 
abril, dan á conocer que él fué el ac- 
tor de esa tramoya. ■ 
.;, „¿Lo que se, ha intentado respecto 
*¿del primer gefe de la independencia» 
^dejara de intentarse 6 haberse intenta- 
ndo respecto de otros individuos á quie- 
„c«s se juzgue mas dispuesto a, un atar 
„ctnami*nto ó á un desliza Necesario ei 
,,poir tanto-, que todos los habitantes de 
„este Imperio se hallen preparados con* 
l„tra sugestiones pérfidas , y advertidos 
<tode los lazos que se tienden para ha- 
tucer presa «a los incautos , y, trastos» 
v^aar desde lo» citnktatos la obra magni» 
^fica que ( acabando presentarse & 4a ad- 
y,miratioa ( del orbei Y no es, menos oe- 
?„ceiaHo* que sepan con puntualidad lo 
**que podría llegar k sus oídos , tergi- 
versado y por conductos infestos. Por 
;„tajoto suplico á V. A. se sirva mandar 
.£gu¿ se publiquen la carta, del general 
cJDÁvüa y mi contestación, para que se 
.^«rectifiquen las ideas ¿¿'los pueblos, pre- 
^ca ti en do equivocaciones en materia tan 
.^importante. — Dios guarde á V. A. S. 
remuchos anos. Mágico abril 8 de 1829. 
¿ttSrmb. Sr.~-Agintin de Iturbide." , 
-¿ Ea oonclusioa, Iturbide unas vece* 



149 

fondera las (berzas de EépÜa y las mi* 
tas de los capitulados, y procura infun* 
dir un terror pánica en los megicanoss 
•tras presenta una seguridad inalterable; 
lodo según le conviene: véanse sus proela* 
mas , y se verán sus contradicciones man** 
fiestas. Loa políticos sobre estos hecho* 
discurrían asi : lturbide ha engañado k 
los españoles , tercos en mantener en Zflé- 
gipo la dominación absoluta de su nación, 
dictándoles que cuanto hace es para ase- 
gurar mejor' sus ideas, cediendo la Nueva- 
España enteramente sojuzgada a su rey 
Fernando , para que mande eaeUa^iomo 
tetes , sin. las trabas constitucionales,, que* 
filé el obgeto del plan formado, en 1» - 
Profesa. Los espadóles , aunque al prin^ 
cipio pudieron alucinarse, aniel dia no\ 
lo creen , pero se ven en la necesidad 
de aparentarlo , porque no podiendo con- 
trarrestar con su poca fuerza a< la >na-> 
cion , y no perdiendo jamas las esperaos 
zas de volver á sojuzgar a Mágico la Es-* 
paña , , esperan cualquier alteración in- 
terior para aprovecharse de ella y for- 
mar partido. lturbide que sabe muy bien 
que siempre han tenido este recalo loa 
americanos , procura mantenerlos en él 
con la permanencia de las tropas espa- 
ñolas en su cantineóte , logrando al mis- 
mo tiempo un asilo seguro en ellas en 
ua caso apurado*; pues lo. recibirían coa 
gajto siemote. que gátwa viw España» 



por la mtm$á qn* le* trab té peno**;} 
▼a porque se awmentttrt so partid* con* 
ios «jae lo «agieran , ja porque ttempr» 
Uttdm macho iof ujo por el pvesejgpa» 
anterior de tjae ha gozado ; poro todo* 
»e bao desengailado a esta hora , tiesK 
alo patentized» aw ambicio» tedia l£d* 
«ayo. 

Consideraciones respectivas <J b 

-.,..! , 4 

< >He*oa eoifctdoraée pol'rtfcamente *s^ 
fot nrfsCerto» de Itorbide ; considere*** 
*hor* en él mismo drden di Congreso.' 
Yá lie diebo que pera elegir * ioem- 
divídaos ' q«e debían componerlo, trae** 
Jfcreo fc «porfié loe liberales y loe aeró» 
lea: de resoltas de esle lucha he babt- 
do en él tres clases de sogetot , k a»» 
ber t «n nfimero de ftdfctos de Itnrbido: 
otro de defensores ae*r rimes del Píen d*> 
Igoalá , á quienes ealtfioan con el oooh 
hre de borbooistas \ tos principales de ee- 
le partido sen : Faftü4**ji , TaJ^e, Odoor» 
do , Horbegeee , Peí He. , y otro moy 
adiete al sistema repobüeano , sostenido 
por Lombardo , Echarte , Vaos y Ortia, 
Anaya , Tarazo , el Jtafcofto Busto manto 
lie &c. fistos tr*s partidos han mane- 
jado á so vez los refeortes políticos, eoev 
ten* lo **n <tt*4f> o¡»rtai^li9*¿*W 



Vwittr, entre quienes hay hombree t*ng> 
instruidos , formare* es te plao discur- 
riendo así desde el principie» Paca inv* 
pedir que Iturbide *e corone, ea el me- 
jor camina sostener su mismo Plan det 
Iguala i pues entonces para} oorpqarse tie- 
ne necesariamente que ir en contra deí 
Congreso , y faltar á su palabra y jura- 
mento , 16 que le desconceptuará infini- 
to con lo* españoles que se «niren por 
precisión á éste. Si Iturbide #o ae opo- 
ne , y como no debe oponerse por su 
propia reputaron , dwi el misma tiem- 
po para que *e retarte su verificativo, 
considerando qoe sentada en el tronada 
Mégico un español , yá no Le quedq e| 
ineoor arbitrio para coronarse, Entretanto, 
el Congreso frrma una constitución muy 
liberal , y los escritos públicos propagaa 
rápidamente las luces, Concluida la cona> 
titucion , £ ilustrada el pueble , se ha* 
cea los llamamientos: se admite alguna 
de los. llamados, tendrá atadas sus fc¿ 
cultades con U constitución , y si no»' 
Quedará la nación libre para elegir |o que, 
quiera , y eptóoces como yá ilustrada» 
elegirá la república» y aun dado caso, 
que Iturbide tuviera tantos adictos, que 
fuera preciso coronarle , siempre que? 
daria atado por la constitución como cual* 
quier otro rey. El discurso era bri- 
llante , y asi no dejó de alucinar aum 
4 a?gun<g digqfctfo* republicanos, Los d$| 



Í5i 

¿arttdo de tíurbtde , como qate éste pos) 
otras miras que yft lie dicho, sostenía en- 
tonces el Plan de Iguala , se adhirieron 
al partido de los borboaistas , de ma* 
riera que fué esta la opinión que mas 
prevaleció al principio. - ' 

Motivo porque el Corigresó juró el 

Plan de Iguala el dia desuins- 

- talacton. . . \ 

Ya por estas consideraciones, ya por 
el temor de las bayonetas de Chapnlte- > 
pee , prestaron los diputados el jura- 
iheato de arreglarse al Plan dé Iguala 
y tratado de Córdoba. No contentos aun 
los borbonistas con este paso , avanzfc- 
ton otro en este mismo dia , pues san- 
cionaron articulo por articulo el referí-' 
do plan. No faltaron diputados de carác- 
ter y conocimientos que reclamasen esa' 
sanción , á lo menos en lo que pertene- 
cía & la monarquía moderada y llama- 
miento de los Borbones ; pero fueron 
mas los votos que hube en su -contra, 
y ellos se contentaron con salvar los 
royos , sin embargo de que los borbo- 
nistas para llevar adelante sn Plan, que 
eéeian escelente , les decian que aque- 
lla sanción se hacia sin perjuicio de qué 
la nación la varíate cuando lo. juzgase 
Conveniente $ puea too había ley que 1? 



155 

¿Migas* H cumplir algalia , llegando et 
taso en que le fuese positivamente da* 
ffosa , con cuyo principio legal calmaron* 
t machos republicanos que estaban óbs* 
tinados en sostener su opinión. 

Jpisputa sobre el asiento que debía 
Iturbide ocupar en el Congreso. , 

Ese m»mo r din , como tenia Iturbi- 
de que ir á cumplimentar al Congreso 
y prestar en él , en compañía de la Re- 
gencia , de quien era presidente , el ju- 
ramento que le correspondía , se traté 
del asiento que debía ocupar. Sus par- 
tidarios se obstinaron en sostener qué 
debía ocupar el primero ; es decir, que 
presidiera el Congreso y Regencia uní» 
dos , asi como lo hacia respecto de és- 
ta y de la Junta provisional ; pero loa 
otros dos partidos se opusieron fuerte* 
mente & esto , y por fin se sancionó que 
ocupase el lugar mas digno deanes del 
presidente del Congreso. Pasó Iturbide 
I cumplimentarlo , y de intento , 6 por 
casualidad , tomó el primer asiento , y 
el segundo él presidente : sentados qué 
fueron , el Sr. D. Pablo Obregon , di- 
putado suplente por Mágico , joven de 
de mucho talento y energía , reclamó 
-la etiqueta , • haciendo observar el equi* 
voco de los asientos /y aunque ente* 



151 

pe* Biguiérop como estaban po» poHfct 
ca , te protestó que para otra veas s# 
tendría mas cuidado al tiempo de sentar* 
*e ; y en efecto > no ? olvió é acontece* 
ningún equivoco, tos partidarios, de Itwv 
bidé promovieron la misma cuestión, aua 
después de la sanción del Congreso, soa* 
teniéndola basta el dltimó envileeument 
to ; pero todo fué en vano» 

Felicitación de Iturbide al Congreso* 

Iturbid* felicitando a) Congreso pro* 
nuncio .el siguiente discurso."*"* «SEÑoa.*-* 
Bien pvede gloriarse el pueblo megt* 
cano de que puesto en < posesión de su* 
derechos, , as arbitro para fijar la *uet> 
te y los destinos de ocfco muMones de 
habitantes, y de sus innumerables fu>r 
turas generaciones. Este gloría t digna de 
una nación virtuosa é ilustrada, fué jot> 
tamente uno de loa dos motivos soblí* 
mes. que me decidieron ft formar el pía» 
de independencia » quo firmé hoy hac* 
un año en Iguala , y dirigí al Virey f 
I todos los geíes y corporaciones de ea> 
ta América; que el 2 de mar*o proel** 
sfté y juré sostener con el ejército tri? 
garante , y que ratificado en Córdoba e* 
£4 de agosto , recibe por ultimo todo eft 
lleno en la feliz y deseada instalacit» 
4* V. H. , ' + 



150 

^Confieso infeonmmeAte qm «i Jn» 
me artedruron !«• gtaníet dificul? 
tedee que de enye presentaba la empre* 
•a , tampoco eatuve #• pret**** «í cdt 
e*# 4e ¿o* /á/f oes acontecimientos fve opre- 
smráren y mgmérom el ¿jtft , que cree) 
M acaban hua de 4eseovoWeree , y baa> 
de femar un cuadro qne vean can aaonv 
bro ooeetree «*etoe< iUjee da mí la to* 
na presancio* 4e ¿menTAD** na *a pa* 
*ma¿ Soy el primero que tributo la ma* 
«acera gratitud h loa esforzados cinda* 
afanos que con tu valor , aa celo , 09 
ilnetrncien y desinterés cooperaron 6 mi 
designio pata Iterarte &lí*mente aj 6lü* 
Do término. 

„Emper# tengo la dnlee satisfacción 
de haber cMoewU é V Ai. emgmta en ni 
aitio donde deben dictarse la* mejorae 
layes ; en total <p$ittnd , sin enemigos es* 
tortoras , ni en ja natffi tela 4fttn¿ten <fe| 
imperte, pnea que no pueden conaide» 
varee como tales * por su nulidad , (rea* 
Otentot españoles imprudentes que exie? 
ten en. el castillo de S, Juan de Ulóa» 
ai loa peqvttimoe maficanoa q*»e por equi* 
mocados conceptea , e por ambición pro* 
pía , pudieran intentar nueatro mal, L* 
dominación qae sufrímoa trescientos nñoé\ 
loé sacudida casi ain tiempo , sin aan* 
gre , ain bacienda , de qn modo mará* 
vüloeo. El pais esta enteramente trao* 
Vúlpj bien di*pqe&te<¿ el ÜW de te 



156 

sabiihiria' y 'de los egércites , así cnttfr 
protegió visiblemente al tingáronte megi* 
orno , se digne por su infinita misericor- 
dia ilustrar y sostener á V. M. 

„Eq efecto , roe liiongeo de haber 
llegado • al término dé mis ardientes vo- 
tos , y miro con placer levantarse el apo- 
yo de las esperanzas mas alhagüeñas. Di- 
go de las esperanzas mas alhagüeñas, por* 
que nuestra felicidad verdadera ha de 
ser el fruto de los desvelos , de las 
virtudes y de la sabiduría de V. M. Se* 
flor, aun no hemos' concluido la grande 
obra, y no faltan peligros que amena** 
zan nuestra tranquilidad ; no mas que 
amenazan. t 

„Por fortuna está uniformado el es- 
píritu de nuestras provincias : ellas es* 
pontaneamente han sancionado por sí mis- 
mas las base» de la regeneración , úni* 
cas capaces de hacer nuestra felicidad; 
yá dan por concluida , conforme á sus 
votos , la Constitución del sistema be*, 
néfico q«e ha de poner el sello á núes* 
tra prosperidad ; no faltan con todo ge» 
Dios turbulentos, que arrebatados del fu* 
ror de sus pasión eá ,. trabajan actívame» 
te por dividir los ánimos , é interrunv 
flir la marcha tranquila y magestuosa dé 
nuestra libertad. ¿Quién hay que pueda 
ni se atreva á renovar el sistema de l» 
dominación absoluta » ni en un hombre 
«elo , ni «o mucfaoi, n¿ en todas? ,¿Q»i^ 



157 
•erfc el. temerario qoe pretenda reconci* 
liarnos con las máximas aborrecidas de 
la superstición? Se habla, no obstante, 
$e escribe , se declama contra el servil 
lismo bajo el concepto mas odioso : se 
señalan con el dedo partidarios de él, 
«e cuenta su exesivo número, se exa* 
gera su poder , y tal Tez se aiade pot 
no audaz de mala .intención, qne el Go- 
bierno le . favorece : por el contrario; 
jqné de invectivas .contra el liberalismo 
enaltado! Se persigne, se ataca, se desa* 
credita , coano si estuviéramos envueltos 
en los funestos horrores de una tumul- 
tuosa democracia , 6 como •»' no hubiese 
n%as hy que las votes desconcertadas dé 
un pueblo ciego y enfurecido. Se cree mi» 
nado el solio augusto de la religión , j 
entronizada la- impiedad. ¡Qjaé delirio: 
así se siembra el descontento , se pro* 
voca.la desunión, se* enciende lateado 
la discordia , se preparan las entsaoaida* 
des ,' se fomentan ■ las facciones, y se bus* 
*an»las trfcgicat escenas de la anarquía! 
Ertae son puntualmente las auras atroces 
4e unos poces, perturbadores de budul- 
ee paz. ¡Seres miserables , que vincu- 
lan su suerte en la ¿¡solución del Estar 
4o, qne en Isa convulsiones y trastos 
eos se prometen -ocupar puestos que ee 
el ¿roen not pueden, obtener, porque ca- 
recen de las virtudes .necesarias paiji 
Jfegaf * ellos; ope Á.pretuto aVjefoqf 



g Jm vprhmiof méita* otear*, toé M 
titania ma$ de*em/rénadti , que k fuer de* 
protectores de la humanidad , precipitad 
su mina § éb mU o t ió n! Afe! líbrenos el 
cielo de les espantoso* desastres que se) 
nos bao pronosticado* por * algunos espi« 
ritos débiles , y por otros datados , p*> 
ta los momento* ¿ritióos en qee vatio* 
é constituirá*** La* naciones estrdnge ros 
oes ebeeryan cnidadosanieotd , esperendd 
que se desasientan 6 verifiquen ton orné* 
Dosos aneados , pare respetar nncstrn 
coreara , 6 para eerovecfcarse de «efee^ 
tra ineptited. 

„Pero V. M. , superior o K» ins& 
gaciooee y tentativos de los malvados» 
sobré consolidar entre todos los habitan* 
tes de eite imperio, el bien precioso dé 
la anión, sin el coa* no pueden existir leo 
sociedades; establece r& I» igualdad delaa¿- 
te de la ley justa ; toooi liaré los deseo* 
é interese» de las diversas cfoses , en<» 
caminándoles todos al comtift. V. M. -seV 
H el antemaral de noestr» independei** 
cía , quo so aoentnrafia rtaofSeotenJente» 
destruida lo unidad de sentrmiente«| so 
#a el protector de Maestros derecho», 
oeñalando los limites q*e fta josticta f \k 
tasen presernton k la libertad, pora qofe 
m ojeado espuest* á «tsctfmbir al despe*- 
tistno , ni degenere en ucencia qne conf» 
^prometa i cada instante la panuco se> 
*sjo loo «aspttio* do V. A 



♦5» 

trinar* ti justicia , brillar* el mérito y 
la virtud ; lá agricultura , el comerció y 
k industria recibirán nueva vida, fio* 
reverán tal arte* y lee ciencias ; en fin, 
et imperio vendrá ft ser la región de laé 
delicias , el suelo de la abundancia , U 
patria de les cristianos , el apoyo de los 
buenos, el pais de los racionales, la ad- 
ntiratiea del mundo , y monumento eter- 
no de las glorias del nunca congreso 

MEGICANO. 

„ Desde ahora me anticipo , Señora 
¿ celebrarlas , y tan satisfecho del acier- 
to en las deliberaciones del Congreso, 
como decidido a sostener su autoridad, 
porque ha de cernir las puertas a la 
impiedad y é ta superstición , al despo- 
tismo y a la licencia , al capricho y 3 
la tatsoordia , me atrevo i ofrecerle es- 
ta persona maestra de los sentimientos 
faltme* i inequívoco* dt mi corazón , y 
de la veneración mas profunda. Mégico 
24 de febrero de 1822." 

•He preciso considerar muy atenta- 
0HMte asta arenga , y tenerla presente, 
fc> mismo que la que tali6 al tiempo de 
hi convocatoria ; en ella supone i la na- 
tía* en una total quietud , sin enemigos 
interiores nt esterares, reputando en nav 
da á los trescientos españoles de S. Joanr 
áe UHfca , y 6 los poquísimos megicanos 
que pudieran intentar nuestro mal. Pro- 
4Mra asegurar ai pueblo , aun respecto^ 



^e tos mira» ambiciosas » ( e#clamaa&%< 
¿quién hay que pueda ni se atreva á re- 
novar el sistema de la dominación abso- 
luta? En una palabra., procura asegurar 
4 la nación ep todos aspectos , y deja 
el gran cuidado c|e gobernarla á las vir* 
ludes , desvelo y sabiduría del Con- 
greso , mostrándose decidido á sostener 
su autoridad. Ahí veremos que bien cum- 
plió esta promesa.. > , t . . 

Conducta mutua dd Congreso y de 
Iturbide , y esfuerzos de estepa- 
f ra desacreditar á .aquel, . , ,_ 

Continuó el Congreso egercifcudo sus 
funciones « y avoque conocía la prepoten- 
cia á que habia elevado la Junta pro* 
visional á Iturbide, no podía tratar de 
disminuírsela , por no espeoerse á su re- 
sentimiento , ni á su violenta disolución 
por medio de las bayonetas que lo ro- 
deaban. Sin enibargo , no dejaban por 
todos los medios posibles d? procurar 
derribarse mutuamente. . Iturbide , com- 
prometiendo al Congreso con exigir di- 
nero para gastos de la tropa , que como 
no se le pagaba se disgustaba, mas y moa 
cada dia. Es verdad que la tropa no. ep- 
taba pagada , pero ¿quién tenia, la culpa 
de eso? Pregúntese a todos los medica- 
^jaoa ¿si todos y cada uno de ello* no, ha 



161 

vitto , d no sabe que han entrado canda* 
les inmensos en la tesorería de ejérci- 
to , de qaien ere intendente Cavaleri, am* 
tigoo oficial de la marina española, des* 
ipuet negociante qnebrado , hombre sin 
íé , jugador insigne , viejo calavera en* 
bregado á toda especie de vicies y de 
inmoralidad, por cuyo medio agotaba Itur- 
4bide eon cuanto dinero entraba en las 
cajas nacionales. Iturbide ha mauifestadé 
siempre una sed insaciable de oro. Ya 
toando describí su carácter hablé de es* 
4o , y ahora aliado para mayor pruebe,' 
en hecho reciente , después de haberse 
proclamado emperador. Por falsas intri- 
gas se denunció k un español Mamado 
D. Francisco González, de que tenia cor* 
respondeneia con Dávila ; lo prendieron, 
lo eiamiaévon v y salió completamente 
indemnizado •, pues todo su delito era quer 
iturbide quería cogerse 25 e- 90.000 ps. 
que habia realizado de unas salinas que 
rendid con obgeto de irse á Espalla 11 . ¿Có- 
mo podría dejar fuera de sos arcas loa 
caudales de tas cajas nacionales? La* 
Cortes para remediar algo este abuso 
abolieron la tesorería del ejército, man- 
dando/ que todo ingreso ó egreso se hi- 
ciese precisamente en las referidas cay 
jas ; pero 1 muy poco ha servido este ar-> 
bttrio , pues hoy di a no se -oye otra co- 
fia que las quejas de los ministros de 
*Uas«. porque^ apésas hay una eptfada^ 



I 



tot 

Hm-bMe «anda fM toda 6 It «fe* 
yor parte de eUa. A esta exacción, con- 
tinua , debe añadirse la «escasez de ente»» 
des. Es innegable que laa misma» ocur- 
fceooias de la guerra haa paralizado el 
comercie ^ .la agmcukera y minería : qué 
el mucho dinero de les particalars» que 
lo han transportado 6 España 4 6 otras 
portes , hace falta «para 4a otrcnieeion snv 
tertor de la dación , y así per feraz que 
fea el suelo megicano >en todos ramee, 
imposible que rruoli fique cerno antea» 
de consiguiente, que las entradas en 
las. cajas nacionales no hayan sufrido una 
baja muy tonvideraele. A esta mita de 
sompeso debe -contraponerse <rt esees*» 
va egrese , aumentado. >o*n «neldos cuan- 
tiosos y que no había en el • entogue 
«itteme de gob¿e*i*>. Veamos, anoqne 
sea ¿ bulto , el aumento del <egre» 
so. Ciento veinte mil pesos Uurbidec 
dies mü su padre : adtese 'de pean» 
que soto fturnide J en muy humilde 
padre consemieh -ciento treinta aail pe- 
sos de renta : <el héroe de la Amé» 
rica , el Washington <del Sor , el snbli* 
me Bplirar > sólo tiene treinta snil pesen 
anéales , y ha cedido la mitad de 'este 
aneldo en beneficie • de ras viudas y huér- 
fanas de les campeones rde la libertad* 
¡Qué oentraste entre «1 avariento pigmeo 
del Norte , y el generoso Atlas del Sur, 
yaen^olo ha sos tenido per 10 a^csJ* 



5«3 

tremenda pesadumbre de la grandiosa iv 
dependencia ; sigamos: ^.OQOcaiJa uno de 
loe cinco ministros , que suman 40.000. 
12.000 cada tino de loa ¿nafre regentes, 
aio contar a Iturbide, suman 48.000 ps. He» 
4quí , US&QQ p*..eo une* euaftfte Bfeldoa 
«que Antes ao «e pagaban : eñfcoW el gaste 
4* la secretoria del Almtrantasge, Ja de c«r 
4a u#o de loa ministro* , la* sueldes de 
Jos brigadieres , mariscales de campa kc» 
que se han nombrado , y que lempoc* 
ae pagaban antea , porque nada de este* 
¿atoa , y *e calculará a cuanto podrá e*> 
ce&der el egteeo de cajas so^re el qe» 
sufrí* feotes, ¿Pónde podjup encontrar rer 
cursas loa diputados? Usaron de mantos) 
arbitrios «sfrFtéren 6 su alcance ; per* 
jinda 4»b* lo bastante! Se propusieron 
0&y ¿ustasaemie tejar, les sueldes f y a» 
*/*£** , espeptp »el de ItnrWde y su par 
dre , íp aerificaron , ¿¡jando el maiime. 
^e ¿Ues en 6.O0O.ps. , y rebajando loa 
tiernas preporciostfdmente basta el jdg 990; 
pero ademe* ^ 4 a * 8e atorraba poco, tai 
ttfnsjp ej^i^ 4e todos aquellos qwsufpi^r 
jr*n le rebaja , principalmente de la ti% 
pa, que no aspira & <Hr*ooa*qi*e á ttO* 
gafa crecids*> , 



164 

Manejo del Congreso para dismi* 
. turir Ja prepotencia de Iturbidel 

El Congreso por tu parte procera* 
ba enervar aquellas disposiciones que po* 
dian ser faTorables i Iturbide ; trabaja- 
ba lentamente su Constitución para dar 
tiempo á la ilustración; procuro escitar la 
memoria de los primeros ge&s y verda- 
deros ' patriotas de la independencia, Hi- 
dalgo , Allende &c. ; pero entre tanto 
seguía la guerra oculta de opinión den- 
tro de su mismo seno. Los borbonistas 
querían que se siguiese la suya , 4 sa- 
ber: insistir en que se verificase el Plan 
de Iguala y y se consolidase la idea de 
que por * ahora no convenía á Mégtc» 
otro gobierno que ei monárquico mode- 
rado constitucional , el cual debía pre- 
parar el camino para la república. Esta, 
decían , no puede establecerse sin que 
haya ilustración y virtudes políticas en 
el jiueMo -; ni uno ni otro hay en el me- 
gicano , merced á la opresión en que ha 
vivido ? .de consiguiente ; establecer una 
república será abrir la puerta á 4a *m¿> 
bícion de los particulares , lo que indu- 
bitablemente producirá la anarquía. Pón- 
gase por lo mismo una monarquía mode- 
lada : bajo la protección de ella los ciu- 
dadanos adquirirán ilustración y virtudes, 



165 
fue necesaria é indispensablemente, for- 
marán hi república. Los republicanos por 
so p^rte decían : ninguna república ea 
ns principios ha tenido la ilustración y 
virtudes que caando ha florecido, yá cons- 
tituida y consolidada. Pedir por bases de 
la república aquella ilustración y ▼iñu- 
des que son fruto de la república mis* 
ma , es formar un círculo vicioso, que- 
riendo que exista el efecto, y sea el funda- 
mento de la causa que deba producirlo. 
Conténtese el sensible patriota con en- 
contrar en el pueblo constituido disposi- 
ción para sembrar., y que fructifique la 
semilla de la ilustración y virtud : esto 
será suficiente, para que se erija una re- 
pública que á poco tiempo será digna de. 
admiración : el sistema republicano es el 
que mas conviene á nuestro siglo y k 
nuestra América , y es el verdadero 
espíritu del mundo liberal. El profun- 
do Destutt Dutraci , y el político Mad- 
dison han combatido victoriosamente el 
brillante sistema del gran M ontesqoieu, 
que presenta al honor como base de la 
monarquía , y á la virtud come base de 
la república ; este, admirable publicista 
incurrió también con Rousseau en el er- 
ror de su siglo, pretendiendo que las re- 
públicas solo pueden establecerse y fijar, 
su duración en países pequefiot y vir- 
tuosos , error muy anticuado en el sis- 
t#ma po]&£P en Europa , y que guizaf 



trtt atr or%én te eetas cétebaes pahbr* 
te Tácito. 

/fa» fltfctefftt fMvtbnct «I «*¿*t y po- 
pufos «ttf » timotes , áut singmli r*gu*é 
dticct* éx hit , et comtitwta tepéélicdfbr- 
tfUf , fatiddri facilitó» quam evtnite , «t¿ 
$i evenit hmud diúiurná e»$é pottst. 

Si Techo hubiera eonécido el admi- 
rable artificio del moderno' sistema repre» 
tentativo , si saliendo del templo te I* 
inmortalidad, en compañía de Montesquíetr 
y Rousseau, pudiera sobre hs ala* de )» 
fama hacer un riage á la ciada* de Waa* 
hington , esclamaria lleno de entusiasmo: 
ese es el gobierno , esa et la Combina* 
cidn poli tic!* , la garantía social, que allá 
éh kj ina perspectiva descubrí* mi inge* 
rio » y 4p^ creí imposible realísar. 45> 
aftoá te felfa esperleueva prueban mi er- 
ror ; acostúmbrate á\ pintar el crimen y 
todos toa horrores del gobierno imperial» 
capaz por si solo de corromper toda so* 
ctedad , no efe* nunca que llegase la es- 
pecie humana á tat grado de perfección? 
que pudiese gobernarse por principios te 
THtoú y te filosofa s adoptados y esta* 
bletWos bajo los auspictos de Wasbiag* 
ton y te Franklin. La moftarqola mote* 
rada es 04 rerdaderb equilibrio entre el 
despotismo y la libertad. Cualquiera te 
estos doa entremos q*e prepondere : ua 

Íoco , Varia necesariamente el gobierno^ 
VítofontetíL el <k| deigotema, & «i- 



del. Rey , re convertirá h monarquía em 
afaselutu , y si el déla libertad é del puebla 
i se tomaré en república. De esto •* ie* 
fiere, que so» necesarias tantas d rneyo* 
res virtudes é itastcecioe en nos monarquía 
realmente moderada , que en ana repo\ 
hlica , parque en ésta solo tiesa al in- 
dividuo qte sufocar su ambición persea 
nal; pero ee. aquella tiene que ahogar 
la saya y contrarrestar tu del Rey : y 
¿si no hay costumbres en Mégico para 
sostener en armonía upa república, lee : 
habrá para mantener el equilibrio debi- 
do en la monarquía moderada? Ceelqeie«* 
ra que se establezca debe convertirse en 
absoluta , per lo mismo que el pócelo* 
ee ignorante , y todavía la mayor parte, 
de él ne acaba de salir , y ni aun de 
conocer fes preocupaciones . en. que ba^ 
vivido : el Rey protegiendo aqqella ie> 
norancia, y sosteniendo estas , preQoepa-r 
oiones r principalmente por medio del e*> 
tado eclesiástico , que siempre te decía* 
re á favor del déspota per sea miras par*, 
ticulares, ser4 en breve tiempo un tU 
rano , á pesar de cuantas oeostituckmesi 
liberales se inventen. Pero este mismo 
pueblo ee dócil , y «ou lúa «ótawebleft. 
invenciones del dia, que tanto facilitan 
la civilización popular , es muy fácil que 
prenda eo él la verdadera ilustración , 
como le ka manifestado K y¿ Im esperies*» 
e?*¿ ¿I suénete 4 U ¡nqujficioo % ,paa 



«femólo , precia qae en Mfgico acabad 
üa cpo la serie de los siglos $ mas lue- 
go que te desengañó el pueblo , apenas 
hay quien no la llene de execraciones. 
.Y si hay algún fanático que desee su re- 
posición , será 6 por una ignorancia cra- 
sa , 6 por esperar de ella algún bien 
particular : lo mismo sucederé, eon el sis- 
tema monárquico ; lo aborrecerán , como 
la inquisición , cuando conozcan las ven- 
tajas y preeminencias del sistema repu- 
blicano. Empero aprovechándose los bue- 
nos patriotas de esa docilidad del pueblo, 
y de «u facilidad para ilustrarse , ten- 
drán suficientes elementos para echar los 
Í trímeros * fundamentos de la república, 
lástrese la opinión por medio de la li- 
bertad de imprenta , de diarios , de so- 
ciedades patrióticas , de cartillas republi- 
canas , y verán cuan pronto se desen- 
gañan , y que rápidos progresos hace el . 
nuevo sistema fijado y establecido, en lo» 
Estados-Unido». No obstante e*tos discur- 
ses y los de los borbonistas , cada uno 
persistía en su opinión , y procuraba ha- 
cer prosélitos. 

Primera tentativa de Iturbide para 
proclamarse emperador. , 

Iturbide conociendo estas distincio- 
nes , viendo que los republicanos gana- 
ba* tercena, y que el pueblo de Aí#*^ 



169 
gtc© «9 naturalmente adicto al sistema 
democrático, pues apena» fe anunciaba 
por algún diario público una idea que 
tuviese relación con él, á' pesar de la 
prohibición que había para no escribir 
contra las bases del Pfan de Iguala, cu ai* 
4o todo el pueblo la admitía , la apoyad 
ba y ta seguía ; determinó hacer una . 
tentativa' par» ver si podia cortar todos 
estos males , intentando proclamarse em- 
perador. Al efecto pro morid, por medid 
de sus agentes, un movimiento de las tro- 
pas capituladas, principalmente de las que 
estaban en las inmediaciones de Mégico. 
El movimiento se verificó el día 2 de 
abril , y ese mismo dia en la noche to- 
mó Iturbide todas las medidas alarmantes 
para contenerlo ; no parecía sino que to- 
da la nación en masa se habia subleva- 
de. A las once de ia noche corren pa- 
trullas por todas partes , se forman loa 
regimientos que debian marchar , y los 
demás se ponen sobre las armas en sus 
cuarteles. Estos aparatos llaman la aten- 
ción del público. Iturbide manda reunir 
el Congreso al dia siguiente miércoles san- 
to s> del mismo abril , á pesar de haber 
determinado el dia anterior que no hu-< 
biese sesión. A media noche mandó avi- 
sar al Presidente , que reuniera al otro * 
dia el Congreso á la Ibayor brevedad, > 
y previno al público por^ medio de la si* 
fronte proclama. - _ 



170 

El Generalísimo almirante á suá 
conciudadanos* 

m Na necesiten los habitante! del gran> 
de imperio mis insinuaciones, pare ser 
justos y generosos : fca naturaleza les do- 
tó é* um espirito elevado,* y de aque- 
lla «preciable sensibilidad que forma lar 
delicias de toda sociedad culta : mi de- 
ber es , sin embargo , recordarles, cuan- 
do la» circunstancias lo exigen, esos mis- 
inos sentimiento* de que les considere 
animados , sin temor de equivocarme: 
desempeñar , pues , una obligación es el 
obgeto y no otro, de dirigirte la pala- 
bra. Yá tuve el honor , mis amigos, de 
decires otra vez , qtt* estaba penetrado de 
la necesidad y con? eniencia de que el 
público estuviese instruido de loa acon- 
tecimientos politices que tuviesen una di- 
recta relación con su prosperidad 6 su 
infortunio. Voj a daros conocimiento de 
les últimos sucesos , que yá , sin duda, 
se han traslucido y desfigurado, como su- 
cede ordinariamente. El general D.#o~ 
sé Davüa , insistiendo en su resolución de» 
prolongar nuestra dependencia mas attfc 
de los limites que la naturaleza y las lu- 
ce* permiten , sé* desvela por honran* 
á-Jo heroico, alucinándose con la idea 
de oue nj sabemos, ni poden** *£f ind#? 



m 

pendientes* líltfes, soberanos. La tepe»/ 
rancia hasta ahora le eiweiió lo contra- 
rió : viónos sacudir el jago» vi/mosfor- 
tóar na gobierno provisional : viese obli- 
gado * abandonar la plaza que le con- 
fió el que llaaró Señor hasta sus últimos 
años: vi6 instalado nuestro Congreso: v¡6 
$ue sabíamos y podíamos; pero le res- 
taba aun el último esfuerzo , y acaba de 
hacerlo en daftp de sus compatriotas;, 
fiero j á qué, ambicioso sirvió de obs-, 
tácalo el sacrificio ageno? Tuyo este ge- 
nera} la debilidad Éedad y pasiones me- 
recen indulgencia) de prevenir á los cuer- 
pos espedicionarios emprendiesen su mar- 
cha para Veracru? , sin esperar mas ór» 
den del Gobierno : su señoría sabrá con 
qué obgeto* pues aunque no es difícil 
de conocer el éaito que pudo proponer- 
se , es tan incierto , que tiene lugar en- 
tre los imposibles* Sin reflexionar que 
los militares no tienen otro patrimonio 
que el honor , y éste lo pierden cuando 
perjures y faltos de fé rompen su pala- 
bra t olvidan lo que prometieron, y pró- 
fugos cuales bandidos > salen de un pais 
qi^ no les biza mas que bienes, en vez 
de marchar k su patria con decoro y 
loe honores de le guerra. Supe con^epor- 
tunidad esta intriga muy traqueada y*, 
para que pudiere sorprender en el ai- 
gV> die* y nueve , y t°«* mis medi- 
das en minutos para contar el desór>». 



172 

4én : * salieron fuerzas cíe todas armas/ 
a tomar las avenidas para impedir k fu- 
ga y la reunión : recordé 6 los ge fes pe* 
ninsulares su deber , previne k las au- 
toridades á quienes convenia estar coa 
cuidado , y quedé tranquilo esperando el 
términp de esta aventura de los espa- 
ñoles , propia de su genio emprendedor:' 
hasta ahora solo el regimiento de Orde- 
nes merece los elogios del Sr¿ D avila, 
porque es el único que emprendió su 
movimiento el día % k las dos de la tar- 
de. £1 primer gefe y Varios oficiales se 
han presentado en esta corte, dando una 
nueva prueba de su honor y delicadeza: 
muchos soldados han vuelto & Tezcoco, 
otros van viniendo , y solo quedarán a. 
las órdenes del Sr. Baceli , digno gefe 
de la prófuga espedtcion , los miserables 
que no tienen espíritu para decidirse por 
lo que ellos mismos piensan , y los exal- 
tados que no conocen otra virtud que 
el atrevimiento irreflexivo ; pocos serán 
todos ; pero aunque fuesen muchos mas, 
mas son los imperiales , y defienden la 
Causa de su libertad. £1 Congreso sobe- 
rano tiene yá conocimiento de éstas oc#- 

*£?.- están muy traqueada* yi la* in- 
trigas de Üurbide , para que puedan sor* 
prender en el siglo 19 : por eso todo* 
conocen sus crímenes , y el atroz atentad* 
de r su usurpación. 



173 

fencias* «u sabiduría dictará las medy 
das que mas convengan para la seguri- 
dad del Estado. No estamos , sin embar- 
go , en el caso de abandonarnos; tal vez 
si hasta ahora nada han discurrido que 
pueda sorprendernos., lo consigan en ade- 
lante : vigilancia , pues ,, conciudadanos, 
y no nos degemos seducir con alhagüe- 
ñas esperanzas ; no hay enemigo débil: 
unámonos , y seremos invencibles : ten- 
gamos virtudes , y nos respetarán : sea- 
mos tolerantes é indulgentes, y nos ama- 
rán aun aqueHos que maquinan arruinar- 
nos. Cuando hablo de unión tengo presente 
que es una de. las baste del gobierno queju* 
rasíeis. Las faltas , 6 llamémosles por su 
nombre , los delitos .de algunos no alte- 
ren la opinión de otros ; no cometamos 
tal injusticia. Los europeos que están 
«entre nosotros son nuestros amigos, han, 
dado pruebas inequívocas de su liberalis- 
mo , y de su adheiipn al imperio; ellos 
ocupan dignamente lugar en nuestro Con? 
gres©, en nuestro egérc^to : nos son co- 
nocidos su valor y su sabiduría : somos 
«nos , y conviene que lo seamos. Me 
ihstmguisteir con vuestra confianza, y en 
.prueba de mi gratitud os aconsejo con 
el mismo interés .que á mis hijos ; me 
disteis autoridad , y para manifestaros que 
vuestra elección no la desmerezco, de- 
bo preveniros :• que habrá suplicios pa- 
% ra el in**a>atQ que en os accidente, en- 



cuentre Á motivo de alterar 1ae 
del Gobierno. Repito que los buenos en- 
Topéo* son nuestros verdaderos amigos» 
y que deben ser tratados como tales , é 
decidirse á sufrir p\ rigor de Jas leye* 
el que se opusiere a esta garantía, fit 
«Congreso la juró , y S. M sabrá soste- 
nerla, ftfégico 5 de. abril de 1822.-*. 
iturbidé. 

JUflexumes que nacen de la anle? 
rior proclama. 

TJien se echa de ver en esta preciar 
ma, qué cuidadosa y artificiosamente se 
deja traslucir una situación peligrosa ps* 
Ta la patria , á pesar de la confianza que 
feu autor trata de inspirar en sos media- 
das. Stn embargo , quieren decir mucho 
en boca de un hombre que debia. tener 
Conocimiento del estado actual de Mtegic*, 
aquellas enérgicas espresiones: „«o eé*- 
„tamos , sin embargo , en el caso de aban* 
^donamos ; tal vez si hasta ahora nada 
v han discurrido que pueda sorprende* 
„oos # lo consigan en adelanté: vigían* 
„cia , pues , dudadnos , y no nos d* 
,,gemos seducir con alhagüeSas aperan* 
„fcas ; no hay enemigo débil : «oamonoff, 
„y seremos invencibles: tengamos virtud 
"„des , y nos respetarán : seamos toleran- 
V.tet é indulgentes, y. eos amarán aaá 



175 

»,aqoeHos que maquinan arruinarnos.'* 
Comparamos esta proclama con el discffr- 
,«0 pronunciado por Iturbide en la ins- 
talación del soberano Congreso , y rére- 
mos el diverso espíritu que reina en és- 
te y en aquella. Justamente debía pre- 
guntársele : ¿tan presto se ha alterada 
Aquella total quietad en que estaba la 
©ación hace un mes? De dando han ve- 
nido esos enemigos interiores y esterío- 
«es , que entonces no había? En este lies» 
4>o machos espadóles se han ido , y ain** 

ene ha venido : las ideas liberales se 
a difhndido , al paso que las serviles 
oofbcade ; debe per lo mismo ser mas cor- 
to qae ahora un mes el numero de eae» 
■wgos ya interiores > ya estertores; pe» 
ío aun suponiendo que todo estuviese en 
oi .mismo estado que entonces, ¿por ventura. 
aqoeHos «300 españoles se han convertido en 
300.000 por ana metamorfosis como lado. 
los mirmidones? Los poquísimos megic*- 
«os 4e equivocados ceneefto» se han too 
•ado ea muchísimos? Pues si nada deeo» 
$g> íes , ¿por qué entonces inspirarnos se- 
guridad , por qué ahora desconfianza? ¿por 
•qué entóneos debíamos permanecer traa- 
quilós>? ¿por qué ahora vigilantes? Lara- 
*5on es obvia : porgue antes le convenía 
* Itarbiie de aquel modo, y taboca de 
JtoU, 



17S 

Oimtinúa la tentativa para coronarse 
Iturbide, y malas resultas que tuvo. 

Esta proclama no fué mas que el 
diseño efe lo que aparentó y ponderó en 
.el Coogrese. Allí presentó á la nación 
esperando yá el último momento de sn 
. ruina , exigiendo del Coogreso un pron- 
to y eficaz remedio. Su proyecto ese día 
era indisponerlo contra los es palióles, con 
«ft obgeto de que los republicanos de exal- 
taran 6 intentaran echar, por tierra el 
Plan de Iguala y su tercera garantía: y 
que los borbonistas , por llevar adeian* 
te su sistema , se opusieran á ellos. En 
ésta discordia clamar él: que en una* 
circunstancias tan criticas el Congreso es- 
taba dividido , y esta división daría fa- 
ngar a que no se anadíese al peligro emi- 
nente y cierto que amenazaba á la pa- 
tria ; y que por lo. mismo , el por sal- 
varla reunía en ' si toda la facultad, co* 
fno antes cuando hizo la independencia; 
pues asi lo requería el honor xle la na* 
cion y la causa f de la libertad. Si el Con- 
greso conventa , conseguía 61 su intento^ 
que era tener el manda absoluto,. y s» 
no convenía, , lo obligaba á <hac**to s ; va* 
líéndose de la fuerza bajo la capa de a^uer 
especioso pretesto, y de aquella cons> 
giración de españoles que él «ú*a*<*l^ 



xr» 

bit premeditado y egecutade , para con* 
seguir la corona. Al intento previno W 
trepa favorita , redobló con parte de ella 
misma la guardia del Congreso , dando 
por causa que así prevenía cualquier 
atentado que intentasen hacer contra él 
los conspirante» que estuviesen dentro de 
Megico v de acuerdo con los capitulado*. 
Ya había tenido cuidado de echar fuera, 
de Mégtco toda la - tropa adicta al Con-, 
greso ; y la noche anterior, entre la que, 
«alió á las once contra los levantados, al 
regimiento de la Columna , el último que* 
había quedado «de aquella clase. No obs- 
tante todas estas medidas, se le frustró, 
a.U empresa este día. Encontré en el Coa*, 
greso mas calma que la. que se suponía. 

5 ara hacerlo exaltar, La, primera provi-, 
encía que tomó fué impedir que > Itor-. 
bjde se presentase como simple, particu- 
lar , y mandar viniese con la Regencia», 
que entonces como Presidente del poder, 
qgecutivo/, podía , esponer lo que^tdnese^ 
¿or convenir nte. Vino la $egéncia ;% jp> 
ejptró l tur bidé con ella : . los diputados 
comenzaron á informarle de las ocurren* 
cjas actuales, y encontraron á todos lot 
regentes enteramente ignorantes,* no so- 
lo con respecto á lo que pasaba de loa 
ipovimientos de . los capitulados, sino, aun>, 
de las medidas que Iturbide había toma-, 
dó para corregirlos. Se mandó llaman 
^ )o¿ jmtiplfo? , prip^ipalraenU el 4#, 
13 



fT9 

gttfrft, par* qfcé informa sobólo fcn&J 
«o ; ninguno de ellos sabia lo otas Mi* 
gimo. No pudo menos que Sbrpreifdei* 
8% fel Cottgretfó ál ver tanta ignorancia 
éa tonas persona* , Iqae por tazón de sttt 
empleos debiara tener las rilas efcaCtas no- 
ticias de todo. ¡No saber lá Regencia 6 
•1 poder egecothro lo qtoe no debía ig- 
norar! £1 8r. Yañez para disfcutparsey 
din culpar á so cuerpo de éste cargo/ 
conlesó ingenuamente , qiré la Regencia no 
era Mas que un parapeto ; pero que eé 
ll realidad no había nías Regentea que 
el 8r f hurbide ; que jamas a ella se le 
daba cuenta, ni se contaba fcdh ella pa- 
ra t>ada. Esfo trigino una acalorada dis- 
puta tentre Iturbide y Y arte* , hasta de* 1 
cir aquel á éste ¿ que era un traidor,. 
y éste contestar l<e qufe et traidor lo era 
él , y tonbáadolo por el braíó le dijo fc«- 
tos formales palabras en todo enfático, 
enérgico y terrible : ^Sr. ftorbide , tí- 
mbrese V. de une yo bable : V. es el 
«/verdadero traidor á la patria/* Estos toé- 
ribos inesperados perturbaron de tal tno»* 
do S ftorbide, que yá bo acertaba Sha-' 
Mar sibo desaciertos: procuró clara jr' 
descaradamente sebear la discordia éá 
c* Congreso ; dijo , *in teñir ¿I cdsoV 
</he en él habia toudhós traidores ene- 
migos Suyos ; se fe pidió que los Aesig* 
Ase y acusase para Castigarlos si lo meí¡ 
**eia*¿ nombró «a <*featt: k tnuAos tt# 



179 

tfc*>mai ftfetmgmdos por fftt fHttfttdad, t#í> 
léate y rique&as , «orno Fagoaga, Odoa*»> 
do , Loafrbardo , Paz , Obregoo &e. ; p«» 
r<* con- unas aeusactone* tw frivolas» uno» 
epataste» tan groseros , que quesWoa «b- 
saahos ta. el tfcid mimo ; también «che?, 
en cara inoportunamente al Congreso,, ^oa» 
tuviera por presidente á uno que había 
capitulado (lo era en 'efecto el Sr, Or- 
begoso", presidente a la sazón): se W con- 
testó que aunque capitulado , era hom- 
bre tíe boaar, y mececta U ceoiianza 
4el Congreso: y bien le; pado haber añadí»! 
do* qoa ea estopeo haot a mas que intitarUv 
favoreciendo & tas que habían tomado par* v 
ttfo en la ¿odepeodeacia por medio de> 
c^pkataoton. Fimlneéte , cubierto da» 
daaheaor, y con ua vergonzoso desat-t 
l* , sin kuker podido dividir al Geagre*: 
«** antee- chacanee .él con todos , uMr 
dé k •sesión ,- que so concloyó á las ora* 
eioqes 4e la «¿che ,. «argado de execrav 
don , taeooóctdo par nil calumniador; jl 
desgraciado de todo/ hosab«e sensato. Na- 
ha «le haber sido menor la sbrppesaqoa 
UerarU cuando supoi oteo fos bfateretee ha- 
to** ^ ganado mucha tropa «se día pá* 
*a sostener «al Congees* , júntame nfe comt 
Micha parte del pueblo , dado caso que& 
Itourbfde hubiera Nevado al cabo sa idea» 
4a epríourfo. fista tentativa ae freatrajr 
*ft «utae abatimiento que manifestó , eH 
d aa qnnciorta ^.stf». paiftaas ,k judidca^ 



180 
<te-'sé trémulo semblante probaron e0' 
día , que do tiene Iturbide , ni energía 
en el sima , ni viveza de imaginación* 
solo tiene habilidad para combinar fría* 
mente las mas negras é infames intrigas» 
y aprovecharse de ellas si tienen boaa 
txit». 

Variación de ¡a Regencia. 

Esta escena tan indecorosa para Itur- 
bide ,. produjo machos efectos en contra 
suya , y en beneficio de los liberales. Es- 
tos esteodiéron y casi generalizaron el 
espirito republicano en el Congreso; loa 
escritores públicos hicieron otro tanto res- 
pecto del pueblo , y llego i tanto el en» 
tusiasmo , que 72 sugetos firmaron ¿V 
nombre del pueblo , «na representado* 
que dirigieron al Congreso , en que le 
manifestaban , que en virtud de que por 
las sesiones anteriores había sabido el 
público la ineptitud y debilidad de la Re*' 
gencia actual , se dignase variarla, por no 
ser acreedora ya £ ía confianza pública* 
El Congreso conocia lo justo de la pe- 
tición ; pero obrando con prudencia, no» 
quiso que se digese que sus disposición 
Des eran efectos de movimientos popula-* 
res. Aparentó per tanto desentenderse de* 
la petición ; mas al tercer dia se pre~ 
ftftfc *{ra * en «jue se reproducia.afQef 



181 

Ha , firmada por mayar numero de in- 
dividuos. Se hizo aun desentendido el 
Congreso , y entre algunas disculpas ^que 
daba , era una la que de este corto oá- 
naero de sugetos no podía reputarse la 
«es de la nación. De aquí debía apren- 
der Iturbide cuando un voto se puede 
llamar de la nación , y cuando no: cier- 
tamente que se habría abstenido de dar 
á la insolente facción que lo proclamó 
emperador , el nombre de ti egército y 
pueblo tnegicano , como se verá mas ade- 
lante. El Congreso , después de haber 
hecho proposición formal un diputado^ 
fiara que te variase la Regencia , y de 
discutido el punto detenidamente , puso á 
los Sres. conde de Casa de Heras , Dr* 
Valentín , y D. Nicolás Bravo , en tu- 
far de los Sres. Barcena , Pérez , otri** 
po de Puebla , y Veiazquez de Leoo, 
dejando á los Sres. Iturbide y Yañez: 
bien hubiera querido el pueblo que se 
hubiesen variado ésto» también; pero no 
lo juzgó oportuno el Congreso respecto 
de Iturbide , por el prestigio que aun 
conservaba en el bajo pueblo ; y respec- 
to de Yañez , en recompensa de haber- 
se portado enérgicamente el miércoles* 
santo 3 de abril , y suponer que por 
esta misma ocurrencia se interesaba ya/ 
#n honor ea seguir tan plausible conducta. 



tttfi 

jRéprémtaéiün del "regiriúento efe tú* 
bollería número i I. 

N© fué «¿oos él entusiasmé que s*e> 
aáfesterea algunos militares , iasineaaéu 
al Congreso la optniea general de la ue> 
«ion 6 favor de la república , pues el ra¿ 
gifuiento de caballería numero 14, desphea 
tie haber heofco el respectivo junanen> 
to de obedecer- al Congreso , it dirigí», 
«na espwicion , d nadóle parle de tafear 
¿alebrado aquel acto religioso , y al usía* 
ano tiempo le significaba sos desea* y h 
#ptoion general de America , «a Cuanto 
al estahbloimiento de 4a república.*; 

Beta ^spoeieiéa fué vipte eos* «4 ma- 
yar placer de los diputados liberales y 
del pueblo ; pero ao de tos iturbtdistaf 
ni boiboaisias : da aquellos por las piré* 
tensiones de I tur bidé , y de estos por 
Menor adelante «o siete asa ; se ptdib qué 
ae ¡asertase en el acta del día ; se pa* 
gefco, qqe oo siendo proposición fceoha por 
magua diputado «ao ipddrta insertarse ■, y 
entonce» el Sr\ D Santiago Vaca y Or* 
t» trizo suya la referida espesioi»»: asi 
ae decretó en fat sesión ptibliea ; teas ea 
la reservada por causas que sentegárotit 
frivolas » tólaaas, se «avoco- -tqúelat 

*Féa$t la mata 14, 



m 

##ppsk¡o*> y PH>*e iqaertf s*gp>*e h«W* 
mandado. m>s escritores «dicto» á Itur* 
gjde t á|os borbonista», procuraron afea? 
gsfce fcectyi de| ntim. M ¡ pero los re T 
publícanos >o sostuvieron, con vigor- Loa 
Colonistas , que yi ¿era* muy pocos, no 
fetmayaban en llevar adelante su si*te T 
ma. £as noticias que se recibían de Es T 

Caifa eran muy contrarias 4 érte, El Go T 
jer^o español daba pocas esperanza» d$ 
reconocer la ¡adepepdencia de América,, 
pe adoptando el Plap de ella que le pre-r 

{>usiérpn los diputados ,. k pesar de 9$$ 
lien dggradantg para la uaciop inegicana, 
Se tenia noticia* 4e o/ie jEspafia no ea? 
(a^a en aptitud de paandar una espedí? 
sjpn con ebgéio de reconquistarla í de, 
suerte que su conducta suministraba pr$T 
gestos para anular el Flan de Iguala, y 
90 había que temer ningún funesto rer 
tultado por hacerlo. En o«tas circunstan? 
qas era y$ un efecto necesario que s% 

Iompiese el equilibrio observado entrf 
túrbido y el Congreso. Aquel conocía 
«¿ue dilatando mas .la execración de stif 
iniras ambiciosas t . era cierta *u ruina» 
pie» su poder solo estribaba en la prit 
mera ilusión que causó la independencia 
q%p se iJ^a ya disipando como la niebla dQ 
la mañana , al aspecto de su avarienta 
y ambiciosa conoWa. Este percibía nuij 
bien que era tiempo de comenzar i con* 
trapesar la /uasea; fcka ge itudúde* A 



184 

Congreso por lo mismo trataba de estai 
Mecer la milicia nacional , é iturbide dé 
aumentar el egército. También proyecté 
el Congreso arreglarlo , y con este ob- 
geto pidió á ia Regencia un plan del pié 
de tropa que seria necesario mantener 
en el imperio , y el presupuesto de su* 
gastos. En lugar de desempeñar la Re- 
gencia esta comisión que le tocaba por/ 
ser el poder egecutivo ; convocó Iturbi- 
de una junta de generales , casi todos he- 
churas suyas , y después de haber formado 
cálculos errados , y haber hablado infi- 
nitos desaciertos , pidieron 35.000 hom- 
bres , fuera de las milicias provinciales 
que se debían establecer , y de las na* 
cionales. El Congreso manifestó sorpren- 
derse con una proposición tan avanzada, 
y en varias discusiones probaron hasta 
la última evidencia , la inutilidad de tal 
egército. Loa partidarios de Iturbide por 
el contrario , sostenían con el mayor ca- 
lor su necesidad. Iturbide temió que et 
Congreso no accedería á su petición, y 
coneidertmdo que sin egército & su de- 
vociou sena arruinado indefectiblemente, 
tomó el mayor empeño en que se le 
otorgase lo qué pedia. La siguiente car- 
ta que dirigió a la Regencia para que 
ésta la remitiese al Congreso , como lo 
hizo , manifiesta el estado de despecho en. 
que estaba su alma, considerando que le po- 
4kn quite* «1 egército. Léase con cuidado* 



185 

Papel de S. M. I. dirigido al Su* 

jorerno Consejo de Regencia y en 

15 del corriente mes de mayo. , 

Escmo. Sr. — Esta carta y docnmen* 
tos que la acompañan*, tienen por obge- 
to , el que instruyéndose V . E. de su con* 
tenido , se sirva elevarlo al conocimien* 
to, de la Regencia interina del imperio, 
y S. A. S. al Soberano Congroso , si lo 
creyese conveniente. 

Ya he dicho repetidas veces que 1* 
patria peligra , que por todas partes es- 
ta amenazada , que tiene enemigos de»* 
tro y fuera de sus términos , que son 
sus asesinos los que la adulan, querien- 
do persuadirla de qne nada hay que te- 
mer , y que su libertad é independencia 1 
eoU asegurada. He dicho repetidas ve* 
ees, que á estos males no se les conoce 
otro antídoto , que mantener un egército 
de 35.000 hambres , distribuido , como 
he dicho también ; y he dicho que sin 
egército y sin hacienda todo lo hecho 
hasta ahora es perdido , y servirá so!o> 
para ponernos de peor condición. Para 
hablar en estos términos no he tenido la 
insensatez de fiarme de mis propios co- 
nocimientos , sin embargo de que cuan* 
to sucede lo preveía, y á pesar de qoe ten* 
go, y he tenido siempre para espresar mi* 



lttl 

Meas mejores datos que un sin nemértf 
4é charlatanes , sin ilustración M tyenféj» 
fm la ciencia del gobierno, engpejdos coa 
¿l farrago que aprendieron en. rancia? *a* 
cuelas , y que presumidos y mal inten- 
cionados se han propuesto sumergirnos ea 
la- confusión y el cUsordep , destru- 
yendo la obra de mis ásanos: *|, Escaso* 
Sr. , de mi» nvtnoa puedo decir» sin que 
se me tache de orgulloso , que <Ji la ti* 
t>ertad al imperio , y que yo sin la coo-» 
pp ración de los que ahora presumen d? 
patriotas , hice la independencia de est# 
p*w , criticado y gaberido de fc>* fcabla- 
dores , ayudado solo de los que calta»} 
pero que yo no sé sí cal|avto por mu* 
cho tiempo aun. Hago asta indicación por-» 
que los buenos esperón y los malvados! 
tiemblen. Me separo del asunto princv* 
pal ; sírvame de disculpa o" no me sir- 
va, el amor de la patria que me e*ai-» 
te , y el dolor de presagiar la inutilidad 
de los heroicos esfuerzos de mis compa- 
fteros , la pérdida d> mis trabajos , pri* 
▼aciones y peligros „ ej malogramiento de 
k buena disposición de unos pueblos tan 
dóciles como desgraciado? , sin otro de- 
lito que abrigar en su seno Twojras que 
les roen el coraeon. 

Por los documentos adjuntos se de** 
duce la necesidad de presidiar las pla- 
zas , de guarnecer las provincias, da yi<* 
gfr* aotep jMoa(rao portas, de «aaf4at 



ti&steo* puestee , ée pmernee a éuUei* 
Ée de invesienes cetrungeres y atentados 
JBterietts ; pees 4 todo- estamos espne*- 
eos , y tal vee pítennos. Los. que sea» 
oriheú no quieten qe* se les crea 
•obre su palabra; pero tienen en de* 
•echo á que se noceda á lo que pt 
den, perqué éxa proseas, dan tazones; 
J los qne se oponen <m> tienen etrns que 
teoerriT á los legases oeeannee, may leet 
qaeados ye r y mey ridículos en nuestro 
tiempo y en nuestras circunstancies. ¿A 
quién no esefata 4a orguiiosa vanidad de 
ios que sin beber profesado le rorticú; 
ftri kaber hecho la guerra , sin conocer 
el país ni les puntes foctidcáblesy ni los 
ique pueden ser invadidos , «sin cerres^ 
pondencias , sin noticias , se oponen adíe 
por su capricho * lo que opinan los maca* 
tros de la guerra , los que han dedo pcue* 
feas de se adhesión éj ki libertad, los que 
tienen mas que perder en en trastero©* 
los que hrin recorrido el territorio del 
HBperio* y examinado como interesados é 
ititetigroteft? Per Walis n» amenazan les, 
ittgtae* , por Tejas ee interesan nuestroe 
vecinos , por rarios apuntos de la fronte* 
rft de Oriente las naciones bárbaras, por 
Guatemala la anarquía , por Uta CakforH 
nías los ro*es , por V-eracroz los espn* 
ñoles , por las provincias k guerra ci* 
vil , y por todas paf tes todas las necio-i 
fes 4e fiurepu ; I90 «mbejadoie* §e roe 



18» 

tiran ¿el pa» que dos retome; en Cfe 
tdiz se apresta» baques de la armada: em 
Madrid oos llaman traidores: en Londres* 
en París , en Lisboa hay emisarios de 
nuestros antiguos dominadores : Viena^ 
Petersburgo y los prusianos y & hicieron 
en Na pola su ensayo contra la libertad» 
La Europa entera no consentiré sino obJ¿~ 
gada por la fuerza , a que en este con- 
tinente haya gobiernos independientes de 
•quellos : la Europa sabe que los ame-* 
ricaaos organizados en sociedades bien 
constituidas , serán los depositarios de Jas 
luces , del poder , del comercio y de la 
industria , y que á la vuelta de eien años 
será respecto de nosotros, lo que los grie- 
gos y los romanos kan sido respecto á 
ella después de la muerte de. Ale j andró > 
y la destrucción de los imperios de Orien* 
te y Occidente. 

Yo me creía relevado de mezclarme 
en reflexiones eruditas: no soy mas que 
no militar , y estaba persuadido que me 
bastaba saber manejar la espada; pero 
¿que he de hacer ,* si no se sabe o* no 
te quiere saber? Es necesario que tinos 
aprendan y otros se confundan. 

Y contra estas razones , documen- 
tos y principios , ¿qué oponen esos ru- 
tineros visionarios? El in/undado temor 
del despotismo , un liberalismo mal en* 
tendido , máximas aprendidas de memoria 
de algunos Jüésofos que .escribieron ej§ 



189 

fQ gabinete-, sin haber visto jaman ti mm* 
do , ni entendido en los negocios públicos» 
¿Qué pueblos hay hoy mas libres que la* 
Gran-Bretafia , la Holanda, la Suiza y 
los Estados- Unidos? ¿Y cómo adquirieron' 
su libertad y la conservación? Croonwel,/ 
el prinoipe de Orange y Guillermo Tell y: 
Washington salvaron su país de la tira- 
nía y del despotismo peleando y mandan-» 
do soldados. ¿Cómo se ha constituido Co*< 
lorabia en nuestros día» , cómo Chile, yi 
cómo está próximo á constituirse el Pe^ 
rú? ¿Qué es Mégico, hasta ahora? Sia 
constitución , sin egércite , sin hacienda,* 
sin división de poderes , sin estar recoy 
nocido , con todos sus flancos descubier-r 
tes , ski marina , inquieto* , insubordina** 
dos , abusando de la libertad de la pren* 
sa y de las costumbres, insultada» las aun 
toridades., wn jueces y sin magistrados; 
¿Que es Mégico? ¿Se llama esto una na* 
cioü? Y en tal estado, ¿yá nos es gra- 
voso el egército que puso la primera pie* 
dra del edificio de la libertad? ?Yá le 
improperan , le desprecian y quieren ex- 
tinguirle los que le deben la fortuna, la 
existencia política y aun la natural , loe 
que son porque él quiso que fuesen? Es- 
ta es la ingratitud mas negra, y la i&* 
nerancia mas crasa. . 

.. Últimamente , sírvase V. E. mam&s* 
tar a S. A* S. para que tome las pro? 
videncias o^u^ coaaiíkre coa?eoÍ4íat^s^uá> 



sí n* fe ú tec éot a el egéteife pedido, ato 
destina i los puntos explicados, y se sis- 
tema la hacienda muy prontd , para que 
el míame egército esté alimentada, ves- 
tida , psgádo , armado y provisto de cuan» 
Í0 necesita , en cuy» caso respondo de 
la disciplina de las tropas y de la segu- 
ridad del £stade 4 puede precederse por 
quien orea tener autoridad de hacerlo é> 
nombrar general que naanda , y ptésiden« 
tu de la Regencia ; pues ye doy per ad- 
mitida mi renuncia en el meto hecho de 
00 ver el remedes , 6 de que no se rae 
cantéate : esta renuncia la hago , y. veri- 
ficaré mi «epeniciea de todo mando, pene* 
trado de que es un deber «o dilatarlo : es 
imposible que haya quien ao esté intima- 
mente convencido de íes razones en (Jue bu 
fundo ■ pare pedir uu egército de $5.000- 
bsmbre* , y ai no se decreta, es solo 
perqué se recela de que yo le mande, 
eanso sospeches , y se me cree» can pro- 
pensión ¿ h tirarán ;• sin dada nevaría-* 
efe de naturalesa eá muy pocos diás. Tu- 
T« en mis maoos el cetro , y el pueblo 
ae empeñó en penar en mía siamés la; 
«otoña :* uetoirio.es que » ehosé ésta, coe> 

; *E$t* ts wml falsedad %*UHt4a>.\J*mm 
ti pueblo ha querido votuntarimneait* pro* 
•fcwnoWo ; riño «s *% las coser di ijue fa- 
inos h*hlmd», en qm ye* js ha viéto jm 
«*4e< A* júb *6r* d* jai ittfr|ga*» . ... -Vr 



I 



T9f 

ttttáoftfe *h í»cos esfaems, y qde rtqos» 
lo solté sin qué ftadie rae lo quitata ; y 
sin embargo caotd celos, y antea se quie* 
i*e que la nación perezca 6 sea domina- 
da por un estfamgero , que formar on> 
crgército que jo haya de mandar: p»e» 
acátense los miedos , fúmese el egérci* 
to , qué es lo qoe imperta á la patria, 
y mándete él que merezca mas cotriiatiK 
z* qfté yo : retener el bastón seria en 
mi uti detito. 

Dtes guarde á V. B. mochos años, 
Mégüó lg dé «ayo de 1822.-~Es copia. 
-i-Escmo. Sr. Secretarte de Estado y del 
despacho de la guerra. -*- M. $. C. 

Examen de la carta anterior. 

Jamas h* éterito tturbkte «n papel 
taft insottante , táb lléoéde impostoras, 
tato inconsecuente éori «ufs mismos aserv 
tfcs anteriores , di qué mejor pinte el ca* 
r&ctér a* 4u Éegr* altea. Ltenar de fu* 
jtrriás 4 todos los dipotados que juzga-i 
bán ihfitil él éfcétfcitó solicitado, Haméndé* 
k*# charlatanes , * tafanarios , rutineros** 
¿Será tollétfcWfe *el ot^gullo con que ila*' 
ató á la ? independencia obra de sos ma^ 
áok,-t4áno\t lio lo fué iino de las mis-? 
Jhas revoluciones de Éufopa, de Uopi* 
ilion y Voluntad general de los pueblést, 
JPtatétateita tóariatftft Jtamaj*a*h«* 



tbr 6c la independencia , cuando por 10* 
años hit sido su mayor enemigo, atajan- 
do su ©oble curso cod sus asesinatos det 
*iénies-saoto , los robos del Bagio , y su 
criminal adhesión al servilismo y á la in- 
quisición? ¿Será sufrible la altanería con 
que esclama : sírvame 6 no me sirva dé 
disculpa el amor a la patria? Pues que, 
¿un vil Iturbide puede saber lo que es 
patria? ¿Puede nunca ser Mágico la pa- 
tria del que ha publicado en el parte de 
Celaya que hemos visto ya , que Má- 
gico es pais español, que la guerra no 
es de europeos y americanos , sino de 
fieles k insurgentes , de cristianos a li- 
bertinos? Vaya ese hipócrita á buscar su 
patria entre los serviles españolas, eptre 
esos 'crueles enemigos de la razón y- de 
las luces , que están combatiendo contra 
fe justa y santa causa de la .desgraciada 
Península. ¿Puede darse mayor atreví mi eji^ 
¿>? ¿Y que diré de sus imposturas? Aho- : 
tu publica las siguientes, palabras. Yá h& 
dicho repetido* veces que la ,pptria peli- 
gra , que por todas partos está amenaza 
da : hasta ahora esta es la ves prime- 
ja que lo dice ; pues. por. el contrario» 
siempre ha vociferado da mayor seguri- 
dad ; léanse sus proclamas anteriores, 
principalmente el discurso pronunciado, 
•A la instalación del Congreso. Dice que* 
presenta documentos: ¿cuáles serian, cuan*, 
ff ninguno de ios peligros <ju<& jpt£p|ajk*^ 



Í93 

probar con ellos se han Yerificado? A«e* 
gura lleno de amor-propio , que «8 maes- 
tro de la guerra : ¿en dónde habrá apren- 
dido ó practicado el arte de ella? Cuan- 
do fué realista siempre persiguió á lo» 
patriotas con la intriga , siempre triunfé 
de ellos por medio del soborno: después 
que fué independiente peleó con núme- 
ro ventajoso de tropas* ,- con la opinión) 
a su favor , y con la desconfianza que 
necesariamente tenia el Gobierno realis- 
ta de sus mismos soldados : en toda la 
época de la independencia no ha desem- 
peñado Uurbí de ninguna acción peligro- 
sa , si no fué la escaramuza en las go- 
teras de Querétaro. Que señale , pues^ 
las acciones campales que ha ganado 6 
sostenido antes 6 ahora : ¿en qué púa- 
to ha fijado la victoria? ¿á dónde siquie- 
ra se ha batido con 6 000 hombres? ¿en 
dónde ha lucido y dado pruebas de su 
genio militar? A la 'verdad que sus im- 
posturas son tales , que de tan increíbles 
ge hacen ridiculas y groseras. Cualquie- 
ra que lea : por Wnlis nos amenazan la$ 
ingleses , tos americanos por Tejas f*h$ 
bárbaros por la- frontera de Oriente , por 
Guatemala los anarquistas , los rusos por 
¡as Californias , y los españoles por Ve- 
racruz , no dirá que todo el mundo lía 
formado una liga para reconquistar á Mé- 
gico , asi como la formó Grecia contra 
Troya, ó U Europa contra Bonaparté? 

14 • 



m 

Blas aun ^or estamos nosotros, pues.qoe 
«¿tainos amenazados de la guerra civil; 

Ípor u|lirno , de todas Jas naciones de 
jaropa. Al <leer estas esptesiooes hice 
Jjempria oportunamente de la comedia 
el avaro , en que habiéndole .robado ua. 
^ijo sujo su tesoro , y haciendo diligen- 
cias para .descubrir el robo por medio 
de un escribano , le dice éste , que para 

1)oder ,hacer las investigaciones judiciales 
e diga las personas a*e quien tiene sos- 
pecha % y entonces transportado fuera da 
si por su avaricia, responde prontamente: 
de todo el mundo. Del mismo modo me 
parece que lturbíde , creyendo poce 
cuanto hVbia dicho para .pintar el peli- 
gro que trataba .persuadir, esclam6 en 
el rapto de su exaltada ambición, „y por 
,,fodas partes ¿odas las paciones de Eu,- 
¿ropa." V ¿de qué manera podrá salvar 
ía inconsecuencia que #e advierte , y he 
insinuado arriba en esta carta con su dis- 
curso pronunciado en Ja instalación del 
Congrego? Allí todo quietud , aquí 4odo 
alteración ; alji la raajor seguridad, aquí 
el mas eminente, peligro ; allí tpdo cal* 
¿aa, aquí todo tormenta. ¡Cuan imposi- 
ble es evitar las contradicciones » cuan- 
do no habla el hombre de buena fé, si-, 
no según las., circunstancias. Paso el tiem- 
po , se proclamó Iturbide ; hasta ahora 
no se ha hablado siquiera del desembar- 
re» de alguna esped^cion igvjforji. 4 Wf 



m 

dte^ut;, y* wjoell** p*ti*roi*y iemm* 
eran fundados , «i Iturttide est* tan i** 
ttresado en salvar 4 la patria ***** qoe* 
lia hacer Creer , «i el egérCito que pa* 
dk era indispenfabte para teutmr lo* ptn^ 
tos atnéna&váó!) , ¿por qué tío lo fiiso 
faego qie wb ' proclamo emperador? Nada 
«téao* que e*o. El egército e* él mismo, 
6 por hablar con mas etattitud , méftoi 
que «totea , paéi cada día piden «ti re* 
tiro , 6 ae desertan muchos soldado* pdf 
Jaita de prest ; como ** puede ver pbf 
k circular comunicada por el Ministro 
de goem* y marida, publicada «n la Ga* 
Ceta ¿el gobierno» del «abado 22 de jé* 
nio;* luego I «ér ciertas aquella* afflé* 

* Una triste ésperienéia kd convencido i 
flu M. L de que también entre loé hfú* 
eos q#e forman tí ejército hay pereiosoi 
eué le abandonan ; y que los que se hors» 
tirón con «¿ hábito ek de/ensoto* éé H 
patria > se prostituyeron después envite^ 
tiéndase ton la horrible nota de deserto* 
¥es , vago* , £ aun bandidos. La égedtí* 
c ion do estos delito* , t¡tee son hs que más 
deshonran á un soldado , se propagó con* 
escándalo : de aquí el disgustarse de la 
profesión mas noble loé hombres de Ue$ 
que se avergüenzan de haber tenido corn* 
pañeros tan indignos r dé aquí et máf 
*gsr*pto precipito i otros ; y de aqtáhá^. 
éir uno 4+tro en k>t camino?, ladran*? 



196 
•asas ,. debió Itarbide precarér su efec£ 
to , 6 es «n traidor á la patria ; y* si 
no es uno ú otro de \o dicho, será pre- 
ciso confesar que todo fué una patraia. 
Asi es como lo creyó el Congreso ; pe- 
ro no queriendo romper abiertamente coa 
lturbide , no se negó del todo k sa pe* 
ticion , sino que condescendió en parte^ 
concediéndole 20.000 hombres . de linea, 
y el esceso hasta 35.000 , que lo com- 
pletase con las milicias provinciales, cuan- 
do las hubiese menester. Este golpe le 
fué muy sensible , y le pronosticaba su 
ruina ; por tanto se propuso aventurar- 
lo todo en un solo golpe , y hacerse 
proclamar emperador por medio de la fuer- 
za. Compárese esta carta y esta conduc- 
ta , con su proclama para la convocato- 
ria á Cortes ; ¡cuánta altanería en la car- 
ta! ¡cuanta sumisión en * la proclama! A 
haber sido ciertas y de corazón las pro- 
testas que hizo ea ella de obedecer al 
Congreso , fuera ahora nws dedil para 
sujetarse á sus decretos ; pero ¿quién 
do ve que este hipócrita habló entonces 
solo por conformarse con las circunstan- 
tandas? 

y rateros. Para cortar de raíz tanto» des- 
órdenes , S. M. I. se ka dignado deter* 
minar , se lleven á puro y debido eféct* 
por las autoridades é quienes correspon* 
4**t los artículos siguientes. #c* . • 



Iff 

f . - • s 

Ardides de que siguió valiéndose 
para coronarse emperador. " 

Para llevar adelante el obgeto dar 

{redamarse , fingió alhagar algún peco 
tas republicanos : aaa partidarios ha-i 
biaban con el mayor entusiasmo en con* 
ftra de loa Borbones , con el obgeto prin- 
cipal de escitar el odio á los reyes d« 
España. Ya se deja entender que pron-¿ 
to le conseguiría en un pueblo tan bien' 
dispuesto para ello , y bien sabia él que* 
con solo decir i los léperos que los bor-> 
boniatos querían por fuerza traerles un 
rey gachupín , era suficiente grito de alar-i 
ma para acabar con aquel partido. Ya> 
anticipadamente había dado al publico un» 
papel que tituló : „BreTe manifiesto dea 
f ,que suscribe," contestando al de un>- 
adulador que invitaba á que lo coronase 
la nación, y dice a la letra lo que sigue. 

Breve Manifiesto del que suscribe. 

El que por voluntad tacita A espre* 
«a de algún comitente toma su represen-' 
tacion , no puede prescribirse mejor re-; 
gla para el acierto de sus operaciones,» 
que la utilidad justa del principal inte-, 
tesado , porque la presunción mal naU*> 



W 

tal es que desee vivamente todo aquel* 
túen q/wi up repugne i lospriucipiosde 
justicia. No ha sido otra ciertamentcTRi 
norma que peepuse, ciando cerciorado é 
lotimameote convencido de la opinión y 
tapisüu páfafccot ám la nacieb megicana, 

r«un**é en Iguala mi mdepead**ct* áif 
antigua España * y de toda etrai poleos 
cía , aun de nuestro cantinéate* Al Uegatf 
k, este pconancimienift , la primera ideai 
Me st ofseci* y> debió poeseuUieeme^ 
fué la de la fomaidelgafeieane maaadap* 
tabla k una nación que eafeiba Hamadar 
k qobcane en e\ primer orden» d* la* 
que habitan el globo* 

Esta forma eonveniesrte ♦ v> de tanW 
tai ettabiUdnd cuanto permite la caducar 
«oerte< de< bs cesas hiim*oae, qutaii b*< 
bnia sida para aguóos no» pnsfelfema dei 
dificil y tardía solución ; pero para fné\ 
ni fué. lo. uno , ni ¡0 *tro. :. el memento, 
kwuba , y f cilmente reconocí en qnei 
pon**, deatell «b* b toa de- la felkidadidel 
Muevo imperio. 

La opinión publica , qu^ anhelaba 
por fo emancipación de erté pais dé ser 
antigua mettopoli , la apetecía , con loa 
etrottdo* i*qw*iieB-qñerCfmat¡tuptoroi»tam* 
lie* la» otrwa dos garantías di egércitm 
imperial, j» que. formaron unidas este. so* 
1¿* divisa.: nligámi , indtpmdtnda jimia** 
£*tm e* la. qw* tan JkUzmtnU ha cené*? 
*do la. a w y r a»4k e¿ téaMW{ d*t?d* ,. £ 



m 

fbt eB& cwlnfai' discusiones st tkn enlúi 
vubliciitát al querer* discernir las venta- 
jas que respectivamente ofrecen las for- ; 
trias dé gobierno eonforidas , y bus diver- 
sas combinaciones , rito pudieron hhceriae? 
vacilar en la que convenía niaa á la nal 
cibn 1 al proCtaniar su independencia. Su/ 
gobierno , dige en el articulo III def 
Plan de Iguala , „#erfc monarquía mode- 
„rada , coa* arregló á la Constitución pe» 
,\cuHar y* adaptable del reirio ;" y lue- 
go en ei artículo' II de los tratados csJ 
tebfádbs en la villa de Córdoba: „el go- 
„bierno del imperio será monárquico coas*' 
„titucion\il moderado." Figé esta basé, ná l 
jorque entendiese qué 1 la monarquía seai 
la fbrbaa dé gooiértfo que hade' mas ho-* 
ñor § una' sociedad , sino 1 porque nadie? 
duda , que moderada constitocionalmente 1 
es- la que* mttá conviene , su pn estas la? 
itoperfeccion y j pasibries del hombre; pues* 
solo asi 1 se' evita aquella frecuenté y rui-* 
liosa pugna , en que los pueblos contien* 
dedl por su libertad», los HoWes y gran- 
des por el poder, y loé reyes' por et 1 
dbóiinio arbitrario. 

Setatadá esta base , yá fué una con- 1 
secuencia necesaria designar la persona' 
y* dinastía ' que* había de ocupar el trono; 
l*orque f si conociendo lá índole pacifica:* 
de la nación, en cuy* riombne hablaba, • 
lío me creV permitido anonciár mas qué' 
Jtf'deféndfc KHitetíiféa;drsaimdÍ9putabl«$* 



200 

Íerechos , ni esceder en ella los ttmita^ 
e. o Da moderación razonable , ni mucho 
menos preparar en su término glorioso 
el germen de las facciones aristocráti- 
ca* , ó el principio de la fermentación 
J tumulto a que propende la democra- 
cia ; ¿cómo habia de dejar abierta la ¿n-» 
irada é los inconvenientes mas graves, y 
alboroto* que huelen acompañar á la elec- 
ción de un monarca en un estado eíecít- 
vo? Designé , pues , en primer lugar ia 
persona del principe que hasta allí ha- 
bía reinado en Nueva-España ; y para, 
ocurrir á toda dificultad , y no pasar mas 
allá de lo que fuese preciso en la es?, 
plicacion de la voluntad presunta de la< 
nación , me cení á manifestar la prefe- 
rencia de ciertas personas de la (Jiñas- 
tía del Sr. D. Fernando 7.° de España» 
no por un orden hereditario , sino suce- 
sivo , con reserva á la. nación, para que», 
por sus Cortes determinase las condicio- 
nes de la venida de aquella persona , y. 
en su defecto J lámase la que tuviese por 
mas conveniente. . 

Me he visto obligado á hacer estas 
breves indicaciones , porque en la exal- 
tación de un entusiasmo fácilmente dege- 
neran los afectos patrióticos. He notado» 
efectivamente con sentimiento , que ea 
algunos impresos la gratitud se ha esce-, 
dido á invitarme con la diadema de este 
imperio ; y arguye al mismo tiempo , que^ 



ÍOt 
*b tuve investidura alguna ¡concedida pofc 
kt nación que me constituyera au apo- 
derado , y esto para apoyar en favor de 
la invitación , que el Plan jurado en Igua- 
la do obliga a la nación , porque ella no 
lo hizo, y yo ignoraba entonces mi vo- 
to. To convengo en que todos los que; 
por aquel tiempo enmudecieron , y ade~ 
ama todos los que quieran , deben ha* 
Mar en el.dia francamente la verdad; pe-, 
ro la verdad es, que yo he obrado coa. 
Ir opinión y voluntad presunta de le na- 
ción ; que nada ofendí ios derechos que 
lodos los publicistas y las naciones cul- 
tas reconocen en los pueblos para for- 
mar , mantener , perfeccionar y mudarj 
su constitución , según convenga á suj 
talud y felicidad ; y que ésta fué úni- 
camente el obgeto que me propuse en, 
todas mis operaciones , y con partícula-; 
ridad en las importantes bases del go-i 
bierno que debia succeder ai antiguo es-^ 
pañol. , 

Después de esto, no es solo una ver-, 
dad , sino un hecho incontestable y no- i 
torio, que la nación ha ratificado coa 
las demostraciones mas enérgicas , y con, 
la aclamación mas solemne , lo que prac->¿ 
tiqué en su nombre y con su represen- 
tación en Iguala y Córdoba. Y ¿cómo la 
nación podría impugnar:, . permaneciendo, 
las mismas circustancias , h> que tan so- 
lemnemente ha autorizado con SU vqto, 



202 

fúbltdof ¿<tyi< cosa podría nr estable em 
la fe de los< pueblos y< do sus represen-I 
tantas? ¿Que garantía, qfué juramento prea* 
tarín seguridad? 

Advierto bien , y mé complace, quei 
no se* desconocen los principios que Bsm 
cea justificada la mutación de un gobier-» 
no. Esta con efecto pertenece esclusira* 
nente a la Dación, y no es dado ion 
corto número de ciudadanos poner enteooM 
fusión al Estado ; pero aéeniaa debo, dea*' 
hacer equivocaciones dé trascendentales 
consecuencias, en orden i* la legitimidad» 
de mis actos , y debo mostrar también* 
lo qu« me toca en lo personal en la# 
insinuaciones 6 proclamaciones/ que me 
donsifnan la corona. i 

El que estableció la» > bases referida* 
fa\ Flan de Iguala y tratado* de 1» vi*> 
lia de Córdoba , tenia derecho á> que $m 
le creyera , que sobrepuesto á todo es* 
ptrko de ambición , no aspiró 6 otra<glo- 
ria que a* la de la libertad de so patria*/ 
ni' & otra retribución que la que encuen- 
tran las almas gemreUts «*< el ge*o dé* 
haber hecho un bien de importancia. Pe-» 
rb testimonios tan auténticos poco sirvie- 
ron para presera^ , no nris operaciones, i 
sino mis íntimos pensamientos de «mo su$- • 
picada calumniosa; En esta capital* cuan*! 
do existía e»^ ella el que se tituló Go- 
bierno español , se publicó- en un pe- 
liódico^ cierto articulo te¿* el hombre ¿$i 



203 

«b Vattmt* megicae», eé qaem> pvdretf» 
ém+ dttftr ctsa algnna de mi conducta 
q«e meachaie mi reputactetf , se a?aazá\ 
I» tememdeoj 4- intemMMrae en mis pensa* 
mientes , haciendo esta» notables inter- 
regaciocjes : ^Suceso* mas biei* debido* 
,,4 f« arante iiretntible dje hr opinión 
„qae á la de las» armase, babrftnacaeo ob»* 
ceceado á. vuestro gefe hasta e¿> punte* 
¿det pensatf en. «aa corona., «pie le lien 
,,naiúa> de oprobio , dificilísima de canse* 
¿gtiir, y que ano lograda se fastploaasH 
„rta bf«n otoña» edn> grao* fracaso <de so» 
¿sienes? ¿N* ¿ibe- lísongeaite mas la da 
^laurel y de> encina , que le destinao enm 
^hermana* de arma*?" Pues m eato se» 
eeoribié- en el tiempe ew que nt cese») 
nabaft ni habían eáetado tanto «u tonéi 
les adainaeioiies populare», ¿qué quer- 
üa deetrse de ese- mismo' gefe sí calla*? 
se y permitieae. que *e\ arguyera de iiM 
subástente lo que establecí» en 8* plan* 
y ajusté en los tratados?; 

No estará ciertamente en mi mano. 
acalUn* kta murmuraciones! de la matedla 
cencía, ni, los* susurro» déla malignidad*! 
Tlampocjíi me es? dado i puntualizar ei se> 
ceso de las predicciones política* que r se* 
forman sobre la repulsa que hagan de la 
«ferto dét> treno* el» emperador y demás 
persona* de sa peal familia Mamadas en> 
su cas* ; pero st paeddi afirmar dé iro> 
«asmo,, fu* cuando Jai naúon mágica»*^ 



fot 

Asponiendo tegfetmameote del cetro de 
en imperio llegase *a> ofrecérmelo', eomo 
i . Wamba ofreció el sayo la nación es- 
. pañola , seria necesario para que corrie- 
se la paridad del egemplo , que terce- 
ra vez se repitiese el prodigio Je la va* 
ra de Aaron y que según/ algunos histo- 
riadores fué el que hiao qué esedigníh 
simo principe cediese á la instancia de 
los electores ,; y qwe aplicándome en el 
figurado cato alguna parte de lo que con- 
testó Ñama a los embajadores de Roma 
que le presentaban la corona, no cesa- 
ré de responder , que si en mi persona 
se reconocen algunas prendas aprecíenles, 
serán puntualmente las que mas me de- 
ben alejar del trono; esto es , el amor 
al reposo , y una vida retirad». ^-Uurtbide. 
Nota. — Después de escrito* este pa-> 
peí he visto el que saltó á luz con el. 
titulo siguiente : El mas sublime furoitmo- 
del Esctno. Sr. hurbide y sus dignos com*- 
pañeros de armas , contra el llamado km» 
portante voto de un ciudadano* Cerno las 
ideas de este impreso en el asunto di- 
recto están en 'consonancia con las mías, 
solo me na parecido oportuna hacer es* 
ta indicación. 

En este manifiesto se ve el artificio 
con que aun todavía trata de sostener 
el Plan de Iguala , insistiendo en que sue< * 
faeantiaa fuérea- Isa ojae condugéion \m 



205 
Independencia al término des eado ; pro* 
cura asegurar al público de su desinte* 
res , diciendo que para quitar toda sos- 
pecha , había llamado al Rey de Espa- 
ña ; sin embargo, deja percibir que 
él do turo investidura para poder obli* 
ger i la nación, y por lo mismo ésta 
no tiene obligación de observar el Plan, 
de Iguala. Pero para no descubrir en- 
teramente su artificio , dice : que la na- 
ción lo ha ratificado con las demostracio- 
nes mas enérgicas, y con el Teto publico; 
añadiendo , que de no ebser?arlo , ¿qué 
cosa podría ser estable en la fé de los 
pueblos y de sus representantes? y con- 
cluye por fin , protestando la resistencia, 
con que admitiría la corona , cuando se 
la ofreciese la nación megicana; mas bien 
ae : deja percibir la languidez de sus pro- 
testas , tan fingidas , como la violencia con 
que aparentó -el dia de su proclamación 
acceder á ella. 

j9 gentes de la proclamación de 
Ituroide. 

Hechos estos preparativos con «oce- 
lo , promovió por medio del provincial 
Carrasco, capitán general D. Anastasio 
Bustamante , coronel D. Epitacio Sánchez, 
teniente coronel D. Pedro Otero , con- 
de* de S. Pedro del Altune, de la Ca* 



206 
detm det Peñasco y otro* , ten ign or a n* 
tes como enemigo* de si patria, una pro 
ciamacion tótem pestiva , hedía por alga* 
na tropa y pueblo } pero de aranera qoe 
ae entendiese que lo hacían votsmtaria* 
mente y ain noticia suya. Al efecto por 
medio de Pío Marcha , sargento del re* 
¿¿miento numero 1 , se convocan todoe 
lee sargentos de él , é instigados por Mar» 
cha emprenden proclamarlo emperador* 
Cootaba Iturbtde con *l referido regimien- 
to , con el de granaderos a cabatto, de qM 
es coronel D. Eprtacio Sánchez, y con algo* 
nos léperos colectados por Marcha en 
el barrio del Salto del Agua, ono de loo 
mas infelices de Alógico. Todos los com~ 

{prometidos creían y aun creen, que aque- 
lo era un pensamiento original de Mar- 
cha , pero ío fué del mi*mo Iturbide: és- 
te determinó que se .diera el grito 6 la 
madrugada del día. 19 de mayo; pero ha- 
ciendo la observación uno de los princi* 
pales motores de la facción , de que era 
difícil bailar léperos á eaa hora , que 
gritasen y acompañasen á la tropa , se 
determinó que fuese el dia 18 á la ho- 
ra de la comedia , y ya muy entrada la 
noche, 



201 

Conducta de fiurbide la noéhe dé 
su proclamación. 

t I tsrbide dispuse todo con «a* jregi T 
miento» favorito , y mandó con vario* 
pretextos , desde la tarde del dia 16, que, 
se acuartelase aquella tropa que no era 
muy adicta é su persona. Preparada de 
este modo la tramoya , empezó el saine* 
te impertid. Iturbide pe encerró en su. 
casa , y no fué ni aun al coliseo : po* 
co antes de las nueve de la noche loa 
sargentos del número 1 formaron el re* 
¿¡miento , seduciéndolos para la empresa, 
y convenidos yfc en medio del desorden 
y de la embriaguez , pues se les fran- 
queo la bebida con abundancia , comen* 
záron i gritar viva el emperador. Al pri« 
mee grito Iturbide mando inmediatamente 
á Rivero , edecán suyo , que grítase eq 
♦I coliseo lo mismo. Rivero parte en efeci 
to , y entrando en él , grita que el egér* 
cito acaba de proclamar á Iturbide por 
emperador : los léperos , que ya estaban 
prevenidos , comenzaron los vivas , cu« 
jas aclamaciones acompañaron los ci>mU 
ees ; salidos que fueron del coliseo , se 
dirigieron soldados y léperos á la casa de' 
Iturbide, y formados frente de sus bal- 
cones, continuaron gritando viva el em* 
gerador/ o/ie saliera al balcón; y qu¿ 



20» 
que no -se quitarían de aquel lugar m\kú* 
Iras no se coronase. Iturbide apareóte 
sorprenderse con la inesperada ocurren- 
cia : fingió mil protestas de no admitir la 
corona por ningún caso ; y rehusó salir 
til balcón hasta cosa de las ' tres de la 
mañana. Mientras aparentaba este desiav 
teres , estaba encerrado en su gabinete 
poniendo estrnordinarios , para dar aviso 
é sus amigos y agentes de las provincia» 
predispuestas por ¿interiores intrigas a es- 
te lance , dando por sentado que todo el 
egército y todo el pueblo se habían em- 
peñado eo proclamarlo \ y que él no ha- 
bía podido resi*tür á sus instancias , por 
mas repugnancia que había mostrado. Se 
puso por fin al balcón, recibió las acla- 
maciones del pueblo, y el gran hipócri- 
ta consintió como con violencia en ser em- 
perador. A esa hora van a cumplimen- 
tarlo sus partidarios, entre quienes fue- 
ron los primeros los frailes de S. Fran- 
cisco , pues por estar su convento mu j 
inmediato á la casa de Iturbide, no per- 
dieron tiempo en pasar 6 rendirle sus ho- 
tneuages :* los léperos corren á las igle- 
sias , y nacen por fuerza que se les fran- 
queen las torres para repicar á su anto- 
jo : corren también a 1 is casas de ma- 

* ¡Cuándo pierden los frailes, la oca- 
sión de humillarse ante el despotismo y 
ífrjnatdad triunfante/ t « 



dl&s diputados i * quienes trataron cW 
k mayor grosería ,' obligándolos á pala* 
á la de Iturbide , para que lo feli-» 
ciaran. La tropa facciosa no aban do-, 
dó ésta , hasta que quedó plenamente ' 
satisfecha ' de que había Conseguido su 
intento: estaba tan exaltada, ya fue- 
ra por el aguardiente , ya por la pro» 
ctyítacíon con que obró en todo , que 
hizo salra con cartuchos con bala; de 
sberte, que por una fortuna, casi milagro* 
m , no hubo mil desgracias entre ellos mis* 
*V:s. Venida la mañana, apareció Una 
proclama de Iturbide fijada en las esquí* 
ñas principales de las calles, que transcri- 
biremos al pié de la letra, para hacet 
de ella el análisis correspondiente ; pe- 
ro antes insertaremos aqui el Manifiesto 
del número 1 ; pues aunqp? salió tres 
días después , como es un comprobante 
auténtico del ilegal modo con que se pro- 
clamó Itarbide , me parece oportuno co- 
locarlo en este lugar.' El es el que- de 
& conoce* la maldad del intruso ,y nue- 
vo farsante emperador, y es un docu- 
mente que siempre será el monumento: 
de su infamia : ¡cuánto le habrá pesado 
que saliese á luz! Pero ¿cuando» no se? 
lian descubierto por si mismas la perfil 
día y la intriga! Fio Marcha , temiendo 
eme algún' otro acaso le arrebatase de U 
cabeza el lauro que en su errado con-> 
copio ha adquirido , se propuso áát J q£ 

I* 



H&bpcé «otieia exacta de *u gl«riou«|K 
ff esa , y la veaifco, en* el siguiente 

•■ 
Manifiesto del- rtgimkiOo «tfaaterft» 

r <fe «»<« nfitnero I. 

* * • 

- BfEataMfoar, habitante todos del im>i 
perú) de Anabbae. : el íaueta , gloríese^ 
ajcouteciaueoto del memorable día Id, det- 
be calmar reeaUro» temara» , y sesenaj* 
vuestro espirite : loo túsanos, de Capáis 
56 oor volverlo A subyugarnos* , yá a% 
agorteráo con toa pesadas cadena» nuea*» 
traa noble» cervices : nuestros bijoa se-. 
ffcn librea , y bendecirán las mano* dei 
loa djgnos que lea propefciopa¿oa so li-, 
hartad: recordarán con placer el diagrama 
de en que anbió al trono el héroe d». 
Iguale , el padre de loa. pueble», el rom- 
peder de nuestras cadena»; y loquee*, 
meo ,. eli diga», el» amable paisano núes* 
tío , e» mraertat Iturbide. 
- Si t mfigtcanea : el cuerpo de sargea* 
toa del segmento- ¡sfaoteaie numere 1« 
tiene también la. satisfacción de babee «i* 
do el 00* tov« la. noble osadía de, ota* 
prenden tan* grande y arriesgada empeof* 
en. El digno y benemérito, sargento 1> 
de nuestro .d¿dbo,cuerpe, Pió M#rtha> íu& 
el <\ue nfaxitmando. sobre las desgracia* 
«e antenaaaban a* nuestro suelo ai el 
$sj0la Fe*u*aeV^u t oii*.de su 4mfttpia ? 
•-i 



2'* 

tenia i f oberoe'fnea , jhttV primero «I 
noble pensemente ate cortar estos dnioe¿ 
proclamando mi emperador, .qne sieadet 
hijo de nuestro anei* * sot viera een lo* 
ajos dé üh asnetoto padre » y á quien 
Cod meaos timidez y cea* eonftanca > pnr 
diératon» pedir el alivio! qtie necesttáraV 
raos. ¥ ¿quién muí merecedor de ee»V 
fuñar él cetro y ocupar el trpno megi* 
case , qye aqnel que desprendiéndose de 
sos eetnedidade» y propia epislerioia por 
romper nuestras codeaos , supe abatir el 
orgullo español? 

CoafisdQ en qoe los sargentos de e« r 
cuerpo no podían disentir de su penen* 
miento < colmo qué á tbdos les animan 
usms mininos «seceos ftor el bien de le/ 
patria , les dtsonbrii sa proyecte pare* 
que le «yodaran en ¿amaña eso presa, por- 
que ¿como podría el regimienta número 1 1 
eseesarse basta perder m existencia por 
conseguirlo , cnendo siempre bit precqr 
ntd* la UUekMá 4e su sea lo? Este regir 
miento con el nombre de Catay a, «r re#V 
ten lee mayores peligros e& la revota* 
cion pasada , por establecer el ójrdlen ft 
p eo yoré tonár que cpn ma* acierte se con- 
siguter* In desead* emancipación : él éa> 
eé pueblen de agonía fisé él primero qnet 
se decidió 6 sacrificarse á furor de la 
cfósa ám ti nació», para ' dentitánat el 
despotismo t aneé* libres i loa presen^ 
ta j^á bs..fituros b$>s>de ate, ifcaM 



fcoso hemisferio ; y él fué el que* 
de egemple á los demás cuerpos se manA' 
tuvo constante en su primera resolución, 
úü vacilar on momento. " ( 

Los sargentos de infantería de loe ^~ 
regimientos de Goadalajara , números 4, 
2 y 3, los de la escolta de granadero* 
imperiales de & caballo , los artilleros deu 
palacio , y el barrio del Salto del Agua* 
que en anión suya asistieron con sascom-* 
pañías á la proclamación , todos fueron •» 
convocados por el benemérito sargento <- 
Pió Marcha : á él se debe la unión de » 
)a opinión de eeto's cuerpos , y el feliz ^ 
resultado del fausto día 19. * 

Gloria *ea dada al Todopoderoso por* 
habernos concedido ver en el trono de> 
Anahuac al héroe IturbSde , sin que pa-* 
ra ello se derramara una gota de san- 
gre. £1 evitarlas desgracias fuélaprin*; 
cipal mira de este cuerpo , y para es* * 
casarlas habíamos dispuesto , que la pro- • 
clamacion fuera á la madrugada de di* ' 
cbo dia. Pero on acaecimiento impre*»' 
visto les obligó 6 hacerlo en la ñocha 
del 18. 

Pero , megtcanos , el Todopoderosa 
quiso protegernos, y que se consiguiese- 
del modo que habéis visto : dadle la* . 

* Asilo ie la canalla mas abyecta. E$ 
Jfaapiet de Madrid , Saint Marcean <¿¡t> 
Jfem , ó Saint Giüés's de Londres^ - v 



«13 

sjiaé rendidas gracias por tan setafads) 
ffcivor , y al regimiento nfimero 1, ai me¿ 
i*ce vuestro aprecio, honradlo con vves* 
tes confianza ; pues del modo qué basa* 
Wdo ayudarnos para Mr libres y felices, 
Cabrá mantenernos en el goce de nuestro» 
derechos , 6 morir por conservarles.— • 
Jfégico 21 de mayo de 1822. * 
i Este manifiesto per si mismo estfc 
demostrando 4 los ojos menos perspica- 
ces las intrigas de Itorbide, y el criminal 
origen de su. autoridad imperial. En soy 

Errneipio se echa de ver el odio contra 
>» españoles , que como he dicho, ha si-t 
éo el gran resorte de que se ha valido^ 
en las ocasiones criticas en que ha ne- 
cesitado de escitar «1 pueblo en «u fe-, 
wr** Se ve Ígneamente en si segundos 
párrafo, que 'la < ¡dea de proclamarlo ñor 
1mé la del egercito , coma Itorbide des- 
caradamente estampa en su proclama* pe-* 
ro ni. aun la de les pocos que lo pro- 
clamaron , sino únicamente de Pío Mar-: 
cha; „q«e reflexionando sobre las des* 
agracias que amenazaban íi nuestro. sue*> 
„lo si el déspota Fernando 6 otro de la> 
^dtnastia venta a gobernarnos ¿ tuvo pri- 
„mero el noble pensamiento de cortar. 
„estea daños proclamando un emperador.' 4 
Bu el párrafo tercero se percibe que él, 
psjdujo á loa demás sargentos del regU 
,-, . . « 

*JTéa$$ la net<* 1& 



tlt 

«tefe «taero f , j q«o «fft^tgmi** 
to ha. siria Meoapre ol «poyo.de ltorbid% 
para ana ouildadea., „poe* él «oa e* 001** 
r ,bre de CeUy» , atfroatró lt* atayote» pe* 

jecir 4 q*e éi fué íoslnwwmtiv coa. quo 
luuchUo derramó Uot?i # aogne anaeiáeaM* 
peleando d*9Batutaliaado , centra !«* nmúfr 
gdot y »ftoe«¿rk«0 páirátaa. ¡Qj* bla- 
aot> tata, glorioso ante krt fijo* 4o ia*«& 
4¡oal fin g« párrafo» coartare espítelo» 
olaraiaente loa faccioaoa i qoe t+doa *** 
fe* o redoeidoo á oargfentoa de- cuatro re** 
gunietito* , incliMoe «o «sto fmtoeao ta| 
granaderos inperialed, que aoQ leo <|el «aao* 
do do Epitafio áaoofee*, Manado ol no* 
§**, t.j tmlaüei» ¿osorttllem do fritante* 
00 so creo q uceado 9Í&tí$a toda él tfoow 
pof dte artíBetoi 4 algUoa parte- co|*tdOn 
sable de éi, stoo La* pecoe; qute esÉaba* 
do goardfco en palacio;? que en tffoÉioft» 
ele ros, e* lo propio ejuo aatiguro* , que* 
aadugárotí esa goacdia; y featoieoto ♦ Ha 
iorfeceole fAobo del barrio dqi Ssdtt» 
del: Agua* Hé aquí loa agenta.* la apir, 
moa pública, lo noftfnáíd, tjttíwjk del> 
Stegioo ♦ que <ka< proofetinada á ilofted* 
por emperador* Cotegeotde - edte dgcu,-, 
rfíeaio ce* la proclamo que* aaoaaleetd &>« 
jida la roaána» del 19> , por itacbido», Jí 
KO^émoa el úátguto «oottasfae qae h*c¿* 
con aquel. 



«1* 

Proclama dd ¡tomado emperador* 

tftoicVirc*! «te frijol tofsotros «#- 
Ib «orno un ciudadano que *ofcel* el dr- 
Vea y urna tcrestra féttétdtd iníinitameti- 
te mas que la suya propia. I¿a* ticwi- 
t&de* políticas no sen mal** cuando hay 
|ror parte «Ve tos pueblos , hi prodeucia 
y la moderad*»* d* que siempre disteis 
^prueba*. 4 

El fegérdto t e! ¡meMo As este e* 
Jfttaíl acaban de temar un partido: *l hmk 
-to de la nación Corresponde aprobarte 6 
ttepntarte; y© en estos momentos no poe* 
•o mas ^ite agtocAfrár tu mofacta», y re*, 
garles , lí , ttti» eoociadadáoos , •regato», 

Íutf fot eteg&tféot no **teffttt* que 90 
* «liantfc , que wo se ié lugar a la exal- 
tación de las pasiones % que se olvide* 
Asentimiento» , que respetemos las auto- 
ridades , porque un pueWo que tro he 
frenejó tas atrepella, es no monstruo; 
{¡ah , no merezcan nunca mis amigos es- 
te nenafere!) que éegemos paramemett» 
ios de tranquilidad la decisión de nues- 
tro sistema y de nuestra suerte ; tan f 
Suceder luego luego. La nación es le 
fatria: la representan boy sus 4¡put*- 
&ot : oigámosles : no demos uto escfhv 
talo al mundo ; y no temáis errar s* 
goteado mi conseja. L» k$ m le voto*- 



jad del puiiU: nada hay sobre ella;*»* 
tentedme , y dadme Ja última pruébale 
amor , que es cuanto deseo , y ló qiie 
colma mi ambicio o. Dicto esta» palabras 
Con el oorason en loa labios ; haoedme 
la justicia de creerme siocero j yuqf 
estro mejor amigo. — Iturbide. — Megtco 
18 de mayo de 1622., . mi 

... Esta proclama , este .tegido de iov 
posturas hará por siempre el oprobio de 
•¿túrbida. Examinémoslo atentamente. Mt r 
gicanos: me dirijo 6 vosotrot tolo cptno 
tu» 4Hudadano que anhela el orden y an- 
sia vuestra felicidad* ¿£n ^stas cirquns* 
Rancias se presenta Uu^bide como un xiur 
dadano, cuando debía . aparecer como ua 
joaagistrado para sofocar una facción que 
arbitrariamente , y , sin, consultar la vo¿ 
de la nación en suf representantes,, tra- 
jea de hacer lo que ellos jamas han peni 
jado? ¿Una facción perjura , pues mién» 
tras la nación no revoque el Plan de lgua¿ 
la que juró aquella , de lo que se jac* 
ta Marcha al fin de su párrafo 3.°, no 
tiene arbitrio para obrar en contra da. 
lo que ^a jurado? Y ¿cuál es la felict? 
dad que anhela y ansia para la nación 
Iturbide? ¿Es por ventura que sea ¿} 
emperador? No puede ser, otra cosa, se* 
gun se echa de ver .en su vergonzosa 
proclama. Es necesario un fondo de so? 
Serbia, de insolencia r y. maldad io9onp*a» 
fcle f para^cj^aue .Ja&Jiciflad ¿ejH£r 



£eo Qttá vinculada á Itarbide. Las vüfy 
mtudes pofíttcas no «#n «Wei cuantió kojf 
J>or parte de los pueblos la prudencia y 
moderación de que siempre diUeis prue- 
bas... ¿Q,ué entenderá este imperial char» 
Jtatao por vicisitudes políticas? La varia- 
ción ¡de la opinión general , la invasioa 
de una pojtencia «strangexa , las diverga» 
relaciones que adquiere ana dinastía por 
aaedio de tus enlaces ; en fin „ aqu alias 
fraudes cansas que influyen directa y ne? 
ebriamente en la variación de un go- 
bierno % estas son vicisitudes políticas; 
pero vicisitud política opa asonada, una 
facción de revoltosos * los descompasado* 
gritos de^ cuatro léperos! -Para aquellas 
verdaderas» vicisitudes sf requiere la pen- 
dencia de los pueblos j pero para una 
asqnada como, la de los proclamares de 
I tur bidé , basta el egprcjeio simple de la 
justicia, con arreglo á las leyes. de¿ rets 
no. Si Iturbide hubiera sido un verdades 
ro patriota , babria diezmado 6 quinta* 
/do el regimiente número 1 , conforme su 
mayor 6 menor delito, .que según él mis* 
cao es de Jesa nación, conforme á si| 
proclama de 12 de enero, de , que y¿ 
heñios hablado , por ser el atentado con- 
tra una de , las bases del Plan de Igua- 
la , y bé aqui acabada la vicisitud polí- 
tica, sin necesidad de que interviniera, 
la prudencia y moderación de la nacioa 
«flegioana nara saberse conducir^ Yo le 



pí'égutfW a itettmle , w i <je1fliO sil uccftafi 
ti otra *em*$>**e le proclamó 4 ¿I por 
emperador hubiera proclamado 4 Victos 
fia , Brairo , <3*errer* , 6 i quien *e fe 
hubiera «mtojado , ¿habría redamado tt 
prudencia' y moderación del pueblo pera 
íjue corrigieran esta nciaitud ; ó habría 
W tomado todas las mfedtda* para hftce** 
lo , cerificándola de una revolucien feo 
tiosa , de filiar ¿ toa tratados de Cór- 
doba y a fa santidad dé tos juramentas? 
¡Cómo se portó en la conspiración el 35 
de noríembre! Según •el plan de loa coas* 
piradores , su obgeto era mas sublime qpt 
él de coronar a en hombre ; solé aspi- 
raban ti tener una buena convocatoria 
para conseguir una ilustrada representa* 
tion nacional , y «tita* al imperio me* 
gteano la térgueifta de tan criminal pro* 
elamacioo. Contaban con 9.697 bote/brea 
de tropa , con buenos geféé y segetoa 
de principios , no ton un Til populacho: 
¡y por Ventura la calificó de Iricisitud? 
¿No tomó toda* las medidas necesaria» 
para castigarla celtio Una atroz conspi- 
ración? Cuando el regimiento nftmero 11 
presentó al Congreso su esposictos , tú 
que le manifestaba su adhesión al gbbier* 
no republicano , conociendo también qué 
esta era la opinión general * lo que ea 
efecto podía producir una verdadera vi* 
clsítud , la consideró eome tal? ¿Noto* 
mó desunes h ptoridenui* aechar £»** 



tn<W*le oefital «1 referido wjíarieuio| 
¿Sea partidario* no declamaron cootra et* 
te hecho del número H eo loa papelea. 
páhUoo* , en . laa ¿onveraacionet y au* 
dente* del miaino Congreso , k prete»* 
|o da que trataba do prevenir tu opi» 
$ion , jr de amedrentarla con la fuensaf 
Poca ¿cómo ahora, ae maneja indolente» 
dejando obrar * ana freciosoe , ;y auto* 
rigftndeloe con, «u apatía poca qpe <oih 
tieáen «a empresa? ¿No manifiesta tata; 
^ondwta haala la evidencia, que eJ e* e| 
principal motor de eUa? £¿ •gtreito y 
#/ j»t*6fe d* «#*<v c<yMÍo¿ ocafcn <fe tfwwf 
«*2Wrtúfot ¿Impottor! qij eharUitanl ¿Cual 
ea el egército y el ípueWo de etfa ca«? 
pita*? ¿Lo $on per veujtora unos «manta* 
Sargentos y loa I4p#re? de un barrio? Y> 
joaal <e* el «partido que han tomada? ¿Po© 
qué ni» : lo decora? ta enormidad del 
atentado qui&á cerró «us labios, horro-» 
T¡9*ndo$e él mUmo al pronunciarlo, coan 
t£ntá$doae con. indicar solamente que ha* 
hian tw+adh un partido, & la nación to-, 
ep mprtbarit 6 npr^íaffc. Castigarla! 
severtmeirte dehia decir , lo propio q*»* 
<j| debía,. . haber hecho. p¡ hubiera estada 
aajroado. d* «a verdadero patriotismo* ¡L% 
bajoioní > pedia; e» nigua case aprobar ,qat 
qrímee 4e Aanta trascendencia^! Yo «m 
ejfcto itomentoi no pu«fe $w* flw# agrá-* 
<faxr su tesolwUn. Agradecer qn, he*? 
^hf^qnji ^dflshflnc** wgonj&ttdoi*. <*r> 



$2dr 

|íaz de faltar i lo mismo que tantas' vé3 
ees ha jurado , ya de sostener el Pía» 
Be Iguala , ya de sujetarse ar Congrega? 
¥ rogaros... que no se dé lugar ala exat¿ 
túcion de las pasiones , que se olviden re- 
sentimientos. ¿Cuáles eran tas pasroneé 
Ijoe se podían exaltar? ¿Acaso un jastoj 
enojo por el atentado cometido? Y ¿á es- 
té es al que no se ha de dar lugar! Al 
contrario, cualquier buen patriota debí» 
haber estimulado al mas apático para' 
í)ae defendiera el bonor de la nación, 
la dignidad de sus representantes , la li- 
bertad de la America , y castigase ai que 
intentase hollar en lo mas mínimo estos 
sagrados obgetos. ' Y ¿cuáles son los re-' 
Sentimientos que se han de olvidar? ¿Loa 
que ha causado hasta ahora la criminad 
conducta de Iturbide? ¿No es esto cía*, 
raméate pedir que se apruebe st* pro- 
clamación? Que respetemos las' autorida- 
des , porque un pueblo que no las tiene t 
4 las atropella , es ti» monstruo. Buen 
egemplo ha dado él mismo de respetar 
hs autoridades > atacando á la nación y 
sorprendiéndola en las tinieblas de la no- 
che , para que sus representantes por* 
foerza 6 de grado aprobasen lo que pro- 
pusiesen sus facciosos. En afecto, el p*e- 
bio que las atropella es un monstruo»' 
como lo fué el que proclamó 4 lturbi-> 
de. Ahí no merezcan nunca mis amigos' 
e*é nombre. Los q*e la &*** , lo*. *•* 



22* 
te defclarea adictos á sus ambiciosas ideas^ 
los que le ayuden á escJa? izar i Még¡«* 
co , no pueden merecer otros nombres que, 
los de imbéciles de monstruos , de ene* 
migo* de sus hermanos y de su patria. 
Que dejemos para momentos de tranquil 
Ud*d la decisión ie nuestro sistema y de 
nuestra suerte ; van i suceder luego luego. 
¿Cómo se han de reservar para momen- 
los de tranquilidad nuestra suerte y nues- 
tro sistema , cuando van a suceder lue- 
go luego? ¿No es una contradicción, aun 
en lo material de las palabras? No es 
menor aun en la sustancia de su conte- 
nido. El mismo pueblo de la noche an- ; 
terior entusiasmado con el cohecho , la 
mi&ma tropa revolucionada , y ¿ podrá 
W medio de este tumulto haber momen- 
tos de tranquilidad? La nación en la pa- 
tria ; la representan hoy sus diputad»*: 
oigámosles. Oigámosles , si ; pero cuan- 
do tengan libertad para hablar. Salga 
fuera de la capital el numero 1 y los 
granaderos imperiales ; sosiégúese el bar- , 
rio del Salto del Agua , cálmese el tu- 
multo que el mismo Iturbide ha su*ci-¿ 
tado con sus intrigas y cohecho , y to- 
madas estas medidas , oigámosles ; pero 
oírles cuando no pueden decir mas que 
lo que quiere oir la violencia , ¿de qué , 
•ervtrft? ¿Por ventura podrá una forzada , 
declaración del Congreso subsanar la nü- , 
fiA*4 del orjgej) dej atentado? por. el con-* 



tmib, cualquiera aprobación i|¿nV «fti 
lates ctrewtotstiem , añaden ttsJfeWad.. 
Ao <fcm*# «m eicáfttJttfo «I .tttttntfo. Esta 
es lo mismo que decir : no es opongan) 
6 lo que quiera la faceto*, porqué és» 
ta »e empeñará en sostenerme , y se 
derfr ocasión i «o tumulto popular, coa 
escándalo del dmh)». Y no temáis erra*- 
ftgutsncfo mi <*n»efe. ¿Cual es el cous 
sejo que ba dado? basta ahora no se k» 
expresado sino con capciosidades : ya se* 
Ve , querrá decir : no temaia errar ha- 
ciéndome emperador. Era noy justo el- 
temor de errar > colocando en el aoüo 
al bombre que bay en Mfgico méoo» 
digne de él : al realista que anti- cris- 
tianamente santifica el viernes-santo,» 
mandando 6 los infiernos 30ft megicanos: 
al cruel anti- independiente , que tiene 
•fes manos teñidas en «tingre de «s bet>* 
manes : aqujel en cuya becacinas ba den* 
cansado la verdad : aquel cayo ceraeoí» - 
afempte ha sido- er taller del fraude y 
de la intriga : había en efecto motive pa- 
ra temer errar , y errar demasiado Xa /«y* 
€s h, uofantaé del pntbl** Pero no cual- 
quiera voteotHd , *ine> leeaímeirte expre- 
sada, oomo lo dice él oróme en uns> 
de sue proclamas : nv que carezca de es- 
tas cualidades, será caplicno, despotis- 
mo y anarquía. ¿Puede Iturbide creer- 
dentro de su corazón, que su proclama— 
«m e» 1» yoluattd de Jiégftcoi le f«pi 



23» 
«i» mismo», principios se la argüiría S^ 
ciéndole : ¿para qué valerse de Untas iiif 
trigas, * 4 e tapta torpezas para procla- 
izarse emperador? ¿Ñ* prueba tan vil 
mawgp y Un criminal conducU» que la 
voluntad de la nación nada menos quie< 
re que monarcas? ¿pl deseo de repúbli- 
ca no etU yi generalizado , no lo ma- 
nifiestan los papeles púbUcoa , la esposi*. 
cion del. numero 11 , y aun las esjar$- 
qtones de les diputados en. el Congreso?, 
pues «i la roluntad de la nación es ley¿, 
¿por qué no la> obedece Iturbide dejáa- 
Sola, que se constituya ep república > y 
Beoiwciaedo 4. sus ambiciosos designies? 
J^fada io^i sobre tila. Sino las intrigas, loa 
deUtoa de les déspota* » apoyados de la* 
fpers», Enfcmfaffeie. ¿<Jjié quiere decir 
esta eela palabra? Ya- sabéis lo que de- 
seo 5 lo que quiero , no finjáis compren* 
4er la 'que yo os he querida, significar. 
^on mif ennUicas expresiones; b que. 
pretende es. ser el enemigo de la Ame- 
ró» , el- a* estafe de mi patria , disfraza» 
4o con> el título de emperador, Dadme, 
eafe prwek* d¿ amor , qne es cuanto de-* 
«4P« A. la> verdad que bástente le ha m*» 
nifestado. Y lp qpe colma mi e motetes* 
¡Oh poder irresistible de la verdad! ¿có- 
mo te escapaste casualmente de la bo- 
ca de donde acaso es la primera vez 
que sales? Cuántos pasos ha dado Itur- 
tqd* desde que figura en el mundo has*, 



224 

ttt ahora , no fian tenido otro resorte qáif 
su ambición , que no sé ha saciado has- 
ta llegar 4 usurpar la libertad á su pa- 
tria misma. Asi lo conocerá y confesará 
cualquiera que esté medianamente impues- 
to de la horrible conducta de Iturbide, 
ya de insurgente , ya realista, ya de in- 
dependiente. Dicto estas palabras con H 
corazón en los labios , hacedme la justicie 
de creerme sincero. Bien necesita de to- 
das estas protestas el que recela, y coa 
fundamento , no ser creído aun cuandsx 
profiera alguna verdad. Y vuestro mejor 
amigo. Con mas propiedad se hubiera es-' 
presado diciendo vuestro opresor, vues^ 
tro tirano , el mas acérrimo enemigo dé- 
la América. He examinado este monu- 
mento eterno de oprobio dé Iturbide; 
é indignado el corazón de tan né-' 
gro tegido de maldades , intrigas y ana- 
temas políticos ; solo puede desahogarse- 
el alma generosa del virtuoso patriota, 
leyendo el siguiente discurso del inmor- 
tal Bolívar , discurso que ese héroe pro» 
nuncio ante el sabio Congreso de la re- 
pública de Colombia , y que merece es- 
tar esculpido en el corazón de loé ver* 
daderos. liberales del erbe. 



223 

Discurso que pronunció d generat 
Bolívar ante el soberano Con* 
greso de la república de Colombia. 

Señoji. sEL juramento sagrado que acá* 
bo de prestar en calidad de presidente de 
Colombia , es para mi un pacto de con- 
ciencia que multiplica mis deberes de su- 
misión k la ley y á la patria : solo un 
profundo respeto por la voluntad sobe* 
rana me obligaría 4 someterme al formi- 
dable peto de la suprema magistratura* 
l*a. gratitud que debo á les representan- 
tes del pueblo, me impone ademas la agrá» 
dable obligación de continuar mis serví* 
ojos por defender con mis bienes , eóqr 
mi sangre . y aun con mi honor e*ta Coos-» 
títucion que encierra los derechos de do* 
pueblos hermanos , ligados por la liber- 
tad , por el bien y por la gloria. La 
Constitución de Colombia serfc,jqnto co* 
la independencia , la ara santa , en la cual 
haré los sacrificios. Por «Ha marcharé 4 
las estremidades de Colombia á rompee 
las cadenas de los hijos del ecuador, k 
convidarlos con Colombia , después de 
hacerlos libres. 

Señor ; espero que me autoricéis 
fara unir con los vínculos de la benefi- 
cencia ¿ los pueblos que la naturaleza 
y el cielo no» han dado por hermano^ 

16 



t26 

Completada esta obra de Tnestra sabidnv 
h» y de mi délo , nada man que la pa¿ 
no* puede faltar para dar á Colombia to-, 
do ; dicha , reposo y gloria. Entonces,' 
Se&or , yo ruego ardientemente no os 
mostréis sordo al clamor de mi concien- 
cia y Ai an honor , qne me piden á gran- 
ees gritos , que so sea mas que ciudada- 
no. Yo siente h> necesidad de dejar el 
primer puesto de to república al que el> 
poeWó señale como e^ geni dé ancora* 
zoo. Yo soy el hijo díe la- guerra , el 
hombre que tos combate* han elevado aV 
la magistratura ; la fortnna me ha soste- 
nido en este rango , y la victoria lo ha* 
confirmado. Pero no son estes los títulos 
consagrados por la justicia , por la dichav 
f por la voluntad nacional. La espada* 
que ha gobernado á Colombia, no es la* 
fcalanfta dé Astrea , es no azote del ge- 
nio del mal que algunas reces e4 cielo 
deja caer a lá tierra para el castigo de 
k* tirata* y escarmiento de tos pueblos. 
Beta espada no puede- sertir dé nada el 
dia de paz , y este debe ser el último' 
de mi poder , porqué asi lo he jurado 
para mi-, porque lo he prometido é Co- 
lombia", y porq«e no puede haber nepa- 
blica donde el pueblo no est& seguro del* 
égerricio dé sus propias facultades. Un. 
hombre como yo es un ciudadano peli- 
groso en un gobierno popular : es ana 
amenana inmediata * 4n «obéraráa &ae¿<K, 



Í2T 

M. Yo quietó »er ¿iodadaho p«t* *¿t 
Hbrtí , y pata que todo* lo sean:* Prefo; 
ro él títuto de ci«da«la*> a» de tibetttt 
#ór , ^ot'qxté &te emana de to gtierr»' 
aífweí «mana de |«* fey«6. Cam&gdtóeí 
Seíibi* ; trttfas áti* «dictad*» poi eld¿ tmeá 
ciudadano. 

«tótofc cfeí C&topteti d diú de lá 
próclafnacion. 

Sé éítt5 á 161 diputados tou? tttopr*¿ 
Jé para qtieí «é feoíiiehí el Cobgre*dV 
BatUfÜéfóa ptóúm ™* pártftlafios y *1¿ 
g^frós otro* t^ié' tHhiétite te fem proti 
ttatfdo , 6 por el temor , ó por la conten 

*Apréná\¡d , atol» fo# tóftbtt* ifef £tf d$ 
Mérito, *o»6trt>é U$ qiít Utokin el témihbré 
te libertadores, en ***>* sentimiento* de un* 
ébna noble tf gemrtsa timé tú de &>íf* 
**r ; servir * lá p*ttia iin inteHs, *W 
J* libertad f*t él tolo bteii éé lo* jbtfci 
btoé , desprenderse güüort dé lústftülOt^ 
y fotocar la verdadera gfúhdezÁ en la dull 
ct iaiinpÉééitn dé kébét préKUtvdó laféi 
Kcidád Ú M stmejañtéi i hticittiaWóV t&i 
btfúnót é independientes , no párd ctinter* 
ñré* déspueg én iú ttrtíhb i pfettsib di 
totítune+ácián , tino f>a¿a re$péíar su li¿ 
fc+ttáití <K*jfafo* éh tbrdün de m f& 
&l*m f+uito. ¡tMr Mrhó' a fleto* & 



*r* 



228 

■ieocia. Los mas no asistieron por 'no Oh 
ponerte á un compromiso en que' peli- 
grara- fu honor é su vida; y algunos ver- 
daderamente patriotas republicanos, fueron 
{espechados y resueltos a sostener la li- 
ertad de la jwtria , perdiendo, si fue* 
ra necesario , su existencia. A los prin- 
cipales borbonistas como D. José María Fa- 
goaga , D. Hipólito Odoardo, D. Francisco 
Tagle y algún otro , considerando Itur- 
bide que eran los que para su 'precia* 
nación debían estar diametralmente opues- 
tos , por el sistema que basta entonce* 
habían . sostenido , les mandft recado an» 
ticipadamente , dicitodoles , que procura* 
•en asegurarse , porque si se presenta- 
ban en público no respondía de sus vi- 
das : ¿qué quiere decir esto , sino que él , 
gobernaba la facción? ¿Cómo sabia que la 
intención de ella era acabar con sus prin-. 
ci pales enemigos? Pues a no ser así , no. 
|e faltaba poder para contener cualquie- 
ra -tropelía de los sediciosos ; pero estar, 
impuesto en sus miras , poder obstruir- 
las y no hacerlo , sino valerse de arbi- 
trios miserables para evitar lo que él que-, 
ría que no se hiciese , es una prueba de 
que él fué el principal agente de su pro- 
clamación. CI recado que Iturbide manden 
a lof borbonistas hubiera estado muy bien 
en boca de algún amigo de ellos, que no 
¿emendo poder para protegerlos , solo le 
Quedaba el recurso de ' aconsejarles fe 



229 

ocultación 6 U fuga ; pera es boca de 
un "generalísimo almirante, que tenia fau* 
cho ascendiente sobre su regimiento nú- 
mero 1 , por ti ' afecto que tenia á su per- 
sona , aun prescindiendo de la autoridad, 
que ésta' era muy inmediata, no gofo por 
la de generalísimo , sino por la de coro'- 
sel del mismo cuerpo, cuyo cargo ha<* 
bia conservado para mantener mejor Ifl 
ilusión sobre' esta tropa ; y que aunque 
iló hubieraf sido nada de lo dicho , sino 
todo lo contrario , podía disponer 1 de Itf 
fuerza superior de ella para contenerte»' 
ai hubiera querido ; prueba ev1dentemen«> 
te que pues no lo hizo , no tuvo votan-' 
tad de hacerlo. El en efecte, darido aquel 
«viso á los borbonistaa , sé proposo dos* 
cosas : la primera , evitar por este medid 
que asistieran al Congreso , 6 se presen-* 
taran en público tal ves i formar par* 
tído r y la segunda , convertirlo» en ami* 
gos suyos , en vista del agradecimiento 
con que debía ligarlos el cuidado que ma* 
infestaba per so existencia ; mas este ea* 
«1 resultado de la intriga , que por el ca¿ 
taino que quiere ganar pierde; pues et 
hecho referido en vez de causar aquel 
segundo efecto , no ha producido otro, que 
el de afiaüir un testimonió mas para conv 
vencerse de que él era el autor de to* 
*o el plan de coroiiacioti. * ' • 



£39 

Viokneiv qm hizo fturbick oí ' 



M Ctfigrjwo í^an^nte awtj¿r+n Q% 
4¡p«ta4ftB , d$ ñapara qpe para coqaplfei 
tar sio¿Mf>ra 1*9 dpf tercera* partes {ált&, 
ton ,2? ;. pila* *ie#do ef *ftoí> 146 , Wf 
4oa tecce^ partea, sen, LQ4. r Ya be 4fa 

cho e,n el paxr4> a*ter»pr 1% ql»* 4* 
tugelos <fe ipj# ¿# wrowttfft *«a. fleqn*i 
ft» cantidad ; s/t difftntéA con eafor íq $wt 
dftbta hacerse ; y -fesp^ p> n^tal? dito 
puta* se mandó qaa díp<rtacípn ; í¿ W-9-%» 
tene4»Y|l*fa qw t«W8«! la» p^^id«nci^ 
«portwp^ • f £n , de jpfttapr Ja* a Itera*^ 
•^ |H>|MPÍarefl )t |*ira que ej Congreso .pu^ 
diese, dwwer jo ©©BFepiftpte <MfA «Pt^l^ 
liberta^* -mes *# íopr d« k$j6 ei? eífatn 
Vh. es¿a pelioioo justísima dfl Cojigsesp* s% 
fcwgtó Uqrb¿e> *í é| wrsw^W*' $*n 
le Je #? casa, 5 *1> renta , redobjaalps *fc 
IH8 ya, pagados, y la iajanft y enditas 
cida pW*e ^^impr^ . Raraj?s^ ^p^ ^ U W 
t> les^a^loa del, coe>«u j elk'#ni«mi 
4e»empej»a. W fun^ian ¿qpe, .defyan taceg 
a^oelW t*r¡ut<g , y dft wfc *»«tfe 00 C9** 
ductd*. has& ej ; Congreso,, £e. sfiajnpaña* 
b». «¥1* «f»B femkira de. encanes, y eS? 
cíales , y una jtu^ftros* ejSjqJfr •&* 9 *iaV 
granaderos imperiales. Estos quedaren 
formados (aera del Congreso , y acuella. 



23* 
éatra ¿Batanante *oa korbid* , rime*** 
*Ua mima paso al pepulapha para que 
astease d aaleq, como entró, hasta «eo> 
tana macaos Lapacos , frailes ; y soda' es* 
Mc¡e;de eseetta én ka Saúases «¡Has da 
les diputados , akevnaodo can efte* , f 
tepreseatande el «cándalas d , ridículo f> 
aaaca -rato saínete da la descarada pro* 
alaouicÚMi napartiaá. Estaade el salea en* 
está dreposéuea , ja te deja «aponer al 
desorden «¿a* aabria en las galería». Iien> 
aide aparaotaba embarazo, fingía sorprs^' 
sa , arresaiedaba eeosgímiento , y pareciaY 
ao estar impuesto da la qae aetaaknen* 
la pasaba ; pera > no tomaba medida algu- 
na para cootetoér la* inmole neta del püe~ 
bie , y- porgar $1 saao del Congreso de> 
tan imaonda- y «ergonsosa ¿asidla de lé* 
patos. y &eoioeos, arias el coaftrafte, *oa> 
w deseaUndiíaienaa y sa gesto \o apro-¿ 
baba. Comease de euero la discusión; pe* 
pero la plebe x»da rea mas inseltaate , noi 
dejaba hablar atea á, loa diputados presta 
tetóos y siles adubdoaea , ajae oometiaabaai 
eas masarse* poa so* elegios ét Itarbide** 
y por lo aprobación d« sa prooltanacioa y 
cualquier otro diaartado orador que loauM 
be la palabra , pasa represeatar algo env t 
contra da aHa ¿ apenas cesneaeab» su dis^ 
carao , croando era sofocada aai voe por; 
los descompasados, y tumultuosos gritos' 
de la plebe, sin abstenerse de decides*, 
las mayóte» tajarías i •aioWuoiat* Sm> 



«32 

«mbargfr y m propusieren algnno* i 
eomo el de que se mantuviese todo en 
•1 estado en que había estado aun frote» 
de la proclamación , mientras se cónsul* 
taba la voluntad de las provincias; pues: 
los, poderes de los diputados no la* da* 
bao facultad para, nombrar emperador, sr 
no era conforme al Plao de Iguala: otro* 
añadieron , que en el entretanto se qt^e-* 
dase Iturbide de tínico regente ; es de-* 
cir# de absoluto dueño del poder egecu— 
ti? o ; pero ni aun con -esto» partido» tan 
ventajosos se conformé' la insolente pie-' 
be , y continuando tus < gritos y amena-* 
zas, llegaron á conminar al Congreso con; 
la de que, si á la una del dia no esta*- 
ba proclamado Iturbide! por emperador*' 
serian colgados los diputados del eaaba»; 
laustrado de las galerías. Ellos al oír es- 
ta sentencia , unos porque eran adictos 
a" Itqrbide * y otros por temor , convi-, 
niéron en su proclamación , á escepcien 
de 15 que votaron en centra de ella: es— > 
te hecho los hará inmortales en la bis-; 
torta. Gloríense una. y mu veces las pro- 
vincia» que han producido, tan benemé- 
rito* hijos , y todos junjtos lloren con lá-*> 
grima» de sangre el atentado del. nefan- 
do dia 19 de mayo : ¿qué es llorar?.*.*» 
¿•Por ventora no queda ;mas recurao que 
nn estéril dolor? ¿Las provincias de MK 
gico cuando estén instruidas de estos he- 
chos tajadrán tan poco honor y patrio :< ¿ 



«3* 

¿sirio / qfe te dejen atropelfor imponed 
tosente -en las personas de sus represen- 
tontos «por ana pacte del vil populacho 
ale Mégico? ¿Pío Marcha; y euatro aperos 
verán serenadeute y sin contradicción el 
fruto de so atentad»? ¿Itorbide se reirá 
i sos solas de haber esclavizado á Mé- 
gico con ana ridicula facción? No , yo 
preveo' a las provincias «tomadas , yo 
estoy viendo' transwittrse de generación» 
en gene radon el odio contra el indiano 
«surpador. So trono esté vacilaote , solo 
esté- apoyado sobre crímenes' que hor~t 
forizan a todo buen americano ; el gri- 
to de venganza, como rayo de muerte,, 
▼a 4 caer sobre el Vil tirano , y quiza* 
muy pronto : ¡oh ; 'genio de libertad ret* 
producido en Bolívar! declara eterna é 
implacable guerra al monstruo imperial 
dé Mégico , y á todo* les renovadores do 
ks góticas instituciones de Europa. 

Nulidad de la elección de emperador. 

r > Quedó! , pues, nombrado ese día por, 
emperador con GT votos ; es decir, con^ 
poco mas de la tercera parte del Con- 
greso ; pues si a los 15 que espresamen- 
te votaron en contra, se añaden los 74 
que en el mismo hecho de no querer 
asistir al Congreso se opusieron tácita» 
dente tal nombramiento , componen en 



£34 

le tme 69; Gtn seto «te* eátenlo •**# 

eiifo ee preehe k nefcded de la eleociea 
4* Iturbide , en tama- del número de di-» 
potados -qoe lo nofebrtroo* Se ho ríate 
por la narracMB eaterier, b nulidad pot 
vaso* del «m4# y de lea ciicunetaedae 
ee que fué nombrado. ¿q*é efteyotegat 
sí aue remotamente racional podré* efe* 
gar para hacer Tejida •« nembraeÑteiej 
delante de su-aaeioe , et de les demás del 
Aaédel Se esoeaira ambicien W he f re~» 
«pitado; do hafeabide «quiera ceiesti» 
sa título de fes fot nades légale* qne exi- 
ge la Coeetrtecioo. Se ha neoelemade e* 
medie del tumulto , «a el vote de> ae so> 
iciente cometo de. dipatada** eie propon 
eton , ni dfoceetou , . ni «¿¡nerón , ni de** 
hberacion i ni earobeeie» , es tieeapoá^ 
jad* para formar U lej e*jne* impom 
tente. El , no «batéate , ha procurado 
que cnanto haoe «aya escudada cae «ali 
nombre del Congreso , para que se crea 
que. la nacion.es quien la ha elevado aj 
trono , j .por Ib : mismo pronuncio un dis-' 
curso en él , después de haber prestado 
j*reme*fc> de obedecerle, é wptmfi una 
proclame pura; el eajértáo. 



& Mi- el Emperador iespm d* he 9 
ber ¡fufado m «rf V&i&rtw r <nr+i 
nunctó el discurso tiguiénte* l 

Sfwtf permitido % ##¥>». £ d"»**** 
te : pre$eqtaqteft i Puerta pa^< *éwe P?** 

r" ido wxpegm* proteatoédoo* po/ «l P^°í 
la V^kM x *PC ^ h9 a< K 3» <W* M**, 
ftqo , por .toaoftw , qu* «oj^paw pi Lq) 
jjVrtnoefttQS 9i«3 pagra<top „ qw cpmtfo .Vi 
t¿culará« oye lafoofl «P .wfe.nAff^ota» »<4 
loa. 86f)tittM€t*tc# del coja^on, 1* efwW 
9M8 pupa de OM alma fraaoa y sen3Í,We 1 
Cuando pronjj¿ptá i<H} Ig^ala^a i#^ 
«JepsinWfici* d$l.ú^eci#, <;«aqdq r*3fl>D<í| 
<&\ todo* loa Wfffof* <fc A«9hwmi Ifu^ó^ 
catadora «oz de litxr\ad , s^dam» 8 4$ 
pcqpfHWJiip, romper las; cadf9pa§, cou.gf^ 
*W mundo sityet<£ i otro i#u^o , wn joí^ 
ta^oq, qu¿ Ja v<>1e*|c¿a ,y el terrón „ an-f 
toreada ©Q lo* t^m,^oa - spfn^np& 4¿ 1% 
ignorancia, , luvo- por p?ijic¿pat obgeto saJV 
t«P 4 la patriada, ujiaJwforp&Mnvquifl,, 
«A cuyos bordea y* J>alai>cftaba> y^ |% 
tí pro**»* 4 -recibir por la diligencia, 
de opmjone* , *l impif^o <^qe fta 4 pre\ 
«imitarla sip remedio ;.. coq k qz tofl sao ^ 
<¿da como ip^gestuoaa ceclaipabü ajuxi)¿e% 
de si* hijoa; corrí á ejrt^wdprte wa «ía*», 
%o protectora. Nada «p maa natural ei*. 
«fittaenciaü eatr#orj^qa¿'iga * Drontaa y 4i-, 



&39 
«ciles , que oxidarlo todo siq pensar um^ 
que en evitar él dalo : á mi , sin ea> 
bergo * quiso k Previdencia darme sere- 
nidad bastante para no ser sorprendido 
por el peligro : creo que poco olvidé 
de lo que convenia tener presente : el 
éxito es el garante de mi asersion ; pe- 
to sobre todo cuidé de respetar la vo. 
luntad de los pueblos , acallada entonces» 
sofocada ; diré mejor , enmudecida, pues 
tres siglos de silencie ominoso,- le habian 
privado hasta de 1a facultad de espresar*, 
se: el estado era violento , y ana vez' 
conseguido reaniíhar este coerpo casi exá- 
nime y robustecerle , tiempo vendría en 
qne por su naturaleza misma recobrase 
tus derechos y los pusiese en egercicio: 
es el principal la elección de un hombre 
que puesto 6 su cabeza le dirigiese , le 
amase , le defendiese ; éste el principe, 
éstas sus virtudes. Era preciso reunir 
la opinión ft un centro , era preciso de* 
jar á salvo la voluntad general cuando 
pudiese libremente pronunciarse : espi- 
nosa y dificil empresa conciliar en aquel 
tiempo estremos tan opuestos. Llamé, no 
vi otro' medio , a reinar en Mégico a la 
dinastía de la segunda rama de Hugo Ca- 
peto , con tal de que su advenimiento at 
trono fuese precedido de la Constitución 
de la monarquía ; asi los padres de la pa« 
tHa remediarían los inconvenientes qut/ 
trae consigo poner el cetro en manos acosv, 



23f 

tatoforaflas 6 «anejarlo . 4 tu placer, sisi 
mas ley que so antojo , y la corona en 
quien tal vez no profesa á loa ameri- 
canos todo el amor que ira principe de- 
be á sus pueblos ; si la Constitución ao 
evitaba estos males, me quedaba al ménoa 
el consuelo , aunque triste , de que no 
era obra mía. £1 llamamiento , pues , de 
los Borbones concillaba la opinión sm 
constreñir la voluntad de los pueblos. A 
falta de aquellos , quedaban éstos autori- 
zados para invitar otro principe de casa 
reinante ; el obgeto que me propuse fué 
alejar de mí toda sospecha relativa k sen- 
timientos de ambición , que jaunca tuve. 
Trabajé , pues , en todos sentidos , y con 
previsión para levantar á la patria del 
abatimiento en que vacia , y para arran- 
carla -del punto del peligro : el orden de. 
les sucesos la fué trayendo después á otro' 
abismo , no menos fatal que el en que 
se viera cuando resucitó en Iguala , y 
estos miemos sucesos exigían de mí nue- 
vos esfuerzos , nuevos sacrificios : acaba 
de exigirme el mayor , yo cedo á la ne- 
cesidad , y miro mi destino cerno su bien, 
porque él lo proporciona á mis conciu- 
dadanos ; como una desgracia , porque 
me arrebata de tía centro, colocándome 
en un estado fuera de mi naturaleza. 

Si , pueblos , be admitido la supre- 
ma dignidad A que me eleváis-, después 
de baberla rehuaado por tres veces, por* 



J3« 

Ste c¥ea ' eer'8s ' así mas tftfi ; flé otü* 
odü preferiría morir á üc Upar ei trono. 
iQjíé cutientes tiene éste para né born*- 
bfé dcie vé las oosat* (i s* verdadera 
luz? La 1 éspeTtericíia' mfe etíséñó , que ntff 
Bastan 1 * dulcificar H» atoargüTds del inan- 
tó la» pcfcas Jr efimétag satisfacciones qu# 
producé : de una ve* , mugiendo*, ta dig- 
nidad imperial DO significa para mí mas* 
<}ue estar ligado cotí catietiaá de oroy 
tfbrotnadb de obligaciones inmensas : es* 
^tie Ifarrian brtlld , engrandecimiento f 
Aagestad sor juguete* dé lá vanidad. 

/(cabo de jurar sobre lo* santos Evan- 
gelios lo que jt había jurado ai tes óé 
dhorá eft mi confeoft , ¿oír propósito dé 
ilo ser perjuro , .aunque c*ye>en sobre? 
tíii ¿abezá 1 ntóles* que etKíerró la fatal c*¿ 
'H. ¿Cotí cuanta satisfaciera, pues, no ha- 
ré rendado itiis juramentos? {Genera- 
les , géf«*s , oficiales f trO^a' del egérci* 
to trigaratite , Vc*otroW fuiste» testigos de 
tiáé votos , éf loé ds diéYdn el noiAbre hon- 
roso que Habei» tábido donseYvar! Núes- 
tira divisa fué siempre la religión ségra¿ 
<te , la santa tadeñentieritin , I» müofty 
qué es lát- perfección dé' lá' ritoral , M 
justicia qu*e sirVé dé escudé a los 1 deré* 
cbfoB que di6 naturaleza al hbmbre , f 
que perfeccionó la sociedad. Pueblos, wr 
jurado por convencimiento, por obedien- 
cia , p or daros egémpló , y pOr dejar «#* 
¿afifocidr ^to«r mis ¿oétdtfe** ua <*t&& 



t 



839 

fécoooeiÉdent» ti la soberanía de la i* 
¿ion , de adhesión á elle , de subordina» 
cío* k lat leyes y de respeto i sus re* 
presentantes , y de adoración al Autor y 
Stfpfemo Legislador de las sociedades. 

£1 peso que habéis puesto sobre mis 
hombros no puede soportarlo un hombre 
solo, sean cuales fueren sos. fuerzas* 
menos yo que las tengo muy débiles, pe- 
ro cuento, con las luces de los sabios, 
con los deseos 4e tos baenos, coa la do- 
cilidad del pueblo , con la fortuna de loe 
opulentos, eos los robustos bravos del 
egército libertador , y con la» preces dé» 
los ministres del santuario. Padres de la 
patria , la Constitución y íes leyes so» 
los fundamentos de la sociedad , unas y 
«tras se* obra de vuestra sabiduría, tam- 
bién- lo es, ayudarme é conducir á nues- 
tros subditos á la felicidad , ellos os ha* 
vhm el mas grave cargo si me abando- 
naseis. 

\Y qué «odre decir de mi agrade* 
cimiento ¿ unu nació» tan generosa! Las 
pasiones no tienen idioma* eevocido : mi 
¿orasen late..... la ternura do me per* 
ttite artícela*...».. ¡Ojala sea tal mi con- 
ctaefia , que el pueblo que me ha elegí- 
do , y el Congreso que ha confirmado eut 
eofragio* , se den por satisfechos; yo sia 
embargo , jamas podre creer que mi gra- 
ttfud corresponda á mis desees. Quiero, 
«tgicejK* , que si no fcag*^lsv*feJiGÍda4 



240 

fet Septentrión , si olvido algua d£» 
mit deberes, cese mi imperio : observad 
mi conducta , segaros de que si no «oy. 
por ella digno de vosotros , hasta la exis- 
tencia me será odiosa. ¡Gran Dio»! no 
suceda que yo oír ¡de jamas que el prín- 
cipe es paro el. pueblo , y no el pueblo 
para el príncipe. 

El Emperador al egército* 

Soldados : cualquiera que haya si- 
do la suerte á queme destinara la Pro* 
videncia , hora subalterno , hora ge fe ; 
después vuestro caudillo , vuestro gene- 
ral , y en el dia , por la gracia de Dio9, 
Gr vuestros esfuerzos ,.y la valuntad de 
i pueblos , emperador de Mégico , el 
titulo con que mas me honré fué el de 
vuestro compañero , y el que mee me. 
lisonjea hoy , el de primer soldado del 
egercito Trigarante : os debo esta de- 
claración , ella es el homenage que ha*. 
Sf> & vuestras virtudes , a lo que os de* 
iera la nación , y á lo que os debo y* 
testigo de vuestro valor.» privaciones y 
peligros. Sí, compañeros, esta hermo- 
sa patria que os vio nacer á unos , y 
que alimentó por mucho tiempo á otros» 
no tachará de ingratos á los que en re- 
compensa de los beneficios que les dis- 
feaio , destrata* qr el omiaost yugo H 4m 



1MI 

sjty» fhnseiisn pesadumbre estuve ago¿ 
fiada por siglos* Pero- la obra grande qot 
emprendisteis ana no está perfeccieaadat 
á los dígaos* representantes del pueblo 
les resta que hacer ; so ilustración y ce> 
lo infatigable nos prometen , que lo qao 
empezamos lo perfeccionarán : esto sis 
embargo no es todo , i vosotros y i mi 
dos corresponde auxiliarles : nuestro d*> 
ber es ser exactos observadores de lai 
leyes que dicten , respetar «o alto mi* 
níéterfo , sostenerles en paz para q«e de» 
liberen sobre nuestros 1 intereses , castt» 
gar » los eaemigot , y á los genios per* 
turbadores , guardar nosotros atiésaos dio» 
«ipttna y ectJeni 'Disciplina y orden son; 
loa caracteres del soldado, y no fray egér» 
Cito cuando entre los que le compone* 
se olvida la subordinación justa , la esv 
ctuputoaa honradez , la generosidad do 
Sentimientos, el fraternal amor * todoe 
los individuos de todas las clases del Ee» 
tado , la austeridad de las costambret» 
e4 respeto a las propiedades , la obsefw 
t/anciá sobre todo de la religión de oven» 
tros padres. Estoy penetrado de que pon- 
teéis todas estas cualidades ; pero deav 
graciadamente uno de los malos efecto* 
le la* campana y de las alteraciones pe» 
Ittfeá* es sofocarlas, necesitándose en tiént- 
aos tranquilos energía y rigor para res» 
ekutrla» A su verdadero estad* ¡áb,mi» 
wúgos» cfoo be ¿roca/ado, no Uefer # 



242 

este punto! pero es inevitable deciros* 
que ser* el padre cte loa buenos , y do 

loa malea no, vosotros me evitareis 

el ser egecutor de las leyes penales. £1 
egército mientras yo empañe el cetro na 
consentir* malvados : lo exige la josti* 
cia , vuestro honor y mi deber. — Agustim* 
: ¿Quién » acabando de leer estos do* 
comentos, después de-, haberse impuee- 
to en los hechos anteriores- , no se sen- 
tira indignado y arrebatado de colera, al 
ver «an descarada hipocresía y tantos cri- 
flrten»*. trinnfar de la inepta credulidad 
del < imbécil pueblo? Mas oon razón quie- 
re Iturbide hacer valar la voz del Coa» 
freso v pues este es 'hoy jüé mas bien 
un conciliábulo de aduladores , de hom* 
l>res débiles , que prostituid os se abaten 
b;*ta la última bageza \ 6 por sacar par* 
tido de conveniencia personal , 6 por ¡o* 
«Jemnizarse con Iturbide de sus antiguas 
opiniones. ¡Qué bien merecen estas pa* 
labras* que repetía Tiberio á los Sena* 
•dores romano» : ¡t>h hominet ad servitu* 
ttm pa ratos. Loa verdaderos patriotas 1 
ban procurado desprenderse del Congre* 
eo , unos yéndose 6 sus provincias baje 
cualquier pretesto \ pidiendo licencia <pa? 
Tñ no asistir ; aparentando enfermedades* 
etros Tenonriando el carao de represen* 
tantos -i y otros economizando su asplen* 
Cia eú , todo lo posible , * y haciendo** 

* *#?*»§ la nota 16» - " i . - * >''-* 



249 

presentes nh&ú otro rtito en el Cóngre«d| 
Dará evitar que loa Hevea a él con vio* 
fenoia. Quedan por lo misma dueños ab- 
solutamente del campo los agentes escla- 
vos de Iturbide*, y ya se puede iofi rit 
iqué no harán eo £«vor de so ídarfo! Hna 
declarado a «u hijo primogénito príncipe 
del imperio , título que debe tener el 
sucesor a él , pues ya esta reconocida 

£or heredero de la corona. A* su padre 
K Joaauin iturbide , ie han dada el tí- 
tulo de Principe de la Union* ,a/ á ls 
hermana del cooperador, Princesa de Itur* 
bidé ; y finalmente , se ha» entretenida 
en forjar la farsa del ceremonial par* 
la coronación del emperadora eso sí, to* 
do va autorizado con la capa de la re* 
Jigion y del fanatismo : en prueba de 
ello salió el Congreso & recibir bajo do 
palio una imagen de la virgen de Gua- 
dalupe , que le regaló el Cabildo de so 
colegiata , para que la colocase en el sa- 
lón. Sin embargo , los hombres ilustra- 
dos que suelea ir al Congreso no dejan 
de trabajar para oponerse en cuanto pue» 
den ai aumento de su autoridad , ó 4 lo 
toé o os de su estertor representación: asi 
consiguieron que no te le besase la ma« 
no , como se le besaba desde la noche) 
que se proclamó , y que él lo exigía, sU 
bo que se le hiciese una cortesía sola* 
mente, y que no se pusiese en los me* 
moríale* al 6o , ¿Joa R,. £. de V, M., 



244 

afeo éoicamenae t Dios gearde 4 V. B& 
panchos años, y algneaa otras oonadaoj 
que aunqne ligera» influyen oaaterialmenr 
fe ea «I pueblo. Estas acorrencúist y cf 
de no haber podido hacer de su partid* 
k moches diputados desde el principiOf 
creyendo que algalias veces podrió ser? 
tir de obstáculo 4 su insaciable ambición* 
lo han hecho que comience á poner e* 
práctica el juego de sus malvadas i»ten T 
cienes , haciéndose proclaosar meoerct 
absoluta y despótico. Al efecto ha pro? 
carado desacreditar industriosamente a| 
Congreso, exigiéndole dinero para los) 
gastos de la tropa, con objeto de que 
ésta crea que el Congreso tiene la cuh 

Cde que no se les pague i también lee 
inoti coa bastante claridad., que dieran 
irdeo para que se cogiera» para esa* 
necesidades , los caudales de tos espado* 
les reasitidos 4 Veracrui , con lo qu& 
conseguía aprovecharse del dinero , y 
malquistar al Congreso con sus dueños* 
Este > se sesturo no dando tal o*deo* 
y autorisó al mismo Iturbi^e para que, 
tomase la providencia que quisiese para 
tacar dinero; pues en este caso él soi 
fia el que se malquistaría jT** ej Con> 
pese. Finalmente, sos partidarios h«m 
recogido basta U.QOQ firmas , con el ob- 

Seto de representar que se restablezca, 
i inquisición , como el mejor medio do 
íonWidax 1* moaaequia atooiatfe 



245 
V £a medio dé eftt triunfo , ¿cr eeVl 
ttaroo que Itnrbide reposa tranquilo! 
)Ah) no se b«za la quietud para el mal* 
radoi Sos vacilantes pasos, sas mal ses- 
garas disposiciones , sus reservas , sus 
misterios , todo anuncia que su alma esr 
tá envuelta de continuo en una atmosfer 
ra sombría , que solo le deja percibir 
en los obgetos temores y fatales agüeros* 
Los hombres de honor y respeto huyen 
de su lado y de su favor. Niugune dé 
ellos lo ha ido á visitar voluntábame n* 
te ; pues cuando alguno lo ha hecho, ha 
sido precitado de su representación pú> 
blica , si ha sido empleado , ó necesitado 
de acompañar i la corporación de qué 
depende. Aun éstos solo han hecho las 
visitas de etiqueta , ahorrando las que 
han podido ; y escapándose de todas lo$ 
que han tenido oportunidad de hacerlo. 
Le ofreció el ministerio de guerra al te- 
niente coronel de artillería D. José Bus- 
temante , diputado por Mégico , sugeto 
de ilustración , talento y patriotismo , y 
lo rehusó. La conducta que ha observa- 
do el arzobispo D.s Pedro Fonte , ha si r 
do para Itufbide un- golpe mortal. Este 
señor , cualesquiera que hayan sido sus 
opiniones á fovor del Gobierno español* 
nadie duda en el reino de Mégico, que 
es un prelado digno de la primitiva igler 
sia , atttorcha luminosa del divino cristia* 
Aifimft, gfchio sin oaíenUcíon, virtuoso siú 



246 

hipocresía , religioso sin superstición, to- 
le ni n te por natural inclinación , justo por 
principios , amigo de los hombres hon- 
rado* y enemigo de los malvados. ¡Cusa 
diferente es este ilustre arzobispo , del 
*goUta y prostituido Pérez de la Puebla, 
del caduco y autómata obispo Castafiizas; 
y del bajo y avariento obispo de Gua* 
¿alujara. Este digno arzobispo, firme apo- 
yo de la religión , columna de la justi- 
cia y defensor de la verdad , indignado 
de la vergonzosa farsa que acababa de 
presenciar , no quiso con su residencia 
en Mégico , sancionar tácitamente tan cri- 
minal usurpación ; renunciando á mas de 
cien mil pesos de renta se retiró sin ver al 
tirano a las inmediaciones de Mégico, para 
pasar de allí á la líew-Orleans a deplorar • 
la desgraciada snerte de su amada diócesis 
de Mégico. lturbide para alucinar entera- 
mente al pueblo fanático, trató de ungirse; 
se negó el arzobispo á desempeñar esta ce- 
remonia: el obispo de Duraqgo , el imbécil 
D. Juan Francisco Castañiza, que estaba en 
Mégico con motivo de ser uno de los diputa- 
dos á Cortes por aquella provincia, se ofre* 
€¡6 á hacerlo ; pero como no podía eger- 
cer ninguna función episcopal en dioce* 
sis agena , sin concenti miento del dio- 
cesano , fué indispensable pedir esa li- 
cencia al Arzobispo, quien constantemen* 
te se ha negado á darla. lturbide qui- 
sa incómodo con este desaire , tanto vm$ 



24* 

p6bl¡c# cnanto que levantaron en la Cate»' 
¿ral los tronos en tus respectivo! tabla* 
eos. para la ceremonia , se ha retirado 
& S. Agustín de las Caerás con toda su 
familia, acompañado de sa número 1, de 
flus granaderos imperiales , y demás saté- 
lites de. la tiranía megicana. Y en vista 
de la negativa del Arzobispo , ya no sa 
trató de que se le ungiera , sino sola* 
mente de que se le coronase. El día de 
1a coronación era incierto , pues misten 
Tiesamente no se señalaba con fijeza , si* 
»o que se iba retardando poco á poco* 

Conclusión» 

He concluido mí Jígerisimo bosque- 
Jo ; por él verán mis conciudadanos quien 
es el vil americano que ha intentado usur- 
par la dominación del Septentrión, y por 
los medios que lo ha conseguido. San- 
guinario , ambicioso , hipócrita , soberbio, 
falso , verdugo de sus hermanos ,, perjuro, 
traidor á todo partido , connaturalizado; 
con la intriga , con la bageza , con el 
robo y <on la maldad.; . pupea ha espe<? 
cimentado una sensación generosa; igno-j 
rante y fanático , aun no sabe, lo que q% 
patria , ni religión ; entregado al juego y> 
i las mugeres cuando no estt emplead^ 
eo alguna maldad , solo, se -cotnplacQ e» 
fl vicio 4 sojo.Uefte no* ajoigos á jo* toa*-; 



248 

brés más prostituido* , & lo* mus jugft» 
dores y mas infamados por su inmorali** 
dad , como Cavaleri , Azeárate , Zoza-» 
ya , Tamariz , Pérez de la Puebla, y el 
monigote Herrera * actual ministro de Es- 
tado ; so alma atroz solo se electriza al 
aspecto del crimen , de la tiranía y de 
la avaricia. Hé aquí , megicanoB, el ver- 
dadero retrato de vuestro emperador. Co- 
tejad ahora sos crímenes con las virtu- 
des de Bolívar. Este verdadero héroe 
de la América , al instalar el Congreso* 
de Colombia en Cticuta , retira teda le 
tropa de sus inmediaciones ; jamas quie- 
re admitir no solo ana sUla en el Con- 
greso, mas ni aun asistir á ninguna se- 
sión , temiendo , como él mismo publica- 
ba , que embriagado con el triunfo y la 
victoria , y estimulad* por algún vil adu- 
lador , se le exaltasen las pasiones á que 
estfc Sujeta la miserable humanidad^ é h*» 
ciest* algo que no frese digno, ni confort 
me con loa verdaderos derechos y abso» 
lüta libertad de su patria. Bolívar retí** 
fa de los contornos del Congreso de Cuh 
«Uta hasta él último, soldado; Itorbidero* 
trodoxe su pagada trepa y 1» inmuflda 
kptrada hasta dentro del sagrado y so-* 
berano recinto ; aquel no quiere aun so* 
h> sentarse en «I puesto que le correa-* 
pende como gefe de su nación ; eJt# 
•tro lo usurpar al mismo presidente «\» 
ls> pepreseütacion **£jO0*t~, j a? cttoa* 



249 

«fesptres 'entre los diputados", rodeado d¿ 
su facción y de asesinos pagados , con 
uniformes bordados ; aquel , en una pa- 
labra , aspira Cínicamente á la felicidad y 
gloria de su patria, y éste solo desea 
esclavizarla , y satisfacer la europea y 
potril vanidad de ponerse encima de la 
cabeza una mezquina redondelá de oro» 
llamada eé el vocabulario gótico coro*- 
na imperial ; Bolívar bien merece los elo- 
gios que en este año de 829 acaban de 
tributarle Jouy* Prndt y los sabios li¿ 

* En todo» los países en que ha pe* 
rtcido la libertad , ha sucumbido 6 lo$ 
golpes de los gefes militares. Las guar- 
dia* de Pisistrato y Dionisio la eticade* 
náron en Atenas y en Syracusa ; fué des. 
ferrada dé Roma por César , de Mían 
por Francisco Es/orza , de la Inglaterra 
por Monk ; Füipo la arrebató á los Te* 
batos, que lo habían nombrado general 
por la muerte de Epaminondas ; entes de 
César , Mario y Syla habiaú entrado en 
Homa al frente de sus egércitog , y este 
último tuvo la funesta gloria de enseñar 
á los genérales romanos á violar elaii- 
l* de la libertad. Para arrastrar los sol* 
dados á cometer este gran atentado polf. 
tico , los corrompió repartiéndoles las tíer* 
ron y los bienes de los ciudadanos ,• tu- 
quietándole poco el conocer que con terne* 
***** prodigalidades y despojos, *ntrod*i * 

16 



torales de Pifia; Itnrbifl» pttede rotert» 
kir su nombre en les anales de tos, «a* 
clavos rusos y los estúpidos austríaco* 
imperiales ; también puede entrar en la 
asamblea apostata de la razón, en la Santa* 
Alianza europea : aquel será colmado de 
las bendiciones de sus felices conciude* 
danos, éste cubierto de las execraciones 
de sus miserables esclavos. Aquel viva- 
rá, eternamente ; este otro caerá pronto 
•I impulso de la justa vengnnza. No pue- 
den yk existir tiranos en el Nuevo-Mundo; 
se ahogó el servilismo al atravesare! atlan- 
üco. Confúndanse de borror y vergüen- 
za todos los usurpadores , re jes , empe- 
radores y serviles de la tierra al verá 
la joven y brillante América fijar en la par- 
fia en los cgircitos dos azotes destructo- 
res de todas las garantías sociales : la 
codicia y la violencia. Los soldados fue 
habían comenzad* por vender la libertad, 
acabaron por poner el trono en público 
subkasta. Después de haber matado ios 
ciudadanos para apoderarse de sus here* 
dades , asesinaron sus emigradores* para 
dividir sus tesoro* y vender la coronm. 

Considerar únicamente la conservar 
don del Estado y del príncipe , prefo* 
rirla á la de sus bienes , de su mugcr, 
de sus hijos y de su propia vida ; repri- 
mir las faltas y castigar los crímenes de 
•us subordinados; tener para los. ~ 



351 
tt^tiáoceial oVe su opulento svetetl vtfri 
¿adero culto de la virtud , de la raZoa 
y de la -filosofía. El genio de la indepen» 
dencia está ya levantando una estatua al 
inmortal Bolívar sobre el mismo teatro 
de sus glorias , sobre la empinada cima 
«leí ambicioso Chimborazo, que esconde 
en las nubes su soberbia cumbre. Sobré 
«ata portentosa altura, la libertad políti- 
ca corona con- inmarcesible laurel al Was» 
¿MBgton del Sur , quien pisando con no* 
ble desprecio cetros , coronas , toisones 
de oro , placas y demás góticas insignia* 
del servilismo , inventadas en la: «polilla* 
da Europa , anuncia un nuevo orden po- 
lítico , una nueva época ta» brHlante coc- 
ino el triunfo de los principio* libera*» 

do» d respeto debido 6 la desgracia, tro» 
tar los pueblos conquistados con dulzura^ 
con equidad; mostrarse sufrido y constan- 
te en los trabajos y fatigas ; modesto en 
la prosperidad, animoso en la adversi- 
dad , no tener otee fi* , otro obgtto que 
el bien , la gloria \ la libertad de su pais; 
pero negarse á procurárselos, si estos bie- 
nes solo pueden ser adquiridos ó conser- 
vados á costa de un crimen ó de una in- 
justicia ; tal debe ser un general : la his- 
toria antigua nos ofrece cinco ó seis egemm 
piares, los tiempos modernos solo presentan 
dos, Washington y Bolívar. — (Mr. de Jouy # 
lia moral aplicada á la política. Cat. xi«) 



251 
les. A tai pies está gritado «1 retrats) 
del primero y áltimo usurpador megica» 
no ; el execrable Iturbide está rodeado 
dé farias serviles , Viraras venenosas le 
•stáo royendo de envidia sa bajo , mez- 
quino é imperial corazón ; el benemé* 
tito hijo de Anahnac indignado de tanta 
degradación esclama. 

Oh» megicanos! ¿no habrá en el cié* 
lo ana maldición secreta , no despedirá 
la bóveda etérea algún, rayo de muert* 
que con implacable foror aniquile el mal- 
vado que labra su fortuna sobre las roí* 
ñas de su .patria? . 

Oh Portáis, if there not «orne chosen cursé 
$ome hidden thunder in the stores of hear'n 
Red with uncommon wrath, to blaat the maiu 

- ADDISON EN CATOtf* 



rm. 



t i.-: 



i.-: .\;.^ ,^:.. t > . :,. i },• 



153 

NOTAS QUE SE CITAtf. 

Número *.— Mi genera) r instruí Jo 
fe que en Salvatierra te hallaban' les Ra* 
yones con mochas gctoiUan reunidas , con- 
cebí qne proyectaban alguna empresa de 
tamaño , y me pareció per le mismo ne- 
cesario dirigirme con preferencia k ata- 
carlos : sucedió así én efecto fa biañanaí 
de ayer, y el éxito ha tenido hi felici-' 
éáá de qne solo le hada susceptible &r 
protección que distienta el Dio* de lo* "egér* 
citos á loa qne defienden su causd:» . ':....• 
«.««...Por la vereda indicada y el puente; 
á la boca de los fósiles y «¡ffiohea que' 
estaban como de continuo inflamados por" 
el fuego incesante que hadan , sin qué W 
detuviesen los parapetos , é irritándose 
con Ja sangre • que vertían algunos , y 
otros Teian derramar fe sus compañeros, 
verificaron gloriosos la entrada en Sal-, 
Tatierra después "de mucho tiempo de vi- 
lísimo fuego , remarcando en la histo- 
"ria de este triste lugar con abundante 
"¿angre, el viente* santo de 1813." 

Después de haber reconocido en la 
nfafiana & tiro de pistola (asi lo exigía el 
terreno) la linea contraria , pensé situar* 
me una legua distante para egecutar enr 
la noche algunas medidas que asegurasen 
mas el golpe ,*y evitaran alguna efusión 
4fi sangre 5 pero ft& bandido*, que estaban 



83* 

Senos de orgullo , quisieron anticipar Ya 
gloria k >$ta tropa , y proporcionarnos el 
mejor medio de santificar el dia ; pues 
f* t)riftpn»qaW tque notaron nuestro mo- 
limiento ..retrogrado, salieron de aquí le* 
nwWo&ftji. preocupado* coma furias desa* 
tadas. sobra nosotros 9 y lo mismo prac> 
ticaron en el momento porun flaoco la% 
gavillas que. estaban .destinadas para sor-* 
yrendemo» por, ia, retaguardia ai tiempo* 
que .atacásemos el puente». Su atrevv» 
ipienLo, que me irritó no «poco , me bizé» 
taria? .ajgo, del plan*. y decidirme á dat^ 
ayer el, golpe que. meditaba para, hoy» 
pues derrotados tos mas. «iegps de loa 
que. fueron^ atacarme, y ¿asi en per* 
•ecucion de los que escaparon ,- se co** 
«luyó la. empresa. 

Nq. as fácil calcular -el numero dn 
los miserables escomulgados que de,resnfe 
tas de la . acción descendieron afer á lo* 
frofundf>s abismos ; pero por la relación 
de. los ^comandantes de las partidas enj 
diversos rumbos , y I04 cadáveres que 
f i , infiero que serán, como trescientos y 
cincuenta. Se hicieron ademas yeinte f 
ckicp prisioneros , y^ se tomaron las ar- 

fias y municiones que acompañaré á -este*: 
ero no Jba sido muy barato e) cambio»; 
no , mi general , ¡nos . ha costado la pér- 
dida dej cabo José Glimaco Camacho» 
x de san Carlos , que .murió en el campo 
'4^l^boaor 1 y la sapgre de catorpe va-, 



*59 
líente* que salieron heridos , y que qmV 
fiera poder reparar coo la propia del 
mis venas! 

Ya habrá V. S. notado que siempre 
son concisos vi§ partea , y que nunfca 
detallo las aecienea , adoptando éste sis- 
tema para evitar que alguno que no me 
conozca , quiera persuadirte que tirata 
de hacer mi propio panegírico ; pero 
como eato haya ocasionado tal vez gran 
perjuicio 4 mocho» beneméritos , do pue- 
do dejar de' hacer presente a V. 6. (pare 
reparar ^cuanto etté de mi parte el dañv 
que lea haya*, inferido) que i mes- dé 
haber trabajado' desde el principio de lá 
campaña , hace más de once meses que 
la' mayor- paite de "loa individuos qué 
Componen esta división, no han tenido 
tino una sola vez- seis días consecutivói 
de descanso y muy pocas , dos , ni cuan* 
4V yo estaba á sn cabeza como sección 
de Nr división del Sr. brigadier D. Diegé 
Garda Conde , ni después qne aumentada 
tengo el honor dé mandarla en gefe. Son 
muy numerosas las acciones de guerra) 
que »han tenido',- gloriosas en al y ven> 
tajosas por «o tfonsdeodencia : han ata* 
cado ; posiciones 1 que merecen* elnonv» 
ere de fortalezas', f siempre » han veo> 
cido y nunca han sido rechazados s ja» 
nias- sorprendido», fio han tenido des* 
gracia «us destacamentos, habiendo' tra* 
tejado •en< loa 4iespee> mea cntitue , e* 



656 

algo*"* de loe immbo«. osas infestad** 4* 
gavillan* Circunstancias que creo digas*, 
de la consideración del Superior gobier? 
•o , que auaqoe . las desgracias en la 
guerra do. siempre arguyen defecto ea 
el que las padece , el do teaerlas es uoi 
mérito. , y esta circunstancia' en idí cottt 
cepte es buen indicante del. patriotismo, 
de la valentía , del honor , de la cona? 
tancia en los peligros y de la infotigebiy 
lidad de estos militares ; .pero £ñ mi jai- 
cío nada califica tasto sos. prendas reía? 
clonadas , su entusiasmo y firmeza d* 
taimo i como la presente jareada,, donde 
en el solo paso ' del puente, y rendición 
de Salvatierra , han tenido que superas 
tales obstáculos y dificultades de tal tat 
mano , que cualquiera de ellas vencidas. 
separadamente, bastaría para que ae lia* 

id* gloriosa otra acción ,•.*,.; .......... 

,♦,... .S. E, paja premiar los servicios del 
teniente .coronel O. Agustín de Iturbide* 
ha venido, ett conferirle el empleo efee? 
ti ve 4é coronel comandante del batallo* 
proyinciaj. de infanteria de Celaya , que. 
deberé organizarse según el nuevo regla- 
mente- v nombrándole al. mismo tiempo 
•oma&dsnte de todas las tropas slel Bagto 
y de Jai provincia de Giweejuato » con* 
cediendo igualmente- a .los valientes ofi- 
ciales y soldados que eoncur rieron i la. 
referida aocion , «a escudo en el brazo 
<iqu¿«Dto # wCQA «el* kiist. V«*<9$ eJÍ 



537 

Ütí tafeirtto de SAtVAf iBrtRA.'— (Qa¿«ta ¿4 
gobierno de Mégieo de W de abril de 813) 

' Numero 2— En et citado parte de 
<fe junio , y no de julio cono te dice 
por' equivocación en el discurso de 14 
Obra , después de referir el buen élite 
de la acciona que se contrae., continua; 
no puedo* formar un c&lcolo seguro dé 
los qué murieron ; porque como estaban 
en diversas casas , calles y plazas , es 
muy difícil , pero creo llegarán *, y tai 
tez : escederin de trescientos , con in* 
clu9Íon' de ~ triar de viento y cincuenta que 

tnandé pasar } per las armas: ; 

...;... No puedo dejar de manifestar & V. S. 
para' su 'satisfacción' total; que la tropft 
no solo' ha confirmado esta vez de wt 
sofodo 'particular str acreditado valor , eui 
trando ton/ bayoneta calada por las puer- 
tas de los • cuarteles , donde hacían bastan* 
te fuego , sino que me, han dado la proe¿ 
be , para mí mas Ifeongérsr, de su em-> 
peñó por la causa justa, pees olvidándose 
del ínteres de efectos , alftajas "que ai* 
furtos -decían había M\ s y aun real**/ 
"su único empeño era matar enemigos f 
"buscar cabecillas : quisiera que S. V. 
"tes manifestase su sáttsíacclon poi tan 
> *be!lttcoaducto í , \.*......i.v.. ».«».. ,*.i. ,.*....) 

.;';*.,. El dolor déla muerte del granado* 
fo Avilé», á pesar de que fué la única* 
detgradia , (no obstante lsj popa lúa qué 



f/toitebe ta lea* , y la atención eVtsa* 
{os pontos) y ia />recwú>» ie áoctr me* 
rtr ti» aiistftot crMíúwof «* tonto* múe- 
srooitt , Jo. que solo puede mandarse em 
«asos igualmente estrecho* ; han. contrita 
toda terriblemente nú espíritu , sin enw 
Jtargode la satisfacción de un golpe tan 
•fortunado por la utilidad pública y par-» 

ticutarmente par la del Bagío ~« 

».,..Para hacer algo por mi parte coa 
ebgeto de editar la impresión que en al-» 
gunos estúpido* y sin educación existe* 
de que nuestra guerra es de europeos 
é americanos , y de estos a> los otros , din 
go : que en esta ocasión lia dada paotnal* 
mente k casualidad de que tpcjos cúmu- 
los oonourriéron a ella , han sido , ameri* 
nanos sin escepcion. de persona ;y ten-» 
go en eUo cierta complacencia # porque) 
apreciaría ver lavada por las misma* 
manos , la mancha negra que algunos echa- 
ron * este país español ; y convéncete d*> 
que nuestra guerra 48 de buenos á ma- 
los, de fieles.**; insurgentes, y de cris* 
tamos £ libertino* .~-(Gaceta eatraordina^ 
ría del gobierno de Mégico de 18 de ju- 
nio de 1812;) 

. Número . 3j-~tLa . primera represen* 
tacion dirigida á este, efecto al: Virey, por 
muchos individuos de Guanajuato, aosur*. 
t¿á efecto, por. habar opinado el auditor- 
Batallar*, qeq n.o *e a4¿nitieae 4 sía aáan*. 



sat 

ltfi«*faxafaHtt¡a coa eOMihfmta v'f 
ato concretarle los cargos En efecto, s* 
hiao uoaeegunda representación» firmad* 
por tres personas las mas respetables pea 
*us luces y su opinión , «casando a Uur- 
bide Je comerciar » valiéndose para ase-» 
gurar su trófico, de los arbitrios que lé 
presentaba so comandancia de armas. Re* 
dujase la «casación a, este solo cargo* 
do porque no fuesen ciertos los demae 
que ae le -habían hecho en la primeraj 
tino porque las pruebas de éste eran tan 
claras y tan fáciles , que i pesar de to* 
do el valimiento del Auditor lograrían su 
fin los acusadores. Sin embargo , éste 
opinó, que la acusación no era de admi- 
tirse porque siendo 1 tur bidé miliciánef 
estaba autorizado á comerciar, 'sega» 
el espíritu del Reglamento de miliciasy 

{no le comprendían las leyes pro* 
ibitiva* que á los veteranos . No se di©\ 
por entendido de que Iturbide mandaba 
una provincia , y que • por consiguiente 
debía estar sujeta 6 las penas establecí* 
das contra los gobernadores , ni menos se 
hizo cargo de que la principal- causa de 
la, acusación no era su comercio sino loa» 
ilícitos y reprobados medios de que aei 
valia para asegurar sus ganancias. La 
cazón tínica que le guió- en- tan injusto 
dictamen , fué que Iturbide se había p*c*> 
todo muy bien en favor de la causa dei 
Be?» como solía U«oir..caaadp ,sr qaev: 



46» 

Jabe que eé ira salida « tosaar ct nutria* 
del Sor le hubiese engañado , alegaran- 
do que «ataba moralmeote cierte de loe 
«argos que ae le habían hecho; pero que 
en- atención a la decidida adhesión» que 
había mostrado al partido realista , le ha* 
bia perecido conveniente y político el 
sostenerlo. ¡Qeé preYaricacron! ¡Y coa 
esta administración de justicia aé querm 
que los megicanoe foesen adictos' al GoJ 
bienio español! Pero Betaller es de loa» 
cluniítm* del sistema de Paw , y opine 
qne los americanos son de una raza de- 
gradada que es menester mandar coma 
i on rebaño de carneros. La dalzura» 
de los megieaees era para él cobardía:/ 
k ignorancia en que el Gobierno ha te** 
nido ai pueblo , insensatez y embretecr- 
mieoto , el deseo de la libertad , orgav 
Mo , y la generosidad con que él mismo 
fué tratado , despees de haber cansada 
la desgracia de aquel país , 6 miedo ú 
apatía. Sin embargo , Batatter ha sida 
uno de los mejores magistrados que 1» 
España enriara & América desde 1a con- 
quista : tenia luces y conocimientos , y 
era desinteresado; ¿Si estos son les bue- 
nos, cuales serian los malos? ' 

Nfimero 4. -*-Debe advertirse que la ' 
conducta de Iturbide en Mégtco contri- » 
buyo mucho á que desmayaran sus pro- 
tectores , poee -entregado ai joego y la» } 



261 
apogeres daba tales muestras de ¡amen» 
Iidad , que aun aquello! mimos , come 
BataUer, que deseaban sostenerle por 
política , ne se atrevían i desmentir tai 
sensaciones que él propio probaba coa 
su manejo. Dorante dicha residencia en 
Mégico disipé todo lo que había robada 
en Qoanujoato , y el estado de decaden* 
cía á que llegó fué el que milagrosa* 
mente le transformé de realista sangui- 
nario en patriota exaltado, £1 temió que 
restablecido el sistema constitucional lo* 
oprimidos usarían de su libertad política 
para acosarle de sus crímenes (como le 
habían hecho con Concha) y que el fa- 
vor de sus protectores no alcanzaría i 
libertarle del castigo. Por lo demás lee 
documentos presentados en las notas an- 
teriores , hacen ver claramente que «m* 
totis mutandia , el teniente coronel Ituiu 
bidé era el mismo que el emperador 
Agustín primero. 

Nómere&~ CIRCULAR,— Acabo d# 
saber y descubrir la conspiración y anti- 
constitucional proyecto del coronel D. 
Agustín de Iturbide , comandante que era 
del rumbo de Acapulco , de independen* 
cía de estas proTÍncias , para separarla* 
de las deseas de la monarquía española, 
habiendo emoezada sus operaciones por 
apoderarse del caudal de los filipinos, 
cuya custodia está k n widade porra* 



269 
*»* 4e iwt nTeneV. Esto* hechos escan* 
¿aloso* han Uenado de sentí mié oto ¿I fiel 
vecindario de esta capital , do menos que. 
4 mi , estando todos resueltos conmigo 
á no admitir semejantes sugestiones que 
todos detestamos , y «i seguir cumplien- 
do á toda costa cae el juramento que 
henos hecho de* observar la Constitu* 
cioo de la monarquía española , ser fie- 
les al Rey * y obedecer las leyes. — Pre- 
vengo é V\ S.esto , y se lo advierto 
para que lo publique k esas tropas y 
f un al pueblo, ó fin de que do dejándose 
seducir de alhagueñas especies , que 
han cubierto de luto i este pueblo por 
muchos años , se . mantengan .unidos i 
este legitimo gobierno 9 cerno hasta aquí, 
¿endonle V. S. aviso del recibo y obe- 
decimiento de esta orden. — Dios guarde 
é V. S. muchos anos. Mégico 28 de 
lebrero de IMl.—Dd Venatit* 

Número 6.— Podrían ponerse aquí 
pril pruebas repetidas de esto ; pero bas- 
tarán los siguientes estractos sacados de 
las actas de dicha Junta» 

Hablando de la reposición de las re> 
Ügíooes hospitalarias el Sr. Gezaean, dije? 
gne respecto á estar ya resuelta este 
cuestión por le negativa ; esto es , que 
no se repusieran "por no ser este asea* 
"to urgente, y. de meque nejo deben 
!fc<¥*F ** tfwi» deje J4ueW'<~$o 



2«a> 

El Sr. Tatfe dijo : qur b cuattte» 

•o debe treta»* «ido por ti aspecto de> 
egecucion , pues e4 juramento del Pía» 
de Iguala , y el Reglamento 6 atribución 
sea de esta soberana Junta , ¿o ligan f 
estrechan á no totar sino lo mmy nrgent*, 
y que no había inconveniente en reser» 
▼ar este asunto por tres meses á la de* 
liberación délas Cortes. (Sesión del l 
y 15 de noviembre de 1821.) > 

' Número 7. — Nada descubre y ma- 
nifiesta mas claramente el verdadero ob- 
jeto de Itarbtde en esta revolución , qué 
era el de libértame de caer fajo le 
cuchilla de la ley por sus pasados crí- 
menes , ni nada prueba mas que tal fué 
también la intención de la mayor parte 
de los gefes que le siguieron , que esa 
distribución de empleos; Parecía que el 
mérito mas relevante pava obtenerlos era 
el de haberse distinguido en el servició 
del Rey dorante la primera revolución» 
y que los que habían combatido en ello* ' 
por la independencia eran sus enemigos, 
según se vieron realzados aquello y aba-* 
tidos éstos. £1 mismo • Iturbide ha hecha 
alarde publicamente de sus atroces cam- 
pañas , y se ha empelado en probar iu? 
«rectamente , que avoque bajo diverso 
itpeeto es «na la causa que defendiere* 
las realistas ©orno él y y- su* compa&e¿ 
«os en la actual revolución. r .fc sot)ur| 



f 



264* 
JdétpotiMá*. En efecto ém nVitilfa la 
complexión de su gobierno y se verá que* 
del sittema español el suyo no, se ha va* 
fiado sino en accidentes , y. solo una 
cosa sustancial que es la independen-* 
cu del primer tiefe del Estado , por 
donde el despotismo de éste viene á 
ser mas temible , pues á nadie tiene 
fue responder de sus acciones y provw 
deocias, en lugar de que los vireyea 
tenían una audiencia que vigilase su con- r 
ducta , y tenían el aliciente del premie' 
ú del castigo para no desmandarse* Itur* 
bidé solo responde k Dios , y no teme, 
él mucho esa residencia* 

Número 8. — Tratado concluido enr 
la villa de Córdoba á 27 de agosto de 
1821 , entre D. Joan O-Donojü , tenien- 
te general de los egércitos espadóles» 
capitán general y gefe político nombrado* 
de Nueva-Espala , y D. Agustín de Itur-, 
bidé, primer gefe del egército de la* 
tres garantías del imperio megicano. 

Articulo 1.° Esta América queda 
•oberana é independiente , y se llamará, 
imperio Megicano. 

Art. 2.° Su gobierno ser» monáx-* 
quico constitucional moderado. 

Art. 3.« Reinará Femando VII st 
ie resuelve venir á este imperi* ; y, 
por su falta sus herederos 6 sucesor** 
for en talen» ¿ 



265 
Art. 4.° El emperador fijará su cor-' 
te en Mégico , capital del imperio. 

Art. 5.° Dos comisionados del señor 
O-Donojá , pasarán á llevar al Rey de 
España este tratado , mientras las Cortes 
del reioo le ofrecen la corona con las 
debidas garantías y formalidades , y le 
suplican el campKmiento del articulo S. ft 

Art. 6.° Conforme al espíritu del 
Plan de Iguala , se hará una junta com- 
puesta de los primeros hombres del im- 
perio , por virtudes , destinos , fortuna, 
representación y concepto , que estén de- 
signados por la opinión general , cuyo 
número sea bastante considerable para 
que la reunión de sus luces asegure el 
acierto de sus determinaciones , que se* 
rán emanaciones de la autoridad y facul*. 
tildes que les conceden los artículos si- 
guientes. 

Art. 7.° La junta se llamará provi- 
sional gubernativa. 

Art. 8. Será individuo de ella el Sr< 
O-Donojú , y es indispensable omitir al- 
gunas personas de las que estaban seña- 
ladas en el Plan , en conformidad de su 
mismo espíritu. 

Art. 9. Q La junta tendrá un presi- 
dente nombrado por ella , que podrá ser 
6 no de su seno , el que reúna la plu- 
ralidad absoluta de votos, 

Art. 10. £1 primer paso de la junta 
•era manifestar al público su instaiacro% 
19 



266 

motivos 4ucw reunieron , y las ftedi¿» im- 
plicaciones conveniente* para ¿lastrar ai- 
pueblo, y modo de proceder á la elec- 
ción de diputados i Cortas. 

Art. 11. La junta nombrará despee* 
de tu presidente , ana regencia de tres 
personas de su seno 6 fuera de él , ea 
quien resida el peder egscutivo , y que 
gobierne el iaiperio mientra» Tenga el 
monarca. 

Art. 12. Instalada k junta provisio* 
nal gobernará interinasnenim conforme k 
las ¿yes. rigentes , en todo lo que no se 
•ponga al Plan de Iguala , y mientras laa 
Cortes formen la constitución del Estado. 

Art 13» Luego que se nombre ln 
regencia convocara las cértes , conforme 
ni articulo 24 del Plan de Iguala. 

Art. 14. £1 poder egecutivo reside 
en la regencia, y el legislativo en lan 
cortes ; y mientra» se reúnen lo eger- 
eerá la iunta provisional en los canee 

3ue ne den lugar a espera, y de acuer- 
o con la regencia , y también serviré 
la junta de cuerpo auxiliar y coasoJtive» 
§ la regencia. 

Art. 15. Toda persona queda en li- 
bertad de trasladarse con su fortuna 4 
donde le convenga , á menos de ser deu» 
dor, ó delincuente ; y en consecuencia? 
los europeos que están en esta Amé* 
rsca y loé americanos residentes en ln 
f eiOnsula , aeran arbitres de adaptar esta) 



26? 

4 aquélla ' patria , satiafectende lot qu* 
de aquí salgan » loa derechos de espoi* 
Sacien de saa caudales. 

Art 16. No te entiende el articulo 
anterior con los empleado* pftblicos , 4 
inilitare* ene son desafectos notoriamen* 
té a la independencia megiceha , pot 
que estos necesariamene saldrán del im* 
perio dentro del término que k regen* 
cía prescriba , Nevando sos intereses y 
pagando los derechos de salida. 

Art. 17. D. Juan O-Donojft ofrece 
emplear su autoridad para que las tro* 
pas de la guarnición de Mégico verifi* 
que* su sahda por una capitulación hon* 
fosa , concorriendo con los. desees del 
primer Gefe , de evitar la efision de san* 
gte , y de no hacer oso de la fuerza* 
Córdoba kc.^Juan Q~D9nojú.+—Agu9ti* 
ib kurbid*. 

Número *.— Carta de remisión al 
Gobierne español , del tratado celebra* 
do en la Tilla de Córdoba , por el Escaño* 
8r. D. Juan O- Donqj*.— Eterno. Sr.-* 
Por ais cartas anterioreide 31 de julio, 
y de 13 del corriente, que tu ve /el heV 
nor de dirijir 6 V. E. , te habrá, pene* 
trado la alta comprensión de S. M. del 
astado en que encontré á este reine t 
mi llegada i Veracruz. Mi situación eco 
la mea difícil en que jamás se viera au* 
«ondud alguna, U mwcropro m tü ftuf 



16» 
h mas l desperada. Ni en la fuenéa;, 
parque ¿a recia de ella ; ni en la opi- 
nión , porque el espirita público estaba 
pronunciado y decidido ; di en el tiem- 
po , porque todo era egecutive , encon- 
traba no sendero que me tacase del tor- 
tuoso laberinto a que me había condu- 
cido la fatalidad. Lo de menos era la 
esposicioa de mi persona , la ruina de 
mi familia , la muerte de varios indivi- 
duos de ella, y lo que me afligía ha- 
ber hecho la desgracia de una porción 
de mis amigos , que quisieron acompa- 
ñarme desde la Península , uniendo su 
suerte á la mía : todos estos sufrimien- 
tos al fin harían mi sensibilidad como 
hombre privada. Pero al reflexionar que 
era una persona -pública , que habia me- 
recido la confianza del monarca ; que 
éste habia puesto á mi cuidado la parte 
mas rica y mas hermosa de su monar- 
quía ; qae carecía de arbitrios para cor- 
responder á su preciosa confinaza ; que 
tenia ¿obre mi los ojos de la Europa , y 
<éel mundo entero ; que: mis dilatados ser» 
«vicios iban «..estrellarse contra un esco- 
lta invencible; y que no podía ser 'útil 
6 mi í patria , ¿nica ambición que siempre 
he conocido , mi valor desmayaba,, y hu» 
fciera preferido no existir á. respirar abru- 
mado á tan enorme pesadumbre. 

Tedas las provincias de Nueva-Es^ 
fcafln habían proslamadp la iatepeadear 



269 
<na. Todas te» plazas babian abierto s^ 
puertas , por la fuerza ó por capitula* 
«ion á los sostenedores do k libertad* 
Un egército dé 90 mil sotados de to« 
das arma» , regí mentados y etotKscipltixi* 
un pueblo armado-, -en- «fr $»«* techan 
propagado portentosamente hss'tdoas lis 
beráles , y qué ' recuerda la -debilidad 
(que ellos le dan' otro nombra) dv su* 
anteriores gobernante*; <lhrrjidoi3>pór hom- 
bres de cpiwtámtenh>s*y de carácter , j£ 
puesto á la «Sabfefca de : las tropas mi g«* 
fe que supo entusiasmarlos v 1 ddqofrtrs* 
éu concepto y "su anaor , que steikprd 
los condujo ft la victoria , y oóo< teuift 
á su favor todo el prestigio qoc acompá* 
ña i tds héroes r lae * tropas -europeas 
desertándose k bandadas , que ae pre¿ 
sentaban á pedir partido y selles ¡coa* 
cedía , lo mismo que hacían tos oficiales 
siguiendo el egemplo de sus ^áfes'; que* 
daba Vetacróz' ,-Acapülco y Perotó , pero 
éste había capitulado entregarse luego qué 
lo hiciere la* capital ; y la primera sin 
fortificación capaz de sufrir un asedio, 
desguarnecida ; con mil partidarios de la" 
independencia - en su seno, y en oposi^ 
don los intereses * de su vecindario. Res* 
taba aun Mégíco , ¡pero en que 'estadof 
El Viréy depuesto por sus misma» tro^ 
pas : éstas ya indignas , por este 'atentad 
do , de ninguna confianza : su númertf 
^ue. no pasaba de* dos mil quinientas ttt¿ 



_^„„ f *tn* feate* ente* tetera**» 
provinciales y «rhiaee del país ; y sitia r 
do deede «1 momeóte qae pisé la tierra» 
sin eerreepeadeiicie eo la, interior , si* 
Tureree < si* diaero ; I** pfOTinpias en 
el fleaérde* que es confuiente 4 una 

rene > intestina deest* naturales* , ppf 
fake de braftea para la agricultura y 
la» aftas , eetand* empleadas todos ei* 
U*rar k* armas.,;? «00 «lias desastre* 

L derogación. SI conteneío paralizada* 
fc «ándale* de ; lea ejuftgew, qae aaj 
ateadaa fc ambo* müion** de pepos , de* 
tenfdoe en Qfégieo.4 alguno* qoe conducta 
ana coedacte coasiderable , repartidos *a 
d remo loa demás ; y lia posibilidad WOf 
ai y aires de llegar a meaos de ses da** 
Boa , acedando asi arruinada* las fprta-t 
«as -de mil familias opulenta? de este y 
eqti*l continente : ruina de qpe se resen? 
tÜa Ja Espade por siglos* 

En tal conflicto , y sin inatnicciooee, 
del Gobierno para esta cape , 5a me re-r 
aolvi* 4 i$em]tarcarate daodq la veta pare 
Ja Penioaala, Empero , me delta deje* 
abandonada* & la inerte dp* grandes na¿ 
*\°*t* • y revolria sin cesar en mi iraa? 
ginacioa mil ideas, sin poder fyarine en; 
ftmgoaju En el partida de le pegociar 
eje* eolia detenerme » anas ¡qué confiaos 
fta podía, alentarme de conseguir alguna 
ftajaja para mi patria! ¿Quién ignora. 

** ,» •wcieder m i**w*> estfc £*r> 



87t 

4MV6MM» €B OOaotO U prOpOftga», f 

no, para proponer lo que convenga á 1* 
nación > qoe representa f Sin embargo» 
qaise probar este estremo , y al afecto 
preparé loa Animes coo mi proclama do 
& de agosto , que hice correr veaciea^ 
4o dificultades. No» ao oyó con desagra* 
4o » aunque ao satirizo mordazmente por, 
afean periodista: y luego que me pare* 
ció habría circulado, enrié al primer 
Cfofe del egfcrcito imperial dos comisio- 
nados con una «arta , en que le aaegn> 
raba de la* ¡de** libérale» del Gobierno, 
de las paternales, del Rey , de mi sin* 
caridad , y deseos de contribuir al bien 
general « e invitándole á una confereot 
cía 3 recibí otra del mismo Gefe > que al 
ver mi proclama me dirgia también co» 
avsionades para que nos viésemos. Re- 
pito , que jamas pensé en que podría 
atoar de la entrevista partido ventajoso 
para mi patria ; pero resuelto a prope* 
ner lo que» atendidas la circunstancias* 
tal vez ao se consiguiese , á, no sucum- 
bir jamas á lo qpe no fuese justo y de- 
coroso ; k a, quedar prisionero entro 
los independientes,, si faltaban a la bue* 
na fé , lo que por desgracia es y ba sido 
aiempre tan frecuente ; salí de Veracroz 
para tratar en Córdoba con Iturbide. Ya 
éate estaba prevenido por sos. comisio- 
nados , que tuvieron cuidado do formar 
tfwícs da muí contestaciones ♦ do i* 



272 
fases en que era preciso apoyarse pus* 
que pudiésemos entrar en convenio : ha* 
bitlas etaminado , y consultado tal ves 
cuando llegó el caso de vernos. El re- 
sultado de nuestra conferencia es haber 
quedado pactado lo que resalta del nu- 
mero 1, copia de nuertro convenio. Yo 
no sé si he acertado; solo sé que la 
espansion que recibió mi alma al verlo 
firmado por Iturbide en representación 
del pueblo y egército megicano , solo 
podrá igualarla la - que recibía al saber 
que ha merecido la aprobación de S. M. 
y del Congreso. Espero obtenerla cuan* 
do reflexiono que todo estaba perdido sin 
remedio , y que todo esta ganado ; roénot 
lo que era indispensable que se perdiese 
algunos meses antes , ó algunos después. 

La independencia ya era indefecti- 
ble , sin que hubiese fuerza en el mun* 
4o capaz de contrarestarla : nosotros mis* 
moa h 'tnos esperimentado lo que sabe 
hacer un pueblo que quiere ser Ubre* 
Era preciso , pues , acceder á que la 
América sea reconocida por nación so- 
berana é independiente , -y se llame en 
lo sucesivo Imperio Megicano. 

El gobierno monárquico constitucio- 
nal modificado es el mejor que la po- 
lítica conoce para los países que reúnen - 
i población y estension considerable, 
cierto grado de recurso de educación y 
-de luces , que les hace insufrible el de¿« 



273 

^potismo y al mismo tiempo que no tfo 
neo todas las virtudes que sirven de 
tostemmíento á las repúblicas y estados 
federativos : asi se tuvo presente: para 
dictar** el articulo 2. 

Un paeblo que se constituye tiene 
derecho para elegirse el príncipe que ha 
de gobernarle. Esta elección es espon- 
tánea y libre , sin que pueda disputár- 
sele : y lo que vemos en la, historia fes, 
que siempre recayó en uno de los hom- 
bres del mismo pueblo , por lo coman 
en el mus atrevido ; muchas veces en et 
que> disponía de la fuerza ; algunas en 
el que tenia mas amigos ; y pocas ea 
él mas virtuoso ; pero ahora convenia á 
las glorias de España que fuese uno de 
sus .principes el emperador de Mégico; 
y en efecto , el Sr. D. Fernando Vil es 
el primer llamado en el articulo 3, y 
por su orden de mayoría sus augustos 
¿e roíanos y sobrino. 

El articulo 4 no necesita es plan ación* 
•es de ninguna importancia ( los españo- 
les ; y si Mégico por su posición gee* 
gráfica no es* la mejor corte , tiene á su 
favor otras razones que la conservan en 
este rango. - -*• 

En cumplimiento del artículo 6 df^> 
lado por la debida consideración á S. MJ, 
por e! respecto y amor que profesamos 
4 su. sagrada persona los megicanos , y 
yo, por loa, deseos de que b venida 4d 



274 
a m p ar a d or no te dilate , hé comisiona* 
éo al coronel D. Antonio del Val , y al 
tentarte D. Martín Jote de Obeehea, para 
qne pasen a poner en manos de V. £., 

2uíen tendrá la bondad de elevar k las 
a S. M , esta carta y copia que le 
•compaña del tratado de Córdoba : su» 
picándole al mismo tiempo se digne re» 
eibirla con benignidad , conceder su aka 
•probación , si no i mis aciertos , i mía 
Menos deseos, y poner el sello fe ana 
bondades, accediendo a la pretensión dé 
«otos pueblos ene anhelan por ser. din* 
jidoé por 3. M. , 6 de nn principe dé 



Los artículos siguientes hasta el 14 
¡oclusivo , pertenecen á disposiciones in- 
teriores para asegurar el orden» evitar 
la anarquía , garantizar el cumplimiento 
de todo lo convenido , y procurar por 
todo* medios el acierto. Solo bay do 
notable en el 8, que so me nombra fe 
mi desdé Inego individuo de la Junta pro- 
visional do gobierno, por la rason que 
ae espresa en el misau» articulo ; y 4 
lo que no me opuse , por qoe en efecto 
considero conveniente mi asistencia « la 
Junta, en donde podré influir siembro 
4«e so trate de loa intereses de mi pa- 
tria , qoe quiero conservar , y fe qwon 
quiero servir : cesando mis funcione* en 
él momento que conforme al articulo 13 
«a reúnan las cortes ¿poco permaneció^ 



87$ 

4o «li al imperie hasta la venid* del 
monarca, ó resolución de mi gobierno, 
£1 numero % es coja* del «Plan de Igual* 
que se cü*. 

Loa artículos 14> y, 16 aseguran le 
vida 9 libeitad y propiedades de los euw 
topees , que tenia* antes que se estipu- 
la*» , espnesti» las primeras y perdidas 
las wJtiom : partido qqe solo él se*ia has* 
tante para llenarme de. -satisfacción ., y quq 
«o puede «¿nos de constituirme acree- 
dor é. ser «irado, con indulgencia pe* 
8, M. y la nación entera, 

A lo acordada en *1 arttcujo 16 ná 
pude dejar de aoceder> Ni icémo opo-, 
netse Juque onda cual mande su terrin 
lorio? Tampoco. 4 lo que espresa el 17, 
La evacuación de 1a capital era nece* 
Baria y fosftosa % pues bagase , dqjandq 
en so lugar las virtudes de la tropa es? 
penóla» el honor de la nación , y, cap** 
talando de un modoi que &9 *e mancillen, 
nuestras glorías. Ademas, congeniólo eq 
los artículo* anterieres, nada mas india T 
peosable que convenir en éste : nade 
mas ingente que aplicar desde luego log 
medio* para, evitar la ejusion^de sangrq 
que /de oiré modo cora. «infalible. Tam? 
poco podían, ni debían permanecer aol r 
dados armarios en posesión de la capital 
de un imperio declarado independiente. 
¡So interponiendo yo mi autoridad para; 
H»e sin estrilo ae veriftat» fejudti% 



27« 
•V resultado necesario era qué saUese^ 
«I fío , dejando para certa del* empera- 
dor minas y escombros ,<que tendría que 
entrar pisando , mezclados con los cadá- 
veres , para sentarse en él trono que le 
preparó el amor , y mancharía el capri- 
cho y la temeridad , me pareció que era 
un deber mió evitar á sus ojos tan hor- 
rible espectáculo , y á su corazón el 
dolor qae le produciría. 

Recien llegado á Veracruz fluctua- 
ba inquieta mi imaginación sin decidirse 
k abrazar un partido ; y cuando . no mé 
atrevía ni aun á esperar lo que ha su- 
cedido después , tuve momentos de pen- 
sar en defenderme en la plaza » hasta 
recibir contestación de S. Al. Hubiera 
eio duda sido imposible conseguirlo pot 
el estado de dicha plaza que he, maní* 
festado a V. B. En aquellos mementos 
. mismos me dijo el Gobernador qae ha- 
bía con el Ayuntamiento, solicitado del Ca- 
pitán general de Cuba socorro v de fuerza 
para la guarnición , y me suplicaba apo- 
yase su solicitud. Así lo hice por me- 
dio de una carta que dirigí al espresado 
general; y acaban de llegar en su con- 
secuencia 260 hombres , qué fen magua 
caso podían -ser Útiles por «u corto nú- 
mero ; pero parece que todo se reúne 
para que esta grande obra su cimente 
tí obre sangre que esté marcada con el 
¿ello de la muerte. Son ínfmitos loa ma¿ 



277 

les que en este estado de cosas puede 
causar tal desembarco. Para ocurrir k 
todo , he prevenido al Gobernador de la 
plaza , vuelva inmediatamente esta tro- 
pa á su destino , con tanta mas razón, 
cuanto que el mencionado Capitán ge* 
neral le dice en oficio de 29 de julio., 
que los necesita y espera «e los devuelva 
luego que haya cesado el motivo de su 
Tenida. Y por que las razones en que 
estriba esta disposición están es presadas 
en el oficio que las contiene , lo copio 
k V. E. señalado con el número 3. 

Sírvase V. E. elevar á la alta con- 
sideración de S. M. cuanto llevo espues- 
to , suplicándole se digne aprobar mi con- 
ducta , hija de los deseos de ser útil á 
S. M. , á la nación y a la humanidad*. 
Dios guarde á V. E. muchos años. Se- 
tiembre de 1821. — Juan O-Donojú, 

. Número 10. — Dictamen de la Comi- 
sión sobre la proposición hecha por el 

Sr. Presidente el 24 de octubre ¡Oh, 

y cuan justo es que V. M. convierta su 
atención al Padre que le dio la existen- 
cia! para demostrar asi el aprecio que 
hace de su venerable persona , y añadir 
este nuevo honor al restaurador de la 
libertad, del imperio. El Padre y el Hijo 
fe consideran como un propio sugeto; 
Jr pues es de la obligación de los me- 
ftcanes manifestar a todos los pueblo* 



278 
¿leí orbe su gratitud y reconocimiento A 
Vjuc les proporcionó un bien tan fnes<- 
timable sin hacer alto en cosa alguno, 
por que todo cnanto puedan darle es mn> 
cbo menor qae el bien "que recibierofc 
de su mano esforzada , poseídos de lo* 
mismos sentimientos de gratitud , une* 
•us votos con los de V. M. para énsalzaA 
al digno Padre de hijo tan benemérito. 
Ninguna ocasión mas proporcionad* 
que la presente. El viernes día 16 hace 
un año que salió de esta capital á to- 
mar el mando del Sur el Generalísimo 
almirante , presidente de la Regencia. En 
él dio el primer paso para la obra ma- 
yor que han visto los siglos , para lá 
hazaña mas prodigiosa que no tiene se- 
mejante en la historia , y para el bien 
mas precioso que todas las riquezas juri- 
tas que abriga en las entrañas de su* 
sierras y mares de la América del Sep- 
tentrión. Señale, Señor, el imperio, este 
dia con una muestra que por cualquiet 
aspecto que se mire , siempre presente 
el amor , el reconocimiento y el distin- 
guido aprecio con qué mita al ciudada- 
no que fijó el cimiento de su libertad. 
¿Y no será la mejor conceder á D. José 
Joaquín Iturbide los honores de regenté 
con la renta vitalicia de diez mü pesos 
anuales , para que pueda conservarlos 
coa el decoro Correspondiente? Nada 
>a hace* V, M. de nuevo; toe «ceta* 



279 

menee impértante aunque en algo pare* 
cida , la Espaüa concedió al Conde di 
Floridas-blanca loa honores de infante» 
7 lo enterró en el mismo sepulcro de 
las personas reales , para premiar asi el 
mérito que contrajo por haber contri- 
buido en parte k organizar ¿1 gobierno 
interinarlo de su nación , en la terrible 
crisis del alo de 808. ¿Qué deberá ha- 
cer el imperio con el Padre del Héroe 
que en solos siete meses logró la empre- 
sa que se juzgaba ya inasequible? Aun 
es corto el obsequio , según el voto y 
el deseo general del imperio todo. 

La ónice dificultad que pudiera pre- 
sentarse , consiste en que finalizada la re* 
Etncia por la venida del emperador , k 
s regentes no les queda distinción al- 
guna , y por lo propio no podrían sub- 
sistir los honores de D. José Joaquín; 
pero fácilmente se ocurre k ella refle- 
xionando , que los regentes actuales que- 
darán de consejeros de Estado , y que 
concediéndose los honores de él , siguen 
en proporción la misma suerte de los 
regentes. 

Asi piensa la Comisión , y también 
que para solemnizar el ola 16 seria muy 
Oportuno que D. José Joaquín de I tur* 
bidé en él , se presentase al público con 
la banda de regente henonarie. V. M. se 
servirá resolver lo que estime por mejor? 

T de absoluta conformidad se acordó* 



280 
n que nrahaira se le pusiere en posesión 
"de dichos honores, en memoria de que 
"en igual di a del año panado , salió el 
"Serenísimo Sr. Generalísimo 3 tomar el 
''mando del egército del Sur , y á po- 
"ner por obra lo conducente a la em- 
"presa de 'nuestra independencia ; y que 
"se pasase el decreto correspondiente 
"á la Regencia , para que tuviese efec- 
to esta soberana resolución." .... 

Se leyó el dictamen de la Comisión: 

sobre sueldos del Escmo. Sr. Generalí- 
simo , y habiendo hecho varias indica- 
ciones los señores Heras y Campero, 
en orden á la asignación que se fija en 
los derechos de Almirantazgo , es puso 
el Sr. Tngie , "que en su concepto las 
asignaciones que propone la Comisión son 
arregladas ; pero que no deben determi- 
narse parcialmente con respecto á cada 
uno de los empleo» del Escmo. Sr. Ge- 
neralísimo , sino que se debe decir en 
general la total suma que se le asigna 

{íor los- honortóoent'simos empleos que 
o ha< conferido la nación." El Sr. Jáu- 
regui hizo un discurso «obre lo que en 
general notaba contra bis razones que la 
Comisión dice haber tenido para no es- 
tender la asignación á mayor cantidad. 
Espuso también sobre esto el Sr. Azcá- 
rate varias consideraciones , á que con- 
testó el Sr. Horbegoso; pero ilustrada 
te este mp4o la materia , la Comisión 



281 

fyó esta nueva proposición : "que por 
todo sueldo y gratificación , k reserva d<t 
la de almirante , se asigne al Espino. Sr. 
Iturbide la cantidad de 84 mil pesos." 
El Sr. Azcarate hizo esta otra : "qua 
se reserve el sefialamiento de los suel- 
dos de los empleos que egejxe el Sr. 
Generalísimo , a. las Cortes del imperio, 
y que entre tanto se le den 100 mil pe- 
sos anuales desde el día 24 de febrero 
de este año." A pedimento del mismo 
señor se acordó , que la rotación sea 
nominal en la totalidad de esta materia. 
(¡1 Sr. Guzman pidió : "que , pues , la 
proposición que ha fijado nuevamente la 
Comisión » comprepde dos puntos , la di- 
vida para que la votación se facilite :" 
y en copsecuencia propuso la Comisión 
las siguientes. Primera : "que la asig- 
nación de sue|do a| Escmo. Sr. I tur» 
bjde haya de ser colectiva por todos, loa 
empleos que la nación le ha conferido :" 
y se aprobó^. Segunda : "que la asigna** 
cion colectjya sea Ja de 12Q mil pesca 
anuales t" se aprobó también. Tercera: 
^que flesde, 24 de febrero en que el Sr. 
Iturbide proclamó la independencia hasta 
2$ de setiembre en que se |e nombró 
generalísimo , se le abonen fas sueldos 
h razón de sesenta mi| pesos anuales :'* 
quedó aprobada. Entonces el Sr» Mar* 
ques de san Juan de Rayas , hizo la si* 
guíente * "que, el sueldo ya asignado 4* 
^ ' 20 



282 
1*0 vil pesos se entienda desde 24 de 
febrero en que el Sr. Iturbide procla- 
mó la independencia: quedó aprobada. 

Nfimero 11. — Snbseitada la duda de 
si el Escmo. Sr. Presidente de la sobe* 
rana Junta , por serlo de la Regencia, 
cesaba en el primer empleo , y debía 
procederse á la elección de presidente 
de la Junta , hizo el Sr. Espinosa esta 
proposición : "que el Sr. Presidente de 
"la Junta , por Serlo de la Regencia, 
"no pierda el carácter honorífico de pre- 
sidente de la Junta , para que en todo 
"caso que estime necesario concurrir 4 
"ella solo , ó con la Regencia , tenga el 
"primer lugar aunque esté principalmen- 
te adicto á la Regencia , y que se elija 
"rice- presidente. Lo espuesto sin egem- 
"plar :" fué desechada. Él Sr. Alcocer 
hizo la proposición siguiente: "que se 
"elija presidente de la Junta ; pero que 
"siempre que concurra i ella el Escmo. 
Sr. Iturbide , tenga la preferencia sobre 
el presidente :" quedó aprobada. (Día* 
rioa délas Cortes de Megico de 1821.) 

Número 1Z — Es un delirio creer 
que la sanción , ya la tenga el rey , ya 
una regencia , pueda equilibrar la po- 
tencia legislativa que está en una junta 
popular : ésta tiene mil medios de per- 
suadir al incauto pueblo , que la ínter* 



*», 



283 

jtonckni del teto es un Medio de tír% 
lazarle , y por esté ¿asnas llegar* el ea*e 
de «lar de eete remedí* viniendo por le 
mismo á: quedar sin efioecie ♦ y el coer* 
pe rf preseotativo en «na ilimitada liber- 
tad de estreviareeaM* freno quelaj coa- 
tenga, tn esto se fundaron los republi- 
canos del Norte > l>«ta eefeblecor «n se- 
nado 4 pesar de «pe el presidente de 
fas Estados* en quien resida el poder ege» 
outirovgosa de kft psérogativa del vedi 
gr puede suspender el efetlo dtuna le;» 
Bajo ésta idea §aneral , v prescioT 
diendo de porineeores, cuyo, arregle deje 
la Regencia g la aU» discreción de V. M. t 
propone cosao (torco Medio de 8fians9t 
la Isoestad , la cnnrecaeién del cuerpo 
legislativo compuesta dé dos talas : no» 
dba reprasemanlea del jckao e» néaierp 
qué «o esceda den quince , ot sea menos) 
skr doce s igoal número de militares t oa 
procurado* de codo «no de loa ayuntar 
mientas de las ciudades ,v un, apoderar 
da por cada audatnéa tenritoríeL í 
».i Lsj tegnude) tala de ate se eaoluif 
náti las ¿taaes* de la prisnera , se conv 
fundan de diputad**' elegidos* inmediata*. 
meóte par e* poetta, * vanrn dé uno* por 
cada cincuenta «sil - f . édvivtidnoo q«e e# 
cnanto' o ésta nada ep mas- importante que 
obofcr las optes**** trabar de las étafr 
ekaies consecutivos que destruyen ht seut 
tjtt* tehaton e&tff* «1 fi sje Ma ji toa cíe* 



284 

gidos ;'no menos -que el roffop de opi* 
nion de la mata de los habitantes en el 
nombramiento de ios* funciones. (Midi* 
OBcion dirigida por \w Regencia del n¿* 
perio , í S. M. la soberana Junta provit» 
¿tonal í de 6 de noviembre 1821») 

■ » *•' * , 

Número 13>-£t Generalísimo almi- 
rante a tos; habitantes del imperio. — . 
Conciudadanos: nada mas conforme coa 
los principios liberales , que la fran> 
queza- del Gobierno *en dar al público 
oportunos, cdnocunienteé de la conducta 
Ijué obterva , y k razón de las medidas 
<júe adopta ; nada mas contrario á loé 
mismos principios qee la obscuridad y 
el misterio. Los acontecimientos de loe 
dos últimos dias han llamado la. atención, 
y dado' motivo ú di Tersidad de opieknjea; 
ni 'tos pacíficos tienen porque recekr, 
ni' los bravos porque alarmarse f ni loe 
europeo» porque tenaer, ni. loa america* 
nti* porque alterar so r tranquilidad: 

Ture aotick de quejen Toluca , ae> 
¿utior individnos'de fJaa tropas espedido» 
-nanas ,- observaban aba conducta contra» 
lia : n> k o un debía esf¡efnrs& dehoaábraf 
agradecidos 4 mod e r a d bo y ctrceaspeetes; 
<)ue*e| pueble*, sbfria J insultos y «aliaba* 
temiendo* , no é ka ene se ¡declaraban «na 
enemigos , sino Jcoetauvenir a lo dispues* 
to por el* Cfofciernes faltar á 4o queso 
deben así misma, como) generosos y maf» 



285 

nanimos , y aun diré oías , tentado dkr-- 
gustarme : tal es el efecto- con que ote 
tienen obligado : crecía el agrario en ra- 
200 al sufrimiento, hasta llegar al estro* 
mo de alterar on capitán espedicionario 
la tranquilidad pública , haciendo cerrar 
ana casa de recreo, insultando $1 pu* 
dor de una joven , tratando con des p re-, 
ero a los ciudadanos que encontraba , pro* 
Bunciando dicterios contra la patria , con- 
tra el Gobierno , y auo blasfemando con-, 
tra el mismo Dios : este desgraciado tuvo 
quien le siguise en sus estravagancias*. 
muchos de sus compatriotas se le unie- 
ron , autores sin duda del fuego que des- 
de las casas de su alojamiento se ha no- 
todo, han hecho contra los infelices iner- 
mes : ef pueblo dio muestras de que em- 
pezaba á purarse su paciencia tan eger- 
citada , y estábamos muy próximos a un 
trastorno, que aunque momentáneo , al* 
teraria el orden ; era necesario evitarlo : 
con este motivo , con el de haber lle- 
gado 6 san Juan de Ulúa 400 hombres 
procedentes de la Habana, y haberse 
producido de un modo grosero , depri- 
miendo al imperio y á sus gefe9 „ tenien- 
do en consideración la obstinada resis- 
tencia del general D avila ; que algunos 
de los capitulados en Puebla , al embar- 
carse para su país , se introdujeron en 
el castillo , faltando a lo que juraron , y 
al honor de su carrera, y la multitud 



286 
de espéeles ¡ subversivas que ' eifiendeii 
por todas partes ; sabiendo qué muchos 
dé los peninsulares no se han unido á 
•uestro'egército, porque iriose les ha per* 
mitído por algunos de sus gefes y oficia- 
les, en lo que se ha contravenido nó 
solo ! á lo que exige la libertad indivi- 
dual , sino á hi buena fe* de los tratados, 
sabiendo que muchos de los que habían 
abracado nuestro partido , y acogidose i 
nuestras banderas, desertaron infamemen- 
te , dando una prueba de su veleidad y 
frita de carácter, y que Sin embargo fue- 
ron admitidos en aquellos cuerpos que 
abandonaron , y por quienes debieron ser 
despreciados por hacerse honor asi y por 
Corresponder I la buena fé con que pro- 
Cedíannos : teniendo , repito , todos esto* 
antecedentes a la vista, y otras poderosas 
razones , crei de necesidad desarmar á 
unos hombres que no dejaban de mirar- 
ños con ceüo , cuyo aspecto siempre era 
amenazante , cuyo resentimiento, por ma- 
les que jamas les hicimos , era implaca- 
ble. Al efecto , pues , han salido las tro- 
pas que visteis dejar á la ¿api tal y que 
ignorabais su destino , y se verificará, 
y muy luego , y sin remedio , porque 
asi conviene é la tranquilidad pública, 
al honor de la nación ofendida , y á la 
mágestad de las águilas del imperio : este 
empero siempre generoso y siempre gran- 
de , bo quiere que los ingrato* conozca» 



todo el afeo* de lesearte que debió** 
beries , y 4» propneste á •• «e& , qué 
la diaposícioa de ¿quitarles 4as «reirás sea 
dictada por él , ipera ^ée do se degra- 
den ios deeannades , ai su nació* pue- 
da fcaoerlee Me top+othe ev* > sotare 
ka qee les hará por sedicioso* é in- 
aébofu'inadoo : no tengo reparo en o«ar 
de cestas voces , yerbee asi fueron tte¿ 
arados por el mejor europeo que pisó 
nuestras ceetes. tfude totí^ bien •sorpren- 
derlos y dejarlo* iadefetóos , pero no 
qaíer* que digna ooe asi tote pudhttos 
hacerlo : ai tmftrarto fcrhe dado tiempo 
paca taue se pisparen, si iota tan im«* 
prudentes que intentan resistiere , y ñfa 
pose pasase s« geaerale eetocatse entré 
ellos y 4 la eaiezá de Ja tnayer fuera** 
para que bo dos echasen éa cara qwe 
eareoiao de libertad y obraban obligados : 
artería ridicula ; pero aw ya nos la im- 
putaron otra vez. 

¡atraídos ja , conciudadanos , de 1oé 
procedimiento del Gobierno , no puedo 
dejar de decires antee de concluir , qué 
nada hay que teuser , 4)ue espero con^ 
tinueis dando nuevas prueba* de veefctra 
generosidad , que descanséis tratiouilós, 
y confiados to te vigilancia del Gobierno 
que anhela vuestro bien , y no pietfté 
momentos en aseguraros prosperidades 
pora vosotros y vuestros descendientes, 
que ante la ley ledos «otaos iguales-, f 



que el que "centra viniere ala <Jue bev 
"inos jurado defender , sea americano^ 
"sea europeo »-. será castigado á propor- 
ción de su delito.: el que de palabra 
"6 hecho se. opusiese á alguna dé las 
' 'garaatíaa 6 bases fundamentales de núes* 
"tro actual . gobierno , ..seca tratado como 
"reo de lesa nación," Mégico 12 de 
enejo de 1822.— r4gitsttn de Jturbide. ., 

Número 1 4. -r-Es posición que al tierna 
po de jurar hace al soberano Congreso 
constituyente megicano,el regimiento de 
caballería N amero, U.— Señor : los qué 
tiranos nos subyugaron tres siglos ^ abusan* 
do mil veces de cuanto hay mas «agrado^ 
remacharon nuestros grillos & fuerza de 
juramentos. Sí , mil veces * prometimos 
ante las aras, del Dios vivo sufrir á nues- 
tros opresqres provocando sobre nosotros 
la cólera del cielo si faltábamos. 6, núes* 
tros votos. Al pronunciarlo nuestros la? 
bios , el corazón se estremecía , la ra- 
zón- se horrorizaba , y /"^tas los sentir 
mientas, fueron acordes «o» las palabreé» 
Mas ahora que la r Divina Providencia ha 
coronado loa esfuerzos del valor megica? 
no , concediéndonos la •dicha de hacer 
nuestra: independencia* . j Jormar en. el 
seno déla patria el templo de Ir sabi* 
duría y santuario de las. leyes que-ban. 
de hacer la gloria y , felicidad de núes» 
tras futuras generaciones >: e¿* medio de 



S8& 

II Aa» ^si^eía efusión de nuéftrts córai 
zones , cumplimos- "una obligación dukí- 
sima prestando ef juramentó de obedien- 
cia á V.«M.- - * ; «••! " : t(t ' 

I El regimienta de caballería Numero 

II , biéb**onvei3CÍdo de q<ie tos Tmhta* 
Yes ■ son subditos j bo tiranos de sus pcre¿ 
Wos , reconocen desde luego la sebera* 
nia é independencia deestos , :,í yla wf* 
presentación rtatfiooat tte VY M. , y no 
vaeilar& Un momento- en sacrificarse jfor 
sus augustos decretos, conformes á 1a vo* 
luntad~ nacional. : . , v - . .' -► 

Pero consiguiente* á eitos principios* 
no sok> no auxiliara , sino qué se opon* 
drá abiertamente ' á cualquiera que tu* 
viere la desgracia de oponerefe ai • voto 
Ubre de los megi¿aDOS , que intentara 
oprimirlos y «ofócar* su* liíbertad? paramar» 
infestar en materias políticas y de interés 
común su voluntad. 

La 'actual OGasion es la mejor para 
hacer; ptesente á V. M. , que !a Am& 
rica* del Septentrión detesta á los mo* 
narcas porque los coaoce , y qué fiel 
imitadora de las repúblicas* dé Chile* Bue* 
nos-Ayres ,' Colombia y demás que for- 
man hoy la América del sur , al hacerse 
libres del ysgo estrangero , seguirá tanv» 
bien su egempto en constituirse*; y los 
que una vez despreciamos nuestras vi* 
das per la independencia y la libertar de 
nuestra patria > «e las ofrecemos igual* 



89» 
orarte pete garantizarla en el goce ét 
tan augustos derechos. 

Peni persuadiese V # Bl. de que est* 
es el roto de los pueblos , no necesite 
aine escucharles : quítense esos trabas 
odíese* ejue hasta anota tiene Je liber- 
tad de imprenta : óiganse a tedes , peee 
le causa es oofpou , y se verá patease 
esta Tardad , per* si » como do espera* 
aeos é sucede lo contrario , nos auedact 
á Jo aneóos le s a t i sfacc ión de haber pres- 
tado un juramento sincero (coal le cea> 
ceñimos en el fondo de nuestros cora»- 
penes) y de haber dedo este testimonio 
irrefragable de patriotismo t fidelidad a. 
le nación, de quien oes gloriemos ser 
defensores. 

Dtes guarde 4 V. M. muchos anos. 
Mégieo y mayo 6 de 1S2£. « Juan de 
Mtengelam, «-Alvaro Muios. «= Manuel 
José Robledo. «José Remires y Sesma* 
Joaquín Espinosa.» Ignacio Martínez.*» 
José Amat y Tertoea.«Juan Nepoora* 
ceno Ibaoez.» Celio Gutierres de Cos. 
José Luis de Segur*.** Manuel Cirilo Tor* 
ea.«Tibereio Estrada.» José Domingo b- 
le, «"Mariano Ñuños.*- José María de Se* 
tula. "-Mariano Sandoral. «Diego Muios. 
Oabriel de Arteaga^» Luciano Parra. ** 
Antonio Hurtado de Mendoza. «Agustín 
Eachia. ««Mariano Sierra. »Mauuei Pati- 
no. >« José Antonio Neve.« Manuel Iribú*» 
tauwJesé Ignacio Sobre Añas. 



291 
fallió Cerecero. <=Juan Jofté dé Herrera; 
Bernardo María de Planas. = F rao cisco 
Castro. =x Francisco Antonio de Robles. 
Francisco Sevilla. = Luis de la Barrera. 
Ángel Pérez de Caslro.= José Marta Cen» 
dejas. Faltan algunas firmas de los en- 
fermos y ausentes que aunque no fir- 
maron ,' tampoco disienten. 

Bajo tales principios se procedió al 
juramento con las solemnidades prevé* 
oídas en el soberano decreto dado para 
este fin ; y el teniente coronel mayor D.- 
Joan Miango larra , agregó : "y yo juro 
"hacer cumplir á vdes. lo mi*mo que 
"han jurado." ¡Loor eterno á los eur 
ropeos liberales que sostienen nuestra 
causa como propia! 

Número 15. — La tercera garantía 
manejad» con la astucia mas maquiavéli- 
ca , ha sido el arma poderosa de que Itur- 
bide se ha valido constantemente para el 
logro de sus proyectos : éste es el talis- 
mán que le ha .abierto el camino del 
trono. Los europeos , cuya conciencia 
les advierte que no pueden ser bien mi- 
rados por los patriotas exaltados de Mé* - 
gico , que en la ocasión vengarían los 
repetidos agravios recibidos en la pri- 
mera insurrección , han temido cuulquie-. 
ra movimiento que pudiera producir la 
exaltación de las opiniones políticas , J 
han coadyuvado con todo su influjo ¿ fot- 



292 
tener al Gobierno cualquiera que baya 
sido su conducta respecto de la felicidad 
del país , que para ellos ' es un obgeto 
secundario. Por otra parte cada vez que 
Iturbide ha podido pensar que el par- 
tido moderado iba atrayéndose la opinión 
de los españoles , por medio de sus má- 
ximas verdaderamente liberales y tole- 
rantes , les ha hecho sentir su debilidad, 
subscitando entre los léperos la voz de 
mueran los gachupines ; y luego que por 
medio del terror ha logrado dividirlos de 
los moderados , 6 llámense borbonittas, 
ha dirigido sus miras á que los exalta- 
dos 6 republicanos pudieran sacar par- 
tido de aquellas mismas voces r lo cual 
ha conseguido sacando á plaza la tercer 
garantía de Iguala , y consiguientes es- 
tipulaciones de Córdoba. De aquí el 
contraste que se observa entre sus pro- 
clamas de 13 y H> de enero , con motivo 
de la sublevación aparentada en Toluca, 
sus varios manifiestos , y la ignominiosa 
procesión con que hizo entrar en Mé- 
gice ar batallón de Ordenes , después de 
su derrota de Gicba. Los europeos pa- 
garán muy caro el no haberse decidido 
por el partido de larazon y de la jus- 
ticia desde un principio , y el no haber 
conocido á esa ■ fiera , cuya protección 
es casi tan temible como su enemistad. 
En comprobación de lo dicho , teníatíao* 
preparados algunos documentos donde se 




[££•"<*• «2S5 ! 




¿Y siempre los de*tir 
Dictara «1 Dios del m] 
Siempre serán juguete* 
O sierros miserable» d 
• 4 0h Mágico infeliz! \*\ 
Peí grande Guatean* 
Tu gloria y tu poder í ¡ 
La cara magestosa 
Gimes entre dolor y i 
¿Cual fué la causa de : 
¿Quien ajó asi tu nv -\ 
¿Quién rasgó la diádem; 
rpso la libertad....? ÍJ 
"No hieras mas bu oí 
"De libertad con; el h 
"Finó del Anahuac de 
"Xa esperanza feliz , I 
"£nruelti| un dia en 
?'Me juzgaba fejia t y 
"Era de libertad el di 
"¡Recuerdos de dolor! 
"Alanzarse á mi voz 
"Y acometer las hac 

"Y lidiar y vencer 

"Entonce» rea pité! ft 
"Tanto y tanto afana i 
"¿tyie mis campos regó 



296 

Étfe gozaba en el triunfo conseguid* 
| »i?0Ptra el brabo español , un fementido, .,* 

jfj* cobarde traidor , con negras tramas - 
£Me hundió otra Tes en el oprovio y llanto, 
i f ''Cercóse en torno de terror y espanto, 

"Y en su espada apoyándose insolente 

j "Llamóse mi señor Alza la frente, 

"Magnánimo Ahoitzol ; mira tu cetro 
: "En que manos está ; mira al que un día 

; "En su torpe ambición para oprimirme 

"Hizo cansa coman con los iguales 
"De Al? arado y Cortés. Vé cual humea 
"De Mecboacan en los funestos campos 
í "La sangre de mis hijos generosos 

"Que á torrentes vertió.». ¿Como le sufren 
"De Acamapich y Guate muz los nietos? 
| "Ay! ¡estéril clamor! ¡el cruel tirano 

''Canta insolente su fatal victoria, 
"Y un pueblo vil le aplaude fascinado.,.! 
"Finé del Anahuac desventurado 
"La esperanza feliz » la dicha y gloria." 

- No en torpe desaliento asi desmayes, 
^ Reina del Anabuncf alza la frente, 
Y i tus hijos invoca. * Oh! quien me diera 
Del vengador Tirteo 
La abrasadora voz! Oh! si pudiera 
Enoeader en los pechos Megicanos 
Aquesta hoguera que mi pecho abrasa 
De amor de libertad! ¡alzad del polvo, 
Hijos de Acamapich! ved al tirano 
Ante quien viles os postráis ; ¿en vano 
Buérüo habréis doce años d*> cambeta*, 



% 



ÍNDICE 

Be lo que contiene esta obrita* 

Páginas, 

Bosquejo de la sisuacion de Má- 
gico antee del grito de Iguala. 1 
Estado de Mégico después de la 

caída de la Constitución ... 2 
Restitución de la Constitución. • 4 
Plan de los serviles en la Profesa. 5 

Elección de agente 6 

Informe del Dr. D. Antonio La- 
varrieta , cura de la ciudad de 
Guanajuato , sobre la conducta 
que observó Iturbide siendo co- 
mandante general del Bagio. . 22 
Motivos de la elección de Iturbide. 40 
Maniobras de los serviles y miras 

de Iturbide . . 41 

vObgeto de los serviles para con- 
seguir su empresa ,*y considera- 
ciones que tuvieron para llamar 
al Rey de España . . . . .43 

Salida de Iturbide para el Sur. . 45 
Derrota de Guerrero frustrada , 
propuesta de Iturbide ¿ éste , y 
cartas de ambos. ...... 47 

Cartas de los señores generales D. 
Agustín de Iturbide, y D. Vi. 



Pógtflá 



cente Guerrero ; ^8 

Respuesta dada & la primera. carta 
del Sr. Iturbide. . . . , . 52 

Respuesta de Iturbide á Guerrero, 
en Tepecuaquilco , 4 de febre- 
ro de 1821 60 

Entrevista de Guerrero é Iturbide. 62 

Llegada de los emisarios de Itur- 
bide i Mégico 64 

Indulto, supuesto de Guerrero , pa- 
ra engañar al Gobierno . . . ,65 

Plan 6. io4icaciones para el gobier- 
po que debe instalarse provisio- 
nalmente , con el obgeto de ase- 
gurar nuestra sagrada religión , y 
establecer la independencia del 
imperio megicano &c . . . , 66 

Medidas del Gobierno de Mégico 
contra Iturbide. ...... 71» 

Causas que al principio favorecie- 
ron los. progresos de Iturbide. 72 

Entrevista de Victoria con Iturbide. 74 

Hechos que manifiestan , que Itur- 
bide reconocía la soberanía de 
la nación representada en el Con- 
greso 78 

Razones en que apoyaban algunos 
el Plan de Iguala 79 

Opinión de los liberales sobre el 
Flan de Iguala ...... 81 

Confusión d* idea» en la capita), 



Páginat. 

después del grito 4e tlgáak . . B4 
Causas 4e 4a conducta 4c lenidad, 

seguida por itorfaide • . . 4 67 
Coaliofon de Uttrfeiáe coa los ter- 
cies. . . «d 

Opioiofi federal á ftror de Utorfai- • 

de , y Terrtajas que le resultaran. 92 
Llegada de Iturbide al Bagfro . ,. 94 
Propuesta* fue le hizo él gotera! > 

notoria . . . . . 9S 

Motivos ¿porque Victoria 00 hizo 

Una cootFa-revoluoion . . . , 98 
Toma de Quevétaro , y sus couse» 

: esencias funestas para la capital, 99 
Entrada «de iturbide en Puebla , y 

llegada del general Q-Donojú. . 102 
Rutones para no ratificar el Plan 
-de Iguala en«l tratado de Cór- 
doba , • y las que «taba Iturbide 
y sos ¿partidarios para lo coa* 
trario. ....•«... 104 

Klegada de Iurbide á Azcapotzaloo, 
' y medidas que empezó á tomar 
fiara su proclamación. . , . 140 
Instalación ée la Junta pro<rtsiotial. 1 11 
Medidas para proclamar á Iturbide 
(/ «emperador ¿ la entrada del egér- 
cito » en la capital . .. . . .113 

Casualidad porquese frustró la. pro* 

clamacion el dia designado . . 114 
Medidas • de Iturbide para «u pro- 



Páginas: 

clamacioñ imperial , el dia de la ' 
junde la independeucia , y cau- 
sa por. que se frustró. . t .115 
Manejo de la Junta gubernativa ea 

Mégtco. .117 

Instalación de la Junta de Regencia. 1 18 
Medidas de Iturbide para impedir 

los progresos del republicanismo. 121 
Convocatoria de Cortes por Itur- 
bide . .. . . • 122 

Razones que tuvo Iturbide para 

proponer . esta convocatoria . . 124 
Plan de convocatoria admitido por 

la Junta provisional 127 

Proclamación del Generalísimo K 
. sus conciudadanos , para la con- 
vocatoria del Congreso. . ... 130 
Conspiración del 26 de noviembre. 135 
Instalación del Congreso. . . . 137 
Medidas que tomo Iturbide, para 
coartar las facultades de los di- 
putados. . . . * . . . . • 13£ 
Conducta mutua del Congreso con 

Iturbide. 140 

Consideraciones por las que Itur- 
bide sostuvo el Plan de Iguala, .; 
y protegió á los capitulados. . 140 
Conspiración de las tropas capitu* 

ladas 144 

Consideraciones respectivas á la si 

: tuacion del Congreso . . , . , . 150 



Páginas. 

Motiva porque el Congreso juré 

( el Plan de Iguala el día de «su 
instalación.. '* . . •»..''.. 152 

Bisputa sobre el asiento que debia 
Iturbide ocupar en el Congreso. 153 

Felicitación de Iturbide al Congreso. 164 

Conducta mutua del Congreso y de ^ 
Iturbide > y esfuerzos; de* 'éste 
para- desacreditar á aquel. . . 160 

Manejo- del Congreso para distni* 
* tiuir la. prepotencia de Iturbide. 164 

Primera ■ tentati va de Iturbide para 
.proclamarse emperador. ., . .168 

£1 Generalísimo almirante £ sus- 
conciudadanos • .170 

Reflexiones que nacen de la ante- 
rior, proclama. ..... . . • 174 

Continúa la tentativa para coronar* 
se Iturbide , y. malas resultas 
que . tn?o .-..;. . . • ♦ - 1 76 

Variación de' la Regencia . « .180 

Representación del regimiento de ' r 
Caballería Numero 11 . . . . 182 

PtpeJ .de S. M. L dirigido al Su- <¿ 
premo Consejo de Regencia , en 
15 del corriente mes de mayo. 185 

Examen de la carta anterior . .191 

Ardides de que siguió valiéndose 
Iturbide , para coronarse empe- 
rador. . . • . ¿ .. . * . 197 

Breve Manifiesto de Iturbide, . 197 




• • ■•"■■■ v,¿3£ 

Agentes de fe pivdftttftli^ itodf ^» 

bid*^ '. .. . . . , * . H0& -• 

Cooducft da Uurbide la noche é* - 
su pfeefclamcioa . . .^ -• . ., * SO? 

Manifiesto del regí mié oto infantería 
de lí*e» NjftraertrL . . . . 910 

Pjroclatoa^^W Hartado Emperador. 21& 

Discurso que ¿Mroanaeié ek general - 
Bolívar feote el setetonp Co«* ' 
greaede larepóWtca dé Cotona* 
ola . *- • • *.* • * • •• 9*o* ■ 

Sesión del Gongres* eTAái^e^a '* 

proclamación;. „ .-*". . ?+* .227 

Viole*» qu&ilizD Itarbtétal Ge»- < 
-gteso • .». 830 

Nulidad- de la eleooion de empe* 
. rador . • . . 239 

S. M. iel Emperador ¿eepiies de ' 
haber; jerad* en e| Cetogrese, 
pf OQUOCÍ6. ua discurso * aoalego á: 
la# circunstancias; • . # " . » ■ . Í35- 7 

El Emperador al egéroit* . v . fiétfí 

Qpnclqsion. .. * ... . '. . .247 

Oda * los Aafcttastes de Anafcuao. **£>. 






THB NEW YORK PUBLIC LIBRARA 
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taken from thc Buildinf 



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