(navigation image)
Home American Libraries | Canadian Libraries | Universal Library | Community Texts | Project Gutenberg | Children's Library | Biodiversity Heritage Library | Additional Collections
Search: Advanced Search
Anonymous User (login or join us)
Upload
See other formats

Full text of "Cantos de la Montaña; colección de canciones populares de la Provincia de Santander;"

mmvm-'-r'^'' "W^ 'm^'^'>'4W'-''z:^-' :'A 








CANTOS DE LA MONTAÑA 



CANTOS DE LA MONTAÑA 



COLECCIÓN 

DB 

CANCIONES POPULARES DE LA PROVINCIA DE SANTANDER 

HARMONIZADAS POR EL MAESTRO 

PRECEDIDAS DE DOS CARTAS DE LOS MAESTROS 

DON RUPKRTO CHAPf V DON TOiVlAS BRETÓN 

Y DE DIVERSOS ARTÍCULOS Y POESÍAS 

DE LOS SESORES 

Aguirre (G.).— Barreda.- Cotiiguera.— Cospedal.— Duque y Mermo. 
Escalante (Amos de'. — Espina de Serna (Concha). — Fernández y González (Delfín).— Galvarriato. 
-Joaquín de Santi/lana".— Ortis de la Torre (A).— Pardo é Irulela. — -Pedro Sánchez". 
^ Sánchez Díaz.— Segura, y Sierra. 

ILUSTRACIONES 

DE 

3XAFtrA>'0 F»Ji:r)REKO 

Y DB LOJ SeSobES 

CAN/PUZANO, IBORRA, MONS Y SALCES 
FOTOGRABADOS pe LAPORTA y pAeZ 







3vr-A.iDiiir). -A.3sro isoí 



JDElZ>IC^A.TOT^I A. 



/ /r/ 0ü7c?fia. ^^ma/ación Áu-v¿nc¿ae ae ^ya7¿/a7¿ae^. 



ujj^. .> :)^^J^}!i^}^-:í■^^^:.t^^t^<^'yu^:;^'^■^^^yt^Hy>H{Y^^ 



r^'\ 



A rqáiier'k editorial 



(SOLO DOS PALABRAS) 



fE la brillante Fiesta regional que celebró la ciudad de Santander cl 
día 12 de Agosto de 1900, es consecuencia natural la publicación del 
presente libro. En aquella simpática agrupación de toda la Montaña^ que pre- 
sentaba á una lucida colonia veraniega algo de lo que constituye los espar- 
cimientos populares, la vida intima de las aldeas montañesas, en traje de 
gala, con su indumentaria, sus bailes, sus expansiones parte de sus cos- 
tumbres, hasta con su olor á herba y á vino, quedó en el secreto de unos 

pocos afortunados la parte más interesante del ameno concurso. 

Se trataba de conocer los Caxtos de la Montaña; de probar su existencia; 
de aquilatar sus méritos; y este laudable propósito de los organizadores de 
aquella Fiesta obtuvo el éxito más halagüeño. Acudieron con sendas coleccio- 
nes cuatro entusiastas de la región: los Sres. D. J. A. Galvarriato, Director 
de El Eco Montañés, muy amante de su país; D. Emilio Cortiguera, gran cono- 
cedor de los cantos populares montañeses, particularmente de los costeños y 
de los típicos del valle de Pas; D. Adolfo Wünsch, ar lista de corazón y monta- 
ñés de grandes arrestos, y D. Delfín Fernández y Gonsáles, que además de ser 
un escritor muy distinguido, es un cabuérnigo hasta la médula y conoce de 
aquella región las piedras, cuanto más los cantos. 

Estas valiosas colecciones, que cada una de ellas encierra verdaderos teso- 
ros de melodía típicamente montañesa, agrupadas constituyen el todo de la 
música de nuestra hermosa región. Y no quiero decir con esto que en el pre- 
sente libro se encierre cuanto se canta en la Montaña, ni que entre sus páginas 
apunte el menor asomo de pedantesca erudición, ni pretensiones didácticas 
fuera de lugar. No. Lo que hay en este libro es una colección muy interesante 
de casi todas las canciones que se oyen en la Montaña, ó se han oído en tiem- 
pos anteriores por los simpáticos coleccionadores de este libro y por amigos 
entusiastas que han aportado á él nuevas notas, y que de este modo han contri- 
buido á hacer más completa la publicación. 

No querían los señores del tnargen, los antes citados coleccionadores, que 
la obra de sus afanes quedara en el secreto, y desconocido del público aquel in' 



- 10 - 

/crcsnnflsinío nümcyo del progyania de la Fiesta Moniuñesa. Dificultades de 
diversa Índole retrasaron el propósito de los coleccionadores, hasta que un 
editor modesto, firmante de estas lineas, amante de su tierra y entusiasta de 
aquellas poéticas y encantadoras melodías, solicitó de ellos el honor de dirigir 
esta obra, con la promesa de que en ella habla de poner toda su alma y todos sus 
entusiasmos. Sirvan estas líneas de testimonio de gratitud á esos queridos 
amigos y paisanos que no vacilaron en facilitarme las colecciones, y que con 
su trabajo asiduo, excelentes consejos y acreditadas firmas, colaboran en este 
libro para su mejor éxito. 

Conseguido esto, quise asociar á mi labor á dos artistas rneritísimos, á quie- 
nes ya hemos dado aquí carta de naturalesa: al maestro Calleja, primer pre- 
mio en el concurso rfc Escenas Montañesas, alma de artista y conocedor y admi- 
rador de nuestros hermosos Cantos regionales, y al afamado pintor Mariano 
Pedrero, entusiasta de la Ticrruca, á la que tanto ama, que le ha servido de 
modelo en todas sus inimitables creaciones de paisaje , sin contar d Galva- 
rriato, que poniendo tiit gran amor en la obra , me ha ayudado mucho en su 
confección. 

Con estos valiosos elementos y con las Jimias de muy distinguidos escrito- 
res montañeses, que acudieron con todo cariño á mejorar las páginas de esta 
publicación, sale ella á lus rebosando montañesismo artístico por todas sus 
páginas; montañesismo sano, de buena ley. 

A tan excelentes amigos dirijo desde estas páginas saludo afectuoso, y muy 
ccrdialy expresivo también á los eminentes maestros D. Ruperto Chapí y Don 
Tomás Bretón, que en párrafos entusiastas de sus cartas, que aquí se publican, 
ensalzan la obra por lo mucho que viene á servir al bello arte de la música. 

Al fino y artístico trabajo de Rafael Calleja, harmonisando las tonadas 
con todo cariño; al entusiasmo puesto en la publicación por el hábil artista 
.Mariano Pedrero; á las firmas bien acreditadas de Bretón, Chapi, Concha Es- 
pina, Amos Escalante, "Pedro Sánches^\ Demetrio Duque y cuantos aquí han 
venido á colaborar, y principalmente y sobre todo ello, á la hermosura de 
nuestros cantos regionales, se deberá el excelente éxito que seguramente al- 
canzará esta publicación, la primera que de este carácter y en esta forma se 
emprende en España y que quizá sea como el preludio de obra de más altos 
empeños y de horizontes más dilatados. 

Con ella he creído prestar un servicio al arte de la música y rendir un tri- 
buto de admiración y cariño á mi bendita región montañesa. 

Si la obra merece la aprobación de los doctos, ó por lo menos el cariño y la 
simpatía de los nuestros, se verán colmadas mis aspiraciones. 

Y con esto no canso más. 

eicsc W. de (sJuijecna. 



DOS CARTAS 

Los eminentes maestros españoles D. Ruperto Chapí y D. Tomáis 
Bretón kan honrado al editor de este libro y á hs coleccionadores 
de ¿Oí Cantos dk l\ Moxtaña con las hermosas y laudatorias 
cartas que á continuación aparecen^ y q%e merecen ser leidis con 
(I miyor det'nim'ento: 



Es propiedad. 
Queda hecho el depósito 
que marca la ley. 



RUPERTO CHAPI 

IvZabdLrld.. 







■^ f 







->^_*vJur: i^ <<^^-^--^ --/^/ 




AS BRETÓN 

4- 



/, 



't 






^ 



''|'^-'-*>^''*^Tt-*-^**-.-^>7 ía^,*-_„^-<^ ; ^Ip^^^ 



r 






■^r"?)^— •— «.— ^*— ^ ^^ *■ C 







1L_^^^ 



,^.»^ cr'^— '^'•íae-t^a- 






y 
^ 






<¿i5«<¿-< 



'fa3&7 



a.x^^^ 



7 



^ 







-^•4. 



0. 






¿!^A:,W 



A 












I 







/ 



,j^^_4-. •i«^.^^ S.-^....^ í4^ -i^—JHL^ - - -^ 



-brl?-t1 



r^í* .^^...Wz--, (2cn^^u>..<^^-^.^.^^-^^i<^ -^¡Y^ ^^ hc^^^-X^t. 






•i:^¿e<.-«^..^«:.._ /k.<-*^~j^J:i-w ^ -^ .í^s^A» 



^^ j_^ .... ._._^ '^^r-^ 




di ' -^ 

— — — =» — ^ 



.fí^3-_.-í&:-0-,w 



/' 



r 




CRÓNICA INTIMA DE LA FIESTA MONTAÑESA 



(APUNTES PARA LA HISTORIA) 



ENTRE los muchos pecados litera- 
rios — ninguno venial — de que 
no espero ser absuelto, consi- 
deraré siempre como el más 
grave este que hoy cometo y 
del cual me confieso ante el que lea. 

Reconocida mi falta sinceramente, he 
de añadir una explicación, necesaria, 
acerca del lugar que mi insignificante 
personalidad ocupa en este hermoso des- 
file de arte montañés, Xo juzgues, lector 
malévolo, que la distribución de puestos 
en tan lucida formación es obra de la va- 
nidad y de la osadía: obedece el orden de 
marcha á una acertada combinación de 
materias ideada por el desinteresado edi- 
tor de este notable trabajo. Y por si aiin 
no te pareciera justificada mi presencia 
en primera fila, recurro á un ejemplo que 
considero terminante en el asunto. 

Si alguna vez has aguardado el paso 
de una procesión, ¿recuerdas cuál es la 
bulliciosa cofradía que rompe marcha des- 



mintiendo programas oficiales? Pues apli- 
ca el cuento y piensa que no me coloca- 
ron aquí para que me tomes por director, 
ni siquiera heraldo de tan brillante comi- 
tiva, sino como uno de tantos golfos que 
abre>\ calle anunciando con entusiastas 
palmas que detrás viene lo bueno. 



La Comisión municipal de festejos que 
ejerció sus funciones en Santander el ve- 
rano de 19C0, comenzó sus tareas como de- 
bían haberlo hecho las comisiones del ra- 
mo anteriores áella desde hace muchos ve- 
ranos; lo que quiere decirque empezó bien. 

El primer obstáculo con que tropezó la 
buena voluntad de los ediles fué lo redu- 
cido de la cantidad consignada en los pre- 
supuestos entonces en vigor: pero este 
obstáculo y otros muchos que indudable- 
mente hallaría dicha Comisión, sirvieron 
de acicate al buen deseo de sus individuos 
de conseguir un programa de fiestas bue- 

2 



MO y nuevo. Para verificar trabajos en 
este sentido convocó la Comisión munici- 
pal á los Presidentes de las Sociedades de 
recreo, entre las que figuraba el Orfeón 
dantabria, y con cuya representación me 
honré en aquellas reuniones. 

Dos objetos perseguían los señores del 
Municipio: obtener dinero y obtener pro- 
yectos de festejos. 

En cuanto á lo primero resultó inútil la 
convocatoria, pues que, según manifesta- 
mos á tiempo debido los convocados, tam- 
bién los presupuestos de las Sociedades 
allí representadas padecían idéntico mal 
que el de festejos. Esto me afirmó en mi 
antigua opinión de que la sindineritiH es 
epidémica, digan lo que quieran otros 
autores. En cuanto á la 
segunda petición, casi 
tan difícil de satisfacer 
como la primera, el re- 
sultado fué más prove- 
choso: algunos de los pre- 
sentes opinaron sucesi- 
vamente, y no con gran 
acierto, dicho sea sin 
ofender á nadie. 

La representación del 
dantabria, recordando la 
frase de Carreño «Los 
consejos deben darse la 
mitad en consejo y la 
mitad en dinero», se abs- 
tuvo por aquella vez. 

La Comisión, con una 
tenacidad honrosa, digna 
de resultados más prác- 
ticos, personalizó la pre- 
gunta, y todos hubimos 
de opinar. 

El Orfeón Cantabria propuso la inver- 
sión de gran parte del presupuesto en un 
solo festejo, tal, que por sí solo constitu- 
yera el atractivo del programa; y acepta- 
da la idea en principio, cada cual propuso 
el festejo que creyó conveniente, tras dis- 
cutir ampliamente el que proponía un se- 
ñor concejal que, dicho sea de paso, acer- 
tó en lo mismo en que otros nos equivo- 
camos. 

Y «aquí nació la fiesta montañesa». 

Un señor concurrente, con el exce- 
lente deseo de dar en ideas lo que ha- 
bía tenido que negar en ef'ectioo, propu- 
so que se organizara un concurso de pa- 
rrandas. 

La idea era excelente, pero para pro- 
puesta ante otra Comisión y en otro Ayun- 
tamiento de otra región de España. 

Afortunadamente la proposición fué 
desechada sin ser discutida, gracias á lo 
cual no hubo lugar á que se le notara la 
risa á la representación del Cantabria. 




D. ADOIFO V. WÜNSCH 
Fundartor y Uinctordel Oiftóo « Csutnbria 



En esta reunión, y ante repetidas ins- 
tancias de la Comisión municipal, com- 
prometí al Orfeón á organizar ua festejo 
— entonces equis — mediante subvención, 
cuyo importe se convendría en tiempo 
oportuno. 

Salí de aquella junta para acudir á la 
tertulia de cierta imprenta, tertulia en 
que había yo de dar cuenta de lo ocurri- 
do, y con este acierto que Dios nos ha 
dado á los españoles de empezar las con- 
versaciones por lo más interesante, comen- 
cé por contar á mis amigos el chiste de las 
parrandas. 

— ¡Si aquí no las hay!— fué la exclama- 
ción unánime de la tertulia. 

— Hay cuadrillas de danzantes — ob- 

jetó un concurrente. 

— Y bailes y rondas... — 
añadió este humilde ser- 
vidor montando á esca- 
pe en la imaginación la 
máquina de síis facultaden 
organizadoras. 

Al día siguiente se ce- 
lebró junta del Cnnta- 
bria, y en ella comenza- 
ron las dificultades, pues 
no eran pocas las que 
algunos compañeros se- 
ñalaban al proyecto de 
festejo que á la junta 
presenté. 

Déla discusión no bro- 
tó la luz en este caso, 
y á obscuras hubiéramos 
continuado, de no llegar 
á manos de la junta un 
programa de las fiestas 
que en Abril celebra la 
ciudad de Torrelavega, en cuyo progra- 
ma figuraba un concurso de baile del 
país. 

Y allá fuimos los partidarios del fes- 
tejo en proyecto, participando algunos 
de la suerte de formar parte del ju- 
rado. 

En aquel concurso, ante las típicas pa- 
rejas que por el templete desfilaron, en la 
observación atenta de todos sus movi- 
mientos, en el estudio in anima vili de 
nuestros bailes, aprendimos mucho que 
hasta entonces, y al menos para mí, con- 
fieso era desconocido en absoluto, y allí, 
entre tonadas é ijujús, se nos apareció 
concreto, acabado y hermoso el proyecto 
de Fiesta Montañesa. 

En la junta del Cantabria del siguiente 
día se tomaron tres acuerdos que consti- 
tuyeron la firme base de nuestros traba- 
jos posteriores: escribir al Presidente ho- 
norario (D. Jesús de Monasterio), hablar 
á Pereda y encargar al Vicepresidente de 



- 3 -. 

ambas misiones, concediéndole amplias facultades para la real], 
zación de lo propuesto, con la ayuda de elementos valiosísimos 
de la junta. 

En la carta dirigida á D. Jesús se le proponía el festejo tal y 
como después se realizó; pero en lo referente al concurso musi- 
cal se indicaba tímidamente el objeto de premiar música monta- 
ñesa (no hay que olvidar que entonces no soplaban vientos fa- 
vorables á la existencia de nues- 
tra música) y se le ofrecía el car- 
go de único juez del certamen. 

En el mismo sentido se expuso 
el proyecto á Pereda, quien hizo 
observaciones en lo referente á pa- 
rejas de baile, que resultaron acer- 
tadas andando el tiempo. 

El primer acto oficial realizado 
fué una consulta dirigida á los 
alcaldes de la provincia, en que. 
además de hacer constar los pre- 
mios designados y las fechas de 
suscripción paradlos concursos, 
se suplicaba á dichas autoridades 
dieran respuesta á tres preguntas 
formuladas así: 

«¿Asiste algún vecino de ese 

ayuntamiento al concurso de 

(saltadores, canto y baile ó dan- 
zantes)?» 

Teniendo en cuenta los queha- 
ceres que proporciona la presiden- 
cia de un Municipio, y no olvidan- 
do la indiferencia de los alcaldes 
rurales para los asuntos no polí- 
ticos, se les rogaba 
solamente tres res- 
puestas monosilá- 
bicas. 

Las circulares en- 
viadas fueron 101, el 
día 19 de Abril, y las 
respuestas 
r e c i bidas 
cinco: tres 
en los meses 
de Mayo y 
Junio, y dos, 
cuati-o ó cin- 



<^ 




''w 



co díasantesdelafies- 
ta: del resto aún es- 
peramos ccntestación 
en la fecha en que es- 
to escribo. 

Continuaron los tra- 
bajos preliminares; se 
preparó el terreno soste- 
niendo corresponden- 
cia particular con 
montañeses de] todos 
los rincones de la pro- 
vincia y se convino, 
al fin, la subvención 

La bandera del Caxtabeia 



de la Comisión 
de festejos. 

Cantidadbien 
exigua (1.750 
pesetas ) , cuyo 
importe estaba 
ya comprometi- 
do con exceso 
en ios premios 
anunciados pa- 
ra los concursos 
provinciales de 
la Fiesta. 



— 4 — 



En estas circunstancias, y en la maña- 
na del domingo 29 de Abril, llegó á mis 
manos, además de la referida de Pereda ', 
carta de D. Jesús de Monasterio que, en 
substancia, decía: 

«Aprobado todo el proyecto, pero en la 
parte musical he hecho variantes. ¿Yo 
único juez? No, señor; cuento ya con Bre- 
tón y Chapí. 

»La letia del coro no hay tiempo para 
que sea objeto de concurso; así es que 
tengo ya en mi poder una, muy notable, 
de Ensebio Sierra. 

» A hora nuestro proyecto es este: 

»Un certamen para premiar: 

»l.° La composición de una obra coral 
escrita para orfeón, que so titulará Esce- 
noH Moíiíiñeanfi. 

»2.° Una colección de cantos y tonadas 
populares de la provincia de Santander. 

»Para esto necesitamos un primer pre- 
mio de l.(X)0 pesetas mínimum para el 
primer concui'so, de 500 para el otro y dos 
segundos premios á voluntad de ustedes, 
aparte la multitud de gastos que esta 
nueva forma ha de acarrear. 

»Me dice usted que cuenta ha«;ta ahora 
con 1.750 pesetas de ese Ayuntamiento. 
¿No podrá conseguirse que esa Corpora- 
ción ó algún particular amplíe el presu- 
puesto para realizar lo que le propongo? 
8i la respuesta es añrmativa, telegra- 
fíeme » 

Esta carta me llenó de entusiasmo y de 



zozobra á la vez. El proyecto del Canta- 
bria se completaba admirablemente, pero 
¿y la primera materia? ¿Y la conformidad 
de la Junta? 

Sin pérdida de tiempo me personé en la 
imprenta ya citada á contar mis cuitas á 
nues'ro guantero, y allí, ayudado por sus 
entusiasmos, me constituí en directiva y te- 
legrafié á D. Jesús de Monasterio autori- 
zándole para todo bajo mi responsabi- 
lidad. 

Desde aquel momento comenzó el tra- 
bajo ininterrumpido de organización, y 
desde aquel día no cesó de deliberar la 
directiva del Cantabria, algunos de cuyos 
individuos descubrimos prácticamente el 
movimiento continuo. Entonces se anun- 
ciaron los concursos mediante envío de 
4.000 programas á las autoridades y cen- 
tros artísticos de España- 
No merece la pena detenerse en la ex- 
plicación de lo mucho que faltaba por 
hacer y se hizo en poco tiempo, como 
nombramiento de jurados para los con- 
cursos provinciales; consultas á los mis- 
mos; nueva tirada de programas con figu- 
rines, cuya difícil confección resolvió el 
malogrado Camino con dos preciosas 
acuarelas que honran hoy mi casa — gra- 
cias á la generosidad de su autor; — bus- 
ca y captura, que emprendimos, de pare- 
jas de baile por los pueblos de la provin- 
cia, siendo objeto de pocas atenciones y 
muchas chirigotas; correspondencia con 



Sr. D. Leopoldo Pardo Iruleta: 



Madrid, Junio 9, 1900. 



Mi estimado amigo: En respuesta, aunque algo retrasada por causa de mis muchas ocupaciones, á su 
grata carta del 2, sólo puedo docir á usted que en los tiempos á que se refieren casi todos mis cuadros de 
costumbres montañesas que yo conocí siendo muchacho, cuando aún queilaba en ellos sabor y color looa- 
1««, el trajo ile gala de las mozas aldeanas se componía de saya de bayeta fina, anaranjada ó rojii, muy ple- 
gada y de escaso vuelo, por esta rnaón, con una tira de terciopelo ne<tro en la parte de abajo, que nunca 
p isaba de los tobillos; media blanca, calada, ó azul claro, y zapato escotado con madroños ó trencillas de 
color; justillo de terciopelo ctitalán rayado, bajo un pañuelo de seda aleare cruzado por el pecho, y en 
maneras de camisa, ampli.as y planchailas sin almidón, como las de los hombres; gargantillas de coral falso 
ó de cuentas vistosas; el pelo en trenza^, ó en una sola ciando no liabia pelo para dos, con un lazo de seda 
al extremo, y en la cabeza otro pañuelo de seda atado arriba, con el pico trasero caido sobro la trenza y 
los otros dos flotantes, uno á cada lado. Las mozas que no podían gastar saya do bxyeta, porque era relati- 
vamente cara, la usaban de percal rameado y alegre. En las orejas pendientes largos, y más comúamente 
grnndfs anillos planos. 

Los mozos, pantalón de paño, azul claro preferentemente, ó remontado de negro cuando restaba ya muy 
nsado; zapato alto con trencilla de color; faja á la cintura, y sobre ella un chaleco do pana ó seda labrada, 
sin abotonar, con dos orejillas anchas en la espalda unidas con galones ó trencillas de colores vivos; en 
mangis de camisa como las mujeres, y la ch.'tqueta, de pnño obscuro, al hombro. En la cabeza sombrero 
serrnno, algo parecido al de los gitanos granadinos; otros llevaban sombrero de copa alta de un negro mate, 
de fieltro, con un manojito de siemprevivas sobre un pedazo de pluma de pavo real. Estos sombreros, que 
ya no existen, ni hay quien los haga, podían sustituirse hoy con el hongo negro y blando. 

En aquellos tiempos muchos viejos usab m todavía calzón corto y polainas, chaleco y chaqueta, todo 
de paño y un mismo color y con botonaduras de metal amarillo. En la cabeza, montera en forma de pilón 
de azúcar exactamente. 

Las viejas, saya y jubón negros, una toca ó muselina blanca anudada bajo la barbilla; algunas con mon- 
teras sobre la muselina, y un refiíjo obscuro sobre los hombros para los actos solemnes. 

Como no debe ni soñarse siqíiÍHra en vestir á las mozas de hoy con estos trajes, que no querrían poner- 
8", pues resultarían muy fens y muy mal hechos, al paso que los otros, tras de ser pintorescos y bonitos, 
Mobrn todo el de las mozas, serían de fácil hechura, yo me permitiría aconsejar al amigo Camino que no 
pensara en otros. 

Kn cuanto á los pasiegos nadie como é', que lo es, para saber cukX sea su verdadero traje castizo. 

Tal es el dictamen que usted me pi'le. Perdone los garabatos y el desaliño con que se le expongo, por- 
que estoy muy de pri^a, y mande otra cosa á su afectísimo amigo, J. M. de Pgueda. 



— 5 

todo el Valle y la Vega de Pas, usando 
inútilmente de la elncttencia para conven- 
cer á los recelosos pasiegos; contestacio- 
nes á las casi diarias consultas que se 
recibían acerca de todos los concursos 
anunciados, y, sobre todo, visiteo cons- 
tante á corporaciones y particulares en 
demanda de favores que. aunque insigni- 
ficantes en apariencia, habían de contri- 
buir al resultado de la fiesta. 

A esto se añadían otras muchas tareas 
de menor cuantía: la constante vigilan- 
cia de todos los trabajos de fotograbado, 
imprenta, litografía, confección de tra- 
jes, monteras y adorno de la plaza, dis- 
tribución de localidades á invitados —este 
número, claro está, amenizado con dis- 
gustos y pérdida de amistades— y hasta 
algún trabajo de preparación del extra- 
ordinario de El Eco Montañés, que no sólo 
al activo Galvarriato le dio que hacer. 

Al fin llegó el primer triunfo: el día 30 
de Junio terminó el plazo de admisión de 
coros para orfeón, y el niimero de obras 
presentadas superaba á todos los cálculos, 
dado el poco tiempo de que los autores 
dispusieron y el desconocimiento general 
de la música montañesa. 



Las obras presentadas eran 16 '. 

Pero esta satisfacción y la de saber 
que al tal concurso habían acudido los 
más célebres maestros españoles fué poco 
tiempo disfrutada con sosiego, porque, 
acercándose el día fatal, los trabajos au- 
mentaban y aún faltaba el clou de los cer- 
támenes, el de cantos y tonadas popula- 
res, cuya fecha de cierre se aproximaba, 
sin que llegara á nuestras pecadora.» ma- 
nos ni una sola colección. 

Esta censurable costumbre de no acu- 
dir á los concursos hasta el momento an- 
tes de terminarse el plazo de admisión, 
nos proporcionó una intranquilidad que 
por mi parte no perdono á los concursan- 
tes, aumentada con la desconfianza que 
todos tenían en el resultado de este cer- 
tamen y con Igs temores, nada infunda- 
dos, que por aquellos días me confesaba 
en sus sinceras cartas el maestro Monas- 
terio. 

Llegó el 27 de Julio y pude entregar al 
jurado cuatro colecciones notabilísimas, 
de cuyo mérito responde el autógrafo de 
D. Jesús, aquí reproducido *. 

Desde estos días hasta el en que se ce- 
lebró la fiesta vinieron sobre nosotros las 



1 Véase el apéndice. 

2 Sr. D. Leopoldo Pardo Irultta. 



Casar 5 Agosto 1900. 



Mi mny Apreciado y simpático amigo: Con verdadera satisf>icción me be enterado por sn cariñosa car'a 
de ayer del inmediato y positivo efecto producido eii nuestro Orfeón á consecnencin de mi Juiío enfado que 
motivó el no menos justo acuerdo que tomamos en Junta directiva. Siguiendo las indicaciones de usted, 
estoy pronto á tchar una manila á los ensayos que aún restan al Orftíón para ejecutar la obra premiada, 
contribuyendo asi, en lo poco que yo pueda, á -yudar algo en sus improbos trabajos al digno y celosisimo 
Director, nuestro bondadoso amigo D. Adolfo Wünscb. 

He examinado con todo detenimiento las cuatro colecciones de «Cantos y tonídas popnlaros» prfsen- 
tadas á nuestro Certamen, y 'aunque sea tal vez indi>creto) me aventuro » manifestar á nsted que me lle- 
varé un solemne chasco si cuando las conozcan mis ilustres compañeros los maestros Chapi y Bretón en- 
cuentran que no hay ninguna mereceilora "tel premio. 

Por lo que u mi atañe, puedo decir (esto sin indiscreción) que me felicito y rifelicito de haber concebido y 
parido la idea (ampliamente amamantada por usted) de abrir el Certamen de los tan asendereados «Cantos 
moiitañeses*. 

Tiempo há que yo acariciaba la idea de hacor nn estudio de ellos, pero los múltiples trabajos, que 
siempre me rodean no me han permitido realizarlo />or tni mismo. rec<»rrien'lo los divreos valles y locali- 
dades ae nuestra provincia. Éntrelos cantus que yo conocía y he oído en ella, algunos parecíanme mi<s 
asturianos que montañeí^es. No obstante, resistidme á creer que una provincia tan hermosa como la nues- 
tra, donde hav imponentes ptñws, preiúosos vallf^s, ancl;uroso y bravio mar, vanadas costns, intrépidos 
marinos y, en fin, un pueblo en cuya historia se consignan tantos rasgos de valor, de nobleza y de hidal- 
guía, careciese de música carao' eristica y genninamente popular. Pues bien; al tstudiar las mencionad»» 
colecciones he podido comprobar que, particularmente los cantos de baUt á lo alio, tienen mucha analoeia 
con las gira'idiUat y otros astnrianos, y, por tanto, en algunos no es fácil deslindar la procedencia. Pero feliz- 
mente hay machos otros cantos de ditetsot géneros que ya iiesde luego casi me atreveri)» á asegurar que son 
puramente de nuestra tierruca, y por añadidar>i gran parte de ellos ML'V TlPiros, 8KN1 idos, im ÉTlCOt» é intfrefantuí- 
VIO», no sólo para nosotros, montañeses, si que tambi^n para la historia <le la música popular española. 

En suma: estoy satisfechísimo con semejante descubrimiento, que ha llenado con creces mis halagüeñas 
y fundadas esperanzas. Ahora que sé lo rico y abundante de esta mina, procuraré. Dios mediante, contri- 
boir á explotarla, aunque ya con las pocas fuerzas que me quedan. Entretanto, ¡viva la Montaña! ¡viva el 
Orfeón Cantabria!, que está contribuyendo á su gloria, y ¡vi\a_.. nsted! que es el princix^al autor y orga- 
nizador de la «Fiesta Montañesa». 

Quedo enterado de cuanto usted me dice refterente á los preparativos de la famosa fiestn, y todo me 
parece muy bien dispuesto, salvo lo de mi sitio e:i el palco del triuncirato presidtncial. 

Yo preferiría ver colocado en el centro á Pereda, por ser más veteíano que Marcelino, éste ásu derecha 
y yo á la izquierda de aquél. 

Pienso volver á ésa mañana 6 en el último tren y por la noche asistir con mi patrón al ensayo, donde me 
alegrarla concurriese el amigo Bretón, si no le es molesto. 

Beciba nsted con su señora (c. p. b., y á qaien espero apresurarme á visitar) los recuerdos de mi familia, 

Jpara usted en particular cuanto guste de este su buen amigo y ccmpañoro que de veras le aprecia, 
. DE .Monasterio 



_ 8 — 



mayores y m&s serias díñcultades ocurri- 
das en la organizaciÓD: el maestro Chapí 
no podía emprender su viaje, las parejas 
de baile, inscritas y poco menos que en- 
sayadas, se negaron á presentarse al pú- 
blico, los pasiegos no acababan de dar 
respuesta terminante, alguna cuadrilla 
de danzantes retiró su inscripción, y la 
excesiva demanda de localidades hacía 
temer un conflicto para la tarde del 12 de 
Agosto. 

Al fin llegó ese día y llegó la hora de 
ernpezar el cumplimiento del programa. 

Cuando desde el puesto que por obliga- 
ción ocupaba vi el pintoresco espectáculo 
que ofrecía á la 
vista la mezcla 
de sexos, clases 
y colores en ba- 
rreras, gradas y 
tendidos; cuan- 
do vi las locali- 
dades todas de 
la plaza, y aun 
el mismo ruedo, 
rebosantes de 
público; cuando 
observé en to- 
dos los rostros 
un interés ja- 
más despertado 
aquí por fiesta 
ninguna y en 
muchos el ansia 
de rendir tribu- 
to de cariño ala 
patria chica y, so- 
bre todo, cuan- 
do pude ver jun- 
tos y en tan de- 
mocrática rela- 
ción con sus 
conterráneos á 
Monasterio, Pe- 
reda. Menéndez 
y Pelayo i. Es- 
calante, Linares, Llera, Gutiérrez, \!a- 
drazo, Abascal, Garrido', Eguiluz, Comi- 
llas, Menéndez, Sierra, Cuevas, Camino, 
Barreda, Duque y Merino, Sánchez Díaz, 
Segura, Hoyos Sáinz, Salces y todos cuan- 
tos proporcionan días de gloria á la Mon- 
taña, confieso que me di por satisfecho 
con lo conseguido. 




El! la •'Fuente del Fraucés» 



Pero era preciso dar cumplimiento á lo 
anunciado, y allá fuimos, al suplicio, pues 
te aseguro, lector, que el Secretario y el 
Presidente del jurado que ejerció en la 
plaza, principales partícipes de la orga- 
nización de la fiesta, ocupamos nuestros 
sitiales con el ánimo en estado semejante 
al de reos en capilla. Pasó el amargo 
trance, cedió al fin la pareja de baile pre- 
miada en primer lugar de su empeño en 
meterme por jimtici'i y, como término de 
nuestros trabajos, se celebró el día 15 un 
almuerzo en la deliciosa alameda de la 
Fuente del Francés, 
En aquella fraternal despedida, á que 
asistieron, en- 
tre otros cien, 
el alicantino 
Chapí, el sal- 
mantino Bre- 
tón y el húr- 
gales Calleja, 
oímos al cata- 
lán Benaiges 
hablar de Espa- 
ña con cariño 
sincero y ento- 
nar un ¡viva! 
unan i memente 
contestado. 

Véase cómo 
es posible em- 
pezar haciendo 
región y termi- 
nar /iactenrfo Pa- 
tria. 



No resisto á 
la tentación de 
contar más de 
un episodio có- 
mico ocurrido 
en tantas vuel- 
tas y revueltas, 
y empezaré por 
la publicación de un documento notable. 
Llegó á mis manos en circunstancias 
poco apropiadas para que le hiciera el 
recibimiento debido. En los cuatro días 
anteriores al 27 de Julio (último del plazo 
señalado para la entrega de colecciones 
de cantos y tonadas) andaba yo persi- 
guiendo carteros por si viniera algún 



1 Véase la sigaiente carta con qae me honró el Insigae Menéndez y Pelayo aceptando formar parta 
del Jurado: 

Sr. D Leopoldo Pardo é Iru'.ela. 
. . Madrid 15 de Mayo de 190O. 

Mi estimado amigo: No tengo inconveniente alguno, sino mucho honor, en formar parte del Jurado (ó 
como se llame) del Orfeón Cantábrico en la buena compañía de los amigos Pereda y Monasterio, supo- 
niendo, desde luego, que esta obligación se limitará á la mera asistencia, puesto que para otra cosa ni 
tengo competencia ni me ha de sobrar tiemoo, dado el cumulo de trabajos que pesan sobre mi. 
De usted afectísimo amigo y servidor, q. b. s. m., M. Menéndez y Pelayo. 



- 9 



liego mal dirigido, y en uno de esos días 
.esesperaba de recibir ninguno, cuando 
me fué entregado un abultado sobre en- 



§ 



viado con arreglo ¿ las condiciones del 
concurso. Le abrí, lleno de gozo, y me en- 
contró con el admirable trabajo que copio: 



CANTOS POPULARES 



I^a siegra. do Judoi'o 

POR (aquí el nombre del autor que no estoy autorissado para publicar). 



PRIMERA PARTE 

Los jóvenes se reúnen y ban á yamar 
las Jóvenes. 



(despacio) 
Iremos á segar 
mocitos del pueblo 
yamaz las muchachas 
que van á Judero. 
(vivo) 
Porque el Alcalde 
la hordtn a dado 
de que se espienze 
á segar el prado. 
(muy vivo) 
Voy haora mismo 
a casa de ella, 
la pongo conmigo 
para ir á yerba. 



(despacio) 
Yo llamo á mi nobia 
porque ella quiere, 
y voy en mi carro 
Jniando los bueyís. 
(vivo) 
Cuando vi que era 
su cara tan guapa, 
la di por regalo 
un asta muy moja. 
(muy vivo) 

Va en mi carro 
á recojer yerba. 
¡ Viba Judero! 
¡ciba la siega! 



SEGUNDA PARTE 
(Recogiendo la yerba.) 



(despacio) 

Hoy diez de Agosto, 
día de Son Lorenzo, 
segamos la yerba 
del prado Judiro. 
(muy vivo) 

¡Viba la siega! 
¡viba Judero! 
¡inban (as mozas! 
¡ viba mi pueblo! 
(dkspacio) 

Siempre devertimos 
lo que podemos 
á todas ¿as mozas 
que ay en Judero. 



(muy vivo) 
/ Viba la siega! 

¡ viba Judero ! 

¡ viban ¿as moz is! 

¡vibz mi pueblo! 
(dííspacio) 
Venimos cantando 

locos de contentos, 

hechandonos flores 

los mozos del pueblo, 
fMUY vivo) 
¡Viba la siega! 

¡viba Judero! 

¡viban las mozas! 

¡viba mi pueblo! 



LA SIEGA DE JUDERO 



En el pueblo de Roiz partido judicial de San 
unos 900 kilómetros cuadrados en el cual tienai 
de tantos el, espiensan á segarle todos 
en un mismo dia. Por lo regular los 
que ban á recojer la yerba síielen ser 
los jóvenes solteros porque desta unos S 
kilómetros del pueblo la finca y sus pa- 
dres no pueden abandonar la casa y por 
cuya causa mandan á sus hijos. E.'ítos 
se reúnen el dia designado y van todos 
juntos cantando y hablando con las Jo- 
venes. El prado se siega el dia que de- 
signe el Alcalde pero casi siempre sítele 
empezarse el dia de San Lorenzo; en el 
prado los Jóvenes en las horas de siesta 
están bailando y cerniendo á las Jóve- 
nes ónestamente. 

El modo de cerner es como sigue: dos 
mozos cnjen á una moza uno por los pies 
y otro por la cabeza pero con mucho 
cuidado de no levantarle la ropa al me- 
nearla y en el aire la sostienen meneán- 
dola de una parte para otra echándola 
para arriba y para todos lados. Des- 
pués que han sazonado la yerba la lle- 
van en carros á casa y como suelen aca- 
bar casi á tm tiempo van Juntos cantando y di- 
birticndose. 

Los cantos arriba escritos ú otros parecidos 



Vicente de la Barquera ay un prado que mide 
parle casi todos los vecinos del pueblo y por ser 




Erniño Abascal, saltador pasiego. 

los suelen cantar el primero cuando van al pra- 
do y el segundo cuando vienen. 

Firmado y rubricado. 




- 10 



D. J. M. de Pereda, 



Hay un borrón 
junto al cual di- 
ce El recibo de 
haber recibido la 
obra dirigirá V. 
el sobre á D. A. 
G. A.enC.delaS. 
Más abajo se 
lee; Puede V. di- 
rigir el sobre á 
D. A. (i. A. por- 
que puede ser que 
yo no esté en el 
pueblo en veinte 
ó ventidos días. 
Y al fin del pliego, acompañada también 
de otro borrón, hay escritura que dice: 

A D. A. G. A. le dirige V. el sobre con 
toda confianza. 

La circunstancia de faltarle la música 
al trabajo reproducido me privó de admi- 
tirle al certamen y de entregársele al ju- 
rado en unión de las colec- 
ciones recibidas, ocurrién- 
dome algo parecido con las 
poesías que repetidas veces 
vino á entregarme la céle- 
bre poetisa de Piélagos. 



El domingo anterior al 12 
de Agosto recibí dos visitas 
que me causaron asombro 
en un principio. 

La primera deuna cuadri- 
lla de danzantes, cuyo direc- 
tor traía una tarjeta dirigi- 
da á mí, en que vin cacique 
me recomendaba la cuadri- 
lla para que el jurado tuvie- 
ra indulgencia con ella, no 
sin hacer referencia á méritos electorales 
qne nunca me habían interesado. 

La segunda visita fué la de un alcalde 
rural que, representando á otros concur- 
santes, reclamaba de mí, con gran empe- 
ño, la franqueza de decirle cuál era mi 
filiación política, marchándose sin con- 
vencerse de que no tuviera ninguna. 



La tarde anterior al día de la fiesta lle- 
garon los cuatro mocetones pasiegos que 
habían de disputarse el premio. 

En la estación nos indicaron el alcalde 
y el secretario del Ayuntamiento coi-res- 
pondiente que dichos mozos hacían el sa- 
crificio de venir en obsequio á cierto jo- 
ven y simpático diputado provincial, que 
no omitió trabajo ni gasto para compla- 
cernos cuando acudimos á él en el apuro 
de encontrarnos sin saltadores. A costa 
del referido joven vino el niño pasiego, 




del Valle, Manuel Abascal, de nueve años 
de edad, que demostró saber «m obligación 
como el mejor saltador de otros tiempos. 
Pues el caso fué que llegados á la sastre- 
ría (no sin haber aguardado en el camino 
á que los señores del paloneo hablaran á 
todos cuantos amigos tenían en Santan- 
der y se dejaran obsequiar en más de un 
establecimiento) se presentó la primera 
dificultad con los trajes, que no eran del 
gusto de ninguno de los cuatro mozos. 

La elocuencia de que mis compañeros y 
yo hicimos derroche valió de algo esta 
vez, y ya dábamos por ganada la contien- 
da cuando uno de los muchachos se fijó 
en las monteras que aguardaban su turno 
y protestó enérgicamente, dando lugar á 
que los otros tres convinieran en que con 
aquellos gorros no se podía ir á ninguna 
parte. Nuevos discursos, nueva=5 súplicas 
y sin resultado; al fin tuvimos lo8 de la 
ninfa una inspiración; nos pusimos las 
monteras (¡lástima de ins- 
tantánea!), y sirviendo nos- 
otros de modelos, pudo con- 
vencer el alcalde á sus ad- 
ministrados de que las tales 
eran rigurosamente pasie- 
gas. 



B. Jesús de Monasterio 



Un sujeto, sin duda cari- 
ñosísimo, puesto que cuan- 
tas veces me habla ha de 
darme suaves golpecitos en 
el hombro, tomó sobre sí, 
desde el mes de Mayo, la ta- 
rea de conseguir que figura- 
ran en programa las habili- 
dades que un primo suyo 
hacía con la gaita gallega. 
Isi todas las excusas, ni todas las razo- 
nes que hube de exponerle acerca del ca- 
rácter regional del festejo bastaron á con- 
vencer ai hombre, y aun el día 12 de 
Agosto, en la mañana misma de la fiesta, 
vino á interrumpirme en el cúmulo de 
ocupaciones de última hora. 

Y como yo insistiera en la imposibili- 
dad en que me 
encontraba, él, 
sin convencerse, 
se lamentaba di- 
ciendo: 

— Si üd. le ve 
y le oye, le lleva 
j>a esta tarde. 

— Pero si no es 
posible 

— Venga , que 
aquí cerca está 
tocando: venga y 
le verá. 




D. M. Mcitciidc3 y Pcioyo. 




D. Delfín Fernández y González 



12 



A lo que hube de responderle amoscado; 

— Sí, hombre, sí : ¡para contemplar gai- 
tas estoy yo ahora! 

Antes de dar por terminada esta cró- 
nica he de consignar, á fuer de imparcial 
historiador, que también la función ó fiesta 
montañesa pagó tributo á la moraleja 
del viejo refrán y tuvo sus tarascas, así 
como que tampoco dejó de tener entusias- 
tas, fuera de casa, que llevaron su celo 
hasta el punto de copiar la organización 
del festejo, y las mismas palabras del pro- 
grama en algunos casos, como lo hizo el 
Municipio de Zaragoza para las fiestas 



del Pilar del año 1900 y otras poblaciones 
en época posterior. 

Y ya que tan injustos fueron más de 
cuatro montañeses dcoídt, con la ino- 
cente fiesta, ya que se hizo de ella y de los 
que en su organización trabajamos con 
íe, exponiéndolo todo, crítica despiadada, 
permítaseme que haga constar aquí mi 
enérgica protesta contra quienes, otor- 
gándose la exclusiva en el culto á la tie- 
rra madre, llaman profanación al amor, 
menos artístico, pero más hondo, de los 
hijos humildes. 

Leopoldo Pardo é [ruleta. 
Junio 1901 




D. Ruperto Chapí. 



D. Tomás Bretón. 



.A.I>E]srDIOE 



Las obras presentadas al primer concurso a? 



Nú 



1 . Flor de la aldea. 

2. Todo vara ti, María, 
nlaia, vida y harmoiiia. 

3. Jari'o menos ó jarro más, 
todos los años llueve igual. 

4. Pilarica. 

5. Stlaya. 

6. Salvo error de pluma ó suma. 

7. Clavé. 

8. Sotileza. 

9. Árbol.— Mención iionuiíífica: autor, Don 

Amadeo Vives. 

10. Vizcardi. 

11. Apolo.— Primer prkmio: autor, D. Rajad 

Cali f ja. 

12. La tierruca. 



Núm. 13. Puso Dios en mis cántabras Monti.naE.. . 
» 14. Dulcoro mores. 
» 1.5. Ri<!ardo Wagner. 

» 10. Cuatro pinostiene tu pinar.— AccÉsiT:au- 
tor, D. .José M." Benaiges. 

Concurso de cantos y tonadas populai^es. 

Núm. 1. Esgobio.— PitiMKR phemio; coleccionailor, 

D. J. A. (Jalvarrinlo. 
* 2. El sabor de la tierruca,— Seguni o ÍDEM: 

coleccionador, í). Kmi'io Cortiguera 
>' í!. Tila.— Primera mención: autor, D. Adolfo 

W'ansch. 
» 4. Vailinia —SEGUNDA ÍDEM: coleccionador 

D. Delfín Fernández y Gunzá'ez. 



Concurso de cuadrillas de danzantes.\ Snoo f deLTÍÍI^^'^^'" 

S Primer premio: Santa Cruz de Bezana. 



ídem de canto y baile montañeses . 



' ' ( Segundo ídem: Puente San Miguel. 



ídem de salladores (salto pasiego).. 



Primero y segundo premi": San Roque de Riomiera. 
Premio extraordinario: al niño Abascal, del Vallo de Pas. 



Los premiados en unos y otros concursos recibieron preciosos diplomas en pergamino con artística 
orla alusiva A la fiesta y al carácter artístico de la Soc edad que la organizó. 

El Cantabria acordó que figuraran entre sus socios honorarios los maestros Bretón, Chapi y Calleja y 
los Sres. Sierra y Camino, á quienes, como al Presidente honorario Sr. Monasterio, hizo entrega de mag- 
nificas credenciales en plancha de plata con la insignia del Orfeón en oro. 




KrOT-A.S 




AS canciones populares, á las cualt - v< iiu t il( n escasísima im- 
portancia los pueblos de España, en su inmensa mayoría, 
la tienen, sin embarofo. muy grande en la vida de los 
mismos. 

Las primeras que escuchamos arrullan nuestros sueños 
infantiles, y después ya jamás nos abandonan. Dóciles ami- 
gas, se adaptan sin voluntad á nuestros gustos y, hacién- 
dose compatibles con todas las edades, nos acompañan en 
nuestros juegos, nos ligan con invisibles lazos de afecto á 
la tierra en que nacimos, celebran nuestros amores, lloran nuestras 
desventuras, pregonan nuestras dichas; y, cuando la existencia llega 
á su ocaso, ellas, fieles aún, evocan recuerdos de otros días, de emo- 
ciones pasadas, de goces va lejatios, cuya nostalgia hace sentir los 
últimos suaves placeres. lle]iñ> de dulce melancolía. 

Pero somos, somos ingratos con ellas. Fecunda nuestra Patria en 
ese exquisito manjar del espíritu, le vamos consumiendo, derrochando 
inconsciente y rápidamente, sin detenernos jamás á pensar todo el 
bien que nos hace, menos á ponftr en práctica el medio de evitar, si 
no su agotamiento, porque éste no es probable, la pérdida de lo más 
selecto, de lo que, inspirado en épocas menos materialistas que las 
venideras, alcanzó bellezas que no podrán igualarse. 

Expresión fiel de los sentimientos del pueblo, la canción popular 



— 14 — 

merece ser conservada eternamente. Es la tradición de las almas que 
debe pasar de padres á hijos, })ura, á través de los siglos. Es la his- 
toria íntima, sincera é imparcial de todas las penas y de todas las 
alegrías de una generación, y debe sor logada á las generaciones su- 
cesivas. 



En nuestra Montaña hay muchas canciones populares genuinamente 
montañesas, y las de esta colección van á demostrarlo al piíblioo^como 
antes lo demostraron á un Jurado competente. 

Monasterio, el gran Monasterio, que era uno de los que negaban la 
existencia de nuestra música, de la música montañesa, rectificó ante- 
riores manifestaciones: dijo que la Montaña tenía música propia. 

Su autoridad es absoluta. Pudo no serlo cuando negaba, porque ca- 
bía en lo posible que desconociera entonces nuestros sones. Pero ahora 
que los conoce, después que los estudió, su afirmación terminante, con- 
firmada, además, por Bretón y por Ohapí, no se discute. 

Se había dicho que todos los sones que se cantaban en la Montaña 
eran importados. ¿De dónde? Fuera de ella, en ninguna parte se can- 
tan. Yo. no he conseguido oir música igual á la de mi país en ningún 
otro más que en él. La de Asturias tiene algún parecido con la nues- 
tra. En los pueblos vecinos de ambas provincias la música de una y 
otra se confunde. Es natural. También se confunden allí las costum- 
bres todas. Pero estudíese la música del interior de cada una de las 
dos regiones, que es la que debe tenerse por más pura, y se notará la 
diferencia enorme que hay entre una y otra; se verá en las dos clara- 
mente, distintamente algo muy esencial que las separa en absoluto. 
En la música asturiana parece como que por cada dos notas tristes 
hay una alegre. En la nuestra todas son de una melancolía profunda. 
Se observa la misma desemejanza que entre el carácter asturiano y el 
montañés. Y esa diferencia sobra, á mi entender, para que dos sean, 
y no una, la música de Asturias y la música de la Montaña, tanto más, 
cuanto que aun las notas tristes de allá son menos tristes que las de 
acá, lo cual hace, naturalmente, más notable la división. 

* 
* * 

Hay en la Montaña — y perdóneseme el refrito, que esta no es la 
primera vez que lo digo — algunas canciones importadas. En todos los 



— 15 - 

países las hay. Pero ellas han de servirme para probar más cumplida- 
mente la existencia de nuestra música. 

Esas canciones, si se cantan como son por quien no sea montañés, 
difieren de las nuestras notablemente. Si las canta la gente del país, 
al poco tiempo lle^^an á confundirse con las nuestras. ¿Es esto otra 
cosa que tenerlos montañeses nuestra música propia, á la cual «some- 
temos», por decirlo así, la de otras partes? 

Canciones conozco que lleo-aron á la Montaña con el sello harto cla- 
ro de las llanuras castellanas, y bastáronlas unos meses de volar de 
una en otra por nuestras romerías, para cambiar sus notas más típi- 
cas de allá por otras que casi las han convertido en hermosos sones 
montañeses, llenos de melancólica poesía. 

Lo propio ocurre con las canciones que de otros países van á la 
Montaña, hasta con las malagueñas; pero ello, repito, no demuestra 
otra cosa que la existencia de nuestra música, genuinamente monta- 
ñesa — siquiera tenga algún ligero parecido, el único, con la asturia- 
na — y «refractaria» á toda importación que no acate substanciahuente 
sus fueros soberanos. 



No discutiré cuál de las dos es más hermosa: la asturiana ó la mon- 
tañesa. Ambas me lo parecen mucho, y á mí, como es natural, me 
agrada más la de mi tierra. 

Un escritor montañés creía demostrar la falta de belleza en nuestras 
canciones citando una de esas tonadas incoloras que se cantan en toda 
la costa cantábrica. Y esa no es la música montañesa. Si esa fuera, no 
intentara yo defender su existencia. 

La música montañesa pura no ha de buscarse en la costa, ni en los 
confines de la provincia; que al llegar á esos puntos ha perdido ya su 
pureza y con ella su hermosura. La música montañesa es la que se 
canta en los valles que riega el Saja, mientras Saja se llama; al pie del 
Escudo; en las estribaciones de Peña Sagra: en los llanos campurria- 
nos que los picos de Sejos sombrean par las tardes; en los bosques de 
Cieza; en la tierra de Silió y en las cabanas pasiegas. Em es nuestra 
música, y esa música es como pocas hermosa; música original, fresca, 
lozana, como los jardines naturales que sus notas recorren; sublime 
como los ecos de las altas sierras sobre las cuales vuela invisible; me- 
lancólica como las hondonadas pobladas de havas v robles en que se 
detiene: vaga, indecisa, soñadora, como las flotantes nieblas entre las 



— 16 - 

cuales se extingue á la vuelta de las romerías, en las i)lácidas tardes 
del verano, á la hora del crepúsculo. 
Esa es nuestra música 

Este es el camino real, 
éste le paseo yo; 
los álamos me conocen 
y el bien de mi vida no. 

Üd/'ín JerndnJez y Gonzdlez. 




/■•>'. 




y 'I l^k f áiideretá. 



Bajo del fresco toldo de los pinares, 
donde sus rayos templa la luz del día, 
las gentes que salieron de cien hogares 
á celebrar se juntan la romería. 

ííesuena de la alegre fiesta aldeana 
un rumor bullicioso, revuelto y vario, 
y el vibrante volteo de la campana 
congrega á los devotos en el santuario. 

La gente moza, en tanto, va descuidada 
bajo el pinar, que puebla de mil rumores, 
las muchachas luciendo saya bordada, 
pañuelos y corpinos multicolores. 

El mozo marcha ufano con su pareja, 
diciéndola requiebros junto al oído, 
la boina derribada sobre la oreja 
y tras la oreja un rojo clavel prendido. 

Ya el corro va formando, ya se alboroza 
la turba que entre polvo se agita inquieta; 
y en las manos de recia, garrida moza, 
zamba y repiquetea la pandereta. 

Una voz fresca y pura, rasgando el aire, 
de una vieja tonada la copla lanza, 

fr á su compás se mueven con gran donaire 
os mozos y las mozas en grave danza. 

Los cuerpos se cimbrean con gentileza, 
saltan, giran y vuelven al bailoteo: 
y arqueando los brazos á la cabeza, 
el paso marca un lento castañeteo. 

La voz lozana y fresca de la cantora 
á intervalos su canto sigue entonando: 
y sobre aquella turba tan bullidora 
estrofa tras estrofa va desgranando. 



— 18 — 



Es á veces su copla de ritmo lento, 
tan breve y tau sentida como un suspiro, 
y suena de sus versos el suave acento 
como el dejo de un lloro mal reprimido. 

Es otras veces fresca como una risa 
que de una linda boca brillante brota, 
y al cruzar voladora deja indecisa 
eu el aire vibrante y alegre nota. 

Ya canta de las almas enamoradas 
las hondas y secretas melancolías, 
las quejas que se escapan desesperadas, 
las ternezas que exhalan cual melodías. 

Ya lanza con arrojo, provocadora, 
un epigrama agudo, como saeta, 
que de iin secreto agravio va silbadora 
buscando la venganza muda y secreta. 

Ya del santo trabajo, rudo y paciente, 
las penas y alegrías mezcladas canta; 
yaesdeunhimnolaestrofa vi va y ardiente; 
ya es ahogado sollozo de una garganta. 

Y ora es plegaria tierna; y ora es gemido 
de amor desesperado; llanto de ausencia, 
ó arrullo de otro arrullo correspondido, 
de dos almas seareta correspondencia. 



Así en continua sarta llueven cantares, 
cuyo autor es el mismo pueblo poeta 
que baila bajo el toldo de los pinares 
donde repiquetea la pandereta. 

Y al caer deshojadas esas canciones 
sobre la inquieta turba, profundo agita 
un mismo sentimiento los corazones 
y en un mismo latido los precipita. 

El amor con sus dichas y sus dolores,' 
la patria con sus penas y sus grandezas, 
el alma con sus dudas y sus amores, 
la vida con sus luchas y sus tristezas. 

Como si de cien vidas rotas juntara 

alegrías, pesares, sueños, quimeras 

y luego una tras otra las desgranara 
al mover las sonajas de las panderas. 

Cada nota que brota de aquella lira 
en cada cual la fibra sensible hiere; 
y uno implora á los ojos por que suspira, 
y otro mira á los ojos por que se muere. 

Una moza á su mozo busca anhelosa 
cuando un cantar rabioso de celos suena, 



y asomando á los ojos su alma colosa 
en su rostro se pinta su amarga pena. 

Aquella en cuyos ojos brilla luciente 
la acerada saeta de un cupidillo, 
responde á su pareja muy sonriente 
repitiendo entre dientes el estribillo. 

Otra esconde los fuegos de su mirada 
y juega al viejo juego de los desdenes; 
otra suspira tierna y enamorada, 
encendida en rubores hasta las sienes. 

Un requiebro uno dice que el canto imita; 
otro en una palabra descifra un cielo; 
éste ruega á la moza por quien palpita; 
aquél suspira lleno de desconsuelo. 

[mensaje 

Y alguno á quien de amores llegó el 
prendido en una estrofa de alas de oro, 
como un grito de guerra, duro y salvaje, 
suelta agudo relincho, largo y sonoro. 

Y así la turba inquieta y alborotada, 
con un canto se agita y otro se aquieta, 
jamás de baile ahita ni fatigada, 
mientras repiquetea la pandereta. 

[hora 
Van resbalando mansas hora tras de 
las de la tarde estiva, que cae serena; 
y cuando la voz fresca de la cantora 
con el cantar postrero de ¡adiós! resuena, 

la turba se dispersa, y á sus lugares 
retorna en grupos sueltos y bullangueros, 
perdida entre camberas y entre vallares 
ó de los altozanos por los senderos. 

Cada grupo una copla va repitiendo, 
tal vez la que sus penas más fiel retrata, 
y en las sombras que el valle van envol- 
un eco de la alegi*e fiesta dilata, [viendo 

Un eco que ea la sombra vaga perdido, 
que el viento entre sus pliegues prendido 

[lleva 
y de un valle á otro valle va difundido 
repitiendo en sus ecos la copla nueva. 

Y aquella copla acaso, que aquí nacida 
el viento entre sus alas llevó ligero, 

es en valle lejano correspondida; 

que así fabrica el pueblo su romancero. 

[nes 

Y aquel en que las muertas generacio- 
noá dieron de su vida cifra completa, 
hoy agita y conmueve los corazones 
cuando al rumor sonoro de sus canciones 
zumba y repiquetea la pandereta. 

Alfonso Ortiz de la Torre. 



^ ^I0MI 



/V 



* 




.j Mffl •"-- " '" "^^''^'y'^'^ 




POR LO QUE VALGA 



A los coleccionadores de Cantos de 
LA Montaña y al editor de este libro. 

PKKDÓNENME iistecUs. anii<j:o8 míos, que no les remita el artículo 
que deseaban; pero ts el caso que ni conozco el asunto que 
ustedes me invitaban á tratar, ni tengo ahora tienqode pro- 
curar estudiarle. En cambio, me permito enviar á ustedes mi sincera 
felicitación, celebrando muy mucho la publicación de su libro: y aun- 
que bien sé que nada significa ella ni nada puede pesar, puede que ten- 
gan ustedes la bondad de estimarla en algo recordando que hace lo 
menos diez años abogué vo en uno de nuestros periódicos por una pu- 
blicación semejante. 

Todavía menos que de las demás cosas, entendí siempre de cantos 
y de música; pero, no sé por qué conjunto de casualidades, las cir- 
cunstancias me obligaron más de una vez á hablar desde fuera de la 
«música montañesa»; y ello fué ¡oh! que, sin duda por mi sinceridad 
y noble intención, hubo amigos nuestros que se sirvieron tomarlo en 
serio. Y así y dispénsenme ustedes que les diga, y no todo en tono de 
guasa, que ya tengo hecho mis armas en tales lides, que casi gané en 
ellas mi poquitín de ejecutoria, y ; vamos I que aunque la felicita- 
ción que les envío á ustedes carece realmente de autoridad, y no sólo 
por partir de mí, casi casi puedo manifestarles á ustedes con algún 
motivo — ni en broma puedo decir derecho, — que su futuro libro será 
sin duda el mejor recuerdo de la famosa Fiesta Montañesa, 



- 20 - 

No; no volvamos ya sobre lo pasado, y no resucitemos discusiones 
inoportunas, muchas de ellas hasta torpes é irrespetuosas: ))ero con- 
vengan ustedes conmi<^o en (pie, j)or más que el tiempo lo borra todo, 
era preciso, necesario, que alj^o, fuera lo que fuere, ayudara esa labor 
del tiempo tocante al efecto de a(|uel «Certamen regional». Fueron 
buenos y muy plausibles la obra y los entusiasmos del Orfeón Canta- 
bria; lo fueron más aún los de sus directores, los inteligentes y ani- 
mosos iniciadores de la Fiesta, y más, más (¿ue nada, fué mucho más 
j)lausible y admirable el entusiasmo con que toda la Montaña respon- 
dió, confiando en ella, á su fracasada apoteosis; })ero lo (pie es el 
espectáculo, la f andón , resultó desastroso. 

Por eso, y por otras muchas cosas ([ue me callo, les repito á ustedes 
(]ue era absolutamente preciso algún acto de «desagravio», y añado 
más: me permito oi)inar que ninguno más conveniente, más útil, más 
eficaz })ara el caso, que la publicación de esos Cantos de la Montaña. 
Aparte del coro del maestro Calleja, (jue no nos dejaron oir los impa- 
cientes y no sé juzgar si realmente tuvo mucho de «montañés», allí 
de montañés no hubo nada, habiéndose (juedado en el corro de su 
pueblo todas las mozas garridas y recatadas de la provincia, y hasta 
los danzantes típicos; y de esta suerte, no sólo convenía, sino que ur- 
gía (pie los (LvNTOS salieran á luz, al aire, mejor dicho, á ver si nos 
olvidábamos de una vez de aquellas viejas voces destempladas con 
(]ue parecía ([ue chillaba luiestra pobre Montaña al encontrarse con 
(jue los hijos suyos (|ue la (][uerían representar allí se presentaban 
unos con chai de Manila, otros con sombrero jerezano, algunos con 
calzones áQ gaucho, muchos de ellos con boina vizcaína, y todos, to- 
dos demasiado aficionados á la Rioja. 

A más de esto — de quitar aquel mal efecto, que todavía dura hoy, — 
otro beneficio, y muy grande, nos ha de reportar este libro, y es que 
él demostrará el movimiento andando, como debe probarse siempre. 
Y no me refiero sólo á (][ue convencerá, de verdad, de que hay «mú- 
sica montañesa», como nos anunció el año pasado que la había nues- 
tro insigne Monasterio, lanzando de repente el Eureka ([ue aguardá- 
bamos de él hacía ya lustros, sino á que enseñará así, del mejor modo 
posible, que eso, estudiar y trabajar así, publicar libros como éste de 
ustedes, ya de arte, ya de historia, ya de imaginación^ eso es verda- 
dero y legítimo montañesismo , y no andar pregonándolo en los pe- 
riódicos, venga ó no venga á cuento, extragándonos á todos. 

De un tiempo á esta parte se ha abusado demasiado del «regiona- 



- 21 - 
lisnio»: se ha extremado neciamente la nota;&e ha falsificado además 

el verdadero «sentimiento» v ¡ay! con todas y con esas, todos 

somos nniy honrados, pero la capa no i)arece. Mucho acentuar los 
diminutivos en (tro, mucho hablar de la tU'vrifca sin ton ni son, mu- 
cho de darle vueltas á la pobre poesía f/ri>. mucho citar á los cánta- 
bros para todo y llamar á todo cantábrico; ¡pero nada! nada útil ni 

sincero, ni verdaderamente «montañés» y palabras, sólo palabras: 

ni una idea, ni un latido del corazón, ni una voz siquiera que respon- 
dan derechamente al es¡ñritu de la raza. Y ustedes, y particularmente 
el amijio Galvarriato y su Eco Montaíiés, deben >al»t ilo mejor que 
nadie: di'ofanme usted v su periódico francamente si se corresponde 
dignamente aipu' á la labor v á los derechos de usted. 

Yo creo que no. que no es oro todo lo que reluce, y en mi peque- 
nez é insignificancia, mucho mayores de lo que pueda suponer la 
gente ntfeva, hasta me da vergüenza hace tiemi)o hablar ni escribir 
nada que equivalga á «sacar el Cristo». Se ha exagerado mucho la 
cosa, ha habido y hay verdadera epide/)ña de «montañesismo» vicia- 
do, y necesariamente, forzosamente, es de todo punto indispensable 
})urificar un poco los aires y curarnos pronto dv t -a sensiblería, harto 
ridicula, harto antipatriótica, demasiado antimontañesa. Los catala- 
nistas de escalera abajo están haciendo odiosa en toda España á la 
noble, grande y laboriosa Cataluña: pues mirémonos nosotros en el 

ejem])Io. safras A/.v fJistancias v comprometan) onos todos, todos. 

y yo el primero, á no hablar más de «Montaña», de «tienuea . de 
«nieblas», etc., etc., durante diez años lo menos. 

A no hablar, no, para que nos perdonen: y en cambio, hagamos 
todos lo que ustedes: predicar con obras y rendir así á la tierra ma- 
dre el debido tributo de gratitud v de cariño. Yo no puedo nada: casi 
ni entusiasmo me queda ya con toda esa saturación y empalaga- 
miento de que acabo de lamentarme; pero aún me restan fuerzas para 
aplaudir y para garabatear aprisa felicitaciones como ésta. (|11l' qui- 
siera hacer toda\ía más exi»iL>iva. El libro de ustedes es una honra 
y es un provecho para nuestra provincia: eso es lo que necesita ella. 
y eso es lo que deben todos intentar: lo demás es perder el tiempo y 
cansar á todo el mundo y aburrir al mismísimo Pereda, que va debe 
estar arrepentido de haber puesto el /Uon al osado alcance de toda 
mano pecadora. 

\ , en fin, iiermítanme ustedes también que me hispe un poco, y en 
tono de «señor mayor» les diga á ustedes que adelante, como si vo 



— 22 — 

fuera quién para darles la venia y para animarles á ustedes. Sigan 
por ahí, por ese camino, y así se convencerán todos de que no basta 
Rer ni llamarse montañeses á todas horas, puesto que nacer aquí es, 
efectivamente, una dicha, pero no es ningún mérito. Éstese funda en 
trabajar, en hacer algo, en tener prudencia sobre todo; en amar y 
adorar el suelo nativo, con el alma entera, loca y apasionadamente, 
y no con la lengua andaluza. Obras, obras son amores, y vengan así, 
tras de esos Cantos, un Romancero popular, un Becerro nuestro^ un 
resumen de tradiciones y leyendas, una «Guía» buena ^ buenas hio- 
fjrafiaSy un buen catálogo bibliográfico, una buena crónica provin- 
cial para las escuelas y más, inás laz. 

Suyo, y muy devoto. 

Pedio Sánchez. 








LAS TONADAS MONTAÑESAS 




\i;k( FKÁ mentira: jüto yo. <jue pase mi niñez y 
¡arte de mi juventud — ¡ay, la mejor parte I — en 
Santander, en la ciudad, no conocí las tonadas 
montañesas, ni de ellas tuve noticia, hasta que vine 
á Madrid. Y no es que por aquellos tiempos no se 
1^ ~ RSH cantara en Santander; ¡vaya si se cantaba! Dice Pe- 
W^''' Pt^V v>^'^\'\ en no recuerdo cuál de sus libros — me parece 
(pie en TijHjs 1/ piiisdjf's — (jiu- v\\ niniiún pueblo del 
mundo se canta más ni se canta })eor; y esa es la 
verdad, <S ])or lo menos lo era entonces, cuando Pe- 
reda 1«» decía; pero aires montañeses, peculiaio y ripie»», yo no oí 
jamás ninofuno, fuera del baile á lo alto y á lo bajo — siempre el 
mismo — que tocaba Trébedes, ú otro que tal, en los campos de la 
Atalaya, para uso y esparcimiento de criadas y soldados. 

Por las calles se cantaban mucha- chikí lu-. nuichísinias. porque 
iban poniéiidcse de moda y pasándose, como los trajes y adornos de 
las señoras, y aun de los hombres; pero no hay quien sepa de dónde 
venían ni (piién había sido el menguado (jue las inventó. 

Las había de todas clases y de todos jiéneros; ])ero, para clasificar- 
las en dos urandes grupos, se j)odían dividir en locales y de imj)or- 
taciíMi. 

Por ejem})lo. a<piella (jue decía: 

Abflrtrdt». Ahelanlo. 
t'ii Ja punta d<*l muelK' te ai;uard'>. 

y verás 
el tranvía que lian hecho 
á laorilla del mar, 



- 24 — 

era indudablemente santanderina neta. liO mismo (|iu' l;i otra, t|no 
reflejaba odios y rencores csti'ipidos. por fortuna acallados, ó mejor 
extinuuidos, hace nuicho tiemi)o: 

Los de Santnnder 
no van á Bilbao etc., 

Y aquella que Chueca oycS á los obreros que trabajaban en la Mag- 
dalena y que incluyó en la partitura de fj(i cnncíón de la TjoIo , con 
lo (jue se |)o))ulariz(') en seguida: 

Con el capuehín, chin, chin, chin 
esta noche va á llover, 
con el capuchin, chin, chin, chin 
en medio de Santander./ 

Pero las {|ue alcanzaban más boga eran las marítimas. Me acuerdo 

de una : 

Sernos los marineros 
de los barcos de guerra 
en busca de una lancha 
para dir á la mar, 

í|ue lo monos se cantó un año seg'uido. Desde el muelle de los Anaos 
á la Atalaya y desde Cajo á la casa de Abascal — entonces no se pa- 
saba de allí — no se oía otra cosa. 

Por supuesto, que las que llamo de importación eran, })()r la letra y 
por la música, tan bárbaras como las otras, ó más. 

Aquella que se cantaba con el estribillo «¡Tio Juan! ¡Tio Juan!» 
no se podía resistir. Y no digamos nada de la de 

¡Pobre obrero! ¡pobre obrero! 
antes ganabas seis reales 
y ahora ganas cinco y medio. 

con que nos atronaron los oídos una buena temporada. 

Pero la que daba (quince y raya á todas, y gustaba muchísimo, era 
aquella que enq)ezaba : 

Sábado, sábado, morena, 
ya está el pájaro en la trena 
con grillos y con cadenas, 

y no recuerdo cómo concluía, ni hace falta tann)oco, porque con lo 
copiado basta. Esta copla, á juzgar por el lenguaje, había nacido en 
presidio. 

Claro que la gente fina, de costurera para arriba, sólo cantaba esas 
canciones por excepción y en días de mucho jolgorio, por ejemplo, al 
volver de las romerías. Entre la gente fina lo (|ue estaba más de moda 



- 25 - 

fia 11 las habaneras, sobre todo las habaneras con vistas á la romanza 
sentimental. De zarznelas se cantaba muy i)oco, y de óperas el cono- 
cidísimo trozo de La Traciafd con una letra española y desvergon- 
zada. Pero en habaneras había para todos los gustos. 

Las traían á Santander los jóvenes marinos que navegaban de ter- 
ceros y de agregados en los buques que hacían la carrera de la Ha- 
bana, v algunas tomaban el nombre de los que las habían traído. Así 
se decía: ¿Has oído la habanera de Chünpento ó de Isasi? 

Aíjuella de 

En su choza de bíimbú, 
niña, el rey te envidiaría. 

hizo furor. ¿Y aquella otra 

Sangre colorada tengo 
lo mismo que los cristianos? 

¡Oh! Poco menos (pie con lágrimas en los ojos la cantaban las cos- 
tureras sensibles. 

Bueno; pues, como dije al })rincipio, vo vine á Madrid sin haber 
oído cosa mejor en lo que se refiere á canciones jjopulares, porque el 
campo que vo conocía entonces se limitaba á los cuatro pueblos, en 
los que se cantaban las mismas coplas t[ue en Santander, empeoradas 
en tercio y quinto. 

En Madrid, como era natural, me reuní con los estudiantes monta- 
ñeses, los que había conocido en el Instituto, v con los amigos de és- 
tos, paisanos también, que fueron amigos míos el mismo día de cono- 
cernos, y que la mayor parte no han dejado de serlo jamás. 

¡Cómo sentíamos todos la nostalgia de la tierra! 

En nuestro grupo, en la pina que formamos estaban representadas 
todas las regiones de la provincia: uno era de Liébana, otro de Castro- 
Urdiales, éste pasiego, aquél trasmerano, y así sucesivamente. Los 
de la ciudad no j)asábamos de tres, y l;i reunión era numerosa: cuatro 
mesas del Suizo nuevo, (jue ya no existe, servidas por un camarero 
llamado Facundo, de Selaya. (pie vive todavía, v á quien veo v saludo 
de vez en cuando. 

Pues bien, en aípiella reunión, á aquellos amigos oí por primera 
vez las tonadas montañesas, ([ue me .sorprendieron como si vo hubiese 
sido y acabara de venir del riñon de Extremadura: pero que me lle- 
gaban muy adentro, muy adentro, ponqué parecía (jue me traían en 
sus alas los perfumes de la patria ausente. 



— 26 - 

¡Cómo las recuerdo! La ínegadorfK hi ronda, laa mar zas, todas, 
porque todas las oí muchas veces y no me cansaba de oirías. No, que 
no digan los eruditos que no existe la música montañesa; yo no lo 
creo, no lo (juiero creer. Habrá nacido donde ellos quieran la (jue se 
canta en nuestros montes y en nuestros valles, pero de tal modo se 
ha modificado, adaptándose al medio, (pie ha coiicliiído jioi- ser mon- 
tañesa y ])or no confundirse con ninguna. 8i no lo fuese ¿cómo había 
de des[)ertar en nosotros las emociones (pie «lespieita. es})ecialmente 
cuando la oímos lejos de la Montana? 

Mucho han cambiado las cosas y los gustos en Santander desde la 
época — ¡av, niuy lejana! — á (pie me he referido, hasta la presente. To- 
davía se oyen de vez en cuando, como reminiscencias de otros tiempos, 
algunas canciones estúpidas: ahí está la de «Molinera, molinera» que 
no me dejará mentir y (pie acaso colee aún: pero no tantas como an- 
tes. En cambio, se ha despertado en la misma ciudad, ([ue hace años 
ni si([uiera las conocía, la afición á las tonadas montañesas, y se aplau- 
den con entusiasmo «La Tierruca», de Santa María, y ' T.a romería de 
Miera», del malogrado Pozas. De modo que ya no necesitan los jóve- 
nes santanderinos venir á la Corte jiara conocer los cantos de su país. 

Por eso es de creer y se puede augurar que esta hermosa colección 
de tonadas montañesas, la primera qiie se ])ublica tan artísticamente 
presentada, alcanzará entre nuestros paisanos el éxito (pie merece y 
vo la deseo. 

Amén. 

Ensehio Sierra, 
Madrid, IftOl. 




LA CANCIÓN DE LA MONTABA 



En el risueño Mayo de mi vida 
escuchó una canción, 
que llevo desde entonces adormida 
dentro del corazón. 

Honda queja de un pueblo desdichado 
debe ese canto ser; 
de un pueblo que al cantar llora inspirado 
su eterno padecer. 

Las frases que la forman son extrañas. 

melancólico el son; 
en regriones sin nieblas ni montañas 

no vibra esa canción. 

r.Qué bardo la sofióV.... Nadie lo sabe 
ni lo ha de averiguar. 
; Quién sabe en qué pentagrama vio el ave 
grabado su cantar! 

Sólo sé que es el himno legendario 
del valle en que nací: 
que su ritmo pesar extraordinario 
produjo siempre en mí. 

Penas que nacen en la edad florida 
no se pueden ahogar; 
zarzas son del camino de la vida . 
espuelas del pesar. 

Quizás al triste son de esa tonada 
mi numen despertó, 
y el arpa, entre sollozos engendrada, 
tenaz la repitió. 



¡Oh, cuánto puede en nuestra fantasía 
el cielo del país! 
¡Yo prefiero á la luz del Mediodía 
las nieblas de mi costa, el cielo gris! 

Luú Barreda. 








LA MONTAÑESA 



(fragmento) 



*Á la ▼entana soy dama, 
y en el balcón soy señora; 
en la mesa eorlesana, 
y en el campo labradora." 

fCanio pohdar en la Hontaña.) 



DKSDE los nevados riscos de Xuestra Seiiora de la Luz, en 
Liébana, hasta el escueto islote de la Virgen del Mar, en 
la marina de Santander; desde el Monte de la Aparecida^ 
en la fragosa cuenca del Asón, hasta la Vega de las Quintas^ junto á 
Santillana: desde la Asunción de Balhantfz^ entre los pasiegos, hasta 
el Carinen de Revilla, en la fresca mies de Camargo, no hay fiesta ni 
adoración de la Santa Madre de Cristo que no sea causa de convocar 



— 80 — 

una (le aquellas abig-arradas \ hulliciosas muchedumbres, csinalrainlo 
con los zag-alejos rojos, las camisas blancas, los «^-regorillos de oro v 
púrpura, ya la impenetrable sombra de robledos y castaños, va las 
escarpadas sierras de la costa ó las fértiles praderías del valle. 

Sobre el hervir confuso del í>entío, los gritos de los vendedores y 
uno (iue otro relincho del caballo que trajo algún galán y aguarda 
atado á un roble el término de la fiesta, surge y predomina el batir 
sonoro de los ])anderos, montañesa música. 

Dos gigantescas ])an(U'ias en manos de dos robustas tañedoras, 
que á la vez cantan, v ñ las (pie suele acom])añar otra ú otras canta- 
doras de afición, componen cada orquesta. Delante de ellas, puestos 
cara á cara y en dos filas, una de cada sexo, mozos y mozas bailan. 
Dos tiempos ó aires distintos tiene este baile: uno tibio, anda j ti e, acom- 
pañado por el seco batido de los templados parches; otro allegro, «á 
lo alto,» que decimos en la tierra, al cual se pasa súbitamente desde 
el andante, apenas la voz de las cantadoras inicia la copla, y dura lo 
que la copla misma, cesando con ella jiara convertirse de nuevo en 
andante. Bailase el andante meciendo perezosamente el cuerpo á uno 
y otro lado, desmayados los brazos, arrastrando alternativamente am- 
bos zapatos sobre el suelo, dormilón descanso que aprovechan los bai- 
larines ])ara lim])iarse el co})ioso sudor (pie les baña el rostro y cam- 
biar vecino con vecino fl(i<¡ii(' ^ frase. Pero (')vese la voz de la cantadora 
principal ([ue entona sola el ])rimer verso del cantar y, de jironto. ios 
brazos se levantan arriba, los dedos castañetean, v vense con \i\() 
compás saltar a(piellas cabezas por cima de los innnniles espectadores: 
entonces se cruzan las ])arejas, cambiando de lugar mozas y mozos; 
entonces los bailadores de nota des})liegan su fantasía, haciendo toda 
clase de trenzados y tijeretas con los pies, de cuya habilidad no pierde 
un perfil ni una tilde su pareja, pues la gala y el aquel áe\ danzar por 
parte de la aldeana están en no alzar los ojos y con ellos fijos en tierra 
seguir todas las mudanzas y ¡¡eripecias del baile. ¡Singular espectáculo 
aquella larga, doble y ondeada fila de caras juveniles, frescas y son- 
rosadas, silenciosas é inmóviles, caídos los ])ár})ados, moviéndose á 
un compíís á guisa de autómatas ó mani(|uíes, y que, rei)entinamente, 
y todas á luia vez, resucitan, abren los ojos, cobran la animación del 
gesto, de la palabra y de la risa, cuando inesperadamente cesan mú- 
sica y danza! Es que el baile montañés, más que diversión ó deleite, 

1 Vale en el dialecto montañés tanto como alguno, alguna. 




i" -w * 



— 32 ~ 

parece acto ceremonioso y fjrave deber, cumplido con severas formas 
y respeto impuestos ])or las más solemnes obligaciones de la vida. 

Del origen é inspiración primera de las co])las con que se acom- 
paña su múvsica la montañesa, jmdiera únicamente decir (juien hubiera 
con profundo sentido crítico estudiado la interesante y difícil cuestión 
de la poesía popular y sus castizas fuentes. No hay g-olondrina viajera, 
ni ráfaga de aire que vuele y corra lo (]ue corre y vuela una canción 
del pueblo. Pegada á una tristeza que ha consolado, á un recuerdo 
que lisonjeó, á un sentimiento vago y mal definido del cual se hizo 
expresión i)intoresca, viva y clara, camina horas y leguas, muda 
climas y latitudes, y queda donde al cabo vienen á encontrarla mú- 
sicos ó poetas, capaces de sentir su melodía y penetrar su espíritu, 
pero no de desandar el invisible camino que hasta allí la trajo. 

Eco de andaluza fantasía parece la voz de la montañesa cuando 
canta : 

«Estando en misa mayor 
me miraste y te reiste; 
tal le parezcas á Dios 
como á mí me pareciste.» 

Pero es acento vivo y sincero, de afectos locales y proj)ios, al de- 
cir la copla que sirve de epígrafe á estas hojas ó esta otra: 

«Aunque soy hija de un pobre 
y morena de la cara, 
no tengo mancha ning^una 
que no me la lleve el a^íua.» 

De más culta y sazonada malicia que la suya parece engendrada 
esta seguidilla: 

«Tiene la tabernera 
sortija de oro; 
el agua de la fuente 
lo paga todo.» 

Pero es suyo el desj)echo femenil que improvisa esta otra: 

«Cásate con aquella 
de pelo largo: 
echa un poco en la olla, 
verás qué caldo.» 

He aquí, finalmente, una, cuya procedencia indudable es demos- 
trada por detalle geográfico : 

«8i vas á la Vizcaya, 
vizcaíno mío, 
no me traigas espejo, 
que en ti me miro.» 



- 33 - 

La cual priulm, además, cjue las soñadas rivalidades fronterizas 
de ambas j)roviiic¡as no resisten al poderoso halago del amor recí- 
proco, V ([ue la esquivez natural de las montañesas se rinde al brío y 
varonil arrogancia del éuscaro, de igual modo que al garbo vizcaíno 
es á menudo sensible el más receloso y huraño cántabro ^ 

La montañesa canta mucho, tal vez porque en la vida se canta 
cuando se llora: por lo cual, sin duda, canta más la mujer que el hom- 
bre. Xo ya para lucir en pública porfía ó para que sus compañeras 
bailen, ni para ahuyentar el fastidio ó distraer sus huelgas ó jornadas, 
ó el tedio de sus faenas menores y sedentarias: mas con frecuencia se 
la ve V oye en la margen del río, bajo los alisos ó encaramada en el 
alto peñón, medio escondida entre las erizadas argomas, cantando 
sola, sin causa evidente para ello, como no sea que así como la oración 
comunica con el cielo, el canto comunica con ese mundo invisible del 
ambiente de nuestras montañas, mundo (pie puebla la soledad, en- 
ciende claros destellos en las tinieblas v da voz al silencio. La voz hu- 
mana, ])alpitante y sonora, es nota sn])rema en la misteriosa armonía 
de nuestra es})léndida campiña, tixjue de luz ik- iiiu'srro magnífico 
paisaje. ¡Qué sería del alma á (juien castigaran sus más rígidas pa- 
siones, si entregada á sí ]n*opia, su mayor enemigo, abandonada en 
medio de esta gloriosa naturaleza á la imponderable melancolía del 

crepiísculo invernizo, al enervador 
sosiego (1( 1 abrasado medio día es- 
tivo, no oyera impensadamente, 
tanto entre las húmedas nieblas de 
Diciembre como entre las cálidas 
brumas de .Tulio. brotar ese acento 
humano, esa vibración gozosa del 
alma pacífica v honrada, cuyo vi- 
gor ingenuo v juvenil frescura tan- 
ta suma (If rr\ elaciones, y memo- 
rias, V halagos y consejos traenl 



Amó» de Escalante. 

1 Cantares oídos á una linda, honrada y 
famosa cantadora, natural de Solórzauo. 





EL CANTAR DE LA ESPERANZA 



RAvAMEXTE, como un peiTo hambriento 
devora un hueso, como un lobo pelea 
en la nevada por llevar un mordisco de carne 
á las crías, el labrador, el pobre aldeano de 
los montes de mi tierra, echa la vida en su- 
dores sobre los surcos que el arado viejo 
cava penosamente en los valles nebulosos de 
Campóo. Cuesta arriba, golpeado á bofeta- 
das del cierzo, que le canta el himno burlón 
del hambre alrededor de las orejas, apezu- 
ñando el suelo pedregoso, sube al monte con 
su carro, que se ladea sobre las piedras sa- 
lientes y se medio cae en las hondonadas 
que han hecho las nieves y las lluvias. A es- 
condidas de la estúpida justicia humana que 
le amenaza con la Guardia civil, porque 
busca, el pobre, la leña para el invierno pe- 
rro; á escondidas, repito, de esa amenaza injusta, sube la cuesta ti- 
rando del carro de su vida. Muchas veces le sorprende el ventisqueo 
en mitad del camino: muchas veces tiene que pasar la noche en el 
monte; muchas veces baja empujado por el Regañón^ que echa de los 
portillos una mañana de nieve, una mañana de ventisca, sin horizon- 



- 86 — 

tes, llena de nieblas que ta[)an los pueblos y se pegan á los ojos como 
una desesperanza al corazón En otras ocasiones viene toda la no- 
che de camino, debajo de la brutal helada, hasta llegar á Reinosa 
con su carro de leña ó de carbón, que le regateamos impía, egoísta, 
canallescamente. . . . 

— Es muy caro Le doy á Ud. cincuenta reales y está pagado 

de sobra 

¡De sobra! — E inmediatamente, robado así, le guiamos á nuestra 
casa, vuelca el carro, echamos lumbre en nuestra cocina, le pagamos 
y se va triste, hambriento, otra vez camino de la aldea, á través del 
sendero helado y debajo de la ventisca, que le lanza su carcajada iró- 
nica alrededor de las orejas tiesas 

Pues canta. Un amor le anima siempre, una es])eranza le sos- 
tiene, una oculta y desconocida ])oesía le conmueve, le alienta, le 

ayuda, le habla profundamente de la vida Lo mismo á la vuelta 

de la siega sudorosa y desgastadora, en la noche silenciosa y mag- 
nífica de ios campos, que a la subida perra, montes arriba, en busca 
del pan del invierno, ó de la novilla extraviada, el pobre labrador, el 
desdichado trabajador de los campos, que no ha gozado nunca los pla- 
ceres y comodidad de las ciudades acaparadoras de todo, lanza sus 
cantares hondos que le animan y resucitan. 

¿Le llaman al trabajo cuando amanece? ¿Le llevan á la guerra? 
¿Le llevan á la cárcel injustamente? ¿Le quitan la novia? ¿Vive lejos 
de la tierra querida? ¿Se acuerda de su madre? ¿Tiene que defender 
algo? — Pues canta su cantar; el siempre, por simple que sea, filosó- 
fico cantar, es todo para él La música esa, suave, que entra en 

todas las almas como una caricia de novia, le consuela, le alienta, le 
da valor, le defiende de todas las penas y le levanta de todas las 

caídas Un cantar puede hacer grande á un aldeano, sacarle de 

entre el vulgo, abrirle soleados horizontes. Un cantar le explica el 

amor magnífico por la mujer Pues un cantar puede conmover una 

aldea, puede conmover una raza Y del campo, en donde las almas 

están llenas de sentimientos v alientos de gran justicia, del campo 
puede salir una estrofa soberbia, un cantar (pie penetre en todos los 
corazones y los levante á una 

Ese trabajar mucho v ese ganar poco están ins|)irando la música 
solemne del Cantar de la Esperanza 

R. Sánchez Díaz. 
Bwnosa, Junio 1901. 





La caicióii M río. 



ITabía de ser una ex- 
i'ursión amena por los 
montes, por los prados, 
por las orillas, siempre 
con el mismo afán, bus- 
cando la música. Acordamos que fuera como un sueño: pei-seg^ir, perseguir, con 
el oído atento, algo indefinible, vaporoso, notante, diáfano: cogerlo, aprisionarlo, 
como se codicia, para encerrarla en el puño, una mariposilla errante. Ya suponía- 
mos que el agrado de la posesión seria harto breve, y ijue al abrir la mano hallaria- 

mos borrados los colorines del insecto ¡al volver del viaje se habría extinguido 

el son, rebelde á los requerimientos de la memorial.... 

Despierta la ambición, no se pensaba ya en el cansancio: cuando el desaliento 
viniese, ese desaliento gruñón tan semejante á las ayas severas de los niños in- 
quietos que les permiten alejarse un poco, pero luego aparecen con el gesto agrio; 
cuando la fatiga asomase su carilla burlona, sus ojos soñolientos, la espantaríamos 

con la redecilla de coger las mariposas ¡con el firme propósito de apoderarnos 

del sonidol.... 

¡Cómo sería la música primera que escuchásemos! ¡Cómo sería!.... 
Un agua bulliciosa se vestía de baile, con ondulantes encajes de espuma blanca, 
y tarareaba el vals que ya tenia sin duda comprometido. Si hubiese sido agua del 
mar, acaso hubiera susurrado el vals de las olas, porque estos actores de la poesía 
suelen ser muy sentimentales. Pero el agua era de río y el baile fué más abajo, 
con un recio tronco, cuyo talle rodearon y estrecharon las espumas cristalinas, 
danzando á su alrededor, sin que el tronco se conmoviese. Al árbol se le arrugaba 
la corteza como se le pliega el rostro al viejo averiado que fué en su juventud 

alegre, y se ofende en la ancianidad con el bullicio de los nietos El agua es 

eternamente joven: siempre se renueva ¡El tronco era más viejo cada día!.... 

Pero allá arriba el tronco tenía también su juventud: las hojas renovadas todos 
los años Este árbol era un ochentón con pensamientos infantiles 



— 38 - 



El sol se iba poquito á poco : el obrero de la vida , que regresa á su hogar con 
mucha calma después de la tarea ¡El obrero que no repara en las horas de tra- 
bajo!.... A él no parecía importarle mucho que en el otro hemisferio se hubiesen 
despertado ya los pájaros en las espesuras intrincadas, ni que estuviesen afinando 
los inquietos y alados orfeones para saludarle con las dulcísimas dianas, encanto 
de las selvas tropicales. ¡ Qué pena la del pobrecito pájaro que se esforzase por 
cantar la aurora mejor que nadie! ¡Qué pena si supiese que el sol desdeña esos 
saludos!.... 

Fuéronse con el sol los ruidos del angosto valle y ya sonaba la canción del 

rio en el remanso donde se erguía el tronco viejo coronado de juventud siempre 
renovada, pero fugaz y estéril: ¡de hojas, de hojas! Los sones que partían de aquel 

rinconcillo aún no se percibían bien Nos detuvimos los excursionistas. La ma- 

riposilla se había posado en una flor. ¡La ansiada música estaba en el remanso! 
¡Y aquella sí que era música montañesa, oída en la entraña de la provincia, en un 
valle angosto, bajo la paz de un cielo puro en el que se iban mezclando sin reñir 

los colores vivos del crepúsculo y los tonos sombríos 
de la noche! ¡Con qué majestad dejan el sitio los unos 
á los otros! ¡Cómo están resueltos allá arriba todos 
los problemas! La noche y el día obedecen la ley so- 
berana que les reparte equitativamente el tiempo en 
un vulgar turno pacífico!.... 

l^a última campesina de cuatro ó seis que iban por 
la carretera había pasado. Cantaba, sí, cantaba; pero 
no salían de su garganta las voces de la tierra, que 
eran cosas extrañas las que decía la muchacha con 
sus chillidos. Sería una criada que volvía á su hogar 
después de haber aprendido en la ciudad cuan pica- 
ros son los señoritos y qué bien suena la música de 
las zarzuelas. La que cantaba la chiquilla nunca, de 
fijo, se cantó peor, pero jamás se había oído en teatro 
tan soberbio. 

Pasó la moza dejando una estela de sonidos pene- 
trantes, que se perdió en el espacio. Testábamos ya en 
la quietud solemne de la Naturaleza; parecía el valle 
un templo vacio. ... Traía el río sin cesar agua al remanso, chocaba espumeante con 
el tronco, retrocedía en círculos y proseguía su camino. Este tropiezo era una dis- 
tracción ó era una fatiga, pero el agua alegraba más su entretenimiento, ó disimu- 
laba su contrariedad, con una música tan poco perceptible, que á nuestros oídos 
no empezó á llegar hasta que en todo el valle, con las primeras sombras de la no- 
che, se hizo el silencio. ¡Penetramos en la harmonía vaga! ¡Qué afinación y qué ca- 
dencia! ¡Nada tan dulce, tan melódico! Era la alegría del agua, que venía can- 
tando, juguetona, saltarina, cosquilleando á las raíces y á las hojarascas de las 
márgenes, y dando brincos entre carcajadas de espuma, por cima de los guijarros. 
Una piedra muy grande, respetada por las avenidas, detenía en su camino al agua 
turbulenta, que al primer obstáculo y al primer tropiezo, se ponía más juiciosa. Ya 
el cauce no se inclinaba tanto y avanzaba el río con sosiego. La música del agua, 




— 39 - 

suave, airulladora, chocaba á lo mejor ante nuevos pedruseos, ante nuevos estor- 
bos. El tronco era uno de ellos; pero cuando llegaba al tronco, tenia experiencia 
el rio, y no le acouietia impetuoso, que no quería manchar sus aguas, enturbiándo- 
las con la arena del fondo ni con la tierra escondida entre las arrugas de la c rtczi 
El agua mansa, prudente, perspicaz, habilidosa, con aquel son pausado, abrazaba 
al viejo tronco disimulando el ansia de troncharle si podía, de vencerle, de aba- 
tirle, de llevarle hasta la mar, de castigar su orgullo altanero cuando la espuma 
de las aguas dulces fuese hervor de olas salobres. El tronco, impasible, recibía 
los agasajos, sin miedo á las revanchas, sin que le conturbase la idea de que las 
aguas que hoy acarician son mañana el torrente que destruye 

Más allá, el río sufrió otra desazón que le amansó enteramente. Cumplía la ley 
fatal que Dios impuso á los hombres y los hombres impusieron á los ríos. Un mo- 
lino, impávido también como el viejo tronco, le esperaba en la orilla: una presa 
cogía las aguas, y el molino trabajaba y el río salía cubierto de espuma como un 
corcel fatigado, y se iba gi'uñendo. Después se tranquilizaba, después volvía á su 
mansedumbre de antes, después se perdía á lo lejos con un murmullo parecido á 

una letanía Ya se había resignado el pobre río con los obstáculos del viaje, 

como á la vejez se resignan los hombres con los sinsabores de la existencia , y 

seguía sonando, al alejarse, con un ruido que se apagaba por momentos, igual que 
la nota prolongada de las canciones montañesas, que empiezan bulliciosas, se en- 
soberbecen luego, después se tranquilizan mansamente , y al fin se extinguen en 
una cadencia melancólica, en un lamento, en un suspiro que se desvanece, que 
se acaba.... 

Sacamos una impresión los excursionistas: allí estaba, en el remanso, en el agua 
que viene y en el agua que se aleja, algo de la música de la Montaña, de esta mú- 
sica breve y completa que lo tiene todo, todo ¡que parece la vida!.... ¡la vida 

puesta en sones!.... 

Fernando Segura. 




r,.4 c.i 1 1 AK'y'A y i:i r.wDi-.hd 




1®10 vSIuií 



A la sombra do una parra, 
ó á través de un olivar, 
lanzó su primer cantar 
la melodiosa guitarra. 

No fué de dolor su son, 
ni lamento de agonía; 
fué un cantar de Andalucía, 
ó la jota de Aragón. 

Cuando los ojos empaña 
de sus cuerdas el sonido, 
no es que arranquen un gemido, 
es que gritan: ¡Viva España! 

Siempre vio en el campo flores; 
siempre miró azul el cielo; 
siempre en ella halló consuelo 
quien lloraba mal de amores. 

Al nacer quejarse pudo 
su mástil, de galas falto; 
pero halló favor bien alto 
por encontrarse desnudo; 

pues para calmar sus males 
con jazmines le vistieron, 
y en mil cintas le envolvieron 
ios colores nacionales; 

ó una bella sevillana 
una guirnalda tejió 
que á, su guitarra cambió 
jjor una canción gitana. 

Y se vio adornada, en suma, 
de cintas, lazos y flores: 
al nacer los ruiseñores 
tampoco nacen con pluma. 

En el circo y en la orgía, 
y en toda fiesta española, 
ha de brillar ella sola, 
la reina del Mediodía. 

Que si los ojos empaña 
de sus cuerdas el sonido, 
no es que arranquen un gemido, 
es qixe gritan: ¡Viva España! 

Pero ¡ay! empaña su cielo, 
como una nube maldita, 
la más espantosa cuita, 
el más inaudito duelo; 

porque es su desdicha tanta, 
que, cuando al pie de una reja 
lanza de amor triste queja, 
cuando quiere llorar, canta. 



Lhl iTcina 



ero. 



Al pie de verdes castaños, 
que un rio lame al pasar, 
lanzó su primer cantar 
llorando tristes engaños. 

Al escuchar su canción 
la luz del sol se extinguía, 
y allá á lo lejos se oía 
el toque de la oración. 

Cuando los ojos empaña 
de sus fibras el latido, 
es que envuelto en un gemido 
va un cantar de la Montaña. 

Su cielo miró encubierto 
con manto negro y sombrío: 
siempre miró triste al río, 
triste al bosque, triste al huerto. 

No busque en él alegría 
quien llore de amor desdenes, 
que en fingidos parabienes 
os dará melancolía. 

Los cantadores donceles, 
cuando desnudo le vieron, 
de esmeralda le vistieron 
con romeros y laureles: 

ó acaso amante aldeana 
una corona tejió 
que á su pandero cambió 
por ana canción serrana. 

Y le dan abrigo, en suma, 
los prados y la enramada; 
que aun el ave más callada 
vela su cuerpo con pluma. 

No reinó nunca en orgías: 
si le queréis ver reinar, 
su trono habéis de buscar 
en mis pobres romerías. 

Que si los ojos empaña 
de sus fibras el latido, 
es que envuelto en un gemido 
va un cantar de la Montaña. 

Densa bruma de su cielo 
manda acaso en sus cantares: 
siempre le agobian pesares; 
es su vida eterno duelo. 

Porque si la hace vibrar 
del Norte la cantadora, 
cuando quiere ca«tar, llora: 
¡No nació para cantar! 

G- Aguirre. 





EL VIENTO DE LA MONTAÑA 




^i decir del alboroto en que se andaba , para buscar la música monta- 
ñesa, investigando con noble afán el «tema» de la cantn de nuestros 
valles, con ánimo de llevarla de una vez al pentagrama en compases 
fijos, en ritmo invariable, que la diese una medida para siempre, 
como al zortzico, y á la. jota, y á la seguidilla gitana, y á la muñeira. 
y al fado, y entonces me acordé de lo que canta el viento de estas 
cordilleras y gargantas cuando anda por ellas gimiendo, cuando llega 
hasta el mar ó cuando se desata, peñas abajo, desde lo alto de las 
quebradas hasta los pueblos del llano, por entre las espesuras de sus 
laderas. 

Son miles de tonadas las que sabe. Anderssen las aprendería bien 
si pudiese oirías como el Waldemar-Dae de su balada maravillosa. 

En el estío, su voz, apenas perceptible, sólo se oye á la tarde en la majestuosa 
calma del robledo solitario; entre la mies, cuando se camina en silencio por las 
sendas que dejan entre sí los mares de verdura de los maizales; en la costa bra - 
vía, sentado uno á la sombra de los picachos del acantilado gigante: y, por último, 
al amparo de los recodos del río, donde las espadañas, sauces y junciales de las 
orillas remansan las aguas, deteniendo amorosamente su carrera. En todos estos 
lugares canta el viento de la Montaña una endecha larga y sostenida, de ritmo 
vago, que no se sabe si tiene la tristura encantadora de un suspiro quejumbroso 
y hondo, perdiéndose lento, lento, en el silencio de la Naturaleza adormecida, ó 
si es tan plácidamente alegre y halagador como el eco de un beso suave y amo- 



— 44 — 

roso, lleno de i)as¡<')ii, (pK' se (idcitara en prnlnii;^;iis(' por el recreo erútieo de oir 
de qué manera van sus rumores cxtino^uióndose en el adormecimiento de la su- 
prema caridad. 

En el bosque la tonada es triste: habla en ella la voz del campo diciendo cuánto 
es dulce el misterio de su vag:orosa soledad; las hojas y la fronda toda, al estreme- 
cerse con el hálito del vieiiio (•■■ildciado, <|ue i)or entre su espesiir;i se refresca, 
iminnuran un <'stril>illo quv no tiene fin.... En la mies el vienteciilo de lu llanada 
canta amores; cuando lle<i:;i i l.is ¡sombras de la chopera, después de haber movido 
las espi.o'as cart;'adas del polen fecundo de los maizales, susurra acariciador una 
trova suavísima en cada nUaga, tan delicadamente, que se pierde si en el prado 
cercano entonan sus cantares los agosteros de la yerba: así es de tenue. En la costa 
es un dúo de máüica harmonía lo que se oye; la brisa fresquecilla que ju^ruetca 
entre las ^■ri<'las del accidentado murallún de la escarpa dice á veces uiia copla 
rápidamente silbada en los jarania.uos d(í la ribera y d mar, (jue se arrastra abajo, 
lamiendo las rocas, la acompaña con su son acordado, «golpeando espumas contra 
la infranqueable valla que se le opone. En el rio la melancolía del cantar es infi- 
nita; el viento entona allí de un modo tan quejumbroso, que al alma acude en 
oyéndole la pena ignota, y á los ojos las dulces lágrimas de la intensa emoción, 
tristemente serena; es la canción favorita del poeta solitario... 

Más tarde, luego que se van las golondrinas y caen las pomposas vestiduras del 
bosque; cuando se cubre de blancos copos la altura de los picos y el cielo se pone 
obscuro y el sol no brilla, sale otra vez de sus guaridas el viento de la Montaña y 
canta de nuevo. Pero ya no son endechas, ni madrigales, ni coplas de amoroso 
ritmo: es un bimno valiente y fiero, así como grito de guerra que lanzaran los ele- 
mentos reunidos para reñirle al hombre la gran batalla. A veces aulla, á, veces 
brama, á veces grita encolerizado, saliendo la voz llena de bravura de entre los 
riscos para rugir poderosamente por los valles y los collados. Pero en medio de 
todo tiene también su salvaje! liarmonía, una harmonía wagneriana de concierto 
ultrahumano, espeluznante, por la maravilla de su grandeza. En la choza, cuyo 
maderamen bace crujir estremeciéndole, en los robustos esqueletos de robles y en- 
cinas de la cordillera, en los hilos de hierro que tiende el hombre para llevar de 

un lado para otro el i)ensaniiento , en la ciudad, en el mar en todas partes la 

canción del viento huracanado es un inmenso coro (lue entona en el escenario de 
la Naturaleza uno de sus más potentes elementos. 

¡El caso es dar con el secreto de la maravillosa harmonía imitativa! ¡l'nas cuan- 
tas sublimes onomatopeyas de la poesía y del pentagrama, y ya está! ¡Casi nada, 

la voz de Dios! 

Jesús de C'osj>fdal. 





El 



IJXJJTL 



Cí^Nci.rvF. ('-fumándose la últiiua iina (U-l cnntar montañés, y 
de la garganta del ni<^zo ([ue primero modulaba blandamente 
íiale un «¡rito penetrante que muere rebotando en las peñas 
de los montes, 

Xo tiene definición: dársela es imposible. 

Tampoco tiene un nombre determinado: se le llama jiijeo^ chis- 
í¡aido, ijttjt'f, acercándose más la última ])alabra. que es onomatojíé- 
yica. á su descripci<'>n. 

Averiguar su origen, la causa de su existencia, es perder tiempo. 
Xo falta autor, hombre eminente, que halk- el ijujú usado i)or cánta- 
bros y astures como grito de guerra: ni ([Uien le suponga el adiós á 
distancia de mocedades amio'as: ni quien reiiuiuie á discurrir sobre 
1(» ([Ue (-(.Hipara con las sonoras niaiiife.-racioiie- de la i:ran familia de 
Babi((i \ ÜMoinante. 

La detiniciíSn. el nombre ni el origen interesan en este momento. 
Basta para el actual projxSsito que el grito exista, y (jue existe sá- 
benlo todos los montañeses. 

Tiene señalada su manifestación al final del cantar de ronda ó de 



— 40 



romería. Al concluir las marzas, los picayos, los sones con que se ale- 
gra y se ayuda á trabajar, el mozo montañés no jujea. 






¡El ijujú! 

Levántase poderoso y enérgico, melancólico y blando, mezcla in. 
comprensible de desafío y plegaria, el cantar montañés: expira, tras 
de acentos robustos, dulce como una caricia, leve como el suspiro de 
un ángel, la postrera nota que recoge la brisa aleteando, y el grito, el 
ijujú de un mozo 6 de toda la compaña brota pujante con trémolos 
que escalofrían. 

Las Aáolentas rasgaduras hieren al aire en lo profundo y se puede 
percibir el tristísimo lamento de la harmonía destrozada. 

Pero no importa: hay allí grandeza, hay en confusión bravuras y 
lágrimas, desencantos y aspiraciones, odios con raíz que pregonan 
lucha y amores que gimen suplicantes. Y al sonar, al romper brusca- 
mente las ondas, volcando en ellas lo estentóreo, entra por el oído, re- 
percute en el alma, y el montañés tiembla, se estremece, y algo que 
no se explica le hace gustar el desacorde del ijujú que funde quién 
sabe si todo lo más íntimo de la raza. 



4: « 



Arriba, en el sendero que sube por la sierra, serpeando entre ár- 
boles y flores, vecino del arroyo que vive en la quebradura, cantan; 
cantan abajo, en el fondo del valle, gala de la Naturaleza, miniatura 
de un edén; cantan en la umbría rumorosa del robledal; y en la pla- 
nicie de la verde pradería cantan. El sol desciende á ocultarse tras 
de los Picos de Europa; los pájaros enmudecen; la brisa, sin soplos 
con que besar las hojas inmóviles de la arboleda, pone fin á sus mur- 
mullos; las brumas precursoras de la noche bajan lentamente á se- 
larse en las cumbres, y en las copas de los cajigos la tarde muere. 

De pronto, en medio de la solemne calma del anochecer, turba el 
silencio un cantar que se mece lánguido en la expirante ventolina. El 
cantar acaba, nota flébil de un arpa minúscula, y de lo alto del sen- 
dero desgájase un grito valiente 

Es el ijujú, el ijujú, á que responden en el valle, y en la sombra>y 
en la pradería otros que se confunden y se agigantan, y pierden su 



- 47 - 

bravura en el clio(iue violento con las peñas, difundiendo por d «-pa- 
ció su melancolía, que va á morir en el seno de las ondas; es el ijujú, 
la válvula de los goces y de las penas en el mozo montañés; el ijujú, 
desacorde musical, mezcla extraña de tristeza y alegría fieramente 
manifestadas el ijujú, cpie si inharmónico hiere al oído, llega puri- 
ficado, ya dulce, al corazón, y despierta en él dormidos sentimientos 
de enerjíía v de ternura, condiciones características del alma mon- 
tañesa . 



Uadrid. 



J. A. Galvarrialo. 



'f^-^. 





CliTRiCi íl ESTilO DE Lí 180 fllPILÍll MEM 




E la tan discutida Fiesta Mon- 
tañesa, cuya historia íntima 
ofrece al curioso lector plu- 
ma más experta y galana que 

la mía, ¿ha quedado algo? 

¿Algo más que un vago re- 
cuerdo de la parte material 
del espectáculo, de las com- 
plicadas evoluciones de los 
danzantes, sumergidos en la 
maraña de flecos churrigue- 
rescos, rabiosas cintas y papel rizado: del 
monótono redoble de los panderos monta- 
ñeses, semejante á recio mosconeo; del ágil 
pasiego lanzándose al espacio incrustado en 
el extremo de su arbolante, que, en tal 
momento, remedo es de descomunal bastón 
cuyo puño lo forma el propio dueño; del in- 
comparable y pintoresco aspecto que ofrecía 
el circo taurino de Santander la tarde del 12 
de Agosto de 1900, convertido en humano 



racimo de compacta muchedumbre que re- 
bosaba por falta de recipiente?.... ¿Consi- 
guió su objeto el Orfeón Cantabria, que, 
como Sociedad eminentemente popular y emi- 
nentemente artística, pretendía que en el fes- 
tejo por él organizado se hallasen de relieve 
como principales puntos de vista esas dos 
cualidades citadas?.... Yo estimo que sí, y 
por ello me felicito sinceramente. 

Por desgracia, más de cuatro personas co- 
locáronse quizás anteojos de miope para leer 
el programa, ocuparon luego sus localidades 
desconociendo acaso ó siéndoles indiferente 
el asunto del cuadro, y de ahí puede dedu- 
cirse el desengaño que sufrieran; el marco 
era demasiado sencillo y pobre para llamar 
la atención, y la necesidad y conveniencia 
de que sus molduras correspondiesen exac- 
tamente al carácter regional á que había de 
ajustarse la Fiesta toda, aun en sus más pe- 
queños detalles, impedia que los organizado- 



— so- 



res fuesen 4 buscarlas á, otra parte ó las fa- 
bricasen á su capricho. Para esta clase de es- 
pectadores, si no llegaron á aburrirse, sólo 
habrá, quedado la ligerísiina huella del re- 
cuerdo de que antes hablábamos, y, por lo 
tanto, la Fiesta careció de interés y de utili- 
dad; para los demás, para los que miraban á 
través del prisma artístico que hombres emi- 
nentes colocaron en el programa á manera 
de exordio, el espectáculo faé fecundo en 
enseñanzas y descubrimientos. 

El Orfeón Cantabria^ teniendo en cuenta 
la capital importancia que para los estudios 
acerca del arte lírico nacional tienen los de 
la música genuinamente popular de cada 
región, y siendo la provincia de Santander 
una de las menos explotadas en ese sentido, 
acordó dar al proyecto, no sólo el inocente 
alcance de un festejo más ó menos agrada- 
ble y entretenido, sino también algo de uti- 
lidad práctica para el fomento y desarrollo 
del arte musical, algo que quedase y sobre- 
viviese, y que aprovechado luego por quie- 
nes saben, deben y pueden hacerlo, constitu- 
yese, andando el tiempo, base de serióse 
importantes estudios, fuente de inspiración 
para obras de trascendencia, algo así como 
un monumento lírico á nuestra Montaña, 
á semejanza del inmortal monumento lite- 
rario que la han erigido los grandes maes- 
tros de la poesía y de la novela. 

Esta región de Cantabria, que tiene tipos 
y trajes propios y peculiares, que tiene cos- 
tumbres características, valles y montañas 
habitados por gentes que descienden de una 
raza común cuyo modo de ser es único, sui 
generis, cuyo lenguaje, sentimientos y mé- 
todo de vida conservan aún detalles que 
tanto difieren de los del resto de la Penín- 
sula, ¿no había de tener música popular re- 
gioml? A primera vista parece que no existe, 
puesto que es casi desconocida en España y 
hasta la han negado sautanderinos eminen- 
tes que brillaron y brillan en otras ramas 
del arte; pero ¿es esto una prueba definitiva, 
un fundamento bastante sólido para darnos 
por satisfechos y convencernos de que no 
hay música montañesa ni la hubo jamás? Un 
refrán muy conocido entre la gente de arte 
dice que la existencia de la música se de- 



muestra... cantando, y no hay duda de que 
en la Montaña se canta y se cantó siempre. 

Ahora bien; para que se vulgaricen y co- 
nozcan en el mundo entero los caracteres, 
tipos y costumbres de una región determi- 
nada, no basta la popularidad insignificante 
conseguida por individuos aislados que, sa- 
liendo de su país temporal ó definitivamen- 
te, llevan á otros puntos el sello de lo que 
son, la muestra de cómo visten, hablan y 
sienten sus paisanos todos; en una palabra, 
la encarnación, la personalidad de una raza, 
tribu ó familia; pues esta muestra es tan 
pequeña y fugaz que, en muy poco tiempo, 
antes de que nadie haya podido fijarse seria 
mente en el ejemplar y estudiar en él los ca- 
racteres distintivos y costumbres de la re- 
gión á que pertenece, éste, por la fuerza de 
las circunstancias y nuevo ambiente en que 
vive, se habrá, ido amoldando, sin darse 
cuenta de ello, á otros hábitos y sentimien- 
tos, perdiendo así poco á poco é insensible- 
mente todo aquello ó casi todo lo que, carac- 
terizándole á él, caracterizaba al mismo 
tiempo su tierra nativa; así, pues, creo que 
debemos descontar desde luego por insufi- 
ciente ese medio natural de adquirir perso- 
nalidad una región, y fijémonos sólo en los 
medios artísticos, que son, á mi juicio, los 
únicos capaces de vulgarizar é inmortalizar 
las cosas, puesto que los científicos no rezan 
con ninguno de los puntos concretos á que 
se refieren los trabajos que constituyen esta 
obra. 

Los libros, cuadros y monumentos que se 
conservan aún del pasado como verdaderas 
reliquias, son más útiles que la tradición 
histórica para darnos acabada idea de los 
tiempos que fueron; son la huella más visi- 
ble que imprimieron nuestros antecesores á 
su paso por el mundo, el recuerdo más pe- 
renne é instructivo, la nota más caracterís- 
tica que nos permite comprender y juzgar 
con relativo acierto lo que eran, valían y 
significaban. 

Estos conceptos generales pueden apli- 
carse perfectamente á cada región en parti- 
cular. No basta que un pueblo tenga rasgos 
característicos en sus tipos, costumbres y 
lenguaje; se necesita otra cosa: artistas que 



51 — 



los comprendan y sientan para recogerlos y 
divulgarlos luego bajo las formas más ame- 
nas que el Arte tiene á su disposición, for- 
mas únicas que son el libro, el lienzo y el 
pentagrama. Andalucía, Aragón, Galicia, 
Cataluña, ¿tendrían hoy en España, y aun en 
el Extranjero, la personalidad de que disfru- 
tan, si sus artistas de todos los géneros no 
las hubiesen dado á conocer por medio de 
los recursos del Arte, siempre agradables é 
interesantes? ¿Tendría personalidad la Mon- 
taña sin el gran Pereda, que se ocupó en es- 
tudiarla y describirla en inmortales libros 
que recorren en triunfo el mundo entero?.... 
Seguramente que no; y, sin embargo, ¿no 
existían ya los tipos y costumbres de esta 
región, más puros aún que en nuestros días, 
antes de que naciese el ilustre literato? Pues 
estas convicciones inspiraron la Fiesta Mon- 
tañesa . 

Por los cuadros de afamados pintores 
montañeses y no montañeses conoce el mun- 
do cómo es la Montaña; por los magistrales 
libros de D. José María de Pereda, los no 
menos valiosos del inspiradísimo poeta Don 
Amos de Escalante, los profundos estudios 
del malogrado cronista D. Ángel de los Ríos, 
y otros que no hace al caso citar, se sabe 
cómo hablan, piensan y viven nuestros cam- 
pesinos y pescadores; lo que no se sabe aún 
fuera de la provincia es cómo cantan los de 
acá; y por eso el Orfeón Cantabria^ al orga- 
nizar y llevar á efecto aquel festejo regio- 
nal, no se propuso otro objeto que el de co- 
locar solemnemente la primera piedra para 
la obra de estudio de la música montañesa. 
¿Salió, pues, airoso de su empeño? ¿Quedó 
algo de la Fiesta? 

Quedaron Dii-z y skis partituras escritas 
para orfeón é inspiradas en nuestros cantos 
populares, todas ellas aceptables é intere- 
santes, algunas muy buenas y tres sober- 
bias, que firmadas por los maestros Calleja, 
Benaiges y Vives, fueron laureadas con un 
premio, un accésit y una mención honorífi- 



ca respectivamente. Quedaron además cua- 
iRO colecciones de cantos y tonadas popu- 
lares DB LA provincia DE Santandbr: UDH 
de D. J. A. Galvarriato, que obtuvo el pre- 
mio; otra del que firma éste trabajo y que 
fué agraciada con el accésit, y otras dos de 
D. A. Wünsch y de D, Delfín Fernández, 
para las que el Jurado creó una primera y 
una segunda mención honorífica. 

Tal fué el resultado de la Fiesta Monta- 
ñesa, resultado superior á las esperanzas 
de los más optimistas. ¿Existe, pues, aquí 
la verdadera música popular? Seguramente 
ninguna región de España ha de reclamar 
como suya la que contiene este libro. ¿Tiene 
sabor, melodía, ritmos, detalles caracterís- 
ticos que la distingan de las demás? En las 
páginas que siguen procuraremos demos- 
trarlo, por si acaso no quedó probado hastA 
la evidencia en las hermosas partituras que 
con el título de Escenas montañesas se pre- 
sentaron al concurso y-á>.las cuales sirvieron 
de base los temas obligados, genuinamente 
populares de la Montaña, que figuraban en 
el programa. 



II 



En dos grandes grupos principales pue- 
de dividirse la música popular montañesa, 
grupos que corresponden á los dos principa- 
les oficios de la gente del pueblo. La tradi- 
ción confirma este aserto, pues los primeros 
pobladores de esta región del norte de Es- 
paña, al elegir unos la pesca, otros la agri- 
cultura, como medios de subsistencia, que- 
daron divididos en dos familias de origen 
común, pero de costumbres y sentimientos 
tan distintos como distinto era el medio am- 
biente en que vivían; así, pues, distintas te- 
nían que ser también sus canciones, y aún 
se designan hoy con el nombre de marine- 
ras (antiguamente bateleras) las cantas y 
tonadas í propias de la gente pescadora que 



1 Llámanse generalmente cantat ó eantartt en la Montaña las coplas qoe entonan los mozos cnando 
rondan, y todas las demás qne se ejecutan á solo y que son cssi siempre improvisadas. Se conocen con 
«1 nombre de /onotías las composiciones propias para ejecutarse á coro y las emplean mucho los grupos de 
cami'esinos que regresan de la romeria; y, por último, se llama simplemente copla* á los bailables qne 
entonan las mozas en el corro. 



— 52 - 



ocupa los pueblecillos de la costa cantá- 
brica. Las características de los montañe- 
ses del interior carecen de un nombre propio 
que comprenda en general á todas ellas, pero 
bien podemos designarlas con el de campe- 
sinas, atendiendo al lugar de su origen y 
para diferenciarlas con más brevedad de las 
otras. 

Las composiciones correspondientes á los 
números 52, 89 y 95 de este libro son verda- 
deros modelos de barcarolas montañesas ó 
marineras. 

La 89 se canta dentro de las mismas lan- 
chas por las cuadrillas de remeros durante 
las horas de bonanza, mientras reman sin 
fatiga ni apuro. Generalmente entona la co- 
pla uno solo, el más artista quizá, y res- 
ponden los demás con el estribillo al com- 
pás lento y monótono del ejercicio del remo. 

Las señaladas con los números 52 y 95 son 
cantas llenas de melancolía y tristeza que 
suele echar el pescador cuando se encuentra 
solo, arreglando y limpiando los útiles del 
oficio, baldeando el bote, recogiendo la red, 
etcétera. Las horas del anochecer han sido 
siempre las más á propósito para oír estas 
canciones en las costas montañesas. 

La gente marinera no tiene baile alguno 
peculiar ó caractei-ístico. Cuando baila (que 
lo hace pocas veces, casi exclusivamente en 
alguna romería famosa, como la déla Virgen 
del Mar, á la que tienen especial devoción), 
toma parte en los mismos corros que los 
campesinos, prefiriendo aquellos en que se 
tañe la dulzaina, el violín ó el pito y el tam- 
boril, instrumentos que, como otros varios, 
están muy generalizados en la Montaña, 
pero no son originales del país. 

Las MARINERAS han desaparecido ya casi 
por completo, y las pocas que aún existen 
carecen de verdadera pureza, pues el roce 
continuo de los pescadores montañeses con 
los asturianos y vascongados ha contribuí- 



do á que se mezclen los cantos y estilos de 
unos y otros, perdiendo todos ellos su ver- 
dadero carácter regional. 



III 



Entre las campesinas merecen citarse en 
primer lugar los cantos pasiegas ó pasiega- 
UAs números 44, 75 y 98. Pertenecen, como 
su nombre indica, á las regiones de la pro- 
vincia de Santander conocidas con la deno- 
minación de Villas pasiegas, ó sean Selaya, 
San Roque de Riomiera, San Pedro del Ro- 
meral, La Vega de Pas y Resconorio. 

Estas canciones son quizá las que mejor 
definen el carácter popular y las que más 
puras se conservan aún, debido á la situa- 
ción especial de las Villas y sus difíciles co- 
municaciones con el resto de la provincia, 
lo cual ha hecho vivir casi siempre al pasie- 
go en un aislamiento poco menos que abso- 
luto y muy en harmonía con su carácter, 
en extremo receloso y poco comunicativo 1. 
Las PAsiEGADAS, pues, con su ritmo melan- 
cólico pero lleno de poesía, sus prolongados 
finales perdiéndose como un eco, y sobre todo 
los grupetos de notas ligadas que hay en casi 
todas son tan características, que el menos 
observador descubre en seguida su origen 4 
poco que se haya impregnado de la música 
montañesa. 

Las pasiegadas señaladas con los núme- 
ros 44, 75 y 98 son cantas propias del pasiego 
que camina solo de noche; quien las haya 
oído brotar una vez del silencio de nues- 
tras montañas, no olvidará con facilidad la 
impresión dulcemente melancólica que eu 
su ánimo dejasen, pues á su original factura, 
que las hace siempre agradables, hay que 
añadir el realce que adquieren en un esce- 
nario tan propio y adecuado, al que dan es- 
pecialísimo carácter la soledad, el silencio 



1 No pretendo con estas apreciaciones negar el acreditado cosmopolitismo de los nacidos en Pas, 
fino que las hago teniendo en cuenta que el pasiego, hállese donde se halle, lleva siempre la Montaña 
•dherida al alma y no pierde con facilidad en su sistema de vida ni en el trato social los caracteres dis- 
tintivos de la región en que vio la luz. 




/- !_ 



y los raros efectos del eco, que forman ex- 
trañas harmonías imposibles de trasladar 
al pentagrama. 

La que lleva el núm. 90 es la qae sirTÍó 
quizás al maestro Caballero para escribirla 
caoción del camioa;Ue de su popular zar- 
zuela El Salto del Pasiega. 

Número 75, canta sin letra, tomada en la 
propia Vega de Fas. 



en San Roque de Riomiera, constituyendo 
luego una de las penittucias de los juegos de 
prendas á que se entregaban mozos y mozas 
los días festivos de la Cuaresma, época du~ 
rante la cual les prohibía el párroco los 
bailes en el corro. La meza que pagaba tres 
prendas era castigada frecuentemente á can- 
tar El MüLosdbón, y todos los jugadores 
respondían á coro con el estribillo acompa- 
ñándose con palmadas. 

Se hizo más tarde muy popular en toda 
la Montaña y se cantó con letras muy dis- 
tintas. 



Sumamente interesante es la pagiegada 
El Molokdbóü núm. 84, cuya letra com- 
pleta dice así: 

Me pegó mi padrí, 
me pegó mi güelu 
por hablar de nochi 
con el mi pasiegu. 

(estbibillo) 

Molo-molondrón, 
molondrón-molondrero. 



Pocos montañeses ignoran que, así como 
en nuestras aldeas se llama echar «n San An- 
tonio á lanzar una interjección grosera, echar 
un San Pedro es improvisar una frase opor- 
tuna, más ó menos ingeniosa, según las do- 
tes natnrales de quien la dice, y que consti- 
tuya un pareado octosílabo cn^'a última pa- 
labra asonante con la siguiente invocación. 
Señor San Pedro, que es siempre obligada, 
V así se dice: 



Por hablar de nochi 
con el mi pasiegu 
m'han zumbau la cara 
m'han zumbau el cuerpu. 

Molo-molondrón, etc. 

M'han zumbau la cara, 
m'han zumban el cuerpu, 
m'han llenau de golpis 
y no soy panderu. 

Molo-molondrón, etc. 

M'han llenau de golpis 
y no soy panderu: 
yo me voy de casa, 
yo me voy del pueblu. 

Molo-molondrón, etc. 

Yo me voy de casa, 
yo me voy del puebla 
pa charlar á gustu 
con el mi pasiega. 

Molo-molondrón, etc. 

Es muy antigua y nació probablemente 



Señor San Pedm: 
las cortinas de mi cuarta 
son de terciopelo nueva. 

Señor San Pedru: 
si me muera, que me entierren 
en el cementeriu nuevu. Etc. 

Estos San Pedros son de origen asturiano, 
pero desde muy antiguo se cantan en la Mon- 
taña, principalmente en las Villas pasiegas, 
donde se han aclimatado en absoluto, per- 
diendo todo el carácter qae trajeron de As- 
turias. 

Núm. 74. — San Pedro asturiano, que figu- 
ra en este volumen para que pueda apre- 
ciarse la transformación radical que ha su- 
frido al hacerse montañés. 

Núm. Si.— San Pedro de Pas. 

Núm. ^. — San Pedro de Trasmiera. 

Núm. 83. — San Pedro de Pas (canción de 
cuna que se usaba para dormir á los ni- 
ños). 



- 5G 



IV 



A semejanza de lo que ocurre en casi todos 
los pueblos rurales de España, también en 
las aldeas montañesas hay costumbre de ron- 
dar, pero el funesto microbio del tlamen- 
quismo, que nada respeta, ha conseguido 
llegar hasta los más apartados rincones de 
esta provincia y empieza á dar al traste con 
ciertos sentimientos de rústica galantería, 
que van perdiendo su elevada sencillez al 
mezclarse con groserías importadas, vicios 
que eran antes desconocidos, timos achula- 
pados y antipáticas modas; el palo va que- 
dando sustituido poco á poco por la navaja; 
el ancho y flexible pavero por la boina inno- 
blemente caída sobre las cejas; los inocentes 
tacos y temos por chulaperías de pésimo 
gusto y repugnantes blasfemias, y el cari- 
ñoso respeto con que la mujer era tratada de 
palabra y obra por los incultos pero honra- 
dísimos lugareños, va trocándose en descor- 
tesía canallesca y malicia estúpida, semillas 
fecundas que en todas partes encuentran te- 
rreno apropiado para su desarrollo y que, al 
fructificar, van haciendo cada vez más inse- 
gura y dudosa la virtud de los que viven le- 
jos de la atmósfera insana de las ciudades. 

Hace algunos años, todas las mozas de un 
pueblo en general, y en particular aquellas 
que por sus simpatías ó atractivos físicos 
eran dignas de especiales distinciones, se 
veían festejadas con nocturnos conciertos vo- 
cales que los mozos solteros organizaban y 
ejecutaban con mayor ó menor perfección 
ante los balcones de las interesadas. Rara 
era la muchacha que durante las noches es- 
tivales, después de la salla, la siega, la desho- 
ja, etc., no escuchaba alguna de éstas im- 
provisadas serenatas mientras se reponía de 
las fatigas diurnas sobre su modesto jergón 
de paja. Entonces se enorgullecían con el 
artístico obsequio; ahora quizás les pa- 
rezca demasiado inocente á unos y á otras, 
pues lo cierto es que va olvidándose mucho 
la tradicional costumbre. 



Las ROKDAS pueden dividirse en dos espe- 



cies: á coro y á solo; al primer grupo perte- 
necen las que se ejecutan (siempre al uniso- 
no) por grupos más ó menos numerosos de 
mozos, que no so proponen al hacer el aga- 
sajo otro fin que el de practicar la galantería 
hacia el sexo débil, ó bien son cuadrillas ca- 
pitaneadas por el novio de la chica, y los 
fines son entonces algo más interesados. En 
ambos casos se suelen entonar letras impro- 
visadas, si hay entre los orfeonistas quien 
tenga condiciones de versificador, y son 
siempre alusivas á la favorecida, cantando 
su belleza ó comentando con rústica picar- 
día cualquier suceso interesante de su vida 
ó de sus relaciones amorosas. 

Para ejecutar estas rondas se colocan los 
mozos muy juntos, generalmente abrazados 
unos á otros y con las bocas casi unidas ^ara 
igualar la voz, según ellos dicen, ó sea para 
escucharse mutuamente y no discrepar en 
el ritmo, porque hacen caso omiso del com- 
pás, y su principal mérito consiste en em- 
plear grandes alientos para prolongar las 
notas, sobre todo las finales, hasta la exa- 
geración. 



Al segundo grupo, rondas á solo, corres- 
ponden las que ejecuta un cantante único, 
que casi siempre es algún aspirante á favo- 
res femeninos que pretende con tales obse- 
quios hacerse agradable á la moza de sus 
pensamientos; algún amante desdeñado que 
canta á la ingrata sus cuitas y sus tristezas, 
ó algún novio celoso ó poco comunicativo 
que no quiere compartir con sus camaradas 
la ejecución de la serenata. 



Más de una vez "han terminado de mala 
manera las rondas en la Montaña por com- 
petencia artística do distintas cuadrillas de 
rondadores, ó por las rivalidades entre dos 
solteros que se encuentran rondando á una 
misma moza solicitada de ambos galanes. 

En estos casos se improvisan coplas alu- 
sivas para mortificarse mutuamente; contés- 
tanse unos á otros, aumentando cada vez más 



67 — 



el rigor de las frases ofensivas, y acaban por 
excitarse los ánimos hasta el punto de con- 
vertirse en instrumental el concierto vocal, 
llegando entonces á los oídos de la dama 
festejada el rumor de alguna fenomenal pa- 
liza ó el ruido de un disparo, en vez de las 
melodías de la serenata. 

Estos insultos líricos reciben en nuestra 
provincia el nombre de bombas, á semejanza 
de las pullas, saetas, etc., de otras regiones. 
Sirvan de ejemplo las siguientes letras con 
que se tiroteaban dos pasiegos rivales y que 
terminaron con una perdigonada que puso 
en grave peligro la vida de uno de ellos: 

— Por esta calli á la larga 
anda un gavilán perdidu, 
que dici que ha de sacar 
la paloma de su nidu. 

— Si la paloma es discreta 
y el gavilán entendidu, 
no dudu que sacará 
la paloma de su nidu. 

— Esu juera si no hubiera 
dengÚD mozu en el lugar 
que cogiera la escopeta 
y matara al gavilán. 

Corresponden estas bombas á la ronda nú- 
mero 53. 



De sumo interés es también la fúnebre 
ronda núm. 66, cuya música expresa á la 
perfección el penoso estado de ánimo del 
enamorado trasmerano que la ejecutaba y 
cuya letra (con sus ripios y todo) es como 
sigue: 

El día que tu te casis 
se harán dos cosas á un tiempu, 
primeru se hará tu boda, 
seguidu se hará mi entierru. 

A ti te han de acompañar 
el padrinu y la madrina, 
y á mi me acompañarán 
cuatru velas encendidas. 



A ti te estarán diciendo, 
que si quieris á Fulanu, 
y á mi me estarán tocanda 
á muertu en el campanariu. 

A ti te estarán poniendo 
el yugu sobre los hombrus, 
y á mi me estarán echandu 
la tierra sobre los ojus. 

¡Cuantas vecis pasarás 
por onde estoy enterran!.... 
No serás para decir: 
— ¡Que Dios l'haiga perdonan! 

Lo mismo éstas que todas las demás ron- 
das montañesas, se ejecutan siempre sin 
acompañamiento alguno. 



Atendiendo á su carácter estético, y con- 
siderándolo solamente como recreo del cu- 
rioso espectador, puede decirse que en la 
Montaña no existen más bailes característi- 
cos que uno solo: el inocente baile Á lo suel- 
to, pues la posición de las parejas, el aspecto 
del grupo y el movimiento de brazos y ca- 
deras es siempre el mismo para quien do- 
mina la fiesta desde un sitio elevado. Ahora 
bien; observando atentamente y de cerca los 
pies de los bailarines, y teniendo en cuenta 
la diferencia del compás y ritmo del acom- 
pañamiento, el baile á lo suelto se divide en 
dos: baile Á lo bajo (ó á lo pbsado) y baile 
Á LO ALTO (ó Á LO ligero), denominaciones 
con que se conocen en toda la provincia 
desde tiempo inmemorial. 



El baile á lo bajo está constituido por un 
compás de tres partes, cuyo movimiento es 
sensiblemente igual al de la jota navarra; 
los pies de las parejas (colocadas frente á 
frente y con los brazos en alto), funcionan 
al principio con movimiento reposado mar- 
cando cada parte del compás al caer en tie- 
rra casi de plano por medio de un impercep- 



5S 



tibie resbalón que se traduce en la mitad 
superior del cuerpo por un ligero vaivén ca- 
racterístico; más tarde, la ejecución se funda 
solamente en las puntas de los pies, que se 
mueven á ritmo de corchea, y, lo mismo en 
un caso que en otro, los dedos medio y pul- 
gar de las manos triscan apoyando la pri- 
mera parte de cada compás. 



de punta y tacón y en los trenzados, respecti- 
vamente. 



La orquesta clásica de estos bailes popula- 
res es siempre la voz de mujer acompaüada 
del pandero ó pandereta, que tañe la misma 




El baile á lo alto tiene compás de dos par- 
tes y de movimiento muy vivo; la colocación 
de las^parejas es igual en un principio á la 
del baile anterior, pero luego, en las vuel- 
tas, se invierte por completo, y por último, 
cuando está próximo á terminar el jolgo- 
rio, los mozos se quitan la pareja unos á 
otros. 

Las manos triscan también en la primera 
parte de los compases, y los pies marcan 
corcheas y tresillos de corchea en los jaleos 



cantadora ó cualquiera otra que sepa hacer- 
lo, lo cual constituye en nuestras aldeas un 
arte no exento de mérito y dificultades, pues 
no es cosa fácil que dedos profanos ó poco 
expertos arranquen al sencillo instrumento 
sonidos claros ni redobles y repiques limpios 
y destacados. 

Las letras de los bailables varían hasta lo 
infinito, y no es extraordinario el oir algu- 
nas veces coplas marcadamente andaluzas y 
aragonesas adaptadas á la música de la Mon- 



— 69 — 



taña cuaudo la moza encargada de tan im- 
portante papel no tiene condiciones de poe- 
tisa más ó menos ripiosa; pero lo corriente 
es que se confíe la parte musical á verdade- 
ras notabilidades en este género, y entonces, 
el carioso que se halle al tanto de la crónica 
maliciosa del pueblo escuchará más de una 
vez rasgos de verdadero ingenio, alusiones, 



das), son verdaderos modelos de malicia 
rústica. 



El núm. 6 de baile á lo alto es el antiquí- 
simo baile que se conocía en toda España 




graciosísimas y tan punzantes en ocasiones 
que consiguen dar al traste con la honesta 
diversión, haciéndola terminar como el fa- 
moso Rosario de la Aurora. 

Si en vez de una cantadora funcionan dos 
alternando, cosa que ocurre con frecuencia, 
la emulación artística suele convertirlas en 
implacables rivales, y las improvisaciones 
que se dedican para mortificarse mutua- 
mente (á semejanza de las bombas de que se 
habla en el párrafo consagrado á las eon- 



con el nombre de La Taraba y que, siendo 
el mismo en el fondo, variaba mucho, según 
las distintas regiones eu que se cantó. ^íos- 
otros reproducimos aquí el que se usaba en 
la Montaña, constituyendo, las más de las 
veces, una penitencia de los juegos de pren- 
das, qae ejecutaba solamente la persona sen- 
tenciada, haciendo ridiculas contorsiones 
mientras el coro de jugadores entonaba co- 
plas como las siguientes, que ellos estima- 
ban sumamente graciosas: 



60 — 



La Tarara lleva 
un cuernu en la frenti, 
que si juera toru 
mataría á la genti. 
Estribillo. La Tarara sí, 
la Tarara nó, 
la Tarara mía 
de mi corazón. 

La Tarara tiene 

unas pantorrillas 

que parecen palos 

pa colgar morcillas. 

La Tarara si, 

la Tarara nó, etc. 



El baile á lo alto núm. 11 fué conocido 
en toda la provincia allá por el año 58 y se 
designaba con el nombre de Las habas ver- 
Dis, Aún sigue ejecutándose, pero sin los es- 
tribillos que tan popular le hicieran. 



desapareciendo, que el pito y el tamboril 
(de origen vasco) van quedando sustituidos 
por el clarinete y redoblante, y que ya se 
contratan en muchas romerías orquestas de 
viento y rondallas de bandurrias y guita- 
rras. 



VI 



Entre los cantos kombros pueden figu- 
rar sin inconveniente todas aquellas can- 
ciones de la Montaña que por su color ó sig- 
nificación no quepan en ninguno de los 
grupos que forman este libro; es, por lo 
tanto, la sección más heterogénea, puesto 
que las tonadas de que consta no tienen 
otros caracteres especiales que los del sabor 
regional, ni determinados momentos propios 
para ejecutarse; en cualquier ocasión se can- 
tan, pero principalmente en las romerías (de 
donde toman el nombre), en las bodas y en 
las tabernas. 



El ritmo de la pandereta es casi igual en 
todos los bailes de cada uno de los dos gru- 
pos. En muchos de ellos va indicado alguno 
de los acompañamientos más usuales, y no 
está de más consignar que el principal mé- 
rito de las cantadoras consiste, según ellas, 
en tomar grandes alientos para alargar la 
nota final de las coplas al mismo tiempo que 
el último redoble de la pandera; es lo que 
ellas llaman aguantar ó sostener la voz. 



También se baila en la Montaña al son de 
acompañamientos constituidos por violín 
solo, violín y pandereta, violín y castañue- 
las, pito y tamboril, etc.; pero ni estos ins- 
trumentos son originarios del país, ni los 
nnísicos son montañeses por lo general, sino 
asturianos y gallegos que recorren las pro- 
vincias del norte ejerciendo de ese modo su 
profesión para proporcionarse un mísero 
sustento. 

Conviene advertir que el violín va ya 



El canto romero más importante por su ca- 
rácter especial y muy digno de figurar en 
estos apuntes es la jota montañesa '. Tiene 
la particularidad de que no se baila jamás, 3' 
constituye solamente un canto de alegría 
con el que amenizan los montañeses el re- 
greso á sus pueblos después de alguna ro- 
mería celebrada en otro más ó menos próxi- 
mo. Al llegar la hora de retirada, numero- 
sos grupos de convecinos de uno y otro sexo, 
cogidos del brazo y formando filas tan lar- 
gas como lo permita la anchura de la carre- 
tera, calleja ó atajo, emprenden el regreso á 
su casa cantando /oía*. 

Este canto se diferencia mucho de todos 
los demás en que se ejecuta á voz en grito y 
con desgarro, detalle que contrasta mucho 
con la media voz y el estilo melancólico que 
distingue á la mayoría de los otros cantos 
populares de la Montaña. 

El movimiento de esta jota es un poco 
más lento que el de las demás jotas españo- 



1 Véanse en la sección de rondas y cantos romeros 
las que dicen «tiempo de Jota.» 




La vuelta de la romería. 



i 



- 63 - 



las, y siempre igual, lo mismo en la copla 
que eD el estribillo ó bailable. 



El resto de los cantos romtros que forman 
esta sección se entonan también á la vuelta 
de las romerías cuando el cansancio impide 
ejecutar tiempos más movidos. 

VII 
Cuanto aquí pudiera decirse respecto á 

MARZAS, PICaYOS, CANTOS RELIGIOSOS, etc, lo 

encontrará el lector en otros lugares de este 
volumen, pues plumas más autorizadas que 
la mía se han encargado del correspondiente 
estudio y reseña; así, pues, no quiero repe- 
tir torpemente lo que otros hayan dicho 
con la habilidad y conocimiento de causa 
de que yo carezco, y sólo me permito consig- 
nar, á modo de complemento, una intere- 
sante letra que pertenece á las uabzas uel 
VALLE DB Píklagos (pues MAbZAS son aunque 
se cantan el día 6 de Enero) y que se titulan 
Los Reyes. Dice así: 

Cuando por el Oriente sale la Aurora 
caminaba la Virgen Nuestra Señora. 
En las puras entrañas la Virgen pía 
lleva al Rey de los Cielos Jesús María. 
La Virgen, que del santo la pena siente, 
le consuela amorosa muy tiernamente. 
San José, que á la Virgen va acompañando, 
con amantes suspiros dice llorando: 

— ¡Ay, Virgen pía, 
ay, Virgen bella, 
que no hay estrella 
que tanto luzca! 

En un mesón el Santo posada busca (¡ !). 
El mesonero al punto de mala gana 
asoma la cabeza por la ventana. 

— ¡Oié; ruido se siente; 
es buena gente! 

/Soto va Soto/ 

Santander, Jallo 1901. 



¿Para qué vais metiendo tanto alboroto?» 
— Venimos (dijo ol Santo) de una congoja 
suplicando un amigo que nos recoja. 

En portal venturoso se retiraron 
y entre el buey y la muía se albergaron. 
¡Ay, qué prodigios 
tan invariables, 
dos animales (; !) 
dan sin crianza; 
brutos hay que á los hombres dan enseñanza 
A las doce de la noche del maj'or día 
nació el Rey de los Cielos Jesús María; 
su Ángel, como un Cielo con resplandores, 
va á llevar la noticia á los pastores. 
Los pastores contentos, dando ale/idos 
van á ver al infante recién nacido. 
Encienden lumbre; 
con ramas vienen; 
muchas sartenes 
iban sacando, 
de una botita llena, tragos echando. 
Acabada la cena, que es excelente, 
ante el Xiño bailaban alegremente. 
Dol Oriente han venido, ya bien se sabe, 
los tres Reyes humildes á tributarle. 
Le trihutaron oro, incienso y mirra; 
¡Dios nos dé á todos gloria cumplida' 

(Tostnal.) 



IJn detalle para terminar. 

Todas las canciones montañesas (excepto 
la jota y los bailables) se ejecutan con la 
boca casi cerrada, para procurar á la voz un 
sonido obscuro y algo nasal, pronunciar con 
poco detalle é ir disminuyendo la nota te- 
nida final hasta que parezca un eco. No en 
balde hay en ciertos puntos de Andalucía 
una frase muy corriente con que suele mo- 
tejarse á los pensativos: 

— Estás más triste que canción de montañés. 



Emilio Corliguera. 




A/?me^^c^. 



N?l 



CANTO 



Andantino. 



^ 



PIANO 



I 



32: 



É 



^^ 



^ 



3 



No se va la pa . lo . 



ma 



^ 



^^ 






fe 



^._ ^ . 



-''=^7? 






t 



^ 






^^ 



3 



Z2 



no 



% 



No se va que la f rai - go yo 



( 



krrm m 



3 



rr 



2± 



t •• 



t 



^ 



ft 



^ 



'^=F^i * ' j-á 



1325: 



i 



V J ^ * 



r ■ 



r • 



f 



^ 



• — •■ 



W r TTTLll 



si se va que sé va ya que ya vol _ve _ ra. 

3 







^ 



/ 



^^ 






¿-^ 



^ 



m 



fc£;M:J'ír i f'afr i -ii' i "-LU^''J 



ja _ doqui _ tate ni ña (lee sosbaLco _ nes. 



i ♦ M 



!'i 'jJH 






^w 



:rt 



®? 



^^; 






^ 



t 



:5^E 



V * • ' ■'— ♦ 



y=r. 



V^ 9~7 



rs, 



CANTO 



^ 



Andantino. 



PIANO 



f"ii''Tri: i :'i' i r[i;r'rr i rtff"pf 



^ 



Elpañuelodemi niña queelJa lavan _ do lees. 



i 



^ji± 



« 



^ 



£ 



K 



^ 






S^ 



^i 



í 



|^r^.;^'J'ir,[.p.!-^J'J' | i'g1jj , i'i 



t a _ ba ajf .ay ! . aj! quémele lleva el ri _ o . aj/.aj! 



i 



s 



-V 



^ 



s 



«-« 



!^SS 



iza 



1=3 



r 



1 i "3 



• # 



é « ^ # 



f 



5BE 



»^^J ^ ^ f f I 



LETLr r ' rr ry-J^ ' 



T. K. 



V K . ^.^jjM;njj.ij > I 



. &yl que me le lleva el a > gua 



$ 



m 



^m 



f 



^^=1=^ 



■gr 



^^í-ir 



? 



f 



^S 



,s 



^^*=?í: 



* < 




MM 



CANTO 



Metr 100 = J 



PIANO 



I 



í 



^Sí 



^^z 



i 



k / I 



Miamao.te me car_ 



m 



'"'^'i^ni^ni 



rn '^.' ,n ^ 



^^=5 



TZTTTT 



É 



É 



r-^p rpp i f' 



#=ic 



P I V i- 



te. a yonoleescri _ bo 






* * é é -- 



T. 



i 






sid me tie_neea el 



J ITJ ^* i;J 



^ 



r ííj" 



(^■"[ffr^J'trirürrrr P 



& 



#7Fy1 



ja _ doqui -tale ni ña (lee sosbaLco _ oes. 



I 



,ro 



{,'' * ó " ^^ 






^ 



• 



^^^^^ 



r i i 



w 



? 



^^ 



^ 



^ 



a < 



= sí 



>=3RF 



^ 



r^ 



^ •V é ^ 



N'3, 



CAPÍTO 



Andantino. 



PIANO 



|>'^^_^PL[rprrip^"prr 



Elpañuelodemi niña queella lavan _ do lees. 



4v 



pj=ü 



jas 



?E 



W 



^ 




^ 






• » ^ 






^¿jji'i'\t.tv^ii \ mj.¡M 



t a _ ba ay 1 .ay ! . aj! quémele lleva el r i _ o 



I M -^ i 



¡aj-Uj? 



^^ 



^^ 




m 



£5 



<-« 



izan: 



1 — i~j: 



é é é — ;•■ 



k'i. nr? cij I Lm" Ljj ¡Luy ^ 



T. K, 



l''lH^-^i'^' ^ ^'^¡lM ' I 



.ayíqueme le lleva el a_gua 



( ^/''iTIl' 



s 



^ 



5 



=»qr=^ 



¥ 



I 



FLIJ 



p--" J- J J J J J J 



^5 



3=;^ 



i^=i=^ 




]^"4. 



CANTO 



Metr 100 = J 



PIANO 



I 



^ 



zi=i¿ 



Mí a man. te me car_ 



^ 



•-^'^^^f^lJ 



O iJ ^n -, 



p 




LTMLf 



I 



É 



i>. i -p i| 



Mrrppif 



r T^ T ^p p 



te. a yonoleescri . bo 






f f 



T. 



-4 4- 



i 



-I. 



si el me tie_neeo el 



m j ,n 



3S 



.¡.■ I ^'^ i; 



^^ 



f ÍLJ 



1f 



p h' F p^"i'^ ^ pp'^^pi^'p r ^i 



al.ma yo no leoLvi _ do re., ti.ra ti ra te flor de laal_ 



^ 



s 



i 



mm 



i 



« — « — a — •■ 

g a — » 




nr 



^ih^^i^i J imn^W'^'^i^ i^H 



de_a re_tLra ti_ ra _ teqiiejono te ve.a retirati.ra. 



^^^m 



1j p pp : P 



i^J j .-TiÑl^ 




^P 



rff// _ . en - tan do 



\' ■ \ \ i I 



te. 



i 



S=;: 



1 / r 



í^ 



r 






á 



s 



ÍÍ=H= 



i=^ 



r^// _ 



<«>« 



i; 



f/O 



^3E 



^3 



CANTO 



Andante. 



PIANO 



i t y 



'f/irprprigtfp 



Nodie clara yestre lia _ da 



^^ 



m 



»,!' ti ^; 



i. S gj-^ J J 



r 



^ 



f 



^4m 



T^ 



m^ 



^ 



^ 4* O 



T r 



15 



X-4^ 



J l ** ^ 



• — •■ 



íttf 



±^ 



w w f 



^ 



P'Pirr-ppp i ^f^ ^ 



nodie cla.ra jestre _ lia _ _ da_ noesbue. 




i 



S 



^ 



^^ 



í 



í¿ 



oa pa _ ra ron _ dar. 



para 



m 




m^ 




1=1 



1=3=3 



-• S — • 



^ 



^# 



^ 



iJ 



f ¡f if 



\ ^tpa^ 



-rP-f- 



W 



P 9 



los e _ uamo _ ra _ dos. 



>ara 



% 



^ 




^;r mi 



*^W 



= "T 



f 



W^ 



^ 



^ 




^^ 



f^ 



I» • * J^ * ' 



F 



rail .. eii^ 



|it''i rifi igm-^T^if r r^'i 



los e _ ñamo _ ra . _ dos es me - jor la os. cu.ri . 



I 



^ 




1^ — « 






r=5 



«^ 



3 • 



yrrt^W ^ 



r^ 



/^ 






ÍmJ 



s 



7iV 



- tan 



- </o 



y ^Q^^ 



J V r r 



<9— ^ 



dad. 



I 




8»- 

r^ JS :i .r 

r» # - - 



S 



y < -3L 



^ * ^ t^ 



^± 



- uní - 



f/O 



ÍL 



^ 



• r 



> > I V 



j^o ^ Modérate 



CANTO 



PIANO 



í 



t= 



^=^ 



m 



So _ mos los rao _ zos del pue.blo fio 



m 



m 



m 



r 



fi^ 



^ 



^ 



F=^ 



fi , . 



\r r 



k 



!■ 1^ >f^ 



K l }}IM J i-l ^^ 



rp^'i r p 



# 



Jaan so mos los mo . zos del pué blo tio Jaan (]ue 



I 



A 



fe 



¿ 



^ 



i^ 



^ 



P 



MMf 




P 



az:: 



e=í>i^ 



'P > F I 



i/ 



I 



F f I P 



É 



ü¿r r ' ^J r^ i fc^ 



ES 



ve_ ni_mos a. 



can. tar. 



tio Juan tio 



^ 



^ 



^fe 



^m 



^s 



r^ *- 



r 



# 



i? 



F 



"* "^ 



1 ^ JTl j'i I í' y ^ 



*' * I J 



H 



Juan 



lio Juan Juan y Juan y Juan. 



í m .h I ¡ 



m 



;5 



M 



i i 



V 



CANTO 



^■'<l. Andante. 

foppr PT/ i r r r • 



PIANO 



Des-de suca.saa la I _ gle_sia. 



^\ \-^ j ^M 



^: 



rrn 



F 



< — ^ 



4-^ — »■ 



J^ 






^^'"pP^f/p'p l p ^^ 



S 



^ 



desdesu casaalalglftsiabedeplantar u _'na pa _ rra_ 



i 



^^-^A-TT^ 



^ 



ffl 



^ 



¡33 






?^ 



>•— # 



^i 



^H 



^ 









10 



p p p p rp"^i4 f ' I f^/ [y P P'R 



//«quecuando va_ja á mi.sa. 



i 



-#7<=Ȓ 



íx. 



^ 



pa quecuaiido va ya a 



^ 



■'-r- 



r 



r LLf 



*— =- 



5^ 



4¿ 



¿jí. 



^ 



t^ 



Ihrrrp'pp»''^^ ~piniClfr7"'r^^ 



misa no ladee! sol en la ca _ ra 



i ' JTlí T] 



^ 



^ 



I 



y i 7 



n 



^m 



m 



^^ 



1^. 8. Despacio. 

(;¡tli'.iTf..^J' '-.Mllii. ^,J¡p l'JJ 'J 



CANTO 



PIANO 






Dejaqueruede la bo.la querodandosedi _ 



?ij^ 



''> « r r r f 



^ 



fe^ , , n p n 



^ 



^^ 



^^ 



= =5 



11 



fTT- Mli^^^ ^^^a 



í^ 



vier_ te también me di vier_to. yo. 



f^^n-1 



ií fTj'fn 



^ ^^^^nTF 



f r 



f 



^ 



í 



LLUUf 



É 



!li J-J-'J^'^'J-J í n^ i^' J I J 



cuando voy de no che a ver _ te. 



^ 



^ 



< a 



;¿. 



^ 



N'.'9. Metrll4=A 



r 



CANTO 



PIANO 



12 



pV' \ ! pirr- LÉa' P 



i=P=# 



A tu puer.ta estancan _ tan.do. 



^ 



^=5= 



m 



~4~ 



m 



■"tfR ^ 



_j J ■¿- 5 ^^ y 



-y tu ni _ ña no loen - 




rp^ t 



^^ 






cSbi 






¥ 



tiendes. 




^ 



á 



i^:^;^:^ 



^3 



zi 



tu ga . lan 



^q 



-*-^ 



-9^ ^t — < — y 




i 







i — r- 



# • p • Pp ^ 




!^ j í ■ .1 Y\/ 1 y y ^n|7 [ i i.„r ^ 



^ 



es el que can.ta.^ mo. renay sa _ la.da 



i 



^ 



-i y I 



^ 



^ 



Sí=> 



«I — ' — *- 
7 «^ 



$^ 



"ir 



^« 




F 



-•— c •- 



f^ 



1.3 



fesB 



^-«^-H-^-f-f-j 



des . picr _ ta iii_ ña si 




^ 




j i'-i' i ppp i 



duermes. 



Cuatro pi_no8 tie. 



m 



f 



:t=! 



r^ 



r^ 




^ 



e 



* r 



i 



#.. ^ ^ 







É 





1^^ 



F 



ne tu pi _ _ nar y yo te los cui.do 



) 



i 



I 



5^ 






f 



^^ 



t 



^ 



14 



tf 1 T * I 






* 



[ ^ J >! 



V V p I ^^ r p 



^^ 



-é- d é d^ r^ 



cuatro ma_jos los quieren cor _ tar 



no 





i=¥: 



fi y — ^ 



r-t 



s 



« 



rfl'// _" en _ _ /rt^w _ 



íc 



do 




=í 



P P P ' ^ 



se 



han a _ tre _ vi _ do 



i 



^^ 



i 



^ 



r < 



f. 



N?10. Modérate. 



CANTO 



PIANO 



T. K. 



é"^/ r r I rrMr ¿r ^J-^ rT 



A laenfra _ di_ta del pueblo 



m 



-ts — '- 






P 



^ 



^ 



'.N i- 



liedee. 






^ 



P 



Í5 



é" 1^ ÜJ 



SJ-nrí- r. 



i 



m f m 



f 



i5>-^ 



chai" u _ _ na to _ 



na _ _ da 



4^0^ 






^ 



É^ 



-9 



3—^ 



LA 



zz: 



rw 



yff f^ . 



y rrz j 



-ÑT-^ 



P 



S— ^ 



i 



n i j j 



^ 



ií 



|)a _ ra que di _ ga la gen _ te ya He _ 



í 



é 



^SISí 



é é o -^ 



T^ 



i9 



n- 



\ 



r 



3^ 



^ 



o P 



É 



P 



4 L. JT] j \ m -7 \ nii\ }i \ \ 



go lo. 



me 



fal _ ta _ ba. 






^^ 






— zt— : — ^- 



Of 



^ 



» 



-tS- 



16 



i . 



3: 



1^0 II Andantino. 



CANTO 



dS'i r p f' r r ^ I r Lf r 



PIANO 



i 



5 



'•'Lasbarandi.Uas del pueo.te. 

m 



iM^i — I — 



p 



"f 






^ 



I 



r=t 



?^ 



i=l 



£ 



J * jl 



^ 



^'» ppppr-r t'[¿T"r^ i p^ ^ 



se me ne.an cuando pa so 



á ti so_li. ta te 



* 



-si 



^ éféú 



^ 



^f^=^ 



^^^ 



i 



"/ 



P^ 



^^ 



r 



p 



r'iuiiiiiji;il" 



^5 



quie_ro , de los demasuohago ca _ so 






í^^ 






i 



as 



^^ 



■r-r 



^ 



= ^- *i yj V 



17 



CANTO 



Allegretto 



PIANO 



SJJI^^ 



--X 



^E 



m 



^ 



La Lo _ lagas.ta pa > ña _ les de Iien_zo 



m 



"f 



m 



r w r r 



'Uf: 



P 



• f • 



k- r ^'' ^^^ P I '^ 



^ 



-r P r- p 



fi _ no de lo 



me 



- jor 



pa, raen vol.ver al 



i 



fe 



■^■"■■^ 



fe 



• P • 



^^ 



i-i 



i 



^^ 



^^ 



j j--J->^'JMj \^m 



^ 



* I g i 



ni _ íioqueestama _ 1¡ . to desa ram . pi 



OD- 



I 



1 • — r ■ \ P 



t 



B 



^^ 



« j * 



1===?== 



^ 



^^ 



^^ 



i=dt 



Wf 



ÍB 



T. H. 



I^^ 13 Andantino. 



CANTO 



mm/rr i f 'r 



No tea. go mié .do á la muer te ui a 



PIANO 



íj¿!'.jL . 



^^ 



fe 



I rnj 1 



r=T 



f^^^rr 



M'i Ji 



^ 






^ 



? 



\> m f m 



riLUí'Tí' J ir ^ 



H 



tra_bii_cos ni a pu _ ña - les. 



ni a hombres de 






^ 



^ 



¿ I ^jjV.^ 



Fs 



rP 



t^-^^ 



f=f 



^^ 



f r 



w 



g^ 



^ 



«^ 



ri^ 



^^ 



'1^ I r r r 



t r i r^'i 



m ^ m 



va _ - rsi 7 ni^ dia. 



ni 



de dos va_ 



* 



V-^HJ J 



! tj ij/T^ : 



ffi 



3: 



^ 



p^"=^n^ 



í;« 



^ 



SE 



Ü 9 



:fí=ig: 



r 



^ 



^^ 



:^ 



S) 



& ^l>\ k^ ll j +iip i lJjj J 



ras ca _ ba.les. 



^^ 



^ 






i9- 



i 



-6- 



\ J i i 



m 



i 



3QE 



CANTO 



^•*'*- Allegretto. 



PIANO 



Las hijas de St^me. on me_ue_ andoelpo.li _ 



^'^^-^ n ¡ Tñ . . 



p 



¿¿ 



^ 



S 



feas 



i 



^ 



r 



#^-^ 



f 



r 1 1 ' j jj^ ,1 j' Jii 



son que si las vie _ 



ras 



mas de 



^ 



r 



*>'«ii 'j h h- ■ 



se 



20 






i 



i 



° # M # 



^^ 



J j' .^ i' fi I 'i N rj-^ - 



cua _ tro qiii _ sie.raii si inü_re_iia si ser eos. tu. 



^ 



^^ 



IjüXL » 



S 



« Í-S- 



^ 



•..^ -i- 



T 



.^E 



i 



¿ 



i 



r 



m 



^ 



^^ 



í 



re _ ras . rem rau rau- 



mmm 



"¥=¥ 



r 



Si 



=* — ^^ — ^ 



T=T 



= 1= 
^- ^^' Andantino. 



CANTO 



PIANO 



Los o _ jos de mi mo_ re_ na 



ni 



m 



#.-^___"j. !:___. 









^^ 



í^^ 



21 



^ 



^ 



^ 



J-' I Js > J'' J ^ 



son clii _ eos ni son grau _ des. 



que 



-- ^^fc r-^- 



I 



tffffr rffffr 



A*^ — -r - ■» -*.'-«■ _ r,- - "^ 



pp 



^ 



IT^JII I JiT 



|#M- 1 I I' I \ 1 ^^^ — ^ 



i 



son mo_ lie. di _ tas deo _ ro. 

si tfue. ri _ a po _ ner _ me. 

tf . 1 1 ^. ^K 1 ±S- 



de 

a 



í 



i--i^.- 







mi 



im 




P 



3r?^ 



P >N p p j-' I j^ J^ J-: J -^ 



las de cua _ ren _ ta rea _ les 

las aii.cas del ca _ ha _ lio. 



eii el 
yo le 



i 



i..-.-- . i. 






umi 



7 7 



.^^ 



^^ 



^ 



í^^ 



22 



y y. f, r r i' > '>- J'J J'J' '>> 



rí _ oeu el ri _ o la _ van - do 
di - je ni qiiie _ ro ui pue _ do 



en el 
soj pe que _ 



m 



1 



i--i.- 



umiu 



rn± 



""^^VJ^'V) 



j ñJ 



1! 



P I' I |j\ >J^.J i' : 



^^ 



ri _ O me di _ jo un sol _ da - do 
ni ta y me cae _ re al 



qu( 






¿>^^^"zr-. M,^^— ~^ ^ 



ü¿tir 



^rrfff 



s 






2* 



^«^ >J-_J.- 



Jn ) . I 



8ue _ 



. lo 






raUmt'tufío 



í^^-z 



s^.L- 



F^ 



f f f f f f f f f f f f 

J F^ J 



f^ > , V 



^^^ 



13 



N'.' 16. 



Moderattü. 



CANTO 



PIANO 



> I r i' p i 



r7 =F 



r r p 



Que bo _ ni - tos so los co _ (4ies que 



^^ 



I 



ú J J 



^w 



^m 



M iH "; ^ 



f p f ^f=f^ 

^ — I f^ r> Uy ^ 



s 



i 



^ 



^=M^ 



F 



t^: 



zü 



van porlaca.rre _ te_ ra mas bo_ni_tos sonlos o_joslos 




CANTO 



PIANO 



24 



I\?17 Allegretto. 

fe 



Lí fÜ t' 



F~^~r 



(2=^ 



E 



S 



P P "'-P' 



An . da za.rra pas.tro - «ar ca _ ra de 




^ 



l-^.=:^J^4t^ , 



na o_la yo I» 



^^ 



f^=r^ 



u _ vas de tu 




| »r jJ'N' i , ^^^ 



pa _ _ rra seguninehandi cho son mos.ca _tel 



^"n — ^ 



^- *^- Modéralo. 



CANTO 



^ 



P PP MrK'r^'Mr'í^H 



1! Tus O-jos los uii_os se miran y hablan 

2! Si la nie.ve res_ba_la queharala ni_ña 



PIANO 



i 





:t: 



^E 



"^^^UrTi^l l^ I \ r-^ 



:f=Éi 



pe _ ro los co_ ra _ zo_nes_ no se de _ ela ran .ay a_ 

sien _ do la mas bo _ ni _ta_ de la ciia_dri_lla ay a_ 

T 



m 



^^^^ 



^^"pnnf^-^ 



fc 



» \ i- J ^ 



fes 



mor si la uie.ve res _ ha _ la qut'hare yo _ 

mor 



^ 



^^ 



1 -/',n I ; J 



J"-"j T 



^- f^^r-f 



^ 



^^ 



g 



ff 



^M^ 



pn^ 



i^. itf Aíidíiiitino. 



CASTO 



PIANO 




P 



i 



^^ 



r I r p r fr^^^^-L^ 



so_ma_te ac_sa ven _ ta - -na 



ca _ ra de lu _ 







» # r. 



M 



:^=íí 



^ 



r? — r- 



^^ 



ten - _ do 



coD mi _ gov¡e_ ne tu a .man _ te 






m 



s 



i 



i 



im ^ j 



=: 



=ü= 



■ w ■ 



-• ■ — 4 =■ 



P 



I 



^ 



« r i 



r f ' I r r 



^ 



#— • 



P=F 



si te vas mo re na ya mees cri bi ras si te 




N?20.Allegretto. 



CANTO 



PIANO 



^^ 



De ba_jo detiiven.ta _ na ti_ra_me _ la 



es _ 




» ^ ^ :; :? 



27 



> • # F 



/ ^' P -[r4-^^ í' ** P 



J''rr,li'J\ir/J'' 



p l ^^8^ P 



i 



la lu novio can lando Pe truca ini_a re íe sa _ la. 




^^^*- Modéralo. 

CANTO \l'ih J-' I ^. p J-' J> 



PIANO 



^ 



^^ 



Que Sa _ tur. no es _ ta muy ma - lo ma , li _ 




to deen_fer_me _ dad. 



que Ila_ma _ re _ _ naos al 




^üJ" I 



< jr;i=py4: ^r r x^ p r pi 'U-U^ ii 



ine _ di _ co que le veng-aá vi_si _ tar_ 



N?22. Despacio. 



CANTO 



PIANO 



F= 



Si tu te vas á la Ha.ba _ na 



yo mevoy áv Can ti _ 




^# 



!--J. I NWJ -'J-' 



• p r ^ » 



^ 



y ^ tt » — P— ' — ) r P -m- 



ñera. 



aunque sep 



esenademo_ rir. 



enla descargapri. 




^^ 



i^ 



=5=E 



-b=¿ 



B 



j jjj j ^^^ 



í 



••'*-i 



m 



É • á 



[m \ rTr. ^ in 



mi 



4 * • 



\^^ ^rs==z 



' ■ *->' i ■ * M 



I ■ ' a 



r=^ 



T 



r 



^m 



bi^^ñf f 



^ 



teís: 



W^^i^ 



í 



P * l 8J- J^ p l lSp [/ 



^ 



inora 



si te vas sol.dado pa_ra laHa.ba.na. 



rome 



i 



m 



W 



^ 



^m 



¥3=:: 



J-¿i < -¿ 



'•y' !■ • 



s 



^ 



m 



i • i 



*—r 



f ^ r '•" ' /• 



f+r-f'* 



^ • 



p 



E5 



r«// 



r=s=s 



^Sí 



^"fJ I ííf. P' ^J I Ü^ 



:f=*=í 



voy 



con_ti_go pren.da del al.ma. 



rn// 



í 




ra/l 



CANTO 



AUe^ reto 



PIANO 



No llo- ri'spalo_ina mi _ a mi _ ra co_ mo 




^ 



m 



r PPrp i f r r 



f l é ^ é 



« # 



no lloro 



aunque mellevana Cu .bao a 




y'r [ fi'i 111 ^3 



s 



pe _ le_ar con el mo_ro. 



no Uo.res 




ri _ _ íar - _ f/ar/ - 



_ rfo 



i 



ES 



^1 



fe 



^ 



rami.to de fio _ res. 
ri - _ <«/' _ 



_ </^//i _ 



- f^o 



Bí'24. 



CANTO 



PIANO 



^H^1M^ 



^ 



í 



^ r ^ 



En fl 1? ñor.. te hay u_iia es _ tre_lla con el ;ay!;ay! 
2! bien gni _ a la lan.dia con el ¡avíray! 




i 



^ — 0- 



^^ 



^=F= 



I f 



p p I y VA^^ V ' r 



f f # 



^^ 



-íH>^ 



¡ay! quHgui.aá los ina_ri _ ne.rosque tu me lodij^iste 

jay! de cua _ tro mozos sol _ te. ros que 



'¥ }'■ u 



^m 



i 



\ 



-r— j - J ! 



d^ 



^m 



u niN ^^ 



i 



5 



^ 



^ 



1? 



^ 



3=r 



^ 



5^ 



que 



no lo nt>_ga _ ras y tam ras. 



^ 



^" 



^^ 



-'^r ^ 



^ ^ 



^^ 



ii^ 



:Jf=» 



-S 8 * 



■9 — * — ■ — r 



N* 25. Andantino 
CANTO 



1*. Vi vanlasmon _ . ta _ iie _ si - fas 



PIANO 



2f Ao_ri Uasdel 



i^j=un-4 




mas mo _ re . no. 



^ 



n 
^ 



i .i-r I ¿^ ^ 

1 ■ * ■ ■ M m — *^=*— 5- 



-f 



"*" J "^ 



^^ 



B 



31 



w 



^^ 



vi van las de 
áó _ r¡_llas del 



L4- r I í ar^ ^^ 



la inoii _ ta_ un. 
mar sa 




^^ 



i 



í!^^— I ^Hfi^f^ 



^ 



la . da vi _ .van las ino.zas de 



a Ilion 




N** 26 Andantino. 



CANTO 



Da me ía nía _ no pa _ lo _ ma . 



PIANO 



32 





h=M 



h jwwu.1' ^, ^ i^niAi^ 1 1 



pa _ ra su_ 



bír 



al train _ vi _ a que es - > ta ca . 




l^r 27 Andante. 



CANTO 



PIAN O J 



^m 



^ 



Ni _ ña si vas a la f uen _ te ten cui _ 



m 



^^ 



ffl 



f 



3=3 



m 



f 



y" P'Pr r 11^ r r PPn^'^'Pr ri ^'^"*^ 



da_do conlahe.rra _ da no se te lle_ne dea. re_ na mientras 



4¿'f/ p [^ \''V r ^ r ^T~^~i 



tu pe _ las la pa _ 



va. 



i 



L_^~ 



#♦ 



^[ 



( 



lu 



i 



f 



N?^8. Despacio. 



CANTO 



PIANO 



r rr I "-' ^ 



22: 



Vas con _ ten.to por que lie _ vas 



H=^ 



^^ 



i 



■^*ii H r r 



É 



* 



^ 






f 



^ 



r 



P i f F 



^ 



í 



^ 



mi 



i pa_dre la pa . la _ b^a 



si no 



ii-4 J i 



^ 



3^ 



r — T' 



^ 



^^ 



É 



i^ 



T=^ 




£ 



-r I I r r I r ■ 1 ^ 



^^ 



que no lie _ vas na _ di 




^^ ^^ Tpo de Jota 



CANTO 



PIANO 



2=ar 



7~T i^' k y-y 



^ 



1^ — r. * -á 



-J — IV r* 



Des _ de que v¡ _ no la mo_da que si 



I 



^s 



^>%f^ 



W 



^ 



m 



m 



^í=±: 



^^1=^ 



I 



te 



^Hrr-j^^ 1 r > ! f ^ 



ño_Ií_tos 



que no que hay. 



los pa _ 




y'J^JM-. Mr •" I r^-tr-rtTT 



^ 



que no que ya 



pa _ lo _ mi _ _ tas en el 




yrj-. ^ JmJ. r^^pppp 1 ^ 



¿=2 



campo. 



mo- li - ne.ramo ILne _ ra que des , 




^ I M í [fí 





|Ayp"pio-^ j, > i ppppp ^^ 






cojo r i da estas des _ de quesefuetuno _ vio no has ce. 




'^hHH^^i^ 1^ J-' ipppPí^^P r- ^ 



sa 



do de lio par no has ce _ sa do de llorar. 



ni tara _ 



fr^^'tlJ^^^ j' ippprf, if.z^zzmi 



poco de sufrir 



ino _ li _ ne ra ino li ne _ ra de pe _ 



i 



" ? F M 



' * . * 



^ 



^ 



' • ' I - ■ i ' r i ' ' rJ ' r 



i i ■ I 



F I I 



i 



\l', > . ;\ s s. ^ 



¿±3: 



E 



i * b^ r i ?' í^ J ! 



nasvas a tuurir ¡£f a.fi.la _ or^ 




»,^» iiése 






^=;^ 



// 



i 



9 • f • \ • » » •- 



^^ 



f f r • =sz 



7 •* 



f P ' f 



^' ^^' Audantiuo. 



CaMO 



F ■ f 



r rr fTi 



±=r 



» f 



;* 



To _ da la no_che me tie _ 



nes. 



con el 



PIANO 







n 



^^ j^+ i- m 



jSt 



t=Í^ 



mo no has ve . ni _ do 




]^^ 31 Despacio. 



CANTO 



PIANO 



Vengo de la mar sa _ la _ da ven.go de la 




^^ 



feE 



f 



Én 



r~^ 



E 



Tf— r — » 



^ 



H / [/ p 



ñTTTl^^ 



sa _ le _ ro _ 



_ sa 



y yo co.mo man _ 



I 



i^. 



K [I fe < ^EJ 



^^ 



^ 



f 



K: 



l'!M 1 j ' 1 1^ 



:zz:=£ 



^^ 



F 



te^^^ 



^ 



^J^f /H I O> 



r^ n ft 



ne _ ro 



es_co_jo la raasher _ mo _ sa 




38 



te 



t t\ k K l!({ =g 

i " - «^ J" ' ti ^t . L. 



"• '' ' l^ i 



ifc=í 



^ 



y I V 



V»ii go de la mas sa - la 




1^°32. Allegretto 



CAiNTO 






?^ 






í* Porque mehandichoque tie nes la no _ via re pu.bli _ 



-^-át 




PIANO J 



N ^ K K I I I 



^ 



■ ^ ¿ ^ ü • I i *- 



1— 

ca _ na 



an.da ve.te que no quie_ro por que 





no me da la ga_na an _ da 




-^ — ü — 4 ' -^ — =-^ 
í- T i t^ ;¿ :¿ 



"fu T LJ *'' 



39 



1^^'33. Andantino. 



CANTO 



PIANO 



SoI_da _ di.todeaCa _ba _ lio las. ti - inaqueelreyte 




^'^ii r ^J'J-^' > Jm r ai' J- ^g 



Ue. 



_ ve 



quien te pu _ die _ 



_ ra li 




prfTTrrm 



rail ~ en _ 



J P \í I I ií ^' V p I p P [ ^ I 



brar. 



las _ ti _ ma que el rey te He .ve 

rail _ en 




N** 34 Andante 



CANTO 



PlANí 



^ 



Es.lre . lli.ta rc_ ]u _ cien.te 



queá la 




ii' i' I' pi r i ^r • Hi r ^^ 



f neo. te TAS por a.gua. 



yotam_bien fue_ ra con _ 




I 



m 



^ p] i ip Mf . f ppii?r f, T' ^ 



ti - go sí la suer.teiiipa.ju - da_ra ven.te coumi-go la ini 




N" 35 Despacio 



CANTO 



PlAPíO 



E 



Es tan _ to lo que le quie _ ro y lo 



'!;' ^ Li "M 



.^ 



^ 



^^ 



+ 4^ 



rrr?Ta-^T ^ ^^j=F^ 



que le quiero es laii _ lo que por li duer ^ moeii el 




Ú,r:L^Q^ÍLh>U;titmtj=tl 



T=fll 



sue _ lo 



y de ca . be _ ce ra un can _ > lo. 




]^''30 Andanlino 



CANTO 



PIANO 



42 



9 g 



i f y- 



M 



J J' I J 



Al al_lo cie_ lo su _ hi 



a pregun. 




I ^r r r i J i. \ -i. i J r r ' ^ 



í 



T=í 



■j — (- 



s 



tar por tu noiu _bre 



y me di _ jo im se.ra _ fin que 



( 




m 



I 



m 



f 



^f 



ü: — r 



■9 — ' — zr 



• • 7 



i 



9 \ r 



^ 



^ -^ Ir r rTr r i lU"^ 



te Ila_ma_bas Do _ lo _ res. 




N. 37. Andante. 



CAMO 



PIANO 



♦ — •- 



^=^ 



Aunque soy hi.jadeun pobre y mo _ 







P • 



r • 



i 



fc^=& 



rr>\\^^ >iW-^ 



r^' r r u' ^ 



re na de la ca _ ra 



notengomanchanin _ 



y'J'^^ nip.j-j ihiL m-|^^^ 



gu na que no se la lie _ ve el a _ gna. 




N:38. Moderato. 



CANTO 



m 

^^^P 



PIAINO 



f ff 



F=?= 



^ 



LU^ ' r r 



Co _ mo quie _ res que ten _ ga lin.dos 




^S 



s 



*==Z3E 



É 



co_ío _ _ res. 



sime los hanqui.ta ^ do 



|*rx^ 



^ 



^ 



^ 



^ 



^ 



?=T 



^ 



T^f 



f» 



-^3f . 'i i ^ Jl . '' i -H^^F=^^ a 'ft^ 



# *-^ ^--^ ""'^3^^ ^^ ^3- 



i 



P y y • 



J l Jffr l U > \M 



^ 



/ [^ i^ [I- 



moreni_ta nai.a los tu a_mo _ _ res 



1^"39 Müderato. 



CANTO 



PIANO 



^m 



:;?= 



^Di _ cen que ha mner_to un Fra/i _ cÁu . /e 




^=*=^ 



'L-^t't^'' \ \''' r^'- r r ^ 



?==< 



. pmn _ baf y a . si ' se mu ríe ran veinte y al tin tin da.Ie 





í 



fe 



í 



^ 



rrp^' i i/H f ^ 



da leyaltiiitindale daje y allintindale da Je ya 




^- ^"- Andantino 



CANTO 



PIANO 



"^ I r r r 



I f • J > 




Jeii.na chi . qui . _ lia ineena . mo . re 



E^ 




i 






r "^ir r i^ 



^ 



s 



la 



co _ ji de la ma _ _ no ya las de. 




¥^= f^ 



m 



é é 



ZSL 



i^^ 



' I 4 



22 



li _ _ cias me la lie _ ve 




N? 41 

CA^ríTO 



Modéralo. 



PUNO 



46 



l^r í'''P i LjTr i r • r i r rr 



Vir_ gen de la barque _ ra tres co.sas pi_ 




p 



do 



r r'T' i [jrM 0-rri'^^ 



sal_vacion 



di_ne . ro ino_re_ na sa_Ia_ 





da y an buen ma _ ri _ do 




CAMO ^^4 ^ 



PIANO 



Andantino 
P 



-p — P — p- 



p0p f] p F p mm \ f T •— » 

rH/ P I Lü r r 1 1 y I 



1' A _ Ha arribáena_quel al _ tohay u _ _ na 
2! A _ que. lia pa-lema blan _ ca que ba _ _ ja 



a 



:''iiij j.' 



p" muy libado 



i SE 



^ 



^ 



i^-^ 









W 



F=í 



f=" 



4^ 



i^ 



-• — »- 



m 



s 



£ 



^^^ 



:f=?= 



piedra re.don _ da. 
de ra inaea ra _ ina 



don _ de pican el la _ ba _ co los. 
no se mo_ri_ra, de sed que 



kl'V I I üj i- p -Cn^ ^^^^ 



rao _ zos que van de ron . da- 
ti e , ne cer _ qui tael a - _ gua 




I^.MS. Andante 



CANia 



PIANO 



Estandoenmisama yor. 



• ^ 



V vvvv t 



memir«9tey te re. 

j n n 




^^ 



• ' • 



(■ f 



g 7=F^ 



J'' Al ^f^ i^ « ? ^ 



^^ 



is _ te_ 



tal le pare'zcas a Dios tra la ra traía ra 



■^^H 




rail 



f^ ^'' % P P P P I ^^ 



fe 



» iC; 



'i * * \ 



co mo a mi me pa _ re _ cis _ _ te- 




T. K, 



N^ 44 Andante. 

fe 



CANTO 



PIANO 



F r F F ^ I y p ^ ^ , p f ^ 

P V P P f I ^^ "r P P ^ 



^ 



Los ri _ os van a la 



mar 



pa_ lo _ma 




^ 



f ff P .^. m NüS ^ Ní ffi 



-»- 



^J^ # # ' r f 



:?c:?t: 



=#=*^ 



L^ I V y J ' ' <^^ " ^ K i^ i ^-R^ 



í?S3t 



V, 



^^ 



-v'-r 



^ 



re _ vola _ dora 



^s=j 



z-*,,' « J J^. 



^ 



s 



No pougasel pie de _ lan-tedejaquerue 



^ 









f 



SE 



f»-*t 



~»7~F 



P^>t 



'>: i j^ q 



^ 



'/ 



m 






IRFt 



^=* 



¥^í^ 




N^45. Modérate. 



CANTO 



PIANO 



^ 



*^ Si la nieve res_ba _ laqueharala ro _ sa 



é' r pt 



^E 



p I "¥" p _ r p I • p 



F^ r-^HA-j/- 



^ 



Ya se va desjio _ jan _ do la mas her _ mo _ sa ay a - 



í 



i>^- n Lj I i rru I j p 




m 



^ 



fe 



ppf^'rp í ^'^ ^ 



fe 



^s^ 



mor si la nie.ve res _ ba.laquehare 



JO 




N" 46. Andantino. 



CANTO 



PIANO 



g 



# g 



r P P I r p 



^ Peque, ni ^ ta con a _ mo - res 



^m 



^^F 



f r U 



^^ 



^^ 



í 



F] rn [7 



ss 



r 



/ j >ii¿- 



fTrrc-rnr ^ ippp^'-^^'Jmjj ^ 



y yoco_mo no los ten.go me di vierto con las fio _ respeque_ 



y i i i 



é 



^ 



^ «í ^ 



i 



^ 



:^ ^ 



? 



1, * i — 9—r 



I Jdtj i ri i i.j j 



« 



T. » 



É 



=F=P 



♦-«^•- 






m 



ñi - _ ta 



cou a - luo _ _ res. 



I 



y\ i u 



ra// 



g I ; 1 ¿-i-i 



m 



^7=^ 



*-:sr 



rqH 



^ 



* 



^ 



Pí?47. Modéralo 



CANTO 



PIANO 



^^i -n'y p i 



KK# » 



3tat 



^ 



S 



ííri 



Da_lel*mi ne_ ri_to da _ le 
2! vev di- lea tu a bue _ la 



^ — ^ — nr^ 3 1 1 3 ' 3 3 




i 



| }l|J'J"trf-J^^^^^ 



« # 



ítiP 



PP 1/^- 



í^==F 



í^4^ 



da.Ie conmaña al mar _ ti _ flo da_ le da _ le if Audaj 

que va _ le cuatro mil rea_lesda_le da _ le 2* Buena 




í 



^ 



^ 



r^ 



r f. f 



r prr :Ji3 



; f u V i 



fal _ ta tehandeha cer. 



que tu po«oscuar_tos 




fVfl f HmI!!¿^J. .J.. J.í.iJ.i^ 



va _ les da _ le da _ le 




1^-4:8. Modéralo. 



CANTO 



PUNO 



A mantea 1* man _le a mor a _ mor tueresla 
2! reí _ na yo soy el rey tu coro- 




lu_ na yo soy el sol tue.res la nel quetucoro_ne_laqueyocoro_ 
ne _ la yo cojro 




^ j r í-T-'i ^yrwt-t- ' ^'^ ■- — ^^^ 



nel que simo_ re_ na yo me voy con el. 



^^ Á'ii 



¿_sJ"i J 



^W 



i 



i i i i 



TI 



rrr 



'iK.i'i^ 



52 



J i i 






T 



3BE 



T. B. 



NM9. 



CANTO 



Átidautiuo 



r+rr r r i ru ^ 



PIANO 







CANTO 



PIANO 



P=íí 



^ 



^Hay í! a _ le_ gri - 
2! vi_ das que 



_ as que 
dan la 




i 



íA 



^ 



ma _ tan 
muer _ te . 



Hay a__ le_ gri 

hay vi das que 





^^* 



_ as que ma _ tan 
dan la muer _ te_ 



^ 



^ 



y la.grimas 
y muer tes que 



-o &- 



ü^M • ' 






m 



f^ 



^\*^ * 



^* 






que con _ sue.lan 
qui _ tan pe_nas- 



H 



ay 




N?51. Modérate 



CANTO 



PIANO 



54 



i 



E 



P f-' P í' -^ 



£ 



í* A ca _ ba _ te de ca _ sar ni _ 

tan do en la mar pes _ can _ _ do es _ 




T H, 



i 



" ■ r. f , é 



y v ' V V 



i \ ^'Ni rí' ^í'M \7\ r 



sar 



an 



ííade los veinte no.vios a _ caba.ledeca 

tandoenlamar pesque u _ naninade quin _ ce a.ños pa 







te que te de _ jen to_dos á^Guasin _ ton AeGua^stn. 
ra mi me la guar _ de de Giiasin 




i 



/""p" 



^ 



fe 



t' i*^ p p I r P 



í=^F^ 



/o/í las eos tu _. re ras gastan Cfl/ zon 

p 



Es 




p i.Jh' 



rail 



:t± 



r 



V y • V 



í=dt 



2^o« áeGuastn_ton de ^w^ s/// _ (ou. 



IV «' KQ Andantino. 



CANTO 



PIANO 






Yoao soy ma ri ne ro no y a la mar no melanzo 




^ »p f) ?,\ f p f, r r =FFf 



^^ 



^ 



p ¥ ' 



^ [jy^y ^ 



yo 



yonosoymari ne roques i lo fue _ ra 







k 






^ 



í 



enel^ar_ colle_Ya_ra íamaci- ne > ra yo no soy i]fta_ri_ne_ro 

4, ICj^. -1 ■- ' I "» * ' . — "^ : f-^T I — . SS33- rA » a \ -. — ! -^^ 




— ít 



■^ 



^ 



fn ^ rt^ 



4r-^.UaL4- 



-*♦ — r 



rz 



no 



I (T 

ya la mar no me lanzo yo 



N'/5ti. Modéralo 



CAiNTO 



PIANO 



^ 



-• — 0- 



f-f^-f— :=f=tf=t: 



, # , f - 



-1 1 r 



^ 



Por e_ sa ca _ lie a la lar_ga hay un ga.vi. 




M 



^ 






-i r 



W é 



^ 



^ 



- » » ^ ¿ 



Ya a 



He _ var 



la pa_ lo_ma de 



su 




N" 54 Andantino. 



CANTO 



PIANO 



¿ 



F' P í' í I y \T M 



En elri.odelaa.reiiadon - de mi se_ño _ ra la va _ 




-iiu^^hiii^^^^^^ ^^m 



mi ra laquemore.m „ta mi . ra _ laque re_ sa 



la_da. 




N"55 Met. 120zJ_ 



CANTO 



PIANO 



^ 






El querer como te quie _ _ ro 




T.K, 




i4^ f r p u 



i * * 



p 



s 



ce _ los me ma.taii 



y no ha _ go co. _ 




r" r r - r^^r 



I^?56. Tpo de Jota 



CANTO 



PIANO 



^ 



Ahila tie _ nes bai-la _ la 



I 



^^ 



J t ■? i U 



^^ 



~. — » ' « " ' — 



1 — r 



i 



» T 



^ 



IJJl 



tr* 



.' < i 



p 



^ 



fma 



f^-s=^ 



^^ 



— • é- 

no la 



\:^ 



rom - 



pas 



el cor _ se 
man_ dil 




hre 



^ 



ci 



í 



ta 
in _ 



I I T' 

mu - jer- 
f»' _ liz 



PÍ^ 



T=JF 



Ahí I; 




1 — r 



r i k 



]^^ 57 AUegreüo. 



CANTO 



Í,r£z 



3 T/ r/ r P: 



^^ 



^ 



V.Ver. di ver^di ^% _ tá el tó . mi _ lio en el 
2! A _ rri _ ba la flor y a _ ba _ jo eí ro_ 



PIANO 



4: 




^ 



í 



». » > p 



^P 



í 



y \J ■;t=zt 



ri ^ u ver.dt verdt^s _ i'A pe-ru nohaflo_re_ ci - u 
me - ru- aymi duLcea. mor si te vas yo me mué. ru 



■Q 'Ü " 


& ^ 




i- -1 


f- 1 


5- ] 


•- 
►• 


i 


f \ 


r 


-1 




►• 


_ 


F" 1 




1^^ 


L: ^!=- 




í 


H 


i 


L..... 


t— » 


* — 


» — 1 




p— — ■»■ _J 


L-:- 




» — 


•< — 


y— 


r ., .... 






















__ 




p 


r=H 


» 




¡r . 


,. ir 


-^-^ — li 

)0 


• ' 




^-. 


- ■» 






^i=í 




— 




i ip 





— r 


» — 





T.K. 



T. R 



i 



^ 



w V V i''""n^ 

ya fIo_ re_ce _ ra 
de pe nav do _ lor 

* ? i ^ f . 




N"58. Met.m^J 



CANTO 



PIANO 



-# — P- 



^ 



=* 



fe 



Estoy a_-ca_ta _ rra.da 

De dormir al se _ re _fiM 



ronca jper_ di_da le re 
to_da mi yi.da le re 




ron.ca per _ di_ da le re le re 
to _ da mi vi _ da le re le re 



ron_ cá 
to _ da 



pér_ 
mi 




N" 59 Tpo (le Jota. 



CANTO 



PJANO 



IU-AUJ4~^ 



'•' A to . mi _ lio me gí/e _ /e tu pe > 




^^ni I i i f I I I \Z^ I 



cho ni _ ña ■ 
Ma - míe 



á to - mi_lloyreta _ ma y'if'-j^s 




I 



# •■ 



*=i 



xt 



:t=í= 



deo _ li _ va 
lau _ reí 



a _ to 




' 'tí 



CANTO 



PIANO 



,;r"'' I 1 1 ^ M- ^^^ ^ 



Co mo la sal en el a _ gua 
De la no _ chea la ma_ña_na. 



se des 
mu da. 



62 




T. R. 




PIANO 



é^ ^'' f- L¿ I ^ ■ •' t' ' i r a *' ^ 



tu la que de_ ci _ 



_ as 



queenvi niendu lasdelcodie 



I 



aj! ay! 



conmi.go le ca_sa _ ri _ as 



=©- 




M"62. Metr.l44.A 



CANTO 



PIANO 



dtrí 



■• p. r. r> i r ^^^ "^^ i '^ ■ ^' J' ■' ^ ^ 



i; 



Di mear_ti-Ile _ ri_to di _ me donde vas. 
me voy al moro con mi ca-pi 




líi u nTrin nj.M' i r^n i 



yo tan a pre _ pa_ rar los ca _ ñu _ nes y 




4 ^ > i-. I M-^ 



^ 



bom bas pa _ ra pe_ le ^ _ ar. 




T. K. 



N"63. Modéralo. 



CANTO 



PIANO 



^ 



Do _ ro _ te _ a 

rar _ te 



l(y>i i J J' 



^m 



j-r-p'-^ h=Jii 



co _ ino e _ res tan 

la ca _ ra que 



r - ^' " • í' 



: 01 íf] if] i r7] ÍN _ri 



É^ 



p-^^,if,f,-rFjYj^,V,^,|pJ-' ^ ^ 



fe _ a de ver_ te 

po oes se a _ sus.ta 



la ca - ra me da ca _ rras 
la va - ca la bu.rra t los 



^m 






s^F ■» > » y ¥ 



^^^ 



^ 



i:t 



^ 









^ 



s 



?s'~r^ 



s 






f^ 



T^ 




r«?64. Andante. 



PIANO 



Jl 



CANTO [ yar PF ['f'TT. r - rP'^-i^' 



Alaentradadel puebloyálasa li _ da 



é^ 



P'\ P p-p M( i n i ^n r^ 



hray u _ na pa_ na_ de_ ra como me mi _ 



_ ra 




^ 



i^ 



PP'-í'MPrP 



S 



t^ - 

aj pa na_de- ra mi _ a tansandungne _ 




T. K 



^^m 




rilataiisandung:iie_ - ra__ 




N?65. Metr 80 -J = 



CANTO 



PIANO 



i 



fe 



P De la na _ ranja la me - dia 
la mu _ jer la mas chi _ _ ca 



de 




É 



'■¡IJ rpiij^itií 



r. 



^^ 



í^ 



la me diaal cuarterón de nor 

la chi _ caíame 



tengu de subir al 




ULJTJíJzra 



m 



^m 



m 



^ 



m 



^ 



^t 



HÜ 



ar_bol /í'A?^2/deco ^er la 



floi 



CANTO 



PIANO 



N*^66. Andante. _^^ 



El dj _ a que tu . te ca _ ses se liaran dos co_ 







^ * < =*=« 



rfl^^V'^^'N >j7^ 



sas áuntiern _ pu. 



pri _ merwseha. ra tu bo _ da si 




tDJL^'^~TTr^ 



:5dt=^ 



9Í se _ gun_doseha _ rá mien.tie _ rru j a _dios 

1" 




N!*67. Moderato. 



CANTO 



PIANO 



6B 



í 



* p 



Pon ti 



^ 



, <— —3» 



zis 



s 



la go rra. 



con 




T. K. 



' I r. > > ■ I I |/^ 1^' I l^' iifz: 

y se-_ ras «i mas ma.jo pu.li _ 







N'^eS. Modéralo. 



CANTO 



PIANO 



La lu.naá la ca_be _ ce_ _ ra las es. 



^ '''' ' '^FK^r^ 



p 



fTn'-:mm 




trellas á tus pies 



Presta _ ineunbe soino_ 




Presta 



Eii el Ja- va _ de_ ro tehevisto Ia_ 



:"i ni|i 4^ 



¡ 



'>''^K\i > m i i ■ . » 



T 



i ■'■ ' p ^ 



P 




pn j^ij^jjdj I'M^j^u^,^ 



var 

""i 



ymehaspare- ci _ ((/w si.rejaa del marsi_re _ na del 

-P-' — ^ü- • -P- 




T.K. 



]^'^g9 Andautino 



CANTO 



< ■ » 



^^ 



PUNO 



PAjq lleven la na tan al_ta aj que co.pi _ 




3^ 



"i'i^ > > >^-^írM7 I' J J'- JM J■'}.^J■^J 



^;=Npg 



lo dv uiejveyay que ni.ña tan bo_ ni.ta dicho so aquel 





^^ 



& 



m 



,j^T^-Tt^ 



f^ 



1^°70- Andairt( 
CANTO 



PIANO 



¡> I á^ d^ id dé 



^m 



^^ 



Piensael galán que le quie_r.oporque leiniroyme 



4 ? — f- 



Lljl_ I l'M MI ijj I I 



ri _ o. 



-Úi-i 



soy mas pLca^raqueher.mo-sayel no 




N?71. 



Moderato. 



CANTO 



PIANO. 



t 



m 






Ha ce sol y no que_ malluevéynomo _ ja 



(í/„ i . n|L_n 



^^ 



si-fl-fl 



^ 



3^ 



JL^ 






í 



CA 



1 ■ , » h L 



« i£ 



^^ 



^^ 



^S 



hace loqaemi bu _ rrocomeynoeng'or _ da 



íp I j, fjj- I f' '^^^ 




T. K, 



^^72. Metr 168 rJ^ 
CANTO 



PIANO 



! 1 , 1 1 1 I 



z 






Ma_ ri_ a si 
que están dome 



vas 
ca _ 



al moa . te 

len _ tan _ do 




^ 



Estribillo 



i 



i 



M » K 



=?*=? 



^^ 



ZZ=5 



E 



#: 



{ 



no me traigas le _ iía ve _ de 

me sal to u na " chis _ pa al den - gue 



y la mo_ce_ 



h. 




$ 



É 



^^ 



#— •- 



S 



da 



y la moce _ da del pue _ blo 




ni ^=^^ 

ño. f ' ' ' t 


— 1 


1 




V— 1 


püe_ blo se 


£* — ^^«= > ^ ^> ^ 

va 




.^ r: ^ 


=X^ 




1^^= =— =^ 


=: =— = 






-í? P 


^ r T T P 


r ^ 


p ■ r: 

■s- ^ 


1 , 


j^ J J 


K ^-] "T- 1 d -^i-^=[= 


L ^L_l_ 1 


y L Li'=4 


=^"-^¿:d 


Uf-J 


-¿-^l- 



]^"73 Andantino. 



CANTO 



PIANO J p 



El Re _ tra.to de la Lo _ _ la siempre 



^m 



é 



:í=± = 



j^j'' j T ] 



5 



sí 



^^ 



4 I M--J''Jt] 



J J'iJ'JH J Jt3| 



le lle_voconmi _ go 



ay Lo_la noteol.vi -do no 

3 




N k h J^ 



i 



V I y 



^-^ 



ay Lo _ la que te quie _ ro yo 




T. R. 



IV" 74. Melr_-i04 A 



CAJiTi 



o l^'y^ ip r i -LL ip LjTr^^'^ 



Se _ ñor San Pe _ dro 



trai 






goun pa_lo dea_ve_lla_noquemientras durenohayinie_ do 

!¥." 75. ^Muj lento y adiibitun. ^ 

CANTO ■- ■ ■ ■ ■ """^ 



é^f'Tr^ü^i^ 



^^ 



La la 



6 




*=* 



_ la li 



P 



é 



2:^. ::^ ^ .iv 



• P 



r- f' f' r. I 'cj r 



^ 



la la la la la la la 

]^«^g Metr. 96rJz 

CANTO 



PIANO 






Poren trar u_na nocheentual_coba j 



y te_ 




^ 



LLfrc/ir r r ¡ li^ 



^ i B. 



ner un ra _ /w_ co de con _ ver.sa _cion 



me pren _ 



^ 



-©- ^'■^ (^19- 




^ 



75 



ir ü 



r^T^-^i±i— .-^--h^-^bbJ=;^ g 



die. ron los ce. vi _ les. 



co _ mo SI. 



fuera 



un 




rail ^ en _ tando 




m"**^^ Mar 96 = J = 



CANTO 



PIANO 



t^f r \ n-ríf^\'ir ^h 



1* La CM _ de.na del a_ _ mor es u^ 

2f To_dfi Ile.na de sus pi _ ros de sus _ 




^ 



T^^ 



jú ^jí ^ ^ u lj: y-tty 



¡? 



¡ r fñ^ ^^^^f^^HüJ.'Li. i >a 



nagran.de ca _ de 
pi.ros to _ da lie _ 



na 



na 



no 



4^"^ r I r f^^j^J '''^'^^^ 



que le Ua man el 




^^T 




Ly ,7 



r~r 



^ 



=^ 



2'í/_ co que co.ja los güe is y se va va a _ rar 




u- ■ i 



m 



*^íti 



"p i rj~VTt^"' ' ^ ^ -f^ 



=pc=^ 



-jálainedia no che me yeng-aáron _ dar aj madre 

i I ! 




^ 



lia me usté al c^_ ru - ja'- ñopa _ queme san _ greque 



±=fc 



^ 



^m 



f=T^ 



f=r 



^ 



^^ 



é 



Y^rlr f 




'¥ Srr^r r fi^^^ rtr rri ^^ 



le _ jo por 



he_re_ de _ ro ay madre ma dreque 




|ii"i 1^1 



rallan _ _ tan ^ 



_ do 



*=t 



-& 



yo me mué _ ro 



i 



#=j=# 



^ 



--3^ 



"3^ 



m 



^ 



¥=* 



_ do 



tj í. ^ I * <^ 



é 



pp 



rallen 



-J- 



tan 



P 



^3í 



f" 



r" 



r 



r 



ni. 78. Andante. 



CANTO 



PIANO 



r í- ^/ f/ V 



Que_ ri _ do due _ ño quemerín deel 




f M 



i 



P 



F=^ 



Tim 



E 



z=3r: 



sue _ _ ño que me va rio _ dien _ do. 



la ro _ sa 




m 



:?!=»: 



^ 



V P' M ^ ■ -P 



c:^ 



!■' v 



mi _ 



a de ver_ la yen _ goyhedevol _ ver a ver la 



fo sa quehe(lee-s_co _ jer 




M" 79 Mo derato 



CANTO 



PIAN 



•{ 



p r.' í' i' I r \^ m 



7^ 



A dios Ro.sLtay cía _ vel que te ven_^Ma' 




P 



f y 



p^piJM I il J- J'J'J /llllJ^Jwi^ 



£ 



ver por ma_ fía.nay tar . di. 



Sal 




i 



^ ;' ['. I br- i 'i^ > J'' 



y y 



*t 



ya ro . si . tay cía _ vel que ven _ ^?/ yo a ron- 



poco meno* 




|4 X'^^ J' jN-^^-^ 4#^ ^ ^^ 



^ 



ser que me prendió el al _ cal _ de 




^"80. MC72XJ=) 



GAMO 



r^n-ir r rr r i p fli'^'' ^pF ' 



PIANO 



Le-van_ta_ temo_re_ ni _ ta levan_ta_te re_sa_ 




Ia_da 



le _ van _ la _ te mo re _ ni _ ta que ja vie ne la ma _ 

T 




N?81. M.tr. 38J.- 



CANTO 



PIANO 



$ 



o » I g » I j # ■ • '"^ T^ ■ 



Señor San Ve.dru quie _ rw. 



sa car los cal _ 




^ 



r^^// 



« * 



te 



UJr ' f ^' i rr 



^g 



íí 



2 



^ ^ 



zones 



i 



m 



por la 



ca heza y no piie _ do 



m 



^ 




a 



^f=W¡ 



^ 



^ 



? 



»r 



W 



Sr^STí 



rrt// 



gg 



« 



itr r f^r ^^==^^^ 



N'8!^. Metr 72.- J 



CANTO 



PIANO 



82 



{ 



^ 



i^ 



H^ 



« — # — # 



* r^; 



p:==:í 



í' 1 1' K^ r ^- y i 



Se.ñor San Ve. dru si el tu pa loesdea_ve_ 




^''' I ¿f 'f ^^ I ü;j"r • '' I r i - ^ ^ 



lla_/¿¿/ 



A DiLo es dea.ce. ¿w 




1^?83. Metr. 72 J = 



CANTO 



PIANO 



-( 



^^'' < > f- r r ' ^ • f' r r^^^^ 



Y val ga me el Se.ñor San IV _ ¿//'¿^ 




é^ür- rig!^ 



^L ^ 



ff 



^^ 



la pe _ se _ ta co _ luinna_ria 



tiene cua _ 




LÜ* 'UJ tu 



83 




Estribillo á coro. 
^" 84. Mitr, 160 rJ= 



CANTO 



ÍANO J 



m 



^^m 



f 



R ^^fw 



iÜ 



Molo mo Ion dron/nolondronrnolon dre ro 




jjii¿' I 



-í * 



^ 



"»T 



^ 



^^ 






^^ 



^ 



i j i >n7i 



Copla 



í 



•■# — #- 



^^ 



-K-P-l^-K 



*=itt=¿ 



moloiunolon d ron molo ndronmolon dre 



ro me pego ini 
porhabíarde 




pa dri . 

UO_í'/í 



y « jrn 



me pe_go mi ^ü^- lu. 
con el mi pa _ sin _g ti. 



por ha blarde 
mehanziunArtrola 



• i * é » é * 



'■jítf * ^f~7 r r 



84 



! 



> i 



k í 



[¡Jl I i 



3E 



:c=i=fc=E: 



i 



1 — F ir 

Estribillo 



f-j r I J r J \i^^^¡ IJ C'CT^iJ D^r 



no c/f con el mi pa _ sie _ gu molomolon molomolon 
ca ra mehanztiinóflrÉ>el cuer _ j)u ^ 



i 



^ 



s 



* 



3E 



iri: i h ' 



Ci 



/'/' 



^^ 



^^ 



^ 



V 



/'/' 



i i 



^ 






?•■ 



H^ 



i 



^ r ^ 1 ^"^ 



rall_ en _ tan _ rfo 



^S 



1 — » 



^-^ 



dron molón dronmolon dre ro 




^- ^^- Metr m^J- 



CANTO 



PIANO 




É 



-\ 



^^\\\'¿l\ll ^ 



• \ ^ §. — I- 



^3 



n:=t 



que yo le quiera 



posgol\^_ ras se no _ ri _ ta y 




85 



f-gi' ^"' fT f Mlfr^^ :^ '1^,J^ ^ 



yo tequie r« 



pj» - sie _ ga. 



rali _ _/?/»_ //-/« _ ,/í, 




W-' ^^. Metr^mJr 



CANTO 






Ten gu de pe.lar el mon.ti que si mo_ 



PIANO 




86 






se _ . mus 



i no te fal.tl 



na en 




]^" 87 Andantino. 



CA.\TO 



PIANO 



¡4«íiriNf i ffli inii'iM'í 



Yo no se loqiieine pa _ sa cuan_doleve_ ocon 



^ 
S 



fe 



fn;a|nin-:^ 









r' 



S7 



u ij¡úi\ í'f-i^ sím n^ 



o _ Iru — que uoinetieneii las pier _ ñas y se inenuhlan 1 



os 




o _ jí/syaimque8oyhoinl)rt*sus piroy lio _ ro 




1 T •'^t'^ i 

1^. 88. Modéralo. 



CANTO 



PIANO 



PP 



P 



iPp 



Ya se van al ser. vi_ cm los de San Pe _ drn_ 




z^ 



S 



rTir-T r \' i^ ^\^\ rY^-Pffi ji 



t¿: 



— ya se marchan los ino^^ws con el sar_^en_/w 



É 



t£ 



-G- 



i 



M'l I I TÜj ^-U- 




vi. H9. ^ Barcarol 



CANTO 



4>r>';j' pp p ^' pi ^ p p ^' p i 



PIANO 



-íí. 



Noineasus_to de la mar por que soy ina.ri- 



'■•ji 6 



5 



^ 



fe 



r 



r 



É 



^^ 



^^ 



n |. >>>>>>!. M'J'i MI Jli^^ 



E 



ne roy enlamarhedemo rir porqueentierrano quie roño quiero no 




quie _ ro quosoyinari _ ne . ro Bo.ga re_ me_ro bo_ g-a re^ 



4^"'J p ^Ví^i^\ P r r p í i LÜ+V'Tr^i^ i 



ineroqueentreCaslroyVizcayavadRe ga _ te _ ro 




N?90. Metr. 84_- J,-_ 



CANTO 



PIANO 



I" I 1' * 



Hastaque sa.lio la lu _ na. 



n^. ji^. ji.-. 




I 



á tu puerta es _tu_ ve a _ no . 
y nomehasque ri.do a - brir 



^^^ 



^ 



& 



5^ 



^ 



£ 



te:^ 



P 



s 



tsz 




p 



^^' i ^ r/ [' ^ \m 



f -^ T >■ i 



Co.ra.zon de pie _ dra du _ _ ra 



IV^'Ol AUegretto. 

\ ^ i' I I - |; \.' 1/ 1/ I I' ' [. ^ 



CANTO 



PIANO 



''Quela lan _ cha de To -lin que to _ di _ 
tron que guen pro vel que gue.nos 




[ fn/p f. pir>>iiMv"-'S'iiJ^' '^ ^ 



to lo tie. ne ^M^woqueto_di _ to lo tie.ne gue _ no gnenpai 
chi.cos ma. ri _ nerosque^w^rtoschicosma ri - 




ne_ ros u _ iiay u_na dos 



dos yu.na tres 







toma la pala cay sacalapalancay dejalapalancaAndres 




J ' L-XL^ f 



tiiJ 



91 



Allegretto. 

TW^ 9>fc U_na lar_de fresqui _ (a de Ma.jo co^gi 

PIANO 




mi ca _ ba llomefuiá _ pa_se _ ar. 



{ 



-■^'^11 J f f 



i-"^^^ 



i 



M 



por los sitiosniasa. 




I 



f 



cos.tum - bradosdonde mi mo _ renasoli _ a pa - sar 




í-l 



m 



M 



3í=»í 



i 



s 



f 



yo la ro_sa te la cor_ ta _ ri_a yo la ro.sa te la_ 



i 



h,J. J'' 



f J4 -N , [- 



^ 



^W 



^ 



'•^l'» E y i t 



m 



» 



i 



i 



a 



f 



m 



^m 



cor « ta _ re. 



si me ju rasquenun _ ca he te_ 




/ 


«%= 


ni 


doflores 


S 


en 


tu 


mariodeó 


SI 


tra 


m 


u 


_ jer_ 





4 — 




1 


-r -f- 


1 "f:S" 


^'» ti '^ 


7*— a-; 




ú ' ■ 1 


' g — I — 


1 


h)%--^^r£g=:r:^ 




bHH— j 


h-J-'f-^H 




FP^=^ 


-> f r r 


-feF= 




u. n 


— ^ 


tr^ 1 




L_« 


— ' — 


1 1 


— 1 — H 


Lji 


L-l— 


+- 


— ' 




LJ 1 ' 





92 



^' ^3. Allegretto. 



CANTO 



PIANO 



•/. 






Dicenquete ca _ sas 




É: 



^ 



É 



^ 



fff=¿= éjTJ : ^ 



■ p 



^^^^ 



FFy 



con la Sa_lo _ ine bue. na chica te llevas pa andar en un 




IJ^l^llJ'|J^^ .p ;,^J• J -^ 



pie 



Es_taes lato.nadaqnese cantaenrailu_gar ma_ 



f 



^ 



^rrnij. ^ 



IaTI^ 



m 



jt^'jSj5 



^ 



-i-c-4- 



P 



rii^ * # .-t—t 



S 



rr f 



f" [/ f- p í- r- p 



i: 



\ \^.\ p I • f f f pfe 

-'-■— H l-l 7—1-1 : 7——¡ — ^-' 






e 



cha ca_la chaca.la Pedro ma_ chaca la chaca la Juan que 




^^^^^^fe 



hMB 



pa.labritas vienen — qciepa.la. britas van Es-ta es la to . 




if I ' I M ^ , , J 



na_daquese canta enmi lu _ gar 




f r f r 

W? 94. Andante. 
CANTO 



P 



PUNO 






'■;/[iri4'\'m^'vH't> 



1. Sube Iama_ri_ ne _ ro subeja su 
2'. y después de su_bir _ lavuelvepor e. 



i^J ^[[fffl 



^S 



^^B 



^^ 



t i 



^ 



^^ 



E 



^ 



£ 



la pe_ri_taen el ar _ bol que se ma_du 
y veras si es bo _ ni _ la la jar_di_ne- 




nn n 




N.95. Moderatto. 

i 



CANTO 



PIANO 



n~ y i ¡\ 



^ 



• p 



p=v^ 



í 



#-F-^ 



4^r 



E^33 



P ^ ¡ 7~T1 I 



Sal _ ta ' niñaami bar.qui _ llaveumo rena 
por lainarna_ v€-gan do si yo voy vo» 




mi- .. aquetees . pe_ro yo 

^an . do tu iras al ti 




T. H. 



K". 96. Met r ISj^jU 



CAPiTO 



VIA 



NO J 






ezí: 






Sábado Saba_do mo.rcna ya esta elpa jaro en 



x^*s 




?-4^ - 



^^^ 



^T^ 



f r/ffíd 



^ 



s 



fe 



*=í^ 



rr r> D r. K 



^ 



/-¿-^i^ 



tt^: 



P P P' 



;z 



la tre_na congriDosy con cadenas es_taes la to.na 




PT-p ^- i rp^' ir Krpi-r ^ 



^^^ f^r 



quehave ni do de al _los ma res 

i 5 t * 



trai go los za pa _ tosro_tos 



fct 



r p 1/ p 



^ 



T.^ j,J,LJ ^^ 



9€ me sallen los de_da_les 



{ 




Hr»»? Metr=80.-J_- 



CANTO 



PIAN 



■{ 



J' f f hp i y= 

[/ P' P 1/ ''^^ ^^ 



E 



Ar bo-les de Iaa_Ia _ me _ da los 

2* re yocones.ta mo _ «a ¿Que ha 




z;==P= 



s 



?r r j- 



1— ^-^ 



i 1 .i 



{ 



de laa_la_me_da di_go 
raes._ta mo_ za con_mi_go 



■'■y- 






los- 
Queha 




m 



^■. N^ b-. ^- ^. 



N .11 V 



2! 



I ■ , . !l 



rNf ;'- :=a 



:» — u 



Jí-»- 



-# — 4 e I » 



de la alarme, da di-go-Queha 

ra esta mo_za con mi_go 



' ■ I 



í«i': 98. 



Andante ad libitum. 



CANT 



o^^m 



ir rifPf 



•^ o _ jos que te vie _ ron ir 




^ 



• # 



2 



ca _ mi _ _ ni _ to de Es _ pi _ no _ 



* 



f f » P \ P 



sa 



• cuan, du te ve ran Qol- 



^^m 



:í^ -^ ^ 



^P 



^ 



ver. 



í 



aizii 



LJ I f P r 



por e _ sa 



^ — - 



m^ 



true « ba f a _ _ mo ^ 



_ sa ca mi 



^^ 



J. I ^^ M 



r^ f F r 



ni -. /w deEs.pi _ no _ sa 
^^ ^^- Andante ad lib 



itum. 
^ ^ ^ 



/ 



f p r 



f - > '^ - 



^ 



«- 



Si quie res que yo me mué _ ra 



:i». ^ 



# — ^ 



i 



^ 



19 p- 



=#P 



que yo me mué _ ra de míe . du di _- me 



98 



p 



> y > I p; : 



m 



nrmu! 



te 



fe 

que vasa ol _ _ vi _ dar- me por o _ tro 



4^ f flf n 



^3 



r fj — g 



mo _ zo del ipae.ólu 



N'iOO 



CANTO 



Adagio. 

m 



d ■ p 



^m 



* « t. f I F * 



»^±=t 



^ 



Fais .tea la ^_riay ^o/_vis_te 



^ 



r; P I y y - — ^ 



S 



É 



no me tra _ jis _ te cor_ 



m 



^ — ^ 



P 



9 g 



F • » f 



^ 



do. 



nes. 



no me tra _ jis _ te cor_ 



¥' CTr "i'lLUj r I [ir r- Mí' r^ 



do 



_ nes 



tam.po _ co te ha re la ca _ ma 




Cüan_do vuel.vas a can.to.nes 



T.JI. 



99 



N°101 



Moderafto . 



Al „ gun di _ a por ver té. 



sus_piro8da_ 



f^f U- 



PIANO 



3 



s 



w 



mm 



f 



# É 



? 



T 



íl g iff 



m 



É i 



ba 



1! y aho_ ra por no ver > te 
2! El pa.ñue _ lo de se _ da 




p^ 



g 



i: 



3 



^ 



^ 



T 

que vengo de la _ var de la 



vuel_vo la ca _ _ ra 
del mi Cón.sue _ lo 



^m 



j . i' 



^m 



p 



r r r i 



f 



i 



-! — é- 



E 



■* I T ' 



g 



f 



f 



í 



var del E J 



bro 1". II bro 5* 



s=» 



5É 



a 



^ 



# i^ 



i ^ . t i. 



r-^ 



iOO 



r 



Calcos : de Ladre. 




L proiivcso (le nuestra edad ha llevado hasta 
las iglesias más humildes el órgano ó el 
harmoiiium. v. con tales instrumentos, orr/a- 
iiistds devotos de la moda ó picados del afán de 
componer, (pie han concluido con los cánticos religiosos pura- 
mente po})nlares. sustituyéndolos con otros de ajena ó propia ins- 
piración. Además, el pueblo, cada día, en la Montaña, interviene 
menos en el coro. 

Así resulta tarea casi imposible reunir un regular número de 
cantos religiosos de nuestra provincia, porque el pueblo ha olvi- 
dado los suyos y en los extraños no ha podido dejar señales de su 
huella. 

Esto justifica (jue no sean más los de este género que se inclu- 
yen en la colección de Cantos de la Montaña. 

Teniéndolos por montañeses todos, acaso haya alguno de im- 
)ortación; pero si esto fuera, aun así habríamos de hacer notar 



— Caí — 

cómo en los cantos relio^iosos. lo hüsiiio (juc en los ])rofanos de toda 
especie, se dan las notas (|ne constituyen , juntas, el carácter de la 
música montañesa, estoes: la melodía y la cadencia, (|ue se prolontra 
en los finales debilitándose hasta desaparecer. 

Tal \('/ en el canto religioso, si pudiéramos hallar el o-enuinan>ente 
])0])ular, encíuitraríamos el canto típico montañés, variaciones de 

«género aparte; por([ue es de advertir que 
todos los cantos montañeses se distinguen 
})or cierta vaguedad, que es cabalmente la 
característica de la antigua música reli- 
giosa. 

No siendo posible — ni tampoco es el 
fin de los coleccionadores — determinar el 
canto-tipo de la montaúa, conteníanse 
con publicar algunos cantos religiosos de 
los de mayor importancia , montañe- 
ses, ó que han recibido carta de natu- 
raleza al sujetarse á las condiciones de 
la música del país. 







% 'Wff f^^ry 



cím^^U^ 



C4NCIOWES RELHilOSAS 

N^l. Á MtSTHA SHA DEL ROSARIO. 
Andante. 



CANTO 



ORa\NO 



¡L^irut^'" ' 




^•: i I ,1 J I I ¡^ 



vuestras gloriascanta 



re _ 



-o- 



_ mos 






y en e.lloscoR- 




« 



P 



LT f il^ M 



ryTi<^fTM 



tem _ "pla _ re _ moü los mis_te_rios del Ro _ sa rio 



{ 




■í¿r r r r i ^ 



i 



* # 



^ M ^ 



tt 



y en el las con tem.pla _ re _ mos los niis_te_ nos del Ro_ 




i 



3^ 



^ 



sa. _ 



-©- 



, no. 



-o- 



m 




r r r f 




r f f 



];^«2. A NUESTRA SRA DEL CARMEN. 

Moderato. 

CANTO 



ÓRGANO 




^ 



^^ 



^^^ 



? 



m 



es _ po _ sa que filis _ te del San _ to Jo _ sé 




f^ \ \ \ ^ J I J J J J 14^ 



Co moes tas en el ai _ to cas - ti _ JIo 



^S 



^ 



r^ 



g ■ 

T 



^=j^ 



=8: 



[' r r I f ^ f r 



J , , I J I 



-&■ 



dis_-pa_ ran_do ba_Ias con.tra Lii _ci _ fer 




j^o ^ Á LA VIRGEN DEL CAMPO, 

Andantino. 



CANTO 



ÓRGANO 



é^;r r r r 



E 



3=i=« 



;S 



Sal _ ve Vir _ gen be _ lia 



Sal _ ve f e _ liz 




^m 



E 



^^ 



i< I » 



_ ve del Cam _ po Se - So _ _ ra 



na 



■[ I \ I 



I 



é 



É 




^ 



I -' i-i-LJi í y 



zz 



zz: 



Rei_naeiabe _ le 



sa _ _ bit 



N*!4. í LA VIRGEIN DKL CAMPO. 

Andantino. 



GANTO 



ÓRGANO 



í /i> J -4J 



ni r íi 



A _ par _ ten _ se los Se _ ño , re^s. 




I'J f I 1 1 ' 



i * é 4 



que va la vir _ gen del Caía _ po 




j^of. , , X LA VIKGKN DELCAK.MKN. 

iH. ». Moderato. 



CANTO 



ÓRGANO. 



Vuestroes.ca _ pu _ la _ _ rio san _ to 

quees de la - _ na san _ to 




§ 



r r nr 



í 



J rT3 J i J r 



f 



es _ cu _ do tan ver _ da _ de_ ro , quenohaj 

que es con -tra el ftie - go y el hie_rro sed núes 




plomo . 
1ro ain 



ni haya ce ro 

ro a_ ino- ro _ so .: 



de quien re_ ci - 
Madre de Dios 




i 



i' 



m 



r 



t=P 



-Z2L 



ba . que _ bran _ to puede aun 

del Car _ me _ lo 



o« Andante. ^ ^'^ SSMMA VIRGEN. 



CA 



«To |4^h i jyiij I I iii n, III 



;\NoJ 



OHG\NO. 



De ba _ jo dee_ se tu man _ lo ína.dre 




k^ f J-JM^r ^''-pir 



• y 



^ 



nos pue _ des me _ ter. 



y He _ var _ nos a la 




{ 



glo _ ria por siempre ja-mas a _men. 




A LA VIRGEN DE LOS DOLORES. 
Ilí^ 7 Andant^ 

I 



CANTO 



STO 6?K'i 



ÓRGANO. 



I 



xc 



XE 



3X 



=^ 



£=TT 



E)s _ ta _ ba jun _ toa la Cruz 
gi - da y do _ lo _ ro _ 

3 



'W'-lllU 



^^T^ I 



^ Lengui'teria Interior ' 



s 



f r > i -- j i J 1 1 ^ 



r ^ r 



rJ/H j n 



^^ 



É 



-o- 



xr 



í 




JOZ 



7 r^ ^ 

^ La ma . dre de gra_ cia her_ino» sa 
vien _ do pen _ dien _ te a Je^^r-^ _ sus 




É 



m 



^^ 



^ 



nx: 



ó'^ Á é d 



sa 



quea E_gip _ _ to 



pa _ sas - _ -te 




fy J.i"Q 



g 



hu _ ycn do de He_ ro _ des 



rrr 



-é — ^ — é ~* 



í 



^V' j.H J-MUp 



y a IH te a_ hri , 



m 



^ M 



¥ 



= 5 



T 



to 



pe:: 



i4 



'■ , - Ht: 



■ , 'IT- 



Andantino . 



^ 



í 



^ 



^ 



^ 



■=^ 



* , \ . rj 



gas - te Sal _ ve mar de pe _ _ ñas 




^M 



^m 



zc 






Sal _ _ ye tris _ te ina _ 



. dre 



^ 



i I n n j . 



s=± 




í 



^ 



^S 



€»— =- 



Sal _ ve Sol her _ mo _ _ so 



lu . na 



j^jLjLJ—i I ^-'^ ^J^'^^ *! ¡ J^ 



t=^ 



m 



sin men _ guan _ 



- te 




Ped 



EL PODEROSO. 



i^ • *». AndaDte. 



CANTO 



ÓRGANO 



Po _ de - ro _ _ so Je _ sus Na. za _ 





i i.i [M ° I J ^^ 



á 



?2= 



^ 



ni _ver_ sal hay un ^ _ _ ma que os tie.neo.fen. 



y*^ ^^ J 



3E 



-/i I J [ ^ 



r I r'Y I f. r ii ^ 



di _ _ da pi _ de que sus cul _ _ pas que _ 




^ 



3E 



f f \i'> \' \ °' l 'f 



re 



if— n - i 



rais per_do _ nar si-gue.mey ve _ rás. 







Canto 



ÓRGANO 



1* En Aguapen _'dien_ te ha _ lias _ te 

2! Roma y con _ tor_ nos ve _ ci _ nos 

^'^^ i. f l i ^ 



flautado 




4* r^'P O ^ 



r- ^^'Lfif ' M'^n^T íJi 



lagenlea.pes _ la _ jday tris _ te cru_ces so 
lograenti fa _ vo _ res ta _ les li bra _ nos 



bree 
de 




^ 



^ 



f P P I r 






Uos hi - _ cis 
pes _ te y ma 



. te 
_ les. 



y al i US _ tan 
Ro.que San 



te 
to 




N^ 11 Andantino. 



LETAMA. 



CANTO 



ORGAN 



•¡ 



* # 



f^ ^r r r r ^s 



^ 



San _ ta Ma _ ri _ 



_ a 



^ : i i ' 



Flautado* 



^^ 



o 
Ped 



.!■ .rm I j ^ 



r 



f ''r r f r ^ 



o 
Ped 



4 ' I ■ J i 1 1 -^ í 



Í^F^ 



. i^r^m j 



E^^ 



Santa Pe. i ge . . ni . trii. 



Sau - la. 




( 



^ 



^ 



■ ■ &- 



-\—rr 



^ 



* é rj \—á- 



m 



Virgo virgi > nuil 



0-ra pro. oo ^ bis 




N!líÍ. Allegrelto. lA VIRGEN DEL CAMPO. 



f^r 



GANTO 
PANDERETA 



ÓRGANO 



{ 



4^ i V h iJ-'ig^^-if 



/=F^ 



4^ 



An _ den ya los mo _ ci_ tos con a _ 

I ^ j j j ¡ J J J J 



á s. 



P 



* 



i i*i i 




^B 



{ 



[j Qf I r ■ p I J-' k\^ J-' i f 



^^^ 



le - - gri - - a 

4-J ^ hÍ 



los que lle.van la Vir_gen en es. 

1 , J J J J , j J J ¿ 




[iC^-u^ 



É 



^ 



^ 




]^^^3 VILLANCICO 

Moderratto 



CANTO 



;i>>>>^'iir '^ 



ORGÁISO J 




^'.>J''f>rr ¡ /JlJ 



• — — — r— J — fl— t — 1 ^— * 4-T^ f— 



i=^ 



<*■ F p - y i f — ' — 9—r. 



un be_solediüenla ca _ ra y el ni ño Je sus le fli _jo 




y'ff \.\W 



|stribillo 

fes 



^ 



n "? ^ j F ^ ■ ^ ^ m * — '"' '~'' 



* — ^-^ 



, Quemepinchasconlasbaíbaspastoreíive.iiidpasloreslle gada adorar al 




V^ W / r I r ^ Yp ^"^1 ^._J ^.:_^ 



ni ño a á do rar al ni ño ^uehanacido ya 




LA VIRGEN Eíí LA MONTAÑA 



¡Qué hermosa va, y qué risueña, 
y qué atractiva, y qué maja, 
en hombros de cuatro mozos 
levantadita en las andas!.... 
Ko es la que sale en Diciembre 
entre la nieve y la escarcha, 
ciñéndose el manto azul 
sobre la tiinica blanca; 
uo es la Virgen de las penas 
que llora en Semana Santa, 
bajo las nieblas de Abril 
de negros paños tocada; 
ni la que reza en Octubre 
con su rosario de nácar, 
cercada en pálidas brumas 
del triste otoño que avanza. 
Es mi Señora del Campo, 
mi Virgen de la Montaña, 
sol de muchos corazones, 
consuelo de muchas ansias; 
es la que pasa en Agosto 
de mi tierra entre las galas, 
alta la luna en los cielos, 
en noche siempre estrellada. 
¡Esa es la que canto ahora; 
esa la que rae entusiasma; 
la Patrona de la villa, 
la gloria de la comarca! 



En vísperas de su fiesta 
el pueblo sale á buscarla 
enternecido y amante 
rondando la ermita blanca. 
Abre sus puertas el templo 
y la alegría sus alas, 
y aparece la Patrona 
levantadita en las andas. 
Un sentimiento bendito 
identifica las almas, 
humedeciendo los ojos, 
moviendo labios y palmas. 
Suenan vítores y burras 
y canciones y alabanzas: 
la pólvora se prodiga, 
se derrochan las bengalas, 
y va creciendo la noche, 
la noche apacible y clara. 



Allá va la Virgencita, 
dulcemente cortejada, 
camino de la parroquia, 
entre flores y plegarias. 
En la frente lleva erguida 
bella corona de plata, 
y al Santo Nene en los brazos 
con tierna pasión regala. 
¡Es la imagen del amor, 



— es 



hi Kt¡ii;i, de la esperanza, 
la Señora de mi valle, 
mi valle de la Montaña! 



Se escachan las panderetas, 
las mozas lloran y cantan, 
el pueblo suspira y reza, 
la procesión adelanta. 
Va la Vil-gen despacito 
con balanceo de palma, 
con movimiento suave 
lleno de mística gracia, 
y en su manto florecido 
se posan, para besarla, 
los arrullos de las brisas, 
los anhelos de las almas... . 



Bien hayan eses picayoa 
con que á. la Virgen ensalzan 
las jóvenes de la villa 
felices y alborozadas; 
bien hayan esos picayos, 
ramillete de palabras 
que se riman ellas solas 
á un mismo son acordadas. 
Canto 3' sones montañeses, 

melodías de Cantabria 

¡sois dulzuras que mi tierra 
de su corazón derrama! 



Allá va la procesión 

ya pasó la Virgen Santa 

en hombros de cuatro mozos 

levantadita en las andas 

Concha Espina de Serna. 





DE LAS MARZAS 




^jW-7^ LEDE ser que no fue- 
'^'^\'( \ radeltododescami- 
*■ v / nado el que, que- 
riendo buscar ob 



ovo el origen de al- 
gunas de nuestras 
costumbres y fies- 
tas montañesas, 
pretendiera llegar 
hasta el recuerdo de las que á los cán- 
tabros antiguos enseñaron y dejaron los 
lacedemonios que, Ebro arriba, llega- 
ron hasta acá é hicieron aquí asiento: 
fiestas y costumbres que Pomponio Mela 
y Estrabón encontraron vivas y vigoro- 
sas entre vascones, cántabros, astures y 
galaicos, de las cuales dijo el inolvidable 
cronista, <jy todavía se conservan en al- 



gunos de nuestros valles los epitalamios, 
en las bodas, y las lamentaciones fúne- 
bres por los difuntos como en tiempos de 
Estrabón y como en Grecia hoy mismo» *. 
Lo cierto es que los cántabros, del todo 
independientes hasta Augusto, y jamás 
de su grado sometidos á los romanos ni 
por éstos domeñados como lo fueron los 
demás hispanos. repugnaron siempre todo 
lo que del pueblo tiránico provenía, y re- 
sistieron tenazmente á la invasión de su 
influencia en los usos, costumbres, en sus 
leyes propias, en cuanto pudiera ser ó sig- 
nificar modificación ó cambio en sus tra- 
diciones, ritos y práctica?, que conserva- 



1 Don Aogel de los liios y Hios, articnlo intro- 
ducción al libro De Cantabria, pág. 10. 

7 



— 70 — 



ron, sobre todo, los que viviendo enrisca- 
dos en las montañas tuvieron, por esto, 
menor contacto con las novedades traídas 
de afuera por los extraños y guardaron 
más apego á lo suyo. Así escritores lati- 
nos del segundo y tercero siglos de la era 
vulgar — después de más de doscientos 
años de dominación romana — pudieron 
observar acá vigentes leyes, costumbres 
y prácticas conservadas y seguidas con 
perseverante anhelo, y de tal modo trans- 
mitidas de generación en generación de 
las gentes que aquí vivieron que, á pesar 
de los cambios de estado, de la presión é 
influencia de los diversos dominadores, 
de las modificaciones del lenguaje, de las 
creencias y de los medios de vida, muchos 
vestigios de ellas, á través de tantos años, 
han llegado hasta los nuestros. 

Pretender, sin embargo, rastrear hoy 
notas y detalles de las costumbres popu- 
lares de aquellas edades y gentes remo- 
tas, para seguir su sucesión, con más ó 
menos variantes, hasta las que ahora te- 
nemos, fuera intento del todo ineficaz y 
baldío, por carencia absoluta de docu- 
mentos y hasta de toda suerte de indi- 
cios. Si de hechos más públicos, mucho 
más memorables, y tocantes á gentes más 
solícitas en transmitir su historia, no te- 
nemos noticias ciertas que nos resuelvan 
dudas y libren de graves errores nuestras 
referencias, ¿qué extraña es la carencia 
de datos minuciosos de la vida íntima de 
un pueblo tan celoso en guardar para sí 
solo todo lo suyo, tan cuidadoso en ence- 
rrarlo en sus hogares apartados del trato 
con los extraños, y hasta en ocultarlo 
con avidez en las fragosidades de sus bos- 
ques sagrados?.... Aquel íntimo modo del 
diario vivir entre sí mismos de nuestros 
primitivos montañeses, oculto quedará 
ya para siempre, no sólo entre las som- 
bras de la historia, que dice el tópico, sino 
bajo la losa del sepulcro que eternamente 
cubrirá lo indescubrible. 
La imaginación, no obstante, con sus 



delicadas alas, vuela desde lo que conoce 
hasta hacer encantadoramente amable lo 
desconocido, y con su fino instinto hus- 
mea en lo vulgar de ahora para recons- 
truir de modo maravilloso los prodigios 
del pasado. La verdad no tiene muchas 
veces más valor que el que la prestan los 
accidentes que concurren á darla crédito. 
Pueblo que tenía sus primitivas leyes 
— las pocas leyes religioso-político-socia- 
les, todo junto, que tuviera — en verso, es 
decir, en cantares conservados tradicio- 
nalmente de boca en boca, y que cantando 
las recordaba y prestaba sanción, princi- 
palmente en sus cultos sagrados á la luz 

de la luna llena presumible es que del 

cantar se sirviera también para la expre- 
sión de otras expansiones colectivas y pú- 
blicas de su ánimo. Un himno perpetuo 
era su amor ardentísimo á la personal in- 
dependencia; y cantando morían los cán- 
tabros, contentos antes que rendirse es- 
clavos. Los festejos populares y los días 
faustos para todos, ó para cada tribu, 
agrupación ó familia, ¿no serían también 
celebrados con cantares alegres alusivos 
á cada caso? ¿Y no rondarían ya aquellos 
antiguos mozos, que tendrían que andar 
en sus rondas mucho más que los de hoy, 
con no ser poco? Su galantería, puesto 
que, más ó menos expresiva y afinada, 
esta es inclinación natural del hombre en 
todos los tiempos, y acá es como devoto 
deber á que nadie quiere substraerse, ¿no 
tuvo ya, acaso, en determinadas festivi- 
dades y estaciones de cada año, manifes- 
taciones colectivas análogas, con las pre- 
cisas variantes, á las que hoy se usan y, 
tal vez, progenituras de éstas? Y, al salir 
de los crudos inviernos, helados y desa- 
bridos, ¿no parece natural que saludasen 
alegres los albores de la primavera, can- 
tando al cerrar la noche, cuando, en los 
climas más crudos, el frío hace siempre 
tregua y suaviza sus rigores?.... 

Deduciendo, concordando, conjeturan- 
do de y sobre esto, si no es jamás historia 



— 71 — 



probada la que entrevé la imaginación, 
no es tampoco campo del todo fantástico 
el que presenta para que en él se espacie 
y solace el pensamiento, si por fortuna 
va acompañado del necesario saber his- 
tórico de los pueblos á que dirige sus ob- 
servaciones, de su raza, procedencia y 
relaciones, de su modo general de vivir 
antes, después y ahora, y de la topogra- 
fía del terreno que ocuparon y ocupan. 

Pues si no puede ya buscarse, con indi- 
cios de acierto — repito — en aquellos re- 
motos tiempos, el principio de costum- 
bres y prácticas cuyo origen desconoce- 
mos, en los días subsiguientes tampoco 
hallamos referencias. Escritores griegos, 
los primeros, y escritores latinos, después 
de las guerras cantábricas, nos informa- 
ron del modo general de vivir, sobre todo, 
de su modo de guerrear, y de algunas cos- 
tumbres particulares de estos montañe- 
ses, en cuanto aquellos escritores consi- 
deraban una gens á todos los que habita- 
ban la cordillera y su vertiente septen- 
trional desde el Pirineo hasta los confines 
occidentales de Galicia, y, en cuanto de 
sus costumbres encontraron igual ó se- 
mejante á los usos de los celtas, \& cono- 
cidos y estudiados, principalmente de los 
galos, nuestros vecinos. Pero pasados los 
días de la interesante lucha, y los que 
pudiéramos llamar de la gran curiosidad 
que el genio, las hazañas y el carácter de 
nuestros antiguos despertaron en el pue- 
blo invasor, ya durante los siglos de la 
más nominal que efectiva dominación ro- 
mana, apenas si los escritores del Imperio 
mientan alguna vez á nuestros montañe- 
ses, de cuyas costumbres propias, carac- 
terísticas, exclusivas, nada nos transmi- 
tieron, porque las desconocieron lo mis- 
mo que nosotros las ignoramos. E igual 
carencia y silencio, hasta de datos de la 
historia general, se observa hasta bien 
entrada la Edad Media. 

El espíritu receloso característico de la 
raza , su invencible repugnancia á toda 



suerte de novedades y el acertado pensar 
que cada nuevo invasor era un nuevo ti- 
rano, les sublevaron contra suevos y con- 
tra godos, obligando á Leovigildo á venir 
hasta Amaya — que cercana á los valles 
váceos era de Cantabria y hoy no es de 
nuestra Montaña — y destruirla, sin inter- 
narse más en nuestros valles y montes, 
por lo que no es aventurado afirmar que 
la dominación visigótica fué aquí menos 
efectiva que la romana, hasta en los tiem- 
pos en que Suinthila se llamó Rey de toda 
España, y hasta en los mismos en que se 
dio á un pariente del desventurado Don 
Rodrigo el ducado de Cantabria. Concu- 
rrieron después á Covadonga, adonde les 
llevarían su genio belicoso no entibiado, 
las creencias cristianas que ya habían re- 
cibido, el carácter aventurero, y las apti- 
tudes y anhelos de salir de sus confines 
propios. 

Pero hasta la repoblación de Braño- 
sera, cuyo fuero, y después el de Cerva- 
tos, nos dan ya noticias del pueblo cam- 
purriano, con este nombre y viviendo 
acá de la ganadería, como legítimo su' 
cesor de los que le dieron vida y pasto- 
reando ganaron la suya, y concurriendo 
como el que más y en primer término á la 
formación del Estado independiente de 
Castilla, al que también llamaron reino 
de los cántabros algunos cronicones ', no 
vuelve la historia á hablarnos clara y dis- 
tintamente de los montañeses en la Mon- 
taña. Castellanos son desde entonces to- 
dos nuestros bosques, valles y costas, 
desde el mar, con las Asturias de Santi- 
llana y los puertos de Castilla, hasta don- 
de las vertientes meridionales de la cor- 
dillera se entran ya en tierra llana. Solar 
primero de Castilla fueron y cuna de su 
nobleza, con la que salían de su tierra los 
montañeses á ensanchar el territorio de la 
patria completando su reconquista, como 



1 En el del Monje de Silos se lee repetidamente 
esta denominación. 



- 72 — 



en seguida fueron á descubrir las islas y 
continentes que faltaban para redondear 
la tierra. 

En la precisa evolución á que natural- 
mente tuvieron que someterse las costum- 
bres populares, modificándose según las 
exigencias y variadas vicisitudes de los 
tiempos, en tan largo transcurso de ellos, 
¿cuáles fueron los elementos y aun los de- 
talles y minucias que subsistieron de las 
antiguas prácticas, y cuáles los nueva- 
mente aportados? ¿Qué indicaciones po- 
dríamos seguir en la investigación del 
cambio producido en la vida íntima, de 
familia á familia, de grupo á grupo, de 
lugar á lugar, de valle á valle, por influen- 
cia de la nueva religión, de las sucesivas 
transformaciones del idioma, del cambio 
de estado político y civil, de la más pací- 
fica y blanda comunicación con las gen- 
tes vecinas , que ya no eran pueblos dis- 
tintos y enemigos, sino castellanos todos, 
todos españoles unidos por intereses y 
deseos comunes?.... Pero, dado que cada 
localidad — y más las naturalmente sepa- 
radas de otras por ríos, montes y mares — 
tuvo costumbres y usos propios, y que 
nuestros montañeses, apegados á sus tra- 
diciones como á sus riscos y á sus costas, 
debieron conservar aquéllas cuidadosa- 
mente, ¿cuál es lo tradicional y antiguo 
que, más ó menos transformado , ha lle- 
gado hasta nosotros, y cuál lo nuevo ve- 
nido de afuera, lo extraño aceptado, aun- 
que acomodado aquí al modo de vivir, ser, 
sentir y expresar nuestros?.... 

Para este estudio, verdaderamente su- 
gestivo y de cierto no crítico, carezco de 
tiempo ahora y de espacio en esta publi- 
cación, cuya índole exige dar ya de mano 
á estas desordenadas lucubraciones, que 
sólo en el pensamiento y en la imagina- 
ción—como antes dije— pueden pretender 
aclarar algo el asunto de orígenes desco- 
nocidos. 



La ronda y cantar de Lts Martas es en 
la Montaña costumbre, si no antigua, 
muy vieja; de tiempos tan atrás, «que me- 
moria de homes non es en contrario» de 
que siempre la hubiera. No es fácil averi- 
guar cuándo ni cómo se originaron las 
niarzas, dije en otra ocasión. Hoy creo po- 
der afirmar que será inútil pretenderlo. 

Que fueron y son cosa peculiar y pro- 
pia del mes de Marzo, lo indica su mismo 
nombre, marzas: traducción directa del 
latín en que se decía kalendas martias, nonas 
maríias; y este mismo adjetivo, tomado en 
su integridad á la formación de la lengua 
romance, se sustantivó para denominar 
las prácticas de esta costumbre. Respecto 
á esie particular no puede haber duda al- 
guna. 

Hay quien objeta, sin embargo, con el 
hecho de que en ciertos valles y lugares 
de nuestra Montaña hacen la ronda los 
marzantes la Nochebuena , y en otros la 
última noche del año. Pero, aparte el pal- 
mario anacronismo de marcear en Dipiem- 
bre, el caso puede explicarse fácilmente, 
teniendo en cuenta que, como de pedirse 
trata también en ambas prácticas, y no 
es este el solo carácter que las presta pa- 
recido, han podido confundirse la de las 
niarzas con la de los aguinaldos: costum- 
bre esta tomada de los romanos y gene- 
ralizada en toda España como en otras 
naciones; y á la que aquí, por los que, tal 
vez, la confundieron en la Montaña, se la 
dio el mismo nombre que á la otra, acaso 
más antigua, más característica, más 
nuestra. 

Los aguinaldos suelen pedirse y darse, 
según localidades y categoría de las per- 
sonas, por Nochebuena, por Año Nuevo y 
por Reyes. Pero indudablemente en su 
origen fueron exclusivos de principio de 
año. Dádivas que se ofrecían á las más 
altas personas — de las floridas ramas de 
árboles del monte Streenna que se rega- 
laron áTacio, el Rey sabino compañero de 



- 73 - 



Hómulo, el día primero de año, quieren 
algunos hacer surgir esta costumbre, — á 
quienes se tenia veneración, respeto, afec- 
to, ó temor y miedo, como sucedía con los 
Emperadores romanos, como homenaje y 
con expresión del deseo que les fuese prós- 
pero el año que empezaba: annum novtim 
fausíum ftlicem tibi. Conservan hoy este 
principal carácter, á pesar de las modifi- 
caciones que han sufrido; y los mozos y 
los chicos de mi valle y cuantos por aquí 
piden aguinaldos, no hacen todavía más 
que traducir la optación latina — el día de 
Reyes, que es cuando acá se dan, — di- 
ciendo á cada persona á quien piden: 
/Aguinaldo, que Dios le dará Inten año! 

Pues si la costumbre de estas peticiones 
y dádivas anduvo confundida, y aún lo 
está hoy en algunas localidades, con la 
de las marzas, y los aguinaldos datan de 
tiempo de Rómulo y son prácticas de 
principio de año, no es cosa de olvidar que 
Rómulo hizo de Marzo el primer mes del 
año, y que entonces aguinaldos y marzas 
serían una misma cosa del mismo mes. 
Y aun no veo inconveniente, sin necesi- 
dad de acudir á esta erudición barata en 
que algunos lugares llamen marzantes — en 
Campóo decimos marceros— á los que ron- 
dan cantando y pidiendo los aguinaldos 
por ^Nochebuena, recordando que así se 
llama á los que en Marzo piden marzas, 
y extendiendo y aplicando el mismo cali- 
ficativo, por no tener acaso otro con que 
nombrar á los de Navidad. 

De todas maneras, las marzas son cosa 
de Marzo: festividades, ceremonias cívi- 
co-religiosas, acaso, en su origen, para 
dar gracias á la divinidad celebrando los 
primeros desperezos de la tierra del pe- 
sado letargo del invierno^ expansiones 
naturales también de la juventud, del 
hombre que siente agitarse y hervir su 
sangre al alborear tibia y fecunda la flo- 
rida juventud del año; y rondas, después, 
que la mocedad de cada poblado, de cada 
aldea, cuando ya las hubo, dedicaba á la 



galantería y al canto del amor, perpetua 
preocupación de todas las mocedades. 

Cuando y donde yo he conocido las mar- 
zas sólo se cantan y piden en las primeras 
horas de la noche última de Febrero. Tal 
vez antes la ronda durase la mayor parte 
de la noche, y al mediar ésta, á punto de 
las doce, cuando termina Febrero y em- 
pieza Marzo, los rondadores saludasen la 
llegada del nuevo mes con los primeros 
versos del conocido romance: 

Marzo florido, 
seas bien venido. 

Hoy no dura tanto la ronda, y el ro- 
mance lo mismo se canta al anochecer de 
la víspera de Marzo, antes ó después de 
otros cantares, solo ó precedido de la vieja 
y generalizada invitación: 

Ni es descortesía, 
ni es desobediencia 



que he oído, y hasta yo mismo canté al- 
guna vez en mi mocedad, con la variante 
condicional: 

Si es descortesía, 
ó desobediencia, 
en casa de nobles 
cantar sin licencia; 
si nos dan licencia, 
señor, cantaremos; 
con macha prudencia 
las raarzas diremos. 

Tras de esta invitación seguía el ro- 
mance añejo y curiosísimo que publicó el 
Sr. D. Amos de Escalante (Juan García) 
en su nunca bastante estimado libro í7o«- 
tas y Montañas, ó enjaretaban los marceros 
otros romances más actuales, ó coplas 
de Padre Nuestro, Sacramentos, Manda- 
mientos, etc., etc. 

Este acto, el de la ronda y cantar de las 
marzas, el día que se piden, y el de co- 
merlas, merendar lo que se ha sacado, el 
primer domingo de Marzo, constituyen 
hoy y completan las prácticas de esta cos- 
tumbre, de que repetidamente he hablado. 



- u - 



procurando describirla en varias publica- 
ciones '. 

En ambos actos persiste como nota ca- 
racterística la galantería. Y después de 
publicados algunos de mis estudios, en 
que me lamentaba de la decadencia de 
esta costumbre, que parecía marchar á su 
desaparición, he visto con placer que, en 
Reinosa, los mozos acomodados han sa- 
lido á pedir marzas á las casas de sus re- 
laciones, y las han comido, celebrando ver- 
daderos banquetes, á que han acudido las 
jóvenes asistidas por un matrimonio de 
respeto, que preside la fiesta, terminando 
ésta en el Casino con animado baile, Y 
este mismo año he sido obsequiado yo con 
confitura por mozalbetes del período del 
bachillerato que, con lindas jovenzuelas 
de trenza, celebraban en una fonda las 
marzas con la adorable alegría estallante 
de la adolescencia. 

Bien. La costumbre no se ha perdido, y 
no lleva traza de perderse. Toma aires 
del día, se moderniza, ¡progresa, vive con 
los tiempos ¡Adelante! Nunca la tra- 
dición es inconveniente para mirar al por- 
venir con sus promesas de benéficas nove- 
dades apetecibles. Yo me deleito en el es- 
tudio de lo antiguo, en el examen de lo 
viejo, y cada día soy más liberal y ape- 
tezco más vida nueva. ¿Y no harían lo 
mismo aquellos cuyas tradiciones y cos- 
tumbres á mi tanto me deleitan?.... 



(^Cuáles son los cantares de las marzasV 
De la contestación á esta pregunta, en 
este libro, gracias á Dios, estoy dispensa- 
do. Es esta una colección, laureada con el 
más fresco y apetecido laurel, de canta- 



res Montañeses, que fué sometida al jui- 
cio y fallo de los inteligentes maestros 
músicos D. Ruperto Chapí,D. Tomás Bre- 
tón y D. Jesús de Monasterio. Cuando 
éstos la diputaron, por excelente, digna 
del primer premio, nada más, acerca de 
su bondad, debemos decir los profanos. 
Cuando D. Jesús de Monasterio, el inspi- 
rado artista siempre joven, nuestra gloria 
musical, encontró en ella aires montañe- 
ses que desconocía, aires con olor, color 
y sabor de acá, que con avidez buscaba, 
y festejó el hallazgo en entusiástica carta 
pública que copiaron todos los periódicos 
santanderinos el verano pasado, la con- 
firmación de que estos cantares son mú- 
sica montañesa y aires del aire local no 
puede tener mejor padrino i. 

El diligente colector, montañés aman- 
tísimo de todo lo nuestro, nervioso traba- 
jador muy inspirado en todos sus traba- 
jos, sagaz investigador, estudioso, y ar- 
tista por temperamento y espontáneos 
movimientos del ánimo, ha reunido aquí 
rico caudal de toda clase de cantares; de 
los que el pueblo canta con distintos mo- 
tivos de la vida especial de acá: romerías, 
bailes, bodas, rondas, festividades de san- 
tos, cantares singulares y alegrías públi- 
cas. En pos de estos desaliñados renglo- 
nes míos van los cantares de marzas. ^ 

Contiene esta colección cinco, y el lector 
puede ver y apreciar si por su ritmo y su 
carácter son genuinamente montañeses. 
Los de la tierruca de seguro han de gozar 
tarareando estas marzas magistralmente 
harmonizadas por mano experta. Tiempo 
era ya de que este trabajo se hiciera; pero, 
afortunadamente, hoy se hace como debe 
hacerse, y nunca es tarde si la dicha es 
buena. 



1 Véase en mi libro Contando cuentos y asando casta- 
ñas el articulo Algo de las marzas,pagir.a,s 151-166, y es- 
critos sobre el mismo tema en El Atlántico, periódico 
que fué en Santander, en El Eco Montañés, de Ma- 
drid, 1900, y en otros varios papeles. 



1 De la colección del primer premio se trataba 
al escribir este articulo Duque y Merino. En Cantos 
DE LA Montan 4 entran de las cuatro colecciones pre- 
miadas en el certamen de Santander, y lo que dice 
el articulista de una, bien dicho está de las cuatro. 



— ÍO 



¿Hay más cantares de marzas que los 
que aquí se publican? ¡Quién lo duda! 
Haylos, y de ellos todos conocemos algu- 
nos; pero no sé de nadie que conozca to- 
dos los que se han cantado en los tiempos 
más próximos á nosotros y los que se can- 
tan hoy. Pero esta laureada colección, 
que es un hermosísimo alarde y debe ser 
un grande estímulo, no presume ser com- 
pleta en esta ni en las demás secciones de 
cantares que publica. Bástala presentar 
las primicias de la música popular mon- 
tañesa, para que las saboreen todos, las 
aprecien los inteligentes y las aumenten 
con tonadas olvidadas ó nuevas los aficio- 
nados y celosos del buen nombre de la 
tierra, á quienes los afortunados autores 



pueden decir: — «Aquí está nuestra obra de 
hoy: aumentadla vosotros cada día y cada 
año, y muy pronto la Montaña habrá di- 
cho á todo el mun'^o cómo se canta en las 
cumbres de su sierra, entre las cañadas de 
sus bosques, en el fondo de sus valles, á 
las orillas dé sus ríos y en las costas de 
su mar gigante. » 

Y ojalá muchos escuchen é imiten; y 
no cesando ellos en su trabajo de colec- 
tores, con tanto éxito emprendido, reú- 
nan luego entre todos el no escaso caudal 
de nuestros cantos, para que, en su vista, 
la crítica serena nos diga cuáles son los 
de acá y cuáles los que hemos tomado, 
acomodándolos á la cadencia y ritmo pro 
píos del sentir y soñar nuestro. 



Beinosa, Mayo de 1901. 



D. Duque y Merino. 




" 'V^¿9Z¿¿J 




w"i 



CANTO 



Modéralo . 



PIANO 



flLj I f ú I f^rtjT^ 



Mar _ _ zo f lo _ _ ri _ do 



se, _ as 




l'r ^ 



^ "V 



r \> r- 1 r 



í 



bien ve ni _ do se _ as l)ien ve. _ ni _ do 




( 9 r >» I • r (» ^ 



é 




te _ ñas al _ tas y 



m 



i N f- i-f ' ^ 



r r I r 



bue _ ñas al - - tas y bue _ ñas 




s^ ^ ' ' # i 



M!*^. Allegretto. 



CAMO 



z± 



m 



Guar _ da _ me 



PUNO 



^« 



^^ 



4=^ 



^ 



los man ^ _ da . 



i 



I — I — 3" 




fc?^ 



int'i- r^, 



g 



ki 



man . 



/ 
I 



m 



ga 



- da _ mien _ tos guardas yo la glo _ _ ría 



A 



^3 



^ 



P 




Ilí^ 3. Andantino. 



CANTO 



PIANO 



4'-^^"-^i r r-H^T r r-| 




^^ 



^^ 



i 



í 






á 



^^ 



^ 



le 



que _ re _ mos so _ lo les 



que _ 



^ 



n n Pi I 



r 



r=r^ 



r=T 



:5í • 7 



-4^4-^U 



^ 



^ 



É 



E=^ 



tjtir- 1- 1 '' r 



re _ mos que sar _ na pe _ rru _ ua les cu _ bra los 




n n I 'ij i-¿ 



p 



^s 



^ 



< * 18. e : 



^ 



^ 



í 



g 



r p ' '' r 



^=t=» 



4t *-* 



hue.sos les cu _ bra los hue _ sos 




N.4:. Andantioo. 



CANTO 



i 



PUNO 



^=f 



# P- 



m 



V Mr 'J* I f^ . i' V V 



Es des cor te 



SI a es des 



des 




P r Q i r si- f. 



m^^m> 



P===^ 



^ 



ti=t=F 



SO be ^ ^ denuda en ca _ sa de no. bles cantar 




^^- ModeratViN 



a«t« ^^■■'^;; . : H'-^ | i^l- [J 



E 



El prime rf) es ' el 



bau _ 




^.f-' f^ ■ T-^ f- 



^^^^m 



^^ 



^s 



.tis _ ino biensequeestas bau 



_ za«- da biensequeestas 




pn. >J llr j j > JO-' 1 113 J ^ 



S 



bau 



ti- - za - da quetehabauti _ ía - do el 




— ■ ■ ■ '■ » ■ — ■ ■ H ^ ■ ■ 1 

t 1 V í^ F í^ t^ f-^ P 



^fH-.nnii^Huí h j iirj I im 



Cu _ ra paraserinie. na _ mo _ ra _ da» parasermie. 




fe 



g 



E 



=^-^-L^ 



na _ _ mo _ _ ra _ da. 




^^^^ Moderatto. 



GKUPO V 



CASTO 



pIA^ü 



.1 > > I 



j j m 



can _ lar I 



as. 



m 






¿J i i - 



/' J f' J f' J i 




GAMO 



r- nJ^u 



GKUPO 1'; 



PIANO 



^F=S 



r-r-71 



^ 



Cuan _ do por el O _ 




tí 



t=r- 



piLLj r r r ^ 



■ y w V 



rien _ te sa _ le la an _ ro _ _ ra sa _ le la au _ 



{ 



^ ^ ; 



I' ^M ' 



n 



^^^ 



is 



*=fc 



^ 



^JU- 



CHUFO 2? 




y/MM. r J f l LT, J_J. I Jii J 



Vir-gen nues.tra- Se _ ño _ _ ra 




í^ldSYOg 



EN la íe-ri\idad del Santo patrono de la parroquia, después de 
misa mayor: con motivo de algunas procesiones, de la Virgen 
singularmente: en algunos puntos, como en Comillas, al amanecer del 
Sábado de Gloria, y para obsequiar, tentándole los bolsillos, al hijo del 
pueblo que viene, ya capitalista, de tras los mares, se cantan los jñ- 
cayos en la Montana. 

Los cantan ocho, diez ó más mozas en dos filas, acompañando ^1 
lento y monótono son con las panderetas, de las que no separan los 
ojos cobardes ó })udibundos las cantadoras, vestidas con sus más lu- 
josos trapillos, y delante de las que, algunas veces, bailan, saltan v 
lebotan uno, dos ó tres mozos que dan oiL-rta alegría al canto triste 
con el golpe y repiqueteo de las « tarrafiuelas». 

r>el origen de los picayos bien m- jiuede decir la frase consabida 
di (jut -( pierde en la noche de los tiempo- ; ;u música pregona que 
son nuiy antiguos. 

Las letras que se cantan suelen ser relaciones de la vida del Santo, 
de la de la Virgen ó celebración de la fortuna del indiano», no fal- 
tando en las dos ocasiones primeras la mención favorable del cura 
párroco, de los sacerdotes que le a^-udan y del predicador, á quienes 



— 78 — 

consagran estrofas de cuatro versos de ocho sílabas, acordados los im- 
pares, que varían de asonancia libremente. 

Estas relaciones, debidas á la musa desmedrada y pobre de cual- 
quier zagalón, y más á menudo de una pina de mozas, son, como no 
pueden menos de ser, por la forma bárbaras, pero la incorrecciini viste 
ideas hermosas de cristiana filosofía ó sentimientos de religiosidad, de 
júbilo sano, de gratitud, de todo eso que el pueblo esclavo, pero libre 
para mirar á la celeste altura, mártir, pero amante de la vida, y eter- 
namente noble, guarda en las ])rol"undidades de su gran coraz(')n. 




I 




í/'/J/fM'^J 



N?i. 



CANTO 



HiMDEKETAS 
CASTAÑUELAS 



AndantiuM 



^m 



Pie AYOS. 



p r i< 



El se _ iior pre 



^Misnml 



di . ca _ dor 



nrrTffirrr 



^ 



J' ^M ^P [-^ 



^m 



M 



bien me - re_ ce 



su co _ ro_na 



I 



i_XÍL_J 



mrvmTTuirTmrT'mvTwn- 



^ 



y por e_ so 



^^ 



í 



^ 



^ 



^^ 



t* 



se 



la ha da _ do 



el San - _ to 



^ 



UJJ 



# 



i_J^ 



J t 



j 






ti/ r f- [=a r p üj r p 



I 



• J J-' J ¡< \ , \ 



É 



?■. ii y 



drc de Ro_ma 



i 



u;r par p u;r ujr 

N! 2. Moderato. 

t 



uj r ^ i ' 



CANTO 



PANDERETAS 



. ^ 



^ 



Í=S 



E 



E 



^ 



Val. ga _ me núes I _ tra Se _ fio.ra 



J > J >! J > J ^ ! 



É 



r ! r f r í ! r f' r p 



▼alga _ me el sel > ñor San Pedro í nuestra Se_ño_ 






i 



g 



tí: 



g 



tt 



r¡. r^ i 



ranos vaLga j y la vir.gen 



del Re _ _me. _ 






É 



^ 



?2=: 



i 



í 



^r^Fr 



dio. 



¿ fff p p rrr p p. rrr ? f.fft • p. 



JjvJK_Jrir 



CANTO 



PANDERETAS 



^^ 



^ 



í 






^ 



Pió se I ce _ le _ braeu Es j pa _ fía 

^ 2 n j I n j I n j I n j 



^^ 



^ 



^ 



di 



4 



co mo el I de l. 



na 



_ na 



i — . 4 ' 4 



r~3 j 



li 



^^ 



^ 



n r i n n I 



San Pe .1 dro de Dios 



a _ 



rn j i n j 



ru 



ma _ do 

n j 



di - a 



OJ j 



^ 



s 



^ 



^^ 



co _ ino el I de ma 

J^ — 1—¡ — J — 1 J 3 — i- 



11 a _ na 

n j 



San Pe 



dro de 

4- 



w 



n f \ nn 



3, 



í 



? 



í 



# — # 



Dios a _! ma _ do I di - « ^^^ - ^^^ *^^ ! de ma . j 



■^ n j I n j I n j 



jua 



j 



r^^ 



m 



? 



r r r r 



na - na 



de Ro J ma priJmer Vi 



n j 



j i n.j I n j 



ca _ no 



f^ 



J . J . 1 07 



rT^ "7=^ 



í 



di _ a I co _ mo el de ma I ña _ na 



L4._ru I n j I n j I n j 



n j I j ^'ii 



16 




L(a i)ár\^á. 



lEXE algo de salvaje; 
mezcla exótica de im- 
portaciones de las Indias 
(como si dijéramos), y del 
baile montañés. ... sólo para 
hombres. 

¡Aquellos trajesl 

Hay que ver á la lucida comparsa en el momento más culminante de la 
fiesta popular, con aquella vestimenta de blanquísimo lino, y sobre ella las 
pinceladas de los vivos colores que despiden las cintas y los pañuelos rojos, 
azules ó amarillos, con que los mozos se engalanan, 5- el contraste, no exento 
de poesía, que aquel tono de luz y de color forma con las neblinas grises 
propias del país y con los verdes melancólicos de la campiña. 

Brincan los muchachos de pura alegría, se despistojan las tincas para no 
perder ripio de la danza: los hombres en traje de día de fiesta, el sombrero 
nuevo aplomado sobre el cogote, el nudoso acebo bajo el brazo, y la gruesa y 
pringosa colilla pegada al labio, contemplan con cómica seriedad el espec- 
táculo; las mozas con sus mejores galas atisban la comparsa con brillantes 



- 82 - 

destellos en los ojos y ahogando en el alma daque sospiro; y entre el estampido de 
los cohetes, el voltear de las campanas, la algazara del pueblo y aquel ambiente 
especial de las fiestas montañesas, mezcla de heno, de aromas del campo, de ropa 
limpia que trasciende á membrillo y otros aromas que no son de ámbar precisa- 
mente, avanza la comparsa con grave seriedad, con inverosímiles contorsiones, 
con evoluciones sorprendentes, al acompasado trran trran de las castañuelas y 
marcando el ritmo que señalan el tamboril y el pito manejados por artistas com- 
petentes. 

Pues no digamos nada cuando la gente atisba al Zorromoco , el payaso de la 
cuadrilla, que con la faz embadurnada, vestido con estrambótico traje de antigua 
levita y derrengado y ñorido sombrero de copa, fustiga á los suyos con la vejiga 
que oscila por los aires á merced de sus movimientos aparatosos. 

Entonces viene el reir de ganas con risotadas estentóreas y estrepitosos chi- 
llidos, y la algazara sube de punto cuando encaramado el hombre sobre los 
palillos entrelazados que á guisa de pavés sostienen entre todos los danzantes, 
lanza á los vientos el discurso improvisado, la bomba ingeniosa que le da entre los 
vecinos el dictado de celebre ó gracioso. 

La danza de arcos es más vistosa; la de palillos más rítmica. Pero ambas son 
de gran efecto en las fiestas de los pueblos montañeses, y en algunos de ellos están 
organizadas las cuadrillas tan primorosamente, hay tal precisión en los movimien- 
tos y en las difíciles mudanzas, que el conjunto resulta por todo extremo pinto- 
resco y de sorprendente visualidad. 

En esta colección presentamos algunos sones de pito y tamboril á cuyo ritmo 
danzan las cuadrillas montañesas con grande regocijo del embobado vecindario. 



Joaquín de Santíllana. 





'^Mñ/iy 



M?l, 



DANZA DE PALILLOS. 



Allegro. 



Pilo 



PIANO 



Tamboril 



^ 



■%• 



^ 



^ 



^ 



i 



p 



tüuÁ uJul 



^-u-k-Tn 



m -' 







r.-gín 



p g 



f 



? 



^s 



m 



^ 



g 




S 



m rn.i rn. 



é 4 4 é 



mm 



l^ítíílíííl 



^m 



r 



^-r P t 



^ 



^ 



^ rn ni-i 



m 



mm I 



^ 




ffl^ 






mm 



mm 



-.}f 



w 



^^ 



%- 



min i^i ^ TT]rr¡, 




^ 



I 



m 



s 



• •_ 



'^ -^ 



M 




-í^ -^ f- -1»- 



• — p 






F 



?= 



7 



ffl 



B 



J J — i 



V. 



Para final 



i 



^ 



^E 



SE 



P 



5E5: 



■ _> ■ > 



» la •% 



- 1 ,^ » 



^ 



m 



ÍB 



:3dt=5:: 



J 7 I 7 



N?2. 



PIANO 



Allegretto. 



DANZA DE ARCOS. 



Pilo. 



TAMBORIL 



^ ai Pf r^^lJ^ 



»i.i 'i n j i.n J ifl 



\^ i fnnrrn ¡mn n\ nn rm 



A' tiTjLiir 



-^-^4^ 



^ 



i 






^ 



-i^^^^ 



:i 



i 



« 



i 



Í3 



« — w 



"' *■ 



-é—t 



^ mn n^ 



imn n 



fiínn I 



fflniTT] 1 



¥=-í}U\lim 






^ 



H 



^ 



-p — *" 



^ 



n .r"i i mi rm 



mn 



: . ^ij rtf 



ü 



^ 



í 4i^ 



B 



i. dé 



1 i 



^— r^ 



^ mn n 



imn n .mr~i rTf] 




e=M 



•H — « 







3! J 



^E 



i 



EZZ 



^ mn n 



ij j im 



mxixi 



Para terminar 



$ 



2: 



EZ 



^&=g; 



SE 



^ 



2 






a la .%■ 



5 



p~y 



1 ■ 



1 1=1 



^=^:^^ 



m— — * 



^' r~0 









■#• ' -#•.-<*.-«». 



^ fflj j 



ffl n j i.ffl n j 



JlHi*- 



j^ag Allegro. 

Pilo. 



DANZA DE PALILLOS. 



PIABÍO 



TA.MBORIL 




^^ 



^ 



I j j j iigLi — nii. 



f^i^ 



t=^ 



m j — i- — >u_j 




i| m J>m- j » i jTij -i y i m j m j — 1 m J - ir 



10 



^m 
^ 



1! 



:F=P= 



i 



y I y 



m 



Ultima vez. 



f 



i=íi 



P 




P 



1— i. ' •: 



-é- *> ?:? 



^ mj 



mi 



2 n m^ I n m^ i j I « 



M?4, 



Air mod"" DANZA DE PALILLOS. 



PIANO 



TAMBORIL 



Pilo. 



-/ 



^ 



f^— 



^ 



J 



,m 1 mi 



i 



^ 



rñJ j j^. 



í 



:?: ?: 



tt 



4L • 



ffi fT til 



"Jt t 



k 



ffi 



É 



é 



-• — • #- 



^ m j. m ] 



mm ^r 



mj ai 



i 



. - - .- m 



í 



i 



f 2' 



^ 



^ 



á 



=I=J: 



fe 



y 



4* iC 



-• •- 



^ mj rnj í j i m ^ . .1 j i J > ' 



11 




VARIOS 



BAJO el nombre de \'nr{os se comprenden en esta sección ciertos 
cantos, de los que s(')lo en cada cla-e -l' publica mío. 
El título de cada cual nos dispensa de entrar en explica- 
ciones: pero algo hemos de decir, aunque no todo lo que quisiéramos, 
y cabría perfectamente en obra de índole distinta de la de (amos 
DE LA Montaña. 



Xi tan fatioosa ni tan triste la operación de la siega, en los decli- 
ves de nuestros altozanos ó en el fondo de nuestros diminutos valles, 
casi siempre refrescados |)or el viento, como en las inmensas llanuras 
castellanas, manchegas ó andaluzas, abracada» }tor un sol que llamea, 
no se ve libre el segador montañés del sudor v del cansancio que pro- 
ducen el esfuerzo y la postura requeridos por su labor. 

El montañés marinero, labrador, carretero..... canta de noche v 



- 86 - 

de día, cuando las penas le afligen y los pesares no le acompañan; y 
el montañés segador canta segando, y canta en el mes de la siega el 
«canto del dalle,» mi canto que, dentro de su ñliación montañesa, es 
típico, un canto que, abatidas las verdes olas de las praderías, olvídase 
en un rincón de la memoria hasta que la yerba gigante y en sazón le 
saca nuevamente de su escondrijo. 

El «canto del dalle» que aquí se publica es hermoso, pero en el 
pentagrama pierde mucho de su hermosura natural, nativa, aunque 
el arte y la inspiración se junten para embellecerle ó sólo para «foto- 
grafiarle» tal cual es. 

El canto montañés, bravio, casi salvaje, sin sumisión á reglas 
que no conoce, ni conociéndolas admitiría, como limitadoras de su 
libertad, huye de que le aprisionen en filigranas rítmicas que inventó 
la música de los cultos; y entre todos los cantos montañeses ninguno 
que se rebele más contra la ironía de la medida que el «canto del da- 
lle», un canto, como el que va en esta colección, nacido para en sus 
notas alabar á Dios, que no abandona á los miserables; para bendecir 
al cielo, que amoroso hace germinar los prados; para alegrar la triste 
vida, fuente inagotable de arideces; para verter sobre la tierra, y que 
la lleve al confín la caliente ventolina, la música santa y hermosa del 
redentor trabajo, mientras el segador riega el suelo que va pisando v 
cumple el precepto divino: in sudore vidtus tui 

GA-lSrTO 3DE B03DA. 

Es lebaniego, tiene indicios en la letra y en la música de notable 
antigüedad y arroja no poca luz, más con lo que deja suponer que 
con lo que dice, sobre las costumbres montañesas en asunto de bodas 
en siglos ya muy pasados. Es un canto semi-religioso, perfectameilte 
en consonancia su música y su letra con el doble carácter de contrato 
y sacramento, — influencia profana y religiosa, — que distingue al 
matrimonio. 

En algunos puntos de la Montaña aún se conserva la costumbre, 
que corre velocísima á desaparecer, "de que los mozos se reúnan, como 
el último día de Febrero para las «marzas», la víspera de Reyes para 
pedir «aguinaldos». Lo mismo van en cuadrilla, lo mismo piden, lo 
mismo cantan v lo mismo celebran el fin con una comida, á que süe- 



- 87 -- 
len ser invitadas las mozas. Xo hay entre Marzas y Reyes ó aguinal- 
dos otra diferencia que la de tiempo. 

A un canto de Reyes del valle de Igufia corresponde la música del 
que nos ocupamos. La letra es una relación de las horas aplicadas á 
la vida de Jesucristo, pero es tan bárbara y «dice» tan poco, que re- 
nunciamos á su copia. 

Por estas estrofas se puede juzgar: 

No hay tal andar como andar á las dos 
veréis al hijo de Dios 
derramó sangre por nos, 
sangre divina derrama. 

Xo hay tal andar como andar á las tres, 
veréis á San Andrés 
con sus hijos todos tres 
pescadores por el mar 

Se conservan otras músicas tan inexpresivas como la del canto 
aquí incluido v con señales también de remota antigüedad y letras 
diferentes. 

En las relaciones de aguinaldos se pedían con claridad éstos, como 

en la estrofa 

Desatad las bolsas, 
dennos aguinaldo 
con el rostro alegre 
y franca la mano. 

y no faltaba el adular á los dueños de las casas en que los mozos 
se detenían, como sigue ó en forma parecida: 

Tus hijas si tienes Casarán con ellas 

serán tiempo andando nobles hijodalgos, 

damas muy hermosas harán altas torres, 

y de lindo garbo. de plata el tejado 



Iguales 6 de mucha semejanza los cantos con que las madres duer- 
men á sus hijos, también son muy parecidos por su música en toda 
España; pero es de advertir que montañeses ó no, los que se publican 
en este volumen han adquirido carta de naturaleza en la Montaña, 
entre cuyos cantos indiscutibles pueden figurar con justicia por sus 
notas y sus cadencias, que no dan lugar á duda sobre el trabajo en 
ellos de la mujer montañesa á través de los días. 

Xo podemos resistir á la tentación de publicar los siguientes ad- 



— 88 — 

mirables ])áiTafos del insigne Amos de Escalante, en que trata de los 
cantos de la montañesa que arrulla el sueño de su tierno hijo: 

En ninguna ocasión emplea la montañesa los bríos de su garganta y la 
delicadeza de su oído sutil como en la de arrullar el sueíio de su hijo ó dis- 
traer sus llantos primeros. Su soberano instinto materno, olvidadas las ale- 
gres ó maliciosas coplas del corro y la romería, la recuerda y pone en sus la- 
bios, á tropiezos con la memoria, estancias sueltas de romances heroicos ó fan- 
tásticos, y con mayor frecuencia y más puntualidad relaciones populares de 
la vida y muerte del divino Jesús. Y asi como en los dolores y afanes maternos 
son iguales la ciudad y el campo, señora y aldeana, asi usan entrambas modos 
iguales para satisfacer á una obligación igual, á una ansia idéntica de su ter- 
nura. Yo no sé, del palacio timbrado en su fachada con prolijos cuarteles entre 
rapantes leones, y el pobre caserío, cuya gala mejor son los pabellones de pa- 
nojas colgadas del tallado alero, cuál eíiseñó á cuál el romance que sigue, y 
que bajo uno y otro techo suena, dicho con más ó menos aire, con mayor ó me- 
nor pulidez y para un mismo fin, el de entretener á un niño con la historia de 
una madre y de un hijo: 



La Virgen se está jeinando 
debajo de una palmera; 
los peines eran de plata, 
la cinta de primaveras. 
Por allí pasó José; 
la dice de esta manera: 
— ¿Cómo no canta la Viraen? 
¿Oómo no canta la bella? 
—¿Cómo quieres que yo cante, 
sohta y en tierra ajena. 



ti un hijo que yo tenia, 
más blanco que una azucena, 
me lo están crucificando 
en una cruz de madera? 
Si me lo queréis bajar, 
bajádmelo enhorabuena; 
os ayudará San Juan 
y también la Magdalena, 
y también Santa Isabel, 
que es muy buena medianera. 



De una fuente única, la fe, son nacidos el arte que dicta estos romances 
y el arte que pinta los lienzos de Murillo. Esa musa sin formami nombre, que 
es el espíritu de una época, de un pueblo, de una raza, viste á la pura tradi- 
ción evangélica formas familiares y sencillas, para que ni por tierna ni por 
ruda se excuse criatura humana de recibirla y comprenderla. 



JlÚ 



^^ú,iá.ssáí 







'mi^ 



N?l. 1 CANTO DE BODA. 

Meir. 108r-l = 

Ya te van a 



OHG\NO 



\l' f I I / 7 



^ 



Lengüeteria interior 



^ 



m 



m 



po . ner 

L 



t=^ 



B^ 



i 



f 



i 



ni _ na 



LA 



el yu _ go de 



la hu . mil _ dad 



y 



¿=^ 



^m 






&= 



«-= — 



P 



^ 



«-^^ 



É 



M ;rii?f r 



^ 



DC 



s: 



re _ ci _ be _ le 



I 



^ 



Pp^l pHHii r'p 



con ca _ 



4=¿ 



n _ no pues 



LA 



u 



19 P- 



se 



fe 



^ 



19 ^ 



í:^ 



f 



zn 



que fue tu 



v« _ lun _ tad. 



^ 
^ 



^ 






t * < r 



^ ^ 



te 



^ 
^ 



í=TT 



-9^ 



f 



^"^ 2 CANTO DEL DALLE. 

Adagio. 



4<'' > ^''11^ ["7,' I f Mr"¿; N- ^' I 



La la la la la la la la la 



4^ r r ^ H' ll; I ^^- ^■^^it 



^^ 



TT- -rr 



la la la la la la la la la 

CANTO DE REYES. 



y.i!ij j^r-J/'i^-J^M r ^.J :-- 



Buenos ^¡?is buenos /?^is en el por. tal de Be_ 



i 



J.'M..J J. 



]-^ 



J JM . > J 



i 



^m 



^ 



rr^^'TP 



x±=f 



len hacen lumbrelospas_to_res para ca.lentar al ni jío (Juehaoa_ 



^ 



m 



K I I 



M?=ts 



_^J. I ,j I j. ''*'* I f. f. i, 



M^ 



^ 



IÍIjCZM 



*-^H — 0- 



ci_do entre las flo_res. 



nohaytalan darcomoandarala 



i 



í 



1:1 . . J > 



E 



r ^ ^ >' I r i'i^ ^^^ 



^ 



á § 



a_Ba ve.reis alninoenla cu_na que na _ cioeula nocheos. 



P r ü' '' r I r p ^ ^' 



1 y i > I I 



in 



cu _ ra en Be _ len en un por _ tal 

IV''4 M* 66= J. CAilC'OHES DE "SEA' 



CASTO f^Ü.» vJ JM J J^^ p I J J\J JM J J^^ ¡\\ 



Duer uie _ le ni 00 en la Cu na orí _ ra querie- «e la 



13 



¥J'JJ. I J.^J" I ^J' I jl 'ij'lijjg 



ino_ ra_^ pregim tan doporlas ca sas donde esta el ni no que 

^ ^ ^ 



m 



£ 



JJ. i JlJJ. i feJ 



g 



i 



; » » i 



4 . ' f 



llo_ra ne^.a ne_a ne_a 



rro 



CANTO 



^ 



Í)uer_me mu_cho chLco duer_ me duer.me 



ir 



J • ñ ^ J^ 



J • » J^ jvj J . > flJ' ^ 



2." 



5 



le quea _quies_toy yo Duerme yo 



duer_ me 



$ 



í 



-ák^ 



^'litJ^ J.J':J^N- h 'O 



p f 'p ^ l ff(<^J- H'< 



^ 



con los an.ge _ li _ tos y con la ma - dre de 

II o. 



11 



5 



2* 






^^ 



6^-^ 



Diosduerme Dios ne_ a ne_a — ne_a rro 

1^. 6. Muy Despacio. 



í 



Duer_me-te ni _ ño quevieneel co _ co 



40 i' ^, p-r F' - i i3.n JiJ- j'- -j ^^ 



y se He va a los ni ños que duermen 



^^n jjj I iT i nu^ 



m 



M- 



po _ co. 



ne_a ne_a nc-a rro 




^^/tieé. 



N? 1. 



"BAILE A LO bajo; 





Allegrett 

fÉ^ — 


O, 






— 






^ — 








X— 


1 


I A N 0.< 




1 


1 




L^ 


r 






f 




•—.-f- 




^ H 


9 — 


'— 


— Pl 


- 


-p— 




- 




-9 


E= 






— 


-^— 







Pandereta. 


3 














m M ~ - 




ü 












J 




BSB 


^^ 




^ 



No sal . ^s ian.to de ca.sa 



No me se. 



* » 



m 



# — 1»^ 



^ 



^ 



^ 



. a 



^^ 



•í j 



j 



#^-# 



^ 



É 



r 



# — 1^ 



» » » 



f» !► 



J 



• • • • * P # !• *-# ^-i^ 



as ca.lle . je.ra 




s 



P 



í 






que la cu . ba áeguen 



iP 



^r 



▼1 nu no ne . se ci 



ta bMi . de . ra 



^^ 



^ 



■¿> Jb 



^^ 




^^ 






o: 



tt 




« 






^ 



j j j 



.? j j 



zLlíiízLf 

BS3 B^B BSb 
J J J 



P 




í J 3 L S 3 



^^^^^^M ^SSESS3 ^SSi^^S ^^B^SB G3E^3 

N? a. 






3 3 



r\ 



UJUJ é 



-^Hl 



Allegreito. 

Al MI. pe. zar acan.tar .^ 



PIAN 0. 



PhBdereta. 



±FÍ 



B^ 




^ 



g^ S 



^ 



m 



^ 



f 



^ 



f 



. «'PJ'iJj. ^P 



f 



^ 



m 






r 



lo pri.Be _ ro di . go ^^^^ ^* 



la Vi. Ha 



a I j.aj-ii j 



a 



^ 



g 



11 8 



r-7 
f 



^^ 



É^ 



P 



ét 



r" 
^ 



é^ 



^ 



P 



-f P P—' »-# 



* 



rr — -^ 



rt 



• 



de ' Ca.be . con. 



la flor 



de 



la 




iiJZSC 



^ 



1^ 



r 



r 



t 



sieiu-pre 



VI . Ta 




BS 



i 



l^ 



^— i— • 



Q" 






• •- 1.-C- -ff- #• -tf- 



crn 



^m 



^ 



/• 



p » y ~y~ # =PE 



&> w w 



U 



N': 5. 



P I A xN O. 



Pandereta. 



M. 1<¡8 -- J. 



F?^»— 




■^ 


— 












• 






-^- 1 














^^í-. 




m 







i 




_j 




^ 


4 


— 1 


i 


H « 
3 , 


^ 1 


^ « 


— « — « 


4 




d 


í— 


v; 




.m 




r 






L=-í 


_ 


c 


r ' 



To.da la no . - che a la tc 



la 



P^ 







i. 



^^ 



-0^ 



♦F — «^ 



tf=# 



^ 



ama 



i 



to.da la no . che al ti . mon 



í 



É 



S 



^ 




^? 



to . da la no - 



^ 



. che me tic - nes 



* ' P I ( i ' ^ 



i«=ít 



• , * 



p 1 1 * 



U>: 1^ ^ 



-•^ 



«í* — ^ 



tf=# 



^ 



' ^ — • ■ # — # 



g r u 



a: 



de codos en el bal . con. 



jfí rcrh 



p — - 



^ 



t j: » t 



e — 






^^ 



# — ^ — ^ 



ma - rine.ro ¿Porque no has Te.ni _ - .do ma. rine.ra 



i 



^ 



i 



^ 



W 



iii« 




i ¿¿« 



^ 



rCr • ■ b 



fe 



Sí 



n 



r 



t. 



r 



porque no he po_di 



do. 



i 



I 



i 



*— h-« 



»j> !> 



^ h 



CI]? 



£ 



r 



r 



om^ 



m 



S 



# • 



# m 



^3 



a 



if 



^ 



3 IX 



i 



ss 



azz: 



;£ 



ti 



a 



^ 



-Hl 



N? 4. 



PIANO. 



Pandereta. 



Allegretto. 




ü. napa, lo.mi .ta blan . ca co.mo la nie.Te. 



^^ 



^ 



^ 



^ 



^ 



^ 



f=^ 



^^ 



pE 




f 



ji: — a: 






•# . ▼{-#-# 



♦-i- 



tz: 



co-mo la nie- ve. 



á lao.ri . lli.tadel 



* t tV I ^ ^ 




^ 



-> — i 



m^ 



Ff 



M? 



pí 



fS 



f 



"ar-am: 
•w -é -é 



-3: — j: 






•»■"»•■»' 



rr rr T t 



ri 



^ 
^ 



o a ba - ñarse vie - ne a ba.üar.se yie - ne 



^ 



í 



^ 






* * 



f 



■w -é -9 • -r -1 



1^-r 



-w -9 -w 



*=* 



<■»•-# # 



i 






í 



^a? 



4 B Ij E 



•r r »■ 



^ 



íSE 



^^1^ 



^ 



jy J J^ 



^Hl 



N? 5., 



PIAN 0. 



Pandereta. 



A-bre . la puer_ta del cuar to 



f=aa ri — 1 1 


_J 


r ' — 'z^ 




¿M:*-:-yf-:i:= 


í5^-^ 

r ■ 

• 
— -f» — — f0 — 


—i ' • 1 

— ^-=ir 

H» 

» ft ■ 


"^á i 

^0^ • 1 

• 

t r" 


í*— » »■ » 


— V 9— 

— T — T f — 


— » » » 

— f f — f~~f 


— » 9— 



cierra la del ga . vi . ne _ te 



y mu . lie 



Í-Jt* — i-"-^ 


^-^--¡g 


_J_j a— ¿-= 




-^J— 1 


W-i-^ — - 
/>•'* r r'-r- 


I» r-g— 1 


— — '. 

i 

— (• (• 


— 2 — : 

_^- ... 


? — -gU 

■ i 

— • — p 1» — 


t — T U H 

• m—^ — m 


— » p 

• r • 


— • • • 


— • » 


— » » 0— 

— T — f ■^' f — 



bien los col . cho . nes 



» rT^n 



\ 69 ¿ 



-á~.—^ 



que te vi ene» ver Vi. 



T 



r 



^ 



f- 



f 



3^ 



lá #: 



-cen.te tí . cen.te tí . cen.ie por donde tas an . da. do que 



^'-^f 



t^ 



j 



TJJ 



r 



r 



r 



•fet ^^^g 



♦ — * 



í 



# — ^— *► 



la ivL mo - re. na por tihapre.gun - ia-do. 



^fi 



^ 



^ 



i 



— 1—»-0 



J 






' ^*^t 



-9 -éw-WT 







5 



Ü 



n 



-—i 



m 



*-i 



te j* X íh] 


— = — fi — ff — ff — ff — 
— # — p — » — » — » — 


Jf Jf JfJ-] 


-5— -f- 


\i — — » — 0. — — p — 


9 W 9 9 W 


i á i i 

^ ^ ^ ^ 


1 

— 4— 

■w 

. «f II 










• 7 H 



fi 



N? 6. 



PIANO. 



Pandereta. 



Allegrctio. 



m 



% 



^R 



r rrrffrf 







p^ 



mj im 



Si quie.res que yo te quie.ra. 



has deol .tí dar 



i 



sa 



a 



^ 



.^ 



^ 



p^ 



*^->- 



J 



s 



^ 



*: 



^ 



i5 



miTUjj um LUJ i 



a quien a . inaa. 



ni - ra que mi co - ra 



^^ 



m 



¥ 






^ 



-r 



^ 



= J ttJ 



SÉ 



1^^ 



nr 



ion. 



no leen. ga . úas con pa.la . bras. 




^g 



m 



í 



« 



M 



r 



rm 



r ■ 



r • 



^ 



^ 



55 



?f 



tt 



B9MB8B9 



a~T 




# # — ^ — ^ 



f 



-L P- — 



.i_ .t-.í. ._ 



m 



w* 



1=3=1 



f— f— f 



f ' f 



zo: 



# > 



■^^-Hl 



N?r. 



M. M. 168 -- J. 



P I A N 0.< 



Pnndereta. 




9^ 1 14-. I 



i 



iMt^ 



j i í 



t-p — f- 



d éJ/> é 



í , .f . . i 

— f — f f f f — ^ 



^B 



tí^ 



tücr 



lO 



Muybientees.ta loa . lua . ri - llu 



ipe.ru mejor__ 







^ 



P 



g 



^ 




^^P^ 



^ 



m 



4^ 



* 



el ro- de _ te que con 



las hor . qui . llasque coa 




los pen _ dien 

m 



tes. 




^t^^^ 



ar^rm 




azT-ttTttr^ttrar^-í 



"f-n 



11 



N? 8. 



Allegretio. 

Si mequie . rendarla muer. te. 



PIAN 0/ 



Píindereta. 




cu-chi . lio te da. re yo. 



a _ f i . la 




.do con mi san.gre pa 



ra que cor -te me . 




í^^ 



J>|J^ T..4 



E 



p^ 



-w w 



^—t 



y 



i±i:l 



:ín 



< — « 



tr* 



-^—f P- 



rtrrr 



* 



12 



a - fi . la . do con mi san-gre pa. 




m 



^ 



^ 



^ 



h 



■t j-4 



-M • y • 



.9 

» # • # 



-é ■# 



UJ 



■p — ' •■I* p p * 



ra que 



^ 



cor - te me 



J^L 



i 



^^ 



m 



i==M 



H 



r=^ 



r^ 



* — :3: 

1:^ 



í 



4 « 4 



—* -# 



F 



■# "¥ TF 




It 



N? 9. 



M. M. 168 



J^ 



PIANO 



Pandereta. 




Lie. Tas los Ea.pa.tos ro . tos 



k 



s 



f 



y Tas pi 



áfcH 



T -W 



t * 



-d- -9- 



^ 



^ 



T» — — a -^— 1— 1— ■ 



f 



rr 



f — p- 



!•— ^ f—f f ^ f- 



P ^ 



san. do la a . re. na 



si tuámau - te no te 




14 



quio . re 



Ten.te con .mi-go mo . re . na 




* 



/?\ 



4. 






$f¿/. 



p. p. i-p- 



€fif 



/T\ 



S 



^¡ 



/?N 



-f» ^ 



^—0 ^ 



T 



Nr 10. 



Tiempo de Jota. 



m^ 



P I A N O. 



/• 



^ 




Pandereta. 



Torr 



^ 



n 



ji n. 



31131: 



J 



4 



13 



Pito. 
8- 



,] fq#-^# 



B:í 



ir 



f # 



i 



#-^ 



4J 



;2 



5 



I 



mÉ- 



-9 9- 



ahE 



i 



•^ 



r — r 



"Q 



*. 



i^i 



m^ 






3 



é m 9 m. 



M 



^ 



-» — •- 



SIZT 



8.. 



W^\ ; r if 



# — ^ 



f p • 



as 



£ f 



i 



a 



irl- f 



^ 



f r r Lj. 



^-^-^ f- 



8 — 




U±J i-l 



16 



^.- 



M 



i 



m 



mm 





t J: 



m 



t t 



t k 



■f *- 



m 



^^= 



éf' 



^ 



' 



i 



i 




S'i- 



m 



é 



t ± 



^ 



r 



a^ 



3^^^ 

-*-#■-♦-♦'■ 



2=^=í^- 



Si 



É 



£ 



£ 



i V - 



f- — ^ 



LUU 



a"~T 



N? 11. 



PIANO. 



Allegretto. 

A la puerta del mo.li.no 
mLraudoála mo _ li . ne.ra 



*hfuf 



f 



^te 



^ 



Pandereta. 



^E 



^ 



^ 



s 



p 



-•í» — «^ 



/ 



17 



CXLT LLiüJ' 



f-M: 



hay an ra.i(9i con un diente 

t'O.mo sorbe el aguar.diente 



1? 11 2I 



El pe- 
la mo- 



íes 



^ 



^ 



^ 



4=S 



^S 



^fej=&^ 



«<l-«^ 



» — »■ 



^3í 



* 



£ 



5 



^ 



^= 



* 

^ — r 



mffl^ 



i I» 7 ? ' 



.rf=l¿ 



ral del mo.li . no ao iie . ne pe . ras que se 

li . ne.ra ni . ña la mo . li . ne . ra el pe. 



P^ 



^ 




5^ 



M • _ • 



í£ 




^ 



ULJ' U 



« • # « • • • • i—m. 



las ha eomi .do la mo . li . ne . ra _ 

ral dclmo-Ii . no no tie . ne pe . ras. 

íA ' ^ ^ -— ■ ' — g *^ 



I? 

la mo. 




N? 12. 



PIANO. 



Pandereta. 



AUegretto* 

Va. lie . ci . io de Roí . lo . ba 



/ 



^ 



' "S [Jíl 



p — p- 



^ 



mi 





t 



"QU 



r ^r r 



es ©8 - tre - cho pe- ro lar . go 



se . uo . n 



í^'f fjr f f i f f^^ 




JbLJ tn I I esl- 
ías DO las hay^ pe-rohayma - cha. chas de 



i 



i 



4 i 



^-»-# 



S: 



í 



iz=:=i: 



* * 



« — • 



^ « < ^ 






i 



i 



e » — » 

2E=E 



^ 



» # * * 



^ ^ í» f P- 



4t-p- 



crr 



0- 



gar.bo 




3 $ 



S 3 í ^^ 



10 



N? 13. 



PIANO. 



Pandereta. 



AllegTetto. 




r :nin rr íir ^-í u'^ ' t r m 



Ai . re que Ten^^del ri . o 



ai . re que del ri - o 




m 



É 



^ 



m 



Í=f: 



^^ 



m^ 



^ 



nn 



Ten.ffi/- 



un 



^ f f — p-^ — p — P-f- 



m 



f — r 



ai. re que yen.^tó mo . ja . da 



*í=ft 



i 



^ 



^ 



3^ 



?=5 



r^ 



^-= — « 



T i-^ 



gs^ 



a 



í^ 



*— =- 



m 



m 



3P 



U^ ii^í¿i 






un~üj- 



rum 



3 3 



ai . re que mo-ja.da Ten.yM— 




N? 14. Allegretto. 

Di-cen que so.mosmuyni , üos 
tus pa - dres cuando na . cié . ron 




ya - ya u- na ra.zon de' pe- so 
e - ran mu. chomas pe . 



^S 




que ños que 



ii-ffJ^ 



r^-y 



íf 



m 



p-3- 



^F 



& 




W ¿ zz é<^ 



i 



OT 



a.^ 



co-mo te ya con la plu-ma de la pa_Ta yer . di 

1 i ..-[ ¡n \ M 




FifP 



lia: 



n 



^^ 



f 



^—-é- 



K ■*- -*--*- 



5 



— 1 



«3 



-^# 1^ 



T* f-lf-P- 



u. 



^^^ 



mZZ-M^ ilIilZJIZlZI jü 



-^ — #- 



S 



^z^ f l^i^^ z l—^-^ 



'^^ 



■t^ 



=^5= 



-f — ^-^ 



r r f f 



ncrí^ 



f 



:t=^ 



-^^-^r-fí 



21 



Nr 15. 



Allegpetto. 

Me lie. Tan quin.to mi ma.dre lio . ra 

y yo le di - gó que no me a. guar.de 



PIAN 0. 



Pandereta. 



mm 






t^ 



f-^ — ^ 



•— í 



fe 







tu 



^ 




^P^ 



>r^ 



^ 



n 



* — ^ ' f — ^ 



la ini mo . re . na 

q'jft cuan, do giiel . ya 



la de . jo So . la. 
ya se . ra tai . de. 




^m 



dfc=^p=^ 



^m 



Frm 



^3ES 



CU 

3 



J' 3 



LLT 



^— ' — ^ 



#— ^ 



f ' r f o; p 



11 



N? 16. 



Allegpetto. 



PIANO. 



Panderet.-i. 




O . josque te Tie.roii ir 



É^^ 



^m 




por e - sos ca.mi.nos 



h 



i i I 



p 



W 



P 



P 



P 



i 






f 



# ^-^ 



arfl" 



rtrr 



^ — ^ — (► 



rea . les 



cuando (e Te.ranTol.ver_ 



m 



^ 



^ 



í 



m 






^ 



WJ 



m 



^^ 



£ 



^^p 



aE±# 



f 



*E? 



S 



L-US U 



# — ^-^-^ 



"ticir 



^ — ^ 



paraa.li .vio de mis ma . les 

> r 1 -1 ; m 1 , J — h 






pa.raa.li - tío de mis 



m^ 




i 



m 



^ i i 



* J 



TW i n 



r 



^^ 



t^ 



f" 



-I» — p p- 



Líj un : 



-# — ^ 



• rcrr 



itzií: 



-í — » » 



13 



ma . les 







V 



m 



1 



j ^ 






J mJ^ 




gfej 



_zJ'- 



s 



T 



r 



i—* 






^S89BBSl 



^-^ 



CTT 



■ÍMI 



NV 17. 



PIAN 0.<^ 



Pandereta. 




•# ^ 






f- 



^ 



f 



' r rrr 



^ 



^ 



t' 1* f I * 



*■ ^ *1- 



f 



Me ti. ras. 



#Ar 



^ 



IZZi 



íl 



^ 



IZZl 



iizi: 



*> é 4 



^T^^ 



-$ -9 



^ 




r- 



^ 



^ 



m 



f 



f 



f 



U L4y 



r-r 



tes un 1¡ . mon me dis -tes 



en el pr . ch^/ 
en la ca . ra_ 



m. 



^ 



^fe 



m 





^ 



í 



pa^ 



^ 



^ 



34 



, . , mi . ra lo quemehas he . chii 

(o. do lo venceela. morj^„_^g_„^ ^g_^„ _ ,^ _ j_, 



±¿ 



m^^ 




^ 



:¿í 



ap-4 



^ 



^^^ 



^S 



^ 



s 



i 



¿•y < 



^ 



N? 18. 



P I AN 0.< 



Allegretio. 

I.re-mos a bue.nos Ai . res 



^ 



* 



^ 



^5 



^ 



¿fibííi 



Pandereta, t 



■í — I* — I* ^ — f — * — f f f — ^ 






ífi^ 



r 



í^ 



T 



r-tr 



f-r-f — -f- 



* 



\ 



a Se. vi _ IlayYi.na . roz si quie.res ve. uir i . 



É^m 



F^í 



3=5 



g 



^ 



^5 



ü — i^ — 13: 



fe 



gat 



:5^? 



lij-'* -/^^ 



s 



r 



f 



25 



rr 



f 



íf 



■[zi 



. re - mos los dos 



^^ 



m 



p 



^m 



^ 



* 



r- 



^i^é í¿é 



#^ 



"nr 



f~p — f—^ — f — p-^ — p p- 



f f f * 



N. 19. Allegretto. 



Vengo de 



PIANO. 



Pandereta. 




la ro-Die . ri . a . 
masqueuna pe . ra 



i 



n^=¿ú 




do la ru - Rie.ri - a '>en.g"ü 
y e.sa lue la voy co. 



m 



{—0 



i 



mm 



í 



í 



• -j -L 



« 



I 



i 



^ 



^ 



¿L^ [t^ 



i- á: 



^ — f-f-^ 



s: 



"-f- 



czzr-cs: 



r-r- 



Í-LU LU- 



no- 



írái-g-o IJmien-do \ »' ^t >i\ rae la Aoy 





1ZZ3Í: 



i 



MZZjE 




^ 



J^ 









i ;í4 



-r 



tzQir 



rx 



-^ — p- 



-#-1» — f-p- 



í 



-r-r 



2(5 



co 



miendo 




^^ 



f 



É 







H 



e 



w — jg 



^ — r 



-^ I 



tOTT 



-Mi 



N. 20. 



PIAN O. 



Pandereta. 



Allegretto. 
Has de ve.nir 

i — «I — 4 I « ^ — < 



a bus-car - me. 



• • * 






dSt 



,/• 



^ 



r M'j ' ' 



tztzr 



^ 



* 



f • /,/ ' 



■LHU 



. rras - tra - d'o por los sue . los 

el co _ ra_zonpar_ ti _ do 

Iza 




$ 



i 



»<= g » 



^ 



has de Te. 

lio. ran . do 



ir 



É 



'PS 



^ 



^ 



^ 




^ 



r j' I ' 



r-r-r 



tz^ir 



I ' r f ■ f j 



nir á bus - car., rae 

go.tas de san.gre^ 



*■ Con II *• 



± 





1 



i 



5=^ 



^a » 



w w 



W 



^ 




a2 

# — *— ^ — I» — (»- 



^ 



f r ^ rr 



^ 



r f ^f 



-# m- 



.M-í. 



X 



S7 



I 



« #■ 



g ^ ■ a a 






i i g 



* * 



^ 



^ 



m 



^ 



^ 



^ 



j^ 



i 



i 




1 — i — g 



^ 




^ 



^ p — p- 



u: 



t 



^ \ 3 3 > 

f ^ f f f f " PP PP P * 



T 



-y — N 



N: 21. 



PIANO. 



Pandprfta. 



Allegretto. 

Al em - pe . zar a can - (ar 



^R 



& 



W 



^ 



7- 



^ 



S 



lo di 

J J) i I ^.^ 



^j> ' ^ 



czc 



^ 



# — ^ # » 



^3 J 







28 



que el co.ra-zon di.ver - ti . do siem . preha.ce 



la 



i 



4 



^ 



^ 



^^ 



* # 



T 



^ 



fcz^í: 



EE 



ES 



ES 



5E5 



j^-* 






7- 



f 



7- 



Cñ . ra a _ le 




N? 22. Alle^retto. 

A . Ha Ta la des.pe . di 



da 



P I A N 0.^ 



Pnudereta. 



P 




9?=?^ 



^3 



■y^ J < 



^ 



i?!5i=á 



■* — ^ 



CT 



ju 



'^-i h/ 



i-^ 



i^-^ 



F 



.— t^ 



y en la des . pe . didaun ra 



mo. 



y en el ra 






^S 



^^ 



EE3E 



S 



_• «- 



-r, 



M #. 



2fc 



^ 



^ 



^ 



^ •- 



^ 



r" 



"T 



M 



moun pa.pe . li.to mo . re- na del al . ma 



^^m 



^ 




m 



s^ 



:S^ 



^ 



W^ 



IZZl 



^^ 



:^ 



r 



f 



V ^ 



yo me des . pi . do can. tan . do. 



^'-QJ TQJ I LJLf ^H 



TF" 



3 



^^ 



•^ « a ? 



—' V j — ^ — 



aízzziÉ 



1=3: 



r-r 



•f • 



f- 



# ^-^ — ^ 



^-f» — » » • » 



rr 



^ 



N? 23. 



PIANO. 



Pandereta. 



Tiempo de Jota. 

Y tu ni . ña car. ce . le.ra 




i 



^a 



f-»r 



^^ 



-0^ 



m 



& 




m 






^p 



#— -^ 



fí 



m 



txr 



Si tu ca - sft fuera car.cel. 



.jr tu ai 



tí, 



^ 



i.^ 9 *. 



S 



i 



3^ 



^0^ 



m 



-0^ 



Lü LLr 



ií#zt 



30 



m 



. üa car .ce . le . ra 

tí ■ — ^ 



San Pe.dro me le ve el 



1^ ^ Mf af ^ 



w — w 



^ 



m 



p 



^ 



-^ 



m 



m 




^ 




al . raa 



si de la car - . cel sa.lic.ra 



U.TiJS 




#-í 



tie.Deu-Tas tie.ne la pa.rra del cu . ra u .vas 

tie.iieu-vas tie.ne la pa.rra del frai . le u .vas 



^ 



t t ^t 



i 



^ 



t—9^í 



f=í 



^ 





i 



fe* 



tie.neií-vas tie.ne pe - ro no ma . du - ras I 
tie.neü-vas tie.neyno se Lisdaa na _ die -"., 



m 



^^ 



^^^ 



3 



^ 



jtj""* ,• 



*_riJi m. 



Ml^lM • 



m-ZlÉt «. 



mirzM. 



^ 



£ 



£ 



rr 



31 



M 




I que bo - ui - tu e . res que «uu.paqueeístas pa.rael 

2i' 



^ 



^ 



^ 




is 



i 



i 



^^ 



i 




i3 





£ 



m 



u: 



j 



a - íioquevie.ne ya ve . ras yavpras 



,<;'>'■ rm 



^ 



ms 



i=± 



ÍEE? 



# T*» m. 



i 



#T"y — ^ 



« «L 



C 0L 



i 



í3 



i 




I 



HD 



i— # 



D 



no 



* — p p 



on- 






N? 24. 



Allegretto. 



PIAN 0. 



Pandereta. | 3 

8 




i 



La pan.de , re. la que to . co 



-p — p~ 



P 



^^ 



^ 



^ 



^ 



la pau-de, 



^^ 



* 



Jsá. 



i 



y 



:£ 



32 



me vi.nodeAnda.iu . cí . , a. 




con cas.ca . be.les do pía _ . ta. 




que me la manjdonii ti . a. 



me vi.no deAndaJii. 



m 



^ 



;^g: 



:^g 



'3^ 



p—t 




m 



^ 




í 



u: 



B 



T2 




33 



All! mod'.° 

tu 



BAILES A LO ALTO. 

no_(hees _ tu _ ve en tu puer . 
pa _ ra !>• _ iier a _ ino' _ 



ta 
res 



FIANO 



VaNDFRETA 






pfl UJ^ ^ 




^ ^ 



Jt«— e- 



^ 



^ 



-J- 



^•-^» • 0—L- - J • , é i- 



i 



I 



tres ve .ees pi _ que el can . da . 4o 

lie _ _ nes el su«^ _ no pe _ sa _ do 



L - I 



• •_ 



a 

a 



rri ba 

rri_bay 
• ü 



i 



^ 



f 



at^ 



^^ 



• ^ » 



^ 



^ 



^ ; ^ 



*• * 



^F=F 



feüh 



rn n ! n r: 



n n < ¿ 



1 n 



mon _ ta.ne _ sa 8a_Ia _ da 
no le cai _ gas al a _ guar 




J4 



N'2 



FI^NO 



AU? mod? 

Pito, 



i /h-gjí 



-f 



^ 



^ 



:- í: 



-&?i.^ 



a 



I 




TAMBORIL l( | . 2 m j — i i mj i iTñ JTT} I mJ ^ 



,|^" T- p 



^ 




m 



w^^-\^ 



m 



W 



» W P 



^ fñjfflj imJ n ífflj 



mi i imj n i 



I 



1,^ .^L t_:e 



i£í 



m 



i 



* 






rnr: 



<| rnj 



m 



J i- 



m j f] I m j n ■ m j ,i 



All?mod'? 
M. 3. Laca.sa del señor ciKra nunca la vicoirioa. 



PIANO 



PA-NDEREJA 



mm 



S 



■K=r 



m ' « « — I 



^^ 



a 



i^ 



« — # 



m 



a 



■o 



^ 



s 



^ 



. j j I nn i — OT3 



35 



ho_ ra veu.ta na so_. hre venta - na 



y elcorredor 




i 



é • ^é 



n.j PATi, 



^^ 



-0 »' 



i-n 



j n I Ecn 



á . la mo .da 1^ 



da 2! 



^^ 



e 



i 



TVJ 



TU 



f 



r 



^ 



m 



m 



mi 



m 



:tt:it: 



é — é- 



4 i-n 



j n ■ i n : lh 



j- 



Alt! mod? [ T» 

M**4 Tie _ ne la taber.oe.ra sor_ ti_jadeo_ro tie_ 



PIASO 



PAHDEHETA 




rrTT 



M »i — * — r~r 



rr 



£=dt 



g 



^ f ^ >i :flj — i — mj > ^flJ J 



^ 



fl/TH !■ 



ro 



ít:;! 



a_guadela fuente lo pa-^^i to _ do 



É 



^^s 



r? ? I ti 






w 



^ 



t^ 



áaa^ 



S 



I 



ff 



f=# 



f 



"f 



1^ nmi 



j-i 



inj i inj -j :nj n í 



36 



i 



^ 



4 



_lo p«-g"y to _ do 



I 



"m 



L¡ 



f 



a íio^ger e! 



í 



» » 



-»— »- 






• • p- '• 



JL 



.ai 



4^ 



r 



ai_4 



T-T"^ 



ñj j 1 ñ j n -11 ; 



tre_bo_ le el tre_ bo.le el tre_bo_le 



«:o_írer 



«' 



el 





^ 



-^^ r 



(CZM 



y y 



p w 



y»-y» j»-;í 



» » 



! 



r 



n 



1 I ; 



~ í j j j-i 



j j j j 



tre-l)0-le la no.chedeSan Juan 



^ i P 



^=#=F 



^ 



±=± 



r t_^ 



UL_4-£ 



riz 



*tí£ 



-yf-y 



» — h»- 



*—•—* 



LTí 



J 



i |) j J J. J 



rm ' J n i j n ! J 



4-11 



]^';5 



PIAINO 



All! modl" 



PANDERETA 



fé# 



^g 



1^3 




l-l 



■^ — eí- 



W 






l|«: 









4t -#- 



5ZIE 



Ir- 






37 



1* Pürqnenolen.go laca _ 4in _ sa co_ si _ da 
S* e_a vaya que en el ri . o ja_l)a.nan _ do 



í 



^ i L [ i=^L r h ^ ^tTP 



con hi.Io ne_ 
el j:i_l)onstó 



i 



^ 



^rÍT 



^ 



^S 




-^ é- 



f 



r 



a 



-& »Í4- 



u. 



gro e a e a va_ya que^ 
..le e a e a va va que 

i! \r~r. 



^k 



g^T y r I ' r- -*' ¥^ 



jf: 



i 



^ 



r ^ t=¡ 



r 



a^B 



E 



z: 



9'» N ' J 



í^ M"^^ 



e 



-!9- 



k 



j \rm\ 



F 



r 



rm i rrr. ! .j < n 



-tO 



!^":« 



PIANO 



Pandereta 



Metr 200= Jr 



La la ra ra 

no la 



^^ 



-••-J-#- -J- 



ffl 



¿- 



— / 



^ 



ti . F • 

W 






^ 



^ 



*^ 4 



IB 



tie -ne u . na sa 
po _iie mas que cuan 



m 



ya ver di pe_ro 

Ho I 71 I lue,vi la>ta 

ESTKIhll.I.í) 



i 



■ ' * 



9 — P- 



m 



a 



^ 



» — #■ 



» 9- 



^^ 



B^ 



^ 






5=f3 



¿4 J J J J I J-n J I J J J J-ji- J 



ra- • ra si . la ra ra no la ta ra ra 



I 



^ 



^s 



^ 



I 






tr 



^■ 



t* 



5ii= 



s 



B 



j n 



-« — =2:*- 



^ 



w 



B=B 



i 



I 



* 4 « — • 



mi _ a d^» mi co _ ra - zon 



i 




i 



1^; 



f 



13: 



ík — ^ 



^ 



f f 



fu — r 



^"^ 



& 



z¿ 



S 



U^ 



J-< J j 1' 



n~n 



j— ¿ 



4— ü 



o^ All^. mod? 



PIANO 



PVNDERETA 



^ 



Violin 



^^s 



30 



wf ^- 



■i^^ m-^ 



-^^ 



fJ ^ 



pH.., I > 



r rL Uir rm i 



WíiL ¿If Líi tÍJilJ 



. I J- J ■ I 



t y^r^frfr i rfrrfr í ^ 



p — ^-f-# 



Sg 



i 



'■ f * 



-■¡r-t 



9^Vtf if > f 



g 



>ififPf-i» I» 



^fl^^^^p^ 



i¿ 



-i- ^ -r í j • j 



■•-€<-: i 9— i- 



4- i- ■ ¿ 



-i — »— ' 



^ 3 ,^ r » * « 



I 



i 



r7 ¿rj ':/L n|rí-[Lr ^ 



^^ 



E 



9^'a"¿ ir. 



!.! rí ir!Trr i .rfí iir i r ^ 
UJtiJ timj- tJütlJ 



y , » 



ffli 



3ffl- 



! I J. i 



é- 



m JT3 ' jt:' rn 



i' 



éá 



s 



-• — 0- 



m 



Para final 



# • » 



i 



:^^^ 



^ 



P 



D.C. 



^i^"^ 1r; i ^ 



ffi 



f ü 



• ^ I » 



ffi 



^ 



f 



-^i-^ 



l> I • 



1 



»-+-» 



|i m JT] -. . m m i . 7^ m j . m in ! j- ■> < -^ <( 



1^'^^ Ba _ yo_ne_taca _ la _ da pi _ deeIGober_na 

Air mod*** Ile^van a los quiu _ tos que pe_nay quedo 



PIANO 



PANDERETA 



^ 



^ 



m 



t=f 



. . Lf.j ; j 



2ív 



^a 



^m 



m 



m 



& — |— íí — !< : J j J J — I j J J — i — i — j J — j — é — ' 



it 



que IosIIk. 




ven que la guerradei mo _ ro no esdeiouje _ res 



^^ 



« 0- 



g—g 



5 



4 0- 



f 



isz: 



n — r 



9 — »■ 



^ 




•-♦ 



•— # 



w 




^FF. 




( 9 ' •■ ' 



4 i i i i-n u-i 



rm I n 



r-rn 



quees délos hoin_ bres queenellainue_ren 




Metr. I52jr 

N?9. E_nasees_tá di_vir_tien _do con flo.res 



PIÁIS O 



i^^r^ 



PANDEKETA 



/ 



^^m 



^m 



#— • 



^ 



41 



l) I J o J J { J J J J I J -3 J 



4-í-«l — # — • 



deo _ tro jar _ d 



iii 



$^^u 



=^ 



i 

# 



^ 






-• é •- 



i 



te 



y yo la Üh . ino la 



^ 
^ 



^ 

^ 



^^-4- 



' I J I I * I j I I ♦ 



Ua.mo la Ua-movno quiere ve_ nir 



In^n 



i 



i 



r^ 



W 



B # 



f 



-Lf 



^ 



« — « 



m 



%- 



é-i-é — « é 



^ 



I j n I j .n 



{ é é é 



J-H. 



i-n 



4_t-J 



J^ojQ Metr 200 =J = 



A 1! los ar_bo_les 
2" deunaboi.na 



PIANO 



PANDERETA 



^ 



^ I rrn i. rm i rm >: rm \ 



T^r-; 



tv 



^^ 



P 



al _ tos les "Hevaelvieii-to ya los e_na_ino_ ra _ dos 

ne_gra mee ñamo, re yo del jna _jo que la. tra.eque 

^ . J-- — . ^Sh 



-# •- 



E 



í 



xm 



í=» 



^ 



:k 



i^ 




»-f— »- 



/^ 



^^l 



-•^-d-é 



ly I j j j j-L-^rm 



42 



el pea sa inien > ío que con el ai _ re 
de la boi.na no q ue con el 



si que con el 



i 



1 / tf 



S 



in I j tn I j- j j . 



i 



^ 



^^ 



rr-^i 



rm 



^ /i 



-^^in. 



z=z 



^^_JI3 



ai re 



que 



no 



á 



£ 



i 



2^: 



^ 



:^=i 



r^Ej 



FTf 



^ 



iC^ 



^t 



hrf — p-r 



• #- 



^ 




4 



« • • • ' — d d—é 



j — ,1 — j — ^ — ¿ 



rm j j i Ji 



1^0 ^1 LAS_HABAS_YERDES,. 

Metr.200zJ. 



/ 


f7t^= 


^ 






1, 




^ 




- ■ 


■ 


PIANO 5 


O: 'j i" « ... 


1 — r^r — r- 


.ivr 

1 r—m — ■ — m— 


■ 1 ■ VI 


Pi 


^^^ 


u 




UJJ ¿J 






— 


1 


PANDERETA 


'^ 1 ^"J ^ 


J 


., , . , ,i...J.-JL^ 


...J 


— J — J j — • — 1 



Co _ mo quieresqueelsol sal _ ga si le tie . ms en pri_ 



^ 



í 



^m 



^m 



± 



i 



^ 



m 



\k 



iZ 



sio _ nts has ta que tu te le.van _ ít's ya la 



5* 



^ 



Fqtz* 



^ 



^^ 




P 



i 



-^i 



j j J J i j^t:] 



J J ] !.-| J 1 JT" 

■• — • — • — • — I é • — • — • — ' • — • — » 



vea taua tea _ só_ mes que tómelas a . Ila^ de me.Iasha.bas 



Estribillo. 



le las a tu her 



'ÍLUj 



^ 



I 



m 



i 



J * J J 



K 



f ')ff 



rí-^-^ 



f 



■ I i 



■ir 



i | rm 1 



J- J J J ll J - j J j i J J J J il; J J J i__ 



ver-í//5 que to_ma_las a _ lia 

ma _ na que a mi i gual se me 




. o - le!. o _ le! tum ba .vi _ va Isa bel se gunda .o_le!tumbay 



i 



E— t EZZIE 



cizí: 



i EZZIZZl 



Ezze 



2 



./li^X ^ 



B 



3 ■ t : 



^ 



B^ 



JXl 



7 -^3- 



// 3 



3 3 



3 3 3 3 



44 



i 



d;<. _ le |V¡ _ va aquelquetu sa_l) 
1^ • 



■• •- 




g—g 



^ 



í 



F — ig — r 



-sr- 



t — r — izgzzrp — g: 



á 



i V 






J si- 



J-í-ll 



iH . IX. ^ loaltoyála ba^joya 1<> li.je _ fO 
Mdr. 200. J= ' I 



É^ 



1! 



PIANO 



PANDERETA 

ro 



fü 



V 



f 



f-f-f 



IZf 



^3 



H^'j>"M^~u 



^ ^^¥SW 



É 



|. 2 ,ii. j t I j H j j' '• m^vj 







y al u.sodeini tie _ rrayal usodemí tie _ rrayaJ 



fca! 



S 



^^ 



s 



i=í=9: 



s 



&[ 



^ 



p 



í 






^^=^ 



í 



í 



íc 



1— r-i=ig=g 



V-í: 



*^ 



i 



n 



• • * — d' 



j j r j 



« ""• 



U-a 



u_«odeini tierratocoel pan.de ^ ro to.coel pan . de _ 



f^-^!m 



3 



W~¥ 



m 



^^ 



s^ 



#=* 



í=t 



j j- 



i=r3 






^-1 



*^: 



IM-Í: 



3" -^^ 



LJ^ 



45 



^= 



ro tü_coel *pan_ de _ ro. 



^ 



# 1 



f=f 



^^ „ i L ^^ 



• ^» 



I i 1 ; 

J j J — i - é é é 






r 



f 






1 TTn i r"=^ 



i • 

i— t- 



N^ 13. Mel.168 



J_- 



Que 



=3F^ 



PIANO 



I 






r 



ss 



ic 



i y * 



ff » » y^ 



!i^- 



£ !— a— I — ! I I I 1 I -^ ! ! I ¡ — \ — \ — I 

'ANDEKETA J^ 1 ^ ' j J » ' I > j » ^ j I . " . j j I J É * -4- 

quieresquete traiga si_ voy á Ma,drid si voy a Ma _ 



I 



—' ¿ ^ ^ 



i 



^^ 



n . I 



é 



5=3 



t* 



-1» f—P 



^^ 



r 



Jij'ijjj^"MrB 



a 



m 



1-1 ] j I rm I rm i rm 



drid li voy a Ma _\lrid no quie_ro queme trai gas no 



$ 



ic 






^=i 



fr 



r 



W 



^ 



i 



^ 



í 



ff 



S 



u uu 



j j j j I 



I I 



CJ 



4— xhü 



j^m 



-^ — ¿— # 



nij~3 



46 



qiiie.ro queme traLgas no quie_ ro que me Irai _ gas» 




^^ 



^ 



J ,/??1 



=1 



^ 



^ 



\ 



f ■ r-1 



t 



U^ ü^^ u 



^¡^ 



(^ m rn. 



m n 



♦— • — • — * 



m 



-4 *- 



3 3 

que me lle_ves si 




rn n I rn m 






PIANO 



^ 



^ I J-^ J J 



^ 



rm 



mijjj 



2i. 
-I&- 



rm í j 



PANDERETA 

Ya no te di-go na _da hastaentrar en el va . gon 



^^ 



^ 



s 



É 



^ 



^ 



m 



^ 



^É 



» — ^ 



►t- 



L|_a 



j j I j 



j_i 



47 



dan. do la vuel _ la al tren queme voy que me voy 



^m 



m 



i 



^ 



# 



1 



ái 



f 



^^ 



m 



m 



m 



/^ m n 






é 






nji 



UXJ 






I 



dan _ do la vuel _ ta al tren qu me rin _ deelsue. 

1* I I— I I I I -> I ' I t I i " I - I =3 



W J i".J 



m 



m 



i ^ 



^ f 



f 



s 



s 



i^ 



F^ 



if 



í 



%-J 



rus 



4 4 é- 






-I — •- 



uo 




re 



]^ ^ 15 An l!day di_ lea tu ma _ _ dr 

Metr = l52j.^' P^ - .i*- "-^^* *^^" - - ^^" '^' 



PIANO 



^ 



f- 



PANDERETA 
48 



^m 



*=^ 



rí r r 



g • » • m 

g i i g ; 



i 



"P i 



-# ^ 






' L 



i^ ,' «: I ■ 1 J J I .^"~: 



^ 4 



que teeinpa_ pe _ le 
vier.ten a mi a _ mor 



ai _ re 



la lu na y el 



eMAcÍ^ 



:íw 



É 



m 






\ 



ss 



r • p E^ 



f • f I» f 



i 



• — •■ 



^ — í 



9 — » — y 



j-ir] 



nsn 



i i • 4 •■ 1- 



sa _ le los le 




rm I j ij 



N' 16 



PIANO 



PANDERETA 



Metr - 152 = J . 



1! Ar_ bo - li - to te se _ 
2* Con e _ se me_iieme_ 



^Tf ^ 



TR~^, 



4» — a ni m 



^ 



J.3a _ : 

3 



^ 



í -¿ -5- -J- 






mmii-mmi JI3JXU 



3 3 



49 



cas _ te iv _ iiit'ii.du la lueiite ;í1 pir 

iit' _ o (jiie lie _ va la bo_ ti _ ca _ ria 



te 



^^m 



m 



^"^ 



B^ 






f 



f 



^ 



Z23L 



a 






?=^ 



if m m . 



¿ ¿ ^ 



.TI I m 



* 4 • \ 



— P-, 



xn-j 



con 
pa 



el tronco la f'ir_ ine _ za 
re_ ce que va di_ cien _ do 



y en 
'de 



la 
las 



^'V I • ^ 



s 



^ 



^É^ 



¡j=3í 



rzt: 



i^ 



f- 9L- 



\ \ 



^ 



r I r 



S 



:^ 



i^ .TI rh 



nxm 



m m ! m .TI. 



3 3 



ra.mi ta el (jne _ rtr 
ca ños sa le el 



a _ ffua 



^^ñ 



1' 



¡^ 



I 




s 



^^ 



T • 



5^ 



tín 



f^ 



^ 






S 



m; 



í 



* 



7^ 



m 



j d ¿ 



rUi 



jTI .T] i .T] rn i 




Air 



nio 



PANDERETA 



^ 



dV 



Di 






TT~F 



i > J 



& 



• 



E 






4>_-2 j~m I .TT] 1 rrn i nm 



\ 



cen que. si le quie_ ro pierdo la vi- 



da pier _ 



-^jir ;;— : a 1 1 


• • — 

• • 9— 


1 — EE 1 1 


— =— : ^ 


-Wí •— í ■ é ■ 


= 9 = 

fi 


— i 

J 

h j 


— S — '- 1:^ 

J 


-^ T : 

é 4 1 

_® J • J j J 


L_3 1 

. . . j 


=1 3 

é ' é J j 


— $) 



do la por mi gus_to va bien per 
ta mi madreen ca.sa vuelve por 



da 
qui 



ff^ 


F^^ 


— s — i — g f 


1 — F • 






V- 




|- • • *j — 3—* — 

2^ 




* 




— ü ' ^ 




f 


^ 


— J -• 


1 g 


J « 




G 




4_i 


L.^__< 


é j J j \ j.' j « 


4 


j • j — 1 


j 1 



ni 



íia her_ _ ino _ _ sa da _ 

: y 



_me 



el 



^ 



í^ 



^y.¿ py- # f I f~f~f 



f • f I f # P 



E P E E p I 



^m 



%\ 



no es SI 




N"1S. 



All" mod'." 



PIAN 






PANDERETA 



:^x^^ 



?m ^ i 



é é — •■ 



^ 



é — é- é 4 




mn 



¡¡¿i 



V. Si quie.res que te di _ ga 
2! En la ra_ ma mas ál _ ta 



lo que me pa _ 
que tie _ ne el ar 



^ 



^g f l! \ f N f 4J 



s 



i 



-6 



r^ 



4 



■é • • é 



m 



El 



sa can_ ta ^ ba 
bol de _ ci . a 



|>^'" f l^^ ^ 



la pa _ lo - mi _ ta en 
pre _ da a _ do _ ra _ da 



el 
tu has 



^ 



fc^ 



m 



^ 



TJ 



O 



mes de ma > yo 
de ser mi i 



ir-a: 




n:'19 



All". inod'. 



MANO ^ 



PANDERETA 



§ {m n I 



^ 



nn 



-é — 9 4 4 4 — I • — • — 4—4 1 



M¡ pen_sa_mien _ to si piensas queenfipen se 
a la ri _ be _ ra quien fne.ra pa_ ja_ri _ to 



lÁ 



m 



s 



^ 



T^ 



s 



^ 



^ 



^ 



m 




^_i 



n 



n 



rmí rnn 



mi pen_sa_inien _ to mi a^inor se fue 
qfie te di _ je _ ra mi a_mor se fue 



a la 



ri 




w 



^ 



^ 



^ 



4 ' — #— ♦ 



SXI 



4 — 4 — é—4- 



be 



^^ 



ra _ yo me voy con el 



« 



#= 



í=t 



^^ 



S 



^ 



S 



3=^ 



I J / II 



if3 



N"20 



PUiNO 



PANUEKETA 






Mi carbo.ne. ro ma- 
cón el car_boii yelcis 



^m 



i d i 



^ 



3 



1 



^ . i f 



^ 



^^ 



dro tití.iití u _ na ina _ ña 

co ha _ ce la ca 



ma va 



I 



í 



V. 






2f 



♦t g g : 



f 



1 



^ --^ ^ ^^ 



f=^ 



^^ 



í 



^— #- 



#-^— * 



# • 






4 • — ' — é — é—4 — é — I — • 



m I ¡ 



« • — é — é 



yau_na gra.cia va_yaun sa_Ie _ ro que fie _ nema 



I 



^ 



£ 



m 



i 



i 



*=* 



1 § 



^ 



- f 



^ 




m 




F 



3 



# « 



1^ 



1 1 rni í 



dre mi car _ bo_ne _ ro 



tí 



ff 



í 



^^ 



■Hr 



^ 



-f- « ^ I 



í=t=c 



it=P=?: 



-• — • — #- 



?=^ 



< • • 



4 

54 



t S 



s- i ^ 



4---é ¿ 



.i i i i 



^ — « — é — é 



4 é é é 



t 



]^*' *il Metr. 152 rJr 



PIANO 



PANDERETA 






^m 




r 




I 



Tn I n 



Siem _ pre vi vienlasmonta iíns y nio.rir en e.llas quie _ ro 



te 

f 9 ^ 


i 


1 — • m m p \ 

1 — _L 


^ ^ p t 

i i i f- 


i i f P 


-f -^ 

r p 


ik — , J — , 


« — 


. . . j 


3 

— i-^-J j j 


1 1 1 ,l,.„ 1 . i 


1 
— J • J — j — j — 1 



que 



co _ rre el ai. re mas pu _ ro 



y es_ 



^ 



É 



_toy 



# — — P- 



é • * 4 



DE 



f> 



^:f 



i 



ZZB 



i 



^ 



mas cer, ca del cié _ lo 



* * #: 



fi* 



^ 



i 



L 

i 



=5=í 



jcz — r 



:w^-r 



f 



•1 — l: 



4—1X1 



» é — • • 



u 



i-iJ 



«A, Lodrr, 



05 



ÍNDICE 



"l^EXTO 



PágS. 



Dedicatoria vii 

PkÓLOGO '3C 

Dos CAUTAS, de D. Tomás Bretón y 
D. Ruperto Chapí xi 

Ckósica íntima de la Fiesta Monta- 
ñesa, por D. Leopoldo Pardo é Iru- 
leta 1 

Notas, por D. Delfín Fernández y 
González • 13 

La panderet* . poesía de D. Alfonso 
Ortiz de la Torre • . . 17 

PoK LO QUE VALGA, por «Pedro Sán- 
chez» 19 

Las tosaüas montañesas, por D. En- 
sebio Sierra • • 23 

La canción de la Montaña, poesía 
de D. Luis Barreda 27 

La montañesa, por D. Amos de Es- 
calante 29 

El caktak dk la espeuakza, por Don 
R. Sánchez Díaz . 35 

La canción del ido, por D. Fernan- 
do Segura 37 

La güitabua y el pandkko, poesía de 
D. G. Aguirre 40 

El viento db la Montaña, por Don 
Jesús de Cospedal 43 

El ijujú, por D. J. A. Galvarriato.. 45 

CcNTBIBUCIÓN AL ESTLDIO DE LA MÚSI- 
CA montañesa, por D. Emilio Cor- 

tiguera 49 

Cantos eeligiosos 65 

La Virgen en la Montaña, por Doña 

Concha Espina de Serna 67 

De las maezaí, por D. D, Duque y 

Merino 69 

PiCAYOS 77 

Danza ál 

Varios: 

Canto del dalle 85 

Cauto de boda 86 

Canto de Reyes 86 

Canto de «nea». 87 



Tonadas ue honda y cantos komebos: 

No se va la paloma 1 

Esta noche ha llovido 3 

El pañuelo de mi niña 4 

Retira. ..tira. ..te ^ 

Noche clara y estrellada 7 

«Tío Juan» 9 

Desde su casa á la iglesia 10 



Págg. 

Deja que ruede la bola H 

A tu puerta están cantando i 2 

A la entradita del pueblo 15 

Las barandillas del puente H 

La Lola gasta pañales 18 

No tengo miedo á la muerte 19 

Las hijas de Simeón 20 

Los ojos de mi morena 21 

¡Qué bonitos son los coches! 24 

Anda, zarrapastrona 24 

Tus ojos y los míos 25 

Cara de luna brillante 26 

Debajo de tu ventana 27 

Que Saturno está muy malo 28 

Si tú te vas á la Habana 29 

No llores, paloma mía 30 

En el Norte hay una estrella 31 

Vivan las montañesitas 31 

Lame la mano, paloma 32 

Niña, si vas á la fuente 38 

Vas contento porque llevas 34 

Molinera, molinera 3o 

Toda la noche me tienes 37 

Vengo de la mar salada 8h 

Porque me han dicho que tienes. 39 

Soldadito de á caballo 40 

Estrellita reluciente 41 

Es tanto lo que te quiero 42 

Al alto cielo subí 42 

Aunque soy hija de un pobre 43 

Cómo quieres que tenga ......... 44 

Dicen que ha muerto un fran- 
chute • 45 

Al entrar en Sevilla 45 

Virgen de la Barquera . 46 

Allá arriba en aquel alto 47 

Estando en Misa mayor 48 

Los ríos van á la mar 49 

Si la nieve resbala 49 

Pequeñita y con amores 50 

Una noche muy obscura 53 

Hay alegrías que matan 53 

Acábate de casar 54 

Yo no soy marinero 56 

Por esa calle á la larga 57 

En el río de la arena 58 

El querer como te quiero 58 

Ahí la tienes, baílala 59 

Verdi, verdi está 60 

Estoy acatarrada 61 

A tomillo me huele 62 

Como la sal en el agua 62 

Carmelita, carmelita. 63 

Dime, artelerito, dime 64 

Dorotea 65 

10 



90 — 



JPágs. 

A la entrada del pueblo 66 

De la naranja la media 67 

El día que tú te cases 68 

Ponti la gorra 68 

La luna á la cabecera 69 

¡Ay! qué ventana tan alta 71 

Piensa el galán que le quiero. ... 71 

Hace sol y no quema 72 

María, si vas al monte 73 

El retrato de la Lola 74 

Señor San Pedro 75 

La-la-la ' 75 

Por entrar unanocheentfi alcoba. 75 

La cadena del amor. ... 76 

Querido dueño 79 

Adiós, rosita y clavel 80 

Levántate, morenita 81 

Señor San I'edro, quieru 82 

Señor San Pedro, si el tu palu. . . 82 

Válgame el señor ^'aii Pedru 83 

Molo-molondrón 84 

No valgas á los madriles 85 

Tengo de pelar el monti 86 

Yo no sé lo que me pasa 87 

Ya se van al servicio 88 

No me asusto de la mar 89 

Hasta que salió la luna 90 

Que la lancha de Tolín 91 

Ihia tarde fresquita de Mayo.. . . 92 

Dicen que te casas 93 

Súbela, marinero 94 

Salta, niña, á mi barquía 95 

Sábado, sábado 96 

Arboles de la alameda 97 

Ojos que te vieron ir 98 

Si quieres que yo me muera 98 

Fuiste á la feria y golviste 99 

Algún día por verte 100 

UanciOnes keligiosas: 

Virgen, divino sagrario 1 

Dios te salve, carmelita 2 

Salve, Virgen bella 3 

Apártense los señores 4 

nuestro escapulario 5 

Debajo de ese tu manto 6 

Estaba junto á la Cruz 6 

Salve, Sara hermosa 7 

Poderoso .Jesús 9 

En Acuapendiente hallaste. 10 

Letanía 11 

Anden ya los mocitos 12 

Villancico 13 

Mabzas: 

Marzo florido 1 

Guárdame los Mandamientos.. . . 2 

A los de esta casa 3 

Es descortesía 4 

El primero es el bautismo 4 

A cantar las marzas 6 

Cuando por el Oriente 7 



PiCAYOs: 

El señor predicador .• 1 

Válgame nuestra Señora 1 

No se celebra en España 2 

DA^ZAs: 

De palillos Ii4x5 

De arcos 8 

Vauios: 

Canto de boda 1 

Canto del dalle 2 

Canto de Heyea 2 

Canciones de «?»?«» 2 y 3 

Bailes: A lo bajo. 

No salgas tanto de casa 1 

Al empezar á cantar 2 

Toda la noche á la vela 4 

L'na palomita blanca 6 

Abre la puerta del cuarto 7 

Si quieres que yo te quiera '• 

Muy bien te está lo amarillo 10 

Si me quieres dar la muerte 12 

Llevas los za||»atos rotos 13 

linile con pifo 15 

A la puerta del molino 17 

Vallecito de Ruiloba 19 

Aire, que vengo del río 20 

Dicen que somos muy niños 21 

M e llevan quinto 22 

Ojos que te vieron ir 23 

Me tirastes un limón 24 

Iremos á Buenos Aires 25 

Vengo de la romería 26 

Has de venir á buscarme 27 

Al empezar á cantar 28 

Allá va la despedida 29 

Y tu niña carcelera 30 

La pandereta que toco 32 

A lo alto. 

Anoche estuve en tu puerta 34 

fíaile de pilo 35 

La casa del señor Cura 35 

Tiene la tabernera 36 

Porque no tengo 37 

La tarara 38 

Baile de vioÜn 39 

Bayoneta calada 40 

Ella se está divirtiendo 41 

Los í'irboles altos 42 

Cómo quieres que el sol salga. ('Zoí 

habas verdes) 43 

A lo alto y á ío bajo 45 

Qué qiiieres que te traiga 46 

Ya no te digo nada 47 

Anda y dile á tu madre 48 

Arbolito te secaste ....... 49 

Dicen que si te quiero 50 

Si quieres que te diga 52 

Mi pensamiento 53 

Mi carbonero, madre 54 

Siempre viví en la Montaña 55 



JiJgta obra se acabó de imprimir tn Ma- 
drid, en el establecimiento tipográ- 
fico del Asilo de Huérfanos del 
Üayrado Corazón de Jesús, 
ti día 25 de Julio 
del año de 1901, 
festividad del 
Apóstol San- 
tiago. 



ERKATAS 



En la página y, línea 47, donde dice Garrido debe decir G árnica; y donde dice 
Eguiluz del)o decir Eguilior, 



OBRA E.V PREPARACIÓN 



Catiteo gaWcC|00; Áa^ntomxac/oé Áa el maeó/io £/(a/ae/ %a//e/a. 






in 



si 

o 

K O 
■ "tí 

* s 

H ^ 
eS o 
O 



— "j 



-< - 



University of Toronto 
Library 



DO NOT 

REMOVE 

THE 

CARD 

FROM 

THIS 

POCKET 




Acmé Library Card Pocket 

Under Pat. "Ref. Index File" 

Made by LIBR.\RY BUREAU 




*•? 






é^-í 




•'éft' 



.^^ 



^-ym- 




m'