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Full text of "Cartas de Jovellanos y Lord Vassall Holland sobre la guerra de la Independencia (1808-1811)"

ITALIA-ESPAÑA 




EX-LIBRIS 

M. A. BUCHANAN 



1 



v 



PRESENTED TO 

THE LIBRARY 

BY 

PROFESSOR MILTON A. BUCHANAN 
OF THE 

DEPARTMENT OF ITALIAN AND SPANISH 
1906-1946 



CARTAS 

DE 

JOVELLANOS 

Y 

LORD VASSALL HOLLAND 



US 



5, 1811 CENTENARIO DE JOVELLANOS * 1911 



CARTAS 

DE 

£a*u*v n^o^JOVELLANOS 

Y 

LORD VASSALL HOLLAND 

sobre 

la guerra de la Independencia 

(1808-1811) 
con prólogo y notas 

DE 

JULIO SOMOZA GARCÍA-SALA 

C. de la Real Academia de la Historia. 



MADRID 

IMPRENTA DE LOS HIJOS DE GÓMEZ FUENTENEBRO 
Bordadores, núm. jo. 

1911 




FORTUNATO DE SELGAS: 



entusiasta propagador de la 

doctrina jovellanista, 
fiel y erudito intérprete de las 
antigüedades asturianas, 
dedícale este libro 
su adicto y singular amigo 




SUMARIO 



Prólogo. 

Cartas anotadas. 

índice de personas. 

índice de materias. 

Tabla epistolar, y residencias. 

Sentencias mencionadas. 

Bibliografía. 

Escritos de Jovellanos en este periodo. 



PRÓLOGO 



Si el ánsia de saber cosas nuevas no tuviera mas 
acicate que el de la curiosidad, no valdría la pena de 
apurarse mucho por conocerlas, porque como sábia- 
mente advierte el refrán, antes de tiempo, serian viejas. 
Y vieja debe ser asimismo la sentencia, cuando en la 
antigua fabla castellana, la hallamos rimada en la ex- 
presiva copla: 

De saber novedades, 
non vos enredes, 
hacerse han ellas viejas, 
y las sobredes. 

No sucede así con la investigación de los sucesos, 
datos ó noticias, que ilustran nuestro entendimiento, 
dilatan el campo de nuestra cultura, y abastecen nues- 
tro espíritu, porque mediante el conocimiento de ellos, 
podemos alcanzar mayor perfección en el estudio, y 
más clara certeza en el juicio. 

De esta índole eran nuestras reflexiones, al terminar 
la lectura del último capítulo de la biografia de Jove- 
llanos, escrita por su fiel amigo y compañero de la 
infancia Juan Agustín Ceán-Bermúdez y García-Cifuen- 
tes, algo menor en años que su ilustre Mentor (pues 
vió la luz en 1749), pero educado á su lado y en su casa, 
según explícitamente declara Don Gaspar, al consignar 
el modesto y honorífico legado que le hizo en su primer 
testamento de 1795. 



Menciona también Ceán en el referido capítulo, la Epistolario 

1 . ^ jovellanista. 

vana y extensa correspondencia que su Protector man- 



10 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



tuvo durante notables épocas de su vida (¿y cuál no la 
fué?) sobre materias siempre interesantes, con eminen- 
tes personages y adictos familiares, tales como Don Mi- 
guel Maestre y Fuentes, íntimo amigo sevillano; el 
Conde de Campomanes, el de Cabarrús, y los poetas de 
la Escuela Salmantina. Ántes, y en el capitulo anterior 
al que mencionamos (el xvui), había hecho Ceán re- 
lación detallada de la década epistolar con Don Anto- 
nio Pon\, tan bella por su estilo, como amena por su 
materia. Mas aunque en el transcurso de la obra citara 
igualmente, entre otros, el nombre ilustre de Lord 
Holland (pág. 102), para nada se acordaba de la co- 
rrespondencia que con él sostuvo el preclaro asturiano, 
escrita precisamente en un período de los más azarosos 
de su vida. Ni tampoco, en parage alguno de su libro 
hacía alusión cercana ó remota, á la extensísima co- 
rrespondencia con que alivió sus penas y destierro, di- 
rigida al canónigo candasín, Gon\ále\ de Posada, una 
de las más íntimas, y la más interesante de todas (á 
nuestro juicio) , bajo el punto de vista regional, nunca 
por separado impresa (ni aquí, ni allende el mar, donde 
tanto se blasona de amor á la tierruca), ni nunca ano- 
tada, mereciendo serlo cumplidamente, y aún restaura- 
do su texto, con torpeza y malignidad alterado en algu- 
nos pasages, por uno de esos doctrinarios vulgares (tan 
en boga en nuestra pátria) que en su insuperable vani- 
dad y ridicula soberbia, pretenden enmendar la plana 
á los maestros del bien decir y del pensar honrado. 

Si estas omisiones de Ceán fueron intencionales ó 
casuales, no nos toca aquí dilucidarlo, porque alargaría 
demasiado nuestro escrito, y á la vez, abriría el palea- 



PRÓLOGO 



11 



que á nuevos temas literarios , ágenos de este lugar. 

La diligencia y el anhelo con que nos dimos á re- 
buscar papeles, epistolarios y misivas, por todos los rin- 
cones de Gijón y Asturias, por si acaso lográbamos re- 
cuperar alguna de las que llevamos indicadas, empresa 
fué de muchos años, no coronada al pronto por el éxito, 
mas tampoco frustrada. 

Tócale el primer puesto en el hallazgo, á nuestra El de 
buena fortuna, ó si se quier, acierto; luego, á la bon- 
dad de una gijonesa afabilísima, y por último, á los 
perseverantes esfuerzos de un gijonés adoptivo, entu- 
siasta de las glorias jovellanistas. 

La lectura de la carta de Jovellanos á Holland, úni- Primera 
ca conocida, publicada por primera vez en 1859 (edi- huella - 
ción Rivadeneira, tomo 11, pág. 32o), y raiz de nuestra 
investigación, nos hizo sospechar por la nota en que se 
registraba su procedencia, si la restante corresponden- 
cia radicaría en poder de la persona que había facilitado 
el original. Era ésta, la respetable señora Doña Purifica- 
ción Alvargonzález, viuda de Don Victoriano Sánchez 
Cifuentes, meritísimo Director que fué del Real Institu- 
to Asturiano por los años 1845 á 56, y una de las con- 
tadas personas que comprendieron todo el alcance del 
pensamiento del Fundador. Por esta vez, no íbamos 
descaminados. 

Jamás olvidaremos la buena acogida que nos dis- 
pensó tan culta gijonesa (porque lo era, sin afectación 
alguna), tipo acabado de una sociedad, en la cual, la 
dignidad del rango, la llaneza del trato, y la severidad de 
costumbres, se forjaban en proporciones suficientes 



12 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



para caracterizar una época. Dicha señora, y su hijo 
Don Eugenio (no há mucho fallecido), pusieron á nues- 
tra disposición, rico caudal de datos y documentos, que 
copiados con el esmero y la pulcritud debidos, hicimos 
imprimir en posteriores obras, íntegramente, unos, y en 
extracto, otros. Ocurrió esto hace treinta años. 

Originales Entre aquellos manuscritos hallamos, no sin júbilo, 
' las cartas originales de Lord Holland, que, con diligen- 
cia suma, copió nuestro amado hermano Don Manuel, 
habiendo restituido los originales, á su legítima po- 
seedora. 

Diligencias Faltaba, por tanto, su necesario complemento, á 

en Londres, 11 • • 1 j t 11 a c • 

saber: las cartas originales de Jovellanos, ó sus copias, 
en el epistolario- borrador que siempre conservaba su 
dueño, con sagaz previsión. No aparecieron: y nuestra 
actividad se encaminó entónces hacia Londres, donde, 
á nuestro juicio, debían conservarse aquéllas en el Ar- 
chivo de Holland- House. Arrastrábanos á tai suposi- 
ción, de un lado, el afecto vivísimo (claramente expre- 
sado en las Cartas) que Lord Holland sintió siempre 
por su preclaro amigo; y de otro, el interés de conser- 
vación que los ingleses muestran á la continua, hacia 
todo lo antiguo y tradicional, venerando así el pasado 
de un modo que les honra y enaltece, á la inversa de 
nuestro movedizo carácter, que parece complacerse en 
destruir con ensañamiento idiota lo poco bueno que nos 
resta de nuestros predecesores. 

Encomendamos la delicada empresa de recuperar 
las cartas jovellanistas á nuestro antiguo maestro, Don 
José María Fernández Quirós Amieva, Cónsul en Car- 



PRÓLOGO 



13 



diff por aquellas fechas. No debía ser nuevo el intento, 
pues muy luegonos avisó nuestro paisano, que ya otro le 
había precedido en la demanda, sin éxito alguno. Pero 
que eso de llegar á la mansión de los Lores ingleses, 
avistarse con ellos, y solicitar la enagenación, aunque 
fuera á título de préstamo, de papeles de carácter his- 
tórico, era cosa llana de hablar y proyectar en Gijón, 
árdua, si ya no quimérica, de realizar en Londres: y 
valiéndose de un símil pintoresco y corriente del bable 
regional, agregaba en tono sentencioso; ahí está el en- 
ñlar de los pimientos. Quirós, complaciente siempre, 
pero lleno de ojeriza contra la aristocracia inglesa, que 
miraba con seco desabrimiento nuestra pretensión, fa- 
lleció sin lograr su intento. Sentírnoslo muy de veras, 
no sólo por tratarse de tan buen amigo y maestro, sinó 
por la dificultad de encontrar otro gijonés jovellanis- 
ta y entusiasta que le substituyera en tan difícil co- 
metido. 

Al andar del tiempo, apareció. Triunfos son éstos 
de la perseverancia, á cuya virtud parece refractaria 
nuestra raza, ignorante, las más de las veces, de que lo 
improvisado, es siempre efímero y deleznable. 

La dignísima persona que se encargó de obtener, con 
tenacidad plausible, las ansiadas Cartas, fué Don Eduar- 
do de Llanos Gifuentes, hombre en quien los grandes 
alientos parecen competir con los nobles anhelos, en la 
actividad y prosecución de todo linage de empresas úti- 
les. Si á enumerar fuéramos las personas, cartas, y reco- 
mendaciones que mediaron hasta llegar al fin que se 
perseguía, sobre molesta, parecería ostentosa preten- 
sión, y por tal, la suprimimos. 



14 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Eihaiiazgo. Las cartas, existían, cosa que ya sospechábamos, 
desde que vimos el autógrafo de una, en la obra de Ho- 
lland: Some account of the Uves..., publicada por su 
hijo, en 1817. El heredero de los Holland, Lord Stavor- 
dale, no abrigaba intención alguna de desprenderse de 
ellas; ¡á buena parte íbamos! 

Tentativas Entonces, el poseedor de las cartas originales de 
WP r °y ectos - Lord Holland, en Gijón, propuso, por mediación del 
Sr. Llanos Cifuentes, un proyecto de cambio, ó cesión, 
de los originales de Holland, por los originales de Jo- 
vellanos. En semejante paso, cometimos un yerro, dis- 
culpable seguramente en el intento, pero cuyo alcance, 
por la forma en que se presentaba, no se escapó á la 
sagacidad de Lord Stavordale. Este personage, estima- 
ba todo lo suyo, en grado superior, y aún tratándose 
de cosa perteneciente á sus antepasados, no entraba 
nunca en sus planes, que le propusieran fórmula alguna 
de cambalacheria. El justiprecio de su estimación y 
afecto á los recuerdos históricos de su casa, no permi- 
tía ni consentía él que quedara á merced de ningún ex- 
trangero. Quedamos aplanados, y aunque tarde, com- 
prendimos que debía partir de él la iniciativa. Tarde era 
ya para remediarlo, y corrió el tiempo sin éxito alguno. 

Firme el Sr. Llanos en su empresa de rescate, tan- 
teó otros terrenos, y ya el empeño tomaba mejor sesgo 
cuando una circunstancia inesperada le hizo mudar de 
rumbo. Falleció Lord Stavordale, sucediéndole en sus 
títulos y derechos, su hijo, Lord Ilchester. 

Prosecución Entónces, al renovar sus gestiones en tiempo opor- 
y logro. tun( ^ p r0 p US0 t \ g r# Llanos Cifuentes, que en lugar de 



PRÓLOGO 



15 



los originales, se tratara simplemente de la permuta de 
las copias, conservando cada uno la propiedad y el de- 
recho de lo que le pertenecía. Surgió entónces una 
nueva dificultad: la mansión de los Holland (Holland 
House), con todos sus anexos, quedó propiedad de la 
viuda de Lord Stavordale; en ella, se incluía su Archi- 
vo. Lord Ilchester, deferente ahora á las insinuaciones 
del Sr. Llanos, lo sentía mucho, pero no lo podía llorar. 
Nada arredró este nuevo contratiempo al prosecutor 
de la empresa, y por la intermediación de nuestro em- 
bajador en Lóndres, señor duque de Mandas, se llegó 
al íin apetecido. 

Desde luego se obtuvo permiso para copiar las car- 
tas y cotejar la copia en la casa, con los originales. Al 
efectuarlo, hallóse nuestro amigo con una particulari- 
dad extraña: las cartas originales estaban acompañadas 
de una cópia, que álguien hizo en el primer tercio del 
siglo xix; mas no habiéndose confrontado el carácter 
de letra, no pudo tampoco averiguarse quién fuera su 
autor. Cabe en lo posible, que tal trabajo se debiera al 
cuidado de Mr. Alien, ó de Blanco- White; quién sabe 
si con el propósito de imprimirlas, ó para que utilizase 
su materia algún historiador de la guerra de la Indepen- 
dencia. Mas si lo hubo, debió desistirse de ello, por 
razones fáciles de apreciar á cualquiera que detenida- 
mente las leyere. 

Dia de emoción grande fué para nosotros, aquél en^ Cartas- 
que el Sr. Llanos Cifuentes nos comunicó la feliz noti- en Gi ^ ón ' 
cia de haberse terminado la copia y cotejo de ambas 
colecciones epistolares, su permuta, la autorización de 



16 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Lord Ilchester para la impresión, y finalmente, la remi- 
sión de ellas á nuestras manos, por el intermedio de su 
sobrino, Don Ildefonso Noriega, estudioso jóven, y afa- 
bilísimo amigo nuestro. 

Grande es, por tanto, nuestro reconocimiento hacia 
Lord Ilchester; mayor, la gratitud que debemos al ami- 
go, y dignos de especial aplauso, los laudables esfuer- 
zos del señor Duque de Mandas en pro del rescate de 
tan valiosa presea literaria. Así y todo, no excedió el 
plazo total de las negociaciones, de cinco años. 

En cambio, hace más de treinta que perseguimos 
sin tregua ni descanso, la publicación de los Diarios de 
Jovellanos, vasto y asombroso monumento poligráfico, 
confesión ingénua y patética de un hombre bondadoso, 
narración insuperable de las bellezas de la pátria. Y 
aún hoy, sus poseedores, propietarios ó detentadores 
(que ya no sabemos lo que son), asturianos, para bo- 
chorno del país, reteniéndolos con avara mano, incapa- 
ces de apreciar su mérito, ni de sentir la dulce emoción 
que brota de sus páginas, han visto impasibles la muti- 
lación y alteración de su texto, que escritores de mala 
laya y de intención torcida, pretendieron dar á la estam- 
pa, agravándole con insidiosas y rastreras notas, donde 
transpiran con rencorosa saña, la soberbia, la vanidad y 
el fanatismo que abrigaban sus pechos. Y estos sectarios 
de una escuela mezquina (ya por ventura muertos), han 
legado un texto mixtificado, para que corriera con el 
valor de auténtico, ignorantes, en su torpeza, de que la 
autenticidad del legítimo, se conserva de puño y letra de 
un contemporáneo, para confundir con él, á los que no 



PRÓLOGO 



supieron respetar ni comprender la grandeza de alma del 
que intentaban abatir. — Si adrede narramos este episo- 
dio, es para que se compare la insólita conducta de al- 
gunos mal avisados, con la plausible y honrosa que si- 
guen los extrangeros. 

Un estudio detallado de todas las Cartas, su com- 
paración y ordenación, hízonos ver prestamente los va- 
rios problemas que habíamos de resolver, para presen- 
tarlas debidamente al público. 

Regístranse en el epistolario jovellanista, 1 1 1 cartas, cómputo 
alguna sin terminar, mas por declaraciones y fechas en y dast fi ca 

ClÓTl . 

ellas apuntadas, aún faltan tres, que en la tabla episto- 
lar adjunta, signamos Ja, Jb y Je. Más escaso el epis- 
tolario hollandiano, sólo cuenta con 69 cartas, y en 
cambio, las perdidas, ascienden á veintiuna, señaladas 
por orden alfabético desde Ha á Hw. En nota especial 
va indicado, que la pérdida mayor de las cartas de 
Holland, se registra en Junio de 1809, en que el extravío 
fué de once cartas, ó sea, la mitad más una, de la pér- 
dida total. 

Consideradas cronológicamente, arrojan las siguien- 
tes cifras en relación anual (con inclusión de las perdi- 
das, por separado): 

Jovells. Holl. Jovells. Holl. 

Cartas de 1808 . 2 2 

de 1809 . 89 65 3 15 

de 1810. 15 1 . 5 

de 1811. 5 1 ¡ . 1 

Total.... 111 69 j ~3 21 ~ 

Vése claramente por este gráfico, que el núcleo prin- 
cipal y más importante de la correspondencia, pertenece 

2 



18 



CARTAS DE JOVKLLANOS Y HOLLAND 



al año 1809. Pero las más extensas cartas de Jovella- 
nos, son las de los años siguientes, signadas j. 96. — 
j. 97. — j. 99. — j. 100. — j. 106. — j. 109; todas interesan- 
tes. La causa de su mucha extensión, infiérese fácil- 
mente del cambio de vida y presidencia de su autor, y de 
los graves trastornos y adversidades que le sobrevinie- 
ron, desde su arribo á la Isla de León, hasta el retorno 
ai pátrio hogar. (2 Febrero 18 10 á 17 Agosto 181 1.) 

Defecto Un mal añejo en los Epistolarios españoles, no re- 
. e . w /°*. mediado cual debiera serlo, es la omisión de las cartas 

epistolarios. 1 

del corresponsal secundario, en aras del principal. De 
este modo, no se aprecia debidamente todo el interés 
de la correspondencia; porque ¿quién podrá estimar el 
mérito ó alcance de la respuesta, sin saber cómo ha 
sido formulada la pregunta ó la presentación del tema? 
Aún sin esto, y no mediando una diferencia muy radi- 
cal entre el génio, concepto y estilo de los autores de la 
correspondencia, debiera llenarse el hueco con notas 
que suplieran las cartas del personage secundario, para 
formar claro juicio, en los pasages dificultosos ó intrin- 
cados que lo merecieran. Mas por lo regular, la premu- 
ra en la publicación, el presuntuoso desdén español á 
todo lo que sea investigación laboriosa y concienzuda 
de los hechos, y la creencia errónea, de que lo principal 
anula lo subalterno, ha hecho que nuestros Epístola- 
rios adolezcan del capital defecto de la supresión. 

En el presente caso, la correspondencia del Lord, 
aún con sus faltas ortográficas, gramaticales y sintáxi- 
cas, tiene un valor inapreciable. Está redactada en es- 
pañol, desigual á trechos, pero siempre inteligible; y 



PRÓLOGO 



19 



muestra, á un tiempo, la opinión de un extrangero fer- 
voroso por la causa española, y adicto de alma y cora- 
zón hacia el más ilustre de los escritores de su tiempo. 
Por eso la incluímos. 

Pero á la vez , imaginando que un prólogo, por ex- Anotaciones 
tenso que fuera, no daría clara y completa idea de la y t°™™~ 
multitud de temas que aquéllas abarcaban, fuénos for- 
zoso ilustrarlas con prolijas notas, innecesarias, á la 
verdad, para los estudiosos y eruditos, pero precisas 
para la generalidad de los lectores, á quienes, la distan- 
cia de los sucesos ocurridos hace un siglo, y la necesi- 
dad de la aclaración inmediata de complejas materias, 
absorbería un tiempo de que no podían disponer, para 
evacuación de citas , y precisión de sucesos , tiempos y 
personas. Esta árdua tarea, nos impusimos en obsequio 
al lector. 

Aún quedaba otra por vencer. Jovellanos, acusa Ordenación* 
casi siempre á su compañero, recibo de sus cartas con 
sus respectivas datas, procedimiento que no sigue Ho- 
lland. De aquí la dificultad en su colocación: ¿debían 
insertarse por separado unas de otras, ó debían inter- 
calarse? Después de compulsarlas detenidamente, for- 
mamos una tabla epistolar que pusiera de manifiesto 
las existentes y las perdidas, y con arreglo á ella, 
ideamos el plan de colocación , que es el que seguimos 
y puede verse en el lugar correspondiente. En cuanto á 
las notas, como colocadas en sección á parte, distraían 
demasiado la atención del lector, y puestas al pie de la 
página, molestaban y embarazaban la impresión, opta- 
mos por un procedimiento mixto, á saber, colocarlas al 



20 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



final de cada carta, aplicándoles la misma numeración 
de los párrafos á que se contraen. 

Carácter y ¿Cuál es el carácter y estilo de estas Cartas? El 
estilo, confidencial, en el cual campea la más noble franqueza, 
combinada con la más exquisita cortesía y elegancia de 
formas. Uno es el entusiasmo por el triunfo de la causa 
nacional; idénticos, sus anhelos y deseos; común, el 
lazo que les liga por el afán de restaurar las antiguas 
Cortes con nuevo ropage, y dar mayor cauce á las liber- 
tades públicas. Pero existe una diferencia de monta en 
los procedimientos para alcanzar tamaño bien: porque 
Jovellanos, conocedor del atraso del pueblo español en 
todos los órdenes de la inteligencia, duda (y no lo nie- 
ga, por cortesía) de la eficacia de los nuevos métodos 
aplicados sin preparación alguna; y quiere, en el plan 
de convocación de Córtes (una de las cuestiones bata- 
llonas que aquí se ventilan), que se adopte el antiguo 
sistema castellano, con aquella dosis de libertad que 
verosímilmente se pueda conceder, y sin menoscabo de 
las reales prerrogativas; porque con insistencia repetía, 
que las libertades concedidas serían del todo ineficaces 
si no iban cimentadas en una buena Constitución. 

Pero... permítasenos una digresionen este extremo: 
¿puede un pueblo despojado de toda cultura, sumido 
durante siglos enteros en las abyectas charcas del fana- 
tismo, la superstición y la ignorancia; violento, pasional 
y colérico por temperamento de raza, rebelde á toda 
autoridad y mandato, esperándolo todo de accidentes 
externos ántes que de su propio esfuerzo..., hacer nun- 
ca una buena Constitución? Lo dudamos. La nobleza, 



PRÓLOGO 



21 



el clero, y el pueblo reunidos, aún en lo más selecto de 
su representación, podrían hacer un Código pasadero, 
nunca excelente, ni siquiera bueno. Ahí está para con- 
firmarlo, la Constitución de 1812, y otra media docena 
de ellas, promulgadas en lo restante del siglo. Sus re- 
sultados están á la vista y al alcance del más topo; y 
miéntras no suba el nivel de la cultura general de la 
Nación (no el de las clases privilegiadas ó intelectuales) 
algunos centímetros sobre el que actualmente tiene, 
resultarán vanas y ficticias cuantas Constituciones se 
elaboren para su adelanto. 

Lord Holland, jóven de treinta y seis años (sesenta Tempera- 

. , .v . mentó de 

y seis contaba su ínclito amigo), genuino representante Holland. 

del partido liberal inglés (whig) con vistas á la Demo- 
cracia, iba arrastrado más allá de lo que la continen- 
cia británica permitía, por el ímpetu de la juventud; el 
deseo de sacar á España de la vergonzosa tutela borbó- 
nica; el incremento que prestaban á sus ardientes de- 
seos, las bulliciosas cabezas de Quintana, Arguelles, To- 
reno, Blanco- White , Calvo de Rozas, Tineo, y otros 
(ninguno de los cuales superaba los treinta y siete años); 
y también la legítima aspiración de que la Constitución 
inglesa, fuera indiscutible base para la formación de la 
que acá adoptáramos, constituíanle en fervoroso após- 
tol de nuestras libertades. 



¡Fenómeno extraño en que mutuamente se engaña- Espejismo 
ban con ilusoria óptica, esperándolo todo uno del otro! y ° P ^ mis ' 
Jovellanos, después de las intrigas de Frere, y los We- 
llesley (que habían agriado nuestras relaciones con la 



22 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Gran Bretaña, no obstante los esfuerzos de Canning y 
Don Martin de Garay para evitarlo) imaginaba, que el 
advenimiento de Lord Holland al Ministerio de Estado, 
ó cuando ménos, á la embajada española de Sevilla ó 
Cádiz, cambiaría el rumbo de los negocios, y principal- 
mente, el de la Guerra: mientras que Holland, á su 
vez, estaba firmemente persuadido, de que adoptando 
las ideas, planes, y dictámenes de su gran amigo Don 
Gaspar, todo marcharía como una seda. Y así como en 
el órden de relaciones políticas, administrativas é inter- 
nacionales, todo lo fiaban ingénuamente á su interés 
recíproco, de igual manera soñaban, que las reformas 
militares y políticas, traerían en lo venidero, el equili- 
brio de que tan necesitado andaba el país. 

Y es, á nuestro juicio, que el exceso de bondad por 
un lado; el optimismo, la cortesía y agradecimiento á 
que rendían pleito-homenage , y que en Jovellanos era 
imborrable, por los esfuerzos hechos por su admirador 
para libertarle del oprobio de la prisión (¡loor eterno á 
Inglaterra!), mientras los de aquí callaban; y, por últi- 
mo, la ausencia de factores estadísticos que les mostra- 
ran en toda su extensión y horrible desnudez la gangre- 
na que corroía el régimen peninsular, les ocultaban toda 
la negrura de la realidad. Nosotros, con mejores auxi- 
lios, la vemos ahora á través de un siglo. Entonces... 
no era tan fácil ni hacedero verla. 

Tal es el carácter de estas Cartas: mutua confiden- 
cia; mutua confianza. Alguna que otra vez, las acusa- 
ciones de Holland contra los gobernantes y los directo- 
res de la guerra, son duras, apremiantes, conminatorias; 
pero también las réplicas de su amigo, sobre todo, las 



PRÓLOGO 



23 



filípicas contra la codicia de los especuladores ingleses, 
y contra la perfidia de los que solapadamente y con 
notoria mala fé, atizaban el fuego de la insurrección en 
las colonias españolas, son de una contundencia abru- 
madora. 

Salvo estos detalles, las distancias entre admirador 
y admirado, se conservan siempre; y los testimonios y 
muestras de cariño y respeto que mutuamente se pro- 
digan, son tales y tantos, que anudan fuertemente el 
lazo de su afecto, produciendo en el ánimo del lector, 
una emoción deliciosa, refrigerante. 

En cuanto al estilo de las cartas jovellanistas, es el Estilo epis- 
peculiar de su epistolario; siempre admirable, conciso, j ove u anoSt 
variado, elegante, y de supremo dominio del idioma. 
Con todo, las primevas cartas de esta série, reducidas á 
simples esquelas, desilusionan algo. Y las noticias de la 
guerra, por lo escuetas y faltas de colorido, no llaman 
tampoco mucho la atención. Consiste esto, en que una 
carta confidencial, no es (contra lo vulgarmente admi- 
tido) materia que por su índole pueda interesar al pú- 
blico, ni atraer con fuerza su atención. Es la exposición 
de los hechos diarios, narrados tales cuales son, y des- 
pojados de todo elemento retórico, sin perder por eso, 
nada de su originalidad y verdad. 

El tono de las cartas de Holland, corresponde al de Es tüo de 
un hombre de superior cultura, levantado, y digno. Cla- 
ra y visiblemente se le advierte el empeño de esmerarse 
en el dominio del habla castellana, que maneja con re- 
gular soltura (como podía hacerlo quien estaba familia- 



24 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



rizado con los escritos de Lope, y Guillén de Castro), 
aunque se le escapan á deshora algunos lapsus asaz 
pintorescos, así en la construcción sintáxica, como en el 
empleo de los tiempos verbales, de enrevesada trama 
para él, y en el uso inverso de adverbios y adjetivos. 

Fiel imágen de los de su raza, vérnosle razonador y 
á trechos, elocuente; nunca satírico, agresivo ni burlón, 
porque el respeto se lo veda; su urbanidad, lo rechaza, 
y el elevado concepto de su dignidad de Lord, lo re- 
pugna. La jovialidad, no es factor que se encuentre en- 
tre los hombres del Norte; porque si semejante cuali- 
dad no va acompañada de suma discreción, presto 
degenera en familiaridad, y para llegar á tal extremo, 
es preferible no tenerla. 

Poco más de siete lustros cuenta Holland, y admira, 
en tan juvenil edad, lo grave de su tono. 

Período in- El período que abarca esta correspondencia, es fe- 
teresante. cundo en grandes sucesos: mas sólo cuatro cartas exis- 
ten del año ocho, á una de las cuales se adiciona otra 
de i8o5 (ántes de Trafalgar) del heroico Nélson. El 
grupo más numeroso pertenece á 1809; de los sucesivos 
años 1810 y 11, sólo resta una veintena, de Jovellanos, 
muy notable por cierto. 

Estado Á los comienzos del año 1809 (descartados Bailén y 
de España. Zaragoza), nuestra situación era impeorable. Las cau- 
sas extrínsecas, presentes están á la memoria de todos: 
Cárlos IV, y su ineptitud; Fernando VII, y sus abdica- 
ciones; Godoy, y sus bajezas; Napoleón y su abrumado- 
ra gloria, España sin tropas, ramificadas arteramente 



PRÓLOGO 



25 



por el coloso, unas en Dinamarca con La Romana; 
otras en Italia con O'Fárril, y las restantes en Portugal; 
ocupadas con engaño nuestras plazas fuertes fronteri- 
zas. Parecido sistema se empleó con nuestra Marina; 
se subdividieron las fuerzas navales españolas en pe- 
queños núcleos, agregándolos á otros franceses más nu- 
merosos. 

Las intrínsecas, allá corren parejas. Ni había egér- 
cito ni unidad de mando (así en lo civil como en lo mi- 
litar); ni ministro de la Guerra (porque Cornél, á penas 
si merece tal nombre, ántes y después de ser absorbido 
por La Romana), ni plan de campaña, ni concordia en- 
tre los gefes, ni parques, ni hospitales, ni fusiles, ni pre- 
visión, ni nada. En cambio, había plétora de enemigos 
de todas clases. Sólo existía abundancia de valor, pero 
desordenado, fiebre de luchar y matar, característica 
de la raza. Esto, ¿es patriotismo? La exaltación, el aca- 
loramiento, el frenesí guerrero, ponen una venda en los 
ojos... Se lucha, sí, se lucha; pero para luchar con éxi- 
to, se necesitan tres factores esencialísimos : serenidad, 
confianza en los gefes, previsión y ahogar en el pecho el 
grito brutal de las pasiones egoístas, en aras de un sen- 
timiento muy alto. Ahora..., los tiempos han cambia- 
do, y el triunfo ya no es para los más arriesgados, sino 
para los más fuertes, cultos, previsores, astutos y... 
ricos. Rakú, venciendo á ios atletas de Europa, por el 
conocimiento teórico-práctico de la anatomía, parece 
un símbolo. Antaño, era la astuta sagacidad de una 
egipcia, la que anulaba la ruda brutalidad de Marco 
Antonio: ora, es la ciencia analítica y previsora, la que 
estudia el flaco del adversario, para rendirle. 



2h 



CARTAS DE JOVELLANOS Y H OLLA NU 



1808 En el último trimestre de 1808, entraba Napoleón 
en España, y sus Mariscales, derrotaban nuestras tro- 
pas en Espinosa de los Monteros, Burgos y Tudela; 
huía Moore á Galicia en desastrosa retirada; entraba en 
Madrid el árbitro de Europa, y caminaba fugitiva la 
Central á Sevilla, donde á poco, fallecía su presidente, 
el ilustre Florida -Blanca. 

Los Gene- Nuestros Generales, Cuesta, Infantado, Eguía, Cas- 
taños, Palafox..., se miraban de reojo. Trazando el sa- 
bio Arteche con diestra pluma (Histor., III, i2g) la 
rivalidad de los Generales, al tratarse de la unidad de 
mando para las operaciones de la guerra (consejo cele- 
brado en Madrid el 5 de Septiembre de 1808), se ex- 
presa así: «Bastaba que el General Cuesta la hubiese 
»propuesto, para que sus colegas creyeran que la que- 
ma explotar en su provecho. Y era que, creyéndola 
» prudente, se resistían á someterse á toda otra volun- 
tad que no fuese la suya propia, considerándose todos 
»con servicios, con méritos, con fuerzas y con repre- 
»sentación, por las que sus provincias les prestaban, 
»para asumir el mando general del egército.» 

Más adelante (ibid., pág, i35) expresa que dicho 
consejo lo componían los Generales Cuesta, Castaños, 
Llamas, el duque del Infantado (en representación de 
Blake) y D. Lorenzo Calvo de Roías (en representación 
de Palafox), Aunque no se avinieron en lo del mando 
en gefe, se pusieron de acuerdo en el plan de campaña. 

Otro tanto pasó en el consejo de guerra celebrado la 
víspera de la batalla de Tudela (noche del 22 de No- 
viembre de 1808), en que reunidos los Generales Casta- 



PRÓLOGO 



27 



ños, Palafox (D. José), Palafox (D. Francisco), repre- 
sentante del Gobierno, Coupigní, conde del Montijo, y el 
coronel inglés Sir Thomas Graham, después de mucho 
discutir, no se resolvió nada. «Aquellos dos héroes 
» (Palafox y Castaños), agrega el historiador, que la his- 
toria recuerda con la mayor veneración... llegaron á 
»dirigirse los epítetos más denigrantes , no concedién- 
dose uno á otro (ni concediéndoles sus respectivos 
» partidarios) ninguna de las brillantes cualidades que 
^indudablemente atesoraban.» {III, ¿4g.) 

Al dia siguiente, se perdió la batalla. 

Sobre discordia de los Generales, agrega en otro pa- 
saje (III, 20S): aSi alguna prueba más concluyente que 
»la demostración técnica de los principios militares, ne- 
cesitase la regla que fija en un solo jefe la dirección de 
»los egércitos, nos la suministraría la campaña que co- 
»menzamos á historiar (la 2." de 1808). Van á operar 
»en combinación cinco ó seis egércitos; cada uno de 
vellos, tiene su general en Jefe en discordia con los de- 
y>más, por resentimientos personales, por despecho ó 
y>celos; y todos, prefiriendo la gangrenosa pluralidad de 
«mandos, á obedecer órdenes de otros, se niegan á que 
»la gloria que consideran como segura para sus nom- 
»bres, vaya á adornar en el vasto espacio de la Historia 
»el de otro ménos digno siempre, por débil, incapaz ó 
» tibio.» 

En el epistolario de 1809, el relato de los sucesos de Sucesos 
la campaña se contrae principalmente á lo acaecido en de i$09. 
Galicia, Asturias y León, las dos Castillas, Extremadu- 
ra y Andalucía. Lo ocurrido en las restantes regiones 



28 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



españolas, se menciona como de pasada. Las Provin- 
cias Vascas, Navarra, Aragón, Cataluña, Valencia y 
Murcia, no preocupan gran cosa al narrador. En cam- 
bio, los sucesos de Asturias, los movimientos y duras 
medidas tomadas por La Romana, la convocatoria á 
Cortes con sus complicadísimos trabajos preparatorios, 
las intrigas de los individuos de la Central, los manejos 
de los embajadores ingleses, las maniobras de Soult, y 
Ney, y la reservada conducta de Sir Arthur de Welles- 
ley, llenan grandes párrafos. Al mediar el año, va au- 
mentando intensamente el interés de la lectura, que ya 
no decae hasta la conclusión definitiva del Epistolario 
(Agosto de 1811)'. Se aproximan los grandes días de 
Talavera y Ocaña. Holland, con su familia, embarca 
para Inglaterra el 18 de Julio; nueve días después so- 
breviene la batalla de Talavera (27 de Julio), que no so- 
lucionó ningún problema. A ella, siguen las derrotas de 
Puente del Arzobispo y Almonacid, con la capitulación 
de Gerona, y, por último, el horrible desastre de Ocaña, 
que lleva las águilas francesas hasta los muros de Cádiz. 

Cómoiiegan Las noticias de la campaña que llegan á oídos de la 
lasnoticias ' j un ta Central y á conocimiento del Ministerio de la 
Guerra, están con frecuencia desfiguradas y alteradas. 
Con una rapidéz increíble, son comunicadas por Campo 
Sagrado á Lord Holland, en boletines especiales. En 
nota aparte, estampamos nuestro severo juicio acerca 
de tal procedimiento. Las que llegan á Jovellanos desde 
Astúrias, son siempre exageradas y apasionadas. En 
Flórez Estrada, late una animosidad violenta contra La 
Romana; en los restantes individuos de la disuelta Jun- 



PRÓLOGO 



29 



ta, su despecho. Jovellanos , defiende á los junteros de 
Asturias, con fervor y elocuencia: eran sus paisanos, 
amigos, deudos y comitentes, los que le impelían: ¡no 
hicieron ellos otro tanto en los angustiosos días de prue- 
ba que le sobrevinieron desde su salida de Sevilla hasta 
que le sorprendió la muerte en Vega de Návia! El Prin- 
cipado en masa, debió protextar, por agradecimiento 
y decoro pátrio, de las indignidades y tropelías cometi- 
das con su Representante... ¡y se calló! Algún día tam- 
bién, si la muerte no paraliza nuestra mano, hablare- 
mos de este oprobio, como se merece. 

Las nuevas que llegaban del extrangero por conduc- 
to de nuestros embajadores, cónsules y representantes, 
sobre atrasadísimas, se abultaban demasiado, con cuyo 
mal sistema, despistaban á los de acá, y ellos, sufrían 
ágrias reprimendas. 

Sucesos de tanta resonancia como los dos sitios de 
Zaragoza, no tienen aquí mención alguna. De Gerona, 
se habla muchas veces, mas sin detalle preciso que 
ponga de relieve su inmenso heroísmo. Es peregrina la 
especie, de que si Blake tuviera dinero (pár. 408), levan- 
taría el sitio y llevaría la guerra al interior de Fran- 
cia. ¿Quién sugeriría á los Centrales tan descabellados 
conceptos? Porque aunque Blake era malagueño, siem- 
pre le tuvimos por muy experto soldado, y ántes que 
en la suya, encontramos más propia la frase, en boca 
del inútil Campo-Sagrado, ó en lábios del Director de 
contradanzas y minués, el páparo Marqués del Palacio. 

En una sola cita compendia Jovellanos la grandeza 
de aquella epopeya: su gloria (dice de la inmortal Ge- 
rona) sube sobre la de Zaragoza. 



30 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLI.AND 



Omisiones Conviene no olvidar, para lo referente á las omisio- 

explicables. . _ « ' , . 

nes de 1809, que no todo fue escrito, porque mucho 
fué hablado. Y con esto, aludimos, á que la familia 
Holland residió en Sevilla durante los meses de Enero, 
Febrero y Marzo de dicho año; que retornó el 5 de 
Mayo, para permanecer allí mes y medio, y volvió, 
para despedirse de su ilustre amigo, pocos días des- 
pués. Esto explica, en las cartas jovellanistas, el silen- 
cio de muchos sucesos que debieron relatarse, y no lo 
fueron. De todo lo cual se podrá formar más puntual 
idea, por el relato de la nota 21. 

1810 y 1811 Las cartas correspondientes á 18 10 y 181 1, llevan 
impreso el sello de lo dramático, y singularmente, la 
primera que escribe Jovellanos desde la Isla de León 
(j. 96), es de lo más patético y grandilocuente que ha 
producido su pluma. ¡Lástima que carezca de final!: 
aun sin él , es la más extensa de la colección y dá una 
idea completa de los sucesos ocurridos entonces, y de 
la precaria situación del autor. 

Estado de Para determinar con algún acierto el estado de áni- 
animode mo en se encontra b a Jovellanos al iniciar esta co- 

Jovellanos. ± 

rrespondencia, menester será indicar á la ligera las mu- 
danzas y alteraciones que le sobrevinieron desde el in- 
olvidable día en que terminó su cautiverio. 

Decretada su libertad por R. O. de 22 de Marzo 
de 1808, recibió la primer noticia por el Capitán General 
de la Isla, que fué personalmente á comunicársela á 
Bellvér, en la noche del 5 de Abril. Las solemnes pala- 
bras con que el augusto magistrado contesta á las exci- 



PRÓLOGO 



31 



taciones del pundonoroso general Vives (léanse en el 
diario Be vuelta del destierro) dicen más, que cuantas 
pudiera dictar el entusiasmo. Tras breve excursión por 
la Isla, embarcaba el 19 de Mayo para la Península, 
llegando á Barcelona al siguiente día, y á Zaragoza, en 
los terribles momentos de la conmoción: el 27. Pisaba 
el suelo de Jadraque (pátria de su padre adoptivo, el 
venerable Arias Saavedra), el 1 .° de Junio, y allí perma- 
neció hasta el 17 de Septiembre, para reparar su que- 
brantada salud. Poned ahora en este débil cuerpo, azo- 
tado por el infortunio, una enfermedad que amenazaba 
terminar en tisis; hacedle pasar por las emociones de 
la libertad, navegación, agitaciones revolucionarias, in- 
comodidades y molestias de viage, solicitudes para que- 
darse al frente de la Junta zaragozana, intensa alegría 
de ver á sus antiguos amigos, Ceán, Posada, Gabarrús, 
Hermida, Arias...; después, solicitudes de los bonapar- 
tistas para afiliarle á su causa, visitas al intento, pode- 
res para representar á Asturias, llamamiento á la Cen- 
tral de Aranjuéz para compartir el común trabajo, á la 
vez que riesgos y responsabilidades; necesidad apre- 
miante de contestar á mil oficios, cartas, felicitaciones, 
y peticiones que le dirigían..., y juzgad de la resistencia 
de este espíritu para quien toda la vida fué continua 
brega; y cuando la necesidad del descanso se imponía, 
nuevas vicisitudes lanzábanle otra vez en el borrascoso 
torbellino, á pesar suyo. 

Y estos son los momentos en que desde Jadraque 
entabla su correspondencia con el simpático sobrino 
del gran Fox. Acaso en el mismo día que cortaba su re- 
lación con Gabarrús, la inauguraba con el ilustre Ho- 



32 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



lland Estallaba aquella ruptura como si fuera el eco de 
la guerra : adverso el amigo, aliado el extrangero. 

Las posteriores residencias de Jovellanos, hasta su 
fallecimiento, señaladas van en sección aparte. 

Atracción y £ n ta i día (16 Agosto 1808), iniciase la correspon- 

gratitud. 

dencia de Don Gaspar con Lord Holland, á quien ya 
conocía desde Gijón, donde recibió su primer visita 
en 1792. La diferencia de edad (treinta años), no era 
óbice para que se entendieran cordialísimamente; por- 
que el extrangero, veneraba y admiraba al ilustre Maes- 
tro, cuyos escritos, tendencias y aspiraciones , vicisitu- 
des, trabajos y persecuciones injustas, habían cautivado 
su ánimo. No era del todo agena á esta atracción, el en- 
tusiasmo que Don Gaspar sentía por las instituciones 
inglesas, producto del secular esfuerzo de una raza per- 
severante y trabajadora, y en las cuales , el imperio y 
respeto de la ley, garantizando el derecho común, se 
acataba por todos como dogma: motivo, éste, de gran 
satisfacción para el britano. 

El afecto del gijonés, radicaba principalmente en el 
hondo sentimiento de la gratitud. Cuando recluido en 
Bellver, parecía olvidado de todos, Holland, formó el 
proyecto de su liberación; laboró con sus amigos, bus- 
có el apoyo de la Condesa del Montijo, interesó al em- 
bajador inglés, se proporcionó un plano muy exacto del 
Castillo de Bellvér, y eligió, para la realización de tan 
arriesgada empresa, al gran Nélson. Siempre fué la 
juventud, emprendedora y entusiasta por las grandes 
ideas. Aunque el proyecto no se realizó, su intento, des- 
pertó en el infeliz prisionero, perdurable sentimiento de 



PRÓLOGO 



33 



amistad y ternura. Uníales, además, la común afición 
á los libros y á las artes, el deseo de engrandecer la 
pátria, y la alianza pactada por sus pueblos para con- 
trastar el poder de Bonaparte, 

Las circunstancias en que se encontraba Jovellanos, 
eran críticas y de penosa labor. Agobiado por la edad, 
los achaques y los contratiempos sufridos, época era 
aquélla de vegetar tranquilamente en la solitaria Valde- 
muza, en las floridas huertas de Jadraque, ó en el ama- 
do rinconcín de Gijón. No lo quiso así el Destino. 

Designado por Asturias representante en la Central Momentos 
(en unión de Campo Sagrado), tuvo que marchar de de P rueba - 
Jadraque á mediados de Agosto, peregrinando lo res- 
tante del año, por Madrid, Aranjuéz, Toledo, Talavera, 
Trujillo y Mérida, hasta dar en Sevilla (17 Diciem- 
bre 1808). Allí se mantuvo todo el año 1809; mas á 
la aproximación de los franceses, no hubo otro reme- 
dio que volver á huir (Enero 18 10), y esta vez, en 
circunstancias más crueles todavía que la pasada, por 
que se agregaba ahora, á la escasez de recursos, las in- 
jurias de la plebe y la incertidumbre del destino, con 
nuevos atropellos y vejaciones cuyo relato conmueve y 
sonroja. De Sevilla, por San Lúcar y Puerto de Santa 
María, llegó á la Isla de León, y muy luego á la bahía 
de Cádiz, donde pasó amargos dias de cruel congoja, 
tras los cuales embarcó para Asturias. 

Récia tormenta sacudía el barco del pobre repatria- 
do, que por fin pudo arribar á la solitaria Muros de 
Noya (j. 97). Allí estuvo descansando dieciocho me- 
ses, y en tan breve tiempo, brotó de su pluma la ma- 

3 



34 CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 

ravillosa Memoria de la Junta Central. Fué el único 
reposo que encontró desde su salida de Mallorca. Los 
cuatro restantes meses de su vida, viéronle vagar triste 
y apenado por las playas de Coruña, Gijón, y Vega de 
Navia, humilde pueblecito ribereño que hubo de reco- 
ger su último aliento. 

* Las comisiones de que formó parte en tan críticos 
días, los trabajos, proyectos, informes, reglamentos y 
expedientes que tuvo á su cargo, fueron tantos y tales, 
que no se concibe cómo le quedó tiempo ni humor bas- 
tante para sostener tan variada correspondencia: pues 
conviene advertir, que la que ahora ve la luz pública, 
sólo constituye una parte de la numerosa que mantuvo 
con amigos, parientes y corresponsales varios. De igual 
modo, el trabajo de información más árduo, recaía todo 
sobre él, porque aparte de su idoneidad, honradéz y 
experiencia, la multitud de vagos decorativos (y conde- 
corados) que pululaban por aquellas juntas y comisiones, 
rehuían toda clase de molestias, para echarlas, con pia- 
doso intento, sobre los cansados hombros de este varón 
ilustre. Sólo como ensayo, hemos planeado una ligera 
reseña de lo que abarcó su estudio y laboriosidad, en 
los tres años y tres meses transcurridos desde el comien- 
zo de sus relaciones epistolares con Holland, hasta sus 
últimos días, y en índice especial, se verá lo abrumador 
de su esfuerzo (al fin. Relac. de alg. escrit...). Ayudá- 
bale en tan penosa faena, su sobrino Don Juan María 
de Tineo, el silencioso Tineo, como le apellida en sus 
Cartas; y coadyubaban á tan gran empresa, hombres 
beneméritos como Don Martín de Garay, Quintana, y el 



PRÓLOGO 



35 



expertísimo Don Manuel Abella. Más modesta coopera- 
ción le prestaban sus familiares, Don Domingo, Manolín 
Marina y Acevedo Villarroél, no citados en estas Cartas, 
pero amarrados siempre al duro banco del escritorio 
jovellanista. 

Declaremos ahora, quién era el joven amigo de Don Lord ño- 
Gaspar, tomando la noticia del Red book de 1809. Lia- ^ nd v su 

familia. 

mábase Henry Richard Fox, y eran sus títulos Lord 
Holland, Barón de Holland, en Lincolnshire. Nació 
en 23 de Noviembre de 1773. Sucedió á su padre Este- 
ban Fox, en 26 de Diciembre de 1774. — En 6 de Julio 
de 1797, casó con Miss Eli\abeth Vassall (cuyo ma- 
trimonio con su primer marido, Sir Godfrey Webster, 
Baronnet, había sido disuelto por un acta del Parla- 
mento, en 4 de Julio de 179 1). Su señorío, fué heredado 
por su hijo Henry Edward, nacido el 7 de Marzo 
de 1802. Otra hija, nació en 20 de Febrero de 1806. — 
El heredero de la Baronía (creada en 1763) era este mis- 
mo hijo, Henry Edward, 

Tan breve como esta noticia, es la que da Quinta- 
na, y transcribimos: Henry Richard Vassall Fox, Lord 
Holland, Barón de Holland: hombre de Estado y lite- 
rato inglés, que nació en 1773 y falleció en 1840. Fué 
individuo de la Cámara de los Lores, y durante algún 
tiempo formó parte del gabinete Fox-Grenville, en 1806. 
El ardiente patriotismo con que defendió toda su vida 
las libertades nacionales , no le impidió censurar con 
energía la conducta de Inglaterra con Napoleón, en 181 5. 
En i83o, entró en el Ministerio de Lord Grey. Dejó 
muchos escritos de interés, como son: 



36 CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 

a) Vida y Obras de Lope Félix de Vega Carpió 
(dos ediciones) . 

b) Memorias del partido Whig (liberal) en mi 
tiempo. 

c) Memoria y correspondencia, publicadas después 
de su muerte, y llenas de pormenores curiosos sobre los 
personages y sucesos de su época. 

Agreguemos nuevos datos. 

Holland, hizo varios viages por España. El primero, 
en 1792-93, durante el cual conoció por primera vez á 
Jovellanos, en Gijón, según declara en su carta de 12 
de Septiembre de 1808 (h. i), cuando se lo contaba 
diecinueve años. El segundo viage, en compañía de 
su esposa, de i8o3 á i8o5. El tercero, también con ella 
(que es el actual período de las Cartas), en los años 
1808 y 1809. Salieron de Inglaterra, en 3o de Octubre 
de 1808. El 4 de Diciembre, caminaban de La Coruña 
á Vigo, para tomar la ruta de Lisboa á Cádiz, y estuvie- 
ron tres veces en Sevilla (vid. n. nota 21). Marcharon 
de la Península (Lisboa) el 18 de Julio de 1809, arri- 
bando á Portsmouth el 12 de Agosto de igual año 
(vid. h. 52). Anuncia el Lord su desembarco á Jove- 
llanos en los siguientes términos: hemos tenido la suer- 
te de hallar buenos á todos los de aquí. 

¿Cuál era la familia de Lord Holland y quiénes le 
acompañaban en este viage? Materia tan fácil de inves- 
tigación, no lo fué para nosotros. 

Por de pronto, podemos afirmar, que los que le 
acompañaban durante esta tercera excursión, se com- 
ponía de los siguientes individuos: 

1 El gefe, Sir H. Richard Fox (sobrino del gran 



PRÓLOGO 



37 



político inglés, Charles James Fox), que en esta ocasión, 
ya usaba el apellido de su muger, enlazado al título de 
su Baronía, firmando Lord Vassall Holland. Contaba 
entonces treinta y seis años, 

2 Su esposa, Miss Eli{abeth Vassall, con quien 
casó en 1797, ya divorciada de su primer marido, mu- 
ger de singular belleza y apostura. Sarah Lennox, dice 
de ella que era hermosa, inteligente y altiva. Treinta 
y ocho años. 

3 Su primer hijo, Charles (mas no su heredero, 
por las especiales circunstancias en que nació en No- 
viembre de 1796), guardia-marina en 1809, después 
General de la Armada inglesa; casado en 1824 con una 
hija de Guillermo IV, y en i865, con Catalina Maber- 
ley. Fué inteligente numismático. Contaba entónces 
trece años. 

4 Su sobrino, Lord John Russell, joven de dieci- 
siete años (nació el 19 de Agosto de 1792), tercer hijo 
de Lord John Russell, duque y conde de Bedford. Este 
joven whig, ilustró más tarde, con su elocuencia, el Par- 
lamento inglés, siendo autor de los bilis en que se pedía 
la derogación de la ley Municipal, y la del Juramento. 
Fué Gefe de Gobierno en Julio de 1846. 

5 El Doctor John Alien, médico-cirujano, filósofo 
y razonador profundo; incorporado á la familia Holland 
desde 1801, hasta 1843, en que falleció. 

Y además de los citados, la servidumbre, que debió 
ser numerosa. 

Fuera de esta familia, dejó Holland en Inglaterra 
otros dos hijos, á saber: 

Henry Edward Fox (nació 7 Marzo de 1802), here- 



38 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



dero del título, que más tarde publicó las obras de su 
padre (IV y último Lord Holland), y Mary Holland 
Fox (nacida en 20 de Febrero de 1806), que casó en i83o 
con el Barón Lilford (Thomas). 

Posteriormente, tuvo otra hija, nacida en Holland- 
House en 7 de Noviembre de 1809, según expresa en 
una de sus cartas (H.64), que se llamó Georgina And, 
y murió á los diez años, según el relato The «Pope» of 
Holland-House , publicado recientemente por Lady 
Seymour (págs. 206-207). 

Títulos, me- Declarado va en otro lugar lo que Holland hizo en 
sucesos favor de su ilustre amigo. Por dos veces promovió su 
libertad, una, solicitando la cooperación de Nélson: 
tradujo varios fragmentos de sus obras; hizo cincelar su 
busto; le grabó en Inglaterra; mantuvo con él estrecha 
alianza y amistad; buscó, en su obsequio, la protección 
del Gobierno inglés (por medio de Lord Liverpool) en 
los amargos trances que le sobrevinieron al Hegar á Ga- 
licia; brindándole después con generoso asilo en Ho- 
lland-House, para el resto de su vida. 

Le admiró desde su juventud, le veneró en vida, y 
le tomó por modelo literario: le honró como á grande, 
utilizando su amistad para introducir en las costumbres 
públicas de nuestra pátria, hábitos y modelos parlamen- 
tarios, nunca ántes usados, empresa en la que perseve- 
ró después de muerto tan bondadoso amigo, con el 
grandilocuente Quintana, cual puede verse en las Car- 
ias á Holland de este insigne escritor. 

En la continuación de las Memorias del partido li- 
teral inglés (Further Memoirs..* 1905), recientemente 



PRÓLOGO 



39 



publicadas por sus descendientes, y en otras publica- 
ciones que enumeramos en la sección bibliográfica, 
puede estudiarse la significación de este personage en 
su pátria y en la política de su país, así como en las de 
su esposa (The Journal of Eli\abeth Lady Hollando. 
2. vol. 1908), y en las de sus deudos {The Ufe and 
letters of Lady Sarah Lennox... 1904; y The «Pope» 
of Holland House..., por Lady Seymour... 1905), todo 
lo referente á su vida privada, viages, relaciones é in- 
fluencias. 

Ya dijimos que Lord Holland pertenecía al partido 
whig (del cual fué historiador), como su tío Charles Ja- 
mes Fox [véase la obra de Lord John Russell (á quien 
Jovellanos distingue con noble simpatía, llamándole 
dulce y modesto (j. 44): Life of Fox]. Por eso habla 
tan despectivamente del Gabinete tory (y de las divisio- 
nes é intrigas suscitadas entre sus miembros), que ocu- 
pó el poder en 1807 á la muerte de su citado tío, siendo 
sus gefes ó presidentes (Primer Lord del Tesoro), el 
Duque de Portland (i3 Marzo 1807), Spencer Perceval 
(23 Junio 1810), y Lord Liverpool (8 Junio 1812). 

Durante el curso de estas Cartas (reinado de Jor- 
ge III) el Parlamento británico estuvo reunido por cuar- 
ta vez, desde el 22 de Junio de 1807 hasta el 24 de Sep- 
tiembre de 18 12, ventilándose en él árduas cuestiones, 
como la lucha con Napoleón; alianzas con España y 
Portugal; expediciones marítimas; sublevación de las 
Américas; investigación sobre la conducta del Duque 
de York (que ocasionó la división de los whigs), etcé- 
tera, etc., etc., sobre cuyas complejas materias pueden 
consultarse las obras de Stapleton (George Canning 



40 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



and his time, 3 vols.), y los dos primeros libros de la ya 
citada de Holland {Further Memoirs...), que abarcan 
los años 1807 á 18 12. 

EUzabeth De la esposa de Holland, Elizabeth Vassall, poco 
hemos de decir, porque la parte de su Diario relativa 
á España, aún está por publicar. Sólo indicaremos que 
era hija de un riquísimo comerciante inglés de Jamaica, 
criolla, como Josefina Beauharnais; y que su divorcio, 
y pasión por Holland, constituye una página román- 
tica, que se esfuma vaporosamente, sin llegar á la fron- 
tera de lo trágico. El marido ofendido, deseaba batirse 
con Holland, no por que se hubiese ido con su muger, 
sinó por que el amante de ésta, había prometido com- 
prar su retrato, hecho por Romney, que el esposo re- 
clamaba como de su pertenencia. 

Elizabeth, muger dotada de superior cultura, dejó 
algunas producciones literarias (tal vez ayudada por la 
benevolencia del respetable John Alien), como los Dia- 
rios de su vida, la Biografía de Sidney Spencer y al- 
gunas más que desconocemos. 

Joim Alien. No poseemos datos suficientes para trazar siquiera 
un ligero bosquejo del Doctor John Alien, médico de la 
familia Holland, profundo conocedor de las escuelas 
filosóficas, y persona adicta á tan noble casa; tal vez 
secretario y bibliotecario general de ella, pues así aten- 
día al cuidado de sus individuos, como á su instruc- 
ción, vigilancia y asuntos íntimos. En su seno estuvo 
desde 1801 hasta su muerte. Fué Patrono de la Obra 
pía fundada por uno de sus antecesores (Hospital de 



PRÓLOGO 



41 



Dulwich), traductor de la Ley Agraria, y autor de 
una obra sobre las Corles de España, de la cual habla- 
mos en extensa nota (n. 218), sin haber tenido la for- 
tuna de obtener un ejemplar de ella, ni siquiera logrado 
averiguar su verdadero título . 

Los personages mencionados en este epistolario, Personages, 
son de muy difícil agrupación. Unos, forman parte ^ dades de v ~ 
la familia de Jovellanos, reducido grupo de íntimos, ™<> carácter. 
familiares y paisanos, tales como Pachin, Tineo, Cean 
Bermúdez, Don Domingo, el canónigo Cienfuegos, el 
ministro Saavedra, Ayamans, Garay, Veri, etc. Otros, 
son deudos de los Holland, y también, asistentes á su 
tertulia, como Ambrosio Delgado, Quintana, los Mar- 
queses de Ariza, Bernabé Cabezas, Creux, Blanco- 
White, Ferráz, el poeta Gallego, el viejo Hermida, el 
docto Lista, el escultor Monasterio, la marquesa de 
Santa Cruz, Garay; militares, diplomáticos, marinos, y 
toda la colonia inglesa residente en Sevilla. 

Fuera de los mencionados, y tal como lo pide la 
índole de estas Cartas, escritas en periodo bélico, cí- 
tanse con mayor frecuencia, á los Generales españoles, 
franceses, é ingleses, La Romana, Cuesta, Alburquer- 

que, Blake, Venegas, Ballesteros, etc Soult, Víctor, 

Ney, Sebastian!; Vellington, Beresford, fcaird, etc. 

Luego, los diplomáticos Frere, Wellesley, Apodaca, 
Bardaxi, Ceballos; y por último, los individuos de la 
Comisión de Cortes, y de la Ejecutiva, en cuyas manos 
se condensaba el poder de la Central, y cuyas atribu- 
ciones é influencias, movimientos é intrigas, como el 
oleage de un mar tempestuoso, ántes agitaban y con- 



42 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



movían bruscamente la opinión, que no la enderezaban 
rectamente á seguro puerto de bienandanza. 

El infeliz Campo Sagrado, hombre mediocre, sin vo- 
luntad ni nervio para empresa alguna, era una especie 
de astro opaco, que vivía de luz prestada, y cuya sola 
misión, fué servir de embarazo en todas partes, ó des- 
empeñar encargos molestos ó ridículos, sin éxito, ni 
gloria, ni provecho. 

Una colectividad disolvente y perturbadora, renco- 
rosa, vengativa, soberbia y ambiciosa, el Consejo de 
Castilla, no ocupa en estas páginas todo el lugar que 
merecen sus arteras asechanzas y sordos manejos. Por 
incidencia se alude á uno de sus miembros (Cortava- 
rría), y una vez tan solo (j. 18, § 83). De los restantes, 
hablaremos á su hora. 

Pero si aquí nó, en la Memoria de la Junta Cen- 
tral, fueron severamente analizados sus actos, sus do- 
cumentos, y tendencias. No es únicamente en la plebe 
baja y soéz donde anidan las más viles pasiones; tam- 
bién se esconden en los pechos de los más encumbrados 
representantes del poder, y en las asociaciones de ca- 
rácter autoritario y absorvente, que como la Inquisi- 
ción., y la Internacionál, velan, con el disfraz de la sal- 
vación humana, la depravación de sus propósitos, y la 
iniquidad de sus procedimientos. 

La Gran La representación, así como la influencia é inter- 
eficaliade venc ^ on de ^ a Gran Bretaña en nuestra guerra nacional, 
su interven- es de tan capital importancia, que no vacilamos en de- 
clarar, pese á los ultra-patriotas, que sin ellas, nuestra 
nación hubiera quedado completamente sometida al 



cion 



PRÓLOGO 



43 



poder napoleónico. Sonará á presunción é injuria tal 
aserto; pero nosotros, escribimos para los reflexivos, 
no para los imaginativos; y descartando toda retórica, 
y poniéndonos fría y serenamente en la dura realidad, 
asentaremos: que sin los auxilios pecuniarios ingleses 
de 1808, ni Asturias, ni Galicia ni Andalucía, cuyos 
representantes los obtuvieron en Londres, hubieran po- 
dido adquirir armamento, ni víveres, ni municiones, 
ni vestuario. Que sin la vigilancia de la escuadra in- 
glesa en la rada de Cádiz, la de Rossilly, se hubiera 
libertado, y el desembarco de sus tropas en Andalucía, 
combinado con la ocupación de Cádiz, hubiera parali- 
zado y cambiado la faz de la guerra, desde su origen. 
Que sin los egércitos de Moore, Beresford, Craddock, 
Baird, y Wellesley, el obgetivo de los invasores se hu- 
biera simplificado sobremanera, y su invasión hubiera 
sido más rápida, y más eficáz y concentrada su acción. 
Que aunque en un principio no quiso darse á Wellesley 
(Wellington) el mando de todas las fuerzas combina- 
das, hubo, á la postre, que conferírsele, nombrándole 
Generalísimo, siendo así únicamente, como terminó la 
guerra en la Península. Que la cifra de los afrancesa- 
dos era tan numerosa y de tal entidad (pues todo el 
elemento culto de España lo era), que con poco es- 
fuerzo y con general asentimiento, se hubiera estable- 
cido la nueva dinastía. Y por último, que sin el entu- 
siasta apoyo de Canning, y el decidido propósito de 
Wellington, de continuar la guerra peninsular, el Duque 
de Portland, y las Cámaras inglesas, hubieran cesado 
en sus auxilios de hombres y recursos. 

Innegable es, que la política inglesa, tenía mucho 



44 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de imperiosa, y hasta de exigente; pero ¿cabía que nos 
entendiéramos cordialmente con ella, cuando nosotros 
mismos no nos entendíamos? El divorcio entre las Jun- 
tas provinciales y la Central; la discordia de nuestros 
Generales; la falta de plan de campaña y de unidad de 
mando; la desobediencia cundiendo por todos lados y 
bajo todas formas; los descalabros que nos sucedieron 
después del sangriento simulacro de Talavera; la reti- 
rada de Wellington á Portugal, y el desastre de Oca- 
ña ¿no hubieran acarreado el triunfo de Bonaparte, 

si vuelve de nuevo á España? Jovellanos, lo pensaba, lo 
temía, lo creía: léanse sus cartas, ántes y después de la 
batalla de Talavera (§§341, 454), y después de la de- 
rrota de Ocaña (§§ 462, 5o8). 

Opiniones Las opiniones en Lóndres sobre la dirección de la 
vaticinios. g Uerra ¿ e Espaft^ eran cruelísimas, porque la activi- 
dad, comunicaciones, y cultura del pueblo inglés, le 
proporcionaban mejores elementos de información, in- 
tegrando un juicio más imparcial de los acontecimientos, 
Comprendía perfectamente, que sin plan de campaña, 
nada se adelantaba: y el único plan que había en Sevilla, 
era ir sobre Madrid, para recobrar la capitalidad, y que 
la masa inmensa de los empleados y covachuelistas, 
recuperara sus destinos. Esto, no lo decimos nosotros: 
es el eco de todos los historiadores civiles y militares, 
que se dedicaron á investigar las verdaderas causas que 
originaron la rota de Ocaña. Y la ida de Wellington y 
su hermano á Sevilla (6-8 Noviembre de 1809), ántes 
del desastre, no tuvo otro obgeto que disuadir á la Cen- 
tral de su disparatado proyecto de regreso á Madrid. 



PRÓLOGO 



45 



De modo, que respetando la lealtad de las inten- 
ciones, y los fervores del patriotismo; y estimando, que 
las apreciaciones hechas después de transcurrido un 
siglo, no pueden equipararse á las que se formulan en 
el preciso momento de ocurrir los hechos, hemos de 
concluir, que sin la intervención, auxilios y consejos de 
Inglaterra, derrotados nuestros egércitos, aniquilada 
nuestra marina, y abatidas nuestras heroicas ciudades 
y plazas fuertes, se habría entronizado en España la 
dinastía napoleónica: y ahora agregamos, que por acia- 
go que hubiera sido el reinado de José I, nunca, jamás 
hubiera llegado á los luctuosos dias del de Fernando VII, 
cuya memoria, no hay español que no execre, por ínfi- 
ma que sea su cultura, y apocado su espíritu. 

Á punto viene aquí, ya que citamos estos monarcas, Cuatro opi- 
una disertación aclaratoria, donde se consigne, á \ix[c[o mones P oll ~ 

ticas de con- 
de cada uno de estos personages, Holland, J ovíllanos, temporáneos 

Gabarrús, y Tineo, el límite de las atribuciones que 
debía señalarse al monarca. 

Hablando de la deposición del Rey de Suecia, ex- 
presa Holland terminantemente en una de sus cartas 
(h. i 8), que no puede sentir la desgracia de un Rey 
que tantas locuras había hecho, y tan altamente des- 
preció la opinión, y atropello los derechos de su pueblo: 
añadiendo luego, que fué educado aborreciendo la ti- 
ranía, cualquiera que fuese su denominación. Es un 
demócrata. 

Jovellanos, en su asombrosa carta á Cabarrús, se 
expresa en términos no igualados entonces por ningún 
patriota, anteponiendo la Nación al monarca. «¡Nó! 



46 



(dice imperativamente), España no lidia por los Bor- 
dones, ni por Fernando; lidia por sus propios derechos, 
derechos originales, sagrados, imprescriptibles, supe- 
riores y independientes de toda familia ó dinastía, Es- 
paña lidia por su religión, por su Constitución, por sus 
leyes, sus costumbres, sus usos, en una palabra, por su 
libertad, que es la hypoteca de tantos y tan sagrados 
derechos. Después, con profética visión, agrega: «Y 
» cuando tema que la ambición, ó la flaquera de un 
y>Rey, la exponga á males tamaños como los que ahora 
» sufre, ¿no sabrá vivir sin Rey, y gobernarse por si 
misma?» (Amarg. de Jovellanos, pág. 374.) ¿Qué de- 
mócrata dijera más? 

Cabarrús, es un espíritu culto y de generosa condi- 
ción. Detesta á Fernando, y adora á José Bonaparte. 
Si la posteridad no hizo justicia á sus talentos, débesela 
á su humanidad y afanes redentores. Á un hombre que 
anhela constantemente el bien de todos, como norma 
de su vida, no se le puede plantear violentamente el 
ridículo y vejatorio lema, ó conmigo, ó contra mi. ¡Ni 
contra ti, ni contra nadie, podía responder, y aún 
agregar: «Si tú eres el símbolo de la Pa\, no puedes ser 
»el símbolo de la Violencia, y no puedes ni debes vio- 
lentar mi conciencia, ni mis sentimientos.» 

Para Cabarrús, José Bonaparte, es el hombre más 
sensato, más honrado y amable, que haya ocupado el 
trono (ob. d. pág. 369), y cree que su sistema (el de las 
reformas josefinas), es la única tabla salvadora de la 
Nación. Por boca de Cabarrús, hablan todos los vili- 
pendiados entonces con el nombre de afrancesados, 
sinónimo de traidor á la pátria. No lo fueron, nó, ni 



PRÓLOGO 47 



Moratín, ni Goya, ni Máiquez, ni Melendez Valdés, ni 
Hermosilla, ni Cabarrús, ni Tineo, ni Geán, ni Martí- 
nez Marina, ni Conde, Lista, O'Farril, Azanza, Ur- 
quijo; ni los más elevados representantes del episco- 
pado español, á quienes se quiso denigrar con tal 
vejámen. Es la agrupación más inmensa de los intelec- 
tuales españoles de entonces; la legión más selecta de 
los que piensan, discurren y valen: son los antidinásti- 
cos, los sacrificados al nécio orgullo y á la vileza de 
Godoy; los enciclopedistas; los castigados y ultrajados 
sañudamente por la intolerancia fanática de los burdos 
comisarios de la Inquisición: los regalistas: los que de- 
seaban nuevo ambiente en Palacio, nuevo rumbo en la 
enseñanza, ensanche al pensamiento, luz en la cum- 
bre ! 

Tineo, tipo ecléctico, aún no estudiado, ofrece á 
nuestra observación, ideas de carácter novísimo, bajo 
el punto de vista de la designación de Monarca. Em- 
pieza por declarar, que la Soberanía, reside en la Na- 
cion, no en el monarca, y apoya este aforismo, en la 
siguiente conclusión del Doctor navarro Martín de Az- 
pilcueta: El reino no es del Rey, sino de la comunidad, 
y el mismo poder real, es, por derecho natural, de la 
comunidad y no del Rey; y por tanto, no puede la co- 
munidad absolutamente abdicar este poder. Para acla- 
ración de tan extraña cita, conviene recordar, que 
Tineo, estudió en el Colegio de Bolonia, y acaso le- 
yendo allí las obras del tratadista navarro, fué donde 
tropezó con tan grave sentencia. Fundándose en ella, 
deduce: «que la designación del Monarca, es de la libre 
» voluntad del pueblo, y por tanto, que ni el derecho 



4S 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



)>consagrativo (sic), ni el dinástico, ni el hereditario, 
»pudieron establecerla como forma legal permanente, 
»sinó transitoria. Y que sólo puede, admitirse aquella, 
»que sea resultante de las circunstancias del momento 
»y de las necesidades de la época.» 

Largamente dilucida este extremo, y concluye afir- 
mando que ((el Monarca, debe ser hombre de edad pro- 
vecta, experimentado, y de buen consejo». No dijera 
más, ni tanto, en nuestros días, el paladín más esforza- 
do de la Monarquía democrática. 

1809. Por los días en que da comienzo esta corresponden- 
cia, el aspecto de la guerra de España, tomaba un 
sesgo singular. Verosímilmente, las cuatro cartas del 
año 1808, dicen muy poco de ella, pues Jovellanos, en 
su primer misiva de 1809, se contrae solo á los sucesos 
ocurridos en Diciembre de 1808, ó sea; la huida de la 
Junta, desde Aranjuéz; la retirada y separación de los 
Generales Moore, y Baird; y la concentración de fuer- 
zas de los egércitos del Norte (La Romana), Centro 
(Infantado), y Extremadura (Cuesta). 

El año terrible, el año del hambre, 1809, tiene aquí 
su más ámplia representación. Pero desde i.° de Enero 
é al 7 de Abril, nada capital se dice de los sucesos de la 
campaña, porque como ántes apuntamos, residiendo los 
Holland en Sevilla en dicho período, no se iba á con- 
signar por escrito, lo que era tema preferente de conver- 
sación á todas horas. De dicha fecha en adelante, los su- 
cesos van relatándose con más regularidad y precisión, 
hasta llegar á los cruentos días de Talavera y Ocaña. 

Fácilmente se infiere, que no siendo militares los 



PRÓLOGO 



49 



autores de esta correspondencia, no debe esperarse de 
ella, relatos circunstanciados, extensos, y analíticos, de 
las operaciones de la guerra; de las marchas, contra- 
marchas, planes, y objetivos. Redúcese las más de las 
veces, á consignar el éxito, ó á participar la derrota, ¡y 
qué derrotas! Uclés, Elviña, Valls, Ciudad-Rodrigo, 
Medellín, María, Belchite, Puente del Arzobispo, Al- 

monacid, Ocaña, Alba de Tórmes; capitulaciones 

de Zaragoza, Jaca, Monzón, Gerona, Astorga, Villa- 
franca Pero, no se insiste mucho en ello, porque 

otro tanto, ó mayor espacio, se emplea en el relato de 
la conducta de los Generales, de sus rivalidades, oposi- 
ción, y luchas. 

Hasta la fecha, no hemos leido ningún estudio es- Discordia 

peciai que ponga de manifiesto, así las relaciones de del 

, . . . 11^, generalato. 

los geíes de división con el Ministro de la Guerra, como 

el carácter de dichos Generales, considerado con rela- 
ción á su procedencia. Mas ¿quién podrá reseñar las 
insubordinaciones de los gefes entre sí; sus odios, envi- 
dias, malquerencias, reproches, acusaciones y cargos? 
La desavenencia entre Infantado y Venegas, que mo- 
tivó la derrota de Uclés: el choque de Cartoajál con 
Alburquerque: la ruptura entre el Conde de la Con- 
quista (Capitán General de Valencia) y su segundo, 
Don José Caro y Sureda: la discordia entre Cuesta, y 
Don Antonio Valdés: el Manifiesto de Cuesta contra 
Venegas: los altercados entre Weliesley y Cuesta: los 
de La Romana con los Generales de Asturias y Galicia, 
con Cienfuegos, y el Conde de Noroña, con el Conde 
del Montijo y el segundo Palafox....! 

4 



50 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Arduo y complejo es el origen de sus discordias: 
pero no andará muy lejos de su génesis, quien investi- 
gue, no sólo el carácter y génio de cada uno de ellos, 
sinó, cual ántes apuntamos, su procedencia. A cuatro 
principales podemos reducirla: a) la de los que obtu- 
vieron sus grados en la milicia, formando parte del 
egército regular, peleando en la campaña del Rosellón, 
y contra los egércitos de la República: b) la de los Ge- 
nerales de salón, que llegaron á tal gerarquía por su 
cuna, ó por influencias palatinas: c) la de los que obtu- 
vieron el mando, por nombramiento de las Juntas pro- 
vinciales, y lo debieron en gran parte, al favor ó la in- 
triga: d) la de los guerrilleros, gente indisciplinada y 
levantisca lo más de ella, útiles unos y perjudiciales 
otros, que como Diaz Porlier, Ballesteros, El Empeci- 
nado, Renovales, etc. molestaban, más que auxiliaban, 
en el plan general de la campaña. Esta misma hetero- 
geneidad, explica muchos de los descalabros que nos 
sobrevinieron: y su ineptitud para el mando, y sus ren- 
cillas y divisiones, dieron á menudo el triunfo á los 
Mariscales del imperio. Y es bien manifiesto, que 
siendo mayor su presunción que su ciencia, y su alta- 
nería que su obediencia, habían de resistir con viva 
terquedad su amalgama con los aliados, y más aún, el 
subordinarse á un gefe de superiores merecimientos, 
cual era Wellington. 

La campa- El estado y progresos de la campaña en Astúrias, 
ña en As- materia es, que mueve con frecuencia la pluma de Don 

túrias. 

Gaspar. Peritísimo en el conocimiento de la extructura 
del terreno, que dominaba cual pocos, no podía, de 



PRÓLOGO 51 



igual manera, por la distancia á que se encontraba del 
teatro de la guerra, ni por los medios de trasmisión, 
juzgar de los movimientos allí ocurridos, mas que por 
lo que le relataban sus conterráneos, casi todos amigos, 
parientes y deudos suyos, atentos mas bien á alborotar 
el cotarro, y á imponer su opinión violentamente, que 
no á dejar expedita la acción (cual las circunstancias 
exigían) al elemento militar. 

Mal conoce el carácter de los pueblos del Norte de Carácter de 
España, quien les juzgue aptos para el común obrar. los natura ~ 

tes , 

Por el contrario, ni el lazo de la pátria, ni el del común 
peligro, ni la inminencia de él, fueron parte, en aque- 
llas horas, para traerles al buen camino. Caldeados los 
ánimos por la soberbia, y la vanidad superlativa unida 
al mando (obtenido como por sorpresa), se desvanecie- 
ron; y en su Junta provincial , como escribía Arteche 
(vid. not. 2o3), se aglomeró con fervor tumultuoso, toda 
la nobleza, y todo el cacicazgo del país. Era imposible 
que tal estado de cosas subsistiera, y más, cuando los 
diputados asturianos pretendían locamente que las ope- 
raciones militares, fueran intervenidas, fiscalizadas y 
sancionadas por ellos. Léase atentamente la Historia 
del levantamiento de Alvarez Valdés; las expresiones 
confidenciales del General Cienfuegos á su tío, y la dura 
filípica de Moscoso, para explicarse lo que iba á suce- 
der. Llegó La Romana, y con inflexibilidad ordenan- 
cista, cortó de raíz con la segur, tanta cizaña. Honda 
fué la herida, y el pelotón de los agraviados, corrió á 
Sevilla, levantó ronco clamoreo, y acudió con indigna- 
ción tragi-cómica al noble Don Gaspar, 



52 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Laprotexta. En las notas epistolares, tratamos este punto. Jove- 
llanos, magistrado austero, vio ántes que nada, una 
transgresión de las leyes seculares de su país, y una ar- 
bitraria violación de ellas por la fuerza. Juzgó luego, 
que á consecuencia de este proceder, y de la huida del 
General, había sobrevenido la invasión de Asturias, y 
su inmediata ruina, por los Generales Ney, Bjnnet, y 
Kellérman. Agregábase á esto, las excitaciones de Fló- 
rez-Estrada, las de su sobrino Baltasar Cienfuegos, y 
las de los marinos Valdés-Flórez (Don José y Don Ca- 
yetano), Procurador, Secretario, y Presidente de la ex- 
tinguida Junta: atizaban la hoguera, los Cienfuegos, 
Campo-Sagrados, Mirandas, y Pontes; y avivábanla con 
ardiente soplo, los desterrados de Gijon y Oviedo, re- 
fugiados en Sevilla y Cádiz, muy persuadidos de que la 
reposición de la Junta, y el nombramiento de otro 
General, allanaría cuantas dificultades se presentasen. 

Pero le ocultaban y callaban que habían gastado 
con mano pródiga, diez millones en un año; que el egér- 
cito asturiano andaba diseminado y casi disuelto; que 
habían desconocido la gerarquía militar de La Romana 
como gefe supremo en estado de guerra, y con autori- 
zaciones especiales del Ministro, y que habían resistido 
todo lo posible sus providencias, anteponiendo la lucha 
de gerarquías, á la salvación de la pátria común. 

Represen- Leyendo atentamente las tres exposiciones ó Repre- 

taciones de sen taciones que en son de protexta elevaron Jovella- 

Jovellanos. 

nos y Campo-Sagrado ante la Junta Central, nótase en la 
primera, extremado comedimiento, no queriendo sus 
autores que su voto pesara en el ánimo de sus compa- 
ñeros, hasta que se recibieran las noticias ó informes 



PRÓLOGO 



53 



del Marqués de la Romana sobre los sucesos de Asturias. 

Mas en la segunda, al mencionar la queja del Pro- 
curador general Flórez-Estrada, la subdividen en dos 
extremos: uno, de agravios inferidos á la Constitución 
del Principado: otro, de agravios inferidos á los indivi- 
duos de la Junta. 

La Junta General del Principado, no era sólo (en 
concepto de su patrocinador) una junta revolucionaria 
de alzamiento contra los franceses, como las restantes 
de España, sinó también una Junta provincial ó regio- 
nal de origen secular. Es cierto: pero á la segunda, se 
le dió además el primer carácter, y amparados de él, se 
abrogaron sus individuos, derechos de que carecían, y 
usurparon sus funciones á otros representantes de la 
magistratura, del clero, y el egército, extralimitacion 
que no les era permitida, y que encubrieron apellidán- 
dose Junta Soberana. 

La Romana, pudo ignorarlo, ó afectar que lo igno- 
raba; pero desde luego es obvio, que el funcionamiento 
de aquella Junta, era anómalo y falso, existiendo como 
Soberana la Junta Central (25 Septiembre 1808), y 
asumiendo él el mando de toda la región asturiana, 
como General en Gefe del Egército del Norte. 

Las circunstancias, eran verdaderamente críticas, y 
si La Romana violaba abiertamente el fuero secular del 
País de Asturias, también su Junta, al titularse Sobe- 
rana, había infringido ciertos principios, y entrometí- 
dose á legislar lo que no era de su competencia. La Ro- 
mana, procedió manu militari. No eran aquellos, mo- 
mentos de discutir, ni promover elecciones, ni de andar 
buscando fórmulas de avenencia. 



54 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



La Junta General de Astúrias, si compuesta en 
parte, de personas honradas y dignísimas, también lo 
estaba de gente intrigante y absorvente, revolvedora y 
cizañera, allegadiza y soberbia. Una Junta que se había 
entretenido en formar Ministerios, nombrar Tenientes 
Generales, conceder pluralidad de sueldos, enviar dele- 
gados á fiscalizar los movimientos de la campaña, pre- 
tendiendo que los gefes marcharan acordes con ellos; y 
arrogándose mil otras atribuciones tan impertinentes 
como insólitas, previene desde luego en contra suya. 
Analízese la citada obra de Alvarez Valdés, y júzguense 
sus documentos. Repásense también con cuidado los 
que se expresan en los legajos 38 (letra B), y 61 (letra S) 
de los pertenecientes á la Junta Central, y se verá cla- 
ramente la distancia enorme que separa la redacción 
de un buen alegato, de la impureza de la realidad. 

De donde concluímos: que la Central, no obstante 
las Representaciones del gran Jovellanos, y descartada 
su ojeriza contra las Juntas provinciales, halló motivo 
bastante para aprobar las medidas empleadas por La 
Romana contra la de Asturias. 

Andando el tiempo, se nombró una Comisión para 
que fuera al Principado á depurar los hechos, pero su 
información, fué de insignificante resultado (v. not. 327.) 

La Junta En los siguientes términos, bosqueja el Señor Me- 
Centrai. nen ¿ ez p e layo el conjunto que ofrecía la Junta Central, 

ni en absoluto exacto, ni muy distanciado tampoco de 

la realidad. 

(Heterodoxos: 111, 349) «Distinguióse desde luego 
»por lo inconsistente y versátil de sus resoluciones, 



PRÓLOGO 



55 



»como formada de híbridos y contrapuestos elementos. 
» Daban, con todo eso, el tono, los amigos del régimen 
santiguo, contándose entre ellos, cinco Grandes de 
»España, muchos títulos de Castilla, y buen número de 

»canónigos y antiguos magistrados . 

y>Jovellanos, formaba campo aparte, y á penas tenía 
»quien le entendiera, ni quien le siguiera. 
» De las doctrinas más radicales y avanzadas, venía 
»á ser campeón, dentro de la Junta, el Intendente del 
»egército de Aragón, Don Lorenzo Calvo de Ro{as, 
^consejero é inspirador de Palafox, y á quien muchos 

» suponían alma de la primera defensa de Zaragoza 

»de entre ellos (los liberales) fué escogido el gefe de la 
^Secretaría general de la Junta, que no fué otro que el 
»insigne literato Don Manuel José Quintana, autor de 
y> todas las proclamas y manifiestos que á nombre de 
»ella, se publicaron.» 

Los antiguos reinos que llevaron su representación Elementos 
á la Central, fueron Mallorca (Baleares): Canarias: ^^J^ 16 ' 
Galicia: Asturias-, Navarra: Aragón-, Cataluña: Va- 
lencia-, Murcia-, Andalucía (Córdoba, Sevilla, Grana- 
da: Jaén), Castilla la Nueva (Madrid, Toledo): Casti- 
lla la Vieja-, Extremadura-, y León, que sumaban 36 
representantes. Se observará que en esta lista, carecen 
de representación las Provincias Vascas, pues que no 
se consideran agrupadas á Navarra, ni á Castilla la 
Vieja. Y es de notar, que la instancia elevada por Don 
Trifón Ortíz de Pinedo, diputado de la provincia de 
Álava, solicitando ser admitido como tal, en la Suprema 
Junta, fué desechada. (Pap, de la J. C, leg. 83, letr.O.) 



56 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



La cifra total de los individuos de la Junta, descon- 
tados dos, fallecidos en Aranjuez (Silva, Patriarca de 
las Indias, y el Príncipe Pío) y uno que no tomó pose- 
sión (Marqués de San Mamés de Aras), era de treinta 
y cuatro. De ellos, pertenecían: 12 á la Nobleza; 5 al 
Clero; 8 á la Milicia (con inclusión de tres títulos, Mar- 
queses de Lazán, Campo-Sagrado, y La Romana); y 9 
ai Estado civil (magistrados, catedráticos, letrados, y 
hacendistas). 

Claramente se vé, de qué lado se inclinaba la ba- 
lanza, y sin miedo se puede asegurar, que el bando li- 
beral, no contaba en tan supremo cónclave, ni con me- 
dia docena de afiliados. 



Una legión de enemigos poderosos minaba su poder: 
contábanse entre ellos, los descontentos, los envidiosos, 
los conspiradores, y los perturbadores de oficio. Aque- 
jaba á unos la ambición de mando; impulsaba á otros, 
los nuevos ideales de la Revolución francesa; quiénes, 
se movían por envidia, ojeriza, ó animosidad personal; 
quiénes, por rivalidad, ó vengativo encono. 

Distínguense entre ellos: 

a) Los ingleses, señalándose en primer lugar el Em- 
bajador Frere; luego, su substituto, el Marqués de We- 
llesley, y á par de ellos, Lord Wellington, y su herma- 
no Henry, infatigables campeones de la preponderancia 
británica, y de su política. La enemiga de ellos, se acen- 
tuó, por no haber permitido la Junta, guarnición in- 
glesa en Cádiz, y no haber accedido á que Wellington 
obtuviera el mando en gefe de los egércitos aliados. 

b) El Supremo Consejo de España é Indias, más 



PRÓLOGO 



57 



conocido por el Consejo de Castilla, al cual Jovellanos 
designa en sus escritos, bajo las diferentes denomina- 
ciones de El Consejo Real, El Consejo reunido, ó sim- 
plemente, El Consejo. 

Abundaron siempre en este Cuerpo, los asturianos, 
y por aquellas fechas, se señalaron, Don Arias Antonio 
Mon y Velarde (Decano); su hermano, Don José Anto- 
nio Mon y Velarde (Conde del Pinar); Don Ramón de 
Posada y Soto; Don Eugenio Manuel Alvarez Caba- 
llero; Don Domingo Fernández Campomanes, y Don 
Juan Antonio Inguanzo. 

c) Las Juntas provinciales: señálanse entre ellas 
por su animosidad y altivéz; primero, las de Valencia y 
Badajoz; y más tarde, las de Sevilla y Cádiz. 

d) Los afrancesados, á quienes Jovellanos apellida 
facciosos en su Memoria; y aunque sólo cita algunos, 
como Moría, Sotelo, Marquina, Arribas, Caballero, 
O'Fárril, y Urquijo (part. i, c. 3, § n), su lista es tan 
larga, y tan notable, por la calidad de sus individuos, 
que bien merece los honores de un estudio especial, 
aún por hacer. 

e) Los Generales; ora por ambición, por descon- 
tento ó por disgustos y desavenencias. Signifícanse muy 
especialmente, el Marqués de La Romana, el Duque del 
Infantado, el Duque de Alburquerque (que ambicionaba 
el mando del egército de La Carolina), Cuesta, el Conde 
del Montijo (eterno conspirador), Palafox, y Eguía. 

/) Algunos Centralistas, que por su corta capaci- 
dad y gran ambición, andaban siempre desavenidos, y 
eran, Palafox, el Conde de Contamina, el de Tilly, y el 
Intendente Calvo de Rozas. 



58 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



g) La prensa, singularizándose el Diario de Cádi\ 
y El Español. 

Hostilidad Los enemigos más sañudos, eran los Consejeros de 

del Consejo Castilla, y el blanco de sus iras, Jovellanos. Diremos 
de Castilla. J 
por qué. 

Jovellanos, comisionado por la Junta Central (Me- 
moria p. 2, a. 2, £ 42) pasó de Aranjuéz á Madrid 

en 25 de Noviembre de 1808, para conferenciar con el 
Consejo de Castilla sobre las medidas relativas á la 
traslación del Gobierno Central. Trató este punto Jove- 
llanos, con el Decano, 

Don Arias Antonio Mon y Velarde, y los Consejeros 

Antonio Cortavarría, 

Gonzalo José de Vilches, 

Ramón de Posada y Soto, 

José Pablo Valiente, 
y el Secretario, Silvestre Collar y Castro. ¿Mas como 
por efecto de las circunstancias que sobrevinieron, no 

pudieron cumplirse los acuerdos tomados (Memor 

§ 46), de aquí la inquina, ojeriza y venganza de los 
Consejeros contra los Centrales. 

El Presidente del Consejo, era un procer de gran 
alcurnia, el General Duque del Infantado (1808), perso- 
nage de salón, que servía como elemento decorati- 
vo, y no valía para nada (como observará quien más 
atentamente leyere). El Consejo, estaba constituido por 
aquellas fechas , con los individuos que ha poco men- 
cionamos, á los cuales hemos de agregar tres vocales 
más, á saber: 

Miguel Alfonso Villagómez (25 Marzo 1809) 

Tomás Moyano (25 Marzo 1809) 

José A. Mon y Velarde Conde del Pinar. . . (1808-1809) 



PRÓLOGO 



59 



Infantado, pasó á servir en el egército, donde fraca- 
só. El decano, Arias Mon, fué llevado prisionero á Fran- 
cia con otros personages (en Diciembre de 1808) y mu- 
rió al poco tiempo miserablemente en un Hospital (Ar- 
teche: /. c. 111, 249). Collar, fué colegial en Avila con 
Jovellanos. Cor tav arría, fué designado en 18 10 para 
atajar la insurrección de Carácas «como persona en 
» quien concurrían todas las prendas de prudencia é 
» integridad que el caso requería; mas su avanzada 
»edad, y el escaso conocimiento de aquellos países, le 
«colocaban, no obstante sus facultades omnímodas, en 
^situación muy desventajosa para tan árdua empre- 
»sa No llegó á ir». (Toreno: Histor ) El Conse- 
jero Valiente, de génio poco sufrido, tuvo el cargo de 
diputado en las Cortes de Cádiz (181 1), y estuvo á 
punto de ser víctima de las iras populares, salvándole 
de ellas el Gobernador militar Don Juan María Villa- 
vicencio, según más extensamente refiere Alcalá Ga- 
liano en sus Recuerdos pág. i85-i86. 

Una particularidad conviene mencionar aquí. De 
los diez consejeros mencionados, tres, eran asturianos 
(los hermanos Mon, y Posada-Soto), y éstos, en unión 
de Silvestre Collar, antiguos colegiales en Avila con Jo- 
vellanos. Sólo el Conde del Pinar, anciano magistrado 
que gomaba fama de cruel y severo, según Quintana 
(v. not. 326) era enemigo ácerrimo de la Central. 

Así que, habida cuenta de los antecedentes de cada 
uno, y de sus particulares relaciones con Jovellanos, 
nos inclinamos al supuesto de que los tres últimos, Vi- 
llagóme^, Moyano, y el Conde del Pinar, fueron los 
que más sañudamente combatieron á los Centrales, y 



60 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



en especial, al más caracterizado de ellos, y á cuya 
pluma se debió la brillante Apología de la Junta. 

Pero también en Febrero de 1810, ocurrieron en 
Cádiz los gravísimos sucesos que motivaron el registro 
de equipages de los Centrales, sobre cuya materia, la 
Regencia pidió su dictámen al Consejo de Castilla. Emi- 
tiéronlo primero los Fiscales, y después, el Consejo en 
pleno (Cádiz: 16 y 19 de Febrero de 18 10); exposición 
y dictámen que Jovellanos califica de horrenda con- 
sulta (Memor. de la J. C. apénd. 1, n. 4, 5). Mas ni en 
el texto de la obra, ni al final de los documentos, es- 
tampa los nombres de sus autores. 

Sin embargo, cuatro meses después, en 18 de Junio 
de 18 10, al consultar de nuevo la Regencia al Consejo 
de Castilla sobre la convocatoria para una ó dos Cáma- 
ras, dicho cuerpo se opuso á todo lo que fuera repre- 
sentación nacional. Era entónces decano, Don José Co- 
lón, y vocales, tres asturianos, el Conde del Pinar, 
Don Bernardo Riega y Solares, y Don Vicente Duque 
de Estrada; á los cuales unió su voto Don Sebastian 
de Torres. 

Toreno, sin duda por amor de paisanage, les en- 
vuelve á todos con odiosas frases (3-X11-90.) 

¿No pinta bien esta discordia intestina lo indómito 
é ingobernable de nuestro carácter? En el momento más 
culminante y desesperado de la contienda, las fuerzas 
vitales de la Nación acumuladas en sus principales ór- 
ganos, en vez de aunarse y converger á un fin común, 
luchan y se disgregan: ¿dónde está el patriotismo? 
Nuestros destinos, parecían entónces, como los de Po- 
lonia, amagados de próxima catástrofe, ¡en cuán poco 



PRÓLOGO 



61 



estuvo que así no fuera! Si los ingleses nos abandonan; 
si Napoleón regresa á España; si las Américas se pier- 
den; si la división de La Romana perece en el Norte ! 

Un pacto, una concordia entre las naciones beligeran- 
tes, hubiera dado al traste con nuestra nacionalidad; 
y lo que se prometió burlescamente á Godoy, se hubie- 
ra concedido con más firmes apoyos, á otra Nación 

ó á otro Mariscal, como Bernadotte. Nadie es profeta 

en su patria ! Cierto. Pero la Historia avisa, y quien 

no aproveche con atención sus enseñanzas, labra á la 
larga y sin querer, su propia ruina. 

En el horrible vórtice que nos envolvía, dos repre- La libertad 
sentantes de la Nación, militar el uno, clérigo el otro, detm P r ^ta 
piden con ronco acento y ademan dramático que se 
conceda al pueblo la libertad de imprenta. ¿Para qué 
la quería entonces? Para expresar Ubérrimamente su 
pensamiento. Pero ¿qué pensamiento? Ninguno, porque 
no lo tenía: querían sólo el derecho de protextar contra 
todos, nada más. ¿Qué sabía el pueblo, ni entonces ni 
ahora lo que es la libertad de pensar? Confundíase por 
aquellos incautos plagiarios de la Revolución francesa, 
la libertad de pensar, con la libertad de decir lo que á 
cada cual le viniere en gana, sin traba ni cortapisa al- 
guna. Ni siquiera por vía de precaución, exigían aque- 
llas formas de decoro y respeto que se deben á todos en 
sociedad. 



Todavía en el libro, donde el pensamiento analiza, La lección 
aquilata y depura los conceptos, podía, con las limita- delMaestrí 
ciones del decoro, y las formas cultas del leaguage, ad- 



62 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



mitirse la libertad de exposición. Pero ¿en la pren- 
sa? Oigamos al Maestro en este difícil extremo: (gg 554, 
5Ó2) «Esta libertad, no puede ser buena, sino bajo de 

»una buena Constitución No son luces adquiridas 

y>de repente } las que deban sugerir su plan Fuera de 

»que, hablando en general, Vm. debe reconocer, que 
y>no somos muy sabios en política, que sin escritores, 
»sin imprentas, sin compradores de libros, la luz que 

»nos puede venir por este medio, es escasa y tardía 

»No tenemos, por tanto, que esperar las luces que nos 
»faltan, de la libertad de imprenta, y tenemos más bien 
y>mucho que temer si nos vienen de afuera, que no se 
^descuidarán nuestros enemigos de aprovecharse de 
»este medio, para difundir las que nos dañen, ni de 
» comprar instrumentos que las apoyen.» 

Opiniones El error fundamental de la libertad absoluta de im- 
varias. p ren ta, así como la del sufragio universal, y otras pa- 
naceas semejantes, proviene, de que los inspiradores de 
tales ideas, fueron gente de estudio, gabinete y biblio- 
teca (filósofos, economistas, y enciclopedistas), pero sin 
contacto alguno con las multitudes. Lo que para sí 
creían lícito, por su aprendizage largo y tenáz, imagina- 
ban facilísimo hacerlo extensivo á todos; sin medir las 
consecuencias de tal desequilibrio. La libertad de la 
prensa, trajo su abyección; la universalidad del sufra- 
gio, su corrupción. Y cuantas libertades se imaginen, se 
dén y se consignen en Constituciones y Códigos, serán 
hueras y falsas, como no estén basadas en una selecta 
educación y en una gran cultura. Pero precisamente, el 
error grosero de los políticos, economistas, y filósofos, 



PRÓLOGO 



63 



ha sido creer, que la libertad, fuera condición necesa- 
ria para obtener un gobierno y una cultura superiores: 
cuando la condición precisa, es, ha sido, y será siem- 
pre, la sujeccion, el duro aprendizage, y la confianza en 
el propio esfuerzo y en la propia voluntad; no la consig- 
nación de la fórmula en ridículos papeles. Ser libre, es 
querer serlo: dominar las pasiones, avasallar la fanta- 
sía, perseverar en el trabajo, confiar en sí propio; tal 
es la verdadera fórmula del progreso humano. 

En lugar de patrocinar el pensamiento propio, y 
ponerlo bajo la salvaguardia de un nombre honrado, de 
un sentir noble, y de un lenguage digno, se cobijó aque- 
lla libertad bajo el anónimo, y adoptando la forma co- 
lecticia, se creyó apta para titularse legitima represen- 
tante de la opinión pública. Y ¿qué resultó? hablen por 
nosotros los desafueros de la prensa, su procáz lengua- 
ge, su desentono, y por último, su soéz mercantilismo. 

«Las ideas de Juan Jacobo, y de Mably, y aún las 
»de Locke, Harrington, y Sidney, etc. de que están im- 
» buidos los pocos jóvenes que léen entre nosotros, son 
>poco á propósito para formar la Constitución que ne- 
cesitamos». — ¿Quiénes eran los jóvenes aludidos por 
Jovellanos en este párrafo? No es fácil señalarlos. Varios, 
se mencionan en estas cartas; otros, no lo están, aun- 
que pululaban por Sevilla y Cádiz; contado número, 
estudiaron y viajaron por el extrangero; y de algunos, 
podemos señalar la edad. Vénse entre ellos, á Pérez de 
Castro (39 años), Quintana (38), Calvo de Rozas (37), 
Argüelles (35), Blanco-White (35), Lista (35), Gallardo 
(34), J. N. Gallego (33), Toreno (24), Canga-Argüelles, 
Mejía, Iznardi, J. Isidoro Morales, y otros. 



64 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Tratándose de la libertad de imprenta conviene re- 
cordar, que sus principales adalides en Cortes, ¡caso en 
verdad, raro! fueron seis sacerdotes, José Isidoro Mo- 
rales, Muñoz-Torrero, Juan Nicasio Gallego, Oliveros, 
Espiga, y Villanueva; y con ellos, Pérez de Castro (el 
diplomático), Calvo de Rozas (el Intendente), Argüe- 
lies (el oráculo), el americano Mejía, y Luján. 

El 23 de Diciembre de 1810, se nombró una Comi- 
sión especial que preparase un proyecto de Constitución 
política de la Monarquía, y, descontado el grupo de 
los representantes de América (que eran cinco), divi- 
díanse los diez restantes, en cinco liberales, y cinco mo- 
derados, formando el primer grupo, Muñoz-Torrero, 
José Espiga, Antonio Oliveros, Agustín Arguelles, y 
Evaristo Pérez de Castro. 

Es muy posible, por tanto, que la alusión de Don 
Gaspar, vaya enderezada principalmente hacia Argüe- 
lies, Toreno, Castro, Gallego, y Villanueva. 

Los Mas el pensamiento generador de la libertad de im- 
apóstoles, prenta, fué formulado primordialmente por J. Isidoro 
Morales, y el Intendente C. de Rozas. ¡Extraño y raro 
maridaje, por cierto, formaban en semejante pleito, el 
fogoso Intendente vizcaíno (hombre de áspera y enér- 
gica condición, según Toreno: v. not. 3j5) , y el plá- 
cido Canónigo sevillano! 

El alucinado Calvo, creía cándidamente que decre- 
tando esta santa libertad (según expresa en un folleto 
publicado en 20 de Octubre de 18 10) reinaría la justi- 
cia^ se sostendría el entusiasmo, aumentaría la energía 
y las virtudes, y se proscribirían los delitos y los delin- 



PRÓLOGO 



65 



cuentes. Imposible parece que se dijeran tantas tonte- 
rías. Pero más graves, á nuestro juicio, dado su carác- 
ter militar son las expresiones que estampa en su pro- 
posición á la Junta Central, del dia 12 de Septiembre 
de 1809.— «¡Quán otra (añade) pudiera ser hoy nuestra 
» situación militar, si la libertad de escribir nos hubiese 
» hecho conocer la opinión de los mismos exércitos, 
» guardada en un tímido silencio sobre la inepcia y vi- 
»ciosa conducta de los gefes que los mandaban, y á 
» quienes hubiéramos removido ántes que los destruye- 
ran!» ¡Lucida lección de disciplina daba el Señor Cal- 
vo en aquellos críticos momentos! Luego, agrega «¡De 
»quántos vicios no estaría ya exenta la constitución de 
»los exércitos, y nuestro sistema administrativo y eco- 
gnómico, si la libertad de escribir los hubiese presen- 
tado en su deformidad, y en lo perjudicial de sus efec- 
»tos, separándolos de las pasiones, intereses ó conside- 
oraciones con que pudiesen estar enlazados ó disfraza- 
»dos para nuestro modo actual de ver!» 

Sandéz más grande, y despropósito más enorme, se 
habrán dicho pocas veces: porque pretender que la li- 
bertad de escribir, iba á desligar las pasiones é intere- 
ses humanos de los organismos colectivos, no se le ocu- 
rre al de más menguado seso. 

Y así vemos, que aún hoy, transcurrido un siglo, y 
después de dejar decir á la prensa cuanto quiso, ha sido 
menester que el General en Gefe de un egército en cam- 
paña, diera sus pasaportes á los representantes de la 
libertad de escribir, por su intemperancia, desacierto, 
ineptitud, y torpeza, en dar al viento de la publicidad lo 
que constituía la base de las operaciones del egército, la 

5 



66 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



seguridad de su existencia y el éxito de la campaña. 
Tal es la consecuencia del prurito de hablar de lo que 
no se entiende, y vociferar lo que no se debe, compro- 
metiendo torpe y vergonzosamente los intereses nacio- 
nales, y las vidas de los que, en aras del deber, se ven 
obligados á mantenerlos. 

El otro mantenedor de la libertad de imprenta, sin 
cortapisas, era el Canónigo sevillano Don José Isidoro 
Morales. No hemos alcanzado á ver su Memoria) mas 
snponemos que su traza y disposición, sería como la de 
todos los escritos basados en la lectura de Rousseau, 
Voltaire, D'Alembert, etc. etc., el bagage retórico, de- 
clamatorio y ampuloso de los bienhechores universales, 
sin sentido práctico ni conocimiento de la realidad. 
Pero el tal Canónigo, lo tuvo sin duda para lo que to- 
caba á su particular provecho, porque, afiliado á la 
causa nacional, dejó de estarlo en cuanto Víctor entró 
con sus imperiales en Sevilla Febrero 1810). En 
igual mes, hallándose con José Bonaparte en el Puerto 
de Santa xYLaría, fué comisionado por él para ir á Cádiz, 
é intimar la rendición de la escuadra española que man- 
daba el General Don Ignacio María de Alava; pero en 
volandas, y á palada de rey, tuvo que regresar precipi- 
tadamente el confiado Canónigo ante las amenazas de 
nuestros marinos. 

Siendo Arriaza, y Quintana, amigos de Morales, 
compuso el primero contra el parlamentario canónigo, 
una invectiva titulada: Desenfado patriótico. Arriaza, 
había sido comensal, y en mil maneras favorecido por 
el prebendado Sevillano. Indignado Quintana de tan 
ruin proceder, le increpó del siguiente modo: Siento 



PRÓLOGO 67 



que haya Ud. maltratado tanto y de tal manera á un 
amigo tan intimo de Ud.,y á quién, por haberlo sido 
mió, á pesar de su proceder político, siento ver asi 
ofendido. El frivolo Arriaza, contestó: Y eso ¿qué 
vale? Con tal de decir un chiste, nada me importa per- 
der un amigo.— Pues ahora, replicó Quintana, ha di- 
cho Ud. una majadería, y ha perdido dos. Y se alejó. 
Así lo cuenta Castro en su obra (Cádi{ pág. 18). 

No ha de confundirse á este Morales, con su homó- 
nimo, José Morales Gallego, individuo de la Junta de 
Sevilla; ministro del tribunal de seguridad y policía, y 
diputado en las Cortes de 1810, que combatió ruda- 
mente la libertad de imprenta. 

Con decidido empeño, mas sin medir su alcance y 
consecuencias en nuestro país, eran ardientes pregone, 
ros de aquella libertad, Lord Holland, el Doctor John 
Alien, y por de contado, Blanco-White. En la carta de 
24 de Febrero de 1809 (h. vm), ya empieza Holland 
con su eterna muletilla, que rara vez abandona. El 
principio político que sostiene, de que el Gobierno debe 
estar identificado siempre con el pueblo (h. i ó) es cier- 
to, seguramente: pero que la libertad de la imprenta 
sea el medio más conducente á su realización, no lo es 
en manera alguna; porque los medios de expresión, de. 
penden del grado de cultura que posea un pueblo, y 
éstos, no se otorgan, ni de R. O., ni por medio de fue- 
ros, constituciones ni códigos, sinó que se adquieren y 
elaboran en el largo transcurso de los siglos. 

Su insistencia en el tema (h. 17), corre parejas con 
su manía de apresurar la convocación de Cortes, que 
explana en otra de sus cartas (h. 20): en ésta misma , 



68 CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 

alude á la libertad de imprenta, con exclusión de la in- 
tervención ó sanción fiscal, que él llama imprimatur. 
La extensa carta (h. 35) en que explana la teoría y com- 
posición de las Cortes, es muy notable, y honra la inte- 
ligencia de su autor. 

insurrección La cuestión de la emancipación de las Américas, ó 

cíe 

América me j or a ^ n > l° s disturbios promovidos en ellas, se tratan 
en las últimas cartas de esta colección. Ardua é intrin- 
cada es la materia; porque aquella región inmensa y 
feráz, solicitada á un tiempo por la República Norte- 
americana, Inglaterra y Francia, y ambicionada por el 
comercio europeo, era campo abierto á las nuevas ideas 
revolucionarias, y germen fecundo de luchas intestinas, 
que se fomentaban arteramente, para que luego fuera 
más fácil el despojo de sus riquezas. Vino á complicar 
el problema, la codicia de los comerciantes ingleses, 
ávida de arrebatar al comercio español el beneficio de 
su tráfico. Con desnuda frase se lo avisa Jovellanos á su 
amigo (j. 76, £ 407). 

Elementos La propaganda contra España, era fomentada prin- 
yP qu e U i^ as cipaimente por franceses, ingleses y brasileños. (Véase 
fomentaban sobre este particular la obra de nuestro Ministro pleni- 
potenciario en Washington (Junio de 1809) Don Luis de 
Onís, titulada: Memoria sobre las negociaciones entre 
España y los Estados-Unidos, que dieron motivo al 
Tratado de 18 ig: y también, las Memorias del Minis- 
tro de Estado, Don José García de León y Pizarro (dos 
tomos). 

Los norte-americanos, que no reconocieron á la 



PRÓLOGO 



69 



Junta Central, ni á la Regencia, ni á Fernando VII hasta 
fines de i8i5, creyeron, que con la sublevación de Es- 
paña, una gran parte de la América española caería en 
su poder, y la otra, se emanciparía, quedando bajo su 
influjo (Becker: ob. d.), y se dieron á inflamar los áni- 
mos y á fomentar la insurrección. A los emisarios y 
agentes yankees, se unieron pronto los aventureros 
franceses, y todos, á porfía, trataban de sublevar los na- 
turales contra la dominación española. Pero sobre este 
punto, remitimos al lector á la obra de Onís, que de- 
talla estos manejos con nutridos datos. 

El 19 de Abril de 18 10, estalló la insurrección en 
Carácas, que luego cundió á Bogotá y á Quito. Al si- 
guiente año, fué cuando Inglaterra propuso á la Regen- 
cia por medio de su Embajador, Sir Henry de Welles- 
ley, el problema de la mediación. 

En la nota del 27 de Mayo de 181 1 aparece (dice 

Becker, Acción de la diplomacia española pág. 74) 

el ofrecimiento de la mediación de Inglaterra, entre Es- 
paña y sus colonias insurrectas, indicando como medio 
de obtener la pa\, el comercio directo de la Potencia me- 
diadora, con aquellas provincias. Tras un año de eno- 
josas negociaciones, se acordó no acceder á ella. Tenían 
el pandero en la mano, los gaditanos, y lo sabían tañer. 

Por otro lado, Francia, fomentaba la insurrección 
con dos tendencias: si España enviaba fuerzas para so- 
focarla, desmembraba su egército peninsular, y quedaba 
en peores condiciones de defensa: y si no las enviaba, 
cundiendo aquélla, la despojaba de recursos para su 
sostenimiento, ocasionando la ruina de nuestro comer- 
cio colonial. 



70 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Los Estados de América del Norte, proclamándose 
neutrales en la contienda entre José I y Fernando VII, 
y envalentonados con la cesión de la Luisiana por Na- 
poleón, en 1802, celaban las regiones limítrofes con 
ávida codicia, prometiéndose la tutela sobre las eman- 
cipadas, miéntras los proscriptos y aventureros de 
Europa, unidos á la gente maleante de aquellas regio- 
nes, recorrían todo el territorio de Méjico, Venezuela, 
y el Reino de Santa Fé. 

La acción de Inglaterra, era doble: una, con apa- 
riencias oficiales, y otra, de libre acción particular. In- 
dicada va la primera: en cuanto á la segunda, encarnó, 
digámoslo así, en la publicación de Blanco-White, El 
Español, que apoyaban, el propio Lord Holland, Chil- 
dren, el Marqués de Wellesley, y Canning. Y ¿cómo así? 
¿qué pretendían al quebrantar el crédito de España? No 
hay que cavilar mucho para averiguarlo: el comercio 
inglés quería arrebatar al español su presa, y todos los 
medios empleados, le parecían buenos para lograrlo; 
y desde luego, la emancipación de las colonias juzgá- 
ronle el más eficáz. Véanse las referencias en nuestras 
notas 544, 545, 567 y 578. 

También el Brasil aspiraba á la preponderancia de 
su comercio, y á la dilatación del territorio, usando de 
parecidos medios, y fomentando la discordia en los 
países circunvecinos. 

Y en medio de tan gran perturbación, el fermento 
revolucionario, despertaba las ambiciones de los indíge- 
nas, activando el fuego con el combustible de los clubs 
parisienses, que en ronco son, pregonaban llegada la 
hora de la emancipación de los pueblos, del derroca- 



PRÓLOGO 



71 



miento de las Monarquías, la consagración de los de- 
rechos del hombre, y el fin de la tiranía religiosa. Co- 
mo si alguna vez, el derecho, la libertad, y el pensa- 
miento humano, pudieran estar á merced del primer 
vocinglero que creyera de su exclusiva fórmula y domi- 
nio (ora se llamara Napoleón, Robespierre, Rousseau, 
ó Franklin), lo que siempre constituyó el patrimonio 
virtual de la Humanidad. 



Aunque en las notas epistolares tratamos extensa- La Romana, 
mente de La Romana, no será fuera de propósito decir ^acitnaUsy 
aquí, cómo le juzgaban sus contemporáneos. extrangeros. 

Muchos eran sus adversarios, y aun éstos parecían 
aumentar con el transcurso de los tiempos, porque su 
duro carácter, su alcurnia, su larga historia militar, su 
aire de superioridad, y hasta su iracundo gesto, pare- 
cían predisponer en contra suya. Contemplándole in- 
tensamente en la magnífica estampa grabada por el bu- 
ril de Rafael Esteve, parécenos verle extender por todas 
partes su acción dominadora, y avasallar las gentes. 

Honoríficas y laudatorias son las expresiones que le 
dedica Wellington al comunicar su fallecimiento á Lord 
Liverpool: «Estoy bien afligido por tener que informar 
»á V. S. que el Marqués de la Romana, ha muerto en 
»esta villa (Cartaxo) el 23 del corriente, después de una 
»corta enfermedad. Sus virtudes, sus talentos y su pa- 
»triotismo, son bien conocidos al Gobierno de S. M. En 
»fin, el Egército español perdió su más brillante ador- 
»no, su país, el más sincero patriota, y el mundo, el 
»más valiente y celoso defensor de la causa por la que 
» combatimos: yo reconoceré siempre con gratitud el 



72 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



»auxilio que de este General he recibido, tanto por sus 
» operaciones, como por sus consejos, desde que se unió 
»con este Egército.» 

Holland, en sus Recuerdos diplomáticos (London: 
i85o, pág. 1D4) le retrata así: «El marqués de La Ro- 
»mana, mejor soldado que General, era un sábio literato 
»y hombre de original carácter. Después de haber reci- 
»bido esmerada educación enSorréze, se distinguió por 
»su valor en la guerra; y por sus caprichosas aventuras 
»con gitanos, en compañía de Lord Mount Stuart, du- 
dante la paz. Sentía decidida predilección por todo lo 
»inglés. Realizó con gran maestría la retirada de su 
»egército de Dinamarca, y fué siempre el ídolo del sol- 
»dado, con quien compartía alegremente, así las fatigas 
» militares, como el ódio hacia los franceses.» 

Tratándose de su juicio por asturianos, ocioso será 
decir que todo son censuras: pues Toreno le maltra- 
ta; Agustín Arguelles le acusa de aspirar á la dicta- 
dura; el procurador Fiórez-Estrada, le denuncia como 
conculcador de las leyes pátrias; y de Jovellanos, ya 
leemos el juicio en diversas cartas, {vid. not. 484). 

Soult, Ney, y otros Generales franceses, tildaban de 
cobarde al Marqués, porque rehuía exponer su redu- 
cido egército á los azares de una batalla campal. Pero 
aquel calificativo, es más bien producto del despecho 
que les causó no haber podido haberle á las manos. 
Quien leyere las cartas de La Romana á Moore, cuando 
éste retrocedía de Astorga hacia Galicia (Arteche: /. c. 
t. v), pidiéndole que trabara el combate, al cual estaba 
dispuesto á acudir inmediatamente, se persuadirá de la 
injusticia de aquel epíteto. 



PRÓLOGO 



73 



Las disposiciones que da al General Mahy, ántes de 
marchar á Asturias, acreditan cumplidamente su peri- 
cia militar. «Atendida (escríbele) la poca disciplina que 
ase ha podido infundir hasta ahora en nuestras tropas, 
»no podremos meternos en empresas de grueso calibre, 
»sinó ir poco á poco ganando terreno, al modo de los 
»que van adelantando paralelas, para sitiar una plaza.» 

Que el Marqués de la Romana, era hombre de ca- 
rácter duro é imperativo, y algo voluble, no cabe du- 
darlo. Acredítanlo sus divergencias é irrespetuosa acti- 
tud con Ja Junta Central; su violento choque con la de 
Asturias; su importuno Voto sobre la Regencia; su 
ambigua conducta con motivo de los disturbios ocu- 
rridos en Sevilla; los agresivos informes dados contra 
él, ya de Calvo de Rozas (i), como de otros anónimos; 
las desavenencias con su segundo, el Conde de Noroña; 
su conflicto con el Obispo de Orense, etc. etc.; todo lo 
cual puede leerse en los Papeles de la Junta Central 
(Archiv. Histór. Nación.) que llevan los siguientes re- 
gistros.— 2 B— 2 C— 2 D — 5 D— 5 D (d 38)— 17 A- 
22 B— 42 A— 61 S — 72 A— 77 A— 77 A. 

Pero por muchas que fueran sus tachas, nadie po- 

(1} Era Calvo de Rozas, á parte de su probado valor y honra- 
déz, un parlanchín de génio folletinesco, pues desde 1809 á 1813, 
publicó diecisiete folletos y documentos, todos de carácter pa- 
triotero y personalísimo. En uno de ellos titulado: Reglamento 

que dió al Consejo interino de Regencia etc. (Cádiz: impr. 

Real: Diciembre de 1810), vierte duras injurias contra el Marqués 
de La Romana y el Conde del Montijo, cuya intemperancia de 
leriguage, le valió el apaleamiento (en plena vía pública de Cá- 
diz) por mano del T. C. de artillería Don Joaquín de Osma, hecho 
que motivó la ruidosa sátira del erudito B. J. Gallardo: Apolo- 
gía de los palos dados en la Ciudad de Cádiz al Excmo . Señor 
Don Lorenzo Calvo de Rosas. 



74 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



drá negarle, ni el patriotismo, ni la capacidad militar, 
ni la superior cultura entre los de su clase. Despreciaba 
las corporaciones civiles, y las consideraba inútiles y 
muy perjudiciales en función de guerra; y por si fuera 
poco, fué á tropezar precisamente en circunstancias crí- 
ticas, con aquellas cuya hostilidad de carácter era más 
insufrible. 

Acúsanle muchos de aspirar á la suprema gerarquía 
militar de Generalísimo, y aún á la dictadura, cual lo 
exigía la gravedad de las circunstancias. Tan necesaria 
era, que al año siguiente de su muerte, se la concedie- 
ron á Lord Vellington. 

No obstante lo dicho, hombre tal, respetaba y ve- 
neraba á Jovellanos, y sentimos muy de véras en este 
instante, no conservar la carta que le dirigió desde 
Cartaxo, en la que acredita muy nobles sentimientos, y 
apreciables dotes. 

Dos veces fué nombrado Capitán General del Egér- 
cito de la Izquierda, despistando á Soult, y Ney, en sus 
combinaciones tácticas por los territorios de León, As- 
turias, y Galicia. En la Central, presidió la Comisión 
Ejecutiva, y su voto era omnímodo en materias de Gue- 
rra, reduciendo á la nada al Ministro Cornél. Al frente 
del Egército de Extremadura, se ganó el afecto de sus 
Generales, captándose á la vez el aplauso y la estima- 
ción de Lord Vellington. 

Jovellanos: hubiéramos de señalar la característica que se- 

sus ideas 

pariamen- para las ideas del docto Jovellanos, de las de los refor- 
tarias. ma( j ores ¿ Q Cádiz, la reduciríamos á su más mínima ex- 
presión, diciendo que consistía en una sola letra, en una 



PRÓLOGO 



75 



semivocál. Y así es, en efecto, porque el pensamiento 
capital de los nuevos legisladores, se condensaba en una 
voz sonora: revolución, y el que perseguía el ilustre as- 
turiano, se formulaba con mayor maduréz, en estotra 
hoy tan al uso: evolución. 

No es que Jovellanos se negara á pagar su tributo á 
las nuevas ideas; por el contrario, su vida, sus escritos, 
y sus hechos, son testimonio irrecusable, vivo, palpi- 
tante de renovación continua y eficáz, disolvente de 
añejas rutinas y gastados moldes. Él, decidido y entu- 
siasta partidario de la Constitución inglesa, podía repe- 
tir las sábias frases de su historiador, Erskine May: «Un 
apartido, no puede vivir de las memorias del pasado; 
«necesita una política y un fin de actualidad; y tiene 
»que adaptarse á las ideas existentes, y á las necesida- 
des de la sociedad.» (ob. d. t. m, p. 94 de la trad. esp.) 
Ese era también su lema, la adaptación-, nunca la mu- 
tación y la transformación violenta, opuestas á su tem- 
peramento, á sus luces, y á su experiencia de la vida. 

Tales eran también sus pensamientos sobre la for- 
mación y el carácter de las Cortes. Los encontraremos 
de continuo en su Memoria de la Junta Central; en sus 
sábios Informes, en la presente correspondencia con 
Holland; en sus Cartas á Ayamans, á Cañedo, á Veri, 
á Nava Grimón, y á mil más, á quienes en aquellas 
críticas circunstancias, preocupaba el obscuro porvenir 
de nuestra pátria. 

Buscaba Jovellanos el equilibrio de la nueva situa- 
ción, en el equilibrio de las Dos Cámaras, En las si- 
guientes expresiones, se lo manifiesta al mallorquín 
Togores (carta de 4 de Sept. de 1810, g 111). 



76 CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



«Hay un punto muy importante, que tengo sobre el 
> corazón, y es el establecimiento de las dos Cámaras, 
»con el grande objeto de que haya doble deliberación. 
»No hallo otro medio de evitar la precipitación en las 
«resoluciones, la preponderancia en los partidos, la 
» ruina de la autoridad soberana, la destrucción de las 
»gerarquías constitucionales, y, finalmente/ el verda- 
»dero carácter de la monarquía española. Lo -que se 
^adopte en estas Cortes, servirá para otras: y Cortes 
»añales (que entónces se querrán), en una asamblea 
»general, sin distinción de estados, ni deliberación do- 
»ble, ni balanza que mantenga el equilibrio entre el po- 
»der ejecutivo y el legislad vo, caerán poco á poco en 
y>una democracia, por más que se clame por Fernando, 
»y se pronuncie el nombre de monarquía.» 

Muy parecidas son estas frases, á las que emplea 
dirigiéndose desde Muros al Marqués de Villanueva del 
Prado (Nava Grimón); y á su sobrino el Doctoral de 
Badajoz, Alonso Cañedo Vigil, diputado en las prime- 
ras Córtes. De las tres cartas que dirige á este último, 
las dos finales (Agosto y Septiembre de 1811), contie- 
nen ámplia doctrina sobre sus creencias acerca del dog- 
ma de la Soberanía Nacional, y de la Constitución. 
Habiendo leído el famoso proyecto de la trazada para 
18 12, exclama: «Es difícil decir de una vez lo que ocu- 
»rre sobre ella: pero el dogma de la Soberanía nació- 
y> nal, en el sentido en que está concebido, la exclusión 
y) de la representación á los estamentos privilegiados, y 
»la reunión de los representantes, en una Cámara, y 
»para una sola deliberación, son cosas del todo agenas 
»de la buena y sana política. Lo primero, no sólo de- 



PRÓLOGO 



77 



» grada el carácter del Rey en demasía, sinó que realza 
»en demasía el de la Nación, y quitando á aquél, tanto 
»de poder y vigor como se añade á ésta, es claro que 
»en cualquiera lucha de autoridad, vencerá la Nación 
»al Rey, y venciendo, será conducida poco á poco, é 
» infaliblemente á una Constitución democrática.» 

Sobre convocar una Cántara, ó dos, ocurrieron en 
Cádiz muy variados sucesos, en los cuales, el descono- 
cimiento histórico de la materia, por un lado, las pa- 
siones y prerrogativas de las colectividades por otro, la 
premura de las circunstancias, y el impulso pasional de 
los revolucionarios, fermentaban de un modo tumul- 
tuoso, para producir una Constitución transitoria, ántes 
que permanente. Tan anormal era aquel movimiento, 
que el Clero, y Corporaciones señaladas por su carác- 
ter retrógrado (como la Regencia, y el Consejo de Esta- 
do) ántes se inclinaban á convocar una sola Cámara, 
que dos. Excepción fueron en este punto, el Consejo 
de Castilla, que odiaba toda clase de representación na- 
cional; y Dou Martin de Garay, que sostuvo la opinión 
de Jovellanos. 

Quien más al pormenor quiera imponerse sobre este 

extremo, consulte y lea á Toreno (Histor t. 3-xn- 

87 ági.) 

Sobre el tema de la Soberanía nacional, fué el ilus- 
tre eclesiástico extremeño, Don Diego Muñoz Torrero, 
hombre venerable, quien primero lo enunció en las 
Cortes. Discutióse ligeramente, diga lo que quiera To- 
reno (3-xin-i 10), y se aprobó con ei nombre de Decreto 
de 24 de Septiembre de 181 o. Las consideraciones que 
luego apunta el historiador asturiano sobre el concepto 



78 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de la Soberanía de la Nación, y la del Monarca (ibid. 
p. n3-á-u5), son las mismas con que hoy arguyen los 

partidarios de la Monarquía democrática. Pero ¿qué 

es una Monarquía democrática, más que la fórmula 
inicial de la anulación de la misma monarquía? Compá- 
rense los argumentos de Toreno, en apoyo de la Sobe- 
ranía nacional, con la tésis que desarrolla Jovellanos en 
su nota al apéndice xn (Concepto de la Soberanía), y se 
verá palpablemente la diferencia que existe entre el 
análisis crítico-filosófico de una idea, y el que sólo su- 
gieren las perentorias necesidades del momento. 

La minuta (que se aprobó) de Muñoz Torrero, decía 
á la letra: «Los diputados que componían el Congreso, 
»y representaban la Nación española, se declaraban le- 
gítimamente constituidos en Cortes generales y extra- 
ordinarias, en las que residía la Soberanía Nacional.» 

Cortes La Junta Central fué la engendradora de las Córtes 
le 1810. ¿ Q ¡8io. Inauguráronse éstas, en la Isla de León el día 
24 de Septiembre de 18 10, y continuaron su labor, 
hasta la promulgación de la Constitución en 19 de Mar- 
zo de 1812. 

Mas ¿de qué valen las Constituciones cuando 

sus preceptos y fórmulas, libertades y derechos, no han 
encarnado en las costumbres públicas? De nada. El pro- 
greso y la cultura de los pueblos han de marchar para- 
lelos á sus Códigos y leyes, y siempre y cuando que 
este equilibrio se altere, ora en sentido retrógrado, ó 
avanzado, la eficacia de su Constitución será nula, y 
torpes manos y pasiones la alterarán caprichosamente, 
acabando por desvirtuarla. 



PRÓLOGO 



79 



Y así, los progenitores de las Cortes, Holland, Alien, 
Jovellanos, y Garay, caminaban con certero rumbo; y 
los que atropelladamente quisieron después consolidar- 
las, imaginaron erróneamente que su cultura y luces, 
eran las del pueblo español para quien idealmente le- 
gislaban. ¡Cuán mal le conocían! El regreso de Fernan- 
do Vil y su violenta reacción, acreditaron que la at- 
mósfera de las ciudades, no era la de los campos, y que 
el grado de cultura encerrado en aquéllas, no había 
irradiado más allá de sus naturales límites. La difusión 
del conocimiento, es árdua, lenta, trabajosa, produc- 
to de siglos. Y la fogosa imaginación de Quintana, de 

Calvo, de Arguelles, Toreno, Mejía, Gallego, Hualde 

no quiso esperar la maduréz del fruto, y ácido aún, y 
sin lograr, lo sacudió del árbol. 

Terminemos: 

Encierra la lectura de estas Cartas, sábia y prove- Síntesis 

chosa enseñanza, porque abarcan un período azaroso y de este 

..... epistolario. 
culminante de nuestra historia nacional; más crítico 

aún, en la vida de su autor; y muy movido y acciden- 
tado por las escenas y episodios que en él se desarro- 
llan, y personas que en ellos intervienen. 

No son estas Cartas, tampoco, cual otras que ama- 
ñada ó mañosamente, preparan con estudiada norma 
los literatos, para impresionar al público con efectos 
rebuscados y relatos emocionantes, frases ingeniosas y 
citas de erudición amena. No por cierto. 

Constituyen ante todo, un epistolario expontáneo, 
íntimo, natural, viviente, donde el alma de Jovellanos 
se refleja tal cual era, candorosa é infantil en su más 



80 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



bella ingenuidad; patriota sin declamaciones hueras: 
veráz y noble, como el ideal que le inspira, de inmacu- 
lada honradéz, y desengañado por los sinsabores y amar- 
guras de su vida. Nuestra admiración sube de punto, 
al observar que las afrentas que sus enemigos y adver- 
sarios le infieren, no obstante lo agudo del dolor, no al- 
teran un punto la grandeza y ecuanimidad de su alma: 
ni el excepticismo y el egoísmo, obligado fruto de la 
vejéz, ponen en sus lábios, despectivas, ni heladas fra- 
ses. Es un hombre bueno, grande y fuerte, de energías 
alentadoras, de ejemplaridad admirable, que con tesón 
y sin desmayo, vuelve á su pátria á los 68 años, á res- 
tablecer las enseñanzas del Instituto Asturiano, á fomen- 
tar las ideas útiles, y á difundir la cultura nacional. 
Estas son las últimas palabras de su exhortación mara- 
villosa á los gijoneses (Agosto de 1 8 1 1) : Yo guiaré los 
primeros pasos de los alumnos : yo los dirigiré en sus 
estudios: yo velaré sobre sus progresos; yo los miraré, 
los cuidaré, no solo con el celo de promotor, sino tam- 
bién con el amor y solicitud de padre. A esto solo he 

VUELTO ENTRE VOSOTROS DESPUES DE TAN LARGA AUSEN- 
CIA, Y Á ESTO CONSAGRARÉ EL RESTO QUE ME HA QUEDADO 
DE FUERZAS, DESPUES DE TANTAS PERSECUCIONES Y TRA- 
BAJOS. 

¡Descubrámonos! Y miéntras duermen en silencioso 
olvido los que le injuriaron, mortificaron y calumniaron, 
y quisieron afrentar su nombre; su augusta sombra, 
rota ya la mortal vestidura, se nos aparece ahora en- 
vuelta en luminoso nimbo de veneración y gloria. 

Julio Somoza 

Gijón: 1910. 



AGOSTO 1808 



SI 



CORRESPONDENCIA 



[J 



iJ 



(Jovellanos á Holland) 



1808 Agosto 16 Jadvaque. 



Exmo. Sor. 

1 Al cabo de diez años, puedo por fin reconocer una 
deuda de gratitud en que me tiene empeñado la gene- 
rosidad de V. E. Volviendo desde Aranjuez á Madrid 
en 1798, hallé en mi casa una obra de literatura inglesa, 
sin que pudiese averiguar quién ni con qué fin la habia 
dirigido á ella; pero exhonerado del breve ministerio 
que servia entónces, y restituido á mi casa de Gijon, 
supe por el difunto Obispo Llano Ponte, nuestro común 
amigo, que aquél fuera un presente de V. E. La guerra 
que ardia entónces entre nuestras Naciones, me hizo 
esperar mejor coyuntura para escribir las gracias 
á V. E. 

2 Mas entretanto, fui sorprendido en mi casa, con- 
ducido á Mallorca, encerrado primero en una Cartuja, 
y después en un Castillo, donde permanecí por espacio 
de siete años hasta que el nuevo, desgraciado Rey 
Fernando VII, me restituyó la libertad. 

3 Vine luego á esta Villa para reposar en los bra- 
zos de la amistad, de tan largos trabajos, y reparar mi 
salud, muy quebrantada con ellos: pero apénas llegué, 
cuando otra persecución vino sobre mí, porque en 
pocos dias recibí cuatro correos del nuevo intruso go- 
bierno que me llamaba con instancia á Madrid, y al fin 
otro en que se me nombraba Ministro del Interior. 
Firme contra tantos halagos, logré conservarme en 



6 



82 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



este retiro, hoy libre ya de ellos; y en el cual sé con un 
placer indecible que la España puede decirse otra vez 
amiga de la Inglaterra. Apresúrome pues á escribir 
á V. E. así para darle las más finas gracias por aquella 
antigua estimable memoria, como para congratularme 
con V. E. en la reconciliación de las dos naciones. 
Grande es por cierto y peligrosa la lucha en que está 
ya empeñada la mia; pero los esfuerzos que se hacen 
para sostenerla, son tan generales y enérgicos, tan 
aguijados por el dolor de la injuria, tan animados por 
la esperanza que inspira la justicia, y por lo visto, hasta 
aquí tan felices y gloriosos, que nadie teme caer en 
ella. Permítame pues V. E. que yo aproveche esta 
oportuna ocasión para recomendarle la causa de mi 
Patria, que es la causa del honor, de la justicia y de la 
humanidad; y pues que la alta opinión y la elocuente 
voz de V. E. tienen tanto influjo en las resoluciones de 
su gobierno, del cual el nuestro necesita y puede reci- 
bir tantos auxilios, dígnese V. E. de contribuir á que 
ellos sean tales, y tan fuertes y sostenidos, que nos 
ayuden á triunfar de los tiranos de Europa, y sirvan 
además para atar á la España y la Inglaterra en un 
vínculo de amistad tan leal y duradera, cual conviene 
al noble y firme carácter de una y otra nación. 

4 Entretanto, tengo el honor de asegurar á V. E. de 
la alta estimación y profundo respeto que profeso á su 
digna persona, y conque soy su más reconocido y re- 
verente servidor q. s. m. b. 

Gaspar Melchor de Jovellanos. 

Jadraque, 16 de Agosto de 1808. 
Exmo. Sor. Lord Holland. 



1 La obra de literatura inglesa, con fecha anterior á 1798, que 
en la presente carta se menciona, debe hallarse en la biblioteca 
del Real Instituto Asturiano . 

El Obispo de Oviedo, Don Juan de Llano Ponte, aquí mencio- 
nado, falleció en 1805. 



AGOSTO 1808 



83 



2 Las instancias de los afrancesados para que Jovellanos to- 
mase partido por su causa, pueden verse en nuestra obra, Amar- 
guras de Jovellanos, apénd. xvh, pág. 349. 

La expresión: España puede decirse otra ves amiga de la 
Inglaterra, alude sin duda á los preliminares del tratado definiti- 
vo de paz, amistad y alianza entre España y la Gran Bretaña, que 
se firmó en Londres el 14 de Enero de 1809, por el plenipoten- 
ciario Ruiz de Apodaca, y el Ministro Canning. 

Cuando se escribió esta carta, aún estaba reciente la victoria 
de Bailen, ocurrida veintiocho días antes (el 19 de Julio). 

Creemos pertinente consignar aquí el juicio formado por 
Holland sobre su ínclito amigo, y el pintor Goya, que trasladamos 
de su reciente libro, Further memoirs..., pág. 368. 

"El único artista de mi tiempo, que aspirara en cierto modo á 
„competir con Hogarth, fué Goya, en España. Vislúmbrase el 
„humor y el génio en sus composiciones, pero éstas, son á menudo 
«extravagantes, y algunas veces, ininteligibles. Carece de aquel 
«inimitable conocimiento de la naturaleza humana y del carácter, 
«que hizo á Horacio Walpole colocar á Hogarth entre los grandes 
«escritores del arte dramático. Los retratos de Goya, en lienzo, 
«sabido es que son sumamente notables. En 1809 existía uno allá 
„en Jadraque, de Don Gaspar Melchor de Jovellanos, quién, por 
«añadidura á sus muchos conocimientos, era inteligente en mate 
«ria pictórica, habiendo publicado varios artículos en la Biblio- 
teca de Bellas Artes, muy interesantes para los aficionados al 
«Arte, y á la Biografía. 

„ (Jovellanos). Mi primer conocimiento con tan ilustre perso- 
«nage, fué en 1793, en Gijón. Habia sido enviado á esta ciudad, 
«su pueblo natal con varias comisiones, como á honroso destie- 
«rro, poco después de la muerte de Campomanes. Este Ministro, 
«que también era asturiano, no habia sabido apreciar el eminente 
«génio de Jovellanos. Tanto el uno como el otro, eran muy com- 
«petentes en la Economía Política: mas no fué solamente en tan 
«útil y severo estudio donde Jovellanos logró reputación. Traba - 
«jos de crítica; un drama de gran mérito (el Delincuente Honra- 
ndo); y una sátira titulada Pan y toros, que generalmente se le 
«atribuía, probaron la variedad de sus talentos, la corrección de 
r su gusto, y la pureza de su estilo. Su conversación, era igual- 
emente amena, clara, perspicua y natural; y aunque no despro- 



84 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„ vista de humor y agudeza, siempre elevada é instructiva. Tenía 
„tambien mucha benevolencia, asi como aspecto y modales para 
..imponer cualquier severa limitación en las reuniones: y no obs- 
tante, una ingénua sencilléz, y cierta dignidad y pureza, así en 
„su lenguage, como en sus sentimientos (poniendo de manifiesto 
..el fondo de un carácter intachable y de un espíritu filosófico) da- 
„ban á su conversación un tono solemne y apropiado, muy difícil 
.,de conservar en el movedizo diálogo de una sociedad meridional.,. 



[H_|] 

(Holland d Jovellanos) 

Ex. mo Señor D. n Gaspar Melchor de Jovellanos. 
Exmo. Señor 

y respetado amigo mió — Me es muy sensible el no po- 
der exprimir en este idioma el gusto, el alborozo con 
que recibia la prueba de que V. E. se dignaba acor- 
darse de mí. Es verdad que desde el tiempo en que 
tuve el honor de conocerle en Gijon y se sirvió V. E. 
recibir con tanto agasajo á un muchacho de 19 años, 
he buscado varias oportunidades, pero en balde, para 
hacerle conocer que no me se habia escapado quanto 
debia apreciar una tal distinción. Desde entónces, tal 
qual progreso que hice en la lengua castellana, me de- 
xaba ver á cada paso las luces y talentos de el que me 
habia dispensado sus favores; y en mi segundo viage 
en España quando me aprendieron por la primera vez 
su injusta persecución , con deseo de manifestarle el 
admiración que me habia causado su firmeza me puse 
á buscar medios, si tal vez me fuese posible lograrlos, 
para acertar el reparo ó á Jo ménos la mitigación de 
sus trabajos. Este esmero que nos era común aunque 
inútil, me proporcionó el amistad de muchos amigos 



SEPTIEMBRE 1808 



85 



suyos, y con su aprobación hablé con el Ministro de 
Inglaterra y con otros diplomáticos para interesarles 
en el negocio, pero desde luego era muy claro que, 
aunque no les faltaba la disposición, era tal el encono 
contra sus muchas virtudes que no pudieron servirle, 
y que apénas se atrevieron á intentarlo.— Quando pues 
se declaró la desgraciada guerra entre nuestros paises, 
estando en Lisboa tuve una oportunidad de escribir á 
Lord Nélson que mandaba en el Mediterráneo, de pin- 
tarle las persecuciones que estaba V. E. padeciendo y 
de pasarle un plano muy exacto del Castillo en que es- 
taba encerrado, encareciéndole lo glorioso y lo útil que 
le resultada si acaso pudiese libertarle de sus opreso- 
res. Por desgracia, antes de haber recibido mi carta, 
habia ya salido del Mediterráneo, pero era su contes- 
tación tal que se la habrá esperado de Lord Nélson. 
Siento que habiéndole traspapelado, no puedo en el 
dia mandársela, pero ya no me faltarán oportunidades 
puesto que 

Quod optanti Diviím pr omitiere nemo 
Ausus erat, volvenda di es en ¡attulit ultro! 

y está por fin Don Gaspar no solamente en libertad, 
sinó también en circunstancias en que puede contribuir 
á la de su patria. Oxalá pudiese gozar de este día la 
excelente Condesa de Montijo que tanto deseaba la li- 
bertad de su pais y teniá tan justa opinión y del zelo y 
del influxo que habia de tener su amigo Jovellanos en 
promoverla! — Al mismo tiempo que llegaron aquí las 
noticias del aclamación del nuevo rey Fernando me es- 
cribieron que se habia despachado el órden para resti- 
tuirle la libertad. Me alegré de que habia venido aun- 
que tarde: Respexit tamen, et longo post tempove 
venit. 

Celebré también esta noticia como agüero de los 
principios del nuevo gobierno y como efecto del influxo 
que tenia en él mi amigo el Duque del Infantado cuyo 
noble modo de pensar desde muchos años (es) muy bien 
conocido. Sírvase pues V. E. recibir mis parabienes 



86 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de aquel y de los otros felices sucesos que en estos úl- 
timos dias han acaecido en España. Bien lo dice V. E, 
la causa de España es la de la justicia y de la huma- 
nidad y por cierto si tuviese yo influxo en esta corte 
todo se empeñaría en adelantarla.— Pero en efecto no 
tengo influxo ni conexión con los que influyen en ella, 
pero ni les atribuyo tampoco la mas mínima frialdad 
en tan justa causa. 

Para manifestar á V. E. mi modo de pensar en todo 
lo que toca á España tomo la libertad de mandarle con 
esta una copia de la carta que escribí algunos dias ha, 
en contestación de la del C. de Florida Blanca que se ha 
servido escogerme como conducto de sus deseos á este 
Gobierno. 

No sé si hice bien en tratarle tan osadamente de las 
cosas de España y de la necesidad que hay de estable- 
cer en ella una Constitución libre —pero estoy persua- 
dido que á V. E. no disgustará la misma franqueza, 
puesto que es imposible que el elocuente Autor, cuyos 
escritos todos encarecen los beneficios de la sana liber- 
tad, no saludase con alborozo el feliz momento de co- 
municarla al pueblo.— La primera dicha de España es 
tener en su seno, usos y fueros que facilitan el estable- 
cimiento de la libertad sin quebrantar los fundamentos 
de la Gerarquia ó mudar los nombres á quienes está 
acostumbrado el pueblo. La segunda dicha será tener 
hombres zelosos que con amor de la patria y de la liber- 
tad, tendrán autoridad para reprimir los excesos, y 
juicio para acomodar al génio del pais y del siglo, los 
antiguos fueros, sin deslucir á los principios que solos 
se les pueden prometer firmeza y duración. Tal sin 
duda es V. E., y por eso la restitución de su libertad no 
se ha de mirar solamente como una justicia al indivi- 
duo, sinó como un beneficio al pais. — Quando las Cor- 
tes estarán unidas espero que llegará el número de sus 
miembros á ser de 150 á 200 personas, en ese caso me 
parece que por el poco uso que tienen sus paisanos en 
el manejo de semejantes juntas ó congresos, se en- 
contrará alguna dificultad en arreglar el modo de te- 



SEPTIEMBRE 1808 



87 



nerlas, la forma en que se ha de deliberar y votar y 
varias otras órdenes (como las llamamos nosotros) en 
(que) consiste el Código interior de un Senado ó Asam- 
blea. Ese punto que tan desatinadamente han despre- 
ciado los Franceses, es de mucha importancia, y aun- 
que en otros asuntos no se ha de imitar una nación á 
otra, tal vez seria útil el estudio de las leyes y usos que 
en esta materia ha producido en nuestra Cámara baxa 
(House of Commons) el tiempo y la experiencia. — 
Como no se hallan impresos con motivo de cierto rezelo 
ó por mejor decirlo, etiqueta que tiene en eso la Cáma- 
ra, gustaría tal vez á V. E. tener un compendio de 
ellos, y en ese caso puedo proporcionárselo ayudado 
de una obra que con otra mira habia compuesto un le- 
trado y miembro del Parlamento muy distinguido entre 
nosotros.— Puede ser que la afición que tengo al Espa- 
ña y el gran deseo de congratular á V. E. y muchos 
amigos mios en persona, me traerán este invierno hasta 
España.— Le suplico pues, me diga su parecer si pu- 
diese viajar con mi muger y familia con toda seguridad 
y en el Ínterin acaso que se ofrece algo en ésta en que 
puedo servirle, le ruego me lo mande con franqueza 
que estoy su obligado servidor y mas reverente ami- 
go Q. B. S. M. 

Vas salí Holland 



Holland House. 
Kensington 

London P. D.— Tomo la libertad de mandarle 
y por el conducto de M. r Hunter nues- 

12 SeptMe (1808) tro comisionado en Gijon un exemplo 
del fragmento histórico de mi tio M. r Fox, que he sa- 
cado á luz este año creyéndole digno de su autor.— Ya 
muchos meses ha que entregué en las manos de D. n Vi- 
cente Ferrer que volvia en España, una obrilla, Life 
of Lope de Vega, en que me atreví á traducir una por- 
ción de su excelente Informe sobre juegos, &. Este me 
fué confiado por una Condesa en Valencia del cuyo 



88 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



buen estar, en cualquier parte que sea, me alegraré te- 
ner avisos — Ella por cierto se habrá regocijado de 
que V. E. ya esté en libertad. 

Después de escrito esto, hallo la de Nélson, y (se) la 
mando con esta copia. 



[IM_N 



Carta de Nélson á Holland sobre la liberación de Jovellanos. 



Mérton, 13 Sept>e 1805. 
Mi querido Lord: 

Le ruego acepte mis ex- 
cusas por no haber ido 
aún á ofrecerle mis respe- 
tos á Holland-House; pero 
excepto una noche que he 
dormido en la población, 
solo por unas horas he 
salido de Mérton, regre- 
sando lo más pronto posi- 
ble del aire pesado de Lon- 
dres. 

Ayer fui favorecido con 
su muy interesante carta 
de Lisboa, fecha del 10 de 
Abril, dándome cuenta de 
la desgraciada suerte de 
aquel (por lo que he oído) 
sabio y buen nombre Don 
Gaspar Melchor de Jove- 
llanos, encarcelado con 
circunstancias tan crueles 
en Mallorca. Hace mucho 
deploro su suerte. ¡Oh!ple- 



Merton Sept: 13 th 1805. 
My Dear Lord 

I musí beg yon will ac- 
cept my apology for not 
havíng yet paid yon my 
respects at Holland Hou- 
se; but except sleeping 
one night in town I have 
only gone from Mérton 
for afew hours, and got- 
as soon as possible from 
the cióse air of London, 

Yesterday 1 was favou- 
red withyour interesting 
letter from Lisbon of 
April 10 th giving an ac- 
count of the miserable 
fate of that (as far as 
ever I have heard) lear- 
ned and good man Don 
Gaspar Melchor de Jove- 
llanos confined ivüd ouch 
cruel circumstancesat Ma- 
jorca. I have long de pío 



SEPTIEMBRE 1805 



89 



gue á Dios pudiera yo ha- 
cer cambiar de puesto con 
él, á ese Príncipe infernal 
de la ignorancia! pero es 
muy difícil poderle ser útil 
en modo alguno; y proba- 
blemente se precipitaría 
sn muerte si se supiese 
que un inglés se tomaba 
interés por él. Por consi- 
guiente debemos esperar 
por la pronta caída del 
P. P. como el medio más 
probable de libertar á Don 
Gaspar. 

Soy siempre, querido 
Lord, su leal y humilde 
servidor 

Nelson Bronte 

Al muy alto y honorable Lord 
Holland. 



red his lot, hvoald to God 
1 could make that infer- 
nal Prince of Darkness 
change places with him 
but it is very difficult in 
any way to try to be nse- 
fel to him &. would only 
'pasten probably his death 
ifit is known that an En- 
glishman took an interest 
about him. Therefore we 
must look for the speedy 
downfall af the P. P. as 
the most likely mode of 
delivering Don Gaspar, 
1 am ever mydear Lord 
your faithful humble ser- 
vant 

Nelson Bronte 
Rt Hbie Ld Holland. 



nota. — Nélson, habitaba con su querida lady Hamilton y con su 
hija, en la quinta de Mérton, hermosa residencia que le 
había regalado. 

El 7 de Setiembre de 1805 se despidió Nélson del 
Almirantazgo, y volvió á Mérton, supremo adiós á aque- 
lla morada deliciosa y á la fatal encantadora. 

El 14 de Setiembre llegó á Portstnouth; á la vista de 
la mar y de su navio de predilección el Victory, recobró 
su habitual indómita energía. Al frente de Plymouth se 
le unen los dos navios el Ajax y el Thundevev. El 29 es- 
taba al frente de Cádiz. 

(Marliani) 



90 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



[J-ll] 

Remitida en 2 de Noviemb. 1808 
(Jovellanos á Holland) al Caballero Stuard, en Aranjuez. 

Exmo. Sr. 

5 Si contesto tarde á las estimables cartas de 12 
de Septiembre, con que V. E. me ha honrado, recibi- 
das, una por mano del amable Mr. Vaughan y otra 
por la vía de Gijón; y si no me apresuré á manifestar 
á V. E. mi tierna gratitud, por los nuevos testimonios 
que ellas contienen de su bondad, y del tierno interés 
que se dignó tomar en mi suerte, no ha sido, mi respe- 
table Lord, porque yo no ansiase desempeñar el deber 
de reconocimiento que me imponen: fué, sí, esperando 
estos instantes de vagar, que ahora destino á ello, ro- 
bándolos, casi, á los urgentes negocios que nos rodean. 
Porque V. E. penetrará bien, que en estos primeros 
días de nuestro ministerio, deben crecer en una misma 
proporción, con la premura del tiempo, la necesidad 
de mantener tantas tropas, como están ó corren hacia 
el enemigo, la penuria de recursos para satisfacerlas, 
y los embarazos que ofrecen las Juntas Provinciales, 
que acostumbrados á buscarlos, y distribuirlos sepa- 
radamente, tardan en referirlos á un Centro común, ó 
lo hacen de mala gana. Por otra parte, el Gobierno 
Executivo, confiado á una Junta de treinta y cuatro 
vocales, llenos del celo más ardiente por la salvación 
de la pátria, pero nuevos en el arte de gobernar, sin 
contar con las discusiones prévias á la institución del 
Cuerpo, no bien determinadas aún, ocasiona otras va- 
rias en que se gasta ó desperdicia mucho tiempo, y se 
entorpece necesariamente su acción. De manera que 
trabajando día y noche, se hace imposible dar vado á 
tantas y tan urgentes ocurrencias como sucesivamen- 
te se presentan. 



NOVIEMBRE 1803 



91 



6 Mas ahora que dividida la Junta en departamen- 
tos y nombrados ministros, nos queda alguna noche li- 
bre para el trabajo privado, consagro estos primeros 
instantes para responder á la generosa bondad de V. E. 
hallando en el desempeño de mi gratitud, el más dulce 
desahogo de las fatigas del ministerio público. 

7 ¡Qué solicitud tan tierna la de V. E. para sacar- 
me, por medio del brazo poderoso del heróico Lord 
Nélson, del sepulcro en que me tenia hundido el opre- 
sor de mi patria! La empresa, sinó imposible, era muy 
difícil y además muy arriesgada para mí. Y, qué sé yo, 
mi Lord, si yo mismo me hubiera arrimado l») á ella? 
Porque seguro de que mi inocencia era tan conocida 
en la opinión pública, como sentida de mi propio cora- 
zón, habría temido perder, por mi fuga, á un pais que 
entonces se llamaba enemigo, éste dulce sentimiento, 
y la constante tranquilidad de espíritu que debí á él, y 
que no pudo robarme el furor de mis opresores, ni por 
un solo instante. 

8 Ménos arriesgados, aunque más dignos de mi re- 
conocimiento, fueron los oficios que V. E. hizo á favor 
mió en su segundo viage. V. E. con ocasión de ellos, me 
renueva el dolor de haber perdido aquella digna amiga 
y generosa protectora ( 2 ) de cuanto habia de bueno y 
virtuoso en nuestro suelo: cuya pérdida lloraron to- 
dos, casi al mismo tiempo en que se precipitaba sobre 
España el diluvio de males y desdichas que la pusieron 
en tan estrecho ahogo. ¡Pluguiera á Dios que hubiese 
vivido, siquiera hasta ver este rayo de esperanza y de 
gloria que amanece sobre nosotros, y gozar el placer 
de dejar libres y tranquilos á los que sus esfuerzos ge- 
nerosos no pudieron salvar! 

9 Y viniendo ahora á las esperanzas y deseos 
de V. E. acerca de la reforma de nuestra Constitu- 
ción, y que son enteramente unívocos con los mios, yo 
no sé todavía lo que en esto se puede pronosticar. No 



(1) ó animado: está borroso el ms. 

(2) La Condesa del Montijo. 



92 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



hay un español dentro ni fuera de nosotros, que no los 
tenga ó forme: pero me temo que la diferencia en los 
medios de caminar á tan santo fin pueda frustrar su lo- 
gro. En la misma Constitución tenemos señalado el ca- 
mino, con solo reunir las Córtes, preparando antes los 
planes de reforma, que debieran sancionar: pero esta 
reunión no agrada á algunos que no quisieran restituir 
á ellas la autoridad que disfrutan. Mirándose como in- 
vestidos de una representación nacional, que cuando 
la tuvieran, no seria ni constitucional, ni completa, ni 
permanente, ni indefinida, créen que nada hay para 
que no estén autorizados por ella. Piensan, sí, en re- 
formas y mejoras: pero presumiendo mucho de su celo 
y sus luces quisieran hacerlas por sí mismos; y sea por 
deseo, ó por costumbre de mandar, ó por el de gloria, 
ó algún otro interés, no se resuelven al generoso sacri- 
ficio de su autoridad, que deben á la patria, y á que tal 
vez (lo que á Dios no plegué) los forzaría ella misma, 
si se obstinasen en rehusarle. 

10 V. E. ha estudiado ya, y conoce nuestra Consti- 
tución, cuanto la escasez de escritos acerca de ella, 
permite conocer; pero puedo asegurarle que la cono- 
cerá más clara y ampliamente cuando haya leido la 
obra, que por una señalada y alta providencia ha sali- 
do á luz en el tiempo en que era más necesaria, y podia 
ser mas provechosa. Hablo del Ensayo histérico-crí- 
tico sobre la antigua legislación y cuerpos legales 
de los Reynos de León y Castilla, publicado por el 
D. r D. n Francisco Martínez- Marina, donde V. E. ha- 
llará además de un rico tesoro de erudición escogida 
y recóndita, otro de máximas políticas y morales, tan 
luminosas, tan sólidas, y tan firmemente expuestas, 
que, de cierto, no se pudieran esperar, en el tiempo y 
situación en que se escribieron: puesto que esta luz de 
libertad y independencia apareció entre nosotros, en 
el mismo punto en que las tinieblas de opresión y aba- 
timiento acababan de cobijar todo el continente espa- 
ñol. Un ejemplar de tan preciosa obra destinaba yo 
para V. E., pero sabiendo que nuestro amigo D. n Ma- 



NOVIEMBRE 1808 



93 



nuel Quintana me ganó por la mano, en este buen de- 
seo, tendré el honor de enviar en su lugar á V. E. por 
medio del Caballero Stuard, un ejemplar de la nueva y 
correcta edición de Las Partidas, hecha por la Aca- 
demia de la Historia y para la cual fuera destinado el 
trabajo del Sr. Marina. 

11 En cuanto á la carta de V. E. á nuestro Nés- 
tor F. B. sé que fué recibida con el más alto aprecio; 
pues que así me lo indicó en conversación privada, y 
así también lo manifestó en público, con muestras de 
muy sincera estimación por las expresiones con que le 
honraba. Yo no sé si la costumbre arraigada de nues- 
tro último sistema de Gobierno, ó si por el temor de 
los males y disturbios que puede producir una gran 
reunión, está, según créen algunos, poco inclinado á la 
convocación de las Córtes. Es cierto que las ideas de 
libertad y independencia, no entran fácilmente en per- 
sonas acostumbradas á mandar sin tropiezo, pero en 
todo caso, el buen talento, la larga experiencia, y la 
prudencia consumada de este venerable personage es 
para nosotros de la mas alta importancia. 

12 De la Vida de nuestro Lope, y de las sabias re- 
flexiones con que V. E. califica el mérito de este gran- 
de, pero licencioso ingenio, tenia yo muy favorable 
idea, por un extracto publicado en nuestro Mercurio; 
pero no sabia que V. E. me honraba en esta obra, ocu- 
pándose en hablar de mis pobres escritos, por lo cual 
doy á V. E. nuevas y muy humildes gracias. Tendré 
el mayor placer en leerla en su original: pero ni sé 
quién sea el Dn. Vicente Ferrer que se encargó de- 
traer el ejemplar que V. E. me destinó, ni tampoco ha 
llegado á mis manos el fragmento histórico del sabio 
y elocuente tio de V . E. que tengo reclamado á Gijon, 
donde creo que reside Mr. Hunter. Bien que esto no 
mengua mi reconocimiento á la memoria de V. E. ni 
ménos el ánsia de leer tan estimables obras. 

13 En cuanto al extracto de la obra que tiene por 
objeto facilitar las discusiones de las Asambleas nume- 
rosas, no solo acepto el extracto que V. E. se digna 



94 CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



ofrecerme, sino que le ruego muy encarecidamente 
que me le envié en la primera ocasión. En ninguna par- 
te ni tiempo son mas necesarias las luces sobre este ob- 
geto, que entre nosotros que apenas conociamos estas 
reuniones libres porque ninguna podia no ser temible á 
un despotismo tan atroz como el que nos oprimia. Y 
aunque la Junta gubernativa no sea tan numerosa, es lo 
bastante para necesitar mucha economia en el tiempo, 
y además, no puede estar léjos el en que se reúnan las 
Córtes por las cuales todos los buenos ciudadanos 
claman y de las cuales todos esperamos nuestra feli- 
cidad. 

14 Concluyo dando á V. E. las mas tiernas gracias 
por el generoso interés que se digna tomar en la suer- 
te de nuestra nación. La orfandad á que la han redu- 
cido los dos mayores héroes de la perfidia, merece sin 
duda la compasión de las almas buenas; pero la de V. E. 
levantándose sobre todas, pasa mas allá con sus de- 
seos y con su influjo. Y nada importa, por lo mismo, 
que V. E. no tenga parte activa en el gobierno, por- 
que ¿cómo le faltará aquel poderoso influjo que dá el 
amor al bien, animado por la virtud, y ilustrado por 
los talentos, en una nación que sabe distinguirlos y 
apreciarlos? Dénos Dios además el consuelo de ver 
á V. E. entre nosotros, y recibir de cerca el auxilio de 
sus luces, rindiéndole al mismo tiempo el tributo de 
gratitud que yo, y otros que valen más que yo, debe- 
mos á sus favores. Y entretanto viva V. E. muy cierto 
de la sincera y profunda estimación que le profesa su 
mas reverente y obligado servidor 

Gaspar de Jovellanos 

(MSS. de la Quint. Papeles del Sr. Fuertes Acevedo.) 



5 Una de las cartas de 12 de Septiembre (aquí citada) es la que 
lleva la signatura H. 1. Por lo visto, se la remitió por duplicado. 
Desconocemos la personalidad de Mr. Vaughan, porque no 



NOVIEMBRE 1808 



95 



creemos se trate del famoso médico de Cámara Sir Henry Hal- 
ford, después Doctor Vaughan (1766-1844) de tanta nombradla é 
influencia en la Córte inglesa. Mas bien nos inclinamos á la opi- 
nión de que sea Charles Richard Vaughan, el autor del Diario 
de Zaragoza, escrito en Octubre de 1808, y recientemente publi- 
cado. Véase la nota que le dedica el autor del Obelisco históri- 
co,., en la pág. 401. 

El primer párrafo de esta carta, pinta de mano maestra las di- 
ficultades con que tropezaba la Junta Central en su instalación, 
al organizar sus servicios. 

7 Pocas veces el sentimiento de la gratitud, unido al de la con- 
fianza en la justicia de la propia causa, ha dictado un párrafo tan 
magestuoso y grandilocuente como el que aquí se copia. 

8 Al parecer, Lord Holland, á parte de la tentativa de Nélson, 
trabajó en unión de la Condesa de Montijo, por la liberación de 
Jovellanos. No hemos podido dar con los documentos relativos á 
esta generosa intervención. 

La Condesa de Montijo, falleció en Logroño en Mayo de 1808. 
Con dolientes frases lo consigna Jovellanos en su diario De vuel- 
ta del destierro, "11 Mayo 1808... ¡Ay! una carta anuncia en obs- 
curo la muerte de la incomparable Condesa de Montijo. ¡Qué 
«pérdida para su familia, para sus amigos, para todos los afligi- 
dos é infelices de quien lo era, y aún madre protectora y conso- 
ladora! Murió la mejor muger que conocí en España, la amiga 
„de veinte años, por la mayor parte eu ausencia, y siempre activa 
„y constante en sus oficios. iQué otro consuelo (queda), sinó la 
„certeza de que gozará en el seno del Criador, del premio de una 
„ virtud que el mundo no acierta á conocer, ni es capáz de recom- 
„pensar!„ 

Véase también el recuerdo que la consagra en el párrafo 511, 
de estas Cartas. 

9 Los móviles de la resistencia de las Juntas provinciales á 
resignar su autoridad, se pintan magistralmente en este breve 
resúmen. 

11 La resistencia de Florida Blanca á la convocación de Córtes 



96 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



(insinuada tal vez por Holland en la carta que le dirigió), muestra 
el carácter de tan insigne procer, y á la vez, lo improcedente de 
tal medida en aquellos críticos y difíciles momentos. En este punto, 
estamos acordes con el modo de pensar de tan ilustre personage. 

Este párrafo, es contestación al tercero de la primera carta de 
Holland. Más claramente lo especifica el Lord en su postrera 
obra (Further memoirs... pág. 13). 

"El Conde de Florida Blanca, y mi amable y filosófico amigo 
„Don Gaspar Melchor de Jovellanos, adhiriéndose á la causa de 
„los insurrectos, me escribieron para que trasmitiera la noticia á 
„nuestro Gobierno. Remití sus respectivas cartas, con traducción 
„de ellas, á las Oficinas de la Secretaría de Estado, y una cópia 
„de mi contestación, en la cual me desentendía sútilmente de toda 
«relación ó influencia con Ministro alguno; pero expresando mi 
«íntima convicción de que cualquier inglés, dentro ó fuera de 
«nuestros centros de reunión, estaría deseoso de ayudar á Espa- 
ña en tan árdua y honrosa lucha. — Observé que Mister Canning 
«dió escasa importancia á estas comunicaciones, puesto que con- 
siderado el carácter y circunstancias de tales escritos, no eran, 
«sin duda, muy importantes. Tengo por seguro, sin embargo, que 
«se resintió de la remisión de mi escrito á la Subsecretaría de 
«Estado, y no á él mismo, lo cual hice, por repugnancia á dar á 
«mi correspondencia demasiada importancia, ó apariencia de 
«cualquier intromisión, investigación, ú opinión propia, en mate- 
„ria de Gobierno.,, 

12 Las dos obras en este párrafo mencionadas, son, a) la pu- 
blicada por Holland en 1806: Scme account of íhe Ufe and wri- 

tings o f Lope Félix de Vega Carpió , á que nos referimos en 

la not. 415 (J. 77); y b) la titulada, A History of the early part of 
ihe rcign of James the second: is.it h an Introductory chapter, 
by the Right Hon. Charles James Fox.— London: printed for Wil- 
liam Miller: 1808. 1 vol. fol. con el retrato de Ch. J. Fox, de xl -f- 
293 -f- cli pág. Esta obra, que editó su sobrino Lord Holland, lle- 
va también un prólogo escrito por él, fechado en Holland House T 
á 25 de Abril de 1808. 

Ejemplar existente en el Real Instituto Asturiano. 

Poseemos otro igual, debido á la amabilidad del Sr. Llanos- 
Cifuentes. 



DICIEMBRE 1808 



[H — II] 

La Coruña Diciembre 4 de 1808. 

Excmo. Señor y amigo de mi mayor aprecio: Con el 
pié en el estribo para marchar á Vigo (si tal vez pu- 
diera alcanzar de llegar á Vms. por vía de Lisboa ó de 
Cádiz), acabo de recibir su apreciable regalo. Esté Vm. 
persuadido que le estimaré muchísimo, como otra prue- 
ba (además del apreciable librito del Delinquente hon- 
rado con que se dignó Vm. regalarme en Gijon) de su 
amistad tan lisonjera para mí. 

Ya no hay tiempo de decirle cuanto siento el no po- 
der seguir mi viaje á Madrid, y cuantas amarguras me 
han costado las desgracias que por ahora me estorban. 
El gusto, el gozo que hubiera sentido en ver á la Es- 
paña libre é independiente y á dar en persona á mu- 
chos amigos mios las enhorabuenas; y sobre todo, en 
tratar á Vm. y otros dignos representantes de la na- 
ción Española, no lo puedo decir.— Ce qui est differé, 
riest pas per da, dicen los franceses, y todavía me 
atrevo á esperar que tendré el gusto de ver estos tiem- 
pos felices. 

No sé si le hubiera llegado el fragmento histórico de 
Mister Fox. Mister Hunter, que conoció mucho á Don 
Gaspar (Baltasar) Cienfuegos, sobrino de Vm., se lo en ■ 
tregó en Gijon tres meses ha, y deseo mucho (le pre- 
ciso confesarlo) que llegue; puesto que me daría gusto 
saber que está en las manos de uno tan digno de apre- 
ciar la obra del hombre de nuestro siglo más aficionado 
á los principios de la libertad. 

Adiós, estimado señor mío; perdone Vm. á mi mal 
español; escribo muy aprisa, y padezco mucho de las 
circunstancias del día, tan diferentes de las en que me 
lisonjeaba de hallarlos. 

Quedo su obligado y apasionado servidor y ami- 
go, Q. B. S. M. 

VJt Holland. 

7 



98 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



[J — III] 

J avellanos á Holland. Sevilla. (¿Enero 1809?) 

15 Excmo. Señor amigo y favorecedor mió: mien- 
tras Vm. me escribía en La Coruña su favorecida de 4 
del pasado (Diciembre de 1808) veníamos nosotros des- 
de Aranjuez á fijar nuestra residencia en Badajoz, 
punto que habia parecido el más oportuno en aquellas 
estrechas circunstancias, ya fuese para venir á Anda- 
lucía, si el enemigo caía sobre Castilla la Vieja y León, 
ó bien, si tomaba al Mediodía, para buscar las provin- 
cias del Norte; que probablemente si Dios y el buen 
consejo nos abandonasen, serían las últimas que se die- 
sen á la fuerza. Nuestra situación entonces, era por 
cierto muy crítica. Retirándose ya el Señor General 
Moore sobre Almeida, y el Señor Baird hacia la Coru- 
ña, disipados y dispersos los Ejércitos del Norte, del 
Centro, y de las montañas que cubren á Madrid, ocu- 
pada esta capital por el enemigo, y abiertas entera- 
mente á sus Ejércitos las entradas de Andalucía y Ex- 
tremadura, ¿en qué punto podia fijarse nuestra espe- 
ranza? Hallárnosle por fin, y la generosa nación ingle- 
sa, nos le ofreció en la resolución de volver á socorrer- 
nos reuniendo sus ejércitos hacia Benavente, para faci- 
litar su reunión, y facilitando al Marqués de la Roma- 
na la incorporación del suyo, que pudo al fin organi- 
zarse en el pié de 25.000 hombres de buenas tropas. 
Así que Bonaparte viendo que se le presentaba como 
de repente una fuerza de 60.000 hombres, volvió á ella 
toda su atención y nos dejó respirar á estotra parte No 
se ha perdido el tiempo. El ejército del Centro reunido 
en Cuenca á las órdenes de Infantado, sube á 25 000 
hombres, que se hallan ya en movimiento con una divi- 
sión de 8 á 10.000 que se destacó del de La Carolina. 
Cuesta, tendrá á estas horas en Extremadura otra tanta 
gente sin contar la que se le fué; y todo presenta un 



ENERO 1809 



9Q 



órden de cosas que estábamos muy lejos de esperar en- 
tonces. 

16 Nuestro cuidado está ahora sobre Castilla. Bo- 
naparte (contento con haber echado á volar desde Ma- 
drid por toda Europa un centenar de derrotinas para 
aludirla) dejó muy desguarnecida aquella capital, aun- 
que llamó de Aragón 10.000 hombres para reforzar su 
guarnición, pero tal vez esto permitirá á Palafox el 
envió de 10 á 15. 000 hombres para Iafantado; el cual, 
con los refuerzos recibidos de otras partes, podrá pre- 
sentar al enemigo .otro ejército de 50 á 63.000 hombres 
á esta parte del mediodia. 

17 Hasta tal punto ha cambiado la perspectiva; y si 
los rumores de grandes ventajas y victorias obtenidas 
por los generales Moore y Romana se confirman, la de 
nuestra esperanza se ensanchará, y será cada dia más 
halagüeña. Teníala yo desde que leí la carta de Vm., 
de verle en esta gran ciudad, según lo que ella indica- 
ba; pero supongo que las noticias de estar nuestra 
Junta en peregrinación, de hallarse invadida la Extre- 
madura, y de andar dispersos nuestros ejércitos, habrá 
suspendido su viaje. Quiera Dios que mejores sucesos 
aceleren tan buen propósito, y que sobre el gusto de 
abrazar á Vm. tenga yo el de congratularme por los 
triunfos de las valerosas tropas inglesas, restaurado- 
ras de nuestra tantas veces amenazada libertad. 

Jovellanos. 



15 Ya que por primera vez se menciona en esta Correspon- 
dencia al General Marqués de La Romana, daremos una sucinta 
idea de sus servicios, tomándola de una publicación moderna. 
" Don Pedro de Caro y Sureda, Marqués de la Romana, no solo 
„era un General ilustre, que había logrado distinguirse sirviendo 
„en las lanchas cañoneras, y en las baterias flotantes delante de 
„Gibraltar, y en las escuadras mandadas por Gravina, y que al- 
canzó la íaja luchando contra Francia en el egército de Nava- 



100 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„rra, al lado de su tío Don Ventura de Caro, y en el de Cataluña, 
„á las órdenes de Don José Urrutia, hasta llegar á Teniente Ge- 
neral, sinó que era también un hombre de gran cultura, adqui- 
rida entre los Padres del Oratorio de Lyon, en la Universidad de 
^Salamanca, en el Seminario de Nobles de Madrid, en la Escuela 
„de Guardias Marinas de Cartagena, y en sus viages á Berlin y 
„Viena. 

„ De regreso de Dinamarca, tomó parte en la guerra de la Inde- 
pendencia, muriendoen Cartaxo (Portugal) el 23 de Enerodel811„ 

Amplias noticias da también de él el General Gómez de Arte- 
che, en sus escritos; Expedición de los españoles á Dinamarca^ 
á las órdenes del muy insigne Marqués de la Romana (1872); y 
Centenario del Marqués de la Romana. (1897: Bolet. de la R. 
Acad. de la Hist.) El Marqués de la Romana, en la revista Ga- 
licia, núm. 30 mayo 1908. 

Desde el 20 de Octubre de 1808, en que desembarcó en La Co- 
ruña, hasta el 23 de Enero de 1811, en que falleció, puede seguír- 
sele paso á paso, durante el curso de sus operaciones en la Penín- 
sula, cuyo periodo está incluido en el que abarca esta correspon- 
dencia. Y si á continuación señalamos sus principales etapas, es 
porque así lo exige la complicada trama de sus evoluciones mili- 
tares. 

1S0S 

Oct 20.— Desembarca en La Coruña, con el embajador in- 
glés, Frere. 

Noviemb — La Junta Central, nombra á La Romana General 

en Gefe del Egército de la Izquierda (Norte). 
Diciemb. 16.— En León. 

„ 20.— En Cea, con 8.000 h.s protegiendo la retirada de Sir 

John Moore. 
„ 29.— En Man silla de las Muías. 
„ 30.— Únese en Astorga, á Moore. 
„ 31.— Retírase por el camino de Fuencebadón. 
1809 

Enero... . 1.— Pasa el puerto de Foncebadón y cruza por Pon/e- 
rrada. 

„ 9.— .Llega al valle de Valdeorras ^Orense). 
„ ...—Establece en la Puebla de Trives su Cuartel ge- 
neral. 



ENERO 1809 



10Í 



„ ....—El General francés Marehand, va tras de él al 
Bibey. 

„ 18.— En Orense: escribe al Ministro de la Guerra la hui- 
da de Moore. 
„ ....—Se corre hacia la frontera portuguesa. 
„ 31.— Establece el Cuartel general en Villaza, cerca de 

Monterrey (Verín.) 
„ ....—Se traslada á Oimbra (Orense). 

Febrero —Recorre el territorio comprendido entre Oimbra, 

Chaves ,yla frontera portuguesa con 9.000 hombres . 
Marzo . • 4.— En Lama d' Arcos. 
., 4.— En Monterrey. 

„ 6 — Franceschi, alcanza y derrota la retaguardia del 
egército de La Romana (di vis. Mahy) en Verín. 

„ 6.— La Romana en Lubian (Zamora). 

„ ....—En Pon/ 'errada (León), con Mendizával. 

„ 11.— En Regüejo (León). 

„ 19 -En Toreno del Sil (León). 
Abril ... L— En marcha para Asturias por Puerto Ventana, 
Quirós, y Bermiego. 

„ 4 —Llega á Oviedo. 
Mayo 2.— En Oviedo, disolviendo la Junta de Asturias. 

„ 18. —(4 tarde) Sale de O dedo para Gijón. 

„ 19.— (aman.) Embarca en Gijon en el bergantín Palomo. 

„ 20 21. —Desembarca en Rivadeo (Lugo). 

„ 24.— En Mondoñedo, con Mahy. 
Junio —En Lugo. 

„ En Monforte. 

„ ....—En Orense. 

„ .,..— En Celanova. 

„ ....—En Baltár (frontera portuguesa). 

Julio —En La.Coruña, con el Conde de Noroña. 

.... —Es nombrado individuo de la Central por Valencia 
Agosto . . 18.— En Astorga, con 16.000 hombres y 40 piezas de ar- 
tillería: entrega el mando al Duque del Parque, y 
marcha á Sevilla. 
Setiemb.. 30.— Llega á Sevilla. 

Octub — 14 —La Romana, lee un papel en la Junta sobre el es- 
tablecimiento de una Regencia. 



102 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„ 22.— Es nombrado individuo de la 1,* Comisión ejecuti- 
va, é interviene el ramo de Guerra. 
Noviemb. 1.— Se instala la 1. a Comisión ejecutiva. 
1810 

Enero... . 1.— Agregado nominalmente á la 2. a Comisión ejecu- 
tiva. 

a 31.— La Junta militar de Sevilla, nombra á La Romana 
Generalen Gtfe (2. a vez) del egército de la Izquier- 
da (había quedado á las órdenes del Duque del 
Parque). 

Febrero.. 12.— La Romana establece su cuartel general enBada- 
józ (26 000 inf . + 2 000 cab.\ con las divis. de Men- 
dizával, Cárlos O'Donnell, Ballesteros, Contreras; 
y luego La Carrera. 

Julio — Pasa á Viseo (Portugal) para suplicar á Welling- 

ton acuda en socorro de Ciudad-Rodrigo. 
Agosto.. . 5.— Sale de Badajós con Mendizával. 

„ 11.— Acción de Canta- el- g alio , Romana se retira á Al- 
mendralejo. 

Octubre —Va con 2 divisiones Carrera, y O'Donnell, 8 000 

hombres) á auxiliar á Wellington en Portugal (pla- 
za de Campomayor). 
„ ....—Va á Lisboa (línea de Torres Ved? as), dejando en 
su reemplazo á Mendizával. 

Noviemb. 20.— En Cartaxo (Portugal), con el Cuartel general de 
Wellington. 

1811 

Enero. . 23.- Fallece de un aneurisma en el Cuartel general de 
Cartaxo. (vid. not 74-208) 
El General Don Gregorio García de la Cuesta, era Ca- 
pitán General de Castilla la Vieja (en Valladolid, al estallar el 
levantamiento conti a los franceses. Era hombre de carácter ás- 
pero y obstinado, asi como de costumbres y principios militares 
rigurosos, y hasta exagerados (Arteche, i, 387). 
Veamos su situación por estas fechas: 

(Arteche, v, ¿50). "El General Cuesta, preso y todo, como iba, 
„en pos de los Centralistas en su viage de Aranjuéz á Sevilla, so- 
metido á los procedimientos incoaaos con motivo de sus violen- 
cias para con el Baylío Valdés, tenía, pues, de su parte, la opi- 



ENERO 1809 



103 



„nion de los extremeños, que recordaban con gusto su mando de 
«otro tiempo, severo, pero honrado y justo. Y aun cuando la Cen- 
„tral se resistió en un principio á acceder á los peticionistas, apo- 
«yada en la Junta provincial que sostenía á Galluzo, hubo al fin 
n de encomendar el mando de Extremadura y del Egército, al 
^General Cuesta, solicitado por todos, al saberse en Mérida y Ba- 
«dajoz las condiciones y circunstancias del establecimiento de las 

„tropas en Zalamea . ... . . 

„ Cuesta, podía, el 11 de Enero de 1809) enviar á Trujillo una 
«división de 5.000 hombres á las órdenes del General Henestrosa, 
«y seguirle, el 23, con otra de casi igual fuerza, aún dejando 3 000 

«de guarnición en Badajóz 

„ El 29 de Enero, se apoderaba del puente de Almaráz „ 

16 El Sr. Alcalá Galiano (Recuerd. de un anc... pág. 121), 
cuenta una anecdotilla que tiene todo el aire de una sandéz an- 
daluza con honores de chascarrillo, pero que está en pugna con 
lo terminantemente manifestado en esta carta por Jovellanos, y 
que hace tan poco honor á la perspicacia del narrador del cuen- 
to, como de quien lo refirió. No está de más decir, que se trata de 
dos gaditanos: Galiano, y el afrancesado (ministro después) Don 
José García de León y Pizarro. 

" Llegó á dudar (dice el primero) de que hubiese sido tomado 
„Madrid por los franceses todo un Jovellanos, y eso, que siendo 
«de la Central, sabía las cosas de oficio. Así fué que hablando con 
«Don José Pizarro (después célebre? ministro^ y diciéndole éste 
«que habia casi visto entrar á los enemigos, cuando él salía hu- 
„yendo:— Bien (dijo aquel varón insigne, pero crédulo); pero, ¿no 
«puede haber sucedido que al entrar los enemigos, un hombre 
«singular, como alguno de aquellos de que habla la historia, haya 
«conmovido al pueblo excitándole á levantarse, y contenido al 
«vencedor en el momento de su entrada? - ¡Ah! eso sí puede ser, 
«respondió el ménos crédulo Pizarro, encogiéndose de hombros. 
„— El mismo Pizarro me contó este lance. „ 

El bobo y chusco de Pizarro, tipo de andaluz chacharero con 
ribetes de gracioso y ocurrente, imaginó tal vez, que el ilustre des- 
terrado de Bellver, maestro de la vida y de la Historia, habría 
nacido la víspera, sólo para darle á él, motivo de inventar tan es- 
túpida gansada. 



104 



Jovellanos, que el día de la capitulación de Madrid (3 de Di- 
ciembre de 1808) se hallaba en Toledo, sabía mejor que nadie, las 
fuerzas y recursos con que, aparte de su génio portentoso, conta- 
ba Napoleón; y la nulidad de los héroes improvisados en un pue- 
blo como Madrid, sin elementos de organización ni de defensa, é 
incapaz de sostener un sitio militar bajo ningún concepto. 



[H_ III] 

(sin fecha. ¿Enero ISO 9?) 

Querido amigo mío: 
Me alegro mucho de que haya decidido la Junta dar 
el mando en Xefe á Cuesta. Lo que falta y ha faltado 
á sus exércitos, es un plan, un concierto, un ensemble, 
que á mi parecer no puede existir si no hay una auto- 
ridad fuerte y unida. Así, el tener un Comandante en 
Xefe, es un sine qiiá non, pero no es todo. Es preciso 
también que él esté enterado de las miras del Gobier- 
no, que éste le dé una entera confianza, y que él se 
sienta no solamente apoyado, sinó un interesado, ó un 
ramo, por decirlo así, del Gobierno. Si hay alguna di- 
ficultad en eso, con motivo del carácter del individuo, 
tal vez necesitará un poco más maña, y un poco más 
esmero para vencerlo; pero siendo una vez convenien- 
te preferirle á otros Generales, es menester olvidar, 
tanto que sea posible, todo motivo de desconfianza, y 
contemplarse ya unido enteramente con él. Su retira- 
da, por aciaga que sea, facilita una comunicación sin 
reserva entre él y la Junta, y me parecerá buena pro- 
videncia, enviarle un vocal, ó de la Junta, ó de la Sec- 
ción, ó del Consejo, para concertar un plan general, 
para enterarle de las fuerzas y medios que tiene el 
Gobierno, para consultarle sobre el modo de emplear- 
los con buen acierto, y para hablarle sin reserva y con 
franqueza de las personas con que puede contar por 
sus prendas y circunstancias. En fin, para consultarle 



ENERO 1809 



103 



sin reserva, de cosas ó de personas, del estado de defen- 
sa de las Andalucías, de la Mancha y de Extremadura. 

Me parece también, que habiendo decidido nom- 
brarle Comandante en Xefe, no se debe diferir un ins- 
tante, avisarle y avisar al público del nombramiento. 

Dice su carta, que pide refuerzos, y como siempre 
nos han dicho que no falta gente, ahora que Vms. tie- 
nen fusiles y vestuario, no habrá dificultad en propor- 
cionárselos á los Regimientos, ó en enviarle visoños 
armados y vestidos, para suplir á lo que falta en las 

Compañías que tiene Cuanto á los refuerzos que se 

le pueden mandar del exército de La Carolina, varían 
tanto los avisos del estado de esa fuerza, que no se 
puede inferir nada, sino la absoluta precisión de orga- 
nizar mejor el ebtado militar, de modo que los Gefes y 
el Gobierno puedan averiguar lo con que han de contar. 

No hay en materia tan agena de mis conocimientos 
y de mi alcance, como lo es todo arreglamiento militar, 
otra providencia que me atreveré á sugerir, sinó que 
me parece que un exército de reserva á (en) Carmona, 
será una cosa muy útil, y aunque el lograrlo sería difí- 
cil, aún el anunciarlo y intentarlo, no dexará de ser de 
algún provecho. Allí se podían juntar las gentes, ó sin 
armas, ó mal armadas; allí se puede tener, por decirlo 
así, un repuesto de hombres que se puedan mandar en 
cuerpos para reforzar los exércitos, ó en partidas para 
suplir las compañías de cada exército, disminuido por 
enfermedad ó por guerra. Allí puede aprender su 
exercicio y la disciplina, y tal vez emplearse en (ir) 
haciendo fortificaciones y baterías con que, en caso 
(de que) viniesen los enemigos á las Andalucías, pudie- 
ran defender ese punto interesante los habitantes del 
lugar. Pero aunque nada de todo esto se verificase, el 
nombrar públicamente á un General (como Urbina ó 
Abadía) á un exército de reserva, allí, debaxo (de) las 
órdenes de Cuesta, y anunciarlo en la Gazeta, dará 
cierta confianza á los exércitos que están adelante, y 
tal vez cierto rezelo al enemigo, si piensa penetrar por 
la Sierra Morena. 



106 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Cuanto á los medios de entusiasmar el pueblo, de 
avivar los alistamientos, y de preparar las defensas 
de los lugares (prescindiendo (de) los otros medios ma- 
yores de que le he ablado tantas veces), se ha (n) de em- 
plear proclamas, ablando de los reveses y apelando al 
pueblo, cartas-circulares, y algunos mozos, ó por me- 
jor decir, jóvenes que viajen por toda la provincia para 
inflamar el patriotismo, ó encarecer lo útil y lo glorio- 
so de Zaragoza, y ponderar y exagerar, si es posible 
hacerlo, las atrocidades y ultrajes de los franceses en 
todos los pueblos en que han entrado. 

Se debe establecer cuanto antes, una comunicación 
con Lisboa, por Ayamonte ó por Zalamea. 



(Sin fecha) 

No se espante Vm. querido amigo y señor mío, con 
la larga carta que me atrevo á incluir. Es la obra de 
un verdadero filósofo, y un hombre muy original. No 
puedo explicarle más bien la sencillez é inocencia de 
su corazón, que en mandándole su propria carta, y me 
parece que nadie que la habrá leído rezelará (que) el 
más mínimo peligro resultase en acordarle su petición. 
— No sé á quien debía enderezarme para el permiso y 
pasaporte que pide, pero por cierto, saldría por él sin 
escrúpulo que ni el Gobierno, ni qualquier individuo 
habrá de quejarse de su residencia en México. 

Vassall Holland. 

Le pido se sirva volver la carta quando la habrá 
acabado. 



ENERO 1809 



107 



[J — IV] 

Sr. Don Jeremías Bentham. 

Sevilla (¿Enero 1809?) 

18 La honrosa memoria con que Vm. ha tenido la 
bondad de distinguirme en su carta escrita al respeta- 
ble Lord Holland, mi favorecedor y amigo, y la justa 
idea que este señor me ha dado de la aplicación y ta- 
lento de Vm. y de su ardiente celo por el bien de la 
humanidad, no pudieran dejar de inspirarme, al mismo 
tiempo que una sincera gratitud, el más íntimo apre- 
cio de su persona y carácter, y como consecuencia de 
uno y otro, la más pronta disposición á complacer 
á Vm. en cuanto deseare y cupiere en mi arbitrio. El 
designio de pasar en derechura y desde esa Isla á la 
América para establecerse en ella, puede ofrecer al- 
gún reparo. No así, si esta solicitud se entablase desde 
Cádiz, y se expusiere por motivo de ella cualquier ob- 
jeto de observación y estudio relativo á la historia na- 
tural ó á las ciencias físicas. 

19 La detención de Vm. en Veracruz el tiempo ne- 
cesario para cumplir con nuestros reglamentos de po- 
licía y economía, es del todo indispensable, aunque 
deberá Vm. contar con que no le faltará recomenda- 
ción bastante para que sea la menor posible. Ni ménos 
serán evitables otras formalidades prévias á la liber- 
tad que Vm. desea de establecerse y vivir tranquilo en 
lo interior de Méjico, pues aunque los reglamentos es- 
tablecidos en aquel Nuevo Mundo sobre este y otros 
puntos ocuparán la atención del Gobierno actual, no es 
este todavía el momento de alterarlos. En conclusión, 
Señor, sin que sea visto que yo pretenda retraer á Vm. 
de su propósito de pasar á establecerse en aquel reino, 
no puedo dejar de decirle que el tiempo y las circuns- 
tancias no me parecen las más propias para lograr en 



108 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



él la tranquila seguridad que desea. Pero sea la que 
fuere la resolución de Vm. en este punto, espero y le 
ruego que viva seguro de que yó concurriré con el ma- 
yor gusto á complacerle, así como á acreditarle que 
soy siempre con la más sincera estimación y fina vo- 
luntad su más afect.° servidor que su mano besa 

G. de Jovellanos. 



[J— V] 

Sevilla, 5 de Abril de 1809. 

20 Mi muy amado Lord, allá van las últimas noti- 
cias. Allá vá también un egemplar del Quixote de Pe- 
llicer, que pido á Vm. presente á mi nombre, á mister 
Alien, como una demostración de mi reconocimiento 
por el caritativo interés que ha tomado en la curación 
de mi divieso. En fin, allá vá mi más sincero deseo de 
que nuestra amable My Lady se conserve buena, y 
animosa, y de que Vm. me crea siempre su afectisimo 
amigo 

Jovellanos. 



20 Cítase en esta carta por primera vez á Mister Alien. 
Una nota de L.d Holland, en sus Further Memoirs... pág. 53, 
le recuerda en estos términos: 

" El Doctor John Alien (1771—1843) fué presentado por primera 
„vez á Lord y á Lady Holland, en 1801, acompañándoles á Espa- 
ña como su Consejero médico. Después de su regreso en 1803, 
„vivió casi siempre en Hoüand-House, siendo tratado como miem- 
„bro de la familia. Fué asiduo colaborador de los periódicos y 
„Revistas liberales, y publicó también varios discursos histó- 
ricos.,, 

Más explícita Sarah Lennox en su Life and letters... dice de 



ABRIL 1809 



109 



él (pág. 598, not.) "El Doctor John Alien se educó en Edinburgh, 
„como estudiante de medicina , y en 1801, fué recomendado á L.d 
„Holland por Sidney Smith, como acompañante médico, durante 
„el viage á España, que él y Lady Holland, estaban á punto de 
„emprender, y donde permanecieron cuatro años. Desde entón- 
„ces, vivió constantemente con ellos.,, 

(Según notas de Lady Holland en su Diario, salieron de H. 
House el 8 de Julio de 1802 para Francia; y de Paris, para volver 
por el mediodia de Francia y España, el 20 de Septiembre de 1802. 
En Abril de 1805, estaban de regreso en Inglateterra. /. c. tom. 2 r 
pág. 149, 161.) 

Lord Brougham, hace de él el siguiente retrato: 
„ El Doctor Alien, ha ido más allá de todos sus contemporá- 
neos, como estudiante de medicina. Ha cultivado también con el 
„mayor éxito, todas las ramas de la filosofía intelectual; y fué so- 
bresaliente en aquella famosa escuela de Metafísica, por la ex- 
tensión del conocimiento, y fuerza sin rival en la sutileza del ra- 
ciocinio. Su carácter era de elevado rango; su integridad, legí- 
sima; y su natural, benigno y afectuoso.,, 

Falleció en casa de Lady Holland (Calle del Sur, núm. 33) en 
1843, muy sentido por toda la familia Holland. 

Lady Seymour, en su obra, The Pope of Holland- House, le 
menciona, en las pág. 42, 60, 64, 139 y 173, como asiduo colabora- 
dor de la Revista de Edimburgo. En ella, y en el número corres- 
pondiente á Noviembre de 1813, publica un artículo de Alien, so- 
bre la antigua legislación de España. 

Lady Holland, en su Diario, le cita á cada paso en sus ame- 
nas páginas. 

Un dato que no consignan estos autores, es el expresado en la 
carta H. 63 (6 Nov. 1809) de L.d Holland, donde anuncia, que John 
Alien, fué nombrado Guardian (Patrono) del Colegio de Dul- 
wich, á causa de llevar el apellido del Fundador, y reunir otras 
varias cualidades exigidas en los estatutos. 

El personage de referencia (el Fundador), es Edward Alleyn, 
célebre actor inglés que nació en 1566, y falleció en 1626. Llevó el 
arte dramático á un grado de perfección desconocido entonces. 
Adquirió una fortuna ^considerable, tanto por ser empresario de 
un teatro, como por haber heredado de su padre, y de tres muge- 
res que tuvo; y lo empleó en fundar el Hospital de Dulwich, á 



110 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



dos leguas de Lóndres, cuyo arquitecto, fué Iñigo Jones, y cuyo 
primer habitante fué su fundador, que quiso pasar en él su vida, 
sometiéndose á las reglas de la casa. 

[ J VI ] 

(A Lady Holland) Sevilla 7 de Abril 1809. 

21 Mi muy amable My Lady, por fin Vms. parten, 
y sobre el dolor de esta separación, me queda el de que 
este perro de divieso me ha hecho malograr tantos días 
en que pudiera disfrutar de su dulce compañia. Pero 
al fin-, Vm. ha recobrado su salud, y alejado su susto, 
y este consuelo me quedará junto con el deseo de la ma- 
yor felicidad en su viage, en el qual siempre los segui- 
rá mi memoria con el recuerdo de tantos favores como 
he debido á Vm. y á nuestro amado My Lord; y mi co- 
razón, con el aprecio de sus admirables dotes y virtu- 
des. Llévelos Dios con buena ventura, y derrame á ma- 
nos llenas sus bendiciones sobre tan digna y preciosa 
familia. 

22 Si hubiera sabido antes que Vm. tenia alguna 
preferencia por el vino de Montilla, le hubiera hecho 
encargar para que no les faltase en el camino; pero ya 
que no hay tiempo para ello, me tomo la libertad de en- 
viar á Vm. las dos botellas dello que hay en casa; pi- 
diéndole que me perdone este atrevimiento en fé de la 
confianza que me inspira su bondad. 

23 Me ofrezco muy cariñosamente á MyLord, á quien 
dirá Vm. que aún no ha parecido hoy cartita de Pa- 
chin; pero que donde quiera que fuese, yo cuidaré de 
pasarle las noticias que creyera dignas de su aprecio. 

24 A Dios, amable My Lady; ruego á Vm. que viva 
siempre persuadida que es su más rendido, reconocido 
y sincero servidor y amigo Q, S. P. B. 

Gaspar de Jovellanos. 
Exma. Señora My Lady Vassall Holland. 



ABRIL 1809 



111 



21 Esta es la primera de las tres carias de esta colección, que 
Jovellanos dirige á Lady Holland (fuera de los apartes que la de- 
dica en las que escribe á su esposo). 

Jovellanos, siempre trata á Lady Holland, con respeto, admi- 
ración, y exquisita delicadeza de formas. 

Lady Elizabeth Vassall, se casó muy jóven (en 1786) á los quin- 
ce años, con Sír Godfrey Webster (que la superaba en 23), un 
barón de la nobleza inglesa, de escasos recursos. 

Desgraciadamente, no congeniaron. Fué el suyo, un matrimo- 
nio de conveniencia , al cual no era extraño la fortuna, pues Lady 
Elizabeth (hija única de un comerciante de Jamáica) percibía una 
renta anual de siete mil libras, equivalente á 175.000 pesetas. 

De su matrimonio con Webster, tuvo cinco hijos, de los cua- 
les, al fallecimiento de su esposo (3 Junio 1800), sólo existían tres, 
(Godfrey, de 11 años; Henry, de 7; y Harriet, de 6) que quedaron 
en poder de sus respectivos tutores. Lady Vassall, fué despojada 
de la tutela. 

De Lord Holland, tuvo ántes del matrimonio (1796), á Charles 
(Garlitos), que es el mencionado en estas Cartas; y después del 
matrimonio (6 Julio 1797), otros cuatro, á saber, Stephen, Henry 
(iv y último Lord Holland), Mary Elizabeth, y Georgine. Ste- 
phen, y Georgine, murieron niños: y Cárlos, Henry, y Mary, lle- 
garon á edad avanzada (77, 56, y 85 años). 

El prologuista del Diario de Lady Holland, relatando los trá- 
mites del divorcio, se expresa en los siguientes términos: 
" La solución final, la dió más adelante Lord Kenyon en el tri- 
bunal civil á fin de Febrero (1797), con la siguiente cláusula de 
„embargo: que Lady Webster, dejaría toda su fortuna á Sir God- 
„frey, por su vida, reteniendo solo ochocientas libras anuales 
,.para su uso: además de lo cual, reclamó (el juez) diez mil libras 
„de perjuicios contra Lord Holland, que fueron reducidas por el 
„ Jurado, á seis mil.„ 

A su vez, Lady Holland, escribe en su Diario: 

(pág. 147). "Mi desdichado matrimonio, fué anulado por el Par- 
lamento en 4 de Julio (1797). El 5, firmé un documento, por el 
„cual traspasaba toda mi fortuna á Sir Godfrey Webster, duran- 
te nuestra vida, por la insignificante suma (renta vitalicia) de 800 
„libras (20.000 pesetas). Todo bajo ardid, todo medio ilícito, se em- 
pleó como recurso, con tal de sacarnos dinero. 



112 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„ Me casé con L ord Holland, en la iglesia de Rickmansworth, 
„por mano del Reverendo Mr. Morris, el 6 de Julio de 1797« Mi 
„padre político, Sir Gilbert Affleck, me entregó. Tan pronto como 
^terminó la ceremonia, nos trasladamos á Richmond, donde en» 
„cuentro á mi madre y ámi hijo Henry.,, 

21 Las cartas de Holland (H. 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12) que 
comprenden desde principios de Enero de 1809, hasta 6 de Abril 
próximamente, son simples esquelas que pasó aquél a Jovellanos, 
residiendo ambos en Sevilla, prueba clara de lo distantes que es- 
taban sus moradas (Casa de Alba, frente de Las Dueñas, y Ca- 
llejón de Santa Marta), y de los muchos quehaceres que abruma- 
ban á Don Gaspar. La de la signatura H. 3 (única extensa) es de- 
bida, según la postdata final, al filósofo Jeremías Bentham. 

Pero aún cuando los Holland marcharon de Sevilla probable- 
mente el 7 de Abril, y fechan sus cartas posteriores desde Jerez, 
Puerto de Santa María, y Cádiz; el 18 de Abril estaban otra vez 
en Sevilla, según se desprende de una esquela de Jovellanos 
íj. 17), tal vez á pasar unos dias. Y no habían de ser los últimos, 
pues en otra de 22 de Mayo (J. 27: § 133) añade: ya supongo que 
para el tiempo oportuno, hará Vm. su cuarto viage (se entien- 
de, á Sevilla\ prueba de la frecuencia con que le visitaba el Lord. 

Observando atentamente, por otra parte, que al final de la có- 
pia de las cartas J. 17 y J. 58, se nota una gruesa línea de puntos r 
señal inequívoca de interrupción en la correspondencia, no vaci- 
lamos en fijar, por lo ménos, tres estancias en Sevilla de la fami- 
lia Holland, que convienen perfectamente, con la ausencia total 
de cartas en dichos períodos. Son éstas: 

1. a estancia en Sevilla— 1 Enero— á -7 Abril de 1809. (vid. 

nota 415,) 

(en Cádiz-11 Abril— á— 14 id.) 

2. a estancia en Sevilla— 18 Abril— á—1 Mayo. 

(en Cádiz- 5 Mayo— á— 18 Junio.) 

3. a estancia en Sevilla— 23 Junio— á— 28 Junio. 

en Badajóz— 3 Julio, 
en Lisboa — 15 Julio, 
en Portsmouth— 12 Agosto. 

23 En esta carta, se cita por primera vez á Pachin, y diremos 



ABRIL 1809 



113 



quien es este personage tantas veces traído y llevado en esta co- 
rrespondencia. 

Desígnase en ella, con este apelativo familiar bable, al bonda- 
doso y crédulo Señor, Don Francisco de Asís Bernaldo de Quirós 
y Mariño de Lobera, Marqués de Campo-Sagrado, y Señor de la 
Casa de Quirós, una de las más antiguas de Asturias, pues suena 
ya en documentos del siglo xiii. 

Había nacido en Oviedo en 1755 y contaba á la sazón cincuen- 
ta y cuatro años. El 14 de Mayo de 1808, era Coronel, y sin ningún 
escrúpulo la Suprema Junta Soberana de Astúrias, le nombró 
en 23 de Junio de 1808 ¡Teniente General!, cosa nada extraña por 
aquellos días, si se atiende á que la citada Junta creó de golpe y 
porrazo la friolera de diez Tenientes Generales, seis Mariscales 
de Campo (con sueldo anual de 30.000 reales), veintitrés coroneles 
(con sueldo de 12.000 reales), y otras prebendas y friolerillas por 
el estilo. 

Por acuerdo de 1.° de Septiembre de 1808, tomado por dicha 
Junta General, fueron nombrados para que la representaran en 
la Central, Don Gaspar Melchor de Jovellanos, y el referido Mar- 
qués, Teniente General 6 Inspector del egército asturiano. 

Alcalá Galiano, dice de este último prócer, que "era General 
"y buen caballero, pero sin experiencia de la guerra,» lo cual 
vale tanto como clasificarle entre los Generales de salón, de que 
tan plagada estaba la corte de Cárlos IV. 

Andando el tiempo subió á la gerarquía de Capitán General 
de Cataluña y Ministro de la Guerra; pero en ninguna ocasión, 
que se sepa, acreditó las preeminentes cualidades que se requie- 
ren para tan difíciles cargos. Por lo ménos, en el periodo que 

abarcamos, sólo dió señales de pasividad, ineptitud, y hasta 

torpeza. Véanse algunas: 

a) En Diciembre de 1808, fué comisionado por la Central para 
evitar que las Juntas de los cuatro reinos de Andalucía, se re- 
uniesen en La Carolina, temerosa sin duda de que se le segrega- 
sen estas provincias. El 6 de Diciembre llegaba Campo-Sagrado 
á Andújar, para promover los alistamientos y poner en estado de 
defensa aquella Cordillera. Con él, llegó el extravagantísimo 
Marqués del Palacio (fracasado en Cataluña) á hacerse cargo del 
egército que se habla deformar en Despeñaperros. A fuerza de 
fuerzas llegaron á reunir 6,000 hombres (reclutas sin instrucción) 

8 



114 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



y 300 caballos. ¡Valiente puñado de moscas para Napoleón! ¡y 
para esto se juntaron dos Tenientes Generales... y Marqueses! 

b) Cuando la disolución de la Junta de Asturias por La Ro- 
mana, el 2 de Mayo de 1809. no hizo mas que lamentarse y per- 
der la calma. Estas son las expresiones de su conterráneo 

(J. 40),.... mi pobre Pachin, está desolado! toda su dulzura, 

toda su moderación, se disipan cuando habla de La Romana. Lo 
único que hizo, fué subscribir con Jovellanos todos los documen- 
tos que éste le presentó (Representaciones, y protextas). Pero 
llega La Romana á Sevilla á fines de Septiembre de 1809, y Pa- 
chín ¡tan tranquilo!: ¡vaya un pedazo de Teniente General! 

c) Cuando el sumario militar por los sucesos de la batalla de 
Ocaña (en Diciembre de 1809— J. 88\ se nombró una comisión 
compuesta de Campo-Sagrado, Riquelme (togado), y Gutiérrez 
Rabé (hacendado cordobés), mas sometida al brigadier Gámez, 
que fué quien dirigió los interrogatorios. Los Centralistas, hicie- 
ron de oyentes estáticos, no resolvieron nada, y se sobreseyó la 
causa. ¡Se lucieron! 

d) Que sepamos, nunca tuvo Pachin, mando ni cargo alguno 
de importancia en la campaña de la Independencia. 

e) En cambio, cometió la inexcusable torpeza, de facilitar á 
diario á un extrangero, Lord Holland (todo lo digno y aliado 
nuestro que se quiera, pero extrangero al fin), boletines diarios 
de los sucesos de la guerra, expuestos á que cayeran en manos 
de los enemigos, ó fueran á poder de Wellington, ó lo que es peor 
aún, á las de los periodistas ingleses, para ser desde allí divulga- 
dos por todos los ámbitos de Europa. Testigo, El Español de 
Blanco (véase nuestra nota á la c. J. 95). 

Bien es verdad que hombre tal, que viaja en tiempo de guerra 
con una impedimenta de doce personas (J. 40 nota), sin tener hi- 
jos, no podía moverse muy libremente. Lo raro del caso, es que 
Jovellanos le llame jóven, diciendo de él (J. 108) que era mozo y 
militar, y añadiendo que cualquier situación fuera de las filas, 
sobre desairada, le seria violenta (tenía entónces56 años). 



ABRIL 1809 



115 



[J — Vil] 

Sevilla 7 de Abril ISO 9 (noche). 

25 Mi muy amado Lord; quisiera que esta carta vo- 
lase á Vm. para que le saludase en Utrera, y llevase 
mas pronto mi memoria á los incomparables amigos 
que se han alejado de mi vista. No siendo posible, me 
contento con que se anticipe para recibir á Vms. en 
Xeréz, pues vaá partir con cubierta al Sr. Gordon, y 
la llevará el parte fuera de valija. Pero, ¿My Lad}' ha 
llegado buena? ¿las fatigas del viage no la han incomo- 
dado? ¿Puede seguir su viage sin peligro ni molestia? 
He aquí el presente obgeto de mis deseos que abrazan 
el destino de toda la acción y la vida de tan amables 
viageros. Entretanto va allá la carta de mi Pachin con 
las noticias del dia; y yo daré la serie de ellas por el 
parte de mañana, pues aunque Vms. no hagan deten- 
ción en Xeréz, el Sr. Gordon cuidará de remitirles mi 
carta. 

26 Mi divieso chilla todavía; pero dicen que es bue- 
na señal, y debe ser así, pues que prueba que la carne 
está viva y no muerta, id est, fungosa. ¿No es verdad, 
mi respetable Mr. Alien? Saludóle: me inclino á la ama- 
ble My Lady, no olvido á los preciosos hijo y sobrino; 
y yo que, a pianger qui rimansi, soy y seré siempre 
de Vm. afectísimo y sincero y constante y reconocidí- 
simo amigo 

Jovellanos. 

Exmo. Sr. Lord Holland.—Xeréz. 



26 Este sobrino de L.d Holland, á quien ya aludimos en el pró- 
logo de estas Cartas, es Lord John Russell. Según las notas que 
debemos á la fina atención ,de Lord Ilchester, no era sobrino de 
Lord Holland, sinó primo suyo. 



116 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Fué creado Marqués Russell (Earl Russell) en 1861. Desem- 
peñó además el cargo de Primer Lord del Tesoro (gefe del Go- 
bierno) en 1857-1852, y posteriormente, en 1865-1866. Tuvo gran 
celebridad política. 

Era hijo de Lord John Russell, vi Duque de Bedford, y de 
Georgina Elizabeth Torrington. Nació el 19 de Agosto de 1792: 
caminaba, por aquellas fechas, á los diecisiete años. 



[H— IV] 

(Sin fecha. Sevilla. Enero?) 

Le doy mil gracias, querido amigo y señor mió; es- 
pero que con sus amistades alcanzará su objeto el buen 
filósofo Bentham, y aunque no los lograse por cierto se 
lisongearía muchísimo de que Vm. se habría servido 
adelantarlos. Mañana esperamos tener el gusto de verle 
á la hora de comer, y como es día de carne, tal vez el 
Canónigo no tendrá escrúpulo de acompañarle. Corren 
voces de la declaración de Austria con más particula- 
ridades que nunca: aún anuncian el día en que se veri- 
ficó. Con todo, si no llega de oficio, no me atrevo á de- 
xarme creer á lo que tanto deseamos. ¿Habrá(w) llega- 
do los partes de los Exércitos? y ¿hay alguna novedad? 
Tampoco sabemos si hay algo de Cádiz. 

Adiós, estimado amigo mió, y quedo su apasiona- 
do y obligado serv. r 

WJi Holland. 

Mil memorias de la parte de Milady. 



[H_V] 

(Sin fecha. Sevilla.) 

Querido amigo y Señor mió: El gusto que he reci- 
bido de su amable trato y la bondad y amistad con 



FEBRERO 1809 



117 



que Vm. nos le ha dispensado, me hacen mirar el día 
que no le disfrutamos, como un dia perdido, y mas 
ahora que me quedan pocos en Sevilla, llegando ya el 
tiempo en que estoy obligado de volverme en Inglate- 
rra. Con este motivo {nos) atrevemos Milady é yo á 
suplicarle nos dé tanto de su amable compañía, que 
pueda sin estorbo de sus ocupaciones, y que se sirva 
venir hoy por la comida y la tarde. 

Tout á vouSy 

WM Holland, 

[H— VI] 

Sevilla (Casa de Alba) 3 de Febrero, Viernes. (1809) 

Querido amigo mió: He venido para avisarle de que 
había ya mudado casa y que estoy en la de Alba, en 
frente de las Dueñas, la cual, como tiene muchas otras 
ventajas, no deja de tener un inconveniente para mí, 
que lo es el estar lejos de Vm., y como mi tiempo es 
corto, y sus ocupaciones le dan pocas horas, el deseo 
de disfrutar de su conversación me sugiere el atrevi- 
miento de pedirle se sirva venga (venir) algunas veces 
á tomar la fortuna del olla con mi familia, cuando po- 
demos tratarnos más á despacio. Tal vez no le incomo- 
daría venir ó hoy ó mañana ó pasado mañana. La hora 
de comer será la que mas agrada á Vm. pues que Lady 
Holland é yo, como viajantes, estamos acostumbrados 
á todas horas. Le suplico, pues, me avise si pudiese 
hacernos este favor, y cuando tendremos el gusto de 
verle. 

También estaremos casi todas las tardes en casa y 
muchísimo gusto tendremos la señora é yo en recibir á 
cualquier amigo suyo; puesto que ya por las circuns- 
tancias del dia, ya por la sincera amistad y admiración 
que me ha inspirado, sentiría muchísimo salir otra vez 



118 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de España sin haberme aprovechado tanto como me 
fuese posible, de su amable trato é instructiva conver- 
sación. 

Quedo, q. s. m. b. 

WM Holland. 



[H—VII] 

Sevilla (Casa de Alba). 8 Febrero. Miércoles. 

Querido amigo mió: los franceses dicen que Vappe- 
tit vient en mangeant; y Vm. habiéndonos hecho el 
favor de dejarnos disfrutar de su conversación, Milady 
é yo tenemos el atrevimiento de pedirle nos lo haga 
otra vez. Tal vez le convendría venir mañana; y si sus 
sobrinos le quisieran acompañar, comeremos á las tres 
en punto. 

Mucho hubiera deseado conocer á sus amigos, el 
Sr. Hermida, y el Sr. Escaño; pero no puedo averiguar 
las horas en que puedo tener la satisfacción de hallar- 
los en casa. 

Estoy su mas apasionado y reconocido amigo, 

q. b. s. m. 
W.u Holland. 



[ H VIII ] 

Sevilla. 

Querido amigo mió. — Celebro tener otro libro de su 
elocuente pluma, quce nihil molitur inepte. Me encar- 
ga también Milady le agradezca del excelente pesca- 
do que hemos comido con mucho apetito. 

Si multa vos premunt, busquen Vms. muchos para 



FEBRERO 1809 



119 



que lleven el cargo, puesto que el refrán que aprendí 
en mi juventud dice: 

Multorum manibus grande levatur opus. 

Las noticias de la Mancha, me parecen muy buenas, 
pero si no se dá parte de ellas al público, no dexarán 
de ser interpretadas todas al revés. 

Siento, mucho más que extraño, el desmán de Cá- 
diz; el hecho es que sin una entera libertad de la im- 
prenta, ó un congreso numeroso de diputados cuyas 
discusiones sean públicas, no tienen las quejas del pue- 
blo ni la ambición de los turbulentos, otro desahogo 
sinó en alborotos y en excesos; — y alentar al entusias- 
mo del pueblo sin excitar sus pasiones ó despertar la 
ambición de muchos individuos, es pensar en lo ex- 
cusado. 

Perdone Vm. querido amigo, esta franqueza, por 
ser hija de mi zelo y amistad,— no creo haya en la Jun- 
ta vocal que tiene (tenga) más cuidado en las cosas de 
España que su aficionado y obligado amigo 

WJi Holland. 

Sevilla y Viernes. (24 Febrero 1809.) 



[H — IX] 

Carta de C. R. Fox. 

Sábado, 11 de Mar so 1809 (Sevilla). 

Mui Señor mío: He recibido las hermosísimas pintu- 
ras que V. E. se ha dignado embiarme; la del paseo de 
Sevilla es mui parecida y exacta; supongo que la otra 
es de Mallorca, los colores tan vivos y tan bien distri- 
buidos, y sobre todo, la mano que me las regala, me las 
hacen muy apreciables; las cuidaré con la atención que 



120 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



se merece una prenda tan estimable, y mui agradecido 
á su favor queda para complacer á V. E. quanto pudie- 
re su mas atento y seguro servidor Q. S. M. B. 

C R. Fox. 

Ex.mo S.or D.n Gaspar Melchor de Jovellanos, 

(MSS, de la Quint. Papeles de la Sra. D.a Francisca González de Cienfuegos.) 



[H_X] 

(Sevilla) 2 Abril 1809. 

Ayer noche estuve muy alegre porque me pareció 
que ya se había restablecido Milady, pero hoy parecen 
casi inevitables las consecuencias que hemos recelado. 
No le disimulo, amigo mió, que esto me da muchísimo 
cuidado, pero al fin tendré el gusto de ver y oir á Vm.; 
y me fío en amistad para aviso de noticias del Exército. 
Lady Holland, estima como debe su bondad, y dice 
que no deja de sentir que ademas de otras consecuen- 
cias de su accidente, la obliga de estar en Sevilla, sin 
disfrutar de lo que mas apreciaba en ella, su trato y 
conversación. 
Adiós. 

W.n Holland. 



[H_XI] 

(Sevilla) Abril 1809. 

Siento muchísimo, querido amigo mío, el no verle, 
pero no se ha de quejar de horas tal (tan) útilmente em- 
pleadas, ó de privaciones que le proporcionan la oportu- 
nidad de servir á la patria y á tan justa causa. Espero 
que lo que me han dicho del General Castaños no será 
verdad. Las demás noticias, no parecen malas. 



ABRIL 1809 



121 



Cuanto al negocio de Cádiz, no le digo nada, pues- 
to que nadie, ó inglés ó español, me parece tenga razón 
en eso. Tampoco parece que la opinión prescribe, lo 
que Vms. piensan. 

Si no me engaño, se habla muy abiertamente en Cá- 
diz, dans le sens contraire, pero al fin, ¿cómo se puede 
averiguar qué es opinión pública ó qué no lo es? Sin re- 
presentación popular, y grande libertad de hablar y de 
escribir, je reviens toujouvs á mes moutons, muy per- 
suadido q*ue no se ha de gobernar una grande nación 
en tiempo de revolución como si lo fuese. 

Mil memorias de la parte de Milady; si pueda esca- 
par por una media hora, le pedimos nos la dé. Adiós. 

WM Holland. 



[H XII ] 

(Sevilla) Abril 1809. 

Querido Señor mió: Si no le habrán cansado sus es- 
fuerzos de ayer, me encarga la Señora con mil espre- 
siones, le pida hacernos el mismo favor hoy, acompa- 
ñándonos en la mesa, y tal vez el Canónigo ó su sobri- 
no le acompañaría (n). Es regular que aprovechemos 
del poco tiempo que nos queda, y confiado en su bon- 
dad, me atrevo á ser importuno. Con todo, si el comer 
fuera, ó la falta de la siesta le trastorna en algo, por mu- 
cho que disfruto su sociedad, más estimo su salud, y 
primero es eso. Así, me lo dirá Vm. con franqueza, 
persuadido que nada pueda hacer tanto gusto á Milady 
y á mí, que la satisfacción de disfrutar de su trato y 
conversación. Adiós. 

¿Me es permiso suplicar al Canónigo me preste otra vez el Dic- 
cionario Castellano? 



122 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



[ J VIII ] 

Sevilla 8 de Abril 1809. 

27 Mi muy amado Lord: ya están Vms. en Xeréz, 
My Lady sin novedad, y Vm. encantado de verla tan 
valiente. Y yo, y todo, pues que el deseo me hace creer 
lo que anhela. ¿Ha recibido Vm. mi carta de anoche con 
la cartita inclusa? Pachin, que comió con nosotros, me 
ha ofrecido otra que reúna todas las noticias del día, 
y la espero para incluir en ésta. ¿No es verdad que el 
tal Pachin es muy amable? ¡Ojalá que Vms. le hubie- 
sen tratado más! 

28 Hablan de un proyecto de ataque á la parte de 
La Carolina, y estoy temblando. ¡Qué maldita manía la 
de atacar después de tantos escarmientos! Y eso que 
no tenemos ni una migaja de reserva, y la menor des- 
gracia nos pondrá otra vez á orilla del precipicio. Ve- 
remos en qué pára: la órden, dejaba elección al Gene- 
ral. Pero Alburquerque (porque Urbina le habrá dado 
el mando esta mañana) es mozo y temo que se arroje. 
¡Si viera Vm. quánta confianza tiene en él nuestro 
Frere! ¿Será de véras? 

29 Creo que está ya aquí Cochrane; pero no sé á 
qué. Si á la Junta, sabrélo luego. 

30 El divieso va siendo honrado á fuerza de casti- 
go. Nuestro Mr. Alien vió que no se le trataba con mu- 
cha caridad: hoy se cortó en él con ménos: pero me 
alegro, pues veo que así se viene á buenas. 

31 Adorable My Lady, ¿podré yo acercarme en es- 
píritu á los piés de Vm., ofrecerle mi inclinación y mi 
respeto, mi deseo de su perfecta salud y de su más 
cumplida felicidad? Llega ahora mismo Hermida, y me 
ruega interceda con Vm. para que le perdone. La in- 
disposición de su única hija no le permitió faire ses 
adieux. 

32 Á Dios, Lord mío, y mande Vm. á su affmo. 
amigo 

Jovellanos. 



ABRIL 1809 



123 



29 Menciónase por primera vez á Cochrane en este párrafo, y 
en los que llevan los numerales 407 y 459. 

Sin poder precisar si se trata del mismo personage, traslada- 
remos aquí una carta de Mr. Whishaw á Mr. Smith,con su corres- 
pondiente nota (tomándola de la obra recientemente publicada por 
Lady Seymour, The Pope of Holland-House, pág. 58), en la cual 
se habla de otro, de ruidosa celebridad y de igual apellido: 
" (25 July: 1814.)— El asunto de Lord Cochrane, es demasiado 
„extenso, para ser tratado en esta carta. Solo diré, que imagino 
„que estaba plenamente convicto; pero que el proceder del Tri- 
bunal, fué censurable, y su sentencia, excesivamente severa. 
„Esta circunstancia, fué la que produjo una gran reacción en su 
„favor. Mas la publicación del veredicto, y la última discusión de 
„este asunto en la Cámara de los Comunes, han entibiado el ardor 
„de sus amigos: y la corriente de la opinión pública, ha reducido 
„á la nada, la de sus defensores. 

„ (Nota.) Thomas Cochrane (Lord Cochrane: 1775-1860), déci- 
„mo Conde de Dundonald, fué procesado por acusación de com- 
plicidad con Berenger, refugiado francés, de publicar noticias 
„falsas (como la de la muerte de Napoleón), y otras, seguras, de 
„paz, con objeto de influir en los fondos públicos. Cochrane, que 
„nada absolutamente sabía del asunto, fué envuelto en él, con 
„otros (uno de los cuales era tío suyo), que eran indudablemente 
„culpables. Todos fueron convictos, y Cochrane, sentenciado á 
„pagar mil libras (25.000 ptas.), á estar en el cepo durante una 
„hora (esto último, sin embargo, fué perdonado), y en prisión, 
„por un año. Fué expulsado de la Cámara de los Comunes; su 
„nombre, excluido del escalafón de la Armada, y borrado de la 
„Orden del Baño: pero pocos días después de estas afrentas, fué 
«entusiastamente acogido por los electores de Westminster, quie- 
„nes declararon por acuerdo unánime, que era completamente 
¿nocente, en el fraude de la Bolsa de contratación.,, 

i J IX] 

Sevilla, 9 de Abril 1809. 

33 Mi muy amado Lord: yo no puedo dudar que 
tendré la carta de Vm. que tanto deseo; pero supongo 



124 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



que vendrá por el parte, y será tarde, y después de 
haber cerrado ésta. Escribo, sin embargo, para con- 
versar este ratito con Vm., para preguntarle por la 
salud de nuestra amable My Lady, para remitir la car- 
tita de Pachin, y para informar de mi avieso divieso. 
Aun hoy ha sido preciso cortar en sus orillas, y en ver- 
dad que habiéndole tocado en lo vivo, no dejó de chi- 
llar en todo el día. En recompensa, anuncian los físicos 
que la curación va ya al cabo. Entretanto que yo sufro 
por mi inmovilidad, mis compañeros andan un poco 
cuidadosos, porque en el pueblo hay algunos síntomas 
de inquietud. Se toman providencias; y aunque yo no 
creo que la cosa tenga gran fundamento, siempre es 
de gran disgusto. 

34 No sé lo que escribo, porque estamos en sección: 
Hermida, lée, habla y disputa, y yo no sé dividir mi 
alma, ni mi atención en pedazos. Ni hay tampoco qué 
decir, sinó que nada sabemos hasta ahora sobre el pro- 
yecto de ataque en la Mancha, que me tiene en gran 
zozobra. 

35 Una gaceta de Portugal refiriéndose á Silveira, 
y éste á noticias de oídas, dice, que Romana sorpren- 
dió cierta división francesa en Villafranca del Vierzo: 
que tomó su caja con siete millones, y dos almacenes 
de provisiones. Mucho celebraré que se verifique, para 
que nuestro buen amigo temple con esta satisfacción, 
los disgustos que le ha dado su mando. 

36 Me ofrezco á los piés de My Lady, saludo á la 
comitiva; me acompañan en esta expresión Cienfue- 
gos y Tineo, mes nevenx, y yo soy siempre de Vm tier- 
no y afmo. amigo, 

Jovellanos. 
9: Abril: 1809. 

33 En esta correspondencia, es muy corriente el uso de la voz 
parte, por la de correo, que se empleó posteriormente. 

35 La Romana desde el Valle de Monterrey AOrense) se diri- 



ABRIL 1809 



125 



gió á Astúrias. Al llegar á Ponferrada, [propuso el ayudante ge- 
neral Moscoso, atacar á la guarnición de Villafranca del Vierzo, 
compuesta de mil granaderos franceses, proyecto que mereció la 
aprobación de La Romana. Destinóse con este fin al General 
Mendizával, el cual salió con mil quinientos (1.500) hombres: y 
persuadidos los franceses de que tenían sobre sí todo el egército, 
se entregaron con poca resistencia. Satisfecho del resultado de 
esta tentativa, siguió La Romana su marcha á Oviedo. 

Véase más adelante la confirmación de estos sucesos en la 
carta J. 13, § 57. 



[J_X] 

Sevilla, 10 de Abril, 1809. 

37 Exmo. mió: me engañó la esperanza; creía yó 
que Mr. Gordon aprovecharía la vuelta del parte para 
darle alguna carta de Vm.; pero el de anoche, llegó 
vacío. Si lo he sentido, Vm. lo discurrirá. Porque ¿qué 
razón habrá para que yo ignore si el viage de Vms. ha 

sido feliz, si My Lady está buena (Entra Pachin y 

va á poner á la vuelta las noticias del dia) y si Vms. se 
han acordado de mi divieso? Á propósito. Ayer y hoy 
me ha enfadado mucho: la llaga, disminuye su circun- 
ferencia; la carne, está viva y quejumbrosa, y un hijue- 
lo, de los quatro ó cinco que engendró, se niega toda- 
vía á soltar la materia de supuración que tiene bién 
agarrada. Mi Mr. Alien, sepa Vm. que el tal hijuelo está 
en la región meridional del divieso. 

38. My Lady, c'est á vous que je m'addresse a pre- 
sent. Ha venido á verme el Sr. Ferrás, y dice: — acaba 
de llegar un extraordinario de Vives. Su parte, copia 
el del General Wilson, y éste, otro que recibió de Por- 
tugal, en que se dice que el egército francés que entró 
en aquel reino pereció tan del todo, que no quedó un 
hombre solo que llevase á los suyos noticia de la rota. 
¿Lo crée Vm., mi amable Lady? No se lo aconsejo; pero 
á lo menos, saboreémonos un rato con tan buena noticia. 



126 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



39 Entra Mr. Frere Larga interrupción. Son las 

once, y es menester mi muy amado Señor, cerrar ésta, 
asegurando á Vm. que es siempre su más afecto y re- 
conocido amigo 

Jovellanos. 

40 La cama me aguarda, y la mesa, á mes neveux, 
que saludan á Vms. 



[J_Xi] 

Sevilla, 11 de Abril 1809. 



41 Muy amado Lord mió: si no me engaña mi cora- 
zón, esta noche tendré el gusto de ver carta de Vm. ó 
porque las mías le habrán movido á solicitar la ocasión 
de entregarla al parte que vuelve de Cádiz, ó por el 
correo ordinario, que tiene su dia en mañana, suele an- 
ticiparse quando el tiempo es sereno. Y ¿porqué no será 
así? ¿Porqué careceré yo tanto tiempo de noticias de 

Vms.? ¿Porqué pero esta es una ilusión: la cosa no 

está en manos de Vm. ni al arbitrio de nuestro deseo. 

42 Acaba de salir de aquí Pachin. Hasta ahora no 
hay novedad. No habia venido aún parte de La Caro- 
lina: pero le dije á mi amigo que no le perdonaba la 
cartita. La ofreció, y allá irá para nuestra amable My 
Lady, á quien tierna y reverentemente, saludo. 

43 Nada de lo dicho de Portugal. Vives, envió un 
ayudante á comprobar la noticia: tomó lengua y la es- 
peciota se ha desvanecido. 

44 El hijuelo del divieso, aún no soltó la presa. Ma- 
ñana se pondrá ungüento blanco por los confines de la 
provincia, para templar una gran comezón que hay en 
ellos, y sobre la llaga, el bálsamo de Alcedo, para de- 
terger (limpiar, en lenguaje cristiano) y curarla. Si me 
atrevo á hablar á Vm. de estas porquerías, la culpa, es 



ABRIL 1809 



127 



suya, que no ha querido ignorar la sucia historia de tan 
pesadísimo divieso. 

45 Siguen las cosas en estado más tranquilo. Mr. 
Frere, cree que los ingleses se mueven sobre Oporto, 
y espera que los franceses sean oprimidos. Óigale 
Dios. 

46 Ahora me acuerdo. Se ha interceptado una ma- 
leta con cartas de Francia. No hay en todas mas que 
temores. Una sola del Duque de Dantzic que va á man- 
dar en Munich, y que Sebastiani, á quien escribe, será 
también llamado. Esto puede probar que la guerra está 
próxima; mas no que esté decidida. 

47 Á Dios, My Lord mió. Vuelvo á saludar á la 
adorable My Lady, y comitiva, y soy siempre de Vm. 
affmo. 

Jovellanos. 



[ H XIII ] 

Jeréz, 9 de Abril. 

Querido amigo mió: Cabalmente con el pié en el es- 
tribo, recibo su carta de fecha de ayer, y celebro las 
noticias que trae la cartita de Pachin. 

Siento mucho que le muerda aún el divieso; pero si 
acelera la cura, paciencia. 

Cuanto á los alborotos del pueblo, Vm. sabe que no 
los recelo, como hacen muchos. Más cuidado tengo de 
las providencias que toman (los) Gobiernos para estor- 
barlos, y que muchas veces suelen producirlos, y aún 
más veces, justificarlos. 

Deje Vm. que hablen, que escriban, y mas que todo, 
que sepan lo que hace, lo que dice, y lo que piensa su 
Gobierno, y lo que piensan los individuos que lo com- 
ponen; porque puesto que el Gobierno es suyo, y las 
cosas que se traten ahí, suyas, me parece á mí que ten- 
gan derecho de conocerlas. 



128 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Perdone Vm. tanta molestacion sobre estos puntos; 
pero de veras, no se puede salir bien en esta gran lu- 
cha, si no se entrega, de un modo ó de otro, su verda- 
dero influjo al pueblo. Las potencias de Europa, han 
caído, porque casi todas han mirado al pueblo como 
otro enemigo, y no como aliado contra los franceses; 
y de veras, los que miran al pueblo así, han de caer, y 
lo merecen. 

Adiós, querido amigo mío. Escribí ayer, y escribiré 
esta noche. Tout á vous 

VM Holland. 
La Señora está muy buena, y todos lo estamos. 



[H — XIVl 

(Jerez de la Frontera). 9 Abril 1809. 

Querido y respetado amigo mió: 

No se le puede decir cuanto echo ménos su dulce y 
amable trato. Lo que queda de mi viaje en España ha 
de parecer pesado y inútil, ya que no tengo la satis- 
facción y consuelo de tratar con Vm. Con todo, siga 
Vm. sustituyendo á él con sus cartas. 

Acabo de recibir la apreciable del dia 7, y le doy 
mil gracias por ella, como también Milady y por su me- 
moria, y por los renglones del Marqués de Campo-Sa- 
grado. 

Llegamos aquí ayer anoche sin novedad. Estaba 
algo cansada Milady, pero se ha reposado bien y no 
tiene otro cuidado sinó el de haber quitado á Sevilla, 
y á Vms. Le pido no olvide (de) avisarnos de su salud 
con dirección á casa de Don Diego Duff, Cádiz, donde 
iremos pasado mañana: me dicen que hay cartas de 
Londres del 28, pero no me dicen lo que traen. 

Siento mucho la caída de Oporto. 

M.r Alien, está muy reconocido á sus expresiones 



ABRIL 1809 



129 



como lo son (están) también L.d John Russell, y Car- 
litos. Muchas espresiones de mi parte á Don Ambro- 
sio, y al buen Canónigo, y también espero que Hermi- 
da, y Garay, no nos olvidarán, y que su estimable Pa- 
chin nos irá dando noticias de los sucesos y de las fuer- 
zas de los Ejércitos, que tanto interesan á cada hombre 
de bien, más á cada Inglés, y más que todo, á su reco- 
nocido y sincero amigo 

V.n Holland. 

9. Abril y Xerez de la Frontera. 

P. D.— Después de escrito esto, acabo de recibir 
otra amable carta de Vm. Mil gracias. Celebro mucho 
la reunión de las fuerzas de Cuesta, y leimos, como 
siempre, con interés le boiúletin de su Pachin. Senti- 
ría como Vm. no haberle tratado más, si no supiese 
que había sido ocupado en negocios, que, si se puede 
juzgar por sus cartas, han de adelantar muchísimo por 
sus luces. 

Según parece, va bien el divieso. 



[H — XV] 

Puerto de S.ta María, Abril. 10, lúnes, anoche: 1809. 

Querido amigo mió: no sé en que consiste que Vm. 
no haya recibido mis cartas: escribí ayer y ántes de 
ayer. 

El cortar el divieso puede ser; pero en las curacio- 
nes, como en las demás cosas, me parece tiene su apli- 
cación la máxima de ne quid nimis. 

De aquí, donde llegamos sin novedad, esta tarde, 
no se pueden esperar noticias. Me dicen que hay car- 
tas de Londres del 28, y que entró en la bahía ayer un 
convoy inglés y sueco. 

Milady celebra la llegada al (del) Egercito de Ve 

9 



130 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



negas, y se le dá sus enhorabuenas. Escriba Vm. á 
Duff, Cónsul inglés en Cádiz. 

tout á vons, 

V.n Holland. 



[H — XVI] 

11. Abril: 1809. Cádiz. 

Querido amigo mió: no hemos recibido su carta 
hoy, y lo sentimos todos. 

La Señora, está buena, y me encarga dé mil espre- 
siones para Vm. 

Las noticias que nos dan aquí de Galicia y de Lis- 
boa, son buenas; y aunque sea aciago para la causa co- 
mún, confieso que yo no puedo sentir la desgracia del 
Rey de Suecia, puesto que á cada rey que desprecia 
su pueblo y sus derechos, me alegro suceda lo mismo. 

Mañana tendremos su deseada carta, y el aprecia- 
ble bulletin del Marqués de Campo Sagrado, que, 
apreciable por si mismo, lo es más por la falta de noti- 
cias. A propos: el alboroto de Valencia en que el pue- 
blo quitó al Marqués de la Conquista, y elegió á Caro, 
se verifica (se confirma). 

Sírvase Vm. escribirme aquí, y no olvide Vm. dar- 
nos noticias del divieso. 

Adiós amigo mío; y esté persuadido de la eterna 
amistad de su aficionadísimo amigo 

Vassall Holland. 

Se supone aquí, que no quedará aquí el Marqués de 
Villel. ¿Quién ha de venir? 



ABRIL 1809 



131 



f J — XIII 

Sevilla, 12 de Abril de 1809. 

48 Amado Lord mió: ¿Ve Vm. como no me enga- 
ñaba mi corazón? engañóme el correo, porque ha de 
saber Vm. que en este mismo punto, y mientras sigue 
el despacho de la sección, acabo de recibir tres carias 
de Vm* juntas, y traidas por el parte de hoy. Si las 
he recibido con aprecio y ternura Vm. lo inferirá de la 
impaciencia con que las deseaba, y del interés que ten- 
go en la conservación de la salud de Vm. y de vuestra 
amable My Lady y en su feliz llegada á Cádiz, de don- 
de creo que es la última de Vm., aunque sin data ni fe- 
cha. Allí pues va esta siguiendo á la de ayer que habrá 
recibido y besado á Vm. las manos á su arribo, como 
era su deber. 

49 Vm. me habla de la desgracia del rey de Suecia 
de que nada sabemos aquí. Si le mataron, no crea Vm. 
que le mató su pueblo: matáronle las intrigas del gabi- 
nete de St. Cloud. ¿Le escandaliza á Vm. la sospecha? 
Pero ¿quál desdecirá de la moral de Bonaparte? 

50 Va la carta de Pachin: La Buria, me dice que se 
retiran á Medellin. Es posible que para ponerse en res- 
guardo; porque ya no se duda que el Tajo en su llena, 
les llevó el puente de barcas. 

51 Nada sé de Villel, porque atado á mi silla ape- 
nas sé nada de lo que pasa ínter fratr es. Sé sí que es- 
tán más tranquilos, porque no hay síntoma en el pue- 
blo que indique no estarlo también. Soy con Vm. en 
quanto á que conmueven más las providencias que dic- 
ta el miedo en esta materia, que las intrigas de los que 
quieren alterar á los pueblos. El de Sevilla, no creo 
que los oiga. Hay sin embargo, algunos de los que bu- 
lleron en el año pasado, y quisieran hacer otro tanto 
en éste. 

52 Voy á dejarlo, porque Hermida, á quien oigo 



132 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



charlar, no cesa en sus reflexiones. Hele dicho la esti- 
mable memoria de Vm. y la retorna con mucha fineza. 

53 My Lady, soy siempre el más interesado amigo 
en la conservación de Vm. y en que me tenga en su 
memoria en cambio de la sincera propensión que le 
profesa este su apasionado. 

54 Saludo á Mr. Alien, al Lord Russell, á Carlitos, 
á todos, y soy de Vm. muy reconocido y sincero 
amigo 

Jovellanos. 

55 Capítulo de divieso. Siempre á bien, fuera del 
hijuelo que aún se resiste. 

49 Gustavo IV ó Gustavo Adolfo II, era rey de Suecia des- 
de 1792. En 1809, con motivo del licénciamiento de un regimiento 
de guardias nobles, estalló una insurrección, en la que fué preso 
el rey por sus mismos oficiales dentro de su palacio, y obligado á 
abdicar (13 Marzo 1809), reemplazándole en el trono, su tío, el 
Duque de Sudermania, con el nombre de Cárlos XIII (6 Mayo 
1809), y permaneciendo él preso algunos meses en el Castillo de 
Gripshalm. Puesto en libertad más tarde y desterrado de Suecia 
con toda su familia, .vivió desde entónces errante por Europa. 
Murió en 1837. 

Jovellanos, presentía bien: Napoleón, firme en su sistema de 
bloqueo continental contra Inglaterra, consentía en sacrificar la 
Suecia á la Rusia, porque como añadía más adelante (§§ 58 y 67), 
el Duque de Sudermania, era del partido galicano. 

El juicio de Holland (H. 16, H. 18) respecto á la desgracia del 
Rey de Suecia, es un tanto peregrino y se acerca mucho al de un 
revolucionario, aunque lo justifica diciendo, que tal castigo me- 
rece, quien desprecia la opinión y los derechos de su pueblo. 
Según esta teoría, no habría horca bastante alta para colgar de 
ella al Monarca, por la conservación de cuyo trono, tanta sangre 
se derramó en la península española. 

Nótese de paso, que en toda esta correspondencia, ni una sola 
vez se habla de Fernando VIL Jovellanos, le cita ( J. 1), pero de 
pasada. Holland (Memorias diplomáticas, cap. vi) ni le menciona 
siquiera, pues tiene de él un concepto despreciativo. 



ABRIL 1809 



133 



51 El episodio de Villel en Cádiz, ó sean, los alborotos ocurrí- 
dos en dicha ciudad, los días 22 y 23 de Febrero de 1809, se refie- 
ren por todos los historiadores. 

Toreno: Histor. del levant. guerra, etc., tom. íi, lib. 8.°, pági- 
nas 171-175 (edic. de 1848). 

Castro (Adolfo;: Cádiz, en la guerra de la Indep.: pág. 12-15 • 

Alcalá Galiano: Recuerdos de un anciano: pág. 130-135. 

Gómez de Arteche: Guerra de la Independa tom. v, pág. 107 
y siguientes. 

Anónimo: Histor. de España, redact. por una socied. de liter., 
tom. xix, cap. x, p. 187. 

A primeros de Enero de 1809, llegó á Cádiz Don Juan Antonio 
Fivaller, Marqués de Villel, Conde de Darnius, individuo de la 
Junta Central por Cataluña, con omnímodas facultades para pre- 
parar la defensa de la plaza, y cuidar de su buena gobernación • 
Desde entónces, empieza en Cádiz la animosidad contra la 
Central. 

Muchas y complicadas causas, determinan los alborotos del 
día 22 de Febrero de 1809, entre ellas, el carácter ágrio de Villél, 
y sus raros y torpes procedimientos: el deseo de eximirse los gadi- 
tanos del servicio militar, en la quinta votada ya por el Gobierno; 
y la exigencia británica de poner guarnición inglesa en la plaza. 

Castro, quiere echar toda la responsabilidad sobre Villél: "De 
«desacierto en desacierto (dice) procede el Marqués de Villél: 
«mézclase en asuntos domésticos, ofende con puerilidades al ve- 
cindario, y hasta prohibe bailes y tertulias. Empieza á nacer 
«contra Villel, la murmuración, que pronto pasa á ser general 
«aborrecimiento.,, 

Pero Alcalá Galiano, con mayor acierto, se expresa en estos 
términos: "en la quinta, que amenazaba, está la causa, sinó úni- 
„ca, verdadera del desórden y atentados que voy á referir inme- 
diatamente.,, 

La plebe gaditana, apellidando traidor á Villel, trató de ase- 
sinarle en la mañana del 22 de Febrero de 1809. Salváronle los 
voluntarios, conduciéndole amparado entre el Marqués de Casa- 
Rávago y el Comandante del Batallón, al Convento de Capuchi- 
nos, donde residía fray Mariano de Sevilla, guardián del Conven- 
to, ídolo de la plebe, y segundo Gobernador Militar de la plaza 
(Arteche: ob. d. tom. v, p. 107). 



134 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Mas como no pudieron asesinarle, y necesitaban una víctima, 
al día siguiente, 23 de Febrero, se dirigieron los amotinados al 
Castillo de Santa Catalina, pidiendo la cabeza del General Ca- 
raffa. Tampoco lo consiguieron, y entónces aquella turba de des- 
almados y asesinos buscando un desgraciado en quien saciar sus 
iras, le encontraron en el infeliz Comandante del Resguardo, Don 
José Heredia, á quien sin motivo alguno, asesinaron en la Puerta 
déla Mar, y á presencia de su desventurado hijo. 

Según Holland (H. 8, 16), aún continuaba Villel en Cádiz, el 
dia 11 de Abril, mes y medio después de estos sucesos. 

Sobre Villel, véase también el siguiente impreso: 
" Expediente formado en virtud de R. O. de la Suprema Junta 
„Central Gubernativa del Reino, por la que se sirvió dar comisión 
„á los Sres. Don Miguel Alonso Villagómez, y Don Tomás Mo- 
„yano, del Consejo de S. M., en el Real y Supremo de Castilla, 
„para examinar la conducta del Excmo. Sr. Marqués de Villél, 
„Grande de España de 1. a clase, gentilhombre de Cámara de S. M. 
„con ejercicio, vocal de la misma Suprema Junta, y su comisio- 
nado en esta plaza.- En Cádiz: En la oficina de Don Nicolás 
„Gomez de Requena. -Año M.DCCC.1X.,, 



I J XIII] 

Sevilla, 13 de Abril 1809. 

56 Mi muy amado My Lord: esta noche no habrá 
cartita de Campo-Sagrado, porque acaba de estar aquí 
y contarme lo que hay de nuevo. Dirélo yo, sin perjui- 
cio de esperar que si algo mas ocurriere (son ahora las 
ocho de la noche) me lo dirá en su boletin acostum- 
brado. 

57 Romana, cargó de noche sobre Ponferrada, cre- 
yendo sorprender á los franceses. Hizo unos quantos 
prisioneros, tomó unos quantos cañones y supo que la 
fuerza estaba en Villafranca. Envió sobre ella á Men- 
dizával, que para vencer su artilleria los atacó á la ba- 
yoneta, y obligó á capitular; hizo 900 prisioneros, tomó 



ABRIL 1809 



135 



1.200 fusiles, municiones &c. Su ejército crece y se re- 
para. El Vierzo, está libre; los pasos y comunicaciones 
tomadas; pero no se atreve con Astorga que está mu- 
rada y bien artillada. Parece que los franceses habian 
penetrado por el poniente fte Asturias á la parte de Ná- 
via. Nada más dice; ni yo los temo. Romana, se comu- 
nica ya con aquella junta, pero no creo que se acuer- 
dan bien. Temíamelo yo; pero la necesidad los aven- 
drá. De Cuesta, nada: de La Carolina, chismes. Esto 
es todo; pero no tan en plata como lo diria Pachin. 

58 Ya sabemos lo que pasó en Suecia; no hubo de- 
rramamiento de sangre ni grande alboroto. Escribe 
nuestro encargado, pero ignoramos el impulso, que 
hubo sin duda, porque el egército venía hacia la capi- 
tal: Luego no es el pueblo quién recobró sus derechos: 
si no hay otro misterio, los debe á los Pretorianos. ¿Si 
andarán por aquí las intrigas de St. Cloud y St. Pedro? 
El duque de Sudermania es, dicen, del partido galica- 
no: gran mal en la presente época. Pero ¿lo serán los 
Estados que estaban ya convocados? No puedo creerlo. 
Veamos. 

59 Que apostamos, ¡oh mi amable My Lady! á que 
Vm. se halla mejor en Cádiz que aqui! Sociedad sobre 
un tono más brillante y pulido, un teatro, el peligro, 
lejos, la evasión pronta, y segura, y por todo, mayor 
tranquilidad y contento: ¡qué de ventajas sobre la po- 
bre Sevilla! Pero en fin, Vm. las disfruta, y esto debe 
consolar á los que hemos perdido su dulce trato, y el 
de nuestro amado Lord. 

60 A Vm., Pachin, Garay, Hermida, retornan su 
expresión; yo extiendo la mia á toda la noble comitiva, 
y soy como siempre de Vm. fino y affmo. amigo 

Jo v el l anos. 

61 P. D. Acaba de entrar nuestro Capmany, que 
suponía á Vms. en Xeréz; celebra su llegada á Cádiz, 
y los saluda afectuosamente. 



136 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



57 A principios de Enero de 1809, ocupadas por los franceses 
las provincias de León, Galicia y Santander, acordó la Junta de 
Astúrias establecer tres líneas de defensa. Pajáres al Centro, 
Río Eo al Occidente, y Colómbres á Oriente. 

Quijano, defendía la de Pajáres. El 19 de Mayo de 1809, fué 
franqueada esta línea por el General Kellerman con 6.000 hom- 
bres. 

Vóster (Teniente Coronel de Artillería, como Cienfuégos, y á 
la vez, como él, Teniente General) defendía la del Eo, que cela- 
ban, primero, Fournier, y luego Maurice Mathieu, que le reem- 
plaza, desde la episcopal Mondoñedo. Mathieu, destacó fuerzas 
sobre Villanueva de Lorenzana, marina de Rivadeo, y Rivadeo, 
circunstancia que aprovechó una división de Vóster, para entrar 
en Mondoñedo el 11 de Marzo de 1809. 

Pero ocurrió un lance extraño. El coronel Lináres, de la divi- 
sión de Vóster, mandó fusilar en dicho dia (11. Marzo) por trai- 
dor, al Capitán Don Victorio Costales, gijonés, cuyo castigo se 
llevó á ejecución en el puente de Cazólgas, á media hora de Vi- 
llanueva de Lorenzana, entre Mondoñedo y Rivadeo (prov. de 
Lugo).— Esta demora, y la inacción de Vóster, la aprovechó 
M- Mathieu, dándole lugar para unirse á su gente, y recuperar á 
Mondoñedo al siguiente dia (12 de Marzo de 1809). 

A los tres siguientes (15 de Marzo) invadía Mathieu el Princi- 
pado con 6.000 hombres, y penetraba en Vega de Ribadeo, Cas- 
tropol, Figueras, Tol, El Franco, Mohías y Folgueras. Vóster se 
refugió en la Montaña. 

Estas noticias, son las que condensa Jovellanos en dos breves 
renglones . 



[H — XVII] 

Miércoles 12 de Abril.— Cádiz. 

Querido amigo mío: por buenas que son las noticias 
que trae su carta del dia 11, hay una que siento muchí- 
simo, el no haber recibido Vm. lo que escribí yo en tres 
cartas desde Jerez, y una, desde Puerto Santa María. 



ABRIL 1809 



137 



Cuánto siento que habré parecido tan ingrato, tan poco 
atento á sus bondades y al interés tan lisonjero que 
Vm. tenga en nuestro buen estar. ¿En qué consiste esta 
equivocación del parte? 

Me parece que le lastima demasiado ese divieso; y 
lo siento, no solamente como incomodidad suya, sino 
como pérdida por España también, el no estar Vm. en 
la Junta en estas circunstancias.— Créame Vm., que 
aquí hay muchos, muchísimos que piensan como pen- 
saba Vm. en Aranjuez, y á quienes no falta otra cosa, 
sino persona principal, para que digan altamente lo que 
piensan. Le hablo siempre sobre estas materias, porque 
en verdad, me vuelve loco ver lo que hay en España, 
y ver á Vm. mi digno y respetable amigo, en el Go- 
bierno, sin que se haga un paso para lograr lo que to- 
dos desean, y que nadie tiene derecho de negar al pue- 
blo. — No puedo sinó esperar, que los que tienen más 
miedo, ya del enemigo, ya de la inquietud pública, sean 
más dispuestos que ántes, á dar al pueblo su porción 
legítima en el manejo de cosas que nunca se debe olvi- 
dar son suyas. Por mas que he visto, y por mas que he 
reflexionado en esta materia, más estoy persuadido 
que no solamente es desatino, sinó injusticia también, 
el no popularizar (si así se lo puede decir) la causa de 
España. Para que salga bien el empeño, es menester 
que un hombre grangee la voluntad, el amor, el entu- 
siasmo del pueblo: pero ¿cómo puede ser eso en un Go- 
bierno donde no se dexa hablar ni escribir? donde los 
dictámenes de personas principales en el Gobierno 
mismo, no se publican, no se saben? donde, en fin, el 
bueno, el filósofo, el patriota, está confundido con el 
nécio, y los disparates de un botarate se atribuyen 
igualmente á todos los que componen esa Junta anó- 
mala? ¡Ojalá supiese el público, todo lo que piensa y 
dice mi amigo en la Junta!— Ya no les faltará hombre 
á quien puedan fiarse, y por cuyas luces podrán guiar- 
se. Pero esa (esta) carta, será interrupción más larga 
y mas importuna que las visitas de Frére. 

Mil y mil espresiones de la parte de Milady: no se 



138 



cartas dp: jo v ella nos y holland 



le puede decir cuanto (h)echa menos el no ver ni oir 
á Vm. Todos hablamos á menudo de su amable trato, 
y por cierto, no me ha sido molesto el viage de Espa- 
ña, puesto que me ha proporcionado la oportunidad 
tan largamente deseada de mí, de renovar los enlaces 
de la amistad y de asegurarle personalmente de la ve- 
neración y afición con que estoy su mas sincero y re- 
conocido amigo 

VJi Holland. 



I J — XIV] 

Sevilla, 15 de Abril 1809. 

62 Mi muy amado My Lord: el parte de anoche no 
trajo carta de Vm.: yo escribí enviando cartitas y ga- 
cetas según mi costumbre. Hoy hago otro tanto, por- 
que aunque Campo-Sagrado no ha enviado su boletin 
todavia, creo que vendrá á tiempo oportuno. Aún no 
está impreso el parte de Romana, sin duda porque nos 
faltan rr. (correos). ¡Qué buena carda doy sobre esto 
á Avella (el secretario de Ceballos) de quien recibí 
carta ayer! Él, con fecha del 11, da por empezada la 
guerra del Austria, refiriéndose á Mr. Canning con 
quien comieron aquel dia. Pero Vms. con cartas hasta 
el 21, nada saben, y esto no me gusta. ¿Será posible que 
esta inoportuna revolución de Suecia nos robe tan 
buenas esperanzas? 

63 Mi divieso, sigue pian piano; pero yo, harto de 
contemplarle, pienso arrastrarle mañana á la rogativa 
que hay en la iglesia vecina, porque asiste la junta á 
este piadoso acto, y no quiero faltar á él, aunque sea 
renqueando. 

64 Amable My Lady, saludo á Vm. con reverente 
afecto, y la deseo llena y brillante salud. ítem, á nues- 
tro Mr. Alien y á los señoritos Russell y Fox; y de Vm., 
mi muy amado Lord, es siempre fiel y affmo. amigo 

Jovellanos. 



ABRIL 1809 



139 



65 P. D. Esta mañana apareció colgado en la plaza 
el fraile gacetero de Bayona, á quien anoche se había 
dado garrote en la cárcel. In hoc non latido. La ege- 
cución, fuera mejor en público. 

66 OTRA: ¡Oh, qué placér! acabo de recibir la de 
Vm. de ayer. ¿SeraVil possible que nons nous rever- 
rons encoré á Seville? ¡Plegué á Dios que así sea! Mu- 
cho celebro que me haya llegado esta carta, para que 
la mia vaya á Xeréz. Pero ¿qué misterio hay en los co- 
rreos que Garcia me dice que Vm. no recibe mis car- 
tas? Sepa Vm. que no he dexado de escribir un solo dia. 

67 Ni yo lloraré por el rey de Suecia; pero, ¿porqué 
no le dejaron loquear hasta que acabásemos con Bona- 
parte? Por lo ménos, su cuidado y la necesidad de man- 
tener hacia allí algunas tropas, nos era muy favorable. 
Supongo que ésta llegará mañana á besar los piés de 
Madama y abrazar á Vm. en Xeréz. 

68 Cuente Vm. los dias de su ausencia, y si no hu- 
biere recibido tantas cartas mias quantos son ellos, 
malhaya el correo que las haya suprimido. Á Dios: 
Á Dios. 



62 "En los primeros meses del año 1809, Austria, comenzó á 
„quitarse el embozo, publicando una especie de Manifiesto en que 
„declaraba quería ponerse al abrigo de cualquiera empresa con- 
tra su independencia, y al fin, arrojóle del todo en 9 de Abril de 
,,1809, en que el Archiduque Cárlos, mandando su grande y prin- 
cipal egército, abrió la campaña por medio de un aviso, y atra- 
vesó el Inn, rio que separa la Baviera de los Estados austriacos. 
„ En esta ocasión, envió la Junta Central á Viena, como pleni- 
potenciario suyo, á Don Eusebio de Bardaxí y Azara. „ 

(Toreno: Histor... tomo n, lib. 8, pág. 194.) 
La guerra de Austria y Francia, duró en este año, desde 9 de 
Abril hasta el 12 de Julio (otros señalan el 20) en que se firmó el 
armisticio de Znaym. Y como durante este período se recibieron 
en España múltiples noticias de aquella contienda, verdaderas 
unas, falsas otras, y muchas, supuestas ó con mala inteligencia 
interpretadas, cuya lectura produce en el ánimo del lector una 



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CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



confusión fatigosa, daremos aquí breve síntesis de los hechos más 
culminantes ocurridos en aquella brevísima campaña. 

El egército levantado por Austria en Marzo de 1809, para ha- 
cer frente á las huestes napoleónicas, constaba de 310.000 hom- 
bres, subdividido del siguiente modo: 

Egército de Alemania. (Archiduque Cárlos) 175.000 h.s 

Egérc. del Tiról (Jellachich) . . • 25.000 id. 

Egérc. de Italia (Archiduque Juan) 50.000 id. 

Egérc. de Dalmacia. . . (Gyulai) 20.000 id. 

Egérc. de Galitzia (Archiduque Fernando). 40.000 id. 

Egército de Alemania.— EX 10 de Abril de 1809, el Archiduque 
Cárlos dividiendo su egército de 175.000 combatientes, en tres co- 
lumnas mandadas por él, Bellegarde, é Hiller, marchó á apode" 
rarse del espacio comprendido entre Donauwerth y Ratisbona, 
llave del Danubio. 

Al cabo de seis dias, encontró al egército francés mandado 
por el Emperador, y sus mariscales, que le derrotó en cinco dias 
y seis batallas, haciéndole 40.000 prisioneros, y cogiéndole 100 ca- 
ñones, 40 banderas y 3.000 furgones. 

Las batallas que se dieron, fueron, la de Tann (19 Abril), 
Abensberg (20 Abril), Landshut (21 Abril), Eckmuhl y y Ratis- 
bona (22 Abril). 

El 3 de Mayo, Hiller, después de haber sido derrotado de nue- 
vo por Massena en Ebersberg, pasó el Danubio y se unió al Ar- 
chiduque Cárlos en Zwettel. Napoleón, con Massena y Lannes, 
llegó delante de Viena, que capituló, después de algunas horas 
de bombardeo, el 13 de Mayo de 1809. 

Batallas de Essling. — Napoleón, resolvió pasar el Danubio y 
dar la batalla al egército austríaco (100.000 hombres mandados 
por el Archiduque Cárlos). Tan solo pasaron el rio 30.000 france- 
ses, dirigidos por Massena y Lannes, que se establecieron en las 
aldeas de Aspern y de Essling: atacados por fuerzas triples, y 
200 cañones, en el momento en que una avenida del Danubio rom- 
pió los puentes, quedaron los franceses aislados y sin comunica- 
ción (2i Mayo 1809).— La noche, suspendió el combate, que el Em- 
perador aprovechó para reparar los puentes y enviar nuevas di- 
visiones á Massena y Lannes; y al siguiente dia (22 Mayo 1809) 
tomó Napoleón la ofensiva con 50.000 hombres: pero apenas co- 
menzadas las operaciones, cuando de nuevo los puentes y barcas 



ABRIL 1809 



141 



fueron arrastrados por las copiosas aguas del Danubio. El Em- 
perador, tras reñido combate, ordenó la retirada. 

Egércíto de Italia.— El Archiduque Juan, había penetrado en 
El Frioul. En Sacila, derrotó á los franceses, que mandaba Eu- 
genio de Beauharnais (Jo Abril 1809), quien retrocedió hasta el 
Adiger, donde se le unió Mac Donald (16 Abril). 

A su vez, el Archiduque Juan, después de la noticia de la ba- 
talla de Eckmuhl, emprendió la retirada, pero á orillas del Pía- 
ve, fue derrotado por Beauharnais, apoderándose los franceses 
de Goritz, Trieste, y Laibach (8 Mayo 1809).— Nuevas derrotas en 
los meses de Mayo y Junio, acabaron con el egército del Archi- 
duque Juan, y con los de Jellachich, y Gyulai. 

Egército de Galitma (Polonia).— En este reino, el Archiduque 
Fernando, había derrotado á los polacos en Baszym, había en- 
trado en Varsovia, y se había corrido por el Vístula hasta Thorn 
(18 Abril 1809): pero Poniatowski (francés) penetró en Galitzia, y 
obligó á Fernando á evacuar á Varsovia, y á replegarse á Cra- 
covia (1.° Junio 1809). 

Por último, Napoleón, derrotó á los austríacos en la célebre 
batalla de Wagram (5, 6 Julio 1809\ lo que motivó el armisticio 
de Znaym (12 Julio 1809), y meses después, la paz de Viena (14 Oc- 
tubre 1809), con lo que concluyó la guerra, cuyo obligado epílogo 
fué la boda de Napoleón con María Luisa de Austria (2 Abril 1810). 

Tal fué el resultado de la campaña de 1809, en la que sólo re- 
gistramos portentosas victorias del génio napoleónico, pues los 
austríacos, sólo tuvieron (auxiliados por el Danubio) la de Ess- 
ling (21, 22 Mayo); la de Sacila en Italia (15 Abril), y la de Bas- 
zym en Polonia (Abril), sin la pasagera ocupación de Varsovia. 

En cuanto al notición de la declaración de guerra de Rusia á 
Francia, comunicado por el Cónsul español de Trieste con fecha 
20 de Abril, y que tanto alborozo produce á Jovellanos ($ 144), re- 
sultó falso, pues Alejandro de Rusia no abandonó su alianza con 
Napoleón, hasta 1.° de Enero de 1811, y no rompió sus relaciones 
con él, hasta el 9 de Mayo de 1812, en que estalló la guerra. 

Aunque Abella no nombra quiénes fueron los que comieron 
con Canning (Ministro de Negocios extrangeros), debieron ser sin 
duda, Don Juan Ruiz de Apodaca, ministro de España en Lón- 
dres, y algunos del personal de la embajada extraordinaria, en- 
tre los cuales se contaba el propio Abella, llamado á Sevilla por 



142 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



la Comisión de Cortes CJovellanos: Mentor, en def. de la J. G, 
p. 2, art. 2, §§ 66 y 116). 

Compulsando fechas, vemos que Abella aún estaba en Lón- 
dres el 24 de Agosto; salía de allí en Septiembre, llegaba á Sevi- 
lla en primeros de Octubre, y el 11 de este mes, ya estaba traba- 
jando en la Secretaría de la Comisión de Córtes, y con extraordi- 
nario celo. 

65 Necesita una explicación esta extraña postdata. 

Entre los literatos afrancesados de aquella época, debe con- 
tarse á Don Luis Gutiérrez, ex-fraile trinitario, que estudió en 
Salamanca, se dió á conocer por su poema El chocolate; y como 
escritor público, y en Bayona, redactó una Gaceta.— Pero su obra 
más ruidosa, es la que lleva por título Cornelia Bororquia, ó la 
victima de la Inquisición (2. a edición: París: 1800). 

Toreno, en su Historia del levantamiento , guerra y revolu- 
ción de España (libro vin), refiere que "la Junta Central, en 
„Abril de 1809, mandó ajusticiar en secreto, exponiéndolos luego 
,.al público, á Luis Gutiérrez, y á un tal Echevarría, su secreta- 
rio, mozo de entendimiento claro y despejado. El Gutierres, ha- 
„bía sido fraile y redactor de una Gaceta en español, que se pu- 
blicaba en Bayona, y el cual, con su compañero, llevaba comi- 
sión />ara disponer los ánimos de los habitantes de América, 
„en favor de José. Encontráronles cartas del rey Fernando y del 
,. Infante Don Cárlos, que se tuvieron por falsas.,, 

Dice el Sr. Menendez Pelayo (Histor. de los Heterodoxos, 
t. ni, p. 431) de quien tomamos estos apuntes, que "la historia no- 
velesca Cornelia Bororquia, es muy miserable cosa, reducién- 
dose su absurdo y sentimental argumento, á los brutales amores 
„de un cierto arzobispo de Sevilla, que no pudiendo vencer la ho- 
nestidad de Cornelia, la condena á las llamas. 
,, El nombre de Bororquia (añade}, debió ser sugerido al autor 
„por el recuerdo de los Bohorques, protestantes de Sevilla, en el 
„siglo xvi.„ 

Luis Gutiérrez, es por tanto, el fraile gacetero de Bayona de 
que habla Jovellanos, agarrotado en Sevilla, la noche del 14 de 
Abril de 1809. 

Terminada esta nota, aparece en la Revista de Archivos, Bi- 
bliot. y Museos (Mayo-Junio de 1909) un excelente y acabado tra- 



ABRIL 1809 



143 



bajo de Don W. R. de Villa-Urrutia, titulado: La misión del Ba- 
rón de Agrá á Londres en ISO 8. Nárrase en él, con abundantes 
y curiosos pormenores, la historia del fraile gacetero y de sus 
cómplices, en Bayona, Londres, Lisboa, y Sevilla. 

Los comprometidos en la intriga urdida en Bayona y comen- 
zada en Lóndres, llevaban los supuestos nombres de Francisco 
Godínez de Pareja, Barón de Agrá; su secretario, Don Enrique 
Ramírez de Arellano (supuesto hijo del Marqués de Guadalcá- 
zar I su sobrino Don fosé Godínez; y el criado, Antonio Esnaola . 
Mas los suyos verdaderos, eran respectivamente: 

1. ° El del titulado Barón de Agrá, era Luis Gutiérrez, ex- 
fraile trinitario, y redactor de la Gaceta Española de Bayona, 
intérprete del General Ney. 

2. ° Su supuesto sobrino, Don José Godínez, era su hermano, 
José Gutiérrez, intérprete del Mariscal Lannes. 

3. ° El Secretario Enrique Ramírez de Arellano (supuesto 
hijo del Marqués de Guadalcázar), llamábase Juan Enrique Goi- 
coechea, natural de Bilbao, dependiente de comercio en Bayona, 
y, por las muestras que dió, hábil pendolista. 

4. ° Esnaola, no debió alterar su nombre y apellido. 

La fecha que señala Jovellanos, de 14 de Abril de 1809, y la de 
la carta de Frere á Canning (8 de Mayo), comunicándole la noti- 
cia de haber sido ajusticiado el pseudo Barón de Agrá y su cóm- 
plice, no van acordes con ciertos conceptos que estampa en su 
mencionado artículo, el Sr. Villa-Urrutia. 

66 El García de que aquí se habla, es Don Victoriano García- 
Sala, Teniente Coronel del Batallón Granaderos de Gijón, comi- 
sionado por la Junta de Astúrias, según más extensamente puede 
verse en nota á la carta J. 16. 



[H — XVIII] 

Cádiz: 14 de Abril de 1809: Viernes. 

Querido y respetadísimo amigo mió: No escribí ayer 
porque no había novedad ninguna, y prevenía el caso 



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CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



en que Vm. había de ser inundado de tanta carta mia, 
que dejaba acumularse el administrador del correo de 
Sevilla. 

Las noticias del Portugal y de los egércitos, no me 
parecen malas, y si está obligado el Emperador á em» 
biar sus fuerzas en Alemania, me parece que no se ha 
de recelar tanto el sistema de ataque, aunque sea muy 
bueno precaver á la fortuna con un cuerpo de reserva 
ó de instrucción. 

¿Que es esto de Alburquerque? ¿vuelve otra vez del 
Egercito? y ¿no se sabe que en obediencia se aprende el 
acto (arte) de mandar? 

De Inglaterra me escriben que siente muchísimo el 
Rey la desgracia de su hijo. — Sospechoso de que le 
pueden disimular lo que ha pasado, hace leer por mu- 
chas personas y en muchas Gacetas los mismos deba- 
tes, puesto que no le permite la vista leerlas por sí 
mismo. 

Los otros Príncipes, hermanos del Duque, han pa- 
decido bastante de esta especie, aunque algunos y par- 
ticularmente el Príncipe de Gales, no han querido to- 
mar partido ninguno. 

Del Rey de Suecia, me dice uno que vino última- 
mente de Inglaterra, que no había duda: que le habian 
depuesto, sí; pero matado, no. Puesto que es su tío el 
Duque de Sudemania, que se ha declarado Jefe de esa 
revolución, es regular que los franceses contribuyesen 
al remate, ó por lo menos, sacáran algún fruto del su- 
ceso, y esto es muy malo: pero con todo, perdone Vm. 
á mi jacobinismo, si así se ha de llamarlo, no puedo 
sentir la desgracia de un Rey que tantas locuras habia 
hecho, y tan altamente despreció lo opinión, y atrope- 
lló los derechos de su pueblo. No habrá leido Vm. la 
Historia de mi tio, sin saber que he sido criado en 
aborrecer la tiranía^ of every denomination. 

Se dice que los Franceses erigen un monumento á 
Moore en La Coruña, y acaba de parecer su edecán, 
un primo mió que creímos muerto, y cuya madre, se- 
ñora muy amable, estaba tan afligida de esa persua- 



ABRIL 1809 



145 



sion, que á penas esperaban se volviese de su tris- 
teza (1). 

Aquí, no hay novedad ninguna. 

Tan poco contenta está Milady de Cádiz, que no pu- 
diendo embarcarnos hasta Mayo, salimos de aquí ma- 
ñana: y puesto que el camino á Gibraltar es casi intran- 
sitable, no es imposible que nos veamos otra vez en 
Sevilla. Escríbame Vm. á casa de Gordon en Xerez de 
la Frontera, que allí estaremos pasado mañana. 
Adiós. 

VM Holland. 



[ J_XV] 

16 de Abril 1809. Sevilla. 

69 Habia ya ido al parte mi carta de á noche, quan- 
do me trajeron la estimable de Vm. del 12, y una de 
Pachin, que no contento con darme á boca las noticias 
del dia, quiso enviarlas en resúmen, como verá My 
Lady. Vm., mi muy amado Lord, montado en su caba- 
llo de batalla, clama por la necesidad de que el Go- 
bierno cuente con el pueblo. Y yo, y todo, soy del mis- 
mo parecer. Cómo hacerlo, ni lo sé ni hallo camino. Si 
hay alguno, será en la convocación de las Córtes; y 
diéranos el cielo algún ócio, quiero decir, pusiéramos á 
alguna mayor distancia al enemigo, que yo la propon- 
dría, con protexta de hacerla conocer á todo el mundo, 
si fuese desechada. Aún esto, costaría mucho á mi co- 
razón, que aborrece á par de muerte, el singularizarse 
entre otros que valen más que yo. Por lo demás, en 
quanto á tomar parte activa en un gobierno reconcen- 
trado, qualquiera que él fuese, mi opinión está decidi- 
da, y ninguna humana fuerza me obligará á ello. Y no 



(1) Suponemos aludirá á Charles 'Napier Lennox, hijo mayor 
de Sarah Lennox. 

10 



146 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



es esto por afectada modestia, por capricho, ni por 
obstinación; es por un íntimo invencible conocimiento 
de que mis fuerzas físicas, ni morales, ni la tenacidad 
con que ciertos principios ó ideas están apegadas á mi 
corazón, me hacen capaz de tal cargo. Si para algo 
puedo servir, aunque poco, sería para el Consejo, y en 
esto, aunque mi actual situación me inspira cierta 
aversión, cierto horror á todo trabajo apremiado, y 
continuo, en esto, repito, ocuparía todas mis pocas 
fuerzas, mi reposo, mi vida, en servicio del público. No 
sería jamás consejero de regencia, ó miembro suyo: 
mas no rehusaría ser su consejero íntimo, ó de Estado, 
ó lo que se quisiere, con tal que fuese mi trabajo obs- 
curo y privado, aunque empleado en los negocios pú- 
blicos, que no sobrepujasen á mis fuerzas y luces. Y he 
aquí, mi amado amigo, mi profesión de fé política, que 
tal vez la bondad de Vm. creerá extravagante; pues 
por más que yo respete su opinión, no se me puede es- 
conder que el exceso de bondad con que Vm. me hon- 
ra y me judga, me dan algún derecho para no dejarme 
arrastrar de ella. 

70 Amable My Lady, mil perdones si he podido 
ofender á Vm. suponiendo que se hallará mejor en Cá- 
diz que en Sevilla. Sé que no es Vm. de las damas que 
se pagan de calidades accidentales. Pero, ¿no es cierto 
que la actual situación de Sevilla es poco agradable 
para quien tiene el derecho de estar rodeada á todas 
horas de personas que sean capaces de sentir quanto 
vale su precioso trato, y de emplearse en hacerle más 
estimable la residencia de España? 

71 Allá van las dos cartitas y las dos gacetas; mas 
para enviar á Vm. la alocución de mi gremio al pue- 
blo de Sevilla, déjeme Vm. cubrir el rostro. Es siem- 
pre de Vm. affmo. 

Jovellanos. 



1\ No atinamos cuál sea el documento que Jovellanos mencio- 
na bajo el indirecto título de Alocución de mi gremio al pueblo 



ABRIL 1809 



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de Sevilla, con fecha anterior á 16 de Abril de 1809.— Porque de 
este año, mes y dia, sólo registramos la respuesta de Jovellanos 
al General Horacio Sebastiani (Sevilla, 14 de Abril de 1809). 

A no ser que aluda también á las respuestas dadas por diver- 
sas entidades y personalidades, á los Generales franceses Sebas- 
tiani, y Víctor, que, por mediación del afrancesado Joaquín Ma- 
ría Sotelo (antiguo magistrado sevillano, seducido por Moría) 
trataban de tentar con asechanzas, la fidelidad de los defensores 
de la causa nacional. (Véase Memoria en def. de la Junta Cen- 
tral, part. 1, art. 3, § 17: donde por nota agrega: "Véanse estas 
„cartas en el Suplemento á la Gaceta del Gobierno, de 12 de Mayo 
„del809.„) 

La Central (agrega Toreno), dictó al General Cuesta la con- 
testación que debía darse á Sotelo, negándose á entrar en plática 
alguna, que no tuviese por bases la restitución de Fernando VII, 
y salida de las tropas francesas del territorio español. Tal vez se 
dió encargo á Jovellanos de redactar alguna de estas respuestas. 

Más explícito en este punto el General Arteche, inserta todos 
los documentos que mediaron, en un apéndice del tomo vi, pági- 
na 459, de su renombrada Historia, tomándolos de la Gaceta 
mencionada. 

Los documentos, son veinte; pero con fecha anterior al 16 de 
Abril, sólo existen seis, á saber: el mensage que con fecha 12 de 
Abril, y desde Mérida, dirige Víctor á la Central, por medio de 
Sotelo: los cuatro mensages, que con fecha 12 de Abril, y desde 
Daimiel, dirige el General Sebastiani á Jovellanos, á Don Fran 
cisco Saavedra, al General Venégas, y al General Abadía: y la 
respuesta de Jovellanos, del día 14 de Abril. Todos los restantes 
son posteriores á esta fecha, pues Saavedra, contesta el 21 de 
Abril; Venégas, el 5 de Mayo; y Abadía, el 10 de Mayo. 

Las tentativas de Sotelo, todas completamente infructuosas, 
fueron tres; dos en el mes de Abril, y otra en el de Mayo. La Jun- 
ta nunca le hizo caso, y sólo contestó por deferencia á Víctor, y 
siempre por mediación del General Don Gregorio de la Cuesta, 
acampado en Monasterio. 

De donde deducimos, apurando la materia, que la alocución 
de que habla Jovellanos, es, sencillamente, su magistral respues- 
ta al General Sebastiani, inserta como apéndice en la Memoria 
defensiva de la Junta. 



148 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



[J — XVI] 

Sevilla, 17 de Abril 1809. 

72 No escribí anoche porque la sesión de nuestra 
sección duró hasta más de las 11. Pero ¿cómo es, mi 
amado amigo, que ni ayer, ni hoy (el parte de Cádiz 
ha llegado ya) he tenido yo carta de Vm.? Primero 
creeré que el correo nos la pegó, que no que Vm. me 
haya olvidado; y con todo, no me tiene contento esta 
falta de noticias; porque al fin aunque el camino de 
Cádiz á Xeréz es corto, y sin riesgo, no quisiera que 
nuestra amable My Lady hubiese tenido en él alguna 
incomodidad. Á la llegada, tendrían Vms. mi carta. 

73 Mi divieso, estuvo ayer muy devoto, y tanto, que 
se animó á salir á la procesión de rogativa, con algu- 
na, aunque no tanta incomodidad que pudiese pasar 
por penitencia. Esta mañana asistí á la Junta; pero no 
esta noche, porque el tiempo ha vuelto á encrudecer- 
se, y quiero todavia cuidarme. La llaga está ya limpia,, 
y hoy es el primer dia en que se le han puesto las hi- 
las secas. 

74 Allá va la gaceta. Fuera de ella, tenemos noti- 
cias de Astúrias por un oficial procedente de Gijón, del 
4 de Abril. Los franceses penetraron hacia Castropól; 
pero fueron luego echados, aunque al principio dieron 
mucho susto porque eran 4000 hombres y llevaban ca- 
ballos. Á la parte de Oriente, están todos los dias á las 
manos con Ballesteros; pero llevando siempre en la ca- 
beza, y sin adelantar un paso. Aquel General, rabia 
por echarlos hasta más allá de Santander; pero la Jun- 
ta no quiere que deje la frontera. Creo que tampoco 
está muy de acuerdo con Romana; aunque de acá la 
apretamos con toda la fuerza que nos dán los beneficios 
que arrancó para ella García. Digo que Romana pasó á 
Oviedo, sin duda para obtener socorros, pues les pide 



ABRIL 1809 



149 



6000 hombres y fusiles. Gran dolor será que no los ob- 
tenga. Espero que sí. 

75 B. L. P. á My Lady. Con que nos veremos? Por- 
qué no me saborearé con esta esperanza? Si estos dia- 
blos de franceses nos dejaren en paz, entonces repara- 
remos los turbados dias que nos hicieron pasar. 

76 Ferráz sale de aquí, y me deja encargados finos 
recuerdos para Vms. Yo envío los mios á toda la comi- 
tiva, y soy de Vm. siempre affmo. amigo 

Jovellanos. 

11 Aún no se mueven los ingleses de Lisboa sobre 
Oporto. ¡Qué buena ocasión pierden de batir á Soult! 

73 Varias veces se habla en esta correspondencia de la moles - 
tia que le producía á Jovellanos, su divieso, mas sin especificar 
en qué parte de su cuerpo se encontraba. Curado de primera in- 
tención por Mister Alien (§ 20), se le reprodujo después aquel tu - 
mor (§ 37 y 44) en vária forma. 

Una carta, recientemente hallada en el Archivo que pertene- 
ció al ya difunto Sr. Romero Ortiz, y dirigida por Jovellanos á 
nuestro abuelo materno, el gijonés Don Victoriano García Sala 
Valdés-Llanos, nos da á entender, que el asiento de aquella mo- 
lestia, debió ser en una pierna, ya que, según manifiesta, la cojera 
por ella ocasionada, le impedía salir de casa. 

Estos son sus términos: 
" Mi querido Victoriano: allá va esa carta para el Marqués de 
„La Romana, por que la fragata que ha de ir á Astúrias, no po~ 
„drá salir hasta pasado mañana. De otras cosas, no hablo: el Ca - 
nónigo, cuidará de trigos, y Campo-Sagrado de los vestuarios 
„que vienen para Romana, porque yó nada valgo para apreciar 
„estas cosas, ni mi cojera (porque aunque salgo ya de casa, la 
„llaga resultante de mi divieso, no está todavía cerrada) me lo 
„permite. 

„ Dé Vm. mis memorias al patrón, y dígale que el enemigo si- 
„gue quieto en Extremadura, y Mancha: si piensan en atacar, ó 
„solo estar sobre la defensiva, me lo dirán. Entretanto, vea Vm. 
„como puede salir de sus encargos, y afufarse para Asturias, 



150 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„porque rabio de corage, al ver que no nos dicen lo que hacen 6 
„no hacen: y entónces y siempre, es de Vm. affmo. amigo, 

„ Jovellanos. 

„ Sevilla, 27 de Abril de 1809. 

Sr. Don Victoriano García-Sala. „. 

García-Sala, estaba en Cádiz , próximo á embarcarse para As- 
turias, después de evacuada la comisión que le confirió la Junta 
del Principado. 

El patrón, aqui mencionado, es sin duda Lord Holland. 

74 Las noticias de Asturias á que se contrae Jovellanos en 
este párrafo, son sin duda las que le suministra García-Sala con 
fecha del 4 de Abril, y van referidas, en parte, en nota á la carta 
j. 13; á saber: la llegada de Maurice Mathieu á Castropól y otros- 
pueblos del litoral asturiano. Mas no fueron expulsados del te- 
rritorio, sinó que el gefe francés regresó á sus cuarteles de Mon- 
doñedo, cuando lo creyó conveniente. Vóster, antiguo oficial de 
artillería, comandante que fué de Gijón, y que con su indolencia 
dió márgen al asesinato de Don José Raimundo Ibañez en Riba- 
deo, no era persona que inspirara recelo á Mathieu. 

Ballesteros (que de capitán retirado y visitador de Tabacos, 
fué ascendido á Mariscal de Campo, por la omnipotente Junta 
asturiana) defendía la linea de Colómbres, frontera oriental del 
Principado, con 5.000 hombres: tuvo frecuentes escaramuzas con 
las tropas de Bonnet en las márgenes del Deva, y Pisués, y en 
combates parciales de 15 de Enero y 6 de Febrero, las llevó más 
allá del Deva, y en últimos de Abril hasta San Vicente de la Bar- 
quera, donde entró con gran aparato teatral el 29 de Abril de 
1809. Mas nunca redujo á la mitad, la cifra de 6.000 imperiales con 
que contaba Bonnet, exageración notoria del historiador provin- 
cial Alvarez Valdés (loe. cit. pág. 144). 

En cuanto á La Romana, cuya movilidad asombrosa (deses- 
peración de Soult y Ney) le grangeó el título de marqués de las 
Romerías (Toreno: /. c. 2-vm-238), hallábase en Febrero de 1809 
con 9.000 hombres en la frontera portuguesa (divis. Mendizával- 
Mahy-Taboada); el 4 de Marzo, en Lama d'Arcos, y Monterrey 



ABRIL 1809 



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(Orense); el 6 en Lubian (Zamora); luego en Ponferrada, en Re- 
quejo (León) el 11; el 19 tenia su cuartel general en Toreno del 
Sil (León), desde donde ofició á la Junta de Astúrias; el 1.° de 
Abril, entregaba á Mahy el mando del ejército, y marchaba para 
Oviedo por Puerto Ventana, Quirós y Bermiego, llegando á la 
capital el dia 4 de Abril. (Sigue su peregrinación en la nota 208.) 

Lo que este General pretendía de la Junta de Astúrias, no era 
solamente hombres y fusiles, sinó también recursos y dinero, 
como más latamente puede verse en nota á la carta j. 22. 

76 Este Ferrás, ó Ferraz, suponemos sea, Don Francisco Fe- 
rráz y Cornél (pues su nombre, consta en la carta h. 27), que en 
1790, obtuvo la bandolera de Guardia de Corps; siendo en 1800, 
Capitán del regimiento de Caballería, Dragones del Rey, y 
en 1808, Sargento Mayor (T. C.l). Fugado de Madrid á consecuen- 
cia de los sucesos del 2 de Mayo, entró en Zaragoza con el refe- 
rido regimiento. 

Estando ya comenzado el segundo asedio, pudo salir de la pla- 
za, burlando el bloqueo, para llevar pliegos importantes del Ge- 
neral Palafox á la Junta Suprema, que encontró en Sevilla. 

Imposibilitado de regresar á Zaragoza (próxima á caer en ma- 
nos del enemigo), se incorporó á los egércitos de operaciones de 
Valencia y Andalucía. 

Tomamos los precedentes apuntes, de la nota biográfica que á 
dicho personage consagra Don Mário de la Sala, en su erudita 
obra, Obelisco histórico... pág. 283. 

La expresión " aunque de acá la apretamos con toda la 

„fuerza que nos dan los beneficios que arrancó para ella, García. 
"Digo que Romana pasó á Oviedo...,, no es de fácil interpreta- 
ción, pero la hallamos leyendo la obra de Valdés Álvarez (Le- 
vant. de Astur. pág. 138).— La Junta de Astúrias, comisionó á 
Don Victoriano García-Sala y Valdés-Llanos, antiguo marino, 
Teniente Coronel de Ejército, y Sargento Mayor del Regimiento 
Granaderos de Gijón (vid. j. 42, § 217) para que pasando á Sevi- 
lla, y poniéndose de acuerdo con Jovellanos y Campo-Sagrado, 
manifestase á la Junta Central el estado de penúria en que se ha- 
llaba el Principado de Astúrias (según la c. j. 14, § 66, ya estaba 
con Jovellanos en Sevilla, después de haberse avistado con L,d 
Holland). Tan buena acogida tienen las gestiones de García-Sala» 



152 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



apoyadas por los representantes de la Provincia, que en 13 de 
Abril recibe la Junta Asturiana la agradable noticia de haber 
decretado la Central, suma cuantiosa de dinero, armas, municio- 
.nes, vestuarios, 50.000 fanegas de trigo, y 850 quintales de arroz. 

En 23 de Abril, llegó á Gijón el Contador de egército Don Ber- 
nabé Cabezas, con dos millones de reales y varias R. O. de que 
hizo entrega á los encargados de la Junta (oficio de 13 de Abril 
de 1809 de la Junta de Astúrias al Secretario de Hacienda de la 
Junta Central; obra dicha, pág. 236). 

Retrocediendo en las fechas, agregaremos: que el 5 de Mayo 
de 1808, era cónsul francés en Gijón, Mr. Miguel Lagoancre (no 
Lagonnier, ni Dagonnier, como erróneamente escriben otros), 
quien, no comprendiendo el estado de ánimo del pueblo español 
por aquellos días, arrojó desde su casa, una proclama anónima, 
al pueblo, favorable á la causa napoleónica. Uno de los que pre- 
senciaron el hecho, Don Victoriano García-Sala, cogió la procla- 
ma, la rasgó, la pisoteó, y la escupió, retando enseguida al Cón- 
sul y á los suyos. Esto fué el origen del motin, que terminó hu- 
yendo el Cónsul, de Gijón, con su familia, para La Coruña, y pe- 
reciendo después, en la travesía á Francia. 

En Marzo de 1809, era Coronel del Regimiento Granaderos de 
Gijón, Don Pedro Castañedo; T.te Coronel (ó Sargento Mayor) 
García-Sala, y Capitán, Don José Arguelles Cifuentes. Comisio- 
nado García-Sala por la Junta de Astúrias para que se aviste con 
La Romana, y le entregue un pliego, expresivo del estado angus- 
tioso de la Provincia (Alvarez Valdés, loe. cit. pág. 136, y apén- 
dice lxii) sólo recibe de éste la seca respuesta de que tiene dis- 
puesto pasar al Principado. 

El 2 de Mayo, disolvía La Romana la Junta; el 18 de Mayo sa- 
lía de Oviedo para Gijón á las 4 de la tarde. En la mañana del 19 
de Mayo, se embarcaba en Gijón en el bergantín de guerra Palo- 
mo, y desembarcaba después en el puerto de Las Figueras. 

Véase, para complemento de esta nota, lo que más adelante 
añadimos en otra de la carta j. 41. • 

77 Este párrafo lo escribía Jovellanos el 17 de Abril, pero 
conviene tener en cuenta, que el general inglés Craddock, situa- 
do en Leira con 1 0.000 ingleses, y Beresford, y el portugués Sil- 
veira con 20.000 lusitanos en Tomar, no osaban medir sus fuerzas 



ABRIL 1809 



153 



con las tropas veteranas de Soult, cuya superioridad consistía, 
más bien en su organización y disciplina, que en la proporción 
numérica. 

Afortunadamente, cinco dias después (22 Abril 1809) desembar- 
caba en Lisboa Sir Arthuro de Wellesley, y el 29, marchaba con 
veinte mil (20.000) ingleses, y ocho mil (8.000) portugueses camino 
de Coimbra, adonde llegaba el 2 de Mayo. Pasados diez días (12 
Mayo 1809) arrojaba á Soult de Oporto. 

Esta noticia, aunque sin especificar, la comunica Jovellanos á 
Holland en carta de 18 de Mayo (§ 1 14, tal vez llevada por Crad- 
dock, § 117), y con mayor precisión, en la de 21 de Mayo, § 130. 



[H — XIX] 

Jerez de la Frontera, 17 Abril 1809. 

Sus cartas del 14 y 14 (1), me han llegado hoy aquí. 
No se le puede decir cuanto gusto me han dado. La con- 
fianza tan cariñosa que Vm. tiene en mí, ¿cómo {se) la 
puedo pagar? Créame Vm. que me llena de reconoci- 
miento, y aunque no estuviese tan lisonjeado de esta 
prueba de su amistad. Muchísimo gusto hubiera tenido 
en viendo sus dictámenes sobre las Córtes. Es cierto 
que la convocación de ellas (acomodadas á las luces del 
siglo y á los muchos mudamientos que se han hecho 
desde el siglo diez y seis, y muy aumentadas en el nú- 
mero de sus vocales) parece el medio más cómodo para 
sacar á Vms. y al país, de las muchas dificultades con 
que (además de enemigos) están rodeados; y aun no es- 
toy enteramente persuadido que la cercanía de estotros 
disminuya algo del peligro ó de la necesidad del re- 
medio. 

Pero tréve de estas materias, puesto que espero te- 



(l) No se registra ninguna de dicha fecha entre las de Jovella- 
nos: y sí del 13 y 15. Háblale del divieso y la rogativa en las car- 
tas de 15 y 17 Abril. 



154 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



ner la satisfacción de oirle hablar sobre ellas muy á me- 
nudo, y muy más á despacio que me permita el trabajo 
de escribir castellano, y el incomódo y trastorno de mi 
viage. 

Vm. sale con su divieso para hacer rogativas, é yo 
hago las mias para que no le haga mal esta activa de- 
voción. 

Está muy buena la Señora, y como iremos poco á 
poco, y que está animada del deseo de disfrutar su 
amable trato de Vm. y de tantos amigos de que casi ya 
se habia despedido, no recelo que le haga daño ningu- 
no el viage. 

En verdad, las cartas de su Pachin, son modelos. 
Adiós, queridísimo amigo mío 

WM Holland. 

Sirvase Vm. embiar esta carta. 

La Señora, piensa en ir muy temprano al paseo, y 
desde allí, ir á ver á Vm. Me encarga pues á avisar- 
le para que no llevase el chasco de vous croiser en 
route (1). 

Si hay novedad de los exércitos le pido me la avise. 
Adiós, querido y respetado amigo mió. 

WM Holland. 

[J — XVIM 

Sevilla, 19 de Abril. 

78 Mi muy amado My Lord: á noche á las once, en 
la Junta, me entregaron la carta de Vm. del 17 , con 
la que venia para el Sr. de Ariza, y devuelvo. ¿Por ven- 
tura este atraso produjo para Vms. alguna incomodi- 
dad? ¿Hallaron Vms. la casa ocupada, ó están en ella? 



(1) Sin duda la Señora de Holland estaba accidentalmente en 
Sevilla; y á la vez que su esposo la envía una carta por mediación 
de Don Gaspar (p. a Ariza?), avisa á éste la visita de su esposa, 
que iría probablemente en compañía de su hijo Cárlos. 



ABRIL 1809 



155 



79 No me fué posible hurtar anoche un solo instan- 
te para ver á My Lady como deseaba. No sucederá hoy 
lo mismo. ¿Cómen Vms. en su casa? iré á acompañar- 
los. ¿Cómen fuera? Dígame Vm. á qué hora y dónde 
podrá verlos y acompañarlos toda la tarde, su más fino 
amigo 

Jovellanos. 

(2* estancia de H. en Sevilla.) 

I H_XX I 

Cádiz: Mayo 5 de 1809. 

Sus amables cartas, mi digno y respetado amigo, 
son las únicas que nos traen las noticias de los egérci- 
tos, que han sido y serán tan interesantes á españoles 
y españolados. Con todo, no estoy enteramente con- 
tento de las noticias, ó por decirlo mejor, de la falta 
de ellas, de Lisboa. Acaba de llegar aquí un buque 
que salió de Lisboa el día 21, y nada dice de cierto, 
trayendo muchas voces y mentiras, pero asegurándo- 
nos nada había de oficio en Lisboa.— Esto es malo, por- 
que si Wellesley hubiese atacado, no diré el 14, pero 
aún ántes del 19 y con buen suceso, ¿cómo no se sabría 
de oficio en Lisboa el 21?, y si no atacase, ¿qué habrá 
sucedido para estorbarlo? Y de Austria, corren voces 
poco lisongeras. Pues envíenos consuelo de Cuesta, de 
Blake, y si se puede, de Wellesley.— Cuanto á las Cór- 
tes, ya sabe Vm. que es mi Hobby-horse; y cuando subo 
en él, no se acaba prontamente la corrida. Le diré con 
franqueza, que para el país, pienso que basta haberlas 
anunciado. El haber proferido la palabra, es suficiente 
para asegurar la celebración de ellas; pero no creo que 
Vms. han hecho bastante para grangear la voluntad y 
la gratitud del pueblo, el cual hubiera muy más satisfe- 
cho, si hubiesen sido llamadas á un tiempo fijo y nada 
remoto. ¿Por qué habla mi filosófico y patriótico ami- 



156 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



go, de preocupaciones y de vejez? Nada por cierto 
tiene de eso; al contrario, me parece que los principios 
que se le atribuyen, son los de la verdadera filosofía, 
y del más acreditado patriotismo, tales que Cicerón y 
Mr. Fox hubieran aprobado y seguido si fuesen españo- 
les en este momento.— Cada país como dice Vm., tiene 
sus usos y sus costumbres, y más que todos, España, 
que serán suficientes para asegurar la libertad, si se 
trabaja de buena fé para darles ese efecto. Y no se ha 
de examinar cuál ley sería más hermosa en la teoría y 
sonaría mejor en el papel; sinó los agravios que pesan 
y han pesado; y los medios que tiene España en su seno 
para aliviarlos y prevenir la reincidencia en ellos. Las 
Cortes, adaptadas á las luces del siglo y á (hasta) 
un cierto punto, á las mudanzas que ha hecho el tiem- 
po en la relación entre ciudades y ciudades, y entre 
provincias y provincias: y sobre todo, aumentadas en 
el número de sus vocales, me parecen todo lo que se 
necesita por ahora, prescindiendo tal vez de la liber- 
tad de la imprenta, en la cual no incluyo mas que la 
supresión de censura por anticipación, esto es, lo que 
llamamos nosotros un imprimatur . Ahora que se han 
anunciado las Córtes, se ha de poner mucho cuidado 
en que los que no han podido resistir á la providencia 
general, no la echasen á perder por varios medios astu- 
tos en los detalles. When bad men conspire , dice Burke. 
Good men must combine, y me parece indispensable 
que los de la Junta que son enteramente aficionados á 
las Córtes, ajusten entre sí el modo en que las guste 
que sean elegidos y tenidos los que quieren las compon- 
gan, qué número de Cámaras, &.,&.,&., para que no 
desavengan entre sí en la Junta misma, habiendo con- 
descendido recíprocamente con sus respectivos dictá- 
menes á parte, y prosiguiendo con unanimidad el re- 
mate de ellos en la Junta. No piense Vm. que le enco- 
miendo intriga ó enredo; ó que le aconsejo 



Impia te rationis in iré elementa, 
viamque endogredi sceleris, 



ABRIL 1809 



157 



al contrario, le estoy encomendando las providencias 
necesarias, para que salga la obra, sinó completa, por 
lo ménos conforme entre sí, y no 

Turpiter atrum desinat in piscem, 
mulíer formosa superné 

lo que sería, sin escusarse, si los autores de la provi- 
dencia, dejasen á los enemigos de ella arreglarlas par- 
ticularidades, falta de haberlas concertado entre sí pri- 
meramente. Pero se escabulle el tiempo, y ya sale el 
parte. 

Adiós, y pidiendo como los comediantes, mil perdo- 
nes de sus muchas faltas, queda su apasionado afectí- 
simo amigo q. s. m. b. 

VJiHolland. 

(Volante) dirigido al Sr. Jovellanos. 

Mr. Juan Gorbery plazó una cierta cantidad de di- 
nero hace 14 ó 15 años para asegurar á la Señora 
M. rs Anna Sumaris, inglesa, por el resto de su vida, 
nueve reales diarios. Hace cuatro años que no ha reci- 
bido los 9 reales. Suplica á V. E. su protección. M. rs Su- 
maris tiene 52 años y ha estado en el Convento de San 
Leandro cerca de treinta y cinco años. 



[ J XVIII ] 

Sevilla, 12 de Mayo 1S09. 

80 Mi muy amado Lord: Vms. partieron y me han 
dejado triste como la noche. Yo no sé lo que me hizo 
esperar que Vms. harian aquí más larga mansión, y 
qué sé yo si hay aún dentro de mí un resto de espe- 
ranza de que volveremos á vernos. Sea como fuere, dó 
quiera que Vms. vayan, los seguirá mi corazón, y don- 



158 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de quiera que pararen, desearé con él que hallen aque- 
lla salud, aquel contento, y aquella dicha á que son tan 
altamente acreedores. ¿No es verdad mi amable My 
Lady? dígamelo Vm., que puede mejor que nadie jud- 
garlo, ¿no es verdad que nuestro amado Holland con 
tantos títulos para ser tiernamente querido de quantos 
le conocen, los tiene todavia más grandes y justos y 
inamissibles de parte de su amigo Jovellanos? ¿Qué es 
lo que puede dar un derecho á la más cordial ternura, 
que yo no haya experimentado de su amistad? Pero no 
tenga Vm. celos, porque sobre el derecho que le dan 
las leyes á participar de su propiedad, qualquiera que 
ella sea, Vm. separadamente, y por si sola, ha sabido 
también cautivar mi admiración y mi tierno reconoci- 
miento, con que debe contar por siempre y de seguro. 

81 Conque ¿tenemos ya á los Austríacos en Bavie- 
ra? Resolviéronse por fin, y la tardanza misma, nos 
hace creer que nació del deseo de acordarse con la 
Rusia. ¡Qué hermoso dia nos dará al mundo el Prínci- 
pe Cárlos si logra batir á Napoleón! ¡Gloria á la nación 
inglesa obstinada en abatir á este mónstruo para bien 
de la Europa! Y ¡gloria también á la España! que aun- 
que desarmada y oprimida, ha mostrado su frente al- 
tiva al pérfido tirano que después de haberla engañado 
y ultrajado, quería también esclavizarla. 

82 Nada puedo decir de nuestras cosas porque es- 
toy algo resfriado y me he quedado en casa: pero 
nuestro Pachin está encargado de avisarme si algo 
ocurriere, y si viene su boletin, allá irá. Entretanto, 
ofreciéndome muy finamente á los pies de My Lady, 
quiero que vayan estos renglones á recibir á Vms. en 
Cádiz y asegurarles que nadie es más reconocido ni 
más tierno amigo de Vms. que 

Jovellanos. 

83 P. D. Acaba de venir Campo-Sagrado y no hay 
novedad en los egércitos. Un confidente, dice, que 
Victor no tiene más que 18000 hombres, inclusos 4000 
caballos. Sotelo repitió tercera carta, como de despe- 



MAYO 1809 



159 



dida, y se acordó no contextar. Tiene Vm. el permiso 
para llevar las tres docenas de Ovejas merinas: la gra- 
cia estaba hecha; pero se formalizó anoche en la sec- 
ción de Estado, según acaba de decirme Garay. Se ha 
recordado á Cortavarria el informe pedido sobre el re- 
curso de la señora recomendada por S. A. R. el Prin- 
cipe de Gales. Yo cuidaré de avisarlas resultas. 



81 Véase nuestra nota 62. 

83 La petición de las ovejas merinas de que se habla en la 
postdata de esta carta, no es única: pues más adelante solicitó lo 
propio Wellington. En la obra de Alvarez Valdés, Levantam. de 

Astúrias en 1808 pág. 101, se encuentra el siguiente episodio: 

"El Monarca inglés (Jorge III) deseando dar una prueba de con- 
sideración á los individuos de la Junta de Astúrias (Agosto de 
,,1808), envió por conducto del Barón caballero Sir Thomas Ri- 
chard Dyer, tres cajitas, con su retrato orlado de brillantes, 
„para cada uno de los Señores Don Ignacio Flórez Arango (Pre- 
sidente), Alvaro Flórez Estrada (Procurador), y Marqués de 
„Santa Cruz de Marcenado (Vocal).— La Junta, correspondió á 
„esta atención, enviándole un presente de dos mil merinas, con 
„su mayoral, pastores, mastines, etc. etc.,, 

83 Por lo que atañe al recurso de la Señora recomendada por 
el Príncipe de Gales, suponemos se trata de Mrs. Anna Sumaris, 
citada en el volante que acompaña á la carta H. 20 de Lord Ho* 
lland, de 5 de Mayo de 1809. 



[J_XIX] 

Sevilla, 13 de Mayo de 1809. 

84 Mi muy amado Lord: ¿conque perdemos á nues- 
tro Frere? Ya está nombrado el Marques de Wellesley 
para sucederle con carácter de embajador, según nos 
anunció esta mañana. Terrible efecto han producido 



160 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



sus terribles cartas; mas no creo que sea para él una 
desgracia, ni que tal la crea él. Parece que le propo- 
nen ir á Constantinopla y que no le acomoda. Si Can- 
ning se tiene tieso, tendrá lo que le acomode; si cae, 
caerá también. Algo recela que esto suceda. Mas si se 
muda el ministerio, ¿cómo dejará de tener lugar en el 
que le reemplace, mi querido Lord? ¡Oh día dichoso 
para la pobre España! ¿Quién será su protector más 
ardiente que él, que no se desdeña de llamarla su se- 
gunda pátria? Dii faxint! 

85 ¡Válgate Dios por puñalada! ¡Cómo!, decía yo, 
aquella modesta familia inglesa ¿pudo abrigar perso- 
nas de puñal y rejón? Pero Mr. Frere me ha desenga- 
ñado, y dice que fueron los cocheros. ¡Quánto he sen- 
tido este azar! ¿Se asustó mucho nuestra amable My 
Lady? ¿Está ya más tranquila? Tal deseo. Yo no hablé 
de esto en mi carta de ayer, porque la de Vm. llegó á 
media noche; y tal vez vendrá hoy otra. 

86 Pues que no va boletín es prueba de que no hay 
novedad: en esto estamos Pachin y yo. Los franceses, 
en retorno de la gacetilla que anunció la quema de su 
escuadra, hicieron pasar á Cuesta dos Gacetas de 
Madrid, en que anuncian una victoria ganada ante 
Ratisbona sobre los Austriacos, haciendo treinta mil 
prisioneros. La mentira es bien gorda; pero supone 
algo de verdad, y aunque poco, es sensible y de mal 
agüero. Los austriacos entraron en Munich, y dicen 
que han tomado á Bremen. Esperemos á ver más claro. 

87 Vm. espera con ánsia mi carta de mañana, y yo 
con impaciencia, las resultas de la sesión. Tengo es- 
crito mi voto muy atropelladamente, y tal ha salido; 
pero la conclusión es decisiva y clara. Veremos por 
donde parten nuestros Lycurgos. 

88 My Lady, ruego á Vm. que en medio de las dis- 
tracciones de Cádiz se acuerde alguna vez de sus po- 
bres amigos de Sevilla, y sobre todo, de mí, cuya vida 
es tristísima, pues que á nadie veo ni trato, y parto 
mi tiempo entre mi Junta y mis sobrinos. Pero mi me- 
moria, y la dé todos, está siempre con Vms., los sigue á 



MAYO 1809 



161 



Cádiz y se embarcará para seguirlos á Londres, acom- 
pañada del más vivo deseo de su felicidad. Saludo muy 
tiernamente al sabio Mr. Alien, al modesto Lord Rus- 
sell, y al dulce y gracioso Carlitos, y soy de todos 
fino y afímo. amigo, 

Jovellanos. 

89 ¡Ah! ya se me olvidaba de los pavos; pero ¿no se- 
ría mejor venir por ellos con la amable My Lady? Ten- 
ga Vm. la bondad de decirle que á fuerza de mimar- 
los, se echan á perder los niños: ¿qué harán los viejos? 
¡Por Dios! que no se empeñe en convertirme en un 
Enfant Gaté. 

89 a Monasterio, tira aún de mis orejas. 

84 Richard Colley Wellesley, Marqués de Wellesley (1760 
1842) era hermano mayor del Duque de Wellington. Desempeñó- 
los cargos de Gobernador general de la India (1797- 1805): Emba- 
jador en España (Mayo- Agosto, Noviembre de 1809,: Secretario 
de Estado (22 Sept. 1809— á 1812): Lugarteniente de Irlanda en 
1821-1828, y en 1833 1834.-No llegó á Sevilla hasta tres meses des- 
pués de la presente fecha, reemplazando en la Embajada españo- 
la á Sir John Hookham Frere (vid. nota 307). 

Desconocemos las terribles cartas de Frere á que se contrae 
Jovellanos, aunque no las causas que motivaron su relevo, mas 
se nos hace difícil creer que se trate de las insidiosas que Frere 
dirigió á Lord Arthuro (Wellington), tratando de influir en su 
ánimo para que desconfiara de Cuesta y los Centralistas.— Fre- 
re, fué contertulio y amigo de Jovellanos; por último se divorcia- 
ron, según expresa la carta J. 60, § 321. Lord Ilchester, opina, 
que se trata de la correspondencia que mantuvo Frere con la 
Junta Central, referente al mando de los egércitos españoles y á 
otras materias internas en las que tanto le gustaba entremeterse. 

Holland, relata así la caida de Frere: "El resultado de esta 
«campaña (la de Sir John Moore en España) produjo contrariedad 
„y desmayo en Inglaterra. Sir John Moore, tenía más afinidad 
„con los whigs en hábitos y opiniones , que con sus adversarios. 
„Fué sinceramente sentido por aquel partido; y en vindicación de 

11 



162 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



,.su memoria, muchos miembros de él, unas veces con razonable 
^crítica, y otras, con malévola intención, se apresuraron á des- 
acreditar una causa, á la cual sin embargo, había sido sacrifica- 
ndo por los Ministros.— Mister Canning, se vió obligado á aban- 
donar en el debate, á su amigo Mr. Frere. Hizo entonces muy 
„conmovido su defensa, pero sin alegar otras razones, sinó que 
„había sido verdaderamente provocado, lo que produjo escaso 
„efecto en el público. 

„ Despojósele del cargo, y Lord Wellesley fué designado para 
,,Embajador de España. Mr. Frere, aunque mortificado, perma- 
neció tranquilo en Sevilla, y aceptó un título (Marqués de la 
„ Union) de la Junta (Central), que le fué permitido usar por nues- 
tra Córte en cualquier yarte, fuera de Inglaterra: y no hubiera 
„abandonado á España, si el progreso de las armas francesas no 
„le hubiera llevado hacia la costa.,, 

(Further memoirs.... pág. 25-26.) 



85 El lance ó aventuras ocurridas á los Holland en Utrera y 
en la Venta de San Antonio, fué de poca monta. En Utrera, de- 
bió ser alguna cuestión entre los cocheros de Holland y sus hos- 
pederos; y la segunda, la refiere el mismo Holland en su XXI car- 
ta. Tal vez se extravió alguna del Lord, donde daría más deta- 
lles de este episodio. 

86 vid. nota 62. La victoria de Ratisbona (22 Abrilj es cierta, 
y también la noticia de los 30.000 prisioneros. 

89 El encargo de los pavos, tampoco consta en las cartas de 
Holland. 

89 a Lo de Monasterio, refiérese al busto en mármol de Jove- 
llanos, que por encargo de su amigo, hacía en Sevilla aquel be- 
nemérito escultor, de quien daremos aquí breve noticia. 

Don Angel de Monasterio, académico de San Fernando, nació 
en 1777 en Santo Domingo de la Calzada (pr. Logroño), y falleció 
en Buenos Aires en 1813. Fué el primero que proyectó y dibujó 
un monumento para las víctimas del Dos de Mayo en Madrid, se- 



MAYO 1809 



163 



-gún un comunicado que publicó en el Diario de Avisos de la ca- 
pital, en Octubre de 1803. Comunicó su proyecto al Ayuntamien- 
to de la invicta villa, en 29 de Septiembre, y dicha Corporación, 
después de haber visto los planos, le contestó en 5 de Octubre, 
^que hallaba el pensamiento muy patriótico, y que estaba pronto 
á franquear el terreno y los auxilios que se necesitasen, para 
su realización.— Este proyecto, no se llevó á ejecución. 
En Diciembre de 1808, salió de Madrid. 

En 1809, estaba (como vemos) en Sevilla, modelando el busto 
de Don Gaspar de Jovellanos. 

El 2 de Mayo de 1810, se le vé en Cádiz levantando en la plaza 
de San Antonio, un simulacro en lienzos pintados, del proyecto 
de monumento ú obelisco aprobado por el Ayuntamiento madri- 
leño en Octubre de 1808. 

Como Monasterio murió antes de terminar la guerra, su pro- 
yecto no se llevó á vías de ejecución. 

En dicha ciudad, obtuvo una plaza de maestro de dibujo en la 
Academia de Guardias marinas. 

En la carta J-67 hállanse dos nuevos datos de este escultor: su 
nombramiento de delineante en el Establecimiento hidrográfico- 
geográfico de la Isla de León (San Fernando), y el proyecto de la 
obra escultórica-monumental, conmemorativa del juramento de 
la Junta Central: véase su descripción en la carta dicha, § 360. 

Véanse asimismo sobre este desgraciado y malogrado artista, 
los artículos y dibujos publicados por Tello Téllez en la hoja de 
El Liberal, El Centenario de la Independencia (a. 1908), de don- 
de copiamos los precedentes datos. 

En 1809, hizo el modelo de la medalla para premiar á los de- 
fensores de Zaragoza, por el cual acordó la Junta Central en 11 
de Octubre de 1809, se le abonaran 30 doblones. (Indice de los pa- 
peles de la Junta Central, en el Arch. Histór. Nac.£¿?g\ 22, le- 
tra C.) 



164 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



[J__ XX] 

Sevilla, 15 de Mayo 1809. 

90 Mi muy amado Lord: Vm. habrá esperado la 
carta de anoche, y la falta della le habrá hecho cono- 
cer, ó al menos sospechar, que Va ff aire est encoré sur 
le tapis. Así es en efecto, porque si bien se verificó la 
decisión, no están aún calculados los sufragios, habién- 
dose prolongado las lecturas hasta las tres de la tarde. 
No sé si por la noche se acabaría de arreglar el todo, 
porque estuve con mis conseccionarios, y aún por eso r 
no escribí á Vm. Veremos hoy: porque empiezo ésta 
por la mañana. Va con ella un gracioso Boletín, que no 
recibí ayer sinó después de cenar, y Vm. verá en él lo 
que es de decir, y lo que de callar. Víctor se repliega 
y reconcentra en Mérida, y nuestras grandes guardias 
se adelantan á Los Santos. Acaso los partes de hoy 
hablarán más claro. Traslado á ellos. 

91 Tengo mi escrúpulo por haber dejado de escri- 
bir; pero pues no he recibido carta de Vm. téngale 
Vm. de no haber escrito, si es que pudo. Con todo, 
pues habrá hallado dos mias en Cádiz, seré disculpado, 
y serálo Vm. si recibiere hoy dos suyas. 

92 Mi amable My Lady, quando me acuerdo de que 
Vm. ha de leer mis cartas, pongo muy gran cuidado en 
hacer buena letra; pero mi mano es tan mal mandada, 
que nunca hace lo que yo le digo, sinó lo que ella quie- 
re. Pero con todo, estoy bien seguro que nada dirá ja- 
más que desmienta mi respetuosa inclinación y mi sin- 
cerísimo deseo del contento y bienestar de Vm. y de mi 
querido Lord. 

93 Los franceses, han salido de Mérida y dirigídose 
á Trujillo, y hay grandes señales de que se retiran. 
¿Será á repasar el Tajo por Almaráz, ó bien por el 
lado de Plasencia para salir por el puerto de Baños á 
Castilla? Huyan, y más que vayan al infierno. La 



MAYO 1809 



165 



-escuadra francesa del Mediterráneo estaba poco ha en 
la bahía de Rosas, y Collingwood le irá en zaga. Nada 
todavia du grand affaire. 

94 Nada más ocurre: van á dar las 12 y no tengo 
carta de Vm.; pero soy siempre y todo suyo, 

Jovellanos. 

93 La retirada de Víctor no fué por Trujillo, sinó por el puerto 
de Alcuéscar, Torremocha y Cáceres. Desde aquí tomó á la iz- 
quierda, vía de Alcántara, mas como sus vecinos cortáran un 
arco del famoso puente, retrocedió á pasar el Tajo más arriba, 
saliendo á Plasencia el 19 de Junio, para situarse junto á Talave- 
ra (vid. §§ 95, 101). 

[H—XXI] 

Cádiz: 15 Mayo ISO 9. 

¡Cuántas gracias le debemos, querido amigo mió, 
de sus amables cartas y cariñosas espresiones! Llega- 
mos aquí, no se puede decir sin novedad, aunque en 
buena salud, puesto que nuestras aventuras, ya en 
Utrera, ya en la venta de San Antonio, donde nos crei- 
mos atacados por diez ladrones á caballo, que en efec- 
to, eran una partida en busca de ellos, serían dignas 
de un capítulo en una novela de su favorita M. rs Rat- 
cliffe. El navio Ocean va con convoy de 50 velas, y 
está algo quebrantado después de una cruzada (por 
crucero) no interrumpida de cuatro años; de suerte 
q,ue, con el motivo de la detención que ha de causar el 
comboy, y del susto que dará á Milady el estado del 
navio, nos hemos resuelto á esperar otra oportunidad, 
y por no perderla, no nos apartaremos de Cádiz. Pedi- 
mos, pues, nos escriba muy á menudo, que nada puede 
darnos tanto gusto como el recibir noticias de mi digno 
y buen amigo Don Gaspar. 



166 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Otro buen efecto de nuestra detención, será el po- 
der llevar con nosotros el busto que traerá á la memo- 
ria las facciones (pues que no puede su amable trato) 
del hombre más apreciable que dejamos en España. 
Escribiré á Monasterio para avivarle en su trabajo^ 
con esperanza de entregárselo antes de nuestra salida 
de España. 

Siento la injusticia que han hecho á Frere muchos 
amigos míos, y él sentirá más, la que le hace un amigo 
suyo: porque si por poco decorosa que sea la forma de 
sus cartas, cuando la rusticidad era al gusto de los Mi- 
nistros, no me parece que fuese prenda de buen ami- 
go, sacrificarle; y créame Vm. es un grande desaire 
que (si lo) es, el llamar otro embajador para España. 

El Marqués de Wellesley, á quien poco ó nada co- 
nozco, tiene por cierto las prendas de Ulyses y de 
Ajax, y Vms. no pueden decir hasta conocerle, si le 
faltan las de Fénix (¿Themis?). Me parece grande 
ventaja que sean hermanos el General en Jefe, y el 
Embajador en España, y no me pesará su embajada si 
no trae consigo ciertas ideas orientales que no se de- 
ben escuchar cuando están Vms. formando sus Cortes 
y su Constitución. Prescindiendo de los muchos moti- 
vos que tiene mi segunda patria, para empeñarse en 
esta materia, estoy persuadido más y más cada día, 
que para grangear la voluntad de mi primera patria r 
de modo que no dependa la alianza entre las dos, de 
un Ministro ó de un Embajador, es preciso reintegrar 
al pueblo español en sus derechos, y espero ya está 
hecho. 

No me gusta la especie de la Gaceta de Madrid, y 
corre voz aquí de un tiroteo ó feu-de-joie á Boulogne- 
sur-mer, que acredita más que hubiera deseado es- 
otra relación. ¡Ojalá no sería otro Ulm, como la de 
Baregne ha sido otro Trafalgar!— y de Soult, ¿no sa- 
ben Vms. nada? Si fuese cierto que no tenia más que 
diez y ocho mil hombres Víctor, me parece debía ata- 
carle Cuesta, intentando cortarle por el camino de Ba- 
dajoz, en Trujillo y Miajadas; pero, ¡cuidado que no les 



MAYO 1809 



167 



engañen sus confidentes! Estoy esperando con la mis- 
ma ánsia las noticias de sus Lycurgos, y no me parece 
de buen agüero la mucha detención de ellas. 
Adiós. 

VJi Holland. 

[J — XXI] 

Sevilla, 16 de Mayo 1809. 

95 Mi muy amado Lord: venimos de pagar nues- 
tros oficios de piedad y gratitud á la memoria de las 
víctimas del 2 de Mayo, á cuyas honras concurrió 
nuestra Junta con todos los cuerpos públicos. De vuel- 
ta, los partes sin novedad en La Carolina; y en Extre- 
madura, con la de continuar Víctor su retirada, con 
señas de querer salir por Alcántara; Cuesta, en zaga; 
pero nos parece que toma un rodeo, pues apunta el 
rumbo de Badajóz. Se crée que el enemigo intenta re- 
unirse á Mortier en Castilla, y esta reunión puede dar 
cuidado á los Portugueses y Ingleses, sobre los quales 
tal vez podrán caer. Si Wellesley bate á Soult, se pue- 
de unir con Romana, y acabando ántes con Ney, para 
no dejar cuidado á la espalda, caer con 50.000 hombres 
sobre este egército, entretanto que Cuesta y Venegas 
amenazan á Madrid y llaman allí la atención. ¿Hay 
otro plan mejor? Ese se siga, con tal que se acabe con 
esta maldita raza de franceses. 

86 Cartas de Tarragona, con referencia, á dos bar- 
cos que llegaron allí en dos distintos días, aseguran 
que los cinco navios franceses de Tolón y el convoy 
que escoltaban fueron apresados por la escuadra in- 
glesa. Necesita, á mi ver, confirmación; pero es muy 
probable. 

97 Aún no está hecho el cálculo de los sufragios 
dans le grand affaire... 

98 Vengo de la Sesión nocturna, y nada concluido 
en quanto al total acuerdo; pero la gran mayoría ha 



168 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



sancionado ya (inter nos tantum) que se anunciará á 
la Nación, que está reintegrada en el derecho de ser 
llamada á Córtes. 

99 En Junta } me entregaron la de Vm. de ayer. 
¡Quánto ha sido mi placer al leerla! Algo empezó á 
asustarme la relación con lo de venta y ladrones; pero 
me aseguró la conclusión que la compara á las de la 
Radcliffe. Conque, mi amable My Lady, ¿ya Vms. no 
se entregan por ahora al Océano y se detienen en Cá- 
diz? Y, ¿con qué conciencia roba Vm. su presencia pre- 
ciosa, y su trato dulcísimo á sus pobres amigos de 
Sevilla, que tienen, si no me engaño, más derecho que 
los opulentos habitantes de Cádiz, á no perderla sinó 
en el último instante en que la pierda nuestro Conti- 
nente? Vaya, ¡que tál no creyera del amable y piadoso 
carácter de Vm.! ¿Es acaso interesada en demasía esta 
opinión? Por lo menos no la propale Vm. en Cádiz, no 
sea que me apedréen si algún día fuere á esa ciudad. 
Ojalá (Oh! Alah/J no tuviera yo tan pesados grillos, 
que ya iría corriendo á no perder á Vms. de vista 
hasta el último instante. ¡Ah! tales deseos no son per- 
mitidos á los esclavos del público. Otro día hablare- 
mos de Embajada; pero hoy saludando á toda la ama- 
ble comitiva, y B. L, P. de My Lady, soy de Vm. con 
todo el corazón 

Jovellanos. 



[J_ XXII] 

Sevilla, 17 de Mayo 1809. 

100 Mi muy estimado amigo y señor: yo no sé si 
nuestro Mr. Frere habrá mirado su separación en el 
tono que Vm. me la pinta; pero sí que no aparece en 
sus explicaciones que la tenga por un desaire, ni me- 
nos, de parte de su amigo, como un quebrantamiento 
de las leyes de amistad y buena fé. Lo que sí sé, que á 



MAYO 1809 



169 



nosotros, no nos podrá ir tan bien con su sucesor, que 
tenga las cualidades que tuviere, nunca será tan tra- 
table, ni tan avenible como él. ¡Quiera Dios que no 
salga bien este temor! 

101 En efecto, Víctor tomó la vía de Alcántara, y 
los defensores de aquella plaza, viendo tanta fuerza 
encima, cortaron el famoso puente. He aquí otra obra 
magnífica, debida á la grandeza de Trajano, destruida, 
sinó por la mano, á lo ménos por causa de estos nue- 
vos Vándalos. Á tal novedad, el egército volvió atrás, 
y iba en busca de otro paso del río. Cuesta, siempre 
adelante en seguimiento suyo; pero á lo léjos hasta 
ahora, y sin que el pico del uno, ni la cola del otro se 
tocasen. En Sierra Morena, quietos, aunque sospecho 
que no tarden en moverse. Así es, como al fin, la re- 
unión de los cuerpos enemigos podrá verificarse ántes 
que se les presente un estorbo, y entónces no sé si ha- 
brá alguna fuerza unida capaz de oponérseles. 

102 Mientras esto pasa, Romana, pierde el tiempo 
en Astúrias desfaciendo tuertos. Es bueno curar los 
males interiores; pero barrer y adornar las habitacio- 
nes, mientras que la casa se quema, no parece que es 
lo más prudente. Ya sabemos que suprimió de propia 
autoridad la Junta, y que creó é instaló otra nueva, y 
no sé cómo esto parecerá en un tiempo en que estos 
cuerpos pueden tanto, y en un país donde esta Junta 
era constitucional, elegida por los concejos y renovada 
según la forma antigua. Vienen ya las quejas que su- 
ben al cielo, y nos ponen en la mayor premura, por lo 
mismo que tres hermanos de nuestro canónigo, y mu- 
chos parientes de todos, están entre los depuestos, y 
injuriados. Ni en verdad, los substituidos en su lugar, 
son de lo mejor que pudo escoger, pues entre ellos se 
cuentan algunos nombres de poco buen olor y sonido; 
y si algunos escogidos, como por ejemplo Vega, y Ma- 
tarrosa (hoy Toreno) dicen que no sólo no aceptaron el 
cargo, sinó que desconocieron su autoridad para tama- 
ña providencia. 

103 Podrá Vm. informarse del todo por Don Berna- 



170 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



bé Cabezas que acaba de llegar, que vuelve ahí, y por 
cuya mano recibirá Vm. el cuadrito original de Mu- 
rillo que pedí á Gixon para Vnt., y es único original 
sincero que tengo de aquel autor. Quisiera ser dueña 
del Tránsito de Sta. Clara, ó de otra de las insignes 
obras del autor; pero ofrezco lo que tengo, y puedo, 
para que no carezca Vm. de una pieza legítima de su 
graciosa mano. 

104 Vamos poco á poco dando pasitos adelante 
para arreglar el acuerdo sur le grand affaire; y cui- 
daré de avisar quando estuviere del todo. 

105 Romana, quedaba aún en Oviedo el 9 del co- 
rriente; es, pues, muy difícil que haya podido cooperar 
con Wellesley. Entretanto, la división de Astúrias que 
estaba al Oriente, batió y derrotó la del general Bon- 
net, y se la crée en aquel día apoderada de Santander. 

106 Monasterio, dió por concluida mi frágil cabeza: 
llevóla para darle en su casa los retoques de cincel que 
pide su conclusión: pasará al horno: vaciaráse en yeso; 
entretanto, creo que no se descuidará de preparar el 
mármol. Es regular que nos veamos luego, y yo le diré 
quánto intereso en que el amistoso deseo de Vm. sea 
satisfecho. 

107 Y ahora, ¿no podré yo hurtar algunas líneas 
para consagrarlas á My Lady? Sí, señora. Sepa Vm. 
que aunque sobornado con pavos y favores, no le 
perdono que nos haya robado los dias de buena y dulce 
compañia que hubiéramos gozado en Sevilla, si tan 
presto no nos hubiese cambiado por Cádiz. ¡ Ah! el cielo 
es bien justo, pues ha castigado tal ingratitud con la 
dureza que merecia. ¿Crée Vm. que pudo ser otra la 
causa de tantos sustos como la hizo pasar? El temor de 
los ladrones, el sobresalto de las puñaladas, los desca- 
labros del buque..., discite justitiam. Pero con todas 
estas tachas, yo no puedo no profesar á Vm. la más 
sincera y reverente inclinación, dándole como la ma- 
yor prenda de mi amistad, el perdonarle tantos defec- 
tos, á pesar de conocerlos y sentirlos. 

108 Á Dios, mi amado Lord. Salud á toda la comi- 



MAYO 1809 



171 



tiva: finas expresiones de Pachin, Tineo y Cienfuegos, 
y mande Vm. á su affmo. amigo 

Jovellanos. 

109 P. D. Acaban de despedirse nuestros Vates, 
Gallego y Arriaza, que van á dar una vuelta por esa 
ciudad. ¡Quién fuera libre para hacer otro tanto! 

En el § 102, alúdese á la disolución de la Junta de Astúrias por 
La Romana, el dia 2 de Mayo de 1809, y al nombramiento de otra 
mucho más reducida en número, pues que la primera constaba 
de 48 individuos, y se limitó á nueve, en la siguiente. 

El Canónigo á quien se refiere Jovellanos, es el de Sevilla (so- 
brino suyo) Don Francisco Xavier González de Cienfuegos: y de 
sus tres hermanos, dos, eran, Don José María, Teniente Coronel 
de Artillería, y Don Baltasar Ramón, Secretario de la Junta del 
Principado: el tercero era su hermano (de padre) Don Rodrigo 
González de Cienfuegos vi Conde de Peñalba (vid. Alvarez Val- 
dés ob. cit. pág. 117.) 

Los individuos de la nueva Junta acordada por La Romana, 
fueron: 

El Conde de Agüera (Nicolás Cañedo), Presidente. 

El Conde de Toreno (José M. a Queipo de Llano.) 

Andrés Angel de la Vega Infanzón, Secretario. 

Gregorio Jo ve Valdés, Comandante (improvisado, por la Junta.) 

Matías Menendez de Luarca, Coronel (improvisado.) 

Francisco Ordoñez, Secretario Suplente. 

Ignacio Flórez. 

Juan Argüelles Mier. 

Fernando de la Riva Valdés Coalla. 

De estos nueve, los cuatro primeros, pertenecían á la anterior 
Junta, renunciando su puesto en la actual, los vocales segundo y 
tercero. 

Los nombres de poco buen olor y sonido, deben aludir á los 
apellidos de los dos últimos, Mier, y Coalla. 

Sobre las intrigas que se movían al rededor del Marqués de 
La Romana, véase Alv.z Valdés: ob. c, cap. xxm, pág. 147. 

Arteche, justifica en los siguientes términos (tomo v, pág. 113- 



172 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



á 117) el proceder del Marqués de La Romana, porque ya la Jun- 
ta del Principado estaba minada por los intrigantes: 
" El egército, necesitaba recursos, si habíale sostener la cam- 
«paña: el país en que operaba (El Bierzo y LugoJ no podía pro- 
porcionarlos; y, habiéndolos en Astúrias, nada más natural en 
«su general en gefe, que exigirlos. Pero las provincias, se consi- 
deraban exentas de toda atención que no fuese la de su propia 
«seguridad, la de las necesidades que surgieran en su seno mis- 
„mo para procurársela y mantenerla: y sobre todo, no reconocían 
«en nadie facultades para juzgar de sus operaciones administra- 
tivas. En ellas sin embargo, podía estar el secreto de descubrir 
«los recursos pasados y existentes, la inversión justa ó nó, de 
«aquellos, y el uso más útil que pudiera hacerse de los últimos: y 
«á ese resorte tocó el marqués de La Romana con grande asombro 
«de la Junta, y su resistencia más obstinada. Y firme el General 
„en la idea de sus facultades como delegado del Gobierno Supre- 
„mo, y terca la Junta en sostener su autonomía, hubo de venir un 
«choque, si de lamentar en todos conceptos, resultado ineludible 
„de necesidades, de otro modo, irremediables.,, 

Don Alvaro Flórez Estrada, como Procurador General de la 
Junta, fué la primera víctima del furor de La Romana. Después 
de los sucesos del 2 de Mayo de 1809, solicitó del General, pasa- 
porte para Sevilla, negándoselo éste, por lo cual marchó á aque- 
lla ciudad sigilosamente burlando su vigilancia. Pero sus esfuer- 
zos y representaciones, fueron inútiles, así como las de los ilustres 
Jovellanos, y Campo-Sagrado. La Junta Central, nombró una co- 
misión investigadora, compuesta del Teniente General. Don An- 
tonio Arce, y del Consejero de Indias D. Francisco de Leiva, que 
pasaron á Astúrias en Noviembre de 1809, nombrándose por fin 
otra nueva Junta con arreglo á las antiguas leyes -del Principado. 

Sigamos de nuevo al historiador Arteche: "El Marqués de La 
«Romana, llevó sus violencias hasta la de disolver la Junta, lan- 
«zando á la sala de sus sesiones al Coronel Don José O'Donell 
«seguido de 50 granaderos de su regimiento de La Princesa, que 
«la despejaron, y nombrando seguidamente nuevos vocales, al- 
«gunos de los que, el Conde de Toreno entre ellos, no admitió el 
«nombramiento por considerarlo ilegal. No logró contener al 
«Marqués, la actitud conciliadora del Presidente de la Junta, el 
«Brigadier de la R. A., Don José Valdés Flórez, á cuyas órdenes 



MAYO 1809 



173 



,,habfa servido, ni ménos, la resistencia opuesta por los vocales; 
„todos hubieron de abandonar el edificio con grave escándalo de 
„la ciudad, y perjuicio manifiesto para el país. Pero hay que con- 
siderar, con todo, que Astúrias llevaba recibidos 35 millones de 
«reales, de los que 18 correspondían á los 20 enviados de Inglate- 
rra; y si bien había sufragado los gastos militares de laprovincia 
„que eran muchos, siempre resultaba un aprovechamiento de fon- 
„dos de que no gozaban otras donde ardía el fuego de la guerra, 
„con los horrores todos de sangre, devastación y saqueos que 
„siempre la acompañan, y de que hasta entonces se había visto li- 
„bre el Principado. No es que la Junta malversara las sumas re- 
„cibidas, nó: es que, en sentir de Romana usaba egoist amenté de 
„las que tanta falta hacían en el egército, que así defendía á As- 
túrias como á Galicia y la causa general de la Nación (nota del 
„A.— Toreno mismo, reconoce que de los veinte millones recibi- 
dos de Inglaterra, sólo dos se habían enviado á la Junta Central. 
„¿Es que no eran todos para España?) 

„ Resultó de todo esto, un completo desbarajuste en la admi- 
nistración de la Provincia, y al acto de violencia del Marqués» 
«siguieron un gran desórden, y la división más profunda, de los 
«partidos en que ya estaba fraccionada; males á que no era de es- 
merar pusiese remedio quien los habia principalmente causado, 
„y carecía de medios, de influjo y tiempo para tan patriótico y 
„urgente objeto. Por que el mariscal Ney, haciendo el oficio de 
Jos perros de la fábula, asomó por la frontera occidental de As- 
„túrias las cabezas de sus columnas, y ántes de que hubiera lugar 
„para apercibirse á la defensa, puso en dispersión completa á 
«Romana, á la Junta, y á cuantos andaban disputándose el caci- 
cazgo de Oviedo,, (Véanse los apéndices de la obra de Arteche, 
num. vi, vn, y vm, á este asunto pertinentes.) 

103 Don Bernabé Cabezas, Contador de egército (que en 23 de 
Abril llegó á Gijón conduciendo dos millones para la Junta de 
Astúrias) ya estaba de regreso en Cádiz el 17 de Mayo 1809, y era 
portador de un cuadrito original de Murillo (la Virgen) que re- 
galaba Jovellanos á su ínclito amigo, como testimonio de honrosa 
amistad á su tierno afecto, y al honor que le dispensaba, haciendo 
modelar su busto. 

Este cuadrito tiene una breve historia. Estuvo en su origen,. 



174 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



destinado para el insigne protector de Jovellanos, Don Juan 
Arias de Saavedra (que falleció el 23 de Enero de 1811, en Bustá- 
res, Guadalajara) según expresa la siguiente cláusula del testa- 
mento de 1795 "Ruégole que me reciba una bellísima pintura 

„de la Virgen María con el Niño, de mano del célebre Murillo, 
„que tengo en mi cuarto de la Torre; y otra del mismo asunto, 
„pero diferente misterio, de mano del divino Morales, ambas ori- 
ginales „ 

En la Memoria testamentaria de 1807, no se mencionan las 
anteriores pinturas; mas la cláusula relativa á Arias de Saave- 
dra, está redactada del tenor siguiente: "Dejo al referido Se- 

„ñor Don Juan Arias, el cuadrito que representa la Cena del Sal- 
y/vador, copiado de la estampa de Morguen, sobre el original de 

„Vinci, y así ésta (demostración) como la que le hago en la 

Memoria que existe en su poder, etc. „ 

(Esta Memoria testamentaria, lleva la fecha de 31 de Enero 
de 1802, y no hemos logrado verla, por la codicia de su dueño.) 

Jovellanos, escribió á su sobrino Don Baltasar González de 
Cienfuegos (Abril: 1809) que le remitiese el anterior cuadro de 
Murillo. Cienfuegos, se lo envió por el Contador Cabezas; y por 
iguales manos, pasó de las de Jovellanos á las de Holland (17 
Mayo, § 103). Holland, acusa recibo y gracias, á los dos dias, des- 
de Cádiz (H. 24). 

105 La Romana, no pudo cooperar en manera alguna con 
Wellesley, porque el 22 de Abril en que éste desembarcaba en 
Lisboa, hallábase aquél en Oviedo. El 2 de Mayo Wellesley en- 
traba en Coimbra, y Romana disolvía la Junta de Astúrias. El 12 
de Mayo entraba Wellesley en Oporto, y Romana continuaba en 
Oviedo. 

En cuanto á Ballesteros, ya dijimos que el 29 de Abril conti- 
nuaba en San Vicente de la Barquera; pero no ocupó á Santan- 
der, como luego veremos, hasta el 10 de Junio, y eso, momentá- 
neamente. 



MAYO U09 



175 



[H—XXII] 

Cádiz: 16 Mayo: 1809. 
Estimadísimo amigo mió: 

He escrito ayer, y no habiendo recibido otra carta 
suya, no tengo de decirle sinó que estamos todos muy 
buenos, con deseo de tener noticias de Vm., de las Cór- 
tes, y de Astúrias, de donde dicen acaba de llegar la 
relación de la toma de Santander. 

Mil espresiones de la parte de la Señora. M. r Alien, 
L. d John, y Carlitos, aprecian como deben su afectuosa 
memoria. 

Adiós. 

WJi Holland. 



[ J XXIII ] 

Sevilla, 18 de Mayo 1809. 

110 Faltóme anoche carta de Vm., mi amadísimo 
Lord; pero me entregaron esta mañana la que debí re- 
cibir, pues trae la fecha del 16. Mucho celebro que 
Vms. se conserven tan buenos, y este es el primer bien 
que yo les deseo, porque la salud es la salsa de los de- 
más. Por aquí no hay novedad, ni en lo de Córtes, de 
que hoy, ni una palabra; pero el negocio está siempre 
sur le tapis. De Astúrias, que Ballesteros batió y des- 
alojó la división de Bonnet, se estableció en S. n Vicente 
de la Barquera, y perseguía á los franceses. Esto, de 
oficio, y se está imprimiendo. Acción dispuesta con 
mucha inteligencia y juicio, ejecutada con bizarría y 
acabada con buen suceso. De palabra, dice nuestro co- 
misionado que Ballesteros estaba ya sobre Santander 
y se creía que la guarnición francesa de allí, de 1.500 
hombres, si no se salvaba con la fuga, sería derrotada. 



176 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Nuestros soldados de montera, hacen prodigios. De 
Cuesta, ahora, que van á dar las tres, nada. De Vené- 
gas, parte sin novedad. Los franceses de la Mancha, en 
sus posiciones todavía. Trátase de dar sobre ellos; cosa 
que temo siempre, pues que con nada nos va tan bien 
como con la defensiva. La cosa está tal, que conven- 
dría, y se pudiera, destruirlos en pequeños ataques. 

111 Como anoche escribí largo y la mañana nada 
dio de sí, lo dejo, para cerrar al fin esta carta con lo 
que avisare Pachin... 

112 Escribo sur le tapis. Acaba Pachin de leer el 
parte de Cuesta. Pone su qu artel general en Fuente-el- 
Maestre. Los franceses, en Arroyo-del-Puerco. Correo 
de Lisboa: parece que Soult se repliega sobre Oporto. 
Silveira tiene la vanguardia cerca de Amarante. Be- 
resford le sigue, y Wellesley á nueve leguas de la ciu- 
dad. Soult, fortifica su campo. Noticias de Patrones 
aseguran que Ney batido por el egército de Romana 
(mándale Mendizával) se encerraba en La Coruña. 
Pero estemos á ver. Saludo á la amable My Lady, á 
toda la querida compañía, y soy de Vm. affmo. 

Jov díanos. 



110 El 29 de Abril 1809, Ballesteros entró con gran aparato, 
y se estableció en S. Vicente de la Barquera. Ni Alvarez Valdés, 
ni Toreno, fijan bien el día de esta acción; pero puesto que Jove- 
llanos afirma que se estaba imprimiendo el parte, en la Gaceta 
del Gobierno de Sevilla, allí es donde debe hallarse detallada. La 
narración oral del comisionado, es un poco optimista. Y por lo 
que toca á los prodigios de los soldados de montera, que cons- 
tituían la alarma, Ballesteros mismo los despedía, por ser una 
rémora para operar (Alvarez Valdés, loe. cit., p. 163): y el Gene- 
ral Arteche (véase nuestra nota al § 516) consigna: "que los indi- 
viduos de la Junta, ocultaban á los desertores de los Regimien- 
tos y á los prófugos de sus concejos, con excusas y por medios 
„hasta vergonzosos. „ 

La distancia á que Jovellancs se encontraba del teatro de la 



MAYO 1809 



177 



acción, y los informes que recibía de personas interesadas en 
ocultar la impura realidad de los hechos, no le permiten formar 
de ellos, un juicio tan exacto como debiera. 

112 Los patrones de barcos, desempeñan gran papel en la 
circulación de noticias de la guerra. Muchos de ellos, songijo - 
neses, como Francisco Plá, Ramón Plá: Juan Cuenllo (bergantín 
Begoña): Santiago <de Caso, en cuyo bergantin se embarcó en 
Gijón la plata de las iglesias de Astúrias, al oscurecer del día 1 8 
de Mayo de 1809 (precisamente la misma fecha de esta carta), vís- 
pera de la entrada de las tropas francesas en Gijon. 

Gijonés era también el capitán del bergantin Nuestra Señora 
de Covadonga, surto en la bahía de Cádiz el día de la marcha 
de Jovellanos; y el del bergantin Volante, en que huyó de Gijon. 

Los Plá, son de origen valenciano, avecindados en Gijon. 



[ H XXIII ] 

Cádiz: 17 Mayo: 1809. 

Querido amigo mío; ¿Cómo tanta tardanza dans la 
grande affaire? Bis dat qai cito dat: y me parece que 
nunca había el caso en que venia más á propósito ese 
refrán, que en esta. 

Dicen aquí, que Romana ha destituido con algo de 
violencia la junta de Oviedo. Puede ser que pidieran 
algo las circunstancias, pero no me gustan reformas á 
bayonazos (bayonetazos) y (ni) Generales legislado- 
res. Con todo, tal especie, si no sirva por ejemplo, 
puede servir como escarmiento, y motivar cuanto ántes 
la convocación de las Córtes, que tendrán base dema- 
siado ancha, para ser quebrantadas de tales choques. 

Aquí se ha esparcido la voz de que el General 
Mackenzie había cortado á Soult, pero no me atrevo á 
creerlo, pues que no se confirma hoy de oficio. 

Leen aquí con mucha admiración las cartas de Se- 
bastiani, y las contestaciones, y todos aprecian como 

12 



178 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



deben la dignidad, la firmeza y la elocuencia que ador- 
nan la de mi respetadísimo Don Gaspar. 

Me temo que será algo larga mi detención aquí: si 
estuviese todavía en Sevilla, diria espero y no temo; 
pero sí quiero alejarme de Cádiz para no perder la 
ocasión cuando se ofrece, y para evitar el incomodo 
de un viage por el calor que no dejará de hacer en po- 
cos días de aquí. 

Milady está buena: no quiere escribir ni castellano 
ni francés, y me encarga dé las más cariñosas espre- 
siones de su parte. — Adiós. 

WM Holland. 

P. S. — Si no escribo todos los correos, acuérdese 
Vm. que no se ofrece nada que escribir de aquí: y 
cuando no tengo carta suya para contestar, ¿de qué 
quiere Vm. que le entretenga? 



[J—XXIV] 

Sevilla, 18 de Mayo 1809. 

113 Mi nury amado señor: á noche recibí la carta 
de Vm, de anteayer, y hoy espero recibir otra; pero no 
se crea por esto que impongo á Vm. la obligación de 
escribir todos los dias. Quando no haya que decir, ó 
quando otras ocupaciones llamen la atención y ocupen 
el tiempo, fuera impertinencia exigir una carta. Que- 
demos, pues, en esta libertad recíproca. 

114 El dia ha sido de júbilo por la noticia adjunta. 
Aun temo que Soult se escape. Bien que irá pellizcado. 
También dudo de lo de Santander, por más que sea 
muy probable. La noticia, vino por un buque mercante 
procedente de Inglaterra, aunque añadiendo, que por 
su medio, estaba franca la comunicación con Romana 
en Astúrias, es dable que haya tocado en Gixon, y to- 
mado allí la noticia. Ello es que nos es preciso acabar 



MAYO 1809 



179 



con los de Galicia, y caer después sobre Víctor, para 
caer después sobre Madrid. 

115 ¿Conque al fin Vms. pasarán todavia muchos 
dias en España, y en Cádiz? Á bien que My Lady, que 
no gusta de tanta bulla, pagará la pena de habernos 
dejado tan pronto. Con todo, somos sus amigos tan 
buenos, tan indulgentes, que no sólo le perdonamos la 
culpa, sinó que le deseamos todo alivio en su pena. 

116 De Sierra Morena, sin novedad. Cuesta, aún en 
Fuente-el-Maestre. En Mérida, se ataca la pequeña 
división que dejó Soult, y se fortificó en el viejo con- 
vento de Santiago. Pero Zayas fué adelante con la 
vanguardia de la Caballeria, y Bassecourt vá sobre 
Truxillo. Álava, volvió de Lisboa al quartel de Cues- 
ta, con instrucciones de Wellesley. 

117 Anda por aquí Craddock y parece que pasa á 
ver nuestro egército de Extremadura. 

118 Parece que los franceses han empezado el sitio 
de Gerona. 

119 Nada más ocurre. Salud, salutaciones, y entre- 
tanto queda de Vm. affmo. amigo, 

Jovellanos. 

120 Llega ahora la carlita de Lord Russell, y me 
hace sentir que Vm. haya sufrido la incomodidad del 
mareo, que deseo y supongo que haya pasado luego. 

114 Por esta declaración, se ve, que la noticia de la toma de 
Santander por Ballesteros, era un infundio. Precisamente en la 
fecha de esta carta (18 de Mayo, á las 4 de la tarde) salía huido 
La Romana, de Oviedo, con dirección á Gijón, para embarcarse 
aquí. 

118 El tercer sitio de Gerona, empezó el dia 6 de Mayo de 1809, 
y terminó en 10 de Diciembre de igual año, dia de su capitulación. 
Dirigieron el sitio, los mariscales franceses Reille, Verdier, 
Saint Cyr, y Augereau. 



180 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



[J_XXV] 

Sevilla, 20 de Mayo 1809. 

121 Mi muy amado Lord, voy á escribir á Vm. sin 
esperar su carta, aunque cuento con ella, porque nues- 
tro Lord Russell, me la promete. ¿Está Vm. ya reco- 
brado de su mareo? Sea enhorabuena; pero ruego á 
Vm. que los evite, porque vale demasiado su cabeza, 
para que se exponga á ellos. 

122 Esperamos con ánsia noticias de Portugal, por 
lo mismo que las esperamos buenas. No había llegado 
á mediodía el parte de Cuesta; pero acababa de llegar 
Álava, que estuvo en su casa en Fuente-el-Maestre. 
¡Qué elogio nos hace de su egército! No hay esperanza 
que no se pueda poner en él. Sin embargo, opina que 
se tire siempre de la manga al General, porque le vé 
muy inclinado á atacar. Yo no temo que lo haga: lo 
ofrecí, dice, al General Wellesley, y le cumpliré mi 
palabra. No hace menor elogio Álava, deste último: 
es, dice, lo que necesitamo's, valor, intrepidéz, talento, 
experiencia militar, y favor del gobierno; nada le fal- 
ta. Elogia mucho su tropa, y en quanto á la caballería, 
la sube al cielo. 

123 ¿Sabe Vm. que el Empecinado (un contraban- 
dista gefe de cuadrilla) tropezó con el botafuego La 
Salle, batió su escolta, mató algunos de ella, hizo pri- 
sionero al general, y al coronel Artau, y les robó cuan- 
to tenían? Es aviso dado á Cuesta, y nos le refirió el 
mismo Álava. 

124 Venégas, quieto: da la razón de ello y conclu- 
ye que si amagan á retirarse los enemigos, dará sobre 
ellos. Entretanto se han reconcentrado en la Solana, 
la Membrilla, y (creo) Valdepeñas. 

125 Acaba de salir de aquí nuestro Ferrás. Le he 
dado noticias de Vms., de quienes nada sabía desde 



MAYO 1809 



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Utrera. Me encarga que le ponga á los pies de My 
Lady, y salude á Vm. y á toda la compañía. Hágolo á 
su nombre y al mío, y quedo de Vm. affmo. 

Jovellanos. 

126 Son las once de la noche, y aún no recibo la 
carta esperada. 

123 Sobre los hechos militares y empresas atrevidas de este 
héroe de la Independencia española, pueden consultarse: 

Arteche: obra citada, tomo vn, p. 12 á 20, y Apuntes de la 
vida y hechos militares del brigadier Don Juan Martin Diez , 
el Empecinado; por un admirador de ellos.— Madrid: 1814. 

Aunque nuestro paisano califica al Empecinado, de contra- 
bandista, gefe de cuadrilla, no así Toreno, que expresa, era sol- 
dado licenciado, después de la guerra de Francia de 1793. En 
los pasages de su obra en que le menciona (l. c.,2 — vm — 208, 
y 2 — x — 351) no cita el episodio que aquí se relata. 

Injusticia fuera también, y muy notoria, no citar en este lugar 
con merecido elogio, la brillante narración de este héroe popu- 
lar, hecha con saliente relieve, por la vigorosa pluma de Pérez 
Galdós. 

[H — XXIV] 

Cádiz: Mayo 19: 1809. 

¡Cuántas gracias le debo, mi respetado amigo, por 
su amable carta y sus cariñosos favores! Por cierto, 
más nos gustaría estar en Sevilla para disfrutar de su 
amable trato, y de su lisongera amistad; pero en ver- 
dad, no me será permiso dilatar más mi vuelta, y ale- 
jándome de Cádiz, ó pierdo la oportunidad cuando se 
me ofrece, ó tengo de alcanzarla mediante un viage 
ganando horas en el calor del verano, que poco acomo- 
dada á la salud de la Señora. Pero aquí me aseguran 



182 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



viene la Junta á la Isla. Con todo, no lo puedo creer. 
¿Por qué van Vms. tan poco á poco dans la grande 
affaire? Me parece otra prueba lo ocurrido en las As- 
turias de la precisión de algún Gobierno con base más 
popular, y de la instalación de tal Gobierno cnanto an- 
tes. No me gusta nada el ejemplo que da allá mi amigo 
La Romana; y si cosas del mismo jaez suceden en otras 
provincias, ¿se sienten Vms. bastante fuertes para tan- 
tas componere lites?— y ¿piensan Vms. que hay duen- 
de en la palabra Central, que imposibilitaría la misma 
suerte para la Junta que la tiene, que habrán experi- 
mentado las demás? Cuando Generales y exercitos ha- 
yan una vez averiguado cuanta fuerza tienen en esas 
materias, es esperar en lo escusado pensar rque haya 
talismán que los detenga en obrar mal cuando se les 
da la gana. Las Córtes, las Cortes, mientras tendrán 
opinión es la única prevención: y si no vengan (vienen) 
luego, aún ellas no serán suficientes, y sucederá en Es- 
paña, ó guerra civil, ó una serie de usurpaciones y des- 
avenencias que, si no acaban con la buena causa, echa- 
rán á perder todo el fruto que se podía esperar de ella. 

Las noticias del General Wellesley, se hacen espe- 
rar con ánsia; me parece que la campaña va bien en 
España, y que ahora se debía activar la guerra y ata- 
car en todas partes. Eníin, si no aprovecha España de 
la diversión de Austria, derrotada y destruida ésta, Es- 
paña será también subyugada; y lo que es peor, mere- 
cerá serlo.— Fusiles, Córtes, imprenta libre, y activi- 
dad, estos son los medios para levantarla al alto grado 
de esplendor que ha tenido algún día, y á tantos títulos 
ha derecho de tener. 

Tengo vergüenza de robarle de la muestra de su 
grande pintor Murillo, pero ademas de ser de tan fa- 
moso autor y español, le estimaré más por ser señal de 
su inagotable bondad y amistad. En llevando en (á) In- 
glaterra ese precioso regalo, junto con el deseado bus- 
to, no llevaré (tendré) envidia al botin del más infame 
ladrón de los egércitos franceses, por grande que sea> 
ni aún trocaría con él. 



MAYO 1809 



183 



Mucho depende de las operaciones de Wellesley: si 
él pudiese acabar con Soult, no recelaría lo demás por 
ahora, y si logra ganar tiempo España, será su culpa 
si no salga bien con todo. — Muchas memorias á sus so- 
brinos: nada me dice Vm. del buen Hermida, que es- 
pero sigue bien. Le pido me dé noticias de rato en rato, 
y de Pachin, de Garay y de todos nuestros amigos. 

Tubimos cartas de Inglaterra: ninguna novedad en 
lo público, pero muy buenas noticias de mi familia, y 
especialmente de mi hijo, que un dia tendré la satisfac- 
ción de presentar á Vm.— Adiós. 

VM Holland. 



[H — XXV] 

Cádiz: Mayo 20: 1809. 

Acabamos de recibir el apreciable y muy apreciado 
regalo del cuadro de Murillo. En verdad, es muy bo- 
nita muestra de su pincel, y no le puedo exprimir (ex- 
presar) mi reconocimiento por él, y por tantos favores 
que su amistad me dispensa. 

La Señora, con mil espresiones, me manda enviarle 
un retrato no dibujado por un Murillo; y que dista más 
en el asunto que en el pincel, de la Santa Familia de 
Murillo. Es de la halagüeña M. rs Clarke, y tal vez le di- 
vertirá ver (á) las facciones que han producido tanto 
efecto en Inglaterra. 

Muy interesante es la posición de Wellesley y Soult, 
pero no entiendo muy bien de su carta, ni la fecha en 
que estaban en sus respectivas posiciones, ni los movi- 
mientos de Soult tampoco. ¿Está en su campo ó en la 
ciudad de Oporto? y ¿se supone le atacará Wellesley 
por el mediodía, ó pasará el río más arriba de la Ciu- 
dad? ¿Por qué está tan atrás de Víctor, Cuesta? Pensé 
que había tenido su caballería de este lado, con motivo 



184 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de perseguir á los enemigos al momento que se retira- 
sen. ¿Es verdad que pasó una división francesa por el 
Puente del Arzobispo? y ¿dónde está Mortier con su di- 
visión? Puesto que no tenemos noticias en Cádiz, es 
preciso que Vm. se contente de preguntas, porque de 
otro modo no se puede llenar una carta desde aquí. 

Dice la Señora, que el día de San Fernando, bendi- 
cen á la batería aquí con mucha pompa, y que habrá 
una función y fiesta muy grande. Dice también, que 
Vm. debía venir para presenciarla, y que una vuelte- 
cita le haría provecho, y serviría por descanso después 
de tan largo trabajo. —Largo en efecto ha sido el de la 
grande affaire y siento muchísimo que no la apresu- 
ran. No se ha de tardar, porque créame Vm., si Madrid 
está libre, no obedecerá á ningún Gobierno, sinó á las 
Córtes; y sin esperanzas de verlas celebradas muy lue- 
go, recelo habrán muchísimas desavenencias, y espe- 
cies muy dificultosas. Ya estaba organizado algo de 
eso antes de su salida de Aranjuez; y para animarlos 
mientras su esclavitud, y ganarlos después no... 

(interrumpida) 



[J_XXVI] 

Sevilla, 21 de Mayo 1809. 

127 Mi muy amado Lord; ayer, nada, y hoy, dos 
cartas de Vm., con más el billete de nuestra amable 
My Lady, que vale más que su contenido; y dicho sea 
con permiso de S. A. R. el Sr. Duque de York. Porque 
en verdad, si la naturaleza no es superior al arte, la 
tal Mrs. Clarke, no era una Helena capaz de excitar 
tan cruel guerra entre la oposición y el ministerio. 
Esto no mengua un ápice mi gratitud á My Lady por 
su estimable memoria, y por el cuidado de satisfacer 
una curiosidad que tan interesantes discusiones no pu- 
dieron dejar de excitar. 



MAYO 1809 



185 



128 Bien querría yo estar sin grillos para caer en la 
tentación de pasar el dia de San Fernando en Cádiz; y 
ciertamente, que si en nuestro cuerpo hubiera alguna 
vacación, en ningún objeto emplearía yo mejor la li- 
bertad que me diesen. Pero mi amado Lord, ¿cree 
Vm. que puedo yo separarme de aquí ni un solo dia? 

129 Va la cartita de Pachin, que dará á Vm. idea 
de la situación de nuestro egército extremeño. Lo que 
nos dá algún cuidado, es la división de Bassecourt 
cuya dirección era á Truxillo, y donde esté, se ignora. 
Pero Cuesta no teme. 

130 En quanto á las operaciones de Wellesley, nada 
sabemos de oficio en detalle, pero si tiene Vm. ahí las 
gacetas de Lisboa, pida la del 13, en que dá exacta 
idea de todo. Los ingleses, entraron el 12 en Oporto, y 
hallaron allí 4.000 enfermos. Y si es cierto, como se 
dice, que antes fué derrotada una división de igual 
número á fé, que si huye Soult, irá bien pellizcado. 

131 Hubo sección: quedó poco tiempo: van á dar las 
12 de la noche, y no hay más tiempo que para saludar 
á My Lady y Señores, y repetirme de Vm. affmo. 
amigo, 

Jovellanos. 

Í27 Lady Holland, envió de regalo á Don Gaspar (H. 25) un 
retrato (grabado, seguramente) de la halagüeña Mistress Clarke, 
suponiendo le agradaría ver las facciones de la que tanto efecto 
produjo en Inglaterra. 

Debió su celebridad, más que á su hermosura, á la influencia 
que tuvo con el Duque de York, de quien era amante. 

El Duque de York, General en Gefe del Egército inglés, fué 
acusado por el Coronel Wardle, miembro del Parlamento inglés 
y hombre de no muy buena reputación, de haber llevado á efec- 
to la venta de empleos y grados en el Egército, por mediación de 
su querida, Mistress Clarke. Ésta, habia sido abandonada por el 
Duque, y probablemente, en venganza, se prestó para semejante 
acusación. Abierta una investigación sobre este asunto, fué de- 
clarado el Duque inculpable de semejante fraude, pero tuvo que 



186 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



hacer dimisión de su cargo. Este episodio, está tratado con gran 
extensión, en cualquier Historia de Inglaterra. 

Del primer párrafo de esta carta, sacamos en consecuencia, 
que el billete de Lady Holland (que no figura en esta colección) 
debia aclarar el enigma. La amante del Duque de York, tenía 
influencia política, sin ser una belleza de primer órden (no era 
una Helena), y esto, motivaba el ruido que causaba en Londres, 
y la curiosidad que despertaba en el extrangero. 

En la carta H. 59, se habla, como una de las preocupaciones 
del día, en Lóndres, de las disputas entre Wardle y Mistress 
Clarke. 

Trata extensamente la materia, Lord Holland, en sus Further 
memoirs — pág. 6, 26, 27 y 28. (edic. 1905.) 



[H—XXVI] 

Domingo: 21 Mayo: 1809: Cádiz. 

Parabienes y gracias, mi estimadísimo y queridísi- 
mo amigo Las cosas tienen muy buen semblante; pero 
por el amor de Dios, no tarden Vms. á anunciar las 
Cortes; y si es todavía posible, apresuren (aceleren) la 
celebración de ellas. Sabe Vm., y se lo digo reserva- 
damente, que ya estaba organizada una revolución en 
Madrid ántes de salir Vms. de Aranjuez, para entregar 
el Gobierno de la Córte, á una Junta independiente de 
la Central; cuyos vocales habían de jurar de no dejar 
el mando sino á unas Córtes Generales del Reino.— Si 
los franceses se retiran, como deseamos y creemos, no 
aguantarán las provincias, y ménos la Córte, la tardan- 
za de muchos meses: y no se pueden ponderar las con- 
secuencias de una muerte violenta de la Junta. 

Don Bernabé de Cabeza, que me entregó la buenita 
pintura que estoy mirando desde la mañana hasta la 
noche, vuelve á Sevilla, y se encarga de dos novelas 
de M. rs Ratcliffe, y las Cartas de Peter Plymley, que 
pide la Señora se sirva aceptar.— Estas últimas, han 



MAYO 1809 



187 



hecho mucha sensación en Inglaterra, y puede ser que 
me engañe, pero me parecen las imitaciones más feli- 
ces y más divertidas que se han visto hasta ahora de 
las Lettres provinciales. Es verdad que hablando un 
protestante á un clérigo protestante no se detiene en 
decir cosas que no suenan muy devotas á los oídos de 
un católico; pero de otro lado, pocas obras teológicas 
habrán servido la causa de tantos católicos como estas 
Cartas Parece que el autor de ellas, tiene un odio algo 
exagerado á Canning y le pinta á él y tal vez á Perce- 
val, en caricatura, pero caricatura que mucho parece. 
Va ahí adjunto también el Register del año 1806. — No 
me es permitido decir quién es el autor, pero es uno 
que tenía oportunidades para saber muy bien lo que 
pasó, y que tiene muchísima reputación entre nos- 
otros por sus talentos literarios, que en nada desmiente 
esta obra. — Tomo la libertad de enviársela, porque me 
parece le enterará del estado de nuestros partidos, y 
aún de los principios de nuestra Constitución, otro tan- 
to, ó puede ser más, que ningún otro libro.— Si Vm. no 
tiene ócio para leerlo, puede Vm. prestarlo á Blanco, 
el editor del Semanario, porque me parece que ademas 
de interesarle, sería muy útil que los que escriben en 
ese excelente periódico, se enterasen de las cosas de 
Inglaterra, y se fuesen saboreando con el modo de tra- 
tar asuntos de Constitución en Inglaterra, que, sin va- 
nidad nacional, puedo decir es harto más sábio que el 
que se usaba en Francia. 

El carácter de mi tio, está muy bien dibujado en la 
misma obra, y el autor estaba muy bien enterado de 
sus miras políticas y de sus principios fundamentales. 
Lo poco que dice de España, está también muy bien di- 
cho, y agradará tal vez á Vms. Los dos primeros capí- 
tulos, y los cinco últimos, son los que tienen mayor in- 
terés por un lector que no es inglés. — Como no marcha 
Don Bernabé hasta mañana, embío esta carta por el 
parte, y llevará él los libros consigo. Adiós. Mil memo- 
rias de My Lady. 

W.n Holland, 



188 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



[ J_ XXVII] 

Sevilla, 22 de Mayo 1809. 

132 Mi muy querido amigo: 

Signor vinciemo i geli di trioni... 

Le grand affaire concluido. Decretadas para el 
año próximo, ó antes, si las circunstancias lo permitie- 
ren. No nos riña Vm.; si la necesidad instare, la con- 
vocación será pronta; sinó, se pensará todo con el de- 
tenimiento que conviene. El decreto, sencillo, sin pré- 
vio manifiesto, ni gran preámbulo. La convocatoria á 
á los sábios, se extiende á informes de cuerpos públi- 
cos. ¿Quiere Vm. más? Basta por hoy. 

133 Gracias, mil finas gracias por las novelas de la 
Radcliffe. Sean para quando pueda decir: — Deas nobis 
hoec otia fecit. Lo que sí leeré, es el libro de que Vm. 
me habla, y el Registro, en lo que toca á Constitu- 
ción, porque aunque huimos de esta palabra, estamos 
todos en su sentido. En este punto, acaso yo soy más 
escrupuloso que otros muchos. Nadie más inclinado á 
restaurar, y afirmar, y mejorar; nadie más tímido en 
alterar y renovar. Acaso este es ya un achaque de mi 
vegéz. Desconfío mucho de las teorías políticas, y 
más, de las abstractas. Creo que cada nación tiene su 
carácter: que éste, es el resultado de sus antiguas ins- 
tituciones: que si con ellas se altera, con ellas se repa- 
ra: que otros tiempos, no piden precisamente otras 
instituciones, sinó una modificación de las antiguas: 
que lo que importa, es perfeccionar la educación, y 
mejorar la instrucción pública: con ella, no habrá 
preocupación que no caiga, error que no desaparez- 
ca, mejora que no se facilite. En conclusión, una na- 
ción nada necesita, sinó el derecho de juntarse y ha- 
blar. Si es instruida, su libertad puede ganar siempre; 



MAYO 1809 



189 



perder, nunca. ¡Quánto hablaremos de esto! Porque 
yo supongo que para el tiempo oportuno hará Vm. su 
quarto viage. ¿No es verdad? Y nuestra amable My 
Lady ¿no vendrá también? 

134 Yo no temo revoluciones. En Madrid, nada hubo, 
sinó habladurías de Moría, hombre inquieto, de carác- 
ter revoltoso, sobre muy cobarde, descontento con las 
juntas que le salvaron del furor del pueblo: humillado 
á ellas quando las necesitaba: rebelde á la Central des- 
de que la vió en peligro. Por lo demás, nuestro pueblo 
es ardiente, y fácil de conmover, con motivo ó sin él, 
por qualquiera malvado. Pero esto requiere una vigi- 
lante, firme y prudente política; y tanto, basta. 

135 Basta también de política; y déme Vm. permiso 
para ofrecerme á los piés de nuestra amable (Milady), 
y renovarle mi reconocimiento por tantas bondades 
como le debo. Le deseo en Cádiz, salud, buena socie- 
dad y buen humor. ¿Le gusta la Virgencita de Murillo? 
Deseo que tenga su aprobación. Quisiera que el qua- 
dro fuese de otro asunto para los melindrosos de Lón- 
dres; pero no tenía otro. Basta, otra vez. Saludo á 
nuestro Mr. Alien, á nuestro Lord Russell y al precio- 
so Carlitos, y quedo de Vm. affmo. 

Jovellanos. 

132 Le grand affaire, concluido. Refiérese Don Gaspar al De- 
creto promulgado en este dia, 22 Mayo, convocando á Córtes para 
1810, pero sin precisar la fecha. Reprodúcelo Toreno en su Histo- 
ria, tomo ii— lib. ix— apénd. 2, y empieza: El pueblo español debe 
salir de esta sangrienta lucha... En él, también, se encuentran 
las frases que Holland transcribe en su carta de 28 de Mayo 

(H. 32): ... caido en olvido aquellas saludables instituciones ; 

restablecerlas... etc.: y que tanto entusiasmo despertaron en el 
ánimo de su preclaro amigo. 

134 Las opiniones sobre Moría, son varias, aunque casi todas 
contestes en el fondo. 

Arteche (i, 418-422). "Antiguo oficial distinguidisimo de artille- 



190 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„ría, pero de carácter débil, aunque altanero, y de no gran fijeza 
„en sus ideas de patriotismo, que poco después sintió enfriarse á 
^impulsos de la desgracia en sus empresas militares, y del respe- 
to ó terror que le habían de imponer la severidad y la grandeza 
„del emperador Napoleón.,, 

A propósito de la conducta de este personage, primero, en Cá- 
diz, como Gobernador Militar de la Plaza (Mayo de 1808), y luego 
en Madrid, cuando la capitulación y entrevistas con el Empera- 
dos (3 Diciembre: 1808), léase lo que refiere Arteche en su mag- 
na obra (tom. ni, pág. 420 á 437, y apéndice xxvi.) Este apéndice, 
es reproducción de lo dicho por Don Adolfo de Castro en la His- 
toria de Cádiz y su provincia, quien trata á Moría con gran con- 
sideración. 

Alcalá Galiano, en sus Recuerdos de un anciano (pág. 17-18- 
19-20-30) habla extensamente de Moría. Sus expresiones están muy 
de acuerdo con las que dicta Jovellanos. También establece su 
paralelo con el General Solano en el gobierno militar de Cádiz, 
en los siguientes términos: 

„ Era de claro y agudo entendimiento; de instrucción en su ra- 
..mo, según acreditan sus obras tenidas en estima; con pretensio- 
nes hasta de escritor, poco justificadas, si bien no del todo absur- 
das; de condición violenta y despótica, pero adulador en la Cór- 
Je, así corno tirano en el mando, grosero con afectación de ser- 
Jo, bufón á veces en sus providencias, recto en medio de esto, y 
..desinteresado como pocos: con mala reputación de soldado, 
..pues la voz común le suponía falto de la calidad primera del 
..guerrero, y sin embargo, arrostrando toda oposición con valen- 
cia, era temido, y juntamente querido del vulgo, y dividía en 
..opuestos pareceres respecto á su conducta, á las gentes de las 
..clases superiores.,, 

Por nota, añade: 
" No se haría ni aún se apuntaría cargo tan grave y feo como 
r es el de falta de valor en un militar, si no hubiese sido hecho á 
..Moría delante del rey Cárlos IV, y hablando á S. M. mismo, por 
„el duque de San Cárlos, padre del General Conde de la Unión, 
r muerto gloriosamente en la campaña de 1794, miéntras Moría se 
,.retiraba, si no vergonzosamente, poco menos.,, 

Dejamos al Sr. Galiano la responsabilidad de sus afirmacio- 
nes, aunque algo se le podía argüir en el segundo extremo. 



MAYO 1809 



191 



Para la confrontación de fechas, consignaremos: 
Que al marchar la Central de Aranjuez en 2 de Diciembre de 
1808, dejó encomendada la defensa de Madrid á Don Tomás de 
Moría, y al Marqués del Castelar, Capitán General de la pro- 
vincia. 

El mismo dia llegó Napoleón á Chamartin. El 3 de Diciembre, 
intimó la rendición á Madrid. Moría y Don Bernarda Iriarte, fue- 
ron á negociar con Napoleón. Madrid, se entregó ((1 día 3 de Di- 
ciembre de 1808. 



[H — XXVII] 

Cádiz, 22 Mayo, 1S09. 

¡Qué pesares me da este parte, ó correo de Sevilla!. 
En verdad, que se debe dar una fuerte repasata al ad- 
ministrador del Correo. Nadie recibe mis cartas, y las 
escribo con mucha regularidad. A Don Francisco Fe- 
rráz contesté yo desde aquí en una carta: y Lord 
J. Russell en dos, y dicen no han llegado. El mismo 
trastorno hay en la correspondencia con mi pobre co- 
chero en Utrera, que se queja de no haber recibido 
cartas, aunque se las enviamos muy á menudo; y Vm. 
también, mi querido amigo, ha de creer que habré fal- 
tado de palabra, y lo que sería mucho peor, de reco- 
nocimiento por sus amables cartas, y del sentido en no 
apreciar su amistosa correspondencia. 

Me parece toma muy buen semblante la guerra; 
pero ¿porqué esconde el suyo la grande affaire? 

Hoy salió Don Bernabé con los libros, y ayer íe es- 
cribí una carta muy larga. Aquí, no hay ni puede ha- 
ber noticias. Estamos buenos, pero el solo gusto que 
tenemos, es recibir sus cartas, y hablar de Vm. y de 
nuestros apreciables amigos en Sevilla. 
Adiós. 

V.u Holland. 



192 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



[J_XXVIII] 

Sevilla, 23 de Mayo 1809. 

136 Mi muy amado Lord: ¿Si tendrá tercianas nues- 
tra correspondencia? Ello es que ayer recibí dos car- 
tas de Vm. y hoy, aunque todo el mundo está leyendo 
cartas de Cádiz, no he tenido ninguna de Vm. Es ver- 
dad que aunque la deseo, no la exijo... Entra Pachin 
(estoy en Junta) con el parte de Cuesta. Záyas, sobre 
Mérida, esperando vadear el Guadiana para renovar 
el ataque del convento viejo. Hinestrosa, con sus 
guerrillas, hasta el puente; pero el grueso de su ca- 
ballería, en Almendralejo, por falta de agua en To- 
rremexía. Ha parecido la división de Bassecourt: está 
en Campanario y Medellin; amenazando á Truxillo, 
donde envió fuerza el enemigo que está en Alcántara, 
Brozas, Arroyo del Puerco, Truxillo y Mérida. Parece 
que Mackenzie tiene 16.000 hombres con buena caba- 
llería, y el gobierno portugués le envía 4.000 con 500 
caballos. Costará, pues, gran trabaje á Soult, digo Víc- 
tor, penetrar en Castilla. — Noticias de Lisboa. — Soult, 
acorralado: — ya no piensa sinó en que su gente se es- 
cape dispersa. — Wellesley, le acosa por la izquierda: 
Beresford por la derecha del rio hacia Cháves, y Sil- 
veira, más abajo. 

137 Tras de Pachin, viene mi fiel Domingo con la 
graciosa carta de Vm. Conozco su inquietud sur le 
grand affaire, y la agradezco. Pero no hay que aña- 
dir á lo que dije anoche. Hay mucha bulla en la sala — 
es menester hablar.— Saludo á mi amabilísima My 
Lady Vassall, y á toda la compañia y quedo de Vm, 
affmo. amigo, 

Jovellanos» 



MAYO 1809 



193 



137 Es la única vez en esta correspondencia, que el beneméri- 
to gijonés menciona á su leal mayordomo Don Domingo García de 
la Fuente, tipo ejemplar de la fidelidad asturiana, dechado de vir- 
tud, y de una abnegación y lealtad á toda prueba. 

El elogio de este fiel servidor, está hecho por el Señor Jove- 
llanos en su celebérrima Memoria de la J. Central, parte 2 — 
art. 3 — §8. 

En 4 de Febrero de 1810, hizo Don Domingo un préstamo á su 
protector en momentos verdaderamente angustiosos para él. 
(Véase en nuestra obra, Amarguras p. 404.) 

Veintiún dias después (25 Febrero de 1810), queriendo Jove- 
llanos recompensar de algún modo aquel rasgo de generoso des- 
prendimiento, otorgó donación á favor de Don Domingo, de la 
posesión gijonesa llamada Las Figares, que formaba parte de su 
vínculo patrimonial (publicóla el distinguido literato asturiano, 
Don Bernardo Acebedo Huélves, en el núm. 4.124 de El Carba- 
yon; Agosto de 1891.) 

Ambos documentos, están redactados por el ilustre donante 
También publicó el Sr. Acebedo, en el mismo número de El Car- 
bayon, una Noticia biográfica de Don Domingo García de la 
Fuente, con interesantes y valiosos datos que la ilustran muy 
cumplidamente. 



[H — XXVIIU 

Cádiz: 23 Mayo: 1809. 

Querido y respetado amigo mió: 

Estamos esperando noticias de Portugal y de Estre- 
madura, é yo de la Junta y de las Córtes con ánsia. Si 
si averigüe la especie de la cortadura y ocupación del 
puente de Almaráz, será una ventaja muy grande, y tal 
vez no tardará el General Cuesta en intimar á Víctor, 
dejándole (y si sea posible á su egército) saber que más 
vale rendirse á un egército de tropas, que dejarse ani- 
quilar en detalle por el paisanage, del cual ni merece, 
ni puede esperar mucha moderación.— Ahora que se 

13 



194 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



retira el enemigo, me parece buena providencia decre- 
tar un egército de reserva, debajo de las órdenes de 
un General distinto, lo que podría servir en caso de su- 
ceder una desgracia, que formara buena tropa, y tal 
vez tendrá su efecto sobre amigos y enemigos tam- 
bién.— Perdone Vm. mi impertinencia. Nada mas dice 
Vm. del parte reservado del General Blake, cuyas re- 
sultas esperamos con mucha ansia y en silencio. 

Memorias de todos y á todos. Espero que el amable 
redacteur Pachin tendrá muchas cosas que decir 
luego. 

VJi Holland. 



[ J — XXIX] 

Sevilla, 24 de Mayo 1809. 

138 La sección de anoche no dejó tiempo para escri- 
bir, y no habiendo materia importante de qué hablar, 
ni á qué responder, pues que la carta de Vm. no llegó 
á mis manos hasta muy tarde, falté á la costumbre 
quotidiana. No culpe Vm. pues, mi muy amado Lord, 
al correo, por lo ménos en esto. Si hay culpa en esto, es 
sólo mía. Ahora tomo la pluma al salir de la cama, y 
no puedo hacer mas que suplir la falta de anoche. Si 
ocurre algo en el presente día, se dirá después. 

139 Temo que Soult se salve, aunque muy pellizca- 
do. ¿Sabe Vm. quál será su cálculo? Si capitula, pierde 
como Dupont la cabeza: lo sabe: querrá pues, penetrar 
á toda costa, y mas que no salve mil hombres. Poco le 
costará decir, ó hacer decir á los gazeteros que salvó 
con pequeña pérdida su división al través de un egér- 
cito quatro veces mayor; y como su gefe no castiga ni 
las derrotas ni las mentiras, su caída pasará por un 
triunfo, y adelante. ¿Puede hacer otra cosa? 

140 Ahora nos dicen que Josef viene á la Mancha. 
Se me ha puesto en la cabeza que tiene un plan muy 



MAYO 1809 



195 



atrevido: llevar aquellas fuerzas á Extremadura, batir 
á Cuesta, reunirse á Mortier, penetrar á Portugal, y 
mientras las reliquias de Soult y Ney, unidas á, y pro- 
tegidas por, Kellerman, derrotan á Romana y caen so- 
bre Asturias, quedarse mano á mano con Wellesley 
para forzarle á segunda retirada. Es posible que sue- 
ñe; pero de cierto no deliro. La cosa puede salirles muy 
al revés. Cuesta, puede triunfar ó recobrar su posición, 
casi inexpugnable de Santa Olalla: Venégas, amena- 
zar á Madrid: Romana, deshacer las divisiones de Ga- 
licia, y llamar la atención á Castilla, y el egército de 
Víctor hallarse rodeado de triple fuerza. Estemos pues 
á ver lo que judga el tiempo de estas ideas anticipadas 
á su jurisdicción. Basta hasta la noche. 

141 Vm. me habla en su carta de ayer de un parte 
reservado de Blake. Si le hay, lo es tanto, que nada he 
podido penetrar de él. Preguntaré á Pachin, y habla- 
remos. 

142 Voy á sección extraordinaria. Nada nuevo en 
Sierramorena. Lo de Cuesta, no ha venido: si algo di- 
jese importante lo dirá Pachin, según ofreció y se in- 
cluirá. Sinó va boletín, no habrá materia. Los avisos 
del resguardo de rentas, anuncian que los franceses 
abandonaron á Alcántara, y tiraron á Torremocha, y 
se dice también que Mackenzie se acercó en fuerza á 
aquel punto. Uno y otro necesita confirmación. Nada 
reservado de Blake. El decreto sur le grand affaire, 
sous la presse. Llegó Cabezas, y entregó el bosque, el 
confesonario , las cartas, y el registro. Millares de 
gracias á nuestra amable My Lady, finísimas expresio- 
nes á Mr. Alien, Lord Russell, Carlitos; y mande Vm. 
de su affmo. amigo 

Jovellanos. 

139 Soult, debía realizar su entrada en Portugal, y la llevó á 
efecto. El 17 de Febrero estaba en Tuy, y desde allí se internó en 
territorio portugués. Entró en Cháves el 11 de Marzo, y el 20 en 
Braga. El 29, estaba en Oporto, donde permaneció hasta el 12 de 



196 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Mayo. Salió este día; y tuvo un ligero choque con los ingleses 
saliendo derrotado, pero al fin, llegó el 17 á Montealegre, á Es- 
paña el 18, y á Lugo el 23 de Mayo. Cansado de perseguir á La 
Romana, tomó la vuelta de Castilla, dirigiéndose á Ciudad Ro- 
drigo. 

Por consiguiente, cuando Jovellanos escribía esta carta, ya 
Soult estaba en Lugo, preparándose para ir á Salamanca. El pe- 
llizco, fué intenso, pues que los ingleses al mando de Wellesley, 
le arrojaron á la derecha del Miño, teniendo que abandonar arti- 
llería, bagages, y sus doradas ilusiones. (G. z Arteche: Geograf. 
hist. milit., pág. 364.) Las consideraciones de Jovellanos, atina- 
dísimas. (Vid. J — 31 .) 

141 El parte reservado de Blake, puede que se refiera á la in- 
teresante acción del día 2.1 de Mayo, ó sea, la reconquista de 
Monzón por las tropas de Baget y Perena, que rindieron á 600 
imperiales. 

De las indicaciones de Holland, en su carta H — 28, § 1, se des- 
prende que ya tenía noticia el Lord, el 23 en Cádiz, que había un 
parte reservado del general Blake, del cual pide detalles en su 
carta, esperando obtenerlos por medio de Pachin. Pero al día si- 
guiente, aún lo ignoraba Jovellanos, pues que afirma: nada re- 
servado de Blake: y sólo parece anunciar la victoria de Alcañíz 
al final de la c. J - 30, que al fin declara en la J — 31. 

De consiguiente, el parte reservado, de cuyo contenido debió 
tener Holland algún aviso en Cádiz, pudiera referirse (y es mu- 
cho adelanto) á la recuperación de Monzón el día 21. 

142 El decreto sur le grand affaire, es el de 22 de Mayo 
de 1809, convocando á Córtes. 

—Don Bernabé Cabezas, que regresaba de Gijón, fué quien 
entregó los libros. Refiérese Jovellanos en los dos primeros, á las 
novelas de Ann Ward Radcliffe U764-1823), tituladas: 

a) The romance of the Forest inter spersed with some pieces of 
Poetry (La novela de los bosques...) 3 tom. en 8.° public. en 1791. 

b) A Sicilian romance, ó sea, El Italiano, ó la Confesión de 
un negro penitente (3 tom. en 4.°) public. en 1790. 

(por supuesto, que estas obrillas, serían para algún amigo ó con- 
tertulio), 



MAYO ÍS09 



197 



y las segundas, según la carta de Holland (H — 26) son: 

c) Letters of Petcr Plymley. 

d) Registerfor 1806. 

Sobre estas últimas, expone Lord Holland algunas considera- 
ciones, de cuya lectura se puede inferir la importancia de la pri- 
mera, y quién sea el autor de la segunda. 

La signada c, titúlase: Letters on the subject of the Catho- 
lics, to my brother Abraham, who Uves in the Country, by Peter 
Plymley, publicada en 1807, por el Rev. Sidney Smith (nota de 
L.d Ilchester.) - Holland, dice de estas Cartas, que son una 
imitación feliz y amena de las Cartas provinciales, de Pascal, 
(vid. H- 26). 

En la carta de Holland (H. 26, de 21 de Mayo), menciónase, 
-entre los libros entregados al Contador Cabezas, para el Sr. Jo- 
vellanos, el designado con el epígrafe Registro del año 1806 (An- 
nual Register for the year 1806), del cual acusa recibo á su ilus- 
tre amigo, en carta de 24 de Mayo (J. 29: § 142) diciendo, que llegó 
Cabezas, y entregó el Registro . 

Este libro (muy semejante al que después mencionaremos) de- 
bió ser redactado por Mr. Alien, cuyo nombre reserva Holland 
por indicación del propio autor, pero que nos revela incidental- 
mente una nota de Erskine May en su Historia Constitucional 
de Inglaterra (traduc española de Izaguirre, tom. m, pág. 53, 
not. 1) donde se lee: Register. An. 1806, cap. ix, escrito por Mis- 
ter Alien. Suyos son, por lo tanto, los capítulos en que trata de 
las cosas de España, y del carácter del insigne estadista Charles 
James Fox (tío de Holland), muerto en dicho añor. 

De índole parecida al anterior, es el que también recomienda 
Holland á su amigo, el 31 de Mayo (H. 35;, en los siguientes tér- 
minos: "Pida Vm. de (á) Frere como legs (legado) el Red-book 
„(libro rojo) gordo que tiene.,, Este Registro ó Guía Oficial para 
1809; es al que se refiere Jovellanos en carta del 2 de Junio (J. 37 ? 
§ 179) llamándole libro colorado. Afortunadamente, consérvase 
este grueso volúmen en la Biblioteca del Fundador del Instituto 
gijonés con el número 3.184 (moderno), y es una Guía general in- 
glesa de la Córte y Ciudad de Lóndres, para 1809. Su diversa ma- 
teria, está contenida bajo los siguientes títulos: 

a) The London Kalendar: or, Court and City Register for En- 
gland, Scotland, Ireland, and the Colonies, for the year 1869— 



198 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



London: printed for John Stockdale.— Picadilly: 1 vol. gr. 8 o (x -+- 
60) págs. 

b) Arms of the Peers, Peeresses, & of the United Kingdom 
(80 -f- 32 págs.) 

c) Ihe present Peerage of the United Kingdom; with the 
arms of the Peers and Baronets: to which is prefixed the establi- 
shed order of Precedeney... London. 1808. (xxi á 172 págs.) 

d) (faltan 9 págs.) Suponemos será el Registro ó Guia gene- 
ral, pues contiene, House of Peers; House of Commons; Sove- 
reigns of Europe; Heralds College, Order s of Knighthood, etcé- 
tera etc. Roy al Navy., List of the Arrny,... con todas las demás 
instituciones inglesas.— 387 págs. 

e) New Ccmpanion to the London and Royal Calendars; or 
Court and City Register for the year 1809. Being a List of all 
the changes in administration, frcm the accesión of the present 
King, in Oct. 1760 to the present time... also, the dates when each 
City and Borough first sent Representatives to Parliament, the 
right of election in each select place, and the supposed number of 
Voters... and a complete abstract of the election laws. — London: 
printed for John Stockdale: ni á 142 págs. 

En esta última sección (e), hállanse los datos que justifican el 
derecho de cada ciudad, ó burgo, para tener representante en el 
Parlamento: el derecho de elección en cada caso: y el probable 
número de votantes ó electores; puntos, todos, de que se trata ex- 
tensamente en esta carta. 

[ J — XXX] 

26 de Mayo 1809. 

143 Hoy, sin carta de Vm. mi muy querido Lord; 
pero yo merecia este silencio, pues no escribí anteano- 
che. Hoy nada sabemos de Portugal, nada de nuevo en 
Sierra Morena, y á esta hora (las 9 de la noche) nada 
de Cuesta, pues no vino aún su parte, y esperamos á 
Pachin. Estamos en Junta. No envié anoche el Decreto 
porque no lo recibí á tiempo; y no vá hoy porque ha- 
biendo en él no sé qué yerro de imprenta, se recogió. 



MAYO 1809 



199 



144 ¡ Viva! ¡viva! ¡viva! La Rusia, declarada contra 
la Francia. El Cónsul de Trieste nos lo avisa en car- 
ta de 20 de Abril, como noticia que acababa de llegar. 
Novus rerum nascitur ordo. El Archiduque Juan, 
ocupó repentinamente á Udina, el virrey Beauharnais 
estuvo cerca de ser sorprendido. Mandaba un egército 
de 50.000 hombres, siguióle el Archiduque, batióle, 
matando y hiriendo gran número de hombres, y ha- 
ciendo 4.000 prisioneros. 

145 Habló Cuesta, y dice que Víctor (cuyo estado, 
Bellune, se halla ya en poder de los Austríacos) tiene 
su quartel en Botija, cerca de Mérida. 

146 Hay mucha bulla con las noticias , y no puedo 
escribir; pero allá va un papel que vale una victoria. 
Salud á mi amable My Lady, y mande Vm. á su affmo. 

Jovellanos. 

144 Rusia, no declaró la guerra á Francia, hasta el 9 de Mayo 
de 1812, según dejamos consignado en nuestra nota 62. 

Ignórase de dónde sacó el Cónsul español de Trieste, tan es- 
tupenda y disparatada noticia, así como el falso triunfo del Ar- 
chiduque Juan, sobre Beauharnais, por aquellas fechas. 

Holland, en sus Cartas (H. 31, H. 32, H. 33) duda de la veraci- 
dad de semejantes ficciones (que atribuye á Bardaxí); y hasta 
censura el apresuramiento en darlas de oficio, pues de ser cier- 
tas, hubiéranlas sabido también el Gobernador de Gibraltar, y 
el almirante inglés en Cádiz, que recibieron pliegos del Gober- 
nador de Malta, por conducto de un buque de guerra británico. 

Las investigaciones practicadas por Holland para rastrear la 
procedencia de tales nuevas, le hacen adquirir la certeza de que 
el pliego español, llegó á Gibraltar en el mismo buque (The Pi- 
lot) en que vinieron los pliegos ingleses, pues que ningún otro 
barco llegó por aquellos dias de Trieste, ó Malta. 

Jovellanos, vacila (§ 155) en vista de las declaraciones de Ho- 
lland: pero más adelante (§ 166) aclara, que la especie de la gue- 
rra con Rusia, es del Cónsul español en Trieste; y la de la victo- 
ria del Archiduque Juan, de Bardaxí. Holland (H. 34), admite 



200 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



por cortesía la segunda, pero niega la primera. Por aquellas fe- 
chas (30 Mayo 1809), el egército del Archiduque Juan, y los de Je- 
Hachich, y Gyulai, caminaban de derrota en derrota. 

Y sin embargo, el 4 de Junio (J. 39, § 198) todavía el encargado 
de negocios de Austria, seguía soñando con victorias del Archi- 
duque Juan; y hasta después de dos meses, no se entera de lo que 
habia ocurrido en Italia y Polonia (§ 214, 232). 

En cambio, Lord Holland, sabía á ciencia cierta el 17 de Junio 
(H. 46), la entrada de los franceses en Trieste. 



[H — XXIX] 



(sin comienzo: Cádiz, 25 Mayo? 

¿continuación de la XXV?) (deducida la fecha por la expresión 

de la carta de Jovellanos de 24 
Mayo 1809.) 

... hubiera sido muy pellizcado Soult: siento mucho 
se hubiese escapado— y de veras, estoy muy descon- 
tento de nuestro amigo La Romana. ¿Qué disculpa ya 
tiene del ultraje de haber deshecho un cuerpo legíti- 
mamente instituido? Si se pueden disculpar tales exce- 
sos en un General, sería cuando el entorpecimiento 
de las autoridades civiles, estorben sus operaciones; 
pero para quedar él en Oviedo, otro tanto vale una 
Junta, por torpe que sea, que un gobierno de los más 
militares. Todo lo que se ha hecho en las Astúrias, y 
ha sido muchísimo, lo ha hecho la Junta: y ahora que 
está La Romana y un egército, no veo que hace nada. — 
Las noticias de Blake, buenas por sí, me dan esperan- 
za de tener mejores. Pero al cabo, la mejor noticia, la 
mayor de las victorias es la suya: la convocación de 
las Cortes, fuera del época, que hubiera yo adelantado 
un poco, por no decir mucho: no hay cosa que pueda 
criticar en ese decreto. Con todo, no se acabó su tra- 
bajo, se ha de reflexionar muy despacio sobre el modo 
de elegir y de tenerlas, y habiendo determinado lo que 
parece lo mejor, se ha de poner mucho esmero, y aún 



MAYO 1809 



201 



un poco de maña en que se verificase la celebración 
de ellas en el modo que más guste á sus autores y pro- 
movedores. 

¿Qué ciudades, qué provincias, qué distritos han de 
tener votos? ¿Qué ha de ser el principio sobre el cual 
se dá el derecho de tener de voto, esto es, diputado, á 
una ciudad ó provincia? y ¿cuál será el modo en que se 
han de tomar los sufragios de los vecinos? ¿cuántos 
diputados ha de tener cada provincia, y de cuántos 
vocales ha de ser compuesta la diputación total del 
Reino? Además de esto, ¿cómo ha de ser representada 
la nobleza? ¿cómo el clero? Los de la Junta ¿han de ser 
vocales ex-oficio, ó qué? Los Consejeros de Castilla 
¿han de asistir con voto ó sin él? ¿Cuántas Cámaras, 
una ó dos? Y resueltas estas dificultades, ¿cómo se han 
de proponer las leyes, cómo de conducir las discusio- 
nes? Ya acabada la sustancia, no poco esmero pide la 
forma. Ápropos: Isnardi, tiene el papel de las reglas 
de nuestra Cámara baja, para traducirlo. No me que- 
da ninguna copia; y ademas de su utilidad para Espa- 
ña, es una obra muy curiosa y apreciable para nos- 
otros.— Me dijo alguno, que su amigo Saavedra tiene 
un Blackstone, y pareciéndome que esa lectura podia 
ser muy útil á los editores del Semanario á quienes 
enseñará un modo muy sábio y no francés de tratar 
asuntos de libertad y Constitución, me he atrevido á 
decir á Blanco (que lee inglés como yó) que tal vez se 
lo prestará Don Francisco Saavedra, que por cierto 
tiene muy poco tiempo para divertirse (en) leyendo: 
Vm. no me dice nada de él, ni de Hermida tampoco; 
espero ya estén restablecidos. 

La Señora me encarga de decirle mil cosas por sus 
tiernas y afectuosas memorias. No le gusta, y nunca 
le gustará Cádiz: parece aun sea una preparativa para 
el viage del mar, pero con todo, no hay remedio: al 
uno y otro hemos de aguantar. ¡Qué carta tan prolixa! 
jqué lenguage tan bárbaro, y que letra tan fatal.— 
Adiós. 

WM Holland. 



202 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



[ H _ XXX ] 

Cádiz: 26 Mayo: 1809. 

Aunque sea regular que las noticias adjuntas ha- 
brán ya llegado, allá se las envío á Vm., querido ami- 
go mió, más para enterarle de lo que se crée aquí, que 
con esperanza de poder darle mis parabienes sobre 
tan feliz suceso. 

Dice el Semanario que 5.500 hombres del egército 
de Víctor, acaban de pasar por el Puente de Alcánta- 
ra: ¿qué quiere decir eso? Pensé que estuvieran ame- 
drentados de 10.000 que suponían estuviesen ahí. — 
Adiós. 

Corren voces que trajo un buque de las islas de Ba- 
yona, de que los franceses evacuaron al Ferrol, des- 
pués de haber volado el Arsenal retirándose á la Co- 
ruña, y el mismo buque aprendió (supo) (de) una fra- 
gata inglesa con que tropezó en el mar, que Soult 
estuvo en Barcelos. Dígame Vm. si hay algo de esto. 

W. Holland. 



[J — XXXI] 

Sevilla, 27 de Mayo 1809. 

147 Mi amado amigo y señor, poco contentos esta- 
mos con las noticias de Portugal, no porque el esforza- 
do general Wellesley no hubiese llenado su deber, sinó 
porque el resultado no fué tan favorable como deseá- 
bamos, y podíamos esperar. Soult, se salvó por las 
montañas hacia Orense, con las tres quartas partes de 



MAYO 1809 



203 



su egército; y si bien perdió la otra con toda su arti- 
llería y bagages, siempre pasa á Galicia una fuerza, 
que unida á la de Ney y Kellerman, podrá tal vez ba- 
tir el egército de Romana. El 12, aún estaba este gene- 
ral en Astúrias, y es creíble, que ocupado en los nego- 
cios civiles en que allí se engolfó, no hubiese reforzado 
su egército con las tropas que pudo sacar de allí. We- 
llesley cumple su palabra y viene hácia Alcántara, y 
del 25 al 26 habrá pasado ya el Mondego. No es esto 
malo para acabar con Víctor; mas yo quisiera que que- 
dase ántes libre el Norte, para que todas nuestras fuer- 
zas, unidas con las aliadas, cayesen por Castilla y ame- 
nazasen la Córte. Veremos lo que piensa Cuesta, cuyo 
parte no ha llegado á esta hora. En la Sierra, hubo una 
pequeña y bonita acción de guerrillas, y nada más. 
Mortier apareció hacia Salamanca: su tropa amenazó 
á Ledesma; pero de repente, se han replegado. Temo 
que por Ávila, Escorial y Navalcarnero, venga á entrar 
en la Mancha ó Extremadura para reforzar uno ó otro 
egército. 

148 Acabo de oír el parte de nuestro Blake que ha 
recobrado á Alcañiz en una expedición bellamente dis- 
puesta. Tenemos esperanzas de que acabe con los fran- 
ceses de Zaragoza, para caer sobre los de Cataluña. 
Verá Vm. este parte en la Gaceta, con mucho gusto. 

149 Cuesta sabe ya la resolución de Wellesley, pero 
quiere que Mackenzie venga sobre Alcántara para es- 
torbar la salida de Víctor á Castilla. Las señas, son de 
que no piensa tal, y ahora corre la voz de que sale por 
Almaráz. 

150 Amable My Lady; hace tiempo que no hablo con 
Vm. ni le rindo mis afectuosos y humildes respetos. 
¿Se halla Vm. bién en Cádiz? ¿Se ha olvidado ya de Se- 
villa? No me resuelvo á creerlo, porque no lo merece- 
mos sus amigos, y Vm. no solo es justa, sinó buena y 
benéfica.— My Lord, ahora que son las once, llega el 
parte con dos de Vm. A la pequeña, que es de ayer, 
diré que las noticias son unísonas con las nuestras. No 
tengo tiempo para leer la otra, que pide vagar, y me 



204 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



servirá de desayuno mañana, porque deseo saborear- 
me con ella. Sí, mi amado Lord, ausente de Vm., ten- 
go el mayor placer en recibir sus cartas. Bendito sea 
el inventor de las letras. 

151 Mis tiernas memorias á toda la compañía, y 
mande Vm. á su affmo. 

Jovellanos. 

147 Soult, evacuó á Oporto el 12 de Mayo 1809, y tres veces es- 
tuvo á pique de ser copado. Su pasmosa retirada á Galicia, fué 
por caminos extraviados y sendas impracticables, á saber: Va- 
Hongo.— Baltár.—Guimaraes.—Carvalho d'Este.—Salamonde (á 
donde llegó el 16).— Ponte Nova.— Puente do Saltador (sobre el 
Misarella, donde perdió 800 hombres). - Montalegve.— frontera es- 
pañola (el 18).— Rio Satas. — Ginzo.—Allariz-y-Orense r el i9 . 

u De los 22.000 hombres conque había partido dos meses y me- 
„dio ántes, (dice Arteche, o. c. t. vi, 175) para la conquista de Por- 
tugal (á los que se deben añadir los 3.000 que el General Hende- 
„let le había salvado de la guarnición de Tuy), sólo se contaban 
„en Orense 18.500, sin una sola de las 58 piezas de artillería que 
„habian llevado; sin bagages, hambrientos, descalzos, y en un es- 
pado lamentable de disciplina,, —Las bajas (agrega en nota) fue- 
„ron 6.000: de ellas 3 000 enfermos y heridos en los hospitales de 
„Chaves, Braga y Oporto: 1.000 muertos por los portugueses, y 
„el resto (2.000) perdido en los últimos ocho días de aquella des- 
astrosa marcha.,, 

148 Refiérese á la victoria de Alcañiz, en que Blake detuvo á 
Suchet (el 23 de Mayo, 1809; héroe ya á los 39 años (vid. su elogio 
por Arteche, vi, 18-20). El triunfo, correspondió á Areizaga. Asi 
le retrata el historiador; "Areizaga era hombre de un gran va- 
,,lor, y apreciado como tal en el egército, y los aragoneses que 
„mandaba, fáciles de inflamar cual todos sus paisanos en ocasio- 
nes, como aquella, solemnes, lo sabian; y comprendían, por las 
prevenciones tomadas, que no le faltaban experiencia y buen sen- 
„tido militar.,,— En nota, agrega: "Hallándose de coronel retirado 
„en Goizueta, á mediados de 1808, recibió un oficio de los Gene- 
rales Blake, Infantado, y Mendizával, pidiéndole su dictámen so- 



MAYO 1809 



205 



„bre el modo de atacar á los franceses, que, como saben nuestros 
^lectores, se habían reconcentrado en Vitoria, después de la ba- 
talla de Bailén. Areizaga, envió el plan de campaña... Esto re- 
bela que se le consideraba dotado de condiciones militares, apo- 
cándose sin duda esa opinión, en los servicios que Areizaga 
aprestó en la guerra llamada de la República, de 1793 á 1795, que 
«fueron muchos y distinguidos,, (Arteche: vi, 37). 

149 Ampliando lo que dejamos consignado en la nota 93, y 
como aclaración á los párrafos 95, 101, 112, 122, 136, 142, y siguien- 
tes, que tratan de los movimientos de Cuesta y Víctor durante el 
mes de Mayo, expresaremos: que Víctor, desde Mérida (donde se 
hallaba en 1 .os de Mayo) en lugar de dirigirse á Trujillo para sa- 
lir á Castilla, tomó ruta por el Puerto de Alcuéscar, Torremo- 
cha, Cáceres, Arroyo del Puerco, y Las Brozas, á pasar el puen- 
te de Alcántara. No habiéndolo conseguido, retrocedió hasta To- 
r remocha, y fué á pasar el Tajo por el puente de Aimarás. De 
aquí se dirigió á Plasencia (19 Junio), y desde este punto, á Ta- 
lavera. 

En tanto, el General Cuesta se mantenía en Fuente el -Maes- 
tre, entre Almendralejo y Zafra. 



[H — XXXI] 

Cádiz: 27 Mayo: 1809. 

Muchas gracias, mi muy estimado amigo, por su 
carta, noticias y interesante bulletin de su Pachin que 
venia adjunto. — No puedo contestarle en este comercio 
de noticias, sinó con géneros muy inferiores y sospe- 
chosos. 

La victoria de los Austríacos en Italia, me parece 
muy dudosa; ¡ojalá fuese tanto la de los franceses en 
Alemania! 

Navios rusos preparan de salir de Trieste para irse 
á Ancona, donde hay mucha tropa y mucho armamen- 
to: ha mandado ahí navios de guerra L. d Collmgwood 



206 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



para observarlos. Se dice que los Turcos han derrota- 
do (á) los rusos en Walachia. 

No me parece que, rendido ó disperso Soult, se atre- 
viera Victor á pasar en Andalucía hasta que lleguen 
refuerzos de Francia: y como esos han de llegar j si 
baten á los Austríacos, según mi dictámen, que es el 
de un ignorante en toda esta materia, no es malo el sis- 
tema de atacar. 

Esta noche, espero el deseado decreto; hasta que 
venga, no le hablo de aquel interesante asunto. 

Adiós: mil espresiones de la Señora y estiman mu- 
cho Mr. Alien, y los señoritos, sus memorias. 

WM Holland. 

¿No se acuerda Vm. del parte reservado de Monjuich, y los 
10.000.000 de reales, & &? 



[J_XXXII] 

Sevilla, 28 de Mayo de 1809. 

152 No ha previsto Vm. mal, mi muy querido Lord, 
pues que hallo que es nnry justa una de las observacio- 
nes que me hace en su preciosa carta, que leí esta ma- 
ñana. No falta, en efecto, quién, no habiendo podido es- 
torbar la favorable resolución du grand affaire, aso- 
ma con el designio de oponerle dificultades. Pero, ¿qué 
importa? El paso está dado, y nadie ya será capáz de 
volverle atrás sin riesgo de romperse la cabeza. La co- 
sa, á la verdad, presenta no pocas dificultades en su 
arreglo; pero ninguna hay que no puede ser vencida, 
si vencerla se quiere. Trátase de nombrar los que han 
de entender en ello, y en quién caerá la elección, ni se 
sabe, ni puede adivinarse, porque 

Mille Hominum species et rerum non color unas. 



MAYO 1809 



207 



La prebenda, no es apetecible, y en lo que toca á con- 
veniencia personal, el que gane, pierde. 

153 Nada en Sierra Morena, aunque siempre espe- 
ramos de allí algo bueno, porque en verdad los unos 
menguan, mientras los otros crecen, y siempre resulta 
una diferencia dupla. Cuesta, observó la defensiva por 
cumplir su palabra á Wellesley: ahora que este se le 
acerca, no sé lo que hará; porque el buen viejo no gus- 
ta de la inacción. 

154 Esta noche tendremos sección; pero si hubiere 
que avisar, Pachin lo dirá, y irá en Boletin. Entretan- 
to, lo dejo y saludando á nuestra amable My Lady, y 
compañía, quedo de Vm. affmo. 

Jovellanos. 

155 P. D. Recibí en sección la estimada carta de 
Vm. de ayer con la crónica de Gibraltar. Y ¿qué? ¿no 
será cierta la victoria del Archiduque Juan? Conque si 
tampoco lo es lo de la declaración de Rusia, que avisa 
nuestro Cónsul en postdata de carta del 20, quedare- 
mos lucidos. 

156 He escrito á Pachin: son las once y media y no 
ha respondido. Paciencia por hoy. 



[J_XXXIII3 

Sevilla, 29 Mayo 1809. 

157 Mi muy querido amigo y señor; como hoy se ha 
de nombrar la comisión encargada de la preparación 
de las Cortes, y sea yo, ó no, comprendido en ella, es 
de mi deber, como del de todos, auxiliarla en asunto 
tan importante y tan nuevo, no quiero perder la oca- 
sión que me ofrece la cercania, y facilidad de corres- 
pondencia en que todavía estamos, para pedir á Vm. 
las luces que tiene en la materia, y que no puedo ha- 
llar en otra parte. Anímame á esto, no sólo el laudable 



208 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



interés que Vm. tiene por nuestro bien, y señalada- 
mente en este punto, sinó también la bondad conque 
en nuestras conversaciones me ha comunicado sus 
ideas, y ofrecido sus auxilios, abriendo así á mi amis- 
tad una esperanza que me apresuro á llenar con toda 
la confianza que ella inspira. 

158 Ante todas cosas, y en uso de ella, devuelvo á 
Vm. los pliegos que se sirvió franquearme, con varios 
apuntamientos sobre el método de las discusiones en 
la Cámara de Inglaterra, pidiéndole que los haga co- 
piar en buena letra, porque confieso con vergüenza 
que á pesar del cuidado que en ello he puesto, no pue- 
do todavia leerlos bién. Precisamente en Cádiz, tendrá 
Vm. más proporción que aquí para hacerme este fa- 
vor, no pudiendo faltar en la casa del Sr. Duff ó en 
otra, quien se tome este trabajo. 

159 Pido á Vm. además, que me haga el favor de 
remitirme el libro inglés que aquí vimos más de una 
vez, en que hay una relación de las Córtes celebradas 
en tiempo (si no me engaño) de Enrique el Enfermo y 
porque quisiera extractar ó traducir todo lo que hay 
relativo á ellas. En muchos libros impresos, y en infi- 
nitos MSS. tenemos noticias harto exactas, relativas á 
esta materia; pero por la mayor parte, se hallan en los 
paises cautivos, así como lo están la mayor parte de 
los literatos que los han manejado y extractado y dis- 
frutádolos con frecuencia. Espero, sin embargo, que 
hallaremos algo en las bibliotecas de aquí, y nada se 
dejará de hacer para reunir quantos conocimientos 
puedan convenirnos. 

160 Una promesa, que no puedo olvidar, me hizo 
Vm. en nuestras últimas entrevistas; y fué de enviar- 
me los apuntamientos que empezó en ésta nuestro 
Mr. Alien, y pensaba continuar acerca del número de 
diputados, su elección y distribución. Vm. mismo ha- 
bía trabajado en esto y cuanto ambos hubieren traba- 
jado, y cuanto quisieren trabajar sur le grand affaire, 
todo lo deseo, todo lo pido, y todo lo espero de la 
acreditada bondad de uno y otro. Porque en este pun- 



MAYO 1809 



209 



to, me deben Vms. tener por mendicante y no me can- 
saré de pedir mientras Vms. no se cansen de dar. Esto 
escribo por la mañana antes de engolfarme en otras 
impertinencias. De lo que ocurriere en el dia, avisaré 
á continuación. El boletín de Pachin que vino anoche 
después de enviada mi carta al parte, vá en esta. 

161 Recuerdo lo del parte reservado. Nada más se 
avisó. Una carta particular dá todavía esperanzas. — 
Votóse la comisión, y salió no sé cómo.— El amigo Caro, 
Castañedo el Arzobispo, y Riquelme. — Sunt bona, sunt 
mala, quídam, sunt mediocria multa. 

162 Saludo afectuosamente á nuestra amable My 
Lady, y quedo de Vm. todo, 

Jovellanos. 

157 Jovellanos, fué nombrado miembro de la Comisión de 
Córtes, en unión del Arzobispo de Laodicea (Vera y Delgado), 
Castañedo, Riquelme, y Fr. Xavier Caro (Mentor, en def. de la 
J. Central: part. 2, art. 2, § 66 y siguientes.) 

Nuestro autor, propuso, y fué aprobado, un proyecto de de- 
creto, que se elevó á la sanción de la Junta Suprema. Es el de 15 
de Junio de 1809. Hollatid, y singularmente Mr. Alien, le facili- 
taron superabundantes noticias, aunque la aplicación de muchas 
de ellas, no pegaba en España ni á tiros. Véase también la carta 
J. 37, § 1.— De la elección de los individuos designados, se habla 
particularmente en esta última. Al parecer, Riquelme, y el Arzo- 
bispo de Laodicea representaban á los adversarios de la liber- 
tad; pero la confianza depositada en Jovellanos, era tan grande, 
que casi hizo todo el proyecto, con más, seis instrucciones para 
las seis primeras juntas auxiliares (loe. cit., § 68 y 69.) 

158 Alcalá Galiano en sus Recuerdos... (cap. 2. Cádiz en los 
dias del combate de Trafalgar, p. 40), hablando de Duff, se ex- 
presa así: 

Hubo también algún parlamento, siendo recibidos en Cádiz 
„los oficiales parlamentarios (ingleses) con cortesía, y hospedán- 
dose en casa de Mister James Duff (llamado en Cádiz Don Diego 
„ Duff), cónsul que había sido de su Nación en la misma plaza, 



210 



CARTAS DE JOVFXLANOS Y HOLLAND 



„muy querido y respetado allí, y que seguía haciendo parte del 
„oficio de cónsul, y llevaba el nombre de serlo en boca de lo co- 
„mun de las gentes, no obstante el estado de guerra... 
„ Á la casa de Duff , era común acudir á averiguar el paradero 
„de una ú otra persona de las de la escuadra.,, 

161 De Castañedo, ya se hace el retrato en la carta J. 38. Ro- 
drigo Riquelme, era togado (Regente de la Cnancillería de Gra- 
nada): y Francisco Xavier Caro, Catedrático de Leyes de la Uni- 
versidad de .Salamanca. (Vid. J. 70). 



[H— XXXII] 

Cádiz: 28 de Mayo de 1809. 

Querido amigo mió: ¡ojalá pudiese creer en la vic- 
toria del Archiduque Juan, y en la guerra de la Rusia! 
pero perdone Vm. si me parezca que se han apresura- 
do Vms. tanto en dar como de oficio estas noticias, 
cuanto habian tardado en el decreto. Eso si que equi- 
vale una victoria y de las mas grandes, no le puedo de- 
cir cuánto me gusta, y con que gozo y alborozo le he 
recibido.— También le han decretado en el verdadero 
tono de españoles... Restablecerlas... caído en olvido 
aquellas saludables instituciones... tales son, según mi 
pobre dictámen las frases que prometen menor esplen- 
dor y mayor solidez y permanencia, que palabras que 
suenan más filosofía y no la tienen. Pero no tengo tiem- 
po de escribir, y es preciso acabar, pero no podía yo 
dejar pasar un día sin darle mis enhorabuenas de esta 
grande victoria y esprimirle mi gozo de que mi segun- 
da patria tenga esperanzas de recobrar sus derechos, 
y de que mi digno 3 r respetado amigo y favorecedor 
Jovellanos habria tenido la satisfacción de ser el autor 
de esta grandísima obra. 

Adiós: Perdone Vm. mi mal castellano. 

W.u Holland. 



MAYO 1809 



211 



[H — XXXIII] 

Cádi2\29 Mayo: 1809. 

Mi muy amado y respetado señor: Vm. me habrá 
encontrado muy dudoso en las noticias de Trieste, y 
(aunque no estoy sin alguna esperanza (de) que sean 
verdad) lo estoy todavia: he aquí mis razones. Embió 
el Gobernador Sir Alexander Ball, de Malta, con el bu- 
que de guerra El Pilot, muchos pliegos para el Gober- 
nador de Gibraltar, y para el Almirante de aquí: me 
parece que la carta de Bardaqui (Bardaxi) vino á Gi- 
braltar en aquel mismo buque, á lo ménos, por mucho 
esmero que he puesto en examinarlo, no he podido ave- 
riguar hubiese llegado otro á Gibraltar, ó de Trieste, 
ó de Malta, en estos últimos dias. — Pues no dice (el) 
Sr. Alexander Ball, hombre muy dado á escribir noti- 
cias, y á creerlas, cuando sean buenas, nada de la vic- 
toria del Archiduque, ni de la declaración de la Rusia, 
antes incluye muchas especies que á no ser absoluta- 
mente incompatibles con esta última de la declaración 
de la Rusia, lo son enteramente con su conocimiento 
de tal suceso. 

Refiere pues noticias (á la verdad, anteriores) de la 
escuadra rusa en Trieste, de su intención de irse á An- 
cona, del armamento ahí, y otras cosas que infieren un 
rezelo de sus hostilidades, y de que da razón á nues- 
tros Almirantes para su gobierno. 

Prescindiendo pues de que poco suenan tales espe- 
cies, una declaración tan pronta ¿cómo es posible que 
no supiese tal declaración, el Gobernador de la plaza, 
de la cual salió el mismo buque que trajo las noticias 
de ella? y aún es más imposible que sabiéndolo, no so- 
lamente lo callase, sinó que despachase pliegos para 
inferir lo contrario.— Si es verdad, es preciso que ha- 
brá (haya) traído otro buque la carta de Bardaqui 



212 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



(Bardaxi) en derechura de Trieste á Gibraltar, ó que 
Bardaquí fuera el solo que, aprovechándose del navio 
que salió para Malta, había dado parte de una noticia 
poco conocida aunque buena en esa ciudad. Puede ser 
me engañe, pero, á no ser traída la carta de Bardaquí 
por otro buque de Trieste á Gibraltar, poca fé tengo 
en su contenido. 

Aunque pienso que hay providencia como la de las 
Córtes, espero que Vm. me hará el favor de dejarme 
una copia de su voto en esta materia. Tan buen argu- 
mento es— mutis quoque piscibus de natura cygni si 
libeat sonum, y en la elocuente pluma de Vm. ha de 
ser irrefragable la verdad y la razón.— No he visto más 
que por un instante á Don Bernabé Cabeza, pero vol- 
verá á vernos mañana, y le encargará la Señora de al- 
nas novelas de esa terrible Mrs. Ratcliffe. 
Adiós. 

WMH.d 



[J — XXXIV] 

Sevilla, 30 de Mayo 1809. 

Mi muy querido My Lord: anoche me quedé sin 
carta de Vm., pero cuento con que en ésta recibiré 
dos. Todo el dia ha sido de fiesta y gala. Por la maña- 
na, en la Catedral, después Córte en Palacio; ahora 
salva, campaneo y luminaria: todas señales de amor y 
fidelidad, pues que no pueden ser de alegría. Ninguna 
cosa nos dicen todavía de Sierra Morena, aunque siem- 
pre nos hacen esperar algo. El parte de Cuesta, ven- 
drá luego, y yo voy á la Junta á buscarle, esto es, á 
buscar á mi Pachin, que es su órgano. 

164 No fueron anoche los papeles ofrecidos porque 
no parece una llavecita bajo la cual están. Ella parece- 
rá y ellos irán. 

165 Cuesta, dice que sabe por noticias ciertas que 



MAYO 1809 



213 



Mortier vuelve á Francia. ¿Y Soult? ¿y Ney? La ruina 
de éstos no importa para que libres Galicia, Asturias, 
León y Castilla unan fuerza poderosa para venir sobre 
el camino de Francia. 

166 No es Bardaxi, es nuestro Cónsul quien dá la 
noticia de Rusia. En carta del 20, dice en posdata, que, 
cerrada ya, llegaba la noticia de la declaración de la 
Rusia. Si el silencio del Gobernador prueba algo, prue- 
ba demasiado, pues que prueba que ninguna noticia 
corría en Trieste sobre este objeto: en esto la carta 
del Cónsul valdrá más. Bardaxi, dice lo de la victoria 
del Archiduque Juan, primero, de oidas, después, ya 
con referencia al Gobernador, y como cosa segura. El 
Cónsul la repite, señala los lugares y la detalla. Si nos 
engañamos, no es sin buenas cartas. Las reflecciones 
críticas de Vm. son justísimas; pero ¡quán fácil es 
creer lo que conviene, y más á quien sufre! 

167 Sobre apuntamientos, tengo escrito, y seguire- 
mos hablando. No tema Vm. jamás que sus cartas me 
cansen. Ojalá que tuviera yo más vagar, y todo mi pla- 
cer fuera escribir ó leer á Vm. todo el dia. 

168 Deseo á nuestra amable My Lady, salud y con- 
tento, y le renuevo mi constante buen afecto. Saludo 
á nuestro Mr. Alien, y señoritos y quedo de Vm. como 
siempre affmo. 

Jovellanos. 

163 La festividad á que se alude, es la de S%n Fernando, por 
ser la de los días del Monarca: conmemorativa, á la vez, del al- 
zamiento general de España. 

[J — XXXV] 

Sevilla, 31 de Mayo 1809. 

169 Mi muy amado Lord, pareció la llavecita y van 
los papeles anunciados. Nada tenemos de nuevo hasta 
ahora. El rey Josef vino á Toledo, estuvo allí unos 



214 



CARTAS DE JOVEL. LA NOS Y HOLLAND 



dias, afectó mucha piedad y devoción, no recibió un 
solo Viva, y salió como entrara, con artillería y caba- 
llería de escolta. Las gacetas dirán otras cosas. Se 
crée que volvió á Madrid: el vulgo dice que irá incóg- 
nito á Castilla para partir á Francia. 

170 Ahora mismo vengo de la Secretaría de gue- 
rra, para saber de Cuesta. Leí su parte y no hay no- 
vedad. 

171 Una gaceta de Oviedo, del 10, refiere una pe- 
queña acción en Aguilar de Campóo. Un cuerpo fran- 
co del egército de Asturias, mandado por el capitán 
Porlier, atacó en aquella villa una guarnición de 150 
hombres, la sitió en una casa donde se había refugia- 
do. No teniendo artillería ni otro medio de ofensa, 
tomó la torre de la Iglesia, que la dominaba, y arro- 
jando desde ella grandes piedras, mató 30 hombres y 
hizo rendirse á discreción, 120 con un Comandante, 
quatro oficiales, dos cañones, 150 fusiles, 450 fanegas 
de trigo &c. 

172 Á esto se reducen nuestras noticias. No las hay 
en el órden civil. Ofrezco mi reverente afecto á la muy 
amable My Lady, saludo á la buena compañía, y soy 
todo de Vm., 

Jovellanos. 

173 ¡Á Dios el Mayo! 



[H—XXXIV] 

Cádiz: 30 Mayo, y el S. Femando: 1809. 

En medio de los regocijos del dia, no tendré tiempo 
querido Señor mió de escribirle esta tarde. Entretan- 
to le doy parte de que atendidas las circunstancias 
de la carta de Bardaquí, me rindo y de muy buena 
gana, á las armas del Archiduque; pero todavía se nie- 
ga á la rendición, aunque algo quebrantado mi escep- 



junio 1809 



215 



ticismo en la declaración de Rusia.— Y Vms. ¿no ten- 
drán de nombrar su embajador en Inglaterra? ¿Será 
Apodaca, ó queda Ceballos, ó se enviará otro? 

¿Y qué se hace del Egército de Astúrias y de Gali- 
cia? Me parece, para decírselo francamente, que en 
cualquiera parte que estuviese haría mas provecho, por 
no decir ménos daño, nuestro amigoLaRomana;y apar- 
tado del egército ¿quién ha de mandar? ¿El Conde de 
Noroña? será capaz de tal encargo? Por cierto hace 
falta ahí más que en ninguna parte, un general que ten- 
ga y opinión y patriotismo y actividad: y cómo habrán 
faltado estas prendas en Romana, no puedo compren- 
der, pero tampoco, por amigo y apasionado suyo que 
soy y he sido, le puedo disimular. 

Y la toma de Santander, ¿se confirma? 
Esperamos con ánsia las noticias de Mortier y de 
Wellesley, porque no sabiendo las fechas de los movi- 
mientos del primero, no se puede calcular. 

Buenos principios ha tenido la campaña de Blake: 
espero que á ese se le proporcionará caballería, armas, 
y enfin, todo cuanto pide, si es factible. 

Perdone Vm. tanta molestacion. Estoy totus en las 
cosas de mi segunda pátria, y charla la pluma con 
Vm. con ningún reparo y poca discreción. 

Muchas memorias á mis amigos de allá: sus sobri- 
nos, su amable Pachin , Hermida , Garay cum multis 
alus de que se acuerda con satisfacción su más afec- 
tuoso amigo 

VM Holland. 



[J_XXXVI] 

Sevilla, 1 de Junio 1809. 

174 Esta mañana, mi muy querido Señor, se ha pa- 
sado en la solemne procesión de la Féte Dieu. El tiem- 
po pardo y algún soplo de S. O. la hizo ménos pesada; 



216 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



la concurrencia fué lucida, y al cabo de dos horas y 
media, volvimos con el Santo de los santos á su templo. 
Aún nos quedó una hora para los negocios, y en ella 
vimos los partes de Venégas, que anuncia, sin detalles, 
una pequeña acción de Grimarest (que nada hace sino 
á medias) sobre Santa Cruz, y de Blake, que atacado 
con toda la fuerza francesa de Aragón, la rechazó bi- 
zarramente y con mucha pérdida del enemigo. Son las 
seis de la tarde, y nada sabemos de Cuesta. De Lisboa, 
que Wellesley venía hacia el Tajo, resuelto á tomar 
hacia Ciudad Rodrigo, si Víctor amagase á salir por 
Castilla, y sinó, hacia Alcántara: La Romana, le es- 
cribía el 15, de Asturias, diciendo que estaba allí con 
9.000 hombres mal provistos: que tenía 6.000 en Vigo 
y los demás (creo) hacia Lugo: pidiéndole que destru- 
yese ó entretuviese á Víctor, digo á Soult, y ofrecién- 
dose á hacer otro tanto con Ney; pero anunciando mala 
suerte para Galicia y Astúrias, si los dos franceses se 
reunian. Y bien. Ya lo están. ¿Quis tam patiens ut 
teneat se? Tal es nuestro estado, siempre de temor y 
inquietud, más por falta de actividad y previsión, que 
de fuerza y buen deseo. 

175 El sitio de Gerona está ya comenzado: la guar- 
nición muy animosa y confiada: hace salidas con buen 
suceso; y si Blake adelanta y limpia á Aragón, podrá 
socorrerla con escarmiento de los sitiadores. 

176 Anoche, se empezó á hablar de comisión y ma- 
ñana se señalará día y lugar para las sesiones. Pienso 
abrir por una idea general de la importancia de su 
objeto, y indicación de las principales cuestiones que 
hay que resolver para que la cosa se tome con la se- 
riedad que requiere, y con más actividad que la que 
se dá á otros negocios.— Basta por ahora. Esta noche, 
acabaré mi carta eu el Alcázar; pero por si estuviere 
de priesa, anticipo mis afectuosos respetos á nuestra 
amable My Lady, saludo á la compañía, y me repito 
de Vm. muy apasionado y fiel amigo, 

Jovellanos. 



junio 1809 



217 



177 P. D. Cuesta, tiene en acción las divisiones 
avanzadas de Zayas y Bassecourt, y espera sus resul- 
tas, y yo y todo. Está en pena, porque el general in- 
glés se está en el Tajo, porque decía que había hacia 
Alcántara enemigos en fuerza, y él, por las señas, teme 
que Víctor se escape por x\lmaráz, ántes que Welles- 
ley le absuelva de su palabra. Á Blake, se le ha acor- 
dado una encomienda que vale de 20 á 30 mil reales. 

174 Lo que se dice de Blake, no resultó cierto, á no ser que se 
contraiga á los partes oficiales de la victoria de Alcañiz ocurrida 
el 23 de Mayo, en que fué derrotado Suchet, y ya referida en el 
8148. 

174 Es verdaderamente raro y extraño, que La Romana, tres 
días antes de escapar de Oviedo, escribiese á Wellesley lo que 
aquí se expresa. ¿Cómo podía contar Rornana con 9.000 hombres, 
sin hacer frente á Ney? Porque hay que advertir, que el egército 
de Romana, se habia fraccionado en dos cuerpos. El primero, á 
las órdenes de Mahy, en Galicia, con seis mil hombres y doscien- 
tos caballos (6.200), hallábase entónces en las fuentes del Suarna, 
adelantándose luego al Monasterio de Meira (situado al pié de la 
Sierra y río de su nombre). El segundo, ménos numeroso (2.000 
hombres) á las órdenes de Don Martin de la Carrera, se acuarte- 
laba en la Puebla de Sanabria (Zamora). (Toreno: loe. cit. 2-vra- 
222). Y no habiéndose unido Ney á Soult hasta el 29 de Mayo, en 
Lugo, ¿cómo no le hizo frente? Así es que sospechamos de la le- 
gitimidad de la carta aludida, y cuando ménos, de su interpreta- 
ción. 

Porque lo sucedido, fué, que Ney invadió el Principado por la 
frontera gallega; entró por el puerto de Leitariegos (15 Mayo), y 
por Leitariegos, Cángas de Tineo (ló Mayo), Tineo, Sálas, Villa- 
zón, Cornellana (con flanqueo admirable de columna por la iz- 
quierda del Narcea), Villapañada, y Contín, llegó á las alturas de 
El Fresno, frente á Grado. — Á las diez de la mañana del 18 de 
Mayo, atraviesa Ney á Grado, y se dirige á Peñaflor, de que se 
apodera, y anochece en La Campona. El 19 de Mayo, á las tres 
de la tarde, entra Ney en Oviedo, y un destacamento suyo, en 
Gijon. 



218 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



En tanto, sabedor La Romana (el 17 por la noche), de la inva- 
sión de Ney, dispuso, á las cuatro de la mañana del 18 (¡á buena 
hora mangas verdes!) que se trasmitiesen órdenes á Vóster (en 
Mondoñedo), y á Ballesteros (en S. Vicente de la Barquera) para 
que avanzasen sobre Oviedo. Y el mismo día 18, á las cuatro de 
la tarde, abandonaba á Oviedo para embarcarse en Gijon al ama- 
necer del siguiente (19 de Mayo). 

¿Por qué no mandó avanzar también á Mahy? ¿Y poniéndose 
él al frente de las fuerzas combinadas de Mahy, y La Carrera, 
Vóster y Ballesteros, no dió la batalla á Ney? 

Ignoramos los descargos que en justificación de su conducta, 
diera La Romana ante la Junta Central: lo cierto, es, que en ac- 
tividad, rapidéz y previsión, ganaban siempre á los nuestros, los 
Mariscales del Imperio; verdad incontrastable que en una de sus 
cartas, confiesa el propio Jovellanos (J. 67: § 361). 

Asi que, nos fatigamos en balde, indagando cómo pudo saber- 
se en Sevilla lo de la carta de La Romana á Wellesley, y pues 
Jovellanos no lo indica, nos inclinamos á la creencia de que pudo 
ser muy bien un embuchado que le endosaran á Pachin Quirós, 
6 alguna falsa ó dislocada noticia de las innumerables que proce- 
dían de Astúrias. 



[H—XXXV] 

Cádiz: 31 Mayo 1809. 

Querido Señor y amigo mió: ¡Cuánto me lisongea su 
afectuosa amistad y confianza! y ¡cuánto gusto me da- 
ría si me fuese posible ser útil en cualquiera modo ó á 
mi respetado amigo, ó al gran negocio que tiene de ma- 
nejar! 

Irá, ó esta tarde ó por la primera oportunidad que 
se ofrece, el libro de Geddies, que tal vez puede ser- 
vir de recuerdo, aunque no sea por sí, un libro de gran- 
de estimación. 

Supongo que llegaría el MS. sobre las formas de la 
Cámara de los Comunes, y desde luego, me empeñaré 
en hacerle copiar en una letra más clara. Tiene Isnardi 



MAYO 1809 



219 



(un amigo de Quintana muy instruido, y que entiende 
el inglés como el español) la copia original de esas 
apuntaciones, con promesa de traducirlas, pero supon- 
go que se le habrá sucedido (ocurrido) lo mismo como 
á Vm. y no habrá podido descifrar la letra. 

Pida Vm. de Frere como legs el Red book gordo que 
tiene. Es nuestra Guía, y ademas de ser útil para la lec- 
tura de las Gacetas de Inglaterra, trae la copia que él 
tiene, una cosa muy rara y curiosa, que es un otro li- 
brito encuadernado con la misma Guía, de las circuns- 
tancias y fueros de las ciudades inglesas que tienen 
diputados en el Parlamento, y el número de los Consti- 
tuents ó votantes. 

Es preciso, con todo, saber que ese librito está he- 
cho para denigrar y no para ensalzar nuestro sistema, 
siendo la producción de uno muy celoso en favor de la 
reforma del Parlamento; y por consiguiente, baja en 
cuanto puede, los números de los habitantes ó votan- 
tes, y habla del influjo de individuos, especialmente 
Lordes (Lores), donde muchas veces no lo tienen, y 
donde en algunas es debido á sus calidades ó á sus ri- 
quezas, que no se les pueden ni se les deben quitar. — 
Cómo sucedió que tal librito se hallase al fin del Court 
Calendar, no comprendo y estraño mucho: pero dél, se 
puede ver la grande variedad de las circunstancias que 
dan voto á las varias ciudades de Inglaterra: y puesto 
que hay otra tanta en los 100 vocales de Irlanda y los 45 
de Escocia que no van anotados ahí, se puede inferir si 
el resultado en los 658 es bueno, que procede de la mu- 
cha variedad de los derechos de las ciudades, cosa que 
por casualidad y sin tal designio, facilita, más que pue- 
de imaginarse, la introducción de cada clase, y descrip- 
ción de personas en la Cámara. 

Cuanto al proyecto de Cortes trazado por M. r Alien, 
no se le había enviado, porque me pareció más valie- 
sen sus apuntaciones, en que motivará (donde expli- 
cará) cada particularidad de su proyecto, que el pro- 
yecto mismo.— Estas apuntaciones, no ha completado, 
aunque sabe la sustancia de ellas, y me la dice muy á 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



menudo, pues era mi propósito echarlas en íorma de 
otra disertación, para añadir al papel que se le entre- 
gué en Sevilla.— Ahora dice M. r Alien, que puede es- 
cribir alguna de sus ideas en inglés, y se las enviaré 
á Vm. con su schedula ó hoy ó mañana; y acaso qui- 
siera la sustancia de ellas con otras especulaciones, me 
empeñaré en escribir otro papel sobre los puntos que no 
toqué sinó muy superficialmente en mi último. 

Lo que podía hacer M. r Alien en Inglaterra y tal vez 
(mediante su maravillosa memoria, aquí también) es 
proporcionarles muchos hechos sobre el antiguo modo 
de tener Córtes en Castilla, y se ha alegrado él como yó 
de que Vm. se empeña en tan útil trabajo. — Dice que 
se puede aprender mucho de un libro que se intitula: 
Cáscales: De la Historia de Murcia, é yo le empeñaré 
en apuntar muchos otros en que se puede buscar lo de- 
seado en esta materia. Me parece que para tal trabajo, 
se puede sacar mucho del auxilio de Don Antonio Cap- 
many. — Cuando se trata de principios de Gobierno, y 
aún más de lengua, es algo caprichoso y muy porfiado 
en sus ideas; pero prescindiendo de que es muy buen 
español, y tiene una pluma mordáz, en cuanto á los he- 
chos de tiempos antiguos, y á lo que llaman los france- 
ses recherches (investigaciones), me parece que es uno 
de los más útiles del dia, y tal vez, á un cierto punto, 
el padre de esa ciencia en España. — Se lisongearia mu- 
cho si Vm. le consultase, y de véras pienso que le en- 
contraría muy instruido en estas materias. 

No sé si hubiese [habré) leido bien los nombres de 
los comisionados, y espero que no me habré equivoca- 
do en el primero, que supongo sea el autor y padre de 
la providencia á que única y solamente, si bien he leído 
los demás nombres, toca mantener y educar el hijo que 
procreó. 

ln te spes omnis sita est. 
Tu dux, tu patronus, si tu deseris periimus. 

¿Cómo sucedió que Riquelme fuese de la Comisión? 
Discurro habrán nombrando la sección de Gracia y 



MAYO 1809 



221 



Justicia: sinó es eso, no hay disculpa de haber entre- 
gado el arreglo de un negocio á uno que es su enemigo 
declarado.— Es fiar el cordero al lobo, y no veo qué 
política haya en eso: más valdría no haber decretado 
las Cortes, que entregarlas decretadas en manos que 
tienen ganas de echarlas á perder. Por eso, querido 
amigo mió, 

nanc animis opus est; nunc pectore firmo. 

ahora se necesita toda la firmeza, toda la dignidad, 
toda la sabiduría que son propias de su carácter, y 
aún algo de maña y táctica, que poco faltaba dijera yo, 
no es suya.— Además de la dilatación y otros estorbos 
que no dejará de emplear; los tres puntos en que más 
recelóla astucia de Riquelme, son: 

El número de los di frutados. 

La elección directa de ellos. 

La demasiada definición, que viene á ser la ab- 
soluta limitación y nulidad de las funciones de las 
Cortes. 

Es proprio de los que tienen una ambición baja y vil, 
y que tienen tino en intrigas, huir y aborrecer toda 
discusión libre y pública, y no pide mucho conocimien- 
to adivinar, que en una asamblea numerosa no se pue- 
de ahogar la discusión, ni disimular lo que pasa en 
ella. Pero créame Vm. que esto del número, es tal vez 
el punto principal, el sine qud non de un Gobierno 
libre. Con ménos de dos ó trescientos vocales, no sería 
otro que extensión de intriga que habrán logrado Vms., 
ni tendrá opinión la asamblea para enfrenar los extra- 
víos de una Córte; ni tendrá en ella el Gobierno una 
representación para asegurarse de la voluntad, y con 
e3o, y por eso, armarse de la energía del pueblo. Has- 
ta 500, y aún más, es nada incómodo el concurso de vo- 
cales, y puesto que tenemos 658 en Inglaterra, puedo 
hablar en esta materia con alguna autoridad. — Y pues 
que siempre impidirán las casualidades y enfermeda- 
des á una cuarta parte de asistir, y en los vocales de 



222 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



América, por lo ménos, la mitad, no me parece ten- 
drán Vms. bastantes, si, incluidos éstos últimos, no 
llegase una sola asamblea á cerca de 500, ó por lo mé- 
nos 400 vocales. — Ya le he molestado bastante sobre el 
asunto de elección directa; (y) estoy persuadido que, 
obligados á condescender con la providencia general 
los intrigantes será en los Cuerpos intermedios, si los 
hay, que tendrían esperanza de indemnizarse. 

Las funciones de las Córtes se han de arreglar por 
antiguos usos, por lo que piden las circunstancias pre- 
sentes, y por lo que les encargue la opinión pública. — 
Demasiada definición (¿constitución? ¿reglamenta- 
ción?) de ellas por el Gobierno ejecutivo en tiempos 
tranquilos, y con un pueblo obediente, es superflua y 
de mal exemplo: en tiempos críticos, y con un pueblo 
alborotado, es inútil, vano y peligroso, no siendo bas- 
tante para enfrenarlas, y obligándolas desde el princi- 
pio, á un atropellamiento de formas que los facilita 
otros. Quiero decir., que con tal definición (¿convo- 
catoria^ programa?), empiezan por fuerza las Cór- 
tes con una lucha con el executivo., y esto, se ha de 
evitar. 

Pues, si no me engaño, como celebraría mucho me 
engañase, en la táctica de su co-seccionista, ¿cómo se 
ha de resistirlo? Primeramente, ¿no me había dicho 
Vm. algo de la condición de su nombramiento por la 
Junta de Granada?; y de que no le eligieron á la Junta 
Central por más que algunos meses? En ese caso, me 
parece claro á mí que debía salir de la Junta: pero 
sinó, por lo ménos se debe examinar un punto de tanta 
importancia, y consultar el cuerpo que le nombró sobre 
su modo de contemplarlo (representarle). 

También me parece que se debian empeñar los ami- 
gos de la convocación de Córtes, en procurando repre- 
sentaciones congratulatorias de varios Cuerpos de la 
Nación, y si se puede introducir en ellas, con todo el 
decoro conveniente, frases que confiesan la esperanza 
de asambleas numerosas y elecciones directas , logra- 
rían Vms. cierta autoridad y inferencia de opinión pú- 



MAYO 1809 



223 



blica en favor de sus dictámenes. Pero perdone Vm. 
tan larga molestacion. 

En medio de la comedia de ayer, nos anunciaron 
los sucesos en Aragón, la toma de Salamanca, de Fe- 
rrol, la derrota de Ney, y la rendición de Soult. Se en- 
tusiasma mucho el pueblo, y todo es alegría aquí.— 
Adiós. 

WJi Holland. 

Mr. Alien, me dice, que el librito al fin de Court 
Calendar, ha sido encuadernado con todos ellos, ya 
años ha. No lo supe, y me maravillo de eso. 

[J — XXXVII] 

Sevilla, 2 de Junio ISO 9. 

178 ¡Qué sabroso ha sido el almuerzo, mi muy ama- 
do Lord! Vm. le ha hecho más dulce con sus ofertas, 
con sus auxilios, con sus reflexiones, y sobretodo, con 
este interés verdaderamente patriótico que realza to- 
dos los demás beneficios que yo le debo, y que ambos 
consagramos al bien de nuestra patria común. Vm. co- 
noce como yó, quánto importará en esta materia cono- 
cer las formas antiguas, y observarlas en quanto las 
circunstancias permkan. Ya he tenido sobre esto, al- 
guna conversación con nuestro Capmany y anda bus- 
cando el Blancas y otros libros en que andan esparcidas 
muchas noticias, y á cuya lista, agregaremos la histo- 
ria de Cáscales, y qualquiera otra obra que el memo- 
rioso Mr. Alien nos indique. Dígale Vm. por tanto, que 
registre los ricos escriños de su memoria, para que 
aumentemos la colección, la qual se hará extráctar por 
la comisión para su uso. Vm. no ha equivocado los 
nombres de sus miembros. Fueron nombrados por vo- 
tos secretos. Salió el primero, el que con más celo y 
desinterés promovió desde el principio el pensamiento. 



224 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Á él, siguieron los demás, aunque con notable diver- 
gencia de los sufragios, y tanta, que nuestro Garay se 
hace cruces al considerar quántos y quáles se creyeron 
apropósito para el caso. Bien creo que los que prefirie- 
ron á R. y al Arzobispo, buscarian atletas que oponer 
á los amigos de la libertad; pues aunque la que desea, 
es moderada, ésles á ellos odiosa. Mas ahora sí que la 
suya será sobre todas, pues que tiene el apoyo de la 
opinión pública. Esto quiere decir, que en la materia, 
la mayor parte será de uno solo, y también que será sin 
recompensa; porque, rerum causas scire volunt ornnes, 
mercedem solvere nemo. Pero lógrese el gran fin, y 
éste será el mejor premio para su corazón. 

179 Pediré el libro colorado á nuestro Mr. Frere 
para disfrutar su apéndice, y si no me le deja como le- 
gado, le tomo incommodato. Del encargo de Isnardi 
(que anda por aquí) no sé qué decir; pero tengo ya la 
obra en buena letra, y yo seré su traductor. 

180 Seguiré á la tarde. 

181 Ya es de noche. Parte de Cuesta á medio día. 
Zayas atacó y desalojó á los enemigos en Aljuviel. 

182 Otro parte esta tarde. Los enemigos se mueven ( 
y parece que amagan á salir por Almaráz. El punto 
abandonado, es Miajadas. 

183 Llega la favorecida de Vm. de ayer, con los 
apuntamientos de Mr. Alien. Por ellos, mil y más gra- 
cias, mientras se reserva su exámen para el breakfast 
de mañana; porque la materia es digna de meditación. 

184 Salud á mi muy amable My Lady; y mande Vm. 
á su affmo. 

Jovellanos. 

178 Con seguridad alúdese en el texto, á las siguientes obras, 
pertinentes sin duda á las antiguas formas de Cortes: 

Bláncas (Gerónimo de).— Coronaciones de los Reyes de Ara- 
gón; y modo de proceder en Córtes de Aragón.— Zaragoza: Die- 
go Dormer: 1641: 2 volúmenes en 4.° 

Cáscales (Francisco Antonio)— Discursos históricos de la Ciu- 
dad de Murcia. - Murcia: 1775; en fól. con lám. 



junio 1809 



225 



Pero esto, era muy corto fundamento para el conocimiento de 
nuestras antiguas Córtes, y su modo de funcionar. Más adecuada 
era al propósito, la magna obra del erudito Martinez-Marina, ti- 
tulada Ensayo histórico- critico sobre la antigua legislación y 
cuerpos legales de los Reynos de León y Castilla, de que Jove- 
llanos habla en la carta J-2 de esta colección, § 10. 

La interpretación del final de este párrafo, necesita una acla- 
ración, pues se trata de un supuesto sobre el cual están ya en in- 
teligencia los autores de estas Cartas, pero que no se consigna. 

Háblase en los precedentes párrafos 157 y 161, del nombra- 
miento de la Comisión de Córtes, que tuvo lugar el dia 29 de 
Mayo; y de la votación de sus individuos (que fueron cinco), y re- 
cayó en los Señores Arzobispo de Laodicea, Francisco X. Caro, 
Castañedo, y Riquelme; al quinto, no se le designa; pero una dis- 
creta linea de puntos suspensivos, encubre el apellido Jovellanos. 

Aunque no explícitamente, ya se declara que lo era al comien- 
zo del § 176, por las expresiones empleadas: Anoche, se empezó 

d hablar de Comisión Pienso abrir por una idea general 

de la importancia de su objeto 

En el de que tratamos (178;, alúdese á la votación. El primer 
nombre que salió (aunque lo oculta el narrador), fué el suyo; y 
prudentemente pensando, debió salir por unanimidad ó aclama- 
ción. Los siguientes nombres, fueron (con notable divergencia de 
sufragios) los de Riquelme, y Laodicea (Vera Delgado), busca- 
dos como atletas contra los amigos de la libertad. La que desea- 
ba Jovellanos era moderada (y ni aún así, la querían) y la impon- 
dría, á pesar de todo, porque contaba con el apoyo de la opinión 
pública. 

El final, alude, á que todo el trabajo de la Comisión (la mate- 
ria, como él decía) recaería sobre sus hombros, y á que lo des- 
empeñada sin esperanza de premio; lo cual resume en la senten- 
cia ó aforismo romano: todos quieren conocer (ó saber) el origen 
de los hechos: ninguno, adjudicarlas recompensas. 



15 



226 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



ÍJ — XXXVIlll 

3 de Junio ISO 9, Sevilla. 

185 Bon Jour, mi querido My Lord; me desayuno 
repasando la carta de Vm. que recibí anoche, y sabo- 
reándome con sus afectuosas expresiones. He vuelto 
después sobre los apuntamientos de nuestro Mr. Alien, 
y hallo muy bien concebido su plan, aunque no sé si 
será igualmente acomodado á las ideas de mes conf re- 
res. En verdad que no carecerá de dificultad, ni acaso 
de inconveniente el saltar por sobre las formas anti- 
guas en la primera reunión, pues la prudencia y la po- 
lítica misma, requieren, que las novedades que en la 
materia hayan de hacerse, sean propuestas por las 
Cortes á la Junta, y no mandadas por la Junta á las 
Córtes. 

186 En lo antiguo, todos los Obispos eran llamados, 
y algunos abades mitrados, y aunque no sé si por la no- 
bleza, todos los títulos, siempre habrá dificultad ó de 
excluirlos si lo eran , ó de sacar solo de ellos la repre- 
sentación de la nobleza no titulada, que se tiene por, y 
en realidad es, por lo común, más rancia, y limpia: que 
no es poco raro entre nosotros, pedir un título para 
tapar alguna mengua. El contingente por capitales, 
aparece harto desigual, por quanto, por ejemplo, Astu- 
rias, con cerca de 400 mil almas, tiene una sola, y Ga- 
licia, con seis ciudades, y más de undécima de la total 
población, solo se le dá un voto. Ni por ahora conviene 
que la asamblea sea tan numerosa; porque debiendo 
ser admitidas las colonias á las Córtes sucesivas, ó ha- 
bría de alterarse la distribución establecida (lo que no 
sería sin inconveniente), ó resultaría un número de di- 
putados notablemente excesivo. Esto es lo que me ocu- 
rre por ahora, sin que deje de prever que quando se 
revuelvan memorias antiguas, se dé en algún otro re- 



junio 1809 



227 



paro, pues desde aquí me ocurre, que el derecho de 
votar en la nobleza, ó voto en Córtes, tocaba también 
por privilegio á algunas familias. Á Dios, hasta la tar- 
de. Ah! ¡Vm. se vá admirando de lo que adelanta mi le- 
tra! No siempre es arabesca. La hora en que se escri- 
be, el tiempo que se destina á ello, la quietud, el lugar, 
el tintero, la pluma ¡Quántas dificultades para ha- 
cer de un borrageador, un buen pendolista! Á Dios, 
otra vez. 

187 Castañedo, c'est un prétre nommé par Jaén, 
grand parleur, un peu violenta mais honnéte homme. 

188 Ditez á Mr. Alien, que en nuestras Córtes, la 
magistratura no tenía representación. Que el Consejo 
del Rey, asistía á ellas para aconsejar al Soberano, y 
no para votar. Dar, pues, representación á la Magistra- 
tura, sería dar envidia á otras clases. ¿Qué diría la mi- 
licia? ¿Convendría extender la representación á ella? Y 
no dañada á la libertad, si no el influjo, el temor de los 
generales? El partido que apoyasen, ¿no sería el más 
fuerte? ¿Y entónces? 

189 Acaban de llegar las buenas noticias adjuntas 
mezcladas con las malas. No me cabe en la cabeza la 
•extravagante conducta de Romana, que huye de la glo- 
ria que le esperaba en Galicia, por detenerse á hacer 
desaciertos en Asturias. ¡Quién sabe si descuidado en 
la defensa, dejará á Ney penetrar á la capital! Los 
principales puntos, están ya tomados por el enemigo, 
á quien suponen en Cángas de Tineo, ¡Pobre país! ¡Po- 
bre Gijon! No le hubiera abandonado tanto la antigua 
Junta. Entre 10 y 11 de la mañana de hoy, entregó el 
-carruagero el libro de Geddes. Nuevas gracias. 

190 Son las 11 f / 2 de la noche: vengo de visitar á la 
de Osuna, y me entregan la favorecida de Vm. que re- 
servo para el desayuno, porque insta la cena, porque 
mi sobrino debe acabarla ántes de las 12, para decir 
misa mañana. Pachin, dice, que de Cuesta, nada. Que 
por confidentes se sabe que han abandonado los fran- 
ceses el puente del Arzobispo arrojando al rio sus pro- 
visiones, y en Talavera quemado el puente de madera. 



228 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Que Josef pasó á Segovia, y que todos ellos manifies- 
tan descontento. 

191 Salud á nuestra amable My Lady y compañía,, 
y mande Vm. á su 

Jovellanos. 

192 Mañana comeré con Mr. Frere. 

189 Únicamente en el inventario judicial de algunos libros de 
Jovellanos (años 1811-1812), hemos podido obtener este registror 

Varios tratados de Geddes (ó Geddies): primer volumen: en 
inglés: 8.° may. past. 

En la siguiente carta (J-39, § 196) se agrega que es poco, pero 
muy apreciable lo que dice Geddes de las Córtes españolas: y 
luego, "que hubiesen excusado el trabajo de pedir el libro, si hu- 
bieran advertido que sólo era un extracto de Gil González.,, 

De donde debemos inferir, que lo contenido en el autor inglés 
(por lo que más adelante en el propio párrafo se dice) es un ex- 
tracto de la siguiente obra: 

González Dávila (Gil).— Historia de la vida y hechos del Rey 
Don Jlenrique III de Castilla.— Madrid: 1638, gr. fol. con retra- 
to. Primera edición, donde someramente se habla de las Córtes 
tenidas en Castilla por dicho Monarca. 

Entre los libros ingleses pertenecientes á Jovellanos (hoy exis- 
tentes en el Instituto de su nombre), sólo recordamos con el ape 
llido Geddes, el siguiente: 

Alexander Geddes: Select satires of Horace translated in to 
english verse, and for the most part, adapted to the present 
times and manner s...— -London: printed for the author: 1779: 
fól. de 123 págs. 

El 3 de Junio (fecha de esta carta) suponían en Sevilla, que el 
enemigo (Ney) estaría en Cángas de Tineo. Donde estaba ya, era 
en Galicia, camino de Puente San Payo, de regreso de la invasión 
de Astúrias, después de darse la mano con Bonnet y Kellerman 
(Oviedo, 20 de Mayo), y de conferenciar con Soult(Lugo, 29 de 
Mayo). 

En cuanto á la antigua Junta, ¿qué hizo, ni qué pudo hacer 
por Oviedo y Gijón? Muy pronto vamos á saberlo. 



junio 1809 



229 



[ J — XXXIX] 

Sevilla, 4 de Junio. 

193 Vengan enhorabuena, mi muy amado My Lord, 
vengan las otras apuntaciones de nuestro Mr. Alien, 
que bienvenidas y recibidas serán, aunque sean en in- 
glés, pues que si la letra es legible, tendrán en eso 
para mí un mérito más. Traduciránse empero (si acaso 
no contienen cosa que deba quedar inter nosj, porque 
nunca debemos olvidar la primer calidad del bien, el 
ser diffusivum sui, como dicen nuestros étnicos: es de- 
cir, que serán para mí y para otros. 

194 Hecho esto, me presento á Vm. y me pongo á 
los piés de nuestra amabilísima My Lady, y á nombre 
de la nación Inglesa (á quien daría el nombre de segun- 
da patria, si hubiese tenido la dicha de pisar su suelo 
y respirar su ambiente), beso á entrambos las manos, y 
los felicito afectuosamente en el cumpleaños del rey 
Jorge, que aquí celebraremos con salvas en público, y 
con brindis, privadamente, en casa de Mr.Frere.— God 
save the King, 

195 Veremos si Tineo quiere traducir ó extractar el 
Blackstone; ya tiene la especie, que oyó sin disgusto; 
pero sin aceptación. Tanto es de silencioso: Nec annuit 
nec renuit, y mi sistema, es dejarle hacer lo que quie- 
ra. Mas si él no, yo lo haré. Porque ha de saber Vm., 
que mi propósito es darme todo au grand affaire, y 
renunciar á los demás, no asistiendo á la Junta, y apro- 
vechando el tiempo que en ella se pierde (porque uno 
entre treinta, ¿qué vale?), para el trabajo privado, que 
la novedad, la obscuridad, la delicadeza, y la impor- 
tancia del obgeto requieren. 

196 Poco, pero muy apreciable es lo que dice Ged- 
des de nuestras Cortes; mas hubiéramos excusado el 
trabajo de pedirle, si Mr. Alien ó Vm. me hubiesen di- 
cho que no es más que un extracto del Gil González, que 



230 CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



habrá aquí. Buscaréle, y si parece, volverá Geddes. 
Tengo otras noticias de las primeras Cortes, y algunas 
otras de Enrique III, á quien Geddes hace segundo, sin 
duda porque no contó entre los Enriques al Deseado, 
y dió el título de I, al Conde de Trastamara. 

197 Tengo á mis Astúrias sobre el corazón , y doy 
punto al breakfast. 

198 Nada de Sierra Morena. Hemos comido con 
Mr. Frere, Garay, Contamina, Villel, Caro, Ovalle, y 
yo. Estaba el encargado de Austria, que está lleno de 
confianza, y tiene buenas noticias de Italia hasta el 23, 
en que el Archiduque Juan perseguía al enemigo que 
iba en retirada, hasta Treviso, y contaba con dispersar 
todo el egército, antes que recibiese los esfuerzos que 
esperaba del Estado Romano, Génova y Rosellon. 

199 De Cuesta, nada aún. Si algo hubiese de nuevo 
y digno, habrá boletin de Pachin, y no irá, si nó, la ca- 
llada por respuesta. 

200 Voy á la Sección, donde sin ser profeta, se pue- 
de adivinar que nuestro H... (ermida) hablará mucho y 
sostendrá que si no atacamos, perecemos. Este es su 
caballo de batalla. 

201 My Lady, además del cumplido del día, ofrezco 
á Vm. mis afectuosos respetos; ofrezco mi buen afecto 
á nuestro Lord John Russell, saludo al respetable 
Mr. Alien, y al amable Carlitos, y soy de Vm. affmo. 
amigo 

Jovellanos. 

195 La obra que se brinda para traducir ó extractar, al silen- 
cioso Tineo, debe ser la de William Blackstone: Commentarios 
on the Laws of England.— London:— 1809.— 4 vols. (Bibliot. de 
Jovellanos). 

Don Juan María de Tineo y Ramírez de Jove, sobrino de Jove- 
llanos (por la línea materna de los Jove-Ramirez) fué uno de los 
literatos y críticos más eruditos de su tiempo. Nació en Gijón, 
fué Colegial en Bolonia, trabó amistad con Moratin y Meléndez, 
y desempeñó los cargos de Oficial, en el Ministerio de Gracia y 
Justicia, é individuo de la Inspección de Instrucción pública. 



junio 1809 



231 



Hermosilla, en su obra postuma, Juicio crítico de los princi- 
pales poetas españoles de la última Era (París: 1855), estampa 
al frente de las Poesías sueltas de Moratín y Meléndez, el Juicio 
de Tineo, calificándolo de doctísima crítica, prueba de la sin- 
gular estimación que le merecían sus escritos. Ambos juicios 
son inéditos, y los copió Hermosilla para darlos á la publicidad 
con permiso del testamentario de Tineo, Don Francisco Javier 
Argáiz. 

En 1809, encontrábase en Sevilla, trabajando con su tío, según 
consigna Ceán Bermúdez en la pág. 101 de su Biografía de Jove- 
llanos: "Retirado (Jovellanos) en el callejón de Santa Marta, vuel- 
„ve de nuevo ayudado de otro sobrino, el filósofo y erudito Don 
„Juan María de Tineo, á dedicarse enteramente al servicio de la 
„pátria, sacrificando en su obsequio, sus cansadas fuerzas.,, 

Jovellanos, en su Memoria testamentaria de 1807, lega como 
recuerdo á este sobrino, el ejemplar de Terencio, de la edición 
de Cambridge, que compró en Mallorca (actualmente, en la Bi- 
blioteca del Instituto de Gijón.) 

Escribió, además de los indicados juicios: 

a) Colección de traductores de Horacio (dos tomos en 4.°, mss\ 
Se extravió el primer tomo; el segundo, está en la Biblioteca 
Nacional. 

b) Contestación á Quintana sobre La Mogigata, de Moratín. 
(En Variedades de Ciencias, Literatura^ Artes: años 1804-1805.) 

Menéndez Pelayo, en su obra Horacio en España, hace de él 
las siguientes indicaciones: 

" Tineo, perteneció á un grupo literario, del que era cabeza 

„Moratín (p. 155), que hostilizaba al de Quintana. 

„ Tineo, llamaba á la escuela poética de Meléndez, con sorna, 

„anglo-galo- filosófico -sentimental (M. ez Pelayo: Hist. de los 

^Heterodoxos.) 

„ Don Juan Tineo, aunque ensañándose con Meléndez, puso de 
„resalto la distancia inmensa entre la Oda A las estrellas de 
«aquel ingenio, y la Noche serena de fray Luis de León, á la que 
„pretendía oscurecer (p. 140.),, 

No mencionan á este escritor, en sus obras, Renduéles-Llanos, 
ni Fuértes Acevedo, ni Canella. Tampoco le menciona Alcalá 
Galiano (en sus Recuerdos, pág. 64) entre los del grupo morati- 
niano, pues sólo cita á D. Pedro Estala, y al Abate Melón. 



232 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Un pariente ó primo suyo, Don Francisco Xavier de Tineo y 
Cornellana, desempeñó los cargos de Profesor de Lenguas y 
Bibliotecario del Real Instituto Asturiano, en los años 1803 
á 1833. 



I H_ XXXVI ¡ 

Cádiz: 4 Junio 1809. 

Querido amigo mío: con motivo de haber pasado 
una mitad del día en escribiendo cartas á Inglaterra, y 
otra, en convites y regocijos del día de nuestro Rey, 
no tengo tiempo de escribirle como hubiera deseado. 
Lo mismo sucede á Mr. Alien, que le enviará mañana 
lo que queda de sus Reflexiones. Se dice haber llegado 
aquí un buque de Gijon, con noticias de que los france- 
ses se acerquen de allí: no gastó más que cinco días en 
el viage el tal buque. ¿Qué es esto? 
Adiós, querido amigo mió. 

VM Holland. 



[J — XU 

Sevilla, 5 de Junio 1809. 

202 Ha sido por cierto muy sabroso el almuerzo que 
Vm., mi querido Lord, me ha proporcionado con la 
lectura 'de los apuntamientos de nuestro Mr. Alien; 
manjar no menos dulce y agradable que sano y prove- 
choso. No solo le comeré sinó que le rumiaré para di- 
gerirle mejor; y á pesar de lo que me gusta y me pue- 
de aprovechar, no seré tan codicioso de él, que no haga 
participantes á mis compañeros, de su sustancia. Sobre 
la perspicuidad y solidéz que reina en todas sus ideas, 
tiene para mí una muy estimable y singularísima ven- 
taja; y es, la de buscar las novedades que indica la ra- 



junio 1809 



233 



zón, sin dejar de respetar lo que ha sido canonizado y 
autorizado por antiguos usos. Porque nada es más co- 
mún entre los hombres, que, en unos, el gritar contra 
los que menosprecian la venerable antigüedad, y tratar 
de malignos novadores á los que quieren alterarla en 
un negro de uña; y en otros, cantar á todas horas el 

Recedant vetera, 
Nova sint omnia. 

El justo medio, pues, que sigue nuestro Mr. Alienes 
el que, á mi juicio, debe seguirse. Reconozco que en 
estas primeras Córtes, no serán grandes las alteracio- 
nes, por lo mismo que la perfección de la representa- 
ción no debe ser obra nuestra, sinó suya; pero nuestro 
debe ser el (y será), proponerles las ventajas á que pue- 
den aspirar. En fin, en el primer momento de vagar, 
yo mismo traduciré á Mr. Alien, y entretanto, le ruego 
que continúe sazonando otros almuerzos, que yo cui- 
daré de cenar poco, y de abstenerme de viandas gro- 
seras, para hacerlos con más gusto y provecho. Y va- 
mos á otra cosa quia multa nos premuní. 

203 Acababa de enviar al parte la carta que escribí 
á Vm. anoche, quando recibí, la que incluyo, de mi po- 
bre Pachin, que está desolado hasta el extremo con las 
funestísimas noticias que contiene. Su jóven esposa, su 
madre, toda su casa y fortuna en Oviedo, y los france- 
ses ya sobre Gijón; ¡quánto, quánto no tiene que te- 
mer! Toda su dulzura, toda su moderación, se disipan 
quando habla de La Romana, que ciertamente apare- 
ce, á lo ménos por su omisión, autor y causador de la 
ruina de Astúrias. Quando Soult estaba acorralado so- 
bre Oporto, y el refuerzo de Kellerman en Castilla, su 
egército, reforzado con las tropas de Astúrias, ¿no hu- 
biera podido acabar con Ney, vencer á Kellerman, ó 
cerrarle el paso, y amenazar en su retirada al prime- 
ro? ¿Y ahora? los tres egércitos ó divisiones francesas 
reunidas, los nuestros de Galicia y Astúrias separados, 
los Ingleses en lentísima marcha alejándose ¿qué será 



234 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de ellos, de su General, y de las pobres provincias de 
Galicia y Astúrias abandonados al furor de feroces 
devastadores? Y entretanto, si Mortier [refuerza á Se. 
bastiani ó á Víctor, ántes que Wellesley se presente, 
¿qué será de nosotros los del Mediodía? Perdóneme 
Vm. que yo sospeche algún misterio en la lentitud de 
un general tan activo. Y si le ha} 7 , ¿á qué vino atarlas 
manos á Cuesta, para que no obrase mientras iba so- 
bre Oporto, ofreciéndole en cambio su pronta vuelta y 
cooperación? El 26 estaba el egército Inglés en Coim- 

bra y no salió hasta el primero ¿sería solo por 

falta de zapatos? 

(Se continuará) 

204 En efecto, continué en la Junta, de do acabo de 
apearme. Judgue Vm. quál habrá sido el regocijo en 
un congreso, en que hay muchos que se tragan sin exá- 
men quanto es favorable. En esto, Campo-Sagrado 
duda, y yo creo y me recreo. 

205 Nada de Cuesta. Á Dios. Todo de Vm. 

Jovellanos. 

203 Refiérese á la entrada de Ney en Oviedo (19 Mayo 1809} 
que hizo huir á La Romana de Gijón, el mismo día, en el bergan- 
tín Palomo, á las órdenes del Teniente de Navio, el gijonés Don 
Manuel Jove Huergo. 

La jóven esposa de Pachin, era Doña María Jacoba de Val- 
dés-Inclán. (Yace enterrada con su esposo, en Villória de Lavia- 
na (Astúrias). No tuvieron descendencia, pasando el Marquesado 
á su sobrino Don José Bernaldo de Quirós. 

Esta Señora, con sus parientes y deudos, fué de Astúrias á Se- 
villa en compañía del vizconde de Matarrosa (después Conde de 
Toreno, celebérrimo historiador) en Septiembre de 1809 (vid. la 
carta J-72, § 394). 

Cinco meses más tarde (26 Febrero 1810) regresaba á Astúrias 
con su esposo, y dilatada servidumbre, en la fragata Cornelia. 
Según Jovellanos {Memoria endef..., part. 2, art. 3, § 9) compo- 



junio 1809 



235 



níanla doce personas, á saber: el Marqués, y su esposa; el Te- 
niente de Navio Don Juan de Valdés, su hermano político; el Ca- 
pitán de infantería Don Ramón de Valdés, su tío y ayudante; su 
capellán Don Antonio García Arango: un cirujano: una doncella: 
un ayuda de cámara con su muger: y tres criados. Todos trasbor- 
daron después al bergantín Covadonga. 

Es empeño singular de los escritores asturianos, culpar á La 
Romana de la invasión francesa en Astúrias, y de todos los ma- 
les que se originaron de ella. 

Pero ya dijimos que la venida de La Romana á Astúrias 
(nota al § 102) no obedecía á organizar su defensa, sinó á obtener 
recursos para su egército, situado en el Bierzo y la frontera lu- 
cense. La Junta de Astúrias había invertido treinta y cinco mi- 
llones en organizar un egército de 22 regimientos (22.000 hom- 
bres) con sus correspondientes Generales, Mariscales, Brigadie- 
res, Coroneles, etc. etc. etc. (vid. Alv.z Valdés, loe. cit. apén- 
dic. 42 al 48); pero esta fuerza, era tan heterogénea, como incon- 
sistente: en su procedencia, porque todos eran soldados bisoños y 
gefes improvisados; y en su naturaleza, porque les faltaba la or- 
ganización y el espíritu militar, y el aprendizage en filas, de que 
carecían unos y otros. 

Asf es que promueve la risa, la ingenuidad con que el histo- 
riador ovetense Alvarez Valdés, afirma en su obra (pág. 104), 
que "la Junta confiere diferentes grados militares para premiar 
Jos servicios que los agraciados hicieran en la revolución». Al 
egército, le equipa con 22.956 fusiles nuevos, 545 tercerolas y 1.130 
pistolas. 

Los apéndices 42 á 46, ántes mencionados, dan pobrísima idea 
del criterio con que procedió la Junta: simples particulares, y de 
la nobleza del pais, diplomáticos, y caballerizos, fueron elevados 
de improviso, al rango superior de Coroneles: once Coroneles y 
Tenientes Coroneles, subieron á la categoría de Tenientes Gene- 
rales, y seis, á la de Mariscales de Campo. 

Así, por ejemplo, áDon José Cienfuegos Jovellanos, y á Vós- 
ter, tenientes-coroneles de Artillería, les hicieron Tenientes Ge- 
nerales de Egército; á Ballesteros, capitán retirado, le hicieron 
Mariscal de Campo. Al vizconde de Matarrosa (el historiador 
Toreno), de simple diplomático, le elevaron al rango de Coronel, 
y dos meses después, al de Mariscal de Campo: al Vizconde de 



236 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



San Pedro Mártir de la Vega del Rey (pomposo título del primo- 
génito de los Peñalbas) Don Juan González de Cienfuegos, Coro- 
nel, solo porque su padre Don Rodrigo (VI Conde Marcel de Pe- 
ñalba) era de la Junta; etc. etc. etc. porque el relato sería ina- 
cabable. 

Y aquel núcleo heterogéneo de fuerza armada, se ramificó 
luego, pasando 12.000 hombres con Don Vicente María Alvarez 
de Acevedo, á incorporarse al egército de la Izquierda que man- 
daba Blake, siendo dispersados casi todos el 10 de Noviembre de 
1808, en la desastrosa batalla de Espinosa de los Monteros. 

Los 8.000 restantes del primitivo reclutamiento, se fracciona- 
ron más tarde, pasando á las tres líneas de defensa organizadas 
á principios de 1809, en Pajáres, Colómbres, y Río Eo. 

De modo y manera, que La Romana, tenía que luchar con una 
Junta compuesta de 48 diputados (Alvarez Valdés, /. c. pág. 204) 
en la que estaba aglomerada (como dice Arteche) toda la noble- 
za y todo el cacicazgo del país: y en cuyas secciones, por haber 
de todo, hasta había cuatro Ministerios de Estado, Gracia y Jus- 
ticia, Guerra y Hacienda (vid. ob. d. pág. 64 y 237) con doce mi- 
nistros, que llevaban consumidos 35 millones (incluidos los dos 
últimos que obtuvo en Sevilla García Sala). 

Y esta Junta (como nuestra actual Diputación Provincial, in- 
útil y parasitario organismo), ¿para qué servía?— para nada. Era 
un poder absorbente y monstruoso, que aún después de consti- 
tuida la Junta Central en 25 de Septiembre de 1808, quería seguir 
monopolizando la soberanía en su territorio, sin reconocer agena 
jurisdicción. No sería muy legal el procedimiento de La Romana 
al disolverla; pero ¿cabía otro en las circunstancias en que estaba 
el país? y ¿cuadraba acaso con el prestigio de un General en gefe 
como La Romana, que tenía toda la autoridad delegada del Poder 
supremo, entretenerse más de lo debido y conveniente en estéril 
controversia con una autoridad civil? 

Lo que el patriotismo exigía en aquellas críticas circunstan- 
cias, era, que aquella inútil Junta delegara el mando en manos 
de La Romana, y facilitándole medios, hombres y recursos, pu- 
siese el Principado en estado de defensa. Y no habiéndolo hecho 
¿cabe culpar á Don Pedro Caro por lo que hizo? 

Mas las inculpaciones y cargos que le acumula Jovellanos, 
como hechas desde léjos, no tienen toda la fuerza acusadora que 



junio 1809 



237 



tendrían en el teatro mismo de la guerra. Soult, acorralado en 
Oporto en Mayo de J809, aún era temible, pues que pudo burlar á 
Wellesley. Y las fuerzas de Astúrias ¿no habían sido destrozadas 
y dispersas en Espinosa de los Monteros?: y las del Bierzo, ¿no 
estaban carentes de recursos y medios de combate? Pues preci- 
samente porque carecían de ellos, había ido Romana á solicitar- 
los de Astúrias. ¿Y acaso Ney, y Kellerman, eran gefes improvi- 
sados, como los nuestros, que se dejasen vencer de cualquier 
modo? ¿dónde, entonces, la previsión y prudencia de Romana? Pero 
los Generales de salón de la Junta, vociferaban desde léjos, por- 
que era más fácil acusar y criticar, que aplicar el remedio. 

¡Y la conquistare Oviedo! Cuatro míseros renglones nada 
más (como quien esquiva el lance), le dedica Toreno (l. c.2 — 
vin — 222). 

¿dónde los bravos, los valientes dónde, 
armipotentes en la lid sañuda? 

Aquella portentosa falange de Leónidas en agrás (puesta en 
música y verso heróico por todos los copleros, gacetilleros y ero- 
niqueros de la vocinglera Vetusta) que para pasar el tiempo se 
habia entretenido jugando á Ministros, Generales, y Soberanos 
suplentes (como quien juega al marro), amenazando á Napoleón 
cual si fuese algún muñeco de alfeñique, ó crédulo paisano de 
Morcin caido en las garras de la curia, y sus egércitos, figuri- 
llas de barro..., se evaporó de repente. La tierra sagrada de los 
Alfonsos, de !os Ramiros, Ordoños y Vermudos... ¡no tembló 
por eso! 

¡Tanto furor para increpar á La Romana! ¡Tanta ira para abo- 
fetear, insultar y poner en trance de muerte á dos pobres diablos 
como Meléndez-Valdés y el Conde del Pinar! tanto organizar 
batallones, y hacer Tenientes Generales, y Mariscales... y al aso- 
mar por la Argañosa los primeros morriones de los imperiales... 
¡se agotaron las existencias en los almacenes de la epopeya clá- 
sica y del heroísmo astúr ! 



238 



CARTAS DE JOVELXANOS Y HOLLAND 



[H — XXXVII] 

Lunes: 5 de Junio: 1809. 

Querido amigo mió: En la larga y prolixa carta que 
le ha llevado Jackson, no hubo lugar para decirle todo 
lo que siento de esta desgracia de Asturias. 

Aquellas montañas, ademas de haberse (rendido) sen- 
tido (hecho) dos veces acreedoras á todo buen español 
con su briosa resistencia á moros, y á mas que moros, 
los franceses del dia, tienen para mí el mérito de ser 
patria de Don Gaspar: y aún recelo que algunos de sus 
parientes y amigos tendrán parte en las desgracias de 
ese interesante país.— Aún me lo hace sentir más, por- 
que no puedo sinó atribuirla en grande parte al descui- 
do, al poco juicio, aún á la locura de otro amigo mío, 
que es La Romana. 

Llega ahora mismo el parte del Exercito, dos horas 
más temprano que otras noches. ¿Cómo tardarán tanto 
los Ingleses?— y ¿qué habrán hecho con todos sus auxi- 
lios? 

Expresiones cariñosas y afectuosas de Vm. no pue- 
den sinó ser muy lisongeras y muy bien recibidas. Pero 
que sea un dia de parabienes el tal 4 de Junio para un 
inglés, es una cuestión que no me atrevo á decidir, y la 
Señora no tiene mucha compasión de Vm. en que no 
habrá tenido la dicha de respirar el ambiente de In- 
glaterra. Un epigramista podría decir algo sobre ese 
asunto: el tener á Jorge tercero, por rey, y niebla por 
ambiente, son dos dichas que tiene mi primera patria, 
y de que nos podemos felicitar con igual motivo. Lo 
que verdaderamente es un motivo de regocijo, de gozo 
y de gloria para la (mi) segunda patria, es que se dedi- 
que un Don Gaspar enteramente á la grande affaire. 
Esto sí que es bueno, aunque hará falta también en la 
Junta.— Milady está buena, y piensa descansarse dos 
dias en Chiclana: es algo pesado quedar tanto tiempo 



junio 1809 



239 



€n Cádiz, pero, paciencia.— Tenemos las amabilísimas 
cartas de Vm. y también tendré el gusto de llevar con- 
migo, su busto, que será gran consuelo. 

EsteM. r Alien, no ha acabado sus apuntamientos, y 
no quiere embiarselos incompletos.— Me temo habrá al- 
guna exageración en las acciones de Lugo y Santiago, 
pero ¡viva la gallina!— Lo mismo digo del Archiduque 
Juan. — Si Vms. no acometen, aprieten, hagan el dia- 
blo á quatro por estos dos ó tres meses: y sobre todo, 
refuerzen en cuanto se pueda á Blake.— Volverán otra 
vez los Vándalos en el invierno y no pienso que pueda 
durar ó hacerles otra diversión la Austria. Nunc ani- 
mis opus est. &. &. 
Adiós. 

WM Holland. 

[J—XLH 

Sevilla, 6 de Junio 1809. 

206 Mi muy amado Lord: recibí anoche la cartita 
de Vm. del 4, que aunque breve, ha sido para mí muy 
apreciable, por lo mismo que Vm. nc quiso que se pa- 
sase un dia, aunque tan solemne y alegre, sin 

darme el gusto de saber que están buenos. 

207 Estoy muy angustiado con las noticias de Astu- 
rias, en que no hay duda de que los franceses han lle- 
gado hasta la Capital, y Gijon, que son tanto más tris- 
tes quanto más obscuras; porque no hay mal que no 
dejen temer. Y ¿por qué no temeremos los mayores? 
¿Podrán perdonar los bárbaros á un pueblo que fué el 
primero en levantar su brazo contra ellos, el primero á 
declarar al mundo su perfidia, el primero á declarar- 
les la guerra, y el primero á presentar á Inglaterra 
una mano amiga, y á implorar su socorro y su alian- 
za? Y si á los pueblos inocentes y pacíficos los tratan 
con tan bárbara crueldad, y en ellos asesinan, violan, 
roban, incendian, ¿quánto más no harán allí para seña- 
lar su venganza y su furia? 



240 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



208 Nada sé de mis gentes. Dícenme que vienen va- 
rias personas emigradas, y supongo que ninguna es de 
mi parentela y conocimiento, por lo mismo que Caye- 
tano Valdés, que me dá noticia del arribo del buque, 
no lo dice; pues sólo habla de una señorita que estuvo 
bajo la tutela de mi hermano y mía quando yo estaba 
allí, y parece que emigró con su aya. Pero lo más ex- 
traño de todo, lo que no me cabe en la cabeza ni sé 
cómo conciliar con la razón y la prudencia, es el silen- 
cio de Romana. ¿Es posible que en medio de tantos y tan 
graves acontecimientos, no le ocurrió la necesidad de 
informar al gobierno, así para que los supiese, como 
para dar razón de su conducta en ellos? Todo el mundo 
está con esto escandecido, y temo que se rompa en una 
providencia fuerte y desagradable. ¿Creerá Vm. que 
soy yo el que tiene que aplacar y templar? Que mi Pa- 
chin pierde en esto su ordinaria templanza, y que ten- 
go que decirle; tanta ne animis ? Dejo á Vm. 

209 ¿Hase hecho, mi muy amable My Lady, la expe- 
dición de Chiclana? ¿Es esta villa, con su situación y su 
campo, tan agradable como nos dicen los Gaditanos? 
¿Ó es que encerrados siempre entre las olas y arenas, 
hallan un paraíso donde quiera que encuentran árboles 
y arroyos? Yo bien creo que Vm. se hallaría mejor que 
en Cádiz, dónde, según me dijo Gallegos, á quien vi y 
examiné anoche, vive Vm. con poca sociedad. Sé que 
no la envidiará, quien tan buena la tiene en su casa. — 
Pero, á Dios, Señora, que tengo que decirle un secreto 
á nuestro Holland. 

210 A oído, My Lord, ¿No me dijo Vm. que My Lady 
no se acomodaba á escribir ni en castellano ni en in- 
glés? Pues sepa Vm. que he descubierto que sabe escri- 
bir y escribe perfectamente en uno y otro idioma. No 
hay dudarlo. Sobre que lo he visto por mis ojos. Pero 
¡chiton! no sea que me tenga por chismoso. La respe- 
to, la quiero demasiado para que no tema desagradar- 
la. Pero téngaselo Vm. sabido, que escribe con buena 
letra, buena frase, y buc^a gracia castellana. 

211 Habiendo recibido anoche solo una cartita 



junio 1809 



241 



de Vm. del 4, me entregan ahora una larga de ayer 5, 
que no sé cómo vino tan temprano. Está tan llena de 
sustancia y de jugo, que debe reservarse para el break- 
fast de mañana. Veo ya que Vm. se desaviene un poco 
conmigo; pero no temo discordia. Hablando, se entien- 
de la gente 1 dice nuestro refrán. Yo trataré de des- 
envolver mis ideas, y que en las palabras cupo alguna 
equivocación. De esto, otro día. 

212 Nada de Venégas ni de Cuesta. Pero, ¡otra car- 
ta de Vm.! Es también de ayer, 5. Vm. ha compensa- 
do bien la brevedad de la del 4. 

213 Pero, My Lady, sea ó no nebuloso el ambiente 
de Lóndres, ¿porqué no fuera dicha respirarle alguna 
vez, para quien ama á Lóndres y mas aún á los ingle- 
ses? Por ventura, ¿es el clima el que dá valor á las na- 
ciones, ni el que inspira amor á los propios, y afición á 
los extraños? 

214 My Lord, cartas de Malta del 9 de Mayo, con- 
firman la derrota de los franceses por el Archiduque 
Juan en los días 15 y 16 de Abril, con referencia á un 
brig inglés que llegó allí con 19 días de navegación. 

215 Aprecio con el corazón la condolencia de Vm. 
en los males de mi pátria. Mis sobrinos, estarían en la 
lista de la proscripción, y mi casa, en la de los incen- 
dios. Aquellos se habrán salvado en la montaña; ésta, 
me importa poco, con tal que no se derrame sangre ino- 
cente. Por lo que toca á mi familia paterna, toda ha 
faltado ya, yó solo 

á pianger qui rimansi. 

216 Á Dios, hasta mañana, mi amado Lord: mande 
Vm. quanto quiera á su tierno amigo, 

Jovellanos. 



208 En este párrafo (208) se menciona á una señorita, pupila de 
un hermano de Jovellanos, y á su aya. 

El hermano de Jovellanos, fué Don Francisco de Paula, ya di- 
funto. 

16 % 



242 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



El aya, era Doña Ana Álvarez. La pupila, es nuestra abuela 
materna, Doña Manuela Blanco é Inguanzo de Cirieño, nacida 
en Gijón en 31 de Diciembre de 1792, y conocida más tarde en esta 
villa, con el popular sobrenombre de La millona. Contaba enton- 
ces dieciseis años y medio (vid. Memorias familiares de Jovella- 
nos), y estuvo unos nueve meses en Sevilla, en compañía de sus 
nuevos tutores, Don Gaspar, y el canónigo Don Pedro Inguanzo 
y Ribero, Secretario de la Junta y de las Córtes, que firmaba ha- 
bitualmente bajo la abreviada forma de Pedro del Ribero. 

En aquella ciudad, ó en su pátria, debió conocer Doña Manue- 
la, á nuestro abuelo, Don Victoriano García Sala y Valdés-Lla- 
nos (n. en Gijon, 1776), de quien atrás se deja hecha mención (J —16, 
J — 42), y con quien casó en 26 de Diciembre de 1812. 

Desconocemos los motivos del silencio de La Romana. El 2 de 
Mayo de 1809, disolvía la Junta asturiana. El 18, marchaba de 
Oviedo; el 19, embarcaba en Gijón: hacia el 21 desembarcada en 
Las Figueras (ó Castropol); el 24, estaba en Mondoñedo con Mahy . 
Y desde aquí, sorteando hábilmente á Soult y Ney, por Lugo, 
Monforte, Orense y Celanova, llegaba á Baltár (frontera portu- 
guesa). A fines de Junio ó primeros de Julio, estaba en La Coru- 
ña, y el 18 de Agosto, en Astorga, camino de Sevilla (adonde lle- 
gaba el 30 de Septiembre). Así conjeturamos que en la fecha de 
la presente carta (6 de Junio) se hallaría probablemente en Oren- 
se ó Celanova. 

El participio escandecido (verb. escandecer), ya desusado, 
equivale á soliviantado, sulfurado, exasperado, irritado, coléri- 
co, furioso, etc. 

209 El Gallegos mencionado en este párrafo, es el insigne vate 
zamorano. Don Juan Nicasio Gallego, que entonces contaba 
32 años. 

[ J — XLII ] 

Sevilla, 7 de Junio 1SOQ. 

217 La lingua batte dove il dente dnole, mi querido 
y cada dia más amable Lord: hablemos de mi desdicha. 



junio 1809 



243 



da Astúrias. Victoriano, ponderó sus fuerzas; no la su- 
puso ni mintió. Sus regimientos eran 20; pudieron no es- 
tar completos, mas no sería grande la falta. De esta 
fuerza había sacado Romana nueve mil hombres á Ga- 
licia, y fueron los que triunfaron con Mahy. Tenia de 5 
á 6 Ballesteros en Colómbres, y son los que arrolla- 
ron á Bonet; los demás, guarnecían las entradas de 
Ventaniella, Pajáres, Ventana, Leitariegos, guarne- 
cían á Gijon, y daban destacamentos á una costa de 40 
leguas. La fuerza enemiga, se hace subir por algunos 
á 15.000 hombres. Yo la supongo á lo menos, de 12 000. 
Una carta de Galicia dice que Ney pasó á Astúrias 
con 2 000, y no pudo llevar más, pues que le hallamos 
el 3 batiéndose en Santiago, y cosa de el 6 en Lugo. 
Fué, pues, Kellerman el invasor. Su división, sacada 
de Valladolid, era de 10.000 hombres. Hacia los fines 
de Abril, tenia 4.000 en Astorga, 4.000 en León y tropas 
sueltas en Bañeza y Benavente: cosa que he leido yo 
mismo en carta interceptada de un comisario de policía 
hispano-galo. Por desgracia, no hay entre los emigra- 
dos quien nos instruya de la invasión. Yo, combinando 
varias especies sueltas, me la figuro así. Ney y Keller- 
man, ciertos de la ausencia de las divisiones Asturia- 
nas de Woster y Ballesteros, acuerdan sorprender á 
Romana. El primero, destaca 2.000'hombres por la Fon- 
sagrada á caer por la derecha del Navia. El segun- 
do, 4.000, que por Leitariegos caen sobre Cángas de 
Tineo, para tomar los pasos de Narcea y Nalon; y al mis- 
mo tiempo, por Pajáres, baja con 4.000 á caer sobre la 
capital. Hay quien dice que eran 14.000 los invasores, 
y que entraron por tres partes: en tal caso, el resto de 
Kellerman reforzado por alguna tropa de las guarni- 
ciones inmediatas, hubo de entrar por Ventaniella, ó 
Arcenorio á barrer la Costa que corre de Gijon hacia 
el E. La Romana, fué sin duda sorprendido. El 17, reci- 
bió en aquel puerto los pliegos de la Junta. El 19, vien- 
do ya sobre sí los enemigos, volvió á embarcarse en él, 
para, según dice, desembarcar en Rivadeo. Esto es, 
para reunirse al resto de su egército en Galicia, dejan- 



244 



CARTAS DE JOVELLAXOS Y HOLLAND 



do Astúrias abandonada á las fúrias que habia provo- 
cado, y á la anarquía que habia introducido en su co~ 
razón. 

218 Vengamos ahora á la larga carta del 5. Mucho 
siento que Vm. me crea tan distante de sus ideas, quan- 
do las hallo tan exactas y sólidas, que acaso me siento 

• más propenso á deferir á ellas, de lo que las circuns- 
tancias me permiten. Responder á cada uno de los ar- 
tículos que la carta indica, fuera cosa larga, y no es ne- 
cesaria. Veamos si nos convenimos; reservándome el 
derecho de decir algo sobre algunos puntos. El plan y 
re/lecciones de nuestro Mr. Alien, démosle por aproba- 
do, pues que en general, y en el fondo, yo le apruebo. 
¿Es este plan el que debe seguirse en la composición de 
las primeras Cortes? He aquí en lo que no consentiré. 
Novedad tan grande, no la debería hacer un Soberano 
rodeado del poder y de la ilusión de su dignidad. ¿Ha- 
rála una Junta cuya autoridad no tiene apoyo en la ley 
ni en una voluntad nacional expresada conforme á ella, 
ni conforme á la antigua inveterada costumbre? ¿Una 
Junta que léjos de tener el apoyo de la opinión, ve el 
espíritu de censura levantado y puesto de puntillas 
contra ella, sin hallar en torno de sí ninguna fuerza que 
la sostenga, ninguna ilusión que la apoye? 

219 Pero el plan es bueno, es excelente: lo confieso: 
para propuesto, sí; para establecido sin previa aproba- 
ción, no. Las alteraciones hechas para perfeccionar la 
representación nacional son bastante graves para que 
se hagan sin su apoyo, y aprobación de la nación inte- 
resada en ellas. 

220 Luego ¿nunca se harán? No es este mi dictámen. 
Las primeras Cortes, de nada tratarán primero que de 
arreglar la representación para las sucesivas. Nada es 
más fácil que lograr que sea propuesto ese plan, ó otro 
mejor si lo hubiere. 

221 Y si no se propone, ¿se abandonará un bien tan 
grande á la casualidad? No por cierto. Yo bien querría 
que la iniciativa viniese de la nación. ¡Qué placer tan 
grande, verla pedir lo mismo que se la quisiera man- 



junio 1809 



245 



dar! Mas si ella no tomare la iniciativa, la tomará el 
Gobierno, y propondrá á su aprobación el plan de re- 
presentación que más le conviene. ¿Se duda que lo 
apruebe? No por cierto. Mandado á la nación, tal vez 
se hallaría tentada á desecharle; consultada sobre él, 
le abrazará á dos manos. 

222 Réstame ahora hablar de la representación en 
esta primera Junta. ¿Se arreglará en 'todo á la forma 
antigua? No. Ni es posible. Estas, serán propriamente 
las primeras Cortes generales del reino. Los reinos y 
provincias de Córtes, los gobernados por Juntas ó Di- 
putaciones municipales, tienen de venir á ellas: deben 
venir bajo una regla común y esta regla se puede to- 
mar de una combinación de sus varios antiguos regla- 
mentos. Esto cabe en la suprema autoridad. Vm. sabe, 
que en Castilla alguna vez se llamó á Córtes generales, 
en que se extendió la representación á ciudades y vi- 
llas que no tenían voto en las Córtes comunes. Voy re- 
cogiendo ejemplos: baste el de las Córtes de 1390. 
Otro tanto se puede hacer con el apoyo de este ejem- 
plo, y aún algo más con respeto á las circunstancias 
del dia. 

223 Y bien ; ¿No nos hemos acercado ya? Al fin nos 
besaremos. Quédense la nobleza y la magistratura 
para otro almuerzo; porque mil otras cosas me llaman. 

(Se continuará) 

224 Nada ha ocurrido en el día. En la Sierra, no 
hay novedad, ni creo que la haya de Cuesta, pues que 
Pachin no se ha explicado. Se han pedido á Cádiz no- 
ticias tan exactas como puedan dar los pasageros que 
vienen de Astúrias, sin las quales nada de cierto se 
puede acordar en favor de aquel pobre pais. 

225 Amable My Lady; si Vm. se halla mejor en Chi- 
china que en Cádiz, ¿porqué no pasar ahí la parte de 
la fogosa estación de verano que se detuviese en el 
continente? Creo que si el pensamiento se vota en fa- 
milia, solo opinarán en contra, Lord John Russell y 
Carlitos. ¿No es verdad, mis señores y amigos? Respeto 



246 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



su opinión, pero soy viejo y no puedo acceder á ella- 
Sea la que fuere la resolución, en todo lugar, en todo 
tiempo, desea á Vra., á mi amado My Lord, á Mr. Alien 
y á los dos señoritos desea salud contento y felicidad 
su affmo. 

Jovellanos. 

(En la sección.) 

217 En los dferentes extremos que abarca esta carta, relati- 
vos á Astúrias, hay muchas suposiciones, algunos yerros, y no 
escasa dósis de fantasía, ora provengan los datos del Ministerio 
de la Guerra, ó de los oficiales comisionados ó emigrados del 
egército asturiano, como Don Cayetano Valdés Flórez, García- 
Sala, ó Cabezas. 

Cierto que los regimientos asturianos eran veinte (Alvarez 
Valdés, señala 22), y que el 11 de Octubre de 1808 llegaba á Quin- 
cóces (Búrgos) la división de 12.000 hombres mandada por Don 
Vicente Maria de Acevedo, para incorporarse al egército de la 
Izquierda, á las órdenes de Blake. En aquella división, contában- 
se los regimientos de nueva creación, Oviedo, Lena, Grado, Prá~ 
via, C. de Tineo, Salas, Candas y Luanco, Villaviciosa, Luar- 
ca, Castropól, Covadonga, Siero, é Hibernia. Constaba de dos 
brigadas, una al mando de Don Cayetano Valdés (5.000 h.s), otra, 
al de Don Gregorio Bernaldo de Quirós (5.000 h.s), y la Reserva, 
á las órdenes de Llano-Ponte, con 2.000.— Sabida es su derrota en 
Espinosa de los Monteros un mes después (10-11 Noviembre, 1808), 
y que fué diezmada también por la peste, que llevaron á Oviedo. 

Ahora bien, establecidas en Enero de 1809 las tres líneas de- 
fensivas de Pajáres, Río Eo, y Colómbres, resta por saber, si 
desde dicha fecha, á aquélla en que la carta se escribe, estaban 
aún en pié los 20.000 hombres organizados por la Junta. 

a) línea del Eo (General Vóster).— El historiador Alvarez 
Valdés, que despojado de la visión patriótica, no deja de puntua- 
lizar los hechos con toda la exactitud posible, acumula en esta lí- 
nea, fuerzas desmembradas de la línea de Colómbres, y de Man- 
silla (en León), de los regimientos de Lena, Salas, Lldnes, Prá- 
via, Grado, Casad, de Fern. VII, Navarra y Vol. de Cataluña^ 
ó sea, un total aproximado de 2.000 hombres, con los cuales Vós- 



junio 1809 



247 



ter, tomó y perdió á Mondoñedo (11-12 Marzo, 1809). En cambio, 
Maurice Mathieu (divisionario de Ney), contaba con doble fuer- 
za, unos 5.000 hombres. 

Ney, avanzó con sus imperiales sobre Grado, donde á penas 
le hicieron resistencia unos cuatrocientos hombres de los regi- 
mientos Princesa, Gijón, y Luarca. Los de Vóster se dispersa- 
ron. Ney entró en Oviedo el 19 de Mayo. ¿Dónde están entónces 
esos nueve mil hombres que sacó Romana de Astúrias, y triun- 
faron con Mahy en Galicia? 

Erróneas y ambiguas noticias de los corresponsales, abultadas 
por la ficción patriótica, son las que producen semejantes yerros. 
Porque Mahy, que en ausencia de La Romana gobernaba un 
egército de 6.000 hombres y 200 caballos (según Toreno), tropezó 
cerca de Lugo (17 de Mayo de 1809) con el general Fournier, gefe 
de una columna de 1.500 hombres. Al siguiente día (18 Mayo) 
Fournier esperó á Mahy en las afueras de Lugo, pero acometido 
por las fuerzas españolas, superiores en número, no tuvo más re- 
medio que volver á guarecerse en la ciudad. (Toreno: ob. d., 
tom. ni, lib. 8, pág. 223.) 

b) línea de Colómbres (General Ballesteros).— Ya vimos que 
este gefe estuvo en lucha con la división Bonnet, de 6.000 hom- 
bres aproximadamente, llevándoles más allá de S. Vicente de la 
Barquera. 

Pero huido Romana y resignado el mando en Ballesteros, re- 
úne éste en Infiesto (últimos días de Mayo) las fuerzas dispersas, 
ó sea, los restos de 14 regimientos, unos 9.000 hombres (Alv. Val- 
dés: loe. cit. pág. 164), gente bisoña y colecticia que nada valía. 

El 24 de Mayo de 1809, no léjos de Cángas de Onís, trábase un 
combate en LluéveSj y Ballesteros, derrotado por las fuerzas 
combinadas de Bonnet y Kellerman, huye de Cángas, y por ris- 
cosos parages de Ponga, Puerto de Ventanielles, y Valdeburón, 
se corre á Pótes en La Liébana. Hasta allí le sigue implacable 
Bonnet, obligándole á sangrienta lucha en Venta de Cildá. De- 
rrotado de nuevo Ballesteros, sale á Cabuérniga, donde se le in- 
corpora Porlier. Ambos se apoderan de Peña-Castillo (6 km. de 
Santander) el 10 de Junio; y el 11, de Santander, para volver á 
perderlo en la misma noche; teniendo que huir por mar, Balles- 
teros, y sus oficiales, O'Donell, Bernaldo de Quirós, y Lastra. 
¿Cómo pues, con seis mil hombres (los soldados de montera) 



248 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



pudo nunca Ballesteros arrollar á Bonnet?: y ¿dónde estaban los 
cinco mil restantes (para el completo de los 20.000) que guarnecían 
las 40 leguas de costa, y los treinta afamados puertos montañosos 
que celaban la entrada del solar asturiano? 

c) línea de Pajares (Brigadier Manglano)— Hallábase en esta 
línea, con fuerzas de los regimientos de Covadonga, ProvJ de 
Oviedo, y Laredo, que después de lo de Espinosa, iban á incorpo- 
rarse con Romana; y no pudiendo pasar el puerto, por las nieves, 
quedaron por allí acantonados todo el invierno. 

Kellérman, con una columna de 2.000 infantes, 180 caballos, y 
cuatro piezas de artillería, después de alguna ligera escaramuza, 
pasó el Puerto Pajares el 19 de Mayo de 1809. No se atrevieron los 
nuestros á medirse con ellos, y se desbandaron, yendo unos á dar 
á Santander (con Ballesteros), y otros hacia Tineo (con Vóster). 

Atrás dejamos dicho (J— 36), que Ney entró en Astúrias 
el 15 de Mayo, por Leitariegos, con 6.000 h.s según Alv. Valdés 
(l. c, pág. 153); con 2.000, según noticias particulares de Jovella- 
nos, y á esto último nos inclinamos. 

El supuesto táctico de Jovellanos, no va descaminado del 
todo, salvo que supone invadido el territorio asturiano por Ney y 
Kellérman solamente, cuando lo fué también por Bonnet. Alguna 
confusión existe sobre la entrada de Ney, pues se le supone atra- 
vesando desde Fonsagrada, las cuencas del Návia y del Ibias, 
para caer al puerto de Leitariegos, por donde entraron sus tro- 
pas. Las de Kellérman, bajaron directamente desde Pajares á 
Oviedo, sin acudir á reforzar á Ney. Bonnet, desalojó á Balleste- 
ros, y acudió también al punto de la cita. 

Así resulta; que Ney, entraba en Astúrias el 15 de Mayo, y en 
Oviedo, el 19, saliendo de esta capital, el 20 para Galicia, adonde 
llegó el 26. —Kellérman, entraba en Astúrias el 19 de Mayo, y 
el 20 estaba en Oviedo.— Lo propio Bonnet, que hacia el 19 ó 20 
se reunía á los anteriores en la capital asturiana, para confe- 
renciar. 

Sea casualidad ó fortuna, lo cierto es, que los mariscales Soult 
y Ney, así como Kellérman y Bonnet, pusieron singular empeño 
en sorprender, acorralar, y cautivar á La Romana, sin haberlo 
conseguido nunca, á pesar de cuantos esfuerzos, empeños y estra- 
tagemas emplearon. 

(Vid. H - 35. H - 63) 



junio 180b 



249 



218 En las cartas de Jovellanos, que llevan los ordinales 42, 
46, 78, 80, 83, 85, 87, 88 y 105, háblase con mayor ó menor exten- 
sión, de los escritos de este personage. 

Uno de ellos, y el más debatido, fué sin duda el que, en la 
c. J — 42, se menciona con el dictado de Plan y Reflexiones, que 
atendida su materia, versa indudablemente sobre las futuras 
Córtes. En la J — 46, se aclara que las reflexiones dichas, se refie- 
ren á los cuatro puntos que comprenden los Apuntamientos. 

Esta obra, iba á ser traducida al español por Blanco- White, 
Iznardi, ó Tineo Ramirez. 

Más adelante, en la J — 78, advierte Jovellanos á Holland, que 
han llegado á su poder las Sugestiones sobre las Cortes de Mis- 
ter Alien, y que después de releidas, pasaron, para su traduc- 
ción, ámanos de Tineo Ramirez. Lo que le confirma en la 80. a 
carta. 

Pero en la J — 83, además de noticiarle la triple traducción 
de la obra de Alien, ya no la denomina Plan, ni Reflexiones, ni 
Apuntamientos, ni Sugestiones, sino simplemente Memoria, y 
avisa igualmente que se imprimirá, y remicirá ejemplares de ella. 
Lo que confirma, la de 22 Noviembre 1809 ( J — 85), en la siguien- 
te frase: Á nuestro Mr. Alien, que su Memoria está en prensa. 

Siete dias después (J — 87), escribe con cierta complacencia, 
que siguen las tareas sobre convocación de Córtes, y que se va 
adoptando casi del todo, el plan de nuestro Alien. La carta 
J — 88 (6 Diciembre: 1809), explica que Ferrás, y el Canónigo 
(Francisco Xavier González de Cienfuegos) recibieron de Lón- 
dres un paquete con ejemplares de la Memoria de Alien, impresa 
en castellano. 

Infiérese de aquí, que Mr. Alien, escribió una Memoria sobre 
la convocación y formación de las futuras Cortes españolas en la 
Isla de León: que dicha Memoria, fué vertida al castellano, por 
el sobrino de Jovellanos, Don Juan María de Tineo Ramirez de 
Jo ve (íntimo de Moratin), y después, impresa en Lóndres, aun- 
que de esta impresión no hayamos visto ejempiar. 

Debían verterse en ella, sin duda, ideas muy prácticas y razo- 
nables para una Nación similar á la inglesa, pero inadecuadas 
para España, y con mayor motivo, en aquellos momentos de tur- 
bulencia y de peligros. La clara inteligencia de Jovellanos, así lo 
comprendió, y en términos prudentísimos y sábios, se lo advierte 



250 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



á sus inspiradores: y aún modificadas radicalmente muchas de 
sus cláusulas por su severa pluma, no fueron después adoptadas 
por las Comisiones. 

La lectura del penúltimo párrafo de la carta J-105, da á enten- 
der claramente que el Informe de Ley Agraria de Jovellanos, 
fué traducido al inglés por el preceptor de Cárlos Holland, tra- 
ducción que no hemos alcanzado á ver impresa (si es que llegó á 
serlo). Lo propio se dice en la carta J — 106, que es un duplicado 
de la precedente. 

Hasta aquí llegábamos en la redacción de la presente nota, 
cuando una extraña casualidad nos deparó el siguiente folleto: 
Carta sobre la antigua costumbre de convocar las Córtes de Cas- 
tilla para resolver los negocios graves del Reino. Escribíala 
Don...— Londres: En la imprenta de Cox, Hijo, y Baylis, 75, 
Great Queen Street, Lincoln's-Inn— Fields. 1810-un foll. 8.° 
de iv + 68 págs. 

En la Advertencia, se lee lo siguiente: 

"Con este objeto (con el de demostrar que debían juntarse las 
„ Córtes) escribió (Jovellanos) al autor de esta carta, el qual se 
„negó á satisfacer los justos deseos de su amigo, porque sabía 
„por experiencia propia que la Junta Gubernativa no pensaba en 
„aquella época en convocar las Córtes...,, 

Ahora bien; ¿es ésta la Memoria de Alien? El elogio que hace 
de Jovellanos en la advertencia, y de Martínez Marina en la pá- 
gina 3, ¿son fundamento bastante para ello? La corrección con 
que está escrita, y la excesiva erudición histórica española que 
la adorna, denuncian la pluma de un escritor experto, y la revi- 
sión, por persona docta, muy versada en materia de Legislación 
y Córtes de los antiguos reinos de Aragón, Navarra y Cataluña. 
Lo cual quiere decir, que también pudo ser obra del sábio Don 
Antonio Capmany, no ageno del todo á este negocio, pues le en- 
contramos muy citado en las cartas de Jovellanos. 

Nos inclina más á este dictámen, la particular circunstancia 
de anunciar Jovellanos á Holland, en carta de 27 de Septiembre 
de 1809 ( J — 74, § 399), que Capmany estaba trabajando una Me- 
moria, para la forma del Congreso. 

El precedente folleto, hállase entre los MSS. de la Biblioteca 
del Instituto de Jovellanos, vol. lxxx; Catálogo, pág. 158- 

Véase también la nota 20 de la carta J — 5. 



junio 1809 



251 



222 Sobre las Cortes de Madrid de 1390, convocadas por Hen- 
rique III, léase la extensa nota puesta por Jovellanos en la Me- 
ntor, de la J. Central, P. 1— a 1 — § 32. 

En la carta J — 89, § 479, se habla de la representación popu- 
lar de las Ciudades en Cortes: mencionando que tendria un voto, 
cada una de las que fueron llamadas en 1789. (?) Hace tam- 
bién esta cita Toreno, en su Historia (3— xn— 88); y más de una 
vez nos hemos dado á discurrir, si la copia de las presentes car- 
tas, existente en Holland-House, y de que hablamos en el prólo- 
go, habrá sido utilizada por el poco escrupuloso historiador astu- 
riano. 

[H — XXXVIII] 

Cadis: Junio 6 de 1809. 

Ahí van las Reflexiones de Mr. Alien; faltan ahora 
las sobre el modo de elegir, y dos palabras sobre las 
colonias. Entónces se empeñará en dar una lista de obras 
donde se puede hallar algo sobre la materia, pero esto 
todo ha de ser en Chiclana, donde vamos esta tarde. 
Pues perdone Vm. porque estoy con el pié en el es- 
tribo. 

[ J — XLIII] 

Sevilla, 8 de Junio 1809. 

226 Estaba anoche en la sección, mi amado My 
Lord, quando me entregaron la de Vm. del 6 (H — 38) 
con las apuntaciones de nuestro Mr. Alien. Leí la car- 
ta, y reservé lo demás para el desayuno que acabo de 
hacer con mucho gusto, y si no me engaño con mucho 
provecho. Antes de hablar de la materia del escrito no 
puedo ménos de admirar la precisión y claridad con que 
está extendido, ni de envidiar á su autor el talento de 
enunciar con tanta perspicuidad sus ideas. Más envidio 
todavía el profundo conocimiento con que ha tratado 



252 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



la materia, y el acierto con que ha buscado la perfec- 
ción de un objeto en que tan fácilmente se esconde á 
los que son menos reflexivos ó menos versados en polí- 
tica. Si he de decir lo que siento, con franqueza, no 
tengo el más pequeño reparo en asentir á su plan, sal- 
vo en algún otro pequeño artículo, que á mi juicio, re- 
quiere mayor meditación. Pero si nuestra nación está ó 
nó madura para conocer sus ventajas y adoptarle, es lo 
que no puedo adivinar desde ahora. Lo que sí puedo 
prometer, es que será propuesto á su tiempo en la co- 
misión de cinco, y con más ó ménos uniformidad, á la 
Junta. Ruego por tanto á nuestro Mr. Alien, y pido á 
Vm. que le ruegue también á su nombre, que acabe de 
completar sus apuntamientos sobre el método de elec- 
ciones, y la representación de las colonias; y pues que 
no habrá agotado con esto el rico tesoro de doctrina 
política que posée, que continúe comunicándonos el re- 
sultado de sus meditaciones, seguro de que no caerán 
en saco roto. 

227 Porque ha de saber Vm. que hoy es el primer 
día señalado para abrir las sesiones de la Comisión 
pentatéutica. Tendrémoslas en la casa del Arzobispo 
gordo, á las diez de la mañana; y si yo soy bastante po- 
deroso para persuadir á mis compañeros, las continua- 
remos diariamente, ó por lo ménos, cada tercer día; 
porque son muchos y muy graves y obscuros los pun- 
tos que hay que discutir. Para dar alguna idea de ellos, 
he formado un papel que leeré hoy, y según él, empe- 
zaremos tratando de nuestra organización, para que 
cuanto se trate y acuerde en la comisión, se escriba, y 
se dé al encargo toda la solemnidad posible; cosa que 
no puede no influir en gran manera, en su mejor des- 
empeño. Y en esto, pondré yo de mi parte mucho cui- 
dado, porque como dice nuestro refrán, al principio, 
se hacen los panes tuertos. 

228 Con esto, y con dar á nuestro Mr. Alien un mi- 
llón de gracias por su estimable presente, vamos á 
Chiclana, que también yo, pobre de mí, soy acreedor 
á buscar algún recreo en mis fatigas. Hállole en seguir 



junio 1809 



253 



á Vms. con mi idea, en sus paseos, admirando el cam- 
po, gozando de su frescura y amenidad y, lo que vale 
más, de la dulce conversación de My Lady, alternada 
con la de tan noble y amable compañía. Es esta á la 
verdad una ilusión, pero una ilusión bastante agrada- 
ble para tener algún consuelo en la ausencia de tan 
buenos amigos, y en la real privación de tan buenos 
ratos. ¿Qué apostamos, amable My Lady, á que alguna 
vez se acuerda Vm. de Sevilla, á que la levanta sobre 
la opulenta Cádiz, y á que dá en su espíritu alguna pre- 
ferencia á los buenos y sencillos amigos que dejó aquí, 
sobre los distraídos y ostentosos que pudo encontrar 
allá? 

(Se continuará) 

229 No hay materia. Venégas, nada dice; Cuesta, 
no se resuelve á adelantar por falta de aguas en el país 
bajo, y temor de enfermedades. Espera con ansia á 
Wellesley para obrar. Memorias, y á Dios. 

Jovellanos. 



[J — XLIV] 

Sevilla, 9 de Junio 1809. 

230 El viage de Chiclana, mi querido My Lord, que 
yo celebraba porque me figuraba que en él hallarían 
Vm. y My Lady mucho desahogo y placer, me ha pri- 
vado á mí de la carta que esperaba anoche. No impor- 
ta, con tal que Vms. estén buenos y contentos y que no 
me olviden, como espero. 

231 Acá, no hay novedad. Hemos empezado ayer 
las sesiones de nuestra Comisión, acordado para ella 
los Lúnes y Jueves, nombrado Secretario, establecido 
libro de actas y dado á nuestras resoluciones toda la 
solemnidad posible, para introducir en ellas el órden, 
inspirar más miramiento en los dictámenes, y dar más 



254 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



peso á las proposiciones que se hagan á la Junta. Los 
compañeros, entran bien en el designio de hacer la 
cosa bién, y prontamente. Yo quisiera que las sesiones 
fueran cada tercer día, y no desespero que así sea, 
porque las cuestiones que hay que resolver, son mu- 
chas, y quando vayan los informes'pedidos, nos hallare- 
mos abrumados de papeles. 

232 Parece que los gallegos han tropezado con Soult, 
y héchole 700 prisioneros. Los papeles ingleses (supon- 
go á Vm. con cartas y gacetas) hablan de ventajas en 
el Tirol Alemán, confirman las del Archiduque Juan 
en el Veneciano, pero también su vuelta á sus prime- 
ras posiciones, no entiendo bien porqué. En lo que su- 
ponen que no hay duda, es en haber entrado el Archi- 
duque Fernando, en Varsovia, venciendo al exército 
Saxon. Dígame Vm. lo que cree de esto, porque le veo 
muy desconfiado de los Austriacos y no sé porqué. 

233 Amable My Lady; ¿se halla Vm. mejor en Chi- 
clana? ¿Le agrada la Campiña? ¿Tiene Sociedad? ¿Pa- 
sea, se divierte mucho? Creo que Vm. me responde sí, 
y eso deseo. 

234 Respetable Mr. Alien: ¡con cuánto gusto con- 
templo á Vm. empleando sus ocios en meditar sobre 
la felicidad que gozará España quando sea indepen- 
diente y libre! Mi gratitud está siempre al lado de Vm. 

235 Dulce y modesto Lord Russell; paciencia por 
unos días: si la mansión de Chiclana se alarga, ¿hay más 
que dar de quando en quando una vueltecita á Cádiz, 
ver un par de Comedias, y alternar las ruidosas diver- 
siones de la ciudad con los tranquilos placeres del 
campo? 

236 Gracioso Carlitos; no haga Vm. caso de Cádiz: 
para Vm. más vale pasear á pié y á caballo por el an- 
cho campo, correr y triscar por los pinares, coger las 
flores, y saltar tras de las mariposas, que toda la bulla 
de la ciudad y del puerto. 

237 Y Vm. muy amable y amado My Lord, ser todo 
para todos, delicia de los presentes y consuelo de los 
ausentes, es lo que le ha cabido en suerte y lo que 



junio 1809 



255 



celebra en Vm. y por lo que le ama su affmo. de co- 
razón 

Jovellanos. 

238 P. D. —Vengo de la Junta, donde recibí dos de 
Vm. una del 7, y la otra ) empezada en Chiclana y 
acabada en Cádiz. No hay tiempo para entrar en ma- 
teria. Cuesta, nada dice. 



[J— XLV] 

Sevilla, 10 de Junio 1809. 

239 Mi amado My Lord: ¿creerá Vm. que desde las 
seis y media de la mañana hasta la hora de ir á la Jun- 
ta, y desde las cinco de la tarde en que acabé mi siesta, 
hasta las siete en que salí á dar quatro pasos, no me 
dejaron un instante libre para escribir á Vm.? Hurto 
ahora un instante de la noche, dedicada (porque la sec- 
ción de Estado nos la deja libre) á acompañar á la Santa 
Coloma (Madama Hermida) y oiría, por la primera vez, 
tocar el piano, en que nos dicen es diestrísima. No será 
mal rato; pero á no estar contrahido de antemano, le 
dejaría para más tarde. 

240 Llegó la representación gratulatoria de Xeréz, 
y aunque Garay asegura que ha recibido otras, es la 
primera que se ha leído en Junta, á lo qual he contri- 
buido. Ha pasado á nuestra comisión, y repito que no 
cae en saco roto. 

241 Pero también repito, que aunque respeto el buen 
celo con que Vm. me aconseja á que busque algunos 
medios privados de dar solemnidad y aplauso, y solici- 
tar elogios para el decreto, no puedo ofrecerle que con- 
curriré en esta especie de negociación, la qual es entre 
nosotros de un género nuevo; muy agena y repugnante 
á mi carácter, y más propria de aquellos que tienen 
grandes intereses, ó le toman en este obgeto, sin ser 



256 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



partes activas en él. Á que se agrega, que esto pide más 
vagar, más proporciones y más maña de lo que yo ten- 
go. Concluyo con la sentencia de la Escritura: 

Fodere non valeo; 
Mendicare erubesco. 

242 Los amigos jóvenes son los que deben hacer 
algo en esto; y de Capmany, que está propuesto como 
cooperador de la Comisión, yo procuraré sacar el ma- 
yor partido posible. 

243 Perdón, mi querido Lord. Me llaman los dedos 
y los tonos de la Sra. Virtuosa y su clavecín. My Lady 
me perdonará que me contente con B. S. P. y ofrecer- 
me á toda la amable compañía, quedando de Vra. siem- 
pre affmo. y fiel amigo 

Jovellanos. 

244 P. D.— Son las once y media y llego de casa de 
Hermida. Esperaba allí el parte que no habia llegado á 
las diez, y ahora encuentro sobre la mesa la favorecida 
y amable carta de Vm. de ayer, con las sabias apun- 
taciones de nuestro Mr. Alien. De uno y otro, mañana 
por la mañana. Por hoy, me contento con decir á Vm. 
que la Marquesa de Santa Coloma, es una insigne pro- 
fesora en el piano: gusto, expresión, ejecución, en todo 
sobresaliente, si vale algo el que para la música, no tie- 
ne mas que corazón y orejas. Hubo un insigne guitarris- 
ta, y un mediano cantor, y así se pasó un rato que hu- 
biera sido completo, sinó fuese robado á obgetos más 
dignos y útiles; y con esto, á Dios otra vez. 



(Mentor, en def. de la /, C.) 

239 A su paso por Zaragoza (27 Mayo 1808], estuvo Jovellanos 
en casa del Marqués de Santa Coloma, en la que también habita- 
ba su suegro, Don Benito Ramón de Hermida. 

Hermida, nació en 1736 y murió en 1814. Ocupó varios desti- 
nos de importancia, entre ellos, el de Presidente de la Audiencia 



junio 1809 



257 



de Sevilla, y Consejero de Castilla. Fomentó en 1808 el levanta- 
miento de Zaragoza. Fué Ministro de Gracia y Justicia en la Jun- 
ta Central, y primer Presidente de las Córtes en la Isla de León 
el 24 de Septiembre de 1810. 

Escribió varias obras, entre ellas: 

a) Pensamientos militares de un paisano, 

b) Diálogo de un paisano y de un habitante de la Isla de 
León. 

c) Observaciones encaminadas á desengañar é instruir á los 
diputados de las Córtes extraordinarias. * 

Menciónasele por primera vez en la carta J — 8, y también á 
su única hija, la Marquesa de Santa Coloma (Madama Hermida) 
que era gran pianista, y que, en la velada musical que se men- 
ciona, figuró en unión de un insigne guitarrista y un mediano 
cantor. 

En cambio, su padre, el viejo Hermida, hablaba como una co- 
torra (J — 46). 

Tradujo al castellano el Paraíso perdido, de Milton. (Madrid; 
Jbarra: 1814: 2 vol. en 8.°J, que allá se vá, por lo mala, con la tra- 
ducción de Escóiquiz. 



EJ_ XLVI] 

Sevilla, Domingo 11 de Junio 1809 . 

245 ¿Están Vms. en Chiclana, mi amado My Lord, 
ó han vuelto á Cádiz? Figurábame yo que Vms. habían 
resuelto pasar unos días en el campo; pero pues Vm. 
acabó anteayer en Cádiz la carta que empezara en 
Chiclana, y no ha vuelto á hablarme de esta hermosa 
villa, temo que hayan vuelto á sepultarse en la-ruidosa 
ciudad. Sea enhorabuena, con tal que hallen en ella sa- 
lud y contentamiento. 

. 246 Y ¿es posible? ¿Conque volveremos á vernos? 
¡Quán dulce es para mí esta esperanza! Nos veremos 
despacio, renovaremos la antigua sociedad, hablare- 
mos con frecuencia dugrand affaire, y yo tendré so- 

17 



258 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



bre esto, el placer de renovar á Vm. y á nuestra ama- 
ble My Lady, mi constante aprecio y gratitud. 

247 Las Reflexiones de nuestro Mr. Alien en los 
quatro puntos de sus apuntamientos, que vinieron 
anoche, me han parecido tan sábias como sólidas. Vm. 
sabe quánto abundo en el sentido de creer absoluta- 
mente necesaria la observancia de las formas, por el 
interés que tengo en obtener, no tanto una traducción, 
quanto una copia legible del extracto que Vm. me co- 
municó sobré esta materia. Como esto último es lo que 
me basta, no quisiera yo esperarlo de las traducciones 
de Blanco ó Iznardi, que acaso se hallarán ocupados en 
otros negocios. Estoy no ménos convencido, de la ne- 
cesidad de que la asamblea sea numerosa, y suba has- 
ta el número de 300 vocales por solo el pueblo, aunque 
veo muy difícil que se halle un pretexto para llamar 
tanta gente á las primeras Córtes. Con todo, el carác- 
ter de generales, y algunos egemplos de haber llama- 
do ciudades y villas que no tenían voto, á ellas, puede 
proporcionar un número considerable de procuradores; 
y la necesidad de contar con algunas clases, abrirá tal 
vez, más ancho campo. Pero, ¿qué proporción habrá 
entre el número de estos representantes, y el de los 
privilegiados? He aquí una questión digna del exámen 
de nuestro Mr. Alien. 

248 Veo, que me dirá, que es indiferente en el caso 
que haya dos cámaras separadas; y así es, si cada una 
ha de deliberar separadamente. Pero en este caso, 
cada una, ¿propondrá, discutirá y votará separadamen- 
te sus proposiciones ó peticiones? ¿Serán pasadas del 
exámen de una Cámara al de otra? En caso de no ave- 
nirse, ¿se contarán los votos por cabezas, ó caerá la 
proposición, ó cada cámara la propondrá al Soberano? 
Porque en todo esto, no sé todavía qué era la antigua 
observancia de nuestras Córtes, y sobre ello, quisiera 
oir el dictámen de nuestro Mr. Alien. 

249 Porque en lo demás, y en quanto á la ventaja de 
representación en dos cámaras separadas, soy del pa- 
recer del mismo, por más que crea difícil obtener este 



junio 1809 



259 



punto. ¿No lo será, por egemplo, que los representantes 
del pueblo le resistan, no viendo en la Cámara alta 
otra cosa que un contrapeso de su poder, y temiendo 
el influjo de unos cuerpos á quienes la actual opinión 
pública dan, por su riqueza y autoridad, tan grande in- 
flujo? Y de otra parte, ¿no lo será amalgamar en uno 
solo, dos brazos que habían representado separada- 
mente sus clases, y cuyos intereses, si uniformes en al- 
gunos, estarían divisos ó encontrados en otros puntos? 
Ah ¡mi Mr. Alien, y Vm. mi querido Lord! ¡socorro! 
alúmbrenme, les pido, en esta perplegidad : alúmbrenme 
sobre todo, en quanto á las ventajas con que esta re- 
unión se puede presentar á las clases privilegiadas, y 
aquellas que tendrá el pueblo para no temerla. 

250 Y basta por hoy, en que nuestro Frere come en 
familia con Garay, y están deseosos de que los acom- 
pañe. Va el parte de Pachin, que llegó anoche al canto 
del gallo, y va, porque es suyo, pues que de Astúrias 
está Vm. más cerca; es decir, hay menos tierra en me- 
dio, y sabrá más de allá. Aunque inciertas, algo me 
consuelan las noticias: no tanto á Pachin, guia dilexit 
multum. 

251 Se ha comido con buen humor. Ahora estamos 
en sección, y nuestro Hermida habla como una coto- 
rra.— Vino el parte de Extremadura sin novedad— pero 
llega Pachin, y él hablará.— Llega también el desayu- 
no para mañana con la agradable salsa de nuestro 
Mr. Alien, y mientras me saboreo con él, anticipo mil 
finas gracias; y saludando afectuosamente á nuestra 
amable My Lady y compañia, quedo de Vm. affmo. 

Jovellanos. 
(En la Junta de noche.) 

252 Parece que los ingleses de Wellesley están en 
Portalegre. Veremos el parte de Cuesta que trae esta 
noticia; pero Mr. Frere, dice que tuvo carta del gene- 
ral que anuncia estar en Abrántes, y que daría dos ó 
tres días de descanso á su tropa. Entretanto, suponen 



260 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



que 6.000 hombres de Víctor han pasado á la Mancha, 
y no me gusta que se incline hacia allí la fuerza. 

253 Llega la carta de Vm. del parte, que me hace 
desear la continuación de los trabajos de nuestro Mis- 
ter Alien. 

254 De Blake, nada que no sea favorable: su egér- 
cito, se refuerza al paso que se adelanta hacia Zara- 
goza—Entra Pachin— entrega el boletin á la mano. 
Allá vá. 

255 Vienen de Inglaterra 10 regimientos de infante- 
ría, y 2 de caballería para reforzar el egército; pero 
Wellesley no los espera. Está ya de acuerdo con Cues- 
ta para obrar en unión, y tiene órden de seguir con 
nosotros hasta el Pirineo. Romana, estaba en Orense 
el 4, entre el Miño y el Sil, tomando la defensiva, sin 
embargo de que Soult habia llegado ante Lugo en el 
estado más deplorable. Ney, ha vuelto de Astúrias, pero 
dicen que Mortier había enviado 6.000 hombres á León. 

248, 249 En esta carta, es donde por primera vez se habla de 
la Representación nacional en dos cámaras separadas, idea suge- 
rida, al parecer, por Mister Alien. 

La opinión de Jovellanos respecto á las dos Cámaras, está 
consignada en el principio undécimo, con que expuso su opinión 
respecto á la forma parlamentaria, en las discusiones que tuvie- 
ron lugar en el seno de la Comisión de Cortes. (Memor. en def. de 
la /. C. — part. 2 — art. 2 — § 82.) 

Sobre las Reflexiones de Mr. Alien, y su activa gestación, 
léase lo que va dicho en la nota de la carta J — 42. 

Posteriormente, la reunión en dos cámaras, fué desechada, se- 
gún se expresa en el § 494, de la carta J — 92. 

250 Por lo dicho en la carta del 7 de Junio (§ 224) y en la pre- 
sente, del 11, se carecía en Sevilla de noticias ciertas, respecto á 
los sucesos de Astúrias. Las conocidas, procedían de los pasage- 
ros del bergantín Minerva, en el que emigraron varias familias 
de Gijon y Oviedo, cuyo buque llegó á Cádiz en los primeros días 
de Junio de 1809, según consta de la correspondencia inédita de 
Jovellanos. 



junio 1809 



26t 



[ J — XLVII] 

Sevilla, 12 de Junio 1809. 

256 La carta de Vm. recibida anoche, post ccenam, 
fué en cuerpo y alma á nuestro amado Pachin, á quién, 
si no viene hoy á comer les fabes y tocin, no veré has- 
ta la noche; porque es dia de sesión de Cortes. Pero en- 
tretanto t y sin perjuicio de lo que hablaremos, puedo 
decir á Vm. que la parte de Extremadura libre, lo será 
también de males, pues que en un exército de 40.000 
hombres, el número de enfermos que dá el último esta- 
do, es 1.300. Más adelante, hay muchos, pues dicen que 
los Franceses tienen sobre 4.000 en Truxillo, y aunque 
no es dudable que el país bajo es más insalubre, y los 
franceses se soucient fort pen, en este artículo, tengo 
para mí que los aumenta mucho la fama, y no poco el 
deseo. Nuestros hospitales, están á la parte de Arace- 
na, y á lo que yo creo, el camino á Badajoz, libre; pero 
se entiende, mal camino, porque el bueno, que según 
creo se toma hacia Mérida, no lo está. Por último, mi 
querido Lord, Badajoz es contado entre los países mé- 
nos sanos de Extremadura, y que allí son endémicas las 
fiebres estivales, es una verdad sancionada por la ex- 
periencia. He aquí lo que puedo decir á Vm. y lo que 
digo con preferencia á qualquiera otro asunto; porque 
ninguno puede ser para mí tan importante, como la im- 
portante salud, y incolumidad de nuestra amable My 
Lady. 

257 Mucho hay que meditar sobre la porción de Re- 
flexiones de Mr. Alien que trae este correo, si sus pen- 
samientos se han de acomodar á nuestra primera con- 
vocación. Quando se arregle el sistema de elecciones, 
para proponerle á las primeras Córtes, sin duda que su 
sistema se podrá acomodar: bien que me parece que se 
ha escapado á la refección de nuestro sábio, un repa- 
ro. Es decir, Aragón, Navarra, Cataluña, que como rei- 



262 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



nos, abrazaban ciudades, y aun villas de voto en sus 
Córtes, ¿consentirán en que se las excluyan cuando 

son (¡malhaya los pretendientes que no me dexan 

seguir!— y la sección llama) admitidas todas las de Cas- 
tilla? Y no hablo de Asturias, que en sus cortecillas, re- 
une, según creo, treinta y tantas municipalidades, ó por 
mejor decir, votos (algunas no tienen más que medio 
voto), y su población se acerca á 400.000 almas. Ni tam- 
poco de las tres provincias, donde los votos se reunían 
del mismo modo en cada una de ellas. Precisamente nos 
hallamos ahora en alguna duda sobre los informes que 
se han de pedir á los ayuntamientos, porque ni puede 
ser á todos, ni debe ser sólo á los votantes; y he aquí 
una decisión que abrirá el paso á aquellas excepciones 
que después se podrán hacer en la convocatoria. En fin, 
váyanse completando los sábios apuntamientos de 
nuestro Mr. Alien, que yo los veré en el todo, y los iré 
rumiando y traduciendo para aprovecharlos mejor. 

258 Parece que nos estaba oyendo, porque á eso del 
medio día, vino otra carta con la continuación del nú- 
mero 31, que ha añadido un excelente plato á nuestra 
comida, y no puede dejar de hacer buen chilo. 

259 Pachin responde, y en lo de fortificación, está 
prevenido, aunque no nos hemos hablado, porque mi 
comisión me secuestra algún tanto de la Junta. — En 
ella vamos bién. 

260 ¡Dios mió! ¡una carta de My Lady! (H.-39) aca- 
bo de recibirla saliendo de la Junta; voy á cenar, no 
puedo responder hoy; pero anticipe Vm. la manifesta- 
ción de mi gratitud; y á Dios, mi dulce amigo. 

256 Para los que no sean asturianos, aclararemos, que les /abes 
y tocin (habas sazonadas con tocino), constituyen la comida habi- 
tual de la gente del campo, en la región central y oriental de As- 
turias. 

256 se soucient fort peu..., se cuidan poco de ello (les tiene sin 
cuidado); les importa un bledo. 



junio 1809 



263 



257 Astúrias: la voz cortecillas suponérnosla empleada como 
sinónima de Juntas, aludiendo á las juntas generales del Prin- 
cipado, que se celebraban cada tres años. Las treinta y tantas 
municipalidades, ó concejos, que á ellas concurrían, y tenían voto 
entero á principios de 1800, eran treinta y cuatro (Oviedo tenía 
dos votos): y veinticuatro los concejos de Obispalía, con tercera 
parte de voto: de modo, que los apoderados ó representantes, su- 

24 

maban 34 + — = 42, con 43 votos (vid. Vigil: Astur. monum. 
págs. 247, 248, 258, 259). 

258 hacer buen chilo: no acertamos con el significado de esta 
voz, empleada tal vez en sentido figurado, por guiso ó aderezo. 



[H — XXXIX] 

Hoy sábado en Cádiz: 10 Junio 1809. 

Mi muy querido amigo y señor: aquellos que le han 
dicho á V. que yo puedo escribir el castellano, le han 
engañado muchísimo: avec sine dictionnaire y muchas 
preguntas, salen algunas palabras sueltas en guise de 
lingua franca, pero más vale desacreditar tales voces, 
aunque lisongeras para mí, que dejar de cumplir con 
el deseo que V. mi muy estimado amigo, manifiesta, 
según lo que me dice Milord, de tener algunos renglo- 
nes mios.— Hemos salido de esta cárcel acuática para 
gozar de algunas horas del aire y de la vista del cam- 
po de Chiclana. El aire me ha aprovechado bien; pron- 
to me quitó el dolor de cabeza, del cual siempre padez- 
co más ó menos en Cádiz: he llevado chasco cuando 
esperé algo de hermoso en la vista desde Chiclana, por- 
que es bastante mala: en frente, hay una marisma es- 
paciosa y triste, con la villa de la isla de León dans le 
lointain. 

Gallego, dice la verdad, vivimos muy solitarios 
aquí: no tratamos nada con la gente del país, porque 



264 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



á lo que me parece, no hay fuera del comercio ó de la 
marina, y después de aver disfrutado de la Sociedad 
de algunos en Sevilla, no es maraviglia que seamos 
delicados sobre este punto; las personas que vemos 
más, son algunos paisanos nuestros, y una porción de 
mis antiguos amigos de Madrid, porque ahora tenemos 
un montón de grandes por aquí. 

El Pueblo, anoche, creyó que La Romana había lle- 
gado á la bahía con su tropa, era una tontería creerlo; 
pero prueba que no hay locura en él que extrañar. 

Perdone, mi querido Señor, la Seccutura de esta, 
V. tiene la culpa de haberla buscado. Estoy mala de 
fluxión, mala del enojo de quedar aquí y más mala de 
la perspectiva de un viage largo por mar. 

Adiós, mi muy querido y estimado amigo. 

Siempre de corazón su affma. 

Elisabeth Vasall Holland. 



[J — XLVIII] 

Sevilla, 13 de Junio 1809. 

(á Lady Holland.) 

261 Que yo desease, mi muy amable My Lady, tener 
alguna carta de Vm., era tan natural como disculpable 
en mí, que conozco y sé apreciar tan altamente quanto 
viene de Vm. Lo que no quisiera, es que Vm. creyera 
que yo lo exigía, quando después de ver una de sus car- 
tas á Ferrás, y de admirar la soltura y gracia con que 
estaba escrita, me atreví á gastar alguna zumba, sobre 
lo que me había dicho nuestro amado Holland, de que 
Vm. no se acomodaba á escribir ni en español ni en in- 
glés. Pero al fin, este atrevimiento, me ha proporcio- 
nado el gusto de obtener esta carta, y no debo ser ya 
muy escrupuloso sobre los medios, para no menguar 
esta satisfacción tan dulce y apreciable para mí. Y 



junio 1809 



265 



como quiera que sea, yo he visto por mis ojos quán 
pura y graciosamente escribe Vm. en Castellano, y con 
quánta gracia maneja una lengua que ciertamente es 
noble y expresiva, y que tan fácilmente se presta á la 
enunciación de los sentimientos de amistad y de apre- 
cio. Así que, lograr este testimonio más, de la bondad 
de Vm., es para mí cosa dulcísima, sin que por eso 
deje de conocer que pudo ser en mí ligereza el provo- 
carla. 

262 Mucho siento que buscando Vm. algún desaho- 
go en la vida estrecha de Cádiz, no le hubiese hallado 
en Chiclana. No conozco esta población ni su campiña; 
pero son tantos y tales los elogios que hacen de una y 
otra los Gaditanos, que no pude no creerlos acreedores 
á ellos. Veo ahora, que acaso los debieron al placer 
que sienten aquellos naturales al verse en campo raso, 
y que es más bien un efecto de la libertad que buscan > 
que de las gracias que hallan en él. 

263 Nuestro amable My Lord, nos ha dado la espe- 
ranza de que podremos revernos aún, y no puedo pon- 
derar á Vm. quán dulce es para mí. Anoche, le dige 
algo sobre el pensamiento de volver á Lisboa, cuyo 
viage me parece lleno de incomodidades, y no libre de 
algún peligro. La navegación, poco mas ó menos, es la 
misma de Cádiz que de allí, doblado que se haya el 
cabo de San Vicente; y para esperar ocasión de ella, 
¿no valdrá tanto Sevilla como Lisboa? 

264 No hablemos de Romana, que ha hecho, supon- 
go que sin querer, la ruina de mi pobre pais. Supongo 
quemada mi casa, y arruinado allí quanto tenia mi 
nombre; pequeño y tolerable mal, si no fuese envuelto 
con otros que costarán tanta sangre y lágrimas á mis 
paisanos. 

265 No debo abusar más de la indulgencia de Vm., 
mi amable My Lady. Dígnese de recibir la expresión 
de mi reconocimiento á su bondad y de creerme siem- 
pre su más rendido, y apasionado servidor y amigo 
Q. S. P. B. 

Gaspar de Jovellanos* 



266 



CARTAS DE JÜVELLANOS Y HOLLAND 



264 No resultó cierto que fuese quemada la casa de Jovellanos 
en Gijón, y hasta creemos, que ni tampoco saqueada. La ocupa- 
ción francesa en Gijón, durante el año 1809, solo duró veinte días 
(19 de Mayo al 7 de Junio) (vid. J - 57, § 309: J - 109, § 580). Lo 
que maltrataron mucho, fué el edificio del Instituto, donde se alo- 
jaron las fuerzas invasoras. 



IH — XL] 

Cádiz: Junio 12: 1809. 

Celebro mucho la música de la Marquesa, le habrá 
descansado algo de sus muchos y penosos trabajos, y 
á pesar del verdadero gusto que me dan sus aprecia- 
bles y amistosas cartas, sentina muchísimo que hubie- 
se Vm. robado el tiempo de tan agradable divertimien- 
to para escribírmelas. 

Vm. tiene mucha razón en cuanto á la maña de so- 
licitar cartas congratulatorias y celebraciones de la 
providencia. Sería infra dignitatem en Vm.; pero 
siento que no lo hayan hecho más temprano otros que 
pueden adelantar en tales diligencias, la gran causa. 

Mr. Alien no escribe hoy: mañana sí; pero está es- 
tudiando la cuestión de sus derechos de mudar la re- 
presentación de Córtes, y me parece su dictámen será 
lleno de erudición y sabiduría. 

Dicen aquí que ha sido suprimido el Correo litera- 
rio y político por algunos días, con motivo de haber 
dicho algo sobre los oficiales.— Eso lo siento mucho. 
Por cierto, si se publica alguna cosa que hace ultraje 
á cualquiera, es menester castigo. 

Pero tanto que existe, y que aún se ejerce el poder 
de suprimir y censurar ántes de la publicación, obras 
ó gacetas, no me parece posible que pueda lograr su 
legítimo influjo la opinión pública, y se acabará el en- 
tusiasmo del pueblo como en otros países, falta de pro- 
porción y de canal para desahogarse. 



junio 1809 



267 



Viene el parte con su carta, que no tengo tiempo 
para contestar, porque sale el otro para Sevilla. 
Adiós. 

V.u Holland. 

No hay nada de Blake. 



[J — XLIX] 

Sevilla, 13 de ¡unió 1809. 

266 El calor, que pesa ya sobre nosotros, y nos ha 
hecho tomar los cuartos bajos, porque en lo alto no se 
puede vivir, tiene mi cabeza harto destemplada, mi 
amado My Lord, y por lo tanto, y porque acabo de 
escribir á nuestra amable My Lady, seré más breve 
en ésta. Pero, no por eso dejaré de protextar que lo 
que dije en mi carta en tono de zumba, acerca de la 
excusa de My Lady sobre escribir en castellano, no 
fué, ni por asomo, con la idea de moverla á que me 
escribiese: idea que ciertamente no tuve, ni quisiera 
que se tuviese, para que fuese más apreciable para 
mí, su favor. 

267 En una de las cartas de ayer, me dice Vm. que 
en Lóndres los suponen ya en el mar, que por eso no 
le escriben, y que por eso está muy triste. Esta expre- 
sión, me ha afligido; porque por más que sea tan apre- 
ciable para nosotros el apego que tiene á su segunda 
patria, no quisiéramos que fuese á expensas de lo que 
debe y lo que ama en la primera. Este amor á la Espa- 
ña, que hace el elogio del corazón y el espíritu de Vm. 
en todas partes, será muy útil á ella y muy apreciable 
para los amigos de Vm. Pero, ¿dónde irá, dónde podrá 
estar que no lo sea? Por ventura, qualquiera que sea 
la parte que Vm. tuviere en el gobierno, ¿será de poco 
influjo y valor la opinión de Vm. en la de qualquier 
pueblo que la conociere? Hablo conforme al interés 



268 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



general, y nó conforme á mi deseo, que sería de que 
estuviese siempre cerca, si no conociese que alguna, 
vez puede convenir á mi patria que no lo esté. 

268 Frere, dice (aunque no soy yo quien lo oyó) que 
sus cosas van allá en mejor estado, y que espera que 
no se haga la moción para examinar su conducta: prue- 
ba de que el partido de Canning ha afirmado algún 
tanto su cimiento. ¿Es esto así? 

269 No puede más mi cabeza, por ahora. Veré si 
puedo continuar esta noche. 

270 Vuelvo de la Junta matutina. Fui á ella por na 
faltar á una decisión. De creer es, que en ello ganaría 
poco mi cabeza; pero ganó mucho mi corazón. El capi- 
tán del bergantín Palomo asegura que hasta el 18 nada 
se supo en Gijon de la entrada de los Franceses: que 
Romana se embarcó el 19, y desembarcó en Rivadeo. 
Quedamos pues en la misma obscuridad. 

271 Vuelvo de la Junta, y incluyendo el apéndice 
escrito allí, y instando la cena, concluyo reiterando el 
seguro de la tierna amistad que profesa á Vm. su afec- 
tísimo 

Jovellanos. 

(Monitor del l! de Mayo.) 

Londres, 27 de Abril. 

272 Lord Holland est dit on nommé á l'ambassade 
de Vienne. Nous pensons que sa seigneurie n'a plus 
un instant a perdre, pour se vendré dans cette capi- 
tal, si elle ne veut pas risquer d'y trouver un autre 
souverain que celui prés du quel on Venvoi. 

(En la Junta.) 

273 Acabo de copiar del Monitor esa noticia. ¿Es 
cierta? ¿Nos veremos ántes de partir á Alemania? 

274 Va también esa Gaceta de Cataluña. Coupi- 
gni, con fecha del 29, nada dice; pero este argumento 
negativo tiene poca fuerza de parte de un general que 
no firma, si no le escriben; y que pudo no comunicar lo 
que no era oficial, ó omitir lo que andaba ya en im- 



junio 1809 



269 



preso. La noticia, viene por los confidentes de la raya; 
y preguntado Veri (ojalá que Vm. conociese á este ex- 
celente vocal, y sus bellas ideas) por la fé que merecen, 
dice, que quanto han avisado ha salido cierto. Conso- 
lémonos con esta probable ventaja, délas malas y cier- 
tas nuevas. 



270 El Capitán del bergantín de guerra, Palomo, Don Manuel 
Jove-Huergo (n. Gijon: + Vivero, 2 Noviembre 1810) no dejaría 
de sospechar que los franceses de la división Ney entrarían en 
Gijón el 19 de Mayo de 1809; pues la tripulación de su buque, en 
unión de otros vecinos de la villa, dirigidos por su hermano Don 
José Jove-Huergo, puso en salvo (la tarde del 18 de Mayo) los ca- 
jones conteniendo la plata de las iglesias de Asturias, que esta- 
ban depositados (y quedaron abandonados) en la rampa de la 
Pescadería de Gijón. (Papeles mss. é inéditos en poder de Don 
Felipe Menéndez Jove-Huergo, vecino de esta población.) 

Tal vez el Comandante del baque, calló la noticia por no afli- 
gir á Don Gaspar, temeroso de lo que pudiera ocurrir á su fami- 
lia, y en su casa. 

Al rayar el dia 19, el bergantín Palomo se hizo á la vela para 
Galicia (Mentor, en def. de la J. C. part. 2: artic. 2: § 59.) Según 
el historiador provincial, Alvarez Valdés (Levantamiento de 
Asturias, pág. 163), desde Gijón, con fecha 19 Mayo (el original, 
erróneamente, dice 9) escribía La Romana á Ballesteros, dicién- 
dole: que se embarcaba para Galicia, por si desde allí podía 
ayudarle. 

(vid. las notas de las cartas J — 16, J - 22 y otras de esta co- 
lección.) 

[H — XLI] 

Cádis: Junio 13: 1809. 

La Señora padece mucho de un mal de muelas ó 
fluxión, y para (por) eso me perdonará mi querido Don 
Gaspar, de faltar esta tarde, limitándome á darle mil 



270 



CARTAS DE JüVELLANOS Y HOLLAND 



gracias de sus amables cartas y interesantes noticias, 
y pidiéndole más. 
Adiós. 

WJi Holland. 

Quatro navios que dice Carlitos son ingleses, y uno 
de ellos es de 74 cañones, están á la vista. El viento es 
muy fuerte, y siendo del Levante, muy desagradable. 

[H — XLII] 

(hoy miércoles) Cádiz: Junio 14: 1809. 

Querido amigo mío: Muchísimo ha padecido la Se- 
ñora, pero ahora está algo sosegada. Su fluxión y mu- 
chas cartas que tuve de escribir á Lóndres, me han im- 
pedido toda la mañana. Es muy incierto qué partido 
tomaremos para nuestra vuelta. Todo nos incomoda y 
aún nos hace miedo, y nada me da esperanza, sinó la 
posibilidad de que vuelva el navio que trae Lord We- 
llesley de Inglaterra, y que el Capitán nos haga el fa- 
vor de trasportarnos. 

Mr. Alien, va poco á poco en sus apuntamientos, 
pues que ahora tiene que buscar algo en los libros, y 
también se propone alargar en uno ó dos puntos para 
sugerir sus dictámenes sobre algunas dudas de Vm. 

No me parece que la duda ó el motivo que supone 
Vm. de quejarse Navarra, Vizcaya, Astúrias ó Aragón 
sobre el haber admitido todas las Ciudades que jamás 
tuvieron votos en Castilla, tenga alguna aplicación á 
las primeras tres, y cuanto á Aragón, no me parece di- 
fícil, aunque largo, resolver esa duda. Pero sabe Vm. 
que me parecen tales dudas, otros tantos motivos, ade- 
más de muchos otros, para perfeccionar en cuanto se 
puede, las primeras Córtes, y sobre todo, para no pro- 
poner á las primeras Córtes como una necesaria pro- 
videncia suya, arreglar y formar un plan general de 
representación. 
Además de los motivos permanentes para llamar 



junio 1809 



271 



Cortes, uno de los principales en el día, es para con- 
centrar el Gobierno, para tener una voluntad que por 
su autoridad pueda influir en toda la Península, y me 
parece no sería buen acierto, antes bien lo contrarío 
para tal efecto, convidar á las varias ciudades y pro- 
vincias discutan sobre el influjo relativo y comparativo 
que sus distritos hayan de tener en la representación 
general. En casi todas las Monarquías de Europa don- 
de había Estados, Parlamentos, Estamentos ó Córtes, 
(y todas los han tenido) ha sido prerrogativa real, lla- 
mar nuevas ciudades y nuevas provincias á ellas; y 
sin duda así evitaron los inconvenientes que podian 
producir la rivalidad y pretensiones de varios pueblos 
controvertidos entre sí por sus mismos diputados. Si - 
ha habido en tiempos mas modernos como en Olanday 
en América, excepciones, han ocurrido no solamente 
en repúblicas, pero también en repúblicas federativas, 
donde el federalismo permitía más separación ó riva- 
lidad, que pide ó que aún puede aguantar la España. 

No sé si me explico, pero estoy cierto que en el cur- 
so de las Reflexiones, tropezará con este asunto el 
nuestro de Mr. Alien. 

No le puedo ponderar, querido amigo mío, la admi- 
ración, la veneración que tenemos para Vm. ocupán- 
dose y dedicándose á este grandísimo trabajo con lu- 
ces tan grandes, con desinterés tan verdadero, y con 
modestia tan exagerada! Ni también le puedo ponde- 
rar la gratitud, ó de mí, ó de Mr. Alien para su fineza 
y amistad haciéndonos creer, que podemos en algo ser- 
vir tan grande y gloriosa causa, y por un medio tan 
lisonjero para nos, como será su amistad, y su buen opi- 
nión de Vm. 

Nada digo de exércitos de reserva, ni de fábricas de 
fusiles... ni de fortificaciones nuevas, sea de plazas de 
armas en las provincias de Andalucia, Murcia ó Valen- 
cia, sea de más sencillas para la defensa de pueblos y 
lugares contra partidos enemigos.— Sin embargo, pa- 
rece que si estas cosas han de hacerse, ahora es tiem- 
po, cuando hay mucha verosimilitud que por algunos 



272 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



meses, no harán guerra ofensiva los Franceses, y así 
tienen Vms. tiempo y para hacérsela, y para tomar las 
diligencias que les servirán de estorbos cuando vuel- 
van á hacerla á Vms. 

Aquí no hay novedad. Muchas memorias de la parte 
de la Señora.-- Adiós. 

VM Holland. 



[J_L] 

Sevilla, 15 de Junio de 1809. 

275 Tanto fué el gusto, mi muy amado Señor, con 
qne recibí la estimable carta de Vm. (H— 41) quanto 
era el deseo de verla, no habiendo tenido carta anoche. 
Siento mucho que la amable My Lady haya estado de- 
sazonada, y celebro su alivio. Más siento la perplexi- 
dad en que Vms. se hallan en quanto á su viage, y qui- 
siera ser dueño de un navio de tres puentes, para ofre- 
cerles un viage cómodo, teniendo ademas la llave de los 
vientos para que los llevasen en popa y sin el menor 
vaivén. ¿Llevaránme ciertamente la esperanza de re- 
verlos? pero, ¿qué valdría la amistad si nc^estuviese 
pronta á sacrificar su propio interés por el ageno? 

276 Las refecciones de Vm. , son justísimas; pero no 
se olvide de que serán aprovechadas, sinó ántes, á lo 
ménos, en las primeras Cortes. Á ellas tocará sancio- 
narlas sin que dejen de aprovecharse para la primera 
reunión, en quanto exigieren y permitieren las actua- 
les circunstancias. Á bien, que debo esperar á que 
nuestro Mr. Alien concluya sus apuntes para no judgar 
el pleito sin ver todos los autos. 

277 Me han entregado la de Vm. en la Junta, sin que 
pudiese escribir allí, porque eran muchos á hablar, y 
mis anteojos quedaron en casa. Ahora es tarde, y no 
tengo tiempo sinó para saludar á toda la compañía, y 
ofrecerme de Vm. affmo y fiel amigo. 

Jovellanos. 



junio 1809 



273 



[H — XLIII] 

Cádiz: Junio 15: 1809. 

Está mucho mejor, pero no enteramente buena la 
Señora, que me encarga de darle mil gracias de su 
amabilísima carta de Vm. 

Ha tardado mucho el nuestro M. r Alien, con motivo 
de no haber hallado hasta hoy el libro que buscaba. En- 
tretanto, nos tienen con mucha ansia, aunque con poco 
cuidado, las cosas de Extremadura. —Andamos sábado 
al Puerto Santa María: le suplico, pues, embíe sus car- 
tas ahí. 

No tengo tiempo para darle mil gracias, y entrar en 
materia de sus cartas. 

Es verdad que no acometen á nuestro Frere en el 
Parlamento, como anunciaron que hiciesen, pero es 
porque M. r Canning había ya nombrado otro para Cons- 
tantinópolis, sin esperar su contestación, y en fin, habia 
completamente, y á mi parecer indignamente, sacrifi- 
cado (dj su amigo. 

Whitbread, que debia hacer la moción, motiva la su- 
presión de ella, con ser notorio haberle abandonado 
M. r Canning, y éste nada dice. 

Con todo, me parece que lo que hacen por el exér- 
cito de Portugal es bueno, y me alegro, 

for praise deserved no Enemy can grudge. Adiós. 
Se le embiaré la copia de las firmas. 

[J_LI] 

Sevilla , 16 de Junio 1809. 

278 Mi muy amado My Lord; escribo á Vm. ántes de 
ir á la Junta nocturna, porque he dado toda la mañana 
al extracto del Mateu, donde hay una noticia harto 

18 



274 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



exacta de las Cortes de Valencia, que conviene saber, 
para resucitar en quanto se pueda las antiguas formas, 
y formar de ellas una nueva, que sin parecerlo, sea la 
mejor posible. Este trabajo, es para mí harto más dul- 
ce que las accidentales, y largas, y á veces impertinen- 
tes discusiones, que se suscitan en nuestra gran cofra- 
día. Capmany, que paseó conmigo anteayer, trabaja 
también en esto, mientras yo, en librarle de la redac- 
ción de la gaceta, en que su disgusto y el de los que 
gobiernan este ramo, están de acuerdo. 

(En Junta.) 

279 Wellesley, con fecha del 13, dice, que se le re- 
unirá (á Cuesta) en pocos dias, y le pide que entretanto 
no empeñe acción alguna. Pero como hay grandes apa- 
riencias de que Víctor se retira, y aún sabídose que han 
pasado algunas tropas á Almaráz, y podría ser que se 
escapase del todo, estamos, con gran cuidado, y tanto 
más, quanto Wellesley estaba sin zapatos. 

280 Se interrumpió la carta con la lectura del Elo- 
gio de Floridablanca, que se empezó esta noche 

281 Llega la carta de Vm. de anoche (H.-42). ¡Quán- 
to siento el dolor de muelas de nuestra amable My 
Lady! Espero que sea un efecto de los primeros calo- 
res, y que se disipe con la quietud, dieta, y refrescos. 
Tal es mi deseo, y que los buques ingleses nos traigan 
buenas noticias de Alemania. ¿Si vendrá entre ellos el 
Algeciras que dicen haber salido el 4? Si es así, ten- 
drá Vm. al Vicar of Baird. 

282 Saludo á la amable compañia y quedo de Vm. 
affmo. amigo 

Jovellanos. 

278 La obra aquí indicada, es la de Matheu y Sanz (Lorenzo): 
Tratado de la celebración de Córtes generales del reino de Va- 
lencia— Madrid: 1677: en 4.° Julián de Paredes, impresor. 

280 Lista (Alberto)— Elogio histórico de Florida Blanca: Se- 



jumo 1809 



275 



villa: 1809; en otras, se titula: Elogio histórico del Sereitísimo Se- 
ñor Don José Moñino, Conde de Florida Blanca, presidente de 

la Suprema Junta Central de los reinos de España é Indias 

por Don Alberto Lista y Aragón. 

Lista, en 1808, era sacerdote, y desempeñaba la cátedra de Re- 
tórica y Poética en la Universidad de Sevilla. Se unió á Blanco- 
White para continuar la publicación del Semanario Patriótico 
de Quintana, en el que sostuvo ideas de independencia. Después, 
en 1809, dirigió El Espectador Sevillano, y mudando de opiniones, 
tuvo que emigrar por afrancesado, en 18L3. 

281 En esta carta y en la signada J - 107 (§ 571) alude Jovella- 
nos muy claramente al Vicario de Baird ( Vicar of Baird), que 
-suponemos será Berestford. 

Pero conviene no confundirle con el Vicar of Bray citado por 
Holland (carta fechada en Lóndres el 31 de Agosto de 1809) en 
cuya casa comió dicho dia, en unión del embajador español Ruiz 
de Apodaca. Según la frase del amfitrion, el Vicar of Bray, no 
hacia gran papel en Inglaterra. Y claro es, que en el presente 
caso, no se trata de Berestford, que el 23 de Agosto de 1809, se 
retiraba á Portugal con Wellington donde continuaba al finalizar 
el mes. En la J — 68, § 363 (15 Agosto) se supone á Berestford en 
Lisboa, y en la misma carta (§367) entrando en Extremadura con 
23.000 portugueses. 

Lord Ilchester, no nos resuelve esta duda. En el Diario de 
Lady Holland, hay omisión desde el 12 de Agosto, en que llega- 
ron á Inglaterra, hasta el 22 Noviembre. 



[H — XLIV] 

Cádiz: Junio 16: 1809. 

Querido amigo mió: No tuvimos carta de Vm. ayer 
y están demasiado interesantes sus cartas para no ser 
sensible la falta de ellas, pero aún me da más cuidado 
hoy, porque en su última me dijo Vm. que empezaba á 
padecer del calor. Dígame Vm. pues, que esté bueno. 



276 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



porque hasta que sabemos eso, ni aún victorias de 
Wellesley, Cuesta ó Blake, podrán satisfacer á Milady 
ó á mí. 

Mr. Alien, ya tiene el libro, y va trabajando poco á 
poco: también le incomodará el viage de mañana, aun- 
que corto, y no sé si tendrá la misma proporción para 
trabajar en el Puerto como aquí. 

Mucha satisfacción he tenido en oir que había llega- 
do la carta congratulatoria de Xerez: y me parece se- 
ría bien publicarla en la Gaseta, para que sigan su 
exemplo otros cuerpos del Reino, y para que todos los 
Españoles tengan presente la intención de celebrar 
Cortes.— No le puedo decir cuánto siento los desacier- 
tos de Romana, que habiendo tenido más proporción 
que los demás, ménos ha hecho que ninguno de sus 
Generales. No puedo tampoco comprender ó las cosas 
de Astúrias, ó (ni) las de Alemania. 

Aquí tenemos muchos ingleses, y entre ellos Mister 
Frederich North, hijo del Ministro y Gobernador que 
fué de Córcega y de Ceylan, hombre muy amable, y 
lleno de instrucción, que pasará á Sevilla, y que tendrá 
mucha satisfacción en conocer á Vm. 

¿De qué convento en Sevilla era fraile el Hermano 
Sebastian á que quiso hacer santo el buen Carlos III? Y 
¿sabe Vm. qué tirulo tenía el famoso librito que se en- 
vió á Roma, qué correo lo llevó y en qué año sucedió 
esa especie tan rara? — No se extrañe Vm. si no ha- 
brá carta mañana, porque vamos al Puerto, y tal vez 
no llegaremos en tiempo de escribir por el parte. — 
Adiós. 

VM Holland. 

[H — XLV] 

Hoy viernes (16 Junio: 1809), 

Mi muy querido amigo: la falta de su acostumbrada 
y apreciadle carta de hoy, me da la mayor inquietud, 
porque en su última me apercibió con mucho cuidado 



junio 1809 



277 



que ya V. había padecido del gran calor. Siempre he 
tenido miedo del efecto del clima de Sevilla en el ve- 
rano, por su salud, porque creo que V. en muchos años 
nunca había probado los grandes calores; su isla de 
Mallorca, es muy templada, y su querida patria, lo es 
en un punto de perfección. Diga V. á su buen Canóni- 
go ó á mi Señor Don Juan, me ponga dos renglones 
para quitarme el asusto (susto) que la aprehensión de 
su enfermedad me ha ocasionado. No le importuno más 
ahora; pero le suplico no se tome la molestia de con- 
testarme de su puño. 

Queda su apasionada amiga 

Elizabeth VJi Holland. 

[J — LII] 

* Sevilla, 17 de Junio 1809. 

283 ¡Mal haya ese dolor de muelas que sigue ator- 
mentando á nuestra amable My Lady! Deseo que llegue 
mi deseo de su alivio, quando ya le haya ahuyentado. 
Si no, renuevo mi consejo de dieta, reposo, y refresco. 

284 Wellesley teme, ó afecta, que Cuesta sea ata- 
cado antes que él llegue, y al mismo tiempo, dice, que 
no puede adelantar por falta de dinero. Antes, era por 
la de zapatos, y Vm. sentirá bien, que esto no viene 
mal con la desconfianza que nos inspiraba la lentitud 
anterior. Si Beresford hubiera seguido á Soult, ya no 
habría un francés en Galicia; y si Wellesley hubiera 
estado en Alcántara quando pudo, Víctor hubiera sido 
batido. Hoy nuestro temor es grande. Cuesta, avanzó: 
Venégas, bajó á Sta. Cruz: Sebastiani, movió hacia 
Consuegra. Ellos pueden unirse y obrar juntos, mien- 
tras las fuerzas combinadas en tres puntos distantes, 
son inferiores, y pueden ser atacadas y deshechas en 
detall.— Seguiré. 

285 Comprometido con Hermida para oir á su hija, 



278 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



se pasó allí la noche. De vuelta hallé dos caídas de Vm~ 
de 15 y 16 ( H — 43, H — 44), y á más una muy esti- 
mable de la amable My Lady ( H — 45 ), no solo por 
suya, sinó por el exceso de bondad que manifiesta en 
el interés que toma por mi salud. Mientras respondo 
directamente á su favor, dígale Vm. que pues ando de 
ceca en meca, oyendo música, y gastando la noche en- 
tre virtuosas^ no puedo ser digno de la inquietud que 
manifiesta por mi salud. Nada padeció ésta, sinó una 
destemplanza de cabeza, efecto del Levante bochorno- 
so que sopló dias pasados, y que por 48 horas, me trajo 
atolondrado. Aquello pasó, y he vuelto á mi tono. 

286 El hermano Sebastian, era fraile lego de la casa 
de San Francisco el Grande (principal de los Obser- 
vantes de aquí). Su libro, no tenia título, y era una co- 
lección de oraciones, que serian copiadas, ó sinó, peor 
para ellas. El año del paso del libro no puedo asegu- 
rar, pero sí que fué entre el 70 y 80 del siglo anterior. 
El correo encargado, era, si no me engaño, Araujo. 

287 Allá van los Pensamientos militares de nues- 
tro Hermida, en los que descubrirá Vm. su génio y 
figura, juntos con su buen corazón y buen talento. Dí- 
jele que le enviaria á Vm.; y él y su hija me encarga- 
ron mil finas memorias para My Lady y para Vm. 

288 El gobernador del Puerto, es mi sobrino y her- 
mano de Tineo, y voy á decirle que vea á Vms. de 
quien es todo, todo, 

Jovellanos. 

284 El vaticinio de Jovellanos de que si Beresford hubiese se- 
guido á Soult, ya no habría un francés en Galicia, es cierto. 
Pero no sólo Beresford, sinó La Romana, y Mahy, fueron los que 
debieron atacar a Soult y á Ney en Galicia, mas no pudieron por 
carecer de medios. 

Pero Ney, combatió con la división del Miño (Conde de Noro- 
ña) siendo derrotado en Puente San Payo (días 7, 8 y 9 de Junio); 
y Soult, tomó la ruta hacia Ciudad Rodrigo, preparándose para- 
la batalla de Talavera (vid. J - 31, § 147,. 



junio 1809 



279 



286 Presumimos que muchas de las noticias que Lord Holland 
solicita de Jovellanos, no son para él, sinó para su predilecto ami 
go José María Blanco (White). Tal nos parecen las relativas al 
Hermano Sebastian (H — 44), y á la expulsión de los jesuítas 
(H — 51), cuyas materias constituyen el fondo principal del pri. 
mer apéndice á las cartas ni y vn de aquel personage. (Letters 
from Spain: pág. 445.) 

Nótese que después del epígrafe de dicho apéndice, se lee: ex- 
tractada de una carta de Lord , dejando en suspenso el título, 

que corresponde á Holland, con quien mantuvo larga correspon- 
dencia hasta su ida á Lóndres. 

287 De la obra de Don Benito Ramón de Hermida: Pensamien- 
tos militares de un paisano, no hemos logrado ver ejemplar, aun- 
que se imprimió con otras de igual jaéz (vid. J — 45) según lleva- 
mos anotado. 

288 El Gobernador del Puerto de Santa María, era Don 

Tineo Ramírez de Jove, oficial de la Real Armada, hermano del 
literato y erudito Don Juan María; y ámbos, sobrinos de Jovella- 
nos en segundo grado, como descendientes de la casa Ramírez de 
Jove, de donde procedía la madre de Don Gaspar, Doña Francis- 
ca Apolinaria. 

[J — LUI] 

Sevilla, 18 de Junio 1809 (por la mañana). 

A Lady Holland. 

289 Por Dios, amable My Lady, por Dios, que no se 
muestre Vm. tan compasiva en los males ágenos; no 
sea que algún picaruelo los suponga, para gloriarse 
después del interés que ha tomado en ellos. No seré yo 
por cierto quien haga semejante superchería; porque si 
bien no cedo á nadie en el aprecio de tan honrosa dis- 
tinción, basta que haya costado á Vm. alguna inquie- 
tud, para que la renuncie, á trueque de que viva tran- 



280 



CARTAS DE JOVELLANOS y HOLLAND 



quila y contenta. Lo que sí celebro sobremanera, es 
que el dolor de muelas haya desaparecido; que tal su- 
pongo, pues que ni Vm. ni My Lord me hablan de él. 
¡Nunca él acá vuelva á incomodar á Vm. y poner en 
cuidado á sus amigos! y viva Vm. siempre tan cum- 
plidamente sana, como ellos, y yó, sobre todos, deseo. 

290 Supongo á Vms. en el Puerto, aunque no he di- 
rigido allí mis cartas, porque ignoro si el parte toca en 
esa ciudad. Por ventura, ¿agrada á Vm. tan poco como 
Chiclana? Á lo menos, él no tiene tanta presunción 
como ese Aranjuéz de los Gaditanos. Dícenme que mi 
sobrino Tineo, trata de hermosearla y asearla, sin olvi- 
dar los demás puntos de su felicidad; y aunque esto lo 
debe á las obligaciones de su oficio, tengo yo mucho 
gusto en saber que le desempeña, y que los Porteños 
están contentos con su gobierno. 

291 Escribo por la mañana, y nada digo, por consi- 
guiente, de nuestras cosas. Veré el estado en que las po- 
nen las noticias del dia, y avisaré lo que haya, en mi 
carta nocturna á nuestro muy amado My Lord. Sólo 
añadiré que hoy trataremos de La Romana, en lo qual 
nadie entrará con tan fuerte repugnancia como yo, que 
le estimo, y me lastimo de sus extravagancias; pero 
otro ha echado la suerte, y rio seré yo quien ménos cui- 
de de conciliar el bién del servicio con la preservación 
dé su buen nombre. 

292 Reciba Vm., amable My Lady, la sincera ex- 
presión de mi reconocimiento á sus bondades, y de 
la reverente y sincera estimación con que me profe- 
so su más apasionado y agradecido servidor y amigo 
Q. S. P. B. 

Gaspar de Jovellanos. 

[H — XLVM 

Cádiz, Junio 17, 1809. 

Nos hemos dstenido en Cádiz con motivo de haber 
llegado un paquebote de Inglaterra que nos trae cartas 



junio 1809 



281 



y gazetas con fecha del 6 de este mes. ¡Oxalá fuesen 
tan agradables como frescas las noticias! pero me en- 
tristecen las de Alemania, y aun de Italia me dan de- 
masiado rezelo. 

Pareze que el Archiduque Juan se retiró de Italia, 
y aún corrían voces de haber entrado en Trieste los 
franceses, pero esta última desgracia no es mas que 
un on dit, y puesto que dice la misma voz era el dia 17 
que entraron, me parece casi imposible.— Con todo, si 
no hacen una pronta paz, Vms. tienen ya tres ó cuatro 
meses: aprovéchense de ellos, y todo tal vez saldrá me- 
jor que no se atreve uno á esperar. Pero en verdad, no 
se ha de obrar para este efecto, como mi querido Ro- 
mana. No sé si Vms. le han llamado á Sevilla, y aun si 
lo hubiesen hecho } ¿sería otro amigo nuestro, Noroña, 
su sucesor? No me parece hecho tampoco para tal caso. 
Mahy y Ballesteros han tenido ventajas, y no son peo- 
res por no haber sido conocidos ántes de esta guerra: 
porque es cierto que en guerras como estas, los que 
las hagan con buen acierto, son los que se han forma- 
do en ellas mismas. 

Tanto tiempo hemos gastado en leer cartas y gaze- 
tas de Inglaterra, en contestar y en discutirlas, que ni 
aún hoy irán los Apuntamientos de nuestro Mr. Alien. 

La carta también de mi respetado Don Gaspar, es- 
tará ya en Puerto Santa María, y no tendremos la sa- 
tisfacción de saber cómo está: ¡paciencia! 

Nada me alegrará sino la certeza de estar Blake en 
Zaragoza, y Cuesta en Almaráz. — Adiós. 

H olí and. 

Leí hoy el discurso de Canning del dia 9 con refe- 
rencia á Frere. El punto en que ese abandona á su ami- 
go, no admitía defensa, pero siendo un punto de eti- 
queta, y no de muchísima importancia, él, poco amis- 
tosamente pondera su importancia, y dice haber acon- 
sejado al Rey no aprobarlo .—Aún mas.— Después de 
haber anunciado su intención de defender á Frere, y 
después de haberle ofrecido la misión de Constantinó- 



282 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



polis sin esperar la respuesta, nombra á otro, y la 
anuncia de oficio en la Gazeta de Lóndres— ¡qué des- 
aire para Frere! Si no lo confiesa Frere, tiene más di- 
simulación ó menos sensibilidad de la que debía tener. 

Recibimos hoy sus amables cartas de ayer y antes 
de ayer, y ¡con cuánto gozo celebramos su salud y su 
buen estar! 



[J — LIV] 

Sevilla, 18 de Junio 1809 (por la noche). 

293 Mi muy estimado My Lord: de La Carolina nos 
dicen que Venégas adelanta su egército á Manzanares, 
teniendo ya una división en Villarta. Cuesta, se ha re- 
concentrado, y reconoce ya queWellesley vendrá mejor 
por Plasencia á tomar la izquierda de Víctor en su re- 
tirada, de que ya se duda ménos; pero como quiera 
que sea, siempre llegará tarde para batir á Víctor, y 
para estorbar que Cuesta sea batido, si es que Sebas- 
tiani por marchas rápidas le ha enviado algún refuerzo, 
por Ivór. Pero no quiero adivinar. Voy á ¡la Sección, y 
si algo bueno dijere Cuesta, espero quePachin me avi- 
se y ofrezco avisarlo 

294 No parece nada de Cuesta: por cartas particu- 
lares de ahí, con referencia á un buque procedente de 
Rivadeo en 6 dias, hay buenas noticias de Astúrias. No 
hablo de ellas, porque Vm. las oirá por allá. — Si viene 
Romana, será con todo el decoro que á su digna per- 
sona pertenece.— ¡Pobre Frere! Expedit unum mo- 
rí y &. 

295 La cena insta, y yo soy de Vm. y de todos, 
affmo. 

Jovellanos. 



junio 1809 283 



[J — LV] 

Sevilla, 19 de Junio 1809. 

296 ¡Con quánto gusto empiezo á escribir á Vm., 
mi amado Lord! después de haber pasado una ligera 
siesta con la dulce ilusión que nos han excitado las no- 
ticias de esta mañana. Sean ellas realizadas, y la glo- 
ria de Bonaparte se disipará como el humo. Dicen que 
fué derrotado por los dos archiduques, dejando en el 
campo de batalla 13 mil muertos, y en poder del ene- 
migo, 30 mil prisioneros, y toda su artillería y almace- 
nes. No me atrevo á creerlo, aunque dicen estar impre- 
so en la gazeta de Tarragona, y lo que vale más, anun- 
ciado por Blake á su egército en la orden del día. Vm. 
lo sabrá por otros conductos, y yo podré corregirme 
á la noche, pues que esta mañana no fui á la Junta, 
sinó á la comisión de cinco, en que se trató de convo- 
car ó nó á la Nación por Estamentos, ó indistinta- 
mente. 

297 Ya dije que no dirigia mis cartas al Puerto, por 
ignorar si el Parte tocaba en aquella ciudad; y ahora 
añado que mis cartas podrán llegar á Vms. con peque- 
ño atraso, porque la correspondencia de Cádiz con ella, 
no sólo es diaria, sinó casi de cada hora, por los bar- 
cos. Si algo muy importante ocurriere, yo buscaré los 
medios que encuentre más expeditos de enviar mis 
cartas, que en lo demás, no tienen más valor, que el 
que la bondad de Vms. se digna darles. 

298 Tengo ya á la vista una copia de artículo del 
Monitor, que interpretada en el sentido de aquella tan 
aduladora gaceta, prueba ó confirma las relaciones 
que se reparten de la rota de Bonaparte. Dice así: 

299 Nuestras águilas arrastran su vuelo con len- 
titud, porque han mojado sus alas en el Danubio. 
Nuestra pérdida extremece, y por mucho tiempo nos 



284 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



resentiremos de ella. — Voy á la Junta y continuaré 
allí. 

300 Nada de lo dicho. El pasage, no es de ningún 
papel público, sinó de una carta particular de París. 
El diario del Imperio, describe la batalla del mismo 
modo que la gazeta de Tarragona, salvo en los efectos, 
que los Franceses pretenden desmentir. El tiempo pon- 
drá las cosas en claro. El Parte de Cádiz, no trae car- 
tas para mí. Si Vms. no están en el Puerto, vendrá 
mañana con otra.— Son las once y media, y no vino el 
parte de Cuesta, ni se espera hasta después de media 
noche, porque ya está en Miajadas. 

301 A nuestra amable My Lady, deseo cumplida 
salud, y buen humor. A nuestro Mr. Alien, que cuanto 
más tarde en arreglar sus observaciones, mejor para 
mí; así serán, ó más en número, ó más trabajadas. Le 
saluda cordialmente, como á la parte florida y jóven de 
la compañía, de quien es affmo. 

Jov ella nos. 



296 La derrota de Napoleón por los dos archiduques, á que se 
alude en este párrafo, y subsiguientes (293, 299, 300), refiérese á la 
victoria de Essling, aldea próxima á Viena, márgen izquierda 
del Danubio. El Archiduque Cárlos de Austria, detuvo al egér- 
cito francés, acaudillado por Napoleón, Saint-Hilaire, Lannes y 
Massena. Ocurrió este memorable suceso, los días 21 y 22 de Ma- 
yo de 1809. 

Las cartas de Holland conocidas, no mencionan la batalla de 
Essling, mas conviene advertir, que durante el mes de Junio de 
1809, en que se tuvo noticia de ella, fué precisamente cuando más 
cartas se extraviaron de aquel personage. Consúltese la tabla 
epistolar, y se verá, que faltan las siguientes: H b, c, d, e,f, g, h, 
hj\ k> l>' total, once: es decir, la mitad más una, de todas las que 
faltan de su correspondencia con Jovellanos. 

Essling, no tuvo la trascendencia que se supuso entónces, y 
fué borrado por Wagram. Véase nuestra nota 62. 



junio 1809 



285 



[H—XLVII] 

Puerto Santa Marta: 19 Junio: 1809. 

Pues querido amigo mío, nos veremos creo, luego: 
por que determinamos á irnos por Lisboa, y determi- 
nándolo, no se ha de perder tiempo. Por eso estaremos 
en Sevilla, sinó en toda esta semana, al principio de la 
que viene. Con todo, depende algo, de ser libré el ca- 
mino de Extremadura, y por eso esperamos con más an- 
sia que nunca, las noticias de allá. 

Sírvase Vm. pues embie (enviar) sus cartas á Xe- 
rez, al cuidado de M. r Gordon. Lo que siento es, que mi 
detención en Sevilla ha de ser tan corta, que no será 
(para decirlo así) que otra despedida. 

La Señora está todavía algo desazonada, pero no es 
cosa, y mucho hemos celebrado todos que nuestros re- 
zelos sobre la salud de Vm. no fuesen fundados. 

Espero que para Vm. y para los demás que están en 
Sevilla que se pondrá un poco más esmero en limpiar 
las calles, y otras providencias de policía que conser- 
ven la salud pública, amenazada por el concurso extra- 
ordinario de gente en Sevilla. Hasta aquí han sido di- 
chosos Vms. por que por cierto el tiempo es muy raro. 

Nuestro Alien, trabaja, pero va un poco trastornado 
su trabajo con los viages, las cartas para Londres y la 
indisposición de Milady. Tampoco dan valor en tales 
empeños, las malas noticias de Alemania, y los desati- 
nos en Portugal y en Galicia. ¿Es verdad que han llama- 
do Vms. á Romana? Nadie sentirá mas que yo un des- 
aire para él; pero si no ha de hacer mas (y que aparien- 
cia hay que lo haga) que lo ha hecho hasta ahora, me 
alegro infinito que las cosas de Galicia y de Asturias, 
serán mandadas por otros. 

Mil memorias á Hermida, y mil gracias por su libro, 
que en verdad tiene mucho ingenio y muchas ideas. — 



286 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Me he divertido en viendo que ponga tanto esmero en 
que jefes y soldados hablen mucho, aún proporcionán- 
doles bocinas. Es bueno que abasteciéndonos por ma- 
yor en ese género, el mismo, con todo, no quiera ser 
monopolista, y tenga compasión de otros que puedan 
tener la misma gana de hablar. — Es cierto que pocos 
usarían esa facultad con tan buen tino que él. — He vis- 
to su sobrino de Vm., y celebro conocer otros de tan 
amable familia. 

Estaba recogida la Señora, cuando vino, y no ha po- 
dido disfrutar ella de la visita. 

Adiós: llegó el parte y no trae carta. 



Continúa esta correspondencia, y termina, en el 
segundo vohímen. 



FIN DEL PRIMER VOLUMEN 




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