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Full text of "Cartas de Jovellanos y Lord Vassall Holland sobre la guerra de la Independencia (1808-1811)"

ITALIA-ESPAÑA 




EX-LIBRIS 
M. A. BUCHANAN 



PRESENTED TO 

THE LIBRARY 

BY 

PROFESSOR MILTON A. BUCHANAN 
OF THE 

DEPARTMENT OF ITALIAN AND SPANISH 
1906-1946 



CARTAS 

DE 

JOVELLANOS 

Y 

LORD VASSALL HOLLAND 



U3 



5, 1811 CENTENARIO DE JOVELLANOS * 1911 



CARTAS 

DE 
Y 

LORD VASSALL HOLLAND 

sobre 

la guerra de la Independencia 

(1808-1811 ) 
coit prólogo y notas 

DE 

* JULIO SOMOZA GARCÍA-SALA 

C. dé la Feal Academia, de la Historia. 



Segundo y último volumen 



MADRID 

IMPRENTA DE LOS HIJOS DE GÓMEZ FÜEXTENÍ.BRO 

Bordadores, núm. lo. 

1911 




JUNIO 1809 



293 



CORRESPONDENCIA 



[ J _LVI] 

Sevilla, 20 Junio 1S09. 

302 Mi muy estimado My Lord; se abre un nuevo 
estado de cosas. Las avanzadas de Cuesta están en Xa- 
raicejo. El enemigo, ha evacuado precipitadamente á 
Truxillo, perseguido por nuestras guerrillas, y en el 
día, secrée que estén ya del otro lado. Ahora bien; 
Víctor y vSebastiani pueden unirse. Venégas ha bajado 
á los llanos de la Mancha: tiene solo 3.000 caballos: el 
enemigo, puede reunir 8.000 en terreno en que esta 
arma tiene toda su ventaja. ¿Tenemos justo motivo de 
temer? Yó, por lo ménos, y como pobre golilla^ estoy 
lleno de temor, y si he de decir verdad, de enfado, al 
ver que con 24.000 hombres de Wellesley y 40. 000 de 
Cuesta, la cosa se haya hecho de manera, que mien- 
tras Soult y Ney ponen en terror á Galicia y Astúrias, 
los 23.000 hombres de Venégas pueden ser derrotados, 
forzadas las bocas de Sierra Morena, y Sevilla puesta 
otra vez, si no en peligro, por lo ménos en confusión y 
terror. 

303 Ayer, no tuve carta de Vms. y hoy no ha veni- 
do todavía el parte; ignoro, por consiguiente, si Vms. 
han ido al Puerto ó nó. Lo que deseo, es que My Lady 

esté completamente buena Llega ahora mismo la 

carta del Puerto. Siento la indisposición de Madama, y 
no me deja gozar el gusto de la pronta venida á ésta. 
Espero, sin embargo, que le tendré más cumplido, 
viéndola llegar del todo restablecida. Va la Gazeta de 
las noticias de que hablé anoche. Si Vm. la coteja con 



294 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



la relación de las francesas, verá quán probable es la 
derrota de Bonaparte. Dios la confirme, y él me con- 
serve á Vm., á la amable My Lady y á toda la compa- 
ñía, tan felices como desea su affmo. 

Jovellanos. 

302 Para aclaración de este párrafo, expresaremos cuáles eran 
la situación y fuerzas de los Generales Cuesta, Venégas, y We- 
llesley, que mandaban los egércitos de Extremadura, La Man- 
cha y Portugal, respectivamente; y cuáles las de Víctor y Sebas- 
tiani, con sus correspondientes objetivos. 

Cuesta, hallábase en Junio, en Jaraicejo (prov. Cáceres, már- 
gen izquierda del Tajo) con una fuerza, no de 40.000 hombres, sinó 
de 36.000. 

Venégas, el 14 de Junio, había bajado de Sierra Morena á las 
llanuras de La Mancha, llevando un egército de 19.000 infantes y 
3.000 caballos. 

Wellesley, hallábase en Abrántes, dando descanso y respiro á 
sus tropas (22.000 hombres), con las cuáles, el 27 de Junio, mar- 
chaba hacia la frontera de Extremadura. 

Víctor, después de la victoria de Medellín (27 Marzo 1809) se 
mantuvo en Mérida, y el 19 de Abril, trató de entrar en Portugal 
con Lapisse. No consiguiéndolo, escapó, y subió á Torremocha á 
Cáceres, Plasencia (donde estaba el 19 de Junio), y de aquí, tomó 
á Talavera. 

Sebastiani, se encontraba en Ciudad Real. 

El objetivo español, era av atizar sobre Madrid, y recuperarlo. 
El objetivo francés, era la ocupación de Portugal, entrando 
Soult por Galicia, Lapisse por Salamanca, y Víctor por Extre- 
madura. Pero interrumpió este proyecto el general inglés Wilson, 
atravesándose en el Puerto de Baños. Lapisse, se incorporó á 
Víctor en Mérida, el 19 de Abril. 

En Mayo, hicieron el segundo intento hacia Alcántara, pero 
interpuesto el General inglés Mackenzie, desistieron de él, y re- 
trocedieron á Extremadura, y de aquí á Castilla. 

Entónces, mudado el objetivo, empezaron los preparativos 
para la campaña de Talavera. 



JUNIO 1809 



295 



[H_XLVill] 

Junio 20 de 1809. 

Mil gracias de sus cartas, y mil parabienes de las 
grandes noticias que nos han dado hoy: que aunque no 
habrá de verdad mas que la mitad, sería suficiente 
para salvar á España. — A propos: dice Vm. hay bue- 
nas noticias de Asturias, y no me dice cuáles son. Es- 
tando en Cádiz, tal vez las hubiera oído; pero aquí 
nada oigo sinó de Sevilla. 

Con esperanza de verle luego ^ no le molesto con mi 
mal castellano y mala letra.— Van ahí algunas Refle- 
xiones de nuestro M.^ Alien: no está enteramente con- 
tento de ellas^ pero me parecen dignas de reparo (re- 
paso)^ y la sustancia es muy sana. 

Hágame el favor de escribir dirigiendo sus cartas 
á casa de Gordon, Xeréz, donde dormiremos pasado 
mañana. Entra el sobrino, y estamos agradecidos de 
esta atención de Vm. Me parece muy aficionado al pue- 
blo éste; y el estado de los paseos, acredita su esmero. 
Adiós. 

W.ii Holland. 

Mañana vamos á ver á San Lucar. 
La Señora, está ahora muy bien, pero tiene en el pié 
una espina, é todavía queda coja. 

[J_LVII] 

Sevilla, 21 de Junio 1809. 

304 Conque amado Lord mió, ¿nos veremos luego? 
t[Y nos veremos por poco tiempo? Me consuelo en lo 
primero, porque al fin, en lo segundo, nuestra recipro- 



2% 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



cacion no nos permite extender nuestro deseo. Veámo- 
nos, pues, y tenga yo el gusto de disfrutar otra vez 
del dulce trato de tan buenos amigos. 

305 No he hablado de Romana, porque es asunto 
que me duele mucho. A pesar de sus tachas, y de ser 
acaso el más ofendido por su conducta, no he sido yo 
de los que opinaron por su remoción, pero acordada 
ya, creo haber sido el que más influyó en que se hi 
cíese con decoro. Tratábase de llamarle para que vi- 
niese á sentarse en su silla de vocal, y pude lograr que 
se acordase llamar á todos los demás, y lo conseguí. 
Así no será él solo llamado, sino todos. Hice más, y 
fué inspirar á Garay que el llamamiento se apoyase en 
la necesidad de reunir todos los vocales en tiempo en 
que la Junta se ocupaba en negocios tan graves, y se- 
ñaladamente en la preparación de las Córtes; y por fin, 
á nuestro Pachin, en que el general que se nombrase 
en su lugar, fuese como interino, para dejarle el honor 
habitual del mando. Quid ultra debui faceré et nonfeci? 

306 Pero la cosa está todavía en pleito. ¿Cómo? 
dirá Vm. Óigalo y admírelo. 

307 En la Junta de ayer, se presentó nuestro Frere 
reclamando la providencia. Prescindo del modo, y 
también de los fundamentos. La Junta, se redujo á res- 
ponderle, que lo soUcitase por una nota escrita, y en 
esto quedó. Sentiré que lo haga hoy porque me quedo 
en casa á trabajar sobre Córtes. Como mi dictámen le 
es favorable, yo le sabría conciliar con lo que se debe 
al decoro del cuerpo, y á la impertinente mixtión de un 
extrangero en sus resoluciones. Todo esto viene de la 
franqueza conque entra y se le tolera en nuestras se- 
siones; pero este paso, fuera más disimulable, si se 
hallase en la que fué relativa á este asunto. Veremos 
en que pára. Yo celebraré que gane el pleito, con 
tal que gane las costas. Esto, de mañana. (Se conti- 
nuará.) 

308 Va el boletín recibido en la sección, y álli tam- 
bién la estimable de Vm, Esta irá á Xeréz, donde tam- 
bién la de ayer. 



JUNIO 1809 



297 



309 De Astúrias, que Gijon fué evacuada el 7; que 
Ballesteros, amenazando á Oviedo con 15.000 hombres 
de tropas y paisanage, obligó á los Franceses á evacuar- 
la también, y persiguiéndoles les mató ó aprisionó 800 
hombres, y el resto, se retiró á las alturas. La noticia 
es de un patrón, y contextada judicialmente por los 
pasageros que traía. Procedía de Ribadeo en 6 días. 
Si cierta, los Franceses se habrán retirado; porque 
¿cómo podrían subsistir en las montañas? 

310 Los apuntamientos de Mr. Alien, para el al- 
muerzo. ¡Malhaya la espina que hace cojear á nuestra 
amable MyLady! Sé que va andando la escolta que ha 
de acompañar á Vms., y quisiera ya oir las campani- 
llas. Salud general, y á Dios! 

Jovellanos. 

305 La Romana, fué relevado del mando del egército de Gali- 
cia, dejando á su arbitrio el nombramiento de su sucesor. Lo fué 
el Duque del Parque (vid. § 372, y nota 475). 

307 El retrato de John Frere, está bastante bien trazado por 
Arteche. Así se expresa (/. c. vi, p, 261): "Pero Frere, hombre 
«exaltado, tan entrometido que, así quería manejar á la Central, 
„como á los egércitos de su nación y la nuestra, atreviéndose á 
„dar consejos á los Generales sobre las operaciones militares que 
„les estaban cometidas, era enemigo de Cuesta; quería dirigir 
„tambien á los que lo eran en la Central, y los sostenía con su in- 
„fluencia, como derivada de la de su gobierno, y fué quien intro- 
„dujo en el alma de Wellesley, la desconfianza, causa de no pocos 
„de los disgustos que se suscitaron entre los dos caudillos, en 
«aquella campaña,, (refiérese á la de Talavera). 

De muy vária manera retrata á este personage, su amigo Lord 
Holland. 

" John Hookham Frere (1769-1846), diplomático y escritor, Sub- 
„secretario de Negocios extrangeros (Estado) de 1799 á 1800: Em- 
„bajador en Lisboa (1800): y en Madrid (1802). Después de su fra- 
„caso en España, rehusó posteriores empleos, y se dedicó á la lite- 
„ratura. Siendo Frere, íntimo amigo de Canning, no se dignó 
«considerar á Moore con aprecio, ni hacer cosa mayor en su ob 
^sequío. 



298 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLA.ND 



„ Ántes que Sir John Moore tomara el mando del egército, de- 
„bieron los Ministros haber enviado al Gobierno español entonces 
„constiti:!Ído, ó designado, á su instancia, algunos militares con 
„los cuales mantuviera trato confidencial. La elección, recayó, 
„sin embargo, en mi amigo Frere, hombre de ardiente y generosa 
^disposición, de singular y original ingénio, y de grandes conoci- 
„mientos literarios, muy apasionado por la causa española. Cier- 
„to es que habia contribuido á nuestra ruptura con este país, en 
,,1804, 5^ á la escandalosa captura de las fragatas; pero su perso- 
,,nal altercado con el Príncipe de la Paz, fué bien mirado, como 
„compensacion por otras iguales ofensas, á los ojos de la Nación 
„irritada, aún furiosa contra aquel favorito. Su espíritu antifran- 
„cés, también sobremanera extravagante donde quiera, conge- 
„niaba con el impresionable de los españoles, no siendo infunda - 
„da la confianza que les inspiraba. 

„ Estas consideraciones, y su intimidad con Mr. Canning, fue- 
„ron su única recomendación. Ni tenía otra; pues con todo suar- 
„dimiento, lectura, talentos, y humor, no era hombre para los ne* 
,.gocios. Sus modales, repulsivos en todo tiempo, como de perso- 
,.na no habituada al trato social, llegaron á serlo más todavía, en 
,..razon á la importancia de los asuntos que le estaban confiados, 
„volviéndole negligente y aparatoso. Así, distanciado de unos, y 
„sospechoso para otros, era frecuentemente engañado por hom- 
„bres viles y arteros; y, en mayor grado todavía, por su propia 
„imaginacion. No poseía la ciencia de conocer á los hombres, y 
„aún cuando se adaptaba á sus ideas, y aprobaba su conducta, no 
„fué comunicativo ni cordial con ninguno de ellos, en sus relacio- 
„nes oficiales. Su habitual distracción, tomaba, cuando se trataba 
„de capacidad ó alcance político, un aire y gesto altanero y pre- 
,,suntiioso: y aunque estuviese en absoluto exento de tales vicios, 
,,ántes prefería que se le imputasen, que reconocer la más leve 
„falta de desatención, olvido, ó descuido. En su correspondencia 
„con Sir John Moore, mostró gran escaséz de juicio, en el común 
„acuerdo, siendo inexplicablemente remiso en comunicarle lo que 
,,había averiguado, y notoriamente presuntuoso y ofensivo, asi en 
„el fondo como en la forma de sus manifestaciones y dictámenes„ . 

(Further memoirs pág. 19-20, 

309 Después de la huida de La Romana (Gijón, 19 Mayo\ y ha- 
biendo conferido el mando de las tropas á Ballesteros con igual 



299 



fecha, resolvió éste avanzar. En Llánes, supo la ocupación y re- 
unión en Oviedo, de los tres generales franceses (20 Mayo), y se 
dirigió á Infiesto, donde fué confirmado en el mando, por los gefes 
y guerrilleros, siempre desavenidos. Kellérman, y Bonnet, pues- 
tos de acuerdo, persiguen á Ballesteros, le derrotan en Lluéves 
(24 de Mayo), y por último le arrojan á la montaña de Santander, 
á través de los puertos (Alv.z Valdés: ob. d. p. 164 Así, el entu- 
siasmo por la causa nacional, desfiguraba los hechos, pintando 
como victorias las derrotas, y engañando á Juntas, Generales y 
Ministros. 

Como Toreno desconoce la topografía provincial, relata estos 
sucesos muy erróneamente en su obra (t. 2,viii, p. 243-244). Balles- 
teros, no tomó por Covadonga arriba, cosa sencillamente absur- 
da é imposible, ni se guió por las cimas, disparate puramente me- 
tafórico, sinó que, como expresado va, remontando el curso del 
Sella, hasta la confluencia del Ponga en Sámes, subió al Puerto 
de V entanielles, y ya en- tierra de León, tomó al oriente con rum - 
bo á Pótes. 



[ J — LVIII] 

Sevilla, 22 de Junio 1S09. 

311 Pas un franjáis en defa dii Tage, rnon cher 
My Lord, Víctor se escapó sin ser sentido, y es menes- 
ter confesar que su retirada ha sido muy bien dispues- 
ta, colocado como estaba entre dos rios, y con un egér- 
cito superior á la espalda. Culparáse á Cuesta; pero le 
disculpará Wellesley. Ya en Abrántes, y bajo la pro- 
mesa de que luego se le uniría, le pidió que no empeña- 
se acción alguna con el enemigo, y así lo prometió y 
cumplió, sin que por eso el otro se moviese de Abrán- 
tes. Yo no entiendo estas alianzas ni esta especie de co- 
operación. Se promete mucho, y se hace poco, y en el 
sentido de nuestra comedia, darlo todo y no dar nada. 
Si yo fuera diplomático, daría por averiguado el miste- 
rio, y obraría en consequencia. Cubra Vm., le diría á 



300 



Wellesley, el Portugal, mas pues ya no hay franceses 
en Extremadura, tome Vm. la frontera de Castilla, y 
avance si quiere un poco para poner en cuida.do á Ma- 
drid y á Burgos. Esto sólo será para nosotros un bién^ 
y acá nos bandearemos. Lo que yo no puedo sufrir, es 
que, para seguir su plan, hoy ofrezcan reunirse al ins- 
tante, y seguir cooperando hasta el Pirineo; y que ma- 
ñana digan, que no tienen zapatos para andar, ni dine- 
ro para comer. Basta: llega la carta del Parte (H.-K) 
y voy á leerla 

312 ¡Conque nos veremos Viérnes ó Sábado! Va 
esta, sin embargo, por si encuentra á Vms. todavia en 
Xeréz, donde fué la de anoche, y la de anteanoche. No 
he tenido tiempo para leer á Mr. Alien esta mañana 
consumida en escribir para la sesión de hoy, en que se 
adelantó algún paso, y aún hay esperanza de algún 
otro. Ahora recibo la continuación, pero pues nos vere- 
mos luego, quede todo á la vista. Entretanto, saludan- 
do á nuestra amable M}^ Lady, á quien deseo libre de 
espinas, y á toda la noble comitiva, quedo de Vm. 
affmo. 

Jovellanos. 

313 P. D.— Saludo afectuosamente á Mr. Gordon. 

(3,^ estancia de H. en Sevilla.) 

311 Darlo todo, y no dar nada, título de una renombrada co- 
media de Calderón de la Barca. 

311 Las retiradas de los generales franceses en España, son 
siempre admirables. Así que no acertamos la causa por la cual 
Jovellanos elogia aquí á Víctor, y no tributa igual aplauso, que 
también lo merecían, á Soult, en su retirada de Oporto (§§ 139, 
147), á Massena en la de Portugal (565) y á Kellerman en la de As. 
túrias (323), pues las frases que dedica á estos últimos, tienen más 
de despectivas ó desdeñosas, que de justicieras. 

La censura á Wellesley, es también difícil de establecer. No 
obstante, se realizó lo que deseaba Jovellanos en esta parte, esto 



301 



es, que avanzaran los aliados, una vez evacuada la Extremadura 
por los franceses. El resultado, fué la conferencia de Cuesta y 
Wellesley (vid. § 333), y como consecuencia, la batalla de Tala- 
vera. La circunspección de Sir Arthur de Wellesley, no podía ser 
comprendida por los Centrales, ni por los Generales españoles; y 
es, que los ingleses, estimaban á los franceses en lo que realmen- 
te valían; y nuestros compatriotas, cegados por la ira, la vehe- 
mencia, el arrebato, y el odio al invasor, no podían ver tan claro 
en la contienda, como los hijos de Albión. 

3l2 Del 22 al 28 de Junio, fué la tercera 3^ última estancia de 
los HoUanden Sevilla, adonde seguramente fueron, con el exclu- 
sivo objeto de dar el último adiós á su preclaro y digno amigo. 



[J_LIX] 

3 de Julio 1809. 

314 Mi muy amado Lord: Allá vá está á buscar á 
Vm. á Badajóz, para darle gracias por el cuidado que 
ha tenido de avisarme de la buena salud de My Lady, 
y comitiva, desde Fuente-de-Cantos, donde veo, por la 
fecha, que no pudo llegar d tiempo mi carta. Es una 
fortuna que el tiempo se hubiese mantenido fresco, y 
yo supongo que no haya empezado á incomodar á Vms. 
hasta hoy, en que vuelve á aplanarse sobre nosotros el 
calor. 

315 Está Vm. obedecido. Esta mañana he escrito á 
nuestro general la carta que Vm. me indica. Ocurrié- 
rame ántes; fuílo dejando, parte por timidéz, y parte 
por pereza. Vm. disipó uno y otro, y creo que mi car- 
ta le podrá servir de algún consuelo. 

316 Tiene Vm. á Cuesta á la otra banda del Rio, 
con su puente armado y montado, y sin saber qué es lo 
qué piensa. Ni yo sé en qué piensa Lord Arthuro, ni 
dónde está. ¿Crée Vm. que puedan nunca ponerse al 
unísono? Posible es: yo ni lo creo, ni espero. x\l uno, no 
conozco; mas le veo poco consiguiente. El otro, testa- 



302 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



rudo, incapaz de yugo y de consejo. Dice nuestro re- 
frán, que dos boquituertos nunca pueden besarse. 

317 Hase interceptado una carta de Bellune á Josef. 
Píntase en ella muy falto de medios y recursos: al 
egército, hambriento y descontento, y para nada; y su 
reputación, fortuna y honor, en riesgo, si no se le so- 
corre. Pero ¿viene bien esto con haber salido cargados 
de provisiones y tesoros, con haber dejado tras de sí, 
trigo y víveres sobrantes? ¿con haber arrebañado las 
vacas, y los frutos á una y otra mano? Creo que sea 
una carta echadiza, tal vez con el fin de provocar al 
enemigo. Los nuestros, avanzados hasta Oropesa, no 
hallan algunos. A veces, nos los pintan en fuerza en 
Talavera, á veces en Toledo, á veces en la Mancha. 
Sus designios son, á mi ver, encubiertos. Por más que 
se muestren débiles, debemos temerlos, y yó, vea lo 
que quiera de favorable, siempre diré: 

Time o Dañaos et dona fer entes. 

Venégas, en Sta. Elena; pequeñas acciones al pié 
de la Sierra, y ante Gerona, bizarramente lidiadas y 
ganadas por los nuestros: grandes esfuerzos en Aragón 
y Cataluña para reunir fuerzas, y reparar el mal pa- 
sado. El general Blake, proponiendo á este fin medios 
propios de su celo; y todos dispuestos á ayudarle. Un 
egército de reserva acordado entre Guadalquivir 3^ Ge- 
nil: una gazeta más á la semana: carta de Mallorca, 
congratulatoria por las Córtes: esto es cuanto puedo 
decir á Vm. hasta el dia. 

318 Viene á mi memoria nuestra amable My Lady. 
¡Quánto le deseo de salud, de comodidad, de contento 
en su viage, y de descanso después de él! Como Vms. 
no se detendrán en Badajóz, á donde vá ésta dirigida, 
escribiré más adelante otra para que los halle en Lis- 
boa. Entretanto, consolándome con que Vms. me con- 
servarán en su memoria, tengo el gusto de asegurar á 
toda la honrada compañía, de la mía, y á Vm., de la 
ternura con que le ama su fiel y constante amigo, 

Jovellanos. 



303 



314 Lord Holland, debió marchar de vSevilla por última vez, el 
día 28 de Junio de 1809 (vid. not. 2P, pues el 3 de Julio de dicha 
año, ya estaba en Badajóz (H — 49), de donde acusa á Jovellanos 
recibo de su carta del jueves 29 de Junio (J — que se se perdió): 
y como al propio tiempo le manifieste, que parece un castigo es- 
tar seis días sin ellas, ajustase esta declaración, al cómputo 
fijado. 

También se perdió otra carta de Holland desde Fuente de- 
Cantos (H — l) según se expresa al final de la mencionada H — 49. 

3)5 No se expresa en este párrafo cuál sea el General á quien 
se dirige Jovellanos; pero se aclara esta duda en el § 324 déla 
carta J — 61- El motivo, fué el siguiente: El General Blake que 
mandaba el egército de la Derecha (Aragón y Valencia) desde 
mediados de Abril de 1809, había obtenido la victoria de A lea fus 
(división Areizaga) el 23 Mayo 1809; pero en los siguientes días, 
15.y 18 de Junio, fué derrotado á su vez, en Alaría^ y Belchite 
(prov. Zaragoza) por el General Suchet. 

Estas fueron las causas por las cuales Jovellanos le escribió, 
consolándole de sus últimos fracasos; y esta carta consolatoria, 
fué motivada por una advertencia que desde Fuente-de-Cantos 
(prov. Bj-dajoz) le hizo Lord Holland en una carta que se ha per- 
dido, como tantas otras de que damos noticia; pérdida sensible, 
porque ccn ellas, se aclararían muchos pasages ambiguos ú obs- 
curos que no hemos logrado descifrar. 

Como el Sr. Ferrás ó Ferráz (vid. el índice de personas, y la 
ep. H — 27) es el encargado de llevar esta epístola, con otros plie- 
gos, barruntamos que el mensagero pudiera ser algún oficial co- 
misionado para la correspondencia. . 

316 iMuy bien juzga Jovellanos el contrapuesto génio de Cues- 
ta, y de Sir Arthuro Wellesley; pero su animosidad, no provenía 
sólo de antipatía de raza y carácter, sinó que existían en el fondo, 
más graves motivos y secretas causas. 

Véase cómo retrata á Cuesta, Londonderry: (Arteche: vi- 
p. 252): "Cuesta (dice) no era persona de talento; pero sí valiente, 
„justo, y hombre de honor, aún cuando lleno de preocupaciones, 
Jerco hasta el último grado, y aborreciendo á los franceses con 
„el ódio más rencoroso. En consideración á esto, y porque cono- 
„cían que nunca les haría traición, los españoles tenían confianza 
^ilimitada en Cuesta, y la ponían con tanto más placer, cuanto 



304 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„que él nunca dejó de hacer justicia de cuantos traidores cayeron 
„en sus manos. No alcanzó victoria alguna, pero estuvo siempre 
«dispuesto á batirse; y al comenzar la batalla, siempre se le veía 
„en el sitio de mayor peligro.,, 

Quien quiera conocer los motivos de la animosidad entre We- 
llesley y Cuesta, las intrigas de Frere, y las que se urdían aire 
dedor de Cuesta y otros Generales, y la Central, debe leer, sin 
excusa, los interesantes párrafos que sobre dichos extremos, exa- 
mina el historiador Arteche, en su tan citada obra, tomo vi, pá- 
ginas 258 á 264. 

V^eamos ahora cómo retrata Arteche, á Cuesta, y Frere (alma 
vde estas intrigas (vid. nota J — 57)) en los días que precedieron á 
la batalla de Talavera, ó sea, en Junio y Julio de 1809: 

(tom. VI, 261) "El General Cuesta, podía abrigar resentimien- 
^.tos contra la Junta Central; tenía un carácter muy difícil, duro 
„é intransigente; pero reintegrado en el mando, y consecuente 
-„siempre con sus ideas, en cien ocasiones manifiestas de discipli- 
„na y lealtad, no había de faltar á ellas, mucho ménos cuando no 
„había empezado á sonreirle la fortuna. Aún después de sentir 
„sus halagos, una vez concluida la jornada, la más gloriosa suya, 
„de Talavera, limitó la manifestación de su disgusto, al acto de 
..jdejar el mando sin alharacas ni pronunciamientos.,, 

Las frases que le dedica HoUand en sus Memorias (Forcign 
rcminiscenceSy p. 157), tienen poco de halagüeñas: "Se le presen- 
„taba (dice) como modelo curioso, y aún ridículo, de un español 
..intratable. Tenía ochenta años cuando fué designado para el 
.„mandoen gefe. Era altanero, desconfiado, ignórame 3^ terco; 
„pero sufrido en las fatigas, tan incapaz de perfidia, como inacce- 
„sible al miedo. Observaba las leyes del honor con una pedante- 
„ria tal en los procedimientos, que hubiese sacrificado á una frus- 
^«lería cualquiera, bajo este aspecto, sus intereses, su gloria, y 
,,hasta la causa que defendía. Confesaba que era preferible per- 
,,der diez batallas, ántes que modificar las disposiciones, una vez 
,,tomadas; ó ántes que hacer la más mínima concesión en materia 
„de etiqueta, á un oficial subalterno ó á un aliado extranjero. „ 

Con haberle calificado de Quijote, se hubiera ahorrado tantas 
pinceladas. 

V 



JULIO 1809 305 



[H_IL] 

Badajóz: Martes: 4 Julio 1809. 

Querido y estimado amigo mio:—Llegamos aquí 
ayer sin novedad, sin noticias, y aun sin carta de Vm. 
Tanto nos ha mimado Vm. con su apreciable corres- 
pondencia en Cádiz y en el Puerto, que parece un cas- 
tigo estar 6 dias sin ellas: — pero de esto tiene la culpa 
el correo, ó más bien, los que tienen mando en ello. — 
Sabe Vm. que las cartas de jueves, esto es, del día 29 
(de Jiinio)^ no llegaron hasta ayer noche, y el parte 
al exército, pasa cada dia por Los-Santos, que no 
dista más de doce leguas de aquí: de modo que, en es- 
tableciendo otro parte desde allí hasta Élvas, que son 
15 leguas, tienen Vms. y por (para) objetos políticos, 
por el comercio, y tal vez por los exércitos, comunica- 
ción directa con Lisboa, de donde, á Élvas, gasta el 
correo ordinario dos dias, cuando de Badajóz á Sevilla, 
que es la misma distancia, por mejores caminos y sin 
rio que pasar, pierde aún cinco. Si estuviese yo para 
quedarme en Lisboa, clamaría aún más largamente 
sobre este punto, puesto que sería interesado á recibir 
más á menudo, noticias de mi digno y amado amigo, y 
del grande negocio que tiene de desempeñar, y qué ó 
en Portugal ó en Inglaterra, ocupará toda mi atención. 
Todos aquí y en el camino, hablan bien de esa provi- 
dencia, y todos la quieren quanto ántes.— En Fuente 
de Cantos, me dijo un vecino de ese pais tan fértil en 
lanaSj ablando de los vocales de la Junta, que era 
cosa fina, Don Gaspar Jovelianos.— Sale el correo, y 
esta carta no llegará á sus manos, hasta Viernes. 
Adiós. 

VM Holland. 

lúa. Señora, está durmiendo: está algo resfriada, y 
L. ^ John, ha estado malo, pero ya se ha puesto mejor. 

20 



306 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Le escribí á Vm. desde Fuente de Cantos.— h\z\\xy o mi 
dirección á Lisboa, pero será mejor que la manden del 
Correo de gabinete. 

Me han recibido con tantos honores, y tan de- 
masiada finesa aquí, que á penas he tenido tiempo 
para escribir. 



[ J_LX] 

Sevilla, 8 de Julio de 1S09. 

319 Mi muy amado My Lord: quiero que vaya ésta 
á recibir á Vm. en Lisboa, y á llevarle el deseo de que 
haya llegado felizmente á esa corte, con su bella mitad 
y su amable comitiva. El tiempo, si ahí como acá, ha 
sido muy bueno para caminar con viento largo, y fres- 
cas noches y mañanas. Si, pues, los caminos y posadas 
no han presentado alguna molestia, espero que Vms. 
habrán hecho un viage sin ella. 

319 a Aquí seguimos el tren de vida ordinario. 
Acordada finalmente la llamada de Romana, se deja á 
su arbitrio la sucesión del mando. Ya se sabe de oficio 
la evacuación de Astúrias: arrojados los de Kellerman, 
por Wóster, se los acosó y persiguió hasta las alturas 
de Pajáres. Se cree positiva la evacuación de La Co- 
ruña, y la retirada de Soult y Ney, de Galicia. Dícese 
que componen una fuerza de 28 000 hombres, cosa que 
no puedo concebir si no se han reunido con Kellerman. 
¿Es que Beresford los tomará el ñanco con sus portu- 
gueses? Cuesta, ha reforzado poderosamente su egérci- 
to: quatro mil hombres ha sacado de la guarnición de 
Badajóz, sin desechar los alistados de la provincia. Su 
fuerza pasará ya de 45.000 hombres; grande apoyo de 
esperanzas, sinó también de temores. Venégas, se man- 
tiene en la Sierra, 3^ allí le queremos los que no desea- 
mos exponer nuestras fuerzas al trance de un ataque. 
Gerona, más y más estrechada, se sostiene; ha sido 



JULIO 1809 



307 



completamente socorrida: en una salida de la guarni- 
ción tomó al enemigo una batería de ocho cañones: 
mas como no hay egército para alejar á los sitiadores, 
de temer es que al cabo tengan que rendirse 

320 Sigo hoy S.— A mediodía recibí la favorecida 
de Vm. de Badajos (H— 49), y empiezo á temer que 
Vm. no hubiese recibido la que le dirigí á esa. De nada 
sirve hablar sobre la mejora de correos: el torrente de 
los negocios los arrastra todos, y miéntras unos van 
por el centro en curso precipitado, otros se embarazan 
y detienen en los remansos de la orilla. Todo el mundo 
•clama por noticias, y ninguna se dá sin atraso. Clamo 
por una gazeta diaria: se ha ofrecido una más por se- 
mana, y no se dá, y entretanto hay mil partes deteni- 
dos; lo están las gratulatorias de Córtes, y mil otras 
cosas. ¿Qué remedio? Paciencia. 

321 Lo de Córtes, ni vá ni viene. La comisión acor- 
dada sobre el negocio de Astúrias, mal concebida, mal 
dirigida, y sin prudencia ni decoro pensada, nos tiene 
muy descontentos á Pachin y á mí. Hemos hecho en 
vano primera reclamación j y estoy trabajando la se- 
gunda; pero ya veo y toco qne nuestros compañeros se 
complacen en humillarnos. No sé cuál será el término 
de la cosa. Temo que me obliguen á pedir una licencia 
para ir á tomar los baños, y soltar un remo que se ma- 
neja sin gloria ni provecho. Esto, les duele; pero mí 
quietud y mi decoro, me ofrecen sólo este medio de 
vivir tranquilo. Al ménos, tendré tiempo para escribir 
á Vm. Están ya aquí, el Nuncio, aunque de paso, y los 
encargados de negocios de Austria, América y Ñápe- 
les. Frere, ladeado conmigo, y yó, muy descontento 
de la grosería con que se hubo en el negocio de Creus, 
causa de la discordia. Nos abocaremos algún día, 
y entónces oirá buenas verdades. Pensaba escribir 
más largo; pero no quiero detener ésta por si hay co- 
rreo. Mucho siento el resfriado de My Lady; mucho, 
la indisposición de nuestro Lord Russell. Espero que 
ambos lleguen en completa robustéz á Lisboa. Este es 
mi actual deseo. Saludo á la amable señora muy cari- 



308 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOI-LAND 



fíosamente, ofrezco mi memoria al respetable Mr. Alien 
y señoritos, y quedo de Vm. affmo. y constante amigo,. 

Jovellanos. 

319 El 15 de Julio de 1809, ya estaba Holland en Lisboa (vid.- 
H-52). 

Z\9 a Rindiendo siempre el tributo de nuestra admiración á. 
los dictados del honor y del patriotismo que brillan en todas las 
cartas del gran gijonés, no dejan de extrañarnos las noticias que 
de oficio, llegan á los departamentos de la Central. 

Kellérman, general bueno y sábio, llegó á Oviedo el 20 de 
Mayo, y en seguida, por disposición de Ney, fué nombrado Co- 
mandante general de Astúrias. Aquí continuó, según vemos por 
la fecha de sus decretos, hasta el 10 de Junio, en que, llamado por 
Napoleón, se trasladó á Castilla (Alv. V^aldés: ob. d. apéndices 
69, 70, 71, 72.) 

Vóster (desde la línea del Eo) anduvo muy perplejo y remisa 
sobre volver á Oviedo. Mas desobedeciendo á Mahy, que le lla- 
maba para la recuperación de Lugo, y sabiendo que Ney regre- 
saba á Galicia por la costa de Astúrias, se dirigió á la capital^ 
hallándose en Salas el 1.° de Junio, y su segundo, Bárcena, en 
San Martin de Miranda ó Leiguarda (Sierra de Courío), el 2 de 
Junio. 

Sábelo Kellérman, y destaca á Barthelemy con dos columnas- 
de 2.000 hombres para hacerle frente. Ríñese una acción en el 
Puente de Miranda (sobre el Pigüeña) entre Ménes y Lodón (2 Ju- 
nio}, y los franceses, retroceden á Oviedo. Vóster, siempre rehacio^ 
llega á Grado el 6 de Junio. Kellérman (ausentes ya Ney y Bon- 
net) sale de Oviedo en la madrugada del 10 de Junio, y al siguien- 
te, 11, entra Vóster en la capital. 

Quisieron los de Occidente perseguir á Kellérman en su reti- 
rada, pero lo hicieron con tal parsimonia, que claramente dieron^ 
á entender no era aquél su intento. Un grupo de salvajes que for- 
maban una alarma^ acometieron en Castiello de Lena á la escol- 
ta que conducía los enfermos, heridos, y convalecientes de la di- 
\i.sion francesa, acuchillando á todos estos desgraciados tan des- 



JULIO 1809 



309 



piadada é inhumanamente, que indignado Kellerman por aquella 
villana cobardía, hizo en sus verdugos cruel y justiciero castigo 
iAlv.' Valdés: p. 185). 

321 De la comisión acordada sobre el negocio de Asturias, ó 
sea, sobre la conducta de la Romana, va hecha referencia en nota 
á la carta siguiente (§ 327). 

De lo tocante al negocio de Creus, ó Creux, no hemos podido 
encontrar rastro. 

l J_LXI] 

Sevilla, 11 de Julio 1809, 

322 Otra visitita á mis caros y respetados amigos de 
Lisboa: ¿Cómo vá, mi muy amable My Lady? ¿Está Vm. 
ya reposada y reparada de las molestias del viage? 
¿Tiene Vm. buena compañia? ¿No es verdad que en ella 
se cuenta el valiente general Beresford? Pero ¿por qué 
Vm. no le encarga que venga á acabar con Soult, que 
dicen que está en Zamora, hambriento, atraillado y des- 
armado? ¿Por qué se le ha de permitir que venga á re- 
forzar á Víctor, y á darnos cuidado? Parece que Cuesta 
habrá pasado otra vez el Rio, y que hoy habrán comido 
juntos los generales sobre su derecha. Dicen que Vené- 
gas volverá á Sta. Cruz. Los Franceses que andaban 
por Guadalajara y Soria, han ido á Madrid. Se vé que 
el enemigo se reconcentra y amaga á dar algún gran 
golpe. Las cabezas que asestará, Vm. las conoce. 

323 También son para Vm. estas noticias, mi muy 
amado My Lord; pero hay otras tristes con que no quie- 
ro afligir el compasivo corazón de My Lady. Ellas se- 
rían de poca importancia para entrambos, si no perte- 
neciesen á dos amigos suyos. Gijón fué ocupado por los 
Franceses que desahogaron su fúria en mi casa, y las 
de mis amigos. Destrozaron mis pinturas, despedaza- 
ron todos mis libros, y rompieron todos mis muebles. 
Otro tanto en Oviedo, en las casas de mi sobrino Pe- 



310 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



fíalba, del amable Pachin, y otros de los nuestros. Pera 
al fin, han sido echados y acosados de Asturias, y per- 
seguidos hasta Pajares, marcando el camino con su in- 
fame sangre. Ya no hay uno en todo el país. 

324 He escrito, como Vm. me encargó, al Genera! 
Blake, y espero que mi carta le sirva de algún consue- 
lo: fué entregada al Sr. Ferrás que la incluyó en sus 
pliegos. 

325 El último buque que llegó de Plymouth, trae no- 
ticias de las derrotas de Bonaparte; pero las gazetas de 
Londres hasta el 26 de Junio, nada dicen. Los confiden- 
tes de Cataluña hablan en los mismos términos. ¿Cree- 
rémoslos? Mejor es esperar. 

326 No sé si me traerán esta noche una Representa- 
ción de un extremeño honrado, que he mandado impri- 
mir, y á que añadí un prólogo, y por apéndice, la exce- 
lente pragmática de los Reyes Católicos sobre armas^ 
y alardes. Parecióme muy conveniente en un tiempo en 
que dum nostra fastidimis inhiamiis alienis 

321 Del otro asunto de que hablé en mi anterior^ 
nada más puedo decir. Á nuestra reclamación, se res- 
pondió: lo dicho, dicho. La invidia, es endémica en los 
cuerpos colegiados. ¡Quiera Dios que en nada dañe á la 
causa que les está confiada! 

328 Sufrimos un calor infernal; no se puede sufrir la 
calle. Deseo á Vms. mayor comodidad, y creo la ten- 
drán, porque están á la lengua del agua. Saludo á toda 
la respetable compañía, y quedo de Vm. affmo. 

Jovellanos. 

322 Efectivamente, Soult estaba el 19 de Mayo en Orense, y el 
2*2 en Lugo: en 1.° de Junio salía de esta ciudad gallega en perse- 
cución de La Romana; vésele el 23, 24 y 25 de Junio en la Puebla 
de Sanabria, y el 11 de Julio (fecha de esta carta) en Zamora. Des- 
de aquí, va por Salamanca á Ciudad Rodrigo (no concurriendo á. 
la batalla de Talavera}, y el 31 de Julio atraviesa el Puerto de 
Baños (divisoria de Salamanca á Cáceres), para llegar el 3 de 



JULIO 1809 



311 



Agosto á Plasencia. Y así como La Romana era la eterna pesa- 
dilla de Soult, sin poder haberle nunca á las manos, Soult, á su 
vez, era la pesadilla de Wellington, antes y después de la batalla 
de Talavera. 

¿Cómo supieron en Sevilla la situación de Soult, y el estado de 
su egército? Por una casualidad. Soult, desde la Puebla de Sana- 
bria (á 25 de Junio de 1809) envió á Madrid al General Frances- 
chi, con un pliego para José I, informándole del estado de su 
egército, y de sus necesidades después de cinco meses de incomu- 
nicación. Este pliego, fué interceptado más allá de Toro, por una 
guerrilla que mandaba el capuchino Fr. Julián de Delica (Tore- 
no: Historia...., 2-vin-241, y apénd. 9), quien lo hizo llegar ense. 
guida á manos de la Central. 

323 Singular es el empeño que ponen algunos gijoneses en dar 
malas noticias á Don Gaspar, de lo que acontecía en su pueblo y 
casa, noticias que tenemos por exageradas en grado sumo. En los 
veinte días que los franceses permanecieron en Gijón, no hicieron 
tanto destrozo, ni tenían para qué, y mucho ménos, en las casas 
de Jovellanos, García Sala, y Marqués de San Esteban, donde es- 
tuvieron alojados los gefes de la guarnición. Escasos cuadros ó 
libros, de los que Jovellanos poseía, se perdieron. Mayor fué el 
destrozo causado por invasores y guerrilleros en los siguientes 
años de 1810 y 1811, como después veremos. 

Algo más causarían en Oviedo en las casas del Conde Peñalba 
(Don Rodrigo G.z de Cienfuegos), y de Camposagrado. 

Desde esta fecha, hasta el 2 de Febrero de 1810, á penas si al- 
guna vez que otra, vuelve á mentar Jovellanos el nombre de As- 
túrias. 

326 Creímos en un principio que aludiría Jovellanos al roman- 
ce titulado Alarma española que compuso el poeta y honrado ex- 
tremeño Meléndez Valdés en los últimos días de Abril de 1808, 
dedicándoselo al Conde del Montijo. En una carta dedicatoria 
que le precede, dice al Conde que le remite algunas cópias para 
que las reparta (según desea) entre sus valientes soldados, y lo 
haga cantar. 

El romance, es flojillo, y largo, y contiene todos los tópicos que 
son de rigor en tales casos. Comienza: 



312 



CARTAS DE JOVELLAXOS Y HOLLAND 



Al arma^ al arma, españoles^ 
que nuestro buen rey Fernando^ 
victima de una perfidia 
en Francia suspira esclavo 

Meléndez Valdes, desterrado de la Corte, volvió á ella después 
de la revolución de Aranjuéz (19 Marzo 1808\ y presenció los ho- 
rrores del día dos de Mayo. Según Quintana (Noticias históricas 
y literarias de Meléndez Valdes) "aceptó una comisión para As- 
„túrias en compañía del Conde del Pinar (José Antonio de Mon y 
„Velarde, asturiano, magistrado que gozaba fama de cruel y se- 
^^vero)^ y es fuerza confesar, que si los motivos que tuvo para 
«aceptarla, no son del todo excusables á los ojos de los amantes 
„de la independencia, yam«s inconsideración ninguna fué casti» 
,,gada con un rigor más crüel.„ Alude con esto, Quintana, á que 
Meléndez, y Pinar, estuvieron amarrados á un roble, para ser pa- 
sados por las armas, en el Campo de San Francisco de Oviedo. 

Meléndez Valdés compuso dos Alarmas, según refiere Alcalá 
Galiano en los siguientes términos (Recuerdos de un anc.^ p. 110): 
" El poeta Meléndez Valdés en los días primeros del levanta- 
„miento, dócil instrumento de los franceses, como volvió á serlo, 
„venido entónces á mejor acuerdo, y cediendo á su inclinación y 
„á la de sus amigos, y no á su flaqueza de espíritu, había publica - 
„do un romance de mediano mérito, con el título de Alarma, lleno 
„de las ideas reinantes; pero hubo de publicar segunda Alarma , 
„mejor que la primera, y en la cuál no sólo añadía un cántico más 
,,á los muchos destinados á celebrar triunfos, sinó que en sentidas 
„y patrióticas palabras, anunciaba la próxima venida de Napo- 
^,leon, con gran poder, diciendo: 

„ Vendrá y traerá sus legiones 

„ que oprimen la Scitia helada, 

„ ofreciendo á su codicia 

„ por cebo, 7nontes de plata. 
„ Vendrá y llorareis de nuevo 

„ las ciudades asoladas, etc „ 

(Napoleón, atravesó la frontera española el día 8 de Noviem- 
bre de 1808.) 

Pero después de cotejadas las fechas, Abril y Noviembre de 
1808, y la de la carta, que es de 11 de Julio de 1809, tenemos por 



JULIO 1S09 



313 



cierto que se trata de muy distinta materia. En efecto, Holland, 
en su carta 52 (15 Julio 1809) agradece á Jovellanos el librito so- 
bre Los Alardes, que, muy interesante por sí, lo es mucho más 
por el excelente prólogo que le ha puesto Vm. 

327 Trátase en este párrafo, como igualmente en los señalados 
con los números 321 y 340, del poco éxito que tuvieron las Repre- 
sentaciones elevadas á la Junta Central, por Jovellanos y Cam- 
po-Sagrado, sobre la conducta de La Romana en Oviedo, de todo 
lo cual da extensa noticia el autor, en su Memor. en def. de la 
Junla Central, P. 2,a-2 §§ 60, 61, 62. En el apéndice X de dicha 
obra, se insertan las tres Representaciones (20 Mayo: 6 Julio: 10 
Julio de 1809), y la resolución dictada sobre ellas, ibidem: Sevilla, 
10 Julio de 1809. 

Más adelante, fueron atendidas en parte dichas reclamaciones, 
pues la Central nombró dos comisionados, uno, militar (el Te- 
niente General Don Antonio Arce, Capitán General de Extrema- 
dura], y otro, togado (el Consejero de Indias, Don Francisco Ya- 
ñez de Leiva) para que pasaran á Asturias, lo que realizaron en 
Noviembre de 1809, instalando una nueva Junta, en Luarca, el 4 
de Marzo de 1810.. 

Arce, y Leiva, cometieron graves desaciertos, y aún hechos 
poco honrosos, si hemos de dar crédito á los historiadores locales 
(vid. Toreno: Histor..... 2-xi-431, 432): Alvarez Valdés: loe. cit. 
p. 150151.) 



IJ_LXII I 

Sevilla, 15 de Julio 1809. 

329 Conque Vm. mi amado My Lord no habrá reci- 
bido ninguna carta mía hasta en Lisboa? Tal infiero de 
una del Administrador de Correos de Badajoz, á quien 
dirigí la que debió Vm. recibir allí. Siéntolo en el 
alma, porque procuré informar á Vm. de todo lo que 
aquí ocurría, y mis noticias se habrán ranciado en la 
tardanza. Consuélome conque Vm. no me culpará de 



314 



CARTAS DE JOVFXLANOS Y HOLLAND 



falta de cariño, y con que me dejará acusarme á mí 
mismo de la desprevision, que tal fué la de no haber 
atinado las fechas con que debí escribir, si ya no fué 
la culpa de los correos. 

330 Ahora, supongo á nuestra amable My Lady re- 
cibiendo la debida adoración de los Señores Fidalgos 
de Lisboa, mientras que Vm. y el respetable Mr. Alien, 
se ceban en lo mejor de la literatura Portuguesa, y que 
los preciosos Russell y Fox, alimentan sus almas nue- 
vas con tantos objetos de curiosidad como presenta esa 
grande y medio nueva ciudad. Yo deseo á todos, en 
estos dias de mansión, la mejor salud, y el más cum- 
plido contentamiento. 

331 P.or acá, vamos tirando, en todo el sentido de 
la palabra. Vienen buenas contestaciones sobre lo de 
Córtes; se publican algunas, pero Vm. inferirá el espí- 
ritu general, de que no han querido publicar la de la 
Junta de Cataluña, porque clamaba por una pronta 
convocación. La comisión, va acumulando proposicio- 
nes; pero sólo está resuelta, la de que la convocación, 
se haga por estamentos. 

332 Hay una acordada que dispone, que á la elec- 
ción de Procuradores de ciudades de voto, concurran 
el Personero y diputados del común, con tanto número 
de vecinos elegidos por el pueblo, como baste para 
igualar el número de regidores propietarios; esto es, 
no electivos. Y que estos adjuntos, tengan voz activa 
y pasiva en la elección, como ellos. Este y otros pun- 
tos, como el de agregar á Capmany á los trabajos de 
la comisión, para la cual ya trabaja, no están resueltos 
aún por la Junta, aunque se espera que pasen sin tro- 
piezo. No sé si le habrá en dar representación á las 
Juntas superiores, acordado también por la comisión. 

333 Nada de egércitos, sinó que Cuesta y Welles- 
ley se han besado ya, y, como decimos, comido en un 
plato. Mucho dure. Las noticias del Norte, si ciertas, 
son en gran manera favorables, y no pueden dejar de 
influir en los egércitos de acá. ¿Se irá entonces á Ma- 
drid? ¿Seguirá el Gobierno? ¿Habrá en él alteración? 



JULIO 1809 



315 



Vm. querrá que yo me agite en esto; pero ya sabe mi 
sistema. Diré con franqueza y sostendré con firmeza, 
lo que crea mejor. Pero moverme á más, no cabe en él. 
Veo que mi voz es de poco peso; pero creo haber di- 
cho otra vez: Fodere non valeo: mendicare erubesco. 

334 Amable My Lady: no acabaré sin ofrecerme 
particularmente á los piés de Vm., rogarle que salude 
á mi nombre á toda la amable compañia, y pedirle de 
rodillas que me crea siempre su más rendido y fiel 
amigo, 

Jovellanos. 

330 Lo de Lisboa, medio nueva ciudad^ alude, sin duda, al 
espantoso terremoto que, á las diez ménos cuarto de la mañana 
del dia 1.° de Noviembre de 1755, redujo á escombros la hermosa 
capital lusitana. De España, Francia, é Inglaterra (sobre todo de 
esta última) enviáronse importantes socorros á los habitantes 
que escaparon con vida de tan terrible catástrofe. La reedifica- 
ción de la ciudad, se debió á los esfuerzos grandiosos del insigne 
Carvalho y Mello, que adquirió más tarde merecida celebridad 
con el título de 31arqtiés de Pomhál. 

333 La conferencia de Cuesta, con Sir Arthur de Wellesley, 
tuvo lugar el dia 10 de Julio de 1809 en Casas del Puerto de Mi- 
rahete tprov. de Cáceres, márgen izquierda del rio). El plan de 
campaña adoptado, fué avanzar hacia Talavera por las márge- 
nes del Tajo. [Vid. Toreno, Histor 2-ix-280.) 



[H_L] 

Badajos— 5 Julio 1809. 

Querido Amigo mió: — Me aprovecho de la oportuni- 
dad que me da la vuelta de los escopeteros que me han 
acompañado hasta aquí, para escribirle, y con el arre- 
glo del correo es muy factible que llegue esta carta án- 
tes de la que le escribí ayer por el correo ordinario.— 



316 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Llegamos aquí sin novedad, se ha descansado la Seño 
ra, y después de las muchas atenciones y demasiados 
honores que me ha proporcionado Garay (á quien es- 
cribí también con fecha de ayer), estamos para salir de 
Badajoz y de mi segunda patria, esta tarde. 

Aquí no se habla de otra cosa sinó de las Cortes, no 
puedo decir si es muy lisonjero para la Junta el motivo 
con que muchos infieren la necesidad de ellas — pero 
puesto que sea buen(o) el remate, no importa porqué ca- 
mino llegan á tener tales deseos. — Lo cierto es que los 
tienen, y los tienen con mucho tesón.— Me alegro tam- 
bién que entre las muchas quejas que he oído, siempre 
me han hablado con excepción de algunos, y entre ellos, 
siempre de mi digno amigo Jovellanos, y Garay, con el 
respeto y admiración debidos á su patriotismo. — 

También he ido á visitar á un preso distinguido que 
no sale todavía de su cárcel, aunque le habían anuncia- 
do un decreto que le proporcionaba la facultad de pa- 
searse en las cercanías. Me parece tiene talento, y aun- 
que sé muy bien que hay en su conducta mucho que 
sentir y tal vez á condenar, sin embargo, con la fran- 
queza con que siempre he hablado á Vm., mi dignísimo 
amigo, no puedo disimular que en este asunto la Junta 
haya mostrado muy poco respeto ó á los principios de 
la libertad ó de la buena política. Puede ser que fulano 
sea intrigante, sea hombre peligroso y alborotado, pero 
no por eso tiene el derecho de arrestarle qualquier Go- 
bierno que no sea tiránico. Quando se arresta uno me 
parece justo instituir quanto ántes su proceso y ente- 
rarle de su acusación y de sus acusadores.— Se puede 
decir que en circunstancias muy críticas como las en 
que está España, se puede apartarse de máximas que 
por ser puras, no dexan de ser incómodas al Gobierno. 
Pero prescindiendo de que el Gobierno siendo él sólo 
juez de esta necesidad, es muy peligrosa tanta licen- 
cia, me parece que aún este pretexto no se puede ad- 
mitir sinó ccn referencia á las mismas circunstancias 
por que se vé apurado el Estado.— Y si se podía admi- 
tir una providencia irregular y violenta al gobierno del 



JULIO 1809 



317 



día, sería contra de los que se han hecho sospechosos 
de trayción al enemigo,— pero no puede tener derechos 
un Gobierno interino de tomar providencias sólo para 
su conservación, contra sus vasallos, que no eran, no 
pueden ser lícitas á otro Gobierno qualquiera.— Créa- 
me Vm. que no soy el único que contempla estas cosas 
de esta manera.— Hablan la gente, y hablan abierta- 
mente que con la excepción de la persecución que Vm. 
ha experimentado, apenas sucedió en el tiempo del Prín- 
cipe de la Paz, que se arrestase (á) uno en su casa, y que 
estuviese preso qiiarentay dos días sin enterarle de su 
proceso, y sin hacerle cargo de nada. Y si es verdad 
que este hombre tenga malas disposiciones, ¿no le pa- 
rece á Vm. que haciéndole un martyr (como lo será 
qualquiera preso sin acusación pública, sin declarar las 
circunstancias que han motivado el Gobierno, y en fin, 
en el modo más despótico que suelen practicar los peo- 
res déspotas), le procuran un partido, y le facilitan 
Vms. el papel que tanto rezelan que haga? Le puedo 
asegurar que hasta aquí, tal ha sido el efecto de su pri- 
sión en Badajoz, y me parece que si hay algo de que 
puedan Vms. hacerle cargo, se debía hacerlo quanto 
ántes, y sinó restituirle en plena libertad y mandarle 
quanto ántes á hacer su obligación en el egércitOy de 
donde no me parece que tenga el Gobierno el derecho 
de apartar los que quieren servir, si no tienen cargo 
que hacerles,— El hecho, es que, el gran mal proviene 
de la falta de imprenta Ubre y de proceso público, y 
aún me extraño que un pueblo que se ha levantado tan 
heróicamente contra los franceses, aguanten tanto si- 
lencio y tan poca confianza en él, en cosas políticas. — 

Perdone Vm. esta prolixa impertinencia y tanta mo- 
lestacion. — estoy tan deseoso que todo (lo) que hagan 
Vms. sea bien hecho, que no puedo sinó hablar muy 
claro quando me parece haya algo que reprobar. — 
Adiós. Escriba Vm. por el correo ordinario — por las 
postas, y en fin, por todas las oportunidades. 

Estamos todos buenos. 
Adiós. 



318 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



( J_LXIII J 

» 

Sevilla, 19 de Julio 1809. 

335 Mi muy amado Lord; por fin Vm. llegó á Lis- 
boa, como dije, ántes que mis cartas á sii mano, y así 
me lo confirma la del 5, escrita de Badajoz (H — 59) 
que me entregó el calesero. Espero con impaciencia 
saber que Vms. llegaron al término de su viage sin 
desgracia, y éste es mi primer deseo. 

335 a Con razón invectiva Vm. la conducta arbitra- 
ria seguida con el prisionero que Vm. visitó, y en que 
no sé qué miedo hizo seguir un rumbo precisamente el 
más contrario al que debía resultar de aquel principio. 
No es ya fácil reparar lo que se erró al principio; pero 
me daría por contento si no se incurriese en nuevos 
errores. Vm. sabe quánto amo yo la justicia y el órden, 
y quando mis fuerzas no alcanzan á establecer su ob- 
servancia, debo contentarme con lavar mis manos. 

336 Estamos en vísperas de un ataque, y tal vez á 
esta hora estarán empeñados en él nuestros egércitos. 
Hemos entrevisto á medias el plan, y aunque no entien- 
do la materia, me gusta poco. No me parece que ha}' 
bastante unión en los tres cuerpos, para que deban 
obrar á mucha distancia, contra un enemigo reunido. 
Oigo que los ingleses se mueven hacia Avila; buen me- 
dio para llamar allí la atención; no bueno, si su apoyo 
fuere necesario para refuerzo de Cuesta. Creo que Ve- 
négas obrará primero. Contamos mucho con su pru- 
dencia; tiene cerca de 23.000 infantes, y casi 4.000 ca- 
ballos. Es el día de buen hado; hoy hemos celebrado 
en la capilla de San Fernando, la batalla de Baylén. 
Asistieron el Nuncio, y los Ministros de Inglaterra, 
Austria, Portugal y Provincias Unidas. 

337 Capmany, está ya libre de la Gaseta^ y agrega- 
do á los trabajos de Córtes. Pero nos ocupan demasia- 



JULIO 1809 



319 



do los negocios de la guerra, y el temor de sus resul- 
tas; si malas, al pueblo, si buenas, al general victo- 
rioso. 

338 Amable My Lady; me llama la hora de la Junta 
nocturna. Saludo á Vm. muy afectuosa y no ménos 
respetuosamente, y soy de toda la compañia constante 
amigo, 

Jovellanos. 

335 a El prisionero militar, de que se habla en el § 335 a de 
esta carta, no se menciona por su nombre, ni tampoco en la ante- 
rior de L.d Holland (H — 50), y sólo se especifica en ésta que lle- 
vaba en prisión 42 días en 5 de Julio; de donde resulta que fué 
preso el día 25 de Mayo de 1809. Por las expresiones de Jovella- 
nos en diversas partes de su epistolario, creemos se trata del Con- 
de del Montijo. 

Arteche, expresa, que el Conde del Montijo, encarcelado en 
Valverde (prov. Badajoz) por sus fechorías de Extremadura^ 
fué trasladado desde dicho punto á la Inquisición de Sevilla. 

Pero antes (tom. vi-219, nota 1) habia declarado dicho historia- 
dor, que de Sevilla, donde aquél estaba, fué desterrado á San Lú- 
car de Barrameda, zomo presunto autor del alboroto que ocurrió 
en Granada el 16 de Abril de 1809. De modo, que según este pro- 
ceso, fué reducido á prisión en Sevilla, el 25 de Mayo, por haber 
ambicionado la Capitanía General de Granada, y conducido á 
S. Lúcar de Barrameda: de aquí, á Valverde (donde le visitaría 
L.d Holland), y desde este punto, conducido otra vez á la Inqui- 
sición de Sevilla, donde seguía conspirando, y de donde le arran- 
có el motin.del 24 de Enero de 1810, para elevarle al puesto de 
individuo de la Junta Suprema de todo el Reino ^ título que se dió 
pomposamente, la Sevillana. 

Véanse también las cartas signadas J — 70, § 379: J — 96, § 511, 
y nuestra nota á la J — 99, § 527. Igualmente Toreno, oh. d, 2- 
ix-254. 

33Ó. En el § 336, el pensamiento de Jovellanos, respecto al com- 
bate que se avecinaba, es atinadísimo. Creía que el plan de ata- 
que, tenía por base la reunión de los tres cuerpos de Wellesely, 



320 CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Cuesta, y Venégas (que no se efectuó), pero desconfiaba de la ex- 
tensión de la línea de combate. Mas había otro mal mayor, la falta 
de unidad en el mando, que esterilizó todo el provecho que pudo 
sacarse de aquel glorioso triunfo. 

La victoria de Bailén (cuyo aniversario se celebraba), fué el 
día 19 de Julio de 1808. 



[H_LI] 

Montemor: Julio 9: 1S09. 

Hasta aquí hemos llegado, queridisimo amigo, sin 
novedad, y aun sin calor, pero hoy ya empieza y nos ha 
detenido en este pueblo, y en una mala posada hasta 
la tarde. Nos apartemos del camino á Venda-do Du- 
que para ver á la ciudad, y á las antigüedades de Evo- 
ra, y nos recibió con mucho agasajo el venerable Pre- 
lado, que, con 86 años, conserva su espíritu, su viveza 
y su bondad al (á) pesar de las atrocidades que come- 
tieron en su diócesis los franceses, y las afrentas que 
personalmente le hizo Loison. Tiene ahí una bella bi- 
blioteca deque ha sacado nuestro Alien una copia de 
la carta convocatoria del tiempo de Don Enrique, en 
castellano-.^ se la enviaré á Vm. No le hablo de noticias, 
ya por no tenerlas, ya porque serían viejas si las tuvie- 
se, antes de llegar á Vms. 

Tal vez desempeñará para mí estas comisiones, su 
sobrino Tineo; averiguar los títulos de las comedias de 
Guillen de Castro^ y las fechas de su publicación, y 
representación. También, apuntar las fechas de las di- 
ferentes dignidades que lograron Roda^ Campománes^ 
Florida Blanca^ Aranda\ las de sus dimisiones y de 
sus fallecimientos, y la del destierro de los Jesuítas, y 
también cualquiera obra con que pueda tropezar, que 
tenga relación á este último asunto. 

Perdone Vm. esta molestacion; espero que Vm. y 
todos harían lo mismo por mí en todo que se ofrece (lo 



JULIO 1809 



321 



que se ofrezca) en Inglaterra. Tal vez enviaré esta 
carta por uno que va á Lisboa esta noche; tal vez es- 
peraré hasta que esté yo allá, que será pasado maña- 
na ó el dia después. Adiós: mil y mil memorias de Mi- 
lady. 

[H_UI] 

Lisboa: 15 Julio: 1809. 

Queridísimo amigo mío: Le escribí una carta desde 
Montemor, y no ofreciéndose oportunidad para enviar- 
la, la he traído aquí, pero la he traspapelado, de modo 
que no puedo en el punto encontrarla; no importa, si 
tropiezo con ella, ahí yrá, y sinó, no es mucha la pér- 
dida. Ya estamos para embarcarnos de veras en la fra- 
gata Lively^ que saldrá miércoles próximo, así le pido 
de escribirme muy á menudo con dirección á Holland- 
House, London. 

Muchísimas gracias le doy á Vm. por el librito so- 
bre los Almudes que, muy interesante, por sí, lo es mu- 
cho más por el excelente prólogo que le ha puesto Vm. 
¡Qué buena es esa alusión á las Córtes! eso sí que es 
el verdadero modo de enseñar á sus paisanos, y el ob- 
jeto de las Córtes, y el verdadero medio de lograr la 
libertad. Hablar muy á menudo de las ventajas que les 
resultarían, y acomodarlas, en cuanto se puede, á las 
le^^es y los usos antiguos. 

Con ésta, va la cópia de la carta-convocatoria de 
Don Enrique, en castellano, que halló nuestro infatiga- 
ble Mr, Alien en la biblioteca del Obispo de Évora, 
pero ya le hablé de este asunto en mi carta de Setúbal; 
también yrá (irán) los pormenores de su plan de Re- 
presentación^ pero el trastorno del viage, y lo que 
llama graciosamente nuestro Dryden en una de sus car- 
tas á Cloud, oflittle businesses^ le ha impedido de tra- 
bajar en lo demás. 

¡Cuánto y cuánto siento la desgracia de su casa y de 

21 



322 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



SUS sobrinos, y del amable Pachin! No entiendo bien lo 
que dice Vm. ni de Asturias, ni de Creus y F"rere. 

Cuanto á las providencias que han tomado con As- 
turias, para decirle francamente mi modo de pensar, 
no me gusta nada el haber condescendido con mi ami- 
go Romana, hasta dejarle nombrar su sucesor, y me 
parece el grande mérito de Ballesteros en Astúrias, y 
tal vez el de Mahy en Galicia, les indicaron para el 
mando de esas dos provincias. 

Con todo, amigo mío, perdone Vm. que le diga, que 
muchísimo sentiría, aunque sean justas sus quejas y re- 
clamaciones, que se disgustase Vm. con sus compañe- 
ros en puntos que tocan á Astúrias. La grande^ tal ves 
la mayor desgracia de España ^ está en las desave- 
nencias que existen entre provincia y provincia^ y se- 
ría grandeza de alma, digna de mi amigo Don Gaspar, 
ser el primero que supiese disimular aún los agravios 
que se permiten otros á la principalidad; también se le 
proporcionará el medio de servirle más eficazmente en 
otros puntos. 

Sigue bien la Señora, y todos estamos buenos. El 
tiempo, no es desagradable, y la fragata en que nos 
embarcaremos, hermosísima. Muy mucho celebro el de- 
creto de un exército de reserva, y el apoyo que dan 
Vms. á Blake. Manden Vms. tropa que no sea valen- 
ciana, y haga venir por acá, esa. 

He visto muchas cartas del nuestro exército, todas 
llenas de alegría, y muy muy contentos con los Espa- 
ñoles; no rezelo desavenencias entre Wellesley y Cues- 
ta, pero aquí hay muchas entre los Gefes. Es menester 
ser justo: no creo fuese culpa de Wellesley quedar tan- 
to tiempo en Abrántes, y también diga Vm. al digno 
Don Martin (de Garay)^ que me ha dado explicación 
el Almirante Bertheley que estuvo otra vez empleado 
en nuestro Ordnance, el verdadero secreto de la falta 
de fusiles, y le aseguro que no haya habido culpa nin- 
guna en esta materia, en el Gobierno. 

El proyecto que le sugería á él estando en Sevilla, 
me parece bueno, y también permiso de comprar todo 



JULIO 1809 



323 



el fusil extranjero en Inglaterra, que no sirve, me pa- 
rece otra providencia factible. Me gustaría muchísimo 
ver impresas algunas de las ideas de nuestro Alien 
quanto ántes, y le diría porqué. Si piensan exclusiva- 
mente los amigos de las Cortes, en el base de la pobla- 
ción^ sería difícil quitárseles esa idea, y ántes de ha- 
berla pronunciado, me parecen tan sanas y tan filosó- 
ficas las de nuestro Alien, que granjearían muchos par- 
tidarios. En sacando á luz muy á menudo en gazetas y 
libritos, alusiones y dictámenes, como esa buena alu- 
sión en su prólogo á los Alardes^ pueden Vms. ense- 
ñar mucho al pueblo, sin que él sepa que haya tenido 
el fastidio de aprender. 

Adiós, amigo mió. Créame Vm. que uno de mis mo- 
tivos cuando vine en España, era cultivar la amistad 
con que en mi juventud, Vm. se había dignado de hon- 
rarme. Sus elocuentes obras, sus luces, su persecución, 
y tal vez el amor propio de haberle conocido siendo yo 
tan jó ven, me había hecho esperar de hallar en Vm. to- 
das las prendas que puedan ilustrar su pátria, y aun la 
humanidad. Era en verdad difícil de llenar la idea que 
se me había hecho de su amabilidad, pero de veras, 
amigo mió, en el patriotismo de su corazón, en la dul- 
zura de su trato, lejos de no haber igualado, mucho y 
mucho ha aventajado Vm. lo que me pintaban mi ima- 
ginación y mis esperanzas; y si en dexando la España, 
me parece salir de una segunda patria, también, que- 
rido amigo mió, en apartándome de Vm. me parece 
que me aparto de un amigo, de un protector que re- 
nueva en mi corazón, sentimientos muy parecidos á los 
que me solían inspirar las personas que miraba y miro 
como segundos padres. 

Adiós, amigo. 

WMHolland, 



324 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



[H_LIII] 

Lisboa, 17 Julio 1809. 

Encoré une fots, respetabilísimo amigo mió: AdioSy. 
puesto que no sale hasta mañana el Navio. 

Las noticias que traen los papeles, ya las sabrá 
Vm., y las de Silveira y Beresford, no las tengo. De 
Cuesta, y de Wellesley, llegarán á Sevilla ántes que- 
aquí. 

Me da lástima oir de todos cuantos le han tratado^ 
tan amargas quejas de mi amigo Romana, y por él 
mismo, más aún que por otros, deseo esté fuera del 
mando. 

Aquí nos ha recibido con mucha atención Pérez de 
Castro, y me parece mozo de espíritu. 

Mi pobre amigo Lugo, que creo muy y muy hombre 
de bien, está muy entristecido; y en efecto, tiene dos 
grandes desdichas: wi hermano que ha condescendido 
con el gobierno intruso, y una muger que, por buenita 
(bonita) y interesante que sea, es francesa de Nación. 
Le han nombrado (fuera de su carrera), á un empleo- 
ea Valencia, y no se atreve á llevar á ese país á su 
muger, y á fé que tiene razón. Con todo, le da consue- 
lo la esperanza de Córtes, las cuales ya años ha que 
está deseando con ánsia.— No sé qué sea su proyecto 
ó qué su pretensión; pero sea lo que quiera, me atrevo 
á pedir á Vm. y á nuestro digno amigo Don Martín 
Garay lo oiga; porque ha sido siempre su suerte ser 
perseguido y infeliz; y con todo y al pesar de los mal 
afortunados enlaces que tiene, le estimo mucho, y como 
buen español, y como buen amigo de las Córtes, y de 
la libertad de su pátria. 

Muchas memorias á mis amigos, y especialmente á 
Pachin, quien me ha prometido escribirme de rato en 
rato; y sinó por Sevilla, nunca tendré noticias seguras- 



jUL-o 1809 



R25 



de Blake, Venegas, ni tal vez de Cuesta ó de We- 
llesley.— Adiós. 

7.// Holland. 
Milady está buena, y en fin todos sin novedad. 

[J_LXIV] 

Sevilla, 26 de Julio ISO 9. 

339 Mi muy amado Lord: en la Junta he recibido con 
•el placer más grande las tres cartas de Vm. escritas 
desde Montemor y Lisboa (H — 51: H — 52; H — 53), y 
si no hay equivocación en la última, se habrá perdido 
'Otra escrita de Setúval {li — m), aunque temo que 
haya equivocación en su anuncio. Mi placer, ha sido 
muy grande en saber que Vms. no sólo hicieron sin 
desgracia su viage, sinó también sin notable molestia. 
No me ha agradado tanto la noticia de que Vms. irán 
á embarcarse luego en la Lively. ¿Conque ésta irá á 
buscar á Vms. al precioso asilo de HoUand-House? Allí 
es donde buscarán á Vms. mi memoria y mi amistad, 
y allí también, donde irán mis cartas con toda la fre- 
cuencia (que permita) mi negociosa situación. ¡Plu- 
guiera á Dios qüe sólo me rodease la nube de peque- 
ños quehaceres de que habla el sublime Dryden!, por- 
que, ¿quáles, que no fuesen del bien de nuestra pátria, 
pudieran privarme del placer de escribir á Vms. todos 
ios días, y de templar con mis cartas la falta de su vis- 
ta y su trato? Vm. no sabe ni puede concebir hasta qué 
punto han penetrado mi corazón las muestras de fran- 
ca y tierna amistad con que Vm. y la amable My Lady 
me le han cautivado. Y no hablo de lo que se han em- 
peñado en distinguirme sin mérito alguno, pues sobre 
esto, reñiremos en artículo separado. 

340 No crea Vm. que en mi deseo de separarme de 
la Junta, entraba el de abandonar la causa que defien- 



326 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de. Era mi propósito, pedirle que me dejase agregada 
á la Comisión de Córtes, para darme todo á este gran- 
de objeto. Detúvome la compañía de Pachin, no sólo- 
en el mismo desaire, sino en la escandalosa injusticia 
de la resolución, groseramente sostenida por la invi- 
dia. Detúvome, no ménos, el temor de que esta campa- 
nada, agradable á los descontentos, fuese poco favo- 
rable á mis compañeros. Hice, pues, el sacrificio, y 
aunque humillado por el desaire, y estremecido por el 
temor de las consecuencias en mi pobre país, continúa 
mi obligación y mis tareas, que, en las presentes cir- 
cunstancias, ni son pocas, ni poco graves. 

341 Porque reunidos ya los egércitos, la pátria está 
asomada á grandes esperanzas y grandes temores. To- 
dos se lisongean de que el enemigo va á abandonar la 
Córte; y aún solo nos ocupan, deliberaciones relativas 
á este suceso. Pero la reunión de sus tropas que han 
ido preparando y felizmente conseguido: los refuerzos 
con que las han ido aumentando: el aumento de artille- 
ría y municiones, y la viveza y obscuridad de sus mo- 
vimientos, casi á la vista de nuestros egércitos, ¿na 
puede demostrar que no abandonarán el campo, sin 
intentar ó provocar un ataque? Y si á éste sigue una 
dispersión, ¿qué será de nosotros? En este caso, We- 
llesley se retirará sobre Portugal, porque ¿quién le po- 
drá pedir ó exigir otra cosa? Los egércitos de Oriente 
y Norte, el uno débil y rodeado de cuidados; el otra 
mandado por un general infatuado, rodeado de pica- 
ros, y detestado en todas partes: y ámbos incapaces de 
acudir á nuestra defensa, ¿qué será de la pátria? Nadie 
quiere ver esto, y arrullados con vanas ilusiones, nos 
vamos en pos de ellas sin curarnos de precaver las 
contingencias en que podemos hallarnos enredados. 
En ñn, la prenda está por poco, los egércitos, siempre 
avanzando, están á la vista, y acaso, miéntras escriba 
esto, nuestra suerte estará decidida. — Vá esto de dos 
veces. 

(Seguiré.) 



JULIO iS09 



327 



342 Quánto me agraden, y de quánto provecho me 
sean los trabajos de nuestro Mr. Alien, no lo sé bien 
ponderar. Coincidimos en el deseo de imprimirlos, y 
éste es mi ánimo si tuviese bastante vagar para tradu- 
cirlos y disponerlos para la prensa; y otro tanto quisie- 
ra con el extracto del Estilo de la Cámara de los Co- 
munes. Pero Vm. sabe cómo vivimos aquí; y si viera 
quánto tiempo roban los pretendientes y las visitas, y 
quán poco sobra del que exigen la Junta, las secciones 
y la comisión, no extrañará que mis deseos vayan tanto 
más allá de mis facultades. 

343 Y ahora, mi muy querido Lord, voy á reñir un 
poco con Vm. Monasterio, ha acabado el busto, y de- 
jandaá otros el juicio de su semejanza, que, según di- 
cen, no le es desventajoso, diré, que el trabajo es muy 
superior á la materia, y al objeto. Deseaba yo recom- 
pensarle, para que no fuese mi estropeada figura la que 
solamente concurriese al obsequio de Vm., pero Vm., 
acordándose con Quintana, que desde luego me salió al 
paso, me quitó esta satisfacción. Mas no es esta sola 
mi queja: es lo mayor, que Vm. piense, como el mismo 
Quintana asegura, hacer grabar una lámina; cosa que 
me dolerá no poco, no sólo porque la miro como supe- 
rior á mi mérito, sinó por quanto lo es también á lo que 
puede sufrir mi amor propio. ¡Por Dios, mi amado My 
Lord!, que no le mortifique con canto exceso de honor; 
y quando por esto no se detenga, deténgase por consi- 
deración de sí mismo, y guardándose de las ilusiones 
de la amistad, no dé ocasión á que se diga que pone tan 
alto el punto de su aprecio, que no merezca la aproba- 
ción de los que judgan sin ellas. 

344 Somos 26 de Julio, y estamos pendientes de los 
Partes. Venégas, está á la vista de Sebastiani en La 
Membrilla, con un tercio de buena fuerza más. Welles- 
ley y Cuesta en Talavera y sobre Víctor, á quien solo 
divide el Alberche, y que tiene menos que doble fuer- 
za. El ataque estaba resuelto: las avanzadas y guerri- 
llas, ya se empeñaban. El temor es ya ménoS; las espe- 
ranzas crecen; pero crecen á la par la ilusión 3^ la vana 



328 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



confianza. Quiera Dios no dañe. Los partes se atravie- 
san á medida que los egércitos se alejan, y como hoy es 
correo, y ya no hay espera, voy á encargar á Pachin 
que me haga el extracto de los del dia. Hícele presente 
la memoria de Vm. así como á Hermida, que la retri- 
buyen con finísimo afecto. 

345 ¿Y no podré yo, con el mismo, ofrecerme á Vm., 
mi amable My Lady? ¡Gracias á Dios que se halla en su 
Holland House después de tantas fatigas! ¡Qué consue- 
lo para sus amigos, qué gloria para España que las 
haya sufrido con gusto, á trueque de haber vivido unos 
pocos meses entre nosotros! Ahora, si puedo pedir á 
Vm. algo, es que modere, no el cariño, que él qual nin- 
guna cosa puede ser más grata á mi corazón, sinó el 
concepto de nuestro My Lord, que oprime con sus hon- 
ras mi humildad, tanto como cautiva con su ternura mi 
corazón. Con él, saludo al respetable Mr. Alien, y á los 
amables señores Russell y Fox, y con él, es de todos 
affmo. amigo 

Jovellanos, 

339 Mandaba la fragata Lively, anclada en la bahía de Vigo 
cuando la rendición de la ciudad (27 Marzo 1809) el comandante 
Mr. G. Mac-Kinley, gran amigo del ilustre gallego Don Luis Ló- 
pez Ballesteros, ministro que fué de Hacienda, de 1824 á 1832. 

Del Diario de Lady Holland (Lady Holland' s journal: t. II, 
p. 259), copiamos un fragmento referente á este buqne, donde na- 
vegó su hijo Cárlos: 

" —Agosto: 1810. -El General Ferguson (2.° gefe en Cádiz) se 
„ha visto obligado á dejar á Cádiz, á causa de su salud. Está afli- 
^gido con su penosa vida, siempre as^ravada en un clima cálido.— 
„Hizo las veces de verdadero amigo con nuestro querido hijo (que 
„salió á navegar con él en la Lively) ejerciendo sobre él una au- 
„toridad paternal- De igual modo, á su llegada á Cádiz, le cambió 
„de buque, y le colocó con el capitán Codrington de el Blake, 
«donde ahora está, camino de Menorca, convoyando á los buques 
«españoles que van allá desde Cádiz.,, 

Por nota, agrega: "que su hijo Cárlos Fox, ingresó en la Ar- 



JULIO 1809 



329 



„mada en 1809, pero que se disgustó tanto de esta vida, que la dejó 
,,en 1813, y estuvo luego dos años al lado y al servicio de su her- 
3, mana... 

Á principios de Septiembre de 1810, la Lively naufragó cerca 
de las rocas de Malta. 

340 La resolución recaída en el asunto de La Romana, queda 
dicha en nota al § 327. Táchala Jovellanos de injusta, y sostenida 
por la envidia. 

341 Acertadísimos son los vaticinios de Jovellanos respecto á 
las consecuencias del choque que se avecinaba: graves y solem- 
nes los momentos: temibles las resultas. Algo de ello se cumplió, 
porque Wellesley se retiró á Portugal; y si bien los egércitos de 
Oriente (Blake) y Norte La Romana), no acudieron á la sangrien- 
ta cita, tampoco llegó á ella Soult, cuyo concurso nos hubiera 
acarreado un fin desastroso. 

343 Alcalá Galiano (Recuerdos p. 79-80) habla de la ter- 
tulia de Quintana en Madrid, durante los años 1807 y 1808 á la que 
asistió el autor desde la edad de diecisiete años, en Noviembre 

de 180Ó. Entre sus concurrentes, menciona á D. Juan Nica- 

^sio Gallego, cuya fama empezaba entónces; á Blanco White, ya 
«conocido en Sevilla; Arjona, también del gremio sevillano; Tu- 
lpia, unido con Quintana por amistad estrecha; Capmany, á quien 
„malas pasiones llevaron después hasta á pintar con negros colo- 

„res aquella concurrencia ; Alea, traductor del Pa¿>/o 3' Vir- 

y^ginia, Gerónimo de la Escosura, Arriaba, D. N. Viado, y al- 
„gunos más.,, 

En este grupo, había de todo: un zamorano (Gallego); un abu- 
lense (Tapia); un catalán (Capmany ; dos madrileños (Quintana, y 
Arriaza); dos sevillanos (Arjona, y Blanco-White); dos asturianos 
(Escosura, y Alonso de Viado). Este último, debía ser el Teniente 
de ingenieros Don Joaquin Alonso de Viado y Castro (n. en Gi- 
jón en 1780), ó alguno de sus dos hermanos, Don Manuel (poeta y 
escritor, Ayudante del Regimiento de Nobles en 1807) ó Don Juan, 
gijoneses también, y alumnos del Real Instituto Asturiano. 

Parte de esta tertulia, se reunió también en el domicilio de 
HoUand, durante su permanencia en la capital andaluza. 



330 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Jovellanos, no pudo recompensar á Monasterio, como deseaba, 
por habérsele adelantado Quintana; pero no se olvidó de elogiarle 
cumplidamente (vid. Papeles de la Junta Central, leg. 1, letr. Q.) 
Tampoco pudo impedir que se grabara en Lóndres el diseño del 
busto, del cual damos noticia en otra parte (vid. Inventario de un 
jovellanista, Madrid: Rivadeneyra: 1901, pág. 211): y también» 
anotación al § 415 de estas Cartas. 

344 Nótese que esta carta, está escrita la víspera de la batalla 
de Talavera, dia en que el General Cuesta, prescindiendo de We- 
llesley, y arriesgándose á pasar sólo el Alberche (trib. del Tajo) 
cometía la loca temeridad de avanzar hasta Torrijos, desde cuyo 
punto la vanguardia española, mandada por Zayas, tuvo que re- 
troceder en desórden á Alcabon, y de aquí á Cazalegas (vanguar- 
dia inglesa), volviendo á repasar el Alberche á instancias reitera- 
das de Wellesley. 

345 ¡Gracias á Dios que se halla en su Holland House / 

Esta exclamación de Jovellanos, es hipotética, pues que en carta 
de 23 de Agosto (§ 376) aún ignora el feliz arribo á HoUand-Hou- 
se, y sólo en 12 de Septiembre y de un modo indirecto, sabe por el 
Conde de Toreno que sus amigos habían llegado (§ 394); y también, 
en 19 de igual mes, por Abella, y Capmany (§ 395). Hasta el dia 3 
de Octubre (J— 76) no lo supo directamente de los interesados. 

Los Holland, llegaron á Portsmouth, el 12 de Agosto de 1809, 
y debieron embarcar en la bahía de Setúval. Confirma dicha fe- 
cha el Diario de Lady Holland (tom. II, p. 247). 



[J_LXV] 

Sevilla, 1 de Agosto 1809. 

346 Mi muy amado Lord: á esta hora, y escribiendo 
en la Junta, puedo comunicar á Vm. el resultado de 
los partes que acabamos de recibir. El 25, Cuesta, que 
se había separado de Wellesley, á quien dejó sobre el 
Alberche, y adelantádose hasta Sta. Olalla, se hall6 



AGOSTO 1809 



33Í 



amenazado del egército de Víctor, y tomó el partida 
de replegarse. Los enemigos, se le acercaron, y ponién- 
dose sobre el río, indicaron el ataque. Formóse el egér- 
cito combinado; el 27, atacó el enemigo con toda su 
fuerza de 45.000 hombres, fué vigorosamente rechaza- 
do, y con gran pérdida. Renovó el ataque con nuevo 
furor el 28, y fué otra vez rechazado. En consecuen- 
cia, el rey Josef, que mandaba sus tropas, repasó el 
rio, con 98 carros de heridos, y aunque la acción dura- 
ba á la salida del Parte, Cuesta la dá por decidida. La 
mayor gloria, será del egército Inglés, porque á él se 
dirigió la mayor fuerza del ataque, con el intento de 
doblar su izquierda, y por lo mismo, fué mayor su pér- 
dida Esperamos un poco para cantar esta victoria, que 
puede ser decisiva. 

347 Venégas, está ya en Aranjuéz, y ha pedido 
30.000 raciones en Valdemoro; cosa que no puede de- 
jar de aumentar la consternación que ya se suponía en 
Madrid. La división de Lacy, está sobre Toledo^ en 
Nambroca, con esperanza de entrar al día siguiente^ 
pues que no habia allí más que 1.500 hombres. Hasta 
aquí, en la Junta. Al salir de ella, otro correo. Los ene- 
migos se retiran: dicen que sobre Toledo. No parece 
verosímil que, cerrado por Venégas el paso por Aran- 
juéz á Madrid, se dejen cortar el de Navalcarnero. 
¿Será que quieran, por una marcha rápida, atacar á 
Venégas, mientras dejan al egército combinado á la 
otra banda del Alberche? No lo creo, después de una 
derrota en que perdieron 15 cañones, con un general, 
muchos oficiales, gran número de muertos y heridos, 
carros de municiones, etc. Es más probable que se reti- 
ren sobre los Puertos, cubran á Madrid ó vayan sobre 
el Ebro. Iremos viendo y contando. El último correo 
partió el 2Q al medio día. El de Venégas, es del 28 en 
la noche. Parece que los ingleses perdieron tres gene- 
rales, y muchos oficiales. Frere, manifiesta mucho con- 
tento: hubo repique de campanas, y salva, y mañana, 
es probable que haya Te Deum. Así, mientras corre á 
rios la sangre humana^ los cantos de Victoria y los 



332 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



hymnos de gratitud al cielo, celebran las miserias de 
la pobre humanidad. 

(Seguiré.) 

Hoy 31 de Julio á la hora de ir al baño que empieza 
esta noche en casa. 

348 1 de Agosto. — Empiezan á venir detalles. Toda 
la gloria es de Wellesley: él solo dió disposiciones, y 
las dió sábias. Algunas de nuestras tropas, se dispersa» 
ron: muchas, sostuvieron bizarramente sus puestos. La 
división de Alburquerque, siempre con los Ingleses, les 
fué de grande auxilio: su gefe, mostró tanta valentía y 
espíritu, como prudencia y pericia militar. La de Bas- 
secourt les ayudó mucho en coyuntura muy necesaria; 
pero sobre todo, el viejo coronel del Rey cargó en un 
último apuro tan valerosamente al enemigo, que le obli- 
gó á abandonar el terreno quando los demás empeza- 
ban á plegar. Cuesta, confirmó su opinión de valor; 
pero también la redujo á esta sola prenda; estimable, 
pero de no grande estima quando sola. 

349 Venégas, tiene órden de entrar en Madrid con 
6.000 hombres, y mandar allí mientras se organiza su 
gobierno. Pensóse en que fuese una comisión de la Jun- 
ta: hubo gran división en esto, y se abandonó el pensa- 
miento. Va un corregidor, dos consejeros, y seis alcal- 
des de Corte, y se restablecerá el tribunal de vigilancia 
y protección. Hay algún cuidado sobre los sentimien- 
tos de aquel pueblo hacia la Junta. Yo no creo que des- 
merezca su confianza. Sus esfuerzos, le han salvado. 
¿Qué más pudo hacer? Vamos á otra cosa. 

350 Esta mañana ha llegado el rico presente de li- 
bros que me envió de Cádiz á nombre de Vm. el señor 
Duff . iQué de favores y pruebas de amistad no acumu- 
la Vm. sobre mí! ¿Era tanto, menester, para que yo le 
amase con ternura y le profesase eterna gratitud? Los 
destinados á Quintana, y Blanco, están ya en su poder. 
La Santa Cruz y su madre, están en Cádiz; y el Maris- 
cal Noblejas, se ha encargado del rollo que venía en el 
cajón para la primera, y se le remitirá. ¡Ojalá tuviese 



AGOSTO 1809 



333 



yo tiempo para cebarme en la lectura de tantas precio- 
sas obras como Vm. me ha enviado! 

351 Está adoptada la admisión de las Juntas á la re- 
presentación nacional, por diputados, y también la de 
las ciudades cautivas. Sobre el modo de estas eleccio- 
nes, tratamos ahora. —Es tarde y voy á la Junta. 

347 El combate en Santa Olalla, fué el día 26 de Julio: los de 
Talavera, el 27 y 28. Véase á Toreno, Bistor 2-ix-278; y Gó- 
mez de Arteche, tom. vi-vii. 

La situación de las tropas francesas, después del combate, era.*^ 
el 31 de Julio, José I con el iv cuerpo de egército y la reserva, se 
colocó en Illéscas (camino de Toledo á Madrid).— Sebastiani, re- 
pasando el Alberche, en Salinas.— Victor, el 1.° de Agosto, en 
Maqueda, y Santa Cruz de Retamar (camino de Talavera á Ma- 
drid). 

Venegas, amenazaba á Toledo, desde Aranjuéz. 

Entre algunos borradores de las cartas de Jovellanos á Ho- 
Uand (Archivo de Fuertes Acevedo, legajo A D) hállase un papel 
suelto, y en él, una nota puesta por Tineo, el bibliófilo, á un pa- 
sage de la presente carta (el final del § 347). No hay que olvidar 
que Tineo Ramírez, figura entre los n^orattnianos puros, con sus 
ribetes de volteriano y libre pensador. Dice así: 

"Este pasage, est vraiment la expresión de un filósofo estóico A 
„quien adornan nobilísimos sentimientos humanitarios. Malheii- 
f^reusemerjt {por desgracia), los seres vulgares no alcanzan (el con- 
„cepto de) la Divinidad, mas que bajo una forma corpórea, pasio- 
^nal y tangible, imaginando, como cosa muy natural, que de la 
^Joindre d Vélan (asociarla á la vehemencia) de sus pasiones, á la 
^cruauté ravissante (la ciega crueldad) de sus instintos, y á la as- 
„piracion de ses souhaits (sus anhelos y deseos^ única manera 
„con que la conciben. 

„ De donde se infiere, que las religiones no subsistirían, si no 
^revistieran la forma humana y sensacional; y si sus ministros no 
„se asociaran du m¿me (de igual modo) á estas manifestaciones 
„expontáneas de las muchedumbres. 

„ El concepto de una religión ideal, ó sea, la moral pura, como 
«norma de la vida, es inasequible á los que no piensan, ni estu- 



334 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„dian, ni meditan, ni se elevan á la región serena de la abstrac- 
„cion.„ 

348 Una sección de artillería mandada por el teniente Don 

Santiago Piñeiro preparó á nuestro regimiento del Rey^ una 

de las más brillantes cargas que registran los anales de la caba- 
llería española. "Repelidos así (dice el Conde de Toreno) y al 
„tiempo que ya flaqueaban(los enemigos) dió sobre ellos asombro- 
„sa carga el regimiento español de caballería del Rey, guiado por 
„su Coronel Don José María de Lástres, á quien, herido, sustituyó 
„en el acto con no menor brío, su teniente. Don Rafael Valparda, 
„Todo lo atrepellaron nuestros ginetes, dando lugar á que se co- 
„jieran diez cañones, de los que cuatro, trajo al campo español el 
«mencionado Piñeiro „ 
(Arteche, vi, 314). 

Wellington, sobre este episodio, escribió á Frere: "El regimien- 
„to de caballería, creo que se llama del Rey, dió una excelente y 
-«oportuna carga hacia nuestra derecha.,, 

El General Cuesta, en los partes oficiales sobre la batalla de 
Talavera, proponiendo al Coronel (Brigadier) del Regimienta 
para que sea promovido al grado de Mariscal de Campo, le llama» 
en uno, Don José María Lastra^ y en otro, Don José María de 
Lastra. Mas en el Estado Militar de España del año 1798, figura 
este heróico militar. Comandante entónces del regimiento de ca- 
ballería de Farnesio^ con el nombre de Don José María Lastres. „ 



[J_LXVI] 

Sevilla^ 2 de Agosto. 

352 Vengo del solemne Te Deum: la alegría es gran- 
de, y mayor fuera, si las noticias de Alemania venidas 
por Lóndres, no nos aguasen el gusto. A judgar por los 
boletines franceses, la derrota de los Austriacos fué 
completa. Algo, ó mucho tendremos que rebajar, y sin 
embargo, es para nosotros triste noticia. Yo clamaré 
siempre por el aumento de fuerza, por su reunión en 



AGOSTO 1809 



335 



un egército de instrucción y reserva, y por un fuerte 
empréstito, El Marqués de Wellesley, está ya sobre 
Cádiz, y según Frere, ya habrá desembarcado. ¿Cesará 
la misión de éste? ¿Quedará con el extraordinario, como 
Apodaca con Ceballos? 

353 Mi muy amable My Lady; en el rico presente de 
libros, reconozco algunos destinados por Vm. para sa- 
ciar mi curiosidad. Pero me contentaré coa reconocer 
á su bondad esta nueva prueba de lo mucho que me 
honra, y con deberle en tiempos más tranquilos, si Dios 
nos lo diere, algunos momentos de lectura agradable. 
Téngalos Vm. cada día, y además quantas satisfaccio- 
nes merece, y yo le deseo, y nunca olvide á su apasio- 
nado admirador y reconocido amigo 

Jovellanos. 

354 P. D. Ntra. vanguardia de Aranjuéz, sorprendió 
la gran guardia francesa que estaba sobre el Puente- 
largo^ y cuesta de Salinas: la derrotó: escaparon po- 
cos, algunos de éstos fueron muertos por los pueblos 
del tránsito, y los que se refugiaron á Madrid, habrán 
causado allí nueva consternación. Puede esto sernos 
funesto, si el pueblo de Madrid hace algún movimien- 
to, y el enemigo intenta degollarle ó saquearle. 

355 Al respetable Mr. Alien, y amable Sres. Russell 
y Fox, mis finas expresiones. 

356 Voy á cerrar la carta. Acaba de llegar un parte 
con noticias de que el egército de Victor, ha venido á 
Toledo derrotado, fatigado, y en gran desórden. Tal 
vez Venégas resolverá á atacarle. Si Cuesta y Welles- 
ley se mueven, las ventajas pueden ser muy decisivas; 
si no, aún podemos temer. Se confia mucho en Vené- 
gas, que tiene su egército en el pié más brillante de dis- 
ciplina y entusiasmo. 



352 Las noticias de Alemania, deben referirse á la batalla de 
Wagram (5-6 Julio 1809), y al armisticio de Znaym, propuesto por 
el Archiduque Carlos en 12 de Julio de 1809. 



336 



CARTAS DE JüVELLANOS Y HOLLAND 



Para mejor inteligencia, aclararemos en lo posible quiénes 
fueron los Embajadores ingleses residentes en España durante el 
periodo que abarca este epistolario, extremo no fácil de precisar 
por la escasez de datos y difícil concordancia de las fechas. 

Fueron delegados del Gobierno británico cerca de la Central: 

a) Mister J. H. Frere, ministro plenipotenciario. 

b) El Coronel Stuart, su antecesor. 

c) Lord Bentinck, comisionado en Aranjuez por el Genera^ 
Moore para entenderse con los dos anteriores y la Junta Central. 
Str John H. Frere, desembarcó en La Coruña el 20 de Octubre 
de 1808. Vino con él de Secretario, su hermano, Bartholomew 
Frere. Cesó en el cargo en Agosto de 1809. 

El Marqués de Wellesley, fué designado para suceder le, como 
Embajador extraordinario en Mayo de 1809; llegó á Cádiz el 1.^ 
de Agosto de este año, y á Sevilla, el 11 de dicho mes. Salió de 
esta última ciudad, el 8 de Noviembre de 1809, llegando á Londres 
el 28 de igual mes y año. 

Bartholomew Frere (ántes Secretario de Embajada) quedó de 
embajador interino desde 8 de Noviembre de 1809 hasta Abril 
de 1810. Su hermano John, quedó á su lado, intrigando, como de 
costumbre, con los adversarios de la Central. 

Henry Wellesley, hermano del Marqués de Wellesley, y de 
Wellington, desempeñó la Embajada desde Abril de 1810, conti- 
nuando en ella durante los años 1811 y 1812. 

354 Esta post-data^ está escrita después del día 5 de Agosto. 
El egército de Venégas, compuesto de cinco divisiones, hallá- 
base situado en Santa Helena, junto á La Carolina (prov. Jaén), y 
debía ir, según el plan de campaña, desde Santa Cruz de Múdela 
(prov. Ciudad Real) á pasar el Tajo en Fuentidueña. Una división, 
pasó á Mora; Venégas con la 4.^ y 5.^ se adelantó á Tembleque; 
la 2.^ y 3.^ avanzaron á Ocaña. El 29 de Julio, avistaba áAranjuéz. 
¿Por qué no avanzó Venégas sobre Madrid? Motivos varios y con- 
tradictórios detuvieron su marcha: explícitamente los declara To- 
reno en su obra (2 — ix — 298). El 30 de Julio concentró Venégas 
su fuerza en Aranjuéz, apostando en el Puente Largo la división 
de Lacy. El 5 de Agosto, tomó posiciones para defender el paso 
del Tajo.— En dicho dia, á las dos de la tarde, aparecieron los 
franceses de Sebastiani, trabando el combate (acción de Aran- 



AGOSTO 1809 



337 



juéz); mas no pudieron forzar el paso. Tuvieren allí 500 bajas; nos- 
otros, 200. 

356 El egército de Víctor, no estaba tan derrotado, fatigado y 
y desordenado^ como da á entender la carta de Jovellanos (sin 
duda por erróneas noticias del Ministro de la Guerra), pues que 
pudo pasar el Tajo, el 9 de Agosto, por Toledo y los vados de 
Aflover, adelantándose á Venégas, y ganándole por la mano en 
actividad y decisión, confirmándose así la atinada advertencia de 
nuestro narrador, en la siguiente epístola (§ 361). 



[J_LXVII] 

Sevilla, 8 de Agosto 1809. 

357 Muy á pique estuve, mi muy amado My Lord^ 
de anunciar á Vm. que habíamos recobrado otra vez á 
Madrid; porque esto entró en el plan de nuestros Ge- 
nerales, y la feliz victoria de Talavera, hacía muy pro- 
bable su ejecución. Mas la aparición de Soult hacia el 
Puerto de Baños, dió á las cosas un nuevo aspecto, We- 
llesley y Cuesta, habían resuelto dar un nuevo ataque 
al enemigo, y esto parecía lo más seguro, y tanto más, 
quanto menos le hubiesen dejado reponerse después de 
la rota. Tardáronse, y ya Soult entrado en Plasencia, 
llamó á Wellesley hacia el Tiétar. Quedó Cuesta á 
contener á Victor, mas luego, creyéndose poco segu- 
ro, siguió á aquél^ y advirtió á Venégas de su movi- 
miento. Pero éste conserva su puesto. Tiene su quartel 
en Ocaña, dos divisiones en Aranjuéz, y fuertes avan- 
zadas en Valdemoro, por donde corren sus guerrillas y 
ponen en gran consternación á Madrid. No es una la 
opinión acerca de este partido: la mía, si vale algo, 
está por él. ¿Qué mayor diversión para Víctor, qué ma- 
yor freno? ¿Huirá de Soult que viene á buscarle? ¿Ven- 
drá todo sobre Venégas dejando al egército combina- 

oo 



338 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



do abierto el camino y la posesión de los puertos? Ve- 
négas, por otra parte, no le teme. Cuenta con 30.000 
hombres bien disciplinados y impacientes de entrar en 
la lucha: su caballería, es de 3.500 y tiene consigo los 
mejores generales de división. Esto hoy martes, á la 
mañana. — Hasta el fin de mañana miércoles, si hubiere 
novedad militar, la diré. 

358 Y ¿es cierto el armisticio del Danubio que ase- 
guran las gazetas de Madrid? No me parece tan deci- 
siva la batalla de Wagram que fuerze á los Austríacos 
á una paz tan peligrosa. Tirado el guante, su suerte, 
debe ser la de España: vencer ó morir: ó todo ó nada. 
Sin embargo, esto me tiene en grande inquietud. Si 
cierto, ¡pobre España! 

359 Dicen que el Marqués de Wellesley entrará hoy 
en Sevilla. He visto el otro día á su hijo, á quien cono- 
cí en casa de Vm. Aún no tienen alojamiento: no sé si 
mientras le hallan, los alojará Wyseman. 

360 Monasterio, está nombrado delineador de un es- 
tablecimiento Hydrográfico y geográfico que Escaño 
ha hecho en el Puerto, ó la Isla; pero tendrá una licen- 
cia para trabajar otra obra que le está encargada aquí. 
Trátase de un pedestal piramidal de mármol con el 
busto del Rey en lo alto, y un bajo-reheve al frente, que 
represente el juramento de la Junta. Trabajará la obra 
en bulto. Monasterio, y la de reheve, Sancho, escultor 
de cámara, de gran talento, que sentiré no sea conoci- 
do de Vm. 

361 Parte de Venégas: Sus partidas avanzadas, han 
sido atacadas tres veces, y otras tantas rechazaron va- 
lerosamente al enemigo. Éste, sacó su gente de Zara- 
goza, y la reunió á la que tenía en Madrid, y para re- 
emplazar aquélla, trajo de Gerona 10.000 hombres, de- 
jando allí 5.000 solamente. La distancia de Cuesta, 
hará forzosa la retirada de Venégas á sus primeras po- 
siciones. Aquel, con Wellesley, estaba sobre el Puente 
del Arzobispo. ¡Oh Beresford! ¡Si ántes se hubiera in- 
terpuesto y detenido á Soult! El enemigo, nos gana mu- 
cho EN ACTIVIDAD. My Lady, saludo á Vm. y la revé- 



AGOSTO 1809 



339 



rencio. Saludo á toda la compañía y soy de todos afec- 
tísimo amigo, 

Jovellanosí 

362 P. D. Hasta ahora, Wellesley nos abandona, 
porque ha dado el itinerario al Intendente, hasta Mé- 
rida. Luego se vá á Portugal. ¿Así se nos vende? Acaso 
-es alguna desavenencia con el viejo Cuesta, de que hay 
indicios. ¿Por qué no explicarla? Entretanto, lo dicho 
esta mañana, no es cierto. El cuerpo que atacó á Ve- 
négas, era de Victor. Ahí va la extraordinaria. Acaso 
se habrá de retirar á la Sierra, porque está desampa- 
rado. ¡Quán diferente situación de la del principio del 
mes! No sé lo que escribo, en la Junta y en medio de la 
conversación agena.— 8 de Agosto, á las once y media 
de la noche. 



357 Esta carta, es muy interesante, porque muestra á un tiem- 
po, el desbarajuste que reinaba en el Ministerio de la Guerra, el 
falso concepto que se tenía del ejército francés, y las erróneas 
creencias que abrigaban los Centrales. Los motivos por los cua- 
les no persiguió Wellesley á los franceses después de la batalla 
de Talayera, se descubren ya en la siguiente.carta de Jovellanos 
(J— 68) y muy visiblemente, en el párrafo que á continuación trans- 
cribimos del historiador Arteche (vi— 334): 

"Que Wellesley tuvo al terminar el combate, noticia del ar- 
„misticio de Znaym (12 Julio 1809); consecuencia inmediata de la 
«batalla de Wagram (6 Julio 1809); que la tuvo también de la mar- 
„cha del mariscal Soult sobre Plasencia: que podría tener razones 
„políticas que se desenvolverían al llegar su hermano á Sevilla 
„como embajador de la Gran Bretaña; todo podrá ser; pero que 
„no se diga que detuvieron á hombre de guerra tan experto y des" 
„pues de tamaño triunfo, ni el retirarse el enemigo tan ente- 
„ro ni la falta de vituallas.,, 

En el § 359 declama Jovellanos que el Marqués de Wellesley en- 
traría en Sevilla regularmente en la expresada fecha (8 Agosto). 
"Debió entrar tres dias después (11 Agosto), pero no su hermano 
Sir Arthuro, como erróneamente expresa el historiador sevillano 



340 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Don Joaquín Guichot, en los siguientes términos: "El 11 de Agos- 
„to, entró en Sevilla Sir Arturo Wellesle5^ con objeto de acordar 
„con la Junta Suprema los medios de oponerse á la marcha del 
„Mariscal Soult hacia la baja Andalucía, y tratar de las graves 
„cuestiones que se agitaban en aquellos días. Hízole el pueblo un 
„recibi miento entusiasta, hasta el punto de desengancharlas mu- 
elas de su coche y arrastrarlo con cordones de seda, desde el Con- 
„ vento de San Diego, extramuros de la ciudad, hasta la casa de 
,,los Ponce de León y Vicentelo de Leca, en la plaza del antiguo 
^Colegio y Universidad de Santa Maria de Jesús, que se le habia 
«destinado para su morada.,, 

Pero quien entró, fué únicamente el Marqués de Wellesley, Sir 
Ricardo de Wellesley, porque su hermano Arturo, se retiraba por 
aquellos días á Portugal, según indica Jovellanos en la postdata 
de la misma carta [Hasta'ora, Wellesley (S. A.) nos abandona, 

porque ha dado el itinerario al Intendente, hasta Mérida ] — 

El § 365 de la carta J— 68, lo confirma, y en el 441 de la J— 82. se 
afirma, que el Marqués de Wellesley anunció que venía su her- 
mano Lord Wellington, y deseaba presentarle á la Junta; y en 
efecto, en la siguiente epístola (J— 83, § 450, de 8 de Noviem- 
bre 1809), se lee: Vino Arthuro, y jué presentado con su herma- 
no^ en la audiencia de despedida (refiérese á la marcha del 

Embajador Sir Ricardo, que fué reemplazado por Bartholomew 
Frere.). 

Y á las mismas horas en que los sevillanos tiraban del coche 
del Embajador inglés, su hermano nos abandonaba, y el General 
Sebastiani, derrotaba á Venégas en Almonacid. (11 Agosto 1809.) 

En la misma fecha de esta carta (8 Agosto), las tropas de Soult 
(división Caulaincourt) derrotaban á las de Cuesta (división Bas- 
secourt) en la acción de Puente del Arzobispo. Wellesley, senta- 
ba sus reales en Deleitosa, y luego en Jaraicejo. 

§359 El personage que se menciona en el § 3v59, también citado 
en las cartas (J— 77, J— 78) es Patrick Wiseman, católico irlandés, 
comerciante sevillano, y tío del que, al andar de los tiempos, fué 
Cardenal Wysenian, sevillano de origen inglés (como Blanco- 
White), más conocido en los fastos literarios, por su obra Fabiola 
ó Las Catacumbas de Roma.—^l Cardenal, nació en 1802; tenía, 
por tanto, siete años en aquella época. Su padre, falleció en 1804. 



AGOSTO 1809 



341 



360 De Don Ángel Monasterio, ya va hecha referencia en la 
c. J— 19, nota 89 a. Y en cuanto á Don Dionisio Sancho, escultor 
de Cámara, véase más adelante la nota 414. 



[J — LXVIIM 

Sevilla, 15 de Agosto 1809. 

363 ¡Quánto ha mudado el estado de nuestras cosas 
mi muy querido Lord! Poco ha que contábamos con re- 
cobrar la Córte, para la cual estaba nombrado Capitán 
General, Gobernador, corregidor y tribunales; y con 
echar los franceses del otro lado del Ebro, y casi, con 
lanzarlos al otro lado del Pirineo. Tan bellas esperan- 
zas nos daba la victoria de Talavera, y la unión de los 
egércitos, prontos á perseguir á Victor. En esta situa- 
ción, se anunció la venida de Soult por Plasencia, y 
éste, sinó el motivo, fué un pretexto para la separación 
de los egércitos aliados. Wellesley dice que iba á batir 
á Soult, dejó á Cuesta sobre el Alberche; pero en vez 
de tomar hacia el Tiétar, tomó al Puente del Arzobis- 
po, le pasó, y pidió víveres para la ruta de Mérida. 
Cuesta, mal seguro en Talavera, y con noticias, por una 
carta interceptada, de que Soult traía más fuerza, si- 
guió á los ingleses con ánimo de unírseles; pero ellos 
hablan subido al puente de Almaráz, y no estando en 
el mismo deseo ^ hubo de pasar Cuesta al otro puente, 
y se situó en la mesa de Ivór. Entretanto, Soult, hizo 
su unión sin estorbo, y el egército de Victor, elevado á 
miás de 50 mil hombres, pudo obrar contra Venégas, 
sin dejar de estar á la vista de Cuesta. Casi á un mis- 
mo tiempo tentó pasar el Tajo, en Aranjuéz, donde fué 
rechazado con gran mortandad; y en el Puente del Ar- 
zobispo, donde la división de Bassecourt fué casi sor- 
prendida, su caballería sufrió mucho, y hubiera sido el 
día más desgraciado, si la división de Alburquerque no 
hubiese acudido tan á tiempo para salvar toda la infan- 



342 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



teria de Bassecourt. No por eso se unieron los egérci- 
tos, aunque Wellesley situó su quartel en Xaraicejo, 
mientras Cuesta está en Ivór. Pretéxtase la falta de ví- 
veres y bestias de tiro, con más afectación que razón, 
aunque á la verdad haya alguna, por la devastación en 
que quedó el país. Así que, mientras se pasaba el tiem- 
po en contextaciones y quejas, el enemigo, que tal vez 
no lo ignoraba, vino sobre Toledo para caer sobre Ve- 
négas. Lidióse una reñidísima batalla en Almonacid, 
con gran furor y pérdida de una y otra parte: si la vic- 
toria es determinada por el campo, la ganó el enemi- 
go; si por el daño, nosotros, pues no se duda que fué 
mayor el de los Franceses. Venégas, enterado de la 
inacción voluntaria de los Ingleses, y forzosa de Cues- 
ta, que, sólo, no puede ya contra el enemigo, retiró en 
orden su egército en vuelta de sus primeras posiciones 
de la Sierra; y si, como se teme, Wellesley se vá á 
Portugal, Cuesta tendrá que ocupar otra vez las de Mo- 
nasterio, y nos hallaremos como tres meses ha, con la 
diferencia de que el enemigo tendrá doble fuerza que 
entónces. Entretanto, el egército de Beresford, que 
pudo, á lo ménos, desviar á Soult á que no entrase por 
Plasencia; y La Romana, que detenido en la Coruña 
como el otro en Lisboa, pudo y debió reunírsele, nada 
hicieron. El primero tiene, según dicen^ 24.000 hom- 
bres: el segundo 30.000 armados; y he aquí una fuerza 
considerable inutilizada por falta de actividad, por fal- 
ta de plan ó por falta de buena voluntad, miéntras los 
Franceses, tendrán mucha razón para reirse de esta 
coaHcion, sinó ya también para hacernos llorar nuevas 
lágrimas. 

364 Veamos ahora este cuadro en su aspecto polí- 
tico. Sepa Vm. que nuestro Frere, dos días ántes de 
la llegada del Marqués Wellesley á Sevilla, y quando 
estaba para partir de Cádiz, nos presentó una nota 
quejándose con demasiada acrimonia, de Cuesta, por 
haber abandonado 4. 000 ingleses heridos en Talavera, 
pidiendo su separación del mando, y el nombramiento 
de ua general de la confianza de Wellesley, ó bien del 



343 



Duque de Alburquerque, que lo era. Fué tanto mayor 
nuestra sorpresa, quanto ni Cuesta hablara de tal cir- 
cunstancia, ni el mismo Frere indicaba venir la queja 
de su general. Resolvióse escribir á Cuesta, y espe- 
ramos. 

365 Entretanto se presentó el Marqués de Welles- 
ley, recibido con entusiasmo: se le habló sobre todo: 
desaprobó la nota de Frere: aseguró que su hermano 
no se separaría^ siempre que se le asegurasen los me- 
dios de asistencia, y movimiento de su egército. Si 
esto es lo que suena, si no es abrir un camino á la se- 
paración, por la primera que accidentalmente acaezca, 
Vm. lo judgará mejor que yó. Pero aquí estamos. 

366 Entretanto, Cuesta, ó disgustado de la separa- 
ción, ó descontento con un partido suscitado en su 
egército, ó temeroso de alguno de acá, que no le es muy 
propenso, nos envió su dimisión; precisamente quando 
habiéndose tratado ya de nombrar, ó nó, su sucesor, fué 
unánimemente decretada la negativa. Á la dimisión, 
que más bien es pedir licencia para ir á unos baños, se 
respondió con el decoro que le conviene, poniendo en 
sus manos el admitirla, esto es, disfrutarla ó nó. 

367 Hoy nos dicen también, que Beresford entra ya 
en Extremadura con 23.000 Portugueses, y que el egér- 
cito de Romana, viene marchando con 30.000 hombres. 
Pero este General, aún estaba el 4 en LáCorufla, y di- 
cen que iba á salir para entregar el mando á Mendizá- 
val. ¿Qué tal? 

368 Por fin, aquella proyectada carta de que habla- 
mos á la partida de Vm., se acabó, y vá inclusa. Es 
larga, larguísima; pero estoy tan lleno de su objeto, 
tan herido de la injuria, tan ansioso del desagravio, y 
tan penetrado de su justicia, que no he podido reducir- 
la más, por más que lo intenté. Pero vá á Vm., que no 
sólo puede, sinó que debe cortar y rajar en ella; y des- 
pués de haberlo hecho, ruego á Vm. que cuide que se 
publique, no solo en una, sinó en más gazetas ¿Sabe 
Vm. que las de Lóndres sobre este punto se han publi- 
cado en la de Murcia? Y ¿quién lo solicitaría sinó algu- 



344 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



no de Valencia? Con esto, verá Vm. que no esgrimo la 
espada nisi lacessitus. Pero mi nombre no debe so- 
nar en esta contienda. Hartas tendré que reñir por acá, 
á cara descubierta. 

369 Amable My Lady; no caiga Vm., por Dios, en la 
tentación de leer esta miserable, pesadísima carta, es- 
crita con mal pulso, mala pluma, ánimo distraído, tiem- 
po apurado, y á diversas reprisses. LeaVm. solo el tes- 
timonio de la constante y sincera y reverente inclina- 
ción, de su más apasionado y obligado amigo. 

/. Ll. 

370 P. D. Todavía me reservo á decir algo maña- 
na, si ocurriere. 

371 16, por la tarde. No hay novedad pública; pero 
el calor de ayer sobre el de los días anteriores, me ha 
hecho grande impresión. Estoy con una molestísima 
dysentería, que lo hubiera sido más, si los baños que 
tomo por las noches no hubiesen mitigado su irritación. 
Tanto, no es menester para que yo me acuerde de nues- 
tro Mr. Alien y le eche menos. Saludo también á los jó- 
venes Lores. 

S 

363 Sería -^yjj^ muy larga, analizar y precisar las diferentes 
posiciones, movimientos, combates, acciones y encuentros que se 
reseñan en esta carta (una de las extensas de la colección), sin es- 
tar muy empapado en la historia de los sucesos militares que pre- 
cedieron y siguieron á las batallas de Talavera, y Almonacid; se- 
paración de los egércitos aliados (Wellesley.— Cuesta.— Vené- 
gas); llegada de Soult á Plasencia (3 Agosto); reunión de los egér- 
citos de Soult y Víctor; dimisión del General Cuesta (12 Agosto), 
y otros mil pormenores que sólo pueden abarcarse con el atento 
estudio de la Historia. 

Sobre el éxito de la batalla de Almonacid (11: Agosto: 1809) en 
que Venégas fué derrotado por Sebastian!, el relato de los histo- 
riadores está en oposición con lo que apunta Jovellanos, pues 
nuestra pérdida en aquella acción, fué de cuatro mil hombres, y 
la de los enemigos, llegó solamente á la mitad. JoveHanos, insis- 



AGOSTO 1809 



345 



te nuevamente en lo contrario en la subsiguiente carta (J— 71, 
§ 383). Tampoco el egército de Venégas se retiró en órden, pues 
tuvo dos dispersiones; una, al finalizar la batalla, y otra más des- 
ordenada, en Manzanáres, de resultas de la cual, los fugitivos, 
desmandados, y en tropel, no pararon hasta Sierra Morena. - 

En cuanto á la cooperación de Beresford, y La Romana, uni- 
dos, habría mucho que decir. Por lo ménos, el segundo, no mere- 
ce tanta inculpación, pues bastante hizo con entretener á Soult, 
durante los meses de Mayo, Junio y Julio, trayéndole mareado y 
sin rumbo por Galicia, Zamora, Salamanca y Extremadura. Es- 
tas correrías, fueron precisamente causa eficaz de que Soult no 
concurriera á la batalla de Talavera, ó á batir á Wellesley en su 
retirada, lo cual hubiera acarreado un final desastroso (confr. no- 
tas 208 y 322). 

368 La proyectada carta^ á que Jovellanos alude, creímos en 
un principio, sería su tercera Representación sobre los sucesos 
de Astúrias (bien extensa por cierto) que lleva la fecha de 10 de 
Julio de 1809. Mas la presente, es de un mes posterior, y debe ser 
distinta, aunque tratando idéntica materia. 

HoUand, en su correspondencia (H— 58 y H— 59) acusa á Jove- 
llanos recibo de esta carta, añadiendo, que sinó en una Gaceta^ 
buscará otro medio para sacarla á luz. En 22 de Septiembre 
de 1809, le avisa no haber desempeñado aún su encargo. En las 
sucesivas, nada más dice, aunque conjeturamos que pudo haberse 
publicado en El Español de Blanco-White, ó en el Correo de In- 
glaterra (Courier of England), recogiendo la alusión que se hace 
en una post-data de esta correspondencia (§ 404). También pudo 
aparecer en la Edinburgh Reviene donde colaboraban Alien, y 
sus amigos, ó en la Revista trimestral (Quarterly Review.) 

[J_LXIX] 

Sevilla^ 23 de Agosto 1809. 

372 ¡Qué días tan amargos vamos pasando, mi que- 
rido My Lord! Por fin se verificó la separación de We- 
llesley, cuyos puestos sobre el puente de Almaráz, es- 



346 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



tán ya entregados á los nuestros, y él en Truxillo. Des- 
pués de mil notas, idas y venidas, se trata de un nuevo 
plan. Que los ejércitos combinados tomen la izquierda 
del Guadiana: el Inglés la izquierda, tocando con la 
suya en Badajóz, el nuestro la derecha, en La Serena, 
y Medellin. Téngolo por una entretenida, porque miro 
como imposible el modo de arreglar esta línea. Téngo- 
lo por peligroso, porque aquél ha descubierto ya bas- 
tante decididamente el designio de meterse en Portu- 
gal, y nosotros, solos, no estaremos bién para cubrir la 
Andalucía; y porque Beresford se retira también, de- 
jando en Salamanca á Ney ó Soult, y frustrada la re- 
unión del egército de Romana, cuyo mando se ha dado 
ya á Parque. Se insiste con demasiada afectación, y 
diré también con poquísimo decoro, en la falta de ví- 
veres, aunque causada antes por Ta retrogradación de 
un egército que se reputó cargando al enemigo, y hoy 
remediada, según nos asegura Calvo, comisionado allí. 
Yo no sé si queriendo echar sobre nosotros la nota de 
descuidados y flojos, y aún de ingratos, con un egérci- 
to que nos dió tan señalada victoria(y luego, malogran- 
do su fruto, nos abandonó) querrán también extraviar 
la opinión pública, y hacer la guerra ministerial en esa. 
Ni sé, si temiendo la paz de Austria, y, como una con- 
sequencia suya, nuestra ruina, se tiende ya. la vista á 
ulteriores proyectos. Mi génio, hecho, ó tímido , ósus- 
picáz, por las desgracias privadas y las calamidades 
públicas, todo lo teme, ó lo recela. 

373 Por otra parte, nos tiene en cuidado el Egérci- 
to de Venégas, que después de haber Hdiado con vale- 
roso tesón en Almonacid, y retirádose con buen orden 
de alli, luego, sin un enemigo que le persiguiese, se dis- 
persó cerca de la Sierra, sin duda (tal se recela), por- 
que el general en gefe, temiendo una pronta invasión^ 
se adelantó á señalar los puestos, y acaso los de divi- 
sión velaron poco sobre las suyas. Hoy está ya reunido 
en su antiguo acantonamiento; pero, ¡quánto no des- 
alienta este espíritu de desorganización! ¡Quánto no 
hace temer! 



AGOSTO 1809 



347 



374 Otro torillo corre en la plaza. La idea de que 
Wellesley mande el egército (ya adelantada por Fre- 
re), se ha puesto más en claro. El negocio anda ya en 
avenencia; pero temo que no sea mas que una entrete- 
nida. Nosotros, en esto, como en todo, tendremos toda 
la docilidad que pueda desearse. Pero, ¿sacaremos de 
ello partido? No lo creo, y veo la alianza frustrada sin 
más remedio que uno. Y ¿quál, dirá Vm? Que Lord 
Vassall Holland, entrase en el Ministerio. 

375. Por último, se habla de Regencia, y se quiere 
que el pueblo tome parte en ello. Hay quien cree, que 
viene el pensamiento de los Ingleses; otros, que de la 
gente de Madrid, que andan por aquí. Acaso esto es lo 
más probable, pues que Palafox ha hecho ya la propo- 
sición, y se votará el Domingo. ¿Cómo? Vm. lo sabe: 
mis compañeros no la quieren. Viendo en ella su ano- 
nadamiento, quieren más bien correr la suerte. Yo la 
deseo, porque la creo necesaria, y si he de decir toda 
la verdad, para echar el cuerpo fuera. Pronto á traba- 
jar hasta el último suspiro, quisiera hacerlo ayudando 
al gobierno; pero sin tomar parte en él. 

376 Todo el papel se lo ha llevado My Lord. Ahora 
quiero saludar á Vm. y ofrecerle mis respetos. ¿Cómo 
es que yo nada sé de Vms., y vivo tanto tiempo, ¡oh 
amable My Lady! en la zozobra consiguiente á esta 
incertidumbre? ¿Hubo acaso algún azar en la navega- 
ción? ¿Padeció la salud de alguno de mis queridos nave- 
gantes? Lo cierto es, que me tarda mucho la noticia del 
feliz arribo de la compañia á Holland House; quisiera 
que hubiese volado tanto como mi deseo. — Yo estoy 
ya mejor, y hace dos días que asisto á la Junta; pero 
con tanta ansiedad de espíritu, que sufro harto más que 
en mi dolencia. ¿Qué le haremos? Esta suerte me aguar- 
daba después de tan larga tormenta, y me resigno á 
ella; porque no sé que ningún hombre pueda labrar la 
suya, y creo que todos deben recibir la que alguna 
causa más alta les prepara. 

377 Ya vé Vm. que esta carta se escribe por la ma- 
ñana. La priesa de los negocios en medio de mi conva- 



348 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



lecencia, no me dejó tomar la pluma. Llegó el miérco- 
les, y no quise dejarle pasar sin escribir á Vms.: ma- 
drugué, escribí, y acabo saludando á la amable comi- 
tiva, y reiterando á los piés de Vm. la constante y re- 
verente inclinación con que es siempre su afectísimo 
amigo 

Jovellanos. 



372 Wellesley desde Jaraicejo (donde estaba el 20 Agosto), bajó 
á Trujillo, Mérida, Badajoz, y Portugal. Allí se mantuvo hasta 
que fué á Sevilla en Noviembre de 1809. Por tanto, el nuevo plan 
estratégico, era un pretexto para dar largas al tiempo, y observar 
lo que de sí daban los acontecimientos. 

373 Confirma este párrafo, lo que dejamos dicho en la nota 363 
respecto á la dispersión del egército de Venégas (véase su retra- 
to, hecho por Galiano, J— 97, nota.) 

375 La cuestión del nombramiento de Regencia (enlazada lúe ■ 
go con el de la Comisión ejecutiva), está abundantemente tratada 

por Toreno (Histor 2 — x— 359 á 363). Alguna discrepancia 

existe, sin embargo, entre lo que Toreno afirma, y lo que consig- 
na Jovellanos, porque, ¿cómo es posible (según aquél establece) 
que Calvo de Rozas, hombre de menguada minerva, y de áspera 
y enérgica condición, atrajera hacia si á Jovellanos y sus ami- 
gos? Un mozo como el Intendente, que sólo contaba treinta y seis 
años, mal podia arrastrar á gente de edad provecta, y curtida en 
semejantes lides, como Jovellanos, y el baylío Valdés (ambos de 
sesenta y cinco años), Campo-Sagrado (de cincuenta y cuatro), 
Castañedo, y Gimonde. 

De Don Francisco de Palafox y Melzi, eterno intrigante y re- 
voltoso, harto se dice en estas Cartas, No escarmentado de la 
compañía de Calvo de Rozas, y Montijo, ni de la prisión en la Car- 
tuja de Sevilla, fué procesado de nuevo por insubordinación, 
en 1810, y recluido en el Castillo de Bell ver, donde falleció en 1812. 
Véase, para más detalles, la nota biográfica que le consagra Don 
Mário de la Sala, en su Obelisco histórico, pág. 170. 



AGOSTO 1809 



319 



ÍJ_LXX] 

Sevilla, 30 de Agosto 1S09. 

378 Nada nuevo dió de sí esta semana, mi muy ama- 
do Señor, si ydi no es un correo que hemos recibido de 
Bardaxi, despachado de Buda el 24 del pasado, y que 
ha causado aquí extraordinario placer, porque supone 
derrotado al egército francés, y triunfante el del Prín- 
cipe Carlos. Pero como las condiciones del armisticio 
acreditan lo contrario, mi juicio no puede (asentir) sen- 
tir á tales noticias, por más que aseguren que el Em- 
perador no había recibido bien el armisticio, y se ha- 
llaba muy distante de la paz; y por más que noticias 
posteriores de rotura de las hostilidades, aseguren otra 
derrota de los Franceses el 29, y aun la declaración de 
Rusia y Prusia contra ellos, y se den por seguras, con 
referencia de patrones procedentes de Palermo, y de 
los confidentes delRosellón. Si tanto fuese cierto^ otro 
gallo nos cantára; pero suspendo mi juicio, ó, por me- 
jor decir, le niego, para no llevar un chasco tan pe- 
sado. 

379 Entretanto, el sistema de retirada de Wellesley 
sigue, y siguen las ociosas combinaciones de una posi- 
ción unida con Eguia (porque Cuesta ha insistido en 
una Ucencia para tomar los baños de Ardales), que ni 
se verificará, ni conviene. Y digo que no conviene, por- 
que prolonga nuestra inacción, y paraliza los recursos 
y los esfuerzos necesarios para salvar la pátria. Aún á 
la vista de esta inacción, la intriga se agita y mueve: 
en Extremadura, para poner á Alburquerque al frente 
de aquel egército, en lo quál, después de los movimien- 
tes de Wittingham y las tentativas de Frere, andan 
ahora Montijo y la Junta de Badajoz. Y aquí, por la Re- 
gencia, de que todos tiemblan sin que se sepa quién lle- 
va la voz, y sobre que hay una proposición de Palafox 



350 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



que, por inoportuna, tendrá ménos apoyo del que pudie- 
ra, y nunca, nunca hallará tanto como debiera, en la 
mayoria. La prenda está echada: la votación será den- 
tro de la semana: Vm. adivinará la resolución, ó la diré 
yo dentro de ocho dias. 

380 Los Franceses, abandonan otra vez la Mancha, 
y temo que se reúnan sobre el Tajo, y le pasen, y ata- 
quen á Eguía, mientras Wellesley marcha á Lisboa. 
¿Dirá Vm. que injurióla condactade su gobiernoPComo 
no la entiendo, no será extraño que la judgue mal. 
¡Quiera Dios que me engañe! Venégas, con 22.000 in- 
fantes y 3.000 caballos, volverá á la Mancha. No sería 
extraño que á esto le provocasen, porque se trata de 
abrir una puerta á la Andalucía. Pero á Vm., que tiene 
los hechos, quedan libres las congeturas. 

381 Amable My Lady; quisiera hablar con Vm. de 
cosas más gratas: pero no hay tiempo ni gana, y la ig- 
norancia en que estoy acerca de Vms., hace caer la 
pluma de la mano. Pero ni Vm. ni mi amado Lord, ni 
la estimable compañia caerán jamás de la memoria de 
su constante afectísimo amigo. 

/. Ll, 

382 P. D.— Wellesley, ha pronunciado abiertamente 
que se retira, y Beresford, está ya en Portugal. Nos- 
otros ¡ah! 



378 Parece increíble la confusión de noticias que encierra 
este párrafo, producto de la fantasía de confidentes y patronos^ 
tragadas todas por el vulgo sevillano, con la más sándia creduli- 
dad. También nuestros representantes diplomáticos, intercalaban 
á veces en sus despachos, con Cándido optimismo, visiones de color 
de rosa. Á lo cual replica Jovellanos con mucha zumba, que si 
tales portentos fueran ciertos, otro gallo nos cantára. He aquí lo 
contenido en dos cartas de nuestro plenipotenciario en Viena, 
Bardaxí y Azara. 

Buda Pesth: 22 Julio 1809 (registrada por Becker: loe. ciú., pá- 



AGOSTO 1809 



351 



gina 82) : "que el Tratado de alianza entre España y Austria, se 

«demoraba, porque el Emperador austríaco estaba preocupado 
„por los sucesos militares ocurridos desde fin de Junio, hasta que 
„el Archiduque Cárlos firmó el vergonzoso armisticio,, (el de 
Znaym, 12 de Julio 1809). Esta carta la conocía Jovellanos. 

Buda-Pesth: 24 Julio 1809 (en la J - 70) Bardaxí, supone de- 
rrotado el egército francés, y triunfante el del Príncipe Cárlos 
(falso por completo). 

Otras noticias, aseguran nueva derrota de los franceses el 29 
Julio de 1809 (falso también). 

Otras, la declaración de guerra de Rusia y Prusia contra los 
franceses (también falsa). 

Unas y otras noticias, procedían del Rosellón, y de Palermo. 
Pero fué tan al contrario lo sucedido, que los rusos tomaron las 
armas contra los austríacos, y éstos fueron derrotados por Napo- 
león en Wagram el 5-6 de Julio de 1809, suceso que acarreó el ar- 
misticio de Znaym (12 Julio 1809), y como consecuencia, la Paz de 
Viena (14 Octubre 1809). 

De resultas de lo cual, el 25 Octubre 1809, enviaba el Príncipe 
de Metternich, los pasaportes á Bardaxí, y éste, regresaba á Es- 
paña completamente chasqueado. 

379 Wellington, hallábase el 20 de Agosto de 1809 en Jaraicejo 
(pr . deCáceres), y desde allí, emprendió su marcha retrógrada por 
Mérida j^Badajóz, á Portugal. La misión de los ingleses, era de- 
fender este reino; claramente va á decírnoslo nuestro ilustre his- 
toriador militar. 

(Arteche: ob. d.^ vi-213) "Lo que hay es que, ya lo hemos dicho, 
^„la gran preocupación de los ingleses, era la independencia, y por 
^, consiguiente, la defensa de Portugal, de cuyo territorio hicie- 
„ron la base de todas sus operaciones en la Península, y que pa- 
„recía retenerlos en su seno, como si su guarda fuera el único ob- 
i,jeto que los trajera al continente, en aquel largo periodo de las 
«guerras napoleónicas. Si se acordaron de España, fué para sacar 
«fruto de la explosión patrióiica de nuestros padres, tan admirada 
„en el Reino Unido; pero, al poner la planta en ella, procuraron, 
,,mejor que defenderla, ocupar alguna plaza importante, sobre 
„todo, si tenía cerca arsenal marítimo, como La Coruña, en su 
,,primera expedición, y Cádiz, después, salvadas de sus garras 



352 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„por las circunstancias de la guerra, aquélla; y ésta, por los rece- 
„los y el patriotismo de la Junta Central. 

„ Ya hemos visto el despacho de Wellington á la Junta de Ex- 
„tremadura, en que la decía que la seguridad del reino de Por- 
tugal ^ era la principal misión que se le había confiado.,. 



[J_LXXI] 

Sevilla^ 6 de Septiembre 1809. 

383 Nuestro estado actual, mi querido My Lord, ha 
variado muy poco. El enemigo está en grande exulta- 
ción después de la batalla de Almonacid, pues aunque 
fué doble su pérdida, lograron alejar al egército de Ve- 
négas, que retirado Cuesta, quedaba sin apoyo. Hoy, 
Eguía, que sucedió á éste, está otra vez sobre la iz- 
quierda del Tajo, y Venégas se avanza otra vez hacia 
la llanura de la Mancha. La fuerza enemiga, muy divi- 
dida. Ney en Castilla, Soult en Plasencia, Víctor entre 
Toledo y Talavera, y Sebastiani entre Aranjuéz y Al- 
calá. No tendríamos cuidado, si Wellesley y Beresford 
no estuviesen ya en Portugal, y no se anunciase la paz 
con Austria hecha, ó pronta á hacerse y el mónstruo 
caminando á España. El Marqués Wellesley, quedaba 
esta mañana en conferencia con Garay: si dijo algo de 
nuevo, lo sabré esta noche. Recibió su correo ántes de 
ayer, despachó otros, y su hijo, voló en posta al egér- 
cito. Temo que los indicios no sean buenos: si la paz 
del norte se ajusta, actitrn est, sinó, nos veremos las ca- 
ras: en ambos casos, mucha y buena sangre será de- 
rramada.— De Regencia, sur le tapis. Sobre Córtes, se 
trabaja. Nada más ocurre, y estoy de priesa, y admi- 
rando cómo habiendo llegado á Cádiz una fragata in- 
glesa con pocos dias de navegación, no tengo de Vms. 
noticia alguna. Tampoco de oficio de nuestros envia- 
dos. ¿Qué diremos de esto, mi amable My Lady? Em- 
piezo á estar inquieto en este punto. Como E'rere hace 



SEPTIEMBRE 1809 



353 



el desdeñoso, y- no trato al nuevo embajador, ni á nin- 
gún Inglés, nada, nada sé de allá. Lo que sé, es que mi 
tierna memoria, se agita frecuentemente hácia las 
Dueñas, y mi tierno afecto, se avanza al mismo tiempo 
hacia Holland-House. Mis finos recuerdos á la amable 
compañía. El canónigo, y Tineo, saludan á todos, y yo 
soy siempre de Vm. fiel y apasionado amigo. 

y. LL 

384 P. D.— 6 de Septiembre. 

Escribo siempre por la via de Lisboa, y el conducto 
del caballero Willers, y seguiré, mientras Vm. no me 
diga otra cosa. 

385 Wellesley teme la paz, y yo interpreto, la crée. 

383 La voz exultación^ ya anticuada, equivale á las de ale- 
gría^ alborozo, regocijo, entusiasmo, &. 

La batalla de Almonacid (pr. Toledo), se empeñó el 11 de 
Agosto de 1809: y en cuanto á las bajas ocurridas en ella, son á la 
inversa de lo que en la carta se relata. Según Toreno, ob. d. (2 — 
IX — 302) nuestras bajas, fueron de 4.000 hombres; los franceses, 
solo tuvieron 2.000. 

Sobre la posibilidad del regreso de Napoleón á España, reali- 
zada que fuera la paz con Austria, véase lo que más adelante 
apuntamos por nota á la carta J— 98, 

La frase: mi tierna memoria se agita frecuentemente hácia 
las Dueñas, alude, á que en aquel barrio de Sevilla, está el Pa- 
lacio de Alba, donde residieron los Holland (vid. la carta H— 6). 

[J_LXXII] 

Sevilla, 12 de Septiembre de 1809. 

386 Empiezo á escribir á Vm. en sesión para el co- 
rreo del miércoles, en el que irá mi carta por la misma 
via de Lisboa, aunque por nuestro Pérez de Castro, en 

23 



354 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



9 



lugar del caballero Willers. Mi cuidado por el silencio 
de Vms. es cada día mayor, porque teniendo cartas de 
Lóndres del 29 y 31 de Julio, y 16 de Agosto, no he re- 
cibido una sola letra de Vm. Y, ¿cómo podré persuadir- 
me á que en esta última fecha no hablan llegado Vms. 
á su casa? Ni, ¿cómo á que estando en ella hubiesen 
Vms. dejado de escribir dos letras? Y si me han escri- 
to, ¿en qué, mi amado My Lord, consistirá este atraso 
ó falta de cartas? Vm. me lo dirá y yo entretanto de- 
voraré esta inquietud, que ciertamente me mortifica 
mucho. 

387 Hasta aquí el Domingo. Después, ha venido 
otro correo de Lóndres con cartas hasta el 26, pero 
ninguna de Vm., y éste es un enigma que no acierto á 
descifrar, y habré de esperar que lo hagan el tiempo y 
la paciencia. 

388 Entretanto, nada sabemos de la resolución gue- 
rrera del Austria, y ántes bien, el Piloto del 24, dice 
que las cartas de Paris del 12, aseguran estar firmada 
la paz. Otras noticias muy contrarias, nos aseguran es- 
tar intimada la cesación del armisticio. Un director de 
correos escapado de Madrid, dice, que en la órden del 
día del 24, dada á la guarnición del Retiro, se anunciaba 
lo mismo con grandes bravatas contra el Emperador 
Francisco. ¿Qué creeremos? Oigo que anoche se recibió 
otro correo con buenas noticias; pero nada sé, detenido 
en casa por negocios domésticos. Unos sobrinos del 
canónigo, y resobrinos míos, emigraron á ésta desde 
Astúrias. Los alojé en casa hasta que hallaron una. El 
padre de la familia, atacado de una fiebre gástrico-bi- 
liosa, se me fué ayer de entre las manos, y su viuda, 
con tres hijos, volverán hoy con nosotros. 

389 El egército de Beresf ord, ya en Portugal y el de 
Wellesley, en gran parte. Eguía, en Deleitosa, y sobre 
los puentes; y Venégas otra vez avanzando por las lla- 
nuras de la Mancha. Entretanto el Marqués de Welles- 
ley intima y inculca la resolución de nuestro abandono, 
en un tono que se conoce dictado por el deseo de justi- 
ficarle ante la Europa, y ante el pueblo inglés, no sé si 



SEPTIEMBRE 1809 



355 



con otra intención que la de cubrir la conducta de su 
hermano y la del gobierno. De esto, Vm. será mejor 
juez. Hubo, en verdad, gran desórden en la provisión 
de los egércitos de Extremadura, y los hay aún, á pesar 
de quantas providencias dió, y quantos auxilios envió el 
Gobierno. Nuestro Calvo ^ fué comisionado hace más de 
un mes para remediar el mal: se volvió sin hacerlo, se 
indispuso con el general, y hoy, solo conocemos que en 
esto se esconde algún misterio, sin que tengamos ojos 
bastante linces para penetrarle. Pero el gobierno, po- 
drá decir: ¿quid ultra dehui faceré et non feci? Van 
allá gentes de nuevo para remediar, y gentes para in- 
quirir. Lo cierto es, que en el fondo, la queja de los 
aliados no es justa^ y que es muy difícil quitarle el aire 
de pretexto, para justificarla. 

390 Los enemigos, muy divididos desde Guadala- 
xara y Alcalá, donde Sebastiani, hasta Plasencia y Có- 
ria, donde Ney. Entre Talavera y Toledo, Victor — 
Eguía, tiene 26.000 infantes y 6.000 caballos, pas bien 
nourris: Venégas, 27.000 y 3.000, en el mejor estado. 
El egército de Castilla, tomará por Portugal á salir á 
Extremadura por falta de caballeria. Mendizával, trae 
15.000 hombres, sobre que apoya mucha confianza. Ba- 
llesteros, con 10.000 bien vestidos y armados bajó de 
Astúrias á León, y acaso estará incorporado. 

391 Todo lo mandará Parque, que dicen tiene 9.000 
hombres. Si es que Austria se tiene, el enemigo no pue- 
de esperar la reunión de tantas fuerzas, y la capital 
será libre. 

392 Vm. estará escandaUzado con la prohibición del 
Semanario Patriótico^ y yo, no ménos, aunque no es 
cierta- Una noche, en sesión muy reducida, y ausen- 
tes los que pudieran resistir cualquier idea intolerante, 
se delataron algunas indiscreciones del papel, y acordó 
indicar á los autores, más moderación. Picáronse: to- 
maron el partido de cesar: lo anunciaron de un modo 
poco discreto, y esto dicen ha producido en el público 
mucho disgusto contra el gobierno. Trátase de reme- 
diarlo. Calvo, anuncia nueva moción sobre el asunto: 



35b 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



puede ser que el miedo haga mejor efecto que la razón. 

393 Tanto basta por hoy: si de aquí á mañana ocu- 
rriere algo, avisaré. 

394 Amable My Lady; acabo de hablar un largo 
rato de Vm. y de nuestro dulce HoUand con el Conde 
de Toreno (ántes Matarrosa) que llegó estos días de 
Astúrias con la Marquesita de Camposagrado, y otras 
gentes. ¡Con quánto gusto oigo en su boca el elogio de 
mis dulces amigos! Él, se acuerda mucho de las hon- 
ras que debió á Vms. en Holland House, y oyó con 
gran placer las que Vms. dispensaron á sus amigos de 
aquí. Pero, ¿á quién hablo? ¿Cómo es que yo no sé de 
Vms. ni puedo esperar que respondan á mi inquietud, 
y á mis deseos? Á Dios, mi respetable amiga. No olvide 
Vm. nunca que es su más fino y fiel apasionado 

Jovellanos. 

387 JoveUanos, estuvo sin recibir cartas de Holland, desde 
el 26 de Julio de 1809 (J-64) en cuya fecha recibió tres (H-51, 52, 
53) hasta el 3 de Octubre de igual año (J— 76), en que le acusa re- 
cibo de las H-54, 55, 56, 57 y 58; y desde el 21 de Octubre (J— 79) 
en que le anuncia haber recibido las H— 59 y 60, hasta el 31 de Di- 
ciembre (J-89) donde le da aviso de la H— 64 (12 Diciembre 18C9), 
sin aludir á las cuatro intermedias, H— 61, m, 62 y 63. 

Estas demoras, atrasos y faltas, se explican, en parte, por lo 
que más adelante decimos en nota al § 561 ; y en parte, por las ra- 
zones que expone Holland en la suya, H— 54, relativa á lo parali- 
zados que encontró sus asuntos al regresar á Inglaterra. 

388 Los sobrinos del Canónigo (de Sevilla, Francisco Javier 
González de Cienfuegos y Jovellanos) y resobrinos suyos, eran, 
Doña Antonia Argüelles Quiñones y González de Cienfuegos 

(hija del Señor de Peñerudes), y su esposo, Don con tres 

hijos. Estos, y su madre, regresaron á Astúrias con Doña Manue- 
la Blanco Inguanzo, en 1810, en el bergantín Begoña (vid, J— 41, 
§ 208). 

389 Varias veces se quejó Wellington de la falta de víveres, 



SEPTIEMBRE 1809 



357 



fundando en ella su resistencia á la prosecución de la campaña.— 
La primera, en oficio de 16 de Julio de 1809 pasado á O'Donojú (del 
Estado Mayor del General Cuesta) en el que le decía que no se le 
facilitaban recursos para su egército; á lo cual agrega Arteche 
(t. IV — p. 262-263,: que era absolutamente imposible el satisfa- 
cerlas (sus reclamaciones) en la proporción que exigían las ne • 
cesidades del egército inglés. 

Otra vez, en 29 de Julio (después de la batalla de Talavera) y 
desde dicha villa; no pareciendo (agrega Toreno, 2 — ii — 292) 
"oportuno modo de remediarla, permanecer en el lugar en donde 
„más se sentía.,, 

Y otra, después de la batalla de Almonacid (11 Agosto 1809): 
„ La Junta Central (Arteche; l. c, t. vi) había dado las órdenes 
„más apremiantes con ese objeto, y había enviado á Extremadura 
i^varios comisarios de guerra dirigidos por Juan Lozano de To- 
„rres (un intrigante gaditano) para conseguirlo; pero el país esta- 
„ba esquilmado con ser teatro de la guerra los meses anteriores 
„de aquel año, y la Central, carecía de fuerza moral para impo- 
„nerse á pueblos que detrás del cumplimiento de aquellas órde- 
„nes, no veían sinó la miseria más espantosa.,, 

Muy oportunas y muy al caso, son también las reñexiones que 
Toreno apunta en este difícil problema de las subsistencias. Léa- 
las quien se quiera imponer en él debidamente. (Ob. d., 2— ix— 302 
y siguientes). 

Calvo de Rozas (á quien por dos veces menciona Jovellanos, 
§§ 372, 389) fué nombrada por decretos de 31 de Julio y 5 de Sep- 
tiembre de 1809, vocal de una comisión para proponer auxilios de 
todo género al egército anglo-español (véase sobre este particu- 
lar, la obra biográfica El Intendente Calvo de Rosas^ por A. C. de 
Santiago-Gadea, págs. 238 á 242.) 

La misión de Calvo de Rozas, y el General Eguía, fracasó de 
igual modo que la de Lozano de Torres, acaso con mayor vio- 
lencia. 

„ Eguía, y Calvo (añade Toreno, 2 — ix, 304) hicieron á Welling- 
„ton nuevos ofrecimientos para desviarle de su propósito, conclu- 
„yendo con decirle el primero, que á no ceder á sus instancias, 
^^creeria que otras causas, y no la falta de subsistencias, le de- 
„terminaban á retirarse. Otro tanto, y con más descaro, escribióle 
«Calvo de Rozas. Ásperamente replicó Wellington, indicando á 



358 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„Eguía. que en adelante, sería inútil proseguir entre ellos la co- 
„menzada correspondencia.,, 

Calvo de Rozas, examinó minuciosamente en Extremadura, á 
donde fué por mandato de la Junta Central, el estado de aquel 
egército (que de 47.000 unidades, se redujo á 27.000), pues le vemos 
CS.-Gadea, obr, dicha) en Miajadas, Guadalupe, Villanueva de la 
Serena, Medellín, y Trujillo, desde ell.° al 23 de Agosto de 1809. 
No obstante el dicho de Jovellanos 372) de que se había reme- 
diado la falta de víveres^ en la presente carta de 12 de Septiem- 
bre, declara, que Calvo, comisionado para remediar el mal, se 
volvió sin hacerlo. 

El Intendente Calvo, redactó y presentó en Sevilla, á 6 de Sep 
tiembre de 1809, un plan de Reformas y medidas para la organi- 
zación y buena asistencia de los egércitos (Gadea, ob.^., p. 239); 
más como oportunamente insinúa Toreno, se equivocó la Central 
en imaginar, que con sólo dar órdenes y enviar empleados, se 
abastecia el egército inglés, y el español (l. c, p. 302). 

Últimamente, tratóse en Sevilla el problema de las subsisten- 
cías, entre los de la Central y el Marqués de Wellesley, hermana 
de Wellington, sin adelantar cosa alguna, con lo cual, Welling- 
ton, se retiró á Badajóz, y de aquí, á la frontera lusitana. 

En los siguientes términos retrata el General Arteche (o. d., vr 
—219, al insigne defensor de Zaragoza: "Entre los que más se agi- 
„taban en la Junta Central, se hallaba el diputado por Zaragoza, 
5,Don Lorenzo Calvo de Rozas, partidario de las ideas de Jovella- 
„nos, presuntuoso, eso sí, é irreflexivo, muchas veces importuno y 
„pero moviéndose siempre en dirección de la libertad, y riñenda 
^grandes batallas por la de la prensa.,,— Atinado es tal juicio, por- 
que en el Intendente Calvo (como en algunos otros de los Centra- 
les) vemos siempre a! hombre probo, al héroe, al exaltado por la 
libertad, pero no el legislador, ni el político, ni el pensador, ni el 
estadista. Treinta años le distanciaban del ilustre hijo de Astú- 
rias; mayor era la distancia entre sus ideales; incomensurable, la 
que les separaba en el órden y método de los procedimientos. 

Calvo de Rozas, arrestado á bordo de la fragata Paz en la ba- 
hía de Cádiz, el día 6 de Febrero de 1810, por denuncia calumnio- 
sa, fué puesto en libertad el día 19 de Octubre de 1810, con todos- 
Ios pronunciamientos favorables, (vid. Santiago-Gadea: El Inten- 
dente Calvo , pág. 195 y siguientes.)— Véase también la muy ra- 



SEPTIEMBRE 1809 



359 



zonable biografía del Intendente, hecha por el docto General Don 
Mario de la Sala, en su Obelisco histórico, pág. 306 y siguientes. 

390, 391 Las cifras que señala Jovellanos para nuestras fuer- 
zas, son evidentemente exageradas. Pueden comprobarse más 
adelante (nota 398). 

392 Sobre el incidente de la prohibición del Semanario Patrióti' 
co, y otros á él pertinentes, hemos consultado los siguientes textos: 

a) Jovellanos: Memor. en def. de la J. C. P-2, A— 2, § 115. 

b) Quintana: Obras inéditas: págs. 179, 202, 261, 265, 266. 

c) Alcalá Galiano: Recuerdos de un anciano: pág. 160, 187. 

d) Toreno: Histor (2— ix— 253). 

e) Menéndez-Pelayo: Hist. de los Heterodoxos, t. iii, pág. 441. 
fj A. C. Santiago-Gadea: El Intendente Calvo de Rosas; pá- 
ginas 179-82. 

El Semanario Patriótico, tuvo tres épocas: la primera, en Ma- 
drid (Agosto á 3 Diciembre 1808); la segunda, en Sevilla (Enero á 
Septiembre de 1809); la tercera, en Cádiz (1810 á 1813). 

Transcribiremos ahora algunos de dichos textos para mayor 
ilustración de la materia. 

(Menéndez Pelayo: iii, 441)— "Por el artículo 10 del Reglamento 
„de Juntas provinciales, había vedado la Central el libre uso de 
yla imprenta, que ya á favor de la general confusión, empezaba 
„á desatarse, inaugurándose el periodismo político con un papel 
^titulado El Semanario Patriótico, que muy poco después de la 
„primera retirada de los franceses en 1808, había comenzado á re- 
„dactar Quintana, con la colaboración de sus amigos Eugenio Tu- 
lpia, fosé Rebollo y Juan Alvares (Pw^/^m. Interrumpido después, 
„ volvieron á publicarle en Sevilla, Don Isidoro M. de Antillon y 
„el famoso Blanco- White, mostrando mucho más á las claras pro- 
„pósitos reformadores en todo, aunque de las materias eclesiásti- 
„cas sólo se trató por incidencia. Dióle al principio ensanches, la 
«Central, pero pronto tuvo que advertir á Blanco, que moderase 
„la violenta aspereza de su lenguage, con lo cual enojóse Blanco, 
„y suspendió el periódico.,, 

(Nótese que L.d Holland en una de sus cartas [H— 63, Noviem- 
bre 6-1809] sale á la defensa de Blanco, agriamente injuriado y 
ofendido por la prensa de Cádiz.) 

Más explícito Alcalá Galiano, se expresa en los siguientes tér- 
minos: 



360 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



(Recuerdos pág. 160)— "El Semanario Patriótico^ muerto 

„en Madrid con la entrada de los franceses (3, 4, Diciembre 1808), 
„y resucitado en Sevilla para morir en breve por su propia volun- 
„tad, hija de enojo nacido de pretender el Gobierno escatimarle 
„la libertad de sus juicios ú opiniones „ 

(ibidem: pág. 187) "Gallardo, no muy conocido en Madrid, ha- 
„bia sido elegido en Sevilla, para escribir en el Semanario Pa- 
„triótico, puesto á la sazón á cargo de Don Isidoro de Antillón, 
„Don José María Blanco (el después conocido por Blanco-White) 
„y Don Alberto Lista, á los cuales había encomendado Quintana, 
„por entónces muy embebido en las ocupaciones de su empleo, 
„ continuar el periódico por él fundado en Madrid, en Agosto de 
,,1808, al cual había logrado dar extremada valía é influencia, y 
„en que había empleado su ya acreditada pluma. Gallardo, hubo 
„de escribir un artículo que no gustó, á punto de haber sido des- 
mechado por quienes habían de ser sus colaboradores 

„ Gallardo, juró ódio acerbo á la pandilla de Quinta- 

«na „ 

Pero no fué Gallardo quien provocó la animosidad de algunos 
Centrales contra el Semanario, sinó Blanco-White, cuya irrita- 
ción no se aplacó, ni aún con la mediación amistosa de Don Mar- 
tín de Garay. Y si bien se mira, la redacción del Seinaitario, for- 
mada por un conjunto de espíritus discordes y violentos, tenía que 
pegar un estallido, pues que en ella estaban representadas las di- 
versas regiones españolas con sus típicos caractéres, siempre en 
perpetua lucha desavenidas. Lista, y Blanco, eran sevillanos: An- 
tillón, aragonés; vizcaíno. Calvo; extremeño, Gallardo, y caste- 
llano, Quintana. 

La moción de Calvo de Rozas (ó proposición en favor de la li- 
bertad de imprenta) á que Jovellanos se contrae, lleva la misma 
fecha de la presente carta,— 12 Septiembre de 1809— y fué publi- 
cada varias veces. Inclúyela el Señor Don A. C. Santiago-Gadea, 
en su mencionada obra El Intendente Calvo, pág. 179, y es un resu- 
men de todos los lugares comunes propios de la fraseología polí- 
tica de la época, donde se habla .del genio sombrío de Felipe 11^ 
derechos individuales, viejas y tristes dolencias públicas^ la 
sombra del misterio^ y otros ditirambos por el estilo. 



SEPTIEMBRE 1809 



361 



[J_LXXIII] 

Sevilla, 19 Septiembre 1809. 

395 Sé por fin, mi muy amado Lord, que Vms. han 
llegado á su Casa sin desgracia: dícemelo Avella en 
carta del 24 del pasado, y me lo confirma Capmany con 
referencia á la casa del Embajador. Esto me deja fuera 
de inquietud, pero aviva más y más mi deseo de reci- 
bir carta de Vm. y saber por ella qué causas pudieron 
hacer tan lento su pasage á esa, y tan tardía su llega- 
da; y al mismo tiempo, me dá la más cierta esperanza 
de que nuestra correspondencia tomará la recíproca 
desde el primer correo. 

396 Entretanto, no hay novedad en los egércitos, si 
ya no es que nuestra mayor fuerza cargó al de la Man- 
cha. El Inglés, tocando en la frontera de Portugal, pero 
aún en España: que Blake socorrió á Gerona: que la 
plaza, aún se defiende con heroicidad, y que nada sa- 
bemos aún de paz ni guerra en el Norte. Que en lo in- 
terior, se trata de concentrar el gobierno: que está 
acordado en una comisión, el plan de una sección ejecu- 
tiva^ pero se duda que sea admitido por la Junta, aun- 
que muy juicioso; así como no lo fué el de renovar los 
vocales. Que entretanto, hay por de fuera temores de 
movimientos, y sean ó no ciertos, se toman precau- 
ciones. 

397 Nada más ocurre, sino hacer á mi amable My 
Lady el rendimiento acostumbrado. ¡Quánto celebro 
que haya vencido las fatigas 3' las molestias del viage! 
Todos los amigos que participaban de mi inquietud, 
están llenos de placer con esta noticia. Mi canónigo, el 
sobrino Tineo, Quintana, Garay, todos saludan á Vm., 
de quien, de My Lord, de nuestro respetable Mr. Alien 
y de los amables señoritos Russell y Fox, es siempre 
muy fino amigo 

/. LU 



362 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



396 La Central (con fecha 23 Agosto 1809) había oficiado á Bla- 
ke, General en gefe del Egército de Cataluña, residente en el 
cuartel general de San Hilari "para que á costa de cualquier sa- 
„crificio y por cuantos medios fueran posibles é imaginables, aún 
„cuando fuese preciso levantar en masa toda la provincia, vola- 
„se al socorro de Gerona,, (Arteche: ob. c, vii, 357). 

Todo esto, es pura declamación retórica, porque ni el General 
Blake necesitaba que el oficinista Cornel le enseñara el cumpli- 
miento de sus deberes militares, ni el levantar en masa una pro- 
vincia, es cosa fácil ni hacedera, ni está en manos de un general 
en gefe; y ménos, tratándose de Cataluña. 

El primer convoy de víveres y hombres, entró en Gerona 
el 1.° de Septiembre de 1809, al mando de Don Jaime García Con- 
de (vid. la carta J — 73). 

El segundo convoy de víveres, á las órdenes del brigadier Don 
Enrique O'Donell (Coronel del Reg.to de Ultonia), se organiz6 
en Hostalrich, de donde partió el 26 Septiembre 1809, consiguien- 
do introducir sólo 170 bagages, y cayendo el resto del convoy ea 
poder del enemigo (vid. J — 76, J — 77). 

Sobre la rendición de Gerona, vid . J — 91 . 



[J_LXXIV] 

Sevilla, 27 de Septiembre 1809. 

398 Poco hay que decir, mi muy amado Lord, no 
ocurriendo cosa notable fuera ni dentro. Eguía, veri- 
ficó su reunión, y sobre el Tajo hay ya como 50.000 
hombres. Alburquerque, que manda la división que 
quedó en Almaráz, aún está aquí. Parece que el Mar- 
qués de Wellesley desaprueba estas disposiciones: yo 
creo, que á todo se dá mal aire quando se quiere cam- 
biar el espíritu de los pueblos sobre alguna causa. 

399 Seguimos nuestros trabajos en la comisión de 
Córtes, y se van formando Juntas para examinar los in- 
formes y memorias remitidas. Están ya en acción, qua- 
tro. Una de Ordenación y Redacción^ para ordenar y 
extractar, y distribuir los escritos: una de Medios y Re- 



SEPTIEMBRE 1809 



363 



cursos, para la guerra: una para el plan de Hacienda, 
y otra para el de Legislación. He formado para cada 
una, una pequeña instrucción, y ahora trabajo una 
para la Junta de Instrucción Pública. Capmany, una 
Memoria para la forma del Congreso. Por nosotros 
la cosa no será retardada; pero es raro que los cuerpos 
retardan los informes: ninguna de las Juntas ha dado 
el suyo: la de Valencia, ha acordado una exposición de 
dudas que conspiran á disuadir la convocación. Halas 
comunicado á las demás. La de Mallorca, ha respondi- 
do admirablemente, deshaciendo las dudas, aplaudien- 
do el decreto, y demostrando con decoro la necesidad 
de obedecer y ayudar al gobierno en tan bella obra. Es- 
peramos á ver el partido que toman otras: mas yo veo, 
que en general, son más los que desean las Córtes, y 
Córtes muy prontas, que los que las repugnan. 

400 Aún duran esas malditas negociaciones de Aus- 
tria, y como Bonaparte sabe bién vencer en las gue- 
rras políticas, tememos mucho que conquiste la paz. 
Las noticias y rumores, son muy malignos. 

401 Llegó Romana: presentóse: no pudo ser admiti- 
do por no tener poderes: acordóse al segundo dia, reci- 
birle con protexta de presentarlos: juró y asiste, y está 
en la sección de guerra. 

402 My Lady, ¿cómo vá en la patria núm. 1? ¿Ha des- 
cansado Vm. de la penosa navegación? ¿Goza Vm. en 
la preciosa HoUand House, de salud, reposo y conten- 
tamiento? Este es ya un deseo habitual, y de por vida, 
de su muy rendido y afectuoso 

Jovellanos. 

398 Según los §§ 390, 391 de esta correspondencia, el egército 
español estaba fraccionado del siguiente modo: 
Egército de Extremadura (Eguía)— 26.000 inf. -\- 6.000 cab. 
Egército de la Mancha (Venégas)— 27.000 + 3.000. 
Mendizával. 15.000j 
Ballesteros 10.00o'34.000 

Parque 9.00ol 

87.000 inf. +9.000 cab.=96.00a. 



Egército de la' 
Izquierda . . . , 



364 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Pero semejantes cifras, son tan gratuitas, como caprichosas, 
no obstante que en el departamento de la Guerra, debían hallarse 
los estados de fuerza debidamente regulados. 

Pero aún tomando como base, la irregular información de To- 
reno (ob. ¿i?., 2 — x — 366), nos encontramos, con que, si al pro- 
mediar Septiembre de 1809, estuviesen reunidas en Ciudad Ro- 
drigo todas las tropas del Egército de la Izquierda, llegaría su ci- 
fra á 26.000 hombres. Pero, como enseguida veremos, no alcanza- 
ba á la mitad. 

En efecto, á fines de Septiembre (Toreno: /. c, 2 — x — 
367) el egército "del Duque del Parque constaba de 
10.000 inf . + 1.800 cab 11.800 

Ballesteros, allegó el 19 Octubre, 8.000 id. 

(Toreno — 2 — x — 370) 8.000 

Castro-Fuerte, concurrió, el 1.° Noviembre, con 6.200 

De modo que en 1.° de Noviembre, contaba el Duque del 

Parque, con 26.000 

hombres, sin la reducida 4.* división que quedó en el Bierzo. 
¿Cómo es posible, por tanto, que dos meses ántes de su reorgani- 
zación, sumara 34.000 soldados? 

Veamos ahora la reunión de los egércitos. Trasladóse el de 
Extremadura á la Mancha, estableciéndose el cuartel general en 
Daimiel (3 Octubre 1809), á las órdenes del General en gefe Don 
Francisco Eguía. ^ 

46.103 inf. 



Egercito de Extremadura Eguia)L, , , ^ 
^ , , ,51.869 hs.' 5.766 cab. 

Egército de la Mancha (Venegas)i 



55 piez. art. 

Toda esta fuerza, mermada más tarde y regida por Areizaga 
(que sucedió á Eguía) era la que iba á perecer mes y medio des- 
pués, en la llanura de Ocaña (19 Noviembre 1809). 

399 La incansable labor de Jovellanos, en esta época tumultuo- 
sa en que tantos se agitaban, bullían y conspiraban, y tan pocos 
trabajaban, se evidencia bien en esta carta. Más ampliamente tra- 
ta su autor de ^stdiS juntas de sección^ ó Comisiones, en su cele- 
bérrima Memoria en def. de C, P. 2 — a. 2 — §§ 68, 69, 70. 

Á las seis que aquí se señalan, a) Ordenación y redacción; b) 
Medios y recursos; c) Hacienda; d) Legislación; e) Instrucción 
pública; f) Ceremonial de Córtes, hay que agregar otra de g) 
Asuntos eclesiásticos. Para las cinco primeras, formó Jovellanos 



OCTUBRE 1809 



365 



el Reglamento ó instrucción correspondiente; y unos apunta- 
mientos^ para la de g) Asuntos eclesiásticos^ que estuvo á cargo 
del canónigo de Jaén, Don Francisco Castañedo. La de f) Cere- 
monial de Córtes^ fué conferida á Don Antonio Capmany: y en la 
de d) Legislación, tuvo parte muy principal, el insigne asturiano, 
Don Francisco Martínez-Marina, cuyo nombre y residencia se 
oculta (ignoramos por qué motivo), en la correspondencia que so- 
bre el particular medió entre Don Gaspar de Jovellanos, y el Ge- 
neral Venégas. 

Tampoco faltan datos sobre dichas materias, en los abundan- 
tes é inexplorados Papeles de la Junta Central^ que se custodian 
en el Archivo Histórico Nacional. 

[J — LXXV] 

Sevilla, Octubre 1809 (sin día). 

403 Mi muy amado My Lord: acaba de decirme Ave- 
11a, que á su partida de Lóndres, Don Andrés Ángel de 
la Vega hablaba ya de volver á Astúrias. Si, pues, 
acaeciese, que al recibo de ésta, no se hallase ya en 
Inglaterra, ruego á Vm. que dirija la carta que inclu- 
yo, á Don Manuel Flórez Méndez, otro comisionado de 
la Junta de Oviedo, previniéndole que la abra, lea, y 
ponga en ejecución su contenido. Perdón otra vez, y 
mande Vm. á su affmo. 

Jovellanos. 

404 P. D. Y el Correo de Inglaterra^ ¿no imprimirá 
la carta apologética de mi pobre Junta? 

403 Los comisionados de Astúrias que fueron á Inglaterra á 
solicitar el auxilio de dicha nación, fueron: el Vizconde de Mata- 
rrosa (después Conde de Toreno), el Catedrático de la Universi- 
dad Ovetense Doctor D. Andrés Ángel de la Vega Infanzón, y el 
Doctor D. Fernando Álvarez de Miranda. Se les unieron, en ca- 
lidad de intérpretes, los gijoneses, Don Silvestre de la Piniella, y 
Don Toribio Ci fuentes, piloto de la Real Armada, saliendo todos 



366 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de Gijón el 30 de Mayo de 1808 á bordo del corsario inglés Stace 
Brik. Esta comisión, cumplido su encargo, regresó á España, des- 
embarcando en La Coruña, el 17 de Noviembre de 1808. 

Por lo tanto, como es difícil suponer que Vega Infanzón per- 
maneciera en Lóndres hasta Octubre del siguiente año, cabe ad- 
mitir que volviera á Lóndres con instrucciones especiales, tal vez 
€n unión de Flórez-Méndez. 

La descripción de los comisionados y su llegada á Lóndres, se 
describe por Lord Holland, en sus Further Memoirs ofthe whig 
party, pág. 12; y la comida dada á estos comisionados en 16 de 
Agosto de 1808 (en Holland House), en los Diarios de Lady Ho- 
lland, tom. II, p. 245. Estos son sus términos. 

(Holland)— "Hacia fines de Mayo, ó principios de Junio de 1808 
«vinieron de allá (de España) desde Astúrias, Matarrosa, y Don 
„Andrés de la Vega: era el primero un jóven aristócrata, más co- 
„nocido después con el título de Conde de Toreno, y el otro, un 
„abogado de provincia, que unía á una extrema sagacidad, é in- 
„tegridad intachable, gran sobriedad de juicio, y un carácter pro- 
,.pio para inspirar y conmover el ánimo. Más adelante, trabajó 
„por desvanecer los efectos de aquella desconfianza que de uno y 
„otro lado, así dentro como fuera de las Córtes, divorciaba á los 
..españoles de sus aliados: mas falleció en Cádiz, víctima de la 
„fiebre amarilla, ántes de haber alcanzado toda la gloria á que 
„era acreedor por sus merecimientos, y ántes de que pudiese em- 
„plear las conciliadoras facultades de su temperamento, en prevé 
„nir aquellas calamidades que tan inesperadamente ocasionó el 
„regreso del rey Fernando. Su modesto porte é inferior rango, la 
«extrema juventud de Matarrosa, y la relativa insignificancia de 
„la provincia de Astúrias, hizo vacilar á nuestro Gobierno, hasta 
„la llegada de los representantes de Galicia y Andalucía, hom 
„bres, no iguales en capacidad, pero de elevado rango, por su na- 
„cimiento ó clase. El Almirante Apodaca, aunque en verdad ele- 
;..gido para ampararle contra el resentimiento de la multitud, por 
„haber firmado una proclama favorable á los franceses, ántes que 
„por prueba alguna de afecto hacia ellos, tenía aire de hombre 
«preocupado, y modales que denunciaban más conocimiento de 
«mundo y talento para los negocios, de los que realmente poseía. 
«Estas circunstancias, y la confirmación del simultáneo levanta- 
,;miento en toda España el día de San Fernando (25 ]\Iayo) deter- 



OCTUBRE 1809 



367 



„minaron á nuestro Gobierno á dar toda la ayuda posible á la pri- 
„mera resistencia popular que se levantó contra las agresiones de 
«Napoleón.,, 

(Lady Holland)— "16 Agosto: 1808.— Los representantes espa- 
„ñoles, comen aquí. Son cinco en total, á saber: el Vizconde de Ma- 
Jarrosa, y Don Andrés de la Vega (estos fueron los primeros 
„que vinieron, de la Junta de Oviedo). El vizconde, es muy jóven, 
„no pasa de diecinueve años: La Vega, es persona muy agrada- 
„ble, y de buena instrucción, muy estimado por su paisano Jove- 
„llanos. Sangro^ es el diputado por Galicia; había sido designado 
„para ir á Bayona, pero huyó, y fué comisionado con otro, Frey- 
„re, quienes volverán después á La Coruña, con armas, etc., etc. 
„Los diputados sevillanos, son, Jácome, y Apodaca. Jácome, es 
„individuo de la Junta de Sevilla. El último, es el Almirante que 
„mandó estos dos últimos años en Cádiz, y á quien se rindió la es- 
„cuadra francesa. Es muy animado, y agradable en sus maneras, 
„y, de todos los de la comisión, es uno de los que poseen méiSprác- 
y^tica de mundo. 

„ Atribuye la desgracia de Solano, á las maquinaciones de un 
„grupo movido por odio personal. Habiéndose comprometido So- 
„lano con las peticiones del populacho, la consecuencia hubiese 
„sido la destrucción completa de su propia escuadra, porque en 
„aquel momento, los buques estaban tan embarazados, que los 
«franceses hubieran echado á pique á los españoles. Apodaca, pa- 
„recía satisfecho de sí mismo por su destreza (ingenio) en sacar 
«triunfantes á los españoles, sin comprometerles. Estaban muy 
«contentos con la derrota de Dupont, y también con las noticias 
«de la evacuación de Madrid. Á la cuenta, José Bonaparte se re- 
«tiró de allí sobre el 29, después de permanecer solo tres días en 
„su capital, quizá apresuradamente, con los despojos y el botin 
„de los palacios. Hállase en Segovia con una fuerza de 23.000 
«hombres, esperando órdenes de Napoleón. Moncey, y su destro- 
«zado egército valenciano, están con él. Mr. Vaughan, escribe 
„ desde Coruña que Mr. Stuart (que estuvo anteriormente en Pe- 
«tersburg) fué recibido con grandes muestras de consideración y 
„amistad: á los oficiales de mar y tierra, les enseñaron El Ferrol; 
„y á su regreso, iluminaron los pueblos. Habían sabido la noticia 
„del desembarco de Sir A. Wellesley en la desembocadura del 
«Mondego, el río tan celebrado por Camoens. 



368 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Infructuosas fueron nuestras diligencias para obtener datos 
biográficos de Flórez Méndez, sugeto por primera vez menciona- 
do en este epistolario. 

Desígnale Don Gaspar en la presente carta, como comisiona- 
do de la Junta de Oviedo^ y en la lxxi, como diputado de la Junta 
de Asturias. Mas en otra de 1.° de Mayo de 181 1, avisa al Lord* 
que Flórez-Méndez se le presentará en su nombre^ agregando, 
que era un jóven asturiano, honrado, de talento, y establecido 
en Lóndres. Pero ya ántes de dicha fecha, lo había hecho, coma 
se desprende del contexto de la última carta de Holland (H — 74, 
del 7 de Abril de 1811). 

Tampoco, en ninguna de las Juntas constituidas en Astúrias, 
hemos visto citado, entre los nombres de sus individuos, el de 
Don Manuel Flóres Méndez. Y solo en la obra de Álvarez Val- 
dés (Mentor, del levant., p. 225), vemos, en la lista de los emplea- 
dos en el servicio del Egército, nombrado Comisario á un Don 
Manuel Flórez, con fecha de 20 de Junio de 1808 (y á sus expensas)- 

Flórez de Méndez (que así se firma), supo en Lóndres el falle- 
cimiento de Jovellanos, y se lo comunicó á Blanco-White. En 
carta muy sentida, le contestó éste, doliéndose de tan irrepara- 
ble pérdida (véase en n. ob. Amarguras de Jovellanos, pág'msi 
432-433). 

Una extraña casualidad nos hizo conocer la escritura y el do- 
micilio de este olvidado asturiano. Al remitir á Don Baltasar 
González de Cien fuegos el número de El Español de 30 de Enera 
de 1812, donde se publica el extracto del primer vol. de la Memor. 
en def. de la J. Central, y el elogio de su ínclito autor, escribió el 
remitente en la portada: Para Don Balthasar Cienfuegos y Jo- 
vellanos; de Don Manuel Flórez de Méndez — 12 Wilson St 
(reet). 



[H_LIV] 

Holland-House: 31 Agosto: 1809. 

Querido y respetado amigo mió: Tengo vergüenza 
de no haberle escrito desde mi llegada en Inglaterra, 
pero me espantó lo mucho que quería decirle y me dis- 



AGOSTO 1809 



369 



trahía aquella nube de pequeños negocios de que ya 
hablamos otra vez, y que se puso harto más espesa en 
este país que abunda en ésta, como en otra especie de 
nieblas. 

Hemos tenido un viage por mar muy feliz, pero algo 
largo. Tres semanas estuvimos en mar, y nos desem- 
barquemos en Portsmouth el día 12, de este mes. La 
Señora, que estaba buena todo el tiempo del viage, ha 
estado algo desazonada desde su llegada á casa, pero 
ahora va bien, y se acuerda con satisfacción y amar- 
gura del dulce trato de Vm. y nuestros amigos de allá. 
—Hemos tenido la dicha de hallar buenos á todos los de 
aquí. Charles, está ya marinero, y sigue los estudios 
de su profesión en una escuela cerca de Portsmouth. 
Lord John^ está 3^a en casa de su padre, y toda su fa- 
milia conviene en que no haya perdido su tiempo en 
España, sinó que ha viajado con mucho provecho. — 
Nuestro Alien, no se aparta de su trabajo, y me atre- 
vo á esperar que sacará á luz un día de estos, algo so- 
bre las leyes de España, junto á la traducción de una 
obra que á cualquier otro que Vm. diría es la mejor 
que tienen Vms. en asuntos de economía política. 

Acabamos de recibir su carta áé[ 2 y 3 de este mes 
(es decir, la J — 66, y otra que falta, J — m^), y no la 
contestaré mas que para darle gracias, puesto que ya 
habrán mudado de aspecto las cosas, y me temo que 
ya se habrán desengañado sus esperanzas de recobrar 
á Madrid.— No han llegado aquí las noticias de la paz 
con Austria, pero me parece muy verosímil, para no 
decir cierto, que se haga, y aún si no se hiciese, están 
las cosas ahí de modo, que no se podia esperar más 
que nuevos triunfos para los EYanceses y nuevas des- 
gracias para la Europa. — ¡Oxalá pudiera mandarle 
consuelo sobre el espíritu público de aquí! - pero con 
franqueza, se ha resfriado el Beto sobre las cosas de 
España muy mucho, y le atribuyo á la falta de liber- 
tad de imprenta^ de discusión pública, y á la dilación 
de las Córtes; y no se le puedo disimular que aún la 
supresión de la Inquisición por Bonaparte, por ilusoria 

24 



370 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



que sea, no dexa de alucinar á muchos guando la cote- 
jan con lo poco que se ha hecho hasta aquí en materia 
de reforma. — Con todo, somos justos en un punto, y 
todos cuantos hablan de las cosas de España, miran á 
mi digno amigo Don Gaspar, como el patriota más 
ilustrado, y el Vocal de la Junta de que se ha de espe- 
rar la restauración de un Gobierno libre y sábio.— Es 
verdad que todo depende del buen acierto con que se 
dirigen las operaciones militares, y me temo mucho 
que ya no comen del mismo plato Wellesley y Cuesta: 
ni tampoco se acertará nada en cosas de guerra sin un 
Xefe^ y ese, todavía no parece. 

No falta de darme mucho cuidado el no haber ya teni- 
do noticias de algún buen suceso ó de Ballesteros, ó de 
Romana en Castilla, porque habiéndola casi evacuado 
Ney, Mortier y Soult, si no puedan los Gallegos y As- 
turianos aprovecharse de su ausencia, ¿cómo se pue- 
de esperar otra oportunidad? Esperamos también que 
Vms. no dejan escabullirse el tiempo, escarmentados 
como han de serlo, de la inacción del año pasado, 
Exércitos de reserva, fortificaciones en los puertos, y 
aún establecimiento de plazas de guerra en puntos ser- 
vidos (retirados) de los enemigos (como por exemplo 
sería Vigo, Carmona, Tarragona), y almacenes de ví- 
veres, &, &, en ellos, son providencias que imposibili- 
tarían la repetición de muchas desgracias que acaecie- 
ron en los meses de Enero y Febrero pasado. 

De nuestra expedición á la Escalda, no se sacará 
todo el fruto que se debía esperar de tan costoso arma- 
mento, y mucho lleva el chasco el pueblo de no haber 
podido penetrar hasta Amberes.— Hoy come aquí Apo- 
daca, que no he visto todavía, y el Vicar of Bvay que 
le acompaña, pero que no hace gran papel en este 
pais.—No me extraña lo que Vm dice del buen viejo 
de Extremadura, y me alegro que van adelantándose 
y en opinión y en pericia militar el Duque de Albur- 
querque y el General Venégas. Es cierto que e-n una 
guerra de rev^olucion, los héroes de los exércitos han 
de formarse en ella, y ser hijos de ella. 



SEPTIEMBRE 1809 



371 



Adiós, con mil y mil memorias de la parte de la 
Señora . 

P. D. — Estoy esperando con ansia las noticias y la 
llegada del busto.— Tengo de enviar algunas frioleras 
á amigos míos en Sevilla, y si están ya prontas, aña- 
diré á ésta una nota de ellas, porque enviándolas al 
encargo del nuestro Cónsul Duff , me he atrevido á de- 
cirle que si acaso hubiese dificultad en la Aduana, se 
enderezase á Vm. ó á Garay para facilitarles el trán- 
sito. 

[H_LV] 

Holland-House: Septbre. 6: 1S09. 

Querido amigo mió: aunque le escribí pocos días 
ha, no puedo sinó aprovecharme de otra oportunidad 
que me proporciona el viage del Sr. Cavendish, sobri- 
no del Duque de Devonshire, que sale para España con 
su primo Lord William Bentinck.— ¡Oxalá pudiera yo 
darle buenas noticias! — Todos creemos que está hecha 
la paz, ó para hacer luego, entre el Austria y la Fran- 
cia, y si Vms. no pueden echar los franceses de Espa- 
ña, mientras tantos exércitos enemigos están en Ale- 
mania, ¿quánto ménos se puede esperar de sus esfuer- 
zos, quando se reunirán todos ellos entre elEbro y los 
Pirineos? 

No le puedo disimular, amigo mió, que todos aquí 
me hacen la guerra como Españolado, echándome en 
cara la lentitud y la inacción en cosas civiles y milita- 
res, y la desunión de los Generales en estas últimas. 
Es cierto que ni Vms. están contentos de La Romana, 
ni los Ingleses de La-Cuesta, y sin embargo, después 
de sabido esto, uno y otro manda (n) todavía. 

También me dicen aquí, hablan de las Cortes ^ ha- 
blan de reformas, pero^ ¿qué, de todo eso^ se ha he- 



372 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



cho? Ni tienen General en Xefe que tenga opinión^ ni 
tienen Gobierno executivo que tenga unidad ó auto- 
ridad, ni tienen tampoco libertad de discusión que 
pueda fomentar el entusiasmo en el pueblo, amedren- 
tar á los intrigantes y estimular á los perezosos. — Con- 
fieso que los acusadores de aquí, hablan con mucha 
ignorancia, y en algunos puntos, no rezelo sus ataques, 
pero entre lo mucho que dicen, hay cosas de que solo 
se puede decir 

pudet haec opprobria vobis, 

Et dici potuisse et non potuisse refelliceret. 

Hoy tendré el gusto de oir noticias de mis amigos 
de Sevilla, y más que todos, de mi respetado Don Gas- 
par. Come aquí Hossper, que acaba de llegar con car- 
tas de Lord Wellesley, y ¿cómo habrá gustado ese Se- 
ñor á Vms.? Celebré mucho que en su discurso á Cádiz, 
había abiertamente alabado el proyecto de llamar á las 
Córtes. Es cierto que de él se puede aprender verum 
laborem, y tal vez fortunam, y si á éstos, añade vir- 
tutem, y el deseo de establecer la libertad con la inde- 
pendencia, sería muy gloriosa su Embaxada en Es* 
paña. 

La Señora, que estuvo algo desazonada, ya va me- 
jor, y estamos todos sin novedad.— En el Edinburgh 
Review, han hecho un artículo sobre la traducción de 
su excelente Informe de Vm. hecha por un Ruso. No 
hay nada en la crítica de que puede quejarse un amigo 
del autor del Informe; pero tampoco hay el conoci- 
miento que se podía esperar en tales asuntos, y es un 
artículo muy inferior á los que suele producir aquel ex- 
celente periódico. 

Si Vm. ó su sobrino, pudiese lograr para mí algu- 
nos documentos que tengan referencia al destierro de 
los Jesuítas con las fechas de las providencias del Go- 
bierno en ese asunto, y con algunas anécdotas que sir- 
van á aclarar lo oscuro de aquel acontecimiento, le se- 
ría infinito agradecido. 

También me hacen falta para un proyecto, ó por me- 



SEPTIEMBRE 1809 



373 



jor decirlo, un proyectico mío, los títulos de las come- 
dias de Guillen de Castro. 

No han salido de Lóndres todavía, los caxones de 
que le avisé la semana pasada. Tal vez tendré el tiem- 
po de añadir otros con libros para Vm. y para algunos 
■amigos mios. 

Espero que Vm. se empeñe con el mismo esmero en 
despachar de ahí, el busto tan deseado de mí. ¡Qué 
gusto, qué alborozo para mí la llegada de esa obra! La 
estoy deseando con una ánsia que no se puede pon- 
derar. 

Los amateurs de aquí, alaban mucho el gracioso 
cuadro de Murillo, y todos convienen en que sea una 
muestra muy apreciable y muy rara de su pincel. 

He tenido mucha satisfacción en viendo un monu- 
mento que se ha hecho últimamente aquí, y que acre- 
dita mucho el talento del escultor y el estado de las 
artes. Es una estatua en bronce del difunto Duque de 
Bedfor (tío de Lord John, y amigo y favorecedor mío) 
que se ha puesto en una plaza de las más grandes de 
Lóndres. No han sacado todavía una estampa, pero si 
no me engaña el interés que excita en mí el asunto, no 
es nada inferior á las mejores de Italia. 

Pero perdone Vm. esta tan larga molestacion: mil 
y mil memorias de la parte de Milady; no pasa un día 
sin que hablamos de la bondad y de la dulzura del tra- 
to de nuestro amigo y favorecedor Don Gaspar. 
Adiós. 

H. 



[H_LVI] 

Lóndres: 6 Septiembre: 1809, 

Querido amigo mió: Pocos dias ha, le escribí una 
carta muy larga que entregué al Ministro de España 
para despachársela, y hoy acabo de escribir otra de 
que se ha encargado el hijo de L.^ G. Cavendish que 



374 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



va á España con L.^ W. Bentinck.~x\sí, por el correo 
ordinario, no le digo más sinó que celebramos haber 
tenido buenas noticias de su salud de Vm., y que Mi- 
lady y todos, estamos aquí sin novedad. 
Adiós, respetable amigo. 

[H_LVII] 

(S Septiembre: 1809). 

Queridísimo amigo mió: Ahí van al cuidado de nues- 
tro Cónsul Duff, á Cádiz, dos ó tres caxitas para la 
Marquesa de Ariza, y dos para Vm. Una, contiene 
papel, &, &, para dibujar, que habia yo creido pudiese 
divertir su muchacho (¿Manuel Martines Marma?): 
además de eso, le envia á Vm. la Señora, tres estam- 
pas, del Príncipe de Gales, de mi tio, y el mío. 

La quarta, que es también de mi preciosa figura, 
está destinada para Don Manuel Quintana, y le suplica 
se la entregue. 

(Carta sin fecha nifirtna.) 



[H_LVIII] 

S Septiembre: 1S09. 

Le escribí, querido y respetado amigo mío, dos car- 
tas ayer, pero no puedo, sinó añadir estos dos renglo- 
nes, para darle mil gracias por dos cartas suyas con 
fecha del día 8, y del día 15 del mes pasado (J — 67, 
J — 68).— Siento muy mucho la mudanza del estado de 
la guerra, y aún más las desavenencias y la flaqueza 
que á mi parecer, han contribuido y contribuirán á 
empeorarlo. 

Aquí no están contentos de Wellesley, pero no le 
hacen cargo de haberse retirado ántes de haberse ade- 



SEPTIEMBRE 1809 



375 



lantado demasiado, y de haber sacrificado su gente 
fiándose á un General con que no se debía contar: y 
en verdad, por medio español y españolado que soy, 
no encuentro disculpa ninguna por (para) Cuesta, y 
perdone Vm. la franqueza con que le hablo, aún ménos 
por los que, después de tantos errores y disparates 
suyos, se porfían á emplearle. — Después de haberse 
adelantado sin necesidad, y haber perdido su vanguar- 
dia y sus víveres; después de no haber querido empe- 
ñar una acción ántes de la reunión de Víctor con Se- 
bastiani, ni cuida los puertos de Baños ó Perales, por 
los cuales podía ser cortado Wellesley, ni queda en 
Talavera aún para esperar que se adelante Víctor; y 
dos veces hubiera perdido dos divisiones de su Exérci- 
to, si no hubiese sido por el valor y pericia militar de 
Alburquerque. — No hablo del abandono de los enfer- 
mos ingleses, y muchas otras faltas que no se pueden 
disimular.— ¿Por qué, pues, no decirlo abiertamente? 
¿Por qué no llamarle sin todas esas condescendencias 
y decoros, que, á la verdad, huelen (denuncian) la ti- 
midez de una Corte que más rezela á sus vasallos que 
á sus enemigos, y no un gobierno revolucionario he- 
cho por el pueblo y para el pueblo, y en que todo se 
debía hacer con franqueza y con vigor? Ya verá Vm, 
que soy del parecer de Frere, y que según mis ideas, 
se debía nombrar por General en Xefe á cualquiera 
que gustaba más á Sir A. Wellesley, y si no tiene él 
preferencia, á Alburquerque, á Venégas, ó á Blake, 
que son jóvenes, y cuyo mando sería el fruto de haber- 
se distinguido en el campo, y no de ser indicado en la 
Guia, que tiene poco acierto en esta materia.— Lo que 
me entristece, es lo poco que sé ha hecho mientras es- 
tuvieron los Exércitos franceses en Alemania: y en 
verdad, no es la culpa de Beresford y sus portugueses, 
ó de Wellesley y sus ingleses. Estos últimos, no pue- 
den ser muchos, y Vms. no deben contar con ellos por 
más que auxiUarios; y quanto á Beresford, seria pen- 
sar en lo escusado, esperar que podía pasar la fronte- 
ra, mas que para amenazar al enemigo. 



376 



CARTAS DE JOVRLLANOS Y HOLLAND 



Pero si por falta de plan no saben guardar los pues- 
tos los Españoles: si al momento que se reúnen todos 
los exércitos franceses para caer sobre el pequeño 
exército de Wellesley, no se hace nada en las provin- 
cias que dejan abandonadas, para cortar su línea con 
Francia, ¿cómo se puede esperar que podrán resistir á 
más de tres veces la fuerza que tienen ahora cuando 
vendrá con sus huestes Bonaparte del Danubio? Y, ¿qué 
podía hacer Wellesley, sinó retirarse estando en Oro- 
pesa, los puertos de Baños abandonados sin un tiro de 
fusil; los franceses á Plasencia, y aún algunos ya en 
Navalmoral, y La-Cuesta, abandonando á Tala vera? 
No habia otro partido que tomar. 

Me empeñaré en buscar el medio de publicar la car- 
ta; pero toman ya tan poco interés en las cosas de Es- 
paña, que no puedo asegurarle que lo harían de buena 
gana los editores, pero lo veremos; y si no hay propor- 
ción para publicarlo en una Gazeta, buscaré otro me- 
dio para sacarla á luz. 

Aquí no quieren creerme, quando les aseguro que 
de véras se llamarán las Córtes: todos claman: ¿y por 
qué tanta lentitud?, y entretanto, ¿qué se ha hecho en 
le Hacienda, en las leyes, ó en el punto más principal de 
todos, la libertad de imprenta? —La causa de España, 
no ha perdido en el espíritu público, ni el carácter na- 
cional del pueblo, pero el Gobierno, sí, y desde la pu- 
blicación del hermano del General Moore, todos aquí 
claman contra la poca libertad que hay en España, y 
hacen cargo al Ministerio inglés, de no haber capitula- 
do con la Junta, de nombrar un Comandante en Xefe 
para los Exércitos: de llamar las Córtes en que podía 
influir el pueblo, y de establecer la libertad de la im- 
prenta. — Dicen que ningún abuso se ha suprimido, y 
que la Junta tiene todos los defectos de un despotismo 
sin la opinión. Hablan, á la verdad, con excepción, de 
Don Gaspar, y de dos ó tres otros vocales, pero aún, si 
no fuese preciso para el bien del país, ensanchar el ba- 
sis del Gobierno, lo sería para lograr la confianza del 
aliado principal, que tantas desgracias acabarán con 



SEPTIEMBRE 1809 



377 



quebrantar. — Pero no importa tanto que eso se haga 
bien, como que se haga pronto, prontísimo. —Se espera 
algo aquí, de la actividad de nuestro Embaxador, pero 
mucho hacen falta las providencias necesarias para es- 
tablecer almacenes, y formar exércitos de reservas: y 
mas que todo, se queja de la falta de unión, de plan, y 
de confianza entre sí.— El rezelo que ha tenido el Go- 
bierno, ó por lo ménos que se supone que tenga del Du- 
que de Alburquerque en lo militar, y del Duque del In- 
fantado, en lo político, no ha gustado en Inglaterra: y 
á mi parecer, l.*' hasta que el Comandante en Xefe, sea 
un mozo y del agrado de Wellesley: 2.*", hasta que las 
Córtes sean llamadas con dia fixo: y S."", hasta que el 
Poder executivo sea concentrado, y que sea admitido 
en él, el Duque del Infantado: y 4.**, hasta que la liber- 
tad de la imprenta sea enteramente establecida, y sin 
reserva: y 5."*, hasta que se trata de reformar los abu- 
sos de la hacienda, no dexará de rezelar la resulta de 
la contienda, el público aquí; y es con mucho senti- 
miento que lo digo, querido amigo mió, yó, en mi par- 
ticular como inglés, y miembro del Parlamento, por 
muy españolado que soy, no puedo aprobar los esfuer- 
zos que está haciendo mi pátria, para una causa tan 
justa en sí, pero la cual un gobierno anómalo y oligár- 
quico, echará sin remisión á perder. — Me he atrevido 
á hablar claro sobre esta materia, ya porque siento 
tanto la situación de España, y estoy tan aficionado á 
ella y á su causa, ya porque es útil, que Vm. sepa lo 
que se piensa sobre la causa en Inglaterra; y Vm. pue- 
de juzgar, si tal sea la opinión de un medio español so- 
bre su segunda pátria, cuál será la del pueblo inglés, 
que no puede mirarle mas que como pais aliado, pero 
extrangero. 

Adiós: estoy esperando con ánsia que me traigan las 
noticias del despacho de las cartas-convocatorias, y 
de la declaración de una entera libertad de imprenta, 
providencia que no es ménos locura que tiranía haber 
dilatado hasta aquí. 

Con un Bonaparte por Déspota, se puede hacer una 



378 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



guerra escarnecida á un pais; pero sin tener un génio 
militar por déspota, ha de buscar la fuerza en la liber- 
tad, y no en el despotismo, la nación que quiera defen- 
derse con entusiasmo. 



[ J— LXXVI] 

Sevilla, 3 de Octubre 1S09. 

405 Por fin, mi muy amado My Lord, después de 
tanto esperar llegaron las cartas de Vm. tan aprecia- 
bles para mí, como de mí deseadas. Recibí^ primero, 
las dos del 6, luego las dos del 8 de Septiembre, y 
ahora mismo acaban de enviarme la del 31^ que era 
la primera que debia recibir. Quánto celebré yo la fe- 
liz llegada de Vm., de la amable My Lady y de toda la 
compañía á ese pais, Vm. lo inferirá de mi cariño, y 
de la impaciencia con que esperaba y deseaba esta no- 
ticia. Son ahora mis votos, por la continuación de su 
preciosa salud, por los progresos de la educación de 
Garlitos, por el provechoso fruto del estudio y medita- 
ciones de nuestro Mr. Alien, por la adolescencia física 
y moral del Sr- Russell, y en quanto á Vm. y su pre- 
ciosa mitad, por todo el lleno de contento y dicha á que 
son acreedores por su altamente ilustrado, y intima- 
mente perfeccionado corazón. 

406 El busto, está concluido muchos dias há: víle 
una vez sola, y me pareció bién acabado: viéronle mu- 
chos y logró general aprobación: mas como Vm. no ha 
querido que yo tuviese en él mas parte que mi pobre 
triste figura, no me he atrevido á instar por su remesa. 
Quintana entiende en ella, y dará razón. 

407 Fuera imposible que yo contextase á todo el 
contenido de las cartas de Vm.; las mias lo han hecho 
en parte. Sé lo que hemos perdido en el espíritu públi- 
co; pero sé que con poquísima justicia. De acá, fueron 
preparadas las especies con un fin bien ageno de la 



OCTUBRE 1809 



379 



buena fé que debíamos esperar de nuestra hermandad. 
La falta de víveres, ni del todo cierta, ni tampoco in- 
evitable, singularmente si se fuese adelante, no era su- 
ficiente motivo para volver atrás; y si la ocupación de 
Bonaparte en el Danubio, lo era para dar mayor acti- 
vidad á la guerra, ¿no lo sería para que nuestros alia- 
dos nos siguiesen, quando era segura una nueva victo- 
ria? ¿Quando ésta hubiera producido, primero la liber- 
tad de la capital, y luego la retirada de Soult hacia 
Burgos ó su derrota? Se culpa á Cuesta de no haber 
cooperado con actividad, cargo tan incierto, como in- 
justo. Que sus órdenes no fuesen las más acertadas, es 
posible, y para mí muy probable, porque no soy de los 
que le han creído lo que le cree el vulgo; mas que su 
cooperación no fuese sincera, y de buena fé, es una ca- 
lumnia vilmente inventada, no para dañar á él, sinó á 
nuestra causa. El egército de reserva, está decretado; 
empezóse á formar; pero los accidentes de la guerra 
obligaron á arrastrar las tropas al refuerzo del egér- 
cito. El aumento de gente no se ha activado por falta 
de fusiles; pero, ¿qué no hemos hecho para tenerlos? 
¿No ofreció Cochrane 150.000 en una contrata abonada 
por Frere, y por la qual tomará en Veracruz un millón 
de pesos? ¿No hemos enviado una rica expedición á 
Trieste para convertir su valor en fusiles? ¿No hemos 
ofrecido un premio de 100.000 reales sobre el valor de 
los fusiles, á quien nos traiga 10.000? Ahora viene otro 
Cochrane ofreciendo quarenta mil; pero ¡con qué con- 
diciones! Quiere un privilegio para llevar á América un 
capital de géneros cuyos derechos enjuguen el valor de 
los fusiles; es decir, por lo menos 88 por ciento de más 
valor^ cosa que arruinaría nuestro comercio, como que 
descontentaría notablemente á la América, y que chu- 
paría la mayor parte de la sustancia del comercio de 
las colonias. Y ¿es esto buena fé? ¿Es deseo de ayudar- 
nos? Y si el Gobierno permite á un particular traernos 
40.000 fusiles, ¿no pudiera darlos con condiciones mé- 
nos duras? Dice que lo permite, porque son de desecho; 
pero si inútiles del todo, ¿para qué permitir esteenga- 



380 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



ño? Si en algún modo útiles, ¿por qué no responde con 
ellos á nuestro clamoreo? Por último, mi amado Lord, 
sin dinero nada se hace. Y bién, ¿qué subsidio en di- 
nero nos dá nuestra alianza? Ninguno después de la 
instalación de la Junta. 

Lejos de eso, ha chupado nuestra sustancia. Nada 
se ha pagado de lo que consumió el egército de Moore: 
nada de lo que consume el de Wellesley: el millón dado, 
y luego arrebatado por la fragata Minerva cuando la 
retirada de Galicia, no se vuelve: Cochrane, tomará 
en Veracruz tres millones, y las letras por dos, aunque 
con enorme pérdida, se pagan lentamente, y el terce- 
ro, ni en letras ni en fusiles. ¿Qué alianza, pues, es esta 
que no presta auxilio de gente, ni de dinero, ni de ar- 
mas, á quien necesita de todo? ¿Y en fin, quando la ex- 
pulsión de los franceses está en manos del aliado, y no 
se hace? Y si esta famosa expedición volviese desde 
Flesinga á las costas de Cantabria, mientras el egérci- 
to combinado cayese sobre Madrid, ¿quién duda que 
150.000 hombres expelerían á 90.000 forzados á cubrir 
tantos puntos? Basta. 

408 Gerona, hace milagros de constancia y valor. 
Blake, á la hora de ésta, la habrá socorrido dos veces 
por medio de un egército enemigo de doble fuerza. 
Tuviera dinero y haría levantar el sitio, y llevaría la 
guerra al interior de Francia. Amigo mió, buena fé, y 
tódo irá bién. 

409 ¿Y crée Vm. que el impulso dado desde aquí al 
espíritu público de Inglaterra tenga por objeto dañar- 
nos? Lo dirá el efecto. ¡Canning! ¡Canning!; pero de ma- 
nera que no sea reemplazado por un amigo de España. 
No sé si mi anteojo descubre bastante horizonte; apli- 
que Vm. el suyo, y veremos. 

410 En quanto á nuestras miserias, ¿quién más pe- 
netrado de ellas? Las Córtes tienen siempre enemigos; 
pero la opinión pública está por ellas. Ahora, las Jun- 
tas sacan la cabeza, y empiezan á desobedecer y ame- 
nazar. Si no me engaño, esto producirá las Córtes, ó 
una disolución del Gobierno. Entretanto, se trata se- 



OCTUBRE 1809 



381 



riamente de reconcentrar el poder ejecutivo. Sí se 
hará, sí se hará bién, sub judice lis est. 

411 Quédese Vm. con Dios, Lord mió, que voy á 
saludar á nuestra amable My Lady. Sí, Señora, á me- 
dida que el tiempo se avanza, crece nuestro interés 
por la salud y la dicha de la preciosa persona que vá 
á aumentar la mejor, la más amada de España, familia 
de Inglaterra. Los amigos de Vm., no sólo no olvidan 
sus beneficios, más ni su imágen, y cada día recuerdan 
algunos momentos en que saliendo de su quarto, á la 
sala conversación, decían dentro sí: incessu gravi pa- 
tuit dea. Si con la de nuestro amado Lord, viniese una 
estampa de Vm., que debe grabarse, este consuelo 
más tendríamos los amigos, entre los quales rehusa el 
último lugar 

Jovellanos. 

406 Véase lo manifestado en nuestra nota 345. 

406 Sobre la ejecución y mérito de este busto, confr. nuestra 
obra, Inventario de un jovellanista, sección VIII. Transcribire- 
mos, para mayor comodidad del lector, lo pertinente á este se- 
gundo grabado de Jovellanos, publicado en 1816. 
" Apareció en el segundo tomo de la magnífica obra de Lord 
„Holland: Some account of the Uves and writings o f Lope Félix 

y^de Vega Carpió and Guillén de Castro 

„ Reproduce el busto de mármol, mandado hacer por HoUand 

„en Sevilla á Don Ángel Monasterio (1809), y grabado en acero 

„con singular soltura y diestro buril, por Scriven, según la firma: 

„ Scriven^ sculp. 

„ Al pié, esta leyenda: 

„ Don Gaspar Melchor de Jovellanos 

„ from a bust, in the possession of Lord Holland. 

„ Published Nov. 28, 18 16 y by Longman, Hurst Rees. 

„ Orme & (and) Brown, London. 

„ El busto, está colocado casi en fáz (Vs)- Frente despejada, dé- 
„bilmente rugosa; calva la cabeza, con cabello suelto, escaso y li- 
„geramente rizado sobre las sienes. Orejas carnosas y grandes 



-382 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



^Fruncido el ceño, espesas las cejas; nariz magistral, boca correc- 
„ta, barba carnosa, y facciones perfectamente modeladas. Expre- 
-„sion grave, aire solemne, y ejecución certera „ (Véase también 
el grabado f.) 

407 En el Discurso leido por el general Arteche en el Ateneo 
de Madrid (19 Abril 1887), sobre la Cooperación de los Ingleses en 
la Guerra de la Independencia, léense los siguientes párrafos: 
" En cnanto á lo del material de guerra y equipos facilitados 
„por los ingleses, yo os podría dar razón desde el número de los 
^,cañones (que ninguna falta hacían en esta tierra clásica del hie- 
„rro y el bronce), hasta el de las suelas de zapatos que nos fueron 
«enviadas, fatigando así vuestra benévola atención, Pero con de- 
„ciros, que entre las armas vinieron miles de chuzos ^ comprende - 
„réis que la Inglaterra ito las tenia de fuego en cantidad suficien- 
^^te para las necesidades de aquella guerra. 

¿Cómo, con efecto, habrían sus fábricas de dar abasto á los 
„egércitos de toda la Europa, que consumían muchas más armas 
„que las que pudieran proporcionarles sus parques, para reponer 
„las pérdidas, en tanto y tanto revés como sufrían?,, 

¿De dónde, pues, añadimos ahora, habían de sacar los 150.000 
fusiles que ofreció Cochrane (que no es el Almirante inglés de 
este apellido), y que con tanta insistencia se piden en la carta J— 85 
<§ 459)? ¿Para qué valían los 40.000 recibidos, de desecho? ¿Para 
qué los 10.000 recibidos en Noviembre? Y con tan malas armas, y 
sin municiones, y gente bisoña ¿pretendíamos derrotar á Soult? 
¡Oh ilusión del patriotismo! 

De la negociación de tres millones de pesos hecha por el Ca- 
ballero Cochrane, á nombre del Gobierno inglés, habla Jovella- 
nos, en su Memoria (P. l — a. 2. — § 18). 

Holland, en dos de sus cartas íH— 54, H-59) habla de las ex- 
pediciones enviadas por la Gran Bretaña contra Nápoles, y Am- 
béres (Bélgica francesa) en Septiembre de 1809. 

La expedición contra Nápoles, iba dirigida por Sir John 
Stuard, y no tuvo resultado. 

La segunda expedición, mucho más importante, tenía por ob- 
jeto destruir el gran arsenal francés que Napoleón habia cons' 
truido en Ambéres, y cegar el Escalda. Esta expedición, se com 
.ponia de 40 navios, 36 fragatas y otros buques con 30.000 hombres 



OCTUBRE 1809 



383 



de marina y tripulación, y 40.000 de desembarco, á las órdenes de 
Lord Chatam (hermano primogénito del gran Pitt). 

La fuerza expedicionaria, desembarcó en la isla Walcheren; 
se apoderó del fuerte de Batz (3 Agosto 1809), y en vez de dirigir- 
se á Ambéres^ atacó á Fíessingue^ que se rindió el 15 de Agosto. 
Entónces, los ingleses, subieron por el Escalda, pero ya era tarde 
para llegar á Ambéres, atestada de tropas, y fortificada. 

Lord Chatam, ordenó la retirada, perdiendo 10.000 hombres en 
los pantanos de Walcheren. La guarnición de Flessingue, vióse 
obligada por las enfermedades palúdicas, á abandonar la plaza, 
cuyas fortificaciones destruyó (24 Diciembre: 1809). 

En más breves términos lo refiere Arteche (L c, vii— 251): "In- 
„glaterra, en vez de auxiliar á España debidamente, ideó dos ex- 
„pediciones, una á Walkeren, y otra á Nápoles, imaginando dis- 
„traer á Napoleón de sus operaciones contra Austria. La expedi- 
„cion de 40.000 hombres que Lord Chatam llevó á Walkeren (cuyo 
„principal objetivo era hacerse dueña del arsenal de Ambéres) fué 
„aniquilada por las enfermedades palúdicas, endémicas en la 
«isla.,, 

Trata extensamente esta materia Lord Holland en sus Further 
Memoirs págs. 31 y siguientes, 46 y siguientes. 

409 El sentido de este párrafo, es un poco ambiguo, porque lo 
trastorna el adverbio no. Lo entenderíamos, admitiendo ó recha- 
zando dicha partícula, bajo estas dos formas: 

a) que no sea reemplazado por un enemigo de España, ó, 

b) que sea reemplazado por un amigo de España. 

—En carta de 22 de Septiembre de 1809 (H-59) escribe Holland: 
Estamos en el día sin Ministerio y sin Gobierno: Castlereagh, 

Canning,y D. de Portland, se han retirado y luego, 

Wellesley (el Marqués) es Ministro Secretario de Estado. 

—En otra de 26 de Septiembre (H— 60) añade: Sin Canning, no 
puede existir este Ministerto. 

—En 1.° de Noviembre (H— 62): Ya está hecho el Ministerio; 
pero esperan con mucha ánsia la llegada del Grande Marqués 
(¿de Wellesley?), no creo se atreva á tomar el cargo, si no éntre 
con él otra vez Mister Canning. 

—En 28 de Noviembre (H — 65): Aquí se publica la carta de 
Canning, el mismo día que llega su amigo, para tomar encargo 



384 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



en el Ministerio^ con que ha reñido. Ahora veremos lo que es el 
tan decantado Marqués. No es la misma cosa ser invencible en 
las Indias, y vencedor en Europa. 

—En 1.° de Noviembre ÍJ — 82, § 441), se expresa que el propio 
Marqués de Wellesley, se anuncia como sucesor de Canning 
(Ministro de Relaciones Extrangeras, ó de Estado). 

La actitud de Canning respecto á España, debió variar algo en 
el curso de la guerra. Entusiasta partidario de nuestra Nación^ 
en los comienzos de ella, fué amortiguándose á medida que 
aumentaban nuestros reveses, y se resistía la Central á sus im- 
posiciones. Canning, era tory (conservador), y sus ideas, se aco- 
modaban mejor á las de Florida Blanca, que no á las que susten- 
taban sus adversarios. Oigamos á Becker, después de aludir á la 
enojosa cuestión de los suministros: 

(l. c, pág. 84): "No fué éste el único motivo de disgusto entre 
ola Junta y el Gobierno inglés, pues si bien el Presidente de aqué- 
„lla. Conde de Florida-Blanca, había muerto, los que como éste 
«representaban el amor á la tradición^ defendieron con tal ener- 
„gía sus convicciones, frente á los que, siguiendo á Jovellanos, 
„eran partidarios de ciertas novedades, que Mr. Canning hubo de 
«insinuar (Nota pasada á Garay, fecha en Lóndres 20 de Julio de 
«1809) que si se atreviera d criticar cualquiera de las cosas que 

„se habían hecho en España, tal vez manifestaría sus dudas 

^de si no había habido algún recelo de soltar el freno á 

„toda la energía del pueblo contra el enemigo. „ 

Toreno (,2 ix-252}, de quien Becker copia las anteriores frases, 
Jas interpreta en sentido inverso al de este escritor. Porque el 
historiador asturiano, supone, que tales frases, las dijo Canning 
enojado contra el proceder de los obstruccionistas de las Córtes 
(los tradicionalistas); y Becker, por el contrario, insinúa con ellas 
el espíritu de transigencia que los innovadores de la Central, mos- 
traban con las ideas de los revolucionarios franceses. 

La actitud y el criterio de Jovellanos, no han sido entendidos, 
ni interpretados con la fidelidad debida, por el Sr. Becker. 

Comentando L.d Ilchester, las expresiones de Jovellanos del 
párrafo 409, sospecha "que es probable que se expresase en sen- 
tido irónico\^ lo cual es inadmisible, porque nunca empleó nues- 
tro paisano la ircnía en sus escritos, como contraria que era en 
absoluto, á sus sentimientos, carácter, y estilo. 



OCTUBRE 1809 



385 



Agrega luego, que "la gran amistad de Canning con Frere 
„(que era cordialmente detestado por los españoles) pudo también 
„tener algo que ver con la observación de Jovellanos.,, Esto sí 
podría ser, teniendo presente que la embajada de España, la des- 
empeñó John H. Frere, de Octubre de 1808 á 31 de Julio de 1809. 
De 1.° de Agosto á 8 de Noviembre de 1809, estuvo de Embajador 
extraordinario en España, el Marqués de Wellesley. Bartholom. 
Frere, se hizo cargo de la Embajada, hasta Abril de 1810, en que 
fué substituido por Henry Wellesley. 

Sobre el duelo de Canning, se expresa así Sarah Lennox: The 
Ufe , pág. 547. 

"Las disensiones que habían surgido en el Gabinete entre Lord 
„Castlereagh y Mr. Canning, dieron origen al duelo entre ambos 
«caballeros, el 21 de Septiembre de 1809. Difícil es saber quién es- 
„taba más equivocado, y me parece que la culpa debe repartirse 
„éntre ámbas partes. La opinión pública, se colocó primero, del 
„lado de Mr. Canning. Tiempo andando, sin embargo, ciertos he- 
,,chos vinieron á probar hasta la evidencia, las afirmaciones de 
„Lord Castlereagh, pues aunque Mr. Canning había estado intri- 
„gando durante algunos meses para conseguir la dimisión del Mi- 
„nistro de la Guerra, L.d Castlereagh, aparentemente, le otor- 
„gaba su entera confianza, y le concedía que diese órdenes para 
«llevar á efecto la expedición de Walcheren. 
„ Pero también es cierto que Castlereagh era uno de los conta- 
„dos miembros del Gabinete, á quienes este complot contra su 
„honor, no hubiese sido comunicado.,, 

410 Sobre las Juntas provinciales, véanse nuestras anotacio- 
nes á las cartas J — 3, J — 83, y J — 97. 



[J_LXXVII] 

Sevilla, 11 de Octubre 1809. 

412 Sea ó no cierto, mi muy amado Lord, lo que Ga- 
ray me dijo á noche, mi alma está desde entónces, 
llena de gozo. Cartas de Lóndres, le aseguran, que 
Vm. viene á suceder al Marqués de Wellesley. No 

25 



386 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



quiero acordarme de lo que en esto interesa la amistad, 
para dar todo el aprecio y celebridad de esta nueva, 
al patriotismo. Dichosos nosotros si entregados á una 
potencia aliada, logramos para órgano de nuestra co- 
rrespondencia, un amigo de España, un hombre que 
nos mire con interés, que nos trate con decoro, que sea 
incapaz de insultarnos en la desgracia, y que nos ha- 
ble solo con franqueza y buena fé. Pero acaso, hablo 
de una ilusión. Y ¿por qué lo será? ¿Podría hacer cosa 
mejor el gobierno Inglés? ¿Qué ventajas le han dado 
los Wellesley? 

413 Vino correo de Lóndres y no he tenido carta de 
Vm. Supongo que ignorará, que además de la vía de 
Lisboa, hay otra de correspondencia por Cádiz. No es 
esto pedir que Vm. me escriba siempre, sino desear 
que lo sepa para cuando quiera escribirme. 

414 Según lo que me dijo ayer Monasterio, el busto 
debe estar ya en poder de Vm. El autor, parte á Cádiz 
á dirigir los dibujos de una dirección hydrográfica que 
allí se restablece: es comisión de pocos meses, y aquí 
se le prepara otra obra de más consideración. 

415 He empezado á formar una relación del negocio 
de expulsión de los Jesuítas: la seguiré á trozos lo más 
pronto que pueda, para satisfacer al deseo de Vm. Ti- 
nco, habrá dicho á Vm. lo poco que sabe de Guillén de 
Castro, de cuyas obras tenía apuntamientos en Ma- 
drid. Moratin, según creo, tiene en esta literatura dra- 
mática, un tesoro de apuntamientos. 

416 No hay novedad. Toda la fuerza enemiga re- 
concentrada en Toledo, y Talavera. Aún Soult se arri- 
ma allí. Eguía, apostado hacia la Sierra. Blake, ha so- 
corrido segunda vez á Gerona, cuya gloria sube sobre 
la de Zaragoza. Venégas, mal desairado, enviado á se- 
gundo de Blake. Se dice enfermo: pide licencia para 
baños, y se manifiesta, con razón, descontento. 

Si Vm. viniere por acá, podrá evitar algunos des- 
aciertos, y desfacer no pocos entuertos. 

417 Amable My Lady; á Vm. sí que diré que no 
quepo en mí de gozo desde que espero que volveremos 



OCTUBRE 1809 



387 



á tener á Vms. por acá. Yo lo miraría como una gran 
dicha para nuestra patria, y de gran consuelo para mí, 
y tediado, como estoy, de mi presente situación, en- 
tonces me hallaría perfectamente en ella. Dé Dios á 
Vm. un felicísimo alumbramiento, y á todos, el con- 
suelo de volverla á ver. 

418 Avella, está ya trabajando en su Secretaría de 
Córtes. Garay, ha renunciado la suya. De esto, otro 
otro día. Entretanto, soy de Vm. con todo el corazón, 

/. LL 

419 P. D. Allá va la primera hoja jesuítica. 

420 Acabo de hablar con Quintana. No ha recibido 
carta de Vm. Dice que el busto, bien encajonado, está 
más ha de un mes, entregado al Señor Wyseman, que 
decía e^tar pronto el buque que debia llevarle. Cuén- 
tale, por lo mismo, en poder de Vm. 

421 Tenemos aquí á Don Agustín Argüelles, que 
vino de Asturias en compañía del Conde de Toreno 
(ántes Matarrosa). Le hemos nombrado Secretario de 
la Junta de Legislación. Para esta Junta, nombramos 
también á Blanco; pero se ha excusado. En las varias 
juntas que mi comisión de Córtes va formando, inclui- 
mos las personas más capaces que aquí se conocen: 
pero, ¡quántas que ahora serían muy útiles arrebató á 
Bayona el mónstruo de la tyrania! 

412 Holland, no llegó á ser Embajador de España, con gran 
pesar de su fidelísimo amigo, que tanto lo anhelaba. Las amargas 
frases con que vitupera Jovellanos la conducta de los Represen- 
tantes británicos en nuestra Nación, prueban, que ni John Frere, 
ni el Marqués de Wellesley, marcharon acordes con la Junta, ni 
con los Ministros de Estado, Ceballos, Garay, y Saavedra. Las 
desavenencias, fueron muchas y grandes, pues chocaban abierta- 
mente la soberbia y altivéz inglesas, con nuestro irascible carác- 
ter. Lo más duro para nosotros, era, que las inculpaciones, se ba* 
saban en nuestra falta de previsión, en nuestra carencia de plan 



388 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de campaña, y de unidad de mando, y en la ineptitud de nuestros 
Generales. Tampoco era oro de ley lo que brillaba en el campa 
inglés, y la presente correspondencia, lo justifica cumplidamente, 
Pero la amalgama no podia realizarse jamás, porque nos separa- 
ba el hondo abismo de la raza. 

414 Papeles de la Junta Central, leg. 1— Q. Cinco documentos 
referentes al acuerdo de la Junta Central á propuesta del vocal 
de la misma, Don Gaspar de Jovellanos, de adornar el salón de 
sesiones de la Junta con un busto de Fernando Vil, sobre un pe- 
destal con relieves alegóricos á la Junta, y cuya ejecución se con- 
fió al escultor de Cámara, Don Dionisio Sancho y á Don Ángel 
Monasterio, á quien elogia mucho Jovellanos en su informe. 

415 Lord Holland, había publicado en 1806, la siguiente obra: 
Some account of the Ufe ad writings o f Lope Félix de Vega Car- 
piOy—hy Henry Richard Lord B olí and.— 'Lonáon: printed for 
Longman 1806: 1 vol. 4.° men. de viii + 294 págs. 

El ejemplar de esta obra, regalado por el autor á Jovellanos, 
se conserva en la Biblioteca del Instituto de Gijon, y al final de la 
pág. 233, escribió con lápiz el obsequiado: 

Acabado de leer en Sevilla á 30 de Mar so de 1809— guando 
el ilustre autor con su amable y digna esposa Lady Wassally 
honraban con su presencia esta ciudad. 

En 1817, reprodujo Lord Holland su obra, aumentándola con 
la vi da y escritos de Guillen de Castro (cuyos datos le habían sido 
facilitados por Jovellanos, y su sobrino Tineo), bajo el siguiente 
epígrafe: Some account of the Uves and writings of Lope Félix 
de Vega Carpió^ and Guillen de Castro.— 'Loviáon: 1817: 2 vol. 
en 8.°, impresos por Th. Davison. 

Ilustran esta obra, varios grabados, á saber: retrato: fac-simil 
de la firma de Lope, y un autógrafo: reproducción del busto de 
Jovellanos hecho en Sevilla por el escultor riojano Don Angel 
Monasterio; y autógrafo de una carta fechada en Muros (es el 
final del § 538 de la carta J— 101). Reproduce también, toda la in- 
troducción á la segunda parte de la Memoria sobre las diversio- 
nes públicas; y el Elogio de Domingo García de la Fuente (fiel 
servidor de Don Gaspar), tomándole de la Memoria en defensa 
de la Junta Central. 



OCTUBRE 1809 



389 



En lo referente á la expulsión de los Jesuítas, véase lo que de 
cimos en la nota de la carta J— 52. 

421 Sobre Argüelles, véase la nota 563. 

[J_LXXVIII] 

(Sin fecha. Recibida en 11 de Noviembre 1809) 
¿14 Octubre? 

422 Tal están nuestras cosas, dentro, alrededor y 
fuera, que la pluma rehuye de hablar de ellas. Pro- 
puesto y negado el establecimiento de Regencia, se 
aprobó el de una comisión ejecutiva, cuyo plan hubiera 
producido el mismo efecto; pero el plan fué desechado. 
Está formado otro que se vá á discutir, y Dios sabe, si 
lo será también. Cerca de nosotros, reina mucho des- 
contento: hay personas que conocidamente le fomen- 
tan, y poco á poco, van minando nuestra opinión, único 
cimiento de nuestra seguridad. Fuera, y á distancia, 
las Juntas insultan y desobedecen; y sin vigor ni fuer- 
za para contenerlas, cada día se envalentonan más y 
más, y se hacen más temibles. Y sin embargo, ¿creerá 
Vm. que conociendo y temiendo esto mismo, hay una 
suprema repugnancia al remedio? La prenda está por 
poco, y él está en nuestra mano. Reconcentrar el gobier- 
no y acelerar la época de las Córtes, lo calmaría todo. 
Si se hace lo primero, lo segundo seguirá naturalmen- 
te; la invidia de los que quedan, luchará por poner 
término al poder de los que mandan. Esperemos, pues, 
el bién, del mal, 

423 Ningún paquete de los que Vm. me anuncia, ha 
llegado, ni aviso del Sr. IDuff. No importa, porque la 
detención estará en el buque portador, y porque han 
llegado sin detención las Sugestiones sobre las Córtes 
de nuestro Mr. Alien, cuyo objeto es más urgente. He- 
las releído con el mayor gusto, y nuestro Tineo, las 



390 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



tiene ahora entre manos para traducirlas. Si lo hace, 
lo hará bién. Entretanto, puedo asegurar á Vm. que en 
nuestra Juntilla de Cortes, no estamos muy lejos de sus 
excelentes ideas, salvo en quanto á los estamentos pri- 
vilegiados, sobre lo qual no habemos fijado aún nuestro 
dictámen. Veré si mis compañeros convienen en que se 
impriman, porque en esta materia hay mil trabajos; 
pero la importancia de difundir estas luces, es innega- 
ble, y aún su necesidad. 

424 Y vamos á las cosas de ahí. Corre por acá que 
el ministerio quiso entrar en avenencia con la oposi- 
ción, admitiendo dos de ella en su amalgama: que fué 
hecha y desechada la proposición, y que se dijo: ó todo 
ó nada Creólo así. La respuesta, es conforme al ca- 
rácter de los que la daban. Se añade, que Vm no que- 
rría ser embajador, sinó con un ministerio de su parti- 
do; pero si éste cuaja, ¿no será Vm. algo más que em- 
bajador? Mi corazón se contentanXcon esto: mi razón,, 
me hace desear para Vm. cosa más alta y digna de su 
reputación. 

425 Amable My Lady; también yo estoy inquieto 
por la detención del busto, que no sé cómo explicar. La 
culpa no está en nosotros: caiga toda sobre Wyseman 
á quien fué entregado meses ha. 

426 Ha sido separado Eguía del mando de nuestro 
egército grande, que volvió, por nuestros pecados, á la 
Sierra. Creo que vendrá á mandarle Blake, y que Ve- 
négas irá á mandar en Cataluña. Lo que previ, suce- 
derá. Toda nuestra suerte se pondrá en manos de Bla- 
ke. Reciba de la boca de Vm., mis sinceras gracias 
por su bondad, nuestro Mr. Alien; mis ñnas memorias 
nuestro Sr. Russell, mil cariños al gracioso Carlitos, 
y Vm. la seguridad del constante afecto de su finísimo 
amigo 

/. LL 

427 P. D. Ruego á Vm. que dirija la adjunta, con 
seguridad, al Diputado de nuestro Principado de Astú- 
rias; porque es sobre asunto de interés, y no quisiera 
que se traspapelase. 



OCTUBRK J809 



391 



La presente carta, carece de fecha. Le atribuimos preventiva- 
mente, la de 14 de Octubre, por dos razones. Primeva: porque en 
ella se habla de la separación de Eguía, y del regreso del egér- 
cito grande, á Sierra Morena. Eguía, había establecido su cuar- 
tel general en Daimiel el 3 de Octubre de 1809 (con 51.869 hom- 
bres: vid, la nota 398): pero al avanzar los franceses (Víctor y Se- 
bastiani) sobre sus posiciones, el dia 12 de Octubre, el General es- 
pañol tornó de priesa á su guarida de Sierra Morena, según fra- 
se de Toreno (2 — x — 371); luego esta carta, posterior al 12 de Oc- 
tubre, es verosímilmente, del 13 ó 14. [No sucedió Blake á Eguía, 
como presumía Jovellanos, sinó Don Juan Carlos de Areizaga. 

Sobre tal determinación, consúltese á Arteche (Histor vii— 

219) ]— Segunda: porque Holland, en carta de 6 de Noviembre 
de 1809 (H-63), expresa, que en dicho día, recibió la de Jovella- 
nos de 14 del mes pasado (14 de Octubre) fecha que en nuestro 
sentir, corresponde á la presente. Y aunque esta coordinación, no 
se ajusta á la advertencia puesta por Holland en cabeza de la pre- 
sente {recibida en 11 de Noviembre), algunas de sus materias es- 
tán tratadas en ella, y otras, como la de la embajada de Holland 
en España (J— 77], contestada en la de 12 de Noviembre (H— 64, 
que alcanza al 16), lo cual indica que contestaba á varias, de una 
vez. 

422 Y como los asuntos de Regencia, Comisión ejecutiva, Plan 
ó Reglamento, y Comisiones^ aparezcan algo confusos para los 
que pacientemente no los hayan seguido desde su origen, señala- 
remos algunas fechas que den idea de sus trámites y desarrollo. 

Agosto 21.— Don Francisco Palafox, propone la reconcen- 
tración del poder, en un solo Regente. 

Agosto — 2%— Representación del Consejo de Castilla en que 
pide el nombramiento de una Regencia, é 
intenta negar la legitimidad de la Junta Cen- 
tral (Memor. en def. de la J. C.— P. 2 — a. 
2 - 94). 

Sept l.os— El Duque del Infantado descubre al Marqués 

de Wellesley una conspiración que se fragua- 
ba en Sevilla. El Marqués se lo comunica á la 
Central. 



392 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Sept 19.— La Central acuerda el nombramiento de una 

Comisión ejecutiva. 
„ ....Nómbrase una Comisión (Valdés: Campo-Sa- 

grado: Jovellanos: Castañedo: Gimonde) 
para formar el plan ó reglamento de la Comi- 
sión ejecutiva. 
„ ....La Comisión, formula y presenta el Plan ó Re- 

glamento. 

„ ....La mayoría de la Junta Central, desecha el 

Plan ó Reglamento, 
„ ... .Nómbrase una segunda Comisión (La Romana, 

y otros para reformar el Plan ó Reglamento. 
„ ....Se aprueba este segundo Plan. 

25.— La Junta de Valencia hace una Representación 

á la Central. 

Octubre. . . 14.— La Romana, lée un papel sobre el establecimien- 
to de una Regencia. 

21.— Es desechado por la Junta Central. 

28.— Decreto de la Junta Central convocando á Cór- 
tes (publicado en la Gaceta de 4 de Noviem- 
bre). 

Noviem. . . 1. os— Instalación de la 1 Comisión ejecutiva. (Laodi- 
cea.— La Romana— 'R\qu.Q\mQ.—¥ . X. Caro.— 
Jócano. - Garcia de la Torre.— Villel.) 

Noviem. últ.os —La Junta Central, rechaza en una Exposición 
los ataques de la Junta de Valencia. 

Entre los enemigos de la Junta Central en aquellos tormento- 
sos dias hay que señalar: 

a) El embajador inglés, Marqués de Wellesley. 

b) Su hermano, Lord Wellington. 

c) El Consejo de Castilla. 

d) Los afrancesados. 

e) Don Francisco Palafox. 

Arteche, le retrata así: "A su corto talento, correspondía una 
„audacia que desfallecía pronto, por la misma inseguridad y es- 
„casa fijeza de sus pensamientos. „ 

Más cruel Alcalá Galiano (Recuerdos pág. 114), para dar 

idea de este grotesco personage, copia el final de un parte remití- 



OCTUBRE 1809 



393 



4o por él á la Gaceta, que dice textualmente: "Participo á usted 
,,que hemos tomado á Caparroso á las once de esta mañana, ha- 
„biéndola evacuado los enemigos á las ocho. Voy corriendo á ac- 
„tivar todo aquello, y á que sigan adelante las conquistas. „ Lue- 
go, añade:— Firmaba este escrito, Don Francisco Palafox, herma- 
no del célebre Don José, defensor de Zaragoza, y hombre muy 
apreciable,/)^ro corto en luces y saber, y si bien digno de estima, 
impropio para el mando. 

f) El Marqués de la Romana (que también se consideraba con 
más que suficientes méritos, para aspirar hasta á la lugartenencia 
del Reino. Toreno, le llama irreflexivo, tan pronto indolente, tan 
pronto atropellado). 

g) Las Juntas de Sevilla, Badajoz, y Valencia. 

h) El Conde del Montijo (vid. nota 335 a, y otras). 

i) El Duque del Infantado (un militar fracasado, que se creía 
la primera persona de la Nación íArteche — vii, 476)).— Schépe- 
1er explica la acción de Infantado, por los desaires recibidos al re- 
levarle del mando del Egército del Centro (en 17 Febrero 1809), y 
al postergarle después, para él, al General Venegas, sobre quien 
echaba la culpa de la derrota de Uclés. El historiador alemán, le 
atribuye la comunicación de los proyectos de los conjurados, á 
Wellesley, en los cuales (dice) le abvia los ojos el Duque, aún no 
tomando parte activa en ellos, porque creía deber tan sólo dejar 
hacer, para después ocupar el primer puesto en el nuevo Go- 
bierno. 

j) Varios particulares; y diversos Generales, castigados con 
destitución, relevo, traslado, etc., como Cuesta, Venegas, Eguía, 
Marqués del Palacio, Mahy, Alburquerque. Y entre los primeros, 
el Conde de Tilly, Blanco-White, y cuantos alborotadores y des- 
pechados se albergaban en la hermosa capital andaluza. 
De esta materia, ya nos ocupamos en el Prólogo. 



394 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



[H_LIX] 

Holland-House: y 22 Septiembre: 1809. 

Querido amigo mió: Es inútil escribir noticias de In- 
glaterra, puesto que las anticipan las Gazetas. — A pro- 
pos de ellas, no he desempeñado todavía su encargo 
hasta aquí, pero no faltaré de hacerlo. — Estamos en el 
dia sin Ministerio y sin gobierno. — Castlereagh, Can- 
ning, y Duque de Portland, se han retirado, y la farsa se 
acabó, como sus saynetes de Vms., con bofetones y 
palos.— Canning y Castlereagh, riñeron ayer, y quedó 
herido este último, pero no gravemente.— Puesto que 
no ha habido desgracia, me divierto bastante del fin 
escandaloso y ridículo con que ha acabado un tal gabi- 
nete. Con todo, las resultas de sus disparates, son nada 
risibles. Más de 15. 000 hombres están enfermos de ca- 
lenturas de la expedición en Olanda, y de 45.000, que 
se han desembarcado en Lisboa, desde la salida de 
Moore del Portugal, no tiene en el día más de 10.000 
ingleses L.^ Wellington, en Elvas. — Muchísimos oficia- 
les que acaban de llegar, me aseguran que han pasado 
en Extremádura días y aún semanas enteras sin pan, 
sin sal, y sin vino, y que el soldado nada tenía de eso, 
por más de 18 días. No echo toda la culpa de esto, como 
lo hacen nuestros gaceteros, á los Españoles, á Cuesta, 
ó á la Junta. Creo que tenga también su parte en ella, 
el General nuestro, y más aún la organización de nues- 
tro Comisariat; pero tampoco se puede disculpar en- 
teramente ó Cuesta, ó la Junta: y le diré con franque- 
za, el no nombrar ó á Alburquerque, ó á Venégas, ó á 
Blake, sin circunspección y sin menagementy me pa- 
rece flaqueza en demasía. 

Nada de Austria: dicen que ha dejado su emplea 
Stadlion, señal poco equívoco de un tratado de paz. 
Otros dicen habrá guerra, y que la Rusia riñe con Bo- 
naparte. Tengo poca fé en las voces de guerra, y aún 



SEPTIEMBRE 1809 



395 



menor esperanza en su buen éxito, si sucediere. La 
constancia del pueblo español, es el único consuelo que 
nos queda; pero si además del enemigo, tiene que lu- 
char con un Gobierno anómalo, oligárquico, y poco 
unido, con Generales envejecidos y duros de génio, y 
más que todo., con consejos desunidos, con intriga, des- 
avenencias, &, &, ¿qué hay que esperar? En verdad, es- 
tamos en el siglo de desavenencias. 

^ Talis progenies hornifinm, si prisca ftiisset, 
Pirithoum fiigeret Theseus, offensiis Orestes 
Descreret Pylades, odisset Castora Pollitx. 

La Señora, está todavía buena, y hasta la mitad del 
mes próximo no espera su accoiichement. Garlitos» 
siempre bueno y siempre contento de su elección de 
profesión. — Ya estoy para escribirle. 

Como tengo muy poco tiempo para escribir, me 
atrevo á escribirle cúrrente cálamo , sin buscar frases 
ó aun ei castellano. Con tal que se dexan entenderse 
mis palabras, poco me pesa vengan atropelladamente 
ó no. Esta es la quinta carta [es la vi) que le he escrito 
desde mi llegada. Muchas tiernas memorias de la parte 
de Milady. Estamos esperando con ánsia que venga el 
busto de nuestro amigo y favorecedor. Adiós mil veces. 

Wellesley ya está (es) Ministro Secretario de Esta- 
do, pero no parece será muy permanente su Ministerio. 
Veremos. 

Las cosas del teatro; la elección de Xefe de la Uni- 
versidad, y las disputas entre Wardle y M.^^^ Clarke, 
ocupan tanto al público que apenas puede pensar en 
las frioleras de Europa, de Francia, de España, &, & con 
que — ¡vamos allá!— como nos solía decir el buen Her- 
mida, á quien, como á muchos otros, le suplico diga 
mil finas expresiones de mi parte, y de la de la Señora. 



396 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



[H_LX] 

Lóndres: H.d H.e 26 Septiembre: 1S09. 

Querido y respetadísimo amigo mió: Quánto y 
quánto echamos (de) menos todos los días, el amable 
trato de Vm. y ¡quán agradecido estoy de sus aprecia- 
bles cartas que recibo con toda puntualidad!— No sé si 
lleguen con la misma las mías, puesto que hasta ahora, 
no las contesta Vm.: es verdad que por falta de opor- 
tunidad y por sobra de negocitos^ á mi primera llegada 
no le escribía tan á menudo como debía, pero desde 
este último mes, no ha pasado semana que no le haya 
escrito algunos renglones. 

Si no fuese molesto hablando de cosas de nuestra 
parroquia^ no faltaría qué decir en el día.— Es cierto 
que sin Canning, no puede existir este Ministerio, y que 
por fuerza, ó han de renunciar á sus empleos, ó buscar 
auxilio de otra parte. Dicen, y es cierto, que hayan 
mandado venir Lord Gre}^, y Lord Grenville, pero no 
habrá verosimilitud si las voces que corren son funda- 
das, que un tratado de paz sería la resulta de tales 
conferencias. ¡Oxalá fuesen tan dudosas las de Alema- 
nia! Pero no puedo creer, aunque no falta quien lo 
diga, tenga ó la voluntad ó la fuerza de romper la paz 
otra vez, el Emperador de Austria. Ni tampoco, si así 
habían de acabar las negociaciones dexaría sus fuer- 
zas en inacción, por un tiempo tan dilatado, el impa- 
ciente Napoleón. 

No sé si habrá recibido varios paquetillos que le he- 
mos enviado, y algunos que nos hemos atrevido man- 
dar á Vm. para otros, Milady é yó. 

Ahí va la brochure de nuestro Alien sobre las Cor- 
tes. Trabaja siempre en esto, pero mucho y muy mu- 
cho se disgusta con la lentitud de un Gobierno que 
tiene de luchar con uno que nunca pára aún un ins- 
tante — bis dat qui cito dat. 



SEPTIEMBRE 1809 



397 



Está buena todavía la Señora, y me encarga dé las 
más amistosas expresiones para Vm.: empieza á entris- 
tecerse de que no haya llegado el busto, y se acusa 
mucho de haber salido de Sevilla, sin embarcarlo para 
Inglaterra. Es verdad que nos hace falta muchísimo. 
¿No habrá averiguado Tineo los títulos de l^sComedias 
de Guillen de Castro? 

Le pido le dé á él y al amable Canónigo, muchas 
memorias de mi parte. Á Garay, que siento con él que 
nuestros Ministros, se empeñen en tirar pistolasos, 
en lugar de mandarle sus fusiles. Espero que él, y 
los demás amigos mios, especialmente los Cortistas 
estén buenos. 

Adiós. 

[J_LXXIX] 

Sevilla, 21 de Octubre 1809. 

428 No esperaré yo al miércoles, mi muy amado Se- 
ñor y respetable amigo, para dar á Vm. la noticia de 
una victoria ganada, no sobre los franceses, sinó sobre 
los enemigos de las ideas justas y liberales, por los 
amigos de una saludable reforma constitucional. Ayer 
fué acordado por la Junta que las Córtes se congrega- 
rían el primero de Marzo próximo; y hoy, por tercera 
vez desechada la proposición de una Regencia, repro 
ducida en un discurso de Romana (que oHa al aceite y 
al contubernio de Frere) se acordó la formación de una 
Comisión ejecutiva, compuesta de 6 y el Presidente,, 
para despachar inmediatamente con los Ministros (y sin 
secciones) todos los negocios ejecutivos: quedando la 
Junta, encargada de la deliberación y resolución de to- 
das las providencias de trascendencia general para la 
defensa y buena administración del Reino. Aún resta 
para mañana algo que arreglar sobre esto último, y 
será preciso reservar á la Junta algunas nominaciones, 



398 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



fuera de alguna natural demarcación de poderes, por- 
que al fin es preciso temporizar con el deseo de algunos, 
por no perderlo todo. 

429 Y bien, ¿cómo estamos de Ministerio? Vm. en su 
carta del 22 (H— 59) (que recibí ayer, esto es, una se- 
mana después de la del 26) (H— 60) me ha hecho reir 
quando me dice que se acabó á capazos. Mas como en 
la última se trataba de una amalgamación heterogé- 
nea, y por lo mismo difícil de cuajar, y de otra parte, 
los caídos no podrán ya levantarse, mi esperanza de 
que éntre toda la oposición, y que en ella tenga Vm. al- 
guno de los primeros lugares, ya no será vana. ¡Cúm- 
plala el cielo! ¡Oh! ¡Y quánto lo habremos menester en 
la ilustre carrera en que vamos á entrar! De esto, otro 
dia; éste, se consagra á tan plausible noticia. Yo ruego 
á Vm. que la anuncie quanto ántes á nuestra amable 
My Lady, y á nuestro respetable Mr. Alien, cuyo auxi- 
lio imploro. Tineo, traduce las Sugestiones, y ios ejem- 
plares que acaban de entregarme se acabaron de re- 
partir hoy. Vm. sabe que yo no quiero parte en Regen- 
cia, ni gobierno; mon lot son las Córtes. En esto tra- 
bajaré hasta dar la vida; y si la Nación las congrega 
con el sosiego y prudencia que podemos esperar, mori- 
ré contento. ¿Y qué, no será dulce la muerte después 
de haber dado á la Nación este grande bién? 

430 Venégas está aquí para conferenciar. El miér- 
coles, diré más; por hoy soy todo de Vm. affmo. 

Jovellanos. 

429 Á consecuencia del duelo entre Castlereagh y Canning el 
21 de Septiembre de 1809, ambos ministros resignaron sus cargos 
(22 Septiembre), planteándose la crisis del ministerio inglés. Fué 
ésta muy laboriosa, pues duró desde el 22 de Septiembre al 1.° de 
Noviembre. Durante ella, se ofrecieron dos puestos á los whigs (á 
Lord Grey, y Lord Grenville), que fueron rechazados, según ma- 
nifiestan Jovellanos y Holland en sus respectivas cartas (H— 60— 
26 Septiembre; y J-78 14-Oct. § 424). Por último, el 1.° de No- 
viembre se constituyó el nuevo gabinete tory, siendo reemplaza- 
dos el Duque de Portland (Presidencia) por Spencer Perceval; 



OCTUBRE 1809 



399 



Cannin^ (Secret, de Estado) por Lord Wellesley; y Castlereagh 
(Secret. de Guerra) por Lord Liverpool. 

Canning, que se creía imprescindible, fué eliminado. Los We- 
llesley, triunfaban en toda linea: por mar (Williani, en el Almi- 
rantazgo), por tierra (Sir Arthuro\ en el Ministerio (Richard Co- 
Uey), y en la Diplomacia (Sir Henry). 



IJ_LXXXi 

Sevilla, Octubre 1809. 

431 ¿Qué diré á Vm., mi muy amado Lord, que co- 
rresponda á las esperanzas indicadas en mi última 
carta? Hemos pasado unos días llenos de inquietud y 
disgusto, y todavía no estamos libres de sobresaltos. 
Desechada la Regencia, acordada la comisión, ó sec- 
ción ejecutiva, y aprobado su plan, se procedió ayer 
á la elección de sus miembros. Yo no me atrevería á 
decir los que son, por no faltar al secreto del cuerpo; 
pero sabiendo ya que sus nombres corren por todas 
las bocas de la ciudad, no tengo reparo en decir- 
los. Son los Sres. Romana, Villel, García de la Torre, 
Riquelme, Caro, y Jócano, que con el presidente ha- 
cen siete; á todos los quales conoce Vm. por hombres 
de probidad y buen celo, y á algunos, por dotados de 
mucha capacidad. Déles Dios acierto, y á nosotros, 
para ayudarlos. Dicen que el público no está contento 
con la elección, y añaden que hubo en ella un partido 
para excluir á todos los que opinaron por la Regencia. 
Yo no lo creo, por más que en algo convenga con el 
hecho. Sea lo que fuere, la cosa está pasada, aunque 
no publicada. Parece que el Marqués de Wellesley, 
que en conferencias con Garay habia estado mucho" 
por la Regencia, ha anunciado que si iba adelante lo 
de la comisión ejecutiva rompería abiertamente un par- 
tido de insurrección que sabía estarse formando secre- 
tamente. Qué efecto producirá esta novedad, no lo sé. 



400 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Yo voy á darme todo á los trabajos preparatorios de 
Cortes, et omnis in hoc sum, ¡Quánto celebraría que 
Vm. me dijese algo sobre el local, primero, del pueblo, 
y luego, del lugar, ó edificio en que conviene la cele- 
bración. Está acordado que concurran los tres brazos: 
cómo han de deliberar, esto es, si en una, dos ó tres 
cámaras, nó. El punto está doctamente discutido por 
nuestro Alien; pero temo mucho que no corra su opi- 
nión. Sobre la forma de deliberar, Argüelles (que está 
aquí con Toreno (Matarrosa) y nombrado Secretario 
de la Junta de Legislación), la acabará de traducir ma- 
ñana. En las Sugestiones, trabaja Tineo. 

432 Vamos ahora á nuestros egércitos. Parque, ata- 
cado en Tamámes (junto á Salamanca), ha rechazado 
y batido al General Marchand, haciéndole perder más 
de dos mil hombres. En la Mancha, todo nuestro egér« 
cito está en la Sierra, y los franceses, tocan ya en Santa 
Cruz. Hay grande apariencia de que intenta un grande 
ataque, y estamos en mucho cuidado, sin que por eso 
desconfiemos de nuestro grande egército. Lo de Gero- 
na, es un prodigio de valor y constancia. Blake, proyec- 
taba un movimiento para llamar la atención del ene- 
migo, favorecer una salida de la guarnición, que es 
fuerte aunque cansada, y mal mantenida, y abrir co- 
municación á los socorros. 

433 Tal es nuestra situación. Alburquerque, nom- 
brado General en gefe del pequeño egército de Extre- 
madura, le desdeña, al parecer, pues dicen que aún 
está aquí. No sé si en ello hay misterio, ni puedo más 
por hoy. 

424 Mas no me faltará tiempo para saludar á Vm., 
mi muy amable My Lady. Mi interés por la cumplida 
salud de Vm., crece á medida que Vm. se avanza á la 
época de su desembarazo. Déla Dios un felicísimo y 
facilísimo alumbramiento. Entretanto, cuídese mucho, 
y salude á nuestros buenos amigos, y créame siempre 
el más constante y sincero de sus servidores. 



/. Ll, 



OCTUBRE 1809 



401 



435 P. D. ¿No parece ese busto? Tampoco las estam- 
pas, entre las quáles deseo con ansia las del inmortal 
Fox, y su digno sobrino. Y ¿cómo estamos de Ministe- 
rio? Otro objeto de curiosidad y deseo. 



431 Según lo manifestado en la carta anterior (J — 79, § 428), el 
día 20 de Octubre, se fijó la fecha para la reunión de Córtes; y el 
21, se acordó la formación de la Comisión ejecutiva, con desig- 
nación de sus individuos. Y pues en la presente carta se afirma, 
que se procedió ayer á la elección de sus miembros, deducimos 
que le corresponde la fecha de 22 ó 23 de Octubre. 

Los individuos designados para la Ejecutiva, representaban 
las teorías del antiguo régimen, siendo los más extremosos, Ri- 
quelme (magistrado), y Caro (catedrático de Leyes en Sala- 
manca). 

Jovellanos, rehuye formar parte de toda colectividad, y se 
satisface, con dedicarse á los trabajos preliminares de las Córtes, 
á las cuales debían concurrir los tres brazos (clero, nobleza, y 
pueblo.) 

Los preliminares, procedimientos, y formalidades (ó Ceremo- 
nial) de Córtes, eran por él concienzudamente estudiados. Concu- 
rrían á tan laudable obra, Mister Alien y L.d Holland con sus lu- 
ces; el docto Capmany (según atrás dejamos insinuado; notas 218 
y 399); el sabio Martinez-Marina, Castañedo, y los eruditos tra- 
ductores de Alien. 

432 La batalla de Tamámes, ocurrió el día 18 de Octubre de 
1809. Ganáronla el Duque del Parque, y sus Generales (Losada, 
La Carrera, Belveder, y Anglona) contra el General Marchand 
(que mandaba el vi cuerpo francés en ausencia de Ney). Tuvo 
éste una pérdida de 1.500 hombres; la nuestra, fué de 700. 

La situación de nuestros Generales, por aquellos días, era del 
siguiente modo: 

Romana, en la Comisión ejecutiva. 
Blake^ en Cataluña. 

Parque, en Tamámes (Salamanca) el 18 de Octubre, con 12.0C0 
hombres. 

26 



402 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Ballesteros, con 8.000 hombres, incorporado á Parque el 19 de 
Octubre, al día siguiente de Tamámes. 

Eguia (sustituido por Areisaga) en Sierra Morena; egército 
de la Mancha. 

Alburquerque (aún en Sevilla), gefe del egército de Extrema- 
dura, con 12.000 hombres. 

[J_LXXXI] 

Sevilla, 27 de Octubre 1S09. 

436 Mi muy amado Lord; escribo á Vm. sólo para 
incluirle la adjunta carta que espero haga dirigir á Don 
Manuel Flórez Méndez, diputado de la Junta de Astú- 
rias, sobre el mismo asunto que indiqué en mi anterior. 
Si Vm. no supiese de su paradero, tendrá la bondad de 
remitirla por medio del Señor Apodaca, perdonándome 
á mí tantas molestias como le doy. 

437 Nada de nuevo. La función de Tamámes ha sido 
mucho más importante de lo creído. El enemigo, perdió 
más de 2.000 hombres. La caballería, hizo ménos de lo 
que debió, y mucho ménos de lo que pudo: la infante- 
ría, empezó dispersándose, en tanto grado, que fué pre- 
ciso hacerla volver á fusilazos. Pero los soldados, vuel- 
tos á sus filas, pelearon como tigres. 

438 Va otro borrón sobre la espulsión jesuítica. 

439 Ahora me dicen que los enemigos se retiran al 
pié de la Sierra, hácia el Tajo. 

440 Salud, y tiernas memorias á nuestra amable My 
Lady y compañía, y mande Vm. á su affmo. amigo. 

/. LL 



[H_LXI] 

Holland-House: Octubre 18: 1809. 

Querido y respetado amigo mío: ya días y aún se- 
manas ha, que no he tenido carta de Vm., y según veo' 



OCTUBRE 1809 



403 



de las Gacetas, no habrá habido noticias que den gusto 
€n comunicarlas. 

No ha hecho grande papel el nuestro Arturo; pero 
sea lo que fuera, me parece cargo muy grande al Go- 
bierno de España, no haber hecho nada, mientras es- 
tuvieron en Alemania los exércitos de Napoleón.-— Otra 
oportunidad como esa, no la tendrán Vms., y aunque 
les hubiese faltado un exército Inglés, me parecen su- 
ficientes las fuerzas de España, para que dirigidas con 
buen acierto, acabasen con lo que quedaba de los Fran- 
^ceses quando salí de España. Y también siento mucho 
que siga la misma lentitud en las providencias civiles, 
como en las de guerra. 

La hbertad de la imprenta y la convocación de Cór- 
tes, no están mas cerca que estaban en el mes de 
Mayo.— Por desdicha, no hay la misma inacción en Bo- 
naparte, y aquí se supone ya hechas las paces con Aus- 
tria. Dice (J — 71) Vm. actum est de nobis, y es así, por- 
que vos non agites. 

Aquí estamos muy ocupados de nuestros dispara- 
tes, y en efecto, no hay Gobierno, ni systema. 



[H_LXII] 

Londres: i.° Noviembre: 1809. 

Querido y respetadísimo amigo mío: No entiendo 
por qué sus cartas de Vm. me llegan tan atrasadas, y 
las mias no llegan ni temprano ni tarde. Otras tuve yo 
de Sevilla del dia 7 del pasado mes, y el mismo correo, 
no trae sinó del 13 de Setiembre de Vm.— Con 

tanto atraso, no se puede hablar de sucesos públicos, 
pues ántes que llegue la Disertación, ya se habrá aca- 
bado el asunto.— Con todo, no se puede decir eso de sus 
proyectos de reforma de Cortes, &., &. 

¡Ay Dios mío! quánto tiempo, y qué precioso se ha 
' dexado escabullir, y mientras Bonaparte ha conquista- 



404 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



do á Alemania, Vms. no han podido arreglar el llama-^ 
miento de las Córtes, y establecer la libertad de la 
imprenta: miéntras él ha deshecho tres ó quatro jerar- 
quías, Vms. no han podido asegurar la suya. Las bue- 
nas miras, las luces, el patriotismo, no faltan en Espa- 
ña: pero sin la prontitud y aun la rapidez, nada se 
puede hacer en este siglo. Rest (Best) is not for the 
charriot ofthe Sw/í.* y habiendo escogido la España una 
carrera tan gloriosa, pero tan difícil y tan peligrosa, no 
había de dormir en el camino.— Aquí tenemos también 
nuestras tonterías, y son grandes.— La sangre que se 
ha derramado, y los tesoros que hemos gastado, son sin 
exemplo en nuestra historia: y ¿qué fruto sacamos de 
tanto esfuerzo? Pero aquí se han divertido con mucho 
regocijo y mucho predicaren el jubileo. Un predicador 
de Escocia, sacó un texto muy raro para su prédica. Es 
en el quarto Capítulo del Libro del Eclesiastés, ver- 
so 13: Mejor es- niño pobre y sabio, que Rey viejo y ne- 
cio, que no sabe preveer en adelante. 

Ya está hecho el Ministerio, pero esperan con mu- 
cha ánsia la llegada del Grande Marqués.— No creo se 
atreva á tomar el cargo, si no éntre con él otra vez 
M.»^ Canning. — Si no fuesen tan lastimosos los efectos, 
sería de véras un saynete muy divertido, la historia de 
nuestro Ministerio. La Señora, pide mil y mil memo- 
rias, y aprecia como debe las afectuosas expresiones de 
su amigo y protector Don Gaspar: y ¿por qué no viene 
el busto? Nos hace falta muchísimo, y le suplico se sir- 
va avivar á Monasterio y á Wiseman, para que lo des- 
pachen y lo envíen quanto antes. Este quanto antes 
hace falta en cosas pequeñas como en grandes. 

Estimo mucho la bondad de los sobrinos; de Garay 
y de Hermida, y quedo su más apasionado y reconocido 
amigo. 

Mi mala letra, sirve de firma. 



NOVIEMBRE 1809 4(¡6 



[H_LXIII] 

Holland-House: Noviembre 6: 1809. 

Queridísimo y respetable amigo mío: Tengo ver- 
güenza de no haberle escrito ya meses ha, pero era en 
afecto por el rezelo de la incertidumbre de muchos me- 
dios de comunicación, y de la carestía de otros, y aun 
á tanta distancia no se ofrecen otros asuntos de corres- 
pondencia sinó los que piden larga discusión, porque 
los demás pierden y su novedad y su piquante (pican- 
te), en llegando dos meses después de haber sido es- 
critos. 

En el dia, recibo su estimable del 14 del mes pasado, 
con dos papeles adjuntos, y con mucha alusión á otro 
harto más apreciable (quiero decir la Memoria) que 
hasta aquí no me ha llegado. 

Estotros son interesantes para mí, en tanto que de- 
muestran el zelo inagotable de mi respetado Don Gas- 
par para todo (lo) que pueda aprovechar (d) su patria, 
y fomentar las luces de sus paisanos: y preciso es con- 
fesar que la verdadera filosofía haga á todos los que la 
cultivan suministrándoles consuelo y recreación en los 
torbellinos de adversidad y de negocios: y ocupación y 
contento en el recogimiento y reposo. 

En quanto á los asuntos militares y políticos, no me 
gusta en nada la fortuna de las cosas, ni por española- 
do que soy, le puedo disimular que á mí me parece que 
los dueños de mi segunda pátria, se precian de gran- 
des políticos en alentar sospechas que más sirven á pro- 
ducir que á alejar los males que rezelan, y en conciliar 
sus preocupaciones con ciertas máximas metafísicas, 
sin parar en que ambas no son hecho al caso, ni contri- 
buyen á verificar las únicas miras que deben seguir, 
quiero decir, el echar fuera los Franceses, y al conser- 
var en cualquiera modo que sea factible el imperio es- 
pañol á Fernando 7.™° 



406 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



No se ha ofrecido la oportunidad de mandarle los 
números de Blanco (White); á mí me parecen llenos de 
sana politica, dictados del verdadero deseo de servir á 
su pátria, compuestos con mucho tino y mucha elo- 
cuencia, y aún bastante exentos de pasión, por ser 
obra de uno que ha sido ultrajado del modo más in- 
decente, por todos los escritos y aun discursos que 
vomita la imprenta de Cádiz. Pero sé muy bien que 
casi todos los españoles los miran de otro aspecto, y 
todo lo que me atrevo á pedirle, es que Vm. no lo juz- 
gue por las injurias de sus enemigos, sinó por sus mis- 
mos escritos. 

Él pretende que ha querido conservar las Américas 
á España: dice que el rumbo que han seguido los Go- 
biernos de España, y especialmente, la Regencia y las 
Córtes, ha sido el más cierto para enagenarlas, para 
justificar su separación, y para lograrla. — Es cierto que 
en el día, parece que tal será el efecto, y es preciso 
acordarse que qualquiera (qiie) haya sido el dictámen 
de Blanco, es el opuesto que se ha adoptado; y por 
consiguiente, si la resulta es mala, no es la resulta de 
sus escritos, pero sí la del systema que condena. 

En quanto á la soberanía, y lo demás de la metafí- 
sica de Argüelles, él se burla de ella, y me parece (aun- 
que no haya yo tenido el gusto hasta aquí de alcanzar 
su Memoria, que estoy tan deseoso de lograr) que en 
eso Vms. convendrán bastante. 

En toda esa parte de la conducta de Córtes, hay 
poco tino y mucha pedantería, y me parece que la sa- 
tiriza muy bien el Juan- sin-Ti erra de El Español. 

No sé si al mismo tiempo que le envío esta carta ha- 
brá proporción de mandarle los Españoles, pero si es 
factible, lo haré. 

Está muy buena la Señora, y siempre muy reconocida 
por su amistosa memoria.— Hoy mismo acabo de apren- 
der (saber) la vuelta de mi querido Garlitos, del Gabo 
de Buena-Esperanza, y el gozo que me habrá causado 
su llegada, tal vez habrá algo trastornado mi castella- 
no, que quebrantado ya por el tiempo y por el poco uso^ 



NOVIEMBRE 1809 



407 



no puede aguantar otro secousse. Muchas memorias de 
la parte de M.^ Alien; sabe (sepa) Vm. que ha sido ele- 
gido Warden of Dulwich College^ especie de Obra pía 
cuyo Director ha de ser por fuerza del nombre de su 
primer fundador, Alien, el Comediante: no puede ser ni 
casado, ni eclesiástico; de modo que nuestro Alien ya 
se ha convertido en una especie de Padre Prior lego, 
que hace reir á todos sus amigos, pero que no dexa de 
serle útil, cómodo, provechoso y honroso. El tal prior 
pide (manda) mil memorias para Vm. 
Adiós. 

VJi Holland. 

[J_LXXXII] 

Sevilla, 1 de Noviembre 1S09. 

441 Aunque la sesión de mañana me proporcionará, 
mi muy querido Lord, dar á Vm. alguna noticia que 
no puedo hoy adivinar, le diré, para ponerme al co- 
rriente del día, que el Duque del Parque, ha entrado 
en Salamanca, habiéndola evacuado los Franceses á 
su arribo. Que el egército grande de los franceses, que 
se adelantó hasta la falda de la Sierra, se retira hacia 
el Tajo, y el nuestro, baja de la altura en su segui- 
miento; que Gerona, se tiene, y esperamos que Blake 
prepare algún buen golpe contra los sitiadores; y esto 
es lo que hay de guerra. De política, que el Marqués 
de Wellesley pidió día para despedirse, y se le dió el 
domingo 29, que luego desavisó diciéndose enfermo, y 
luego, sin hablar de partida, anunció que venía su her- 
mano Lord Wellington, y deseaba presentarle á la 
Junta. Dícennos que está llamado para suceder á Can- 
ning, y aún nos dicen que lo dice él mismo. Si es así, 
ya podrá Vm. decir que no tengo mal olfato político. 
A qué venga su hermano, si no es á despedirse (porque 
dice que no partirá por Lisboa, sinó por Cádiz) no lo sé; 
Dios los traiga y los lleve en paz. 



408 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



442 También acá hacemos y deshacemos ministe- 
rios. Nuestro Garay, después de hacer dimisión de la 
Secretaria General, insistió una y otra vez en hacerla de 
la interinidad de la de Estado: se le admitió por fin, se 
procedió á nombrar Ministro, y fué nombrado Saave- 
dra. Ninguno mejor si Vm. viniese de Embajador; pero 
aunque tan bueno para todo, no sé lo que será con el 
que está, ó otro que se le parezca. No sabemos quién le 
sucederá en Hacienda, y hay á la verdad muy poco en 
qué escoger. Se habla de nombrar uno separado para 
la América, y aún se dice que Cornel se separará. 

443 1.*" de Noviembre: Acabamos de nombrar presi- 
dente de la Junta y Comisión ejecutiva, al Arzobispo, 
que renunció y no le fué admitido; y por Vice Presi- 
dente, á Altamira. En seguida se juntó la Comisión eje- 
cutiva, y seguirá ya este nuevo órden de cosas, que á 
pesar de sus zurrapas, nos ofrece alguna ventaja. El 
egército de la Mancha, va descendiendo, y alguno es- 
cribe que para el 10 del corriente estará sobre Madrid. 
Hágalo Dios. 

444 Nada más ocurre: va el adjunto impreso que 
vale más que la Comisión ejecutiva. La de Córtes, que 
ha perdido tres vocales, los recuperará, y no se ocu- 
pará de otra cosa. 

445 My Lady: voy á emprender una novena á San 
Ramón, abogado de los felices partos, y si el Santo 
bendito quiere hacer lo que es razón, hará que el de 
Vm. lo sea tanto como sinceramente desea su afectísi- 
mo amigo 

Jovellanos. 

446 P. D. Allá va la última parte de la noticia sobre 
el extrañamiento de los Jesuitas. 

442 Don Martin de Garay, Secretario General de la Junta 
Central desde su constitución, fué reemplazado en dicho cargo, 
por el asturiano Don Pedro Inguanzo y Ribero, canónigo de To- 
ledo. 



NOVIEMBRE 1809 



409 



Designado también Ministro de Estado^ interino, en lugar de 
Don Pedro Ceballos (que cesó en 5 de Enero de 1809, por haber 
sido nombrado Embajador extraordinario en Lóndres) le sucedió 
en propiedad, el sevillano Don Francisco de Saavedra. 

Fué igualmente propuesto para vocal de la Comisión de Cór- 
íes, en cuyo cargo reemplazó á Don Francisco Xavier Caro. 

Á Saavedra, sucedió en el Ministerio de Hacienda, Don Am- 
brosio Garro, Marqués de las Hormazas. 

Menciónase aquí por primera vez, al Ministro de la Guerra, 
Don Antonio Cornel: de quien trae un resúmen biográfico la 

obra del Sr. Sala-Valdés: Obelisco histórico , pág. 43. 

444 El impreso que remite el autor á su amigo, es, con toda 
seguridad, el Decreto de convocación á Córtes^ con fecha de 28 
de Octubre de 1809 (obra de Quintana: vid. nota 459), que se in- 
sertó en la Gaceta de 4 de Noviembre de 1809. 

Los tres vocales que perdió la Comisión de Córtes^ fueron, se- 
gún más adelante se expresa (J — 87, § 467], el Arzobispo de Lao- 
dicea (Vera Delgado), Don Rodrigo Riquelme, y Don Francisco 
Xavier Caro, que fueron substituidos por el Conde de Ayamans 
(Togores Zanglada) y Don Martin de Garay. 

Es digna de notarse la acritud de expresión con que Toreno 
califica á los primeros, llamándoles rémoras para todo lo bueno; 
á la inversa de Jovellanos, cuyas correctas y corteses frases 
(§ 341} aparecen dictadas por la más esquisita y generosa nobleza. 



F J — LXXXIIM 

Sevilla, 8 de Noviembre 1809. 

AA7 No quiere la suerte, mi muy amado Señor, que 
nosotros gocemos un momento de tranquilidad. Á la pu- 
blicación de las Córtes, y reconcentración del Gobier- 
no, que tanto afán nos costó, se sigue ahora la inquie- 
tud de las Juntas, no descubierta del todo, sinó por la 
de Badajóz que abiertamente anunció algunos dias ha, 
que no entendía haber abdicado su poder soberano; y la 
de Valencia, que enarbolando el pendón de insurgen- 



410 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



cia, anuncia ahora el propósito de conservar la sobera- 
nía en su distrito. Esta escisión, que importaría ménos 
si tuviese otro objeto, es más temible porque anuncia 
también una resistencia á la reunión de las Córtes, y 
descubre, por consiguiente, el propósito de retener por 
un tiempo indefinido, su dominación. En fin, descubre 
esta Junta, el deseo de convertir la nación en Gobier- 
no federado, que siempre sería ilegal, ageno de la ex- 
tensión, del genio, y de las costumbres de España, y 
mucho más ageno aún, de las estrechas circunstancias 
en que se halla; poseída la mitad por un ambicioso, y 
la mitad mal gobernada por unos cuerpos más ambi- 
ciosos aún que el enemigo, á la sombra de un gobier- 
no que no tiene ni vigor para contenerlos, ni fuerza 
para refrenarlos. 

448 Entretanto, las voces de que está firmada la paz, 
se susurran en todos los rincones, y aunque esta noticia 
no tenga autenticidad, témome mucho que salga cier- 
ta. No puede ser, pues, más desgraciada la ocasión, 
quando la atención toda del gobierno se debe volver á 
tan grande objeto. 

449 Entretanto el egército de la Sierra, cayendo á 
la Mancha, va ya á afrontarse con el enemigo, pues 
mañana se hallará en Tembleque. Si pasan el Tajo, 
Alburquerque, que manda sobre la izquierda del Tajo 
Extremeño, y Parque, que está en Salamanca, llamarán 
su atención por aquellas partes, y los Franceses ataca - 
rán ó serán atacados entre Aranjuéz y Toledo. Tal es 
el plan. Las apariencias son de que el enemigo se quie- 
re hacer fuerte sobre las montañas cercanas á Ma- 
drid. 

450 Vino Arthuro, y fué presentado con su hermano 
en la audiencia de despedida; y á consecuencia, se pre- 
sentó con sus credenciales, Frere, hermano. En el mis- 
mo día, hice mi segunda visita al Sr. Marqués, á quien 
encargué para Vms. mil finos recuerdos. Tuvo la bon- 
dad de enviarme dos tratados sobre la abolición del co- 
mercio de Negros. Va encantado de la Catedral, cuya 
descripción tuve el honor de presentarle. Lleva, según 



NOVIEMBRE ISO'9 



411 



dicen, muchas pinturas, no buenas y muy caramente 
pagadas. 

451 He visto esta mañana al Sr. Wiseman, quien me 
aseguró que el busto, si no está ya en Londres, irá na- 
vegando. 

452 My Lady; á la llegada de ésta, habrá Vm. sali- 
do de su cuidado, y muy felizmente, si según el deseo 
de sus buenos amigos, y los fervorosos ruegos hechos 
á San Ramón. — Que Vm. se conserve siempre buena y 
contenta, para consuelo nuestro, y dicha de su dig- 
no esposo, es lo que más ardientemente apetece su 
affmo. amigo. 

/. Ll. 

453 P. D.— Tres personas, áun tiempo, emprendie- 
ron la traducción de la Memoria de Mr. Alien. De las 
dos concluidas, la mejor es la que hizo Tineo, que se 
imprimirá y irán exemplares. 

447 Retratado está aquí de mano maestra, el espíritu de insu- 
bordinación de las Juntas provinciales, en el que se descubre el 
fondo del carácter español, indisciplinado, loco, levantisco y en- 
vidioso; ¡y en qué circunstancias! ¡frente al más poderoso enemigo 
de Europa! Y admirablemente presentidos por el gran escritor, 
los gérmenes del gobierno federativo, en cuya forma embrioná- 
ria, ántes palpitaba la hostilidad de tribu á la idea de la unifica- 
ción nacional, que no la aspiración legítima á una forma de Go- 
bierno progresiva é independiente. 

Conceptos táles, hállanse acertadamente explanados por Mar- 
tin Hume, en su reciente y notable libro, Historia del pueblo es- 
pañol^ su origen^ desarrollo é influencia. 

Así es, que la empresa de la Junta Central, era formidable, y 
á sus generosos esfuerzos, aún no se ha hecho la debida justicia. 
Extrañeza causa, por tanto, que un escritor como Alcalá Galia- 
no (Memorias de un anciano^ pág. 133), se atreva á lanzar con- 
tra ella, la siguiente injuriosa acusación: "La Central, era bien 

„ó mal obedecida, pero lo era sólo en los puntos capitales No 

era de extrañar que en tal cuerpo hubiese traidor es. Esta aser- 



412 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



cion, es completamente gratuita, y más, cuando no se prueba. 
Podría haber entre los numerosos individuos de la Junta, y de 
hecho los había, ignorantes, ineptos, ambiciosos, exaltados é in- 
trigantes; porque los procesos seguidos contra Palafox (hermano 
del Marqués de Lazán), Conde de Contamina, Conde de Tilly, y 
Calvo de Rozas, por indisciplina, ambición de mando, conspira- 
ción ó soberbia, lo patentizan en cierto modo; pero todavía no se 
ha hecho á ninguno de ellos (aún contando los embozados y cobar- 
des ataques del Consejo de Castilla), la inculpación de traidor. 

Porque si semejante dictado se lanzó por la indecente chusma 
gaditana (o. c, pág. 134) sobre el petulante, pero honrado centra- 
lista. Marqués de Villél, digno representante de Cataluña, no fué 
porque en manera alguna hubiese incurrido en tal delito, sinó 
porque aquellas hienas, ávidas de sangre, no pudiendo descargar 
en él su loca fúria, fueron á saciarla en el indefenso Don José He- 
redia, comandante del Resguardo, cuya sola falta, era la de per- 
seguir el contrabando. 

Apuntados quedan por otra parte, en el prólogo de este libro, 
los enemigos que asediaron á la Junta, miéntras existió, y los 
motivos por que la combatieron, con las causas que determinaron 
su transformación y muerte (vid. J — 3, J —97, etc.). 

448 La Paz de Viena, fué el 14 de Octubre: hacía ya veintiséis 
días que se había firmado. 

449 Por la situación de los egércitos, se ve, que el objetivo mi- 
litar de Areizaga, era ir sobre Madrid. 

450 El Marqués de Wellesley, hermano de Sir Arthuro, emba- 
jador extraordinario de la Gran Bretaña, llegó á Cádiz el 1.° de 
Agosto de 1809, como afirma Castro (ob. d., pág. 15), y á Sevilla, 
el J 1 de igual mes, marchando de esta ciudad, según leemos 
(J — 67), el 8 de Noviembre de dicho año. En lo que yerra Castro 
(oh. d,y pág. 56), es en suponer que el día 20 de Diciembre de 1812 
aún continuaba en Cádiz el Marqués. El yerro, consiste, en con- 
fundir á este último, con su hermano Sir Henry. 

Alude también Jovellanos en este párrafo, á Frere^ hermano^ 
6 sea, á Bartholomew Frere (1778-1851), hermano menor de John 
Hookham Frere. Trájole este último consigo de Secretario de 



NOVIEMBRE 1809 



Embajada, y desempeñó el cargo de Ministro plenipotenciario 
interino, de Noviembre de 1809 hasta Abril de 1810, en cuya últi- 
ma fecha fué reemplazado por Henry Wellesley. 

Barth. Frere, pasó luego á la Secretaría de Legación en Cons- 
tantinopla, donde permaneció algunos años. Figura también en- 
tre los colaboradores de la Edinhurgh Review. 

Suponemos que las dos obras regaladas por Wellesley á Jove- 
llanos, sean, con alguna probabilidad, las siguientes que constan 
en un inventario judicial de la herencia de Don Gaspar M. de Jo- 
vellanos. 

a) Debates ó mociones sobre el comercio de los esclavos en la 
Cámara de los Comunes: 8.° pasta (en inglés). 

(Debuts (motions) on the Slave-Trade into the House of 
Commons.) 

b) Wilberforce (W.): Una carta sobre abolir el comercio de ne- 
gros: 4.° pasta (en inglés). 

(Letter on the abolition of the Slave-trade.) 

William Wilberforce (1759-1833) es el glorioso campeón del bilí 
para la abolición del comercio de esclavos (Slave-Trade) que fué 
aprobado en 1807. 

En cuanto á la Descripción artística de la Catedral de Sevilla^ 
que Jovellanos regaló al Marqués, debe ser la de Ceán Bermú- 
dez, cuya primer edición (en 8.°, por la Viuda de Hidalgo) apare- 
ció en 1804. 

453 Sobre la traducción de la obra de Alien por Tineo (que se 
imprimió en Lóndres) véase lo manifestado anteriormente, en la 
nota 218. 



[J_LXXXIV] 

Sevilla, 14 de Noviembre 1809. 

454 Que la opinión del pueblo de Lóndres, con res- 
pecto al pueblo y al Gobierno de España, haya sido alu- 
cinada y pervertida por la intriga, que libraba sobre 
esta perversión la elección de sus agentes, nada tiene 



414 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de extraño; pero que haya logrado pervertir tarabién 
la de Vm., mi amado Lord y respetado amigo, es para 
mí, no solo extraño, sitió incomprensible. Yo no seré tan 
ciego que no conozca los vicios de nuestro Gobierno, 
ni tan deslumbrado, que me obstine en defenderlos; 
pero no llevo en paciencia que se le achaquen cargos 
injustos por los que le conocen, y saben quánto ha he- 
cho, que no se podía esperar aún del mejor constituido, 
y quántas razones le estorbaron de hacer lo que quiso 
y no pudo. Á buen seguro, que sí Vm. al escribir su 
carta de 27 de Octubre (H— tuviese las noticias 
que habrá recibido después por otras muchas mías 
(pues desde la partida de Vms. no he dejado de es- 
cribir una cada semana) no me diría lo que contiene 
aquella carta. Vm. dice, que Wellesley no hizo nada, 
y yo añado, que nada nos dejó hacer. Resuelto á la in- 
acción, siempre nos pretendieron lisongear él y su her- 
mano, con que saldrían de ella. Los víveres, eran el 
primer renglón de su cantinela, y á la promesa de ellos, 
respondían que no contaban con poder bastante en el 
gobierno para asegurarlos. Proponían planes de situa- 
ción y acción combinada, y descubrían al mismo tiem- 
po, que todo su objeto era cubrir el Portugal, y estar á 
la vista de los sucesos del Norte. Hubiérame creído la 
Junta, y desde su retirada de Talavera, no se hubiera 
contado con Vms. sinó para pedirles armas y dinero. 
Por fin, la paz está anunciada, y yo la tengo por segu- 
ra, y mi pronóstico de que el egército inglés no saldrá 
una línea de la frontera de Portugal, se vá á verificar; 
y aún también, que si Bonaparte apareciere con un 
fuerte egército, sólo se creerá seguro Wellesley en 
Lisboa, y con una Escuadra anclada á la vista. Y aho- 
ra temo más, porque viendo que la división española 
que mandaba Wilson, se retiene en Portugal con vanos 
pretextos, y que Alburquerque, aunque encargado de 
llamar la atención al Puente del Arzobispo, se retira á 
Truxillo, y se acerca al egército inglés, y á la Junta de 
Badajóz dominada por éste, y proclamadora de aquel, 
veo dans la coulisse, cosas que ni me gustan, ni debie- 



NOVIEMBRE 1809 



ramos temer. Dirá lo que son, el tiempo, porque acaso 
mi imaginación herida y hecha suspicaz por las desgra- 
cias públicas^ prevée peligros que no hay, y designios 
que no están concebidos. 

455 Entretanto, nuestra comisión cortesana, trabaja 
constantemente en los objetos de su grande encargo, y 
nuestros egércitos promueven con ardor el suyo. Par- 
que, entrando en Salamanca, atrajo á Castilla más 
fuerzas que las que pudiera batir, y ho}^ cubre el Puerto 
de Baños; pero logró su objeto, que era llamar allí la 
atención para favorecer las operaciones de la Mancha. 
Areizaga, que manda en ella, forzó al enemigo á re- 
plegarse hacia Aranjuéz y Toledo, sentó su quartel en 
Ocaña, y según apariencias, irá á batir á lós franceses, 
si se obstinasen á conservar la izquierda del Tajo, yaún 
á intentar su paso por Aranjuéz y amenazar á Madrid. 
Blake, ya no será separado de Cataluña, y protege la 
prodigiosa defensa de Gerona. Nuestra comisión ejecu- 
tiva trabaja á todas horas, y bien; pero, amigo mió, 
¿qué haremos sin armas ni dinero? ^\ San Leandro, vol- 
vió á arribar á la Habana, y la Astrea, á Lima, y nos 
faltan cinco millones de duros que tienen á bordo. Se 
hacen diabluras para tener fusiles: las fábricas, pro- 
movidas á tanta costa, apenas nos darán de dos á tres 
mil por mes. Acabamos de recibir 10.000 de esa ciudad; 
pero esto es un nada, para la necesidad que insta. Los 
alistamientos, dan mucha gente; pero, ¿qué haremos 
sin armas para equiparles, ni dinero para vestirlos y 
mantenerlos? Se abren empréstitos en España y en 
América, se van á imponer fuertes contribuciones, y 
nada se dejará de hacer de quanto sea necesario para 
defender la pátria, hasta que la Nación congregada, y 
recibiendo las riendas de la mano de este Gobierno tan 
aborrecido y calumniado, se encargue de tan importan- 
te objeto, ó nombre otro que le dirija con más dicha y 
aceptación. 

456 Amable My Lady; sigo con mis votos á San Ra- 
món hasta saber del feliz alumbramiento de Vm. Sea 
tal como yo deseo, y halle ésta, á Vm., restituida á su 



416 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



plena y robusta salud. Poco me gusta que mis cartas 
tarden tanto en llegar á Vms., y ménos en recibir las de 
ahí tan de tarde en tarde. ¿Es esto falta de los correos^ 
ó efecto de alguna interceptación? Si lo último, harta 
mal hacen los que pretenden pescudar en las inocentes 
correspondencias de la amistad. Pero peor para ellos. 
Salud á nuestros amigos, y mande Vm. á su affmo. 

Jovellanos. 

457 P. D.— Tineo, y el Canónigo, saludan á toda la 
respetable comitiva, y lo mismo nuestro Garay. 

454 La carta de HoUand de 27 de Octubre, se perdió. Véase 
la tabla epistolar, donde se especifican las que se extraviaron, y 
las de que tenemos noticia con fecha cierta. 

Las nuevas acusaciones de Jovellanos contra la conducta de 
nuestros aliados, y de los Wellesley, están referidas aquí, de un 
modo magistral. Desde la batalla de Tala vera (27-28 Julio 1809), 
en cuya fecha se retiran los ingleses hacia Portugal, hasta un 
año después (24 de Julio de 1810) en el combate del Coa (Portu- 
gal), no volvieron á entrar en fuego los ingleses. Y, hasta el 
siguiente, Abril de 1811, no reanudaron sus campañas en suela 
español. 

Respecto á la paz (de Viena^ entre Francia y Austria, 14 Octu- 
bre de 1809), nótese, que en la carta precedente (§ 448) no tienen 
aún nuestros ministros, la noticia por auténtica, aunque se susu- 
rraba de ella. En la que anotamos, es cuando se advierte que la 
paz está anunciada^ y se tiene por segura. De modo, que acon- 
tecimiento de tanta resonancia y trascendencia en Europa, sólo 
se sabe en la capital de España (Sevilla), un mes justo después 
de ocurrido. Habría entónces que preguntar, para qué servían 
nuestros representantes en el Extrangero, y entre ellos, Bardaxí^ 
plenipotenciario en Viena (véase la nota 378). 

455 La situación de nuestras fuerzas, y gefes, por aquellos 
días, era del siguiente modo (confr. not. 432): 

Romana, en la Ejecutiva. 
Blake^ en Cataluña. 



OCTUBRE 1809 



417 



Parque^ con Ballesteros y Castro-Puente (26.000 hombres), en 
Salamanca, cubriendo el Puerto de Baños. 

Areisaga, con Freiré, Zayas, y Lacy, en Ocaña el 11 de No- 
viembre, con 52.000 hombres. 

Alburquerque, con 12.000 hombres, en Trujillo, camino deBa- 
dajóz. 

La cuestión de armamento y provisiones, era una de las más 
capitales de entónces. 

Por lo que toca á los caudales, que, para la guerra de la Pe- 
nínsula, conducían á nuestros puertos los navios San Leandro y 
Astrea, debemos declarar, que no dichos buques, sinó otros, fue- 
ron los que los aportaron, cinco meses y medio después. En apoyo 
de lo cual, recordaremos, que celebrándose en Cádiz el 2 de 
Mayo de 1810, el segundo aniversario de esta fiesta cívica, se ex- 
presa así su historiador local (Castro: loe. cit., pág. 24): "Contri- 
„buye á esta solemnidad grandiosa en aquellos instantes, la en- 
„trada de los dos navios de línea, Algeciras^ y Asia^ que anclan 
„á la boca del puerto, y vienen de Veracruz, y La Habana, con 
^^siete millones de pesos fuertes, y cuatro mil fusiles. Son los so- 
5, corros que nos envían nuestros hermanos de América.,, 

Pero, ni las fábricas españolas construyendo fusiles sin des- 
canso, ni los pedidos á Lóndres por mediación de Cochrane 
(vid. §§ 407, 459, y not. 407), ni los que aqui se anuncian llegados 
á Cádiz, ni cuanto dinero, municiones, recursos y gente pudiera 
allegarse, de nada serviría, porque todo llevaba el sello de la 
premura, y de la imprevisión, y todo llegaba tardía é inútilmente. 
Y no es que de intento, acumulemos sombras para entenebrecer 
el cuadro, nó; es que, por inferioridad de raza, y por completa 
ausencia de cultura intelectual, nada hacemos en tiempo opor- 
tuno para prevenir mayores males: y, eternos improvisadores en 
la poesía, la novela, la declamación y el drama, imaginamos que 
el mismo coeficiente puede aplicarse al arte de la guerra (ora 
convertido en ciencia), que al arte de la improvisación teatral y 
artística. ¡Todavía creemos, que con arengas militares, se ganan 
las batallas, y que bordando escapularios y banderas, se exalta 
el heroísmo, y se avasalla y rinde al enemigo! 



27 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



[J_LXXXV] 

Sevilla, 22 de Noviembre 1809. 

458 Viene otro miércoles, mi muy amado Lord, pero 
no vienen cartas de Vm., ni responden los correos al 

ánsia que tengo de recibirlas. ¿Quién las detiene? 

No lo sé, ni es fácil discurrirlo. 

459 No queda ya ilusión que se sostenga contra la 
noticia de la paz, que apénas se creía, quando ya se 
leían los tratados. A este golpe ha despertado el ante- 
rior descuido. Se imprime un Manifiesto que nuestro 
Quintana escribió con el corazón. ¡Con qué gusto le 
leerá Vm.! Un decreto, pedirá la tercera parte de la 
plata de los particulares: otro, la cuarta de los sueldos 
y rentas: otro y otros, otras cosas, y sobre todo, gente. 
Pero My Lord mió, ¿por qué estos 150.000 fusiles ofre- 
cidos por Cochrane, y cuyo importe habrá tomado á 
esta hora, no se nos darán por Vms.? Se dirá que no 
los hay; pero ¿no se pueden hacer, y entregar á medida 
que se hagan? Yó preveo, que Wellesley ya no lidiará 
en España, guardará la frontera de Portugal mientras 
Bon aparte no traiga más fuerzas; mas venido que ha- 
yan, no esperará la suerte de Moore. Ya van llegando 
transportes vacíos á Lisboa. ¡Qué bien dice el refrán, 
que hombre prevenido, vale por dos! Veo que las pro- 
videncias que tomamos, son tardías: yo no he dejado de 
clamar por ellas; pero no dejo de conocer que acaso 
entónces hubieran sido peHgrosas, y desde luego, no 
habrían sido tan eficaces como serán ahora. El espíritu 
público no ha decaído; ménos el del Gobierno; mas bién 
parece que han cobrado más energías. 

460 Areizaga, en Ocaña; en las pequeñas acciones, 
con gran ventaja, salvo en una sobre Ontígola, mandada 
por un Bernuy, que salió mal porque hubo dispersión. 
En otra, sobre el Puente del Arzobispo, Alburquerque 
triunfó. Parque, iba sobre los de Castilla, ya mengua- 



NOVIEMBRE 1809 



419 



dos por haber enviado refuerzos al Tajo; mas le vá ór- 
den de venir á él. La heroica Gerona, está al caer, y 
Blake, aburrido porque no recibió socorro, pide su re- 
tiro. En Cortes, fervet opus, porque ya el tiempo nos 
apremia; y esto hay que decir á Vm. 

461 Mas á nuestra amable My Lady, diré que estoy 
muy confiado de que la novena á San Ramón, haya cau- 
sado el más feliz efecto; no por eso la aconsejo que vis- 
ta un hábito del Santo, aunque fué muy de moda en 
otro tiempo; pero vá ya pasando. Á nuestro Mr. Alien, 
que su Memovia está en prensa. Y con esto, á Dios, mi 
bueno y respetable amigo, de quien lo es affmo. 

Jovellanos. 

462 P. D. 22 por la noche.— ¡Quánta diferencia des- 
de esta mañana, mi muy amado Lord! Un rayo del cie- 
lo ha caído sobre nosotros, y nuestra patria está en el 
líltimo peligro. Los Franceses, atacaron á Areyzaga en 
Tembleque, y nuestro egército se ha dispersado. Esto, 
y la confusión que de esto ha resultado por acá, es lo 
que sé, porque trabajando para las Córtes, me estuve 
en casa todo el dia. ¡Qué! ¿Perecerá esta triste nación, 
oprimida por sus enemigos, abandonada de los amigos, 
sin haberse visto un solo dia reunida y libre? No puedo 
mas; voy á la Junta, y allí acabaré mi carta. 

459 La fecha de este Manifiesto^ escrito por Quintana, fué la 
de 28 de Octubre de 1809. Titúlase; La Junta Suprema del Reyno 
á la Nación Española: .folleto de 13 págs. en 4.°— Real Alcázar de 
Sevilla, 28 Octubre de 1809. Entre los MSS. del Instituto de Jove- 
llanos: vol. LXXX.) 

He aquí lo que dice este escritor en la Memoria sobre su pro- 
ceso y prisión, que escribió en 1818 en la Cindadela de Pamplona 
(véase; Obras inéditas delExcmo. Señor Don Manuel José Quin- 
tana: Madrid: 1872: págs. 193-194.) 

"Á mediados de Octubre (de 1809), pues, si mal no me acuerdo, 
^,publicó el Gobierno un Manifiesto, hecho por mi también, en 
.„que ofrecía expresamente convocar las Córtes á principios del 



420 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„año siguiente, para que se reuniesen en el Marzo próximo. En 
„este Manifiesto, es donde se halla aquella expresión que agradó- 
„tanto por su novedad: Dad algo, españoles, á nuestra inexpe- 
„riencia; mucho más, á las circunstancias: nada á nuestra iU' 
Jencion. Principio de equidad que deberán tener siempre pré- 
nsente, todos cuantos quieran juzgar sanamente de la revolución 
«española.,, 

Y es caso singular, que Jovellanos, en la Memoria en defensa- 
de la Junta Central (parte 2, § 116) al hablar de los grandes tra- 
bajos preparatórios para la convocación de Córtes, cite con rele- 
vante elogio, á su compañero Don Martín de Garay, y al Secre- 
tario Don Manuel Abella [erudito y laborioso académico de la- 
Historia, llamado para Secretario de la Comisión de Córtes, de 
la Embajada extraordinaria de Lóndres en que estaba empleado 
(Memor, en def. de la J. C: part. 2, art. 2, § 66')], á cuya extraor- 
dinaria é incansable actividad, otorga merecido aplauso, dejando 
de mencionar á Quintana (á quien tanto alaba en esta carta). 

460 El tragin de Generales en Cataluña, después de la capitu- 
lación de Gerona, da pobrísima idea de lo que era el Ministerio- 
de la Guerra en aquellas críticas circunstancias. 

En 20 de Octubre de 1809, Blake, que intentó, aunque inútil-^ 
mente, socorrer á Gerona por tercera vez, se retiró á Vich. En- 
10 de Diciembre de 1809, capituló Gerona, y en igual día, no ad- 
mitiendo la Central á Blake, la dejación del mando, lo renunció- 
en el Marqués de Portago. 

Por enfermedad de éste, le reemplazó Don Jaime García 
Conde, á quien sucedió en breve, el General Don Juan de Henes- 
trosa. En su lugar, fué nombrado Capitán General de Cataluña: 
el 21 de Enero de 1810, Don Enrique O'Donell (Toreno: Hist. 2- 
xr-442). 

Es decir, que en poco más de un mes, contó Cataluña cinco 
Capitanes Generales, á saber: Blake, Marqués de Portago, Gar- 
cía-Conde, Henestrosa, y O'Donell. 

Á fin de Enero de 1810, Blake, de vuelta de Cataluña, se hizo 
cargo de los restos del Egército del Centro (ó de la Mancha). So- 
bre Blake, y los motivos de su dimisión, véase la nota 489. 

462 Sóbrelos motivos de la batalla de Ocaña, dice Arteche 
tvn, 277): "Dictó, pues, la Junta Central, sus órdenes para que c! 



NOVIEMBRE 1809 



421 



.„egército acampado en Sierra Morena, se lanzara á Castilla, con 
„la esperanza de ver pronto evacuada la capital de la Monarquía 
„por sus injustos agresores.,, 

Arteche, estima esta resolución por imprudente^ fundado en 
varias razones. Primera: por la indiscutible superioridad de los 
^efes y oficiales franceses, héroes de Jena y Friedland; segunda: 
por la inactividad y falta de cooperación del egército anglo-por- 
tugués; tercera: porque si bien ciertas regiones de España esta- 
ban libres de enemigos, esas atenciones de ménos tenía el fran- 
cés, que le permitían en un día dado, la reunión de cuantas fuer- 
zas pudiera necesitar para hacer frente á las nuestras; cuarta: 
porque con la paz de Presburgo (la de Viena, querrá decir) po- 
dían venir de un momento á otro refuerzos considerables, y tal 
vez con ellos, el Emperador en persona. 

El General Eguía (que sucedió á Cuesta en el mando del Egér- 
cito del Centro) quería disciplinar é instruir sus tropas, ántes de 
avanzar sobre la Córte, para darlas (Arteche, vii, 279) con mayor 
cohesión y disciplina , la confianza y el vigor que suponía in* 
dispensahles ántes de emprender la marcha sobre Madrid. Esta 
determinación, contraria al parecer del Gobierno y de la Junta, 
motivó su relevo por el General Areizaga. Y sin embargo, los su- 
**<:esos vinieron á dar la razón á Eguía. 

Pero no tenía el Gobierno (ibid.^ vTi, 281) fuerza para resistir el 
impulso de las muchedumbres, así las civiles como las militares, 
todas despreciando irreflexivamente los peligros, por evidentes 
que se presentaran, ante el menor asomo ^ no decimos de pro- 
habilidad, sinó de esperanza de conseguir su patriótico es- 
fuerzo, 

¡Ignorancia, irreflexión, atropello, indisciplina , imprevi- 
sión, fanatismo ! ¡Pobre nación ! á la altura de los pueblos 

primitivosl Y en tanto, Zaragoza abandonada; Gerona poco mé- 
nos que olvidada; nuestros Generales, riñendo, insultándose, y 
conspirando; la Junta, pensando en Córtes y libertades; los gadi- 
tanos, dando bailes; y los ingleses, preparados para el reembar- 
que: ¡infelices de nosotros si vuelve Napoleón á España!; y más 
tristes aún, si Wellington, por propia imposición, no llega á po- 
nerse al frente de los Egércitos aliados! 

No obstante, el historiador Arteche, aún después de enumerar 
las múltiples y variadas causas que motivaron el desastre de 



422 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Ocaña (siendo en nuestro sentir, la principal, el ánsia irreflexiva 
del grupo de empleados y oficinistas por volver á sus pingües y 
holgados destinos de la Córte), quiere señalar como la más cul- 
minante de ellas, la mala fe británica: tales son sus palabras: 

(ibícl.: vn, 340) "El fracaso, pues, de aquella campaña, debe 
«atribuirse en primer lugar, á las ambiciones de dominio de la 
„nacion inglesa y de Lord Wellington, d la política torcida y 
,^mala fe de ambos. No dejó, tampoco, de tener su culpa, y grave,. 
„la Junta Central, que, según el poco caso que hizo de los conse_ 
„jos que se la daban, apresuró impremeditadamente el principia 
„de las operaciones, temeroso de que con la paz, que ya se temía^ 
„de Austria (se firmó el 14 de Octubre de 1809) fuera á perderse 
„una ocasión nueva de obligar al Intruso á alejarse de su córte- 
„Esa confianza estaba tan arraigada en la conciencia de los Cen- 
„tralistas, que se envió, con Areizaga, un plantel completo de au- 
„toridades y delegados que restableciesen en Madrid la autori" 
„dad española, el órden y buen gobierno precisos para asegurar 
„la tan deseada restauración. Disculpaba, sin embargo, á la Jun- 
„ta, de sus esperanzas y apresuramiento, el empeño mismo, en los 
„hermanos Wellesley, de regatear su ayuda, exigiendo por pre- 
„cio de ella, la previa ocupación de Cádiz por las tropas de la Gran 
„Bretaña; empeño tanto más manifiesto y apremiante, cuanto que^ 
„habiéndose Wellington trasladado á Sevilla, sus observaciones 
„y consejos, añadían á las del Embajador, la fuerza y el peso de 
„un hombre en quien no pocos cifraban la única esperanza de la 
„pátria. Y esa fama, que después se ha hecho no poco popular, se- 
„duciendo á los que no se han detenido bastante á desentrañar las 
«múltiples causas del éxito de las armas españolas en la guerra de 
„la Independencia, daba lugar en las deliberaciones de la Central, 
„el temor de que, imponiéndose á sus deberes y responsabilida- 
„des, la arrastrase á un acto de debilidad, que costara después los 
«sacrificios y las lágrimas, estériles también acaso, que lleva exi- 
„gidos la tan ambicionada como justa recuperación de Gibraltar» 



„ Véase con cuánta razón puede decirse, que el fracaso de los 
«proyectos de la Junta Central, se debió al egoísmo de la Gran 
«Bretaña, y á las ambiciones y el orgullo del más insigne de sus 
« Generales. „ 

Sentimos no estar conformes con el Sr. Arteche en este par- 



NOVIEMBRE 1809 



423 



ticular. Una y mil veces diremos, que nuestra imprevisión, es la 
eterna causante de nuestros males, antaño como hogaño, y que es 
inútil buscar motivos secundarios para paliarla. 

[J — LXXXVI] 

Sevilla, 25 de Noviembre 1809. 

463 Areyzaga, está en la Sierra: la caballería, 

en los pueblos de su falda meridional, salvo una divi- 
sión queFreyre recoge en la del lado opuesto. La in- 
fanteria, se vá reuniendo: se envían socorros de todas 
clases, y el enemigo hasta ahora, no adelanta. Parque, 
persigue la división de Marchando que parece busca la 
derecha del Duero; y Alburquerque, dueño del Puente 
del Arzobispo, avanza sus guerrillas hasta Talavera. 
El egército inglés, come, sin ir atrás ni adelante. 

463 Esta carta, sin principio ni fin, parece sólo un fragmenta 
de la que debió serlo. Porque es mu}^ extraño, que su autor no dé 
más pormenores de la derrota de Ocaña. "La dispersión de las 
„tropas españolas (dice el historiador) llegó hasta el extremo de 
„no haberse reunido en el espacio de dos meses en Sierra More- 
„na, más que 25.000 hombres. De 4 á 5.000, perecieron en tan in- 
„fausta jornada; los prisioneros fueron 13.000; cuarenta cañones 
„los perdidos, é inmensos los víveres, municiones y carros aban- 
„donados.„ 

[ J_LXXXVII] 

Sevilla, 29 de Noviembre 1809. 

464 Todo el mundo, mi muy amado Lord, tiene car- 
tas de Lóndres, menos yó, acaso porque las espero con 
más ánsia. ¿Habrá por ventura en ese país de libertad^ 



424 



CARTAS DE JOVFXLANOS Y HOLLAND 



algún recelo en la fé y confianza de los correos? ¿Ha- 
brála en Portugal, por donde pasan mis cartas? Pero, 
¿cómo es que no llega el busto que tanto tiempo ha está 
en navegación? ¿Cómo no llega acá el cajoncito con las 
estampas de que Vm. me habló en su primera carta? 
¿Cómo es que escribiendo yo todas las semanas no ha- 
bla llegado á Vm. sinó la carta del 13 de Septiembre? 
¿Cómo que Quintana, no ha recibido alguna de Vm., ni 
Ferrás de My Lad}^? 

465 La desgracia de Ocaña, nos ha añigido mucho, 
no tanto por su pérdida, quanto por su inñujo. Un egér- 
cito poderoso que abandona el campo, en la mayor 
parte sin reñir, es una desgracia de malísimo ejemplo, 
después de la de Belchite. En éste, no sólo contábamos 
con la mayor organización y disciplina, sinó con un 
ardor que nos ponderaban de prodigioso. Agregue Vm. 
que las dos divisiones primero atacadas, lucharon como 
leones, rechazaron al enemigo con gran destrozo, le 
persiguieron hasta un olivar en que se hablan refugia- 
do, y le iban á atacar á la bayoneta cantando ya vic- 
toria, quando un regimiento se arremolinó y huyó, y 
dió el funesto ejemplo, que siguió todo el egército, 
salvo los gef es y muchos valientes oficiales, que se sal- 
varon no sin grave pérdida y dificultad. 

466 Volvió el egército á la Sierra, y la reunión se 
vá haciendo con ménos lentitud que la de Medellin. El 
enemigo la favorece, pues que en vez de seguir el egér- 
cito, se repliega sobre Toledo. Créese que vayan sobre 
Alburquerque y Parque: yo temo, que sobre el prime- 
ro, para penetrar por Extremadura á Portugal, ó á 
Andalucía, dejando un fuerte campo de observación 
para contener á Parque y iVreizaga. La inacción de 
Wellesley, nos es funestísima. Para Vms., puede ser 
muy prudente; para nosotros, es poco generosa. 

467 Al primer rumor de la desgracia, temí por nues- 
tras Córtes: ya, calmado el primer susto, todo el mundo 
vuelve á desearlas, y en ello trabajamos sin cesar. La 
comisión encargada de esto, ha mejorado: al Arzobis- 
po, Riquelme, y Caro, que pasaron á la ejecutiva, fue- 



NOVIEMBRE 1809 



425 



ron subrogados. Garay y Togores(Conde de Ayamans, 
Mallorca). Váse adoptando casi del todo, el plan de 
nuestro Alien. ¡Qué lástima que no estemos más cerca 
para conferenciar sobre mil dudas que se atraviesan! 

468 Romana, y Riquelme, van al ejército á inquirir, 
animar y socorrer. El primero, será dirigido por el se- 
gundo, que lo sería por qualquiera: tal es de distraído 
y ligero. Creo que bullirán mucho^ y harán poco; pero, 
¿quién iría, sinó? 

469 Amable My Lady; lo que no me dicen las car- 
tas, se lo figura mi deseo. Vm. está ya libre, recobra- 
da, y con todo el brillo de su perfecta salud. Así sea, 
y entretanto que tenemos el gusto de saberlo, compa- 
dézcase Vm. de los buenos amigos, no los olvide, y 
crea que, entre todos, es el más sincero y constante 

Jovellanos, 



470 P. D. ¿Hase abierto ya el Parlamento? ¿Re- 
suena en él la voz del amigo de España y de sus fieles 
defensores? 

471 Sin embargo de lo dicho, oigo ahora que Ro- 
mana quiere ir solo, pero no acompañado; y que se 
quiere que obedezca sin réplica. 

468 Por disposición de la Central gubernativa, se había for- 
mado sumaria á los geíes y oficiales que estuvieron en la batalla 
de Ocaña. Formaban la Junta ó Comisión investigadora los re- 
presentantes de la Central, Marqués de la Romana, Riquelme, y 
Gutiérrez Rabé, quienes debían trasladarse á La Carolina, y oir 
á los sumariados para poner remedio al mal ocurrido, y pre- 
caverle en lo futuro, Romana, se excusó, ó por mejor decir, se 
negó á ir acompañado, y debió salirse con la suya, pues en la car- 
ta J— 88 (§ 474) se le ve substituido por el Marqués de Campo-Sa- 
grado. 

De modo, que la nueva Comisión, estaba formada por Campo. 
Sagrado, Don Rodrigo Riquelme, y Don Juan de Dios Gutiérrez 



426 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Rabé, ninguno de los cuales debía tener competencia para juz- 
gar de la matefia, ni de la gravedad del caso (vid. § 484), pues 
la presidencia efectiva, y el interrogatorio, fueron encomendados 
al Brigadier Don Pedro José de Gámez. Era aquél, uno de tantos 
casos en que nuestros Centralistas, plagiaban el ridículo papel de 
los Convencionales franceses. 

Tratábase en aquel proceso de depurar las responsabilidades 
entre el General Aréizaga, y los de división, Don Pedro Agustín 
Girón, Don Juan Bermuy, Don Manuel Freiré, Don Pelegrino Já- 
come, Don Gaspar Vigodet, y Don José de Zayas. Lo ocurrido 
fué, que cada uno, quería desentenderse de sus compromisos, y 
en primer lugar, Aréizaga, por sus desaciertos (á quien cabía la 
mayor culpa), y Girón. El relato de estos desórdenes está debida- 
mente puntualizado y especificado por Arteche, en su Historia 
(t. VII, pág. 298-302). 

Después de las informaciones y declaraciones de los Genera- 
les, se sobreseyó la causa en 29 de Abril de 1810, por tener la Re- 
gencia motivos muy poderosos para ordenarlo asi (ihid., vii, 
pág. 325). 

Más adelante, copia Arteche (viii, 15) el siguiente párrafo de 
Alcalá Galiano: 

„ En lugar de un General nuevo, pasaron á La Carolina varios 
«vocales de la Junta Central; el Marqués de Campo-Sagrado, ge" 
„neral y buen caballero, pero sin experiencia de la guerra; Don 
„Rodrigo Riquelme, togado; y Don Juan de Dios Gutiérrez Rabé, 
^.^hacendado de Córdoba, provincia que representaba en la Cen- 
„tral. Estos tres personages, llevaban el encargo de activar el au- 
„mento y nuevo arreglo del egército, y de poner en buen estado 
„de defensa los puertos de la Sierra (Morena); trabajo inútil, 
„siendo éstos, tantos, en la extensión de aquellos montes, y faltan- 
„do á sus defensores el aliento necesario para pelear aún en los 
«puestos más ventajosos.,, 

„ Esto se hacía, en vez de la formación de un campo atrinche- 
„rado, que con muy buen acuerdo proyectaba Aréizaga.,, 

¡Lo de siempre!: letrados, hacendados, caballistas, y paseantes 
en Córte, dictaminando sobre la defensa militar de la cordillera 
Mariánica sin saber una palabra de geografía, ni de mate- 
máticas; y con la pretensión, además, disponer puertas al campo . 



DICIEMBRE 1809 



427 



[J_LXXXVIII] 

Sevilla^ 6 de Diciembre 1S09. 

472 Mi muy estimado amigo y señor: ahora sí que 
puedo yo quejarme con razón ó de Vm., ó de mi des- 
gracia. Otro correo ha llegado, y en él, varias cartas 
de Lóndres, sin que yo haya recibido una sola letra. 
Ferrás, aunque sin carta, recibió un paquete de ejem- 
plares de la Memoria de nuestro Mr. Alien (en caste- 
llano), y aún en esta casa, nuestro canónigo, tuvo otro 
ejemplar; mas yó, ni Memoria ni carta. Qué quiere 
decir esto, Vm. lo explicará, si acaso mi correspon- 
dencia no tiene la misma suerte de no llegar á sus 
manos. 

473 Precisamente nos hallamos en el caso de resol- 
ver el punto de la formación de los dos Estamentos. El 
mayor número de los que han escrito sobre esto, se in- 
clina á una sola Cámara; ninguno á tres; pero la Co- 
misión de Córtes, ha adoptado las dos, y vá á propo- 
ner su dictámen á la Junta Suprema, con grande espe- 
ranza de que sea sancionado en ella. La convocatoria, 
la forma de los poderes, la fórmula del juramento, la 
instrucción de las elecciones, y el manifiesto que debe 
acompañar á la convocación, se está arreglando, y el 
1.° de Enero se expedirán las órdenes, cumpliendo nos- 
otros, á costa de mil afanes y contradicciones^ nuestra 
promesa. 

474 Pero, ¿nos lo permitirán los bárbaros? ¡Quán de- 
plorable es nuestra situación! El egército de la Man- 
cha, se vá reuniendo. Areyzaga, tiene ya allí 20.000 
hombres, y confiamos que no tarde en doblar su nú- 
mero. Pero se perdió la mayor parte de los fusiles, 
¿cómo, pues, le armaremos? Se arrebaña quanto se 
puede, se construyen lanzas y puñales, se levantan 
otros cien mil hombres, se toman por la Junta quantas 



428 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



providencias dictan la necesidad y el celo; pero la co- 
misión ejecutiva trabajando mucho, hace poco, y los 
recursos faltan para todo. La dispersión de Ocaña, ha 
causado gran desaliento, y no pocas discordias en el 
egército. Camposagrado, y Riquelme, han ido en co- 
misión á La Carolina para inquirir, castigar, ordenar 
y activar; pero el mal es grande, y el remedio difícil. 
Parque, persiguió en Castilla á Marchand, haciéndole 
algún daño hasta Medina: supo allí la dispersión de 
Ocaña, y emprendió su retirada: reforzado el enemigo, 
le siguió á su turno: hubo un empeño harto caliente so- 
bre Alba de Tórmes: nuestra infantería se batió con 
bravura, y aunque la flojedad de la caballería la puso 
en riesgo, salió dél con mucha gloria. Hubo pérdida de 
una y otra parte; la del enemigo, mucho mayor. Tal es 
nuestro estado, fuera. 

475 Dentro, el botarate de Romana, no solo hizo 
imprimir en Valencia el voto que leyó en la Junta so- 
bre Regencia, sinó que imprimió en él cosas que no 
habia leído, y entre otras, una invectiva contra Astú- 
rias. Esto producirá una guerra más abierta de la que 
él rompió y seguía contra quanto hay y produjo de 
bueno, aquel pais. Si en ella sale descalabrado, peor 
para él. En quanto á mí, que no riño, nisi lacessitus^ 
estoy bien preparado á la lucha. 

476 Me consume, mi amable My Lady, la falta de 
cartas de Vms.; pero si Vms. están buenos, la primera 
que reciba me dejará tranquilo, y ¡disipará mi mal hu- 
mor. Entretanto, renovando á Vm. y á toda la esti- 
mada compañía mi tierna memoria, soy de mis amados 
Lord y Lady, el más ñno y ñel amigo 

477 P. ]). No hay libertad legal de prensa; pero 
Vm. ve que la hay de hecho. Los periódicos, se cruzan, 
y todo el mundo los deja discurrir. Allá van esos nú- 
meros del Expectador\ su autor, el Presbítero Don Al- 
berto de Lista, autor del Elogio de Floridablanca^ ya 
impreso, pero no publicado por falta de un retrato que 
se graba en Valencia. 



DICIEMBRE 1809 



429 



473 Jovellanos, en su Memoria en def. de la /. C, inserta, en 
los Apéndices^ casi todos estos documentos. 

474 El Duque del Parque, queriendo auxiliar á Areizaga, 
ahuyentó de Alba de Tórmes (19 Noviembre) á 5.000 franceses, y 
trató de hacer lo propio con otros 10.000 que se reunieron en Me- 
dina del Campo, donde sostuvo un choque bastante acalorado. De 
allí, regresó al Carpió, y en la mañana del 28 de Noviembre, lle- 
gó á Alba de Tórmes, y á la entrada del pueblo esperó á los fran- 
ceses, que venían mandados por Kellerman. En breves instan- 
tes, se presentaron éstos, y derrotaron la derecha. La izquierda, 
se sostuvo bravamente con Mendizával, mas al pasar el puente, 
se produjo un grave desórden, perdiendo los nuestros unos tres 
mil hombres. El egército, pudo salvarse, huyendo por distintas 
vias, llegando al cuartel general situado cerca de Ciudad Rodri- 
go, á principios de Diciembre. 

475 Jovellanos, narra las causas que motivaron la aparición 
del papel de La Romana, lo que se proponía con él, y los efectos 
que produjo su publicidad. (Mentor, en def. de laJ.C, Part. 2 — 
art. 2 - §§ 100, 101 y 102.) 

La Romana, estaba furiosamente enojado contra los asturia- 
nos, y también contra sus representantes (Jovellanos y Campo- 
Sagrado), por las tres Representaciones que elevaron á la Junta, 
en Mayo y Julio de 1809. Pero como en la reunión de 14 de Octu- 
bre de 1809, al leer su papel La Romana, callara el afectado é in- 
jurioso apóstrofe que dirige d Asturias^ págale Jovellanos con 
igual silenciosa reserva de expresar todo loque sobre dicho papel 
pudiera decir, si á ello fuere provocado (v. Memor. dicha, § lOJ). 

Del Manifiesto ó Voto de La Romana sobre la Regencia, se 
publicaron dos ediciones: 

1. ^ edición: Valencia: en 8,° 

2. ^ edición: Sevilla: 12 págs. in folio. 

La que vimos (MSS. del Instituto de Gijon, vol. lxxx), se titula: 
Representación del Excmo. Señor Marqués de La Romana á 
la Suprema Junta Central (fechada en Sevilla, 14 Octubre 
de 1809), 12 págs. en folio. El apóstrofe contra Astúrias, pág. 10, 
dice así: 

„ ¡Astúrias! ¿No viste levantado el poderoso brazo, que con tan 



430 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„vivas instancias y ruegos buscaste, y descargar el golpe de su 
„poteslad contra una Junta, que después de haber reconocido la 
„Soberanía de la Central, y estar recibiendo de ella, auxilios, que 
,/altaban d mis fatigados y desnudos soldados, se trataba como 
„Monarca, mandaba como déspota, quería ser obedecida como 
„Bonaparte en los países que domina, y había llegado á desobede- 
„cer la misma voluntad expresa de Nuestro Rey el Señor Don 
«Fernando Vil? Un Manifiesto documentado, hará ver pronta- 
^^mente estas verdades: y sin embargo, V. M. ha premiado una 
«desobediencia tan escandalosa, y cuyos progresos impedí con ex- 
„cesiva moderación, y de sus resultas, he sido separado disimu- 
^^ladamente del mando, para honrar con más distinción á unos 
^^criminales Españoles. „ 

Indudablemente, se le fué la mano al Marqués. 

Mas concordando fechas, y reuniendo los antecedentes que Jo- 
vellanos menciona, tendremos: 

a) Que perseguido por Ney, huyó de Oviedo, y se embarcó en 
Gijón, en el bergantín de guerra Palomo, saliendo de allí al ama- 
necer del 19 de Mayo de 1809. 

b) Que por precedentes cartas de Jovellanos de 18 y 21 de Ju- 
nio, y 8 de Julio, §§ 291, 305, 319 a, se trató del asunto de La Ro- 
mana, en la Central, acordándose su remoción (con el mayor de- 
coro), y dejando á su arbitrio la sucesión del mando. 

c) Que habiendo sido nombrado Romana, individuo de la Junta 
Central, por Valencia, salió para su nuevo cargo el 18 de Agosto 
de 1809, habiéndole substituido en el mando de Astúrias y Galicia» 
el Duque del Parque (J— 69, § 372). 

d) Que á fines de Septiembre de 1809, llegaba Romana á Sevi- 
lla, y tomaba posesión del cargo, siendo ademas vocal de la Sec- 
ción de Guerra y de la Comisión Ejecutiva. 

y e) Que en 14 de Octubre de 1809, leyó en la Junta su ruidoso 
papel, que después imprimió en Valencia con igual fecha. (Véase 
también lo que más adelante dice Jovellanos en la carta XCVI, 
§ 509.) 

Pero La Romana, no sólo aspiraba á la dignidad de Regente, 
siendo aclamado como tal en el revuelto tumulto de Sevilla del 24 
de Enero de 1810 (aunque su Junta no accedió á la idea), sinó que 
ha sido acusado de más graves faltas por un historiador extran- 
gero. Oigámosle: 



NOVIEMBRE 1809 



431 



(Arteche: t. vii, 481) ^^Schépeler, va más léjos que Toreno, y 
-«achaca á Romana, que en el mismo dia en que clamaba contra el 
^nepotismo reinante, procuraba á su hermano menor, capitán, un 
«regimiento de caballería. De algo, y más grave le acusa todavía 
„el historiador alemán, tan conocedor de nuestras cosas, desde la 
„época, sobre todo, en qué, siendo ministro plenipotenciario de 
„Prusia, pudo procurarse todo género de datos en Madrid.— Acu- 
osa á Romana, de haber enviado su famoso escrito á Valencia, 
adonde su hermano José, que allí mandaba, lo hizo reimprimir 
„para remitirlo á todas las provincias, con una segunda parte, 
^^proponiendo depositar en las manos de Romana^ la corona de 
y^España, parte que Canga- Argüelles hizo suprimir, en la confian- 
„za de que Caro firmaría la circular sin revisarla. Algo después, 
«costaba á Canga, aquel rasgo de astucia patriótica, el destierro 
„á Ibiza, en compañía de sus colegas en la Junta, Cros, y Bertrán 
„de Lis. La opinión, atribuyó estos manejos á la Inglaterra, por 
„medio de Doy le, y Tuper, éste Cónsul entónces en Valencia.,, 

477 Sobre Don Alberto Lista, véase lo que va dicho en nota á 
la carta J— 51. 



[H_LXIV] 

12 Noviembre: 1809. 

Ya cinco días ha (el 7) que parió la Señora de una 
hija. Las dos están á maravilla buenas, y en este triste 
mes, está muy alegre mi casa.— También, al punto, el 
mismísimo día traxo á Inglaterra el navio Brockbanck 
(ó Brockback), el tan deseado busto de mi digno y que- 
ridísimo amigo Don Gaspar: no le han desembarcado 
todavía, pero ¡con quánto gozo le recibiremos!— Ya ha- 
brá oído Vm. el fin del saineie de nuestro ministerio 
antipapal, y en leyendo las cartas de Lord Grenville, 
y Lord Grey, habrá bien entendido los muchos moti- 
vos ¡que les persuadían de rehusar la proposición de 
esta gente. 

Mucho y mucho en ciertos tiempos me hubiera acó- 



332 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



modado la Embaxada en España, presupuesto fuese 
acaso un gobierno con que podía contar; pero en ver- 
dad, no me parece en el momento, un destino muy 
agradable, aún aficionado como soy, he sido, y siempre 
seré á ese país, puesto que, hablándole con franqueza, 
no puedo disculpar, y siendo ministro, no pudiera disi- 
mular, la poca prontitud con que se executan las miras 
de los buenos Españoles, y aún de la Junta misma. Se 
quejan de que no tienen opinión, y ¿cómo han de te- 
nerla? Ni se atreven á castigar abiertamente á los ma- 
los, ni á fiarse del Pueblo. Créame Vm. querido amigo 
mió, conozco muchos y muchísimos oficiales ingleses, 
que entrando en España con entusiasmo, han chocado 
con esta especie. — En lugares donde dixeron había de 
todo, almacenes establecidos por el Gobierno, &, &, han 
pasado (aún los de grado superior) sin hallar \in(a) 
miaja de pan. Luego después, entran los franceses y 
hallan todo. Se retiran los franceses, y los que después 
de haber rehusado todo á los Ingleses, lo franquearon 
á los Franceses, no se castigan.— Esto, no proviene de 
la falta de buena intención del Gobierno, nó, pero sí de 
su poca autoridad; reciprocamente resulta á la vez 
(efecto) y causa del poco vigor y poca osadía con que 
se atreve obrar en cosas políticas, y del temor que 
siente de la voz pública, y de la libertad de imprenta. 
Todo esto, lo sienten Vms., y no se les escapa el reme- 
dio, pero sabiéndolo y reconociéndolo ya seis meses 
ha, tienen la flaqueza de no haberlo verificado, y ¡ay 
de mí! ¡quántas cosas y quán grandes se han hecho en 
estos seis meses en Alemania por el enemigo! 

Es la dicha (fortuna) de Napoleón, en todas partes, 
en Alemania, en Inglaterra, y en España, hallar mucha 
inacción, y mayores desavenencias en sus contrarios. 

Hablemos de otros asuntos, que estos son dema- 
siado tristes. 

Le doy mil y mil gracias por sus notas sobre los Je- 
suitas, ¡qué bondad es la suya en medio de tantos tra- 
bajos, emplearse en dar gusto á mi curiosidad!— Es- 
pero que M.r Alien 3'a se adelantará con ia traducción 



DICIEMBRE 1809 



433- 



del Informe; ha sido muy distraído, como yo también 
desde su llegada en Inglaterra, y por eso, tengo de pe- 
dirle me disculpe al Señor Tineo, de no haber respon- 
dido, como hubiera debido, á su amable carta. 
Adiós, queridísimo y respetado amigo mió. 

P. D. Noviembre 16.— Estamos todos buenos. 
L.d John, ya está en Edinburgh con el famoso Play- 
fair, el mejor mathematico de este país, y hombre de 
bien. CarHtos, siempre á su Academia á Gosport, muy 
cerca de Portsmouth, apasionado, como ántes, á la 
marina. 

Aquí, se crée, que ha estado malo Bonaparte, y en 
efecto, parece habrá habido algo de eso, pero no tanta 
quanto dicen y desean muchos 

Mucho hemos celebrado la victoria del Duque del 
Parque, en Tamámes, pero pide otras, y grandes y fre- 
cuentes, el tiempo. 

Me alegro mucho que Vms. ya tengan las sugestio- 
nes (proposiciones) , aquí las alaban mucho, ya por su 
moderación, ya por los buenos principios en que están 
fundadas. 

Adiós otra vez. 



[J_LXXXIX] 

Sevilla^ 13 de Diciembre 1809. 

478 Están con efecto, olvidados todos los malos ra- 
tos que he tenido con la falta de cartas, y plenamente 
indemnizados con el placer que me ha dado ayer la 
carta de Vm. (H— 62) por la que, á un mismo tiempo, 
sé que nuestra amable My Lady (que como dicen nues- 
tras aldeanas, no tiene licencia de Dios para hacer 
cosa mala) ha hecho tan bien, y tan felizmente, su des- 
embarazo, y que la madre, la hija, el padre, y toda la 

28 



434 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



amable familia gozaban de entera salud, y conservaban 
la memoria de su invariable amigo. No fué ciertamente 
la Señora Lucina la que presidió á tan feliz alumbra- 
miento: fué el bendito San Ramón, movido de mis fer- 
vorosas novenas. Sea mil veces enhorabuena, mi muy 
amado Lord, y derrame Dios sus bendiciones sobre tan 
amable familia, y sobre el digno gefe que la preside. 

479 Todo está listo para la convocación de Cortes: 
anoche, fueron aprobadas la plantilla de Convocatoria, 
la Instrucción para las Elecciones, fórmula de pode- 
res, &. Todo irá al punto á la prensa, y al 1.° del que 
viene, irá volando por esas provincias. La representa- 
ción popular, será como de 300 vocales: uno por 50.000, 
por los pueblos: uno, por cada ciudad de las que fueron 
llamadas en 1789: uno por cada Junta Superior (17); y 
por las Américas, algunos naturales de ellas residentes 
aquí, y elegidos con acuerdo de los nombrados por ellas 
para la Central, y reemplazables por los que vinieren 
de allá. Las dos Cámaras, están acordadas por la comi- 
sión de Córtes: pero la consulta no ha subido aún á la 
Junta. Si lo fueren, vendrán todos los Prelados y Gran- 
des, y no más. Tratamos ahora de iniciativa y veto- 
trataremos de Orador ó Canciller, y pero hay 

muchos miércoles para hablar en esto. 

480 Vm. me indica cómo acabó en esa el saynete 
diplomático, sin decirme los interlocutores: veremos si 
Saavedra tiene gazetas, y allí sonarán. 

481 Por acá vamos reparando nuestras quiebras. 
Areyzaga, tiene ya en la Sierra 28.000 hombres, y su 
egército crece por dias. Parque, opina marchar al otro 
lado del Duero, para cubrir la Castilla y el Norte. Al- 
burquerque, está en Santa Olalla: Wellington deja el 
Guadiana, y toma la derecha del Tajo, y aun dice que 
se reunirá con Beresford. Gerona, se tiene milagrosa- 
mente. Cataluña, en un congreso provincial, ha acor- 
dado levantar 50.000 hombres y recaudar dos millones 
de duros. Nuestra Ejecutiva no pára; pero Romana em- 
baraza. Su indiscreto papel, circula, y no puede no te- 
ner consequencias. 



DICIEMBRE 1809 



435 



482 Ahora mismo llegaron los cajones. Ahora mismo 
acabo de besar las caras imágenes de mi dulce amigo, 
y de mi venerado su tio. Los lios para Infantado, Cap- 
mani, Blanco, Garay, Hermida, se van distribuyendo. 
La Santa Cruz, y toda la gente de su estofa, está, se- 
gún creo, en Cádiz; pero allá la buscará su cajoncito. 
No puedo más. Mis tiernas expresiones á la adorable 
puérpera: á Mr. Alien, que sus ideas, si no en todo, se- 
rán adoptadas en lo más esencial. Deseo los progresos 
•de Charles, y Lord John, y soy todo de Vm. con millo- 
'iies de gracias y expresiones. 

J.Ll, 

478 La carta de que se congratula JoveUanos en este párrafo, 
es la signada H— 04 (12 Noviembre, 1809), en la cual, Holland, le 
participa el nacimiento de su hija (Georgina Ana) ocurrido el 
dia 7 de Noviembre de 1809. 

479 Los documentos que aquí se citan, están todos publicados, 
unos, en las Gacetas del Gobierno (Sevilla, Isla de León); otros, 
en la Memoria de Jovellanos, tantas veces citada: en los Docu- 
mentos justificativos de la Junta Central; Papeles de la Junta 
Central Supr. Gubernat. del Reino (Archiv. Histór. Nac); y 
otros, en las diferentes Historias de Toreno, Canga- Arguelles, 
Alcalá- Galiano, Gómez de Ar teche, Londonderry, Schépe- 
1er, etc., etc., etc. 

480 Situación de los Generales y fuerzas de su mando: 
Aréisaga (después del descalabro), en Sierra-Morena, con 

28.000 hombres. 

Duque del Parque (después de la acción de Medina del Campo 
(23 Nov.) y de la derrota de Alba de Tormes (28 Nov.), en El Bo- 
dón, á dos leguas de Ciudad Rodrigo. 

Albur querque^ en Santa Olaya , camino de Trujillo (provincia 
de Cáceres). 

Wellington, subiendo al Norte del Tajo. 

482 El regalo de grabados y libros para Jovellanos, se conte- 
nía en dos cajones. Entre los grabados^ se contaban: dos, con el 



436 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



retrato de Lord Holland (uno para Don Gaspar; y otro igual^ 
para el poeta Quintana): uno, del insigne estadista Charles James 
Fox, y otro, del Príncipe de Gales, obsequio de Lady Holland á. 
su amigo (vid. H— 57). 

Aunque no se menciona el retrato grabado de Miss Elizabetb 
Vassall Holland, que tanto deseaba poseer su ilustre amigo, se- 
gún las afectuosas expresiones con que lo manifiesta (J— 76, § 411)^ 
no sería imposible que más adelante se llevase á ejecución, pues 
ya dejamos consignado en el Prólogo de estas Cartas, que Lady 
Holland figura entre las escritoras inglesas, por su elegante eS' 
tudio, Life of Sidney Smith; The journal, etc. 

De los libros, no se hace especial indicación, aunque muchos 
de ellos se conserven actualmente en la biblioteca del Fundador 
del Real Instituto Asturiano. 

Digno es también de singular estima, el recuerdo que dedica 
Holland (papel y lápices para dibujar) al amanuense y dibujante 
de Jovellanos (á quien aquél apellida su muchacho), y que á 
nuestro juicio, no es otro que el aplicado gijonés Don Manuel Mar- 
tínez Marina (ihid., H— 57), hijo del primer Maestro de la Escuela 
de Santa Doradia de Gijon (incorporada al insigne Lyceo), Don 
Miguel Martínez Marina, hermano, éste, del célebre jurisconsulto 
Don Francisco. 

Después de redactada esta nota, recibimos como obsequio del 
Señor Eduardo Llanos Cifuentes, todas las obras publicadas por 
individuos de la familia Holland (varias de ellas, recientemente, 
y que citamos en la sección bibliográfica) y en las cuales se con- 
tienen gran número de retratos de los contemporáneos, de los que 
entresacamos los siguientes: 

Charles James Fox (tio de Holland), 2 retratos, uno de 1789. 

Elisaheth Vassall Holland, 2 retratos, uno de 1793, otro 
de 1795. 

Lord Henr y Richard Holland, 2 retratos, uno de 1795, otro,, 
posterior. 

Richard Vassall, padre de Elizabeth, de 1793, 
John Hookham Frere, embajador en España. 
José M. Blanco-White, escritor, etc., etc., etc. 



DICIEMBRE 1809 



437 



[J_XC] 

Sevilla, 20 de Diciembre 1809, 

483 Mi muy amado Lord: ahora quisiera yo tener 
Tina carta de Vm. cada semana, para saber del total 
restablecimiento de la amable puerpei'a, y de la buena 
salud de la recién nacida. Suple su falta, el deseo, y 
con él, van mis votos por este bien, y por la buena sa- 
lud de Vm. 

484 Por acá, no hay novedad: los Franceses han 
destacado fuerzas hacia el Ebro. Tal vez irán á acabar 
con Gerona. Blake, se ha obstinado en dejar el mando, 
y yo creo que á ello contribuyesen algunas desavenen- 
cias con aquella Junta provincial. Creo que tuviese ra- 
2ón; pero su delicadeza la llevó á cabo. Yo quisiera 
que viniese á mandar á la Sierra; pero él pretexta de 
quebranto de su salud, y nos deja tan poco lugar á 
destinarle, como él se reserva para ser destinado. Por 
el mismo camino hemos perdido á Venégas, y es poco 
bueno lo que queda para el mando. Riquelme, y Cam- 
posagrado están en la Sierra, y no sé lo que adelantan. 
El papel de Romana, hecho en casa de Frere, donde 
€stá alojado, y que parece obra de muchas manos, y 
nacida de muy siniestro impulso, es causa de continuos 
disgustos. El hombre, es una calabaza vacía, y siento 
mucho que sea amigo de Vm. Creímos que nos sería 
útil en la comisión ejecutiva, pero embaraza más que 
hace. 

485 Mi comisión de Córtes, me trae un poco ocupa- 
do: en ella, en la Junta de Legislación y en la de Ins- 
trucción pública, que yo presido, está acordada la li- 
bertad de imprenta. No sé lo que acordará la Junta. 
Quizá no se atreverá á hacer la ley; pero á lo ménos, 
la propondrá á las Córtes, y entretanto, protegerá de 
hecho la libertad. 

486 Amable My Lady, un besito á la chiquitína: re- 



438 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



cobre Vm. del todo su brillante salud, y mande quanta 
quiera á su affmo. amigo 

487 P. D.— De las dos estampas ó retratos de Vm.^ 
mi muy amado Lord, el uno, he destinado á Quintana, 
que me ha dicho desearle con ánsia, y está no poco ce- 
loso de no haber tenido carta de Vm. Yo creo que éste 
fuese el verdadero destino de la estampa; pero he tras- 
papelado la primera carta de Vm. y no puedo dar con 
ella: mi memoria me socorre. Si acaso me he engaña- 
do, no por eso creo que Vm. desaprobará el destino; y 
si otro era el objeto de Vm., se encargará del des- 
agravio. 

484 En la pasada nota 460, y en la 489 de la siguiente carta^ 
apuntamos el motivo del disgusto de Blake.— Agregaremos aquí, 
que si resignó el mando de Cataluña en manos del Marqués de 
Portago, y en día solemne (capitulación de Gerona: 10 Diciembre» 
1809), fué debido á su desavenencia con las Juntas Catalanas, y á 
la inexplicable conducta del Ministro Cornel, desautorizándole. 

Estas son las expresiones de Toreno (2 — xi — 442): "Motivó se- 
„mejante resolución, haber aprobado la Central, contra el dictá- 
,^men de dicho General^ lo determinado por el Congreso catalán» 
„de levantar 40.000 hombres de somatén. Blake, quería crear 
^cuerpos de linea^ y no reuniones informes de indisciplinados 
^^paisanos. Pero los catalanes, apegados á su antigua manera de 
«guerrear, hallaron arrimo en el Gobierno Supremo, desaten- 

„diéndose las reflexiones juiciosas de Blake 

„ El somatén que se había levantado, no produjo el efecto que 
«esperaban los catalanes. Apareció tarde, y al caer Gerona (cuyo 
„asedio duró ¡siete meses!); y no queriendo tampoco los partidos 
«desprenderse de sus respectivos contingentes para prestarse 
„mutuo auxilio, faltó el necesario concierto.,, 

Jovellanos, opinaba que Blake tenia razón. 

Los caliñcativos que emplea Jovellanos en sus Cartas, contra 
La Romana, son siempre despectivos, duros, ó burlescos. Al prin- 
cipio, úsalos con relatiya moderación, llamándole desfacedor de 



DICIEMBRE 180^ 



439 



tuertoSy y extravagante (§§ 102, 189, 291); pero después de la lle- 
gada de La Romana á Sevilla en Septiembre de 1809, y con oca- 
sión de tramitarse las Representaciones sobre los sucesos de 
Asturias, invectivas del Manifiesto de Valencia, y posteriores 
acaecimientos en la Comisión Ejecutiva, el apóstrofe se recru- 
dece, apellidándole botarate (§§ 475, 5321, calabaza vacia (§ 484), 
indolente (§ 503), y héroe (,§ 516) en sentido burlesco. 

Mas habiendo muerto Romana en Cartaxo (Portugal), el 23 de 
Enero de 1811, y no cabiendo en el gran espíritu de Don Gaspar, 
rencor por lo pasado, ni pudiendo tampoco prescindir para los 
fines de la Historia, de la narración de los hechos ocurridos, díc- 
tale su corazón las siguientes nobilísimas frases, en el Prelimi- 
nar de su Memoria: 

"En medio de tanta suspensión (por la impresión de la Memo» 
^ria), el público supo y sintió la muerte de un célebre General r 
„de quien se habla, y á quien se alude más de una vez, en esta 
„obrita (Marq. de La R.), Sentíla yo también, porque siempre 
„aprecié sus talentos militares, y siempre le deseé muy sincera- 
;,mente, toda la gloria que le hubieran podido grangear en la de- 
„fensa de la Pátria. Pero la sentí mucho más, porque miéntras 
„existía, podía hacer alguna explicación de su conducta, en los 
„hechos en que me creí con derecho á censurarla; y entónces, mi 
„censura, pareciendo más franca y noble, hubiera tenido mayor 
„fuerza. Aun por eso, la borraría ahora de buena gana, si en un 
«negocio, en que están comprometidos el honor del país en que 
„nací, y el deber de mi representación, fuese mi silencio concilia- 
„ble con los poderosos motivos que me obligaron á romperle. Á 
„bien, que mi censura, recae sobre hechos públicos, que, cual- 
„quiera que tenga interés ó deseo, y se halle con razón para im- 
5,pugnarlos, lo podrá hacer, contradiciéndolos, explicándolos ó 
«disculpándolos, según le pareciere. Y como por otra parte, mi 
„honor me ha empeñado en esta lucha de razón, contra otras mu- 
„chas personas autorizadas y respetables, tampoco temo que la 
«maledicencia diga, que sólo tuve valor para lidiar con un muer- 
„to, cuando no me ha faltado para lidiar con tantos vivos.,, 

El punto capital de la conducta de La Romana en Astúrias^ 
hémosle tratado ya en las notas 102 y 203. 



440 



CARTAS DK JOVELLANOS Y HOLLAND 



[J — XCI] 

Sevilla, 27 de Diciembre 1S09, 

488 Mi muy amado Lord: no recibiendo carta de 
Vm., las mías vendrán á ser muy breves. En el dia, no 
hay que añadir, sinó que nuestra Junta ha desechado 
ia propuesta de dividir las Cortes en dos Cámaras, he- 
cha por la Comisión. Acordó, sin embargo, proponerla 
y fundarla para que las mismas Córtes la hagan, si les 
pluguiere. Puede haber alguna esperanza de que así lo 
hagan, porque no dudo que se reunirán allí muchas 
gentes de juicio; pero los mozos, propenden á ideas de- 
mocráticas, y me temo que la Juntilla abunde en ellas, 
y tenga muchos prosélytos. Aún no sabemos si serán 
admitidos todos los Grandes y Prelados; si no, la elec- 
ción de los admitendos ofrecerá un nuevo embarazo. 
Nos hacen trabajar como azacanes en la comisión, y al 
cabo, todo vá por tierra. 

489 Creemos que ha caído Gerona, y entregádose 
por capitulación, aunque nada sabemos de oficio. El 
Principado, habia hecho un levantamiento en masa 
para socorrerla; pero era ya tarde, y aún más en tiem- 
po, Bíake confiaba poco en esta gente nueva y colecti- • 
cia. Por eso insistió en su retiro, y ya estará en Mála- 
ga, ó llegará muy luego. 

490 Me figuro ya á nuestra amable My Lady del 
todo restablecida, y dando aumento de vida y salud á 
su niñita. Deseo uno y otro á entrambas, y á Vm. toda 
feUcidad que cabe en la idea de su tierno amigo 

/. LL 

491 P. D.— Á propósitó; si Vm. no ha escrito á Quin- 
tana, piense en desenojarle. Tampoco Ferrás ha reci- 
bido una letra, y ambos hacen de Vms. tierna y fre- 
cuentísima memoria. 



DICIEMBRE 1809 



441 



489 La rendición de Gerona, en el tercer sitio, fué el día 10 de 
Diciembre de 1809. 

Hacía, pues, diez y siete días que se había rendido Gerona, |y 
todavía lo ignoraba el Ministro de la Guerra! No faltaba más, 
sinó que lo hubiera sabido un día más tarde (el 28), para que el 
sarcasmo fuera doblemente cruel. 

Las reclamaciones de Álvarez á los Generales Blake y Cou- 
pigny, á la Junta Superior del Principado, y á la Central, fueron 
desoidas. Aquellos, con disculpas y excusas, y éstos con procla- 
mas retóricas y vanas promesas, le abandonaron. {Heroísmo su- 
blime, incomparable, el de aquel titán, inconmovible en medio de 
la indiferencia de los unos, del abandono de los otros, de la deser- 
ción de los suyos, del hambre, la peste, y la insaciable furia de los 
sitiadores! ¡Alma heróica sin segundo, en aquellos pavorosos mo- 
mentos en que su sombra augusta se levanta por encima de las 
más grandes! 

Arteche (t. vii, 163), á propósito de la cr usada de Cataluña 
para libertar á Gerona, se expresa en los siguientes términos: "La 
«organización popular, no pudo hacerse lo homogénea que era ne- 
„cesario, obedientes los migueletes y somatenes á sus autoridades 
„locales, y á las voluntades siempre dispersas, de sus gefes, aji- 
^donados á no pelear sinó en derredor de los pueblos de su na- 
y^turalesa, y d lo más, en el país circunvecino.^ 

En otra parte, y sobre el mismo tema (t. viii, 221) escribe: 
^' Ya dijimos que el llamamiento de la Junta (de Cataluña) re- 
„sultaría para la liberación de Gerona, nulo ó tardío, como al fin 
.,sucedió: la pugna entre el egército y los catalanes, histórica y de 
^ época remota, según manifestamos en el tomo anterior, impidió 
„el arranque general, simultáneo y decidido de que había me- 
^nester la ciudad heróica, y aun cuando los migueletes y soma- 
„tenes simpatizaron más con las tropas, por sufrir privaciones se- 
„mejantes y correr iguales peligros, sus esfuerzos se perdieron en 
„el vacío del fracasado pensamiento de las autoridades de Man- 
^^resay de Sevilla.,, 

Por nota, agrega el duro juicio de Schépeler, historiador ale- 
mán de la guerra de la Independencia ít. vii, pág. 449). 

Schépeler, nada afecto á los catalanes, en quienes, además de 
avaricia, supone ódio inextinguible á los soldados españoles, dice 
á propósito de esto: ''La palabra Congreso, volaba de boca en boca 



442 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



«despertando la memoria de tiempos gloriosos, despejaba los hori- 
„zontes del porvenir, y unía á todos los catalanes. Blake, prome- 
„tió al Congreso (de Manresa) limpiar la provincia de enemigos^ 
„si los habitantes se decidían á levantarse en masa como los ga- 
„llegos; y cierto que los hubiera dirigido mejor que como se hizo; 
„pero los catalanes tomaban su nombre como sinónimo de des- 
agracia.,, 

Y ahora, después de transcurrido un siglo, odiando á Castilla 
con saña de tribu fronteriza, y pretendiendo acaso avasallar á Es- 
paña, alentada por la torpe conducta de cuatro gobernantes inep- 
tos, tenemos otra vez Junta de Manresa, tan díscola, tan egoísta^ 
tan ambiciosa y tan audáz como la primera. 



f H_LXV] 

Noviembre 2S: 1809. 

Acabo de recibir, querido, y respetadísimo amiga 
mió, su amable carta del 1.^ de este mes (J— 82), con 
la apreciable proclama de la Junta, y con su papel 
interesante sobre los Jesuítas. — ¡Quánto y quánto le es- 
toy agradecido para (por) sus atenciones, amistades y 
bondad! Pero también para (por) mi segunda pátria, le 
doy mil y mil gracias de haber adelantado el gran ne- 
gocio de las Córtes.— Si al pesar de la paz con Austria, 
y de la endemoniada actividad de Bonaparte se verifi- 
case esa deseada Asamblea, no desesperaré del buen 
acierto de ella, y de la buena salida de esta gloriosísi- 
ma lucha. 

La Comisión, para decirlo con franqueza, no me 
gusta, no por ser Comisión, sino por los individuos que 
la componen, y por los que echo ménos en ella. ¿Dónde 
está el querido Don Gaspar?, y si él lo rehusaría ¿por 
qué está excluido de tan importante oficio el patriótico 
Campo-Sagrado? pero con las Córtes, todo se arre- 
glará 

Corcidimt venti sitnul alba haittis 
Stella refulgit. 



NOVIEMBRE 1809 



443 



El papel está bien hecho, y no dexará de gustar 
aquí. 

¿Quién es este Ariazaga (Ay ¿izaga) que manda el 
exército en la Mancha? hasta aquí no le había oído 
nombrar. ¡Dios haga sea un Coligni, un Príncipe de 
Orange, un Fairfax, ó un Washington! 

La Señora y la chica están muy buenas. Garlitos 
que ha vuelto con motivo de tabardillas, en su acade- 
mia (de que no se queja nada) está bueno, y pide (en- 
vía) mil memorias. 

Aquí se publica la carta de Canning el mismo dia 
que llega su amigo, para tomar encargo en el Ministe- 
rio, con que ha reñido. Ahora veremos lo que es el tan 
decantado Marqués. No es la misma cosa ser invencible 
en las Indias, y vencedor en Europa. Adiós: mil y mil 
memorias de la parte de Milady. 

H . 

Ahora es indiferente mandar las cartas, via Cádiz, 
ó Lisboa; viene á ser lo mismo; aun mejor por Cádiz. 



[H_LXVI] 

Holland-House: 13 Diciembre: 1S09. 

Querido y respetado amigo y favorecedor mío: 
Ya tenemos su busto en casa, y tan parecido, que 
algunas veces hace ilusión, y se nos puede persuadir 
que tengamos (tendremos) luego (la satisfacción) de 
disfrutar el amable trato de Don Gaspar. ¡Oxalá pudié- 
semos!— Sus interesantes cartas me han llegado muy 
bien, pero algo atrasadas, que será mi culpa, en no ha- 
biéndole pedido las embiase por Cádiz, quando se le 
ofrece la oportunidad del paquebote, ó de algún correo 
de Gabinete. 

Celebro mucho la resolución, apruebo la proclama, 
pero siento siempre la tardanza de Córtes, porque más 



444 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de quatro meses desde la proclama hasta su celebra- 
ción, ¡quántas cosas no pudieron verificarse en aquellos 
quatro meses, siendo ya congregadas las Córtes, y 
quántas desgracias no pueden acontecer en quatro me- 
ses, no teniendo la autoridad precisa el Gobierno!— No 
hablo de las intrigas, las desavenencias, y las muchas 
dificultades en que se hallan Vms. y de que se queja 
tan justamente mi digno y filosófico amigo, haciéndo- 
me una descripción de ellas, tan patética é interesante. 
No las entiendo ni las puedo entender de tan léjos. Es 
un Fldndes, como dicen. ¡Oxalá se pusiese enfrente de 
los negocios, un Prince d'Orange, que sin tal dicha, no 
tengo mucha esperanza de la buena salida de esta glo- 
riosísima lucha! — No hay duda que vuelve ahí Bona- 
parte: las amenazas de su discurso al Cuerpo Legisla- 
tivo, lo anuncian; y si los esfuerzos de España no se di- 
rigen, no diré con mejor acierto, pero con una peri- 
cia y génio militar aun igual al suyo, no me atrevo á 
pensar en lo que ha de ser la resulta. 

Sigue traduciendo el Informe sobre la Ley agraria 
el nuestro Alien: tal vez habrá leido Vm. la crítica so- 
bre Laborde en el Edinbitrgh Review.—MiXdiáY^ ya 
está buena, y vamos á hacer una vuelta en el campo, y 
á divertirnos en el tiempo de Navidad al Palacio del 
padre de Lord John Russell. Su hermano, que fué he- 
rido en la batalla de Talavera, ha vuelto, y está ente- 
ramente curado.— Caditos está con nosotros, alegre y 
muy adelantado en los estudios propios de su profe- 
sión. 

Adiós. 

Holland. 

IJ_XCIIJ 

Sevilla, 3 de Enero 1810. 

492 Mi querido y respetable amigo: por fin he te- 
nido el gusto de recibir otras dos cartas de Vm,, 
de 28 de Noviembre y 13 de Diciembre (H — 65; 



ENERO 1810 



445 



H — 66), que me han llenado de placer. Ya doy por 
buenas á la amable puérpera, y á la preciosa niñita, y 
como sé que Vm. lo está, que lo está y que aprovecha 
Garlitos, y que todos piensan en pasar unos días en el 
campo, nada me queda que desear sinó que mucho 
dure. También celebro la -buena salud y la estimable 
memoria de nuestro Mr. Alien, á cuya nota respondo 
en la adjunta, saludando á todos muy cordialmente. 

493 Á la entrada de año, hemos renovado el Gobier- 
no ejecutivo, cesando la mitad al cumplimiento del pri- 
mer bimestre. Cesaron, á la suerte, Romana, Riquel- 
me, y Caro, y entraron por elección, el Conde de Aya- 
mans, el Marqués del Villar, y Don Félix Ovalle. Si 
ganamos ó perdimos, díganlo otros. 

494 Allá va la Instrucción de elecciones, con una 
particular para la de Asturias. También se dió forma 
particular para Galicia y Canarias. Debiéronse de 
acompañar todas de un manifiesto; pero no gustó el 
que se hizo, y se trabaja otro. La comisión no ceja en 
su trabajo; pero su obra de días, se suele deshacer en 
un momento por otros. La reunión en dos cámaras, 
está desechada; pero aún insistiremos. 

495 Creo que el egército inglés nos vá á dejar, y ya 
preveemos que el movimiento á la orilla izquierda del 
Tajo, era un preparativo para la retirada, que ahora 
dicen que se hará por Oporto. ¡Pobre Nación! abando- 
nada á sí misma, y además escarnecida hasta de sus 
amigos. Dicen que Frere acaba de pasar una nota in- 
sultante, que yo no sufriría. Vanse cumpHendo mis pro- 
fecías: 1.^, que ya no cooperarían con nosotros (des- 
pués de la batalla de Talavera): 2.^, que se retirarían, 
verificada la paz de Austria: S."", que buscarán ó harán 
pretextos para romper con nosotros del todo: la 4.* no 
la diré todavía; pero si vivimos, acuérdese Vm. que 
no ha sido imprevista, y yo la recordaré á su tiempo. 

496 Temo que se retarde la reunión del Parlamen- 
to, porque el nuevo Ministerio tendrá mucho que hacer 
para preparar sus planes. La carta de Canning, me 
parece cosa miserable; y me ha hecho acordar nuestro ^ 



446 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



reirán:— riñen los ladrones y descúhrense los hurtos, 
497 Amable My Lady; concluyo deseando á Vm. 
toda felicidad en su Vüleggiatura, y asegurándole de 
la constante y respetuosa inclinación de su fino amigo 
y servidor q. s. p. b. 

/. LL 

493 La primera Comisión Ejecutiva (en 22 Octubre 1809) es 
taba constituida por los Señores: 

1 Laodicea {Arz.).— 2 Romana,—^ Villel.—A G.* de la 
Torre.— 5 Riquelme.— 6 Caro.— 7 Jócano. 

La segunda (en 1.° Enero, 1810) la formaban los Señores: 

1 Laodicea [Arz-]. —2 Ayamans. — 3 Villel.—4 G.^ de la 
Torre.— 5 Villar. —6 O valle.— 7 Jócano. 

Lo que equivale á decir, que en su composición, el elemento his- 
tórico doctrinario, fué substituido por el de más avanzadas ideas. 
Pero así y todo, en el egercicio de sus funciones (enumeradas por 
Jovellanos en su Memoria, P. 2 — A. 2 — § 102), fueron maneja- 
das una y otra, por el Marqués de la Romana; pues siendo éste, 
el único militar que entró en la Comisión, su vos (dice el pane- 
girista de la Central) fué en ella, no sólo la primera, mas casi 
la única que decidla todas las materias relativas á la guerra. 

De modo, que á partir del 22 de Octubre de 1809, cuantos erro- 
res se cometieron por el ramo de Guerra, deben ser imputados 
simultáneamente á La Romana, y á Cornel. 

495 La profecía de Jovellanos sobre la conducta de los ingle- 
ses, no iba descaminada. Refiérese también á lo que lleva dicho 
en carta anterior ( J — 84 — § 454;; y al temor (que no indica, pero 
que insinúa) de que el Duque de Alburquerque, fuese proclama- 
do caudillo de las fuerzas españolas, ó Regente. Esta es, salvo 
yerro ó interpretación, la cuarta profecía que no se atreve á 
estampar. 

La nota insultante de Frere, de que aquí se habla, debe con- 
traerse á los graves sucesos políticos ocurridos en España, al 
finalizar el año 1809. 

496 En la correspondencia de Holland (H ~ 64) háblase de la 
publicidad de las cartas de Lord Grenville, y Lord Grey. 



ENERO 1810 



447 



También de otra de Mister Canning (H— 65), publicada el mis- 
mo día de la llegada á Lóndres del Marqués de Wellesley, con 
quien riñó el Ministro. Á ésta, alude la expresión de Jovellanos, 
diciendo de ella, que era cosa miserable. La diferencia de fe- 
chas (28 Nov. 1809. — 3 Enero 1810) se explica por la tardanza 
del correo. 

La carta ó manifiesto de Canning, se publicó en la prensa in- 
glesa el día 28 de Noviembre de 1809. Afecta la forma epistolar, 
y va dirigida á Lord Camden, censurándole por su mala inteli- 
gencia con Lord Castlereagh. 

Á propósito de ella, dice Lady Holland en su Diario (21 No- 
viembre 1809): "—Mr. Canning, escribe á LordG. Leveson: ["Ten- 
„go entendido que Lord Ció Ció está bastante mejorado parato- 
„mar su medicina. De consiguiente, mañana le enviaré mi carta, 
„y al siguiente día, enviaré otra para los defuera de casa.,,]— De 
„modo, que nosotros, contamos ver mañana este largo anuncio; 
„y con mayor ánsia, el segundo manifiesto.,, 



[J_XCIII] 

Sevilla, 10 de Enero 1810, 

498 Mi muy amado amigo y señor: acaba de despe- 
dirse el caballero Wellesley, que parte á Cádiz para 
embarcarse á Lóndres, donde parece que está nombra- 
do para vocal en la Cámara baja. Hele rogado que haga 
á Vm. presente mi memoria, y ya supongo que le ha- 
llará de vuelta de su villeggiatura, pues que debiendo 
abrirse el Parlamento para el 23 del corriente, no creo 
que Vm. faltará en su Cámara alta. Empero, si alguna 
tentación alejase á Vm. de ella, yo le suplico que la re- 
sista, y que vaya á tronar, así contra los enemigos de 
la Constitución inglesa, como en favor de los Españo- 
les, para que los dejen en paz reformar la suya, y los 
ayuden á refrenar y confundir á estos feroces enemigos 
de la Europa, y del género humano, pero que lo sonpro 
famosiori de la Inglaterra y la España, las dos mejores 



448 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



naciones del mundo, y sobre todo, las dos patrias 
de Vm. 

499 Nuestras convocatorias vuelan; pero aún no se 
han despachado las de los Estamentos privilegiados. La 
comisión, ha opinado por que sean convocados indivi- 
dualmente, Grandes y Prelados, y insistido en que se 
reúnan en una Cámara. La consulta está hecha, y se 
despachará de hoy á mañana. Temo la resolución, por- 
que es grande el partido que quiere una sola Cámara. 
La suerte no se perderá por corta ni mal echada. 

500 Nuestra fuerza disponible (rebajados desarma- 
dos y enfermos) es de 30.000 hombres en la Sierra, 
10.000 en Extremadura, y de 25 á 30.000 en Castilla, sin 
contar la de Astúrias, GaHcia, Cataluña, Aragón, y 
Valencia, donde se arma con calor. Pero hay poca con- 
fianza en los Generales, y mucha desconfianza en estas 
malditas dispersiones. Con todo, si los egércitos Inglés 
y Portugués obran de acuerdo, seremos salvos, y el 
tirano, cansado, se hallará acometido por otras partes; 
porque^ ¿cómo es posible que Vms. no puedan quitarle 
su influencia en la Rusia? 

501 Fusiles, fusiles, fusiles; y acabo saludando á 
la amable My Lady, y repitiéndome de Vm. affmo. 

Jovellanos. 

502 P. D.— Mucho celebro que el busto de mi vieja 
cabeza haya salido tan parecido á su ruin original, para 
que las ilusiones de la amistad le dén el aprecio que por 
sí no merece. 

498 Según los datos tomados del Calendario inglés de 1809,. 
los Wellesley, fueron nueve hermanos; pero los que más figura- 
ron en este período, son cuatro; uno de ellos (el Marqués) indivi- 
duo de la Cámara de los Pares, y los otros tres, de la de los Co- 
munes, á saber: 

a) Richard Colley Wellesley (Lord Wellesley), Marqués de 
Wellesley; de la Cámara de los Y* slvqs.— Sucesor, su hermano 

b) William Wellesley Pole, Primer Secretario del Almiran- 
tazgo, individuo de la Cámara baja. 



ENERO 1810 



449 



c) Heiiry Wellesley, hermano de los anteriores, miembro de 
la Cámara baja. 

d) Arthur Wellesley (Lord Wellington de Talavera), hermano 
de los anteriores, Teniente General, individuo de la Cámara baja. 

Por lo tanto, el Caballero Wellesley, vocal de la Cámara baja, 
que aquí se menciona, no es el Marqués de Wellesley, embajador 
extraordinario de la Gran Bretaña, quién, según la carta J — 82, 
se consideraba como presunto sucesor de Canning, Ministro de 
Estado (y aún nos dicen que lo dice él 7w/smo: textual). Así, con- 
jeturamos que se trata de Henry^ hermano del Marqués de We- 
llesley, el mismo, regularmente, que llevaba en posta los despa- 
chos de su hermano (no su hijo) al egército inglés, como refiere 
la carta de 6 de Septiembre de 1809 (J — 71 — § 383). 

El otro Wellesley (William), no debió venir á España por la 
importancia de su cargo. Á él, ó al Marqués, debe referirse la ex- 
presión que estampa Jovellanos en la carta J — 100, § 532: ¿Y á 
esto habrá enviado Wellesley, un hermano por General y otro 
por Embajador? 

Henry Wellesley, es el que, en Marzo de 1811 (Toreno: /. c, 
3 — XIV — 239) pedía á la Regencia y á las Córtes, el mando de 
las provincias aledañas á Portugal, para su hermano el Lord 
Wellington, pretensión que fué denegada (véase nuestra nota 569). 
Henry Wellesley, vino de Embajador á España en Abril de 1810 
(Toreno: 3 -xiii- 170). 

No obstante lo dicho, se nos advierte, con relación á lo estam- 
pado en el texto de la carta J — 71, que es probable que se trate 
de uno de los hijos naturales del Marqués de Wellesley, nacido 
ántes de su primer casamiento en 1794. No tuvo hijos legítimos. 
Blanco-White, en su Autobiografía menciona haber encontrado 
en España, en esta época, á un Mr. Richard Wellesley ^ hijo de 
Lord Wellesley. (Nota de L.d Ilchester). 

500 De la lectura de esta triste carta, se infiere, que año y me- 
dio después de declarar la guerra al coloso de Europa, no tenía, 
mos ni egército, ni generales, ni fusiles, ni vestuario, ni dinero^ 
ni disciplina, ni aliados, ni víveres, ni nada. ¡Y todavía estaban 
aquellos Cándidos, pensando en Cámaras, Juntas, decretos, regla 
mentos, libertad de imprenta, y otras zarandajas! Sólo con la 
mso'^QridihXe soberanía de las Juntas provinciales, su estúpida 

29 



450 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



altivéz, desobediencia é intrigas, tenía Napoleón más que sufi- 
ciente para aniquilarnos. ¡Y todavía los optimistas de HoUand y 
Mr. Alien, clamaban á voz en grito por dos Cámaras, libertad 
de imprenta, soberanía nacional y precedentes históricos escu- 
driñados en los infólios y mamotretos del siglo XIV! ¡Ilusos! ¡ni 
por asomos conocían al pueblo español! heróico, sí, en la deses- 
peración, pero imprevisor é impotente ante la gravedad del peli- 
gro que se avecinaba. 

Magistrados como Melendez Valdés, creían que se organi- 
zaban alarmas, cantando versos los soldados; los proyectistas, 
ideaban memorias defensivas del género bufo; los Generales, 
conspiraban y se odiaban entre sí; la Junta de tenderos gaditanos 
se entretenía en ridiculas parodias de milicias locales, en azuzar 
á las turbas, y en cobrar el corretage sobre todo el dinero de la 
Nación; y el Ministro de la Guerra, que debía ser el alma de la 
defensa nacional y el gefe supremo en aquellos críticos instan- 
tes organizaba plantillas de personal en el Ministerio de 

su cargo, para cuando volviéramos á recuperar la capital. 



[J_XCIV] 

Sevilla, 17 de Enero 1810. 

503 Los Franceses están al pié de la Sierra y ama- 
gan á atacar. Ya lo hicieron á la división de Vigodet 
en Villamanrique, donde fueron rechazados. Pero e. 
miedo, que solo entró en nosotros, produjo un decreto 
anticipado de traslación á la Isla de León, donde debe- 
mos estar para el L° de Febrero. Mas como, ni toda la 
Junta es allí necesaria, ni lo es parte alguna tan antici- 
padamente, somos murmurados y censurados sin mise- 
ricordia. La comisión ejecutiva, renovada hace tan 
poco, como la primitiva. Romana, le pegó su indolen- 
cia. Al rumor de que Valencia iba á ser atacada, se le 
nombró para mandar allí: aceptó con mucho gusto: van 
pasados 15 dias y no trata de salir. Sus bellos her- 
manos de Vm., si no me engaña mi malicia, se compla- 



ENERO 1810 



451 



cen en nuestro peligro, y quisieran que creciese para 
<:ohonestar su retirada, ó por mejor decir, nuestro en- 
tero abandono. Jamás alianza tan fría y tan poco sin- 
cera se ha visto en la Historia. Podemos ser nosotros 
muy culpables por nuestros errores ó nuestros descui- 
dos; pero siempre será una verdad constante que, con 
auxilio, mil veces hubiéramos echado al enemigo allen- 
de del Pirineo. 

504 Aún no están convocados Clero ni Grandeza, ni 
resueltas las dudas que sobre esto fueron suscitadas. 
¡Qué desgracia luchar para hacer el bien, y no poderlo 
hacer! Estoy muy afanado, y no tengo tiempo sinó para 
saludar á la amable My Lad}^, y ofrecerme de Vm. 
affmo. 

Jovellanos. 



[H_LXVII] 

26 Diciembre 1809. Ampthill Park. 

Querido y respetado amigo mió: 

Recibí una muy apreciable carta de Vm. algunos 
dias ha, pero las noticias que traía, eran tan opuestas 
á las que hubiera deseado mi afición por España, que 
á penas tengo bastante firmeza para responderla.— La 
derrota del Exército de la Mancha, la poca fortuna de 
Blake, y la demasiada verosimilitud de la caída de Ge- 
rona, me espantan, y no me dejan lugar de esperar. No 
puedo disimular que desde la paz de Austria, y el poco 
partido que se sacó de aquella grandísima diversión, 
no me atrevía á escuchar mas esperanzas, pero en todo 
yba lisonjeándome que no caería la causa de España 
antes de la celebración de las Córtes, y del congreso 
de tan poderosa y constante nación no podía sinó es- 
perar algún provecho; pero van minorándose y desapa- 
reciendo aún mis más agradables ilusiones, y no veo 
sinó el triunfo del despotismo en la forma más terrible 
para los habitantes, y más vergonzosa para la gloria 



452 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de ese país, que á pesar de todas las desgracias, no pue- 
do ni podré jamás contemplar sinó como á una segunda 
pátria. 

Ya habrán disipado su amable inquietud, las noti- 
cias del buen parto de Milady. Está ya tan buena, que* 
estamos haciendo una vuelta en el campo, y estoy ya 
dos dias ha en la casa de un tío mío Lord Opay, casa 
(y park) vedado, que servían años ha de asylo, á la po- 
bre Catalina, Reyna de nuestro Henrique 8.^°, y Infan- 
ta de España. — Puso una cruz mi tío en que se lée una 
inscripción escrita por Horace Walpole, L.^ Oxford. 
Los versos, no son malos, aunque entre Vms. no pasa- 
rían por muy católicos. 

El lugar, es hermosísimo, y que tal vez estimo más 
por haber sido la escena de mi niñez y juventud. 

La Señora está muy buena, y me pide le envíe mil 
memorias. No volveremos á Londres por un ratico, ha- 
biendo de pasar algunos días con el Duque de 

(Sin terminar.) 
Las cartas p LXVIII y q LXIX, y r LXX, perdidas. 



[J_XCV] 

Sevilla^ 23 de Enero 1810. 

595 Mi muy amado Lord: antes de dejar esta mi 
amada Sevilla, de donde no saldré sinó con grave do- 
lor, quiero poner á Vm. dos letras para pintarle la si- 
tuación en que nos hallamos. Ella es por cierto bien 
triste, y creo que dará no poca pena á Vm. que tanto 
nos ama; pero no sería desesperada, si se empleasen 
bien los recursos que aún nos restan. El enemigo, ha 
penetrado por el Puerto del Rey, pero no estamos aún 
enterados, de si nuestro egército se ha retirado ó dis- 
persado. Si lo primero, habrá sido sobre Jaén, desde 



ENERO 1810 



453 



donde flanqueando ó persiguiendo al enemigo, podrá 
no solo detenerle, sinó ir menguando la fuerza con que 
debe dejar cubierta su espalda. Alburquerque, que 
tiene ya sus avanzadas en Guadalcanal , flanqueará su 
derecha, y Coupigni ha salido á cubrir el paso de Car- 
mona. Entretanto, Parque, habrá pasado el Tajo, y se 
adelanta por Extremadura, y si es cierto, como ayer 
se dijo, que Wellesley avanza hacia Castilla, puede 
hacer allí grandes ventajas, porque al ñn unido á Be- 
resford, 3^ á García, que está con 10.000 hombres en 
Astorga y ayudado de la pequeña división que ha que- 
dado en Astúrias (pues lo demás, con Ballesteros, está 
en el egército de Parque) puede hacer una fuerza de 
más de 50.000 hombres, de más confianza que los que 
lidiaron en Ocaña. Tal es nuestro estado: y ¿lo creerá 
Vm., mi querido Lord? entre tantas otras razones, ¿no 
es harto doloroso por el estorbo que ofrece á la reunión 
de las Córtes? Porque, ¿qué sosiego habrá en los pue- 
blos para hacer las elecciones? ¿qué confianza en los 
elegidos para venir á reunirse? ¿qué sosiego en el go- 
bierno para volver toda su atención á un acto tan im- 
portante? He aquí lo que me aflige muy íntimamente, 
y lo que sólo una particular providencia puede reme- 
diar. 

506 Desde el 20 han empezado á salir para la Isla 
los vocales de la Junta: á la hora de esta, habrán par- 
tido de 12 á 14. Yo partiré con Pachin mañana, embar- 
cado. De aUá escribiré á Vm. lo que ocurra. Entretanto 
salude Vm. á la amable My Lady y compañía, y man- 
de á su mas tierno amigo 

' J. Ll. 

507 P. D. Allá va el Elogio de Floridablanca que 
creo no ha visto Vm. Aún no se ha repartido sinó á la 
Junta. 

505 Esta carta, es la última que escribió Jovellanos (la víspera 
de su marcha, ó pocas horas antes) en Sevilla, á donde no había 



454 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de volver más, pues salió al amanecer del 24 por el Guadalquivir 
(Mentor, en def. de la J. C, part. 1 — art. 2, § 122.) 

La situación, se agravaba. Los franceses, penetraron por el 
Puerto del Rey (20 Enero 1810) en Sierra Morena (Ciudad Real á 
Jaén) para caer á Las Navas. Nuestras tropas huyeron á la des- 
bandada. ¿Cómo tras aquella tremenda derrota, soñaba aún el 
divino Cornel con un egército de 50.000 hombres, obrando en 
combinación Alburquerque, Coupigny, Parque, Ballesteros, Gar_ 
cía-Velasco, Wellesley y Beresford? Porque, ó el ministro de la 
Guerra deliraba, ó semejantes remedios, parto de una improvisa- 
ción enfermiza, debían ser infundios de Cornel, que (para quitár- 
selo de delante) le endosaría ^Pachin; y éste, sin hacerse cargo de 
que en mejores circunstancias no había podido acudirse en auxi- 
lio de Zaragoza, y Gerona, Ciudad Rodrigo, y Astorga, creía cári- 
didamente que iban ahora á prestárselo á ellos tan dispersas 
tropas. ¡Y de quién lo esperaban, gran Dios! ide los ingleses! ¡De 
los ingleses, que nos abandonaron después de la victoria de Tala- 
vera! ¡y contaban con ellos, cuando ántes de trece dias, el Maris- 
cal Víctor iba á hacer tronar el cañón ante los muros de Cádiz! 

Porque Víctor venía en seguimiento del Duque de Alburquer- 
que, que logró entrar en Cádiz con una división de 7.000 hombres 
el 4 de Febrero de 1810. Al siguiente, 5 Febrero, Víctor bloqueaba 
á Cádiz. 

Afirma Jovellanos (§ 505) que Garda- Velasco estaba con diesr 
mil hombres en Astorga. Malos y erróneos informes eran: por- 
que quien ocupaba y defendía á Astorga, era el coronel (ya bri- 
gadier) Don José María Santocildes, que también la había defen- 
dido en el primer sitio de 1809. El 11 de Febrero de 1810, estaba 
frente á ella el General Loison; y Santocildes, sólo contaba para 
su defensa con 2 700 hombres.— García-Velasco, con la cuarta di- 
visión del egército de la Izquierda, acantonada en El Bierzo, y 
con fuerzas desmembradas en Astorga, Puebla de Sanabria, y 
Lugo, sólo contaba con una fuerza de dos mil hombres disponi-^ 
bles, y esos, en un estado miserable. (Arteche: /. c, t. viii, 147.) 

Esto prueba, que los datos y noticias que llegaban al Ministe- 
rio de la Guerra, y que facilitaba á Lord Holland el crédulo Pa- 
chin^ de todo tenían, ménos de ciertos y seguros. Y casi estamos 
por alegrarnos de que así sucediera. Porque recabar noticias del 
departamento de Guerra, y en campaña, para remitírselas sin 



FEBRERO J810 



455 



perder minuto á un extranjero (por muy adicto que fuera á nues- 
tra causa), es cosa que prueba más temeridad que buen sentido, y 
más torpeza que prudencia, precisamente en un sugeto, que por 
su alta graduación en la milicia, debiera pescar al vuelo la gra- 
vedad de semejante proceder, y el alcance de la responsabilidad 
en que incurría. 

Incomprensible nos parece, por otra parte, en el clarísimo ta- 
lento de Jovellanos, que pudiese imaginar que España en la tre- 
menda crisis por que atravesaba (cuando sin recursos ni hombres 
veía peligrar su nacionalidad) iba á preocuparse ni poco, ni mu- 
cho, ni nada, en congregar Córtes, decretar libertades, y hacer 
ensayos democráticos.— Un país monárquico, absolutista, ageno y 
extraño á toda clase de elección popular, á toda forma parlamen- 
taria, y á toda deliberación serena, no podía comprender ni al- 
canzar la necesidad urgente de tan radicales reformas, cuando 
en todo el territorio ardía la guerra, y sembraba su suelo de luto, 
sangre, ruinas y desastres. 

Pase porque Mister Alien, preceptor y docto filósofo, nacido y 
criado en un pais parlamentario por excelencia, sintiese el pru" 
rito de la propaganda, y la creyese fácil y hacedera en un pueblo 
ineducado y semisalvaje, dominado por el despotismo monárqui- 
co, y el fanatismo teocrático. Pero en manera alguna podía esca- 
parse á la penetración de Jovellanos, que no eran aquellos los mo- 
mentos hábiles para su realización. Las intrigas que se urdían á 
su alrededor, y de las cuales fuera víctima propiciatoria, pudie- 
ran convencerle de que había en Sevilla más exaltación y patrio- 
tismo retórico^ que no grandeza de alma para callar y obrar ^ cual 
lo exigía el deber, y lo pedía la dolorosa situación de la pátria. 

Á verlo vamos en la estupenda y grandiosa carta que sigue á 
la presente. 

[J_XCVI] 

Real Isla de Leon^ 2 de Febrero 1810. 

508 Todo lo hemos perdido, mi muy querido Lord; 
estado, honor, patria, existencia, todo lo hemos perdi- 
do. Los pronósticos de Vm. están cumplidos, aún antes. 



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CARTAS DE JÜVELLANOS Y HOLLAND 



de tiempo, porque los Franceses doblaron la Sierra, 
aún sin la presencia y refuerzos de su Emperador. Ya 
los tiene Vm. en torno de Sevilla, y aunque en corto 
número, el terror los precede, y el abatimiento los es- 
pera, acompaña y sigue. Y lo que no se puede decir 
sin lágrimas, entretanto, los facciosos, tal vez agita- 
dos por ellos, rasgan el corazón de la patria y la inha- 
bilitan para la defensa, y los que con tan buen celo 
como poca fortuna la hemos defendido, nos hallamos 
perseguidos, escarnecidos, y hechos la execración de 
los pueblos y la risa de los malvados. Vm. deseará, y 
debe saber, cómo se ha obrado tan extraña transfor- 
mación. 

509 Quando nadie hablaba de Regencia, cuyo nom- 
bre y idea se había hecho odioso en la Junta, el peque- 
ño Palafox la reclamó en un escrito harto atrevido, 
que hizo después circular por las provincias, y al mis- 
mo tiempo, el Consejo que ántes la propusiera, la vol- 
vió á pedir en otra consulta en que atribuía todos los 
males y desórdenes de la administración púbUca á las 
Juntas provinciales, sus naturales enemigas. De ésta, 
se esparcieron también copias por todas partes, las 
quales produjeron un clamor general de las Juntas con- 
tra el Consejo y contra la idea de Regencia. En esta 
situación, leyó Romana en la Junta su famoso papel, 
que, aunque oído con enojo y escándalo, quedó sin sa- 
tisfacción ni respuesta, por la debilidad en que había 
caído nuestro cuerpo. Entonces, los bien intenciona- 
dos, no pudiendo acordar una Regencia, buscaron un 
medio de reconcentrar el gobierno ejecutivo, que, á 
duras penas, se aprobó. Formé yo el plan para una 
comisión ejecutiva, que fué desechado, sólo porque re- 
concentraba en ella todo el poder que le pertenecía, 
separándole de la Junta. Formóse otro plan embrolla- 
do, con concurrencia de Romana, y ahora me acuerdo 
que ésta fué la ocasión en que presentó su papel. For- 
móse la comisión, y la Junta, fué bastante generosa 
para no excluir de ella al hombre que tanto la había 
injuriado, y que tal vez buscaba por tan vil medio, la 



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reparación de su opinión ya vacilante. En todas estas 
cosas, tuvo gran parte el M, W. (Marqués de Welles- 
ley) que siempre se mostró ansioso de la formación de 
la Regencia, y quedó poco contento con la comisión y 
con la Junta. Pero si ésta fué generosa con Romana, 
un partido de necios, ó embrollones, sin pensar que 
labraban su ruina, se empeñó en excluir de la comisión 
á quantos habían opinado por las Córtes; y lo fueron, 
con grande estudio, Valdés, Garay, Camposagrado, y 
quantos habian mostrado ideas más moderadas y ge- 
nerosas en el decreto de convocación de Córtes para 
el Marzo, que se acordó quando la comisión. Desde en- 
tónces, ésta sola, acordó quanto fué relativo á la gue- 
rra, y los sucesos de ella, son la medida de sus provi- 
dencias. La derrota de Ocaña perdió la pátria, abrien- 
. do el paso á la Andalucía: no porque Galicia, Astúrias, 
Valencia, Murcia y las provincias mismas mal ocupa- 
das del enemigo no sean capaces de prolongar la gue- 
rra, hasta que llegue un momento para su salvación, 
sinó porque el temor vuela por todas partes; y estas 
provincias, en que el pueblo compuesto de jornaleros 
«s miserable y indiferente, y sin espíritu de pátria, 
y los ricos, tienen todo el egoismo de la fortuna; ni 
saben, ni quieren defenderse. 

510 Mientras esto pasaba, se acercaba el plazo se- 
ñalado á las Córtes, y la Junta, dudosa ya de la segu- 
ridad de ellas en lo interior, las fijó en esta Isla, y para 
ella las convocó desde 1."* de Enero: mas no bien se 
supo que los Franceses habían penetrado por Despe- 
ñaperros, los débiles, empezaron á clamar por la tras- 
lación de la Junta. Propúsose que se hiciese de los que 
no pertenecían á las comisiones ejecutivas y de Córtes; 
pero no fué aceptado. Señalóse para la traslación, el 
20 de Enero, asegurando en el decreto que continuaría 
siempre el despacho de los negocios, en Sevilla: salie- 
ron en el dia señalado los débileS; y los demás, sabien- 
do que la comisión ejecutiva iba á partir también, par- 
timos igualmente en la noche del 23^ teniendo estas 
salidas (contra el dictámen de los buenos) todo el aire 



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CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de fuga, porque tal era el temor que inspiraban los 
susurros del pueblo, á los que habían dado tan grande 
ocasión á ellos. 

511 Adviértase que Montijo, y Palafox, se hallaban 
entonces arrestados, y que la comisión ejecutiva tuvo 
la imprudencia de no anticipar su traslación á lugar 
menos peligroso. El arresto, era muy justo, y yo, aun- 
que por la memoria de su venerable madre, hice quanto 
pude porque no lo fuese el primero, no puedo dejar de 
conocer que era necesario. Está probado, que fué autor 
de un motín en Granada para que el pueblo le nombra- 
se, como le nombró, capitán general: y á su primo, 
arrestado por la comisión ejecutiva, se probó, que tenía 
tramada una conspiración para apoderarse de toda la 
Junta y hacerse Regente con otros, que no sé quiénes 
fuesen, aunque creo que Cuesta y Eguía. Un partido de 
estos presos, que siempre nos rodeó, y nuestra mala 
policía nunca pudo atrapar, sublevó al pueblo en la ma- 
ñana del 24, se agolpó en la Junta de Sevilla, pidió la 
soltura de Montijo, y la verificó ántes que se resolvie- 
se: pidióse, y se accedió á la de Palafox; ambos fueron 
agregados á la Junta de Sevilla, ámbos pidieron la for- 
mación de la Regencia, nombrándose uno á otro: ámbos 
hicieron proclamar á Romana, que nombrado Capitán 
General de Valencia, y diciendo siempre que iba á par- 
tir, y asegurando después que vendría con la Comisión 
ejecutiva, se halló, sin embargo, en la escena, fué en 
ella aclamado y propuesto para la Regencia, y aunque 
la Junta de Sevilla no accedió á la idea, fué admitido en 
su gremio y nombrado, con otros, para una comisión 
militar independiente, y general del egército de Cas- 
tilla para derribar á Parque, á quien él, los (Wellesley), 
y los franceses, hacían la guerra de mucho ántes; acaso 
porque el carácter firme y decidido de este General, 
no les convenía. 

512 Entretanto, Montijo, mandando por sí mismo, 
despachaba órdenes y emisarios al camino, para esci- 
tar los pueblos y los magistrados, contra los individuos 
de la Junta: fueron arrestados en Xeréz, el Presidente, 



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Vice-Presidente y Ovalle, y encerrados en la Cartuja 
para evitar la muerte; y los que veníamos por el río, 
hallamos en la tierra no poco peligro y detestación. Los 
diarios de Sevilla, vendidos á los facciosos, derrama- 
ban las calumnias por todas partes: que habíamos 
abierto la Sierra á los Franceses: que nos habíamos en- 
riquecido con los caudales de América: que tratába- 
mos de entregar la nación al tirano, que pero es- 
tos papeles ya habrán pasado el mar, porque en todos 
estos sucesos, han tenido gran parte algunos que andan 
aquí mal escondidos. 

513 En tal conflicto, puestos ya en libertad los arres- 
tados, y reunidos todos aquí, tomamos la única resolu- 
ción que las circunstancias aconsejaban y permitían. 
Después de acordar solemnemente el nombramiento de 
una Regencia en la qual ninguno de nosotros entrase, 
fueron nombrados para ella el Obispo de Orense, Cas- 
taños, Saavedra, Escaño, y el Consejero de Indias Don 
Estéban Fernandez de León; y ya instalados, la Junta, 
depositó en ellos toda su autoridad y se disolvió, sin 
haber reservado para sus individuos ningún sueldo, 
ni otra seguridad, que la de sus conciencias. Castaños, 
está aquí, es Capitán General de Andalucía, y su auto- 
ridad es la única protección que tienen nuestras vidas. 

514. Yo no temo por la mía; pero veo una triste 
perspectiva delante de mis ojos, y el partido mismo 
que he tomado, la hace más triste. Pudiera muy bien 
quedarme al lado del nuevo Gobierno, como Consejero 
de Estado que soy: acaso lo hará algún otro; pero en 
la desgracia de mis hermanos, no se acomoda mi cora- 
zón á tomar el partido de la conveniencia. He pedido á 
la Regencia mi jubilación de la plaza de Estado, ó por 
lo ménos, una Hcencia para volver á Astúrias, y voy á 
embarcarme para allí con mi amado y digno Pachin, 
y su esposa, que está aquí, y esto será de un día á otro, 
y tal vez mañana. Pero la conñanza de la amistad no 
debe ser á medias, y yo debo abrir á Vm. el estado de 
mi triste situación. Perdido un equipage en Barcelona, 
otro en Madrid, y el otro parte extraviado en el barco, 



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CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



y parte dejado en Sevilla, y saqueada por los France- 
ses mi casa de Gijon, no me queda otro recurso para 
vivir que el pequeño y destruido mayorazgo que tengo 
allí. Si pudiese gozarle, basta y sobra, para existir es- 
condido en aquel rincón, y pasar de él al sepulcro. Pero 
temo que aún este recurso me falte. Ya corren voces 
de que los Franceses amenazan á Asturias: aquel país, 
envió 12.000 hombres con Ballesteros, y los quatro ó 
seis mil que le quedan, están hambrientos y desnudos. 
Todos nuestros egércitos se han alejado de Castilla, y 
Romana es probable que no los acerque. El de Albur- 
querque, viene á encerrarse en Cádiz, y los restos de 
Areyzaga, que quieren que mande Blake, en la Sierra 
de Ronda. Es pues, de temer, que al llegar á Astúrias 
no halle donde poner el pié, y entónces, heme aquí redu- 
cido á una absoluta mendiguéz; porque toda mi fortuna 
en el día, no llega á cien doblones. Si este caso llegare, 
la amistad me dará un asilo. No le pido; le buscaré 
seguro de encontrarle. Iré á Lóndres, si algún buque 
inglés me lleva por caridad, volaré á Holland House, 
y todo mi cuidado, será no hacerme gravoso á mis ca- 
ros patronos. Mi deseo, es morir en tierra de España: 
les pediré que me lleven á Canarias, ó á algún lugar de 
América^ donde pueda depositar mis huesos; porque 
de vivir, ya no se debe tratar. Y, ¿lo creerá Vm.? nada 
de quanto veo delante de mis ojos me aflige: aflígeme 
esta pátria ingrata, que á la edad de 67 años, después 
de 43 de buenos servicios, y de haber trabajado por su 
libertad con tanto celo y desinterés, me confunde en 
su proscripción y su desprecio, sin consideración ni 
miramiento alguno, con los que no la han hecho tanto 
bién. Pero me aflige, sobre todo, que cuando iba á con- 
gregarse la nación, y coronarse la grande obra en que 
tanto he sudado, tantas contradicciones he vencido, y 
tanto 

(La conclusión no se halla en la carta original.) 



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511-512 Ampliando nuestra nota 335 a, diremos, que el Conde 
del Montijo (cuya madre, Doña María Francisca, fué leal amiga 
de Jovellanos), perpétuo conspirador, y ejemplar típico de los mi- 
litares de pronunciamiento (con mayor anterioridad que Riego), 
empezó á figurar en el motin de Aranjuez, según consigna en sus 
Recuerdos (pág. 210) Alcalá Galiano. 

"Este personage (agrega) había figurado mucho en las cosas 
„de nuestra pátria, acreditándose de ambicioso é inquieto, pues 
„pasaba por cosa averiguada, que en 19 de Marzo de 180S, en 
„Aranjuez, disfrazado de hombre de la plebe, y llamándose el 
Pedro, había capitaneado la sedición que derribó al Príncipe 
,.de la Paz, y por consecuencia, aunque en verdad no de intento, 
„movió á Cárlos IV á hacer renuncia de la Corona. En la guefra 
„de la Independencia, el mismo Conde había representado algún 
„papel, aunque no de los de más nota ó lustre, siendo á veces sol- 
„dado valiente en el campo, y nunca general, y soliendo en las 
«ciudades, trazar ó dirigir alborotos^ cuyo objeto era apoderar- 
„se él del mando, 6 dársele á alguno de sus amigos.,, 

Poco después, en 30 de Mayo de 1808, vuelve á sonar su nom- 
bre con motivo de la pavorosa tragedia gaditana (Alcalá Galia- 
no: ob. d. I Castro, ob. d., pág. 9): "Achácase, en parte, al Conde 
„del Montijo, el tumulto y la muerte violenta dada al General 
„Solano, marqués del Socorro, en Cádiz, el dia 30 de Mayo de 
,,1808, por más que de ella se vindicara el Conde, en el folleto 

„cuyo título es: X Manifiesto de lo que no ha hecho el Conde 

,^del Montijo^ escrito para desengaño y confusión de los que de 
„buena ó mala fé, le dicen aútor de sediciones que no ha hecho ni 
„podido hacer.— Cádiz: 1810.,, 

El carácter frivolo y petulante de Montijo, se reñeja bien en 
la carta que dirigió á los Sres. Saavedra, y Jovellanos (11 Di- 
ciembre de 1808), cuando los individuos de la Central se encami- 
naban á Sevilla (vid. Amarguras de Jovellanos^ pág. 165, 396.) 

El 16 de Abril de 1809, fraguó una conspiración en Granada, á 
donde se trasladó, dirigida á entorpecer la acción de la Junta 
Central, y á la vez, para que le nombrasen Capitán General; la 
cual, oportunamente descubierta, se le mandó que saliese á la 
sordina de la ciudad. (Toreno: oh, d., 2 — ix — 254.) 

En sus persecuciones y vagancias, pasó de Sevilla á San Lú- 
car de Barrameda, y de aquí, á Badajóz, dónde, haciéndose eco 



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CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de las intrigas de la Junta Extremeña, conspiraba de nuevo con- 
tra la Central ^.Toreno: 2—- x — 357). Mandó ésta prenderle, y se 
refugió en Portugal. De aquí, fué acercándose cautelosamente á 
España, pero La Romana, que no le perdía de vista, dió nueva 
órden de prisión contra él (Toreno: 2 — x — 383), y sorprendido y 
preso en Volver de del Camino (25 Mayo 1809j, fué trasladado más 
tarde á la Inquisición de Sevilla, desde donde, fiel á su tenden- 
cia conspiradora, seguía sus manejos, ora, en unión de su primo 
Francisco Palafox (arrestado por La Romana en La Cartuja de 
Sevilla, á fines de 1809), de su pariente Contamina, y aún del Ge- 
neral Eguía. 

El 24 de Enero de 1810, los sacó de la prisión el motin sevilla- 
no (Toreno: 2 — xi —403); y es lo singular del caso, que, á pesar 
de la ojeriza que sentían contra La Romana, presidente de la 
Comisión Ejecutiva, después de nombrarse mutuamente Regen- 
tes, Montijo, y su primo Palafox, designaran para igual cargo, á 
La Romana, medida que no prevaleció, por considerarse dema- 
siado rebajados los otros junteros sevillanos. Fueron éstos, pri- 
mitivamente, Don Francisco Saavedra, General Eguía, y los 
tres antecitados, Montijo, Palafox, y Romana. Mas esta junta, de 
vicioso origen, quedó anulada por otra militar que fué la que 
realmente mandó los pocos días de su duración, pues los france- 
ses entraron en Sevilla á la siguiente semana, ó sea el 1.° de Fe- 
brero de 1809, á las tres de la tarde. 

La veleidad de Montijo, se caracteriza en todas las épocas 
de su vida; y así le vemos en 1814, declarar contra los diputados 
constitucionales de Cádiz; como le vemos, en 1816, conspirando 
contra la Monarquía, desde el eminente puesto, que tanto ambi- 
cionó, de la Capitanía General de Granada. En tales términos lo 
encontramos consignado por Alcalá Galiano, á la conclusión del 
párrafo inicial de la presente nota (pág. 210): 

"Restablecido Fernando VII en el trono (1814), y presos y en- 
„causados los de superior renombre entre los diputados á Córtes, 
„ apareció con general admiración declarando contra ellos, para 
«contribuir á su condenación, el Conde del Montijo, acción tanto 
„más extraña, cuanto que él, por su vida anterior y opiniones co- 
„nocidas, más parecía de las opiniones de los constitucionales, 
„que de las contrarias; y por otra parte, cuanto que, ausente casi 
^siempre del lugar en que celebraban sus sesiones las Córtes, 



FEBRERO 1810 



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i,poco podía saber de ellas, sinó por rumores vagos. Pero como 
„no era en él costumbre, ni perseverar en un sistema, ni dejar 
„que no hablase de él la voz pública, ello es que, llegando á Gra- 
„nada, estableció alli la Sociedad secreta, que se difundió por 
,,toda la monarquía, siendo él, General, cabeza del cuerpo cons- 
„pirador, y teniendo igual carácter la parte de la Sociedad de 
„que era inmediato presidente.,, 

Y de tarambana semejante, decía Holland (H — 50 — 5 Julio 
1809) que tenia talento, y que si no se le enteraba de su proceso^ 
ni se le acusaba públicamente^ se corría el riesgo de hacerle 
mártir. Á un militar en campaña, que conspira contra el poder 
ejecutivo, se le aplica inmediatamente la ley marcial: esto, lo sa- 
bía Holland. Pero como el partido inglés, representado por los 
Frere, los Wellesley, Doyle, y otros, alentaba y protegía á Mon- 
tijo, de aquí la falsa creencia del Lord, en el procedimiento que 
con aquél se debía seguir. 

§ 514 Sobre los trabajos hechos por Jovellanos para la convo- 
catoria á Córtes, puede verse lo que deja dicho en los párrafos 
precedentes 473, 479, 485, 488, 494, 499, 504, 505, 509, 510 y 513.- 
Aunque no expresa las fechas, agregaremos, que la Junta Cen- 
tral se disolvió el día 31 de Enero de 1810; y en el mismo, tomó la 
Regencia posesión de su cargo. (Memor: en def. de la J. C. P. 2, 
art. 2, § 130.) 

En los apéndices á la Memoria en def. de la J. Central^ se in- 
sertan los últimos documentos que publicó, á saber: 

Apéndice ZF//.— Proyecto de Reglamento y juramento para la 
Suprema Regencia (Isla de León, 29: Ene- 
ro: 1810.) 

Apéndice XF///.— Último decreto y Reglamento de la J. Central 
sobre la celebración de las Córtes (Isla de 
León, 29: Enero: 1810.) 
Apéndice Z/X— Último edicto de la Suprema Junta Central 

(Isla de León, 29: Enero: 1810.) 
Apéndice ZX— Despedida de la Suprema Junta Central (Isla 
de León, 31: Enero: 1810.) 
Todos son debidos á la pluma de Jovellanos. 
Sobre este particular, escribe Arteche (t. viii, 75): 



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CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„ La Junta Central, publicó su último decreto el 29 de Ene^ 
„ro de 1810 (es el Apéndice XVIII) acompañado de un re^amen- 
„to, minuciosa instrucción de cuanto debería hacerse para las 
«convocatorias, la constitución de los elegidos en los dos Esta- 
„mentos, el popular, y el de dignidades: la manera de suplir la 
«representación de las provincias ocupadas por el enemigo, y de 
„U1 tramar, y varios otros detalles; cortapisas que la Regencia 
«eludió después, no dando publicidad, y de consiguiente, validéz, 
„á aquel canto de cisne de la Junta Central. 
„ No se publicaron en Cádiz: pero el decreto corrió impreso en 
«algunas provincias, remitido por el Marqués de las Hormazas, 
„con fecha 5 de Febrero.,, 

¡Y toda la gestación du grand affaire, trabajosamente elabo- 
rada por la inteligencia, la pericia, y las plumas de Mr. Alien» 
Lord Holland, y Jovellanos, se vino al suelo en menos que se per- 
signa un cura loco! Si esto fué orgullo de los Regentes, maquina- 
ciones de los envidiosos y del Consejo de Castilla, ó pasividad 
inerte de nuestra raza, agena á tales primores de erudición y 
buen sentido, díganlo otros. Pero por lo ménos, confirma nuestro 
anterior vaticinio (J— 95, nota), de que Holland, y Alien, se equi- 
vocaban de medio á medio, al imaginar que con simples decretos, 
podía trasplantarse á nuestro pais, el secular sistema parlamen- 
tario de la Gran Bretaña. Ni aún hoy, transcurridos cien años de 
aquellos terribles días, puede arraigar en nuestra pátria, lo que 
no tiene arraigo ni en el carácter, ni en las costumbres, ni en la 
incultura nacional. 

Y así como en vísperas de Trafalgar, decía el insigne Nélson, 
que había que dejar su parte á la Fortuna^ de igual modo, en las- 
conmociones populares, y en los movimientos revolucionarios, 
hay que dejar su parte, á esa fuerza misteriosa que impulsa y 
arrastra, seduce, derriba, y transforma, sin que le importe nada 
el derecho, la tradición, la fuerza, y los reglamentos: fermenta- 
ción de algo extraño y oculto que desprecian los rutinarios, pero 
que atropella violentamente por todo, como las aguas de un río 
desbordado. 

En la fecha de esta carta (2 Febrero 1810) ya había llegado 
Bonnet á Gijon y Oviedo, pues que tenía la órden de la ocupación 
de Astúrias. Las escasas fuerzas con que contaba esta región 
para su defensa, eran: 



FEBRERO 1810 



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4.000 hombres (gefe: Llano Ponte). . . en Colómbres. 
2.000 id. (gefe: Antonio Arce), junto á Oviedo. 
1.000 peones y g.s (gefe: Porlier) en la Cordillera. 

El 25 de Enero de 1810, Bonnet, con 6.000 hombres atacó la línea 
de Colómbres, apoderándose de Puente-Puyón después de reñida 
lid. Llano-Ponte, se acogió á la línea del Sella (Cangas de Onís), 
después, á la del Piloña (Infiesto), y por último, desmoralizadas 
sus tropas, se retiró á la izquierda del Nalón, cruzándole por de- 
bajo de Oviedo.— Arce, dispuso, que una fuerza del batallón In- 
fante Don Carlos^ 300 dispersos, y dos piezas, se situasen en Pola 
de Siero. Todo lo arrolló Bonnet, que entró en Oviedo el 30 de 
Enero de 1810, y al siguiente día (1 de Febrero^ en Gijón. 

Habla también Jovellanos en este párrafo, de su fortuna, que 
en dicha fecha (2 Febrero) no llegaba á cien doblones (8.000 rea" 
les); y conviene recordar, que aquella pudo remediarse con el ge- 
neroso préstamo (12.000 reales) de su fiel mayordomo Domingo 
García de la Fuente, á quien días después (25 Febrero 1810), otor- 
gaba carta de donación por tan laudable desprendimiento, (vid. 
Amarguras de Jovellanos^ pág. 404). 

Véase más atrás la nota 137. 



La presente carta, es en nuestro sentir, la más culminante de 
la colección. También es la más extensa, y más lo fuera, si pare- 
ciera su final grandilocuente, compendio y cifra de quien, sobre 
todos los dolores, mira, como el más acerbo, la ingratitud de su 
patria, la injusticia de sus contemporáneos, el atropello hecho á 
su ancianidad y á su honradéz por una turba de mercachifles in- 
vestidos del mando, y por una Regencia, (¡oh Saavedra! ¡cuán 
triste huella dejas en el alma lacerada de tu amigo!) que no sabe 
imponer su voluntad de hierro á los voceadores de la plaza; y por 
último, ve menospreciada la obra pasmosa de su inteligencia; y 
allá, en lontananza, velada por la niebla, la borrosa silueta del 
proscripto. 



De los cinco individuos que formaron la Regencia, excluimos 
al Obispo de Orense, que no había llegado aún á su destino; y á 
Fernández de León, que fué substituido en seguida. Restaban 

30 



466 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Únicamente Saavedra, Castaños, y Escaño: mas no ligaba á Jo- 
vellanos amistad alguna con los dos últimos; de modo que sólo 
Saavedra podía ser su intercesor y^medianero. De él, hace cum- 
plido elogio en su Memoria (P. 2 — a. 2 — § 129): pero el día de la 
instalación de la Regencia (noche del 31 de Enero de 1810), aún no 
había llegado á su destino, y como Jovellanos salió de la bahía 
de Cádiz el 26 de Febrero, ignoramos lo que pudo hacer el nuevo 
Regente en obsequio de los representantes asturianos. 

En la siguiente carta, son dignas de especial mención las frases 
que dedica á la Regencia (§ 515): "la nueva Regencia, ó por debi- 
„lidad, ó por temporizar con la nueva Junta de Cádis, ó sinó 
„/>or ingratitud, á lo ménos, por una estúpida indiferencia sobre 
«nuestra suerte, nada hacía ni decía en favor de los que tan acree- 
„dores eran al desagravio,,. 

Más adelante, 30 de Agosto de 1810 (§ 543) añade: una respues- 
ta que espero de Saavedra^ decidirá mi partido de volver á Cá- 
diz. Sin duda no llegó la respuesta, ó si llegó, fué negativa. Así 
parecen darlo á entender, en otra de Diciembre, (§ 557), las tristes 
expresiones que se le escapan, según las cuales, ya estaba olvi- 
dado, pues hacia ocho meses que no le pagaban, y dos, que no 
le escribían. 

El historiador Toreno (2 — xi — 420) dedica al amigo de Jove- 
llanos las siguientes frases: "En el libro tercero, tuvimos ocasión 
„de delinear el carácter y prendas de DonFrancisco de Saavedra, 
„hombre dignísimo, mas de cortoinjlujocomo regente^ debilitada 
„su cabeza con la edad, los achaques y las desgracias.,, 

Entre los retratos existentes en la casa de Jovellanos, figuraba 
hasta hace poco, el de Saavedra, obra magistral del pincel de 
Go5^a. Sus propietarios, le enviaron á Madrid, y no en la forma 
que prudentemente les aconsejamos; para que, siquiera por gra- 
titud, no faltara jamás en dicha casa, la imagen del insigne sevi- 
llano, que compartió con Don Gaspar, en 1798, las amarguras del 
poder. 



MARZO 1810 



467 



[J_XCVII] 

Muros de Noy a (sobre Finisterrc], S de Mar 20 ISIO. 

515 Como yo supongo, mi muy amado My Lord, 
•que Vm. y nuestra amable My Lad\^ estarán con algu- 
na inquietud acerca de mi suerte, no quiero perder la 
ocasión de enterarlos de ella; y menos ahora, que pa- 
rece haber tocado al extremo de la adversidad. Sin 
duda que yo había nacido para pasar en ella el último 
trozo de mi vida; pues tal se han combinado los acon- 
tecimientos, que no han podido ser para mí ni más re- 
petidos ni más desgraciados que en esta época. Supongo 
á Vm. enterado de los que se refieren de la disolución 
de nuestra Junta, por mi última carta escrita en la 
Isla de León (J — 96), y dirigida por medio del señor 
Duff. Á pocos dias, nos embarcamos el amable Pachin 
y yó con nuestras familias, en la fragata de S. M. Cor- 
nelia, que debía traer los pliegos al Señor Obispo de 
Orense, y llevarle á su destino. Entretanto que se le 
daban estos pliegos, pasamos allí tres semanas de gran- 
de amargura, no solo por la impaciencia de llegar á 
nuestro amado país, sinó también porque sabíamos de 
una parte, que en Cádiz corrían impunemente las gro- 
seras calumnias que los enemigos de la Junta Central, 
difundían indistintamente contra sus individuos; y de 
otra, que la nueva Regencia, ó por debilidad, ó por 
temporizar con la nueva Junta de Cádiz, ó sinó por 
ingratitud, á lo ménos por una estúpida indiferencia 
sobre nuestra suerte, nada hacía ni decía en favor de 
los que tan acreedores eran al desagravio. Faltaba en 
esto, no solo á su deber, sino también á sus promesas^ 
como Vm. verá por las copias adjimtas. Cansados, 
pues, de tanto sufrir, determinamos Pachin y yó dar 
ia cara y defender nuestra opinión, y dirigimos al dia- 
rista de Cádiz el cartel de desafío de que también en- 



468 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



vio copia, y de la respuesta que se nos dió: respuesta 
tan justa y decorosa de parte del Gobernador, como 
injusta y grosera de la de la Junta. Hubiéramos repli- 
cado á ésta, si cansados de la tardanza, y sabiendo 
que iba á dar la vela para el puerto de Gijon el Ber- 
gantín Covadonga, no hubiésemos resuelto trasbor- 
darnos á él y recibido las contestaciones al punto mis- 
mo de zarpar. Era esto el 26 del pasado, al ponerse el 
sol. Navegamos con viento favorable, y calmas alter- 
nadas hasta montar el cabo de San Vicente; pero allí, 
entrada ya la luna equinoccial, y soplando con furor los 
vientos del tercer quadrante, hicieron nuestra navega- 
ción no solo molesta, sinó en extremo peligrosa para 
un buque de 150 toneladas, con solo ocho hombres de 
tripulación. Fueron, sobre todo, terribles las noches 
del 3, 4 y 5 del corriente; pero en esta última, después 
de no poder aguantar ningún trapo, y quando por 
nuestro rumbo nos creíamos 10 leguas á la mar de Fi- 
nisterre, oimos la terrible voz, tierra^ tierra: nos per- 
demos: estamos sobre las Islas del Oms. Todos nos 
creímos náufragos, y (á) esta desgracia era inevita- 
ble, si ya entónces, rayando el dia, no nos hubiese ad- 
vertido el peligro. Duró sin embargo mucho tiempo la 
zozobra, antes que pudiésemos desembarazarnos de él: 
porque el viento, que soplaba con furor, dejaba poco 
lugar á la floja maniobra de un buque pesado y peque- 
ño. Pero al fin, pudimos orzar, librarnos, y tomar feliz- 
mente la segura vía de este pequeño puerto, donde 
anclamos á cosa de las ocho de la mañana del dia 6. 
Mas no crea Vm. que acabaron aquí nuestras desgra- 
cias. Mal apenas hablamos llegado, quando conocido 
el buque por unos amigos del Capitán, vinieron á bor- 
do, y la primera noticia que nos dieron, fué la de estar 
Astúrias ocupada por los Franceses. .Un rayo del cielo 
no hubiera herido más fuertemente mi corazón. No 
ciertamente por el entero naufragio de mi pobre for- 
tuna, sinó porque siempre me había consolado en tan- 
tas desgracias como llovían sobre mí, la idea de que 
si España perecía, Astúrias sería la última á recibir el 



MARZO 1810 



469 



yugo. Todo, pues, pereció para mí; ya no tengo ni 
bienes, ni libros, ni hogar, y ni siquiera tengo pátria, 
que tal nombre no quiero dar á una pequeña porción 
del país donde, ni se defiende con rabia ni furor la li- 
bertad, ni con justicia y gratitud el honor y el decoro 
de los que tanto han trabajado por ella. ¡Ojalá pudiera 
yo abandonarla en el dia! mas ni para esto tengo me- 
dios, ni los podré tener sinó volviendo al lado de un 
Gobierno, á quien no quisiera servir, ni serviré por 
mucho tiempo, pues que tan poco se cura del buen nom- 
bre de los que tan bién y desinteresadamente sirvieron 
á la Pátria. Hemos pues, dado cuenta de nuestra si- 
tuación á la Regencia, y esperaremos su resolución. 
Si nos mandan pagar las dos mesadas ya devengadas 
de nuestros sueldos, con este auxilio me embarcaré 
para Canarias ó Mallorca, y si para esto no hubiere 
ocasión, me embarcaré á Lóndres, para pedir á Vm. de 
rodillas, que me haga transportar á Canarias, que 
allí, por ser tierra de España y libre de Franceses, es 
donde quiero depositar mis huesos. No mire Vm. esto 
como una injuria hecha á la amistad. Yo viviría al lado 
de Vm. y me agregaría gustoso á su familia con qual- 
quier destino que quisiera darme en ella, si uno de mis 
firmes propósitos, no fuese, no abandonar la España, 
mientras conservase un palmo de tierra libre de Fran- 
ceses en que pudiese existir; y si estando en los 67 años 
de edad, no sintiese que ya no es tiempo de pensar en 
vivir con gusto, sinó de morir con tranquilidad. 

516 Debiera aquí soltar la pluma; pero añadiré, que 
la ocupación de Astúrias no es absoluta; pero el enemi- 
go no solo está apoderado de Oviedo, Gijon y Avilés, 
sinó también de las dos orillas del Nalon. Dicen que se 
defendió bién la izquierda en el puente de Peñañor; 
pero que habiendo pasado un cuerpo de Franceses el 
barco de Udrión, para envolver á los nuestros, se hizo 
forzosa su retirada: que nuestro egército estaba reuni- 
do hacia el poniente, con el cuartel general en Luarca, 
y preparándose á expeler al enemigo. Esto nos dicen 
aquí. Mas yo, que conozco el desamparo y pobreza en 



470 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



que esrá aquel país, y la debilidad en que cayó su go- 
bierno desde que el héroe Romana, suprimiendo su Jun- 
ta General, le sepultó en la anarquía, nada espero que 
no sea desgraciado y funesto. Á decir verdad, aún tema 
por Galicia. Sin duda que este reino hace grandes es- 
fuerzos, y toma muy activas providencias; pero se ha- 
lla sin egército y sin armas para formarle; y aunque se 
hallan tan cerca para socorrerle, ingleses y portugue- 
ses, ¡qué sé yó!. Basta, mi buen amigo. Vm. ten- 
drá bastante que hacer en su Parlamento para no dis- 
traerse á las cosas de extraños. Yo celebro en el alma 
que el triste accidente acaecido á Garlitos en su prime- 
ra cacería, no tenga otra consequencia que la de ha- 
cerle más cauto, para que en otra ocasión, no se aban- 
done tanto al placer de correr á caballo. Saludo muy 
tiernamente á nuestra amable My Lady, y á Mr. Alien, 
y á los preciosos jóvenes Russell y Fox, y otro tanto 
hace mi amado Pachin, y ámbos somos de Vm. muy 
fieles y firmes amigos. 



517 P. D. — No he leido la última Revista de Edim- 
burgo, ni lo deLaborde, de que Vm. me habla, y á fé 
que tendría mucho gusto en tenerlos, porque ahora es 
quando sobrándome tiempo me faltan libros para leer. 
Pero yo no sé dónde podría recibir este papel, ni aún 
las noticias de Vm. ¿Podrían venir al Cónsul de la Co- 
ruña? En quanto á mí, yo las daré de dó quiera que me 
llevase la suerte. 

Ex undique totis, Usque adeo tiirbamur agris. 



515 Esta es la primer carta que Jovellanos escribe á HoUand 
desde Múros, á los dos días de haber desembarcado en dicha vi- 
Ua.— Don Gaspar, y Campo-Sagrado, recibieron franca y gene- 
rosa hospitalidad en la casa de la Viuda é hijos de Cendón, que 
les brindaron sus dueños obsequiosamente, para que viviesen jun- 
toSj según declara Ceán (Biograf. de Jovellanos^ pág. 110.) 



MARZO 1810 



471 



Igual manifestación hace el autor de esta carta, en otra que es- 
cribe al representante de Canarias en la Central, diciéndole: "Va 
y,á partir de aquí un barco con carga de sardina, y dirección á esa 
„Isla (Canarias), y en él, Don Bernardo Cendón^ vecino de esta 
„villa, y uno de los sugetos, á quienes, mi amada pareja, Campo- 
flSagrado, y yó, hemos debido en ella más favor y compañía.,, 

Resta por averiguar, si el Don Bernardo, era el gefe de la casa 
en la época de la arribada de Don Gaspar, ó si la viuda^ llegó á 
tal estado, cuando publicó Ceán su obra. 

515 Nunca poder más despreciativo, odioso y abusivo se formó 
por aquella época que la Junta de Cádis^ amasijo de comercian- 
tes ambiciosos, vulgares y logreros, que no otra mira llevaban, 
que la de avasallar todos los poderes, é imponer el suyo en la 
forma más violenta, soéz y audáz, que registran los anales de 
aquellos luctuosos dias. 

Hable por nosotros , la autorizada voz del más concienzudo de 
los historiadores militares contemporáneos: 

(Arteche, t. viii, pág. 81.)— "Una ]\xnidi^ formada en la plasa, y 
„que pretende ceñirse las ínfulas de la autoridad, y negarse á re- 
„conocer la Regencia, hasta verla apoyada por el Embajador in- 
„glés, no sólo se une al pueblo para derrocar á la Central, sinó 
„que persigue encarnizadamente á sus vocales. Se llegó hasta re- 
„gistrar los equipages de los que ya se habían embarcado; se les 
„quiso encausar autorizándolo el Consejo (de Castilla), siempre 
^inspirado por la envidia y el despecho; y fué necesario que aque 
„llos mismos procedimientos inquisitoriales usados con los Cen- 
gírales, hicieran resaltar su inocencia, desinterés y patriotismo, 
„para no ser objeto de nuevos y más temibles atropellos. Aún con 
„mayor encarnizamiento que á Jovellanos y Campo-Sagrado, que 
^partían para Astúrias, su país, fué perseguido Don Lorenzo Cal^ 
„vo de Rozas, conduciéndole al Castillo de San Sebastian, mién- 
„tras se metía en un convento á su muger y á algunas de sus ami- 
„gas que pensaban acompañarle á Mallorca. La persecución - 
«procedía principalmente de personas que, por cierto, no podían 
«blasonar del patriotismo ardiente que caracterizaba al represen- 
„tante de Aragón. ¡El candor resplandeciente de la lealtad, dice 
„un historiador alemán (Schépelerj refiriéndose á Calvo, ofende 
„la vista de los seres manchados/ 



472 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„ La Junta de Cádiz, no permitió nunca el establecimiento del 
„ Cuartel general del Egército, en la plaza. 

Llegó á conferírsele la administración de las rentas de la Co- 
„rona, de los fondos que iban llegando de América, y los proce- 
,.dentes del crédito, de los impuestos y contribuciones. En cam- 
„bio, era su obligación principal, la de abastecer al Egército con 
„víveres, armas, sueldos, vestuarios, etc.,, 

Á lo cual añade Schépeler sentenciosamente: De este modo^ la 
JiintUy era Va Tesorera de España^ y los adelantos de los comer- 
ciantes de Cádis, no fueron, á decir verdad, lo último que se 
cargó en cuenta, — En su irritación contra la Junta, llega el 
historiador alemán á calificar su patriotismo, de patriotismo 
judio. 

Napier, califica de espíritu venal el de la Junta. 

Si hemos de aceptar el dicho del frivolo y ventolero Don Adol- 
fo de Castro, "de 1808 á 1810 inclusive, entraron en Cádiz, proce- 
„dentes de América, 71.616.268 pesos fuertes,,. (Castro: obra dicha, 
pág. 25, nota 1.) 

Así es que, aún cuando Alcalá-Galiano, como hijo de Cádiz, 
quiera librar á su pátria de infamante nota, diciendo (oh, c, pá- 
gina 125-126) que en 1809 era, entre las ciudades de España, ''una 
,.de las de más cultura, y muy de notar en ella la falta de vulgo 
^^nsolente y soéz; y que solamente en el alzamiento popular ha- 

„bía sido feróz „, negárnoslo, teniendo por vanas todas sus 

galas retóricas para convencernos de tan inconsistente como do- 
rado sofisma. 

El pueblo de Cádiz, y sus autoridades, procedieron cobarde, 
artera, y deslealmente, con el infeliz General Solano, con el hon- 
rado Marqués de Villel, con el inocente Comandante Heredia, 
con el íntegro Duque de Alburquerque, 3^ con los dignísimos re- 
presentantes de la Junta Central. Se portaron de un modo igno- 
minioso, con los rendidos franceses de la escuadra de Rosselly, 3^ 
más villanamente aún, con los desgraciados polacos que llegaron 
hasta La Cortadura, pacíficos, cansados, rendidos, y confiados en 
la hospitalidad gaditana. 

El cuadro histórico de Don Adolfo de Castro, que él preten- 
dió que fuera revelador de gloria, no es más que un mosáico ho- 
rrible y grotesco á la vez, donde se barajan 3^ confunden los crí- 
menes, las bufonadas, las mentiras, los horrores, payasadas y 



MARZO 1810 



473 



desvergüenzas, de una multitud ignara, loca, churrigueresca, 
sórdida, criminal y fanática.— Ese conjunto abigarrado de frailes, 
contrabandistas, tenderos, delatores, mugeres fastuosas, y mili- 
tares de salón ó quijotescos; esa chusma de playa y presidio, esas 
milicias comparseras de guacamayos y cananeos^ que por no 
servir á la pátria en los campos de batalla, toleran los horribles 
tumultos en que se piden las cabezas de Villel, y Caraffa, y mi- 
ran impasibles el horroroso asesinato de Heredia; y esas autori- 
dades impotentes que toleran que un ridículo fraile capuchino sea 
nombrado Gobernador Militar de la plaza, y no se desdeñan de 

presidir Juntas de comerciantes logreros, serán todo lo que 

se quiera, ménos héroes del valor y del civismo, y emblema de 
la cultura de un pueblo heróico. 

Las acusaciones que contra la Junta de logreros de Cádiz, ful- 
mina el Duque de Alburquerque, embajador en Lóndres (Abril 
de 1810) en su ruidoso Manifiesto, alH publicado; y la respuesta 
atrabiliaria y descompuesta que le dió la Junta (Toreno: Histo- 
ria 2 — XI — 426), patentiza de un modo irrecusable, la diferencia 
que media entre la rigidéz inflexible de un militar pundonoroso, 
y la moral acomodaticia de uso tenderil, entre los que sólo osten- 
tan por móvil, el utilitario lema de vivir y medrar. 

Las cópias adjuntas, debieron serlo de los documentos que 
forman el apéndice xxi de la Memor, en def. de la Junta Central, 
que consta de dos números, á saber: a) Representación de Jove- 
Uanos á la Regencia (isla, de I^eón, 1: Febrero: 1810) pidiéndole 
el retiro de su empleo de Consejero de Estado, ó sinó, una licen- 
cia temporal para Gijón: b) Contestación del Consejo de Regen- 
cia [Isla, de 'Leoi% 2: Febrero: 1810) por medio de su Secretario 
el Marqués de las Hormazas. En esta última, se expresa, que 
5. M. (la Regencia) se halla muy satisfecho de los méritos é im- 
portantes servicios que ha hecho V. E. á la patria y no 

consiente de ningún 7nodo la separación de V. E., ni que se re- 
tire de su plaza de Consejero de Estado etc., etc. 

En el apéndice xxii de la propia obra registrante los siguien- 
tes documentos á que alude Jovellanos: a) Oficio al Director del 
Diario de Cádiz (20: Febrero: 1810); b) otro, al Gobernador Mili- 
tar de Cádiz, Teniente general Don Francisco Xavier de Vené- 
gas (20; Febrero: 1810); c) Respuesta del Gobernador Militar (25: 
Febrero: 1810); d) Respuesta del Director del Diario incluyendo 



474 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



la de la Junta de Cádiz (24: 25: Febrero: 1810); e) Carta confiden> 
cial del Gobernador Militar F. X. Venégas. 

La respuesta de la Junta de Cádiz, al Director del Diario^ tan 
injusta como grosera^ es la siguente: 

•'La Junta Superior de Gobierno, ha visto el oficio de Vm. fe- 
„cha 21 del corriente, y escrito que le era adjunto (el cartel de 
«desafío de Jovellanos y Campo-Sagrado), cuya publicación en 
„el Diario no estima conveniente por ahora la misma Junta, pues 
„el reyno tiene sus tribunales donde deben provocarse instancias 
„de esta ndXxxvdilQz^i.— Fernando Ximénes de Alba —Miguel de 
^^Lobo^ vocales.,, 

¡Los barateros de Cádiz, padrinos de los falsos delatores, pre- 
tendiendo descalificar á Jovellanos! ¡es el colmo de la desver- 
güenza y del sarcasmo! ¡y que esto haya quedado impune! 

En la presuntuosa obra de Castro, Cádiz en la guerra de la 
Independencia^ pág. 68, se lee la lista de los 18 junteros, perso- 
nas todas completamente desconocidas, comerciantes en su ma- 
yor parte, y ¡caso extraño! presididos por un Teniente General, 
como Gobernador militar de la plaza: ¿puede darse nada más 
ridículo? 

516 Para mejor inteligencia de los sucesos ocurridos en Astú- 
rias de Febrero á Mayo de 1810, á que se alude en el párrafo 516 
de esta carta, en el 519 de la siguiente, y en el 529 de la J— 99, 
apuntaremos breve efeméride, que dé clara noticia de ellos. 

Arrojados los asturianos á la izquierda del Nalon, establecen 
allí la línea de defensa, con fuerzas en Grado y Puente de Pe- 
ñaflor. 

El 12 de Febrero, sale Bonnet de Oviedo y se sitúa en Pola de 
Siero. El 14, vuelve á Oviedo, y bate y pone en fuga en el Puent-e 
de Colloto (Siero, s/ el Nova) á Bárcena, y Porlier, que comuni- 
can su pánico á las tropas de Llano-Ponte (las cuales habían ocu- 
pado momentáneamente á Oviedo), y no paran en su fuga hasta 
la orilla izquierda del Nalon. Los franceses les persiguen hasta 
el Puente de Peñaflor (Grado, s/ el Nalon) adonde llegan el 15 de 
Febrero. 

4 Marzo.— Se establece en Luarca el cuartel general: y se ins- 
tala allí la nueva Junta del Principado, en sustitu- 



Ml\RZO 1810 



475 



cion de la de Romana. vSe reorganiza un egército de 
4.700 infantes y 150 caballos. 

El General Arce (D. Antonio), abandona el mando. 

La Junta, designa por nuevo General en Gefe de la 
Provincia, á Don José María González de Cienfue- 
gos (§ 529), ayudado por un Consejo de guerra, com- 
puesto de los gefes de mayor graduación, presentes 
en el cuartel general. 
17 Marzo.— La división gallega de 1 .700 hombres, se sitúa en Bel- 
monte. 

19 Marzo.— Combate de Peñaflor (Conc. Grado s/ Nalon.) 

Bonnet se retira á Cángas de Onís en busca de re- 
fuerzos. 

27 Marzo.— Llegan refuerzos á Bonnet, de Santander. 

28 Marzo. — Porlier, en Gijon: Bonnet, en Oviedo. 
Idem —Bonnet avanza de nuevo contra Peñaflor. 

Idem —Huye el egército asturiano á la desbandada, hasta 

Luarca. 

1 Abril. —La división gallega cubre el Puente de Peñaflor y lo 
fortifica: Bárcena, los de Soto (Barco de Soto), y la 
derecha: y Porlier, la izquierda (la costa). 
6 Abril. —Escaramuzas en los puentes de Gallegos y Nora- 

(Conc. Regueras s/ Nora). 
14 Abril. — Bárcena, combate en El Padrún con éxito, causando á 

los franceses 360 bajas (entre Oviedo y Miéres). 
27 Abril. —Bonnet, ataca y toma el puente de Soto (Barco de So- 
to), y luego, el de Peñaflor. 
La división gallega, se retira á Cornellana. 

1 Mayo. — Perdida la línea del Narcea, se retiran los asturianos 

á la del Navia. 

2 Mayo.— Moscoso (Brigad. D. Juan) sustituye en el mando á 

Díaz, y entra en Coaña con la Junta, que luego se 
trasladó á Grandas de Salime. 
Las fuerzas asturianas, se dispersan. 
La inutilidad de la Junta de Astúrias, y su embarazo para las 
operaciones militares, es tan patente, que no sólo La Romana, 
sinó también el Brigadier Moscoso y el General Cienfuegos, como 
el sábio historiador Arteche, lo van á patentizar con sus dichos, 
observaciones, y censuras. 



476 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



(Arteche, viii, 65). "Creer que sin una autoridad respetable y 
„respetada, sin tropas en disciplina, siquier sean nuevas y aún 
„ colecticias, sin orden, en fin, el primero de los elementos milita- 
„res para el combate, se pueden improvisar defensas con algunas 
«probabilidades de éxito, es la mayor de las temeridades, si no 
„de las locuras.,, 

Opinión del Brigadier Don Juan Moscoso (de E. M.) sobre las 
Juntas de Astúrias (trasladada de Arteche, viii, 134): 
" Yo no sé qué se adelantará de bueno con estas Juntas, pero 
„yo ya les he dicho que en ellas no se debe hablar mas que de 
„pólvora, fusiles, soldados y dinero. Estos Congresos para tratar 
„del bien y defensa de la Patria, sin haber á penas un militar, son 
„lo mismo que una reunión de hombres para tratar de hacer za- 
„patos, sin haber un zapatero entre ellos.,, 

Por eso, sin duda, se estableció la Junta militar ó Consejo de 

Guerra. (Arteche, viii, 140, 141, 143 ) "La nueva Junta de la 

„Provincia (4 Marzo 1810) abatida después, en querella 

„ constante con los gefes de las tropas, más se ocupaba en sus pro- 

„pios intereses, que de los generales de la defensa 

„ El Estado Mayor, proponía medidas enérgicas, que hiciesen 
„efectiva inmediatamente la conscripción: pero todas hallaron 
„oposicion en la Junta, temerosos sin duda los vocales^ de mal- 
„quistarse con sus paisanos. Estos, ocultaban á los desertores de 
Jos regimientos y á los prófugos de sus concejos, con excusas 

„y por medios hasta vergonzosos.. Se hizo ver á la Junta lo 

„errado de aquel camino para la liberación de la Provincia; has- 
„ta se la amenazó con publicar un Manifiesto que la dejaría en 
„mal lugar: todo inútil 



„ Se acabó toda ilusión sobre la eficacia del patriotismo de los 
„ asturianos para la defensa de aquel territorio, abrigo clásico de 
„la independencia española: y á su único mantenedor aquellos 
„dias en las márgenes del Navia, el brigadier Moscoso, se le po- 
„día disculpar una de sus últimas cartas al General Mahy, á quien 
„decía el 30 de Abril: "No hay que esperar nada de esos malditos 
«portugueses; nada de los ingleses; nada de nadie, y sólo con lo 
«poquísimo que cada uno tiene en cada provincia, se puede calcu- 
„lar, y aun así, con mil trabas, con mil contrariedades: no se tra- 
,,ta mas que de autoridades, y de mantenerla aunque sea un 



MARZO 1810 



477 



„so/í? dia: todos quieren mandar, aunque las provincias no se 
.^salven. ¡Qué sistema tan contrario al de la utilidad de la NacionI 
,,/Estas Juntas, en que todo es conversación y confusión: nadie 
.^sabe lo que es cada uno, y todo va embrollado! 
„ El apóstrofe de Moscoso, es duro (agrega Arteche); pero no es 
„fácil rechazara su espíritu, el asturiano Conde de Toreno, por- 
„que en su obra, dice de aquel Gefe: que en el arte de la guerra 
y,era entendido, y aún sabio.,, 

El accidente ocurrido á Garlitos en su primera cacería, ocurrió 
el lúnes 2 de Enero de 1810, y debió relatarlo HoUand en su carta 
de 26 de Enero de 1810 (H— />), que no pareció aún. 

Este es el relato que de él hace su madre (Lady Holland's Jour- 
nal, II, 252} r 

" 2 Enero.— Me sobresalto en extremo con la relación que trae 
„Aleck, de haber encontrado á Cárlos lastimado de una grave 
„caída. 

„ Contraviniendo la promesa que me hicieron Lady Ana (y su 
„tío), le permitió ir con ella (á caballo) á la caza del zorro. Cayó, 
„y se rompió la pierna por la rodilla. Llegamos tardíamente á 
„Woburn, 3^ después de una comida apresurada, salimos á escape 
.,Mister Alien y yó, á ver á Cárlos. Hallárnosle con calentura. Al 
„siguiente dia, fuimos otra vez á ver la herida. Vi que era una 
«horrorosa llaga, tan grave como la que más. Afortunadamente, 
,,no habiendo tocado á la parte vital, quizá no le cause un daño de 
„larga duración. 

10 Enero.— Este día, trajimos á Carlos, que soportó mediana- 
emente el movimiento del carruage, áeste sitio de]Ampthill. Esto 
„nos obligará á demorar la marcha mucho más de lo que pensá- 
„bamos, permaneciendo ausentes de casa.,, 

517 Refiérese Jovellanos en esta post-data al número xxvii de 
The Edinburgh Review, or Critical Journal, correspondiente á 
Abril de 1809, donde, á la página 20, publica un juicio critico so- 
bre una traducción francesa del Informe de Ley Agraria de Jo- 
vellanos, impresa en San Petersburgo, en 1806 (en 8.°, de 292 pági- 
nas), cuyo título es: 

Vid entilé de V Inter et general avec V Inter et individuel: ou 
la libre Action de V Inter et individuel est la vrai source des Ri- 
chesses des Nations. —Principe exposé dans le Rapport sur un 



478 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Projet de Loi Agraire, adressé au Conseil Supreme de Castille, 
au Nom de la Societé Economique de Madrid, par Don Gas- 
par d Melchior Jovellanos, ci-devant Ministre de Grace et Justi- 
ce etc. 

Como curiosidad, anotaremos, que los fundadores de la Edin- 
burgh Review (cuyo primer número se publicó en Octubre 
de 1802) eran jóvenes literatos y abogados escoceses, miembros 
del partido zvhig; Brougham; F. Horner; Jeffrey; Cockburn; Mur- 
ray; y Sidney Smith. 

De este último, escribió una biografía Lady HoUand, cuyo tí- 
tulo es: Life o f Sidney Smith (2 vols.) 

John Alien, colaboró mucho en la Edinbiirgh Review^ y tal 
vez sea suyo el artículo de referencia. 

En cuanto á Laborde (Alexandre de Laborde), alúdese á su 

merítisima obra, Itinéraire descriptif de VEspagne París: 

H. Nicolle, et Le Normant: 1809; 2.^ edic. Cuatro volúms. en 4.**— 
En el último, págs. 103 á 294, insértase íntegramente una traduc- 
ción castellana, distinta de la anterior, del propio Informe de 
Ley Agraria^ con un breve análisis á su terminación. 

De modo, que miéntras la insolente chusma gaditana y sus es- 
pías, apadrinados por la Junta Superior de Gobierno de la Ciu- 
dad^ insultaban y vejaban con impunidad odiosa á los ilustres 
miembros de la Central^ Inglaterra, Rusia, y Francia, traducían 
las obras del insigne Jovellanos, presentándolas á sus contempo- 
ráneos como modelos de estudio, de saber, y de verdadero pro- 
greso para el engrandecimiento de la pátria. 



[J_XCVIII] 

Muros ^ 1 de Mayo 1910. 

518 Aún tengo que afligir á Vm., mi amado My 
Lord, porque en nadie como en nosotros se ha podido 
aplicar nuestro adagio: Bien vengas mal, si vinieres 
solo. Salvándonos del naufragio en este puerto, pasa- 
mos los primeros días en mucha tranquilidad, esperan- 



MAYO 1810 



479 



do en él, ó mejores noticias de Astúrias, ó aviso de la 
Regencia para volver á la Isla. Pero entretanto, las 
calumnias inventadas en Sevilla y en Cádiz contra la 
Junta, cundiendo por todas partes, levantaban contra 
nosotros la opinión pública, y nos exponían á la perse- 
cución y al desprecio. La Junta de la Coruña, hizo de- 
tener en el Castillo de San Felipe, á Quintanilla, Cas- 
tañedo, Jocano, Gimonde, y Bonifaz que arribaron á 
Ferrol en la fragata Cornelia, y aunque los puso luego 
en libertad, fué sin darles satisfacción alguna. Supimos 
este accidente con disgusto, pero sin recelo; porque 
siendo más conocidos en Galicia, creímos que nuestro 
buen nombre nos pondría á cubierto de todo insulto. 
No fué así. El 25 de Marzo, se presentó aquí un Coro- 
nel comisionado por la misma Junta, con encargo de 
pedirnos nuestros pasaportes, y de reconocer y recoger 
nuestros papeles. Resistimos con la mayor firmeza el 
cumplimiento de su intimación, protextando que solo 
á la viva fuerza armada, consentiríamos tan escanda- 
losa violación de nuestra libertad, y nuestros derechos. 
El comisionado no se atrevió á insistir, ni tampoco la 
Junta, que pretendió cubrir su atentado con una res- 
puesta evasiva, á la qual replicamos con otra firme y 
vigorosa qual convenía. Fatigados de tantos insultos, 
hicimos al punto una vehemente representación á la 
Regencia, y por lo mismo que solo la firmamos mi 
amado Pachin y yo, pudimos argüir en ella con más 
nervio, porque ninguno pudo estar más distante que 
nosotros, de las injustas y ridiculas imputaciones que 
se han hecho á todo el cuerpo. 

519 Tal es nuestro estado con respecto á la opinión; 
pero entretanto, Astúrias está bajo el yugo. Un ataque 
dado al enemigo en toda la línea del Nalon el 8 de Mar- 
zo, logró arrojarle precipitadamente de todas sus posi- 
ciones, y fué perseguido tan vivamente por los nues- 
tros hasta Ribadesella, que no sólo creímos á Astúrias 
libre, sinó que tuvimos ya reembarcado nuestro equi- 
page para navegar á nuestras casas. Pero Bonnet reci- 
bió refuerzos de la parte de Santander, y haciendo 



480 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAXD 



creer que venían otros por Pajares á cortar á los nues- 
tros, ílogró que se replegasen sobre el Nora y el Barco 
de Soto, y volvió á ocupar á Gijón y Oviedo. Continuos 
ataques le debilitan de día en dia, y si no recibe mayo- 
res refuerzos, tendrá que abandonar la provincia. Pero 
esta maldita boda de Bonaparte, enviará sobre nos- 
otros un enjambre de bárbaros, y faltos de fusiles y 
dinero (porque la fuente de América mana muy poco) 
y abandonados del ministerio inglés, que ni dá subsi- 
dios ni coopera con sus tropas, nuestra ruina será in- 
falible. 

520 Entretanto, vivimos aquí en absoluta ignoran- 
cia de lo que pasa por ahí. He tenido muy ardiente de> 
seo de ver los papeles ingleses, y leer los debates del 
Parlamento y los eloquentes discursos de mi buen ami- 
go; pero una sola gazeta no ha penetrado por aquí. 
Ahora llevará ésta un vecino, que podrá traer en retor- 
no, algunas de lasgazetasde la oposición, que Vm. crea 
más interesantes. Podrá Vm. si no, enviarlas al Señor 
Magniac, agente Inglés en la Coruña, y si no tardan, 
aún me encontrarán en ésta. Pero ruego á Vm. que no 
me envíe papeles por el correo, porque cuestan mucho, 
y no estando aún corrientes nuestros sueldos, nos ha- 
llamos muy pobres. 

521 El Sr. Obispo de Orense, debe estar navegando. 
Es un excelente vocal para la Regencia: buen patriota, 
carácter firme: talento despejado: facundo y instruido; 
pero es ya octogenario, y no sé si estas calidades, ha- 
brán perdido con los años. 

522 Mi Pachin, saluda muy cariñosamente á Vm. y 
á nuestra amable My Lady, á quien yo renuevo, con el 
más sincero afecto, la constante expresión de mi incli- 
nación, de mi respeto, y mi gratitud. Saludo también á 
nuestro respetable Mr. Alien, y deseo al gracioso Gar- 
litos grande aplicación en sus estudios, y gran juicio en 
sus diversiones. Deseo á todos una primavera y verano 
felicísimos, y espero saber que Vm. ha dado punto á 
sus ocupaciones parlamentarias, para enviarle copia de 
algunos papeles relativos á nuestros últimos sucesos^ 



MAYO 1810 



481 



para que nada ignore Vm. de quanto puede interesar á 
su affmo 5^ constante amigo 

/. Ll. 

523 P. D. — Papel, pluma, estilo, todo es qual convie- 
ne á un vagamundo. 

524 No me atrevo á señalar punto para nuestra co- 
rrespondencia, porque aún no sabemos quándo saldre- 
mos de aquí, ni si saliendo, iremos á Astúrias ó á la 
Isla. Creo lo más seguro que Vm. dirija su carta (que 
muy vivamente deseo) al Sr. Magniac, ó algún conoci- 
do de La Coruña, pues que allí no se ignorará nuestro 
paradero. 



518 La detención y arresto de los vocales de la Junta Central 
en el Castillo de San Felipe de El Ferrol, es otro desastre, otra 
arbitrariedad y otro descrédito, para las absurdas juntas provin- 
ciales. Y la arbitrariedad es tan notoria y manifiesta, que entre 
los cinco detenidos, se contaba nada ménos que el legítimo repre- 
sentante de Galicia en la Central, Don Pedro María de Cisneros, 
Conde de Gimonde: y con él, los respetables canónigos de Jaén y 
Zamora, Sres. Castañedo y Bonifáz: el leonés Vizconde de Quin- 
tanilla: y el Contador mayor, Jócano. 

lY todo, por la falsa delación, ya comprobada antes de sa- 
lir de Cádis, de dos delatores, miserables esbirros de la chusma 
gaditana, desconocido el uno (Noceda), y el otro ¡vergüenza da 
decirlo! contador de Marina de la fragata de guerra Cornelia, la 
misma que les condujo á Galicia. 

Los sucesos relatados en la segunda parte de este párrafo, lo 
están más extensamente en la Mentor, en def. de la Junta Cen- 
tral, parte 2 — art. 3 — §§ 14 y siguientes.— Y los documentos que 
se mencionan, van copiados en el apéndice xxin de dicha Memo- 
ria (11 números). Las Representaciones d la Regencia, con este 
motivo, fueron dos; una, fecha en Muros 27 Marzo 1810 (ap. xxiii^ 
^j, y la otra, muy extensa, dos dias después, en 29 Marzo 1810, que 
constituye el ap. xxiv, con la resolución satisfactoria, dictada por 
el Consejo de Regencia. 

31 



482 



CARTAS DE JOVELLANQS Y HOLLAND 



519* Aunque Jovellanos escribe ya más cerca de Astúrias, los 
informes que recibe del teatro de la guerra, soa siempre sobre- 
manera alterados. El combate de Peñaflor, sostenido principal- 
mente por la división gallega (véase la nota al § 534) no fué el 
dia 8, sinó el 18 y 19 de Marzo. Bonnet, retrocedió, no perseguido, 
sinó en'busca de refuerzos que le llegaron á los nueve dias, y el 28 
de Marzo avanzaba otra vez contra PeñafLor. Más adelante, se 
verá el resultado. 

519^ Sobre los sucesos de Astúrias, véase la nota correspon- 
diente al § 516. 

En este párrafo (como en los señalados con los números 383 
y 454) se apunta la idea de la vuelta de Napoleón á España, sobre 
todo, después de su boda con la Archiduquesa María Luisa de 
Austria, hija del Emperador José. El principal motivo por el cual 
no volviój nos lo va á decir, con su habitual sagacidad, el pre- 
claro historiador alemán Schépeler: 

" Todos creían que Napoleón, una vez sometida el Austria, vol- 
„vería á España; pero con la disculpa de su matrimonio, encubrió 
„la persuasión en que estaba, de que no podría someter d Espa- 
„ña, corno el resto de Europa, con sus rápidos y mágicos golpes. 
„Apreciaba con acierto aquella guerra popular, en la que ensa- 
„yaba la fortuna de sus generales que ofrecían condiciones para 
„las luchas de larga duración. El Emperador, no debía ejecutar 
„sinó expediciones grandes y brillantes, teniendo, como tenía, ha- 
„bituadoal mundo, á no esperar de él mas que conquistas rápidas. „ 

Este debe ser (agrega Arteche) el secreto de la repugnancia 
de Napoleón á dirigir personalmente la guerra de España. 

Napoleón, se divorció de Josefina el 16 de Diciembre de 1809, 
casándose con María Luisa en París, el 2 de Abril de 1810. 

520 La distancia de Muros de Noya á La Coruña, no excede 
de dos dias de jornada. 

El porte del correo, por aquellos dias, era carísimo, pues pa- 
gaba el receptor, de 8 V2 á 19 ó 21 cuartos por pliego (0,25 
0'56, 0'60). En una ocasión (año 1800) satisfizo Jovellanos por re- 
misión de un pliego grande certificado, de Gijon á Valladolid 
(que debía pagar el receptor), la cantidad de ochenta y cuatro 
reales plata, equivalentes á 42 pesetas de nuestra actual moneda- 
(Cean: Vida de Jovellanos, pág. 153.} 



MAYO 1810 



483 



Es raro que en ninguna de estas cartas mencione Jovellanos 
ni una sola vez á Cabarrús. Cuatro días ántes de la presente, el 
"27 de Abril de 1810, fallecía Cabarrús en Sevilla. Copiemos las 
expresiones que le dedica Arteche (vm, 93): 
-„ Precisamente en aquellos días, el 27 de Abril, fallecía á su 
„lado (de José I, en Sevilla) el ministro en que más confianza de- 
„bía tener para aconsejarse en el estudio y aplicación de las pri- 
„meras (medidas administrativas), el Conde de Cabarrús. Aun- 
.,que francés, puesto que había nacido en Bayona el año 1752 (dia 
,,8 de Octubre), se había hecho español desde muy joven, eleván- 
.„dose rápidamente á los más altos cargos de nuestra administra- 
„ción, por su relevante mérito y grandes servicios. Los más 
^recomendables, los prestó en el ramo de Hacienda pública, res- 
,,tableciendo el crédito de nuestro país cuando la guerra de inde 
,,pendencia en la América del Norte: como Consejero, creando el 
„Banco de San Carlos y la Compañía de comercio en las Islas 
«Filipinas: como ministro plenipotenciario, en el Congreso de 
„Rastadt en 1797, y desempeñando varias misiones importantes 
„en Francia y Holanda: con sus obras, por fin, sobre intereses 
«materiales, los más importantes para la prosperidad de nuestra 
„pátria.„ 

Agregaremos que se casó en Valencia con una hija del co- 
merciante Don Antonio Salavert. Tuvo una hija, Teresita Caba- 
rrús (Juana María Teresa Cabarrús), que nació en Zaragoza 
en 1775, y adquirió gran celebridad por su belleza y por sus 
aventuras, figurando más tarde, en los fastos históricos de la Re- 
volución francesa, con el nombre de Madame Tallien. Casó tres 
veces: la primera, en 1791, con Mr. de Fontenay, consejero del 
Parlamento de Burdeos: la segunda, con el convencional Mr. Ta- 
llien; y la tercera, en 1805, con el Príncipe de Caraman-Chimay» 
de quien tuvo cuatro hijos. 

Sobre Cabarrús (ligado á Don Gaspar por una amistad de 
treinta años), pueden consultarse las siguientes obras, además de 
lo que arrojan, los diversos Dicccion. biográficos; 

Jovellanos: Diario de sti vida (inédito).— Empieza con las dili- 
gencias que practicó en Madrid para interceder por su amigo 
Cabarrús; 22 á 28 Agosto: 1790.— Juicio sobre las Cartas^ et- 
cétera, etc.) 



484 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Jovellanos: Memoria en def. de la Junta Central (Coruña: 181 !)► 
Parte 2-art. I, § 18 y 19. 

Cean Bermúdez; Memorias para la vida de Jovellanos (Madrid- 
1814) págs. 26, 44 á 47 (intervención de Jovellanos en su favor). 

Somoza: Catálogo de Manuscritos del Instituto de Gijon (Ovie- 
do: 1883} págs. 68, 98, 99, 102-103 (colecc. de documentos, con 
noticias de su vida, y del origen y nobleza del apellido Ca- 
barrüs); 105. (Obras de Mirabeau y Cabarrús); 153 (papeles- 
relat. al Banco de S. Carlos.) 

Somoza: Jovellanos; nuevos datos para su biografía (Madrid: 
1885), legado testamentario á Cabarrús, pág. 72- 

Somoza: Las Amarguras de Jovellanos (Gijon: 1889), págs. 38» 
157 á 159, 261 (nota 99), 369 á 378. 

Somoza: Escritos inéditos de Jovellanos (Barcelona: 1891), pági- 
nas 112, 121 y 122. (Cabarrús escondido en Zaragoza.) 

Arteche (General Gómez de): Reinado de Cárlos IV (Madrid: 
1892), tom. II, págs. 86-92 (nota autógrafa de Jovellanos). 

Alej. Alvargonzález: Interesantes manuscritos en su Archiva 
Jovellanista. (Gijón.) 

Confrontando fechas, podremos establecer: primero, que Jo- 
vellanos habló con Cabarrús, y le vió por última vez, en Zara- 
goza, en casa de Hermida, el 27 de Mayo de 1808 á su regreso del 
destierro de Mallorca; segundo, que su ruptura con él, data de 
la terrible carta que le escribió desde Jadraque, en Agosto de 1808- 
(inserta en Las Amarguras de Jovellanos, pág. 371); tercero^ que 
Jovellanos, saüó de Sevilla, sin alcanzar á verle, el 23 de Enero 
de 18? 0; cuarto, que diez días después (2 Febrero 1810;, entraba 
Cabarrús en Sevilla, con José I, y de regreso del viage por An- 
dalucía, fallecía en la misma ciudad el 27 de Abril de aquel año, 
llorado por el más benéfico de sus protectores, y acaso también, 
en la olvidada Muros gallega, por quien le amó con tiernísimo- 
afecto y fraternal cariño. 

[J — iC] 

Muros, 13 de Junio 18 10. 

525 Por fin, mi muy amado Lord, por fin he recibi- 
do una carlita de Vm.; pero ¡quán atrasada! Es la es- 



JUNIO 1810 



485 



evita el 15 de Febrero (H — 69-í?'), que fué á la Isla de 
León, y vino á buscarme aquí por el correo ordinario 
de anteayer. ¿Será la que según Ferrás traía el Secre- 
tario de Wellesley? No lo sé; mas venga por dó vinie- 
re, ella ha llenado mi alma de gratitud y consuelo, no 
por la generosa oferta que Vm. me hace de su casa y 
protección, con las quales habrá visto ya, que mi amis- 
tad contaba de seguro; sinó por las tiernas y entraña- 
bles y humanas expresiones con que la acompaña. Ya 
Vm. en otra época de mis infortunios, había señalado 
heróicamente su bondad hacia mí. ¿Cómo, pues, cree- 
ría yó que podia desmentirse después que el trato ha- 
bía estrechado los vínculos de nuestra amistad, y que 
mi conducta patriótica y desinteresada me había hecho 
(¿por qué no tendré esta vanidad?) á sus ojos, más dig- 
no de la suya? Escribo, pues, para anticipar á Vm. la 
expresión de mi tierna gratitud; pero escribo también 
para aprovechar la ocasión que se me presenta de en- 
viarle esos papeles, que aunque de corto valor, por su 
estilo, son mirados por mí como la mejor hipoteca de 
mi reputación. Verá Vm., por el uno, que mis Refle- 
xiones pudieron fijar la opinión de la Comisión de Cór- 
tes, sobre su organización en dos cámaras, y sobre la 
reunión de los Prelados y Grandes en una de ellas; y 
verá por el otro, el último esfuerzo de la espirante Junta 
para asegurar la grande obra de las Córtes, en el pri- 
mer instante en que el estado de la nación lo permitie- 
re. Ni en éste fué olvidado el importante punto de la 
sanción Real, no discutido, ni acordado en Sevilla. Y 
aunque en todos nos hayamos separado algún tanto de 
las juiciosas miras de nuestro Mr. Alien, deben Vm. y 
él, creer, que se hizo cuanto las circunstancias permi- 
tieron, y mucho más de lo que en ello se podía esperar. 
Y en ñn, que este triunfo de la razón y de la libertad, 
se deba, en primer sentido, á los liberales consejos 
de Vm. y de nuestro digno amigo; en segundo, á mi 
constancia y mis esfuerzos; y en tercero, á la pureza 
del celo, }' los principios de la mayoría de la Junta 
Central; es una gloria que nos pertenece á todos, y que, 



486 CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



si nos la niega la injusticia de nuestros contemporá- 
neos, no nos será negada por la posteridad. 

526 Pero, ¡oh mi buen amigo! si la esperanza de 
este juicio tardío consuela al hombre de bien, no puede 
ni alcanza á librarle del resentimiento de sus injurias. 
Las que se nos han hecho por todas partes, nos han 
obligado á mi amado Pachin y á mí, á dirigir á la Re- 
gencia, la Representación de que también va copia, y 
en la qual nuestra queja principal, va encaminada con- 
tra el Consejo. Y ¿lo creerá Vm.? por más que parezca 
muy amarga, es todavía muy inferior á la injuria que 
nos ha irrogado. Yo la hice, quando no había visto la 
consulta del Consejo, sinó oído referir vagamente su 
dictamen. Hemos al fin logrado una copia de ella, y 
Vm. no puede figurarse hasta qué punto estos ambi- 
ciosos golillas desahogaron contra nosotros el resenti- 
miento que escondían en sus almas, por no habérseles 
dado parte activa en el gobierno anterior, como su 
loca ambición había pretendido, en, y después del in- 
terregno. Si visto la hubiera yo, otro fuera mi estilo; 
pero dia vendrá en que la ambición, y la injusticia de 
estos ruines enemigos, sea puesta más al descubierto: 
porque la Regencia, ó insensible á nuestra queja, ó 
tímida para nuestro desagravio, no sólo la retarda ^ 
sinó que parece temporizar con estos nuestros ofenso- 
res. Con todo, no quisiera yo que esta Representación 
se divulgase por ahora. Nuestra primera obligación, 
es respetar, y sostener el Gobierno que hemos estable- 
cido, y sólo quando abiertamente nos niegue la justi- 
cia que nos debe y que se debe á sí mismo, estaremos 
autorizados para reclamarla de la opinión pública. 

527 Pero entretanto, mi respetable amigo, ¿no ha- 
brá en ese país, quien vuelva por el honor de tantos dis- 
tinguidos patriotas como había en la Junta Central, y 
que son tan indignamente infamados^ y ofendidos? Sé 
que las injurias difundidas en Sevilla contra nosotros, 
han sido repetidas y divulgadas en los papeles ingleses; 
y aunque no los he visto, no lo extraño. Que en aquella 
revolución, era Romana uno de los triunviros aspiran- 



JUNIO 1810 



487 



tes al mando, no lo deja dudar su conducta anterior y 
coetánea. En el fervor del tumulto, él, y sus amigotes, 
los hermanos Frere, se aparecieron en la Junta Sevilla- 
na. Romana había anunciado antes su viage á la Isla, 
todos sus compañeros habian ya partido, y sólo él y 
Contamina (cuñado de Montijo y Palafox) se hallaron 
allí. Así que, los que sembraron las calumnias en aquel 
teatro, ¿por qué no cuidarían de difundirlas por Euro- 
pa? Pero tantos ilustrados ingleses como se hallaron al 
lado de la Junta, y observaron sus operaciones, ¿sufri- 
rán que se ofendan tan descaradamente la verdad y la 
justicia? Que hubiésemos cometido errores, nosotros lo 
reconocemos de buena fe; pero acusarnos de haber ven- 
dido la pátria, y haber manchado nuestras manos su 

sustancia quis tam patiens ut teneat se? He 

aquí, My Lord mió, lo que me aflige|, sin que por eso 
crea Vm. que he caido en el abatimiento que nos han 
preparado. Victi siimus igüiir, aitt si vinci dignitas 
non potest, fracti certe et ahjecti. 

528 Y ¿qué diré á Vm. del estado de la guerra? 
Nada con seguridad, porque nada llega auténtico á este 
rincón. Dícese que Massena, que entró con los refuer- 
zos, vá sobre Ciudad-Rodrigo á conquistar á Portugal, 
y que el egército inglés, se retira para reembarcarse. 
No lo creo; pero si es cierto lo primero, no dudaré lo 
segundo. Desde los sucesos de Talavera, he visto el sis- 
tema adoptado por nuestros aliados, ó por decir mejor, 
por ese Ministerio. Forzar al enemigo á extraordina- 
rios esfuerzos, que acaso fuesen superiores á su poder; 
pero sin cooperar con nosotros, ni empeñarse con él. 
Los fines de este systema, son bien conocidos. ¿Á qué 
acumular tantas fuerzas en Cádiz, para cuya defensa 
sobra el egército que tenemos encerrado allí, y que si 
por algo es dudosa, sin duda por la acumulación de 
tanta tropa en un punto tan reducido? Y ¿á qué la in- 
acción del egército anglo-lusitano en las fronteras de 
Portugal, quando los franceses derramados por las An- 
dalucías, con una pequeña fuerza en Castilla, Astúrias 
y Galicia, tienen casi abandonado todo el interior? Que 



488 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



la R(egencia, ó La Romana) entra en este sistema, es 
demasiado conocido. 

De otro modo, la atención del enemigo sería lla- 
mada al centro: las tropas de Cádiz podrían seguirle y 
unirse á las de Extremadura y Portugal. Asturias y Ga- 
licia, libres de temor, podrían hacer una diversión po- 
derosa hacia la Cantabria; y Cataluña, Valencia, Mur- 
cia y Aragón, llenas todavía de recursos (salvo de ar- 
mas, que tenazmente nos niegan), podrían dar á la de- 
íensa de España, un nuevo vigor y más ciertas esperan- 
zas. Que éste sea el deseo de la nación inglesa, lo creo 
de su conocida generosidad: que lo sea de sus ministros, 
me lo hace dudar su conducta y temer ciertos desig- 
nios ambiciosos, antes columbrados, ya más descubier- 
tos, y que según mis antiguas predicciones, tardarán 
muy poco en confirmarse. Si tal es la gloria á que as- 
pira la inicua política del día, yo no se la envidio, ni la 
envidiará ningún hombre de bien, que crea que la gloria 
no se puede separar de la justicia y la virtud, 

529 Entretanto, el pobre país de Astúrias está en 
agonía. Sin tropas, porque envió con Ballesteros 12.000 
hombres, la flor de su egército: sin armas, porque ha 
perdido su excelente fábrica de fusiles: sin dinero para 
restablecerla y proveerse, porque no se lo dá el Gobier- 
no: y sin víveres, porque ni los tiene ni los puede reci- 
bir de otra parte; está dominada por un puñado de Ván- 
dalos, que la destrozan y aniquilan. Sobre esta pena, 
tengo la de haberse confiado el mando de la Provincia 
á mi sobrino Pepe, de quien, si no me engaño, todo se 
podría esperar si tuviese medios; pues que nada le falta 
de talento, de valor y de patriotismo. Y he aquí, mi 
buen amigo, lo que nos detiene en Muros, sin que yo me 
resuelva á volver á La Isla, ni á tomar otro partido. 
Quando lo hiciere, volveré al lado del Gobierno, como 
me está mandado, y veré si puedo asegurar alguna sub- 
sistencia distante de él. Tengo dicho á Vm. que para 
fijar mi suerte, siempre contaré con su amistad y favor; 
pero siempre decidido á buscar tierra de mi pátria, por- 
que pienso, con Cicerón, que etiarn si oppestenda 



JUNIO 1810 



489 



mors esset, in patria mallem quam in externis atque 
alie ni s locis. 

530 Mucho sentiré que no haya llegado á manos de 
Vm. un pliego dirigido por el Sr. Magniac, agente in- 
glés en La Coruña. Contenía varias cópias, que unidas 
á las que ahora van, completarán la historia de nuestra 
persecución. Como no espero que haya concluido, Vm. 
deberá esperarlas de todo lo que pertenece á ella. Aca- 
so soy importuno cansando á Vm. con tan largas car- 
tas y tan fastidioso papelorio; pero á lo ménos, verá 
Vm. en ello, una prueba de la confianza que he deposi- 
tado en su, para mí, tan apreciable amistad. Y ahora, 
permítame, mi amable My Lady, que yo le rinda mis 
afectuosos respetos, y para que no se aflija su corazón 
sobre mi suerte, dígole que mi amado Pachin y yó, es- 
tamos buenos, tranquilos y con bastante humor para 
hacer una vida más alegre y menos agitada que de án- 
tes. Extiéndese mi memoria á nuestro respetable Mister 
Alien, y á Carlitos, y Vm. créame siempre su eterno y 
constante amigo. 

/. Ll. 



525 Ya Vm. en otra época de mis infortunios Alude 

Jovellanos en estas expresiones, á la intercesión de Holland y 
Nelson en favor suyo, cuando en 1805 gemía en las prisiones de 
Bellvér. Véanse sobre este episodio, las cartas H — 1, N — 1 y 
J — 2: y asimismo, nuestra obra, Amarguras de Jovellanos^ pá- 
gina 121. 

Los documentos que aquí menciona Jovellanos, son conocidos 
€n parte (pues como más adelante expresa, se reducen á cópias); 
otros, deben conservarse inéditos en el archivo de Holland-House. 
Pero como á tales papeles, ni se les asigna fecha, ni se les pone 
título, siendo varios los que se registran sobre igual materia en 
esta carta y en las sucesivas (J — 100 y J — 101, §§ 530, 531, 537); y 
como para mayor desgracia, la lista de ellos que iba adjunta á 
la última carta, no haya aparecido, de aquí la dificultad de pre- 
cisarlos. 



490 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Los dos principales mencionados, son: 

a) Reflexiones sobre la organización en dos Cámaras. 

(es el apéndice xv de la Memor. de la Junta Central.) 

b) Convocatoria d Cortes. 

(es el apéndice xviii de la Memor. de la J. Central (29 
Enero 1810), pues en él, se habla de la sanción real.) 

c) (§ 526) Representación d la Regencia. 

(es el apéndice xxiv de la Memor. de la J. Central (29^ 
Marzo 1810; véase también nuestra nota 518). 

527 En la obra de Santiago Gadea, El Intendente Calvo de 
Rosas, y en su ix ilustración (pág. 195), se narra detalladamente 
la conspiración de Sevilla, su descubrimiento por Calvo de Rozas 
la institución de la Regencia, y todos los demás sucesos deriva- 
dos de ella. 

En una extensa nota de la pág. 200, se estampa la consulta 
evacuada por el Consejo de Castilla á consecuencia del registra 
de equipages de los Centrales en la fragata Cornelia. De ella re- 
sulta, que los delatores y calumniadores, fueron, Francisco Per- 
nández Noceda, patriota Francisco Sierra, contador de Ren- 
tas, y José María Croquér, contador de la fragata, apoyados por 
Pascual de las Veneras, tercenista; Manuel Diosdado, oficial ma- 
yor, José Antonio Martínez, y otros, que se acusaron mutuamen- 
te, resultando ser el más culpable, José María Croquér, de génio 
díscolo^ y subversivo del órden. 

Por último, el Consejo de Castilla opinaba, que se diese á la 
causa, otro estado., para iftdemnisar el honor ultrajado de los 
interesados^ y castigar á los delatores, como así lo reconoció el 
tribunal de policía. 

La Regencia, se conformó con la evacuación de la consulta^ 
acordando en 14 de Mayo de 1810, que se devolviese la causa al 
Tribunal de policía y seguridad pública de la Real Isla de León, 
á los fines de justicia. 

Total: nada. Porque la Regencia, descargaba su responsabili- 
dad en el Consejo de Castilla, y este encarnizado enemigo de los 
Centrales, aprovechaba todas las ocasiones posibles para zaherir- 
les y denigrarles. 

528 El Mariscal Massena, encargado de la invasión de Portu- 



JUNIO 1810 



491 



gal, llevaba consigo 66.000 infantes y 6.000 caballos. El 10 de Julio 
de 1810, hacía capitular á Ciudad Rodrigo, tras porfiado cerco, 
heróicamente sostenido por su Gobernador Pérez de Herrasti. 

Wellington, que estaba en Viseo, se adelantó á Celórico: su 
vanguardia (Crawfurd) hallábase en Barba-de-Puerco, á seis le- 
guas de Ciudad Rodrigo, pero no socorrió á esta ciudad, y se 
mantuvo á la espectativa. Dependía esto, de que Wellington ha- 
bía elevado al Gobierno inglés (presidido por Lord Liverpool j su 
plan defensivo de Portugal. El gabinete inglés, descorazonado 
con la paz de Austria, y el desastrado remate de la expedición de 
Walcheren, había vacilado en si continuaría ó nó protegiendo 
con esfuerzo, la causa peninsular {Toreno: 3 — xii — 21), pero 
arrastrado por las razones de Wellington (que apoyó su hermano 
el Marqués de Wellesley, miembro ahora del Gabinete), accedió 
al fin á la propuesta del General. 

No pudiendo explicarse Jovellanos la inacción de los aliados, 
é ignorante, por otra parte, de los sucesos ocurridos, naturales 
eran su pesimismo y sus tristes augurios. 

Alburquerque, entró en Cádiz con 11 000 hombres el 4 de Fe- 
brero de 1810 (Castro: ob. d., p. 17); pero al siguiente día, 5, ya 
estaba Víctor en el Puerto de Santa María.— Á últimos de Marzo 
de 1810, llegó á contar en su recinto, de 14 á 15.000 hombres, á 
los cuales había que agregar 5.000 ingleses al mando de Stewart, 
y después, al del General Sir Thomas Graham. Además, había 
milicia urbana y voluntarios, cuyo número ascendía á 8.000 
hombres. 

El General Blake (que sucedió á Alburquerque en el mando 
de la Isla) llego á Cádiz el 22 Abril de 1810, y tuvo á sus órdenes 
de 17 á 18.000 hombres (sin los aliados y milicia). 

Con razón se preguntaba Jovellanos, qué hacía esa masa enor- 
me de 31.000 hombres, en una ciudad sitiada. 

529 Astúrias, perecía por plétora de gefes y generales, que ni 
sabían mandar, ni eran obedecidos: por falta de tropas regulares 
y plaga de guerrilleros-salteadores; porque en un solo año, sin 
trabar combate ni batalla, consumió sin gran provecho, 35 millo- 
nes de reales (Toreno: Histor., tom. 2, apénd. 7 al lib. viif ; por- 
que sus Juntas, nunca valieron para nada, pues no eran mas que 
semillero de intrigas, y pugilato de caciques, inutilizando y en- 



492 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



torpeciendo toda acción militar: porque Oviedo y Gijon, después 
de tanto vociferar y mentar á Zaragoza^ á Don Pelayo^ y al ti- 
rano de Europa^ desampararon la población en cuanto oyeron 
las primeras pisadas de los caballos de Kellérman, hasta el ex- 
tremo de que en Oviedo, cuna de las fanfarronadas, 5sus seis 
mil habitantes, quedaron reducidos á trescientos (Alv. Valdés: 
loe, cit.^ pág. 158), y en Gijon, no permanecieron más que los in- 
trépidos pescadores de Cimadevilla y su escasa guarnición. Que- 
rer ser grandes y heroicos, sin valor para serlo, y para salir á la 
postre con una tentativa de fusilamiento en el Campo de San 
Francisco, con atropellos salvajes como los de Castiello de Lena, 
el saqueo de pueblos inermes como Gijon, Villaviciosa, y Cángas 
por bandas de genízaros como Castañón, Escandón, y Cuéllar, 
ántes provoca el ridículo y menosprecio, que no la admiración 
que se pretende por tan bajos medios. 

Cierto que Astúrias envió 12.000 hombres (la flor de su egér- 
cito) con Ballesteros, que en gran parte pereció en Espinosa; mas 
la otra mitad, regresó á Asturias, y se reorganizó bien ó mal. 
Pero como no existía plan de campaña, ni unidad de mando, y la 
movilidad era incesante, y muy parecida á la de la ardilla del 
cuento, de aquí los desastres. '(Toreno: loco cit., 3 — xii —43). El 
propio Jovellanos, cuando no le enciende el fuego del patriotis- 
mo, lo ve muy claro, y á entenderlo dá clarísimamente en la si- 
guiente carta. (§ 534, ad finis). Suplem. not. 516. 



[J — C] 

Muros, 18 de Julio 1810» 



531 Mi dulce y respetable amigo: un barco va á sa- 
lir para el Támesis, y yo no puedo resistir á la tenta- 
ción de escribir á Vm. Por más que se prolongue el si- 
lencio de Vm. y que yo no reciba respuesta alguna á 
varias cartas que le escribí desde aquí, esta tentación 
se hace más fuerte que las circunstancias, así como el 
deseo de conversar con Vm. en ellas. Otra vez se habla 



JULIO 1810 



493 



de Córtes, y esta voz tan respetable para los amigos de 
la libertad, y de la gloria de España: esta voz, que en 
otro tiempo hubiera producido tanto consuelo para 
ellos, y tantos bienes para la nación, apenas les promete 
hoy una débil y dudosa esperanza. Yo, cuyos senti- 
mientos son á Vm. tan conocidos, así en quanto á éste 
como en quanto á los demás objetos de deliberación 
propuestos en el tiempo en que fui parte en el Gobier- 
no, me consuelo con haber opinado siempre según lo 
que la razón, y el verdadero amor de la patria, exigían 
de un buen ciudadano; y sin embargo, tengo todavía el 
más ardiente deseo de fijar esta verdad en el corazón 
de Vm.; no sólo porque de ninguno deseo esta opinión 
tanto . como del hombre á quien más respeto por sus ta- 
lentos, y más amo por sus virtudes y amables dotes; 
sino también porque sintiéndome ya viejo, y previendo 
que voy á entrar en una época turbulenta y peligrosa, 
en la qual para nadie tendrá sosiego ni seguridad, el te- 
mor de que en ella acabe mi vida, hace más vivo en mí 
el deseo de fama y buén nombre; así como la esperanza 
de que Vm. será el defensor de ella, quando yo haya 
dejado de existir. Por esto, incluyo á Vm. hoy copia 
del Dictamen que di en Mayo del año pasado, y que 
produjo el decreto del 22 de aquel mes; y si Vm. no tu- 
viere el que di en Aranjuéz en 7 de Octubre 1808, quan- 
do se trataba de instalar el gobierno legítimo, también 
se le enviaré. Bien sé, y ahora lo veo, y toco más de 
cerca, que debí opinar por una época más breve para 
las Córtes; pero débenme disculpar el temor de que ce- 
lebradas entónces, hubieran divertido los ánimos del 
principal objeto de la guerra, y el deseo de que prepa- 
rados ántes los objetos que debían resolverse en ellas, 
al mismo tiempo que asegurasen los medios de salvar 
la pátria, echasen y asegurasen para siempre los ci- 
mientos de su libertad. En medio de esto, estoy con la 
zozobra de que se hubiesen perdido los diferentes pa- 
peles que, con el mismo objeto, he enviado á Vm. en 
mis cartas escritas de aquí; y esta zozobra se hace más 
gravC; por la falta que tengo de cartas suyas. Ruego 



494 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



por tanto á Vm., que me diga si los ha recibido: entón- 
ces estaré consolado, pues aunque no me dén opinión 
de sábio ni eloquente, me la darán de bueno y honrado 
español, y esta me basta. 

532 La Regencia, entró temiendo las Córtes, y ahora 
conoce su necesidad, y las desea; pero me temo que las 
mire más bien que como un remedio á nuestros males, 
como un recurso para salir de las grandes dificultades 
en que está envuelta. Sobre los progresos que han he- 
cho y hacen las armas francesas, vé cerca de sí, la Jun- 
ta de Cádiz, que resiste ó embaraza sus providencias, 
y léjos, el terror y el desmayo de que se van llenando 
las provincias. Cayó Lérida: fué evacuado Hostalrich, 
y ya dicen que se ha entregado Ciudad-Rodrigo. Los 
Ingleses y Portugueses, se colocaron cerca; pero solo 
para ser espectadores. Es muy probable que hagan otro 
tanto en Badajóz, donde el botarate de Romana en tor- 
pe inacción, así descontenta á los extraños como á los 
propios. ¿Y bién? Los que dejan abrir las puertas de 
Portugal ¿estarán dispuestos á defender su entrada? No 
lo creo; espero mas bién, ó por mejor decir, temo que 
el egército aliado se reembarque. ¿Y á esto habrá en- 
viado Wellesley, un hermano por General, y otro por. 
embajador? Y quando esto cupiera en los principios de 
la alianza, ¿cabría en los de la guerra? ¿No está en ella 
la Inglaterra como la España? Y si en ella ha de lidiar 
la Inglaterra con la Francia, ¿dónde habrá de lidiar sinó 
en España? Aunque léjos, temo que la Regencia haya 
penetrado el systema que yo previ desde la retirada de 
Talavera, que la Junta Central nunca quiso conocer, y 
que cada día se desenvuelve más y más. Podré enga- 
ñarme, pero no será sin buenas cartas. 

533 Habrá Córtes para el mes de Agosto, y Vm. me 
preguntará porqué no voy á ellas. La respuesta es fá- 
cil. No teniendo en ellas representación ni como hom- 
bre público, ni por elección particular, no puedo ser 
parte en este Congreso. Como Consejero de Estado, 
podría estar al lado del Gobierno, pero pues no me 
llama, claro es que no me necesita. Por otra parte, en- 



JULIO 1810 



495 



vuelto en las calumnias vomitadas contra la Junta 
Central, y en los atropellamientos sufridos por sus in- 
dividuos, y habiendo elevado nuestras quejas al Go- 
bierno, y no habiendo recibido reparación alguna (sal- 
vo la que va en la copia adjunta que solo se refiere á 
un hecho particular), lo único que aconsejan el honor 
y la prudencia, es buscar esta reparación en las Cor- 
tes. Más necesaria para los demás compañeros que 
para mí (pues que estoy seguro de que mi reputación 
personal náda sobre las calumnias generales), he escri- 
to á Garay, que está en Cádiz, para que reúna á los 
que están allí, en este empeño. Si se resuelven, la re- 
clamación será de todos; sinó, mi Pachin y yo, entra- 
remos solos en la lucha. 

534 La pobre Astúrias está attx ahois. Los france- 
ses después de replegados á la derecha del Nalon, vol- 
vieron de repente á pasarle, arrollando la división de 
Galicia, pasaron el Návia, aparecieron en Castropol, y 
introdujeron el susto en este reino. Ahora se han situa- 
do en la derecha del Návia. Mi sobrino, se sostiene en 
lo interior, y está con la división de Bárcena en Sali- 
me. La confianza renace. Mahy, envió 1.500 hombres 
por Leytariegos: Porlier, con su pequeña división, y 
500 ingleses, embarcados en cuatro fragatas, va á caer 
en la Montaña ó Vizcaya, y los dispersos, se reúnen. 
Pero esta confianza de otros, falta en mí. Los Galle- 
gos, tan vaHentes en su patria, en Astúrias no han he- 
cho mas que huir, y robar. El paí^, agotado de recur- 
sos, no es atendido ni socorrido por el Gobierno. La 
flor de las tropas, 12.000 hombres sacados por Balleste- 
ros, le faltan para su defensa: 5 ó 6.000 que quedaron, 
hambrientos, desnudos y fatigados con continuos ata- 
ques, son muy difíciles de gobernar, y el gobierno mis- 
mo de su Junta, es poco á propósito para tal situación. 
Mi sobrino, el artillero, que manda interinamente en la 
provincia, y que es acaso la mejor cabeza y el mejor 
corazón que hay en ella, atadas las manos por la Junta, 
y no bien obedecido por los gefes de división, que aspi- 
ran á la independencia, se consume á fuerza de fatigas 



496 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



y disgustos; y sus planes, que hubieran salvado el país 
más de una vez, quedan sin efecto. 

535 Tal es ¡oh mi buen amigo! la situación de mi 
país; tal la de mi pátria; tal, la mía. Tal qual yo la con- 
cibo, la comunico á Vm., en la reserva y con la con^ 
fianza de la amistad, sin temor de cansarle con estos 
cartafolios; porque jamás dudaré del interés que toma 
en todo esto. Concluyo, pues, ofreciendo mi memoria 
y mis respetos á la buena y amable My Lady; y salu- 
dando á nuestro Mr. Alien, y á Garlitos, y á Lord Rus- 
sell, y repitiéndome de Vm. constante y affmo. amigo^ 

/. Ll. 

536 P. D. Este pliego va por manos de Don Juan 
Nepomuceno Ezcurdia, Alumno que fué de mi Instituto» 
Asturiano, y hoy comerciante en la Coruña: jóven de 
muchos conocimientos, y de excelentes prendas, que si 
se hallase en Lóndres, pondrá esta carta en manos de 
Vm. y podrá ser conducto para su respuesta. 

531 Los documentos aquí citados por Jovellanos, son los si- 
guientes: 

a) Dictamen de 21 de Mayo de 1809, dado en Sevilla. 

(inserto en la Mentor, en def. de la J. Central, apén- 
dice xii). 

h) Decreto de .22 de Mayo de 1809, dado en el Real Ale de Se- 
villa. 

(inserto en la Historia de Toreno: tom. 2 — ix — apéndice 
segundo). 

c) Dictamen dado en Aranjuéz el 7 de Octubre de 1808. 

(inserto en la Memor. en def. de la J. Central, apén- 
dice v). 

El decreto 6, es, sin precisarlo, el de que habla el Lord en su 
carta H-32, y que tanto elogia. 

Nótense las expresiones del digno magistrado en la presente 
carta: aunque no me dén (mis escritos) opinión de sabio ni elo- 
cuente, me la darán de bueno y honrado español, y ésta me 
basta. 



JULIO 1810 



497 



Idéntico concepto se lée en otra confidencial, de igual fecha, 
dirigida á un amigo mallorquín: 

Jamás he aspirado á la opinión de hombre grande^ sinó d la 

de hombre bueno (Antillon: Mentor, histór. de Don G. M. de 

Jovellanos.—P Silma: 18J2.) 

532 La Junta de Cádiz pretendía avasallar á la Regencia, y 
sinó llegó á tanto, fué porque ésta contaba con el apoyo del Em- 
bajador inglés (véase nuestra nota 515). 

En lo tocante á la pérdida de las plazas fuertes, la de Lérida 
se rindió en4 de Mayo de 1810, siendo su Gobernador Don Jaime 
García Conde. Hostalrich^ fué evacuado un mes ántes, 12 de 
Abril de 1810, por su Gobernador Don Julián Estrada: y Ciudad- 
Rodrigo, capituló el 10 de Julio de 1810, habiendo sido defendida 
heróicamente por su Gobernador Don Andrés Pérez de Herrasti. 

Y en lo relativo á nuestros aliados, ya manifestamos en la pre- 
cedente nota (ord. 528), el por qué de su conducta. 

No es todo lo imparcial que debiera, ni justa tampoco en la oca- 
sión presente, la censura que fulmina el ilustre desterrado, con- 
tra La Romana; acaso, porque en las personas de grave carác- 
ter, nunca se calma ni entibia el enojo que sienten contra las que 
proceden de ligero. "El marqués de La Romana (añade el histo- 
„riador ovetense), pasó de Badajóz al cuartel general de Lord 
„Wellington, y unió sus ruegos á los de los moradores y autori- 
„dades de Ciudad-Rodrigo, á los del Gobierno español, y aún á 
„los de algunos ingleses. Nada bastó. Welhngton, resuelto á no 
„moverse, permaneció en la porfía.,, 

534 Bonnet, se enseñoreaba de Oviedo por tercera vez el 29 de 
Marzo de 1810. De aquí salió el 27 de Abril en marcha arrolladora 
después de haber cruzado el Nora, y el Nalon, por el puente de 
Gallegos y la barca de Udrión; atacó las fuerzas asturianas en el 
de Peñañor, y rebasando las líneas del Narcea, y del Navia, llegó 
(1.° Mayo) hasta Castropol y Luarca. 

Abriremos aquí un paréntesis para desvanecer un calificativo 
sobrado duro, que Jovellanos aplica á los soldados de la división 
gallega que vino á Asturias. Nos valdremos, para ello, del testi- 
monio del General Arteche (oh. d., t. viii, pág. 136), cuyo impar- 
cial relato excusamos encarecer. 

32 



498 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



La división gallega en el combate de Peñaflor (19 Marzo: 1810) 
„al mando del T. C. Don Luis Díaz, se componía del 
„l er batallón -Provisional de Zamora 1 



„La división gallega, izquierda de la línea (dice Arteche al rela- 
„tar el combate) halló la mayor resistencia en las alturas inme- 
„diatas, pues si en un principio las guerrillas de Rivero y Zamo- 
^,ra^ llevaron arrolladas á las francesas hasta ponerse á tiro de 
„pistola; reforzadas éstas considerablemente, no fué posible dar- 
„las una carga á la bayoneta, que Díaz tenía ya dispuesta con 
„otras compañías de Zamora que las seguían en reserva, y de muy 
„cerca. Por el contrario, los franceses, que, como hemos dicho, 
„tenían muy reforzada aquella ala, cubrieron de fuego á los ga- 
^^llegos, y éstos no sabiendo contestarlo por su poca instrucción 
,,3; ninguna práctica, comenzaron muy pronto á perder terreno, 
„dispersándose, algunos, hasta las inmediaciones de Bayo, y 

„Sama Este combate, no poco reñido, de la división de Ga- 

„licia, decidió, aún resultando desgraciado, la victoria de los es- 
,,pailoles en la linea „ 

En resúmen, que la división gallega, fué la que llevó el peso 
del combate, y á ella se debió luego, el avance de Bárcena, y Por- 
lier, que llegaron á ocupar las posiciones francesas. 

Por nota, agrega: "la división gallega tuvo 12 muertos, 28 he- 
„ridos, 26 prisioneros (de los que 4, oficiales) y 73 extraviados de 
„los dispersos en el primer ataque. Bárcena, experimentó pérdi- 
,,das insignificantes. Los franceses tuvieron más de 30 muertos (de 
„los que 4, oficiales), y se llevaron á Oviedo, 30 carros de he- 
„ridos. 

„ La misma división gallega, volvió A defender heróicaniente 
„el 6 de Abril los puentes de Gallegos, y Nora; aunque no con 
„tanta fortuna en el centro, donde salió quebrantado el batallón 
„del Rivero^ el más desdichado en las condiciones de su oficia- 
„lidad.„ 

Las expediciones de Porlier (Juan Díaz), por mar, á la provin- 
cia de Santander, fueron dos: 

a) la primera, en Julio de 1810. Partió de Ribadeo, llevando su 
división á bordo, y yendo escoltado por cinco fragatas inglesas al 
mando del Comodoro Roberto Mends. Amagaron los aliados va- 



,2.° ídem — Maceda 
,3.° ídem —Rivero. 



300 S 



1.700 h.s 



JULIO 1810 



499 



tíos puntos de la costa, y tomaron tierra en Santoña. Aquí, y en 
otros parages, cogió 200 prisioneros, desmanteló las baterías de 
la costa, alistó en sus banderas bastantes mozos del país ocupado, 
y felizmente tornó á La Coruña con la expedición, el 22 de Julio. 
(Toreno: Histor., 3 — xii — 42.) 

h) la segunda, el 3 de Agosto de 1810. Desembarcó Porlier en 
la ensenada de Cuevas, entre Llánes y Ribadesella. Dirigióse á 
Pótes, deshizo en las montañas de Santander algunas partidas 
enemigas, y retrocediendo á Asturias, obró de consuno con Sal- 
vador Escandon, yotros gefes de guerrillas que lidiaban al oriente 
del Principado. '.Toreno: ihidem, 3 — xii —43.) 

534 En la carta anterior (J— 99, § 529) ya mencionó Jovellanos 
á su sobrino Pepe (Don José María Ignacio González de Cienfue- 
gos y Jovellanos), Teniente Coronel de Artillería en 1808. Este 
benemérito militar, contaba con honrosísimos antecedentes en su 
hoja de servicios, habiendo estado en el sitio de Mahon, en el de 
Gibraltar, en la guerra del Rosellon, en el sitio de Bellegarde, y 
en !a defensa de la bahía de Cádiz (1797). Posteriormente, figuró 
como gefe en el Colegio de Segovia, de 1797 á 1805, trasladando 
su residencia á Oviedo, en Noviembre de 1806, con el cargo de Di- 
rector de las fábricas de Oviedo y Trúbia, en el que le halló la in- 
vasión francesa. 

En 18 de Agosto de 1808, fué nombrado por la ñamante Junta 
de Astúrias, Teniente General, y á la vez, Comandante General 
de Artillería del Principado. 

En 1809, ascendió al empleo de Coronel de Artillería. 

Sus condiciones, como militar, sus prendas y noble carácter, 
diseñados están por uno de sus biógrafos (nuestro hermano, Don 
Manuel Somoza) con singular expresión y puntual frase (pág. 9, 
§ 2); y sus desavenencias con La Romana, narradas también en 
dicho escrito (págs. 12 y siguientes), á que nos remitimos. 

En Junio de 1809, después de la marcha de Kellérman, reunié 
ronse en Oviedo varios gefes, entre ellos, Don Juan Diaz Porlier , 
Vóster, y Cienfuegos, con objeto de asumir el mando. Vóster, se 
lo ofreció á Cienfuegos, quien lo renunció. En amargas frases 
pinta el artillero á su ilustre deudo, el estado anárquico del país: 

(Somoza: /. c. pág. 14) "¿Acaso puedo yo prometerme sa- 
near á mi pátria de una completa anarquía militar, y otra quea io - 



500 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„ma, y remediar los escandalosos absurdos cometidos por el Ge- 
,,neral en Geíe? ¿Acaso puedo remediar los de una Junta que na- 
„me dió autoridad para adquirir concepto en el ejército, decoro á. 
,,)Tii persona, y oídos á mis insinuaciones? ¿Acaso podré yo per- 
„suadirme que, general de comedia, haya de ser mirado como se 
.,necesita en las actuales circunstancias, como General en gefe, 
„restablecedor del órden entre otros generales del mismo jaez, 
„pero embriagados de orgullo, llenos de ambición, y poco menos 
„ignorantes que yó? ¿Acaso puedo figurarme que he de ser profeta 
„en mi pátria?,,— Y al final, indica el único remedio posible. —"¡Por 
„Dios! ¡al momento! un general de tesón y prudencia. Al Sr. Cor- 
„nel digo lo mismo, y que no sea asturiano. Venga Don Cayetana 
„Valdés, que es excelente: él y yo podremos hacer algo; yo sin él, 
,,nada; y otro que no conozca el país, poco en algún tiempo. „ 

Complicadísimos sucesos, siguen perturbando el país asturia^ 
no, y órdenes emanadas de diferentes centros, acaban de trastor^ 
narle por completo. En Agosto de 1809, Romana, destituye á Cien- 
fuegos; y al mes siguiente, le repone el Ministro de la Guerra 
(Cornél}. En 4 de Marzo de 1810, nómbrasele por segunda vez. 
Capitán general de Astúrias, y reorganiza en la Vega de Riba- 
deo, la elaboración de fusiles. 

Pero el tragin de Generales no cesa: viene Mahy, y se marcha: 
le reemplaza Arce, y se marcha: nadie se entiende y el desastre 
continúa. Oigamos de nuevo la voz de su biógrafo en aquellos di- 
fíciles momentos: 

(loe. cit., pág. 16.) "De los gefes principales, apenas podía con- 
„tar Cienfuegos más que con el digno y benemérito Bárcena. 
„Castañoít, se proclamaba casi independiente al extremo de la 
,,provincia: £1 Marquesita, buen guerrillero, fiaba en su iniciati- 
„va, y se resistía mucho á cualquier otra; y en cuanto á Alber- 
„gotti, por pertenecer al egército de Galicia, alegaba mil escrú- 
„pulos para ayudar al nuestro. Baste decir que, invitado á ella 
„por Cienfuegos, contestó, que obedecería las órdenes que le 
,^diera en unión con las Juntas de Astúrias y Galicia. Tan 
„desatinada proposición, hecha por un General, prueba hasta qué 
„punto eran ciertas las rivalidades y desavenencias puestas de 
„relieve por Cienfuegos en las vehementes frases que ántes ca- 
rpíamos. 

„ Y estas premisas, no podían menos de traer consecuencias 



JULIO 1810 



501 



. jjdesastrosas: la línea del Nalón, fué rota y vencida el 21 de Abril 
„de 1810, y en Mayo fracasaron dos ataques contra Cángas, y 
„Luarca. Convencido de la inutilidad de estos esfuerzos parcia- 
„les, trazó Cienfuegos las bases de un ataque general que había 
„de combinarse con un desembarco de Porlier entre Gijon y Vi- 
„llaviciosa; pero la tardanza en su preparación, fué causa de que 
„los franceses se apercibiesen de él, y le inutilizasen con algunos 
„movimientos extratégicos, en que tan maestros eran. 
„ La llegada de otra división de 1.800 hombres, que Mahy en- 
„víaba á las órdenes del Brigadier Don Estéban Porlier (no de- 
.„be confundírsele con El Marquesito) animó á Cienfuegos á in- 
„tentar un último esfuerzo. Celebró el 9 de Julio de 1810, unajun- 
„ta en Brañas (concejo de Leitariegos), con Bárcena y el citado 
„Porlier, y se combinó el movimiento empezándose su ejecución 
„en los días siguientes. Habían ocupado ya los puntos de la pri- 
„mera posición; y al marchar sobre la segunda, abandonaron su 
„objetivo, por llevar á cabo un ataque innecesario é inconvenien- 
„te, contra la casa fuerte de Bena vides, en el Concejo de Lena. 
„Los franceses que la defendían, rechazaron á ambas divisiones; 
„y puestos nuevamente sobre aviso, concentraron sus fuerzas é 
„hicieron fracasar, como el primero, este segundo y bien calcu- 
„lado ataque. 

„ Tan continuados contratiempos, desesperanzaron por com- 
„pleto al Comandante general, el cual, por otra parte, se hallaba 
„en una situación violenta. El Consejo de Regencia, había nom- 
.„brado á Mahy, en Junio de 1810, Capitán General de Asturias, 
„dando á entender que él era el único que podía hacer tales nom- 
„bramientos: y desautorizando implícitamente el hecho por la 
„Junta asturiana en favor de Cienfuegos. Herido éste en su deli- 
.„cadeza, insistió desde entónces, y cada vez con más empeño, 
„para que viniese otro General á reemplazarle, lo que por fin se 
«verificó en Septiembre con la llegada de Don Francisco Xavier 
«Losada, á quien entregó el mando en Cangas de Tineo, el 8 de 
«aquel mes.,, (8 Septiembre 1810.) 

Por último, en 1811 (siendo Coronel de Artillería), desempe- 
ñaba el cargo de Comandante general de Artillería de Galicia: 
en Mayo y Junio de 1811, el de Gobernador militar de la Coruña; 
y en Julio de igual año (días 17 á 27), veía y abrazaba allí por úl- 
tima vez, á su amado tío Don Gaspar Melchor de Jovellanos. 



502 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



536 Don Juan Nepomuceno Ezcurdia y García, nació en Gi}oi> 
en 1780; tenía entónces treinta años. Fué uno de los sesenta alum- 
nos que inauguraron el Real Instituto Asturiano en la memora- 
ble fecha de 7 de Enero de 1794. Posteriormente, residió en La 
Coruña, y vivió en Lóndres. 



[J — 01] 

Muros, 22 de Agosto 1810. 

537 Mi muy amado Lord; ¿creerá Vm. que soy tan 
desgraciado en mi correspondencia con Vm., que su 
carta de 26 de Enero (H — p), no llegó á mis manos 
hasta anteayer? Env'iómela, de Cádiz nuestro Don Fran- 
cisco Ferrás; y esta carta, y otra de 13 (15) (H — q) 
de Febrero, recibida aquí en Jimio, son las únicas que 
he visto de Vm. después de mi separación del Gobier- 
no. En los disgustos que la siguieron, me hubiera sida 
de grande alivio una sola; carta de Vm. en la qual ha- 
llase yo la seguridad de que tantas imposturas, como se 
han esparcido contra nosotros, no habían podido alte- 
rar aquella buena y honrada opinión que Vm. tenía de 
mi conducta: cosa, que aunque yo creo firmemente, y á 
la qual tengo un justo derecho, todavía leería con gran 
consuelo confirmada en sus cartas. Mi disgusto, crece 
en razón de la sospecha de que ahí ó acá haya alguna 
infidelidad en los correos; puesto que Ferrás me ase- 
gura que Vm. me ha escrito con dirección á este des- 
tino. Por último, me aqueja el temor de que se hayan 
perdido los papeles que incluí á V"m. en mis cartas, y 
que, por decirlo así, eran los documentos en que esta- 
ban consignadas mis opiniones, y que puedo asegurar 
que influyeron en gran manera en aquellos acuerdos 
de la Junta Central, que, á pesar de todos sus errores, 
harán ilustre y durable su memoria. Adjunta va una 
lista de ellos, y deseo que si esta carta llega á manos 



AGOSTO J810 



503 



de Vm. tenga la bondad de decirme en respuesta si los 
ha recibido. 

538 Acaba de recibir nuestro Pachin, el Manifiesto 
que ha publicado el Duque del Infantado; y yo no sé 
si habrá acertado en provocar la pluma de Venégas. 
Si éste, nombrado para el Vi-reynato de Santa Fé, se 
ha embarcado^ la opinión del Duque triunfará por al- 
gún tiempo; si no, temo que se ha puesto en plaza una 
discusión en que padecerá la de entrambos contendien- 
tes. Vm. quisiera ver al Duque reintegrado en su ho- 
nor, y yo también, pues aunque no espero de él tanto 
como Vm., ya sabe, no sólo que no fui parte en los 
desaires que recibió de la Junta, sinó que hice quanto 
estuvo en mi mano por evitárselos, y poner su estima- 
ción en buen lugar. Ahora llega el tiempo de las ver- 
dades. Las Córtes, están congregadas, y todo el mun- 
do implorará su justicia. ¡Feliz el que puede poner en 
su propria conducta, la confianza de que no puede fal- 
tarle! 

539 ¡Conque el amable Garlitos, embarcado como 
Guardia-marina, está en la Bahía de Gádiz, y yo no 
puedo verle! Y esta desgracia me ha alcanzado tam- 
bién, sin que pueda saber de su boca tantas cosas como 
pudiera preguntarle de sus amables padres! Por fin, la 
libertad de Asturias, que aún espero, se alarga tanto, 
que es muy probable que yo me restituya á Gádiz. 
Quando lo resuelva, avisaré. Entretanto, saludando 
con todo el corazón á nuestra amable My Lady, y á 
nuestro Mr. Alien, queda de Vm. affmo. amigo 

/. Ll, 

540 P. ]).— Si Vm. me escribiere ó enviare algunos 
papeles, lo podrá hacer pr>r medio de Don Juan Kelly, 
que hace aquí el oficio deGónsul Británico, sin título ni 
goce, y á costa de no pequeños sacrificios. No sé por- 
qué Vms. no le dán el título y derechos de tal, para 
que sean recompensados, su celo, su trabajo y sus ser- 
vicios. Hágalo Vm. si se hallare en el caso. Este oficio 



504 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de mi parte, es inspirado por la justicia, pues que el 
interesado nada me ha hablado en ello, ni sé si tiene 
pendiente alguna pretensión sobre ello. 

537 Las cartas de HoUand que aquí se citan, llegadas á poder 
de Don Gaspar (aunque con retraso), son las siguientes: 

Pall-Mall: 26 Enero, 1810 — H — 68 (desconocida para nos- 
otros). HoUand-House: 13 (ó 15) Febrero, 1810 —H - 69^ (id. id.) 

Sobre la infidelidad de los correos, véase más adelante nues- 
tra nota 561. 

La lista de documentos, se extravió, por lo que conjeturamos 
iría en papel á parte. Mas no los documentos á que se refiere el 
autor, mencionados en las cartas J — 99, J — 100, pues de ellos da- 
mos noticia circunstanciada en las notas 525 y 531. 

539 Sobre la estancia del joven Cárlos R. Fox en la bahía de 
Cádiz, en Agosto de 1810, véase lo que dejamos dicho en la nota 
339 (J- 64). 

540 Don Juan Kelh', agente británico en Muros de Noya, de- 
bía'proceder de una familia irlandesa establecida en Gijon. Á ello 
nos inclina, la antigüedad del apellido en esta localidad, pues en 
un Padrón de vecinos, correspondiente al año 1776, encontramos 
avecindado á Don Eduardo O' Kelly ^ con cinco de familia. Dicho 
Don Juan Kelly, residía en Gijon, en Mayo de 1808 (Alvarez Val- 
dés; loe. cit.^ pág. 44). Un mes después, 27 de Junio, llegó á este 
puerto, John Hunter, comisionado por el Gobierno británico con 
el cargo de Cónsul general en Asturias, para todo lo concernien- 
te á los subsidios de guerra: mas su persona, y procedimientos, 
no fueron del agrado de los individuos de la Junta Asturiana, por 
lo cual pidieron su inmediata separación (Alvarez Valdés: ihid., 
pág. 100 y 222). Aunque en 1809 desempeñó provisionalmente di- 
cho cargo, Don José Jove Huergo (vid.^ nota 270), obtúvole más 
tarde, el mencionado Kelly, sucediéndole en él, su hijo, de igual 
nombre. De donde inferimos, que la recomendación del Sr, Jove- 
llanos, debió surtir eficaz efecto. 



AGOSTO 1810 



505 



I H_LXXI J 

Ofertas de Inglaterra, por medio de Lord Liverpool. 



(l) 



(J. White á Jovellanos.) 
Coruña, 25 de Agosto de 1810. 

Muy Señor mió: 

Tengo el honor de parti- 
cipar á V. que me ha sido 
ordenado por el muy Hono- 
rable Lord Liverpool, 
ofreciera á V. yalSr. Mar- 
qués de Campo-Sagrado, 
mis servicios, y les facili- 
tase, si tal fuese su deseo 
de V.ds el traslado de su 
actual residencia á cual- 
quiera otra que desearan; 
así como también si tuvie- 
ran intención de trasladar- 
se á Inglaterra, les propor- 
cione toda la ayuda nece- 
saria para tal efecto. 

Tengo por consiguiente 
el honor de asegurarle que 
estoy pronto á hacerles á 
V. y al Marqués de Cam- 
po-Sagrado, cualquier cla- 
se de servicio que esté en 
mi poder con objeto de 
ayudarles en sus deseos; y 
celebraré recibir sus ins- 
trucciones por el porta- 
dor. 



Coruña^ 25 th Angust 1810, 
Sir, 

1 have the honor to in- 
formyou, thatihave be en 
directed by the Right 
Hon.^^^ Lord Liverpool , to 
offer my ser vice s to yon, 
and the Marqins of Cam- 
po-Sagrado, and to faci- 
lítate if it is yoiir desirey 
your removal from yoiir 
present place of residen- 
ce, to any other, where it 
may be your wish to go^ 
and if it isyour intention 
to repair to England, to 
give you every necessary 
asistance, to this effect. 

I have therefore the ho- 
nor to asure you , of my 
readiness to render you 
and the Marquis of Cam- 
po-Sagrado any kind of 
ser vi ce in my power, for 
formar ding your intcn- 
tions, and shall be happy 
to receive your Communi- 
cations fs Bearer. 



506 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



La adjunta carta me ha 
sido remitida para que al 
mismo tiempo se la envia- 
ra á V. 

Tengo el honor, Señor, 
de ser su mas obediente y 
humilde servidor 

Jorge White. 

Al Sor. Jovellanos. 

Muros. 



Ihe indo sed lettev has 
been sent me, at the same 
timey with a reqítest ta 
forward it to you. 

I have the honor to be 

Sir, 

yoiir most obedient 
Humble Servant 
Ge o. White 

M.r Jovellanos & 

Muros. 



(2) 

a los ge fes 



{Salvoconducto del Cónsul^ puf 
de los buques británicos) 

Coruña, 24 de Julio de 1810. 
Muy Sr. mió: 

Habiendo llamado la 
atención del Gobierno de 
S. M. B. la conducta me- 
ritoria y patriótica de 
Su Excelencia el Señor 
Don Gaspar de Jovella- 
nos, Consejero de Estado 
de Su Majestad Católica, 
se me ha pasado con tal 
motivo una comunicación 
á este efecto por el Muy 
Honorable Lord Liver- 
pool, uno de los principa- 
les Secretarios de Estado 
de S. M., rogándome ejer- 
za un activo interés en fa- 
vor del Sr. Jovellanos, el 



Coruña, 24.th July ISIO. 

Sir, 

The meritorions and 
patriotic conduct of His 
Excellency D," Gaspar de 
Jovellanos, Coiinsellor of 
State of His Catholic Ma- 
jesty; having attracted 
the attention of the Bri- 
tish Government y a com- 
mimication to this effect 
has in conseqnence been 
made to me by the Right 
Hon^^^' Lord Liverpool 
one ofHis Majesty's Prin- 
cipal Secretaras o f Sta- 
te, and requesting me to 
exert an active interest in 
favor of Mr. Jovellanos 



AGOSTO 1810 



507 



que por mi residencia ofi- 
cial en el Norte de Espa- 
ña, me será fácil hacer, y 
si su deseo fuere cambiar 
de residencia por mar, le 
facilite para tal objeto 
toda mi asistencia. 

El Sr. de Jovellanos se 
encuentra ahora camino 
de Gijon, donde es su in- 
tención permanecer, pero 
como en el incierto estado 
actual enque se encuentra 
esta Nación, no es impro- 
bable se vea precisado 
dentro de algún tiempo á 
tener que emigrar á otra 
parte del país, solicito de 
V. sus buenos servicios en 
su favor, y le ruego le con- 
duzca en el buque que está 
bajo su mando, al punto de 
seguridad que él desée ir 
(siempre que lo permita el 
servicio público) cumplien- 
do así las instrucciones de 
nuestro Gobierno hacia di- 
cho caballero. 

Tengo el honor de ser. 
Señor, su mas obediente y 
humilde servidor 

Jorge Whiie 

Al Capitán ó Comandan- 
dante de cualquiera de los 
buques de Guerra de S. M. 
en la costa Norte de Es- 
paña. 



which my oficial residen- 
ce in the North of Spain 
enabled me to do, and if 
he wasdesirous to change 
his residence by sea, to 
give him every assistan- 
cefor this parpóse. 

Mr. Jovellanos is nou 
on his way to Gijon^ whe- 
re it is his intention to ve- 
main, and as in the pre- 
sent nnsettled State of this 
conntry it is not improba- 
ble but that he may at 
some period be obliged to 
emigrate to another part 
of the country in which 
case 1 am to solicit your 
good Services in his be- 
half and to conditct him 
in the Ship nnder your 
command to such place of 
safety as he may desire to 
go (the public ser vi ce per- 
mitting et to be done) in 
fulfiltment of the inten- 
tion of our Government 
toward that Gentleman. 
1 have the honor to be 
Sir, yoitr most ob . hum . ^ 
servJ' 

Geo. White 
Afs^ j Comm.^ GenJ 

To the Captain or Com- 
mand.'' of any army of 
His Majesty Ship, or Ves- 
seis of ward on the North 
Coasts of Spain. 



508 



CARTAS DE JüVELLANOS Y HOLLAND 



[J— Cll] 

Muros, 30 de Agosto 1810, 

541 Al fin sé que alguna de mis cartas ha llegado á 
manos de Vm. porque ayer recibí una suya de 4 de 
Julio (H — 70 r) en que contesta á otra mía de de 
Mayo (J — 98). Pero ¡oh mi dulce amigo! ¡cómo podré 
yó dar á Vm. gracias que puedan corresponder al gra- 
do de ternura con que Vm. toma parte en mis desgra- 
cias, y no sólo me abre sus puertas, sinó que me llama 
á su casa, y me insta, y me espera en ella! He reci- 
bido además, con la de Vm., una del Sr. White, de 
la Coruña (W — 71), en que á nombre de My Lord 
Liverpool, me ofrece y á mi buén Pachin, todos los 
auxilios que podamos necesitar para nuestra trasla- 
ción á qualquiera punto que nos convenga; y éste es 
otro señalado beneficio debido á la fiel y generosa 
amistad de Vm. No la cansaré yo, dándole gracias por 
él, pues debe suponer quán grata es á mi corazón esta 
nueva prueba de su inclinación; pero sí le aseguraré, 
que es muy conforme á la confianza que yo había pues- 
to en ella, y que manifesté á Vm. en mi última carta 
de la Isla, que no sé si llegó á sus manos, ni tampoco 
las que dirigí de aqui, ántes que la de 1.° de Mayo. Mi 
Pachin, animado del mismo sentimiento, dá á Vm. las 
más sinceras gracias, y me pide que le ponga con finas 
expresiones, á los piés de My Lady. 

542 Me ha parecido, escribiendo al Sr. White, diri- 
girle carta de gracias para My Lord Liverpool, en la 
qual le digo, que aunque la incertidumbre de la suerte 
de mi país ha prolongado mi residencia en ésta, siendo 
probable que deba dejarla luego, me aprovecharé de 
los auxilios ofrecidos, siempre que no halle aquí los 
necesarios para mi traslación. Lo mismo le digo á nom- 
bre de mi Pachin, aunque él está más remiso en el par- 



AGOSTO 1810 



509 



tido de alejarse de Asturias, donde quisiera dejar á la 
Marquesa, y arreglar los intereses de su casa. 

543 Nada tengo que añadir á lo dicho en carta que 
pocos días há dirigí á Vm. por medio de Don Juan 
Nepomuceno Ezcurdia, por quien había dirigido otra. 
Una respuesta que espero de Saavedra, decidirá mi 
partido de volver á Cádiz, donde, por otra parte, me 
llama el deseo de hacer ver á las Córtes (que supongo 
ya congregadas) mi conducta, y pedir la reparación 
de tantos agravios como indistintamente se han hecho 
á los buenos servidores de la pátria. Allí hallaré la 
justicia que no he encontrado en otra parte, ó quando 
nó, habré hecho cuanto debe hacer un hombre honra- 
do para conservar su reputación después de haberla 
adquirido. Espero también, que Vm. no la olvidará, si- 
quiera en favor de la amistad con que me ha honrado. 
Con este fin he remitido á Vm. los papeles, cuya lista 
remití el correo pasado. Y pues epístola non erubes- 
cit, bién podré decir á Vm. que mi deseo, es conservar 
en ese país de justicia y libertad, aquel buen nombre 
que creo no haber desmerecido en ninguna época de 
mi vida pública, y ménos en la última. 

544 Me asusta mucho la deserción de Caracas, por 
lo mismo que no penetro su espíritu; pero me asusta 
más la protección que Vm. le ofrece, porque no sé en 
qué sentido se la preste. Tengo, sin embargo, la con- 
fianza de que no dañará á nuestra buena causa; que 
no sería tan puro como es el amor de Vm. á España, 
y á los Españoles, si disgustado de los errores de su 
Gobierno, agravase su miseria abandonando la causa 
de su honor y libertad. 

545 Hemos visto ya aquí, algún número del papel 
que Blanco publica en esa, y temo mucho que censu- 
rando los errores de nuestra Junta, se olvide de los 
que, lejos de ser parte en ellos, los han combatido. En 
quanto á mí, creo que me conozca bastante para que 
no me confunda con la muchedumbre. Con todo (qiii 
semel fines verecundia transierit bené etnaviter opor- 
tet esse impudentem) ruego á Vm. que le recuerde mi 



510 



CARTAS DE J0VELLAN05 Y HOLLAND 



nombre, para que le honre si crée que lo merece, y 
sinó, que no le ofenda. 

546 Amable iMy Lady; miro como una desgracia 
mía, que las de mi patria no me permitan ver á Vm. al 
lado de su digno esposo, y hallarme en el seno de su 
ilustre familia. Mas aún dura la tormenta, y aun los 
Dioses, que no nos han robado la última esperanza, • 
quieren que la corramos surcando este mar tempes- 
tuoso. En medio de sus olas y peligros, vive siempre 
muy fresca la memoria de Holland-House, y la ternura 
que profeso á sus amables habitadores, i Ah! ¡con quán- 
to gusto la hubiera yo refrescado abrazando á nuestro 
Garlitos que sé que está en la bahía de Cádiz! Reciba 
Vm, mi buen deseo, y reciba también mis recuerdos 
nuestro Mr. Alien. ¿Es acaso suyo un poema latino d 
Zaragoza? En esta obscuridad apenas sabemos sinó 
lo que nos dice alguna gazeta, que viene de quando en 
quando. Insta el proprio, y no queda tiempo sinó para 
renovar á Vm. la tierna y grata amistad con que es su 
más rendido servidor y amigo, 

Jovellanos. 



541 Robert Jenkinson Hawkesbury, ii Lord Liverpool^ desem- 
peñó el cargo de Secretario del Interior^ de 1804 á 1806, y otra 
vez, de 1807 á 1809: la Secretaría de Guerra, de 1809 á 1812: y en 
este año, llegó á ser Primer Lord del Tesoro (Gefe del Gobierno) 
cuyo cargo desempeñó hasta su muerte, ocurrida en 1827. 

543 Vacilaba el insigne asturiano sobre el partido que debía 
tomar, y labraba en su alma hondo surco, el terrible agravio que 
le infirieran los Consejeros de Castilla, escudados por la Regen- 
cia y la Junta Gaditana, moviendo en contra suya, la delación 
odiosa, y la calumnia. Así, por momentos, hallárnosle indeciso, 
imposibilitado de asistir á las Córtes, por carecer de representa- 
ción^ ni al lado del Gobierno, porque no le llamaba (§ 533.) Sus 
cartas á Garay, y á Saavedra, no obtienen la respuesta debida. 
Entretanto, la ocupación de Astúrias por el enemigo, le con- 



AGOSTO tSlO 



511 



sume, y piensa regresar á Cádiz de cualquier modo (§ 539). La 
generosa oferta de Lord Liverpool (H— 71) parece brindarle 
inesperadamente con una oportunidad providencial: tal ves antes 
de mucho tiempo (escribe á Whité, § 547) nos veremos en la ne- 
cesidad de restituirnos á Cádis. Pero la carta de Saavedra no 
llega, y amargas frases escapan de su boca (§ 557). 

Vuelve de nuevo á consultar á HoUand, y torna á vacilar 
(§537): ¡cuan angustioso cáliz tiene que llevar á sus labios! Su 
servidumbre, anonadada: Campo-Sagrado, inerte; las autorida- 
des, hostiles; indiferente el Gobierno: sus amigos de Junta, sor- 
dos ante su clamor, dominados por la tristeza ó el egoismo. Sólo 
Inglaterra, la generosa Inglaterra, bríndale hospitalidad explén- 
dida ; y con pródiga mano, ofrécele sus buques el gefe del Go- 
bierno, en respetuoso homenage. 

En 1.° de Mayo de 1811 (§ 567} comunica al Lord, que Campo- 
Sagrado y él, estaban resueltos á marchar á Cádiz, pero que el 
Capitán General Castro, negándoles los pasaportes, paralizaba 
su resolución. Mes y medio ántes (Marzo de 1811) solicitaron del 
Gobierno licencia para su regreso, que aunque tardíamente, de- 
bió llegar. Sólo Campo-Sagrado aprovecha la oportunidad, y el 
5 de Julio, embarca en La Coruña (§ 573) después de abrazar á 
su amigo y darle los últimos adioses. Triste y solitario el infeliz 
gijonés, torna á Asturias, convencido de que ya pesaba sobre él, 
la abrumadora losa del olvido. ¡Y ántes de terminar el año, cu- 
briría para siempre sus mortales despojos, la humilde losa del 
sepulcro! 

544 No sabemos si bajo este nombre (Caracas), más supuesto 
que real, se querrá designar á Don Estéban Fernández de León, 
individuo de la Regencia en representación de las Américas, que 
pertenecía á una familia distinguida y arraigada en Caracas, 
donde había residido mucha parte de su vida (aunque allí no na- 
ció), y desempeñado con buena reputación varios empleos. Fué 
substituido en su cargo, casi inmediatamente, por Don Miguel de 
Lardizábal y Uribe, natural de Tlascala de Méjico. 

Pertinente á este asunto, hallamos en la Historia de España, 
redactada por una sociedad de Literatos (Madrid: 1842), tomo XX, 
pág. 92, los siguientes pormenores: 

„ El 19 de Abril de 1810, á consecuencia de las noticias recibí- 



512 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



,.das de la invasón de las Andalucías y retirada de la Junta Cen- 

„tral, se sublevó el pueblo de Caracas 

„ El 17 de Mayo de 1810, apareció una R. O. á nombre de la 
„ Regencia permitiendo á todos los puertos de Indias, el comer- 
^^cio directo con las colonias extrangerasy naciones de Europa. 
„ Alarmó semejante resolución á los comerciantes de Cádiz, que 
„eran quienes acaso reportaban más utilidad de la corresponden- 
„cia con aquellos países: mas averiguado el caso, se supo haberse 
^falsificado aquel decreto en la Secretaria de Hacienda de In- 
Jodias, escandaloso atrevimiento que prueba hasta qué grado se 
„abusa de la distracción ó debilidad de los Gobiernos. Mandóse 
„formar causa inmediatamente contra los que apareciesen cri- 
„minales: se arrestó en su casa al Marqués de las Hormazas^ Se- 
„cretario de Hacienda, y prendieron á su oficial mayor en el ne- 
j,gociado de Indias, Don Manuel Albuerne^ con otros varios á 
«quienes se creía cómplices: y resultó de todo, que el Marqués 
„hab{a firmado la R. O. sin siquiera leerla^ siendo autores de 
„tan indigno enredo, el Albuerne, un agente de La Habana 11a- 
,,mado Pinillos, y Don Estéban Fernández de León (Regente 
„interino por América). Quedó la causa en tal estado, lo cual in- 
„dujo á dar crédito á la voz de que se había hecho aquello, con 
,^anuencia de uno de los Regentes (¿Lardizábal?),, En 10 de Julio 
de 1810, llegó á oídos de la Regencia, la nueva de la insurrección 
de Carácas. 

Puede suceder también, que la voz deserción (que emplea Jo- 
vellanos) tomada en sentido ámplio, no aluda á persona determi- 
nada, sinó á la misma ciudad de Carácas^ al desertar de la causa 
española; pero entónces, ¿cómo explicar lo de la protección que 
le ofrece Holland? y, ¿en qué sentido y con qué carácter? Porque 
careciendo Holland de representación oficial, y siendo, por otra 
parte, tan amante de nuestra causa, no es creíble que fuera á fo- 
mentar la de los rebeldes, prestándoles su ayuda directa ó indi- 
rectamente, pues tal propósito le pondría en pugna con sí mismo. 
La pérdida de las cartas de Holland (H— Yí—q, Yí—r) nos deja 
á obscuras sobre sus declaraciones. 

El Sr. Becker, en su reciente y notable estudio. Acción de la 
diplomacia española durante la guerra de la Independencia^ 
pág. 71, atribuye, á la Junta Central y á sus palabras impruden- 
tes, que envolvían la justificación por adelantado de la rebeldía, 



AGOSTO 1810 



513 



la insurrección que estalló en Carácas el 19 de Abril de 1810, y 
que se extendió luego á Bogotá y á Quito. Nada más léjos de la 
verdad. 

En primer lugar; no fué la Junta Central quien las dictó, sinó 
el Consejo de Regencia (Sres. Castaños, Saavedra, Escaño, y 
Lardizábal) en su Manifiesto á los Americanos, publicado en la 
Isla de León, el 14 de Febrero de 1810. En segundo lugar; el au- 
tor de ese documento, es Don Manuel José Quintana, pero así 
éste, como todos los demás que redactó, /^/^ revisado y aprobado 
por el Gobierno. En tercer lugar ; el texto exacto de las expresio- 
nes vertidas, no es el que transcribe el Sr. Becker. Por último, el 
Sr. Quintana, en un folleto que publicó en Cádiz, en Julio de 1811, 
titulado, Contestación de Don Manuel José Quintana, d los rumo- 
res y criticas que se han esparcido contra él en estos dias, se 
justifica muy cumplidamente de los cargos que se le hicieron por 
la redacción de dicho documento. 

En el apunte biográfico que precede á las Obras inéditas de 
D. M. J. Quintana (Madrid: Medina y Navarro, edit., 1872) pá- 
ginas XXI y siguientes, pueden verse los razonamientos que alega 
el autor en este particular; y en el pertinente á la acusación que 
estampa el Sr. Becker, léanse estos: 

" Acusar, en fin, una y otra proclama, de haber contribuido á 
,.los disturbios de la América, cuando ántes de llegar allá, los más 
,.de los países levantados estaban ya en combustión, es un des- 
,.propósito que manifiesta en quien lo escribe, la ignorancia más 
„crasa, ó la intención más inicua.,, 

Léase, léase con detenimiento el duro reproche que estampa 
Jovellanos en el § 578 de la carta J— 109, y se adivinará sin es- 
fuerzo de qué lado venía la tormenta, y quiénes eran s^/s más ar- 
dientes sopladores. 

En el Prólogo, va dicho lo restante, y mucho de ello, apoyada 
en el testimonio y datos que aporta el propio Sr. Becker. 

545 José María Blanco (White), era sevillano, nacido en 1775. 
Su padre, Don Guillermo White, pertenecía al comercio de Sevi- 
lla, y procedía de una familia irlandesa y católica. Su madre, era 
andaluza, relacionada con la antigua nobleza (según él mismo 
expresa en.su Autobiografía, editada en 1815 por J. H. Thorn}^ 
mas no declara su nombre. 

33 



514 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Sin embargo, tenemos motivos para sospechar que la madre de 
Blanco, fué de oriundéz asturiana, pues que en la primer carta de 
Lctters from Spain, refiriéndose su autor á la obra del asturiano 
Manuel Álvarez Espriella (Lettersfrom England), se expresa 
así: ^'¡Ciián afortunado fué el famoso viagero español, mi pa- 
riente Espriella (pues Ud. sabe que existen lasos de parentesco 
entre nosotros, por parte de nuestra madre) que encontró á uno 
de los mejores escritores de Inglaterra que quiso traducir sus 
Curtas.,, 

La obra de Espriella, fué vertida del español al inglés, por Ro- 
bert Southey; l.^ edición, Londres: 1807: 2.* edic : 3 vol. en 12 °, 
otra en New- York, 1808. 

Lord Ilchester, asevera, que Espriella, y Roberto Southey, 
son, en realidad, una misma persona: pero sobre que Blanco, y 
Alvares Espriella son apellidos netamente asturianos, y no fáci- 
les de saber su procedencia para un inglés y un andaluz, no iba 
White á tomar de ligero el nombre de su madre, para afirmar una 
falsedad innecesaria. Así que, mientras lo contrario no se prue- 
be, tomaremos las expresiones de Blanco, en su sentido recto. 

Sarah Lennox (The Ufe and Letters ) dice de él: "José 

„Blanco White, nació en Sevilla en 1775. Era un sacerdote espa- 
„ñol renegado, que vino á Inglaterra en 1810, y escribió varias 
„obras, entre ellas, las notabilísimas Cartas de Doblado (bajo el 
,,pseudónimo de Don Leucadio Doblado) en 1823, tres de las cua- 
„les, se conservan autógrafas entre los mss. de Holland House. 
„Fué intimo amigo de Coleridge, Southey, Whately, LordHo- 
„lland, etc. Con el último, vivió desde 1832 á 1835, habiendo sido 
„tutor de su hijo (Henrique). Murió en 1841.,, 

Blanco, compuso en Septiembre de 1808, su celebrada oda A la 
instalación de la Junta Central de España. 

Colaboró en El Semanario Patriótico de Quintana. 
Publicó en Lóndres el periódico-revista. El Español, años 
1810-1814, ocho volúmenes en 4.*^; después: Variedades ó Mensa- 
gero de Lóndres; Lóndres 1823-1825, nueve números en 4.® con 
muchos retratos y láminas en colores. 

En 1822, aparecieron sus ruidosas Cartas Españolas (Letters 
from Spain, by D. Leucadio Doblado: printed by Henry Colburn 
and C.°, London: 1822: en 4.** de xii + 484 páginas), nunca vertidas 
al castellano. 



AGOSTO 1810 



515 



No debía ser Blanco persona simpática á Jovellanos, puesto 
-que en la carta CIX, § 578, fulmina contra él severa censura; y 
es lo singular del caso, que el docto Menendez Pelayo en el juicio 
que emite sobre el escritor sevillano, le fustiga igualmente con 
durísimos apóstrofes, al tratar de su campaña en El Español 
referente á la independencia de las colonias (vid., Hist, de los 
Heterodoxos, tom. iii, cap. Tv, pág. 559; donde igualmente se leen 
extensas noticias sobre la vida y obras de Blanco). Extractare- 
mos algunas. 

El 29 de Enero de 1810, salía Blanco de Sevilla, y á los pocos 
meses, se embarcaba en Cádiz para Falmouth. Iba á Lóndres á 
fundar el periódico El Español, y á desempeñar el cargo de Se- 
cretario particular de Lord Holland. 

"Protegido (dice Menendez Pelayo: loco cit., iii, 559) y aún sub- 
„vencionado por Lord Holland (sobrino de Fox\ por M. John 
,Jorge Children, y por M. Ricardo Wellesley, fundó un periódico 
^titulado El Español. Empresa más abominable y antipatriótica, 

.,no podía darse, en medio de la guerra de la Independencia 

„etcétera. 

„ La Regencia, prohibió, so graves penas, la introducción de 
„los números de El Español., por decreto de 15 de Noviembre 
„de 1810 

„ El ministro Canning, premió á Blanco con una pensión vitali- 
„cia de 200 libras esterlinas anuales 

,,pág. 564) fué ayo del honorable Enrique Eduardo Fox, hijo 

„de Lord Holland (Enrique Ricardo Fox), 1815-1816. 

„pág ) Tuvo con él (Holland), larga correspondencia en 1809 

„y 1813 sobre política española, y asuntos de El Semanario Pa- 
triótico y de El Español. 

-„pág. 581) La muerte de Lord Holland ^1840), el más antl- 

y^guo y el más fiel de sus amigos ingleses , etc.,, 

En la carta de 17 de Agosto de 1811 (CIX de esta colección) 
cita Jovellanos por última vez á Blanco. Cuatro meses después 
(30 Diciembre 1811) estampaba éste el Elogio de Jovellanos, en 
El Español, con encomiásticas y sentidas frases. 

Uno de los impugnadores de Blanco, fué Arriaza, á quien sos- 
tenía nuestro representante en Lóndres, el General de la Arma- 
da, Don Juan Ruiz de Apodaca. Así lo cuenta Alcalá Galiano en 
sus Recuerdos págs. 168, 169, 187: "Arriaza, ya en Lóndres, 



516 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„ya en Cádiz, escribía mediana prosa, no manejando mal la pla- 
sma en reñidas disputas con Blanco- White, que desde Inglaterra, 
«hacía guerra cruda á todo cuanto era de España, en un periódi- 
„co cuyo título era El Español ^ pero mostrándose, por lo común, 
^inferior á su diestrísimo y más instruido adversario; y entre 
„tanto seguía cultivando la poesía, fecundo siempre, y por de 
„más ingenioso, siendo esto último, la principal calidad de si», 
«talento.,, 

546 Algo nos extraña que Jovellanos atribuya á Mister Alien,, 
un poema latino á Zaragoza, 

Por fuerza debe referirse al poema ó canto épico dedicado á 
Zaragoza^ por Don Francisco Martínez de la Rosa, impreso en 
Lóndres en 1810. En tales términos lo explica el Sr. Castro, en su 
libro Cádiz en la Guerra , pág. 40: 

"Presencia todo (el funeral del Presidente de las Córtes, Don 
«Vicente Morales de Duárez, día 7 de Abril de 1812) un jóven 
granadino, que el año anterior había publicado en Lóndres su 
„poema Zaragoza: y que acababa de ser aplaudido en el teatro de 

„Cádiz, por su comedia, Lo que puede un empleo... Es Don 

«Francisco Martínez de la Rosa „ 

Este canto, según Ferrer del Río { Galería de la Literatura 
Española)^ sólo demuestra el escaso mérito de sus competidores. 
En opuesto sentido se expresa el P.e Blanco García en La Lite- 
ratura Española en el siglo XIX, tom. i, pág. 120: 

"Del canto á Zaragoza, que es en su género lo más inspirado 
„de cuanto escribió nunca el poeta, hablan con mal encubierto 
«desdén, críticos como Ferrer del Río, y Milá Fontanals, sin com- 
..prender hasta dónde debiera extenderse, caso de ser fundada, . 
,su implacable censura 



„La verdad es, que exceptuando á Quintana, y Gallego, ninguno 
„quizá de nuestros poetas de entónces, ni el Duque de Rivas, ni 
„Hidalgo, consagraron á los héroes de la Independencia, acentos , 
«tan robustos como los del modesto adolescente granadino^ (con- 
taba entónces veintitrés años). 

La lectura de la obra Obelisco histórico^ de nuestro estimadí- 
simo paisano, Don Mário de la Sala, recientemente fallecido, nos 
aclara la precedente duda, en su página 355. 



AGOSTO 1810 



517 



El poeta inglés Henrich Alien, escribió un poema latino, Za- 
ragoza sitiada y rendida, ó Zaragoza opresa, que tradujo en 
pobre verso castellano, Don Joaquín Escriche.— Señala las fe- 
chas, Utiel: 1811, y Madrid: 1813, ignorando si se trata de dos edi- 
ciones distintas, ó si la primera corresponde al texto primitivo, y 
4a segunda, á la versión castellana. 



[J_CIII] 

(Jovellanos á White.) 

Muros, 30 de Agosto de 1810. 
Sr. Don Jorge White: 

547 La generosa oferta que el muy esclarecido Lord 
Liverpool nos hace al Marqués de Campo-Sagrado y á 
mí, y que V. S. me comunica en su favorecida del 25 
que recibí ayer tarde, me deja penetrado del más vivo 
reconocimiento, así por la honra que nos dispensa, como 
por los auxilios que nos proporciona. Esperando de un 
día á otro la libertad de nuestras casas, hemos prolon- 
gado esta residencia, pero siendo todavía incierta la 
suerte de nuestro pobre pais, tal vez, ántes de mucho 
tiempo nos veremos en la necesidad de restituirnos á 
Cádiz. En este caso, si no pudiéremos proporcionar 
nuestra traslación desde aquí, tendré yo el honor de 
avisarlo á V. S. con indicación del auxilio que poda- 
mos necesitar, en crédito de la confianza y gratitud 
con que aceptamos el distinguido beneficio que S. E. nos 
dispensa. 

548 Entretanto ruego á V. S. se sirva dirigirle la 
adjunta carta, recibiendo la expresión de mi sincera 
gratitud, así por la bondad con que V. S. me hace esta 
honrosa comunicación, como por el envió de la carta 
de Milord Holland, que he recibido con un placer 



518 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



igual al ansia con que deseaba noticias de este mi ilus- 
tre amigo. 

549 Y no ocurriendo otra cosa, quedo de V. S. muy 
atento y obligado servidor Q. B. S. M. 

Gaspar de Jovellanos. 



[J_CIV] 

(Jovellanos á Lord Liverpool.) 

30 Agosto ISIO. 

Exmo. Sr.: 

550 Penetrado del más vivo reconocimiento por la 
generosa oferta con que V. E. se digna honrarme por 
medio del S.°^ White, de los auxilios que pueda nece- 
sitar para trasladarme de este puerto al lugar que pue- 
da convenirme, creo de mi obligación dirigirme á V. E. 
y darle las más expresivas gracias por un favor para 
mí tanto más estimable, quanto menos merecido. Acep- 
tándole para el caso en que la suerte de mi pais, ó las 
órdenes del Gobierno me obliguen á volver á Cádiz, ó 
tomar otra residencia, creo dar á V. E. la prueba más 
segura, así de la confianza que pongo en su noble ge- 
nerosidad, como de la sincera gratitud con que queda 
impresa en mi ánimo. 

551 Mi amigo y compañero, el Marqués de Campo- 
Sagrado, á quien V. E. extiende su favor, me acom- 
paña en esta expresión. Dígnese V. E. de admitirla 
benignamente, miéntras yó, gozoso de haber tenido 
tan oportuna ocasión de dirigirme á V. E., la aprove- 
cho para ofrecerle el más profundo sentimiento de es- 
timación y respeto, con que me profeso su más obliga- 
do y reconocido servidor 

Ex."^° Señor: 
Gaspar de Jovellanos, 

Á S. E. el muy Ilustre Lord Liverpool. 
(MSS, de la Quint,^ leg. B. cópias.) 



DICIEMBRE 1810 



519 



[J_CV] 

Muros de Noya^ Diciembre de ISIO. 

552 La tortilla se ha vuelto, mi muy amado Lord. 
Yo me quejaba de la falta de cartas de Vm., y ahora 
podrá Vm echar de menos las mías En pocos días he 
recibido dos, ó por mejor decir ^ cuatro, si cuento las 
dupHcadas, sin haber contestado una sola letra. ¿Por 
qué? dirá Vm. Porque deseaba hablarle de Cortes, y 
esperaba saber cómo se organizaban. Ya lo están y 
podré decir á Vm. algo, no de lo que sé, porque estan- 
do tan léjos llegarán ántes las noticias de sus resolu- 
ciones á Vm. que á mí, sinó de lo que pienso, ó más 
bien de lo que temo acerca de ellas. Pero ántes, y para 
poner al corriente nuestra correspondencia, diré á Vm. 
que desde mi arribada á este puerto he recibido aquí 
las siguientes cartas de Vm.: 

1.* Pall-Mall, 26 de Enero 1810. . .) 
Holland-House, 15 de Febrero! 

3. * Idem, 4 de Julio, enviada por el Sr. White. 

4. ^ Idem, 4 de Julio, su duplicado, por correo. 

5. ^ Portsmouth, 25 de Septiembre, enviada por el 
señor White, con el decreto impreso. 

6. * Duplicado de una de 31 de Agosto, no recibida, 
con postdata de 15 de Septiembre, enviada á Lisboa 
por el Sr. Stuard. 

553 A la tercera de estas cartas, en que el Sr. Whi- 
te, de La Coruña, me ofrecía los generosos auxilios 
proporcionados por Vm. á nombre de Milord Liverpool, 
respondí por el mismo conducto y añadí una cartita de 
gracias para el Ministro. Las cartas cinco y seis me 
fueron dirigidas por el señor brigadier J. G. Walher 
(¿Waltham?), desde La Coruña, con la última de Lis- 
boa, remitida por el Sr. Stuard. En fin, la de 31 de 
Agosto no llegó á mis manos, sinó el duplicado; siento 
su pérdida, por cuanto en el principal la lista de 



520 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



las que Vm. me ha escrito, y por él sabría si alguna 
otra, como temo, se ha perdido. Resulta, pues, que la 
última carta que yo escribí fué de 30 de Agosto, y la 
última que recibí de Vm. de 25 de Septiembre. 

554 Pero este día era muy señalado, como aniver- 
sario de la instalación de nuestra desgraciada Junta, 
y como primero de las deliberaciones de nuestras Cór- 
tes, ¡iitinam felices! Habíanse abierto el día anterior. 
Nada diré de sus resoluciones, que hasta ahora pare- 
cen buenas, aunque algo precipitadas. Mucho que cele- 
brar, porque al fin han consagrado la libertad de im- 
prenta, aunque no sé todavía cómo está concebida la 
ley. No por eso dejaré de decir que la resolución me 
parece muy precipitada, y que temo que los primeros 
que se aprovecharán de esta libertad para enredar y 
turbarnos acá y en América, serán los franceses. Esta 
libertad no puede ser buena sinó bajo de una buena 
Constitución, y para que lo sea la nuestra, no debe em- 
pezar por aquí. Dirá Vm. que sin ella no se puede for- 
mar una buena Constitución; mas yo creo que sí. No 
son luces adquiridas de repente las que deban sugerir 
su plan; luces, estudios, observaciones hechas muy de 
antemano deben concebirle, proponerle, demostrar su 
bondad, y obtener su sanción. Fuera de que, hablando 
en general, Vm. debe reconocer que no somos mu}^ sa- 
bios en política, que sin escritores, sin imprentas, sin 
compradores de libros, la luz que nos puede venir por 
este medio, es escasa y tardía. La ley, pues, será bue- 
na y obrará su efecto en adelante; pero en el día puede 
ser dañosa, si nuestro enemigo con los poderosos me- 
dios que tiene en la mano, compra escritores que per- 
viertan la opinión pública y perturben la paz interior, 
cosa no muy difícil, pero muy peligrosa en medio de 
la actual fermentación y exaltación del espíritu pú- 
blico. 

555 Pero me da mucho que temer su organización. 
Las Cortes se han constituido en una forma demasiado 
libre, y en ninguna manera arreglada. Han puesto al 
poder ejecutivo, ya antes mu}^ débil por su naturaleza 



DICIEMBRE 1810 



521 



y falta de apoyo en la opinión, en absoluta dependencia 
del legislativo; ni le han dado ninguna especie de veto, 
ni derecho de revisión, ni de sanción; se han constituí- 
do en una sola Cámara; no han tomado ningún medio 
de duplicar la discusión, y lo que sobre todo puede ser 
funestísimo, las proposiciones, discusiones y delibera- 
ciones se hacen al golpe, que es decir, sin la reflexión 
y meditación que requieren las graves materias que 
deberán resolverse. 

556 Vm. verá ahora cuánto esto dista del plan con 
tanta madurez concebido y propuesto en nuestro últi- 
mo decreto; plan que la Regencia hubiera podido esta- 
blecer sin pelifi^ro, por lo mismo que le hicieran otros, 
que hubiera servido de apoyo á su autoridad, también 
sin peligro de que abusase de ella, y que al fin hubiera 
preparado el camino para una excelente Constitución, 
que era su primer objeto. ¿Espera Vm. algo semejante 
de la organización adoptada? ¿Espera Vm. que, excluí- 
dos de las primeras Córtes el clero y alta nobleza, 
sean admitidos á las sucesivas? Hay seguramente en 
las Córtes hombres de instrucción y de juicio, entre los 
cuales descuella, según dicen, nuestro Agustín Argue- 
lles, qiiantam lenta solent inter viburna citpressi; 
pero sé que hay otros cuyos principios políticos son 
bebidos sin reflexión en J. J., Mably, Locke, Milton y 
otros teoréticos que no han hecho más que delirar en 
política. 

557 Y en tal situación, ¿crée Vm. que yo deba vol- 
ver á Cádiz? ¿A qué? ¿Quien oiría mi débil voz? ¿No 
estoy mejor aquí para cuidar de mi salud y mi reputa- 
ción y restablecer una y otra? Yo, como dije á Vm. en 
mi última, viendo tan dudosa la suerte de Asturias, y 
que algunos me deseaban en Cádiz, estuve muy incli- 
nado á volver ahí; mas ya no lo haré, si no me fuerzan 
las puntas de la espada, ó del hambre, porque hace 
ocho meses que no se me paga mi pobre sueldo, y va 
para dos que no recibo una sola carta de Cádiz. Así 
que, miéntras me olvidan allá, cuido de mí en este rin- 
cón. Vm. me dice que es en vano clamar al Gobierno 



522 



CARTAS DE TOVFXLANOS Y HOLLAND 



por nuestro desagravio, y en esto predica á un conver- 
tido; pero trato de reclamarle de la nación. Tengo es- 
crito sobre esto, no para la Regencia ni para las Cór- 
tes, sinó para el público. Lo que pudo mi pluma, lo 
verá Vm., y si no pudiere imprimirse aquí y lo mere- 
ciere, se imprimirá en Londres. 

558 Puesto de rodillas, pido á Vm. perdón de mis 
sospechas sobre la conducta de nuestros aliados. ¡Glo- 
ria al Lord Wellington nuevamente laureado en Busa- 
co! Tenemos grandes esperanzas de que fuerce á Mas- 
sena á abandonar al Portugal. Ha ya disminuido mucho 
su fuerza, y si este brazo derecho de Buona parte no 
recibe refuerzos, se puede esperar la derrota de un 
egército que es su principal apoyo en España. La gue- 
rra no por eso se acabará; pero será muy prolongada, 
y esto es algo, porque la situación política de Europa 
y el odio contra el perturbador, da grandes esperan- 
zas de que se exciten otras atenciones á su ambición. 
¿Creyéra Vm. que siguiese dando pasos tan rápidos? 
¡Pobre humanidad! 

559 Basta de molestia para Vm., que irá á entrar 
en sus ocupaciones políticas. Diga Vm. á nuestro Mis- 
ter Alien, porque no sé si alguna vez se lo advertí en 
nuestra conversación, que lo que llamamos acá Memo- 
rial ajustado, esto es, extracto del expediente de Ley 
Agraria, está impreso en Madrid en un volumen en 
fólio; que en él se hallan todos los expedientes particu- 
lares, documentos, informes y noticias recogidas por 
el Consejo para formar el expediente general que nun- 
ca se atrevió á resolver; que el informe de la Sociedad 
se hizo á la vista de este extracto, y que tal vez, si no 
le tiene, convendría buscarle ántes de publicar su 
traducción; que es difícil adquirirle en el día, porque 
presumo que no se hallará sino en Madrid, pero que 
yo le doy esta noticia por si le fuere de algún provecho. 

560 Blanco, no ignorará que no era yo solo el que 
tenía en la Central, principios liberales y justos. Cam- 
po-Sagrado, Veri, Ayamans y algunos otros opinaban al 
principio por la Regencia, y muchos más, después, por 



523 



las Córtes; y que en cuanto á pureza y rectitud de in- 
tenciones fué siempre grandísima la mayoría de los 
individuos del cuerpo. Una censura que no haga esta 
diferencia, será iliberal é injusta. Por lo demás, cada 
uno es libre de juzgar las operaciones de cualquier go- 
bierno. De su papel, no he visto ejemplar ninguno. 
Basta: otra vez, etc. 

/. L¡. 

! J — CVI] 

Muros, 5 de Diciembre 1810 
(duplicada, con variantes). 

561 Mi muy estimado señor y querido amigo: en 
pocos días he recibido dos favorecidas de Vm. envia- 
das de la Coruña por el Brigadier General Waltham, 
la primera, escrita en Portsmouth en 25 de Septiem- 
bre, y en ella, venía un ejemplar de nuestro desgra- 
ciado decreto de Córtes; y la segunda, era un duplica- 
do de otra de 31 de Agosto, cuyo original no he reci- 
bido. Éste había sido remitido á Waltham por el señor 
Stuart, de Lisboa. Debo, pues, dar á Vm. las más finas 
gracias por el cuidado de comunicarme noticias de su 
salud, y la de la amable My Lady, y familia, y es para 
mí de la más pura satisfacción este testimonio de la 
continuación de su buen afecto. Pero temo que mi si- 
lencio pueda hacer en él alguna alteración, porque 
digo con vergüenza que desde el 30 de Agosto no he 
escrito d Vm. carta alguna. Es verdad que la unifor- 
me é insulsa obscuridad en que aquí vivimos, y la tar- 
danza de las noticias de Cádiz, que no recibimos sino 
accidentalmente y siempre con 30 ó 40 días de atraso, 
sobre no prestar materia, quita de todo punto la gana 
de escribir. Veo que Vm. me enviaba en su carta de 
Agosto (no recibida) la lista de las que me había es- 
crito; y hubiera querido tenerla para conocer las ex- 
traviadas. Las que yo recibí aquí, además de las di- 



CARTAS DE JOVELLx\XOS Y IIOLLAND 



chas, fueron 1.^ Pall-Mall, 26 de Enero; 2da. Holland- 
House, 15 Febrero; 3ra. Idem, 4 de Julio (por mano del 
Sr. White, de la Coruña); y 4ta. el duplicado de la an- 
terior. Veremos, pues, si en adelante logramos más 
regularidad en esta correspondencia para mí tan esti- 
mable y honrosa. 

562 Quisiera yo hablar á Vm. de Córtes, pero ¿cómo, 
tan lejos de ellas, y con noticias tan retardadas de sus 
sesiones? Desde luego me dá mucha pena su organiza- 
ción, no porque no haya adoptado la Regencia la que 
nosotros acordamos (de que le habrá pesado mucho), 
sino por la forma libre y confusa en que se constituye- 
ron. Han confirmado interinamente la Regencia (que 
han renovado muy luego), pero dejando un poder eje- 
cutivo puramente nominal, pues que no le han dado 
ninguna intervención en la confirmación de las leyes, 
ni veto, ni sanción, ni revisión, ni nada. Quedó, pues, 
aquel poder, no sólo débil, sinó refundido sustancial- 
mente en el legislativo. Se han constituido en una sola 
cámara, sin establecer ninguna especie de doble deli- 
beración; y como las más de sus resoluciones se han 
tomado al golpe, y á consequencia de una discusión 
momentánea, y no preparada ni meditada de antema- 
no, es de temer que si siguen así, puedan resultar al- 
gunas de grave inconveniente. Háile ya, en quanto al 
juramento compuesto de seis artículos, y sin embargo, 
acordados al golpe. En el primero, que declara la so- 
beranía de la nación, sin explicación alguna, destruye 
nuestra antigua constitución, y aunque envuelve un 
dogma generalmente reconocido por los políticos en la 
teórica, era cosa muy grave para presentarle desde 
luego á una nación que no lo conocía, ni penetraba su 
extensión en la práctica. Pedir de antemano el recono- 
cimiento de la Constitución que se hiciere^ de una 
constitución no conocida, y que los mismos que la han 
de hacer no han ideado ni discutido todavía, parece 
cosa poco cuerda, sobre no necesaria; porque aun he- 
cha y presentada esta Constitución, todo ciudadano 
tendrá el derecho de jurarla ó nó, y de pasar á vivir 



DICIEMBRE 1810 



525 



bajo de otra, si aquella no le conviniere. Hase, sin em- 
bargo, jurado á paso llano, por todo el mundo, y sólo 
el Marqués del Palacio, propuso algunas dudas mal di- 
geridas, y sostenidas por él, y con demasiada severi- 
dad tratadas por la asamblea. Pero Vm. me dirá: las 
Córtes han declarado la libertad de la imprenta ^ y 
esto vale por todo. Pero permítame que diga que tam- 
poco en esto estoy contento; no porque repruebe esta 
libertad (que teníamos ya acordada en la Comisión de 
Córtes, como Vm. vería en la Memoria impresa de 
Morales^ que le envié de Sevilla) sinó porque la reso- 
lución me parece muy anticipada. Esta libertad será 
buena, como parte de una Constitución ya hecha, y 
que sea buena también; pero ántes temo que no lo será. 
Me dirá Vm., que para que lo sea la nuestra, debe em- 
pezar por aquí; pero, con su licencia, yo diré que sólo 
debe acabar. Vm. sabe que la política, no es todavía 
una ciencia, y que sea lo que fuere, somos muy novi- 
cios en ella, Vm. sabe que las teorías politicas, que 
solo conocen algunos, no bastan para hacer una buena 
Constitución, obra de la prudencia, y la sabiduría ilus- 
trada por la experiencia. Las ideas de Juan Jacobo, y 
de Mably, y aún las de Locke, Harrington, y Sidney, &, 
de que están imbuidos los pocos jóvenes que leen entre 
nosotros, son poco á propósito para formar la Consti- 
tución que necesitamos. No tenemos, por tanto, que 
esperar las luces que nos faltan, de la libertad de la 
imprenta, y tenemos, más bién, mucho que temer si 
nos vienen de afuera; que no se descuidarán nuestros 
enemigos de aprovecharse de este medio para difundir 
las que nos dañen, ni de comprar instrumentos que las 
apoyen. Todo esto ¡oh mi buen amigo! me llena de 
aflicción y me tiene en sobresalto. Mi deseo, era prepa- 
rar por medio de nuestro plan, una Constitución mode- 
lada por la Inglesa, y mejorada en quanto se pudiese; 
y á esto se dirigía la forma que ideábamos para la or- 
ganización de la asamblea. ¿Podrá Vm. esperar ya este 
bién para la España? 
563 ¿Y sabe Vm. que nuestro Agustín Argüelles es 



526 



cartas' DE JOVELLAKOS Y HOLLAND 



el oráculo de las Cortes? No conozco bien sus princi- 
pios, aunque le tengo por muy instruido, y también por 
hombre de juicio; y esto me consuela mucho. 

564 Pero hablando de mí, debo decir á Vm. que, 
aunque muy inclinado antes á volver á Cádiz, y casi 
forzado á ello por el hambre (porque ni me pagan mi 
sueldo, ni acaban de salir de Astúrias los Franceses), 
estoy resuelto á esperar aquí hasta que vea más claro. 
Desde aquí, cuidaré entretanto de mi salud, y de mi 
reputación; no haciendo reclamaciones al Gobierno, 
que ya nada puede, ni á las Córtes á quienes no debo 
distraer; sino exponiendo á la Nación quáles han sido 
mi conducta y mis opiniones en el pasado Gobierno, y 
confundiendo al mismo tiempo las calumnias de mis 
enemigos. En este trabajo, me he ocupado y entrete- 
nido antes de ahora, y si á pesar de la libertad de la 
imprenta no pudiera publicarle aquí, veré si Vm. 
aprueba que se publique en Londres. Omnis in hoc 
sum. 

565 Puesto de rodillas, pido á Vm. perdón de mis 
temerarias sospechas acerca de la conducta del egér- 
cito aliado. ¡Gloria á Lord Wellington que tan briosa- 
mente ha sabido refrenar y escarmentar al enemigo! 
Se cuenta ya de seguro que Massena se retira con su 
egército, muy menguado. Si es así, no podrá dejar de 
tener mayor pérdida y mengua en la retirada; y este 
golpe, dado al brazo derecho de Bonaparte, puede ser 
de mucha consequencia. La guerra, no por eso se aca- 
bará; pero se hará más duradera y costosa al enemi- 
go, y esto es algo en el cálculo de las contingencias 
políticas. 

566 Acabo preguntando á Mr. Alien (pues que no 
sé si hablamos de ello en Sevilla): ¿conoce Vm. el Me- 
morial ajustado del Expediente de la ley Agraria, 
formado de órden del Consejo? Es un extracto del gran 
proceso, que contiene todos los expedientes particula- 
res, informes de Intendentes y Audiencias, documen- 
tos y noticias recogidas para este grande objeto. El 
Consejo, le hizo imprimir, y con su vista, escribí yo el 



DICIEMBRE 1810 



527 



Informe de la Sociedad. No sé dónde se podrá hallar 
hoy fuera de Madrid; pero debo esta noticia á mi esti- 
mable favorecedor. Me ofrezco muy rendidamente á 
nuestra amable My Lady; celebro en el alma las noti- 
cias de Garlitos, y quisiera estar en el Castillo de Bell- 
ver, para tener esperanza más próxima de verle. Si la 
suerte le trajese á La Corufía, saldré de este mi rin- 
cón, para darle un abrazo. Mi Pachin, saluda á Vms. 
con igual cariño, y yo soy siempre de Vm. tierno y re- 
conocido amigo 

/. Ll. 

561 Desde el 30 de Agosto (J — 102) hasta el 5 de Diciembre 
de 1810 (J — 106) declara Jovellanos que no escribió carta alguna 
á Lord Holland: inferimos de aquí, que la carta precedente 
J — 105, cuya materia es la misma de la presente, pudo ser la ori- 
ginal, y la que anotamos, una glosa ampliada de ella, por tratar 
idénticos puntos, á saber: la soberanía de la Nación: reconoci- 
miento de la Constitución: Marqués de Palacio: Batalla de Bus- 
saco: libertad de imprenta, etc., etc. 

Del resúmen de cartas, que apunta Jovellanos, perdidas unas, 
y llegadas otras á su destino, échase de ver claramente la dife- 
rencia entre los servicios postales español é inglés. Cuanto éste 
alcanza de puntualidad y seguridad, tiénelo el otro de incierto y 
demorante. Y así se advierte, que bien ó mal, las cartas de Jove- 
llanos, depositadas en manos de los cónsules ó agentes británicos, 
llegan á su destino, mientras que las de Holland, ó se evaporan 
en el insondable piélago del desórden administrativo, ó las per- 
sigue la fatalidad en los desgraciados vaivenes de la errante vida 
del autor, como á verlo vamos. 

H-68 q Enero 26 1810: Pall Malí paradero ignorado (la 

recibió en Muros). 

H-69/) Febrero 13Ó15 1810:Holland.House id. la recibió en Muros 

H-70 r Julio 4 1810:Holland-House id. id. 

n-ims Julio 4 1810:Holland-House id. id. 

W— 71 Agosto 25 1810: Coruña en el Archivo de los 

Jovellanos. 



528 



CARTAS DE JOVELX.ANOS Y HOLLAND 



H- 72 s Agosto 31 1810: Holland-House no recibida. 
H— 72¿)¿s Agosto 31 1810: Holland-House paradero ignorado. 
H-73/ Septiembre 25 1810: Porstmouth id. id. 
H-74 Abril 7 1811: Pall Malí en el Archivo de los 

Jovellanos. 

H— 75w Julio 12 1811: Bedford paradero ignorado. 

Así, que de nueve cartas de HoUand, solo conocemos una, la 
H -74. 

562 En este extenso párrafo, se ventilan muy diversas mate- 
rias, y para no alargar con exceso estas notas, recomendamos á 
los que quieran investigar más profundamente el pensamiento de 
Jovellanos, la lectura de los siguientes escritos: 

a) Las tres cartas que escribió á su sobrino Don Alonso Ca- 
ñedo y Vigil, Doctoral de Badajóz y diputado en las Córtes de 
1811 (insertas en las Obras de Jovellanos, edic. Rivad. t. 2, p. 376.) 

b) Las dos que dirigió á su compañero en la Central, Marqués 
de Villanueva del Prado (Don Alonso Nava Grimón), represen- 
tante por Canarias (insert. Obras de Jovellanos, edic. Rivad., t. 2, 
página 375.) 

c) Las veinticuatro (muy interesantes) que escribió áotro de 
sus compañeros en la Central, Don José de Togóres y Zanglada, 
Conde de Ayamans, representante en ella por Mallorca (publica- 
das por Don Gabriel Llabrés en la Revista de Huesca: Mayo á 
Octubre de 1903.) 

El extraño 3^ raro personage que en esta carta se menciona 
con el nombre de. Marqués del Palacio (otro General de salón), 
da una pobre y triste idea de nuestra incultura en aquellos agi- 
tados días, y á la par, del escaso meollo de nuestros gobernantes, 
que se entretenían en tomar en sério á tales entes. 

El Marqués del Palacio, era Capitán General de Cataluña en 
Septiembre de 1808; pero lo hacía tan mal, y era tan notoria su 
incompetencia, que la Junta Central se vió en la precisión de lla- 
marle, poniendo en su lugar al Capitán General de Mallorca, 
Don Juan Miguel de Vives, quien tomó el mando en 28 de Octu- 
bre de 1808. (Toreno: /. c. 2 -vii-124). 

El 6 de Diciembre de igual año, hallámosleen Andújar (Tore- 



DICIEMBRE 181 



529 



no:7. c.,2— VI— 76), encargado del mando del egército que se re- 
unía en Despeñaperros, pretendiendo, con Campo-Sagrado, po- 
ner en estado de defensa la cordillera de Sierra Morena, empe- 
ño completamente inútil, y en el que fracasaron. 

Un cuadro grotesco, en que figura como desdichado Quijote, 
nos presenta D. Adolfo de Castro en las páginas de su diserta- 
ción histórica gaditana; 

(p. 23.) "El Marqués del Palacio, había solicitado de la Regen- 
„cia permiso para trasladarse de la Isla de León, el dia 30 (Mayo 
„de 1810) con cien hombres vestidos y armados, como él decía en 
„la petición, de coraceros á la antigua española, á cumplimen- 
„tar á la autoridad soberana. Expídese una R. O. para que el Ge- 
„neral en Gefe Don Joaquín Blake, le facilite los hombres y ca- 
„ballos que pida, á su elección, lo mismo sargentos y cabos, que 
«soldados, de seis regimientos que hay en la Isla. Seis oficiales 
«acompañarán al Marqués. 

,, El día 30, vienen á Cádiz, vestidos, no de coraceros, pues ni 
„una sola coraza se vé, sinó con jubón, calzas, y capa corta, á la 
„usanza antigua. Llega el Marqués con su tropa, que tiene todo 
„el aspecto de una comparsa de teatro. Entra en el salón de 
„Corte á tiempo que es recibida por la Regencia: síguenle los seis 
«oficiales; él también vestido á la española antigua, y con la faja 
„de General, al uso moderno. Adelántase al medio del salón, 
,,hace una gran reverencia, cálase unos anteojos, desnuda y em- 
,,puña la espada, y en altas y destempladas voces, lée unos desali- 
«ñados versos, exhortando á todos con el ejemplo de su persona 
,,á seguir las costumbres antiguas, á despreciar las modernas, y 
,,á continuar lidiando por la buena causa. Acompaña sus voces 
«con esgrimir la espada, y tirar golpes al aire á diestro y sinies- 
«tro. Lo extrafalario del vestido, lo alto y membrudo del perso- 
«nage, y malo de los versos, causan risa á muchos, si bien se re- 
«prime. Retírase el Marqués, recorre con su especie de cuadrilla 
«de máscaras, la población, hasta que á la hora de anochecer, 
«toma con ella el camino de la Isla de León, muy ufano de haber 
«animado al pueblo de Cádiz á abandonar las ropas y demás 
«costumbres modernas. 

,, Y esta extravagancia, unos meses después (Noviembre de 
«1810) vale al Marqués del Palacio el título de Regente inte- 
„rino por las Córtes, cargo en que ejecuta otras extravagancias, 

34 



530 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



,.de ningún modo inesperadas, visto su carácter y el estado de su 
„inteligencia.„ 

Y á semejante tipo de atávico vulgar, fracasado en Cataluña y 
Andalucía, blanco de la irrisión de los gaditanos, burlesco com- 
parsa de zarzuela bufa, ¡se le elevaba al cargo de Regente! ¡Y se 
permitía el lujo de poner reparos á la Constitución del Estado, 
cual si fuera un Jovellanos, un Argüelles ó un Muñoz-Torrero! Y 
en tanto que esto sucedía, perdíamos á Lérida, á Mequinenza, á 
Morella, y á Ciudad Rodrigo! ¡qué vilipendio! 

Desígnase comunmente por iniciador del proyecto de libertad 
de imprenta en España, al Intendente vizcaíno Calvo de Rozas 
(vid. Santiago-Gadea: /. c, págs. 58 y 178), pero también les cabe 
parte muy principal en este progreso, al Canónigo sevillano José 
Isidoro Morales, y á su paladín en Córtes, Don Agustín Ar- 
güelles. 

Sus principales jalones, son los siguientes: 

En 12 de Septiembre de 1809, presentó Calvo de Rozas una pro- 
posición á la Junta Central, sobre el establecimiento de la 
libertad de imprenta en España. (Hállase inserta en la 
mencionada obra de Santiago-Gadea, pág. 179.) 

En 29 de Enero de 1810, publícase un proyecto de Reglamento 
para la Regencia, atribuido por 'S. Gadea á Calvo de 
Rozas (ob. d., pág. 59, nota), pero erróneamente, pues sus 
autores fueron Don Martin de Garay, y Jovellanos, según 
maniñestamente declara este último en su Memoria de 
la Junta Central (P. 2 - A. 2 - § 127). (Hállase inserto 
dicho Reglamento^ en la citada Memoria, apéndice xviií 
y en su artículo 19, se dispone, que la Regencia propusie- 
á las Córtes una ley asegurando la libertad de im- 
prenta.) 

En 10 de Noviembre de 1810, se publicó el Decreto autorizando 
la libertad de imprenta en España; habiéndose aprobado 
el artículo 1.°, el 19 de Octubre (Toreno: /. c, 3 — xiii — 
159). (Hállase inserto en la Colección de los Decretos y 
Ordenes de las Córtes de 1 SI O — tomo i, pág. 14 y si" 
guientes.) 

Según Jovellanos (Memor. en def. de /a/ C. — P. 2 — a. 2 — 
§ 109; la proposición de Calvo de Rozas, fué sometida al Consejo 
de Castilla, que la rechazó, á excepción del Consejero José Pablo 



DICIEMBRE 1810 



531 



Valiente, que votó por la libertad. Después, pasó á las Juntas de 
Legislación, é Instrucción Pública^ la última de las cuales pre- 
sidía el propio Jovellanos. 

El Canónigo sevillano José Isidoro Morales (célebre afrance- 
sado) leyó en junta de comisión una Memoria^ sosteniendo la li- 
bertad de imprenta, tan elocuente, que impresa luego, sirvió de 
respuesta d la consulta pedida por la comisión de Córtes. 

Las consideraciones que sugiere á Jovellanos el citado pro- 
yecto de libertad de imprenta, magistralmente expuestas, tienen 
su debido complemento, en los párrafos 110, 111, 112, 113 y 114, de 
su citada Memoria (P. 2— a. 2). 

563 El elogio de Argüelles, hecho por la docta pluma de su 
conterráneo (§§ 421, 5561, es sincero y exacto, y debe tenerse muy 
en cuenta para juzgarle, pues que nacido en 1776 en Ribadesella, 
solo contaba entónces 33 años. 

Discrepan, en verdad, las laudatorias frases que Jovellanos le 
dedica en esta carta, de aquellas otras con que le satiriza Menén- 
dez Pelayo en sus Heterodoxos (m, 443): "Tomaron parte en la 

discusión (de las Córtes), D y el famoso asturiano Don 

„ Agustín Argüelles, que andando el tiempo llegó á ser uno de 

,,Ios Santones del bando progresista pero que entónces, 

..era sólo un mozo de esperanzas, de natural despejo, y fácil aun- 
„que insípida afluencia, que sabia inglés, y había leído algunos 
„expositores de la Constitución británica, sin corregir por eso, la 
,.confusa verbosidad de su estilo; y á quien Godoy había emplea- 
„do en diversas comisiones diplomáticas.,, 

Argüelles, fué el primero que provocó en las Córtes de 1810, 
la cuestión de la libertad de imprenta, que sostuvo, y fué apro- 
bada por ellas en 5 de Noviembre de 1810 (Toreno: /. c, 3 — xiii 
-149.) 

Sobre los primeros años deArgüelles, véase: Quintana: Obras 
inéditas, pág. 287, que es un recuerdo muy bien sentido. Respecto 
á Argüelles en la emigración, consúltese, Alcalá Galiano: Re- 
cuerdos de un anciano, pág. 476. Y sobre su Vida, léase la escrita 
por su paisano Don Evaristo Fernández San Miguel (Madrid: 
1851 52: impr. Andrés y Díaz: 4 tomos en 4.° con retrato); con las 
demás que señala Fuertes en su Bibliograf. astur., pág. 289. 



532 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



564 Refiérese Jovellanos en este extremo, á su imperecedera^ 
Memoria en defensa de la Junta Central, cuya primera parte y, 
terminó en Muros de Noya á 22 de Julio de 1810. Y la segunday. 
en 2 de Septiembre de igual año. 

Tuvo sin duda su autor, el propósito de imprimirla en Lóndres, 
pero lo llevó á efecto en La Coruña, en la imprenta de Pérez 
Prieto^ año 1811. Corrieron con las pruebas de impresión, sus 
sobrinos, Don Baltasar, y Don José María González de Cienfue- 
gos, que tenían allí su residencia, accidental el primero (de re- 
greso de Cádiz), y fija el segundo, como Coronel de Artillería, y 
á la vez, Gobernador militar de la plaza. 

En cartas sucesivas, advierte á Holland, que su apología está 
escrita, pero que se detenía la impresión por falta de medios; y 
que cuando pensaba remitirla á Lóndres para su impresión, se 
ofreció un amigo á hacer este gasto (J. 107, § 567^. Quién fuere 
esta persona, no hemos podido acertarlo, aunque nuestras pre- 
sunciones recaen sobre los ilustres Centrales maltratados en El 
Ferrol . 

Caminaba la impresión con lentitud, pues empezada en Abril^ 
de t811, á fines de Julio no estaba aún en la mitad. ''Mi sobrino, 
,,que cuida de ella, enviará á Vm. uno de sus primeros exempla- 
„res por medio del Sr. White (J. 108), que se halla aquí.., 

Véase también la advertencia preliminar de dicha Memoria^ 
en su segundo párrafo. 

La Apología^ consta de dos volúmenes. El 1.°, comprende la 
Memoria dividida en dos partes. El 2.°, los apéndices (ó docu- 
mentos) que terminó de escribir en 2 de Mayo de 1811. 

En carta de 2 de Septiembre de 181 1 á su sobrino Don Alonso 
Cañedo Vigil, le avisa que ya está impreso el primer volumen^ 
pero no el segundo. "Bien quisiera (añade) que estuviese tirado 
„el Apéndice (es decir, el segundo volúmen), y sobre todo, mi 
„nota sobre la Soberanía: pero va largo. Días ha que yo temo lo 
„que tú indicas sobre la detención de la imprenta gallega. Bal ta- 
,.sar, está prevenido, pero no tiene fuerzas para vencer á aquella 
ygeneratio prava et exasperans.^ 

Inferimos de aquí, que Jovellanos, llegó á ver impreso el pri- 
4ner volúmen de su Memoria, mas no el segundo. 

565 En la retirada de Wellington á Portugal, perseguido por- 



DICIEMBRE 1810 



533 



Massena, hizo aquél alto en la Sierra de Bussaco, junto á Coim- 
t)ra. Allí le atacó el mariscal francés, al amanecer del día 27 de 
Septiembre de 1810, mas sin éxito, porque perdió en la contienda 
4.000 hombres. Situó después Wellington, su cuartel general, en 
Leiría, el 2 de Octubre siguiente; y el 11, ya estaba guarecido en 
las imponentes líneas de Torres-Vedras (vid. Toreno: Histor. 
3 — XII — 32 y siguientes). 

Lo singular del caso, es que estando Jovellanos en Galicia, 
sobre la costa, no tuviera conocimiento del hecho, hasta después 
de dos meses largos de haber ocurrido. 

566 La obra que se menciona en este párrafo, lleva por título: 
Memorial ajustado en el expediente de Ley Agraria. — Ma- 
drid: 1784, 1 vol. in fol. 

La alusión que hace Jovellanos á Blanco-White en el párra- 
fo 560 de la carta anterior (J. 105), prueba, que el preclaro y dig- 
no representante de Asturias, no estimaba gran cosa el elogio que 
se le tributaba, cuando se excluía de él á otros Representantes 
que, en conciencia, lo merecían en igual grado, y por relevantes 
méritos. Actitud tan noble y gallarda, muestra á la par, la gran- 
deza de su alma, y la serenidad con que formula sus juicios. 



• [J_CVII] 

En Santa Cruz (de Rih adulta) (8 leguas de Muros ^ 
á pasar unos días de recreo) en el i.° de Mayo de 1811. 

567 Mi muy amado señor: la incertidumbre de mi 
suerte, ha detenido mucho tiempo mi pluma esperando 
de un día á otro poder decir á Vm. algo acerca de ella. 
De día en día ha crecido la angustia de mi corazón, con 
el aumento de los peligros de mi pátria. Los males de 
Astúrias, la insurrección de tantos puntos de América, 
la falta absoluta de recursos, el poco vigor del Gobier- 
no, y la mala organización de nuestras Córtes, y poca 
energía y poco sistema, en sus decisiones, abatiendo mi 
espíritu, me apegaban al retiro y la soledad, y aumenta- 
ban el horror con que siempre miré la habitación de las 



534 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



grandes ciudades. El honor, me obliga á renunciar esta 
idea. Algunos de mis compañeros, ansiosos de sincerar 
su conducta, pidieron á las Córtes que se les oyese. Las 
Córtes accedieron, y les señalaron su tiempo, para ha- 
cer su exposición. El amable Pachin y yó nos resolvi- 
mos á partir para intervenir en ella, y dimos cuenta al 
Congreso; pero el Capitán General de este reino nos 
negó los pasaportes; pedimos licencia al Gobierno; la 
esperamos hace mes y medio. Si viene, partiremos. Si 
nó, nada me importa. Mi apología, escrita tantos días 
ha, va á imprimirse. Detúvola la falta de medios, por- 
que no nos pagan nuestros sueldos desde Agosto, y 
quanto tenia, se perdió. Ya pensaba en remitirla á Vm. 
para que se imprimiese en Lóndres; pero al fin, se ofre- 
ció un amigo á hacer este gasto, y yo espero hacer ver 
al mundo que hasta los últimos instantes de mi magis- 
tratura, he procurado desempeñar mis deberes con 
aplicación, celo y desinterés. Esto logrado, moriré con- 
tento; que ni puede ya ser larga mi vida, ni ella es muy 
apetecible en medio de la desolación de mi pátria. 

568 Por fin. Lord WelUngton logró echar á Massena 
de Portugal, con gran mengua de su egército y de su 
fama: se recobraron Campomayor, Olivenza, y dicen 
que está evacuada Almeida; y, en fin, bloqueado por 
Beresford, Badajoz, no se duda que será entregado, 
pues sólo tiene 1.500 hombres de guarnición. Cuéntase, 
por consiguiente, libre la Extremadura, como Vm. verá 
por el último Diario que vino aquí de La Coruña, y de 
consiguiente, segura Galicia por ahora. 

569 Verá Vm. como él mismo, indica un nuevo plan 
de guerra que nos abre un ancho campo de esperanza, 
si acaso en él no amenaza algún nuevo peligro. Casta- 
ños, mandará la Extremadura, la Galicia, Astúrias y 
tierras adyacentes: esto es, el 5.^° 6.*° y parte del 7.™° 
egército, según nuestra reciente forma político-militar. 
Además, obrará en unión con Lord WelUngton. Si no 
mienten la cartas de Cádiz, éste debe ser el resultado 
de cierta proposición hecha por ese Gobierno, de que 
este gran distrito fuese encargado á Vms., y defendido 



MAYO 1811 



535 



por gefes y planas mayores ingleses. La voz era públi- 
ca, la conjetura, mía. No discurro sobre una ni otra: 
Vm. sabe lo que pudiera decir. 

570 Nada sé de Vm. mil dias ha: supongo que Vm. 
habrá escrito á Cádiz, donde me supondrá, y que su 
carta pudo extraviarse ó perderse; porque es increíble 
el trastorno en que se hallan estos correos, ya sea por 
falta de vigor allá, ya por precauciones ó cosa peor, 
aquí. Esta incertidumbre me inquieta, porque aunque 
siempre me intereso en la buena salud de Vm., de la 
amable My Lady y su digna familia, ahora que un nue- 
vo órden de cosas se presenta ahí, que el Gobierno está 
confiado al Príncipe de Gales, que Vm. es su amigo, 
que es ya tiempo de realizar tantos bellos designios, mi 
espíritu se va tras de una dulce esperanza, que acaso 
no es muy desinteresada, porque tiene no ménos parte 
en ella el amor de mi pátria, que el que profeso á Vm. 
Es, pues, disculpable mi curiosidad. 

571 Dicen las últimas cartas de Cádiz que nuestro 
Blake vuelve á mandar aquel egército: cosa muy acer- 
tada por cierto, si no fuese resultado de su separación 
del mando supremo, y su sustitución por el famoso Vi- 
cario de Baird: qué influjo lo haya producido, no lo 
puedo saber desde tan léjos. Ello dirá. 

572 Acabo recomendando á Vm., Don Manuel Fió- 
rez Méndez, que se presentará á Vm. con mi nombre: 
asturiano joven, honrado, de talento, establecido ahí, 
que nada pretende, pero que desea tener una protec- 
ción á que acudir, en las ocurrencias que pueden ofre- 
cerse á un extrangero en el país que vive. Saludo con 
todo el respeto y cordialidad de mi antiguo afecto á la 
amable My Lady, y á Mr. Alien; á Garlitos, si estuviere 
en Inglaterra, y á Lord Russell, y soy siempre de Vm. 
el más tierno y reconocido amigo, 

Jovellanos. 

Esta es la única carta escrita desde la posesión señorial de 
Santa Cruz de Rihadulla, donde Jovellanos permaneció durante 
todo el mes de Mayo de 1811. 



536 



CARTAS DE JOVELLAXOS Y HOLLAND 



Era dueño de aquel hermoso y celebrado sitio, Don Juan Igna- 
cio de Armada Mondragón, tercer Marqués de Santa Crus de 
Rihadulla^ Coronel Gefe, por aclamación, del Batallón Literario 
de Santiago, en 23 de Junio de 1808. Con tan distinguida y entu- 
siasta gente, hizo la campaña de Vizcaya, y subsiguiente retira- 
da á León, incorporado á la 4.* división del Egército de Galicia, 
al mando del Marqués de Portago. 

A fines de 1810, pasó con real licencia por enfermo, á su casa 
de Galicia: de modo que habiendo estado Jovellanos en ella, en 
la fecha señalada, es muy posible que también se encontrara allí 
su poseedor. 

Don Juan Ignacio, nació en dicha posesión de Santa Cruz de 
Ribadulla (ay. Vedra; pr. Coruña), el 29 de Agosto de 1757; falle- 
ciendo en Santiago de Compostela, el 25 de Enero ;de 1824. Estu- 
vo casado con Doña Petra Guerra, vecina también de Ribadulla. 

Un hijo de este matrimonio, Don Juan Armada y Guerra, 
cuarto Marqués de Santa Cruz de Ribadulla, casó en 1816 con 
Doña María del Rosario Valdés Ramírez de Jove, cuarta Mar- 
quesa de San Estéhan del Mar del Atahoyo, enlazándose así la 
casa de Ribadulla con la de Gijon. 

¿Habría Jovellanos promovido este enlace? 

567 Acerca de las causas que motivaron la insurrección de va- 
rios estados de América (Venezuela: Buenos- Aires: Nuevo Reino 
de Granada), deben leerse las extensas consideraciones que hace 
Toreno (3 — xii — 130), y lo mucho que posteriormente se ha es- 
crito sobre el particular. 

Sobre la terminación de la Memoria en def. de la J. Central 
(2 Septiembre 1810j y su impresión, remitimos al lector á nuestra 
nota 564. 

568 De los sucesos de la guerra en Portugal, da cortas noticias 
Jovellanos, y esas, muy concisas, y á largos intervalos, como se 
observa por las fechas de sus cartas: 

J — 106 5 Diciembre, 1810. 

J-107 1 Mayo, 1811. 

En la primera, sólo habla de la acción de Busaco (27 Septiem- 
bre, 1810); y en la segunda, de la recuperación de las plazas de 



MAYO 1811 



537 



iSampomayor, Olivensa^ Almeyda, y Badajoz, cu\'as fechas fija- 
remos para mayor claridad. 

Campomayor tomada por los franceses, en 22 Marzo 1811. 

„ recobrada por los ingleses (Beresford), en 25 Mar- 

zo 1811. 

Olivensa tomada por los franceses, el 21 Enero 1811. 

y. recuperada por los ingleses (Colé), el 15 Abril 1811. 

Fuentes de Oñoro (combate de), 3 y 5 Mayo de 1811. 
Almeyda, evacuada por los franceses, el 10 Mayo de 1811. 
, Albuera (batalla de La), 16 Mayo 1811. 

Badajós tomado por los franceses, el 10 Marzo de 1811. 

„ l.er asedio (por Beresford) — del 4 al 15 Mayo de 

1811 (le abandonó). 
„ 2.^ asedio (por Hamilton) — de 18 de Mayo, el 17 

Junio de 1811 (le abandonó). 
„ 3.er asedio (por Wellington) — de 16 Marzo, al 7 

Abril de 1812, en que la tomó. 
Lord Wellington, consiguió echar á los franceses de Portugal, 
pues Massena, en su admirable retirada de Santarem á Sabugal 
del Coa, pasó la frontera española el 5 de Abril de 18U. 

569 El nuevo plan de campaña que inserta el Diario^ lo desco- 
nocemos. Pero en él, Castaños, que sucedía á La Romana (muer- 
to el 23 de Enero de 1811), mandaba la Extremadura (5.® egérci- 
to), Galicia, Astúrias y tierras adyacentes (ó sea, el 6.° y parte 
del 7.° egército). 

La segunda parte de este párrafo, refiérese al intento de 
Wellington (ó del gobierno inglés), de reunir bajo su mando, el 
territorio de Portugal 3^ de las provincias limítrofes. Su herma- 
no, Henry de Wellesley, fué el encargado de hacer esta proposi- 
ción (Marzo de 1811) á la Regencia y á las Córtes, quienes recha- 
zaron en Abril siguiente, tan humillante pretensión. 

Pero andando el tiempo, cambiaron las cosas de aspecto (¡tan- 
to enseña la experiencia, y trastorna el éxito!), y las Córtes de 
Cádiz, por decreto de 22 de Septiembre de 1812, confirieron el 
mando en gefe de todas las fuerzas aliadas que operaban en la 

Península, al Duque de Ciudad-Rodrigo (Wellington) quod 

erat demonstrandum. 



538 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



570 La dulce esperanza que anima á Jovellanos, claramente 
se trasluce del espíritu de sus cartas: es la de ver á su preclara 
amigo, al frente de la Secretaría de Estado. 

571 Como el egército de Extremadura mandado por Castaños, 
no fuese suficiente para cooperar con el anglo-portugués, salió 
otro expedicionario de Cádiz (el 16 de Abril) á las órdenes de 
Blake, que se unió en el Condado de Niebla (Huelva), con la di- 
visión Ballesteros, formando un cuerpo de 12.000 hombres, con 
artillería y caballería. 

Blake, no fué por esto separado del mando supremo (Presi- 
dente de la Regencia), sinó que obtuvo permiso especial de las 
Córtes para mandar fuerza armada, cosa que le estaba vedada 
por el Reglamento. 

Su substitución por el Vicario de Baird (¿Beresford?) en el 
mando supremo de las fuerzas, el día de la batalla de Albuera 
(16 Mayo 1811) tampoco fué debida á influjo alguno, sinó conse- 
cuencia del pacto concertado anteriormente entre Castaños y 
Wellington (y propuesto por el primero), al que asintieron todos 
los Generales, de que, llegado el momento, totnaria el mando en 
gefe^ el General que concurriese con mayores fuerzas. 

Y como Jovellanos data su carta del 1.° de Mayo, de aquí que 
no haya podido tener noticia de dicho acuerdo, aunque algo pu- 
diera barruntar por su correspondencia con los de Cádiz. 



[ J_GVIII] 

Coruña, 23 de Julio 1811. 

573 Por fin, mi respetable amigo, escribo á Vm. des- 
de La Coruña, de camino para Gijon. La Providencia, 
me abrió otra vez la puerta de mi casa, y la proporción 
de seguir el propósito con que salí de la Isla de León, 
hace 17 meses. Con esto, me he separado dolorosamen- 
te de mi amado Pachin, que el 5 de este mes, se em- 
barcó para Cádiz, donde le suponemos desde el 8. El 
es moso y militar, y qualquier situación fuera de las 



JULIO 1811 



539 



filas, sobre desairada, le sería violenta. Yo, viejo, y es- 
tropeado, sólo debo pensar en esconderme de los hom- 
bres que tan mal me han tratado; y pues que en nada 
puedo servir á la pátria, menguaré el número de los que, 
embarazando al Gobierno, la dañan. Tomé esta reso- 
lución con mejores apariencias de seguridad: hoy no 
son ya tan ciertas. La célebre batalla de Albuera, no 
ha tenido las ventajosas consequencias que se espera- 
ban. Asturias, quedó evacuada, pero sin defensa. Los 
enemigos, la dejaron, pero se están á la falda de sus 
montes. Tendré, pues, que estar con un pié en la tierra, 
y otro en la mar; pero, al ñn, gozaré un poco de aquel 
reposo que sea posible, en estos dias de turbación y an- 
gustia, y de que no he podido gozar de tanto tiempo 
acá. 

574 Me avergüenzo de no poder enviar á Vm mi 
Memoria ofrecida tantas veces; y me avergüenzo, no 
por mí, sinó por mi nación. ¿Cómo creerá Vm. que em- 
pezada á imprimir desde Abril, no está aún en la mitad? 
Tal es el estado de nuestra typografía, sin contar con 
su carestía y con sus otras imperfecciones. Mi sobrino, 
que cuida de ella, enviará á Vm. uno de sus primeros 
ejemplares por medio del Sr. White, que se halla aquí. 

575 Este mismo caballero, me ha ofrecido una carta 
que acredita la recomendación de My Lord Liverpool, 
debida á la buena amistad de Vm., para que los cruce- 
ros ingleses me reciban, si alguna orden del gobierno, 
ó desgraciada casualidad, me forzare á dejar otra vez á 
Gijon. Si tal no sucediere, mi propósitode vivir y morir 
allí, será tan inalterable como mi amistad y reconoci- 
miento á Vm., mi respeto á la amable My Lady, y mi 
consideración á nuestro Mr. Alien, á quienes saludo 
con el más ñno afecto, quedando de Vm. ñel y ñno 
amigo 

J avellanos > 

583 Sobre la personalidad de Pachin^ véase la nota 23. 
A su regreso á Cádiz, nada hizo ni nada tampoco pudo hacer. 



540 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



dado que ni SU influencia, ni sus luces, ni sa palabra, tuvieron 
eco en parte alguna. Sólo la bondad de alma de su ilustre paisa- 
no, pudieron ver en él dotes y merecimientos de que carecía en 
absoluto. No le negaremos sin embargo, dos calificativos que la 
posteridad le aplicó; era benéfico^ y aparatoso. 

La batalla de la Albuera (16 Mayo 1811) lugar situado á 22 ki- 
lómetros de Badajóz, en donde lidiaron Soult, Latour, y Godinot, 
contra Beresford, Stewart, Hamilton, Colé, Castaños, Blake y 
Ballesteros (con 31.000 hombres), no tuvo, como indica el autor 
de estas Cartas^ las ventajosas consecuencias que se esperaban. 
Era una de ellas, la liberación de Badajóz, y como resultado in- 
mediato, la de Extremadura toda, cosa que no se pudo alcanzar, 
á pesar del gran derramamiento de sangre, y de las circunstan" 
cias favorables del combate. Las pérdidas de los aliados, se ele- 
varon á 6.000 hombres: y á 8.000 las del enemigo. 

574 La lentitud y carestía de la tipografía española, no ha me- 
jorado gran cosa en el transcurso de un siglo. El falso concepto 
de nuestros tipógrafos, es el mismo (comercialmente hablando) 
de que adolece el comercio español en general: prefieren ganar 
pocos muchos^ á muchos /)ocos; de tal manera, que la impresión 
de un pliego de dieciseis páginas en 4.°, con tres tipos de letra, 
V. gr., oscila en el mercado, entre 25 y ICO pesetas; disconformi- 
dad enorme, que muestra, no sólo la falta de fijeza en el precio 
de conjunto, sinó un desconocimiento magno en la evaluación 
precisa del detalle; error que se pone más de relieve en ciertos 
manuales tipográficos^ donde los tanteos se hacen bajo la falsa 
base de un recargo enormísimo en un ciento por ciento. 

La unidad de tiempo, tampoco es posible lograrla; y sin negar 
que algunas veces los escritores españoles, ó por idiosincracia 
especial, ó por falta de pericia, no entregan al impresor sus ma- 
nuscritos, completos, acabados, y claros, ni los corrigen con la 
celeridad debida, también es cierto, que con mucha frecuencia, 
quedan aquellos postergados á trabajos posteriores adquiridos 
por la imprenta. 

Los contratos, son letra muerta, á tal extremo, que siempre se 
fallan en contra del autor, cualesquiera que sean las salvedades 
estipuladas. 

Don Baltasar G. de Cienfuegos, fué quien cuidó en La Coru- 



JULIO 1811 



54t 



ña, de la impresión de la Memoria, hecha en los talleres de Don 
Francisco Cándido Pérez Prieto. 

Expresado va en la nota 564, que en 2 de Septiembre de 1811 
estaba concluida la impresión del primer volumen de dicha Me- 
moria^ mas no la del segundo, que debió terminarse á fines de 
1811. Tal vez las relaciones que con semejante motivo se entabla- 
ron entre Don Baltasar, y el impresor coruñés Pérez Prieto, fue- 
ron causa de la traslaCion de sus talleres, desde la ciudad hercu- 
lina á la vetusta Oviedo. El hecho fué, que por la precedente, ú 
otras causas, dicha tipografía vino á establecerse en la capital de 
Astúrias, turnando, desde 1812, con la antigua de Diaz Pedregal, 
continuadora de la de Francisco de la Plaza (1719), vallisoletana 
en sus orígenes. 

Por escritura de 20 de Agosto de 1811, fué contratado Pérez 
Prieto para impresor del Principado, Real Audiencia, y Regen- 
cia, por su vida y la de su muger, y hermanos, á razón de diez 
mil reales anuales. 

En los anales de la tipografía ovetense, de 1812 á 1822, figura 
el pié de imprenta á nombre de Don Francisco Cándido Peres 
Prieto: en 1823, le sucede Don Fermin Pérez Prieto; y de 1841 
á 1843, vése el de la Viuda de Peres Prieto. 

La primer obra del impresor coruñés en Astúrias, fué un poe- 
ma latino de Canel Acevedo, dedicado á Wellington, y Castaños; 
su pié de imprenta reza así: 

Oveti: Excudebat D. Franciscus Candidus Pérez Prieto ^ 

Tipographus Provintialis. Anno Dom. MDCCCXII. 

(En 4.°, de 20 págs. y una hoja sin foliar), según registro de 
Fuertes Acevedo en su Bibliogr. astur. 

575 Ya hemos transcripto la carta de George White (W — 71) 
y el salvoconducto consular que la acompaña; como también 
las respuestas dadas por Jovellanos á White, y á Lord Liver- 
pool (J — 103, J ~ 104). Unas y otras corresponden á los meses de 
Julio y Agosto de 1810. Por tanto, la carta que ahora ofrece 
George White á Jovellanos, es, en nuestro sentir, la original 
de Lord Liverpool á dicho Cónsul. 



542 



CARTAS DE JOVELLAÍfOS Y HOLLAND 



[H_LXXIV] 

Pall Malí, Londres: 7 Abril: 1811. 

Me aprovecho, respetado y queridísimo amigo mío, 
de una oportunidad, para escribirle un renglón, que me 
proporciona la fineza del Sr. Flórez. Es verdad que 
poco tengo que decirle. Los sucesos militares y políti- 
cos van siguiéndose con tanta rapidez, y la escena más 
interesante está tan cerca de Vm. que ánces que llega- 
se mi carta, habrá olvidado Vm los acontecimientos de 
que trata, por la impresión de otros más recientes y tal 
vez mayores. 

Aqui estamos muy contentos de Lord Wellington y 
los Portugueses, y para hablarle con franqueza, muy 
poco del Gobierno, y de la oficialidad española. La dis- 
posición del exército de Mendizábal, las rendiciones de 
Tortosa y Olivenza, la inacción de La Peña, con el sa- 
crificio de los soldados de Graham, y la capitulación de 
Badajoz, prueban bastante que con el systema y orga- 
nización actual de los Exércitos españoles, nada puede 
salir bien. — ¿Quién habrá creído que los Portugueses 
tendrían, no solamente el mejor, sinó el único exército 
de la Península? Y con el exemplo de las resultas de la 
disciplina de Oficiales Ingleses, es increible que las eti- 
quetas, las preocupaciones y aun las sospechas mal 
fundadas y poco políticas de la Regencia, y especial- 
mente, de Blake, se opondrían á una providencia seme- 
jante con los Exércitos españoles; providencia que está 
anhelando el pueblo, el soldado, y todo lo que no es Go- 
bierno ú Oficialidad en España.— No se puede ponderar 
la mala impresión que hacen en el público inglés los 
chascos que nunca dexan de llevar , guando se fían en 
los Oficiales españoles, y en verdad, queridísimo ami- 
go mío, por españolado que soy, no puedo sinó confe- 
sar que, si no quieren fiar el mando de Andalucía y de 



ABRIL 1811 



543 



•Cádiz á Graham, si no quieren admitir Oficiales aus- 
triacos é ingleses en sus exércitos, se les daría dinero, 
fusiles, vestuario, sí, pero no dexaría estar tropa 
inglesa en España, expuesta como siempre ha sido y 
será, sin otras providencias para siempre, á ser aban- 
donado en el campo, desde el momento que parezca el 
enemigo. 

Hablemos, pues, de asuntos más agradables. Alien, 
ha acabado su traducción de la apreciable obra de 
Vm., pero no la ha mandado á imprimir todavía, con 
motivo de no haberla limada y perfeccionada como lo 
exige su fastidiosa desconfianza en sí.— No sé si Vm. 
vea (verá) algunas veces El Español de Blanco; pa- 
rece que se vende bien, y en Inglaterra, y en las Amé- 
ricas.— Aquí se oponen á él muchísimo el Ministro Apo- 
daca, y el poeta Arriaza, pero á fe que no tienen razón, 
y las miras de Blanco, son harto más provechosas á la 
santa causa de España, que las antiguas preocupacio- 
nes de esotros, las quales nunca fueron muy políticas, 
pero que se han hecho por las circunstancias, absolu- 
tamente imposibles. 

La Señora, que me encarga dé mil afectuosas ex- 
presiones para Vm., y que siente conmigo, que Vm. no 
haya querido tomar su aposento en Holland-House, 
está buena, aunque algo enrhumée, como siempre su- 
cede en esta temporada de Lóndres.— Estamos, gra- 
cias á Dios, para salir de aquí á Holland-House en dos 
dias. Ahí espero tener noticias de mi respetado y ama- 
do Don Gaspar, que nos faltan ya meses ha. Perdone 
Vm. mi mala letra y peor castellano, escribo con mu- 
cho miedo: en el cuarto y en las ocupaciones del Par- 
lamento se va perdiendo el uso de escribir en este idio- 
ma. Pero no por eso ni en nada se disminuye la más 
sincera afición, gratitud y respeto, con que estoy (soy) 
querido amigo mío, s. s. 

Va salí Holland. 

La carta LXX, perdida. 



CARTAS DE JOVELLAXOS Y HOLLAND 



[J — CíX] 

Gijon, 17 Agosto 1811, 

576 My Lord y mi muy amado y respetable amigo: 
después de once años de ausencia, persecuciones y tra- 
bajos, estoy otra vez en mi escondrijo de Gijon, tan 
ansioso de hallar en él el descanso que mis cansados 
años, y mi degradada constitución física, necesitan, 
como incierto de conseguirle. Llegué á besar esta cuna, 
el 7 de este mes, y no pasaron ocho dias sin que nos 
hiciesen temer una nueva invasión. Más que el peligro, 
que, por ahora, no es inminente, son de temer las falsas 
alarmas, no ya del pueblo solo, mas aún del Gobierno 
que, por avisos poco seguros, de reuniones y movi- 
mientos del enemigo, toma precauciones, que asustan 
tanto por su aparato como por su precipitación: defec- 
to nacido del mismo cuidado de evitar el descuido ab- 
soluto, que es su contrario. In vitium ducit culpce 
fuga. En medio de esto, no envidio otra situación, y 
solo me falta, para gozarla de lleno, que ni los amigos 
ni los enemigos se empeñen en inquietarla. 

577 Al llegar á ella, recibí la estirnahle de Vm. del 
12 del pasado, escrita en Bedford (H. z/), y en medio 
del gusto de rever á mis antiguos amigos, tuve el de 
saber que mis amados Lord y Lady, estaban buenos y 
alegres. Yo no tengo de qué quejarme del Gobierno á 
quien siempre he debido muchas muestras de particu- 
lar aprecio, aun quando me envolvía en la injusticia 
general con que trató al cuerpo de que fui parte. ¡Oja- 
lá que viera en él, y en sus agentes, todo el tino y vi- 
gor que nuestras estrechas circunstancias requieren! 
Temo que se dá al deseo de hacer nuevas reformas po- 
líticas, mucha parte de la atención que reclaman pode- 
rosamente otros objetos. La situación, á la verdad, es 
crítica, los medios pocos, las necesidades inmensas, 

qui pattpere censu stringitur ^ officio par nequit 
esse suo. 



AGOSTO 1811 



545 



578 Tengo sobre mi corazón la insurrección de Amé- 
rica de que Vm. me habla, y no puedo dejar de detes- 
tar y odiar con todo él, á los que la fomentan. Dícen- 
me que Blanco es uno de sus más ardientes sopladores: 
yo no he visto siquiera un número de su periódico; 
pero si es cierto lo que oigo contar de sus discursos, 
no hallo dictado bastante negro con que caracterizar 
su conducta. Fomentar este fuego en un extraño, fuera 
imprudencia; en un nacional, es una cruel indignidad. 
No basta para disculparla, suponer una cabeza llena 
de la manía y cavilaciones democráticas, porque de- 
ben callar los estímulos de la opinión donde hablan los 
sentimientos de la probidad. Prescindiendo de los prin- 
cipios de esta defección de nuestros hermanos, basta 
poner los ojos en sus autores, para calificarla. No son 
los pobres indios los que la promueven; son los espa- 
ñoles criollos, que no pelean por sacudir un yugo que 
desde el principio se trató de hacer Hgero, sinó por 
arrebatar un mando que envidian á la metrópoli. ¿Qué 
pueden pedir que no les hayan dado, ó estén prontas á 
dar las Córtes? Dice Vm. que los derechos que no les 
dén, los tomarán; pero ¿no los han tomado sin pedir- 
los? Ni es justicia todo lo que parece: hay razones de 
conveniencia pública, que alteran sus reglas. Los prin- 
cipios son siempre ciertos; pero la política no es una 
ciencia, ni por consiguiente tiene principios; sus máxi- 
mas pueden ser siempre ciertas en la teórica, pero no 
siempre en su aplicación. ¿Aprobaría Vm. que se diese 
á países tan distantes y poblados, y que cada dia lo 
serán más, que se les diese un^ representación numé- 
ricamente superior á la del Continente, con indistinta 
inclusión de todas las castas? ¿La absoluta exclusión 
de los continentales para todos los empleos? ¿No pedi- 
rían, después, la traslación del gobierno á aquella parte 
del mundo? No, amigo mío, no: no son estas las ques- 
tiones del día, por mas que lo parezcan. Se trata de 
una escisión, de una absoluta independencia, y sobre 
esto es la lucha. Yo no sé quién la fomenta: sé, que sin 
ageno auxiho, no pueden vencer en ella los insurgen- 

35 



546 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



tes. Estoy muy lejos de atribuir este ruin designio al 
gobierno inglés: no solo le creo ageno de su generosi- 
dad, sinó también de su sabiduría. Sé muy bién que 
Pitt fomentó la insurrección de la América Meridional: 
sé que hubo, y acaso hay, miras, si no de dominio, de 
preponderancia comercial y exclusiva, con ella. Pero 
qualquiera que en la actual situación del viejo mundo, 
piense en la independencia general del nuevo, será un 
hombre vacío de todo principio de prudencia, y virtud: 
dividiría en dos partes la especie humana, armaría 
p¿ira siempre la una contra la otra, y si las guerras de 
nación á nación son hoy tan horrendas y funestas, ¿qué 
sería entónces la de media humanidad contra otra me- 
dia? Tarde ó temprano ^ ésta fuera su suerte. La ambi- 
ción, dividiría allí el mando y los imperios; pero la mis- 
ma, levantaría un Bonaparte que después de desvastar 
sus porciones, las reuniese bajo un yugo de fierro. 
Tengo por tanto gran consuelo en saber de Vm. las 
miras benéficas de su gobierno hacia la España; pero 
quisiera que tos comerciantes ingleses no la frustra- 
sen por su codicia. En este punto, como en el princi- 
pal de nuestra lucha, la suerte de España está en ma- 
nos de Vms.; pero Vms. tienen también grande interés 
en protegerla. ¿Qué sería de la Europa, qué de la Ingla- 
terra, si Bonaparte uniese á su Imperio esta preciosa 
tierra? ¿Qué le resistiría en Africa ni Asia? Dueño de 
Constantino pía y el Egipto Deus avertat. 

579 ¿Conque el jóven Carlitos ha visitado ya las 
costas que ilustraron á Gama? ¡Á cuan dura carrera 
le ha destinado Vm.! Pero es la de la gloria, y pues su 
vocación le llevaba á ella, en ninguna podrá esperarla 
mayor. 

580 Yo he hallado mis pinturas y mi pequeña libre- 
ría casi destruidas; lo que se salvó, fué por una espe- 
cie de milagro, pues que estuvo ya en Santoña. Pero 
estoy en Gijon, vivo la casa en que nací, y recuerdo 
aquella 

Gloria, f el icis olim viridisque juventce. 



AGOSTO 1811 



581 Estoy además, más cerca de Vm. Irán y ven- 
drán de aquí, buques ingleses, y podré saber de Vm. 
con mas frecuencia. Tendré más tiempo para leer. Es- 
pero que Vm. me envíe algunos papeles interesantes, 
y especialmente los de Blanco; pero á la mano, porque 
rsuestros correos son insufribles, y más quando vá para 
trece meses que no cobro sueldo alguno. Si no me hu- 
biese vuelto d mi pequeño y dilapidado patrimonio, 
ya sería un mendigo. Pequeño mal, si mi patria fue- 
se libre. No me muera yó hasta verla tal. 

582 Escribo hoy 17 de Agosto: la carta irá por bu- 
que que vá á partir á esa. Allá están tres comerciantes 
de aquí, Renduéles, Zuláivar 3^ Plá: los conocerá Mén- 
dez Florez, y por ellos, podré saber de Vm. 

blb Don Gaspar, llegó á Gijon el 7 de Agosto de 1811 Había 
marchado desterrado á Mallorca el 13 de Marzo de 1801: por lo 
tanto, su ausencia, fué de diez años y cinco meses. En este 
intervalo, murieron las dos únicas hermanas que le quedaban. 
Sor Josefa (La Argandona), en 1807; Doña Catalina (Catuxa)^ 
en 1808. 

f>78 Esta carta de Lord Holland, desde Bedíord, del 12 de Julio 
de 1811 (FI — 75 wj, no figura en la colección por haberse extra- 
viado. 

Temo (dice el ilustre repúblico) que se dd al deseo de hacer 
nuevas reformas polUicas, mucha parte de la atención que re- 
claman poderosamente otros objetos— singular el concepto 
que envuelve la anterior sentencia. Porque precisamente, la mis- 
ma censura que aplica su autor á las Córtes y á la Regencia, pudo 
aplicarse anteriormente, á los Centralistas, á las Juntas, y á los 
Generales que distrajeron gran parte de su atención hacia ma- 
terias agenas á las críticas circunstancias del momento. Las se- 
veras frases con que el Brigadier Moscoso (vid. not. 516), acrimi- * 
na y fustiga á la Junta asturiana, repercuten por todas partes , 
probando que en los supremos momentos de peligro para la na- 
cionalidad, el verdadero patriotismo, estribaba en callar x saber 



548 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



ahogar los impulsos pasionales, en aras de un sentimiento más 
grande y elevado. 

Rebájese entónces de las colectividades, y de cada uno, lo que 
no quisieron hacer ni comprender, y se verá cuán distanciado- 
quedaba el vocinglero y falso patriotismo, de aquel otro que su- 
bordinaba sus pasiones á lo que imperiosamente exigían la disci- 
plina y el deber. 

578 Sobre este soberbio párrafo, no cabe decir más de lo que 
va expresado. Para su complemento, remitimos al lector á las 
notas 544, 545 y 567. 

La censura contra Blanco-White, es severísima: la acusación 
contra la sórdida avaricia de los traficantes ingleses, acribillado- 
ra; el ditirambo contra los españoles criollos, rasga hasta desan-^ 
grar: la alusión á la política de Pitt, intencionadísima. 

Parece, al leerle, como si el insigne gijonés presintiera con ex- 
traña clarividencia, la novísima doctrina de Monroe, y aun yendo- 
más allá, vislumbrara un imperialismo latente. Pero la suerte de 
la América meridional, aún está sin fijar; todavía la ola arrolla- 
dora no bajó del Norte, y los nuevos Estados, constituidos en» 
República, sufren el espejismo de los demócratas de aquende el 
mar, imaginando absurdamente, que una nueva forma guberna- 
tiva, acarrea inmediatamente todos los bienes, ó sea, el progreso,, 
la cultura, el humanitarismo, y el engrandecimiento intelectual, 
moral y material de las Naciones, obra sólo de siglos. Por el con- 
trario, los indígenas y los criollos, plagados de nuestro propio 
virus, se deshacen en luchas intestinas, ó viven en monotonía 
inerte, alimentados sus territorios por emigraciones paupérrimas, 
tristes despojos de la miseria continental europea. Aún no surgió- 
la lucha de los continentes (porque ló de África, es sólo avasalla- 
miento); pero en lontananza, divísase otra lucha más sombría: la 
de la hegemonía de las razas; y entónces, llegado el plazo, ya no- 
será sumisión, sinó absorción por un lado, y extinción por otro» 
cumpliendo acaso leyes naturales ó históricas mal definidas to- 
davía. 

580 De las pinturas y libros de Jovellanos, ya hemos dado ra- 
zón en otra parte (Amarguras , etc.) Su gran librería, esta- 
ba en el Instituto, en parte; y otra, dispersa en varios lugares,. 



AGOSTO 1811 



549 



fué recogida después del fallecimiento del Fundador, por su so- 
brino y heredero, Don Baltasar González de Cieníuegos. Respec- 
to á lo depositado en Santoña, carecemos de noticias, pero acaso 
quedara al cuidado de Don Miguel Martínez Marina, ó de sus 
deudos residentes en aquella localidad. 

582 Los comerciantes gijoneses que aquí se mencionan, con 
residencia accidental en Lóndres en 1811, fueron, según nuestras 
íioticias: 

Don Antonio García Renduéles, que se subscribió para la gue- 
rra, con 22.000 reales. 

Don Diego Antonio Plá, suscriptor para la guerra, con 2.50O 
reales. 

Don Pedro Zuláybar, suscriptor para la guerra, con 6.000 
reales. 

Son sus actuales descendientes: del primero, Don Ángel, Don 
Rufo, Don Casimiro, y Don Mário García Renduéles: del segun- 
do, las señoras Doña Julia y Doña Rogelia González Plá, y Don 
Genaro Junquera y Plá: y del tercero, la señorita Doña Cármen 
Zuláybar y Diaz Cifuentes. 

[J_CX] 

Gijón, 21 de Agosto ISII. 

583 Aparece aquí el capitán Malcome mandando la 
fragata El Rhin, que partirá al Támesis acabado que 
haya su crucero. Creo que ántes vaya sobre Santoña, 
hallándose ya Santander ocupado por las tropas del 
mando de Porlier, cuya noticia acabamos de recibir. 
Aprovecharé pues la ocasión, y entregaré esta carta al 
Sr. Malcome si antes no se presentase mejor coyun- 
tura. 

584 Mi gozo en el pozo. Porlier entró y volvió á sa- 
lir, ó fué arrojado de Santander. Otra Renovalada. Me 
parece que estos expedicionarios se embarcan sin pilo- 
to y con poco vizcocho. 



550 



CARTAS DE 



J0\ ELLA NOS 



HOLLANO 



583 La fragata de la marina real inglesa, The Rhin^ su capitán 
Malcom (e), pudo ser una de las que en el año anterior, formaron 
parte de las divisiones expedicionarias á Santander. 

Sobre las expediciones de Porlier (El Marquesito) á la provin- 
cia de Santander, en 1810, véase lo dicho en nuestra nota 534 ad 
Jinis. 

584 Porlier (El Marquesito) había organizado su fuerza en Ju- 
nio de 1811, elevándola á la cifra de 4.000 hombres. Después de 
varias correrías, revolvió sobre Santander, y el 14 de Agosto 
de 1811, atacó la ciudad, que defendía el francés Rouget con qui- 
nientos hombres. Tras reñida contienda, apoderóse de ella Por- 
lier, y también de los fuertes de Sólia, Camargo, y Puente de 
Arce.— Sin embargo de esto, Rouget esperó refuerzos, y luego 
que los tuvo, volvió sobre Santander, que evacuaron los españo- 
les, sin detenerse á hacer resistencia, por la inferioridad de su nú- 
mero. (Toreno: 3 •— xvii — 435.) 

A esto alude Jovellanos, con la expresión, otra Renovalada. 

Digamos ahora quién era Renováles, y cuáles sus hechos. 

Don Mariano de Renováles, coronel, fué el heróico defensor 
del fuerte San José, en el segundo sitio de Zaragoza. Entre sus 
proezas, se cuenta una salida que hizo el 31 de Diciembre de 1808, 
para destruir las obras de los franceses, por cuyo hecho fué as- 
cendido á Brigadier. Prisionero al capitular la ciudad, huyó y se 
escondió en El Roncál, dónde, allegando tropas y oficiales, formó 
una guerrilla que molestó á los franceses largo tiempo. Renová- 
les, después de muchas escaramuzas, se retiró á Cataluña á fines 
de Agosto de 1809. (Arteche: vii, 24, 33.) 

Ahora detallaremos lo que fué la Renovalada. 

Al andar del tiempo, la Regencia, encomendó una expedición á 
Don Mariano de Renováles. Salió ésta de Cádiz en el otoño de 1810, 
aportó á La Coruña, y hechos los preparativos, dió de aquí la vela 
el 14 de Octubre de 1810, con rumbo á Santander. Llevaba 1.200 
españoles y 800 ingleses, convoyados por cuatro fragatas ingle- 
sas, y otra de las nuestras (La Magdalena), con varios buques 
menores (El Palomo, entre ellos). Mandaba las fuerzas de mar, el 
Comodoro Mends. Fondeó la expedición en Gijón, el 17 de Octu- 
bre de 1810, á tiempo que Porlier peleaba en los alrededores de 
esta villa con los franceses; mas no pudiendo Renováles des- 



AGOSTO 1811 



551 



embarcar, hasta el 18, dióse lugar á que los franceses evacuasen 
la villa, y á que Porlier, atacado por ellos, se alejase. Renováles, 
se reembarcó, y el 23, surgió en Santoña, no tomando tierra hasta 
el 28, á causa de los vientos, espacio de tiempo favorable á lo 
franceses, que acudiendo con fuerzas superiores, obligaron á los 
nuestros á desistir de su intento. Por varias causas, retrocedió la 
expedición á Galicia, aportando los nuestros á Vivero (2 Noviem* 
bre 1810) donde, arreciando los vientos, se perdió la fragata espa- 
ñola Magdalena, y el bergantín Palomo^ con la mayor parte de 
sus tripulaciones. Entre ellos pereció el marino gijonés Don Ma- 
nuel Jove Huergo, que mandaba el bergantín Palomo, el mismo 
que facilitó la huida en 1809 al General La Romana. 

Según esta reseña, las expediciones marítimas de 1810, fueron 
tres, capitaneadas las dos primeras, por El Marquesito, y la ter- 
cera, por Renováles. Pero se parece ésta tanto á la de Porlier en 
Julio de 1810, que bien pudiera Toreno haber incurrido en confu- 
sión. El que sí incurre en notable yerro, es el historiador gijonés 
Renduéles (Hist. de Gijón, págs. 526-527) suponiendo la expedi- 
ción de Renováles en Junio de 1811, cuando ocurrió el año ante- 
rior. Y como Renduéles bebe sus datos en Toreno, fácilmente 
puede comprobarse su yerro, confrontándole en el tomo 3.°, li- 
bro XII, pág. 82, donde dicha expedición se relata. 

Otro tanto, copia Don Mário de la Sala, en su reciente obra, 

Obelisco histórico , pág. 187, al trazar el bosquejo biográfico 

del vizcaíno Don Mariano de Renovales y Rebollar que allá se 
va, en lo extravagante, con su paisano Calvo de Rozas. 



[J_CXI] 

Gijón, 28 de Agosto 1811. 

585 Vuelve á aparecer el Capitán Malcom y voy á 
entregarle ésta. Entretanto, oigo que Vm. es ya minis- 
tro. Si fuese así, me doy la enhorabuena, y se la doy á 
mi pátria. ¡Oh mi digno amigo! ¡La suerte de España 
quizá la de Europa, y la de América, va á estar en su 
mano! Si Vm. fuese el opresor del tirano del mundo, 



552 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



merecería el título de su bienhechor. ¿Quál más glo- 
rioso para su buen corazón? vSobre todo, cuide Vm. de 
su querida España, olvide los errores y descuidos de 
su Gobierno, y si ellos concurren también á sus desgra- 
cias, sea éste un título más para merecer la compasión 
y el auxilio de Vm. Salva nos: perimus. Quando sepa 
de seguro que Vm. es ministro, la amable My Lady 
sufrirá las impertinencias de mis cartas arábicas. Á 
Dios, á Dios, mi amado Lord. 

/. Ll. 

(Ultima carta conocida de esta colección: tres meses después 
fallecía Jovellanos.) 

585 Holland, presunto ministro, no llegó á serlo. 

Véanse los §§ 272 y 412 y nota 412, que aluden á su presunta 
embajada en Viena, y en España, lo que tampoco se realizó. 



ÍNDICE DE PERSONAS 
de vário carácter, mencionadas en las cartas precedentes. 



Abadía (Francisco Javier)— (n. 1774. Valencia).— General espa- 
ñol. Jefe de Estado Mayor en el egército de la Mancha. En 
Úbeda. el 10 Mayo 1809. (H-3). 

Abella (Manuel de)— (n. 1763. Aragón).— Secretario del Ministro 
Ceballos: empleado en la embajada extraordinaria de Lón- 
dres: Académico de la Historia: Secretario de la Comisión de 
Córtes. Jovellanos, escribe Avella. (J— 14— 73— 75— 77). 

Álava (Miguel Ricardo de)— (n. 1772. Vitoria).— General espa- 
ñol. Perteneció á la Real Armada, y luego pasó al Egército, 
con el grado correspondiente. Fué ayudante del general 
Wellington, y representó á España en Paris durante algunos 
años. 

Álava y Navarrete (Ignacio María de)— (n. 1750. Vitoria).— Ca- 
pitán General de la Real Armada. (J— 24— 25). 

Albur querqtte (Duque de) (D. José María Fernández de la Cue- 
va)— Teniente General. Gefe del Egército del Centro en 1809. 
Gobernador de Cádiz en 1810. Embajador extraordinario en 
Lóndres por decreto de 27 de Marzo de 1810. Murió jóven. 
( J-8 - 65-68-70 -74 - 80 " 83-84 - 85 - 86-87-89-95-96- ). 
(H- 18-54-58}. 

Allen (Doctor John)— Secretario de Lord Holland. Afectuoso 
amigo de Jovellanos: tradujo sus obras al inglés. (H — 14—22 

31-35 - 63 ) (J— 5— 12 le menciona en casi todas 

sus cartas). 

Altamira (Conde de), Marqués de Astorga (Don Vicente Osorio 
de Moscoso]— Presidente de la Junta Central. (J~82). 

Ambrosio (Don)— Es Don Ambrosio Delgado Ortis, Canónigo 
Racionero de la Catedral de Sevilla; amigo singular de Jo- 
vellanos, y contertulio de Holland. (H— 14). 



554 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLANL 



Apodaca (Juan Ruiz de) primer Conde del Venadtto—{n. 1754. 
Cádiz).— Teniente General de la Armada en 1808. En este 
año, estuvo comisionado en Lóndres por la Junta Central, 
firmando con Inglaterra un tratado de paz y alianza en 1809. 
Falleció en 1835. (H-34-54-74). (J-66-81). 

Araújo (J-52). 

Archiduque Cdrlos, de ^wsí na— Generalísimo del egército de 
Alemania: vencedor de Napoleón en la batalla de Essling. 
(22 Mayo. 1809). 

Archiduque Fernando, de Austria— {]—X\). Generalísimo del 

egército de Galitzia (Polonia). 
Archiduque Juan, de ^wsína— Generalísimo del egército de 

Italia. iH-32— 46). (J-30-32-34-39-41-44\ 
Aréizaga y Alduncín (Juan Cárlos de)— (n. 1756. Fuenterrabía 

(Guipúzcoa).— General del egército de Aragón en 1809. Fué 

derrotado en la batalla de Ocaña. (H— 64). (J -84-85-86 -87 

-88-89-96). 

* ARGtíELLES Álvarez ( Agustiu)- (u. 1775. — Ribadesella P.do de 
Asturias). -Orador en las Córtesde Cádiz. (1811-1812). (H- 
63).-(J-77-80-105-106). 

Ariza (Señor de) (J— 17]. 

Arisa (Marquesa ¿¿^)— Amiga de la familia Holland. (H— 57). 
Piadosa y benéfica dama, celebrada por Moratín en una de 
sus mejores odas. 

Arriaza (Juan Bautista de)— (n. 1770. Madrid)— Poeta, que figuró 
mucho durante el asedio de Cádiz. Fué artillero; luego, ma- 
rino, y por último, perteneció á la carrera diplomática. (H— 
74). (J-22). 

Artau Coronel del egército francés. (J— 25). 

Arzobispo de Laodicea— vid. Vera y Delgado.— Fresiáente de 
la Junta Central. (J -33-37-43-82-87 -96). 

Ayamans (Conde dej—\iá. Togores y Zanglada.— Teniente Co- 
ronel de Milicias de Palma: individuo de la Junta Central: 
amigo predilecto de Jovellanos. 

Baird (Sir David) —General inglés aliado (gravemente herido en 
la batalla de Elviña) que condujo á Galicia en 1808, una divi- 
sión de 10.000 ingleses. (J-3). 

Ball (Sir Alexander)— Gobernador inglés en Malta. (H— 33). 

Ballesteros (Francisco)— (n. 1770. Zaragoza).— Mariscal de Cam- 



555 



po: General de la 3.^ división del egército de la Izquierda 
(Asturias), en 1809. (H-46-52-54}. (J- 16-23-42-57-72-95 
-%-99-100) 

* Barcena Valdivieso (Pedro de la)— (n. 1768. Cabrales, P.do de 

Astúrias\— Jefe de las fuerzas asturianas en 1809. (J— 100). 

Bardaxí y Azara (Eusebio de)— (n. 1765. Huete: pr. Cuenca).— 
Oficial del Ministerio de Estado en 1804. Jefe de sección en 
1808. Plenipotenciario en Viena (Buda). Holland, escribe siem- 
pre Bardaqui. íH-33). (J-34— 70). 

Bassecoürt (Luis Alejandro de)— Brigadier de la vanguardia en 
el egército del Centro, 1809. General de división en 1809 (Ta- 
lavera). Derrotado en el Puente del Arzobispo. Perdió la ba- 
talla de Ulldecona contra Suchet. Sucesor de Caro en el 
egército de Valencia, 1810. (J-24— 26-28-36- 65-68). 

Beauharnais (Eugenio de)— Hijo político de Napoleón, y su ayu- 
dante. Príncipe imperial en 1804. Virrey en 1809. (J-30j. 

Bellune (Duque de)— TitvAo concedido al Mariscal francés Clau- 
dio Víctor, vid. Víctor. 

Bentham (Jeremías)— Célebre jurisconsulto y economista inglés. 
— (n. 1748. ^ 1832). Solicitó el auxilio de Jovellanos para pa- 
sar á América. (H-4). (J-4). 

Bentinck (Lord)— Hijo del Duque de Portland; es Lord William 
Charles Cavendish Bentinck-(n. 1774. ^ 1839).— Mandaba 
una brigada en la batalla de Elviña. Comisionado del go- 
bierno inglés junto á la Central. (H— 55). General en gefe en 
Sicilia, en 1811. 

Beresford (William Carr, Vizconde tí^é-J— General inglés que se 
distinguió en la guerra de la Independencia, teniendo á sus 
órdenes cuerpos de tropas inglesas y portuguesas. (H— 53— 

54-58 ) (J -23—28-52-60 -61-67-68-69 -70-72-89 

-95-107). 

Bernabé (Don)— vid. Bernabé Cabezas. (H-26— 27). 

* Bernaldo de Quirós (Francisco de Asís) (a) Pachin—{n, 1755. 

Oviedo).— Marqués de Campo -Sagrado, Teniente General, 
individuo de la Junta Central, por Asturias. (H— 13— 14— 24 
-31 ) <J-6 -13-14— 18-40-88-90-96 ) 

Bermuy (Juan)— Jefe de división española en 1809. (H— 52). 

Bertheley (Almirante)— AXmivdinie inglés en 1809. (H— 52). 

Blackstone (William)— Jurisconsulto y escritor inglés: profesor 



556 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



de Oxford: individuo del Parlamento — (n. 1723. ^ 1780). 
(H-29). 

Blake y Jo yes (Joaquín)— (n. 1759. Málaga).— General español de 
origen irlandés. Gefe del egército de Galicia en 1808; y des- 
pués, de los de Cataluña, Aragón, y Valencia. Presidente del 

Consejo de Regencia en 1811. (H-20-27~29~34 ) (J— 29 

-31-36 -46 - 55-59-61-73 -76-77-78-80 -82- 84-85-90— 
91-96-107). 

Blanco-white (José María)— (n. 1775. Sevilla).— Canónigo sevilla- 
no; después protestante. Insigne escritor, poeta y publicista 
en los dos idiomas, castellano é inglés. Director de El Sema- 
nario Patriótico (de Sevilla); después de El Español en Lón- 
dres. Intimo amigo de Lord Holland, y preceptor de sus hijos. 

^ 1841. Liverpool. (H-26 -29-63 ) (J-46-65-77-89- 

102-105 109-110). 

BoNiFÁz Y QuiNTANO (Lorcnzo).- Prior de la Iglesia de Zamora: 
individuo de la Central por Castilla la Vieja. (J— 93;. 

BoNNET.— General francés, en la invasión de Asturias. 1809. (J— 22 
-23-42-98). 

BuRKE (Edmundo).— Publicista, literato y orador irlandés (1730- 
1797), citado por Holland. (H-20). 

Cabezas (Bernabé).— Contador de Egército que llevó fondos á 
Astúrias. Holland, escribe Cabera. (H -26—27-33). (J-22-29). 

Calvo DE Rozas (Lorenzo)— (n. 1773. Ranero (Vizca3^a).— Inten- 
dente de Egército: individuo de la Junta Central, por Aragón: 
personage de ruidosa celebridad. (J— 69-72). 

* Campo-Sagrado (Marqués de). — \id. Bernaldo de Quirós. 

(H-14). 

* Campo-Sagrado (Marquesa de).— \\á. Valdés Inclán. (J— 72). 
Canning (George).— Estadista inglés: (tory) diplomático (n. 1770— 

e 1827). Presidente del Ministerio en 1808 1809. (H -26-43- 
46-59). (J-14-19-49-76-82-92). 

* Canónigo (El).— vid. Gonsales de Cienfuegos (Francisco Xa- 

vier). (H-12-14-45). (J-71 -84-88-9-22). 

Cañas Trélles y Portocarrero (Vicente María áQ).—vid. Duque 
del Parque. Teniente General. 

Capmany y Montpalau (Antonio)— n. 1742. Barcelona).— Historia- 
dor, literato, y filólogo español: informante en asuntos de 
Córtes. iH-35). (J -13-37 - 45 -51-62 -63-73 -74 - 89). 



ÍNDICE DE PERSONAS 



557 



Caracas? (J-102 . 

Garlitos.— Es Cárlos Ricardo Fox, hijo natural de Lord Holland; 
guardia marina en 1809. En varias cartas de su padre, se le 
llama Charles. (H-14-22-41-54 ) {J-12 ) 

Caro (Francisco Xavier).— Catedrático de Leyes de la Universi- 
dad de Salamanca: miembro de la Central, de la Comisión de 
Córtes y de la Ejecutiva. (J-33-39-80-87-92). 

Caro y Sureda (Pedro), - vid. Marqués de La Romana. (H— 16). 

Castañedo (Francisco).— Canónigo de Jaén, individuo de la Jun- 
ta Central. (J~33-38-98). 

Castaños Y Aragorri (Francisco Xavier)— (n. 1758. Madrid).— 
Capitán general; vencedor en Bailén en 1808. Regente, en 
1810. (H-U). (J-96-107). Murió en 1852. 

Castlereagh (Roberto Stewart, Marqués de Londonderry y 
Vi se onde de J. —Diplomático inglés: ministro de Estado (na- 
ció 1769— 1822). En la revolución irlandesa de 1798, se le 
llamó por su crueldad, el carnicero de Manchester. Primer 
ministro en Julio de 1809. (H— 59). 

Cavendish (Mr.) — Sobrino del Duque de Devonshire (William 
Cavendish, V Duque de Devonshire: 1740-181 1\ que en Sep- 
tiembre de 1809, salió para España. (H— 55). 

Ceballos (José).— Oficial de Secretaría de la Junta Central. 

Cevallos (Pedro de) — (n. 1764 ). — Estadista: ministro de 

Cárlos IV; ministro de Estado, durante la Central; y después, 
de Fernando VIL (H-34). (J-14-66). 

* CiENFUEGOs.— vid. Gonsalcs de Cienfuegos: viá. Pachin, 

Cisneros (Pedro María).— vid. Gimonde (Conde de). 

Clarke ó Clark (Mistress).— Célebre amante del Duque de York. 
(H-25-59). f J-26). 

Cochrane.— Tal vez Thomas Cochrane (Lord Cochrane: 1775- 
1860) ó un tío suyo complicado en la causa del Stock-Exchan- 
ge. (J-8-76-85). 

CoLLiNGwooD (Lord Cuthbert)— (n. 1748 — ^ 1810).— Almirante 
inglés: segundo de Nelson en Trafalgar. En Mayo de 1809, es- 
taba en el Mediterráneo. (H— 31). (J-20). 

Conquista (Marqués de la). — Capitán General de Valencia 
(Abril-Mayo 1809}. Estuvo en discrepancia con el Segundo 
Cabo D. José Caro y Sureda. (H-16\ 

cónsul de Trieste {Abril, 1809) (J— 30j. 



558 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Contamina (Conde de). — Individuo de la Junta Central por 
Valencia. Cuñado de Palafox (Marqués de Lazan) y del Con- 
de del Montijo, y conspirador con ellos. (J— 39— 99). 

CoRNÉL Y Ferráz (Antonio)— (n. 1745. Benasque (Huesca)).— Mi- 
nistro de la Guerra, en la Junta Central. Á pesar de la im- 
portancia de su cargo, no se le menciona en ningún sentido 
para nada. íj— 82). 

CoRTAVARRÍA ( Antonio Ignacio de). —Secretario y Consejero de 
Castilla. (J-18). 

Coupigni (Marqués de).— Gefe de la segunda división española 
en Bailén. Teniente General de la primera división del Egér- 
cito del Centro, en 1809. (J-49— 95). 

Ckaddock (Sir Jhon). —Teniente General inglés, gefe de la divi- 
sión inglesa en Leiría Portugal), y de otra portuguesa. (J— 24). 

Creus ó Creux —(No creemos sea Don Jaime Creus, ecle- 
siástico, diputado en las Córtes de 1810). (H-52). (J-60). 

Cuesta (Gregorio García de la) — (n. 1741 ).- General del 

Egército de Castilla la Vieja en 1809. Perdió la batalla de 
Rioseco: asistió á la de Talavera. Se habla de sus opera- 
ciones militares con mucha extensión. H — 3 -20— 21— 25— 

28 etcMJ -3-13-19-21 á 26 -28 á 32-34 -35 -36 -37- 

39-40 ). 

Cueva (José María de la)— vid. Duque de Albur quer que. 
Dalmacia (Duque de)-\\á. Soult. 

Dantsig ó Dantzick ( Duque íf¿?;.— Título del Mariscal de Fran- 
cia, Francisco José Lefebvre— n. 1755 — 1820). (J— 11). 

Díaz Porlier (Juan)— (^aj El Marqnesito—in. 1775. Cartagena de 
Indias).— Guerrillero; más tarde Brigadier; Comandante ge- 
neral de la vanguardia del vii egército. (J— 35— 100— 110). 

* Domingo— vid. García de la Fuente. 

Duírp (Diego) —Cónsul inglés en Cádiz. No debe confundírsele 
con el Lord Mac-Duff, residente en la misma ciudad, en el 
periodo de la guerra. (H-14-54). (J -33—65 -78 -97). 

DüPONT DE L'etang (Pedro, Conde fi?^)— Mariscal del Imperio, 
vencido en Bailén (n. 1765-^ 1838). (J-29). 

Eguía y Letona (Francisco Ramón de)— (n. 1750. Durango (Viz- 
caya))— General y estadista español. Reemplazó á Cuesta; y 
á su vez, fué substituido por Aréizaga. (J— 70— 71— 72— 74— 77 
—78 -96). 



ÍNDICE DE PERSONAS 



559 



Elchingen (Duque ¿/^j— vid. Ney. 

Empecinado (Juan Martín Díaz, llamado jE'/j-(n. 1775. Castri- 
Uo de Duero: pr. Valladolid)— Célebre guerrillero y general 
español. (J-25). 

E-.CAÑ0 (Antonio)— (n. 1552. Cartagena: pr. Murcia) —Ministro de 
Marina en la Junta Central: individuo del Consejo de Regen- 
cia. (H-8!. (J-67-96). 

* EzcüRDiA Y García (Juan Nepomuceno)— (n. Í780. Gijón— P.do 

Astúrias). Uno de los LX primeros alumnos que inauguraron 
el Real Instituto Asturiano, en Gijon. (J— 100— 102). 
Fernández de León (Estéban)— Individuo del Consejo Supremo 
de Regencia, en representación de las Américas. Fue substi- 
tuido por Don Miguel de Lardizábal y Uribe. (J— 96). 
Fernandez de Moratín (Leandro)— (n. 1760. Madrid)— Insigne li- 
terato, poeta y autor dramático. (J— 77). 
Ferráz y Cornél (Francisco Xavier)— (n. 1776. Benasque (Hues- 
ca^). Este gefe militar, parece encargado del Correo, ó de la 
conducción de órdenes y despachos oficiales. Puede que fuera 
pariente de Don José Ferráz y Cornél, héroe en Zaragoza. 
En 1821, era Mariscal de Campo é Inspector General de Ca- 
ballería. (H~27). (J-10 -16-25-48-61-87-88 - 91—99-101). 
Ferrer (Vicente) (H— 1) (J-2)• 
FíVALLER (Juan Antonio)— Marqués de Vülel, Conde de Darnius^ 
miembro de la Central por Cataluña. Episodio de Cádiz. 
(H-16). ÍJ-12 -39-80). 

* Flórez de Méndez (Manuel María)— Asturiano: Comisionado 

de la Junta de Astúrias: en Lóndres. Comisario de Guerra 
del Egército Asturiano. En 15 de Junio de 1808, residía acci- 
dentalmente en Gijon, y luego fué á Lóndres en comisión de 
servicio.-(H-74) (J-75-81 -107-109). 

Floridahlanca (Francisco i\ntonio Moñino, Conde dej-n. (1728. 
Hellín, pr. Albacete). Célebre estadista, ministro y diplomá- 
tico español: primer presidente de la Junta Central. (H— 1) 
(J-2) ^ 30 Diciembre 1808. Sevilla. 

Fox (Charles James)— (n. 1749— í< 1806)— Célebre estadista y eco- 
nomista inglés; tío de Lord Holland. Existen de él, una colec- 
ción de Discursos, y una Historia de los tdtimos Estuard^s. 
(H-1-2-20). (J-80). 

Fox (C. R.)— Así está firmada la carta H— 9. que suponemos ore- 



560 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



ventivamente, sea de Garlitos Ricardo Fox, hijo de Lord 
Holland. 
Fox (H. R.)— vid. Holland. 

Frere (John Hookham)— Ministro plenipotenciario de Inglaterra 
en España (Octubre de 1808-á- Agosto de 1809). Le substi- 
tuyó el Marqués de Wellesley. Háblase extensamente de este 

personage (H-17 -21 -35-43-46 ) (J -10-1 1-19-22- 

37-38- 39-46-49-54—57-60 ) 

Freyre (Manuel)— (n. 1765. Osuna, pr. Sevilla)— General español,, 
sirvió en el arma de Caballería, prestando grandes servicios 
en la guerra de la Independencia. (J— 86). 

Gallego (Juan Nicasio)— (n. 1777. Zamora)— Esclarecido poeta: 
contertulio de los Holland: diputado por Zamora en las Cór- 
tes de 1812 (H-39) (J-22-41). 

Garay (Martin de)— {n. 1760. Aragón)— Estadista español: Inten- 
dente: Secretario general de la Junta Central: Ministro de Ha- 
cienda de Fernando VII. Contertulio de Holland (H— 14— 24— 

34-50 ) (J-37— 39— 45-46-57-71— 73 -77—80 -82-84- 

87-89-96—100). 

García de la Cuesta.— vid. Cuesta, 

* García de la Fuente (Domingo)— (n. 1752. Coaña. P.do de As- 

túrias)— Mayordomo, y servidor fidelísimo de Jovellanos en 
el periodo 1797 á 1811. Primer portero de la Secretaría de la- 
Junta Central. (J-28). 

* García-Renduales (Antonio)— (n. 17 Gijón. P.do Astú- 

rias)— Comerciante é industrial gijonés en 1808. (J— 109j. 

* García-Sala y Valdés Llanos (Victoriano)— (n. 1776. Gijón— 

P.do Asturias)— Sargento Mayor de Granaderos de Gijón (Te- 
niente Coronel de Egército). Casó con Doña Manuela Blanco 
Inguanzo, en Gijon, 1812. ^ 1844. Véase la nota de la carta 
J-16. (J- 14-16-42). 

García de la Torre (José)— Abogado; individuo de la Junta Cen- 
tral, por Toledo. (J.-80). 

García- Velasco (Juan José).— Mariscal de Campo del Egército 
de la Izquierda, acantonado en El Bierzo, durante el sitio de 
Astorga. (Oct. 1809). (J.— 95). 

Gimonde (Conde de).—T>on Pedro María de Cisneros: Miembro 
de la Central por Galicia. (J.— 98\ 

* González de Cienfuegos y Jovellanos (Baltasar Ramón). — 



ÍNDICE DE PERSONAS 



561 



Sobrino predilecto de Jovellanos, y su heredero: Secretario 
de la Junta General de Astúrias. (H— 2). 

* González de Cienfuegos y Jovellanos (Francisco Javier)— 

(n. 1776. Oviedo). Hermano del anterior, Canónigo de Sevilla 
en 1809: después, Cardenal-Arzobispo. Contertulio de Ho- 
lland. vid. Canónigo (El). 

* González de Cienfuegos y Jovellanos (José María Ignacio) — 

(n. 1763. Oviedo). Hermano de los anteriores. Teniente Coro- 
nel de Artillería en 1808: después. Teniente General; y Gene- 
ral en gefe de las fuerzas de Astúrias, en Febrero de 1810. 
(J-99-100). 

* González de Cienfuegos y Velarde (Rodrigo)— F7 Conde de 

Marcél de Peñalba^ hermano de los anteriores (^ 1813); indi- 
viduo de la Junta general del Principado de Astúrias en 1808. 
Gorbery (John)— Particular, mencionado por Lord Holland en la 
carta H— 20. 

Gordon— Cónsul inglés en Jerez de la Frontera, por cuya me- 
diación, se remiten las cartas Don Gaspar, y Lord Holland. 
(H-18-47-48). (J-7-10). 

Graham (Sir Thomas)— Coronel inglés, comisionado para seguir 
y observar los movimientos de la guerra. General, después, 
que ganó la batalla de Cerro-del-Puerco, en 5 Marzo de 1811. 
(H-74). 

Grenville (William Wyndham, Z^o/^fi?;— Estadista inglés (n. 1759 
— S 1834). En 1806, fué primer ministro en la administración 
que reunió á Fox, lord Sidmouth, y Grey, y que sólo duró 
trece meses. (H— 60— 64) Ministerio iMg. 

Grey (Cárlos, 2.° Conde ¿/e-; - Estadista inglés (n. 1764- 1845). 
Formó parte del Ministerio whig en 1806: En 1809, entró en la 
Cámara de los Lores, y uno de sus primeros actos, fué com- 
batir el bombardeo de Copenhague. (H— 60— 64). 

Grimarest (Pedro)— Mariscal de Campo del Egército del Centro, 
en 1809. General de la 2.^ división, en Lodosa. (J-36). 

GuzMAN Palafox Y Portocarrero (Eugenio E. de)— vid. Conde 
del Montijo. 

Henestrosa (Juan de).— Mariscal de Campo del Egército de Ex- 
tremadura en 1809. Batalla de Medellín (28 Marzo 1879).-Va- 
riante en algunas cartas, Hinestrosa. (J— 28). 

Hermida (Benito Ramón de).— Ministro de Gracia y Justicia en 

36 



562 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAN:, 



la Junta Central: primer Presidente de las Cortes en la Isla 
de León, el 24 de Septiembre de 1810. Contertulio de los Ho- 
lland. (H-8-14-24-29). (J-8-9-Í2~13-39 -45 -46-52-64 
-89). 

HsRMiDA (Madama ).— Hija única del anterior, casada con 

el Marquésde Santa Coloma. (H— 40). (J-45). Insigne pianista. 

HoLLAND (Elizabeth Vassall}.— Esposa de Lord HoUand. (H— 39). 

HossPER — Comisionado del Ejército inglés en Lóndres. 

(H-55). 

HuNTER (John).— Comisionado inglés en Gijón, para los asuntos 
de la guerra. (H— 1). (J— 2). Desembarcó en Gijón, el 27 de 
Junio de 1808. 

Infantado (Duque delj.— Don Pedro Alcántara de Toledo, Salm- 
Salm y Mendoza. Presidente de la Junta de Madrid: Presi- 
dente del Consejo de Castilla: General (fracasado) en gefe 
del Egército del Centro. (H-1-58). (J-3-89-101). 

IsNARDi Ó IzNARDi — Amigo del poeta Quintana, designado 

para traducir la Memoria de Alien. (H— 29 — 35). (J— 37— 46). 

Jackson —Individuo de la servidumbre de Lord Holland: 

tal vez paje, ó cochero. (H-37). 

JócANO (Sebastian de). — Del Tribunal mayor de Contaduría: 
miembro de la Central, y de la Comisión ejecutiva en 1808- 
1809. (J- 80-98). 

* Juan (Don) — (n. 1749. Gijón. P.do de Astúrias).— Bajo este nom- 
bre, se alude á Don Juan Agustín Ceán Bermúdez, fiel amigo 
de Jovellanos, residente en Sevilla. (H-i45) 1819. Madrid. 

KsLLERMAN (Francisco Estéban).— Duque de Valmy, General de 
caballería francesa. Acompañó áNey en Astúrias (Oviedo y 
Gijon): y á Junot, en la invasión de Portugal. Entró con su 
división en Gijon, en Mayo de 1809. (J-29-31 -40 -42-60). 
(n. 1770— ^ 1835). 

Kelly (John).— Agente inglés en Muros de Noya. (J-101). 

Laborde (Alejandro Luis José, Conde de)— (n. 1774— ^ 1842). Sá- 
bio literato francés: viajó mucho por España: tradujo á Jove- 
llanos. Escribió: a) Viage pintoresco é histórico por Espa- 
ña.- h) Itinerario descriptivo de España. (H— 66). 

La Búria (Pedro Rodríguez de). -Teniente General del Egército 
de Extremadura en la batalla de Medellin (28 Marzo 1809). 
(J~12). 



ÍNDICE DE PERSONAS 



563 



Lacy (Luis)— (n. 1775. San Roque: pr. Cádiz),— General español, 
Se distinguió siendo Teniente Coronel, en la batalla de Tala- 
vera; y después en la del Cerro del Puerco. (J— 65). 

Laodicea (Arzobispo de).— Don Juan Acisclo de Vera y Delgado, 
Presidente de la Junta Central. 

La Peña— vid. Manuel de la Peña, 

La Romana (Marqués íjf^j.— Don Pedro Caro y Sureda (n. 1761. 
Palma de Mallorca — 1811. Cartaxo (Portugal)). Teniente 
General: General en gefe del Egército del Norte, á su regre- 
so de Dinamarca (1808). En 1810, fué á tomar el mando del 
Egército de Extremadura. Fué miembro de la Central, por 
Valencia: de la Comisión ejecutiva, etc., etc. (H— 23— 24— 29— 

37 ). (J-3 -9-13-14 -16-21 -22-23 -24-29 -31-36-38 

_40_41— 42-46-48-49-53-57-60 ). 

Lasalle (Adriano Nicolás, Marqués de)— [n. 1735. 1818).— Ge- 
neral de caballería francesa; hombre de superior cultura, al 
igual de Kellerman. (J— 25). 

Lefebvre— vid. Duque de Dantsig, 

Lista (Alberto)— (n. 1775. Sevilla). -Insigne literato, publicista, 
poeta, y preceptor. Canónigo sevillano. (J— 88). 

Liverpool (Robert Banks Jenkinson, Conde de)—{n. 1770. ^ 1828; 
(tory). Estadista inglés. Adversario encarnizado de la revo. 
lucion francesa. Formó parte de las administraciones de Pitt, 
Addington, y Perceval. Fué Secretario de Guerra de 1809 
á 1812, é hizo ofrecimientos á Jovellanos en su desgracia. 
(H- 71). (J-102-103-104-108). 

Lugo —Misterioso personage español de quien habla exten- 
samente Lord Holland en carta de 17 de Julio de 1809, desde 
Lisboa. (H — 53). Debe ser un hermano de Don Estanislao 
Lugo, que era Consejero de Estado del rey José I, ó de Se- 
bastian de Lugo, afrancesado. (Papeles de la Junta Central. 
L.29-G.). 

* Llano-Ponte (Juan de)-(n. 1727. Avilés.— P.do de Astúrias).— 

Obispo de Oviedo. Véase la carta J-1. 
Mackencie -Mayor General inglés aliado. Detuvo á Soult 

en su invasión de Portugal. Estuvo en la batalla de Talave 

ra (27-28 Julio 1809j donde murió. (H-23). (J-28-29-31). 
Otro Mackencie, coronel inglés, murió en la batalla de Ei- 

viña (La Coruña), Enero de 1809. 



564 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Magniac —Agente inglés en La Coruña. (J— 98— 99). 

Mahy (Nicolás\— General en Gefe de las fuerzas de Astúrias y 
Galicia en 1809-1811. (H-46-52). (J-42-100). 

Malcome ó Malcolm.— Comandante de la fragata de guerra in- 
glesa, Rhin, surta en Gijon en Agosto de 1811. (J— 110— 111)^ 

Marchand —General francés de división: de operaciones 

en Galicia (1809) á las órdenes de Franceschi, y Soult: batalla 
de Tamámes (18: Octubre;: 1809), que perdió, sitio de Ciudad 
Rodrigo (181.0). (J -80— 86-83). 

* Martínez -Marina (Francisco)— (n. 1754. Oviedo: Astúrias). — 

Erudito y sábio escritor legislativo. (J— 2). 
Massena (Andrés)— in. 1758. Niza, 1817).— Mariscal de Fran- 
cia. Enviado á Portugal en 1810, no pudo arrojar á Welling- 
ton de aquel país. Bussaco: Torres-Vedras. (J— 99— 105 — 
105-107). 

* Matavvosa (Vizconde de)—\{d.. Queipo de Llano^ Conde de 

Toreno, 

Mendizaval é Iraeta (Gabriel de)— (n. 1764. Vergara: Guipúz- 
coa). -Teniente General: General en gefe del vTi egército en 
La Coruña, 1811. (H-74). (J-13-23-72). 

Monasterio (Ángel de)— (n. 1777. Santo Domingo de la Calzada: 
p. Logroño). Escultor que modeló en 1809, en Sevilla, el bus- 
to de Jovellanos, para Lord Holland. Se publicó un grabado 
de él en la obra: Some accoimt (véase la nota de la car- 
ta J-77). (H-21-62). (J_19-22-64-67-77). 

Montijo (Conde del).— Don Eugenio E. de Guzman Palafox y 
Portocarrero, hijo de la Condesa del Montijo, fiel amiga de 
Jovellanos. Brigadier de la 1.^ división del Egército del Cen- 
tro en 1809. Procesado por la Junta Central, con Palafox, 
Tilly y otros: véase la nota de la carta J— 96. (J— 70— 96— 99) 
^ 1834. 

Montijo (condesa del)—D.^ Mari a Francisca Portocarrero: leal 
é invariable amiga de Jovellanos. \íi 8 Mayo 1808. Logroño. 
(H~l) í J-96). 

Moore (John) -General inglés (n. 1761— Enero 1809). Mandó el 
primer egército enviado á España por Inglaterra á combatir 
á Napoleón. Murió de resultas de una herida recibida en la 
batalla de Elviña ó La Coruña. CH-18) (J-3-76-85). 

MooRE (James)— General inglés, hermano del anterior. Publicó 



ÍNDICE DE PERSONAS 



565 



una obra histórica sobre la campaña de España. (H -58-59). 

Morales (José Isidoro)— Canónigo; defensor de la libertad de im- 
prenta, que apoyó en una Memoria. (J— 106^ 

MoRATiN— vid. Fernández de Moratin. 

MoRLA Y Pacheco (Tomás de)— (n. 1748. Jeréz de la Frontera: 
p. Cádiz) -Teniente General: Gobernador de Cádiz en 1808. 
Obligó á rendirse la escuadra francesa, que se hallaba de- 
lante de Cádiz. Trató con Napoleón, sobre la capitulación de 
Madrid: afrancesado. ^ 1820. (J-27). 

MoRTiER (Eduardo Adriano Casimiro José), Duque de Trevisa, 
Mariscal y Par de Francia (n. 1768- ^ 1835). Hizo la guerra 
de España desde 1810 á 1811. (H-25-34-54) fj -21-29-31- 
34-40 -46). 

Napoleón Bonaparte-(H-58-59-60 -64 ) (J-3 -12-14— 

55-56 -61 -74 -76 -84 -85 -98-105-106-109). 
Napoleón (José)-(J-29 -35-38-59 -65). 

Nelson Bronte (Horacio) -Célebre almirante inglés, victorioso 
enTrafalgar (n. 1758). L.d Holland solicitó de él que libertara 
á Jovellanos de su prisión de Bellver. (H— 1) (J— 2). 

Ney (Miguel), Duque de Elchingen—{n. 1759— ^ 1815) Mariscal 
de Francia. Hizo la guerra de España, y salvó el egército 
francés en Portugal por medio de una retirada oportuna. De- 
rrotó á los asturianos. Estuvo varias veces en Oviedo, y en 
Gijon (con Kellerman) en Mayo de 1809. (H-14) (J— 21— 23— 
29 -31-34 -36-38 -40 -42-46 - 60 ) 

Noblejas (Conde de) -Mariscal de Castilla, afrancesado. (J— 65). 

Noroña (Conde de), Don Gaspar María de Nava, Alvarez de No- 
roña— (n. 1760. Castellón de la Plana). Teniente General: 
2.° Gefe del Egército de Galicia el 23 Mayo de 1809. Sucedió 
interinamente á La Romana en la Capitanía General de Ga- 
licia, en Agosto de 1809. (H— 34-46). 

NoRTH (Mister Frederick)— Hijo del Ministro y Gobernador que 
fué de Córcega y Ceylán. (H— 44). 

Nuncio (ElJ—Don Pedro Gravina, arzobispo de Nicea. (J— 60). 

Obispo de Évora—Mtnciondiáo en la carta H— 51 . 

Opay (Lord)— Tío de L.d Holland, residente en Ampthill-Park. 
(H-67). 

Orense (Obispo de)—wiá, Quevedo y Quintano. 

OsoRio DE Moscoso (Viccnte)— vid. Altamira (Conde de). 



566 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Osuna (Duquesa de)—{J—3S\ 

O VALLE (Félix)— Tesorero é Intendente de Egército: miembro de 
la Junta Central por Extremadura. (J-39-92-%). 

* P(flí:/2m -Apelativo familiar bable con el que designan Jovella- 

nos y Holland, al Marqués de Campo-Sagrado. (H— 13— 14— 
24— 31)— Se le menciona en casi toda la correspondencia). 
Palacio (Marqués íf^J— General, individuo suplente de la segunda 
Regencia (J - 105), hombre extrafalario y ridículo, que sólo 
hizo bufonadas. 

Palafox y Melci (Francisco Rebolledo de)— (n. 17 Zara- 
goza): Brigadier de Egército: representante en la Junta Cen- 
tral por Aragón. (J -3-69-70 -96 -99). 

Parque (Duque íí^/J— Teniente General que substituyó á La Ro- 
Romana en el mando de las fuerzas de Galicia y Astúrias en 
Agosto de 1809)- Estuvo á las órdenes de Cuesta en la batalla 
de Medellin (28: Marzo: 1809). (J— 69 -72— 80-82 -83 -84 - 85- 
86-87—88—89-95-96). Vid. Cañas Trelles. 

Peña (Manuel de la)— Teniente General de la Reserva del egér- 
cito del Centro, 1809.— Motivó la batalla del Cerro del Puerco 
(Cádiz) en Marzo de 1811. Fué premiado, exonerado después» 
y substituido por el Marqués de Coupigni. (H-74). 

* Peñalba (Conde de Marcel de), Don Rodrigo González de Cien- 

fuegos y Velarde (J— 61), sobrino de Jovellanos por afinidad- 
Perceval (Spencer)— (n. 1762. Lóndres— 1812)— Estadista in- 
glés: individuo del Parlamento; Canciller del Echiquier 
en 1807, y primer lord de la Tesorería, en 1809. (H-26). 
PÉREZ DE Castro y Colomera (Evaristo)— (n. 1771. Valladolid). 
Ministro de España en Lisboa (Mayo de 1809): diplomático es- 
pañol: l.er Secretario de las Córtes en la Isla de León el 
24 Septiembre 1810: diputado en 1812: Ministro de Estado 
en 1820: y Presidente del Consejo en 1838. ^ 1849. (H— 53) 
(J-72). 

PiTT (William)-(n. 1759— ^ 1806)— Celebérrimo orador y esta- 
dista inglés de quien se hace mención en estas cartas. (J— 109). 

* Plá (Diego Antonio)— (n. 17 Gijón. P.do Astúrias) Del 

Comercio; hermano de D. Francisco. Capitán de la marina 
mercante (matrícula de Gijón), portador de encargos y comi- 
siones para Jovellanos. (J— 109). 
Playfair (John)— (n. 1749— S 1819)— Matemático, geólogo, y eru- 



ÍNDICE DE PERSONAS 



567 



dito escocés. Escribió varias obras (H— 63). Redactor de la 
Edinburgh Review, donde publicó, entre otros trabajos, Tra- 
vels of Dr. Holland. 
PoRLiER— vid. Diaz Portier. 

Portland (Duque de), William Henry Cavendish Bentinck— 
(n. 1738). Se retiró con el Ministerio Pitt, en 1806: volvió al po- 
der en 1807 con el título de primer lord de la Tesorería, y con- 
servó el puesto hasta la muerte. (H— 59). 

Principe Cárlos—viá. Archiduque Cárlos de Austria. (J—TO). 

* QuEiPo DE Llano y Ruiz de Saravia (José María), vii Conde de 

Toreno (n. 1786. Oviedo. P.do de Astúrias), Vizconde de Ma- 
tarrosa: historiador y estadista: vocal de la Junta de arma- 
mento de Astúrias: negociador de la alianza de Inglaterra 
con España en 1808. (J- 22- 72-77 -80). 

Que vedo y Quintano (Pedro de)— (n. 1736. Villanueva del Fresno: 
p. Badajóz). Obispo de Orense: Presidente del Consejo de Re- 
gencia en 1810. (J-96 -97-98). 

Quintana (Manuel José)— (n. 1772, Madrid)- Egregio poeta y es- 
critor. Oficial de la Secretaría de la Junta Central. Redactó 
las proclamas y documentos más notables de aquella época 
azarosa. Amigo particular y político de Holland. (H— 35— 57). 
(J-2-64 -65-73-76-77-85-87-90-91). 

Quintanilla (Vizconde í^é*; —Individuo de la Junta Central por 
León. (J— 98). 

* Renduéles— vid. García Renduéles. 

Renovales y Rebollar (Mariano)— (n. 17 Encartaciones 

de Vizcaya). Coronel: defensor del Fuerte de San José en Za- 
ragoza. (J— 110). 

Rey de Suecia— Es Gustavo Adolfo IV, que reinó de 1792 á 1809, 
bajo la Regencia de su tío el Duque de Sudermania, quien le 
reemplazó en el trono con el nombre de Cárlos XIII en 1809. 
(H.-18). (J.-12). 

RiQUELME (Rodrigo)--Regente de la Chancillería de Granada, é 
individuo de la Junta Central. (H-35). (J-33 -37-80-87-88 
90-92). 

Rodríguez de la Búria— vid. La Búria. 

RussELL (Lord John)— Sobrino de Lord Holland, que viaja en su 

compañía por España. (H- 14-22-27-54 ) (J— 12-24— 

25 ). 



568 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Saavedra (Francisco) (n. 1746. Sevilla)— Miembro de la Junta Se- 
villana: Ministro de Hacienda de Cárlos IV: y de Estado y Ha- 
cienda en la Junta Central. Más tarde, individuo del Consejo 
de Regencia. Gran amigo de Jovellanos. (H— 29) (J— 82 -89— 
96-102). 

Sancho (Dionisio)— Escultor de Cámara (J— 67). 

Santa Coloma {Marquesa í/é-j— Madama Hermida, hija de D. Be- 
nito Ramón de Hermida, y esposa de D (H— 40). 

Santa Crus (Marquesa de)— Amiga, de los esposos HoUand. 
(j -.65-89). 

Sebastian (El Hermano) —Fersonage histórico de tiempo de Cár- 
los III, que se menciona en la nota de la c. J— 52. 

Sebastiani (Horacio)— Mariscal francés que brindó á Jovellanos 
la paz y reconciliación con José I. (H— 23 — 58) (J— 11— 40 — 52— 
54-56-71 ). 

Silveira (Francisco da) -General portugués: mandaba una divi- 
sión en Traz-os-Montes en Febrero y Marzo de 1809: recuperó 
la Puebla de Sanabria el 10 Agosto de 1810. (H-53) (J-9-23-28). 

SoTELo (Joaquin Maria)— Fiscal togado del Tribunal Supremo de 
la Guerra. Magistrado sevillano: afrancesado, que trató de 
inducir al General Don Gregorio de la Cuesta, á que apoyara 
la causa napoleónica (12 Abril 1809. Mérida). (J— 18). 

SouLT, Duque de Dalmacia, Mariscal de Francia, designado por 
Napoleón para la conquista de Portugal. Muy citado en estas 

cartas. (H -21 -24 -25 -29 ) (J-16-21-23 -24 -26-28- 

29-31-34 ). 

Staddion (Felipe, Conde de)—{n. 1763— 1824).— Diplomático 
austríaco. Fué embajador de Austria en Suecia y en Lón- 
dres: ministro de Negocios extrangeros en 1806: y renunció 
su cargo en 1809, por exigencia de Napoleón. Holland, escri- 
be Stadlion. (H-59). 

Stuard ó Stuart (Sir Charles).— Coronel; ministro plenipoten- 
ciario inglés en Aranjuéz; luego, en Lisboa, y en La Coruña 
(Junio á Noviembre de 1808). Le sucedió en el cargo Mister 
John Hookham Frere. (J-2 - 105—106). 

Stuard (Sir John).— General de la Armada inglesa en 1809. 

Sudermánia (Duque de) .—K^gente de Suecia: más tarde, Rey, 
con el nombre de Cárlos xiii (1809). Holland, escribe, S«fi?e- 
mania. (H-18). (J-13). 



ÍNDICE DE PERSONAS 



569 



SuMARis (Miss Anne).— De esta señora se trata en una postdata 
recomendatoria. (H— 20). 

* TiNEo Ramírez de Jove (Juan María de)— (n. 17 Gijon: 

P.do de Asturias).— Gijonés, sobrino de Jovellanos, literato y 
erudito, colegial en Bolonia, gran amigo de Moratin. (H— 51— 
60-64). (J-9-22-39-71-73-77-78-79- 80-83-84). 

* TiNEO Ramírez de Jove ( )— (n. 17 Gijon. P.do de 

Astúrias).— Hermano del anterior: marino de la Real Arma- 
da: Gobernador del Puerto de Santa María (p. Cádiz) en Ju- 
nio de 1809. (H-47-48). (J-52-53). 
Tügóres Y Zanglada (José de)— (n. 1767. Palma de Mallorca).— 
Conde de Ayamans, mallorquin: Teniente Coronel de Milicias 
de Palma; individuo de la Junta Central por Mallorca. (J— 87 
-91-105). 

Toledo Salm-Salm (Pedro A.)— vid. Duque del Infantado, 

* Toreno (Conde de) — vid. Queipo de Llano. 
Trevise (Duque de)—\{á. Mortier. 

Urbina — (n. Álava) General. (H— 3). (J-8). 

Valdés y Fernández Bazán (Antonio)— (n. 1744. Búrgos).— Minis- 
tro de Marina; interino de Indias; freyle de San Juan; Caba- 
llero del Toisón, Capitán general de la Armada; Consejero 
de Estado; representante en la Central por León. (J— 96). 

Valdés Flórez (Cayetano)— (n. 1767. ¿Sevilla?.— Teniente gene- 
ral de la Armada. Pasó al Egército de tierra para pelear por 
la independencia de su pátria, siendo herido en la acción 
de Espinosa de los Monteros. Gobernador de Cádiz en 1812. 
(J-41). 

* Valdés Inclán (María Jacoba de) - (n. 17 Astúrias).— 

Marquesa de Campo-Sagrado y esposa de Don Francisco de 
A. Bernaldo de Quirós. (J— 72). 
Vaughan (Mister).— Mencionado en la carta J— 2. (¿Será Charles 
R. Vaughan, el autor del Diario de Zaragoza en Octubre 
de 1808?) 

* Vega Infanzón (Andrés Angel de la)— (n. 1768 P.do de As- 

túrias).— Catedrático de la Universidad de Oviedo: Secretario 
de la Junta de Armamento y Defensa: Comisionado á Lon- 
dres en unión de Toreno y el Dr. Fernando Alvarez Mi- 
randa. (J— 22— 75). 
Venégas (Francisco Xavier de) . —Mariscal de Campo de la 1.* 



570 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



división del Egército del Centro, 1809. Teniente general: Go- 
bernador de Cádiz en 1809-1810. (H-53-54--58). (J-21-23- 
25-29-36-41-43-52-54-56-59-60 ) 

Vera y Delgado (Juan de)— vid. Arzobispo de Laodicea. 

Veri (Tomás de).— Teniente Coronel de voluntarios: caballero 
sanjuanista: individuo de la Central por Mallorca. (J— 49— 105). 

Vicario de Baird.— Así lo redacta Jovellanos, y así lo entende- 
mos (como suplente del general inglés Baird), con preferen- 
cia al Vicar of Bray^ que emplea Lord Holland. Suponemos 
se trata de Beresford. (H— 54). (J-51-107). 

Víctor (Claudio), Duque de Bellune—{n. 1766— ^ 1841).— Maris- 
cal de Francia, á quien se alude frecuentemente en esta co- 
rrespondencia. (H-21-25-28— 30 ) (J— 18— 20-21 -22- 

24-28-29-30-31-36-40 ) 

* Victoriano— \iá. Garda-Sala. 

ViGODET (Gaspar).— Coronel de la vanguardia del Egército del 
Centro, 1809. General en el egército de Sierra Morena. 
(J-94). 

Villar (Marqués del).— Miembro de la Suprema Junta Central 

por Murcia. (J— 91). 
Villél (Marqués de)-vid. Fivaller. (H-16). (J-12-39— 80). 
ViLLiERs— vid. Williers. 

Vives (Juan Miguel de).— Teniente General. (J— 10— 11). Capitán 
General de Mallorca; después, de Cataluña. 

VósTER Servert (José). — Antiguo oficial de artillería: Coman- 
dante de la plaza de Gijón en 1808: luego general y gefe de la 
división occidental de Asturias en 1809. Teniente General de 
Egército y Teniente Coronel de Artillería (como Cienfue- 
gos). Empleado en el Egército de la Izquierda en Junio de 
1809. (J-60). . 

Walher (J. G.)— Este apellido, suponémosle yerro de redacción 
en la cópia de la carta de Jovellanos (J— 105) por Brigadier 
General Waltham. 

Waltham Brigadier general inglés, en La Coruña. CJ--105 

—106). 

Wardle (Coronel) Personage político en Londres, en 1809, que 
promovió la cuestión de los ascensos irregulares en el egér- 
cito inglés mediante la intervención de Miss Clark, querida 
del Duque de York. (H— 59). 



ÍNDICE DE PERSONAS 



571 



Wellesley (Sir Arthur), duque de Wellington (n. 1767— ^ 1852); 
Estadista inglés, y generalísimo de los egércitos británicos. 

(H-20-24-25 ) 0-21—22-23-24 -25-26 - 28-29-31 

32-36-40-43 }. 

Wellesley (Sir Richard CoUey, Wellesley, Marqués í/^j— Her- 
mano del anterior : embajador de Inglaterra en España. 
tH-21) (J-19-66-67— 68 -71-72 -74-80-82-93-96). 

Wellesley (El Caballero Henry)— Hermano del Marqués de We- 
llesley. (J-71-93). 

WiTHE (George)— Agente inglés en La Coruña. (H— 71) (J— 102— 
103—104-105-108). 

White (Josef)— Vicecónsul inglés en Gijón, año 1809. 

Whitbread (Samuel)— Político inglés del partido whig, á quien se 
alude en la carta de Lord HoUand, H— 43. 

Whittingham (Santiago)— Brigadier inglés al servicio de España, 
herido en la batalla de Talavera (27 Julio 1809)— Mariscal de 
campo, gefe de la 1.^ división de Caballería del Egército del 
Centro (Septiembre de 1810) (J-70). 

WiLsoN (Sir Robert) (1777— 1849)— General inglés que mandaba 
una división portuguesa. (J— 10— 84). La Legión Lusitana 
(que era una banda de perdulalrios). 

WiLLiERs (Sir John Charles)— Ministro plenipotenciario inglés en 
Lisboa. (J— 71— 72), más tarde Conde de Cldrendon. 

Wiseman (Patrick) - Comerciante inglés residente en Sevilla (tío 
carnal del que, más adelante, llegó á ser Cardenal Wiseman, 
celebérrimo autor de la obra Fabiola. (H— 62) (J— 67— 77— 
78-83). 

ZÁYAs (José de)— Oficial del egército ^de Extremadura. Tomó 
parte en la desgraciada batalla de Ocaña. (J— 24-28— 36-37), 

* ZuLÁiBAR (Pedro)— (n. 17 Gijon) Comerciante gijonés 

en 1807. Huyó con Jovellanos á Vega de Návia, en 1811. 
0-109). 



ÍNDICE DE MATERIAS 



La referencia, es á los números de los párrafos: acompañados 
de una n, implican nota. 



Afrancesados 3 n. 

Aguilar de Campóo 171 . 

Alarmas y Alardes 326 w. 

Alba de Tór mes (b.^ de) . 474 w . 

Albuera (batalla de) ... 573 n. 

Alburquerque ( Duque 

de) 379 : 433. 

Alcañiz (victoria de) — 148 n. 

Algeciras (navio) 281 . 

Alien (Mr. John), su obra 

y apuntamientos : 160 : 185 : 
188 : 193 : 202 : 218 n : 226 : 
247:342:423 : 429 : 453 : 472. 

„ su obra sobre Córtes. 218 w. 

„ datos biográficos ... . 20 w. 

Almonacid (b.^ de) 363 n : 383 n. 

América ( insurrección 

de) 567 w: 578. 

Anécdota pséudo-jove- 

llanista 16 n. 

Aniversario de Bailén. . 336. 

Annual Register for 

1806, 1809 142 n. 

Apelación á los publi- 
cistas ingleses contra 
loscalumniadoresde 
la J. Central 527 

Aranjuéz (acción-de) — 354 n. 

Areizaga en la Mancha. 455. 

„ en Sierra Morena 463. 

Argüelles (Agustín) 563 n. 

„ en Sevilla.... 421. 

Armamento — 407 : 455 : 459. 

ASTÚRIAS : 

„ acuerdo sobre ... 321 : 323 : 

327. 

„ carencia de noticias. . 224. 

„ comisionados en Lon- 
dres 403. 

„ Junta de 102. 

„ (noticias y sucesos 

de) 74 : 105 : 110: 114: 174 w: 



189 n : 207 : 208 : 215 : 217 w ; 
250 w: 294 : 309 n: 319 w: 323: 
514 n : 516 : 519 n : 529 w : 
534 n. 

„ Ballesteros y La Ro- 
mana 74 w. 

„ comisionados en Lón- 

dres 403 w. 

„ división gallega: 

exped. Porlier 534 n. 

„ sucesos de ;la guerra 

en 57 n. 

„ sucesos de Febrero á 

Mayo de 1810 516 n. 

„ su situac. en 1810 529 n. 

534 w. 

Astúriasy Galicia (suce- 
sos y situación anár- 
quica de) 203 : 516. 

Asuntos políticos varios 422 w. 

Austria (negociaciones 
con) 400. 

„ contra Francia 62 n. 

144 w. 352 w. 

„ (Paz de Viena) 454 n. 

Bardaxí (despach. de 

Buda-Pesth) 378 n. 

Beresf ord 284 n. 

Beresford y La Romana 

(pasividad) 363. 

Beresford y La Romana 
(en marcha) 367. 

Bergantín Palomo . . 270 n. 

Blake 174 n. 489 n. 

„ carta á 315 w. 324. 

„ descontento 416. 

,. pide el retiro 460 w. 

„ deja el mando 484 n. 

„ vuelto al mando 571 . 

„ y Areizaga en Alca- 
ñiz 148. 

Blancas 178 n. 



ÍNDICE DE MATERIAS 



Blanco- White (apuntes 

históricos' 286. 

„ juicio sobre 578. 

„ y El Español (vida y 

suces.) 545 n. 

Bussaco (victoria de). . . . 565 n. 
Cabarrús (su muerte). . 520 n. 

Cabezas (Bernabé) 103. 

Cádiz (Junta de) 515. 

Calvo de Rozas 389 w. 

Cámara (una) 562. 

Cámaras (dos) .... 248 : 249 w. 
Cambio de ministros . . . 442. 
Campaña (sucesos de la). 110 : 

112: 147 : 255:256 : 293 : 317: 

449 : 528. 

„ encastilla 190. 

„ en Extremadura 136 : 

142 : 190. 

„ censura á Wellesley. . 311 n. 
„ de 1S09 (situación de 
fuerzas en el mes de 

Junio) 302 n. 

„ „ ( situación de fuer- 
zas en Agosto) 363 n. 

„ „ (situación? de fuer- 
zas en Octubre) 398 n. 

„ „ (situación de fuer- 
zas y Generales) 432 n. 

„ „ (sit. de fuerzas en 
Noviembre) . . . 455 n : 480 n. 
„ de 18 10 (situación 
en los meses de Abril, 

Mayo y Julio) 532 n. 

„ de 1810-1811 (situa- 
ción en Portugal y 
Badajóz).568 n : 569 n : 571 w. 
Campo-Sagrado (familia 

de) 203 n. 

„ separación de Jovell.. 573. 
Canning — 62 w : 84 n : 496 w. 

„ duelo de 409 w. 

„ y el Marqués de We- 
llesley 409 w. 

Carácas (insurrección de) 544 n. 
Carácter andaluz 509. 



Carencia de noticias. 520 : 570. 

Carlitos R. Fox ( acci- 
dente á) 516?i:539w. 

Carta á Blake 3l5^w : 324. 

Cartas de L.d Liverpool. 575 n. 

Cartas perdidas. 537 n : 561 w. 

Castañedo, centralista.. 187. 

Castañedo, Riquelme, y 

Caro 161 n. 

Central (disolución de la 
Junta) 513. 

Centrales arrestados en 
El Ferrol 518 

Cienfuegos (General); su 

carácter 534 w. 

Ciudades con voto en 
Córtes 257. 

Clarke(Miss) 127 n. 

Cochrane 29 n : 407 n. 

Comerciantes gijoneses". 582 n. 

Comisión ejecutiva 1 . . 396 : 
428 : 431 w : 443 467. 

Comisión ejecutiva 2.^. . 493 n : 

503. 

Comisión investigadora. 468 : 
474 : 484. 
Comisionados españoles 

en Lóndres 403 w. 

Concentración de los 
egércitos 293 : 302 : 319 a : 322. 

Concierto musical 244. 

Conferencia de Cuesta y 

Wellesley 333. 

Constitución española 133 : 562. 
Coronel del regimiento 

El Rey 348/1. 

Correos 387 n : 413 : 570. 

„ porte de cartas 520 n. 

„ demora en los 464. 

„ mal estado de los... 320:329. 
Cortecillas 257 n. 

CÓRTES: 

„ (decreto 22 Mayo 1809. 

convocatoria. . ) 132 n. 

„ (adversarios encubier- 
tos de las) 152. 



574 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„ (libro inglés sobre).. . 159. 

„ (obras de Blancas, et- 
cétera, sobre) . 178 w : 278 n. 

„ (indi viduos de la comi- 
sión de) 178. 

„ (antiguas en Espa- 
ña) 186 : 222 w. 

„ (Comisión de) 157 n : 

158 n : 161 : 176 : 227 : 231 : 
444 n : 467. 

„ (Convocatoria á) . . 331 : 399 : 
459 : 473 : 479 : 485 : 488 : 



494 : 499 : 504 : 505 : 509 : 
510 : 514 n. 

„ (sobre el número de 

representantes] 247. 

„ (Capmanj^, colabora- 
dor) 278. 

Córtes españolas (repre- 

sent. en) 188. 

Córtes de 1810 (juicio de 
las) 562. 

Craddock en Sevilla 117, 

Cuesta (el General). 122 : 149. 

„ (en expectación) 153. 

„ (su carácter) 316. 

„ (dimisión de) 366. 

„ (cargos contra) 407. 

Chile. ..^ 258 w. 



Datos históricos. 286:415:446. 

Desorganización. v500 n : 505 n. 

Discus. parlam. en Ingl. 158. 

Disposiciones premat.. . 349. 

Divieso 73 n. 

Documentos históricos.. 479 n. 

Documentos jovellanis- 

tas.... 525 : 530 : 531 : 537. 

Dos Cámaras.. . . 248 n : 249 n. 

Duff (James), cónsul in- 
glés en Cádiz 158 w. 

Edinburgh Review 517 w. 

Egército inglés (retirada 

del) 372 : 495. 

„ ( su aprovisiona- 
miento) 389. 

Egército de la Mancha.. 474. 



Egército de Venégas, dis- 
perso 373. 

Egércitos aliados (sepa- 
ración) 363. 

Egércitos después de Al- 
monacid 383. 

Eguía (separación de).. . 426. 

Embajadores ingleses. . . 352 n. 

450 n. 

Empecinado (El) 123 n. 

Essling (victoria de)... . 296 n. 

298. 



Europa: (Sucesos de). 62 : 81 : 
86 : 155 : 166 : 198 : 214 : 232 : 
296 : 325 : 352 : 378 : 383 ; 448 • 
459. 

Extremadura (aspecto 
sanitario) 256. 

Extremeño (representa- 
ción de un"» 336. 

Ezcurdia, el gijonés 536 n. 

Filípica jovellanista . . 407. 

Flórez de Méndez. 403 n : 436 : 



572. 

Florida Blanca . Un. 

F ra.ga.ta. Astrea 455. 

Frag3Lia. Lively 339 n. 

Fragata 31 inerva 407- 

Fragata ^/ 583 n. 

Fraile gaceiei'O ahorca- 
do 65 n. 

Franceses en Sevilla — 508. 

Franceses en Sierra-Mo- 
rena 505. 

Franceses sobre el Tajo. 380. 

Franceses sobre Toledo. 466. 



Frere (John H.) el emba- 
jador . . 307 n : 495 n 



(cartas de) 84 n. 

„ (su separación) 100 n. 

(situación politica) 268 : 294 n . 

„ (intromisión de) 307 n. 

„ (asunto de Creux — 321. 



„ (quejas é intrigas de). 364 w. 
Frere (Bartholomew) 

embajador . . 450 n : 527 n. 



ÍNDICb: DE MATERIAS 



575 



Fuente(DomingoG. déla) 137 w. 

Fusiles. 407 w : 455 w : 459 : 501 . 

Galicia (ocurrencias de). 518 n. 

Gallego (Juan Nicasio).. 209 n. 

Gallego, y Arriaza (poe- 
tas) 109. 

Gallegos en Astúrias.. . 534. 

Garay, el Intendente .. . 442 n. 

„ (renuncia la Secreta- 
ría) 418. 

García de la Cuesta (Ge- 
neral), carácter. 15 n : 344 n. 

García Sala (Vict.). 66 n : 74 n. 

Geddes ó Geddies (tra- 
tadista) 189 V : 1%. 

Generales de Cataluña.. 460 n, 

Gerona (tercer sitio) — 118 n : 
175 : 319 a : 396 n: 498: 416: 
432 : 441 : 455 : 460 : 481 : 484. 

Gerona (rendición) 489 n. 

Gijon (sucesos en). 264 n : 323 n. 

Gobierno ejecutivo 509. 

Grabados 487. 

Guillen de Castro 415. 

Hermida (B. R. de^ mi- 
nistro . 239 n : 287 n. 

Hermida (Madama) 243. 

Héroes en Talavera 348. 

HoLLAND (Lord): 

„ (tentativas por Jo ve- 
llanos) 8 71 : 11 w. 

„ (estancias y marcha 

de Sevilla).... 21 n : 312 n : 
314 n : 319 w : 383 n. 

„ (lance ocurrido á los).. 85 w : 
99: 107. 

„ (enChiclana)... 209 : 228. 



„ (elogiado por Jove- 

llanos).. 267. 

„ (presunto eraba j. en 
Viena) 272. 

„ (en el P.to de Santa 

María) 290. 

íen Lisboa) 322. 

„ (su regreso á Inglate- 
rra) 339. 



„ (carencia de noticias de) 386. 
„ (llega á sus lares) — 345 n : 

395 : 405. 
„ (presunto embaj. de 

España) 412 n. 

„ (encargos para) 498. 

„ (ofertas de) 525. 

„ (generosidad de' 541. 

., (presunto ministro).. 585 n. 

„ (sus obras) 415 n. 

Holland iLady) 21 « : 210 : 

345 n : 445 : 456 : 478. 
Holland (Cárlos), guar- 

diamarina 539 n. 

Holland-House (Cartas 

desde).. 345 n : 537 n : 561 n. 
Infantado (Duque del), 

Manifiesto 538. 

Inglaterra (refuerzos de) 255. 
Ing] eses en Portugal . . 77 n . 
„ (su misión en España) 379 w. 
„ (conducta y quejas de 

los) 389 : 495. 

,, (acusaciones de los). 407. 
„ (juicios sobre los su- 
cesos de España). . . 454. 

„ (los) apáticos 503. 

„ (su conducta) 532. 

Instrucción de elecciones 494. 
Jerez (representación 

gratulatoria.) 240. 

José I, en Toledo 169. 

JOVELLANOS: 

„ (y Goya, juzgados 



por Holland) 3n. 

„ (profesión de fe polí- 
tica) 69. 

„ (respuesta á Sebas 

tiani) 71 w. 



„ (su busto, por Monas- 
terio).. . 89 a: 106 : 343: 
406 n : 414 : 420 : 425 : 502. 

„ (supuestos tácticos) 140 : 217. 

„ (filarmónico) 285. 

„ (sus Representacio- 
nes 32! : 327 n: 340 n. 



576 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



„ (vaticinios, y temo- 
res)... 336 w : 341 n : 454 n : 
495 w. 

„ (su abnegación) 340 n. 

^ carta en la prensa in- 
glesa 368 w : 517 w. 

„ (parientes emigrados 

en Se villa) 388 n. 

„ (marcha de Sevilla) . . 506 . 

„ (triste situación de). . . 514 n. 

„ (emigración: naufra- 
gio). 515 n. 

„ (censura á los alia- 
dos) 454 n. 

„ (conducta de los Re- 
gentes con) 514 w. 

„ (su labor para Cór- 

tes) 399 w. 

„ (documentos, y encar- 
gos áH.) 525 n : 531 n. 

„ (ante las Córtes de 

1810) 533. 

„ (su confianza en Ho- 
lland) 537. 

„ (momentos de indeci- 
sión) 543 w. 

„ (su Memoria de la 

J. C.l ) 564 : 567 : 574 

„ (sus pensamientos) . . . 562 n : 
577 n : 578 w. 

„ (tribulaciones de) 567. 

„ (despedida de Campo- 
Sagrado) 573. 

„ (y la Regencia) 577 n. 

„ (llega á su casa de 

Gijón) 567 n. 

„ (pinturas y libros) 580/1. 

Junta de Cádiz (conduc- 
ta, etc.) 515 n. 

Junta Central (sus ene- 
migos) 422 w. 

„ (disolución de la) 513. 

Juntas provinciales. 9 n : 410. 

Juntas rebeldes 447 n. 

Kelly (John), agente bri- 
tánico 540 w. 



Lance de Holland. . . 85 n : 99 : 

107. 

La Romana (Marq. de): 

„ (su retrato) 15 w. 

,, (y la Junta de Astú- 

rias) 102 w. 

„ fen Astúrias 105 n : 

203 n : 208 w : 305 n : 321 n. 
„ (arruina á Astúrias). 264. 
„ (juzgado).. 291 : 294 : 305 : 

319 a. 

„ (en Sevilla) 401. 

„ (su Manifiesto) 475 n. 

„ (calificado por Jove 

llanos) 484 ?i. 

Ley Agraria {ir ?iá\ic ). . 566 n. 

Libertad de imprenta. . . 562 n. 

Libros 179. 

Libros ingleses. . . 12 w : 142 n : 
450 n : 453 n . 

Libros y grab. ingleses 

(obsequio de). 350 n : 482 n. 

Lisboa 330 n. 

Lista (su Elogio de Flo- 
rida Blanca). 280 n : 477. 

Literatura inglesa (obra 

de) 1 w. 

Liverpool (Lord). 541 n : 542. 

„ (gratulatoria á) 550 : 

575. 

Mallorca (repres. gratu- 
latoria.) 317. 

Marqués de Palacio 562 n. 

Matheu (Córtes de Va- 
lencia) 278. 

Memoria en def, de la 

J.C 564 n : 574 ». 

Ministerio inglés (nuevo) 429 n. 

Monasterio, el escultor. 89 an: 
106 : 406 n : 414 n : 420. 

„ (sus proyectos). . . 343 w : 360. 

Montijo (Conde del). . . 335 a n 

„ (contra la Junta Cen- 
tral) 512. 

„ (y Palafox, arresta- 
dos) 511 n. 



ÍNDICE DE MATERIAS 



577 



Monti jo (Condesa del), su 

muerte 8n. 

Moría, el artillero, jui- 
cios 134 w. 

Murillo (cuadro de). 103 n : 135. 

Muros de Noy a ( sucesos 
en) 518 

Napoleón (posibilidad de 

regreso) 519 n. 

Navio San Leandro 455. 

Noticias falsas de la gue- 
rra 38 : 43 : 165. 

Noticias históricas 286 w. 

Obispo de Orense 521. 

Obispo de Oviedo 2 n. 

Obras inglesas. . . 12 n : 142 n. 

Ocaña (desastre de) 462 w : 

463 w : 465 n. 

„ (sumaria militar de) . . 468 n. 

Ontígola (derrota de). . . 460. 

Osuna (duquesa de) 190. 

Ovejas merinas 83 w. 

Pachin (quién era) 23 w : 

203n :573 w. 

Parque (duque del) en 

Salamanca 441 : 455. 

Parte (el) 33/1. 

Parte reservado de Bla- 

ke 141 n: 161. 

Patrones de buques 112 w. 

Pavos 89 w. 

Paz de España é Ingla- 
terra 3w. 

Paz de Viena 454 w. 

Perfidia y codicia ingle- 
sas 407. 

Pitt y las Américas 578. 

Plan de campaña (nuevo) 569. 

Política inglesa.. 62 : 84 : 100 
127 : 307 : 364: 389: 407: 424 n 
429 n: 441: 454 w: 480 n: 496 
528 w : 570 n : 578. 

„ (Cartas de Grenville, 

Grey, y Canning).. . 496 n 

Ponferrada, y Villafran- 
ca, tomadas 57. 



Porlier, el Marquesito 

(expedición de). 534 : 584 n. 

Portugal (sucesos de). . . 528 w. 

Portugal Extremadura 568. 

Predicciones bélicas 284. 

Prisionero militar (Mon- 

tijo). 335 a n, 

Profecías amargas 495. 

Promesa de visita 304. 

Pupila (la), Manuela 

Blanco 208 w. 

Quintana (Manifiesto á 

la Nación) 459 n. 

„ (tertulia de) 343 w. 

Radcliffe (Ann) nove- 
lista 142. 

Regencia (proyecto, vi- 
cisitudes) . 375 w : 509 : 513. 

„ (propuesta por Pa- 
lafox) 379. 

„ (desecha, por 3.^ vez) 428. 

„ (Representación á la) 526. 

„ (su crítica situación). 532. 

Renovalada (la) 584 n. 

Renovales 584 n. 

Resúmen epistolar 561 . 

Revistas y libros 517. 

Rey de Suecia. ... 49 ?i : 67 

Romana —(z;/íí. La Ro- 
mana.) 

Rusia declara la guerra 

á Francia 144 : 166. 

Russell (Lord John) 26 w. 

San Fernando (festivi- 
dad de) 163. 

Santa Cruz de RibaduUa 567 n. 

Santander i^toma de) 144 w. 

Santa Olaya y Tala vera. 347 n. 

Semanario Patriótico 

(censura) 392 n. 

Sevilla (huida de) 505 w. 

Sevilla y Cádiz (suces.). 527 n 

582 71. 

Situación de los egérci- 
tos el dia 12 Sept. de 
1809 390. 

37 



578 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



Soberanía (concepto de 
la) 562. 

Soldados de montera. . . 110 w. 

Soult (retirada de Portu- 
gal] 139 w : 147 w. 

„ (arrojado de Oporto). 114. 

„ (hechos de) 147:284. 

„ (en Zamora: Julio 

de 1809} .... 322 w. 

„ (aparición de) 363. 

Sucesos en Cataluña ... 274. 

Sucesos de Europa. . 49 n : 58 
62 n: 67: 81: 86: 144 n : 155 
166 : 198 : 214 : 232: 296 w: 298 
299 : 300 : 325 : 352 n : 358 
378 w: 383 n: 400: 448 n: 451 
519 n. 

Sucesos de Sevilla 511. 

Suecia (revolución de). . . 49 w : 
58 w : 67 n. 

Sumaris (Miss Ann) 83 w. 

Tala vera (preludios de). . . 302 : 

336. 

., (expectación y vati- 
cin.) 341. 

„ (situación de los beli- 
gerant.) 344. 

„ (batalla de) 346. 

„ (indecisión tras la 
batalla) 357. 

Tamámes (batalla de). . . 432 n : 

437. 

Tentativas de los afran- 
cesados 71. 

Tineo, el bibliófilo 195 n : 347 n. 

Tineo, el marino 288 n, 

Toreno, enHolland-Hou- 

se 394 : 403 w. 

Traducciones 517. 

Traslación á la Isla de 
León 503. 

Vaughan(M.) 5 n. 

Venégas (situación cri- 
tica) 357 : 361. 

„ (General) 416 : 515. 

Vicar of Baird 281 n. 



Vicar of Bray 281 n 

Víctor: sale de Mérida.. 93 n : 

149 w. 

„ (retirada de) 95 : 101 . 

„ (ardid de) 317. 

„ (retirada de Extre- 
madura) 311. 

„ (su egército) -356 n. 

Victoriano García-Sala. 74. 

Villafranca del V.zo 

(sorpresa) 35 n. 

Villel en peligro en Cá- 
diz 51 w. 

Wagram (batalla de). . . 358. 

Walcheren (exped. in- 
glesa á) 407 n. 

Wellesley ( Sir Arthur de): 

„ (y su hermano en 
Sevilla) 122 : 450. 

„ (en Oporto) 130. 

„ (en Abr antes 252 : 311 : 

363. 

„ (y el General Cues- 
ta). 279: 316 w: 333 n : 344 w. 

„ (su conducta) 311 w . 

372 w : 379 w. 

„ (nos abandona) 362. 

„ (pretensiones de) 374. 

„ (retirada de) 379. 

„ (inacción de) 454. 

„ (en Bussaco) 565. 

Wellesley (Marqués de), 

en Cádiz 352. 

„ (en Sevilla) .... 84 n : 357 n : 

359 : 365 : 450. 
Wellesley (el Caballero). 383- 

498. 

Wellesley (los hermanos) 498 n. 
White (George\ gratu- 
latoria 547 : 575. 

Wiseman (Patrick) 359 n : 

451. 

Zaragoza (poema lati- 
no, por H. Alien). . . 546 n. 
Znaym (armisticio de).. 358 



SENTENCIAS 



579 



SENTENCIAS, 

modismos, y locuciones (en latín, francés, inglés é italiano) empleadas 
en estas cartas. -La referencia numérica, es la correspondiente 
á los párrafos de las Cartas jovellanistas. 



§ 26— A pianger qui rimansi (ital.): 
he quedado aquí para llorar. 

Z\—Faire ses adieux (franc): des- 
pedirse. 

36— Mes neveux (fr.): mis sobrinos. 
38— Cest a vous que je m'addresse a 

present [ir.): ahora, me dirijo á 

usted. 
40 -Fr. vid. 36. 

bl— Inter fratres (lat.): entre her- 
manos, ó compañeros. 

63— Pian, piano (ital.): poco á poco; 
despacito. 

66— ¿Sera- fil possible que nous nous 
reverrons encoré a Sevilla? (fr.): 
¿Será posible que volvamos á ver- 
nos otra vez en Sevilla? 

8A-¡Dii faxintf (lat.): ¡Permítanlo 
los Dioses (Cicerón). / ¡Dios lo 
quieral 

df) -Enfant gaté (fr.): niño mimado.' 

90— Vaff aire est encoré sur le ta- 
pis (fr.): el asunto, está todavía á 
exámen; en tela de juicio. 

93— Du grand affaire (fr.): del gran 
asunto; de la gran empresa (refié- 
rese Jovellanos, á la convocato- 
ria á Córtes, en cuya materia tra- 
bajaba). 

97- Fr. vid. 93. 

9'^— Inter nos tantum (lat.): en con- 
fianza / reservadamente. 

104 -Fr. vid. 93. 

—Discite justitiam[\2i\..)-\diiprQYí- 
ded justicial (Virgilio: Eneida, vi, 
620). Aviso que repite en los in- 
fiernos el rey de Beocia, Phlegias: 
Discite justitiam monite, et non 
temnere divos^ es la frase com- 
pleta. 



\\0—Sur le tapis (fr.)— de sobreme- 
sa, /puesto á discusión. 

\32-Signor, vinciemo i geli di trio- 
ni (ital.): Señor, ¡vencimos á los 
pueblos del Norte! 

132-Fr. vid. 93. 

\33—Deusnobis hcec otia fecitilsii.]: 
un dios nos ha hecho estas como- 
didades (Virgilio: Eglogas, l, 6). 
Son palabras que dice el pastor 
Tityro á otro pastor. 

142— Sur le grand affaire, sous la 
presse {tr.)—{el decreto) sobre la 
cuestionmagna, está ya enprensa. 

144—Novus rerum nascitur ordo 
(lat.): £1 nuevo orden (ó régimen) 
trae su origen de las circunstan- 
cias. 

152— Mille hominum species, et re- 
rum non color unus (lat.): No 

tienen el mismo color, las mil for- 
mas de hombres y cosas. / Existe 
infinita variedad de objetos, mas 
no de igual color. 

\6\—Sunt bona, sunt mala qucB- 
dam,sunt mediocria mult a {Ma,r- 
cial). Algunos, son buenos; otros 
malos; y las medianías, numero- 
sas. 

m-Féte Dieu (fr.): El día del Cór- 
pus Christi. 

17 A— ¿Quis tam patiens ut teneat 
se? (lat.): ¿quién es tan sufrido, 
que no se altere? / ¿quién lo oye 
con paciencia? 

17S— Rerum causas scire volunt 
omnes, mercedem solvere nemo 
(lat.): Todos quieren conocer el 
origen de los hechos; ninguno, ad- 
judicar las recompensas. 



580 



CARTAS DE JOVRLLANOS Y HOLLAND 



\^—Breakfast (ingl.): almuerzo. 
185— Bon jotir (fr. >: felices días. 
185— i/^s confréres (fr.): mis compa- 
ñeros. 

187— Castañedo , c^est un pr¿tre 
nommé par Jaen\ grand parleur , 
un peii violsnt, mais honnéte 
homme (fr.): Castañedo, es un sa- 
cerdote elegido por Jaén; gran 
orador, algo vehemente, pero hon- 
rado sugeto. 

\m-Ditez (fr.): decid á 

193— Inter nos (lat.) vid. 98. 

193— Diffusívum sui (lat.): pródigo: 
expansivo. 

19X—God save the King (ingl . ) : ¡ Dios 
guarde al Rey) 

195— Nec annuit neaenuit (lat.): ni 
aprueba, ni censura, / ni admite, 
ni rechaza. 

197-Ingl. vid. 183. 

2Qi2—Recedant vetera^ 
Nova sint omnia. (Sagr. Escrit.) 
Retírese lo antiguo,todo se renueve 

202-(Va al final.) 

2^8— Tanta ne animis (lat.): no 

insistas tanto / no te obstines 

caprichosamente. 

215-\\.2\.vid. 26. 

2\1—La lingua batte dove il dente 

duole (ital.): la lengua hiere 

donde más nos duele (alusión á la 
ofensa). 

2M—Fodere, non valeo; 
Mendicare, erubesco. (Sagr. Es- 
critura.) No sirvo para el trabajo 
(cavar): me avergüenzo de men- 
digar. / En sentido más extensivo, 
como aquí lo aplica Jovellanos, 
pudiéramos decir: 

Para alian sas, yo no sirvo; 
y el pedirlas, me sonroja. 

250 - Quía dilexit multum{\sit.): que 
mucho más deseaba. 

256— Post coenam (lat.): después de 
la cena. 

256-5^ soucient fort peu (fr.): ha- 



cen muy poco caso. / se cuidan 
poco de ello. 

212— L. H. est dit on nommé 

(fr.): Dícese, que Lord HoUand 
está designado para la embajada 
de Viena. Creemos que S S. no 
tiene tiempo que perder para lle- 
gar oportunamente á dicha capi- 
tal, si no quiere correr el riesgo 
de encontrarse, al llegar allá, con 
un Soberano distinto de aquél ante 
quien fué nombrado, 

29\—Expcdit unum mori (lat.): 

forzoso es que alguno muera. 

305— ¿Quid ultra debui faceré, et 
non feci? (lat): ¡qué más pude ha- 
cer de lo que hice! 

Sil— Pas un fr anidáis en dcfá du 
Tage, nion cher My Lord (fr.): Mi 
querido Lord: ya no queda un 
francés aquende el Tajo. 

311—Timeo Dañaos et dona fer en- 
tes (lat.): ¡Cuidado con los grie- 
gos, y más, con sus regalos! (Vir- 
gilio: Eneida, II, 49). —Palabras 
que pone en boca del sacerdote 
Laocon, para disuadir á los de 
Troya, de permitir la entrada del 
caballo de madera de los griegos. 
Expresa la sentencia, de que siem. 
pre debe desconfiarse de un ene- 
migo, por muy amable y genero- 
so que parezca. 

326 —Dum nostra fastidimis inhia- 
mus alienis (lat.): mientras mira- 
mos con aversión á los nuestros, 
nos llenamos de admiración por 
los extraños. 

333-Lat. vid. 241. 

368— Nisi lacessitus (lat.): á no ser 
provocado. / La frase completa, 
es: Primiim justitice munus est, 
ut ne cui quis noceat,nisi lacessi- 
tus injuria (Cicerón): la primer 
regla de la justicia, es, que ningu- 
no haga daño á otro, á no ser pro- 
vocado con la afrenta 



SENTENCIAS 



581 



^9—Reprisses (fr.): tentativas; ve- 
ces; tirones. 
383 -Fr. vid. 110. 

^^3- Actum est (lat.}: perdido soy, 
íCicerón.) 

389- Lat. vid. 305. 

390— P«s bien nourris (fr.): mal ali- 
mentados. 

410 -Sw¿) judice lis est (lat.): el pun- 
to está aún indeciso. / La cuestión 
no está aún resulta. 

La frase completa, es: Lis sub 
judice adhuc est. (Horacio,) 

^\\—Incessu gravi pattiit dea (lat.'': 
Parece una diosa en su modo de 
andar. 

Otros textos, lo redactan así: 
Vera incessupatuit íí?^^ (Virgilio: 
Eneida, I, 405. Vénus apareciendo 
á Enéas.) 

429— Mow lot (fr,): mi parte. 

431— omnis in hoc sum (lat.): y 
todo pende de esto. 

^^X—Dans la coulisse (fr.): entre 
bastidores. 

A6^—Fervct opus (lat,): Se trabaja 
con ardor. / Se adelanta en la 
obra. (Virgilio: Geórgicas, IV, 
169. Habla de las abejas ) 

475 -Lat. vid. 368. 

•Villeggiatura (ital.): estancia 
veraniega en el campo. / veraneo. 

A9S-lVá.\.vid. 497. 

488— pro famosiori (lat.): tradicio- 
nales. 

'b J—Ex undique totis. Usque adeo 
turharnur agris (lat.): De todas 
partes. Hasta de cualquier sitio 
que nos provoquen. 

527— Victi sumus igitur, aut si vin- 
ci dignitas non potest^ fracti 
certe et abjecti (lat.): Después de 
todo, estamos vencidos; porque 
aun suponiendo que la dignidad 
no pueda serlo, quedamos maltre- 
chos é irremisiblemente perdidos. 

527-Lat. vid. 174. 



b29—Etiam si oppestenda mors 
esset, in patria mallem quam in 
exteritis atque alienis locis (lat.^: 
Aunque en todas partes deba 
arrostrarse la muerte con valor, 
más la quisiera en mi patria, que 
no en extraños y lejanos países. 
(Cicerón.) 

53i—Aux abáis (fr. ): acorralada / 
en último trance. 

543—Epistola non erubescit (lat.': 
una carta, no avergüenza. 

545-jQwí semel fines verecundia 
transierit bené et naviter oportet 
esse impudentem (lat.): Con quien 
una vez haya traspasado los lími- 
tes de la vergüenza, conviene 
justa y cuidadosamente ser des- 
carado. 

bb\—¡Utinam felices! (lat.): ¡Ojalá 
seáis felices! / ¡Ojalá sean felices. 

b'ó^—Quantam lenta solent inter 
viburna cupressi (Virgilio): cual 
brotan los cipreses entre flexibles 
mimbres. 

b6\—(et) Omnis in hoc sum (lat.): y 
todo pende de esto. Vid. 431. 

bl6—ln vitium" ducit culpce fuga 
(lat.): Por temor al defecto, se in- 
curre en el vicio. (Horacio: Arte 
poética, 31.) 

bll—Qui paupere censu stringitur 
officio par nequit esse suo (lat.): 
la ofensa de un pobre, no es como 
la de un igual. 

blS—Deus avertat (lat.): ¡No lo per- 
mita Dios! 

581 — Gloria, felicis olim viridisque 
juventce (lat.): la dicha y felicidad 
de otro tiempo, fué la alegre ju- 
ventud. 

Salva nos: perimus (lat.): sál- 
vanos; sinó, perecemos. 
202^Quia multa nos premuní [\?it.): 
porque nos estrechan por muchos 
lados. 



582 



DE HOLLAND 
Las referencias, son á los ordinales de sus Cartas. 



H. 1—Quod optanti Divum promit- 
ere nemo.l Ausus erat, volvenda 
dies en ¡attulit ultro! (lat): Nadie 
se había atrevido á suplicar al 
Diosyhacer pronósticos. He aquí 
que el tiempo ha cambiado. ¡Tra- 
jo más de lo que se esperaba! 

H. \—Respexit tamen, et longo post 
tempore venit Uat.^: Al fin, vol- 
vió á mirar, y vino mucho tiem- 
po después. (Virgilio.) 

H. 1—Ce qui est differe, n'est pas 
perdu (fr.): lo que se demora, no 
se malogra. 

H. 3—Ensemble (un) (fr.): un con- 
junto armónico. 

H. 3—Sínequá non {IsLt.): sin lo cual, 
no, / condición indispensable ó 
necesaria. 

H. 5— Tout a vous{tr.): siempre suyo. 

H. 1—Vappetit vient en mangeant 
(ir.): comiendo, se despierta el 
apetito, / comer y«rascar, todo es 
empezar 

YL.S—Qucenihil molitur inepte{\2i\..)\ 
porque nada se mueve (ó sucede) 
sin motivo 

H. S— Multa vos premuní (lat.): mu- 
chos os agobian. 

H. S-Mullorum manibus grande 
levatur opus (lat.): muchas ma- 
nos, levantan grandes monumen- 
tos. / Las obras se aligeran, con 
el esfuerzo de muchos. 

H. W-Dans le sens contraire (fr.): 
en sentido opuesto. 

H. 11— /(^ reviens toujours a mes 
moutons (fr.): vuelvo siempre á 
mi tema. 

H. 13— Fr. vid. H. 5. 

H. U-Le bulletin (fr.): parte oficial 
de noticias, / volante de oficio. 



H. 15. -Fr. vid. H. 5. 

H. 15 — Ne quid nimis (lat.) : nada 
con exceso (Terencio.) 

H. 16—^ propos (fr.): á propósito. 

H. 18—0/" every denomifiation (in- 
glés): de varios nombres. 

H. \^-Tréve (fr.): basta. 

H. \9—Devouscroiser en route[{v.)\ 
de cruzaros en el camino. 

H. 20—Hobby-horse (ing.): caballo 
de batalla, / fig.: pesadilla; pre- 
ocupación; manía predilecta. 

H. 20—hnpyimatur (lat.): impríma- 
se. / El significado de esta voz en 
Inglaterra, es, la autorización 
del censor ó fiscal de imprenta, 
para cualquier escrito ó papel 
público. 

H. 20— When bad men conspire^ 
Good men must combifte (Bur- 
ke): cuando los malos intrigan, 
los buenos se unen. 

H. 20—Impia te rationis in iré ele- 
menta, I viamque endogredi sce- 
leris (lat.): Tú eres el motivo de 
que los fieros elementos se mue- 
van contra ti, y hayas entrado en 
el camino del infortunio. 

H. 20—Turpiter atrum desinat in 
piscem^ I mulier formosa super- 
né (lat.': Y si al fin terminara en 
pez horrendo, el mónstruo que 
empezó por muger bella (Ho- 
racio, Ep. ad Pisones: 3, 4. j 

H. 2\—Feu-de-joie (fr.): fuego de ar- 
tificio: simulacro. 

H. 23-Z)a«s la grande affaire 
(fr.): en la gran empresa. 

H. 23 -Bis dat qui cito dat (lat.): el 
que da de prisa, da dos veces. 
/ El que da primero, da dos veces. 
(Séneca.) 



SENTENCIAS 



583 



H. (Tantas) componere lites ó 
Non nostrum inter vos, tantas 
componere /zY^s(lat.):No me toca 
ser juez en tal contienda. / No me 
concierne arreglar vuestras di- 
ferencias (Virgilio.) 

H. 24, 25, 26, 27-Fr. vid. H. 23. 

H. 2S—Redacteur (fr.): redactor: co- 
laborador. 

H. 29-Fr. vid. H. 16. 

11.33— Multis queque piscibus^ de 
natura cygni si lihcat sonum- 
Como también á muchos peces, 
por naturaleza, les agrada el can- 
to del cisne. 

H. 34-Cwm multis aliis (]a,t.): con 
otros muchos, / en compañía de 
otros muchos. 

H. 3i-Totus (lat.): del todo impues- 
to: identificado del todo. / Nescio 
quid meditans nugarurn, totus 
in illis: piensan en no sé qué ba- 
gatelas, que absorben todo mi 
pensamiento. (Horacio: Sáti- 
ras: I, 9-2.) 

H. 35-Lat. vid. H. 3. 

H. 3ó^ln te spes omnis sita est: tu 
dux, tu patronus, si tu deseris^ 
periimus (lat.): Amo! Señor! si 
tú faltas, perecemos: en ti depo- 
sitamos toda nuestra esperanza. 
H. 3b—Nunc animis opus est; nunc 
pectore firmo (lat.): ahora se ne- 
cesita el valor; ahora, el corazón 
esforzado. 
H. 37— Lat. vid. H. 35. Nunc ani- 
mis 

H. "i^—Avec sine dictionnaire {fran- 
cés-latín): con, ó sin diccionario. 

H. 39— En guise de lingua franca 
(fr.): en forma de estilo vulgar. 

H. 39—Dans le lointainitv .): en lon- 
tananza. 

H- o9-Seccutura (ital.): sequedad; 
aridéz. 

H. \0—lnfra dignitatem (lat.): de- 
bajo del decoro. 



H. \3—For praise deserved no Ene- 
my can grudge (ingl.): cuando 
la alabanza es merecida, no la 
puede contrarrestar la envidia. 
H. \^-0n dit (fr.): dícese. 
H. 48-Fr. vid. H. 16. 
H. b2—0f little businesses ( Dry- 
den): de pequeños quehaceres, 
/ de menudencias. 
H. Encoré une fois (fr.): una 
vez más. 

H. b'b—Pudet hcec opprobria vobis 
i et dici potuisse et non potuisse 
refelliceret (lat.): Avergüénzase 
de estos oprobios vuestros, y aún 
pudo haberlos publicado; pues 
desmentirlo, no se puede. 

H. 55— Verum labor em fortu- 

nam virtutem (lat.): cierta- 
mente el trabajo la rique- 
za la virtud. 

H. b^— Amateur s (fr.): aficionados. 
H. 59 -Fr. vid. H. 16. 
H. b9—Accouchement (ív.): parto. 
H. 69 — Cúrrente cálamo (lat.): á 
vuela pluma, / escritura sin mu- 
cha reflexión. 
H. b9—Menagement{{Y.)\ miramien- 
to: contemplaciones. 
H. 59—Talis progenies hominum, 
siprisca fuisset / Pirithoum fu- 
geret Theseus, offensus Or estes 
I Descreret Pylades, odisset Cas- 
tora Pollux (lat.): Si semejante 
linage de hombres hubiera sido 
antiguo, Teseo, huyera de Peri- 
too; irritado Orestes, se apartara 
de Pílades; y Polux hubiera abo- 
rrecido á Cástor, 
H. 60-Lat. vid. H. 23. 
H. 60Srochure (fr.): folleto ó cua- 
derno en rústica. 

H. 6\—Actum est de nobis vos 

non agites (lat.): estamos perdi- 
dos no os inquietéis. (Cice- 
rón.) 

H. b2—Rest is not for the charriot 



584 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



oftheSun (ing.)^ la marcha del 
Sol no se puede detener. 
H. (íd-Secouse (fr.): sacudida: em- 
bestida. 

H. 63— Warden of Dulwich Colle- 
ge (ingl.): Patrono del Colegio de 
Dulwich. 



H. 65—Corcidunt veníi simul h an- 
tis I Stella refulgit (lat.); Cál- 
manse los vientos, y al punto res- 
plandece la estrella. 

H. lA—Enrhttmée (fr.): acatarrada. 



ÍNDICE 

de algunas obras consultadas. 



Alcalá Galiano (Antonio): Recuerdos de un anciano. ^M3.áx-\á: 
1879: Víctor Sáis, impr. 1 gros. vol 8.° may. de 545 págs. 

Und.: Historia de la literatura española, francesa, inglesa é ita- 
liana en el siglo xviii, 1 vol. 4.° 

Álvarez Valdés (Ramón): Memoria del levantamiento de Astu- 
rias en 180S, por R. A. V., testigo ocular.— Oviedo: 1889: im- 
prenta del Hospicio: 1 vol. fól. de xv + 248 págs. 

Becker (Jerónimo): Acción de la diplomacia española durante 

la guerra de la Independencia (1808-1814) —Zaragoza: Ca- 

sañal: 1909, un vol. 8.° de 256 págs. 

(Tomo I de las publicaciones del Congreso Histórico Na- 
cional de Zaragoza). 

Canel Acevedo (Pedro): Reflexiones criticas sobre la Constitu- 
ción española, Córtes Nacionales, y Estado de la presente 

guerra por el Capitán D. P. C. A. Comandante de las 

Alarmas del Principado de Asturias.— Oviedo: por D. Fran- 
cisco Cándido Peres Prieto: (4 Noviembre 1812): 199 págs. 4.° 
y 4 de indic. 

(Bibliot. Inst . Jovellanos: E. xxx, t. 1, N. 1735). 

Canga Argüelles (José): Observaciones sóbrela ''^Historia déla 
guerra de España,, que escribieron los Señores Clarke, Sou- 
they, Londonderry y Napier, publicadas en Lóndres el año 
de 1829, y reimpresas en Madrid. —Madrid: Impr. de Don Mi- 
guel de Búrgos: añ' s de 1833-1836: 5 tom. en 4.° (3 de texto y 
2 de documentos). 

Castro (Adolfo de): Cádiz en la guerra de la Independencia, 
cuadro histórico, por el Illmo. Sr. D —Cádiz: Impr. y li- 
tografía de la Revista Médica: Septiembre de 1862: 1 vol. gr. 
fól. de 73 páginas y dos planos. 

Ceán Bermúdez (Juan Agustín): Memorias para la Vida del Ex- 
celentísimo Señor Don Gaspar Melchor de Jovellanos, y no- 
ticias analíticas de sus obras —Madrid: en la impr. que 

fué de Fuent enebro, 1814. Un vol. en 8.° de viii -\~ 395 págs. 

DuNHAM (Dr.) (trad. A. Alcalá Galiano): Historia de España 



-586 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



desde los tiempos primitivos hasta la mayoría de la reina 
Doña Isabel 11^ redactada y anotada con arreglo á la que es- 
cribió en inglés el Doctor Dunham.— Madrid: 1845: Impr. de 
la Sociedad Lito gráfica y Tipográfica: 1 tom. en 4.° 
(vid. tom. VI, págs. 159 y siguientes). 

Erskine May (Thomas), trad. de J. de Izaguirre: Historia consti- 
tucional de Inglaterra^ desde el advenimiento de Jorge III 
(1760-1871). -Madrid: Fortanet: 1883-1884: 5 tom. 8.° 

Gómez de Arteche (José): Guerra de la Independencia. Historia 

, militar de España de 1808 á 1814, por el Brigadier D 

—Madrid: 1868: Impr. del Crédito Comercial: 14 volúm. en 4.*^, 
con atlas. (Este atlas^ no se ha publicado todavía, á pesar de 
los 42 años transcurridos). 

Ihid,'. De la cooperación de los ingleses en la guerra de la /«/f^- 
pendencia.—^dirz^\ox^2^\ F. Giró: 1888 (folleto). 

Ibidr. Reinado de Cárlos IV (en la obra, Historia general de Es- 
paña, escrita por Académicos de la Historia).— Madrid: El 
Progreso Editorial: 1892, 3 tom. 4.° 

HoLLAND (Henry Richard Fox, Lord): Foreign Reminiscences .. 
London: Longman, Brown, Green and Logman: 1850: 1 
vol. 8.° de VI + 362 págs. (traducida al francés con el siguiente 
título: Souvenirs diplomatiques de Lord Holland, publiés 
par son fils Lord Henri Edouard Holland, traduits de l'an- 
glais par H. de Chouski.— París: 1851: 1 vol. 8.° de viii -h296 
págs.) 

Ibid.\ Further Memoirs of the Whig Party (1807-1821) with some 

miscellaneous reminiscences, by edited by Lord Stavor- 

dale).—l.ondor): John Murray: 1905: 1 vol. gr. 4.° men. de 
XIV + 420 págs. con ocho retratos. 

(Esta obra, es continuación de la del mismo autor, titulada: 
Memoirs of the whig party during my time^ publicada por 
su hijo Henrique Eduardo).— Lóndres: Longman, Brown, 
Green and Longmans, 2 vol. 8.° 1852-1854; y comprende desde 
1807 á 1808. 

Holland (Elizabeth, Lady): The journal of (1791-1811) (edited 

by the earl of ílchester; with portraits). 2 vol. 4.° con seis re- 
tratos.— London: Longmans, Green, and co.: 1908. 
l.er vol. (1791-1799)-xxii + 2^9 págs. 
vol. (1799-1811)-315 págs, 



ÍNDICE DE OBRAS CONSULTADAS 



587 



Ibáñez Marín (José): El Mariscal Soult en Portugal. Campaña 
de 1809.— Msiáriá: Impr. de la Rev. Técn. de Infantería y 
Caballería: 1909: 4.° marq. de 82 págs. 

Jovellanos (Gaspar Melchor de): Memoria en que se rebaten las 
calumnias divulgadas contra los individuos de la Junta 
Central. -Coruña.: en la oficina de Don Francisco Cándido 
Peres Prieto: 1811: dos volúmenes en 4.°, comprendiendo, 
texto, documentos y apéndices. 

Ibid. \ Cartas de Jovellanos á Don José de Togores y Zanglada, 
Conde de Ayamans. 

Son 16, con 5 complementarias y 4 impresos. Publicólas 
Don Gabriel Llalprés en la Revista de Huesca^ año 1903, aun- 
que con bastantes yerros tipográficos. 

Lennox (Lady Sarah): The Ufe and letters of.... i 1745 á 1826) 
(edited by the Countess of Ilchester and Lord Stavordale.— 
London: John Murray, Albemarle St. 1904. 1 gros. vol. 4.° 
de XIX + 654 págs., con 32 grabados. 

Menéndez Pela yo (Marcelino): Historia de los Heterodoxos Es- 
pañoles.— Madrid: Impr. de V. Mar oto é hijos: 1881. 

En el tomo iii de dicha obra, trata extensamente varios de 
los asuntos que son tema de las presentes Cartas. 

MooRE (James) Esq.: A narrative of the campaign of the british 
army in Spain commanded by his Excell. Liet. general Sir 
John Moore 

Quintana (Manuel José): Necrología de Lord Holland (publi- 
cada entre los trabajos sueltos de las Obras inéditas del Ex- 
celentísimo Señor Don Manuel José Quintana. - Madrid: Me- 
dina y Navarro^ editores: 1872. 

En esta obra, menciónase repetidas veces á Jovellanos; y 
dilucídanse varios asuntos directamente relacionados con es- 
tas Cartas. 

Romana (Marqués de La): Voto sobre la Regencia. - Valencia: 
1809. 

Santiago Gadea (Augusto C. de): El Intendente del primer sitio 
de Zaragoza, Calvo de Rosas: otros soldados y patriotas 
(Apuntes históricos) —M.didviá: Est. tip. Hijos de Tello: 1909. 
1 vol. 4.° de 284 páginas. 

Seymour (Lady Elizabeth) The '-'•Pope^^ of Holland Hoiise: selec- 
tions from the correspondence of John Whishaw and his 



588 



íriends (1813-1840}.~London: T. Fisher Unwin: 1906. 1 vol. 8.° 
gros. de 345 págs. con 9 grabados. 

Sala Valdés y García Sala (Mário de la): Obelisco histórico en 
honor de los heróicos defensores de Zar ag osa en sus dos si- 
tios (1808-1809) por Don —Zaragoza: M. Salas, impresor: 

1908. Un vol. 4.^ de412págs. 

SoMOZA y García Sala (Manuel): El General Cienfuegos, por el 

Capitán Don —Madrid: impr. del Cuerpo de Artillería: 

1887: foUet. en 4.° de 26 págs. (edic. suelta: publicado antes 
en el Memorial de Artillería). 

SoMOZA Y García Sala (Julio): Catálogo de manuscritos é im- 
presos notables del Instituto de Jovellanos en Gijón — 

Oviedo: Brid: 1883. Un vol. 8.° may. de xxii + 257 págs. 

Ibid.: Las Amarguras de Jovellanos^ bosquejo biográfico, con 
notas y 72 documentos inéditos.— Gijón: A. Blanco: 1889. 1 vol. 
4.° may. de 450 págs. 

Taine (traduce. Caso): Historia de la literatura inglesa,— Ma,- 
drid: impr. V. Sudres: 5 tom. 4.° 

ToRENO (Conde de): Historia del levantamiento, guerra y revo- 
lución de España adicionada y corregida por su autor, 

precedida de su biografía, y exornada con su retrato grabado 
en acero.— Madrid: imp. de J. M. Alegría: 1848: 4 tom. 4.° 
(aunque se titula segunda edición, es la sexta en órden cro- 
nológico, vid. Fuertes Acevedo: Bibliogr. Astur., pág. 362). 

Venegas (F. X. de}— Vindicación de los agravios infundados, 
injustos y groseros, con que, el Capitán General Don Grego- 
rio de la Cuesta, ha intentado manchar la reputación del 
Teniente General y Vi-Rey de Nueva España Don Francisco 
Xaxier de Venegas, en su Manifiesto impreso en Palma de 
Mallorca, en 1811— foll. de 94 pags. en fól. 

Y otras muchas obras, cuya mención, va en su debido lugar de- 
clarada. 



RELACIÓN 



de algunos escritos de Jovellanos desde el comiendo 
de esta correspondencia en 16 de Agosto de 1808, 



1808. — Sepbre,. 1.— Papeles de la Junta Central, leg. 61, s. 

„ —Octubre. 1 .—Aran fué 3.—Dici3.mQVí de Jovellanos sobre 

la institución del Gobierno interino. ( Obras: 

edic. Rivad.a i, 584.) 
Com.: Señor: Persuadido á que el asunto.... 
„ — Nov. 26, 27.— J/a¿^n<i.— Acuerdos de la Junta formada en 

Madrid con Jovellanos y el Consejo de 

Castilla, para la traslación del Gobierno. 

(Obras: i, 589.) 
Com.: 1.^ Si conviene hacer la traslación de 

las autoridades 

„ - Dicbre. . 1.- Aranjués: Decreto de la Junta Central para 

su traslación. 

„ —Dicbre.. S. — Trujillo: Jovellanos á la Junta General de 
Astúrias. (Obras: i, 589.) 
Com : Excmo. Señor: Con noticia de que los 
enemigos 

„ —Dicbre. . ^.—Sevilla: 24 cartas al Conde de Ayamans (pu- 
blicadas en la Revista de Huesca, de 1903. 

1809. -Enero. . . 22.— Sevilla: Real Decreto sobre el número de vo- 

cales que habían de concurrir por Amé- 
rica. (Toreno: Histor.-2-Yiii-di^éná. 3 bis. 

„ —Febrero. 9.— Papeles de la Junta Central; leg. 38 b. 

„ —Abril., s. á— Sevilla: Informe sobre encabezamientos de 
rentas públicas en Mallorca. fO^r^^s; ii,528.) 
Com.: Excmo. Señor: La proposición del Se- 
ñor Conde de Ayamans 

„ —Abril. . . . ^.—Sevilla: Exposición de Jovellanos á la Junta 
Central (public. en la revista Cultura Es- 
pañola. Mayo de 1908, núm. X.) (Papeles 
de la Junta Central; leg. 1, 40.) 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



1809.— Abril. ... U.^Sevilla: Contestación de Jovellanos al Gene- 
ral francés Horacio Sebastiani. (Obras: 
I, 590.) 

Com.: Señor General: Yo no sigo un par- 
tido 

1809.— Abril.... 18.— 5^i:;///a; Real Decreto de la Junta Central 
sobre la residencia del Gobierno. (Obras: 
I, 603.) 

Comr. Las desgracias ocurridas en nuestros 
egércitos 

„ -Mayo. . . 20 —Sevilla: Primera Representación de Jovella- 
nos y Campo Sagrado, contra La Romana. 
(Obras: 591.) 
Com.: Señor: Tenemos el honor de presentar 
d vuestra 

„ —Mdiy o. 2\.— Sevilla: Consulta por Jovellanos sobre la 
convocación de las Córtes por Estamentos. 
(Obras: i, 597.) 
Com.: Señor: Entrelos grandes y continuos 
esfuerzos 

„ —Mayo. . . 22.— Sevilla: Real Decreto sobre la participación 

que debía tener América en la Junta. 
„ —Mayo... 22 —Sevilla: Real Decreto convocando á Córtes 
para 1810. (Toreno: Histor.: 2-ix-2) (?). 
Com.: El pueblo español debe salir de esta... 
„ —Junio ... 22. - Sevilla: Dictámen de Jovellanos (en Comi- 
sión) sobre el anuncio de convocación de 
Córtes. (Obras: i, 596.) 
Com.: Señor: La Comisión nombrada por 

V. M. para preparar 

„ —Julio. ... 6. —Sevilla: Segunda Representación de Jovella- 
nos y Campo Sagrado contra La Romana. 
(Obras: i, 591.) 
Com. : Señor: El Marqués de Campo Sagrado 

y Don Gaspar de Jovellanos, movidos 

„ —Julio.. . . 10.— Sevilla: Tercera Representación de Jovella- 
nos y Campo Sagrado contra la Romana. 
(Obras: i, 592.) 
Com.: Señor: El Marques de Campo Sagrado 



ALGUNOS ESCRITOS DE JOVELLANOS 



591 



y Don Gaspar de Jovellanos, ratificando 
juntos 

1809.— Agosto s. ¿/.^ Carta de Jovellanos en la prensa in- 
glesa, sobre los sucesos de España. 
„ —Agosto.. 8.— S^i'/Z/rt; Jovellanos al General V^enégas so- 
bre la cooperación de Martinez-Marina. 
(Obras: i, 600). 
Com.. Excelentísimo Señor: Mi estimado 
dueño: en medio de los grandes cuida- 
dos 

„ —Agosto. . 26. —Sevilla: Consulta del Consejo de Castilla, so- 
bre los poderes de la Central y organiza- 
ción de las Córtes. 

„ —Septiembre.— 5^í;í7/í7; Dictámen de Jovellanos sobre amo- 
vilidad ó renovación de los individuos de 
la Junta Central. (Obras: i, 591.) 
Com.: Don Gaspar de Jovellanos se adhiere 
al dictámen 

„ —Octubre. 14.— Papeles de la Junta Central: leg. 83 c. 

„ —Octubre. 22.Sevilla: Exposición de Jovellanos á la Junta 
Central rogándole le exima del cargo de 
vocal de la Comisión Ejecutiva. 
Com.: Señor: Aunque estoy tan distante.., 

„ — Octubre. 28.— Sevilla: Decreto fijando para 1.° de Marzo de 
1810, la época de la reunión de Córtes. (Es 
de Quintana,) 

„ —^ovi^mbvt .—Sevilla: Instrucción que dió á la Junta espe- 
cial de Hacienda sobre la formación de un 
plan general de rentas públicas. (Obras: 
II, 77.) 

Com.: Compondrán esta Junta, los Señores 

Don Vicente 

» 

„ — Novbre.. 16.— Sevilla: Bases para la formación de un plan 
general de Instrucción pública. (Obras: 
I, 268.) 

Com.: El obgeto de la Junta de Instrucción 
pública^ será. ... 
„ —Novbre.. 28.— Papeles de la Junta Central; leg. 38 b, 
„ —Novbre.. 28.— Correspondencia con Don Tomás Veri. 



592 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



1809. — Diciemb. '29.— Sevilla: Exposición de Don Gaspar de Jove- 

llanos á la Junta Cental sobre arbitrar re- 
cursos para la defensa ds Asturias com.: 
Señor : La extrema necesidad de soco- 
rros 

1810. — Enero. . . 1.— Sevilla: Proyecto de decreto para la elección 

de diputados áCórtes por América. (Obras: 
I, 600.) 

Com.: Cuando los vínculos sociales seunen... 
„ —Enero. . . 1.— Sevilla: Exposición sobre la organización de 
las Córtes. (Obras: i; 601.) 

Com.: Si alguna cosa puede frustrar 

„ —Enero.. . 13.— Papeles de la Junta Central; leg. 38 &. 
„ —Enero.. . 22.— Papeles de la Junta Central; leg. 22 d. 
1810.— Enero.. . 29.— /s/a de León: Proyecto de Reglamento y 
juramento para la Suprema Regencia. 
(Obras: i, p. 604.) 
Com.: La Regencia creada por la Suprema 

Junta Central 

„ —Enero... 29.— Isla de León: Ultimo decreto de la Junta 
Central sobre la celebración de las Córtes. 
{Obras: i, p. 605.) 

Com.: El Rey, y d su nombre como haya 

sido uno de mis primeros cuidados 

„ —Enero. . . 29.— Isla de León: Ultimo edicto de la Junta Cen- 
tral. (Obras: 
Com. : La Junta Central Suprema guberna- 
tiva del Reino ^ siguiendo la voluntad ex- 
presa 

„ —Enero.. . 31.— /s/íz de León: Despedida de la Suprema 
Junta Central. (Obras: i, p. 607.) 
Com.: Señor: Los individuos que compusie- 
ron 

„ —Febrero. l.—/s/a í;?^ JL^ow.* Representación de Jo vellanos 
á la Suprema Regencia. (Obras: i, 608.) 
Com. : Señor: Después de siete años de horri- 
ble persecución 

„ —Febrero. 4.— Isla de León: Documento de préstamo de 
Domingo García déla Fuente á Jovellanos. 



ALGUNOS ESCRITOS DE JOVELLANOS 



593 



ISlO.-Febrexo. 20.— Bahía de Cádiz: Oficio al Redactor delZ)/«- 
rio de Cádiz. (Obras: i, 609.) 
Com.: Señor Redactor: Entre tanto que la 

falta de viento 

„ - Febrero. 20.- Bahía de Cádiz: Oficio al Gobernador de 
Cádiz. (Obras: i, 609.) 
Com.: Exento. Señor: Con esta fecha dirigi- 
mos 

„ —Febrero. 2^,— Bahía de Cádiz: Donación inter vivos de Jo- 
vellanos á Domingo García de la Fuente. 

,. —Febrero. 26.— Bahía de Cádiz: Diario del viage de Cádiz á 
Muros dé Noy a. (Obras de J. Ll., edic. 1884, 
tomo IV.) 

„ — Marz. {?>.á.).— Muros de Noya: Papeles y cópias de lápidas 
halladas en las cercanías de Múros de 
Noya. (¿Museo Romero Ortiz, en la Co- 
ruña?) 

„ —Marzo... 6.— Muros de Noya: Oficio de llegada á la Re- 
gencia. 

„ — Marzo ... 7. —Múros de Noya: Oficio al Capitán General de 

Galicia dándole aviso de llegada. 
„ —Marzo... 7.— J/w/'os íí^ iV(9>;a; Oficio al Obispo de Orense 

dándole aviso de llegada. (Obras: i, 610.) 
Com.: Exento, y limo. Señor: Acabando de 

arribar á este puerto 

„ —Marzo... 2G.— Múros de Noya: Queja al Capitán General. 

(Obras: 

Com.: Excmo. Señor: Tan llenos de sor- 
presa 

y, —Marzo-. . 26. -Múros de Noya: Proclama á los paisanos de 
Múros de Noya, en Galicia, animándoles á 
la guerra contra los franceses. (Obras de 
/. LL: edic. Cañedo: 1830, tom. 2, pág. 432, 
y en el Semanario Patriótico.) 

j, —Marzo.. . 21, —Múros de Noya. Queja á la Regencia. (Obras: 
I, 611.) 

Com.: Señor.: Llenos de aficción por el aten- 
tado 

„ —Marzo... 29.— ilf^íros de Noya: Representación al Con^ 

38 



594 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



sejo Supremo de Regencia. (Obras: i, 612.) 
Com.: Señor: Con fecha de 6 del corriente, 
dimos 

] 810.— Marzo... 30.— Muros deNoya: Oficio al comisionado, Coro- 
nel Don Juan Felipe Osorio. (Obras: i, 611.) 
Com.: Señor Coronel: Habiendo pasado cin- 
co dias 

„ —Abril . . . 2.— Muros de Noy a: Respuesta al Comisionado, 
Don Juan Felipe Osorio. (Obras: i. 612.) 
Com.: Hemos recibido ayer tarde el oficio de 
Usía 

„ — Dicbre . . 2^.— Muros de Noy a: Cartas (2) al Marqués de Vi- 
llanueva del Prado. 
1811 —Enero -Muros de Noya\ Lista de servicios y perse- 
cuciones de Don Gaspar de Jovellanos. 
(Obras: i, 616.) 
Com.: En 29 de Noviembre de 1767 

„ —Mayo... 2.— Santa Cruz de Ribadulla: Memoria en de- 
fensa de la Junta Central (fecha de la Ad- 
vertencia á los Apéndices). 

„ —Agosto. . 17. - Gijón: Carta y Representación al Ministro 
Bardaxi y Azara sobre restablecimiento de 
enseñanzas en el Instituto. 

„ — ]\x\\Q-SQp\.,.—( Mür os- Gijón) : C^.ridiS> (3) á su sobrino Don 
Alonso Cañedo y Vigil, diputado á Córtes. 

„ —Octubre. 9.- Gijón: Contestación al Claustro de la Uni- 
versidad de Oviedo. 

„ — Novbre.. 5. - Gijón: Exhortación al público para restable- 
cer los estudios en el Real Instituto Astu- 
riano y reparar los daños causados. 



Papeles de la Junta Central (Archiv. Histór. Nac) 

Leg. l.—Letra I.— Exposición de Don Gaspar de Jovellanos á 
la Junta Central sobre la conducta de los 
Generales españoles (,5 Abril 1809). 
Public, en la Rev. Cultura española, de 
Mayo de 1908, núm. x. 



ALGUNOS ESCRITOS DE JOVELLANOS 



595 



Leg. 1. —Letra Q.— Informe de Jovellanos, respecto á un busto 
de Fernando VII, con pedestal alegórico, 
hecho por D. Dionisio Sancho y D. Angel 
Monasterio (5 docum.). 

Leg. 2.— LetraD.— Dictámen de Jovellanos sobre creación del 
Consejo de Regencia. 

Leg. 5.— Letra C— Informe de Jovellanos (doc. n. 5} sobre la 
traslación de la Junta Central, de Aranjuéz 
á Sevilla. 

Leg. 10.— Letra B.— Proyecto de decreto de declaración de trai- 
dores á la pdtria^ pasado á los Señores Jo- 
vellanos y Riquelme, para su informe. 
Leg. 14.— Letra A. -Documento relativo á la comisión encomen- 
dada al Señor Don Rafael (?) de Jovellanos. 
Leg. 22.— LetraD.— Informe de Jovellanos (22 Enero 1810) pro- 
poniendo se recompense cumplidamente á 
Don Alberto de Lista por el Elogio de Flo- 
rida Blanca, que, á propuesta del mismo 
Don Gaspar, le encargó la Junta Central. 
Leg. 38.— Letra B. ~ Informe de Jovellanos y del Marqués de 
Campo Sagrado á la Junta Central, acerca 
de la Representación del General Don Ni- 
colás Mahy, Comandante interino de las 
fuerzas de Astúrias (28 Noviembre 1809). 
Idem id —Informe de Jovellanos acerca de los disgus- 
tos entre el General Mahy y el Cabildo y 
Audiencia de Astúrias (9 Febrero 1809J. 
Idem id —Exposición de Jovellanos acerca de las cau- 
sas de la extrema necesidad en que Astúrias 
y su egército, se hallaban (13 Enero 1810). 
(Total: 22 docum. en esta sección.) 
Leg. 61.— Letra S.— Copia autorizada del nombramiento de los 
Señores Jovellanos y Campo Sagrado como 
comisionados de la Junta Suprema, para la 
formación de la Suprema de España é In- 
dias, y amplios poderes que se les confirie- 
ron (1.° de Septiembre de 1808). 
Leg. 82. -Letra A. -Informes de los Señores Don Gaspar de Jo- 
vellanos, Don Pedro de Ribero y Don Fran- 



596 



CARTAS DE JOVELLAÑOS Y HOLLAND 



cisco Castañedo, acerca de si debería la 
Junta Central, acceder á la pretensión de 
la de Sevilla de que cesara el Sr. Conde 
de Tüly en la Junta Central como repre- 
sentante de aquélla, y fuera reemplazado 
por otro vocal. 

Leg. 83.— Letra C— ',14 Octubre 1809).— Informe de Don Gaspar 
de Jovellanos dando la razón á la Junta de 
Sigüenza en lo relativo á su independencia 
de las de Aragón y Molina; y proponiendo 
se la autorizara para la creación de un ba- 
tallón de ocho compañías de Infantería, 
para la defensa de la provincia de Guada- 
lajara. 



TABLA EPISTOLAR 



para la colocación de las cartas según las recibió Jovellanos, 
con expresión de las perdidas. 



AÑO 1808 

J. 1. -Ag. 16.— Jadraque. 

H. l.-Sept. 12. H. House. 

N. l.-(Sept. 13 de 1805). 
J. 2.— Nov. 2.— Aranjuéz. 

H. 2.-D1C. 4. Coruña. 



ANO 1809 

J. 3.— Ene. s. d. Sevilla. 

H. 3.-Ene. s. d. Sevilla. 
J. 4. -Ene. 5. d, Sevilla. 
J. 5.-Abr. 5. id. 
J. 6.-Abr. 7 id. 
J. 7.-Abr. 7. id. 

H. 4.— Ene. s. d. Sevilla. 

H. S.—Ene. s. d. id. 

H. 6.-Feb. 3. id. 

H. 7.-Feb.8. id. 

H. 8.-Feb. 24. id. 

H. 9. -Mar. 11. id. 

H. lO.-Abr. 2. id. 

H. ll.-Abr. s. d. id. 

H. 12 — Abr. s. d. id. 

H. ¿2.— Abr. 8. Jerez Front.^ 
perd. 

J. 8. -Abr. 8. Sevilla. 
J. 9. -Abr. 9. id. 
J. lO.-Abr. 10. id. 
J. ll.-Abr. 11. id. 

H. 13. -Abr. 9. Jerez Front.^ 

H. 14.-Abr. 9. id. 

H. 15.- Abr, 10. P.° S. Maria 

H. 16.-Abr. 11. Cádiz. 
J. 12. -Abr. 12. Sevilla. 
J. 13— Abr. 13. id. 

H. 17.-Abr. 12. Cádiz. 
J. 14.— Abr. 15. Sevilla. 

H. 18. -Abr. 14. Cádiz. 



J. 15.-Abr. 16. Sevilla. 
J. 16.-Abr. 17. id. 

H. 19. -Abr. 17. Jerez. 

(2.^ estancia de Holland 
en Sevilla). 

J. 17.-Abr. 19. Sevilla. 

H. 20. -May. 5. Cádiz. 
J. 18.-May. 12. Sevilla. 
J. 19. -May. 13. id. 
J. 20. -May. 15. id. 

H. 21. -May. 15. Cádiz. 
J. 21.-Mav. 16. Sevilla. 
J. 22. -May. 17. id. 

H. 22. -May. 16. Cádiz. 
J. 23.-May. 18. Sevilla. 

H.23.-May. 17. Cádiz. 
J. 24. -May. 18. Sevilla. 
J. 25. May. 20. id. 

H. 24.-May. 19. Cádiz. 

H. 25. -May. 20. id. 
J. 26.-May. 21. Sevilla. 

H. 26.-May. 21.. Cádiz. 
J. 27.-May. 22. Sevilla. 

H. 27.-May. 22. Cádiz. 
J. 28.-May. 23. Sevilla- 

H. 28. -May. 23. Cádiz. 
J. 29. -May. 24. Sevilla. 
J. 30. May. 26 id. 

H. 29. -May. 25. Cádiz. 

H. 30.— May. 2o. id. 
J. 31. -May. 27. Sevilla. 

H. 31- May. 27. Cádiz. 
J. 32.-May. 28. Sevilla. 
J. 33. -May. 29. id. 

H. 32.-May. 28. Cádiz. 

H. 33.— May. 29. id. 
J. 34.— May. 30. Sevilla. 
J. 35.— May. 31. id. 

H. 34.-May. 30. Cádiz. 



598 



CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



J. 36.-Jun. 1. Sevilla. 

H. 35.-May.31. Cádiz. 

H. b.—Jun. 1. id. perd. 
J. 37.-Jun. 2. Sevilla. 
J. 38.~Jun. 3. id. 
J. 39.-Jun. 4. id. 

H. 36.--Jun. 4. Cádiz. 
J. 40.— Jun. 5. Sevilla. 

H. 37.-Jun. 5. Cádiz. 

H. c— Jun. 5. id perd. 

J. 41.— Jun. 6. Sevilla. 

H. d. perd. 
J. 42.-Jun. 7. Sevilla. 

H. 38,-Jun. 6. Cádiz, 
(ninguna de Chiclana; se perdieron). 
J. 43.-Jun. 8. Sevilla. 

H. Jun. 7. Cádiz, perd. 

H. /.—Jun. 9. Chiclana. ^é^ríf. 
J. 44.-Jun. 9. Sevilla. 

H. g-.— Jun. 10. perd. 
J, 45.-Jun. 10. Sevilla. 

ia. h perd, 

J. 46.-Jun. 11. Sevilla. 

H. 2 

J. 47.-Jun. 12. Sevilla. 

H. 39.-Jun. 10. Cádiz. 
J. 48. -Jun. 13. Sevilla. 

H. y.— Jun. 12. Cádiz, perd. 

H. 40. -Jun. 12. id. 
J. 49. -Jun. 13. Sevilla. 

H. 41.-Jun. 13. Cádiz. 

H. 42.-Jun. 14. id. 
J. 50.— Jun. 15. Sevilla. 

H. 43.— Jun. 15. Cádiz. 
J. 51. -Jun. 16. Sevilla. 

H. 44. -Jun. 16. Cádiz. 

H. 45.-Jun. 16. id. 
J. 52.-Jun. 17. Sevilla. 
J. 53.— Jun. 18. id. 

H. 46.-Jun, 17. Cádiz. 
J. 54. -Jun. 18. Sevila. 
J. 55. -Jun. 19. id. 

H. 47. -Jun. 19. P.'' S. María. 
J. 56. -Jun. 20. Sevilla. 

H. 48 — Jun. 20. P.« S. María, 
J. 57.-Jun. 21. Sevilla. 

H. ^. -Jun. 21. perd. 



J. 58. -Jun 22. Sevilla. 

(3.^ estancia de Holland 
en Sevilla.) 

J. a.— Jun. 29. . . 

H. /.—Fuente de Cantos. . . 

perd. 

J. 59.-Jul. 3. Sevilla. 

H. 49.-Jul. 6Badajóz. 
J. 60.-Jul. 8. Sevilla. 
J. 61.— Jul 11. id. 
J. 62.-Jul. 15. id. 

H. 50.-Jul. 5. Badajóz. 
J. 63.-Jul. 19. Sevilla. 

H. 51.— Jul. 9. Montemor. 

H. 52. -Jul. 15. Lisboa. 

H. 53. -Jul. 17. Lisboa. 

H. m. s. d. Setúval. perd. 
J. 64. -Jul. 26. Sevilla. 
J. 65.— Ag. 1. id. 
J. 66. -Ag. 2. id. 
J. h.-Kg. 3. id perd 
J. 67.-Ag. 8. id. 
J. 68.-Ag. 15. id. 
J. 69. -Ag. 23. id. 
J. 70.-Ag. 30. id, 
J. 71.-Sept. 6. id. 
J. 72.-Sept. 12. id. 
J. c— Sept. 13. id. perd. 
J. 73.-Sept. 19. id. 
J. 74.-Sept. 27. id. 
J. 75.-Oct. s. d. id. 

H. 54.-Ag, 31. H. House. 

H. 55.-Sept. 6- id. 

H. 56.— Sept. 6. Londres. 

H. 57. -Sept. 8. s. /. 

H. 58.-Sept. 8. s. /. 
J. 76.-Oct. 3. Sevilla. 
J. 77.-Oct. 11. id. 
J. 78.-Oct. 14. id. 

H. 59.— Sept. 22. H. House. 

H. w.— Sept. 25. l'ortsmouth. 

H. 60.— Sept. 56. H. House. 
J. 79.— Oct. 21. Sevilla, 
J. 80.-Oct. 22. id. 
J. 81.-0ct. 27. id. 



TABLA EPISTOLAR 



599 



H. 61.- 0ct. 18. H. House. 

H. o.-Oct. 27. id. perd. 

H. 62.— Nov. 1. Londres. 

H. 63.-NOV. 6. H. House. 
J. 82.-NOV. 1. Sevilla. 
J. 83.-NOV. 8. id. 
J. 84.-NOV. 14. id. 
J. 85.-NOV. 22. id. 
J. 86.-NOV. 25. id. 
J. 87.-NOV. 29. id. 
J. 88.-DÍC. 6. id. 

H. 64. -Nov. 12-16. ,^5. /.;. 
J. 89.-DÍC. 13. Sevilla. 
J. 90.-DÍC. 20. id. 
J. 91.-DÍC. 27. id. 

H. 65.-N0V. 28. (s. L). 

H. 66.-DÍC. 13. H. House. 



AÑO 1810 

J. 92. -Ene. 3. Sevilla. 
J. 93.-Ene. 10. id. 
J. 94.-Ene. 17. id. 

H. 97.-Dic.26.1809.Ampthill 
Park. 

J. 95.-Ene. 23. Sevilla (marchó de 

noche). 
J. 96.-Feb. 2. Isla de León, 
iel 26 Febrero se embarcó para As- 
túrias.) 



J. 97.— Marz. 8. Múros de Noya. 
J. 98. -May. 1. id. 

H. ^'.-Ene. 26. Pall-Mall. 

perd. 

J. 99.— Jun. 13. Múros de Noya. 
J. 100. -Jul. 18. id. 

H. ^.-Feb. 15. H. House. 
J. lOl.-Ag. 22. Muros de Noya. 

H. r — Jul. 4. H. House. 

W. 71.— Ag. 25. Coruña. 
J. 102.— Ag". 30. Muros de Noya. 
J. 103. -Ag 30. id. (á White). 
J. 104.— Ag. 30. id. (á Liverpool). 

H. s.-Ag. 31. H. House. 

perd. 

H. Sept. 25. Poctsmouth. 

perd. 

J. 105.— Dic. s. d. Muros de Noya. 
J. 106.-DÍC. 5. id. 



AÑO 1811 

J. 107.-May. 1. S. Cruz Ribadulla. 
J. 108. -jul. 23. Coruña. 

H. 74.- Abr. 7. Pall-Mall. 

H. w.-Jul. 12. Bedford. 

perd. 

J. 10^. -Ag. 17. Gijón. 
J. 110. - Ag. 21. id. 
J. lll.-Ag. 28. id. 



RESIDENCIA DE JOVELLANOS 



durante el periodo délas Cartas— (16 Agosto 180S 
d 28 Agosto 1811.) 



AÑO 1808 



Jadraque Agosto 16 á Septiembre 17. 

Madrid Septiembre 17 á Septiembre 22. 

Aranjués Septiembre 23 á Noviembre 25. 

Madrid Noviembre 25 á Noviembre 28. 

Aranjués Noviembre 28 á Diciembre 2. 

Toledo Diciembre. 

Talavera Diciembre. 

Trujillo Diciembre 7. 

Mérida Diciembre. 

Sevilla Diciembre 17 á Diciembre 31. 



AÑO 1809 

Sevilla Enero 1 á Diciembre 31. 

AÑO 1810 

Sevilla Enero 1 á Enero 23. 

San Lúcar Enero 24. 

Puerto Sta. María. . Enero 25. 

i?/. Isla de León. . . Enero 27 á Febrero 20. 

Bahía de Cddis Febrero ... 20 á Febrero 26. 

(en las fragatas Cornelia , y bergantín Co- 
vadonga) (viage por mar). 
Muros de Noy a Marzo 6 á Diciemb. 31 . 

(Hizo una expedición á Santiago de Com- 
postela, en 12 de Abril.) 

AÑO 1811 

Muros de Noy a Enero 1 á Julio 17. 

Su estancia qxí Rivadulla fué del 1.° al 30 
de Mayo.— Viage por tierra á 

La Cor uña Julio 17 á Julio 27. 

viaje por tierra á 

Gijón Agosto — 7 á Noviembre 6. 

(huida por mar en el bergantin vizcaíno 
Volante.) 

Vega de Navia Noviembre 14 á Noviembre 27. ^ 



ADICIONES 



(á la página 532;. - La Memoria en defensa de la Junta Cen- 
tral, fué impresa á medias, entre los señores Don Baltasar G. de 
Cienfuegos y Jovellanos, sobrino y heredero del ilustre Don 
Gaspar, y Don Juan Nepomuceno de Ezcurdia, antiguo alumno 
del Real Instituto Asturiano, y admirador entusiasta de su insig- 
ne Promotor.— Tiráronse de dicha obra, tres mil ejemplares, 
que tuvieron de costo, según nota que encontramos, la enorme 
cifra de 20.248 pesetas, distribuida del siguiente modo: 

Pesetas. 

Papel de hilo (489 resmas, á 15 pesetas una) — 7.380 
Impresión y encuademación (á 3'81 pts. ejemp). 11 .457 
Forros, 24 cajas, y portes á Cádiz, Rivadeo, 
Lóndres, Gijón, América, etc 1 .411 

Total; Pesetas 20.248 

Saliendo cada ejemplar, á 675 ptas. Autoriza y formaliza esta 
cuenta el Señor Ezcurdia, en La Coruña, á 18 de Diciembre de 
1813, habiéndola pagado allí, en 31 de Diciembre de 1811. (Pape- 
les del Archivo de la Casa de Jovellanos, en Gijón.) 

(á la página 588).— En el momento de terminar la presente 
obra, llega á nuestras manos, la interesantísima, publicada en 
Lóndres á fines de 1910, titulada: The Spanish journal of Elisa- 
beth Lady Holland, editada por el ilustre Conde de Ilchester, 
sucesor de la familia Holland. (Un vol. gros. 4.° men. de XI + 437 
páginas, con bello y poético retrato de Lady Holland, y mapa de 
sus viages por España.) 

Su segunda parte, que comprende los años 1808 y 1809 (pági- 
nas 200 al final) es un continuado elogio de Jovellanos, y el debi- 
do complemento, para el esclarecimiento del Epistolario que pu- 



ADICIONES 



603 



blicamos. Con tan interesante Diario á la vista, hubiéramos po- 
dido desvanecer todas nuestras dudas, aclarar los puntos dificul- 
tosos y enrevesados, y los pasajes obscuros, determinando con 
mayor fijeza, el carácter, intervención, y alusiones, á muchos de 
los personajes que en aquellas Cartas se mencionan. 

Si por un lado los apremios del tiempo, nos privan de ilustrar 
y rectificar debidamente muchas de nuestras notas, por la impo- 
sibilidad material de deshacer lo hecho; por otro, sentímonos 
poseidos de inmenso júbilo, al ver, que desde la vecina nación 
Británica (por cuyas instituciones y progreso, sentimos admira- 
ción sin límites) surge, al cabo de un siglo, con melodioso acen- 
to, la atractiva palabra de la hermosa Isabel Vassale, tributan- 
do á Don Gaspar, en su Centenario, la valiosa ofrenda de su re- 
cuerdo. Por ello, creemos debidamente compensado nuestro hu- 
milde esfuerzo. 

Lean las Memorias de Lady Holland, todos los que amen las 
glorias de la pátria, y de sus preclaros hijos, en aquellas horas 
angustiosas de tribulación y duelo. En sus atractivas y sugesti- 
vas páginas, verán reflejados d lo vivo, nuestro carácter, nues- 
tra vida nacional, y las memorias y sucesos de aquellos imborra- 
bles días. 

Reciba Lord Ilchester, por tan meritorio servicio hecho á las 
letras españolas, y á la memoria del varón preclaro que tanto 
las honró, el más sincero y cumplido parabién. 



604 CARTAS DE JOVELLANOS Y HOLLAND 



JULIO SOMOZA 

(de Gijón) 

OBRAS PUBLICADAS DEL AUTOR 

Pesetas. 

1. — Catálogo de manuscritos é impresos notables del 

Instituto de Jovellanos en Gijón, seguido de un 
índice de otros documentos inéditos de su ilus 
tre fundador, por Don Julio Somoza de Mont- 
sor'vci.— Oviedo: Imp. y lit. de Vicente Brid, 1883. 
—Un vol. en 8.° de xxii h- 260 páginas, edic. de 
. lujo, impresa á expensas del Excmo. Sr. Don 
José de Posada Herrera, por iniciativa de la 
Universidad de Oviedo Agotada. 

2. —Cosiquines de la mió Quintana^ por Julio Somoza 

y García Sala, natural y vecino de Gijón.— 
Oviedo: Imp. de Vicente Brid, 1884— Un tomo en 
8.° de 300 páginas Agotada. 

3. — Jovellanos. Nuevos datos para su biografía^ re- 

copilados por Don Julio Somoza, y adornados 
con la genealogía de Jovellanos, su retrato he- 
cho por Goya (grab. de Maura), el fac-símil de 
su firma, su escudo, escribanía y sillón, y su se- 
pulcro.— Rubiños, impresor, 1885.— Un 
volúmen en 8.° mayor de xxxii -h 247 páginas, 
letra muy compacta (impresa d expensas de la 
Propaganda Literaria, de la Habana) 7 

A.^Las Amarguras de Jovellanos, bosquejo biográ- 
fico, con notas, y setenta y dos documentos in- 
éditos, por Julio Somoza de Montsoriú Primera 
edición de 500 ejemplares, costeada por el Ilus- 
trisimo Ayuntamiento de Gijón.— Gijón: Im- 
prenta de Anastasio Blanco, 1889. -Un volúmen 
en 4.*' mayor de 450 páginas; edic. de lujo Agotada. 

^. — Escritos inéditos de Jovellanos, dispuestos para 
la impresión por Julio Somoza de Montsoriú, y 
editados gratuitamente por la tipografia Arte 



OBRAS PUBLICADAS DEL AUTOR 605 

Pesetas. 

y Letras^ de Barcelona.— Barcelona: 1891, un 
volumen en 8.° de xvi -h 230 páginas 3 



6. — Inventario de un jovellanísta, con variada y co- 

piosa noticia de impresos y manuscritos, publi- 
caciones periódicas, traducciones, dedicatorias, 
epigrafía, grabado, escultura, etc., etc., por Ju- 
lio Somoza de Montsoriú.— Obra premiada por 
la Biblioteca Nacional en concurso público, é 
impresa á expensas del Estado.— Madrid: Es- 
tablecimiento tipogr. Sucesores de Rivadenei- 
ra, 1901.— Un vol. folio mayor de 300 páginas 
con retrato y árbol genealógico 5 

7. — Gij'ón en la Historia general de Asturias, por 

Julio Somoza García Sala.— Ot;/eíío; Talleres de 
La Cru2. Dos volúm. en fólio; edic. de lujo: 
1908 (vol. I, época romana; vol. ii, tiempos me- 
dioevales) XXV H- 796 páginas, numeración co- 
rrida. ^áiQion principe de 200 ejemplares nu- 
merados y sellados , . 20 

^.—Cartas de Jovellanos y Lord Vassall Hollando 
sobre la guerra de la Independencia (1808- 
1811): con prólogo, notas, é índices aclaratorios, 
de Julio Somoza García Sala, C. de la Real 
Acad. de la Hist. (publicaciones del Centenario 
de Jovellanos).— Edición costeadapor Don For- 
tunato de Sel gas. —Madrid. Imprenta de Gómez 
Fuentenebro, 1911.— Dos volúm. en 4.° may. de 
608 págs.; numeración corrida. 8 



^ EN fíSíÜDíO 

Documentos para escribir la Biografía de Jovellanos . 

De la Numismática en Astúrias (con las colecciones de mone- 
das y¡gr abados, del autor). 

Carácter asturiano (bosquejo de la fisiología y psicología de 

un pueblo). 



LAVS DEO 



Icabóse de imprimir esta obra 
el día primero de Abril 
de 1911, 
en Madrid 
Imprenta de Gómes Fuent enebro, 
año ex VII 
de su fundación. 



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